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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Historia de América desde sus tiempos más remotos hasta nuestros días, tomo II - -Author: Juan Ortega Rubio - -Release Date: August 9, 2020 [EBook #62870] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II *** - - - - -Produced by Carlos Colón, Adrian Mastronardi The University -of California, and the Online Distributed Proofreading -Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from -images generously made available by The Internet -Archive/American Libraries.) - - - - - - - - - - Nota del Transcriptor: - - - Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original. - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - - Páginas en blanco han sido eliminadas. - - Letras itálicas son denotadas con _líneas_. - - Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) - han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal. - - Ilustraciones han sido eliminadas. - - Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. - - - - - HISTORIA - - DE - - AMÉRICA - - - DESDE SUS TIEMPOS MÁS REMOTOS - - HASTA NUESTROS DÍAS - - POR - - D. JUAN ORTEGA RUBIO - - CATEDRÁTICO DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL. - - - TOMO II. - - - MADRID - LIBRERÍA DE LOS SUCESORES DE HERNANDO - CALLE DEL ARENAL, NÚM. 11 - 1917 - - - - - TERCERA ÉPOCA - - CONQUISTAS - - - - -CAPITULO I - - LA GROENLANDIA: SU SITUACIÓN.--LOS DINAMARQUESES EN - GROENLANDIA.--EL CANADÁ: SUS LÍMITES.--LUCHA ENTRE IROQUESES - Y HURONES.--AGRAMUNT, CORTEREAL Y CARTIER EN EL CANADÁ.--LA - CIUDAD DE MONT-ROYAL.--ROBERVAL Y CARTIER.--EL COMERCIO DE - TERRANOVA.--EL MARQUÉS DE LA ROCHE.--PEDRO DE MONTS.--CHAMPLAIN, - POUTRINCOURT Y PONTGRAVÉ EN AQUELLAS TIERRAS.--POUTRINCOURT - EN PORT-ROYAL.--CHAMPLAIN EN SAINTE CROIX.--LA MARQUESA DE - GUERCHEVILLE Y LOS JESUÍTAS.--LOS PADRES BIARD Y MASSE EN - AMÉRICA.--LUCHA ENTRE IROQUESES Y HURONES.--FUNDACIÓN DE - QUEBEC.--LA COLONIZACIÓN.--EL FUERTE PLACE ROYALE.--LOS FRANCESES - EN SAINT SAUVEUR.--LOS FILIBUSTEROS.--LOS MISIONEROS.--EL - COMERCIO.--COMPAÑÍA DE NUEVA FRANCIA.--GUERRA ENTRE INGLATERRA - Y FRANCIA.--LOS INGLESES EN QUEBEC.--EL CANADÁ EN PODER DE LOS - INGLESES.--MUERTE DE CHAMPLAIN.--COLONIA DE SANTA MARÍA.--FIEREZA - DE LOS IROQUESES.--FLORECIMIENTO DE QUEBEC.--LA SOCIEDAD DE NUESTRA - SEÑORA DE MONTREAL: EL CAPITÁN MAISONNEUVE.--ODIO DE LOS IROQUESES - A LOS JESUÍTAS. - - -Daremos comienzo a la época que denominamos de conquistas por la del -Canadá. Bien será advertir que las conquistas realizadas por los -franceses y en particular por los anglo-sajones, difieren notablemente -de las que los españoles llevaron a cabo en México, Perú y demás -posesiones de la Corona de Castilla. Tanto los franceses como los -anglo-sajones buscaron sólo una gran factoría donde ejercitar su -comercio; los españoles se fijaron en las minas de oro y de plata, en -las arenas auríferas de los ríos y en las pesquerías de madreperlas. -Tampoco debemos olvidar que los franceses y anglo-sajones apenas -hallaron oposición en los indígenas, y los españoles tuvieron que -pelear con enemigos poderosos; aquéllos encontraron en su camino tribus -débiles e ignorantes, y los últimos imperios fuertes y civilizados. - -De los países situados al Norte de la América Septentrional apenas -citaremos los nombres del Archipiélago polar, de Alaska, de Groenlandia -y de Terranova. Todos estos territorios carecen de historia y apenas -conocemos su geografía. Escasas, confusas y aun contradictorias son -las noticias que se tienen de los habitantes del Archipiélago (islas -que se hallan en la dirección del Polo Norte y situadas casi todas -en el círculo polar) y de Alaska (territorio que forma una península -al Noroeste de la América del Norte y que pertenece a los Estados -Unidos). Acerca de la Groenlandia (Tierra Verde), recordaremos[1] que -es un país intermedio entre Europa y el Nuevo Mundo, y su distancia -de la tierra europea de Islandia es poco mayor que la que hay al -Archipiélago antes citado. No ignoramos que, después de los viajes de -Colón, realizaron exploraciones navegantes ingleses hacia los mares -comprendidos entre Groenlandia y el Archipiélago. Corría el siglo XVII -cuando los marinos dinamarqueses reanudaron sus tentativas, deseosos de -encontrar las minas de metales preciosos que Frobisher había anunciado. -Los extranjeros Hudson y Baffin reconocieron gráficamente aquellos -extensos pasajes del Norte, no debiéndose olvidar que mientras el -primero siguió en 1607 la costa oriental hasta los 73° de latitud, -el segundo bordeó la occidental, desde la punta del Sur hasta el -Estrecho de Smith. Respecto a Terranova (_Hellu-land_ o _Mark-land_), -depende directamente del gobierno inglés. Es la isla de Terranova la -colonia más antigua de la Gran Bretaña, y su interior ha permanecido -inexplorado hasta una época reciente. Aún es Terranova la _tierra de -los bacalaos_. Consultada varias veces, y con empeño, para que formase -parte integrante del _Dominión_ del Canadá, se ha negado a ello. - - [1] Véase tomo I, capítulo III de esta obra. - -Vamos a relatar los hechos más importantes del Canadá (_población_ o -_cabaña_ en el idioma indígena). Dice Reclus que «el Canadá propiamente -dicho, es decir, la parte del valle de San Lorenzo comprendida entre -los Grandes Lagos y el estuario fluvial, es la región poblada y de la -que se tienen mapas detallados»[2]. La frontera que separa el Canadá -de los Estados Unidos es puramente convencional en gran parte de su -trayecto[3]. No procede estudiar en este lugar las altas montañas y los -profundos valles del Canadá, ni sus varias islas, ni sus muchos lagos. -Llaman profundamente la atención los caudalosos ríos, interrumpidos -por formidables obstáculos que el agua salva precipitándose desde gran -altura y formando las renombradas cataratas del Niágara y del Otawa. En -este país si es rica la fauna, también es rica la flora. - - [2] _Nueva Geografía Universal._--_América Boreal_, pág. 244. - - [3] Ibidem, pág. 243. - -Antes que los blancos llegasen al país y lo conquistaran, los indígenas -se exterminaban entre sí. De ello pudieron convencerse los primeros -misioneros que se establecieron en el Canadá. Iroqueses y hurones con -implacable hostilidad se declararon guerra a muerte. Las matanzas -entre los indígenas, a falta de historia escrita, se recuerdan en las -canciones populares, como puede verse en los siguientes versos: - - Volando un negro cuervo a la ventura - vino a posarse de mi hogar no lejos; - le grité: «Comedor de carne humana, - no busques en mi carne tu alimento. - Huye de aquí; entre charcos y malezas - encontrarás los iroqueses cuerpos; - en sus malditos huesos y en su carne - cébate bien, y deja en paz mi techo.»[4] - - [4] Ernest Gagnon, _Chansons populaires du Canadá_. - - -Hállanse además otros indios, como los sioux, Vabanaki (pueblo de la -Aurora), y los algonquines, raza poderosa, dividida en diferentes -tribus. De todos los algonquines que habitan en la vertiente -laurentina, los de la montaña casi se encuentran en su primitivo estado -a causa de vivir en los bosques o lejos de las ciudades. Los hurones -ocupaban las orillas orientales de la «mar dulce», y al Sudeste, vivían -en las cuencas del _Erié_ y del _Ontario_. A mediados del siglo XVII, -la población huronesa, al Oeste del lago _Simcoe_, llegó a su apogeo y -tenía 32 aldeas. Indican ciertas señales que antes de la fecha citada -poblaban comarca mucho más extensa. Desapareció toda aquella grandeza, -destruída por los valientes iroqueses, hasta el punto que en los mapas -franceses del siglo XVIII, en vez de los nombres de las aldeas, se -lee «nación destruída.» Las tribus neutrales, gentes que intentaron -mantener el equilibrio entre hurones e iroqueses, se hallaban -establecidas en las costas septentrionales del lago Erié y del valle -del Niágara. - -Más adelantados los iroqueses que los otros indígenas, construían -cabañas con alguna perfección y cultivaban la tierra. Hallábase el -centro principal de la raza iroquesa en el Sur del lago _Ontario_, -y eran superiores a los otros salvajes, ya por su valor, ya por su -astucia. En ellos se ha querido ver al indio por excelencia. Aunque -los primeros europeos que lograron visitar el Canadá--según algunos -cronistas--fueron los genoveses Cabot (padre e hijo), los españoles -reivindican la prioridad de su descubrimiento para el catalán Agramunt -o Agramonte, a quien siguieron los hermanos portugueses Gaspar y Miguel -Cortereal. Ya en el año 1454, Joâo Var Cortereal, gobernador de la isla -Terceira (una de las Azores en el Océano Atlántico) hubo de visitar la -_terra do Bacalhao_ (Islandia o tal vez Terranova)[5]. De los viajes -de los hermanos Gaspar y Miguel Cortereal, hijos de Juan, se tienen -pocas y vagas noticias. Gaspar debió hacer en 1501 una expedición -hasta la costa del Labrador; se retiró a causa de la insalubridad -del clima, viniendo a parar a las rocas de Terranova. Encuéntrase la -tierra descubierta por Cortereal en los mapas antiguos entre los 50 y -53° de latitud Norte. Al año siguiente volvió Gaspar a continuar sus -descubrimientos con tres buques, teniendo la dicha de tocar en las -playas de la Nueva Escocia o en las de Nueva Inglaterra. Desde allí -mandó dos buques con unos 50 indios. Uno de los buques llegó el 8 y -el otro el 11 de octubre a Lisboa; pero ni de Cortereal ni del tercer -buque volvió a tenerse noticia. Entonces Miguel, también con tres -buques, fué en busca de su hermano y se aproximó asimismo a las costas -del continente, al Noroeste, no volviendo tampoco. Con el objeto de -averiguar lo que había sido de los Cortereal, el rey Manuel de Portugal -envió dos buques; mas todo fué inútil, siendo de creer que murieron a -manos de los indios o víctimas de la furia del mar. - - [5] Reclus, _Geografía Universal._--_América Boreal_, pág. 23. - -Francisco I de Francia, siguiendo la política de los españoles y -portugueses, dispuso que continuasen las lejanas expediciones. Habiendo -mandado algunas a los Estados Unidos, luego, a instancias de Felipe de -Brion-Chabot, encargó a Jacobo Cartier, viejo e inteligente marino de -Saint-Maló, que se hiciese a la vela (1535). Cartier llegó después de -atravesar mares tempestuosos, a la costa del Labrador, dirigiéndose -desde allí a la pequeña bahía que denominó San Lorenzo, nombre que -luego hubo de aplicarse a todo el golfo y al caudaloso río que en ella -desemboca. Llamóse luego Canadá al país adyacente. Donde hoy se levanta -la ciudad de Quebec, sobre el río San Lorenzo, había grupo de chozas -indias llamado _Stadaconé_, cuyo cacique tenía el nombre de Donacona. -Tierra adentro estaba la capital _Hochelaga_ y que Cartier denominó -_Mont-Royal_ (Montreal). Después de grandes penalidades, pudo regresar -a Francia, partiendo de las playas americanas (16 julio 1536). - -Deseando un hijo de Picardía fundar una Nueva Francia en América, -recibió del Rey los recursos necesarios para armar otra expedición. -Llamábase Juan de la Roque, señor de Roberval, y obtuvo el nombramiento -de virrey, nombrando él a su vez capitán general al intrépido Cartier. -Salió Cartier en el año 1541, quedando convenido que Roberval le -seguiría con otros buques. Cuando el virrey entró en el puerto de San -Juan, capital de la isla de Terranova, llegó de regreso su capitán -general. Disgustados ambos jefes, en tanto que Cartier abandonaba -aquellos mares, Roberval tomaba rumbo al Norte, subía por el río San -Lorenzo y echaba anclas junto al Cabo Rojo, donde hizo construir una -fortaleza, molino harinero, horno de pan y almacenes para víveres. Se -echó encima el crudo invierno y con él el hambre y las enfermedades. -Nada más se sabe de la colonia. - -Barcas pescadoras francesas, españolas, portuguesas e inglesas, como -también buques balleneros vizcaínos, visitaron las playas de Terranova, -donde adquirieron pieles de oso y de castor o colmillos de foca, -a cambio de cuchillos, abalorios, etc. Tan lucrativo resultó este -comercio, que verdaderas flotas de barcas procedentes de Saint-Maló -acudieron a Terranova, mientras otros especuladores europeos fueron en -busca de los mismos artículos; también iban a la pesca del bacalao, de -cuyo pez, además de la carne, aprovechaban el aceite que se extraía del -hígado. - -Por último, constituyóse otra empresa de colonización. El marqués de -la Roche, noble bretón, obtuvo de Enrique IV de Borbón (1589-1610) el -privilegio de colonizar la Nueva Francia y el monopolio del comercio -(1598). Debía posesionarse del Canadá y de otros países comarcanos, -«que no hubieran sido poseídos por ningún príncipe cristiano.» Llegó -a América, estuvo en Sable Island y recorrió otras tierras, volviendo -a Francia y muriendo en la pobreza. Al fallecimiento de la Roche, -Pontgravé, comerciante de Saint Maló, y Chauvin, oficial de marina -emprendieron (1600) el lucrativo comercio de peletería, consiguiendo -grandes utilidades. En el año 1603 se otorgó una patente a Pedro -de Monts, caballero hugonote y gentil hombre de cámara del Rey, -concediéndole la Acadia, esto es, el territorio comprendido desde lo -que hoy se llama Filadelfia hasta más allá de Montreal o desde los 40 -hasta los 46 grados de latitud Norte. Obtuvo el monopolio del comercio -de pieles. Anuláronse todas las concesiones análogas anteriores, lo -cual disgustó mucho a los comerciantes de Saint-Maló, Ruán, Dieppe -y la Rochela. Con el objeto de encontrar gente que fuese a tierras -tan lejanas, se le autorizó para llevar, ya a los perseguidos por la -justicia, ya a los encerrados en las cárceles. A bordo de sus buques -iba el barón de Poutrincourt, oficial de la expedición, individuos de -la nobleza, espadachines y ladrones. También le acompañaban sacerdotes -católicos, pues Pedro de Monts se había obligado, sin embargo de sus -ideas calvinistas, a consentir que los indígenas fuesen educados en -la religión católica. El 7 de abril de 1604 zarpó para su destino la -expedición. - -En el mismo año de 1603 comerciantes de Ruán organizaron una compañía -y la compañía una expedición. El mando de ella se le confirió al -caballero Samuel de Champlain[6]. - - [6] Samuel de Champlain (1567-1635) nació en Brogage (Charenta - inferior). - -En tanto que el barón de Poutrincourt recibía en calidad de feudo el -puerto y comarca de Annapolis, que él llamó de _Port-Royal_, Champlain, -habiendo explorado la bahía de Fundy, entró en un río en cuya -desembocadura halló pequeña isla; al río le denominó de _Saint-John_: -(San Juan) y a la isla _Sainte-Croix_ (Santa Cruz). En la isla y en -pobres viviendas protegidas por un fuerte se instaló Champlain con 80 -hombres, siendo de notar que fué el único lugar habitado por la raza -blanca desde las colonias españolas hasta el polo. Posteriormente -Champlain, en compañía de Monts y de otros caballeros, salió de -Sainte-Croix, y habiendo recorrido toda la costa del actual estado del -Maine sin encontrar sitio a propósito para establecerse, regresó al -punto de partida para marchar hacia Port-Royal, lugar--como antes se -dijo--concedido a Poutrincourt, y donde definitivamente establecieron -la colonia. En rigor, bien puede afirmarse que Port-Royal fué la -primera colonia francesa establecida en el continente americano. - -[Ilustración: Samuel de Champlain.] - -Habiendo tenido noticia Monts de que en la corte de Francia se le -quería quitar su privilegio, salió del Canadá y llegó a París, donde -pudo convencerse de que no le habían engañado. Por entonces también -Pontgravé abandonó las playas americanas para retirarse a Francia. - -Entretanto Poutrincourt, acompañado de Marcos Lescarbot (abogado, poeta -e historiador de excelente relación de los primeros establecimientos -franceses en América), salió en mayo de 1606 y a últimos de julio echó -anclas en el Puerto de Port Royal. Aunque el privilegio concedido a -Monts había sido anulado por las reclamaciones de los comerciantes y -navieros de los puertos de Normandía, Bretaña y Gascuña, sin embargo, -pudo lograr Poutrincourt que Enrique IV le confirmara en su posesión -de Port Royal. Los jesuítas, con su celo catequista, encontraron en -América nuevo y vasto campo de actividad. Asesinado Enrique IV y -habiendo quedado gobernadora del reino su viuda María de Médicis, los -hijos de Loyola contaron con apoyo en la corte. Declaróse protectora -de ellos Antonieta de Pons, marquesa de Guercheville, dama de honor -de la reina, la cual pudo conseguir que el joven Biencourt, hijo de -Poutrincourt, se llevase a América a los dos jesuítas Biard y Masse. -Inmediatamente que Biencourt llegó a América, Poutrincourt marchó a -Francia en busca de recursos. Tuvo que aceptarlos de la citada marquesa -de Guercheville, que también consiguió para Monts la confirmación -de los derechos concedidos a éste sobre la Acadia. Del mismo modo -Luis XIII dió a la marquesa todo el territorio desde el río San -Lorenzo hasta la Florida. La citada dama, o mejor dicho, sus amigos -los jesuítas, eran dueños nominales de la mayor parte de los futuros -Estados Unidos y de las posesiones británicas en la América del Norte, -quedando reducido el señorío del barón de Poutrincourt a una pequeña -isla en aquel vasto imperio. - -Convenidos y en la mejor armonía Champlain y Pontgravé, en tanto que -este último se ocupaba en el comercio con los indígenas para cubrir los -gastos de la expedición, Champlain construyó varias casas de madera -protegidas por una empalizada en la parte interior y por una zanja en -el exterior (1608) que fueron el comienzo de la ciudad de Quebec y -también de la colonización en el Canadá. La nueva población se levantó -a orillas del San Lorenzo. Los iroqueses, que ocupaban las cuencas del -Mohawh, Onondaga y Genesee, ríos que se hallan en el actual Estado de -Nueva York, continuaron luchando con sus enemigos hurones. Victoriosos -los primeros, los segundos pidieron auxilio o formaron alianza con -Champlain. Salió Champlain a últimos de mayo de 1609, y subiendo por -el río San Lorenzo y su afluente el Otawa, llegó al campamento de los -hurones. Franceses y hurones pelearon juntos contra sus enemigos. -Los iroqueses, que nunca habían visto guerreros europeos, quedaron -asombrados, dándose a la fuga cuando vieron caer algunos de los suyos -por las balas de los arcabuces franceses. Desde aquel momento iroqueses -y franceses se declararon guerra a muerte, que duró mucho tiempo y -ocasionó horribles crueldades. - -Champlain, por su cuenta y riesgo, sin recibir auxilio de la metrópoli, -aunque había ido a París con dicho objeto, construyó a su vuelta en -el sitio que al presente ocupa la ciudad de Montreal un fuerte que -llamó _Place-Royale_. Comprendiendo que el gobierno francés ni se -cuidaba de las colonias ni de los nuevos descubrimientos en América, -se entendió con Monts y con sus competidores, ya para la conservación -y engrandecimiento de las colonias, ya para hacer en común el comercio -de pieles. Entraron en la nueva compañía los comerciantes de Ruán y -de Saint Maló, no los de la Rochela, que eran hugonotes y prefirieron -hacer ellos solos el comercio. El 12 de mayo de 1613 salió para la -Nueva Francia un buque llevando a bordo a los padres jesuítas Quentin -y Du Thet, y al llegar a Port-Royal recibió a los otros padres Biard -y Masse, dirigiéndose todos a la costa de Maine, donde dieron fondo -en una bahía de la isla _Mount-Desert_, cuyo país denominaron _Saint -Sauveur_. Cuando los franceses acababan de establecerse en Saint -Sauveur, el contrabandista Samuel Argall, con su buque de 14 cañones y -con una tripulación de 60 hombres, cayó sobre los nuevos pobladores de -Mount-Desert y después de corta lucha, en la que murió como un héroe el -jesuíta Du Thet, se hizo dueño del campamento y llevó prisioneros a -algunos a Virginia, cuyo gobernador Tomás Dale los trató como si fuesen -filibusteros, y no contento con ello, dió pequeña escuadra a Samuel -Argall, quien redujo a cenizas, no sólo el campamento de Mount-Desert, -sino las colonias de Sainte Croix y Port-Royal. Así terminó la obra de -la marquesa de Guercheville y de los hijos de la Compañía de Jesús. - -Creyendo Champlain que el único medio para lograr su objeto--pues poco -podía esperar de la metrópoli--era echarse en brazos de la religión, -acudió al prior del convento de recoletos franciscanos, situado cerca -del pueblo natal del dicho Champlain, con el fin de fundar misiones en -la Nueva Francia. Champlain, al ver que la orden carecía de recursos, -marchó a París; allí pudo conseguir pequeña cantidad de dinero para -comprar objetos sagrados y celebrar con esplendor el culto. Habiendo -el Papa autorizado la misión y concedido el Rey varios privilegios, -partió Champlain, acompañado de los frailes Dionisio Jamet, Juan -Dolbeau, José Le Caron y Pacífico Duplessis, llegando a Quebec a fines -de 1615. Después de encontrar sitio a propósito, Champlain hizo erigir -un convento, en él se levantó un altar y los Padres dijeron misa, la -primera que se celebró en el Canadá. - -Comenzaron en seguida los franceses y los indios amigos la guerra -contra los iroqueses. Pasado algún tiempo, el P. Le Caron por un lado -y Champlain con algunos compatriotas suyos y unos cuantos pieles -rojas por otro, emprendieron un viaje de exploración al territorio -amigo de los hurones. Champlain y los suyos visitaron el gran lago -Hurón, pasando luego a la ciudad de Oluacha y a la capital Cahiagué, -encontrando ya instalado en una ermita al misionero P. Le Caron. -Siguieron adelante y pasaron el río Onondaga hasta penetrar en -territorio de los iroqueses. Franceses y hurones pelearon algunos -días, no logrando por cierto ventaja alguna, contra sus enemigos, -retirándose Champlain a Quebec el 11 de junio de 1616. Prosperó poco -la colonia, a pesar de los viajes anuales que hacía Champlain a París -para arbitrar recursos. No pasaremos en silencio que los misioneros -católicos, llevados de su celo religioso, penetraron en el país -valiéndose de sus «mensajeros del bosque» y de los indios convertidos; -pero también conviene no olvidar que al mismo tiempo que predicaban -el Evangelio cuidaban de sus intereses materiales, acaparando en -gran parte el comercio de aquellas comarcas[7]. «Aunque las Patentes -reales iban dirigidas a una verdadera colonización, los individuos que -tomaban parte en tales empresas--exceptuando quizás a Champlain--sólo -se cuidaban del comercio de pieles. Decían aquellos aventureros que -los colonizadores, en lugar de dar vida al comercio, lo mataban. -No procuraban establecer hogares felices para pacíficos colonos, ni -ponían los medios para formar una comunidad mediante leyes justas y -cierto estado de responsabilidad por parte de sus gobernantes; sólo -querían estaciones comerciales exclusivamente para ellos. La colonia -de Champlain, si en sus comienzos se componía de unas 30 personas, -en 1628 ya tenía 150, sucediendo lo mismo con las otras colonias de -_Trois-Riviéres_, _Saint-Louis_ y _Tadoussac_. - - [7] Francis Parkman, _The Jesuits in North-América_. - -Corría el año 1627 cuando el cardenal Richelieu, ministro de Luis -XIII, prestando oidos a las justas quejas de Samuel de Champlain sobre -el estado miserable de la colonia, su porvenir y la poca confianza -que debía esperarse de los esfuerzos meramente comerciales para el -desarrollo del país, decidió encargarse de los intereses de dicha -colonia. Su plan era crear poderosa compañía que actuase bajo su -inmediata autoridad. De aquí data la existencia de la _Compañía de -Nueva Francia_, más comúnmente conocida con el nombre de la «Compañía -de los bien asociados.» Hacíase notar en el preámbulo del edicto el -fracaso de las anteriores asociaciones comerciales, comprometiéndose -los nuevos asociados a llevar desde el mismo año de 1628 de 200 a -300 colonos, y en los quince años consecutivos un total no menor de -4.000 personas entre hombres y mujeres. El edicto contenía, además, -otras disposiciones útiles, como el mantenimiento del clero para las -necesidades espirituales de los colonos e indígenas. Cumpliendo las -condiciones dichas, la Compañía sería soberana, bajo la autoridad del -rey de Francia, de todas las posesiones comprendidas entre la Florida -y las regiones árticas, y desde Terranova hasta la parte de Occidente -de que pudieran apoderarse[8]. De la Compañía formó parte Champlain, -siendo pronto la primera figura, pues ninguno tuvo las cualidades de él. - - [8] También concedió el Gobierno a la Compañía el monopolio - perpetuo del comercio de pieles, y por quince años el de todo - otro comercio. - -Aconteció por entonces algo importante. Carlos I de Inglaterra -declaró la guerra a Francia y dirigió contra ella dos expediciones: -una se encaminó a La Rochelle, que tuvo desastroso fin, y otra a las -posesiones francesas del Canadá, bajo el mando de David Kirke. A -principios de 1628, Kirke, con su pequeña flota, consiguió apoderarse, -en la desembocadura del río San Lorenzo, de 18 barcos franceses -que transportaban nuevos colonos y también provisiones, géneros y -pertrechos militares para los de Quebec. Tenemos como cosa cierta que -si el capitán inglés se hubiera decidido a remontar el San Lorenzo con -un par de navíos bien acondicionados, es muy probable que Quebec se -hubiese rendido en el verano de 1628; pero Kirke no deseaba entablar -lucha si podía evitarla, y calculando que la falta de provisiones -reduciría a la corta guarnición en unos cuantos meses al último -extremo, aplazó la acción militar hasta el siguiente año. Sucedieron -las cosas como él esperaba, hasta el punto que cuando se presentó ante -Quebec en julio de 1629, Champlain no tuvo más remedio que capitular. - -Durante unos tres años fueron dueños los ingleses de Quebec, bajo el -mando de un hermano de Kirke, teniendo que regresar a Francia Champlain -con la mayor parte de su gente. El 21 de julio de 1629 se izó la -bandera inglesa en la casa de Champlain; pero como anteriormente se -había firmado la paz entre Francia e Inglaterra, el Canadá fué devuelto -a sus antiguos poseedores, haciéndose entrega formal del territorio -en el verano de 1632. La compañía formada por Richelieu hizo poco -de provecho, sin embargo de las sobresalientes dotes que adornaban -a Champlain. Regresó el ilustre francés a Quebec en mayo de 1633, -llevando consigo más de 100 colonos; pero falleció a la edad de sesenta -y ocho años (25 diciembre 1635). Alzóse modesto sepulcro en Quebec a -una de las glorias más legítimas que ha tenido Francia en América. - -Recordaremos algunos hechos acerca de las misiones de la Compañía de -Jesús entre los hurones. El superior de los Padres se llamaba Le Jeune. -No sería aventurado decir que la obra civilizadora de los jesuítas -franceses fué más simpática que la de los católicos españoles y la de -los protestantes ingleses. Ellos, con la bondad y el cariño, procuraron -ganarse, aunque frecuentemente no lo consiguieron, las simpatías de -los indígenas. Como tiempo adelante terrible epidemia diezmase las -aldeas iroquesas, los salvajes llegaron a sospechar que los hijos de -Loyola, a quienes consideraban dueños de la vida y de la muerte, habían -introducido las epidemias para exterminar a los pueblos indígenas de -América. Desde entonces fueron los jesuítas objeto de insultos y de -persecuciones. - -La casa-residencia que fundaron los Padres hacia el año 1640, a -orillas del río Wye, junto a su desembocadura en una bahía del gran -lago Hurón, era también hospicio, hospital, depósito de mercancías -y fortaleza. Designóse con el nombre de _Santa María_ la citada -colonia. A ella acudían los hurones convertidos, buscando alivio á -sus males, y en el año del hambre (1647) muchos infelices encontraban -alimento en la colonia de Santa María. Pero los enemigos terribles -de los misioneros y de los hurones eran los iroqueses. Cuadrillas de -iroqueses, que aullaban como fieras, penetraban en los pueblos hurones -o en las estaciones de los jesuítas, martirizando con los tormentos más -horribles a los que caían bajo su poder. Llevaban doquiera el espanto -y el terror. El pueblo hurón quedó exterminado en el año 1650, después -de largas y sangrientas guerras con los iroqueses. Muchos misioneros, -entre otros Isaac Joques y Juan de Brébvent, murieron mártires de su -fe. La colonia de Santa María, que ya no tenía objeto, fué destruída -por los mismos misioneros franceses, marchando a Francia algunos pocos -y quedando en el país unos veinte individuos, que sucumbieron no mucho -después. - -Mejor suerte tuvo la colonia de Quebec. Sucedió a Champlain en el -gobierno el caballero de la Orden de San Juan, Carlos de Montmagny, el -superior de los jesuítas y un síndico. Al mismo tiempo que se fundaba -en Quebec el Instituto de segunda enseñanza y varias comunidades -religiosas, se echaban los cimientos de la Sociedad de _Nuestra Señora -de Montreal_, con un capital de 75.000 pesetas. Dicha Sociedad alcanzó -de la _Compañía de la Nueva Francia_ la cesión de Montreal, «que venía -a ser--como escribe el Dr. Ernesto Otón Hopp--la llave de los ríos -San Lorenzo, con sus innumerables afluentes desde aquel punto, y el -Ottava»[9]. El Rey confirmó la donación y concedió otros derechos a -la Sociedad; pero le prohibió el comercio de pieles. Los seis socios -contrataron 40 hombres armados y nombraron Jefe de la fuerza al noble -y devoto Maisonneuve, los cuales desembarcaron el 17 de mayo de -1642. El gobernador de Quebec, Montmagny, en nombre de la Compañía -de la Nueva Francia, acudió para entregar al capitán Maisonneuve, -representante de la Sociedad de Nuestra Señora de Montreal, el país -conocido con este último nombre. De la dirección espiritual de la nueva -colonia se encargó el P. Vimont, sucesor de Le Jeune. Comenzóse en -seguida a construir un hospital, fundación piadosa que debía servir -para curar franceses e indios enfermos, lo mismo a unos que a otros. -Tranquilamente se desarrollaba la colonia, hasta que los iroqueses -tuvieron de ello noticia. En acecho estaban aquellos salvajes, y cuando -se presentaba ocasión, caían sobre algún padre jesuíta o sobre algún -otro individuo de la colonia, y le mataban de una manera cruelísima. - - [9] _Los Estados Unidos de la América del Norte_, pág. - 34.--_Historia Universal de Oncken_, tomo XII. - - - - -CAPITULO II - - ESTADOS UNIDOS DE LA AMÉRICA DEL NORTE.--EXPEDICIÓN DE VÁZQUEZ - DE AYLLÓN, GÓMEZ, NARVÁEZ Y SOTO A LA FLORIDA.--LUCHA ENTRE - FRANCESES Y ESPAÑOLES.--VERRAZAIN EN LA CAROLINA DEL NORTE Y - EN OTROS PAÍSES.--DRAKE EN CALIFORNIA.--VIZCAÍNO, CARDONA Y - OTROS.--WALTER RALEIGH EN VIRGINIA: GUERRA ENTRE INDÍGENAS E - INGLESES.--GOSNOLD EN NUEVA INGLATERRA, PRING EN LOS ESTADOS DEL - MAINE Y MASSACHUSSETTS, Y WEYMOUTH EN LAS MISMAS COSTAS.--COLONIA - FUNDADA POR NEWPORT.--JAMESTOWN.--COMPAÑÍA DE LONDRES.--GOBIERNO DE - VIRGINIA.--LA ESCLAVITUD.--ESTADO DE LAS RESTANTES COLONIAS.--LOS - HOLANDESES.--EXPEDICIONES DE HUDSON Y DE BLOCK.--COMPAÑÍA - OCCIDENTAL.--NUEVA AMSTERDAM.--COMPAÑÍA SUECA.--FIN DEL DOMINIO - HOLANDÉS.--COMPAÑÍA DE PLYMOUTH.--LOS PURITANOS EN NUEVA - INGLATERRA.--COLONIAS DE MASSACHUSETTS, MARIANA, LACONIA, NUEVA - ESCOCIA, SALEM, RODE-ISLAND, CONCORD Y CONNECTICUT.--LA CORONA - Y LAS COLONIAS.--MARYLAND.--LAS CAROLINAS.--CONSTITUCIÓN DE - LOCKE.--COLONIAS DE CABO FEAR Y DE CHARLESTOWN.--ESTADO INTERIOR DE - LAS COLONIAS DE CHARLESTOWN Y DE LAS CAROLINAS.--PENSILVANIA: PENN - EN AMÉRICA.--GEORGIA.--GUERRA ENTRE INGLESES Y ESPAÑOLES.--LUISIANA. - - -Después de los descubrimientos de los Cabot en la América del -Norte[10], y después del viaje de Ponce de León a la _Florida_[11], -procede insistir en el estudio de este último país y en todas las -expediciones y conquistas realizadas en la extensa comarca conocida -hoy con el nombre de Estados Unidos. El primer asunto que trataremos -será el viaje a la Florida de Vázquez de Ayllón, al que seguirán los de -Gómez, Narváez y Soto. - - [10] Véase capítulo XXV del primer tomo. - - [11] Idem, capítulo XXVI - -El oidor Lucas Vázquez de Ayllón, vecino de Santo Domingo, y otros -seis compañeros, partieron acompañados de algunos indios de Jeaga, a -descubrir y apoderarse de nuevas tierras. Llegaron a un país pobre, -donde los indígenas se alimentaban de pescado, ostiones asados y -crudos, venados, corzos y otros animales. Mientras los hombres se -dedicaban a matar dichos animales, las mujeres acarreaban leña y -agua para cocerlos o asarlos en parrillas. Cogíanse perlecillas en -algunas conchas, y si hallaron algún oro sería procedente de lejanas -tierras[12]. Vieron el río de Santa Elena y dos pueblos: _Oritza_ -(llamado por ellos Chicora) y Guale (que nombraron Gualdape). No -encontraron minas de ninguna clase; pero les dijeron que a unas sesenta -leguas de distancia al Norte las hallarían de oro y cobre. Cerca de un -río y de unas lagunas vieron algunos pueblos de indios, entre ellos -_Otapali_ y _Olagotano_. El cacique en aquella tierra gozaba de tanta -fama como Moctezuma en México. Vázquez de Ayllón, que desembarcó en la -Florida (1522), murió el 1525. - - [12] Véase la descripción de la Florida en la _Colección de - documentos inéditos del Archivo de Indias_, tomo V, págs. - 532-546.--_Memoria de las cosas y costa y indios de la - Florida_, etc. Colección de Muñoz, tomo LXXXIX. - -Gómez, buscando una comunicación marítima hacia la India, llegó hasta -donde al presente se levanta Nueva York, según se muestra en mapas -españoles antiguos y cuyo país se conoce con el nombre de _Tierra de -Gómez_. - -Poco después, Pánfilo de Narváez, aquel capitán que por orden de -Velázquez quiso arrebatar a Cortés la gloriosa empresa de México, -habiendo recibido autorización de Carlos V para llevar a cabo la -conquista de la Florida, reunió 300 hombres y desembarcó en el citado -país, del cual tomó posesión en nombre del rey de España (1528). Anduvo -vagando durante dos meses por entre selvas y pantanos, sosteniendo -continuas luchas con los salvajes. Después de perder gran parte de sus -tropas, se decidió a dar la vuelta a Cuba, pereciendo a causa de una -tempestad él y los suyos, pues sólo cuatro pudieron llegar a tierra y -unirse a sus compatriotas de la Nueva España, no sin sufrir grandes -trabajos. - -No había pasado mucho tiempo cuando Fernando de Soto, noble militar -que se distinguió en la conquista del Perú, fué nombrado por Carlos -V gobernador de la Florida y de la isla de Cuba (1538). Desembarcó -el 10 de junio de 1539 en la bahía del Espíritu Santo (hoy _Tampa -Bay_), y dirigiéndose al interior del país, cuya marcha fué sumamente -penosa, ya por lo escabroso del terreno, ya por la continuada guerra -con los indígenas, llegó en los comienzos de noviembre a la bahía de -Apallachee, marchando en seguida más al Norte, donde le habían dicho -que abundaba el oro y la plata (marzo de 1540). Aguardábanle no pocas -aventuras y muchos sufrimientos en las regiones occidentales de la -Florida, teniendo la dicha de llegar al caudaloso Mississipí (1541). -A causa de una fiebre maligna murió el 31 de mayo de 1542, siendo -su cadáver arrojado en el citado río para que los indígenas no se -percatasen de tamaña desgracia. Tras largas y penosas peregrinaciones -regresaron con vida 311 individuos a los establecimientos españoles de -México. - -Del mismo modo fué desgraciada una misión de Padres Dominicos (1547), -los cuales sucumbieron, antes de convertir a los indios de la Florida. - -Durante el reinado de Carlos IX de Francia, una colonia de hugonotes, -organizada por el almirante Coligny, pudo acercarse al sitio (1562) -que actualmente ocupa San Agustín, una de las ciudades más antiguas de -los Estados Unidos. La expedición estaba dirigida por Juan Ribault, -marino de Dieppe; recorrieron los expedicionarios lo que actualmente -se llama Florida, Georgia y Carolina, construyeron el _Fuerte Carlos_ -en la embocadura de un río, donde establecieron una guarnición, -volviendo a Francia extenuados de hambre. Otra expedición de hugonotes -que se organizó dos años después, mandada por Laudonnière, consiguió -algunas ventajas. Habiendo recibido algunos auxilios los emigrantes -hugonotes, se dedicaron a la piratería, apresando buques españoles. -Pedro Menéndez de Avilés, marino arrojado y cruel, por orden de Felipe -II, cayó de improviso (septiembre de 1565) sobre la colonia y fortaleza -de los franceses hugonotes, los hizo prisioneros y los mandó ahorcar, -poniendo en el pecho de las víctimas la siguiente inscripción: «No -como franceses, sino como herejes.» Menéndez comenzó la colonización -del país. Pronto se vengaron los franceses de las crueldades de -Menéndez. Un caballero gascón, llamado Domingo de Gourgues, vendió -sus bienes, equipó tres embarcaciones y se embarcó con 80 marineros y -100 arcabuceros. Cayó sobre las viviendas de los españoles (1568) y -cuéntase que a los prisioneros, en no corto número, los hizo ahorcar -en los mismos árboles que antes lo fueran los franceses, y también, -como entonces, a los prisioneros les hizo poner una inscripción que -decía: «No como españoles, sino como asesinos». Gourgues dió la vuelta -a Francia y los castellanos continuaron la colonización de la Florida. -«De suerte--escribe el Dr. Ernesto Otón Hopp--que a los españoles -pertenece la gloria de haber fundado en la Florida la primera colonia -permanente, en la cual también había corrido la primera sangre de -europeos vertida por el fanatismo religioso, llevado de Europa a -América»[13]. - - [13] _Los Estados Unidos de la América del Norte_, pág. - 3.--_Historia Universal_, de Oncken, tomo XII. - -Francisco I, rey de Francia, a fines del año 1523, prestó todo su apoyo -al marino florentino Juan de Verrazani para que procurase descubrir -un camino al reino de Catay por el Oeste. Terrible tempestad puso en -peligro a los valerosos marinos, quienes tuvieron que regresar. Volvió -Verrazani a hacerse a la mar en enero de 1524, echando anclas algunos -días después en una costa baja de la _Carolina del Norte_, cerca de la -actual ciudad de Wilmington. Hombres blancos pisaban por primera vez -aquella tierra. Dirigiéronse desde allí a la bahía de Nueva York, luego -adonde hoy se halla Newport, y, por último, a Terranova, regresando -a Dieppe, punto de partida. La parte que conocemos de la relación -que de su viaje hizo el marino italiano a Francisco I indica el buen -gusto de su autor, siendo notable por la claridad y delicadeza de sus -descripciones. - -Después de las expediciones dispuestas por Hernán Cortés, que -produjeron el descubrimiento de la _Baja California_, según carta del -mismo conquistador de México (15 octubre 1524) al emperador Carlos V, y -después de otras tentativas, que dieron por resultado el reconocimiento -de las costas de la Baja y _Alta California_, el aventurero y pirata -Francisco Drake (entre los años 1577 y 1580, y en el reinado de -Isabel, la _buena Bess_) hubo de saquear las poblaciones españolas de -la costa del Pacífico. Drake fué el primer europeo que desembarcó en -California; pero el viaje que ofrece interés no escaso, es el del hábil -y experimentado piloto español Sebastián Vizcaíno. - -En el reinado de Felipe III, siendo virrey de la Nueva España D. Gaspar -de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, salió del puerto de Acapulco -una escuadra al mando del almirante Toribio Gómez de Corbán, llevando a -sus órdenes al navegante Sebastián Vizcaíno (5 de mayo de 1602)[14]; se -presentó en el cabo Mendocino (20 de enero de 1603), tornó a Acapulco, -donde entró el 21 de marzo de 1603. Reconoció Sebastián Vizcaíno la -costa de la Baja y de la Alta California hasta los 42°, y visitó -los puertos de San Diego, Monterrey, y tal vez el de San Francisco. -Arrojado uno de sus buques a los 43° cerca del cabo Blanco, se vió una -entrada o río muy caudaloso, que llamaron de Martín de Aguilar, nombre -de un alférez que intentó reconocerlo y no pudo a causa de la fuerza de -la corriente de dicho río. Vizcaíno, al desembarcar en la bahía de San -Bernabé, publicó un bando imponiendo pena de la vida al que maltratase -á los indios. Fray Antonio de la Ascensión, cosmógrafo de la expedición -emprendida en 1602 por Vizcaíno, redactó una relación de ella que, -según copia del original hecha en México a 12 de octubre de 1620, se -encuentra entre los manuscritos de la _Biblioteca Nacional_, y cuyo -título es como sigue: - - [14] Véase _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo VIII, págs. - 537-574. - -«Relación breve en que se da noticia del descubrimiento que se hizo -en la Nueva España en la mar del Sur desde el puerto de Acapulco hasta -mas adelante del cabo Mendocino en que se da cuenta de las riqueças y -buen temple y comodidades del Reyno de Californias y de como podrá Su -Mag. a poca costa pacificarle y encorporarle en su Real Corona y hazer -que en el se pedrique el Santo Ebangelio, por el padre fray Antonio de -la Ascension, Religioso Carmelita descalço que se hallo en el y como -cosmografo lo demarco.» - -Vizcaíno consideraba necesario dos navíos pequeños de a 200 toneladas, -y «se han de proueer--dice--con abundancia assi de municiones y -pertrechos de guerra, como de bastimentos, jarcias y belame..., en -México se han de levantar hasta 200 soldados que sean buenos marineros -juntamente, adbirtiendo que sean soldados biejos, curtidos y bien -experimentados así en las armas como en el marinaje, porque todos con -uniformidad y sin diferencia acudan a todo segun las ocassiones se -ofrecieren... hombres de bien y de berguença porque en el viaje assi -por la mar como en tierra aya paz union y hermandad entre todos» al -mando de «uno o dos capitanes que sean buenos cristianos y temerosos -de Dios y personas de meritos y que ayan con fidelidad en otras -occassiones servido a su Magestad assi en guerras por tierra como -Armadas por la mar.» Estima que el jefe debe ser persona de valor -y prendas «y se aya de atras de estar esperimentada y cursada en -semejantes cargos, para que sepa tratar a todos con amor y ymperio... -temerosa de Dios, cuydadosa de su conciencia y celosa del seruicio de -S. M. y de cosas de la conuersion de estas almas.» - -«A todos los que fueren de esta jornada se les ha de dar expressa orden -y mandado que tengan grande obediencia y sujecion á los religiosos -que fueren en su compaña, y que sin su orden, consejo y parecer no -se haga guerra y otra molestia alguna a los indios ynfieles, aunque -ellos den alguna occassion, porque asi las cosas se hagan en paz y con -cristiandad y con amor y quietud, que es el modo que se ha de tener en -la pacificacion de aquel reino y en la predicacion del santo Evangelio, -fin y blanco a que se endereçan estos gastos y estas preuenciones, -porque de no hazerse ansi sino lo contrario, sera malograrlo todo -y perder el tpo y la hazienda en balde, como por la esperiencia se -ha visto muchas veces en esta Nueva España en otras conquistas y -pacificaciones de nuevas tierras en que Dios nro. Señor a sido mas -ofendido que seruido.» - -Considera conveniente hacer dádivas a los indios, adquiriendo para -ello «cantidad de cosillas de dijes de Flandes, como son quentas de -vidrio de colores, granates falsos, cascaueles, espejuelos, cuchillos y -tijeras baladíes y trompas de París y algunas cosas de vestidos, y de -estas cosas se haga reparticion entre los religiosos y soldados, para -que en los puertos que saltaren ó escojieren para hacer assiento en las -tierras de los ynfieles las repartan de gracia con muestras de amor y -voluntad en nombre de su Magestad con los yndios que vinieren á verles, -para que con estas dadivas graciosas los yndios conserven amor y -afficion a los cristianos y conozcan aun a su tierra a darles de lo que -llevan y no a quitarles lo que tienen, y que entiendan aun a buscar el -bien de sus almas. Este es un medio de grande ymportancia para que los -yndios se aquieten sumamente y pacifiquen y obedezcan a los españoles -sin contradiccion ni repugnança, y reciban con gusto a los que ban a -predicarles el Sagrado Evangelio y los misterios de Ntra. Santa fe -Catholica, de mas que los yndios de este paraje son reconocidos y -agradecidos, y en recompensa y paga de lo que se les diere, acudiran -con las cosas que ellos tubieren de estima en su tierra, como lo -hicieron con nosotros con esta preuencion.» - -Opinaba que el sitio más adecuado para el primer pueblo, era la bahía -de San Bernabé, donde debían hacerse casas «construídas de tal suerte, -que las unas casas sean guarda y amparo de las otras», levantándose -tambien iglesia y casa fuerte, que sirviera de castillo y atalaya para -casos adversos, «en puerto fuerte, eminente y señoril», y si fuera -posible con paso seguro a la mar «para reciuir socorro y enviarle -a pedir por mar en caso que alguna necessidad se ofreciere, como -comunmente lo han vsado los portugueses en los puestos que an hecho -asiento en la India y les a sucedido muy bien el vsar de este ardid y -advertencia.» - -Recomienda la necesidad de la vigilancia y de la prevención continua, -«porque en tierra de yndios infieles, aunque se hayan dado por amigos -y de paz, no ay que fiar mucho, antes se ha de uiuir con ellos y entre -ellos con notable recato y bigilancia y adbertencia», y propone el -establecimiento de un mercado o Casa de Contratación «para que allí -acudan los yndios a rescatar lo que quisieren de los españoles, y para -que ellos entre sí, unos con otros, traten y contraten, que con esto se -facilitará mucho la comunicacion de ellos con los nuestros, de que se -vienen a enjendrar el amor y la amistad.» - -Juzga que es conveniente para poblar la tierra y para el sustento, -«llevar vacas, ovejas, carneros, cabras, yeguas y lechones... Estos -animales se criaran y multiplicaran muy bien en esta tierra, por ser -para ello acomodada y fertil, y tambien se podran hazer algunas lauores -de trigo y de maiz y plantar biñas y huertas, para que se tenga el -sustento de las puertas adentro, sin que sea necesario traerlo de -acarreto y de fuera, ymponiendo y enseñando a los yndios para que ellos -hagan lo mismo, que todo lo tomaran bien redundando en su probecho.» - -Proponía despertar el espíritu del salvaje enseñándole a cantar y a -tañer los instrumentos músicos. - -Recomendaba con insistencia «que de los yndios se vayan escojiendo -algunos de los mas aviles, entresacando entre los muchachos y niños -los que parecieren mas dociles y ingeniosos y aviles, y estos se uayan -doctrinando y al mismo tiempo que se fuera enseñando la doctrina -cristiana y a leer en cartillas españolas para que juntamente con el -leer aprendan la lengua española, y que aprendan a escriuir... porque -_el buen fundamento tiene firme el edificio_.» - -Termina su relación Fray Antonio de la Ascensión condenando el sistema -de las encomiendas. «Conviene que su Magestad haga estas pacificaciones -a su costa, y que no las encomiende a nadie, y porque los soldados -vayan con sujecion y obediencia a sus mayores, a los españoles que -fueren enviados por su Magestad a esta jornada para la pacificacion -y poblacion de este reino, se les a de advertir que no van a ganar -tierras para si ni vasallos, sino para los Reyes de Castilla que los -embian porque no conviene que su Magestad haga mercedes de pueblos ni -de yndios que se fueren pacificando y convirtiendo a nuestra santa fe -a ningun español por grandes servicios que aya hecho en estos reinos -a S. M., porque su Magestad lo podra saber con buena conciencia, y -sera la total ruyna y destruccion de todos los yndios, como sucedio en -los principios que se conquistaron estos reynos de la Nueva España, y -se vió sucedio en las yslas de barlouento y en tierra firme, como lo -cuenta y trata muy por extenso el Sr. Obispo de Chiapa D. Fr. Bartolomé -de las Casas.» - -Sucediéronse diferentes viajes que no carecen de importancia, -hallándose, entre otros, el realizado por el capitán Nicolás de Cardona -el 21 de marzo de 1615, cuyo original se conserva en la sección -correspondiente de la Biblioteca Nacional, y cuyo largo título es como -sigue: - -«Descripciones Geograficas e Hidrograficas de muchas tierras y mares -del Norte y Sur en las Indias, en especial del descubrimiento del -reino de la California, hecho con trabajo e industria por el capitan -y cabo Nicolas de Cardona, con orden de nro. sor. Don Phelipe II de -las Españas. Dirigidas al Excmo. Sr. D. Gaspar de Guzman, conde de -Olivares, duque de San Lucar la Mayor, etc.» 24 de junio de 1632. -Cardona consideraba a _California_ como la tierra más rica en minas de -oro y plata de todas las Indias. - -El almirante D. Pedro Porter de Casanate ofreció el año de 1636, -por servir a S. M., hacer viaje a la California para saber si era -isla o tierra firme y descubrir lo occidental y septentrional de -la Nueva España, fabricando a su costa navíos, conduciendo gente y -llevando pertrechos, bastimentos y todo lo necesario. Dice Porter que -«California, de buen temple, sana, fértil, con aguas, dispuesta para -labores y sementeras, tiene ganados, frutos y yerbas saludables, muchas -arboledas, frutos y flores de España, hasta higueras y rosas.» Hasta -el 8 de agosto de 1640 no le concedió S. M. la autorización pedida; -pero le detuvo todavía tres años «honrándome--dice Porter--con parecer -que podía ser de algun util en sus armadas...» El Consejo de Indias -dispuso que se aprestase a salir con toda celeridad, como lo verificó -el 2 de agosto de 1643. Salió de Cartagena y llegó a Veracruz el 22 -de dicho mes. En México se presentó al virrey, buscó amigos y dinero, -comenzando la construcción de buques. Con _Nuestra Señora del Pilar_ y -_San Lorenzo_ navegó los años 1648 y 1649, descubriendo y demarcando -las costas e islas del golfo de California. - -Reinando Carlos II se ofreció a conquistar la California el almirante -D. Isidro Atondo y Antillón, mediante escritura de diciembre de 1678, -que fué aprobada por Real Cédula de 29 de dicho mes de 1679. Salió la -expedición del puerto de Chacala el 18 de marzo de 1683, llevando por -cosmógrafo al Padre Francisco Eusebio Kunt o Kino, alemán, profesor de -Ingolstad. Llegaron al puerto de la Paz y trataron de establecerse en -el interior; pero los indios se aprestaron a la resistencia y tuvieron -que dirigirse a Sinaloa. Volvieron otra vez y eligieron la bahía de San -Bruno como punto de desembarco, y como tampoco pudieran sostenerse, se -retiraron a últimos de 1685. - -En vista del poco éxito de los conquistadores, los misioneros tomaron -la determinación de incorporarla a España mediante la civilización y -el sentimiento religioso. En obra tan humanitaria ayudaron al Padre -Kunt los misioneros Salvatierra, Tamaral y otros. El P. Juan María -Salvatierra fué conocido después con el dictado de _Apóstol de la -California_. Los jesuítas predicaron el Evangelio y consiguieron que -los perezosos californios se dedicasen a la agricultura y a levantar -diques o presas a las inundaciones ocasionadas por los torrentes. -Cuando con más celo que prudencia combatieron la poligamia, estallaron -crueles rebeliones en las misiones del Sur (1734), hasta tal punto -que soldados y algunos frailes fueron muertos, experimentando notable -retroceso la obra de las misiones. - -Si en el siglo XVI se consideró a California como península y en el -XVII se creyó que era isla, en el año 1746 se probó que sólo estaba -separada de la parte continental por el lecho de la corriente del río -Colorado. - -Cuando más trabajaban los jesuítas en su obra civilizadora, les -sorprendió la orden de expulsión de la colonia, dictada en 25 de junio -de 1767 y hecha efectiva en 3 de febrero siguiente. - -Encargados los franciscanos de las misiones, el P. Fray Junípero Serra -fué el continuador de Salvatierra. Si al primero se debe la conquista -de la _Alta_ California, el segundo realizó la de la _Baja_. Monterrey, -San Diego de Alcalá, San Antonio de Padua, San Gabriel y San Luis de -Tolosa fueron las primeras misiones realizadas por los franciscanos -en la Alta California. El 17 de septiembre de 1776 se inauguró la -fortaleza o presidio de San Francisco, hoy capital del Estado. Los -frailes tenían el gobierno espiritual y temporal de las misiones. «Sus -armas eran un crucifijo colgado al cuello, el breviario bajo el brazo, -una pintura de la Virgen y el Niño Dios por un lado y un condenado -por el otro, y cuadrante y brújula para hacer observaciones»[15]. Los -franciscanos, con patriotismo digno de alabanza, trabajaban por la -extensión de los dominios españoles. Extendieron la cultura por todas -partes. La ganadería y la agricultura adelantaron mucho. California -bajo el poder español prosperó de modo extraordinario. - - [15] Torres Campos, _España en California_, Conferencia dada - en el Ateneo de Madrid el 17 de mayo 1892, pág. 35. - -Sucediéronse después otras expediciones, ganando con ellas no poco la -ciencia. Debemos también consignar que en la explotación del comercio -fuimos más torpes que en obras de exploración y de atracción de -indígenas. - -Después que los Estados Unidos arrebataron Tejas (1845) y California y -Nuevo México (1848) a la república mejicana, ha cambiado completamente -la manera de ser de los citados países. Por lo que a California se -refiere, los mejicanos, primeros emigrantes en el país, fueron en gran -parte expulsados, quedando en el interior algunos no muy queridos -de los hijos de Norte América. Los indígenas han sido perseguidos y -tratados sin compasión, siendo entre ellos proverbio corriente que -todas sus desgracias provienen del blanco, del whisky, de la viruela, -de la pólvora y de las balas. No puede negarse, sin embargo, que los -americanos han operado extraordinaria revolución en el país formando -un Estado poderosísimo. Ellos han hecho de pueblos pobres y pequeños -ciudades ricas y populosas. Las artes, la industria, todo adelanta y -progresa en aquella tierra maravillosa. Vías de comunicación cruzan -todo el país. Se multiplican cada día las bibliotecas, las escuelas, -todos los centros de cultura[16]. - - [16] Ibidem, pág. 52. - -Consideremos ya el descubrimiento de _Virginia_. La Gran Bretaña, -y en particular la reina Isabel, tenían puestos sus ojos en las -expediciones a la América del Norte. Sir Humphrey Gilbert, natural del -condado de Devon, hizo desde el 1576 al 1578 tres viajes. Autorizóle -la citada Reina para descubrir y tomar posesión de todas las remotas -tierras habitadas por bárbaros, confiriéndole poderes para apoderarse -de dichos países. Habiendo muerto en el último viaje Gilbert, su -hermano político, Sir Walter Raleigh, obtuvo de dicha Reina en el -año 1581 la confirmación de los mismos privilegios concedidos a su -pariente. Envió Raleigh (1584) una expedición compuesta de dos buques -bien tripulados, a las órdenes de Armidas y Barlow, a las costas de -la América del Norte. Volvieron los expedicionarios e hicieron exacta -descripción de la hermosa tierra que acababan de descubrir. Raleigh -dió al nuevo país el nombre de Virginia, perpetuando de este modo -la fama de virgen de la reina Isabel, concediéndole ella a dicho -Raleigh el título y dignidad de caballero. Otra expedición preparó -el mismo Sir Walter en el año 1585, dando el cargo de comandante a -Ricardo Grenville y el nombramiento de gobernador de la colonia a -Ralph Lane. Volvióse Grenville, dejando en la colonia a Lane y a -108 individuos. Los indígenas deseaban por momentos librarse de tan -molestos huéspedes. Cayeron en el abatimiento los colonos, a pesar de -los auxilios que desde las Antillas les llevó el famoso pirata Drake. -Cada vez más desalentados los colonos, éstos, con Lane a la cabeza, -abandonaron al fin su establecimiento en junio de 1586. No habían -transcurrido dos semanas, cuando se presentó Grenville con abundantes -provisiones, llamándole la atención que sus compatriotas hubiesen -abandonado la colonia. Habiendo dejado 50 hombres según Smith, o 15 -según Bancroft, en la isla de Roanoke para guardar la nueva posesión, -él se retiró de aquellas ingratas playas. El año siguiente, esto es, -en 1587, volvió White con una flota cargada de provisiones; mas sólo -encontró los huesos de aquellos infelices. Comenzó entonces guerra -a muerte entre indígenas e ingleses. White cayó sobre los indios y -mató a muchos, abandonando aquellas tierras, sin embargo de que los -colonos, presintiendo su triste fin, le suplicaban que no les dejase -allí. Cuando el año 1590 volvió White, únicamente encontró en la isla -de Roanoke huellas de la colonia. Respecto a Raleigh, después de -gastar en su empresa el capital que tenía, consistente en un millón de -pesetas, fué acusado, quizá falsamente, de alta traición, muriendo en -el cadalso. Era a la sazón rey Jacobo I, sucesor de Isabel. - -Ya en el siglo XVII, después de las expediciones de Bartolomé Gosnold -a la Nueva Inglaterra (1602), de la de Martín Pring hacia las costas -de los actuales Estados de Maine y de Massachusetts (1603), y de la -de Jorge Weymouth, que visitó las mismas costas (1605), expediciones -que no dieron resultado alguno satisfactorio, volvió a pensarse en -proyectos de conquistas y de colonización. Reuniéronse para propagar -las ideas de conquistas y de colonización el citado Gosnold, Wingfield, -Hunt, Smith, Georges, Sir John Popham y el propagador más activo de -estos proyectos, Ricardo Hackluit. Jacobo I, conociendo la importancia -del asunto, dictó el 10 de abril de 1606 una Ordenanza, por la cual -dividía en dos partes la extensión de costas y tierras: la primera, -comprendida entre los grados 34 y 38 de latitud Norte; y la segunda, -entre los grados 41 y 45 de la misma latitud, quedando entre los dos -territorios un tercero a disposición de una y otra Sociedad; de modo -que entre ambos siempre había de permanecer una zona neutral de 100 -millas inglesas (170 kilómetros). Una Sociedad o Compañía de Londres -debía colonizar Virginia o el territorio comprendido entre los grados -34 y 38; otra Sociedad o Compañía llamada de Plymouth se encargó de -colonizar Nueva Inglaterra o el territorio comprendido entre los -grados 41 y 45. El Rey, para el gobierno de las colonias, nombró dos -consejos: el uno, residente en Inglaterra; y el otro, en las mismas -colonias. En los comienzos del 1607--al cabo de 110 años transcurridos -desde que Cabot descubrió la costa de la América del Norte--llegó -el capitán Newport con tres buques y 105 emigrantes; desembarcó en -la bahía de Chesapeake y fundó la ciudad de _Jamestown_, en honor -de Jacobo I. La nueva tierra pareció a los emigrantes un paraíso. A -excepción de unos cuantos trabajadores y comerciantes, el resto de -los colonos se componía de señores que en su vida habían trabajado -y de vagos que sólo se ocupaban en promover pendencias aumentando -el mal a la llegada del verano, a causa de las fiebres malignas -producidas por el agua corrompida de los pantanos y por las recientes -roturaciones. Apenas abandonó el país el capitán Newport, sobrevino -el abatimiento más grande en los colonos, y antes de llegar el otoño -fallecieron muchos por la influencia del clima, entre ellos Gosnold. En -el mando de la colonia le sucedió Smith, hombre dotado de excelentes -cualidades. Enérgico, castigó a los indios rebeldes, a los cuales -se atrajo luego con prudencia para que le proporcionasen víveres. -Hizo a la aproximación del invierno una excursión por la bahía de -Chesapeake, subió por los ríos Chickahominy, Pamunkey y Rappahannock, -siendo hecho prisionero por una tribu india y logrando, no sin grandes -trabajos, su libertad. Cuéntase--y cuento es seguramente--que la joven -Pocahontas, hija de un cacique llamado Powhatan, se interpuso entre su -padre y Smith cuando el primero iba con su maza a partir el cráneo al -segundo. Encontró a su vuelta en situación poco lisonjera la colonia -de Jamestown, aumentando el mal con la llegada de 120 individuos, -gente que únicamente pensaba en el oro que podía encontrar en el país -y no en el cultivo de las tierras. Smith emprendió un segundo viaje y -recorrió los ríos de Potomac y Susquehana, encontrándose a su regreso -con el nombramiento de presidente del Consejo colonial, nombramiento -que le llevó Newport con 70 nuevos emigrantes. Decíale la Compañía -de Londres que la colonia pagaría, por lo menos, los gastos de la -última expedición; que enviase oro; que procurara encontrar el paso -marítimo al Océano Pacífico; y, por último, que hiciera toda clase -de sacrificios para hallar a los ingleses de la colonia de Raleigh, -prisioneros tal vez de los indios. Contestó Smith que en lugar de -los mil emigrantes que hasta entonces habían llegado, prefería -treinta agricultores, carpinteros, albañiles, herreros, hortelanos y -pescadores. Como presidente del Consejo colonial dispuso que todos -habían de trabajar seis horas diarias, único modo de recibir víveres. - -En el año 1609 obtuvo la Compañía de Londres importantes reformas -en su constitución. El Rey cedió a la Compañía muchos derechos que -hasta entonces él se había reservado, como el nombramiento por los -socios del Consejo y la facultad de hacer leyes y reglamentos para las -colonias. En virtud de la nueva organización fué nombrado gobernador -general de Virginia lord Delaware. Mientras que Delaware se disponía a -marchar a la colonia, se dirigió a ella el capitán Newport, llevando -a bordo a Sir Tomás Gates y Sir Jorge Somers, que debían encargarse -del gobierno hasta la llegada de Delaware. La Compañía adquirió gran -desarrollo, pues entraron a formar parte muchos propietarios rurales -y comerciantes, como también altos empleados, entre ellos el poderoso -Cecil. - -Embarcáronse unos 500 para Virginia, en tanto que Smith abandonaba la -colonia y se dirigía a Inglaterra. Vióse entonces que Smith poseía -cualidades relevantes como gobernador, por cuanto después de su -marcha llegó la colonia a la decadencia más completa. Algo bueno hizo -también Gates, conteniendo a los que deseaban incendiar las viviendas -y volver a Inglaterra. Reinó otra vez la paz con la llegada de lord -Delaware, que traía colonos y provisiones en abundancia; pero habiendo -enfermado el gobernador hubo de regresar a Inglaterra, siendo entonces -nombrado para sustituirle Sir Tomás Dale, quien se hizo cargo de la -colonia en el año 1611. Dignas de alabanza fueron las primeras medidas -tomadas por el nuevo gobernador; también contribuyó al bienestar la -llegada de Gates con buen número de colonos y bastantes provisiones -procedentes de Inglaterra. Bastará decir que en 1612 llegó a 700 el -número de habitantes. Por entonces se dispuso ceder en propiedad -cierta porción de tierra a cada colono, pues antes todos trabajaban -para el común o para la compañía colonizadora. También en el dicho -año se acordó que muchas atribuciones y autoridad del Consejo colonial -residente en Inglaterra, pasasen a una asamblea que sería nombrada por -los colonos de Virginia. Del mismo modo se ordenó trasladar mujeres -jóvenes, de conocida honradez, a la colonia, único medio del aumento -rápido de población y medida segura para que los nuevos matrimonios -no abandonaran fácilmente aquellas tierras. A la sazón la famosa -Pocahontas, que había sido robada por el capitán inglés Argall, se -casó con un colono llamado Rolfe[17]. Con las plantaciones de tabaco -comenzó la prosperidad del país y se mejoraron las condiciones sociales -y políticas. Tras el corto y tiránico gobierno del capitán Argall fué -nombrado, en 1619, Jorge Yeardley, en cuyo tiempo se reunió la primera -Asamblea colonial, la cual con sus innovaciones y reformas hizo de -Virginia un pueblo libre e independiente. La Compañía de Londres hubo -de sancionar todo lo hecho por la Asamblea parlamentaria de Virginia. - - [17] Pocahontas y su marido pasaron a Inglaterra, donde fueron - obsequiados, mereciendo aquélla la señalada distinción de ser - recibida en la corte. Tuvo un hijo y ella murió el año 1617. - Hónranse descender de Pocahontas distinguidas familias de - Virginia. - -Nombrado Edvin Sandys tesorero de la Compañía de Londres, recibió -la colonia extraordinario impulso, merced a los muchos emigrantes. -A Sandys sucedió, no obstante la oposición del Rey, el conde de -Southampton, el amigo de Shakspeare, y con su poderoso auxilio se -dió a la colonia una carta constitucional bastante parecida a la -inglesa. «Según esta constitución, la Asamblea general de Virginia -debía componerse de los miembros vitalicios del Consejo de la colonia, -nombrados por la Compañía de Londres, y de dos representantes de cada -grupo de colonos o de cada lugar, y las órdenes de la Compañía sólo -adquirían fuerza de ley después de ratificadas por la Asamblea general -de Virginia, sobre cuyas resoluciones tenía, sin embargo, el gobernador -el derecho de veto»[18]. - - [18] Oton Hopp, _Los Estados Unidos de la América del Norte_, - pág. 7. - -Al paso que tales concesiones contribuían al progreso de la colonia, es -de lamentar que Jacobo I mandase deportar (1619) a Virginia unos 100 -penados, que allí hubieron de casarse y formar familias. Todavía es -más censurable el siguiente hecho: en el año 1620 varios comerciantes -holandeses comenzaron a importar negros de Africa que los colonos -compraban para el cultivo de los campos. Este fué el origen de la -esclavitud en el Norte de América[19]. - - [19] Desde el citado año no cesó el comercio de carne humana. - Si primeramente se limitó a la compra de negros, después - se extendió a los blancos. Prisioneros de guerra, tanto - escoceses como irlandeses, se vendieron durante la centuria - XVII en Virginia. Diferenciábanse los esclavos negros de - los blancos en que los primeros no recobraban su libertad - mientras no fuesen manumitidos por sus amos y los segundos - podían rescatarse de la esclavitud. La pronta introducción de - la esclavitud en Virginia y en todos los Estados del Sur se - debe a la necesidad de brazos para cultivar el tabaco en las - grandes haciendas o latifundios, mientras en los Estados del - Norte el clima obligaba al agricultor a dedicarse al cultivo - de pequeñas propiedades a modo de alquerías. - -Si no prosperó el cultivo de la morera para la cría del gusano de seda, -ni la vid, en cambio desde que se introdujo el cultivo del algodón -(1621) fué adquiriendo cada año mayor incremento. - -El sistema de gran cultivo y de grandes haciendas se extendió a las dos -Carolinas, a la Georgia y, por último, a todos los Estados del Sur. - -Cuando se hallaban más enconadas las luchas religiosas en Inglaterra -y cuando era cada vez mayor el odio entre unas y otras sectas, -los puritanos solicitaron de la compañía de Londres concesión de -terrenos en Virginia, con el objeto de trasladarse allí y practicar -tranquilamente su religión[20]. No se opuso a ello Jacobo I y en 1620 -se embarcaron para Virginia más de cien puritanos. - - [20] Allá por el año 1582 los puritanos se separaron de la - Iglesia oficial (anglicana), formando una secta aparte, que no - reconocía más autoridad eclesiástica que la Biblia e intentaba - restablecer la sencillez primitiva del cristianismo. Fundaron - comunidades en Escocia e Inglaterra, cuya organización era - democrática; distinguiéronse por su severa moralidad y por la - rectitud en todas sus acciones. - -Conviene no olvidar que algunos años antes (1607), el capitán Newport -había desembarcado en Virginia, a orillas del río James, los primeros -colonos ingleses. Reeligido (1623) el conde de Southampton tesorero -de la compañía de Londres, Jacobo I, disgustado por la conducta -política y por las escisiones interiores de la sociedad, como -también por el citado nombramiento, dispuso--no sin largo y ruidoso -proceso--encargarse del gobierno de la colonia (1624). Durante el -gobierno de Carlos I (1625-1649), Virginia dependió directamente de la -Corona, siendo de notar que al Rey sólo le preocupaba la explotación -del monopolio del tabaco. Guardóse la mayor tolerancia con los -puritanos; pero en el año 1643 se prohibió todo culto público y todo -establecimiento de enseñanza no dirigido por la Iglesia anglicana -ortodoxa. El número de los habitantes de la colonia llegó a veinte mil -en 1648. El gobierno republicano (1649-1660) no hizo innovación alguna -en la colonia, si bien se estipuló que los habitantes de Virginia -gozarían de las mismas libertades que los ingleses en la madre patria. -Reinando Carlos II (1660-1685) se creó (1662) un consejo de 32 miembros -para la dirección de las colonias. Este consejo, que levantó vivas -protestas en Nueva Inglaterra, fué respetado y querido por los colonos -de Virginia. Aumentaba rápidamente la población, hasta el punto que en -1665--según el gobernador Berkeley--llegó a cuarenta mil habitantes. -Algunos perjuicios sufrió por entonces Virginia: bajó el precio del -tabaco, porque al cultivo de dicha planta se dedicaron también y -le hicieron competencia los colonos de la Carolina y de Maryland. -Además, los holandeses, en guerra con Inglaterra, cayeron varias -veces sobre la colonia y echaron a pique algunos buques mercantes, y -un huracán devastó el país y destruyó numerosos edificios. Lo peor -de todo fué la conducta del gobernador Berkeley, hombre codicioso e -injusto. Si aparentemente tenía buenas relaciones con los indios (a -quienes, por medio de sus amigos, compraba gran cantidad de pieles, -en particular de castor), era, sin embargo, poco querido. Estalló, -al fin, la guerra entre indígenas y colonos, cometiendo unos y otros -las más horribles crueldades. Igualmente, la guerra civil trajo días -de luto a la colonia. Un tal Bacon se puso en frente de Berkeley. -La fortuna favoreció a los revoltosos, teniendo que huir Berkeley -y siendo incendiada la población de Jamestown. Muerto por entonces -Bacon, se disolvió su partido y pudo volver Berkeley a encargarse del -gobierno. ¿Cuál fué la causa de esta guerra civil? Que Carlos II, para -recompensar los servicios de los lores Arlington y Culpepper, les dió -Virginia por treinta y un años, oponiéndose a ello, como era natural, -los colonos. Al fin reinó la paz, mediante el pago de una suma anual, -que se aumentó con un impuesto especial sobre el tabaco. - -Berkeley, en su segunda época de mando, trató con mano de hierro a los -vencidos, hasta el punto que Carlos II--según cuentan--hubo de decir: -«Este viejo loco ha quitado más vidas en aquel país despoblado que -yo en Inglaterra por la muerte de mi padre». Reunida la asamblea de -la colonia rogó al tirano que no derramara más sangre. Por su parte -el gobierno de la metrópoli envió tres comisarios con quinientos -individuos de tropa para restablecer la tranquilidad y hacer una -información acerca de los sucesos. Tuvo Berkeley que marchar a -Inglaterra con objeto de dar cuenta de su conducta. Murió al poco -tiempo, sucediéndole sucesivamente Chicheley, Culpepper, Howard -y Nicholson. «Las facultades del gobernador--dice Bancroft--eran -extraordinarias, pues resumía a la vez los cargos de teniente general -y almirante, tesorero, canciller, presidente de todos los tribunales -del Consejo y hasta obispo, de modo que, la fuerza armada, las rentas, -la interpretación de la ley y la administración de justicia, todo -estaba sometido a su autoridad»[21]. Aunque las disposiciones de -la madre patria, del Consejo y de la Asamblea general limitaban en -cierto sentido los citados poderes, no debe olvidarse que las órdenes -procedentes de Inglaterra eran secretas, y por lo que respecta a la -Asamblea sus individuos se hallaban en una posición subalterna o -inferior a la del gobernador. - - [21] _Historia de los Estados Unidos_, tom. IV, pág. 26. - -Las colonias de la América del Norte, durante el reinado de Carlos II, -gozaron de algunas mercedes. Bien es verdad que el Rey debía mostrarse -agradecido a las colonias, las cuales recibieron voluntariamente la -monarquía restaurada, con la sola excepción de la de Massachusetts, -que tardó un año en reconocer los hechos consumados. Uniéronse en una -sola colonia los de Hartford y de Newhaven, recibiendo, como algunas -otras, real patente, en la cual se otorgaban completas libertades, que -hicieron de ella una especie de república independiente. En cambio, es -censurable la exagerada liberalidad de Carlos II, que hubo de regalar -territorios a sus favoritos. En virtud de esta liberalidad, Virginia -fué cedida por treinta y un años; Nueva York la dió a su hermano el -duque de York; Pensilvania a Penn; parte de Maine y de New-Hampshire, -al duque de Monmouth; Nueva Escocia, a Tomás Temple, y el monopolio del -comercio de los territorios aledaños de la bahía de Hudson al príncipe -Ruperto. - -Poco a poco iba aumentando el número de habitantes en las colonias; el -año 1875 contaba la de Plymouth 7.000; la de Connecticut, 14.000; la -de Massachusetts, 22.000; las de Maine, New-Hampshire y Rhode-Island, -4.000 cada una. Los productos de las colonias eran, especialmente, -agrícolas; también pieles, pescado y maderas de construcción. - -Inmediatamente que subió al trono Jacobo II (1685-1688), decretó -la agregación de _Nueva Jersey_ a la de Nueva York. El Rey nombró -gobernador general de todas las colonias del Norte a Andros, quien -habiendo llegado a Boston el 1686, lo primero que hizo fué establecer -el culto de la iglesia anglicana, sin hacer caso de las protestas de -los puritanos. Cuando se disponía a empresas mayores, la revolución -en la metrópoli arrojó del trono a Jacobo II, sucediéndole María -(1689-1695) y Guillermo III (1689-1702). Más que María y Guillermo, el -verdadero soberano de Inglaterra fué el Parlamento. Lo mismo sucedió -durante el reinado de Ana (1702-1714). - -La misma conducta que Inglaterra y Francia siguieron los holandeses -y suecos. El inglés Enrique Hudson, al servicio de Holanda, intentó -descubrir un paso para la India por el Norte de América. Auxiliado por -el comercio holandés, pudo hacerse a la vela en abril de 1609 con el -buque _Media Luna_. Tuvo que dirigirse al Oeste porque grandes masas de -hielo le impidieron continuar hacia el Norte y llegó a la embocadura -del Penobscot, en el estado actual de Maine, pasó al Cabo Cod, siguió -su marcha hacia el Sur, y al tocar en la costa de Virginia volvió al -Norte y entró en la bahía de Nueva York, subiendo por el río que lleva -su nombre y reconociendo la citada bahía. Dice el Dr. Hopp que «de -todas partes acudieron los indios, que jamás habían visto nave alguna -europea, y creían ver gigantesca ave de blancas alas»[22]. De regreso a -Holanda no logró apoyo de los comerciantes y marchó con pocos recursos -a continuar las exploraciones, muriendo en la helada bahía ya dicha y -que también lleva su nombre. De 1610 a 1614, organizaron los holandeses -diferentes expediciones a aquella región, y con el objeto de comerciar -con los indígenas construyeron viviendas en la playa de la isla de -Manhattan y últimamente un fuerte (1614). El marino Adrián Block (cuyo -nombre lleva pequeña isla en el puerto de Nueva York), exploró las -costas de Long-Island, situadas delante de Nueva York. Block descubrió -el río Connecticut, construyó (1615) el fuerte que llamó de Orange, -donde hoy se halla la ciudad de Albany, y dícese que, perdido su buque, -construyó otro, el primero que se hizo en aquellas playas. - - [22] Op., cit., pág. 14. - -Cuando con tanta fortuna comenzó a funcionar el Banco de Amsterdam -(1609); cuando fué decapitado Barneveldt (1619) y encerrado en dura -prisión Grocio, la Compañía holandesa de la India Occidental (casi tan -poderosa como la de la India Oriental) autorizada en 1621, recibió el -permiso de establecer fuertes y factorías en América. Así comenzó la -ciudad de _Nueva Amsterdam_[23], cuya primera iglesia se construyó el -1623. Tres años después el tercer gobernador o director general de -la colonia, Pedro Minnewit (o Minuit) compró a los indios la isla de -Manhattan, donde se halla la ciudad de Nueva York. Minnewit fomentó la -agricultura y el comercio, siendo de advertir que en 1628 contaba 270 -habitantes la colonia y exportó pieles por valor de 124.500 pesetas, y -tres años después llegó la exportación a 277.400, construyéndose en la -misma fecha en el arsenal de la colonia un buque de 800 toneladas. - - [23] Nueva Amsterdam cambió el nombre por el de Nueva York, en - el año 1664. - -En la Nueva Neerlandia--como los holandeses llamaban al país--, no -progresó la agricultura como debiera, por la razón siguiente. La -Compañía de la India Occidental daba extenso territorio al que fundaba -una colonia de cincuenta habitantes, y como sólo hombres muy ricos -podían establecer tales colonias, casi todo el país comprendido entre -las actuales poblaciones de Nueva York y Albany, como también no -pequeña parte del Estado llamado hoy de Nueva Jersey, pasó a manos de -familias poderosas, pudiendo citarse entre otras las de Van Rensselaer, -Pauw, Godyn y Bloemart. No huelga decir que el acaudalado propietario -e historiador De Vries, extendió el dominio holandés por el territorio -que forma al presente el estado de Delaware. Destituído del Gobierno de -la colonia Pedro Minnewit, por la Compañía de las Indias Occidentales, -marchó a Suecia, donde el holandés Usselinx había hecho propaganda en -favor de una empresa colonizadora. - -Constituida la Compañía sueca del Sur (1626), cuando murió Gustavo -Adolfo (1632), el canciller Oxenstiern se dedicó a la formación de -la citada empresa. «La nueva colonia--decía el folleto _Argonáutica -Gustaviana_, publicado en 1633 por Usselinx--estaba destinada a ser -refugio para los perseguidos, lugar seguro para el honor de las mujeres -e hijas de los expulsados de su país a causa de las guerras y del -fanatismo religioso, y tierra bendita donde debían vivir tranquilos los -hijos del pueblo y todos los heterodoxos.» La esclavitud debía quedar -proscripta de la colonia, «porque el trabajo del hombre libre vale más -que el del esclavo; además, que el esclavo no es consumidor, porque -no conoce ni puede satisfacer las necesidades del hombre libre». En -1636, Oxenstier aceptó las proposiciones que le hizo Minnewit--pues -Usselinx se había retirado de los asuntos--marchando entonces el -ilustre marino con cincuenta emigrantes. Compró terreno a los indios, -construyó una fortaleza y estableció su colonia donde actualmente se -levanta la ciudad de Wilmington, en la confluencia del río Cristiana -con el Delaware. Protestó contra dicha ocupación Kieft, gobernador -holandés de Nueva Amsterdam. Minnewit, lejos de hacer caso de la -protesta, reemplazó los postes holandeses que señalaban los límites de -su territorio, con otros que tenían escrito en una tabla: _Cristina, -Reina de Suecia_. Inmensa fué la alegría en Suecia cuando, procedente -de la colonia, llegó un cargamento de pieles. La Nueva Suecia, que se -extendía desde la embocadura del Delaware hasta los saltos de Trentón, -se desarrolló mucho, comenzando a decaer, ya por la muerte de Minnewit -(1641), ya porque había pasado el apogeo político del reino de Suecia. -Tanto decayó, que catorce años después la colonia sueca fué absorbida -por Pedro Stuyvesant, gobernador holandés de Nueva Amsterdam[24]. - - [24] El sucesor de Minnewit en Nueva Amsterdam fué Wonter von - Tiviller, a éste sucedió Kieft (1637-1647), y después Pedro - Stuyvesant (1647-1664). - -Durante el gobierno de Stuyvesant, los colonos de la Nueva Inglaterra -se apoderaron de la cuenca del Connecticut y de una parte de la isla -de Long-Island. En la colonia holandesa de _Nueva Amsterdam_ faltaba -poderosa clase media que defendiera el territorio contra los invasores -ingleses. Los grandes propietarios contribuyeron a la ruina de dicha -colonia. Desde el año 1650 al 1660, llegaron varias expediciones de -inmigrantes (hugonotes franceses, judíos, ingleses, etc.), las cuales -iban borrando poco a poco el carácter nacional holandés. En 1660 -fué aumentando la inmigración inglesa, llegando el caso de que las -autoridades tuvieron que publicar los edictos y demás disposiciones -en inglés y holandés. Que el sistema colonial inglés era superior al -holandés, se manifestaba considerando que en Boston y en todas las -poblaciones de la Nueva Inglaterra apenas había mendigos y vagabundos, -mientras estaban infestadas de unos y de otros Nueva Amsterdam y las -aldeas inmediatas. También se debe tener en cuenta que el comercio de -esclavos tenía mucho más incremento en Nueva Amsterdam que en otras -partes. La decadencia de la colonia holandesa era cada día más grande. -Nueva Amsterdam debía caer en manos de los ingleses. Ni el gobernador -Stuyvesant, ni los habitantes de la ciudad, se hallaban dispuestos a -derramar una gota de sangre por la Compañía holandesa de las Indias -Occidentales. Cuando Inglaterra ocupó la ciudad, se cruzaron de brazos, -lo mismo los holandeses de pura raza que los suecos y holandeses de -Delaware y Nueva Jersey. Nueva Amsterdam se llamó Nueva York, el -fuerte Orange recibió el nombre de Albany y la bandera inglesa ondeó -en toda la costa, desde el Maine hasta Georgia. Desde 1664 hasta 1667, -desempeñó el cargo de gobernador de la antigua colonia holandesa, -Ricardo Nicolls, protegido del duque de York; desde 1667 hasta 1673, -Francisco Lovelace. Si durante la guerra anglo-holandesa volvió a caer -la capital de la colonia en poder de Holanda, sólo fué por quince -meses; al cabo de ellos desapareció para siempre de la América del -Norte el dominio holandés. - -La Compañía de Plymouth, organizada al mismo tiempo que la de Londres, -no se dió prisa en sus proyectos de colonización. Después del -establecimiento, en el año 1607, de una pequeña colonia en _Sagahadoc_ -(Kénébec), habiendo muerto Jorge Pophan, jefe de ella, volvieron á -Europa los colonos, sin cuidarse ya la citada compañía de que se -hallaba una tierra llamada Nueva Inglaterra. Luego, numeroso grupo de -emigrantes puritanos desembarcaron (16 diciembre 1620) en ese sitio, -donde fundaron _Nueva Plymouth_, como recuerdo de la hermosa ciudad -inglesa del mismo nombre. Nombraron gobernador, por un año, a Juan -Carver, y también, para si de ello había necesidad, un lugarteniente. -La epidemia hizo terribles estragos en la colonia, falleciendo más de -la mitad, incluso el mismo Carver, encargándose entonces del gobierno -Guillermo Bradford y de la defensa militar Miles Standish. Poco después -llegaron 35 colonos conducidos por Cushman. Durante el invierno de -1621 a 1622 se dejó sentir el hambre de un modo considerable, pudiendo -salvarse los colonos merced al auxilio de algunos indios pescadores de -a orillas del Maine, los cuales les proporcionaron maíz, pescados y -mariscos. - -En el citado año arribaron otros colonos de la metrópoli, que, -expulsados luego, se retiraron a orillas del golfo de _Massachusetts_, -formando una nueva colonia. La miseria les obligó después a -dispersarse. - -Dos colonias, llamadas _Mariana_ y _Laconia_, fundadas la una por -Gorges y la otra por Mason, arrastraron vida lánguida y quedaron -reducidas a pesquerías. - -La _Nueva Escocia_, concedida al poeta cortesano Alexander (conde luego -de Stirling) fué dividida en 150 partes con título de otras tantas -baronías. Vendiéronse los títulos; pero los indios conservaron siempre -el territorio. Entretanto los pobres, honrados y rígidos puritanos de -la Nueva Inglaterra, vivían contentos con su suerte. Fué para ellos una -contrariedad la presencia de un eclesiástico predicador de la Iglesia -anglicana, que llegó el año 1624, y a quien expulsaron, como también -a dos partidarios suyos. En _Nueva Plymouth_, mientras los colonos -trabajaron por el común, no cesó la escasez, comenzando la prosperidad -cuando se dió una parte de terreno a cada individuo. Si a los cuatro -años de su fundación tenía 184 habitantes, ya en 1630 no bajaban de 300. - -En el mismo año fué reconocida como colonia, por el rey Carlos I, la -de _Salem_, en la bahía de Massachusetts. Intransigente en asuntos -religiosos, arrojó de su seno a los que se separaban poco o mucho de -las doctrinas luteranas. La colonia de Salem entró pronto en relaciones -con la de Nueva Plymouth y con los holandeses establecidos en las -orillas del Hudson. Las noticias que se recibieron en Inglaterra -fueron tan buenas, que nuevos emigrantes salieron de la metrópoli -para la colonia. Reformas políticas y administrativas contribuyeron -al engrandecimiento de la colonia de Salem, y el lazo que a todos los -colonos unía era la religión, y no la libertad, como en la de Maryland. -Los colonizadores de la Nueva Inglaterra habían abandonado a su patria -llevando en el corazón odio eterno, lo mismo a la Iglesia anglicana -que a la religión católica, como escribió el reverendo Jorge E. Ellis, -predicador puritano. «Jamás--dijo--entró en la mente de nuestros -mayores el hacer de su territorio, comprado con su dinero y garantido -legalmente por patente real, un asilo para toda clase de religiones, -sino que lo destinaron a ser una mansión de paz, de reposo y de -costumbres puras para los que tienen los mismos sentimientos, la misma -creencia y los mismos intereses.» - -Roger Williams fundó en 1635 una colonia que abarcaba el territorio que -a la sazón constituye el Estado de _Rhode-Island_. Williams, predicador -puritano, fué proscripto de Salem porque se atrevió a decir que el -gobierno no tenía derecho a exigir que los ciudadanos asistiesen al -culto en la iglesia. - -Es también de notar que en el mencionado año se fundó la colonia de -_Concord_, en el actual Estado de New-Hampshire, y la de _Conneticut_ -en un lugar de la cuenca feraz del río del mismo nombre. - -No pasaremos adelante sin referir que Mistress Ana Hutchinson, mujer de -uno de los individuos más respetables de la colonia, muy estimada por -Enrique Vane, gobernador de Nueva Inglaterra, y respetada por numerosos -colonos, fué perseguida por sus ideas religiosas, pues se atrevió «á -censurar á algunos de los ministros del culto como heterodoxos, y hasta -añadió ideas y opiniones propias, fundadas todas ellas en el sistema -denominado _antinomiano_ por los teólogos, é impregnadas del más -profundo entusiasmo religioso»[25]. Tan acaloradas y violentas fueron -las discusiones religiosas, que llegaron a amenazar la existencia de -la colonia. Condenadas las opiniones de la innovadora, se le impuso la -pena de destierro, viéndose obligada a retirarse a Aquiday, en la isla -de Rhodes, donde sufrió toda clase de privaciones y trabajos, habiendo -provocado el gobernador Kieft, con sus crueldades, la terrible venganza -de los indios, venganza que llegó al extremo de incendiar y matar a -todos los blancos que encontraban. La casa de Mistress Hutchinson fué -incendiada, pereciendo ella con toda su familia, o entre las llamas, o -degollada por los salvajes. - - [25] Spencer, _Hist. de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 75. - -En tanto que el rey Carlos I perseguía con encarnizamiento a los -presbiterianos y puritanos que emigraban a millares de su país, llegó -también en su fanatismo anglicano a querer imponer su voluntad a las -colonias americanas; pero los colonos se aprestaron a la lucha y las -cosas quedaron en el mismo estado. Por su parte, los puritanos de la -Nueva Inglaterra, cada vez más intolerantes, persiguieron con crueldad -a los cuákeros (que no querían ni iglesias ni clérigos); luego dejaron -de perseguirles, restableciéndose la paz. - -Como los fanáticos anglicanos, y a la cabeza de ellos el arzobispo -Laud, no cesaran de excitar a Carlos I contra la colonia de -Massachusetts, presintiendo los colonos todos de la Nueva Inglaterra -que pudiera llegar un día en que tuvieran que defenderse de las -tiranías de la metrópoli, proyectaron formar una unión (1637), y cuyo -proyecto se realizó el 1643, en cuyo año las colonias de Massachusetts, -Plymouth, etcétera, formaron, con el nombre de _Colonias unidas de la -Nueva Inglaterra_, «una liga sólida y perpetua, ofensiva y defensiva, -de mutuo consejo y apoyo en todas las causas justas, lo mismo para la -conservación y propagación de la verdad y de los derechos basados en -el Evangelio, que para su prosperidad y seguridad.» Tan arraigada se -hallaba la convicción de unirse, que en el año siguiente (1644) se -proyectó general federación de todas las colonias inglesas de América. -Hace notar muy acertadamente el historiador Bancroft, que la poderosa -colonia de Massachusetts fué la primera que quiso realizar la primera -liga, y la que después se manifestó más impaciente por sacudir el yugo -británico. - -Comenzaron a prosperar las colonias, llegando en poco tiempo a un -verdadero estado de esplendor. Exportaban trigo a las Antillas; -pieles, maderas y pescado seco a Europa. Los habitantes de Nueva -Inglaterra ordenaron (1647) que cada pueblo de cincuenta vecinos -se hallaba obligado a tener un maestro de instrucción primaria, «a -fin--dijeron--de que la instrucción de nuestros mayores no quede -sepultada con sus restos mortales», añadiendo en la parte expositiva -de ley que «la ignorancia es equivalente a la barbarie, y todo niño -debe saber leer y escribir el idioma de sus padres.» Todo grupo de cien -vecinos tenía también la obligación de mantener una escuela. Antes -se había proyectado la fundación de una Universidad (1636), y dos -años después, al morir Juan Harvard, rico colono, dejó su biblioteca -y la mitad de su propiedad inmueble a la Universidad. Lo mismo la -instrucción elemental que la superior recibieron frecuentemente -cariñosas muestras de parte de los ciudadanos. La imprenta comenzó -en el año 1639. Si pueriles son algunas ideas de los puritanos y si -censurables son algunos hechos, no puede negarse la sencillez de -costumbres y la bondad de aquella raza que se estableció en el Norte de -América. - -Guillermo Clayborne obtuvo de Carlos I, en 1631, una patente para -comerciar con los habitantes del golfo de Chesapeake, los cuales -daban las pieles de animales a cambio de productos de la metrópoli. -Poco después cedió el Rey a título de propiedad perpetua todo lo -que actualmente es el Estado de _Maryland_, a Jorge Calvert (lord -Baltimore). El territorio citado se llamaría Maryland (tierra de -María), en honor de la mujer de Carlos I. Cuando Baltimore se disponía -a pasar a sus nuevos dominios, le sorprendió la muerte (1632), -sucediéndole su hijo Cecilio, que en 1633 marchó con 200 emigrantes. -Fundó una colonia a orillas del río Saint-Mary, no sin tener oposición -de Virginia, que reclamaba como suyo el territorio de Maryland. -Prosperó rápidamente la nueva colonia, sin embargo de la guerra que -tuvo que sostener con Clayborne y también de las disensiones entre los -colonos y el propietario, siendo todavía más de extrañar, considerando -su origen aristocrático-feudal, el engrandecimiento de Maryland, pues -ya en 1660 contaba con 12.000 habitantes. El año 1663, por patente -de Carlos II, se concedió el país que se extendía entre la Virginia -de entonces y el río de San Mateo, en la Florida, a los personajes -siguientes: el historiador y ministro gran canciller conde de -Clarendon, Monk, duque de Albermale, lord Craven, lord Ashley Cooper -(después conde de Shaftesburg), Juan Colleton, los dos Berkeley y -Jorge Carteret. Es de advertir que ya en 1629 Carlos I había cedido -el mismo territorio a Roberto Heath, si bien no se estableció en él -ninguna colonia permanente. También advertiremos que cuando en 1663 la -cedió Carlos II, había colonos en la Carolina procedentes de la vecina -Virginia, de la Nueva Inglaterra y hasta de las Antillas inglesas, en -particular de las Barbadas. Los que procedían de Virginia se fundieron -posteriormente con los de Nueva Inglaterra y fundaron la colonia de -la _Carolina del Norte_; los de las Barbadas, con los procedentes -directamente de Inglaterra, la de la _Carolina del Sur_. En el citado -año, Berkeley, uno de los concesionarios que allí funcionaba como -gobernador, obtuvo autorización para nombrar dos subgobernadores: uno -para las colonias del Nordeste, y otro para las del Sudeste, separadas -por pantanos intransitables. El primer gobernador especial de la -Carolina del Norte fué Guillermo Drummond, a quien sucedió Stephens. - -Para la colonia escribió (1670) el insigne filósofo Juan Locke una -constitución feudal tan absurda e impracticable que, aun modificada -varias veces, nunca pudo ponerse en práctica. Sólo por el nombre del -autor daremos a conocer algunas de sus disposiciones: «El gobierno -debía estar en manos de la aristocracia territorial, a cuya cabeza -figuraban los ocho concesionarios primeros, de los cuales el de más -edad tendría el título de palatino, que a su muerte pasaría al que le -siguiera en edad. A este título iban afectas ciertas prerrogativas. Se -mandaba dividir todo el territorio en condados, subdivididos cada uno -en ocho señoríos, ocho baronías y veinticuatro colonias o municipios -en una extensión de 12.000 acres (4.856 hectáreas). Los señoríos -pertenecerían a los propietarios, las baronías a la nobleza y las -colonias o municipios al común de colonos. Debían nombrarse de entre -la nobleza cuatro condes, uno por cada condado; de entre los barones, -dos por cada condado, y de entre los caciques otros dos. Al palatino -correspondía nombrar cuatro condes y ocho caciques, siendo los demás -nombrados por los otros siete concesionarios primitivos. Los títulos -y los territorios eran declarados hereditarios e inenagenables. El -poder judicial y el ejecutivo pertenecían a los propietarios, que -con los altos funcionarios formaban el gran Consejo o Senado; todos -los propietarios, nobles y comunes o sus representantes, formaban -la Cámara de los Comunes, en la cual para tener voto bastaba ser -propietario de cincuenta acres. Tocante a la parte religiosa se -inclinaba esta constitución al sistema que se ha dado en llamar de -intolerancia modificada». Todas las religiones estaban permitidas, con -tal que tuviesen culto público y reconociesen la existencia de Dios -y la santidad del juramento. Para que una comunidad religiosa fuera -autorizada y protegida por la ley, debía contar de siete miembros por -lo menos, y en ninguna reunión religiosa debía permitirse hablar contra -el gobierno ni sobre su política. La esclavitud estaba permitida desde -un principio y lo mismo la servidumbre. Los amos eran dueños absolutos -de sus esclavos, y los siervos no podían abandonar la gleba sin permiso -de su amo, y sus descendientes continuaban en la misma servidumbre -hasta la última generación»[26]. - - [26] Ernesto Oton Hopp, _Los Estados Unidos de la América del - Norte_, págs. 16 y 17. - -Subleváronse los colonos en 1678 contra las autoridades, sublevación -que hubo de coincidir con la de Virginia, capitaneada por Bacon. -Sofocada la revolución, volvió diez años después a levantar la cabeza. -Antes de pasar adelante recordaremos que el nombre de Carolina del -Norte apareció por vez primera en un escrito correspondiente al año -de 1691. Lento y difícil fué el desarrollo de la colonia, pues el -suelo era arenoso, los habitantes indolentes y refractarios a todo -gobierno. Casi toda la riqueza se reducía a caballos y cerdos, que en -manadas corrían semi salvajes por las llanuras. Edenton, capital de la -colonia, prosperó poco. Mr. Bancroft dice de la colonia Carolina del -Norte, que «era el santuario de los fugitivos y desertores, donde cada -uno hacía lo que quería, sin adorar a Dios ni al César.» Continuó la -anarquía algún tiempo; pero desde que en 1729 cesó el gobierno nominal -de los concesionarios del territorio, el cual pasó a ser propiedad de -la Corona, adelantó bastante la colonia, como se prueba considerando -que en 1755 contaba con más de 50.000 habitantes. Del mismo modo la -industria adquirió no escasa importancia. - -Pronto llegó a una situación próspera la colonia fundada en el -_Cabo Fear_, siendo de advertir--según la estadística de aquellos -tiempos--que en el año de 1665 ya contaba con 800 habitantes. -Procedente de las Barbadas, el primer gobernador, Juan Yeamans, -introdujo en ella los usos y costumbres de aquellas islas. Los -concesionarios de las Carolinas mandaron a su secretario, Sandford -(1666) a fundar otras colonias en Carolina del Sur. Sandford encontró -en mal estado la del Cabo Fear, la cual había decaído rápidamente, y -propuso, a orillas del río Charles, la fundación de otra que recibió -el nombre de _Charlestown_ (1670). Posteriormente llegaron nuevos -inmigrantes a Charlestown, ya procedentes de las islas Lucayas, ya de -Nueva York, y también directamente de Inglaterra. - -A causa de que tres galeras españolas procedentes de tierra americana y -cuya capital era San Agustín, cayeron sobre Edisto, colonia escocesa, -saqueándola y destruyéndola (1680), los demás colonos del país se -dispusieron a tomar el desquite. Tuvieron que desistir porque así lo -mandaron los ocho señores propietarios, y también para no exponerse a -mayores males. - -No faltaba motivo a los españoles para estar disgustados con la colonia -de Charlestown, madriguera de piratas y refugio de contrabandistas. -Llegó el caso que hasta el mismo gobierno inglés propuso, en 1695, -la agregación de la Carolina del Norte a la de Virginia, y la de la -Carolina del Sur al gobierno de las islas Lucayas, «como único medio -de acabar con las plagas de la piratería y del contrabando.» Turbóse -el orden tiempo adelante por cuestiones religiosas en la Carolina del -Sur. Luego se rompieron las hostilidades entre carolinos y españoles, -llegando el gobernador inglés Moore a dirigir una expedición contra -la ciudad de San Agustín, a la cual saqueó, retirándose después. -Continuó la guerra, y Moore, siendo ya gobernador Johnson, realizó -otra expedición (1702). Aunque en el año 1706, los españoles, deseosos -de tomar venganza, armaron una escuadra que, en unión de la francesa, -atacó a Charlestown, los habitantes de la ciudad se defendieron -bizarramente y llevaron la mejor parte. La intolerancia religiosa fué -motivo de serios disgustos y de grandes contrariedades en la colonia, -pues el partido anglicano ortodoxo se declaró enemigo mortal de todas -las sectas disidentes, teniendo que imponer su veto el gobierno de la -metrópoli. Comenzó a florecer la colonia con el cultivo del arroz, que -en 1691 prosperó y tomó gran incremento, siendo de sentir que al mismo -tiempo aumentara de tal modo la esclavitud, que en el año 1708, de -10.000 habitantes sólo 1.360 eran libres. - -En los primeros años del siglo XVIII estalló terrible insurrección de -los indios contra los blancos en la Carolina del Sur. Apenas salía la -Carolina del Norte de las devastaciones de los indígenas, comenzaba la -misma calamidad en la del Sur. El día 15 de abril de 1715 se rompieron -las hostilidades, y los indios llevaron por todas partes la desolación -y la muerte. Los escritores de aquellos tiempos hacen subir las fuerzas -insurrectas a seis o siete mil hombres. La Carolina del Norte, Virginia -y Nueva York, prestaron los auxilios que pudieron buenamente. Esta -guerra, que vino a durar un año, costó la vida a algunos centenares -de habitantes, calculándose en 100.000 libras los daños y perjuicios -ocasionados, sin contar una deuda que venía a importar la misma -cantidad. Ensoberbeció a los blancos o propietarios el triunfo sobre -los indios y colonos, y los abusos de aquéllos obligaron al pueblo a -tomar sus medidas contra la conducta y opresión de los dueños de las -tierras. También por entonces la fortuna había vuelto la espalda a los -piratas, quienes huyeron de aquellas costas. Como es natural, habiendo -aumentado la deuda pública por estas guerras, tuvo la colonia que -emitir papel moneda por valor de unos dos millones de pesetas, lo cual -originó una crisis monetaria. En la necesidad de arbitrar recursos, -la asamblea legislativa de Charlestown (Carolina del Sur) tomó las -siguientes medidas: votar un impuesto de entrada sobre los negros -que el comercio introducía en la colonia, y otro impuesto sobre la -importación de las mercancías inglesas. A esta última ley opusieron su -veto los dueños de la Carolina, cuya conducta y otros actos dieron por -resultado, en 1719, general descontento, llegando a decir los colonos -que «los señores sólo querían tener derechos y no deberes, y que en los -momentos de peligro no enviaban remedios ni auxilios.» Tantos fueron -los odios de los colonos a los dueños del territorio, que poco después -se encargó la Corona de la Carolina y nombró un gobernador. Ya no quedó -otro recurso a los concesionarios que ceder sus derechos en favor de -la Corona de Inglaterra mediante una indemnización de 437.500 pesetas. -Depuesto el gobernador Johnson y elegido el coronel James Moore para -que gobernase la colonia en nombre del Rey, se envió un agente a -Inglaterra que abogase en favor de los colonos, dando esto origen a que -se entablase un proceso legal para invalidar la Carta de la Carolina. -Durante la instrucción del proceso, se encargó la Corona del gobierno -de la Carolina del Sur. En calidad de gobernador real interino marchó -a Carolina del Sur, Sir Francisco Nicholson, quien deseando ganar la -voluntad del pueblo, eligió presidente del Consejo a Middleton, y -presidente del Tribunal a Mr. Allen, los cuales se habían distinguido -en el último movimiento contra los propietarios. Sancionó (1722) para -salir de apuros económicos, una emisión de papel moneda, que ocasionó -durante algunos años gran confusión en el país. - -Aunque en la Carolina del Norte los colonos no se habían rebelado -contra los propietarios, pasado algún tiempo los últimos vendieron sus -derechos a la Corona por unas 22.000 libras. Burrington fué repuesto -en el gobierno de la Carolina del Norte, sucediéndole, en 1737, -Guillermo Bull, presidente del Consejo. En la Carolina del Sur quedó -Roberto Johnson encargado del gobierno. Poco a poco comenzaron ambas -Carolinas a llamar la atención de los Estados europeos, acudiendo a -ellas muchos emigrantes alentados por el bienestar que se gozaba. El -mayor contingente salió de Irlanda. La colonia irlandesa se estableció -en las riberas del Santee y constituyó una población que se llamó -Williamburgh. Aumentó el poder de las Carolinas, llegando a acometer -algunas empresas contra los españoles. Aumentó también la riqueza del -país, dándose el caso de que muchos habitantes mandaban sus hijos a -Inglaterra para que se educasen e instruyesen. - -Guillermo Penn, en el año 1681, adquirió, con otros once cuákeros, -la parte oriental de _Nueva Jersey_, donde se hallaban establecidos -puritanos[27]. Además, en el mismo año el gobierno de Carlos III le -concedió, mediante el precio de 16.000 libras esterlinas (400.000 -pesetas), adelantadas por el padre de Penn al gobierno, una extensión -de territorio a orillas del río Delaware. Influyeron a resultado tan -favorable los personajes North, Halifax, Sunderland y otros amigos -del padre de Penn. Dícese que el mismo Carlos II, al saber que el -nuevo propietario quería dar al país que acababa de comprar el nombre -de Silvania, tuvo empeño en llamarlo _Penn-Silvania_ (Pensilvania). -Pasó Penn a América en 1682 a tomar posesión de su territorio, y en -1683 fundó la ciudad de _Filadelfia_ (amor fraternal), que a los dos -años contaba 600 casas, una escuela y una imprenta. En la asamblea -convocada por Penn se sancionaron los 24 artículos de sencilla -constitución, artículos que casi un siglo después (1776) sirvieron de -base al proyecto de constitución de la gran República de los Estados -Unidos del Norte. Tan rápidamente se desarrolló la Pensilvania, que en -1688 contaba con unos 12.000 habitantes, y en 1755, con inclusión del -Delaware, 220.000. - - [27] Nació Penn en Londres el 1644. Era hijo del almirante - que conquistó para Inglaterra la isla de Jamaica y peleó en - la guerra marítima contra Holanda. El duque de York (después - Jacobo II) fué padrino del niño Guillermo en el acto del - bautismo. A los quince años ingresó en la Universidad de - Oxford, dándose a conocer por su severidad de costumbres y por - su resistencia a cumplir ciertos actos religiosos. Convirtióse - a la secta cuákera. - - El cuákero no quería iglesias, ni sacerdotes, ni culto - exterior; huía de los litigios y detestaba la guerra; amaba la - sencillez y practicaba la caridad. - - No pudo conseguir su padre, aunque lo intentó varias veces, - que su hijo se presentara en la corte y frecuentara la alta - sociedad. - - Dedicóse a propagar sus doctrinas religiosas, recorriendo - ciudades y aldeas, pronunciando discursos y publicando - folletos. A petición del obispo de Londres, por haber - publicado el folleto intitulado _The sandy foundation shaken_ - (Los cimientos de arena conmovidos), fué encerrado en la - Torre el año 1668; y durante los siete meses de su prisión - escribió otro que llamó _No cross no crown_ (Sin la cruz no - hay corona), que vió la luz el 1669. - - Reconciliáronse padre e hijo cuando el primero se convenció - de las profundas convicciones del segundo. El padre, en su - lecho de muerte (1670), hubo de decir: «Hijo mío, si tú y tus - amigos continuais firmes viviendo y predicando conforme a - vuestros sencillos principios, acabareis por hacer desaparecer - para siempre toda clerecía.» Casóse el año 1672 con Julia - Springett. Oprimidos y vejados los cuákeros, dirigieron sus - miradas, como los puritanos, a la América del Norte. La - secta hizo muchos prosélitos en varias colonias, merced a la - propaganda de Fox, fundador de aquella doctrina religiosa, el - cual recorrió desde Rhode-Island hasta la Carolina. Bastará - decir que en 1677 los cuákeros redactaron una constitución - para Nueva Jersey; el 1678 contaba la colonia 400 habitantes, - y el 1681 se verificó la primera asamblea legislativa. - -_Georgia_ fué la última colonia inglesa establecida en la América del -Norte. Jorge II autorizó en 1732 al general Oglethorpe para colonizar -los territorios situados entre los ríos Savannah y Alatamaha durante -veintiún años, al cabo de cuyo tiempo debían ser propiedad de la -Corona de Inglaterra. Oglethorpe, hombre de carácter tan enérgico -como humanitario, se propuso, ante la crueldad de las leyes penales -inglesas, fundar una colonia que sirviese de refugio a los desgraciados -delincuentes y también para poner coto a la esclavitud. Oglethorpe -hizo grabar en el sello de la sociedad que formó el siguiente lema: -_Non sibi, sed aliis_. A la colonia, en honor de Jorge II, dió el -nombre de _Georgia Augusta_, y en ella eran admitidas todas las -religiones cristianas, exceptuando solamente la católica. Llegó a -Charlestown en los comienzos de 1733 con 120 emigrantes, fundando la -primera población donde hoy se levanta Savannah, a orillas del río del -mismo nombre. Trazóse el plano de la ciudad con calles anchas, largas -y rectas; pero progresó muy lentamente. Llegaron en 1734 inmigrantes -moravos, los cuales fundaron el pueblo de Ebenezer, dedicándose al -cultivo de árboles frutales europeos; también se dedicaron al cultivo -de la morera, que dió felices resultados, pues a los pocos años -presentaron en el mercado 10.000 libras de seda. Oglethorpe marchó a -Inglaterra, y a su vuelta, en 1736, trajo más inmigrantes. Guerra tenaz -estalló entre ingleses y españoles. Quisieron los ingleses, mandados -por Oglethorpe, apoderarse de San Agustín, en la Florida, cuya empresa -fracasó; y a su vez, los españoles atacaron la Georgia, de donde fueron -rechazados con bastantes pérdidas. Retiróse definitivamente Oglethorpe -de la Georgia (1743), deseando pasar los últimos años de su vida, que -fué larga, en Inglaterra. Cambió entonces completamente la manera de -ser de la Georgia, y aquella tierra paradisiaca fué como otras de -América. Los pequeños cultivos fueron reemplazados por los grandes, se -arraigó la esclavitud y desapareció para siempre el bienestar y las -virtudes. Oglethorpe vivió en Inglaterra el tiempo suficiente para ver -la proclamación de la independencia de los Estados Unidos, acabando sus -días el 1.º de julio de 1785, a la avanzada edad de noventa y siete -años. - -Pondremos remate a este capítulo dando a conocer algunos hechos -realizados por el viajero normando Cavelier de la Salle. Tan difíciles -y tan peligrosas fueron sus expediciones, que algunas veces parecen -legendarias. Personaje tan activo y emprendedor visitó con varia -fortuna muchos lugares; mas hubo de encontrar, tal vez sin motivo -alguno, grandes contrariedades de parte de los jesuítas. Aquel hombre -inteligente y enérgico de carácter, después de tres viajes por las -regiones situadas más allá de los lagos, donde le sucedieron aventuras -sin cuento, pudo embarcarse en la primavera de 1682 en el _Père des -Eaux_, y habiendo navegado cincuenta días, llegó al delta y reconoció -los pasos que comunican con el golfo de México. Pasados dos años, -volvió de Francia con una pequeña flota y en calidad de virrey de -_Luisiana_; pero habiéndose conferido el mando de la escuadra a un -enemigo personal suyo, éste, queriendo él sólo explorar las bocas del -Mississipí, dejó a Cavelier casi sin víveres en la costa de Tejas. -El insigne y desafortunado viajero, más fuerte ante la desgracia, -emprendió la exploración por tierra. Cuando se hallaba más decidido a -colonizar la fértil región que acababa de descubrir, el infame Duhaut -le descargó con su mosquete un tiro en la cabeza, matándole en el -acto. Esto sucedía el 19 de marzo de 1687. Dice Mr. Gayarré que fué -asesinado donde ahora se levanta Washington, cuya fundación se debe a -los compañeros de aquel infeliz, y que la bandera estrellada ondea allí -donde el primer mártir de la civilización regó con su sangre la futura -tierra de la libertad[28]. Tiempo adelante los Estados Unidos de Norte -América compraron a Francia la Luisiana. - - [28] _Historia de la Luisiana_, vol. I, pág. 28. - -[Ilustración: HERNÁN CORTÉS.] - - - - -CAPITULO III - - CONQUISTA DE MÉXICO.--HERNÁN CORTÉS.--CORTÉS Y VELÁZQUEZ EN - SANTIAGO DE CUBA.--CORTÉS EN TRINIDAD, EN LA HABANA EN EL CABO - DE SAN ANTONIO, EN LA ISLA DE COZUMEL Y EN LA DESEMBOCADURA - DEL GRIJALBA.--LLEGA Á TABASCO: MARINA.--CORTÉS EN SAN JUAN - DE ULÚA.--EMBAJADA DE MOCTEZUMA.--EL GOBERNADOR PILPATOE Y - EL GENERAL TEUTILE.--OBSEQUIOS DE MOCTEZUMA Á CORTÉS Y DE - CORTÉS Á MOCTEZUMA.--«VILLA RICA DE LA VERA CRUZ.»--CORTÉS EN - ZEMPOALA Y EN QUIABISLÁN.--POLÍTICA DE CORTÉS.--NUEVA EMBAJADA - DE MOCTEZUMA.--CORTÉS «QUEMA LAS NAVES», PASA Á ZOCOTHLÁN Y - LLEGA Á TLASCALA.--GUERRA ENTRE ESPAÑOLES Y TLASCALTECAS: EL - GENERAL XICOTENCAL.--PORTOCARRERO Y MONTEJO EN SEVILLA Y EN - MEDELLÍN: ENEMIGA DE FONSECA Á CORTÉS.--CORTÉS EN CHOLULA - Y EN MÉXICO: SU ENTREVISTA CON MOCTEZUMA.--DESCRIPCIÓN DE - MÉXICO.--GUERRA ENTRE QUELPOPOCA Y ESCALANTE.--SUPLICIO DE - QUELPOPOCA.--PRISIÓN DE MOCTEZUMA.--QUETLAVACA EMPERADOR.--«NOCHE - TRISTE».--OTUMBA.--QUANHTÉMOC, EMPERADOR.--GUERRA ENTRE ESPAÑOLES Y - MEJICANOS. - - -Si Juan de Grijalba tuvo la dicha de pisar el primero tierra de -México, la gloria de la conquista pertenece a Hernán Cortés, natural -de Medellín (Badajoz), hijo de familia distinguida y aficionado a -grandes y maravillosas empresas. Ganoso de gloria y de riquezas y en -busca de ellas se embarcó camino de la Española llevando cartas para -el gobernador Don Nicolás de Ovando. Estuvo a las órdenes de Don Diego -Velázquez y se distinguió en la conquista de Cuba. Enemigos después los -dos y reconciliados al poco tiempo, Velázquez, gobernador de la isla -de Cuba, le nombró capitán general de la flota que se destinaba a la -conquista de México. Cortés gastó su fortuna, que no era pequeña, en -armar una flota, y, cuando pudo lanzarse a la mar, después de dar el -último adiós a su mujer Doña Catalina Suárez, embarcó sus tropas y al -amanecer del 18 de noviembre de 1518 salió del puerto de Santiago de -Cuba con 6 carabelas y 300 soldados. Cuando Velázquez, que ya andaba -receloso de la conducta del valeroso extremeño, corrió presuroso al -muelle, encontró la armada dándose a la vela. Cortés, embarcado en -una lancha, se aproximó al sitio donde estaba su jefe, quien le dijo: -_«¡Pues cómo, compadre, así os vais?» Buena manera es esa de despediros -de mí.--Señor, respondió Hernán Cortés, perdóneme Vuestra Merced, pues -estas cosas y las semejantes, antes han de ser hechas que pensadas; -vea, Vuestra Merced, qué me manda[29]._ Mientras Cortés volvía a -sus buques y se lanzaba a la mar, Diego Velázquez, viendo tanto -atrevimiento y resolución, no supo qué contestar. - - [29] Herrera, _Década_ II, libro III, capítulo XII. - -Dispuso Hernán Cortés que uno de sus barcos marchase a Jamáica a -comprar víveres, ordenándole que se incorporase a la escuadra en -el cabo de San Antonio. El tomó bastimentos en Macaca y fondeó en -Trinidad. Allí, delante de su posada, mandó poner su estandarte y -pregonar la jornada. En dicha villa de la Trinidad hubo de reclutar -unos doscientos soldados procedentes de las expediciones de Córdova -al Yucatán y de Grijalba a México, logrando también que se le -uniesen algunos nobles caballeros, entre otros, Gonzalo de Sandoval, -Pedro de Alvarado y Juan Velázquez de León, deudo del Gobernador. -Sumadas las fuerzas que sacó de Santiago de Cuba a las reclutadas en -Trinidad, componían: 110 marineros, 508 soldados, 32 ballesteros y 13 -arcabuceros. Como maestre de campo llevaba Cortés a Cristóbal de Olid. - -Desde Trinidad se dirigió Cortés a la Habana y desde la Habana salió -en la noche del 10 de febrero de 1519 hacia el cabo de San Antonio. Lo -mismo en Trinidad que en la Habana se recibieron órdenes de Velázquez -por las cuales se destituía a Cortés del mando de la flota; pero ni -las autoridades de las citadas poblaciones mostraron gran voluntad en -ejecutarlas, ni el futuro conquistador de México estaba dispuesto a -obedecerlas. En cabo San Antonio pasó revista á sus tropas, las arengó -y se hizo a la vela para las costas de Yucatán el 18 de febrero. - -[Ilustración: MOCTEZUMA.] - -Detúvose en la isla de Cozumel, fondeó en la desembocadura del río -Grijalba, e internándose en el país se apoderó de la ciudad de Tabasco. -De ella salió para vencer en las llanuras de Ceutla a 30.000 indios. -Desde Tabasco continuó su viaje, llevando ricos presentes, entre ellos -el de una joven y agraciada india, a quien se dió el nombre de _Marina_ -en el bautismo. Marina, que comenzó siendo intérprete de Cortés, pasó -luego a ser su confidente y secretaria, terminando por hacerse dueña -del corazón del valeroso caudillo. Mujer tan singular, amó con toda su -alma a Cortés y siempre guardó fidelidad a los españoles[30]. - - [30] Marina era--según Bernal Díaz del Castillo--hija del - cacique de Oluta, pasando luego a ser esclava del cacique de - Tabasco, y después, ora por venta, ora por despojo, vino a - parar al poder de Cortés. Su nombre era _Mallinalli Tenépal_ y - vulgarmente la llamaban la _Malinche_. - -Siguiendo Cortés la costa llegó a la isla de los Sacrificios y a otros -lugares ya descubiertos por Juan de Grijalba, y por último, a San -Juan de Ulúa, donde vió acercarse dos canoas (piraguas) y en ellas -algunos indios, los cuales le dijeron lo siguiente: «Que Pilpatoe -y Teutile, gobernador el uno y capitán general el otro de aquella -provincia, por el grande emperador Moctezuma, los enviaban a saber -del capitán de aquella Armada, con qué intento había surgido en sus -costas, y a ofrecerle el socorro y la asistencia de que necesitase para -continuar su viaje.» Moctezuma era el segundo Emperador de este nombre -y el undécimo de México. Hernán Cortés hubo de contestar lo que al -tenor copiamos: «Que su venida era a tratar sin género de hostilidad -materias muy importantes a su Príncipe y a toda su Monarquía, para cuyo -efecto se vería con sus gobernadores y esperaba hallar en ellos la -buena acogida que el año antes experimentaron los de su nación»[31]. - - [31] Solís, _Conquista de la Nueva España_, lib. I, cap. XXI, - págs. 71 y 72. - -Ordenó Cortés que desembarcase toda su gente y estableciera el -campamento en la costa llamada Chalchiuhcuencan. Con la ayuda de muchos -indios que mandó Teutile, se levantaron barracas que fueron de no poca -utilidad en aquellos días calurosos. Los indios, con sus instrumentos -de pedernal, cortaban las estacas y las fijaban en tierra; ramas de -árboles y hojas de palmera colocaban entre las estacas, formando -también con aquellas el techo. Las barracas mejores o las destinadas -a los jefes fueron cubiertas por los indios, para defenderlas de los -rayos solares, de mantas hechas con algodón. En la mejor de todas -ordenó Cortés que se levantara un altar y sobre él se puso la imagen de -la virgen María: a la entrada se colocó una cruz. - -Llegó el momento en que el gobernador Pilpatoe y el general Teutile, -con numeroso acompañamiento, se presentaron al capitán español en -nombre de Moctezuma. Antes de comenzar la conferencia, los llevó Cortés -a la barraca que hacía veces de templo, donde todos oyeron misa, que -celebró Fray Bartolomé de Olmedo. Después les invitó a un banquete; -luego les dijo que estaba resuelto--pues así lo había ordenado su -Rey--a no salir de aquel país sin ver antes al emperador Moctezuma. -Y habiendo dispuesto remitir a Moctezuma un regalo (algunas cosas -de vidrio, una camisa de Holanda, una gorra de terciopelo carmesí, -adornada con una medalla en que estaba la imagen de San Jorge, y una -silla labrada de taracea), despidió a los embajadores. - -En tanto que Teutile remitía a su Emperador la respuesta de Hernán -Cortés, Pilpatoe, a poca distancia de los españoles, levantaba algunas -barracas, formando con ellas un lugar para que residiesen allí los -indios destinados a cuidar de las provisiones y necesidades de nuestro -ejército. Aunque Cortés comprendió que la idea era muy diferente, no se -mostró ni receloso ni desconfiado. - -Llegó la respuesta de Moctezuma a los siete días. Antes de dar cuenta -de ella creyó Teutile mejor entregar el obsequio que había mandado su -Emperador. Manifestó el ilustre extremeño su agradecimiento por el rico -presente de Moctezuma, que consistía en finísimas telas de algodón, -penachos de plumas de diferentes colores, dos láminas grandes, la una -de oro, en la que se destacaba la imagen del Sol, y la otra de plata, -en la que venía figurada la Luna; y por último, muchas joyas y piezas -de oro con alguna pedrería. En seguida Teutile, en nombre de Moctezuma, -le dijo que no se le concedía permiso para pasar a México. No se dió -por vencido el general español y despidió a los indios con otro regalo -para el Emperador, insistiendo con más energía en su propósito de -visitar la corte. Mientras que esperaba la respuesta, envió dos bajeles -a reconocer la costa. - -Moctezuma contestó a la última embajada mandando otros regalos y -negándose decididamente a conceder la licencia pedida. Así lo dijo -Teutile. El futuro conquistador de México insistió en su demanda, no -sin indicar la bárbara idolatría en que estaba sumido el Imperio. Entre -turbado y colérico replicó Teutile que, si Moctezuma hasta entonces -le había tratado como huésped, en adelante lo trataría como enemigo; -retirándose inmediatamente, seguido de Pilpatoe y de los demás que le -acompañaban. En aquella misma noche los indios, que bajo las órdenes de -Pilpatoe se habían establecido cerca de nuestro campamento, abandonaron -sus viviendas y se retiraron tierra adentro. - -Hernán Cortés, después de atraerse a algunos descontentos partidarios -de Velázquez y después de aceptar la amistad que le brindaba el -cacique de Zempoala, se fijó en un hecho de suma importancia. Aquellas -barracas donde habitaban, se convirtieron en una población a la que -dieron el nombre de _Villa Rica de la Vera Cruz_. Se llamó _Villa -Rica_, en memoria del oro que se encontró en aquella tierra, y _de la -Vera Cruz_, porque a ella llegaron el viernes de la Cruz. Nombróse -Ayuntamiento, única y legítima autoridad representante de la Corona en -aquellos remotos países, y ante él renunció el mando que le diera Diego -Velázquez, saliendo poco después elegido y nombrado Gobernador del -ejército de México. - -Con la autoridad y poder que le daba este nombramiento, castigó con -alguna severidad a varios sediciosos y turbadores de la quietud -pública. Inmediatamente dispuso la marcha. En tanto que los bajeles se -dirigían a la ensenada de Quiabislán, él siguió por tierra el camino -de Zempoala, atravesó el río de este nombre, pasó por poblaciones -abandonadas y luego por prados amenos, teniendo la suerte de encontrar -a doce indios que venían en su busca, con un regalo de gallinas y pan -de maíz que le mandaba el cacique; continuó su marcha y por fin llegó -a Zempoala, población situada entre dos ríos y en campiña fértil. -Las casas eran de piedra, cubiertas las paredes con cal blanca y -brillante. Los españoles atravesaron calles y plazas llenas de gente, -llegando a Palacio, en cuya puerta estaba el cacique, obeso y ridículo -personaje, quien recibió a Cortés con señaladas muestras de cariño. -Cuando el cacique hubo alojado convenientemente a sus huéspedes, -se dispuso a visitar al jefe español haciéndole antes un regalo de -alhajas de oro y otras cosas. Presentóse en unas andas, que traían -sobre sus hombros jóvenes principales. La entrevista fué afectuosa y -en ella el cacique reveló que tenía deseos de libertar su país de las -violencias y tiranías de Moctezuma; a ello contestó Cortés que él no -temía las fuerzas del Emperador y que su misión era ponerse al lado de -la justicia y de la razón. Desde este momento los españoles pudieron -contar con un poderoso aliado entre los indios. - -Salieron los nuestros para Quiabislán auxiliados en su camino por los -fieles zempoalos. Era Quiabislán un lugarcillo situado sobre altos -peñascos con calles estrechas y pendientes. El cacique y los vecinos -se habían retirado bastante lejos, no fiándose de las intenciones -de nuestra gente; mas pronto acudieron algunos, en seguida otros y -últimamente el mismo cacique en compañía del de Zempoala. También el -cacique de Quiabislán se puso al lado de los futuros conquistadores de -México, deseoso de vengarse de Moctezuma. Durante estas conferencias -pasaron por el mismo cuartel de los españoles seis ministros reales, -quienes solo se ocupaban en cobrar los tributos de Moctezuma. Venían -adornados de plumas y pendientes de oro, vestidos de fino algodón, -seguidos de muchos criados que movían grandes abanicos para comunicar -el aire o la sombra a sus señores. Los tales ministros, habiendo puesto -su audiencia en la casa de la Villa, hicieron llamar a los caciques, a -quienes reprendieron por haber admitido en sus pueblos gente forastera, -enemiga de Moctezuma; además del servicio ordinario les pidieron como -castigo de su delito, veinte indios para sacrificarlos a los dioses. -Al tener noticia Cortés de estas cosas, llamó a los dos caciques y les -dijo que no sólo habían de negarse a entregar indios destinados a los -sacrificios, sino que les ordenaba mandasen gente a prender y encerrar -a los ministros en las cárceles. Así se hizo. Pensó el jefe español -que si le convenía tener contentos a los caciques, también debía -atraerse a Moctezuma. Fijo en este día, y sin que los caciques pudieran -sospecharlo, dejó en libertad a dos de los ministros e hizo llevar a su -armada a los otros. Mientras los mencionados dos ministros se dirigían -a dar cuenta del suceso a Moctezuma y mientras más de treinta caciques, -que habitaban en las próximas montañas, se ponían bajo las órdenes -del caudillo español, se trató de dar asiento fijo a la Villa Rica de -la Vera Cruz, que hasta entonces se movía con el ejército. A media -legua de Quiabislán y próxima al mar, en tierra fértil, _abundante -de agua y copiosa de árboles_, como escribe Solís[32] comenzó a -levantarse aquella población, que había de servir de apoyo para futuras -operaciones y de puerto para la armada. - - [32] Op. cit., lib. II, cap. X, pág. 113. - -La llegada a México de los dos ministros y la relación hecha por ellos -a Moctezuma de las bondades de nuestro caudillo, hicieron que se -trocasen en la corte mejicana los vientos de guerra en aires de paz. -Mandó el Emperador nueva embajada con su correspondiente regalo; pero -el destinado por la fortuna a conquistar el imperio de los aztecas, sí -se mostró cariñoso con los representantes de Moctezuma, a quienes dió -algunas _bujerías castellanas_, no desistió de pasar a México. - -Con el objeto de poner paz entre el cacique de Zimpazingo y el de -Zempoala, Cortés, al frente de 400 soldados, se dirigió a aquel pueblo, -asentado en lo alto de una colina, entre grandes peñascos. Ajustada -la paz entre ambos enemigos, pensó Cortés acabar de una vez con la -idolatría de los zempoales. Más arrojado que prudente, en presencia -del cacique y de los indios más principales, mandó que varios soldados -subieran las gradas del templo, arrojando desde allí el ídolo principal -y otros, no sin el asombro de los sacerdotes y el terror de la -muchedumbre. En el sitio en que había estado colocado el citado ídolo, -se levantó un altar y se colocó en él una imagen de la virgen María. - -A la sazón ocurrieron dos hechos que demandan nuestra atención. -Consistía el primero en la llegada a Vera Cruz de un bajel, procedente -de la isla de Cuba, a cargo del capitán Francisco de Saucedo, natural -de Medina de Rioseco (Valladolid), a quien acompañaban el capitán Luis -Marín y diez soldados; además, traía un caballo y una yegua. Fué el -otro hallar el medio de precaverse contra la enemistad de Velázquez, -a cuyo fin despachó a España un buque con diferentes regalos para -el emperador Carlos V y una carta en la que pedía el nombramiento -de capitán general. Castigó de un modo ejemplar a algunos soldados -partidarios de Velázquez, y, por último, barrenó los bajeles, _quemó -las naves_, para acabar de este modo las conjuraciones de los soldados. -Ya no quedaba más camino que vencer ó morir. «Resolución dignamente -ponderada por una de las mayores de esta conquista, y no sabemos -si de su género se hallará mayor alguna en todo el campo de las -historias»[33]. - - [33] Solís, Ob. cit., lib. II. cap. XIII, pág. 127. - -Dispuso luego mandar un navío a la isla de Cuba, y en él podrían -marcharse los que no quisieran acompañarle en la conquista de México. -Dió licencia a todos los que la solicitaron, exclamando: «Porque yo -determino de ganar de comer en esta tierra o morir en ella, échense -todos los demás navíos al través, demás de los que se habían echado, e -los que no quisieren seguir mi opinión, ahí queda ése en que se vayan.» -Después--añade Andrés de Tapia--«que los otros fueron echados al -través, echó también éste, e quedó certificado de quienes eran los que -no querían su compañía»[34]. - - [34] _Relación_, etc., _Colec. de doc. para la Hist. de - México_, publicada por García Icazbalceta, tomo II, pág. 563. - -Después de dejar Hernán Cortés al capitán Juan de Escalante como -gobernador de la guarnición (150 hombres y dos caballos) de Vera -Cruz, y después de encargar a los caciques de las inmediaciones que -respetasen al dicho gobernador, al frente de 500 infantes, 15 caballos -y 16 piezas de artillería se preparó a penetrar en el corazón del -imperio mejicano[35]. Acompañábanle, además, unos 400 indios de -Zempoala y entre ellos algunos nobles de los más influyentes en aquella -tierra. Todavía le detuvo algunas horas la presencia de un escribano -que con sus correspondientes testigos acababa de llegar en un bajel; -venía a notificarle que Francisco de Garay, gobernador de la isla de -Jamaica, había tomado posesión de aquel país por la parte del río de -Pánuco e intentaba hacer una población cerca de Nauthlán, intimándole -y requiriéndole para que no se alargase por aquel paraje. No haciendo -caso de requerimientos, ni de autos judiciales del tenaz y testarudo -escribano, emprendió la marcha el 16 de agosto de 1519. Atravesó -con gran trabajo la sierra y llegó al valle, donde se levantaba la -ciudad de Zocothlán con sus numerosos y blancos edificios; el cacique -se llamaba Olinteth y en sus visitas a Cortés procuró encarecer las -grandezas de Moctezuma. - - [35] No se olvide que Cortés con los pilotos y marineros de - su destruída armada había aumentado su ejército en más de 100 - hombres. - -Pasados cinco días de descanso en Zocothlán continuó su camino. El -cacique Olinteth le aconsejaba que fuese por la provincia de Cholula -y los indios principales de Zempoala que iban con él insistían en que -el camino mejor era el de la provincia de Tlascala. Aceptó Cortés la -última opinión y penetró en la provincia de Tlascala, cuyos términos -confinaban con los de Zocothlán. En el lugar de Zimpazingo[36] hizo -alto para adquirir noticias exactas del país. Por entonces llegaron -a presencia de Cortés algunos indios y presentándole cinco de los -suyos, le dijeron: «Si eres dios de los que se alimentan de sangre e -carne, cómete estos indios, e traerte hemos más: e si eres dios bueno, -ves aquí encienso e plumas; e si eres hombre, ves aquí gallinas -e pan e cerezas.» «Yo e mis compañeros--contestó Cortés--hombres -somos como vosotros; e yo mucho deseo tengo de que no me mintáis, -porque yo siempre os diré verdad, e de verdad os digo que deseo mucho -que no seais locos ni peléis, porque no recibáis daño[37].» Como -posteriormente se presentasen otros indios y confesaran, ante las -recriminaciones del capitán español, que eran espías, se les hizo -cortar las manos, volviendo de esta manera ante los suyos, los cuales -no se atrevieron ya a poner obstáculos a la marcha de los españoles. -Antes de seguir adelante, Hernán Cortés llamó a Teuche, indio que le -había acompañado desde la costa, para conocer su opinión. «Señor--le -dijo--, no te fatigues en pensar pasar adelante de aquí, porque yo, -siendo mancebo, fuí a México, y soy experimentado en las guerras, e -conozco de vos y de vuestros compañeros que sois hombres e no dioses, e -que habéis hambre y sed y os cansáis como hombres; e hágote saber que -pasado desta provincia hay tanta gente, que pelearán contigo cient mill -hombres agora, y muertos o vencidos éstos vernán luego otros tantos, e -así podrán remudarse o morir por mucho tiempo de cient mill en cient -mill hombres, e tú e los tuyos, ya que seáis invencibles, moriréis de -cansados de pelear, porque como te he dicho, conozco que sóis hombres, -e yo no tengo más que decir de que miréis en esto que he dicho, e si -determináredes de morir, yo iré con vos.» - - [36] Otros dicen Xacacingo. - - [37] _Relación de Andrés de Tapia_, Ibidem, páginas 569 y 570. - - -Era a la sazón Tlascala ciudad populosa y floreciente, cabeza de la -provincia de su nombre, enclavada en medio del imperio. La ciudad -estaba asentada sobre cuatro eminencias, con estrechas calles de casas -de un sólo piso; la fábrica de las casas era de piedra, y en vez de -tejados tenían azoteas. Aunque el país era montuoso y quebrado, no -carecía de cultivo ni de fertilidad en las llanuras y en las cañadas; -abundaba el maíz y varias clases de frutas. La caza en los campos era -mucha. Tierra toda ella montuosa y desigual, tenía varios pueblos -en los sitios más elevados. Tuvieron reyes al principio, cuyo yugo -sacudieron. Formaron entonces especie de República y la formaron del -siguiente modo: dividieron sus pueblos en varios partidos o cabeceras, -y cada partido o cabecera nombraba uno de sus magnates para que -residiese en Tlascala. Estos magnates constituían un Senado, que era la -autoridad suprema y a la cual todo el país prestaba obediencia. - -Una embajada, compuesta de cuatro indios zempoales, mandó Cortés -a Tlascala. Cuando parecía que el Senado se iba a inclinar a la -paz, uno de los senadores, general del ejército y joven valeroso, -proclamó la guerra. Llamábase Xicotencal y era digno de pelear con -los españoles. El 5 de septiembre de 1519 se hallaron los españoles -enfrente de los tlascaltecas, Cortés enfrente de Xicotencal. Comenzó -la batalla, y cuando se convencieron los indios del poco efecto que -hacían las flechas y piedras arrojadas sobre los españoles, echaron -mano de los chuzos y de las espadas. En cambio nuestra caballería, -y artillería hacían grandes estragos en las apiñadas masas de los -indios. Habiéndose separado de los suyos el soldado Pedro de Morón, -_que iba en una yegua muy revuelta y de grande velocidad_, cayeron -sobre él algunos tlascaltecas, quienes lograron matar al animal y -cortarle la cabeza; Morón pudo escapar, merced al auxilio que recibió -de otros soldados de caballería. Retiróse Xicotencal, dejando el campo -en poder de los nuestros. Aunque vencido, se creía victorioso, pues -consideraba como triunfo que uno de los suyos llevara la cabeza de la -yegua sobre la punta de una lanza. Iba a continuar la guerra con más -fuerza. Presentáronse unos después de otros y por diferentes sendas y -rodeos los cuatro indios zempoales que en calidad de embajadores había -mandado Cortés a Tlascala. Dijeron que cuando ya estaban destinados -a morir en los altares de sus dioses, lograron escaparse de estrecha -prisión. Xicotencal, no atendiendo otras proposiciones de paz que le -hizo Cortés, hubo de presentarse a la cabeza de unos cincuenta mil -hombres, decidido a vencer o morir en la contienda. Cuando parecía -que llevaban la mejor parte los tlascaltecas, las rencillas y aun -la enemiga de unos caciques a otros fueron causa de turbaciones y -tumultos, viéndose obligado Xicotencal a ponerse en salvo, dejando -a los españoles el campo y la victoria. No amedrentados los indios -por las derrotas, aconsejados por sus magos, se decidieron a atacar -de noche el campamento enemigo, pues a dicha hora lograrían que el -Sol, como padre de los españoles, no comunicaría a sus hijos fuerza -superior a la naturaleza humana. No encontró Xicotencal desprevenidos -a los españoles; antes, por el contrario, los halló dispuestos a la -lucha, que fué tenaz y sangrienta. Convencidos los tlascaltecas del -valor de los nuestros, lo mismo el Senado que el pueblo clamaron por la -terminación de la guerra; Xicotencal se negó decididamente a obedecer. -Mandó espías al campamento español, quienes fueron descubiertos y -castigados con bastante rigor. Entonces, separado del mando por el -Senado, no tuvo más remedio que dejar las armas, retirándose a la -ciudad, acompañado solamente de sus parientes y amigos. - -Ajustóse la paz entre el Senado y Cortés, no sin que tratase de -impedirla Moctezuma, que temeroso de lo que podía sucederle, intentaba -echar leña al fuego de las pasiones de tlascaltecas y españoles. Tal -vez comprendiendo esto mismo Xicotencal, se presentó a Cortés al frente -de una embajada y le dijo que si prolongó la guerra fué creyendo que -los españoles eran amigos de Moctezuma, cuyo nombre aborrecía. - -Antes de narrar la larga y enconada lucha de los nuestros con -Moctezuma, recordaremos un hecho que se relaciona con la política de -España en sus posesiones ultramarinas. En el navío que desde las aguas -de México mandó a España Hernán Cortés venían, como representantes -del citado caudillo, los capitanes Alonso Hernández Portocarrero y -Francisco de Montejo, quienes llegaron a Sevilla por octubre de 1519. -Hallábase a la sazón en la ciudad andaluza el capellán Benito Martín, -amigo y representante de Diego Velázquez; Martín se querelló ante -los ministros de la Casa de la Contratación de Sevilla del futuro -conquistador de México y de los que venían en su nombre. Mal vieron el -asunto los citados capitanes cuando se encaminaron a Medellín con ánimo -de visitar a Martín Cortés, padre del héroe. - -Portocarrero, Montejo y Martín Cortés, acompañados de Alaminos, piloto -del barco que desde Veracruz había llegado a Sevilla, tuvieron la dicha -de hablar al Emperador en Tordesillas (Valladolid), adonde estaba para -despedirse de su madre y emprender en seguida, al mismo tiempo que se -organizaba la guerra de las Comunidades, la jornada a Alemania y ceñir -en sus sienes la corona del imperio. - -Camino de Alemania D. Carlos, ni el gobernador Adriano, ni el -presidente del Consejo de Indias D. Juan Rodríguez de Fonseca, -obispo de Burgos, se mostraron benévolos con los citados comisarios, -los cuales más de dos años estuvieron en la corte «siguiendo los -Tribunales, como pretendientes desvalidos.» - -Explícase la influencia poderosa de Diego Velázquez, del siguiente -modo: «Este Diego Velázquez, teniendo la dicha gobernación (de la isla -de Cuba) se hizo rico, e habiéndose muerto su mujer, procuró amistad -con D. Juan de Fonseca, obispo de Burgos, que a la sazón era presidente -en el Consejo de Indias, e sañaló a algunos de los del consejo del -rey pueblos de indios en la dicha isla, para los aprovechar. El dicho -obispo pretendía casalle con una parienta suya, e así estaba hablado e -concertado, e desta manera el dicho Diego Velázquez se creia que en el -consejo del rey tener mucho favor...»[38]. - - [38] Andrés de Tapia. Ibidem, pág. 564. - -Prosiguiendo el hilo de la conquista de México, comenzaremos -consignando que cuando Hernán Cortés se convenció que nada tenía que -temer de los valerosos hijos de la provincia en que residía, mandó -alzar el real y se dirigió a la ciudad de Tlascala; en ella hizo su -entrada el 23 de septiembre de 1519. Aposentóse en un adoratorio o -lugar donde había diferentes ídolos. - -Grande era el empeño de Cortés de acabar con la idolatría. Si los -tlascaltecas se allanaron desde luego a ser vasallos de Carlos V, -negáronse a abandonar sus dioses. Cuando se proponía derribar los -ídolos, como en otro tiempo había hecho en Zempoala, el P. Fray -Bartolomé de Olmedo, más prudente o menos fanático, hubo de decir que -se compadecían mal la violencia y el Evangelio. - -A los veinte días de su permanencia en Tlascala, en cuyo tiempo hubo -de despachar a los embajadores mejicanos, retenidos en su campamento -para que se convencieran del poder de los españoles, tomó el camino -de Cholula[39]. Antes dió permiso a Diego de Ordaz para que con dos -soldados de su compañía y algunos indios principales se dirigiera a la -cumbre de una sierra para observar de cerca el volcán de Popocatepec. - - [39] Chitrula escribe Tapia. - -Los tlascaltecas, como antes los zampoales, le rogaron que no penetrase -en la provincia de Cholula. Por el contrario, nuevos embajadores de -Moctezuma, le dieron a entender que ya tenía prevenido alojamiento en -la citada ciudad. Cumplióse al pie de la letra el refrán que dice _Del -enemigo el consejo_. Cortés, para que no se dijese que recelaba del -Emperador, se dirigió a Cholula, _ciudad de tan hermosa vista, que la -comparaban a nuestra Valladolid_, según Solís[40], y penetró en ella -con gran regocijo de sus habitantes. - - [40] Ob. cit., lib. III, cap. VI, pág. 197. - -Mensajeros de Moctezuma anunciaban a los españoles que no debían seguir -adelante porque no tendrían alimentos para comer; otras veces decían -que no había caminos para llegar a México, añadiendo también que el -Emperador soltaría gran número de leones, tigres y otras fieras que -despedazarían y se comerían a los españoles. Como Cortés no hacía caso -de tales amenazas, se prepararon los indios a realizar mayores empresas. - -Terrible conjuración, dispuesta según todas las señales por Moctezuma, -fué descubierta y denunciada por Marina. Cortés, dejándose llevar de su -natural fiero, mató, incendió y entró a saco en las casas principales. -Murieron entre naturales y mejicanos--según Solís--más de 6.000 -hombres[41]. Antes de salir de Cholula, Cortés pudo escribir a Carlos -V lo siguiente: «Después de este trance pasado, todos han sido y son -muy ciertos vasallos de V. M. y muy obedientes a lo que yo en su real -nombre les he requerido y dicho, y creo lo serán de aquí en adelante.» - - [41] Ibidem, lib. III, cap. VII, pág. 204. Parécenos excesivo - el número. - -Todo dispuesto para emprender la marcha, llegaron nuevos embajadores -de Moctezuma y se presentaron al caudillo español, a quien dieron las -gracias--pues estos eran los deseos del Emperador--por haber castigado -con severidad a los sediciosos de Cholula, ofreciéndole, como siempre, -ricos presentes. - -Salió al fin nuestro ejército, y penetrando en la provincia de -Guajocingo, después de atravesar la sierra, llegó a la llanura y se -alojó en pequeño lugar de la provincia de Chalco, donde acudieron -varios caciques y--según Solís--todos ellos se quejaron de las -crueldades y tiranías de Moctezuma[42]. ¡Desgraciado Emperador que -era aborrecido de todos los caciques que Cortés encontró en su -camino! Continuó su marcha, llegando a una inmensa laguna en cuyas -inmediaciones se veían espesas alamedas y artísticos jardines. Cuatro -caballeros mejicanos llegaron al cuartel de los nuestros para notificar -a Cortés que Cacumatzín, señor de Tezcuco y sobrino de Moctezuma, -venía de parte de su tío a visitarle. En efecto, se presentó con otros -nobles de su señorío y dió la bienvenida al jefe español. Después que -tuvo la dicha de acompañar a los españoles á la capital de su Estado, -se dirigió presuroso a dar cuenta al Emperador de su embajada. Entre -tanto Hernán Cortés, siguiendo la calzada oriental de México, pasó -la noche en un lugar situado sobre la misma calzada, que se llamaba -Quitlabaca. «Registrábase desde allí--escribe Solís--mucha parte de la -laguna, en cuyo espacio se descubrían varias poblaciones y calzadas que -la interrumpían y la hermoseaban; torres y capiteles que, al parecer, -andaban sobre las aguas; árboles y jardines fuera de su elemento, y una -inmensidad de indios que, navegando en sus canoas procuraban acercarse -á ver los españoles, siendo mayor la muchedumbre que se dejaba reparar -en los terrados y azoteas más distantes»[43]. También--y nadie debe -extrañarse de ello--el cacique de Quitlabaca manifestó a Cortés el poco -afecto que tenía a Moctezuma y el deseo de sacudir el yugo intolerable -del gobierno imperial. - - [42] Ob. cit., libro III, cap. IX, pág. 213. - - [43] Ob. cit., libro III. cap. IX, pág. 216. - -Al día siguiente, poco después de amanecer, se puso la gente en -marcha sobre la misma calzada, llegando a la grande y hermosa ciudad -de Iztacpalapa y siendo recibida por el cacique de dicha población, -acompañado de los príncipes de Magicalzingo y Cuyoacán; los tres traían -sus correspondientes regalos. El ejército, que a la sazón contaba con -unos 450 españoles y 6.000 indios (tlascaltecas, zempoales, etc.), hizo -su entrada en Iztacpalapa. Causó a los españoles no poca admiración el -palacio y una extensa huerta con un gran estanque del cacique. Solís -confiesa que en dicho lugar se alababa el gobierno de Moctezuma, tal -vez--añade--porque los de aquella región eran parientes del cacique o -porque estaban más cerca del tirano. - -Faltaban dos leguas para llegar a México. Emprendióse muy de mañana el -viaje, y dejando a un lado la ciudad de Magicalzingo y en la ribera la -de Cuyoacán, sin contar otras grandes poblaciones que se descubrían en -la laguna, dió vista a la hermosísima ciudad de México. - -Numerosas comitivas salieron a recibirle, y en medio de la principal -venía Moctezuma en unas andas de oro bruñido llevadas en hombros de -señores del imperio; delante de él iban tres magistrados con varas de -oro en las manos, que levantaban en alto para que todos se humillasen; -detrás seguían el paso de las andas cuatro personajes, que le llevaban -debajo de un palio, hecho de plumas verdes entretejidas y que formaban -tela, con algunos adornos de plata. Arrojóse Cortés del caballo, al -mismo tiempo que Moctezuma se apeó de sus andas. Frisaba Moctezuma -en unos cuarenta años, de pequeña estatura, más delgado que robusto, -aguileño el rostro y menos obscuro que el natural de aquellos indios, -el cabello largo, los ojos vivos y el semblante magestuoso. Consistía -su traje en un largo manto de finísima tela de algodón, sembrado de -joyas de oro, perlas y piedras preciosas; su corona era de oro en forma -de mitra y sus sandalias consistían en unas suelas de oro macizo, cuyas -correas, tachonadas de lo mismo, ceñían el pie y abrazaban parte de la -pierna. - -Cuando Cortés estuvo cerca de Moctezuma, se quitó una cadena de -vidrio, compuesta vistosamente de varias piedras, que imitaban los -diamantes y las esmeraldas y se la echó sobre los hombros al Emperador. -Correspondió Moctezuma del mismo modo, pues hizo traer un collar de -conchas carmesíes, engarzadas con tal arte, que de cada una de ellas -pendían cuatro cangrejos de oro, imitados perfectamente del natural, y -con sus manos se lo puso a Cortés en el cuello. - -Entró el ejército español en México el 8 de noviembre de 1519 y fué -alojado en un grandioso palacio. En la primera visita que Moctezuma -hizo al capitán español, le obsequió con diferentes piezas de oro, -ropas de algodón y alguna cantidad de plumas. Devolvió al día siguiente -Cortés la visita, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado, -Gonzalo de Sandoval, Juan Velázquez de León y Diego de Ordaz, con -unos pocos soldados, entre los cuales se encontraba Bernal Díaz del -Castillo, _que ya trataba de observar para escribir_. Entrábase en el -palacio de Moctezuma por treinta puertas que daban a diferentes calles. -La fachada principal, hecha de jaspes negros, rojos y blancos, daba a -espaciosa plaza; sobre la portada había un escudo con las armas de los -Moctezumas. Pasados tres patios se llegaba al cuarto donde residía el -Emperador. Los pavimentos se cubrían con esteras de diferentes labores; -las paredes con telas de algodón y con plumas, y los techos estaban -formados de madera de ciprés, cedro, etc. Moctezuma recibió a los -jefes del ejército español con señaladas muestras de cariño. Empeño -tuvieron Cortés y el P. Olmedo en traer al Emperador a la religión -verdadera, contestando siempre el soberano indio que sus dioses eran -buenos en aquella tierra como el de los cristianos era bueno en su -país. En una visita que los españoles, estando presente Moctezuma, -hicieron a un templo, Cortés se atrevió a decir que aquellos dioses -eran imágenes del demonio; palabras imprudentes que disgustaron a los -indios, muy especialmente a los sacerdotes. Por consejo del P. Olmedo y -del licenciado Juan Díaz resolvió Cortés no hablar por entonces más de -religión, logrando--y esto es una prueba de tolerancia y aun de bondad -que no tenían los nuestros--que Moctezuma dispusiera que a su costa se -levantase por sus alarifes una iglesia católica. El mismo Emperador con -los príncipes y ministros asistió alguna vez a las funciones religiosas -que celebraban los españoles. - -Llegados a este punto, bien será decir que la ciudad de México, -llamada antiguamente _Tenuchtitlán_, se hallaba, cuando los españoles -penetraron en ella, dividida en dos barrios: el uno tenía el nombre -de _Tlatehullo_, habitado por gente popular o del pueblo; el otro, -denominado _México_, residencia de la corte y de la nobleza. Población -tan importante estaba situada en una llanura, rodeada de altísimas -montañas, de las cuales bajaban ríos al valle, donde se formaban -diferentes lagunas, y en lo más profundo los dos lagos mayores, -divididos por un dique de piedra. Este pequeño mar vendría a tener -30 leguas de circunferencia. El asiento de la ciudad estaba casi en -el medio del lago más pequeño. El clima era benigno y saludable. La -población se comunicaba con la tierra por sus calzadas o diques, y -las calles estaban bien niveladas y eran espaciosas; por los lados -o aceras pasaba la gente y por enmedio las canoas. Los Templos o -Adoratorios se elevaban sobre los demás edificios, hallándose el mayor -de aquéllos dedicado al Dios _Virtcilipuztli_ (Dios de la guerra). La -plaza tenía cuatro puertas, una en cada uno de sus cuatro lienzos, y -encima de ellas una estatua de piedra. En el centro de la plaza se -levantaba especie de pirámide bastante gruesa y alta; en la parte -superior se verificaban los sacrificios humanos. Además del palacio, -tenía Moctezuma algunas casas de recreo, siendo las principales la de -las Aves de rapiña, la de las Aves que se distinguían por la pluma o -por el canto, la Fábrica de armas, el Depósito de armas y la Casa de la -tristeza. Había diferentes tribunales: Tribunal de Hacienda, Tribunal -de Justicia, Consejo de Guerra y Consejo de Estado; este último era el -principal de todos. - -Pronto iba a comenzar la guerra entre Moctezuma y los españoles. -Mientras que el Emperador se desvivía por obsequiar a Cortés; mientras -que los nobles, a imitación de su Príncipe, deseaban mostrarse, más que -obsequiosos, obedientes; y mientras que el pueblo doblaba las rodillas -ante el español más humilde, llegaron dos soldados tlascaltecas con -una carta de la Vera Cruz. Decíase en ella que el general mejicano -Quelpopoca, con objeto de cobrar los impuestos para el emperador -Moctezuma, había invadido las tierras de los indios confederados; -Juan de Escalante, nuestro gobernador de Vera Cruz, se creyó en el -deber de salir a la defensa de los indios rebeldes, castigando, por -consiguiente, al citado General. Cerca de un lugar pequeño, que se -llamó después Almería, diéronse vista los dos ejércitos. Los españoles -compraron cara la victoria, porque Juan de Escalante quedó herido -mortalmente, con otros siete soldados; de los últimos se llevaron los -indios a Juan de Argüello, cuya cabeza fué paseada triunfalmente por -los pueblos, llegándose a decir que se mandó como rico presente a -Moctezuma. - -Sea de ello lo que quiera--pero creyendo siempre en el natural -bondadoso de Moctezuma--decidióse el capitán español a tomar resolución -tan enérgica como audaz, cual fué apoderarse del Emperador y llevarle -a su campamento. Acompañado de Pedro de Alvarado, Gonzalo de Sandoval, -Juan Velázquez de León, Francisco de Lugo y Alfonso Dávila, y seguido -de treinta soldados de su satisfacción, llegó a palacio, conversó -con Moctezuma, a quien engañó al fin--influyendo en ello el talento -y discreción de Doña Marina--para que marchase al cuartel de los -españoles. También se pudo lograr, sin gran esfuerzo, que Moctezuma -impusiera pena de la vida a los que tomasen las armas para sacarle del -poder de los españoles. Del mismo modo ordenó el Emperador la prisión -de Quelpopoca. - -Moctezuma fué trasladado a la morada de Hernán Cortés. Cometió tan -grande desacato el capitán español, pretextando--pretexto fútil por -cierto--de que el Emperador había sido cómplice de Quelpopoca. Confióse -la guarda del Emperador a Juan Velázquez de León. Posteriormente entró -en México el general Quelpopoca con su hijo y otros, quienes para -escapar de la muerte hubieron de confesar--según dijeron luego los -españoles--que habían dado muerte a los dos castellanos por orden de -Moctezuma. Llevados Quelpopoca y los suyos a una de las plazas de la -ciudad, fueron arrojados a la hoguera. - -Llegó el turno a Moctezuma. Hernán Cortés mandó ponerle grillos. -Cuando Moctezuma se vió en aquel estado, mostró grandísima tristeza: -sus deudos y los señores del imperio, «estando--dice Herrera--como -atónitos, lloraban»[44]. Creyendo Cortés que había conseguido lo -que deseaba, sin temor alguno ni a propios ni a extraños, fingiendo -una compasión y un amor que no sentía, dispuso quitar los grillos al -Emperador mejicano, o (como escriben algunos cronistas) se puso de -rodillas para quitárselos él mismo por sus manos. Acerca del juicio -que tales hechos merecen al historiador, diremos con Solís: «Dejémonos -cegar de su razón, ó no la traigamos al juicio de la Historia, -contentándonos con referir el hecho como pasó, y que una vez ejecutado, -fué de gran consecuencia para dar seguridad á los españoles de la Vera -Cruz, y reprimir, por entonces, los principios de rumor, que andaban -entre los nobles de la ciudad»[45]. - - [44] _Década II_, lib. VIII, cap. IX. - - [45] Ob. cit., lib. III, cap XX, pág. 278. - -Prisionero Moctezuma; nombrado gobernador de Vera Cruz, por muerte -de Juan de Escalante, el capitán Gonzalo de Sandoval; declarado el -Emperador azteca feudatario del rey de España; dueños los españoles -de los impuestos del imperio, y en manos de Cortés el absoluto poder, -parecía haberse concluído la conquista. Sólo en asuntos religiosos -estaban decididos a no ceder Moctezuma ni los suyos. Sin embargo, -Cortés, con una tenacidad como no hay ejemplo, se dispuso a acabar -con la idolatría de los mejicanos. Penetró en un Adoratorio, y al -contemplar tantos ídolos, exclamó: «¡Oh Dios! ¿por qué consientes que -tan grandemente el Diablo sea honrado en esta tierra?» Mandó llamar -a los intérpretes, y ante ellos y ante otros muchos que acudieron, -dijo lo siguiente: «Dios que hizo el cielo y la tierra os hizo á -vosotros y á nosotros é á todos, é cría lo con que nos mantenemos, é -si fuéremos buenos nos llevará al cielo, é si no, iremos al infierno, -como más largamente os diré cuando más nos entendamos; é yo quiero que -aquí donde teneis estos ídolos, esté la imagen de Dios y de su Madre -bendita, é traed agua para lavar estas paredes, é quitaremos de aquí -todo esto.» Ellos se reían; pero Cortés, dirigiéndose a los sacerdotes -indios, añadió: «Mucho me holgaré yo de pelear por mi Dios contra -vuestros dioses, que son nonada»; y tomando una barra de hierro que -estaba allí, comenzó a dar golpes a un ídolo. Cuando Moctezuma tuvo -noticia del hecho, le mandó un enviado para que no hiciese mal a los -ídolos. Presentóse luego el Emperador y pidió los ídolos, con el objeto -de llevarlos a otra parte. Accedió Cortés, si bien dispuso que se -levantasen dos altares, colocando en uno la imagen de Nuestra Señora, -y en otro la de San Cristóbal. Al poco tiempo llegaron algunos indios -trayendo varias manadas de maíz verde y muy lacias, diciendo: «Pues que -nos quitastes nuestros dioses, á quien rogábamos por agua, haced al -vuestro que nos la dé, porque se pierde lo sembrado.» Ordenó Cortés que -los cristianos pidiesen a su Dios que lloviese, y en efecto, con gran -sorpresa de los indios, los campos se regaron completamente. - -Apartando por un momento la vista de los sucesos ocurridos en México, -veamos lo que se trataba contra el valeroso Hernán Cortés. Enterado -Velázquez de los tratos que traían en la corte Alonso Hernández -Portocarrero y Francisco de Montejo, comisarios de Hernán Cortés, -y habiendo recibido las cartas de su capellán Benito Martín, con -nombramiento de Adelantado, no sólo de aquella Isla, sino de las -tierras que se descubriesen y conquistasen por su inteligencia, -reunió fuerte ejército (800 infantes, 80 caballos y 10 ó 12 piezas de -artillería) mandado por el valisoletano Pámfilo de Narváez; diez y ocho -navíos condujeron al ejército citado al puerto de San Juan de Ulúa. El -clérigo Juan Ruiz de Guevara, con un escribano real y tres soldados, en -nombre de Narváez, se dirigió a conferenciar con el gobernador Gonzalo -de Sandoval. De la conferencia salió el rompimiento entre ambas partes, -llegando al extremo Sandoval de reducir a prisión al sacerdote, a -quien, en unión de sus tres compañeros, resolvió enviar a México para -que Cortés tomase la determinación que creyera conveniente. En efecto, -llegaron a México y Cortés salió á recibirlos con más que ordinario -acompañamiento, les agasajó y les hizo algunos regalos, despachándolos -a los cuatro días para que volviesen al lado de Narváez. Como esto -pudiera no darle resultado y pensando siempre en hacer la paz con -Narváez, mandó como mensajero a Fray Bartolomé de Olmedo, sacerdote que -gozaba con justicia de mucho prestigio. - -Como era de esperar, Pámfilo de Narváez, que tenía su cuartel -establecido en Zempoala, recibió primero al licenciado Guevara, el -cual, como se inclinase a la paz, fué arrojado de su presencia con -desabrimiento. Llegó su turno al P. Olmedo, quien nada pudo conseguir -del duro corazón de Narváez. - -Cuando Cortés tuvo noticia de todo por el P. Olmedo, se decidió a -vencer o morir. No le quedaba otro camino. Dejó en México hasta 80 -españoles a cargo de Pedro de Alvarado, y mandó un correo a Vera -Cruz, ordenando a Gonzalo de Sandoval que saliese a recibirle a sitio -determinado. Despidióse de Moctezuma. Ofrecióle el Emperador no -desamparar a los españoles que quedaban con Alvarado, ni hacer mudanza -en su habitación durante su ausencia. Ambas cosas cumplió fielmente el -bueno e inocente Moctezuma. Cortés pasó por Cholula, llegó a Tlascala -y recibió en Matalequita a Gonzalo de Sandoval con la gente de su -cargo. Siempre deseando la paz, despachó segunda vez al P. Olmedo, que -pronto hubo de avisarle del poco efecto que producían sus diligencias. -Deseando hacer algo más por la razón, o ganar algún tiempo, determinó -enviar al capitán Juan Velázquez de León, que tampoco pudo traer al -buen camino a Narváez. Entonces, cuando se convenció que no había -esperanza alguna de concordia, movió su ejército y asentó su cuartel -a una legua de Zempoala y en las riberas del río Canoas, llamado -también Chachalaca. Dividió su fuerza en tres pequeños escuadrones, uno -al mando de Gonzalo de Sandoval con la orden de caer sobre Narváez; -otro dirigido por Cristóbal de Olid para apoyar a Sandoval; y el -tercero, bajo su propia autoridad, que acudiría donde su presencia -fuera necesaria. Pasó el citado río y entró en Zempoala atacando -valerosamente a su enemigo. Narváez fué vencido y hecho prisionero. -Cuando Cortés visitó a Narváez (si damos crédito a Solís) el prisionero -le dijo: «Tened en mucho, señor capitán, la dicha que habéis conseguido -en hacerme vuestro prisionero.» «De todo, amigo--respondió el -vencedor--se deben las gracias a Dios; pero sin género de vanidad os -puedo asegurar que pongo esta victoria y vuestra prisión entre las -cosas menores que se han obrado en esta tierra.» - -Sometidas las tropas de Narváez y habiendo recibido malas nuevas de -México, al frente de 1.000 soldados de infantería y 100 de caballería, -se encaminó a la corte con ánimo de salvar a Alvarado y castigar a los -revoltosos mejicanos. Llegó a México, día de San Juan, siendo recibido -por Moctezuma con afectos de copiosa alegría, «que tocó en exceso y -se llevó tras sí la Magestad.» Correspondió Cortés con desabrimiento -y aspereza a tales manifestaciones de cariño. Los motivos que tuvo -el general español para mostrarse enojado con el emperador azteca, -fueron los siguientes. Parece ser que Pedro de Alvarado, durante la -ausencia de su jefe, creyó o aparentó creer en una conjuración de los -mejicanos contra los españoles, y para castigarla, cuando se hallaban -celebrando una fiesta en el Adoratorio principal, se puso al frente de -cincuenta de los suyos y cayó sobre los indios, a quien atropelló con -poca o ninguna resistencia, hiriendo y matando a los que no pudieron -huir o tardaron más en arrojarse por las ventanas del templo. No huelga -decir que los españoles despojaron de sus joyas a los heridos y a los -muertos. El pueblo mejicano vió el estrago de los suyos y el despojo de -las joyas, irritándose, al extremo de tomar las armas y lanzarse á la -pelea. - -Presentóse Cortés durante la insurrección, que ya llevaba algunos -días, y encargó a Diego de Ordaz el castigo de los rebeldes. Portóse -muy bien Ordaz; pero los enemigos, cada vez más valerosos, pusieron en -cuidado a Cortés, quien dividió sus fuerzas en tres escuadrones y peleó -como un león, hasta que huyeron por entonces para volver a la carga al -día siguiente. No atendidas las proposiciones de paz hechas por el -capitán español, volvióse al combate con más furia. Aunque la victoria -acompañaba siempre a los nuestros, no por eso dejaban de hacer mella -las pérdidas sufridas. Fueron éstas las siguientes: 40 muertos, la -mayor parte tlascaltecas; considerable número de heridos y maltratados, -contándose entre ellos más de 50 españoles. - -Tampoco era tranquilizadora la conducta de Moctezuma. Dícese--y -queremos ser parcos en el relato--que Cortés, cuando la lucha estaba -más empeñada, rogó a Moctezuma que, adornado de las vestiduras reales, -para atajar tanta sangre, aconsejara la paz a los suyos. Accedió el -Emperador, subió al terrado, arengó a los sediciosos, no fué atendido, -y una piedra lanzada por sus mismos súbditos--según cuentan nuestros -historiadores--le dió en la sien y le derribó en tierra, sucumbiendo -poco después. Era el 30 de junio de 1520. En sus últimos momentos, -lo mismo Cortés que el P. Olmedo le rogaban que se volviese a Dios y -asegurase la Eternidad recibiendo el Bautismo. «Sintió Cortés esta -desgracia tan vivamente, que llegó a tocar su dolor en congoja y -desconsuelo»[46]. Dice Herrera que Moctezuma se dirigió a sus vasallos -mandándoles que no continuasen la batalla. Alguno de los suyos hubo de -contestar al Emperador: _calla_, _bellaco_, _afeminado_, _nacido para -tejer é hilar_; _esos perros te tienen preso_; _eres una gallina_. -«Quiso la desgracia que le acertó una piedra en las sienes: bajó a su -aposentó, echóse en la cama, y estuvo tan avergonzado y corrido, que -aunque la herida no era mortal, por el sentimiento, y por no querer -comer ni ser curado, en cuatro días se murió». Más adelante añade el -mismo cronista: «Jamás consintió paño ni cosa sobre la herida: y si -se los ponían, muy enojado se los quitaba, deseándose la muerte»[47]. -Dijeron algunos cronistas que la flecha o piedra que hirió gravemente -a Moctezuma fué arrojada por su primo Cuauhtémoc o Guatimozín. Reinó -diez y siete años. «No faltaron plumas, añade el historiador Solís, -que atribuyesen a Cortés la muerte de Moctezuma, o lo intentasen -por lo menos, afirmando que le hizo matar para desembarazarse de -su persona»[48]. Considera Solís semejante afirmación como una -calumnia[49]. - - [46] Solís, ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 367. - - [47] Herrera, _Década II_, lib. X, cap. X. Debió ser enterrado - en el monte de Chapultepeque. - - [48] Ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 369. - - [49] Dos hijos que le asistieron en sus últimos momentos - fueron muertos por los mejicanos; dos o tres hijas se casaron - con españoles y se convirtieron al catolicismo. El principal - de los hijos se redujo también a la religión católica y tomó - el nombre de Pedro en el bautismo. Era hijo de una de las - reinas, natural de la provincia de Tula, la cual, a imitación - de don Pedro, se bautizó y se llamó desde entonces doña María - de Niagua Suchil.--Solís, Ob. cit., lib. IV, cap. XV, pág. 371. - -Fué elegido emperador Quetlavaca, rey de Iztapalapa y segundo elector -del imperio[50]. Quetlavaca era digno sucesor de Moctezuma. Renovóse -la guerra con verdadero furor en toda la ciudad, especialmente en el -gran Adoratorio, ocupado por los mejicanos. Comprendiendo Hernán Cortés -que su situación era muy difícil y cada vez más peligrosa, ordenó -que inmediatamente se reuniesen sus capitanes y les consultó lo que -en semejante apuro debía hacerse, decidiéndose, por último, salir de -México aquella misma noche (1.º julio 1520). Formó su vanguardia con -200 soldados españoles, buen número de tlascaltecas y 20 caballos, bajo -el mando de Gonzalo de Sandoval, asistido por Acevedo, Ordaz y otros; -el centro, parte de la artillería, los hijos de Moctezuma y varios -prisioneros de importancia, con el tesoro real; y la retaguardia con -el grueso de la fuerza y el resto de la artillería a las órdenes de -Pedro de Alvarado, Vázquez de León y otros. Cortés se reservó unos 100 -soldados escogidos y los capitanes Alonso Dávila, Cristóbal de Olid y -Bernardino Vázquez de Tapia. - - [50] Otros le llamaban Cuitlahuactzin. - -Molestados por menuda lluvia, los españoles abandonaron sus cuarteles -y cruzaron la silenciosa ciudad. Llegaron a la calzada de Tlacopan, y -habiendo encontrado a su entrada una cortadura, arrojaron sobre ella -el único puente volante que habían tenido tiempo de construir. Tanto -penetró el puente en las piedras, a causa del peso de la artillería -y caballería, que ya fué imposible mudarlo a las demás cortaduras. -Tampoco por el pronto hubieran pensado en ello, pues los españoles y -tlascaltecas se vieron atacados por todas partes. La laguna estaba -cubierta de millares de canoas, y desde ellas lanzaban los mejicanos -espesas granizadas de flechas y dardos sobre sus enemigos. Una segunda -cortadura vino a detener la marcha de la columna, que pasó al fin -por un vado o a nado, según unos historiadores, o por una viga de -bastante latitud, que dejaron de romper los indios, según otros. Una -tercera y última cortadura, más larga que las anteriores, aunque menos -profunda, también pudieron salvar, no sin sangrientos combates. Llegó -el ejército a tierra con la primera luz del día e hizo alto en Tacuba. -Murieron casi 200 españoles, más de 1.000 tlascaltecas, los prisioneros -mejicanos que llevaban y 46 caballos. Dióse con razón el nombre de -_Noche Triste_ a la citada de 1.º de julio de 1520. - -Encaminóse Cortés, primero, hacia el Norte, pasando por Cuantillón -y Tepotzolán, y luego, dirigiéndose al Este, por entre la laguna de -Tzonpango y el lago de Xaliotán, a Teotihuacán en los llanos de Apán, -siempre por caminos ásperos y estériles, luchando con los habitantes -del país; al séptimo día de marcha, encontró las montañas que dominan -el valle de _Otumba_. Cuarenta mil guerreros--si damos crédito a las -crónicas--esperaban a los españoles en el citado valle. Arremetió -contra ellos Cortés, encontrando una resistencia como no podía -esperar; pero no había más remedio que la victoria o la muerte. Estaba -el general mejicano sobre ricas andas y con el estandarte real al lado. -Nuestro caudillo, volviéndose a los suyos, ayudado de los capitanes -Gonzalo de Sandoval, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid y Alonso -Dávila, se dirigió a ganar aquella insignia, que cayó bajo su poder, -y muerto a sus pies, atravesado de un lanzazo, el citado jefe de los -indios. Diéronse entonces a la fuga. Cortés se coronó de gloria en la -batalla de Otumba (8 julio 1520). Al día siguiente entró en Tlascala -con grande alegría de su ejército y más todavía de los tlascaltecas. -Cuando se hallaron los heridos, entre ellos el mismo Cortés, en buena -disposición, y cuando el ejército obtuvo refuerzos de Vera Cruz y del -Senado de Tlascala, la provincia de Tepeaca debía sufrir severo castigo -porque en ella fueron asesinados algunos soldados españoles. - -Habiendo muerto de viruela el emperador Cuitlahuactzin, fué elegido -sucesor Cuauhtémoc, joven belicoso y de grandes arrestos[51]. La -guerra iba a continuar con más fuerza. Envió el nuevo Emperador una -embajada al Senado de Tlascala ofreciendo de su parte paz y alianza -perpetua entre los dos pueblos, libertad de comercio y comunicación -de intereses, con la sola condición de que tomase la República las -armas contra los españoles. La respuesta fué negativa, a disgusto por -cierto de Xicotencal el _Mozo_, quien, sin embargo de su enemiga a -los españoles, hubo de callar, ya porque temió la indignación de sus -compañeros, ya porque le detuvo el respeto a su padre. - - [51] Otros le llaman Guatimocin. - -No dejó de poner en cuidado a Cortés la actitud de algunos de sus -soldados, procedentes del ejército de Narváez, los cuales deseaban -retirarse a Vera Cruz, para solicitar desde allí recursos de Santo -Domingo y Jamaica. Muchos deseaban aproximarse a la costa, tal vez con -la idea de abandonar a México. Recordaban seguramente las granjerías -que dejaron en la isla de Cuba. - -Aunque la situación de Hernán Cortés era poco halagüeña, decidido -a llevar adelante su empresa, penetró en territorio tepaocano por -Teompantzinco, Zacatepec y Guecholac. En Acatzinco atacó y venció al -enemigo, logrando después derrotarle completamente, hasta el punto que -los españoles pudieron entrar en Tepeaca. En seguida mandó expediciones -contra algunos pueblos que se mantenían fuera de su obediencia, siendo -los principales Tecamachalco, Cuauhtichán y Tepexic. Habiendo sometido -toda la provincia, no pocos caciques de las cercanías llegaron al -cuartel general de Cortés, establecido en Tepeaca, alistándose bajo sus -banderas. - -No fuera aventurado el indicar que de todos sus cuidados, el mayor -sin duda alguna, estaba en México. Cuauhtémoc ganó el corazón del -pueblo mejicano y se dispuso con verdadero entusiasmo a luchar por -la independencia y la libertad. El joven Emperador, pariente y -yerno de Moctezuma, merecía ocupar el trono de sus antepasados. A -los caciques de las fronteras les exhortó a la fidelidad y procuró -atraérselos con ofertas y dádivas. Poniendo manos a la obra el -Emperador, mandó un ejército a pelear con los españoles. Cortés lo -destruyó en _Guacachula_, mas no convenía dormirse en los laureles, -y comprendiéndolo así el general español, se decidió a emprender la -vuelta a México, recordando, sin duda, la Noche Triste y la batalla de -Otumba. Por entonces llegó un bajel a San Juan de Ulúa con 13 soldados -españoles mandados por Pedro de Barba; traía también dos caballos, -algunos bastimentos y municiones. Dicha fuerza, que por orden de Diego -Velázquez venía a ponerse al servicio de Narváez--pues ignoraba el -gobernador de Cuba los sucesos de México--pasó a aumentar el ejército -de Cortés. Lo mismo sucedió con otro bajel que llegó a la costa con -nuevo socorro, dirigido al citado Narváez; conducía ocho soldados a -cargo del capitán Rodrigo Morejón de Lobera, una yegua y buena cantidad -de armas y municiones. - -Ya decidido Cortés a reconquistar la ciudad de México, comprendió que -necesitaba 12 o 13 bergantines que pudieran resistir a las canoas de -los indios y transportar su ejército a la ciudad. Sabía por experiencia -el mal resultado de los pontones levadizos. Se comenzó a cortar madera -y ordenó que se trajesen de Vera Cruz la clavazón, jarcias y demás -adherentes de los bajeles que él hizo echar a pique cuando formó la -resolución de conquistar la citada ciudad. - -Nuevos e importantes auxilios recibió Cortés por entonces. Francisco de -Garay, que intentaba introducirse en el corazón del imperio mejicano -por la parte de Pánuco, tuvo que desistir de su empresa; luego la -armada del mencionado Garay, después de andar perdida algunos días por -el mar, llegó a la costa de Vera Cruz, donde la gente pasó al servicio -de Cortés. Arribó primero un navío con 60 soldados, que mandaba el -capitán Camargo; en seguida otro con más de 50, a cargo del capitán -Miguel Díaz de Auz, y, por último, un tercero con más de 40 soldados y -cuyo capitán se llamaba Ramírez. Habiendo aumentado el número de los -españoles, pudo ya Cortés--dada la insistencia de los soldados que -vinieron con Narváez, cada vez más deseosos de volver a Cuba--publicar -en el Cuerpo de Guardia y en los alojamientos lo siguiente: _que todos -los que se quisiesen retirar desde luego a sus casas, lo podrían -ejecutar libremente y se les daría embarcación con todo lo necesario -para el viaje_. No todos, aunque sí la mayor parte, usaron del permiso. - -[Ilustración: - - FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID - QUAUHTEMOC.] - -En tanto que Cortés mandaba a España como comisarios a los capitanes -Alonso de Mendoza y Diego de Ordáz para que diesen noticia al emperador -Carlos del estado de la conquista, y llevando también una carta, en la -cual se resumía lo más substancial de los despachos que remitió el año -antecedente con Fernández Portocarrero y Montejo; en tanto que los dos -ayuntamientos de la Vera Cruz y de Segura de la Frontera escribían sus -correspondientes cartas, representando a Su Majestad lo que importaba -mantener a Cortés al frente de aquel gobierno; en tanto que el valeroso -hijo de Medellín fletaba un bajel para que los capitanes Alonso Dávila -y Francisco Alvarez Chico pasasen a la isla de Santo Domingo y dijeran -a los religiosos de San Jerónimo cuánto importaba enviar sacerdotes -de probada virtud que ayudasen al P. Olmedo en la conversión de los -indios; en tanto que los cuatro procuradores de Cortés (Portocarrero, -Montejo, Ordáz y Mendoza), acompañados y dirigidos por Martín, padre -de nuestro héroe, conseguían audiencia del Cardenal Gobernador -Adriano--pues el Emperador estaba por entonces en Alemania--, en la -que hubieron de representar los motivos que tenían para desconfiar de -la justicia del Obispo de Burgos, presidente del Consejo de Indias, -motivos que fueron atendidos, puesto que consiguieron su recusación; -en tanto que el Emperador, de vuelta de Alemania, nombraba una Junta -compuesta, entre otros, de Mercurino de Gatinara y del Dr. Lorenzo -Galíndez de Carvajal, Comendador Mayor de Castilla, para que estudiase -detenidamente el pleito que tenían el Gobernador de Cuba y el futuro -conquistador de Nueva España, y que se decidió en favor del último; y -en tanto o antes que éstas y otras cosas ocurrían, Cortés, en el mismo -día que se celebraba la fiesta de los Inocentes del año 1520, se puso -a la cabeza de su ejército, compuesto de unos 600 hombres, de ellos 80 -arcabuceros y ballesteros y 40 ginetes con 9 cañones y alguna pólvora; -además llevaba numeroso ejército de aliados. Pernoctó nuestro héroe -el primer día en Texmeliuán, el segundo en la sierra de Telapón, y -el tercero descendió a la llanura. Continuó su camino, descubriendo -a largo trecho el ejército enemigo, el cual hubo de retirarse poco a -poco. No quiso seguir el alcance, porque le importaba ocupar lo antes -posible la populosa ciudad de Tezcuco, lugar ventajoso para establecer -allí plaza de armas y necesario para la realización de su empresa. -Penetró en Tezcuco, destituyó del señorío al tirano Cacumazin y nombró -en su lugar a Ixtlixoquedalte, quien, a ruegos de Fr. Bartolomé de -Olmedo, se dejó bautizar, tomando el nombre de D. Hernando Cortés, en -obsequio de su padrino. - -De Tezcuco pasó a Iztapalapán, populosa ciudad de 50.000 habitantes, -situada en la misma calzada por donde hicieron su primera entrada los -españoles. Cortés, llevando consigo a los capitanes Pedro de Alvarado y -Cristóbal de Olid, se situó en parte de la ciudad edificada en tierra -firme, teniendo que abandonarla a toda prisa, porque los enemigos, -rompiendo las acequias, consiguieron inundar aquella parte de la -población. Acamparon nuestras tropas en próxima y pequeña montaña, -retirándose a Tezcuco, no sin ser molestadas por los mejicanos. - -Chalco, provincia situada en la extremidad oriental del lago de su -nombre, se entregó a Gonzalo de Sandoval, y la provincia de Otumba, ya -famosa en esta crónica, prestó vasallaje a Francisco de Lugo. Otras -provincias pidieron, del mismo modo, protección a los españoles. - -Cuando Cortés vió llegar a Tezcuco el maderamen de los bergantines, -tuvo momentos de verdadera alegría. En un grande astillero, que se -formó cerca de los Canales, comenzó la tablazón, herraje y demás -operaciones de la marinería. Sin embargo de la prisa que todos se -daban, dijeron los maestros que se necesitaban más de veinte días -para poder servirse de las embarcaciones. En este tiempo se propuso -reconocer personalmente las poblaciones próximas, observando los sitios -que debía ocupar para impedir los socorros de México y castigando a los -rebeldes del pueblo de Yaltocán y de otras poblaciones. - -Llegó por este tiempo a Vera Cruz un navío (lo cual era señal casi -evidente--según Solís--de que corría por cuenta del cielo esta -conquista) dirigido a Hernán Cortés, y en él Julián de Aldrete, natural -de Tordesillas (Valladolid) y algunos religiosos y soldados con un -socorro considerable de armas y pertrechos. Pasó la gente a Tlascala y -luego a Tezcuco. - -No cesaba la guerra entre españoles y mejicanos. El odio era mayor cada -día. Cuauhtémoc, a diferencia de sus antepasados, se hallaba decidido -a vengar cara su libertad y la de su pueblo. Verdad es que ya sabía de -lo que eran capaces los españoles. El esforzado Gonzalo de Sandoval -por un lado y el mismo Cortés por otro, pelearon valerosamente. Vióse -este último en gran peligro al tomar la ciudad de Suchimilco (distante -cuatro leguas de México), hasta el punto que cayó del caballo, y cuando -iba a ser presa de los mejicanos, el soldado Cristóbal de Olea, natural -de Medina del Campo, poniéndose a la cabeza de algunos tlascaltecas -dió muerte por sus manos a los que oprimían al héroe, restituyéndole -la libertad. Retiróse a Tezcuco, muy descontento de su jornada a -Suchimilco, habiendo perdido nueve o diez españoles. - -Poco después le causó profunda pena la noticia de que un soldado -español llamado Antonio de Villafaña se había puesto al frente de una -conjuración. Dicha conjuración se disponía matar a Cortés y a los -principales jefes, único medio de abandonar la conquista y retirarse -a Cuba. Villafaña fué preso y colgado en una ventana de su mismo -alojamiento. - -Otro embarazo, aunque de diferente género, se ofreció en seguida. -Dícese que el general Xicotencal (a cuyo cargo--según Solís--estaban -las primeras tropas que vinieron de Tlascala) se decidió a desamparar -el ejército, sirviéndose de la noche para su retirada; y también se -dice que Cortés mandó a su alcance dos o tres compañías de españoles, -con suficiente número de indios fieles, llevando la orden de que le -prendiesen o le matasen. Ejecutóse lo último y su cadáver apareció -colgado de un árbol[52]. - - [52] Ob. cit., lib. V, cap. XIX, págs. 510 y 511. - -En la mañana del 28 de abril de 1521 Hernán Cortés formó sus tropas -y pasó revista a su ejército, compuesto de 818 infantes (118 entre -arcabuceros y ballesteros), 87 soldados de caballería, 3 grandes -cañones de hierro y 11 falconetes, con abundantes municiones. El P. -Olmedo bendijo la flotilla y los bergantines resbalaron en el canal, -descendiendo por sus aguas hasta entrar en el lago Tezcuco. - - - - -CAPITULO IV - - CONQUISTA DE MÉXICO (CONTINUACIÓN).--CORTÉS, ALVARADO, OLID Y - SANDOVAL CAEN SOBRE MÉXICO.--LUCHA ENTRE LAS PIRAGUAS MEJICANAS Y - LOS BERGANTINES ESPAÑOLES.--DESASTRE DE LOS ESPAÑOLES.--VICTORIA - DE CORTÉS.--CUAUHTÉMOC ES HECHO PRISIONERO.--CAÍDA DE - MÉXICO.--REPARTICIÓN DEL BOTÍN.--SUPLICIO DEL REY DE TACUBA Y - DE CUAUHTÉMOC.--CÉDULA DEL 26 DE JUNIO DE 1523.--DÚDASE DE LA - FIDELIDAD DE CORTÉS.--MUERTE DE CATALINA SUÁREZ.--CORTÉS EN - ESPAÑA.--SU ENTREVISTA CON EL EMPERADOR.--EL OBISPO ZUMÁRRAGA.--LA - AUDIENCIA.--LEVANTAMIENTO DE LOS CHICHIMECAS.--CONQUISTA DE - YUCATÁN.--CORTÉS EN MÉXICO.--RELACIONES ENTRE CORTÉS Y LA - AUDIENCIA.--FUNDACIÓN DE QUERÉTARO Y DE OTRAS POBLACIONES.--LOS - REYES Y LA COLONIA MEJICANA. - - -Dividió Hernán Cortés el ejército en tres columnas: la primera bajo -las órdenes de Pedro de Alvarado, la segunda la dirigiría Cristóbal de -Olid, y al frente de la tercera puso a Gonzalo de Sandoval. Contaba -la primera de 168 infantes, 30 caballos y unos 25.000 tlascaltecas; -la segunda, de 168 infantes, 33 caballos y 25.000 tlascaltecas; y la -tercera de 167 infantes, 24 caballos y 30.000 indios de todos los -contingentes aliados. El se reservó para las primeras operaciones el -mando de los bergantines. Determinó ocupar al mismo tiempo las tres -calzadas de Tamba, Cojohuacán e Iztapalapán, operación que encomendó -respectivamente a Alvarado, Olid y Sandoval. Cortés, con su flotilla, -se dispuso a echar a pique el número considerable de canoas que -aparecía por todas partes en la laguna. Memorable fué el triunfo que -logró nuestra escuadra sobre la mejicana. Las canoas y piraguas que -pudieron salvarse buscaron refugio en los canales de la capital. En -todas partes se peleaba con la misma furia, mostrando su valor y -pericia los citados jefes. Satisfecho Cortés de la parte que tomaron -en la victoria los bergantines, envió cuatro a Alvarado, otros cuatro -a Sandoval y él con los cinco restantes pasó a incorporarse con el -maestre de campo Cristóbal de Olid. Mostrábase cada vez más risueña la -fortuna en nuestro campo, llegando Alvarado, Sandoval, Olid y Cortés a -arruinar los burgos o primeras casas de la ciudad. - -La guerra, sin embargo, se iba a recrudecer más. Comprendiendo -los mejicanos que las canoas no podían resistir el empuje de los -bergantines, construyeron piraguas, grandes y fuertes embarcaciones. Se -repitieron los ataques en los días sucesivos. Nuestra artillería dió -al través, tiempo adelante, con las piraguas; pero es de sentir que -los nuestros cayesen en una emboscada que trajo fatales resultados. -En algunas partes de la laguna se hallaban densos y elevados bosques -de cañas, palustres o carrizales, en los cuales se escondieron varias -piraguas. Llevaron del mismo modo cuatro canoas de bastimentos para -que sirviesen de cebo a la emboscada, colocando debajo del agua -gruesas estacas para que chocasen en ellas los bergantines. Dos de -estos, mandados por Pedro Barba y Juan Portillo (de los cuatro que -asistían a Gonzalo de Sandoval) vieron las canoas, se arrojaron con -todo el ímpetu de los remos sobre ellas, quedando al poco tiempo en los -carrizales, sin poder retroceder ni pasar adelante. Entablóse entre las -piraguas y los bergantines lucha desesperada. En ella murió el capitán -Juan Portillo y de resultas de las heridas, tres días después, Pedro -Barba. No lejos del sitio de la desgracia se valieron los españoles -de la misma estratagema y se vengaron con creces de la muerte de los -nuestros, pues rompieron enteramente la escuadra enemiga. - -Convocó el Emperador azteca a sus ministros, a sus generales y a sus -sacerdotes y a todos hizo presente el estado miserable de la ciudad, -la gente de guerra que se perdía y el hambre de gran parte del pueblo. -Inclinóse a la paz, como se inclinaron en seguida ministros y cabos; -pero enérgicamente y con tesón se opusieron a ella los sacerdotes. -También los españoles estaban cansados de lucha tan larga. - -Cuauhtémoc y Hernán Cortés se decidieron a terminar pronto y con -toda energía la contienda. Alvarado y Sandoval unidos atacarían por -la calzada de Tacuba, apoyados por los bergantines, hasta llegar -al mercado de Tlatelolco que tenían a su frente; Cortés, desde sus -cuarteles de Xoloc se propuso el mismo objetivo y dividió sus fuerzas -en tres trozos: uno, a las órdenes de Alderete; otro, a las de Andrés -Tapia y Jorge Alvarado (hermano de Pedro), y el tercero, a las suyas. -Los pocos obstáculos que las tres columnas encontraron en el avance -hizo sospechar al capitán español que Cuauhtémoc quería atraerlas al -corazón de la ciudad. Si prudentemente se detuvo Cortés, Alderete -cayó en el lazo. Su columna se entregó a la fuga perseguida por los -guerreros aztecas y acobardada por los proyectiles que le arrojaban -desde las azoteas. Cortés, lleno de terror, intentó detener al enemigo. -Cayeron sobre él e hicieron no pocos esfuerzos para arrastrarle a las -canoas. Cuando se puso fuera de combate, a causa de una herida en el -muslo y parecía perdida toda salvación, Cristóbal de Olea se arrojó -como un león a la pelea y también un jefe de Tlascala. Salvóse Cortés; -pero Olea fué herido mortalmente. Quiñones, capitán de su guardia, y -Guzmán, su paje, acudieron también a su auxilio. En el momento que el -citado paje le ayudaba a montar en un caballo, fué cogido aquel infeliz -y arrastrado a las canoas enemigas; Quiñones pudo retirarse con su -jefe, el cual, ganando tierra firme en la plaza frente a la calle de -Tacuba, reunió los restos de la columna de Alderete a la de Tapia y la -suya, marchando, acosado por todas partes, al real de Xoloc. Mandóse -a Andrés Tapia a la calzada de Tacuba para que Alvarado y Sandoval -tuviesen noticia del desastre y ajustaran a él su manera de obrar. -Verificóse la retirada. - -No puede negarse que Cuauhtémoc dió prueba de excelente Capitán. Grande -fué el triunfo que consiguió sobre sus enemigos. - -Aunque en el campo español se echó la culpa de la desgracia a Alderete, -Cortés, habiéndole preguntado Sandoval por las causas del desastre, -contestó: «Es por mis pecados a lo que debo esta desgracia, Sandoval, -hijo mío.» «Pasaron de 40 los españoles--escribe Solís--, que -llevaron vivos para sacrificarlos a los Idolos; perdióse una pieza de -artillería; murieron más de 1.000 tlascaltecas, y apenas hubo español -que no saliese maltratado.»[53]. - - [53] Ob. cit., lib. V, cap. XXII, pág. 530. - -Al poco tiempo volvió la fortuna a mostrarse risueña con Hernán Cortés. -Vino por aquellos días a Vera Cruz un barco con municiones, ya escasas -en el campo español. Curados de sus heridas capitanes y soldados, y -reforzado el ejército con gruesos contingentes de aliados, resolvió -Cortés tomar la ofensiva. Salieron Alvarado, Sandoval y Hernán Cortés, -el primero por el camino de Tacuba, el segundo por el de Tapeaquilla -y el tercero por el de Cojohuacán. Penetraron en la ciudad y ganaron -en seguida las calles arruinadas, porque los enemigos las defendían -flojamente. Los tres se dirigieron a la plaza de Tlatelolco, llegando -el primero Alvarado, que se apoderó de un gran Adoratorio, donde estaba -el dios de la guerra. El segundo que penetró en la plaza fué Cortés, -con Olid a sus órdenes; el tercero y último fué Gonzalo de Sandoval. La -lucha entre españoles y mejicanos no pudo ser más feroz ni sangrienta. -Los indios huyeron desalentados a guardar la persona de su Rey, que se -hallaba bastante comprometida. - -El 13 de agosto de 1521 condujo Cortés a su ejército contra la -parte de la ciudad ocupada todavía por el enemigo. En apuro tan -grande--dícese--que los mejicanos pidieron la paz para entretener a -Cortés, escapándose entretanto Cuauhtémoc. Conoció el engaño el capitán -español, quien dispuso que García Holguín con su bergantín, que era el -más velero, diera caza a la piragua que iba delante y parecía superior -a las demás. Dada por García Holguín la orden de acometerla, levantóse -para rechazar el asalto un joven guerrero; pero al gritar los mejicanos -que era el Emperador, dejó caer sus armas y dijo: «Yo soy Cuauhtémoc; -conducidme a Malintzin (Cortés); soy su prisionero; pero que no se -haga daño a mi mujer y a los míos.» Llevado a presencia de Cortés, -manifestó «que había hecho cuanto había podido para defenderse a sí y a -los suyos; y que si los dioses le habían sido contrarios, que no tenía -la culpa, que su prisionero era, que hiciese su voluntad, y poniendo -la mano en el puñal de Cortés, le dijo que le matase, que iría muy -consolado adonde sus dioses estaban, especialmente habiendo muerto á -manos de tal capitán»[54]. Rogóle Cortés que mandase a los suyos que -se dieran a partido o que cesara tanto derramamiento de sangre. Así lo -hizo y fué obedecido inmediatamente. «Y aquí acabó--añade Herrera--la -guerra y el gran imperio mejicano.» - - [54] Herrera, _Década_ III, libro II, capítulo VII. - -Esa guerra--decimos nosotros--constituye una epopeya, en la cual -brillaron dos héroes, dignos igualmente de las alabanzas de la -historia: Cuauhtémoc, vencido, y Hernán Cortés, vencedor. Si tuviéramos -que decidirnos por alguno, nuestras simpatías estarían por el mejicano. -Y para que a nadie cause extrañeza nuestra manera de pensar, más -adelante diremos, cuando de Santo Domingo se trate en el capítulo XX -de este tomo, que, entre Napoleón el Grande y Toussaint Louverture, -preferimos también al que muere defendiendo a su patria, que al tirano -conquistador. Ante el tribunal de la historia, blancos y negros, -españoles y americanos, son iguales. - -Refieren nuestros cronistas que el capitán español estuvo cariñoso -con los deudos de Cuauhtémoc. Por espacio de muchos años, el 13 de -agosto, día de San Hipólito, se hacían solemnes fiestas en México, -como recuerdo de batalla tan señalada. En la procesión religiosa se -llevaba el pendón de aquel ejército. El sitio de México había durado -tres meses y medio. Los días siguientes a la rendición se invirtieron -en limpiar la ciudad de montones de cadáveres, dejando Cortés la -guarnición a Sandoval y a Pedro de Alvarado, en tanto que él se -retiraba con los prisioneros a Cojohuacán. Poco después volvió Cortés -a la ciudad. Celebróse la conquista de México con banquetes y gran -recepción oficial, a la cual asistió Pánfilo de Narváez, hasta entonces -preso en Vera Cruz y ya en completa libertad para que pudiese--como lo -hizo--regresar a España. Murieron en el sitio y toma de México--según -las estadísticas más exactas--unos 67.000 hombres; por el hambre y -las enfermedades, 50.000. Los españoles tuvieron el 9 por 100 de su -efectivo. Las pérdidas de los aliados llegaron a 30.000. Repartido el -botín--unos 130.000 castellanos de oro--, las alegrías se convirtieron -en tristezas. No correspondieron, ni con mucho, las riquezas a las -esperanzas de capitanes y soldados. Pidieron los más descontentos a -Cortés que les fueran entregados Cuauhtémoc y el rey de Tacuba para -obligarles a declarar dónde habían escondido sus tesoros. Cedió Cortés, -y puestos a tormento sobre unas parrillas, bajo las cuales había fuego, -como el rey de Tacuba, mirando a Cuauhtémoc, lanzase un grito de dolor, -exclamó el Emperador: _Y yo ¿estoy acaso en algún lecho de rosas?_ -Cortés mandó suspender el suplicio para encerrarlos en miserable -prisión. - -Pasado algún tiempo llegó a Cojoacán la mujer de Hernán Cortés, D.ª -Catalina Suárez de Marcayda. Aunque Cortés celebró la presencia de -su esposa con regocijos y fiestas de cañas, no debió sentirse muy -contento. A los pocos meses, en la casa de dicha población llamada del -Conquistador, Hernán Cortés halló muerta a dicha D.ª Catalina, como se -dirá con más detenimiento en este mismo capítulo. - -Sosegado el país al cabo de borrascas tan bravas, ocupóse el -Conquistador en enviar expediciones a pueblos lejanos, no olvidándose -de la organización de _Nueva España_[55]. Preocupábanle con alguna -razón los continuos alzamientos de los naturales; pero lo que le puso -en más cuidado fué la rebelión de Cristóbal de Olid, quien se dejó -ganar por los partidarios de Velázquez. El conquistador de México -en persona salió, llevando consigo a Cuauhtémoc y a los reyes de -Acolhuacan y de Tlacopan, en persecución de Olid. Luego, cansado de -vigilar a los reyes prisioneros, con pretexto de ser fautores de una -conjuración, les hizo matar, colgándoles de los pies de una frondosa -ceiba (25 de febrero de 1525), no sin que Cuauhtémoc, protestando de su -inocencia, amenazase a Cortés con la justicia de Dios. - - [55] «La primera vez--escribe León Pinelo--que se nombra - _Nueva España_ es en una cédula de 10 de octubre de 1522, en - que se da licencia para pasar a ella a los que quisieren, - porque antes se llamaba _Youcatán_, _Coloacán_ y _Uloa_.» - Academia de la Historia.--_Indice general de los papeles del - Consejo de Indias_, fol. 314. - -Aunque el ilustre historiador americano Guillermo Prescott afirme que -la caída del imperio de los aztecas fué beneficiosa a la humanidad, -dada la crueldad y el canibalismo en los citados indios, nosotros -guardamos silencio y condenamos a todos los que en nombre del -cristianismo y de la civilización cometieron hechos semejantes. - -No tardaron en someterse las provincias de aquel vasto imperio. Todas -las tribus establecidas entre las grandes cordilleras occidentales -del primitivo Anahuac (imperio de México) y el gran Océano Pacífico -prestaron obediencia al rey de España. No les quedaba otro recurso. -Cuando vieron caer uno tras otro, a sus hijos, a sus hermanos y a sus -padres; cuando se encontraron sin Emperador y sin caciques; cuando -contemplaron saqueadas sus poblaciones y sus campos, bajaron la cabeza -y se entregaron, víctimas de su abatimiento, al vencedor. - -Habremos de recordar que algún tiempo antes encargó el rey de -España--según Cédula de 26 de junio de 1523--, «que Don Hernando -Cortés, virrey de México, procurase descubrir en la costa abajo de -aquella tierra un Estrecho que había para pasar del mar del Norte al -del Sur--pues convenía mucho al Real servicio saberlo--, poniendo -toda diligencia en enviar personas que le trajesen larga y verdadera -relación de lo que hallasen para dar cuenta a S. M., quien igualmente -estaba informado que hacia la parte del Sur de aquella tierra había mar -en que estaban depositados grandes secretos y cosas de que Dios era muy -servido y estos reinos acrecentados, y esperaba practicase lo mismo a -fin de saberlo con certeza»[56]. - - [56] _Arch. hist.º nacional.--Ced. indico de Ayala_, letra D. - -Creemos conveniente trasladar aquí, sin embargo de su mucha extensión, -la citada cédula. Tiene verdadero interés, porque en ella vemos con -toda exactitud las ideas y sentimientos que animaban a nuestros -monarcas. Dice así: - - _Valladolid 26 de Junio de 1523._ - - El Rey. La orden que es mi merced y voluntad que vos Hernando - Cortés, nuestro Capitan general y Gobernador de la Nueva España, - tengais así en el tratamiento y conversion de los Naturales y - moradores de la dicha tierra, que es debajo de vuestra governacion, - como en lo que toca a nuestra Hacienda, y a la poblacion de la - dicha tierra, y a su bien noblecimientos y pacificacion, de que - dareis parte a los nuestros oficiales que en ella avemos proveído: - es lo siguiente. - - - 1. - - Primeramente sabed, que por lo que principalmente avemos holgado, y - dado infinitas gracias a nuestro Señor de nos aver descubierto esa - tierra, y provincias della, ha sido, y es, porque segun buestras - relaciones y de las personas que de esas partes han venido, los - Indios habitantes y naturales della, son más hábiles y capaces - y razonables que los otros Indios naturales de la Tierrafirme e - Isla Española y S. Juan, y de las otras que hasta aquí se han - hallado y descubierto y poblado, por muchas cosas, experiencias - y muestras que se han hallado y visto y conocido en ellas, y por - estas causas hay en ellos más aparejo para conocer a nuestro Señor - y ser instruídos y vivir en su santa Fe Católica como Christianos, - para que se salven, que es nuestro principal deseo e intencion: y - pues como veis todos somos obligados a les ayudar, y trabajar con - ellos, a este propósito. Yo vos encargo y mando quanto puedo que - tengais especial y principal cuidado de la conversion, y Doctrina - de los Jecles e Indios de esas partes e Provincias que son debaxo - de vuestra governacion, y que con todas vuestras fuerzas, supuestos - todos otros intereses y provechos, trabajeis por vuestra parte - quanto en el mundo os fuere posible, como los Indios naturales de - esa Nueva España sean convertidos a nuestra Santa Fe Católica, e - industriados en ella, para que vivan como Christianos y se salven; - y porque como saveis a causa de ser los dichos Indios tan sujetos - a sus Jecles y señores y tan amigos de seguirlos en todo, parece - que sería el principal camino para esto comenzar a instruir a los - dichos señores principales, y que tambien no sería muy provechoso - que de golpe se hiciese mucha instancia a todos los dichos Indios - a que fuesen Christianos y que recivieran dello desabrimiento: ved - allá lo uno y lo otro, y juntamente con los Religiosos y personas - de buena vida que en esas partes residen, entender en ello con - mucho hervor, teniendo toda la templanza que convenga. - - - 2. - - Asimismo por las dichas causas parece que los dichos Indios tienen - maña y razon para vivir política y ordenadamente en sus Pueblos que - ellos tienen, aveis de trabajar como lo hagan así y perseveren en - ello poniéndolos en buenas costumbres y toda buena orden de vivir. - - - 3. - - Asimismo porque por las relaciones e informaciones que de esa - Tierra tenemos, parece que los naturales della tienen Idolos donde - sacrifican criaturas humanas y comen carne humana, comiéndose - unos a otros, y haciendo otras abominaciones contra nuestra santa - Fe Católica y toda razon natural; y que ansímismo quando entre - ellos hay guerras los que captivan y matan los toman y comen, de - que nuestro Señor ha sido y es muy deservido, aveis de defender y - notificar a todos los naturales de esa tierra que no lo hagan por - ninguna vía, defendiéndoselo só graves penas, y para selo testar - busqueis todas las buenas maneras que para ello pueda ayudar y - aprovechar diciendo quanto contra toda razon dibina y humana, y - quan grande abominacion es comer carne humana, que para que tengan - carnes que comer y de que se sustentar, demás de los ganados que - se han llevado a la dicha Tierra mandaremos contino llevar, porque - multipliquen y ellos escusen la dicha abominacion: y ansímismo les - amonestad que no tengan Idolos, ni mezquitas, ni Casas de ellos - en ninguna manera; y despues que así selo hayais amonestado y - notificado muchas veces, a los que contra ello fueren los castigad - con graves penas públicas, teniendo en todo la templanza que vos - pareciere que conviene. - - - 4. - - Otrosí por quanto por la larga experiencia avemos visto que aver - hecho repartimientos de Indios en la Isla Española, y en las otras - Islas que hasta aquí están pobladas y averse encomendado y tenido - los Christianos Españoles que la han ido a poblar, han venido - en grandísima disiminucion por el mal tratamiento y demasiado - trabajo que les han dado: lo qual allende del grandísimo daño y - perdida que en la muerte y disminucion de los dichos Indios ha - avido, y el gran deservicio que nuestro Señor dello ha recibido, - ha sido causa y estorvo para que los dichos Indios no viniesen en - conocimiento de nuestra Santa Fe Católica para que se salvasen: - por lo qual, visto los dichos daños que del repartimiento de los - dichos Indios se siguen, queriendo proveer y remediar lo susodicho, - y en todo cumplir con lo que debemos principalmente al servicio - de Dios Nuestro Señor, de quien tantos bienes y mercedes avemos - recibido y recivimos cada día, y satisfacer a lo que por la Santa - Sede Apostólica nos es mandado y encomendado por la Bula de la - donacion y concesion, mandamos platicar sobre ellos a todos los - del nuestro Consejo, juntamente con los Theologos, Religiosos y - personas de muchas letras, y de buena y santa vida, que en nuestra - Corte se hallaron y pareció que nos con buenas conciencias, pues - Dios Nuestro Señor crió los dichos Indios libres y no sugetos, no - podemos mandar los encomendar, ni hacer repartimiento de ellos - a los Christianos, y así es nuestra voluntad que se cumpla: Por - ende Yo vos mando que en esa dicha tierra no hagais, ni consintais - hacer repartimientos, encomienda, ni deposito de los Indios della, - sino que los dejeis vivir libremente, como nuestros Vasallos viven - en estos nuestros Reynos de Castilla, y si quando esta llegare - tuvieredes hecho algun repartimiento, o encomendado algunos Indios - a algunos Christianos, luego que la recivieredes revocad qualquier - repartimiento o encomienda de Indios que hayais hecho en esa tierra - a los Christianos Españoles que a ella han ido e estuvieren, - quitándolos dichos Indios de poder de qualquier persona o personas - que los tengan repartidos o encomendados, y los dejeis en entera - libertad, e para que vivan en ella, quitandolos e apartandolos de - los vicios y abominaciones en que han vivido y están acostumbrados - a vivir como dicho es: Y aveisles de dar a entender la merced - que en esto les hacemos, y la voluntad que tenemos a que sean - bien tratados y enseñados, para que con mejor voluntad vengan en - conocimiento de nuestra Santa Fe Católica e nos sirvan e tengan - con los Españoles que a la dicha tierra fueren, la amistad y - contratacion que es razon. - - - 5. - - Y porque es cosa justa y razonable que los dichos Indios naturales - de la dicha tierra nos sirban, y den tributo en reconocimiento del - señorío y servicio que como nuestros subditos y vasallos nos deben, - e somos informados que ellos entre sí tenían costumbre de dar a - sus Jecles y señores principales cierto tributo ordinario, Yo vos - mando que luego que los dichos nuestros Oficiales llegaren todos - juntos, vos informeis del tributo o servicio ordinario que daban a - los dichos sus Jecles, e si hallaredes que es ansí que pagaban el - dicho tributo, aveis de tener forma y manera, juntamente con los - dichos nuestros Oficiales, y asentar con los dichos Indios, que - nos den y paguen en cada un año otro tanto dinero y tributo como - deban o pagaban hasta agora a los dichos sus Jecles y señores, y - si hallaredes que no tenían costumbre de pagar el dicho quinto y - tributos, asentareis con ellos que nos den y paguen reconocimiento - del vasallage, que nos deben como á sus soberanos señores - ordinariamente lo que vos pareciere que buenamente podrían cumplir - y pagar, y ansimismo vos informeis demas de lo susodicho, en que - otras cosas podemos ser servidos y tener renta en la dicha Tierra, - asi como salinas, mineros, pastos, y otras cosas que oviere en la - tierra. - - - 6. - - Y porque una de las principales causas por donde los indios - naturales de esa dicha tierra y Provincias della han de venir en - conocimiento delo suso dicho, es tomando exemplo en los Christianos - Españoles que á esa dicha tierra fueren, y con su conversacion y - testo ha de ser tratando y rescatando y conversando los unos con - los otros, aveis demandar y ordenar de nuestra parte. E nos por - la presente mandamos y ordenamos que entre los dichos Indios y - Españoles haya contratacion y comercio voluntario, á contentamiento - de partes, trocando los unos con los otros las cosas que tuvieren; - pero habeis de defender só buenas penas que ninguno só color de la - dicha contratacion, tome de los dichos Indios cosa alguna contra - su voluntad, ni por engaño, sino por limpia y libre contratación y - rescate, porque demas de los dichos provechos, será esto causa que - tomen amor con vosotros. - - - 7. - - Y para que todo mejor se pueda hacer y encaminar, y con mas - conformidad y amor, aveis de procurar por todas las maneras y - vías que vieredes y pensaredes, que para ello pueden aprovechar - de atraer con buenas obras y con buenos tratamientos a que los - Caciques é Indios que en esas dichas tierras é Islas á ella - comarcanas esten con los Christianos en todo amor y amistad y - conformidad, y que por esta vía se haga todo lo que se oviere de - hacer con ellos, así en el rescate y contratacion y comercio que - con ellos ovieren de tener como en todo lo demás. Y para que mejor - se haga, la principal cosa que aveis de procurar y no consentir que - por vos, ni por otras personas algunas se les quebrante ninguna - cosa que les fuere prometida, sino que antes que se les prometa - se mire con mucho cuidado si se les puede guardar, y sino se les - pudiere bien guardar, que no se les prometa en manera alguna; pero - despues que así les fuere prometido, se les guarde y cumpla muy - enteramente sin ninguna falta aquello que así se les prometiere, de - manera que les pongais en mucha confianza de vuestra verdad. - - - 8. - - Otrosí aveis de prohibir, escusar y no consentir, ni permitir que - se les haga guerra, ni mal, ni daño alguno, ni se les tome cosa - alguna de lo suyo, sin se lo pagar (como dicho es), porque de miedo - no se alboroten, ni se lebanten, antes aveis de castigar á los que - les hicieren mal tratamiento ó daño alguno sin buestro mandado, - porque por esta vía estarán en más conversacion de los Christianos, - que es el mejor camino para que ellos vengan en conocimiento - de Nuestra Santa Fe Católica, que es nuestro principal deseo é - intencion, é más se gana en convertir ciento de esta manera que - cien mil por otra vía. - - - 9. - - En caso que por esta vía no quisieren venir á nuestra obediencia, é - se les obiese de hacer guerra, aveis de mirar que por ningun caso - se les haga guerra, no siendo ellos los agresores, é no aviendo - hecho ó provado á hacer mal ó daño á nuestra gente, y aunque ellos - hayan cometido, antes de romper con ellos, les hagais de nuestra - parte los requirimientos necesarios para que vengan á nuestra - obediencia, una, é dos, é tres y más veces, quantas vieredes que - sean necesarias, conforme á lo que se os havia ordenado é firmado - de Francisco de los Cobos, mi secretario y de mi Consejo. E pues - allá habrá con vos algunos Christianos que sabrán la lengua, con - ellos les dareis primero á entender el bien que les verná de - ponerse debaxo de nuestra obediencia, y el mal y daño y muertes - de hombres que les verná de la guerra, especialmente, que los que - se tomaren en ella vivos han de ser esclavos. Y para que de esto - tengan entera noticia y que no puedan pretender ignorancia, les - haced la dicha notificacion, porque para que puedan ser tomados - como esclavos, é los Christianos los puedan tener con sana - conciencia, está todo el fundamento en lo susodicho, aveis de estar - sobre el aviso de una cosa que todos los Christianos porque los - Indios se les encomienden, como lo han sido en las otras islas que - hasta aquí se han poblado, ternan mucha gana que sean de guerra, y - que no sean de paz, y que siempre han de hablar á este propósito; E - porque no podais escusar de hablar con ella, es bien estar avisado - desto para el crédito que en este se les debe dar, y para remediar - que en ninguna manera se haga. - - - 10. - - Y porque soy informado que una de las más principales cosas, y - que más les ha alterado en la Isla Española, y que más les ha - enemistado con los Christianos ha sido tomarles las mugeres é hijas - é criadas que tienen en sus casas contra su voluntad, é usar de - ellas como de sus mujeres, aveis de defender que no se haga en - ninguna manera, ni por ninguna color que sea, por quantas vías - é maneras pudieredes, mandándolo pregonar só graves penas las - veces que os pareciere que sean necesarias, executando las penas - en las personas que quebrantaren vuestros mandamientos con mucha - diligencia, é ansí lo debeis mandar hacer en todas las otras cosas - que os parecieren necesarias para el buen tratamiento de los Indios. - - - 11. - - Item, juntamente con los dichos nuestros oficiales, pondreis - nombre general á toda la dicha Tierra é Provincias della, é á - las Ciudades, Villas y Lugares que se hallaren, y en la dicha - tierra oviere, en las cosas concernientes al aumento de Nuestra - Santa Fé Católica é á la conversion de los Indios. Una de las más - principales cosas que aveis de mirar mucho es, en los asientos - de los Lugares que allá se ovieren de hacer é asentar de nuevo. - Lo primero es ver en quantos Lugares es menester que se hagan - asientos en la costa de la mar para seguridad de la navegacion, y - para la seguridad de la tierra; y los que han de ser para asegurar - la navegacion sean en tales Puertos, que los Navíos que de acá de - España fueren, se puedan aprovechar dellos en refrescar de agua, é - de las otras cosas que fueren menester para su viaje. E si en el - lugar que agora estan hechos, como en los que de nuevo se hicieren, - se ha de mirar que sea en sitios sanos y no anegadizos, é de buenas - aguas, y de buenos ayres, y cerca de montes, y de buenas tierras - de labranzas, é donde se puedan aprovechar de la mar para cargar - é descargar, sin que haya trabajo é costa de llevar por tierra - las mercaderías que de acá fueren; é si por respetos de estar más - cercanos á las Minas se oviere de meter la tierra adentro, débese - mucho mirar que sea en parte que por alguna rivera se puedan llevar - las cosas que de acá fueren desde la mar hasta la poblacion, - porque no aviendo allá vestias, como no las hay, será grandísimo - el trabajo para los hombres llevarlas (mercaderías) á cuestas, que - ni los de acá, ni los Indios lo podrán sufrir. E de estas cosas - susodichas, las que más pudieren tener, se deben procurar. - - - 12. - - Vistas las cosas que para los asientos de los Lugares son - necesarios y escogidos, y el sitio más provechoso, é que incurran - más de las cosas que para el Pueblo son menester, aveis de repartir - los solares del Lugar para hacer las Casas, y estos han de ser - repartidos segun la calidad de las personas, y sean de comienzo - dadas por orden, de manera que hechas las casas en los solares, el - Pueblo parezca ordenado, así en el lugar que dejaren para la Plaza, - como en el lugar que oviere de ser la Iglesia, como en la orden que - tuvieren los tales Pueblos y calles de ellos; porque en los Lugares - que de nuevo se hacen, dando la orden en el comienzo, sin ningun - trabajo ni costa quedan ordenados, y los otros jamás se ordenan. - Y en tanto que nos hicieremos merced de los oficios de Regimiento - perpetuo, é otra cosa mandamos proveer, aveis de mandar que en cada - Pueblo de la dicha nuestra gobernacion elijan entre sí para un - año para cada uno de los dichos oficios, tres personas, y destas - tres, vos con los dichos nuestros oficiales, tomareis una, la que - más hábil ó mejor os pareciere que sea qual conviene; ansí mismo - se han de repartir los heredamientos, segun la calidad y manera - de las personas, y segun lo que ovieren servido, así los creced y - mejorad en heredad, repartiéndolas por peonías ó caballerías, y el - repartimiento ha de ser de manera que á todos quepa parte de lo - bueno y de lo mediano y de lo menos bueno, segun la parte que á - cada uno se le oviere de dar en su calidad. - - - 13. - - E a las personas y vecinos que fueren recibidos por vecinos de los - tales Pueblos, les deis sus vecindades de caballerías o peonías, - segun la calidad de la persona de cada uno, residiéndola por cinco - años le sea dada por servida la tal vecindad, para disponer della - a su voluntad como es costumbre: al repartimiento de las quales - dichas vecindades y caballerías que se ovieren de dar a los tales - vecinos, mandamos que se halle presente el Procurador de la ciudad - o villa donde se le oviere de dar y ser vecino. - - - 14. - - Ansí mismo vos mando que señaleis a cada una de las Villas y - Lugares que de nuevo se han poblado y poblaren en esa tierra, las - tierras y solares que vos parezca que han menester, y se les podrán - dar sin perjuicio de tercero para propios, y enviarme bien la - relacion de lo que a cada uno ovieredes dado y señalado, para que - Yo se lo mande confirmar. - - - 15. - - Aveis de procurar con todo cuidado de tener fin en los Pueblos que - hicieren en la tierra adentro, que los hagais en parte y asiento - que os podais aprovechar dellos para poder hacerlo. Y porque desde - acá no se puede dar regla particular para la manera que se ha de - tener en hacerlo, sino la experiencia de las cosas que de allá - sucedieren, os han de dar la abilantera e aviso de cómo y quándo se - han de hacer, solamente se os puede decir esta generalmente; que - procureis con mucha instancia y diligencia, y con toda brevedad - que pudieredes certificaros dello, y certificado que es ansí - verdad, todas las cosas que ordenaredes y hicieredes, las hagais y - determineis con pensamiento que os han de servir e aprovechar para - aquello, porque habrá mucho dello que agora sin ninguna cosa ni - trabajo los podeis hacer, porque no costará más, sino determinar - los que se hagan de la parte que sean provechosas, como se avian - de hacer en otra parte que no lo fuesen, de donde si despues las - oviesedes de mudar para este propósito, sería muy trabajosa costa, - y algunas tan dificultosas que serían imposibles. - - - 16. - - Y porque soy informado que en la costa abajo de esa tierra hay - un trecho para poder pasar del mar del Norte a la mar del Sur, e - porque a nuestro servicio conviene mucho saberlo, Yo os encargo - y mando que luego con mucha diligencia procureis de saber si - hay el dicho estrecho, y envieis personas que lo busquen, y os - traigan larga y verdadera relacion de lo que en ello hallaren, y - continuamente me escrivireis y enviareis larga relacion de lo que - en ello se hallare, porque como veis esto es cosa muy importante a - nuestro servicio. - - - 17. - - Ansí mismo soy informado que hacia la parte Sur de esa tierra - hay mar en que hay grandes secretos y cosas de que Dios Nuestro - Señor será muy servido, y estos Reynos acrecentados, Yo vos - mando y encargo que tengais cuidado de enviar personas cuerdas - y de experiencia para que lo sepan y vean la manera dello, e os - traigan la relacion larga y verdadera de lo que hallaren, lo - qual así mismo me enviareis continuamente todas las veces que me - escrivieredes. - - - 18. - - De todas las otras cosas concernientes al servicio de Dios - Nuestro Señor y ampliacion de su Santa Fe Católica, y bien y - acrecentamiento y poblacion de esa tierra, y buen tratamiento de - los habitantes y moradores della, vos encargo y mando que tengais - siempre gran cuidado, lo qual de acá, no se os puede decir, ni - especificar. - - - 19. - - Las cosas de nuestra hacienda y el recaudo que en ella se ha de - poner, se hará conforme a las Instrucciones que los dichos nuestros - oficiales llevan, con los quales vos encargo y mando tengais mucha - conformidad, y lo mismo hagais que haya entre ellos, porque de otra - manera las cosas de nuestro servicio no podrán ir bien guiadas. - - Lo qual todo haced y cumplid con aquella diligencia, fidelidad y - buen recaudo que al servicio de Nuestro Señor, e bien e poblacion - de la dicha tierra convenga, e Yo de vos confío.--Yo el Rey.--Por - mandado de S. M.--_Francisco de los Cobos_[57]. - - [57] _Arch. hist. nac._, tomo XXXIV, núm. 237, págs. 267 v.ª á - 274 v.ª. - - -Posteriormente, una expedición al Sur de Tapeaca, dirigida por -Alvarado, llegó hasta Guatemala, país que conquistó tan valeroso -caudillo. - -Por lo que respecta a Cortés, cuando anticipándose a los Pizarros -y a Valdivia se dirigía al Imperio de los Incas, hubo de volver a -México, donde se fraguaban conspiraciones para sacudir el yugo de -sus dominadores. Procede que recordemos en este lugar que desde -Pamplona, el 22 de octubre de 1523, mandó S. M. a Cortés que informase -acerca del repartimiento que hizo entre los conquistadores de México -del oro y joyas, después de pagado el quinto que correspondía a la -Corona[58]. Pasados dos años, el Rey desde Toledo decía (4 noviembre -1525) al licenciado Luis Ponce de León en importante, larga y curiosa -_Instrucción_, lo siguiente contra Hernán Cortés: - - [58] _Cedulario indico_, tomo I, pág. 178. - - «Primeramente, que no teme á Dios, ni tiene respeto á la obediencia - y fidelidad que nos debe, y piensa hacer todo lo que quisiere, y - que confía en los indios y en la mucha Artillería que tiene, y que - para ello tiene conjuradas ciertas personas amigos allegados suyos - para le servir y morir con él, en todo lo que quisiere hacer. - - Que sus muestras y apariencias son que está muy aparejado para - desobedecer y ponerse en tiranía. - - Que ha usado é usa todas las ceremonias r.^s eceptto de corttinas. - - Que ha siempre estado mui puesto en desovedecer y no cumplir mis - Provisiones, poniendo muchas cavilaciones y estorbos, y dando - entendimientos y formas para lo hacer mas disimuladamente y que - para ello tiene mucha cantidad de Artillería gruesa y de ttodas - suerttes, y muchas municiones de escopettas, ballestas y lanzas. - - Que ha hecho fundir mucha suma de oro escondida y secrettamente sin - pagar nuestro quintto. - - Que ha siempre llenado el dicho quintto de ttodo el oro demas de el - que para nos se cobraba, diciendo pertenescerle, como á Capittan - general, de lo qual diz que los conquistadores y Pobladores se - agraviasen mucho y reclamasen del. - - Que ha siempre tenido formas y maneras para que no senos enviase el - oro nuestro, que en la dicha tierra ttenemos y nos pertenesce. - - Que para este propositto siempre ha ttenido Navios que han de - Castilla con mercadurias quando se querían volver hasta hacer sus - cosas ha su placer, así para enviar dineros, como para ottras cosas - que el querría hacer con probecho. - - Que nos tiene ttomados tres o quattro millones de oro que ha - cobrado de ttoda la tierra, desfruttandola, pertteneciendo ttodo á - Nos, que de quarentta Provincias que tiene la una sola le rentta - cada día 50 castellanos, sin lo que se saca de las Minas y ottras - que lo renttan mucho más, sin las Provincias de Michoacán, y sin - más de 300 leguas que tiene desde alli hasta donde anda Albarado, - y que en ttres ó quattro parttes tiene Tesoro encerrado, y que hay - hombre que sabe la una cerca de la ciudad en que tiene un millon, - é más el Tesoro que hubo de Motezuma, y que en las Provincias de - Cacatula que es Puertto de la Mar del sur donde tiene echos los - Navios para descubrir la especeria á enviado muchas cargas de oro, - y que estos Navios, aun que ha echado siempre fama que son para - descubrir el Estrecho, ha sido con ottra inttencion para irse por - alli con los Thesoros que tiene á donde no se pudiese haver, lo - qual diz que parece mui claro por las conjetturas y señales que se - han visto por que ha mas de año y medio, ó dos, que tenia alli los - Navios, y nunca los ha despachado haviendo echo muchas armadas por - Mar y por Tierra. - - Que cierttas Provincias se señalaron por reparttimientto para Nos, - los tornó á quittar y ttomó para si, y las tiene agora, ecetto - Taxcaltile. - - Que de la Ciudad de Tezcuco estando encomendada á Nos, y - por merced hubo 603 casttellanos, y de ottra Provincia 803 - casttellanos, y assi mismo se ha llebado el probecho de los ottros - Lugares que nos han estado encomendados, sin darnos dello partte, - cuentta, ni razon, y que de Taxcaltile obo 113 p.^s y questo saben - Alonso de Prado y Bernardino Bazquez de Tapia, Contador y Fattor - que fueron en la dicha tierra. - - Que el señorio que D. Fernando Corttes allá tiene es mui grande, y - que tiene de vasallos Yndios que ha tomado para si, mas de millon - y medio de anímas, y que de solo lo sugetto tiene de rentta mas de - 200 quenttos agora si se le dexáse lo que tiene, sin que dello Nos - ayamos cosa alguna. - - Que es fama mui nottoria enttre ttodos que tiene grandissimo - thesoro, assi por el gran num.º que ha tenido é tiene de Yndios, - como por los grandes é conttinuos servicios que cada dia le vienen - de ttodas parttes. - - Y que en la salida que hizo en la Ciudad de Tenucotitán quando - le desbarataron y echaron della, ttomó de nuestro oro 453 p.^s y - que hizo ciertta Probanza falsa en que probaron que ottra ciertta - cantidad de oro que les tomaron los Yndios era lo nuestro, por - salbar lo suyo. - - Que ttomó de poder de Diego de Sotto á quien el hizo nuestro - Tesorero anttes que nos probeyesemos nuestros offs. 603 castellanos - so color que los queria para armadas. - - Esto es lo que en las dichas relaciones contra el dicho Hernando - Corttes se ha dicho, asi vos con mucha prudencia, é sagacidad, - é secretto como veis que la calidad del caso lo requiere, vos - informad de la verdad dello mui partticularmente, y me hareis luego - saver lo que en cada cosa dello hallaredes. - - Porque si por las Ynformaciones que hovieredes haredes que el - dicho Hernando Corttés no nos ha tenido é tiene aquella fidelidad - é ovediencia, que bueno y leal subditto y vasallo debe tener, que - es lo principal que del queremos, nuestra voluntad es que salga de - aquella tierra; llebais una cartta nuestra por donde le mandamos - que luego venga; por ende caso que le halleis desleal como está - dicho notificarle eis la dicha nuestra cartta, y hacerle eis - cumplir no pareciendoos que dello podría suceder inconviniente ó - desasosiego grande en la tierra, y en lo que ttoca á lo de los - tesoros grandes que dicen que nos tiene tomados, y ttodas las - ottras culpas que tocan á la Hacienda, enviarnos eis la relacion - de todo lo que en ello hallaredes haviendolo primeramente bien - averiguado, y entretanto procurareis por ttodas las vias é maneras - que buenamente pudieredes de cobrar, é poner en recaudo, todo lo - que á Nos perttenesciere, en caso que de presentte no lo podeis - cobrar. - - Y porque podrá ser, que para egecucion y cumplimiento de lo - susodicho fuese menester alguna fuerza, llebais Carttas nuestras - para los oydores de la Audiencia Real que reside en la Isla - Española, y nuestros offs. della é de las ottras Islas queriendole - por vos pedido, vos den é hagan dar ttodo el favor que ovieredes - menester á pie é á cavallo como se lo pidieredes, y assí mismo - una Provision Patente nuestra de poder para lo egecuttar, usareis - della en caso que vieredes que conviene, y es menester para ser - vos recivido al dicho oficio, y no de ottra manera, y en caso que - halleis para ello contrariedad con aquella templanza y cordura que - de vos se fia. - - Y porque como arriva se os ha dicho Yo soy informado que el dicho - Fernando Corttés tiene en encomienda, y para si señalado mui gran - partte de la dicha Nueva España, y Nos tenemos mui poca y menos - probechosa, y es razon que se conttentte con una buena partte y que - no sea tan excesiba; Yo escribo al dicho Fernando Corttés que dege - para Nos de la dicha tierra que al presente tiene señalada para - sí, la partte que sea razon, por ende Yo vos mando que si despues - de pasada la residencia vos pareciese que esto se puede hacer sin - escandalo ni alteracion le deis mi Cartta que sobre ello llebais, y - vos le ableis de mi parte lo mas dulcemente que convenga para que - assi lo cumpla; pero estad sobre aviso que no se able en esto hasta - que sean pasados los tres meses de la residencia. - - Y por que como arriva digo tambien soy informado que el dicho - Fernando Corttés tiene echa mucha Artillería de hierro y como - sabeis enviamos á Pedro de Salazar para que sea nuestro Alcayde - y Tenedor de la Forttaleza de Tenustitán, México, y á Nuestro - servicio conviene que ttoda la Artillería que el dicho Fernando - Corttés tiene echa, se metta y recoja en la dicha Fortaleza - luego como llegaredes os informad é sabed donde está cualquier - Artillería, assí nuestra como del dicho Fernando Corttés, como de - ottras cualesquier personas, y la hagais ttoda junttar, recoger y - enttregar al Alcayde de ella por Inventario, el qual la tenga alli - para las cosas de su servicio, y para que mexor lo podais hacer sin - mostrar esta instruccion llebais Cartta particular nuestra para - ello, ablad primero sobre ello al dicho Fernando Corttés, porque - pudiendose hacer, mi voluntad es que se haga con su voluntad, - y embiarme eis relacion de las Piezas que son, y mias y lo que - costaron para que lo mandemos pagar á sus Dueños, dexando alguna - partte della para la defensa de la Ciudad y de los Españoles que - hai residencian. - - Anttes que se acordase de enviar á tomar Residencia al dicho - Fernando Corttés, Yo le havia echo merced del Títtulo de Adelantado - de la Nueva España y del Avitto de Santiago por la confianza que - del he tenido y tengo que ha sido y es mui ciertto que fué servidor - mío, y que ha servido con ttoda lealtad, y havía mandado dar las - Provisiones de esto á un Asesor suio, despues como detterminé - enviaros á vos para saver la verdad de ttodo las mandé tomar para - que vos las llebaredes, y ansi las llevais, é vos mando que si por - la dicha Informacion é Residencia que ttomaredes le allaredes, - que ha sido y es fiel y ovediente á nuestro servicio, pasados los - dichos tres meses de la dicha Residencia darle eis las dichas - Provisiones diciendole mi volunttad para le honrrar y hazer merced. - Y asimismo ottra cédula que llebais para que pasados los 90 días de - la Residencia tenga el oficio é cargo de nuestro Capitan general - como antes, y sino cumpliereis lo que arriva se vos dice del - notificalle la cédula que convenga. - - Vos llebais algunas cédulas mias, en blanco los nombres, para lo - que se ofreciere que convenga de Nuestro servicio usareis dellas á - los tiempos é segun vieredes que más conviene sin hazer en ellas - alteracion. - - Porque Yo quería saver de la nuestra que usan mis aff.^s sus - oficios, hacedme saver particular y secretamente lo que hallaredes - de cada uno, y tened cuidado que usen en sus oficios é aquellas - cosas que les perttenecen sin que se entremettan en la gobernacion, - y porque por una Informacion que me enviaron que vos llebais, - parece que Alonso de Estrada, nuestro thesorero de la dicha tierra, - ha comettido los delittos que vereis informar, oseis de ello, y - si le hallaredes culpado, darle traslado, y proceded contra él, - conforme á Justicia como hallaredes por dro., y ansimismo contra - los ottros que allaredes culpanttes, en lo qual enttendereis - con aquella prudencia y fidelidad que Yo de vos fío.--Yo el - Rey.--Refrendado del Sr. Cobos.--Señalada del Gran Chanciller y - Obispo de Osma, y Comendador Mayor de Castilla, y Dr. Carvajal[59]. - - [59] Véase _Cedulario indico_, tomo VIII, núm. 190, págs. - 129-131 - -Un hecho hubo de desacreditar más a Cortés en la opinión pública. El 4 -de febrero de 1529 María de Marcayda y Juan Suárez, madre y hermano de -Catalina Suárez, presentaron un escrito de querella y acusación contra -D. Hernando Cortés, porque estando con su mujer, la citada Catalina, -en una cámara donde dormían «le echó unas acallas á la garganta é le -apretó hasta que la ahogó é murió naturalmente, é después de muerta, -la abaxó é llamó á sus criados...»[60]. El presidente y oidores de la -Audiencia y Chancillería Real, vista la querella y denuncia, mandaron -que se notificase a la parte de D. Hernando Cortés. En el mismo día, -considerando la avanzada edad de doña María Marcayda, dispusieron que -hasta que se nombrase procurador pueda representar a dicha doña María -su hijo Juan Suárez. - - [60] Murió en el año 1522. - -Hernán Cortés había tenido cuidado, antes de dirigirse a España, dar -poder al licenciado Juan Altamirano, a Diego de Ocampo y a Pedro -González, con fecha de 17 de enero de 1528, vecinos de la ciudad -de Temistlan, para que le representasen en pleitos, demandas y -acusaciones. Diego de Ocampo otorgó el poder que tenía de Hernán Cortés -a favor de Pedro Muñoz Maldonado, procurador de causas, y de García de -Llerena y de Francisco de Serrera. - -Verificadas otras diligencias, declararon los testigos Ana Rodríguez, -Elvira Hernández, Antonia Hernández, Violante Rodríguez, Isidro Moreno, -María de Vera y María Hernández. Todas las declaraciones concuerdan -en lo principal, y por ellas algunos escritores han dicho que Hernán -Cortés dió muerte a su mujer. - -Violante Rodríguez declaró haber encontrado muerta a Doña Catalina, la -cual tenía unos cardenales en la garganta, y habiendo preguntado a D. -Hernando la causa de dichos cardenales, hubo de contestar «que ella se -había amortecido.» Añadió Violante «que quando este testigo vido los -dichos cardenales, sospechó é creyó que dicho Don Hernando abía ahogado -á la dicha doña Catalina, su muxer, é ansí lo dixo á María de Vera...» - -Isidro Moreno dijo «que estando cenando el dicho Don Hernando é la -dicha Doña Catalina su muxer é los otros caballeros é dueñas que allí -estaban... la dicha Doña Catalina dixo á Solís, un capitan de la -Artillería, que á la sazon hera: «Vos, Solís, no queréis sino ocupar -á mis indios, en otras cosas de lo que yo les mando, é no se face lo -que yo quiero», é que á estas palabras, respondió el dicho Solís: «Yo, -señora, no los ocupo, ay está su Merced que los manda é ocupa»; é que -ella respondió: «yo os prometo que antes de muchos días, haré de manera -que no tenga nadie que entender con lo mío», quel dicho Don Hernando -respondió é dixo, «con lo vuestro, Señora, yo no quiero nada», é que -esto que lo dixo como por pasatiempo, é que desto se riyeron las otras -dueñas, é la dicha Doña Catalina se avergonzó ó se entró corrida...; é -que después queste testigo bolvió del mensaxe donde le abian mandado -ir, halló á la dicha Doña Catalina sacada fuera de la cama, donde -murió, é que la vido amortaxada; é que después desto vino mucha xente.» - -María de Vera dixo «que le vido un cardenal en la garganta; é queste -testigo preguntó á Ana Rodríguez, muxer de Juan Rodríguez, albañil, -«que qué era aquello de la garganta», é quel dicho Don Hernando le -respondió, «que él había asido á la dicha Doña Catalina de allí, para -que tornase á su acuerdo». - -María Hernández declaró que en el año 1522 y en uno de los días del mes -de octubre, fiesta de todos los Santos, le dijo su marido Francisco de -Quevedo que Doña Catalina Suárez había ido a la iglesia aquel día más -gentil mujer que otras veces, y que aquella noche, después de cenar con -otros hombres y mujeres, Doña Catalina había danzado muy contenta, y -que a las once Cristóbal Corral, capitán de la guarda de Don Hernando, -le dijo que Doña Catalina era muerta. «Este testigo sospechó é tuvo -por cierto quel dicho Don Hernando Cortés había muerto á la dicha Doña -Catalina Suárez, su muxer, porque la dicha Doña Catalina tenía mucha -conversacion é amistad con este testigo, porque se conoscian de _Cuba_; -é contándole la dicha Doña Catalina muchas vezes á este testigo la mala -vida que pasaba, secretamente, con el dicho Don Hernando Cortés, é como -la echaba muchas vezes de la cama abaxo, de noche, é la facia otras -cosas de mal tratamiento, le dixo á este testigo: «Ay, Señora, algun -dia me habeis de hallar muerta». A la mañana, segund lo que pasó con el -dicho Don Hernando, é que dello tenía temor, é tambien porque en esta -Cibdad se dixo públicamente, que un Xoan Bono, maestre de una nao, vino -á donde estaba el dicho Don Hernando, un día, viniendo de _Castilla_, é -dixo al dicho Don Hernando: «Há, Capitán, si no fueras casado, casaras -con sobrina del obispo de Burgos». E que diz que traya cartas del dicho -Obispo, é que desta sospecha, este testigo é la dicha Gallarda (amiga -y vecina suya) fueron á las casas del dicho Don Hernando, á la ora -de las ocho, é hallaron á la dicha Doña Catalina Suárez amortaxada, -y echada en una camilla en una sala; é questa testigo con la dicha -sospecha, se llegó á ella, é le atentó los pies, que tenía de fuera, -los quales aún no estaban elados, que parescía estar recien muerta; y -este testigo dixo á la dicha Gallarda, que la atentase bien, porque les -parescia que aun no estaba muerta, é queste testigo, en presencia de la -dicha Gallarda é de otras muxeres que allí estaban, quitó el rrebozo -de una toca que la dicha Doña Catalina Suárez tenía por el rostro, é -la vido que tenía los oxos abiertos é tiesos, é salidos de fuera, como -persona que estaba ahogada, é tenía los labios gruesos é negros, é -tenía ansí mesmo dos espomaraxos en la boca, uno de cada lado, é una -gota de sangre en la toca encima de la frente, é un rrasguño entre las -cexas; todo lo qual paresció á este testigo é á la dicha Gallarda, que -era señal de ser ahogada la dicha Doña Catalina, é no ser muerta de -su muerte; é ansí se dixo públicamente quel dicho Don Hernando Cortés -había muerto á la dicha Doña Catalina, su muxer, por casar con otra de -más estado. Quel dicho Cristóbal Corral, Capitán de la guarda del dicho -Don Hernando, dixo á este testigo, quel dicho Don Hernando se había -ido á una huerta después de muerta la dicha Doña Catalina Suárez, su -muxer, otro día con un sayo de terciopelo, é andándose paseando por la -dicha huerta, dixo al dicho Corral: «Pues paréceos que casára agora, -hombre, con quien quisiere»; é que por esto, este testigo sospechó é -tiene sospecha, quel dicho Don Hernando Cortés mató á la dicha Doña -Catalina Suárez, su muxer; é ansí se tiene por cierto en esta _Nueva -España_»[61]. - - [61] Documentos inéditos relativos al descubrimiento, etc., - tomo XXVI, págs. 298-351. - -Obligado Hernán Cortés a dejar a México, el teatro de sus glorias, ya -porque en toda Nueva España se tenía por cierto que él había muerto a -su mujer, ya para defenderse de las persecuciones de Velázquez y del -obispo Fonseca--pues ellos habían contribuído a desacreditarle con el -Rey--embarcó en Vera Cruz para España y desembarcó en el puerto de -Palos (mayo de 1528), pasando al convento de la Rábida, donde hubo de -recibir la visita de Francisco Pizarro, futuro conquistador del Perú. - -Desde Palos, el _cortesísimo_ Cortés, como le llama Cervantes[62], -se dirigió a Toledo, donde se hallaba Carlos V, siendo recibido -afectuosamente por el César. Entre otras muestras de aprecio, el -Emperador le concedió--con fecha 6 de julio de 1529--el título -de _Marqués del Valle de Guaxaca_[63]; pero de ningún modo quiso -darle--como el conquistador de México deseaba--el gobierno y -administración de la colonia. Embarcóse, sin embargo, para las Indias, -en la primavera de 1530. - - [62] _Don Quijote de la Mancha_, parte 2.ª, cap. VIII. - - [63] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XII, págs. 381-383. - -[Ilustración: Fray Juan de Zumárraga, Arzobispo de México.] - -Para poner término a los males de México, que no eran pocos, influyó -Carlos V para que fuese nombrado primer obispo de aquella ciudad (12 -diciembre 1527) Fray Juan de Zumárraga, de la orden de San Francisco, -natural de Durango (Vizcaya) y guardián del convento del Abrojo -(Valladolid)[64]. Con el mismo objeto, el Emperador, por cédula del 13 -de diciembre del mismo año, ordenó el establecimiento de una Audiencia, -compuesta de un presidente (Nuño Beltrán de Guzmán) y de cuatro oidores -(Diego Delgadillo, Juan Ortiz de Matienzo, Alonso de Parada y Francisco -Maldonado). El obispo Zumárraga y oidores llegaron a Vera Cruz el 6 -de diciembre de 1528. Allí se les reunió Nuño Beltrán de Guzmán, a -la sazón gobernador de Pánuco. Ni el prelado, que además de su cargo -episcopal, ostentaba el nombramiento de _Protector general de los -indios_, ni la Audiencia, pusieron orden en aquel mar de revueltas -pasiones. Porque Zumárraga y los religiosos se declararon defensores de -Hernán Cortés, Guzmán, Delgadillo y Matienzo--pues Parada y Maldonado -murieron a poco de haber llegado--se pusieron al lado de los enemigos -del conquistador de México. Entre los procesos que se formaron a -Cortés, hubo dos que dieron no poco escándalo: por el primero se le -acusaba de haber peleado con Narváez, y por el segundo se le quería -hacer responsable de la muerte de su citada mujer Doña Catalina. No -solamente los oidores de la Audiencia intentaron despojar de sus bienes -a Cortés, sino que persiguieron con singular encono a Pedro de Alvarado -(que por entonces regresó de España a México), sin embargo de que en -el año 1528 había sido confirmado en la gobernación de Guatemala. Por -motivos harto pueriles, dispuso la Audiencia que fuesen presos García -de Llerena, apoderado de Cortés, y el clérigo Cristóbal de Angulo. -Cuando ellos tuvieron noticia de la orden de prisión, ni tardos ni -perezosos, buscaron asilo en San Francisco; pero la Audiencia, sin -respeto alguno a lo sagrado del lugar, dispuso la extradición en la -noche del 4 de marzo de 1530. Reclamaron los franciscanos y medió -el obispo; mas todo fué en vano. A tal punto llegaron las cosas, -que el mismo Delgadillo acometió a los religiosos, viéndose en no -poco peligro el prelado. Inmediatamente la Audiencia hizo ahorcar a -Angulo, disponiendo también que fuese azotado y se le cortara un pie -a García de Llerena. Fray Juan de Zumárraga puso entonces la ciudad -en entredicho, de la cual salió con todo el clero para Tezcuco (7 de -marzo), volviendo a los pocos días. - - [64] Se ignora el año de su nacimiento; sólo puede afirmarse - que nació antes de 1468. - -Cuando Nuño de Guzmán supo que las quejas del obispo Zumárraga habían -llegado a oídos del Rey, como también las de varios particulares, -y cuando le dijeron que Cortés había sido recibido cariñosamente -en Toledo por Carlos V--según acabamos de decir en este mismo -capítulo--entonces, para dar largas al asunto, a la cabeza de lucido -ejército, salió de México (últimos de 1529) para emprender la conquista -de los chichimecas. Audaz y valeroso se mostró Nuño de Guzmán, fundando -tiempo adelante (1535) la ciudad de _Santiago de Compostela_ y dando el -nombre a la tierra conquistada de _Castilla la Nueva_. - -Daráse cuenta en este lugar que, mediante capitulación celebrada con el -emperador Carlos V, en Granada a 8 de diciembre de 1526, Don Francisco -de Montejo, lugarteniente de Hernán Cortés y ascendiente de la Casa -de Montellano, conquistó la península de Yucatán (1528) y otras -tierras[65]. También por entonces Alonso Dávila fundó a Villa-Real. - - [65] Véase _Archivo de la Duquesa de Fernán Nuñez_, inventario - del Ducado de Montellano, índice del Adelantamiento del - Yucatán, legajo 438 y siguientes. - -Por lo que respecta a Hernán Cortés, desembarcó en Veracruz el 15 de -julio de 1530, pasando a Tlaxcala y Tezcoco, en cuyas poblaciones -obtuvo entusiástico recibimiento. Tampoco fueron cordiales las -relaciones de Cortés con la segunda Audiencia. Componíase de los -oidores Juan de Salmerón, Alonso de Maldonado, Vasco de Quiroga y -Francisco Ceynos, bajo la presidencia de D. Sebastián Ramírez de -Fuenleal, obispo de la Española. Los oidores llegaron a Veracruz en los -comienzos del año 1531, y el Presidente el 23 de septiembre del citado -año. Hemos dicho que no terminaron los disgustos entre la Audiencia y -Cortés, añadiendo a la sazón que aquel Tribunal tampoco vivió en paz -con el siempre descontentadizo obispo Zumárraga. Del mismo modo la -Audiencia, que tenía el encargo de residenciar á Nuño de Guzmán, se -cruzaba de brazos, teniendo el Rey que nombrar más adelante (1536) al -licenciado Pérez de la Torre, gobernador de Nueva Galicia. Preso en la -ciudad de México el año 1537, fué encerrado en las Atarazanas y luego -trasladado á España, muriendo en Torrejón de Velasco (1544). - -Injustos seríamos si no dijésemos que la segunda Audiencia hizo -mucho por la paz de México y procuró colonizar aquellas hermosas -tierras. Fray Toribio de Benavente o Motolinía fundó en el valle de -Cuitlaxtoapán (16 abril 1531) una población a la cual dió el nombre de -_Puebla de los Angeles_[66]. - - [66] «Noticioso el Rey (Carlos V) de haber formado (una - población) los Españoles Christianos entre las provincias de - Cholula y Tlaxcala, con el nombre de _Puebla de los Angeles_, - y queriendo ennoblecerla, para animar a que otros fuessen - a habitarla, mandó se intitulasse _Ciudad de los Angeles_, - relevando a sus vecinos del derecho de Alcabala por término de - 30 años. Céd. de 20 de marzo de 1532. Vid. tom. 8 de ellas, - fol. 377 v.º, núm. 461»[66a]. - - [66a] _Archivo histórico nacional._--_Cedulario índico de - Ayala_, letra P, tomo II, núm. 13. - -Pasando a otro asunto haremos notar que el oidor Vasco de Quiroga, por -orden de la Audiencia, marchó al reino de Michoacán, logrando con tino -y prudencia atraerse a los levantiscos indios. También hizo una cosa -buena y fué la fundación del hospital de Santa Fe de la Laguna. El -oidor Vasco pudo volver a México satisfecho de su viaje. - -Por entonces se consolidó la fundación de _Querétaro_ (1531) en el -sitio que hoy ocupa y--según cuentan piadosos devotos--se apareció el -apóstol Santiago, como tantas veces se apareció en España; también -en el cielo se vió una cruz, erigiéndose en memoria de milagro tan -singular una cruz de piedra, que todavía se halla en el mismo lugar. - -Mucho interés despertó una expedición que hizo un hijo de Francisco -Montejo, del mismo nombre que el padre. Penetró por Tabasco y -Champotón, venciendo toda clase de dificultades y fundando, en 1541, a -Campeche, y en 1542 a Mérida. (Apéndice A.) - -Las siguientes noticias no interesan a la historia de México, ni aun -a la de América; pero se hallan en el _Cedulario Indico_ e indican -las relaciones entre aquella colonia y la madre patria. El día 1.º de -marzo de 1535, el Rey, que a la sazón se hallaba en Madrid, se dirigió -al Presidente de la Audiencia de México, diciéndole que Barbarroja -desde Túnez se disponía a hacer guerra a la cristiandad, especialmente -a los reinos de España y que él (D. Carlos) había dispuesto una gran -armada para dirigirse desde Barcelona a castigar al corsario[67]. -Posteriormente la Reina, según carta escrita en Madrid el 13 de agosto -del mismo año, dijo al citado Presidente que el Emperador marchó a -Barcelona, embarcándose para Africa. Dícele también que ha escrito a -los prelados y religiosos de su diócesis para que hagan plegarias, -sacrificios y otras oraciones a su Divina Majestad, a fin de que -guarde, guíe y dé la victoria al Emperador[68]. Desde Madrid (27 de -agosto de 1535) la Reina dió noticia detallada al mismo Presidente de -la conquista de Túnez[69]. - - [67] _Cedulario indico_, tom. IX, núm. 53, págs. 45 y 46. - - [68] Ibidem, núm. 75, págs. 59 y 59 v.ª - - [69] Ibidem, núm. 76, págs. 59 v.ª y 60. - - - - -CAPITULO V - - CONQUISTA DE LA AMÉRICA CENTRAL.--PEDRO DE ALVARADO - EN GUATEMALA: BATALLA DE OLIMTEPEQUE.--ALVARADO EN - CUSCATLÁN.--ALMOLONGA.--GUATEMALA, SEGÚN HERRERA.--PEDRO DE - ALVARADO EN ESPAÑA Y SU HERMANO JORGE EN GUATEMALA.--LAS CASAS - EN EL PAÍS.--ALVARADO EN GUATEMALA.--EL SALVADOR: ENEMIGA DE - LOS INDIOS A ALVARADO Y A MARTÍN ESTETE.--HONDURAS: EL CAPITÁN - ALONSO ORTIZ.--ANARQUÍA.--EL OBISPO PEDRAZA.--CERECEDA, ALVARADO, - MONTEJO Y ALVARADO (SEGUNDA VEZ).--PEDRAZA EN EL PAÍS.--ALONSO - DE CÁCERES.--EL VEEDOR GARCÍA DE CELIS.--NICARAGUA: SU - CONQUISTA.--TIRANÍA DE PEDRARIAS.--DOMINACIÓN DE CASTAÑEDA.--EL - OBISPO OSORIO.--TIRANÍA DE CONTRERAS.--LAS CASAS.--COSTA RICA: - ESPINOSA EN BURICA.--EL CACIQUE URRACA.--GUATEMALA: ALVARADO EN - MÉXICO.--DON FRANCISCO DE LA CUEVA.--VOLCÁN DE AGUA.--GRANDES - ANTILLAS: ISLA ESPAÑOLA (SANTO DOMINGO Y HAYTÍ).--CUBA, JAMAICA Y - PUERTO RICO: COLONIZACIÓN. - - -Pedro de Alvarado, natural de Badajoz (Extremadura) e hijo de D. Diego, -comendador de Lobón, que en la conquista de México se había cubierto de -gloria peleando bajo las órdenes de Hernán Cortés, pasó al frente de -algunas fuerzas y se hizo dueño del territorio que hoy constituye la -república de _Guatemala_. Refieren los cronistas que Cortés encomendó -a Alvarado que conquistase el citado territorio, y procurara vivir en -paz con los _toltecas_, a quienes traería a la religión cristiana. -Emprendió su marcha el 13 de noviembre de 1523 con un ejército de 300 -soldados de infantería y 120 de caballería. Llevaba cuatro cañones -pequeños que se cargaban con balas de piedra. Además, completaban sus -fuerzas 20 tlaxcaltecas y 100 mejicanos. Venían con el ejército varios -españoles de distinción y los clérigos Juan Godínez y Juan Díaz. - -Sometió a los habitantes de Tehuantepec y también a los de la populosa -villa de Soconusco. De las tres monarquías establecidas en el país -(la de _quiché_, la de los _cakchiqueles_ y la de los _tzutohiles_) -la primera se aprestó a desesperada lucha. Alvarado penetró (febrero -de 1524) en el territorio de Quiché, triunfó en varios encuentros, -especialmente en Quetzaltenango y en los barrancos de Olimtepeque, -haciendo tanto estrago en el último punto que--según Oviedo y Baños, -cronista guatemalteco del siglo XVII--«la sangre de ellos (indios) -corría a manera de un arroyo», denominándose desde entonces aquel -paraje _xequiquel_ (barranco de la sangre). Terror pánico se apoderó de -los habitantes de la capital del Quiché. El rey Oxib-Queh y su adjunto -Beleheb-Tzy reunieron en consejo a los príncipes de la familia y a los -grandes dignatarios del Estado para deliberar lo que debía hacerse en -circunstancias tan críticas. Acordaron, mediante protestas de sumisión, -llevar a Alvarado y a su ejército a Utatlán, y una vez encerrado en -la ciudad pegar fuego a ésta y exterminar a los _teules_ (españoles). -Cuando todo se hallaba dispuesto para la realización de semejante -empresa, pasaron a Xelahuh los embajadores de los reyes de Quiché a -ofrecer vasallaje a Alvarado. De Xelahuh marchó Alvarado a Utatlán, -donde, después de atravesar ásperas serranías, entró acompañado de -cortesanos y de guerreros. Noticioso el capitán español de la traición -que le tenían preparada los indios, reunió a los principales jefes de -su ejército y les informó de todo lo que se tramaba, acordándose salir -inmediatamente de la ciudad, no dando a entender desconfianza alguna. A -la vista de Utatlán estableció su campamento y allí, sin sospechar la -suerte que les estaba reservada, fueron a visitarle los reyes Oxib-Queh -y Beleheb-Tzy, a quienes recibió con mucho cariño. Cuando hubo tomado -toda clase de precauciones, mandó que una partida de soldados cargase -de cadenas a los reyes, a los príncipes y a los principales señores -de la corte. Un Consejo de guerra les sentenció a ser quemados vivos, -sentencia que se cumplió al pie de la letra[70]. - - [70] En una carta de Alvarado a Cortés, se lee: _Determiné - quemar a los señores_; y más abajo añade: para el bien y - sosiego de esta tierra, _yo los quemé_ y mandé quemar la - ciudad... _Colección de Barcia._ - -Los quichés, al saber la muerte de sus monarcas, se lanzaron a la -guerra con más desgracia que fortuna. Alvarado despachó entonces -embajadores a la ciudad de Iximché, capital de los cakchiqueles, cuyos -soberanos enviaron cuatro mil hombres, no sospechando que, al cooperar -a la ruina de sus antiguos rivales, labraban también la suya. Utatlán -fué destruido hasta los cimientos y sus habitantes castigados. - -Llegó el turno a Belché-Gat y Cahi-Imox, reyes de los cakchiqueles[71]. -Alvarado se dirigió a Iximché y se alojó en Tzupam, residencia o -palacio de los mismos soberanos indígenas. Aunque el capitán español -comenzó a sospechar de la fidelidad de sus aliados, se puso al lado de -ellos en la guerra que los citados reyes tenían con Tepepul, señor de -Atitlán o rey de los tzutohiles. A la cabeza Alvarado de 150 infantes, -60 caballos y un cuerpo de indios mejicanos y tlaxcaltecas, con otro -cuerpo de cakchiqueles dirigido por sus mismos reyes, marchó a la -guerra. Costeó la laguna, venció a sus enemigos y entró en Atitlán, -cuya ciudad se hallaba edificada sobre las inmediatas rocas del citado -lago. El reino de los tzutohiles se entregó al vencedor. Recorrió -Alvarado el país, llevando por todas partes la destrucción y la muerte. -Ayudóle en la empresa su hermano Jorge de Alvarado. - - [71] Los cronistas españoles hacen un solo personaje de los - dos príncipes cakchiqueles y le dan el nombre de Sinacan. - -En una de sus excursiones Pedro de Alvarado llegó a Atehuán, «la -primera de las poblaciones sujetas al grande y poderoso señorío de -Cuscatlán, que comprendía una gran parte de lo que hoy constituye la -República del Salvador»[72]. En Atehuán se presentó a Alvarado una -comisión de los señores del reino ofreciendo obediencia al soberano -de Castilla. Pasó a la capital de Cuscatlán, y receloso también de -aquellos habitantes, formó un proceso por el cual condenó a muerte -de horca a los señores de aquella población y vendió a muchos como -esclavos, para con el precio pagar la compra de once caballos que -habían muerto en el combate, como también las armas y útiles de guerra -perdidos[73]. «Y yo vide--dice el obispo Las Casas--al fijo del señor -principal de aquella ciudad herrado.» No cabe duda alguna que los -prisioneros hechos en Cuscatlán fueron herrados como esclavos[74]. -Animo valeroso y sobresalientes dotes militares mostró el capitán -español en esta campaña; y «en ninguna parte, quizá--escribe ilustre -historiador--se verificó la conquista con mayor brutalidad; en ninguna -parte los indios fueron maltratados más inútilmente. El carácter -violento de Alvarado y su codicia sin freno fueron la causa de todo el -mal.» - - [72] Milla, _Historia de la América central_, tomo I, pág. 93. - - [73] Segunda carta de Alvarado a Cortés.--Colección de Barcia. - - [74] Proceso de residencia en el año 1529 contra Pedro de - Alvarado. México, 1847. - -Emprendió la marcha de regreso, dejando para más adelante la conclusión -de la conquista de Cuscatlán y la de otras grandes ciudades que estaban -más al interior, y llegó el 21 de julio a Iximché, capital de los -cakchiqueles, donde se detuvo, y en nombre del rey de España, echó -los cimientos de la ciudad que llamó _Santiago de los Caballeros_ (25 -julio 1524)[75]. En seguida procedió a constituir el Ayuntamiento, -nombrando a Diego de Rojas y Baltasar de Mendoza, alcaldes; a D. -Pedro y Hernán Carrillo regidores, y todos juntos eligieron por -escribano del cabildo a Alonso de Reguera. Ya el 12 de agosto del -mismo año se recibieron como vecinos cien españoles. Posteriormente, y -desconociendo los motivos que debió haber para ello, la ciudad--según -varios y auténticos datos--se hubo de trasladar a otro lugar. También -Pedro de Alvarado, en el año 1525, fundó el pueblo que se llamó _San -Salvador_. Dos años después, esto es, el 22 de noviembre de 1527, Jorge -de Alvarado--pues su hermano D. Pedro se hallaba en España--[76], -defendiendo ante la corte su conducta como político y administrador, -fundó nueva ciudad en _Almolonga_. Cuéntase que Jorge, rudo soldado, -dijo al escribano: «Asentá, escribano, que yo por virtud de los poderes -que tengo de los gobernadores de Su Majestad, con acuerdo y parecer -de los alcaldes y regidores que están presentes, asiento y pueblo -aquí en este sitio ciudad de Santiago, el cual dicho sitio es término -de la provincia de Guatimala.» Dispuso Alvarado la traza de la nueva -ciudad en dirección de Norte a Sur y de Este a Oeste. Colocó la plaza -en el centro, y dando a ella dispuso la fábrica de la iglesia, bajo -la advocación de _Santiago_, prometiendo festejarlo «con vísperas y -su misa solemne, conforme a la tierra y al aparejo de ella, y más que -la regocijaremos con toros _cuando los haya_, y con juegos de cañas y -otros placeres.» Señaló además sitio para un hospital, para una capilla -y adoratorio de Nuestra Señora de los Remedios, para cabildo, cárcel y -propios de la ciudad. Luego, poco a poco, los vecinos de la primitiva -población de Santiago se trasladaron a la nueva. Perfectamente situada, -creció de un modo extraordinario el número de sus habitantes. - - [75] Remesal y otros cronistas antiguos, como también - historiadores modernos, dicen, con error manifiesto, que la - primera ciudad de Guatemala se fundó en Almolonga. - - [76] Llegó el citado año de 1527. - -Creemos de alguna utilidad trasladar aquí varios hechos relatados -por el cronista Herrera. Después de decir que la guerra de Pedro -de Alvarado en Guatemala terminó el 25 de abril de 1524, añade lo -siguiente: «Es aquella provincia rica de mucha gente, muchos pueblos -y grandes, y abundante de mantenimientos, y de un licor que parece -aceite, y de tan buen azufre, que sin refinar hicieron los soldados -excelente pólvora...»[77]. Añade el laborioso cronista que la -ciudad de Guatemala era muy fuerte, las calles angostas y las casas -espesas; tenía dos puertas a las cuales se llegaba, a una, subiendo -30 escalones, y a la otra por una calzada...[78]. Alvarado fué bien -recibido y hospedado en dicha población, recorriendo la tierra y -sujetándola por la fuerza de las armas, no sin la eficaz ayuda de su -hermano Jorge. Usaban los indios grandes flechas y lanzas de treinta -palmos. Escribe el citado cronista que Guatemala, llamada por los -indios _Guautemallac_, significa _árbol podrido_. Hace notar que la -ciudad de Santiago se halla entre dos montes de fuego o volcanes, cerca -de ella uno, y a dos leguas el otro. También dice que la tierra es -sana, fértil, rica y de mucho pasto; produce gran cantidad de maíz, -cacao, algodón, etc. Las mujeres son honradas y excelentes hilanderas; -los hombres, muy gruesos, y diestros flecheros[79]. - - [77] _Década_ III, lib. V, capítulo X. - - [78] Ibidem. - - [79] _Década_ III, lib. V, cap. XI. - -En tanto que Jorge de Alvarado se ocupaba en dar vida a la nueva -población de Santiago y en tanto que los misioneros iban de una -a otra parte predicando la religión cristiana y extendiendo la -cultura, Pedro de Alvarado continuaba en la corte de España. Si en -Guatemala encontró muchos censores de su conducta--y por ello hubo -de dirigirse a España--en la corte se hallaba, entre otros enemigos, -Gonzalo Mexía, quien le acusó de haber tomado gran cantidad de oro, -plata, perlas y otros objetos valiosos, sin dar cantidad alguna a los -demás conquistadores, y sin pagar el quinto que correspondía al Rey. -Igualmente le hacía cargos de no haber dado cuenta de su residencia en -los diferentes empleos o servicios que desempeñó. Alvarado, conocedor -de tribunales y de empleados, procuró ganar la voluntad del comendador -Francisco de los Cobos, secretario del Consejo de Indias y gran privado -del Emperador. Consiguió semejante apoyo porque hubo de casarse con -doña Francisca de la Cueva, sobrina del duque de Alburquerque, familia -a la cual protegía Cobos. Se alzó el embargo de su haber, se le dió el -título de _Don_, se le agració con la cruz de comendador de la Orden -de Santiago y se le nombró por Real Despacho, librado en Burgos el 18 -de diciembre de 1527, gobernador y capitán general de Guatemala y sus -provincias con 572.500 maravedises de salario. También debió recibir -entonces el título de Adelantado, pues desde aquella época comenzó a -usarlo. A mediados del año 1528 se embarcó para Vera Cruz. - -Entretanto, habían ocurrido sucesos de alguna importancia en la América -Central. Sostenía Pedrarias que lo mismo Nicaragua que Honduras -pertenecían al distrito de Castilla del Oro, y todo esto fué motivo de -discordias y guerras. - -Arribó Pedro de Alvarado a Vera Cruz, acompañado de su mujer doña -Francisca y de varios altos empleados, teniendo la desgracia de que -muriese aquélla poco después de su llegada. En México tampoco encontró -amigos capitán tan valeroso, viéndose obligado a delegar la dirección -política de Guatemala en su hermano Jorge. - -Arreglados luego sus asuntos, en abril de 1530 salió de México y se -puso al frente de su citado gobierno de Guatemala. Su idea constante -era preparar una expedición que saliese por el Océano Pacífico en -busca de las islas de la Especería, variando luego de opinión ante las -noticias que tuvo de los brillantes resultados obtenidos en el Perú por -los Pizarros. Entre las seguras riquezas que encontraría en el Perú y -las poco seguras que ofrecían las islas de la Especería, se decidió por -lo primero. - -En los últimos días del año 1533 o comienzos del 1534--como se dirá más -extensamente en el capítulo VII--hizo una expedición al Perú. Durante -su ausencia se encargó del gobierno y de la capitanía general de -Guatemala, como cuatro años antes, su hermano Jorge. Llegó a Riobamba, -retirándose desde allí después de celebrar un convenio con Almagro. - -Hacia fines del año 1535 volvió el Adelantado Don Pedro a Guatemala de -regreso de su expedición, siendo recibido con públicas demostraciones -de alegría, aunque no había motivo para tales regocijos. Por entonces, -Bartolomé de Las Casas, el protector de los indios, acompañado de -algunos religiosos dominicos, pasó de Nicaragua a Guatemala. Si -Alvarado había pacificado a los indígenas por el terror, Las Casas -se proponía atraérselos por el amor. Es el caso que en las tierras -vecinas al golfo de Honduras, los españoles habían sido rechazados por -los belicosos indios, hasta el punto que aquella región se le llamaba -_tierra de guerra_. El _Apóstol de los indios_ hizo componer en lengua -quiché sencillas canciones, las cuales aprendieron a cantar algunos -indígenas sometidos. Aquellos indígenas, haciendo de mercaderes, se -presentaron en la _tierra de guerra_, llamando pronto la atención por -la variedad de objetos que vendían, por la novedad del canto y de -la música. Ocasión tuvieron los nuevos discípulos de los dominicos -para hablar a los salvajes de unos hombres que miraban en poco las -riquezas y los placeres, pensando únicamente en predicar su religión y -consolar a los desgraciados. De este modo Las Casas y sus misioneros -lograron penetrar en el interior del país, atrayendo aquellas gentes al -cristianismo y convirtiéndolas a la civilización. Con razón la _tierra -de guerra_ fué llamada desde entonces _provincia de Vera-Paz_. - -Alvarado, para asuntos particulares, hizo un viaje a España. Durante -su estancia en la metrópoli solicitó la mano de Doña Beatriz, hermana -de su primera mujer. A su vuelta a Guatemala vivieron con una -magnificencia y suntuosidad propias de reyes. «Las joyas que poseía la -señora--escribe Remesal--eran tan numerosas y ricas, que no las tendría -más y mejores un grande de España de muy distinguida casa.» - -Alvarado, a su gobierno de Guatemala, unió el de la provincia de -Honduras, que hasta entonces había sido independiente. Contrariedad -no pequeña fué para el Adelantado cuando supo, que, a los pocos días -de haber salido de Guatemala para Honduras, llegó a aquella ciudad el -visitador Maldonado, quien presentó los despachos y fué recibido al -ejercicio de su cargo el 11 de mayo de 1536. - -Por lo que se refiere al territorio que al presente denominamos -República del _Salvador_, según queda apuntado arriba, formaba en el -siglo XVI el señorío de Cucatlán, cuya población más importante era -Atehuán. Aunque Alvarado fué recibido con toda clase de respetos y -consideraciones de parte de los _chontales_ y de los _pipiles_, tribus -que gozaban del mayor prestigio, él, como también se indicó en este -mismo capítulo, hizo herrar como esclavos a muchos indígenas, peleando -luego con los que le hicieron resistencia. Si por lo riguroso de la -estación se retiró a la capital de los cakchiqueles el 21 de julio de -1523, volvió en el año 1525 y se hizo dueño de todo el país. Dícese que -en el mencionado año de 1525 ya existía en aquel país una villa con -el nombre de San Salvador, cuyo alcalde se llamaba Diego Holguín[80]. -Posteriormente, Martín Estete, por orden de Pedrarias, se dirigió -con 110 infantes y 90 caballos hacia San Salvador. Estete fundó una -población que denominó _Ciudad de los caballeros_; pero su carácter -agrio y tiránico se atrajo la enemiga de sus soldados y el odio de los -indios. - - [80] _Libro de Actas del Ayuntamiento de Guatemala_, sesión - del 6 de mayo de MDXXV años. Juarros y otros escritores - afirman que la fundación de San Salvador no se verificó hasta - abril de 1528. - -Cuando en los comienzos del siglo XVI descubrieron los españoles -las costas de _Honduras_[81], encontraron los siguientes pueblos: -1.º los _chortises de Sesenti_, pertenecientes a la familia de los -quichés, cachimeles y mayas. 2.º los _lencas_, que bajo los nombres -de chontales, payas e hicaques o xicaques habitaron después en los -distritos de Olancho, Comayagua, Choluteca y Tegucigalpa. 3.º los -salvajes de la costa de Mosquitos. - - [81] El nombre del país se debe--según se dice--a las honduras - o fondos que los primeros pobladores hallaron en sus costas. - Cuando salieron a tierra llana, exclamaron: _¡Bendito sea - Dios, que hemos salido de estas Honduras!_ - -Ya sabemos que Cristóbal Colón, en su cuarto y último viaje, llegó a la -isla de los Pinos (hoy de Guanaja) «primera tierra centroamericana que -descubrieron los europeos en el siglo XVI» (30 julio 1502); tocó tierra -firme donde a la sazón se halla el puerto de Trujillo, pasando tiempo -adelante a las orillas del Río Tinto, y allí tomó posesión de aquella -tierra, que llamó de Honduras. Continuó navegando a lo largo de la -costa de los Mosquitos y de la actual República de Costa Rica, llegando -hasta los confines de la provincia de Veragua. - -Realizáronse sucesos que no demandan atenta consideración, y sólo -apuntaremos que allá por el año 1530 los indígenas de Honduras se -hallaban contentos bajo el mando del capitán Alonso Ortiz porque «los -trataba bien»[82]. Pasados dos años, el contador Andrés de Cereceda -y el licenciado Vasco de Herrera dirigieron la administración de -Honduras, si bien encontraron ruda oposición en los regidores de la -ciudad, quienes hubieron de destituir al citado Vasco de Herrera. -Motivo fué esto de serios disgustos entre Vasco y Diego Méndez, y que -terminaron con el asesinato del primero. Apoderado Méndez del gobierno -(1532), hizo jurar a todos fidelidad y mandó reducir a prisión a -Cereceda. Tanta fué la tiranía de Méndez, que se conjuraron veinte -hombres, _los mejores y más honrados_, según frase del historiador -Herrera, para matarle[83]. Los veinte conjurados, partidarios de -Cereceda, asaltaron la casa del Gobernador y le redujeron a prisión, no -sin que de aquéllos hubiese cuatro heridos y de la parte de Méndez un -muerto. Mediante un proceso, Méndez fué condenado a muerte, y otros, -sin proceso alguno, sufrieron la misma pena. Cereceda, hombre cruel y -vengativo, se atrajo el odio de los castellanos y de los indígenas. -Parecía que Dios había abandonado a Honduras, por cuanto en este año -de 1532 las enfermedades y el hambre ocasionaron muchas víctimas en el -país. - - [82] Herrera, _Década IV_, lib. VII, cap. IV. - - [83] _Década V_, lib. I, cap. X. - -Acertado estuvo el Rey al presentar para el obispado de Honduras a D. -Cristóbal de Pedraza. También pensó lo conveniente que sería establecer -una Audiencia, considerando la mucha distancia que había a la de Santo -Domingo (1534). - -En el año siguiente llegó a Honduras Cristóbal de la Cueva, mandado -por Jorge de Alvarado. Mediaron varias pláticas entre D. Cristóbal y -Cereceda, hasta que al fin vinieron a un acuerdo, que fué roto poco -después (1535). Cereceda era cada día más cruel, y por ello Pedro de -Alvarado, que residía en Santiago de los Caballeros (Guatemala), se -decidió a socorrer a los de Honduras, coincidiendo este hecho con -el nombramiento que hizo el Rey de gobernador de Honduras a favor -de Francisco de Montejo. En tanto que Montejo se disponía a ir a -Honduras, llegó Pedro de Alvarado (1536), quien recibió por renuncia -de Cereceda la gobernación de dicha provincia. Cuando Alvarado comenzó -a pacificar la tierra y en el Puerto de Caballos echó los cimientos -de una población que llamó _San Juan_, y Juan de Chaves, uno de sus -servidores, dió principio a una buena población, por medio de la -cual pudieran comunicarse las provincias de Honduras y Guatemala, -se presentó Francisco de Montejo. La población que hizo Chaves se -llamó _Gracias a Dios_, y se cuenta que después de recorrer sierras y -montañas, halló tierra buena, exclamando entonces su gente: _Gracias a -Dios que habemos hallado tierra llana_. Aquella gente recordaba que el -Almirante en su cuarto viaje dió al próximo cabo el nombre de _Gracias -a Dios_. - -Respecto al gobierno de Montejo, lo primero que hizo fué quitar la -representación a las personas nombradas por Alvarado, tomando él lo -mejor para sí y lo demás lo dió a sus amigos (1536)[84]. Tuvo que -sofocar un levantamiento de los indios, cuyo jefe, llamado Lempira, -hombre prudente y valeroso, puso en gran aprieto a los castellanos, -acabando al fin sus días por un tiro de arcabuz (1537). Con la muerte -de Lempira entró la confusión entre los indios; unos se despeñaron por -aquellas sierras próximas a la ciudad de Gracias a Dios, y otros se -rindieron. - - [84] Véase Herrera, _Década VI_, lib. I, cap IX. - -Cuando creía Montejo que iba a gozar de paz y de tranquilidad, se -presentó, procedente de Castilla, en Puerto de Caballos, el Adelantado -Don Pedro de Alvarado. Venía con su mujer y mucha gente de guerra. -«Traía--escribe Herrera--el obispado de aquella provincia de Honduras -para el licenciado Cristóbal de Pedraza, protector de los indios»[85]. -En seguida se encargó de la gobernación de Honduras, no sin disgusto -de Montejo, quien hubo de resignarse cuando vió la provisión real. -Ajustóse la paz entre ambos gobernadores por mediación del dicho -prelado. Montejo tuvo que pagar buena cantidad de ducados; pero recibió -el gobierno de Chiapa, población que era de Guatemala. A su vez -Alvarado dejó la gobernación de Honduras al capitán Alonso de Cáceres, -«y desde entonces--según Herrera--hubo paz en Honduras, porque en -muchos años siempre sucedían en aquella provincia robos, opresiones y -tiranías, por los malos e injustos gobernadores»[86]. Inmediatamente -salió para Guatemala Pedro de Alvarado (1539), donde los Padres Fr. -Bartolomé de las Casas y Fr. Rodrigo de Andrade predicaban el Evangelio -a los indios. - - [85] _Década VI_, lib. VII, cap. IV. - - [86] _Década VI_, lib. VII, cap. IV. - -Por algún tiempo tuvieron el mismo gobernador Honduras y Guatemala; -luego, cuando D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva España, dispuso -que las dos provincias recibiesen al licenciado Alonso Maldonado, -los de Honduras no quisieron y nombraron al veedor Diego García de -Celis (1542). Posteriormente, sublevados los negros del territorio de -Honduras, no pudieron hacer frente a las fuerzas que contra ellos mandó -la Audiencia, siendo pronto vencidos y castigados con rigor (1548). - -Habiendo tratado de las expediciones a _Nicaragua_ realizadas por -Gil González Dávila y por Francisco Hernández de Córdoba[87], -consideremos la conquista del país. Tomó parte en ella la Audiencia -de Santo Domingo. Los oidores de dicha Audiencia, que sabían que -Gil González era el descubridor de Nicaragua, no tomaban a bien que -Pedrarias Dávila la ocupase, pareciéndoles más justo que continuara -gobernándola, en nombre de aquel alto Tribunal, Francisco Hernández. -Conociendo Pedrarias el caso, determinó ir a Nicaragua, ya para -castigar á Hernández, ya para que no se metiese en el país Hernán -Cortés. En efecto, al comenzar el año 1526, Pedrarias salió de Panamá -para Nicaragua, llegó a la ciudad de León, puso preso á Francisco -Hernández y le hizo cortar la cabeza. Después de dejar el mejor arreglo -que pudo en Nicaragua, en cuya tierra se hallaban establecidos los -_chapanecas_, se volvió a Panamá, en tanto que Diego López de Salcedo -pasó desde Trujillos a Nicaragua o al _Nuevo Reino de León_, como él -llamaba al país; también Pedro de los Ríos, gobernador de Castilla del -Oro, se presentó en la misma provincia, de la cual le hizo salir el -citado López de Salcedo, quien hubo de realizar reformas importantes -lo mismo en el orden administrativo que en el religioso. Así las -cosas, Pedrarias Dávila mandó detallada relación al Rey del estado -de Nicaragua, no sin declarar las causas que tuvo para degollar a -Francisco Hernández; también manifestó que Gil González Dávila era -muerto. Como Pedrarias prometía sacar de la provincia grandes riquezas, -se le envió el título de Gobernador, ordenando a Diego López de Salcedo -y a Pedro de los Ríos que no se metiesen en las cosas de Nicaragua. -Fué presentado por obispo de Nicaragua Diego Alvarez de Osorio; se -dispuso que se hiciese un convento de frailes dominicos y allá se -dirigió con la idea de convertir a los naturales Fray Bartolomé de Las -Casas. Duro en su gobierno se manifestó Pedrarias. Puso preso a Diego -López de Salcedo y disgustó a los indios. Tanta ojeriza habían cobrado -los indios a sus dominadores, que hacía dos años que no dormían con -sus mujeres para que éstas no diesen esclavos a dichos castellanos. -No sólo odiaban á Pedrarias los indios; los castellanos se quejaban -del mismo modo de su conducta. Hasta en las elecciones de alcaldes y -regidores se notaba la arbitrariedad del Gobernador, el cual elegía -aquellas autoridades entre sus criados y dependientes. Cuando le -censuraban por ello, decía que tenía cédula del Rey para hacerlo. Como -escribe Herrera, en Nicaragua no se vivía con justicia ni quietud[88]. -Murió Pedrarias en los últimos días de julio de 1531, en la ciudad -de León «a tiempo que se le había concedido licencia de dos años -para venir a Castilla, y que se le había hecho merced de la vara de -alguacil mayor de Nicaragua para sus herederos, en la cual nombró a su -hijo Arias Gonzalo y por alcalde de una de las fortalezas de aquella -provincia...»[89]. - - [87] Tomo I, cap. XXIX. - - [88] _Década VI_, lib. VII, cap. IV. - - [89] Herrera, _Década IV_, libro IX, capítulo XV. - -Desempeñó interinamente el cargo de Gobernador el licenciado Castañeda, -hombre injusto, inmoral y altanero. Continuó el malestar en la -provincia, que aumentó por las epidemias y el hambre, hasta el punto -que lo mismo en dicha provincia, que en la de Honduras, se recordó -por mucho tiempo el tristísimo año de 1532. Ausentóse del país el -licenciado Castañeda, dejando en su lugar al obispo Garci Alvarez -Osorio; pero el regimiento de la ciudad de León suplicó al Rey que el -nombramiento de Gobernador se hiciese en persona que hubiera estado en -las Indias, y proponía al capitán Francisco de Barrionuevo, gobernador -de Castilla del Oro, o al licenciado de la Gama. - -En la corte se trató por el año 1534 de establecer Audiencias, no sólo -en Honduras--como antes se dijo--, sino también en Nicaragua y en -alguna otra provincia. Demás de esto, deseoso el Rey en dar paz a la -mencionada provincia de Nicaragua, nombró como gobernador a Rodrigo -de Contreras, que casó con Doña María de Peñalosa, hija de Pedrarias -Dávila, la misma que estuvo prometida a Vasco Núñez de Balboa. Apenas -tomó posesión de su destino, comenzó a entender en la residencia -del licenciado Castañeda, quien, como viese mal el asunto, hubo de -marcharse a Castilla, adonde la Audiencia le mandó prender y secuestrar -los bienes. Por entonces se presentó en Nicaragua, procedente de -México, el P. Las Casas, que no tardó en declararse enemigo del -Gobernador y protector de los indios. A tal extremo llegaron las cosas, -que habiendo intentado el obispo Alvarez Osorio poner paz entre el -Gobernador y el fraile, sólo logró que se encendieran más las pasiones, -teniendo Rodrigo de Contreras que acudir en queja al Rey, mientras el -P. Las Casas marchó a Castilla decidido a favorecer a los indios en -contra de la _demasiada libertad de los gobernadores y soltura de los -soldados_[90]. Al obispo Alvarez Osorio, que murió por entonces, le -sucedió Fray Antonio de Valdivieso. No hay palabras para reprobar la -conducta de Rodrigo de Contreras. «Si á V. M.--dice atenta y razonada -Exposición--hobiesemos de facer relacion de todo lo que en esta -tierra ha subcedido de nueve años á esta parte, que ha que Rodrigo de -Contreras ha gobernado, sería facer un proceso muy grande, é de cosas -que dudamos V. M. pudiese creer»[91]. Por su ineptitud, torpeza o malas -inclinaciones, su nombre fué aborrecido de los indígenas. Por mucho -tiempo se recordó en el país la mala administración de dicho gobernante. - - [90] Herrera, _Década VI_, libro I, capítulo VIII. - - [91] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo VII. - -Descubierta _Costa Rica_ por Cristóbal Colón en el año 1502[92], -fué la primera de las provincias del antiguo reino de Guatemala que -conquistaron los españoles. Dentro de la provincia llamada Castilla del -Oro, provincia que se extendía desde el golfo de Urabá hasta el cabo -de Gracias a Dios, se hallaba el territorio de Costa Rica. Bajo el -punto de vista etnográfico, las razas primitivas de Costa Rica eran: -los _chorotegas_ o _mangues_, que habitaban la región del Noroeste, -hacia el golfo de Nicoya, que se corrían hacia el Salvador, Chiapas -y Nicaragua; los _cotos_ o _bruncas_ debieron vivir al Sur y al -Sudeste de la cordillera; y los _güetares_ al Oeste de Nicoya y de los -chorotegas[93]. - - [92] Véase capítulo XXIII del tomo I. - - [93] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XV, pág. 1.208. - -A Diego de Nicuesa, nombrado gobernador de Castilla del Oro (1508), le -sucedió Pedrarias Dávila (1513), y poco después el licenciado Gaspar -de Espinosa, alcalde mayor[94]. En busca de oro, allá por el año 1520, -se dirigió Espinosa hacia _Burica_ (hoy Boruca) en la actual República -de Costa Rica. Llamábase Urraca el cacique de Burica, hombre tan osado -como valiente. Reñido fué el combate entre los castellanos de Espinosa -y los indios de Urraca, y mal lo hubieran pasado los primeros sin el -auxilio de Hernando de Soto, que, por orden de Francisco Pizarro, hacía -a la sazón una correría por aquellas inmediaciones. Embarcóse Espinosa -y siguió la costa, tocando tierra en seguida, no sin encontrar tenaz -resistencia en otros indios, aunque la vista sólo de los caballos les -aterraba, creyendo que eran monstruos marinos. Retiróse Espinosa a -Panamá, llamado por Pedrarias, dejando en Burica al capitán Francisco -Campañón con un destacamento. - - [94] A la sazón el ducado de Veragua quedó separado de - Castilla del Oro. - -Cuando Urraca tuvo de ello noticia, cayó sobre Campañón, en tanto que -el citado capitán enviaba dos mensajeros a Pizarro dándole cuenta de -su apurada situación. En buen hora llegaron los refuerzos, porque ya -se hallaba sitiado por el valeroso Urraca. Posteriormente el mismo -Pedrarias con ciento cincuenta hombres y algunas piezas de artillería, -se dirigió contra los indios, llevando por capitán de su guardia a -Francisco Pizarro, tan famoso en la Historia del Nuevo Mundo. Urraca, -con la ayuda del cacique Exqueguá, se dispuso a la pelea. Casi todo -un día duró el combate, retirándose al fin los indios, que fueron -perseguidos. Pedrarias, habiendo dejado al capitán Diego de Albitez -por teniente suyo, regresó a Panamá (1520). Entre Albitez y Urraca -no cesaron las hostilidades. Al año siguiente, Campañón, sucesor de -Albitez, continuó la guerra contra Urraca; pero cansado el capitán -español de luchar un día y otro día, le propuso honrosa paz. Fiado -Urraca en la palabra de Campañón, se presentó en el pueblo y al momento -fué reducido a prisión y cargado de cadenas. Evadióse de la prisión y -sostuvo larga guerra, muriendo al fin con la pena de no haber podido -arrojar a los invasores[95]. No dejó de ser Costa Rica campo abonado -para las conquistas de los españoles. Cuando Pedro de Alvarado, allá -por el año 1527, se defendía en España de los cargos que se le hacían, -su hermano Jorge penetró hasta Costa Rica, sometiendo algunos pueblos -de indígenas. Tiempo adelante, el año 1542, hizo Diego Gutiérrez un -asiento o convenio con el Rey para conquistar y poblar la provincia de -Cartago, desde la bahía de Cerebaro hasta el cabo Camarón, en el río -Grande (el San Juan)[96]. (Apéndice B.) - - [95] Herrera, _Década II_, lib. IV, cap. IX. - - [96] Recuérdese que en el año 1534 Felipe Gutiérrez fué - nombrado gobernador de Veragua, cuyos límites eran «desde - donde se acaban los de la gobernación de Castilla del Oro, - llamada Tierra Firme, y fueron señalados a Pedrarias Dávila - y a Pedro de los Ríos, gobernadores que fueron de la dicha - provincia, hasta el cabo de Gracias a Dios.» Un pleito - contra la corona por D. Diego Colón, hijo del Almirante - D. Cristóbal (comenzado en 1508 y terminado en 1537) se - resolvió, adjudicándose a D. Luis Colón un territorio de 25 - leguas en cuadro desde el río Belén al Occidente y Sur. En - nuestros días la República de Costa Rica intentó probar que - el ducado de Veragua estuvo incluído durante la dominación - española en dicho Estado, sosteniendo lo contrario la - República de Colombia y decidiendo la cuestión en contra de - las pretensiones de Costa Rica el Presidente de la República - francesa. - -Terminaremos la conquista de la América Central, recordando los -siguientes hechos. Tranquilo se hallaba Pedro de Alvarado en su -gobierno de Guatemala, cuando la resolución de asuntos interiores le -obligaron a trasladarse a México para consultar con el virrey Don -Antonio de Mendoza. Sucedió á la sazón un levantamiento de chichimecas -en el distrito de Guadalajara (Reino de la Nueva Galicia). Los -indómitos chichimecas, por no pagar los tributos a sus señores, se -subieron a las cumbres de las sierras y se dispusieron a pelear como -bravos. Contra ellos fué Pedro de Alvarado, quien encontró allí la -muerte (24 junio 1541)[97]. El virrey Mendoza, cediendo a los deseos -de la viuda, Doña Beatriz, conocida desde la muerte de su marido con -el nombre de _La Sin Ventura_[98], nombró gobernador interino de -Guatemala a Don Francisco de la Cueva, hermano de la citada señora. -Del gobierno de Honduras se encargó el tesorero Diego García de Celis. -Terrible desgracia ocurrió en Guatemala bajo el gobierno de la Cueva. -Cuentan las crónicas de aquellos tiempos que copiosa y abundante lluvia -comenzó a caer sobre la ciudad y en sus inmediaciones desde el 8 de -septiembre del año 1541. El día 10 bajó de la montaña, conocida desde -aquella época con el nombre de _Volcán de agua_, terrible inundación, -que destruyó gran parte de Santiago de Guatemala, encontrándose entre -los ahogados Doña Beatriz de la Cueva, viuda del adelantado Don Pedro -de Alvarado, una hija natural del dicho Don Pedro, llamada Ana, de edad -de cinco años, y otras personas distinguidas. Los daños causados por la -tormenta fueron muchos y muy importantes. Don Francisco de la Cueva, -que hacía oficio de gobernador, y el obispo, se portaron perfectamente -en aquel día tristísimo. Los supervivientes, aterrados por desgracia -tan inmensa, se trasladaron una legua más al Norte, donde se encuentra -el valle de Panchoy, fundando allí la tercera ciudad, capital del reino -y hoy arruinada, y a la cual se la conoce con el nombre de la _Antigua_. - - [97] De esta campaña se tratará en el capítulo XV de este tomo. - - [98] Tanta fué su tristeza, que en adelante no quiso ser - conocida sino con dicho nombre. - -Pasamos a relatar ciertos hechos referentes a la conquista de las -Grandes Antillas. Dijimos en el primer tomo de esta obra que Cristóbal -Colón, en su primer viaje, salió el 19 de noviembre de 1492 de Puerto -Príncipe, camino de Babeque, Bohio y Haytí o Baytí. De Puerto Príncipe -no se dirigió directamente a Babeque, pues se entretuvo hasta el 5 de -diciembre en las costas de Cuba. Fondeó en la extremidad occidental -de _Haytí_, isla a la que dió Colón el nombre de _Española_ el -día 6 de dicho mes, comenzando el 7 a explorar sus costas. Tenía -entonces la isla--según Colón--cerca de un millón de habitantes[99], -y estaba habitada por los _cebuneyes_ al Oeste, y por los _aravacos_ -en el Centro y Este. Dividíase en cinco partes, gobernadas por sus -respectivos caciques: Caonabo era señor de _Maraguana_, Bohechio de -_Xaragua_, Garionez del país donde se fundó después _Concepción de la -Vega_, Guanagari de la tierra que estaba a orillas del _Artibonito_, y -Cayacoa del _Higuey_. Recordaremos que, habiendo fundado el Almirante -la _Isabela_, primera ciudad europea del Nuevo Mundo, Bartolomé Colón -echó los cimientos de Santo Domingo en el año 1498, sobre la costa -del río Ozama. Dicen unos escritores que el hermano del Almirante dió -el citado nombre a la ciudad en honor de su padre, llamado Domingo; -según otros, por la devoción que tenía a Santo Domingo de Guzmán. En el -correr de los tiempos el nombre de la capital Santo Domingo sustituyó -al de Española, aplicándose después únicamente a la parte oriental de -la isla. El P. Las Casas, cariñoso por demás con los indios, hace subir -a 3.000.000 el número de víctimas que los conquistadores españoles -hicieron en el país[100]. - - [99] Reclus, _América Central_, pág. 688. - - [100] Ibidem. - -Descubierta la isla de _Cuba_ por Colón en su primer viaje, y poblada -por los _siboneyes_, fué conquistada en el año 1511 por Diego -Velázquez, gobernador de la Española. Velázquez, con 300 soldados y -acompañado del sacerdote (no fraile a la sazón), Bartolomé de las -Casas, conquistó la isla, no sin derrotar y quemar vivo al cacique -Hatuey. Encargó luego la pacificación del Camagüey al capitán Narváez, -cuyos soldados lo llevaron todo a sangre y fuego. Velázquez fundó las -ciudades de _Baracoa_, _Sancti-Spíritus_, _Puerto Príncipe_, _Santiago -de Cuba_ y la _Habana_. Murió en el año 1524. - -Al S. de Cuba se encuentra _Jamaica_, descubierta por Cristóbal Colón -en su segundo viaje, el año 1494. El Almirante la llamó _Santiago_, -nombre que se olvidó pronto. Es una de las grandes Antillas, y en ella -se establecieron los españoles en 1509. Los indígenas, pertenecientes -a la misma raza que los de las otras grandes Antillas, se sometieron -fácilmente; pero a Esquivel, su primer Gobernador, hombre bueno y -compasivo, sucedieron malos conquistadores, cuya obra se redujo a -exterminar a los aborígenes. Una flota que envió Cromwell, se apoderó -de la isla (1655), en la cual sólo se contaban 3.000 habitantes, la -mitad españoles y la otra mitad negros. - -Consideremos la isla, que los indios llamaron _Borinquén_, Cristóbal -Colón, _San Juan Bautista_[101], y los españoles, _Puerto Rico_[102]. -Se dijo en su lugar correspondiente, que Cristóbal Colón, en su segundo -viaje, descubrió la isla de Puerto Rico. En el año 1508, Juan Ponce de -León, que se hallaba en la Isla Española, solicitó de Nicolás Ovando -permiso para ir a la de San Juan de Puerto Rico. Concedido el permiso, -se dirigió a la citada isla y desembarcó en un sitio, cuyo señor, el -más poderoso de aquella tierra, se llamaba Agueinabá. Los habitantes -tenían color cobrizo, más obscuro que el común de los naturales de -América. Afirman antiguos escritores que era una tierra muy poblada -de gente, y cultivada con tanto esmero, que parecía una huerta. Ponce -de León fué recibido perfectamente por el cacique Agueinabá, y por él -supo que algunos ríos conservaban oro abundante en sus arenas. La isla -tenía pocos llanos, aunque sí muchos valles y altas montañas, numerosos -ríos y algunos puertos, el mejor de ellos el de Puerto Rico. Ovando, -inmediatamente que llegó a España, manifestó al Rey el servicio que -le había hecho Ponce de León con su expedición a la isla. El Monarca -premió a Ponce de León, nombrándole gobernador de Puerto Rico (1510), -_sin que el Almirante_, como dice Herrera, _le pudiese quitar_[103]. - - [101] El 19 de noviembre de 1493 tomó el Almirante tierra en - la ensenada de Mayagüez, y de la misma isla se hizo a la vela - dicho Almirante el 22 de noviembre de aquel año. - - [102] Ya por la mucha riqueza de oro que se halló en ella, ya - porque el puerto era bueno, cerrado y seguro de tormentas. - - [103] _Década I_, libro VII, capítulo XIII. - -El Gobernador envió presos a España a Juan Cerón y Miguel Díaz, -hechuras del Almirante; fundó una población que llamó _Caparra_ y -otras menos importantes, e hizo el repartimiento de los indios. Entre -los castellanos e indios comenzó la guerra, teniendo la desgracia -Cristóbal de Sotomayor y otros cuatro castellanos de morir a manos de -sus enemigos. Juan Ponce, comprendiendo la gravedad del caso, nombró -tres capitanes para castigar a los revoltosos; los capitanes eran: -Diego de Salazar, Miguel de Toro y Luis de Añasco, los cuales, cada uno -al frente de treinta hombres, triunfaron de los indios. Ponce puso en -paz la isla de Puerto Rico, aunque los indígenas, en su desesperación, -llamaron en su ayuda a los caribes de las islas cercanas. -Posteriormente, disgustado Juan Ponce de León por la vuelta a la isla -de Juan Cerón y Miguel Díaz, se dispuso a realizar descubrimientos de -otras tierras. Al efecto, salió de la isla de San Juan en los primeros -días de marzo de 1512, y pasando por la isla del Viejo, por Caycós -(isleta de los Lucayos), por Amaguayo, por Maneguá, por Guanahani, -llegó a la Florida[104]. Orgulloso con sus descubrimientos, pensando -siempre que eran islas y no tierra firme, marchó a Castilla, esperando -recibir mercedes de la corte. Tantas y tan grandes fueron las quejas -que se dieron al Almirante acerca de Juan Cerón y Miguel Díaz, que, -aconsejado de los Jueces de Apelación y de los Oficiales Reales, les -quitó los Oficios y envió de gobernador al comendador Moscoso. Como -tampoco se portara bien el citado Moscoso, pasó él a la isla, donde -dejó por nuevo Gobernador, al tiempo de marcharse, a Cristóbal de -Mendoza. Mendoza era persona discreta y contuvo las invasiones de los -caribes, cada vez más atrevidos e insolentes. - - [104] Véase esta expedición en el tomo I, capítulo XXVI. - -Premió el Rey los servicios de Juan Ponce nombrándole Adelantado de -la isla de Bimini y también de la Florida (considerada entonces como -isla); además le ordenó que levantase una fortaleza en la isla de San -Juan para la defensa de los caribes. Tanto miedo llegaron a inspirar -dichas gentes, que se mandó armar tres navíos para correr las islas -que eran guarida de los caribes, dándose el mando de la escuadrilla -al citado Ponce (año de 1514). En los comienzos de mayo de 1515 se -dirigió Ponce a la isla de Guadalupe, donde hizo desembarcar algunos -hombres para recoger agua y leña, y algunas mujeres para que lavasen -la ropa. Los salvajes, que estaban emboscados, mataron á los hombres -y cautivaron las mujeres. Corrido por este suceso Ponce de León, se -retiró con sus naves a San Juan de Puerto Rico, mientras el Gobierno -dió licencia para que todos pudieran armarse contra los caribes y -hacerles esclavos. Disgustado Ponce de León porque la fortuna no se -había mostrado propicia ni en Guadalupe ni en la Florida, volvió a -Cuba, acabando sus días en el año 1521. El Rey dió el Adelantamiento -y las demás mercedes del padre al hijo, cuyo nombre era Luis. Como -diremos al tratar del gobierno de Puerto Rico, la colonización se -hizo con más lentitud que en la Española. «Los comienzos de la -colonización--según Reclus--fueron muy difíciles: huracanes, una -invasión de caribes y la destrucción de los primeros cultivos por las -hormigas, hicieron abandonar la isla, que se repobló lentamente»[105]. -(Apéndice C). - - [105] _Geografía Universal, América Central, México_, etc., - pág. 732. - - - - -CAPITULO VI - - CONQUISTA DEL PERÚ.--FRANCISCO PIZARRO: SU PATRIA.--PIZARRO - EN EL NUEVO MUNDO: SUS PRIMEROS HECHOS.--EXPEDICIÓN DE - ANDAGOYA.--SOCIEDAD DE PIZARRO, ALMAGRO Y LUQUE.--PRIMERA Y - DESGRACIADA EXPEDICIÓN DE PIZARRO.--VUELTA A PANAMÁ.--SEGUNDA - EXPEDICIÓN: DESCUBRIMIENTOS DE RUIZ.--PIZARRO EN EL IMPERIO - Y ALMAGRO EN PANAMÁ.--PIZARRO Y ALMAGRO EN LA ISLA DEL - GALLO.--ALMAGRO EN PANAMÁ Y PIZARRO EN LA ISLA DE GORGONA.--LOS - ESPAÑOLES EN TUMBEZ.--PIZARRO SE EMBARCA PARA ESPAÑA.--PIZARRO - Y HERNÁN CORTÉS EN TOLEDO.--CAPITULACIÓN.--PIZARRO EN TRUJILLO: - SU FAMILIA.--PIZARRO VUELVE AL NUEVO MUNDO.--DESCONTENTO - DE ALMAGRO.--TERCERA EXPEDICIÓN.--EL IMPERIO EN AQUELLA - ÉPOCA.--HUAYNA CAPAC.--HUASCAR Y ATAHUALLPA.--GUERRA Y TRIUNFO - DE ATAHUALLPA.--PIZARRO EN TUMBEZ: FUNDA A SAN MIGUEL.--PIZARRO - Y HERNANDO SOTO EN EL INTERIOR DEL IMPERIO.--LOS ESPAÑOLES EN - LOS ANDES.--EMBAJADAS DEL INCA.--EL INCA ATAHUALLPA.--ATREVIDO - PLAN DE PIZARRO.--EL P. VALVERDE ANTE ATAHUALLPA.--ATAQUE DE LOS - ESPAÑOLES.--PRISIÓN DEL INCA.--MUERTE DE HUASCAR.--MUERTE DE - ATAHUALLPA. - - -Francisco Pizarro nació por el año 1471 en Trujillo (Cáceres), y era -hijo ilegítimo de Gonzalo, capitán de infantería[106] y de Francisca -González, mujer de humilde condición. Un día--se ignora el motivo de -ello--desapareció de su pueblo y se embarcó para el Nuevo Mundo. Debió -ir a Santo Domingo, donde permaneció ignorado, hasta que a fines de -1509, cuando contaba treinta años de edad, se alistó bajo las banderas -de Alonso de Ojeda. Tiempo adelante tuvo Ojeda necesidad de ir a -buscar recursos a la Española[107], y durante su ausencia, encargó del -gobierno de San Sebastián, villa que acababa de fundar en Urabá, a -Francisco Pizarro. Posteriormente, nuestro héroe se unió a Balboa, y -con él iba cuando se descubrió el mar del Sur. Acompañó luego a Gaspar -Morales, deudo de Pedrarias, en una expedición, cuyo resultado fué -desastroso, y más lo hubiese sido sin los servicios de Pizarro. En -esta ocasión, un cacique del archipiélago de las Perlas, le hubo de -señalar la dirección en que se hallaba un país muy rico (Perú). Cuando -Pedrarias se declaró enemigo mortal de Vasco Núñez de Balboa, Pizarro -se puso al lado del primero, prefiriendo el poderoso al humilde. -Cuéntase que al trasladarse el gobierno de la colonia de Darién, -atravesando el istmo, a Panamá, Pizarro no se separó de Pedrarias. -En Panamá combatió á los indios y también en Panamá se decidió a -realizar en la región del Sur las hazañas que en el Norte llevó a cabo -Cortés. Se asociaron a Pizarro para la realización de su proyecto, -Diego de Almagro y el sacerdote Hernando de Luque; Almagro era natural -del pueblo de su nombre, y Luque cura de Panamá (Apéndice D). Es de -advertir, que además de los datos que Pizarro pudo por sí mismo hallar -del Perú, los tenía seguros y recientes. En aquel tiempo, un caballero -llamado Pascual de Andagoya, organizó una expedición en Panamá (1522), -y, haciéndose a la vela hacia el Sur, llegó hasta las riberas del río -de San Juan, donde adquirió importantes noticias acerca del imperio de -los Incas. Andagoya, después de comerciar con los indígenas, volvió a -Panamá por el mal estado de su salud[108]. - - [106] Murió de Coronel en Navarra. - - [107] Véase tomo I, cap. XXVI. - - [108] Véase tomo I, cap. XXIX. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -FRANCISCO PIZARRO.] - -Pizarro, Almagro y Luque compraron dos buques pequeños, de los -cuales el mayor era uno de los construídos por Balboa para la misma -expedición. En este buque y con 80 hombres de los 100 que se habían -reclutado y cuatro caballos, salió Pizarro (mediados de Noviembre de -1524); Almagro debía seguirle cuando estuviese aparejado el buque -menor. Tocó Pizarro en el archipiélago de las Perlas, atravesó el -golfo de San Miguel, se dirigió al puerto de las Piñas y entró en el -río Birú, internándose unas dos leguas. Continuaron recorriendo la -costa, encontrando sólo pantanos, bosques y peñascos. Casi agotadas las -provisiones, el único alimento de cada hombre consistía en dos mazorcas -de maíz. Renegaban de la hora que habían salido de Panamá. Hasta las -mazorcas se iban concluyendo y el hambre comenzaba a dejarse sentir de -una manera aterradora. Pizarro, en aquella situación, dispuso que parte -de la tripulación, a las órdenes de Montenegro, marchara a las islas de -las Perlas en busca de provisiones, mientras que la otra, hallándose -él a la cabeza, se estableció en un lugar de la costa y entró en -relaciones con los indígenas. Volvió Montenegro, trayendo carne, fruta -y maíz; durante su viaje, Pizarro hizo construir algunas barracas y -buscó raíces para alimentar a los suyos, raíces que muchas de ellas -eran venenosas, ocasionando la muerte de 27. Inmediatamente que llegó -Montenegro, abandonaron aquel sitio, al que denominaron _Puerto del -Hambre_. Recorrieron algunos puntos de la costa, deteniéndose en -un paraje que llamaron _Pueblo Quemado_, donde hubieron de sostener -frecuentes luchas con indios feroces, en una de las cuales salió mal -herido Pizarro. Reembarcáronse para Chicamá, punto inmediato a Panamá, -pues deseaban enterarse del paradero de Almagro. - -No era censurable, aunque otra cosa pareciese, la conducta de Almagro. -En el momento que pudo se lanzó a la mar, siguiendo el mismo derrotero -que Pizarro; derrotero que trató de conocer por las señales puestas -en montes y playas. Desembarcó en _Pueblo Quemado_, sitio donde, si -Pizarro fué herido, él, luchando con los salvajes, perdió un ojo. -Continuó recorriendo la costa y, cuando creyó que Pizarro y los que le -acompañaban habrían muerto, tocó en la isla de las Perlas. Allí supo el -paradero de ellos, tomando inmediatamente el rumbo de Chicamá. Cuando, -reunidos en Chicamá, trataron de continuar la expedición, vieron que -los barcos se hallaban en mal estado y los recursos eran muy escasos. -Hubieron de convenir que Almagro marchase a Panamá y pidiera auxilio. -En efecto, se presentó en Panamá; pero encontró ruda oposición de parte -del gobernador Pedrarias, como tampoco logró despertar entusiasmo en -la mayor parte de la gente; sólo Luque no perdió la fe en aquellos -momentos tan críticos. Consiguió lo que quería, esto es, que el -Gobernador levantara su prohibición para el embarque de los que lo -solicitasen, aunque no sin conceder a dicha autoridad parte de las -ganancias que se obtuvieran, como también que se nombrase un adjunto a -Pizarro que, por indicación de Luque, fué designado el mismo Almagro, a -quien se dió el título de _Capitán_. Tal nombramiento supo a vinagre a -Pizarro, y fué el comienzo del odio que tiempo adelante se tuvieron. - -Reunidos en Panamá los tres socios (Pizarro, Almagro y Luque), hicieron -las paces, jurando en nombre de Dios y por los Santos Evangelios -ejecutar lo que prometían. Acordaron que se celebrase una misa para -pedir a Dios la protección divina en la próxima expedición. El pacto -que hicieron lo hubieron de sellar comulgando los tres con la misma -hostia, siendo de notar que el celebrante fué el mismo Luque. Firmóse -el contrato el 10 de marzo de 1526, y por él se comprometían al -descubrimiento y conquista del Perú, debiendo Pizarro y Almagro tomar a -su cargo la parte militar, mientras Luque se encargaría de suministrar -los fondos necesarios[109]; los productos se repartirían por iguales -partes. - - [109] Parece cosa probada que el encargado de suministrar los - fondos era el licenciado Gaspar de Espinosa, residente a la - sazón en Panamá, pues Luque sólo tenía la representación del - mencionado Espinosa. Veáse Prescott, _Hist. del Perú_, tom. I, - pág. 233. - -La segunda expedición fué más afortunada, contribuyendo seguramente -a ello la inteligencia y habilidad del piloto Bartolomé Ruiz. Los -asociados compraron dos buques y dos canoas, algunos caballos, armas -y municiones. Salieron de Panamá y llegaron hasta el río San Juan. -Mientras que Pizarro se situaba a las orillas del dicho río, Almagro -volvía a Panamá en busca de nuevos socorros, y Bartolomé Ruiz pasaba -adelante con una nave explorando la costa; y, por cierto, con alguna -suerte, puesto que descubrió la isla del Gallo, la bahía de San Mateo, -la tierra de Coaque, llegando hasta la punta de Pasaos, debajo del -Ecuador. En alta mar alcanzó a ver una especie de carabela, o mejor -dicho una balsa, en la cual iban algunos indios, tanto hombres como -mujeres, procedentes de Tumbez, al parecer mercaderes, que llevaban -muchos objetos de plata y oro, trabajados con bastante perfección. Lo -que más le sorprendió fueron las camisetas de algodón y lana, tejidas -con no poco primor y delicadeza. Traían además balanzas pequeñas para -pesar los metales preciosos. Hicieron grandes ponderaciones del mucho -oro y plata que se encontraba en su país, especialmente en Cuzco, la -capital. - -Por su parte Pizarro emprendió su marcha al interior; pero, como dice -Herrera, «todo era montañas, con árboles hasta el cielo»[110]. En las -colínas cubiertas de bosques encontró olorosas flores matizadas de -diferentes colores; pájaros, especialmente de la familia de los loros; -monos; reptiles de todas clases; la boa rodeando el tronco de algún -árbol y el caimán tomando el sol a orilla de los ríos. Muchos españoles -fueron víctimas de los caimanes y de los salvajes, en particular de -los últimos, que les acechaban y caían sobre ellos al menor descuido. -Vino el hambre a aumentar las desgracias de la gente de Pizarro; en -los bosques sólo hallaban patatas silvestres y cocos, y en la playa el -fruto del mango. - - [110] _Historia general, Década III_, lib. VIII, cap. XIII. - -Almagro tuvo la suerte de encontrar en Panamá nuevo Gobernador. -Llamábase D. Pedro de los Ríos, que dispensó a la empresa decidida -protección, tanta que Almagro pudo volver pronto y reunirse con Pizarro -llevando pequeño cuerpo de aventureros militares que acababan de llegar -de la metrópoli. - -Después de algunos días en que Pizarro y Almagro fueron juguete de -las olas, arribaron a un puerto seguro en la isla del Gallo, visitada -antes por el piloto Ruiz. Pasaron luego a la bahía de San Mateo, -observando--como dice el citado Ruiz--que los habitantes eran más -civilizados que los de otras partes y que las tierras estaban mejor -cultivadas. En la costa veían grandes árboles de ébano, de una especie -de caoba y de otras maderas duras; también el sándalo y muchos árboles -olorosos. En los repechos de las colinas crecía el maíz y se criaba la -patata, y en las llanuras magníficos plantíos de cacao. Anclaron en -el puerto de Tacamez, población de más de 1.000 casas, con calles y -plazas, donde los hombres y las mujeres lucían adornos de oro y piedras -preciosas. Allí se halla el río de las Esmeraldas, llamado así por -las minas de esta piedra preciosa. No dejaron de observar el espíritu -belicoso de los naturales del país, comprendiendo que necesitaban -mayores refuerzos. - -Tan acalorada fué la discusión entre Almagro y Pizarro acerca de la -marcha del primero a Panamá y de la estancia del segundo en aquellas -tierras, que llegaron a injuriarse y echar mano a las espadas; mas -el tesorero Ribera y el piloto Ruiz lograron apaciguarlos. Almagro -marchó a Panamá y Pizarro se quedó en la pequeña isla del Gallo. -Los aventureros que se quedaron con Pizarro comenzaron á manifestar -su profundo disgusto. Estaban rendidos de luchar con los horribles -temporales de los trópicos, con terrenos escabrosos, con salvajes y -caribes, con el hambre y las enfermedades. Llegaban a decir que en -aquellas tierras ni siquiera había «lugar sagrado para sepultura de sus -cuerpos.» Tanto creció el disgusto, que algunos soldados escribieron a -sus parientes y amigos, dándoles noticia del miserable estado en que se -hallaban; pero Almagro, comprendiendo la gravedad de este paso, dispuso -apoderarse de las cartas y que no llegasen a su destino. Noticiosos -de ello algunos soldados, acordaron escribir una carta y exponer con -vivos colores sus desastres. Colocaron dicha carta dentro de un ovillo -de algodón, que debía recibir, como muestra de los productos del país, -la mujer del gobernador de Panamá. Terminaba la carta con una cuarteta -escrita por Sarabia, natural de Trujillo, y en ella se pintaba a los -dos jefes como socios de una carnicería; uno se ocupaba en traer el -ganado (Almagro) y otro en degollarlo (Pizarro). La copla decía así: - - Pues, señor Gobernador, - mirelo bien por entero, - que allá va el recogedor - y aqui queda el carnicero. - -La carta, la vuelta de Almagro y la llegada del único buque que quedaba -a Pizarro causaron profundo desaliento en Panamá. Exageróse por todas -partes el contenido de la carta y mostrábanse tristes y abatidos los -que habían venido con Almagro. El barco en aguas de Panamá, ¿necesitaba -composición, como públicamente se decía, o era un pretexto para -librarse Pizarro de gente levantisca y desobediente? Teniendo todo -esto en cuenta, el gobernador D. Pedro de los Ríos se negó a escuchar -las súplicas de Almagro y de Luque, y envió dos buques para recoger a -los expedicionarios. Cuando llegaron los dos buques, la alegría de los -compañeros de Pizarro fué general; mas él viendo que nada conseguía -con sus súplicas y ruegos, tiró de la espada y haciendo una raya en el -suelo de Oriente a Poniente, extendió el brazo hacia el Sur y dijo: -_Camaradas y amigos: este es el camino de las penalidades, pero por él -se va al Perú a ser ricos_; y señalando en otra dirección, añadió: _por -allí vais al descanso, a Panamá, pero a ser pobres. Escoged._ Y pasó -la raya. Sólo 13 le siguieron y se llamaban Bartolomé Ruiz, Pedro de -Candía, Cristóbal de Peralta, Domingo de Soria Luce, Nicolás de Ribera, -Francisco de Cuéllar, Alonso de Molina, Pedro Alcón, García de Jeréz, -Antón de Carrión, Alonso Briceño, Martín de Paz y Juan de la Torre. -«Estos fueron--escribe Montesinos--los trece de la fama; éstos los que -cercados de los mayores trabajos que pudo el mundo ofrecer a hombres, y -los que estando más para esperar la muerte que las riquezas que se les -prometían, todo lo pospusieron a la honra, y siguieron a su capitán y -caudillo para ejemplo de lealtad en lo futuro»[111]. Volvieron los dos -buques a Panamá con los que se negaron a seguir hacia el Perú, y entre -ellos el piloto Ruiz, que debía ayudar a Almagro y a Luque en aquellos -momentos críticos. - - [111] _Anales_, M. S., año 1527. - -Pizarro determinó abandonar la isla del Gallo. Hizo construir una -balsa y se retiró con sus doce compañeros a otra isla distante 5 o -6 leguas de la costa, a la cual, recordando la mitología, dieron el -nombre de Gorgona. Aunque tenían agua buena y abundante, y no les -faltaba pesca ni caza, las exhalaciones maléficas de aquel suelo y la -plaga de insectos venenosos abatieron el espíritu de aquellos héroes. -Alentábanles sus sentimientos religiosos y en Dios pusieron toda -su esperanza. Miraban al mar y por todas partes se veía la líquida -llanura, excepto por el lado oriental, que quebraba la monotonía del -horizonte prolongadísima línea de fuego. Era la reverberación del sol -en las nevadas crestas de la cadena de los Andes. - -Pasados siete meses, un día vieron aparecer las velas de un buque en el -horizonte. Era el piloto Ruiz, que en pequeño barco con provisiones, -armas y pertrechos llegaba a la isla Gorgona. En dicho barco Pizarro y -los suyos se apresuraron a embarcarse, abandonando aquella miserable -tierra, no sin profunda pena, porque en ella dejaban dos enfermos al -cuidado de algunos indios amigos. Pasaron cerca de la isla del Gallo, -descubrieron la punta de Tacumez, penetraron en mares hasta entonces no -surcados por quillas europeas, admiraron el Chimborazo y el Cotopaxi, -fondeando en la isla de Santa Clara, que se halla a la entrada de la -bahía de Tumbez. - -Al día siguiente continuaron la navegación, llegando, en fin, a -Tumbez, hermosa ciudad con casas de piedra y cal, colocada en el -centro de fértil campo. Acudieron a la playa los habitantes de Tumbez -y contemplaron con tanta curiosidad como sorpresa a los extranjeros y -al barco. Dieron cuenta de lo que veían al _curaca_ (gobernador) del -distrito, quien sumamente generoso les mandó en muchas balsas plátanos, -yucas, piñas, cocos, batatas, maíz y otros productos de la tierra, -como también caza y pescado; además, algunas llamas (carnero peruano) -vivas. Encontrábase a la sazón en Tumbez un noble indio (_orejón_), que -fué a bordo con objeto de ver a los españoles[112]. Lo que importaba -al jefe peruano era saber de dónde y con qué objeto habían venido a -aquellas tierras. Contestóle Pizarro que habían venido para asegurar -la _legítima supremacía_ de su Rey y para enseñar a los indios la -verdadera religión. Guardó profundo silencio el peruano, aunque es de -creer que no le convencieran las razones del capitán español. Comió -el noble indio con Pizarro, y al despedirse, nuestro héroe regaló al -peruano una hacha que le había llamado mucho la atención, pues el -uso del hierro era desconocido lo mismo a los hijos del imperio de -los incas que al de los aztecas. Al día siguiente Pizarro obsequió -al curaca con cerdos y gallinas, animales que no eran indígenas del -Nuevo Mundo. Los españoles que visitaron a Tumbez quedaron admirados -de la grandeza de la ciudad, que era frontera del Norte del imperio y -contigua a la reciente adquisición de Quito. Despidióse Pizarro de los -naturales de Tumbez y prosiguió su rumbo hacia el Sur. - - [112] Ya sabemos que los españoles llamaban _orejones_ a los - indios pertenecientes a la nobleza. - -Dobló el cabo Blanco y entró en el puerto de Paita, siendo recibido con -el mismo espíritu de hospitalidad que en Tumbez. Recorrió la orilla de -las llanuras arenosas de Sechuza, dobló la Punta de Aguja y siguió la -costa en su dirección hacia el Este, «no perdiendo nunca de vista la -cadena colosal de los Andes, que a medida que navegaban hacia el Sur -casi siempre a la misma distancia de tierra, se iba presentando cumbre -tras cumbre con sus estupendas crestas de hielo como un inmenso Océano -que se hubiera detenido y helado de repente en medio de su tumultuosa -carrera»[113]. - - [113] Prescott, _Hist. del Perú_, tomo I, págs. 269 y 270. - -Por todas partes que pasaba Pizarro era recibido por los naturales -con generosa hospitalidad. Ellos, los indígenas, llamaban a los -españoles _hijos del Sol_ y les llamaban así por su blancura, por el -brillo de sus armaduras y por los rayos que manejaban. Creían que -los españoles eran dulces, cariñosos y buenos. «El corazón de hierro -del soldado--como escribe Prescott--no había presentado aún su lado -sombrío. Era demasiado pronto para hacerlo. Aún no había sonado la -hora de la conquista»[114]. - - [114] Ob. cit. - -No es extraño que los peruanos amasen a los españoles. Comenzaron -muy bien. «Sin haber querido recibir el oro, plata y perlas que les -ofrecieron, a fin de que conociesen no era codicia, sino deseo de su -bien el que les había traído de tan lejanas tierras a las suyas»[115]. -Siguiendo Pizarro su derrotero al Sur, pasó no lejos del punto en que -había de levantarse la ciudad de Trujillo y llegó al puerto de Santa. -Convencido de la existencia de un gran imperio indio, volvió por el -mismo camino. En un pueblo que los españoles llamaron Santa Cruz, -aceptó el convite de rica peruana; en Tumbez dejó a Alonso de Molina -y él se llevó el peruano _Felipillo_ y algún otro, y recogió en la -isla de Gorgona a uno de los enfermos, pues el compañero había muerto, -volviendo a anclar en el puerto de Panamá después de diez y ocho meses -de ausencia[116]. - - [115] Padre Naharro, _Relación sumaria_, M. S. - - [116] _Felipillo_ hizo importante papel en la historia de - sucesos posteriores. - -Orgullosos podían estar los tres socios con el nuevo descubrimiento, -aunque el gobernador Pedro de los Ríos, no convencido de la importancia -o tal vez desanimado por su misma magnitud, se negó a prestar auxilio a -la empresa. Entonces acordaron los tres socios acudir al Rey. - -Designóse para ello a Pizarro, por empeño de Almagro y contra la -opinión de Luque. Quería el sacerdote que se diera el encargo al -licenciado Corral, funcionario dignísimo y que iba a marchar a España -por asuntos de público interés. Sostuvo Almagro con cierta energía que -Pizarro debía ser el designado, pues nadie--según él--podía desempeñar -tan bien la misión como la persona más interesada. Accedió Luque; mas -conocedor del carácter de sus dos amigos y del corazón humano, exclamó: -«Plegue á Dios que no os hurtéis uno á otro la bendición, como Jacob -á Essaú.» Reunidos con alguna dificultad 1.500 pesos de oro, Pizarro, -acompañado de Pedro de Candía, y llevando consigo algunos indígenas, -dos o tres llamas, adornos y vasos de oro y plata, y varios tejidos de -lana, se embarcó en el puerto llamado _Nombre de Dios_ en la primavera -de 1528, llegando a Sevilla a principios del verano y trasladándose -a Toledo, donde fué recibido con mucha bondad por el Emperador. El -relato que hizo de su viaje causó la admiración de todos. No le inmutó -ni la majestuosa presencia de Carlos V, ni la legendaria figura de -Hernán Cortés, con quien se encontró en los salones regios, ni la -brillante corte de Toledo. Cuando Hernán Cortés terminaba su carrera, -Pizarro comenzaba la suya: el primero había conquistado el Norte y el -segundo aspiraba a conquistar el Sur, los dos imperios más poderosos -y ricos del Nuevo Mundo. Orillados algunos obstáculos, se firmó la -capitulación entre el gobierno y Pizarro el 26 de julio de 1529. Por -el citado documento se nombraba a Pizarro, por vida, gobernador y -capitán general de 200 leguas de costa en la _Nueva Castilla_, nombre -que se dió entonces al Perú (como el de Nueva España se había dado a -México). Obtuvo, además, el título de Adelantado y de alguacil mayor de -la tierra; dignidades ambas que se había comprometido a obtener para -Almagro. Al citado Almagro se le nombró comandante de la fortaleza de -Tumbez, y al Padre Luque, tiempo adelante, se premiarían sus servicios -con el obispado de la citada población peruana: entretanto se le dió -el título de _Protector general de los Indios de Nueva Castilla_[117]. -No se olvidó Pizarro de los compañeros que quedaban vivos de la isla -del Gallo, recibiendo Bartolomé Ruiz el título de Piloto mayor de la -Mar del Sur, y los restantes, unos fueron nombrados hijosdalgo y otros -caballeros. Diéronse algunas disposiciones para estimular la emigración -a aquel país. Se mandó a Pizarro que tuviese en su gobernación los -religiosos eclesiásticos y oficiales reales que por su Majestad fuesen -nombrados[118]. Entre otras disposiciones, no deja de ser curiosa la -prohibición de que no hubiese Letrados ni Procuradores en la nueva -colonia, considerándose que la presencia de ellos era perjudicial para -el sosiego, paz y armonía de aquellos habitantes. Pizarro, a su vez, -se comprometió a levantar en el término de seis meses una fuerza de -250 hombres perfectamente equipados, pudiéndose sacar 100 de ellos de -las colonias. También se obligaba a emprender la expedición a los seis -meses de su vuelta a Panamá. - - [117] Véase Herrera, _Década IV._ lib. VI, capítulo V. - - [118] Ibidem. - -Para la compra de artillería y todos los pertrechos militares obtuvo -del Gobierno algunos fondos, aunque no todos los que necesitaba. -Consiguiólos con dificultad y tal vez le ayudara en este particular su -amigo--y pariente según algunos--Hernán Cortés. No dejó de costarle -del mismo modo gran trabajo la reclutación de gente. Con esta idea--ó -más bien con el deseo de visitar el lugar de su nacimiento--salió -de Toledo para Trujillo. Allí se le reunieron cuatro hermanos que -tenía: el mayor, llamado Hernando, era legítimo; los otros tres eran -ilegítimos (Gonzalo y Juan Pizarro, por parte de padre, y Francisco -Martín de Alcántara, por parte de madre). Es de sentir que Hernando, -tan feo de cuerpo como de alma, ya por ser el mayor de todos, ya por la -circunstancia de ser legítimo, ejerciese poderosa influencia sobre los -demás y aun sobre el mismo que enaltecía su apellido. «Todos--escribe -Oviedo--eran pobres, y tan orgullosos como pobres, e tan sin hacienda -como deseosos de alcanzarla.»[119] No encontró Pizarro en sus paisanos -el apoyo que esperaba. - - [119] _Hist. de las Indias_, M. S., parte III, lib. VIII, cap. - I. - -De cualquier modo que sea, se dió la expedición a la vela (enero de -1530) y llegó felizmente a Nombre de Dios. Grande fué--como era de -esperar--el disgusto de Almagro cuando supo que todos los cargos -importantes se habían dado a Pizarro y a él uno de escaso valor, que -no estaba en relación con sus servicios. Vino a agriar más la cuestión -el orgulloso é insensato Hernando Pizarro. Sin embargo, los prudentes -consejos de Luque y del licenciado Espinosa, influyeron de tal modo en -el ánimo de los dos jefes, que se verificó aparente reconciliación, no -sin ofrecer Pizarro ceder a Almagro el empleo de Adelantado y solicitar -del Monarca que confirmara dicha cesión. - -¿Se quejaba con razón Almagro? El cronista militar Pedro Pizarro -sostiene que su pariente pidió para Almagro el empleo de Adelantado, a -lo cual no accedió el Gobierno, que no quería separar dicho cargo del -de gobernador y capitán general. Enseñaba la experiencia que, empleos -tan importantes, no debían confiarse a distintos individuos. Si tales -razones, y otras que dió Pizarro, convencieron o no a su rival, nada -importa. - -Lo cierto es que, con los refuerzos de España, con los de Panamá y con -algunos de la provincia de Nicaragua (colonia que era una rama de la de -Panamá), y después de bendecir el estandarte real y la bandera de los -expedicionarios, de predicar un sermón Fr. Juan de Vargas, de celebrar -una misa y de administrar la comunión a todos los soldados, Pizarro, -al frente de 180 hombres y 27 caballos, salió de Panamá y emprendió -su tercera y última expedición en los primeros días de enero de 1531. -Almagro, como de costumbre, se quedó allí para reunir refuerzos. A -los trece días de navegación, fondearon en el puerto de San Mateo, -emprendiendo desde dicho puerto el viaje por tierra a lo largo de la -costa, en tanto que los buques seguían su rumbo a cierta distancia. -Después de muchas penalidades, llegaron a un pueblo de la provincia -de Coaque, donde encontraron regular cantidad de plata, oro y piedras -preciosas, llamando la atención entre éstas, hermosa esmeralda, del -tamaño de un huevo de paloma, que tomó Pizarro. Con el oro y la plata -adquiridos, se hizo un montón, del cual se dedujo la quinta parte para -la Corona, distribuyéndose el resto en la proporción convenida entre -los oficiales y soldados. Este fué el sistema que se observó durante la -conquista. Mandó Pizarro a Panamá el valor de veinte mil castellanos de -oro. Siguió su marcha por la costa; pero no acompañado de los buques, -que habían vuelto a Panamá en busca de refuerzos. Encontróse Pizarro -en situación muy triste. La arena de la playa, removida por el viento, -cegaba a los soldados, al mismo tiempo que los rayos de sol abrasador -casi les ahogaba de calor. Para mayor desgracia, se vieron acometidos -de una enfermedad que consistía en grandes verrugas que se presentaban -en el cuerpo, y al abrirlas con lanceta, echaban tal cantidad de -sangre, que el enfermo moría de resultas. Por otra parte, desde que -los españoles cometieron tantos excesos en Coaque, las cosas habían -variado por completo. Ya no se les consideraba como seres superiores -bajados del cielo, sino como ladrones y criminales. Antes se les -ofrecía hospitalidad, y a la sazón se huía de ellos para guarecerse en -las montañas próximas. El clima, las enfermedades y la enemiga de los -naturales del país, abatieron el ánimo de los soldados, particularmente -de los de Nicaragua, que habían dejado el paraíso de Mahoma, por una -tierra miserable e ingrata[120]. - - [120] Véase Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S. - -Afortunadamente recibieron en Puerto Viejo un refuerzo de 30 hombres, -mandados por Belalcázar. Algunos hubieran deseado establecerse en -Puerto Viejo; mas Pizarro deseaba por momentos llegar a Tumbez, y -con este objeto se trasladó a la isla de Puna, próxima á la citada -población y en la embocadura del río de Guayaquil. Incorporóse a -Pizarro otro refuerzo de 100 voluntarios y algunos caballos, que -dirigía el capitán Hernando de Soto, descubridor tiempo adelante del -río Mississipí. - -[Ilustración: - -FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - -HUASCAR.] - -Antes de narrar la conquista del imperio de los Incas por Pizarro, -daremos a conocer, aunque muy sucintamente, la situación de dicho -imperio en aquella época. Hacía como unos siete años que el inca -Huayna Capac, hijo de Tupac Inca Yupanqui, había conquistado el reino -de Quito. La capital del Perú era el Cuzco, población admirablemente -situada, muy rica y asiento del gran templo del Sol. Huayna Capac, como -los príncipes peruanos anteriores a él, tenía muchas concubinas que le -dieron numerosa posteridad. El heredero de la Corona, hijo de su mujer -legítima y hermana, se llamaba Huascar; seguía en el orden de sucesión -Manco Capac, hijo de otra mujer prima del Monarca; y el tercero de los -hijos, de nombre Atahuallpa, habido en una hija del último _Scyri_ de -Quito, si no tenía derecho a la Corona, gozaba del cariño más profundo -de su padre. Es de notar que habiendo vivido Huayna Capac sus últimos -tiempos en Quito, tuvo a su lado a Atahuallpa, a quien crió y educó con -verdadera solicitud. En la hora de su muerte Huayna Capac hizo llamar -a los altos funcionarios de la Corona y declaró que su última voluntad -era que el reino de Quito pasase a Atahuallpa y el del Perú a Huascar; -luego encargó a sus dos hijos que viviesen en paz y amistad. Si en -los últimos momentos de su vida, para tranquilidad de su conciencia, -quiso dar al nieto lo que había robado al abuelo, también derogó las -leyes fundamentales del imperio y arrojó la manzana de la discordia a -los herederos de su autoridad. Debió ocurrir la muerte a fines de 1525, -seis años largos antes de la llegada de Pizarro a Puna[121]. - - [121] Robertson dice que murió en 1529, y otros que en 1523. - -Cuando Huayna Capac, poco antes de morir, tuvo noticia de la primera -aparición de los españoles en el país, dijo a los magnates del -imperio--según escribe Garcilaso de la Vega--las siguientes palabras: -«Mucho ha que por revelación de nuestro padre el Sol tenemos, que -pasados doce reyes de sus hijos, vendrá gente nueva y no conocida en -estas partes, y ganará y sujetará a su Imperio todos nuestros reinos -y otros muchos. Yo me sospecho que serán de los que sabemos que han -andado por la costa de nuestro mar: será gente valerosa que en todo -os hará ventaja. También sabemos que se cumple en mí el número de los -doce Incas. Certifícoos que a los pocos años que yo me haya ido de -vosotros, vendrá aquella gente nueva y cumplirá lo que nuestro padre el -Sol nos ha dicho, y ganará nuestro Imperio y serán señores de él. Yo os -mando que les obedezcais y sirvais como a hombres que en todo os harán -ventaja: que su ley será mejor que la nuestra, y sus armas poderosas -e invencibles más que las vuestras. Quedaos en paz, que yo me voy a -descansar con mi padre el Sol que me llama.» - -Sólo unos cuatro o cinco años vivieron en paz Huascar y Atahuallpa. Era -el primero hombre de carácter pacífico, bueno y generoso; y el segundo, -por el contrario, se distinguía por su pasión por la guerra, por su -perfidia y crueldad. Atabalipa--pues así llaman también otros cronistas -a Atahuallpa--, con sus ejércitos dirigidos por sus valerosos generales -Quzquiz y Challenchina, llevó la guerra hasta el corazón del imperio -de su hermano. Comenzó triunfando en la falda del Chimborazo, tomó a -Tumebamba, cuya ciudad, como otras del distrito de Cañaris, entró a -sangre y fuego; se estableció en Caxamalca, cruzó el río _Apurimac_, -acampando cerca de la capital del Perú. En la llanura de Quipaypan se -iba a decidir el término de la lucha y que duró desde la mañana hasta -la noche. La fortuna se declaró en favor de Atahuallpa, siendo hecho -prisionero el inca Huascar. Dióse la batalla en la primavera de 1532. - -Atahuallpa recibió en Caxamalca la noticia de la victoria, y ordenó -al punto que su hermano fuese trasladado a la fortaleza de Xauxa. -Garcilaso de la Vega, que era de la raza Inca y sobrino por parte de -madre de Huayna Capac, dice que Atahuallpa hizo reunir en el Cuzco -a todos los nobles Incas esparcidos en el país, con el objeto de -deliberar acerca de la división del Imperio entre él y su hermano. -Cuando estaban reunidos les rodeó la soldadesca y los mató a todos. De -esta manera fueron exterminados todos los individuos que podían alegar -mejores títulos que Atahuallpa a la Corona, llegando en su locura a -matar a sus hermanos de padre, esto es, a todos los que tenían en sus -venas sangre inca. «A las mujeres, hermanas, tías, sobrinas, primas -hermanas y madrastras de Atahuallpa, colgaban de los árboles y de -muchas horcas muy altas que hicieron; a unas colgaron de los cabellos, -a otras por debajo de los brazos y a otras de otras maneras feas, que -por la honestidad se callan; dábanles sus hijuelos que los tuviesen en -brazos; teníanlos hasta que se les caían y aporreaban»[122]. Contaron -todas estas cosas a Garcilaso su misma madre y un tío suyo, hermano de -su madre, llamado D. Fernando Huallpa Tupac Inca Yupanqui, que tuvieron -la dicha de salvarse de la matanza general de la familia. Pero si -realmente--como escribe con mucho acierto Prescott--trató Atahuallpa -de exterminar la raza Inca, ¿cómo es que el mismo historiador confiesa -que setenta años después de la supuesta matanza existían cerca de -seiscientos descendientes de la raza pura por cuyas venas corría la -sangre real?[123] ¿Por qué esta matanza, en lugar de ceñirse a las -ramas legítimas del tronco real, que tenían más derechos a la Corona -que el usurpador, se extendió a todos los que estuviesen enlazados -con él, aun en el grado más remoto? ¿Por qué incluyó a las ancianas y -a las doncellas y por qué se las sometió a tormentos tan refinados y -supérfluos, cuando es evidente que unos seres tan poco poderosos nada -podrían hacer que excitase los celos del tirano? ¿Por qué cuando se -sacrificaron tantos a una vaga aprensión de riesgo futuro se dejó vivir -a su rival Huascar y a su hermano menor Manco Capac, los dos hombres -de quienes más tenía que temer el vencedor? ¿Por qué, en fin, ninguno -de los que escribieron medio siglo antes que Garcilaso refieren suceso -semejante?[124]. - - [122] Garcilaso, _Com. Real_, parte I, lib. IX, cap. XXXVII. - - [123] Esto resulta de una petición en que se solicitaban - ciertas inmunidades, remitida a España en 1603, y firmada - por 567 indios de la raza real de los Incas (Ibid. parte - III, lib. IX, cap. XI). Oviedo dice que Huayna Capac dejó - cien hijos e hijas, y que la mayor parte de ellos vivían aún - cuando él escribía, _Historia de las Indias_, M. S., parte - III. lib. VIII, cap. IX. Del mismo modo haremos notar que por - Real cédula de 9 de mayo de 1545, habiendo sido informado S. - M. de los buenos servicios de D. Cristóbal Tupac Inca, hijo - de Huayna Capac, señor natural que fué de las provincias del - Perú, y deseando darle a conocer el aprecio que le merecían - sus lealtades, le concedió un escudo dividido en dos partes, - y puesto en una de ellas una águila negra rabipante en campo - de oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre, - y encima de él una borla colorada como tenía su hermano - Atabalipa, y a los lados del tigre dos culebras coronadas de - oro en campo azul y por orla _Ave María_, y entre letra y - letra una cruz dorada, y por timbre un yelmo cerrado y por - divisa una águila negra rapante con tres colas, y dependencia - de follajes de azul y oro. _Archivo histórico nacional. - Cedulario indico de Ayala_, letra A, tomo II, documento 6. - - [124] En vano hemos buscado alguna confirmación de este cuento - en Oviedo, Sarmiento, Xerez, Cieza de León, Zárate, Pedro - Pizarro, Gomara, que todos vivían en aquella época y tenían - a su disposición todos los medios posibles de averiguar la - verdad: y todos, debemos añadir, estaban dispuestos a hacer - severa justicia a las malas propensiones del monarca indio. - -No cabe duda que en la relación de Garcilaso la leyenda ha sustituído -a la historia. La madre y un tío del historiador, de la raza Inca, -y de menos de diez años de edad cuando se realizaron las supuestas -crueldades de Atahuallpa, no son testigos a quienes podamos seguir sin -recelo alguno. Bastará decir que Atahuallpa destronó al inca Huascar y -fué enemigo mortal de la citada raza. Si cronistas españoles repitieron -y aun exageraron lo dicho por Garcilaso, quisieron con ello justificar -la conducta inhumana y cruel que siguió Pizarro con Atahuallpa. - -Continuando el hilo de la historia del vencedor de Quipaypan, haremos -notar que ya pudo tomar la borla encarnada, diadema de los incas, -olvidándose seguramente de que los extranjeros blancos iban a llegar -pronto y a destruir el imperio, como en los últimos momentos de su vida -había anunciado Huayna Capac. - -Pizarro había salido de la isla de Puna y desembarcado en Túmbez. -Vió con sorpresa que aquella población, donde antes fuera agasajado -con tanta solicitud, se hallaba desierta y casi destruída. Pudo, sin -embargo, apoderarse de algunos fugitivos, entre los cuales se hallaba -el curaca de Túmbez, quienes le dijeron que la ruina del pueblo era -consecuencia de la guerra civil que destrozaba el imperio. Militaban en -opuestos bandos las tribus feroces de Puna y los de Túmbez, logrando -aquéllas la victoria y con la victoria terrible castigo de sus -enemigos. Grande era el desaliento de los españoles, sin embargo de las -brillantes pinturas que les hicieron los indios acerca de la riqueza -del país y de la magnificencia de la Corte imperial. Creían que todo -era leyenda. - -Comprendió Pizarro que no había que perder tiempo. A principios de -mayo de 1532, habiendo dejado a los menos fuertes y a los enfermos en -Túmbez, él se dirigió por el camino más llano hacia el interior, en -tanto que Hernando de Soto marchó a explorar las faldas de la sierra. -Ordenó, bajo severas penas, que a los indígenas _no les fuese hecha -fuerza ni descortesía_. A unas 30 leguas al Sur de Túmbez encontró el -rico valle de Tangarala, cuyas condiciones le parecieron buenas para -el establecimiento de la colonia. Tan buenas le parecieron que, sin -perder tiempo, dispuso que se trasladasen allí los que había dejado -en Túmbez. En cuanto llegaron se comenzó a edificar la colonia de -San Miguel, la cual se abandonó después por un sitio más sano en las -márgenes del Piura. El nombre de _San Miguel de Piura_ recuerda la -primera fundación colonial de los españoles en el imperio de los incas. -Habiendo esperado en vano refuerzos, a los cinco meses de desembarcar -en Túmbez, salió Pizarro (24 septiembre 1532) al frente de su pequeño -ejército, dejando en San Miguel algunas fuerzas al mando del contador -Antonio Navarro. Llevaba 100 infantes (entre ellos tres arcabuceros y -unos 17 ballesteros) y 77 caballos; con hueste tan escasa penetró en el -corazón del país y se dirigió al campamento de Atahuallpa. Atravesaba -hermosas y bien cultivadas tierras; canales y acueductos cruzaban de -una parte a otra, regando árboles frondosos y deliciosas huertas. -Flores de diferentes clases despedían puros aromas, que saturaban -la atmósfera. Por todas partes eran recibidos con contento por los -sencillos habitantes. En todos los pueblos de alguna importancia se -encontraba alguna fortaleza o posada real, residencia del Inca en sus -viajes; también en ella había cómodo alojamiento para las tropas y -almacenes para los víveres. - -Comprendiendo Pizarro que el desaliento comenzaba a cundir entre los -suyos, tomó una resolución atrevida. Con el pretexto de pasar revista á -su pequeño ejército, dijo a los soldados que si alguno no tenía valor -para seguir adelante, podía volverse a S. Miguel, cuya guarnición -era corta, ofreciéndoles desde luego la misma cantidad de tierras y -vasallos que los repartidos a los nuevos colonos. Consiguió Pizarro lo -que se había propuesto; sólo cuatro infantes y cinco de caballería se -aprovecharon del permiso general. - -Volvió a emprender su marcha y se detuvo en un pueblo llamado Zaran, -en tanto que Hernando de Soto se dirigió hacia Caxas en busca de -noticias sobre el estado de las cosas. Volvió Soto a los ocho días de -haber salido, acompañado de un embajador del Inca y de otros indios de -inferior condición. Hízole el embajador por orden del Inca, un regalo -de poca valía y le invitó, en nombre también de su amo, a pasar al -campamento de Caxamalca. Pizarro del mismo modo obsequió al Inca con un -gorro de paño encarnado, algunas bagatelas de vidrio y otros juguetes, -mandándole a decir que deseaba llegar pronto a su presencia. Hernando -de Soto, habiendo visitado a Caxas y a la ciudad vecina de Guancabamba, -volvió á dar cuenta de su misión á Pizarro; díjole, entre otras cosas, -que el Inca estaba acampado con poderoso ejército en Caxamalca y los -muchos recursos con que contaba. - -Prosiguió su marcha, se detuvo en Motupe y llegó por fin al pie de los -Andes. Reconoció un camino en dirección al sur que iba al Cuzco, y que -muchos deseaban seguir; pero se opuso a ello Pizarro, importándole -poco los grandes peligros, porque _la ayuda de Dios es mucho mayor_. -Emprendióse la subida de los Andes, marchando a la cabeza Pizarro con -60 infantes y 40 caballos; su hermano Hernando debía seguirle con -la demás fuerza. Estrechas y muy pendientes sendas en los ásperos -costados de los precipicios que formaban las altas montañas, peñascos -que se levantaban en medio del camino, escalones hechos de la misma -piedra y por los cuales tenía que subir el soldado, llevando los -caballos por la brida, y allá, en la cumbre de una garganta, una -fortaleza, hecha de piedra, donde un puñado de hombres hubieran podido -disputar el paso a un ejército entero, y todavía más arriba otra -fortaleza más fuerte que la anterior. En ella se alojó Pizarro para -pasar la noche. Al día siguiente, sin esperar á su hermano que le -seguía de cerca, emprendió su marcha por los intrincados desfiladeros -de la sierra. El frío era horroroso y la vegetación pobre. En lugar de -las diferentes clases de animales que antes habían visto, ahora sólo -contemplaban la vicuña, que desde encumbrado pico parecía mofarse del -cazador; y en lugar de los brillantes pájaros que eran la alegría de -los espesos bosques de los trópicos, ahora únicamente miraban el condor -«que cerniéndose en los aires--como dice Prescott--á una elevación -inmensa, seguía con melancólicos gritos la marcha del ejército, como si -el instinto le guiara por el sendero de la sangre y de la carnicería...» - -Llegaron, tras penosa marcha, a la cumbre de la cordillera. Desde -allí se extiende árida y dilatada llanura, cubierta de _pajonal_, -hierba amarilla, que vista desde abajo ciñendo la base de los picos -cubiertos de nieve, e iluminada con los rayos de ardiente sol, parece -pináculos de plata engarzados en oro. Detuvóse Pizarro para esperar -la retaguardia. Estando reunidos los dos hermanos, llegó una embajada -india trayendo un regalo de llamas al jefe español. Dijo el embajador -que su señor deseaba verle cuanto antes, y que a la sazón se encontraba -cerca de Caxamalca, en un sitio donde había manantiales de agua -caliente. Con cierto orgullo hubo de hacer alarde del poder militar -y de los recursos de Atahuallpa. Pizarro, por su parte, no negó las -proezas militares de Atahuallpa, si bien dijo que el soberano español -se hallaba tan por encima del Inca, como lo estaba el Inca del último -de los curacas. - -Continuaron la marcha los españoles, empleando todavía dos días para -atravesar aquellas elevadas cordilleras. Comenzó en seguida la bajada, -que no dejó de ser dificultosa. Presentóse otro embajador del Inca con -otro regalo de llamas y con las mismas promesas que el anterior. - -Al séptimo día de camino avistaron el valle de Caxamalca. Pizarro -conocía por las noticias que iba recibiendo la falsa actitud del Inca; -pero él había formado el plan que debía seguir y resuelto estaba a -ello, tal vez siguiendo el ejemplo de Hernán Cortés y acaso por los -consejos que el conquistador de México le diera en España. Sabía que la -organización del Imperio era completamente autoritaria y que el Inca -personifica la religión, la patria, el ejército y todos los elementos -sociales; de modo que el éxito de la empresa consistía en apoderarse -de Atahuallpa. Decidióse a realizar empresa tan temeraria. A su vez el -Inca formó el propósito de apoderarse de los aventureros, haciéndolos -caer en una celada que había dispuesto. Si eran superiores los soldados -extranjeros a los suyos, la superioridad dependía exclusivamente de sus -armas y de sus caballos; por lo demás, tenían las mismas flaquezas y -las mismas pasiones. No recordaba Atahuallpa las tristes predicciones -que al fallecer salieron de los labios de Huayna Capac sobre la -destrucción del Imperio. Además, acababa de hacer prisionero a su -hermano Huascar y dominaba en absoluto lo mismo en Quito que en el Perú. - -Era pintoresco el valle de Caxamalca; estaba cultivado con suma -habilidad y la vegetación se manifestaba espléndida. Como a una -legua de distancia se elevaban columnas de vapor, producidas por -las aguas termales, en mucha estima a la sazón por el Inca. En el -declive de las colinas se descubrían multitud de blancas tiendas de -campaña, donde estaba acampado ejército numeroso. Dividió Pizarro -en tres divisiones su ejército y penetró en Caxamalca, que se -hallaba completamente desierta. En una ciudad de 10.000 habitantes -sólo encontraron tres o cuatro mujeres que les miraron con ojos de -compasión. Estaban construídas las casas con arcilla endurecida al sol -y los techos eran de paja o madera; algunas se distinguían porque era -de piedra su fábrica. Entraron en ella el 15 de noviembre de 1532. -Impaciente Pizarro por averiguar las intenciones del Inca, mandó -primero a Hernando de Soto con 15 jinetes al campamento imperial y -en seguida a su hermano Hernando con 20 caballos más. Habían andado -una legua escasa, cuando llegaron al campamento. Hallaron al Inca -rodeado de sus nobles, de sus oficiales y de las mujeres de la casa -real. Estaba sentado en un almohadón, a la manera de los musulmanes, -distinguiéndose, no por su traje, que era más sencillo que el de sus -cortesanos, sino por la borla encarnada que le caía sobre la frente. -Hernando Pizarro y Hernando de Soto, con dos o tres de los que les -acompañaban, se colocaron en frente del Inca, y el primero, en nombre -de su hermano, le dió cuenta de su misión, invitándole a que visitase -a los españoles en su residencia actual. Atahuallpa no contestó una -palabra, ni aun hizo un gesto, aunque se lo tradujo todo el intérprete -Felipillo; sólo uno de los nobles que le rodeaban, contestó: «está -bien.» Insistió Hernando Pizarro en que él diese la respuesta. Entonces -le miró sonriéndose, y le dijo que al día siguiente, con algunos de sus -principales vasallos, pasaría a ver al capitán español. Refieren los -cronistas españoles que Soto metió espuelas y dió rienda a su hermoso -caballo, haciéndole luego caracolear alrededor del Inca, quien conservó -su inmutable serenidad, añadiendo que algunos soldados, llenos de -temor, huyeron a la desbandada. Hasta tal punto disgustó a Atahuallpa -la cobardía de los fugitivos, que les hizo luego matar. Así lo cuentan -nuestras historias. En seguida los criados del Inca ofrecieron algunas -cosas de comer a los españoles, los cuales no las aceptaron, aunque sí -bebieron un poco de _chicha_, servida en grandes vasos de oro por las -bellezas del harén imperial. - -El regreso de los embajadores a Caxamalca produjo profundo desaliento -en sus compañeros, cuando oyeron referir el esplendor de la corte, lo -numeroso y disciplinado de su ejército y la civilización del país. -Comprendieron entonces que había sido temeridad el penetrar en el -corazón del imperio, sin poder avanzar ni retroceder. Estaban perdidos -sin remedio, si Dios no les ayudaba en la empresa. En Dios puso toda -su esperanza Francisco Pizarro. Confiad--les dijo--en el auxilio de -la Providencia, y si cumplís exactamente mis instrucciones, estoy -seguro de que triunfaremos. Convocó a sus oficiales para decirles que -se proponía llevar allí al Inca y cogerle prisionero a presencia de -todo su ejército. El proyecto sería desesperado; pero no quedaba otro -camino. Todo estaba reducido a anticiparse a lo que Atahuallpa trataba -de hacer con ellos. Pizarro quería hacer con el soberano del Perú lo -que Cortés había hecho con el monarca de México. Pero la prisión del -azteca tenía algo de voluntaria y la del Inca era violenta. Además, las -fuerzas de Cortés eran mayores que las de Pizarro, y las de Moctezuma -eran menores que las de Atahualpa. Ante tantos peligros como rodeaban -a los españoles, no es de extrañar que los sacerdotes que iban en la -expedición pasasen orando toda la noche. - -Amaneció el 16 de noviembre de 1532. Sonaron las trompetas al romper el -alba. Pizarro colocó la caballería en la plaza, dividiendo aquélla en -dos porciones, una a las órdenes de su hermano Hernando y otra a las -de Soto. La infantería la situó en otro edificio de la misma plaza. -Pedro de Candía, con unos cuantos soldados y dos falconetes se apostó -en una fortaleza de piedra situada en la extremidad de la citada plaza. -El tomó 20 hombres escogidos para acudir donde hubiese necesidad. Las -tropas comieron abundantemente, las armas se afilaron y en los pretales -de los caballos se pusieron muchas campanillas para que aumentasen -con su ruido el espanto de los indios. Celebróse solemne misa por -los eclesiásticos que iban en la expedición, los cuales aseguraron -en nombre de Dios y de su Madre Santísima la victoria; luego todos, -sacerdotes y soldados, cantaron el _Exurge, Domine, et judica causam -tuam_. - -Ya entrado el día recibió Pizarro un mensaje de Atahuallpa anunciando -su visita y diciendo también que llevaría a la gente armada -como los españoles habían ido a su campamento. «De la manera que -viniere--contestó el Gobernador al mensajero--lo recibiré como amigo -y hermano»[125]. Cuando llegó el Inca como a un cuarto de legua de -Caxamalca, determinó establecer allí el campamento, aplazando la visita -para el día siguiente; determinación que hubo de contrariar mucho -a Pizarro, hasta el extremo que rogó al Inca, por medio del mismo -mensajero que trajo la noticia, que cambiase de propósito, pues deseaba -cenar con él aquella noche. Accedió el Inca, lo cual prueba, dígase lo -que quiera en contrario, que obraba de buena fe. Tampoco damos crédito -á lo que dice Hernando Pizarro en carta dirigida a la Audiencia de -Santo Domingo un año después de los sucesos, y es que acompañaban a -Atahuallpa unos 5 o 6.000 indios, quienes llevaban escondidas porras -pequeñas, hondas y bolsas con piedras. ¿Cómo podía concebir el Inca que -en el centro de su imperio, rodeado de su corte y de algunas tropas, -teniendo cerca numeroso ejército, hubiese un hombre tan temerario que -se atreviera apoderarse de su persona? - - [125] _Carta de Hern. Pizarro_, M. S. - -Faltaba poco para ponerse el sol cuando la comitiva llegó al pueblo. -Venían primero algunos centenares de criados destinados a limpiar el -camino que debía recorrer el Inca y en cantar himnos de triunfo que -en nuestros oídos--dice uno de los conquistadores--sonaban cual si -fuesen canciones del infierno[126]. Venían después otras compañías de -indios: unos vestidos con tela blanca y colorada; otros sólo de blanco -con martillos o mazas de plata y cobre en las manos; últimamente los -guardias del inmediato servicio de Atahuallpa con su rica librea azul -y profusión de ornamentos de alegres colores, indicando su nobleza -los largos pendientes que colgaban de sus orejas. El Inca venía sobre -unas andas y el asiento que traía era un tablón de oro que pesó un -quintal[127]; el palanquín estaba cubierto de chapas de oro y plata, -y adornado con delicadas plumas de pájaros tropicales[128]; entre las -alhajas que llevaba el monarca sobresalía un collar de esmeraldas y -brillantes de tamaño extraordinario[129]. Llegó a la plaza, mandó -hacer alto y no viendo a los españoles, preguntó: _¿dónde están los -extranjeros?_ En aquel instante Fr. Vicente de Valverde, religioso -dominico, capellán de Pizarro (después obispo de Cuzco), llevando en -una mano un _Crucifijo_ y en la otra el _Breviario_, se acercó al -Inca, le hizo una reverencia, le santiguó con la Cruz y le explicó -algunos misterios de nuestra religión. Impasible estuvo Atahuallpa -oyendo cosas que no entendía; pero cuando dijo Valverde que su -reino estaba dado por el Papa al emperador Carlos V, de quien debía -reconocerse tributario y vasallo, el rostro del Inca se demudó y sus -ojos centellearon de ira, preguntando, entre otras cosas, con qué -autoridad se le hablaba de aquella manera. Por toda respuesta el fraile -le presentó el Breviario. Atahuallpa lo cogió, pasó algunas hojas -y lo arrojó al suelo. El bueno del fraile se apresuró a cogerlo y -corrió a referir al Gobernador el ultraje hecho al sagrado libro[130]. -Pizarro agitó entonces una bandera blanca, que era la señal convenida; -sonó un tiro de la fortaleza y todos se lanzaron a la plaza gritando -_¡Santiago y a ellos!_ La caballería y la infantería en columna cerrada -cayeron sobre la muchedumbre de indios. Los gritos de los españoles, -el estrépito de los caballos, el sonido de los cascabeles puestos en -los pretales, el ruido de la artillería y arcabucería y el humo de la -pólvora, daban verdadero carácter de terror a la escena. Los indios, -cogidos de sorpresa, amontonados, oprimiéndose unos a otros, dejábanse -matar. En torno del Inca la mortalidad era mayor. Los fieles nobles -ofrecían sus pechos por escudo de su querido soberano. Cuentan--y de -cuento puede calificarse el relato de los cronistas españoles--que los -nobles indios, como antes se dijo de la tropa, llevaban armas ocultas -bajo los vestidos. Parece ser que alguno de los nuestros intentó matar -a Atahuallpa y que el Gobernador gritó entonces: _Nadie hiera al indio -so pena de la vida_[131]. Aproximóse al Inca, que cayó al suelo, -rodando con él la borla imperial. El sol desaparecía del horizonte. -¿Creerían los indios que les abandonaba para siempre? - - [126] _Relación del primer descubrimiento_, M. S. - - [127] Naharro, _Relación sumaria_, M. S. - - [128] Xerez. _Conq. del Perú_, ap. Barcia, tomo III, pág. 198. - - [129] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S. - - [130] Pedro Pizarro y Xerez así lo dicen. - - [131] Pedro Pizarro. _Descub. y Conq._, M. S. - -Los españoles mataron--según un descendiente de los Incas--unos diez -mil indios[132]. De los nuestros sólo hubo un herido, Francisco -Pizarro; y lo fué involuntariamente (cuando se disponía a coger -prisionero a Atahuallpa) por uno de sus soldados. En el rodar de -los tiempos habría de repetirse el mismo hecho; aunque en sentido -contrario. El 3 de julio de 1898 los españoles, además de perder toda -su escuadra en aguas de Santiago de Cuba, tuvieron 350 muertos, 160 -heridos y 1.600 prisioneros. Los americanos sólo perdieron un hombre y -dos heridos. - - [132] _Instruc. del Inca Titucussi._ M. S.--Herrera dice que - murieron dos mil. _Década V._ lib. II. cap. XI. - -Cundió el terror por todo el imperio. Nadie se atrevió a protestar. -A su vez los españoles se hicieron dueños de los inmensos rebaños de -llamas que pastaban en las cercanías y destinados para el consumo de -la corte[133]; saquearon la quinta de Atahuallpa, donde encontraron -preciosas joyas y rica bajilla de oro y plata, y se apoderaron en -Caxamalca de almacenes llenos de géneros de lana y de algodón. -No se olvidó Pizarro de erigir una iglesia y en ella con toda -solemnidad decían diariamente misa los padres dominicos. Comprendiendo -Atahuallpa la sed de oro de los españoles y temeroso de que su hermano -Huascar--prisionero en Andamarca a las órdenes de Pizarro--pudiera -escapar de sus guardias y ponerse a la cabeza del imperio, dijo un -día al Gobernador que él se obligaba, si se le concedía la libertad, -a cubrir de oro todo el piso del aposento en que estaban. Como los -presentes le oyeran con incrédula sonrisa, añadió que no sólo cubriría -el suelo, sino que llenaría el cuarto hasta que el oro llegase a su -altura, y levantándose sobre las puntas de los pies hizo una señal -con la mano en la pared todo lo más alto que pudo. Accedió Pizarro a -la oferta, y tirando una línea encarnada en la pared a la altura que -el Inca había dicho, mandó a un escribano que tomase nota de todo. -La habitación--según el secretario Xerez--tenía 17 pies de ancha -por 22 de larga; la altura era de nueve pies. El metal no había de -fundirse y transformarse en barras, sino en la forma de los artículos -manufacturados. Convínose del mismo modo que se llenara de plata y de -igual manera el aposento próximo que era más pequeño[134]. Despachó el -Inca correos a Cuzco y a otras principales ciudades con orden de llevar -a Caxamalca todos los ornamentos y utensilios de oro de los reales -palacios, de los templos y demás edificios públicos. Entre tanto gozaba -de alguna libertad dentro de su rigurosa prisión y debía hallarse -agradecido a Pizarro, el cual, en compañía del fraile Valverde, cuidaba -de que su alma no se perdiese, enseñándole las verdades de la religión -cristiana. - - [133] «Se matan cada día 150». Xerez. _Conq. del Perú_. ap. - Barcia. tom. III, pág. 202. - - [134] El oro de la suma total ascendió a 1.326.539 pesos o - castellanos, y la plata a 51.610 marcos, suma que representaba - por entonces en España tanto como en el día otra tres ó cuatro - veces mayor. - - -Refieren graves historiadores que pensó Pizarro reunir en Caxamalca -a Huascar y a Atahuallpa con el objeto de examinar y decidir por él -mismo quién tenía más derecho al cetro de los incas, medida que puso en -cuidado al último de los pretendientes, quien mandó ahogar a su hermano -en el río de Andamarca. No queremos manchar la memoria de Atahuallpa -con semejante crimen; ni tampoco queremos divagar acerca de un suceso -que se presta a censuras tan amargas. - -[Ilustración: - - FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID - - ATAHUALPA.] - -Iba a tocar el turno a Atahuallpa. Pizarro y los suyos tenían miedo -al pobre prisionero. En la ciudad de Pachacamac, que era para los -peruanos como la Meca para los musulmanes o Cholula para el pueblo de -Anahuac, se levantaba un santuario de los más opulentos de la tierra; -Xauxa tenía fama de población opulenta, y en el Cuzco había un templo -dedicado al sol cuyas paredes se hallaban cubiertas de planchas de -oro. La llegada de Almagro a Caxamalca (mediados de febrero de 1533) -con gran refuerzo de tropas, influyó desgraciadamente en la suerte -del Inca. Los soldados de Almagro reclamaban igual parte que los de -Pizarro en el tesoro de Atahuallpa. Todos tenían prisa de recibir su -parte. Ya había aumentado mucho dicho tesoro, si bien no llegaba a la -señal que el Inca hizo en la pared. Determinóse hacer la distribución, -siendo necesario antes reducirlo a barras de igual tamaño, peso y -calidad. La suma total del oro fué de un millón trescientos veinte -y seis mil quinientos treinta y nueve pesos de oro, que en el valor -actual de la moneda equivaldría a cerca de tres millones y medio de -libras esterlinas o poco menos de quince millones y medio de duros. La -cantidad de plata se calculó en cincuenta y un mil seiscientos diez -marcos. Hízose en paz la distribución, pues los soldados de Almagro -desistieron de sus pretensiones y se contentaron con una pequeña -cantidad que se estipuló. Por cierto que Pizarro, antes de hacer dicha -distribución, _con todo temor de Dios_ invocó el auxilio divino para -ejecutar aquel acto con toda justicia. ¡Hacer que Dios intervenga en -las maldades de los hombres! Nada se dice en la repartición de Almagro, -ni del licenciado Espinosa, a quien Luque antes de morir le había -legado sus derechos. - -Presentóse a la sazón un problema que corría prisa resolver. ¿Qué -convenía hacer con Atahuallpa? Entre los enemigos del Inca, el más -encarnizado era Felipillo. Es verdad que Atahuallpa le correspondía con -la misma moneda, pues había descubierto que dicho joven se hallaba en -íntimas relaciones con una de las concubinas reales. Llegó a decir «que -le era más doloroso todavía que su prisión, el ultraje que le había -hecho una persona de tan baja esfera.» Felipillo y otros comenzaron -a decir que Atahuallpa tramaba una sublevación contra los españoles. -Pizarro lo creyó o aparentó creerlo. De nada valieron las protestas -de inocencia del Inca. Hernando de Soto, entre otros, se declaró -defensor del real prisionero; pero Pizarro dispuso que aquél marchase -con un destacamento a Guamachucho. Entonces se formó un tribunal -que presidieron Pizarro y Almagro; se nombró un fiscal y se dió al -prisionero un defensor. Oviedo dice que el proceso estaba «mal ideado -y peor escrito, inventado por un clérigo turbulento y sin principios, -por un ignorante escribano sin conciencia y por otros de la misma -estofa cómplices en esta infamia»[135]. Se le hicieron doce cargos, y -los más importantes fueron: Que había usurpado la Corona y asesinado a -su hermano Huascar.--Que había disipado las rentas públicas desde la -conquista del país por los españoles para enriquecer a su familia y -favoritos.--Que había cometido los crímenes de idolatría y adulterio -viviendo públicamente casado con muchas mujeres.--Que había tratado de -sublevar a sus vasallos contra los españoles. La Historia no registra -un proceso más inicuo; testigos sin conciencia declararon lo que -quisieron Pizarro y Almagro, y aun sus declaraciones fueron falseadas -por el malvado Felipillo. El único cargo que podía tener importancia -era si había alentado a los indios a la insurrección, y Hernando de -Soto probó, a su vuelta de Guamachucho, que era falso. Fué sentenciado -a ser quemado vivo en la plaza de Caxamalca aquella misma noche. -Levantáronse en aquel tribunal militar algunos hombres de conciencia -protestando del crimen que se quería cometer; sus razones no fueron -atendidas. Rogó, lloró, ofreció doble rescate del que había pagado; -todo fué en vano. Las lágrimas del infeliz monarca no ablandaron el -duro corazón de Pizarro y Almagro. Deseábase tener la aprobación del -Padre Valverde y el necio fraile la firmó sin vacilar. - - [135] _Historia de las Indias_, M. S., parte III, lib. VIII, - cap. XXXII. - -El 29 de agosto de 1533 salió Atahuallpa encadenado y a pie para el -lugar del suplicio, llevando a su lado al Padre Valverde, que le quería -convencer de las verdades de la religión católica. No entendía el -infeliz Inca una palabra de aquellas teologías y misterios: pero cuando -vió el lugar del suplicio y contempló los haces de leña que había de -incendiar su pira funeral, manifestó gran decaimiento y angustia. -Aprovechándose de aquellos momentos de pena, el fraile Valverde levantó -en alto la cruz, rogó al Inca que la abrazase y se dejara bautizar, -prometiéndole, en cambio, que la terrible muerte de hoguera se -conmutaría en la más suave de garrote. - -Confirmó Pizarro la afirmación del religioso y el Inca se convirtió al -catolicismo y fué bautizado con el nombre de Juan de Atahuallpa, porque -en aquél mismo día la Iglesia conmemora _La degollación de San Juan -Bautista_. Antes de morir manifestó su deseo de que sus restos fuesen -trasladados a Quito y conservados al lado de los de sus antecesores, -por línea materna, y a Pizarro suplicó que tuviese compasión de sus -hijos. Toda la noche permaneció el cuerpo del último rey de los incas -en el sitio de la ejecución. A la mañana siguiente lo trasladaron a -la Iglesia de San Francisco, donde se celebraron solemnemente sus -exequias. Entonó el oficio de difuntos el Padre Valverde. Penetraron -de repente en la iglesia, llorando a lágrima viva, gran número de -indias, esposas y hermanas del difunto, decididas a sacrificarse y -acompañar a su Rey al país de los espíritus. Les dijeron los españoles -que Atahuallpa había muerto en el seno del cristianismo, y que el -Dios de los cristianos aborrecía tales sacrificios, y al intimarlas -que abandonasen el templo, muchas de ellas se suicidaron con la -esperanza de acompañar a su señor a las brillantes mansiones del -Sol. Los restos de Atahuallpa se depositaron en el cementerio del -convento de San Francisco, y luego, cuando los españoles salieron de -Caxamalca, los indios, deseosos de cumplir la voluntad de su Rey, los -trasladaron secretamente a Quito y los arrojaron donde yacían los de -sus antepasados. - -Cuando Hernando de Soto volvió de su expedición y supo todo lo -ocurrido, manifestó--y no dudamos de la sinceridad del insigne -capitán--profunda pena. Dijo a Pizarro que lo de la conspiración -de Atahuallpa era una infame calumnia, y que lo procedente hubiera -sido trasladar al Inca a Castilla a las órdenes del Emperador. -Mostróse--según dicen--pesaroso y aun arrepentido Pizarro, echando -la culpa al tesorero Riquelme, al dominico Valverde y a otros. -Disculpáronse los acusados, quienes con toda claridad y firmeza dijeron -que Pizarro y sólo Pizarro era el culpable. Es cierto que dicho jefe se -manifestó apenado al cumplir la sentencia de muerte y luego se vistió -de luto; mas todo ello fué una ridícula farsa. - -«Las demostraciones que después se vieron bien, manifiestan lo muy -injusta que fué... puesto que todos cuantos entendieron en ella -tuvieron después muy desastrosas muertes»[136]. En efecto, ya veremos -en el curso de esta historia que los autores de tantas maldades -acabaron mal. De Felipillo diremos que, por orden de Almagro, fué -ahorcado en la expedición a Chile, confesando entonces haber variado -el sentido de las declaraciones, haciendo que las favorables al Inca -resultasen condenatorias. - - [136] Naharro, _Relación sumaria_, M. S. - - - - -CAPITULO VII - - CONQUISTA DEL PERÚ (CONTINUACIÓN).--ANARQUÍA DESPUÉS DE LA - MUERTE DE ATAHUALLPA.--EL INCA TOPARCA.--LUCHA EN LA SIERRA - DE VILCACONGA.--MUERTE DE TOPARCA.--SOTO, ALMAGRO Y PIZARRO - EN EL VALLE DE XAQUIXAGUANA.--MUERTE DE CHALLCUCHIMA.--EL - INCA MANCO.--LOS ESPAÑOLES EN EL CUZCO Y BOTÍN QUE - RECOGIERON.--CORONACIÓN DE MANCO.--EL MUNICIPIO DEL CUZCO.--LA - RELIGIÓN.--DERROTA DE QUIZQUIZ.--PEDRO DE ALVARADO EN EL - PERÚ.--FUNDACIÓN DE LIMA.--PIZARRO GOBERNADOR DEL PERÚ Y ALMAGRO - DE CHILE.--PIZARRO Y EL INCA MANCO.--ESTADO DEL PERÚ EN LA - SEGUNDA MITAD DEL AÑO 1535.--EVASIÓN DEL INCA MANCO.--SUBLEVACIÓN - DE LOS INDIOS: BATALLA EN EL RÍO YUCAY.--TOMA DEL CUZCO POR - LOS ESPAÑOLES.--SITIO DEL CUZCO POR LOS INDIOS.--ALMAGRO - EN CHILE.--ENTREVISTA DE ALMAGRO CON MANCO.--ALMAGRO EN EL - CUZCO.--CARTAS DE LA EMPERATRIZ Y DEL EMPERADOR A PIZARRO.--GUERRA - ENTRE ALMAGRO Y LOS PIZARROS.--ACCIÓN DE ABANCAY.--SENTENCIA DEL P. - BOBADILLA. - - -Muerto Atahuallpa, se apoderó del país espantosa anarquía. Creyó -Pizarro restablecer el orden nombrando Emperador al joven Toparca, -hermano de Atahuallpa. Pizarro y Almagro, acompañados del Inca y del -antiguo jefe Challcuchima, tomaron el camino que se extendía entre las -elevadas regiones de las cordilleras hasta el Cuzco, pasando por varias -poblaciones, siendo las principales Gruamachucho y Guanuco. Después de -fatigosa marcha, dieron vista al rico valle de Xauxa, en cuya ciudad -hicieron alto por algunos días. No carecía de fama un templo de Xauxa; -pero--como dice Prescott--el fuerte brazo del Padre Valverde y de sus -compatriotas derribó los ídolos de su elevado puesto, poniendo en su -lugar las imágenes de la Virgen y del Niño[137]. - - [137] Ob. cit., tom. I., pág. 461. - -Dispuso Pizarro que se adelantara Soto con 60 caballos para reconocer -el país y recomponer los puentes destruídos por el enemigo, cuyas -huellas eran más frecuentes a medida que avanzaba. Pasó cerca de la -ciudad de Bilcas y sostuvo en un desfiladero ligera escaramuza con los -indios, cruzó el río Abancay y las caudalosas aguas del Apurimac, y -en los desfiladeros de la sierra de Vilcaconga peleó con un cuerpo -considerable de indios, tal vez dirigidos por el valiente jefe -Quizquiz, que andaba en aquellos tiempos recorriendo las inmediaciones -del Cuzco. La noche interrumpió el combate, y gran fortuna fué para -los españoles la llegada de Almagro con casi todo el resto de la -caballería. Huyeron entonces los indios y los dos jefes de nuestro -ejército acordaron tomar seguras posiciones y esperar a Pizarro. No -se explicaban los nuestros quién anduviera organizando la resistencia -de los indígenas, recayendo por fin las sospechas en el cautivo jefe -Challcuchima. Pizarro acusó a dicho jefe de mantener correspondencia -secreta con su confederado Quizquiz, echándole en cara, como antes -había hecho con Atahuallpa, su ingratitud con los españoles, y -amenazándole, si sus compañeros no deponían las armas, con quemarle -vivo. Bien será decir que Challcuchima, lo mismo que Atahuallpa, eran -inocentes. - -Antes de salir Pizarro de Xauxa tuvo el sentimiento--así lo dicen -sesudos historiadores--de ver morir al inca Toparca, y si poco antes -se consideró a Atahuallpa autor de la muerte de Huascar, a la sazón -recayeron sospechas de que Challcuchima había sido el asesino del -joven monarca. Bien puede asegurarse que corría parejas la inocencia -de los dos acusados. En carta dirigida al Emperador Carlos V por el -Ayuntamiento de Xauxa, se dice «que ni aun las tropas llegaron á -convencerse del crimen de Challcuchima.» - -Marchó Pizarro a reunirse con Soto y Almagro. Los tres penetraron -en el valle de Xaquixaguana, a unas cinco leguas del Cuzco. Regaba -un río aquel valle encantador, cubierto siempre de verde alfombra, -y cuya vegetación era tan rica como lozana. En las laderas de los -montes próximos los nobles peruanos tenían casas de campo, en -las cuales, durante los calores del verano, «salían á tomar sus -plazeres y solazos»[138]. Detúvose en aquel paraíso Pizarro algunos -días, no sólo para dar descanso y municionar las tropas, sino para -formar causa a Challcuchima, «si causa puede llamarse--como escribe -Prescott--un procedimiento en que la sentencia se dió la mano con la -acusación»[139]. Fué condenado a ser quemado vivo, «sentencia--dice -Herrera--que pareció á algunos demasiado cruel, pero los que se rigen -por razones de alta política no atienden á ninguna otra», y Prescott -hace el siguiente comentario: «No sabemos por qué adoptaban los -españoles con preferencia este método cruel de ejecución, á no ser -que fuese porque el indio era infiel, y el fuego, desde muy antiguo, -parece haber sido considerado el elemento más á propósito para dar -muerte á los infieles, como tipo de la inextinguible llama que les -esperaba en las regiones infernales.»[140] El Padre Valverde acompañó a -Challcuchima al patíbulo, deseoso de conquistar un alma para el cielo. -A las religiosas teorías de que el bautismo le abriría las puertas -del paraíso, y si no recibía aquellas aguas estaba condenado sin -remedio, el indio sólo respondió «que no entendía la religión de los -blancos.» Mientras las llamas lo consumían, murió invocando el nombre -de Pachacamac. - - [138] Cieza de León, _Crónica_, cap. XCI. - - [139] _Historia del Perú_, tom. I, pág. 468. - - [140] Ob. cit., tom. I, págs. 468 y 469. - -En seguida de suceso tan trágico, se presentó a Pizarro, acompañado -de brillante séquito, el príncipe Manco, hermano de Huascar. Anunció -que le pertenecía la Corona y reclamó la protección de los españoles. -Pizarro se apresuró a concederla en nombre del soberano de Castilla. - -Todos continuaron su camino hacia Cuzco. El 15 de noviembre de 1533, -al frente de su ejército, penetró Pizarro en el Cuzco, ciudad hermosa, -residencia de la corte y de la nobleza principal. Los edificios eran de -piedra, y las calles largas y estrechas. Por el centro de la población -pasaba un río, o más bien un canal y sobre él muchos puentes para poner -en comunicación todos los barrios de aquélla. Entre los edificios más -suntuosos sobresalía el templo dedicado al Sol, la fortaleza y los -palacios de los incas. La soldadesca entró a saco en los palacios, -llegando hasta profanar los sepulcros. Luego se hizo de todo el tesoro -un fondo común, exactamente lo mismo que en Caxamalca; Pedro Sancho, -notario real y secretario de Pizarro, dice que no pasó de quinientos -ochenta mil doscientos pesos de oro y doscientos quince mil marcos -de plata[141]. Hízose la división del botín del mismo modo que la -anterior. Al Rey se le remitió la parte que le correspondía. Después -se ocupó el jefe español en la coronación de Manco, hijo legítimo de -Huayna Capac, heredero del citado hermano y monarca de la antigua rama -del Cuzco. Celebráronse todas las ceremonias de la coronación. El -fraile Valverde dijo la misa y Pizarro dió a Manco la diadema del Perú. -Hiciéronse grandes fiestas con tal motivo. - - [141] Rel., ap. Ramusio, tom. III, fol. 409. - -Inmediatamente quiso Pizarro organizar el gobierno municipal del Cuzco -a la manera de Castilla. Se nombraron dos alcaldes y ocho regidores; -entre los últimos estaban Gonzalo y Juan, hermanos de Pizarro. Todos -juraron solemnemente su oficio el 24 de marzo de 1534. Muchos españoles -comenzaron a establecerse en los palacios y edificios de los incas -con grandes ofertas de tierras y casas. Por lo que respecta al Padre -Valverde no descuidó los intereses de la religión y los suyos propios. -Ya obispo del Cuzco se preparó a desempeñar las funciones de su -ministerio. Eligióse para la catedral un sitio en la plaza, y adosado a -ella un espacioso convento. El altar mayor de la iglesia se colocó en -el mismo lugar donde estuvo la imagen del Sol, y los frailes dominicos -vinieron a habitar los claustros del templo indio. De igual manera, en -la casa de las Vírgenes del Sol se estableció un convento de monjas -católicas. En todas partes los antiguos templos se convirtieron en -iglesias y conventos cristianos. Los dominicos, los mercenarios y otros -religiosos se dieron prisa en la obra de la conversión, pudiéndose -asegurar que los ingleses, franceses y holandeses no miraron con el -interés que los frailes españoles la salvación de las almas de los -indígenas. - -Durante la estancia en Cuzco de Pizarro, se reunieron algunas -fuerzas indias bajo las órdenes de Quizquiz, uno de los generales de -Atahuallpa. En su persecución destacó Pizarro a Almagro con una pequeña -fuerza de caballería y numeroso cuerpo de indios mandados por el inca -Manco, quien en esta ocasión iba a pelear contra soldados de Quito -y contra Quizquiz, antiguos enemigos del rey Huascar. Quizquiz fué -derrotado cerca de Xauxa, retirándose a las elevadas montañas de Quito, -donde, como en otro tiempo, según cuentan las crónicas cristianas, -nuestro Pelayo en las fragosidades de las sierras de Asturias, dió -el grito de _Dios_, _patria_ y _libertad_; pero el general español -encontró patriotas que le siguieron, mientras el general peruano sólo -halló miserables que le mataron a sangre fría. Así pereció el último -de los grandes generales de Atahuallpa, o mejor dicho, el único que -hubiese podido defender hasta el último momento la independencia del -Perú. - -Otro asunto que demanda más consideración que las hostilidades de los -indios ocupó por entonces al gobernador español. El asunto fué la -llegada a la costa de gran número de españoles mandados por Pedro de -Alvarado, valeroso capitán que a las órdenes de Hernán Cortés había -adquirido fama inmortal en la guerra de México. Salió Alvarado de -México el 13 de noviembre de 1523 con el encargo que le dió Cortés de -conquistar la rica región de Guatemala. Sometió (como se dijo en el -capítulo V de este tomo) a los indígenas, fundó ciudades, marchó a -España (1527) y ganó la confianza del Monarca, volviendo a Guatemala. -Excitado por las relaciones que le hacían de las conquistas de -Francisco Pizarro, levantó un cuerpo de tropas y marchó al Perú[142]. -Tenía noticia Alvarado de que las conquistas de Pizarro se habían -limitado al Perú propiamente dicho, y que la parte del Norte, donde se -hallaba el reino de Quito, antigua residencia de Atahuallpa, estaba sin -explotar, pudiéndose adquirir, por tanto, muchas riquezas. La flota -que tenía destinada a las islas de la Especia tomó la dirección de la -América del Sur, desembarcando (marzo de 1534) en la bahía de Caracas -con 500 soldados, de los cuales 230 eran de caballería, provistos todos -de armas y municiones. - - [142] El número de tropas era de 500 hombres bien armados y le - acompañaba el piloto Juan Fernández. - -Sin tener en cuenta que invadía un territorio concedido por la Corona -a Pizarro, marchó, a través de las montañas, sobre Quito. Cruzó el río -Dable, penetró en las intrincadas malezas de la sierra y comenzó a -franquear una y otra cordillera, en medio de nieves y ventiscas, con -un frío cada vez mayor. Aunque la infantería iba avanzando a fuerza de -trabajo, muchos de los soldados de caballería se quedaron helados sobre -sus caballos. Los indios que llevaba, acostumbrados al cálido clima de -Guatemala, padecieron horriblemente y murieron muchos. Parecía que el -hambre y el frío iban a acabar con infantes y caballos. Como si todo -esto fuera poco, el aire se llenó de espesas nubes de tierra y ceniza -que cegaban y hacían dificilísima la respiración de los hombres; nubes -de tierra y ceniza procedentes de una erupción del volcán Cotopaxí, -que se halla a 12 leguas al Sudoeste de Quito. Por fin llegó Alvarado, -después de salir de Puertos Nevados, a las inmediaciones de Riobamba; -pero habiendo perdido una cuarta parte de su ejército, cerca de 2.000 -indios auxiliares y considerable número de caballos. Tal fué el -desastroso paso de los Puertos Nevados. Emprendió después su marcha por -la llanura, causándole no poco asombro ver impresas en el suelo huellas -de herradura. Era evidente que caballería española había pasado por -allí, siendo de pensar que otros le habían precedido en la conquista de -Quito. - -Merece el hecho clara explicación. Cuando Pizarro salió de Caxamalca, -conociendo que el único puerto para entrar en el país era San Miguel, -dispuso nombrar a Sebastián Belalcázar, persona en quien él tenía gran -confianza por su inteligencia, valor y severidad, gobernador de la -colonia. Belalcázar tomó posesión de su gobierno, recibió noticias de -las riquezas de Quito, y por su propia voluntad y sin contar con el -permiso de Pizarro, a la cabeza de unos 140 soldados, entre infantes -y jinetes, auxiliado con un cuerpo considerable de indios, marchó por -la ancha cordillera de los Andes, por un camino más corto y seguro que -el que después llevó Alvarado. En los llanos de Riobamba peleó varias -veces con el general indio Ruminabi, triunfando al fin y penetrando en -la capital, que en honor de Francisco Pizarro, llamó San Francisco de -Quito. Tuvo el sentimiento de no encontrar las riquezas que esperaba y -tomó la vuelta de su colonia, noticioso de la aproximación de Almagro. - -Sucedió lo que era de esperar. Cuando Almagro tuvo noticia en Cuzco -de la expedición de Belalcázar, sospechando alguna traición, salió -para San Miguel, donde le informaron de todo. Desde San Miguel, sin -darse punto de reposo, marchó al encuentro de Belalcázar, con el cual -se reunió en Riobamba, no sin sostener antes sangrientas luchas con -los indígenas. Las explicaciones que mediaron entre los dos fueron -afectuosas, convenciéndose Almagro de que no había traición de parte -del gobernador de San Miguel. Reunidos Almagro y Belalcázar, esperaron -la llegada de Alvarado. Al encontrarse frente a frente en las llanuras -de Riobamba, antes de lanzarse a la lucha, acordaron resolver el -asunto por medio de negociaciones. Si Almagro y Alvarado sostenían -sus respectivos derechos a la conquista del país, vinieron por último -a un acomodo, que consistió en que Pizarro pagaría cien mil pesos de -oro a Alvarado, cediendo éste su flota, sus tropas y sus municiones y -almacenes[143]. - - [143] Decía Alvarado que la suma recibida no alcanzaba a - cubrir los gastos de la expedición, a la vez que Almagro - aseguraba que los buques y el armamento se habían pagado tres - veces más de lo que valían. - -Entretanto el gobernador, habiendo dejado encargado del gobierno de -Cuzco a su hermano Juan, llevando consigo a Manco, se dirigió a Xauxa, -donde el citado inca obsequió a Pizarro con una cacería al estilo del -país. En Pachacamac celebraron cariñosa conferencia Alvarado y Pizarro, -despidiéndose el primero para su gobierno de Guatemala[144]. - - [144] Dispuso el Rey que Alvarado fuese sometido a juicio por - la Audiencia de México, la cual dió la comisión al licenciado - Alfonso de Maldonado; pero él se fugó a Honduras, fundó nuevas - colonias y se embarcó para España. Habiendo justificado su - conducta en la corte, volvió a Honduras, cuya provincia agregó - a su gobierno. - -Nombrado Belalcázar, poco tiempo después, gobernador de Quito, y -deseoso de ensanchar los límites de su nuevo gobierno, comenzó sus -conquistas hacia el Norte. - -Por su parte, preocupaba á Pizarro dónde había de edificarse la futura -capital de aquel vasto imperio colonial. El Cuzco se hallaba lejos de -la costa, y el pequeño establecimiento de San Miguel estaba situado -muy al Norte. En el cabildo celebrado en Xauxa el 29 de noviembre -de 1534, se trató de la necesidad de trasladar la población a sitio -más conveniente. Manifestaron su opinión algunos vecinos de Xauxa, -acordándose el nombramiento de comisionados que examinasen, en el valle -del cacique de Lima, dónde podía hacerse la fundación. El comendador -Francisco Pizarro, adelantado y capitán general y gobernador en las -provincias de la Nueva Castilla, nombró a Ruy Díaz, a Juan Tello y a -Alonso Martín para que eligiesen el asiento del dicho pueblo. - -Elegido el asiento, se dispuso la fundación de la nueva ciudad -(1535), trasladándose luego a ella los pueblos de Xauxa y el de San -Gallán. Pizarro puso la primera piedra de la iglesia edificada bajo -la advocación de Nuestra Señora de la Asunción, nombró alcaldes y -regidores del Cabildo[145]. Aunque no pudo ser más acertada la elección -de sitio, el obispo Valverde, en carta escrita al Rey (20 marzo 1539) -le decía lo siguiente: «la ciudad de Lima está mal situada; porque -podiendo estar junto á la mar, adonde tuviera muy buen sitio y no -oviera trabajo en traer las mercaderías, está dos leguas buenas de la -mar, y, allende desto está situada sobre el río que va muy tendido y -hace muy gran cascajal, y gente de caballo por aquella parte, no la -puede defender.» - - [145] Véase _Libro primero de Cabildos de Lima_, parte 1.ª, - págs. 1-15. Año 1888. - -El sitio que se eligió para la fundación de la ciudad fué el valle -de Rimac, por el que corría ancho río, y cuyo clima era delicioso. -Acordóse dicho sitio en la Epifanía o Adoración de los Reyes (6 enero -1535), y por ello se llamó _Ciudad de los Reyes_; pronto se olvidó el -nombre castellano, para ser reemplazado por el de Lima, que es una -corrupción del nombre primitivo indio de Rimac. Las calles debían -ser muy anchas y perfectamente alineadas, cruzándose unas a otras en -ángulos rectos y bastante apartados, con la idea de dejar ancho espacio -para plazas públicas y jardines. Se le dió forma triangular, teniendo -por base el río, cuyas aguas, llevadas por acueductos de piedra, debían -atravesar las principales calles y regar los jardines de las casas. La -plaza estaría formada por la catedral, el palacio del virrey, la casa -de ayuntamiento y otros edificios públicos. El soldado se convirtió en -agricultor y la espada en instrumentos del albañil, del herrero y del -carpintero. A ayudar a los españoles acudieron indios de más de 100 -millas a la redonda. - -A la sazón, Almagro el _Mariscal_, como le llamaban comunmente los -cronistas, por orden del gobernador Pizarro, había marchado al Cuzco -para encargarse del mando de dicha capital y también para conquistar -los países situados hacia el Sur y que formaban parte de Chile. - -También por aquellos mismos tiempos llegaba Hernando Pizarro a Sevilla -(enero de 1534) con el quinto real[146]. Causó no poca admiración las -barras de oro y plata, los vasos de diferentes figuras y los varios -objetos representando fuentes, animales y flores. Después de corta -estancia de Pizarro en Sevilla, partió para Calatayud, donde se hallaba -el Emperador y donde estaban reunidas las Cortes aragonesas. Refirió -Hernando ante el Emperador las arriesgadas empresas de su hermano, en -particular la prisión del Inca y su magnífico rescate. Nada dijo de -la muerte de Atahuallpa, porque suceso tan trágico ocurrió después de -su partida del Perú. Carlos V oyó con satisfacción el relato que se -le hacía; pero vió con más gusto el oro que venía a llenar el tesoro -imperial, agotado a causa de sus ambiciosos proyectos. Tanto fué su -contento que concedió todo lo que el afortunado aventurero le pedía. -Según las concesiones que hizo el Emperador, Francisco Pizarro debía -ocupar el país que en el documento real se llamó _Nueva Castilla_ -(Perú), y Diego de Almagro el designado con el nombre de _Nueva Toledo_ -(Chile). Sospéchase que no hubiera salido tan bien librado Almagro -sin la ayuda que le prestaron en la corte algunos agentes suyos. -Hernando Pizarro recibió del mismo modo importantes mercedes; se le -dió alojamiento como individuo de la corte, se le hizo caballero de -Santiago y se le autorizó para armar una escuadra y tomar el mando de -ella. - - [146] Sacra Cesarea Catholica Real Magestad. Yo llegué á este - puerto de Sanlúcar oy miercoles á catorce de henero, de la - _Nueva Castilla_, ques la tierra que por mandado de Vuestra - Magestad, fué á conquistar é governar Francisco Pizarro. - - Vengo á ynformar á Vuestra Magestad de lo que fasta agora se - á fecho en su servycio en aquella tierra. Traygo para Vuestra - Magestad de sus quintos cien mill castellanos y cinco mill - marcos de plata: vienen en cántaros é ollas, é otras prendas - que son de ver. - - Suplico á V. M. que sea servido de mandar que la Casa de - Contratacion de Sevilla no ponga ympedimiento ninguno, porques - cosa que fasta oy no se ha visto en _Indias_ otro semejante ni - creo que lo hay en poder de ningun Príncipe. - - Nuestro Señor la vida é Real Estado de Vuestra Magestad por - largos tiempos guarde é acreciente con muy mayores Reinos é - Señoríos. Deste puerto de Sanlúcar, á catorce de henero de - mill é quynientos é treinta é cuatro años. De Vuestra Sacra, - Cesarea, Catholica Magestad. Humilde criado é servidor que - los Reales pies é manos de Vuestra Magestad besa.--_Hernando - Pizarro._ - - EL REY. - - Nuestros Ofyciales de la Casa de la Contratacion de las - Indias que rresyden en la Ciudad de Sevilla: por cartas de - los del Nuestro Consejo de las Indias é de Hernando Pizarro, - hermano de Francisco Pizarro, Gobernador de la Provincia del - Perú, E seydo avisado como a llegado de la dicha Provyncia en - salvamento, al puerto de Sanlúcar, é que trae para Nos cien - mill castellanos é cinco mill marcos de plata en cántaros é - ollas é otras piezas: é pues ya estara todo en esa Casa, como - quiera que quisiera verlo todo, pero por dylacion que abrá en - traerlo é ser tan largo el camino. Me a parescido que bastará, - por aber algunas piezas ansí de oro como de plata, de las más - estrañas, é que todo lo demás se faga moneda. - - Por ende Yo vos Encargo é Mando, que luego ansí el oro como - la plata, fagais facer moneda, é como E dicho, queden algunas - piezas de las mas estrañas é de poco peso, de las quales - Me ymbiad particular rrelacion por donde se pueda entender - bien de la manera que son é lo que cada una dellas pesa: é - entregallas al dicho Pizarro para que las traiga: é las otras, - como E dicho, proveereis que se fagan moneda.--De Calatayud - á veinte e uno de henero de mill é quinientos é treinta é - cuatro años.--_Yo el Rey._--Refrendada del Comendador mayor é - señalada de Carvaxal, Xuarez, Beltran é Bernal. _Libro primero - de Cabildos de Lima._ Parte Tercera, págs. 127 y 128. - -Formó la escuadra, se lanzó a la mar y llegó, después de luchar con -las tempestades y borrascas, al puerto de Nombre de Dios. Si muchos -murieron en el puerto por las enfermedades y el hambre, otros con el -citado Hernando Pizarro cruzaron el istmo de Panamá y llegaron al -Perú. Inmediatamente que supo Almagro las importantes concesiones que -le había hecho la Corona, se hizo cargo del gobierno del Cuzco, que -sin reparo alguno le entregaron Juan y Gonzalo Pizarro. Pero el Cuzco, -¿caía en la jurisdicción de Pizarro o en la de Almagro? - -Por lo pronto Pizarro, fundándose en que todavía no se habían recibido -las credenciales, dispuso que sus hermanos volvieran a encargarse del -gobierno. Cayó la noticia como una bomba. Entre Almagro y Pizarro -renacieron los antiguos odios; entre los partidarios del uno y del otro -las disputas eran cada día más acaloradas. Ya iban a llegar a las manos -cuando se presentó el Gobernador. Comprendiendo los dos que no convenía -un rompimiento que podía traer graves consecuencias, hicieron un -contrato que se obligaron a cumplir con solemne juramento pronunciado -ante los Sacramentos, y concluyó la ceremonia celebrando la misa el -Padre Bartolomé de Segovia (12 junio 1535)[147]. - - [147] El original del contrato se halla en el _Archivo de - Simancas_, y una copia de él en Prescott. Ob. cit., tomo II, - págs. 465-469. - -Arregladas sus diferencias, Pizarro volvió a la costa para continuar -fundando poblaciones, siendo la más importante despues de Lima, la -que llamó _Truxillo_ en honor del pueblo de su nacimiento. Almagro, -entretanto, levantó bandera para Chile, pudiendo reclutar mucha gente -atraída por la generosidad del viejo capitán. - -Ante Pizarro se presentaba dócil y sumiso el inca Manco; pero en el -fondo aquél despreciaba a éste, y a su vez el monarca peruano odiaba a -su rival. Motivos tenía para ello el último Emperador de la dinastía -de Manco Capac y Mama Ocllo. Veía su reino en poder de los españoles, -menospreciada la aristocracia y siervo el pueblo de los conquistadores. -Los templos se habían convertido en cuadras para los caballos y los -palacios reales en cuarteles para los soldados. Una esposa favorita -del Inca había sido seducida por los oficiales castellanos. Unas 6.000 -mujeres que vivían en casta reclusión, habían sido arrojadas de sus -establecimientos conventuales, siendo algunas presa de la licenciosa -soldadesca y otras vinieron a caer en la prostitución. «El señor -perdone--escribe el autor de la Conquista i Poblacion del Pirú--á quien -fué la causa desto i á quien no la remedió pudiendo»[148]. Llegó a -agotarse la paciencia del joven Inca y decidió sublevarse, aconsejado -del gran sacerdote Villac Umu y de muchos nobles peruanos. Salió del -Cuzco; mas espías que vigilaban sus movimientos, dieron parte de su -evasión a Juan Pizarro, quien marchó inmediatamente a la cabeza de -alguna fuerza de caballería, teniendo la suerte de encontrarlo en -espeso cañaveral, cerca de la ciudad, donde había procurado ocultarse. -Manco fué preso y encerrado en una fortaleza del Cuzco bajo la -vigilancia de numerosa guardia. - - [148] M. S. - -Volvió por entonces a la Ciudad de los Reyes Hernando Pizarro, -trayendo, además de la real concesión por la cual se señalaba el -territorio que correspondía a su hermano Francisco y a Diego de -Almagro, el nombramiento confiriendo a su citado hermano el título de -_Marqués_[149]. - - [149] No de Marqués de los Atabillos (una provincia del Perú), - ni de las Charcas, como dicen algunos historiadores. El título - de Marqués concedido fué sin denominación, si bien, en una - carta del Emperador, del 10 de octubre de 1537, se le ofrece - nombrar de las tierras que eligiese en una de las provincias - del Callao ó de los Atabillos. Uno de los párrafos de la dicha - carta copiamos á continuación: «En lo que nos suplicais que - teniendo respeto a lo que nos habeis servido vos, haga merced - de alguna cantidad de tierras en la provincia del Callao o - de los Atabillos, con título, acatando lo que Nos habeis - servido y la fidelidad y limpieza con que habeis gobernado y - gobernais esa tierra, y el celo que a las cosas de nuestro - real servicio y real hacienda teneis de que estoy certificado, - he habido por bien de vos hacer merced de veinte mil vasallos - en esa provincia con título de Marqués. Y porque no se tiene - relacion de la parte donde se os podrán señalar que a vos os - estuviese bien, envío a mandar a Don Fray Vicente Valverde, - obispo del Cuzco, y a nuestros oficiales de esa provincia que - me informen de ello, como vereis por las cédulas que van con - ésta. Solicitareis que con brevedad se haga, para que venida, - Yo vos mande el título y la provision de la dicha merced, y - entre tanto llamareis Marqués como yo os lo escribo, que por - no saber el nombre que tendrá la tierra que se os dará, no se - envía ahora el dicho título. _Libro Primero de Cabildos de - Lima._ Segunda parte, pág. 161. - -En tanto que el nuevo Marqués lograba que Almagro se dirigiese a la -conquista de Chile--no resolviéndose por entonces el litigio de si el -Cuzco formaba parte del territorio del uno o del otro--, determinó que -su hermano Hernando se encargara del gobierno de la citada ciudad. Es -de advertir que el hermano mayor de los Pizarros, aunque por demás -altivo y arrogante, tenía ciertas simpatías por los indios, no faltando -quien dijese que sintió de todo corazón la muerte de Atahuallpa, y -aun añadían que la habría evitado si él por entonces se hallara en -Caxamalca. Consecuente con la generosa conducta que se había trazado, -puso en libertad al astuto Inca. Con el pretexto Manco de ir a traer -algunos tesoros que--según decía--estaban ocultos en las asperezas de -los Andes, engañó a Hernando Pizarro, quien le dejó marchar en compañía -de dos soldados españoles. Como pasasen seis o siete días y el fugitivo -no pareciera, comprendió Hernando que había sido engañado, y entonces, -sin pérdida de tiempo, ordenó a su hermano Juan que al frente de 60 -caballos fuera en busca del príncipe. Se puso en camino Juan Pizarro -y notó que los indios habían huído de las cercanías del Cuzco; mas -al aproximarse a las montañas que rodean el valle de Yucay, como a -seis leguas de la ciudad, encontró a los dos españoles acompañantes -del Inca, quienes le dijeron que todo el país estaba sublevado y al -frente de la insurrección se había puesto Manco. Añadieron--y esto -no debe olvidarse para juzgar al príncipe--que les había tratado -perfectamente y les había concedido el permiso de volverse a su campo. -Llegó Juan Pizarro al río Yucay, encontrando en la opuesta orilla al -ejército indio mandado por Manco. Bajo una nube de piedras y de flechas -atravesaron el río los españoles; ya en tierra, se encontraron rodeados -por los indios. La batalla fué encarnizada. Retiráronse los indígenas -al aproximarse la noche. «Es gente--dice Oviedo--muy belicosa é muy -diestra; sus armas, picas é ondas, porras é alabardas de plata é oro -é cobre»[150]. A la mañana siguiente, desde la cima de las montañas, -les retaba el enemigo a continuar el combate. Hallándose Juan Pizarro -en situación tan embarazosa, le sorprendió una orden de su hermano -mandándole volver al Cuzco, que estaba sitiado por el enemigo. Volvió -a pasar el Yucay, seguido del ejército de Manco, que celebraba su -victoria con gritos de triunfo y llegó al anochecer á la vista de la -capital, que estaba rodeada de numerosísimo ejército de indios. Llamóle -la atención que le dejasen la entrada libre hasta el Cuzco. Reunidos -los refuerzos de Hernando y de Juan Pizarro, sumaban unos 200 hombres -entre infantes y caballos, además de 1.000 indios auxiliares. - - [150] _Historia de las Indias_, parte III, lib. VIII, cap. - XVII, M. S. - -Comenzó el sitio del Cuzco en los comienzos de febrero de 1536. Indios -y europeos pelearon valerosamente. Consiguieron los indios pegar fuego -a la ciudad, la cual en gran parte quedó reducida a cenizas. Templos y -palacios, edificios públicos y particulares quedaron consumidos por las -llamas. Salváronse, por fortuna, el templo del Sol y la inmediata Casa -de las Vírgenes. En el Cuzco y fuera del Cuzco se peleaba cada vez con -más fiereza. Peleando como un bravo, recibió Juan Pizarro una pedrada -en la cabeza, cayendo al suelo, y de resultas de la herida falleció -a los quince días. De las los torres de la fortaleza había caído una -en poder de los españoles; pero la otra se hallaba defendida por un -inca, cuyo valor rayaba en la temeridad. Hernando Pizarro se puso a la -cabeza de los combatientes, decidido a vencer o morir en la demanda. El -valiente indio recorría las almenas llevando coraza y escudo españoles, -armado de enorme maza guarnecida de puntas o clavos de cobre y matando -con ella lo mismo al que quería forzar el paso hasta lo interior de -la fortaleza, como al que le hablaba de rendición, pues para él era -más peligroso el indígena cobarde que el arrojado soldado de Pizarro. -Dispusieron los españoles tomar la torre por asalto. Pusiéronse escalas -en los muros y comenzaron a subir nuestros soldados; pero conforme -iban subiendo caían heridos por el arma terrible del héroe. Entonces -se dispuso poner varias escalas en la torre y dar el asalto por -diferentes puntos a la vez. Así se hizo. «Y mandó Hernando Pizarro a -los españoles que subían, que no matasen a este indio, sino que se lo -tomasen á vida, jurando de no matalle si lo havía bivo»[151]. Cuando el -inca se convenció que no podía resistir por más tiempo, antes de caer -prisionero, se subió a una almena, arrojó las armas, se tapó la cabeza -y el rostro en su manto y se precipitó desde una altura de más de cien -estados, haciéndose pedazos. ¿Para qué quería la vida si su patria iba -a caer en poder de los tiranos? - - [151] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S. - -Todavía los españoles tenían que pelear. Llevaban sitiados cinco -meses. ¿Cómo les dejaba abandonados Francisco Pizarro? No les dejaba -abandonados; pero no podía hacer nada por ellos. Tuvo que vencer dos -ejércitos de indios. Uno se presentó delante de Xauxa, y el otro ocupó -el valle de Rimac y puso sitio á Lima. Al mismo tiempo no dejó de -pensar en el estado angustioso de la guarnición del Cuzco, hasta el -punto que por cuatro veces mandó destacamentos dirigidos por valientes -oficiales en socorro de la plaza, los cuales fueron deshechos en los -intrincados pasos de las cordilleras. Apenas pudo salvarse alguno para -volver a Lima y dar la noticia. - -Un suceso--y por cierto que nadie podía pensar en él--vino a salvar -a los españoles. Llegó el mes de agosto. Creyó el inca Manco que se -acercaba el día en que faltasen las provisiones a los suyos. Ante -semejante temor y habiendo llegado la estación de la siembra, mandó -que la mayor parte de sus fuerzas se retirasen a sus hogares, no -volviendo hasta que los trabajos del campo estuvieran terminados. El -marchó a Tambo, lugar fuerte, situado al Sur del valle de Yucay, con -fuerzas considerables para guardar su persona. E hizo perfectamente, -porque Hernando Pizarro intentó al poco tiempo sorprender y coger -prisionero al Inca en los reales de Tambo. No salió bien la aventura -a los nuestros, que se vieron sorprendidos y rechazados, teniendo que -retirarse, no sin que el enemigo les picase la retaguardia. - -Del sitio que en el año 1536 pusieron los indios al Cuzco, -registraremos el siguiente hecho: Los 18 españoles de a pie y de a -caballo que la guarnecían, ¿cómo pudieron por tres veces consecutivas -apagar el incendio iniciado por los indígenas y que amenazaba destruir -la plaza? Atribúyese por todos a favor divino, especialmente a la -protección de la Santísima Virgen María, a la cual vieron con sus -propios ojos, rodeada de celestiales esplendores, lo mismo españoles -que indios. Este poético episodio constituyó el argumento de la comedia -_La Aurora en Capocavana_, de Calderón de la Barca. El Santuario de -Nuestra Señora de Capocavana se hizo famoso, no sólo en el Perú, sino -en Madrid[152] y en toda España. - - [152] En la parroquia de San Ginés y en el derruido templo de - San Antonio del Prado, se erigieron altares á la citada Virgen - de Capocavana. - -Después de los aciertos de los Pizarros y Almagro, nos ocuparemos de -los descaminos de capitanes tan valerosos. En tanto que los citados -hermanos peleaban un día y otro día con el inca Manco y los indígenas, -el mariscal Almagro andaba ocupadísimo en su expedición a Chile. El -frío, el hambre y aquella marcha por escabrosas cordilleras y profundos -barrancos, causaron gran desaliento a los expedicionarios. Pobre era -el reino vegetal y del reino animal sólo se veía el condor, que se -cernía en el límite de las nieves perpetuas, para caer luego sobre -los cadáveres de los que perecían por el hambre o por los rigores del -clima. Y sin embargo, por todas partes dejaban huellas de su crueldad; -todo lo llevaban a sangre y fuego. Bastará decir que Almagro estaba -considerado como uno de los más humanos de los jefes, y sin embargo, -porque los indios dieron muerte a tres españoles, él en desquite hizo -quemar vivos a treinta jefes indígenas.[153] - - [153] _Conquista i Pob. del Perú_, M. S. Oviedo, que disculpa - las crueldades con la excusa de la necesidad, dice que _fué - necesario este castigo_, añadiendo que después de realizado se - podía mandar un mensajero de un extremo a otro del país sin - temor de que le maltratasen. _Hist. de las Indias_, parte III, - lib. IX, cap. IV. M. S. - -Prescott, después de decir que el europeo considera siempre como un -bruto al hombre semicivilizado y que la resistencia de éste a aquél se -castiga con la muerte, añade lo que a continuación vamos a copiar, y -por cierto, con gran contentamiento nuestro: «Tales crueldades no se -limitaban a los españoles; dondequiera que se han puesto en contacto el -hombre civilizado y el salvaje, así en Oriente como en Occidente, la -historia de la conquista ha sido escrita muchas veces con sangre»[154]. - - [154] _Historia de Méjico_, tomo II, pág. 78. - -Por fin llegó Almagro al verde valle de Coquimbo, como a unos 30 grados -de latitud Sur. Mientras que en aquellas abundantes llanuras daba -descanso a sus tropas, dispuso que un oficial con algunos soldados se -dirigiese hacia el Sur para explorar el país; el mensajero volvió con -noticias poco satisfactorias. «No le pareció bien la tierra por no -ser quajada de oro»[155]. A la sazón sirvióle de contento la llegada -del resto de sus fuerzas a las órdenes de su teniente Rodrigo de -Orgóñez, natural de Oropesa, excelente soldado y de larga y brillante -historia militar. Tanto llamaron la atención los servicios de Almagro -en la corte, que fué elevado a la categoría de mariscal de la _Nueva -Toledo_. Por cierto, que también por entonces recibió Almagro el -decreto--retenido tanto tiempo por los Pizarros--en el cual se le -señalaba su jurisdicción territorial. La creencia de que el Cuzco caía -dentro de los límites de su gobierno, las noticias de que el oro no -parecía por ninguna parte y el cansancio que sentían después de largo -viaje por aquellas terribles asperezas, decidieron a Almagro a marchar -hacia el Norte. Además, era ya viejo y quería dedicarse a la educación -de su hijo natural Diego, joven que prometía grandes esperanzas. -Recordando las penalidades que había sufrido en el paso de los montes, -emprendió el camino a lo largo de la costa. Casi llegó a arrepentirse, -pues no son para contar los trabajos que sufrió al cruzar el desierto -de Atacama. ¡Recorrer cerca de cien leguas sin encontrar vegetación -alguna! Llegó a la ciudad de Arequipa, distante del Cuzco unas 60 -leguas. Allí supo que el inca Manco y todo el país se habían sublevado -contra los Pizarros. Recordando su antigua amistad con el joven Inca, -le envió una embajada solicitando una entrevista. Gustoso accedió Manco -y designó el valle de Yucay. Almagro, tomando la mitad de sus fuerzas, -se presentó en el punto señalado, dejando el resto de sus tropas en -Urcos, a seis leguas del Cuzco[156]. Procede no pasar por alto que -antes de celebrarse la conferencia entre Almagro y el Inca, Hernando -Pizarro, sorprendido por la aparición del nuevo cuerpo de tropas -españolas, salió del Cuzco y se acercó a Urcos, donde se enteró, con -profundo disgusto, de las intenciones de Almagro. Cuando los peruanos -vieron unidos a los soldados de Pizarro con los de Almagro en Urcos, -sospecharon--y motivos tenían para ser suspicaces--que estaban de -acuerdo para apoderarse del Inca. También lo creyó de buena fe Manco. -Por esto cayeron los peruanos repentinamente sobre los españoles en el -valle de Yucay; pero los veteranos de Chile no se dejaron sorprender, -y arremetieron con furia a sus enemigos, quienes fueron rechazados, no -sin ruda resistencia. En el combate se vió en bastante peligro Orgóñez. - - [155] _Conq. i poblacion del Pirú._ M. S. - - [156] El total de las fuerzas de Almagro ascendía a unos 500 - hombres. - -Llegó el momento en que Almagro, con la división que tenía en Urcos -se dirigiera al Cuzco. Exigió primero al ayuntamiento que se le -reconociese como Gobernador; presentó copia de las credenciales que -acababa de recibir de la corte. Las autoridades del Cuzco aplazaron la -respuesta hasta informarse de personas entendidas. ¿Se hallaba el Cuzco -dentro del territorio de Almagro? Oviedo dice que sí y esta era la -creencia general; no pocos también afirmaban lo contrario. - -Antes de pasar adelante, habremos de notar lo que preocupaba á la -corte. La Emperatriz, desde Valladolid, y con fecha de 6 de noviembre -de 1536, se dirigió a Francisco Pizarro, gobernador y capitán general -de la provincia de la Nueva Castilla, llamada Perú, y después de -manifestar su disgusto por el levantamiento que los naturales del -país habían hecho contra Hernando Pizarro[157], le rogaba que si el -citado Hernando no pudiese venir á España «con el oro nuestro que -allá teníamos y el servicio que procurastes que se nos hiciese»... lo -mandase a la ciudad de Panamá «al obispo D. Fray Tomás de Berlanga, -o al nuestro gobernador o juez de residencia e oficiales de aquella -provincia» para que sea remitido a estos reinos[158]. Al poco tiempo, -esto es, el 1.º de enero de 1537, el mismo Emperador escribió a Pizarro -mandándole que enviase «el oro e plata con la más brevedad que se pueda -porque las necesidades de acá lo requieren»[159]. - - [157] Se refiere a la sublevación del inca Manco. - - [158] _Libro I de Cabildos de Lima_, parte tercera, págs. 217 - y 218. - - [159] Ibidem, pág. 219. - - - - -CAPÍTULO VIII - - CONQUISTA DEL PERÚ (CONTINUACIÓN) Y DE BOLIVIA (ALTO PERÚ).--GUERRA - ENTRE ALMAGRO Y LOS PIZARROS: ACCIÓN DE ABANCAY.--SENTENCIA DEL - P. BOBADILLA.--GUERRA CIVIL: BATALLA DE SALINAS.--EJECUCIÓN DE - ALMAGRO.--PRISIÓN DE HERNANDO PIZARRO.--VACA DE CASTRO.--EXPEDICIÓN - DE GONZALO PIZARRO POR EL AMAZONAS.--MUERTE DE FRANCISCO - PIZARRO.--VACA DE CASTRO EN QUITO.--SEGUNDA GUERRA CIVIL.--BATALLA - DE CHUPAS.--EJECUCIÓN DEL JOVEN ALMAGRO.--POLÍTICA DE VACA DE - CASTRO.--DISGUSTO GENERAL EN EL PAÍS.--CONQUISTA DE BOLIVIA (ALTO - PERÚ).--BOLIVIA BAJO LA DOMINACIÓN DE ESPAÑA.--DIEGO DE ALMAGRO EN - COLLASUYO.--LUCHAS DE GONZALO PIZARRO CON LOS INDIOS.--FUNDACIÓN DE - CHUQUISACA.--GONZALO PIZARRO DESOBEDECE AL EMPERADOR.--FUNDACIÓN DE - LA PAZ.--ESCUDO DE ARMAS QUE CARLOS V CONCEDIÓ A CHRISTOBAL TOPA - INGA.--CONQUISTA DEL PAÍS DE LOS CHIQUITOS POR LOS ESPAÑOLES.--LOS - MISIONEROS. - - -Procede tratar de la guerra entre los dos conquistadores del Perú. -Entre los Pizarros y los Almagros el odio era mayor de día en día. A -tal punto llegaron las cosas, que el 8 de Abril de 1537, aprovechándose -Almagro de la obscuridad de la noche, entró en la plaza del Cuzco, se -apoderó de la iglesia principal, estableció fuertes avanzadas para -evitar una sorpresa y despachó a su fiel amigo y valiente Orgóñez a -forzar el alojamiento de Hernando Pizarro. Dueño Almagro del Cuzco, -hizo prisioneros a los Pizarros (Hernando y Gonzalo). Nombró gobernador -a Gabriel de Rojas y el ayuntamiento, convencido de la validez de las -pretensiones de Almagro, reconoció sus derechos a la posesión de la -ciudad. Conocimiento tenía la Corona de la enemiga de los dos valerosos -capitanes, cuando, con fecha 31 de mayo de 1537, encomendó al Padre -Fray Tomás de Berlanga, obispo de Tierra Firme, llamada Castilla del -Oro, que mediase en el asunto, señalando los límites de la gobernación -lo mismo de Pizarro que de Almagro[160]. No sólo Pizarro y Almagro, -sino los parientes y amigos del uno y del otro se habían declarado -guerra mortal. Es tan cierto lo que decimos, que el primer acto de -Almagro en Cuzco, fué enviar un mensaje a Alonso de Alvarado, que -estaba acampado con unos 500 hombres de infantería y caballería en -Xauxa, exigiéndole obediencia; mas el mencionado capitán puso presos a -los emisarios y dió aviso de todo lo que pasaba al gobernador de Lima. - - [160] Véase Comisión conferida al obispo D. F. Tomás de - Berlanga para demarcar las gobernaciones de Pizarro y Almagro. - _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte 3.ª, págs. 167 y - 168.--1888. - -Antes de salir Almagro contra Alvarado, oyó los consejos de Orgóñez -que consistían en decirle que cortase la cabeza a los Pizarros y le -recordaba el proverbio español de que _el muerto no muerde_. No se -atrevió a ello el Mariscal, ya porque repugnase a su carácter medida -tan violenta, ya porque todavía conservaba algún afecto á su antiguo -socio Francisco Pizarro. Contentóse con ponerles presos en uno de los -edificios pertenecientes a la casa del Sol, en tanto que él marchaba a -castigar a Alvarado. En las márgenes del _río de Albancay_ se dió la -batalla el 12 de julio de 1537. Si Orgóñez defendió admirablemente la -bandera de su jefe, Pedro de Lerma le hizo traición, pasándose al campo -enemigo. Alvarado, no sabiendo de quién fiarse, hubo de rendirse con -los que le habían permanecido fieles. La victoria de Almagro no pudo -ser mayor a menos costa. - -Mientras que ocurrían tales sucesos, Francisco Pizarro continuaba en -Lima, esperando refuerzos para marchar en auxilio del Cuzco. Entre -otros vino con 250 hombres el licenciado D. Gaspar de Espinosa, aquel -amigo del sacerdote Luque, cuyo dinero--no sabemos si era del uno ó -del otro--se empleó en la conquista del Perú. Había dejado Espinosa su -residencia de Panamá, para venir a reanimar las fuerzas decaídas de sus -antiguos amigos. También Hernán Cortés, el conquistador de México, en -la hora del peligro acudía a prestar su generoso concurso á su pariente -y amigo. Al frente de 450 hombres, la mitad de caballería, emprendió -el gobernador de Lima su marcha hacia la capital de los incas. A poco -de salir de Lima supo la vuelta de Almagro, la toma de Cuzco con la -prisión de sus hermanos, la derrota y la entrega de Alvarado. Volvió -a Lima y la puso en estado de defensa. Entonces fué cuando el cabildo -de dicha ciudad (22 septiembre 1537), presidido por Francisco Pizarro, -acordó lo que sigue: «En este día los dichos señores dixeron que por -quanto el Adelantado D. Diego de Almagro vino a la cibdad del Cuzco -y está en ella por fuerza e aprendió al capitán Hernando Pizarro e a -Gonzalo Pizarro su hermano, e se hicyeron en la dicha cibdad por las -gentes del dicho Adelantado muchas fuerzas e Robos e malos tratamyentos -a los vezinos e así mysmo Aino sobre el capitan Alonso de Alvarado e -los desbarató y tomó su gente e agora tienen nueva que viene camyno -desta cibdad, e porque convyene que de todo esto su magestad sea -ynformado, que mandaban quel procurador desta cibdad haga ynformazion -de todo ello ante los dichos señores alcaldes e que asy mysmo pedía se -escriba para que su majestad sea de todo ynformado e asy dixeron que lo -mandaban e mandaron.»[161] - - [161] _Libro Primero de Cabildos de Lima._ Parte primera, - págs. 152 y 153. 1888. - -Francisco Pizarro, sin embargo de que se preparaba a la guerra, se -dispuso a entrar en negociaciones con su enemigo, y, al efecto, mandó -una embajada al Cuzco, a cuya cabeza puso al licenciado Espinosa. -Orgulloso por demás se presentó Almagro, atreviéndose a decir que no -sólo aspiraba a la posesión del Cuzco, sino a la de la misma Lima como -parte de su jurisdicción. No es de extrañar que el Licenciado repitiese -entonces el siguiente proverbio castellano: _el vencido vencido y el -vencedor perdido_. Cuando todavía se esperaba resolución satisfactoria, -dado el carácter bondadoso de Espinosa, murió repentinamente este -hombre ilustre, digno por todos conceptos de figurar entre los mejores -de aquellos tiempos. - -Almagro, no pensando ya en negociaciones de ninguna clase, concibió -la idea de fundar una ciudad, a la que daría su propio nombre, en -el valle de Chincha. Antes, para no dejar expuesto el Cuzco a las -molestias del inca Manco, envió a Orgóñez a Tambo, retirándose entonces -el monarca indio a las montañas de los Andes. Parece cierto que -Orgóñez, antes de salir a campaña, volvió a insistir con Almagro para -que mandase dar muerte a los Pizarros. Vino a sacarle de la duda en -que se hallaba la opinión del mariscal Diego de Alvarado, hermano de -aquel don Pedro, tan famoso en la guerra de México bajo las órdenes -de Cortés, y tan poco afortunado después en su expedición a Quito. El -tal Don Diego de Alvarado gozaba de mucho ascendiente sobre su jefe. -Parece ser--y los cronistas están conformes en este punto--que Don -Diego visitaba con frecuencia a Hernando Pizarro en su prisión, donde -se entretenían en el juego más de lo justo. Sucedió que a Alvarado le -persiguió de tal modo la fortuna, que hubo de perder la enorme suma -de ochenta mil castellanos de oro; pero cuando llegó el momento de -pagar, Hernando Pizarro se negó decididamente a recibir el dinero. -Alvarado correspondió a tanta generosidad oponiéndose con toda energía -a los consejos de Orgóñez, pues dijo a Almagro que si mandaba matar a -Hernando Pizarro se disgustaría el ejército y lo miraría mal la corte. -Cedió el Mariscal a los consejos de Alvarado, terminando Orgóñez asunto -tan enojoso con estas palabras: «Un Pizarro jamás perdona una injuria, -y la que éstos han recibido de Almagro es demasiado grave para que la -perdonen.» - -El Mariscal, después de encargar que Gonzalo Pizarro y los demás -presos fuesen guardados estrechamente, llevando consigo a Hernando, -bajó la costa y se detuvo en el valle de Chincha, donde echó los -cimientos de nueva población. Recibió, cuando estaba ocupado en estas -cosas, la noticia de que Gonzalo Pizarro, Alonso de Alvarado y otros -presos, habían sobornado a sus guardias, logrando fugarse y llegar al -campo del Marqués. - -Volvieron los tratos entre los ambiciosos rivales (Francisco Pizarro -y Diego de Almagro), acordando someter la disputa a Fray Francisco de -Bobadilla, religioso mercenario, residente en Lima y hombre que gozaba -de mucho prestigio por su amor a la justicia. Orgóñez expresó que no -tenía confianza en la imparcialidad del fraile. Ya encargado Bobadilla -de tan delicada misión, celebróse por los dos jefes (13 noviembre -1537) una conferencia en Mala. Refieren los cronistas que Almagro, -quitándose el sombrero, se adelantó a saludar a Pizarro, quien, sin -contestarle apenas al saludo, le preguntó, con cierta altivez, porqué -había invadido su ciudad del Cuzco y aprisionado a sus hermanos. -Contestó el Mariscal en el mismo tono, convirtiéndose la discusión en -reñida disputa. De pronto--habiendo entendido por las señas de uno de -los presentes, que se tramaba una traición--salió de la estancia, montó -a caballo y se volvió a galope a sus cuarteles de Chincha[162]. El -Padre Bobadilla, sin cuidarse del inesperado rompimiento de los jefes, -dió su sentencia, diciendo que se mandase un buque, «en el cual vayan -dos pilotos, de cada parte, é un escribano de cada parte, é una ó dos -personas que conozcan el dicho pueblo de Santiago» y tomen fielmente la -altura de dicha población. Manda que se entregue a Francisco Pizarro -la ciudad del Cuzco y se pongan en libertad los presos hechos en ella. -Añadía que hubiera paz entre los dos. Estas eran las principales -disposiciones de la sentencia[163]. - - [162] Pedro Pizarro y otros escritores creen que Gonzalo - Pizarro, con fuerzas considerables, quiso apoderarse del - Mariscal, y no realizó su proyecto porque se opuso a ello el - Gobernador. _Descubrimiento e Conquista_, M. S. - - [163] _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte tercera. - Págs. 174-178.--1888. - -La sentencia dada por el P. Provincial Francisco de Bobadilla, debió -agradar a Francisco Pizarro, disgustando, en cambio, a Diego de -Almagro. Decían generalmente y en público los partidarios del Mariscal -que el fraile estaba vendido al Gobernador; Espinall, tesorero de -Almagro, se atrevió a escribir que el fraile probó con este fallo -que era un verdadero demonio[164] y Oviedo cita las palabras de un -caballero, las cuales eran que «no se había pronunciado sentencia tan -injusta desde los tiempos de Poncio Pilatos»[165]. - - [164] _Carta al Emperador_, M. S. - - [165] _Hist. de las Indias_, parte III, libro VIII, cap. XXI, - M. S. - -Los soldados, obedientes a las indicaciones de Orgóñez, pidieron la -cabeza de Hernando Pizarro, y, como siempre, Alvarado salió a su -defensa y logró libertarle de la soldadesca. Comprendiendo Francisco -Pizarro que la vida de su hermano Hernando estaba en peligro, se -decidió a hacer toda clase de concesiones. Después de algunos tratos, -se dió otra sentencia, lográndose con ella calmar a los descontentos -del partido de Almagro: consistía en que hasta la llegada de -instrucciones definitivas de Castilla continuaría en poder de Almagro -la ciudad del Cuzco y su territorio, y que Hernando Pizarro recobraría -su libertad con la condición de salir para España y presentarse a -S. M. o ante el Presidente e oidores del Real Consejo en el término -de seis meses[166], dejando como fianza 50.000 pesos de oro[167]. -Refieren algunos historiadores que cuando supo Orgóñez con exactitud -los artículos del convenio hizo lo siguiente: «I tomando la barba con -la mano izquierda, con la derecha hizo señal de cortarse la cabeza -diciendo: _Orgóñez, Orgóñez, por el amistad de D. Diego de Almagro -te han de cortar ésta_»[168]. En cambio, Almagro estaba satisfecho. -Visitó en persona a Hernando Pizarro y le anunció que se hallaba en -libertad, luego le convidó a comer, y, por último, Diego de Almagro, -hijo del Mariscal, y otros oficiales le acompañaron hasta el campo del -Gobernador, que se había trasladado a la población de Mala. - - [166] No seis semanas, como escribe Prescott. _Descubrimiento - y conquista del Perú_, tomo II, página 94. - - [167] _Libro primero de Cabildos de Lima._ Parte tercera, pág. - 183.--1888. - - [168] Herrera, _Hist. General_, Dec. VI, lib. III, cap. IX. - -Cuando Francisco Pizarro vió en su cuartel de Mala a su hermano -Hernando, olvidó todos sus compromisos para recordar sólo los agravios -recibidos de Almagro. Aunque intentó Hernando--según dicen--cumplir sus -promesas, tuvo que ceder a las órdenes del Gobernador, el cual estaba -decidido a vencer o morir en la contienda. Y poniendo manos a la obra, -avisó al Mariscal para que abandonase el Cuzco inmediatamente y se -retirara a su territorio. - -Recibió Almagro la noticia cuando se hallaba aquejado de grave -enfermedad. Encargó a Orgóñez la dirección de los negocios; mas -la fortuna se iba a mostrar esquiva lo mismo al Mariscal que a su -teniente. Habiendo recobrado Almagro un poco la salud, pudo llegar -a mediados de abril de 1538 al Cuzco. Quiso, en vez de lanzarse a -la guerra, negociar la paz. Orgóñez hubo entonces de decirle: «Es -demasiado tarde; habéis dado libertad a Hernando Pizarro, y ya no os -queda otro remedio que pelear.» Prevaleció la opinión de Orgóñez, -quien, poniéndose al frente de las tropas, salió del Cuzco y tomó -posición en las _Salinas_, a menos de una legua de la capital. Tenía -unos 500 hombres, más de la mitad de caballería. No se explica que -eligiese un terreno escabroso cuando su verdadera fuerza estaba en -la caballería; observación que le hicieron sus oficiales y que él se -negó a atender. Apareció Hernando Pizarro a la cabeza de su ejército -y sentó sus reales cerca de su enemigo. El 26 de abril--no el 6 como -dice Garcilaso--de 1538, Hernando Pizarro lanzó a la pelea sus 700 -hombres. Si su caballería era inferior a la de Orgóñez, su infantería, -en cambio, llevaba mejores armas. La caballería la dividió en dos -cuerpos: uno a las órdenes de Alonso de Alvarado y otro a las suyas. -La infantería tenía por jefe a su hermano Gonzalo, sostenido por Pedro -de Valdivia, el futuro héroe de Arauco. Después de la misa y de una -breve alocución de Hernando Pizarro, Gonzalo atravesó un riachuelo que -separaba ambos ejércitos, no sin que la artillería de Orgóñez causara -algún desorden en las primeras filas; mas Pedro de Valdivia, amenazando -a unos y animando a otros, consiguió seguir adelante y apoderarse -de pequeña eminencia, desde la cual causó grandes molestias a los -alabarderos y a la caballería de Orgóñez. Hernando, al mismo tiempo, -al frente de sus escuadrones, pasó el río y cargó sobre la caballería -de Orgóñez. El choque fué terrible. Los unos al grito de _el Rey y -Pizarro_, y los otros al de _el Rey y Almagro_, pelearon como fieras. -Sobre todos descollaba Orgóñez, cuyas proezas--como dice Prescott--son -dignas de un paladín de romance. Recibió una herida de bala de arcabuz -que, penetrando por la visera, le hirió en la frente, privándole por -un momento de sentido. Le mataron el caballo, y habiendo vuelto en sí, -logró desembarazarse de los estribos, no pudiendo escapar acosado por -multitud de enemigos. Entonces preguntó si entre los que le rodeaban -había algún caballero a quien rendirse. Se presentó como tal un soldado -llamado Fuentes, criado de Pizarro, a quien Orgóñez le entregó la -espada; pero el miserable sacó su daga y la hundió en el corazón de uno -de los capitanes más insignes que han ido de España al Nuevo Mundo. El -desaliento cundió en las filas de los almagristas, que huyeron a toda -prisa al Cuzco. - -Almagro, que desde una altura inmediata miraba la batalla, pudo montar -en una mula y buscar asilo en la fortaleza. De allí le sacaron, y -cargado de hierros, se le encerró en el mismo edificio en que habían -estado los Pizarros. Diego, el hijo de Almagro, fué separado de su -padre, y Hernando le mandó al lado de su hermano el Gobernador. Formóse -causa al Mariscal, que se terminó el 8 de julio de 1538. Fué condenado -a muerte como traidor, debiéndosele cortar la cabeza en la plaza -pública. Rogó a Hernando «que perdonase sus canas y no privase de la -poca vida que le quedaba a un hombre de quien nada tenía ya que temer.» -No hizo caso de las lágrimas de Almagro, terminando Hernando Pizarro -con las siguientes palabras: «I que pues tuvo tanta gracia de Dios que -le hizo christiano, ordenase su alma i temiese á Dios»[169]. - - [169] Herrera, ob. cit., _Década VI_, lib. V, cap. I. - -Nombró Almagro sucesor--pues a ello estaba autorizado por real -concesión--a su hijo, y durante la menor edad de éste, designó -administrador del territorio a Diego de Alvarado, persona en quien -tenía gran confianza. De todas sus propiedades y posesiones en el Perú, -dejó por heredero al Emperador. - -Diego de Alvarado, el tesorero Espinall y otros que a la sazón estaban -en el Cuzco, se presentaron a Hernando Pizarro rogándole que perdonase -la vida a Almagro; y hasta el obispo Valverde llegó a Lima a pedir -gracia en favor del ilustre prisionero[170]. Todo fué en vano. No -comprendían muchos cómo un hombre investido de autoridad provisional se -atrevía a condenar a muerte--dado que el tribunal que le condenó era -fiel ejecutor de las órdenes de Pizarro--al más bueno de los primeros -conquistadores de América. Adorábanle sus soldados y le respetaban -los mismos de Pizarro. Los indios declaraban que entre los blancos no -habían tenido mejor amigo que él, y eso que una vez--como en anterior -capítulo hicimos notar--cometió un acto cruel con los indígenas. El -héroe de cien batallas sufrió la pena de garrote en su prisión y su -cadáver fué llevado a la plaza, donde, en cumplimiento de la sentencia, -se le separó la cabeza del cuerpo. Inmediatamente los restos mortales -fueron trasladados a la casa de Hernán Ponce de León, uno de los que -habían sido amigos suyos, y al día siguiente se condujeron a la iglesia -de Nuestra Señora de la Merced. Tenía en la época de su muerte unos -setenta años de edad. - - [170] Fray Vicente de Valverde, nombrado obispo del Cuzco, - presentó las bulas y reales cédulas referentes a su episcopado - al Cabildo de Lima, presidido por Francisco Pizarro, el 2 - de abril de 1538. También presentó «una provisión del señor - arzobispo de Sevilla en que le comete que sea inquisidor - destas partes». _Libro primero de Cabildos de Lima_, parte - primera, p. 181, 1888. - -¡Qué hombres tan feroces! El marqués Francisco Pizarro, al mismo tiempo -que decía al joven Almagro «que no tuviese ninguna pena, porque no -consentiría que su padre fuese muerto»[171] y al mismo tiempo que decía -también al obispo Valverde que «perdiese cuidado, que bolvería á tener -el antigua amistad con él (Almagro)»[172], cuando ocurrían tales cosas, -á un mensaje de Hernando, consultándole sobre lo que debía hacerse con -el preso, hubo de contestar «que hiciese de manera que el Adelantado no -los pusiese en más alborotos»[173]. - - [171] Herrera, _Historia general, Década VI_, lib. VI, cap. - III. - - [172] Ibidem, cap. IX. - - [173] Ibidem, cap. VII. - -Aunque algunos cronistas hayan indicado la inocencia de Francisco -Pizarro, la historia le hace responsable en primer término de la muerte -de Almagro. De su interior satisfacción dió pruebas en seguida. «En -este medio tiempo vino á la dicha cibdad del Cuzco el governador D. -Francisco Pizarro, el qual entró con trompetas i chirimias vestido -con ropas de martas, que fué el luto con que entró»[174]. Asperamente -contestó a Diego de Alvarado, cuando, en nombre del joven Almagro, le -pidió las provincias asignadas al Mariscal por la Corona. Al paso que -trataba con manifiesto desprecio a los partidarios de Almagro, a manos -llenas daba riquezas y repartía territorios a los que le habían ayudado -para conseguir el triunfo. - - [174] _Carta de Espinall_, M. S. - -Ya era tiempo de pensar cómo mirarían en Castilla todas estas cosas. -Desde la ejecución de Almagro había pasado cerca de un año. Diego -de Alvarado y otros amigos del Mariscal se agitaban en la corte -sosteniendo las reclamaciones del joven Almagro y pidiendo reparación -de los agravios hechos al ajusticiado en Cuzco. Noticiosos los Pizarros -de tales hechos, embarcóse Hernando para España en el verano de -1539, no sin aconsejar a su hermano que se guardase de los soldados -de Almagro[175]. Mal hizo--como después veremos--el Gobernador en -no atender aquellos prudentes consejos. Llegó Hernando a las playas -españolas, marchando inmediatamente a Valladolid, donde entonces -se hallaba la corte. Aunque se encontró con Diego de Alvarado, más -decidido cada día a vengarse de la muerte de su general, Hernando venía -cargado de riquezas, las cuales constituían el argumento más poderoso -de su defensa. Ganoso el leal Alvarado de terminar pronto el asunto, -hubo de citar a singular combate a Hernando Pizarro; pero la muerte -repentina de aquél, _no sin sospecha de veneno_, según la frase de -Herrera, dió fin a la contienda. No cesaron las acusaciones contra -Pizarro y como resultado de ellas fué encarcelado en el castillo de -Medina del Campo (Valladolid), donde estuvo por espacio de veinte años -y donde recibió las tristes noticias del fallecimiento de sus hermanos -y de sus amigos. Se le concedió la libertad cuando ya era viejo y -achacoso, muriendo a la edad de cien años. - - [175] A la sazón, «noticioso el Rey (Carlos I) de la grande - escasez de ella (leña) que havia en las Provincias del Perú, - especialmente en los llanos, y que si no se acudiesse, - vendría á ser inhabitable aquella tierra Mandó al Gobernador - dispusiesse que los que tuviessen Indios encomendados, - plantassen dentro de breve término, y en los Lugares mas - convenientes, Arboles, y saaces, segun la calidad de la tierra - y los Indios que cada uno tuviesse, procurando sobre todo que - estos no fuessen en ello maltratados.» Ced. de 22 de noviembre - de 1539.--Vid. tomo 9 de ellas, folio 140 b.º, núm. 257[175a]. - - [175a] Archivo histórico nacional.--_Cedulario indico de - Ayala_, letra L, núm. 10. - -Reinaba espantoso desorden en el Perú. El Marqués, confiado en su -fortuna, se mostraba orgulloso y a veces imprudente. No respetaba los -derechos del español, ni los del indio. La ley era su capricho. El -gobierno de Castilla, aunque no queriendo disgustarle, comprendió que -era preciso poner coto a tantas demasías. Con este objeto se eligió -comisionado regio al licenciado Vaca de Castro, magistrado de la Real -Chancillería de Valladolid, juez instruído, íntegro y prudente, y -hombre que tenía gran conocimiento del mundo. Dejó su residencia de -Valladolid y se embarcó en Sevilla (otoño de 1540), llegando a América -después de un viaje penoso y asaz largo. - -Entre tanto, cansado Pizarro de la lucha sostenida con el inca Manco, -que a la sazón residía entre el Cuzco y la costa, le envió un mensaje -invitándole a entrar en tratos; mas no fué posible que se entendieran -por las suspicacias de ambos. - -Se ocupó--y esto enaltece el nombre del Gobernador--en echar los -cimientos de ciudades (_Guamanga_, _La Plata_ y _Arequipa_); fomentó -la industria, especialmente la minera; y mandó a Pedro de Valdivia a -la memorable expedición de Chile, y a su hermano Gonzalo le señaló el -territorio de Quito con órdenes de explorar las comarcas desconocidas -del Este, en las cuales--según se decía--abundaba el árbol de la canela. - -En los comienzos del año 1540 salió Gonzalo llevando 200 infantes, -150 caballos y 4.000 indios. Atravesó la tierra de los incas, entró -en el territorio de Quixos, cruzó la barrera de los Andes sufriendo -terribles fríos, calor sofocante y fuertes aguaceros y estuvo en el -país de la canela. Extenuados por el hambre y para saciar en parte su -apetito, hubieron de matar los muchos perros que destinados a cazar -indios sacaron de Quito. Tuvieron inmensa alegría al ver al Napo, uno -de los grandes ríos tributarios del de las Amazonas, caminaron por sus -márgenes hasta llegar a magnífica y soberbia catarata, cruzaron el -río por un puente que ellos hicieron, viéronse obligados a comer las -correas y el cuero de las sillas de los caballos, e hicieron un barco -que Gonzalo confió a Francisco de Orellana, caballero de Trujillo. -Gonzalo resolvió hacer alto en el sitio donde se hallaba, en tanto -que Orellana salía con el bergantín para proporcionar provisiones al -ejército. Viendo Gonzalo que pasaban semanas y semanas sin recibir -noticias de Orellana, determinó pasar adelante. A los dos meses de -viaje, después de recorrer unas 200 leguas, llegó al punto donde el -Napo desemboca en el Amazonas, sin haber encontrado a sus compañeros. -Cuando les creía muertos, encontró casi perdido y desnudo en medio de -los bosques a Sánchez de Vargas, caballero de ilustre linaje. Dijo -Sánchez de Vargas que el barco, impelido por la rápida corriente, -había recorrido en tres días lo que Gonzalo y su gente habían tardado -dos meses. No pudiendo Orellana volverse atrás, teniendo que luchar -contra la corriente y pensando que el viaje por tierra tenía no menos -peligros, se decidió lanzar el barco al río de las Amazonas, bajar -hasta su desembocadura, salir al grande Océano, pasar a las islas -inmediatas y volver a España, reclamando la gloria del descubrimiento. -Prometíase en este viaje visitar los pueblos que--según los indios--se -hallaban en las márgenes del Amazonas. Aceptaron la idea de Orellana -sus compañeros, oponiéndose sólo Sánchez de Vargas; oposición que la -castigó el jefe, dejándole abandonado en aquellas desoladas regiones. - -En tanto que Orellana realizaba una de las expediciones más famosas, si -no la más famosa, que registra la historia de los descubrimientos[176], -Gonzalo Pizarro, después de recordar a los suyos la constancia que -habían manifestado al recorrer las 400 leguas desde Quito al punto -en que se hallaban, les dijo que no quedaba otro remedio que volver -a la citada capital. Los soldados mostraron gran confianza en su -jefe y comenzaron su marcha retrógrada hacia Quito. En los últimos -días de junio de 1542, después de un año de horribles padecimientos, -divisaron con inmensa alegría las elevadas llanuras que se extienden -a las inmediaciones de la citada ciudad, pudiendo al fin abrazar a -sus mujeres e hijos, «pues hombres humanos no se hallan haver tanto -sufrido, ni padecido tantas desventuras»[177]. - - [176] De ella se trató en el tomo I, capítulo XXIX de esta - obra. - - [177] Herrera, _Hist. general, Década VII_, libro III, cap. - XIV. - -Veamos lo que había sucedido en el Perú durante la ausencia de Gonzalo -Pizarro. Recordaremos que cuando Hernando Pizarro volvió a España, -su hermano Francisco se dirigió a Lima, donde continuó ocupándose en -hermosear su querida ciudad. Privó el Gobernador al joven Almagro -de sus indios y tierras; redujo a la miseria a los partidarios del -Mariscal, _a los de Chile_, como les continuaban llamando. Por demás -confiado el Marqués, no vió la nube que se cernía sobre su cabeza. -Cuando le hablaban de conjuraciones de sus enemigos, se contentaba -con decir: _¡Pobres diablos! ¡Bastante desgracia tienen! No les -molestaremos más!_ - -Estaba en un error el Marqués. Los enemigos eran hombres valientes -y decididos. Confiaban en que Vaca de Castro, nombrado--como -sabemos--comisionado regio, les haría justicia. Al saber que nada se -sabía de su llegada, se decidieron a tomarse la justicia por su mano. -Designaron el domingo 26 de junio de 1541 para asesinar a Francisco -Pizarro. Eran los conjurados 18 o 20; debían reunirse en la casa de -Almagro, situada en la plaza mayor y cerca de la catedral. Cuando -el Gobernador saliese de oir misa, ellos abandonarían dicha casa -y le asesinarían, acudiendo los demás conjurados a auxiliar a los -encargados inmediatamente de la ejecución del hecho. Una bandera -blanca, desplegada desde alta ventana de la casa de Almagro, sería la -señal para que los segundos conjurados se presentasen en la plaza, -que era el sitio destinado para cometer el crimen. El jefe de los -conjurados se llamaba Juan de Herrada o Rada, que de soldado había -llegado a los más altos puestos del ejército, ciego partidario del -Mariscal y a la sazón del hijo. Uno de los conspiradores, sintiendo -remordimientos de conciencia por su participación en el crimen, reveló -todo el plan a su confesor, quien comunicó la noticia a Picado, -secretario de Pizarro, llegando inmediatamente a oidos del Gobernador. -La respuesta del Gobernador fué: «Ese clérigo, obispado quiere»[178]. - - [178] Pedro Pizarro, _Descub. y Conq._, M. S. - -Reunidos en el día señalado los conjurados en casa de Almagro, supieron -que el Marqués no había salido a misa por estar enfermo. Creyendo que -la conjuración estaba descubierta, resueltos a jugar el todo por el -todo, Rada, seguido de los demás, salió a la calle gritando: _¡Viva el -Rey! ¡Muera el tirano!_, y, dirigiéndose al palacio del Marqués, en -ocasión que estaba comiendo, pasó la primera puerta que estaba abierta -y entró en el primer patio, llegando a la segunda puerta. En tanto que -Pizarro y su hermano Alcántara se ponían las armaduras, aquél mandó a -su oficial Francisco de Chaves que cerrase la segunda puerta, encargo -que no cumplió, intentando entrar en tratos con los revolucionarios. -Cortaron el debate los de Chile matando a Chaves y arrojando el cuerpo -por la escalera. Locos de furia penetraron en lo interior gritando: -_¿Dónde está el Marqués? ¡Muera el tirano!_ Si intentó Martínez de -Alcántara, con otros pocos, cerrarles el paso, tuvieron que ceder al -mayor número. Cuando Alcántara cayó mal herido al suelo, Pizarro, con -la capa al brazo y con la espada en la mano, se precipitó como furioso -león sobre sus enemigos, repartiendo mandobles a derecha y a izquierda -y por de frente, no sin exclamar: _¡Cómo!, traidores, ¿habéis venido -á matarme á mi propia casa?_ Los conjurados, a grandes empujones, -echaron sobre el Marqués a uno de sus compañeros, llamado Narváez, -diciendo: _¿Qué tardanza es ésta? Acabemos con el tirano._ Mientras -Pizarro y los suyos herían a Narváez, los conjurados cayeron sobre -el valeroso Marqués, quien cayó al suelo, pronunciando el nombre de -Jesucristo, «y caído, Juan Rodríguez Borregán, con un alcarraz lleno de -agua, le dió tan gran golpe en el rostro, que se le quebrantó con él, -con que espiró en edad de sesenta y tres años»[179]. También murieron -Francisco Martínez de Alcántara y los dos pajes, Escandón y Vargas. -«Fuera señalado capitán--añade Herrera--si á la postre no se perdiera -con el ambicion, y escureciera sus hechos con la muerte de su amigo y -compañero Don Diego de Almagro, en que mostró mucha ingratitud...»[180]. - - [179] Herrera, _Década VI_, lib. X, cap. VI. - - [180] Ob. cit. - -Inmediatamente los conjurados salieron corriendo a la calle, con las -armas en la mano y dando gritos de: _Ya es muerto el tirano. Las -leyes están restablecidas. ¡Viva el Rey nuestro Señor y su gobernador -Almagro!_ Unos 300 se unieron a la bandera de Rada. El secretario -Picado se refugió en casa del tesorero Riquelme, y allí fueron algunos -de Chile. Escribe Herrera que Riquelme decía: «_No sé adonde está el -señor Picado_, y con los ojos le mostraba y le hallaron debajo de la -cama»[181]. A saco fueron entradas las casas de Pizarro y de Picado. -Reconoció el ayuntamiento la autoridad de Almagro, el cual recorrió las -calles a caballo, siendo proclamado gobernador y capitán general del -Perú. Los restos de Pizarro se colocaron en un rincón de la Catedral; -posteriormente fueron trasladados bajo un monumento que se levantó en -sitio preferente de dicha iglesia, y el 1607 se llevaron a la nueva -Catedral para que reposasen al lado de los de Mendoza, el muy digno -virrey del Perú. Pizarro permaneció soltero. De una hija de Atahuallpa -y nieta del gran Huayna Capac tuvo una hija y un hijo. Después de -la muerte del Marqués, su amiga casó con un caballero español, y el -matrimonio se trasladó a España. El hijo no llegó a la edad viril, y -la hija casó con su tío Hernando, preso a la sazón en Medina. Reinando -Felipe IV se restableció el título en favor de D. Juan Hernando -Pizarro, pues en atención a los servicios de su antecesor fué creado -_marqués de la Conquista_, recibiendo también considerable pensión del -gobierno. El conquistador del Perú no aprendió a leer ni a escribir. No -era aficionado al lujo, sobrio en la comida y bebida, laborioso, poco -amigo de atesorar riquezas; sólo le dominaba el vicio del juego. Hombre -de valor a toda prueba, exponía frecuentemente su vida. El peligro a -que se expuso Pizarro al hacer prisionero a Atahuallpa fué mayor que el -de Hernán Cortés cuando se apoderó de la persona de Moctezuma. Mostró -su perfidia con el tratamiento que dió a Atahuallpa y luego a Manco, -como también con la conducta que siguió con Almagro. Ni el conquistador -de México ni el del Perú fueron hombres políticos; menos el último que -el primero. Más religioso Cortés que Pizarro, aquél dió a su expedición -el carácter de cruzada. - - [181] Ibidem., _Déc. VI_, lib. X. cap. VII. - -Para remedio de tantos males, en la primavera de 1541 desembarcó Vaca -de Castro en el puerto de Buena Ventura, y por tierra--pues huía de los -peligros de la mar--se encaminó a Popayán, donde recibió la noticia de -la muerte de Pizarro, dirigiéndose inmediatamente a Quito. (Apéndice -E). Recibióle el segundo de Gonzalo Pizarro, porque el jefe se hallaba -en la expedición al río de las Amazonas. Belalcázar, el conquistador -de Quito, se presentó y le ofreció su apoyo. Vaca de Castro envió -emisarios a las principales ciudades, exigiendo la obediencia como -legítimo representante de la Corona. Continuó su marcha hacia el Sur. - -A vuelta de todo en el Norte mostróse risueña la fortuna, aunque por -poco tiempo, con el joven Almagro. La prudente política de Rada--pues -Rada era el alma de todo--contribuyó a que fuese mayor cada día el -partido de Almagro. Sólo con Picado usaron de excesiva severidad los -conjurados, hasta el extremo que le pusieron a tormento para que -declarase el sitio donde Pizarro tenía depositados sus tesoros, y como -nada pudiera decir, determinaron cortarle la cabeza en la plaza de -Lima. Intervino en favor de Picado el obispo del Cuzco, fray Vicente de -Valverde, según él mismo asegura en carta desde Tumbez. Llegó su turno -al fanático prelado. Poco tiempo después, a últimos del año 1541, se le -permitió embarcarse en Lima con el juez Velázquez y otros partidarios -de Pizarro, cayendo inmediatamente todos en poder de los indios y -asesinados en Puna sin que nadie derramase una lágrima por ellos. Si el -Padre Olmedo usó algunas veces de su influencia en favor de los indios -de México, el Padre Valverde no tuvo nunca una palabra de consuelo para -los indígenas del Perú. - -En aquellas circunstancias tan críticas fué para Almagro inmensa -desgracia la muerte del anciano y leal Juan de Rada. No tenían la -prudencia de Rada los capitanes Cristóbal de Sotelo ni García de -Alvarado, los cuales, además, se odiaban mútuamente. Se dió el caso que -Sotelo fué asesinado por García de Alvarado y García de Alvarado por el -mismo Almagro. Con dos enemigos poderosos se dispuso a luchar Almagro: -formaban el primero los restos del partido de Pizarro dirigidos por -Holguín y Alonso de Alvarado; era el otro el del comisionado regio Vaca -de Castro. Cuando se disponía a comenzar la campaña supo que Holguín y -Alonso de Alvarado se habían puesto bajo las órdenes de Vaca de Castro. -Confiaba, sin embargo, en la ayuda del inca Manco, quien, si detestaba -hasta la memoria de Pizarro, no debía olvidar su antigua amistad con -el Mariscal y recordaría también que sangre peruana corría por las -venas de Almagro. Este joven capitán llenó su tesoro del metal que -sacó de las minas de La Plata. Fabricó pólvora, sirviéndose del azufre -que en abundancia se hallaba en las inmediaciones del Cuzco. Construyó -cañones y otras armas de fuego, corazas y yelmos, bajo la dirección de -Pedro de Candía, el griego, uno de los primeros que llegaron al país -con Pizarro. Antes de lanzarse a la guerra envió al comisionado regio -Vaca de Castro (verano de 1542), una embajada a Lima, manifestándole -lo mucho que sentía el tomar las armas contra un representante de la -Corona. Manifestábale, además, que su único deseo era asegurar la -posesión de la _Nueva Toledo_, que le correspondía por herencia de su -padre y despojado de ella por Pizarro, añadiendo que nada tenía que -decir con respecto a _Nueva Castilla_ como país asignado al Marqués. -Proponía, por último, que Vaca de Castro y él permaneciesen dentro de -los límites de su respectivo territorio hasta que la corte de España -resolviese definitivamente la cuestión. No habiendo tenido respuesta -y perdidas las esperanzas de amistoso arreglo, Almagro reunió sus -tropas, y después de protestar que el paso que sus compañeros y él -iban a dar no era acto de rebelión contra la Corona, sino que a ello -se veían obligados por la conducta del comisionado regio, volvió a -repetir que el territorio de Nueva Toledo fué cedido a su padre, y -a la muerte de su padre pasó a él como heredero. Todas sus tropas -ascenderían a unos 500 hombres: tanto la caballería como la infantería -estaban perfectamente equipadas; pero la principal fuerza consistía en -la artillería, compuesta de ocho piezas de grueso calibre y de ocho -falconetes. A la cabeza del valiente y disciplinado ejército salió -Almagro del Cuzco (mediados del verano de 1542) y dirigió su marcha -hacia la costa, esperando encontrar al enemigo. - -Entretanto, Vaca de Castro, después de salir de Quito, entró en -las ciudades de San Miguel y de Trujillo en medio del regocijo -popular y luego se detuvo en Huaura, teniendo la satisfacción de ver -reconciliados a Holguín y Alonso de Alvarado, antiguos partidarios -de Pizarro. De Huaura mandó la mayor parte de sus fuerzas a Xauxa, -mientras él con un pequeño cuerpo se encaminaba a Lima. Animado con el -recibimiento entusiástico que le hicieron y habiendo obtenido de los -habitantes más ricos considerable empréstito, abandonó el Cuzco, tomó -la vuelta de Xauxa y pasó revista a sus tropas, que ascendían a unos -700 hombres. La caballería era más numerosa, aunque no tan bien armada -como la de Almagro; la infantería, además del número correspondiente -de alabardas, no carecía de bastantes armas de fuego; la artillería -estaba reducida a tres o cuatro falconetes mal montados. En suma, si el -ejército real era inferior por su armamento al de Almagro, en cambio -aventajaba por su mayor número de plazas. Importa decir que hallándose -Gonzalo Pizarro de vuelta de su célebre expedición a la tierra de las -_canelas_, escribió a Vaca de Castro, residente entonces en Xauxa, -ofreciendo sus servicios en la próxima lucha con Almagro. Contestó el -comisionado regio que agradecía el ofrecimiento y que si por entonces -no lo aceptaba, no dejaría de utilizar sus servicios cuando la ocasión -lo exigiese. Salió Vaca de Castro de Xauxa y a marchas forzadas caminó -30 leguas, apoderándose de la plaza fuerte de Guamanga; Almagro -permanecía en Bilcas, a 10 leguas de distancia. En Guamanga recibió el -comisionado regio otra embajada de Almagro, proponiéndole lo mismo que -en la primera, a la cual se sirvió contestar en tales términos que la -avenencia se hizo de todo punto imposible. Bastará decir que Vaca de -Castro exigía que Almagro disolviese su ejército y le entregara los que -estaban inmediatamente complicados en el asesinato de Pizarro. - -En las llanuras de _Chupas_ se encontraron Vaca de Castro y Almagro -el 16 de septiembre de 1542. Faltaban unas dos horas para ponerse el -sol. En la duda de si comenzar o no la batalla, como insistiese por -la afirmativa Alonso de Alvarado, cuentan que el representante de la -Corona vino en ello exclamando: «¡Quién tuviera el poder de Josué para -detener el curso del sol!»[182]. - - [182] Zárate, _Conq. del Perú_, lib. IV, cap. XVIII. - -El orden de batalla del ejército leal fué el siguiente: En el centro se -colocó la infantería; en los flancos la caballería, cuya ala derecha -la mandaba Alonso de Alvarado, llevando el estandarte real, y del ala -izquierda se encargó a Holguín; también ocupó el centro la artillería, -aunque sin darle mucha importancia. Vaca de Castro hubo de mandar -un cuerpo de reserva compuesto de 40 caballos, destinado a acudir a -donde la necesidad lo exigiese. La alocución dirigida por Vaca de -Castro hizo tal efecto, que los soldados marcharon al combate «como -si fueran a fiestas donde estuvieran convidados»[183]. Las tropas de -Almagro estaban de la manera que a continuación diremos. En el centro -se colocó la artillería protegida por los alabarderos y arcabuceros; -en los flancos formaba la caballería. Almagro guiaba la izquierda. -Comenzó a jugar la artillería de Almagro con bastante acierto, viéndose -obligado Vaca de Castro, por consejo de Francisco de Carbajal--uno de -los veteranos discípulos de Gonzalo de Córdoba--a conducir las tropas -por un camino que rodeaba las colinas. Si en la marcha fué acometido su -flanco izquierdo por los batallones indios de Paullo, hermano del inca -Manco, un cuerpo de arcabuceros dirigió contra aquéllos sus certeros -tiros. Cuando las tropas leales subieron a la cima de la eminencia, -volvieron a encontrarse en frente de la artillería de Almagro. Llamó -la atención que sin embargo de dirigir los cañones a un punto que -presentaba buen blanco, la mayor parte de los tiros pasaban sobre las -cabezas de los soldados de Vaca de Castro. No sabemos si esto fué -traición o torpeza. Sólo se sabe que mandaba la artillería Pedro de -Candía, uno de los trece que se pusieron al lado de Pizarro en la isla -del Gallo y con el cual hizo toda la conquista, separándose luego y -tomando partido por Almagro. Tal vez, deseando volver a sus primitivas -banderas o para vengarse de los asesinos de su antiguo jefe, entró en -correspondencia con Vaca de Castro. Parece ser que convencido Almagro -de la traición de Candía, le reconvino por su conducta y le atravesó -con la espada, dejándole muerto en el campo. Después, lanzándose a uno -de los cañones y dándole nueva dirección disparó con tanto acierto -que echó por tierra a muchos soldados de la caballería enemiga. Pensó -Carbajal oponer sus cañones a los del enemigo, variando pronto de -opinión y decidiéndose a dar una carga con la caballería. Almagro, en -vez de esperar el ataque a la defensiva, mandó a su gente salir al -encuentro. El choque fué terrible. «Se encontraron de suerte que casi -todas las lanzas quebraron, quedando muchos muertos y caídos de ambas -partes»[184]. «Después de la de Ravena--dice otro escritor--no se ha -visto entre tan poca gente más cruel batalla...»[185]. La caballería -de Almagro pudo resistir la superioridad del número de sus enemigos, -si bien los del ejército real lograron alguna ventaja, dirigiendo -sus golpes a los caballos en vez de dirigirlos a los hombres. La -infantería de una y de otra parte sostenía vivo fuego de arcabuz, así -en las filas respectivas como en las de caballería. La artillería de -Almagro, por último, bien dirigida a la sazón, causaba muchas bajas en -las columnas de la infantería real que querían adelantarse. «Estas, -no pudiendo ya sufrirlo, comenzaban a retroceder, cuando Francisco de -Carbajal, lanzándose a la cabeza de todos gritó: _¡Mengua y baldón -para el que ceda! Yo soy un blanco doble mejor para el enemigo que -ninguno de vosotros._ Era, en efecto, hombre corpulento, y arrojando -de sí el acerado yelmo y la coraza para no tener ventaja alguna sobre -sus soldados, se quedó armado a la ligera con su coleto de algodón. En -seguida, blandiendo su partesana, se entró atrevidamente por entre las -columnas de fuego y humo que brotaban los cañones, y seguido entre una -lluvia de balas por los más salientes de sus tropas, se lanzó sobre -los artilleros y se hizo dueño de las piezas»[186]. Las sombras de la -noche comenzaban a extenderse por el campo, y todavía continuaba la -lucha, distinguiéndose los de Vaca de Castro por las divisas rojas, y -los de Almagro por las blancas, como también por los gritos de _¡Vaca -de Castro y el Rey! ¡Almagro y el Rey!_ Ambos ejércitos invocaban el -auxilio del apostol Santiago. Aún no se había declarado la victoria por -ninguno. No debe olvidarse que en los primeros momentos de la batalla, -Holguín, que mandaba el ala izquierda de los realistas, fué atravesado -de dos balas de arcabuz, y por lo que respecta a la derecha, cuyo -jefe era Alonso de Alvarado, iba perdiendo terreno ante las repetidas -cargas del valeroso Almagro. En este momento crítico, Vaca de Castro, -que desde una altura contemplaba el combate, se lanzó al lugar de más -peligro para socorrer a su valiente oficial. Aquellos soldados de -refresco decidieron la suerte de la batalla. El ánimo que recobraron -los soldados de Alvarado lo perdieron los de Almagro. Retrocedieron los -de Almagro, y aunque el joven jefe hizo esfuerzos para contenerlos, -no pudo, huyendo a la desbandada a las nueve de la noche, infantería, -caballería y artillería. Muchos pudieron huir favorecidos por la -obscuridad de la noche, y algunos, arrancando los distintivos de sus -enemigos muertos, se los colocaron y se unieron a los vencedores. - - [183] _Palabras del capitán Francisco de Carbajal acerca de - la información que en favor de Vaca de Castro se hizo en el - Cuzco_, el año 1543. M. S. - - [184] Zárate, _Conquista del Perú_, lib. IV, cap. I. - - [185] _Carta del cabildo de Arequipa al Emperador_, M. S. - - [186] Prescott, ob. cit., tomo II, págs. 202 y 203. - -El número de muertos por ambas partes fueron, según Garcilaso y -Uscategui, 500; según Zárate, 300. Los de Vaca de Castro tuvieron más -pérdidas que los de Almagro. El número de heridos fué mucho mayor. -Almagro, seguido de unos pocos soldados, se retiró al Cuzco. Luego -salió de la ciudad y fué hecho prisionero por Rodrigo de Salazar y -otros en el camino de Yucay. - -Nombró Vaca de Castro una comisión en Guamanga para juzgar a los -prisioneros, siendo condenados 40 a la pena de muerte y 30 a destierro. -Pasó Vaca de Castro al Cuzco, en cuya ciudad se le presentaba resolver -acerca de la suerte de su prisionero Almagro. Un consejo de guerra no -tuvo compasión y le condenó a muerte; fué ejecutado en la plaza del -Cuzco, en el mismo sitio donde su padre lo había sido algunos años -antes. Digno de mejor suerte era Almagro. Joven, valiente, generoso y -de mucho talento, si algunas veces dió muestras de exagerada severidad, -no olvidemos que sangre india corría por sus venas y no olvidemos las -circunstancias de su situación. «Si la conspiración puede justificarse -alguna vez--escribe Prescott--, es sin duda en un caso semejante, en -que, desesperado por los ultrajes hechos a él y a su padre, no podía -obtener reparación del único de quien tenía derecho a reclamarla.»[187]. - - [187] Ob. cit., tomo II, pág. 209. - -Cuando ocurrían estos sucesos, supo Vaca de Castro que Gonzalo Pizarro -había llegado a Lima y no se recataba de mostrar su descontento por la -política que se seguía en el Perú. El representante real envió fuerzas -considerables a Lima para guarnecer dicha capital, y ordenó a Gonzalo -Pizarro que se le presentase en el Cuzco. Obedeció el audaz caudillo, -y poco después se hallaba en presencia del vencedor de Chupas. Vaca -de Castro oyó con gusto la relación que le hizo Gonzalo de su última -expedición, aconsejándole luego que se retirase a sus haciendas a -buscar el reposo. Aunque el consejo no fuese del agrado de Pizarro, -juzgó prudente retirarse a La Plata, para ocuparse únicamente en el -trabajo de aquellas ricas minas. - -Tranquilo por este lado Vaca de Castro, se dedicó a la organización del -ejército y dió varias leyes para el mejor gobierno de la colonia, entre -ellas, una que tenía por objeto la disminución de los _repartimientos_. -Túvose noticia por entonces del famoso Código publicado por Carlos -V en el año 1543, y del cual hablaremos en su lugar respectivo. En -el dicho Código se dieron leyes favorables a los indios con disgusto -de los colonos. También se dispuso enviar un virrey al Perú y con él -una Real Audiencia, estableciéndose el uno y la otra en Lima[188]. -Procuró Vaca de Castro calmar la agitación del país; pero sus consejos -no fueron oídos, y los más impacientes o revolucionarios se fijaron -en Gonzalo Pizarro, único individuo que quedaba de aquella familia de -conquistadores. - - [188] Suprimióse en cambio la Audiencia de Panamá. - -El territorio de Bolivia o Alto Perú formó primitivamente parte del -imperio de los Incas. Bajo la dominación española, desde el siglo XVI -al XVIII dependió del virreinato del Perú, siendo gobernado por la -Audiencia de Charcas, hasta que, habiéndose creado en el año 1776 el -virreinato de Buenos Aires, fué agregado a este último. Durante la -guerra de separación, se declaró en República independiente, con el -nombre de Bolivia, que se dió en honor de Bolívar. - -La primera expedición a Bolivia la realizó Diego de Almagro, compañero -de Pizarro, cuya vanguardia iba a cargo de Juan de Saavedra. Eligió -Almagro la ruta de Collasuyo en su marcha hacia Chile y Saavedra fundó -en Paria, a pocas millas de Oruro, la primera ciudad española en -territorio boliviano. La expedición hizo alto en Tupiza, siguió hacia -el Sur, dejando sin explorar las minas de Charcas, continuando su viaje -a través de los Andes. El desgraciado Almagro expresó luego profundo -sentimiento por no haber permanecido en Charcas, en lugar de emprender -el camino de más sufrimientos y privaciones que se registra en los -anales de la conquista. - -También Hernando y Gonzalo Pizarro invadieron el país. Luego, Hernando -volvió a Cuzco, y Gonzalo, después de su atrevida expedición con -Orellana, se fijó en la conquista de Bolivia, consiguiendo su primera -victoria en el valle de Cachabamba, y la segunda sobre los indios -charcas. Pedro Antúnez, por encargo de Francisco Pizarro, fundó en el -sitio de un pueblo indígena la ciudad de _Chuquisaca_, llamada también -_Charcas_ y _La Plata_, que fué asiento de la Real Audiencia y Sede -Arzobispal. Dicha ciudad es conocida hoy con el nombre de _Sucre_, -en honor del héroe de la independencia. Gonzalo Pizarro se dirigió -a sus posesiones del Sur en el territorio de Charcas, con el objeto -de explotar allí las minas de plata. Dejó la productiva industria -para ponerse a la cabeza de una revolución contra el virrey Blasco -Núñez de Vela, sin tener en cuenta que la mencionada autoridad había -sido nombrada por Carlos V para reformar los abusos del sistema de -encomiendas. Las guerras entre el virrey Blasco y Gonzalo Pizarro, -entre dicho Gonzalo Pizarro y el licenciado La Gasca, se tratarán en -el capítulo XXIII. En este lugar sólo recordaremos que, si poco antes -Diego Centeno y Alonso Santandía echaron los cimientos de la villa -imperial de Potosí, población que había de ser tiempo adelante una -de las más famosas del mundo, a la sazón La Gasca ordenó al capitán -Alonso de Mendoza la fundación de una ciudad en el valle de Chuquiapu, -conforme a la frase del historiador Tácito: _Con mayor número de buenas -costumbres que de leyes_. Comenzó su fundación el 20 de octubre de -1545, y se le dió el nombre de _Nuestra Señora de la Paz_. - -En este mismo año de 1545, el Emperador mostró su generosidad con el -heredero del imperio del Perú. Imperio tan rico merecía ser pagado con -tan flamante Escudo. «Armas: Informado S. M. de los buenos servicios -de D. Christóbal Topa Inca, hijo de Guayna Capac, señor natural que -fué de las Provincias del Perú, y deseando darle a conocer el aprecio -que le merecían sus lealtades; le concedió un Escudo dividido en dos -partes, y puesto en una de ellas una Aguila negra rampante en Campo de -Oro con dos palmas verdes a los lados, y debajo un tigre y encima de -él una borla colorada, como tenía su hermano Atabalipa, y a los lados -del Tigre dos culebras coronadas de oro en campo azul, y para orla -_Ave María_, y entre letra y letra una Cruz dorada, y por timbre un -Yelmo cerrado, y por divisa una Aguila negra rampante con tres colas, y -dependencia de follages de azul y oro.»[189] - - [189] Biblioteca particular de S. M. el Rey de España. _Cédula - de 9 de mayo de 1545._ Vid. tomo V de ellas, fol. 72 n.º 67. - -Cuando los españoles llegaron á Bolivia la raza _aimerá_, la principal -del país, estaba bastante decaída, pues se hallaba supeditada a -los _quechuas_ desde mucho tiempo antes. Aunque sus abuelos habían -construído magníficos edificios en la península de Tiahuanuco, ellos -lo ignoraban por completo. Como los conquistadores españoles no les -trataron mejor que los quechuas, la raza aimerá disminuyó de un modo -considerable y hasta se temió su completo fin. Además de los aimerás y -quechuas se hallaban los _chiquitos_, habitantes de las sierrecillas -cristalinas que corren por la divisoria de las aguas del Mamoré y del -Paraguay, y los _mojos_, que vivían más al norte en las campiñas, mucha -parte del año anegadas, por donde corren el Machupa, el San Miguel, -el Río Blanco y el Baurés, afluentes ó subafluentes del Guaparé. Los -nombres de estas naciones son españoles, lo que prueba que estuvieron -en buenas relaciones con los conquistadores.[190] Los chiquitos y las -tribus vecinas recibieron la religión cristiana, merced al celo de la -Compañía de Jesús. La gloriosa muerte del P. Arce y demás compañeros de -religión, la invasión de los Paulistas y de los mercaderes de esclavos -y la disolución de la Compañía de Jesús, son hechos importantes en esta -parte de América. Sucediéronse pronto acontecimientos luctuosos que -extinguieron en gran parte las aldeas de _chiquitos_ y de los _mojos_. - - [190] _Geografía unversal. América del Sur_, pág. 597 y 598. - - - - -CAPITULO IX - - CONQUISTA DE CHILE.--ESTADOS EN QUE SE DIVIDÍA EL PAÍS.--LOS - ARAUCANOS.--NOTICIAS FABULOSAS DE CHILE.--EXPEDICIÓN DE - ALMAGRO.--COMIENZO DE LA CONQUISTA.--ALMAGRO SE RETIRA - DE CHILE.--VALDIVIA: SU VIDA Y CARÁCTER.--CONTINÚA LA - CONQUISTA.--FUNDACIÓN DE SANTIAGO.--VALDIVIA GOBERNADOR.--LUCHAS - DE VALDIVIA CON LOS ESPAÑOLES Y CON LOS INDIOS.--ORGANIZACIÓN - DEL PAÍS.--VALDIVIA EN EL PERÚ.--CARTA DE VALDIVIA AL - EMPERADOR.--FUNDACIÓN DE POBLACIONES.--SUBLEVACIÓN DE LOS - ARAUCANOS: CAUPOLICÁN.--GUERRA Y MUERTE DE VALDIVIA.--VIDA - Y COSTUMBRES DE LOS CHILENOS.--EL GOBERNADOR QUIROGA.--EL - CABILDO Y LA AUDIENCIA.--ALDERETE.--HURTADO DE MENDOZA.--CUESTA - DE VILLAGRA.--MUERTE DE LAUTARO.--LA POLÍTICA Y LA - GUERRA.--CAUPOLICÁN: BATALLA DE MILLARAPUÉ.--ERCILLA.--MUERTE DE - CAUPOLICÁN.--SUMISIÓN DE CHILE. - - -Dividíase Chile en cuatro Estados o gobiernos principales: -_Languen-mapu_ (comarca marítima), _Lelbun-mapu_ (de los llanos), -_Mapirez-mapu_ (de las laderas) y _Pire-mapu_ (de la montaña). Mandaban -los _toquís_ (jefes superiores) y los _apoulmens_ y _ulmens_ (hombres -ricos). Además de la lengua araucana o _chilli-sugu_, se hablaba en -muchas tribus el _puelche_. - -Los primitivos pobladores fueron los araucanos o moluchos que se -subdividían en diferentes tribus. Descríbelos Ercilla en su _Araucana_ -al tenor siguiente: - - «Son de gestos robustos, desbarbados, - bien formados los cuerpos y crecidos, - espaldas grandes, pechos levantados, - recios miembros, de nervios bien fornidos, - ágiles, desenvueltos, alentados, - animosos, valientes, atrevidos, - duros en el trabajo y sufridores - de fríos mortales, hambres y calores.» - -Corrían entre los indígenas del Perú noticias fabulosas acerca de -Chile. Decíase que en el país de la Araucania existía un Rey que se -llamaba _Leuchengorma_, dueño de una isla dedicada al culto de los -ídolos con un templo y 2.000 sacerdotes. Leuchengorma estaba siempre -en guerra con otro Rey vecino suyo, siendo de advertir que cada uno -de ellos tenía un ejército de 200.000 hombres. Contaban también que -50 leguas más adelante, había, entre dos ríos, una provincia habitada -únicamente por mujeres, las cuales sólo admitían hombres durante -un período de tiempo determinado; luego se quedaban con las hijas -y mandaban los hijos con sus padres. La provincia o reino de las -Amazonas, que tenía por reina a _Goboimilla_ (que quería decir oro) era -dependiente y tributario del monarca citado Leuchengorma. - -Con semejantes leyendas se proponían los peruanos que los españoles -abandonasen en todo o en parte el país en que estaban asentados y -buscaran la riqueza de Chile, de aquella nueva tierra de promisión. -Francisco Pizarro, por otra parte, deseaba desembarazarse de la -presencia de su rival Diego de Almagro, y le animaba a realizar la -expedición. Por último, el mismo Almagro no necesitaba estímulos, dado -su carácter aventurero y no escaso de atrevimiento. En el momento que -supo, aunque no oficialmente (primavera de 1535), que se le había -concedido, con el título de _Nueva Toledo_[191], una extensión de 200 -leguas al Sur del Perú, comenzó sus preparativos para la expedición. -Parece ser que Pizarro y Almagro convinieron en que el último iría "a -descubrir la costa y tierra de hacia el Estrecho de Magallanes, porque -decían los indios ser muy rica tierra el Chili, que por aquellas partes -estaba, y que si buena y rica tierra hallase, pedirían la gobernación -de ella para él, y si no que partirían la de Pizarro." - - [191] No ha prevalecido la denominación de _Nueva Toledo_, ni - la de _Nueva Extremadura_ que se dió a Chile, como tampoco la - de _Nueva España_ a México y la de _Nueva Castilla_ al Perú. - -Almagro organizó la expedición en el Cuzco, logrando atraerse a muchos. -Pidió ayuda al emperador Manco Capac, quien generosamente dispuso que -le acompañasen su hermano Panllu Iupac y su tío Villac Umu (Villaoma), -que era sumo sacerdote, con algunos nobles y muchos «indios honrados y -de carga,» haciéndose subir a 15.000 el número de auxiliares armados. -Creemos que debe haber exageración en esta cifra y que el número debió -ser bastante menor. Los primeros que marcharon a Chile fueron los dos -delegados peruanos con tres soldados de a caballo y el consiguiente -séquito de indios armados y de carga. Posteriormente, fué Juan de -Saavedra con 100 españoles y proporcionado acompañamiento de indios. -Últimamente, se puso en camino Almagro (3 julio 1535) a la cabeza de -430 hombres españoles y todos los indios que aún quedaban en el Cuzco. -Juan de Rada se quedó reclutando más gente. Almagro encontró a Saavedra -en las Charcas, y después de un mes de descanso, continuaron juntos -hasta Tupiza, donde aguardaban Panllu Iupac y Villac Umu, debiéndose -advertir que los tres soldados españoles siguieron adelante con menos -prudencia que juicio. Dos meses permanecieron en Tupiza, en cuyo tiempo -entregaron rico presente de oro adquirido en el camino para halagar las -esperanzas de los españoles; pero en seguida desapareció Villac Umu y -lo mismo hubiera hecho Panllu Iupac, sin la estrecha vigilancia a que -se le sometió. - -Dos caminos se ofrecían a los expedicionarios para apoderarse de Chile: -los llanos y costa con 80 leguas de desierto de Atacama y la sierra -Nevada con 40 leguas de travesía por los Andes. Aunque los dos eran -malos, ofrecía más peligros el segundo; Almagro, sin embargo, hubo de -preferir el último por ser más corto. Salieron para Iujui, y, después -de grandes trabajos, de hambres y de emboscadas de los naturales, -llegaron a Chicoana, 250 leguas del Cuzco. Al cabo de dos meses de -descanso, se dispusieron a emprender el paso de los Andes 200 jinetes y -más de 300 infantes. Atravesaron aquel terreno escabroso y pendiente, -lleno de precipicios, cruzado por estrechos valles, caudalosos ríos -y ruidosos torrentes escondidos entre maleza o escollos de peñas, -cubiertos de nieve los escarpados picachos y ásperos barrancos, nieve -que caía de día y de noche, y que era indispensable quitar para no -perder los senderos. Almagro hubo de adelantarse con los veinte jinetes -más animosos y en tres días llegó a Copiapó, pudiendo mandar víveres -y ropas a los infelices que, desnudos y hambrientos, habían quedado -atrás. Habían muerto el 30 por 100 de españoles, y dos terceras partes -de indios o murieron o se desertaron. - -Hallándose los expedicionarios en Copiapó, vino a incorporarse Rodrigo -de Orgóñez con algunos soldados. El cacique de Copiapó, desposeído de -su cargo por un pariente suyo, andaba fugitivo, no teniendo valor para -volver a su país. En semejante apuro, pidió auxilio a los españoles, -ofreciéndoles que si era repuesto, les haría dueños de su territorio. -En efecto, habiendo logrado el cacique lo que deseaba, los naturales -prestaron sumisión e hicieron voluntario donativo del tributo que -tenían prevenido para el Inca a los españoles. Consistía dicho tributo -en 200.000 ducados y entregaron 300.000 más por indicación de Panllu. - -Andaban retraídos los habitantes de los vecinos valles de Huasco y -Coquimbo, retraimiento que se explicaba porque allí fueron asesinados -los tres españoles que habían acompañado a Panllu y Villaoma hasta -Tupiza. Almagro, por medio de _Felipillo_, les notificó el perdón. - -Pero es el caso que Felipillo, en quien los españoles tenían tanta -confianza, era un traidor. Lejos de brindar a los indígenas la paz que -les ofrecía Almagro, les indujo a sublevarse, como lo verificaron, -ya recogida la cosecha, la cual se llevaron consigo. Coincidió con -esto la desaparición de todos los indios de carga y de servicio o -_yanaconas_ que estaban en el campo español. Además de la resistencia -pasiva, pasaron los indígenas a vías de hecho, comenzando por la -intentona de prender fuego una noche al alojamiento de los españoles. - -Aceptaron el reto los nuestros. Quemaron vivos a treinta principales -indígenas que cayeron en su poder, encontrándose entre ellos el cacique -usurpador de Copiapó y los asesinos de los tres soldados españoles que -acompañaron a Panllu Iupac y a Villac Umu. Sobrecogidos de terror los -indios, dejaron de conspirar por entonces; pero tan buenos propósitos -les duró poco tiempo. Al día siguiente de llegar los españoles a Chile, -se ausentaron los indios en masa, hasta el punto de no encontrar -Almagro quien le diese explicación del suceso. El mismo Felipillo, con -unos cuantos indios de armas que aún quedaban, se marchó del campamento -español. Cogido luego prisionero, confesó su delito, indicando también -que Manco estaba en abierta insurrección en el Perú. Tantos crímenes -cometidos por Felipillo le valieron la pena de ser descuartizado. -Sucedía todo esto en los comienzos del año 1536. Recibió Almagro por -entonces un refuerzo de 100 hombres, los cuales se hallaban mandados -por Rui Díaz. - -Para caminar con pie firme y seguro, dispuso Almagro lo siguiente: el -_Santiago_, barco pequeño, que había llegado a un puerto cerca de Chile -con armas y otras cosas necesarias, le ordenó que reconociese la costa; -envió a Gómez de Alvarado con 80 jinetes a explorar por el Sur, y mandó -un destacamento al Oriente con objeto de averiguar lo que hubiese al -otro lado de los Andes. Volvió el buque con malas noticias acerca de -los criaderos de oro, aunque muy buenas sobre la fertilidad del país; -Alvarado regresó, no habiendo hallado minas ni nada digno de contar, y -el destacamento hubo de retroceder en cuanto experimentó las asperezas -de la cordillera. - -En semejante estado las cosas, apareció Juan de Rada con otros 100 -hombres, trayendo las provisiones reales, y por ellas era nombrado -Almagro gobernador de Nueva Toledo, que era una extensión de 200 -leguas al Sur de los límites de Nueva Castilla, adjudicada esta última -a Pizarro. Las noticias de la insurrección del Perú, la creencia de -que el Cuzco pertenecía a Almagro y los pocos criaderos de oro que se -presentaban en Chile, influyeron para el inmediato regreso. Gómez, -Diego de Alvarado y Rodrigo Orgóñez, fueron los que con más empeño -inclinaron a Almagro a abandonar el país. Acerca de la ruta que debían -seguir, los pareceres fueron diferentes: los españoles acordaron dar la -vuelta por la costa y los indios reprobaron semejante determinación. -Aunque se tomaron muchas precauciones, no faltaron hambres y -enfermedades, teniendo también que sostener no pocas luchas con los -indios. No huelga decir que Panllu continuaba, si bien a disgusto suyo, -al lado de los españoles. Salieron de Arequipa a mediados de marzo de -1537 en dirección al Cuzco, encontrándose enfrente de los parciales de -Pizarro. Las luchas que se originaron y la muerte de Almagro (8 agosto -1538), se trataron con la suficiente extensión en la historia del Perú; -ahora sólo procede decir que se paralizó por algún tiempo, como era -natural, la conquista de Chile. - -[Ilustración: Pedro de Valdivia.] - -El destinado a continuar dicha conquista, que Almagro dejó abandonada, -fué Pedro de Valdivia, natural de Villanueva de la Serena (Badajoz), -tan ambicioso de gloria como entendido en las cosas de milicia. El -capitán Alonso de Góngora Marmolejo, uno de sus compañeros de armas, -hizo el siguiente retrato de Valdivia. «Era--dice--hombre de buena -estatura, de rostro alegre, la cabeza grande conforme al cuerpo, -que se había hecho gordo, espaldudo, ancho de pecho, hombre de buen -entendimiento, aunque de palabras no bien limadas, liberal y hacía -mercedes graciosamente. Después que fué señor, recibía gran contento -en dar lo que tenía; era generoso en todas sus cosas, amigo de andar -bien vestido y lustroso, y de los hombres que lo andaban, y de comer -y beber bien; afable y humano con todos; mas tenía dos cosas con que -obscurecía todas estas virtudes: que aborrecía a los hombres nobles, y -de ordinario estaba amancebado con una mujer española, a lo cual fué -dado.» Había comenzado Pedro de Valdivia su carrera militar en las -guerras de Italia, y allí hubo de mostrar varias veces su valor. Cuando -contaba unos treinta y seis años de edad, como tantos otros españoles -de aquellos tiempos, se trasladó, ya corriendo el año 1532, a América, -con el propósito de trabajar por Dios, por el Rey y principalmente en -beneficio de sí mismo. Asistió el valeroso capitán al descubrimiento de -Venezuela y a la conquista del Perú, distinguiéndose en la batalla de -las Salinas, donde ya era Maestre de Campo de las tropas de Francisco -Pizarro. - -Nombrado por Pizarro su teniente de gobernador y capitán general de -Chile, comenzó Valdivia sus preparativos en el año 1539. A la sazón -llegó al Cuzco Pedro Sánchez de la Hoz, provisto de Real cédula, -por la cual se le autorizaba a hacer conquistas en el extremo Sur -del Continente. Trataron, como era natural, del asunto, y, no -entendiéndose, partió Valdivia y luego La Hoz, quienes se encontraron -en Alacama. Dícese--y nada tendría de particular que la leyenda hubiera -sustituído a la historia--que La Hoz intentó matar a Valdivia; mas no -pudiéndolo lograr, le cedió todos sus derechos a cambio del perdón, -siguiéndole a la conquista como uno de tantos. - -La expedición de Valdivia salió a mediados del año 1540 y se componía -de unos 150 soldados españoles y un cuerpo de 10.000 indios auxiliares, -llevando sacerdotes, artesanos, mujeres, animales domésticos, -herramientas y todo lo necesario para colonizar el país. Llegó Valdivia -a la orilla del río Mapocho, en cuyo valle echó los cimientos (25 -febrero 1541) de la ciudad _Santiago de Extremadura_, que le recordaba -el nombre de su patria; tiempo adelante sólo prevaleció el de Santiago, -capital hoy de Chile. No se explica cómo eligió, para levantar la -ciudad, las márgenes del Mapocho a las del Maipó, cuando el primero -es afluente del segundo y cuando desde la embocadura del último hasta -Santiago hubiera podido, a poca costa, hacerse navegable. En seguida se -dotó a la nueva población de su correspondiente cabildo. Supo Valdivia -que en el Perú el joven Almagro había dado muerte a Pizarro, y también -le dijeron que el inca Manco aconsejaba a los indios del Perú, como -igualmente a los de Chile que matasen a los españoles. - -El cabildo o concejo de Santiago, que desde el principio trató de -extralimitarse en sus atribuciones, acordó emancipar todo el país de -la dependencia del Perú, nombrando a Valdivia gobernador y capitán -general de Chile (1542) hasta que S. M. determinase otra cosa. Aparentó -no querer el cargo y si lo aceptó fué con la protesta ante escribano -de que lo hacía a la fuerza y por evitar mayores males. Los cronistas -no tienen inconveniente en afirmar que Valdivia se hizo nombrar a la -fuerza gobernador de la ciudad. De cualquier modo que sea, lo cierto es -que en seguida tuvo que luchar con españoles rebeldes y con los indios. -Sofocó una conjuración de los primeros, mandando ahorcar al jefe de -ellos llamado don Martín de Solier y a cuatro de los más principales; y -rechazó a los indígenas, que se atrevieron a atacar a la misma ciudad -de Santiago. - -Convencidos los indios de que no tenían elementos para luchar con -los españoles, abandonaron el país, llevándose lo que pudieron y -destruyendo completamente todo lo demás. Entonces tuvieron que -ocuparse nuestros compatriotas en la reedificación de Santiago y sus -fortificaciones, en las labores agrícolas para procurarse el sustento y -en los quehaceres domésticos, no sin que de cuando en cuando tuvieran -que tomar las armas para rechazar las agresiones de los indios. - -Era preciso salir de situación tan apurada. Para proveerse de socorros, -Monroy y Pedro de Miranda con cuatro soldados marcharon al Perú (enero -de 1542). Los socorros llegaron veinte meses después (septiembre -de 1543) en un buque que fondeó en Valparaíso, y a fines de año se -presentó Monroy con 60 ó 70 jinetes. Después de varias tentativas -que no dieron resultado alguno, se pudo conseguir que algunos indios -bajasen de las montañas y se dedicaran a sembrar maíz y algún trigo. -No debemos pasar en silencio, que Valdivia por entonces mandó a Pedro -Bohón con diez españoles al valle de Coquimbo, con el objeto de fundar -la ciudad de _La Serena_ y que llamó así recordando aquella en que él -había nacido. También debe registrarse que Valdivia dispuso reconocer -la costa hacia el Sur (en los barcos que poco antes vinieron los -auxilios y Monroy) a Jerónimo de Alderete, asistido de Rodrigo de -Quiroga y del escribano Juan de Cárdenas. Llegaron hasta muy cerca del -archipiélago de Chiloé, tomando a la vuelta posesión del continente -en varios puntos en nombre del rey de España y de Valdivia, pasando -en toda esta operación el mes de septiembre de 1544. Por cierto -que encontraron el país fértil, agradable y abundante en minas, al -contrario de lo que pensaron poco antes los capitanes de Almagro. -Dedicóse Valdivia con verdadero empeño a organizar la dominación -española, para cuyo objeto creyó necesario mandar a Monroy y al piloto -Pastenes al Perú para reclutar gente y adquirir recursos. Al mismo -tiempo ordenó que Antonio de Ulloa marchase a España a solicitar del -Gobierno la confirmación del mando que antes le confiriera el cabildo -de Santiago. Monroy, Pastenes y Ulloa encontraron en el Perú, como -representantes de la autoridad, al virrey Núñez Vela y a la Audiencia, -y a Gonzalo Pizarro que se hallaba al frente de poderosa insurrección. -Monroy falleció a su llegada; por lo que respecta a Pastenes y a Ulloa -olvidaron pronto las órdenes de Valdivia. Ulloa sólo pensó en suplantar -a Valdivia, tratando antes de inutilizar a Pastenes porque se oponía a -sus planes. No debieron dar resultado las intrigas de Ulloa, por cuanto -vemos que cada uno por su lado volvieron a Chile a la cabeza de algunas -fuerzas. - -En 1547 los araucanos destruyeron la ciudad de La Serena que poco antes -fundó Valdivia. Reedificada posteriormente, se la denominó también -_Coquimbo_. - -No había pasado mucho tiempo cuando Valdivia, habiendo anunciado -públicamente que se dirigía a España, marchó (diciembre de 1547) al -Perú. Del gobierno de Chile dejó encargado a Francisco de Villagra. -Poco antes (13 junio 1547) hubo de desembarcar en Tumbez el sacerdote -D. Pedro de la Gasca, el cual, aunque sólo llevaba el título de -presidente de la Real Audiencia del Perú, iba revestido de toda la -autoridad del Rey. Púsose Valdivia al lado de la Gasca y fué uno de los -que dirigieron la famosa batalla de Saquixaguana (18 abril 1548). - -La Gasca, en nombre del Rey, instituyó a Valdivia gobernador de todo -el país comprendido desde los confines del Perú hasta el grado 41, con -la anchura de 100 leguas, autorizándole para levantar tropas y dirigir -expediciones por mar y tierra. Marchó el nuevo Gobernador al frente de -la gente que acababa de reclutar, hallándose entre los expedicionarios -algunos condenados por la justicia, los cuales cometieron por el -camino tales excesos, que Pedro de Hinojosa, general de las tropas -reales, con diez arcabuceros, recibió orden de hacer prisionero a dicho -jefe. Obedeció Valdivia y se volvió con Hinojosa, justificándose muy -cumplidamente de todos los cargos que se le hicieron. A causa de grave -enfermedad permaneció inactivo algún tiempo, saliendo luego de Arica -para Valparaíso con 200 hombres. - -Durante la ausencia de Valdivia habían ocurrido sucesos de no escaso -interés en Chile. Aquel Pedro Sánchez de la Hoz, que--como en este -mismo capítulo se dijo--cedió sus derechos a la conquista del Sur -de Chile a cambio de la vida, urdió una conspiración para matar á -Villagra y apoderarse del gobierno. Descubierta la trama por una carta -que se interceptó, y que iba dirigida a varios cómplices, La Hoz fué -degollado, y un tal Juan Romero, que llevaba la citada carta, mereció -la pena de horca. - -En sus relaciones con los indios tampoco podía vivir tranquilo el -valiente extremeño. En los comienzos del año 1549 se sublevaron los -de Coquimbo y Copiapó, matando 40 españoles y otros tantos caballos; -también casi arruinaron la mencionada ciudad de La Serena. Villagra -salió á castigarlos, tomando antes la precaución de coger en rehenes a -varios caciques o indios importantes de Santiago. - -Cuando se andaban en todos estos sucesos, se presentó Valdivia. Dispuso -inmediatamente que Villagra marchara al Perú para dar cuenta a La -Gasca del estado de las cosas y allegar recursos; ordenó igualmente a -Francisco de Aguirre la pacificación de Coquimbo y la reedificación -de La Serena, lo cual se realizó en agosto del citado año. En su -constante afán de organizar el país, declaró a Santiago capital de -Chile, estableció allí un mercado para facilitar las transacciones de -los indios, hizo adoptar por moneda el oro sellado, castigó con la -amputación del miembro genital a los negros que violasen a las indias -y dió otras leyes también severas contra los negros por delitos menos -graves. - -A últimos del año 1549 salió Valdivia, con 200 hombres, a extender la -conquista por el Sur, siendo atacado, antes de llegar al Biobio, varias -veces por los valerosos promacaes, a quienes siempre tuvo la fortuna -de rechazar. Echó los cimientos de _La Concepción_ el 5 de marzo de -1550, cerca del mar, cuya ciudad fué atacada--según los cronistas--por -unos 40.000 araucanos, y que Alderete con 90 caballos la defendió, -consiguiendo derrotar con gran carnicería a sus enemigos. Contaban los -indios--y el cuento seguramente fué cosa de los españoles--que les -habían vencido una mujer de Castilla y un viejo caballero en blanco -corcel, que se aparecieron en los aires. Como puede suponerse, la -mujer era la Virgen, a quien estaba dedicada la ciudad, y el caballero -era Santiago, patrón de España. El sistema de Valdivia para que se -sometiesen los belicosos indios, lo dice el mismo en el siguiente -documento: - -Carta de Pedro de Valdivia al Emperador acerca del descubrimiento, -conquista y población de Chile (25 septiembre 1551)[192]. - - [192] _Colec. de doc. inéd. relativos al descubrimiento_, etc. - Tomo IV, págs. 5-69. - -«Mataronse hasta mill é quinientos ó dos mill indios, y alanceáronse -otros muchos, y prendiéronse algunos, de los cuales mandé cortar -hasta docientos las manos y narices, en rebeldía, de que muchas veces -les había enviado mensajeros y hécholes los requerimientos que V. M. -manda»[193]. - - [193] Ibidem, pág. 53. - -En su deseo Valdivia de fundar poblaciones, echó los cimientos de -la Imperial, a orillas del Cautín (1551) y las de _Valdivia_ y -_Villa-Rica_ (1552). Trasladóse en seguida á Santiago, en cuyo punto -recibió los refuerzos que le trajeron, primero Villagra y luego Miguel -de Avendaño. En tanto que hacía fundar la ciudad de los _Confines_ -o de la frontera, en el valle de Angel (año de 1552) y en tanto que -disponía se diese comienzo a la de _Santa Marina de Gaeta_, en honor -de su mujer, organizaba las cuatro expediciones siguientes: una al -mando de Francisco de Aguirre, para Tucumán; dos dirigidas á los Andes -y mandadas por respectivos capitanes; y la cuarta había de ir por mar -al Estrecho de Magallanes, siendo su capitán Francisco de Ulloa. No -fijándonos en la expedición a Tucumán, porque dicha región no pertenece -al verdadero territorio de Chile, la segunda y tercera sólo sirvieron -para descubrir los respectivos pasos de la cordillera, y la cuarta -regresó desde la mitad del Estrecho. - -Si por un momento reinaba la paz con los promacaes y con los -araucanos, ciertos síntomas indicaban próxima rebelión. Llegó el -día del levantamiento cuando vieron que los españoles no eran seres -sobrenaturales y manifestaban las debilidades y pasiones de la -humana naturaleza, cuando se persuadieron que no eran invencibles ni -inmortales y cuando tuvieron un capitán de ánimo fuerte y arrojado. El -capitán, gloria de su raza, se llamaba Caupolicán. Veamos cómo tuvo -comienzo aquella guerra, de la cual dice Ercilla en su _Araucana_ lo -siguiente: - - Todo ha de ser batallas y asperezas, - discordia, fuego, sangre, enemistades, - odios, rencores, sañas y bravezas, - desatino, furor, temeridades, - rabias, iras, venganzas y fierezas, - muertes, destrozos, riñas, crueldades, - que al mismo Marte ya pondrán hastío, - agotando un caudal mayor que el mio. - -El primer aviso de próxima rebelión lo dió (diciembre de 1553), Martín -de Ariza, que con cinco soldados guarnecía el fuerte de Tucapel, -erigido por los españoles en territorio araucano. Penetraron en el -fuerte bastantes indios--según costumbre--con cargas de forraje. En -seguida embistieron á la pequeña guarnición, que hubo de defenderse y -arrojar a los insurrectos; pero acudiendo Caupolicán con el grueso de -sus fuerzas se trabó sangrienta lucha. Quedaron heridos tres de los -nuestros y el capitán; de los araucanos murieron bastantes. Valiéndose -de la obscuridad de la noche, Ariza y los cinco soldados se retiraron -al fuerte de Puren, donde podían estar más seguros, en tanto que los -indígenas quemaban y destruían la fortaleza. - -Conviene recordar que los araucanos habían cambiado de táctica en sus -combates, gracias á Lautaro, hijo de un cacique y ex-paje muy querido -de Valdivia. Dícese que Lautaro, muy adicto á la causa española, al ver -derrotados a los araucanos en una batalla y que huían delante de la -artillería de la metrópoli, se sintió avergonzado y corrió hacia sus -compatriotas decidido á conducirles á la victoria. - -A vengar la derrota acaecida a los nuestros salió Valdivia de la -Concepción con 50 soldados y unos tres mil indios auxiliares camino de -Tucapel. Los españoles no hicieron caso de las palabras del yanacona -Agustinillo, que les aconsejaba no pasasen adelante y llegaron a las -ruinas del citado fuerte. Españoles y araucanos pelearon con singular -coraje, venciendo al fin el número. De los españoles y sus auxiliares -sólo se salvaron escondidos entre la maleza tres indios peruanos, -quienes llevaron la fatal noticia, uno a Diego Maldonado, gobernador -de Arauca, y los otros dos a Villagra, que estaba en la Concepción. -Ante Caupolicán, Lautaro y otros jefes fueron conducidos Valdivia, -su capellán Pozo y el fiel Agustinillo; los tres sufrieron cruel -martirio. El sitio donde murieron ha conservado el nombre de _Cerro -de Valdivia_. Desde entonces Lautaro pasó a ser jefe principal de los -suyos y Villagra sucedió a Valdivia. En lo tocante a las cualidades de -Valdivia, es preciso reconocer que en los cuatro años de su mando dió -señaladas pruebas de valiente militar y de inteligente gobernador, si -bien convienen todos en que era orgulloso, injusto y cruel. - -En tanto que los araucanos celebraban la muerte de Valdivia con juegos -y danzas, en el campo español todo fué incertidumbre y confusión. -El Cabildo de Santiago tomó la determinación de confiar el gobierno -del país a Rodrigo de Quiroga, sin tener en cuenta que el valeroso -capitán había designado a Jerónimo de Alderete, a falta de Alderete -a Francisco de Aguirre, y en último término a Francisco de Villagra. -Ausentes a la sazón Alderete y Aguirre, creyó el Cabildo arreglar el -asunto disponiendo que Quiroga mandaría en la capital y sus términos, y -Villagra en el Sur. Ante la oposición de Villagra, el Ayuntamiento se -constituyó en autoridad suprema con el título de Cabildo-Gobernador. -Vino a complicar más el asunto la vuelta de Aguirre de Tucumán, quien -habiendo reclamado su derecho en La Serena, también fué proclamado -Gobernador. Era tal el desorden, que para remedio de los males se -sometió la cuestión al dictamen de un consejo de letrados, cuyo fallo -sería irrevocable, siendo los nombrados D. Antonio de las Peñas y D. -Juan Gutiérrez de Altamirano (14 octubre 1554). Insistía Villagra en su -mejor derecho y también Aguirre, resultando que el primero gobernaba -de hecho en el Sur y el segundo en el Norte. El 13 de mayo de 1555 -la Audiencia de Lima dispuso que las cosas volviesen al punto en que -estaban al tiempo de la muerte de Valdivia. A pesar de que en ello -estaban conformes los dos contendientes, los ayuntamientos de las -ciudades, reunidos en Santiago por medio de representantes, acordaron -(14 de agosto) pedir por Gobernador a Villagra, lo que no se cumplió, -pues prevaleciendo la opinión de los de Santiago, se pidió a Quiroga. -Pocos meses después, esto es, en mayo de 1556, se supo que el Rey hizo -el nombramiento de Gobernador en favor de Jerónimo de Alderete, con -arreglo a la disposición testamentaria de Valdivia. Habiendo muerto -Alderete en el camino, el virrey del Perú, marqués de Cañete, nombró -Gobernador a su hijo D. García Hurtado de Mendoza, recibiéndose la real -aprobación en el año 1557. - -Volviendo al asunto de la guerra, después de la muerte de Valdivia, -recordaremos que Villagra (febrero de 1554), llevando como maestre -de campo a Alonso de Reinoso, pasó el Biobio con 180 hombres y seis -falconetes. Tomando por la marina, traspuso la cuesta de Marigueñu, -que tomó el nombre de _Cuesta de Villagra_, llegando al límite entre -Andalican y la Araucania. Sobre ellos cargaron los araucanos, cada -vez más conocedores del arte de la guerra, y se apoderaron de los -pequeños cañones. Huyeron los nuestros hasta el Biobio, el que pasaron, -sirviéndose de un barco que allí estaba amarrado, y penetraron en la -Concepción, cuyos habitantes hubieron de abandonar en masa la ciudad, -siguiéndoles Villagra con su gente hasta Santiago. Los indios se -entregaron al saqueo e incendio del citado pueblo y lo mismo intentaron -hacer después en la Imperial (primeros días de abril de 1554). -Los indios se dispusieron a atacar también la ciudad de Valdivia. -Continuó la guerra con varia fortuna, hasta que un indio, amigo de los -españoles, dijo a Villagra que Lautaro había establecido su campamento -cerca de Itaca. Sorprendido el valeroso Lautaro, allí murió con todos -los araucanos, pues ninguno quiso rendirse (1557). Sólo se salvó -Guacolda, la mujer del héroe, que enamorada del citado y traidor indio, -quiso a toda costa la muerte de su marido. - -Comenzó su gobierno D. García Hurtado de Mendoza llevando por consejero -al licenciado Santillana, oidor de la Chancillería de Lima, y además le -acompañaban su hermano natural Felipe de Mendoza, el insigne poeta D. -Alvaro de Ercilla y Zúñiga, Juan Ramón, Hernán Pérez, Osorio, Cáceres y - - Don Miguel y Don Pedro de Avendaño, - Escobar, Juan Zufré, Cortés y Aranda, - sin mirar el peligro y riesgo extraño, - sustentan todo el peso de su banda. - También hacen efeto y mucho daño - Losada, Peña, Córdoba y Miranda, - Bernal, Lasarte, Castañeda, Ulloa, - Martín Ruiz y Juan López de Gamboa. - -Con los elementos que dió a su hijo el virrey del Perú se pudo formar -un ejército expedicionario de 250 hombres, que por mar fué a Chile -en cuatro embarcaciones, anclando (a mediados de 1557) en La Serena. -Lo primero que hizo el nuevo Gobernador fué enviar al Perú á los -dos competidores Villagra y Aguirre, pudiendo desde este momento -desarrollar su política. - -Mendoza destinó 100 hombres a Tucumán al mando de D. Juan Pérez de -Zurita, dispuso que la caballería se dirigiera al Sur por Santiago -con orden de recoger en dicha ciudad la gente que pudiese, y él -se hizo a la vela con los 150 hombres que le quedaban hacia la -Concepción, desembarcando en la isla de Quiriquina, situada en la -bahía de Talcahuana. Recibió después D. García un refuerzo de hombres -y pertrechos, acordando entonces construir junto a la costa un fuerte -que se llamó de Penco. En seguida se presentó una embajada de araucanos -prometiendo la paz, si eran bien tratados, aunque el objeto de -aquéllos era inspeccionar la fortaleza. Tan cierto es lo que decimos -que inmediatamente atacaron de improviso y con desesperación a Penco, -dirigidos por Caupolicán. Llevaron tremendo castigo. Sin embargo, si -desistieron de atacar la fortaleza fué porque llegaron nuevas fuerzas -de españoles. El 1.º de noviembre de 1557, D. García, a la cabeza de -600 hombres, penetró en territorio enemigo; parte de su fuerza entró -por el río Biobio, cerca de la embocadura, y parte por el mar. La -primera batalla en que D. García lució sus dotes de general se llamó de -la Lagunilla, distinguiéndose Alonso de Reinoso, Juan Ramón y Rodrigo -de Quiroga; entre los prisioneros se cogió al cacique Galvarino, a -quien D. García hizo cortar las manos y le dió libertad. Conocióse en -esta batalla que faltaba a los indios el consejo y la dirección de -Lautaro, el más ilustre de sus capitanes. - -Llegó nuestro ejército al llano de Millarapué, donde Caupolicán tenía -preparada nueva sorpresa. Mandó decir el guerrero indio a D. García -que «se lo había de comer como se había comido a Valdivia.» El día -de San Andrés, santo del padre de Mendoza, se dió otra gran batalla, -que duró ocho horas, muriendo--según cuentan--4.000 araucanos y 800 -fueron hechos prisioneros, de los cuales una docena de caciques -«que eran--como escribe el mismo Mendoza--los que traían la tierra -desasosegada,» merecieron ser ahorcados de los árboles. Después de esta -victoria, D. García, con el grueso de su gente se volvió a Tucapel, -ocupándose de la repoblación de Villa Rica y los Confines, y de la -reedificación de Cañete, en honor de su padre (comienzos del año 1558), -y luego levantó, en memoria de su abuelo, la plaza de _Santa Marina_ -con la denominación de Osorno. Por entonces Jerónimo de Villegas -reedificó la Concepción. D. García marchó después a descubrir el Sur, -llegando a la vista del archipiélago de Chiloé (del que tomó posesión -bajo el nombre de Ancud), mereciendo cariñoso recibimiento de los -naturales. Como dato curioso habremos de notar que el poeta y soldado -D. Alonso de Ercilla, fué uno de los primeros españoles que pasaron en -una lancha a la isla de Chiloé y dejó escrita en la corteza de un árbol -la fecha de aquel día, que era el último de febrero de 1558. Envió a -Pedro del Castillo al otro lado de los Andes a fundar la ciudad de -_Mendoza_, perpetuando de este modo su apellido. A últimos de 1557, -mandó una expedición a reconocer las costas y límites por el Sur. Su -política generosa y de atracción no fué estimada por Caupolicán, quien -buscaba siempre ocasión para caer sobre los españoles cuando éstos se -hallaban más confiados. Los soldados no debían dejar las armas de la -mano, pues como dice Ercilla hablando de sí mismo: - - ...armado siempre y siempre su ordenanza, - la pluma ora en la mano, ora la lanza. - -El caudillo Caupolicán, que vagaba oculto por el país, fué delatado por -uno de los suyos y cogido por Pedro de Avendaño. Juzgado y condenado -a muerte, la sufrió siendo empalado y asaetado ante muchedumbre de -indios. Refiere la leyenda que Caupolicán fué hecho prisionero con -otros indios. Los españoles no le reconocieron, ni los indígenas dieron -a conocer su nombre. Cuando los nuestros--y la novela ha sustituído a -la historia--llevaban los presos a Cañete, divisaron una india que, -con un guagua (niño de teta) en los brazos, corría a internarse en un -bosque vecino. Corrieron tras ella y la trajeron donde se hallaban los -demás indios. Aquella mujer fijóse en uno, le llamó por su nombre, -Caupolicán; le increpó su cobardía por no haberse hecho matar antes que -rendirse, y furiosa arrojó al niño, diciendo: _¡no quiero ser madre del -hijo de ese infame!_ Llamábase Fresia, mujer de Caupolicán. - -Todavía intentaron los indígenas continuar la lucha, mas ya no era -posible. Entonces, por mediación de Colocolo, se ajustó la paz y Chile -se consideró enteramente sometido. - - - - -CAPITULO X - - CONQUISTA DE VENEZUELA Y DE LAS GUAYANAS.--LOS INDÍGENAS.--EL - BANQUERO WELSER: ALFINGER, SAYLER Y FEDERMANN.--HOHERMUTH Y - HUTTEN.--EL DORADO.--FRÍAS Y CARVAJAL EN CORO.--CONCEPCIÓN DE - TOCUYO.--CRUELDAD DE CARVAJAL.--GOBIERNO DE PÉREZ DE TOLOSA: - ENCOMIENDAS.--VILLEGAS: LOS BUCANEROS: BURBURUATA: NUEVA - SEGOVIA.--EL REY MIGUEL.--INSURRECCIÓN DE LOS JIRAHARAS.--GOBIERNO - DE VILLACINDA.--VALENCIA DEL REY.--GARCÍA DE PAREDES: TRUJILLO: - LOS INDIOS.--LOS GOBERNADORES RUIZ Y COLLADO: FAJARDO.--FUNDACIÓN - DE ROSARIO Y COLLADO.--VENEZUELA EN 1560.--LOPE DE AGUIRRE, - EL TIRANO.--RODRÍGUEZ.--LOS GOBERNADORES BERNÁLDEZ Y PONCE DE - LEÓN.--LOSADA Y LOS INDIOS: FUNDACIÓN DE CARACAS.--NUESTRA SEÑORA - DE CARAVALLEDA.--LOS GOBERNADORES SERPA Y MAZARIEGO.--FUNDACIÓN DE - SANTIAGO Y DE SAN JUAN.--LOS INDÍGENAS.--LOS GOBERNADORES PIMENTEL, - ROJAS Y OSORIO.--LA GUAIRA: GUANARÉ.--DRAKE EN CARACAS.--EL - GOBERNADOR PIÑA.--VERSOS DE CASTELLANOS.--CONQUISTA DE LAS - GUAYANAS.--ESPAÑOLES, INGLESES, HOLANDESES Y FRANCESES EN LAS - GUAYANAS. - - -Consideremos la provincia que se llamó primeramente _Venezuela_ y -después _Caracas_, y que se extendía por el Norte desde un punto -indeterminado de la costa de Cumaná hasta el Cabo de la Vela. Los -_caracas_, _arbacos_, _caribes_ y otras tribus bárbaras establecidas, -ora en las fragosidades de la sierra, ora en las costas, resistieron -valerosamente las acometidas de los primeros conquistadores de España. - -Poco tiempo después, la Audiencia de Santo Domingo, para impedir -que los indígenas de las islas vecinas cayesen sobre las costas -venezolanas, mandó (1527) a Juan de Ampués, factor de la Real Hacienda, -con 60 hombres. Desembarcó Ampués en la costa de Coriana, territorio -del cacique Manaure o Anaure, y fundó en seguida una población que -llamó _Santa Ana de Coro_. El comportamiento de Ampués con los indios -fué generoso y dulce. - -Por entonces, el emperador Carlos V dió _licencia y facultad_ (27 -marzo 1528) a los alemanes Enrique Ehinger (o Alfinger, según la -ortografía tradicional) y Jerónimo Sayler, para que por sí, ó en -su defecto Ambrosio y Jorge Ehinger, hermanos de Enrique, pudiesen -_descubrir y conquistar y poblar_ las tierras de la costa comprendida -entre el Cabo de la Vela (límite de la gobernación de Santa Marta) y -Maracapana «con todas las yslas que están en la dha. costa, eçeptadas -las que están encomendadas y tiene a su cargo el fator Joan de -Ampués.» El 23 de octubre del citado año, Enrique Alfinger y Sayler -delegaron todos sus poderes en Ambrosio Alfinger, quien se encontraba -ya en la Isla Española como factor de los Welser[194], banqueros de -Augsburgo. La mencionada capitulación estipulaba lo siguiente: que -los alemanes, en el plazo de dos años, fundarían dos poblaciones, que -cada una había de tener lo menos 300 hombres; llevarían 50 mineros -alemanes para repartirlos en Tierra Firme y en las islas; edificarían -tres fortalezas. Se les concedía el 4 por 100 de _todo el provecho -de la conquista_, exención de los derechos de almojarifazgo para los -mantenimientos llevados de España, a condición de no venderlos; doce -leguas cuadradas de tierra para explotarlas por cuenta propia; derecho -de introducir de las islas Española, Cuba y San Juan, los caballos y -cualquier otro ganado que quisieran; exención del impuesto sobre la -sal; no pagar al Tesoro, durante los cuatro primeros años, más que el -décimo del impuesto sobre el producto de minas (gracia que se aumentó -en 1531 a diez años); sacar del arsenal de Sevilla todo lo necesario -para equiparse; autorización para reducir a la esclavitud a los indios -rebeldes, conformándose en esto a las leyes y pagando el quinto al -Rey. Se concedió además, al que cumpliese la obligación, el cargo de -Gobernador y Capitán general de las tierras conquistadas «para todos -los días de su vida,» con el sueldo anual de 300.000 maravedises; a -Alfinger y Sayler el título hereditario de Alguacil mayor de S. M., y -el de Adelantado, también hereditario, a uno de los dos, designado por -ellos mismos. No pasó mucho tiempo, después de hecha la capitulación, -sin que Alfinger y Sayler solicitasen de Carlos V que sus derechos -en la provincia de Venezuela pasaran a Antonio y Bartolomé Welser; -lo que se acordó en el año 1531 por otra capitulación semejante a la -anterior[195]. - - [194] Belzar, escriben otros. - - [195] _Archivo general de Indias_ en Sevilla. Est. 1, caj. - 1, leg. 1/27, ramo 12: _Descubrimientos, descripciones y - poblaciones tocantes al nuevo reino de Granada_, años de 1526 - a 1591.--Gil Fortoul. _Historia Constitucional de Venezuela_, - tomo I, págs. 4 y 5. - -Bartolomé Welser, el _Rothschild del siglo_ XVI, como le llama el -historiador Scherr[196], tenía entre sus principales deudores al -emperador Carlos V. El César empeñó o vendió Venezuela al citado -banquero. Ambrosio Dalfinger, natural de Ulma, agente de los Welser -cerca de la corte de Madrid, dejando en representación suya a sus -compatriotas Federmann y Bartolomé Sayler, se izo a la vela en octubre -de 1529 con 780 hombres (alemanes, españoles y portugueses) y 80 -caballos, dirigiéndose a Venezuela, de cuyo territorio, con objeto de -colonizarlo, tomó posesión para la casa Welser. Entonces tuvo Ampués -que retirarse a su primera gobernación de las islas de Oruba, Curazao y -Bonaire. - - [196] _Germania_, pág. 210. - -Dalfinger se dirigió á explorar el lago de Coquibacoa, en cuyas riberas -fundó un pueblo o ranchería de unos 60 españoles, dándole el nombre -indígena de _Maracaibo_. Regresó a los ocho meses a Coro, encontrándose -con Federmann y con Hans Seissenhoffer (llamado por los españoles Juan -el alemán). A Federmann le entregó el gobierno, retirándose él (junio -de 1530) a Santo Domingo a curarse de una enfermedad. - -Federmann salió en el mes de septiembre del mencionado año de 1530 con -rumbo al Sur, acompañándole unos cien blancos y otros tantos indios. -Habiendo descubierto la provincia de Varaquecemeto (Barquisimeto), -dió la vuelta a Coro en marzo de 1531. Dalfinger, que por entonces -había sido confirmado en su cargo de Gobernador, juzgó que Federmann -no le era fiel, obligándole por ello a embarcarse para España. En -seguida emprendió segunda expedición hacia Maracaibo, llegando hasta -el territorio del Nuevo Reino de Granada. Recorrió mucha tierra y dió -en todas partes pruebas de su indomable valor. En una gran batalla que -tuvo con los indios, fué herido en la garganta, decidiendo entonces -volverse a Coro. Dalfinger en esta jornada destruyó y devastó todo -lo que hallaba a su paso. «No tenía nada que envidiar este _Cortés -alemán_ al famoso jefe español en valor y energía; pero le aventajaba -en dureza y crueldad»[197]. Según nuestro cronista Herrera, valiéndose -de su maestre de campo Francisco del Castillo, ahorcó, azotó y afrentó -a muchos hombres de bien[198]. Llevaba dos años en Coro, cuando a -consecuencia de las heridas que recibiera en su lucha contra los -indígenas, murió (1532). - - [197] Scherr, _Germania_, pág. 210. - - [198] _Década V_, lib. II. cap. II. - -Cuando en España se recibió la noticia de la muerte de Dalfinger, -se nombró a Federmann (julio de 1533); pero hallándose este último -y sus protectores los Welser en litigio, se convino (diciembre de -1534) en reemplazarle con Jorge Hohermuth (de Spira). Sin embargo de -ello, Federmann, ya porque no supiera oficialmente el nombramiento de -Hohermuth, ya porque se creyese autorizado por los Welser, emprendió -su viaje a Venezuela (comienzos de 1535), encontrándose en Coro con el -Gobernador. Ambos, considerando que la colonia sólo existía de nombre, -acordaron repartirse la gente y marchar cada uno por su lado en busca -de oro. - -Federmann, acompañado de Pedro de Limpias, se internó por Maracaibo, -Carora, Barquisimeto, los llanos hasta el Meta, traspasando los Andes -y llegando a la altiplanicie de Bogotá. Encontróse allí con otras dos -expediciones: la de Belalcázar que llegaba de Quito, y la de Gonzalo -Jiménez de Quesada que venía de la costa de Santa Marta. Después de -larga disputa sobre los mejores derechos de cada uno, acordaron marchar -a España y defender sus pretensiones ante el Consejo de Indias (1539). -El Consejo falló en favor de Quesada. - -Entretanto el gobernador Hohermuth y Felipe de Hutten, con 361 hombres -y 80 caballos, salieron de Coro (mayo de 1535) en busca de _El Dorado_, -tomando el camino de Barquisimeto, Portuguesa y Barinas. En enero del -siguiente año se hallaban por las orillas del Apure, en abril por las -del Arauca y en agosto por las del Mota. Intentaron subir los Andes y -no pudieron, regresando al cabo de tres años a Coro, bastante diezmados -por cierto, pues sólo eran 86 hombres y 24 caballos. - -Los empleados y colonos españoles continuaban en Coro quejándose -amargamente de los alemanes porque les vendían a precios excesivos los -caballos, las armas, la sal, todo. Para averiguar el fundamento de -semejantes quejas, la Audiencia de Santo Domingo mandó (1536) como juez -de residencia a un Dr. Navarro, quien suspendió de su empleo y declaró -culpable a Hohermuth. No era Navarro el hombre que necesitaba Coro en -aquellas circunstancias, y a tal punto llegaron sus abusos, que el -Cabildo y los vecinos pidieron su destitución. En efecto, fué llamado -por la Audiencia (1540) y habiendo muerto por entonces Hohermuth, se -encargó provisionalmente del gobierno el obispo Rodrigo de Bastidas. - -Tiempo adelante, Felipe de Hutten se puso al frente del gobierno, y -soñando como poco antes el gobernador Hohermuth con la leyenda de _El -Dorado_, marchó a descubrirlo (agosto de 1541) en compañía de Pedro de -Limpias, Bartolomé Welser, Sebastián de Amescua, Martín de Arteaga, -el Padre Frutos y unos 150 soldados. En tanto que Hutten, siguiendo -el mismo camino que Federmann, recorría tierras y más tierras, -importándole poco la enemiga de los hombres, los ataques de las fieras -y los bruscos cambios del clima, la Audiencia de Santo Domingo nombraba -juez de residencia al fiscal Juan de Frías, quien inmediatamente -que llegó a Coro (octubre de 1544) condenó a los Welser a perder el -gobierno y a devolver al Tesoro 30.000 pesos oro. - -Coincidió también con estos hechos la presencia de Juan de Carvajal -en Coro, nombrado--según rezaban los papeles que presentó--gobernador -interino. Algunos llegaron a creer, quizá con razón, que los citados -papeles estaban falsificados. Juan de Carvajal, llevando de teniente -a Juan de Villegas, al frente de 200 hombres, tomó nueva dirección, -deseoso de descubrir nuevos países y adquirir riquezas. Carvajal y -Villegas, ayudados de Diego de Losada y de Diego Ruiz de Vallejo, -fundaron (7 diciembre 1545) la ciudad de _Nuestra Señora de la -Concepción del Tocuyo_. Por cierto que como llegase a tocar por allí -la última expedición que se dirigió al fantástico El Dorado, Carvajal, -decidido a hacerse dueño del gobierno, hizo asesinar a Felipe de -Hutten, Bartolomé Welser, Diego Romero y Gregorio de Placencia (1546). -Puede afirmarse que con la tragedia del Tocuyo terminó de hecho la -dominación de los Welser[199]. - - [199] Durante nueve años no cesaron los Welser de solicitar - de la corte la renovación de sus privilegios, decidiéndose al - fin el 13 de abril de 1556, que no tenían derecho a nombrar - Gobernador, puesto que dejaron de cumplir algunas cláusulas de - la capitulación. - -No estará demás recordar aquí que en Venezuela, para dirigir los -asuntos políticos, hubo gobernadores y capitanes generales, nombrados -los primeros por cinco años y los segundos por siete[200]. - - [200] En las provincias de Cumaná, Margarita, Guayana, - Maracaibo y Mérida sólo hubo gobernadores; en la de Caracas - el Gobernador adquirió el título de capitán general, - extendiéndose su autoridad a todo el territorio venezolano - desde 1777. - -Después de la administración de los banqueros alemanes Belzares, -Carlos V nombró gobernador de Venezuela al segoviano Juan Pérez de -Tolosa, hombre instruído, generoso y prudente. Lo primero que hizo fué -restablecer el orden y el imperio de la ley; se dedicó en seguida a -hacer nuevo repartimiento de encomiendas, no sin manejarse con justicia -y desinterés, y posteriormente dispuso expediciones militares. Dirigió -la primera Alonso Pérez, hermano del Gobernador, saliendo del Tocuyo -en los primeros días de febrero de 1547, al frente de cien hombres. -Empleó en ella dos años y medio, perdió bastante gente y nada adelantó -ni consiguió de provecho. Otra expedición realizó Juan de Villegas, -mandando ochenta hombres, que también salió del Tocuyo en septiembre -de 1547. Recorrió dilatados países y el 24 de diciembre del citado año -tomó posesión de la laguna de Tacarigua con las formalidades usadas a -la sazón. «Llegó (Villegas)--dice el escribano Francisco de San Juan--á -la ribera de la laguna y cogió agua della, y con una espada cortó ramas -y se paseó por la dicha ribera de la dicha laguna, y por otras partes, -y se mandó poner y se puso junto á la dicha laguna una cruz de madera -hincada en el suelo; lo cual todo dijo que hacía é hizo en señal de -posesión, la cual tomó quieta y pacíficamente, sin contradicción de -persona alguna que yo el dicho escribano viese ni oyese; y de todo -ello como pasó el dicho señor teniente del gobernador lo pidió por -testimonio, siendo presentes por testigos á lo susodicho el capitán -Luis de Narváez, é Per Alvarez, teniente de veedor de S. M. en la dicha -jornada, é Pablos Xuárez, alguacil mayor, é Juan Domínguez Antillano, -y Gonzalo de los Ríos, y Sancho Briceño, y Juan de Escalante, y otros -muchos.» Trasladó Villegas su campamento a la costa y dispuso (24 -febrero 1548) la fundación de una ciudad que se llamaría de _Nuestra -Señora de la Concepción de Burburuata_. - -Por muerte de Pérez de Tolosa se encargó interinamente de la -gobernación de la provincia Juan de Villegas (comienzos de 1548). -Deseando que su gente adquiriese hábitos de tranquilidad y sosiego, -determinó fundar ciudades y repartir la tierra por encomiendas. Para -la realización de lo primero, mandó al veedor Pedro Alvarez a poblar -la Burburuata, quien dió comienzo a su obra el 26 de mayo de 1549. -Algunos de los nuevos vecinos la abandonaron pronto, molestados por las -hostilidades de los _filibusteros_ o _bucaneros_, piratas establecidos -en las pequeñas Antillas y que se ocupaban en robar los navíos que -regresaban de las Indias. Quitaban la vida a los españoles que caían en -sus manos para vengar--decían--las ofensas cometidas por aquéllos con -los indígenas tomándoles como esclavos. Dichos filibusteros, hez de las -sociedades europeas, de tal modo acosaron a los vecinos de Burburuata -que, estos últimos, posteriormente, y siendo D. Pedro Ponce de León -gobernador de la provincia, la abandonaron por completo. También Juan -de Villegas, habiendo tenido la fortuna de encontrar rico venero de -mineral en las riberas del Buria, fundó en el valle de Barquisimeto, a -mediados del año 1552, la ciudad de _Nueva Segovia_, nombre que después -se olvidó. Los vecinos de dicha ciudad la trasladaron al sitio que al -presente tiene la de Barquisimeto. - -Uno de los negros que trabajaban en las minas, llamado Miguel, a la -cabeza de algunos de sus compatriotas, se declaró en abierta rebelión, -cayendo sobre los mineros y matando a varios. Orgulloso con su -victoria, y apoyado también por algunos indios, se retiró a la montaña, -donde formó una población cercada de empalizadas y trincheras. Tomó el -título de Rey y dió el de Reina a una negra llamada Guiomar, juró como -sucesor a un hijo suyo pequeño, nombró obispo a otro negro y estableció -las dignidades y empleos de aquella reciente y ridícula monarquía. -Cuando se creyó fuerte, salió con su ejército, e intentó una sorpresa -contra Nueva Segovia, siendo derrotado y teniendo que retirarse a su -guarida. Los vecinos de Nueva Segovia y de Tocuyo cayeron sobre el -audaz reyezuelo, que murió peleando valerosamente y castigados con el -suplicio o esclavitud los restantes rebeldes. - -Movidos por el ejemplo de los negros esclavos, se levantaron en armas -los indios _jiraharas_, tribu belicosa que habitaba en las tierras -de Nirgua, próximas a las minas. Ni Villegas, ni Alonso Arias de -Villacinda, su sucesor en el gobierno el año 1554, pudieron vencer a -los bravos jiraharas. - -Villacinda, con los vecinos que pudo conseguir de Coro, Tocuyo y -Segovia, y poniendo al frente de ellos a Alonso Díaz Moreno, hizo que -en el año 1555 se fundase una ciudad que se llamó _Valencia del Rey_ -en el valle de Tacarigua. Murió Villacinda el 1556, hallándose en -Barquisimeto. - -Los alcaldes del Tocuyo se encargaron del gobierno de la ciudad y -dispusieron importante expedición a la provincia de los _cuicas_, que -se hallaba al poniente de aquella capital. Encargóse la empresa a -Diego García de Paredes, natural de Trujillo (Extremadura), quien, con -70 infantes, 12 jinetes y muchos indios yanaconas, atravesó el país -de los cuicas, llegando a un villorrio de indígenas llamado Escuque, -en las vertientes del río Motatan. Allí hizo levantar la ciudad de -Trujillo, como recuerdo del lugar de su nacimiento[201]. Regresó -García de Paredes al Tocuyo a dar cuenta de su encargo. Entretanto los -españoles de Trujillo, sin temor a Dios ni a los naturales del país, -robaron bienes y abusaron de las mujeres, respondiendo los indios a -tamaños ultrajes matando a cuantos españoles encontraban desprevenidos -y poniendo cerco a dicha población. Si acudió García de Paredes en -auxilio de la nueva ciudad y derrotó a los indios, rehechos los últimos -al poco tiempo, obligaron al extremeño a volverse al Tocuyo (1557). - - [201] Tres veces cambiaron de sitio sus vecinos, - estableciéndose por fin (1570) donde a la sazón se levanta la - ciudad. Nadie ignora que las primeras casas que se construían - entonces eran de maderas atadas con bejucos; después, si el - sitio parecía seguro, los habitantes levantaban casas de tapia - y las cubrían con teja. - -En el mismo año que acabamos de citar, la Audiencia de Santo Domingo -nombró gobernador interino de Venezuela a Francisco Ruiz, que continuó -la reedificación de Trujillo, si bien cambiando el nombre por el de -_Miravel_. - -No carece de curiosidad la expedición realizada por Francisco Fajardo, -natural de Margarita, hijo de un hidalgo español y de una india -guaiqueri, la cual descendía de Charaima, señor del valle de Maya. -En abril de 1555 salió Fajardo de Margarita en compañía de tres -paisanos suyos, descendientes de españoles, y 20 indios que tenían el -mismo origen que su madre. Recorrió, haciendo el oficio de mercader, -dilatados países hasta que llegó al río Chuspa, encontrando en todas -partes amoroso recibimiento, que aumentó cuando los indios supieron que -por las venas del comerciante corría sangre indiana. Volvió a Margarita -para volver el año 1557 en compañía de su madre y de 100 indios -quaiqueries, que eran vasallos de ella, y de seis españoles y mestizos. -En Piritu hizo escala, donde se le reunieron cinco españoles y 100 -indígenas más, y, continuando su camino, desembarcó un poco a sotavento -del puerto de Chuspa (hoy _Panecillo_). Cuando los caciques de la -tierra y los indígenas vieron a Fajardo acompañado de su madre, para -obligarles a que viviesen entre ellos, les ofrecieron graciosamente -el valle del Panecillo. Antes de decidirse Fajardo, volvió sobre sus -pasos y se presentó en Tocuyo para dar cuenta de todo a Gutiérrez de la -Peña (1557-1559), gobernador en aquella época de la provincia, mientras -su gente se ocupaba en el Panecillo de levantar casas donde poder -alojarse. Peña alabó la resolución de Fajardo y le dió título para que -pudiese gobernar toda la costa y levantara las poblaciones que juzgase -necesarias al progreso de la conquista. Despidiéronse Fajardo y Peña, -marchando el primero al Panecillo, donde edificó una villa, que llamó -del _Rosario_. A la paz sucedió pronto la guerra, teniendo Fajardo que -abandonar dicha villa y retirarse a Margarita, llegando en los últimos -días del año 1558. Perdió Fajardo a su madre en Rosario y se atrajo -el odio de los indios, porque, con falsas palabras, citó al cacique -Paisana a una entrevista en aquella población, y allí, pretextando -avisos secretos, le hizo ahorcar en su propia casa. - -Habiendo llegado a Venezuela Pablo Collado (1559), gobernador -propietario, encargó a García de Paredes que continuase la conquista -del territorio de los cuicas. Lo primero que hizo García de Paredes -fué sustituir su primer nombre (Trujillo) a la ciudad y la trasladó a -otro sitio, pasando luego a un tercero, hasta que el 1570 se fijó en un -valle formado por dos montes que se apoyaban en los Andes. Del mismo -modo el pueblo de Nirgua, fué pasando de un sitio á otro. También, bajo -el gobierno de Pablo Collado, el intrépido Fajardo, por tercera vez, -se dirigió a Costa-Firme, con 200 indios y 11 españoles. Presentóse al -cacique Guaimacuare, señor de Cernao y amigo suyo. Dejando su gente al -cuidado del cacique, dió la vuelta a Valencia, pudiendo conseguir de -Collado la autorización para conquistar, poblar y gobernar. Volvió en -los primeros días del año 1560, recorriendo dilatados países y fundando -en el puerto de Caravalleda una villa, a la que dió el nombre de -_Collado_, en obsequio del Gobernador. Lo que creyó Fajardo que iba a -ser su felicidad fué su perdición. Descubrió veneros de oro en tierras -de los teques, cuyas muestras mandó a Collado; mas el gobernador -español, revocando los poderes que antes le diera, le mandó llevar -preso a Burburuata y le quitó el nombramiento de teniente general -conquistador, para dárselo á Pedro Miranda. Después puso en libertad a -Fajardo, convencido de su lealtad y le nombró justicia mayor de Collado. - -Por su parte Miranda, que tenía buena cantidad de oro en polvo, se -embarcó para Burburuata. Cuando el gobernador Collado vió el oro y se -enteró de lo muy pobladas que estaban las tierras de Caracas, mandó al -extremeño Juan Rodríguez Suárez, con 35 hombres. Rodríguez, después de -atravesar la loma de los arbacos, entró en la de los teques. Pronto -tuvo que combatir con Guaicaipuro, a quien venció completamente. No -temiendo ya al mencionado cacique, dejó en las minas la gente que creyó -necesaria, y con ella tres hijos suyos pequeños, y salió a recorrer -la provincia entrando por las tierras de los quiriquires y de los -mariches. Al regresar por el valle de San Francisco, se le presentó un -indio y le dijo: «Señor, los que trabajaban en las minas son muertos -y con ellos tus hijos.» En efecto, Guaicaipuro cayó una noche sobre -los mineros, degollándolos a todos y también a los tres pequeñuelos. -Poco después Paramaconi, cacique de los taramainas, por sugestiones de -Guaicaipuro, penetró en el valle de San Francisco, donde Fajardo se -había establecido, y allí destruyó un ato de ganado, dispersando las -reses, quemando las cabañas y matando á los pastores. Noticioso Juan -Rodríguez del ataque de Paramaconi, volvió al socorro de los suyos y en -el mismo sitio donde habían estado las cabañas, levantó una villa, que -llamó, como el valle, de _San Francisco_. - -Aunque en el año 1560 era deplorable el estado de las comarcas -venezolanas, hallándose decaídas completamente la agricultura, el -comercio y la industria en general, como también abandonada la -administración pública, por orden de D. Antonio Hurtado de Mendoza, -marqués de Cañete y virrey del Perú, se dirigió poderosa expedición a -conquistar rica provincia de los omaguas. Después de varias revueltas y -muertes de los jefes de la expedición, Lope de Aguirre, natural de la -villa de Oñate (Guipúzcoa), hombre aficionado a motines, feroz y más -loco que cuerdo, marchó a Margarita. «Su persona--dice Oviedo--a la -vista muy despreciable, por ser mal encarado, muy pequeño de cuerpo, -flaco de carnes, grande hablador, bullicioso y charlatán.» Venía desde -el Perú, habiendo dado muerte a su jefe Pedro Ursúa. Gonzalo de Zúñiga -dice que acostumbraba mostrarse caballeroso con las mujeres, tal vez -por influencia de su hija «que era--añade--mestiza, que trujo del Pirú, -a la cual quería y tenía en mucho: nunca jamás se halló hacer fuerza ni -deshonra a ninguna, antes las tenía muy á recaudo y siguras de ningun -mal; y de sus honras tenía el tirano una cosa por extremo, que las que -eran honradas mujeres las honraba mucho, y a las malas las deshonraba y -trataba muy mal.» No respetaba ni leyes ni autoridades. Acostumbraba a -decir que las tierras de Indias le pertenecían lo mismo que al Rey. Con -razón las crónicas de la conquista le denominaban _el tirano_. Arribó -a uno de los puertos de la isla Margarita, y allí cometió terribles -crueldades, pues mató al gobernador Villandrando, a un alcalde, a -un regidor, al alguacil mayor, a dos señoras principales y a otros -españoles. Pasó con tres fustas que tenía prevenidas a Burburuata y la -saqueó, puso cerco a Valencia, y temiendo un choque con Gutiérrez de la -Peña y García de Paredes, se dirigió a Barquisimeto, en la que entró el -22 de octubre de 1561, con las banderas desplegadas y al estruendo de -salvas de mosquetería. Según su costumbre saqueó la ciudad, y cuando -vió que los suyos desertaban, aumentando en cambio los soldados de -Peña y García de Paredes, resolvió volver a Burburuata para embarcarse -allí y llegar al Perú. Abandonado de todos los marañones, con la sola -excepción de Antón Llamoso, cuando comprendió que su fin se acercaba, -para que su hija no le sobreviviese y la infamaran después, le quitó -la vida a puñaladas. Llegó García de Paredes, siendo muerto el tirano -a arcabuzazos el 27 de octubre de 1561. Cuéntase que el loco Lope de -Aguirre hubo de escribir a Felipe II una carta y en ella, entre otras -cosas, le decía lo siguiente: «Por cierto tengo que van pocos reyes -al cielo, porque creo fuérades peores que Luzbel, segun tenéis la -ambición, sed y hambre de hartaros de sangre humana»[202]. - - [202] Oviedo y Baños, _Historia de Venezuela_, tomo I, pág. - 325. - -Volvemos a continuar la historia del extremeño Juan Rodríguez, que -interrumpimos para tratar de otros asuntos. Cuando Juan Rodríguez, -con algunos de los suyos, se encaminó a Valencia, dejando su gente -en San Francisco, después de llegar al río de San Pedro, al subir -la montaña de las Lagunetas, le salió al encuentro gran golpe de -arbacos capitaneados por Terepaima, al mismo tiempo que Guaicaipuro -subía tras él la cuesta. Rodríguez y los que le acompañaban pelearon -como buenos, cayendo al fin uno tras otro. «Prestó Rodríguez grandes -servicios al Nuevo Reino de Granada, habiéndose debido a sus esfuerzos -la conquista de los indios timotes y la fundación de la ciudad de -_Mérida de los Caballeros_ (1558), cuyo distrito pertenecía por aquel -tiempo al virreinato de Santa Fe»[203]. Contra la dominación española -se levantaron los indios con fortuna, hasta el punto que derrotaron -completamente (enero de 1562) las fuerzas que mandó Collado y de las -cuales dió el mando a Luis de Narváez. Sólo tres españoles pudieron -escapar de la muerte. - -La Audiencia de Santo Domingo, conocedora de aquellos hechos, envió al -licenciado Bernáldez para que se encargara del gobierno de Venezuela y -remitiese a su antecesor Collado preso a España. Acontecía todo esto en -agosto de 1562. Bernáldez, poco conocedor de los asuntos políticos y de -las cosas de la guerra, nada hizo de provecho. Don Alonso de Manzanedo, -nombrado en la corte sucesor del gobernador Collado, llegó a Coro; pero -habiendo fallecido a principios del año 1564, volvió la Audiencia a -encargar a Bernáldez del gobierno. - - [203] Baralt, _Resumen de la Hist. de Venezuela_, Hist. - Antigua, págs. 203 y 204. - -Bien será afirmar que por entonces se hallaba olvidada la conquista -del país de los caracas, a causa de las tremendas desgracias sufridas -por los españoles. Sólo uno, descendiente de indios, estaba decidido -a volver a la lucha, aunque perdiese la vida. Era éste Fajardo. Desde -que llegó a Margarita sólo pensó en buscar recursos, los que encontró -hallándose dispuesto en los comienzos de dicho año a emprender la -campaña. Despachó sus soldados hacia el río Bordones, a sotavento -de Cumaná, con órdenes de que le esperasen. En el tiempo en que se -disponía a incorporarse con ellos, recibió un mensaje de Alonso Cobos, -justicia mayor de Cumaná, quien le rogaba pasase a verle, a fin de que -el odio que hasta entonces se profesaban, se convirtiera en íntima -amistad. Accedió Fajardo, se presentó sólo a Cobos, quien, con una -maldad y fiereza como no hay ejemplo, le hizo encerrar en una prisión -y mandó ahorcarle. Si el pequeño ejército de Fajardo se disolvió -cuando se vió sin jefe, los margariteños se dispusieron a vengar a -su compatriota. Capitaneados por el justicia mayor de Margarita, -atravesaron el canal, entraron de noche en Cumaná, cogieron preso a -Cobos y le condujeron a Margarita. Sustancióse la causa, y por orden de -la Audiencia de Santo Domingo fué ahorcado aquel miserable. - -Decidióse a la sazón el gobernador Bernáldez a emprender la conquista -de los caracas[204]. Al frente de unos cien hombres, acompañado del -mariscal y regidor perpetuo de todas las ciudades de Venezuela--pues -tales títulos le había dado la corte a Gutiérrez de la Peña--, se -dispuso Bernáldez a la guerra. Llegaron los expedicionarios al angosto -valle que forma el Tuy, volviéndose desde allí ante los muchos indios -que tenían enfrente. «Así concluyó--escribe Baralt--la expedición del -licenciado Bernáldez, sin ningún fruto, sino es el nombre de _Valle del -Miedo_ que impuso la opinión común a la angostura del Tuy, en donde lo -tuvieron tan cerval los españoles»[205]. - - [204] Bernáldez fué gobernador interino desde 1562 a 1563; - Alonso Manzanedo desde 1563 a 1564, y Bernáldez (segunda vez) - desde 1564 a 1565. - - [205] Ibidem, p. 208. - -En el año 1565 llegó de España el gobernador D. Pedro Ponce de León, -con órdenes del Rey para conquistar pronto aquella tierra. Es de -advertir que ya Bernáldez se disponía a hacer segunda entrada al país -de los caracas, llevando por cabo de ella al valeroso Diego de Losada. -Ponce de León confirmó el nombramiento en favor de Losada. En los -comienzos del año 1567 salió Losada del Tacuyo a la cabeza de pequeño -ejército, compuesto de 150 soldados (20 de a caballo, 50 arcabuceros -y 80 rodeleros) y 800 personas de servicio, muchas de ellas indios, -con 200 bestias de carga y considerable número de carneros y ganado -de cerda. Dirigióse por la ribera septentrional del lago, el río -Aragua y el _Valle del Miedo_, encontrando al enemigo en la cuesta -de las Cocuizas. Comenzaron el ataque los indios; pero se retiraron -pronto en completo desorden. Al día siguiente volvieron los arbacos -con mayores bríos a la lucha, y aunque pelearon con arrojo, fueron -derrotados en el mismo sitio que tiempo atrás había sido muerto -Narváez. Posteriormente Guaicaipuro, que se gloriaba de haber vencido -a Fajardo, a Miranda, a Rodríguez Suárez y a Narváez, fué vencido -en el valle de San Pedro (25 marzo 1567). Continuó Losada su camino -y llegó al valle que Fajardo denominó de _Cortés_ y él le dió el -nombre de _Valle de la Pascua_, porque allí pasó la de Resurrección. -Entrado el mes de abril, se trasladó al valle de los caracas, llegó -al sitio donde estuvo la villa de San Francisco e intentó atraerse -con halagos a los indígenas. No fué posible, porque aquellas gentes -querían guerra y a la guerra se dispuso Losada. Para emprenderla con -ventaja se decidió, en la sierra que habitaban los indios _caracas_ y -en el mismo sitio que Fajardo estableció la villa de San Francisco, -levantar él una ciudad que llamó _Santiago de León de Caracas_, a fin -de perpetuar el nombre del Patrón de España, el del Gobernador y el -indígena de los habitantes del país. Púsose la primera piedra el 25 -de julio, día de Santiago. Los nombres Santiago de León se olvidaron -pronto, quedando sólo el de la tribu, esto es, Caracas, hoy capital del -Estado. En poco tiempo la nueva población realizó grandes progresos, -contribuyendo a ello el abandono voluntario que en el año 1568 hicieron -de la Burburuata sus vecinos, pasándose á vivir, los unos a Valencia, y -los otros, los más, a Caracas. Después, conociendo Losada la necesidad -de establecer en la marina un pueblo que facilitase sus comunicaciones -con la metrópoli, bajó a la costa, y en el mismo sitio donde estuvo -el Collado echó los cimientos de la ciudad de _Nuestra Señora de -Caravalleda_ (18 septiembre 1568). En seguida dispuso, con objeto de -premiar los méritos de sus compañeros de armas, el repartimiento de -las encomiendas; mas los indios, cada vez más rebeldes, no querían -tratos de ninguna clase con los españoles. Concibió Losada un proyecto -verdaderamente extravagante. Dijo que el cacique Guaicaipuro era -súbdito de España y como tal él le sumariaba y condenaba a prisión -por sus muertes y rebeldías. Francisco Infante, alcalde de Caracas, se -encargó de reducir a prisión al cacique, y al frente de 80 soldados -veteranos y buenos guías, llegó al retiro de Guaicaipuro, quien se -defendió con sublime valor, cayendo al fin muerto y junto a él sus -veintidós flecheros. Otros caciques pagaron también con la vida su -amor a la libertad. Sucedió todo esto en el año 1569. El gobernador -Ponce de León separó después de su cargo a Losada, encargando de la -continuación de la conquista a su hijo Francisco Ponce de León. Diego -de Losada--dice Oviedo y Baños--«fué natural del reino de Galicia, -caballero muy ilustre, hijo segundo del señor de Ríonegro, de gallarda -disposición y amable trato, muy reportado y medido en sus acciones, de -una conversación muy amable y naturalmente cortesano.» Como la mayor -parte de los conquistadores, Losada castigó con mano de hierro a muchos -caciques y repartió entre sus compañeros las tierras conquistadas a -los infelices indios. Se retiró al Tocuyo, donde murió--según los -cronistas--el año 1569. - -También el 1569 murió en Barquisimeto Ponce de León, dejando el -gobierno a los alcaldes ordinarios, los cuales hubieron de gozar de -absoluta autoridad en sus respectivos distritos. Del de Caracas se -encargó Garci-González de Silva, que sometió a los caciques Paramaconi, -Conocoima y Sorocaima. - -La Audiencia de Santo Domingo, habiendo muerto Ponce de León, nombró -gobernador interino de la provincia de Venezuela a Juan de Chaves. -Bartolomé García, que desempeñaba el mando de la ciudad de Santiago, -fué desgraciado en su lucha con los indígenas sus vecinos. - -Al mismo tiempo (1569) salió de España D. Diego Fernández de Serpa -con el encargo de poblar y gobernar las tierras de «Cumaná, Guayana -y Caura», que habían de tomar el nombre de «Gobernación de la Nueva -Andalucía.» Llegó a Tierra Firme el 13 de octubre con 280 hombres -de guerra y pobladores, casados todos, estableciéndose en _Nueva -Córdoba_[206]. En tanto que Serpa se dirigía a fundar en la ribera del -Neverí la ciudad de _Santiago de los Caballeros_, que él destinaba para -capital de las provincias de Píritu, Cumanagoto y Chacopata, Pedro -de Ayala y Francisco de Alava, tenientes del Gobernador, marcharon a -explorar, el primero las tierras de Cariaco y el segundo las montañas -del Sur, volviendo los dos, dando noticias de haber recorrido dilatados -campos plantados de maíz, yuca y batatas, no sin advertir que los -indios llevaban en narices y orejas arcos de oro, las indias cintas -de perlas, una de estas cintas apreciada en «más de mil y quinientos -ducados.» Por lo que a la expedición de Serpa se refiere, habremos -de decir que un capitán llamado Juan de Salas, a quien el Gobernador -castigara por desobediente, pudo huir de la prisión, pasándose al campo -enemigo. Púsose al frente de los cumanagotos y chacopatas, y cayendo -sobre sus compatriotas en una emboscada, resultaron muertos Serpa, -algunos jefes y buen número de soldados. - - [206] En el año 1585 cambió el nombre de _Nueva Córdoba_ por - el de _Santa Inés de Cumaná_. - -D. Diego de Mazariego se presentó en Coro el mes de febrero de -1572 con el nombramiento en propiedad de Gobernador. Comprendiendo -que sus muchos años le impedían tomar parte activa en los asuntos -gubernamentales y de guerra, hizo sus tenientes a Diego de Montes -y a Francisco Calderón. Montes dió la comisión al capitán Juan de -Salamanca para que fundase una población, la cual hubo de intitularse -_San Juan Bautista del Portillo de Carora_ (19 junio 1572); Calderón -trató de oprimir a los mariches y dió el encargo de ello a Pedro Alonso -Galeas, soldado antiguo y de natural fiero. Entre la gente estaba el -valeroso Garci-González y el cacique Aricabacuto con algunos de sus -vasallos. Guiado Galeas por Aricabacuto salió al Tuy, que entonces -dividía los términos de los mariches y quiriquires. En el dicho río -se presentó el cacique Tamanaco, que fué derrotado por Pedro Alonso, -y, hecho prisionero, murió despedazado por un perro (propiedad de -Garci-González) de singular fiereza. De dicha manera se logró la -reducción de los mariches. Para sujetar a los teques, salió de Caracas -el alcalde Gabriel de Avila (1573) que logró, sin oposición alguna, -restablecer el antiguo real de Nuestra Señora. Luego, deseando los -españoles asegurar la tranquila posesión de los veneros de las minas, -acordaron que Garci-González, con el objeto de que no se repitiese -el triste caso de Juan Rodríguez en la montaña de las Lagunetas, -sorprendiera en su retiro a Conopoima, uno de los caciques de los -teques. No pudo sorprender á Conopoima, si bien aquella tribu belicosa, -por las mañas de los españoles, decayó tanto que, medio siglo después, -apenas existía. Retiróse luego a las riberas del Aragua y al antiguo -valle de la Pascua, donde aún se conservan restos. Consiguieron los -españoles, a los diez años de lucha, sujetar las diferentes tribus de -los caracas, siendo las últimas que lucharon por su independencia las -de los quiriquires y tumuzas. - -A fines del año de 1577 llegó de España D. Juan de Pimentel, enviado -por la corte para suceder en el gobierno a Mazariego. Fijóse el nuevo -Gobernador en trasladar de Coro a Caracas el asiento permanente -del gobierno, quedando en aquella población la catedral[207]. -Garci-González, autorizado por Pimentel, peleó sin descanso con -los indígenas y en el país de Crecrepe fundó un establecimiento que -llamó del _Espíritu Santo_. En una llanura que servía de asiento a -la población del cacique Cayaurima, luchó con los _cumanagotos_, -_chacopatas_, _cores_ y _chaymas_, llevando los nuestros la peor parte. -Garci-González hubo de abandonar el pueblo del _Espíritu Santo_ para -fundarlo con el mismo nombre entre los _quiriquires_; tampoco tuvo -mejor éxito, pues, como dice Baralt, «mala mano tenía el extremeño para -esto de levantar ciudades.» - - [207] En el año 1613 el obispo Fray Juan de Bohorques - marchó a la Ciudad de Caracas, quedando en Coro el cabildo - eclesiástico, que también se trasladó en 1636 por orden del - obispo D. Juan López Agurto de la Mata. - -D. Luis de Rojas, sucesor de Pimentel, llegó en octubre de 1583 y se -encargó del gobierno. Concedió Rojas a Sebastián Díaz de Alfaro, la -empresa de fundar en 1584 una ciudad a orillas del Tuy, que denominó -_San Juan de la Paz_, y cuya existencia fué corta; y en el mismo año -trazó la planta de _San Sebastián de los Reyes_, población que aún -subsiste. Dispuso Rojas lejana expedición al país de los cumanagotos. -Ninguno para realizarla más apropósito que Cristóbal Cobos, vecino -de Caracas é hijo de aquel miserable que dió muerte a Fajardo. Cobos -desembarcó en la costa de los cumanagotos, comenzando en seguida -a guerrear con los naturales. Prosiguió su camino a la provincia -de Chacopata, donde asentó su campo y donde trabó reñida refriega, -teniendo la fortuna de coger prisionero al cacique Cayaurima. En 1585, -a la boca del Neveri, estableció una ciudad que llamó _San Cristóbal -de los Cumanagotos_, en memoria de sus victorias sobre aquella tribu -belicosa. Durante el gobierno de Rojas el país de los cumanagotos se -agregó a Cumaná en perjuicio de Venezuela. Otro perjuicio fué que -teniendo las ciudades regidores armados, los cuales gozaban del derecho -de nombrar alcaldes, Rojas quitó dicho privilegio a Caravalleda (1586), -nombrándolos él para el año siguiente. Como los regidores rechazaran la -imposición, Rojas los hizo llevar presos a Caracas. - -Sustituyó a Rojas en el gobierno D. Diego Osorio, que llegó a Caracas -el año 1587. Antes, en calidad de interino y nombrado por la Audiencia -de Santo Domingo, desempeñó el gobierno Rodrigo Núñez de Lobo. -Procediendo al juicio de residencia, Rojas, odiado por todos, lo mismo -españoles que naturales del país, mereció ser reducido a prisión y que -sus bienes fuesen embargados. Respecto al suceso de Caravalleda, los -regidores recobraron la libertad; mas se negaron a repoblar la ciudad. -Osorio, comprendiendo de necesidad absoluta el tener un puerto en la -marina que sirviese de escala a las relaciones entre la metrópoli y la -colonia, fundó el _puerto de la Guairá_ (1589). - -Trabajo costó a Osorio poner orden y arreglo en los negocios públicos. -La mala administración de Rojas había llevado el desconcierto y el -desbarajuste a todas partes. No se creyó el Gobernador, para la -realización de ciertas reformas, con atribuciones, decidiéndose, como -deseaba el cabildo, mandar a la corte un individuo que solicitase -dichos poderes. Este individuo lo fué Simón Bolívar, quien se encargó -de tan difícil misión el año 1589. El comisionado logró del Rey todo -lo que deseaban sus vasallos de Venezuela, «agregando otras mercedes -de más ó menos provecho para la provincia, entre ellas la suspensión -del derecho de alcabalas por diez años, á condición de contribuir al -Erario las ciudades con una pequeña cantidad, el permiso de introducir -cien toneladas de esclavos africanos sin pagar derechos reales, y la -gracia de nombrar todos los años una persona que llevase por su cuenta -un navío de registro al puerto de la Guaira»[208]. Volvió Simón Bolívar -a Caracas a mediados del año 1592. Osorio, considerando la mucha -distancia que había desde las ciudades del Tocuyo y de Barquisimeto, -guiando al Sur hasta los límites de su provincia con las del Nuevo -Reino de Granada, encargó a Fernández de León la fundación de _Guanaré_ -(1593), a orillas del río del mismo nombre, bajo la advocación del -_Espíritu Santo_. Creyó Osorio que era conveniente obtener del Monarca -la declaración de perpetuidad de los cabildos (1594), sin comprender, -tal era el atraso en que se hallaba entonces la ciencia política y -administrativa, que la forma electiva era la propia de la institución -municipal. Cuando apenas convalecía la provincia del hambre ocasionada -en 1594, el corsario inglés Francisco Drake recaló a media legua a -barlovento de la Guaira (comienzos de junio de 1595), se apoderó de -Caracas, donde permaneció ocho días, al cabo de los cuales se retiró -ordenadamente a sus bajeles. Al año siguiente (1596) murió en Puerto -Belo el citado Drake, primero pirata y después almirante de Inglaterra. -Volvió Osorio a Caracas el 1596 y, con sentimiento general de la -provincia, abandonó el país por haber sido promovido a la presidencia -de la Audiencia de Santo Domingo. - - [208] Baralt, ob. cit., pág. 256. - -Sucedióle D. Gonzalo Piña Lidueña, hombre bueno, que murió en 1600, -dejando repartida la autoridad entre los cabildos de las ciudades. - -Ponemos fin a la conquista de Venezuela con una composición poética, en -la cual el conquistador Castellanos (que escribió en verso las crónicas -de Cubagua, Venezuela, Cabo de la Vela y Nuevo Reino de Granada), -refiere cómo se libró cierta india de Maracaibo, en los comienzos de -dicha conquista, del amor de un portugués[209]. - - [209] Además de las poblaciones ya citadas, se fundaron otras - que habían de tener mucha importancia, ora por el número de - sus habitantes, ora como centros mercantiles. _San Cristóbal_ - por Juan de Maldonado (1561); _Nueva Zamora_ o _Maracaibo_ por - Alonso Pacheco (1571): el _Espíritu Santo de la grita_ por - Francisco de Cázares (1576); _Altamira de Cázares_ por Andrés - Varela (1577); _Victoria_ por Francisco Loreto (1595), etc. - - Era india bozal, mas bien dispuesta; - y el portugués, que mucho la quería, - con deseo de vella más honesta - vistióle una camisa que tenía: - Hízola baptizar, y con gran fiesta - debió celebrar bodas aquel día: - que en entradas vergüenza se descarga - para poder correr a rienda larga. - - Estaban en Zavana de buen trecho, - y llegada la noche muy oscura, - el portugués juntóla con su pecho - para poder tenella más segura. - Ambos dormían en pendiente lecho, - según uso de aquella coyuntura; - fingió la india con intento vario - ir a hacer negocio necesario. - - Levantóse del lusitano lado, - y sentóse no lejos dél, que estaba - los ojos en la india con cuidado - de ver si más a lejos se mudaba: - siendo de su mirar asegurado - viendo que la camisa blanqueaba - la india luego que la tierra pisa - quitóse prestamente la camisa. - - Y al punto la colgó de cierta rama, - por cebo de la vana confianza; - aprestó luego más veloz que gama - con el traje que fué de su crianza: - él pensaba lo blanco ser la dama; - mas pareciendo mal tanta tardanza, - le decia: «Ven ya, niña Tereya, - á os brazos do galan que te deseya»... - - Viendo no responder, tomó consejo - de levantarse con ardiente brío, - diciendo: «¿Cuidas tú, que naon te veyo? - Véyote muito bein per o atavio.» - Echóle mano, mas halló el pellejo - de la querida carne ya vacío: - tornóse, pues, con sola la camisa, - y más lleno de lloro que de risa[210]. - - [210] Castellanos, _Elegías_, 2.ª parte, Introducción. - -Confinan las Guayanas al N. y E. con el Atlántico, al S. con el Brasil -y al O. con Venezuela. Su longitud está comprendida entre 59° y 67° -al O. y su latitud entre 1° y 8° al Norte. Parece ser que el primero -que exploró, en el año 1499, las costas de las Guayanas, fué Yáñez -Pinzón. Establecidos los españoles en Tierra Firme, realizaron algunas -expediciones en busca de oro al Orinoco, por cuya cuenca y por la -del río Amazonas se extiende el inmenso territorio de las Guayanas. -Intentó Diego de Ordax, en 1527, la conquista y colonización del país, -recorriendo con dicho objeto, al frente de 800 hombres, gran parte -del río de Paria. En el año 1531 murió Ordax en la expedición. Nada -de provecho consiguieron sus sucesores Jerónimo Ortal, Padre Ayala -y Antonio de Berrío, fundador de Santo Tomé (1584), como tampoco -los alemanes Federmann y Spira que entraron por Venezuela. Muchos -aventureros, ya españoles, ya extranjeros, atraídos por la leyenda de -_El Dorado_, penetraron en las Guayanas. Entre los extranjeros ninguno -tan notable como Walter Raleigh, que se presentó en 1595 a disputar -a los españoles el dominio del Orinoco, comenzando por poner preso a -Berrío en San José de Oruña (isla de Trinidad), y después le llevó -como guía a buscar, ora la fantástica ciudad de Manoa, ora el fabuloso -El Dorado. Walter Raleigh regresó a Inglaterra y Berrío continuó su -gobierno hasta su muerte (1600). Su sucesor e hijo Fernando Berrío se -dedicó a la cría de ganado vacuno, siendo destituído el 1609 por Sancho -de Alquiza, juez de residencia, y que gobernó siete años, hasta la -llegada de don Diego Palomeque de Acuña. Apareció por segunda vez, ya -con más recursos (enero de 1618) el citado Raleigh, quien dispuso que -su teniente Keymis se apoderase de Santo Tomé. Murió en el asalto el -valeroso Palomeque y la población fué completamente destruída. Raleigh -se atrajo la enemiga y el odio de la gente del país, de los españoles -y aun de los mismos ingleses. Cometió, pues, tantos desmanes, abusos y -tropelías en sus dos expediciones que, habiéndose quejado el gobierno -español al de Inglaterra, fué encerrado en la Torre de Londres. Se le -acusó principalmente de haber incendiado la ciudad española de Santo -Tomás y de haber sacrificado al gobernador Palomeque. Conjurados contra -él todos sus enemigos, fué condenado a muerte y conducido al suplicio. -El amigo íntimo de la poderosa reina Isabel murió con el mismo valor y -altivez con que había vivido. - -Fernando de Berrío, no bien logró ser repuesto en su antiguo cargo, -llegó al país en mayo de 1619, dedicándose a reconstruir la ciudad en -los llamados hoy _Castillos de Guayana la Vieja_. - -Por lo que respecta a los holandeses, recordaremos que se establecieron -en 1556 en las riberas del río Demerara; pero tiempo adelante se -apoderaron de algunas tierras vecinas (1581). Expulsados de ellas, -fundaron posteriormente la ciudad de _Stabrock_ ó Georgetown y -extendieron su poder hasta el río Esequibo. - -Los franceses, por su parte, en el año 1604, no teniendo en cuenta los -derechos de los españoles, se establecieron en Cayena. - -Más temor que los franceses, inspiraban los holandeses. Estos, cuando -se formó en 1621 la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, -atacaron, saquearon y quemaron dos veces--una en 1629 y otra en 1637--a -Santo Tomás. Las Guayanas, por mucho tiempo, sufrieron terribles -acometidas de sus enemigos. - - - - -CAPITULO XI - - CONQUISTA DE COLOMBIA Y DE EL ECUADOR.--CONQUISTA DE - COLOMBIA.--BASTIDAS EN SANTA MARTA.--EL DORADO.--GOBIERNO - DE HEREDIA Y DE FERNÁNDEZ DE LUGO.--CONQUISTA DE JIMÉNEZ - DE QUESADA.--ALONSO LUIS DE LUGO.--CREACIÓN DE UNA - AUDIENCIA.--CONSIDERACIONES ACERCA DE LA CONQUISTA DE - QUESADA.--CONQUISTA DE EL ECUADOR.--EL ECUADOR A LA LLEGADA DE LOS - ESPAÑOLES: ES CONQUISTADO POR BELALCÁZAR.--FUNDACIÓN DE SANTIAGO - DE QUITO, DE GUAYAQUIL Y DE CARTAGO.--BELALCÁZAR EN ESPAÑA: ES - NOMBRADO GOBERNADOR DE POPAYÁN.--BELALCÁZAR Y ANDAGOYA.--SUCESOS - DEL PERÚ.--FUNDACIÓN DE ANTIOQUÍA.--BELALCÁZAR EN LUCHA CON - HEREDIA Y CON LOS INDIOS.--ORDENANZAS DE 1542.--BELALCÁZAR EN - AÑAQUITO.--INSURRECCIÓN DE ROBLEDO.--BELALCÁZAR EN XAQUIXAGUANA. - - -Vamos a estudiar la conquista de Colombia, cuyo país estaba -poblado de los _chichas_ o _muiscas_, tribu numerosa de indios -semicivilizados. Después que Alonso de Ojeda (1499-1500) descubrió -las costas de Colombia, Rodrigo de Bastidas fundó la ciudad de Santa -Marta (hoy en Colombia). «Algunos aventureros--dice Reclus--fundaron -en 1525 la ciudad de Santa Marta cerca de la desembocadura del río -Magdalena...»[211]. Posteriormente expediciones españolas avanzaron -hasta el interior del país en busca de las cuantiosas riquezas que -pregonaba la leyenda. «El nombre de la tierra de El Dorado parece que -procede de una curiosa costumbre de los caciques indios de la meseta. -La ceremonia de la elección de cierto cacique consistía en embadurnar -el cuerpo del favorecido con una substancia grasa, que luego era -cubierta de polvos de oro. Esta operación se efectuaba á las orillas -del lago sagrado de Gustavita, donde luego tomaba un baño»[212]. - - [211] _Nueva Geografía Universal, América del Sur_, pág. 199. - - [212] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tom. XIV, pág. 156. - -García de Lerma (1528-1535) sucedió á Bastidas en el gobierno de -Santa Marta. Por entonces, informada la Reina (mujer de Carlos I de -España y V de Alemania) del excesivo precio de los comestibles en la -provincia de Tierra Firme, mandó á aquel Gobernador dispusiera que -las Justicias de las ciudades y villas nombrasen su regidor para que -pusiera justo precio, así á las cosas de dicho país, como á las que se -llevasen de otras partes[213]. En tanto que García de Lerma mandaba -algunas expediciones al interior, teniendo la desgracia de que fuesen -combatidas por los indios, el portugués Jerónimo de Melo, al frente de -castellanos, emprendió el reconocimiento del río Magdalena, el cual -navegó en una extensión de 35 leguas (1532). A la sazón, la mayor parte -de los pobladores de Santa Marta abandonaban gustosos la citada ciudad -para dirigirse al Perú, donde abundaban los metales preciosos. - - [213] _Cédula de 24 de abril de 1533._--Vid. tom. 9 de ellas, - fol. 47 v.º, núm. 59. - -En el mismo año que murió García de Lerma (1532), se presentó al -Emperador un militar que gozaba de gran prestigio, y cuyo nombre era -Pedro de Heredia, pidiendo al Monarca autorización para acometer la -conquista del país que se extiende desde el Magdalena al Darién. -Concedido el permiso, salió de Cádiz a últimos del dicho año. Ni tardo -ni perezoso, inmediatamente que llegó a Colombia echó los cimientos de -la ciudad de _Cartagena_, que fué centro de las operaciones militares. -Habiendo dejado guarnecida la colonia, a la cabeza de sus tropas, salió -a campaña a la región del Norte de Santa María, sometiendo unas tribus -por la fuerza y ganándose otras por el cariño; volvió a Cartagena, no -sólo cargado de riquezas, sino satisfecho por sus descubrimientos. -Posteriormente se dirigió Heredia (enero de 1534) a la región del Sur, -y allí, al recorrer gran parte del valle del río Zenú, sufrió, lo mismo -que toda su gente, grandes padecimientos, que en cierto modo fueron -recompensados por el oro encontrado en las sepulturas de un cementerio. -El descubrimiento excitó la codicia de los soldados españoles, -organizándose nuevas expediciones. Fray Tomás Moro, el primer obispo -del país, comunicó a la corte los excesos de los expedicionarios, -siendo nombrado comisionado regio para residenciar a Heredia, el -licenciado Juan de Badillo, miembro de la Audiencia de Santo Domingo, -quien, después de apoderarse de los bienes del Gobernador, mostró -su sed de riquezas cogiendo prisioneros centenares de indios para -venderlos como esclavos en la Isla Española. - -Presentóse en la corte Alonso Luis de Lugo, solicitando en nombre de -su padre Pedro Fernández de Lugo, Adelantado de Canarias, gobernador -y justicia mayor de las islas de Tenerife y la Palma, «conquistar -y poblar las tierras y provincias que se hallan por descubrir y -conquistar en la provincia de Santa Marta...» El Rey accedió a la -petición, encargando que se guardasen los límites que señala, y añade: -«Para ello llevareis de estos Nuestros Reynos de Castilla y de las -islas de Canarias 1.500 hombres de pie, escopeteros, é arcabuceros, é -ballesteros, é rodilleros, y 200 hombres de a caballo, con caballos é -yeguas de silla, é que ansí los de pie como los de á caballo, irán bien -armados y aderezados de lo necesario...»[214]. Pedro Fernández de Lugo -entró en Santa Marta á mediados de diciembre del año 1535. Acompañaba -al Gobernador, con el nombre de justicia mayor de la colonia, un -abogado llamado Gonzalo Jiménez de Quesada, que fué el verdadero -conquistador de aquellas regiones. Por orden de Fernández de Lugo salió -(6 abril 1536) la expedición de Santa Marta a las órdenes de Jiménez -de Quesada, natural de Granada, tan excelente general como ilustre -político. Los hechos principales de empresa tan notable quedaron -registrados en documentos de inestimable valor[215]. Dirigióse Quesada -por la orilla del río Magdalena. Los calores tropicales, las fiebres -y el hambre aumentaban los padecimientos causados por la multitud de -insectos, por las acometidas de los tigres y por los combates con los -indígenas, particularmente con los _panches_, «gente bestial y de mucha -salvajía.» Las lluvias tropicales hicieron que se aumentasen las aguas -del río, dilatándose en una grande extensión. Quesada no tuvo más -remedio que asentar su campamento en un lugar llamado _Tora_, mientras -las naves seguían remontando el río. Tantas y tan graves fueron las -enfermedades que se desarrollaron en el campamento, que a los muertos -no se les daba sepultura y se les arrojaba al río. Cuéntase que los -caimanes se cebaron de tal modo en la carne humana, que después de -comerse a los muertos, atacaron a los vivos que se aproximaban al -Magdalena. Levantaron el campo, apartándose de las márgenes del citado -río. Aunque Quesada había perdido muchos hombres, dió aliento á los -que vivían y pudo llegar a las inmediaciones de las mesetas centrales -de lo que es hoy República de Colombia. Cuando los expedicionarios -vieron y admiraron los campos cultivados, se decidieron a aclamar -jefe a Quesada, desligándolo de toda dependencia de Fernández de -Lugo. Continuó Quesada sus descubrimientos, llegando, por fin, a la -hermosa llanura o sábana de Bogotá, llamada por los naturales _Cundina -marca_, donde estaba la capital de los muiscas. En la misma época -el alemán Federmann y el español Sebastián Belalcázar (ya conocidos -en capítulos anteriores), que andaban recorriendo aquellas tierras, -llegaron a disputar a Quesada la prioridad del descubrimiento, cediendo -al fin los dos primeros al último todos sus derechos mediante cierta -cantidad. Quesada llegó al pueblo de Muqueta, capital del territorio, -que encontró desierta y convirtió luego en centro de sus futuras -operaciones. Desde allí se dirigió a Tunja, cuyo zaque (Rey) gozaba -fama de poseer grandes riquezas, y se apoderó de la citada población el -20 de agosto de 1537. El zaque cayó prisionero y sus tesoros pasaron a -manos de los castellanos. «Se hizo un montón de oro tan grande--dice -Quesada--que puestos los infantes en torno de él, no se veían los -que estaban de frente, y los de a caballo apenas se divisaban.» Los -castellanos deseaban más riquezas, y para lograrlas se apoderaron de -Iraca; a pesar de la resistencia de los indígenas, ocuparon el palacio -del cacique y penetraron en el templo. Después de apoderarse de las -riquezas que encerraba el adoratorio, le pegaron fuego. Buscando -todavía más oro, se hicieron dueños de Bogotá, muriendo el zipa en -el asalto de un caserío; también fué derrotado el nuevo zipa, y para -obligarle a confesar dónde tenía guardados sus tesoros, se le hizo -morir en el tormento. Quesada, como granadino que era, dió al país que -acababa de conquistar el nombre de _Nuevo Reino de Granada_, y a la -capital de la colonia, cuyos cimientos echó el 6 de agosto de 1538, la -llamó Santa Fe de Bogotá[216]. - - [214] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo XXII, págs. 406-433. - - [215] Entre ellos el más importante es la relación escrita - por el mismo conquistador, cuyo original se ha perdido; pero - que copió en gran parte el cronista Fernández de Oviedo. - Quesada--dice Oviedo--, no solamente de palabra, sino por - escrito, «me mostró un gran cuaderno de sus subçesos, y lo - tuve muchos dias en mi poder, y hallé en él muchas cosas de - las que tengo aqui dichas en los capítulos preçedentes, y de - otras que aqui se pondrán.» - - [216] Provincia que se llama Nuevo Reino de Granada[216a] - y actualmente Estados Unidos de Colombia. El primero que - descubrió el Nuevo Reino de Granada fué el licenciado Jiménez - de Quesada. Llamóse primeramente _Bogotá_, porque así se - llamaba el rey o señor principal; después se le dió el nombre - del _Valle de los Alcázares_; y, por último, el de _Nuevo - Reino de Granada_, porque su descubridor era de Granada. La - ciudad más principal del país es Santa Fe, donde se hallan la - Chancillería y el Arzobispado. Abunda el oro, las esmeraldas - finas y de gran tamaño, el algodón, etc. El rey Bogotá tenía - gran majestad y era muy querido de los suyos; el número de sus - mujeres llegaba á cuatrocientas. Son idólatras, pacíficos más - que guerreros, y castigan mucho los pecados públicos. - - [216a] _Colec. de doc. inéd._, etc., tomo V, págs. 529 y - 530. - - -Jiménez de Quesada encargó a un hermano suyo, llamado Hernán, el -gobierno de la colonia, y él decidió marchar a España con el objeto de -solicitar del Rey el título de gobernador de aquellos países. Aunque -nadie--habiendo fallecido Fernández de Lugo en Santa Marta en enero de -1536--podía alegar mejores títulos que Jiménez de Quesada, la corte -prefirió para el cargo a Alonso Luis de Lugo, hijo del citado primer -gobernador. - -Poco después Carlos V creó una Audiencia (17 julio 1549) que había de -residir en Santa Fe de Bogotá y cuyo tribunal hubo de cerrar el período -de la conquista. El primer presidente fué el Dr. Gutiérrez de Mercado. - -El resultado de las expediciones de Jiménez de Quesada fué el -descubrimiento de nuevas tierras y la conquista del _Nuevo Reino -de Granada_, que hoy constituye la mejor parte de la República de -Colombia. El conquistador de Nueva Granada es uno de los hombres más -grandes de aquellos tiempos, mereciendo figurar al lado de Cortés, -Pizarro, Almagro, Núñez de Balboa, Valdivia y Orellana. - -En sus últimos años cayó en desgracia de la corte. Murió el 16 de -febrero de 1579, tan pobre, que, según los cronistas, debía más de -60.000 pesos[217]. Fué sepultado en el convento de Santo Domingo de -Mariquita. Dicho convento se hallaba emplazado frente a la casa en -que falleció el noble conquistador. El 1597 fueron trasladados sus -restos a Bogotá, y al acercarse la celebración de su tercer centenario -se colocaron en un sepulcro digno de la fama de varón tan insigne. -En la acera del Norte de la plazuela formada por las portadas de los -cementerios públicos, se erigió un mausoleo de mármol blanco; en él -se pusieron las inscripciones siguientes: al Sur, frente principal, -_Jiménez de Quesada_; al Oriente, _El Concejo municipal de Bogotá_; al -Occidente, _Al fundador de Santa Fe de Bogotá_, y al Norte, _Expecto -resurrectionem mortuorum_[218]. - - [217] Otros dicen que murió rico; pero cubierto de lepra. - _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XIV, pág. 158. - - [218] _Espero la resurrección de los muertos._ El mismo - Quesada dispuso que la citada inscripción se colocase como - epitafio en su sepulcro. - -Pasamos a relatar brevemente la conquista de El Ecuador. Las tribus que -ocuparon El Ecuador antes de ser conquistado por los incas se llamaban -_scyris_ o _caras_, _puxahaes_, _cañaris_ y _quitos_ o _quitúes_. -La capital de los caras fué Quito. Los incas, después de vencer a -las tribus citadas y algunas otras--todas fetichistas, poligamas y -antropófagas--se establecieron en el país hasta la llegada de los -españoles. - -La siguiente Real cédula prueba el estado de barbarie en que se -hallaban los indígenas de Quito a mediados del siglo XVI. - -«Caciques: Con noticia el Príncipe, que los de la provincia de Quito, -quando morían, mandaban matar indios de ambos sexos, para enterrarlos -con ellos; no obstante no persuadirse se continuaría tan extravagante -abuso; Mandó al Presidente y Audiencia de dicha provincia no -consintiese exceso de tal naturaleza, y lo castigase con todo rigor.» -Cédula de 18 de Enero de 1552. Vid. tomo 11 de ellas, fol. 35 b. n.º -55[219]. - - [219] _Biblioteca particular de S. M. el Rey de España._ - -Sebastián de Belalcázar, gobernador en San Miguel, noticioso de que -Pedro de Alvarado se dirigía a Quito en busca de riquezas, marchó -a dicho punto, a últimos del año 1533, al frente de 200 soldados. -Belalcázar encontró un enemigo poderoso en Rumiñahuí, quien a la cabeza -de 20.000 indios, defendió el terreno palmo a palmo, haciendo hoyos en -la tierra, en los que clavaba agudas estacas para impedir el paso a los -caballos del capitán español. Poco después llegó Diego de Almagro con -refuerzos y también Alvarado, el cual pretendía que se le adjudicara -el país. Opusiéronse Belalcázar y Almagro y, como testimonio de haber -tomado posesión del reino, en los llanos de Riobamba fundaron el pueblo -de _Santiago de Quito_ (15 agosto 1534), al presente capital de la -República. Alvarado, mediante cierta suma de pesos de oro, se volvió a -Guatemala. Belalcázar, con la gente que Almagro no se llevó al Perú, -continuó sus conquistas. Mientras sus capitanes Pedro Añasco y Juan de -Ampudia se dirigían por el valle, donde luego se había de fundar _San -Juan Porto_, él marchó a reunir gente, echando antes los cimientos de -_Guayaquil_ (25 junio 1535). Luego, desde Popayán se dirigió á Bogotá, -y allí puso paz entre Jiménez de Quesada y el alemán Federmann, los -cuales tenían más ambición que prudencia. Puestos de acuerdo los tres -capitanes, marcharon a España, deseosos de tener gobiernos propios. - -En tanto que tomaban el camino de la metrópoli, dispuso Pizarro que su -capitán Lorenzo de Aldama penetrase en la tierra que había descubierto -y conquistado Belalcázar. A su vez Aldama autorizó a Jorge Robledo para -que hiciera otras expediciones, y por cierto, que de una de ellas formó -parte el cronista Pedro Cieza. Procede del mismo modo recordar que, a -últimos de septiembre de 1540, se fundó la ciudad de _Cartago_ (hoy de -la República de Costa Rica). - -Por entonces, Pascual de Andagoya obtuvo el nombramiento de Adelantado -y gobernador del río de San Juan. Deseando luego extender sus dominios, -se hizo recibir por Gobernador en la ciudad de Cali, en la tierra -de Belalcázar, siendo reconocido como tal por Jorge Robledo y otros -capitanes. Hasta tal punto llegó la imprudencia de Andagoya, que se -preparó a impedir por la fuerza la entrada de Belalcázar, dado que éste -último consiguiera la gobernación de la citada tierra. - -Como sospechaba Andagoya, consiguió Belalcázar el nombramiento (10 -marzo 1540) de Gobernador de la provincia de Popayán, y poco después -(diciembre de 1540), obtuvo el título de Adelantado. La gobernación -de Popayán, dada a Belalcázar, limitaba al Norte con Castilla del Oro -y río de San Juan, al Este con la provincia de Bogotá o Nuevo Reino -de Granada, al Sur con la provincia de Quito y al Oeste con el Océano -Pacífico. Conseguido el objeto de su venida a España, volvió para las -Indias, desembarcando en Nombre de Dios a mediados de diciembre de -1540. Andagoya, que se hallaba en Cali, quiso resistir a Belalcázar y -fué hecho prisionero. - -Deseando Carlos V terminar de una vez con la anarquía del Perú, dispuso -que el licenciado Cristóbal Vaca de Castro se dirigiera a aquel país -con los poderes necesarios. En efecto, marchó a las Indias y desembarcó -en la gobernación de Belalcázar, donde tuvo noticias exactas del estado -del Perú, y en particular--y esto fué lo que hubo de preocuparle -más--de la muerte del marqués Francisco Pizarro (26 junio 1541). Vaca -de Castro, acompañado de Belalcázar y otros capitanes, llegó a Lima; -pero, habiendo notado durante el viaje que el gobernador de Popayán era -partidario de los almagristas--pues había contribuído a la huída de -Núñez de Prado, íntimo amigo de Almagro--le hizo regresar a su país. - -Ya sabemos que Jorge Robledo hubo de reconocer como gobernador (21 -abril 1541) a Belalcázar. Robledo fundó la ciudad de _Antioquía_; mas -la fortuna le volvió la espalda, dirigiéndose entonces, hambriento y -maltrecho, con sus treinta compañeros, a San Sebastián de Urabá. Allí -fué hecho prisionero por Pedro de Heredia, fundador de Cartagena, quien -sin miramientos de ninguna clase, le mandó a España. Inmediatamente -Heredia se apoderó de Antioquía. Disgustado Belalcázar con la conducta -de Heredia, ordenó al capitán Juan Cabrera que le redujese a prisión -y le mandara a Panamá; pero luego, habiendo recobrado la libertad -Heredia, volvió a Antioquía, dejando en ella por su teniente al capitán -Gallegos, que a su vez fué preso por Madroñero, capitán de Belalcázar. - -Por aquellos tiempos andaba el gobernador de Popayán en guerra con -los indios y la razón estaba de parte de los últimos. Conviene saber -que en las ordenanzas de 1542, se disponía, entre otras cosas, -que los gobernadores y demás autoridades no tuviesen indios; pero -Belalcázar mandó que se cumpliesen aquellas leyes, si bien tuvo el -cuidado de poner antes en cabeza de sus hijos a los indígenas que -eran de él propiedad. Los procuradores de las ciudades, reunidos por -el Gobernador, mostraron su oposición a las ordenanzas, pronunciando -entonces aquél las famosas frases de _Acátese lo mandado; pero no se -cumpla_. Hizo suspender las ordenanzas y mandó a España un procurador -que hiciera presente al gobierno el estado de las cosas. Para implantar -estas reformas, el Emperador escogió a Blasco Núñez Vela, primer virrey -del Perú, que salió de Sanlúcar el 3 de noviembre de 1543 con una flota -de 52 buques. Llegó el virrey al Nuevo Mundo, y al frente de pequeño -ejército peleó con Gonzalo Pizarro en Añaquito: allí murió Núñez Vela -y allí fué hecho prisionero Belalcázar y su hijo Francisco. Aunque -desconocemos los motivos, se halla probado que el gobernador de Popayán -entró en la prisión enemigo de Pizarro y salió amigo. Inmediatamente -que Belalcázar recobró la libertad, se dirigió a su gobernación y allí -supo cómo Jorge Robledo, que nunca fué fiel amigo suyo, había vuelto de -España con el título de mariscal de Antioquía. En seguida comenzó la -guerra entre los dos, logrando el Adelantado sorprender al Mariscal (5 -octubre 1546) en la Loma del Pozo. - -Dícese que entre los papeles del Mariscal se hallaron unas cartas que -escribió y no mandó a su destino, en las que acusaba a Belalcázar -de traidor y pizarrista. Castigóle el vencedor haciéndole degollar -inmediatamente. Temeroso Belalcázar de la venganza de los amigos de -Robledo, vivía en continuo desasosiego y zozobra. En aquel tiempo, para -acabar con los disturbios del Perú, vino de España--como veremos en -el capítulo XXIII--el presidente D. Pedro de La Gasca, quien, ayudado -por Belalcázar, derrotó a Gonzalo Pizarro en la memorable batalla de -Xaquixaguana. Razón tenía Belalcázar para temer a los partidarios del -citado Robledo, los cuales consiguieron que el licenciado Briceño -formase causa y condenara al valeroso gobernador de Popayán. Cuando -se encaminaba a España con la idea de pedir--no sabemos si gracia o -justicia--, murió en Cartagena de Indias, a los sesenta años de edad. -Sea de ello lo que fuere y censurables o no censurables algunos hechos -de Belalcázar, él fué uno de los capitanes más valerosos que tomaron -parte en la conquista de las Indias[220]. - - [220] Además de las obras impresas que hemos consultado - para escribir la conquista de El Ecuador, citaremos los - manuscritos siguientes: Varios documentos del Archivo de - Indias, y entre los más importantes, tenemos la información - hecha en Sevilla en el año 1550, por Cebrián de Calitati, - en representación y nombre del Adelantado D. Sebastián de - Benalcázar, cuya signatura es: 52-6-2/12. Información hecha - desde 1505 a 1573, por el hijo del Adelantado D. Sebastián de - Benalcázar, signatura 1-5-24/8. Varias cartas de Benalcázar - a S. M. sobre que el Adelantado Andagoya impedía entrar en - su gobernación. Una carta de Francisco Hernandez, teniente - general de Benalcázar, al capitán Luis de Guevara sobre la - muerte de Robledo, fechada en Anzerma a 26 de noviembre 1546, - signatura 22-3/8-R. 3. Declaración de Pedro Santos sobre el - mismo asunto. Varias informaciones, cartas y R. C.[220a]. - - [220a] Unos cronistas le llaman Belalcázar, otros - Benalcázar y algunos Velalcázar. - - - - -CAPÍTULO XII - - CONQUISTA DE LAS PROVINCIAS ARGENTINAS Y DEL BRASIL.--CONQUISTA - DE LA ARGENTINA.--GABOTO EN LAS COSTAS DEL BRASIL Y EN LAS - MÁRGENES DEL PARANÁ.--FUERTE DE SANCTI SPÍRITUS.--MENDOZA EN - EL RÍO DE LA PLATA.--SANTA MARÍA DE BUENOS AIRES.--OPOSICIÓN - DE LOS QUERANDÍS.--AYOLAS Y MARTÍNEZ DE IRALA: FUERTE DE LA - ASUNCIÓN.--MUERTE DE MENDOZA Y DE AYOLAS.--GOBIERNO DE IRALA.--SE - PIENSA EN LA TRASLACIÓN DE LOS HABITANTES DE BUENOS AIRES Á - LAS ORILLAS DEL PARAGUAY.--GOBERNADORES ANTERIORES Á GARAY: - FUNDACIÓN DE BUENOS AIRES; MUERTE DE GARAY.--LA PATAGONIA.--EL - CHACO.--CONQUISTA DEL PARAGUAY Y DEL URUGUAY.--EL GOBERNADOR - ARIAS DE SAAVEDRA.--OTROS GOBERNADORES.--LOS BRASILEÑOS EN EL - URUGUAY.--CONQUISTA DEL BRASIL.--PRIMERAS COLONIAS.--EL BRASIL - DURANTE EL REINADO DE D. MANUEL «EL AFORTUNADO.» - - -Si en el viaje que en el año 1508 hicieron Juan Díaz de Solís y Vicente -Yáñez Pinzón no llegaron a las costas argentinas, en el realizado por -aquel navegante en 1516 ya conocieron los españoles la desembocadura -del Río de la Plata[221]. Sebastián Gaboto se dirigió desde las -costas del Brasil al mencionado río en el año 1526[222]. Uno de sus -subalternos, según las crónicas de aquellos tiempos, se internó en el -río Uruguay hasta el de San Salvador, en tanto que Gaboto remontaba el -Paraná, en cuyas márgenes fundó una fortaleza con el nombre de _Sancti -Spíritus_, donde dejó una guarnición. A causa de algunas muestras de -metal que había recogido durante su viaje, dió el nombre de _Plata_ al -río que hasta entonces había sido llamado _Mar dulce_. Navegó el río -Paraguay, dirigiéndose luego a España. La guarnición de Sancti Spíritus -fué asesinada por los indios _timbus_ y la fortaleza completamente -destruída. Algunos soldados que se hallaban fuera de dicho fuerte -pudieron trasladarse a la colonia portuguesa de San Vicente. - -El continuador de la obra de Sebastián Gaboto fué D. Pedro de Mendoza, -noble caballero español que había logrado no poca fama en la guerra -de Italia. Hallándose en Toledo, a 21 de mayo de 1534, el Rey mandó -tomar el asiento y capitulación siguiente: «1.º Primeramente os doy -licenzia y facultad para que por Nos y en nuestro nombre y de la Corona -Real de Castilla podais entrar en el dicho Río de Solís que llaman de -la Plata, hasta la mar del Sur, donde tengais doscientas leguas de -luengo de costa de gobernazion que comience desde donde se acaba la -gobernazion que tenemos encomendada al mariscal don Diego de Almagro -hasta el Estrecho de Magallanes, y conquistar y poblar las tierras y -provincias que oviese en las dichas tierras. 2.º Item entendiendo ser -cumplidero al servicio de Dios y nuestro, y por honrar nuestra persona -y por vos hazer merced, prometemos de vos hazer nuestro gobernador y -capitan general de las dichas tierras y provincias y Pueblos del Río de -la Plata, y en las dichas dozientas leguas de costa del mar del Sur que -comienzan desde donde acaban los límites que como dicho es tenemos dado -en gobernacion al dicho Mariscal Don Diego de Almagro, por todos los -días de nuestra vida con salario de dos mill ducados de oro en cada un -año y dos mill de ayuda de costas...»[223]. - - [221] Véase el capítulo XXVIII del primer tomo. - - [222] Véase el capitulo XXV de dicho tomo. - - [223] Quesada, _La Patagonia y las tierras australes del - Continente americano_, págs. 55 y 56. - -El Emperador dió orden al conde D. Fernando de Andrada, asistente -de Sevilla; al conde de Gelves, alcaide de las Atarazanas, y a los -oficiales de la Casa de Contratación para que la armada se dispusiera -a salir a la mayor brevedad. Tan rápido se hizo el apresto que Mendoza -salió de la barra de Sanlúcar el 1.º de septiembre de 1535 al frente -de una expedición compuesta--según Herrera--de 11 navíos con 800 -hombres[224]. Algunos cronistas dicen que la expedición se componía de -14 naves que llevaban a bordo 2.500 castellanos y 150 alemanes. - - [224] _Década V_, lib. IX, cap. X. - -Penetró Mendoza en el Río de la Plata y cuéntase que en el momento de -pisar la tierra, el capitán Sancho García exclamó: _¡Qué buenos aires -se respiran en esta tierra!_ En lucha los castellanos con los indios -(_bilelas_, _lules_, _agoyas_, _tobas_, _abipones_, _calchaquíes_ y -otros), fueron muertos muchos de los primeros, entre ellos D. Diego de -Mendoza y D. Pedro de Benavides, hermano aquél y sobrino éste del jefe -de la expedición. Pasado poco tiempo (2 febrero 1536), Mendoza echó -los cimientos de una población a la que dió el nombre de _Santa María -de Buenos Aires_. Los indios _querandís_, rivales en fiereza a los -charrúas, comenzaron a hostilizar a los nuevos pobladores, negándoles -los víveres y diezmando a la guarnición. Deseando Mendoza encontrar -sitio más hospitalario, dispuso que Juan de Ayolas se dirigiese más -al Norte, siguiendo los pasos de Gaboto. Así lo hizo el intrépido -capitán, quien luego fundó una fortaleza, origen de la ciudad de la -_Asunción_ (1536.) - -Mientras Mendoza, desalentado y enfermo, regresaba á España, en cuya -travesía hubo de morir, Ayolas, dejando a Martínez de Irala en el -fuerte de la Asunción, se internó en los bosques del Chaco con 200 -soldados, llegando hasta la frontera del Perú; pero a su vuelta fué -sorprendido por los salvajes y muerto con todos los suyos. - -Por muerte de Ayolas, se encargó interinamente del gobierno el capitán -Irala; mas habiendo llegado de España Alonso de Cabrera, con el -nombramiento de Gobernador para el caso en que faltase el propietario, -tomó dicho Cabrera las riendas del poder. Dispuso despoblar Buenos -Aires, trasladando sus habitantes a las orillas del Paraguay, en cuyos -sitios los indígenas eran menos belicosos. - -Conocedor el Rey de los sucesos ocurridos en la colonia, dió el título -de Adelantado a Alvar Núñez Cabeza de Vaca, y cuyas capitulaciones se -hicieron, al tenor de las de D. Pedro de Mendoza, el 18 de marzo de -1540. Alvar Núñez salió de Sanlúcar el 2 de noviembre de 1540 y llegó -a la Asunción el 11 de marzo de 1542. Nombró maestre de campo a Irala. -Alvar Núñez por un lado e Irala por otro, realizaron expediciones que -no dejaron de ser útiles. Una revolución dirigida por el contador -Felipe Cáceres acabó con su gobierno. Los conjurados penetraron (25 -abril 1544) en la casa del Adelantado y lo redujeron a prisión. En -seguida confiaron el mando de la colonia a Martínez de Irala, al mismo -tiempo que mandaban a España al Adelantado. - -Martínez de Irala puso orden en la colonia y peleó valerosamente con -los indígenas. Emprendió una expedición al Perú y allí solicitó de -La Gasca la confirmación del cargo que desempeñaba. A su vuelta al -Paraguay tuvo que luchar con los parciales de Alvar Núñez Cabeza de -Vaca, que se habían hecho dueños del poder. La corte confirmó a Irala -en el gobierno del Paraguay, sorprendiéndole la muerte en 1557. - - «Tan sabio era y astuto y cauteloso - en su trato y vivienda nuestro Irala, - que no tiene algun hombre del quexoso - que a todos en amor parece yguala:»[225] - - [225] Centenera, _Argentina y Conquista del Río de la Plata_, - canto VI, pág. 53. - -A Irala sucedió en el gobierno su yerno, el capitán Gonzalo de Mendoza; -y a su muerte (1558) los vecinos de la Asunción, dieron sus votos al -capitán Francisco Ortiz de Vergara, casado con otra hija de Irala[226]. -Después de siete años de gobierno, emprendió un viaje al Perú para -solicitar del virrey su nombramiento en propiedad; mas Felipe Cáceres, -ya conocido por la sublevación contra Alvar Núñez, se presentó á -la Audiencia de Lima acusando al Gobernador de haber abandonado la -provincia de su mando. La Audiencia se dejó engañar y destituyendo á -Ortiz de Vergara, nombró a Juan Ortiz de Zárate y éste á su vez dió -el cargo de teniente gobernador a Cáceres. Desde el año 1569 comenzó -su gobierno interino Cáceres, bien que a disgusto de los colonos, los -cuales le depusieron, poniendo en su lugar a Martín Suárez de Toledo. - - [226] Ibidem, pág. 460. - -En las capitulaciones que hizo el Rey en Madrid a 10 de julio de 1569, -con Juan Ortiz de Zárate se dice: «Primeramente, os hacemos merced de -la gobernación del Río de la Plata, así de lo que al presente está -descubierto y poblado como de todo lo demás que de aquí adelante -descubriéredes y pobláredes, ansí en las provincias del Paraguay y -Paraná como en las demás provincias comarcanas, por vos y por vuestros -capitanes y tenientes que nombráredes y señaláredes, ansí por la costa -del mar del Norte como por la del Sur, con el distrito y demarcacion -que su Magestad el Emperador, mi señor, que haya gloria, la dió y -concedió al gobernador D. Pedro de Mendoza, y después del a Alvar Núñez -Cabeza de Vaca, y a Domingo de Irala...»[227] Hace notar el historiador -Quesada, que desde la capitulación celebrada en 21 de mayo de 1534 -hasta la otorgada con Ortiz de Zárate en 10 de julio de 1569, el Rey -fija y deslinda el territorio austral comprendido entre los mares del -Norte y del Sur (Atlántico y Pacífico), y por consiguiente, incluídos -en esos límites, la Patagonia, el Estrecho de Magallanes y Tierra del -Fuego, como parte integrante de la gobernación del Río de la Plata[228]. - - [227] Quesada, ob. cit. págs. 66 y 67. - - [228] Ibidem. - -Casi tres años pasaron desde que se firmó el contrato hasta que la -expedición pudo hacerse a la vela. Componíase de unos 600 hombres de -guerra, 21 religiosos de San Francisco, algunos peritos en varios -oficios, muchos matrimonios de colonos, y por capellán el arcediano -Centenera, futuro autor del poema intitulado _Argentina_. Partió la -expedición de Sanlúcar el 17 de octubre de 1572. Experimentó vientos -contrarios hasta llegar a la Línea. Una de las naves, la más pequeña, -se desvió del resto de la flota, tocando en S. Vicente del Brasil. -Mientras tanto, Zárate siguió su camino y vió tierra el 21 de marzo de -1573; pero hasta el 3 de abril no llegó a la playa y puerto llamado -de _D. Rodrigo_. Desde allí, caminando sin rumbo algunos días, pudo -tocar en la isla de _Santa Catalina_. Después, en los comienzos de -octubre del mismo año, tomó rumbo hacia el Río de la Plata. A mediados -de noviembre arribó Zárate (el tercer Adelantado del Río de la -Plata) a la isla de San Gabriel, no sin haber sufrido tempestades y -borrascas[229]. Determinó en aquel mismo sitio echar los cimientos -de una población, con cuyo objeto dispuso que se levantasen chozas o -casas de paja. Cuando los charrúas recibieron la visita de aquellas -gentes, se dieron prisa a obsequiarlas con víveres, naciendo, como era -natural, corrientes de simpatía entre unos y otros. Entre los varios -caudillos de los charrúas había uno, de nombre Sapicán, venerable -anciano, a quien todos respetaban y querían. Los españoles comenzaron -la guerra. Decían--y este fué el pretexto,--que uno de sus marineros, -en la primera canoa que hubo a mano, se había pasado al campo enemigo, -negándose a entregarlo los charrúas. Debe advertirse que los indígenas -ignoraban el castigo que merecían los desertores. Posible es que, -además, tuviesen el convencimiento de que no eran desgraciados -náufragos los que llegaban a sus playas, sino conquistadores. Entonces -renovaron las hostilidades, y los españoles, que contaban con elementos -de represión en la ciudad de la Asunción, se dispusieron a la -resistencia. Instalado Zárate en la naciente población, se le presentó -el isleño Yamandú, ofreciéndose a llevar hasta Santa Fé comunicaciones -para Garay, anunciándole la llegada del Adelantado. - - [229] Por entonces Juan de Garay hizo construir la ciudad de - _Santa Fe de la Vera Cruz_ (15 Noviembre 1573.) - -De Yamandú dice Centenera: - - «Este malvado, perro, como artero - A todos los más indios comarcanos, - Los trae á su opinion al retortero, - Y como son los Indios tan livianos, - Y él pica su poquillo en hechicero, - Donde él pone los pies ponen sus manos, - De suerte que si quiere hacer guerra, - Al punto le veréis juntar la tierra»[230]. - - [230] _Argentina y Conquista del Río de la Plata_, canto II, - pág. 11 v.ª - -El astuto indígena, que se entendía con su cacique Sapicán, se proponía -conocer la posición ocupada por Garay. A su vez Zárate, cada vez más -disgustado por la negativa de los charrúas a entregar el marinero -desertor, dispuso tomar el desquite. Mandó que una partida de su gente -arrebatase a Aba-aihuba, sobrino de Yamandú[231]. Así se hizo[232]. -El efecto que en todos los indígenas causó el hecho fué grande. Una -comisión de charrúas pidió al Adelantado que dejara en libertad a -Aba-aihuba. Accedió a ello el jefe español; pero obligó a Yamandú, -mediante ciertas promesas, que permaneciese en el campamento cristiano. -Cuando Yamandú encontró ocasión propicia, se escapó para volver a su -vida aventurera y belicosa[233]. - - [231] Otros dicen que era sobrino de Sapicán. - - [232] Añaden algunos cronistas que el Adelantado ordenó a los - suyos que se apoderasen del primer charrúa que saliera al - paso, tocándole a Aba-aihuba. - - [233] Centenera, _Argentina_, canto XVIII--Bauzá, ob. cit., - tomo I, pág. 322. - -En seguida, reunidas las Asambleas de guerreros, acordaron romper las -hostilidades. Es de advertir que ya Yamandú había llegado á los reales -de Garay, y poniéndose al habla con Terú, caudillo de los naturales -de Santa Fe, hubo de invitarle de parte de Sapicán a alzarse en armas -contra los españoles. Entre tanto que Terú ponía en aprieto a Garay, -Sapicán atacó en San Gabriel al Adelantado. Cayó Sapicán sobre los -españoles que se habían internado en busca de víveres, logrando matar -a 37 y coger un prisionero; otros dos debieron su salvación a la fuga. -El capitán Pablo de Santiago y el sargento mayor Martín Pinedo, por -orden de Zárate, acudieron a castigar a los indígenas, sosteniendo con -ellos sangriento combate, en el que perecieron 100 soldados y varios -oficiales. Si entre los españoles reinaba la tristeza, en el campo -contrario todo era alegría y contento. Acordó Zárate retirarse a la -isla, de donde no debió salir con elementos tan pequeños. Sapicán, -sospechando las intenciones del enemigo, le vigilaba constantemente. - -Cuando se presentaba tan negro porvenir al Adelantado, cuando los -charrúas con sus insultos, gritos y amenazas, y aun con sus retos y -desafíos se disponían a empresas más grandes, vino ayuda poderosa a -los españoles. Sucedió que el capitán Rui Díaz Melgarejo arribó a San -Vicente (Brasil), y desde allí se dió a correr la tierra, fundando -pueblos donde mejor le parecía. Llegó a su noticia el apuro en que se -encontraba Zárate y voló a San Gabriel en su auxilio, unas veces por -tierra y otras embarcado. La alegría del Adelantado y de los suyos -no pudo ser mayor. Pensaban que la Providencia velaba por ellos, y -con auxilio tan grande se dispusieron, sin temor alguno, a arrostrar -todos los peligros. Ya tenían provisiones de boca y guerra; ya tenían -un talento militar que les guiase. Hubo junta de oficiales y en ella -sostuvo Melgarejo la necesidad de retirarse a la isla de Martín García, -cuya nueva retirada se hizo afortunadamente. Melgarejo llevó a Zárate -provisiones de los bohíos o chozas de las islas cercanas, y convenció -el primero al segundo de la necesidad--pues era conocida la traición -de Yamandú--de ir en busca de Garay, único que les podía salvar en -aquellas críticas circunstancias. Garay, que había conseguido derrotar -al valiente caudillo Terú, después de muchos contratiempos pudo llegar -a las riberas del Salvador, realizando de este modo el pensamiento -de Melgarejo. A su vez este último, habiendo dejado en Martín García -a Zárate y los suyos, condujo a las mujeres y enfermos a las citadas -riberas. - -Veamos lo que sucedió a Garay en los comienzos de su campaña contra -Sapicán. Se situó en sitio poco a propósito, si bien no estaba lejos de -un puerto donde había guardia española. Al día siguiente de su llegada, -se presentó Sapicán al frente de unos 1.000 hombres. «¡Amigos!--dijo a -los suyos Garay--no queda otro camino que morir o vencer: esperemos, -pues, con valor al enemigo.» La lucha fué terrible. Tabobá y Aba-aihuba -murieron como héroes, como también Sapicán, Anagualpo, Yandinoca y -Magalona. Retiráronse con orden los indígenas y no fueron perseguidos -por los españoles. Después Garay se puso en marcha para Martín García, -y ambos, Zárate y Garay, se encaminaron para San Salvador, donde -hallaron varias barracas que merecieron de parte del Adelantado el -nombre de ciudad y se nombraron las autoridades que debían regirla. -Dispuso cambiar el nombre de San Salvador por el de _Nueva Vizcaya_, -cambio que disgustó a los que no eran vascos[234]. Garay y Melgarejo, -obedeciendo órdenes de Zárate, marcharon en busca de bastimentos. - - [234] La Nueva Vizcaya se hallaba comprendida entre el río - Paraná y el mar. - -Tanto fué el valor que mostraron los indios en esta campaña, que don -Francisco de Toledo, virrey del Perú, tuvo que acudir en auxilio de -los nuestros. Había terminado la guerra, aunque no el odio que los -indígenas tenían a los españoles. Recordaremos que a los infelices -cautivos les trataron inhumanamente. Afirma Centenera que llegó la -crueldad hasta enterrar vivos a muchos[235]. Del mismo modo Garay, -Melgarejo y Zárate hicieron sentir pesado yugo a los feroces indios. -Muertos sus jefes, sin esperanzas de auxilio, los charrúas se cruzaron -de brazos, esperando ocasión más propicia. - - [235] _Argentina_, canto XV.--Bauzá, ob. cit., tom. I, pág. - 317. - -Procede ya ocuparnos en otros asuntos. En el interior algunos -descontentos no estaban conformes con el gobierno del Adelantado. El -licenciado Trejo, cura vicario de San Salvador, se puso al frente de -una conjuración, que, descubierta por Zárate, cogió prisionero a dicho -jefe y le condujo a su residencia de a bordo. Convencido Zárate de que -su autoridad se hallaba en peligro, acordó abandonar a San Salvador -(fines de diciembre de 1575), trasladarse a la Asunción y entregar allí -a Trejo a la jurisdicción eclesiástica. A su paso visitó la ciudad -de Santa Fe, la cual encontró dotada de buen gobierno y en estado -próspero, felicitando por ello a su fundador Garay. - -Poco después, Zárate, habiendo bebido cierto brebaje que le fué dado -por un curandero para devolverle la salud, le ocasionó la muerte. - -Poco querido por su codicia Ortiz de Zárate, ni lloraron su muerte los -indios ni los españoles. Dejó el gobierno a su hija Juana y mientras -ella no tomase posesión, a su sobrino Mendieta[236]. - - [236] Por concesión real tenía derecho Ortiz de Zárate a - nombrar sucesor. - - «Dexo en su testamento declarado - que sea su legítimo heredero - la hija que en las Charcas ha dexado, - y aquel que fuere esposo y compañero - suceda en el gobierno y el estado - segun como lo tuvo él de primero: - y mande y rija en tanto quella viene - su sobrino Mendieta que allí tiene.»[237]. - - [237] Centenera, Ob. cit., canto XVII, pág. 145. - -Gobernó algún tiempo Mendieta. Joven de veinte años, manifestó más -imprudencia que sensatez en todos los asuntos. Juana Ortiz de Zárate -casó con el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón. Lo mismo -Torres de Vera que antes Ortiz de Zárate fundaron ciudades y villas -en la provincia del Río de la Plata. Si Juan de Garay, en virtud de -los poderes conferidos por Torres de Vera, fundó la ciudad de Santa -Fe de la _Vera Cruz_ el 1573, en el mismo año, D. Jerónimo Luis de -Cabrera, de la gobernación de Tucumán, echó los cimientos de la ciudad -de _Córdoba_. Encontráronse ambos pobladores, «y después de las -salutaciones--según el P. Lozano--le requirió Cabrera jurídicamente -para que no fundase pueblo alguno, ni conquistase indios fuera de la -gobernación del Paraguay, ni se entrometiera en la de Tucumán que -llegaba hasta aquella costa y sus islas»[238]. - - [238] _Hist. de la conquista del Paraguay, Río de la Plata y - Tucumán_, tomo III, pág. 125. - -Cuando Juan de Garay, que ya se había cubierto de gloria peleando -con el charrúa, asumió el mando de la colonia en el año 1576, se -dispuso a mayores empresas. El 11 de junio de 1580 (sábado, día de San -Bernabé), ante escribano y presentes justicias e regidores y mucha -gente, estando--dice el citado Garay--en este puerto de Santa María de -Buenos Aires, que es en la provincia del Río de la Plata, intitulada la -_Nueva Vizcaya_, e fundo en el dicho asiento e puerto una ciudad, la -cual pueblo con los soldados y gente que al presente tengo, e e traido -para ello, la yglesia de la cual pongo su advocacion de la Santísima -Trinidad, la cual sea e ha de ser yglesia mayor e parroquial, contenida -y señalada en lata que tengo fecha de la dicha ciudad, y la dicha -ciudad mando se intitule la ciudad de la Trinidad... El capitán Juan -de Garay «en señal de posesion, echó mano a su espadon y cortó yerbas -y tiró cuchilladas...»[239]. Garay levantó la nueva ciudad casi en -el mismo sitio que D. Pedro de Mendoza fundó a Santa María de Buenos -Aires, y que fué despoblada por su sucesor. Se abrieron los primeros -fosos y empalizadas en el promontorio, cubierto de un bosque de espinos -y algarrobos, donde a la sazón se encuentra la Casa Rosada del Gobierno -nacional. Desmontado el bosque y comenzadas las edificaciones, pronto -se pusieron de manifiesto las muchas ventajas comerciales y marítimas -del sitio elegido por Juan de Garay. Capitán tan ilustre repartió -solares a sus compañeros, señaló sitio para la iglesia y nombró -cabildo. Estaba fundada la ciudad intitulada _Santísima Trinidad del -puerto de Buenos Aires_. - - [239] Quesada, Ob. cit., págs. 541-550. - -Después castigó a los belicosos _querandíes_, como en la opuesta -orilla del Río de la Plata había castigado a los charrúas. Pasados -cuatro años (1584) salió a visitar sus provincias con dirección a la -Asunción, y como Solís en el Uruguay, y como Ayolas en el mismo Paraná, -fué inmolado con 40 de sus compañeros por un grupo de indios mañuaés. -Centenera escribe: - - «Garay fué de prudencia siempre falto,» - .................................[240] - - [240] Ob. cit., canto XXIV, pág. 200 v.ª - -Con el gobierno de Juan de Garay se puede dar fin a la conquista de las -provincias argentinas. - -Por lo que atañe a la Patagonia, aquí sólo diremos que se exploraron -primeramente las costas orientales y meridionales, desde el cabo de San -Antonio (al mediodía del grande desagüe de la Plata) hasta el cabo de -la Victoria inclusive (en la extremidad más occidental del Estrecho de -Magallanes.) - -Del Chaco no se tuvieron noticias exactas hasta últimos del siglo -XVIII. Sólo se sabía que el país era extenso, seco y arenoso, y que los -indígenas vivían en aquella dilatada tierra en estado de barbarie. - -Al estudiar el Paraguay y el Uruguay debemos no olvidar, que, durante -el período de la colonización, la historia de aquellos países es la -misma que la de la tierra conocida hoy con el nombre de República -Argentina. Ambos países formaban parte de las provincias argentinas. -Recordaremos, sin embargo, que así como los _querandís_ poblaban la -Argentina, los _guaranís_ se hallaban en el Paraguay y los _charrúas_ -en el Uruguay. Según las crónicas, dichas razas eran salvajes. -Añadiremos a lo expuesto que habiendo fundado Sebastián Gaboto la -fortaleza que llamó _Sancti Spíritus_, su sucesor Pedro de Mendoza -dispuso que Juan de Ayolas continuara en el Paraguay la obra comenzada -por dicho Gaboto. En efecto, Ayolas remontó el río Paraná con tres -bergantines y sufrió grandes trabajos a causa de los vientos y las -lluvias. Perdió un bergantín y quedaron mal parados los otros. Aunque -parte de la expedición saltó a tierra, unos y otros, lo mismo los -de tierra que los del río, padecieron horriblemente «por la falta -extrema de comida, que si Dios Nuestro Señor no los socorriera, veían -claramente su muerte...»[241]. - - [241] Herrera, _Década V_, lib. X, cap. XV. - -Continuó su camino, encontrando frío recibimiento de parte de algunos -indios y ruda oposición de parte de otros. Viendo D. Pedro de Mendoza -que no volvía Ayolas, envió en su seguimiento al capitán Juan de -Salazar de Espinosa. Ayolas, no sin pelear con los caciques Lambare y -Nandúa en el valle de Guarnipitán, pudo gozar de alguna tranquilidad. -Allí mismo echó los cimientos de la capital. «Fundóla--_dice la -Descripción universal de las Indias_--Juan de Salazar, capitán del -gobernador D. Pedro de Mendoza, por el año de 36 o 37[242], con poder -de Juan de Ayolas, que quedó en lugar de Mendoza, en el sitio y comarca -donde ahora está, que antiguamente se llamaba Alambaré, del nombre -de un cacique principal de la comarca que comunmente se llama ahora -Paraguay, por el río que pasa por ella, y llamóla del nombre que ahora -tiene por haberse comenzado a fundar el día de la _Asunción_.» Continuó -Ayolas remontando el Paraguay, fondeó en la Candelaria y al frente de -unos 300 españoles--pues como jefe de las embarcaciones dejó a Domingo -Martínez de Irala--, emprendió (12 febrero 1537) un viaje al Perú por -tierra, atravesando las provincias de Chiquitos y de Santa Cruz de la -Sierra, retrocediendo luego y siendo, por último, asesinado por los -indios guanaes, como antes se dijo. - - [242] El 15 de agosto de 1536. - -Durante el siglo XVI el Gobierno de la Asunción ejerció jurisdicción en -todo el Río de la Plata. - -Alvar Núñez Cabeza de Vaca era el nombre del nuevo Adelantado que -nombró Carlos I. Nuestro andaluz caballero gozaba de justa fama -desde que había hecho una expedición a la Florida. Salió de Sanlúcar -y desembarcó en la costa Sur del Brasil. Emprendió poco después -su viaje por tierra con 300 hombres y 36 caballos, y siguiendo la -corriente del río Iguazú, llegó hasta las orillas del Paraná y en -seguida a la Asunción, no perdiendo un solo hombre, sin embargo de lo -árduo y peligroso del camino. Nombró Alvar Núñez maestre de campo al -capitán Irala, encargándole que buscase la comunicación con el Perú. -El mismo salió poco después (septiembre de 1543) a la cabeza de 400 -españoles en busca de ricas minas, que no tuvo la dicha de encontrar. -Reconoció el alto Paraguay. Vióse obligado a dar la vuelta a la -Asunción por la resistencia de los naturales, la escasez de víveres y -las fiebres reinantes en aquellos lugares. Con una nobleza digna de -encomio, Alvar Núñez se puso al lado de los indígenas y en contra de -los conquistadores, que, instigados por el contador Felipe Cáceres, -tramaron una conjuración, viéndose obligado el valeroso Adelantado a -rendir su espada a D. Francisco de Mendoza. Alvar Núñez fué mandado a -España, encargándose del mando de la colonia D. Domingo Martínez de -Irala. - -No se olvide que Irala marchó (1548) al Perú, volviendo a la Asunción, -donde reinaba la anarquía. Después de poner paz, de ensanchar sus -conquistas, fundar nuevas poblaciones, dar ordenanzas administrativas -y ver cómo se realizaban sus deseos con la creación del obispado de -la Asunción, pasó de esta vida a la otra. Tras el gobierno de Salazar -Espinosa y de otros menos importantes, vino, por renuncia de Torres de -Vera en 1591, Hernando Arias de Saavedra, nacido en la Asunción. Duró -su administración dos años, siendo reemplazado por Zárate y algunos -más, hasta que volvió (1601) dicho Arias de Saavedra, que, entre otras -cosas llevadas a cabo, realizó una expedición al Chaco y llamó por -primera vez a los hijos de Loyola para catequizar a los infieles. -Después de otros gobernadores, volvió Arias de Saavedra por tercera vez -en 1615. Pasados cinco años, las provincias que formaban la capitanía -general de Buenos Aires se dividieron en dos gobiernos: el del Paraguay -y el citado de Buenos Aires (1620). Ambas provincias formarían parte -del virreinato del Perú. - -Habremos de recordar que encargado del gobierno Juan de Garay (1576), -aunque con carácter provisional, si nada hizo de particular en el -Paraguay, luego dejó honda huella en la Banda Argentina, siendo--como -sabemos--la más notable la reedificación de Buenos Aires, año 1580. - -De la Banda Oriental o tierra situada en la margen Oriental del río -Uruguay (hoy República del Uruguay)[243], sólo diremos que, después -de descubiertas las costas del Uruguay por Juan Díaz de Solís (1512), -todavía, sin embargo de la fertilidad del territorio, permaneció un -siglo abandonado de los españoles. Los misioneros primero y luego -los españoles de Buenos Aires dedicados al pastoreo, comenzaron a -establecerse en la Banda Oriental. Tiempo adelante los portugueses -(del Brasil) fueron poco a poco penetrando en dicho territorio, -encontrándose con la oposición de los gobernadores españoles de Buenos -Aires. - - [243] La tierra del otro lado del río se la denominó Banda - Argentina. - -Aunque los españoles fueron los primeros descubridores del Brasil--como -ya hicimos notar en el tomo I de esta obra--, Portugal estableció -factorías en las costas del país y lo consideró como suyo, en virtud, -no de la Bula primera de Alejandro VI, sino de la segunda. Por la -primera, otorgada el 3 de mayo de 1493, confirmaba el Papa a los reyes -de Castilla en el derecho de posesión de las tierras ya descubiertas -y de las que se descubriesen en lo sucesivo; y por la segunda, cuyo -contenido es bastante extraño, el Pontífice, para evitar las cuestiones -que se pudieran suscitar entre españoles y portugueses, trazó una -línea imaginaria de polo a polo, declarando pertenecer a los españoles -todo lo que descubriesen al Occidente, y a los portugueses todo lo que -descubriesen al Mediodía. Añadiremos a lo que acabamos de exponer y -a lo que expusimos en el primer tomo, lo siguiente: la primera línea -de demarcación no llegaba a la posición del Brasil; pero llevada la -segunda a 370 leguas al Oeste de la isla más occidental de Cabo Verde, -entraba ya en tierras americanas, en particular si se contaba en leguas -portuguesas, como también si se atendía a las cartas de los cosmógrafos -portugueses que colocaban el Brasil más al Este de su verdadera -situación. No cabe duda alguna que antes de terminar el primer tercio -del siglo XVI, Portugal tenía establecimientos--colonización dirigida -por Martín Alfonso de Souza--en Santa Cruz de Porto Seguro, en Santa -Catharina y en la isla de San Vicente. «Los primeros colonos del -Brasil--escribe el historiador Oliveira Lima--fueron deportados que -el Gobierno portugués desembarcaba allí por la fuerza, generalmente -en grupos de a dos, para aprender la lengua de la tierra y servir de -intérpretes a las futuras expediciones; aventureros que no retrocedían -ante la soledad moral; marinos sobrevivientes de naufragios, bastante -frecuentes en los escollos de la costa, de las embarcaciones enviadas -para efectuar reconocimientos o cargar; en fin, especuladores -dispuestos a ganar en todo y que se dejaban seducir por los atractivos -de la barbarie. El número de esos colonos aumentaba todos los años, así -como también los que sólo iban allá como aves de paso.» - -Ya sabemos que las primitivas tribus encontradas en el Brasil por los -portugueses fueron las de los tupís y tapuyas. «Podemos sentar--escribe -un historiador del Brasil--que la única creencia fuerte y segura que -tenían los indios era la de la obligación de vengarse de los extraños -que ofendían a cualquiera de su tribu. Este espíritu de venganza, -llevado al exceso, era su verdadera fe.» - -Además de los mencionados aventureros fueron muchos buscando el palo -del Brasil, a los cuales acompañaron pronto algunos portugueses -perseguidos por los tribunales de justicia, y también no pocos -israelitas de los que D. Manuel _el Afortunado_ (1495-1521), -aconsejado por su mujer D.ª Isabel, perseguía con encono. Del mismo -modo, las armadas de la India solían dejar algún colono en el Brasil. -Ensanchóse algo más el comercio, cuando no sabemos quién--pero tal -vez un madeirense--plantó la caña de azúcar. Fomentóse con lucrativos -productos la cría de ganado lanar. Aunque algunas veces se opusieron -los indígenas (tapuyas, tupís y otros) a los colonos, la dominación -del país por los portugueses se realizó con poco trabajo. Hasta el -reinado de Juan III (1521-1557) no se decidió Portugal a dedicarse -por completo a la colonización del Brasil. Resolvióse a ello en vista -de los numerosos navíos extranjeros, particularmente franceses, que -frecuentaban la costa para proveerse de madera tintórea. El Gobierno -portugués, con poderosa flota, envió a Martín Alfonso de Souza, -quien fundó el puerto de San Vicente y tierra adentro la villa de -Piratininga. Advertido Juan III de nuevas tentativas de parte de los -franceses, dividió el país en 12 capitanías hereditarias que serían -dadas a personas que pudieran colonizarlas. - - - - -CUARTA ÉPOCA - -GOBIERNOS COLONIALES - - - - -CAPITULO XIII - - LOS FRANCESES E INGLESES EN EL NUEVO MUNDO.--POLÍTICA DE LUIS XIV - EN EL CANADÁ.--EL VICARIO LAVAL.--TERREMOTO DE 1663.--COMPAÑÍA - DE LAS INDIAS OCCIDENTALES.--EL INTENDENTE TALON Y EL GOBERNADOR - FRONTENAC.--POLÍTICA DE GUILLERMO III.--FRANCESES E INGLESES - EN EL CANADÁ.--EXPEDICIÓN DE LA SALLE.--GUERRA ENTRE FRANCIA E - INGLATERRA.--PRIMERA GUERRA INTERCOLONIAL.--FRONTENAC EN GUERRA CON - LOS INGLESES E IROQUESES.--LOS INGLESES EN EL CANADÁ.--ULTIMOS AÑOS - DE LA ADMINISTRACIÓN DE FRONTENAC.--PAZ.--LOS MISIONEROS.--SEGUNDA - GUERRA INTERCOLONIAL: TOMA DE PORT ROYAL.--COMPAÑÍA DEL - MISSISSIPÍ.--LA LUISIANA.--TERCERA GUERRA INTERCOLONIAL: CONQUISTA - DE LOUISBOURG.--COLONIZACIÓN.--CUARTA GUERRA INTERCOLONIAL.--LOS - FRANCESES EN GUERRA CON LOS INDIOS Y CON LOS INGLESES MANDADOS - POR WASHINGTON: BATALLA DE MONONGAHELA.--GUERRA EN 1756, 1757 - Y 1758.--QUEBEC, MONTREAL Y OTRAS PLAZAS EN PODER DE LOS - INGLESES.--TRATADO DE PARÍS.--EL CANADÁ, COLONIA DE INGLATERRA. - - -Era diferente la política de los franceses en el Canadá a la de los -ingleses en sus respectivas colonias. La colonia de la Nueva Francia -(Canadá), tenía por metrópoli una monarquía teocrático-feudal, tan -intolerante en religión como enemiga de las libertades populares. En -nombre de la religión se impuso la tiranía a los indios, lo mismo en -las colonias francesas que antes en las españolas, sin comprender que -el verdadero espíritu religioso no es cortesano, ni tiene nada que -ver con el Estado, ni con los Reyes. Las colonias de la Gran Bretaña -(Estados Unidos) encontraron en su metrópoli un gobierno liberal en -política y enemigo casi siempre de las persecuciones religiosas. - -En tanto que los franceses intervenían en las querellas interiores -de los indígenas, poniéndose al lado de los unos o de los otros, los -ingleses apenas se cuidaban de los asuntos de los indígenas, excepto -para castigarlos si les molestaban con sus depredaciones. Si las -colonias francesas vivían todas en armonía y respetaban las decisiones -del gobierno de París, las colonias inglesas, por el contrario, -carecían entre sí de todo lazo de unión, hasta el punto que estaban -celosas unas de otras y recibían fríamente las órdenes del gobierno de -Londres. - -Al paso que los franceses del Canadá, ocupados en el comercio de -pieles, adquirían carácter guerrero y estaban afanosos de aventuras, -las colonias de Nueva York, Massachusetts, New-Hampshire y otras eran -enemigas de la guerra y sólo querían que las dejasen tranquilas en -sus industrias agrícolas. Las expediciones francesas se hicieron con -consentimiento y aun con ayuda de la Corona, a la cual se hallaban -sujetas, mientras las inglesas gozaron de completa libertad, no -comprometiendo nunca el nombre del Estado ni el de la metrópoli. El -gobierno de Francia, por último, no impidió que fuesen al Canadá -aventureros y viciosos, al paso que el gobierno de la Gran Bretaña tuvo -empeño en poblar sus colonias de gente laboriosa, inteligente y de -puras costumbres. - -Por estas razones y otras, no es de extrañar que en las guerras que -sobrevinieron entre franceses e ingleses con los indios, los primeros -mostraran espíritu más intolerante que los segundos. - -También haremos notar que, cuando estalló el conflicto entre Francia -e Inglaterra, los indígenas, en general, se pusieron en contra de la -primera de aquellas naciones. - -Consideremos el Canadá o Nueva Francia bajo el reinado de Luis XIV. -La política de Colbert, excelente ministro de Hacienda, influyó en -el engrandecimiento interior y exterior de Francia. También hubo de -fijarse muy especialmente en los asuntos de América. Cuando Argenson -se hallaba al frente del gobierno del Canadá, fué nombrado vicario -general apostólico Francisco J. de Laval Montmorency (1659). Ambos eran -personas distinguidas, inteligentes y piadosas. Sin embargo, sobrevino -formal rompimiento entre los dos, viéndose obligado a dimitir el -Gobernador. Nombrado como sucesor el barón Dubois de Avangour, tampoco -tuvieron simpatías el nuevo gobernador y el vicario general, hasta el -punto que Dubois hubo de retirarse a Francia. Aunque Laval, autorizado -por el Rey, nombró a Mezy representante del poder civil, pronto lo -exoneró de su cargo. El vicario general, que era decidido campeón de la -cultura del país, tenía el apoyo de los jesuítas, quienes influyeron -para que aquél fuese preconizado obispo de Quebec. - -Por entonces (mes de febrero de 1663), se produjo violento terremoto en -el Canadá. Afortunadamente, no hubieron desgracias personales, ni las -pérdidas materiales fueron muchas. - -En el citado año de 1663, la famosa Compañía de Nueva Francia se -declaró insolvente e hizo entrega al Rey de todos sus derechos. La -verdad es que siguió la misma conducta que las compañías anteriores, -o lo que es lo mismo, consideró el comercio como objeto principal y -casi exclusivo. Además, aunque se había comprometido a transportar al -Canadá en 15 años 4.000 colonos por lo menos, el censo de 1666 arrojó -apenas 3.500. Aceptó el Rey la entrega, y, siguiendo el mismo ejemplo -de Richelieu, dispuso el establecimiento de poderosa compañía a la cual -denominó _West India Company_ (Compañía de las Indias Occidentales). -Creía que una Compañía mayor conseguiría ventajas no logradas por -una menor. El inspirador de la idea y el consejero del monarca fué -Colbert. De la misma manera que el prestigio de Richelieu no bastó a -salvar del fracaso la Compañía de Nueva Francia, tampoco el talento -de Colbert unido al del gran Rey pudieron sacar a flote a la Compañía -de las Indias Occidentales. Se proponía con todo empeño la Compañía -del Oeste (24 mayo 1664), promover el comercio entre Francia y la -costa occidental del Africa, desde el Cabo Verde hasta el de Buena -Esperanza, con América desde el río de las Amazonas hasta el Orinoco y -las Antillas, y en el Norte desde la Florida hasta la bahía de Hudson. -Concediósele a la Compañía del Oeste todos los derechos de soberanía -y además el del comercio exclusivo de pieles por 40 años. Si luego se -quitó a la sociedad el citado privilegio exclusivo del comercio de -pieles, se le dieron otros privilegios. - -Luis XIV, queriendo hacer del Canadá otra Francia, comenzó nombrando -gobernador al señor de Courcelles, intendente a Juan Talon y jefe -militar al teniente general marqués de Tracy. Nobles, colonos y -soldados se dirigieron al Nuevo Mundo; también mujeres jóvenes para -que allí se casaran y fundasen familias. Mandáronse ganados de cría de -todas clases. Si en cierta ocasión el marqués de Tracy y Courcelles, -a la cabeza de buen número de soldados, salieron de Quebec para -castigar a los iroqueses, se contentaron con arrasarles varias chozas. -Tracy regresó pronto a Francia. Courcelles y Talon quedaron en sus -respectivos puestos. Talon hizo construir buques, envió ingenieros -que descubrieron diferentes minas, alentó a los industriales para que -se dedicasen a la fabricación de paños, de curtidos, de calzado, de -jabón, etcétera. Intentó abrir un camino terrestre para que la Nueva -Francia se comunicara con la Nueva Escocia o Acadia, como también otros -proyectos de importancia. Al mismo tiempo Luis XIV se cuidó de enviar -colonos, lo mismo hombres que mujeres, al Canadá. - -El primer gobernador de Nueva Francia, digno de ocupar puesto -preeminente en la historia de aquellos países, fué Luis de Buade, -conde de Frontenac. Obtuvo su nombramiento el año 1671 y llegó al -Canadá el 1672. El insigne intendente Juan Talon regresó a Francia poco -después de la llegada de Frontenac. Este, hijo de familia distinguida, -fué comandante del regimiento de Normandía a la edad de veintitrés -años, y mariscal (capitán general) tres años después. Era hombre de -regular ilustración, elegante, de claro juicio y de carácter. Aunque -acostumbrado al fausto de los salones de Versalles y de Saint-Germain, -se alojó y vivió contento en la modesta morada de Quebec. Intentó -organizar el Canadá, bajo el punto de vista político, constituyendo los -tres brazos siguientes: nobleza, clero y pueblo. Formóse el pueblo con -los comerciantes y demás ciudadanos con casa abierta. Creyó el conde -de Frontenac completar su obra reuniendo el Parlamento (23 octubre -1672) en Quebec con toda solemnidad. Por cierto que el Parlamento -estableció en Quebec una corporación municipal, institución que no fué -del agrado de Colbert, según el ministro de Luis XIV manifestó al mismo -Frontenac. Este, que era ante todo valeroso soldado, estableció buenas -relaciones con los iroqueses, si bien no pudo entenderse ni con el -obispo Laval ni con el intendente Duchesneau, sucesor de Talon. A tal -extremo llegaron las disputas entre el gobernador y el intendente, que -el gobierno central hubo de destituirles en 1682. Mr. de la Barre, que -gobernó tres años, y el marqués de Denonville, que ejerció cuatro el -cargo, nada hicieron de particular, sucediéndoles nuevamente Frontenac -cuando contaba setenta años. El mismo día de su salida de Francia (5 -agosto 1689) se verificó en Lachine terrible matanza realizada por los -iroqueses. - -Respecto a la política de Inglaterra, Guillermo III de Orange -(1689-1702) señala un cambio--aunque no tan radical como podía -esperarse--en las relaciones de la metrópoli con las colonias. Cuando -Jacobo II tuvo que dejar la corona y se retiró a Francia, el Parlamento -eligió al Príncipe de Orange. «Al resolver de este modo, dice Mr. -Brancroft, los representantes del pueblo inglés, se arrogaban el -derecho de juzgar a sus reyes; al declarar el trono vacante, anulaban -el principio de legitimidad; al desechar una dinastía por haber -profesado la fe romana, no sólo se tomaban el derecho de interpretar el -primitivo contrato, sino que introducían en él nuevas condiciones; al -elegir un Rey, convertíanse en sus constituyentes, y el Parlamento de -Inglaterra llegó a ser la fuente de la soberanía para el pueblo inglés.» - -Así como no existían las mejores relaciones entre Luis XIV y Guillermo -III, tampoco existían entre los franceses e ingleses del Canadá. Los -colonos franceses se proponían monopolizar el comercio de peletería, -seguro medio de comunicación con el Mississipí, para arrojar después a -los ingleses de las pesquerías de Terranova, en tanto que los colonos -ingleses intentaban también expulsar a sus enemigos del país. - -Cuando se presentía próxima guerra entre Francia e Inglaterra, -Luis XIV propuso a Guillermo III que se conservasen neutrales sus -respectivas colonias, proposición que fué desechada por el rey de la -Gran Bretaña. No debe olvidarse que Luis XIV vió con malos ojos el -destronamiento de Jacobo II y el triunfo de Guillermo III de Orange. - -Al lado del preclaro nombre de Frontenac brilla el de Juan Talon, el -gran intendente del Canadá. Talon encontró poderoso y decidido auxiliar -en Roberto Cavelier de La Salle, excelente discípulo de los jesuítas y -a quien ya hubimos de citar en el capítulo II de este tomo. Fundó en -el Canadá la colonia de Lachine, que es a la sazón la ciudad del mismo -nombre. La Salle recorrió el río Ohío y descubrió probablemente el -Illinois, echando los cimientos de una ciudad que tomó el nombre del -descubridor de dicho río. - -Luis Joliet, discípulo también de los jesuítas, después de subir por el -río San Lorenzo, pasar por el lago Ontario y luego por el Erié, llegó -por tierra hasta el Illinois, donde volvió a embarcarse, tal vez en el -mismo sitio que actualmente ocupa la ciudad de Joliet, llamada así en -honor del ilustre viajero. - -Fijándonos muy especialmente en La Salle, bien será decir que por -entonces (1673) se ocupaba de varios proyectos en su posesión de -Lachine, siendo el principal la colonización y gobierno de la cuenca -del Mississipí hasta las playas del golfo de México. El proyecto fué -aprobado por el conde de Frontenac. Luego que el ilustre La Salle -hizo construir a orillas del lago Ontario una fortaleza que denominó -Frontenac y que fué el comienzo de la ciudad conocida hoy con el -nombre de Kingston, marchó a Francia, donde el Rey le concedió honores -y extensos territorios en la comarca del fuerte de Frontenac. Volvió -a América, y en el término de dos años había fundado dos pequeñas -aldeas, una de franceses y otra de iroqueses; había hecho construir -cuatro buques; había organizado una misión, etc., pudiendo regresar en -el otoño de 1677 a Francia. Apoyado por el ministro Colbert, Luis XIV -autorizó a La Salle para hacer toda clase de exploraciones, construir -fortalezas, extender el comercio de pieles de búfalo y organizar la -administración pública; pero todo a sus expensas y en el término de -cinco años. Regresó a América, llevando en su compañía a un oficial -italiano llamado Enrique de Tonti, hombre emprendedor y de excelentes -cualidades. La Salle construyó un fuerte, que era una barrera contra -los iroqueses, no lejos del Niágara (que une los lagos Ontario y Erié); -hizo construir un buque, el primero de vela que surcó las aguas del -lago Erié, botado al agua el 1679 y que recibió el nombre de _Griffin_. -Dispuso La Salle que se embarcase en el _Griffin_ rico cargamento de -pieles para ser trasladado de una de las islas a Quebec. Perdido el -buque y el cargamento, esta pérdida fué el principio de las muchas -desgracias que desde entonces persiguieron a La Salle. En seguida otro -buque que le llevaba de Francia objetos y cosas necesarias, se perdió a -la entrada de San Lorenzo. Después de construir el fuerte de Crevecœur -en el actual Estado de Illinois, se dirigió en busca de noticias del -_Griffin_ a la fortaleza Frontenac y a Montreal, cuyo largo y peligroso -camino recorrió a pie. Apresuradamente volvió de Montreal a Crevecœur -con el objeto de castigar una sedición de su misma gente. Presos los -traidores, se embarcó en canoas para hacer un viaje de exploración del -Mississipí, llegando el 6 de abril de 1682 a la desembocadura de dicho -río. El 9 del mismo mes y año tomó posesión del territorio comprendido -entre la Florida y México en nombre de Luis XIV, en cuyo honor lo llamó -_Luisiana_. Apenas hubo regresado de este viaje, se dedicó, ayudado -de su teniente Tonti, a fundar a orillas del Illinois, una colonia -franco-india, y algo más abajo, en las riberas del Mississipí, el -fuerte (hoy ciudad de San Luis) a cuyo amparo se establecieron muchas -familias indias. En el año 1683 volvió a Francia para dar cuenta al -Rey de sus nuevos proyectos, recibiendo mayores auxilios. Con ellos -se dirigió por última vez a América. Cuando se disponía a proseguir -sus descubrimientos, cuando había dado paz y orden a los nuevos países -y cuando veía con satisfacción que reinaba en las pequeñas colonias -respeto a la autoridad y amor a la justicia, se sublevó su gente y fué -asesinado. La Salle fué descubridor, colonizador y excelente hombre de -gobierno. - -_Primera guerra intercolonial._--Hacia mediados de octubre de 1689 -llegó al Canadá o Nueva Francia el conde de Frontenac, reelegido -Gobernador de la colonia. Rotas las relaciones entre Francia e -Inglaterra, Frontenac consideró deber suyo llevar la guerra a las -colonias inglesas. Deseaba además vengarse de la mencionada matanza -de Lachine y de todos los daños y perjuicios que antes sufriera el -Canadá por los ataques de los iroqueses, amigos de la Gran Bretaña. -Tres fueron las invasiones principales. Dirigió Frontenac la primera -contra el pequeño pueblo de Schenectady, situado sobre el Mohawh. A -media noche, y en el rigor del invierno, cuando dormían tranquilos y se -creían seguros de todo ataque, cayeron sobre ellos franceses e indios. -Las casas fueron saqueadas; hombres, mujeres y niños murieron bajo los -golpes del _tomahawk_. Acto continuo los salvajes pegaron fuego al -pueblo, y los pocos que pudieron salvarse, emprendieron la fuga medio -desnudos, a través de los campos cubiertos de nieve, para refugiarse en -Albania. En las dos expediciones siguientes también llevaron consigo -el espanto y la muerte, logrando reanimar el espíritu decaido de los -canadienses, convencer a los iroqueses que poco o nada podían esperar -del apoyo de Inglaterra e inducir, por último, a los indios abenakis, -de la raza algonquina, que estaban asentados en la cuenca del río -Kennebec, a renovar sus ataques a los colonos fronterizos ingleses por -el lado Norte y Noroeste. - -Los franceses, sin embargo, no consiguieron atraerse el ánimo de los -iroqueses. Se recordará a este propósito que de los tres enviados por -Frontenac en señal de amistad al campo de los salvajes, dos fueron -quemados, y el tercero, después de ser brutalmente apaleado, lo -entregaron como prisionero a los ingleses. - -Los ingleses de los Estados Unidos, apoyados por los iroqueses, se -decidieron también a hacer expediciones al Canadá. Bajo la jefatura -de Fitz John Winthrop, de Connecticut, se dirigieron a territorio -canadiense. Aquel jefe destacó a uno de sus capitanes, quien penetró en -dicho país e hizo unos pocos prisioneros y degolló unas cuantas cabezas -de ganado. Si la expedición anterior contra Montreal no dió resultado -alguno, tampoco otra, organizada por la colonia de Massachusetts, -compuesta de varios buques y mandada por Guillermo Phipps, marino de -mucha fortuna y gobernador de la citada colonia. Desembarcó el 11 de -mayo de 1690 en el puerto de Port-Royal, plaza principal de Acadia -(Nueva Escocia) y se apoderó de todo el territorio sin derramamiento de -sangre; pero le faltaron tropas y dinero para asegurar su conquista. -Decidióse Phipps a realizar una expedición contra Quebec, ya que la -anterior le había salido perfectamente. El 9 de agosto la escuadra, -compuesta de unos 32 navíos y más de 2.000 hombres, se hizo a la -vela, y al cabo de algunas semanas, echó anclas un poco más abajo de -la citada ciudad. Esta vez le salió mal la empresa[244]. El conde -de Frontenac logró dispersar y destruir en gran parte la escuadra -enemiga, teniendo que volver Phipps al puerto de Boston en desastroso -estado. Frontenac comunicó la noticia a Francia. Luis XIV, para -conmemorar suceso tan fausto, hizo acuñar una medalla con la siguiente -inscripción: _Francia in novo orbe victrix: Kebeca Liberata A. D. M. -D. C. X. C._ Al mismo tiempo se mandó erigir una iglesia en la ciudad -dedicada a _Nuestra Señora de las Victorias_. - - [244] El obispo Laval llegó a decir que si la flota, detenida - por contrarios vientos al remontar el San Lorenzo, hubiera - realizado el viaje una semana antes, hubiera caído Quebec en - poder de los enemigos. - -Los últimos años de la segunda administración de Frontenac fueron -notables, ora por la guerra de fronteras, ora por las negociaciones -entre indios amigos y enemigos de Francia. La paz de Ryswick, firmada a -últimos del año 1697, terminó la guerra con los ingleses e iroqueses. -Murió Frontenac el 18 de noviembre de 1698[245]. - - [245] Véase _The Canadá Year Book_, 1913. - -Si los misioneros jesuítas, teniendo presente que el cristianismo no -vino a esclavizar a los hombres, sino a redimirles, penetraron en las -selvas desafiando la inclemencia de la naturaleza y la barbarie de -los indios para llevar a estos últimos la verdad evangélica, también -a veces no cumplieron con su deber, pues considerándose dueños de -aquel territorio, veían con malos ojos a los frailes de las diferentes -órdenes religiosas, a los comerciantes, a los militares, a todos, en -una palabra, que no eran hijos de San Ignacio de Loyola. - -Pasamos a estudiar la _segunda guerra intercolonial_. En el año 1702 -hiciéronse apresuradamente preparativos para renovar la lucha. El -marqués de Vandreuil, gobernador de la Nueva Francia, consiguió la -neutralidad de los iroqueses. Envió, siguiendo el sistema del conde de -Frontenac, partidas de franceses e indios contra los colonos ingleses -fronterizos, bandas de asesinos que cometían las crueldades más -horrorosas. La aldea de Deerfield fué entregada a las llamas (1704), -después de matar a 50 de sus habitantes y coger prisioneros 100, a -quienes condujeron al Canadá a través de los bosques, cubiertos de -nieve. Las mujeres y los niños que no podían recorrer las 300 millas, -eran muertos. La aldea de Haverhill, tiempo adelante, sufrió la misma -suerte (1708); cincuenta de sus habitantes perecieron bajo los golpes -del hacha o abrasados dentro de sus casas. Por entonces se elevó a la -reina Ana una solicitud para que ordenara la conquista definitiva de -todas las posesiones francesas con el objeto de terminar de una vez la -guerra. Accedió la Reina, y en 1710 los ingleses, ayudados por fuerzas -coloniales, comenzaron guerra devastadora. Se apoderaron de Port Royal, -cuya fortaleza tomó el nombre de Annapolis, en honor de la reina Ana. -En 1711 una gran expedición que se dirigía contra Montreal hubo de -zozobrar en el río Saint Lawrence. El tratado de Utrech (1713) puso fin -a la segunda guerra intercolonial. Los colonos obtuvieron considerables -ventajas, puesto que se les concedió completa posesión de la bahía de -Hudson, el comercio de peletería y todo el territorio de Terranova, -dejando a los franceses determinados privilegios en las pesquerías, y -el territorio de Acadia que recibió el nombre de _Nova Scotia_. - -Entre la segunda y la tercera guerra ocurrieron sucesos de no escaso -interés. Fueron los principales la cuestión de límites entre franceses -e ingleses y entre ingleses entre sí. - -Conviene no olvidar que corría el 1712 cuando Luis XIV cedió a un -comerciante llamado Crozat el monopolio del comercio con la Luisiana; -pero habiendo renunciado poco después el dicho comerciante el -privilegio, el gobierno de Francia lo cedió a una sociedad colectiva -llamada _Compañía del Mississipí_, a cuya cabeza se puso el famoso -hacendista Juan Law, quien pudo conseguir que fuesen algunos colonos -(1717) y fundaran la ciudad de _Nueva Orleans_, llamada así en honor -del Regente Duque de Orleans. A la gran quiebra de Law sucedió la -caída de la Luisiana. A una espantosa miseria sucedió el levantamiento -de los indios nachez, quienes degollaron a unos 200 franceses, -libertándose los habitantes de Nueva Orleans por la distancia que -separaba la ciudad del interior. Vengáronse luego los franceses casi -exterminando el pueblo nachez. Vendieron más de 400 prisioneros, que -redujeron a la esclavitud, entre ellos el cacique, en la isla de Haití. -En el año 1732, habiendo renunciado la Compañía del Mississipí a su -privilegio, la Luisiana pasó a depender directamente de la Corona. Una -campaña contra los indios chícaras, hecha en 1736 por los franceses, -fué funesta a los últimos, porque entre otros cayeron prisioneros -Artaguette, jefe de la expedición, y un jesuíta; los dos fueron -quemados a fuego lento. También vengó Francia la muerte de los suyos, -porque mandó un ejército en 1739 que casi exterminó a los chícaras. - -Corta fué la _tercera guerra intercolonial_. En tanto que ardía la -guerra en Europa, Shirley, gobernador de Massachusets, se propuso, -mediante una flota compuesta de diez buques con 3.000 hombres, -conquistar la plaza francesa de Louisbourg, en la isla de Cabo Bretón, -cuyo gobernador era Duchambon. El 30 de abril de 1745 llegaron delante -de la plaza de Louisbourg, logrando apoderarse de ella el 17 de junio, -después de corta y débil resistencia. Aunque posteriormente numerosa -flota francesa con tropas veteranas mandadas por el duque d'Anville, -intentó recuperar a Louisbourg, no lo pudo conseguir. Firmóse la paz -de _Aix-la-Chapelle_ (Aquisgrán), y por una de las cláusulas del -tratado, se restituía a los franceses la citada plaza, hecho que causó -profunda indignación en los habitantes de Nueva Inglaterra. Terminó en -octubre de 1748 la lucha entre franceses e ingleses, sin que pudiera -decirse--como escribe Spencer--que estuviese completamente asegurada -la paz, pues sólo en la cuestión de límites germinaba la semilla -de futuras luchas, que únicamente podían terminar con el absoluto -dominio del partido más fuerte. La conquista del Canadá era el sueño -dorado, tanto del gobierno inglés como de las colonias del Norte, -cuyos habitantes deseaban verter su sangre y gastar sus riquezas para -alcanzar la realización de su deseo, excitado doblemente con el feliz -éxito de la toma de Louisbourg[246]. - - [246] _Historia de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 180. - -Continuaron adelantando, lo mismo las colonias francesas que las -inglesas, particularmente las últimas. Franceses e ingleses, colonos -franceses y colonos ingleses nunca habían simpatizado y pronto -debían comenzar la lucha final, resolviéndose entonces la cuestión -de predominio entre los dos partidos beligerantes. Debe no olvidarse -que si los ingleses y los franceses se cuidaban de sus respectivos -derechos, apenas hacían caso de los correspondientes a los indígenas, -que eran más legítimos y justos. «En noviembre de 1749, cuando el -infatigable Girt se ocupaba por cuenta de la Compañía del Ohío en medir -las tierras que se hallan al Sur de aquel río hasta Kanawha, el viejo -jefe Dalaware, al observar lo que hacía Girt, le dijo: _Los franceses -reclaman todo el terreno que hay a un lado del Ohío, mientras los -ingleses piden el que está al otro; y en este caso, ¿queréis decirme -qué quedará para nosotros los indios?_ ¡Pobres salvajes! exclama -Mr. Irving; entre sus _padres_, los franceses, y sus _hermanos_, -los ingleses, estaban en camino de verse completamente despojados -de su país»[247]. Sin cuidarse para nada de los indígenas, lo mismo -franceses que ingleses reclamaban territorios y más territorios, -como país conquistado, fijándose sólo en el derecho del más fuerte. -«Seguros ya los franceses en el Oeste--escribe con mucho acierto Mr. -Parkman--trataron después de estacionarse en las corrientes del río -Ohío, y hacia el año de 1748, el sagaz conde Galissoniere propuso -traer diez mil labradores de Francia y establecerlos en el valle de -aquel magnifico río y en las orillas de los lagos. Pero mientras que -en Quebec y en el castillo de San Luis proyectaban los militares y -hombres de Estado estas empresas, Inglaterra continuaba silenciosamente -su progreso por la parte del Oriente. Ya las colonias británicas iban -extendiéndose a lo largo del valle de Mohawk, subiendo por la falda -oriental del Alleganies, y los golpes del hacha, en medio de los -bosques, y las negras espirales del humo de las hogueras, eran los -precursores de la futura colonización. Mientras en uno de los lados -del Alleganies se ocupaba Celeron de Bienville en enterrar planchas -de plomo con las armas de Francia, los arados de los labradores de -Virginia iban adelantando cada vez más, acercándose por lo tanto el -momento de encontrarse ambas potencias»[248]. - - [247] Spencer, ob. cit., tomo I, págs. 222 y 223, nota. - - [248] _Hist. de la conspiración de Pontiac_, pág. 56. - -La _cuarta y última guerra intercolonial_ tiene suma importancia. En -el año 1753, fuerzas francesas habían pasado el lago Erié, llegando -hasta los afluentes septentrionales del Ohío. Dimwiddie, gobernador de -Virginia, mandó a Jorge Washington, joven de veintiún años de edad, -que en compañía de Van Braam, soldado veterano que debía servirle -de intérprete, se presentase al jefe de la fuerza francesa para -hacerle saber que el territorio ocupado pertenecía a la corona de -Inglaterra[249]. - - [249] Jorge Washington nació el 22 de febrero de 1722 en el - Potomac, condado de Westmoreland (Virginia). - -Salió Washington de Williamsburg el 30 de octubre de 1753 y, después -de largo camino, llegó a presencia de M. de Saint Pierre, comandante -francés de un puesto que se hallaba a 15 millas del lago Erié. Saint -Pierre contestó que el gobernador del Canadá le había confiado la -conservación de aquel puesto, el cual no abandonaría sin una orden -superior. Con la respuesta por escrito volvió el joven embajador, -llegando a Williamsburg el 16 de enero de 1754. Añade míster Irving: -«La prudencia, sagacidad y energía de Washington se pusieron a prueba -más de una vez durante aquella expedición, que puede considerarse como -el principio de su afortunada carrera, puesto que desde aquel momento -Virginia depositó en él todas sus esperanzas.» Al año siguiente se -rompieron las hostilidades entre franceses e indios por una parte, e -ingleses por otra. - -Washington, habiendo muerto el coronel Fry, se puso al frente de los -ingleses y dió pruebas de mucho valor y de no poca inteligencia, si -bien no fué satisfactorio el resultado de su primera campaña, a causa -de que las fuerzas de los franceses eran bastante más considerables que -las suyas. - -Al mismo tiempo se reunieron en Albania (junio de 1754) varios comités -que enviaban las asambleas coloniales de Nueva York, Pennsylvania, -Maryland y Nueva Inglaterra, ya para renovar tratados de amistad, ya -para confederarse o no las colonias, en vista de las circunstancias. -Resolvióse afirmativamente, siendo aprobado un proyecto de unión, -redactado por Franklin. En su virtud se acordó formar un Consejo -compuesto de 48 individuos: 7 de Virginia, 7 de Massachusetts, 6 de -Pennsylvania, 5 de Connecticut, 4 de Nueva York, 4 de Maryland, 4 de la -Carolina del Norte y otros 4 de la Carolina del Sur, 3 de Nueva Jersey, -2 de New Hampshire y 2 de Rhode-Island. El Consejo debía de cuidarse de -la defensa de las colonias y para ello suministraría hombres y dinero, -inspeccionaría los ejércitos y atendería al bien general. Tendría el -Consejo su Presidente nombrado por la Corona, el cual podía aprobar o -no los actos de aquél. «Tal era el documento que puede decirse sirvió -de base para lo que había de ser nuestra constitución federal»[250]. -Veinte años después decía Franklin, refiriéndose al citado documento, -lo siguiente: «Las Asambleas todas opinaron que en aquel documento -había demasiada _prerrogativa_, y en Inglaterra fueron de parecer -que era excesivamente _democrático_.» Rotas las hostilidades entre -Francia e Inglaterra, comenzó la guerra entre franceses e ingleses en -la América del Norte. Braddock obtuvo el cargo de general en jefe de -todas las fuerzas inglesas en América, llevando a sus órdenes como -ayudante de campo a Washington. Aunque Braddock era bravo militar -que se había distinguido en los campos de batalla, ignoraba el modo -de guerrear en el Nuevo Mundo. No atendía tampoco los consejos que -le daban personas inteligentes. Braddock, conversando con Franklin -en Fredericton, en cuya ciudad el futuro inventor del pararrayos -desempeñaba el cargo de administrador de Correos, hubo de decir dicho -general acerca de su campaña lo siguiente: «Después de tomar el fuerte -Duquesne, pienso dirigirme a Niágara, y en concluyendo allí, marcharé -sobre Frontenac si el tiempo no lo impide, lo cual no es probable, -porque Duquesne no me detendrá más de tres o cuatro días, y entonces -no veo inconveniente en continuar mi marcha hacia Niágara.» «Habiendo -reflexionado--dice Franklin--cuán larga era la línea que tenía que -recorrer el ejército, por un sendero muy estrecho que debían abrir los -soldados a través de los bosques, y recordando la derrota que sufrieron -1.500 franceses al querer, en cierta ocasión, invadir el Illinois, -concebí algunas dudas y temores acerca del éxito de la expedición; sin -embargo, no me atreví a decir a Braddock más que estas palabras:--«Es -indudable, señor, que si llegáis sin contratiempo a Duquesne con esas -brillantes tropas y tan bien provisto de artillería, no tardará en -caer en vuestro poder el fuerte, por más que esté muy bien fortificado -y tenga numerosa guarnición; pero, en mi concepto, las emboscadas de -los indios son grave peligro que puede oponerse a vuestra marcha. -Esos salvajes, por su rara destreza y práctica del terreno, pueden -interceptar la estrecha y prolongada senda que ha de recorrer vuestro -ejército y caer de repente sobre el flanco de las tropas, cortando la -columna como si fuera un hilo, sin dar tiempo a que se concentren los -soldados para socorrerse mútuamente.» Sonrióse Braddock cuando hube -emitido mi parecer, como compadeciéndose de mi ignorancia, y repuso: -«Esos salvajes serán ciertamente formidable enemigo para vuestra bisoña -milicia americana, mas tratándose de las disciplinadas y aguerridas -tropas del Rey, no es posible que nos inspiren temor alguno.» Comprendí -que no podía discutir con un militar sobre asuntos de su profesión--que -naturalmente debía saber más que yo--, y no quise continuar haciéndole -observaciones.» - - [250] _Historia de los Estados Unidos_, por Hildreth, vol. II, - pág. 443. - -En esta ocasión, el filósofo estuvo, como en seguida veremos, más -acertado que el militar. Al frente de 1.200 hombres y diez piezas de -artillería de montaña, sin cuidarse de las emboscadas de indios y -franceses, como le aconsejaron Washington y Franklin, se puso en marcha -Braddock. El 9 de julio de 1755, y antes de llegar al fuerte Duquesne, -al subir por una cuesta de altas hierbas y troncos, cayeron sobre -las tropas de Braddock, haciendo incesante fuego y dando terribles -alaridos, los feroces indios. La batalla, que se dió cerca del río -Monongahela, tributario del Ohío, fué sangrienta, quedando entre los -muertos y heridos más de 700 soldados; oficiales unos 56. Las bajas de -los indios y franceses no pasaron de 60. Afortunadamente, pudo salir -ileso del combate, habiendo peleado como un héroe, Washington, a quien -la Providencia destinaba a prestar grandes servicios a la causa de la -libertad. El 13 de julio murió Braddock, cuyas últimas palabras fueron: -_¡Quién lo hubiera creído!_ - -La derrota de los ingleses animó a los indios, quienes se arrojaron -sobre los colonos fronterizos y sus aldeas, cometiendo toda clase de -crueldades en la frontera de Virginia y de Pensilvania. - -Continuó la guerra con igual encarnizamiento durante los años de 1756, -1757 y 1758. En el 1759 determinaron los ingleses apoderarse del -Canadá. El general Prideaux debía conquistar a Niágara, el general -Amherst a Crown-Point y Ticonderoga, y el general Wolfe a la capital -Quebec. El fuerte de Niágara fué tomado por Johnson, que se había -encargado del mando por la muerte de Prideaux. Amherst comenzó con -ventaja sus operaciones. Por lo que respecta a Wolfe se decidió a -asaltar a Quebec, defendida por Montcalm (31 de julio)[251]. - - [251] _Gibraltar_ de América, se ha llamado a Quebec. - -La fortuna no le acompañó en sus comienzos; luego se mostró -completamente risueña. Efectuóse el desembarco, saltando Wolfe en -tierra el primero, y al frente de los suyos consiguió completa -victoria, si bien a costa de su vida. Marchando a la cabeza de sus -granaderos fué herido en la muñeca, otro balazo le dió en el costado, -y el tercero le entró por el pecho y le hizo caer. Un oficial -que permaneció a su lado, exclamó: _Mirad cómo corren_.--_¿Quién -corre?_--preguntó Wolfe.--_Los enemigos, señor; todos huyen_,--contestó -el oficial.--_Entonces_--replicó casi moribundo--: _Diga usted al -comandante Burton que baje por el río Saint-Charles con el regimiento -de Webb para cortar al enemigo la retirada por el puente. ¡Alabado sea -Dios, muero satisfecho!_--e inclinando la cabeza a un lado, expiró. - -En aquellos momentos también caía mortalmente herido el valeroso -general Montcalm, mientras se empeñaba en reunir a sus desbandados -soldados. Conducido al campamento, que estaba a orillas del río -Saint-Charles, le curaron los médicos, quienes no se percataron de -decir que su muerte estaba cercana. _¿Cuántas horas me quedan de -vida?_--preguntó.--_Pocas_, le contestaron.--_Tanto mejor_, dijo, _así -no presenciaré la entrega de Quebec_. - -Cuando los ingleses se disponían a dar el asalto, se levantó en la -plaza la bandera de parlamento y Quebec fué perdida por los franceses -(18 septiembre 1759). - -Al llegar la noticia a Inglaterra, la alegría fué inmensa. Las campanas -en todas las poblaciones se echaron a vuelo y en todas hubo salvas, -fuegos artificiales y otras muestras de júbilo; sólo quedó silenciosa y -triste la aldea donde habitaba la madre de Wolfe. De este modo honraban -los vecinos a la madre del héroe. - -Un pequeño poste, en las llanuras de Abraham, indica el sitio donde -cayó Wolfe; y en la parte más elevada de la ciudad, se levantó tiempo -adelante artística pirámide, grabándose en ella los nombres gloriosos -de Wolfe y de Montcalm. Ambos jefes, lo mismo el inglés que el francés, -deben escribirse con letras de oro en la historia universal. - -Quebec, Niágara, Frontenac y Crown-Point cayeron en poder de los -ingleses; sólo faltaba por conquistar Montreal y su comarca. Fuerzas -inglesas se dirigieron contra Montreal. Cuando la guarnición creyó -que no podía resistir, el gobernador, marqués de Vandreuil, capituló -el 8 de septiembre de 1760, entregando solemnemente a la Corona de -Inglaterra _el Canadá con todas sus dependencias_. - -«Así terminó--dice Mr. Irving--la lucha entre Francia e Inglaterra, -que tanto tiempo se habían disputado el predominio, siendo de notar -que el primer tiro se disparó en el encuentro que tuvo Washington -con De Jumonville. Un diplomático francés (el conde de Vergennes) se -consolaba de aquellas derrotas creyendo que la victoria sería fatal -a la misma Inglaterra, puesto que con ella perdería el dominio que -siempre tuvo sobre sus colonias, las cuales, no necesitando ya la -protección de la madre patria, _se proclamarían independientes_, tan -pronto como ésta exigiese que aquellos le ayudaran a sobrellevar su -pesada carga.»[252] Este era también el parecer de Montcalm, persona -tan entendida en la materia y cuyas palabras copiamos a continuación. -«Las colonias--dice--han tenido la fortuna de llegar a una situación -floreciente, puesto que son numerosas y ricas, conteniendo en su seno -todo cuanto puede exigirse para las necesidades de la vida. Inglaterra -ha cometido la torpeza de permitir que se establezcan allí las artes, -la industria y el comercio, lo cual era romper la cadena de necesidades -que obligaba a las colonias a depender de la Gran Bretaña, y si no -fuera por el temor de que los franceses se presentasen a sus puertas, -hace tiempo que aquéllas hubieran sacudido el yugo, proclamándose -independientes y formando cada provincia una república separada. De -todos modos, los colonos preferirían más bien a sus paisanos que a los -extraños, siguiendo, sin embargo, la máxima de no obedecer ciegamente. -Una vez conquistado el Canadá, y cuando todas las colonias formen un -solo pueblo, si la vieja Inglaterra llegara a perjudicar sus intereses, -¿creeis, amigo mío, que los americanos lo consentirían? Y en el caso -de una revolución, ¿qué podrían temer?» En suma, los franceses se -hallaban contentos con su derrota, porque presentían que los vencedores -a la sazón serían pronto vencidos por los americanos. Las que habían -ganado en la contienda eran las colonias. Virginia, muy especialmente, -estaba satisfecha por haber tenido un hijo como Washington. - - [252] _Vida de Washington_, vol. I, pág. 308. - -Tiempo adelante y en virtud del _pacto de familia_, Francia y España -unidas pelearon con Inglaterra y Portugal. España tuvo la desgracia de -perder a la Habana en Cuba y a Manila en Filipinas. En los preliminares -de paz que se firmaron en Fontainebleau el 3 de noviembre de 1762, -«Francia cedió a Inglaterra la Nueva Escocia, el Canadá, con el país al -Este del Mississipí y el cabo Bretón, conservando sólo el privilegio -de la pesca en el banco de Terranova; en las Indias Occidentales cedía -la Dominica, San Vicente y Tabago; en las costas de Africa el río -Senegal. Respecto a España, Inglaterra le devolvía la Habana y todo lo -conquistado en la isla de Cuba; en cambio, España cedía la Florida y -los territorios al Este y Sudeste del Mississipí, abandonaba el derecho -de la pesca en Terranova y daba a los ingleses el de la corta del palo -de tinte en Honduras. Como compensación de la pérdida de la Florida, -logró España de Francia, por arreglo particular, lo que le quedaba -de la Luisiana, que en verdad más era para Carlos III una carga y un -cuidado que una indemnización o una recompensa. Manila se devolvió -también a España y la colonia del Sacramento a Portugal, cuyo reino -habían de evacuar las tropas francesas y españolas».[253] El tratado -definitivo se firmó en París el 10 de febrero de 1763. - - [253] Lafuente. _Historia de España_, tomo XX, págs. 74 y 75. - -La fortuna acompañaba á Inglaterra. Ella, al mismo tiempo que dilataba -sus posesiones en la India Oriental, extendía considerablemente las -fronteras de su imperio colonial en el Nuevo Mundo. Con razón pudo -decir ilustre historiador lo que sigue: «Fué éste un gran momento para -Inglaterra. Dominadora de los mares, dueña de islas numerosas en las -diversas partes del mundo, poseía, además, junto con los elementos -esparcidos en un inmenso imperio en la India Oriental, todas las costas -del Atlántico que se extienden desde el fondo del Canadá hasta el golfo -de México»[254]. - - [254] Véase Barros Arana, _Historia de América_, pág. 287. - -Inmediatamente que los ingleses se hicieron dueños del país, procuraron -dotarle de instituciones como a otras colonias suyas, reservándose -la Corona el derecho de nombrar tribunales de justicia para juzgar -las causas civiles y criminales «conforme a la ley, a la equidad y en -cuanto fuera posible a las leyes inglesas.» - - - - -CAPITULO XIV - - GOBIERNO DE LOS INGLESES EN LOS ESTADOS UNIDOS DEL NORTE DE - AMÉRICA.--DOCTRINA DEL HISTORIADOR GERVINUS.--LA AMÉRICA GERMANA Y - LA AMÉRICA LATINA: CARÁCTER DE LA UNA Y DE LA OTRA.--ESTADO GENERAL - DE LAS COLONIAS INGLESAS ANTES DE SU INDEPENDENCIA. - - -El historiador alemán Jorge Godofredo Gervinus, cuya doctrina -trasladaremos aquí casi al pie de la letra, dice que en tiempo de -Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia (1603-1625), la democracia -inglesa hubo de dirigir sus miradas hacia la emigración, para levantar -sobre el libre suelo de América--al abrigo de los privilegios, de -las costumbres y de los abusos de poder inherentes a la monarquía -y a la aristocracia--el edificio de un nuevo Estado y de una nueva -Iglesia, dándoles allí su forma natural más pura. Cuando la nación -española--tales son sus palabras--había perdido su ascendiente en -Europa a causa de sus contínuas luchas con Alemania, los Países Bajos e -Inglaterra, una América septentrional germana vino a ponerse en frente -de la América latina con el plausible intento de que no dominasen -únicamente dicha España y la Iglesia católica en el Nuevo Mundo. Nunca -como entonces se manifestó de una manera más decisiva el singular -contraste de las civilizaciones germánica y latina, como también de -los caracteres de las dos razas. Vivían la vida de la Edad Media, -con su originaria barbarie y su humillante organización humana, las -extensas colonias españolas y portuguesas. El absoluto gobierno español -con su estrecho espíritu religioso, se había trasladado a América, -apareciendo a la postre, además de una nobleza feudal conquistadora, -codiciosa y cruel, una completa jerarquía clerical con toda su pompa -exterior y su rudeza interior. Hasta los indios y negros habían llegado -a formar parte de aquella sociedad. La verdadera cultura intelectual e -industrial no existía en el Nuevo Mundo de los españoles. - -Por el contrario, las colonias del Norte se componían principalmente -de emigrantes de raza germánica que desde el siglo XVII se habían dado -allí cita: eran alemanes, holandeses, suecos e ingleses que descendían -de la antigua población sajona. En religión eran protestantes y hasta -del matiz más puro; muchos pertenecían al puritanismo o cuakerismo. En -las citadas colonias del Norte no existían virreyes, ni instituciones -monárquicas; lejos de ello, el espíritu republicano predominaba -entre los colonos, no solamente entre aquellos que habían emigrado -sin autorización real, sino entre los que llegaban con cartas de -franquicia y de los gobernadores. La jerarquía clerical no ejerció -ninguna influencia; la nobleza inglesa y el patriciado holandés no -hicieron sino débiles y cortas tentativas para transplantar allí sus -instituciones. Nada existía en aquellas colonias de los tiempos medios. -Mostrábase en la vida de dichas sociedades el mundo moderno con toda su -actividad intelectual, con todo su ardor industrial y con la igualdad -de derechos para todos. Las diversas condiciones que se desarrollan en -la vida de los pueblos, como son la caza, el pastoreo, la agricultura y -la industria, se manifestaron simultánea y paralelamente en las citadas -colonias, sobre todo a partir de la independencia. Los emigrantes -tuvieron empeño en conservar su origen protestante y en mantener la -pureza de su raza; no se unieron con los indios, a quienes consideraban -seres inferiores. Justo es confesar, sin embargo, que tuvieron al -menos la honradez de comprar a los indígenas el suelo que trataban de -cultivar, en vez de hacerse conceder derechos de propiedad por el Papa. - -En frente de la unidad española surgió la variedad sajona; en frente de -la América del Sur, la América del Norte. Los españoles que, después de -dejar su formidable imperio de Europa llegaron a América, encontraron -en México y en el Perú vastos Estados indios y príncipes poderosos; -necesitaron, para mantenerse allí, echar los cimientos de un fuerte -Estado. Los ingleses, al establecerse en el Norte, a donde llegaron -en varias expediciones y sin relación unas con otras, encontraron -solamente pequeñas tribus de indios, sin lazo común, poco numerosas y -débiles; pudieron conservar, por tanto, la plena libertad de seguir sus -inclinaciones germánicas, quedando separados en pequeñas sociedades -políticas, diferentes en cuanto su forma. Así es que en Massachussets -se formó una teocracia al modelo de Génova; en Maryland un principado -feudal, y en la Carolina un reino de ocho señores con una gran -aristocracia local. Se asemejaba Virginia a una provincia inglesa con -instituciones de la Iglesia anglicana; Rhode-Island y el Connecticut -fueron Estados puramente democráticos; Pensylvania mostró ser una -república cosmopolita de cuákeros, que desde su origen sirvió de asilo -al mundo; y Nueva-Amsterdan (Nueva York) fué como una ciudad holandesa -con su constitución municipal[255]. - - [255] _Introduction a L'Histoire du XIX^e siècle_, págs. 90 y - siguientes. - -Bajo el sistema político absoluto y reaccionario--añade Gervinus--, -fundaron los españoles sus establecimientos coloniales. Los emigrantes -buscaban oro, grandes ganancias, bienestar y goces. Nadie pensaba en -el trabajo. El suelo fertilísimo de los trópicos y aquella poderosa -vegetación favorecían la indolencia natural de los colonos. El -fanatismo religioso impedía también todo desarrollo y desenvolvimiento -de la inteligencia. «Cuando el inhumano monopolio de la trata de negros -en las colonias españolas fué mal visto por la Iglesia Católica, dicha -trata se cedió a manos extranjeras, y finalmente a los ingleses, -mediante el tratado de _asiento_[256], los cuales sacaron inmensos -beneficios por la extensión de su comercio y de sus colonias»[257]. - - [256] El tratado de _asiento_ entre las dos Majestades - Católica y Británica, que consistía en encargarse la Compañía - de Inglaterra de la introducción de los esclavos negros en la - América española, constaba de 42 artículos y se firmó el 12 de - marzo de 1713. - - [257] _Introduction a L'Historie du XIX^e siécle_, pág. 121. - -Si a veces la imparcialidad no ha sido norma de conducta del insigne -historiador alemán, tan poco amigo de los españoles como decidido -campeón de los germanos, no puede negarse que las colonias de la Nueva -Inglaterra, si dependían de la madre patria, gozaban de toda clase de -libertades, distinguiéndose también por su laboriosidad y moralidad. -Aquellas gentes profesaban--según todas las noticias--una secta -religiosa sencilla, sincera y fraternal. - -Aunque en la historia de algunas colonias inglesas encontramos hechos -censurables, ora por lo que respecta al sentido religioso, ora al -político y social, se puede afirmar que el desenvolvimiento democrático -fué siempre constante y progresivo. Los principios de libertad -política y religiosa se pusieron en práctica en todos los Estados, -logrando señalado triunfo sobre la Monarquía y sobre la teocracia. Y -si de las ideas pasamos a juzgar a los hombres, habremos de reconocer -que los ingleses tuvieron más sentido práctico que los españoles, -caracterizándose por su prudencia, bondad y virtud los puritanos y -cuákeros. - -El escritor Barros Arana, después de estudiar el asunto dice: «Como -ha podido verse, la colonización inglesa se diferenciaba radicalmente -de la colonización española. Al paso que ésta, después de sangrientas -agitaciones, se había cimentado bajo el régimen del absolutismo -imperante en la metrópoli, que embarazó el crecimiento, el progreso -y la cultura de los nuevos establecimientos, los colonos ingleses -transportaron a sus posesiones el espíritu de libertad política -e industrial que había de hacer la grandeza y la prosperidad de -éstas»[258]. - - [258] _Hist. de América_, pág. 239. - -Barros Arana, como antes Gervinus, no se distinguen por su amor a la -verdad cuando de asuntos de España tratan. Ni la cultura, tolerancia y -progreso fueron siempre norma de Inglaterra, ni la ignorancia, tiranía -y fanatismo acompañaron siempre a los españoles. Si censurables son -algunos hechos realizados por nuestros conquistadores del siglo XVI, no -puede negarse la justicia, sabiduría y humanidad de las Leyes de Indias. - -En nuestras relaciones con América hemos sufrido reveses de -bastante importancia y aun tremendas desgracias. Tantas riquezas -encontradas en las inmensas regiones descubiertas por nuestros -antepasados--riquezas que aumentaba con exageración manifiesta la -fantasía popular--despertaron la codicia de extranjeros aventureros, -los cuales, ya con el asentimiento de sus respectivos soberanos, ya -como corsarios, apresaban nuestras naves y robaban las plantaciones -de nuestras colonias. Además, las naciones de Europa, celosas del -poder español, alentaron las insurrecciones, que tiempo adelante se -habían de verificar en las colonias. Es de lamentar que mientras los -Estados Unidos del Norte de América se ocupaban con constancia en la -obra patriótica de su cohesión, los Estados de la América latina, en -particular los de raza española, vivían en continuas luchas civiles y -guerras unos con otros. - -Por su parte, los ingleses, que en el año 1607 llegaron a Virginia, los -puritanos que en 1620 se asentaron en Plymouth y otros puritanos que -en 1628 ocuparon la bahía de Massachusets, hubieron de realizar, como -predestinados por Dios, la formación del pueblo más grande y poderoso -del mundo. Los emigrantes ingleses que llegaban sin cesar, levantaban -su campamento donde poco antes se guarecía el búfalo y otros animales. -Aquellos humildes ciudadanos, perseguidos por sus ideas religiosas, -fundaron aldeas y ciudades, echando los cimientos del Estado con sus -códigos, asambleas, escuelas e imprentas. - -Los franceses establecidos en el Canadá y los españoles en toda -la América Central y Meridional, tuvieron empeño en conservar la -inmovilidad de sus respectivos Estados, no separándose de su vieja -iglesia, ni de las demás instituciones, ni de sus usos y costumbres. -Los conquistadores franceses, como igualmente los descubridores, -conquistadores y colonizadores españoles (Colón, Cortés, Pizarro, Núñez -de Balboa, Ojeda, Yáñez Pinzón y muchos más) fueron representantes de -la Corona, descubrían, conquistaban y colonizaban para sus monarcas -respectivos; los cuales tomaron el título de _Reyes de Indias_. - -De los franceses no sería injusto decir que el espíritu de la metrópoli -se identificaba frecuentemente con el de los naturales de los pueblos -conquistados. Los españoles sólo pensaron en que los indígenas se -convirtiesen al cristianismo. Hubiesen creado una situación parecida a -la feudal, si a ello no se hubiera opuesto nuestra monarquía absoluta. - -Por lo que a los holandeses respecta, diremos que fué censurable el -sistema de colonización. Recordaremos que en la isla de Java sólo -atendieron al negocio y a la adquisición de riquezas. - -Grande fué la transformación realizada por las colonias inglesas -durante los siglos XVII y XVIII. El colono del Norte abría caminos por -terrenos escabrosos, levantaba puentes y hacía prosperar la agricultura -y toda clase de industrias. Adelantó de un modo extraordinario la -industria agrícola, como era de esperar, dada la fertilidad de aquellas -tierras, bañadas por caudalosos ríos. El café, te, tabaco, azúcar, -arroz, añil y algodón constituyeron la riqueza más poderosa del país. -Los productos todos que se cultivaban en Europa fueron llevados a -las colonias, donde se plantaron y desarrollaron, dando pingües -rendimientos. Allí el colono era sobrio y trabajador. Las minas de -hierro y cobre, las pesquerías y las maderas de los montes adquirieron -bastante importancia. Comenzaron a desarrollarse las fábricas de -lienzo, las cuales posteriormente proporcionaron mayor bienestar a -todas las clases sociales, y el comercio llegó a un grado tal de -prosperidad como no hay ejemplo en ninguno de los Estados de América. -Importaciones y exportaciones tuvieron cada vez más aumento, siendo -algo menor el valor de las primeras que el de las segundas. Entre -las exportaciones citaremos las de pescado y maderas. Por lo que se -refiere a la vida en las colonias inglesas, no dejó de tener ciertos -atractivos: las diversiones públicas, en general, estaban reducidas a -la caza y riñas de gallos; las clases acomodadas se permitían en sus -casas jugar a las cartas. Comenzó a extenderse el lujo lo mismo en los -vestidos que en los muebles de las casas: las señoras vestían según -las modas de Londres y de París. De igual modo las bellas artes fueron -difundiéndose por todas partes. En la construcción de obras públicas se -fijaron, no en la ostentación, sino en la utilidad. Durante la primera -mitad del siglo XVIII se fundaron varios colegios de enseñanza. - -«Cuando se hizo--escribe Pablo de Rousiers--el descubrimiento, y -durante los dos siglos que siguieron, podemos decir que América estaba -toda en el Sur; era el tiempo de las grandes colonias españolas -y portuguesas, de las famosas epopeyas de los conquistadores y -de los galeones cargados de oro. Se sabía vagamente que algunas -sectas puritanas habían ido a buscar refugio en las costas de Nueva -Inglaterra; pero su existencia no se había manifestado aún por ningún -acontecimiento famoso y vivían ignoradas del mundo, mientras que los -nombres de Cortés y de Pizarro, habían adquirido ya fama inmortal. La -historia de América comienza, pues, en los paises tropicales: allí fué -donde se creó el primer foco del desarrollo del Nuevo Mundo; después se -obscureció gradualmente, y quedó eclipsado al fin, por un segundo foco -más septentrional cuyo calor y claridad van en aumento diariamente. -Este foco se halla en los Estados Unidos...»[259] - - [259] _La vida en la América del Norte_, tomo I, pág. 7. - -Probado se halla que los ingleses, huyendo de las persecuciones -religiosas y de la intolerancia, organizaron sus municipios -autónomos, que constituyeron el comienzo de la gran civilización -norteamericana. Respetando la población indígena, fundaron nueva -patria con nuevos territorios. Si las colonias vivieron mucho tiempo -aisladas, conservando sus usos, costumbres y prácticas religiosas, -las comunicaciones comerciales estrecharon lentamente las relaciones -haciendo desaparecer las diferencias y las antipatías de las diversas -sectas. Los demócratas de Maryland y los señores de alto rango de -Virginia; los cuáqueros de Pensylvania, los protestantes de las -Carolinas y los católicos de todas las colonias, más positivistas que -idealistas, buscaron la riqueza mediante la industria y el comercio. -En las provincias septentrionales cultivaban principalmente el cáñamo, -el lino y el oblón; en las provincias meridionales el algodón y el -arroz; en Maryland y en las colonias del Sur, el tabaco; en Virginia el -algodón, y en todas partes el maiz y el trigo. - -No es de extrañar, por consiguiente, que hombres tan emprendedores -y activos prosperaran tanto, hasta el punto que en el año 1750, -Massachussets contaba con 200.000 habitantes, Virginia con 160.000, -Connecticut con 100.000, y Nueva York con otros 100.000. Maryland y -la Carolina del Sur daban evidentes señales de su poder y riquezas; -Norfolk y Baltimore adquirían el carácter de ciudades comerciales; -Filadelfia y Boston adelantaban rápidamente, y lo mismo podemos decir -de todas las demás colonias. - -En el correr de los tiempos, la torpe y egoísta política de la -metrópoli, las arbitrariedades del poder inglés fueron la chispa que -hizo estallar formidable incendio. En aquella lucha de titanes, que -comenzó en 1775 y terminó con la proclamación de la independencia (4 -julio 1776) se destaca la figura gigantesca del diputado por Virginia, -el cual «obscurece con el brillo de sus virtudes republicanas a -todos los Césares y grandes figuras de la historia romana.»[260] Sus -conciudadanos, al pie de las estatuas del héroe han escrito esta -sencilla inscripción: _Padre de la Patria_. Era conocedor de las artes -de gobierno, general sereno y valeroso y uno de los hombres más buenos -de aquellos y de todos los tiempos. Amaba a su patria con entusiasmo -y por ella hubiera dado cien veces la vida. Ni parientes, ni amigos -influían en sus planes y decisiones; cuando se convencía de que una -cosa era justa o conveniente a la República, la realizaba con decisión -y firmeza. La obra de Washington fué completada, primero por Monroe y -últimamente por Lincoln. - - [260] Introducción a la _Historia de los Estados Unidos_, de - Spencer, pág. IV. - -Al estallar la revolución por la independencia, las colonias, en -cuanto a su administración, podían dividirse en tres grupos: unas -dependían de la Corona; otras de los propietarios, ya fuesen compañías -o individuos, y las terceras de la madre patria. Dependían de la Corona -las provincias de New York, New Hampshire, New Jersey, Virginia, las -dos Carolinas y Georgia; en las colonias de la segunda clase, Maryland -pertenecía a la familia de lord Baltimore, y Pensilvania y Delaware -a la familia de Penn; y pertenecían a la tercera clase, Connecticut, -Rhode-Island y Massachussets. - -Entre tanto que las colonias aumentaban rápidamente en población y -se enriquecían con sus industrias, la madre patria se contentaba -con cobrar sus impuestos, bien que nunca tuvo la mala voluntad de -oprimirlas. Las colonias tenían la convicción profunda de que las -verdaderas bases de la prosperidad y de la felicidad de los pueblos -eran la aplicación al trabajo; procuraron con todo empeño desterrar la -ociosidad y la vagancia. La metrópoli, por su parte, miraba impasible -la extraordinaria prosperidad de aquellos lejanos países sujetos a su -dominio. - - - - -CAPITULO XV - - VIRREINATO DE MÉXICO: EL VIRREY MENDOZA Y LOS INDIOS.--EXPEDICIÓN - DE CORTÉS.--CREACIÓN DEL OBISPADO DE MICHOACÁN.--RELACIONES DE - LA AUDIENCIA CON PIZARRO Y CORTÉS.--INSURRECCIÓN DE JALISCO Y - MUERTE DE PEDRO DE ALVARADO.--POLÍTICA DEL CONDE DE TENDILLA.--LAS - «NUEVAS LEYES.»--MUERTE DE CORTÉS EN ESPAÑA Y DE ZUMÁRRAGA - EN MÉXICO.--IDEAS RELIGIOSAS DEL OBISPO.--AUDIENCIA DE NUEVA - GALICIA.--EL VIRREY VELASCO: SU POLÍTICA.--CREACIÓN DE LA - UNIVERSIDAD.--EL ARZOBISPO MONTUFAR Y LOS FRAILES.--EL VIRREY Y LA - AUDIENCIA.--GOBIERNO DE LA AUDIENCIA: PRISIÓN DE COSIJÓPII: MARTÍN - CORTÉS: LEGAZPI Y EL P. URDANETA SE DIRIGEN A FILIPINAS.--CONCILIO - EN MÉXICO.--EL VIRREY MARQUÉS DE FALCES: LA AUDIENCIA.--EL VIRREY - ENRÍQUEZ DE ALMANSA: EPIDEMIA DE FIEBRES TIFOIDEAS.--EL VIRREY - SUÁREZ DE MENDOZA: LA AUDIENCIA.--EL VIRREY MOYA DE CONTRERAS: - CONCILIO PROVINCIAL.--EL VIRREY MARQUÉS DE VILLA MANRIQUE: LOS - CORSARIOS. - - -El primer virrey de México, nombrado por Carlos V, fué el caballeroso -magnate D. Antonio de Mendoza, conde de Tendilla, comendador de -Socuéllamos y caballero de la orden de Santiago, hermano del -historiador D. Diego Hurtado de Mendoza y descendiente del insigne -poeta D. Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana. Llegó a México -el 1535. Uno de sus primeros actos fué dar libertad a los esclavos, -y prohibió, bajo duras penas, la antigua servidumbre de los indios; -medida tan digna de alabanza, como otras de justicia y caridad, -granjeándole todas el nombre de _padre de los pobres_, como le llamaban -los indígenas[261]. - - [261] Mereció que así le llamasen por su comportamiento con - los indios durante la terrible peste del año 1545. - -Cuando Mendoza llegó a México, Hernán Cortés acababa de salir (7 junio -1535) al frente de una expedición hacia el Sur, llevando 113 peones y -40 jinetes. Recorrió las costas de Jalisco, volviendo en dos naves que -en su busca había mandado el virrey. Acerca de otro orden de cosas, el -conde de Tendilla, en carta dirigida al Emperador el 10 de Diciembre -de 1537, dice que el 24 de septiembre del mismo año tuvo aviso de que -los negros del país tenían elegido un Rey, disponiendo también matar a -todos los españoles y alzarse con la tierra, apoyados por los indios. -Añade que, descubierta la conjuración, hizo descuartizar a los más -comprometidos[262]. - - [262] _Colec. de doc. inéd. relativos al descubrimiento, - conquista y colonización de América y Oceanía._ Tomo II, pág. - 198. - -Por entonces se creó el obispado de Michoacán, siendo nombrado el oidor -Vasco de Quiroga, quien hubo de dejar la toga por la mitra. - -Habiéndose fundado por Real orden un colegio para los indios en -Santiago Tlatelolco, el virrey, con verdadero interés, llevó a cabo -la obra y confió la enseñanza a los padres franciscanos. Del mismo -modo procuró la propagación del cristianismo con la ayuda de varios -religiosos, señalándose entre ellos Fr. Francisco de los Angeles, Fr. -Martín de Valencia y Fr. Pedro de Gante. No huelga registrar en este -lugar que siendo muy excesivos los derechos que los curas de Nueva -España llevaban por las misas, matrimonios y entierros, dióse Real -Cédula (16 abril 1538), mandando al virrey que los citados derechos -no excediesen del triplo de los que se pagaban en el arzobispado de -Sevilla[263]. - - [263] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de - Ayala_, letra D. - -Dos años después, por cédula de 30 de Abril de 1540, mandó S. M. a la -Audiencia de México que se enterase si el alcalde mayor de Veracruz (a -quien se le previno por el virrey de Nueva España que no permitiese -a Hernando Pizarro pasar a la metrópoli--pues venía oculto desde el -Perú--«hasta practicar con él cierta diligencia conveniente al real -servicio), dejó embarcar por dos mil castellanos que le dió, la mitad -en oro y lo demás en una cédula, a su mayordomo para que los pagase de -la hacienda que el dicho Pizarro tenía en el Perú...»[264]. Encargaba -también el Rey a la Audiencia que hiciera justicia en el asunto. - - [264] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de - Ayala_, letra A, tomo I, expediente 22. - -Por la misma época, habiendo prohibido el virrey de México, bajo -graves penas, que el marqués del Valle (Hernán Cortés) se dirigiese -a las islas del mar del Sur con los navíos y gente que tenía -dispuestos--según formal capitulación--el Rey, con fecha 10 de julio -del año 1540, mandó a la Audiencia de México levantara al dicho marqués -cualquier embargo que le estuviese hecho por el expresado virrey, y -le dejara continuar libremente con sus navíos, capitanes y gente al -referido descubrimiento conforme a las capitulaciones[265]. - - [265] _Archivo hist. nac.--Ced. índico de Ayala_, letra D. - -Tuvo bastante importancia la insurrección de los indios chichimecas -de Jalisco[266]. Fueron vencidos los españoles, quienes tuvieron que -encerrarse en la ciudad de Guadalajara. Pidióse socorro a México, que -tardó en llegar. En apuro tan grande se recibió la noticia de que D. -Pedro de Alvarado, Adelantado de Guatemala, acababa de llegar al puerto -de Navidad, el cual no sólo mandó auxilios a los españoles vencidos, -sino que él en persona se dirigió con cien soldados a Guadalajara, -ya casi en estado de sitio. Presentóse Alvarado en la ciudad el 12 -de junio de 1541, marchando inmediatamente contra los sublevados, a -quienes llamaba «cuatro gatos encaramados en los riscos.» Encontrábanse -los indios en el cerro de Toc, tras fuerte recinto amurallado con -cercas de piedra. Alvarado, a la cabeza de los suyos, intentó abrir -brecha; mas tuvo que retroceder ante el número de los indios y el -ímpetu con que pelearon. Cuando los indígenas comenzaban a retirarse, -vió Alvarado que todavía continuaba huyendo el soldado Baltasar de -Montoya, y dirigiéndose a él le dijo: «Sosegáos, Montoya, que los -indios parece nos han dejado.» Sordo Montoya a la amonestación del -Adelantado, continuó espoleando al rocín, que resbaló en una de las -vueltas de la cuesta y cayó dando tumbos sobre Alvarado, arrastrándole -hasta el fondo de un barranco (24 junio 1541). Gravemente herido fué -trasladado a Guadalajara, donde murió el 4 de julio. Tal fué la suerte -del famoso conquistador de Guatemala. Orgullosos los indios con su -triunfo, pusieron sitio a Guadalajara el 15 de septiembre de 1541; el -Gobernador hizo una salida afortunada, teniendo aquéllos que levantar -el cerco y huir a las montañas. El virrey Mendoza, comprendiendo la -importancia de la insurrección, mandó dos veces fuerzas para sujetar a -los rebeldes, decidiéndose él a ir en persona. Salió de México el 1.º -de octubre de dicho año, y llegó a Tolotlán, comenzando desde allí la -lucha contra los enemigos. Acosados los indios por la sed y el hambre, -después de sangrientos combates y después de oir los consejos de los -Padres Segovia y Bolonia, hubieron de entregar la fortaleza del Mixtón, -sometiéndose 6.000, y los demás, con su jefe Tenamaxtl, se retiraron a -la sierra del Nayarit. Acordóse trasladar la ciudad de _Guadalajara_ al -valle de Atemaxac, y Mendoza dejó arreglado el emplazamiento (5 febrero -1542) que es el mismo que conserva a la sazón. A la vuelta del virrey a -México, y al pasar por el valle de Guayángareo, en Michoacán, ratificó -la orden--que dió el 23 de abril de 1541--para que se fundase la ciudad -de _Valladolid_ (hoy Morelia). Tanto adelantó la nueva población, que -en 19 de septiembre de 1553 se le concedió escudo de armas y título de -ciudad. - - [266] Chichimeca, palabra de la lengua mejicana, se compone - de _chichi_, perro, y de _mecalt_, soga: esto es, perro de - trailla. - -Llegó a la ciudad de México (8 marzo 1544) el visitador D. Francisco -Tello de Sandoval, inquisidor de Toledo. La comisión que traía era -influir para que se promulgasen las _Nuevas Leyes_, código publicado -por Carlos V, y en el cual tuvo no poca participación el Padre -Las Casas. Contra la promulgación de dicho Código se opusieron -enérgicamente los encomenderos. En tanto que Tello declaraba -impracticables las leyes y se volvía a España a dar cuenta de su -misión, lograba Las Casas que sus compañeros los obispos de Michoacán, -México, Tlaxcala, Oaxaca y Guatemala, é igualmente los prelados de las -Ordenes religiosas, aprobasen su _Formulario de Confesores_. - -A la sazón Hernán Cortés, encontrándose poco atendido y aun pudiésemos -decir que en completo desacuerdo con el virrey Mendoza, abandonó por -segunda vez a América y se embarcó para España en compañía de su -hijo Martín. En la corte española fué recibido con cierto desdén, no -encontrando apoyo alguno. Sumamente contrariado, tomó la determinación -de seguir a Carlos V a la conquista de Argel, sufriendo mayores -desengaños, pues allí recibió inequívocas pruebas de la poca estima -en que se le tenía. Cuando se disponía regresar a México, después -de escribir desde Valladolid (3 febrero 1544) su última carta al -Emperador, fué atacado de aguda disentería, muriendo el día 2 de -diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, sin que el Consejo de las -Indias hubiera resuelto ninguna de sus reclamaciones. - -También algunos meses después (3 junio 1548) falleció el ilustre -prelado Zumárraga. Hacía algún tiempo que había sido elevado el -obispado de México a arzobispado, dándole por sufragáneos los obispados -que existían entonces. Nombrado Zumárraga para tan elevado cargo, -falleció el día citado antes de vestir el sagrado palio. No cabe duda -alguna que el obispo de México era hombre bueno, justo y caritativo. -Tal vez--como decíamos en el primer tomo de esta obra al ocuparnos -de la lengua maya--su ferviente celo religioso le llevara a cometer -algunos errores «disculpables--escribe el Dr. León--todos ellos por el -modo de ser social de su tiempo y las necesidades del ejercicio de su -ministerio»[267]. Sobre asuntos religiosos dejó algunos escritos el -obispo. Hase dicho que _Los Catecismos_ de fray Juan Zumárraga eran -un extracto de la _Suma de Doctrina Cristiana_ del Dr. Constantino -Ponce de la Fuente, sabio magistral de Sevilla y elocuentísimo orador -sagrado. El Dr. Constantino fué procesado por sus creencias luteranas, -y habiendo fallecido en las cárceles de la Inquisición, sus huesos se -quemaron en auto de fe el 22 de diciembre de 1560; pero no se olvide -que Zumárraga había muerto unos diez años antes de que se sospechara -de la ortodoxia del Dr. Constantino, hasta el punto que dice que -_con examen_ y _aprobación_ hizo imprimir los dos tratados que forman -la _Doctrina_ de 1546, en los cuales _se hallará sana doctrina, con -algunos documentos saludables para común provecho_; y en el primer -colofón la califica otra vez de _doctrina católica_[268]. De modo que -el prelado creía reimprimir un libro católico; lo cual no es extraño, -porque las pocas proposiciones de sabor luterano que tiene la _Suma_ -están muy veladas y cuesta trabajo dar con ellas. «La santa vida, las -buenas obras, la tranquila muerte del venerable Prelado; la última -amistad que tuvo con personas eminentes: reyes, gobernadores, jueces, -prelados, religiosos, clérigos; el duelo público que su muerte produjo; -los elogios que se le tributaron: todo excluye la idea de que, por -palabra ó por escrito, diera lugar á la menor sospecha contra su -ortodoxia»[269]. - - [267] _Hist. de México_, pág. 304. - - [268] García Icazbalceta, _Nueva Colección de documentos para - la Historia de México_, tomo II, pág. 298. - - [269] Adiciones y enmiendas a la obra intitulada _Don Fray - Juan de Zumárraga_, primer obispo y arzobispo de México. - _Estudio biográfico y bibliográfico_, por Joaquín García - Icazbalceta. México, 1881. - -En el mismo año de 1548 (13 de febrero) se creó la Audiencia de la -Nueva Galicia, con residencia en Compostela, erigiéndose también la -sede episcopal de la misma. También algunos meses después, desde -Valladolid (24 de junio) se concedió a la ciudad de México el título de -_muy noble y muy leal ciudad_[270]. - - [270] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo I, - pág. 192. - -Los últimos años del gobierno de Mendoza fueron turbados por una -conjuración de españoles y dos insurrecciones de indios en la provincia -de Oaxaca; todas se sofocaron y castigados sus autores. Terminaremos el -virreinato de Mendoza, uno de los mejores de México, con la siguiente -noticia que no carece de interés y que prueba la fidelidad de la -provincia de Tlaxcala. «Atendido el constante zelo que en la conquista -de México manifestaron los de la provincia de Tlascala, les concedió -S. M. el privilegio de que en ningun tiempo pudiessen ser enagenados -de su Real Corona, ni sujetos ó encomendados á persona alguna»[271]. -(Apéndice F.) Cesó Mendoza como virrey de México el año 1550, pasando -con el mismo cargo al Perú, donde los desórdenes eran cada vez mayores. - - [271] _Ced. de 23 de marzo de 1547._--Vid. tomo 9 de ellas, - fol. 177 6.º núm. 299. _Arch. hist.º nacional.--Cedulario - índico de Ayala_, letra I, núm. 9. - -Nombrado don Luis de Velasco virrey de México, hizo su entrada pública -el 25 de noviembre de 1550. Ya por una cédula de 16 de abril de dicho -año, Carlos V mandaba poner remedio a las diferencias que había entre -religiosos de distintas órdenes; favorecer la propagación de la fe -católica; defender a los indios de vejaciones; proteger el cultivo -de la seda, de la caña de azúcar y del lino; abrir caminos y levantar -puentes. Al poco tiempo y hallándose en Madrid, con fecha 14 de -diciembre de 1551, el Príncipe, en nombre del Emperador, dispuso que se -edificase la iglesia catedral de Oaxaca[272]. - - [272] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XI, núm. 40, págs. 27 v.ª y 28. - -Timbre de gloria será siempre para el virrey don Luis de Velasco la -inauguración (enero de 1553) de la Universidad de México[273]. Mereció -ser nombrado Rector el oidor Rodríguez de Quesada, citándose entre los -profesores Cervantes de Salazar, de Retórica; Fr. Diego de Peña, de -Teología (luego obispo de Quito); Dr. Melgarejo, de Cánones; Dr. Frías -de Albornoz (discípulo del jurisconsulto Diego de Covarrubias), de -Instituta, y Fr. Alonso de la Veracruz, de Sagrada Escritura. - - [273] Desde Toro y con fecha 21 de septiembre de 1551, el - Príncipe, en nombre del Emperador, concedió la fundación de - dicha Universidad, con todos los privilegios, franquezas, - libertades y exenciones que tenía la de Salamanca.--_Ced. - índico_, tomo XXXIV, núm. 149, págs. 166 v.ª y 167. - -Entre otros hechos que enaltecen el nombre de Velasco, no inferior al -del ilustre Mendoza, conde de Tendilla, recordaremos los siguientes: -Dió libertad a 160.000 que como esclavos trabajaban en las minas, -no sin oposición ruda de los egoístas encomenderos. Estableció la -Santa Hermandad a semejanza de la que existía en España, logrando, -después de castigar con la prisión y la muerte a muchos salteadores, -el restablecimiento de la seguridad personal. Con el objeto de -asegurar las comunicaciones con la villa de Zacatecas, famosa por sus -minas, y evitar las depredaciones de los chichimecas que recorrían -aquella tierra, hizo erigir dos colonias militares: San Felipe y San -Miguel[274]. - - [274] La citada villa fué fundada en el año 1548 por Cristóbal - de Oñate, Diego de Ibarra y Baltasar Temiño. - -Habiendo sabido por Vázquez Coronado que más allá de Zacatecas había un -país muy rico, dispuso una expedición (1554), a cargo de Francisco de -Ibarra; Ibarra fundó los pueblos de _Nombre de Dios_, _Chalchihuites_ -y _Nieves_. La provincia se denominó _Nueva Vizcaya_ y su capital fué -tiempo adelante _Durango_. - -Durante el virreinato de Velasco ocupó la silla arzobispal de México, -por fallecimiento de Fr. Juan de Zumárraga, Fr. Alonso de Montufar, -dominico, natural de Loja y hombre de clara inteligencia. En un -concilio que en 1555 reunió en la capital se establecieron reglas de -disciplina. Es de lamentar la poca armonía que hubo entre el arzobispo -y los frailes. Cuando Montufar quería con empeño que las parroquias -fuesen servidas por clérigos regulares, una Real Cédula dada a 30 de -marzo de 1557 decidió el pleito en favor de los religiosos. - -Obedeciendo Velasco órdenes de Felipe II, mandó una expedición (11 -junio 1559) dirigida por Don Tristán de Luna y Arellano para la -conquista de la Florida; pero la armada que salió de Vera Cruz tuvo -fatal resultado. - -Para terminar, diremos que el Rey, por intrigas de los encomenderos, -favoreció a la Audiencia en desprestigio de Velasco. Quejóse el -virrey, y entonces Felipe II, para arreglar el asunto, y también para -saber la verdad de todo, mandó al licenciado Jerónimo Valderrama con -el cargo de visitador. Valderrama se puso al lado de la Audiencia y -de los encomenderos. Los indígenas, cargados de mayores gabelas, se -contentaron con designar al visitador con el nombre del _azote de los -indios_. Agobiado, más por los disgustos que por la edad, murió Don -Luis de Velasco en la ciudad de México el 31 de junio de 1564, siendo -sepultado en la iglesia de Santo Domingo. El cabildo eclesiástico de -dicha capital escribió a Felipe II lo que a continuación copiamos: -«Ha dado en general á toda esta Nueva España muy gran pena su muerte, -porque con la larga experiencia que tenía, gobernaba con tanta rectitud -y prudencia, sin hacer agravio á ninguno, que todos le teníamos en -lugar de padre. Murió el postrer día de julio, muy pobre y con muchas -deudas, porque siempre se entendió de tener por fin principal hacer -justicia con toda limpieza, sin pretender adquirir cosa alguna, -mas de servir á Dios y á V. M., sustentando el reino en suma paz y -quietud.» En el gobierno de este insigne virrey y de su antecesor -Mendoza, que entre ambos duraron treinta y un años, se arregló toda la -administración política, civil y religiosa de la Nueva España[275]. - - [275] _Documentos para la historia de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo II, pág. 605. - -Gobernó interinamente la Real Audiencia de México, compuesta a la sazón -de los oidores Ceinos, Villalobos y Orozco, los cuales mostraron poco -tino en aquellas circunstancias. Ocurrió por entonces un hecho que -llamó la atención pública, y fué que Cosijópii, rey que había sido -de Tehuantepec, convertido al catolicismo y bautizado con el nombre -de Juan Cortés Cosijópii, al mismo tiempo que levantaba templos al -Dios de la verdad, ofrecía en su palacio sacrificios a las falsas -deidades. Sorprendido una noche por Fray Bernardo de Santa María, -cuando vestido de blanca túnica y con la mitra en la cabeza hacía -las ceremonias gentílicas, fué reducido a prisión, con gran disgusto -de sus compatriotas. También durante el gobierno de la Audiencia -aconteció un suceso singular. Es el caso que Don Martín Cortés, hijo -del conquistador de México y de Doña Juana de Zúñiga[276], poseedor del -palacio de Moctezuma y de muchas villas, rico y fastuoso, se atrajo la -enemiga de los oidores de la Audiencia. Vino a agriar más los ánimos -el siguiente hecho: Con motivo de solemnizar el bautizo de dos hijos -gemelos que nacieron a Martín Cortés, se celebró un banquete en que -abundaron los brindis indiscretos y hasta imprudentes. Alarmada la -Audiencia, citó al marqués del Valle y a varios de sus amigos, entre -ellos a los hermanos Alonso y Gil González de Avila. Presentáronse en -la sala de los acuerdos el 16 de julio de 1566. Como el oidor Ceinos -intimase a don Martín orden de prisión por traidor a su Rey, el hijo -del conquistador de México echó mano a la espada y dijo: «Yo no soy -traidor al Rey, ni los ha habido en mi linaje.» Numerosa guardia le -redujo a prisión y también a otros muchos. Formóse un proceso, siendo -condenado D. Martín Cortés a perpetuo destierro y decapitados los -hermanos González de Avila. Tal ejecución causó general disgusto, -llegándose a temer, con algún motivo, un levantamiento contra la -Audiencia. - - [276] Hernán Cortés tuvo otro hijo, llamado también Martín, - con la india Doña Marina. - -Cinco meses después de la muerte del virrey Velasco, salió la flota -(21 noviembre 1564), como había ordenado Felipe II, del puerto de -Natividad (Nueva España) con el objeto de sujetar a la Corona las -islas Filipinas, ya descubiertas hacía veinte años. Mandaban la flota -Miguel López de Legazpi y el P. Fr. Andrés de Urdaneta. Dieron vista -a las Filipinas el 13 de febrero de 1565 y en abril del mismo año -entablaron relaciones con los indios de Cebú, que, si al principio -estuvieron recelosos, concluyeron por hacerse amigos de los españoles, -y fueron, puede decirse, la base de la conquista del archipiélago. Una -vez declarados súbditos de España los de Cebú, Legazpi despachó (junio -de 1565) al P. Urdaneta para que informase al Rey del éxito de la -conquista. Continuó Legazpi en su empresa, llegando, por fin, a Manila, -cuya población la erigió (19 mayo 1571) en capital del archipiélago. - -En el año 1565 se reunió un segundo concilio provincial en México, más -importante, sin duda, que el convocado diez años antes[277]. Dispuso -el concilio que rigiesen las constituciones del Tridentino, dictándose -además otras disposiciones referentes a la vida de los eclesiásticos y -a la administración de Sacramentos. Los PP. del Concilio, con elevado -espíritu religioso, dirigieron al Rey una serie de peticiones en favor -de los indios. - - [277] Asistieron el arzobispo de México y los obispos de - Chapas, Tlaxcala, Yucatán, Nueva Galicia y Oaxaca. Por muerte - de Quiroga, obispo de Michoacán, asistió un procurador. - -El nuevo virrey D. Gastón de Peralta, tercer marqués de Falces, llegó -el 17 de septiembre de 1566. Encontróse con el proceso de don Martín -Cortés, marqués del Valle, asunto que le proporcionó serios disgustos. -Condenado a muerte por los oidores Luis Cortés, hermano de D. Martín, -el virrey casó la sentencia, conmutándola en servir al Rey por espacio -de diez años en Orán. Tanto mortificó a la Audiencia la determinación -del virrey que, en un momento de ira y sin documento alguno que -lo pruebe, escribió al monarca diciéndole que el marqués de Falces -era un traidor, pues al frente de 30.000 combatientes se disponía a -declararse independiente. El suspicaz Felipe II, creyendo que en la -denuncia podía haber algo de verdad, envió como jueces visitadores y -con amplias facultades a los licenciados Jaraba, Alonso Muñoz y Luis -Carrillo. El licenciado Jaraba murió durante la navegación, llegando -a México los otros dos en los comienzos de octubre de 1567. Muñoz era -hombre cruel y de malas inclinaciones; Carrillo era tan débil que -carecía en absoluto de carácter y fué un juguete en manos de Muñoz. -Ellos, sin consideraciones de ninguna clase, destituyeron al virrey -marqués de Falces y le sometieron a un proceso. Con mucha rapidez -sustanciaron las causas y con mucha rapidez comenzaron las ejecuciones. -Sufrieron la pena de muerte, como cómplices del marqués del Valle, -Gómez de la Victoria, Cristóbal de Oñate, Pedro y Baltasar de Quesada. -Tal indignación produjo la conducta de Muñoz, alma de todo aquello, -que Felipe II mandó que inmediatamente regresara a España. Cuando -se presentó en la corte, el Rey le dijo: «Te mandé a las Indias a -gobernar, y no a destruir», y le volvió la espalda, causando esto tal -efecto al visitador que--según cuentan--murió aquella misma noche. En -cambio, el Rey acogió cariñosamente a Falces. - -Tomó posesión del virreinato D. Martín Enriquez de Almansa (5 noviembre -1568). Bajo su virreinato se descubrió el Nuevo México, y para asegurar -las comunicaciones con Zacatecas se fundaron colonias militares, pues -no eran bastantes las dos que estableció el virrey don Luis de Velasco. -Celebróse en 1571 el quincuagésimo aniversario de la conquista, -confundiéndose en las fiestas los mejicanos y tlaxcaltecas con los -españoles, lo cual parecía mostrar el acabamiento de los odios entre -vencidos y vencedores. Al lado de noticia tan grata pondremos otras -desagradables; éstas son: 1.ª, que en el citado año de 1571 se hubo de -establecer el Santo Oficio en Nueva España, siendo el primer Inquisidor -general D. Pedro Moya de Contreras; 2.ª, que terrible epidemia--tal vez -fiebres tifoideas--causó innumerables víctimas en los años 1576 y 1577. -Dávila Padilla en su _Historia de los dominicanos_ dice que murieron -más de dos millones de habitantes. - -Suárez de Mendoza y Figueroa (D. Lorenzo), conde de la Coruña, se -encargó del virreinato en el año 1580 y murió el 19 de junio de 1583. -Fray Jerónimo de Mendieta, desde Traxcalla y con fecha del 16 de -septiembre de 1580, dirigió al virrey Suárez de Mendoza una carta en la -que le decía: «es muy necesario tomar el fin y pretensión del Gobierno -muy al contrario del que en estos tiempos se ha tenido, no pretendiendo -el oro ni la plata ni el interés temporal de principal intento, sino -la cristiandad y la conservación y aumento de estos naturales», siendo -de notar «la insaciable codicia de nuestros españoles, que donde quiera -que entramos, somos como la sanguijuela, que chupamos la sangre y la -vida de aquellos a quien nos allegamos; mayormente de estos pobres -indios, como de su parte no tienen ninguna resistencia»[278]. - - [278] Joaquín García Icazbalceta, _Nueva colección de - documentos para la Historia de México_, tomo IV, págs. 229 y - 230.--México, 1892. - -La Audiencia, que después del virreinato del conde de la Coruña, -gobernó interinamente un año largo, nada hizo que fuese digno de -especial mención. - -Ocupó el gobierno D. Pedro Moya de Contreras desde septiembre de 1584 y -asumió en su persona los cargos de arzobispo de México y de visitador -y virrey de Nueva España. Su amor a la justicia fué tan grande que -destituyó a algunos oidores de moralidad dudosa e hizo ahorcar a -varios oficiales reales. Convocó el tercer concilio provincial, -al que asistieron los obispos de Guatemala, Michoacán, Tlaxcala, -Yucatán, Nueva Galicia y Oaxaca, proclamándose que el primer deber de -los prelados era «defender con todo el afecto del alma y paternales -entrañas a los indios recien convertidos a la fe, mirando por sus -bienes espirituales y corporales.» - -D. Alvaro Manrique de Zúñiga, marqués de Villa Manrique, reemplazó a -Moya de Contreras e hizo su entrada solemne en México el 18 de octubre -de 1585. Nada hizo de notable en los cuatro años largos que estuvo -al frente del gobierno. Los corsarios Drake y Cavendish cometieron -algunas depredaciones en las costas del virreinato, teniendo la fortuna -el primero de apresar el galeón _Santa Ana_, que venía de las islas -Filipinas con rico cargamento. Por ello fué tratado el virrey de poco -activo y aun de descuidado. Del mismo modo fué censurado duramente por -el siguiente hecho. Es el caso que Núñez de Villavicencio, oidor de la -Audiencia de Nueva Galicia, contrajo matrimonio, contra lo dispuesto -en una Real cédula de 10 de febrero de 1575, con una rica mujer de -Guadalajara. Destituyólo el virrey; pero la Audiencia protestó. A tal -punto llegó la enemiga entre ambas autoridades, que Felipe II, para -cortar de raiz el mal, separó del virreinato a Villa Manrique. - - - - -CAPITULO XVI - - VIRREINATO DE MÉXICO (CONTINUACIÓN): LOS VIRREYES VELASCO Y - CONDE DE MONTERREY.--CONQUISTA DE NUEVO MÉXICO.--EL MARQUÉS DE - MONTES CLAROS: ACUEDUCTO DESDE CHAPULTEPEC A MÉXICO.--EL VIRREY - VELASCO (2.ª VEZ).--IMPORTANTES EXPEDICIONES.--GOBIERNO DEL - ARZOBISPO DE MÉXICO Y DEL MARQUÉS DE GUADALCÁZAR.--ENEMIGA ENTRE - EL MARQUÉS DE GELVES Y EL ARZOBISPO.--EL MARQUÉS DE CERRALBO: - INUNDACIÓN DE LA CIUDAD.--OTROS VIRREYES.--EL OBISPO PALAFOX.--LOS - PIRATAS.--VIRREINATO DE ORTEGA MONTAÑÉS, OBISPO DE MICHOACÁN.--EL - VIRREY CONDE DE MOCTEZUMA.--EL VIRREY ORTEGA MONTAÑÉS, ARZOBISPO DE - MÉXICO. - - -Llegó a México D. Luis de Velasco, segundo de este nombre, el 25 de -enero de 1590[279]. Procuró el virrey ensanchar las fronteras de -Nueva España y favoreció las expediciones al Nuevo México, donde -Antonio Espejo halló regiones dilatadas y en las cuales vivían los -_paraguantes_, _tobosos_, _júmanos_, _maguas_, _quires_, _púmanes_, -_tiguas_, _ames_ y otros indios[280]. A reconocer estos países mandó el -virrey a Gaspar Castaño de Sosa con un pequeño ejército. Salió el 27 de -julio de 1590 de Almadén y llegó hasta Chihuahua con poca resistencia -de los naturales. - - [279] Era hijo de Carrión de los Condes (provincia de - Palencia). - - [280] _Colec. de documentos referentes al descubrimiento, - conquista y organización de las colonias españolas en - América_, tomo XV, págs. 101 y siguientes. - -Logró celebrar un tratado con los feroces _chichimecas_, quienes -se comprometieron a no hostilizar ni a los españoles ni a sus -dependientes; si bien no pudo conseguir que los indios de los bosques o -errantes se estableciesen en poblaciones, en particular los _otomés_ se -resistieron en absoluto. - -Durante el virreinato de Velasco recayó sentencia en el proceso de -Luis de Carvajal, conquistador de Nuevo León. Entre la gente que llevó -Carvajal para poblar aquella tierra se encontraban varios judaizantes -españoles que él no denunció; siendo condenado por los inquisidores -Bonilla y Santos García (febrero de 1590) a destierro de las Indias por -seis años. Poco después se dispuso (15 junio 1592) desde Martín Muñoz, -que hubiese consulado en la ciudad de México[281]. - - [281] _Arch. histórico nac.--Cedulario índico_, tomo I, pág. - 195 v.º - -D. Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, tomó posesión del -virreinato de México el 5 de noviembre de 1595, en sustitución de D. -Luis de Velasco, quien pasó con el mismo cargo al Perú. Tuvo empeño -Monterrey en continuar todo lo que había establecido sabiamente -Velasco. Aconsejado por muchos propietarios de haciendas, dispuso la -traslación de los indios a lugares poblados; medida beneficiosa para -aquéllos, quienes veían ocasión propicia de ensanchar sus propiedades -con las tierras abandonadas por los indígenas. A muchos indios que -protestaron de la orden del virrey, se les quemaron las casas y -sembrados, y a otros se les condujo atados a los pueblos designados de -antemano. - -Más digna de mención y de más utilidad fué la conquista pacífica de -Nuevo México, realizada por Juan de Oñate (30 abril 1598); sometiéronse -fácilmente los caciques de los _pecos_, _taos_, _apaches_, _cheros_ -y _emenes_. En la exploración de la costa de California, se dió--en -recuerdo del virrey--el nombre de Monterrey a la bahía, y el mismo -nombre tomó también la capital del nuevo _reino de León_, llamada -primeramente _Nueva Extremadura_. - -En los primeros días del año de 1599 se recibió en México la noticia -del fallecimiento de Felipe II en el año anterior y de la proclamación -de Felipe III. Huelga decir que se celebró la primera noticia con -solemnes honras fúnebres y la segunda con alegres fiestas. - -Autorizado el conde de Monterrey por una cédula de Felipe III (1602) -para conquistar la península de California, encomendó la expedición a -Sebastián Vizcaíno y a Toribio Gómez de Corbán, los cuales salieron -de Acapulco el 5 de mayo, y aunque hubieron de regresar desde el cabo -Mendocino por haberse propagado el escorbuto en la tripulación, algo -se adelantó, pues Fr. Antonio de la Ascensión, que iba en aquel viaje, -pudo dar noticia exacta de las tierras recorridas, como ya se dijo en -el capítulo II de este tomo. - -En el corto virreinato de D. Juan de Mendoza y Lema, marqués de Montes -Claros, (se encargó el 27 de octubre de 1603) comenzó la construcción -del acueducto (1606) que va desde Chapultepec a México, monumento que -se conserva y honra la memoria del insigne gobernante. Antiguamente los -reyes aztecas hicieron cañerías subterráneas, que después Hernán Cortés -reparó para conducir las mencionadas aguas. Otro proyecto igualmente -beneficioso para la ciudad de México, cual fué el desagüe de las -lagunas, se desistió de realizarlo, ante las dificultades que hubo de -presentar el fiscal Espinosa. - -En el citado año de 1606 Montes Claros fué trasladado al virreinato -del Perú, volviendo a México D. Luis de Velasco, que más tenaz que el -virrey anterior, realizó el desagüe de las lagunas[282]. Debióse el -proyecto, que consistía en abrir un túnel debajo del cerro Nochistongo, -al ingeniero Enrico Martín. Comenzaron las obras el 28 de septiembre -de 1607 y terminaron el 7 de mayo de 1608, siendo su coste de 73.611 -pesos. Por Real Cédula de 27 de septiembre de 1608 se declaró lo -procedente acerca de las controversias entre el virrey y el arzobispo -de México[283]. Premió el Rey los servicios de Velasco haciéndole -merced del título de marqués de Salinas. - - [282] Velasco tomó posesión de su cargo el 2 de julio de 1607. - - [283] _Arch. histórico nacional.--Cedulario índico de Ayala_, - letra D, expediente 36. - -Noticioso el virrey de que los negros que trabajaban en las haciendas -de Tierra Caliente se habían sublevado, huyendo en masa a las selvas -de los alrededores de Orizaba, donde nombraron caudillo o reyezuelo -a Yanga, y general o jefe de armas a un negro de Angola, llamado -Francisco de la Matosa, mandó contra los revoltosos al capitán Pedro -González de Herrera, quien los derrotó en el primer encuentro. Los -vencidos prometieron vivir pacíficamente en lo sucesivo, y con ellos -formó Herrera el pueblo de _San Lorenzo de los Negros_. - -El deseo cada vez mayor de hallar minas de oro y plata hizo que Velasco -mandara una expedición, a cuyo frente puso a Sebastián Vizcaíno y con -el carácter de embajador a Fr. Pedro Bautista, a las islas llamadas -ricas. Llegaron al Japón, donde fueron muy bien recibidos; mas habiendo -sospechado el Emperador el intento de los expedicionarios, les retiró -su apoyo, viéndose entonces sin recursos y faltos de víveres. Tuvieron -la fortuna de encontrar ayuda en Mazamoney, rey de Ox, quien les -proporcionó un navío y les dió algunas provisiones. Después de sufrir -muchas y terribles tormentas, desembarcaron en Zacatula (20 enero 1614) -sin provecho alguno y con la contrariedad de no estar ya en el gobierno -D. Luis Velasco, que había marchado a España el 10 de junio de 1611. -Algún tiempo antes hubo de dirigirse el capitán Hurdaide contra los -indios _gaquis_, enemigos tenaces de la religión católica. Mandados los -indios por el cacique Lautaro, derrotaron a Hurdaide; pero, sin embargo -de la victoria, solicitaron la paz, que se ajustó el 25 de abril del -año 1610. - -Para dar fin al gobierno de Velasco, recordaremos que desde Madrid, -Felipe III se dirigió (30 marzo 1611) al virrey, presidente y oidores -de la Audiencia de México, dándoles noticias de una obra intitulada -_Anales_, que había dejado escrita al tiempo de morir César Baronio, -cardenal de la Santa Iglesia de Roma. Publicada a la sazón, se hubo de -notar que Baronio cometía muchos errores al tratar de las regalías de -los reyes de Sicilia, sus antecesores (de Felipe III); por lo cual -prohibía dicho tomo undécimo y mandaba que se recogiesen los ejemplares -que tuvieran los particulares[284]. - - [284] _Cedulario índico_, tomo XXXI, num. 264, págs. 264-266 - v.ª - -Sucedió a Velasco en el virreinato de México el Ilmo. Sr. Fr. García -Guerra, arzobispo de dicho México, el 19 de junio de 1611, hasta el 22 -de febrero del año siguiente, en que falleció. - -Tomó la Audiencia el mando, que desempeñó dando muestras de verdadero -rigor. Porque se decía que los negros tramaban una conspiración, la -Audiencia hizo poner presos a 29 hombres y cuatro mujeres, los condenó -a la horca y dispuso que las cabezas de los ajusticiados se colocasen -en escarpias en la plaza principal. - -El 28 de octubre de 1612 comenzó su virreinato D. Diego Fernández de -Córdoba, marqués de Guadalcázar. Para ampliar las obras de desagüe -de las lagunas concedió Felipe III 110.000 pesos, que se sacarían de -un impuesto sobre el vino, aceptándose el proyecto que presentó el -ingeniero Enrico Martín, mejor tal vez que el trazado por el ingeniero -holandés Boot. Consideremos los hechos que se realizaron en tiempo -del virrey Fernández de Córdoba. Don Gaspar de Alvear, gobernador -de Nueva Vizcaya, sometió a los indios _tepehuanes_, los cuales se -insurreccionaron y dieron muerte a varios religiosos; se afirmó nuestro -dominio en el país de Nayarit[285], país que recibió luego el nombre -de _Nuevo reino de Toledo_[286]; se fundaron las ciudades de _Lerma_ y -_Córdoba_, y en el año 1615 Tomás de Cardona acometió la explotación de -la península de _California_, de cuyo país tomó posesión en nombre del -monarca español. - - [285] Nayarit fué un cacique de aquella tierra. - - [286] Conservó poco tiempo dicha denominación. - -Trasladado el marqués de Guadalcázar al virreinato del Perú (1621), -le substituyó D. Diego Carrillo de Mendoza y Pimentel, marqués de -Gelves y conde de Pliego. Entre el virrey y el arzobispo D. Juan -Pérez de la Serna hubo serios altercados, con no poco desprestigio -de ambas autoridades. Queriendo el prelado restablecer la disciplina -eclesiástica, excomulgó por adúltero a D. Carlos de Arellano, alcalde -mayor de Xochimilco; prohibió, entre otras imágenes ridículas, la de -Jesucristo «caballero en un cordero corriendo, con una veletilla de -niños en una mano y un pájaro atado de una cuerda en la otra;» condenó -la venta de pulque a los indios, bebida nociva y causa de embriaguez; -y, por último, ciertas devociones que se celebraban de noche durante la -cuaresma y que servían de pretexto para ciertas liviandades. Aunque las -disposiciones del prelado eran justas, se opuso a ellas la Audiencia, -a cuyo lado estuvo el virrey. Llamó más la atención el siguiente -hecho: Melchor Pérez de Varaiz, alcalde mayor de Metepec, encausado -por cohecho, se refugió como lugar seguro en el convento de Santo -Domingo. El arzobispo exigió conocer del proceso, y no siendo atendido, -excomulgó a los jueces. Colocóse el virrey al lado de la justicia; -pero el prelado puso en entredicho la ciudad; los clérigos salieron -por las calles llevando una cruz cubierta de negro velo, se cerraron -los templos y dejaron de tocar las campanas. El marqués de Gelves se -apoderó del arzobispo y lo sacó a la fuerza de México. Entonces los -habitantes de la ciudad se pusieron al lado del prelado, y ardiendo en -deseos de venganza a los gritos de _¡Viva Cristo! ¡Viva su Iglesia! -¡Muera el hereje! ¡Muera el excomulgado!_ cayeron (15 de febrero) -sobre el palacio del virrey y lo incendiaron. El virrey logró salir -disfrazado y acogerse al convento de San Francisco. - -Enterado Felipe IV de tales sucesos, nombró virrey a D. Rodrigo Pacheco -y Osorio, marqués de Cerralbo, que llegó a México el 3 de noviembre de -1624; venía acompañado de D. Martín Carrillo, inquisidor de Valladolid, -encargado por el monarca de poner en claro las causas del tumulto -anterior. Cuando Carrillo estudió el asunto hubo de decir: l.º, que el -clero era el alma del motín; 2.º, que la mayor parte de la población -tomó parte, y 3.º, que tomó parte por el odio que el pueblo tenía a los -españoles. Entonces se reprendió y se depuso al arzobispo, nombrándose -en su lugar a D. Francisco de Manso y Zúñiga; se depusieron a dos -oidores, se condenó al fraile Salazar y a otros jefes del motín a -trabajos forzados, sufriendo cuatro de los últimos la pena de muerte. - -Como en este tiempo España se hallaba en guerra con Holanda, Cerralbo -defendió la colonia de las asechanzas de buques holandeses. - -Inundación tan terrible ocurrió en México en el año 1629 que, -habiéndose obstruído un túnel, se desbordó el lago y se anegó toda -la ciudad, muriendo ahogadas o entre las ruinas de las casas muchas -personas. Sometido a un proceso el ingeniero Enrico Martín, autor de -las obras, fué condenado a ejecutar por su cuenta las reparaciones -necesarias. Cerralbo, con fecha 25 de mayo de 1629, decía al Rey, entre -otras cosas: «Supuesta esta relación, suplico a V. M. me dé licencia -para que diga que, después de Hernán Cortés, ninguno ha servido a V. M. -en muchos años de las Indias tanto como yo en cinco...»[287] - - [287] _Boletín de la Real Academia de la Historia_ de - Diciembre de 1916, pág. 588. - -Tanta debía ser la necesidad que de dinero tenía Felipe IV que, -desde Madrid (28 mayo 1632), ordenó a Cerralbo que «vendiese algunas -hidalguías para sacar gran cantidad de dinero, que ayudaría a suplir -los gastos de mi Hacienda...»[288]. - - [288] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXIV, núm. - 253, págs. 285 v.ª y 286. - -Cesó el gobierno de D. Rodrigo Pacheco el 16 de septiembre de 1635, -en cuya fecha llegó D. Lope Díez de Armendáriz, marqués de Cadreita, -a sucederle. Bajo el virreinato de Cadreita, piratas holandeses, -capitaneados por el famoso _Pie de palo_, desolaron las costas de -Nueva España y llegaron a saquear el puerto de Campeche. Ya en este -tiempo--y la noticia es interesante--, como se temiese una sublevación -de criollos y mestizos en favor de la independencia de México, ordenó -Felipe IV--creyendo de este modo atajar el mal--que la colonia enviase -procuradores a las Cortes. - -El 28 de agosto de 1640 llegaron juntos a México el nuevo virrey -D. Diego López Pacheco Cabrera, duque de Escalona y D. Juan de -Palafox, obispo de la Puebla. Necesitando Felipe IV mucho dinero -para las guerras en que andaba envuelto, dió el encargo de que se lo -proporcionara a López Pacheco, el cual exigió de los mineros fuertes -sumas, vendió oficios públicos y hasta demandó contribuciones por -adelantado. Semejante política disgustó mucho al prelado. Andaba -por entonces Palafox harto disgustado con las órdenes religiosas, -pues intentaba sustituir a los frailes que regían las parroquias con -sacerdotes seculares. El virrey no supo mantenerse en el terreno de -la imparcialidad y prestó su apoyo a los frailes. Tales desavenencias -obligaron a Felipe IV a destituir al duque de Escalona, nombrando -virrey al obispo Palafox. - -En tanto que Escalona lograba sincerarse en Madrid, los jesuítas -declaraban guerra a muerte a Palafox. Sostenía el prelado que los -jesuítas no debían ejercer el ministerio sacerdotal sin su licencia, -y los hijos de Loyola a su vez afirmaban que ellos gozaban de ciertos -privilegios que les emancipaban de la jurisdicción ordinaria. Nombrados -varios jueces para entender del negocio, fallaron en favor de los -jesuítas. El prelado entonces excomulgó a los jueces y los jueces a -Palafox. Por fortuna, se restableció luego la concordia con honrosa -transacción. - -Díjose por entonces, con más o menos fundamento, que iba a estallar -una revolución encaminada a la independencia de México, mediante los -manejos de un irlandés llamado Guillén de Lampart (o de Lombardo). Se -proponía falsificar Reales Cédulas nombrándose virrey y alzándose luego -contra Felipe IV; pero se descubrió el complot[289]. - - [289] Algunos años después Lampart fué quemado vivo. - -Encargóse del virreinato D. García Sarmiento de Sotomayor Enríquez de -Luna, segundo conde de Salvatierra, el 13 de noviembre de 1642, cesando -el 13 de mayo de 1648, por haber sido trasladado al Perú. Las crónicas -nada dicen digno de contarse de su gobierno; sólo refieren que era -asaz devoto y que costeó la parte principal del tabernáculo de Nuestra -Señora de Guadalupe. - -No carecen de interés dos noticias referentes al venerable Don Juan -de Palafox y Mendoza, obispo de la Puebla de los Angeles. Desde -Madrid--con fecha 6 de febrero de 1648--el Rey dice a Palafox que venga -a España y ocupará la primera iglesia que vacase. De su misma Real mano -escribió después S. M. los renglones siguientes: «Estoy cierto que -executareis lo que os ordeno, con la puntualidad con que me obedeceis -en todo por combenir assi á mi servicio, y siempre tendré memoria de -vuestra persona para honrraros y favoreceros.--Yo el Rey»[290]. También -haremos notar que en los altercados que los jesuítas tuvieron con el -citado obispo de la Puebla de los Angeles, el virrey Salvatierra se -puso al lado de aquéllos, no dejando de llamar la atención lo que el -insigne Palafox escribió al Papa, en su carta del 8 de enero de 1649. -Tales son sus palabras: «Los jesuítas compraron, por una gran suma de -dinero, el favor del conde de Salvatierra nuestro virrey; el cual, -aparte de esto, me tenía un odio mortal»[291]. - - [290] _Cedulario índico_, tomo IV, núm. 21, págs. 20 v.ª y 21. - - [291] _Memorias de los virreyes del Perú marqués de Mancera y - conde de Salvatierra_, publicadas por José Toribio Polo, págs. - 19 y 20.--Lima, 1899. - -Por haber sido trasladado Don García al virreinato del Perú, obtuvo -igual dignidad en México Don Marcos de Torres y Rueda, obispo de -Yucatán (1648), quien falleció al poco tiempo. - -Reemplazóle Don Luis Enríquez de Guzmán, conde de Alba de Liste (1650), -en cuyo tiempo se sublevaron los indios _taraumares_ de Chihuahua, -acaudillados por sus caciques, siendo sometidos por Don Diego Fajardo, -gobernador de Nueva Vizcaya[292]. - - [292] Como un hecho curioso habremos de citar que en el año - 1650 murió en Cuitlaxtla Doña Catalina Erauso, _la Monja - Alférez_, la cual huyó de un convento de San Sebastián, se - vistió de hombre e hizo como soldado grandes hazañas en Chile - y en el Perú. - -Bajo el virreinato de Don Francisco Fernández de la Cueva, duque de -Alburquerque, una escuadra inglesa, que mandaba Cromwell, se apoderó -de Jamaica, á pesar del auxilio que la isla hubo de recibir de nuestro -virrey. - -Cuando Felipe IV se hallaba ocupado en la campaña contra Flandes, tan -funesta para las armas y para el nombre español; cuando perdíamos las -plazas de Quesnoy, la de Catelet y la de Landrecy, y cuando el Rey -echaba la culpa de su desgracia a los herejes flamencos, creyó realizar -una obra grata a Dios escribiendo desde Madrid (19 mayo 1655) al virrey -Alburquerque, encargándole que concediese todo su apoyo y favor a la -Santa Inquisición, a la cual elogia con entusiasmo excesivo[293]. - - [293] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XVI, - núm. 293 v.º - -Aunque las dos noticias que a continuación vamos a registrar iban -dirigidas a todos los Estados de América, las pondremos en este lugar, -teniendo en cuenta la mayor importancia que a la sazón tenía México. -Felipe IV, por Real Cédula dada en Madrid a 8 de noviembre de 1648, -pidió a los virreyes, presidentes, audiencias y gobernadores de las -Indias ciertas noticias para poder acabar la obra (1.º y 2.º tomo) -intitulada _Teatro Eclesiástico_, y cuyo autor era el maestro Gil -González Dávila[294]. La otra noticia es que el mismo Felipe IV, desde -Madrid, y con fecha 4 de junio de 1657, después de decir que teniendo -en cuenta los continuos milagros y beneficios (como abundancia de -frutos) que continuamente hacía el glorioso San Isidro, era su voluntad -que se fundase una capilla donde descansaran las cenizas de dicho -Santo, y para cuya obra mandaba a los virreyes, presidentes, audiencias -y demás gobernadores, y rogaba a los arzobispos y obispos pidiesen -limosna en las Indias Occidentales[295]. - - [294] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XXXI, - núm. 70, pág. 69 v.ª a la 71 v.ª - - [295] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XXV, - núm. 9, págs. 17 v.ª y 18. - -Uno de los peores virreyes que ha tenido México fué D. Juan de Leyva -y de la Cerda (16 septiembre 1660 a 29 junio 1664). Consintió que su -mujer vendiese los destinos públicos y miró impasible la conducta -liviana de la dicha virreina. No corrigió los escándalos de su hijo -D. Pedro, antes, por el contrario, los alentó con su manera de obrar. -Bastará decir que se declaró enemigo de D. Diego Osorio de Escobar, -arzobispo de México, porque éste--como era su deber--condenó el -desafío entre el hijo del virrey y el conde de Santiago. La importante -sublevación de los indios de Tehuantepec tuvo su origen en los excesos -que cometía el alcalde mayor D. Juan Arellano, y que terminó por la -mediación de D. Alonso de Cuevas Dávalos, obispo de Oaxaca. Españoles -e indígenas odiaban el gobierno del virrey. Su carácter altanero y las -pretensiones cada día mayores de su familia le acarrearon la enemiga -del citado arzobispo Osorio de Escobar. Sabedor el Rey de tales hechos, -confirió al prelado el gobierno de México, y aunque el conde de Baños -detuvo hasta seis cédulas reales, por fin fué arrojado del poder por un -movimiento popular. - -Tres meses ocupó el virreinato el arzobispo de México, Osorio de -Escobar. Al ser sustituído en aquel importante cargo, también hubo -de renunciar la mitra, la que recayó en D. Alonso de Cuevas Dávalos, -obispo de Oaxaca. Osorio volvió a su obispado de Puebla. - -D. Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, hizo su entrada -pública en la capital el 15 de octubre de 1664. A la sazón, los -corsarios ingleses--y el principal de ellos Juan Morgan--infestaban los -mares, no pudiendo resistirles la débil escuadra española que había -en el golfo de México. A tales desdichas hay que añadir la completa -decadencia de la agricultura, industria y comercio. La tristeza que -causó la noticia de la muerte de Felipe IV y que llegó a México en -los comienzos del año 1666, se convirtió en alegría cuando se juró a -Carlos II. Precaria llegó a ser la situación del marqués de Mancera, -ya por las necesidades de la colonia, ya por las continuas cantidades -que tenía que mandar a D.ª Mariana de Austria, reina gobernadora. -Registraremos tres hechos principales durante el gobierno del marqués -de Mancera: la erupción del Popocatepell acaecida el año 1665, la -celebración de un auto de fe y la caridad que manifestó por los -pobres, que sufrieron mucho por las pérdidas de las cosechas en el año -1673. Disgustado por las exigencias continuas de la corte, renunció -el virreinato, saliendo para España el 2 de abril de 1674, no sin -sentimiento del pueblo mejicano. - -Cinco días, desde el 8 de diciembre de 1673 hasta el 13, desempeñó el -gobierno D. Pedro Nuño Colón de Portugal, duque de Veragua. - -Nombrado virrey fray Payo Enríquez de Ribera, arzobispo de México, -bajo su enérgica dirección mejoraron algo las cosas. Procuró defender -las costas y libró contra los corsarios verdadero combate naval en la -laguna de Términos. Tanto el desagüe del valle como la construcción de -la catedral de México adelantaron notablemente. También adelantó mucho -la colonización de Nuevo México y de California. Digna de todo encomio -fué la erección, establecimiento y constitución (29 marzo 1678) del -Colegio Seminario de Nuestra Señora de la Concepción de la ciudad de -Chiapa[296]. Refieren los cronistas que puso en cuidado al virrey la -insurrección de los indios _taos_, _picuriés_ y _tehecas_ (1680), la -cual no pudo sofocar don Antonio de Otermín, gobernador de Santa Fe. -También en el citado año los piratas ingleses saquearon a Campeche. No -terminaremos la reseña del virreinato sin decir que en el año 1675 se -acuñó por primera vez moneda de oro en la Casa de Moneda de México, y -que en el 25 de noviembre del mismo año entró Carlos II a gobernar el -reino de España. - - [296] En el citado año llegó a México, de paso para su - destierro de Filipinas, D. Fernando de Valenzuela, famoso - privado de D.ª Mariana de Austria, madre de Carlos II. _Arch. - hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXVI, pág. 346 v.ª - -Comenzó su virreinato D. Antonio de la Cerda y Aragón, conde de -Paredes, el 30 de noviembre de 1680. Sólo hechos tristes registra la -historia de México en este período. El año 1681 estalló formidable -levantamiento en la ciudad de Antequera, a causa del cobro de las -alcabalas; las costas de Yucatán se vieron asaltadas por los piratas; -Veracruz fué saqueada (1683) por los corsarios franceses, y Campeche -sufrió la misma suerte (1685). La expedición de D. Isidro de Otondo -para la conquista de California, y en la cual iban los célebres -jesuítas Kino y Salvatierra, no dieron resultado alguno. Hemos de -consignar un suceso que llamó mucho la atención por entonces. Llegó -a México D. Antonio de Benavides, marqués de San Vicente, con el -carácter--según se dijo--de visitador del reino. Al llegar a Puebla, -fué reducido a prisión por orden de la Audiencia y llevado a la -ciudad de México. Se le formó proceso, y después de un año de prisión -se le condenó a muerte el 10 de julio de 1684 y fué ahorcado el 14. -Cortáronle la cabeza y las manos; aquélla y una mano se mandó a Puebla, -y la otra mano se clavó en la horca. ¿Era agente de los piratas, como -afirman unos, ó un impostor, como dicen otros? - -Duró el virreinato de D. Melchor Portocarrero Laso de la Vega, conde -de la Monclova, desde el 16 de noviembre de 1686 al 20 de noviembre de -1688. En este mismo año marchó al Perú con el mismo cargo. Procuró la -reconquista del Nuevo México y de la California; tuvo que sofocar la -sublevación de los indios de Sonora, y de los _conchos_ y _tarahumares_ -de Chihuahua. Para beneficio de la ciudad de México construyó una -cañería y prosiguió la obra del desagüe. Echó en Coahuila los cimientos -de una ciudad que en su honor se llamó _Monclova_. - -Figura entre los buenos virreyes D. Gaspar de la Cerda Sandoval y -Mendoza, conde de Galve, que se hizo cargo del gobierno el 29 de -noviembre de 1688. Ordenó, ya a D. Pedro Girón, ya a D. Diego Vargas -Zapata, la reconquista de Nuevo México: la guerra duró desde el 1690 -hasta el 1696, y nuestras tropas sufrieron grandes trabajos. - -Llegó a noticia del virrey que los franceses acababan de fundar una -colonia al Norte del golfo de México, y para oponerse a ello, envió -con las tropas que pudo reunir al gobernador de Coahuila. Llegó el -gobernador a la laguna de San Bernardo, donde sólo encontró ruinas de -un fortín y bajo ellas los cadáveres de los franceses, capitaneados por -La Salle. Los mismos indios _carancahuases_ que habían muerto a los -franceses, salieron al encuentro de los españoles llamándoles _texia_ -(amigos), recibiendo desde entonces el nombre de Texas. Comenzóse por -el P. Damián Mazanet a predicar el Evangelio y se dió principio a la -fundación de _San Antonio de Béjar_, _Jesús María_ y otras poblaciones. - -Temiendo el conde de Galve que pudieran un día los franceses invadir -la Florida, echó los cimientos de la villa de _Panzacola_. A la sazón -frecuentes agitaciones llevaron el desasosiego a los espíritus: los -indios de Chihuahua y Sonora asesinaron a varios religiosos y quemaron -algunas iglesias; los _pimas_ de California se sublevaron y fueron -castigados por el capitán Antonio Solís, en tanto que los jesuítas -PP. Kino, Ugarte y Salvatierra continuaban las misiones con bastante -fruto. También hacían los jesuítas observaciones geográficas y -estudiaron detenidamente la Baja California. - -Comenzó el virreinato de don Juan de Ortega y Montañés, obispo de -Michoacán, el 27 de febrero de 1696, y duró hasta el 2 de febrero de -1697. Apenas se hubo encargado del gobierno, cuando los estudiantes se -amotinaron en la plaza Mayor y quemaron la picota. El 6 de octubre de -1696 llegó la noticia de la muerte de la reina Doña Mariana de Austria, -celebrándose por su alma suntuosas honras en la catedral de México el -24 de noviembre. Uno de los últimos hechos del virrey fué conceder -permiso a los jesuítas para emprender la reducción de la California. - -Don José Sarmiento Valladares, conde de Moctezuma, casado con una -cuarta nieta del emperador mejicano del mismo nombre, gobernó la -colonia desde el 2 de febrero de 1697 hasta el 4 de noviembre de -1701. Procuró asegurar el orden en la colonia, pues eran frecuentes -los motines o tumultos, dictando también severas disposiciones contra -los bandidos, muchos de los cuales fueron ajusticiados. Continuaron -los jesuítas, entre otros el P. Kino, sus misiones en California. -Conviene advertir que, según Cédula real de 11 de diciembre de 1697, -había interés de parte de la Corte de España--a causa de las noticias -de los anteriores virreyes, condes de la Monclova y de Galve--en la -realización de la obra para el desagüe de la laguna de Huehuetoca[297]. -En tiempo de Moctezuma se recibió la noticia de la muerte de Carlos II -(1701), y la elección de Felipe V, quien fué jurado el día 4 de abril. - - [297] _Cedulario índico de Ayala_, letra D, expediente número - 15. - -Ocupó por segunda vez el virreinato D. Juan de Ortega Montañés, -arzobispo de México, tomando posesión el 4 de noviembre de 1701. Puso -el virrey en estado de defensa los puertos de Veracruz y Tampico, -amenazados por las armadas inglesa y holandesa; pero lo que los citados -enemigos no lograron en aguas de América, pudieron conseguir en las -costas de España, donde echaron a pique la flota que venía de Nueva -España en septiembre de 1702 y se apoderaron de muchas riquezas, -ocasionando a nuestra nación pérdidas que--según se dijo--ascendían a -cincuenta millones de pesos. - - - - -CAPITULO XVII - - VIRREINATO DE MÉXICO (CONTINUACIÓN).--EL VIRREY DUQUE DE - ALBURQUERQUE: SU POLÍTICA INTERIOR; LUCHA CON LOS CORSARIOS Y CON - LOS INGLESES.--EL DUQUE DE LINARES: SU AMOR A LA JUSTICIA.--EL - MARQUÉS DE VALERO: EXPEDICIÓN A CAMPECHE Y YUCATÁN: SU POLÍTICA - CON LOS CACIQUES.--GOBIERNO DEL MARQUÉS DE CASAFUERTE.--DESGRACIAS - DURANTE EL MANDO DEL ARZOBISPO VIZARRÓN.--LOS VIRREYES DUQUE DE - LA CONQUISTA, CONDE DE FUENCLARA Y CONDE DE REVILLAGIGEDO.--DÉBIL - GOBIERNO DEL MARQUÉS DE LAS AMARILLAS.--EL MARQUÉS DE CRUILLAS: - EL ALMIRANTE INGLÉS POCOCK SE APODERA DE LA HABANA.--MALA - ADMINISTRACIÓN DEL VIRREY MONTSERRAT.--VIRREINATO DE CROIX: - EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--SÍNTOMAS REVOLUCIONARIOS EN EL - PAÍS.--VIRREINATOS DE BUCARELI, MAYORGA, GÁLVEZ (D. MATÍAS - Y D. BERNARDO) Y FLORES.--EXCELENTE GOBIERNO DEL CONDE DE - REVILLAGIGEDO.--EL MARQUÉS DE BRANCIFORTE, BERENGUER DE MARQUINA E - ITURRIGARAY.--ÚLTIMOS VIRREYES. - - -El virrey D. Francisco Fernández de la Cueva, duque de Alburquerque, -llegó a Veracruz el 6 de octubre de 1702. Preparó la armada de -Barlovento y con ella logró ahuyentar a los corsarios del golfo de -México; hizo confiscar los bienes de los portugueses, ingleses y -holandeses residentes en la colonia; logró que los ingleses levantasen -el cerco de San Agustín y se retiraran de las costas de la Florida. - -En la política interior impuso impuestos a los eclesiásticos (el -diezmo sobre los bienes) y consiguió la reversión a la Corona de las -rentas enajenadas. No olvidó la pacificación de ambas Californias, -procurando también que se continuara arrojando en aquellas tierras -la semilla del Evangelio, como lo venían haciendo el P. Salvatierra -y otros religiosos. No deja de llamar la atención una cédula, en la -cual se dice que habiendo llegado a noticia de Felipe V que en las -Indias se hallaban muchos delatores y testigos falsos, mandó al virrey, -audiencias y demás justicias de Nueva España, ejecutasen con la más -rigurosa exactitud las leyes vigentes contra los mencionados delatores -y testigos falsos. La cédula tiene la fecha del 6 de septiembre de -1705[298]. - - [298] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico de Ayala_, - letra D. - -Al duque de Alburquerque sucedió en el virreinato D. Fernando de -Alencastre Noreña y Silva, duque de Linares y marqués de Valdefuentes; -tomó posesión del virreinato el 15 de enero de 1711. Hombre recto -y justo, procuró corregir los males de aquella sociedad. Estaba -corrompida la administración de justicia y relajada la disciplina -eclesiástica. Intentó la pacificación del Nayarit, sirviéndose de la -santidad de fray Antonio de Jesús Margil; en 1711 un terremoto derribó -muchos edificios de México, y en 1714 hubo gran escasez de víveres, -trayendo el hambre como inseparable compañera la peste. En su honor -se dió el nombre de _San Felipe de Linares_ a una colonia fundada -en Nuevo León. Durante su virreinato se celebró la paz de Utrech, y -por el tratado llamado de _asiento_ entre España e Inglaterra, su -Majestad católica concedió al rey de la Gran Bretaña el monopolio de -introducir esclavos negros en México y en las demás colonias españolas -de América[299]. - - [299] Véase Cap. XIV de este tomo. - -Don Baltasar de Zúñiga, duque de Arión y marqués de Valero, desembarcó -en Veracruz (julio de 1716) e hizo su entrada pública en México (16 de -agosto del mismo año). Sucesos de alguna importancia ocurrieron durante -el virreinato del duque de Arión, lo mismo en el orden interior que -en el exterior. Por lo que al orden interior respecta, comenzaremos -dando exacta noticia--según documentos de la época--de la sedición y -tumulto que promovieron, en la noche del 3 de mayo de 1717, las monjas -de Santa Clara de la ciudad de México, contra el comisario general de -San Francisco. Tan grande fué el escándalo, que el virrey Valero tuvo -que mandar guardias. En el día siguiente desobedecieron al provisor -del arzobispado y al virrey. El arzobispo, en el mes de agosto del -mismo año, de vuelta de su visita pastoral, quiso--y tampoco lo -consiguió--llevar la paz al convento. A tal punto llegaron las cosas, -que el Rey hubo de mandar, hasta que la Santa Sede dispusiera lo más -acertado, que el convento pasase a la jurisdicción ordinaria[300]. - - [300] _Cedulario índico_, tomo III, núm. 53, págs. 101 v.ª 108. - -Por lo que atañe a política exterior, el virrey Valero mandó una -expedición bajo las órdenes de D. Alonso Felipe de Andrade a las costas -de Campeche y Yucatán, con el objeto de arrojar a los ingleses que se -habían establecido en aquellos lugares. Logró Valero lo que se propuso, -mostrando en esta ocasión no poco tino. Acertó a llegar por entonces -(1717) el cacique Tixjanaque, de la Florida, y recibió el bautismo; -otros caciques siguieron el ejemplo de Tixjanaque. También logró el -virrey que la levantisca provincia de Nayarit, en Nueva Galicia, fuera -castigada, sometiéndose por completo. Por último, las erupciones del -Popocatepetl amedrentaron a los que vivían cerca del volcán, y los -vecinos de México vieron con sentimiento el incendio del hermoso teatro -de la ciudad, suceso que acaeció después de la representación del drama -_Ruina e incendio de Jerusalén_, y cuando se iba a poner en escena otro -intitulado _Aquí fué Troya_. - -El 15 de octubre de 1722, D. Juan de Acuña, Marqués de Casafuerte, -natural de Lima, tomó posesión del gobierno. Se sometió el Nayarit, -que volvió una vez más a sublevarse; y se expulsó a los ingleses del -territorio que ellos denominaban de Walix o Belice, cuya operación se -encomendó al valeroso jefe D. Antonio de Figueroa. Durante los once -años de gobierno del marqués de Casafuerte se atrajo las simpatías -de los mejicanos, los cuales lloraron su muerte, acaecida el 16 de -marzo de 1734. Antes de terminar los hechos correspondientes a este -virreinato, diremos que en el año 1722 comenzó en México la publicación -de un periódico que se llamó primero _Gaceta de México_, y desde el -número 4 se le añadió _y Florilogio Historial_, etc., dirigido por D. -Juan Ignacio María de Castorena, chantre de la catedral de México y -después obispo de Yucatán. Publicóse el periódico desde enero del año -citado hasta junio, volviendo a aparecer en 1728 por el presbítero D. -Juan Francisco Sahagún de Arévalo Ladrón de Guevara y que duró desde -el mes de enero de aquel año hasta fines de noviembre de 1739; fué -sustituído por otro periódico del mismo autor, que se llamó _Mercurio -de México_, y que dejó de publicarse en septiembre de 1742. Construyó -el marqués de Casafuerte la Casa de la Moneda, la de la Aduana y -realizó otras muchas obras. - -Tomó posesión del virreinato (16 mayo 1734) el Ilmo. D. Juan Antonio -de Vizarrón y Eguiarreta, arzobispo de México. En su tiempo, terrible -epidemia que se llamó _matlazahuat_ se cebó en los indios, de los -cuales murieron más de la mitad. Declarada la guerra entre España e -Inglaterra, las flotas británicas ocasionaron frecuentes alarmas en las -ciudades del litoral y los indios de California se levantaron contra -los misioneros jesuítas. - -Después de los cortos gobiernos de D. Pedro de Castro y Figueroa, duque -de la Conquista y marqués de Gracia Real (se encargó del mando el 17 de -agosto de 1740 y falleció el 22 de agosto de 1741) y de la Audiencia, -cuyo presidente era D. Pedro Malo de Villavicencio, tomó las riendas -del virreinato (3 noviembre 1742) D. Pedro Cebrián y Agustín, conde -de Fuenclara. Fué verdadera desgracia que el galeón _Nuestra Señora -de Covadonga_, que salió de Acapulco con rumbo a Manila, cayese (20 -junio 1743) en poder del almirante Anson, llevándose 300 prisioneros -de todas clases y más de dos millones y medio de pesos. En cambio, -nos es grato referir que el coronel D. José de Escandón emprendió el -año 1744 la conquista de _Sierra Gorda_, fundando las colonias de -_Nuevo Santander_, en Tamaulipas. Dos asuntos le ocuparon después -preferentemente: embellecer la ciudad de México y mandar dinero a -España, cuyo gobierno se hallaba bastante necesitado. - -Más importante es la historia de D. Francisco de Güemes y Horcasitas, -conde de Revillagigedo (9 julio 1746). En su tiempo, D. Manuel -Salcedo, gobernador de Yucatán, peleó con ventaja para desalojar a -los ingleses del territorio de Belice. Uno de los mayores empeños -del virrey fué el arreglo de la Real Hacienda, consiguiendo, en gran -parte, su propósito, á pesar de los obstáculos que le puso aquel alto -tribunal, siempre rehacio a ciertas reformas. Revillagigedo rebajó las -tarifas de aduanas, persiguió con empeño y constancia el contrabando y -dió otras prudentes y beneficiosas disposiciones. Encontróse a veces -en grandes apuros, ya por la carestía y hambre que se presentaba en -algunas provincias, ya por no poder atender las exigencias de dinero -que le hacía la corte de Fernando VI. En este sentido es curiosa la -siguiente comunicación escrita en Aranjuez el 21 de mayo de 1748. Dice -así: «Hallándose la vajilla de que se sirve el Rey falta de muchas -piezas muy precisas, y queriendo se complete enteramente de éstas y -de las demás que son asimismo indispensables: Me ha mandado S. M. -prevenir a V. E. embie de su real cuenta en las primeras ocasiones que -se presenten, como sesenta mil onzas de plata de la que se llama Copeya -o virgen, buscando la de más superior calidad, y al propio intento -también dos mil onzas de oro del de mejores quilates que se hallase; -lo que participo a V. E. para que en esta diligencia se dedique a -desempeñar con la posible brevedad este encargo.--Dios guarde a V. E. -muchos años.--El marqués de la Ensenada.--Señores virreyes de Nueva -España Horcasitas y del Perú Manso»[301]. - - [301] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - IX, núm. 684, pág. 683. - -Importa a nuestro objeto recordar que D. José de Escandón continuó -trabajando en la pacificación de Tamaulipas, vasto país habitado por -los _apaches_, _comanches_ y otros indios bárbaros. - -Don Agustín de Ahumada y Villalón, marqués de las Amarillas, comenzó -su virreinato el 10 de noviembre de 1755, y lo desempeñó hasta el 5 de -febrero de 1760, en que falleció. No pudo extinguir el bandolerismo, -ni proteger la colonia contra las invasiones de los indios comanches. -Durante su virreinato ocurrió la formación del volcán de _Xorullo_, en -medio de fértil planicie de Michoacán (1758). - -Al gobierno de la Audiencia, presidida a la sazón por D. Francisco -Antonio de Chavarría, y al virreinato de D. Francisco Cajigal de la -Vega, que tomó posesión el 28 de abril de 1760 y lo renunció el 6 de -octubre del mismo año, sucedió D. Joaquín de Montserrat, marqués de -Cruillas. La Real Cédula de su nombramiento se dió en el Buen Retiro -el 10 de marzo de 1760[302], y tomó posesión el 6 de octubre del mismo -año. Al siguiente se verificó el juramento de Carlos III, sucesor de su -hermano Fernando VI en el trono de España. El virrey sofocó en 1761 un -levantamiento de los _yucatecas_, dirigido por Jacinto Canek, que pagó -con la vida su amor a la libertad. Cuando el almirante inglés Pocock se -apoderó de la Habana (13 agosto 1762), el marqués de Cruillas reparó -los fuertes de Veracruz, e hizo que D. Juan de Villalba organizase un -ejército colonial, el primero de este género que se conoció en Nueva -España. Mostró el marqués de Cruillas mucho interés--interés que le -hicieron tener los frailes de su virreinato--en que el Rey recomendase -a Su Santidad la pronta beatificación de Fray Antonio Margil de Jesús, -religioso misionero observante de San Francisco[303]. - - [302] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo X, - núm. 131, pág. 70 v.ª - - [303] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XV, núm. 205, pág. 166. - -No estando conforme el gobierno de Madrid con la administración del -virrey Montserrat--pues se decía que había malversado dos millones de -pesos--mandó de visitador a D. José de Gálvez, hombre de carácter y -justo, quien destituyó a varios oficiales reales y al mismo marqués de -Cruillas. - -D. Carlos Francisco de Croix, marqués de Croix, natural de Lille, -recibió en Otumba el gobierno a 23 de agosto de 1766. Graves asuntos -preocuparon al virrey. Fué uno de ellos, y el más importante sin duda, -la expulsión de los jesuítas que se verificó en México el 25 de junio -de 1767[304]. En la mañana misma que se ejecutó la providencia contra -los hijos de Loyola, publicó un bando el virrey, prohibiendo toda -conversación, murmuración ó comentario sobre el asunto, terminando con -decir... «de una vez para lo venidero deben saber los vasallos del -gran Monarca que ocupa el trono de España que nacieron para callar -y obedecer, y no para discurrir ni opinar en los altos asuntos del -Gobierno.» Como los indios y el pueblo en general no entendiesen este -lenguaje, se alzaron en armas e hicieron volver a su residencia a los -Padres; pero el virrey, con poderosas fuerzas, logró restablecer el -orden y castigó con mano de hierro a los sublevados, sufriendo muchos -la pena capital. Conducidos los jesuítas a Veracruz, allí fueron -embarcados con rumbo a Génova. Nuestra imparcialidad nos obliga a -confesar que los jesuítas eran muy queridos en San Luis de Potosí, -Guanajuato, San Luis de la Paz, Valladolid, Uruapam y Pátzcuaro, y aun -pudiéramos decir que en todo el virreinato. - - [304] Ya sabemos que el decreto se firmó por Carlos III en El - Pardo el 27 de febrero del citado año y se ejecutó el 1.º de - abril. - -Tampoco pasaremos en silencio que por R. D. dado en El Pardo a 17 de -marzo de 1768, se creó en el Hospital de Indios de México una cátedra -de _Anatomía práctica_[305]. - - [305] _Cedulario índico_, tom. XVI, núm. 6, pág. 7. - -Preocupóle al virrey el desorden que existía en el país, como también -el lastimoso estado de la colonia del Nuevo Sacramento (1767)[306]. - - [306] _Archivo histórico de Alcalá de Henares.--Expedientes - del correo marítimo de México(1765-1773)._ - -Lo más grave era que en México se agitaba cada vez con más fuerza la -idea de independencia, hasta el punto que hubo necesidad de llevar -tropas españolas, las cuales llegaron a Veracruz el 18 de junio de 1768. - -De otros asuntos bien será decir que no carecieron de interés las dos -expediciones que por los años de 1768 se hicieron a California, cuyo -país fué conquistado y pacificado. Son del mismo modo curiosas las -noticias dadas por el coronel D. Domingo Elizondo al marqués de Croix, -acerca de la expedición de Sonora y que el mencionado virrey comunicó a -España: el documento se halla fechado en junio de 1770[307]. - - [307] Ibidem. - -Durante el virreinato de Croix, ocupó el arzobispado de México don -Antonio de Lorenzana y Butrón, insigne varón que estableció (1767) la -_Casa cuna_, publicó las _Cartas de Hernán Cortés_, los _Concilios_ y -celebró (1771) el _cuarto Concilio provincial_. - -Se encargó del gobierno el 22 de septiembre de 1771 y lo conservó -hasta el 9 de abril de 1779, don Fray Antonio María de Bucareli y -Ursúa, bailío de la orden de San Juan. En el interior hizo prosperar el -comercio y mejoró el estado de la Hacienda, y en el exterior estableció -presidio en la región del Norte, para contener las invasiones de los -_apaches_ y _comanches_. En su tiempo se fundó el periódico semanal de -Medicina por el Dr. José Ignacio Bartolache, con el título de _Mercurio -Volante_. Se abrió un Hospicio, se fundó el Montepío, se estableció un -Manicomio, se creó el Tribunal de Minería, se edificó la fortaleza de -Acapulco y se hicieron otras obras de utilidad y recreo. - -Después la Audiencia, cuyo regente era Don Francisco Romá y Rosell, -estuvo unos cuatro meses al frente del virreinato. - -Don Martín de Mayorga se hizo cargo del gobierno el 29 de agosto -de 1779. Cuando los Estados Unidos de América habían proclamado su -independencia y marchaban victoriosos en su lucha con Inglaterra, -España, no sin vacilar mucho, se unió con Francia (junio de 1779) para -tomar parte en la guerra contra la Gran Bretaña. Púsose a la cabeza de -nuestras tropas Don Martín de Mayorga, logrando algunas ventajas sobre -las armas británicas. No solamente la guerra, sino otra plaga peor -llevó el luto a muchas familias de Nueva España. Numerosas fueron las -víctimas que hizo, en el citado año de 1779, la epidemia de viruelas en -todo el país[308]. - - [308] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XXXIX, núms. 36 y 37, págs. 69 v.ª a 73 v.ª - -Ocupó el virreinato de México, después de un período de guerras y de -epidemias bastante largo, Don Matías de Gálvez, en abril de 1783. Es de -advertir que en dicho año España, con sentimiento de Carlos III, tuvo -que ceder a Inglaterra el territorio de Walix o Belice. - -Después, la Audiencia, representada por su regente Don Vicente -Herreras, se encargó por corto tiempo del gobierno. - -Don Bernardo de Gálvez, conde de Gálvez, hijo del anterior virrey, tomó -posesión del gobierno el 17 de junio de 1785. Su bellísimo carácter y -su inagotable caridad le granjearon muchas simpatías, y son timbre de -gloria sus campañas contra los ingleses en Luisiana. - -Otra vez la Audiencia, cuyo regente era a la sazón don Eusebio Beleño, -se hizo cargo del poder. Por entonces se dispuso la división de -Nueva España en intendencias, que fueron las siguientes: _Veracruz_, -_Puebla_, _Oaxaca_, _Valladolid de Michoacán_, _Guanajuato_, -_Zacatecas_, _Mérida de Yucatán_ y la de _Sonora_ y _Sinaloa_. - -Interinamente fué nombrado virrey el ilustrísimo Don Alonso Núñez de -Haro y Peralta, arzobispo de México, cargo que desempeñó desde el 8 de -Mayo de 1787 al 16 de agosto del mismo año. - -Desde el 17 de agosto de 1787 al 17 de octubre de 1789 estuvo al frente -del virreinato Don Manuel Antonio Flores, que tuvo la dicha de recibir -la expedición botánica dirigida por Don Martín Sesé y Don José Lacarta, -organizada por Don Casimiro Gómez Ortega, director del Jardín Botánico -de Madrid. Creó Flores tres regimientos, a los que llamó _Nueva -España_, _México_ y _Puebla_. - -También desde el 17 de octubre de 1789 hasta el 12 de julio de 1794 -ocupó el virreinato el caballeroso y excelente don Juan Vicente de -Güemes Pacheco de Padilla, segundo conde de Revillagigedo. A los siete -días de encargarse del mando, o sea en la noche del 23 de octubre, -aparecieron asesinados en su casa el comerciante don Joaquín Dongo, -un cuñado suyo, cuatro dependientes, el cochero y cuatro criadas, -faltando de las cajas grandes cantidades de dinero y muchas alhajas. -Descubiertos los criminales, que eran tres extranjeros, fueron -ahorcados en la plaza pública. Organizó la policía, hermoseó la -capital, y al nivelar la plaza (17 diciembre 1790) se encontró la -piedra Tonalamatl o _Calendario mejicano_. - -Una expedición que mandó al Norte del mar Pacífico (1791) para -descubrir un estrecho que uniese las bahías de Hudson y Baffin, -sólo dió por resultado la exploración del litoral hasta la isla -de Vancouvert. Arregló la administración de justicia, protegió la -instrucción pública, fomentó la industria y la minería y abrió nuevas -vías de comunicación. Como materiales para la historia de México, hizo -copiar los manuscritos que existían en los conventos o en poder de -particulares. - -Procede registrar el siguiente hecho: el arzobispo de México remitió -al Conde de Floridablanca (27 enero 1792) un informe que se le -había pedido acerca de la conducta moral y política y modo de obrar -del virrey[309]. Posteriormente el mencionado virrey, conde de -Revillagigedo, escribió algunas cartas al conde de Aranda acerca de -emisarios propagandistas de la independencia[310]. - - [309] _Archivo de Indias.--Estado.--México._--Legajo 22 (7). - - [310] Ibidem.--Leg. 2 (19). - -Durante el virreinato de D. Miguel de la Grua Talamanca y Branciforte, -marqués de Branciforte, casado con D.ª María Antonia Godoy, hermana -del príncipe de la Paz, continuó la propaganda revolucionaria. Con -fecha 26 de Septiembre de 1795, el virrey escribió al duque de Alcudia, -remitiendo al mismo tiempo copia de un libelo introducido en aquel -virreinato y daba cuenta de las providencias que había tomado para que -se recogiesen el mencionado papel y otros de igual naturaleza[311]. -Las sediciones interiores ocuparon mucho tiempo al virrey e igualmente -la propaganda revolucionaria de los franceses. Al príncipe de la Paz -dió cuenta (26 noviembre 1796) del expediente que hubo de formar para -recoger estampas que representaban el suplicio del rey de Francia y su -real familia[312]. No es de extrañar, pues, que la ciudad de México -escribiese una carta al citado Godoy relatando los hechos de lealtad, -méritos y servicios del marqués de Branciforte[313]. - - [311] Ibidem.--Leg. 4 (42). - - [312] Ibidem.--Leg. 6 (81). - - [313] Ibidem.--Leg. 17 (11). - -Una de las primeras ocupaciones del virrey D. Miguel José de Azanza, -fué el descubrimiento de una conspiración que tenía por objeto la -independencia de México. Autores y cómplices cayeron en poder de -las autoridades[314]. Descubrióse en el año 1799 y se denominó la -conspiración de los _machetes_. El jefe de ella se llamaba D. Pedro -Portilla, hombre valeroso, enérgico y activo. - - [314] Ibidem.--Leg. 9 (62). - -Después del virreinato de don Félix Berenguer de Marquina (1800 a -1803), quien logró que fracasara la conspiración del indio Mariano en -Tepic, encaminada al restablecimiento de la monarquía azteca, ocupó -cargo tan importante don José de Iturrigaray (1803 a 1808). Debió -comenzar bien, por cuanto el ayuntamiento de la ciudad de México -escribió a S. M. informando de la felicidad que gozaba el reino con -el gobierno de Iturrigaray y pidiendo que continuase en él[315]. Lo -mismo pidieron los gobernadores de indios de las parcialidades de San -Juan y Santiago contiguas a la ciudad de México[316]. Sin embargo, se -halla probado que Iturrigaray era codicioso y avaro, como también es -indudable que remitió a España grandes cantidades, único modo de tener -contentos a los cortesanos y favoritos de Carlos IV y de María Luisa. - - [315] _Arch. de Indias._--Estante 89.--Cajón 1.--Legajo 18. - (3). - - [316] Ibidem.--Legajo 18. (2). - -Bajo su gobierno y con anterioridad al año 1805, los Honorables Juez -James Workman y Coronel Lewis Kerr idearon un proyecto «para la -conquista de las Provincias Españolas» en América. Dicho proyecto contó -años después muchos partidarios, siendo algunos de ellos «personas -distinguidas.» Formaron una junta secreta, denominada _Asociación -Americana_; su objeto y planes se extendían a la conquista de Nueva -España, o más bien «a su emancipacion de toda dependencia y sujecion a -Dueños Europeos, erigiéndola en un Govierno independiente, aliado de -los Estados Unidos, y bajo su proteccion (sic)», deviendo ser el primer -paso que habían de dar la toma de Baton Rouge y tremolar allí «el -antiguo Estandarte Mejicano», proponiéndose «librar a los territorios -vecinos del yugo opresibo de los tiranos de España... y libertar a -México de un yugo que aborrece...» La Asociación Americana contaba -realizar otras dos expediciones con los auxilios de los Estados Unidos -y de México: la una por el rumbo de Bexar, y la otra desembarcando en -Panuco. Procesados los conspiradores principales, por haber intentado -«una expedición ilegal», se excusaron diciendo que sólo trataban de -prepararse para el caso de que España «se declarara enemiga» de los -Estados Unidos. Dióse la sentencia el 6 de mayo de 1807 por la sala -de la ciudad de Nueva Orleans[317], absolviendo a los acusados, sin -embargo de que uno de ellos vomitó las más injuriosas exprecciones -(sic) contra España y su gobierno en América, alegando justos -motibos--en el concepto suyo--para desear y tratar de la independencia -de ella. Alúdese en dicha causa a Aaron Burr, vicepresidente de la -República de los Estados Unidos, que también trató de invadir a Nueva -España, y al famoso General venezolano D. Francisco Miranda, ya -rebelado contra la Monarquía Española[318]. - - [317] Población hoy de los Estados Unidos, en la desembocadura - del Mississipí. - - [318] _Documentos históricos mejicanos_, etc., tomo I, págs. - 1-100.--México, 1910. - -Acerca de la codicia y despotismo de Iturrigaray recordaremos que en -enero de 1808 un sobrino del conde de Campomanes--retirado en el pueblo -de San Juan Bautista Giguipilco, a 22 leguas de México--, dirigió sobre -el particular verídica representación a Fernando VII[319]. - - [319] _Arch. Hist. Nac.--Estado._--Leg. 57.--E. núm. 46. - -Las noticias que daremos a continuación, las tomamos de la Relación -o Historia de los primeros movimientos de la insurrección de Nueva -España y prisión de su virrey D. José de Iturrigaray, escrita por el -capitán del Escuadrón Provincial de México D. José Manuel de Salaverría -y presentada al actual virrey de ella el Excmo. Sr. D. Félix María -Calleja (12 de agosto de 1816). Comienza diciendo que desde la llegada -del virrey a México, se notó que vendía todos los empleos, así civiles -como militares. D. Rafael Ortega, secretario particular del virrey, -imitando la inmoral conducta de su General, vendía su influjo a favor -de los injustos solicitantes, y una criada de la virreyna hacía lo -mismo con el favor de su señora[320]. El 8 de junio del año 1808, -hallándose Iturrigaray en San Agustín de las Cuevas, tuvo noticia -de los sucesos de Aranjuez y de la subida al trono de Fernando VII. -Hízose sospechoso de antipatriota, porque tanto él como su familia -acostumbraban a decir que Fernando VII jamás sería rey de España y que -Napoleón lo sacrificaría a su propia seguridad. Eran los consejeros del -virrey, Fray Melchor Talamantes, religioso mercenario, que aspiraba -a una mitra, y otro clérigo, que deseaba el patriarcado de la nación -española. Los togados Villa-Urrutia, Villa-Fañe y Fagoaga pretendían -los primeros cargos del imperio. El marqués de Rayas, los abogados -Verdad y Azcárate, el coronel Obregón y otros formaban también parte de -la camarilla del virrey. Los capitulares de la ciudad, gente ambiciosa -y perdida, convinieron, después de muchas juntas, reconocer al virrey -como soberano independiente con el nombre de José I, no sin pensar que -más adelante lo sacrificarían á su venganza[321]. Habiendo llegado a -México la noticia de que la nación española se había sublevado contra -los franceses, el virrey, aunque tal vez a disgusto de sus amigos y -de él mismo, se decidió a celebrar la coronación de Fernando VII, -ceremonia que se verificó a mediados de agosto. Contando Salaverría -(autor de esta Relación) con el apoyo del rico propietario Yermo, se -decidió a deponer al virrey. Ayudado por otros--pues Iturrigaray tenía -muchos enemigos--el 15 de septiembre de 1808 fué preso con toda su -familia, siendo nombrado sucesor interino, conforme a la Real orden -de 30 de octubre de 1806, D. Pedro Garibay, mariscal de Campo. El -acuerdo estuvo acertado al nombrar a Garibay. Iturrigaray fué llevado -a Veracruz, llegando en la noche del 28 del citado mes. Con fecha 16 -de septiembre se publicó en México una proclama dando la noticia de -la deposición del virrey. En el mismo día se hizo inventario de las -alhajas encontradas en la habitación de Iturrigaray, que por cierto no -eran pocas ni de escaso valor, en particular las perlas y brillantes. -En un cajoncito que tenía un letrero que decía _Dulce de Querétaro_, se -encontraron 7.383 onzas de oro. En la persecución de que fué objeto don -José de Iturrigaray, debió influir la circunstancia de que el virrey -era hechura del príncipe de la Paz. Lo que puede sí asegurarse es que -fué absuelto del delito de infidencia y que algunos de sus parciales, -como el licenciado Juan Francisco Azcárate, «quedaron--según decreto -del virrey Venegas, del 27 de septiembre de 1811--en la buena opinión y -fama que se tenía de su honor y circunstancias antes de los sucesos de -1808.» - - [320] _Documentos históricos mejicanos_, tomo II. México, 1910. - - [321] Ibidem, pág. 306. - -Gobernó D. Pedro Garibay diez meses. En su tiempo el licenciado D. -Julián de Castillejos hizo circular anónima proclama, y en ella -invitaba a los habitantes del país a «proclamar la independencia de -Nueva España, para conservarla a nuestro Augusto y amado Fernando -Séptimo, y para mantener pura e ilesa nuestra fe.» «En las actuales -circunstancias--decía--la soberanía reside en los pueblos.» Terminaba -con las siguientes palabras: «No se oiga de vuestros labios (se refería -a los habitantes de Nueva España) más voz que la de independencia. -Así seremos verdaderos defensores de nuestra Santa Religión y fieles -vasallos del amado y deseado Fernando Séptimo, y no esclavos del -tirano de la Europa.» Castillejos--como poco antes otros que habían -proclamado lo mismo--fué procesado y preso. No le valió decir que -la proclama era «inocente» y que no tendía a «una independencia -absoluta, infiel y rebelde», sino a una «hipotética y condicional, -supuesta la desgracia de que el tirano Napoleón subyugase a la -España», pues el juez consideró que estaba «vastamente combencido del -atrocisimo Crímen público de sedición y discordia, con las orribles -miras de independencia y rebilion contra nuestro Augusto Soberano», -y lo sentenció a ser conducido a España bajo partida de registro, -a disposición de la Suprema Junta Central. No se pidió la pena de -muerte para «tan atroz y escandaloso delinquente», porque no convenía -aplicarla «en las apuradas circunstancias del día.» Indultado el -licenciado Castillejos «en virtud del decreto de las Cortes Generales -y Extraordinarias de 30 de noviembre de 1810» pudo regresar a Nueva -España; pero, apenas hubo pisado la tierra patria, fué de nuevo -reducido a prisión, por ciertas expresiones imprudentes que dijo y que -ofendieron mucho la extremada susceptibilidad del virrey Venegas. - -También en los comienzos del año 1809 merecieron ser encausados Fr. -Miguel Zugasti y el Marqués de San Juan de Rayas, ambos por haber -censurado la prisión del virrey Iturrigaray, la que calificaron de -injusta, añadiendo el último que fué un atentado de «una canalla de -hombres.» - -Garibay restableció la tranquilidad en Nueva España; pero su avanzada -edad no era muy a propósito para los graves cuidados del virreinato. - -Era necesario y aun urgente el nombramiento de un virrey «de opinión, -de probidad y de carácter y que si fuese casado deje a todos sus -hijos en España en rehenes de su fidelidad, conforme a una antigua -y sabia ley de Indias.» D. Juan Jabat, comisionado de la Junta de -Sevilla, propuso la extinción total del ayuntamiento de México «por -haber provocado con escándalo la independencia del país.» Debía ser -sustituído por 12 vocales de los sujetos de más acreditada probidad -de México, la mitad europeos y la otra mitad criollos, los cuales -se renovarían cada seis años[322]. La necesidad de un virrey de -grandes prestigios determinó el nombramiento que hizo la Central (8 -febrero 1808) a favor del secretario de guerra D. Antonio Cornel, -quien renunció el cargo fundándose en que era falta de patriotismo -salir de España en aquellas circunstancias. Admitiósele la renuncia y -continuó desempeñando la Secretaría de Guerra[323]. El 16 de febrero la -Junta Central acordó que desempeñase tan elevado puesto D. Francisco -Javier de Lizana y Beaumont, arzobispo de México, siendo celebrado su -nombramiento con bastante entusiasmo[324]. El mismo virrey, en carta -del 19 de agosto de 1809, dice a D. Francisco de Saavedra que tomó -posesión de sus empleos de virrey y gobernador el 19 de julio próximo -pasado, después de haber reiterado el juramento de obediencia a la -Suprema Junta Gubernativa[325]. Fiel a la persona de Fernando VII, -trabajó sin descanso por la causa de la legalidad. - - [322] _Observaciones que presenta a S. M. la Junta Central, - el capitán de Navío D. Juan Jabat, de regreso de su Comisión - a las Islas y a la América Septentrional._--Sevilla 27 de - diciembre de 1808.--_Arch. Hist. Nac._--Estado.--Leg. 58-6, - núm. 98. - - [323] _Arch. Hist. Nac._--Estado.--Leg. 54, F. núm. 100. - - [324] Ibid. Leg. 57.--E. núm. 76. - - [325] _Arch. de Indias._--Estante 89, cajón 1, legajo 19 (19). - - - - -CAPITULO XVIII - - CAPITANÍA GENERAL DE GUATEMALA.--LA AUDIENCIA: ALONSO - MALDONADO.--EL CABILDO Y LAS NUEVAS LEYES.--EL P. LAS CASAS.--LÓPEZ - CERRATO.--EL OBISPO VALDIVIESO ES ASESINADO.--REVOLUCIÓN DE LOS - CONTRERAS.--ADMINISTRACIÓN DE CERRATO.--REVUELTAS EN NICARAGUA.--EL - DR. RODRÍGUEZ DE QUESADA.--RAMÍREZ DE QUIÑONES.--ADMINISTRACIÓN DE - NÚÑEZ DE LANDECHO.--FALLECIMIENTO DEL OBISPO MARROQUÍN.--TRASLACIÓN - DE LA AUDIENCIA A PANAMÁ.--EL OBISPO VILLALPANDO.--FALLECIMIENTO - DEL P. LAS CASAS.--RESTABLECIMIENTO DE LA AUDIENCIA.--EL DR. - GONZÁLEZ, EL DR. VILLALOBOS Y GARCÍA DE VALVERDE.--MINAS EN - HONDURAS.--REPARTIMIENTO DE INDIOS.--EL OIDOR ABAUNZA.--LOS - PRESIDENTES MALLÉN, SANDÉ Y CASTILLA.--LOS PIRATAS.--ESTADÍSTICA - PARA LA COBRANZA DE LA ALCABALA.--ARTES.--EL PUERTO DE SANTO - TOMÁS.--LOS HOLANDESES.--EL PRESIDENTE PERAZA.--ALCABALAS.--ORDEN - PÚBLICO EN COSTA RICA.--LOS PRESIDENTES ACUÑA Y QUIÑONES: - PROTECCIÓN A LOS INDÍGENAS.--USO DEL PAPEL SELLADO.--EL - PRESIDENTE AVENDAÑO.--EL OIDOR LARA.--INUNDACIONES.--ESTADO - DE HONDURAS Y DE NICARAGUA.--LOS PRESIDENTES ALTAMIRANO Y - MENCOS.--TERREMOTO.--ESTADO DE COSTA RICA.--LA IMPRENTA EN - GUATEMALA.--CORSARIOS EN NICARAGUA.--EL PRESIDENTE ALVAREZ.--LA - NUEVA CATEDRAL.--ENEMIGA DE LA AUDIENCIA A ALVAREZ.--EL OBISPO - PRESIDENTE.--LOS CORSARIOS. - - -La provincia de Guatemala fué constituída en Capitanía general el año -1542, y dicho gobierno duró hasta los comienzos de la centuria XIX. La -mencionada Capitanía general tuvo pronto Audiencia, alto tribunal que -se inauguró en la antigua ciudad de _Gracias a Dios_, el día 16 de mayo -de 1544. Hallábase por entonces dividido en 13 provincias el distrito -de la Real Audiencia, las cuales eran: Chiapas, Soconusco, Vera-Paz, -Izalcos, Salvador, San Miguel, Honduras, Chuluteca, Nicaragua, -Taguzgalpa y Costa Rica. Componían la Audiencia, como presidente el -licenciado Alonso Maldonado, y como oidores los licenciados Diego de -Herrera, Pedro Ramírez de Quiñones y Juan Rogel. Dicen los cronistas -contemporáneos que dicho presidente, sucesor de D. Francisco de la -Cueva, nada hizo digno de especial mención. Llegó Alonso Maldonado a -Guatemala en los primeros días del mes de mayo de 1542. Si protestó -el cabildo contra las Ordenanzas de Barcelona o _Nuevas Leyes_, tan -beneficiosas para los indios y de las cuales ya hemos dado noticia -y nos ocuparemos con alguna extensión en el capítulo XXXIII de este -tomo, voces autorizadas salieron a su defensa. Entre sus defensores -más decididos--como varias veces también se ha indicado--estaban los -dominicos, y a la cabeza de ellos el P. Las Casas. Fray Bartolomé, el -licenciado Marroquín, obispo de Guatemala, y Fray Antonio Valdivieso, -electo de Nicaragua, se pusieron de acuerdo para dirigirse a Gracias -a Dios, y exponer ante la Audiencia sus inclinaciones en favor de los -indios. Reunidos los tres prelados comenzaron con toda actividad sus -trabajos. Sus memoriales fueron recibidos con desagrado por aquel alto -tribunal, especialmente el del obispo de Chiapa. Los jueces, desde -los estrados, insultaron al peticionario, distinguiéndose entre todos -por su enemiga al P. Las Casas, el licenciado Alonso Maldonado. En -carta fecha en Gracias (9 noviembre 1545), el P. Las Casas dice al -príncipe D. Felipe que al presidente Maldonado y a los oidores Ramírez -y Rogel les amonestó y amenazó con excomulgarlos en su obispado; por -este motivo dicho presidente «díjome palabras muy injuriosas en gran -menosprecio y abatimiento e injuria e contumelia de mi dignidad, no -menos que si fuera él el Gran Turco, etcétera.» Si la razón estaba de -parte del obispo de Chiapa, habremos de reconocer que, no sólo los -seglares, sino algunos individuos del clero, censuraban el exagerado -celo del P. Las Casas. - -Recordaremos--y con esta noticia se dará fin a los sucesos acaecidos -durante la presidencia de Alonso Maldonado--que cuando éste quiso -agregar a su gobernación la provincia de Honduras, los colonos se -negaron a ello y consiguieron su independencia. - -Al licenciado Alonso Maldonado sucedió el licenciado Alonso López -Cerrato (1548-1554)[326]. López Cerrato se mostró decidido a favorecer -a los indios, conforme le había encargado el gobierno de la metrópoli. -Declaró libres la mayor parte de los de la provincia de Guatemala; pero -tuvo el sentimiento de que durante su gobierno se despoblara Nueva -Sevilla. - - [326] Fué nombrado el 21 de mayo de 1547, y no tomó posesión - hasta el año siguiente. - -En el año 1548 ocurrieron en Nicaragua sucesos de mal carácter. D. -Rodrigo de Contreras, gobernador que había sido de la provincia, -sufrió gran contrariedad cuando la Audiencia, en virtud de una de -las cláusulas de las Ordenanzas de Barcelona, se hizo cargo de dicha -gobernación. Los disgustos de Contreras por haber perdido su gobierno -de Nicaragua, y por otras causas, los vino a pagar el obispo de la -diócesis, D. Fray Antonio de Valdivieso. El 26 de febrero de 1549, en -la antigua ciudad de León, que llaman hoy el Viejo, Hernando y Pedro, -hijos de D. Rodrigo, se pusieron al frente de formidable insurrección. -Hernando, asaz malvado, a la cabeza de algunos conjurados, penetró en -la casa del obispo y le asesinó con su daga, hallándose presente Doña -Catalina Alvarez Calvento, madre de dicho prelado. Hernando, añadiendo -el robo al asesinato, hizo descerrajar dos cofres del obispo, tomando -el oro y la plata que encontró a mano; y sus partidarios asaltaron -las casas de los vecinos más acomodados, a quienes exigieron armas -y caballos. Hernando de Contreras remitió a su hermano Pedro, que -se hallaba en Granada, el puñal con el cual había asesinado a Fray -Antonio de Valdivieso. El alma de la descabellada empresa era un tal -Juan Bermejo, gran amigo de los Contreras. Los conjurados, dirigidos -por dichos hermanos, por Juan Bermejo y por otros, recorrieron la -tierra, cometieron toda clase de desacatos y no hicieron caso de La -Gasca, encargado por Carlos V de la pacificación del Perú. Los de -Panamá, tomando la voz del Rey, y dirigidos por Arias de Acevedo, se -prepararon a combatir a los rebeldes. Las fuerzas de los insurrectos -fueron completamente desbaratadas «y en el espacio de medio cuarto -de hora--dice Herrera--no quedó rebelde, que no fuese muerto o -preso»[327]. Más adelante añade el citado cronista: «de los hermanos -Contreras se dijeron muchas cosas; pero la verdad es, que de ellos -jamás se pudo entender ni saber cosa cierta, y así es la opinión, que -los debieron de matar los indios o los negros»[328]. - - [327] _Década VIII_, lib. VI, cap. VII. - - [328] Ibidem. - -Por entonces, el presidente López Cerrato, considerando que Gracias -no era el punto más a propósito para la residencia de las supremas -autoridades, solicitó de la metrópoli la traslación de la Audiencia -a Guatemala, lo cual se realizó al poco tiempo (1549). Las reformas -de López Cerrato dieron origen a protestas de los encomenderos y de -algunas otras personas de respeto y consideración. El veterano soldado -e historiador Bernal Díez del Castillo, desde Guatemala, con fecha 22 -de febrero de 1522, dirigió extenso memorial a Carlos V, censurando -con acritud al presidente de la Audiencia. Del mismo modo el cabildo -de Guatemala mandó enérgica exposición al Emperador y, entre otras -cosas, le decía que López Cerrato «ni es para ser juez, ni para ello -tiene parte; porque le falta ciencia, paciencia y conciencia.» Contra -tales acusaciones, tenemos el testimonio de los cronistas, que alaban -la conducta del presidente. El descontentadizo Las Casas, tan severo -con los gobernadores de las Indias, exceptúa de la general censura a -D. Antonio de Mendoza, virrey de Nueva España, á D. Sebastián Ramírez, -presidente de aquella Audiencia y a López de Cerrato, que lo era -de la de Guatemala. Cansado de luchar dicho presidente con tantas -dificultades, pidió permiso para dejar su cargo y volver a España. -Habiendo comisionado el Rey al Dr. Rodríguez de Quesada, a fin de que -tomase residencia a López de Cerrato, antes de terminar el juicio, -falleció el digno magistrado. - -Siendo gobernador de Nicaragua el licenciado Juan de Caballón, que -residía en la ciudad de León, tuvo aviso de que llegaban rebeldes -dirigidos por Juan Gaitán y un tal Tarragona, su maese de campo. Venían -los rebeldes de la provincia de Guatemala y Honduras y a ejemplo del -Perú, que estaba en contínuas revueltas, ellos se levantaron en armas -con la mira de no pagar las muchas deudas que tenían. Hallábanse -camino de León los conjurados y entre Gaitán y Tarragona se entabló -la siguiente disputa. Tirábala de adivino Tarragona, quien dijo: _que -unos huesos y cabezas de vacas y toros que en el camino hallaron, era -señal prodigiosa, y que temía, que si iban a la ciudad, morirían todos -ahorcados_. De opinión contraria fué Gaitán, quien sostuvo que _aquella -señal denotaba la carnicería que habían de hacer en los de la ciudad -y el espanto que habían de poner en todas las Indias_. Las fuerzas -del licenciado Caballón desbarataron a los revoltosos, teniendo la -desgracia de caer prisioneros Gaitán y Tarragona. Algunos sufrieron -la pena de muerte, entre ellos Gaitán y Tarragona; muchos fueron -desterrados. - -El Dr. Rodríguez de Quesada (1554-1558), tuvo que intervenir en las -luchas que sostenían los frailes con el obispo. Castigó a los indios de -Lacandón, los cuales habían muerto al padre Vico y a otros misioneros. -La industria recibió algún impulso en la provincia de Guatemala -(compuesta entonces de la actual república de dicho nombre y de la -del Salvador, con Chiapa y Soconusco), la seguridad personal mejoró -bastante y las costumbres públicas progresaron del mismo modo. El 25 de -mayo de 1557, el ayuntamiento de Guatemala alzó pendones por Felipe II, -celebrándose después espléndidas fiestas. - -Encargóse Pedro Ramírez de Quiñones del gobierno por fallecimiento -de Rodríguez de Quesada (28 noviembre 1558). Conocedor el gobierno -de la metrópoli de que los lacandones seguían robando y matando a -los habitantes de los pueblos cristianos, dispuso que el presidente -Ramírez y la Audiencia hiciesen guerra a aquéllos, pudiendo reducirlos -a la esclavitud. De este modo se derogó una de las disposiciones más -importantes de las Ordenanzas de Barcelona. La expedición se dirigió, -no sólo contra los indios de Lacandón, sino contra los de Puchutla; -unos y otros sufrieron tremendo castigo. - -El licenciado Juan Núñez de Landecho (1559-1570) no siguió el camino -de sus antecesores. Su amistad con unos cuantos, poco escrupulosos -en asuntos de la hacienda pública, le desacreditaron ante la opinión -general. Era uno de aquellos Antonio Rosales, regidor perpétuo y tal -vez el autor de una exposición dirigida al Rey, en la que no escaseaban -los elogios al nuevo presidente y se pedía para él la gobernación de -Guatemala. Se quería que el gobierno, tanto político como militar, -estuviese en una sola mano y no en los cuatro o cinco sujetos que -componían la Audiencia. Accedió el Rey y en cédula de 16 de septiembre -de 1560 decía: «Avemos acordado que vos tengais la gobernacion y -proveais los repartimientos que se ovieren de encomendar y los otros -oficios que se oviesen de proveer, ansi como lo ha hecho hasta aquí -toda esa Audiencia; por ende, por la presente vos damos facultad y -poder para que vos solo tengais la gobernacion, ansí como la tiene -nuestro visorrey de la Nueva España.» Seguía el ayuntamiento con su -tarea de escribir cartas en alabanza del gobernador, y como entendiese -dicho cabildo que algunos no participaban de sus ideas respecto á -Landecho, se dirigió de nuevo al monarca, con fecha 26 de enero de -1562, protestando contra cualquier informe en contrario y repitiendo -los elogios anteriores. Un año después, esto es, en enero de 1563, -volvió el cabildo a escribir al Rey, y ya ni siquiera mencionaba a -Landecho. Este silencio significaba que los indivíduos del ayuntamiento -iban conociendo las mañas del gobernador. - -Día de luto fué para Guatemala el 18 de abril de 1563. En ese día -falleció D. Francisco Marroquín, virtuoso y primer prelado de -Guatemala. Gobernó treinta y tres años la diócesis. - -Llegó al fin a oídos del Rey la mala administración de Landecho. -El licenciado Francisco Briseño fué nombrado (30 mayo 1563) por -real cédula para que se presentara en Guatemala y abriese juicio de -residencia al inmoral gobernador. Hasta el 2 de agosto de 1564 no llegó -Briseño a Guatemala, abriendo en seguida el juicio de residencia contra -el presidente e individuos de la Audiencia. Viendo Landecho que las -cosas tomaban para él mal aspecto, salió de la ciudad disfrazado y huyó -en un barquichuelo, no sabiéndose más de su persona. Es de creer que -naufragase, dada la débil embarcación en que se lanzó a la mar. Los -oidores fueron severamente castigados y por real cédula que se publicó -en Guatemala el 19 de noviembre de 1564 la Audiencia se trasladó a -Panamá. A dicha Audiencia quedaron sujetas las provincias de Nicaragua -y Honduras, y a la de México las de Guatemala, Chiapa, Soconusco y Vera -Paz. - -Continuó Briseño con el mando de Guatemala. Por entonces vino a ocupar -la silla episcopal D. Bernardino de Villalpando, obispo que había -sido de Santiago de Cuba. Se presentó en Guatemala (1565) rodeado de -numeroso acompañamiento de clérigos, seglares y no pocas mujeres con -sus correspondientes criadas. Gustábale recibir obsequios, y si con -los obsequiantes se mostraba cariñoso, con los demás era desabrido y -descortés. Una de sus primeras determinaciones fué quitar los curatos -a los frailes y encomendarlos a clérigos regulares. Hasta tal punto -llegaron las demasías de Villalpando, que Felipe II dirigió una cédula -al gobernador Briseño, y en ella se hacían cargos de no poca gravedad -al prelado, pues, entre otras cosas, decía: «y que así mismo tiene -en su casa ciertas mujeres que no son sus hermanas ni primas, y que -la una de ellas es de edad de diez y ocho años y poco honesta, por -cuya intercesion y de un sobrino suyo del dicho obispo, con dádivas y -presentes han de negociar con él los que quisieren conseguir algo...» - -Perjuicios sin cuento habían acaecido con la traslación de la Audiencia -a Panamá. Entre los más decididos a que volviese a Guatemala se -hallaban los dominicos, quienes recomendaron el asunto al antiguo -obispo de Chiapa. Sin embargo de que el P. Las Casas contaba más de -noventa años, hizo un viaje a Madrid, logrando atraerse el ánimo del -Rey y de los consejeros. Luego, cuando se disponía a salir de la corte, -rápida enfermedad le condujo al sepulcro (fines de julio de 1566). -Fray Bartolomé, aunque amigo de la verdad, era crédulo, hasta el punto -de escribir, no una historia, sino una epopeya. Su simpatía hacia la -raza indígena y su antipatía hacia los conquistadores españoles, le -hicieron, sin que él se diese cuenta de ello, parcial y algunas veces -injusto. Con todo eso, el P. Las Casas fué la primera figura, la más -piadosa y buena, entre todos, ya descubridores o conquistadores, ya -gobernantes o colonos, que pasaron a las Indias. - -Volviendo a reanudar el hilo de nuestra historia, comenzaremos diciendo -que se restableció la Audiencia en Guatemala a mediados del año 1568, -nombrando el Rey como presidente al doctor Antonio González, que -desempeñó el cargo hasta comienzos de 1573. El 5 de enero de 1570 -llegaron a la ciudad el presidente, los oidores y el fiscal, abriéndose -la Audiencia el 3 de marzo. Como frecuentemente sucedía, no fueron -cordiales las relaciones entre el presidente y el cabildo. - -Hizo el Dr. D. Pedro de Villalobos su entrada pública el 26 de enero -de 1573. Dispuso en seguida la reparación de caminos y construcción de -puentes en los ríos que dificultaban el tráfico entre las provincias -del reino. A la sazón, la escasez de trigo y los temblores de tierra -alarmaron a los habitantes del país, si bien renació la tranquilidad a -causa de la abundancia de carne y de frutas. En tiempo de Villalobos se -estableció la alcabala interior y se dieron algunas disposiciones que -no favorecían a los indios. - -El licenciado García de Valverde se encargó del mando en noviembre de -1578. En enero de 1579 el corsario inglés Guillermo Parker, después de -haber asaltado y robado la Isla Española, se presentó en las costas -de Honduras, tomando y saqueando la ciudad de Trujillo. A los tres -meses de la invasión de Parker por el Norte, Francisco Drake, ayudado -por la reina Isabel de Inglaterra, amenazó por el Sur el gobierno de -Guatemala. La expedición que organizó Valverde para ir en persecución -del valeroso Drake, le dió justa fama y no poco renombre. - -En esta época se descubrieron en Honduras las minas de plata llamadas -de Guarcorán y las de los cerros de San Marcos, Agaltera, Tegucigalpa -y Apazapo; eran tan ricas, que daban, generalmente, a razón de seis a -diez y más onzas por quintal. - -Recordaremos que si se concedieron repartimientos de indios para los -trabajos más urgentes de la agricultura, se prohibió la elaboración -del añil, porque se decía que este trabajo era muy dañoso al indígena. -Esta era la opinión de la Audiencia, aunque el ayuntamiento hubo de -afirmar lo contrario. La agricultura adelantó mucho, merced a las -reformas del cabildo de Guatemala, «compuesto--como dice Milla--de los -principales y más ricos vecinos, a quienes abonaba el prestigio de la -descendencia de conquistadores y primeros pobladores del país»[329]. -Real cédula (27 mayo 1582) supone, según informes dados al monarca, que -había desaparecido más de la tercera parte de la población indígena, -atribuyéndose esto a los malos tratamientos de los encomenderos. -Debieron informar al Rey algunos clérigos y frailes, _fuente -sospechosa, tratándose de esta material_[330]. - - [329] Ob. cit., tomo II, pág. 181. - - [330] Ibidem, pág. 185. - -Ruda oposición encontró el licenciado García de Valverde en Alvaro -Gómez de Abaunza, oidor de la Audiencia. En largo memorial dirigido -al Rey, decía el oidor que el presidente sólo se ocupaba en fabricar -iglesias y conventos, en concurrir a congregaciones y cofradías, con -abandono de los deberes de su cargo. Trabajaba como un peón en dichas -obras y era tanta su intimidad con los frailes, que frecuentemente -asistía al coro con ellos. - -El 21 de julio de 1589 fué promovido Pedro Mallén de Rueda a la -presidencia de la Real Audiencia de Guatemala. Mallén fué un hombre -estrafalario y tirano. Se malquistó con el obispo, que era a la -sazón Fray Gómez Fernández de Córdova, y abofeteó a Fray Francisco -Salcedo, guardián del convento de San Francisco. Bajo el gobierno de -Mallén--según se cree--comenzó el comercio con la China y algo hizo el -presidente para aumentar la riqueza del país. Marchó a España, no loco, -como dicen Fuentes, Vázquez y Juarros, sino en su sano juicio, según -carta del cabildo al Rey fechada el 16 de febrero de 1595. - -En agosto de 1594 se encargó de la presidencia de Guatemala el Doctor -Francisco de Sandé, enemigo decidido del ayuntamiento. Habiendo sido -promovido el Dr. Sandé a la presidencia del Nuevo Reino de Granada, -salió de Guatemala el 6 de noviembre de 1596, quedando el gobierno en -manos del licenciado Alvaro Gómez de Abaunza, oidor decano. - -Aunque el Doctor Alonso Criado de Castilla fué nombrado presidente de -la Audiencia de Guatemala en 1596, no tomó posesión del cargo hasta el -19 de septiembre de 1598. A la muerte de Felipe II se celebraron en -Guatemala solemnes honras fúnebres, y en seguida se alzaron pendones -por el nuevo rey Felipe III. En el mismo año murió el caritativo -obispo Fernández de Córdova, después de haber gobernado la diócesis -veinticuatro años. No hubo paz ni armonía entre el presidente y el -cabildo. Si es cierto que el cabildo promovía algunos proyectos de -interés público, también es cierto que olvidaba a veces los derechos de -la Corona. - -Por el año 1600 apareció delante de Puerto-Caballos una escuadra de -piratas, cuyo capitán, sucesor de Parker, se llamaba Sherly. Hicieron -el desembarco; pero atacados por los españoles, después de perder -47 hombres, se reembarcaron a toda prisa. Añade el mismo cronista -Fuentes que en el año 1603 y en el puerto citado, el capitán Juan de -Monasterio, al frente de dos naves, peleó con una escuadra de piratas -mandada por los capitanes _Pié de palo_ y Diego el _Mulato_, criollo -de la Habana. Monasterio luchó como un héroe, siendo al fin hecho -prisionero. Antes que Fuentes, refirió el hecho el cronista Remesal, -que vino a Guatemala el 1613, esto es, diez años antes que ocurrió el -suceso[331]. - - [331] _Crónica de Guatemala_, lib. XI, cap. XX. - -Sumamente curiosa es la estadística que se formó en el año 1604 para la -cobranza de la alcabala. Veámosla: - - Tostones - que - VECINOS pagaban. - ----------------------------------- -------- - 76 encomenderos 599 - 108 mercaderes 2.346 - 13 tratantes 25 - 13 pulperos 62 - 22 dueños de obrajes (de añil) 254 - 10 dueños de trapiches 132 - 11 cereros y confiteros 74 - 7 herreros 15 - 10 viudad de trato 43 - 7 molineros 39 - 8 caleros y tejeros 31 - 82 labradores 509 - 33 criaderos de Ganado 226 - 76 oficiales de diferentes oficios 145 - ------- - TOTAL 4.500 - ------- - -En el mismo año de 1604 las profesiones de artes liberales y mecánicas -se dividían en la ciudad de la manera siguiente: - - Plateros 4 - Orificos 2 - Escultores 5 - Pintores 3 - Sombrereros 4 - Barberos 8 - Espadero 1 - Talabarteros 5 - Polvorista 1 - Carpintero 1 - Batioja 1 - Zapateros 18 - Calcetero 1 - Violero 1 - Guanteros 2 - Cereros 8 - Sastres 8 - Cantero 1 - Herreros 3 - Sedero 1 - Comidero 1 - Albañil 1 - Confiteros 2 - Herradores 4 - ---- - TOTAL 87 - ---- - -Como acontecía frecuentemente, entre el cabildo y la Audiencia las -relaciones eran tirantes. - -Formábanse ilusiones con motivo del reciente descubrimiento del puerto -de Santo Tomás. En el año 1607 renació en el ánimo de los individuos -del cabildo una idea más patriótica que realizable, y en ella ya se -había pensado algunos años antes. Consistía esta idea en obtener una -resolución del Rey para que el comercio de España con el Perú y demás -reinos situados en las costas del Pacífico no se hiciese por Nombre -de Dios y Panamá, sino por la vía de Santo Tomás al golfo de Fonseca. -La idea, pues, de establecer la comunicación interoceánica a través -de lo que al presente se llama Centro-América, es muy antigua, casi -contemporánea a la conquista. Por cierto que la provincia de Nicaragua -no vió con gusto el pensamiento, creyendo que sería la ruina de su -comercio, y propuso a su vez que se hiciera el tránsito por el río San -Juan. - -Procede recordar que en el citado año llegó al mencionado puerto de -Santo Tomás una escuadra holandesa, que capitaneaba el conde Mauricio -de Nassau[332], la cual se apoderó de los efectos que había en dicho -puerto e incendió la población. - - [332] Hijo de Guillermo el _Taciturno_. - -También en el mismo año de 1607 se verificó la supresión del obispado -de Vera Paz, creado en 1559. Se reincorporó la diócesis al obispado de -Guatemala[333]. - - [333] En 1611 la Audiencia sentenció ruidoso pleito entre don - Juan Guerra y Ayala, gobernador de la provincia de Honduras, y - D. Fray Gaspar de Andrade, obispo de aquella diócesis. - -Don Antonio Peraza de Ayala, conde de la Gomera, vino á hacerse cargo -en el año 1611 de la presidencia de la Audiencia, de la gobernación y -de la capitanía general. Hizo algunas mejoras en la capital y dictó -algunas disposiciones que le grangearon simpatías. Sin embargo, fué -bastante exigente en la cobranza de las alcabalas, y por ello tuvo -disgustos con el cabildo. - -Dimos noticia de los productos de la alcabala en el año 1604; veamos -los que dió en los años siguientes: - - Años. Tostones. - ----- --------- - 1605 4.422 - 1606 2.463 - 1607 1.975 - 1608 1.914 - 1609 1.935 - 1610 1.548 - 1611 1.394 - 1612 1.262 - 1613 5.195 - 1614 7.180 - 1615 9.588 - 1616 11.655 - 1617 9.012 - 1618 10.311 - 1619 10.452 - 1620 12.471 - -En el año 1621 se celebraron honras fúnebres por el fallecimiento de -Felipe III, y en seguida grandes festejos por la proclamación de Felipe -IV. - -Puso en cuidado a las autoridades de Guatemala (1622) las alteraciones -de Costa Rica, y de cuya provincia era entonces gobernador don Alonso -de Guzmán. - -Los productos de la alcabala desde el año 1621 á 1626, fueron los que -copiamos a continuación: - - Años. Tostones. - ----- --------- - 1621 13.072 - 1622 17.089 - 1623 11.541 - 1624 16.043 - 1625 11.223 - 1626 17.223 - -A mediados del año 1627 vino a tomar posesión de la presidencia, en -sustitución del conde de la Gomera, Don Diego de Acuña, comendador de -Hornos en la Orden de Alcántara. El recibimiento que hizo el cabildo -a Acuña fué sumamente expresivo. Durante su gobierno los impuestos -establecidos por la metrópoli pesaban de un modo considerable sobre los -pacíficos habitantes de Guatemala. El Dr. Acuña terminó el tiempo de su -presidencia en enero de 1634. - -Sucedióle Don Alvaro de Quiñones y Osorio, y el cabildo celebró con -suntuosos festejos su posesión. El nuevo gobernador quiso proteger -la población indígena, harto diezmada en las provincias de Honduras, -Nicaragua y El Salvador. Unas cincuenta familias españolas, que se -dedicaban a la fabricación del añil en aquella comarca, fundaron nueva -población, a la que dieron el nombre de _San Vicente de Lorenzana_ -(1635). El Rey premió servicios tan señalados concediendo a Quiñones -Osorio el título de marqués de Lorenzana. Tres años después (28 -diciembre 1638), por Cédula, se ordenó el uso del papel sellado para -todos los dominios de Indias y, aunque el cabildo, en razón de la -pobreza del país, suplicó al Rey la suspensión de aquella providencia, -la reclamación no fué atendida. Se establecieron cuatro sellos: el -pliego del sello primero valía 24 reales, el del segundo 6, el medio -pliego del tercero un real y el del cuarto un cuartillo. - -D. Diego de Avendaño sustituyó en la presidencia al marqués de -Lorenzana (1642). Guatemala celebró con fiestas su toma de posesión. -Como acontecía con frecuencia, no marchaban bien las relaciones entre -el cabildo y el presidente, ocasionando todo esto malestar general. -Además, el comercio se hallaba casi arruinado y a ello contribuía la -plaga de corsarios que infestaba nuestras costas. Por último, como -la situación de la metrópoli era cada vez más apurada, los impuestos -seguían aumentando. - -Por fallecimiento del probo y justiciero presidente Avendaño (2 agosto -1649) tomó el mando el oidor más antiguo, D. Antonio de Lara Mogrovejo. -Feliz fué la expedición que en 1650 se hizo para arrojar a los ingleses -de las islas de Roatán y Utila, de las cuales se habían apoderado hacía -ocho años. En el de 1652 terribles inundaciones ocasionaron perjuicios -de consideración y los piratas continuaban cometiendo toda clase de -depredaciones. Respecto a Honduras, jurisdicción de Choluteca, el -beneficio de las minas era considerable y en Nicaragua se vivía con -cierta abundancia. - -D. Fernando de Altamirano y Velasco, conde de Santiago Calimaya -(1654-1657), se puso al lado de la poderosa familia de los Mazariegos -en los bandos que dividían a Guatemala. Lo mismo bajo el gobierno de -Altamirano que en el de su antecesor se sintió profundo malestar a -causa de haberse introducido mucha moneda de baja ley fabricada en -el Perú. Falleció el conde de Calimaya y recayó el gobierno en la -Audiencia. - -Durante el año 1658 fué nombrado gobernador D. Martín Carlos de Mencos, -que llegó con el obispo electo D. Fr. Payo Enríquez de Ribera. Entró el -presidente el 5 de enero de 1659. Día triste registró la ciudad de San -Salvador el 30 de septiembre de dicho año; violento terremoto redujo a -escombros la iglesia parroquial y amenazó con destruir la población. -Se creyó que el terremoto era debido al volcán en cuya falda está -edificada dicha ciudad. Mientras que el gobernador D. Martín Carlos -de Mencos se ocupaba en arreglar la cuestión de la moneda, en Costa -Rica el gobernador D. Rodrigo de Arias Maldonado, hijo de D. Andrés, -determinó la reconquista de Talamanca, cuyos habitantes vivían casi -independientes. Después de dejar el gobierno el citado Arias Maldonado, -los indígenas volvieron a su vida errante y salvaje, teniendo que -ir, tiempo adelante, los misioneros para traerlos a la vida de la -civilización. No deja de tener curiosidad la noticia de que en el año -1663 y bajo la gobernación de Mencos se hizo uso por primera vez de una -imprenta, que trajo tres años antes José Pineda Ibarra. La primera obra -que se imprimió--aunque algunos cronistas señalan otras--fué un tratado -teológico de 728 páginas «en columnas de letra clara y uniforme, bien -cortado, encuadernado y asentado como en Europa»[334]. El general -Mencos, primer presidente militar que tuvo Guatemala, comprendiendo -el peligro que corrían las posesiones españolas, siempre amenazadas -de los corsarios ingleses, se ocupó en la defensa de las costas. -Razones tenía para ello, porque el 29 de junio de 1665, una partida -de ciento veinte, mandados por Eduardo David, subieron por el río San -Juan y atravesaron el lago de Nicaragua, cayendo sobre la ciudad de -Granada[335]. La ocuparon sin resistencia, apoderándose de todo lo -que encontraron a mano, y se llevaron prisioneros a algunos de sus -habitantes. - - [334] García Peláez, _Mem._ cap. 85.--México tuvo imprenta el - 1622 y Lima el 1633. - - [335] Fundóla Francisco de Córdova, cerca de un pueblo de - indios llamado Salteba o Jalteba, que hoy es arrabal de dicha - población. - -Escarmentados los vecinos de Granada, y en particular su ayuntamiento, -solicitaron recursos de Guatemala para fortificar la población y -ponerla a salvo de los ataques de los filibusteros. Comenzó las obras -el gobernador Salinas con los fondos que pudo reunir y con los que -luego se le remitieron. Sin embargo, Nicaragua siguió amenazada por los -corsarios, y no sólo Nicaragua, sino también Costa Rica. El general -Mencos, contra la opinión de tenaz oposición de la Junta de Guerra de -Guatemala, se decidió a marchar a Granada, sin embargo de sus setenta -años y de sus achaques. Lo mismo el concejo que la Audiencia intentaron -hacer desistir al presidente de su proyecto; todo hubiese sido en vano, -si por entonces no se recibiera la noticia de que estaba nombrado nuevo -presidente por el gobierno de la metrópoli. - -El nuevo presidente se llamaba D. Sebastián Álvarez Alfonso Rosica -de Caldas, caballero de la orden de Santiago, señor de la casa de -Caldas y regidor perpetuo de la ciudad de León. Llegó a mediados de -enero de 1667, siendo recibido con señaladas muestras de alegría por -el cabildo y la Audiencia, bien que pronto comenzaron las rencillas -y los disgustos entre aquellas corporaciones y la nueva autoridad. -En tanto que en Nicaragua el gobernador Salinas se ocupaba en la -construcción de un fuerte, al que dió el nombre de _castillo de -Austria_, el presidente Álvarez hubo de nombrar gobernador interino -de Nicaragua a D. Francisco de Valdés. Pronto se declararon guerra a -muerte Valdés y Salinas, poniéndose Álvarez al lado del primero y la -Audiencia de parte del segundo. Álvarez, lo mismo que antes Mencos, -resolvió marchar a Nicaragua, y también como antes, el cabildo y la -Audiencia le requerían para que desistiera del viaje. Fué a Nicaragua, -tomó algunas medidas y volvió sin haber conseguido nada de provecho. -Deseaban reedificar la catedral el obispo D. Juan de Santo Mathia, el -cabildo y aun el público; sólo el presidente tenía empeño en levantar -una nueva. Triunfó al fin el testarudo D. Sebastián, quien logró que -Guatemala tuviese una de las catedrales más hermosas de la América -española. Entre la Audiencia y Álvarez existían en un principio -rencillas que terminaron en odios, viéndose obligado el Rey a nombrar -presidente de la Audiencia, visitador y juez de residencia a D. Juan de -Santo Mathia, obispo de la diócesis. Antes de que terminara el juicio, -murió D. Sebastián. En el año 1670 volvieron los corsarios a entrar -por el río San Juan y llegaron a Granada, cuyos habitantes--como dice -Ximénez--_vivían tan descuidados, que ni un vigía tenían_. Cometieron -muchos ultrajes, lo mismo en los templos que en las casas de los -particulares. Es de creer--aunque los cronistas no lo dicen--que el -jefe de la expedición fué el inglés Juan Morgan. - - - - -CAPITULO XIX - - CAPITANÍA GENERAL DE GUATEMALA (CONTINUACIÓN).--EL PRESIDENTE - ESCOBEDO: LOS PIRATAS: ALBEMALE Y LOS MISIONEROS.--EL - PRESIDENTE SIERRA.--UNA LIMOSNA AL REY DE ESPAÑA.--RECOPILACIÓN - DE INDIAS.--LOS PRESIDENTES ALAVA Y ENRIQUEZ DE GUZMÁN: - REFORMAS.--NICARAGUA, COSTA RICA, HONDURAS Y EL SALVADOR.--EL - PRESIDENTE BARRIOS EN GUATEMALA.--EXPEDICIÓN AL PETÉN Y - LECANDÓN.--EL PRESIDENTE SÁNCHEZ DE BERROSPE.--GOBIERNO DE LA - AUDIENCIA, DE CEBALLOS Y DE COSÍO.--COSTA RICA Y NICARAGUA.--EL - PRESIDENTE RODRÍGUEZ DE RIVAS: TERREMOTO DE 1717.--NICARAGUA, COSTA - RICA, HONDURAS Y EL SALVADOR.--GUATEMALA: GOBIERNOS DE ECHEVERS - Y DE RIVERA VILLALÓN.--RIVERA SANTA CRUZ.--EL ARZOBISPADO.--LOS - PRESIDENTES ARAUJO Y VÁZQUEZ PREGO.--REFORMAS.--GOBIERNO DE - VELARDE.--EL PRESIDENTE ARCOS.--LOS MISIONEROS.--LOS PRESIDENTES - FERNÁNDEZ DE HEREDIA Y SALAZAR: EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--EL - PRESIDENTE MAYORGA: TERREMOTO DE 1773.--TRASLACIÓN DE LA CAPITAL - AL VALLE DE LA VIRGEN.--AMÉRICA CENTRAL.--EL PRESIDENTE GÁLVEZ: - RECONQUISTA DE OMOA Y DE ROATÁN: COLONIA ESPAÑOLA EN TRUJILLO: - EXPEDICIÓN A RÍO TINTO.--EL PRESIDENTE ESTACHERRÍA. - - -Nombrado (29 octubre 1671) presidente, gobernador y capitán general D. -Fernando Francisco de Escobedo, general de artillería, Gran Cruz de la -orden de San Juan y bailío de Lora, llegó a Guatemala en febrero de -1672, y como de costumbre, tuvo recibimiento entusiástico. Emprendió en -seguida la construcción de un fuerte en el río San Juan de Nicaragua, -que se llamó de la _Concepción_, y cuyo nombre dejó poco después por el -del río, esto es, _San Juan_. El 6 de noviembre de 1674, porque cumplía -trece años Carlos II, se celebraron solemnes fiestas reales (corridas -de toros, carreras, sortija, estafermo, luminarias, etc.). Mayores y -más suntuosos fueron los festejos que se hicieron cuando el Rey tomó en -sus manos las riendas del gobierno. - -Tiempo hacía que se hallaban amenazados por los piratas los -establecimientos españoles de aquella parte de las Indias, hasta -que por la metrópoli hubo de ser nombrado gobernador de Jamaica el -duque de Albemale, con encargo de exterminar a los corsarios, lo que -realizó--según refiere Alcedo--ahorcando a cuantos pudo haber a las -manos. Por otra parte, los misioneros llevaron la civilización a las -islas de la América Central, y con este motivo ya no tuvieron segura -morada los aventureros y piratas. - -Entre el obispo D. Juan de Ortega Montañés por un lado, Escobedo y los -oidores Roldán y Novoa por otro, se declaró tenaz contienda, acordando -el gobierno de la metrópoli que el licenciado D. Lope de Sierra Osorio -se encargara del poder de Guatemala y abriese el juicio de residencia -(1678). «Muy bien se lo tenían merecido todos--dice Ximénez--y aun -mayores castigos, por las iniquidades que habían ejecutado»[336]. - - [336] _Hist. de Chiap. y Guat._, libro V, cap. 35. - -Obedeciendo órdenes de la metrópoli, Sierra Osorio convocó una junta -con el único objeto de pedir en nombre del Rey algún donativo, -pues tanta era la penuria de la corte. Expusieron algunos de los -concurrentes la suma miseria a que estaba reducido el reino, acordando -servir al monarca con veinte mil pesos, siempre que se les concediese -permiso para comerciar con el Perú. Recordaremos que en el año 1680 se -publicó la famosa _Recopilación de Indias_, en la cual se hallan las -cédulas, cartas, provisiones, ordenanzas, instrucciones, autos y otros -despachos expedidos para el buen gobierno de las colonias, desde el -reinado de Carlos I hasta el de Carlos II, en un lapso de tiempo de -cerca de ciento sesenta años. También en 1680 se terminó el edificio -de la catedral, cuyas obras comenzaron en el de 1669. Suntuosas fueron -también las fiestas que se celebraron con motivo del matrimonio de -Carlos II con María Luisa de Orleans. - -Nombróse presidente y gobernador interino, con encargo de continuar el -juicio de residencia de Escobedo, al licenciado D. Miguel de Augusto -y Alava, caballero de la orden de Alcántara (1681). Nada digno de -contar ocurrió en Guatemala desde el año 1681 hasta el 1683, en que -vino a hacerse cargo de la presidencia D. Enrique Enríquez de Guzmán, -caballero también de la orden de Alcántara, individuo del Consejo de -guerra y de la Junta de Indias y armadas. El nuevo presidente mejoró -el estado de los hospitales de la ciudad y protegió las tentativas -hechas por los misioneros dominicanos para continuar las reducciones -de indios infieles. Entre el gobernador de Soconusco y el Sr. Núñez -de la Vega, obispo de Chiapa, ocurrieron serias desavenencias, en las -cuales hubo de intervenir y, por cierto, con verdadero espíritu de -justicia, el presidente Enríquez y luego el Consejo de Indias. El Rey -aprobó las providencias del presidente de Guatemala, terminando la -famosa cuestión. Habiendo fallecido por entonces D. Alvaro de Losada, -gobernador de Nicaragua, vino a reemplazarle el maestre de campo don -Gabriel Rodríguez Bravo de Hoyos. Sobrevinieron en seguida graves -disturbios, contribuyendo a ello la torpeza de Rodríguez, a quien -sucedió (1693) D. Pedro Jerónimo de Colmenares. Habremos de recordar -que la provincia de Costa Rica, a fines del siglo XVII, estaba en -completa decadencia, no sin que para ello influyesen las frecuentes -correrías de los corsarios. Dichas correrías obligaron a los habitantes -a retirarse al interior, abandonando los cultivos de los puntos -próximos a la costa. Por lo que respecta a la provincia de Honduras, -allí se reunieron en 1689 muchos piratas, dirigiéndose algunos a -Trujillo, donde cometieron toda clase de atrocidades. La provincia de -El Salvador, a últimos del siglo XVII, hasta bien entrado el siglo XIX, -estuvo gobernada por un alcalde mayor, dependiente del gobierno central -de Guatemala. En el citado año de 1694 era alcalde mayor de El Salvador -y San Miguel, D. José de Calvo y Lara, sucesor de D. José Hurtado de -Arias. - -Continuando la historia de Guatemala, procede que digamos que el -general Enríquez de Guzmán dimitió el mando el 1687, viniendo a -reemplazarle en enero de 1688 el general D. Jacinto de Barrios Leal, -caballero de la orden de Calatrava. Cuéntase que al desembarcar en la -costa del Norte fué robado por las piratas. Si en la primera época -de su gobierno mostró cierta moderación y prudencia, pronto hubo de -romper con la Audiencia, y la causa tuvo origen--según refiere Fuentes -y Guzmán en la _Recordación Florida_--en una _centella amorosa, que a -un tiempo mismo ardía en el corazón del Presidente y nacía en el del -oidor Valenzuela_. Habiendo llegado a conocimiento del gobierno de la -metrópoli lo que ocurría, se nombró juez pesquisidor al licenciado D. -Fernando López Ursino y Orbaneja. Llegó Orbaneja el 25 de enero de 1691 -y se encargó en seguida del gobierno, el cual tuvo hasta diciembre de -1694, pues el Consejo de Indias no encontró nada censurable en Barrios -Leal. Inmediatamente que volvió al poder, sólo pensó en vengarse de -sus enemigos, y para él eran sus enemigos todos los que se pusieron -de parte del oidor Valenzuela. En seguida pensó en la conquista del -Petén y Lecandón. Entre las personas importantes que consultó para la -realización del plan--y por cierto que no fué atendido--se encuentra -el famoso cronista Ximénez, que formó parte de la expedición. Poco -consiguió Barrios Leal en su difícil empresa, y a su vuelta falleció el -12 de noviembre de 1695. - -El 25 de marzo de 1696 hizo su entrada en Guatemala D. Gabriel Sánchez -de Berrospe, nombrado gobernador, capitán general y presidente de la -Audiencia. Berrospe, no sólo conquistó y fortificó el Petén, sino -acabó de someter la provincia de Lecandón. Del gobierno de Costa -Rica se encargó en 1698 D. Francisco Serrano de Reyna. A la sazón, -como antes y después, frailes recoletos, procedentes de Guatemala y -de Nicaragua, se dirigieron a las montañas de Costa Rica, logrando -atraerse a los indígenas mediante la predicación y el convencimiento. - -Rotas las relaciones entre el gobernador Sánchez de Berrospe y el -obispo Navas, como también entre aquél y el oidor Amézquita, el -gobierno de la metrópoli tuvo el mal acierto de nombrar visitador a -don Francisco Gómez de Madriz, que llegó a Guatemala en los últimos -días del año 1699. Madriz era un hombre inmoral: quería enriquecerse -en poco tiempo y para ello no reparaba en los medios más censurables. -También dió algunos escándalos, pues requería de amores a no pocas -mujeres casadas. A tal punto llegó su desvergüenza, que los vecinos -de Guatemala obligaron a Sánchez de Berrospe a encargarse del poder, -no obstante su falta de salud; pero Madriz, arrostrando las iras -populares, le confinó al pueblo de Patulul. Tampoco hizo caso de la -Audiencia, entablándose formal y reñida lucha entre aquélla y el citado -pesquisidor. Sucesos censurables se originaron en Guatemala, logrando -al fin la Audiencia que el insolente juez abandonase la ciudad. En los -últimos días de marzo de 1701 se recibió en Guatemala la noticia del -fallecimiento de Carlos II (1.º noviembre 1700) y la sucesión al trono -de Felipe V de Borbón. - -Habiendo renunciado el gobierno Sánchez de Berrospe (1701), emprendió -su regreso a la península en los comienzos de 1702, quedando la -Audiencia con el poder, hasta que llegó en mayo de dicho año don -Alonso de Ceballos y Villagutierre, de la orden de Alcántara, clérigo -ilustrado y hombre tolerante. Al poco tiempo murió el virtuoso obispo -Las Navas (2 noviembre 1702) y un año después el gobernador Ceballos -(27 octubre 1703). Sucedióle el oidor Duardo. - -Don Toribio de Cosío y Campa, caballero de la orden de Calatrava, -tomó posesión de la autoridad suprema el 2 de septiembre de 1706. El -nuevo gobernador, aunque estaba dominado por el lucro y sólo pensaba -en adquirir dinero para volver a su país, era hombre bondadoso. -Preocupábale el estado de Costa Rica y de Nicaragua, provincias -expuestas siempre a los ataques de los zambos mosquitos. De la primera -era gobernador Serrano de Reina, empleo que ejerció unos seis años y -que mereció ser condenado por la Audiencia de Guatemala. Le reemplazó, -como gobernador interino, D. Diego de Herrera Campuzano (1704) y en -propiedad obtuvo luego el cargo D. Lorenzo Antonio de Granda y Balbín -(1707), en cuyo tiempo se sublevaron los indios de Talamanca (1709). -Granda y Balbín no pertenece al número de los buenos gobernadores de -Costa Rica. A su muerte (1712), volvió al país Herrera Campuzano, si -bien el capitán general de Guatemala nombró interinamente gobernador -a D. José Antonio Lacayo y Briones. Otras insurrecciones en el país -fueron sofocadas y castigados sus autores. Acerca de Nicaragua es de -sentir el mal gobierno de D. Miguel de Camargo, quien comenzó a ejercer -sus funciones el año 1705. Para catequizar a los aborígenes, envió -frailes a que predicaran el cristianismo, y como dijesen los misioneros -que los indios se valían de ciertas hechicerías, el gobernador por -ello castigó a muchos inocentes indígenas y ajustició a algunos. El -bondadoso obispo de la diócesis, Fray Diego Morcillo, reprobó los -hechos de Camargo y prohibió las misiones, y en su afán de poner -correctivo a tantos abusos, hizo dos viajes a la ciudad de Guatemala, -para que Cosío y Campa y la Audiencia pusiesen remedio a tantos males. -Temiendo ser castigado, Camargo se fugó de Nicaragua, sucediéndole en -el cargo D. Sebastián de Arancibia. Tiempo adelante el obispo Morcillo -obtuvo el arzobispado de Lima y el virreinato del Perú. A Morcillo -sucedió Fray Benito Garret (1711), hombre orgulloso y pedante, que -humilló al gobernador Arancibia y menospreció a la Audiencia, cuyo alto -tribunal le expulsó de la diócesis (1716). - -Continuando la relación de los sucesos de Guatemala, justo será -recordar los buenos deseos del gobernador Cosío en favor del país. No -pocos disgustos le ocasionó el obispo Alvarez de la Vega y Toledo, -trasladado en 1713 de Chiapa a Guatemala. Aplausos merece por haber -sofocado una sublevación de los indios zendales, mostrándose el Rey tan -agradecido que le prorrogó por dos años más el tiempo de su gobierno y -le confirió el título de marqués de Torre Campo. - -Sucedió al marqués de Torre Campo en el cargo de gobernador de -Guatemala, D. Francisco Rodríguez de Rivas, maestre de campo de los -reales ejércitos (4 octubre 1716). Terrible terremoto ocurrió el 29 -de septiembre de 1717. Antes lo habían anunciado ciertas señales: el -volcán denominado de _Fuego_ empezó a lanzar llamaradas en la noche del -27 de agosto, y poco después se sintió subterráneo ruido y trepidación -del suelo. En los días siguientes continuó el volcán arrojando fuego y -continuaron los temblores de tierra. Al mismo tiempo se sucedían las -funciones religiosas, promovidas por el clero y por las autoridades. -El capitán general Rodríguez de Rivas, se portó como debía en aquellos -días tristísimos. Pocas fueron las desgracias personales; algunos -templos y muchas casas particulares vinieron al suelo. Opuesta conducta -que el gobernador siguió el obispo Alvarez de la Vega, que continuaba -anunciando males mayores. En todo esto obraba el prelado, ya por el -odio que al gobernador tenía, ya porque pensaba que de este modo -podría elevar la iglesia de Guatemala a metropolitana. Celebráronse -varias juntas para acordar si convenía la traslación de tribunales -a sitio más seguro. Opinaba el gobernador que no era conveniente y -lo contrario el obispo; los oidores, los individuos del cabildo, los -religiosos y los habitantes en general, tampoco se hallaban conformes -unos con otros. Intervino en el asunto el virrey de México, haciendo -responsable al capitán general del quebranto que sufriese la Real -Hacienda, por no haber permitido que pasasen a otro punto las cajas -reales y los tribunales. Vino el Rey a terminar el asunto, poniéndose -al lado del gobernador Rodríguez. Tiempo era ya de que las autoridades -y vecinos se ocupasen en reparar los daños causados en la ciudad, lo -que se consiguió en los años 1718 y 1719. En tanto que Guatemala se -reponía de sus quebrantos, Nicaragua, Costa Rica y Honduras, vivían -en el citado año de 1719 en contínuo desasosiego, temerosas de los -ataques de los corsarios. También aguijoneados los gobernadores por -el ansia del lucro, cometían toda clase de desaciertos. No les iban -en zaga los alcaldes mayores. Por lo que se refiere a la provincia de -El Salvador, apenas tenía que temer de los piratas, siendo de igual -modo digno de notarse la mayor moralidad en la administración pública. -La cultura, el bienestar y la riqueza eran mayores en dicha provincia -que en Nicaragua, Honduras y Costa Rica. En esta última ejercía el -cargo de gobernador desde mayo de 1713 don José Antonio Lacayo de -Briones, funcionario más cumplidor de su deber que Grande y Balbín, su -antecesor. A la liberalidad de Lacayo se debió la fábrica del convento -de frailes franciscanos, que se construyó en Esparza. Sucedió a Lacayo -(diciembre de 1716), D. Pedro Ruiz de Bustamante, el cual obtuvo la -doble investidura de gobernador y capitán general de la provincia; pero -el Rey (febrero de 1718) nombró a D. Diego de la Haya Fernández, que -tomó posesión a fines de noviembre. Con una actividad digna de alabanza -se dedicó por completo a sacar al país de la miseria en que se hallaba, -animándole en su obra el capitán general de Guatemala. El gobernador la -Haya, defendió su territorio de los corsarios ingleses (1720) y entabló -relaciones de amistad con el jefe de los mosquitos. Días tristes fueron -para la ciudad de Cartago desde el 16 de febrero de 1723, en que el -volcán Irazú comenzó a arrojar materias encendidas al mismo tiempo que -se sentían ruidos subterráneos. Ahora, como siempre, el gobernador -la Haya cumplió con su deber. En Nicaragua, separado del gobierno en -1721 Arancibia, le sucedió (1722) D. Antonio de Poveda y Rivadeneira, -que a su vez también fué separado a fines de 1724, sustituyéndole D. -Tomás Marcos Duque de Estrada. Torpe en su mando Duque de Estrada, no -pudo impedir que una sublevación popular le arrojase del poder. El -capitán general de Guatemala mandó sofocar el levantamiento a Lacayo -de Briones, el mismo que antes tuvo el mando de Costa Rica. Apaciguados -los ánimos, el citado capitán general llamó a Guatemala al Duque de -Estrada y nombró jefe de la provincia al ya citado Poveda (enero de -1727), muerto en la noche del 7 de julio a manos de unos asesinos. - -Guatemala iba a tener nuevo gobernador, capitán general y presidente de -la Audiencia. A Rodríguez de Rivas sucedió D. Pedro Antonio de Echevers -y Subiza, caballero de la Orden de Calatrava y señor de la Llave -Dorada, quien tomó posesión el 2 de diciembre de 1724, celebrándose en -su obsequio toda clase de festejos. El residenciado Rodríguez de Rivas -resultó culpable por varios hechos, siendo los principales el haber -recibido dinero en cambio de títulos de corregidores, alcaldes mayores, -etc. Echevers, que comenzó su gobierno atrayéndose las simpatías de -sus subordinados, pronto varió de conducta y se hizo odioso a todos. -Trataba con poca consideración a los oidores, a los abogados y a los -individuos del concejo. Con la Audiencia tuvo enconada disputa. A los -nueve años de ejercer el gobierno, le sucedió el brigadier D. Pedro de -Rivera y Villalón. Trajo Rivera y Villalón los cargos de presidente de -la Audiencia, capitán general y gobernador (22 diciembre 1729). Poco -después se le concedió el grado de mariscal de campo (16 septiembre -1730). Hízose simpático desde los primeros actos de su gobierno. -En julio de 1726 vino a Guatemala D. Manuel de Castilla, de paso a -Honduras, de donde había sido nombrado gobernador en sustitución -de Gutiérrez de Argüelles. Para sustituir a Poveda Rivadeneira en -Nicaragua fué nombrado el sargento mayor D. Pedro Martínez de Ugarrio -(27 julio 1727), y a éste sucedió (mediados de 1728) Duque de Estrada -(segunda vez). Alteróse el orden público en el año 1730, tal vez por -debilidad de Duque de Estrada. Bartolomé González Fitoria hizo su -entrada solemne en León el 13 de julio de 1730, siendo obsequiado -con corridas de toros y representaciones dramáticas. Reconocemos -que se portó mejor en el gobierno que Duque de Estrada, aunque su -administración no se señaló por sucesos notables. Vino a sucederle, -últimos de 1735, el capitán D. Antonio Ortiz, y en el mismo año murió -en León Fray Dionisio de Villavicencio, obispo de la diócesis. De Costa -Rica diremos que el capitán D. Baltasar Francisco de Valderrama sucedió -a D. Diego de la Haya (mayo de 1727). Valderrama se atrajo el odio del -clero y fué sustituído en la gobernación (abril 1736) por el teniente -coronel D. Antonio Vázquez de Cuadra, que murió a fines de junio del -mismo año. Sucedióle interinamente el sargento mayor don Francisco -Carrandi y Menán, que realizó una expedición contra los indios -mosquitos sin resultado alguno. Debió Carrandi ser relevado del mando -por el capitán general de Guatemala (1739), reemplazándole D. Francisco -de Olaechea. Separado del mando este último, fué nombrado el capitán -de infantería D. Juan Gemmir y Lleonart (1740), quien tuvo grandes -desavenencias con el cabildo eclesiástico por causa de la posesión del -obispo Pardo de Figueroa. - -Acerca del capitán general de Guatemala D. Pedro de Rivera y Villalón, -importa referir que se dirigió al Rey en solicitud de varias reformas -administrativas, acordando Felipe V desestimar lo que se le proponía, -y mandó que los alcaldes siguiesen administrando justicia y los -oficiales reales continuaran recaudando los tributos. Posteriormente, -convencido el monarca de que el gobernador estaba en lo cierto, mandó -(24 marzo 1741) que pusiera en práctica las proposiciones que antes -hiciera, autorizándole también a emprender guerra exterminadora contra -los indios zambos mosquitos, que continuamente hostilizaban las costas -de Comayagua y Costa Rica[337]. Si en instrucción pública realizó -saludables reformas, fueron mayores las referentes a la hacienda. No -es de extrañar, dada la moralidad de la administración pública, que -los individuos del ayuntamiento dijesen (18 julio 1741) que nunca -había estado mejor el Erario público, ni en lo que respecta a las -recaudaciones, ni en lo concerniente a los gastos; que el capitán -general Rivera y Villalón, sin embargos y violencias, y sólo con su -diligencia y tino, supo patrocinar los derechos del fisco y el aumento -de los caudales, satisfaciendo con integridad los sueldos corrientes -y las deudas atrasadas, como también remitiendo remesas de dinero al -monarca sin necesidad de acudir á préstamos del vecindario. - - [337] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XI, núm. 166, - págs. 151 v.ª y 152. - -D. Tomás de Rivera y Santa Cruz sucedió a Rivera Villalón. Tomó -posesión el 16 de octubre de 1742. Era Santa Cruz natural de Lima y se -atrajo pronto las simpatías de la Audiencia, del cabildo y del pueblo -en general. Desde fines del año 1741 gobernaba en Honduras el capitán -de infantería D. Tomás Hermenegildo de Arana, sucesor de D. Francisco -de Parga. Arana se ocupó con actividad asombrosa a dar vida a la -industria de Honduras. Como juez pesquisidor se presentó en Honduras -el oidor D. Fernando Alvarez de Castro, hombre que comenzó mostrando -mala voluntad al citado gobernador. Desterrado Arana a Esguipulas, -Alvarez de Castro se hizo dueño del poder. En aquel tiempo D. José -Lacayo de Briones, gobernador de Nicaragua, viéndose amenazado de los -ingleses, le pidió auxilio, contestando Alvarez de Castro que no podía -en aquellas circunstancias. El, por su parte, persiguió en Honduras a -los indios que traficaban con los ingleses de la costa, en tanto que -el juez pesquisidor intentó en vano castigar a los defraudadores del -Erario público. Falleció poco después y su muerte no fué sentida, por -su carácter demasiado enérgico. Cuando el capitán general de Guatemala -tuvo noticia del fallecimiento, nombró gobernador provisional al -maestre de Campo D. Luis Machado. Terminados entonces los conflictos -entre la autoridad civil y la eclesiástica, el capitán Arana y los -suyos pudieron volver a sus casas, y todo quedó en paz, turbada en mal -hora por el carácter despótico de Alvarez de Castro. Sin detenernos -en otros sucesos, hay que registrar una cédula del 23 de agosto de -1745, dada en San Ildefonso, y por la cual fué nombrado el brigadier -don Alonso Fernández de Heredia gobernador de Nicaragua y comandante -general de dicha provincia, de la de Costa Rica, de las jurisdicciones -del Realejo, Subtiaba, Nicoya, Sébaco y demás territorios y costas -comprendidas desde el cabo de Gracias a Dios hasta el río Chagres; -en la inteligencia de que, por muerte del brigadier, o por cualquier -causa que retardara su llegada, debía reemplazarle en sus funciones el -coronel don Juan de Vera, y otro tanto se disponía respecto de este -último, para que le sustituyese el dicho brigadier en cualquiera de -los eventos indicados.[338] En diciembre de 1746 comenzó á gobernar -Fernández de Heredia. El Salvador iba progresando poco a poco. El -alcalde mayor de la provincia no tenía que temer a piratas y corsarios. -La vida de El Salvador se deslizaba más tranquila que la de Honduras, -Nicaragua y Costa Rica. El 24 de marzo de 1744, D. Isidro Díaz de Vivar -tomó posesión de la alcaldía mayor de El Salvador. - - [338] _Archivo Colonial de Guatemala, Copias de títulos y - reales cédulas desde 1743 á 1748_, folio 202.--_Cedulario - índico_, tomo IX, núm. 3, págs. 6 v.ª, 7 y 8. - -En Guatemala, donde continuaba de capitán general Rivera y Santa -Cruz, se celebró con toda clase de festejos la erección de su iglesia -sufragánea en metropolitana, siendo a la sazón obispo Fray Pardo de -Figueroa (1744). Dos años después se celebraron con toda suntuosidad -exequias fúnebres en Guatemala por el fallecimiento de Felipe V (9 -julio 1746), cambiándose luego la tristeza en alegría por la elevación -al trono de Fernando VI. - -El 19 de septiembre de 1747 se nombró capitán general, gobernador y -presidente de la Audiencia de Guatemala a D. José de Araujo y Río, -tomando posesión el 23 de septiembre de 1748. Rivera y Santa Cruz, en -sus últimos tiempos, había tenido la desgracia de caer en desagrado -de la Audiencia. Veamos, pues, la política seguida por el nuevo -gobernador. Procuró llevar la paz a Honduras y Nicaragua, a Costa Rica -y a El Salvador. Vivió en buena armonía con la Audiencia y con el -cabildo. Cortó toda clase de abusos y favoreció todo le que pudo a los -aborígenes. - -Sucedióle, por Decreto expedido en Aranjuez (25 abril 1751), el -mariscal de campo D. José Vázquez Prego. En la Habana prestó el -correspondiente juramento (10 noviembre 1751), ante el gobernador y -capitán general de la isla de Cuba, llegando a Guatemala y tomando -posesión de su cargo el 17 de enero de 1752. Persiguió la fabricación -y la venta del aguardiente de caña, como lo ordenaba Fernando VI en -cédula del 6 de Agosto de 1747. En 1753, el llamado Valle se dividió -en dos alcaldías mayores: la de Santa Ana de Chimaltenango y la de -Amatitán y Sacatepéquez. Ocupóse Vázquez Prego en la fábrica de obras -públicas, especialmente fortalezas para contener las invasiones de -los filibusteros. A su fallecimiento (24 junio 1753) se encargó de -la capitanía general el letrado Juan de Velarde, el cual, en los -diecisiete meses que la desempeñó mantuvo el imperio de la ley. - -Don Alonso Arcos y Moreno, mariscal de campo, fué nombrado el 29 de -enero de 1754, y tomó posesión el 17 de octubre del mismo año. No se -explican los motivos para los largos y desordenados festejos que se -celebraron. Todos tenían empeño en obsequiar al Sr. Arcos, y solamente -dos religiosos protestaron desde el púlpito de ciertos escándalos. -Escandalosos eran en verdad los bailes que se verificaron en diferentes -sitios y aun en ciertos monasterios. Mostró actividad en el despacho de -los asuntos, si bien cumple referir que era mayor su empeño en asuntos -de su propio provecho, citándose como prueba de ello la introducción -de 270 fardos, rotulados como equipaje de dicho funcionario y que -eran artículos de comercio (1754). Otras irregularidades cometidas -por el capitán general le enagenaron las simpatías de sus gobernados. -No habremos de olvidar los trabajos de los misioneros en Costa Rica, -Honduras, Nicaragua y El Salvador, para traer al camino de la verdad -a los indios que aún permanecían infieles. Recibióse en Guatemala la -noticia del fallecimiento de Fernando VI, celebrándose sus funerales -algunos meses después (16 y 17 de julio de 1760). A su sabor se -despacharon algunos poetas, pudiendo servir de ejemplo la siguiente -octava: - - Fuentes puras los ojos de Fernando - Dos Castalias de llanto están vertiendo, - Y mientras él va su agua derramando - Toda Aganipe se la va bebiendo. - Las musas, que esto ven, examinando - La noble causa que lo está afligiendo, - Dándose al sentimiento por despojos, - Se van a pique ahogadas en sus ojos. - -Celebró Guatemala con singular alegría la subida al trono de Carlos -III. Murió el gobernador Arcos y Moreno el 27 de octubre 1760, no -figurando su nombre entre los mejores gobernadores de Guatemala. - -El gobernador interino Velarde dejó el cargo en junio de 1761, a la -llegada del Sr. D. Alonso Fernández de Heredia, brigadier de los -reales ejércitos y ascendido a mariscal de campo al venir a Guatemala. -Antes de reseñar los hechos de Fernández de Heredia conviene decir que -Velarde en los dos períodos que tuvo el gobierno dió señaladas muestras -de rectitud y honradez. Era Fernández de Heredia hombre arrebatado, -vanidoso y poco amigo de la justicia. Se llevó mal con la Audiencia -e intervino torpemente en los asuntos de Honduras, Nicaragua y Costa -Rica. La provincia de El Salvador continuaba su vida tranquila, no -interviniendo en su administración las supremas autoridades de la -colonia. Tal vez sea merecedor de mayores censuras el municipio de la -ciudad de Guatemala, cuyas cuentas no se ajustaban a la exactitud y -legalidad. - -Sucedió a Heredia el capitán de navío D. Joaquín Aguirre y Oquendo; -pero, cuando se dirigía a tomar posesión del cargo murió en Zacapa (9 -abril 1764). El brigadier D. Pedro de Salazar tomó posesión el 3 de -diciembre de 1765 y era opinión general que a los desmayos y tristezas -pasadas sucederían días felices para Guatemala. Salazar mostró ser -laborioso funcionario. Terminó el castillo que en Omoa se mandó -construir para contener las invasiones de los corsarios e hizo otros -reparos en obras importantes. Reformas realizó dignas de alabanzas, -bien que siempre tuvo a su lado la Audiencia y el ayuntamiento. A fines -de junio de 1767 llegó a Guatemala la famosa pragmática por la cual -Carlos III arrojaba de los dominios españoles a los hijos de Loyola. -Aunque Salazar estimaba a los jesuítas, cumplió lo que se le mandaba, -no sin que en Guatemala, Nicaragua, San Salvador, Honduras y Costa -Rica la opinión general se mostrara favorable a los discípulos de -San Ignacio. Para activar la fábrica del castillo de San Fernando en -Omoa, allá marchó Salazar y allá contrajo grave dolencia que le llevó -al sepulcro en Guatemala (20 mayo 1771). Encomendóse la residencia al -oidor D. Antonio de Arredondo (14 diciembre 1775). - -Vino a suceder á Salazar el brigadier D. Martín de Mayorga, cuyo -nombramiento se comunicó a la Audiencia (1772) y entró en la ciudad de -Guatemala el 12 de junio de 1773. Con verdadero rigor castigó Mayorga -a la gente maleante y a los infractores de las leyes. Por entonces -anunciaba la voz pública que de un momento a otro se abriría la tierra -para tragar a los habitantes de la ciudad, añadiendo otras como -profecías igualmente aterradoras. Espantosos sacudimientos de la tierra -se verificaron en mayo y junio de 1773, los cuales fueron especie de -presagio de la catástrofe del 29 de julio. «Este día--dice el Padre -Cadena--, digno de notarse con negros cálculos y el más funesto para -Guatemala por haber sido el de su lamentable catástrofe, a las tres y -cuarenta minutos de la tarde tembló la tierra.» Todos imploraban el -auxilio divino. Los padres desatendían a sus hijos y los maridos a sus -mujeres. Los ruidos subterráneos eran seguidos de temblores, cayendo -también fuertes lluvias acompañadas de truenos y rayos. Undiéronse -muchos edificios, ocasionando varias muertes. La luz del día 30 -permitió contemplar en toda su desgracia los efectos de los fenómenos -sísmicos. Murieron ciento veintitrés personas, sin contar las fenecidas -en los lugares inmediatos y las que sólo fueron heridas o golpeadas. El -gobernador general, el arzobispo Sr. Cortés y Larraz, los oidores, los -alcaldes, todos cumplieron con su deber en aquel día tristísimo. En los -días 4 y 5 de agosto, bajo la presidencia del gobernador, se celebró -junta general de las personas principales de la ciudad para acordar la -traslación de la metrópoli guatemalteca. Se acordó marcharse cuanto -antes al pueblo de la Ermita, lo que verificaron el gobernador general, -los oidores, los oficiales reales y los empleados subalternos de las -secretarías; también se llevaron las arcas destinadas a las rentas de -aduana, tabaco y correos. Después, entre los vecinos, surgió enconada -discordia, dividiéndose en dos bandos: uno que quería la traslación, y -otro que optaba por el mantenimiento de la capital en el mismo sitio -y creía que con los materiales existentes era fácil la reedificación, -añadiendo que en toda la provincia no había sitio alguno al abrigo de -tamaña calamidad. Triste era, en verdad, trasladar la ciudad que en -1542 se fundó en el delicioso y pintoresco valle de Panchoy. Terrible -terremoto acaecido el 13 de diciembre, que acabó de arruinar muchos -edificios de la desgraciada población, disipó las esperanzas de los -que creían posible la restauración. Todavía insistió el arzobispo y -algunos más; pero el asunto estaba resuelto. ¿Dónde se levantaría la -nueva capital? Después de muchos proyectos, se acordó establecerla en -el valle llamado de la Virgen, como consta en la cédula expedida por -Carlos III en el palacio de San Ildefonso (21 julio 1775), y que llegó -a manos del capitán general el 1.º de diciembre del citado año. En -todos estos asuntos, tan delicados y complejos, mostró su imprudencia -el brigadier Mayorga. Por entonces era gobernador de El Salvador el -insigne D. Francisco Antonio de Aldama; de Nicaragua, D. Manuel de -Quiroga, sucesor de D. Domingo Cabello, y de Costa Rica, D. Juan -Fernández de Bobadilla, recayendo después el mando en D. José Perié. -Honduras tuvo por gobernador a D. Francisco de Aybar, y luego a D. Juan -Nepomuceno de Quesada, natural de la Habana. - -El coronel D. Matías de Gálvez, que estaba en Guatemala desde julio -de 1778, como segundo comandante del país e inspector de las tropas -veteranas y de milicias, fué nombrado gobernador, capitán general -y presidente de la Audiencia (15 enero 1779). El 4 de abril tomó -posesión. Alarmante noticia llegó a Guatemala en los últimos días -de octubre del año siguiente: los ingleses se habían hecho dueños -del fuerte de San Fernando de Omoa, defendido por corta guarnición. -Allá fué Gálvez a pelear con los ingleses. Gálvez, ya ascendido a -brigadier, era un excelente gobernador. Preocupábale que el gobierno -inglés, en guerra con el español, deseaba adueñarse el territorio de -los Mosquitos, el río y castillo de San Juan, la ciudad de Granada y -el golfo de Papagayos. De la tierra de los Mosquitos sacaba Inglaterra -mucha cantidad de caoba y de otras maderas finas, zarzaparrilla, palo -de tinta, algodón, cacao, vainilla, añil, azúcar, etc. Justo será -recordar la expedición que contra Nicaragua mandó el gobierno inglés -(1780). Al frente de una de las fragatas se hallaba Horacio Nelson, -que apenas contaba veintitrés años de edad y ya era capitán de navío. -El joven marino pudo salvar el banco de arena formado a la entrada -del San Juan, subió por el río hasta la isla del Mico, donde después -llegaron, transportadas en lanchas, las demás tropas extranjeras. Al -siguiente día (9 abril) arribaron a la isleta Bartola, cuyos defensores -se portaron bizarramente; pero volviendo a la carga, el capitán Nelson -se apoderó de ella. Acerca del castillo de Omoa, ya hemos indicado -que cayó en poder de los enemigos, bien porque estaban mandados por -Polson y Nelson, y bien porque ellos eran dos mil y nosotros doscientos -cincuenta, guatemaltecos en su mayor parte. No todo les salió bien -a los ingleses en Nicaragua. Las enfermedades les diezmaron, y -nuestro gobernador, aprovechándose del desaliento de ellos, recuperó -el castillo (enero de 1781). Poco importa si--como dice algún -cronista--el castillo no fué conquistado personalmente por Gálvez, -sino por el ejército que él mandó. Terminada la guerra de Nicaragua -en los comienzos de 1781, Gálvez volvió a Guatemala, dedicándose con -actividad a reformar la administración pública. Fijóse también en las -provincias de Honduras, Costa Rica y El Salvador. En seguida emprendió -la reconquista de Roatán: el 14 de marzo de 1782 zarpó de Trujillo la -escuadrilla, conduciendo cien hombres del batallón de infantería y unos -quinientos milicianos. Los ingleses no pudieron resistir el ataque de -nuestras fuerzas, presentándose el 17 de dicho mes los comisionados -del gobernador inglés al general Gálvez, ofreciéndole la rendición -de la isleta, como así se efectuó. La noticia del triunfo obtenido -en Roatán se comunicó, mediante una goleta despachada expresamente a -España, al gobierno de Madrid (21 de marzo). La agradable impresión -que produjo en Gálvez la situación de Trujillo, a su regreso de -Roatán, le movió a decir al Rey (17 abril 1782) que aquel puerto era el -principal en el litoral del Norte y que las tierras de la costa eran -muy fértiles. Vinieron, en efecto, más de trescientas personas de ambos -sexos procedentes de Asturias y Galicia, y otras trescientas, poco más -o menos, de las islas Canarias. Sin embargo de los buenos deseos de -Quesada, gobernador a la sazón de Honduras, el clima malsano y ardiente -del litoral echó por tierra los planes del general Gálvez. En el -mismo año de 1782, de vuelta de Roatán, se detuvo Gálvez en Trujillo, -saliendo luego al frente de la expedición, para Riotinto. La fortaleza -de Quepriva fué tomada el 30 de marzo de 1782 y la de Lacriba el 2 de -abril. Regresó Gálvez a Trujillo, muy satisfecho por sus campañas de -Roatán y de Riotinto, y llegó a Guatemala, donde meses después recibió -graves noticias de aquel último punto. Una escuadra inglesa atacó el -22 de agosto del citado año a Quepriva y a La Criba; las tropas de -desembarco, apoyadas de buen número de negros, saltaron a tierra y -pasaron a cuchillo la guarnición de Quepriva y no hicieron lo mismo con -la de La Criba porque hubo de capitular. Gálvez, que por la campaña de -Nicaragua se le había conferido el ascenso a mariscal de campo, y por -los servicios realizados en Roatán y Riotinto el de teniente general, -cuando se disponía recuperar las fortalezas perdidas y reedificar a -Trujillo, dejó el gobierno de Guatemala (10 marzo 1783) y pasó con el -cargo de virrey a Nueva España. - -El 5 de abril hizo su entrada en Guatemala, después de corto gobierno -de la Real Audiencia, el brigadier D. José de Estachería. Dedicóse -Estachería a adelantar la fábrica de los edificios públicos, figurando -en primer término la catedral y en segundo la construcción de una -fuente monumental en la plaza mayor de dicha población. Firmada la -paz entre España é Inglaterra (septiembre de 1783), pudo dedicarse -con mayor tranquilidad a sus edificaciones el capitán general. En el -año 1786 celebraron ambas potencias un tratado complementario y en él -se estipuló que la Gran Bretaña reconocía la soberanía española en el -territorio de Mosquitos, y como consecuencia de tal reconocimiento -desocuparía--como lo hizo--los varios establecimientos que en esa faja -de tierra poseía. - - - - -CAPÍTULO XX - - GOBIERNO DE LA ISLA DE SANTO DOMINGO.--RELACIONES DE LA ISLA - ESPAÑOLA CON LA METRÓPOLI.--RELACIONES DE LAS AUTORIDADES DE LA - ISLA ENTRE SÍ.--LOS CORSARIOS EN LA ISLA.--LOS FRANCESES EN SANTO - DOMINGO.--EL CÓDIGO NEGRO.--SANTO DOMINGO Y LA REVOLUCIÓN FRANCESA - DE 1789.--LA ANARQUÍA EN LA COLONIA.--GUERRA DE EXTERMINIO ENTRE - BLANCOS Y NEGROS.--LOS INGLESES EN SANTO DOMINGO.--TOUSSAINT - LOUVERTURE: SU CARÁCTER Y CUALIDADES.--BONAPARTE Y TOUSSAINT - LOUVERTURE.--LUCHA ENTRE FRANCESES Y DOMINICANOS. - - -Por Real Cédula expedida en 9 de agosto de 1508 fué nombrado Diego -Colón gobernador de las colonias, llegando (10 julio 1509), a la ciudad -de Santo Domingo en compañía de Doña María de Toledo, su mujer, de su -hermano Fernando y de sus tíos Bartolomé y Diego. - -No es cierto--como dice Harrisse--que, muerto Cristóbal Colón, el -Rey no quisiese dar a Diego, hijo del dicho Cristóbal, posesión -del almirantazgo. Fernando el _Católico_ no se opuso a reconocerle -como Almirante, ni se negó a nombrarle gobernador de las Indias por -nombramiento real, ni ofreció resistencia a entregarle los derechos -que como Almirante le correspondían; lo que no quería era reconocerle -virrey y gobernador por derecho propio. - -Muchos e importantes fueron los pleitos sostenidos por Diego Colón -contra la Corona. El 5 de mayo de 1511 el Consejo Real declaró que, al -Almirante y sus sucesores pertenecía, con el título de virrey, y por -fuero de heredad para siempre jamás, la gobernación y administración -de justicia, así de la Isla Española como de las otras islas que el -Almirante, su padre, descubrió, y de aquellas islas que por industria -del dicho su padre se descubrieron; que la administración de justicia -civil y criminal se ejercería por el virrey o por sus tenientes y -oficiales de justicia, en nombre del Rey; que el virrey se hallaba -sujeto a juicio de residencia cuando los reyes lo dispusieran; que a -éstos correspondía el repartimiento de los indios, y que el virrey -debía de disfrutar el quinto de las granjerías concedidas para extraer -oro de las minas, y el décimo de todo lo que en las islas se hallare, -trocare, etc., exceptuando el de los diezmos eclesiásticos y el de -las penas de cámara[339]. Hízose ejecutiva la citada declaración por -Real Cédula dada en Sevilla el 17 de junio de 1512. Por la sentencia se -muestra que el Consejo atendía más al Rey que a D. Diego, no siendo, -por tanto, de extrañar, que el hijo del descubridor del Nuevo Mundo -prosiguiese los pleitos con más insistencia. - - [339] _Pleitos de Colón_, tom. I, doc. núm. 12. - -Debemos fijarnos en otro asunto, cual fué el gobierno de Diego Colón -en la Española. Desde el principio pocas fueron las simpatías que tuvo -el nuevo gobernador entre los vecinos de la isla. Solicitaron que -se crease una Audiencia compuesta de tres jueces de apelación, cuyo -objeto lo dice el Rey en su consulta al _Consejo de Indias_, del 24 de -septiembre de 1512. «Sabéis--dice--que á causa de injusticias hechas -por las justicias del Almirante y el difícil remedio dellas en tanta -distancia, embie los jueces de apelación»[340]. La Audiencia de Santo -Domingo se había creado el 5 de octubre de 1511[341]. Sin embargo -de las cartas del Rey al Almirante dándole consejos e instrucciones -acerca de las cosas de gobierno, D. Diego no hacía caso alguno. Lo -mismo se desentendía de la sentencia dada en Sevilla, que de los -consejos y órdenes que le daba D. Fernando. Causa fué todo esto de que -se formasen dos partidos en la isla: el del Rey y el del Almirante, -siendo preciso confesar que el primero era mucho mayor que el segundo. -Tantas y tan graves fueron las quejas, que la Corona dispuso que se le -tomase juicio de residencia, y ordenó que regresara a Castilla. Llegó -a Cádiz D. Diego el 9 de abril de 1515, y esta fué la primera vez que -vino a Castilla desde su ida a la Española en 1509[342]. A tal punto -llegó la impopularidad de D. Diego en la citada isla, que los vecinos -enviaron a España un comisionado con el siguiente memorial, que a -nombre de todos dirigió Juan Carrillo Mejía a la reina Juana: «Digo -que dicha isla--tales fueron sus palabras--está llena de pasiones a -causa del Almirante y sus justicias, que es perdida si no se remedia. -El Almirante es señor absoluto, y atemoriza a cuantos se le oponen -y sostienen la jurisdicción real. No cumple los mandamientos de V. -A., y si alguno lo requiere lo maltrata. Quando la isla me despachó -con estas súplicas, no había sino un navío para Castilla. La isla -está llena de más escándalo que cuando se alzó en tiempo de su padre, -y si el Almirante allá volviere, no dejaría de haber mucho daño en -matar y ahorcar hombres, como hizo su padre, pues hai ahora más -disposicion. Mande V. A. ver la residencia y que el fiscal se entere -de mi negociacion y sentirá muchas cosas encubiertas del Almirante y -la necesidad de no enagenar de la Corona la gobernacion perpetua que -no puede enagenarse, lo cual se verá si se litiga en el Consejo, como -lo pido. Acuerdese V. A. que ya el Rey Católico embió a su padre a -Bobadilla, luego dió la gobernacion a Ovando e el Rey D. Felipe tuvo -proveído a D. Hernando de Velasco porque no convenía tener el Almirante -en aquellas partes ni averlo embiado»[343]. En 28 de enero de 1516 -decía el obispo de Avila: «Guardese mucho de tomar el perverso consejo -que dan muchos que converna el Almirante por gobernador solo, sin que -haya otros jueces superiores. Antes es toda necesidad que haya quien -ponga límite a las cosas del Almirante, no le deje encender sus furias -o alas, no venga algun daño irremediable _quod Deus avertat_» (alude -a que pudiera declararse independiente). Con fecha 16 de febrero de -1516, repetía las siguientes palabras el tesorero Pasamonte a S. A. «De -ninguna manera conviene que vuelva el Almirante.» - - [340] Academia de la Historia.--_Colección Muñoz_, tomo XC, - fol. 110. - - [341] _Colec. de doc. inéd. para la historia de España_, tomo - II, pág. 285. - - [342] Academia de la Historia.--_Colec. Muñoz_, tomo LXXV, - fol. 343. - - [343] Academia de la Historia.--_Colec. Muñoz_, tomo LXXV, - fol. 69. - -Deseaba por momentos D. Diego la resolución del litigio, pudiendo -conseguir que en 14 de enero de 1517 dispusiera Carlos I, desde -Malinas, que fuese visto sin dilación; pero el 18 de abril del mismo -año ordenaba desde Bruselas quedara en suspenso la tramitación hasta su -llegada a España, «porque había sido informado que muchos de los dichos -pleitos son con nuestra Corona real e sobre cosas tocantes a nuestra -preheminencia e señorío e son de calidad _que para se sentenciar se -deben consultar con nuestra Corona real_»[344]. - - [344] _Pleitos de Colón_, tomo II, núms. 135 y 136. - -Viéronse en la Coruña los pleitos, dictándose Real Provisión el 17 de -mayo de 1520. En la de la Coruña se confirma la de Sevilla, limitando -el virreinato a las islas descubiertas por el almirante D. Cristóbal, -cercenando las facultades que hasta la sazón habían tenido los Colones, -lo mismo para cubrir todos los cargos como lo concerniente a la -administración de justicia en lo civil y criminal, y muy especialmente -confirmando a la Corona la facultad de nombrar, cuando lo estimara -oportuno, jueces especiales para investigar los actos de los virreyes y -proceder--si necesario fuera--contra ellos. - -Rudo fué el golpe que recibió D. Diego con la citada Real Provisión, -hasta el punto que formuló ante notario enérgica protesta en Sevilla -el 28 de agosto del mismo año de 1520. Un mes ó dos después se -embarcó para la Española, donde, haciendo caso omiso de la sentencia -de la Coruña, continuó usando de las facultades que él se atribuía, -promoviendo continuos conflictos con la Audiencia y los oficiales -reales, dando lugar a que el Emperador le suspendiera en 22 de marzo de -1523 en el ejercicio del gobierno y le mandara regresar a España[345]. -D. Diego se embarcó para España inmediatamente que recibió la orden, -llegando a Cádiz el 5 de noviembre de dicho año[346] y formulando en -seguida un memorial de protesta por haberle suspendido en el ejercicio -de los cargos que de derecho--según decía--le correspondían, y pidiendo -que se le levantara la suspensión y se le desagraviase. - - [345] _Bibliografía colombina_, sec. I, pág. 96. - - [346] _Colec. de doc. inéd. de Indias_, 1.ª serie, tomo XI, - pág. 153. - -Por muerte del Almirante en Montalbán, yendo para Toledo el 23 de -febrero de 1526[347], su mujer D.ª María de Toledo, como tutora de -su hijo D. Luis, continuó los litigios, consiguiendo en 1527, según -sentencia dada en Valladolid el 25 de junio, que se anulasen las de -Sevilla y Coruña[348]. Tras largos trámites, se dieron las sentencias -de 27 de agosto de 1534 en Dueñas, y de 18 de Agosto del año siguiente -en Madrid[349]; por ellas, si bien se daba mayor extensión al -virreinato, se limitaban mucho las facultades de los gobernadores, -afirmándose más y más el poder real. Apelaron de estas sentencias lo -mismo la representación de D. Luis Colón que el fiscal. Cuando D.ª -María de Toledo se hallaba más decidida a continuar los pleitos, el -fiscal Villalobos, en escrito fechado en Madrid a 9 de agosto de 1535, -manifestó que las islas e indias del mar Oceano no se descubrieron por -la industria de Cristóbal Colón, sino por otros que tenían el crédito -y medios de que él carecía, los cuales siguieron la navegación en los -momentos que el dicho Colón iba sin tino y se quería volver. - - [347] Oviedo, _Hist. general de las Indias_, lib. IV, cap. VI, - tomo I. - - [348] _Pleitos de Colón_, tomo II, núms. 213, 215 y 216. - - [349] _Bibliografía Colombina_, sec. I, págs. 143 y 148. - -Convencida D.ª María que comenzaba nuevo y enojoso período en los -pleitos, cuyo fin y resultado no se veía próximo, acordó, como también -el fiscal, someter el litigio a la resolución arbitral de Fray García -de Loaisa, obispo de Sigüenza y Cardenal de Santa Susana. Pidió la -virreina lo que creía justo. El prelado dictó la sentencia arbitral el -7 de junio de 1536 y la diferencia más importante entre aquella y lo -pedido era que no se accedió a que los Colones continuasen gobernando -la Española. De modo que las capitulaciones firmadas el 17 de abril -de 1492 entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos vinieron á quedar -reducidas por la sentencia que acabamos de citar al almirantazgo, -la propiedad de la isla Jamaica, 25 leguas en Veragua, unos cuantos -oficios y algunas tierras en la Española; además una renta anual para -D.ª María de Toledo y sus hijos. - -Si adquirió gran importancia la colonia española de Santo Domingo -en los primeros tiempos de la conquista, decayó aquélla cuando los -españoles descubrieron otros países más ricos o más abundantes en -minas. Todas las miradas se dirigieron a México y al Perú, en cuyas -tierras se hallaba el vellocino de oro. Acerca de las relaciones -de la Isla Española con la de Puerto Rico, habremos de recordar que -desde Madrid (11 enero 1598) dijo el Rey al presidente y oidores de la -Audiencia que «no se entremetan en las cosas de la guerra tocantes al -gobierno de la isla de Puerto Rico, salvo cuando fuese algún pleito -o pleitos en grado de apelación...»[350]. Entre las autoridades de -la isla hubo de cuando en cuando rozamientos y disgustos. El Rey, -desde Valladolid (2 de abril de 1604), se dirigió a fray Agustín de -Avila, arzobispo de Santo Domingo de la Isla Española, censurándole -su conducta con la Audiencia[351]. Por lo que a sus relaciones -exteriores respecta, varias veces--en los siglos XVI y XVII--sufrió -diferentes ataques de los corsarios. Con harta frecuencia excursiones -de filibusteros ingleses, franceses y holandeses cayeron sobre ella -como sobre otras colonias, obligando al gobierno de la metrópoli -a enviar poderosas escuadras para combatirlas. Drake en el año de -1586 se apoderó de Santo Domingo, no abandonando la ciudad hasta que -recibió crecido rescate. Nuevas expediciones de piratas ingleses y -franceses devastaron sus costas (1625); estos últimos llegaron a tomar -la parte de occidente y se apoderaron de la isla de la Tortuga, de -donde fueron arrojados por D. Juan Francisco de Montemayor en el año -de 1654. Después de varias tentativas de los franceses para penetrar -en la isla, el marino Bertrán d'Ogerón logró establecerse en Santo -Domingo (1664), región oeste de la isla, no siendo reconocida la -dominación francesa hasta la paz de Riswick, firmada por Luis XIV por -un lado, y por España, Inglaterra y Holanda por otro (20 septiembre -1697). Desde entonces quedó dividida en dos partes desiguales, ocupando -los franceses una tercera parte en el Occidente. Sería injusticia -no reconocer que la industria hizo grandes progresos desde que los -franceses penetraron en la colonia. Los españoles, por su parte, -procuraron seguir las huellas de los franceses. Aunque se acostumbra -a decir que la esclavitud no era más suave y blanda en las colonias -francesas e inglesas que en las españolas, y aunque un escritor de -comienzos del siglo pasado añade que «si los ingleses dan mejor de -comer a sus negros, los franceses les dan mejores vestidos»[352], -siempre será una página de gloria en la historia de Luis XIV la -publicación en favor de los negros de un edicto conocido con el nombre -de _Código Negro_. - - [350] _Ced. índico_, tomo XLI, núm. 180, págs. 238 y 238 v.ª - - [351] Ibidem, tomo XLI, núm. 171, págs. 231 v.ª a 232 v.ª - - [352] _Historia de Santo Domingo_, por D. V. A. E. P., pág. 29. - -Desde Madrid y con fecha 14 de junio de 1713, Felipe V hubo de -manifestar al presidente y oidores de la Audiencia de Santo Domingo, -que sabía, por conducto del cabildo secular de Santiago de los -Caballeros, que los franceses desde su colonia de la isla se extendían -o penetraban en la parte española. Se quejaba del silencio de dicho -presidente y añadía que había acudido en queja al rey de Francia[353]. -Como los franceses poco a poco se fuesen internando más en la isla, se -acordó trazar nueva línea divisoria, la cual hubo de realizarse el año -1776 por el gobernador de la parte española D. José Solano y bajo el -reinado de Carlos III. - - [353] _Ced. índico_, tomo XX, núm. 5, págs. 4 v.ª a 6. - -Cambios radicales sufrieron las posesiones francesas, y, por -consiguiente, la isla de Santo Domingo, con la gloriosa revolución de -1789. Pidióse a voz en grito la supresión de los abusos más graves. -Mr. de Chilleau, gobernador entonces de Santo Domingo y hombre -bondadoso por carácter é inclinaciones, intentó resistir las tendencias -revolucionarias, más violentas que ordenadas, de los populares, -teniendo al fin que ceder. Los colonos, tras largas deliberaciones, -eligieron 18 diputados que les representasen en la Asamblea nacional; -pero sólo seis obtuvieron el derecho de desempeñar cargo tan elevado. - -Recordaremos que antes de esta época se habían suscitado en Francia y -en Inglaterra vivas discusiones sobre la condición de los esclavos. -Una sociedad se formó en Londres con el único objeto de exigir al -gobierno la prohibición de importar negros en los dominios de la Gran -Bretaña. Del mismo modo otra sociedad se constituyó en París con el -título de _Amigos de los Negros_. Entretanto, la Asamblea nacional en -su declaración de los _Derechos del hombre_ (20 agosto 1789) había -consignado el siguiente principio: «Todos los hombres nacen y mueren -libres e iguales en derechos.» Como era natural, los hombres de color -y los esclavos pensaron que era llegado el momento de su redención, -mientras que los propietarios se prepararon a defender sus intereses. -Los mulatos, no respetando los acuerdos de las asambleas establecidas -en las tres provincias, una de ellas en la ciudad de Cabo Francés, -se lanzaron a la insurrección, en tanto que los colonos, fuertes por -sus riquezas, lograron el triunfo sobre los revoltosos. Por cierto, -que las asambleas provinciales mostraron debilidad suma después de -la victoria, decretando inmediatamente la libertad de los jefes del -motín que se hallaban en las cárceles de Jacmel y de Artibonito. La -Asamblea nacional, sin saber el camino que debía seguir, temiendo -que los colonos proclamasen la independencia de Santo Domingo y no -confiando en la prudencia y sensatez de la gente de color, decretó -que las colonias no se regirían por la constitución que ella había -promulgado para la metrópoli, disponiendo también que no se hiciera -innovación alguna ni directa ni indirectamente en el sistema bajo el -cual se habían gobernado hasta entonces dichas colonias, y, por último, -autorizaba a los habitantes a exponer libremente sus sentimientos, -ya en lo referente a un plan de legislación interior, ya en asuntos -comerciales. Aunque la citada ley causó hondo disgusto a los negros y á -sus protectores de Francia, reconocemos de buen grado que la Asamblea -sólo se preocupaba de la conservación de la colonia. - -Para tratar de administración interior se reunió una asamblea -colonial el 16 de abril de 1790 en la ciudad de San Marcos. Grande -fué el número de representantes, no distinguiéndose por el acierto -ni a veces por la prudencia. Es verdad que el gobernador Mr. Peynier -daba ejemplo de su carencia absoluta de condiciones para obrar en -circunstancias tan difíciles. En cambio, el coronel Manduit era hombre -de claro entendimiento y tan conocedor de la política general como -de la particular de la colonia. El 28 de marzo terminó sus trabajos. -Comenzaba la Constitución con un largo y difuso preámbulo, siguiendo el -articulado en la forma siguiente: - - «Art. I. El poder legislativo en lo que concierne al régimen - interior de Santo Domingo, reside en la asamblea de sus - representantes, establecidos en la asamblea general de la parte - francesa de dicha Isla. - - II. Ningún acto del cuerpo legislativo en lo perteneciente al - gobierno interior, podrá ser tenido por ley definitiva, siempre - que no sea ejercido por los representantes de la parte francesa de - Santo Domingo, libre y legalmente elegidos. - - III. Todo acto legislativo hecho por la asamblea general en el - caso de necesidad urgente, en cuanto al régimen interior, será - considerado como ley provisional; y en este caso se notificará el - decreto al gobernador, quien en el término de diez días siguientes - a la notificación lo hará promulgar y cuidará de su ejecución. - - IV. Esta urgencia se decidirá por un decreto separado, que no podrá - ser dado sino a mayoría de dos terceras partes de votos. - - V. Si el gobernador general remitiese a la asamblea algunas - observaciones sobre si conviene o no publicar algún decreto, se - procederá a examinarlas; y tanto el decreto como las observaciones - serán entregadas a la discusión en tres sesiones distintas. - Los votos se darán por _si_ o _no_; y el proceso verbal de la - deliberación será firmado por todos los miembros presentes, - señalando el número de votos así en favor de una opinión como de - otra. - - VI. Debiendo ser la ley el resultado del consentimiento de aquellos - a quienes se impone, la parte francesa de Santo Domingo propondrá - sus planes en cuanto á las relaciones comerciales y otras comunes, - y los decretos que sobre esta materia diese la asamblea nacional, - no serán ejecutados en la colonia, hasta que haya prestado su - consentimiento la Asamblea general de sus representantes. - - VII. No serán comprendidos en la clase de relaciones comunes de - Santo Domingo con la Francia, los objetos de subsistencia que la - necesidad obligare a introducir; y en cuanto a los decretos que se - expidan sobre este asunto, se observarán todas las formalidades - prescritas en los artículos 3.º y 5.º - - VIII. Todo acto legislativo dispuesto por la asamblea general y - ejecutado provisionalmente en el caso de necesidad urgente, será - remitido a la sanción del gobierno francés. - - IX. Cada legislatura de la asamblea se hará de dos en dos años, y - la reelección de los miembros de cada legislatura será por todos - votos. - - X. La asamblea general decreta que los artículos anteriores como - que hacen parte de la constitución de la parte francesa de Santo - Domingo, serán remitidos sin detención a Francia para presentarlos - a la aceptación de la asamblea nacional: serán además enviados a - todas las parroquias o distritos de la parte francesa de Santo - Domingo.» - -No creemos que la Asamblea de San Marcos pensara erigir la colonia en -estado independiente, aunque muchos le atribuyeron esta intención. -Llegóse a decir que la colonia estaba vendida a los ingleses, y -que los miembros de la Asamblea habían recibido y partido entre sí -cuarenta millones como premio de la constitución que se les había -dictado. Aumentaba la alarma de día en día. Muchos se dirigieron -al gobernador pidiéndole la disolución de la Asamblea. Sucedió por -entonces que el navío de línea _Leopardo_, y cuyo comandante era Mr. -de la Galissoniere, había fondeado en la rada de Puerto Príncipe. -Galissoniere quiso obsequiar con un banquete a Peynier y Manduit, -invitando también a otros amigos de dichos jefes; pero los marineros -se pusieron enfrente de su comandante, el cual tuvo que abandonar -el barco. La Asamblea manifestó por escrito su agradecimiento a la -tripulación, no sin añadir que el navío permaneciese en la rada hasta -recibir órdenes ulteriores. Hasta tal punto quisieron los marineros -mostrar su obediencia a la Asamblea, que fijaron el decreto en el palo -mayor del buque. Con tales sucesos, coincidió el hecho de que los -partidarios de la Asamblea se apoderasen de un almacén de pólvora en -Leogano. Convencido el gobernador Peynier de que la Asamblea marchaba -resueltamente a la independencia de la colonia, decretó la disolución -de aquel cuerpo, acusando a sus miembros del delito de traición. -Poniendo manos a la obra, ordenó al coronel Manduit que, al frente de -cien soldados se dirigiera al pueblo de San Marcos y disolviese la -Asamblea. En efecto, Manduit llegó a San Marcos y no pudo realizar sus -designios porque los diputados estaban defendidos por 400 guardias -nacionales. Llegaron a las manos, habiendo por parte de la Asamblea dos -hombres muertos, y en ambos bandos muchos con graves y leves heridas. -Logró Manduit apoderarse de la bandera nacional, si bien tuvo que -retirarse sin haber conseguido la disolución de aquel alto tribunal. - -Mientras disponía la Asamblea que el pueblo tomase las armas y viniera -al socorro de sus representantes, y el navío _Leopardo_ para dar -aliento a los patriotas, anclaba delante de San Marcos, el partido -del gobernador se reforzaba con tropas procedentes de la provincia -del Oeste y con el auxilio que le enviaba la Asamblea provincial del -Norte. Cuando se creía que la cuestión se iba a resolver en los campos -de batalla, desbandáronse los diputados, y sólo 85 de ellos tomaron -la determinación de embarcarse a bordo del _Leopardo_ para Francia -(8 agosto 1790). Semejante resolución se miraba por todos como noble -sacrificio, digno de eterna admiración. Peynier y Manduit, no confiando -en la fidelidad de los soldados franceses, se atrevieron a solicitar -del gobernador de la Habana un refuerzo de tropas españolas. - -Y pasamos a referir la vida y hechos del joven Santiago Ogés. Era -Ogés natural de Santo Domingo e hijo de una mulata, propietaria -de un plantío de café en la provincia del Norte, a diez leguas de -Cabo Francés. Su posición desahogada le permitió mandar a su hijo a -París para que recibiese instrucción superior a los de su clase y -condiciones. Formó parte de la sociedad filantrópica de _Amigos de los -Negros_, la cual reconocía como jefes al abate Gregoire, Lafayette, -Brissot y Robespierre. Allí estudió los _derechos del hombre_ y se -empapó en la doctrina popular cuyos principios eran _libertad_, -_igualdad_ y _fraternidad_, al mismo tiempo que recordaba la miserable -condición a que estaba sujeta la raza de color en América. Lleno de -ilusiones, y más ambicioso que prudente, se embarcó para los Estados -Unidos (julio de 1790), a donde llegó el 12 de octubre. Inmediatamente -se dirigió al sitio donde un hermano suyo había reunido algunas armas -y municiones. Los dos hermanos procuraron lanzar a la revolución a los -mulatos, ganando a unos con promesas y a otros con dádivas. Apenas -pudieron reunir 200 hombres y, con fuerzas tan escasas, se creyó el -antiguo revolucionario de París que podía exigir al gobernador el -cumplimiento de los artículos del _Código Negro_, y la igualdad de -derechos de todos los habitantes dominicanos, amenazando, en caso -contrario, con las armas. Situóse en el distrito llamado _Río Grande_, -a cinco leguas de Cabo Francés, y habiendo nombrado por sus tenientes a -dos hermanos suyos y a un tal Marcos Chevannes, se dispuso a la lucha, -no sin cometer antes algunos excesos y crueldades que le enagenaron -las simpatías, no solamente de los blancos, sino la de algunos -mulatos. Atacados los insurgentes por un cuerpo de tropas regulares y -el regimiento de Cabo, apenas hicieron formal resistencia, quedando -en el campo considerable número de mulatos muertos, unos sesenta -prisioneros, salvándose el resto en los bosques. Ogés, uno de sus -hermanos, y Chevannes, se refugiaron en territorio español. Sin embargo -de la tentativa desgraciada de Ogés, los mulatos tomaron las armas en -todos los distritos, agrupándose en el cuartel de la Artibonita, en -Petit-Goave, en Jeremías y en los Cayes, siendo el núcleo principal -el que se reunió cerca de la villa de Verette. A su vez los blancos -reconcentraron sus fuerzas en los contornos de la citada villa, -viniendo también a su socorro el coronel Manduit, con 200 soldados -del regimiento de Puerto Príncipe. No llegaron a las manos por la -intervención amistosa de Mr. Manduit, quien gozaba de mucho prestigio -entre los mismos mulatos. - -Mr. Branchelande fué nombrado gobernador (noviembre de 1790), por -renuncia de Mr. Peynier, el cual partió para Francia. Branchelande -inauguró su mando pidiendo al gobernador español entregase la persona -de Ogés y sus cómplices. Accedió con cierta debilidad la autoridad de -España (últimos días de diciembre) y Ogés con sus compañeros fueron -encerrados en la prisión de Cabo Francés. Formóse la correspondiente -causa, pronunciándose sentencia (comienzos de marzo de 1791). El -castigo no pudo ser más cruel y bárbaro. A Ogés y a Chevannes se les -romperían los brazos y piernas, muriendo luego en la rueda; a un -hermano de Ogés y a otros 19 se les condenó a horca. - -El 13 de septiembre de 1790 los miembros de la Asamblea colonial -desembarcaron en Brest, dirigiéndose en seguida a París. Antes habían -llegado a la capital de Francia algunos diputados de la Asamblea -provincial del Norte, quienes, unidos con los agentes de Peynier y -Manduit, se atrajeron el ánimo de Mr. Barnave, presidente de las -colonias. La causa, pues, de los miembros de la Asamblea colonial -estaba juzgada de antemano, o lo que es lo mismo, estaba perdida para -ellos. En el informe que presentó Barnave a la Asamblea nacional (11 -de octubre), se censuraba en los términos más agrios la conducta de -la Asamblea colonial desde su instalación en San Marcos, pidiendo, -por último, la anulación de todos los decretos que salieron de ella y -disolviéndola, no sin aprobar los hechos realizados por la Asamblea -provincial del Norte, por el coronel Manduit y por el regimiento de -Puerto Príncipe. Golpe tan rudo causó gran sorpresa en los habitantes -de Santo Domingo, hasta el punto que los partidarios de los diputados -declararon que no respetaban el acuerdo de la Asamblea nacional. A -tal extremo llegaron las pasiones que hasta las mismas tropas que -manifestaban amor y obediencia a Manduit, viéndose odiadas de la -colonia, se convirtieron, en sediciosas y crueles, pues se atrevieron a -asesinar a su citado coronel. - -Hemos de recordar a este propósito que el coronel Manduit, en la acción -del 29 de julio (1790), después de apoderarse de una bandera nacional, -la llevó en triunfo; hecho que nunca le perdonaron las guardias -nacionales, quienes se disponían a vengarse en la primera ocasión. De -la enemiga de las guardias se hicieron solidarios los soldados del -mismo regimiento de Manduit. Comprendiéndolo así el coronel, reunió a -los suyos, les arengó enérgicamente y les dijo que por amor a la paz -iba a devolver la bandera a las guardias. En medio de inmenso gentío -cumplió lo que había ofrecido. Como si tanta humillación no fuera -bastante, un soldado gritó lo siguiente: _es preciso que él pida de -rodillas perdón a las guardias nacionales_. Todo el regimiento aplaudió -la proposición. Entonces Manduit se dirigió contra los rebeldes, les -echó en cara su mal proceder y presentó su pecho desnudo a la punta -de las bayonetas. Aquellos miserables cayeron sobre el coronel, -cuyo cuerpo atravesaron una y cien veces. Ni uno sólo se levantó a -defenderle. Después arrastraron el cadáver, mostrando los soldados -franceses que eran más crueles que los salvajes de América. Como era -de justicia, castigóse la rebelión, siendo los soldados desarmados y -llevados prisioneros a Francia. - -Reinaba la anarquía en la colonia. Si en París clamaban en favor -de los mulatos los revolucionarios Barnave, Brissot, Robespierre y -Condorcet, en Santo Domingo numerosas turbas iban de una parte a otra -cometiendo toda clase de crímenes. No respetaban ni el sexo, ni la -edad, ni la clase de personas. Mataban, incendiaban y entraban a saco -en las poblaciones. Las hermosas llanuras de la colonia se convirtieron -en campo de desolación. Los mulatos dejaron de ser hombres para -convertirse en fieras. Abusaban brutalmente de las mujeres a presencia -de sus padres o de sus maridos. - -El gobernador Blanchelande tuvo que cruzarse de brazos. De nada -sirvió el decreto de la Asamblea nacional (15 mayo 1791), por el cual -declaraba que todos los negros o mulatos residentes en las colonias -tenían los mismos derechos que los ciudadanos franceses, pudiendo, por -lo tanto, votar en las elecciones, y aun tener asiento en la Asamblea -colonial. En tanto que los blancos estaban decididos a no respetar la -mencionada declaración, los negros y mulatos se disponían a los mayores -crímenes. Presintiendo el abate Gregoire lo que se preparaba por unos -y por otros, publicó--con fecha 8 de junio de 1791--su famosa carta -circular a las gentes de color de la Isla de Santo Domingo[354]. - - [354] _Archivo de Alcalá de Henares._--Expediente relativo - a la influencia de la revolución francesa en Ultramar y - especialmente en Santo Domingo (1791). - -Comenzaba del siguiente modo: «Amigos: vosotros érais hombres, ya sois -ciudadanos y reintegrados en la plenitud de vuestros derechos; vosotros -participaréis en adelante de la soberanía del pueblo. El decreto que la -Asamblea nacional acaba de dar acerca de vosotros sobre este objeto, -no es una gracia, es una justicia.» Más adelante añade: «Ciudadanos: -elevad vuestras frentes humilladas; a la dignidad de hombres procurad -reunir el valor, la fiereza de un pueblo libre. El 15 de mayo, día -en que vosotros habéis reconquistado vuestros derechos, debe ser por -siempre memorable para vosotros y para vuestros hijos: esta época -despertará periódicamente una vez en el año los sentimientos de la -gratitud hacia el Ser Supremo, y entonces podrán vuestros acentos -herir la bóveda de los cielos, a los cuales levantaréis vuestras -manos reconocidas.» Termina del siguiente modo: «Sepultad--dice a -los mulatos--en un profundo olvido todos los resentimientos del -odio; gustad los placeres deliciosos de hacer el bien a vuestros -opresores, y suprimid hasta los ímpetus demasiado conocidos de una -alegría que recordando sus yerros, aguzará contra ellos la punta del -arrepentimiento. Religiosamente sumisos a las leyes, inspirad el amor -de ellas a vuestros hijos; y que una educación cuidadosa desenvuelva -sus facultades morales prepare a la generación que os sucederá -ciudadanos virtuosos, hombres públicos y defensores de la patria. ¡Cómo -se moverán sus corazones cuando conduciéndolos sobre vuestras riberas, -dirigiréis sus miradas hacia Francia, diciéndoles: por aquellos parajes -de allí está la patria vuestra madre; de allí es de donde nos ha -venido la libertad, la justicia y la felicidad; allí están nuestros -conciudadanos, nuestros hermanos y nuestros amigos; nosotros les hemos -jurado eterna amistad. Herederos de nuestros sentimientos y afecciones, -procurad que vuestros corazones y vuestros labios repitan nuestros -juramentos! ¡Vivid, pues, para amarlos, y si aun fuese necesario, morir -por defenderlos!» - -Ni los colonos, ni las gentes de color hicieron caso de los prudentes -consejos del abate Gregoire y comenzó guerra de exterminio, sin -cuartel. Los colonos, los fabricantes, preveían la próxima ruina de -sus negociaciones, la pérdida de sus capitales; la gente de color tomó -otra vez las armas con nuevo furor, renovando las matanzas sin perdonar -mujeres, ancianos ni niños. Parecía que todos estaban atacados de la -más furiosa locura. Bastará decir que la noche del 22 de agosto mataron -a todos los blancos que pudieron encontrar en los alrededores de Cabo -Francés, desquitándose poco tiempo después el oficial francés Touzard, -quien al frente de las milicias y de las tropas de la ciudad, marchó -contra un cuerpo de cuatro mil negros, causándoles grandes pérdidas, si -bien tuvo que retirarse ante el número cada vez mayor de los rebeldes. -Es de advertir que si los mulatos nunca habían sido amigos sinceros -de los negros, en esta ocasión unos y otros depusieron sus antiguos -odios para unirse en amistad íntima contra los blancos. La ciudad de -Puerto San Luis fué tomada y saqueada; la de Puerto Príncipe sufrió -horroroso saqueo. En la historia de ningún pueblo se registran hechos -tan execrables. - -Terminaron sucesos tan tristes en los últimos días del año 1791. La -Asamblea nacional, deseando llevar la tranquilidad a los espíritus y -dar paz a la colonia, encomendó tan ardua misión a los tres delegados -siguientes: Mirbeck, Romme y Saint-Leger. Desde que llegaron a la -ciudad de Cabo Francés, todas las miradas se fijaron en ellos, aunque -debemos confesar que sólo Romme era hombre de buenas costumbres, pues -Mirbeck y Saint-Leger eran disolutos y codiciosos. Los comisarios -hicieron publicar la nueva constitución francesa y revocaron el decreto -de 15 de mayo. Blancos, mulatos y negros se pusieron luego enfrente de -los comisarios, quienes hubieron de regresar a Europa. - -No se adelantaba un paso para constituir tranquilamente la colonia. -Organizóse una expedición de ocho mil hombres, que por el pronto -algo contuvo la rebeldía de los bandos insurgentes. Con fecha 4 de -abril de 1792 se declaró que los mulatos y los negros debían gozar -inmediatamente de todos los derechos políticos. Para la ejecución -del citado decreto de la Asamblea nacional se nombraron a los -jacobinos Ailhaud, Santhonax y Polverel. Llegaron a Santo Domingo a -mediados de septiembre. El gobernador Mr. Blanchelande fué llamado a -Francia, siendo nombrado en su lugar Mr. Desparves. Inmediatamente -que desembarcaron (13 septiembre 1792) los citados comisionados, -comenzaron a entenderse con los hombres de color. Mientras que en París -el tribunal revolucionario condenaba a muerte al antiguo gobernador -Blanchelande, los comisarios suprimieron la Asamblea nacional, crearon -en su lugar una comisión compuesta de doce miembros, seis blancos y -seis de color, colocándose, por último, decididamente al lado de los -mulatos y negros. Los colonos que se atrevieron a oponerse a los planes -de los comisarios, tuvieron a la fuerza que rendirse (12 abril 1793) y -fueron mandados a Francia como rebeldes. - -En lucha el gobernador Desparves y los comisarios, aquél fué depuesto, -sucediéndole Mr. Galbaud, que llegó a Cabo Francés el 7 de mayo. -Tampoco pudieron entenderse Mr. Galbaud y los comisarios; pero el -gobernador, hombre de carácter y enérgico, les intimó la orden de -regresar a Europa. A su vez, los comisarios mandaron al gobernador que -se embarcara para Francia y nombraron para sustituirle a Mr. Delasalle, -que tenía el mando de Puerto-Príncipe. - -Un hermano del gobernador depuesto, joven valeroso, se puso al frente -de sus parciales, resuelto a vencer a los tres representantes del -gobierno republicano o a morir en la demanda. También los colonos, en -su odio a los comisarios, intentaron--según de público se dijo--el -restablecimiento de la Monarquía, o mejor dicho, oponerse a los planes -del gobierno de Francia. En efecto, el 20 de junio unos mil doscientos -hombres penetraron en la ciudad de Cabo Francés y acometieron la casa -del gobierno, residencia de los comisarios, siendo rechazados no sin -sangriento combate. Los comisarios, deseando vengarse de sus enemigos, -se echaron en brazos de los mulatos y negros. Las gentes de color, -bajo las órdenes de un tal Macaya, penetraron el 21 del citado mes en -la ciudad de Cabo y degollaron a todos los blancos que cayeron en sus -manos, lo mismo a hombres que a mujeres, a viejos que a niños. Después -incendiaron la población, reduciendo a cenizas gran parte. En otras -provincias se realizaron horrores semejantes. - -Ante tales hechos, más de diez mil personas buscaron refugio en los -Estados Unidos, en Jamaica y en Inglaterra. Estos últimos, con la -esperanza de recuperar sus propiedades, pidieron buques y tropas -al gobierno inglés para conquistar a Santo Domingo, ofreciendo que -todos los blancos correrían a ponerse bajo el pabellón británico. La -proposición fué del agrado de los ingleses, y de ello dieron pruebas, -ordenando al general Williamson, gobernador de la isla de Jamaica, que -se apoderara de Santo Domingo. Contestaron los comisarios franceses a -la orden del gobierno inglés proclamando la abolición de la esclavitud -é invitando a todos los negros a reunirse bajo sus banderas. Si no se -reunieron a los comisarios--y en ello obraron con cordura--se retiraron -a los bosques, donde formaron numeroso ejército. Poniendo manos a -la obra, el general Williamson se dispuso--seguramente engañado por -las promesas exageradas de los colonos--a someter la isla de Santo -Domingo. La primera división, compuesta de 677 soldados a las órdenes -del teniente coronel Whiteloke (el mismo que en el año 1807 dirigió una -expedición contra Buenos Aires), partió de Puerto Real en la Jamaica -y desembarcó en el puerto de Jeremías (septiembre de 1793), de cuya -ciudad se hizo dueño. La escuadra, mandada por el comodoro Ford, zarpó -para el puerto de San Nicolás, del cual se apoderó. Continuó mandando -refuerzos el general Williamson, llegando en una de estas expediciones -el brigadier general Whyte, a quien sucedió luego el brigadier general -Horneck. - -Los comisarios de la República volvieron a Francia, confiados en que la -gente de color, por el interés de defender su libertad, sostendrían la -guerra contra los invasores. - -Cuando la isla era presa de la guerra, del hambre, de la peste y de -toda clase de calamidades; cuando se sucedían sangrientos combates, -crueles asesinatos y horrorosos incendios; cuando se odiaban a muerte -blancos y mulatos, colonos y negros, ingleses y franceses; cuando -1.200 familias, nacidas en la opulencia, se hallaban en la miseria -y reducidas a vivir de la caridad pública; cuando más de diez mil -rebeldes habían muerto a manos del verdugo, en el potro o en la -rueda, apareció un hombre dotado de poderosa inteligencia y de valor -extraordinario, digno por todos conceptos de fama universal. Llamábase -Toussaint Louverture. Esclavo poco antes de uno de los colonos, las -tropas de la isla proclamaron jefe al más ilustre representante de -la raza negra. Al frente de los hombres de color y ayudado de los -franceses, Toussaint Louverture peleó contra los ingleses aliados de -los colonos. No esperaban las tropas británicas enemigo tan formidable. -Los hombres de color eran dignos de medir sus armas con las mejores -tropas inglesas, hasta el punto que en tres años de guerra no lograron -ventaja alguna los soldados de la metrópoli. - -[Ilustración: Toussaint Louverture.] - -Verificóse en el año de 1795 un acontecimiento de capital interés. -En el tratado de Basilea (22 de julio del citado año) celebrado por -Carlos IV y la República francesa, siendo plenipotenciario del primero -D. Domingo de Iriarte y de la segunda Mr. Francisco Barthelemy, en -cambio de la restitución por parte de Francia de todas las conquistas -que había hecho en territorio español, su Majestad católica «por sí -y sus sucesores, cede y abandona en toda propiedad á la República -francesa toda la parte española de la isla de Santo Domingo en las -Antillas»[355]. - - [355] Articulo IX del Tratado de Paz de Basilea. - -El gobierno francés, que había dispensado a Toussaint Louverture -algunos auxilios, acabó por confiarle el mando en jefe de todas las -fuerzas de la isla, con el título de general de la República. Merecía -el jefe negro distinción tan señalada. Si los dos partidos fueron -alternativamente vencidos y vencedores, la fortuna se puso al fin -al lado de mulatos y negros, los cuales, además de la superioridad -numérica, tenían, entre otras ventajas, las que les daba el clima y el -completo conocimiento del país. Por lo que respecta a la disciplina -militar, la gente de color adquirió muy pronto el conocimiento de -la táctica europea. El resultado definitivo de lucha tan larga y -sangrienta fué que en 1798 las tropas británicas no tuvieron más -remedio que abandonar la isla, llevándose consigo a los colonos -franceses que habían querido seguir la suerte de los ingleses. -Celebróse el tratado el 9 de mayo de 1798, siendo firmado por Toussaint -Louverture, jefe del ejército republicano, y por Maitland, brigadier -general de los ejércitos de la Gran Bretaña. Adquirió Toussaint -Louverture desde entonces poder ilimitado en la isla de Santo Domingo. -Sus acertadas disposiciones dieron paz y orden a la isla. Restituyó sus -propiedades a muchos de los antiguos colonos, protegió la agricultura -y dió sabias medidas en favor de la industria y del comercio. Recorrió -el territorio sometido a su dominación, cortando todos los abusos. -Construyó edificios públicos y puso orden en la administración. Abrió -las iglesias y restableció el culto católico como la religión del -Estado. No hizo distinción alguna entre blancos, mulatos y negros; -declaró terminantemente que la esclavitud no sería restablecida. Tuvo -mucho cuidado en tener un ejército organizado de unos sesenta mil -hombres. - -No dejó de inspirar recelos en las colonias españolas la conducta del -gobernador de Santo Domingo, según puede verse por la exposición de -Guevara, dirigida desde Caracas el 13 de julio de 1801[356]. Toussaint, -dueño de Santo Domingo a últimos del año 1801, era recibido en todos -los pueblos de la isla en medio de aclamaciones entusiásticas. Los -españoles residentes en la isla no tuvieron motivo alguno de queja, -pues en todo manifestó tanta justicia como prudencia el ilustre -gobernante que con tanta rapidez había logrado elevarse a la cumbre del -poder. - - [356] _Archivo de Indias.--América.--Estado.--Audiencia de - Caracas._--Leg. número 4.--1801 a 1803. - -Pero el que había gobernado la isla hasta el citado año de 1801 como -representante del gobierno francés, deseaba ser algo más. Era natural -que pensara en la independencia de su país y con profundo talento a -ello dirigió sus miras. Convocó una Asamblea, a la cual presentó un -proyecto de constitución, que fué sancionado y promulgado el l.º de -julio de 1801[357]. Declarábase en la constitución que la isla de -Santo Domingo formaba parte de la República francesa, si bien estaría -sometida a leyes especiales, confiándose su administración a un -gobernador vitalicio con la facultad de designar su sucesor. Nombrado -gobernador de la isla, reconoció inmediatamente la soberanía de -Francia, solicitando que la metrópoli aprobase la constitución que se -había dado en Santo Domingo. Sin embargo, no pocos espíritus suspicaces -afirmaban que, a pesar de las protestas del jefe negro, la isla se -había erigido en estado independiente. - - [357] Redactaron dicho proyecto una junta de diez diputados, - siete de ellos blancos y tres mulatos. - -Es de lamentar que si antes de la citada Asamblea el general mulato -Rigaud se opuso con las armas a los patrióticos planes de Toussaint -Louverture, después, cuando Bonaparte, primer cónsul de la República -francesa, se disponía a caer sobre Santo Domingo, la insurrección del -sanguinario Flavila y en seguida la del general Moisés, sobrino de -Louverture, pusieran en gran peligro, no sólo el orden, sino la vida y -prosperidad de la isla. - -En el mes de octubre de 1801, el primer cónsul dispuso que el ejército -del Rhin, de cuyas ideas republicanas recelaba, se embarcase en -poderosa escuadra para castigar a los dominicanos, deseosos de su -independencia. Al general Leclerc, marido de una de las hermanas -de Bonaparte, se le confió el mando de la expedición. Llegó a Cabo -Francés el 2 de febrero de 1802. Encontrábase Toussaint Louverture en -el interior de la isla; pero su segundo en el mando, el negro Enrique -Cristóbal se negó a rendirse, huyendo precipitadamente después de -incendiar la ciudad por varios puntos. En los siguientes términos, y -con fecha 17 de febrero de 1802, publicó Leclerc una proclama desde su -cuartel general de Cabo. - -«Acabo de llegar aquí, en nombre del Gobierno francés, a traeros la -paz y la felicidad; temía encontrar obstáculos de parte de los jefes -de la colonia, por sus miras ambiciosas, y veo que no me he engañado. -Estos jefes que anunciaban su amor a Francia en todos sus escritos, -nunca pensaban ser franceses; hablaban de Francia, porque no creían -llegase el momento de combatirla. A la sazón han sido descubiertas -sus pérfidas intenciones. El general Santos (Toussaint Louverture) me -había mandado sus hijos con una carta, diciéndome que deseaba, sobre -todo, la felicidad de la colonia y estaría siempre bajo mis órdenes. -En efecto, le mandé venir a mi presencia, ofreciéndole que sería mi -Teniente general; pero, queriendo ganar tiempo, me respondió con frases -ambiguas. Me encarga mi gobierno que ponga los medios para que reinen -aquí la prosperidad y la abundancia. Si yo me dejase guiar por manejos -astutos y pérfidos, la colonia sería teatro de larga guerra civil. -Desde ahora entro en campaña para dar a conocer a ese rebelde la fuerza -del gobierno francés; rebelde que ante los ojos de los buenos franceses -habitantes en Santo Domingo, será considerado como un malvado e -insensato. Los habitantes de la isla gozarán de libertad, y respetadas -sus personas y propiedades. Así, pues, ordeno lo siguiente: - - Articulo I. El general Santos Louverture y el general Cristóbal - quedan fuera de la ley; y se previene a todos los ciudadanos que - les persigan, les vayan al alcance y les traten como rebeldes a la - república francesa. - - II. Desde el día en que la armada francesa ocupe un cuartel, todo - oficial, ya civil o ya militar, que obedeciere órdenes que no sean - dadas por los generales de la república francesa, que yo mando en - jefe, será tratado como rebelde. - - III. Los agricultores que por ignorancia o engañados por las - pérfidas insinuaciones de los generales rebeldes, hubiesen tomado - las armas, serán tratados como niños, haciéndoles volver al - cultivo, siempre que no hayan contribuído a excitar la sublevación. - - IV. Los soldados de las medias brigadas que abandonasen el ejército - de Louverture, formarán parte de la armada francesa. - - V. El general Agustín Clervaux, que manda en el departamento de - Cibao, y ha reconocido el gobierno francés y la autoridad del - Capitán general, se mantendrá conservando su grado y comandancia. - - VI. El General Jefe de Estado Mayor hará imprimir y publicar la - presente proclama.--_Leclerc._» - -Si los franceses hicieron prodigios de valor, los negros se batieron -desesperadamente. Las divisiones y los diferentes cuerpos de tropas -franceses, tuvieron que vencer grandes dificultades a causa de las -ventajas que proporcionaba a los rebeldes el conocimiento del terreno. -Cuando las tropas de Louverture eran rechazadas en alguna acción, se -retiraban a los bosques, donde encontraban seguro asilo. «No hay sitio -alguno en los Alpes--escribe un historiador de aquellos tiempos--que -pueda compararse con la aspereza de las simas y bosques de la isla de -Santo Domingo»[358]. - - [358] _Hist. de la isla de Santo Domingo_, por D. V. A. E. P., - pág. 252. - -Después de luchar algún tiempo con la misma tenacidad y fiereza, se -consideraron vencidos los insurgentes. Los jefes negros Maurepas, -Cristóbal y Dessalines se sometieron a Leclerc. El mismo Santos -Louverture, al verse abandonado de los suyos, rindió sus armas (1.º -mayo 1802), declarando que se sometía a la autoridad del gobierno -francés. - -Dícese que la obediencia de Louverture no era sincera. Aguardaba que -la época de los calores, y con ella la fiebre amarilla, viniera a -debilitar a los vencedores. En efecto, la terrible enfermedad comenzó -haciendo muchas bajas en el ejército francés, al mismo tiempo que se -notaban agitaciones entre los negros. Contóse que habiendo sorprendido -Leclerc algunas cartas, en las cuales Toussaint Louverture instigaba -a los suyos a un levantamiento general, dispuso el general francés -celebrar una conferencia con el antiguo dictador con la excusa de -pedirle consejo sobre los medios que creía procedentes para que -volviesen los negros escapados de los cultivos, como también sobre -la elección de los puntos más a propósito para restablecer la salud -del ejército. No sospechando Toussaint la celada que se le tendía, -acudió a la cita rodeado de algunos soldados negros. Apenas llegó, fué -acometido, desarmado y conducido prisionero a un navío de guerra (10 -de junio) que partía para Brest. Parece ser que dijo las siguientes -palabras: «Al derribarme, no han derribado más que el tronco del árbol -de la libertad de los negros; pero quedan las raíces, que volverán a -brotar, porque son profundas y numerosas.» - -Inmediatamente que llegó a Francia, se le metió en un coche cerrado -y se le condujo a la fortaleza de Joux. Después de diez meses de -cautiverio, una mañana (27 abril 1803) fué encontrado muerto, sentado -cerca del fuego, con la cabeza inclinada y con las manos apoyadas sobre -sus rodillas. Contaba sesenta años. ¿Murió envenenado? Creemos que no. -Acostumbrado al clima de las Antillas y a una vida activa, acabó con -su existencia el invierno crudo de los Alpes y la reducida estancia de -un calabozo. «Pero, ¿qué es la obscura agonía de un pobre negro para -los narradores enternecidos del martirio exagerado de Santa Elena? -Es cierto--añade el historiador francés Lanfrey--que la justiciera -posteridad dirá que uno de esos dos hombres fué el redentor de su raza, -y que el otro fué el azote de la suya.» - - - - -CAPITULO XXI - - GOBIERNO DE CUBA.--PRIMEROS GOBERNADORES.--LOS - CORSARIOS.--SOTO.--DÁVILA Y CHAVES.--PÉREZ DE ANGULO Y - JACQUES SORES.--MAZARIEGOS, MENÉNDEZ, MONTALVO Y CARREÑO.--EL - CAPITÁN GENERAL LUJÁN.--LOS CORSARIOS.--TEJADA Y EL INGENIERO - ANTONELLI.--DRAKE EN AMÉRICA.--VALDÉS: LOS CORSARIOS: DIVISIÓN - DE LA ISLA POR FELIPE III.--RUIZ DE PEREDA EN LA HABANA Y - VILLAVERDE EN SANTIAGO.--ALQUIZAR, VENEGAS, CABRERA Y BITRIÁN - DE BIAMONTE.--LOS HERMANOS DE LA COSTA.--LA ISLA EN LA SEGUNDA - MITAD DEL SIGLO XVII Y COMIENZOS DEL XVIII.--CÓRDOBA, BENÍTEZ DE - LUGO, MARQUÉS DE CASA TORRES Y RAJA: ESTANCO DEL TABACO.--GUAZO - Y LOS VEGUEROS.--GUERRA ENTRE ESPAÑA É INGLATERRA.--CAIDA DE LA - HABANA.--LOS GENERALES CONDE DE RICLA Y BUCARELY.--EXPULSIÓN DE LOS - JESUITAS.--EL MARQUÉS DE LA TORRE: POBLACIÓN DE LA ISLA.--RESEÑA - DEL GOBIERNO.--LOS RESTOS DE COLÓN EN LA HABANA.--HUMBOLDT - EN CUBA.--COMIENZO DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.--LOS - REVOLUCIONARIOS. - - -Manuel de Rojas, a la muerte de Velázquez, desempeñó el gobierno -interinamente hasta el 1525. Vino de España con el nombramiento de -teniente gobernador, Gonzalo de Guzmán (abril de 1526), en cuyo tiempo -algunas partidas de indios quemaron pueblos y cometieron toda clase de -desmanes. El cacique Guamá, de Baracoa, pagó en la hoguera su enemiga -a los españoles. Por el año 1538, entre abril y mayo, entró en el -puerto de Santiago un corsario francés y atacó a un buque cargado de -mercancías y mandado por Diego Pérez, natural de Sevilla. Cuéntase que -cuatro días estuvieron peleando, a estilo caballeresco, retirándose una -noche y con cierto sigilo el extranjero. - -Además del gobierno de Cuba se concedió a Hernando de Soto, antiguo -teniente general de Pizarro, el nombramiento de Adelantado de la -Florida. Llegó a Santiago el 7 de junio de 1538, donde tuvo noticia -que un pirata francés había saqueado é incendiado parte de la Habana, -reembarcándose antes de que las autoridades pudieran organizar la -defensa. Soto, para comenzar las fortificaciones de la Habana, pidió -dinero al Emperador (julio de 1538). En seguida (últimos de agosto) -se trasladó a la Habana, y habiendo dejado el gobierno de la isla a -su mujer D.ª Isabel de Bobadilla, Soto a mediados de mayo de 1539, -con 900 hombres y 350 caballos, marchó a la Florida, y allí, después -de dos años de privaciones y de contínuos combates con los salvajes -(privaciones y combates tal vez más desastrosos que los sufridos en las -anteriores expediciones de Ponce de León y Pánfilo de Narváez) murió -de fiebre siendo sepultado en medio del Mississipí, río que él había -descubierto. - -Juanes Dávila sucedió a Soto el 1544 y reparó el castillo de La Fuerza. -Antonio de Chaves (1546) comenzó las obras para traer a la Habana -las aguas del río Almendares y en su tiempo se estableció el primer -_ingenio_, cerca de Santiago, habiéndose traido la caña de la _Isla -Española_. Dávila y Chaves dictaron algunas disposiciones encaminadas -a hacer cumplir las nuevas _Ordenanzas de Indias_, suprimiendo las -encomiendas; pero tan buenos propósitos se estrellaron contra la -influencia de los interesados. - -Bajo el gobierno de D. Gonzálo Pérez de Angulo (1550-1556) el corsario -francés Jacques Sores cayó sobre Santiago de Cuba (mediados de 1554), -saqueando las casas y quemando algunos edificios; hecho que repitió al -año siguiente en la Habana, de cuya ciudad se apoderó como también del -castillo de La Fuerza, no sin que se resistiese y peleara con bravura -Juan de Lobera, acompañado de cuatro arcabuceros y 12 vecinos. Pérez -de Angulo, que había abandonado la plaza desde los primeros momentos, -envió a un fraile para que entablase negociaciones con el corsario; -pero él, entre tanto, a la cabeza de unos 300 hombres, penetró muy de -madrugada en la población, sorprendiendo a los franceses y causándoles -algunas bajas. Indignado Sores con la conducta del gobernador, hizo -degollar a 31 prisioneros que tenía en La Fuerza, puso en precipitada -fuga a los de Angulo y como despedida volvió a saquear e incendiar a la -Habana. - -Uno de los primeros cuidados del gobernador Diego de Mazariegos -(1556-1565) fué fijar su residencia en la _Villa de la Habana_, «por -ser el lugar de reunión de las naves de todas las Indias y la llave -de ellas.» Coincidió el comienzo del gobierno de Mazariegos con la -proclamación en la isla de Felipe II como Rey de España. Bajo el -gobierno de Mazariegos intentó D. Tristán de Luna la conquista de la -Florida, con cuyo objeto salió de Veracruz en 1559. Si él se volvió -a los dos años sin haber conseguido nada, por el contrario, los -franceses, más afortunados, consiguieron establecerse. Eran estos -franceses hugonotes enviados por Coligny. No pudiendo Felipe II -tolerar lo que él llamaba usurpación de su territorio--y que no había -tal usurpación porque España jamás logró conquistarlo--y mucho menos -permitir la propagación del protestantismo en América, dispuso que D. -Pedro Menéndez de Avilés (con el título de _Adelantado_), ya famoso por -haber limpiado de corsarios y piratas los mares, mandando (1556-1564) -la _Armada de la guarda de la carrera de Indias_, dispuso, decimos, que -el citado Menéndez acabase de una vez con los herejes que infestaban el -hermoso país de la Florida. En efecto, el Adelantado dió buena cuenta -de ellos, pues pasó a cuchillo, según refieren las crónicas, a unos 700 -(1565). Fundó a San Agustín y continuó la conquista de la Florida. - -En oposición Menéndez con el gobernador García Osorio, consiguió -el nombramiento de gobernador de Cuba, cargo que ejerció mediante -sus lugartenientes hasta 1573, en que tuvo que volver a España para -encargarse de grandes aprestos navales. - -Al poco tiempo de encargarse del gobierno D. Gabriel Montalvo -(1574-1577) reaparecieron los corsarios en nuestras costas, pues Felipe -II sólo pensaba en la organización de la _Armada Invencible_. Los -corsarios exigieron rescate a las villas de Trinidad, Baracoa y San -Juan de los Remedios. - -Rechazó D. Francisco Carreño (1577-1580) a dos corsarios franceses -que intentaron saquear a Bayamo, atendió a la defensa de la capital, -perfeccionó las obras de la Zanja y mandó excelentes maderas para la -construcción de El Escorial[359]. - - [359] A Carreño sucedió interinamente D. Gaspar de Torres. - -Durante el gobierno de D. Gabriel de Luján, el primero que llevó el -título de capitán general, sucedieron hechos importantes. El corsario -francés Richard apresó, cerca del cabo de San Antón, una fragata de un -tal Casanova. Después cayó Richard en una emboscada en el lugar que a -la sazón se encuentra Manzanillo, y llevado a Bayamo, fué ahorcado con -varios de sus compañeros. Un hijo de Richard, que consiguió escapar con -una de las embarcaciones, pidió ayuda a otros corsarios, arrojándose -todos sobre Santiago, en cuya ciudad, para vengarse del suceso de -Bayamo, quemaron dos templos y muchas casas. Luján, comprendiendo que -la ruptura de relaciones entre España e Inglaterra traería fatales -consecuencias para nuestras colonias, activó la terminación del -castillo de _La Fuerza_ y mandó hacer otras obras defensivas en la -Habana. Envió armas y pertrechos a diferentes poblaciones de la isla y -organizó las primeras milicias de color. Se presentó por entonces el -terrible corsario inglés Drake, el mismo que en el año 1585 organizó -una armada de 20 naves con 2.300 hombres para saquear las poblaciones -situadas en las costas americanas; tomó por asalto a Santo Domingo, -que abandonó mediante la entrega de 7.000 libras; llegó a la Habana, -que no se atrevió a atacar, pues se hallaba prevenida la guarnición, y -siguió al puerto de Matanzas. - -La expedición de Drake hizo comprender a Felipe II la necesidad de -fortificar lo antes posible los puertos de las Indias, a cuyo objeto -hubo de mandar a los ingenieros Juan de Tejada, maestre de campo, y -a Juan Bautista Antonelli. El 1587 estuvieron en la Habana, donde -señalaron los emplazamientos de los castillos del Morro y La Punta, y -ordenaron el acopio de materiales. Comenzaron las obras en marzo de -1589, tomando entonces posesión del gobierno el capitán general Juan -de Tejada. Tejada y Antonelli pudieron artillar, antes de tres años, -las dos fortificaciones destinadas a guardar la entrada del puerto. -La Habana, residencia de los gobernadores y estación de las flotas, -comenzó a la sazón a ser de hecho capital de la isla, aunque de derecho -lo era Santiago de Cuba. Además, a petición del cabildo, Felipe II (20 -diciembre 1592) concedió a la Habana el título de _ciudad_, tomando por -escudo de armas tres castillos y una llave en campo azul[360]. - - [360] Doña Mariana de Austria, madre de Carlos II, confirmó la - citada concesión. - -Después de la destrucción de la _Armada Invencible_ (1588), en que -Drake jugó papel tan importante, el famoso corsario organizó una -escuadra, dirigiéndose a Puerto Rico, donde fué rechazado, y luego -á Río Hacha, Nombre de Dios y Santa María, cuyas poblaciones saqueó -y quemó. Apercibióse a la defensa de la Habana D. Juan Maldonado -Barnuevo, gobernador de la isla, al mismo tiempo que Felipe II mandaba -una escuadra a las órdenes de D. Bernardino Delgadillo de Avellaneda, -no siendo nada de esto necesario, porque el pirata murió de enfermedad -cuando se dirigía a Portobelo. - -Justa fama mereció por sus victorias sobre los corsarios el gobernador -de Cuba D. Pedro de Valdés (20 junio 1602), sobrino del dicho -Adelantado Menéndez de Avilés. Antes de llegar a Cuba, ya había echado -a pique tres barcos holandeses en la costa de Santo Domingo. A tal -punto llegaron los atrevimientos de los corsarios que, hallándose en su -visita pastoral Fray Juan de las Cabezas Altamirano, obispo de Cuba, -fué preso con dos que le acompañaban, en una hacienda próxima a Bayamo, -por el protestante francés Gilberto Girón. Conducidos al barco de los -corsarios, que estaba anclado en lugar que al presente se encuentra -Manzanillo, permanecieron allí ochenta días, al cabo de los cuales se -presentó Gregorio Ramos y otros bayameses a rescatarlos. Observando -Ramos que los corsarios estaban desprevenidos, cayó sobre ellos y les -mató a machetazos. Durante el gobierno de Valdés, se dispuso por Felipe -III la división de la isla en dos jurisdicciones: Habana y Santiago de -Cuba. Ambas en lo gubernativo dependían de la Corte, en lo judicial de -la Audiencia de Santo Domingo, y en lo militar Santiago reconocía la -autoridad del capitán general de la Habana. - -Cuando Valdés dejó el gobierno de Cuba (1607), vinieron a reemplazarle, -en la Habana D. Gaspar Ruiz de Pereda, y en Santiago D. Juan de -Villaverde. Desde Madrid (6 noviembre 1607) dijo Felipe III al -gobernador y capitán general de Cuba, que «habiéndose visto en mi Junta -de Guerra de las Indias la planta del Castillo del Morro de la dicha -ciudad (Habana) y lo que D. Alonso de Sotomayor del mi Consejo de -Guerra, y D. Pedro de Valdés, vuestro antecesor, me han informado de -aquella fuerza y de las fábricas de ella, han parecido que es mucha la -altura que por la traza que dió el ingeniero Juan Bautista Antonelli -está designada en los baluartes que llaman de Austria, y Texada y la -Cortina que está entre ellos; y así os mando que en lugar de los 12 -pies que a el dicho Antonelli pareció convenir crecerlos sobre el -cordón, crezcais tan solamente ocho pies...»[361] Tiempo adelante, -desde Madrid (20 diciembre 1608) dijo el Rey al gobernador y capitán -general de Cuba lo siguiente: «He holgado de entender que quedase ya -acabada la muralla del Fuerte de la Punta...»[362] - - [361] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_, tomo XLII, - núm. 20, págs. 28-30 - - [362] Ibidem, núm. 41, págs. 62-64 v.ª - -Posteriormente también desde Madrid (11 febrero 1609), en un escrito -del Rey a Ruiz de Pereda, aquél censuró la conducta del anterior -gobernador D. Pedro de Valdés[363]. Enemigos Ruiz de Pereda y el obispo -D. Alonso Enríquez de Armendariz, el primero fué excomulgado por el -segundo. En tiempo del gobernador Sancho de Alquizar ocurrió la crecida -e inundación del Cauto (septiembre de 1616), ocasionando la formación -de una _barra_, que obstruyó la boca del río, hasta entonces navegable. -En una hacienda de Alquizar se formó después un pueblo que lleva dicho -nombre. - - [363] Ibidem, núm. 52, pág. 73. - -D. Francisco de Venegas, por muerte de Alquizar, vino de capitán -general (1620), en cuyo tiempo se verificó la proclamación de Felipe IV -(16 julio 1621); también por entonces ocurrió en la Habana horroroso -incendio y se perdió la flota del marqués de Cadereita. - -Durante el gobierno de D. Lorenzo Cabrera, capitán general de Cuba, se -hicieron importantes obras de fortificación en la Habana. En las aguas -de las Antillas apareció una escuadra holandesa bajo las órdenes de -Pitt Hein (junio de 1628), la cual logró apoderarse de casi todos los -caudales de las flotas de Honduras y Veracruz mandadas por D. Alvaro de -la Cerda y por D. Juan de Benavides. En el año siguiente de 1629 otra -escuadra holandesa, que dirigía Cornelio Jols, bloqueó las costas de -Cuba; pero no pudiendo atacar a la Habana, defendida por Cabrera, se -volvió a Holanda. - -En tiempo de D. Juan Bitrián de Biamonte, los holandeses intentaron -apresar las flotas antes de reunirse en la Habana. Adquirieron por -aquellos tiempos no poca celebridad los _Hermanos de la Costa_, -asociación de hombres valerosos, especialmente franceses e ingleses. -Dividíanse en _piratas_ o demonios de los mares y _bucaneros_, -ayudados por los _filibusteros_ y _habitantes_ de los campos. Los -piratas llegaban de improviso a las poblaciones de la costa, las que -saqueaban e incendiaban; y los bucaneros cazaban o robaban reses de -las haciendas, para secar los cueros y ahumar las carnes, que vendían -después a los filibusteros o contrabandistas, o cambiaban por viandas -o tabaco a los habitantes o cultivadores de los campos. Los Hermanos -de la Costa se establecieron desde 1623 a 1625 en la isla de San -Cristóbal, una de las pequeñas Antillas, siendo expulsados de allí por -poderosa escuadra dirigida por D. Fadrique de Toledo (1630). Volvieron -a San Cristóbal, Martinica, San Martín y a la parte N. O. de Santo -Domingo, donde se les unieron algunos holandeses. Arrojados de la -última isla, pasaron a la inmediata de Tortuga, en la que se hicieron -fuertes y consideraron como metrópoli o centro de la asociación. - -En ocasión que los piratas se hallaban ausentes, D. Carlos Ibarra, que -venía de España con una flota, desembarcó en la Tortuga y arrasó los -caseríos y plantaciones, pasando a cuchillo los habitantes. De vuelta -de Cartagena a España, el mismo Ibarra se encontró en alta mar con el -holandés Cornelio Jols (a quien los españoles llamaban _Pie de Palo_), -y después de fiera pelea en que ambos fueron heridos, se retiró el -pirata, en tanto que el general español buscaba refugio en el puerto -de Cabañas. Gobernaba en aquellos tiempos la isla de Cuba D. Francisco -Riaño y Gamboa. - -Cada vez, sin embargo, más poderosos los piratas de la Tortuga, -dirigidos por Levasseur, fortificaron la isla y se pusieron bajo -la protección de Francia, que les dió por gobernador a Timoleón de -Fontenay. Entre los hechos que causaron más escándalo a la sazón, -fué el saqueo que realizaron los piratas de la Tortuga en San Juan -de los Remedios, de cuyo lugar se llevaron mujeres, esclavos y hasta -las alhajas de la iglesia (1652). En 1654 las autoridades de Santo -Domingo expulsaron a los bucaneros que habían vuelto a establecerse -en sus costas y a los piratas de la Tortuga, y en 1655 los ingleses -se apoderaron de la Jamáica. El año 1662 fué desastroso para la isla -de Cuba, pues una expedición de ingleses de Jamáica desembarcó por -Aguadores y, después de batir al gobernador D. Pedro de Morales en Las -Lagunas, voló el castillo del Morro o San Pedro de la Roca y entró -en Santiago, donde permaneció un mes. Obligados los ingleses por el -hambre, se reembarcaron, no sin incendiar los edificios públicos y -llevarse los cañones del Morro y las campanas de las iglesias. Del -mismo modo, piratas franceses, mandados por Pedro Legrand, cuando los -vecinos de Sancti Spíritus celebraban la Pascua de Navidad del año -1665, cayeron sobre la plaza, que saquearon e incendiaron. - -Pero entre todos los piratas ninguno más famoso que Francisco Nau, -el _Olonés_, (llamado así porque era natural de Arenas de Olone, en -Francia). A su llegada de Francia estuvo primero en Haití y luego en -la Tortuga. Con grandes apuros logró hacerse dueño de un barco. El -Olonés era el terror de las colonias españolas. Cuando se le creía -muerto en Campeche, apareció (últimos de 1667) con dos barcos en los -cayos de San Juan de los Remedios. Noticioso de ello el gobernador -Dávila, mandó una galeota de diez cañones con 90 hombres, dándoles -el encargo de que ahorcasen a todos los piratas, menos al capitán, a -quien conducirían preso a la Habana; pero sucedió todo lo contrario: el -Olonés tomó la embarcación española y pasó a cuchillo los tripulantes. -Lo mismo hizo el valiente pirata en la costa de Puerto Príncipe con una -escuadrilla que desde Santo Domingo había venido en su persecución. -Repitió sus depredaciones en Batabanó, Santo Domingo, Maracaibo, -Puerto Cabello y Guatemala, acabando su vida a manos de los indios -de Nicaragua[364]. El pirata inglés Enrique Morgan desembarcó en la -bahía de Santa María con la idea de atacar la villa interior de Puerto -Príncipe (1668). Sabedores sus habitantes de la presencia de Morgan, -mientras unos huyeron a sus haciendas próximas, otros, con el alcalde -a su cabeza, marcharon a pelear con los piratas. Muerto el alcalde -con muchos de los suyos, Morgan penetró en la ciudad, la que abandonó -cuando le entregaron 50.000 pesos y 500 reses saladas. Más cruel fué -todavía Morgan en Portobelo, Maracaibo y Panamá, consiguiendo inmensas -riquezas, con las cuales se retiró a Jamaica, donde desempeñó tres -veces el cargo de gobernador. Diego Grillo, pirata cubano, tomó al -abordaje un barco mercante que iba de la Habana a Campeche, y venció -cerca del puerto, que a la sazón se llama de Nuevitas (1673) a un navío -y dos fragatas que le perseguían. No lograron su objeto los piratas -franceses Mr. de Franquenay y Mr. de Grammont, el primero atacando a -Santiago de Cuba (1678) y el segundo a Puerto Príncipe (1679)[365]. - - [364] Véase Dr. Vidal Morales, _Nociones de Historia de Cuba_, - pág. 84. - - [365] Por entonces andaba ocupado Carlos II en otras cosas. - Desde Aranjuez el Rey, con fecha 6 de mayo de 1678, se dirigió - al gobernador y capitán general de la Habana, diciéndole que - «de los pájaros que hay en esa isla me envieis el número que - os pareciere de los nombrados Turpianes o Tigres, Chambergos, - Mariposas, Cardenales, Cinzontes, Gorriones y de otros - cualesquier pajaritos de canto, entregándolos al general o - almirante de la flota de Nueva España, para que los traiga á - estos Reynos, como se lo ordeno por despacho de la fecha de - este, y de los que me remitieredes me dareis cuenta. Yo el - Rey.--Por mandado del Rey nuestro Señor. Don José de la Veitia - Linage. _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXV, pág. - 113 v.ª - -Por aquella época (junio 1680) era gobernador y capitán general de -Cuba D. Francisco Rodríguez de Ledesma y en octubre del mismo año -desempeñaba cargo tan importante D. José Fernández de Córdoba[366]. -El último de la serie de los grandes piratas, fué el holandés Lorenzo -Graff (llamado por nosotros _Lorencillo_). Graff saqueó a Veracruz -(1683), incendió a Campeche (1685), apresó varios barcos en las costas -de Cuba y tomó parte en el doble saqueo de Cartagena (1697)[367]. -Convencidas las principales naciones colonizadoras de América que era -conveniente acabar con la piratería, se aliaron para ello Inglaterra, -Holanda y España, cuyas naciones destruyeron los principales -establecimientos, y, últimamente, lord Nerville acabó con ellos (1697). - - [366] _Cedulario índico_, tomo XXV, pág. 181. - - [367] Obispo de la Habana fué, hasta el año 1682, el Dr. D. - Juan García de Palacios, quien «para evitar los pecados que - se ocasionaban de concurrir hombres y mujeres juntos a las - Estaciones y Procesiones de Jueves Santo en la noche, dispuso - que las Iglesias se cerraran a las oraciones del jueves, y se - abrieran el viernes al amanecer...» _Ced. índ._, tomo XXV, - págs. 169 y 169 v.ª - -Pocos años antes se verificó, por orden del gobernador D. Severino de -Manzaneda (1690), la traslación de la villa de San Juan de los Remedios -al centro del hato de Santa Clara. También el mismo gobernador trazó -(10 octubre 1693) las primeras calles y plazas de la ciudad de _San -Carlos de Matanzas_. - -Alguna vida iban adquirir las colonias españolas en los primeros años -del siglo XVIII. Por una parte la destrucción de la piratería, y por -otra las nuevas ideas de la dinastía de Borbón contribuyeron algo al -desarrollo material y moral. En tiempo de D. Diego de Córdova Laso -de la Vega, capitán general de la isla desde el 1695 a 1702, fué -proclamado Felipe V rey de España. Si durante la guerra de sucesión -teníamos por enemigas en América las escuadras inglesas y holandesas, -en cambio nos protegían las francesas, con cuyo auxilio pudimos -conservar nuestras posesiones hispano-americanas y conducir a España -el oro y la plata de dichas colonias. Sin embargo, estuvo en continua -alarma la villa de Trinidad, mereciendo por su comportamiento el -título y honores de ciudad, y en 1702, Carlos Gant, corsario inglés de -Jamáica, al frente de 300 hombres, tomó y saqueó la villa de Casilda. -El gobernador don Pedro Benítez de Lugo ordenó que se armasen dos -compañías de milicias y algunos barcos en corso para rechazar análogas -agresiones. - -Por muerte de Benítez de Lugo (1702) se encargaron interinamente del -gobierno de la isla los cubanos Chirino y Chacón, el primero de los -asuntos políticos y el segundo de los militares. La escuadra aliada -anglo-holandesa intentó que Chirino y Chacón proclamasen al archiduque -Carlos, negándose a ello los bravos defensores de la plaza. Si la paz -de Utrech (1713) llevó la tranquilidad a la colonia, en cambio, la -piratería no se había extinguido completamente y el marqués de Casa -Torres, capitán general de Cuba (1708-1716), tenía disgustadísimos a -los cultivadores y comerciantes de tabaco. - -La planta del tabaco, originaria de la América tropical, llevada -del Brasil a Portugal, de Virginia a Inglaterra y de Cuba a España, -comenzó a usarse en el siglo XVI y se generalizó su uso durante el -XVII. Conocida la bondad del tabaco cubano sobre todos los demás, su -cultivo fué cada vez mayor, de modo que en los primeros años del siglo -XVIII había muchas vegas en los alrededores de la Habana, en Trinidad, -Sancti Spíritu, Remedios, Bayamo, Holguín, El Caney y en otros puntos, -sobresaliendo por su calidad el de Vuelta Abajo. Comprendiendo el -gobierno de Felipe V que el tabaco podía proporcionar buenas ganancias -a la Real Hacienda, dispuso que, por cuenta del Estado, se comprase -en Cuba y se vendiese en Europa la mayor cantidad posible, encargando -de la compra al capitán general D. Laureano de Torres, quien cumplió -su encargo con tanta solicitud, que en 1708 hubo de mandar a España -tres millones de libras, bien que no sin protestas de cultivadores y -comerciantes. - -El brigadier D. Vicente Raja (1716-1719)[368], sucesor del marqués de -Casa Torres, trajo el encargo de establecer el _estanco del tabaco_ -o la compra de todo el tabaco que produjese el país, para elaborarlo -en una fábrica establecida en Sevilla por el gobierno. Aumentó, como -era natural, el disgusto de los cultivadores y comerciantes, viéndose -obligado el gobernador a consultar a la Corte, cuya respuesta fué un -Real decreto creando en la Habana una Factoría general para la compra -del tabaco, con sucursales en Santiago, Bayamo, Trinidad y Remedios. A -tal punto llegó la ira de los vegueros, que se amotinaron en la Habana, -y mal lo hubiera pasado el brigadier Raja, si no se hubiese ocultado en -La Fuerza, embarcándose después para España. - - [368] Fué nombrado con fecha 19 de diciembre de - 1715.--_Cedulario índico_, tomo XXVII, núm. 25, páginas 35 y - 36. - -Llegó el 1719 el gobernador D. Gregorio Guazo Calderón, y, después -de establecer la factoría, procedió contra los sediciosos. Luego, -como retardase la factoría la compra de algunas partidas de tabaco, -volvieron los disgustos de los vegueros y sus preparativos de -insurrección, que hubieron de calmar el conde de Casa Bayona y -el obispo, los cuales habían obtenido (1720) del Rey, que los -propietarios, una vez cubiertos los pedidos del gobierno, pudiesen -vender el tabaco sobrante a las otras colonias y a los particulares -de la metrópoli. Tres años después (1723), con motivo de haberse hecho -algunas compras a precios inferiores a los de tarifa, se declararon en -completa insurrección los vegueros de Santiago de las Vegas, teniendo -el gobernador Guazo que echar mano a la fuerza, causándoles un muerto y -12 prisioneros. Los prisioneros fueron colgados de los árboles en Jesús -del Monte. - -Rotas nuevamente las relaciones entre España e Inglaterra y comenzadas -las hostilidades en enero de 1727, el almirante Hossier amenazó a -la Habana, que no fué atacada merced a los preparativos de defensa -del gobernador Martínez de la Vega y merced a la oportuna llegada de -la escuadra española. Posteriormente, declarada la guerra marítima -entre las dos naciones rivales, la escuadra de Vernon atacó y tomó -a Portobelo (22 noviembre 1739), cuya noticia llenó de júbilo a -Inglaterra, aunque bien será decir que el almirante inglés sólo cogió -en aquella plaza tres pequeños barcos y tres mil pesos en dinero. -Tiempo adelante Vernon intentó apoderarse de Cartagena, que defendió -bizarramente D. Sebastián de Eslava, virrey de Nueva Granada, teniendo -el almirante inglés que abandonar la empresa y retirarse a la Jamaica. -Buscando Vernon alguna manera de reparar el desastre sufrido en -Cartagena, ayudado de un cuerpo de mil negros que sacó de Jamaica, -concibió la idea de apoderarse de Cuba. No pudo lograr su objeto, -viéndose obligado a retirarse y regresar a Inglaterra con unas pocas -naves y algunas tropas desfallecidas (1741). - -Tanto era el encono de Felipe V contra los ingleses, que por Real -decreto, dado en El Pardo (abril 1743) imponía--según dice a los -gobernadores de Cuba y Puerto Rico--pena de muerte a todos los -que comerciasen con los hijos de la Gran Bretaña, á la sazón sus -enemigos[369]. Corresponden también al reinado de Felipe V las dos -noticias siguientes: es la primera que furioso huracán destruyó (19 -octubre 1730), gran parte de la ciudad de San Carlos de Matanzas[370], -y la segunda autorizaba (Real cédula del 15 de diciembre de 1735, dada -en el Buen Retiro) al conde de Casa Bayona para que fundase una ciudad -con el nombre de _Santa María del Rosario_[371]. - - [369] _Cedulario índico_, tomo XXVII, núm. 26, págs. 36 v.ª y - 37. - - [370] Ibidem, tomo XXXI, núm. 16, pág. 11 v.ª y siguientes. - - [371] Ibidem, tomo XXXI, núm. 19, págs. 18-19 v.ª - -Fernando VI, en los comienzos de su reinado, se dirigió desde el Buen -Retiro (27 septiembre 1746) al Rector de la Real Universidad de San -Jerónimo de la Habana, diciéndole que mantuviese con el gobernador -Juan Francisco Güemes y Horcasitas, la buena correspondencia y armonía -que tanto importaba al bien público y común, y al particular de los -indivíduos de dicha Universidad[372]. Un año después se dió gran -combate delante de la Habana (12 octubre 1747) entre la escuadra -inglesa mandada por Knowles, y la española que dirigía Reggio. Unas -seis horas estuvieron peleando con singular arrojo y tenacidad; pero la -victoria quedó indecisa. A los pocos días llegó la noticia de haberse -firmado los preliminares de la paz de Aquisgrán (1748). - - [372] _Cedulario índico_, tomo XXIX, núm. 126, págs. 316 v.ª a - 320 v.ª - -Dirigiendo--antes de continuar la reseña histórica de Cuba desde -mediados del siglo XVIII--una mirada retrospectiva acerca del comercio, -conviene saber que la _Compañía Guipuzcoana_, constituída en 1668--y -de la cual hablaremos al estudiar Nueva Granada y Caracas--protegió -mucho el tráfico. Del mismo modo en el citado lugar registraremos los -asientos celebrados con la _Compañía Real de la Guinea Francesa_ y con -la _Compañía Inglesa del Mar del Sur_. El asiento que aquí debemos -mencionar fué el que obtuvo D. Antonio Tallapiedra, comerciante de -Cádiz, de acuerdo con el capitán general de la Habana D. Juan Francisco -Güemes, y por el cual dicho industrial tenía el derecho exclusivo de -suministrar cada año tres millones de libras de tabaco a la fábrica -de Sevilla (1734 a 1739). Por último, la _Real Compañía de Comercio -de la Habana_, formada de comerciantes y hacendados, por iniciativa -de D. Martín Aróstegui y por influencia del citado gobernador Güemes, -obtuvo el asiento exclusivo del tabaco (1739) y además el privilegio de -exportar a España azúcares y melazas, maderas y cueros, y de importar -harinas, lozas, etcétera. Obligóse la Compañía a construir barcos para -la marina mercante y de guerra, sostener diez embarcaciones armadas -para perseguir el contrabando, abastecer los buques de guerra que -fondeasen en la Habana y hacer el tráfico entre la Habana y Cádiz. -Gozaban del fuero de marina los empleados y dependientes de la citada -Compañía[373]. - - [373] Ibidem pág. 97. - -Por lo que respecta a Beneficencia, no pasaremos en silencio que don -Gerónimo de Valdés, obispo de la Habana, hizo fundar en dicha población -una casa para Cuna de niños expósitos, y por ello se le dieron las -gracias el 15 de abril del año 1713[374]. - - [374] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXII, núm. - 218, págs. 218 y 219. - -Tócanos referir uno de los acontecimientos tristes de la historia de -España. Como consecuencia del famoso Pacto de Familia celebrado entre -Carlos III de España y Luis XV de Francia (15 agosto 1761) comenzó -la guerra entre Inglaterra y España, entre Jorge III y Carlos III -(comienzos del año 1762). No ocultándose a Carlos III que la isla de -Cuba iba a ser uno de los objetos preferentes de la codicia británica, -envió en el año 1761 como gobernador a D. Juan de Prado Portocarrero, -Mariscal de Campo. Acostumbraba a decir el pedante Prado las siguientes -palabras: _No tendré yo la fortuna de que los ingleses vengan_. En -sus comunicaciones al Monarca afirmaba que los ingleses no atacarían -la isla, y si la atacasen, serían escarmentados. El que tales cosas -decía, cuando el 6 de junio de 1762 vió al almirante Pocock al frente -de poderosa escuadra, aturdido y confuso no sabía qué camino tomar. -Entre tanto los ingleses desembarcaron el día 7 por la parte del Este, -entre los ríos Nao y Cojimar, casi sin resistencia alguna, y el 11 -se hicieron dueños de la Cabaña. Poco después ocuparon el castillejo -llamado de la Chorrera, que abandonaron los españoles; pero la ciudad, -en comunicación con el resto de la isla, recibía subsistencias de -Puerto Príncipe, Trinidad y otras ciudades. Como la escuadra española -nada podía hacer por su inferioridad a la inglesa, su artillería fué -destinada a los fuertes, y los jefes y capitanes de navío pasaron a ser -comandantes y gobernadores de los dichos fuertes. Entre los comandantes -o gobernadores se hallaba D. Luis Velasco, a quien se le encargó la -defensa del Morro. Colocó Velasco a envidiable altura el honor de -España. Aunque por mar y por tierra vomitaban bombas y balas rasas 200 -bocas de bronce sobre el Morro, el héroe impávido acribillaba las naves -enemigas que cruzaban frente al castillo y se defendía de las baterías -que los ingleses tenían colocadas en tierra. Ya llevaba treinta y ocho -días de cerco. No era posible resistir más tiempo. Dieron el asalto los -ingleses. Por ambas partes se peleaba con singular coraje. «El segundo -comandante González--escribe el historiador inglés William Coxe--murió -en la brecha, y el valiente Velasco, después de luchar denodadamente -contra fuerzas superiores, mientras pudo reunir algunos soldados a la -sombra de la bandera española, recibió herida mortal en medio de los -vencedores, que admiraron su valor»[375]. Entre los que más lamentaron -la desgracia del valeroso Velasco se hallaba el general inglés conde -de Albemarle. Muertos los bizarros y nunca bastante alabados Velasco -y marqués González, la plaza no tenía más remedio que capitular. La -junta de autoridades, compuesta del capitán general Prado, del teniente -general Conde de Superunda, del teniente rey D. Dionisio Soler, del -general de Marina Marqués del Real Transporte, del Mariscal de Campo D. -Diego Tabares, del comisario D. Lorenzo Montalvo y de los capitanes de -Navío, aceptó la capitulación, quedando firmada el 13 de agosto de 1762. - - [375] _España bajo el reinado de los Borbones_, cap. 61. - -Del gobierno de la Habana se encargó lord Albemarle (14 agosto 1762), -retirándose el almirante Pocock con la mayor parte de su escuadra. -Albemarle tomó el título de capitán general: nombró gobernador a D. -Sebastián Peñalver y Angulo, y juez civil a D. Pedro Calvo de la -Puerta. Continuó la administración en la misma forma que antes; pero -se permitió el libre comercio. Retiróse Albemarle en enero de 1763, -dejando al frente del gobierno, de la parte inglesa de la isla, a su -hermano Guillermo Keppel, y de la parte española ejerció el cargo D. -Lorenzo Madariaga, gobernador de Santiago de Cuba. Por la paz de París -(10 febrero 1763) España recobró la isla de Cuba, cediendo en cambio -la Florida. Francia cedió el Canadá y otros países a Inglaterra. Como -compensación de la Florida, Francia dió la Luisiana a España, que más -que recompensa fué una carga. - -El general D. Ambrosio Funes Villalpando, conde de Ricla, y el segundo -cabo D. Alejandro O'Reilly, llegaron a la Habana el 6 de julio -de 1763, encargándose del mando con gran contento de españoles y -cubanos. Procedióse a la construcción de La Cabaña y a la reparación -del castillo del Morro y del Arsenal. También volvió a ponerse -en vigor, con disgusto de los naturales del país, el estanco del -tabaco. Reorganizóse la administración en sus diferentes ramos, y -muy especialmente el servicio de correos terrestres y marítimos. El -comercio adquirió mayor desarrollo, haciendo cesar, en alguna parte, -el régimen del monopolio. Siendo el conde de Ricla gobernador de Cuba, -por Real decreto de Carlos III, dado en Madrid el 3 de julio de 1765, -se hizo constar el bizarro comportamiento de D. José Antonio Gómez -defendiendo de los enemigos la plaza de Guanabacoa[376]. - - [376] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XXIV, núm. 1.º, págs. 1 a 3. - -D. Antonio María Bucarely (1766-1771) dió impulso a las obras de La -Cabaña, terminó las del Morro y Atarés, comenzando las del Príncipe. -Bucarely fué el encargado de cumplir el decreto de Carlos III acerca -de la expulsión de los jesuítas (1767). Otros asuntos ocuparon también -la atención del gobernador, y fueron: 1.º, los terremotos que en 1766 -destruyeron gran parte de las poblaciones de Bayamo y de Santiago de -Cuba; 2.º, el huracán llamado de Santa Teresa, que el 15 de agosto -de 1768 causó grandes pérdidas en la jurisdicción de la Habana; 3.º, -cumplimiento de la Real Cédula que con fecha 7 de junio de 1770 expidió -el Rey dando las instrucciones convenientes a una Junta, ya establecida -y compuesta, además del gobernador, del factor, contador y tesorero, -para fomentar la siembra, cultivo y beneficio del tabaco[377]; 4.º, -ayuda que tuvo que prestar Bucarely al general O'Reilly, encargado -de someter a la soberanía de España la Luisiana. Después de tantos -asuntos como tuvo que resolver Bucarely, pasó a encargarse del -virreinato de México. - - [377] _Cedulario índico_, tomo XXX, núm. 1.º, págs. 1 y 2. - -El gobernador D. Felipe Fonsdeviela (1771-1777), marqués de la Torre, -atendió al embellecimiento de la capital y de otras poblaciones. -En la Habana emprendió la fábrica de la Casa del Ayuntamiento, la -construcción de la Alameda de Paula, del Nuevo Prado y de otras obras; -fuera de la Habana se realizaron no pocas construcciones en Matanzas, -Santiago, Trinidad, Sancti Spíritus, Puerto Príncipe, Remedios y -Villaclara. Como si esto fuera poco, echó los cimientos de _Nueva -Filipina_, del nombre del gobernador, y que luego se denominó _Pinar -del Río_, del sitio de su fundación. Al año siguiente (1773) se fundó -el pueblo de _Jaruco_; y el 1775, a orillas del Mayabeque, la villa de -_San Julián de los Güines_. Débese al marqués de la Torre el primer -Censo de población de la isla de Cuba, que se terminó en 1774: resultó -la población total de 172.620 habitantes (96.440 blancos, 31.847 -libres de color y 44.333 esclavos). El Arsenal, cuyo jefe era D. Juan -Bautista Bonet, de la misma graduación que el marqués de la Torre, -recobró su antigua importancia, y de él salieron sólidas construcciones -navales, entre ellas el navío _Santísima Trinidad_, de 112 cañones. Por -último, en tiempo del citado gobernador, se fundó el _Seminario de San -Carlos_ en el primitivo Colegio de los Jesuítas, se exportó libremente -el algodón y se disminuyeron los derechos de exportación sobre los -azúcares, aguardiente, etcétera. - -Refieren los historiadores que D. Diego José Navarro (1777-1781), -aprovechándose de la guerra entre Inglaterra y sus colonias del Norte -de América, apoyó al coronel D. Bernardo de Gálvez, gobernador de la -Luisiana, para que invadiese la Florida y se apoderara de las plazas -de Mobila (1780) y de Panzacola (1781), volviendo de este modo á poder -de España aquella colonia, que, como sabemos, fué cedida á Inglaterra -en cambio de la Habana. En tiempo de Navarro se puso en vigor la -_Ordenanza para el libre comercio con las colonias_. - -El cubano D. José Manuel de Cagigal sucedió a Navarro desde 1781 a -1783. Después gobernaron la isla D. Luis Unzaga, el conde de Gálvez -y otros. Los inmediatos sucesores de Gálvez tuvieron el carácter de -interinos. - -El teniente general D. Luis de las Casas se hizo cargo del Gobierno -y Capitanía general de Cuba el 9 de julio de 1790, presentando su -dimisión y entregando el mando el 6 de diciembre de 1796. Le ayudaron -en su obra regeneradora D. Juan Bautista Vaillant, gobernador de -Santiago de Cuba; D. José Pablo Valiente, intendente de Hacienda, y los -ilustres cubanos Dr. Ramay, D. Francisco de Arango y otros. Progresó -la instrucción pública, las artes y la industria, se mejoraron muchas -poblaciones y se crearon establecimientos benéficos. Con motivo del -desbordamiento de los ríos, ocurrieron grandes inundaciones en la -parte occidental de la isla, en particular en las cercanías de la -Habana y Pinar del Río. Casas socorrió generosamente a los campesinos -más perjudicados e hizo reconstruir los puentes arrasados por las -aguas. Vió la luz, merced al apoyo de Casas, la primera publicación -literaria y económica, que se intituló el _Papel Periódico_, y en el -cual colaboraron el mismo capitán general, el presbítero Caballero, -el Dr. Romay y el poeta Sequeira. Fundáronse en Santiago de Cuba y en -la Habana Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, Casa de -Beneficencia y Real Consulado. Como consecuencia de la insurrección -de Haití (1791) y de la cesión que España había hecho del resto de -la isla a Francia, en virtud del tratado de Basilea (1795), vinieron -á Cuba muchos inmigrantes franceses y españoles, los cuales, con sus -conocimientos y laboriosidad, enriquecieron su nueva patria. Como era -natural, los restos de Cristóbal Colón, que descansaban en la iglesia -catedral de Santo Domingo, se trajeron a Cuba en el navío _San Lorenzo_ -y se depositaron en la catedral de la Habana (15 enero 1796), para -ser trasladados en 1898 a nuestra ciudad de Sevilla, en cuya catedral -descansan. - -Encargóse del gobierno D. Juan Bassecourt, conde de Santa Clara -(1796-1799), cuando Carlos IV celebraba alianza ofensiva y defensiva -con el Directorio francés. Tuvo España que pelear con Inglaterra, y si -en Cuba pudo resistir los ataques de sus enemigos, el resultado de la -enconada lucha fué la pérdida de la isla de Trinidad, de una parte de -la escuadra y la casi ruina de su comercio. - -Sucedió al conde de Santa Clara, D. Salvador de Muro y Salazar, marqués -de Someruelos (1799-1812). D. Sebastián de Kindelán ocupó el gobierno -de Santiago de Cuba y D. Luis Viguri la Intendencia de Hacienda. -Habiendo terminado la dominación de España en Santo Domingo, se -dispuso que la Audiencia se trasladase a Puerto Príncipe, comenzando -a funcionar el 30 de junio de 1800. Justo será consignar que en los -primeros días del siglo XIX llegó a Cuba el nunca bastante alabado -barón de Humboldt, quien publicó el _Ensayo político sobre la isla -de Cuba_ (1826), hermosa síntesis de la geología, clima, población, -industria y rentas públicas de la gran Antilla. Dicha fué también para -Cuba la venida (24 febrero 1802) del obispo de la Habana, el ilustre -Díaz de Espada, sucesor de Tres Palacios. Díaz de Espada embelleció -la catedral; prestó eficaz auxilio a la Casa de Beneficencia, a -los Hospitales y al Manicomio; contribuyó con una suma bastante -considerable a la fundación del primitivo cementerio de la Habana, -aboliendo la costumbre de enterrar en las iglesias. Hombre el obispo -de tanta cultura como de espíritu liberal, fundó muchas escuelas en las -ciudades y en los pueblos. Fué Director de la Sociedad de Amigos del -País, reformó el Seminario de San Carlos y el Asilo de San Francisco -de Sales. Si, como antes hemos indicado, la Audiencia de Santo Domingo -se trasladó a Cuba, del mismo modo el arzobispado de aquella Antilla, -con todos sus títulos, facultades y prerrogativas, pasó, por Breve -pontificio de 16 de julio de 1804, a Santiago de Cuba, quedando como -sufragáneos suyos los obispados de la Habana y Puerto Rico. También por -entonces el insigne médico Dr. Romay dió a conocer y aplicó la vacuna -como preservativo de la viruela, debiéndose de notar que cuando Carlos -IV comisionó al Dr. Balmis para difundir el citado preservativo, ya -había sido aplicado ventajosamente. - -Además de los emigrados de Santo Domingo y de Haití, que acudían a Cuba -donde se les brindaba con feraces tierras (1802), llegaron, después del -fracaso de la expedición mandada por Bonaparte para recuperar aquellas -colonias, unos 30.000 franceses, quienes se establecieron en Santiago -de Cuba, Baracoa, Guantánamo y en otros puntos, consiguiendo hacer -de terrenos incultos haciendas productivas. El tabaco, el algodón y -todos los productos aumentaron considerablemente; pero ninguno como el -café, hasta el punto que, si en 1804 se elevó la exportación a 12.500 -quintales, en 1833 llegó a 642.000. - -Los graves acontecimientos ocurridos en España con motivo de la -invasión de los franceses y después por la guerra de la Independencia, -repercutieron, como era natural, en las Indias. Es de lamentar que el -fanatismo patriótico de muchos llegase al extremo de asaltar las casas -de pacíficos y laboriosos franceses, siendo unos asesinados y otros -expulsados del territorio. Aunque se intentó la formación de una Junta -como las de Sevilla y otras provincias de España y América, la idea -fué combatida en periódicos y folletos. Por su parte la Junta Central -de España encargó (18 febrero 1809) al gobernador de Cuba, procurase -cultivar las relaciones--pues era conveniente--con el negro Enrique -Cristóbal, presidente y generalísimo de Haití[378]. - - [378] _Arch. de Indias.--Estado.--Santo Domingo_,--Leg.º 12. - (84). - -A la sazón llegó a la Habana el joven mejicano Manuel Rodríguez Alemán -con pliegos para las autoridades y otras personas invitándolas a -declararse por José Bonaparte; aquél pagó cara su imprudencia, pues fué -preso como espía y ahorcado el 30 de julio de 1810. Pasados dos años se -descubrió la conspiración que tramaba José Antonio Aponte, deseoso de -la emancipación de su raza; Aponte mereció la pena de horca con 8 de -sus cómplices. - -En sus últimos años de gobierno reconoció el marqués de Someruelos -la _Junta Suprema Central y gubernativa de España y de las Indias_ -establecida en Aranjuez y dirigió las elecciones de los primeros -diputados a Cortes por Cuba (1810), los cuales fueron Jáuregui y -O'Gabán, sucediendo al último Arango y Pareño. - -Tuvo la satisfacción D. Juan Ruiz de Apodaca de que en su tiempo se -jurase en la Habana (21 julio 1812) la Constitución de Cádiz. En dicho -Código político se concedían iguales derechos a españoles y americanos. -Posteriormente, habiendo vuelto a España Fernando VII y con él el -gobierno absoluto, Cuba pasó pacíficamente de uno á otro régimen. Los -cubanos tuvieron que agradecer al _Deseado_ que, por decreto de 10 -de febrero de 1818, se concediese a los puertos de la isla el libre -comercio con todos los mercados extranjeros. - -El excelente político y general D. José Cienfuegos llegó a Cuba (1816) -acompañado del superintendente de Hacienda D. Alejandro Ramírez, ya -conocido ventajosamente en Guatemala y Puerto Rico. Ramírez odiaba la -esclavitud, combatió el contrabando, llegó a duplicar (1820) las rentas -públicas, y apoyó los planes del antes citado Arango, no sólo en la -concesión del libre comercio, sino en el desestanco del tabaco y otras -reformas. Tomó parte activa en la fundación de _Cienfuegos_[379] y -también influyó en el progreso de las colonias de Nuevitas, Guantánamo -y El Marcial. Como Director de la Sociedad Patriótica, estableció la -sección de educación primaria, la Academia de Dibujo y Pintura, que se -denominó de San Alejandro, en honor del fundador; el Jardín Botánico, -las cátedras de Anatomía y Botánica, y proyectó la de Química. - - [379] El fundador fué el coronel Luis de Clouet, rico emigrado - de Luisiana (1819.) Clouet con 40 familias estableció la - colonia Fernandina de Jagua, que dió origen a la ciudad de - Cienfuegos. - -Un hecho importantísimo que honra a Inglaterra se verificó por entonces -y fué el convenio celebrado con España el 1817, el cual consistía en -el compromiso de nuestra nación de impedir el tráfico de esclavos -africanos, a partir del 30 de mayo de 1820; pero sin embargo de las -protestas y reclamaciones de Inglaterra, la nación española continuó -haciendo expediciones más o menos clandestinas. - -Bajo el débil gobierno del general D. Manuel Cagigal se juró en la -Habana, bien a pesar suyo, la constitución de Cádiz, que en España, -Riego, Quiroga y otros habían proclamado en las Cabezas de San Juan -(1.º enero 1820). - -D. Nicolás Mahy sucedió en marzo de 1821 a Cagigal. En su tiempo las -logias masónicas y las sociedades secretas (_La Cadena_, _Los Soles_, -_Los Comuneros_ y _Los Carbonarios_) tuvieron verdadera influencia. -Formaban las dos primeras cubanos partidarios de la independencia, la -tercera españoles adictos al gobierno y la cuarta estaba constituída -por hombres conciliadores. El general Mahy se opuso tenazmente a que -se implantase la ley de Aranceles, contuvo el lenguaje violento de la -prensa, reorganizó las milicias y mantuvo la disciplina militar. - -Encargóse del poder el brigadier D. Sebastián Kindelán, por muerte -de Mahy, en julio de 1822. En las elecciones para diputados a Cortes -(legislatura de 1823) salieron triunfantes el sacerdote y filósofo -Félix Varela, D. Leonardo Santos Suárez y D. Tomás Gener. - -A ponerse al frente del gobierno de Cuba vino a la isla (2 mayo -1823) el general D. Francisco Dionisio Vives. Si en España reinaba -la anarquía, en Cuba se entusiasmaban con los hechos realizados por -Bolívar y los demás generales revolucionarios. Vives se apoderó de -los documentos de la sociedad secreta _Soles y Rayos de Bolívar_ -(que aspiraba a establecer la República de _Cubanacán_), reduciendo -a prisión al habanero Lemus, jefe de la conspiración, y a los más -comprometidos, entre ellos Peoli, Junco, Silveira, el Dr. Hernández y -los poetas Heredia y Teurbe. El 3 de mayo de 1823 se mandó Real orden -reservada a los jefes políticos de Cuba y Puerto Rico, encargándoles -cierta vigilancia para si llegase allí D. José Mariano Méndez, diputado -a Cortes que fué por Sonsonate, el cual había circulado un manifiesto -o proclama, impreso en la península, con el intento de separar las -islas de Cuba y Puerto Rico de la dominación española[380]. De los -presos citados anteriormente, el gobernador Vives se contentó con -desterrar a unos y con imponer multas pecuniarias a otros. Restablecido -en España el gobierno absoluto por Fernando VII, Vives siguió el -ejemplo de su Rey (diciembre de 1823). Con más encono que antes -volvieron las conspiraciones, teniendo Fernando VII que conferir a -los capitanes generales de Cuba, con fecha 28 de mayo de 1825, las -facultades extraordinarias de los gobernadores de plazas sitiadas. No -se amedrentaron por ello los revolucionarios, quienes comisionaron a -Iznaga, Bentancourt (_El Lugareño_) y otros para que se marchasen a -Venezuela y pidiesen apoyo al libertador Bolívar. La entrevista no -llegó a verificarse por entonces; pero Iznaga, en su segundo viaje, -verificado el año 1827, logró sus deseos. - - [380] _Arch. de Indias._--Estante, 100.--Cajón, 6.--Leg.º 16 - (53). - -Es de advertir que antes de la entrevista que, después de todo, no -dió resultado alguno, los emigrados cubanos constituyeron una Junta -en México, que tenía por objeto trabajar por la independencia de Cuba -y Puerto Rico (1825). Un año después se reunió en Panamá una Asamblea -general de las naciones hispano-americanas para tratar, entre otras -cosas, de la emancipación de las citadas islas; mas, ya por el poco -entusiasmo con que acogió la idea Bolívar, ya por la oposición de los -Estados Unidos, pensando tal vez que Cuba, siguiendo el ejemplo de las -repúblicas hispano-americanas, decretaría la libertad de los esclavos, -cuyo hecho podía ocasionar perturbaciones en los Estados del Sur de -la gran República, lo cierto es que nada se hizo. Los separatistas no -cejaban en su empeño: Francisco de Agüero y el pardo Andrés Manuel -Sánchez fueron sorprendidos en un ingenio de Camagüey y condenados, -como espías de los enemigos de España, a la pena de horca, en Puerto -Príncipe, el 16 de marzo de 1826. Agüero y Sánchez fueron los primeros -mártires de la independencia de Cuba. Desde México, los revolucionarios -cubanos, expatriados en aquella República, no dejaban de avivar el -fuego sagrado de la independencia. Esta vez las logias masónicas de la -_Legión del Águila Negra_, se entendían desde México con los patriotas -de Cuba para conseguir la independencia. Descubierta la conspiración -(1830) y presos los principales, se les condenó a muerte por la -Comisión Militar, teniendo la dicha de ser indultados con motivo del -nacimiento de Isabel II; sólo sufrieron destierros y multas. - -Durante el gobierno de Vives se dividió la isla en tres departamentos -militares: _Occidental_, _Central_ y _Oriental_; se formó nuevo censo -de población[381] y se hizo el mapa de Cuba (1827). En su política -progresiva le ayudó D. Claudio Martínez de Pinillos (después conde de -Villanueva), superintendente general de Hacienda, quien aumentó las -rentas públicas, ayudó a la construcción del acueducto de la Habana, -habilitó algunos puertos para el comercio extranjero e influyó para la -introducción de las máquinas de vapor en los ingenios. También se deben -al gobierno de Vives, y por iniciativa de Pinillos, la fundación de -_Cárdenas_ (8 marzo 1827), el establecimiento de un presidio en la Isla -de Pinos y la fundación de _Nueva Gerona_ (1830). Entre otras obras de -utilidad pública citaremos el puente de Marianao, la Casa de dementes -de San Dionisio y el Templete, inaugurado en 1828, en la plaza de -Armas, de la Habana[382]. - - [381] Dió un total de 704.487 habitantes: 311.051 blancos, - 106.494 de color, libres, y 286.942 esclavos. - - [382] Colocóse junto al obelisco que D. Francisco Cagigal - erigió en 1754 para consagrar aquel sitio, donde, según la - tradición, se dijo la primera misa bajo una ceiba, año 1519. - -Las letras y las ciencias, como más adelante mostraremos, progresaron -mucho en la primera mitad del siglo XIX, figurando á la cabeza de todos -el insigne filósofo D. Félix Varela. Continuaron su obra Saco, Luz y -Caballero y otros. - -Hemos de lamentar lo extendido que se hallaba el vicio del juego. -El país estaba lleno de vagos, de ladrones y de asesinos, siendo -peligroso, aun en la misma capital de la isla, salir de noche a la -calle. Parece ser que como uno dijese a Vives que no había seguridad -alguna de noche, contestó: «Pues que hagan lo que yo, que me quedo de -noche en casa y no salgo a la calle.» - -D. Mariano Ricafort sucedió en 1833 a Vives, y en su tiempo un barco -procedente de los Estados Unidos, llevó el cólera a la isla. En cambio, -daremos la grata noticia de que el conde de Villanueva, superintendente -de Hacienda, pudo conseguir, como presidente de la Junta de Fomento, -que se construyera el ferrocarril de la Habana a Güines, mucho antes de -que en la metrópoli se estableciese ese medio de comunicación. Cuando -en España, muerto Fernando VII, comenzó la terrible guerra civil, y -cuando el gobierno de Madrid proclamó en Cuba el _Estatuto Real_, vino -el general Tacón a suceder a Ricafort (1.º julio 1834). - -El general Tacón, decidido absolutista, no implantó en Cuba las -libertades concedidas a la nación española. Espíritu suspicaz creyó ver -en todas partes la tea revolucionaria para lograr la independencia de -la Antilla. De opuestas ideas que el general Tacón era el gobernador de -Santiago de Cuba D. Manuel Lorenzo. Jurada en Madrid la Constitución, -a consecuencia del motín de la Granja (1835), Lorenzo la hizo jurar en -Santiago de Cuba. Irritóse por ello Tacón, hasta el punto de mandar una -expedición contra Santiago, viéndose obligado Lorenzo a embarcarse para -España. También pudo conseguir Tacón que las Cortes españolas de 1837, -no admitiesen como Diputados a los elegidos por Cuba, los cuales eran -Saco, Acebedo, Montalvo y de Arnas, fundándose en que las islas de Cuba -y de Puerto Rico se regían por leyes especiales. Sabiendo el gobernador -de Cuba que Saco y Narciso López conspiraban en España para alcanzar la -independencia de la isla, hizo prender a varios cubanos pensando que -estaban en relaciones con aquellos, quienes no lograron su libertad -hasta que, relevado Tacón, la decretó su sucesor el general Ezpeleta -(1838). No seríamos justos si guardásemos silencio acerca de las buenas -cualidades de Tacón: era honrado e íntegro; persiguió a los jugadores, -vagos y ladrones; restableció la seguridad personal, disciplinó el -ejército, reorganizó la policía, estableció los cuerpos de serenos -y bomberos, y realizó obras de utilidad y ornato (los Mercados, la -Pescadería, el Gran Teatro, la Alameda de Isabel II, y otras). - -El teniente general D. Joaquín de Ezpeleta comenzó su gobierno el año -1838, sucediéndole D. Félix Girón, príncipe de Anglona. Después ocupó -cargo tan importante el general D. Jerónimo de Valdés. Entre Valdés -y el cónsul inglés David Turnbull, las relaciones fueron tan poco -amistosas, que el primero consiguió del gobierno de la Gran Bretaña -la separación del segundo, tal vez con alguna razón. Y decimos con -alguna razón, porque Turnbull era más amigo de los separatistas que -de los españoles. Volvió Turnbull a la isla con un pasaporte de un -cónsul español; pero Valdés le hizo prender y le embarcó en un buque -británico (1842). Tanto disgustó a la _Sociedad Patriótica_ que uno -de sus indivíduos fuese tratado de aquel modo, que D. José de la Luz -y Caballero, presidente de aquella Sociedad, protestó enérgicamente, -logrando con el apoyo del sabio naturalista Poey y otros, que el nombre -de Turnbull no se borrase de la lista de los socios y entre ellos -permaneció hasta que el nuevo capitán general D. Leopoldo O'Donnell -dispuso su eliminación «porque era un enemigo declarado del país.» - -O'Donnell renovó la política tiránica y bárbara de Tacón. -Descubrióse--según todas las señales--vasta conspiración en Matanzas, -_conspiración de la escalera_, porque los presos, atados a una -escalera, declaraban a fuerza de látigo. Víctimas de la conspiración -fueron el poeta Gabriel de la Concepción Valdés (_Plácido_), Santiago -Pimienta y otros, los cuales sufrieron la pena de muerte (28 junio -1844) en Matanzas, en el paseo de Santa Cristina, frente al hospital de -Santa Isabel. - -D. Federico Roncali (1848-1850) tuvo que combatir fuerte insurrección. -Al frente de los revolucionarios se puso el general Narciso López, -natural de Venezuela. Desde muy joven se había distinguido en el -ejército español, ora peleando en el Sur América, ora en la península, -defendiendo los derechos de Isabel II. Ya General, vino a Cuba a las -órdenes de O'Donnell, desempeñando varios cargos gubernativos, entre -ellos el de teniente gobernador de Trinidad, que le quitó el mencionado -O'Donnell (1843), no fiándose de su amor a España. En el primer año -del gobierno de Roncali, Narciso López se puso a la cabeza de la -conspiración, que, descubierta, tuvo que refugiarse en los Estados -Unidos, donde, con la ayuda de Sánchez Iznaga, Villaverde y otros -emigrados, trabajó por la independencia de la Isla. Tomó parte desde -entonces en todas las expediciones de los separatistas e intervino -en la política seguida por las Sociedades organizadas en Cuba y por -el _Consejo Cubano_ establecido en New-York. Los revolucionarios se -dividieron en dos partidos: uno quería la independencia de Cuba y otro -su anexión á los Estados Unidos. En aquel tiempo el gobierno de los -Estados Unidos ofreció 100 millones de pesos a España por la Isla de -Cuba. Decidido Narciso López a jugar el todo por el todo, a la cabeza -de unos 600 hombres bien armados, salió de New Orleans y se dirigió a -Cuba en el vapor _Creole_ y dos barcos de vela. El 19 de mayo de 1850 -desembarcó en Cárdenas, ondeando por primera vez en la _Perla de las -Antillas_ la bandera de la estrella solitaria. Aunque consiguió que la -guarnición se le rindiese, causóle profunda pena la actitud pasiva de -los cubanos, tan pasiva que sólo se le unió el portorriqueño Felipe -Gotay. En la lucha que sostuvo en las calles de Cárdenas con los -lanceros que acudieron de Lagunillas, mandados por el teniente D. José -María Morales, murió de los nuestros el sargento Carrasco, a quien la -patria, agradecida, algún tiempo después hizo levantar un monumento en -_La Cabaña_. - -Vino de gobernador y capitán general D. José Gutiérrez de la Concha -(mes de noviembre del año 1850), decidido a castigar con mano de -hierro a los enemigos del gobierno de la metrópoli. Porque la ciudad -de Puerto Príncipe solicitó que no se suprimiera su Audiencia, Concha -destituyó al Ayuntamiento, prohibiendo que en lo sucesivo hiciesen -uso esas Corporaciones del derecho de petición. Nombró comandante -general del Departamento central a D. José Lemery, el cual, conociendo -los planes revolucionarios de la _Sociedad Libertadora_, constituída -en el Camagüey a últimos de 1849, hizo poner presos a los hermanos -Betancourt, Recio, Arango, Cisneros y a otros, mandándoles a la Habana -(4 mayo 1851). No fué preso Joaquín de Agüero, porque logró huir a -tiempo, ocultándose en las lomas situadas entre Nuevitas y Las Tunas, -y acampando después en la Piedra de Juan Sánchez. Agüero, joven de -nobles sentimientos, acérrimo antiesclavista, proclamó la independencia -de Cuba, en unión de otros patriotas, en la hacienda de San Francisco -del Jucaral, partido de Cascorro. Defendióse en la hacienda de San -Carlos, teniendo el sentimiento de ver morir a algunos de los suyos. -Huyó Agüero a Punta de Ganado, y allí cayó en poder de los realistas -(22 de julio) con otros cinco compañeros. Concha mandó fusilar (12 -agosto 1851) en la sábana del Arroyo Méndez a Agüero, a Betancourt -(Tomás), a Zayas y a Benavides. Al mismo tiempo estalló en Trinidad -otro movimiento revolucionario (24 julio 1851) dirigido por Isidoro -Armenteros, teniente coronel graduado de milicias de caballería, y -ayudado por Arús y Hernández Echerri. Los tres fueron fusilados en el -campo conocido con el nombre de _Mano del Negro_, en las afueras de -Trinidad (18 de agosto del citado año). El 12 de agosto, el mismo día -en que fué fusilado Agüero, desembarcó en Playitas Narciso López, á -bordo del _Pampero_. Venía de New Orleans con unos 500 hombres, y entre -los más conocidos se hallaban el general húngaro Pragray, el coronel -Crittenden (hijo de un senador americano) y los cubanos Arnao, Zayas -y Oberto. Creyendo Narciso López que en Puerto Príncipe y Trinidad -era formidable la insurrección, llegó a Vuelta Abajo y dividió sus -fuerzas, dejando en _El Morrillo_ parte de ellas, bajo el mando de -Crittenden, en tanto que él se encaminaba a _Las Pozas_. En Las Pozas -tuvo un encuentro Narciso López con el general Enna, muriendo el -húngaro Pragray y el cubano Oberto, y en los palmares del _Cafetal de -Frías_ fué herido mortalmente Enna, viéndose obligado Narciso López a -dispersar sus fuerzas. Crittenden y los 50 expedicionarios que estaban -en El Morrillo intentaron huir, siendo sorprendidos y llevados a la -capital, donde, en las faldas del Castillo de Atarés, fueron fusilados -(16 de agosto). Preso también Narciso López en los Pinos del Rangel, -fué conducido a la Habana, sufriendo la pena de muerte en el campo de -La Punta (1.º septiembre 1851). - -Bajo el gobierno del general D. Valentín Cañedo, sucesor de Concha, -se publicó clandestinamente el periódico _La Voz del Pueblo Cubano_, -redactado por Bellido e impreso por Facciolo. Tal publicación, y el -descubrimiento de una caja de armas destinadas a los revolucionarios -de Vuelta Abajo, pusieron de manifiesto los planes de aquéllos en la -jurisdicción de Pinar del Río. Bellido pudo huir a los Estados Unidos y -Facciolo fué ejecutado en La Punta (28 septiembre 1852). Otros fueron -condenados a presidio. - -Don Juan de la Pezuela sucedió a Cañedo en diciembre de 1853. -Un gobernador tolerante y caballeroso dirigía la política y la -administración de Cuba. Concedió indulto a todos los que habían tomado -parte en las conspiraciones y levantamientos separatistas; persiguió el -tráfico de esclavos, no haciendo caso de los ruegos primero, y de las -amenazas después, de los negreros. - -Vino el general Concha (21 septiembre 1854) a encargarse del poder, -con verdadera satisfacción de los negreros. Al frente de poderosa -conspiración se puso el catalán D. Ramón Pintó, presidente del Liceo -de la Habana y presidente también de la _Junta Revolucionaria_. -Descubierta la conspiración, Concha dispuso la prisión de los -principales jefes, siendo Pintó condenado a muerte, que sufrió el 22 -de marzo de 1855 en el campo de La Punta; Cadalso y Pinelo a la pena -inmediata. El 31 del mismo mes y año tuvo la desgracia de ser hecho -prisionero en Baracoa, a bordo de americana goleta, que conducía armas -y pertrechos para promover una revolución, Francisco Estrampes, el cual -corrió la misma suerte que Pintó. - -Don Francisco Serrano y Domínguez, duque de la Torre, ocupó el cargo -de gobernador y capitán general de Cuba. En su tiempo murió (22 junio -1862) el sabio maestro D. José de la Luz y Caballero, rodeado de sus -discípulos y admiradores. El capitán general, deseando halagar a los -cubanos, presidió los funerales y manifestó las consideraciones que -le merecían las virtudes del insigne hijo de la Habana. Contribuyó a -cerrar por algún tiempo el período de las conspiraciones la fundación -del diario cubano _El Siglo_, dirigido primeramente por D. José Quintín -Suzarte, y después por el conde de Pozos Dulces, antiguo revolucionario -y uno de los individuos de la Junta Cubana de Nueva York. Adquirieron -la propiedad del periódico Morales Lemus, Aldama y otros. Acerca de -las ideas políticas de _El Siglo_, el conde de Pozos Rubios declaró -(24 marzo 1865) en notable artículo que sólo deseaba obtener para -Cuba todos los derechos de una provincia española. Semejante política -fué luego difundida en la Península por el general Serrano, por el -periódico _La América_ y por muchos liberales. Los defensores de dicha -política constituyeron el partido reformista. - -El capitán general D. Domingo Dulce fué digno continuador de la -política del duque de la Torre. Mostró su poder el partido reformista -cuando, en virtud del Real decreto (noviembre de 1865) convocando la -Junta de información respecto a reformas en Cuba y Puerto Rico, fueron -elegidos el conde de Pozos Dulces, Saco, Morales Lemus y otras notables -personalidades del citado partido. Las conferencias se inauguraron en -Madrid, bajo la presidencia de D. Alejandro Oliván, el 30 de octubre -de 1866 y terminaron el 27 de abril de 1867. Discutiéronse asuntos -sociales, políticos y económicos, llamando también la atención la -abolición de la esclavitud. Dice el Dr. Morales--y sentimos no estar -conformes con su opinión--que si los informes presentados por las -diversas Comisiones hubiesen sido atendidos por España, no hubiera -estallado, quizás, la guerra separatista de 1868[383]. Con reformas -o sin reformas, poco antes o poco después, se habría realizado la -independencia de Cuba. - - [383] Ob. cit., pág. 179. - - - - -CAPITULO XXII - - GOBIERNO DE JAMAICA.--POLÍTICA DE LA GRAN BRETAÑA.--LA - ESCLAVITUD.--GOBIERNO DE PUERTO RICO.--EL REY CATÓLICO Y D. DIEGO - COLÓN.--FELIPE II Y EL OBISPO DE PUERTO RICO.--LOS INGLESES - INTENTAN APODERARSE DE LA ISLA.--LOS DINAMARQUESES EN LOS CAYOS - DE SAN JUAN.--EL INGLÉS HARVEY.--GENEROSIDAD DE CARLOS III CON EL - DUQUE DE CRILLÓN.--RÉGIMEN POLÍTICO DE PUERTO RICO.--ISLA DE LA - MONA.--ISLA DE VIEQUES.--ISLAS VÍRGENES: GOBIERNO DE LOS INGLESES - Y DE LOS NORTEAMERICANOS.--ISLAS LUCAYAS: GUANAHANI: LA CAPITAL - NASSAU: GOBIERNO DE LAS LUCAYAS.--ISLAS BERMUDAS: HAMILTON.--ISLAS - MENORES: ISLAS INGLESAS, FRANCESAS Y HOLANDESAS: GOBIERNO EN DICHAS - ISLAS. - - -De la isla de Jamaica, situada en el mar de las Antillas, tenemos -escasas noticias. Antes procede recordar que Carlos II de Inglaterra -fué arrojado del trono y la Cámara hubo de publicar un decreto que -decía: «La experiencia ha probado y esta Cámara declara que el -oficio de Rey en este país es inútil, oneroso y peligroso para la -libertad, la seguridad y el bien del pueblo; queda, de consiguiente, -abolido.» Cromwell constituyó la República y se atrajo en el interior -el entusiasmo del pueblo, y en el exterior las simpatías de Europa. -Tirantes por entonces las relaciones entre Luis XIV y Felipe IV, el -Protector se decidió al fin en favor de Francia, pensando sin duda -que España tenía vastas y ricas posesiones en las Indias. A fines de -diciembre del año 1654 Cromwell dispuso que la escuadra de Penn y de -Venables, con sus tropas de desembarco, saliese de Portsmouth con -rumbo a la América española. Felipe IV y su primer ministro, D. Luis -de Haro, desconocían los propósitos del Protector, hasta el punto -que alarmados por las vagas noticias que les llegaban, se quejaron a -Cardeñas, nuestro embajador en Londres, no sólo de su silencio acerca -de la expedición de Penn y de Venables, sino también de la incoherencia -de sus noticias respecto de los asuntos de Inglaterra y de su escasa -influencia cerca de un gobierno que España había sido la primera en -reconocer y apoyar. Defendióse Cardeñas de tales reconvenciones, y -refiriéndose a la escuadra decía: «El objeto acerca de las Indias es -el único que no he podido penetrar, porque el Protector lo ha tenido -cuidadosamente oculto, sobre todo a las personas por quienes yo podía -prometerme saber el plan... Así, pues, respecto del particular no -he podido recoger sino vagas conjeturas, y he comunicado a Vuestra -Magestad todas las que se forman acerca de esta expedición en toda su -diversidad...»[384]. El rey de España se decidió entonces a enviar a -Londres otro embajador más, el marqués de Leyde, para que, poniéndose -de acuerdo con Cardeñas, y no manifestando recelos a propósito de -la escuadra de Penn y de Venables, insistiesen con el Protector en -la conclusión de un tratado de paz entre España e Inglaterra contra -Francia. Cromwell no hizo caso de las proposiciones de Cardeñas y del -marqués de Leyde. Estaba decidido a aliarse con Francia. - - [384] Véase Guizot, _Hist. de la República de Inglaterra y de - Cromwell_, pág. 332. - -En los primeros días de julio de 1655 sólo se sabía en Londres que la -escuadra había llegado a la Barbada, partiendo en seguida de dicha -isla. Dice nuestro historiador Lafuente que el designio de Cromwell era -apoderarse de México, lo cual hubiera realizado si los españoles no -hubiesen acudido oportunamente a su defensa[385]. Lo que se proponía el -Protector era que la escuadra se apoderase de Santo Domingo. A mediados -de julio recibió carta el Protector dándole detalles de los hechos -realizados por el almirante Penn y el general Venables. Entonces supo -que el 14 de abril la escuadra se halló enfrente de la costa Sud-Oeste -de Santo Domingo, desembarcando poco después la tropa. El 18 del -mismo mes, los españoles, ocultos en los barrancos y en los bosques, -hicieron fuego sobre los ingleses, á quienes obligaron a replegarse -sobre el punto de desembarque más próximo para pedir a la escuadra -víveres y refuerzos. Pasados pocos días, el 25 se pusieron en marcha -hacia Santo Domingo; pero cayeron en una emboscada, donde murieron -muchos, retirándose fugitivos los demás. Penn echaba la culpa de todo a -Venables y los marinos a los soldados; a su vez Venables y los soldados -se defendían de tales cargos. No habiendo medio de intentar un tercer -ataque contra Santo Domingo, convinieron todos en que era preciso hacer -algo antes de volver a Inglaterra y presentarse al Protector. - - [385] Véase _Hist. general de España_, tomo XVI, p. 421. - -El 3 de mayo, ya reembarcadas las tropas en la escuadra, se alejaron -de Santo Domingo, y el 9 se presentaron delante de Jamáica, isla menos -importante que Santo Domingo, aunque dilatada y fértil. La fortuna -les fué esta vez propicia, pues el 10 se verificó el desembarco y sin -oposición alguna cayó la isla en poder de los ingleses, en tanto que -los españoles se retiraron a las montañas. Parte del ejército vencedor -se estableció de guarnición en la isla; doce buques de la escuadra, -a las órdenes del vicealmirante Goodson, formaron una estación en la -costa; y a fines de junio, uno antes y otro después, Penn y Venables -regresaron a Inglaterra, llegando, el primero, el 31 de agosto, y el -segundo, el 9 de septiembre[386]. - - [386] Guizot, ob. cit., p. 346. - -La población blanca de Jamaica, que en 1655 contaba con unos 1.500 -hombres, aumentó mucho al poco tiempo, porque a ella acudieron gentes -de las Antillas: ingleses, escoceses, irlandeses y no pocos mercaderes -israelitas. De la isla hicieron los ingleses un depósito para el -comercio de contrabando con México y el Perú, y fué un gran mercado, -desde el cual los esclavos importados de Africa se distribuían por -las demás Antillas y por la Tierra Firme. Calcúlase que en los años -de 1680 a 1786 desembarcaron en Jamaica 610.000 esclavos. A causa del -trato durísimo que recibían de los ingleses, se sublevaron y buscaron -refugio en las montañas, viéndose obligados aquéllos a concederles -algunos derechos en el año 1739. Nuevamente se rebelaron en 1795, y los -_humanitarios_ ingleses les persiguieron como a fieras, valiéndose de -perros que llevaron de Cuba. - -Tiempo adelante hubo de realizarse un suceso de extraordinaria -importancia en la política de la Gran Bretaña, y fué la abolición de la -esclavitud. Si durante el reinado de Guillermo IV (1830-1837) acordaron -las Cámaras la abolición parcial y progresiva de la esclavitud, -elevada al trono la reina Victoria, cuya coronación se verificó el -28 de junio de 1838, dichas Cámaras proclamaron el 1.º de agosto de -aquel año la emancipación inmediata y general. Inglaterra, una vez -abolida la esclavitud en sus colonias, tuvo mercantil interés de que -las demás naciones siguiesen su ejemplo. Si muchas reformas realizadas -en la edad contemporánea son timbre de gloria de los gobiernos de -Inglaterra, ninguna puede compararse con la abolición de la esclavitud -de los negros, reclamada por la opinión pública más humanitaria o menos -egoista. - -De Jamaica no sería aventurado decir que en ella se verificó cambio -radical desde la abolición de la esclavitud en el año 1838. «Desde la -emancipación de los esclavos--escribe Reclus--ha disminuído en una -cuarta parte la población blanca, mientras que ha doblado el número de -negros»[387]. En el año 1890 los blancos apenas llegaban a 15.000 y los -negros pasaban de 600.000. Al presente tiene 832.000. - - [387] _Nueva Geografía Universal.--América Central_, tomo II, - pág. 663. - -El régimen político de la citada Antilla mayor consiste en un -gobernador nombrado por la Corona y en un Consejo legislativo -compuesto de 16 individuos: cinco nombrados por el Rey y nueve -elegidos por el pueblo. Los electores, en cada una de las parroquias, -nombran consejeros encargados en la administración de los asuntos -locales. Hasta el año 1869 fué la capital _Spanish-town_ (ciudad -española) que fundó Diego Colón en 1525 con el nombre de Santiago de -la Vega; pero al presente es el puerto de _Kingston_, donde residen -las autoridades militares y navales. Casi todo el movimiento de las -transacciones de Jamaica con la Gran Bretaña, el Canadá, los Estados -Unidos y otros países se efectúa por intermedio del citado puerto. - -Pasando a estudiar el gobierno de Puerto Rico, recordaremos que su -conquistador, Juan Ponce de León, recibió señaladas muestras de cariño -de Fernando el _Católico_. Si en 14 de agosto de 1509 le premiaba -con el Gobierno _interino_ de la isla[388], el 28 de febrero de 1510 -le decía lo siguiente: «Vi vuestra letra de 18 de setiembre de 1509. -Me tengo por servido de vos en lo hecho: continuad en acrecentar -la población de San Juan, que yo escribo á la Española para que os -provean de lo necesario.» Dos días después D. Fernando y D.ª Juana, -hallándose en Madrid, le nombraban gobernador en _propiedad_[389]. -Como el almirante D. Diego Colón se creía con derecho a la propiedad -de Puerto Rico, y Ponce de León, apoyado por el Rey, no prestaba -obediencia al primero, vino el rompimiento entre el gobernador de -Santo Domingo y el de Puerto Rico. ¿Fué depuesto, además, Ponce de -León porque era amigo de aquel Roldán que declaró cruda guerra al -almirante D. Cristóbal? ¿Tendría presente D. Diego que dicho Roldán -era también protegido de Ovando, enemigo este último del descubridor -de las Indias? Conviene, por último, no olvidar que Ponce de León -echó los cimientos de _Caparra_ (primeros meses del año 1509); que -repartió a los indios encomiendas, originando tal medida sublevación -general, la cual fué combatida valerosamente por los españoles; que se -reedificó a dos leguas de Guánica la villa de _Sotomayor_ y se fundó la -de _San Germán_, y que Julio II concedió la erección de un obispado en -Puerto Rico y cuyo primer prelado se llamaba Alonso Manso, canónigo de -Salamanca. - - [388] Véase Abbad Lasierra, _His. de Puerto Rico_, pág. 32. - - [389] Ibidem, pág. 33. - -Ante la insistencia de don Diego Colón, quien se creía con derecho a -proveer el gobierno, puesto que la isla había sido descubierta por su -padre, cedió el Rey, siendo depuesto Ponce de León, no por demérito -suyo, sino por ser de justicia. El Almirante, al deponer a Ponce, había -nombrado a Juan Cerón, como alcalde mayor; a Miguel Díaz, como alguacil -mayor, y al bachiller Diego Morales, como teniente de alcalde mayor. - -Continuó el Rey honrando la isla, a la cual dió también escudo de -armas, que consistía en un cordero plateado en campo verde echado sobre -un libro de color rojo, atravesada una banda con una Cruz, en cuyo -extremo está la banderita que ponen a San Juan por divisa, todo orlado -de castillos, leones y banderas con una F y una I, coronadas por divisa -con el yugo y flechas del Rey Católico[390]. En el año 1512 llegó a su -obispado el Sr. Manso, cuya silla fué la primera que se estableció en -América. - - [390] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, pág. 72. - -En los comienzos del siglo XVI los gobernadores de Puerto Rico tuvieron -que pelear un día y otro día con los caribes de las islas vecinas que -desembarcaban en aquélla. - -Por los años de 1511 y 1512 el licenciado Sancho Velázquez sólo se -ocupó en tomar residencia a Juan Ponce de León, así del gobierno de San -Juan, que había ejercido, como de la administración de las granjerías -del Rey, que tuvo a su cuidado. La carta que desde Burgos, con fecha -23 de febrero de 1512, escribió el Rey a Ponce, decía lo siguiente: -«Téngoos en servicio lo que habeis trabajado en la pacificación, y lo -de haber herrado con un F en la frente a los indios tomados en guerra, -haciéndoles esclavos, vendiéndolos al que más dió y separando el -quinto para nos: también el haber hecho casas de paja para fundición, -contratación y lo de la sal. Maravillado estoy de la poca gente y poco -oro de nuestras minas; el Fiscal os tomará residencia y cuentas, para -que esteis desocupado para la nueva empresa de Biminí, que ya otro me -había propuesto; pero prefiero a vos por vuestros servicios que deseo -recompensar, y porque creo hareis lo que cumple a nuestro servicio -mejor que en la granjería nuestra de San Juan, en que habeis servido -con alguna negligencia»[391]. - - [391] Ibidem, pág. 86. - -No estando contento el almirante don Diego con la administración de -Cerón y Díaz, nombró en lugar de ellos al comendador Moscoso, al cual -sucedió don Cristóbal de Mendoza. Por su parte el Monarca, con fecha -23 de enero de 1513, mandó hacer nuevo repartimiento en San Juan a -Miguel de Pasamonte, tesorero de Santo Domingo. Comisión tan importante -delegó Pasamonte en el licenciado Sancho Velázquez, todo lo cual aprobó -la Corona en 19 de octubre de 1514. Tantas quejas produjo el nuevo -repartimiento contra Velázquez como el anterior contra Cerón y Díaz. - -Nombrado por los reyes Juan Ponce de León regidor de Puerto Rico por -toda su vida, llegó a la isla el 15 de octubre de 1515. Después de -varios sucesos de más o menos importancia, el almirante Colón nombró -gobernador a Pedro Moreno, vecino de Caparra, sucediéndole D. Francisco -Manuel de Olando. «Los frecuentes recursos y mudanzas de gobernadores -que motivaron estas guerras civiles, causaron muchas desgracias que -fueron selladas con otras mayores: los arroyos de sangre derramada por -toda la isla desde fines del año de 1510, el espíritu de venganza, -de ambición y otras pasiones habían echado tan profundas raíces, que -quiso Dios castigarlas por varios modos»[392]. Dice que a una plaga -de hormigas sucedió una epidemia de viruelas, acompañando a la última -otra de bubas. A estas fatalidades había que añadir los ataques de los -caribes a las costas de Puerto Rico y también los de los filibusteros -ingleses y franceses. - - [392] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, pág. 90. - -Recordaremos en este lugar que Juan Ponce de León, que vivía retirado -en su casa desde su regreso de la corte, cuando supo las hazañas que -por entonces realizaba Hernán Cortés, salió (1521) con dos navíos -bien tripulados, llegando a la Florida, en cuyo país encontró una -resistencia que no esperaba. Derrotado por los floridianos, se retiró -a Cuba, donde murió. El siguiente epitafio, como escribe Washington -Irving, hace justicia a sus cualidades de guerrero: - - _Mole sub hac fortis requiescunt ossa Leonis,_ - _qui vicit factis nomina magna suis._ - -El licenciado Juan de Castellanos lo tradujo al romance del siguiente -modo: - - Aqueste lugar estrecho - es sepulcro del varón - que en el nombre fué León - y mucho más en el hecho. - -Se cree que sus cenizas fueron trasladadas por sus descendientes a -Puerto Rico. - -Verificóse la traslación del pueblo de Caparra, fundado por Juan Ponce -de León, a una isleta próxima. En una comunicación que lleva la fecha -de 9 de noviembre de 1511 dice el Rey a Cerón y Díaz: «Juan Ponce dice -que fundó el pueblo de Caparra en lo más provechoso de esa isla, y se -teme que lo queréis mudar. No haréis tal sin nuestro especial mandado, -y si hubiese justa causa para lo mudar, informaréis antes.» En una -información que se hizo en la ciudad de Puerto Rico, antes villa de -Caparra, en 13 de julio de 1519, se acordó que convendría trasladarla -a la isleta que está junto al puerto, porque el sitio de la citada -población se hallaba en una hondonada sombría y malsana. Después de -varias negociaciones e informes, escribió (16 noviembre 1520) Baltasar -de Castro al Emperador, entre otros particulares, el siguiente: «Los -oficiales de San Juan escribimos cómo la ciudad de Puerto Rico se -mudaba a una isleta que está en el puerto donde surgen los navíos, -muy buen asiento, creemos que por lo saludable y a propósito para -la contratación, se poblará mucho más que estaba. Aquella isla es -la puerta de la navegación de estotras y convendrá que en la ciudad -que nuevamente se edifica, mande V. M. hacer fortaleza y una Casa de -Contratación y fundición de piedra, pues la que había de paja se ha -quemado algunas veces»[393]. - - [393] Ob. cit., pág. 103. - -Por orden de D. Diego Colón fundó D. Juan Enríquez el pueblo de -_Daguao_, nombre que tomó del río que lo riega; pero los caribes de -las islas contiguas cayeron una noche sobre la dicha población y -la arruinaron completamente. La decadencia de la isla era cada vez -mayor, a causa de las continuas invasiones de los caribes. Además, -dos terribles huracanes desolaron el país en 1530. Los desgraciados -habitantes veían destruídas sus casas, arruinadas sus haciendas, -perdidos sus ganados y llenas de agua sus minas por las crecientes -de los ríos. Todo era desolación y miseria. Posteriormente (18 -noviembre 1536) escribió Alonso de la Fuente, lo que a continuación -transcribimos: «Gran merced ha sido la de sacar esta gobernación de la -mano del Almirante, pues era ordinariamente Justicia Mayor un vecino -que no la ejercía sino con pasión, ni miraba por la isla. Todos los -más eran criados, dependientes o afectos al Almirante, lo que me hacía -mal estómago, viendo los daños. Venga gobernador, no vecino, sino de -fuera»[394]. - - [394] Ibidem, págs. 127 y 128. - -Desde mediados del año 1537 hasta el 1544 existió el sistema electivo, -comenzando en el último año la Corona a nombrar gobernadores. Por -entonces se publicaron las _Nuevas Leyes_, de cuyo Código varias veces -nos hemos ocupado en esta obra. Si por muerte del obispo Manso (27 -septiembre 1539), fué nombrado Rodrigo de Bastidas, conforme al nuevo -sistema, la Corona nombró gobernador por un año a Gerónimo Lebrón, -vecino de Santo Domingo. Habiendo muerto a los quince días de su -llegada, le sucedió en 1545, por nombramiento de la Audiencia de la -Española, el licenciado Iñigo López Cervantes de Loaysa, oidor de la -misma. Decía el 6 de julio de 1545, lo que sigue: «Por servir a V. M. -vine a esta isla con mujer e hijos y halléla en increibles pasiones.» -Después volvieron temporalmente a gobernar los alcaldes, según se -desprende de las siguientes palabras del obispo Bastidas, quien decía -al Emperador en Marzo de 1549: «Gracias por haber cesado en proveer -gobernador para esta isla, pues bastan los alcaldes ordinarios, según -es poca la población. Basta la visita cada tres años de un oidor de -la Española, que tome residencia a los que deben darla. Pronto hubo -de cesar el anterior sistema, por cuanto en mayo o junio de 1550 era -gobernador el Dr. D. Luis Vallejo, quien prolongó su mando por cinco -años. - -Tanta fué la pobreza de Puerto Rico a causa de las incursiones y -guerras de sus enemigos, que Felipe II, desde Madrid y con fecha 28 de -abril de 1566, concedió a sus vecinos que no pagasen por las cosas que -exportaran alcabala ni almirantazgo[395]. - - [395] _Cedulario índico_, tomo XXXIV, núm. 299, págs. 337 y - 338. - -Trasladaremos aquí, no por la importancia que tiene, sino porque indica -el carácter de Felipe II, lo que dijo, desde Badajoz (26 mayo 1580) -al obispo de Puerto Rico: «Nos somos informados--dice--que teneis por -vuestro Provisor e Vicario general en ese obispado a Fray Francisco, de -vuestra orden, y sabiendo vos que esto no es de las cosas que se deben -remitir, no fuera razón que lo ovieredes hecho, ni que se entendiera -que excedeis de lo que es justo, pues vuestro oficio es propio de dar -exemplo, y porque el mal que de esto resulta no pase adelante, os ruego -y encargo que luego removais del dicho cargo al dicho Fr. Francisco, -proveyéndole en persona que no sea Fraile, el qual lo deba exercer -conforme a lo que dispone el Derecho Canónico.--Yo el Rey.--Por mandado -de S. M., Antonio de Eraso»[396]. Si Felipe II hubo de censurar la -conducta del obispo de Puerto Rico, Felipe III, desde Ventosilla (24 -abril 1605) se dirigió al prelado de dicha isla diciéndole que mandase -a España a los religiosos que andaban sueltos dando escándalo y mal -ejemplo[397]. Desde el mismo punto y con la misma fecha mandó idéntica -cédula al gobernador y capitán general[398]. - - [396] Ibidem, tomo XXVIII, núm. 56, págs. 143 y 143, v.ª - - [397] Ibidem, tomo XLI, núm. 197, págs. 252 y 252 v.ª - - [398] Ibidem, núm. 199, pág. 253 v.ª - -Por lo que á la guerra respecta, los ingleses intentaron apoderarse de -Puerto Rico. Francisco Drake, en el año 1595, se presentó con poderosa -flota en el puerto de la ciudad de San Juan, donde quemó varias -embarcaciones, saqueando luego la población. A los dos años, esto es, -en 1597, el conde Jorge Cumberland se apoderó de la isla con ánimo de -establecerse en ella; pero terrible epidemia que se cebó en sus tropas, -le obligó a retirarse, no sin muchos despojos y setenta piezas de -artillería[399]. Los españoles, a fin de no sufrir tales incursiones, -levantaron el fuerte del Morro para su defensa; defensa importantísima, -según pudo verse en el año 1625, cuando el general holandés Boduino -Enrico desembarcó en San Juan, pues si llegó a sitiar el castillo, -no pudo tomarlo, teniendo que levantar el bloqueo. Continuaron las -acometidas de los ingleses a Puerto Rico, señalándose especialmente la -de 1702, en la cual se defendió con arrojo el capitán Correa. - - [399] Ibidem, pág. 154. - -Habremos de recordar que los dinamarqueses comenzaron a poblar los -cayos de San Juan, contiguos a la Isla de Santo Tomás, ya ocupada por -ellos y donde habían construído un fuerte de cal y canto con nueve -piezas montadas, 25 soldados de guarnición y nueve familias. Pensando -el virrey de Nueva Granada que la concurrencia de más pobladores -pudiera causar perjuicios a España, expuso sus temores al Rey. Ordenó -Felipe V al virrey--cédula de 5 de junio de 1720--que mandase a Puerto -Rico dos ó tres fragatas guardacostas o piraguas armadas, para que -unidas con las balandras de corso del capitán D. Miguel Enríquez, -desalojasen de los mencionados cayos a los dinamarqueses. Añadía -que le informara acerca de los medios más prontos y seguros para -ejecutar lo mismo en la de Santo Tomás, como también si la empresa -podría emprenderla la armada de barlovento auxiliada de las milicias y -balandras de Puerto Rico, para lo cual pidiese las noticias conducentes -a este gobernador[400]. - - [400] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico de - Ayala_, letra D. - -Si los ingleses, a mediados del siglo XVIII, desembarcaron cerca -de Ponce, tuvieron pronto que retirarse. A fines de la centuria el -almirante Harvey, al frente de fuerte escuadra y 10.000 hombres de -desembarco, se presentó en San Juan, donde se encontró con la defensa -del gobernador Castro. Después de reñidos combates, Harvey levantó el -campo. - -Conviene no olvidar que también Carlos III, hallándose en San Lorenzo -(14 octubre 1779) hubo de declarar que había concedido al duque de -Crillón, con ciertas condiciones, cuatro leguas cuadradas de tierra en -la isla de Puerto Rico[401]. - - [401] Ibidem, tomo XXXV, núm. 142, págs. 146 v.ª a 151. - -Si desde Aranjuez, con fecha 5 de junio de 1768, se ordenó al -gobernador de Puerto Rico, que para cortar disputas, los asuntos -civiles, si se apelasen, lo habían de ser a la Audiencia de Santo -Domingo[402], en el siglo XIX fueron modelo los tribunales de justicia -de la isla. Después, en el año 1898, pasó del poder de España al de los -Estados Unidos. - - [402] Ibidem, tomo XVII, núm. 23, págs. 15 y 16. - -Por lo que a la isla de la Mona se refiere, la cual se halla entre -las de Santo Domingo y Puerto Rico, el Rey, con fecha 16 de junio de -1511, agregó su administración al gobierno de San Juan, revocando dicha -orden el 11 de julio del mismo año, cuando supo que el almirante D. -Diego se la había dado por repartimiento a su tío el Adelantado. El -19 de octubre de 1514, volvió el Rey a tomar para sí la isla y en 1520 -mandó el Emperador entregar los indios y la hacienda que tenía en la -Mona a Francisco Barrionuevo. Gonzalo Fernández de Oviedo, en carta -escrita a SS. MM. (31 mayo 1537) decía lo siguiente: «Han de mandar -VV. MM. que en la isla de la Mona, que está entre aquesta isla é la de -Sant Joan, se haga otra fortaleza porque está en el paso, é allí no -hay sino un estanciero é pocos indios, é hay buena agua é de comer, -é puesto donde reposadamente pueden estar seguros los salteadores é -armados, é atender á las naos que de aquí salen para España. E de Sant -Joan é de esotras islas de necesidad pasan por cerca de aquella isla -é sería muy necesaria cosa é mejor grangería que la que V. M. allí ha -tenido é tiene, é con esa misma se podría sostener»[403]. Visitó la -isla el obispo Bastidas (año de 1548). Trece años después el licenciado -Echagoain dijo a Felipe II que en la Mona no había ningún español y -sólo unos 50 indios. Producía buenas batatas, excelentes melones y -casabí. Son indios entendidos y en lo espiritual están a cargo del -obispo de Puerto Rico[404]. Posteriormente quedó abandonada la isla, -aunque sirvió siempre de refugio a corsarios y piratas. - - [403] Abbad y Lasierra, _Hist. de Puerto Rico_, págs. 143 y - 144. - - [404] Ibidem, pág. 144. - -En los tiempos pasados algunas naciones disputaron a España la isla -de Viegues. Conquistada por los ingleses, una expedición española -procedente de Puerto Rico batió aquéllos hacia el 1647, y poco después -otra expedición expulsó también a los franceses. Durante los siglos -XVIII y XIX estuvo la isla bajo el poder de España. «Está Viegues al -este de Puerto Rico, entre los 18° 4' y 18° 10' latitud Norte, y entre -los meridianos 58° 57' y 59° 16' al occidente del meridiano de Cádiz: -su figura es larga y estrecha, y dista 3 leguas de Puerto Rico y 6 de -Santo Tomás. Su mayor extensión de este a oeste es de 6 y media leguas -y su mayor anchura 1 cuarto de legua. Las tierras de Viegues son como -las de Puerto Rico, arenosas en la costa y de superior calidad en las -llanuras del interior. Aunque lentamente, la isla va desarrollando sus -riquezas, y según el último censo tenía una población de 2.979 almas, -distribuídas en los barrios de Pueblo, Ferre, Florida, Puerto Real, -Llave, Punta Arenas, Mosquitos y Mulas. Los productos de sus riquezas -ascendieron en 1863 a $226.328, según declaración de los propietarios, -en la forma siguiente: los de la riqueza _urbana_ $14.346, los de la -_agrícola_ $130.596, los de la _pecuaria_ $7.056, los de la _mercantil_ -$43.220 y los de la _industrial_ $31.110»[405]. - - [405] Ibidem, pág. 230. - -Aunque Viegues fué dependencia política de Puerto Rico, durante la -dominación española de la Gran Antilla, formaba parte del grupo de las -Vírgenes[406]. - - [406] Reclus, _América Central_, pág. 742. - -Las islas Vírgenes son, unas de la Gran Bretaña (Tórtola, Virgen Gorda, -etc.), y otras de Dinamarca (Santa Cruz, Santo Tomás y San Juan)[407]; -tanto aquéllas como éstas gozan de ciertas libertades. Las metrópolis -no abusan del poder. La mayor de las Vírgenes inglesas es la Tórtola; -ella y todas las demás dependen directamente del gobierno británico. En -las dinamarquesas el gobernador tiene su residencia oficial seis meses -del año en Santo Tomás y otros seis meses en Santa Cruz. - - [407] El gobierno de los Estados Unidos ha votado la cantidad - necesaria para la compra de las tres últimas islas, y si en - Dinamarca los elementos populares opusieron alguna dificultad, - parece ser que un plebiscito y después el Parlamento han - mostrado últimamente su conformidad con la venta. - -Extiéndense las islas Lucayas o de Bahama del Noroeste al Sudeste, de -los mares de la Florida a los de Santo Domingo, en un espacio de más de -1.300 kilómetros[408]. Entre ellas está Guanahani (San Salvador), la -primera que descubrió Colón. Tiempo adelante los ingleses se fijaron en -la isla de _New Providence_, que por sí sola contiene cerca del tercio -de la población del archipiélago. Encuéntrase en la costa septentrional -de la isla la capital _Nassau_, llamada también New Providence, -antiguamente guarida de filibusteros. De su pequeño puerto se expiden -frutos y mariscos. Confía la Corona de la Gran Bretaña el gobierno de -las Lucayas a un gobernador, asistido de un Consejo ejecutivo y de -otro Consejo legislativo, compuesto uno y otro de nueve individuos: la -Asamblea representativa se compone de 29 diputados. - - [408] Reclus, _América Central_, pág. 751. - -El pequeño archipiélago de las Bermudas, descubierto en los comienzos -del siglo XVI, lleva todavía el nombre del navegante español Bermúdez, -el primero que lo encontró. Unos cien años después llegó a él el -inglés Somer, designándose desde entonces las islas con el nombre de -_Somer's islands_, si bien a la sazón han vuelto a llamarse _Bermudas_ -y _Bermuda-islands_. Encuéntranse a unos mil kilómetros del cabo -Hatteras, el punto más cercano del continente americano. Los ingleses -tienen establecido el gobierno en _Hamilton_, que se compone de un -gobernador, Consejo legislativo de nueve individuos nombrados por la -Corona y Cámara de representantes formada de 36 individuos elegidos por -el voto popular. - -Al hacer la reseña de las Antillas menores, comenzaremos diciendo que -en ellas, lo mismo que en las islas de Jamaica y de Santo Domingo, -pertenecientes al grupo de las Antillas mayores, la raza de color -es más numerosa que la blanca. Entiéndese por pequeñas Antillas las -islas que se extienden de Norte a Sur, comenzando por el islote del -_Sombrero_, para terminar en _Granada_ y en las _Barbadas_. Las dos -islas mayores, _Guadalupe_ y _Martinica_, con otras menos importantes, -son colonias francesas; _Saint-Barthelemy_ (San Bartolomé) es un -municipio de la Guadalupe. Entre las Antillas británicas se encuentra -la _Dominica_, que está entre las dos islas francesas mayores. También -pertenecen a Inglaterra la _Barbada_ y _San Cristóbal_, descubierta -la última por Colón el 1493, y a la cual el gran navegante asoció -su nombre. La isla de _Montserrat_, llamada así por el Almirante en -honor del santuario de Cataluña, forma parte del imperio británico; su -capital _Plymouth_, situada al Oeste de la isla, se distingue por la -dulzura de su clima y la belleza de los paisajes de los alrededores. -La isla _Antigua_, nombre que le dió Colón recordando Santa María la -Antigua (iglesia que levantó en Valladolid el ilustre D. Pedro Ansúrez -y su mujer D.ª Elo), es población importante. Casi todo el comercio se -hace por el puerto de Saint-John, situado en la costa septentrional. -Es _Saint-John_ capital de todas las Antillas llamadas islas de -Sotavento. Denominan los ingleses _islas de Sotavento_ a las Antillas -menores septentrionales, incluso las Vírgenes y la Dominica, e _islas -de Barlovento_ a las Antillas menores meridionales desde la Martinica -hasta la Trinidad. Es de advertir que tales denominaciones sólo -tienen valor administrativo bajo el punto de vista colonial inglés; -pero carecen de todo sentido geográfico. Hállanse las de Barlovento -próximas a la costa de Venezuela, y la _Trinidad_, que es la mayor -y está situada en el golfo de Paria y bocas del Orinoco pertenece a -Inglaterra. La isla inglesa _Dominica_ separa a las dos francesas -_Guadalupe_ y _Martinica_. Aquélla, por su posición central entre las -dos francesas, es el punto estratégico por excelencia de las Antillas -menores[409]. - - [409] Reclus, ob. cit., págs. 780 y 781. - -En suma, las Antillas menores se dividen en _inglesas_ (3.550 -kilómetros cuadrados), _francesas_ (2.777) y _holandesas_ (81). En -Saint-John, puerto de la isla Antigua y capital de las Antillas -menores meridionales (islas de Barlovento), reside un gobernador, un -presidente, varias Corporaciones administrativas, consejos ejecutivos -y consejos legislativos, nombrados los primeros por la Corona y los -segundos en una mitad por censatarios. - -La _Guadalupe_ y las islas que de ella dependen se dividen -administrativamente en tres circunscripciones, once cantones y 34 -municipios. Un consejo general elige de su seno una comisión colonial -de cuatro individuos por lo menos y de siete a lo sumo, que estudia -los intereses de la colonia con el gobernador, asistido de un consejo -privado. Los municipios se constituyen a imitación de los franceses. La -isla elige un senador y un diputado que la representan en el Parlamento -de Francia. - -Son colonias holandesas las dos islas _Saba_ y _San Eustaquio_, las -más septentrionales de la cadena interior o volcánica de las Antillas -menores; la isla de _San Martín_ se divide en dos partes: la del Sur es -de Holanda y la del Norte es de Francia. Suave y blando es el gobierno -que los holandeses tienen establecido en las citadas islas, las cuales -forman parte del gobierno de Curaçao, isla de la costa de Venezuela. - - - - -CAPITULO XXIII - - VIRREINATO DEL PERÚ: BLASCO NÚÑEZ VELA: SU CARÁCTER: SU ENTRADA - EN LIMA: SU POLÍTICA.--OPOSICIÓN DE GONZALO PIZARRO.--MUERTE DEL - INCA MANCO.--CRÍTICA SITUACIÓN DEL VIRREY.--GOBIERNO DE GONZALO - PIZARRO.--MARCHA DE VACA DE CASTRO A ESPAÑA.--BLASCO NÚÑEZ EN - TUMBEZ, EN QUITO, EN SAN MIGUEL Y EN OTROS PUNTOS.--BATALLA DE - AÑAQUITO.--DON PEDRO DE LA GASCA EN EL PERÚ: SU ACERTADA POLÍTICA: - BATALLA DE XAQUIXAGUANA. - - -Blasco Núñez Vela, caballero de Avila y nombrado virrey del Perú por -Carlos V, salió de Sanlúcar el 3 de noviembre de 1543 acompañado de -los cuatro jueces de la Audiencia y de numeroso séquito[410]. ¿Por qué -Carlos V no confirió empleo de tanta importancia a Vaca de Castro, el -vencedor de Chupas y uno de los políticos más competentes e íntegros -que el gobierno de España había mandado a las Indias? No acertamos -a explicarlo. El sucesor de Vaca de Castro, algo entrado en años y -asaz devoto, no era el hombre que necesitaba el Perú en aquella época -revolucionaria. Desembarcó Núñez Vela a mediados de enero de 1544 en -Nombre de Dios. Cruzó después el istmo de Panamá. Desde que pisó tierra -americana se puso en oposición con la Audiencia, pues estaba decidido -a que se cumpliese lo dispuesto en el Código de leyes de 1542. Como -los jueces le suplicasen que no tomara medidas políticas sin tener -conocimiento exacto del país y de las necesidades de la colonia, hubo -de contestar que «había venido, no para interpretar las leyes ni -discutir su conveniencia, sino para ejecutarlas, y que las ejecutaría a -la letra, cualesquiera que fuesen las consecuencias»[411]. - - [410] Fué nombrado el 1.º de marzo de 1543. - - [411] Fernández, _Hist. del Perú_, parte I, lib. I, cap. VI. - -Blasco Núñez, dejando la Audiencia en Panamá, continuó su camino, y -costeando las orillas del Pacífico desembarcó en Túmbez (4 de marzo). -Dió libertad a muchos esclavos indios, a instancia de sus caciques. -Continuó por tierra su viaje en dirección al Sur e hizo que su -equipaje fuese llevado por mulas, y donde tuvo necesidad de valerse -de los indios, dispuso que se les pagase bien. Indicaba todo esto -que el virrey se hallaba decidido a cumplir al pie de la letra las -Ordenanzas. Aumentaba el disgusto en el Cuzco y en Lima, siendo apenas -escuchado Vaca de Castro, que aconsejaba la templanza. - -Las miradas se dirigieron entonces a Gonzalo Pizarro. Sacáronle -de su retiro y le llevaron al Cuzco, cuyos habitantes hubieron de -saludarle con el título de _Procurador general del Perú_, título que -fué confirmado por el ayuntamiento de la ciudad, el cual le invitó a -presidir una diputación que iría a Lima a pedir al virrey la suspensión -de las Ordenanzas. Los partidarios de Pizarro también solicitaban para -su ídolo el título de capitán general y el permiso para organizar -una fuerza armada. Aunque anduvo rehacio el ayuntamiento citado para -conceder lo que no estaba dentro de sus atribuciones, cedió al fin. -Pizarro lo aceptó «por ver que en ello hacía servicio a Dios i a S. M. -i gran bien a esta tierra i generalmente a todas las Indias»[412]. - - [412] _Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia_, M. S. - -Mientras tanto, Blasco Núñez continuaba su viaje a Lima. Entró en la -ciudad el 17 de mayo de 1544 bajo un palio de paño carmesí, cuyas varas -estaban guarnecidas de plata, y acompañado por el regimiento y justicia -y oficiales del Rey. A la entrada de Lima había un arco triunfal con -las armas de España y las de la misma ciudad. Un caballero, con una -maza en la mano, emblema de autoridad, cabalgaba delante del virrey, -quien, después de pronunciar el juramento de costumbre en la sala del -consejo, se dirigió a la catedral, en cuya puerta le esperaban los -clérigos con la cruz alzada. Dentro de la iglesia se cantó el _Te Deum -laudamus_, retirándose en seguida Blasco Núñez a su palacio. - -Anunció poco después que si no tenía facultad para suspender la -ejecución de las Ordenanzas, prometía unir sus ruegos a los colonos en -un memorial dirigido a Carlos V, solicitando la revocación de un código -que no era conveniente a los intereses del país ni a la Corona[413]. -Opina Prescott que debió suspender la ejecución, como por entonces, -y en caso análogo, hizo Mendoza, virrey de México. «Pero Blasco -Núñez--añade el ilustre historiador--no tenía la prudencia de Mendoza.» -Sentimos no participar en este punto de la opinión de Prescott. Si es -verdad, como él dice, que Mendoza salvó a México de una revolución, -en el imperio de los aztecas no había un Gonzalo Pizarro. Blasco -Núñez envió un mensaje a Pizarro dándole noticias de las facultades -extraordinarias de que estaba investido, en virtud de las cuales le -mandaba que disolviese sus fuerzas; pero no sólo se hizo el sordo a -los consejos, sino que al frente de un ejército de 400 hombres, se -aprestó a la lucha. Es de notar que por entonces Francisco de Carbajal, -el veterano que tan bizarramente se portó en la batalla de Chupas, -resolvió abandonar las Indias y volver a España. Súpolo Pizarro y -le ofreció un mando en su ejército; proposición que en los primeros -momentos rehusó Carbajal, diciendo que sus ochenta años ya le daban -derecho a descansar, accediendo al fin a los ruegos de su amigo. ¡Qué -cara pagó su debilidad o ambición! - - [413] Zárate, _Conq. del Perú_, lib. V, cap. V. - -Seanos lícito dar cuenta en este lugar de un hecho que tiene marcado -relieve en la historia del Perú: la muerte del inca Manco, último -representante de gloriosa dinastía. Aunque había sido colocado en -el trono por Pizarro, cuando tuvo que optar entre su protector y -su patria, se lanzó con toda su alma a defender la libertad de sus -compatriotas y las antiguas instituciones de su país. Derrotado por -su adversario, se retiró a las asperezas de sus montañas, prefiriendo -salvaje independencia a la ignominia de vivir esclavo en aquella -hermosa tierra donde reinaron sus antepasados. Convienen los cronistas -en que después de la derrota de Almagro en los llanos de Chupas (16 -septiembre 1542), algunos de los suyos, entre ellos los capitanes Diego -Méndez, Francisco Barba, Gómez Pérez, Cornejo y Monroy, para no caer en -poder de los vencedores, se refugiaron en el campo indio, al lado del -inca Manco. Añaden aquellos escritores que habiendo levantado bandera -en favor del virrey Blasco Núñez los citados capitanes, el inca mandó -matarles. Entonces los castellanos pelearon con los indios, «y Gómez -Pérez--dice Herrera--cerró con el inca y le mató a puñaladas»[414]. - - [414] _Década VII_, lib. VIII, cap. VI. - -Después de la muerte del inca Manco, los reyes de España mostraron -alguna compasión por los descendientes de la antigua y legítima -dinastía. «Concedió S. M. (legitimación) a varios hijos que Don -Christoval Baca Tupa Inga, hijo de Guayna Capac, Señor natural que fué -del reino del Perú, havia tenido, siendo soltero, de indias del mismo -estado, para que pudiessen heredarle como legítimos, con tal que no -fuessen perjudicados, y alzándoles toda infamia o defecto que por razon -del nacimiento pudiesse oponerseles, y habilitándolos para obtener -qualquier oficio Rl. o Concegil.--Ced. de 1.º de abril de 1544.--Vid. -tom. 5 de ellas, fol. 73 núm. 68»[415]. - - [415] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico_ de Ayala, - letra L, núm. 8. En el año 1545--como se dijo en el capítulo - VIII de este tomo--se concedió escudo de armas a dicho Inca, - ya muerto. - -Si Gonzalo Pizarro no se hallaba tan dispuesto a la rebelión como antes -y tal vez pensara a la sazón entrar en negociaciones con el gobierno, -los consejos de Carbajal, quien nunca retrocedió una vez comenzada la -contienda, le convencieron de que era necesario seguir adelante. - -No dejaba de ser crítica la situación del virrey. Creía que le hacían -traición todos los que le rodeaban. Sospechando--y es de creer que -sin fundamento--de Vaca de Castro, dispuso que fuese conducido a -un buque anclado en el puerto. Inmediatamente hizo prender a otros -muchos caballeros. Por segunda vez envió una embajada que presidía el -obispo del Cuzco, a Gonzalo Pizarro, haciéndole algunas ventajosas -proposiciones, embajada que tuvo la misma suerte que la anterior. - -Cuando se andaba en tales tratos llegaron los jueces de la Audiencia -de Lima, los cuales, sin consideración de ninguna clase, desaprobaron -todos los actos de aquella superior autoridad, atreviéndose a visitar -la cárcel y poner en libertad a los caballeros que poco antes había -hecho prender Blasco Núñez. Es de advertir que entre los jueces de -la Audiencia se distinguía uno llamado Cepeda, hombre tan ambicioso -como astuto, tan intrigante como conocedor de la ciencia del derecho. -Declaró Cepeda guerra a muerte al virrey, a quien desacreditó -completamente entre el pueblo. - -Y con esto llegamos a narrar un hecho que vino a ser causa de la -perdición del virrey. Cierto caballero de Lima, que se apellidaba -Suárez de Carbajal, antiguo empleado público durante el mando de los -gobernadores, cayó en desgracia del virrey por sospechas de haber -influído sobre algunos de sus parientes para que tomasen partido entre -los descontentos. Blasco Núñez le hizo llamar a su palacio a hora -avanzada de la noche y le acusó de traición en los términos más duros, -contestando también enérgicamente Carbajal al negar el cargo. «Luego -el dicho virrei echó mano á una daga, i arremetió con él, i le dió -una puñalada, i á grandes voces mandó que le matasen»[416]. Sobre el -desgraciado Carbajal cayeron los dependientes del virrey y le mataron. -Sospechando Blasco Núñez las consecuencias de su criminal acción, -dispuso que el cadáver fuese trasladado por secreta escalera a la -Catedral y enterrado en una sepultura. El secreto divulgóse en seguida, -y, quieras que no quieras, se abrió la sepultura, mostrándose entonces -con toda claridad el crimen. Desde aquel momento Blasco Núñez estaba -perdido sin remedio, porque Carbajal era querido de todos, como también -sabían todos que el infeliz había empleado toda su influencia en favor -de la causa del virrey. - - [416] Zárate, M. S. existente en el Archivo de Simancas. - -Abandonado Blasco Núñez de sus amigos, malquistado con la Audiencia y -aborrecido de todos, pensó abandonar a Lima y retirarse a Truxillo, -a unas 80 leguas de distancia. Proponíase con esto ganar tiempo, ya -que no tenía valor para marchar al encuentro de Gonzalo Pizarro, ni -para defenderse en Lima. Seguramente que el virrey no esperaba la -fuerte oposición que los jueces hicieron a su proyecto, tan fuerte -que apelaron al patriotismo de los habitantes, quienes en sentido -revolucionario y a los gritos de _¡Libertad! ¡Libertad! ¡Viva el Rey! -¡Viva la Audiencia!_ se dirigieron al palacio, y, aunque el virrey dió -orden a la guardia y a sus criados que hiciesen fuego, la muchedumbre -penetró hasta las mismas habitaciones de Blasco Núñez, que fué preso -y encerrado en estrecha prisión. «E hízose (la revolución) sin que -muriese un hombre, ni fuese herido, como obra que Dios la guiaba -para bien desta tierra»[417]. La Audiencia depuso al virrey, que fué -mandado a una isla inmediata y desde la cual se dirigió luego a Panamá. -Suspendiéronse en seguida las odiadas Ordenanzas. - - [417] _Carta de Gonzalo Pizarro a Valdivia_, M. S. - -Gonzalo Pizarro se encontraba ya en Xauxa, a unas 90 millas de Lima. -Los jueces u oidores de la Audiencia, que ya habían gustado de las -dulzuras del poder, le mandaron un mensaje, dándole noticia de la -revolución y de la suspensión de las Ordenanzas, no sin invitarle -también a que mostrase su obediencia, disolviendo su ejército y -retirándose a gozar tranquilo de sus haciendas. Si Pizarro hubiera -abrigado algún temor, el veterano Francisco de Carbajal le hubiese -animado, como seguramente le animó a la lucha. Por esta razón, -el encargado del mensaje volvió con la siguiente respuesta: «Que -la voluntad del pueblo era que Gonzalo Pizarro se encargase del -gobierno del país, y que si la autoridad no le daba desde luego la -investidura de gobernador, entregaría la ciudad al saqueo»[418]. -En apuro tan grande, acudieron los oidores a pedir consejo a Vaca -de Castro, que todavía se hallaba detenido a bordo de uno de los -buques; mas el ex-gobernador guardó un silencio discreto en situación -tan difícil. Razón tenían los jueces para mostrarse aturdidos, pues -el viejo Carbajal llegó de noche a la ciudad, redujo a prisión a -algunos caballeros de Cuzco, que habían abandonado tiempo atrás las -filas de Pizarro, e hizo ahorcar de las ramas de un árbol a tres -de aquellos. Cuando los oidores vieron cómo castigaba Pizarro, le -enviaron un mensaje invitándole a entrar en la ciudad, y declarando -que la seguridad del país y la justicia exigían que fuese nombrado -gobernador. Entró Pizarro en Lima el 28 de octubre de 1544. Componíase -su ejército de 1.200 españoles y de algunos miles de indios que -marchaban a vanguardia conduciendo la artillería. A los indios seguían -los alabarderos y arcabuceros, formando un cuerpo de infantería, y, -por último, la caballería, a cuya cabeza marchaba el mismo Pizarro. -Habiendo prestado el juramento de costumbre ante la Audiencia, fué -proclamado gobernador y capitán general del Perú, hasta que el Rey -dijese su voluntad. Alojóse en el palacio donde fué asesinado su -hermano Francisco y celebráronse toda clase de fiestas (corridas de -toros y torneos) que duraron algunos días. Castigó a muchos, y entre -los que estuvieron próximos a ser ahorcados, se hallaba el cronista -Pedro Pizarro, honrado y pundonoroso militar, que fué más fiel a su Rey -que a su pariente[419]. - - [418] Zárate, _Conquista del Perú_, lib. V, cap. XIII. - - [419] Véase _Prescott_, Ob. cit., tom. II, pág. 250. - -Comenzó su gobierno Gonzalo Pizarro desterrando y confiscando los -bienes de sus enemigos. Hizo suyo el ayuntamiento de Lima y absorbió -las facultades de la Real Audiencia. El oidor Alvarez fué nombrado -para acompañar al virrey a Castilla, Cepeda vino a ser un instrumento -en manos de Gonzalo, el juez Zárate padecía mortal enfermedad[420], y -Tejada debía marchar a Castilla con una relación de los últimos sucesos -para justificar el gobernador su conducta ante los ojos de Carlos V. -Organizó perfectamente su ejército, mandó a sus tenientes a encargarse -del gobierno de las principales ciudades, y con respecto a la marina, -hizo construir galeras en Arequipa. - - [420] No debe confundirse el juez Zárate con el historiador - Zárate. - -De pronto, el buque en que Vaca de Castro estaba preso, que era el -mismo donde el oidor Tejada se disponía a marchar a España, desapareció -del puerto, llegó a Panamá, cruzó el istmo e hizo rumbo a la madre -patria. Inmediatamente que llegó Vaca de Castro, pues estaba acusado, -entre otras cosas, de haberse apropiado los caudales públicos, fué -preso y conducido a la fortaleza de Arévalo (Avila), mejorando después -de prisión, y siendo al fin absuelto por los tribunales de Castilla. -Volvió a ocupar su puesto en el Consejo y gozó fama de honrado é -íntegro. - -Si no agradó a Pizarro la retirada de Vaca de Castro, le disgustó mucho -más la presentación de Blasco Núñez en Tumbez. Cuando el buque que -estaba destinado a conducir a España al virrey se separó de la costa, -el oidor Alvarez, recordando seguramente el poco aprecio que Pizarro -había hecho de la Audiencia, se presentó a Blasco Núñez y le anunció -que se hallaba en libertad, pudiendo tomar el camino que quisiese. A -Tumbez llegó a mediados de octubre de 1544. Al saltar en tierra publicó -un manifiesto denunciando a Pizarro como traidor al Rey, y exhortando -a todos para que le ayudasen a sostener la autoridad real. Acudieron -muchos, aunque no los que necesitaba si quería luchar con uno de los -capitanes de Pizarro que a la sazón llegó a la costa. Entonces Blasco -Núñez abandonó su posición de Tumbez y cruzando un país montuoso y -lleno de nieve, se dirigió a Quito. Allí recibió la grata nueva de que -Belalcázar, comandante de Popayán, le ayudaría con todas sus fuerzas -en la próxima campaña. Comprendiendo que Quito no era sitio favorable -para la reunión de sus partidarios, hizo rápida contramarcha hacia -la costa y se situó en la ciudad de San Miguel, reuniendo cerca de -500 hombres entre caballería e infantería, mal provistos de armas y -municiones. Pizarro, entretanto, dejó a Lima, llegó a Truxillo y tomó -la vuelta de San Miguel, deseoso de terminar la contienda. Se presentó -en San Miguel, cuando Blasco Núñez, no contando con fuerzas suficientes -para reñir una batalla, se retiró donde pudiese recibir el auxilio de -Belalcázar. Detrás del virrey marchó Pizarro, quien dispuso que se -adelantara Carbajal. Por cierto que en una escaramuza, a causa de un -descuido de Carbajal, llevó el virrey la mejor parte. Sin embargo, el -veterano jefe continuó de día y de noche a los alcances del enemigo. El -deseo de Blasco Núñez era llegar a Pastos, jurisdicción de Belalcázar, -caminando por terrenos pantanosos, donde ni hombres ni caballos -encontraban alimento. Además, el virrey desconfiaba de los suyos, -hasta el punto que hizo dar muerte a algunos de sus oficiales. Salió -a tierra firme, y pasando por Tomebamha, volvió a penetrar en Quito y -_limpiando de sus zapatos el polvo_--como escribe Prescott--continuó -su camino hacia Pastos. Iba Pizarro picando la retaguardia al virrey, -a quien estuvo a punto de alcanzar en Pastos, y continuó al alcance -algunas leguas, hasta que, no queriendo atacar con desventaja al virrey -y a Belalcázar unidos, y también no contando con Carbajal (el cual -había tenido que marchar con algunas fuerzas a La Plata, donde Diego -Centeno, haciéndole traición, levantó bandera por la Corona), dispuso -la retirada y llegó a Quito con el objeto de reanimar el espíritu de -sus desmayadas tropas. Blasco Núñez logró entrar en Popayán, capital -de la provincia, pudiendo descansar sus tropas de las fatigas de una -marcha de más de 200 leguas. Reunidas las tropas del virrey y las de -Belalcázar llegaban a sumar 400 hombres. Salió en los primeros días -de enero de 1546 Blasco Núñez de Popayán, acompañado de Belalcázar, -camino de Quito. Cuando lo supo Pizarro, se retiró de dicha capital y -tomó fuerte posición a tres leguas más al Norte, en un terreno elevado -que dominaba un río, cuyas aguas tenía que atravesar el enemigo. Llegó -Blasco Núñez poco después y al considerar el sitio que ocupaba Pizarro, -valiéndose de la obscuridad de la noche levantó el campo, y dando -gran rodeo penetró en Quito. Cuéntase que al ver la ciudad desierta -y que Pizarro era el ídolo de todos, el infeliz virrey levantó las -manos al cielo, exclamando: _¡Así abandonas, Señor, a tus servidores!_ -Belalcázar, comprendiendo que era temeridad dar la batalla en aquellas -circunstancias, aconsejó a Blasco Núñez que entrase en negociaciones -con el enemigo. - -Se negó terminantemente a ello, y después de arengar a sus tropas, -salió de Quito (18 de enero del citado año de 1546) y presentó -batalla a Pizarro. Pruebas de valor dieron ambos ejércitos, siendo -al fin derrotado el virrey Blasco Núñez. Entre otros muertos, -merecen especial mención Cabrera, el teniente de Belalcázar, y cayó -mortalmente herido el oidor Alvarez. Belalcázar, cubierto de heridas, -fué hecho prisionero. Blasco Núñez se dió a conocer por su bizarría; -pero un golpe de hacha que le dió un soldado en la cabeza le derribó -del caballo, estando ya gravemente herido. En aquella situación, el -licenciado Carbajal, hermano de aquel que el virrey asesinó en el -palacio de Lima--y que por esta causa se puso al lado de Pizarro--se -dirigió a dicho Blasco Núñez, le echó en cara el asesinato, y cuando -se disponía a darle el golpe mortal con su propia mano, se presentó -Pizarro y «mandó a un negro que traía que le cortase la cabeza, i en -todo esto no se conoció flaqueza en el visorrey, ni habló palabra, ni -hizo más movimiento que alzar los ojos al cielo, dando muestra de mucha -christiandad»[421]. - - [421] Herrera, Ob. cit., _Déc. VIII_, lib. I, pág. III. - -Tal fué la batalla de _Añaquito_. Belalcázar, que curó de sus heridas, -obtuvo perdón y fué restablecido en su gobierno. Blasco Núñez, primer -virrey del Perú, aunque era hombre vano, desconfiado y antipático, -tenía dos buenas cualidades: lealtad con su Rey y constancia en la -desgracia. - -Llegó Pizarro a la cima del poder. Hizo su entrada en Lima, llevando -las riendas de su caballo dos capitanes a pie, y cabalgando a su lado -el arzobispo de Lima y los obispos del Cuzco, Quito y Bogotá. Echáronse -las campanas al vuelo, las calles estaban llenas de ramaje y las casas -colgadas de tapices; diéronle los títulos de «Libertador y Protector -del pueblo.» Para que todo fuese dicha, recibió entonces la noticia de -que Carbajal, su fiel teniente, había sofocado la insurrección dirigida -por Centeno, cuyos restos andaban dispersos y el jefe había encontrado -refugio en una cueva de la montaña. Comenzó Pizarro a desplegar una -ostentación verdaderamente regia. Se le aconsejó por muchos, entre -otros por Carbajal, que se proclamara Rey, y se le dijo «que se casase -con la Coya, princesa india, representante de los Incas, para que así -las dos razas pudieran vivir tranquilas bajo un cetro común»[422]. Para -desgracia suya--como después veremos--la roca Tarpeya no estaba lejos -del Capitolio. - - [422] Prescott, Ob. cit., tom. II, pág. 279. - -La nueva de tales sucesos llegó a España en el verano de 1545. A -la sazón Carlos I se hallaba en Alemania, ocupado en sosegar las -turbulencias del imperio, y su hijo Felipe, gobernador del reino, -residía en Valladolid con la corte. Como en semejantes casos acontece, -se puso en cuestión por el Consejo, presidido por Felipe, y del cual -formaba parte el duque de Alba, el modo de restablecer el orden en -las colonias. «Ventilóse la forma del remedio de tan grave caso, en -que hubo dos opiniones: la una, de enviar un gran soldado con fuerza -de gente a la demostración de este castigo; la otra, que se llevase -el negocio por prudentes y suaves medios, por la imposibilidad y -falta de dinero para llevar gente, caballos, armas, municiones y -abastecimientos, y para sustentarlos en Tierra Firme y pasarlos al -Perú»[423]. De la primera opinión debieron ser, lo mismo el Príncipe -que había de reinar con el nombre de Felipe II, que el futuro y severo -gobernador de los Países Bajos. El Emperador, desde Colonia, se decidió -por la última opinión, y nombró a D. Pedro de la Gasca para pacificar -aquel inmenso territorio. A la carta de Carlos V, del 6 de agosto de -1545, contestó La Gasca, entre otras cosas, lo siguiente: - - [423] M. S. de Caravantes. - - - «S. C. C. M. - - Recibí la carta de V. M. en que me manda vaya a entender en las - cosas del Perú, y aunque es jornada peligrosa para la salud y - vida, mas como viendo que los hombres desde que nacemos estamos - condenados a la muerte y obligados al trabajo, y cuán particular - obligación tenemos a esto los vasallos de V. M., viendo la - determinación que todas las veces que de ello hay necesidad, V. M., - por lo que á nosotros conviene, no rehusa de poner á todo riesgo y - trabajo su persona, siendo lo que es, é importando su conservación - tanto al bien universal de la República Cristiana.» Y en otra - cláusula añade: «Conozco mis pocas fuerzas y corta industria, que - ninguna experiencia tengo de las cosas de las Indias; y conforme - á esto, si me faltare la vida ó salud en el camino ó medios en - los negocios, sería inútil para servir á Dios y á V. M. en ellos, - y no se conseguiría el fin de la pacificación de aquella tierra. - Mas considerando la determinación con que V. M. me lo manda, me - pareció que sin réplica ni excusa le debía obedecer, considerando - que con hacer lo que en mí suele, tratando los negocios con fe, - verdad y limpieza que debo a Dios y á mi príncipe, habré cumplido. - En Madrid 14 de noviembre de 1545. De vuestra S. C. C. M. humilde - vasallo é indigno criado que sus Reales manos besa, El lic. Gasca - Gil Fernández Dávila»[424]. Presentóse La Gasca ante el Consejo de - Valladolid y pidió ir al Perú como representante del soberano y - revestido de toda la real autoridad[425]. «No quiero--dijo--sueldo - ni recompensa de ninguna especie; con mis hábitos y mi breviario - espero llevar á cabo la empresa que se me confía»[426]. - - [424] _Tesoro Eclesiástico_, tom. I, Iglesia de Sigüenza pág. - 192. - - [425] Nació en Navarregadilla, lugar anejo, en lo antiguo, - del Barco de Avila y hoy de Santa María de los Caballeros. - Físicamente considerado, era feo y de mal gesto, de - aspecto vulgar, y su pequeño cuerpo se hallaba sostenido - por largas y delgadas piernas. Afirman sus biógrafos--tal - vez sin fundamento alguno--que descendía de la familia de - Casca, uno de los conjurados y asesinos de Julio César. - «Pasando a España--dice una manuscrita historia de D. Pedro - Gasca--vinieron a tierra de Avila y quedó del nombre dellos - el lugar y familia de Casca, mudándose por la afinidad de la - pronunciación que hay entre las dos letras consonantes _c_ - y _g_ el nombre de Casca en Gasca.» Estudió en el Colegio - Mayor de Alcalá de Henares; mostró en dicha ciudad su enemiga - á los Comuneros; pasó a estudiar derecho civil y canónico a - Salamanca, en cuya Universidad se distinguió por su habilidad - en las disputas eclesiásticas. Fué rector de la Universidad en - el curso de 1528 al 29, según consta en los libros y legajos - del archivo de la famosa escuela. Tomó los hábitos en San - Bartolomé (18 octubre 1531), desempeñando en dicho colegio dos - veces el rectorado. Mereció que el cardenal D. Juan Tavera, - arzobispo de Toledo, le confiriese importantes y delicados - cargos. Nombrado del Consejo de la General Inquisición, pasó - a Valencia en el año 1540. El Emperador le encargó la visita - de la justicia del reino de Valencia y de todos los oficiales - del patrimonio real, desempeñando su comisión con prudencia - y tacto. En el año 1542, habiendo Barbarroja amenazado las - costas de Valencia y las islas Baleares, D. Fernando de - Aragón, por consejo de La Gasca, puso en seguridad aquellas - posesiones. - - [426] Fernández, _Hist. del Perú_, parte I, lib. II, cap. XVI. - -[Ilustración: El Licenciado _D. Pedro de la Gasca_, según retrato -existente en Valladolid.] - -Parece ser que los individuos del Consejo no se creyeron autorizados -para conceder los extensos poderes que solicitaba La Gasca; pero -el Emperador, a una carta del antiguo colegial de San Bartolomé -de Salamanca, contestó (16 febrero 1546) confiriéndole absoluta -autoridad. Sería La Gasca nombrado presidente de la Real Audiencia, -se le autorizaba para hacer nuevos repartimientos y confirmar los ya -hechos, declarar la guerra y levantar tropas, nombrar y separar todos -los empleados. Podía ejercer la regia prerrogativa de perdonar los -delitos y conceder amnistía a todos los complicados en la rebelión, -y se le ordenaba que revocase las odiadas Ordenanzas. En compañía del -valiente capitán Alonso de Alvarado, se embarcó en Sanlúcar (26 mayo -1546), llegando a las Indias (3 julio) después de próspero viaje. -Desde el puerto de Santa María, donde supo que el virrey Blasco Núñez -había muerto en la batalla de Añaquito y que Gonzalo Pizarro gobernaba -absolutamente el país, se dirigió a _Nombre de Dios_, siendo recibido -por Hernán Mexía, uno de los capitanes más fieles a Pizarro, con los -honores debidos a su alta dignidad. Presentóse después en Panamá, -en cuyas aguas se hallaba la escuadra, mereciendo también favorable -acogida del gobernador Hinojosa. Comprendiendo entonces Gonzalo Pizarro -que el enviado de Carlos V, _con toda su reputación de santo, era el -hombre más mañoso que había en toda España é más sabio_[427] determinó -enviar un mensaje al Emperador, ya para justificar su conducta, ya para -solicitar la confirmación de su autoridad. - - [427] Carta de Pizarro a Valdivia, M. S. - -Presidía la comisión Lorenzo de Aldana, quien, antes de embarcarse -para España, debía entregar una carta a La Gasca, firmada por 70 de -los principales vecinos de Lima y con fecha del 14 de octubre de 1546, -en la cual se le manifestaba que volviese a la metrópoli, porque su -presencia serviría únicamente para renovar los pasados disturbios; pero -cuando Aldana se convenció de las atribuciones que traía el presidente, -abandonó la causa de Pizarro, y lo mismo hizo poco después Hinojosa, -poniendo la escuadra a las órdenes de La Gasca. - -El presidente se decidió a obrar. Levantó empréstitos sobre el crédito -del gobierno, recibió los fondos que le adelantaron los vecinos ricos -de Panamá, reunió gente y almacenó provisiones. Hizo repartir proclamas -y manifiestos; y últimamente, mandó copias de sus poderes a Gonzalo -Pizarro y le anunció que todavía era tiempo de volver a la obediencia -del Rey. No sabiendo Pizarro qué camino tomar, consultó el caso con -el veterano Carbajal y el abogado Cepeda, los cuales estuvieron en -desacuerdo, pues al paso que Carbajal opinó que debía aceptarse la Real -gracia, el pedante Cepeda aconsejó la lucha y aun llegó a decir que el -viejo soldado obraba por las sugestiones del miedo. - -Noticioso Pizarro de la defección de Hinojosa y Aldana, de la entrega -de la escuadra y de la toma de Cuzco por Centeno--aquel jefe realista -que escondido un año en una cueva cerca de Arequipa, se presentaba a -la sazón con deseos de venganza--Pizarro, repetimos, se decidió por -la opinión de Cepeda y se dispuso a desesperada lucha. Dejó Cepeda -su profesión de oidor por la de militar y se puso al frente de las -tropas, bien que el alma de la empresa era Carbajal. No pudiendo Cepeda -olvidar su profesión de abogado, formó ridículo proceso contra La -Gasca, Hinojosa y Aldana. Refiere el historiador Fernández que Carbajal -preguntó: «¿Qué objeto tiene vuestro proceso?--Evitar dilaciones, -contestó Cepeda, y si fuesen hechos prisioneros, que se les ejecute -inmediatamente.--Yo creía--añadió el veterano--que ese proceso tenía -virtud para matarlos como con un rayo. Si alguno de ellos cae en mis -manos, no necesitaré de la sentencia y firmas para hacerlos morir»[428]. - - [428] Ob. citada, cap. LV. - -Aldana con la escuadra salió de Panamá (mediados de febrero de 1547) -dirigiéndose a Lima. Por su parte Pizarro abandonó la ciudad y -estableció su campamento a una legua de Lima y dos de la costa; mas -antes Cepeda reunió a los vecinos de la ciudad y les hizo prestar -juramento de mantenerse fieles a Gonzalo. «¿Cuánto tiempo--preguntó -Carbajal a su compañero--pensáis que durarán esos juramentos? Luego -que hayamos salido de aquí, se los llevará el primer viento que sople -de la costa.» En efecto, inmediatamente que Aldana echó el ancla en el -puerto, los habitantes de Lima volvieron sus ojos al nuevo astro. - -Cuando vió Gonzalo que por el Norte le amenazaba La Gasca y por el Sur -Centeno, se decidió pasar a Chile, llegando al lago de Titicaca, en -tanto que el presidente salía de Panamá, arribaba a Túmbez, se detenía -en Trujillo y entraba en el valle de Xauxa. - -Pizarro y Centeno se encontraron (26 octubre 1547) en las llanuras -de _Huarina_, al Sudoeste del lago. Carbajal y Cepeda pelearon como -bravos, en particular el primero, que consiguió señalada victoria. - -No arredró este contratiempo a La Gasca. Salió de Xauxa (22 diciembre -1547), y entró en la provincia de Andaguaylas, donde se le unió -Centeno, como también Belalcázar, conquistador de Quito, y Valdivia, -conquistador de Chile. Hallábanse, además, a su lado los obispos de -Cuzco, Quito y Lima, la nueva Audiencia y muchos clérigos seculares y -regulares. La Gasca, con poderoso ejército y llevando como capitanes -a Hinojosa, Alvarado y Valdivia, atravesó las elevadas crestas de los -Andes, cubiertas de nieve y hielos, caminó entre rocas y precipicios, -barrancos y laderas, echó un puente sobre el río Apurimac y se dirigió -al valle de _Xaquixaguana_. Si gloria merece Aníbal atravesando el -pequeño San Bernardo, y Napoleón el gran San Bernardo, digno de -no menor fama es La Gasca atravesando los Andes. En Xaquixaguana -se encontraron Pizarro y La Gasca (9 abril 1548). Refieren los -historiadores que cuando Carbajal vió las disposiciones de las tropas -reales, hubo de decir: «Valdivia está en la tierra y rige el campo, -o el diablo»[429]. No sabía el esforzado veterano que, en efecto, -Valdivia se hallaba en el campamento real. Cepeda y Garcilaso de la -Vega, padre del historiador, hicieron traición a su causa, pasándose -al enemigo. Una columna de arcabuceros y un escuadrón de caballería -siguieron el ejemplo. Gonzalo Pizarro, Carbajal, Juan de Acosta y -algunos más intentaron la resistencia, aunque todo fué en vano. Gonzalo -preguntó a Juan de Acosta: _¿Qué haremos, hermano Juan?_ Acosta -respondió: _Señor, arremetamos y muramos como los antiguos romanos_. -Pizarro contestó: _Mejor es morir como cristianos_. Pizarro recordaba -seguramente la rota de los Comuneros de Castilla y las palabras de -Juan de Padilla. Gonzalo fué hecho prisionero, como también Carbajal. -Cuéntase que Carbajal fué insultado por la soldadesca realista. Diego -Centeno se declaró su defensor. _¿Quién es vuestra merced_--le preguntó -Carbajal--_que tanta merced me hace?_ Centeno respondió: _Qué, ¿no -conoce vuestra merced a Diego Centeno?_ Carbajal dijo entonces: _Por -Dios, señor, que como siempre ví a vuestra merced de espaldas[430], -agora, teniéndole de cara no le conocía_[431]. Como en Villalar, el -triunfo fué de la causa de la legalidad. Pizarro, Carbajal, Acosta y -otros caballeros pagaron con la vida su deslealtad, como antes Padilla, -Bravo y Maldonado. Muchos sufrieron el destierro y las propiedades de -todos fueron confiscadas. - - [429] Ibidem, cap. LXXXIX. - - [430] Se refiere a la fuga de Charcas y a la derrota de - Huarina. - - [431] Fernández, ob. cit., cap. XC. - -Retirado La Gasca al valle de Guaynarima recompensó á sus partidarios. -Marchó en seguida á Lima, mereciendo ser aclamado por el pueblo que -le llamaba _Padre, Restaurador y Pacificador del Perú_. «No vió el -mundo--dice Ruiz de Vergara--semejante transformación; en breve tiempo -desde pastor de almas pasó a ejercer oficio de virrey, y el báculo fué -bastón militar con que gobernó ejércitos que aseguraron a su Príncipe -y a su patria las mayores riquezas que han logrado los hombres en -otras monarquías. Las victorias fueron más dignas de gloria cuanto más -fuertes fueron los vencidos»[432] (Apéndice G.) - - [432] Ibidem, pág. 325. - -Terminada la guerra, comenzó La Gasca su misión de juez y de -gobernador. Como presidente de la Audiencia y rodeado de magistrados -tan entendidos como justos, despachó muchos negocios que estaban -atrasados durante las pasadas revueltas, en particular importantes -pleitos sobre la propiedad. Introdujo excelentes reformas en el -gobierno municipal de las ciudades. Mandó a expediciones lejanas -a algunos caballeros más amigos de motines que del orden público. -Comprendiendo la triste situación de los infelices indios, planteó -sistema de impuestos más equitativo y beneficioso que el establecido -por los antiguos soberanos. Dictó leyes humanitarias y rechazó -frecuentemente las protestas de los colonos. Don Pedro de La Gasca, por -sus rectas intenciones y por sus altas miras políticas, debe figurar -entre los grandes hombres de España en aquel siglo. - -Pacificado el Perú, La Gasca se embarcó para España en Nombre de Dios, -llegando a Sevilla (octubre de 1550) con rico tesoro. Desde Sevilla -despachó a Flandes, donde a la sazón estaba el Emperador, al capitán -Lope Martín, «con aviso de lo que había pasado en Tierra Firme y de su -llegada en salvo con el tesoro: nueva que del Rey fué bien recibida, -por hallarse muy necesitado de dinero para las guerras extranjeras que -trataba»[433]. Dice Ruiz de Vergara que añadió que él venía con el -breviario y 46.000 ducados de deuda, por lo cual suplicaba al César que -mandase pagar a sus acreedores. Mandó el Emperador que del tesoro que -traía, los tomase en buena hora[434]. - - [433] Herrera, _Década VIII_, libro VI, cap. VII. - - [434] Ibidem, pág. 325. - -La Gasca no fué un genio; pero sí un carácter.[435] «Hay -hombres--escribe Prescott--cuyo carácter es tan a propósito para las -crisis particulares en que se presentan, que parecen especialmente -designados por la Providencia para dominarlas. Tales fueron Washington -en los Estados Unidos, y La Gasca en el Perú. Podemos concebir que haya -hombres de cualidades más altas a lo menos en la parte intelectual; -pero la maravillosa conformidad de su carácter con las exigencias -de su situación, la perfecta habilidad con que supieron elegir los -medios más conducentes para conseguir el fin que se proponían, son -las que constituyen el secreto de sus triunfos. Ellas hicieron a La -Gasca sofocar gloriosamente la revolución, y a Washington, aún más -gloriosamente llevarla a cabo»[436]. - - [435] Recompensó sus servicios Carlos V presentándole en el - año 1551 para la silla episcopal de Palencia. Como Valladolid - era población de su obispado, en el auto de fe celebrado en - dicha ciudad (21 mayo 1559) contra D. Agustín Cazalla y otros, - La Gasca hizo la degradación de los sacerdotes herejes[395a]. - Fué uno de los jueces que votaron la prisión de Fr. Bartolomé - de Carranza, arzobispo de Toledo. Durante el tiempo que estuvo - La Gasca al frente de la iglesia palentina se hicieron obras - de importancia en la catedral, como lo indican las armas de - aquel Prelado, las cuales se ven en las bóvedas primera y - segunda de la nave central, en la verja del coro, en la sala - donde administraba justicia y en una ventana colocada en el - lienzo exterior de la iglesia, próxima a la puerta de _Los - novios_. - - [395a] Ob cit., págs. 259 y 325. - - Habiendo sido promovido a la iglesia de Sigüenza, tomó - posesión de su silla el 11 de agosto de 1561. Asistió a un - Concilio provincial celebrado en Toledo; pasó a Alcalá de - Henares en 1565, y con el obispo de Cuenca y el de Segovia, - D. Diego de Covarrubias, tomó parte en el informe sobre la - canonización de Fr. Diego de Alcalá; por último, en 1566, - según las disposiciones del Concilio Tridentino, celebró - Sínodo en Sigüenza, acabando sus días en dicha ciudad el 10 de - noviembre de 1567[395b]. - - [395b] Prescott dice, erradamente, que murió en Valladolid. - Ob. cit., pág. 397. - - Fué enterrado en la iglesia de Santa María Magdalena - (Valladolid), que él hizo construir, y su sepulcro, obra - del escultor Esteban Jordán, tiene mucho mérito. La estátua - yacente, que representa al Prelado, colocada en el crucero - del templo, es primorosa, y a sus pies hay una tarjeta con el - siguiente letrero: - - _Accepit regnum decores et diadema pecici de manu Domini._ - - En el lado de la Epístola se halla una capilla, donde se - admira el escudo heráldico de La Gasca. Dicho escudo está - dividido en dos cuarteles por una diagonal: en el de la - izquierda se ven castillos y leones, y en el de la derecha - trece roeles. Léese la inscripción que copiamos a continuación: - - _Cesari restitutis Peru regnis tiranorum spolia._ - - En la cornisa que corre alrededor del templo se lee esta - inscripción: - - Illustrissimus, ac Reverendissimus D. D. Petrus Gasca, - qui primo Santæ Generalis Inquisitionis et consilio. Post - Palentinus deinde seguntinus Antistes. Peru Regna Novi-orbis - Regiam invictissimi. Caroli quinti Imperatoris Hispaniarumque - regis, vicem gesturus adivit unde tyranis, rebellibusque - primo congressu superatis, Provinciisque illis Regis Imperio - subactis, vesilla hec novellaque troplica arripuit. Quo circa - decies centena millia supra trecentem millia ducatorum census - cesaris militibus una die ipse solus auri contemplor erogavit. - Quibus feliciter gestis, cupiens pro tantis beneficiis - divinitus in eum collatis, vota solveret hanc sacsam edem ad - laudem, et gloriam Omnipotentis Dei et honorem Beatæ María - Magdalena a fundamentis erexit, ed munificentissime dotavit - eamque sibi nomine Mausolei vindicavit. Obiit Siguntiæ anno a - Nativitate Domini 1567, quarto idus Novembris ætatis sua 74. - - En su testimonio, que se guarda en el Archivo de la iglesia de - la Magdalena, dice el fundador que la edificaba por satisfacer - en algo las faltas que había tenido en celebrar, las cuales - eran debidas a las ocupaciones que le dió el emperador Carlos - V en Valencia cuando le mandó visitar los tribunales de dicho - reino, así de Justicia como de Hacienda, y en la defensa del - mismo reino e islas Baleares, pues Barbarroja, año de 1542, - con la armada del Turco y del rey de Francia, se dispuso a - atacar nuestras costas y citadas islas. Dice también que la - ida al Perú y reducción de aquellos reinos al real servicio - y el castigo de los tiranos, le ocupó más de ocho años, en - cuyo tiempo no se atrevió a decir misa, si bien debía hacerse - notar por Su Santidad, a instancia y pedimento de S. M. F. - le envió un Breve copiosísimo para que pudiese entender en - todos los negocios de cualquiera calidad que fuesen, así - civiles como criminales, de guerra y paz, no cayendo en otra - irregularidad. Añade que, del mismo modo, le movió a hacer - esta obra pía el que la parroquia de la Magdalena, aunque era - la más antigua estaba casi derruída y era la más pobre, y - porque en ella tenía la casa su hermano D. Diego de la Gasca, - a quien nombraba patrono. Dotó en 400 ducados la capilla mayor - de la citada iglesia e instituyó doce capellanías y una además - con el nombre de mayor, un organista, un sacristán y cuatro - mozos de coro. Además de varias misas que encargó a dichos - sacerdotes, dispuso, que, habiendo sido el _oficio muzárabe_ - antiguamente de mucha devoción y uso en España, en tiempos de - tanta persecución de infieles, él, siguiendo el ejemplo del - reverendísimo Sr. Cardenal D. Francisco Jiménez, arzobispo de - Toledo, de buena memoria,--quien fundó una misa, según aquel - ritual, en la iglesia metropolitana de Toledo,--ordenaba y - mandaba que se dijese en dos viernes de cada mes una misa y - el dicho oficio en su capilla de la Magdalena por los trece - capellanes en turno y como se dice en la del Sr. Cardenal. - - En la parte exterior de la iglesia se destacan diferentes - escudos con las armas de La Gasca, llamando la atención - uno tan grande como poco artístico, que adorna la fachada - principal. Edificó una casa para los sacerdotes, la cual está - situada frente a la fachada principal de aquel templo[395c]. - - [395c] En la calle de Colón, señalada al presente con el - número 13. - - De los muchos y ricos objetos que se guardaban en la - Magdalena, sólo existe a la sazón, un cáliz de plata, de - estilo gótico florido, regalado por el fundador[395d]. - - [395d] El hermoso y artístico retrato de D. Pedro de La - Gasca, que se hallaba en la sacristía, se lo llevó el - general Concha, patrono de la iglesia, allá por el año 1860. - - [436] _Hist. del Perú_, tom. II, pág. 401. - -Si nos agrada que el escritor americano coloque a nuestro La Gasca al -lado de Washington, la imparcialidad nos obliga a decir que el español, -aunque prestigioso gobernante, se halla muy por debajo del hijo ilustre -de Virginia. - - - - -CAPITULO XXIV - - VIRREINATO DEL PERÚ (CONTINUACIÓN).--EL VIRREY MENDOZA.--GOBIERNO - DE LA AUDIENCIA.--EL MARQUÉS DE CAÑETE: INSURRECCIÓN DE SAIRI - TUPAC.--EXPEDICIONES.--EL CONDE DE NIEVA Y GARCÍA DE CASTRO.--EL - VIRREY TOLEDO: SUPLICIO DE SAIRI TUPAC.--LOS CHIRINAMOS.--LOS - JESUÍTAS.--CÉDULA DE FELIPE II.--ENRÍQUEZ Y EL CONDE DE VILLAR DON - PARDO.--EL MARQUÉS DE CAÑETE: LOS PIRATAS.--SANTO TORIBIO.--LAS - ENCOMIENDAS.--CÉDULA DE FELIPE III.--EL MARQUÉS DE MONTESCLAROS: - CREACIÓN DE CATEDRALES.--EL PRÍNCIPE DE ESQUILACHE, EL CONDE - DE CHINCHÓN Y EL MARQUÉS DE MANCERA.--LOS VIRREYES CONDE DE - SALVATIERRA, CONDE DE ALBA DE LISTE Y CONDE DE SANTISTEBAN.--EL - CONDE DE LEMOS Y OTROS VIRREYES NOMBRADOS POR CARLOS II.--TERREMOTO - DE 1678.--VIRREINATO DE CASTELL DOS RÍUS: TERREMOTO DE 1707: AUTOS - DE FE.--VIRREINATO DEL OBISPO DE QUITO.--EL PRÍNCIPE DE SANTO BONO - Y OTROS VIRREYES.--COMISIÓN CIENTÍFICA EN EL PERÚ.--SUBLEVACIÓN DE - LOS INDIOS.--CÉDULA DE 1736.--EL CONDE DE SUPERUNDA: TERREMOTO DE - 1746.--EL VIRREY AMAT: EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--LOS VIRREYES - GUIRIOR Y JÁUREGUI.--EL INDIO CONDORCANQUI.--LOS VIRREYES CROIX, - GIL DE TABOADA, O'HIGGINS Y AVILÉS.--BOLIVIA BAJO EL VIRREINATO DEL - PERÚ Y DESPUÉS DEL DE BUENOS AIRES. - - -D. Antonio de Mendoza, propuesto a Carlos V por La Gasca para el cargo -de virrey del Perú, llegó a Lima (mes de septiembre de 1551). Mostróse -en el Perú tan prudente y bondadoso como antes en México. Encargó a -su hijo D. Francisco que recorriese el Perú con el objeto de conocer -las necesidades públicas y dispuso que Juan de Betanzos escribiera la -historia del Perú desde su descubrimiento. - -«Ynformado el Rey de haverse alzado Mango Yuga Yupangui por los -malos tratamientos que rescivía de los Españoles, y que por su -muerte lo andaba tambien su hijo Inga, con muchos caciques e indios, -malográndose el fruto de su redencion; y habiendo noticia de que -quería christianarse y venir al servicio y obediencia de S. M., le -avisó aversele concedido (el indulto) y perdonado todos sus delitos, -encargándole se presentase al virrey D. Antonio de Mendoza, con sus -caciques y secuaces, que estaba prevenido le honrrasse e hiciesse -restituir las casas y chacaras que posehía su padre al tiempo que se -alzó.--Céd. de 9 de marzo de 1552.--Vid. doc. 11 de ellas, fol. 406, -núm. 60»[437]. - - [437] Archivo histórico nacional, _Cedulario índico de Ayala_, - letra I, núm. 11. - -Si el licenciado La Gasca, deseando premiar a los que habían -permanecido fieles a la causa del Rey, hubo de conceder 150 -encomiendas, ni la Audiencia, ni Mendoza, aunque se hallaban -autorizados a ello, concedieron ninguna. El tributo que pagaban los -indios sujetos a las encomiendas iba todo a parar a manos de los -encomenderos, hasta que por Real Cédula de 1550, se les impuso la -obligación de pagar el quinto a la Corona, disposición que comenzó a -practicarse durante el gobierno de la Audiencia. - -Murió Mendoza en julio de 1552, volviendo la Audiencia a encargarse del -gobierno. La suspensión del servicio personal de los indios, ordenada -por la Audiencia, produjo varios desórdenes, siendo el principal jefe -de los descontentos Hernández Girón, el cual se dió tan buena maña que -se hizo dueño del Cuzco y se aproximó a Lima. Hernández Girón logró -vencer al ejército real en Chuquinga, y cuando se disponía a empresas -mayores, le abandonaron los suyos. Hecho prisionero en Atunjanja, murió -decapitado en la capital el 7 de diciembre de 1554; su cabeza se colocó -en el rollo de la plaza, al lado de las de Gonzalo Pizarro y Carbajal. - -Don Andrés Hurtado de Mendoza, segundo marqués de Cañete, recibió -el gobierno que le entregó la Audiencia en julio de 1557; pero su -nombramiento fué hecho el 10 de marzo de 1555. Concedió algunas -encomiendas a los que más se distinguieron en servicio del Rey, y a los -descontentos que se creían con derecho a ellas, los mandó a España, -si bien tampoco consiguieron nada de Felipe II. Procuró el marqués de -Cañete la sumisión de Chile, mandando contra los _araucanos_ a su hijo -Don García. - -Un hecho de verdadera importancia se registra en el gobierno del citado -virrey, y fué que tuvo la fortuna de acabar con la insurrección de -Sairi Tupac, heredero de Inca Manco, el cual se puso a la cabeza de los -indios quichuas. Para vencer dicha insurreccion se valió del influjo de -la coya D.ª Beatriz, tía de Sairi y de Juan de Betanzos, emparentado -con la dinastía de los Incas. Entró Sairi en la ciudad de los Reyes -como solían entrar los antiguos monarcas, llevado en una litera. Por -la renuncia de sus derechos se le dieron 20.000 ducados de renta en -las encomiendas de Sacsahuana y Jucay, el título de Adelantado y otras -mercedes. Dícese que en el acto de concederle estas gracias, cogiendo -una hebra del fleco de terciopelo de la mesa, exclamó: _Todo este paño -y su guarnición eran míos, y ahora me dan este pelito para mi sustento -y el de mi casa_. Tiempo adelante se convirtió a la religión cristiana, -recibiendo el nombre de Diego. - -Dedicóse el marqués de Cañete a mejorar el estado del país, fundando -en la región de los _cañaris_ la ciudad de _Cuenca_, reprimiendo las -demasías de los negros, enviando tres buques a explorar el Estrecho de -Magallanes, y encomendando a Pedro de Ursúa el descubrimiento de los -_omaguas_, habitantes--según se decía--de tierras abundantes de oro; -esta expedición, a causa de las crueldades de Lope de Aguirre, tuvo mal -resultado. - -Don Diego de Acevedo y Zúñiga, conde de Nieva, se hizo cargo del -gobierno el 31 de abril de 1561. Concedió algunas encomiendas. Se -declaró que correspondían a la Corona las encomiendas de Lope de -Mendieta, de D. Alonso de Montemayor y de D. Francisco de Mendoza. El -conde de Nieva fundó el pueblo de _Arnedo_, en el valle de Chancay, y -el de _Ica_, en un paraje que era guarida de ladrones. Según algunos -escritores, fué asesinado por un marido ultrajado en su honra y cuando -de noche subía por una escalera a un balcón de la casa del citado -marido. - -Encargóse D. Lope García de Castro del mando el 21 de septiembre de -1564, y lo desempeñó hasta el 26 de noviembre de 1569. Gobernó el Perú -con el título de presidente de la Audiencia, conferido por Felipe II. -Estableció la casa de la moneda, intentó colonizar las islas de Chilve -y confió a Alvaro de Mendaña una expedición que dió por resultado el -descubrimiento de las islas de Salomón, en la Oceanía. No concedió -ninguna encomienda. - -De la prudente y sabia administración de D. Francisco de Toledo quedan -muchos e importantes recuerdos, si bien su gobierno se halla afeado con -la nota de crueldad. La visita general que hizo por el virreinato y -que emprendió el 23 de octubre de 1570, fué beneficiosa a los indios, -porque el virrey logró corregir algunos abusos de los encomenderos y -fundó muchos pueblos de indígenas, a los cuales concedió el derecho de -juntarse en cabildos para tratar de los asuntos que creyesen necesario. - -Consideremos otro asunto de no escaso interés. Gozaba de independencia -la ciudad de Vilcabamba y en ella habían tomado la borla imperial, -después de Sairi-Tupac, Titu-Cusi y Tupac-Amaru. Queriendo el -virrey acabar con aquel ridículo imperio, entró en negociaciones -con Tupac-Amaru, que no dieron resultado favorable. Lo que no pudo -conseguir por medio del consejo, lo conseguirá por la fuerza. -Encargóse de ello D. Martín de Loyola que, al frente de 200 soldados, -penetró en el país, donde encontró cortados los caminos y rotos -los puentes. Sin embargo, pudo llegar de improviso a Cochabamba y -habiéndose apoderado del Inca, le hizo llevar prisionero al Cuzco, -donde fué condenado a muerte. Cuando marchaba al cadalso, como oyese -que gritaba el pregonero: _A este hombre matan por tirano y traidor -á su Magestad_, replicó: _No digas eso, pues sabes que no es verdad; -yo no he hecho traición, ni pensado hacerla, como todo el mundo sabe. -Dí que me matan porque el virrey lo quiere y no por mis delitos._ En -el momento de entrar en la plaza, sitio destinado a la ejecución, -aparecieron muchas coyas e hijas de caciques clamando tristemente: -_Inca, ¿por qué te van á matar? ¿Qué traiciones has hecho para merecer -tal muerte? Pide á quien te la da, que nos mande matar á todas, pues -somos todas tuyas por la sangre y por la condición, y más dichosas -seremos en tu compañía que quedando siervas de los que te matan._ -Tupac-Amaru recibió con resignación la muerte; pero la opinión pública -acusó de cruel al virrey, y hasta el mismo Felipe II, tiempo adelante, -le hechó en cara semejante hecho, diciéndole: «Idos á vuestra casa, -que yo no os mandé al Perú para matar reyes.» Deseoso de quitar a los -indios toda idea de insurrección, puso el virrey en el Cuzco fuerte -guarnición de españoles y llevó a Lima las momias de los Incas, a cuya -presencia se arrodillaba la muchedumbre en los caminos. - -Intentó conquistar el país de los _chiriguanos_, en el cual entró -y tuvo que retroceder escarmentado. Enemigo de los jesuítas, desde -Los Reyes, con fecha 7 de octubre de 1578, mandó a Martín García de -Loyola, corregidor del Potosí, que cerrase las puertas de la casa que -allí tenían los Padres y les embargara los bienes temporales de que -eran dueños. En virtud de la orden del virrey fueron arrojados de -dicha casa los PP. José de Acosta, Baena, Medina y los HH. Santiago, -Tomás y Domingo[438]. No escatimaremos nuestros aplausos a la gestión -administrativa de D. Francisco de Toledo. Mejoró el estado de la -Hacienda y publicó sabias ordenanzas. - - [438] Véase _Hist. de la Compañía de Jesús_, etc., por el P. - Pastells, tomo I, págs. 14-18. - -Antes de terminar la reseña de este virreinato, hagamos un descanso -para registrar dos hechos realizados por Felipe II, digno de censura -uno y digno de alabanza otro. Refiérese el primero a que por Cédula -de 25 de enero de 1569 estableció la Inquisición en el Perú. Vid. -tom. 33 del Ced.º, fol. 357 v.º, núm. 289[439]. Consiste el segundo -en que desde Badajoz (23 septiembre 1580) mandó a decir al presidente -de la Audiencia de los Charcas que en la Universidad, fundada por el -mismo Rey, se estudiase la lengua general de los indios «para que los -sacerdotes que les han de administrar los Santos Sacramentos y enseñar -la doctrina» tuviesen «el medio principal para poder hacer bien sus -oficios»[440]. - - [439] Arch. hist. nac., _Cedulario índ. de Ayala_, letra I, - núm. 16. - - [440] _Cedulario índico_, tomo XXXIV, núm. 293, págs. 329-331. - -El 23 de septiembre de 1581 entregó D. Francisco de Toledo el mando -a su sucesor, «embarcándose para España, dejando hecha la tasación -de tributos que había practicado en la visita general, en la cual se -encontró haber en las 19 provincias de las Audiencias de Lima, Quito -y Charcas 695 encomiendas con 325.899 indios, cuyos tributos anuales -importaban un millón quinientos seis mil doscientos noventa pesos de -oro, de los que trescientos un mil doscientos cincuenta y ocho pesos -correspondían al Rey por el derecho de quintos, quedando de renta -para los encomenderos un millón doscientos cinco mil treinta y dos -pesos...»[441]. - - [441] _Libro Primero de Cabildos de Lima_, segunda parte, pág. - 113. - -Al breve gobierno de D. Martín Enríquez sucedió el virreinato de D. -Fernando de Torres y Portugal, conde de Villar Don Pardo. Protegió a -los indios y tuvo la desgracia de que en su tiempo el inglés Drake -devastase las costas del Perú. - -D. García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, defendió el Perú -de los ataques de Hawkins y otros piratas ingleses. Introdujo la -contribución de alcabalas, que fué causa de muchos tumultos. A la sazón -floreció en el Perú Santo Toribio Mogrovejo, arzobispo de los Reyes -(Lima), quien reunió un concilio en el año 1591 y cuyas actas remitió a -Felipe II[442]. - - [442] _Colec. de doc. inéd. para la Historia de España_, tomo - V, págs. 185-189. - -Por lo que a las encomiendas respecta «muchas y repetidas cédulas se -expidieron desde el reinado de Felipe II para que las encomiendas se -convirtieran en pueblos; se dispuso que los encomenderos residiesen -en sus encomiendas; que no se dieran dos de ellas a una misma persona -si no podía formar un solo pueblo, en cuyo caso por la aceptación de -la última se tenía por renunciada la primera, leyes que sólo tuvieron -cumplimiento en parte, pues en España se proveyeron muchas a favor de -personas que ni estaban ni habían estado nunca en el Perú»[443]. - - [443] _Lib. Prim. de Cabildos de Lima_, segunda parte, págs. - 116 y 117. - -Merece, por último, no pocas alabanzas la Real Cédula que, con fecha -29 de diciembre de 1593, se dirigió a los presidentes y oidores de las -Audiencias de Lima y de las Charcas, mandándoles que castigasen con -mayor rigor a los españoles que injuriasen a los indios[444]. - - [444] _Cedulario índico de Ayala_, letra D. - -Poco tiempo después Felipe III, desde la ciudad de Valladolid (13 -noviembre 1604) se dirigía al presidente de la Audiencia de los -Charcos, diciéndole que «entendiendo el mucho distrito que tiene el -Obispado de esa provincia, y lo mal que se puede visitar y administrar -el pasto espiritual por un Prelado solo» acuerda erigir otras dos, -una en la ciudad de La Paz de la provincia de Chuquiago, y la otra en -la ciudad de la Barranca de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, -habiendo presentado a su Santidad las personas que han parecido más -convenientes para ello...»[445]. - - [445] _Cedulario índico_, tomo XVII, núm. 182, págs. 145 v.º a - 147. - -Pasó del virreinato de México (1607) al del Perú D. Juan de Mendoza y -Luna, marqués de Montesclaros. Entre otras medidas de buen gobierno, -estableció el Tribunal del Consulado, suprimió el Rey por consejo suyo -el servicio personal de los indios e hizo construir un gran puente en -Lima para comunicar con el arrabal de San Lázaro. - -Por aquellos tiempos, Felipe III, desde Madrid con fecha 13 de -diciembre de 1608, escribió a su embajador en Roma, haciéndole -presente que el arzobispado de la ciudad de los Reyes y el obispado -de la ciudad de Cuzco tenían muy grandes distritos, por lo cual había -acordado que «del arzobispado de la ciudad de los Reyes se saque -una iglesia catedral que tenga su asiento en la ciudad de Trujillo -de las dichas provincias del Perú, y que del obispado del Cuzco se -saquen otras dos iglesias catedrales, la una que tenga su asiento -en la ciudad de Arequipa y la otra en la ciudad de Guamanga de las -dichas provincias»[446]. Encargaba el Rey al embajador que rogase a -Su Santidad la creación de las nuevas iglesias. El mismo monarca, -desde San Lorenzo (20 agosto 1611) dijo al marqués de Montesclaros -que habiendo vacado el arzobispado de la ciudad de los Reyes por -fallecimiento de D. Toribio Alfonso de Mogrovejo, había dispuesto, -contando con Su Santidad, la creación de una iglesia catedral en -Trujillo[447]. - - [446] Ibidem, tomo XVII, núm. 185, págs. 149 v.ª a 151. - - [447] Ibidem, tomo XVIII, núm. 186, pág. 151 a 153 v.ª - -D. Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache (1615-1621), -realizó obras importantes, entre ellas la fortificación del puerto -del _Callao_ y la fundación de la ciudad de _San Francisco de Borja_. -Creó el Real Convictorio de San Bernardo para la educación de los -hijos de los conquistadores, y el Colegio de San Francisco de Asís -para los hijos de indios nobles. Bajo su mando fueron rechazados los -piratas que asolaban aquellas costas, y Jacobo le Maine descubrió -el Estrecho que lleva su nombre y que exploraron luego los hermanos -Nodales. Dicen algunos escritores que fundó una Academia literaria en -su palacio. Reuníanse allí los ingenios más distinguidos de Lima y con -ellos discutía el virrey sobre materias científicas y literarias. De su -inspiración poética dió señaladas pruebas el príncipe de Esquilache. -Parece que el ánimo descansa cuando en el árido campo de la historia se -hallan gobernadores como D. Francisco de Borja. ¿Tuvieron en su tiempo -demasiada influencia los hijos de San Ignacio de Loyola? Es posible. - -Poco tenemos que decir del virrey D. Diego Fernández de Córdoba, -marqués de Guadalcázar. Defendió la colonia de las agresiones del -pirata Clerck, el cual, llegando al Pacífico por el Cabo de Hornos, -puso sitio al Callao. Bajo su gobierno se publicaron las _Nuevas Leyes -de la Recopilación de Indias_. - -D. Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, conde de Chinchón, -comenzó su virreinato el 14 de enero de 1629, cesando el 18 de -diciembre de 1639, en cuyo tiempo un terremoto destruyó la mayor -parte de Lima. Desde la ciudad de los Reyes se dirigió el virrey a Su -Majestad dándole cuenta del fallecimiento (5 febrero 1630) de Fray -Francisco de Sotomayor, en la villa de Potosí, antes de tomar posesión -del arzobispado de los Charcas; además el conde de Chinchón proponía -personas para suceder a Fray Francisco. - -En situación tan pobre se hallaba la monarquía (primeros años de Felipe -IV) que por Real Cédula del 27 de mayo de 1631, fechada en Madrid, -se autorizó al virrey para que pusiese en venta todos los oficios de -Alcaldes provinciales de la Hermandad, y los de Alguaciles y «que se -rematen en las personas que más por ello dieren...»[448]. También con -la misma fecha mandó el Rey al conde de Chinchón que vendiese algunas -hidalguías, porque era muy malo el estado de la Hacienda[449]. Por -último, en igual fecha ordenó Felipe IV al virrey que vendiese la -pimienta por cuenta de la Real Hacienda[450]. Sin embargo de la penuria -en que se hallaba el Estado, todavía tenía gusto para pedir al citado -virrey los animales fieros que hubiese en todo el distrito de su -gobierno, como leones, tigres, osos y otras clases[451]. - - [448] _Cedulario índico_, tomo XXV, págs. 323, 321 y 324 v.ª - - [449] Ibidem, tomo XXXVII, núm. 114, págs. 138 v.ª y - siguientes. - - [450] Ibidem, núm. 115, págs. 139 v.ª y 140. - - [451] Ibidem, núm. 120, págs. 143 v.ª y 144. - -No pasaremos adelante sin hacer notar que por reales cédulas -de 1618 y 1625 se declaró que sólo el Consejo de Indias podía -conceder encomiendas, revocándose así el poder que para ello tenían -los virreyes. Posteriormente, o sea el 11 de febrero de 1637, -por Real Cédula se autorizó a los virreyes para que continuasen -concediéndolas[452]. - - [452] Por cédula de 24 octubre 1668 se amplió la concesión - a los gobernadores propietarios y a los nombrados por los - virreyes con el carácter de interinos. - -Del mismo modo debió su nombramiento a Felipe IV el virrey don Pedro de -Toledo y Leiva, marqués de Mancera. Llegó al Callao el 22 de noviembre -de 1639 y saltó a tierra el 23. Entró en Lima con toda la pompa -acostumbrada, recibiendo el poder de manos del conde de Chinchón (18 -diciembre 1639). Fortificó el Callao, cuyas obras comenzaron en 1640 -y tuvieron término en 1647; hizo levantar un fuerte en Arica, otro en -Puná y un tercero en Guayaquil; también fortificó la plaza de Valdivia. -Con verdadero empeño procuró defender el virreinato de las incursiones -de los piratas, aumentó los ingresos de la Real Hacienda y mantuvo la -paz pública y el prestigio de su autoridad. - -Si de los indios se trata, reformó la tasa excesiva de los tributos -e hizo una estadística de aquellos indígenas. En la _Memoria_ o -_Relación_ que publicó acerca del gobierno se hallan las siguientes -palabras: «Tienen por enemigos estos pobres indios la cudicia de -sus corregidores, de sus curas y de sus caciques, todos atentos á -enriquecer de su sudor: era menester el celo y autoridad de un virrey -para cada uno; en fee de la distancia se trampea la ubediencia, y ni -hay fuerza ni perseverancia para proponer segunda vez la quexa»[453]. -Para reprimir la embriaguez de los naturales, dictó una provisión -prohibiendo venderles vino, la cual sólo era una especie de copia de -otras órdenes y provisiones publicadas sobre el mismo asunto; pero que -no las hacían cumplir los corregidores, sus tenientes, caciques y curas -párrocos. Teniendo necesidad de barcos, mandó construir en Guayaquil -dos galeones: _La Capitana Real_ y _La Almiranta_. A causa de los -apuros del monarca, pudo remitirle un donativo de 500.000 $. - - [453] Núm. 15. - -Tanto interés inspiraba al Rey el estado de los trabajos de la mina de -cinabrio de Huancavelica, que el virrey dispuso visitarla en persona, -saliendo de Lima a mediados de julio de 1643, dejando encomendado el -gobierno durante su ausencia a D. Andrés de Villela, decano de la -Audiencia. Por último, el marqués de Mancera organizó el servicio de -correos (_chasques_), y en su tiempo, conforme a la Real Pragmática -de 28 de diciembre de 1638, se introdujo en el Perú, año de 1641, el -uso del papel sellado, siendo de cuatro clases: el del sello 1.º, que -valía seis reales; el del 2.º, tres; el del 3.º dos, y el del 4.º, -uno. Terminó el marqués de Mancera su virreinato (20 septiembre 1648), -sucediéndole el conde de Salvatierra. La memoria que dejó escrita dicho -marqués, fué entregada a su sucesor el 28 de octubre de 1648, según lo -indican León Pinelo, y Cerdán, oidor de la Audiencia[454]. - - [454] _Boletín de la Real Academia de la Historia_, tomo - XVIII, págs. 253-258.--Madrid, 1891. - -También fueron nombrados virreyes por Felipe IV, Don García Sarmiento -de Sotomayor Enríquez de Luna, segundo conde de Salvatierra; D. Luis -Enríquez de Guzmán, conde de Alba de Liste; y don Diego de Benavides -y de la Cueva, conde de Santisteban. Llegó al Callao el conde de -Salvatierra (28 agosto 1648) y se hizo cargo del gobierno el 25 de -septiembre. Antes fué virrey de Nueva España, y en el Perú, como en -México, se mostró demasiado amigo de los jesuitas. A los hijos de -Loyola dió el encargo de convertir al catolicismo a los indios de la -provincia de Mainas, y a otros religiosos les ordenó que hiciesen -lo mismo con los indios parataguas, motilones, etc. En la contienda -que tuvieron los jesuitas con Fr. Bernardino de Cárdenas, obispo del -Paraguay, se puso el virrey al lado de aquellos. Cumpliendo una orden -del Rey, él y los Tribunales del virreinato prestaron juramento, -en manos del arzobispo Villagómez, de defender la creencia de la -Inmaculada Concepción de la Virgen María. Sumamente religioso, mostró -especialmente su devoción a Nuestra Señora de la Soledad, al apóstol -San Pedro y a San Francisco de Asís. No pasaremos en silencio un hecho -que enaltece la memoria del piadoso conde de Salvatierra y fué la -multitud de células publicadas con el objeto de aliviar la suerte de -los indios, a quienes todos _procuraban esquilmar_. - -El 24 de febrero de 1655, entregó el virreinato al conde de Alba de -Liste, virrey antes de Nueva España. Alba de Liste gobernó con bastante -tino y prudencia. - -El conde de Santisteban tuvo que apaciguar algunas sublevaciones -interiores. Felipe IV, desde Madrid (6 marzo 1662) ordenó al citado -virrey, que, habiendo el Papa Alejandro VII declarado el santo misterio -de la Inmaculada Concepción de la Virgen, dispusiera él que en la -ciudad de los Reyes se hiciesen solemnes fiestas religiosas[455]. -Algunos meses después (7 octubre 1662) quejóse el Rey acerca del estado -en que se hallaba el gobierno del Perú, lo mismo en lo político que en -lo judicial y administrativo[456]. - - [455] _Cedulario índico_, tomo XXXVII, núm. 293, págs. 363 y - 363 v.ª - - [456] Ibidem, tomo XXXVIII, núm. 9, págs. 11 v.ª y 12. - -Durante la menor edad de Carlos II, la reina gobernadora (desde Madrid -el 14 de mayo de 1668), habiendo hecho saber que Su Santidad había -ordenado despachar el Breve de la beatificación de la Madre Rosa de -Santa María, que nació y murió en la ciudad de Lima, mandó que se -celebraran fiestas en dicha población y en toda la diócesis[457]. - - [457] Ibidem, núm. 195, págs. 223 v.ª a 229 v.ª - -Debieron su nombramiento a Carlos II los virreyes D. Pedro Fernández de -Castro y Andrade, conde de Lemos; D. Baltasar de la Cueva Henrríquez y -Saavedra, conde de Castellar; D. Melchor de Liñán y Cisneros, arzobispo -de Lima; D. Melchor de Navarra y Rocafull, duque de la Palata, y D. -Melchor Portocarrero Laso de la Vega, conde de la Monclova. - -El conde de Lemus fundó las casas de las Recogidas de Lima, con el -nombre de las Amparadas de la Purísima Concepción de Nuestra Señora, y -castigó duramente a los revoltosos de Puno. - -El conde de Castellar llegó a Lima el 15 de agosto de 1674 y fué -exonerado el 7 de julio de 1678. Se le acusó de favorecer el -contrabando, aunque el duque de la Palata afirma «que era en todo -diligentísimo, y en las materias de Hacienda Real, con singular -aplicación...»[458] En esta época, el Rey, desde Madrid (29 marzo 1678) -se dirigió al virrey, presidente y oidores de la Audiencia, a los -arzobispos y obispos de las iglesias del Perú, pidiendo un donativo -voluntario, pues con ocasión de la guerra, estaba muy pobre la Real -Hacienda[459]. - - [458] _Memorias de los virreyes_ etc. Tomo II, pág. - 134.--Lima, 1859. - - [459] _Ced. índico_, tomo XXXIX, núm. 20, págs 31 y 32. - -Mandó el virrey misioneros jesuitas y franciscanos a los confines de -Cajamarquilla, Tarma, Guanuco, Carabaya y otras partes, atrayendo -muchos indios a la religión católica. «Me dediqué inmediatamente al -expediente de los negocios, asistiendo continuamente a los Acuerdos, -Real Audiencia, Sala del Crimen y Tribunal de Cuentas, a la vista y -determinación de diferentes pleitos graves de Hacienda Real y entre -partes, consiguiendo tuviesen fin, después de muchos años que estaban -pendientes, etc.»[460]. - - [460] _Memorias de los virreyes que han gobernado el Perú_ - etc., tom. I, págs. 163 y 164. - -El suceso de más importancia que ocurrió durante el gobierno del conde -de Castellar, fué el terremoto o temblor de tierra acaecido el 17 de -junio de 1678 en la ciudad de Lima, en el Callao y en algunas leguas en -contorno de dichas poblaciones. Hundiéronse muchos edificios y terminó -catástrofe tan grande--según el vulgo--por los ruegos de Santa Rosa, -patrona de Lima, cuyo cuerpo y reliquias se llevaron en procesión -solemne, desde el convento de Santo Domingo a la Capilla de Nuestra -Señora de la Soledad de San Francisco. Mandó el virrey celebrar un -novenario, y confiesa con tristeza que sólo pudo asistir el primer día -«por haber llegado aquella noche la noticia de mi exoneración»[461]. -Justa o no justa su exoneración, no puede negarse que con toda -diligencia procuró aumentar los rendimientos de las minas y, por -consiguiente, la mayor recaudación de la Real Hacienda. Por último, -en su tiempo fueron castigados los indios _uros_ y _uruitos_, los -cuales se habían retirado y hecho fuertes en los totorales y ciénagas -del desagüe de la laguna de Chucuito. El virrey quiso reducirles por -medios suaves, y como esto no fué posible, se dió el encargo de que los -desalojasen, al corregidor de Chucuito y al corregidor de Pacajes, -cuyas autoridades cumplieron su cometido, aunque con más rigor del que -debían. - - [461] Ibidem, pág. 195. - -Convienen los cronistas en que D. Melchor de Liñán y Cisneros, -arzobispo de Lima, que gobernó desde 1678 al 1681, asistía -frecuentemente a los Acuerdos de la Real Audiencia «y en particular -en las causas y pleitos que las partes lo piden, porque tengan -este consuelo; pues aunque es de creer que los ministros obrarán -con justificación, influye mucho hallarse el presidente en el -Tribunal»[462]. Ocupóse detenidamente en arreglar los asuntos de la -Real Hacienda y, especialmente, los de las minas, que andaban algo -desordenados y castigó enérgicamente a los corsarios que infestaban -aquellos mares, logrando que en un combate fuese muerto el capitán -Juan Guarlen. Gloriosa victoria se consiguió (7 agosto 1680) por el -gobernador de Buenos Aires, peleando contra los portugueses del Brasil, -mandados por el general D. Manuel Lobo, pues éstos se atrevieron a -penetrar en los términos de la Corona de Castilla. Lobo fué hecho -prisionero, y entre sus papeles se encontró importante instrucción -original del príncipe regente de Portugal. - - [462] _Memoria de los virreyes_ etc., tomo I, pág. 287.--Lima, - 1859. - -Acerca del duque de la Palata, que tomó posesión el 7 de noviembre -de 1681, haremos notar que comenzó su gobierno mandando dar muerte a -Carlos Clerque y a los compañeros del famoso corsario. Cuando en el -año 1683 llegó al Perú la noticia de que los piratas habían entrado -y saqueado a Veracruz (Nueva España), se pensó rodear de murallas la -hermosa ciudad de los Reyes, obra que se llevó a feliz término mediante -las acertadas disposiciones del Cabildo, Justicia y Regimiento de dicha -capital. En la representación que el conde de la Palata hizo al Rey -con fecha 18 de mayo de 1688 dice, entre otras cosas, lo que sigue: -«que la Real Hacienda está muy empeñada...»; y más adelante añade: -«Las calamidades de este Reyno son tan grandes y se pueden temer tan -repetidas, que obligan á prevenir los remedios»[463]. Advierte el -virrey que las Audiencias subordinadas al gobierno del Perú son cuatro: -la de _Panamá_, la del _Reino de Chile_, la de _Quito_ y la de _las -Charcas_, y que las dos últimas se hallan más subordinadas y atentas -que las dos primeras «aunque alguna vez se propassan...»[464]. No deja -de tener cierta curiosidad la relación hecha por el virrey acerca de -la ruina de la ciudad de Lima (desde el 20 de octubre hasta el 2 de -diciembre de 1687) con la repetición de temblores de tierra[465]; -pero lo que más preocupó al conde de la Palata fué la entrada de los -piratas en el mar del Sur por el año de 1684 y siguientes. Cuando las -sacudidas violentas de los terremotos arruinaban comarcas en la América -Meridional y parecía que los elementos se encargaban de destruir lo -que perdonaban los filibusteros, la madre de Carlos II se ocupaba de -cosas asaz importantes. Desde su palacio del Buen Retiro, con fecha -5 de abril del año 1687, pidió a Su Santidad rótulo y _remisoriales_ -para que se hiciesen informaciones de las virtudes del P. Francisco del -Castillo, de la Compañía de Jesús; fallecido en Lima, su patria, con el -objeto de proceder en seguida a su beatificación[466]. - - [463] Ibidem, etc., tomo II, págs. 5-10.--Lima, 1859. - - [464] Ibidem, etc., tomo II, págs. 77 y 78. - - [465] Ibidem, págs. 113-120. - - [466] _Cedulario índico_, tomo VII. núm. 287, fol. 210, v.º - -Después de gobernar ocho años el Perú el duque de la Palata, vino a -ocupar cargo tan elevado el conde de la Monclova. El último virrey, -nombrado por Carlos II, se ocupó principalmente en defender la -colonia contra los ingleses durante la guerra de sucesión española. -Citaremos, aunque de escaso valor, otra clase de hechos. Carlos II, -desde Madrid y con fecha 18 de septiembre de 1696, decía al virrey -del Perú que había resuelto trasladar, contando con la aprobación -de Su Santidad, la iglesia Catedral de San Lorenzo de la Barranca a -la villa de Mizque[467]. A la citada villa, con la misma fecha, la -hizo merced del título de _Ciudad_[468]. Al mes siguiente y por Real -decreto dado en Madrid (15 octubre 1696) hizo presente al virrey del -Perú que había dado cuenta al Papa de la traslación de la iglesia -catedral que se hallaba en Santiago del Estero a la ciudad de Córdova -en la misma provincia[469]. Pero sobre todo, daremos cuenta de lo que -parecía interesar más a Carlos II. Por Real Cédula del 24 de julio -de 1698, dirigida al virrey del Perú, se mandaba que se remitiesen a -España 40 o 50 _alectos_ (pájaros de volatería para la Real Casa), «en -inteligencia--decía la Cédula--que sería de su Real desagrado cualquier -omisión que tuviese en este encargo»[470]. - - [467] Ibidem, tomo XVIII, núm. 206, pág. 152 v.ª y siguientes. - - [468] Ibidem, núm 207, págs. 154 y siguientes. - - [469] Ibidem, núm. 209, págs. 155 v.ª y siguientes. - - [470] Ibidem, letra A, tomo I, documento 25. - -Poco después de la muerte de Carlos II, cuya afición a los pájaros era -tan manifiesta, Felipe V, con fecha 17 de abril de 1703, se dirigió a -los arzobispos y obispos del Perú, diciéndoles que aliados ingleses -y holandeses preparaban sus navíos y 15.000 hombres para conquistar -a América; pero que él no podía acudir a la defensa por la pobreza -del Real Erario. En este caso les rogaba le concediesen un subsidio -para defender dichos dominios de los enemigos de la religión[471]. -El mismo Rey, en Real Cédula, dada en Madrid (26 enero 1706), decía -que el conde de la Monclova, virrey del Perú, le había notificado, en -carta del 8 de octubre de 1704, cómo por el mar del Sur entraron dos -bajeles ingleses con patentes de corso de la reina de Inglaterra, y en -su seguimiento tres navíos franceses, al mando del conde de Tolosa, -almirante de Francia[472]. - - [471] Ibidem, tomo 38, fol. 291 v.º, núm. 239. - - [472] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 246, págs. 297 - v.ª a 299. - -Felipe V de Borbón nombró en el año 1705 virrey del Perú a don Manuel -de Oms y Senmenat, marqués de Castells Dos Ríus, hombre de energía, -hábil cortesano y cultivador de las bellas letras. Fiel al nuevo Rey, -levantó empréstitos y sin reparo alguno echó mano a obras pías y a -cajas de censos, reuniendo millón y medio de pesos, para mandarlos -a Felipe V, que bien los necesitaba para los gastos de la guerra de -sucesión. Castells Dos Ríus castigó a los corsarios ingleses Roglos -y Dampierre, quienes, con dos buques, saqueaban las costas del Perú, -llegando a exigir del puerto de Guayaquil crecido rescate. Un terrible -terremoto, en 1707, destruyó el pueblo de Capi y ocasionó otras -desgracias en las provincias del Cuzco, siendo digno de contar que la -granja de San Lorenzo fué lanzada de una a otra banda del Apurimac con -casas y gente. El fanatismo católico vió en el terremoto un castigo -divino por las secretas idolatrías de los indios. Además, como si el -castigo de Dios fuese poco, los hombres dispusieron autos de fe contra -supersticiosos indios. Aunque de dudosa moralidad el virrey--pues según -de público se decía, especulaba en todos los ramos de la administración -e iba a la parte en los contrabandos--continuó desempeñando su -importante cargo hasta que murió en 1710. - -Dicen los cronistas que don Diego Ladrón de Guevara, obispo de Quito, -natural de Cifuentes (Guadalajara), fué excelente virrey. Ampliáronse -los estudios universitarios, se prohibió la elaboración de aguardiente -de caña por el abuso que hacían de ella los indios, castigó sin -consideración alguna a un hijo natural del conde de Cartago por el -robo de un copón y el sacrilegio cometido con las sagradas formas, y -reprimió las insolencias de los negros cimarrones que desde los montes -de Huachipa hacían frecuentes correrías. Fué reemplazado en el año -1716, y no consintió que se le dispensase del juicio de residencia. - -Nombrados también por Felipe V fueron D. Nicolás Caracciolo, príncipe -de Santo Bono y Fr. Diego Morcillo, arzobispo de Lima. Durante el -gobierno de Caracciolo se agregó la provincia de Quito al virreinato -de Santa Fe, creado en el año 1717. Protegió el virrey las misiones -de Chanchamayo, descollando entre los religiosos Fray Francisco de -Santa Fe. Aunque no pudo acabar con el mal, hizo mucho para reprimir -el contrabando que hacían los corsarios, especialmente los holandeses. -Por entonces, como llegase a oídos del gobierno de la metrópoli los -excesivos gastos que hacía el cabildo de Lima al recibir los virreyes -a su llegada de España, vino Real cédula (1718) fijando en doce mil -pesos el gasto obligatorio para la ciudad, si bien particulares o -corporaciones podían, por cuenta propia, agasajar al representante del -monarca. El cabildo, pues, debía ajustarse al siguiente presupuesto: - - Pesos. - ------ - Cama para el virrey, con colgadura de damasco, sábanas y - almohadas guarnecidas de encajes y sobre cama de medio tisú. 1.400 - - Dos vasos de plata para uso ordinario 180 - - Escribanía de plata 170 - - Carruaje 3.000 - - Tiro de caballos con herrajes y arneses 1.725 - - Música, iluminación y limpieza de arañas 360 - - Las dos comidas del día en que entra el virrey y el - siguiente, y refrescos para ambas noches 3.700 - - Para manteles, marcar y devolver la plata labrada, que se - busca prestada para estas funciones, y para pagar pérdidas - y daños 850 - - Propinas a la guardia, porteros de la Audiencia y criados - de librea 88 - - Para fuegos artificiales y gastos menudos o imprevistos, - no designados 527 - ------ - 12.000 - ====== - -Fray Diego Morcillo, arzobispo de Lima, desempeñó el cargo de virrey -desde el 1720 al 1724. Tuvo la satisfacción de que en su tiempo se -verificase la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo. Por lo demás, -sólo disgustos tuvo en su gobierno. Nada pudo hacer contra el corsario -inglés Chiperton, que amenazaba las costas del Pacífico; ni contra la -Gran Bretaña, que abusando de un tratado hecho con Felipe V, introducía -mercancías en el Perú, ocasionando la ruina del comercio español; -ni contra el Paraguay, donde ocurrían desórdenes originados por el -gobernador Antequera; ni contra los araucanos de Chile, que invadían -las poblaciones fronterizas. - -Con aplauso de gran parte del clero y con gran contento del Rey y -de la corte, ocupó el virreinato D. José Armendariz, marqués de -Castel-Fuerte. Comenzó su gobierno el 1724 y terminó el 1736. Hombre de -severas costumbres, quiso, con exageración manifiesta, restablecer la -disciplina eclesiástica en el Perú, ocasionándole su manera de obrar -varios conflictos, entre ellos el del mismo obispo de Guamanga. A la -sazón recibió Real cédula (13 febrero 1727) ordenándole que llamase -secretamente a los prelados de las Órdenes y les dijese que el Rey -tenía noticia de los muchos sacerdotes regulares y seculares «que con -escándalo mantenían familias enteras de mujeres e hijos, tolerándolo -los prelados, por las utilidades que de ello percibían en visita.» -Disponía el Rey que el prelado--«si resultase delincuente en descuido -tan culpable--se mandara a España, encargando también que los ministros -reales castigasen con todo rigor a las mujeres prostitutas»[473]. - - [473] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico de Ayala_, letra A, - tomo I, documento 36. - -Decidido protector de la Inquisición, tuvo el singular placer de que -en el año 1731, en la iglesia de Santo Domingo, se verificase un auto -de fe, en el cual salieron varios sentenciados como hechiceros y por -otros delitos. Asistió el virrey al auto citado «haciendo con esta -solemnidad una nueva concordia de Magestad y Religión...»[474]. En su -afán de propagar la religión católica, ayudó con todas sus fuerzas -las misiones del reino de Chile y la de Chiloe, dirigidas por los PP. -Jesuítas; las de las provincias de Tarma, Jauja y ciudad de Guanuco, en -que está comprendida la principal del Cerro de la Sal, realizadas por -los PP. Franciscanos, «héroes de Dios» como les llama el virrey. Dictó -algunas disposiciones encaminadas a proteger y ayudar al Hospital de -Santa Ana, fundado por la ardiente piedad de Santo Toribio, arzobispo -de Lima, y entregado después a la protección de nuestros monarcas. Sin -embargo de su ferviente catolicismo, hubo de decir que era conveniente -«resistir el aumento de Religiones y conventos de ambos sexos en esta -ciudad (Lima), cuyo número ha crecido más de lo que pedía el de los -vecinos que contiene, siendo todos 34, los 19 de religiosos y 15 de -monjas, fuera de algunos beaterios y casas de recogimiento y colegios -de mujeres»[475]. - - [474] _Memorias de los virreyes_, etc., tomo III, pág 119. - - [475] Ibidem, pág. 137. - -Cuidó del fomento de las minas, publicando con tal objeto acertadas -ordenanzas; en particular se fijó en las minas de azogue de -Guancavélica y de la plata del Potosí. También fueron objeto de su -atención las casas de moneda de Lima y Potosí. La defensa del reino fué -asunto que preocupó al marqués de Castel-Fuerte, mereciendo no pocas -alabanzas por las obras que dispuso lo mismo en el Callao que en Lima. - -Tuvo capital importancia la alteración del orden en el Paraguay. -Habiendo nombrado la Real Audiencia de la Plata, para la averiguación -de ciertos hechos, a D. José de Antequera, de la orden de Alcántara y -promotor fiscal de aquella misma Audiencia, llegó a la Asunción, y -después de poner preso al gobernador, asumió este cargo. Don Diego de -los Reyes, que este era el nombre del gobernador, logró escapar de la -prisión, en tanto que el virrey Morcillo (1723) ordenaba que Antequera -cesase en el gobierno de dicha provincia del Paraguay y en su comisión, -sin embargo de cualesquiera despachos contrarios de la Real Audiencia -de la Plata, y saliese de aquella jurisdicción dentro de veinte días, y -dentro de cinco meses volviera a la ciudad de la Plata, dando cuenta de -haberlo ejecutado bajo la pena de 8.000 pesos. No obedeciendo la orden -ni Antequera ni tampoco el cabildo de la Asunción, los cuales pensaban -del mismo modo, se dispuso que D. Baltasar García Ros, teniente de R. -E. I. de Buenos Aires, acudiese con las armas reales a castigar la -rebelión. Dióse la batalla entre Antequera y García Ros el 24 de agosto -de 1724, consiguiendo la victoria el primero. Poco después, el virrey -marqués de Castel-Fuerte despachó a D. Bruno de Zavala, gobernador de -Buenos Aires, para que pasase desde luego a pacificar la provincia -del Paraguay. Huyó entonces Antequera a la Plata, donde fué preso -por el presidente de la Real Audiencia. Antequera y D. Juan de Mena -(otro de los jefes sediciosos) fueron mandados a Lima, a cuya ciudad -llegaron por abril del año 1726. Tiempo adelante, se les condenó a -muerte, que sufrieron el 8 de julio de 1731. Gran disgusto ocasionó -a los religiosos franciscanos la muerte de Antequera, hasta el punto -que fueron causa de un alboroto. La conducta del virrey mereció la -aprobación del monarca. También dispuso que fuese separado de su cargo -el comisario general de la orden de San Francisco, protector decidido -de Antequera. - -Nombrado posteriormente gobernador propietario del Paraguay don Manuel -de Ruilova, volvió a tener fuerza la rebelión. Ruilova murió de un tiro -de trabuco, teniendo el marqués de Castel-Fuerte que enviar por segunda -vez a D. Bruno de Zavala para poner orden en el Paraguay. - -En la Memoria que el marqués de Castel-Fuerte dejó a su sucesor el -marqués de Villagarcía, pudo decirle lo siguiente: «Con todo esto -dejo a V. E. descubierta mayor numeración de Indios, aumentados los -tributos, fomentadas las minas, corrientes ambos minerajes, bien -administrados los Reales derechos, pagados los salarios, remitidos los -situados, pacificadas las provincias, seguro el mar, construídos los -navíos del Rey y otro nuevamente fabricado, reedificada la muralla del -principal puerto, la capital por la mayor parte, no sólo moderada, sino -también devota.»[476]. También en la citada Memoria hubo de decir que -la extinción de las encomiendas era el origen de la decadencia de la -nobleza del país, pues mientras se han ido incorporando con justicia al -real patrimonio, la citada nobleza, como cuerpo a quien se quita el -alimento, ha sentido, primero la debilidad y después el fallecimiento. -¿Fueron o no fueron convenientes las encomiendas? Ya sabemos que el -Padre Las Casas, dejándose llevar de su entusiasmo por los indios, dijo -que ni a los diablos en los infiernos se les hubiera ocurrido inventar -las encomiendas. De igual manera los jesuítas las combatieron, hasta -el punto que no llegaron a establecerse en Chile por la influencia -de los hijos de Loyola. Por el contrario, el Dr. Juan de Solórzano, -en la _Política indiana_, y D. Antonio de León Pinedo, en el tratado -de _Confirmaciones reales_, intentan justificar la creación de las -encomiendas. - - [476] _Memorias de los virreyes_, etc., tomo III, págs. 61 y - 62. - -Grato nos es referir que durante el virreinato de D. Juan Antonio -de Mendoza, marqués de Villagarcía, hicieron un viaje científico al -Perú los sabios españoles D. Jorge Juan y D. Antonio Ulloa, con los -franceses La Condamine, Godin y Jussieu. Declarada la guerra entre -Felipe V e Inglaterra, una escuadra británica al mando del almirante -Anson recorrió el Pacífico, entrando en la villa de Paita, donde -recogió rico botín. Todavía fué más funesta la sublevación de los -indios de Chanchamayo, quienes dieron muerte á varios misioneros, -encerrándose luego en sus inaccesibles bosques, donde, ayudados o -protegidos de los chunchos, se resistieron a las armas españolas. -Si en el año 1687 doña Mariana de Austria solicitó del Papa la -beatificación del P. Francisco del Castillo, natural de Lima, a la -sazón el rey Felipe, desde San Ildefonso (22 agosto 1741) escribió al -cardenal Aguaviva para que éste, a su vez, rogase al Papa la pronta -beatificación del P. Francisco[477]. Pasados algunos años, por cédula -dada en el Palacio del Buen Retiro el 4 de diciembre de 1762, se -hicieron trabajos para la beatificación de la venerable María Ana de -Jesús y Paredes[478]. Mediante Real cédula, dada en el Palacio del Buen -Retiro el 20 de diciembre de 1736, se mandó al marqués de Villagarcía -remitiese dos millones de pesos que había correspondido al Perú y -Tierra Firme para la edificación de un real palacio en Madrid, pues el -que existía se hubo de incendiar en el año 1734[479]. - - [477] _Cedulario índico_, tomo VII, núm. 288, fols. 210 v.º y - 211. - - [478] Ibidem, tomo VIII, núm. 120, fols. 78 y 79. - - [479] Ibidem, tomo XI, núm. 185, págs. 193 y 194. - -Al marqués de Villagarcía, virrey del Perú desde el año 1736 al -1745[480], le sucedió D. José Manso de Velasco, conde de Superunda, que -gobernó desde el 9 de julio de 1745 hasta 31 del mismo mes en el de -1756. El distrito del virreinato del Perú comprendía las diócesis de -los arzobispados de Lima y la Plata y obispados del Cuzco, Arequipa, -Trujillo, Paz, Huamanga, Santa Cruz de la Sierra, Tucumán, Buenos -Aires, Paraguay, Santiago y Concepción de Chile. El virrey alentó a -los misioneros jesuítas y franciscanos, y reedificó los hospitales, -arruinados por el terremoto de 1746. La Hacienda, que se hallaba en -lamentable estado cuando el conde de Superunda se hizo cargo del -virreinato, mejoró bastante, gracias a las disposiciones acertadas -de dicho virrey. La justicia se compraba a cualquier precio y en su -perfeccionamiento se fijó mucho el conde de Superunda. Encontróse dicha -autoridad con la herencia de la enemiga de los indios chunchos y con -las flotas de Inglaterra que amenazaban nuestros puertos. Creyendo -Ensenada--según comunicó el 12 de enero de 1745 al virrey--que una -escuadra inglesa compuesta de cuatro navíos de guerra al cargo del -comandante Barnet se dirigía al mar del Sur, encargó a Superunda que -tomase las providencias necesarias para combatirla. Del mismo modo, -el marqués de la Ensenada--con fecha 28 de agosto de 1746--mandó Real -orden, y en ella anunciaba que del puerto de Pormouth había salido -una flota inglesa compuesta de 17 navíos de guerra bajo el mando del -almirante Lecotok, con mucha tropa de desembarco, y que recelaba que -iba dirigida contra alguna de nuestras posesiones de América[481]. - - [480] Terminó el virreinato de Mendoza a mediados de 1745. - Murió luego en alta mar, no lejos de Patagonia, el 15 de - diciembre del citado año. - - [481] Véase _Memorias de los virreyes_, etc., tom. IV, págs. - 263-267 - -Importante conspiración de los indios se verificó en el año 1750. -Del virrey son las palabras que copiamos a continuación: «La primera -noticia adquirida--dice--en el secreto inviolable de la confesión, me -la comunicó el 21 de junio con misteriosa reserva un Religioso, a fin -de que resguardase mi persona...»[482]. Confiado el asunto al Dr. D. -Pedro José Bravo y Castilla, oidor de esta Real Audiencia de Lima, se -descubrió la conspiración, siendo ajusticiados seis en el día 22 de -julio. Los que se sublevaron en Huarochiri merecieron severo castigo -por parte del marqués de Monterrico, pues siete sufrieron la última -pena y otros fueron desterrados a la isla de Juan Fernández y al -presidio de Ceuta. Premió el Rey al oidor Bravo, concediéndole honores -del Supremo Consejo de las Indias, y al marqués de Monterrico lo -promovió al grado de brigadier. - - [482] Ibidem, tom. IV, pág. 95. - -Un hecho verdaderamente aterrador registra la historia del Perú en el -año de 1746. El 28 de octubre un terremoto casi destruyó a Lima y el -puerto del Callao. Bastará decir que de la primera quedaron en pie 25 -casas de 12.204 que tenía, y del segundo, que fué cubierto por las -olas, se salvaron 100 habitantes de 5.000 de que constaba la población. -Los buques se estrellaron en la playa y algunos cerros se hundieron con -estrépito. No es de extrañar que los habitantes de Lima, para aplacar -la cólera divina, hiciesen pública penitencia y saliesen recorriendo la -arruinada ciudad descalzos y con sogas al cuello. - -Don Manuel Amat y Juniet, que había ascendido del gobierno de -Chile al virreinato del Perú, se ocupó mucho tiempo en los asuntos -siguientes: gobierno eclesiástico, gobierno de Regulares, monasterios -de Religiosas, de las misiones, de los hospitales y de la Inquisición. -«Cierro--dice--el título relativo a puntos eclesiásticos con el de la -expatriación de los jesuítas, mandada hacer por S. M. de todos estos -sus Reales dominios, que ha sido uno de los sucesos más árduos que -sobrevinieron a mi gobierno, cuyas resultas han dejado bastante materia -a mi aplicación y desvelo»[483]. El 20 de agosto de 1767, a cosa de -las diez de la mañana, llegó un oficial procedente de Buenos Aires y -entregó al virrey un paquete, en el cual se hallaba el Real decreto y -dos instrucciones relativas al modo que debía hacerse la expulsión. El -Real decreto estaba firmado en El Pardo el 27 de febrero de 1767, y -las instrucciones las firmaba el conde de Aranda en Madrid el 1.º de -marzo del mismo año. Venía en el mismo pliego una carta escrita de la -Real mano, que decía así: «Por asunto de grave importancia, y en que se -interesa mi servicio y la seguridad de mis Reinos, os mando obedecer -y practicar lo que en mi nombre os comunica el conde de Aranda, -Presidente de mi Consejo Real, y con él sólo os corresponderéis en lo -relativo a él. - - [483] Ob. cit., pág. 493. - -Vuestro celo, amor y fidelidad me aseguran el más exacto cumplimiento y -del acierto de su ejecución. - -El Pardo, a 1.º de marzo de 1767.--Yo el Rey.» - -Hallábanse también en el paquete citado otra carta del marqués de -Grimaldi y una tercera del conde de Aranda. - -Obedeciendo el virrey las órdenes de Carlos III, hizo expulsar a los -jesuítas, en número de 431. - -Pasando a otro orden de cosas, haremos notar que el virrey Amat tomó -sus medidas contra los ingleses, hasta el punto que apenas hicieron -daño en nuestras costas. Intentó ocupar, si bien no pudo lograrlo, -las islas de Otahiti, pues se proponía que los ingleses no fundaran -colonias en ellas. También dieron mal resultado otras dos expediciones -contra los brasileños, que se habían apoderado de Santa Rosa. Desde -Madrid (4 diciembre 1771) aprobó el Rey que el virrey del Perú hubiese -mandado que los alcaldes del crimen rondaran de noche para impedir los -frecuentes delitos que se cometían, etc.[484]. - - [484] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 184, págs. 211 - v.ª y 212. - -Don Manuel Guirior (1776-1780) amplió y reformó los estudios -universitarios; pero especialmente puso sus ojos en la propagación -de la religión y en realizar piadosas obras. En armonía siempre con -los obispos y sacerdotes, procuró llenar el vacío que habían dejado -en el culto y en la enseñanza los jesuítas al ser expulsados, procuró -restablecer las misiones del Chanchamayo y favoreció los hospitales y -casas de expósitos. En la última guerra que tuvo España con Inglaterra, -en el reinado de Carlos III, como consecuencia del Pacto de Familia -(1779), el virrey Guirior remitió grandes cantidades de dinero. - -D. Agustín Jáuregui (1780-1784) tuvo que sofocar la terrible revolución -de un descendiente de los Incas. Reducidos muchos indios a la -condición de siervos, ora yanaconas, ora de comunidad, despojados de -sus tierras y aun de sus mujeres e hijos, ideaban planes de venganza. -Dicho descendiente de los Incas, de nombre José Gabriel Condorcanqui, -cacique de Tungasuca (provincia de Tinta), considerando el estado -general del país y resentido además porque no le habían reconocido sus -derechos como sucesor de Tupac-Amaru, venía preparando hacía tiempo -una sublevación, que hizo estallar a últimos del año 1780. Con una -crueldad sin ejemplo hizo prisionero y ahorcó al corregidor de Tinta, -y puso fuego a la iglesia de Sangarara, donde murieron abrasados 600 -voluntarios que marchaban contra él. - - - DECRETO DE CORONACIÓN DEL INCA. - - _Don José I, por la gracia de Dios, Inca, Rey del Perú, Santa Fe, - Quito, Chile, Buenos Aires y Continente, de los Mares del Sur, - Duque de la Superlativa, Señor de los Césares y Amazonas, con - Dominios en el Gran Paititi, Comisionario y Distribuidor de la - Piedad Divina por el Erario sin par._ - - Por cuanto es acordado por mi Consejo, en junta prolija por - repetidas ocasiones, ya secretas, ya públicas, que los Reyes - de Castilla me han tenido usurpada la Corona y dominio de mis - gentes cerca de tres siglos: pensionándome los vasallos con sus - insoportables gabelas, Tributos, Lanzas, Sisas, Aduanas, Alcabalas, - Catastros, Diezmos--Virreyes, Audiencias, Corregidores y demás - Ministros--todos iguales en la tiranía: vendiendo la Justicia - en almoneda con los Escribanos de esa fe--á quien más puja--á - quien más dá: entrando en esto los Empleos Eclesiásticos, sin - temor de Dios:--estropeando como á bestias á los naturales de - este Reyno:--quitando las vidas á solos aquellos que no supieron - robar:--todo digno del más severo reparo:--Por eso, y porque los - justos clamores con generalidad han llegado al Cielo: - - _En el nombre de Dios Todo Poderoso ordenamos y mandamos_:--que - ninguna de las pensiones dichas se paguen, ni se obedezca en cosa - alguna á los Ministros Europeos, intrusos y de mala fe; y sólo se - deberá todo respeto al Sacerdocio, pagándoles el Dinero, Diezmos y - Primicias, como que se le dá á Dios: y el Tributo y Quinto á su Rey - y Señor natural: y esto con la moderación que se hará saber con las - demás Leyes de observar y guardar; y para el más pronto remedio de - todo lo susoespresado. - - Mando se reitere y publique la Jura hecha de mi Real Corona en - todas las Ciudades, Villas y Lugares de mis Dominios, dándonos - parte con toda brevedad de todos los vasallos prontos y fieles para - el premio igual, y de los que se rebelaren para las penas que les - competa.--Que es fecho en este mi Real Asiento de Tungasuca, Cabeza - de estos Reynos.--_Don José I_--Por mandado del Rey Inca mi Señor, - Francisco Cisneros, Secretario[485]. - - [485] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados, con - adiciones y notas por José F. Blanco, tomo I, págs. 146 y 147. - -Tomó el nombre de Tupac-Amaru. Cada vez más cruel, animaba a los indios -para que se ensañaran con los españoles, y en San Pedro de Bellavista -fueron degollados 1.000 habitantes, y en Caracoto se hartaron de -degollar aquellas fieras. Llegó un momento en que Tupac-Amaru quiso -reprimir crueldades tan terribles y no pudo. Declaráronse enemigos de -la religión cristiana y cometieron grandes sacrilegios. Entonces fué -excomulgado Tupac-Amaru por el obispo de Cuzco, y los curas al frente -de sus feligreses peleaban contra los sublevados, tomando la guerra -carácter religioso. Intentaron los indios apoderarse del Cuzco; mas se -convencieron de que la empresa era superior a sus fuerzas. Las tropas -que llegaron de Lima y Guamanga acabaron con el poder de Tupac-Amaru, -el cual fué hecho prisionero y condenado a morir descuartizado. En la -sentencia, dada en el Cuzco a 15 de mayo de 1781, se lee: «Considerando -pues á todo esto, y á las libertades con que convidó este vil -insurgente á los Indios, y demás castas para que se le uniesen, hasta -ofrecer á los esclavos la de su esclavitud; y reflexionando juntamente -el infeliz y miserable estado en que quedan estas Provincias que -alteró, y con dificultad subsanarán ó se restablecerán en muchos años -de los perjuicios causados en ellas por el referido Josef Gabriel Tupac -Amaru, con las detestables máximas esparcidas y adoptadas en los de su -nación, y socios ó confesados á tan horrendo fin, y mirando también á -los remedios que exige de pronto la quietud de estos territorios, el -castigo de los culpables, la justa subordinación á Dios, al Rey y á los -ministros; debo condenar y condeno á Josef Gabriel Tupac Amaru, á que -sea sacado á la Plaza Principal y Pública de esta ciudad, arrastrado -hasta el lugar del suplicio, donde presencie la ejecución de las -sentencias que se dieren á su mujer Micaela Bastidas, y á algunos de -los otros principales capitanes y auxiliadores de su inícua y perversa -intención ó proyecto, los cuales han de morir en el propio día; y -concluidas estas sentencias, se les cortará por el verdugo la lengua, y -después amarrado ó atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas -fuertes, y de modo que cada una de estas puedan atar ó prender con -facilidad á otras que pendan de las sinchas de cuatro caballos, para -que puesto en este modo, ó de suerte que cada uno tire de un lado, -mirando á otras cuatro esquinas ó puntas de la plaza, marchen, partan -y arranquen á una vez los caballos, de forma que quede dividido su -cuerpo en otras tantas partes; llevándose éste luego que sea hora al -serro ó altura llamada de Piccho, adonde tuvo el atrevimiento de venir -á intimidar, citar y pedir que se le rindiese esta Ciudad, para que -allí se queme en una hoguera que estará preparada, echando sus cenizas -al aire; y en cuyo lugar se pondrá una lápida de punta que exprese -sus principales delitos y muerte, para solo memoria y escarmiento de -su exsecrable acción. Su cabeza se remitirá al pueblo de Tinta, para -que estando tres días en la horca, se ponga después en un palo á la -entrada más pública de él; uno de los brazos al de Tungasuca, en donde -fué cacique, para lo mismo; y el otro para que se ponga y execute lo -propio en la capital de la provincia Carabaya; embiándose igualmente -para que se observe la referida demostración, una pierna al pueblo de -Libitaca, en la de Chumbibilca; y la restante al de Santa Rosa, en -la de Lampa, con testimonio y orden á los respectivos corregidores ó -justicias territoriales, para que publiquen esta sentencia con la mayor -solemnidad, por bando, luego que llegue á sus manos, y en otro igual -día todos los años subsiguientes, de que darán aviso instruído á los -superiores gobiernos á quienes reconozcan dichos territorios: que las -casas de éste sean arrasadas ó batidas, y saladas á vista de todos -los vecinos del pueblo ó pueblos, á donde las tuviere y existan: que -se confisquen todos sus bienes, á cuyo fin se da la correspondiente -comisión á los jueces provinciales: que todos los individuos de su -familia que hasta ahora no han venido, ni vinieren al poder de nuestras -armas, y de la justicia que suspira por ellos para castigarlos con -iguales rigurosas y afrentosas penas, queden infames é inhábiles -para adquirir, poseer y obtener de cualquier modo herencia alguna ó -subseción, si en algún tiempo quisieren ó hubiesen quienes pretendan -derecho á ellas...»[486]. Y basta ya de narrar tantas crueldades. Los -españoles mostraron la misma fiereza que antes los indios, pues no de -otro modo acabaron la rebelión. - - [486] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados - etc., por José F. Blanco, tomo I, páginas 157 y 158. - -D. Teodoro de Croix fué virrey del Perú desde el 4 de abril de 1784 -hasta el 25 de marzo de 1790 y debió su nombramiento a Carlos III. -Dividió el país en las siguientes intendencias: Lima, Trujillo, -Arequipa, Tarma, Huancavélica, Huamanga y el Cuzco. Las intendencias se -subdividían en partidos y al frente de ellos se nombró un subdelegado; -creóse una Audiencia en el Cuzco y se proyectó la erección de obispados -en Puno y Huanuco, que se realizó tiempo adelante; atendióse los -legítimos intereses de los indios y se colonizó el valle de Víctor a -fin de contener las invasiones de los chunchos. - -Eran frecuentes los robos en el país, llegando los ladrones en su -insolencia a salir al camino (cuando el reverendo obispo de la -Concepción hacía su visita pastoral a Baldivia) apoderándose de su -equipaje y con él de rico pontifical (28 noviembre 1788). El prelado -tuvo que retroceder a Arauco, y desde allí a la Concepción. - -Poco antes fué objeto de todas las conversaciones el siguiente hecho, -realizado por un impostor que logró «burlar la atenta circunspección -de los Superiores Gobiernos y Reales Audiencias. Tal ha sido en el -tiempo de mi Gobierno--como escribe el mismo virrey en la Memoria -que dejó a su sucesor--Manuel Antonio Figueroa, natural de Galicia, -quien suponiéndose sobrino del Excelentísimo Señor Cardenal Patriarca -de las Indias y Gobernador del Consejo de Castilla, D. Manuel -Ventura de Figueroa, apoyaba sobre este distinguido parentesco las -correspondencias más recomendables de la corte de España, los aprecios -y confianza del Rey y sus extraordinarias gracias en los empleos del -mayor honor á que lo destinaba en este reyno»[487]. Descubierta la -superchería, Manuel Antonio Figueroa fué condenado a diez años de -presidio en Africa, y su cooperante, Fray José de Azero, se mandó a -España bajo partida de registro y a disposición de S. M. - - [487] Pág. 111. - -Fijóse mucho D. Teodoro de Croix en la policía urbana y muy -especialmente en la limpieza de las ciudades, en el arreglo de las -calles y en la dirección de las aguas que las regaban. Del mismo -modo son dignas de alabanzas las disposiciones que dió acerca de los -asuntos de Guerra, Marina y Hacienda. Prosperó la industria, aumentó el -comercio y en el año 1788 importaron las rentas 4.664.895 pesos. - -D. Francisco Gil de Taboada y Lemos (1790-1796) gobernó el Perú durante -el reinado de Carlos IV en España. Sin embargo de las desmembraciones -sufridas por la creación de los virreinatos de Santa Fe y de Buenos -Aires, contaba el del Perú más de 1.300.000 habitantes y unas 33.500 -leguas cuadradas. Lima tenía 52.627 habitantes, según el censo del -año 1796. En los 19 conventos de religiosos había 1.100, y en los de -monjas 572; además se contaban 84 beatas. Los hospitales eran 10, y -si en unos las rentas eran pingües, en otros se necesitaba el real -auxilio. La Universidad de San Marcos se hallaba en estado floreciente, -como también la Audiencia, el Cabildo y el Tribunal del Santo Oficio. -La policía fué muy atendida durante el virreinato de Gil Taboada. -Adelantó el comercio y la industria en general, especialmente la -minería. Protector incansable de la cultura, estableció un anfiteatro -de Medicina y una Escuela de Marina, costeó la edición que Unanue -hizo de su excelente libro intitulado _Guía eclesiástica, política y -militar_, y autorizó la fundación de los periódicos llamados la _Gaceta -de Lima_ y el _Mercurio Peruano_. Mostró su amor a la religión católica -procurando la conversión de los indios montaraces; y en su tiempo, -el P. Girval, con el fin de propagar el Evangelio entre los panos, -sipivos, campas y piros, remontó el Veayali y visitó las pampas del -Sacramento. - -Alabanzas merece el virrey D. Ambrosio O'Higgins. Encargóse del -gobierno el 5 de julio de 1796. Era irlandés de nacimiento e hijo de -pobres labradores. - -Habiéndose dado a conocer por su valor combatiendo una invasión -araucana, el Rey le confirió sucesivamente los grados de capitán de -dragones, teniente coronel, coronel, brigadier y el 1785 le ascendió -a mariscal de campo, y luego le nombró presidente de la Audiencia, -gobernador y capitán general del reino de Chile. La fortaleza del Barón -(Valparaíso) y otras obras importantes hacen inmortal su nombre en -Chile[488]. Habiendo reconquistado la ciudad de Osorno del poder de los -araucanos, el Rey le agració con el título de marqués de Osorno, le -ascendió a teniente general y le nombró virrey del Perú. - - [488] Véase el capítulo XXV. - -Bajo el gobierno de O'Higgins se empedraron las calles y se -construyeron las torres de la catedral de Lima; se hizo un camino desde -el Callao a Lima. También se incorporó al Perú la intendencia de Puno, -que había estado sujeta al virreinato de Buenos Aires, y fué separado -Chile de la jurisdicción del virreinato del Perú. Para la guerra que -España sostenía con otras naciones O'Higgins envió siete millones -de pesos, los cuales se gastaron, más que en sostener ejércitos, en -aumentar el lujo de los cortesanos y los placeres de Carlos IV y María -Luisa. Con fecha 26 de julio de 1800 escribió el marqués de Osorno a -Urquijo manifestando el estado de quietud de aquellas provincias y -añadía que no por ello dejaba de vigilar a los revolucionarios[489]. - - [489] Ibidem.--Estado.--Perú.--Leg.º 2. (16). - -Desde 1801 a 1806 gobernó el Perú D. Gabriel Avilés. Autorizado -por Real orden, creó el obispado de Mainas entre los ríos Huallaga, -Ucayali, Napo y Putumayo. Si el clero aplaudió la creación de dicho -obispado, protestó en cambio y suscitó protestas a la desamortización -eclesiástica, sin embargo de recibir los intereses del capital en que -fueron enagenados los bienes. No careció de importancia una conjuración -que abortó en el Cuzco (1805), promovida por D. Gabriel de Aguilar, -que intentaba renovar el imperio de los Incas. A la sazón las minas -producían al Estado grandes cantidades, pues se acuñaban anualmente -5.000.000 de pesos fuertes. - -En los siglos XVI, XVII y XVIII, lo que hoy constituye la República -de Bolivia formó parte del virreinato del Perú. El virreinato estaba -dividido en dos Audiencias Reales: la de Lima, que comprendía el -territorio conocido con el nombre de _Nueva Castilla_; y la de Charcas, -que comprendía el _Nuevo Toledo_. En Charcas o Chuquisaca residía la -Sede Episcopal, y en ella se estableció la Universidad de San Francisco -Javier, famosa en toda la América española. A la citada Audiencia -de Charcas se hallaban sujetos los gobiernos de Tucumán, Paraguay y -Buenos Aires; también las misiones de chiquitos y mojos. Dividióse el -territorio de dicha Audiencia en cuatro provincias: Chuquisaca, La Paz, -Potosí y Santa Cruz, gobernadas por Intendentes nombrados por el Rey; -los partidos en que se subdividían, por subdelegados nombrados por el -virrey a propuesta de los intendentes, y los Concejos, compuestos de -regidores y presididos por el gobernador o jefe político, ejercían las -mismas funciones de los actuales municipios. - -Cuando se creó el virreinato de Buenos Aires en 1776, a él obedecían -los habitantes del territorio de las actuales Repúblicas de Bolivia, -Paraguay, Uruguay y Argentina. - - - - -CAPITULO XXV - - GOBIERNO DE CHILE, DE VENEZUELA Y DE GUAYANA.--HURTADO DE MENDOZA - EN CHILE: ORGANIZACIÓN DEL PAÍS.--FRANCISCO DE VILLAGRA: GUERRA - CON ANTIGUENÚ.--PEDRO DE VILLAGRA: GUERRA; REFORMAS.--QUIROGA: - LA AUDIENCIA.--LOS GOBERNADORES GAMBOA Y SARAVIA.--EL INSPECTOR - CALDERÓN.--SUPRESIÓN DE LA AUDIENCIA.--QUIROGA (2.ª VEZ).--GAMBOA - (2.ª VEZ).--SOTOMAYOR Y LA GUERRA.--GARCÍA DE LOYOLA: - HAWKINS.--PAILLAMACHU.--VIZCARRO Y QUIÑONES.--GARCÍA RAMÓN Y LOS - PIRATAS.--RIVERA Y GARCÍA RAMÓN (2.ª VEZ): HUENECURA.--MERLO DE LA - FUENTE: AILLAVILLA.--JARAQUEMADA: PAZ.--RIVERA (2.ª VEZ).--OTROS - GOBERNADORES.--FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA Y LASO DE LA VEGA.--LA - GUERRA.--TERREMOTO DE 1647.--OTROS GOBERNADORES.--EXPULSIÓN - DE LOS JESUÍTAS.--O'HIGGINS.--LA REVOLUCIÓN.--GOBIERNO DE - VENEZUELA.--CÉDULA DE FELIPE III.--LOS CORSARIOS FRANCESES E - INGLESES.--VENEZUELA A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII.--CREACIÓN DE - LA AUDIENCIA DE CARACAS.--CONSULADO DE COMERCIO.--OBISPO DE - CORO.--TRASLACIÓN DE LA CATEDRAL DE CORO A CARACAS.--CARÁCTER DEL - GOBIERNO DE CARACAS.--LOS REVOLUCIONARIOS.--GOBERNACIÓN DE GUAYANA. - - -Don García Hurtado de Mendoza se dedicó a la organización de Chile y -por eso fijó su residencia en la Concepción, pues el Centro y Norte no -requerían tan exquisito cuidado. Probo y generoso, gastó gran parte -de su patrimonio en las reformas que llevó a feliz término. Cuando -dejó el mando repartió toda su hacienda a los hospitales, iglesias -y amigos, embarcándose para el Perú (febrero de 1561) con motivo -del fallecimiento de su padre. Nombró para sustituirle a Rodrigo -de Quiroga. Uno de sus últimos hechos fué poner la primera piedra -de la catedral de Santiago, por cuya población tuvo que pasar para -embarcarse[490]. Al lado de hombres feroces, lo mismo entre los indios -que entre los españoles, se destaca la noble figura de D. García -Hurtado de Mendoza. - - [490] Estuvo en la campaña de Portugal, y con fecha del 30 de - julio de 1588, Felipe II le nombró virrey del Perú, cargo que - desempeñó con su acostumbrada honradez, regresando a España el - 1595, ya marqués de Cañete, por muerte de su hermano mayor; - murió en Madrid el 15 de octubre de 1609. - -Don Francisco de Villagra, sucesor de Hurtado de Mendoza, peleó con -Antiguenú y demás jefes _araucanos_. Si en las huertas de Lumaco la -fortuna se mostró esquiva con Antiguenú, en Mariguena le fué favorable, -pues allí hizo gran mortandad de españoles, encontrándose entre ellos -el mismo hijo de Villagra que los capitaneaba. Antiguenú se dirigió -a Cañete, donde entró sin resistencia. Abatido Villagra con tantas -desgracias, sucumbió de tristeza (1563). - -Pedro de Villagra, hijo primogénito de Francisco, se encargó del mando -y venció a los araucanos, muriendo Antiguenú en una de las batallas -sobre las orillas de Biobio. En su tiempo el papa Pío IV erigió en -obispados las ciudades de la _Concepción_ e _Imperial_. También durante -su gobierno descubrió el grupo de las islas de Juan Fernández un -castellano de dicho nombre que pasaba del Perú a Valdivia. No sabemos -el por qué, la Audiencia de Lima hizo arrestar al hijo de Villagra y -dispuso que fuese conducido al Perú. - -Bajo el gobierno de D. Rodrigo de Quiroga se estableció (13 agosto -1567) por Felipe II la Real Audiencia en Chile, cuya primera residencia -fué La Concepción, y en 1574 se trasladó a Santiago. Lo primero que -hizo la Real Audiencia fué revocar el nombramiento de D. Rodrigo -de Quiroga y nombrar a Ruiz de Gamboa, al cual reemplazó al año -siguiente con Melchor Bravo de Saravia, vencedor en varios encuentros -de los araucanos, aunque no pudo destruir completamente al cacique -Paillantarú. Vino por entonces (1575) de la metrópoli, con plenos -poderes, un inspector llamado Calderón, que suprimió la Audiencia y -restableció a D. Rodrigo de Quiroga en sus funciones de gobernador. -La fortuna favoreció más a Quiroga que a Bravo de Saravia. Cinco años -conservó el mando, logrando vencer al mestizo Alonso Díaz, a quien los -araucanos llamaban Pañeñancu. Murió Quiroga el 1580, después de haber -fundado una ciudad en las orillas del río Chillan. Ruiz de Gamboa, -segunda vez gobernador, ejerció el mando desde 1580 al 1583, no cesando -de pelear con los araucanos y los pehuencos, tribu la última menos -civilizada y tan belicosa como la primera. - -Dicen los antiguos cronistas que don Alonso de Sotomayor, marqués -de Villa Hermosa, mereció ser nombrado gobernador el 1583. Venció a -los rebeldes Cayancura, Nangoniel y Quintuguenu (1590), consiguiendo -abatir la fiera enemiga de los araucanos, durante los nueve años de su -administración, si bien en el 1592 cayó en una emboscada que le había -preparado el toqui Paillaeco. - -Sucedió a Sotomayor Don Martín García Onez de Loyola, pariente de S. -Ignacio e introductor de la Compañía de Jesús en Chile, el 1593. Fundó -Don Martín una ciudad junto al Biobio, y la dió por nombre _Coya_, -en honor de su mujer Clara Beatriz Coya, hija del Inca Sairi-Tupac. -En 1594 llegó a las costas de Chile el inglés Hawkins, mandado por -la reina Isabel, el cual, a imitación de Francisco Drake, saqueó los -pueblos de la costa y se apoderó de cinco navíos, dirigiéndose después -a los puertos del Perú. Enfrente de Loyola se presentó Paillamachu, -general de los araucanos, que, a la cabeza de los suyos cayó sobre el -campamento del gobernador español, cuyos soldados estaban dormidos. -Todos fueron asesinados, salvándose sólo algunas mujeres que se -llevaron los indios. - -El general Don Pedro de Viscarra llegó con un cuerpo de tropas y atacó -a los araucanos, reemplazándole, al cabo de seis meses Don Francisco -de Quiñones, a quien el virrey del Perú le encargó levantar el decaído -espíritu español en Chile. En octubre de 1599 se dió sangrienta batalla -en las llanuras de Imperial, atribuyéndose españoles y araucanos la -victoria. Poco después, Paillamachu se apoderó de la ciudad de Valdivia -(14 noviembre 1599), pasó a cuchillo sus habitantes y entregó la -población a las llamas, quedando reducida a un montón de escombros. - -Don García Ramón sucedió a Quiñones. Mientras que Chile era teatro de -una guerra de exterminio, continuaban las hostilidades entre España -por una parte, e Inglaterra y Holanda por otra. El almirante holandés, -Olivier Van Noort, llegó en el año 1600 a las costas de Chile, donde -apresó naves españolas cargadas con ricas mercancías. Siguieron los -piratas infestando las costas del Perú y de Chile e hicieron lugar de -descanso las islas de Juan Fernández, en las cuales encontraban cabras -monteses, focas y manantiales de agua excelente. - -En vano don Alonso de Rivera (1600 a 1604) intentó levantar el espíritu -de los españoles en Chile; ellos emigraban poco a poco al Perú o a -España, pues los araucanos habían quemado y saqueado varias ciudades, -entre otras, Concepción, Valdivia, Osorno, Villa-Rica y la Imperial. - -Por segunda vez D. García Ramón ocupó el gobierno de Chile, siendo -batido y desbaratado por el toqui Huenecura, jefe a la sazón de los -araucanos. Felipe III, en 1608, decretó «que el efectivo del ejército -de observación en las fronteras de la Araucania se mantuviese bajo -un pie de 2.000 hombres; que el virreinato del Perú contribuyera al -sostenimiento de este cuerpo con una suma de 292.279 duros; y que se -estableciese la Real Audiencia de Santiago, cuya ciudad, distando -entonces del teatro de la guerra, había ya adquirido la importancia -correspondiente a su rango de capital»[491]. - - [491] César Fámin, _Historia de Chile_, pág. 42.--Barcelona, - 1839. - -Por fallecimiento de D. García Ramón (10 agosto 1610), le sucedió -D. Luis Merlo de la Fuente, que peleó con Aillavilla, uno de los -mejores capitanes araucanos. Reemplazóle D. Juan Jaraquemada, bajo -cuya administración se hizo la paz que tanto deseaba el Rey[492], -señalándose como límite entre las posesiones de los españoles y las de -los araucanos el río Biobio, con otras condiciones propuestas por los -rebeldes. No fué duradera la paz. Era preciso estar siempre el arma al -brazo con aquellas indómitas gentes. - - [492] Aconsejaba la paz el P. Luis de Valdivia. - -Durante el gobierno de Alonso de Rivera, que había sido repuesto en -el poder pasados algunos años, el almirante holandés Joris Spilbergen -desembarcó (1615) en las costas de Chile, llevándose ganados, -trigo, cebada y otras provisiones. Rivera introdujo en Chile a los -Hospitalarios de San Juan de Dios. - -Por muerte de Rivera en 1617, llegó a ocupar el gobierno Hernando -Talaverano, y diez meses después López de Ulloa, vencido varias veces -por el indígena Lientur. Habiendo fallecido Ulloa el 20 de noviembre de -1620, le sucedieron sucesivamente D. Cristóbal de la Cerda Sotomayor, -D. Pedro Sorez de Ulloa y Lerma y D. Francisco de Alava y Noruena. -Ulloa y Alava, además de la guerra con los indios, tuvieron que vigilar -los movimientos de escuadra holandesa, mandada por Jaime el _Ermitaño_, -que causó grandes perjuicios al gobierno español. D. Luis Fernández de -Córdoba, sobrino del virrey del Perú, conservó la autoridad hasta 1630. -Fué el primero que permitió a los criollos, descendientes de españoles, -ejercer cargos públicos. Con el toqui Putapichún continuó la guerra. - -Don Francisco Laso de la Vega no cesó un momento de luchar con sus -valerosos enemigos. Hasta el año 1640 los sucesos belicosos no ofrecen -interés alguno, porque se hallan reducidos a una serie de sitios, -sorpresas, emboscadas y asesinatos, en los cuales la fortuna, unas -veces se ponía al lado de los españoles y otras de los araucanos. - -Terrible terremoto destruyó la ciudad de Santiago (diez y media de -la noche del 13 de mayo de 1647). «A muchos--escribe un testigo -del suceso--cogió ya dormidos, los cuales fueron a despertar a la -otra vida, y a otros, que al susto despertaron, al querer salir, -les cerraba la puerta más la turbación que la llave, o por no dar -con ella, quedaban sepultados de las paredes o ahogados del polvo.» -Refiere luego que, por gracia de Dios, algunos conventos quedaron en -pie, añadiendo: «No fué así en otras casas, que no merecieron esta -singular protección que estos santos conventos, porque cayendo las -paredes hacia adentro, a unos mataban y a otros quebraban las piernas -y a otros los brazos, y con la obscuridad de la noche, el espanto -del temblor, el asombro del repentino ruido de terribles ruinas, la -ceguedad del polvo y la confusión del inopinado suceso, los unos -atropellaban a los otros y perecían muchos atropellados, encontrando -la muerte donde huían presurosos a buscar la vida. Era lamentable -espectáculo ver tantos cuerpos muertos, tantos destrozados, tantos que -debajo de las ruinas daban lamentables voces, y a los que escapaban, -andar ciegamente tropezando, y con gemidos del alma, pidiendo a voces -misericordia y llorando la madre al hijo, la esposa al marido y el -padre a la familia.» Murieron--según cálculos aproximados--más de mil. -Sucedió al terremoto fuerte lluvia y después terrible epidemia. El -gobernador Mugica, que se hallaba en Concepción al tiempo de ocurrir la -catástrofe, se trasladó a Santiago, solicitó recursos del virrey del -Perú y logró que por el término de seis años se eximiera de impuestos a -la ciudad arruinada. Digno de toda alabanza fué el obispo fray Gaspar -de Villarroel, agustino, varón de singular piedad, que en aquellos días -tristísimos, prestó toda clase de auxilios a los pobres. Poco tiempo -después comenzó la reconstrucción de la ciudad. - -Al prudente gobernador Martín de Mugica sucedió D. Francisco López -de Zúñiga, marqués de Baides, que concluyó un tratado de paz con -Lincopichún, en virtud del cual se señalaba el río Biobio límite -divisorio entre los araucanos y los españoles, reconociendo a los -primeros su independencia, y ellos, por su parte, la soberanía del -rey de España, permitiendo a los misioneros el libre ejercicio de su -ministerio y obligándose también a oponerse al desembarco de súbditos -de aquellas naciones europeas que a la sazón estaban en guerra con -España. - -Refieren los historiadores que don Antonio de Acuña y Cabrera -(1650-1656) estuvo dominado por dos oficiales, cuñados suyos, de -apellido Salazar. Celebró Acuña un armisticio con los indios en Boroa -y mandó una expedición contra los _cuncos_, que fué completamente -destruída (1655). El pueblo de la Concepción se sublevó a los gritos de -_¡Viva el Rey! ¡Muera el mal gobierno!_ viéndose obligado el virrey de -Lima a destituir al débil gobernador. - -Sucediéronse otros gobernadores; pero adquirió fama por sus desaciertos -D. Francisco de Meneses (1664-1668), conocido por sus subalternos con -el apodo de _Barrabás_. Convirtió en granjería todos los destinos -civiles y militares, castigó severamente a los araucanos y cometió -toda clase de tropelías. Sostuvo ruidosas polémicas con fray Diego de -Humanzoro, obispo de Santiago, siendo al fin depuesto por el virrey del -Perú. - -Por el contrario, D. Juan Henríquez (1670-1682) vivió siempre en -cordiales relaciones con el prelado y con los hijos de Loyola. Realizó -algunas obras de utilidad pública. Fortificó a Valparaíso y La -Concepción y formó en Santiago pequeño parque militar. Dictó algunas -ordenanzas de policía y de comercio. Sus buenas obras fueron afeadas -por la venalidad, norma de todas sus acciones. En sus relaciones -exteriores haremos notar que en el año 1680 el pirata Bartolomé Sharp -se apoderó de la ciudad de Coquimbo y la entregó al saqueo. Por su -enemiga a la Real Audiencia, tribunal fiscalizador de los gobernadores, -se originaron no pocos conflictos. Después de doce años de gobierno, -fué relevado del mando. - -Los gobernadores que inmediatamente le sucedieron, como D. Tomás Marín -de Poveda, sólo pensaron en la guerra con los araucanos. - -Tiempo adelante, D. Juan Andrés Ustáriz (1709-1717), según de público -se dijo, hubo de comprar el gobierno de Chile por la suma de 24.000 -pesos. Como era de esperar, Ustáriz no se distinguió por su probidad -administrativa. Habiéndose probado la inmoralidad que reinaba en todos -los ramos de la administración, fué destituído por el virrey del Perú -y condenado a pagar 54.000 pesos de multa. D. Gabriel Cano de Aponte -(1717-1733) hizo la paz con los naturales del país, siendo aquélla -ratificada en Negrete, ciudad situada entre los ríos Duqueco y Culabi, -afluentes del Biobio. Dicha paz, como otras anteriores que se llevaron -a cabo, no dió resultado alguno. Sucedió a Cano D. Manuel Salamanca, -sobrino del virrey del Perú; esta elección no fué confirmada por el -Rey, que nombró a D. José Antonio Manso de Velasco (1737-1745). Pocos -gobernadores tan buenos como Manso de Velasco ha tenido Chile. En una -conferencia que tuvo con los indígenas y a la que asistieron unos 400 -caciques y 6.000 ciudadanos, se adoptaron acuerdos pacíficos de mucha -importancia. Receloso el virrey del carácter voluble de los indígenas -y teniendo poca confianza en las promesas de paz, organizó fuerte -ejército, recorrió el país, fundó varias poblaciones (_San Felipe_, -_Los Angeles_, _Rancagua_, _Melipilla_, _San Fernando_ y _Copiapó_ y -otras) y construyó el canal de Maipo. También durante su gobierno se -fundó la Universidad de Santiago y la Casa de Moneda. D. Domingo Ortíz -de Rozas siguió las huellas de su predecesor, fundó varias poblaciones -y mandó una colonia a la isla desierta de Juan Fernández. Regresó a -España el gobernador Ortíz de Rozas el año 1754. De D. Manuel Amat -y Juniet (1755-1761) sólo diremos que fundó la población de _Santa -Bárbara_ cerca del nacimiento de Biobio, fomentó los trabajos de -las minas y reunió, como otros varios gobernadores, una asamblea en -Santiago, y como siempre, los indios prometieron vivir sumisos. Porque -los presos de la cárcel de Santiago intentaron evadirse, Amat se puso -al frente de la tropa que debía contenerlos, lo cual logró, haciendo -castigar a once de ellos con la pena de horca. A él se debe la creación -del primer Cuerpo de policía, que acuarteló detrás de su palacio y pagó -con fondos del Erario real: le dió el nombre de _Dragones de la Reina_ -(1758). - -El gobernador y presidente D. Antonio Guill y Gonzaga (1762-1768) -repobló la ciudad de Angot[493], hizo conducir a Santiago aguas -potables y mandó construir mesones en los caminos de la cordillera. En -los comienzos de agosto de 1767 recibió un pliego cerrado con una carta -del Rey y otros papeles. Se le mandaba arrojar de Chile á los jesuítas. -Aunque con profundo sentimiento--pues los hijos de Loyola eran sus -amigos y consejeros--expulsó en la mañana del 26 de agosto del año -citado a los jesuítas de Chile, en número de 300, figurando entre ellos -el P. Manuel Lacunza, profundo teólogo, y el nunca bastante alabado P. -Juan Ignacio Molina (historiador y naturalista). Los araucanos, bajo el -pretexto de que Gonzaga les quería obligar a residir en poblaciones, -se declararon en completa insurrección, durando la guerra diez y siete -años. Murió Gonzaga en 1768, sucediéndole D. Francisco Javier de -Morales (Apéndice H). - - [493] Fundada por Pedro de Valdivia. - -Por tercera vez fué nombrado gobernador por la Real Audiencia D. Mateo -de Toro Zambrano, que con el carácter de interino había desempeñado -dos veces el cargo, antes de la elección de Gonzaga y después de su -muerte, reemplazándole casi inmediatamente D. Agustín de Jáuregui. Es -de justicia consignar que Jáuregui restableció en Santiago el colegio -fundado por D. Martín de Poveda para que se educasen los hijos de -los caciques, hizo un censo de población y organizó las milicias. D. -Ambrosio de Benavides (1780-1787) fomentó las obras públicas, trasladó -á Chillan el colegio de indígenas de Santiago y celebró el parlamento -de Lonquiemo, que presidió el coronel O'Higgins (1786), en el cual se -hizo un concierto confirmando los anteriores, con la condición de que -los fieros y tenaces araucanos nombrarían un representante que había de -residir en la capital de Chile y cuya única misión sería velar por los -intereses de sus conciudadanos y por el cumplimiento de los tratados. -Refieren autorizados cronistas que por entonces los franceses Antonio -Gramusset y A. Berney trataron de proclamar la independencia de Chile; -pero descubierta la conjuración, los citados jefes fueron enviados a -España. Lugar preferente entre los gobernadores y capitanes generales -de Chile ocupa D. Ambrosio O'Higgins, a quien ya dimos a conocer en -el capítulo anterior. Suprimió las encomiendas y el servicio personal -de los indios; repobló la ciudad de Osorno y fundó las poblaciones de -_Combarbalá_, _Santa Rosa de los Andes_, _Illapel_ y _Vallenar_; mejoró -los caminos y fomentó el cultivo del azúcar, del algodón y del tabaco; -y dispuso que los cadáveres fuesen enterrados en los cementerios y no -en las iglesias. - -El brigadier D. Luis Muñoz de Guzmán (1802-1808) celebró con los indios -un parlamento en Negrete, terminó varios edificios públicos (Casa de -Moneda, la Aduana y el Consulado) e hizo diferentes exploraciones por -varios sitios de los Andes para hallar caminos para el Río de la Plata. -Murió repentinamente (11 de febrero). En virtud de Real disposición -del año 1806, el militar de mayor graduación tomaría el mando, ya por -muerte o ya por ausencia del propietario. En una junta que celebraron -en Concepción los jefes militares, fué proclamado capitán general D. -Francisco García Carrasco, brigadier de ingenieros. - -Consideremos el gobierno de García Carrasco. Rodeóse de favoritos, -los cuales hubieron de contribuir a las graves disensiones que tuvo -el capitán general con la Universidad, el Cabildo eclesiástico, el -ayuntamiento y el tribunal de minería. Vino a echar leña al fuego -de las discordias la noticia de que España había sido invadida por -los franceses y que el rey de España no era Fernando VII, sino José -Bonaparte. Los hombres de ideas más avanzadas de la colonia, casi -dirigidos por el cabildo de Santiago, se dispusieron a la revolución, -divulgando la noticia de que España estaba sometida a un gobierno -extranjero. El capitán general preparó un golpe de Estado, creyendo -de este modo poner término a la agitación: en la tarde del 25 de mayo -de 1810, fueron reducidos a prisión el doctor Don Bernardo Vera, el -procurador de la ciudad Don Juan Antonio Ovalle y Don Antonio Rojas, -siendo conducidos aquella misma noche a Valparaiso. Uno de los oidores -de la Audiencia marchó a Valparaiso a instruirles proceso por el delito -de conspiración. Medida tan violenta enardeció más los ánimos, llegando -el citado cabildo a pedir la libertad de los presos; mas Carrasco, -lejos de acceder, dispuso que los tres reos fuesen trasladados a Lima. -Cuando en la mañana del 11 de julio se supo que los presos habían -sido embarcados en Valparaiso para Lima, el pueblo se presentó en la -plaza en actitud amenazadora, en tanto que el cabildo y la Audiencia -se reunían separadamente, buscando remedio a tantos males. Creyeron -encontrar el remedio aconsejando a Carrasco que los presos volviesen a -Santiago, que los empleados que hubiesen tenido más participación en -el golpe de Estado fuesen separados, y, por último, que no se tomara -medida alguna sin oir a la autorizada opinión de Don José de Santiago -Concha, oidor decano de la Audiencia. Todo esto era muy poco, porque -la revolución marchaba muy a prisa, disponiendo entonces la Audiencia -que Carrasco renunciase el mando. Una reunión de jefes militares y de -los empleados más importantes aceptó la renuncia del capitán general, -nombrando en su lugar a Don Mateo de Toro Zambrano, conde de la -Conquista (16 julio 1810). - -«La dependencia en que estuvo Chile del virreinato del Perú distó mucho -de ser favorable a ninguna de ambas regiones. Esa dependencia era causa -de que se olvidasen los intereses locales, de que no se contase con -fuerzas suficientes para la defensa de la Capitanía General y de que -jamás se viese el fin de la guerra con los araucanos. Mucho después de -Ercilla y de Pedro de Oña, para quien Arauco ya estaba _domada_, los -colonos no podían gozar de paz ni seguridad con aquel enemigo interior, -y en la costa asomaban los corsarios ingleses, para quienes apoderarse -de los tesoros de América era siempre fácil empresa»[494]. - - [494] Balbín de Unquera, Revista intitulada _Cultura - hispano-americana_, núm. 8, enero y febrero de 1813, pág. 28. - -Pasando del estudio de la historia de Chile a la de Venezuela, con -verdadera satisfacción habremos de referir que Felipe III, desde Martín -Muñoz (27 septiembre 1608) se dirigió al gobernador y capitán general -de Venezuela, diciéndole la conducta que había de observar con los -indios y censurando a los encomenderos y al obispo[495]. Por su parte, -los indígenas permanecieron tranquilos gozando de larga paz; «a lo cual -contribuía--como dice Baralt--el ser pobre y no excitar la codicia de -los enemigos de España, cuyos ojos y manos no se movían con fuerza sino -tras las ricas flotas del Perú y de México»[496]. - - [495] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XLII, núm. - 32, págs. 56 y 56 v.ª - - [496] Ibidem, pág. 268. - -Recordaremos que Juan de Urpín terminó la conquista de Cumaná (1634), -fundando en 1637 la Nueva Barcelona. - -Aunque Venezuela vivió en paz durante el siglo XVII, a veces fué -atacada por los franceses. Intentaron nuestros enemigos apoderarse -de Cumaná en los años 1654 y 1657, siendo rechazados; mas en 1679 -saquearon la ciudad de Caracas, retirándose con un gran botín a -sus bajeles. En el siglo XVIII Venezuela sufrió los ataques de los -ingleses, quienes intentaron un asalto a la Guaira y a Puerto Cabello -por los años 1739 y 1745, siendo rechazados de ambas partes, del mismo -modo que lo fueron en Angostura el año 1740. - -A mediados de la centuria, esto es, el 12 de febrero de 1742, se -resolvió «relevar y eximir al gobierno y capitanía general de la -provincia de Venezuela de toda dependencia del virreinato» del -Nuevo reino de Granada. También se dispuso que los gobernadores de -la provincia de Venezuela reasumiesen las facultades concedidas -anteriormente, lo mismo en lo tocante a gobierno, guerra y hacienda -como al ejercicio del Real Patronato, y que nombrasen los tenientes -justicia-mayores de las ciudades, villas y lugares donde ellos -lo tuviesen por conveniente, sin necesidad de que los nombrados -necesitasen acudir para su confirmación a la Audiencia de Santo -Domingo, que seguía siendo la del distrito de Venezuela, según cédulas -de 7 de noviembre de 1738 y 3 de Mayo de 1741. Por último, en 8 de -septiembre de 1777 acordó el Rey separar del Nuevo Reino de Granada -las provincias de Cumaná, Guayana, Maracaibo é islas de Trinidad y -Margarita, agregándolas «en lo gubernativo y militar a la capitanía -general de Venezuela, del mismo modo que lo estaban ya, en cuanto a los -asuntos de hacienda, a la nueva Intendencia erigida en Caracas»[497]. -Dispuso, por lo que respecta a lo jurídico, que las citadas provincias -se separasen de la Audiencia de Santa Fe y se agregasen a la primitiva -de Santo Domingo. Nueve años después, esto es, el 13 de junio de 1786, -se creó la Audiencia de Caracas. Resolvíanse por entonces de igual -manera los asuntos mercantiles y civiles, hasta que para los primeros -se estableció el Consulado de Comercio, por real cédula de 3 de junio -de 1793, para «la más breve y fácil administración de justicia en los -pleitos mercantiles, y la protección y fomento del comercio en todos -los ramos»[498]. - - [497] Gil Fortoul, _Hist. Constitucional de Venezuela_, tomo - I, págs. 63 y 64. - - [498] Archivo de Indias en Sevilla. - -Conviene no olvidar que por una bula de Clemente VII se erigió el -primer obispado de Venezuela en Cero (21 julio 1531), siendo nombrado -obispo D. Rodrigo de las Bastidas (4 junio 1522) y la iglesia de Coro -quedó erigida en Catedral (24 junio 1533). También el 1531 el mismo -papa Clemente mandó erigir la iglesia de Santa Marta en Catedral, -expidiendo las respectivas bulas a favor de Fray Tomás Ortiz[499]. -Luego, por Real Cédula de 20 de junio de 1637 la Catedral de Coro se -trasladó a Caracas[500]. Al obispado de Puerto Rico se agregaron las -provincias de Margarita y Cumaná en 1588, la ciudad de Santo Thomé de -Guayana en el año de 1624 y toda la provincia de Guayana en 1625. Si -el obispado de Mérida se creó en 1777, y el de Guayana en 1790, cuando -la Catedral de Caracas se erigió en metropolitana en 1803, aquellas -iglesias fueron sufragáneas de dicho arzobispado[501]. - - [499] Véase Guzmán Blanco, _Documentos para la Historia de - Bolívar_, tomo I, págs. 37 y 38. - - [500] Ibidem, pág. 44. - - [501] Gil Fortoul, Ob. cit., tomo I, pág. 66. - -«Venezuela--Gil Fortoul--fué más infeliz que otras colonias. -Regiones de América muy ricas y pobladas, como México y el Perú, -tuvieron en ocasiones mejor fortuna bajo la dirección de algunos -virreyes eminentes; mas en Venezuela, pobre y casi desierta, apenas -hubo gobernadores que se distinguiesen en la turba de funcionarios o -indolentes o incapaces...»[502]. - - [502] Oc. cit., pág. 25. - -En los últimos años de la centuria décimo octava las ideas -revolucionarias iban poco a poco penetrando en el país, no bastando -el cuidado que tenían para que así no sucediese las autoridades. -Aunque vigilaban mucho, no pudieron impedir la entrada de toda -clase de periódicos y libros extranjeros, especialmente si trataban -de asuntos filosóficos y políticos. D. Pedro Carbonell, capitán -general de Venezuela, desde Caracas, con fecha de 1.º de noviembre -de 1794, dirigió una circular a los prelados y gobernadores de -provincia, manifestándoles que por oficio del virrey de Santa Fe del -6 de septiembre último, tenía noticia de haber aparecido en dicho -Reino un papel impreso intitulado _Los derechos del hombre_ y en el -cual se hallaban doctrinas contra la Religión y la Monarquía. «Los -especiales encargos de S. M. y nuestro honor y fidelidad nos obligan -estrechísimamente a impedir se propaguen tan detestables máximas, y por -lo mismo no me detengo en encarecer a V. S. el gran servicio que hará -a Dios y al Rey poniendo todos sus desvelos en averiguar y descubrir, -si por desgracia se ha introducido el tal papel u otro de su especie en -el distrito de su mando, valiéndose de todos los medios que dictan la -prudencia y sagacidad»[503]. - - [503] Véase _Documentos para la Historia de Bolívar_, - ordenados por José F. Blanco, tomo I, página 257. - -Al año siguiente y con fecha 12 de junio el mismo presidente Carbonell -escribió una carta a D. Eugenio Llaguno, dándole noticia de que en Coro -se habían amotinado los negros esclavos y algunos libres, deseosos unos -y otros de formar gobierno republicano[504]. Luego (26 agosto 1795) -volvió Carbonell a escribir a Llaguno, insertando la carta que con -igual fecha dirigía al ministro de la Guerra, en la cual comunicaba -nuevas noticias de los sucesos de Coro, justicia que se hizo en muchos -de los sublevados, captura del caudillo zambo Leonardo, y providencias -tomadas por el Real Acuerdo[505]. - - [504] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón I, Leg.º 7. (16). - - [505] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón I.--Legajo 7. (4). - -Por entonces Juan Bautista Picornell, Manuel Cortés Campomanes, -Sebastián Andrés y José Lax--que en los comienzos de febrero de 1796 -tramaron una conspiración en Madrid que se llamó de San Blas y que -tenía por objeto destruir la monarquía y establecer una república -a semejanza de la francesa, por lo cual fueron desterrados a -América--intentaron evadirse de la cárcel de La Guaira y hacer la -revolución en las colonias. También por la misma época llegó a Santa -Fe el revolucionario Antonio Nariño, que, con ayuda de Pedro Fermín -de Vargas, se disponían a la insurrección. Los primeros, esto es, -Picornell, Lax, Andrés y Cortés lograron evadirse de la cárcel de La -Guaira, según la comunicación del capitán general Carbonell de 19 de -julio de 1797 al Príncipe de la Paz. A su vez, Nariño desde Santa Fe -y con fecha 30 de julio del mismo año, se dirigió al virrey para que -interpusiera «su mediación y piadosos oficios para mover e inclinar más -la piedad del Monarca a mi favor.» - -Por lo que respecta a las publicaciones revolucionarias, es de -importancia referir que la Audiencia de Caracas declaró (11 diciembre -1797) que los que recibiesen tales libros o papeles «y no los -entregaren inmediatamente a las justicias, los que tuviesen noticias de -ellos y no lo comunicaren a las mismas justicias, los que los pasaren -a otras manos, o de cualquiera forma divulgaren sus doctrinas, o no -impidieren su extensión, cuanto esté de su parte», incurrirán «en las -penas de azotes, presidio y en la de muerte, según las circunstancias -del caso.» A pesar del sistema político español reaccionario, a pesar -del aislamiento en que vivían los Estados americanos y a pesar de las -tendencias contrarias al progreso, las ideas revolucionarias, primero -de los Estados Unidos y después de Francia, penetraron en Venezuela y -en todas las colonias, dando al traste con el dominio español algunos -años después. - -El descubrimiento y colonización de La Guayana, las frecuentes -incursiones de los piratas y las conquistas de los holandeses, ya se -dieron a conocer en el capítulo X de este tomo. Añadiremos ahora que el -terreno, pantanoso e inculto en su mayor parte, regado por el Orinoco, -Surinán y otros, tiene clima cálido y malsano. Durante los siglos -XVII y XVIII fueron Las Guayanas campo de lucha entre holandeses, -franceses, españoles y brasileños[506]. La última nación colonizadora -en La Guayana fué Inglaterra, la cual despojó a Holanda de parte de su -territorio y después siguió igual conducta con Venezuela, y seguramente -sus usurpaciones hubiesen sido mayores, si la República de los Estados -Unidos no hubiera intervenido, para que, mediante sentencia arbitral, -se decidiesen las cuestiones suscitadas entre Inglaterra y Venezuela. -Con fecha 25 de mayo de 1812, D. José de Chastre, gobernador interino -de La Guayana, en carta dirigida al Rey, se quejaba del gobernador de -Puerto Rico que no le había socorrido, por cuya causa estuvo en peligro -de caer en manos de los insurgentes. Decía también que los ingleses -fomentaban bajo cuerda la insurrección; pedía la segregación de aquella -provincia de las de Caracas y Santa Fe, y por último, quería que se -declarasen reos de lesa nación a los jefes nacionales que no auxiliasen -a los fieles españoles que luchasen por la integridad de la Monarquía -española[507]. Posteriormente, Simón Bolívar comunicó (17 agosto 1817) -desde Baja Guayana, que Las Guayanas habían sido tomadas por tropas -republicanas[508]. Al presente las tres Guayanas, colonias europeas, -son: la inglesa al O., cuya extensión es de 305.000 h. y tiene como -capital a Georgetown; la holandesa en el centro, con 90.000 h. y su -capital Paramaribo o Nueva Amsterdam, y la francesa al E. con 40.000 h. -y su capital Cayena, lugar de relegación para los condenados a trabajos -forzados. La antigua Guayana española, al O., en los confines de -Venezuela y de La Guayana holandesa, es a la sazón de Venezuela, y La -Guayana portuguesa, al S., en la cuenca superior de Oyapok, pertenece -al Brasil. - - [506] La gobernación de Guayana, que se separó de la de - Cumaná en 1762, se puso bajo la inmediata subordinación del - virrey de Santa Fe de Bogotá. Su primer gobernador, según el - nuevo régimen, fué D. Joaquín Moreno de Mendoza, que llegó - en 1762 y que en seguida trasladó la capital a donde hoy se - encuentra, recibiendo el nombre de Angostura. Los sucesores - de Mendoza, gobernadores de poderosas iniciativas, fueron D. - Manuel Centurión, D. Felipe de Inciarte y don Miguel Marmión - (1766-1791). - - La Guayana, en guerra continua con los holandeses, logró al - fin (segunda mitad del siglo XVIII) rechazar a sus enemigos, - tierra adentro al Esequibo, dejándoles sólo el establecimiento - que, en las cercanías del Orinoco, fundaron sobre el Moroco: - pero los españoles, mal aconsejados y peor gobernados, no - supieron aprovecharse del triunfo. - - [507] Arch. de Indias.--Estante 131.--Cajón 2.--Leg.º 17. (4.) - - [508] _Documentos para la historia de la vida política de - Bolívar_, etc., tomo VI, pág. 8. - - - - -CAPITULO XXVI - - GOBIERNO DE NUEVA GRANADA, DE PANAMÁ Y DE EL ECUADOR.--GOBERNADORES - QUE EN COLOMBIA SUCEDIERON A JIMÉNEZ DE QUESADA.--LA - AUDIENCIA.--EL ARZOBISPADO.--EL PRESIDENTE VENERO DE LEIVA.--OTROS - PRESIDENTES.--FUNDACIÓN Y EXTENSIÓN DEL VIRREINATO.--EL VIRREY - ESLAVA.--VERNON EN CARTAGENA DE INDIAS: LEZO.--POLÍTICA - DE ESLAVA.--PRINCIPALES VIRREYES.--INTERVENCIÓN DE NUEVA - GRANADA EN VENEZUELA.--GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.--GOBIERNO - DE PANAMÁ.--ORIGEN, SITUACIÓN, TÍTULO DE CIUDAD Y BLASÓN - HERÁLDICO.--OBISPADO Y AUDIENCIA.--PANAMÁ BAJO LA DEPENDENCIA DE - GUATEMALA Y DESPUÉS DEL PERÚ.--LA AUDIENCIA.--EL AÑO 1644.--NUEVA - CIUDAD.--EL FUEGO GRANDE.--PANAMÁ BAJO EL VIRREINATO DE SANTA - FÉ.--UNIVERSIDAD DE SAN JAVIER.--LOS JESUÍTAS.--EL GOBERNADOR - PÉREZ.--GOBIERNO DE QUITO.--LA AUDIENCIA: EL PRESIDENTE SANTILLÁN Y - SUS SUCESORES.--EL ECUADOR EN LOS SIGLOS XVI Y XVII.--GUAYAQUIL EN - PODER DE LOS CORSARIOS.--SÍNTOMAS REVOLUCIONARIOS. - - -Consideremos los gobernadores que sucedieron en Nueva Granada al -valeroso Gonzalo Jiménez de Quesada[509]. El primero fué Hernán Pérez -de Quesada, al cual sucedió Luis Alonso de Lugo (1542), Lope Montalvo -de Lugo (1544), Pedro de Ursúa (1545), Miguel Diaz de Almendáriz (1544) -y Juan de Montalvo (1551). De Almendáriz se cuenta que contribuyó a la -fundación de la Audiencia con la esperanza de conseguir la presidencia; -pero destituído de su cargo tuvo que retirarse a la Española. Dejó en -Santa Marta su pequeña fortuna, que le arrebató un falso amigo. Volvió -a Bogotá con el juez encargado de residenciarle y fué condenado al -pago de costas, que no pudo satisfacer. De Bogotá marchó a Cartagena y -de Cartagena a España, donde se hizo sacerdote y murió de canónigo de -Sigüenza. - - [509] Habremos de repetir en este lugar que desde 1819 hasta - 1831 se llamó _República de Colombia_, desde 1831 hasta - 1848 _República de Nueva Granada_, desde 1848 hasta 1863 - _Confederación Granadina_ y desde 1863 hasta 1886 _Estados - Unidos de Colombia_. Desde 1886 se denomina _República de - Colombia_. - -Desde que se estableció la Audiencia hasta la creación del virreinato, -los presidentes de aquélla tuvieron el supremo poder[510]. El primer -presidente--como se dijo en el capítulo XI de este tomo--fué el doctor -Gutiérrez de Mercado, quien, según cuentan, murió de resultas de un -veneno que le dieron en Mompós. Francisco Briceño, después de fundar -las ciudades de _La Plata_ y _Almaguer_, ocupó su importante puesto en -la Audiencia, siendo residenciado el 1558 y enviado a España. - - [510] Carlos V creó la Audiencia de Santa Fe por decreto de 17 - de julio de 1549. - -Encargado por la Audiencia el capitán Orzúa de sujetar a los muzos, -consiguió su objeto; en seguida marchó al Norte contra los chitareros -y en el valle del Espíritu Santo fundó la ciudad de _Pamplona_ (1554), -donde encontró muchas pepitas de oro, y, cuando se disponía a emprender -una expedición en busca de nuevas riquezas, la Audiencia le desautorizó -y tuvo que retirarse a Santa Marta[511]. - - [511] Por entonces el capitán Jorge Robledo echó los cimientos - de las ciudades de _Cartago_ y de _Antioquía_, Aldana fundó - las de _Villaviciosa_ y _San Juan de Pasto_ (Valle de - Yacuanquer), el capitán Pedro de Añasco la villa de _Tinaná_, - el capitán Martín Galiano la ciudad de _Velez_, Gonzalo Suárez - Rondón la de _Tunja_, y otros fundaron a _Río Hacha_ y algunas - más. - -Antes de continuar la relación de los hechos más importantes de los -presidentes, haremos notar que Su Santidad Pío IV erigió el obispado -del Nuevo Reino de Granada en arzobispado, siendo presentado para tan -elevado cargo D. Fr. Juan de los Barrios, como por Real Cédula de 30 -de enero de 1568 el Rey lo notificó a los obispos de Lima y de Santo -Domingo[512]. - - [512] _Archivo historico nacional.--Cedulario índico de - Ayala_, letra A, tomo II, documento 12. - -Andrés Díaz Venero de Leiva (1564-1574) inauguró su presidencia -mejorando la suerte de los indios[513]. Fundó escuelas para los -indígenas, a quienes obligó a que viviesen en poblaciones fijas, hizo -construir templos y cárceles y fomentó la industria. Inauguró los -estudios filosóficos en el claustro de Santo Domingo, dió impulso a las -misiones e hizo el padrón del territorio (1570). Recordaremos--y es -su mayor timbre de gloria--que él fué el primero que mandó patatas a -España. En 1578 tomó posesión de la presidencia de la Audiencia Real de -Santa Fe D. Lope Díaz de Armendariz, que fué destituído en 1580 por el -visitador Juan Bautista Monzón, muriendo en la cárcel (1584). Quedó de -gobernador el oidor decano D. Guillén Chaparro, en cuya época el pirata -inglés Drake entró a saco en las ciudades de Río Hacha, Santa Marta y -Cartagena. - - [513] Serrano y Sanz en su _Compendio de Historia de América_, - pág. 197, considera como primer presidente a Venero de Leiva. - -Llegó (1589) el nuevo presidente Antonio González con orden de -promulgar otra vez las reales cédulas en favor de los indios y -mandó hacer algunas obras importantes. Durante la administración de -González no cesaron en sus depredaciones los piratas ingleses. También -reedificó a Ibagué, destruída por los pijaos, que anteriormente habían -arruinado La Plata. Según cédula Real del 15 de Enero de 1591, dada en -Madrid, Felipe II, habiéndose quejado los vecinos y moradores de Santa -Marta de la conducta del obispo de la provincia, encargó al presidente -y oidores de la Audiencia de Santa Fe que pidieran y estudiaran el -proceso que se formó a causa de las quejas de los dichos vecinos contra -el obispo[514]. - - [514] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, núm. 178, págs. 208 - v.ª y 209. - -Después de D. Antonio González ocupó (1597) D. Francisco de Sande, a -quien el pueblo designaba por sus crueldades con el nombre de _Doctor -Sangre_; fortificó a Portobelo y peleó con la valerosa tribu de los -pijaos[515]. Encargóse del gobierno, en 1605, D. Juan de Borja, nieto -del duque de Gandía, quien venció completamente a los pijaos y cuyo -jefe Calarcá murió en el combate. Borja mereció el dictado de _Padre -de la Patria_ por haber mejorado la suerte de los indios, por haber -fundado las misiones de los Llanos y por haber asegurado la navegación -del Magdalena y la comunicación con el Sur por el camino de Guanacas. -Gobernador tan excelente falleció repentinamente en 1628. Dos años -permaneció sin gobernador la colonia, ocupando luego cargo tan -importante D. Sancho de Girón, marqués de Sofraga (1630-1637), quien -fué aborrecido lo mismo por el clero que por el pueblo, siendo depuesto -y multado en 80.000 pesos. - - [515] A últimos del siglo XVI--según la _Descripción universal - de las Indias_, manuscrito publicado por la _Sociedad - Geográfica de Madrid_--los territorios de la actual Colombia - formaban la Audiencia de Panamá, con las provincias de Panamá, - Nombre de Dios, Natán, La Concepción, La Trinidad, Santa Fe - y Carlos: la Audiencia del Nuevo Reino de Granada, con las - gobernaciones de Santa Marta y Cartagena, buena parte de la - de Popayán, las provincias del Nuevo Reino (Bogotá, Musos, - Colimas y Tunja) y las poblaciones siguientes (Santa Fe de - Bogotá, San Miguel Tocayena, San Sebastián de la Plata, La - Trinidad, La Palma, Tunja, Pamplona, San Cristóbal, Mérida, - Vélez, Mariquita ó San Sebastián del Oro, Ibagué, La Victoria, - Nuestra Señora de los Remedios, Santa Marta, Tenerife, - Tamalameque ó villa de las Palmas, Ciudad de los Reyes, del - Valle de Upan, La Ramada, Cartagena, Santiago de Tolú, María y - Santa Cruz de Mompox.) - -D. Martín de Saavedra y Guzmán, barón de Prado (1637-1645), desempeñó -el gobierno con honradez y tuvo algunas diferencias con el arzobispo -Fray Cristóbal de Torres; y D. Juan Fernández de Córdoba, marqués -de Miranda de Asta (1645-1654) hizo fundar la ciudad de _Cravo_ en -Casanare, siendo reemplazado con sentimiento general por don Dionisio -Pérez de Manrique. Pudo Manrique rechazar las acometidas de los piratas -Cordello y Gauzón, sucediéndole en el año 1666 D. Diego del Corro y -Carrascal, y últimamente, D. Melchor Liñán, obispo de Popayán. Los -últimos gobernadores tuvieron que luchar con el famoso pirata Morgán, -terror de las costas colombianas. - -Promovido Liñán al obispado de Charcas en el año 1674, el gobierno -de la colonia cayó en manos de los oidores, hasta que en 1678 llegó -el nuevo presidente, gobernador y capitán general D. Francisco del -Castillo y Concha, en cuya época se originaron grandes luchas entre la -autoridad civil y los conventos, pues--como decía Castillo--en Nueva -Granada había _mucha iglesia y poco rey_. El arzobispo don Antonio Sanz -Lozano, por demás exigente, excomulgó á Castillo. Don Gil de Cabrera y -Dávalos (1687-1703) tuvo la desgracia de que en su tiempo los piratas -Pointis y Ducaze se apoderasen de Cartagena (1697) y de que a causa de -conmociones volcánicas se sintieran grandes ruidos subterráneos. D. -Diego Córdoba Laso de la Vega (1703-1711) fué buen presidente. Desde -1711 á 1713 gobernaron los oidores, viniendo a ocupar el cargo de -presidente en el citado año de 1713 D. Francisco Meneses de Bravo, a -quien redujeron a prisión los oidores y le mandaron a España. Volvió -absuelto de los cargos que le imputaron, siendo envenenado, tal vez por -los mismos oidores. - -A D. Nicolás Infante de Venegas (1715-1717) sucedió D. Francisco -Rincón, arzobispo de Santa Fe y presidente interino. En tiempo de don -Antonio Pedrosa y Guerrero (1718-1724) se acordó elevar a virreinato -la presidencia de Nueva Granada. El 29 de Abril de 1517 se decretó -poner virrey en la entonces Audiencia de Santa Fe de Bogotá. Algunos -historiadores consideran a Pedrosa como el primer virrey de Nueva -Granada o de Santa Fe. Sucedióle don Jorge de Villalonga, conde de la -Cueva (31 noviembre 1719), quien, no teniendo recursos para sostener -tan alta dignidad, abandonó el país, volviendo todo a permanecer como -antes de 1517. - -D. Antonio Manso Maldonado, gobernador del Nuevo Reino de Granada y -presidente de la Audiencia de Santa Fe, tomó posesión el 17 de mayo -de 1724. En la Relación que hizo de su mando, firmada en Santa Fe -el 20 de julio de 1727, comienza reseñando la riqueza de las muchas -minas del país y explica luego «cómo se compadece tanta riqueza y -abundancia en la tierra donde casi todos sus habitadores y vecinos son -mendigos»[516]. Varias son las causas de esto. Cada vez, dice, es menor -el número de los indios, los cuales huyen del rudo y peligroso trabajo -de las minas. Para obviar este inconveniente proponía el gobernador -Manso que se sustituyesen los indios por negros, pues los últimos -siendo «gente más trabajadora y fuerte, y como verdaderos esclavos, no -tienen el riesgo de irse, darían más utilidad en un año 100 de ellos -que 500 naturales del país»[517]. Con el acabamiento de los indios, -la agricultura, añade, también sufre grandes perjuicios, porque ellos -siembran, siegan y guardan los ganados. Es otra de las causas de -pobreza lo escasa que anda la moneda usual, lo cual podría corregirse -fácilmente mandando al tesorero de la Casa de Moneda que fabricase -mayor cantidad. Por último, sería convenientísimo que el presidente de -la Audiencia «tuviese alguna más mano para contener a los oidores, o -que los que hubiesen de venir a estas partes, donde la distancia les -hace más animosos, fuesen hombres provectos y que hubiesen pasado el -trienio en otra Audiencia, ó se eligiesen de los abogados más expertos -que hubiese en la monarquía, porque si vienen acabados de dejar el -colegio, ni las letras son las que bastan para la práctica, ni la edad -les concilia la madurez»[518]. - - [516] _Relaciones de mando_, publicadas por los Sres. Posada e - Ibáñez, pág. 5.--Bogotá, Imprenta Nacional, 1910. - - [517] Ibidem, pág. 8. - - [518] Ob. cit., pág. 10. - -Por lo que respecta a las causas particulares de la decadencia del -reino, es una de ellas la poca instrucción del estado eclesiástico. Si -las vacantes de las prebendas se diesen por oposición, los sacerdotes -se dedicarían a los estudios y frecuentarían los actos literarios. -Acerca del estado secular, el premio mayor a que puede aspirar un indio -es ser nombrado individuo de un Corregimiento por dos años, y aun para -ello necesita dar fianza crecida. Por esta razón sucede con frecuencia -que nadie quiere tales cargos. Una de las causas que señala Manso -Maldonado como de las más universales, consiste en la excesiva piedad -de los fieles que con sus limosnas han enriquecido a los monasterios, -con las obras pías que fundan en sus iglesias y con las capellanías que -dotan para que las sirvan los religiosos. «Apenas--escribe--se contará -casa o hacienda que no sea tributaria de eclesiástico, pues la que -no lo es a algún convento lo es a un clérigo secular, por tener allí -fundada su capellanía»[519]. Con otras observaciones de menor interés -termina su informe Manso Maldonado. - - [519] Ibidem, pág. 13. - -Felipe V, mediante Real Cédula dada el 20 de agosto de 1739, estableció -definitivamente el virreinato con el nombre de Nuevo Reino de Granada. -Hacía constar que en el 29 de abril del año 1717 se creó el virreinato -de Santa Fe de Bogotá del Nuevo Reino de Granada, suprimiéndolo el -1723 y dejando las cosas en el estado que antes estaban. Añadía que -lo volvía a crear, nombrando virrey a D. Sebastián de Eslaba[520]. -Comprendía el virreinato las provincias siguientes enumeradas en la -Real Cédula: la de Portobello, Veragua y el Darién, las del Choco, -reino de Quito, Popayán, Cumaná, y la de Guayaquil, provincias de -Cartagena, Santa Marta, Río de la Hacha, Maracaibo, Caracas, Antioquía, -Guayana y Río Orinoco, y las islas de la Trinidad y Margarita, con -todas las ciudades, villas y lugares, puertos, bahías, surgideros, -caletas y demás pertenecientes a ellas, en uno y otro mar y Tierra -Firme. Formaban, pues, el virreinato el Nuevo Reino de Granada y la -Presidencia de Quito, quedando independiente la Capitanía general de -Venezuela o Costa Firme. Los presidentes de la Audiencia de Quito -gozaban de independencia como tales presidentes, hallándose en lo demás -sujetos a la autoridad de los virreyes[521]. - - [520] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XI, núm. 179, pág. 157 v.ª y siguientes. - - [521] En Real Cédula dada en el palacio del Nuevo Retiro el - 12 de febrero de 1742 se dice que la provincia de Venezuela - fué agregada al virreinato del Nuevo Reino de Granada, - declarándose por entonces su independencia.--_Archivo - histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo XII, número 28, - págs. 32 v.ª y siguientes. - -Tan apurado de dinero se hallaba Felipe V a causa de la guerra de -sucesión, que, desde Madrid (19 octubre 1706), se dirigió a don -Francisco Dávila Bravo de Laguna, gobernador y capitán general de la -provincia de Tierra Firme, llamada también _Castilla del Oro_, para -que le remitiesen a España todos los caudales que tuviese en aquellos -países[522]. De la provincia de Tierra Firme, a la sazón formando -parte del virreinato de Nueva Granada, recordaremos los siguientes -hechos. Felipe IV, desde Madrid, con fecha 22 de septiembre de 1657, -decía a D. Fernando de la Riva Agüero, gobernador y capitán general -de la provincia de Tierra Firme, que D. Pedro Carrillo de Guzmán, su -antecesor en el gobierno, le había dado cuenta--según cartas del 13 y -21 de julio de 1656--de que a 9 de marzo del mismo año, los enemigos -(ingleses y holandeses) se atrevieron a invadir el Puerto de la Boca -del río de Chagre, añadiendo luego que Gaspar de los Reyes, capitán de -la compañía de los negros de la ciudad de Portobelo, consiguió hacer a -los enemigos 7 prisioneros, arrojándoles también a ellos a la mar[523]. -Posteriormente, Carlos II, desde Aranjuez (17 mayo 1678), hubo de decir -al gobernador y capitán general de la provincia de Tierra Firme, lo -que a continuación copiamos: «Por ser necesario para el mayor adorno -de mi Palacio y Casas Reales que haya en ellos Pájaros que llaman -Cardenales, Zinzontes, Gorriones, Mariposas, Chambergos, Turpianes y -otros qualesquiera Pájaros de canto de esas Provincias: He parecido -encargaros los hagáis buscar y remitir a estos Reinos con todo cuidado, -etc.»[524]. - - [522] _Cedulario índico_, tomo XL, núm. 203, págs. 203 v.ª a - 204 v.ª - - [523] Ibidem, tomo XIX, núm. 98, págs. 70 y 71. - - [524] Ibidem, tomo XIX, núm. 155, págs. 123 y 123 v.ª Debió - ser Carlos II aficionado a los pájaros, pues también al - gobernador de Cuba, en el año 1678, y al virrey del Perú, en - el año 1698, les hizo el mismo encargo. - -Citaremos los hechos principales de los virreyes de Nueva Granada. -Su primer virrey, el general Don Sebastián de Eslava, nombrado el 20 -de agosto de 1739, llegó a Cartagena de Indias a mediados de abril -de 1740. En su nombre ya había tomado posesión el presidente don -Francisco González Manrique. Entre otros ataques de los ingleses a -nuestras plazas--que fueron muchos y frecuentes--recordaremos que el -vicealmirante Vernon, después de ser rechazado en el puerto de Guaira, -se dirigió a Portovelo, en cuya ciudad estaba el 2 de diciembre de -1740, se apoderó de los castillos de la plaza (Todofierro, San Jerónimo -y La Gloria). No encontrando en Portovelo las riquezas que esperaba, -habiéndose hecho dueño de algunos cañones y clavado los demás, se -dirigió a Jamaica, ya pensando donde había de dirigir sus miras[525]. -Apenas hubo llegado a Jamaica, recibió el refuerzo de otra flota que -mandaba el vicealmirante Chaloner-Ogle. - - [525] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, núm. 248, págs. - 255 y siguientes. - -A la cabeza de ambas escuadras se presentó por tercera vez Vernon -delante de Cartagena de Indias el 15 de marzo de 1741[526]. Las fuerzas -que a la sazón se hallaban en Cartagena consistían en los batallones -de España, Aragón, compañías de marina y una compañía de artillería -del pie fijo de la plaza, que componían 1.100 hombres; además 600 -milicianos y 600 indios del monte; por último, los navíos que bajo el -mando de Don Blas de Lezo estaban defendiendo el acceso a la bahía, -cuya guarnición consistía en 400 hombres y 600 marineros. La escuadra -inglesa no bajaba de 170 naves con 9.000 hombres de desembarco. El -20 de marzo comenzaron el fuego los ingleses contra los fuertes -_Santiago_ y _San Felipe_ y el castillo de _Bocachica_. Logró Vernon -desembarcar gran parte de su gente con una batería de 16 cañones, la -cual se dispuso a atacar la citada fortaleza. Los fuegos combinados de -la batería y de los navíos causaron sensibles bajas a los defensores -del castillo mandados por Desnaux. El marino Lezo y el virrey Eslava -ayudaron en su empresa a Desnaux, quien con algunos de los suyos, -después de pelear valerosamente, hubo de retirarse al sitio donde -estaba el virrey, siendo todos transportados en lanchas y canoas a la -capital[527]. - - [526] La primera vez fué el 13 de marzo de 1740 y la segunda - el 3 de mayo del mismo año. - - [527] El castillo de San Luis de Bocachica se hallaba distante - de la capital del virreinato unos 14 kilómetros. - -Quiso Lezo echar a pique sus cuatro navíos antes que cayesen en poder -del enemigo; pero no tuvo tiempo para ello, dada la rápida acometida -de Vernon. Los ingleses desde el 8 de abril pudieron introducir en -la bahía bombardas y fragatas, comenzando el 13 a hacer fuego sobre -la plaza y aproximándose a ella poco a poco. El 15 verificaron el -desembarco por diferentes sitios, y encaminándose hacia la plaza -protegidos por el fuego de los barcos, se hicieron dueños del cerro -de la Popa. Aunque el 20 de abril, entre dos y tres de la mañana, -los ingleses intentaron un asalto general, la resistencia heroica -de los españoles no pudo ser mayor. Los enemigos se retiraron a sus -embarcaciones en la noche del 27, marchando Vernon con los suyos a -Jamaica, no sin grandes pérdidas. Poco después España hubo de llorar -la pérdida de uno de los héroes de la jornada: Lezo, a causa de las -heridas recibidas durante el sitio, falleció en Cartagena de Indias el -7 de septiembre de 1741. - -Comprendiendo Eslava el peligro en que se hallaban nuestras colonias, -procuró, con actividad extraordinaria, que se fortificasen las -plazas más expuestas a los ataques de los corsarios o no corsarios -de Inglaterra. También mostró ferviente celo religioso, edificando -iglesias y desterrando la idolatría del país, fomentó las misiones -y construyó hospitales. Consiguió aumentar la hacienda pública y -disminuir los impuestos. Protegió mucho la agricultura y arregló -puentes y caminos. Protegió el comercio lícito y persiguió el ilícito. -Por lo que toca al tratamiento, doctrina y reducción de indios, no -omitió la menor diligencia. Observador celoso de las ideas y prácticas -religiosas, no por eso consintió que se vulnerasen las regalías del -Real Patronato. En cuanto a la Administración de justicia habremos de -decir que pocos virreyes la atendieron como él. Por Reales Cédulas de -30 de marzo y 22 de abril (1749), el Rey hubo de ceder a las instancias -de Eslava, relevándole de sus empleos, nombrando sucesor en ellos y -confiriéndole la capitanía general de Andalucía. - -José Alonso Pizarro (1749) hizo algunas obras públicas y estancó las -bebidas alcohólicas. - -José de Solís Folch de Cardona (1753) fundó la Casa de la Moneda, -mejoró la administración pública y abrió caminos[528]. Desempeñó el -virreinato con la _exactitud, desinterés, vigilancia y celo_ que -correspondían, como declara la sentencia absolutoria, dada por los -señores del Consejo de Indias, a 29 de agosto de 1764, de los cargos y -condenaciones que se le habían hecho por el comisionado. Luego repartió -sus bienes a los pobres y se retiró al convento de San Francisco -de Santa Fe de Bogotá, donde fué recibido de fraile lego en 28 de -febrero de 1761, profesando en 29 de marzo de 1762. Posteriormente fué -guardián, falleciendo el 17 de abril de 1770, con general sentimiento -de cuantos le conocían[529]. - - [528] Era hijo del marqués de Castel Novo, y nació el 4 de - febrero de 1716. - - [529] Véase Arch. de la Excma. Sra. Duquesa de - Montellano.--_Servicios y Honores_, de la Casa de Solís, - ducado de Montellano, leg. 615. - -Pedro Messía de la Cerda, marqués de la Vega de Armijo (1761), en los -casi doce años que estuvo al frente del virreinato realizó hechos de no -escasa importancia, lo mismo por lo que respecta a asuntos religiosos y -estado eclesiástico que a los de Hacienda, Administración de justicia -y Guerra. Expulsó a los jesuítas obedeciendo órdenes del gobierno -español. Habiéndose determinado erigir en la capital Universidad -pública y estudios generales, se opusieron a ello los frailes del -convento de Santo Domingo, quienes tenían facultad de dar grados. Les -apoyaba «el Reverendo Arzobispo, que como del mismo orden antepone su -beneficio particular al común y universal del Reino»[530]. - - [530] Ob. cit., pág. 119. - -Manuel de Guirior (1773) intentó corregir algunos abusos del clero; -dictó medidas para aumentar el comercio; dispuso un plan y método de -estudios universitarios, continuando el pensamiento de su antecesor; -fundó en Bogotá una Biblioteca pública con los libros de la extinguida -Compañía de Jesús y también creó una Casa de Expósitos. - -Manuel Antonio Flores (1776), hombre de clara inteligencia y de -carácter débil, vió que las provincias de Maracaibo, Caracas, Cumaná -y Guayana fueron separadas del Nuevo Reino de Granada para formar la -capitanía general de Venezuela (1777); también en su tiempo estalló -(1781) la insurrección de los _comuneros_. A causa de nuevos impuestos, -aumentaron los rebeldes, transigiendo con ellos la Audiencia; pero -habiendo acudido fuerzas leales, se dominó y castigó con alguna -severidad a los comuneros. - -Nada hizo de particular Don Juan de Torrezal Díaz Pimienta (1782); -y Don Antonio Caballero y Góngora, arzobispo de Santa Fe de Bogotá, -desempeñó el virreinato seis años y medio. Ocupáronle mucho tiempo -las reformas que introdujo en el estado eclesiástico y más todavía -las reducciones de varias clases de indios. Afirma que los indios -mosquitos son enemigos implacables del nombre español, y que por ello -debía verificarse la remisión de misioneros para que reconociesen los -citados indígenas nuestra soberanía. Fijóse también el virrey en los -Tribunales de justicia. Capítulo importante es el intitulado _de la -población y policía_. Manifiesta el virrey lo difícil que era hacer un -padrón general, dado el número considerable de rancherías ocultas; mas -en el año pasado--dice--de 1770 tenía el distrito de la Audiencia de -Santa Fe 507.209 habitantes. Posteriormente--añade--se empeñó nuestro -antecesor Don Manuel Flores reunir todos los padrones particulares para -la formación de uno general, no logrando su objeto. Entonces «dispuse -que de todos los padrones particulares que había en la Secretaría, -se formara uno general..., resultando que en el año 78 había en todo -el Reino 1.279.440 habitantes, de los cuales 747.641 pertenecían al -distrito de la Audiencia de Santa Fe, cuyo número, comparado con el -del año 70, ofrece el aumento de 240.432 habitantes; y aunque después -sobrevino la epidemia de viruelas, es notable el aumento en los diez -años que han corrido desde entonces, si puede servir de regla el -padrón de la provincia de Antioquía, formado con exactitud el año -próximo pasado por el Oidor Visitador Don Juan Antonio Mon, en que -manifiesta existir en dicha provincia 56.052 habitantes, en lugar de -46.466 que había en el año de 78, con que resultan de aumento 9.586, -que viene a ser muy cerca de una quinta parte, y no habiendo razón -particular para contar con menor aumento en las otras provincias, -debemos suponerlas con el mismo. Sin embargo, sujetándonos a una -sexta parte solamente, puede decirse que en el decenio de 78 a 88 se -ha aumentado la población con 213.240, que agregados a 1.279.440, -nos da de actual población 1.492.680»[531]. Refiere en seguida los -medios para combatir la epidemia de las viruelas y la de la lepra -lazarina (_elephanthiam_). Por lo que a instrucción pública atañe, -después de consignar que en Santa Fe se había fundado un colegio para -niñas, existiendo ya dos para niños intitulados de Nuestra Señora del -Rosario y de San Bartolomé. A este último se hallaba incorporado el -Seminario. Por falta de fondos no se creó la Universidad, contentándose -el virrey-arzobispo con la fundación de una cátedra de Matemáticas -en el Colegio del Rosario. Suyas son las siguientes palabras: «Todo -el objeto del plan (de estudios) se dirige a substituir las útiles -ciencias exactas en lugar de las meramente especulativas, en que hasta -ahora lastimosamente se ha perdido el tiempo; porque un Reino lleno -de preciosísimas producciones que utilizar, de montes que allanar, -de caminos que abrir, de pantanos y minas que desecar, de aguas que -dirigir, de metales que depurar, ciertamente necesita más de sujetos -que sepan conocer y observar la naturaleza y manejar el cálculo, el -compás y la regla, que de quienes entiendan y discutan el ente de -razón, la primera materia y la forma substancial. Bajo este pie propuse -a la Corte la erección de Universidad pública en Santa Fe...»[532]. - - [531] Ob. cit., pág. 242. - - [532] _Relaciones de mando_ etc., pág. 252. - -Dispuso el virrey-arzobispo que una expedición compuesta de un -director--cuyo nombramiento recayó en el presbítero D. Celestino -Mutis--, un segundo y un delineador, recorriese gran parte del reino -estudiando las producciones de la naturaleza. El Rey honró a Mutis -con el título de _Botánico y Astrónomo de Su Majestad_, y al viaje -con el de _Expedición Botánica de la América Meridional_. De gran -utilidad fueron los trabajos realizados en las Ciencias naturales por -Mutis y por D. Pedro de Vargas, ayudados por D. Casimiro Gómez Ortega, -catedrático de Botánica en Madrid. No descuidó el virrey Caballero -los asuntos de Hacienda, Guerra y Marina, mostrando en todos tanta -competencia como buena fe. - -Después de D. Francisco Gil de Lemos (1789), que desempeñó el cargo -sólo siete meses por haber sido promovido al virreinato del Perú, en -cuyo tiempo procuró disminuir las atenciones del gobierno y las de la -Real Hacienda, ocupó el virreinato D. José de Ezpeleta (1789-1797), -quien no descuidó en los ocho años que dirigió los negocios del -virreinato, los cuales eran muchos y difíciles. En su tiempo se -sintieron los primeros importantes síntomas de revolución. El 19 de -septiembre de 1794 escribió al Rey acompañándole carta reservada que -con igual fecha dirigió al duque de la Alcudia, y en ella refería lo -ocurrido en aquella capital con motivo de haberse encontrado pasquines -sediciosos fijados en los parajes públicos, como también el efecto -causado por la noticia de la impresión y publicación de un papel -intitulado _Los derechos del hombre_[533]. Diremos, para terminar, que -durante este virreinato se fundó el primer periódico y el primer teatro -en Bogotá. - - [533] _Archivo de Indias._--Estado.--Santa Fe.--Legajo 4 (131). - -Don Pedro Mendinueta y Muzquiz (1797-1803) gobernó siete años con el -mismo acierto que su antecesor Ezpeleta. Fijóse en las reformas de -policía y en obras de beneficencia, en la limpieza y composición de -las calles, en todo lo que se relacionase con la salud pública. La -instrucción pública fué atendida por el ilustre virrey Mendinueta. La -industria minera, el comercio y la agricultura merecieron detenido -estudio, siendo también objeto de atención profunda los Consulados, -las Audiencias y los Tribunales y oficinas de la Real Hacienda. No -olvidó el virrey ni el ejército, ni las milicias, ni la marina; su -inteligencia y actividad se manifestó en todo. Hizo el censo del -virreinato, llegando a dos millones el número de habitantes. - -Don Antonio Amar (1803), fué el último de los verdaderos virreyes, -pues D. Benito Pérez y D. Francisco Montalvo vinieron en los días de -la independencia y apenas lograron prolongar la agonía del virreinato, -y respecto a Don Juan de Sámano, si tuvo la satisfacción de sentarse -en el sillón de sus predecesores, también vió extinguirse en sus manos -las últimas pavesas del virreinato. En general--aunque otra cosa digan -algunos escritores--los virreyes de Nueva Granada fueron hombres rectos -y buenos. Si castigaron a veces con más rigor que prudencia, cúlpese, -no a ellos, sino a las leyes españolas. - -En la relación que D. Francisco Montalvo, virrey de Nueva Granada, dejó -a D. Juan de Sámano, consigna que su antecesor D. Benito Pérez no le -entregó el pliego de instrucción acostumbrado, añadiendo que el citado -Pérez falleció lleno de disgustos en Panamá, cuando él llegaba a Santa -Marta. «El istmo era--dice Montalvo--el único punto verdaderamente -libre de enemigos. Santa Marta, el teatro de la guerra, estaba -reducida a la ciudad y pueblo de San Juan de la Ciénaga y a la pequeña -provincia del Hacha, ambas amenazadas de próxima invasión. Esto fué lo -que recibí por todo el territorio del Nuevo Reino de Granada...»[534]. -Añade que «el aspecto de las Américas era tristísimo y deplorable para -las armas del Rey», y que se perdieron las provincias de Venezuela «por -la poca energía de los jefes realistas que mandaban las divisiones en -Cúcuta y Barinas», influyendo también «en mucha parte las desavenencias -entre la Audiencia y el capitán general Monteverde»[535]. Embarcóse -Montalvo en la Habana el 28 de abril de 1813, llegando a Santa Marta -el 1.º de junio siguiente. El 13 de agosto fué rechazada la expedición -francesa que mandaba Pedro Labatut cuando intentó sorprender el Morro, -y en los días 14 y 15 del mismo mes halló vigorosa resistencia en la -Ciénaga, retirándose escarmentado. A fines de diciembre recibió la -Real orden del 23 de julio, nombrándole Capitán General en comisión -de Venezuela, con retención del virreinato que tenía en propiedad, y -poniendo a sus órdenes a D. Manuel Cajigal, mariscal de Campo, para -que le destinase a una u otra parte, según lo tuviese por conveniente. -Grave fué la situación del virrey en los comienzos del año 1814. «Nada -más duro en los peligros--escribe el virrey--que carecer de los medios -de defenderse y arrostrarlos. Yo prefiero en el día cualquiera otra -suerte, la más amarga, a la de volverme a ver en la situación en que -estuve en Santa Marta durante tres años, expuesto a perder hasta lo más -sensible para un militar, la reputación»[536]. Sucedíanse los combates -lo mismo en la tierra que en el mar, unos adversos y otros favorables, -mas siempre luchando. Tanta gravedad adquirieron los sucesos de -Venezuela, que el virrey Montalvo destinó a su segundo, a D. Manuel -de Cajigal, para que se pusiese al frente de la Capitanía general de -Venezuela, ya «que la idea de la Regencia era manifiestamente que no lo -fuese más Monteverde»[537]. Añade que Boves logró completo triunfo en -la batalla de La Puerta, y del mismo modo Aymerich consiguió laureles -peleando y cogiendo prisionero a D. Antonio Nariño. - - [534] _Relaciones de mando_ etc., pág. 590.--Bogotá - (Colombia).--Imprenta Nacional, 1910. - - [535] Ibidem, págs. 590 y 591. - - [536] Ibidem, pág. 600. - - [537] Ibidem, pág. 614. - -Quiso Montalvo atraerse con dulces palabras a los revolucionarios de -Cartagena, a quienes mandó una carta. El gobierno de dicha ciudad «me -dijo en contestación que por la gravedad de su contenido la remitía al -Congreso, que era quien podía resolver acerca de ello»[538]. Después -contestó el Congreso lo que era de esperar, esto es, que deseaban cada -día con más entusiasmo la independencia. Relata luego el virrey los -hechos de Bolívar, fijándose especialmente en su conquista de Santa -Fe (12 diciembre 1814). Pronto iba a recibir Montalvo importantes -auxilios, porque el Rey, con fecha 25 de noviembre de 1814, le había -comunicado que mandaba una expedición compuesta de 10.000 hombres -al mando del mariscal de campo Don Pablo Morillo. «El primer objeto -de esta expedición--decía la Real orden reservada--es mantener la -tranquilidad en la capitanía general de Venezuela, tomar a Cartagena -de Indias y auxiliar poderosamente a la pacificación del Nuevo Reino -de Granada»[539]. Montalvo pudo ayudar a Morillo en la conquista de -la ciudad de Cartagena (6 diciembre 1815). Trabajó sin descanso en la -pacificación interior del virreinato, y con fecha 21 de junio de 1817 -previno a los gobernadores que «procurasen con todo cuidado contener -las animosidades, manifestando a sus súbditos, en ocasiones oportunas, -que todos son españoles, vasallos de un mismo monarca, a cuyos ojos -son iguales los que se portan con la fidelidad debida a su Rey, sean -españoles europeos o españoles americanos»[540]. Terminó Montalvo su -_Relación de mando_ el 30 de enero de 1810, y con esta fecha la hubo de -mandar al nuevo virrey D. Juan de Sámano. - - [538] Ibidem, pág. 619. - - [539] Ob. cit., pág. 724. - - [540] Ibidem, pág. 723. - -Acerca del origen del nombre _Panamá_, según la opinión de muchos -autores, significa en lengua nueva, la más extendida entre los -indígenas en aquellos tiempos, _sitio abundante en peces_; lo cual -se conforma con lo que escribía (1516) Pedro Arias de Avila al rey -Fernando y a su hija la princesa Doña Juana. Decía así: «Vuestras -Altezas sabrán que Panamá es una pesquería en la costa del mar del Sur -y por pescadores dicen los indios _panamá_.» Pedro de Arias Dávila, -gobernador de Castilla del Oro, y el licenciado Gaspar de Espinosa, -fundaron a Panamá (15 agosto 1519). Poco después Pedrarias ordenó -al capitán Diego de Albites que poblara a Nombre de Dios. Mereció -Panamá (15 septiembre 1521) el título de ciudad y el honor de un -blasón heráldico que consistía en un escudo en campo de oro, partido -verticalmente, con un yugo y un haz de flechas en la mitad derecha, y -en dos carabelas navegando y una estrella en la parte superior en la -mitad izquierda. Por orla castillos y leones. Por lo que toca a la sede -de Larién, después de la muerte, a fines de 1519, del obispo Quevedo, -el nuevamente elegido Fr. Vicente Pedraza trajo las instrucciones de -trasladar el gobierno eclesiástico a Panamá. Tampoco debemos pasar -en silencio que la Audiencia de Panamá, la tercera que se fundó en -América, fué instituída por Real cédula de 26 de febrero de 1538 por -el emperador Carlos V, abarcando su jurisdicción, no sólo el reino de -Tierra Firme, compuesto de las dos provincias de Castilla del Oro y -Veraguas, sino también desde el Estrecho de Magallanes hasta el golfo -de Fonseca (provincias del Río de la Plata, Chile, Perú y Nicaragua). -Creada en 1543 la Audiencia de los confines de Guatemala, se ordenó -suprimir la de Panamá. - -El gobierno de Panamá pasó de la autoridad de Guatemala, a la -dependencia del virreinato del Perú después de la victoria que D. Pedro -de La Gasca consiguió sobre Pizarro en la batalla de Xaquixaguana -(1548). - -Restablecida la Audiencia de Panamá por Real Cédula de 1563, se dispuso -la extinción de la de Guatemala. Panamá tuvo que sufrir rudos ataques -de los corsarios ingleses; pero la desgracia mayor de la ciudad fué el -terrible incendio del 21 de febrero de 1644 que destruyó 83 casas, el -Seminario y la casa episcopal. Posteriormente el pirata Morgan tomó -e incendió a Panamá (1671). Nombrado presidente y capitán general -de Tierra Firme D. Antonio Fernández de Córdoba y Mendoza, llegó a -últimos de 1671 con la comisión de trasladar la ciudad de Panamá a -sitio mejor, verificándose (21 enero 1673) el acto de fundación en la -pequeña península inmediata al cerro y puerto de Ancón. Poco después -se hicieron importantes fortificaciones para defender la plaza. A -pesar de todo, los piratas no dejaron tiempo adelante en paz a los -gobernadores de la ciudad. Creyéndose que las cosas marcharían mejor, -la Corona destituyó al gobernador Hurtado y suprimió la Audiencia, -agregando el territorio de su jurisdicción a la autoridad del virrey y -de la Audiencia del Perú (1718). Como fuesen mayores las dificultades -para el buen gobierno, a causa de la distancia entre la colonia y -las autoridades del Perú, por Real Cédula de 21 de julio de 1722 se -restableció la Audiencia, cuyo presidente tenía además el cargo de -comandante general de Tierra Firme. - -El 2 de febrero de 1737 ocurrió formidable incendio--que se llamó el -_Fuego Grande_--en la nueva ciudad de Panamá. Se quemaron dos terceras -partes de la población, salvándose casi únicamente el arrabal de Santa -Ana, y por ello se repitió el siguiente estribillo: - - Día de la Candelaria - vísperas de San Blás, - a las muchachas de adentro - se les quemó la ciudad. - -En el año 1739 se realizó cambio radical, pues con fecha 20 de agosto -se expidió Real Cédula restableciendo el virreinato de Santa Fe, -incluyendo en él los territorios de Nueva Granada, Venezuela, Quito y -las provincias de Panamá y Veraguas. La provincia de Panamá, quedó, -sin embargo, con su gobernador y Audiencia, aunque subordinados al -virreinato. - -Por Real Cédula del 3 de junio de 1749 se fundó la Universidad de San -Javier, en Panamá, estableciéndose en el edificio de la Compañía de -Jesús; y también por Real Cédula de 20 de junio de 1751 se suprimió -definitivamente la Audiencia, acordándose que el gobierno de dicha -ciudad dependiese del virrey de Nueva Granada, el obispado fuera -sufragáneo del arzobispado de Lima y los tribunales de justicia -estuvieran bajo la Audiencia de Santa Fe. - -Establecida la Compañía de Jesús en Panamá, se dirigió, a mediados del -siglo XVI, al Perú. El superior de los Padres se llamaba Baltasar de -Piñas, y con aquel carácter marchó al Perú. Algunos de sus religiosos -permanecieron en Panamá para establecer la comunidad en Tierra Firme. -Allí edificaron sólido y magnífico edificio, terminado en 1751, en el -que establecieron la Universidad de San Javier. Habiéndose dispuesto -la expulsión de los jesuítas de todos los dominios españoles, lo -fueron de Panamá en la madrugada del 2 de agosto de 1767, encargándose -del edificio el gobernador Cabrejo. El 28 de agosto, con una fuerte -escolta, fueron los hijos de San Ignacio conducidos a Portobelo, allí -embarcados para Cartagena, de donde salieron para Europa en compañía de -otros expulsados también de Nueva Granada. - -Los gobernadores que sucedieron a Cabrejo cumplieron con su deber; -pero, en los comienzos del siglo XIX, el brigadier D. Benito Pérez, -virrey de Nueva Granada, resolvió establecer su autoridad en Panamá, -dado el estado de rebeldía de Santa Fe. El mismo día en que tomó -posesión del cargo (21 marzo 1812), quedó establecido el Tribunal de la -Real Audiencia. - -Consideremos el gobierno o presidencia de Quito (vulgarmente Reino -de Quito) y actualmente denominado República del Ecuador[541]. -Constituyóse en el año 1564, en cuyo tiempo se estableció la Real -Audiencia, que comprendía extenso territorio. La ciudad de Santiago -de Quito fué fundada el 15 de agosto de 1534, y la Audiencia se creó -por Real Cédula dada en Guadalajara el 25 de agosto de 1563, siendo su -primer presidente Hernando de Santillán, a quien sucedió D. Lope Díez -Aux de Armendáriz y a éste otros presidentes. Nada de particular ofrece -la historia del Ecuador durante la centuria décimasexta, ni aun en -las dos siguientes, reducida a disensiones interiores y exteriormente -a las tentativas que los piratas hicieron en las costas. Recuérdese -que a fines de 1621 y en 1709 los filibusteros recorrían las costas, -saqueando a Guayaquil y otros puertos. Aunque en los comienzos del -siglo XVII se fortificó a Guayaquil para defenderlo de los corsarios, -cayó al fin en poder de ellos el año 1687. No pasaremos en silencio -el motín popular acaecido en Quito en 1592, que fué enérgica protesta -contra la Real Cédula de Felipe II estableciendo el impuesto de -alcabalas. Ni el presidente Barros, ni los oidores de la Audiencia, -ni los jesuítas, ni otros religiosos de diferentes Ordenes, pudieron -contener el movimiento. Los revoltosos proclamaron rey de Quito a -un ciudadano llamado Carrera, quien no aceptó la Corona, siendo por -ello azotado públicamente. El virrey Mendoza dispuso que Arana con -300 hombres marchase a Quito para castigar a los revoltosos, lo que -consiguió con poco trabajo. Carrera mereció el nombramiento de alférez -real, hereditario para su familia, y los jesuítas disfrutaron desde -entonces algunas rentas por su patriotismo. Que el virrey Mendoza y -otros virreyes interviniesen en los asuntos de Quito se explica porque -este país en lo político y militar estaba sujeto al virrey del Perú, y -en lo eclesiástico al metropolitano de Lima. - - [541] Quito fué erigida en obispado en 1545, y su primer - prelado se llamaba Garci Díaz. - -Tiempo adelante el Ecuador, siguiendo el ejemplo de otras colonias -americanas, manifestó sus deseos de independencia, que proclamó en -Quito el 10 de agosto de 1809. - - - - -CAPITULO XXVII - - GOBIERNO DEL RÍO DE LA PLATA O DE BUENOS AIRES.--D. PEDRO - DE MENDOZA HASTA ARIAS DE SAAVEDRA (4.ª VEZ).--SAAVEDRA - DERROTADO POR LOS URUGUAYOS.--INTRODUCCIÓN DE NEGROS--FUNCIONES - RELIGIOSAS.--ENEMIGA DEL CABILDO A LOS ABOGADOS.--GOBIERNO DE - GÓNGORA.--LA UNIVERSIDAD EN BUENOS AIRES.--EL OIDOR PÉREZ DE - SALAZAR.--EL GOBERNADOR CÉSPEDES.--LA AUDIENCIA.--GOBIERNO DE - DÁVILA.--EL GOBERNADOR LA CUEVA ES EXCOMULGADO.--CANONIZACIÓN DE - SAN FERNANDO.--DESGRACIAS EN EL PAÍS.--GOBIERNO DE ABENDAÑO, DE - MÚXICA, DE CABRERA, DE LAXIS, DE RUIZ DE BAIGORRI, DE MERCADO Y - DE MARTÍNEZ SALAZAR.--LA AUDIENCIA.--GOBIERNO DE GARRO, HERRERA - Y PRADO.--LA COLONIA DEL SACRAMENTO.--EL GOBERNADOR ZABALA: SUS - HECHOS MÁS NOTABLES.--CAMBIO DE POSESIONES ENTRE PORTUGAL Y - ESPAÑA.--CONDUCTA DE LOS JESUÍTAS.--LOS GOBERNADORES SALCEDO, - ORTIZ DE ROSAS Y ANDONAEGUI--EL GOBERNADOR CEBALLOS.--VIRREINATO - DE BUENOS AIRES.--LOS VIRREYES CEBALLOS, ORTIZ, MARQUÉS DE - LORETO Y OTROS.--LOS VIRREYES MALO DE PORTUGAL, AVILÉS Y DEL - PINO.--DERROTA DE NUESTRA FLOTA.--LOS INGLESES TOMAN A BUENOS - AIRES.--LINIERS.--GOBIERNO DE TUCUMÁN. - - -Conviene no olvidar que después de la fundación de Buenos Aires por D. -Pedro de Mendoza en la orilla derecha del Río de la Plata (2 febrero -1536) y de su gobierno; después de Juan de Ayolas, fundador de la -Asunción, muerto por los salvajes, y después de otros gobernadores, -fué nombrado Juan de Garay, quien echó los cimientos de _Buenos Aires_ -(11 junio 1580), pues la que fundara Mendoza había sido despoblada. -Habremos de recordar también que si en el último cuarto del siglo -XVI se sucedieron en el Plata siete gobernadores españoles que nada -hicieron para conquistar el Uruguay, en los albores del XVII apareció -Arias de Saavedra, que comenzó a gobernar en agosto de 1600; pero la -Cédula confiriéndole el mando en propiedad es del 18 de septiembre de -1601. Antes se había distinguido como protector de los indios pacíficos -y fué severo con los enemigos de España. Como hijo de la Asunción (hoy -capital del Paraguay) amaba a su tierra, y como gobernante español -era fiel a la metrópoli. A la cabeza de unos 500 soldados partió de -la Asunción hacia las tierras uruguayas. Los indios se prepararon -a la lucha y se dirigieron a encontrar al enemigo, decididos a no -consentir la entrada en territorio patrio. Siguieron su camino los -españoles, importándoles poco los preparativos de los indígenas. -Halláronse en frente unos de otros. Murieron--según relación de los -historiadores--los 500 soldados, pudiendo sólo escapar Saavedra para -ser portador de la derrota. En un cuarto de siglo los indígenas -uruguayos se habían preparado para resarcirse de las desgracias que les -habían ocasionado Zárate y Garay. El gobernador, con ruda franqueza, -escribió a la corte declarando su impotencia para dominar el Uruguay, y -aconsejando que las armas espirituales, la predicación y las dulzuras -de la fe harían efecto en la condición áspera de aquellos indios. -Examinó el Consejo de Indias la indicación de Saavedra, y Felipe III, -en 5 de julio de 1608, aprobó la conquista pacífica. - -Consta oficialmente que unos dos años antes, siendo gobernador y -capitán general y justicia mayor de las provincias del Río de la Plata -el Sr. Hernandarias de Saavedra, solicitó el cabildo de Buenos Aires al -Rey se sirviera «darle licençia para meter trescientos negros para el -sustento desta tierra...»[542]. - - [542] _Actas del cabildo de Buenos Aires._--Sesión del 13 de - marzo de 1606.--Tomo I, pág. 190.--Buenos Aires. 1907. - -Pasados algunos días, habiendo fallecido el conde de Monterrey, virrey -del Perú, la Audiencia de la Plata asumió el gobierno[543]. - - [543] Ibidem, págs. 216-218. - -El cabildo de Buenos Aires, en agradecimiento a las _once mil -vírgenes_, por cuya intercesión Dios había librado de la plaga de la -langosta a la ciudad y sus términos, acordó que desde el día de San -Lucas (18 octubre 1607) hasta el de las once mil vírgenes (21 del mismo -mes y año), se hiciesen procesiones solemnes con la asistencia de todos -los conventos[544]. - - [544] Ibidem, págs. 422 y 423. - -Asunto de capital interés debió ser la introducción de negros en Buenos -Aires, por cuanto algún tiempo después el cabildo comisionó al padre -Juan Romero, Rector del Colegio de Jesuítas, que marchó a España para -que insistiera con el Rey sobre dicho asunto[545] y sobre otros. Tiempo -adelante, esto es, el 21 de julio de 1610, volvió el cabildo á suplicar -a Su Majestad que permitiese importar negros para emplearlos en los -trabajos agrícolas, por cuanto era grande la escasez de indios[546]. -Acordóse en la sesión del 7 de febrero de 1611 que se fundase un -Hospital y una Ermita dedicados a San Martín, patrón de la ciudad, en -el lugar elegido por Juan de Garay, fundador de Buenos Aires[547]. Al -mes siguiente, mejor pensado el asunto, se dispuso que se hicieran -dichos edificios «en el camino que va al Riachuelo desta ciudad, donde -esté más cerca del comercio, etc.»[548]. - - [545] Ibidem, tomo II, págs. 58-61. - - [546] Ibidem, págs. 265-267. - - [547] Ob. cit., págs. 326-328. - - [548] Ibidem, págs. 342-345. - -Escribió D. Diego Martín Negrón al Rey (30 junio 1610), haciéndole -saber que en aquellas provincias había a la sazón 300.000 naturales y -12.000 reducidos a la fe, y que habiendo consultado con los religiosos -más graves del país acerca de la persona más apta para desempeñar -el cargo de _protector general de los indios_, contestaron que se -confiriese dicho título a su antecesor Hernando Arias de Saavedra, -quien lo aceptó de muy buena gana. Posteriormente, en la sesión -celebrada por el cabildo el 21 de diciembre de 1611, se trató de asunto -asaz importante. Hacía veinte años largos que para acabar con las -hormigas y ratones, tan abundantes en la ciudad, se echaron suertes con -el objeto de elegir un Santo que fuese abogado contra aquella plaga, -prometiendo celebrar la fiesta de aquel hijo de Dios. Pero ¿qué Santo -era éste? Unas personas decían que cupo la suerte a San Bonifacio y San -Sabino, otras que a San Saturnino. En esta duda, y como la plaga iba -siempre en aumento, se acordó por el cabildo echar de nuevo suertes. -En efecto, se metieron varias cédulas o papeletas en un sombrero, -conteniendo una el nombre de San Saturnino, otra los de San Bonifacio y -San Sabino, doce con los respectivos de los doce Apóstoles, y algunas -más con otros Santos. Un niño, que se llamó para el caso, extrajo una -de las cédulas, donde estaban los nombres de San Simón y San Judas, -acordándose entonces que fuese «voto a Dios Nuestro Señor de guardar -la fiesta del dicho día todos los años desde el que viene, que será la -primera, y de hacer decir en la Iglesia Mayor una misa cantada con su -proçesion, la qual se pague la limosna de los propios de cabildo ó de -limosna que para ello se sacare»[549]. ¿Acabaron los Santos Simón y -Judas con las hormigas y ratones? Las actas del cabildo de Buenos Aires -guardan silencio sobre el particular. - - [549] Ibidem, págs. 406 y 407. - -Por carta del Rey fechada en San Ildefonso el 15 de octubre de 1611, y -por otra del virrey D. Juan de Mendoza, marqués de Montesclaros, tuvo -noticia el cabildo del fallecimiento de la Reina D.ª Margarita, mujer -de Felipe III, el 3 del citado mes, celebrándose con este motivo honras -en la Iglesia mayor[550]. - - [550] Ibidem, págs. 455-457. - -No habremos de pasar en silencio un hecho que prueba la ignorancia -de aquellos tiempos. Corrió la noticia de que pensaban venir a Buenos -Aires y ejercer su profesión de abogados D. Diego Fernández de Andrada, -vecino de Santiago del Estero; José de Fuensalida, morador en Córdoba, -y Gabriel Sánchez de Ojeda, residente últimamente en Chile. Reunido -el cabildo el 22 de octubre de 1613, el regidor Miguel del Corro, -teniendo en cuenta que donde había abogados no faltaban pleitos, -trampas y marañas, propuso, porque así convenía al bien común, que no -se admitiesen ni recibiesen en la ciudad. La proposición de Miguel -del Corro fué aceptada por el cabildo, dándose «aviso a los dichos -tres letrados, donde quiera que se les alcanzase, que no vengan a esta -ciudad sin orden de S. M., señor virrey o Real Audiencia»[551]. - - [551] Ob. cit., págs. 469-472. - -Por entonces (25 marzo 1614), el arzobispo de la Plata se quejó al -Rey de la conducta del presidente de la Real Audiencia, «quien se -entrometía a querer gobernar espiritual y temporal so color de buen -celo, alabando como se merece su persona en lo demás...»[552]. - - [552] Pastells, _Historia de la Compañía de Jesús de la - provincia del Paraguay_, etc., tomo I, página 256. - -Desde el Real sitio de San Lorenzo (7 septiembre 1614), fué nombrado -por cuarta vez gobernador de Buenos Aires D. Hernando Arias de -Saavedra. Era digno de ocupar cargo tan elevado y se atrajo generales -simpatías, aunque--como después veremos--tuvo también enemigos que -le persiguieron con saña. En esta época de su mando, como en las -anteriores, pudo contener a los indios fronterizos que, sin respeto -alguno, penetraban en el gobierno de Buenos Aires. Acordóse en el -cabildo celebrado el 10 de junio de 1615, escribir al virrey del Perú -dándole noticia de haber tomado posesión del gobierno de las provincias -de la Plata Hernando Arias de Saavedra[553]. Desde que Negrón dejó el -gobierno hasta el nombramiento de Hernandarias, carecen de interés los -hechos que se sucedieron. - - [553] _Actas del cabildo de Buenos Aires_, tomo III, pág. 217. - -Veinte días después de la citada comunicación al virrey del Perú, -volvió a tratarse del asunto de la esclavitud, asunto que tenía -preocupados al cabildo y al pueblo de Buenos Aires. Se acordó escribir -al Rey y al Real Consejo de las Indias para que se les conceda «algunas -liçençias de esclavos para sustentar nuestras haciendas de labranças y -estançias porque de otra suerte será la total destruçión deste puerto y -ciudad»[554]. - - [554] _Cabildo del 30 de Junio de 1615_, pág. 237. - -Temeroso el gobernador Hernando Arias de un ataque al puerto por la -escuadra holandesa, dispuso que se tomasen algunas medidas para la -defensa, despachándose también «una chalupa a la isla de Maldonado y -puertos a tomar lengua de lo que oviere»[555]. - - [555] _Cabildo del 30 de agosto de 1615_, pág. 271. - -Preocupó de igual modo al cabildo que la peste que a la sazón diezmaba -al Perú se propagase a las provincias de la Plata. En su virtud, y, -para librarse de ella, se tomó el acuerdo de hacer dos procesiones, -una a Santo Domingo y otra a San Francisco[556]. Ya en el camino de -las procesiones, no había de faltar la que en el día de San Simón y -San Judas se mandó hacer a los patronos de la plaga de ratones y de -hormigas, como también, además de las funciones religiosas, se acordó -correr toros y jugar cañas en el día de San Martín, patrón de la -ciudad[557]. - - [556] _Cabildo del 22 de septiembre de 1615_, pág. 275. - - [557] _Cabildo del 12 de octubre de 1615_, pág. 277. - -Las alteraciones y levantamientos de los indios, los cuales llegaron al -extremo de hacer cautivos a varios españoles, obligaron al gobernador -Arias a salir de Buenos Aires con algunas fuerzas para dirigirse hacia -el Norte de la provincia[558]. Volvió el gobernador después de castigar -a los revoltosos, renunciando luego el cargo (8 julio 1617)[559]. - - [558] _Cabildo del 31 de julio de 1617_, págs. 458 y 459. - - [559] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el - Paraguay_, etc., tomo I pág. 275. - -Noticia importante llegó de Madrid. El Rey, con fecha 16 de diciembre -de 1617, dispuso dividir en dos el gobierno del Río de la Plata: el -del _Río de la Plata_ (Buenos Aires), y el de _Guayra_ ó _Paraguay_ -(Asunción)[560]. Del primero nombró gobernador a D. Diego de Góngora, -caballero del hábito de Santiago[561], y del segundo á Don Manuel Frías. - - [560] La provincia de Tucumán gozaba de completa independencia. - - [561] _Actas del Cabildo de Buenos Aires_, tomo III, págs. - 88-95. - -Dos días después de tomar posesión del cargo, el cabildo dió la noticia -al virrey y Real Audiencia del Perú[562]. Poca benevolencia manifestó -el cabildo con el ex-gobernador Arias de Saavedra, por cuanto al tener -noticia que se disponía marchar a la ciudad de Santa Fe, se trató de -exigirle fianza por el tiempo de su residencia, no sin afirmar que -había hecho agravios y daños a la ciudad[563]. Hasta tal punto llegó la -enemiga al ex-gobernador, que el cabildo escribió al Rey, al Consejo -Real de las Indias, al virrey Príncipe de Esquilache y a la Real -Audiencia de la Plata, para que lo antes posible se mandase la persona -encargada de tomar la residencia a D. Hernando Arias[564]. En el mismo -cabildo se dispuso rogar al Rey que procurase la pronta llegada de -un obispo para la provincia de Buenos Aires, siendo tiempo adelante -nombrado D. Pedro Carranza. Cada vez era mayor el enojo entre el -cabildo y Hernando Arias, indicándolo así lo acordado en la sesión del -1.º de julio de 1620[565]. - - [562] _Cabildo del 19 de noviembre de 1618_, págs. 99-102. - - [563] _Cabildo del 14 de enero de 1619_, tomo IV, págs. - 139-141. - - [564] _Cabildo del 27 de enero de 1620_, tomo IV, págs. 353 y - 354. - - [565] _Actas del Cabildo_, tomo IV, págs. 401-404. - -En el cabildo del 9 de marzo de 1621, el gobernador D. Diego de Góngora -dió la grata noticia de que el Rey había despachado cédula y carta al -obispo Carranza, haciéndole saber que Su Santidad había beatificado á -_San Isidro_ de Madrid, con cuyo motivo se dispuso que se celebrasen -procesiones y otras fiestas en señal de regocijo[566]. - - [566] _Actas del Cabildo_, tomo V, págs. 52 y 53. - -Conviene no olvidar que con fecha 4 de mayo de 1621 Fray Pedro de -Carranza, obispo del Río de la Plata, escribió al Rey dándole cuenta de -su llegada al puerto de Buenos Aires (9 de enero), del estado indecente -en que halló el edificio de la Catedral, de la poca paz que reinaba en -el país, de la rectitud del gobernador Góngora y de la necesidad de -poner Audiencia, no sin olvidar la conveniencia de que los gobernadores -fuesen personas de experiencia y temerosos de Dios[567]. - - [567] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el - Paraguay_, etc., tomo I, pág. 329. - -Suceso interesante registraremos en este lugar: el papa Gregorio XV, -con fecha 8 de agosto de 1621, dió un Breve fundando la Universidad -y Academia de la ciudad de la Plata en el Colegio de la Compañía -de Jesús, noticia que se recibió con mucha alegría en todo el país -argentino, y que--como era de esperar--contribuyó mucho a la mayor -cultura de aquella parte de América. La alegría del mes de marzo se -convirtió en tristeza en el mes de junio. La peste tenía afligida a -la ciudad; pero se halló un medio para evitarla, cual era, como otras -veces, tomar por intercesor y abogado a algún santo. Este santo debía -ser San Roque[568]. Tratóse de hacer una ermita; pero como la cofradía -de los bienaventurados San Sebastián y San Fabián tenía acordado -construir otra para los citados últimos santos, dispusieron los de San -Roque pedir que la imagen de este santo se colocase en la ermita de -aquéllos, si bien las cofradías debían ser dos, una de San Sebastián y -San Fabián, y otra de San Roque[569]. A tal punto llegó a amedrentar -la peste a la población de Buenos Aires, que el cabildo, recordando -que en los dos últimos meses habían fallecido más de 1.000 personas, -requirió al gobernador para que no abandonase a Buenos Aires con la -excusa de hacer una visita a las provincias; mas, si a pesar de ello -«quisiere salir a la dicha bisita, este cabildo lo contradise una y dos -y tres besses y protesta que, si en este puerto sucediere algún daño, -sea por quenta, costa y riesgo de su merced...»[570]. Aproximábase -el 16 de agosto, día de San Roque, y en el cabildo del 9 de agosto de -1621, se tomó el acuerdo de hacer en aquel día «prossesion y fiesta con -bisperas y misa cantada y sermon en la Iglesia Catedral»[571]. Tratóse -en el cabildo del 15 de septiembre de 1621, del recibimiento que debía -hacerse al obispo Fray Pedro de Carranza[572], y en el del 15 de -noviembre de dicho año se acordó, ya que en aquella fecha nada se hizo -«por estar la tierra enferma», celebrar fiestas de toros y cañas[573]. - - [568] _Cabildo del 14 de junio de 1621_, tomo V, págs. 79 y 80. - - [569] _Cabildo del 21 de junio de 1621_, tomo V, págs. 81 y 82. - - [570] _Acuerdo del 20 de julio de 1621_, tomo V, págs. 85-87. - - [571] _Actas_, etc., tomo V, págs. 90 y 91. - - [572] Pág. 125. - - [573] Pág. 138. - -Recibióse la noticia de la muerte de Felipe III en Buenos Aires -(comienzos de febrero de 1622)[574], celebrándose con tal motivo -suntuosas exequias, como también juegos de cañas, corridas de toros -y luminarias con ocasión de la jura de Felipe IV. A los pocos días -se dirigió el Rey al cabildo, diciéndole que todos los enemigos de -la Corona de España estaban armados contra ella en Italia, Flandes -y Alemania, mientras los corsarios holandeses, turcos y de otras -naciones, con gran número de bajeles, realizaban muchos y continuos -robos en las costas de estos reinos y carrera de las Indias, «y -asimismo como por estar mi patrimonio Real tan exausto y consumido que -por nengun caso se puede sacar del sustancia conque acudir a el remedio -de tan grandes y peligrosos daños, a sido forzoso valerme de mis buenos -y leales basallos, pidiéndoles un donativo y empréstito tan cuantioso -como lo requiere la nesesidad y ocasión presente...»[575]. - - [574] Págs. 182 y siguientes. - - [575] _Cabildo del 7 de octubre de 1622_, tomo V, págs. - 250-256. D. Diego de Góngora falleció en Buenos Aires el 21 de - mayo de 1623. - -Llegó a últimos de 1623 D. Alonso Pérez de Salazar, oidor de la -Audiencia de la Plata, con el propósito de tomar la residencia a los -gobernadores D. Diego Marín Negrón y D. Hernán Arias de Saavedra[576]. - - [576] Saavedra escribió con fecha 3 de enero de 1625, desde - Buenos Aires a su amigo D. Antonio de la Cueva, notificándole - haber sido declarado libre por sus propios émulos, saliendo - su honor con la aprobación que siempre tuvo y no teniendo que - restituir a la hacienda un maravedí. El juez dió sentencia en - su favor en todas las demandas. - -Después de sucesos poco importantes, ocupó el gobierno (septiembre de -1624)[577], D. Francisco de Céspedes, natural de Sevilla. En su tiempo -se realizaron grandes y necesarias fortificaciones en el puerto de -la ciudad de Buenos Aires. Luego (12 febrero 1625) recibió Céspedes -carta del Adelantado del Río de la Plata, gobernador de la provincia -de Tucumán, ofreciéndose y poniéndose gustoso a sus órdenes[578]; -también tuvo aviso de que una escuadra holandesa, compuesta de 40 -velas, se hallaba sobre Pernambuco, aviso que también se comunicó al -virrey de Chile a fin de que estuviesen preparados a la defensa[579]. -No fueron cordiales las relaciones entre el gobernador Céspedes y la -Audiencia de la ciudad de la Plata, dándose el caso de que D. Diego -Martínez de Prado, juez comisario de dicha Audiencia, se presentó en -Buenos Aires, disponiendo que el gobernador saliese de la ciudad hasta -averiguar si eran verdaderas o falsas las denuncias[580]. Céspedes, -durante su ausencia, nombró como su teniente y justicia mayor a Pedro -Gutiérrez, diciendo entonces el citado señor juez, que si Céspedes -no podía usar de los oficios de gobernador y capitán general, menos -podría nombrar teniente[581]. El cabildo tampoco se puso al lado -de Céspedes. La Audiencia de la ciudad de la Plata nombró a Diego -Martínez de Prado «para conoser de los essesos y delitos que se an -cometido contra la Real hacienda por el Sr. D. Francisco de Céspedes, -gobernador, y sus ijos y contra otras personas de esta ciudad...»[582]. -Es de advertir que ya (13 enero 1628) Martínez de Prado había dado -orden de poner en prisión a Céspedes[583], y pocos días después, en el -cabildo de 21 de febrero del citado año se leyó una carta de Hernán -Arias de Saavedra, anunciando que la Real Audiencia le había nombrado -para continuar las comisiones de que estaba encargado Martínez de -Prado[584]. Inmediatamente publicó Arias de Saavedra que fuese repuesto -en su cargo Francisco de Céspedes, siendo de creer que en la visita -de aquél a Buenos Aires nada encontró censurable en la conducta del -gobernador. Así debió ser, por cuanto en el cabildo del 24 de octubre -de 1629, el procurador general de la ciudad, D. Diego Ruiz de Ocaña, -hizo notar que Céspedes consiguió pacificar las provincias del Uruguay -y demás convecinas, como también los despoblados que hay hasta Córdova, -Tucumán y Santa Fe. Del mismo modo «en las cosas tocantes al servicio -de S. M. y buen cobro de su hacienda Real he procedido con el celo, -cuidado y diligencia de fiel y legal ministro», señalándose por las -acertadas disposiciones que dió «para la defensa de la tierra y ofensa -del enemigo.» Por todo ello se acordó pedir al Rey la continuación -de Céspedes en su importante cargo[585]. Sin embargo, las opiniones -acerca de la conducta del mencionado gobernador no estaban conformes, -pues, desde Buenos Aires (8 octubre 1630), escribieron al Rey una -carta los Padres Fray Francisco Barreto, Fray Luis de Herrera, Fray -Gabriel Arias y Fray Tomás de Solorines--carta ratificada por Gabriel -de Peralta, gobernador, provisor y vicario general del obispado del Río -de la Plata--en la cual afirmaban que perseguía al obispo, prelado, -religiosos y seglares que le decían verdades y volvían por el aumento -de la Real hacienda, que tenía destruída dicha Real hacienda, que -tanto él como sus dos hijos se habían hecho ricos y poderosos, y que -puso preso y quiso quitar la vida al capitán Juan de Vergara, regidor -perpetuo[586]. - - [577] Fué nombrado en Madrid el 16 de abril de 1623. - - [578] _Actas_, etc., tomo VI, págs. 159 y 160. - - [579] _Cabildo del 8 de octubre de 1627_, tomo VI, págs. - 335-337. - - [580] _Cabildo del 15 de enero de 1628_, tomo VI, págs. 351 y - siguientes. - - [581] Ibidem, págs. 361 y 362. - - [582] Ibidem, pág. 392. - - [583] Ibidem, pág. 401. - - [584] Ibidem, pág. 426. - - [585] _Actas_, etc., tomo VII, págs. 88-91. - - [586] Conviene recordar que en el Cabildo celebrado en Buenos - Aires el 5 de octubre de 1630 se presentó por Juan Gutiérrez - de Humanes una proposición contra Juan de Vergara, proposición - que apoyaron D. Francisco de Céspedes, D. Enrique Enríquez, D. - Diego Ruiz de Ocaña, Juan Barragán y otros[546a]. - - [546a] _Revista general del Archivo general de Buenos - Aires_ por Trelles, págs. 196-199. - -Pasado algún tiempo, queriendo dicha autoridad dar muestras de -consideración y cariño al señor obispo de Paraguay, quien por entonces -visitaba a Buenos Aires, dispuso que a su costa se hiciesen fiestas de -toros y juegos de cañas[587]. - - [587] _Cabildo del 27 de enero de 1631_, tomo VII, págs. 187 y - 188. - - -El gobernador Céspedes, al tener noticia de que los holandeses, -enemigos de España, se habían apoderado de la ciudad y puerto de la -bahía en la costa del Brasil, ordenó que se fortificase la ciudad y -puerto de Buenos Aires[588]. Con razón, en carta que por entonces -escribió al Rey, le hubo de decir que no le cogerían de improviso -los 40 navíos holandeses que se disponían a subir tierra adentro por -algunos ríos[589]. - - [588] _Cabildo del 30 de julio de 1631_, tomo VII, págs. 215 y - siguientes. - - [589] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el - Paraguay_, etc., tomo I, págs. 439 y 440. - -Fijóse Céspedes en atraerse con medios pacíficos a los uruguayos. -Estableció comercio con ellos, mandó misiones franciscanas y jesuíticas -y consiguió que los charrúas cediesen en su hostilidad a los españoles. -Más feliz fué todavía con los chanás, pues abandonaron sus guaridas -del río Negro, bajando a tierra firme, donde comenzaron la edificación -del pueblo de Santo Domingo de Soriano (1624). Del Uruguay se sacó -carbón y leña, y ganados (vacas y caballos). A la cría de ganados se -dedicaron aquellas tierras, como si no fuesen también a propósito -para la agricultura. Según Bauzá, los campos uruguayos «no merecieron -del conquistador y del vecindario de Buenos Aires otro destino que el -de ser dedicados a la cría de animales»[590]. Tuvo el sentimiento de -que bajo su gobernación, los indios del Chaco, arrostrando el poder -español, destruyeron completamente la Reducción de la Concepción del -Bermejo. - - [590] Ob. cit., tomo I, p. 339. - -Comenzó el gobierno de D. Pedro Esteban Dávila. Aunque fué -nombrado el 11 de octubre de 1629, tardó más de dos años en tomar -posesión[591]. Su primera idea, que fué salir al frente de algunas -fuerzas para castigar a los indios del Chaco, más imprudentes cada -día y más amenazadores, encontró oposición de parte del cabildo, el -cual hizo presente al gobernador los perjuicios que podían seguirse -«quedando esta ciudad y provincias sin cabeza ni quien gobierne las -armas...»[592]. No sólo preocuparon al gobernador las rebeliones de -los indios, sino los enemigos de España, ya apoderados de Pernambuco -en la costa de Brasil[593]. Que D. Pedro Esteban Dávila no desistió -de su viaje, era buena prueba la petición que el cabildo le hizo, -de que suspendiese la marcha a las Reducciones del Uruguay, en -razón del levantamiento de indios y de la amenaza de los holandeses -que se hallaban en las costas brasileñas[594]. Volvió el cabildo a -rogarle que no abandonase la ciudad[595]. Un año después, cuando el -gobernador estaba decidido a salir de Buenos Aires «a la pacificación y -allanamiento de los indios alçados y reedificación de la ciudad del río -Bermejo...», insistió el cabildo para que suspendiese el viaje por la -causa y razones ya dichas[596]. Marchó, sin embargo, volviendo pronto -después de castigar a los indios. - - [591] _Cabildo del 26 de diciembre de 1631_, tomo VII, p. 289 - y siguientes. - - [592] Ibidem, p. 376 y siguientes. - - [593] Ibidem, p. 381 y siguientes. - - [594] _Sesión del 28 de mayo de 1635_, tomo VII, p. 469 y - siguientes. - - [595] _Cabildo del 24 de julio de 1635_, tomo VII, p. 473 y - siguientes. - - [596] _Cabildo del 3 de abril de 1636_, tomo VIII, p. 33 y - siguientes. - -Importa recordar que en el cabildo del 29 de noviembre de 1637 se -presentó D. Mendo de la Cueva y Benavides con el nombramiento de -gobernador, capitán general y justicia mayor de las provincias del -Río de la Plata, nombramiento que tenía la fecha del 24 de diciembre -de 1636. Apenas el gobernador La Cueva había tomado posesión del -cargo, cuando ocurrió un suceso que tuvo grande resonancia en Buenos -Aires y en general en toda América. Es el caso que Fray Cristóbal de -Aresti, obispo de Buenos Aires, se atrevió, por motivos fútiles y sin -importancia, excomulgar al gobernador (24 diciembre 1637). Si poco -antes (15 abril 1636) el Rey encargó a D. Luis Jerónimo Fernández de -Cabrera, conde de Chinchón y virrey del Perú, tomase residencia a D. -Pedro Esteban Dávila, gobernador que había sido de Buenos Aires[597], -lo que preocupaba a todos era el asunto de la excomunión que en un -momento de mal humor lanzara el obispo Aresti sobre el gobernador. El -cabildo, en nombre de la ciudad, pidió al prelado que levantara la -excomunión[598], insistiendo en su petición pocos días después[599]. No -cedió el prelado, sino antes, por el contrario, se dispuso a marchar a -la ciudad de la Plata, no queriendo oir las súplicas de los individuos -del cabildo[600]. Así lo hizo. El cabildo se dirigió entonces al -provisor del obispado con el mismo ruego[601]. A tal punto llegaron las -cosas que vino a poner paz D. Juan de Palacios, visitador de la Real -Audiencia de la Plata[602]. - - [597] Ibidem, tomo VIII, págs. 274 y siguientes. - - [598] Ibidem, tomo VIII, pág. 286. - - [599] Ibidem, tomo VIII, pág. 305. - - [600] Ob. cit., tomo VIII. pág. 310. - - [601] Ibidem, tomo VIII, págs. 350 y siguientes. - - [602] Ibidem, tomo VIII, pág. 370. - -Exigía la importancia del asunto, que tanto el Rey como el virrey -escribiesen al gobernador, el primero en carta fechada en Madrid a -14 de agosto de 1634, y el segundo en carta escrita en Lima el 1.º -de septiembre de 1638. Dícese en ellas «que Su Majestad trata con Su -Santidad de que se canonice el señor rrey D. Fernando, y que ay ya -echas ynformasiones, y para conseguirle a sus espensas es menester -muchos ducados, y su patrimonio está mui gastado y assi encarga a los -cabildos seculares eclesiásticos y seglares hagan que sus súbditos -acudan con lo que más pudieren para esta santa obra»[603]. Dispúsose el -gobernador a emprender la marcha a Calchaqui para reducir a los indios -rebeldes, y como siempre, el cabildo manifestó que no convenía saliese -de la ciudad, atendiendo a que los holandeses andaban con deseos de -venir a Buenos Aires[604]. - - [603] Ibidem, tomo VIII, pág. 374. - - [604] Ibidem, tomo VIII, pág. 421. - -Reunióse el cabildo (8 noviembre 1640) para dar lectura al nombramiento -de gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata, -hecho a favor de D. Francisco de Abendaño y Baldivia[605]. Juró y -tomó posesión del cargo; pero en el cabildo del 13 de diciembre del -citado año se presentó Cédula y provisión del Rey, fecha en Madrid -el 13 de enero de 1640, haciendo merced a D. Ventura de Múxica del -cargo y oficios de gobernador, capitán general y justicia mayor de -las provincias del Río de la Plata[606]. Tiene cierta curiosidad la -ordenanza por la cual se mandó a don Mendo de la Cueva se abstuviese de -hablar mal de los vecinos con pena de 1.000 pesos para la Real cámara -por mitad y gastos de las casas del cabildo[607]. A los seis meses -siguientes, habiendo fallecido don Ventura de Múxica, el presidente de -la Audiencia de las Charcas, nombró a don F. Andrés de Sandobal[608]. -Al poco tiempo el marqués de Mancera, virrey del Perú, hizo el -nombramiento de nuevo gobernador y capitán general en favor de don -Jerónimo Luis de Cabrera[609]. Tratóse en el cabildo de 23 de julio de -1642, del remedio para combatir la peste de enfermedades contagiosas -que causaban tantas muertes, acordándose hacer rogativas con su -procesión nueve días seguidos[610]. Desde el año 1642 al 1645, pocos -hechos importantes se sucedieron en Buenos Aires. Digno de alabanza -fué el gobierno de Cabrera, mereciendo también iguales aplausos el -almirante don Luis de Aresti, teniente general de gobernador y justicia -mayor. Por entonces, la separación de Portugal de la Corona de España, -trajo como consecuencia alguna intranquilidad en Buenos Aires. - - [605] Tomo IX, págs. 71 y 72. - - [606] Tomo IX, pág. 92. - - [607] _Cabildo del 21 de enero de 1641._--Tomo IX, págs. - 121-126. - - [608] _Cabildo del 17 de julio 1641._--Tomo IX, págs. 160 y - 161. - - [609] _Cabildo del 29 de octubre de 1641._--Tomo IX, págs. 183 - y siguientes. - - [610] Pág. 290. - -Refieren los escritores coetáneos que Don Jacinto de Laris (1646-1652), -visitó las Reducciones que los jesuítas habían fundado al Sur del -Panamá y se acarreó muchos adversarios, porque intentó privar a los -eclesiásticos del derecho de adquirir bienes raíces. - -Añaden también que don Pedro Ruiz de Baigorri (1653-1660), tuvo que -permitir el comercio con los holandeses, pues no podía recibir apoyo -de España, que a la sazón estaba en guerra con la Gran Bretaña. Acerca -de otro orden de cosas consta que Buenos Aires, a mediados del siglo -XVII, tenía unas 400 casas y se hallaba defendida por un fortín con 150 -soldados y 10 cañones de hierro. - -De Don Alonso Mercado y Villacorta (1660-1663), sólo refieren las -crónicas que hizo trasladar la ciudad de Santa Fe al sitio en que la -fundó Garay. - -Más importancia tiene don José Martínez Salazar. Bajo su gobierno se -estableció la Audiencia en Buenos Aires, hizo un censo de la población, -fundó la Reducción de los Quilmes, reforzó las milicias coloniales con -indios de las misiones y defendió a Santa Fe de los indios del Chaco. - -Como en tiempo de don José Garro (1678-1682), los portugueses, sin -derecho alguno, fundasen la Colonia del Sacramento frente a Buenos -Aires, mandó el gobernador contra ellos al Maestre de Campo don Antonio -Vera Mújica, con 260 españoles y 3.000 indios procedentes de las -Reducciones administradas por los jesuítas. La colonia fué tomada por -asalto; pero al hacerse la paz entre las dos naciones, se devolvió a -Portugal. - -Si de D. José Herrera y Sotomayor, sucesor de Garro, poco dicen las -crónicas, de D. Manuel del Prado y Maldonado, que comenzó su gobierno -en 1700, se refiere que fortificó la ciudad temiendo el ataque de una -armada dinamarquesa que recorría aquellos mares. - -Ilustró su nombre D. Alonso Juan de Valdés Inclán, sitiando y -apoderándose de la Colonia del Sacramento, con un ejército de indios -guaraníes, devolviéndose también a Portugal después de la paz de -Utrech (1713.) - -El verdadero fundador de la nación uruguaya fué D. Bruno Mauricio -de Zabala, gobernador del Río de la Plata, quien destruyó los -establecimientos fundados en la banda oriental por el corsario Moreau -y arrojó a los portugueses que se habían fortificado en la península -de Montevideo[611]. Zabala levantó un fuerte en la citada península -y dejó una guarnición. Felipe V, por cédula dada el 16 de Abril de -1725, decretó la colonización del Uruguay, y el año siguiente, a 20 -de enero, comenzó la edificación de _Montevideo_. «Sin que su talla -sea gigantesca, es D. Bruno Mauricio de Zabala de estatura elevada, -cuerpo bien proporcionado, arrogante sin presunción y con una -presencia magestuosa de príncipe. Sólo sí que le falta la mitad del -brazo derecho, que perdiera en una de las muchas batallas en que se -ha encontrado en Europa luchando contra los enemigos de su patria o -de su Rey. Tal falta, sin embargo, no ocasiona deformidad en él, sino -que más pronto y más fácilmente predispone a su favor, desde que es -un testimonio auténtico de su valor. Y por no andar manco suple dicho -defecto con otro medio brazo y mano de plata, que por lo regular lleva -en cabestrillo»[612]. Dicen las crónicas que el primer habitante de -Montevideo se llamó Jorge Brogués, que tenía allí una casa pequeña -desde el año 1724, viniendo después familias de Canarias, de Buenos -Aires y de otras partes. Promovido Zabala a la presidencia de Chile, -tuvo, antes de ponerse en marcha para su nuevo destino, que sofocar -una insurrección en el Paraguay. Después se embarcó para Buenos Aires -(enero de 1736), y llegó cerca de Santa Fe, donde una enfermedad le -condujo al sepulcro. Se sabe que fué enterrado a orillas del río -Paraná, aunque se desconoce el lugar cierto. Falleció el 31 de enero -de 1736, a los cincuenta y tres años de edad. «Fué el teniente general -D. Bruno Mauricio de Zabala, fundador de Montevideo, pacificador del -Paraguay, defensor de los territorios del Plata contra la agresión -portuguesa, protector de los indígenas en cuanto a usar con ellos más -del comedimiento que del rigor; prudente, justo y esforzado. Su sola -personalidad conducida al escenario histórico basta para lavar muchas -manchas de la dominación española»[613]. - - [611] Zabala vino a gobernar Buenos Aires (1717-1734) cuando - ya se había distinguido en las campañas de Flandes. - - [612] Carta del Padre Cayetano Cattaneo fechada en Buenos - Aires en 1.º de mayo de 1720. - - [613] Francisco Bauzá, _Historia de la dominación española en - el Uruguay_, tomo II, pág. 27. - -Vino a sucederle D. Miguel de Salcedo, mediano general y político. -Aflojáronse en seguida todos los resortes de la administración. No -reinaba la paz ni en el interior ni en el exterior. Los indígenas por -un lado y los brasileños por otro tenían en continuo aprieto a la -colonia. Montevideo tuvo que luchar con los minuanes, los cuales, si -vencedores en un principio, se sometieron por último. Montevideo, y -en general todo el Uruguay, se veían continuamente molestados por los -brasileños, dueños de la colonia del Sacramento. Para acabar de una -vez con semejante estado de cosas, las Cortes de Madrid y de Lisboa -celebraron un tratado (13 enero 1750), en virtud del cual Portugal -cedería a los españoles la colonia del Sacramento en cambio de siete -Reducciones fundadas por los jesuítas en el alto Uruguay y de otras -ventajas. Conviene advertir que separado Portugal de España, aquella -nación se echó en brazos de Inglaterra. Esta última nación convenció -a Portugal de que el cambio era conveniente para evitar cuestiones y -disturbios, cuando en realidad era porque así podían ellos extender más -fácilmente su comercio por aquellas regiones. Fernando VI consultó el -asunto con el gobernador de Montevideo, quien informó a gusto del rey -de Portugal y de su hermana la reina de España, según las instrucciones -mandadas al efecto por el ministro Carvajal; pero el gobernador -de Buenos Aires hizo ver que la permuta propuesta era sumamente -perjudicial al decoro y a los intereses de España. Conformes con el -gobernador de Buenos Aires, los jesuítas del Paraguay representaron al -rey de España la inconveniencia de semejante trueque y cuya exposición -entregó a Fernando VI el procurador general de la Compañía en Madrid. -Surgieron luego no pocas dificultades. Cuando los comisionados se -reunieron en el Brasil para hacer la demarcación de las posesiones -que iban a cambiarse, los habitantes de las siete colonias españolas -(los _guaraníes_) se negaron a estar bajo el dominio portugués y se -reunieron en número de 15.000 en la colonia central de San Nicolás, -obligando a los comisionados a retirarse. Creemos inexactas las -siguientes palabras de D. Blas Garay: «Los jesuítas vieron en peligro -sus intereses con este pacto, que desmembraba el territorio en que se -habían formado un reino casi totalmente independiente, y excitaron a -los guaraníes a resistirlo con las armas en la mano»[614]. Es cierto -que no pocos partidarios de los jesuítas lamentaron la debilidad de sus -compañeros, porque no se opusieron enérgicamente a los planes de las -Cortes de España y Portugal. Sea de ello lo que quiera, concluyóse el -tratado, si bien se suspendió al poco tiempo, a causa de la protesta -formal y solemne del rey Carlos de Nápoles. Sucedió entonces que el -marqués de la Ensenada, a cuyas espaldas se había hecho la permuta, -acudió reservadamente a Carlos de Nápoles, presunto heredero de la -corona de Castilla, dándole noticia de todo. En seguida el monarca -napolitano dirigió a su hermano Fernando protesta formal y solemne -contra el referido convenio, quedando en suspenso, no sin gran -contrariedad del Rey, de la reina D.ª Bárbara[615], de los consejeros -y del embajador de Inglaterra. Créese con fundamento que la enemiga de -Fernando VI a Ensenada tuvo su origen en el hecho citado. - - [614] _Compendio de la Historia del Paraguay_, pág. 140. - - [615] Ya sabemos que era hija de Juan V de Portugal. También - se dijo por entonces que el P. Rábago, confesor de Fernando - VI, había dirigido diferentes cartas a los jesuítas del - Paraguay animándoles a la resistencia. - -A Salcedo sucedió Ortíz de Rosas y últimamente D. José Andonaegui. Bajo -el gobierno de Andonaegui el P. Quiroga exploró la costa patagónica y -los PP. Cardiel y Falkner fundaron la Reducción del Pilar en la falda -de la sierra del Vulcán. El marqués de la Ensenada--en oficio dado en -Aranjuez el 8 de mayo de 1747--decía a Andonaegui: «En la expedición -de los patagones se promete S. M. un feliz progreso, por cuanto el -catholico zelo de los PP. Jesuítas, nada omitirá de cuanto considere -a propósito para conseguirlo; y aprobando S. M. que V. S. les haya -auxiliado y protegido, manda que V. S. lo continúe en la forma que le -está prevenido, y por todos los demás medios que fuesen convenientes a -conseguir los frutos de tan santo intento»[616]. - - [616] Véase Quesada, _La Patagonia_ etc., pág. 573. - -De las Reducciones de los jesuítas daremos noticia en los capítulos -siguientes y especialmente en el XXXIII. Aquí sólo diremos que -los primeros jesuítas llegaron a Salta el 1586 y establecieron su -principal Colegio en Córdoba, de donde salían misioneros para todo -el territorio argentino. Los Padres Montoya y Cataldino marcharon al -Paraguay, estableciéndose en la Asunción el 1610, y a los siete años de -tentativas poco felices, fundaron sus primeras Reducciones. - -Comenzó D. Pedro Ceballos señalando los límites de Buenos Aires con -el Brasil. Roto el tratado de 1750 y habiéndose dado principio a las -hostilidades con Portugal, el gobernador se apoderó de la Colonia del -Sacramento, obligando al jefe de ella a rendirla con cerca de 2.500 -soldados que la guarnecían y 118 cañones (29 octubre 1762). Acordóse la -devolución en el tratado de París de 1763. - -A causa de la importancia que habían adquirido las provincias del -Río de la Plata, se pensó en la creación del virreinato de Buenos -Aires. Ya, con fecha de 8 de octubre de 1773, pidió el Rey que se le -informase sobre la utilidad de crear el virreinato del Río de la Plata -y la Audiencia que debía complementarlo. El virrey del Perú (22 enero -1775) y el gobernador de Buenos Aires (26 julio 1776) dieron informes -favorables. Cuando se trataban tales asuntos, rompieron los portugueses -las hostilidades, decidiéndose entonces a aprestar fuerte expedición -militar. En su virtud, con fecha 27 de julio de 1776 fué dirigido -un oficio a D. Pedro Ceballos, en el que se le decía: «que por el -Ministerio de la Guerra se le comunicaba que el Rey había confiado a -su celo y experiencia el mando de esta expedición militar, para hacer -la guerra a los portugueses y hostilizarlos en el Río de la Plata.» -Añadía, también, «que S. M. le condecoraba además para esta empresa -con el superior mando del Río de la Plata y de todos los territorios -que comprende la Audiencia de Charcas y además los de las ciudades de -Mendoza y San Juan del Pico, de la jurisdicción de Chile, concediéndole -el carácter de virrey, gobernador, capitán general y superior -presidente de la Real Audiencia, con todas las facultades y funciones -que a este empleo corresponden, con 15.000 pesos de ayuda de costas -por una vez y el sueldo de 40.000 pesos anuales desde el día en que se -hiciese a la vela de Cádiz hasta su regreso»[617]. Se le reservaba, -concluída la expedición, el cargo de gobernador de Madrid que a la -sazón tenía. - - [617] Vicente G. Quesada, _La Patagonia y las tierras - australes del continente americano_, capitulo IV.--Bauzá, ob. - cit., tom. II, pág. 232. - -Carlos III, por Real Cédula del 8 de agosto de 1776, creó el virreinato -de Buenos Aires con dicha provincia, y además con las del Paraguay y -Tucumán, la presidencia de Charcas, el territorio de Cuyo y la costa -patagónica. El 13 de noviembre de 1776 zarpó de Cádiz la poderosa -escuadra, compuesta de 6 navíos, 9 fragatas, 2 bombardas, 2 paquebotes, -1 bergantín y 96 barcos mercantes, y mandada por el general marqués -de Casa Tilly. Esta escuadra conducía a Ceballos y a su ejército, el -cual se componía de 4 brigadas de infantería: la primera, a las órdenes -del brigadier marqués de Casa Cagigal; la segunda, a las del brigadier -D. Juan Manuel de Cagigal; la tercera, a las del brigadier D. Domingo -de Salazar, y la cuarta a las del coronel D. Guillermo Waughán. Entre -los comandantes de batallón de la primera brigada estaba D. Antonio -Olaguer Feliú, futuro gobernador de Montevideo. Todavía el 7 de febrero -de 1777 se hallaba la expedición por la isla de Ascensión o Trinidad, -teniendo la fortuna de encontrar tres barcos portugueses de comercio, -a los cuales apresó, y por ellos supo la situación y las intenciones -de la escuadra enemiga. Inmediatamente Ceballos dió sus órdenes, y -el 18 de febrero encontró la escuadra portuguesa, que se componía de -4 navíos de línea, 4 fragatas regulares y 3 navíos mercantes; pero, -aunque lo intentó Casa Tilly, no pudo darle alcance. Fondeó Ceballos el -día 20 a la vista de la ensenada de Santa Catalina. El 22 se procedió -al desembarque, que se verificó sin hostilidad, acampando el 23 en la -playa de San Francisco de Paula; el 24 se trasladó al campo de Casas -Viejas, cerca del castillo de Punta Grosa. Abandonado el castillo por -el gobernador, cundió la desmoralización y Ceballos se apoderó el 25 -de Santa Catalina, dejando como gobernador de la plaza al brigadier -Waughán. Ceballos desembarcó el 20 de abril en Montevideo y comenzó -a tomar providencias para apoderarse de la plaza Colonia. Desde -Montevideo, en una lancha del comercio, fué conducido hasta la misma -Colonia, desembarcando en un sitio denominado _El Molino_. Durante esta -guerra de 1777, respondiendo a una necesidad estratégica, se fundó -la villa del _Rosario_, conocida también con la denominación de la -_Colla_. Ceballos se preparó a caer sobre Colonia, defendida por D. -Francisco José de Rocha, que mandaba 1.000 soldados de infantería y -200 artilleros. Rocha pidió capitulación el 1.º de junio, rindiéndose -la plaza el día 3 y siendo ocupada por los españoles el 4. Ceballos -hizo su entrada triunfal el 5, asistiendo a un _Te Deum_. Se apoderó -de cañones y de muchos pertrechos de guerra. Inmediatamente dispuso -la demolición de la muralla y baluartes, y después de los edificios -públicos y de las mejores casas de la población, ordenando en seguida -que la abandonasen los habitantes en breve plazo. «Así se destruyó -en pocos días--exclama Bauzá--la obra que la paciencia, laboriosidad -y celo guerrero de los portugueses había construído en noventa años -de afanes, dotando al Uruguay de una de las poblaciones más hermosas -y ricas de la jurisdicción platense»[618]. Desde Colonia se dirigió, -por la vía de Montevideo, a Maldonado, recibiendo allí el correo de -España, con el nombramiento de capitán general, y con la noticia de -que las Cortes de Madrid y Lisboa habían firmado la paz por el tratado -de San Ildefonso (1.º octubre 1777), tan perjudicial a España. Nuestra -diplomacia, torpe en esta ocasión, cedía a Portugal las provincias -de Santa Catalina y Río Grande, considerándose como un gran triunfo -haber podido conseguir que Portugal cediera a España las islas de -Annobón y Fernando Poo. Terminada la guerra, importa decir que se -fundaron _Guadalupe_, _Pando_ y _Santa Lucía_, ensanchándose de un -modo notable Montevideo. Una modesta capilla de paja, hecha por -Santos, vecino de esta última ciudad (1755), dió origen a la población -de Guadalupe; una explotación de corambre, establecida por Pando, -vecino de Buenos Aires, dió nombre a un arroyo, en cuyos alrededores -se levantó la ciudad de su nombre; una antigua ranchería, albergue -después de familias que se disponían a pasar a Patagonia (1781) originó -la población de Santa Lucía, también llamada de San Juan Bautista. -Montevideo tuvo la fortuna de tener a D. Francisco Antonio Maciel, el -_padre de los pobres_, que a su iniciativa se debieron los socorros -que prodigaron las cofradías de San José y Caridad a los náufragos y -desvalidos, y a él también se debió la fundación del hospital. Fué de -lamentar la ligereza o imprudencia del gobernador Pino en el siguiente -hecho. Según ley y costumbre, el 1.º de enero de 1782 se eligió el -personal que debía componer el cabildo, resultando nombrados con los -principales cargos don Juan Antonio de Haedo y D. Domingo Bauzá. Por -motivos harto pueriles se rompieron las amistosas relaciones entre -las autoridades populares y el gobernador. Como a la sazón se hallase -de paso en Montevideo D. Juan José de Vertiz, nombrado recientemente -virrey, resolvió el asunto mandando que compareciesen los alcaldes a -su presencia. Después de groseros insultos, Vertiz les desterró, a -Haedo a la isla de Gorriti en Maldonado y a Bauzá a la isla de Ratas -en el puerto de Montevideo. En queja acudió, en nombre de Haedo y -en el suyo, D. Domingo Bauzá, acordando el Consejo de Indias que -ambos alcaldes fuesen reintegrados en sus honores e imponiendo una -multa al gobernador. Apartando la vista de hechos tan pequeños e -insignificantes, importa registrar las Fundaciones de San José y de las -Minas, la primera en 1782 y la segunda en 1784, conocida a la sazón -con el nombre de _Lavalleja_, y pobladas principalmente con familias -asturianas y gallegas. - - [618] Ob. cit., tomo II, págs. 242 y 243. - -En negocios de política internacional, Carlos III reconoció la -independencia de los Estados Unidos de América y firmó la paz con -Inglaterra (3 septiembre 1783) y por ella se le devolvía Menorca, -dándole posesión plena de las provincias de la Florida. Demarcóse -nuevamente la frontera con el Brasil, cuya operación tuvo comienzo el -24 de febrero de 1784. - -Procede también advertir que el Rey había creado en el virreinato dos -autoridades superiores: una el virrey en lo gubernativo, político y -militar; y otra, el intendente general de ejército y Real Hacienda. -«He resuelto con muy fundados informes y maduro examen--decía el -Monarca--establecer en el nuevo virreinato de Buenos Aires y distrito -que le está asignado, intendentes de ejército y provincia para que, -dotados de autoridad y sueldos competentes, gobiernen aquellos pueblos -y habitantes en paz y justicia...» «A fin de que mi real voluntad -tenga su pronto y debido efecto, mando se divida por ahora en ocho -intendencias el distrito de aquel virreinato, y que en lo sucesivo se -entienda por una sola provincia el territorio o demarcación de cada -intendencia con el nombre de la ciudad o villa que hubiese de ser su -capital...» Las citadas ordenanzas, firmadas por el Rey en San Lorenzo -a 28 de enero de 1782, están refrendadas por don José de Gálvez[619]. -Realizáronse otras reformas acerca del servicio de correos, de la -industria de salazones, etc. - - [619] Quesada, _La Patagonia y las Tierras australes del - continente americano_, págs. 349 y 350. - -Sucedió a Ceballos Don Juan José Vertiz (1778-1784), el cual creó un -hospital de mendigos, una casa de corrección para mujeres, casa de -expósitos y un tribunal del protomedicato. Estableció el alumbrado -público y ordenó un censo de la población, por el cual Buenos Aires -tenía 24.754 habitantes. Construyó en diferentes localidades fortines -para contener a los indios de las Pampas y mandó hacer exploraciones -en el Chaco, en Patagonia y en río Negro hasta los Andes. En el año -1779, hizo conducir a las poblaciones de San Julián (Patagonia) -22 personas, 100 arados, algunos víveres, maderas, etc.[620]. Por -último, ayudó al virrey del Perú en la guerra civil promovida por un -sucesor de Tupac-Amaru. Fatigado con quince años de gobierno don Juan -José Vertiz, hubo de solicitar su relevo, que le fué concedido en -términos laudatorios[621]. Vertiz era natural de México y a su origen -americano--según Vrien--«se debe sin duda el progreso que imprimió su -gobierno a estas regiones»[622]. - - [620] Ob. cit., págs. 589 y 590. - - [621] Había sido gobernador y capitán general de Buenos Aires, - como se dijo más arriba. - - [622] _Geografía Argentina_, pág. 23. - -D. Nicolás del Campo, marqués de Loreto (1784-1792), fué hombre íntegro -y severo. Serios disgustos ocasionados por cosas insignificantes tuvo -con el obispo Azamor, y mayores fueron los que le proporcionó la -quiebra del administrador de la Aduana de Buenos Aires, pues en ella -estaban complicados otros altos funcionarios. Durante este virreinato, -fray Antonio Lapa hizo dos viajes en los años 1776 y 1781 al Chaco, -acerca de los cuales escribió unos _Diarios_ que se publicaron--en el -año 1902--en la _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, de Madrid. -Después de tomar posesión del virreinato, se dirigió el 19 de marzo de -1784 a D. José de Gálvez, dándole cuenta de la tranquilidad que había -en la villa de Oruro luego que fueron presos D. Juan de Dios Rodríguez, -D. Jacinto Rodríguez de Herrera, D. Clemente Menacho, D. Diego Flores, -D. Nicolás Iriarte y José Azurduy, autores de la sublevación del 1.º -de febrero de 1781, habiendo fallecido D. Manuel Herrera y D. José -Portilla[623]. - - [623] _Archivo de Indias._--Estado.--Charcas.--Legajo 2 - (29).--Véase también legajo 2 (2) y legajo 2 (21). - -Sucedió al marqués de Loreto en el cargo de virrey D. Nicolás de -Arredondo (1792-1795). Hizo introducir muchos esclavos negros. -Establecióse en el año 1794, por solicitud del cabildo, en Buenos Aires -el Tribunal del Consulado, cuyo primer secretario fué Manuel Belgrano, -tan célebre después en la guerra de la Independencia. - -En el corto gobierno de D. Pedro Melo de Portugal (1795-1796) se armó -una flotilla de cañoneros en Montevideo para rechazar los ataques de -los súbditos de la Gran Bretaña, cuya nación se hallaba entonces en -guerra con nuestra nación. - -Ocupó interinamente el virreinato el gobernador de la plaza de -Montevideo D. Antonio Olaguer Felíu (1797-1799), quien nada hizo digno -de mención. Por el contrario, D. Gabriel Avilés y del Fierro, marqués -de Avilés (1799-1801) en el año y medio que estuvo al frente del -virreinato hubo de realizar, con aplausos generales, algunas mejoras de -policía municipal, y encomendó a D. Félix de Azara la fundación de los -pueblos de _San Gabriel_ y _San Félix_, nombres que recordaban los del -virrey y fundador. - -Bajo el gobierno del virrey D. Joaquín del Pino y Rozas (1801-1804) los -portugueses invadieron los pueblos de misiones al Oriente del Uruguay, -quedando desde entonces en poder de aquéllos. Al mismo tiempo se -hicieron los primeros ensayos periodísticos (_El telégrafo mercantil_, -etc., y el _Semanario de Agricultura, Industria y Comercio_). El -médico catalán D. Antonio Fabre abrió una cátedra de Anatomía, que fué -muy frecuentada por los jóvenes, y D. Cosme Argerich, médico catalán -también, creó una escuela en la que se formaron jóvenes de mucha -aplicación y talento. - -Ocupó el virreinato D. Rafael de Sobremonte. Habremos de registrar un -suceso triste. Bustamante, gobernador que había sido de Montevideo, se -dió a la vela para España al frente de las fragatas _Medea_, _Fama_, -_Mercedes_ y _Clara_[624], conduciendo las dos primeras caudales de -aquella ciudad por valor de 1.564.542 pesos, y las otras dinero y -efectos de Lima. - - [624] _Flora_, según otros. - -A la sazón, Francisco Miranda, natural de Caracas, procuraba atraerse -a varios políticos ingleses para que le ayudasen en sus planes -revolucionarios contra España. Llegó, en efecto, a adquirir en -Londres alguna influencia, y el mismo gobierno inglés daba oídos a -sus proyectos, los cuales se referían a una expedición contra los -establecimientos españoles de la América del Sur. Coincidía este -proyecto con otro que tenía el Gabinete de Londres, y era dar un golpe -de mano, sin previa declaración de guerra, a las flotas españolas que -venían de América. Cuando navegaba el comodoro Moore por las alturas -del Cabo de Santa María con cuatro fragatas, Bustamante se presentó con -sus barcos. Era el 5 de octubre de 1804. Rompióse el fuego por ambas -partes; pero, después de corto combate, voló la fragata _Mercedes_, -salvándose 46 hombres de los 280 que tenía a su bordo. Rindiéronse en -seguida los tres barcos, no sin perder cien individuos entre muertos -y heridos. Los ingleses se hicieron dueños de la escuadra española y -de sus caudales. Ocurrió desgracia tan grande a 25 leguas de Cádiz. -Los barcos fueron conducidos a Plymouth. Tiempo adelante se consumó -la completa destrucción de nuestra marina en aguas de Trafalgar (21 -octubre 1805). - -Desde entonces el gobierno de Madrid, abandonando toda vacilación, se -alió con Napoleón Bonaparte. Aprovechándose Miranda del rompimiento -de relaciones entre España e Inglaterra, se dirigió al ministro Pitt -para interesarle en sus planes. No habiendo sido atendido, Miranda -intentó ganarse a los Estados Unidos, donde adquirió algunos recursos. -Pudo al fin hacer rumbo a las costas de Ocumare, y desbaratado, -se vió en peligro de caer prisionero de los españoles. Por lo que -respecta a Sir Home Popham, comodoro, diputado y confidente del jefe -del Gabinete, se encargó del mando de una escuadra que debía conducir -5.000 hombres a las órdenes de Sir David Baird, con el objeto de -emprender la conquista de la colonia del Cabo de Buena Esperanza -(Africa del Sur), perteneciente a los holandeses. Popham y Baird -partieron en el otoño de 1805, llegaron al Cabo en los comienzos de -1806 y se apoderaron fácilmente de la colonia. Después Popham, espíritu -emprendedor y aventurero, comenzó a recordar los ofrecimientos de -Miranda, decidiéndose a marchar a América y emprender la conquista de -todo el Río de la Plata. Intentó--como era natural--atraerse a Baird; -pero cedió al fin el jefe superior del Cabo, no sin manifestar que -la colonia quedaría desamparada llevándose el comodoro las fuerzas -que pretendía sacar y que necesitaba para sus empeños. En cambio, el -brigadier Beresford, segundo jefe de la colonia, se prestó gustoso -a seguir a Popham, pensando que la Gran Bretaña ganaría en aquella -empresa lucro y gloria. Popham pudo conseguir que Baird pusiera -a disposición de Beresford el regimiento 71 de _higlanders_, un -destacamento de artilleros y algunos dragones desmontados, y él, -con las fragatas _Diadema_, _Raisonable_ y _Diomedes_, las corbetas -_Leda_, _Narcisus_ y _Encounter_ y cinco transportes, se dió a la vela -para Santa Elena a últimos de abril de 1806, en cuya isla recibió el -socorro de 150 infantes y 100 artilleros con dos obuses. Las fuerzas -de Beresford, unidas a las de Santa Elena, hacían 1.600 hombres de -desembarco, a los cuales podían unirse, en caso de peligro, 800 de la -escuadra. En los primeros días de mayo salió Popham de Santa Elena y se -dirigió al Plata. - -El virrey, marqués de Sobremonte, que estaba muy confiado en que las -posesiones del Río de la Plata nada tenían que temer de los ingleses, -cuando menos lo esperaba, se presentó Popham delante de Buenos Aires -(25 junio 1806). Después de débil resistencia, el 27 entró el enemigo -en Buenos Aires y tomó posesión de la fortaleza. Huyó cobardemente el -virrey, teniendo la Audiencia y el cabildo que capitular. Buenos Aires -prestó juramento de obediencia al rey de Inglaterra, y el cabildo quedó -encargado del gobierno civil. Los planes de Miranda se habían cumplido. - -No gozaban los ingleses de simpatía en Buenos Aires. Mirábanse con -desconfianza conquistadores y conquistados. Entre los últimos se tramó -vasta conjuración dirigida por D. Martín de Alzaga, rico español, -D. Felipe Sentenach, ingeniero, y otros. Reuniéronse los conjurados -en Perdriel, y allí fué a atacarles (1.º de agosto) Beresford, al -frente de una columna de 450 hombres y seis piezas de artillería. Los -conjurados sufrieron una derrota, sin embargo de que la caballería -estaba mandada por el valeroso jefe Juan Martín de Puigrredón. Murieron -tres soldados y cuatro heridos del ejército de Beresford. Cayeron -en poder de los enemigos cinco prisioneros, la artillería y papeles -importantes. - -Montevideo se preparó a luchar con los ingleses. El gobernador Ruiz -Huidobro, que era hombre de más valor que el marqués de Sobremonte, no -sólo estaba dispuesto a defender a Montevideo, sino creíase con fuerzas -para intentar la ofensiva. El pueblo le animaba para que emprendiese -la reconquista. Empujado por la opinión reunió el cabildo el 5 de -julio, y pocos días después una junta de guerra; ambas corporaciones -se manifestaron decididas a la reconquista. El cabildo, invistiéndose -de atribuciones que no le pertenecían, declaraba el 18 de julio lo -siguiente: «Que en virtud de haberse retirado el virrey al interior -del país, de hallarse suspenso el Tribunal de la Real Audiencia y -juramentado el cabildo de Buenos Aires, era y debía respetarse en -todas las circunstancias al gobernador D. Pascual Ruiz Huidobro como -jefe supremo del continente, pudiendo obrar y proceder con la plenitud -de esta autoridad, para salvar la ciudad amenazada y desalojar la -capital del virreinato.» El virrey, marqués de Sobremonte, que desde -Buenos Aires había tomado camino de Córdoba, apareció a la sazón con -una circular a todas las provincias, pidiéndoles contingentes para el -ejército que preparaba con destino a la reconquista de Buenos Aires -y dándoles aviso de que se hallaba al frente de 1.500 hombres de -milicias, esperando además otros 2.000. El gobernador de Montevideo -recibió el citado documento junto con un oficio del 18 de julio, en que -el virrey le ordenaba desprenderse de la tropa veterana y artillería -de campaña, remitiéndosela inmediatamente. Ruiz Huidobro, cuya -situación era sumamente delicada, contestó respecto a la circular que -«había tenido por conveniente suspender su publicación, por hallarse -autorizado por el cabildo de Montevideo para la reconquista»; y en -cuanto a la tropa pedida «no podía enviársela, pues debía marchar en -la expedición.» El virrey mostró una vez más su debilidad aprobando -la expedición, añadiendo «que si en la demora no hubiese peligro, -esperase Ruiz Huidobro los refuerzos que él debía llevarle; pero que si -temiese perder la oportunidad del ataque y se conceptuase con bastante -seguridad, procediese en consecuencia»[625]. El elemento militar y el -marino, los ciudadanos ricos y pobres, todos ayudaron al gobernador de -Montevideo en su obra patriótica. El comercio dió señaladas pruebas de -una generosidad digna de alabanza. Entre los nombres de los donantes y -prestamistas--prestamistas que dieron su dinero sin interés ni plazo -para su reembolso--se hallaban D. Francisco Antonio Maciel, _padre de -los pobres_, D. Manuel Diago, D. Faustino García y D. Miguel Antonio -Vilardebó. - - [625] La Sota, _Hist. del territorio Oriental_, IV, - IX.--Bauzá, ob. cit., tomo II, pág. 399. - -Por entonces llegó una carta de D. Santiago Liniers, capitán de navío -y jefe que había sido de la ensenada de Barragán, ofreciéndose a -reconquistar la capital, si le daban 500 hombres de tropas escogidas. -La Junta de guerra oyó a Liniers, quien repitió lo que antes había -dicho; pero aquélla continuó prestando todo su apoyo al gobernador de -Montevideo. Nuevamente se reunió la Junta y esta vez con asistencia -también de Liniers, tomándose el acuerdo de que éste, llevando como -segundo al capitán de fragata D. Juan Gutiérrez de la Concha, se -dirigiese a libertar a Buenos Aires, en tanto que Ruiz Huidobro -permanecería en Montevideo para defender la ciudad. El 22 de julio -de 1806 recibió Liniers la orden de marcha, y en ella se le decía -lo siguiente: «Quedo muy satisfecho que los conocimientos militares -de V. S., su celo por la religión, por el mejor servicio del Rey, y -su amor a la patria, le proporcionarán la indecible satisfacción de -libertar aquel pueblo de la opresión en que se encuentra afligido, y -volverlo a la suave dominación de nuestro amado soberano, libertando -por ese medio a todo el virreinato, expuesto a caer en igual desgracia, -si subsistiendo el enemigo en la capital, recibe refuerzos como es -de esperar.» El 23 desfilaron las tropas por el Portón de San Pedro -(hoy calle de 25 de Mayo). A los cuatro días siguientes, aprovechando -la obscuridad de la noche, salió la escuadrilla compuesta de cinco -zumacas y 17 lanchas cañoneras, fondeando en Colonia el día 28. Entre -tanto Liniers había llegado el 23 a Canalones, el 26 vadeó el Santa -Lucía, el 27 llegó a Rosario y el 28 a Colonia, encontrándose con la -flotilla que ya estaba allí. Al poco tiempo llegó a Colonia Puigrredón -manifestando que no esperasen socorro alguno de Buenos Aires, a causa -del desastre ya citado de Perdriel. Liniers respondió: «No importa; -nosotros bastamos para vencer a los ingleses,» palabras que produjeron -el mayor entusiasmo entre los circunstantes y que se repitieron después -entre los soldados. El día 3 de agosto las tropas se embarcaron en la -escuadrilla, el 4 fondeaba el convoy dentro del puerto de las Conchas, -y poco después desembarcó la tropa y la artillería. Dirigióse Liniers -al general inglés, y en el oficio se hallan las siguientes palabras: -«La justa estimación debida al valor de V. E., la generosidad de la -nación española y el horror que inspira a la humanidad la destrucción -de hombres, meros instrumentos de los que con justicia o sin ella -emprenden la guerra, me estimulan a dirigir a V. E. este oficio, para -que impuesto del peligro y sin recursos que se encuentra, me avise en -el preciso término de quince minutos, si se halla dispuesto al partido -desesperado de librar sus tropas a una total destrucción, o al de -entregarse a la discreción de un enemigo generoso.» Beresford contestó: -«que se defendería hasta el caso que lo indicase la prudencia»[626]. -Comenzó Liniers el ataque ocupando la plaza del Retiro, no sin batir al -mismo Beresford, quien perdió unos 30 hombres, entre ellos al capitán -de su artillería. El día 11 Liniers, preocupado porque Popham se -hallaba allí haciendo contínuas señales a la plaza, fingió un ataque -a la escuadra enemiga. En seguida se decidió a atacar a Buenos Aires -por tierra y por mar al mismo tiempo. El día 12, después de oir la -opinión de Concha y de otros, Liniers se decidió a ordenar el avance -inmediato de todo su ejército. Por todas partes se oían las palabras -de _¡Avancen! ¡Avancen!_ y con entusiasmo loco se dirigían todos al -sitio de mayor peligro. Las seis divisiones en que dividió el ejército, -penetraron cada una de ellas por las calles de la Merced, Catedral -(hoy San Martín), Torres, Cabildo, Santo Domingo y San Francisco, las -cuales conducían a la Plaza Mayor. Llegaron a dicha plaza. Beresford, -rodeado de los suyos, bajo el arco grande de la Recoba, dirigía las -operaciones. Entonces D. Benito Chain, con las fuerzas de infantería -que mandaba, se lanzó derecho al arco grande de la Recoba, mientras se -retiraba el jefe inglés, que ya había perdido a su secretario Kennet, -al teniente Michan y cinco oficiales gravemente heridos. Beresford -entró en la fortaleza y considerándose vencido, mandó enarbolar la -bandera de parlamento. Rindióse el general inglés a discreción, -izándose en seguida la bandera de España en la fortaleza. Beresford se -presentó a Liniers, quien, en vez de tomar la espada que le ofrecía el -vencido, le abrió los brazos y le felicitó por su valerosa defensa. -Veintidós días duró aquella gloriosa campaña militar: el 23 de julio -de 1806 salieron las tropas españolas de Montevideo y el 12 de agosto -rindieron sus armas los ingleses. Inmensa fué la alegría de Buenos -Aires y muy especialmente la del cabildo. También se hallaba satisfecho -Ruiz Huidobro; y el virrey Sobremonte, desde Acevedo, felicitaba al -cabildo por la parte que la corporación popular tuvo en la reconquista. - - [626] Véase Bauzá, ob. cit., tomo II, pág. 423. - -Poco tiempo duró la cordialidad entre vencedores y vencidos. Liniers, -con una ligereza censurable, después de la rendición, puso su firma en -el texto inglés de una capitulación antidatada, por la cual concedía -el libre regreso a Inglaterra de Beresford y sus tropas. Arrepentido -Liniers, al suscribir la versión española del documento, puso las -palabras _en cuanto puedo_, antes de su firma. Provocó el asunto -contestaciones escritas entre Liniers y Beresford, decidiéndose al -fin que pasase el asunto al gobernador de Montevideo. Liniers, por -enfermedad cierta o fingida, dejó el mando a Gutiérrez de la Concha -el 29 de agosto. Además de la apelación indicada, llegó otra a Ruiz -Huidobro de parte de Popham, el cual se quejaba de la conducta de -Concha, pues--según el comodoro--el sucesor de Liniers, no respetando -los pactos, había intimado a los transportes ingleses fondeados en las -valizas de Buenos Aires el inmediato abandono de ellas. Ruiz Huidobro -se puso al lado de los suyos y no de la justicia. - -Otro asunto vino a echar leña al fuego de las discordias. Ruiz Huidobro -y el cabildo de Montevideo, reclamaron, con fecha 22 de agosto, las -trofeos arrebatados a los ingleses en la jornada del 12; pero Liniers -y el cabildo de Buenos Aires, apoyados por la Real Audiencia y por -la opinión de varios jefes y vecinos, acordaron por toda respuesta -guardar silencio. Declaró el cabildo «que era una temeridad pretender -arrogarse la gloria de una acción que ni aun hubieran intentado los de -Montevideo, a no contar con la gente y auxilios que estaban dispuestos -en Buenos Aires.» Resolvió cuestión tan enojosa el rey de España, -expidiendo una Cédula, declarando que «atentas las circunstancias -concurrentes en el Cabildo y Ayuntamiento de la ciudad de San Felipe -y Santiago de Montevideo, y la constancia y amor acreditados al Real -servicio de la reconquista de Buenos Aires, venía en concederle -título de _Muy fiel y reconquistadora_; facultad para que usase de la -distinción de maceros; y que al escudo de sus armas pudiese añadir las -banderas inglesas, que apresó en dicha reconquista, con una corona de -olivo sobre el Cerro, atravesada con otra de las Reales armas, palma y -espada»[627]. - - [627] Véase Bauzá, ob. y tom. citados, pág. 443. - -Vencido y prisionero el ejército de Beresford, no respetada la -capitulación, como pregonaban en todos los tonos los vencidos, era -natural que Inglaterra hiciese un esfuerzo, no sólo por su interés -comercial, sino para restablecer el crédito de sus armas. - -Antes de narrar la segunda guerra del Uruguay contra los ingleses, -recordaremos que en Buenos Aires ocurrían sucesos importantes. Liniers -era proclamado por las corporaciones civiles y por el pueblo jefe del -ejército. Quiso oponerse el marqués de Sobremonte, cediendo al fin -ante la voluntad general. No solamente aprobó el nombramiento militar -de Liniers, sino delegó en la Audiencia el mando político. «De esta -manera--escribe Bauzá--la ruina del régimen colonial, cuyas bases había -socavado el cabildo de Montevideo con su declaración de 18 de julio, -quedaba consumada de propio consentimiento, en la persona del que con -razón apellidan sus compatriotas _el último de los virreyes_»[628]. - - [628] Ob. cit., pág. 445. - -Comprendiendo el marqués de Sobremonte que nada tenía que hacer -en Buenos Aires, dispuso marchar a Montevideo, seguido de algunas -fuerzas que le eran fieles. Llegó en los primeros días de octubre, -cuando ya Ruiz Huidobro se había preparado convenientemente a la -defensa. Grande contrariedad fué la presencia del virrey en aquellos -momentos. Cuando hizo su primera salida por las calles, seguíanle -grupos gritando _¡Abajo los traidores!_, y cuando inspeccionó los -trabajos de la ciudadela, los muchachos, en tono burlesco, exclamaban: -_¡Avanza! ¡Avanza!_ Sordo a todos los clamores populares, anunció a -Ruiz Huidobro que se encargaba de la defensa de la plaza. Huidobro, el -cabildo y la población toda recibieron con gran disgusto la noticia; -pero Popham amenazaba a la ciudad y era preciso ocuparse en asunto -de transcendencia tanta. Comenzó el fuego el 28 de octubre entre los -ingleses y las baterías de la ciudad, y, después de tres horas de -combate, aquellos abandonaron el puerto y se dirigieron para Maldonado -con el grueso de sus tropas y escuadra, dejando sólo algunos barcos -que sostuvieran el bloqueo. El 29 llegó Popham a Maldonado, cuya -escasa guarnición no pudo resistir el ataque de los enemigos, teniendo -del mismo modo que capitular el día 30 la isla de Gorriti. Maldonado -fué presa del más horroroso saqueo; no se respetaron las mujeres -ni los lugares sagrados. Los archivos públicos fueron destrozados, -destinándose buena cantidad de papel para hacer cartuchos. Hasta el -hospital sufrió el saqueo. Nombrado gobernador el teniente coronel -Vassal, del regimiento 38, renació la tranquilidad, que era el nuevo -jefe hombre de tanto valor como prudencia. Conducta tan caballerosa -se atrajo las simpatías de todos, siendo de sentir que en un cartel, -pegado en los sitios públicos, afirmase que las creencias religiosas -no serían nunca motivo de disidencias entre católicos y protestantes, -puesto que en ambas religiones sólo existían diferencias de detalle. -Los curas de Maldonado y de San Carlos arrancaron por su propia mano -los carteles. El escándalo no pudo ser mayor, imponiéndose al cabo la -prudencia. - -El 5 de enero de 1807, Sir Samuel Auchmuty, con sus soldados, arribó -a Maldonado, y a Popham sucedió el almirante Sterling. Los nuevos -jefes señalaron a Montevideo como punto objetivo de sus primeras -operaciones. Si el cabildo de dicha ciudad envió dos comisionados a -Buenos Aires a pedir auxilios, aquéllos nada adelantaron. El 14 de -enero de 1807 se presentó delante de Montevideo Sir Samuel Auchmuty -con 5.700 soldados veteranos, y cuya armada se componía de más de -cien velas, entre navíos, fragatas, transportes y buques menores. La -guarnición y el vecindario se dispusieron valerosamente a la lucha. -El 15 el general inglés intimó la rendición de la plaza, contestando -Sobremonte que todos los vasallos del rey de España estaban decididos -a defender a Montevideo hasta perder su último aliento. El 16 se movió -Auchmuty con rumbo al Buceo, donde se hallaba Sobremonte, quien no pudo -oponerse al desembarco. El 17 continuaron los ingleses su desembarco -y el 18 el virrey ordenó que sus avanzadas rompieran ligero fuego. -El 19 Auchmuty, marchando en columnas paralelas, avanzaba con todas -sus fuerzas, retirándose Sobremonte, quien hubo de mandar aviso a -Ruiz Huidobro de que su ejército se había desbandado a los primeros -tiros. El ejército, el cabildo y el pueblo todo clamaban para que Ruiz -Huidobro se pusiese al frente de la guarnición. En efecto, el día 20 -rompía su marcha contra los ingleses una división de 2.362 hombres, -a las órdenes del brigadier D. Bernardo Lecocq, y como segundo jefe -iba el teniente coronel D. Francisco Javier de Viana, demostrando el -aspecto de las tropas, según Ruiz Huidobro «un denuedo, una confianza, -un valor, capaz de causar envidia y lisonjear el mejor éxito de la -empresa.» Los ingleses lucharon con acierto y bravura, hallándose -admirablemente dirigidos por Auchmuty. Ruiz Huidobro, que desempeñó su -papel y nada más, insistió en pedir tropas y toda clase de auxilios al -cabildo y a la Audiencia de Buenos Aires, consiguiendo que esta vez -oyese el cabildo la voz de la razón, acordando aprestar un contingente -de 2.000 hombres, que al mando de Liniers pasaran a Montevideo. La -vanguardia de Liniers zarpó el 24 de Buenos Aires y estaba mandada por -el brigadier Arce. En tanto que Arce penetraba en Montevideo, Liniers, -a la cabeza de 3.000 hombres, había fondeado el 30 de enero en la -playa de San Francisco, al Norte de Colonia, anunciando desde allí al -cabildo que en el término de cuatro días se hallaría en Montevideo. El -1.º de febrero rompió la marcha Liniers; pero el 3 dieron el asalto -los ingleses por el costado del portón de San Juan. Aunque resistieron -valerosamente los españoles, Ruiz Huidobro tuvo que pedir parlamento, -y a las ocho de la mañana se izó la bandera inglesa en el baluarte -principal de la ciudad. Cuando estas noticias llegaron a oidos de -Liniers, se retiró con sus tropas a Buenos Aires. Vencedores y vencidos -tuvieron pérdidas sensibles. Durante tres días, los ingleses hacían -prisioneros a todos los individuos que encontraban por las calles, -fuese hombre o niño, conduciéndolos a bordo de sus barcos para después -trasladarlos a Inglaterra. Si Liniers faltó a la capitulación que hizo -con Beresford, justo era--cumpliéndose así la pena del Talión--que -Auchmuty hiciera lo mismo con Ruiz Huidobro. Entre los prisioneros que -debían ser conducidos a Inglaterra se hallaba el teniente Rondeau, -que tiempo adelante ganó gloria inmortal en los campos de batalla. -Auchmuty, norteamericano de origen, aunque enemigo de la causa de la -independencia de su país, usó moderadamente de la victoria. - -Por aquellos tiempos se publicó un periódico, el primero que viera la -luz en el país, con el nombre de _La Estrella del Sur_, cuyo objeto -principal era explicar la conveniencia de sacudir el yugo español. -Comparaba la grandeza de Inglaterra con la decadencia de España y el -sistema liberal de la administración inglesa en sus colonias con el -sistema reaccionario de la española en las suyas. Demostraba cómo -pueblos que profesaban distintas religiones, lengua y costumbres, -vivían tranquilos y felices bajo la dominación de la Gran Bretaña, -siendo de notar que aun los mismos ingleses estaban divididos en -católicos y protestantes, lo cual no impedía que todos fuesen felices -bajo las mismas leyes civiles. Llenóse el Uruguay de mercaderías -inglesas y en la comparación entre aquéllas y las españolas, la ventaja -era de las primeras. Además de la publicación periodística y del -comercio, no olvidó Auchmuty la conquista, y con este objeto ocupó a -Canalones, San José y Colonia. - -Considerando el citado jefe que pronto iba a llegar el general -Whitelocke, quien echaría mano de todas las fuerzas disponibles para -apoderarse de Buenos Aires, organizó una milicia, la cual haría todos -los servicios que antes las tropas regulares. - -Sin embargo de la excelente política de Auchmuty, se sentían síntomas -de resistencia en todo el país contra los ingleses, bien que los -alentaba desde Buenos Aires el gobernador Liniers. Descubrióse la -conspiración, en la que entraban muchos vecinos de Montevideo. Presos -los reos y condenados a muerte, fueron perdonados generosamente por -Auchmuty. - -Vino de España con el cargo de comandante general D. Francisco Javier -Elío, y aunque su primer pensamiento fué apoderarse de Colonia, su -torpeza hizo que se malograse una empresa que se creía segura. Al mismo -tiempo llegaba a Montevideo el general Whitelocke (10 mayo 1807) y -el 11 se hizo reconocer jefe de todas las fuerzas británicas. El 28 -de junio desembarcó Whitelocke en la ensenada de Barragán, distante -de Buenos Aires más de 60 kilómetros. Pensaba el general inglés que -el general Liniers sería como el pusilánime y necio Sobremonte. No -era así, y la conquista realizada fácilmente por Beresford, era a la -sazón sumamente difícil. El 2 de julio se dejó ver Whitelocke por las -avanzadas de la ciudad de Buenos Aires, y el 3 intimó la rendición del -enemigo. El 5 derrotaron completamente los nuestros a los ingleses y el -6 aceptó dicho general las proposiciones de paz dictadas por Liniers. -Se embarcaron el 17 de julio las tropas inglesas. Según lo dispuesto -en las proposiciones de paz, el 7 de septiembre, dos meses después -de firmada la capitulación, habían de evacuar los ingleses todos los -puntos que dominaban en el Uruguay y, por consiguiente, Montevideo. -Para sustituir a Ruiz Huidobro, prisionero en Inglaterra, nombró -Liniers gobernador interino a Elío. - -Si a primera vista parece que España salió vencedora e Inglaterra -derrotada, no fué así. Los ingleses arrojaron en ambas márgenes del -Plata el espíritu de independencia, la libertad de comercio y la -tolerancia religiosa. Enseñaron los ingleses una verdad de importancia -inmensa, cual fué que los habitantes de aquellos países eran aptos, -como los españoles, para todos los cargos públicos. La Corte confirmó -el nombramiento de Elío como gobernador de Montevideo, y Liniers hubo -de llegar por la defensa de Buenos Aires a la cima de la gloria. Sin -embargo, el malestar era general. La semilla que los ingleses habían -arrojado al suelo producirá sus frutos. La independencia de los países -del Río de la Plata estaba próxima. - -Acerca de la toma de Buenos Aires por los ingleses, trasladaremos aquí -las palabras del eminente historiador Gervinus: «Popham se apoderó -de la ciudad de Buenos Aires por sorpresa el 27 de julio de 1806. La -indignación que desde luego provocó en el seno del Gabinete inglés este -acto arbitrario de Popham, fué sofocada por el gozo que produjeron -los informes entusiásticos del almirante, que extraviaron a todo el -comercio, engañando también al gobierno, y arrastrándole a aceptar -estas veleidades de conquista. Los miembros reflexivos del Gabinete -se vieron muy embarazados al saber el éxito obtenido en el Río de la -Plata»[629]. La empresa de Popham no pudo ser más torpe. Se atrajo -el odio de España, no influyó para disminuir el poder de Napoleón y -recargó con gastos enormes el presupuesto de Inglaterra. Como fin de -la jornada, un aventurero arrojó con un puñado de gente a los ingleses -conquistadores de Buenos Aires. - - [629] _Hist. du XIX^e Siécle_, vol. VI. pág. 77. - -No debían andar bien las cosas políticas en Buenos Aires, cuando -el obispo de la citada población hubo de escribir (29 mayo 1807) -al príncipe de la Paz manifestándole la necesidad de un virrey con -tropas veteranas para defenderse de una segunda invasión inglesa que -amenazaba[630]. Luego, cambiaron de tal modo las cosas, que se acordó -(7 julio 1807) un tratado definitivo entre el general en jefe de las -tropas británicas y el general en jefe de las españolas[631]. El virrey -interino Liniers escribió a Godoy, diciéndole que no aspiraba al mando -del virreinato, deseando únicamente se le concediera el empleo de -inspector general de los ramos de ingenieros, artillería, infantería, -caballería y marina, en toda la América del Sur[632]. Aplausos mereció -la política de Liniers en Buenos Aires al comienzo de su mando. Su -gobernación fué justa y su fidelidad por Fernando VII parecía cierta, -aunque algunos sospechaban de sus inclinaciones a Francia. - - [630] Arch. de Indias.--Estante 124.--Cajón II, Leg.º 4. (3). - - [631] Ibidem.--Estante 122.--Cajón VI.--Leg.º 25. (19). - - [632] Ibidem.--Estante 125.--Cajón III.--Leg.º 20. (4.) - -Acerca de la gobernación de Tucumán no debemos olvidar que fué creada -por el conde de Nieva, virrey del Perú, y confirmada por Real cédula -(1563) que la declaró independiente de Chile. Entre los gobernadores -más notables citaremos a D. Juan Ramírez de Velasco (1586-1593), -fundador de Jujuí de Rioja, en el país de los diaguitas, y de Madrid, -en la confluencia de los ríos Salado y de las Piedras. Su sucesor D. -Hernando de Zárate puso en defensa la ciudad de Buenos Aires--que a -la sazón no formaba gobierno independiente--contra el pirata inglés -Hawkins; también peleó con los indígenas. En los comienzos del siglo -XVII D. Alonso de Ribera fundó un pueblo al que dió su nombre e hizo -uno que llamó _Talavera de Madrid_, de los dos que se denominaban -Madrid y Esteco. Floreció por entonces en Santiago del Estero su obispo -Fray Fernando Trejo, fundador de un Seminario Conciliar en Córdoba. -Durante los gobiernos de D. Nicolás de Arredondo (1789-1795), prosiguió -los trabajos, encomendados a D. Félix de Azara, D. Diego de Alvear y -otros hombres eminentes, para señalar los límites con las posesiones de -Portugal, quedando sin realizar la demarcación entre los ríos Uruguay y -Guazú por falta de conformidad. - - - - -CAPITULO XXVIII - - GOBIERNO DEL PARAGUAY Y DEL URUGUAY.--CÉDULA DE - FELIPE III.--GOBIERNO DE FRÍAS.--GOBERNADORES MÁS - IMPORTANTES.--REDUCCIONES DE LOS JESUÍTAS.--DEPREDACIONES DE LOS - INDIOS.--DECADENCIA DEL GOBIERNO.--REYES BALMACEDA.--REVOLUCIONES, - GUERRA CON LOS INDIOS Y EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--FUNDACIÓN DE - POBLACIONES.--GOBIERNO DEL URUGUAY.--ESPAÑOLES Y PORTUGUESES EN EL - PAÍS.--CONSECUENCIAS DE LA PERMUTA DE LA COLONIA DEL SACRAMENTO POR - OTRAS COLONIAS.--VIANA, GOBERNADOR DE MONTEVIDEO Y OPOSICIÓN DE LOS - JESUÍTAS.--LOS INDÍGENAS.--CAMPAÑA DE CEBALLOS, JEFE DEL GOBIERNO - DE LA PLATA, CONTRA LOS PORTUGUESES: TRATADO DE 1763.--GOBIERNO DE - LA ROSA Y EXPULSIÓN DE LOS JESUÍTAS.--EL GAUCHO.--EXPEDICIÓN DE - SAMPAYO.--EL CABILDO.--GOBIERNOS DE VIANA Y DEL PINO, DE TEJADA - Y DE OLAGUER FELIÚ: REFORMAS.--BUSTAMANTE Y RUIZ HUIDOBRO.--EL - CABILDO.--LOS CHARRÚAS.--CALAMIDADES EN EL PAÍS. - - -Ya se dijo en su lugar respectivo que comprendiendo Felipe II que el -gobierno del Paraguay era demasiado extenso para ser regido por un -sólo jefe, mediante una Cédula del 16 de diciembre de 1617 creó dos -gobiernos: el del Río de la Plata (Buenos Aires, Santa Fe, San Juan de -Vera y Concepción del Bermejo), y el del Guairá o Paraguay (Asunción, -Ciudad Real, Villa Rica y Jerez). - -Continuó de gobernador en el Paraguay el ya citado Manuel Frías -(1620-1626), quien empeñado en no vivir en compañía de su mujer doña -Leonor Martel de Guzmán, hija de Ruiz Díaz de Melgarejo, se atrajo las -censuras de Torres, obispo de la Asunción; pero la Audiencia de Charcas -falló el pleito en favor del gobernador, que falleció en Salta cuando -iba a ocupar de nuevo el mando. Sucedióle Diego de Rego (1626-1631), -que nada hizo digno de contarse. Ejemplo de malos gobernantes fué Luis -Céspedes García Xaria, acusado tal vez con motivo de andar en tratos -con los indios brasileños (_tupíes y mamelucos_), para reducir a la -esclavitud a _guaraníes_ y venderlos en la provincia de Río Janeiro. La -Audiencia de Charcas le puso preso (1631) y le condenó a pagar la multa -de 12.000 pesos, quedando destituído. A Martín Ledesma Valderrama -sucedió Pedro de Lugo y Navarro, que comenzó a gobernar el año 1636: -en guerra con los mamelucos y tupíes, abandonó sus tropas, las cuales -alcanzaron sin embargo una gran victoria. Llamado a España, murió en -el viaje. Gregorio de Henestrosa, natural de Chile, que se encargó -del gobierno el año 1641, y de quien se cuenta que se vió obligado a -expulsar del Paraguay al obispo Fray Bernardino de Cárdenas, enemigo -declarado de los jesuítas. Luego, el dicho prelado consiguió, no sólo -volver a la Asunción, sino ser nombrado gobernador, haciendo entonces -cerrar el Colegio de la Compañía y expulsar de la ciudad a los hijos de -Loyola. Destituído el prelado por la Audiencia de Charcas y después de -los breves gobiernos de Diego de Escobar Osorio y de Sebastián de León -y Zárate, en cuyo tiempo volvieron los jesuítas, fué nombrado Andrés -Garavito de León (1650), natural de Lima, sabio legista, que venció -con auxilio de los guaraníes a los mamelucos y _guaicurúes_. Cristóbal -de Garay y Saavedra (1653-1656), nieto del famoso Juan de Garay, fué -nombrado gobernador. - -En su lugar respectivo haremos detenida relación de las Reducciones de -los jesuítas en el Perú, Buenos Aires, Uruguay, Brasil y en particular -en el Paraguay. El gobernador Juan Blazquez Valverde (1656-1659), -fué defensor de los hijos de Loyola. Respecto a las depredaciones de -algunas tribus no tuvo energía para contenerlas. Por el contrario, -Alonso Sarmiento de Sotomayor y Figueroa (1659-1663), puso una barrera -a las invasiones de los indios enemigos. Como se levantasen las -tribus del Norte del Paraguay, sufrieron severo castigo y los jefes -fueron ajusticiados. También contuvo a los guaraníes y payaguáes, -que continuaban sus depredaciones. Juan Diez de Andino (1663-1671), -siguió la guerra con algunas tribus, y don Felipe Rego Corbalán no -pudo contener las invasiones de los mamelucos ni las tropelías de los -guaicurúes en Atirá. Gobernó el cabildo juntamente con el licenciado -Diego Ibáñez de Faría (1676-1684), después Antonio de Vera Múgica y -en seguida Alonso Fernández Marcial, no ocurriendo hechos dignos de -especial mención. En tiempo de Francisco de Monforte (1691) se comenzó -a construir la catedral de la Asunción, cuya obra se terminó a los -tres años, esto es, el 1693. Tan odioso se hizo don Sebastián Felix -de Mendiola (1691-1696), que los paraguayos le redujeron a prisión y -le mandaron con grillos a Buenos Aires. Apenas hay noticias de Juan -Rodríguez Cota (1696-1702), Antonio de Escobar y Gutiérrez (1702-1706), -Baltasar García Ros (1706-1707) y Manuel de Robles Lorenzana -(1707-1713); pero de Juan Gregorio Bazán de Pedraza (1713-1717), -debemos decir que dió comienzo a dos poblaciones: una en el valle -de Guarmipitán y otra en Curuguati; la primera para contener a los -guaicurúes y la segunda a los mamelucos. A Antonio Victoria sucedió -Diego de los Reyes Balmaceda (1721-1725). En la historia del Paraguay -se señala por su importancia el gobierno de Balmaceda, pues aquel país -fué teatro del primer acto de independencia. Acusado Balmaceda de -varios delitos, la Audiencia de Charcas nombró juez pesquisidor a José -de Antequera, natural de Lima. De las pesquisas hechas resultó culpable -el gobernador, siendo nombrado el mismo Antequera por el virrey de Lima -para reemplazarle; pero Diego de los Reyes, que contaba con el poderoso -apoyo de los jesuítas, logró que el citado virrey le devolviese el -gobierno. Ni Antequera ni el cabildo obedecieron la orden. Balmaceda se -refugió en el territorio de Corrientes, donde gozaba de las simpatías -de los indios de las misiones. Vióse obligado el virrey del Perú a -enviar tropas contra Antequera, quien tuvo que huir. A Balmaceda -sucedió en 1725 Martín de Barna. En su tiempo, Fernando Mompó, de -acuerdo con Antequera, pretendió insurreccionar el país, intitulándose -presidente de la provincia del Paraguay. Al gobierno de Ignacio de -Soroeta (1730) sucedió la Junta gubernativa presidida por José Luis -Barreiro, después Manuel de Garay, luego Antonio Ruiz de Orellano, en -seguida Cristóbal Domínguez de Obelar, y últimamente Isidoro Mirones y -Benavente. Nombrado por la corte de España Manuel Agustín de Ruiloba -(1733), fué muerto en Guayaibití en un combate contra los comuneros. -Juan Caballero de Añosco (1733) nada hizo de particular y le sucedió -en el citado año el obispo Fray Juan de Arregui, quien pronto se -arrepintió de haber aceptado y se retiró a Buenos Aires, dejando -el gobierno a Cristóbal Domínguez de Obelar (segunda vez). Ante el -desorden que reinaba en el Estado, Bruno Mauricio de Zabala, se encargó -de restablecer la paz en el Paraguay y al frente de 6.000 indios -atacó a los rebeldes y les venció, pasando por las armas a los jefes -y entrando en la Asunción (junio de 1735). Así terminó la _revolución -de los comuneros_. Martín José de Echaurri (1735-1741) restableció la -tranquilidad en el país; Rafael de la Moneda (1741-1747) fundó al norte -la villa de _Emboscada_ con 6.000 negros y mulatos libres y sometió a -los payaguaes obligándoles a establecerse cerca de la Asunción; Marcos -José de Larrazabal (1747-1750) derrotó a los abipones; Jaime Sanjust -(1750-1761) fomentó el cultivo del tabaco y José Martínez Fontes -(1761-1762) hizo la paz con los abipones y con ellos fundó en el Chaco -la Reducción del Timbó. A Fulgencio Yegros y Ledesma (1762-1766), le -sucedió Carlos Morphi (1766-1772), bajo cuyo gobierno fueron expulsados -los hijos de Loyola, pasando las misiones a cargo de los frailes -dominicos, franciscanos y mercenarios. Desde entonces las misiones -fueron decayendo, si bien por otro lado se aumentó la industria, pues -bajo el gobierno de Morphi se fundaron los pueblos de _Carimbatay_, -_Ibicuí_, _Pirayú_, _Carayaó_ y _Caacupé_, aumentando también el número -de habitantes de la capital. - -Consignaremos de igual manera que durante el gobierno de Agustín -Fernández de Pinedo (1772-1778) se fundaron otras poblaciones y se creó -el virreinato de Río de la Plata, del cual fué el Paraguay una de sus -intendencias. El primer gobernador de la intendencia se llamaba Pedro -Melo de Portugal (1778-1785) y en su tiempo se echaron los cimientos -de _Humaitá_, _Curupaity_, _Arroyos y Esteros_, _Ibitimí_ y otros, con -las importantes villas del _Pilar_, del _Rosario_ y de _San Pedro_. -Recordaremos que en 1783 se fundó el Colegio Real y Seminario de San -Carlos, aumentando de un modo considerable la industria. Aumentó el -ganado vacuno, lanar y caballar, se plantaron muchos árboles, se -explotaron los prados, se cultivó el algodón y adquirió importancia la -fabricación de la miel. Abriéronse caminos y los montes dieron maderas -de construcción en abundancia. - -Joaquín Alós y Brú (1785-1796) continuó el impulso dado por su -antecesor a la colonia y se opuso al avance de los portugueses. Lázaro -de Rivera y Espinosa de los Monteros (1796-1806) decretó un censo de -población, resultando que en el primer año de su gobierno había en -el país 97.480 habitantes. Declaróse (1803)--lo cual será siempre -un timbre de gloria--la igualdad de derechos entre los indios y los -criollos. - -Durante el siglo XVI y parte del XVII los españoles apenas hicieron -caso de los indígenas del Uruguay. En lucha los chanaes con los -charrúas, aquéllos solicitaron la ayuda de D. Diego de Góngora, -gobernador de Buenos Aires, quien se limitó a enviarles algunos -misioneros (1622). Tres años después el gobernador D. Francisco de -Céspedes mandó al Padre Bernardo de Guzmán y a otros dos franciscanos, -para que fundasen varias Reducciones. Conocido entonces por los -españoles de Buenos Aires la fértil tierra y el benigno clima del -Uruguay, comenzaron a criar ganados, sacando también de allí maderas -de construcción y para combustibles. Cada vez más encariñados los -españoles con la Banda Oriental, cuando vieron a los portugueses -avanzar hacia el Río de la Plata, se decidieron a ocuparla de -una manera definitiva, pues hasta últimos del siglo XVII había -sido habitada únicamente por indígenas. El Uruguay fué la manzana -de la discordia arrojada a españoles y portugueses. D. Manuel -Lobo, gobernador del Brasil, al frente de algunas tropas con su -correspondiente artillería, se presentó (1679) en la costa Oriental, -fundando una población, frente a la isla de San Gabriel, que llamó -_Colonia del Sacramento_. Protestó de ello D. José Garro, gobernador -de Buenos Aires, e intentó arreglar el asunto mediante negociaciones -pacíficas; pero todo fué en vano y no hubo más remedio que echar mano -a las armas. Mandó Garro a Vera Mújica, maestre de campo, con 300 -españoles y 3.000 guaraníes, para que desalojara a los brasileños de -la Colonia del Sacramento. Después de tenaz lucha fueron arrojados -los brasileños, comenzando las reclamaciones diplomáticas entre las -cortes de España y Portugal, cuyo resultado fué que Carlos II devolvió -la Colonia, aunque en calidad de depósito. Muchos perjuicios causó a -España la citada devolución, por cuanto dicha Colonia se constituyó -en foco de contrabando. Pasado algún tiempo, Portugal se declaró en -contra de Felipe V de Borbón, lo cual fué motivo para que el general -García Ros marchase de Buenos Aires al frente de 13 compañías y 4.000 -guaraníes para apoderarse de la codiciada posesión. El territorio que -tanta sangre había costado conquistarle, se perdió a los diez años, -pues fué devuelto a Portugal, según una cláusula del tratado de Utrech -celebrado el 1715. - -Ya sabemos que después de Zabala y de Salcedo, gobernadores de Buenos -Aires, aumentó la importancia de la Colonia del Sacramento. - -Aunque don José Joaquín de Viana recibió su título (22 diciembre -1749) creándole gobernador de Montevideo y coronel de los ejércitos -reales, hasta el 14 de marzo de 1751 no tomó posesión de su destino. -En seguida comenzó el sargento mayor D. Manuel Domínguez, al frente de -220 hombres, la campaña contra los charrúas, consiguiendo derrotarles -completamente. - -Pero lo más interesante por entonces y en cuyo asunto se hallaban fijas -las miradas, era el tratado de límites concluído con los portugueses. -Conviene recordar lo que se dijo en el capítulo XXVII acerca del -cambio de las siete misiones españolas con la portuguesa Colonia del -Sacramento. Para llevar a feliz término el dicho tratado de límites, -llegó al puerto de Montevideo la comisión nombrada por el gobierno -español (27 enero 1752), y de la cual formaba parte el marqués de -Valdelirios. Tenía interés en resolver pronto y bien el asunto, porque -él había nacido en Huamanga (Perú), era miembro del Consejo de Indias -y gozaba fama de hábil y enérgico. Después de varias consultas y -pareceres, habiendo leído la exposición del obispo de Tucumán, del -gobernador del Paraguay Sant Just, del provincial de los jesuítas Padre -Barreda y de los Padres Altamirano y Córdova, se decidió a hacer la -nueva designación de límites, entregando las misiones a los portugueses -y recibiendo en cambio la colonia. Pesaba en el ánimo del marqués de -Valdelirios la opinión de D. José de Andonaegui, gobernador de Buenos -Aires. Todos los jesuítas, como un solo hombre, combatieron las -medidas tomadas por Valdelirios. Sin embargo, después de tres meses de -conferencias se eligieron los sitios adonde habían de trasladarse las -Reducciones. A la Reducción de _San Luis_ se le señaló un sitio entre -la laguna Iberá y el río Santa Lucía; a la de _San Lorenzo_ una isla -grande en el Paraná; a la de _San Miguel_ terrenos al Sudeste sobre el -río Negro; a la de _San Juan_ un trozo de tierra insalubre que lindaba -con el pantano de Neembucú; á la de _San Angel_ terrenos al Norte de la -Reducción de Corpus; a la de _San Francisco de Borja_ terrenos sobre -el Sur del Queguay en jurisdicción de los charrúas, y a la de _San -Nicolás_ tierras sobre una curva del Paraná entre Itapua y Trinidad. -El Padre Altamirano recibió el encargo de dar prisa para que la -traslación se verificase cuanto antes, entregando al mismo tiempo a los -jesuítas, para obviar dificultades, la cantidad de 28.000 pesos[633]. -Era evidente que los nuevos terrenos designados a los indígenas eran -inferiores a los que habitaban primeramente, así que se quejaban con -razón guaranís y jesuítas. Valdelirios, considerando ya terminado el -objeto principal de su cometido, marchó a avistarse con el comisario -portugués, que era Gomes Freire de Andrade, después conde de Bobadela. -Se puso en marcha, camino de Maldonado, y en las inmediaciones del -Cerro de Navarro se abrieron las conferencias, que terminaron con -la mayor alegría. Hubo bailes y serenatas. Sin embargo, mientras -se verificaba el arreglo de la demarcación y el Padre Altamirano -intentaba convencer a los pueblos de la conveniencia de transmigrarse, -se alzaron en rebelión las Reducciones de San Luis y de San Nicolás, -siguiendo después las otras, excepción sólo de la de San Lorenzo, cuyos -habitantes ocuparon la isla que se les dió sobre el Paraná, edificando -una iglesia y otros edificios públicos. - - [633] Diario de Andonaegui sobre la evacuación de los siete - pueblos guaranís de las Misiones situadas al Oriente del - Uruguay (M. S). - -Daba prisa Gomes Freire para que pronto se arreglase el asunto, instaba -Valdelirios al Padre Altamirano, y el Padre Altamirano no dejaba en paz -a los curas doctrineros; pero todo en vano. Tanta oposición encontró -el citado Padre, y tantas calumnias se levantaron contra él, que -perseguido y fugitivo marchó a Buenos Aires. - -Decidido a todo Valdelirios pidió a la Iglesia que lanzase sus rayos -sobre la cabeza de los contumaces, y así lo hizo el obispo de Buenos -Aires, «privándose--escribe Bauzá--a sus moradores hasta de los -sacramentos del bautismo y extremaunción, que es discutible si tenía -facultad de negarles aquel prelado»[634]. Decían los españoles que -el Rey tenía derecho a disponer de sus territorios, y los indígenas -contestaban que era una iniquidad entregarles a los portugueses, -hallándose decididos a no consentirlo. La impresión que causó en los -portugueses la resistencia la expresó perfectamente el bardo de esta -triste epopeya, cuando dijo: - - [634] Ob. cit., tomo II. págs. 97 y 98. - - «Quem podía esperar que uns indios rudes - sem disciplina, sem valor, sem armas, - se atravessassen no caminho aos nossos, - e que lhes disputassem o terreno!»[635]. - - [635] Basilio da Gama, _O Uruguay_, canto I. - -En una conferencia celebrada en Buenos Aires, a la que asistieron -Andonaegui, Valdelirios y demás comisarios con el Padre Altamirano, -se acordó, a instancia del religioso, que se hiciera salir de los -pueblos a los curas doctrineros, a los cuales, dado el cariño que les -profesaban, seguirían los indígenas. No pudo realizarse el acuerdo -anterior porque los indios no dejaron salir a los curas. - -Acordóse apelar a las armas. No quedaba otro camino. Andonaegui reunió -sus fuerzas, y con el auxilio de Gomes Freire se dispuso a combatir -a los desobedientes indígenas. Pelearon en _Daymán_, perdiendo los -indígenas 230 hombres y 72 prisioneros, hallándose entre los últimos -el cacique Rafael, que--según Andonaegui--«era grandísimo pícaro y -uno de los movedores de los pueblos.» Cartas de Valdelirios, tan poco -prudentes como oficiosas, dirigidas a Andonaegui, obligaron a dicho -general a emprender la retirada. También el general portugués Gomes -Freire, después de combatir sin descanso un día y otro día, pidió un -armisticio, que se firmó el 18 de Noviembre de 1754, y cuyas cláusulas -fueron las siguientes: «1.ª Que ni una ni otra parte se harían daño -hasta tanto que se diese la última y definitiva sentencia por los -reyes de España y Portugal, acerca de las quejas dadas y perdón de los -indios, o hasta tanto que el ejército español no volviese otra vez a -campaña. 2.ª Que ambas partes se volverían a sus tierras, y que ni -una ni otra nación pasaría el río Grande. 3.ª Que los indios serían -cautivos si pasasen el río yendo a las tierras de los portugueses, y -mútuamente los portugueses lo serían de los indios si ellos intentaren -pasar á sus tierras»[636]. Valdelirios y los suyos lamentaban aquel -pacto, al paso que los jesuítas, llenos de alegría, se creían -invencibles. Enemigos y amigos del tratado fueron sorprendidos por -la noticia de la muerte del ministro Carvajal, principal autor del -presente estado de cosas. Si los primeros creían que Dios castigaba -con la muerte al incrédulo Carvajal, los segundos presentían grandes -calamidades por el triunfo de los hijos de Loyola. Andonaegui -considerábase vencido, no por el poder de los indígenas, sino por los -rigores de la estación y la escasez de víveres. Por su parte, Fernando -VI hubo de declarar que creía a los jesuítas autores de la insurrección -de los indígenas y llegó a despedir a su confesor, que era jesuíta. - - [636] _Diario de Henis_, pár. 60.--Bauzá, ob. cit., tomo II, - págs. 111 y 112. - -Iba otra vez a comenzar la guerra, encargándose de dirigirla el -gobernador de Buenos Aires, Andonaegui, llevando por segundo jefe a -Viana, gobernador de Montevideo. Vino a entorpecer los comienzos de -la guerra una cuestión enojosa entre Viana y el cabildo. Habiendo -nombrado Viana como teniente general suyo a D. Pedro León de Romero y -Soto, se opuso a ello el cabildo en tanto que el agraciado no prestase -las fianzas correspondientes, ni presentara la aprobación de la Real -Audiencia del distrito. Molestado Viana por la oposición, hubo de -dirigirse al cabildo en forma destemplada e injusta en un oficio, -llegando a reducir a prisión al alguacil mayor. Arregladas al fin -las cosas, comenzó la campaña dirigida por Andonaegui, Viana y Gomes -Freire. El 6 de febrero se presentaron los indios deseosos de reñir -con sus enemigos. Atacóles Viana, logrando una victoria: entre los -mulatos, estaba el cacique Sepee, general en jefe de los sublevados. -A Sepee sucedió Nicolás Ñanguirú, hombre tan bueno como rudo. Los -españoles, enemigos de los jesuítas, propalaron la especie calumniosa -de que se intituló _Nicolás I, rey del Paraguay y emperador de los -mamelucos_. Ni Rey, ni Emperador pretendió nunca ser el antiguo y -rudo pastor; cuya única habilidad--según refieren los cronistas--fué -tocar el violín. Atacaron españoles y portugueses a los indios (10 -febrero 1756) que ocupaban la cima del cerro _Kaibaté_, armados de -flechas y de hondas. Las pérdidas de los aliados fueron cuatro muertos -y 40 heridos, incluyendo dentro de los últimos a Andonaegui entre los -españoles y al coronel Osorio entre los portugueses. Los indígenas -tuvieron 1.511 muertos y 154 prisioneros, perteneciendo casi todos a -las Reducciones del Uruguay. Continuó su camino el ejército aliado, y -cuéntase que al llegar Viana a San Miguel, de cuya población no tenía -idea alguna, hubo de exclamar en voz alta: «¿Y éste es uno de los -pueblos que nos mandan entregar a los portugueses? Loca debe estar la -gente de Madrid para deshacerse de una población que no tiene rival -en ninguna de las del Paraguay.» Se entregaron los indígenas de San -Miguel, después los de San Juan, y en seguida los de San Lorenzo. Por -cierto que Henis, uno de los Padres que fueron presos en la última -población, hubo de decir a Viana: «Al Rey no le han costado nada estos -pueblos; somos nosotros quienes los hemos conquistado con el Santo -Cristo en la mano. S. M. no puede entregarlos a los portugueses, y si -yo estuviera en la corte, le informaría de modo que tal entrega no -había de verificarse»[637]. Si indígenas y jesuítas transigían con los -españoles, odiaban a muerte a Gomes Freire y a los portugueses. Comenzó -la marcha de los emigrantes. Dejaban hermosos pueblos por tierras -insalubres y mortíferas. No hubo compasión para los pobres indios. -Hallándose Viana en el paraje denominado el _Salto_, donde había de -esperar a Valdelirios, echó los cimientos de una ciudad que tomó el -nombre de dicho paraje (noviembre de 1756). Llegó a Buenos Aires don -Pedro de Ceballos, que venía de España a sustituir a Andonaegui, e -inmediatamente se dirigió a San Francisco de Borja, donde recibió a -muchos caciques y pueblo; Valdelirios pasó a San Nicolás; Viana se -puso al frente de su gobierno de Montevideo, y Andonaegui se preparó -a marchar a España. Aunque ofrecía Gomes Freire que todo se hallaría -arreglado en el siguiente año, el estado de las cortes de Portugal -y España fué causa del aplazamiento de la cuestión de límites. En -Portugal se hallaba arruinado el Tesoro público, contribuyendo a ello -los gastos de la expedición de misiones, y también el terremoto que -destruyó gran parte de Lisboa. En España todo se hallaba paralizado por -la muerte de la reina Bárbara y la enfermedad de Fernando VI. En el año -1759 marchó Gomes Freire a Janeiro, dejando por apoderado suyo a don -Custodio de Saá y Faría. Tiempo adelante y después de siete años de -tratos, disgustos y guerras, los negociadores rompieron toda clase de -compromisos, y las cosas volvieron a su primitivo estado. - - [637] Relación de los servicios de Viana (M. S).--Bauzá, ob. - cit., tomo II, pág. 136. - -Es cierto que los jesuítas se opusieron al tratado de Madrid; pero -también es cierto que la entrega de las misiones uruguayas, si -perjudicaba a los jesuítas, no perjudicaba menos a los indígenas -y a la monarquía española. Así lo creía D. Carlos, rey de las Dos -Sicilias, y luego rey de España con el nombre de Carlos III, debiéndose -advertir que el citado monarca era enemigo de la Compañía de Jesús. -Si provocaron los jesuítas el alzamiento de unas cuantas misiones, -como afirman algunos, ¿por qué no las sublevaron todas, en cuyo caso -hubieran puesto en un verdadero conflicto a España y Portugal juntos? - -El marqués de Valdelirios, terminada la guerra, se dedicó a restañar -las heridas del país. Levantó fortalezas para prevenir las invasiones -de los indios bravos; fundó la ciudad de _Maldonado_; aumentó y -embelleció a Montevideo. Al subir al trono Carlos III, uno de sus -primeros hechos fué obtener de Portugal la anulación del tratado -de Madrid, lo cual se consiguió mediante un convenio firmado en El -Pardo (12 febrero 1761) entre los plenipotenciarios de ambas Coronas. -Cuando los portugueses tuvieron noticia del ajuste, ni tardos ni -perezosos, ocuparon terrenos en las fronteras del Uruguay, llevándose -al interior del Brasil muchas familias indígenas pertenecientes a -las Reducciones uruguayas, algo así como con visos de esclavitud. -También Ceballos, correspondiendo a la actividad de los portugueses, se -dirigió a Gomes Freire, pidiéndole, ya la devolución de los terrenos -detentados, ya el libre regreso a sus hogares de las familias que -se habían llevado. Sordo se hizo Gomes Freire lo mismo a la primera -comunicación que a otras posteriores, llegando a tal punto su deseo -de molestar a España que, entrado el año 1762 hizo levantar una -fortaleza que denominó de Santa Teresa, en territorio de Maldonado, -sin disputa alguna perteneciente a nuestra nación. La cuestión iba -a decidirse por las armas y a la guerra se preparó Ceballos. Ya -España, en virtud del _Pacto de familia_, había roto sus relaciones -con Inglaterra y casi también con Portugal, dada la alianza y amistad -entre estas últimas naciones. Ceballos recibió órdenes terminantes -del gobierno español para que reivindicase los terrenos usurpados por -el Brasil e inmediatamente hizo levantar una batería de 7 cañones -enfrente de la enemiga ciudad de Colonia. A la carta que dirigió -Fonseca, oficial que mandaba la guarnición de Colonia, a Ceballos -preguntándole qué se proponía con los trabajos de fortificación que -estaba haciendo, respondió el general español «que cada uno en su casa -podía hacer lo que le pareciese.» Después de una segunda reconvención -de Fonseca, que no obtuvo respuesta, comenzó el fuego en la noche -del 5 de octubre y que siguió en los días sucesivos, hasta que el 2 -de noviembre salían los portugueses con los honores de la guerra y -entraba Ceballos en Colonia. En tanto que se obtenía victoria tan -gloriosa, una división portuguesa de 500 hombres amenazaba desde -el Chuy a Maldonado y una escuadra anglo-portuguesa, compuesta de -11 naves, bajo las órdenes de M. Macnamara, bombardeaba las costas -del Río de la Plata y se presentaba de improviso frente a Colonia -(6 enero 1763). Ceballos, enfermo como estaba, se lanzó a la pelea, -y, entusiasmando a los soldados, logró que una bala de la plaza -incendiase el navío _Lord Clive_, que montaba Macnamara, muriendo la -mayor parte de la tripulación y el mismo almirante. Dícese que cuando -Gomes Freire supo la muerte de Macnamara y que se había perdido en -las Indias occidentales el navío que llevaba el nombre glorioso del -gran conquistador inglés en las orientales, murió de pena. Por su -parte Ceballos dirigió un oficio a Viana, que terminaba del siguiente -modo: «Hemos palpado nuevamente la especial protección con que Dios -milita por nosotros, y por lo mismo debemos dar a su Divina Majestad -las gracias, a cuyo efecto dispondrá V. S. se cante el _Te Deum_ en la -iglesia matriz de esa plaza, con la solemnidad y concurrencia que en -semejantes casos se acostumbra»[638]. Ceballos salió de Colonia el 19 -de marzo (1763) al frente de 300 dragones, camino de Maldonado, cuyo -trayecto de 80 leguas recorrió en diez días. Organizó las fuerzas y -el 8 de abril salió de la plaza, y a los siete días de marcha, llegó -al arroyo de Castillosgrandes, donde descansó un día, franqueando el -penoso albardón de tres leguas, a cuyo extremo se halla el fuerte de -Santa Teresa, guarnecido por 1.500 hombres y 13 cañones, al mando del -coronel D. Luis Tomás Osorio. El 18 por la mañana comenzó el ataque y -al llegar la noche desertaron del fuerte 1.200 portugueses, teniendo -que rendirse Osorio el 19 con 25 oficiales y 280 dragones. - - [638] Véase Bauzá, ob. cit. tomo II, pág. 166. - -Ocupado Santa Teresa, dispuso el general que tres cuerpos de ejército -persiguiesen a los fugitivos, los cuales se desbandaron en todas -direcciones, cayendo muchos prisioneros y entregándose el fuerte de -San Miguel y el pueblo de Río Grande. Recogiéronse cañones, morteros, -bombas, balas y mucha cantidad de pólvora en Santa Teresa, San Miguel -y Río Grande. Vino a añadir una página de buen político a su historia -militar la fundación que con el nombre de _San Carlos_ (en honor del -Soberano reinante), hizo Ceballos en el sitio que llamaban Maldonado -chico (1762). Cuando la fortuna no se separaba de Ceballos, vino a -cortar la carrera de sus glorias el tratado de París (10 febrero 1763), -en que Inglaterra, Francia y Hannover ponían fin a la guerra conocida -con el nombre de los _Siete años_. Francia dió a España la Luisiana -como indemnización de las Floridas, cedidas por nuestra nación a -Inglaterra en cambio de Cuba y Filipinas. Los portugueses recobraban -la Colonia, que se les entregó el 24 de diciembre del mismo año, -quedando los españoles en posesión de Río Grande y de todos los fuertes -conquistados, haciendo valer por ello el tratado de Tordesillas. Como -dice muy bien Bauzá, mostraron habilidad los portugueses e ineptitud -los españoles, cuando aquéllos, fuera como fuese la suerte de las -armas, consiguieron conservar siempre la Colonia del Sacramento[639]. - - [639] Véase _Hist. de la dominación española en el Uruguay_, - tomo II, pág. 169. - -El coronel graduado, teniente coronel del regimiento de Galicia, don -Agustín de la Rosa Queipo de Llano, llegó a Montevideo (abril de 1764) -y tomó posesión del mando el 8 del mismo mes. Una de las primeras -medidas fué contener las demasías de los fugados de los presidios del -Brasil y de otros puntos de América. A los presidiarios se unían otras -gentes maleantes, y todos formaban una especie de población militar con -sus correspondientes jefes. Si tales gentes estaban acostumbradas al -robo y saqueo, no esquivaban el encuentro de la tropa regular. Vino -también a aumentar el malestar la imposición de tributos de que estaba -dispensada la ciudad por el acta de su fundación. Negóse el Rey a lo -solicitado por el cabildo, y desde entonces quedó vigente el impuesto -del derecho de alcabala. - -Mientras esto pasaba en el interior, nuevas complicaciones surgían por -lo que a Uruguay respecta entre los gobiernos de Madrid y Lisboa. En -el tratado que puso fin a la guerra, se dispuso que España devolviese -a Colonia, reservándose Río Grande de San Pedro y las islas de Martín -García y Dos Hermanas, que eran exclusivamente suyas. Sin embargo, el -ministro portugués cerca del gobierno de Madrid, requirió (6 enero -1765), no sólo la entrega de Colonia, sino las que acabamos de citar -como propiamente españolas, con otros territorios y puertos de que los -portugueses habían sido desalojados durante la guerra. El marqués de -Grimaldi, en nombre del gobierno, se negó a satisfacer las demandas de -Portugal. Si la corte de Lisboa no hizo hincapié en sus pretensiones, -el virrey del Brasil no tuvo reparo en engañar con buenas palabras a -D. Francisco Bucarelli, sucesor de Ceballos en el gobierno del Río -de la Plata. El 29 de mayo, el coronel José Marcelino de Figueredo, -segundo de José Custodio de Saá y Faría, se presentó a la cabeza de -800 hombres embarcados en varios buques ante la villa de Río Grande de -San Pedro para tomarla por sorpresa. Los nuestros rompieron el fuego -sobre la flotilla, que tuvo que retirarse fuertemente castigada. El -gabinete de Lisboa, solicitado por el de España, y tal vez a disgusto, -no tuvo más remedio que condenar a sus oficiales de América. A pesar -de ello, siguieron los portugueses dueños de los territorios y puntos -que acababan de usurpar, porque otro asunto de más monta preocupaban -a Carlos III y a su gobierno. El asunto a que nos referimos era la -expulsión de los jesuítas de todos los dominios españoles. Ya habían -sido expulsados de Portugal por el marqués de Pombal, ministro de José -I, y de Francia por el duque de Choiseul, ministro de Luis XV. Los de -España siguieron la misma suerte (abril de 1767) y los de Montevideo -(julio de 1767); el número total de los expulsados en las provincias -del Río de la Plata fué de 397 individuos, incluyendo a los misioneros -de los moxos y chiquitos. Faltaríamos a la verdad si no dijésemos que -los indígenas ganaron poco o nada al cambiar de gobierno y muchos de -aquéllos pasaron, no queriendo sufrir la tiranía y codicia de las -nuevas autoridades, a poblar las campiñas de Montevideo y Maldonado, -hasta entonces casi yermas, y que pronto se convirtieron en terrenos -agrícolas. En el correr de los tiempos uniéronse los indios civilizados -de las Reducciones con los salvajes, y las mujeres de unos y de otros -con los españoles y portugueses, importando poco que tanto los -españoles como los portugueses procedieran de las cárceles de España y -del Brasil. - -De elementos tan diversos nació el _gaucho_. «El gaucho venía a -ser--escribe Bauzá--el resultado de todas las fusiones, y como el -primer eslabón de la nueva y definitiva raza que había de ocupar el -suelo. Todo indica, desde el día de su presentación en la escena -social, que por su carácter, costumbres y afecciones, se creía -verdaderamente dueño de la tierra. Sin embargo, los primeros gauchos -no eran todos uruguayos: se les llamaba indistintamente gauchos o -_guaderios_, y muchos de entre ellos componían el número de los -portugueses y españoles fugados de presidio, y refugiados en el -Uruguay, merced a la tolerancia de los habitantes de los campos. El -nombre de gaucho era sinónimo, en sus primeros tiempos, al de holgazán -o malhechor; después se hizo extensivo a los que vagaban sin quehaceres -fijos provistos de una mala guitarra, entonando coplas ajenas o -propias, y a los que sobresalían en las pendencias y en la galantería -rústica de los desiertos. Lo numeroso de las familias permitía que -no todos los varones se dedicasen al trabajo, rudimentario de suyo -en aquellos tiempos, y de ahí que estimulados por la facilidad de -alimentación y la simpatía inspirada por las hazañas personales, muchos -se sintiesen inclinados a la vida andariega, particularmente los que se -creían de sobra en su casa»[640]. - - [640] _Lazarillo de ciegos caminantes._--Bauzá, Ob. cit., tomo - II, págs. 193 y 194. - -Cundía el malestar en Montevideo. El gobernador La Rosa carecía de -dotes políticas. Más astutos los portugueses y el virrey Azambuya, al -mismo tiempo que despojaban a España de sus territorios en el Río de -la Plata, extendían su comercio por todas partes. Como si todo esto -fuera poco, comenzaron a propagar el abandono de España por lo que a la -religión respecta, afirmando que era un caso de conciencia no consentir -que se perdiese la fe de los indios de las misiones. Llegaba a tal -punto el descaro de nuestros vecinos que censuraban acremente al rey -de España por haber expulsado a los jesuítas, cuando el gobierno de -Portugal había sido el primero que dió la señal de la persecución de la -Compañía. - -Poniendo manos a la obra, cuando corría el año 1770 partió de San -Pablo militar expedición bajo las órdenes del teniente coronel Alonso -Botello de Sampayo, con ánimo de reducir nuevamente los indios a la fe -católica. Aunque no se habían separado de dicha fe, Sampayo comenzó -su cruzada destacando al capitán Silveyra Peixoto, quien penetró por -la vía del Paraná a tomar posesión de las tierras de los infieles y -proceder luego a su conversión. D. Francisco de Zavala, gobernador de -las misiones, no pensaba lo mismo que Sampayo. Púsose sobre las armas, -sorprendió a Silveyra y a los suyos, mandándoles presos a Buenos Aires -como infractores de los pactos y perturbadores de la paz. Tomó entonces -extraña determinación Sampayo, cual fué retirarse de aquellos lugares, -no como soldado vencido, sino como misionero que se ve desdeñado por -los mismos a quienes iba a hacer el bien. La ridícula expedición de -Sampayo anunciaba para el porvenir grandes males entre españoles y -portugueses. Así lo comprendió el prudente gobernador de Buenos Aires y -así lo comprendió también el violento gobernador La Rosa. - -Era La Rosa uno de esos hombres que si carecía de cualidades de -gobernante, había sabido granjearse la estimación de poderosos -personajes de la corte. En poco tiempo había llegado a obtener el -empleo de brigadier. En cambio, el cabildo de Montevideo no le quería -por su carácter arbitrario y por su codicia. Con la misma moneda -pagaba La Rosa al cabildo. Con motivo de unas elecciones (1771) de -nuevo cabildo, se rompió la aparente armonía entre ambas autoridades, -llegando el gobernador a reducir a prisión lo mismo al alcalde de -primero y segundo voto que al alguacil mayor. En queja se dirigió el -cabildo al gobernador de Buenos Aires, D. Juan José de Vertiz, quien -se puso en absoluto al lado de la autoridad popular, según lo indicaba -el siguiente oficio: «Conviniendo al Real servicio el que el brigadier -D. Agustín de La Rosa, gobernador de esa plaza, pase a esta ciudad, -he ordenado ocupe interinamente este empleo el mariscal de campo D. -José Joaquín de Viana, quien tiene acreditadas su conducta, integridad -y demás circunstancias que le hacen recomendable»[641]. Continuó el -cabildo el proceso contra La Rosa; pero, contra lo que se esperaba, -se le castigó solamente con la pérdida del empleo de gobernador. Era -creencia general que sus poderosos amigos en la corte habían influído -para que el asunto se resolviese de aquel modo. - - [641] L. C. de Montevideo.--Bauzá, ob. cit., tomo II, p. 205. - -Mientras que La Rosa se marchaba á España, Viana, gobernador interino, -procuraba adquirir recursos, ayudándole en su empresa el cabildo. Con -fecha 16 de febrero de 1771 hizo el gobernador presente al cabildo la -necesidad de socorrer al Rey con algunos recursos, dándose el caso de -que, por indicación de Viana, nombrase la autoridad popular a D. José -Mas y D. Bruno Muñoz para que fueran «de casa en casa y de tienda en -tienda a recoger los donativos voluntarios.» También Viana y el cabildo -estuvieron conformes en la necesidad de castigar los homicidios y -robos, cada día más numerosos en la campiña. Otras reformas se llevaron -a cabo por ambas autoridades con el beneplácito de Vertiz, gobernador -de Buenos Aires. También por entonces familias indígenas echaron los -cimientos de la actual ciudad de _Pay-Sandú_. - -Por enfermedad de Viana se encargó del gobierno (10 febrero 1773) -el teniente coronel D. Joaquín del Pino, ingeniero jefe de estas -provincias. Inauguró del Pino su gobierno (1773) dando pruebas de -energía, lo mismo en los asuntos interiores que en sus relaciones -exteriores. Con la ayuda de Vertiz, gobernador de Buenos Aires, logró -purgar de malhechores y de toda clase de enemigos al país. Vertiz y -Pino, contando con el apoyo del gobierno de Madrid, pensaron fortificar -a Montevideo y Maldonado. Ciertas disposiciones dadas por Pino fueron -recibidas perfectamente por la opinión pública. Bien merecía que, -por Real Cédula dada en El Pardo a 7 de mayo de 1776, se le nombrase -gobernador propietario. Hacía poco más de un mes que los portugueses, -valiéndose de engaños y malas artes, consiguieron conquistar por -segunda vez Río Grande. Bajo el gobierno de Pino, Uruguay comenzó -a tener vida más exuberante. Maldonado aumentó su vecindario en -poco tiempo y fué declarada ciudad (1786). Se ampliaron los límites -jurisdiccionales del gobierno de Montevideo, hasta entonces inseguros -e inciertos. Por entonces llegó (1789) al puerto de Montevideo la -expedición que mandaba el brigadier don Alejandro Malespina, acompañado -de varios sabios, en las corbetas _Descubierta_ y _Atrevida_. Tiempo -adelante, Pino marchó a Buenos Aires, donde debía encargarse del -virreinato. - -El coronel D. Miguel de Tejada se encargó interinamente del gobierno de -Montevideo, no ocurriendo nada que sea digno de contar. - -El 2 de agosto de 1790 tomó posesión del gobierno el brigadier don -Antonio Olaguer Felíu. Permitió el comercio de esclavos; dió más vida -a Montevideo y a Soriano, pueblo éste el más antiguo del Uruguay; se -fundó la ciudad de _Mercedes_, cuna de la independencia nacional, y -adquirió importancia y esplendor Maldonado, cuyo puerto visitaron las -primeras embarcaciones de la Compañía Marítima en 1790. Por asunto -baladí se disgustó con el cabildo, pues con razón al gobernador se le -conocía con el dictado de _el Ceremonioso_, si bien preciso es confesar -que la desmoralización cundía en la corporación popular. Gobernador -y cabildo no se entendían y la lucha entre ellos era cada vez más -enconada. Ante el virrey de Buenos Aires D. Pedro Melo de Portugal, -hombre prudente y amigo de la justicia, acudieron gobernador y cabildo. -Melo, en oficio de 20 de abril de 1795, reprobó la conducta de Olaguer, -aprobando por completo la conducta del cabildo. - -El brigadier D. José de Bustamante y Guerra se encargó del gobierno -de Montevideo el 11 de febrero de 1797. Como jefe de la marina--pues -era brigadier de la Real Armada--conocía las ventajas que podían -sacarse del puerto de Montevideo. Entre el cabildo de Montevideo y el -consulado de Buenos Aires, se originó lucha tenaz acerca de asuntos -comerciales. El consulado era contrario a la autorización Real de 1795, -en la cual se ampliaban las facultades de comerciar a los pueblos del -Río de la Plata, autorizándoles a exportar frutos y toda clase de -producciones del país a las colonias extranjeras. El cabildo tomó la -determinación de remitir al Rey una solicitud rebatiendo las ideas -del citado consulado. Subleváronse por entonces los _charrúas_ del -Norte. Vivían la vida primitiva y se ignora la causa de su rebelión, -que se verificó penetrando en poblaciones y vaquerías, cometiendo toda -clase de atrocidades. Quisieron oponerse los _guarinís_; mas fueron -derrotados con grandes pérdidas. Vióse obligado el teniente coronel D. -Francisco Rodrigo, comandante de Japeyú, a salir a campaña, pudiendo, -después de larga persecución, derrotarles completamente. Aprovecháronse -los portugueses de los disturbios interiores para infringir el tratado -de límites, asunto que preocupó por algún tiempo a las autoridades -del Uruguay y al gobierno de Madrid. Mayor contrariedad vino en el -último año del siglo XVIII a perturbar el bienestar público. Es el caso -que, una gran sequía paralizó la vida de la agricultura. Se perdieron -completamente las cosechas, y á esto siguió mortal enfermedad de los -ganados. El hambre se sintió en muchas poblaciones, y con ella vino la -peste. Por el cabildo de Montevideo y por el pueblo todo se invocó el -auxilio divino para que la lluvia fertilizase los campos y despejara de -miasmas la atmósfera. Dios oyó a los que le pedían de corazón su amparo -y copiosas lluvias pusieron fin a tantas calamidades. Comenzó el siglo -XIX y con él trascendentales sucesos. Ya sabemos que sobre la margen -septentrional del Plata se levantaba Montevideo, al Este se hallaba -con título de ciudad el caserío de Maldonado, y al Oeste varias ruinas -daban idea exacta de la existencia de Colonia. Hacia el Norte, desde -el Daymán hasta las misiones, sólo se hallaba el fuerte denominado el -Salto. Eran aldeas ribereñas _Paysandú_, _Mercedes_ y _Soriano_; y en -el interior se encontraban _Guadalupe_, _Santa Lucía_, _San José_ y -_Minas_. En el resto del país se levantaban por algunos sitios fortines -militares o santuarios. Calculábase la población fija en unos 40.000 -habitantes, de los que 15.000 pertenecían a Montevideo. La cultura era -escasa y casi nula, exceptuando la futura capital del Uruguay, donde -las artes, en particular la música, tenía no pocos cultivadores en -el bello sexo. El trato con las familias de los altos empleados que -venían de España, introdujo cierto gusto en el vestir y cierto arreglo -en las casas. Algunos padres ricos mandaban a sus hijos a los colegios -superiores del virreinato y también a los centros de cultura de las -ciudades españolas. Comprendiendo el gobierno de Madrid que Montevideo -era la llave de la navegación del Plata, dispuso la creación de -un faro, el primero que se estableció en el sitio denominado el -_Cerro_. El gobernador Bustamante, aunque a veces no guardaba las -consideraciones debidas al cabildo, procuraba el progreso de la ciudad, -así que con el apoyo de la citada corporación hizo continuar la fábrica -de la iglesia matriz, reedificó la casa del dicho cabildo, construyó -puentes y alcantarillas y arregló los caminos públicos. Se dotó a la -ciudad de buenas aguas, se hizo un lavadero público y se realizaron -otras reformas de interés general. Bustamante presintió brillante -porvenir, si desaparecía la indiferencia y el abandono, «del mayor -y cuasi único puerto del Río de la Plata.» No sólo en la ciudad de -Montevideo se notaba cierta prosperidad, sino en todo el país, pues -entonces (1800) se echaron los cimientos de la villa de _Rocha_, futura -capital del departamento de su nombre. En Mercedes y en Soriano se -desvivían las autoridades para realizar mejoras. En tanto que del Pino, -virrey de Buenos Aires, andaba en tratos o en guerra con los charrúas, -con las misiones o con los portugueses, algunos vecinos de Montevideo, -aconsejados por Bustamante, habían construído en 1802 el primer muelle. -Aumentó el comercio de una manera considerable. Cuando la prosperidad -parecía reinar en el Uruguay y muy especialmente en Montevideo, -la población de color de la citada ciudad se propuso provocar un -levantamiento (1803), que comenzó, ya huyendo bastantes esclavos de la -ciudad y ya también asesinando algunos a sus amos. El cabildo decretó -medidas enérgicas y castigó con rigor a los esclavos fugitivos que pudo -coger prisioneros. Terminaremos el gobierno de Bustamante, recordando -que en su tiempo andaba tan atrasada la medicina en el país, que los -curanderos gozaban de general prestigio, lo mismo en los campos que en -las ciudades. El Protomedicato de Buenos Aires tomó mano en el asunto, -disponiendo que los curanderos sólo pudieran ejercer su industria en la -campiña y eso bajo ciertas condiciones. - -Sucedió a Bustamante en el gobierno de Montevideo D. Pascual Ruiz -Huidobro, brigadier de la Real Armada, nombrado el 14 de julio de -1803; tomó posesión en los primeros días de 1804. Continuó la obra -de su antecesor, construyendo edificios públicos, limpiando las -calles de la ciudad y arreglando los caminos públicos. Comenzaron las -obras de la nueva Casa Capitular y se consagró la iglesia matriz que -acababa de edificarse, se hizo un lazareto y se levantó una alhóndiga. -La desgracia de Bustamante en su lucha con la flota inglesa y la -participación que el gobernador Ruiz Huidobro tuvo en la reconquista de -la ciudad de Buenos Aires en el año 1806, son hechos que ya se trataron -en el capítulo XXVII de este tomo. - - - - -CAPITULO XXIX - - EL BRASIL DURANTE EL REINADO DE JUAN III.--LOS CORSARIOS.--LAS - CAPITANÍAS.--EL GENERAL THOMÉ DE SOUZA.--LOS FRANCESES EN EL - BRASIL.--EL GOBERNADOR DUARTE DE COSTA.--MEN DE SÁ EN GUERRA - CON LOS FRANCESES Y CON LOS INDÍGENAS.--DIVISIÓN DEL BRASIL - EN DOS GOBIERNOS.--EL GOBERNADOR GENERAL TELLES BARRETO.--EL - GOBERNADOR SOUZA Y LOS CORSARIOS.--OTROS GOBERNADORES.--LUCHA ENTRE - PORTUGUESES Y FRANCESES.--LOS JESUÍTAS.--LOS HOLANDESES.--COMPAÑÍA - DE LAS INDIAS ORIENTALES.--GUERRAS.--PORTUGAL SE SEPARA DE - ESPAÑA.--POLÍTICA DE LOS JESUÍTAS.--LOS HOLANDESES ARROJADOS DEL - BRASIL.--LA REPÚBLICA DE PALMARES.--EL BRASIL BAJO EL DOMINIO DE - PORTUGAL. - - -Durante el reinado de Juan III (1521-1557) fué nombrado capitán mayor -del Brasil el famoso Cristóbal Jaques, quien arribó á la bahía de -Todos los Santos, así llamada por el día en que fué descubierta. En -la bahía encontró fondeados unos buques franceses, y sin averiguar -el porqué estaban allí, cayó sobre ellos y los echó a pique, sin que -lograra salvarse ninguno de los tripulantes. Así lo relatan algunos -cronistas. No sirvió de escarmiento un hecho tan cruel. Los corsarios -no abandonaban aquellas costas, donde encontraban siempre indígenas -para engañar o europeos para robar. Por esto Juan III dividió el Brasil -en capitanías, con el objeto de que no quedase sin defensa parte alguna -de la costa. El primero que fué favorecido con una capitanía fué el -historiador Juan de Barros, a quien se dió la de Maranhâo. Hubo, -además, otras ocho capitanías, y los nombres de ellas y los de sus -capitanes ponemos a continuación. - - La de Pernambuco se dió a Coelho d'Alburquerque. - - La de los Ilheos, a Jorge de Figueiredo Correa. - - La de Porto Seguro, a Pedro de Campos Tourinho. - - La de Espíritu Santo, a Vasco Fernández Coutinho. - - La de Santo Thomé--en la que se incluía a Río de Janeiro--, a Pedro - de Goes da Silva. - - La de San Vicente, a Martín Alfonso de Souza. - - La de Santo Amaro, a Pero López de Souza, hermano del anterior. - - La de San Salvador de Bahía se reservó la Corona, y posteriormente - la cedió a Francisco Pereira Coutinho. - -Los citados capitanes mayores o capitanes generales tenían poderes -soberanos, menos el de acuñar moneda. El derecho de acuñar moneda -pertenecía a la Corona, la cual también percibía la _vintena_, o sea -el 5 por 100 sobre el palo brasil, y el _quinto_ sobre los metales y -piedras preciosas. Cada capitán mayor tomaba posesión, o consideraba -haberla tomado, de cierto número de leguas de costa, avanzando luego -tierra adentro lo que podía. Aunque los impuestos que se establecieron -fueron muy moderados y las industrias todas gozaron de absoluta -libertad, la colonización, que pudiéramos llamar feudal--pues señores -feudales eran los capitanes mayores--, vino en decadencia, ya por la -oposición de los indígenas, ya por los ataques de los piratas europeos, -contribuyendo a ello también el clima caluroso, lo extenso del -territorio y la mucha frondosidad de la vegetación. - -La Corona se encargó entonces de la colonización y el rey Juan III -nombró en 1538 gobernador general a Thomé de Souza, que se instaló -en Bahía[642]. «Prohibió que sin licencia especial comunicaran entre -sí los colonos de las diversas capitanías; que nadie desembarcara y -comerciara donde no hubiera aduana; reglamentó el cultivo y fabricación -del azúcar; expidió licencias para la construcción de buques, y dió -vigoroso impulso a la colonización de Bahía[643]. Tan duros son siempre -los cimientos de una nación, tan inconmovibles y persistentes, que -todavía se traslucen en la reciente República brasileña estos rasgos -primitivos de su fábrica. Aún hoy, las tendencias federales reflejan -aquella primera separación en capitanías casi aisladas unas de -otras»[644]. - - [642] Hasta el 1549 no comenzó su gobierno. - - [643] En el año 1552 se nombró el primer obispo de Bahía. - - [644] _El Brasil_, Conferencia de D. Gonzalo Reparaz leída en - el Ateneo de Madrid el 21 de mayo de 1892. Pág. 15. - -Consideremos la primera invasión de que fué objeto el Brasil por -los europeos. La riqueza del Brasil, su privilegiada situación y lo -dilatado de sus costas, influyeron para que los franceses mantuvieran -cordiales relaciones y comerciasen con los indios. El indígena odiaba -al portugués y amaba al francés, porque el primero le reducía a la -servidumbre haciéndole trabajar en las plantaciones, y el segundo -comerciaba con él, comprándole palo brasil y vendiéndole objetos -necesarios o curiosos. Durante el reinado de Enrique II de Francia -(1547-1559) el almirante Coligny intentó fundar en el Brasil una -colonia que sirviera de refugio a los hugonotes franceses, encargando -de la empresa a Durand de Villegagnon, caballero de Malta y hombre -de experiencia. Establecióse en una de las islas de la bahía de Río -Janeiro, desde cuyo punto escribió a Coligny, pidiéndole refuerzos -de hombres y municiones. Fortificóse en la isla y se atrajo a los -indígenas con cariño, mientras que trataba a los suyos con extremada -severidad. «Los indígenas le aman--escribía Men de Sá al gobierno de -Lisboa--y los franceses le temen.» Ya porque Villegagnon abjuró el -calvinismo y se hizo católico, ya porque los refuerzos que llegaron -(marzo de 1557) le parecieron insuficientes, o ya también por otras -causas, el representante de Coligny se embarcó para Francia. Era un -peligro--como se creía en Portugal--el establecimiento de los franceses -en la colonia del Brasil. - -El segundo gobernador del Brasil fué Duarte de Costa (1553-1557), -en cuya época estallaron conflictos entre el poder civil y el -eclesiástico. Los franceses--aunque Nicolás Durán de Villegagnon -abandonó el Brasil--continuaron en la bahía de Río Janeiro. Por -entonces una misión asentó sus reales en las cercanías del Tieté, -origen luego de la actual ciudad de San Pablo. Men de Sá (1558-1572) -hizo que terminasen las desavenencias entre el poder civil y el -religioso, y se dedicó a pelear contra los franceses, a quienes venció -completamente (1567), no sin mostrar un rigor rayano a la crueldad. -Todos los castigos eran justos--según Men de Sá--para acabar con -aquellos herejes invasores. Por su parte los franceses hubieron de -resistirse con bravura. Un centenar de ellos, con grandes trabajos y no -pocos peligros, consiguió mediante sus canoas ganar la costa, volviendo -poco tiempo después con sus amigos los _tupinambás_, los _tamoyos_ y -otros; reedificaron la fortaleza y con nuevos auxilios que recibieron -de Francia levantaron otras en la costa. Men de Sá escribió a Lisboa -diciendo: «Si Villegagnon vuelve con los refuerzos anunciados, serán -los franceses más temibles que nunca. Que se me envíen nuevas tropas -para la total expulsión de los enemigos.» Por un período crítico -iba a pasar la colonia portuguesa. Los _aimorés_, tribu de tapuyas, -invadieron las capitanías de los Ilheos y Porto Seguro, llevándolo todo -a sangre y destruyéndolo completamente. También los _tamoyos_, no menos -feroces, alentados por los franceses, se hicieron dueños del terreno -entre Río de Janeiro y San Vicente. Mandó Men de Sá a su hijo con -algunas tropas, las cuales fueron derrotadas por los tamoyos y el joven -jefe de ellas muerto. Al lado de los portugueses se pusieron los Padres -Nóbrega y Anchieta, y por la mediación de dichos misioneros se hizo -la paz. A poco llegó con algunas tropas Eustaquio de Sá, sobrino del -gobernador, quien se dió buena maña para arrasar todas las fortalezas -de los franceses. Men de Sá, protector decidido de los misioneros, les -ayudó con todas sus fuerzas para que se atrajesen a los indígenas al -seno del cristianismo. - -A la muerte de Men de Sá, la metrópoli dividió el Brasil en dos -gobiernos: el de _Bahía_ y el de _Río Janeiro_. El primero, o el del -Norte, fué confiado a Luis de Brito y Almeida; el segundo, o el del -Sur, se encargó a Antonio Salema. En el año 1577 se confió el mando -general á Luis de Brito, quien renunció luego en Lorenzo da Veiga. -Grandes disgustos ocasionó al gobernador da Veiga el contrabando de -palo tintoreo que los franceses hacían en el Norte. A su muerte fué -confiado interinamente el gobierno al obispo de Bahía, al oidor general -Cosme Rangel y al consejo municipal. - -En 1583 llegó el gobernador general, llamado Manuel Telles Barreto, -el cual incorporó a la colonia algunos territorios (1586) y consiguió -que los benedictinos, carmelitas y capuchinos fundasen conventos en -diferentes lugares. Otra junta que se encargó del poder a la muerte de -Telles, realizó hechos importantes, pues pacificó la región de Sergipe -é hizo de ella nueva capitanía, fundó a _Cochoeina_ y construyó algunos -fuertes. - -El gobernador Francisco de Souza tuvo la fortuna de conquistar Río -Grande del Norte y fundó a Natal, si bien no pudo impedir que el pirata -inglés Cavendish saqueara a Santos y otros puertos, como tampoco que -los corsarios Venner y Lancáster penetrasen en Pernambuco y robasen -considerable botín. - -Nada de particular hicieron los gobernadores Diego Botelho (1602-1607) -y Diego Meneses Sigueira (1607-1608). - -Vencidos los franceses en el mediodía, se dedicaron a piratear en el -Norte. Por todas partes se encontraban los portugueses con sus mortales -enemigos. Un tal Devaux fundó una colonia en la isla de Maranhâo, -situada al Sur del Amazonas, declarándose de ella protectora María de -Médicis, encargada de la regencia durante la menor edad de Luis XIII -(1610-1643)[645]. Los tupinambás se pusieron al lado de los franceses, -repitiéndose el suceso de Río de Janeiro. Por fin los portugueses -consiguieron la expulsión de sus enemigos (1614), y el gobernador -portugués, que logró triunfos tan señalados, se llamaba Gaspar de Souza. - - [645] A Enrique II sucedió Francisco II (1559-1560), después - Carlos IX (1561-1574), en seguida Enrique III (1574-1589) y - últimamente Enrique IV de Borbón (1589-1610). - -Entretanto, el otro gobernador--pues ya se ha dicho que el Brasil -estaba dividido en dos gobiernos--, llamado Francisco Caldera -Castello-Branco, fundó el fuerte de Preseque, origen de la villa de -_Belem_ (Pará). - -Consideremos la estancia de las Comunidades religiosas en el Brasil, -y en particular la Compañía de Jesús. Con Thomé de Souza llegaron los -hijos de San Ignacio de Loyola al Brasil. Ellos, algo apartados del -pensamiento y conducta del fundador, tomaron a su cargo la educación -de Portugal y luego la de los indígenas del Brasil. Ancho campo se -les presentaba a los jesuítas, pues la colonia había prosperado mucho -en poco tiempo. Por el año 1550 la caña de azúcar cubría el suelo de -las provincias de la costa, se levantaron fábricas y se dió mucha -importancia al comercio con la metrópoli. Los colonos, necesitando -hombres para cultivar sus ingenios, iban en busca de los indios a las -selvas del interior, donde los cazaban; pero ellos, acostumbrados a -la vida salvaje, no se avenían al trabajo agrícola. Si el portugués -reducía a dura esclavitud al indio, éste, en cambio, cuando se le -presentaba ocasión, cogía al portugués, lo mataba y se lo comía. Los -_tupis_ o _guaranís_, raza belicosa y fuerte, que había vencido y -arrojado de la comarca a los tapuyas, se preparó, a la llegada de -Souza, a luchar contra los colonos. En efecto, Souza llegó al Brasil y -el levantamiento de los indios fué general. Los Padres jesuítas Nóbrega -y Azpilcueta, el primero de nación portuguesa y el segundo español, -dieron comienzo en las cercanías de Bahía a _aldear_ indígenas, esto -es, a reducir a los indios para que viviesen en poblaciones. Los -hijos de San Ignacio siguieron en el Brasil la misma conducta que -en el Perú, en la Argentina, en el Paraguay y en el Uruguay. Los -citados Padres fundaron en Bahía dos Seminarios, el Padre Leonardo -Nunes marchó a Espíritu Santo, el Padre Alonso Braz fué a San Vicente -y otros misioneros se encaminaron a diferentes puntos, predicando -siempre el Evangelio y atrayendo a los salvajes a la vida de la -civilización. A veces eran caritativos y a veces enérgicos. «No sólo -con blandura--decía uno de los Padres--sino también por la fuerza se -somete al indio.» El Padre Nóbrega convenció a los tupinambás de que -sólo debían tener una mujer; mas nada pudo contra la antropofagia. El -Padre Anchieta fué el más querido de todos los misioneros. La conducta -observada por los Padres hizo sospechar, lo mismo a los escritores -brasileños que a los portugueses, que la Compañía intentaba formar -una sociedad conforme a las doctrinas y planes jesuíticos. Tal vez no -anduviesen muy descaminados, según lo que casi por entonces hacían los -jesuítas en el Paraguay; pero el plan, si lo hubo, fracasó. - -Los portugueses (_paulistas_) y los mestizos (_mamelucos_) declararon -en las provincias meridionales guerra a muerte a la Compañía; en la -parte septentrional, donde había menos ingenios y, por consiguiente, -menos esclavos, las razas se fundieron mejor y la enemiga a los -jesuítas no comenzó sino bastante tiempo después. - -Recordaremos que desde el año 1580 en que, reinando Felipe II, la -espada del duque de Alba conquistó a Portugal, los Países Bajos -fijaron sus ojos en el Brasil, donde podían causar grandes perjuicios -a España[766]. A semejanza de la Compañía inglesa, reglamentada por -la reina Isabel el 31 de diciembre de 1600, los Estados generales -de Holanda, en 20 de marzo de 1602, dieron la autorización para -negociar únicamente por el Cabo de Buena Esperanza y el Estrecho de -Magallanes, é invitaron a los comerciantes, que hacían dicho tráfico, -a incorporarse a la nueva Compañía. El capital primitivo fué de 18 -millones de florines. La compañía nombraba los empleados de sus -colonias, declaraba la guerra y hacía paces y alianzas, construía -fortalezas y factorías, tenía ejércitos y armadas, etc. La Compañía -holandesa se propuso monopolizar el comercio de los productos de -la India Oriental, en particular el de la especiería (cinamomo, -jengibre, pimienta, nuez moscada, mostaza, y sobre todo, el clavo). -El comercio, monopolizado por los portugueses durante un siglo, pasó -a los holandeses. La Compañía, usando toda clase de armas, arrebató a -los españoles y por consiguiente a los portugueses y brasileños--pues -Portugal formaba a la sazón parte de la monarquía española--el comercio -de Europa. En 1602, hallándose en la rada de Java una flota portuguesa, -fué echada a pique por los holandeses. Heemskerk, después de invernar -en la Nueva Zembla, capturó--en el citado año--a los portugueses -una escuadra mercante, repartiendo entre sus compañeros el botín de -1.000.000 de florines. En el año 1605, llevaban grandes ventajas los -holandeses sobre portugueses y españoles, llamando la atención muy -especialmente la victoria conseguida por Heemskerk en la bahía de -Gibraltar (1607). Heemskerk al frente de 26 buques destruyó la flota -española, compuesta de 21 y dirigida por don Juan Alvarez Dávila. -Pasados algunos años, decidióse la Compañía a conquistar el Brasil, -y al efecto, el 4 de mayo de 1624 poderosa escuadra con más de 3.500 -hombres y 500 cañones se apoderó de Bahía casi sin resistencia, siendo -saqueada la ciudad. Mandaba la escuadra Jacobo Willekens. Prisionero -de los holandeses el gobernador español, los brasileños, fieles en -esta ocasión a la metrópoli, nombraron en reemplazo de aquél al obispo -don Marcos Teixeira, quien, sin embargo de su avanzada edad y de su -carácter sacerdotal, hizo guerra tenaz a los enemigos encerrados -en la ciudad. Sucedió al prelado en el gobierno del país Matías de -Alburquerque. Una escuadra, mandada de España por el conde duque de -Olivares y bajo las órdenes de don Fadrique de Toledo, llegó a Bahía -el 29 de marzo de 1625. Los holandeses, después de algunos combates, -se rindieron el 30 de abril. La Compañía de Indias, cada vez más -deseosa de explotar su comercio, realizó nueva invasión. El almirante -Loncz, con una flota compuesta de 38 buques con 3.400 marineros y -3.500 soldados, se presentó delante de Olinda, villa situada a seis -kilómetros de Pernambuco. Olinda cayó en poder de los enemigos (16 -de febrero) y a los pocos días Pernambuco. Ciudad tan importante no -pudo ser recobrada por Matías de Alburquerque, sin embargo de los -auxilios que le prestaron, por un lado la escuadra del almirante -Oquendo, y por otro el negro Díaz, el indio Camarâo y el brasileño -de raza portuguesa Vidal de Negreiros. Convencido Alburquerque de no -poder reconquistar a Pernambuco, se mantuvo a la defensiva, dándose -por contento con tener a los holandeses encerrados en la ciudad. Tal -vez hubiera sido fatal el resultado para los enemigos, si no hubiesen -encontrado un poderoso auxiliar en el negro Calabar, hombre valeroso, -astuto y enemigo mortal de los portugueses. Era conocedor del país y de -la guerra que convenía hacer. Con su ayuda extendieron su dominio los -holandeses desde Río Grande do Norte hasta Porto Calvo, reduciendo a -Alburquerque a penosa defensiva. La retirada de Alburquerque desde su -campamento de Bom Jesús, que hubo de abandonar después de la pérdida -del fuerte del cabo de San Agustin, fué desastrosa, sin embargo de la -ayuda que le prestó Camarâo. Perseguido incesantemente por Calabar, -sufrió pérdidas considerables, llegando en su orgullo a querer coger -prisioneros a sus enemigos; pero el sorprendido fué él, que mereció -la pena de horca, después de rapidísimo proceso. De este modo terminó -la campaña de los años 1634 a 1636. España pudo al fin mandar algunas -tropas bajo el mando de don Felipe de Rojas, duque de Lerma, militar -pretencioso y desconocedor de aquella clase de guerra. Empeñóse en dar -una batalla formal contra los holandeses en contra de la opinión de -Alburquerque, Camarâo y Días, cuyo resultado fué quedar derrotado y -muerto en Porto Calvo; Camarâo pudo salvar con sus indios los restos -del ejército. El gobierno español, que iba de torpeza en torpeza, -llamó al veterano Matías de Alburquerque a España, recompensando sus -servicios encerrándole en un castillo, del cual salió para tomar parte -en la guerra de Portugal y vencer al marqués de Torrecusa cerca de -Montijo (junio de 1644). - - [646] Antes de la invasión holandesa había en Pernambuco y - Bahía ingenios cuyos productos no bajaban de 40.000 toneladas - de azúcar. - -Con el nombramiento de gobernador de Pernambuco salió de Holanda para -el Brasil Juan Mauricio, conde de Nassau Siegen, de la casa de Orange, -valeroso y excelente general, hábil político y honrado administrador. -Retiráronse los generales portugueses--pues Portugal se hallaba -en guerra con España--hacia el sur de San Francisco, dejándole en -completa posesión de las provincias de Río Grande do Norte, Parahyba, -Pernambuco y Alagoas. Hubiera deseado Mauricio organizar el país; -pero Holanda quería dinero y le mandó que se apoderara de Bahía y la -saquease. Obedeció el ilustre general y marchó con poderosa armada a la -conquista de la capital del Brasil, saliéndole mal la empresa, pues los -portugueses se defendieron con bravura y a la Compañía de las Indias -Occidentales costó 3.000 hombres. Mauricio pudo después desplegar -sus talentos políticos y administrativos: dió al culto católico las -mayores libertades, empleó en cargos importantes a muchos portugueses, -favoreció el cultivo de los ingenios, la explotación del palo brasil, -etc. Todo esto importaba poco a la Compañía holandesa, que sólo pensaba -en el saqueo de ricas ciudades para que los dividendos fuesen mayores. - -Portugal y por consiguiente el Brasil iban a separarse de España. -Tenemos que confesar con sentimiento que los jesuítas, si antes, lo -mismo en el nuevo que en el viejo mundo, habían sido amigos de España, -a la sazón, allá en las Indias y aquí en Europa manifestaban censurable -desvío a nuestra política. Ellos, olvidándose de la protección que -siempre les dispensamos, se pusieron algunas veces al lado de Francia -y en contra de España, y constantemente trabajaron para que Portugal -consiguiera su independencia. Pusiéronse al lado de aquella revolución -que comenzó el 1.º de diciembre de 1640 y que colocó en el trono -lusitano al duque de Braganza con el nombre de Juan IV. Pagóles Juan -IV (1640-1656) y Alfonso VI (1656-1683) concediendo toda clase de -privilegios a los del Brasil, si bien el último monarca y en sus -últimos años se mostró con ellos bastante receloso. Antes haremos -notar que el P. Antonio Vieira, defensor decidido de la dinastía de -Braganza, con el objeto de salvar a los indígenas de la tiranía de -los colonos, fundó la _Junta de Protección_, organizó el sistema de -los aldeamientos y trazó el modo de colonizar tierras regadas por -el Amazonas. No recibieron bien tales reformas la gente del Sur, ya -enemiga de las misiones, pues se halla probado que en el año 1679, -de 100.000 conversos que los misioneros tenían aldeados, apenas les -quedaban 12.000. Cuando los religiosos perdieron las esperanzas en el -Sur, pusieron sus ojos en el Norte, donde, si en un principio tuvieron -ventajas, pronto se sublevaron contra ellos los colonos, obligándoles -a embarcarse para Europa. Volvieron posteriormente; pero ya sólo -desempeñaron papel secundario en la vida del Brasil. Después de los -reinados de Pedro I (1683-1706) y de Juan V (1706-1750) vino el de José -I (1750-1777) en cuyo tiempo el marqués de Pombal acabó (1757) con las -últimas esperanzas de la Compañía, arrojándola de aquella tierra que -los misioneros contribuyeron a conservar para Portugal. «Dábanla--dice -el Sr. Reparaz--por sus grandes servicios parecida recompensa a la que -ella diera a España por los aún mayores que a ésta debía.»[647] «La -Compañía holandesa--escribe el Sr. Oliveira Martins--era un Estado -constituído piráticamente. Sean cuales fueren los errores y los -vicios del Imperio portugués--digámoslo en honor nuestro--más vale -la nobleza, aunque bárbara, de los conquistadores del Oriente, que -la mezquina codicia de los mercaderes de Holanda. Acúsennos de haber -establecido en América un feudalismo; declárense los vicios de nuestra -administración colonial; el hecho es que _creó_ naciones, que hizo -germinar y nacer las simientes de nuevas patrias ultramarinas, mientras -que las Compañías holandesas jamás crearon cosa alguna, a no ser un -hábil sistema de robar el trabajo indígena, después de terminado el -período de productivas piraterías. Saquear y _atesorar_: tal fué el -fin de esos institutos, nacidos exclusivamente del espíritu mercantil; -y si lo estrecho de la ambición facilitaba la empresa y aumentaba la -ganancia, el hecho es que, careciendo de todo pensamiento religioso, -político o civilizador, esas empresas nada suponen en la historia de -las manifestaciones nobles del genio humano y en la historia de la -civilización.» - - [647] Discurso citado, pág. 21. - -Registraremos en la historia del Brasil el hecho siguiente. Allá por el -año 1650, unos 40 negros procedentes de Guinea, después de robar a sus -amos algunas armas, huyeron a las selvas, estableciéndose en el sitio -que años antes ocupara cierto _quilombo_ (aldea de libertos), destruído -por los holandeses. De todas partes acudieron esclavos y también -hombres libres que huían de la tiranía de los blancos[648]. Cuando -fueron muchos, se internaron más en el país y fundaron a Palmares. Poco -después se dirigieron a las haciendas más próximas y robaron negras, -mulatas y blancas. Si en un principio vivieron del merodeo, pronto se -dedicaron a la agricultura y al comercio con los plantadores vecinos. -Tenían sus leyes y, según el historiador Rocha Pitta, formaron «una -República rústica muito bem ordenada á seu modo.» El gobierno era -electivo, y el jefe, llamado _Zombe_, conservaba el poder durante su -vida; a su muerte debía elegirse el sucesor entre los más bravos. -Unos magistrados entendían en las cosas de la guerra y otros en los -asuntos de la paz. La ley castigaba con pena de muerte el homicidio, -el adulterio y el robo. El negro que se presentaba en Palmares después -de haber conquistado su libertad, quedaba libre; el que siendo esclavo -era hecho prisionero en los ingenios, continuaba en la esclavitud. El -que habiendo conseguido la libertad en Palmares volvía a casa de sus -antiguos amos, sufría la última pena; el que, esclavo en Palmares huía, -era castigado con menos severidad. La República de los negros contaba, -á los cincuenta años de fundarse, con varias poblaciones importantes. -La capital se hallaba defendida por grandes troncos de árboles, y se -entraba en ella por tres puertas. Calculábase en 20.000 el número -de sus habitantes, y en 10.000 el de los combatientes de todos los -_quilombos_. - - [648] En tres siglos de tráfico de esclavos, no bajaron de - seis a ocho millones de negros los que se llevaron al Brasil. - -Caetano de Mello, gobernador de Pernambuco, dispuso en el año 1696 -la destrucción de Palmares. Las primeras tropas que mandó fueron -derrotadas, decidiéndose entonces a que un ejército de 7.000 hombres, -mandados por Bernardo Vieira, y con fuerte artillería, se apoderase de -la población. Las murallas de madera fueron batidas y rotas por los -cañones; abiertas tres brechas, por ellas se arrojaron otras tantas -columnas. Los héroes de Palmares defendieron el terreno palmo a palmo. -Cuando el _Zombe_ vió la causa perdida, seguido de los principales -jefes, se arrojó desde lo alto de un peñón que había dentro del recinto -y cayó hecho pedazos a los pies del vencedor. Los vencidos fueron -exterminados, las casas destruídas y los plantíos arrasados. Así acabó -Palmares, permaneciendo desde entonces sometidos los esclavos. - -Pasando a otro orden de cosas, conviene no olvidar que en tiempo de -Pedro I de Portugal se descubrieron nuevas minas en el Brasil, que, con -sus productos, además de remediarse aquella corte en sus necesidades -interiores, pudo tomar parte en la desastrosa guerra de sucesión -española. Ayudó a Inglaterra, de cuya nación fué una factoría. Juan -V, el _Fidelísimo_, amigo en demasía del fausto, contribuyó con sus -enormes gastos a empobrecer el reino, que marchaba poco a poco a su -decadencia. Gastó el Rey muchos millones en la fundación de Academias, -en el suntuoso convento de Mafra, en la concesión del título de -Patriarca para el arzobispo de Lisboa, etc. En su época, el Brasil -mandó a Portugal los siguientes tesoros: 130 millones de cruzados en -monedas de plata, 100.000 monedas de oro, 315 marcos de plata por -acuñar, 24.500 marcos de oro, 700 arrobas de oro en polvo y 392 octavos -de diamantes, que valían 40 millones de cruzados. Además, el quinto -real sobre las minas y el monopolio del palo brasil. Durante el reinado -de José I (1750-1777) el marqués de Pombal expulsó a los jesuítas, y -con doña María I (1777-1816) vino la reacción contra el gran ministro. -Cuando los franceses y españoles se hicieron dueños de Portugal, la -corte huyó, quedando aquella nación como colonia y el Brasil ascendió a -metrópoli. Juan VI (1816-1826), estableció su corte en el Brasil; pero -cuando quiso regresar a lo que llamaba _o seu canapé da Europa_, el -Brasil no quiso volver a ser colonia y proclamó emperador a D. Pedro de -Braganza, hijo del citado Juan VI[649]. - - [649] Juan VI estuvo casado con la española Carlota Joaquina. - - - - -CAPITULO XXX - - ADMINISTRACIÓN COLONIAL.--RESIDENCIAS Y VISITAS: - SU POCA IMPORTANCIA.--REPARTIMIENTO DE COSAS Y DE - INDIOS.--ENCOMIENDAS.--REDUCCIONES.--ORIGEN DE LA ESCLAVITUD.--EL - ASIENTO.--ABOLICIÓN DEL COMERCIO NEGRERO.--ABOLICIÓN DE LA - ESCLAVITUD.--LOS EXTRANJEROS EN LAS COLONIAS.--AISLAMIENTO DE LAS - COLONIAS. - - -Sostienen no pocos cronistas que las residencias tomadas a los -virreyes, gobernadores, presidentes de las Audiencias, oidores y otros -ministros de las Indias, fueron freno y castigo de malos ministros, -premio y alabanza de los malos. No sólo cuidaron los reyes de las -residencias a dichos ministros cuando ellos salían de sus oficios o -eran promovidos a otros, sino que también, durante el tiempo de su -ejercicio, si había quejas o dudas de su proceder dispusieron que se -mandasen jueces que los visitaran. Los autores consideraron las visitas -como asunto «más grave y estrecho que el de las residencias. Porque -por la mucha mano y poder de los que han de ser visitados, y estar y -durar como todavía están y duran en sus oficios, y que así podrían -tomar venganza de los que contra ellos se quejasen o depusiesen, es -del todo cerrado y secreto, y por sola la información sumaria, sin -citar para ella ni dar copia de los testigos, ni de sus deposiciones, -se da por concluso. Y sin que el visitador pronuncie sentencia sobre -los cargos que de la visita resulten, cerrada y sellada la envía -al Supremo Consejo para que en él se vea y determine. Y con sola -una sentencia queda fenecido, sin remedio ni recurso de apelación o -suplicación»[650]. Del mismo modo los clérigos constituídos en Orden -sacro, sin embargo de todos sus fueros y privilegios, aceptando cargos -y oficios seculares, se hallaban sujetos a las residencias y visitas, -pudiendo ser castigados por los excesos que cometieren. Recomienda -Solórzano que las visitas sean cortas o que se hagan en poco tiempo, -que los visitadores sean personas de conocida prudencia y suficiencia, -y que no vayan prevenidos en contra de los que han de visitar o -residenciar[651]. - - [650] Solórzano, ob. cit., lib. V, cap. X. - - [651] Ibidem. - -Ni residencias ni visitas tenían mucho valor. Refiriéndose al Perú -trasladaremos a este lugar lo que escriben Jorge Juan y Antonio Ulloa: -«Las residencias de los corregidores--tales son las palabras de los -sabios escritores--se proveen, unas por el Consejo de Indias, y otras -por los virreyes; éstos sólo tienen arbitrio para nombrar jueces -quando los corregidores tienen concluído su gobierno, y en España no -se ha proveído su residencia en algún sujeto que la vaya a tomar; -mas aun siendo en esta forma, es preciso que el juez nombrado por -el Consejo se presente ante el virrey con sus despachos para que se -le dé el _Cúmplase_. Luego que el corregidor tiene noticia del juez -que le ha de residenciar, se vale de sus amigos en Lima para que le -cortejen en su nombre y que le instruyan en lo necesario, a fin de que -quando salga de aquella ciudad vaya ya convenido y que no haya en qué -detenerse. Aquí es necesario advertir que además del salario regular -que se le considera al juez a costa del residenciado por espacio de -tres meses, no obstante que la residencia no dura más de quarenta -días, está arreglado el valor de cada residencia proporcionado al del -corregimiento, o más propiamente, el indulto que da el corregidor a su -juez para que le absuelva de todos los cargos que pudieran aparecer -contra él. Esto está tan establecido y público que todos saben allá que -la residencia de tal corregimiento vale tanto, y la del otro, tanto, -y así de todas; pero esto no obstante, si el corregidor ha agraviado -a los vecinos españoles de su jurisdicción y hay rezelo de que éstos -le puedan hacer algunas acusaciones graves, en tal caso se levanta el -precio por costo extraordinario; pero de qualquier modo el ajuste se -hace y a poco más costo sale libre el corregidor. - -»Quando el juez de la residencia llega al lugar principal del -corregimiento, la publica y hace fixar los carteles, corre las demás -diligencias tomando información de los amigos y familiares del -corregidor de que ha gobernado bien, que no ha hecho agravio a nadie, -que ha tratado bien a los indios y, en fin, todo aquello que puede -contribuir a su bien. Mas para que no se haga extraña tanta rectitud -y bondad, buscan tres o quatro sugetos que depongan de él levemente, -esto se justifica con el examen de los testigos que se llaman para -su comprobación, y concluído que obró mal, se le multa en cosas tan -leves como el delito. En estas diligencias se hace un legajo de auto -bien abultado, y se va pasando el tiempo hasta que terminado se cierra -la residencia, se presenta en la Audiencia, queda aprobada, y el -corregidor tan justificado como lo estaba antes de empezar su gobierno, -y el juez que lo residenció ganancioso con lo que le ha valido aquel -negocio. Estos ajustes se hacen con tanto descaro, y los precios de las -residencias están tan entablados, que en la de Valdivia sucedía, que -como este parage está tan retirado del comercio de aquellos reynos, es -regular que los gobernadores que entran sean jueces de residencia de -los que acaban, y como el valor de la residencia pasase sucesivamente -de uno a otro, tenían los gobernadores quatro talegas de mil pesos -debaxo del catre donde dormían, a cuya cantidad no tocaban nunca porque -no se les ofrecía ocasión que les precisase a ello, y como luego que -llegaba el sucesor, le cedía el que acababa aquella habitación para -mayor obsequio, al tiempo de acompañarle a dentro le señalaba los -quatro mil pesos, y asegurándole que debían estar cabales, porque él no -había abierto las talegas, le decía que en aquella cantidad le había -dado la residencia su antecesor, y que él se la daba en lo mismo. Este -método se practicó hasta después que pasamos a aquellos reynos según -decían los del pays; pero no sabemos si continúa todavía; y si los -quatro talegos están intactos o no, después de haber pasado baxo la -posesión de tantos dueños, es cuestión de poca sustancia, siempre que -pase por la misma cantidad. - -»Si al tiempo que el juez está tomando la residencia ocurren algunos -indios a deponer contra los corregidores algunas de las tiranías e -injusticias que les ha hecho; o los desimpresionan de ello diciéndoles -que no se metan en pleitos, que traerán malas consequencias contra -ellos, porque el corregidor les tiene justificado lo contrario, o -ya dándoles el corregidor una pequeña cantidad de dinero (del mismo -modo que se engañara a un niño ofendido) consiguen que desista de la -queja; pero si los indios no consienten en recibir cosa alguna, mas -insisten en pedir justicia, los reprehende el juez severamente dándoles -a entender que se les hace demasiada equidad en no castigarles los -delitos que el corregidor ha justificado contra ellos, y haciéndose -mediadores los mismos jueces, los persuaden, después de haber sufrido -tantas tiranías, a que les deben estar obligados por no haberlos -castigado en la ocasión con la severidad que merecían sus delitos; -de suerte que lo mismo es para los indios, que sus corregidores sean -residenciados o no»[652]. - - [652] _Noticias secretas de América_, obra citada, págs. 255, - 256 y 257. - -Dada la autoridad de los sabios Jorge Juan y Antonio Ulloa, no -extrañarán nuestros lectores que hayamos copiado relación tan larga. -Además, lo que ocurría en el Perú con los corregidores, sucedía en -las demás colonias con los virreyes, gobernadores, presidentes de -las Audiencias y demás ministros. Que algunas veces residentes y -residenciados cumplían con su deber, no lo dudamos; pero lo general -era lo que refieren con toda clase de detalles los ilustres marinos -españoles. - -Los repartimientos, tal como se hacían, eran grande iniquidad. -Los corregidores debían llevar lo que fuere más propio de cada -corregimiento (mulas, telas, frutos), y repartirlo entre los indios, -si bien ponían el precio que les parecía y que la calidad sea mala les -importaba poco. En lugar de mulas buenas entregaban animales que _no -son más que el pellejo_, las telas de lo peor y los frutos pasados o -podridos. «La tiranía de los repartimientos no está reducida a los -precios enormes a que obligan a comprar a los indios, pues es aun -mucho mayor con respecto a las especies que les reparten, las quales, -por la mayor parte, son géneros de ningún servicio o utilidad para -ellos»[653]. A veces se reparten artículos que los indios no consumen, -como sucede con el vino, aguardiente, aceite y aceitunas. «El indio -sale con la recua a su viaje, y como éstos son tan largos y penosos en -aquellos payses, sucede, frequentemente que se les fatigan las mulas en -el camino, y se muere alguna; y como se hallan obligados a continuar -el viaje, y sin dinero para fletar otra de su cuenta, se ve precisado -el amo a vender una mula por un precio muy baxo, y suplir la falta de -la mula muerta y de la vendida. Así, pues, quando llega el amo a su -destino, se halla con dos mulas menos, sin haber desquitado su importe, -más adeudado que antes, y sin dinero para mantenerse»[654]. - - [653] _Noticias secretas de América_, págs. 247 y 248. - - [654] Ibidem, págs. 243 y 244. - -Otro sentido tiene la palabra repartimiento: se refiere no sólo a las -cosas, sino a los individuos. Por varias cédulas se ordenó y mandó que -se hiciesen repartimientos de indios para labrar los campos, para hacer -obras de lana y algodón y para beneficiar las minas de oro, plata y -azogue. Entendemos por _obrajes_, «las fábricas en donde se texen los -paños, bayetas, sargas y otras telas de lana, conocidas en todo el -Perú con la voz de ropa de la tierra»[655]. El trabajo de los obrajes -comienza desde que aclara el día hasta que la obscuridad de la noche no -permite trabajar. «La orden de ir a los obrajes causa más temor en los -indios, que todos los castigos rigorosos que ha inventado la impiedad -contra ellos»[656]. Por lo que atañe a la palabra _mita_, daremos -la definición del editor de _Noticias secretas de América_. Después -de censurar la definición dada por el _Diccionario de la Academia -Española_, él da la siguiente: Conscripción anual por la que un crecido -número de hombres nacidos y reputados por libres, son arrastrados de -sus pueblos y del seno de sus familias, a distancias de más de cien -leguas, para forzarlos al trabajo nocivo de las minas, al de las -fábricas y otros ejercicios violentos, de los cuales apenas sobrevivía -una décima parte para volver a sus casas»[657]. (Apéndice I.) - - [655] Ibidem, pág. 275. - - [656] Ibidem, pág. 278. - - [657] Ibidem, págs. 280, nota. - -Si Colón, a la vuelta de su primera expedición, trajo como esclavos -algunos indígenas; si en el año 1495 mandó desde Nuevo Mundo varios -indios para que se vendiesen como esclavos en los mercados de -Andalucía, ¿puede a nadie extrañar que D. Francisco de Bobadilla, -comendador de Calatrava, enviado a Santo Domingo para fiscalizar la -conducta administrativa del Almirante, hiciera a los colonos españoles -repartimientos de indios (1498), los cuales habían de sujetarse a las -labores del campo y a los penosos trabajos de las minas? Y D. Nicolás -de Ovando, comendador de Alcántara, sucesor de Bobadilla en el cargo de -comisario regio, continuó también los repartimientos de indios; medida -que sancionó Fernando el _Católico_, regente a la sazón de Castilla, -con fecha 30 de abril de 1508. En la _Instrucción_ dada a Diego Colón, -hijo del Almirante, en el año 1509, a vuelta de la recomendación de -que se trate bien a los indios, se encarga que se les reduzca a vivir -en poblaciones y que se respete el repartimiento hecho por Ovando. -El Rey, pues, aceptaba los hechos; y los indios, por tanto, quedaban -convertidos en siervos. El 14 de agosto de 1509 se autorizó al citado -don Diego para un nuevo repartimiento. Lo mismo que en la Española, -en la isla de San Juan se hicieron varios repartimientos, y lo mismo -tiempo después se hizo en todas nuestras colonias de las Indias. - -Con el objeto de cultivar aquel feracísimo suelo y hacer de los indios -labradores que diesen vida y prosperidad a la industria, con la cual -habían de enriquecerse descubridores y pobladores, se crearon las -_Encomiendas_. «Luego que se haya hecho la pacificación... dice la ley -1.ª, tít. VIII, lib. VI, el adelantado, gobernador o pacificador..., -reparta los indios entre los pobladores, para que uno se encargue -de los que fueren de su repartimiento y los defienda y ampare, -proveyendo ministro que les enseñe la doctrina cristiana y administre -los Sacramentos, guardando nuestro patronazgo, y enseñe a vivir en -policía, haciendo lo demás que están obligados los encomenderos en sus -repartimientos, según se dispone en las leyes de este libro.» - -Veamos lo que sobre asunto tan importante dice Solórzano en su -_Política Indiana_, lib. III, capítulo I: «Luego que por D. Cristóbal -Colón se comenzaron a poblar las primeras islas que en estas Indias -se descubrieron, como estuviesen entonces tan llenas de indios, y los -españoles que las descubrieron y poblaron necesitasen de su servicio -y trabajo, así para sus casas como para la busca y saca del oro y -plata, labor de los campos, guarda de los ganados y otros ministerios, -pidieron a D. Cristóbal les repartiese algunos, para que acudiesen -a ellos, y él lo hizo, porque le pareció por entonces conveniente -e inexcusable.» Añade Solórzano que lo mismo hicieron Nicolás de -Ovando y otros gobernadores. «Y porque respeto de lo referido--escribe -también el citado historiador--les daban los indios por tiempo -limitado y mientras otra cosa no dispusiese el Rey, y les encargaban -su instrucción y enseñanza en la religión y buenas costumbres, -encomendándoles mucho sus personas y buen tratamiento, comenzaron -estas reparticiones á llamarse _encomiendas_, y los que recibían los -indios en esta forma _encomenderos_ o _comendatarios_, del verbo latino -_commendo_, que unas veces significa recibir alguna cosa en guarda y -depósito, y otras recibirla en amparo y protección, y como debajo de su -fe y clientela, según parece por muchos textos y autores que de esto -tratan. Y esta última significación juzga el Padre José de Acosta que -es la que más cuadra al nombre e intento de nuestras encomiendas, y que -de ella pende su etimología o derivación, diciendo que así los llamaron -encomenderos por el cuidado y providencia que debían tener de los -indios que se pusieron debajo de su fe y amparo.» Hace notar Solórzano, -siguiendo la opinión del obispo de Chiapa, que los encomenderos, -atendiendo más a su provecho y ganancia que a la salud espiritual y -temporal de los indios, les hacían trabajar de un modo excesivo, y aun -los fatigaban más que a las bestias. Tiempo adelante, los reyes no -sólo procuraron corregir los abusos de los encomenderos, sino que los -cortaron de raíz. - -Es evidente que el sistema de las encomiendas aprovechaba al Rey y a -sus súbditos españoles. Era aquello el feudalismo medioeval, aunque más -ventajoso para el soberano. Por lo que respecta a los indígenas, si -parecía a primera vista que el servicio personal había sido abolido, -quedando sólo el tributo del dinero, en realidad no había sido así. -Si la ley prohibía el servicio personal, la práctica lo autorizaba. -El indio, dígase lo que se quiera en contrario, se hallaba sometido a -un amo que tenía sobre él poder despótico y arbitrario derivado de la -costumbre, ya que no de la ley. Si el Rey había limitado el gravamen -de los indios al pago de un tributo, accedió luego a que trabajasen -personalmente en las faenas agrícolas, en la crianza de ganados y -en la explotación de las minas. Trasladaremos aquí las palabras del -distinguido escritor peruano don Enrique Torres Salamando, acerca de -las encomiendas: «Quejas inauditas--dice--, acusaciones innumerables -se lanzan hoy contra el establecimiento de las encomiendas; pero es -necesario, para juzgar desapasionadamente las instituciones, remontarse -a la época en que tuvieron origen, examinar con detenimiento si fué -posible por otros medios satisfacer el propósito que se anhelaba -conseguir. Estamos persuadidos--añade--de que si hoy estuviera en -vigor la legislación que debió regirlas y se cumpliera con estrictez, -nuestros indígenas no habrían llegado al estado de abatimiento y -degradación en que se encuentran»[658]. - - [658] _Libro primero de Cabildos de Lima._--Apéndices. - -A todo esto nos creemos obligados a hacer algunas observaciones. Es -obvio que aventureros y conquistadores, más codiciosos los primeros que -los segundos, se fijaron principalmente en el descubrimiento de minas -de oro y plata, las cuales se hallaban en tierras elevadas y montuosas. -Los conquistadores obligaron a los indios a dejar sus viviendas de las -llanuras y a establecerse en las cercanías de las minas, encontrando -allí las causas de su muerte: eran éstas la insalubridad del terreno -y el excesivo trabajo. También había que agregar las enfermedades que -diezmaban a los indios, siendo la principal la viruela. No de otra -manera se explica la rápida despoblación que sufrieron algunas comarcas -de las Indias. Los reyes y los gobiernos no siempre pudieron, ya por -la distancia, ya por otros motivos, poner coto a las demasías de -conquistadores y aventureros, resultando por ello la despoblación cada -vez más grande. - -Por el Concilio Limense II, p. 2, c. 80, pág. 57, se dispuso lo -siguiente: «Que la muchedumbre de indios que está esparcida por -diversos ranchos, se reduzcan a pueblos copiosos y concertados, como -lo tiene mandado Su Majestad Católica.» Es evidente que los reyes y -príncipes pueden mandar, obligar y forzar a sus vasallos, que viven -esparcidos en los montes y campos, a reducirse en poblaciones[659]. -Era natural que los conquistadores y colonizadores, después de -arrostrar tantas fatigas y penalidades, quisiesen ganancia pronta y -considerable, lo cual no podía conseguirse sin la explotación de los -pobres indígenas. Tampoco tenemos inconveniente en admitir que el -gobierno de la metrópoli llevaba su bondad al extremo de no querer -nada que pareciese carga o vejación de los indios. En este dilema -recurrió el gobierno á un término medio, creyendo que conciliaba -los intereses de los conquistadores y de los conquistados, de los -civilizadores y de los civilizados, sin que por ello perdiese la -soberanía de la Corona. Veamos en términos breves y sencillos el -fundamento de plan tan ingenioso y a la vez tan seguro. Para que los -indios no viviesen divididos y separados por aquellas extensas sierras -y por aquellos elevados montes, privados de todo beneficio espiritual -y temporal, sin socorro de los ministros reales, se dispuso que fuesen -reducidos a pueblos. Poniendo manos a la obra, las viviendas de los -salvajes se convirtieron pronto en aldeas. La reducción y población -había de realizarse «con tanta suavidad y blandura, que sin causar -inconvenientes, diese motivo a los que no se pudiesen poblar luego, -que viendo el buen tratamiento y amparo de los ya reducidos, acudiesen -a ofrecerse de su voluntad»[660]. Para la formación de los mencionados -pueblos, debían elegirse lugares «que tuviesen comodidad de agua, -tierras y montes, entradas y salidas, y labranzas, y un egido de una -legua de largo, donde los indios pudiesen tener sus ganados, sin que -se revolviesen con otros españoles»[661]. Reservaban los reyes para la -Corona muchas de las reducciones, en particular las de las cabeceras -y puertos de mar; _encomendaban_ o concedían las restantes a los -individuos que les eran más gratos. - - [659] Véase Solórzano, _Política Indiana_, lib. II, cap. XXIV. - - [660] _Recopilación de Indias_, lib. VI, título III, ley 1.ª - - [661] Ibidem, ley 8. - -A su vez, los agraciados en las encomiendas o encomenderos, como -correspondiendo a la gracia real, quedaban sujetos a las siguientes -obligaciones: - -1.ª Defender las personas y haciendas de los indios que tuvieran a su -cargo, procurando que no recibiesen agravio alguno[662]. - - [662] Ibidem, lib. VI, tít. IX, ley 1.ª - -2.ª Edificar en las reducciones iglesias, proveyéndolas de todos -los ornamentos necesarios, y sostener sacerdotes para que enseñasen -a los indios la doctrina cristiana y administrasen los Santos -Sacramentos[663]. - - [663] Ibidem, lib. VI, tít. VIII, ley 1.ª y tít. IX, leyes 1.ª - y 3.ª - -3.ª Tener armas y caballos para defender la tierra en caso de guerra, -y hacer en determinados tiempos sus correspondientes alardes con el -objeto de hallarse siempre dispuestos, debiendo salir a campaña a su -propia costa, si se les mandare[664]. - - [664] Ibidem, lib. VI, tít. IX, ley 4.ª - -4.ª Tener casas pobladas en las ciudades cabezas de sus -encomiendas[665]. - - [665] Ibidem, lib. VI, tít. IX, leyes 9.ª y 10. - -5.ª No podían ausentarse de la provincia y sólo para asunto preciso -podía el gobernador otorgarles cuatro meses de licencia; pero -obligándoles a dejar escudero que hiciera sus veces. Si era para ir a -España y traer sus mujeres, se les concedían dos años[666]. - - [666] Ibidem, lib. VI, tít. IX, leyes 25, 26, 27 y 28. - -Procurábase--y esto no deja de ser importante--que el encomendero -no sacase de la encomienda una renta mayor de 2.000 pesos. A veces -el residuo del tributo se distribuía en pensiones que no podían -exceder de 2.000 pesos, y a los que las recibían se les llamaba -_pensionistas_[667]. En general, los reyes hacían merced de las -encomiendas por dos vidas; la del agraciado y la de su sucesor. -Después, la encomienda volvía á la Corona, para que el Rey dispusiera -de ella a su voluntad. Aunque los encomenderos trabajaron con empeño -para que las encomiendas fuesen dadas a perpetuidad, nada pudieron -conseguir. Lo mismo las encomiendas que las pensiones eran concedidas -por los virreyes, presidentes y gobernadores de las Indias; mas las -provisiones de ellas debían ser sometidas, dentro de cierto término, -a la confirmación real, resultando--como dice un comentador--«que Su -Majestad era el que verdaderamente las otorgaba»[668]. - - [667] Ibidem, lib. VII, tít. VIII, leyes 28, 29, 30 y 31. - - [668] _Recop. de Indias_, lib. VI, tít. XIX. - -Los abusos que se cometían con la excusa de los repartimientos, -encomiendas y reducciones promovieron la indignación de los dominicos, -a cuya cabeza se puso--como tantas veces hemos dicho en esta obra--Fray -Bartolomé de las Casas. Gran parte de su vida sacerdotal pasó el obispo -de Chiapa declamando contra tales injusticias. Desde que en el año 1515 -se embarcó para España con la idea de llevar sus quejas a Fernando -el _Católico_, no cesó en su obra humanitaria. Como D. Fernando se -encontrase por entonces enfermo de cuerpo y hondamente preocupado con -los asuntos políticos, hubo de delegar el asunto de las Indias a su -secretario Conchillos, el cual, así como Fonseca, obispo de Burgos, -eran opuestos al derecho de los indígenas. A la muerte de D. Fernando -insistió Las Casas cerca de los regentes Cisneros y Adriano, logrando -que el citado cardenal hiciese algo en favor de los indios. Al lado -de Las Casas se pusieron Cisneros, Juan López de Vivero, vulgarmente -conocido con el nombre de su pueblo, _Palacios Rubios_ (Salamanca) y -algunos otros. Luego, a ruegos de Las Casas, se publicaron por Carlos -V--como ya se ha dicho y repetimos más adelante--famosas Ordenanzas; -pero los delegados que fueron a implantar las Nuevas Leyes se pusieron -al lado de los colonos, fracasando de este modo las gestiones del -incansable protector de los indios. - -Terminaremos asunto de interés tan capital, con las siguientes -observaciones: repartimientos, encomiendas y reducciones no merecen -nuestras alabanzas. Reconocemos que, si buena fe guió a los fundadores, -los resultados no correspondieron a lo que aquéllos deseaban; pero -las censuras de muchos escritores anglo-sajones son más severas que -justas. No negaremos que la organización civil y política de las -colonias españolas era distinta de la organización civil y política -de las colonias inglesas; no negaremos que el catolicismo allá y el -protestantismo acá, influyeron en la manera de ser, en las costumbres -de unas y de otras colonias. - -Ante la crítica apasionada de muchos escritores a nuestro sistema -de repartimientos, encomiendas y reducciones, conviene recordar que -frecuentemente los indios tuvieron protectores y no tiranos, y cuando -terminaron aquéllas, el indígena pudo contar con una libertad cuasi -completa. Si en Norte-América no hubo repartimientos, encomiendas -y reducciones, en cambio, los indígenas, sujetos al yugo de los -conquistadores ingleses, no lograron entonces bienes de ninguna -clase; y á la sazón se mueren de hambre en los incultos desiertos del -Arkansas. Además, si con la organización y política de las colonias -españolas, el indio tuvo un amo, en los Estados Unidos, sin dicho -sistema de organización, tuvo muchos amos, hallándose expuesto siempre -a los desmanes de grosera e indisciplinada soldadesca. - -Somos de opinión que, después de la independencia, después que se -rompieron los vínculos que unían las colonias a la metrópoli, se -manifestaron los caracteres diferenciales de una y de otra raza, -distinguiéndose entonces el positivismo anglo-sajón y el idealismo -latino. Por eso, mientras los primeros buscaban el bienestar por -el orden, el trabajo y la formalidad, los segundos, impacientes, -desconfiados y revolucionarios corrían por terrenos ignorados, con la -fogosidad y el atolondramiento de la juventud. - -En suma, puede asegurarse: 1.º Que el conquistador o colonizador -español tuvo menos ventajas con su política que el conquistador o -colonizador anglo-sajón; 2.º Que el indígena, si fué encadenado por el -primero, sufrió la dura y tiránica ley del segundo. Encontró el pobre -indio en todas partes la tiranía, lo mismo en la América Meridional que -en la Septentrional, lo mismo o quizá menos bajo la raza española que -bajo el poder de la raza anglo-sajona. Repítese en todos los tonos que -el español, no compadeciéndose del indio, le obligó a extraer el oro y -la plata de las minas; pero, ¿no hicieron lo mismo entonces, después -y siempre los ingleses? Adquirieron la independencia las colonias, no -por los celos de los criollos contra los europeos, no por el mal trato -de la metrópoli, no por las nuevas ideas políticas de los principales -jefes del movimiento, sino porque así debía ser, porque debían salir de -la tutela donde habían estado tanto tiempo. - -La esclavitud no echó profundas raíces en las Indias. El esclavo no fué -considerado como una bestia de carga, ni se le maltrataba, ni se le -atormentaba. Se le manumitía con harta frecuencia, sucediendo no pocas -veces que rechazaba la libertad concedida por los dueños. Raramente se -rebeló contra sus amos. Consideremos el origen de la esclavitud. Los -conquistadores y colonos se encontraron con la necesidad de cultivar -la tierra y extraer el mineral de las minas. La raza indígena era poco -a propósito para lo uno y para lo otro, naciendo entonces la idea de -llevar al Nuevo Mundo esclavos negros, gente, en general, robusta y -fuerte. El emperador Carlos V, por vez primera, autorizó en el año -1517 a un flamenco para que introdujese esclavos africanos en América. -A las mil maravillas cumplió su cometido el compatriota del César, -pues--cuentan--que cinco años después de la concesión del privilegio, -los negros de Santo Domingo eran más numerosos que los blancos. No -huelga decir que, según algunos cronistas, ya en 1505 se habían -introducido 17 negros en la Isla Española para trabajar las minas, y en -1510, pasaron de 100[669]. - - [669] Ramón La Sagra, _Historia física, política y natural de - Cuba_.--Apéndice 89. - -En mayor o menor número y con más frecuencia o menos frecuencia, -continuaron concediéndose los privilegios de introducción o _asiento_, -hasta que al fin quedó prohibido el tráfico negrero en el Congreso -de Viena (1.º noviembre 1814 al 9 julio 1815). En él se acordó la -abolición del comercio de negros; mas la ejecución de semejante medida -debía ser lenta, por cuanto se dejó a Inglaterra, Rusia, Austria, -Prusia, Francia, España, Portugal y Suecia la designación de la época -en que cada una de dichas naciones quisiera realizarla. Las potencias -más interesadas en abolir la trata de negros eran Francia, España y -Portugal[670]. El comercio de esclavos se aumentó considerablemente -después de prohibido, lo cual hizo que, tiempo adelante, la Gran -Bretaña, Austria, Francia y Rusia pusiesen en práctica lo que el -Congreso de Viena había propuesto, firmando (20 diciembre 1841) un -tratado para impedir el inhumano tráfico. - - [670] Véase Heeren, _Systéme politique des Etats de L'Europe_, - tom. III, pág. 263. - -El remedio más radical para acabar con el tráfico de negros era la -abolición de la esclavitud. El gobierno inglés proclamó en 1831 la -libertad inmediata de todos los esclavos de la Corona, contestando a -los clamores de los colonos con la abolición de la esclavitud en las -colonias occidentales para el 1.º de agosto de 1834. Roberto Peel, que -no había sido partidario de la citada abolición, la llamó «la más feliz -reforma de que el mundo social puede ofrecer ejemplo.» También, poco a -poco, los gobiernos españoles realizaron reforma tan transcendental. - -Pocos _extranjeros_ vivían en nuestras colonias. No sólo eran mal -mirados por los monarcas españoles, sino que hasta el siglo XVIII se -les prohibía establecerse en las posesiones de la India. Cuando lo -hacían, se mandaba que sin excusa alguna y en el menor tiempo posible, -saliesen con sus familias de las citadas provincias. No es extraño, -pues, que fuesen muy pocos los extranjeros que se arriesgasen a vivir -en las colonias, dándose el caso que Humboldt, durante los cinco años -que viajó por el virreinato de México, _sólo encontró un alemán_. -Según el censo de 1809, en Chile apenas había 80 extranjeros. Todos, -lo mismo en la metrópoli que en América, querían el aislamiento de las -colonias. Temían los reyes que los extranjeros habían de propagar en -aquellos países el espíritu revolucionario, y por esta razón aislaron -sus colonias del resto del mundo. No puede negarse que sacrificaron el -progreso intelectual al fanatismo político y religioso. No andaban del -todo separados de la verdad, según tendremos lugar de ver más adelante. - - - - -CAPITULO XXXI - - ORGANIZACIÓN COLONIAL: VIRREINATOS.--GOBERNADORES GENERALES.--LAS - INTENDENCIAS.--LOS GOBIERNOS DEL BRASIL.--LAS AUDIENCIAS: NOMBRES - DE LAS AUDIENCIAS.--ATRIBUCIONES DE LOS VIRREYES, GOBERNADORES - GENERALES, INTENDENTES, AUDIENCIAS Y PRESIDENTES.--REGENTES - DE LAS AUDIENCIAS.--CONSULADOS Y CABILDOS EN LAS COLONIAS DE - ESPAÑA.--ALCALDES ORDINARIOS Y CORREGIDORES.--TRIBUNALES DE MINERÍA - Y DE CUENTAS.--GOBIERNO POLÍTICO Y ELEMENTOS DE QUE CONSTABA. - - -Los _Virreyes_, _Proreges_ ó _Vice Reges_ eran vicarios o -representantes del Rey. Al establecerse los primeros virreinatos, la -autoridad de los virreyes era casi ilimitada, hasta el punto que el Rey -declaró «que en todos los casos y negocios que se ofrecieren, hagan lo -que les pareciere y vieren que conviene, y provean todo aquello que Nos -podríamos hacer y proveer, de cualquiera calidad y condición que sea, -en las provincias de su cargo, si por nuestra persona se gobernasen, en -lo que no tuvieren especial prohibición.» Es cierto, pues, que por la -Cédula dada el año 1528 los virreyes y las demás altas autoridades en -cada región, se hallaban autorizados para suspender el cumplimiento de -aquellas órdenes, si por cumplirlas «se introduciese escándalo conocido -o daño irreparable.» Mucho tiempo después, en una Real Cédula dada en -el palacio de El Escorial a 19 de julio de 1614, se decía lo siguiente: -«Que a los virreyes se les debe guardar y guarde la misma obediencia -y respeto que al Rey, sin poner en esto dificultad, ni contradicción, -ni interpretación alguna. Y con apercibimiento que a los que a esto -contravinieren, incurrirán en las penas puestas por derecho a los que -no obedecen los mandamientos reales, y las demás que allí de nuevo -pone y refiere.» Atribuciones tan amplias no excluían que de cuando -en cuando se mandasen _Instrucciones Reales_, que determinaban la -conducta que debían seguir. Del mismo modo que a los oidores y a otros -funcionarios, se sujetaba a los virreyes a juicio de residencia y les -estaba prohibido «todo género de contrato y granjería.» Frecuentemente -las Audiencias, con más o menos razón, suscitaron cuestiones de -competencia a los virreyes, resultando de ello graves conflictos, pues -en ciertos casos y en ciertos asuntos tenían atribuciones superiores a -dichos virreyes. (Apéndice J.) - -El gobernador general, nombrado por la Corona, conocía de todos los -asuntos de administración y policía, hasta el punto que nombraba para -las plazas vacantes en los diversos empleos públicos, disponía de las -tierras de la Corona, etc. - -Es de advertir que tanto el virrey como el presidente gobernador eran -casi siempre funcionarios peninsulares, muy rara vez americanos. Apenas -se encuentra alguno natural del reino o provincia que se le encargaba -gobernar. Dice uno de los historiadores nacionales contemporáneos de -la independencia que, entre los 160 virreyes que hubo en América, sólo -cuatro fueron americanos, y entre más de 600 presidentes sólo 14[671]. -Entre los gobernadores de Chile, desde D. Pedro de Valdivia hasta D. -Francisco García Carrasco, únicamente se registra el nombre de un -chileno, y esto interinamente y por poco tiempo. - - [671] Guzmán, _El Chileno instruído en la Historia - topográfica, civil y política de su país_, lección 69. - -El virrey representaba al monarca, y la Audiencia á la Justicia y a la -ley; era, además, la Audiencia el Consejo consultivo del virrey o del -presidente gobernador. - -El cabildo era representante del respectivo pueblo o vecindario, -y atendía a los intereses locales. Los individuos de las citadas -corporaciones eran nombrados por el gobierno peninsular. Si en los -primeros tiempos debían ser elegidos los regidores, después fueron -nombrados por merced del Rey, y a veces tales cargos se adjudicaban al -mejor postor. Los alcaldes que, entre otras atribuciones, tenían la -de administrar justicia en primera instancia, formaban parte de los -cabildos y eran elegidos por los individuos de estas corporaciones. - -Consideremos ahora los virreinatos y capitanías generales existentes -en la América española al iniciarse la guerra de la independencia. Los -virreinatos eran cuatro: el de _México_ o _Nueva España_[672]; el del -_Perú_ o _Nueva Castilla_[673]; el de _Santa Fé de Bogotá_ o _Nueva -Granada_, que databa de 1717[674], y el de _Buenos Aires_, de 1776-78. -Los dos virreinatos últimos fueron formados a expensas de los dos -primeros. (Apéndice L.) - - [672] Don Antonio de Mendoza, primer virrey de México, fué - nombrado por Carlos V, a 17 de abril de 1535, entrando a - gobernar en el mismo año. - - [673] Blasco Núñez de Vela salió de Sanlúcar el 3 de noviembre - de 1543, y entró en Lima el 17 de mayo de 1544. - - [674] Suprimido en 1723 y restablecido en 1739-40. - -Las capitanías generales eran las de la _Española_, _Guatemala_, -_Chile_ y _Venezuela_. - -Según la ordenanza de 1803, las Intendencias o provincias eran las -siguientes: El virreinato de México comprendía las intendencias de -_Puebla de los Angeles_, _Nueva Veracruz_, _Mérida de Yucatán_, -_Antequera de Oaxaca_, _Valladolid de Mechoacán_, _Santa Fe de -Guanajuato_, _San Luis de Potosí_, _Guadalajara_, _Zacatecas_, -_Durango_ y _Sonora_. - -El virreinato del Perú, las intendencias de _Farnia_, _Trujillo_, -_Cuzco_, _Gusmanga_, _Huancavalica_, _Arequipa_, _Chiloe_ y _Puno_. - -El virreinato de Santa Fe de Bogotá o Nueva Granada, las intendencias -de _Quito_, _Popayán_, _Cuenca_, _Cartagena_ y _Panamá_. - -El virreinato de Buenos Aires, las intendencias de _Paraguay_, -_Córdoba_, _Tucumán_, _Salta_, _Cochabambo_, _Paz_, _Plata_ y _Potosí_. - -La capitanía general de la Española, los gobiernos de _Cuba_, de -_Puerto Rico_ y de las posesiones de la _Florida_ y de la _Luisiana_. - -La capitanía general de Guatemala, las intendencias del _Salvador_, -_Comayagua_, _Nicaragua_, _Chiapa_ y _Guatemala_. - -La capitanía general de Chile, las intendencias de _Santiago_ y -_Concepción_. - -La capitanía general de Venezuela, las intendencias de _Caracas_, -_Maracaibo_, _Barinas_, _Cumaná_ y _Guayana_. - -Las _Intendencias_, establecidas en España desde el año 1718, se -intentó crearlas en México en 1768--de acuerdo con el visitador D. -José Gálvez--por el virrey marqués de Croix. También desechó el -proyecto el virrey Bucareli; pero lo aceptó D. Bernardo Gálvez, conde -de Gálvez, en 1786, publicándose entonces la célebre _Instrucción de -Intendentes_[675]. Algunas observaciones debemos hacer a la citada -Ordenanza. En la Introducción de la _Instrucción de Intendentes_ dice -el rey Carlos III que «movido de paternal amor a sus vasallos y deseoso -de poner en buen orden, felicidad y defensa los dilatados dominios -de las dos Américas, ha resuelto, con muy fundados informes y maduro -examen, establecer en el reino de Nueva España intendentes de ejército -y provincia, para que dotados de autoridad y sueldos competentes, -gobiernen aquellos pueblos y habitantes en la parte que se les confía.» -La Instrucción consta de 306 artículos, divididos en cinco grupos: -en el primero se establecen _bases_, y en los siguientes las causas -de _justicia_, _policía_, _hacienda_ y _guerra_. Por el art. 1.º se -dividía el reino de México en doce intendencias, las cuales tomarían -el nombre de la población que se erigiese en capital. Por el 2.º, se -confirmaba la autoridad que al virrey conferían las leyes de Indias, -pero dejando al cuidado de los intendentes todo lo relativo a la Real -Hacienda. Por los demás artículos se deslindaban con toda claridad las -facultades de los intendentes respecto a los virreyes, en particular -en lo referente a la agricultura, industria, abastecimiento, sanidad y -beneficencia de los pueblos. - - [675] El virrey, conde de Gálvez, era hijo del anterior - virrey, D. Matías Gálvez. - -Comprendíanse las _bases_ desde los artículos 1.º al 14: en los doce -primeros se trataba de la creación de intendentes y de sus facultades, -de las atribuciones de la junta, y las de los gobernadores y jueces -subdelegados; en los dos últimos de las elecciones de alcaldes indios. - -A la _causa de justicia_ pertenecían los artículos desde el 15 al -56 y en ellos se trataba de los asesores y asuntos de justicia, de -los propios, arbitrios y bienes de la comunidad, y de los escribanos -y notarios, multas y penas de Cámara y los informes reservados al -gobierno supremo. - -A la _causa de policía_ desde el 57 al 74, en los cuales se trata, ya -de varios preceptos de policía y buen gobierno, ya de los pósitos, -alhóndigas y moneda. - -A la _causa de hacienda_ desde el 75 al 249: estudiase la jurisdicción -privativa de hacienda y las facultades económicas de sus ministros, del -tabaco, causas de fraudes, tierras realengas, confiscaciones, presas, -naufragios y mostrencos, del fuero de hacienda, montepío, escribanos -de hacienda y registros, de los ministros generales y principales de -hacienda, del libro de la razón general, de la administración, arriendo -de rentas y repartimientos de contribuciones, del tributo de indios y -las alcabalas, de varias rentas, como el pulque, pólvora, naipes, minas -y azogues, papel sellado, lanzas y medias annatas, salinas, pulperías -y oficios vendibles y renunciables, de la Bula de Cruzada, diezmos, -vacantes mayores y menores, media annata y mesada eclesiástica, subasta -de rentas menores, dotación de párrocos y espolios de prelados, y de -la traslación de caudales, arcas y tanteos mensuales, facultades del -superintendente general y sus delegados, y otros asuntos interiores. - -A la _causa de la guerra_, desde el 250 al 306: se ocupan de los -ajustes y marchas, revistas de tropas, hospitales, almacenes de -artillería, prerrogativas, honores y sueldos de los intendentes. - -La citada Ordenanza se dió primero a México, haciéndose luego extensiva -a Lima, Buenos Aires, Chile, Guatemala, y, por último, a la isla de -Cuba en 7 de noviembre del año 1791. La _Instrucción de Intendentes_ -siguió hasta el 1803 en que la modificó Carlos IV. - -Se propusieron principalmente las _Intendencias_, centralizar la -administración y aumentar los ingresos de la Corona; pero causaron -grave daño a los municipios. Los intendentes arrebataron a los cabildos -toda libertad administrativa, anulando a los antiguos corregidores y -apropiándose el conocimiento de los asuntos de agricultura, comercio, -minería, caminos y ornato público. - -Las Capitanías (Gobiernos) del Brasil eran las siguientes: _Tamaracá_, -_Pernambuco_, _Todos los Santos_, _Isleos_, _Puerto Seguro_, _Espíritu -Santo_, _Río de Janeiro_ y _San Vicente_. En la Capitanía o Gobernación -de Todos los Santos, residía el gobernador, el auditor general de toda -la costa y el obispo. - -Las Audiencias se crearon por el orden que después diremos; pero antes -se trasladará aquí la siguiente ley del Rey Felipe IV: - -«Por quanto en lo que hasta aora se ha descubierto de nuestros Reynos y -Señoríos de las Indias, están fundadas doze Audiencias y Chancillerías -Reales, con los límites que se expresan en las leyes siguientes, para -que nuestros vasallos tengan quien los rija y gobierne en paz y en -justicia, y sus distritos se han dividido en Gobiernos, Corregimientos -y Alcaldías mayores, cuya provision se haze segun nuestras leyes -y órdenes, y están subordinados a las Reales Audiencias, y todos -a nuestro Supremo Consejo de las Indias, que representa nuestra -Real persona. Establecemos y mandamos, que por aora, y mientras no -ordenaremos otra cosa, se conserven las dichas doze Audiencias, y en el -distrito de cada una los Gobiernos, Corregimientos y Alcaldías mayores, -que al presente hay, y en ello no se haga novedad, sin expressa orden -nuestra, o del dicho nuestro Consejo»[676]. - - [676] Ley I, tít. XV, lib. II de la _Recopilación de leyes de - los Reinos de las Indias_. - -I. El emperador Carlos V, con fecha 14 de septiembre de 1526, fundó la -_Audiencia de Santo Domingo_, que comprendía las Islas de Barlovento y -de la costa de Tierra Firme, y en ellas las gobernaciones de Venezuela, -Nueva Andalucía, el Río de la Hacha y provincias del Dorado[677]. - - [677] Ley II, tít. XV, lib. II. - -II. La de _México ó Nueva España_ que creó Carlos V el 9 de noviembre -y 13 de diciembre de 1527, comprendía las provincias llamadas de Nueva -España, con las de Yucatán, Cozumel y Tabasco; y por la costa de la mar -del Norte y Seno Mexicano hasta el Cabo de la Florida; y por la mar del -Sur, desde donde acaban los términos de la Audiencia de Guatemala hasta -donde comienzan los de la Galicia[678]. - - [678] Ley III, tít. XV, lib. II. - -III. La de _Panamá_, que fundó Carlos V el 30 de febrero de 1535 y 2 de -marzo de 1537, y cuya jurisdicción llegaba a la provincia de Castilla -del Oro hasta Portobelo y su tierra, la ciudad de Natán y su tierra, la -gobernación de Veragua; y por el mar del Sur, azia el Perú, hasta el -Puerto de la Buenaventura, exclusive, y desde Portobelo, azia Cartagena -hasta el río del Darién, exclusive, con el golfo de Urabá y Tierra -Firme, partiendo términos por el Levante y Mediodía con las Audiencias -del Nuevo Reyno de Granada y San Francisco del Quito; por el Poniente -con la de Santiago de Guatemala, y por el Septentrión y Mediodía con -los dos mares, de Norte y Sur[679]. - - [679] Ley IV, tít. XV, lib. II. Danvila no cita esta Audiencia - en la _Historia general de España_. Reinado de Carlos III, - tomo V., págs. 151-158. - -IV. La de la _Ciudad de los Reyes_ o de _Lima_ (Perú), fundada por -Carlos V el 20 de noviembre de 1542, cuyo distrito era la costa que hay -desde dicha ciudad hasta el reyno de Chile exclusive, y por la tierra -adentro a San Miguel de Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba y los -Motilones, inclusive, y hasta el Callao exclusive, por los términos -que se señalan a la Real Audiencia de la Plata y la ciudad del Cuzco -con los suyos, inclusive, partiendo términos por el Septentrión con -la Real Audiencia de Quito; por el Mediodía con la de la Plata; por -el Poniente con la mar del Sur, y por el Levante con provincias no -descubiertas[680]. - - [680] Ley V, tít. XVI, lib. II. - -V. La de los _Confines de Guatemala y Nicaragua_, creada por Real -Cédula de Carlos V el 13 de septiembre de 1543, y que tuvo a su cargo -la gobernación de las dichas provincias y sus adherentes, esto es, -Guatemala, Nicaragua, Chiapa, Higueras, Cabo de Honduras, la Vera-Paz y -Soconusco, con las islas de la costa[681]. - - [681] Ley VI, tít. XV, lib. II. - -VI. La de _Guadalajara o Nueva Galicia_, creada por Real Cédula de -Carlos V el 13 de febrero de 1548: se estableció primero en Compostela, -trasladándose luego a Guadalajara, porque era «sitio más agradable, -más sano, más fértil y abundante...»[682]. Tenía por distrito las -provincias de la Nueva Galicia, Culiacán, Copala, Colima y Zacatula con -los pueblos de Avalos[683]. - - [682] Herrera. _Década VIII_, lib. IV, capítulo XII. - - [683] Ley VII, tít. XV, lib. II. - -VII. La del _Nuevo Reino de Granada_ o de _Santa Fe de Bogotá_, -fundada por el Emperador el 17 de julio de 1549, tenía por distrito -las provincias del Nuevo Reino y las de Santa Marta, Río de San Juan y -la de Popayán, excepto los lugares de ella, señalados a la Audiencia -de Quito, y de la Guayana o Dorado tenga lo que no fuere de la -Audiencia de la Española y toda la provincia de Cartagena, partiendo -términos...[684]. - - [684] Ley VIII, tít. XV, lib. II. - -VIII. La de las _Charcas_ o de la _Plata_, creada por Felipe II el 4 -de septiembre de 1559, que comprendía la provincia de las Charcas y -todo el Callao, con las Provincias de Sangabana, Carabaya, Juries y -Dieguitas, Moyos y Chunchos y Santa Cruz de la Sierra[685]. - - [685] Ley IX, tít. XV, lib II. - -IX. La de _San Francisco de Quito_, en el Perú, que erigió Felipe II -por Real Cédula del 29 de noviembre de 1563: «comprendía su distrito -la provincia de Quito, y por la costa azia la parte de la ciudad de -los Reyes, hasta el puerto de Payta exclusive, y por la tierra adentro -hasta Piura, Caxamarca, Chachapoyas, Moyobamba y Motilones exclusive, -azia esta parte los pueblos de Jaén, Valladolid, Loja, Zamora, Cuenca, -la Zarza y Guayaquil, con todos los demás pueblos que estuvieren en sus -comarcas y se poblaren, y azia la parte de los pueblos de la Canela -y Quijos, con los demás que se descubrieren; y por la costa azia el -Panamá, hasta el puerto de Buenaventura, inclusive; y la tierra adentro -a Pasto, Popayán, Cali, Buga, Chapanchica y Guachicona...»[686]. - - [686] Ley X, tít. XV, lib. II. - -X. La de _Manila_, en la isla de Luzón, Cabeza de las Filipinas[687]. - - [687] Ley XI, tít. XV, lib. II. - -XI. La de _Santiago de Chile_, fundada por Felipe III por Real Cédula -del 17 de febrero de 1609 y por Felipe IV en la Recopilación de Leyes -de los Reynos de Indias, comprende su distrito todo el reino de -Chile[688]. En el reinado de Felipe V de Borbón y en el año de 1710 -había Audiencia en la provincia de Chile[689]. - - [688] Ley XII, tit. V, lib. II. - - [689] Véase _Arch. Hist. Nacional.--Cedulario índico_, tomo - XL, núm. 174, págs. 173 v.ª y siguientes. - -XII. La de la _Trinidad, Puerto de Buenos Ayres_, fué fundada por -Felipe IV el 2 de noviembre de 1661: tenía por distrito las ciudades, -villas y lugares de las provincias del Río de la Plata, Paraguay y -Tucumán, que hasta entonces habían pertenecido a la Audiencia de los -Charcas[690]. - - [690] Ley XIV, tit. XV, lib. II.--Extinguióse la citada - Audiencia; pero se restableció al crearse el Nuevo virreinato - de Buenos Ayres por Real cédula de Carlos III (7 julio 1788). - -XIII. La de _Caracas_, creada por Carlos III (13 junio 1786) comprendía -la parte española de Santo Domingo, Cuba y Puerto Rico. - -XIV. La del _Cuzco_, que fundó Carlos III (Real orden de 26 de febrero -de 1787) comprendía sólo su extensa provincia. - -Por lo que respecta a la Audiencia de _Panamá_, encontramos las -noticias siguientes: Felipe II, desde Aranjuez (19 mayo 1568) hubo -de mandar que, si la Audiencia y Chancillería Real de la ciudad de -Santiago de la provincia de Guatemala se había trasladado a Panamá de -la provincia de Tierra Firme, a la sazón disponía que volviese a dicha -ciudad de Santiago[691]. No debió de volver, por cuanto el mismo Rey -desde Madrid (6 febrero de 1571) se dirigió al Presidente y Oidores de -la Audiencia de la ciudad de Panamá de la provincia de Tierra Firme, -para decirles que obedeciesen en todo al virrey del Perú[692]. - - [691] _Arch. hist. nacional._--_Cedulario índico_, tom. XXXVI, - n.º 33, pág. 40 v.ª a 42 v.ª - - [692] _Cedulario índico_, tomo XXXVIII, n.º 123, págs. 156 y - 156 v.ª - -Que había Audiencia en Panamá en el año 1645 también lo prueba el -documento siguiente: - -«Administración de justicia: Hecho presente al Obispo de la ciudad de -Panamá, la falta que había de ella en aquella Audiencia, porque siendo -solos dos Oidores, el uno estaba ausente y el otro enfermo, amigo del -Presidente, por cuya razón hacía éste lo que quería, muy distante de -la fidelidad con que debía ejercer un cargo: Resolvió S. M. mirase por -sus obejas conforme a su obligación, y si tuviese que dar alguna queja -contra los ministros de dicha Audiencia, no lo hiciese a bulto y con -palabras equívocas.»[693] Consta del mismo modo que, reinando Carlos -II, y en 31 de diciembre de 1686, existía Audiencia en la ciudad de -Panamá, provincia de Tierra Firme[694]. En el reinado de Felipe V y en -el año 1710 había Real Audiencia en Panamá de la provincia de Tierra -Firme[695]. Más adelante, año 1734 y en el mismo reinado, continuaba la -Audiencia en Panamá[696]. - - [693] _Biblioteca particular de S. M. el Rey de España, Cédula - de 15 de agosto de 1645_, tomo 44, fol. 209, n.º 225. - - [694] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico_, tomo - XXXVI, n.º 321, pág. 345 y siguientes. - - [695] Ibidem, tomo XL, n.º 180, pág. 181 v.ª y siguientes. - - [696] Ibidem, tomo XIII, n.º 138, pág. 128 v.ª y siguientes. - -De modo que dentro de los virreinatos se hallaban las Capitanías -generales, de carácter militar; las Intendencias, de carácter -administrativo, y las Audiencias, de carácter judicial. Los virreyes, -como regla general, eran presidentes de la Audiencia, que estaba en la -capital del virreinato, y tenían poder sobre los capitanes generales y -aun intendentes de la provincia donde se hallaba dicho virreinato. - -Por lo que respecta a las Audiencias, daremos algunas más noticias. -Eran tribunales--como decía Solórzano--donde se guardaba la justicia, -donde los pobres hallaban defensa de los agravios y opresiones de los -poderosos, y donde a cada uno se le daba lo que era suyo con derecho y -verdad[697]. Mediante Real Cédula dada en la ciudad de Buitrago a 19 -de mayo del año 1603 se dispuso que «los virreyes y gobernadores, por -ningún caso, se mezclen ni entrometan en los negocios concernientes -a administración de justicia, porque éstos están sometidos a las -Audiencias, y no las deben poner en ellos estorvo, ni impedimento -alguno»[698]. - - [697] _Política Indiana_, lib. V, cap. III. - - [698] Ibidem. - - -En las provincias más importantes se establecieron Audiencias. -«Todavía, como se fueron poblando y ennobleciendo tanto, pareció -conveniente, que por lo menos en las principales de ellas, que son las -del Perú y las de la Nueva España, se pusiesen gobernadores de mayor -porte con título de _Virreyes_, que juntamente hicieren oficio de -presidentes de las Audiencias que en ellas residen, y privativamente -tuviesen a su cargo el gobierno de aquellos dilatados reinos y de todas -las facciones militares que en ellos se ofreciesen, como sus capitanes -generales, y en conclusión, pudieren hacer e hiciesen, y cuidar y -cuidasen de todo aquello que la misma persona real hiciera y cuidara, -si se hallara presente, y entendiesen convenir para la conversión y -amparo de los indios, dilatación del Santo Evangelio, administración -política y su paz, tranquilidad y aumento en lo espiritual y -temporal»[699]. - - [699] Solórzano, Ob. cit., lib. V, cap. XII. - -De las sentencias dadas por las Audiencias y sólo en los asuntos -civiles, se podía apelar ante el Consejo de Indias y cuando la cantidad -en litigio consistía en más de 6.000 pesos. Si los asuntos de gobierno -y policía se habían hecho contenciosos, sobre la opinión del virrey -o capitán general, estaba la Audiencia, que fallaba en apelación. -En determinados asuntos los virreyes y capitanes generales tenían -la obligación de consultarlas. Ellas ejercían además un derecho de -vigilancia sobre los otros tribunales y sobre los empleados civiles. -El virrey, el capitán general o el presidente tenía derecho a presidir -la Real Audiencia y a asistir a sus sesiones; pero carecía de voto -deliberativo y consultivo. - -El Rey, queriendo sustraer a los oidores de toda influencia que -pudiera perjudicar la administración de justicia, les prohibió ser -padrinos, asistir a las bodas o a entierros, casarse sin permiso en -el lugar de su residencia, dar o tomar dinero a préstamo, y hasta -poseer propiedades. No deja de llamar la atención--sin embargo de la -importancia y delicado del cargo--algunas de las prohibiciones a que -estaban sujetos los virreyes, presidentes, gobernadores y oidores. Les -estaba vedado negociar en cualquier forma que fuese, dar o tomar dinero -a usura, y sembrar trigo o maiz. Prohibíaseles poseer casas, huertas, -chacras o estancias. No habían de recibir dádivas, ni tener estrechas -amistades con eclesiásticos o seglares. No podían ser padrinos de -matrimonio o de bautizo, ni asistir a casamientos o entierros, ni ellos -ni sus hijos podían casarse en sus distritos sin licencia especial -del Rey. En suma, debían vivir completamente aislados en la sociedad -que estaban encargados de gobernar, y se les prohibía tener con sus -subordinados otras relaciones que las oficiales[700]. - - [700] _Recopilación de Indias_, lib. II, tít. XVI, ley 48 y - siguientes. - -Sin embargo, virreyes, gobernadores, generales, intendentes, Audiencias -y presidentes, aunque tenían grandes atribuciones, se hallaban -sujetos al poder real. Con harta frecuencia el Rey se dirigía á dichas -autoridades ordenándoles lo que debían hacer, pudiendo servir de -ejemplo la siguiente cédula: - -«Tributos: Haviendo entendido el Rey por cartas y relaciones venidas -de América el gran número de indios que havían fallecido en el año -de 1545, assí de los incorporados á la Real corona como de los -encomendados a particulares, y que los pocos que havían quedado no -podían pagar los establecimientos por la tasa: Mandó a la Audiencia de -aquel reino providenciase que sólo se les exigiese lo que buenamente -pudiesen pagar sin fatiga ni vejación.» Cédula de 10 de abril de 1546, -vid., tomo 10 de ellas, folio 298 v.º núm. 503[701]. - - [701] Biblioteca particular de S. M. el Rey de España. - -Los _Regentes de las Audiencias_ se crearon por Real cédula de 6 -de abril del año 1776. En los 78 artículos de la _Instrucción_ se -establecen las ceremonias con que deben ser recibidos los regentes, -los honores y distinciones que se les deben, sus relaciones con los -virreyes y otras autoridades y sus facultades en el régimen interior de -las Audiencias. - -Además de las instituciones que acabamos de señalar, existían otras dos -que tuvieron relación directa e inmediata con la vida íntima del país, -como también importancia extraordinaria, ya en el desenvolvimiento -colonial, ya decisiva influencia en el movimiento revolucionario y -emancipador de la América española. Estas dos instituciones fueron los -Consulados y los Cabildos. - -Los Consulados--Tribunales generalmente constituídos por peninsulares -nombrados cada dos años por los comerciantes de importantes plazas -mercantiles--tenían atribuciones judiciales en los asuntos de comercio -y se ocupaban también del fomento de toda clase de industrias -«arbitrando fondos, haciendo caminos, reparando puertos, abriendo -escuelas, construyendo aduanas y recabando del legislador mejoras y -leyes sobre materia mercantil»[702]. A ejemplo del consulado de Sevilla -se fundaron el de México y el del Perú. Las ordenanzas del de México se -aprobaron en Valladolid a 9 de junio de 1603 y a 4 de julio de 1604, -y en Ventosilla a 20 de octubre del mismo año. Las ordenanzas del de -Lima se aprobaron por cédula dada en Madrid el 11 de enero de 1614; se -aprobó y confirmó dicha erección el 16 de abril de 1618[703]. - - [702] También los consulados se denominaron _Universidades de - Mercaderes_. - - [703] Solórzano, ob. cit., libro VI, cap. XIV. - -La administración local de las ciudades estaba a cargo de los cabildos. -A veces, aunque los decretos reales limitaban bastante las facultades -de los cabildos, ellos, deseando ensanchar continuamente su acción, -dictaban ordenanzas, se ocupaban de asuntos de policía, imponían -contribuciones y levantaban tropas para la defensa del distrito. Con -harta frecuencia y en muchas partes, usurpaban atribuciones de otras -autoridades o tribunales. En los primeros tiempos tenían el derecho -de nombrar gobernadores provisionales o interinos. Dos regidores, -designados como alcaldes, eran los jueces de primera instancia. Poco a -poco, a causa de la política absorbente de los reyes de España, fueron -despojados los cabildos de muchas de sus atribuciones, perdiendo, por -tanto, importancia los cargos de regidores. Por esta razón eran poco -estimados por los españoles, aprovechándose de ello los criollos en su -afán de distinguirse y figurar entre los suyos. A veces, y en algunas -colonias, el oficio de alcalde era aceptado a la fuerza, como sucedió -en Buenos Aires con Hernando de Montalvo, el cual llevó a tal extremo -su obstinación, que el cabildo dispuso «que esté preso en las casas de -su morada y que sea ejecutada la pena hasta tanto que açete el dicho -oficio;» ante semejante disposición, Montalvo dijo «que por redimir las -vejaciones y fuerças y respuestas y molestias que el dicho cabildo le -haze, que acetaba y aceto el dicho oficio de alcalde y lo firmo»[704]. - - [704] _Actas del Cabildo de Buenos Aires_, sesión del 2 de - octubre del año 1589, tomo I, pág. 49.--Buenos Aires, 1907. - -Acerca de otro orden de cosas y por lo que respecta al cargo de -regidores, es de lamentar que en algunas colonias, como sucedía en -Chile, se comprasen dichos cargos y llegaran a ser vitalicios; pero -de todos modos, los cabildos fueron siempre respetados y queridos, -teniendo la gloria--que gloria es, aunque no lo crean así los -historiadores españoles--de haber sido los iniciadores y sostenedores -del movimiento revolucionario en favor de la independencia. Mandábase -a los virreyes, presidentes y oidores «que no se introduzcan en la -libre elección de oficios que toca a los capitulares, ni entren con -ellos en cabildo»[705]; pero esta disposición era letra muerta. Dichas -autoridades, con gran contentamiento de los monarcas, intervenían -en las elecciones y se encargaban de ahogar ciertas tentativas -democráticas. Ellas impusieron _alcaldes ordinarios_, ya directamente -y sin rebozo alguno, ya aprovechándose del derecho concedido por las -leyes para confirmar o anular las elecciones de los cabildos. Sin -embargo, creemos que no carecían de importancia política, aunque otra -cosa diga moderno historiador de América. «Fueron tan sólo un pálido -reflejo de los antiguos _Concejos Castellanos_ anteriores al siglo XVI, -una simple rueda de la máquina administrativa, que, como dejamos dicho, -construyó cuidadosamente el absolutismo»[706]. - - [705] Ley 2.ª, tít. III, lib. V. - - [706] Navarro Lamarca, _Historia de América_, tomo II, págs. - 339 y 340. - -Estos alcaldes ordinarios eran dos en cada pueblo y para dicho cargo -no podían ser elegidos los oficiales reales[707], ni los deudores a la -Hacienda[708], ni los que fueren vecinos del pueblo[709], ni los que ya -lo hubiesen sido hasta pasados dos años[710]. - - [707] Ley 6.ª, tít. III, lib. V. - - [708] Ley 7.ª, íd. - - [709] Ley 8.ª, íd. - - [710] Ley 9.ª, íd. - -Donde hubiese corregidores, autoridad creada por los Reyes Católicos -y de nombramiento real[711] ¿eran necesarios los alcaldes ordinarios? -En un capítulo de carta del año de 1575, se responde a consulta de don -Francisco de Toledo, virrey del Perú, lo siguiente: «y proveeréis, que -donde hubiere corregidores asalariados, no haya alcaldes ordinarios.» -Conviene advertir que a los llamados _corregidores_ en el Perú, en -México se les daba el nombre de _alcaldes mayores_, y en Cartagena, -Buenos Aires, Paraguay, Venezuela, Habana, etc., recibían el título de -_gobernadores_[712]. - - [711] Cuando vacaban «por muerte, privación ó dejación» - legítima, los proveían interinamente los virreyes y - presidentes. - - [712] Solórzano, Ob. cit., lib. V, cap. 2º. - -En asuntos de cierta gravedad, el cabildo convocaba a los notables -de la población, resultando una especie de junta de asociados y que -recibía el nombre de _cabildo abierto_. - -Para comunicarse con los poderes de la metrópoli, acostumbraron los -virreinatos de las Indias mandar a la corte procuradores o personeros -para negociar allí «cosas que convienen al pro de toda la tierra e de -los vecinos e pobladores de ella.» - -Existían de igual manera tribunales de minería y de cuentas. Los -primeros, no sólo fijaban reglas para la explotación y laboreo de -las minas, sino fundaron escuelas especiales para el cultivo de las -ciencias matemáticas. Los segundos, o de cuentas, inspeccionaban las de -todos los que manejaban caudales públicos. - -El gobierno político constaba, generalmente, de un gobernador y un -teniente, dos alcaldes ordinarios de primero y segundo voto, dos de -la Santa Hermandad, un alcalde provincial, diferentes capitanes, un -alguacil y fiscales, elegidos entre los mismos indígenas. - - - - -CAPITULO XXXII - - CASA DE LA CONTRATACIÓN DE SEVILLA.--LAS ORDENANZAS.--NUEVAS - ORDENANZAS.--JUECES DE LA CONTRATACIÓN.--IMPORTANCIA DE LA - CASA DE LA CONTRATACIÓN.--PROSPERIDAD DE SEVILLA.--CREACIÓN DE - UNA CASA DE LA CONTRATACIÓN EN LA CORUÑA.--DECADENCIA DE LA - DE SEVILLA.--COMERCIO DE ESPAÑA EN LAS INDIAS.--EXPEDICIONES - SUELTAS.--FLOTAS Y GALEONES.--ARMADA REAL.--EL CONTRABANDO.--LOS - NAVÍOS DE AVISO. - - -Las primeras _Ordenanzas_ para el establecimiento y gobierno de la -Casa de la Contratación de las Indias[713], fueron aprobadas en Alcalá -de Henares el 20 de enero de 1503, por ante Juan López de Lazarraga, -secretario de los reyes[714]. Fundóse dicha Casa para _recoger y tener -en ella_, todo el tiempo necesario, mercaderías, mantenimientos y otros -aparejos con el objeto de proveer todas las cosas necesarias para la -contratación de las Indias, y para _enviar allá_ lo que conviniera; -y para _rescibir todas las mercaderías_ e otras cosas que de allá se -enviaren a estos reinos, a fin de que allí se _vendiese_ dello todo lo -que se hobiere de vender o _se enviare a vender e contratar a otras -partes_ donde fuere necesario[715]. - - [713] En unas partes se llamaban _Lonjas de Comercio_ y en - otras _Colegios_. - - [714] Antes que la Casa de la Contratación sevillana se - fundaron la de Barcelona, iniciada en 1380 y habilitada en - 1401; la de Perpiñán, en 1412; la de Valencia, en 1482; y la - de Burgos, en 1492; después de la de Sevilla, la de Bilbao, en - 1511; la de la Coruña, en 1522; la de Zaragoza, en 1551; la de - Madrid, en 1632; y la de San Sebastián, en 1682. - - [715] Véase _Archivo de Indias_.--E. 139.--C. 1.--_Colec. - de doc. inéd._ etc., tomo XXXI, págs. 132-155.--Danvila, - _Conferencia leída en el Ateneo de Madrid en 1892_. - -Según el cronista Antonio de Herrera, el Rey tuvo sus ojos fijos en -la Casa de la Contratación de Sevilla, y con frecuencia dió pruebas -de la estima en que la tenía. «Iban creciendo--dice--los negocios de -las Indias, y pareciendo al Rey que el buen gobierno de ellos dependía -de la Casa de la Contratación de Sevilla, determinó de autorizarla: -y así mandó al Almirante, que de todo lo que le escribiese diera -parte a los oficiales de aquella Casa, y que con ellos tuviese buena -correspondencia. Y a los oficiales mandó que de todas las provisiones -que diesen para las Indias tomasen la razón y que practicasen con -las personas que tenían noticias de tierras descubiertas, sobre lo -que convenía proveer para saber el secreto de ellas»[716]. Añade -Herrera que el Rey encargó que se guardase su jurisdicción a los -oficiales de la Casa de la Contratación, esto es, que ninguna persona, -ni justicia, se pueda entrometer en cosa que a los negocios de las -Indias corresponda. El poderoso Tribunal de la Casa de la Contratación -constaba de un presidente, un contador, un tesorero, un factor, tres -jueces letrados, un fiscal, un relator, etc. Los oficiales tesorero y -factor llevarían lo que entonces se llamaba el _cargo_ y _data_, y hoy -se denomina _contabilidad_. Se valieron de toda clase de medios para -que nunca pudiera haber fraude ni engaño. Encargóse a dichos oficiales -tesorero y factor exacta y completa información de las mercaderías que -pudieran ser provechosas, recomendándoles también cuidado y habilidad -para no ser engañados en las cosas que se pidiesen fiadas o debieran -comprarse a plazos. Debían buscar capitanes y escribanos que fuesen -personas de confianza; concertarían los fletes; darían por escrito las -instrucciones para la navegación; se enterarían de todas las cosas de -allá; llevarían cuenta y la darían de todo el oro que se importase, -cuidando que se acuñara dicho oro en la Casa de la Moneda de Sevilla; -pedirían noticias de todo lo que se necesitara en la Mar pequeña o Cabo -de Aguer, y en las islas Canarias; tomarían nota de lo que debería -hacerse, lo mismo en la tierra que descubrió Bastida que en las islas -donde se hallaban las perlas y en las tierras que descubriese Colón, -averiguando las mercaderías existentes en ellas. Por último, declararon -los reyes que las mercaderías que se sacasen o se trajesen a dicha Casa -serían francas de almojarifazgo y de todos los otros derechos, así de -entrada como de salida, y por una vez del impuesto de alcabala[717]. - - [716] _Década_ I, lib. VIII, cap. IX. - - [717] Danvila, págs. 18 y 19. - -La Casa de la Contratación se estableció en el Alcazar viejo, que -antiguamente llamaban el cuarto de los almirantes--según Real cédula de -5 de junio de 1503--y no en las Atarazanas. La declaración de puerto -franco por un lado, y las importantes operaciones que se le confiaron, -por otro, hicieron de Sevilla el centro del comercio de España, así -como de su Casa de la Contratación, establecimiento de compras, ventas, -depósitos, almacenes de abastecimiento y contratación, que le permitía -concertar con Juan de la Cosa, entre otros, su expedición al Urubá, -para ir a descubrir las tierras e islas de las perlas, no visitadas aún -por Colón ni por el rey de Portugal[718]. - - [718] Archivo de Indias, _Libros Generalísimos_, tomo I, pág. - 124.--Citado por Leguina. - -No pasó mucho tiempo sin que los mismos oficiales, que eran a la sazón -Matienzo, Pinelo y Juan López de Recalde expusiesen a la reina doña -Juana que la experiencia aconsejaba, no sólo conservar sino aumentar -el trato con las Indias, siendo indispensable tomar alguna medida -acerca de los cambios, pues sin ellos los maestres de los navíos no -podrían realizar sus viajes. Doña Juana, después de afirmar que la -malicia en los hombres no cesaba, dispuso que los que pidiesen dinero a -cambio, debían probar antes la propiedad de la nave o la autorización -para obligarla, bajo la pena de perder el buque y 100 ducados de oro -aplicables al fisco[719]. - - [719] Archivo de Indias: _Papeles de Contratación_; 29 de - noviembre de 1507. - -Si hasta entonces la Casa de la Contratación sólo se ocupó en asuntos -comerciales de carácter práctico, pronto se convirtió en un centro -científico para promover los progresos de la marina y de la navegación. -Fernando el _Católico_ llamó a la corte a Juan Díaz de Solís, Vicente -Yáñez Pinzón, Juan de la Cosa y Américo Vespucio, y, después de oirles, -mandó que los tres primeros, como hombres prácticos, se embarcasen para -descubrir hacia el Sur por la costa del Brasil adelante, nombrando al -cuarto piloto mayor de la Casa de la Contratación con 50.000 maravedís -de salario[720]. - - [720] Real cédula dada en Burgos a 22 de marzo de 1508. - -El dicho piloto mayor tuvo, entre otros cargos, el de examinador de -todos los pilotos de la carrera de las Indias y el de censor del -catedrático de Cosmografía y del cosmógrafo encargado de fabricar los -instrumentos náuticos. Las oposiciones se hacían en la Casa de la -Contratación, adquiriendo por ello el citado establecimiento, concepto -de centro científico. - -Hallándose el Rey en Monzón, con fecha 15 de junio de 1510, dió nuevas -Ordenanzas, añadiendo a las facultades de la Casa de la Contratación, -otras de carácter puramente judicial, como también le concedió el -derecho de intervenir las comunicaciones del Almirante, construir una -casa de armas y otros asuntos de menos importancia. Como surgiesen -dudas sobre ciertos casos, en virtud de reclamación de los oficiales -(que eran a la sazón, además de los citados Matienzo y Recalde, el -comendador Ochoa de Isasaga) se declaró en 1511, cuándo y en qué forma -debían reunirse los mencionados oficiales, los cuales, además de los -asuntos de hacienda y de justicia, resolverían si las mujeres, los -hijos de los reconciliados y de cristianos viejos podían pasar a las -Indias. Encargóles, por último, guardasen secreto y fidelidad en todas -las cosas referentes a la navegación, no escribiendo particularmente al -Rey ni a otras personas[721]. - - [721] Danvila, Ibidem, págs. 20 y 21. - -En el año siguiente, esto es, el 20 de marzo de 1512, la reina -doña Juana, desde Burgos, determinó que los debates y diferencias -que pudiera haber entre los mercaderes, comerciantes, maestres y -marineros que iban a las Indias fuesen resueltos por los _jueces -de la Contratación_, breve y sumariamente, sin forma de juicio, en -cuyas prescripciones pudieran fácilmente distinguirse los primeros -gérmenes de los tribunales españoles[722]. Por tanto, las atribuciones -mercantiles, administrativas y de intervención, que fueron la base de -la Casa de la Contratación se extendieron a lo judicial, abarcando -desde entonces todos los asuntos que se relacionaban con las Indias. -«A sus certificaciones debía darse toda fe y crédito, y el 17 de -octubre de 1511, estando en las gradas de la iglesia de Nuestra -Señora de Sevilla, junto a la pila de hierro, los oficiales de la -casa pregonaron, por voz de Francisco Ramos, para que cada día se -ennoblecieran más las dichas Indias, que pudieran llevarse libremente -mantenimientos y mercaderías a las islas _Española_ y _San Juan_, que -entonces se poblaba, llevando las armas que quisieren, quitando la -imposición del castellano que pagaban anualmente por cada cabeza de -indio que se les daba por repartimiento, y sirviéndose libremente de -los que cogiesen en otras partes, sistema vergonzoso de cautividad -que contribuyó con las encomiendas y los rigores de los encomenderos -a crear antagonismos profundos entre dos razas que estaban destinadas -a fundirse y a ser hermanas, como pregonaban las misiones y enseñaba -el Evangelio»[723]. Tantas atribuciones llegó a tener la Casa de -la Contratación, que, habiendo tenido noticia de que los corsarios -amenazaban las costas de Cuba, pudo, con sólo sus esfuerzos, fletar -dos carabelas para guardar dichas costas[724]. Fijándose el monarca, -ya en las continuas piraterías, ya en el olvido que se tenía la -revisión de las cartas de marear y otras cosas propias de la marinería, -dirigió (1515) severas censuras a los oficiales de dicha Casa de la -Contratación. - - [722] Declaración real de 23 de septiembre de 1511: _Colec. de - doc. inéd._ publicados por la Real Academia de la Historia, - tomo I de Cuba, pág. 75. - - [723] Danvila, _La Casa de la Contratación de Sevilla y el - Consejo Supremo de Indias_.--Conferencia citada, pág. 22. - - [724] Real Cédula de 21 de abril de 1513 publicada en la _Col. - de doc. inéd._ antes citada, tomo I de Cuba, pág. 3. - -«Sevilla--decía Moneada--es el puerto principal de España: allí van -todas las mercaderías principales de Flandes, Francia, Inglaterra e -Italia... Sevilla es la capital de todos los comerciantes del mundo. -Poco ha la Andalucía estaba situada en las extremidades de la tierra; -pero con el descubrimiento de las Indias ha llegado a estar en el -centro.» - -Sevilla, a causa de la Casa de la Contratación, era el foco del -movimiento mercantil de España y el emporio del comercio. Abastecida -la nación, lo restante se mandaba a las Indias. En las Cortes reunidas -en Santiago y la Coruña (1520), los procuradores suplicaron a Carlos -I que los oficiales de la Casa de la Contratación fuesen naturales de -estos reinos y no se mudasen de Sevilla en ningún tiempo: contestó -Carlos I «que ni había innovado ni entendía innovar en ello cosa -alguna.»[726]. - - [726] Cortes de León y Castilla, publicadas por la Real - Academia de la Historia, tomo IV, página 322. - -A los dos años escasos, se presentó al Emperador una solicitud, y en -ella se enumeraban las ventajas que resultarían de establecer en la -Coruña una Casa de la Contratación para el comercio de las especias. -Decíase que la cantidad mayor de especiería se gastaba en Flandes y -muy poca en Levante. Al mismo tiempo hacíanse notar los inconvenientes -que ofrecía el río de Sevilla y su barra, señalándose las ventajas que -presentaba la Coruña para el embarque y desembarco de las naves que -hacían la carrera de las Indias[727]. Tales razones influyeron en el -ánimo de Carlos V, que en 22 de diciembre de 1522 concedió lo que le -pedía la Coruña; concesión--como puede suponerse--muy perjudicial para -la Casa de la Contratación de Sevilla. - - [727] Arch. de Indias en Sevilla, leg. 1.º _Papeles del - Maluco_ de 1519 a 1547.--Danvila, ob. cit., página 23. - -Sin embargo, la organización y atribuciones de la de Sevilla formó -parte de la famosa Recopilación de las leyes de Indias y servían de -base al libro de D. Joseph de Veitia y Linage, intitulado: _Norte de la -contratación de las Indias Occidentales_. - -Por Real Cédula de 1529 se permitió la salida de naves registradas de -los puertos de la Coruña, Bayona de Galicia, Avilés, Laredo, Bilbao, -San Sebastián, Málaga y Cartagena, a condición de que la vuelta se -hiciese hacia Sevilla, bajo la pena de la vida y perdimiento de bienes; -condición tan onerosa y dura, que el comercio no hizo uso de ella[728]. -Tiempo adelante (1550) se suscitó acalorada polémica entre gaditanos y -sevillanos acerca de cuál de los dos puertos tenía más ventajas como -punto de partida para la carrera de las Indias. Diez años después, esto -es, en 1560, los comerciantes prefirieron el puerto de Cádiz, ora para -evitar los peligros de la barra de Sanlúcar, ora porque el fondeadero -era mejor para los bajeles de más porte. Aunque era conveniente que -los tribunales de Contratación y del Consulado se mudasen a la plaza -donde acudían los comerciantes, todavía tardó el gobierno más de siglo -y medio para decretarlo, pues hasta el 1717 no acabó la prosperidad de -Sevilla[729]. - - [728] Campomanes, _Educación popular_, párrafo - 19.--Jovellanos, _Consulta sobre el fomento de la marina - mercante_. - - [729] Danvila, ob. cit., págs. 23 y 24. - -«Fué, pues, la Casa de la Contratación--escribe Danvila--un poderoso -auxiliar del poder central, con una organización sencilla, honrada e -inteligente, y con bien pocas leyes; pero con mucho deseo contribuyó al -fomento de los nuevos intereses que España iba creando en las apartadas -regiones de las Indias»[730]. «No comprendemos--dice D. Mario Méndez -Bejarano en su _Historia Literaria_--que se pueda historiar la cultura -española, sin hablar, antes que de nuestras inútiles Universidades, -de aquella singular institución creada por Cédula de 14 de enero de -1503, y que con el impropio nombre de _Casa de la Contratación_[731], -participaba de Tribunal, de Escuela, de Centro Mercantil y de -Ministerio de Indias. - - [730] Discurso citado, pág. 24. - - [731] Se refiere a la de Sevilla. - -«El docto personal de la Casa organizaba y dirigía expediciones, hizo -los primeros mapas del nuevo continente[732], mapamundis, el islario -general del mundo, el célebre _Libro de las longitudes_, realizó -importantes trabajos para determinar los límites entre los dominios -de España y de Portugal en América, inventó las cartas esféricas, y -al calor de tan vitales enseñanzas, Andrés de Morales estudió las -corrientes del Atlántico, siendo, como dice el Sr. Fernández Duro, el -fundador de la teoría de las corrientes pelásgicas, y Felipe Guillén -inventó el primer aparato destinado a medir las variaciones de la aguja -imantada (Humboldt)». - - [732] Son sevillanas las dos cartas geográficas conocidas - por de Salviati y de Castiglione, así como la anónima de la - Biblioteca Real de Turín. - -«La enseñanza se daba por pilotos mayores y catedráticos de -Cosmografía, y los exámenes se verificaban con extraordinaria -solemnidad.»[733]. - - [733] Páginas 504 y 505. - -Si en los primeros años del descubrimiento no hallaron los españoles -el _Vellocino de oro_ que esperaban, andando el tiempo, encontraron -metales preciosos, esmeraldas y perlas, abundante ganado en aquellas -vírgenes praderas, grandes cantidades de trigo, cebada, centeno, arroz -y maíz, como igualmente moreras y toda clase de árboles frutales, en -aquellos extensos campos y en aquellas ricas huertas. Gran desarrollo -alcanzaron las industrias fabriles y mecánicas, no llegando á mayor -prosperidad por las trabas que les puso la metrópoli, creyendo -favorecer con ello mezquinos intereses españoles. Todavía la torpeza -fué más grande cuando se dispuso--y de ello nos hemos ocupado al tratar -de la Casa de la Contratación--que los españoles, para comerciar -con las Indias, habían de sujetarse a la inspección en el puerto de -Sevilla, lo mismo a la ida que a la vuelta. Si a la Coruña y a otros -puertos se les habilitó para comerciar con las Indias (1529), luego se -derogó dicha disposición (1591), volviendo a quedar las cosas en su -primitivo estado. - -Tampoco estuvieron acertados nuestros monarcas al prohibir a los -extranjeros el comercio con las colonias españolas. Permitióse -únicamente a los extranjeros residentes en España, a condición de -servirse de agentes españoles, lo cual trajo consigo que poco a -poco el comercio de otras naciones penetrase en nuestras colonias. -Ocurría que fabricantes de allende los Pirineos remitían sus -productos a España, donde sus compatriotas, por mediación de agentes -españoles, los exportaban a las Indias. Es de notar que gran número de -productos, como tabaco, pólvora, azogue, etc., estuvieron estancados -o fueron monopolizados por el Estado, prohibiéndose su venta por los -particulares. - -Si en los primeros años del siglo XVI se hacía el comercio colonial -en _expediciones sueltas_ que mandaba comerciante o armador, luego, -a causa de los muchos contrabandistas y corsarios que recorrían los -mares, se formaron _flotas_ o conjunto de embarcaciones comerciales -destinadas a conducir efectos de España a las Indias y desde las Indias -a España. Dos expediciones salían anualmente de Cádiz, una para Tierra -Firme (la _flota_) y otra para Nueva España (_galeones_). A veces la -_Armada Real_ hacía escolta a las citadas expediciones y castigaba a -los enemigos o piratas que intentaban robar las mercancías. Tanto la -flota que iba a Tierra Firme como la que se dirigía a Nueva España, -derrotaban a Santo Domingo y luego a otras partes; pero el punto -principal de parada era Porto Bello, emporio del comercio sud-americano -entonces. - -La prohibición a los extranjeros de comerciar con nuestras colonias, -trajo consigo, además de otras causas, el _contrabando_. Ingleses, -holandeses, franceses y otros, introducían géneros en los puertos del -Nuevo Mundo, burlando las disposiciones de las leyes. Los comerciantes -americanos, contando con la complicidad de las autoridades, recibían -los citados géneros, obteniendo pingües ganancias. De modo que con -el contrabando ganaban vendedores y compradores, extranjeros y -americanos. Desde mediados del siglo XVII aumentó el contrabando de -una manera alarmante. Hasta los concesionarios de los _galeones_ y -las _flotas_, protegidos por venales gobernadores, no tenían reparo -alguno en dedicarse al contrabando. Favoreció mucho a tales gentes que -las pequeñas Antillas fuesen colonias de ingleses, franceses, etc., -porque dichas posesiones extranjeras constituyeron centros donde los -contrabandistas podían a sus anchas ejercer su lucrativa ocupación. - -Además de las flotas y galeones, se autorizó a los _navíos de aviso_ -(así llamados porque tenían encargo de avisar a los virreyes de México -y el Perú la feliz arribada a Sevilla de la flota y galeones), para -cargar mercancías, eludiendo de este modo legales disposiciones. -También se eludían, enviando desde las islas Canarias o de otros puntos -«expediciones sueltas que desembarcaban sus cargamentos en Indias, ya -ocultamente, ya pretextando _arribadas forzosas por averías o falta de -víveres_»[734]. - - [734] Navarro Lamarca, _Historia general de América_, tom. II, - pág. 399. - - - - -CAPITULO XXXIII - - LEYES DE INDIAS.--LAS «NUEVAS LEYES».--LAS NUEVAS LEYES - EN LAS INDIAS.--PRIMERA RECOPILACIÓN.--REIMPRESIÓN DE LA - RECOPILACIÓN.--ANÁLISIS DE LOS NUEVE LIBROS.--OTRAS LEYES.--DESEOS - DE ASIMILAR LAS PROVINCIAS ULTRAMARINAS A LA PENÍNSULA.--REAL Y - SUPREMO CONSEJO DE INDIAS: SU HISTORIA.--LUCHAS RELIGIOSAS EN LAS - INDIAS: LOS PADRES LAS CASAS Y MOTOLINÍA.--LOS FRAILES PROTECTORES - DE LOS INDIOS.--LOS JESUÍTAS EN EL PARAGUAY.--EL PATRONATO - ECLESIÁSTICO.--LA INQUISICIÓN. - - -La conducta de muchos caudillos castellanos con los indígenas, -obligaron a que algunos sacerdotes y seglares pidiesen al Rey pronto -y eficaz remedio. Teólogos, jurisconsultos y políticos se pusieron -al lado de los indios. A cortar de raíz los abusos se preparó Carlos -V cuando en 1541 volvió de Alemania a sus dominios españoles. Entre -todos los que denunciaron al Emperador las tropelías cometidas por los -colonos se distinguieron Loaysa, confesor del monarca y ex general de -los dominicos, y el P. Las Casas. En el año 1542 se reunió una Junta -en la ciudad de Valladolid, compuesta principalmente de eminentes -jurisconsultos y sabios teólogos, con el objeto de formar un código de -Nuevas Leyes para el arreglo de las colonias. Las Casas se presentó -a la Junta y si sus argumentos hallaron ruda oposición en muchos, -prevalecieron al fin, redactándose un código «que lejos de limitarse -a satisfacer las necesidades de la población india, hacía también -particular referencia a la población europea y a los trastornos que -habían alterado el país, y era aplicable generalmente a todas las -colonias de América»[735]. Recibió el código la sanción del Emperador -en el mismo año[736] y fué publicado en Madrid (noviembre de 1543). - - [735] Prescott, Ob. cit., tomo II, págs. 219 y 220. - - [736] Hallándose en Cataluña el 20 de noviembre de 1542. - -Comenzaban las _Nuevas Leyes y Ordenanzas de Indias_ con ciertas -disposiciones reglamentarias para el mejor gobierno y régimen del -Consejo de Indias. - -Creaban una Audiencia y un virreinato en los reinos del Perú, y -otra Audiencia, que se denominó de los Confines, la cual tendría á -su cargo los asuntos de las provincias de Guatemala y Nicaragua. -Tratábase también de la Audiencia de Santo Domingo. Ocupábanse las -Nuevas Leyes del régimen interior y de las atribuciones de las citadas -Audiencias[737]. - - [737] Suprimíase la Audiencia de Panamá. - -Por lo que respecta al buen tratamiento y libertad de los indios, -disponían: - - Que los gobernadores, y en general todos los castellanos tratasen - bien a los indios, remediasen los daños que se les hubieran hecho - y procuraran que los pleitos entre los indios o con ellos se - terminasen lo antes posible. - - Que por ningún motivo se redujese a la esclavitud ningún indio. - - Que los indios reducidos a la esclavitud contra las provisiones - reales fuesen puestos en libertad, oidas las partes breve y - sumariamente. - - Que no se obligara a los indios a llevar carga excesiva, de - modo que pudiese peligrar su vida y salud. Tampoco se les podía - obligar a llevar carga contra su voluntad y siempre mediante la - correspondiente remuneración. - - Que, contra su voluntad, no se hiciera a los indios que pescasen - perlas «porque estimamos--decían las Ordenanzas--en mucho más, como - es razón, la conservación de sus vidas, que el interés que nos - puede venir de las perlas.» - - Que los virreyes, gobernadores, prelados, hospitales y todas las - personas favorecidas con oficios, no tuviesen indios encomendados. - - Que las personas que poseían indios, sin título para ello, ó - teniéndolo, se les había dado muchos, se ordenaba: a los primeros, - que les dieran libertad, y a los segundos, que se quedasen con un - número determinado. - - Que las Audiencias averiguasen si los encomenderos trataban bien - a sus indios, pues si les daban malos tratos, se les privaría de - ellos y se incorporarían a la corona real. - - Que en lo sucesivo ningún virrey, gobernador, Audiencia, ni otra - persona cualquiera, pudiese dar a los indios encomienda, ya por - vía de venta, ya por donación, ora por herencia, ora por otro - título. Aun en el caso de que muriese la persona que tenía indios - encomendados, deberían las Audiencias adquirir ciertos datos si se - quería que los herederos del muerto obtuviesen determinadas gracias - del Rey. - - Que las Audiencias desplegasen el mayor celo y cuidado en favor - de los indios que hubieran recobrado la libertad en virtud de las - disposiciones anteriores. - -Las citadas leyes y otras del mismo carácter, transformaron -completamente el estado actual de los indios. Prescott llegó a decir -que ellas, «tocando a las más delicadas relaciones de la sociedad, -destruían los fundamentos de la propiedad y de una plumada convertían -en libre una nación de esclavos»[738]. Benalcázar, por el contrario, -escribió a Carlos V (20 diciembre 1544), diciéndole que despojando a -los dueños de sus esclavos se reducía inevitablemente el país a la -miseria[739]. - - [738] _Historia del descubrimiento y conquista del Perú_, tomo - II, lib. IV, cap. VII, pág. 223. - - [739] Ob. cit., pág. 294, nota. - -Pocos días después de la publicación de las Nuevas Leyes, el Padre -Las Casas publicó un folleto intitulado _Brevísima relación de la -destrucción de las Indias Occidentales_, en el cual--como escribe -Milla--trazaba un cuadro que sería verdaderamente aterrador, si su -misma exageración no hiciera desconfiar de la veracidad de muchos de -los hechos referidos[740]. - - [740] _Hist. de la América Central_, tomo II, pág. 11. - -En muchas poblaciones de las Indias juntáronse los hombres en las -plazas y calles, y al oir la lectura de los artículos del Código, -prorrumpían en gritos y silbidos. «¿Es éste--decían--el fruto de todos -nuestros trabajos? ¿Para esto hemos derramado nuestra sangre? ¡Ahora -que estamos inútiles a causa de tantas fatigas, nos dejan al fin de la -campaña tan pobres como estábamos al principio! ¿Es este el modo que -tiene el gobierno de recompensarnos por haberle conquistado un imperio? -Lo que tenemos, lo hemos ganado con nuestras espadas, y con las mismas -sabremos defenderlo.» La ira de los colonos no reconoció límites. - -Sea de ello lo que quiera, y prescindiendo de que las quejas de los -colonos fuesen más o menos justas, lo cierto es que será memorable -siempre el año 1542, pues en él logró Fray Bartolomé proclamar ante -el trono la fórmula de su fe religiosa y política. Hubo de probar «no -deberse dar los indios a los españoles en encomienda, ni en feudo, -ni en vasallaje, ni de otra manera alguna.» Sin embargo, algunos -escritores censuran al Padre Las Casas por la publicación de la -_Brevísima relación de la destrucción de las Indias Occidentales_, -hasta el punto que Quintana escribe: «El error más grande que cometió -Casas en su carrera política y literaria, es la composición y -publicación de ese tratado»[741]. Es cierto que, tanto la obra citada, -como las _Nuevas Leyes_, venían a proteger decididamente a los indios, -vejados por los colonos, siendo, por tanto, perjudiciales a los últimos. - - [741] _Vidas_, etc., pág. 369. - -También tuvo amigos y protectores el Padre Las Casas. En el año 1543 -fué elevado al obispado de Cuzco, que renunció luego, siendo nombrado -del de Chiapa, y del cual hubo de ser consagrado en Sevilla el domingo -de Pascua de 1544: el 10 de julio del mismo año salió de Sanlúcar con -sus misioneros, llegando el 9 de septiembre al Nuevo Mundo. - -Allí, lo mismo que en la metrópoli, se odiaba al Padre Las Casas. El -Padre Motolinía le hubo de imputar que había ido a España a negociar -el obispado; pero la verdad es que él insistió una y cien veces para -que le librasen de carga tan pesada. Tal vez el que en ello tuvo más -empeño fuera el mismo monarca, creyendo recompensar con ello los -merecimientos del agraciado. Inmediatamente que llegó a Santo Domingo, -declaráronle guerra a muerte sus enemigos, especialmente los oidores -de la Audiencia, que resistieron obedecer las provisiones que llevaba -el nuevo obispo acerca de dar libertad a todos los que a la sazón eran -esclavos en los términos de su jurisdicción. Por su cuenta fletó un -buque y se embarcó con sus frailes el 14 de diciembre del año 1544, con -dirección a Yucatán, después a Tabasco y, por último, a Chiapa. El 1.º -de febrero de 1545 llegó a Ciudad Real, y si en los primeros días le -obsequiaron a porfía los principales vecinos, con la esperanza de ganar -su voluntad, cuando se convencieron que el obispo exigía inflexible -el cumplimiento de las _Nuevas Leyes_, la adhesión se convirtió en -odio. Al paso que los indios acudían en tropel a recibir y vitorear al -prelado, los españoles se declararon sus enemigos, encontrando también -la resistencia de las autoridades, que lejos de hacer cumplir las -leyes, favorecían a los rebeldes. - -Colonos y autoridades le llamaban soberbio. Unos y otras le acusaban -de que con su intransigencia y orgullo perturbaba el orden y la -tranquilidad en aquellos países. La oposición, lejos de disminuir, -arreciaba de día en día. Los más sensatos, aunque consideraban la -nueva legislación de humanitaria, la tildaban también de peligrosa, -ya porque quitaba de raíz antiguos abusos, ya porque no respetaba los -bienes mal adquiridos. No era bastante la persuasiva elocuencia, ni -la valerosa entereza del Padre Las Casas para atraer al buen camino -a aquellos hombres egoístas. «Sus enemigos--escribe Coroleu--le -llamaban el Antecristo, cantaban coplas injuriosas al pie de sus -ventanas y trataban por mil medios de intimidarle»[742]. Cuando el -obispo de Chiapa se convenció que no podía contar con el apoyo y -auxilio de las autoridades civiles, apeló al poder de la conciencia. -Privó a todos los confesores de sus licencias, dejándolas únicamente -al deán y a un canónigo; y eso «dándole un memorial de casos, cuya -absolución reservaba para sí.» No tuvo ya límites la oposición al -prelado, señalándose en primer término el deán, quien, si retenía la -absolución en los casos reservados y los mandaba al obispo, lo hacía -entregando al penitente una cédula con el siguiente escrito: «El -portador desta tiene alguno de los casos reservados por V. S., aunque -yo no los hallo reservados en el derecho ni en autor alguno»[743]. -Los vecinos principales, con el clero a la cabeza, se presentaron a -fray Bartolomé para que mitigara su rigor, y como no hiciese caso de -ruegos y súplicas, «lo requirieron por ante escribano y testigos diese -licencia a los confesores para que los absolviesen, protestando, si -no lo quería hacer, de quejarse y querellarse dél al arzobispo de -México, al Papa, al Rey y al Consejo, como de hombre alborotador de -la tierra, inquietador de los cristianos y su enemigo, y favorecedor -y amparador de unos perros indios»[744]. El deán, sin respeto alguno -al prelado, comenzó a absolver a los que tenían indios esclavos, a los -que los compraban y vendían. Cuando se convenció fray Bartolomé que -nada conseguía con sus ruegos del irascible deán, mandó prenderlo; -pero la multitud se puso al lado del desobediente canónigo, el cual -pudo huir y refugiarse en Guatemala, bien que el prelado le privó -de sus licencias y le excomulgó. A tal extremo llegó el odio hacia -fray Bartolomé, que se escribieron coplas desvergonzadas y satíricas -contra el obispo, «que se hacían aprender de memoria a los niños -para que se las dijesen pasando por su calle.» Cada vez más firme el -obispo en su conducta y cada vez más decididos sus enemigos, las cosas -llegaron al último extremo. Los vecinos suspendieron las limosnas, -único recurso de subsistencia de los religiosos; pero fray Bartolomé -mandó limosneros a los pueblos inmediatos. Nada consiguió, porque -los alcaldes arrebataron la limosna, y para que no se dijese que se -aprovechaban de ella «quebraron los huevos, echaron el pan a los perros -y la fruta a los puercos...»[745]. El obispo, que no podía vivir sino -luchando, se dirigió a la Audiencia llamada _de los Confines_ para -exigir el cumplimiento de las _Nuevas Leyes_. Residía la Audiencia en -la ciudad de Gracias a Dios, y allí debían reunirse los obispos de -Guatemala y Nicaragua. Iba a comenzar la lucha entre fray Bartolomé de -Las Casas y fray Toribio Motolinía. Como Las Casas opinaba la Orden de -Santo Domingo en América, y como Motolinía los franciscanos. Marroquín, -obispo de Guatemala, y la Audiencia de Gracias a Dios se declararon -enemigos de fray Bartolomé y protectores de fray Toribio. A últimos de -1545 se hallaban en Gracias a Dios los prelados de Guatemala, Nicaragua -y Chiapa, con el motivo de consagrar un obispo. Terminado el asunto de -la consagración, los prelados, en especial el de Chiapa, pidieron a la -Audiencia que aliviase la miserable condición de los indios. Dióse el -caso--como ya se dijo en el capítulo XVIII de este tomo--que habiendo -entrado en la sala de acuerdos el venerable prelado, el presidente y -oidores desde los estrados daban gritos y decían: _Echad de ahí ese -loco_. Y como pidiere que desagraviasen su Iglesia y sacasen sus ovejas -de la tiranía en que estaban, el presidente le respondió: «Sois un -bellaco, mal hombre, mal fraile, mal obispo, desvergonzado, y merecíais -ser castigado.» A tales insultos sólo dijo: «Yo lo merezco muy bien -todo eso que V. S. dice, señor Licenciado Alonso Maldonado.» El Padre -Las Casas había recomendado a Alonso Maldonado para que fuese nombrado -presidente de la mencionada Audiencia. - - [742] América, _Hist. de su colonización_, etc., tomo I, pág. - 51.--Barcelona, 1894. - - [743] Remesal, lib. VI, cap. 2. - - [744] Ibidem. - - [745] Ibidem, lib. VI, cap. 3 - -Continuando la historia de nuestro Derecho en las Indias, no puede -negarse que a últimos del siglo XVIII sufrieron reforma de gran -trascendencia las leyes mercantiles. Si hasta entonces las naciones de -Europa creían lo más conveniente hacer el comercio exclusivo en sus -colonias, a fines del citado siglo nacieron y comenzaron a tener fuerza -las ideas del libre comercio. Por el decreto de 22 de noviembre de 1792 -se concedió exención de todo derecho por diez años al algodón, café y -añil que se cosechaba en la isla de Cuba, permitiendo que se exportaran -durante este plazo a cualquiera puerto de Europa, y pudiéndose -completar el cargamento, en caso necesario, con aguardiente de caña. -Por la interesante Real Cédula de 4 de abril de 1794 se creó en la -Habana el _Consulado de agricultura y comercio_, como también la _Junta -económica y de gobierno_, dando además a dicha isla las _Ordenanzas de -Bilbao_, todo lo cual llevó a Cuba verdadero germen de prosperidad, que -produjo extraordinario desarrollo de los intereses mercantiles. - -La completa _Recopilación de las Leyes de Indias_, impresa en cuatro -tomos, se mandó hacer por Carlos II. Dichas leyes fueron publicadas por -los reyes anteriores, comenzando por los Católicos Don Fernando y Doña -Isabel. Por la ley de 18 de mayo de 1680 se mandó guardar y cumplir -dicha Recopilación, que debió comenzarse a imprimir el 1681: la Real -Cédula tiene la fecha de 1.º de noviembre del mencionado año, como -puede verse a continuación. - - - _El Rey._ - - Por quanto habiendo sido informado de la grande falta que - hacía para el gobierno de mis Reynos y Señoríos de las Indias - Occidentales, Islas y Tierrafirme del Mar Océano la Recopilación - de leyes, que por mandado de los Señores Reyes mis gloriosos - progenitores se había comenzado y continuado hasta este tiempo, - en que por la gracia de Dios se ha acabado: y habiéndoseme - consultado y suplicado por el Consejo de Indias les diese la - autoridad, fuerza y virtud, quanta necesitan las Leyes para - ser publicadas, cumplidas y executadas como conviene: Y porque - asimismo es conveniente que toda esta materia corra y tenga la - última perfección por el Tribunal que le dió principio; por la - presente, ordeno y doy licencia y facultad para que por cuenta y - disposición de mi Consejo de las Indias qualquier impresor de estos - Reynos pueda imprimir el Libro de la dicha Recopilación de Leyes, - incorporando en él las Cédulas, Provisiones, Acuerdos y Despachos - que convengan y sean necesarios para el gobierno y administración - de justicia, guerra y hacienda, y todas las demás materias que - tocan y son de la jurisdicción y cuidado del dicho Consejo de - Indias y convenientes para el despacho de los negocios. Y mando - que ningún impresor, ni otra qualquier persona pueda imprimir - ni vender la dicha Recopilación sin particular licencia de los - del dicho mi Consejo, al qual se la doy y concedo para que sin - limitación de tiempo pueda hacer las impresiones que le pareciere y - tuviere por necesarias, y tenga a su cuidado el avío, distribución - y recaudación de los Libros que se repartieren y beneficiaren en - estos Reynos y los de las Indias: y el Impresor ó personas que - sin dicha licencia imprimiesen ó vendieren la dicha Recopilación, - caygan é incurran en pena de quinientos ducados, y los Libros - perdidos por la primera vez: y por la segunda, las mismas penas y - destierro de estos Reynos, y de las Indias, donde se contraviniere - á lo ordenado y mandado por esta mi Cédula. Fecha en San Lorenzo á - primero de Noviembre de mil y seiscientos y ochenta y un años. - - _Yo el Rey._ - - Por mandado del Rey nuestro Señor. - - _Don Francisco Fernández de Madrigal._ - - -Durante el reinado de Carlos IV se hizo la impresión (la cuarta) de -las Leyes de Indias, en tres tomos, año 1791. Por Real decreto de -16 de Enero de 1840, Isabel II autorizó á don Ignacio Boix para que -reimprimiese la Recopilación, quien así lo hizo en 1841, añadiendo -al final un índice cronológico de un gran número de Reales cédulas, -órdenes y decretos referentes a las Indias, expedidos desde el año 1588 -al 1819, que amplían, explican y reforman las leyes de la Recopilación. -También por Real decreto de 8 de Abril de 1889, el Rey, y en su nombre -la Reina Regente del Reino, autorizó a D. Mariano Ramiro y Agudo para -que publicase la legislación ultramarina, el cual comenzó su trabajo -en el citado año, terminándose la obra en el año siguiente, o sea en -el 1890. El 13, último de los tomos, contiene el _Libro noveno_ de -las Leyes de Indias, un Apéndice a dicho libro, un Epílogo, el Indice -general alfabético de la Recopilación de las Leyes de Indias y Reales -disposiciones y autos acordados más importantes posteriores a las -mencionadas leyes. - -La Recopilación de Leyes de las Indias se halla dividida en nueve -libros, y los libros en títulos y leyes. - -El primer libro contiene 24 títulos que tratan de asuntos religiosos, -como de la Santa Fe Católica, iglesias, catedrales y parroquiales, -monasterios y hospicios, hospitales y cofradías, inmunidad de las -iglesias y monasterios, patronato real, prelados y visitadores -eclesiásticos, concilios provinciales y sinodales, bulas y breves -apostólicos, jueces eclesiásticos y conservadores, dignidades y -prebendados de las iglesias metropolitanas y catedrales, clérigos, -curas y doctrineros, religiosos y religiosos doctrineros, diezmos, -mesada eclesiástica, sepulturas, tribunales de la Inquisición, Santa -Cruzada, de los questores y limosnas. También es objeto del libro -primero las Universidades y estudios generales y particulares, colegios -y seminarios, y los libros que se imprimen y pasan a las Indias. - -El segundo libro comprende 34 títulos, que se ocupan de las leyes, -provisiones, cédulas y Ordenanzas Reales, Consejo Real, y Junta de -Guerra de Indias, personal, dependencias y atribuciones del Consejo, -Audiencias y Cancillerías, personal de ellas, juzgado de bienes de -difuntos y visitadores generales y particulares. - -El tercer libro abraza 16 títulos, que se refieren al dominio y -jurisdicción Real de las Indias, provisión de oficios, gratificaciones -y mercedes, virreyes y presidentes gobernadores, ramo de guerra, -corsarios, piratas, precedencias, ceremonias y cortesías, correos e -indios chasquis. - -El cuarto libro consta de 26 títulos, en los cuales se habla de los -descubrimientos marítimos y terrestres, pacificaciones, poblaciones, -descubridores y pacificadores y pobladores, población de las ciudades -y villas y pueblos, ciudades y villas, cabildos y consejos, oficios -concejiles, procuradores generales y particulares de las ciudades, -venta y repartimiento de tierras y solares y aguas, propios y pósitos, -alhóndigas, sisas y derramas y contribuciones, obras públicas, caminos -públicos, posadas, ventas, mesones, términos, pastos, montes, aguas, -arboledas y plantío de viñas, comercio, mantenimiento y frutos de las -Indias, descubrimiento y labor de las minas, mineros y azogueros, -alcaldes mayores y escribanos de minas, ensayo, fundición y marca -del oro y plata, casas de moneda, valor del oro y plata, moneda y su -comercio, pesquería, envío de perlas y piedras de estimación y obrajes. - -El quinto libro, que tiene 15 títulos, se circunscribe a tratar de los -términos y división y agregación de las gobernaciones, gobernadores, -todo el personal de administración, competencias, pleitos y sentencias, -recusaciones, apelaciones y suplicaciones, entregas y exenciones y -residencias. - -El libro sexto habla en sus 19 títulos de los indios y de su libertad, -reducciones y pueblos de indios, cajas de censos y bienes de comunidad, -tributos y tasas de los indios, protectores de indios, caciques, -repartimientos y encomiendas y pensiones de indios, encomenderos, buen -tratamiento de los indios, sucesión de encomiendas y entretenimientos -y ayudas de costa, servicio personal, servicio en chacras y viñas, -etc., servicio en coca y añir, servicio en minas, indios de Chile, -de Tucumán, Paraguay y Río de la Plata, sagleyes y confirmaciones de -encomiendas, pensiones, rentas y situaciones. - -El séptimo libro, en sus ocho títulos, trata de los pesquisidores y -jueces de comisión, juegos y jugadores, casados y desposados en España -e Indias que están separados de sus mujeres y esposas, vagabundos y -gitanos, mulatos, negros, berberiscos e hijos de indios, cárceles y -carceleros, visitas de cárcel, delitos, penas y su aplicación. - -El libro octavo tiene 30 títulos relativos a las Contadurías de -Cuentas, tribunales de Hacienda, escribanos de minas, cajas reales, -libros reales, administración de la Real Hacienda, tributos de indios, -quintos reales, administración de minas, tesoros, alcabalas, aduanas, -almojarifazgos, avaluaciones y afueros generales y particulares, -descaminos y extravíos y commisos, derechos de esclavos, media -annata, venta de oficios, renunciación y confirmaciones de oficios, -estancos, novenos y vacantes de obispados, almonedas, salarios y -entretenimientos, situaciones, libranzas, cuentas y envío de la Real -Hacienda. - -El noveno y último libro se refiere en sus 46 títulos a la Real -Audiencia y Casa de la Contratación de Sevilla, del personal de dicha -Casa de la Contratación, del personal de las flotas y armadas de la -carrera de Indias, apresto y formación de dichas flotas y armadas, -navíos de aviso que se despachan a las Indias y de ellas a España, -navíos arribados o derrotados o perdidos, aseguradores, riesgos y -seguros de la carrera de Indias, jueces oficiales de Registros de -las Islas de Canaria, comercio y navegación de las Islas de Canaria, -navegación y comercio de las Islas de Barlovento y provincias -adyacentes, puertos, Armadas del mar del Sur, navegación y comercio -de las Islas Filipinas, China, Nueva España y Perú, y, por último, -consulados de Lima y México. - -En el Código de Indias se hallan pocas leyes de los Reyes Católicos, -pues cuando dos siglos después se publicó la _Recopilación_, ya se -hallaban reformadas muchas de las dictadas por aquéllos. Además de -las indicadas, encontramos otras de Don Fernando y Doña Isabel y de -Doña Juana con su padre el Regente[746], a saber: Formando el arancel -de los diezmos y primicias que mediante concesiones apostólicas -pertenecían a la Corona en todas las Indias, islas y Tierra firme del -Océano.=Ordenando que los tenientes del gran Canciller no llevasen -derechos a los que no los debían pagar.=Disponiendo el orden que -debería guardarse en el repartimiento de las presas.=Declarando -que fuesen de aprovechamiento común los montes de frutas -silvestres.=Mandando que nadie pudiera comprar brasil que no fuera -de las Indias Occidentales. Los vecinos y moradores de las Indias -podrían pescar perlas satisfaciendo el quinto; pero las muy buenas se -reservarían a la Corona, satisfaciendo su importe a los pescadores.=Los -escribanos públicos en las Indias y sus islas serían nombrados por -el Rey.=Los pleitos con los indios o entre ellos se tramitarían y -resolverían sumariamente; pero si los asuntos fuesen graves o sobre -cacicazgos se substanciarían y resolverían como los demás.=Se prohibía -que los indios tuviesen armas y que nadie se las vendiese.=Del oro, -plata y metales que se extrajesen de las minas cobraría el Tesoro el -quinto.=El Consulado de Sevilla conocería de las causas de factores -que hubiesen pasado a las Indias con mercancías agenas.=Prohibiendo, -por último, que nadie pudiera registrar como suyas siendo agenas, oro, -plata, perlas y otras cosas; ni lo que fuere suyo otra persona. - - [746] Lib. I, tít. 15, ley 2.ª - Lib. II, tít. 20, ley 6.ª - Lib. III, tít. 13, ley 4.ª - Lib. IV, tít. 17, ley 8.ª - Lib. IV, tít. 18, ley 3.ª - Lib. IV, tít. 22, ley 29. - Lib. V, tít. 7.º, ley 2.ª - Lib. V, tít. 10, ley 10. - Lib. VII, tít. 1.º ley 31. - Lib. VIII, tít. 10, ley 1.ª - Lib. IX, tít. 6.º, ley 23. - Lib. IX, tít. 33, ley 34. - -La _Recopilación compendiada de las Leyes de Indias_, publicada en -Madrid, año 1846, por los Doctores D. Joaquín Aguirre y D. Juan Manuel -Montalbán, forma un volumen de 447 páginas. - -En el Prólogo dicen los autores: «La Recopilación compendiada de -las Leyes de Indias que ahora se ofrece al público, es un extracto -fiel y conciso de la colección publicada en 1841. Destinada esta -obra especialmente a los dominios de Ultramar, no por eso deja de -ser interesante en la Península, en que se ventilan y deciden con -frecuencia negocios judiciales y administrativos de aquellos países, -cuya legislación, por otra parte, tanto importa conocer. El deseo, -pues, de generalizar el conocimiento de unas leyes que por largo tiempo -han regido las dilatadas regiones, parte integrante un día de la -nación española, y que rigen actualmente los preciosos restos que nos -han quedado de nuestra antigua dominación, ha sido la causa principal -que se ha tenido en cuenta para emprender este trabajo.» Añaden que -se han compendiado dichas Leyes sin privarlas de cosa substancial, -que los tratados que ya no tienen aplicación han sido extractados -mucho más ligeramente, y que se han insertado a la letra, después de -sus correspondientes títulos, algunas disposiciones importantísimas -recientemente publicadas. - -Las notas puestas a algunas leyes por los Sres. Aguirre y Montalbán -tienen verdadero interés y son de utilidad no escasa para el que quiera -conocer perfectamente la famosa _Recopilación_. - -Del Sr. Antequera son las siguientes palabras: «Basta la exposición que -hemos hecho de la _Recopilación de Indias_, para que pueda apreciarse -el mérito de este Código, digno ciertamente de la consideración con -que se le ha mirado y se le sigue mirando en nuestros días, por el -buen espíritu que le anima, por el acierto con que en él se dió forma -a la organización política, administrativa y judicial de las Américas -españolas, y por las útiles y sensatas disposiciones que contiene, -encaminadas al bienestar moral y material de aquellos países; todo esto -con los que hoy nos parecen defectos, atendidas las diferencias de -ideas y de costumbres, y que entonces no lo eran, y con las ventajas -reales y positivas que no ofrecen nuestros actuales Códigos, hijos del -espíritu escéptico que domina a los que se erigen en árbitros de los -destinos de los pueblos»[747]. - - [747] _Hist. de la Legislación Española_, págs. 516 y 517. - -Convienen todos, lo mismo españoles que extranjeros, que la legislación -dada por España a sus colonias del Nuevo Mundo es glorioso monumento, -cuyas disposiciones se hallan basadas en el más amplio espíritu de -justicia. Se ha dicho que las Leyes de Indias constituían uno de -nuestros mejores Códigos, añadiendo nosotros que las consideramos como -el primero. Habremos cometido muchos errores y grandes torpezas en -América; pero nadie podrá quitarnos la gloria de haber publicado el -Código inmortal de las Leyes de Indias, llevando el espíritu progresivo -de nuestro derecho allende los mares. - -Si a la sazón no podemos considerar las Leyes de Indias como norma -legislativa actual, no deja de tener interés su estudio con relación a -su época, a su fin y a los resultados de su aplicación cuando regían en -aquellos dilatados países americanos. Han desaparecido completamente, -como precepto obligatorio, pues los nuevos Estados, para satisfacer sus -necesidades, no han tenido ni debían tener en cuenta el espíritu de -nuestra compilación. Sin embargo, «no han perdido totalmente--según D. -Miguel de la Guardia--su importancia ni su utilidad para el legislador, -para el juez, para el letrado y para todo el que de legislación se -ocupe. Efectivamente, la obra legislativa es para todos los países -un trabajo de continuada y sucesiva elaboración, en la cual nada es -improvisado ni viene de repente, sin antecedentes y sin relación -alguna respecto de lo anterior. Las leyes antiguas van abriendo camino -a las nuevas; pero con ellas se enlazan, las aplican, las aclaran y -completan, y cuando tienen en su seno la altísima sabiduría que en -algunas de Indias se nota, son como la raíz científica, de donde mana -savia y se nutren las que con posterioridad han sido dictadas»[748]. -Añade que así como en España, no obstante haberse formulado un Código -civil completo, hay necesidad de consultar y conocer, para explicarlo -en muchas ocasiones, del Código de las Partidas, del mismo modo en -Ultramar no dejará de ser indispensable frecuentemente el conocimiento -de las Leyes de Indias, para la misma inteligencia y aplicación de las -vigentes. - - [748] _Las Leyes de Indias_, tomo XIII, pág. 29.--Madrid, 1890. - -Como monumento histórico de nuestra legislación, sin negar que se -encuentran defectos de importancia en las famosas leyes, sería grande -injusticia no reconocer la sabiduría, la elevación de miras y el alto -sentido legislativo en que se inspiraron sus autores. - -No hemos de negar que al colonizar a América supeditamos todo interés -al de la religión, como se muestra considerando que las primeras -disposiciones que se dieron iban encaminadas a la propagación del -catolicismo y a la organización de todo lo relativo al culto. Creíamos -que estábamos predestinados por Dios a llevar la idea católica a -Ultramar, a establecer allí el culto y a velar, mediante el Tribunal -de la Inquisición, por la pureza del dogma. Por las citadas razones, -las Leyes de Indias, cuyas disposiciones sabias y humanitarias nadie -pondrá en duda, olvidaron el desarrollo de materiales intereses, -pues apenas tuvieron cuidado por el fomento de la industria y de -la agricultura, pusieron trabas a la libertad de navegación y de -tráfico, y reglamentaron con espíritu demasiado estrecho el pase -a tierras americanas de los nacionales. Al considerar el oro como -capital y casi única riqueza, desconociendo de que toda mercancía se -adquiere por otra, y que la moneda es una de ellas, hizo que nuestros -reyes, conquistadores, comerciantes y aventureros, sólo buscasen -el oro, no estimando las industrias. De modo que, bajo el punto de -vista económico, las Leyes de Indias produjeron, o por lo menos, -contribuyeron en gran parte a la pobreza y aun a la ruina del poderoso -imperio de los Reyes Católicos. - -Ilustres comentaristas han estudiado la Recopilación de Leyes de -los Reinos de Indias, hallando en ellas un tesoro de doctrina. Lo -mismo por el fondo que por la forma, lo mismo por el orden y plan de -exposición que por el espíritu de las leyes, la obra merece toda clase -de alabanzas. No encontramos ningún Código extranjero superior al -nuestro. Si censuras hemos dirigido a nuestros monarcas acerca de otro -orden de cosas, si hemos creído que a veces se separaban del camino de -la justicia, afirmamos que se han coronado de gloria con la redacción -y publicación de las Leyes de Indias. Algo, aunque poco, tienen de -malo; algo, aunque poco, tienen de incomprensible. Acerca de lo último, -recordamos que llama nuestra atención que la ley I, tít. XX, lib. VIII, -que versa de la venta de oficios en las Indias, se halla expedida el -año 1522, por Doña Juana sola, y no en unión de su hijo D. Carlos. - -Vamos a manifestar por nuestra parte el generoso, y pudiéramos decir -patriarcal espíritu de nuestros reyes al dictar las nunca bastante -alabadas Leyes de Indias. Los deseos de asimilar en su régimen las -provincias ultramarinas al de la Península, lo manifestaron Carlos I, -Felipe II y otros reyes. En las Ordenanzas de Audiencias de 1530, decía -el Emperador: «Ordenamos y mandamos que en todos los casos, negocios -y pleytos en que no estuviere decidido, ni declarado que se debe -proveer por las leyes de esta Recopilación, o por Cédulas, Provisiones -u Ordenanzas dadas y no revocadas para las Indias, y las que por -nuestra orden se despacharen, se guarden las leyes de nuestro Reyno -de Castilla, conforme a la de Toro, assi en quanto a la substancia, -resolución y decisión de los casos, negocios y pleytos, como a la forma -y orden de substanciar»[749]. - - [749] Ley II, tít. I, lib. II. - -En el año 1541 Carlos V hubo de insistir respecto a los asuntos -civiles, añadiendo también los criminales, puesto que dijo: «Mandamos -a las Audiencias que en el conocimiento de los negocios y pleytos -civiles y _criminales_ guarden las leyes de estos nuestros Reynos de -Castilla...»[750]. - - [750] Ley LXVI, tít. XV, lib. II. - -Felipe II manifestó el mismo pensamiento en la Ordenanza 14 del -Consejo: Porque siendo de una Corona los Reynos de Castilla y de las -Indias, las leyes y orden de gobierno de los unos y de los otros deben -ser las más semejantes y conformes, que ser pueda. Los de nuestro -Consejo en las leyes y establecimientos, que para aquellos Estados -ordenaren, procuren reducir la forma y manera de el gobierno de ellos -al estilo y orden con que son regidos y gobernados los Reynos de -Castilla y de León, en quanto hubiere lugar, y permitiere la diversidad -y diferencia de las tierras y naciones»[751]. - - [751] Ley XIII, tít. II, lib. II. - -Al Emperador se deben las tres disposiciones que copiamos a -continuación: Eran de aprovechamiento común los montes, aguas y -términos de los pueblos respectivos[752]. Las tierras sembradas, -después de alzado el pan, servían de pasto común[753]. Eran también -comunes los montes y pastos de las tierras que hubiesen sido dadas en -señorío[754]. - - [752] Ley V, tít. XVII, lib. IV. - - [753] Ley VI, tít. XVII, lib. IV. - - [754] Ley VII, tít. XVII, lib. IV. - -Ya doña Juana la Loca había manifestado iguales ideas, puesto que dió -su aprobación a lo siguiente: «Nuestra voluntad es de hazer, e por la -presente hazemos los montes de fruta silvestre, comunes y que cada -uno la pueda coger y llevar las plantas para poner en sus heredades y -estancias, y aprovecharse de ellos, como de cosa común»[755]. - - [755] Ley VIII, tít. XVII, lib. IV. - -Prueba todo lo dicho que los españoles no se reservaron el monopolio de -las riquezas americanas. Igual conducta observó Felipe II que su padre -Carlos V, y su abuela doña Juana. Del fundador del Escorial, año 1559, -es lo que sigue: «Es nuestra voluntad que los indios puedan libremente -cortar madera de los montes para su aprovechamiento. Y mandamos que no -se les imponga impedimento...»[756]. - - [756] Ley XXIV, tít. XVII, lib. IV. - -Mención especial debemos hacer de una ordenanza de Carlos I, dada en -el año 1526, en la cual disponía que «todas las personas de cualquier -estado, condición, preeminencia ó dignidad, tanto españoles como -indios, pudiesen sacar oro, plata, azogue y otros metales, como también -labrarlos libremente, sin ningún género de impedimento...»[757]. El -mismo Rey, en el año 1551, ordenó que «a los indios no se les pusiera -impedimento para descubrir, tener y ocupar minas de oro, plata u otros -metales, conforme las ordenanzas de cada Provincia...»[758]. - - [757] Ley I, tít. XIX, lib. IV. - - [758] Ley XIV, tít. XIX, lib. IV. - -Felipe II mandó, en el año 1559, que se guardasen las mismas -consideraciones con los indios que se guardaban con los españoles. - -Mirando el bien de los indios dispuso Carlos V, en 1530, que los -corregidores y justicias hiciesen que aquéllos no fueran holgazanes ni -vagabundos, y que trabajasen en sus haciendas o labranzas, y oficios, -en los días de trabajo...[759]. El mismo Emperador, considerando la -pobreza de los indios, hubo de disponer que no pagasen derechos de -ninguna clase en sus pleytos y causas, ya fuesen actores, ya reos. Las -Comunidades y Caciques sólo pagarían la mitad de lo dispuesto por el -arancel de los Reynos de Castilla...[760]. - - [759] Ley XXIII, tít. II, lib. V. - - [760] Ley XXV, tít. VIII, lib. V. - -De Felipe II es la disposición por la cual los indios no estaban -obligados a pagar dézimas en las ejecuciones, y en los demás derechos -se debía proceder con mucha moderación...[761]. - - [761] Ley XV, tít. XIV, lib. V. - -Del emperador Carlos V, dada el año 1521, es la orden siguiente: «El -trato, rescate y conversación de los indios con españoles, los unirán -en amistad y comercio voluntario, siendo a contento de las partes, con -que los indios no sean inducidos, atemorizados, ni apremiados, y se -proceda con buena fee, libre y general para unos y otros...»[762]. - - [762] Ley XXIV, tít. I, lib. VI. - -De la tolerancia y aun benignidad del gobierno español con los derechos -y costumbres de los indios, son buena prueba las leyes siguientes: -«Los principales y caciques de las quatro Cabeceras de Tlaxcala nos -suplicaron por merced que se les guardasen sus antiguas costumbres para -conservación de aquella Provincia, Ciudad y República, conforme a las -Ordenanzas dadas por el gobierno de la Nueva España el año de 1545, -confirmadas por provisión real. Y porque son muy justas y convenientes -y hasta la fecha han estado en observancia y mediante ellas son bien -gobernados, y la ciudad se halla quieta y pacífica, de nuevo las -aprobamos y confirmamos, y mandamos que se cumplan, guarden y ejecuten -y no se consienta que en todo su contenido se contravenga en ninguna -forma»[763]. - - [763] Ley XL, tít. I, lib. VI. - -Pruébase por nuestras Leyes de Indias que fueron exageradas las acres -censuras del Padre Las Casas y de Ercilla a la administración española -en sus relaciones con los indígenas. Mandaron nuestros reyes «que -ningún Adelantado, Gobernador, Capitán, Alcaide, ni otra persona, de -qualquier estado, dignidad, oficio, o calidad que sea, en tiempo y -ocasión de paz o guerra, aunque justa y mandada hacer por Nos, o por -quien nuestro poder hubiere, sea ossado de cautivar indios naturales -de nuestras Indias, Islas y Tierra Firme del mar Oceano... Si alguno -fuese hallado, que cautivó o tiene por esclavo algún indio, incurra en -perdimiento de todos sus bienes, aplicados a nuestra Cámara y Fisco, -y el indio o indios sean luego bueltos y restituídos a sus propias -tierras y naturalezas, con entera y natural libertad, a costa de los -que assi los cautivaren o tuvieren por esclavos. Y ordenamos a nuestras -Justicias que tengan especial cuidado de lo inquirir y castigar con -todo rigor, según esta ley, pena de privación de sus oficios, y cien -mil maravedís para nuestra Cámara al que lo contrario hiziere y -negligente fuere en su cumplimiento»[764]. - - [764] Ley I, tít. II, lib. VI. - -Ordenaron también que fuesen castigados «severa y exemplarmente» -los encomenderos que vendiesen sus indios, pues llegaron á disponer -que el indígena recobrase su libertad natural y el encomendero -quedase privado de la encomienda y de poder conseguir otra[765]. Como -los portugueses de la villa de San Pablo (Brasil), que dista diez -jornadas de las últimas Reducciones de indios de la provincia del -Paraguay, entrasen y cautivaran indígenas para después venderlos en -el mencionado Brasil, nuestros reyes ordenaron a sus gobernadores del -Río de la Plata y del Paraguay, que procurasen aprehender y castigar -a los delinquentes[766]. Mostraron su buena fe y espíritu generoso -nuestros monarcas ordenando que los indios fuesen reducidos «con mucha -templanza y moderación» a poblaciones[767], añadiendo que a los indios -reducidos no se quiten las tierras y granjerías que tuvieren en los -sitios que dejaren[768]. Recomendaron que a los indios que trabajaban -en las minas se les impusiera justo tributo, «y este se cobre con -toda suavidad»[769]. Como regla general, a los caciques y a sus hijos -mayores se les eximió de pagar tributo[770]. Tanto interés mostraron -nuestros reyes por los indios que, informados de su pobreza con motivo -de terrible peste, mandaron a los visitadores y comisarios que sólo -exigiesen «lo que buenamente pueden pagar de tributo y servicio, sin -gravámen...»[771]. Sabedores de ciertos abusos de los encomenderos de -la Nueva España, mandaron «que nuestras Audiencias pongan el remedio -que más convenga, y hagan de forma que los indios no sean agraviados -y gozen de sus haciendas libremente, sin estorvo en sus granjerías y -aprovechamientos, como personas libres y vasallos nuestros»[772]. En su -deseo siempre cada vez mayor de proteger por todos los medios posibles -a los indígenas, acordaron restablecer el nombramiento de Protectores -y Defensores de los indios[773]. La experiencia había demostrado la -conveniencia y aun necesidad de dichos Protectores y Defensores. -«Algunos naturales de las Indias eran en tiempo de su infidelidad -caciques y señores de pueblos, y porque después de su conversión es -justo que conserven sus derechos y el haber venido a nuestra obediencia -no los haga de peor condición, mandamos que si estos caciques o sus -descendientes pretendieran suceder en aquel género de señorío, se les -conceda y haga justicia»[774]. - - [765] Ley II, tít. II, lib. VI. - - [766] Ley VI, tít. II, lib. VI. - - [767] Ley I, tít. III, lib. VI. - - [768] Ley IX, tít. III, lib. VI. - - [769] Ley XIV. tít. V, lib. VI. - - [770] Ley XVIII, tít. V, lib. VI. - - [771] Ley XXXV, tít. V, lib. VI. - - [772] Ley XXXIX, tít. V, lib. VI. - - [773] Ley I, tít. VI, lib. VI. - - [774] Ley I, tít. VII, lib. VI. - -El propósito de igualar a españoles e indios se manifiesta también -en la ley que copiamos: «Es nuestra voluntad que los indios e indias -tengan, como deben, entera libertad para casarse con quien quisieren, -así con indios como con naturales de estos nuestros reinos o españoles -nacidos en las Indias, y que en esto no se les ponga impedimento, -mandamos que ninguna orden nuestra que se hubiere dado, o por Nos fuere -dada, pueda impedir ni impida el matrimonio entre indios e indias con -españoles o españolas, y que todos tengan entera libertad de casarse -con quien quisieren»[775]. - - [775] Ley II, tít I, lib. VI. - -Era libre para los naturales del país la pesca de las perlas[776]. -Entre los encomenderos y los indios, nuestros monarcas se pusieron al -lado de los últimos, exigiendo a aquéllos «juramento judicial ante el -gobernador, y con fe de escribano de que tratarán bien a sus indios y -conforme a lo que está dispuesto y ordenado»[777]. - - [776] Leyes XXIX y XXX, tít. XXII, lib. VI. - - [777] Ley XXXVII, tít. IX, lib. VI. - -Muchas son las leyes dadas por nuestros monarcas mandando que los -virreyes y Audiencias se informen si son mal tratados los indios, y en -caso afirmativo ordenan que se castigue a los culpados. No teniendo -Felipe II confianza en las citadas autoridades, hubo de encargar a los -arzobispos y obispos «que en todas las ocasiones de flotas y armadas -nos envíen relación muy particular del tratamiento que se hace a los -indios en sus distritos, si van en aumento o disminución, si reciben -molestias o vejaciones, y en qué cosas, si les falta doctrina, y -adónde, si gozan de libertad o son oprimidos, si tienen protectores -y qué personas lo son, si los ayudan y defienden, haziendo bien y -diligentemente sus oficios o con descuido y negligencia, si reciben -algo de los indios, qué instrucciones tienen, cómo las guardan, lo que -convendrá proveer para su mejor enseñanza y conservación, y lo que más -les ocurriese acerca de esto, dirigido a nuestro fiscal del Consejo de -Indias, a cuyo cargo está su protección, para que pida lo que toca a -su obligación, y Nos proveamos lo conveniente al descargo de nuestra -conciencia y cargo de los que fueren omissos»[778]. - - [778] Ley VII, tít. X, lib. VI. - -¿Qué más? El mismo Rey dispuso que los delitos contra indios sean -castigados con mayor rigor que contra españoles[779]. Tan previsoras -fueron nuestras leyes de Indias que ellas dispusieron que a los -indígenas no se les podía obligar a llevar a cuestas carga alguna hasta -que tuvieren diez y ocho años cumplidos[780]; disponiendo, además, -que la carga de los indios no había de pasar de dos arrobas[781]. -La ley última del libro VI no deja de tener cierta curiosidad. Según -ella, «ninguna india que tenga su hijo vivo pueda salir a criar hijo -de español, especialmente de su encomendero, pena de perdimiento de la -encomienda y 500 pesos, en que condenamos al juez que lo mandare, y -permitimos que habiéndosele muerto a la india su criatura pueda criar -la del español»[782]. - - [779] Ley XXI, tít. X, lib. VI. - - [780] Ley XIV, tít. XII, lib. VI. - - [781] Ley XV, tít. XII, lib. VI. - - [782] Ley XIII, tít. XVII, lib. VI. - -En el año 1568 Felipe II ordenó que los virreyes, presidentes y -gobernadores no consintiesen que los vagabundos españoles viviesen -entre los indios...[783], disponiendo también que se les obligase a -trabajar; a los incorregibles e inobedientes se les desterraría a -Chile, a Filipinas o a otras partes[784]. Del mismo modo a los gitanos, -sus mujeres, hijos y criados se les echaría de las Indias[785]. Las -Justicias de las Indias procederían contra las mestizas adúlteras, -del mismo modo que las leyes de Castilla disponían contra las mujeres -españolas[786]. Aun para la cobranza de los tributos, asunto que tanto -importaba a la Real Hacienda, Felipe II, en el año 1581, hubo de -disponer que se cobrasen con el menor daño de los indios[787]. - - [783] Ley I, tít. IV, lib. VII. - - [784] Ley II, tít. IV, lib. VII. - - [785] Ley V, tít. IV, lib. VII. - - [786] Ley IV, tít. VII, lib. VII. - - [787] Ley XVI, tít. IX, lib. VIII. - -Terminaremos esta reseña de las Leyes de Indias, recordando, si de los -Consulados de México y Lima se trata, que la sabia Recopilación dispone -que se guarden las leyes y ordenanzas de los Consulados de Burgos y -Sevilla[788]. - - [788] Ley LXXV, tít. XLVI, lib. IX. - -Después de la edición de las _Leyes de Indias_, se han publicado dos -obras de reconocido mérito, por D. José María Zamora y Coronado y por -D. Joaquín Rodríguez San Pedro, intituladas: la primera, _Diccionario -de la Legislación ultramarina_, y la segunda, _Tratado de Legislación -ultramarina concordada y anotada_. Por último, se han publicado algunas -disposiciones, ya cuando las Indias eran colonias, ya cuando eran -provincias[789]. - - [789] Véase Marichalar y Manrique, _Historia de la - Legislación_, etc., tomo IX, págs. 399-418. - -Pasamos a estudiar el Real y Supremo Consejo de Indias. Ni en el -año 1511, ni en el 1514, ni en el 1518--como dice el cronista -Herrera--había Consejo de Indias[790]. El emperador Carlos V dispuso -la creación de un Consejo que despachase los asuntos de Indias, y -al efecto, «el 4 de agosto de 1524 nombró por presidente a Fr. -García de Loaysa, general de la Orden de Santo Domingo, su confesor, -obispo de Osma; y a primero del mismo mes se dieron los títulos de -consejeros al obispo de Canarias y al Doctor Gonzalo Maldonado, porque -ya trataban de estos negocios el Doctor Beltrán; y era del mismo -Consejo el Proto-Notario Pedro Mártir de Anglería, abad de Jamaica, -y el licenciado Galíndez de Carvajal y fiscal el licenciado Prado: y -la primera cosa que entonces se trató fué sobre la libertad de los -indios»[791]. - - [790] _Historia general de los hechos de los castellanos en - las islas y Tierra Firme del mar Océano_, tomo VIII. Tabla - general de las cosas notables, etc. - - [791] _Década_ III, lib. VI, capítulo XIV. - -Consideremos los antecedentes de dicho Consejo. Creada la Casa de la -Contratación de Sevilla, los asuntos de ella eran consultados por los -Reyes Católicos con D. Juan Rodríguez de Fonseca (hermano de Antonio -de Fonseca, señor de Coca), deán de Sevilla y después arzobispo de -Rosano y obispo de Burgos. También entendían en las cosas de las -Indias--aunque sin cargo determinado--D. Fernando de la Vega, señor -de Grajal y Comendador Mayor de Castilla; el gran canciller Mercurino -Gattinara; Mr. de Lassao (de la Cámara del Emperador); el licenciado -Francisco de Vargas, tesorero general de Castilla, y otros grandes -letrados; «pero no tuvo personas ciertas, sino que se nombraban los que -mandaba el rey o sus gobernadores»[792]. - - [792] Herrera, _Década_ III, lib. VI, cap. XIV. - -Es cierto que desde el año 1511 se celebraban consejos para los asuntos -más importantes de las Indias, y en este dato se apoyó el historiador -inglés William Robertson en su _Historia de América_ para afirmar -que Fernando V estableció en dicho año el Consejo de Indias; pero -Herrera en sus _Décadas_ dice que cuando Vasco Núñez de Balboa (1514) -quiso anunciar al Rey el descubrimiento del mar del Sur, fué recibido -por Fonseca (que ya era obispo de Burgos) y el comendador López de -Conchillos, en quienes se resumía todo el Consejo y gobernación de -las Indias, porque a la sazón no había aún Consejo especial de ellas. -Cuando Fonseca creía que por lo complicado o difícil del asunto debía -consultar, echaba mano de los doctores Zapata y Palacios Rubios y de -los licenciados Santiago y Sola. Sin embargo de que Bernal Díaz del -Castillo escribe que al hacerse ciertos repartos de indios (1520) entre -los soldados de Hernán Cortés, amenazaron los últimos con acudir en -queja al Rey y a los de su Real Consejo de Indias[-1]; sin embargo de -que D. Pascual Gayangos dice que ha tenido a la vista una Revisión -original del Consejo de Indias de 15 de febrero de 1521[793], repetimos -que tuvo comienzo en el mes de agosto de 1524. - - [793] _Notas a las cartas y Relaciones de Hernán Cortés._ - Introducción, pág. XVII. - -El Real y Supremo Consejo de Indias tenía a su cargo mayor número -de asuntos que el de Castilla, esto es, Iglesias, Estado, Guerra, -Justicia, Cámara, Hacienda, Gobernación y Armada. Eran tan complejos -y tantos los negocios que debía resolver el Tribunal, que hallándose -enfermo Carlos V de cuartanas en Valladolid, entró (26 octubre 1524) el -comendador Francisco de los Cobos, secretario de S. M. y de su Consejo, -en la Cámara de dicho Consejo, que se tenía en el monasterio de San -Pablo, y estando presentes el obispo de Osma, los doctores Beltrán y -Maldonado y el protonotario Pedro Mártir de Anglería, se hizo constar -que el Rey ordenaba, para que los asuntos no sufriesen interrupción, -que durante dicha enfermedad se despachasen todas las cosas de justicia -por cartas firmadas por el presidente y consejeros, selladas con el -sello real, como se hacía con el Consejo de Castilla. Era, además, -el Consejo de Indias tribunal de apelación de todos los fallos que -pronunciaba la Casa de la Contratación de Sevilla, de modo que ambas -formaban la organización judicial y administrativa de todos los -asuntos que se referían al Nuevo Mundo. Carlos V atendió con verdadera -solicitud todo lo referente al Consejo de Indias, como puede verse en -el Código las _Nuevas Leyes_. Otra Real Provisión dirigió (4 junio -1543) Carlos V al Consejo de Indias, y en ella se manifestaba la misma -solicitud en favor de los indígenas. - -El príncipe D. Felipe, gobernador del reino, al partir para Alemania, -dejó (12 julio 1554) a su hermana la princesa doña Juana el gobierno -de las Indias, cuyos asuntos le recomendaba, bien que también hacía -presente al Consejo que tuviese especial cuidado para que a la mayor -brevedad se trajera todo el oro, plata, perlas y otras cosas que allá -hubiera de S. M.[794]. - - [794] Danvila, ob. cit., págs. 28-32. - -Desde que Felipe II, por la abdicación de su padre, ciñó la corona de -España, manifestó gran interés por los asuntos del Nuevo Mundo. En -1574 declaró que el patronazgo de las Indias pertenecía al Rey y a su -Real Corona, patronazgo que nunca podría salir en todo ni en parte de -la mencionada Real Corona. Como a pesar de varias disposiciones en -favor de los indios, volvieron aquellos infelices a la tiranía de los -encomenderos, Felipe II hubo de encargar a las justicias eclesiásticas -y seculares que remediasen las vejaciones que padecían los indios, -favoreciéndoles, amparándoles y defendiéndoles contra cualquier -agravio, y castigando rigurosamente a los encomenderos transgresores. -Sin embargo, el mismo Rey, que mostraba tanta humanidad con los -indígenas, concedía licencias para vender esclavos, como también para -introducir cada año en las Indias 4.250 esclavos negros, siendo -todavía más censurable el haber dispuesto en 1569 que los tribunales -del Santo Oficio se estableciesen en las Indias. - -Intentóse que la Real Hacienda de las Indias formara parte de la de -Castilla; pero en 1562 se expidió Real Cédula anulando esta forma de -administración y reintegrando al Consejo de Indias en sus antiguas -atribuciones. La reforma más transcendental fué la _Recopilación de -las leyes de Indias_, decretada en el año 1570, y de las que sólo se -imprimió y publicó el título del Consejo y sus ordenanzas; se mandaron -guardar y ejecutar por Real Cédula de 24 de septiembre de 1571. En -1596, esto es, dos años antes de morir Felipe II, mandó el Rey que se -recopilasen todas las disposiciones dictadas en diferentes tiempos, -formándose con ellas cuatro tomos impresos. Con el mismo objeto en -tiempo de Felipe III se nombró (1608) una comisión para recopilar las -leyes de Indias, que nada hizo de provecho. Ya en el reinado de Felipe -IV se publicó un libro intitulado _Sumario de la Recopilación general -de las leyes_ (1628); pero la obra no terminó hasta el año 1680 en que -por ley de 18 de mayo se dispuso guardar y cumplir, no acabando de -imprimirse, como antes se dijo, hasta 1681, según Cédula de Carlos II -(1.º de noviembre del citado año). En esta obra que, según Fabié, es -uno de los monumentos más gloriosos de la historia nacional[795] se han -reunido todas las disposiciones dictadas en los reinados de Felipe II, -Felipe III, Felipe IV y Carlos II[796]. - - [795] _Ensayo histórico sobre la legislación de los Estados - españoles de Ultramar_, pág. 6. - - [796] Danvila, ob. cit., págs. 33 y 34. - -A la dinastía austriaca sucedió la de Borbón. Felipe V extinguió (3 -marzo 1703) la Cámara de Indias, resumiendo todas sus atribuciones -en el Consejo, del cual fué nombrado presidente el duque de Uceda, -que vino de la embajada de España en Roma a sustituir al de -Medinaceli[797]. Durante el reinado de Felipe V sufrió varias e -importantes reformas el Consejo de Indias. - - [797] Se había creado en el año 1600. - -Sumamente beneficiosa fué la política de Fernando VI y de Carlos III en -los negocios de América. Lucas Alamán, moderno historiador mejicano, -ha escrito lo siguiente: «el gobierno de América había participado -del desmayo y del desorden de que adoleció toda la monarquía en los -reinados de los dos últimos príncipes de la dinastía austriaca; comenzó -a mejorar bajo Felipe V, el primero de los monarcas de la Casa de -Borbón; adelantó mucho en el reinado de Fernando VI, bajo el memorable -mando del marqués de la Ensenada, y llegó al colmo de la perfección en -el de Carlos III»[798]. Los nombres de Fernando VI y de Carlos III, se -hallan escritos con letras de oro en la historia de la América española. - - [798] _Hist. de México_, vol. I, cap. II. - -En el reinado de Carlos IV se publicó Real decreto refundiendo los -ramos de cada departamento del Despacho universal de España é Indias -en una sola secretaría (25 abril 1790); también por otro Real decreto -se suprimió la Audiencia y Casa de la Contratación de Cádiz, creando -en su lugar un juez de Arribadas (18 junio 1790). Bajo la dominación -de José Bonaparte se suprimió el Consejo de Indias (decreto de 18 de -agosto de 1809); pero un mes después se restableció en Cádiz, según -una cédula dirigida a las autoridades de América (21 septiembre 1810). -Las cortes de Cádiz (17 abril 1812) publicaron un decreto, mediante -el cual se organizó el Tribunal Supremo de Justicia, mandando pasar a -él los negocios de que estuviesen conociendo los extinguidos Consejos -de Castilla, de Indias y de Hacienda. Fernando VII restableció el -Consejo de Indias (Real decreto de 2 de julio de 1814) y dispuso -que continuara con las mismas atribuciones que tenía en primero de -mayo de 1808. Del mismo modo fué restablecida la Cámara de Indias -con iguales atribuciones que en tiempos pasados. El 9 de marzo de -1820, restablecida la constitución de Cádiz, se cerró nuevamente el -Consejo de Indias. La Regencia del Reino (29 mayo 1823), convocó a -los ministros que habían sido del mismo, para que entrasen de nuevo -en el ejercicio de sus funciones, exceptuando los que habían servido -al gobierno constitucional; en lo mismo insistió otra orden de 2 de -junio siguiente. Acordóse el restablecimiento completo y definitivo -(1.º octubre 1823) y se fijó nueva organización por Real decreto -(28 noviembre 1828). En la menor edad de Isabel II, se suprimió por -tercera vez los Consejos de Castilla y de Indias (Real decreto de 24 -de marzo de 1834), instituyéndose en Madrid un Tribunal Supremo de -España e Indias, con tres salas, una de las cuales conocería de todos -los asuntos de Ultramar. Se suprimió otra vez el Consejo de Indias -en 1836, y por un decreto de las Cortes (8 mayo 1837), se dispuso -que el Tribunal Supremo de Justicia siguiese conociendo de todos los -asuntos de que había entendido el Consejo de Indias, con arreglo a -la Recopilación de leyes ultramarinas. Se suprimió la Sala de Indias -del Tribunal Supremo (25 agosto 1854); se restableció poco después, y -por Real decreto (26 marzo 1858), se aumentaron en ella dos plazas de -ministros. Desde entonces los negocios de Indias se repartían entre el -Tribunal Supremo, el de Cuentas, el de lo Contencioso-administrativo y -el Ministerio de Ultramar[799]. - - [799] Danvila, ob. cit., págs. 37-46. - -Procede ya considerar con algún detenimiento el estado poco cariñoso de -las relaciones--como antes se indicó--entre Fray Toribio de Benavente -y Fray Bartolomé de las Casas, el primero representante de la Orden -franciscana y el segundo de la dominicana. Los dos fueron el alma -de las luchas religiosas en América a mediados del siglo XVI[800]. -Fray Toribio, con otros compañeros de su Orden, fué recibido con viva -satisfacción por Hernán Cortés. Oyó Fray Toribio repetir a los indios -la palabra Motolinía, y como le dijesen que significaba _pobreza_, -determinó no llamarse ya Fray Toribio de Benavente, sino Fray Toribio -de Motolinía. Por entonces era superior de la Orden franciscana en -México Fray Martín de Valencia, y poco después fué nombrado guardián -Fray Toribio. - - [800] Nació Fray Toribio en Benavente (provincia hoy de - Zamora), y se embarcó en Sanlúcar de Barrameda el 23 de enero - de 1524, llegando el 13 de mayo a San Juan de Ulúa. - -Noticioso el Emperador del mal trato que los conquistadores daban -a sus nuevos vasallos, creó el cargo de _Protector de Indios_, que -encomendó, por cédula de 24 de enero de 1528, a Fray Juan de Zumárraga -y a Fray Julián Garcés, nombrados respectivamente obispos de México y -de Tlascala. Con poco gusto recibió el gobierno colonial esa especie -de protectorado eclesiástico, y desde el principio mostró decidida -oposición. Fray Vicente de Santa María, en carta escrita en el citado -año al obispo de Osma, afirmaba que el prelado Zumárraga había mandado -a los franciscanos que predicasen contra la Audiencia, excediéndose los -predicadores hasta llamar a los oidores «ladrones y bandidos.» Añadía -que también ordenó a los visitadores que se abstuvieran de proceder, -bajo pena de excomunión. «En mi presencia, decía el autor de la carta, -han tratado de tirano al presidente de la Audiencia, aconsejando a los -indios que no le obedecieran cuando les mandase trabajar en las obras -públicas.» Entre los gobernantes y conquistadores por un lado, y los -pueblos esquilmados por otro, se entabló rudo combate, poniéndose en el -campo de los últimos los frailes. El predicador Fray Alonso de Herrera -se atrevió en un sermón a decir _Audiencia del Demonio y de Satanás_; -y Fray Toribio, que decía la misa mayor, hizo después sencilla plática -«confirmando cuanto había dicho el orador sagrado.» Fray Toribio se -denominaba _Visitador, Defensor, Protector y Juez de los indios en -las provincias de Huexotzinco, Tlascala y Huacachula_. Aconsejaban -los frailes que los indios no pagasen los tributos impuestos por la -Audiencia, sino los que ellos fijaban. Díjose, aunque sin fundamento -alguno, que intentaron tramar una conspiración para alzarse con el -gobierno de la colonia y arrojar a conquistadores y gobernantes, bien -que reconociendo la soberanía del rey de España. Llegó a darse como -cosa cierta que formaban el plan revolucionario los Padres Motolinía, -Ximénez y Fuensalida. - -Después de reñir Fray Toribio cruda batalla con la Audiencia de México, -pasó a Guatemala (1528-1530) e ignoramos dónde estuvo desde mediados de -1530 hasta enero de 1533, en que le hallamos en Tehuantepec. Desde el -1536 residió en el convento de Tlaxcala, permaneciendo en él seis años. -En 1539 conoció _personalmente_ al P. Las Casas, aunque es de creer que -ya en 1528 se encontraron en el territorio de Guatemala. - -Conviene no olvidar que a raíz de la fundación de las religiones -franciscana y dominicana comenzó la rivalidad entre ellas, más que por -el espíritu de cuerpo, por las diferencias radicales que las separan; -también por la oposición de caracteres entre el italiano Francisco de -Asís y el español Domingo de Guzmán. La lucha entre las dos órdenes -mendicantes durante los siglos XIII, XIV y XV, se repitió en el XVI en -América, figurando el P. Motolinía a la cabeza de los franciscanos y el -P. Las Casas al frente de los dominicos. Uno y otro estaban conformes -en que las hordas de aventureros españoles que venían a buscar -fortuna, sorprendieron la buena fe de los monarcas para establecer el -sistema de _Repartimientos_ y _Encomiendas_, reduciendo a los indios -a dura esclavitud; pero se diferenciaban en el modo de ver las cosas. -Fray Bartolomé de las Casas, enarbolando la Cruz como única bandera -civilizadora, condenó el empleo de la fuerza y suyas son las siguientes -palabras: «sobre todas las leyes que fueron, y son y serán, nunca otra -ovo ni avrá que así requiera la libertad, como la ley evangélica de -Jesucristo, porque ella es ley de suma libertad.» Conforme con este -principio, los repartimientos, las encomiendas y otros medios análogos -empleados para aumentar el trabajo de los indios, eran injustos, -ilegítimos y pecaminosos. Todos los dominicos se lanzaron por la -senda que abrió el Padre Las Casas. Refiriéndose Las Casas a lo que -se llamaban conquistas de Hernán Cortés en México, hubo de decir que -eran «invasiones violentas de crueles tiranos, condenadas no sólo por -la ley de Dios, sino por todas las leyes humanas, como lo son, y muy -peores que las que hace el Turco para destruir la Iglesia cristiana.» -Llamaba tiranos, crueles y feroces a Cortés, Alvarado y Olid. En otro -de sus escritos añadía Fray Bartolomé que por Real orden se prohibió a -Cortés dar encomiendas y hacer reparticiones; pero Cortés «no cumplió -nada por lo mucho que a él le iba en ello.» No creía Fray Toribio -Motolinía que merecía tales censuras el conquistador de México. Para -Motolinía el gran conquistador ansiaba «emplear la vida y la hacienda -por ampliar y aumentar la fe de Jesucristo y morir por la conversión -de estos gentiles,» se confesaba «con muchas lágrimas, comulgando -devotamente y poniendo su ánimo y hacienda en manos de su confesor,» y -ayudado de «Aguilar y Marina, que le servían de intérpretes, predicaba -a los indios y les daba a entender quién era Dios, y quién eran los -ídolos, y así destruía los ídolos y cuanta idolatría podía.» Pensando -Fray Toribio en Cortés y en Las Casas, decía que su héroe era hijo de -salvación, y que tenía mayor corona que otros «que lo menosprecian.» -Los franciscanos siguieron al pie de la letra las doctrinas y -enseñanzas del Padre Motolinía. Debieron ocurrir semejantes sucesos por -los años de 1528 y 1529, época en que Fray Toribio estuvo en Guatemala. - -Por su parte Fray Bartolomé, noticioso de que el gobernador de -Nicaragua, allá por el año 1534, quería aumentar su poder promoviendo -nuevos hallazgos de tierras, se opuso a ello, atreviéndose a decir en -los sermones, en las confesiones y en otras partes, que los soldados -«no iban con sana conciencia a entender en tal descubrimiento.» Formóle -proceso el gobernador (1536), del cual se libró por mediación del -obispo. En seguida abandonó el convento de Nicaragua y se retiró con -sus frailes a Guatemala, permaneciendo allí hasta el año 1538. Pasó a -México, donde le encontramos el año 1539, gozando de gran favor en el -gobierno del virrey Mendoza. - -Un asunto de capital interés influyó para que fuese mayor el desvío -que separó durante su vida a los Padres Motolinía y de Las Casas. -Refiere el primero lo que a continuación copiamos: «Un indio había -venido de tres o cuatro jornadas á se baptizar, y había demandado el -baptismo muchas veces... y yo--añade nuestro historiador--con otros -frailes rogamos mucho al de Las Casas que baptizase aquel indio, -porque venía de lejos; y después de muchos ruegos demandó muchas -condiciones de aparejos para el bautismo, _como si él sólo supiera más -que todos_, etc.» El resultado fué que Fray Bartolomé no quiso bautizar -al indio, fundándose en recientes prohibiciones del papa Paulo y de -la _Junta Eclesiástica_. Por su parte, Fray Toribio escribe lo que -sigue: «En muchas partes--y aludía a las prevenciones de la _Junta -Eclesiástica_--no se bautizaban sino niños y enfermos; pero esto duró -tres ó cuatro meses, hasta que en un monasterio que se llama Quecholac, -los frailes se determinaron de bautizar á cuantos viniesen, _no -obstante lo mandado por los obispos_.» El mismo P. Motolinía confiesa -que en cinco días (que estuvo en aquel monasterio) _otro sacerdote y yo -bautizamos por cuenta catorce mil y doscientos y tantos_... - -Fray Bartolomé de Las Casas se dirigió a España para obtener de -la Corona ciertas disposiciones que aligerasen el pesado yugo a -que estaban sometidos los indios. Dominado por la misma idea, -obtuvo--según Herrera--la orden en cuya virtud se dispuso la fundación -de la Universidad de México[801]. - - [801] _Déc._ VI, lib. 7, cap. VI. - -Entretanto, el P. Motolinía se hallaba en Tlascala (1539), en Telmacán -(1540), en Antequera (hoy Oajaca) (1541) y luego en Guatemala, siempre -ocupado en su santo ministerio y ya con el cargo de custodio. - -No debía estar quejoso el Padre Las Casas del recibimiento que le hizo -el monarca español. Ya tenía preparado su viaje de vuelta a Guatemala, -cuando el presidente del Consejo de Indias le mandó suspenderlo «por -ser necesarias sus luces y su asistencia en el despacho de ciertos -negocios graves que pendían entonces en el Consejo.» El más grave debía -ser la formación de las Ordenanzas antes citadas con el nombre de las -_Nuevas Leyes_. - -Poco después el Padre Las Casas marchó a su obispado y también por -entonces (fines de octubre de 1545) el Padre Motolinía abandonaba -Guatemala para dirigirse a México. En tanto que este último Padre se -atraía las simpatías de todos, aquél recibía por doquier insultos, -hasta el extremo que nunca le nombraban por su nombre, sino decían «ese -diablo que os ha venido por obispo»[802]. El mismo Juan de Perera, -maestrescuela de la catedral de Chiapa, le llamaba traidor, enemigo -de la patria y mal hombre. Fray Bartolomé se encaminó a Ciudad Real a -pie, enfermo y a los 71 años cumplidos, acompañado de su inseparable -y bondadoso Fray Vicente. Le recibieron mal y varias veces estuvo en -peligro su vida. Entonces se decidió a renunciar el obispado. Salió -de Ciudad Real en los comienzos de la Cuaresma de 1546, habiendo -permanecido un año en aquella población. Pasó a México, despidiéndose -antes de su grey, a la cual no volvió a ver, y acompañado de tres -religiosos de su orden y del maestrescuela Juan de Perera, que tiempo -atrás le había llenado de ultrajes. Tampoco en aquella ciudad obtuvo de -los oidores de la Audiencia el respeto y consideraciones que él merecía. - - [802] Remesal, lib. VII, cap. XVI. - -Reunidos los prelados, doctores y otras distinguidas personas para -la celebración de una Junta eclesiástica, manifestóse en los debates -que la doctrina del Padre Las Casas obtenía solemne sanción. Sin -embargo, por lo que a la esclavitud respecta, no conformes el prelado -y el virrey D. Antonio de Mendoza, tuvieron algunos disgustos. Fray -Bartolomé, antes de renunciar el gobierno de su iglesia, nombró vicario -general al citado canónigo Juan de Perera (5 noviembre 1546) y con -fecha del día siguiente se publicó, tiempo adelante, el _Confesonario, -Formulario de confesores o Instrucciones para los confesores_. Aunque -se dispuso que se mantuviere secreto el contenido del _Confesonario_, -«los más de los seglares--dice Remesal--tenían sus traslados, y como -eran tan rigurosas sus reglas parecióles que si por ellas eran juzgados -a ninguno se le podía dar la absolución.» No puede negarse que las -reglas eran muy severas, en particular la 1.ª y la 5.ª, llegando a ser -causa de alboroto y de protesta general. - -Como paladín de los más descontentos se manifestó el Padre Motolinía, -quien escribió una carta a Carlos V diciéndole, entre otras cosas: -«Por amor de Dios, ruego a V. M. que mande ver y mirar a los letrados, -así de vuestros Consejos como a los de las Universidades, si los -conquistadores, encomenderos y mercaderes desta Nueva España están -en estado de recibir el sacramento de la penitencia y los otros -sacramentos, _sin hacer instrumento público por escritura y dar -sanción juratoria_, porque afirma el de Las Casas que sin estas y -otras diligencias no pueden ser absueltos, y a los confesores _pone -tantos escrúpulos, que no falta sino ponellos en el infierno_, y así es -menester esto se consulte con el Sumo Pontífice.» Fijábase también en -la administración del bautismo para deducir que no era posible seguir -al pie de la letra los preceptos del Padre Las Casas. En la carta del -Padre Motolinía se veía al misioro que temía aventurar la salvación -del alma, único fin de todos sus sacrificios y desvelos; pero no sería -aventurado afirmar que también se notaba la enemiga del franciscano -al dominico. «Si los tributos de los indios son y han sido, decía, -mal llevados, injusta y tiránicamente (como afirma el de Las Casas), -_buena estaba la conciencia de V. M., pues tiene y lleva V. M. la -mitad o más de todas las provincias_..., de manera, que la principal -injuria o injurias hace a V. M. y condena a los letrados de vuestros -Consejos, llamándolos muchas veces injustos y tiranos: y también -injuria y condena a todos los letrados que hay y ha habido en toda esta -Nueva España, así eclesiásticos como seculares, y a los presidentes y -Audiencias de V. M., etc.» Todo lo que el P. Motolinía hacía valer en 2 -de enero de 1555, era exacta repetición de lo que se dijo en principios -de 1547. Al lado del P. Motolinía se pusieron dos hombres eminentes: -el Dr. Juan Ginés de Sepúlveda, cronista y capellán del Emperador, y -el Dr. Bartolomé Frías Albornoz, discípulo de D. Diego Covarrubias, y -profesor de Derecho civil de la Universidad de México. - -Sin arredrarse, Fray Bartolomé salió a la palestra, hizo examinar -de nuevo su _Confesonario_, que fué aprobado por los maestros Cano, -Miranda, Galindo, Sotomayor y Fray Francisco de San Pablo, logrando, -vencer al Dr. Sepúlveda; mas en América no le favoreció la fortuna. - -El P. Motolinía había sido nombrado provincial de los franciscanos -(1548) y su influencia era cada día mayor. El Emperador mandó a la -Audiencia de México que recogiese todas las copias que circulaban -del _Confesonario_, hasta que el Consejo, encargado de la revisión, -pronunciase la sentencia. Ordenóse además a Fray Bartolomé que diera, -dentro de corto plazo, explicaciones ante dicho Consejo, sobre ciertos -puntos del _Confesonario_. El P. Motolinía buscó todos los manuscritos -o copias del citado libro, y las entregó al virrey D. Antonio de -Mendoza, quien las quemó «porque en ellas se contenían--según aquel -Padre--dichos y sentencias falsas e escandalosas...» Dió Las Casas -explicaciones que se le pedían en _Treinta proposiciones_ en forma -de _tésis_, resumiendo en ellas toda su doctrina teológica, canónica -y política. Explicó que el soberano imperio y universal principado y -señorío de los reyes de Castilla en las Indias, no era incompatible -al que tenían los señores naturales de ellas; dijo que los reyes de -Castilla estaban obligados a propagar el cristianismo, pero amorosa, -dulce y caritativamente; afirmó que lo hecho por los españoles en -América era «injusto, inicuo, tiránico y digno de todo fuego infernal, -y, por consiguiente, nulo, inválido y sin algún valor y momento de -derecho. Y como fuera todo nulo e inválido de derecho, por tanto, -_no pudieron llevarles_ (a los indios) _un sólo maravedí de tributos -justamente_, y, por consiguiente, _eran obligados a restitución de todo -ello_.» Denominó a las encomiendas y repartimientos, como en otro lugar -ya se dijo, «pestilencia inventada por el diablo para destruir todo -aquel Orbe (América), consumir y matar aquellas gentes dél»[803]. - - [803] Véase la _Vida y escritos de Fray Toribio de Benavente - o Motolinía_, por D. José Fernando Ramírez, en la _Colec. - de doc. para la Hist. de México_, publicada por García - Icazbalceta, tomo I, págs. CIV y CV. - -También el Dr. Sepúlveda no cedía en sus ataques a fray Bartolomé. -Éste, en la forma acostumbrada, retó a aquél a un combate literario, -ante una «congregación de letrados, teólogos y juristas», presidida -por el Consejo Real de Indias, donde se disputaría «si contra la gente -de aquellos reinos (América) se podía lícitamente y salva justicia, -sin haber cometido nuevas culpas, más de las en infidelidad cometidas, -mover guerras que llaman conquistas.» Compareció el Dr. Sepúlveda e -improvisó elocuente discurso, al cual contestó fray Bartolomé con un -largo escrito que duró cinco sesiones. Admirablemente se defendió -Las Casas de los ataques de Sepúlveda y de rechazo atacó al Padre -Motolinía, defensor de la misma doctrina que había expuesto el cronista -y capellán del Emperador. No reprobó el Consejo las explicaciones -dadas por el obispo, quien se retiró después con su compañero fray -Rodrigo de Ladrada al convento de San Gregorio, de Valladolid. - -Al mismo tiempo en América ardía el fuego de la discordia, llegando -a toda clase de extremos ambos partidos, el del Padre Motolinía y -el del antiguo obispo de Chiapa. El Dr. Sepúlveda y fray Bartolomé -de Las Casas, a disgusto de la Corona y del Consejo Real de Indias, -publicaron, el primero su _Apología_ (1550) y el segundo sus -_Opúsculos_ (1552), señalándose entre ellos el _Confesonario_. La -impresión que la última publicación hizo en el ánimo del Padre -Motolinía se manifiesta por la carta ya citada y dirigida al Emperador -con fecha 2 de enero de 1555. - -Nuestra imparcialidad nos obliga a decir que por lo que respecta a -la conversión de los indios al cristianismo, si influyó la palabra -del Apóstol, fué la espada del conquistador la que derribó los -ídolos de los altares. La sumisión al rey de España y la conversión -al Cristianismo iban siempre unidas, las cuales se lograban, no -por el convencimiento, sino por la fuerza. Creían los infelices -americanos que el bautismo les ponía a cubierto de persecuciones, de -castigos y aun de la muerte, y por ello, ignorando el significado de -aquel acto--puesto que los misioneros apenas tenían alguna idea de -las lenguas indígenas--, se presentaban en masa a recibir el agua -bendita. Es evidente, pues, que el miedo y no otra cosa impulsaba -a los indígenas a desear y pedir el bautismo. Veamos lo que dice -el Padre Motolinía del carácter de los indios: «Son--tales son sus -palabras--pacientes, sufridos sobremanera, mansos como ovejas; nunca me -acuerdo haber visto guardar injuria; no saben sino servir y trabajar. -Sin rencillas ni enemistades pasan su tiempo y vida, y salen a buscar -el mantenimiento a la vida humana necesario, y no más»[804]. Si los -misioneros daban el bautismo a los indios sin exigir requisito alguno, -los conquistadores sostenían que les bastaba ligera idea de la religión -cristiana: así Jerónimo López decía en una carta al Emperador «que -el indio no tiene necesidad sino de saber el _Pater noster_ y el Ave -María, Credo, Salve y Mandamientos, y no más, y esto simplemente, sin -aclaraciones, ni glosas, ni exposiciones de doctores, ni saber ni -distinguir la Trinidad, Padre e Hijo y Espíritu Santo, ni los atributos -de cada uno, pues no tenían fe para lo creer»[805]. Pero ¿qué más? -No sólo--como ya sabemos--encomenderos y conquistadores llegaron a -sostener que los indios eran irracionales, sino también jurisconsultos -y teólogos defendieron la misma proposición, ya para justificar las -conquistas de las Indias, ya para disculpar la tiranía de encomenderos -y conquistadores, mereciendo aplausos sinceros por la energía con -que afirmaron la racionalidad de los indígenas los Padres dominicos -y franciscanos. Cuando los citados religiosos llegaron a conocer el -lenguaje de los naturales del país, se dedicaron a la predicación, -fundando iglesias y conventos, y al mismo tiempo derribando adoratorios -y destruyendo los ídolos. No sólo las Ordenes religiosas citadas, -sino después los mercenarios y jesuítas prestaron inmensos servicios -a la civilización y cultura del país. Ellos enseñaron a los indígenas -algunas artes y varios oficios. De tal modo se extendieron las Ordenes -religiosas en el Nuevo Mundo, que, limitándonos a Nueva España o -México, contaban con más de 400 conventos, perteneciendo 200 a la -religión franciscana, 90 a los dominicos y 70 a los agustinos, sin -sumar con estas fundaciones otros tantos partidos de clérigos. - - [804] _Historia de los indios_, trat. I, cap. XIV. - - [805] Véase Documentos publicados por García Icazbalceta, tomo - I. pág. 148. - -Entre los prelados don Juan de Zumárraga y don Sebastián Ramírez -Fuenleal, el primero de Nueva España y el segundo de Santo Domingo, -fundaron iglesias, hospitales y otras obras benéficas. Las reuniones -de los obispos verificadas en 1537 y 1546, tan importantes en la -historia de México, como los tres concilios de 1555, 1565 y 1585, -fueron beneficiosos para la disciplina de la Iglesia. «Para mediados -del siglo XVI--escribe el marqués de Lema--la jerarquía eclesiástica -se hallaba establecida sobre la base de tres sedes metropolitanas: la -de Santo Domingo, en la Isla Española, creada en tiempos del obispo -Fuenmayor, que contaba como sufragáneas las diócesis de la Concepción o -de la Vega, Cuba, San Juan de Puerto Rico y Santa Marta; el arzobispado -de México, establecido un año antes de la muerte de Zumárraga, del -que dependían los obispados de Puebla de los Angeles, Jalisco, -Mechoacán, Guaxaca, Guatemala, Chiapa, Honduras y Nicaragua; y la sede -metropolitana de Lima o los Reyes, cuyas sufragáneas eran las de Cuzco, -Quito y la inmensa provincia de los Charcas, el actual país de La -Plata»[806]. (Apéndice M.) - - [806] Véase _La Iglesia en la América Española_. Conferencia - pronunciada en el Ateneo de Madrid por el marqués de Lema el 3 - de mayo de 1892, pág. 41. - -Comprendiendo los reyes que era necesario el establecimiento definitivo -de la jerarquía episcopal en América, se dirigieron al Papa, quien -concedió a los Reyes Católicos el señorío de las Indias y la posesión -de los diezmos que allí se percibiesen. Después que Alejandro VI -hizo tal concesión, Julio II estableció (15 noviembre 1504) la sede -arzobispal de _Yaguata_ o _Santo Domingo_ y las sufragáneas de _Magna_ -y _Raynúa_. El 28 de julio de 1508, el Papa, por la bula _Universalis -Eclesiæ_, concedió a los monarcas españoles el patronato sobre todos -los beneficios que existiesen en América, y el 9 de abril de 1810 -extendió el diezmo al oro, plata y piedras preciosas, excluídos de -la concesión de los diezmos, ya citados, por Alejandro VI. Después -de largas negociaciones, el Papa, en 1511, otorgó al Rey todo lo -que pedía, y en su virtud se establecieron tres sillas episcopales, -sufragáneas de la metropolitana de Sevilla, que eran: una en la -Concepción de la Vega, otra en Santo Domingo, y la tercera en San Juan -de Puerto Rico. En las citadas bulas descansa el edificio del patronato -real de las Indias. - -Los religiosos franciscanos llegaron los primeros al Nuevo Mundo; -después fueron los dominicos y agustinos; tiempo adelante los -mercenarios; y en el último tercio del siglo XVI los jesuítas. Entre -los muchos frailes que se distinguieron por su celo apostólico, -mencionaremos, además de los Padres Las Casas y Motolinía, al venerable -fray Martín de Valencia, a fray Domingo de Betanzos, a fray Tomás -Berlanga, a Vasco Quiroga y a fray Bernardino de Sahagún; y entre -los prelados, gloria de la Iglesia católica en el Nuevo Mundo, debe -recordarse a Zumárraga, arzobispo de México, a Marroquín, obispo de -Guatemala, y a Valdivieso, obispo de Nicaragua. - -Algo censurable hallamos en las costumbres de varios conventos -(Apéndice N), como también no fueron siempre algunos frailes buenos y -cariñosos con los indígenas (Apéndice O). - -Otro asunto no menos interesante y que ya se ha tratado en capítulos -anteriores, se presenta ante nuestra vista: nos referimos a las -misiones jesuíticas del Paraguay. Aunque lograron importancia no escasa -las Reducciones de los jesuítas en Buenos Aires, Brasil, Uruguay, -Perú y en otros puntos, donde la Compañía fijó principalmente sus -miradas fué en el Paraguay. Las misiones del Paraguay, fundadas en -los comienzos del siglo XVII por la Compañía de Jesús y sostenidas -durante siglo y medio, ¿son merecedoras de toda alabanza, o son, -por el contrario, dignas de acre censura? Desde que Felipe III, por -cédula de 1608, resolvió que se procediese a la sumisión de los -indios, convirtiéndoles al cristianismo, de cuya misión se encargaron -los jesuítas,--pues los dominicos, franciscanos, capuchinos y otras -órdenes quedaron reducidas a segundo lugar--fundaron Reducciones en -todo el Paraguay. En medio de aquellos bosques y en medio de aquellas -tierras--dicen los defensores de los jesuítas--regadas por ríos -inmensos, se veía al hijo de Loyola, sin temor a las fieras ni a los -venenosos reptiles, ni a las aves de rapiña, ora para buscar al indio -y convertirle, ora para sufrir de él el martirio. El jesuíta, con su -ancho sombrero y negros hábitos, con su crucifijo y el breviario, -recorría los bosques, atravesaba los pantanos, bajaba a los valles o se -encaramaba a las escarpadas rocas y penetraba en las obscuras cuevas, -no temiendo ser presa de las garras del tigre, ni de las mordeduras de -la serpiente, ni lo que era aún peor, de la glotonería del caribe y -antropófago. Si esto sucedía, el misionero espiraba cantando un himno -al Señor. Cuando los jesuítas encontraban a los salvajes, aquéllos -no tenían más remedio que alimentarse lo mismo que los últimos, esto -es, carne de caza cruda, ranas y otras cosas repugnantes; tenían que -dormir en fétidas cabañas, cazar, pescar y cultivar la tierra como -los salvajes, único modo de atraerse a estos últimos. ¡Atraerse a los -salvajes! La historia de los jesuítas registra 300 mártires durante el -siglo XVII. - -Hacía tiempo que dominaba a los jesuítas un pensamiento: civilizar un -país del Nuevo Mundo sólo por el cristianismo y no mediante la fuerza; -por la cruz y no por la espada. Comenzaron pidiendo a los reyes que -fuesen declarados libres todos aquellos indios que se atrajesen los -Padres, lo cual fué concedido, no sin disgusto y oposición de los -colonos. Fijáronse los jesuítas en los estúpidos y supersticiosos -_guaranos_, habitantes de la provincia de Guairo, quienes defensores -acérrimos de su terruño, sostuvieron largas y enconadas luchas con -los españoles y portugueses. A los guaranos acudieron los misioneros -ofreciéndoles protección contra los citados usurpadores. Aceptado -el ofrecimiento, pudieron anunciar los misioneros a su superior que -doscientos mil indios estaban decididos a recibir el bautismo. Causó -admiración en la corte española que aquellos salvajes, tan belicosos -con las armas reales, se postraran ante los humildes hijos de San -Ignacio. - -Empresa comenzada con tan buenos auspicios alentó a los jesuítas, -quienes procuraron apartar los indios de los españoles, creyendo más -fácil amansar al salvaje que moralizar al europeo. Persistiendo en -la misma idea, solicitaron del obispo y del gobernador que se les -concediese reunir a los indios cristianos en determinados lugares, -independientes en absoluto de las ciudades coloniales próximas, -edificar iglesias y no consentir, bajo ningún pretexto, que a los -neófitos se les pudiera emplear en servicio de los españoles. De -este modo se lograba que no se reuniese a los indios en encomiendas, -consiguiendo, en cambio, los Padres italianos Cataldini y Maseti fundar -la primera parroquia o _Reducción_ de doscientas familias de guaranos -en Loreto, a orillas del Parapaneme, afluente del Paraná. De la citada -Reducción escribe el P. Diego de Torres lo que sigue: - -«La Reducción de... Nuestra Señora de Loreto... va creciendo mucho -en gente y fuera de otros muchos que se han venido á ella, un pueblo -entero nos enbio á pedir canoas para unirse con nosotros como lo -hicieron tan de raiz que ni un solo indio quedo en el pueblo para -guarda de sus vastimentos y sementeras; y otro cacique principal -prometió hacer lo mesmo dexando por prendas de su amor y su palabra -un sobrino que tenía para que le enseñasen y baptizasen mientras -venía él y toda su gente. Ni creçen menos en cristiandad y policia... -Estan ansi niños como niñas muy expertos en la doctrina y cathecismo -y los niños van leiendo y escribiendo, aiudan á Missa y cantan ya -en ella, acuden cada dia á la doctrina, reçan su rossario, cantan -la letania de Nuestra Señora de Loreto en la iglesia y ressan todos -en sus casas por la mañana y por la tarde y convidan á sus padres y -á todos los de su casa que ressen con ellos y como lo hacen en voz -alta, no parecen sino choros eclesiasticos bien consertados y con la -diligencia y continuacion de los hijos saben ya sus padres las oras y -por esto llaman graciosamente los niños á sus padres mis discípulos. -Apenas se toca por la mañanita la campana de la oración quando al -momento comienssan por todas las casas á ressar con la puntualidad -que si tubieran regla de ello, ni les a parecido á los Padres hasta -agora señalarles fiscales, ansi por no ser necessario porque en lo -esencial sirven de esso los niños de la escuela que avisan de los -enfermos que ay, de los infieles, y de las criaturas recien nacidas -para baptizarlas, como por no ser pesados a estos indios tan en los -principios.»[807] Desde el año 1593 a mediados del siglo diez y ocho se -fundaron 33 parroquias o Reducciones, entre los guaranos, chiquitos y -moxos, los cuales recibieron una constitución que no tenía ejemplo en -la historia. La Iglesia era el centro de la Reducción. Los nombres de -las citadas 33 parroquias, eran: _A orillas del Paraná_: San Ignacio -Guazú, Santa María de Fe, Santa Rosa de Lima, Santiago, Santos Cosme -y Damián, Corpus, Jesús, Itapuá, Candelaria, Santa Ana, Loreto, San -Ignacio Miní y Trinidad.--_A orillas del Uruguay_: San José, San -Carlos, Apóstoles, Concepción, Santa María Mayor, San Francisco Javier, -Santos Mártires, San Nicolás, San Luis, San Lorenzo, San Miguel, San -Juan Bautista, San Angel, Santo Tomás, San Francisco Borgia, Santa Cruz -y Yapeyú. _A orillas del Paraguay_: Belén. _En las selvas de Tarumó_: -San Joaquín y San Estanislao. Luego, cuando España colocó todos los -pueblos arrebatados a las misiones bajo el mando de un gobernador, la -capital del gobierno fué San Luis Gonzaga. - - [807] Pastells, _Hist. de la Comp. de Jesús en el Paraguay_, - tomo I, pág. 162. - -Las casas de las Reducciones eran de piedra y tenían un solo piso; -estaban colocadas alrededor de la plaza pública, donde también se -hallaban la iglesia, la casa de los jesuítas, el arsenal, el granero -y el hospicio para los forasteros. La gobernación de cada pueblo -se confería a un sacerdote y las funciones espirituales estaban -desempeñadas por un teniente. Sacerdote y teniente dependían de un -superior, a quien el Papa daba amplias facultades, aun para confirmar. -El mismo gobernador nombrado por el Rey, carecía de autoridad ante -el superior de la misión. La ley era la voluntad del sacerdote, -dependiendo completamente de él los colonos. - -Los niños recibían la educación en dos escuelas: en una aprendían a -leer y escribir, y en la otra la música y el canto. Los misioneros -estudiaban la inclinación de los niños y en su virtud los dedicaban a -la agricultura, a las artes de adorno o útiles, y también si alguno -mostraba inteligencia, le instruían en las ciencias y en la religión, -sacando de ellos magistrados y sacerdotes. - -Al rayar el alba la campana de la iglesia anunciaba la hora de -levantarse. Todos se dirigían al templo a dar gracias a Dios y después -marchaban al trabajo; por la tarde la misma campana los reunía otra -vez en la iglesia, encaminándose, lo mismo que por la mañana, a sus -calabozos. - -Además de que a cada familia estaba asignada una porción de tierra -para sus necesidades, tenían que cultivar la _posesión de Dios_, de -cuyo producto sacaban para el culto, para pagar el escudo de oro que -cada familia debía dar al rey de España, para remediar la escasez o -las malas cosechas, para los gastos de la guerra, o mantener viudas, -huérfanos y enfermos. Cogíase la cosecha en común en los almacenes a -disposición del sacerdote, evitando de este modo la avaricia y todas -las malas pasiones. En días determinados los misioneros distribuían lo -necesario para la vida a los jefes de familia; los días que no eran de -ayuno se repartía la carne en la carnecería. Estaba prohibido explotar -las minas, prohibición que era una protesta contra los males causados -por dicha industria en otras partes. Salían los indios a sus faenas -agrícolas a son de música, precedidos de la efigie del santo protector, -que se colocaba en una especie de cabaña. - -Las iglesias estaban bien cuidadas y los cálices y demás objetos -necesarios para el culto eran de oro y plata, adornados a veces con -piedras preciosas. Las fiestas eran frecuentes y brillantes, no -faltando en ellas los fuegos artificiales. - -Para prevenir el libertinaje procuraban los misioneros que los -indigenas se casasen jóvenes. - -El vestido de las mujeres consistía en una camisola blanca, estrecha -por la cintura, suelto el cabello y los brazos y piernas desnudos. Los -hombres adoptaron el traje que usaban en Castilla. - -Una asamblea general de ciudadanos elegía, siempre por influencia -del misionero, un cacique para la guerra, un corregidor para la -administración de justicia, regidores y alcaldes para que cuidasen del -buen gobierno de las obras públicas. Había además otras autoridades -nombradas del mismo modo. - -Los delitos, que cometía de tarde en tarde el indígena, se castigaban, -la primera vez con una secreta reconvención; la segunda con penitencia -pública a la puerta de la iglesia; la tercera con azotes. Dícese que -no hubo ni uno que los mereciese. Al perezoso se le recargaba con más -trabajo. - -Para la defensa de la _Reducción_ organizaron una milicia urbana de -infantería y caballería, cuyo único destino era rechazar los ataques de -los enemigos. Pocas veces tuvieron que echar mano de las armas, pues -los enemigos se contentaban con víveres. Los mamelucos (mestizos) que -confinaban con las Reducciones, robaban a los neófitos y los vendían -como esclavos. Si algunos gobernadores del Paraguay, del Uruguay y -de la Plata no respetaron, con alguna frecuencia, a los misioneros, -también estos últimos, de cuando en cuando, abusaron de su poder. -Recordaremos a este propósito que desde la Asunción, con fecha 29 de -mayo de 1629, D. Luis de Céspedes Xeria, gobernador del Paraguay, -escribió al Rey, diciéndole la poca atención que con él habían tenido -los Padres, viéndose obligado a quitarles la jurisdicción real. Se -quejaba también de los términos en que se hallaban redactadas las -cartas que de los misioneros había recibido[808]. - - [808] Pastells, _Hist. de la Compañía de Jesús en el - Paraguay_, etc., tomo I, págs. 431 y 432. - -Sobre la Compañía de Jesús y su política en el Paraguay, se han -dirigido graves censuras. Se ha dicho que los Padres se dejaban besar -las túnicas, que admitían a los salvajes al sacramento del Bautismo y -aun al de la Eucaristía. Díjose que el Paraguay era un país sumamente -rico, y que los jesuítas sacaban de él anualmente tres millones de -cruzados. Era opinión general que ocultaban ricas minas en lugares -ocupados por ellos. Se hallaba probado que ejercían el comercio y que -traficaban mucho, no negando que a veces supeditaban las glorias del -cielo a los intereses de la tierra. - -Dábase como cosa cierta que ellos y sólo ellos habían sido los -causantes de la rebelión contra el tratado de Fernando VI con Portugal, -respecto al cambio de las siete colonias españolas, por la portuguesa -del Sacramento. Decíase en todos los tonos que los hijos de Loyola -tenían decidido empeño en depender lo menos posible de España. El -aislamiento en que los jesuítas pusieron las Reducciones y sus -belicosos preparativos, hicieron sospechar que aspiraban a formar un -imperio independiente de la madre patria. Acerca de este asunto, no se -detuvo la imaginación de muchas gentes. Llegóse a decir que estaban -decididos a separarse de España, ya eligiendo un Rey, ya proclamando la -República. - -Tantas vulgaridades se dijeron, que reyes y pueblos se declararon -enemigos mortales de los hijos de San Ignacio. - -No negaremos que bien pudiera preguntarse: aquellos indios convertidos -¿obedecían al Rey o a los misioneros? ¿Trabajaban en servicio del -pueblo o para enriquecer a los jesuítas? Del mismo modo se presta a -censuras que aislasen sus Reducciones privándolas de la civilización -europea, como también lamentamos su egoísmo al querer prolongar más de -lo debido la infancia de los indígenas. Nosotros--como varias veces -hemos escrito--creemos que los gobiernos patriarcales son convenientes -para civilizar a los pueblos, así como afirmamos que son perjudiciales -cuando dichos pueblos tienen conciencia de su destino. - -Si todo esto es cierto, también lo es que ellos fundaron colegios en -México, Perú, Chile y en otros puntos; ellos penetraron en los salvajes -territorios de Sonora y California, en los espesos bosques de Tucumán, -en las márgenes de los ríos Mamoré y Magdalena, y hasta en las montañas -donde tienen su origen el Amazonas y el Pilcomayo. No olvidemos que -ellos regaron con su sangre los establecimientos de los franceses en el -Canadá, los de los portugueses en el Brasil y los de los españoles en -todas las Indias. - -Acerca de la obra jesuítica en el Brasil, merece atención profunda -la realizada por el Padre Anchieta, ya citado en el capítulo XXIX. -Hablaba dicho Padre varias lenguas de los tapuyas y de los tupís; -compuso la primera gramática guaraní. El escritor brasileño Pereira -da Silva escribe de él lo siguiente: «Inmensa fué la fama que -consiguió por sus trabajos. No sólo le veneraban y le respetaban los -portugueses y los mamelucos (mestizos de portugueses e indias), sino -que también los salvajes dejaban sus ranchos y selvas y corrían al -templo. ¡Cuántos prodigios, a que las crónicas de la época llaman -milagros, ejecutó José d'Anchieta ante los atónitos salvajes! ¡Cuántas -veces, yendo a buscarlos en sus escondidos asilos, penetrando en sus -enmarañados bosques, cruzando profundos ríos, subiendo inaccesibles -sierras y hablando con los mosacás (jefes de las tribus), consiguió -con su elocuencia convertirlos a la religión católica y a la vida -civilizada! Las memorias contemporáneas declaran los servicios que -prestó, atrayendo en Piratininga innumerables salvajes y fundando en -los alrededores diferentes aldeas de indios conversos, que fiaron su -porvenir a la sociedad civil y religiosa y al gobierno de los Padres -de la Compañía.» Un escritor portugués le llama «el más santo, el -más útil y el mejor de los misioneros.» Los colonos y los indios le -denominaban el Francisco Javier de Occidente. En particular, para los -indígenas el Padre Anchieta era, más que un misionero, un ídolo; más -que un sacerdote, un santo. También otros Padres jesuítas siguieron -las huellas del Padre Anchieta. Este virtuoso misionero falleció en -Beritighá (junio de 1597), siendo gobernador Francisco de Souza. - -Obliga la imparcialidad a decir que los colonos consideraban como -bestias a los indios, y los misioneros como hombres. Por esta razón -se despoblaban las ciudades y las misiones crecían. ¿Cómo salvar al -indígena--pues los campos necesitaban cultivarse--de las garras de los -agricultores? Los jesuítas, siguiendo el ejemplo de los dominicos--como -en otros capítulos se dijo--discurrieron la trata de negros, obteniendo -privilegio para sacar de la costa de Africa y llevar al Brasil tres -buques cargados de esclavos cada año. La Compañía salvaba a sus -neófitos; pero sacrificaba otra raza, no menos merecedora de los -consuelos del Cristianismo. - -Sería injusticia negar que ellos, con admirable paciencia y grandes -trabajos, educaron y organizaron pueblos de indios, consiguiendo -moldear, como si fuera de cera, el espíritu de los indígenas. Teniendo -siempre presente el fin religioso, cambiaban entre sí sus productos, -compraban lo necesario y cultivaban la tierra para todos. Cuidaban -mucho la ganadería y estudiaron algo la fauna y la flora. Usaron el -chocolate y la quina. No olvidaron otras industrias. Descubrieron -nuevas tierras. Fijáronse también en las disciplinas del espíritu, -y en sus imprentas imprimieron diccionarios y trabajos filológicos, -geográficos, históricos, etcétera. - -Conviene tener presente las palabras del historiador norteamericano -Dawson: «Es imposible--dice--no admirar el valor, sagacidad y piedad -de los jesuítas. Marchaban sólos a las tribus de indios salvajes, -vivían entre ellos, aprendían sus lenguas, les predicaban, cautivaban -sus imaginaciones con la pompa de las ceremonias religiosas, los -bautizaban y los excitaban a abandonar el canibalismo y la poligamia. -Infatigables y sin miedo, se internaban en sitios en los cuales nunca -había penetrado hombre blanco.» - -Al ser expulsados los jesuítas del Paraguay, cayó hasta el abismo la -Arcadia Guaranítica, pues faltaba la religión que sostenía la vida de -aquella sociedad. En los comienzos del siglo XIX, los treinta pueblos -que habían formado el gobierno teocrático, eran montones de ruinas. La -obra de dos siglos desapareció en pocos años, quedando únicamente grato -recuerdo, si no en la memoria de los hombres, en las páginas de la -historia. - -Por lo que se refiere al Patronato real eclesiástico, en Cédula dada -en el Escorial a 1.º de junio de 1574, se dice: «Como sabeis, el -derecho de Patronato Eclesiástico Nos pertenece en todo el estado -de las Indias, así por haberse descubierto y adquirido aquel nuevo -Orbe, y edificado y dotado en él las Iglesias y Monasterios á nuestra -costa, y de los Reyes Católicos nuestros antecesores, como por habernos -concedido por Bulas de los Sumos Pontífices, concedidas de su _propio_ -motu»[809]. Esto mismo se repite en otra Cédula de 1591, según copiamos -a continuación: «Por cuanto perteneciéndome, como me pertenece, por -derecho y Bula Apostólica, como á Rey de Castilla y León, el Patronato -de todas las Iglesias de las Indias Occidentales, y la presentación de -las dignidades, Canongías, Beneficios, Oficios, y otras cualesquier -prebendas Eclesiásticas de ellas, etc.»[810]. Sólo los reyes de -Castilla y León tenían el derecho de edificar Iglesias y Monasterios -en las Indias, y de presentar Arzobispos, Obispos, Prebendados y -Beneficiados idóneos para todas ellas. La presentación de los Prelados -se llevaría a Roma para que fuesen confirmados por el Papa dentro -del año de su vacante, y la de los otros beneficios inferiores se -presentaría ante los ordinarios dentro de diez días[811]. - - [809] Solórzano, _Política Indiana_, lib. IV, cap. I. - - [810] Ibidem. - - [811] Véase Solórzano, ob., lib. y cap. citados. - -Cuando, a mediados del siglo XVII, escribió Solórzano su libro titulado -_Política Indiana_, había en las Indias cinco iglesias metropolitanas y -28 sufragáneas. La arzobispal de la _Española_ o _Santo Domingo_ tenía -por sufragáneas la de _Cuba_, _Puerto Rico_, _Caracas_ o _Venezuela_ y -la _Abadía de Jamaica_. La arzobispal de _Santa Fe de Bogotá_ tenía por -sufragáneas la de _Cartagena_, _Santa Marta_ y _Popayán_. La arzobispal -de _México_ tenía por sufragáneas la de _Tlaxcala_ o _Puebla de los -Angeles_, la de _Guaxaca_ o _Antequera_, la de _Mechoacán_, _Yucatán_, -_Guatemala_, _Chiapa_, _Nueva Galicia_ o _Guadalajara_, _Nueva -Vizcaya_, _Honduras_ o _San Salvador_. La arzobispal de _Lima_ o de -los _Reyes_ tenía por sufragáneas la de _Panamá_, _Quito_, _Trujillo_, -_Guamanga_ y _Arequipa_; además otras dos que caen en la provincia o -reino de Chile, llamadas _Santiago_ y _la Concepción_. La arzobispal -de la _Plata_ o _las Charcas_ tenía por sufragáneas la de la _Paz_, -_Tucumán_, _Santa Cruz de la Sierra_ o la _Barranca_, _Río de la Plata_ -o _Buenos Aires_ y _Paraguay_[812]. - - [812] Lib. IV, cap. IV. - -Diferentes cambios y mudanzas sufrió la división eclesiástica. Hubo -un tiempo en que había arzobispados en _México_, _Bogotá_, _Santiago -de Cuba_ (antes de Santo Domingo), _Lima_, _Charcas_, _Guatemala_ y -_Caracas_. Bajo el arzobispado de _México_ se hallaban los obispados -de _Puebla de los Angeles_, _Oajaca_, _Mechoacán_, _Guadalajara_, -_Yucatán_, _Durango_, _Nuevo-León_ y _Sonora_; bajo el de _Bogotá_ -los de _Popayán_, _Cartagena_, _Santa Marta_ y _Maracaibo_; bajo el -de Santiago de Cuba el de la _Habana_ y _Puerto Rico_; bajo el de -_Lima_ los de _Cuzco_, _Arequipa_, _Trujillo_, _Guamanga_ y _Mainas_, -además de los de _Quito_ y _Cuenca_ correspondientes a la Presidencia -de Quito, el de _Panamá_ de Nueva Granada, y los de _Santiago_ y la -_Concepción_ correspondientes a la Capitanía general de Chile; bajo el -de _Charcas_ los de la _Paz_, _Santa Cruz de la Sierra_, _Paraguay_, -_Tucumán_, _Buenos Aires_ y _Salta_; bajo el de _Guatemala_ los de -_Comaycua_, _Nicaragua_ y _Chiapa_; y bajo el de _Caracas_ el de -_Guayana_. - -Pasando a otro asunto haremos notar que en todas las Iglesias -catedrales había dignidades (_Deán_, _Arcediano_, _Chantre_, -_Maestrescuela_ y _Tesorero_), diez canónigos, seis racioneros y -seis medio racioneros, dos curas para la parroquia de la Iglesia, -seis capellanes y seis acólitos; también existían los oficios de -_organista_, _pertiguero_, _mayordomo_, _cancelario_ y _perrero_[813]. - - [813] Ob. cit. - -Los arzobispos y obispos estaban en la obligación de defender a los -indios que injustamente fuesen vejados por negligencia, ausencia ó -notoria injusticia de los jueces seglares[814]. - - [814] Ibidem, lib. IV, cap. VII. - -El poder de la Corona en asuntos religiosos no podía ser mayor, tal vez -a veces fué más de lo conveniente. Habremos de recordar que las Bulas -Pontificias no podían pasar a América sin el _exequatur_ del Consejo -de Indias. Las iglesias, monasterios y hospitales habían de erigirse -con acuerdo de las Ordenanzas Reales. Los eclesiásticos no podían -pasar a las colonias sin obtener antes el permiso del Rey. De modo, -que la Iglesia católica en América dependía, lo mismo en lo referente -a las personas que a los cargos o dignidades, de los monarcas sus -patronos. El Patronato Eclesiástico, pues, fué poderoso y eficaz agente -para mantener bajo el dominio de los reyes españoles los dilatados y -distantes territorios de las Indias. - -Por lo que respecta al clero colonial se hallaba organizado como el -de la península, difiriendo sólo por el medio en que se movía. Los -_curas_ desempeñaban el trabajo parroquial en las ciudades españolas, -los _doctrineros_ (sacerdotes) enseñaban la doctrina y administraban -los sacramentos en las aldeas de los indios, y los _misioneros_ -predicaban el evangelio en tierras salvajes. El clero secular dependía -de los obispos de sus respectivas diócesis, los cuales se reunían -en _Concilios_ provinciales para dar unidad al culto y disciplina -eclesiástica. Muchos obispos fueron varones de grandes virtudes; no -pocos clérigos españoles y criollos cumplieron con su deber, como -también los misioneros, teniendo que lamentar y censurar la conducta -mundana de los que se separaban de la doctrina de la Iglesia. Sentimos -tener que decir que no era corto el número de clérigos sensuales, -codiciosos, regalones y perturbadores de la paz de los pueblos. -No respetaban ni hacían caso de los jueces seglares, llegando su -atrevimiento a no respetar tampoco la autoridad de los prelados[815]. - - [815] Véase _Noticias secretas de América_, por Jorge Juan y - don Antonio Ulloa, pág. 447. - -Podían dividirse los curatos en dos clases: unos estaban administrados -por clérigos, y otros por religiosos regulares. Los curatos de clérigos -se proveían por oposición; los de los regulares mediante terna para que -eligiese el vice-patrono. Unos y otros procuraban enriquecerse; pero -más los últimos, lo cual provenía de la poca seguridad que tenían en -desempeñarlo mucho tiempo. Debemos hacer una excepción: la Compañía de -Jesús cumplía mejor con su instituto y los Padres eran más celosos, -prudentes, justos y morales. - -Respecto al establecimiento del Tribunal de la Inquisición, ya sabemos -el celo y cuidado que pusieron los Reyes Católicos D. Fernando y -D.ª Isabel, celo y cuidado que continuaron sus sucesores. Desde que -se descubrieron y poblaron las Indias Occidentales se encargó a sus -primeros obispos por el cardenal de Toledo e inquisidor general que -procediese en sus respectivos distritos en las causas de la Fe, no -sólo como pastores de sus ovejas, sino también por la delegada de -inquisidores apostólicos que él les daba y comunicaba. Se dispuso -del mismo modo que «los gobernadores y justicias seglares no se -entrometiesen en hacer oficios de inquisidores, ni los dichos prelados -conociesen, por vía de inquisición, de cosas que no fuesen graves, y -que para ello los gobernadores y ministros les diesen todo favor»[816]. -Tiempo adelante pareció conveniente y aun necesario que se pusiesen -tribunales de la _Inquisición_ o del _Santo Oficio_, a imitación de -los establecidos en España. Creóse por Real cédula de 25 de enero -de 1569, para mantener en las colonias la pureza de la fe y evitar -la comunicación de los españoles con los herejes y los sospechosos -de herejía, cuyas doctrinas _debía castigar y extirpar, evitando -que se propagaran y esparcieran_ en el Nuevo Mundo. Erigiéronse dos -tribunales: uno en la ciudad de Lima o de los Reyes, cabeza o corte de -las provincias del Perú, que comenzó a funcionar en 1570; y otro en -_México_, metrópoli de las provincias de la Nueva España, que comenzó a -funcionar en dicha capital en 1571. - - [816] Herrera, _Década_ I, lib. VI, cap. XX. - -Para la creación de los tribunales de Lima y México se hallan dos -Provisiones Reales de Felipe II, dadas en Madrid a 16 de agosto de -1570, y en ellas se refieren los motivos que obligaron a erigirlos. -Muchos fueron los privilegios y prerrogativas de que gozaron en todos -tiempos los inquisidores. - -Después, comprendiendo que tan alto ministerio no se podía ejercer -convenientemente por la distancia de las provincias, se erigió otro -tribunal en _Cartagena_ (Nueva Granada), cuya erección se hizo -reinando Felipe III y siendo inquisidor general D. Bernardo de Rojas, -arzobispo de Toledo, el año de 1610. Las Reales cédulas se despacharon -en Valladolid a 8 de marzo del citado año, y tuvo jurisdicción en el -virreinato de Santa Fe y en las capitanías generales de Venezuela, Cuba -y Puerto Rico. Pocas veces se aplicó la muerte en la hoguera, lo cual -viene a indicar que sus procedimientos allí no fueron tan crueles como -en España. En los Autos de fe celebrados en Lima desde el año 1573 -al 1736, sólo se quemaron 30 procesados, pues los restantes fueron -condenados a azotes, reclusión, galeras o destierro. Casi lo mismo que -en Lima sucedió en México. Las principales víctimas de la inquisición -fueron los protestantes extranjeros, los judíos y judaizantes españoles -ó portugueses, los denunciados como brujos o magos, los blasfemos y -los bígamos. Fué poderoso auxiliar el Santo Oficio de la política de -aislamiento seguida por nuestros reyes en sus posesiones de Indias. -Temían los extranjeros con razón caer en manos del Santo Oficio. -Extremó sus rigores en la prohibición de libros, considerando a algunos -heréticos y a otros revolucionarios, desde el punto de vista político. -Todavía tenían más odio a los que en el siglo XVIII exponían doctrinas -sensualistas o ideas enciclopedistas; en una palabra, a los que de -algún modo se separaban, en política, del absolutismo, y en religión, -del escolasticismo. Nada consiguió la inquisición, pues ni pudo -contener los extravíos ni las inmoralidades de la masa inculta, como -tampoco logró contener la propagación de la heterodoxia protestante y -del enciclopedismo filosófico. No tuvo el Santo Oficio jurisdicción -sobre el indio. Gozaban los indígenas de los privilegios concedidos -por el derecho eclesiástico a los miserables y rústicos «por su -simplicidad, menor malicia e imperfecto conocimiento.» - - - - -CAPITULO XXXIV - - CULTURA DEL CANADÁ ANTES DE PASAR AL DOMINIO DE INGLATERRA Y - CULTURA DE LOS ESTADOS UNIDOS ANTES DE SU INDEPENDENCIA.--LA - UNIVERSIDAD.--MADAME DE LA PELTRIE Y MADAME GUYARD: CONVENTO DE - LAS URSULINAS.--INSTITUTO DE SEGUNDA ENSEÑANZA Y ESCUELAS.--M. - BOURGEOYS: CONGREGACIÓN DE NOTRE DAME.--COMUNIDADES - RELIGIOSAS.--SEMINARIO DE LAVAL.--LIBROS DE DESCUBRIMIENTOS E - HISTORIAS.--CANTOS POPULARES.--INSTRUCCIÓN PRIMARIA.--ESCUELAS - CATÓLICAS Y PROTESTANTES.--RELACIONES ENTRE LAS COLONIAS DE LOS - ESTADOS UNIDOS Y LA METRÓPOLI.--LAS PRIMERAS LETRAS.--COLEGIO - DE NEWTON.--PRIMERA PRENSA DE IMPRIMIR.--ESCUELA E IMPRENTA - EN FILADELFIA.--CULTURA EN LAS CAROLINAS.--UNIVERSIDAD DE - VIRGINIA.--COLEGIOS.--PRIMERA ESCUELA DE MEDICINA.--LA «GACETA - DE GEORGIA.»--PROGRESO EN TODAS LAS COLONIAS.--LAS BELLAS ARTES - EN EL CANADÁ Y EN LOS ESTADOS UNIDOS.--LA INDUSTRIA EN EL CANADÁ - Y EN LOS ESTADOS UNIDOS.--MINAS DE «NOVA SCOTIA.»--RIQUEZA - FORESTAL.--PROSPERIDAD DEL COMERCIO EN LOS ESTADOS UNIDOS.--LOS - AMERICANOS ENFRENTE DE LOS INGLESES. - - -Cuando el Canadá pasó al poder de Inglaterra, ya habían adquirido allí -grandes adelantos las ciencias, las letras y la instrucción pública. -Era natural que así sucediese, dada la continua comunicación del Canadá -con Francia. El 1635 se fundó en Quebec una especie de Universidad, -anterior en un año a la de Harvard. Corría el 1639, y llegaron de -Francia dos señoras de clase distinguida, con el objeto de dedicarse a -la enseñanza y a obras de caridad. Llamábanse Madame de la Peltrie y -Madame Guyard, más bien conocida la última con el nombre de Madre de la -Encarnación. De ellas ha quedado un monumento digno de toda alabanza, -como es el convento de las Ursulinas de Quebec, donde se han educado -generaciones de niñas, en particular franco-canadienses. El 1640 se -estableció un Instituto de segunda enseñanza y una escuela para los -hijos de los hurones. - -En 1641, M. de Maisonneuve condujo a Montreal hombres decididos y -deseosos de fundar allí una colonia completamente cristiana. Apenas -habían pasado doce años, cuando la hermana Margarita Bourgeoys -estableció en Montreal la Congregación de _Notre Dame_, para la -educación de niñas, que tuvo fama universal. Por entonces, Jerónimo de -la Danversière, asentista de contribuciones en la ciudad y territorio -de La Fleche (Anjou) y Juan Olier, clérigo de París, acordaron fundar -en Montreal las comunidades religiosas siguientes: una de sacerdotes -seculares, que se ocuparía en la dirección de los colonos y en la -conversión de los indígenas; otra de monjas para cuidar los enfermos; y -la tercera, para enseñar la doctrina cristiana a los niños de europeos -e indios. Sobre todos los establecimientos de enseñanza, figura en -primera línea el Seminario fundado en Quebec por el obispo Laval, y que -siglo y medio después se transformó en la gran Universidad conocida -hasta nuestros días con el nombre de _Laval_. - -Los primeros libros escritos por exploradores y misioneros católicos -tratan de descubrimientos, tradiciones e historia. Champlain, fundador -de la ciudad de Quebec, escribió, entre otras obras, curiosa historia -de su primer viaje. Lascarbot, que tanta y tan importante parte tuvo en -la colonización de Acadia (Nueva Escocia), publicó una interesante y -completa historia de Nueva Francia, y después una colección de poemas -con el título de _Les muses de la Nouvelle France_. El jesuíta P. -Charlevoix, entre famosa pléyade de escritores, ocupa el primer lugar -por su _Histoire et description générale de la Nouvelle France_. De -este período han quedado multitud de cantos populares de origen bretón -o normando, los cuales, poco a poco, tomaron el carácter propio del -país en que se hallaban trasplantados. Algunos de dichos cantos tienen -no poca delicadeza y dulzura[817]. - - [817] En el año 1865 Ernesto Gagnon publicó una colección de - estas canciones con su correspondiente música, siendo las más - conocidas las siguientes: _L'Alouette_, _Parderrier' chez mon - père_, _Isabeu s'y promène_ y _A la claire fontaine_. - -La instrucción pública se extendió por todo el país, lo mismo en las -grandes que en las pequeñas poblaciones, lo mismo en las ciudades que -en los campos. La instrucción primaria era y es obligatoria en todas -las provincias canadienses, ya católicas, ya protestantes. El Consejo -que preside la organización de las escuelas católicas se compone de -los obispos de la provincia, vocales por derecho propio, y cierto -número de seglares nombrados por el gobierno. Las escuelas de segunda -enseñanza son en su mayor parte colegios y _conventos_, donde dan -la instrucción casi siempre individuos del clero y hermanas de la -caridad. La Universidad principal y más antigua del Canadá es católica, -y su Facultad más concurrida es la de Teología. Los protestantes, a -su vez, tienen el derecho de organizar sus escuelas confesionales. -Dirige y paga esta enseñanza una comisión protestante nombrada por -el gobierno; pero la minoría religiosa de cada municipio, si no se -halla satisfecha de la administración escolar, tiene derecho a elegir -síndicos especiales para la gestión de sus intereses. Las escuelas de -segunda enseñanza y las Universidades protestantes están dirigidas por -el gobierno. Los inspectores de las escuelas católicas son católicos, -y los de las protestantes son protestantes. Aunque la subvención del -gobierno es algo mayor para la enseñanza protestante que para la -católica, la igualdad de derechos es la misma entre ambas confesiones, -siendo también la misma entre las dos lenguas. A veces se originan -serios conflictos, «clamando los unos contra el poco caso que hacen -los maestros del idioma dominante en la provincia, y reivindicando los -otros el derecho de dar la enseñanza como les conviene. La opinión -que parece prevalecer poco a poco en el _Ontario_ es dar un carácter -puramente laico a las escuelas y hacer obligatorio el estudio de la -lengua inglesa, conforme al precedente que suministra la provincia -de _Manitoba_, donde sostenían igual lucha las escuelas protestantes -inglesas y las escuelas católicas francesas»[818]. - - [818] Reclus, _América Boreal_, págs. 649 y 650. - -En suma, si la cultura en el Canadá es inferior a la de los Estados -Unidos, quizá sea superior a la de las Repúblicas del Sur y del Centro -de América. Allí viven en cordiales relaciones ingleses y franceses, -protestantes y católicos. El catolicismo se halla muy extendido en la -provincia de Quebec, especialmente en la capital citada y en Montreal. -Considerablemente aumenta la cultura científica y literaria, siendo -focos de luz las Universidades de Otawa y de Montreal. - -Pasando a otro asunto, conviene no olvidar que conforme se iban -extendiendo los ingleses por el territorio de lo que después se llamó -República de los Estados Unidos, la civilización y la cultura adquirían -mayor desarrollo. Las relaciones entre las colonias y la metrópoli -fueron cada día mayores, progresando al mismo tiempo la instrucción -pública, las ciencias y las letras. Muchos de los fundadores de Nueva -Inglaterra eran hombres de bastante ilustración, adquirida en las -Universidades de la Gran Bretaña y que deseaban extender en aquellas -lejanas tierras. Ellos abrieron escuelas gratuítas o de primeras letras -o de gramática.«Establecieron--escribe el historiador Spencer--una -especie de colegio práctico en Newton, arrabal de Boston, que fué -dotado por Mr. John Harvard, cuando ocurrió su fallecimiento en 1638, -con su librería y la mitad de su hacienda, dándose a este colegio el -nombre de su generoso bienhechor, y a la localidad que ocupaba, el de -Cambridge, en conmemoración de la famosa Universidad de Inglaterra. -Por concesiones y donaciones anuales de varios individuos, el nuevo -colegio se vió habilitado para echar los cimientos de su futura -preponderancia. En Cambridge fué donde, hacia el año 1640, se sentó la -primera prensa para imprimir que se conoció en América[819].» - - [819] _Historia de los Estados Unidos_, tomo I. págs. 112 y - 113. - -En los primeros años de la segunda mitad del siglo XVII la población de -Maryland aumentó en riqueza, poderío y cultura. - -El cuáquero Guillermo Penn fundó el Estado de Pensylvania. Llegó a -América el año 1682, y el 1683 echó los cimientos de la ciudad del amor -fraternal, _Filadelfia_, que, si por lo pronto se compuso de cuatro -chozas, a los dos años contaba con 600 casas. Ninguna otra colonia -se desarrolló tan rápida y vigorosamente. En el año 1687 comenzó a -funcionar en Filadelfia una prensa de imprenta, y en 1689 una escuela -pública. - -En los últimos años del siglo XVII fueron notables los adelantos -realizados por las Carolinas, lo mismo por su cultura que bajo el punto -de vista material. - -La capitalidad de Virginia pasó, en el año 1696, a _Williamsburg_, cuyo -nombre tomó del rey Guillermo III de Orange. Tan poca importancia tuvo -Williamsburg como Jamestown, la capital primera. Tampoco dió esplendor -a la segunda capital el _Colegio de Guillermo y María_ o Universidad, -fundado a instancia del reverendo Santiago Blair, natural de Escocia, -e inaugurado en el año 1700. En el Colegio se enseñaba la Filosofía, -Teología, idiomas, artes, etc., y se componía de un director y seis -profesores. De dicho Colegio o Universidad decía un estudiante treinta -años después lo siguiente: «Aquí tenemos una Universidad sin claustro -y sin estatutos, una Biblioteca sin libros y un rector sin sueldo.» -No es de extrañar, pues, que los colonos ricos enviasen sus hijos al -extranjero para hacer allí sus estudios; pero durante las guerras -intercoloniales progresaron mucho las colonias, siendo extraordinario -este progreso luego que se firmó la paz entre Francia e Inglaterra -(noviembre de 1762). - -Hace recordar Spencer en su _Historia de los Estados Unidos_ que el -colegio de Rhode-Island, conocido ahora con el nombre de Universidad -de Brown, se estableció primero en Warren el año 1764, trasladándose a -Providencia el 1770. Tanto el colegio de Rutger como el de Darmouth, -creados, aquél el 1770, y el segundo el 1771, llegaron a organizar -nueve colegios más, dirigidos tres por los _episcopales_, otros tres -por los _congregacionistas_, y los restantes por los _presbiterianos_, -_holandeses reformados_ y _baptistas_[820]. - - [820] Véase tomo I, pág. 297. - -La afición a las ciencias y a las letras creció rápidamente. Los -colegios se llenaron de estudiantes. Luego, por las iniciativas de -Morgan y Shippen, ambos naturales de Pensylvania, se estableció una -escuela de Medicina, primera institución de esta clase en América. El -doctor Francis en el aniversario que se verificó en febrero de 1856, -dice que «Nueva York es la ciudad que primero organizó una facultad -completa de Medicina durante nuestras relaciones coloniales con la Gran -Bretaña. El colegio del Rey fué el primer instituto de América que en -el año 1767 confirió el grado de doctor en Medicina[821].» De igual -modo el estudio de las leyes adquirió verdadera y singular importancia. - - [821] Véase el interesante informe de Mr. Francis. - -En la colonia de Georgia se publicó, año 1763, el primer diario, que se -intituló _Gaceta de Georgia_. - -En suma, las trece colonias cultivaron con asiduidad y constancia todos -los ramos del saber. New-Hampshire, Massachusetts-Bay, Rhode-Island, -Connecticut, Delaware, Nueva-York, Nueva Jersey, Pennsylvania, Carolina -del Norte, Maryland, Virginia, Carolina del Sur y Georgia, unas más y -otras menos, dieron paso de gigante en el camino del progreso, pudiendo -decir en la _Declaración de la Independencia_ las siguientes palabras: -«Las colonias unidas son y tienen derecho a ser Estados libres e -independientes, sin sujeción alguna a la Corona de la Gran Bretaña, -debiendo, en su consecuencia, romperse los lazos políticos que con ella -nos unían.» - -Si las bellas artes apenas se cultivaron por los primeros habitantes -del Canadá y de los Estados Unidos, tiempo adelante los franceses e -ingleses algo hicieron en sus respectivos países; pero el americano, -entregado antes como ahora a constantes preocupaciones de orden -material y a una vida sumamente agitada, no tuvo el espíritu libre -para dedicarse al cultivo de la belleza. En general, las bellas artes -se comprendían poco en el Canadá y en los Estados Unidos, a causa -también de que la educación primera no la preparaba ni dirigía hacia -las delicadezas y refinamientos del arte. Fijábase en la prosperidad -material, que había aumentado mucho, y no echaba de menos los placeres -del alma. Las siguientes palabras de Spencer, historiador de los -Estados Unidos, son bastante significativas. Dice: «Hasta las bellas -artes tuvieron (segunda mitad del siglo XVIII) sus partidarios: -West y Copley, nacidos en el mismo año, comenzaron a despuntar como -retratistas; pronto buscaron ambos en Londres más ancho campo a sus -aspiraciones»[822]. - - [822] Tomo I, pág. 251. - -Acerca de la industria del Canadá haremos notar que las pieles y -la pesca constituyeron la riqueza del país. También citaremos los -minerales, y las minas de oro de _Nova Scotia_ se explotaron con -grandes resultados. Del mismo modo afirmamos que tal vez no haya -ningún país en América que tenga mayor riqueza forestal. La industria -comercial estaba adelantada: exportaba ganado, muchas y excelentes -maderas, lanas, minerales, etc., e importaba tejidos, frutas, vinos -y toda clase de bebidas. Otras industrias se encontraban igualmente -adelantadas. - -Fijándonos en los Estados Unidos, trasladaremos a este lugar la -autorizada opinión del general francés Montcalm y la del viajero -sueco Pedro Kalm. Decía el primero en una de sus comunicaciones al -gobierno de su nación: «Todas las colonias inglesas se hallan en estado -floreciente; son populosas, ricas y tienen para satisfacer todas las -necesidades de la vida. La Inglaterra ha estado muy torpe en permitir -que se introduzcan las artes, la industria y el comercio en las -colonias, porque así les ha permitido desembarazarse de las cadenas -que las ligaban a la madre patria y hacerse independientes de ella. -Tiempo hace que habrían sacudido también el yugo político y habrían -cada una formado una pequeña república independiente, si el temor a los -franceses no las hubiera detenido. Una vez amos en su país, preferirían -sus compatriotas a los extraños; pero entretanto siguen el principio -de obedecer lo menos posible. Aguarde usted a que hayan conquistado el -Canadá y a que los canadienses y los colonos ingleses se hayan fundido -en un sólo pueblo, y verá cómo los americanos dejan de obedecer en el -momento en que crean que la Inglaterra daña sus intereses. Y si se -sublevan, ¿qué podrán hacer?» El viajero sueco Kalm, que se hallaba -en Nueva York doce años antes de la última guerra intercolonial, -escribió lo que sigue en la interesante relación de su viaje: «Las -colonias inglesas en esta parte del mundo se han aumentado tanto en -población y riqueza, que quieren rivalizar con la Inglaterra europea; -mas para sostener el poderío y el comercio de la metrópoli, ésta les -ha prohibido establecer criaderos de oro y plata bajo la condición -de remitir estos metales inmediatamente a Inglaterra. A excepción -de algunas plazas señaladas, no pueden hacer comercio en ninguna -otra parte con otros países fuera de Inglaterra, y a los extranjeros -no les es permitido comerciar con estas colonias. Además de éstas, -existen todavía muchas otras limitaciones y prohibiciones. Todo esto -ha hecho que las colonias sientan cada vez menos afecto a su madre -patria, y esta frialdad se aumenta con el establecimiento en ellas -de muchos extranjeros, holandeses, alemanes y franceses, que ningún -apego tienen a Inglaterra. A todo esto se agrega aquellas personas que -descontentas siempre, desean a cada paso variación; la prosperidad y -la mucha libertad producen la soberbia. No solamente hijos de América, -sino emigrantes ingleses me han dicho sin rebozo que es muy fácil -que las colonias inglesas de la América del Norte formen de aquí a -treinta o cincuenta años un Estado completamente independiente de -Inglaterra»[823]. Exactos son los relatos de Montcalm y de Kalm. Ni el -Canadá, ni los Estados del Norte América han permanecido estacionarios. -El ilustre historiador Hildreth denomina esta época la edad de oro -de la Virginia, el Maryland y de las dos Carolinas, considerando la -extraordinaria riqueza de los citados países[824]. Las dos Floridas -por entonces se hallaban en la opulencia y tenían mucha industria. No -era superior en muchas cosas la industria de la metrópoli a la de las -colonias. - - [823] Véase Oncken, _Hist. Universal_, tomo XII, pág. 53. - - [824] _History of the United States of América_ (Nueva York), - 1849-1862. - -De aquellas dilatadas y lejanas tierras se había desterrado la -ociosidad y la vagancia, manantiales de vicios y de crímenes, -promoviéndose, en cambio, apoyo al trabajo y a la aplicación, -fuentes de moralidad y de virtud. Allí no campeaban los charlatanes, -los estafadores, los truhanes, ni vagos, escoria de la sociedad y -mortificación de los hombres de bien. Muchas fueron las reformas -dictadas en pró de la industria y de los oficios más necesitados -de protección. En beneficio de las clases productoras se dieron -disposiciones que supieron aprovechar aquellos hombres laboriosos. Si -la estadística de población de un país no es signo demasiado falible -de prosperidad o de decadencia, si no es un dato demasiado incierto -del bueno o mal régimen político y económico de un pueblo, si hemos -de seguir en este punto la doctrina de distinguidos economistas, no -tenemos más remedio que confesar el excelente estado de las colonias, -considerando el aumento que en poco tiempo alcanzó la población de los -Estados Unidos antes de su independencia. - -Entretanto que la Corona y el Parlamento se dormían en sus laureles, -«las colonias aumentaban rápidamente en población, en riqueza y en -preponderancia; y en vez de ser unas cuantas obscuras comarcas que -se ocupaban sólo de sus asuntos particulares, contando apenas con -elementos de existencia, íbase formando un pueblo cuya agricultura, -comercio, carácter emprendedor y posición respecto a otros Estados, -le hacía acreedor a desempeñar un puesto de importancia. La madre -patria no se hallaba en estado de gobernar bien a las colonias, ni -tuvo tampoco la mala voluntad de oprimirlas demasiado, limitándose -únicamente a molestarlas sin impedir su progreso»[825]. - - [825] Spencer, _Hist. de los Estados Unidos_, tomo I, pág. 254. - - -Tanta fué la prosperidad a que llegaron las colonias; tanto fué el -progreso de su industria y de sus artes que, confiadas en su poder, se -atrevieron a arrostrar las iras de Inglaterra. Allí sólo había hombres -agrícolas e industriales. - -No vaya a creerse que todos los colonos querían la resistencia armada -contra la metrópoli, pues había algunos indecisos y también realistas. -La mayoría, sin embargo, deseaba romper las trabas que unían a los -colonos con la Gran Bretaña, o, lo que es lo mismo, aspiraban a la -independencia. Debióse principalmente la fuerza de la revolución a que -los patriotas estaban preparados, como si hubiesen presentido que había -de llegar el día de pelear con los ingleses. La razón, además, estaba -de parte de los americanos, quienes llevaban en su bandera la libertad -de su comercio y la oposición al poder arbitrario del Rey. - -Al reunirse el Parlamento de Inglaterra en el año 1765, se sometió a -su aprobación el famoso _bill_, por el cual se decretaba el impuesto -del sello. Semejante contribución, como era de esperar, causó profundo -malestar en las colonias; pero el _bill_ se aprobó, sancionándose el 22 -de marzo por la Corona. Franklin, que se hallaba en Londres, escribió a -su amigo Thompson la misma noche en que fué aprobado, lo siguiente: «El -sol de la libertad se ha puesto; los americanos tendrán que encender en -adelante las lámparas de su industria y de su economía.» Poco después -contestó Thompson: «Lo que nosotros encenderemos no serán lámparas, -sino antorchas; estad tranquilo sobre este punto.» La guerra de la -independencia iba a comenzar pronto. - - - - -CAPITULO XXXV - - CULTURA DE LAS COLONIAS ESPAÑOLAS ANTES DE LA INDEPENDENCIA: - MÉXICO: IMPRENTA; ACUÑACIÓN DE LA MONEDA.--SIGLO XVII: SOR JUANA - DE LA CRUZ.--POETAS Y PROSISTAS DEL SIGLO XVIII.--PERÚ: GARCILASO - DE LA VEGA, "COMENTARIOS REALES."--LIMA EN EL SIGLO XVI: LA - UNIVERSIDAD DE SAN MARCOS.--VALLE Y CAVIEDES.--SIGLO XVIII: - OLAVIDE; SU VIDA Y SUS OBRAS.--PERALTA, ALONSO DE LA CUEVA Y - LLANO ZAPATA.--EL PERIODISMO.--CUBA Y PUERTO RICO.--GUATEMALA: - MATANZA, OSENA, PAZ SALGADO Y BERGAÑO.--LA INSTRUCCIÓN PUBLICA.--LA - UNIVERSIDAD.--LA «GACETA.»--EL COLISEO.--EL CONSULADO.--LA - SOCIEDAD ECONÓMICA.--LA IMPRENTA.--COSTA-RICA.--EL ECUADOR, - VENEZUELA, BOLIVIA, BUENOS AIRES, CHILE, PARAGUAY Y URUGUAY.--LAS - BELLAS ARTES: CATEDRAL DE MÉXICO.--EL ESCULTOR ROBLES.--EL P. - CARLOS.--CHILL Y OTROS.--EL PINTOR CIFUENTES Y OTROS.--LAS BELLAS - ARTES EN LIMA Y EN LA AMÉRICA CENTRAL.--EL PINTOR SANTIAGO EN - EL ECUADOR.--EL ESCULTOR LAGARDA.--LAS BELLAS ARTES EN NUEVA - GRANADA.--LA INDUSTRIA EN MÉXICO, PERÚ Y BOLIVIA, SANTO DOMINGO, - CUBA, AMÉRICA CENTRAL, CHILE, NUEVA GRANADA, ECUADOR, VENEZUELA, - BUENOS AIRES, PARAGUAY, URUGUAY Y BRASIL. - - -La vida intelectual de los pueblos hispano-americanos durante la época -colonial permanece casi olvidada, no sólo por los hijos del país, sino -también por los mismos españoles. Comenzaremos estudio tan interesante -por la cultura literaria en México, no sin hacer antes notar que con la -ayuda del obispo Zumárraga logró el virrey Mendoza traer la imprenta el -1536, publicándose en el mismo año la _Escuela Mística_, de San Juan -Clímaco, traducción que hizo el Padre dominico Juan de la Magdalena. -Registraremos también el hecho de que por entonces comenzó la acuñación -de la moneda. De la literatura mejicana en el siglo XVII, colocaremos -en primer término a la monja y poetisa Sor Juana Inés de la Cruz. -Nació en San Miguel de Nepantla, alquería a doce leguas de México, y -fué bautizada en la cercana villa de Ameca-Ameca[826]. Su padre se -llamaba Manuel de Asbaje y su madre Isabel Ramírez de Cantillana. -Tan bella de rostro como de espíritu, se hizo simpática a todos en la -corte del virrey marqués de Mancera, pues fué dama de la virreina doña -Leonor de Carreto. Por los consejos del Padre jesuíta Antonio Núñez se -encerró en un convento de la orden de San Jerónimo y profesó el 24 de -febrero de 1669. Falleció el 17 de abril del año 1695. Mujer de una -cultura extraordinaria, vivió en la atmósfera de literatura gongorina -y pedante, librándose, no del mal gusto de la época, pero sí de -exageraciones ridículas y antiestéticas. En tiempos mejores y con otra -educación, Sor Juana Inés de la Cruz ocuparía señalado lugar entre las -mejores poetisas. - - [826] Algunos escritores dicen que era peruana y otros - guipuzcoana. - -El _siglo de oro_ de la cultura científica y literaria en México -fué el XVIII. En la citada centuria se creó la Universidad y otros -establecimientos de enseñanza, la imprenta adquirió gran desarrollo y -las ciencias y las letras se cultivaron por esclarecidos ingenios en -la capital y en las ciudades más importantes de la colonia. Fama tuvo -de literato don Diego José de Abad, jesuíta y excelente latinista. -En la poesía épica se distinguió D. Francisco Ruiz de León, autor de -los poemas _La Tebaida Indiana y La Hernandiada_, sobresaliendo en -el género lírico los Padres don José Manuel Sartorio y Fray Manuel -de Navarrete. Nacieron por aquella época en la Nueva España dos -historiadores dignos de fama: los jesuítas veracruzanos don Francisco -Javier Clavigero, autor de la _Historia Antigua de México_ y de la -_Historia de la Baja California_, y don Francisco Javier de Alegre, que -escribió la _Historia de la Compañía de Jesús en la Nueva España_. - -Antes de estudiar la historia literaria del Perú, publicaremos la -siguiente Real Cédula. Por ella veremos el mucho cuidado que tenían -nuestros monarcas de que no sufriese detrimento alguno la religión -católica. - -Libros: «Informado el Príncipe, que de llevar al Perú los favulosos, -como los de Amadís y otros, se seguía, que los indios que sabían leer -se daban á ellos, olvidando los de buena y sana doctrina, y persuadidos -de que las Historias vanas habían sido compuestas vanamente, y pasado -como tales lo serian también las de Sagrada Escritura y Santos -Doctores, teniéndolos por de una misma authoridad; mandó S. M. al -virrey no consintiesse su venta, ni que los españoles los tuviessen en -sus casas, ni los leyesen los indios.» Ced. de sep. de 1513. Vid. Tom. -9 de ellas, fol. 286, b, n.º 481[827]. - - [827] Arch. Hist. Nac.--_Cedulario índico de Ayala_ o _Dic. de - Gobierno y Legislación de Indias_, letra L. n.º 18. - -El primero de los escritores peruanos fué Garcilaso de la Vega. -Era hijo natural del capitán Garcilaso de la Vega y de la _ñusta_ -Doña Isabel Chimpu Ocllo, sobrina de Huayna Cápac y nieta de Túpac -Yupanqui. Nació en el Cuzco el 12 de abril de 1539 y vivió en una -época de guerras civiles. Conoció a Gonzalo Pizarro, a Francisco -Carvajal, al presidente La Gasca, a Francisco Hernández Girón y a -otros. «Residiendo--dice--mi madre en el Cozco, su patria, venían a -visitarla casi cada semana los pocos parientes y parientas que de las -crueldades y tiranías de Atahualpa escaparon; en las cuales visitas -siempre sus más ordinarias pláticas eran tratar del origen de sus -reyes, de la magestad dellos, de la grandeza de su imperio, de sus -conquistas y hazañas, del gobierno que en paz y en guerra tenían, de -las leyes que tan en provecho y en favor de sus vasallos ordenaban. -En suma, no dejaban cosa de las prósperas que entre ellos hubiesen -acaecido que no la trujesen a cuenta. De las grandezas y prosperidades -pasadas, venían a las cosas presentes: lloraban sus reyes muertos, -enajenado su imperio y acabada su república. Estas y otras semejantes -pláticas tenían los incas y pallas en sus visitas, y con la memoria del -bien perdido, siempre acababan su conversación en lágrimas y llanto, -diciendo: _trocósenos el reinar en vasallaje_. En estas pláticas yo, -como muchacho, entraba y salía muchas veces donde ellos estaban, y me -holgaba de las oir, como huelgan los tales de oir fábulas»[828]. - - [828] _Comentarios Reales_, 1.ª parte, lib. I, cap. XV. - -Manifiesta Garcilaso en su historia profundo amor a los incas y en -general a toda la raza india. No es extraño que el historiador se -convierta en defensor, y en defensor apasionado. - -Habiendo fallecido su padre de muerte natural, Garcilaso se trasladó -a España en el año 1560. Entró en el ejército y sirvió a las órdenes -de Don Juan de Austria y de Don Alfonso Fernández de Córdova, marqués -de Pliego, obteniendo el grado de capitán, _inmérito de sueldo_. Dice -que «escapó de la guerra tan desvalijado y adeudado, que no le fué -posible volver a la corte, sino acogerse a los rincones de la soledad -y pobreza.» Solicitó del Rey la recompensa debida por los servicios -de su padre y la restitución patrimonial de los bienes de su madre, -no obteniendo ni la una ni la otra, a causa del mal recuerdo que se -conservaba del conquistador Garcilaso, el cual siguió las banderas -rebeldes de Gonzalo Pizarro. Se estableció en la ciudad de Córdoba, -se ordenó de clérigo y escribió algunas obras, siendo la principal la -que lleva el título de _Comentarios Reales_. Murió en Córdoba el 22 de -Abril de 1616. - -Si acabamos de indicar que Garcilaso es más bien panegirista que -historiador, añadiendo ahora que le consideramos bastante parcial y -algo inexacto; sin embargo, no creemos justas las siguientes palabras -de Menéndez Pelayo: «Los _Comentarios Reales_ no son texto histórico; -son una novela utópica, como la de Tomás Moro, como la _Ciudad del -Sol_, de Campanella, como la _Océana_, de Harrington; el sueño de -un imperio patriarcal y regido con riendas de seda, de un siglo de -oro gobernado por una especie de teocracia filosófica»[829]. No -estamos conformes--repetimos--con el juicio de Menéndez Pelayo; pero -aceptamos sin reparo alguno el de Pi y Margall. «En esta historia de -los incas--escribe--sigo principalmente a Garcilaso de la Vega. Se -disminuye hoy la autoridad que se le concedió en otros días; pero -injustamente. No dispuso de mayores medios para descubrir la verdad -ninguno de sus contemporáneos; tampoco ninguno de los que después -escribieron. ¿Se han descubierto, acaso, nuevas fuentes para esta -historia? Garcilaso era Inca y había recogido de labios de sus mismos -padres la tradición quichua, conocía la lengua del país y había tenido -ocasión de consultar a los quipucamayos; nadie pudo recoger mejor lo -poco o mucho que de los incas se supiese. Es de temer que le hiciesen -parcial el espíritu de nación y el de familia; pero la parcialidad -suele estar más en la apreciación que en la averiguación de los -hechos»[830]. - - [829] _Antología de poetas hispano-americanos_, tomo III, pág. - CLXIII. - - [830] _Historia general de América_, tom. I, volumen I. pág. - 329. - -Es cierto que desconoce la existencia de una civilización anterior a -la de los incas, civilización preincásica que tuvo mucha importancia; -no hace mención de los vestigios más antiguos de civilización que se -han encontrado en los valles de la costa, desde Nazca hasta Trujillo; -opina erradamente que en los primeros reinados de los incas no hubo -revueltas ni revoluciones; no era Pachacámac la divinidad suprema, sino -Viracocha, ni la religión era deísta, sino fetichista[831]; ni tampoco -era cierto que bajo los incas no se celebrasen sacrificios humanos, -pues se halla probado que inmolaban hombres a los dioses. Nada más -tenemos que decir de la primera parte de los _Comentarios Reales_. - - [831] Los primeros invasores que ocuparon la costa adoraron - a _Con_, los segundos inmigrantes que subyugaron a los - anteriores a Pachacámac. Viracocha era el dios de la primera - civilización quechua, y el Sol o Inti era el dios particular - de la tribu de los incas. También adoraban a la luna, a las - estrellas, a los monarcas difuntos, etc. - -La segunda parte, que trata de la conquista del Perú y de las guerras -entre los conquistadores, no tiene tanto valor histórico como la -primera. Si en ella repite y á veces aclara y amplía las narraciones de -Gómera y Zárate, nunca llega á las ricas y hermosas crónicas de Cieza. - -El apogeo de Lima fué el siglo XVII. Bajo la dinastía austriaca y de -Felipe V, Lima, con sus numerosos frailes, blancos y pardos, calzados -y sin calzar, con sus famosos virreyes rodeados de pretendientes, y -con sus letrados y retóricos, manifestaba no poco brillo y esplendidez. -Al lado de los conventos (agustinos, franciscanos, dominicos y -mercenarios) y colegio de jesuítas, se hallaba el palacio del virrey, -la Audiencia, el Cabildo y la Real y Pontificia Universidad de San -Marcos. Nació la Universidad al amparo del convento de Santo Domingo y, -cuando aquélla hubo de secularizarse veinte años después, conservó su -carácter eminentemente religioso y aun teológico. «Pero a la vez que -institución eminentemente religiosa, baluarte de la Teología, palestra -del Escolasticismo, foco de los estudios de Derecho canónico y Derecho -romano en toda la América del Sur, la Universidad, por la frecuencia -de sus certámenes poéticos, recibimientos y fiestas, venía a ser como -la Academia literaria oficial de la corte de los virreyes»[832]. -Catedráticos no pocos y doctores numerosos se dedicaban con más -pedantería que ciencia y con más retórica que elocuencia, a conquistar -la benevolencia del virrey, de los oidores, de los altos empleados y -hasta de los particulares distinguidos. Por eso los recibimientos tan -fastuosos a virreyes, a oidores y a prelados. Los homenajes rendidos al -representante del Rey, cuando, después de algún tiempo de la toma de -posesión, visitaba la Universidad, excedían a toda ponderación. Bastará -decir que el ilustre don Pedro de Peralta Barnuevo, varón justamente -alabado por sus muchas y excelentes obras, escribió lo siguiente: «Es -el príncipe una deidad visible, con quien no tiene otro oficio la -lengua sino el del himno o el del ruego»[833]. - - [832] José de la Riva Agüero, _La Historia en el Perú_.--Lima, - 1910. - - [833] _El templo de la fama vindicado_, fol. 15 v.º--Lima, - 1720. - -Registraremos los nombres de algunos vates peruanos. A fines del siglo -XVII se distinguió el poeta festivo Juan del Valle y Caviedes, por -apodo «El poeta de la ribera», que escribió dos libros titulados: -_Diente del Parnaso_ y _Poesías varias_. Murió el 1692, antes de -cumplir los cuarenta años. El romance a la bella Anarda comienza así: - - Purgando estaba sus culpas - Anarda en el hospital; - que estos pecados en vida - y en muerte se han de purgar... - -Caviedes conocía perfectamente a Quevedo, según puede verse en muchas -de sus composiciones. Trasladaremos aquí unos cuantos versos de la -composición que dirigió a Machuca, por su nombramiento de médico de la -Inquisición: - - Ya los Autos de la fe, - se han acabado sin duda, - porque de la Inquisición, - médico han hecho a Machuca. - - Relajados en estatua - saldrán judíos y brujas, - no en persona, que estarán - ya relajados con purgas. - - Tan hechiceras como antes - serán las tristes lechuzas, - porque en manos del Doctor - han de volar con unturas... - -En el palacio del marqués de Castell-dos-Ríus, virrey del Perú, se -reunían allá por los años de 1709 y 1710 los principales ingenios del -país, entre otros, el presbítero Miguel Sáenz Cascante, el marqués -de Brenes, Pedro José Bermúdez de la Torre, Juan Manuel de Rojas y -Solórzano, Jerónimo de Monforte, el marqués del Villar del Tajo y el -conde de la Granja. Las poesías que han llegado a nosotros, tanto del -virrey como de sus cariñosos amigos, son conceptuosas y de mal gusto. -El siguiente soneto es del conde de la Granja: - - - A LA MUERTE DEL MARQUÉS DE CASTELL-DOS-RÍUS, - VIRREY DEL PERÚ: - - Canto, bien que no sé si canto o lloro, - aun en sombras, la muerte esclarecida - de un héroe que dió vida con su vida - a ciencias y artes, y al castalio coro. - - Varón de un siglo en que volvió el de oro - pues gobernó con rienda tan medida, - que en la razón a la justicia unida - cifró del mando el principal decoro. - - Discreto fué sin presunción de sabio; - supo hermanar con su saber su suerte, - supo lo que en mortal junto no cupo. - - Igualó al de Demóstenes su labio; - ¿qué no supo él?... Él supo hasta en la muerte - lo más que hay que saber, pues morir supo. - -Natural de Lima, donde nació el año 1725, es Pablo de Olavide, -doctor en Cánones de la Universidad de San Marcos, oidor de aquella -Real Audiencia y auditor general de Guerra del virreinato del Perú. -Intervino en las obras de reparación que tuvieron lugar con motivo del -terremoto de 1746, y por sus manos pasaron grandes cantidades; pero -como algunos dudasen de su integridad, se le mandó venir a Madrid a -rendir cuentas. Casó en España con una viuda rica, y desde entonces sus -casas de Madrid y de Leganés fueron el centro del buen gusto y de la -sociedad más distinguida. Hacía Olavide frecuentes viajes a París y se -aficionó a las doctrinas de los enciclopedistas. Protegióle mucho el -conde de Aranda y por su influencia fué nombrado director del Hospicio -de San Fernando. Alternaba sus obligaciones del destino con el cultivo -de las bellas letras, a las cuales era inclinado, llegando a traducir -algunas tragedias y comedias francesas. - -Asistente de Sevilla e Intendente de los cuatro reinos de Andalucía, -cargos que ya tenía en 1767, realizó la reforma de aquella Universidad, -no sin respirar odio a los estudios teológicos y filosóficos -«cuestiones frívolas e inútiles, pues o son superiores a los ingenios -de los hombres, o incapaces de traer utilidad, aun cuando fuese posible -demostrarlas...» Protegió las letras y más la Economía Política, y tuvo -la dicha de guiar los primeros pasos de Jovellanos. De la tertulia de -Olavide salió, entre otras obras, la comedia que el inmortal asturiano -intituló _El delincuente honrado_. - -Para remediar la despoblación de España y abrir al cultivo tierras -eriales y baldías, presentó un proyecto el arbitrista prusiano D. Juan -Gaspar Thurriegel, comprometiéndose a traer, en ocho meses, 6.000 -alemanes y flamencos católicos, «y la concesión--escribe Menéndez -Pelayo--se firmó el 2 de abril de 1767, el mismo día que la pragmática -de expulsión de los jesuítas»[834]. - - [834] Ob. cit., tomo II, pág. 226. - -Olavide fué nombrado Superintendente de la colonia, y en poco tiempo -fundó hasta trece poblaciones, algunas de las cuales subsisten para -eterna gloria de su nombre. Entre los mismos colonos comenzaron las -murmuraciones contra Olavide, llegando el suizo D. José Antonio -Yauch a quejarse en un _Memorial_ (14 marzo 1769) de la falta de -pasto espiritual que se notaba en las colonias, a la vez que de -malversaciones y también de malos tratamientos a los nuevos pobladores. -El obispo de Jaén confirmó algunas de dichas acusaciones y los -visitadores (Valiente, Vall y marqués de la Corona) tampoco defendieron -a Olavide. Cuando los ánimos se hallaban predispuestos contra el -colonizador, vinieron frailes capuchinos de Suiza, trayendo como -superior a Fr. Romualdo de Friburgo, quien hizo causa común con los -enemigos del citado Olavide. Si él se quejaba de que los capuchinos le -alborotaban la colonia, ellos repetían en todos los tonos de que el -colonizador con su irreligión pervertía a los colonos. Fr. Romualdo, ya -decidido a todo, delató (septiembre de 1775) a Olavide por hereje, ateo -y materialista, o a lo menos naturalista y negador de lo sobrenatural, -de la revelación, de la Providencia y de los milagros, de la eficacia -de la oración y buenas obras; asíduo lector de Voltaire y de Rousseau, -con quienes tenía constante correspondencia; poseedor de imágenes y -figuras desnudas; no observante de los ayunos; profanador de los días -festivos, y, por último, hombre de malas costumbres. Añadía que era -defensor del movimiento de la tierra y que censuraba el toque de -campanas en días de nublado. - -El Santo Oficio, aprovechándose de la caída y ausencia de Aranda, -solicitó licencia del Rey para procesar a Olavide. Vióse en un apuro el -colonizador y en carta que escribió a Roda pidiéndole consejo, no tiene -inconveniente en declararse católico, por cuya religión «derramaría la -última gota de mi sangre...» La carta tiene fecha del 7 de febrero de -1776. Aunque Roda que era tan poco religioso como Olavide, le recomendó -al inquisidor general, a la sazón D. Felipe Beltrán, antiguo obispo -de Salamanca, fué condenado el famoso colonizador, cuyo _autillo_ se -celebró el 24 de noviembre de 1778. Se le declaró hereje y en su virtud -se le desterraba a cuarenta leguas de la corte y sitios reales, no -pudiendo volver a América, ni a las colonias de Sierra Morena, ni a -Sevilla; se le recluía en un convento por ocho años para que aprendiera -la doctrina cristiana y ayunase todos los viernes, se le degradaba -y exoneraba de todos sus cargos; y se le confiscaban sus bienes e -inhabilitaban sus descendientes hasta la quinta generación[835]. - - [835] Véase Menéndez Pelayo, ob. cit., tomo II, págs. 228 y - 229. - -Encerrado en el monasterio de Sahagún, si abatido en un principio, -recobró pronto el ánimo ante sentencia tan absurda y bárbara. Dedicóse -a cultivar la poesía, afición de sus primeros años, escribiendo -entonces sentidos versos, los cuales vienen a ser una paráfrasis del -_Miserere_, que luego incluyó en su traducción de los _Salmos de David_. - -Decía así: - - Señor, misericordia; a tus pies llega - el mayor pecador, mas ya contrito, - que a tu infinita paternal clemencia - pide humilde perdón de sus delitos. - - A mis oídos les darás entonces - con tu perdón consuelo y regocijo, - y mis huesos exánimes y yertos - serán ya de tu cuerpo miembros vivos. - - Porque si tú quisieras otra ofrenda, - ninguna te negara el amor mío; - pero no quieres tú más holocausto - que un puro amor y un ánimo sumiso. - - Señor, pues amas y deseas tanto - a tu siervo salvar, dispón benigno - que en la inmortal Jerusalén del alma - se labre de tu amor el edificio. - -Logró fugarse a Francia, donde vivió con el supuesto título de _Conde -del Pilo_. Recibiéronle con palmas los enciclopedistas, especialmente -Diderot y Marmontel. Habiendo pedido Floridablanca la extradición de -Olavide en 1781, marchó a Ginebra, volviendo a Francia, y decretándole -la Convención cívica corona y el título de ciudadano adoptivo de la -República. Durante el gobierno del Terror fué preso, y habiéndose -arrepentido de sus ideas, escribió _El Evangelio en triunfo o Historia -de un Filósofo desengañado_, libro mediano o de mérito escaso. ¿Fué la -retractación sincera de un incrédulo? Desde su publicación en Valencia -(1798) se provocó en todas partes reacción favorable a Olavide, y en -aquel mismo año se le abrieron las puertas de la patria, confiriéndole -Carlos IV una pensión anual de 90.000 reales. Murió en Baeza el año -1804. Además de _El Evangelio en triunfo_, publicó una versión de los -_Salmos_, todos los cánticos desde los dos de Moisés al de Simeón y -varios himnos de la iglesia. Cantó en medianos versos _El fin del -hombre_, _La inmortalidad del alma_, _La Providencia_, _La Penitencia_ -y otros asuntos, coleccionados luego con el título de _Poemas -Christianos_. - -No negaremos que en la citada Universidad de Lima, si dominaba la -ciencia de relumbrón y erudición hueca e indigesta, había algunos -ingenios, sobresaliendo entre todos el doctor D. Pedro de Peralta, -profesor de Prima de Matemáticas desde el 1709. Nació Peralta en Lima -(26 noviembre 1663), en cuya Universidad estudió, ejerciendo luego -la abogacía ante la Real Audiencia; falleció el 30 de abril de 1743. -Conocía siete idiomas: griego, latín, inglés, italiano, francés, -portugués y quechua. Escribió muchos versos, siendo sus maestros -favoritos Góngora y Quevedo. - -Pero sus obras más notables son la _Historia de España vindicada_ -(1730) y el poema épico _Lima Fundada_ (1732). Por lo que respecta a la -_Historia de España vindicada_ «libro--según Menéndez Pelayo--de más -aparato que substancia y del cual puede prescindir sin gran trabajo el -estudioso investigador de las cosas de la España Antigua»[836], hemos -de disentir del ilustre crítico. Hállase muy bien hecha la descripción -de España y sus productos (Lib. I, capítulos I, II y III); sostuvo -que la primitiva lengua general de la península fué el vascongado o -éuskaro (Lib. I, capítulos VI y IX)[837]; determinó con fijeza los -límites de la Cantabria (comarca de Santander); refutó admirablemente -las falsificaciones y mentiras de los falsos cronicones; defendió la -venida a España de Santiago y la traslación del cuerpo del Santo desde -Jerusalém a Galicia (Lib. III, capítulos I, II, III, IV y VIII); trató -perfectamente la época romana y no tan bien la visigoda (Lib. V). No -negaremos que es crédulo algunas veces y acerca de su estilo puede ser -calificado de afectado y conceptista. - - [836] _Hist. de la poesía Hispano-Americana_, tomo II, pág. - 210. - - [837] El origen del vascuence--según nuestra modesta - opinión--es el antiguo turco mezclado con el persa (pero sin - árabe), y mezclado también y unificado con el gótico. - -Nació el licenciado Alonso de la Cueva en la ciudad de Lima el 4 de -julio de 1684 y murió el año 1754. Estudió en el Colegio de San Martín -y fué licenciado en Derecho. Ordenóse de clérigo en Panamá el año 1709, -mereciendo ser nombrado después provisor y vicario de aquel obispado. -Escribió _Apuntes para la historia eclesiástica del Perú_ (Lima, 1873) -en seis tomos, y algunos otros trabajos. Poco antes de morir entró en -la Compañía de Jesús. - -Don José Eusebio de Llano Zapata nació en Lima, allá por los años de -1721 o de 1722; estudió latinidad y los principios de las ciencias -sagradas y profanas en los estudios particulares de los jesuítas de -Lima. Conocía perfectamente varios idiomas extranjeros y era enemigo -decidido de la enseñanza oficial, especialmente de la escolástica. -Dedicóse, siendo todavía muy joven, a la enseñanza particular, dando -lecciones de Latinidad, Retórica y Griego. Fué el primero que en el -Perú enseñó públicamente la lengua griega. Publicó muchos libros de -diferentes materias, retirándose á Cádiz (España), donde fijó su -residencia. - -Antes de terminar los breves apuntes referentes al Perú, recordaremos -que, bajo la dirección de D. Jaime Bausate, comenzó á publicarse, -en 1.º de octubre de 1790, el _Diario erudito y comercial de Lima_, -periódico que sólo vivió dos años y en el cual vieron la luz -importantes artículos de fondo y curiosas noticias. Con más elementos -se verificó la publicación del _Mercurio Peruano_ el 1.º de enero -de 1791, bajo los auspicios de la Sociedad de Amigos del País. El -director, D. Jacinto Calero y Moreyra, hizo un periódico que consiguió -muchas suscripciones y fué muy estimado por todas las clases de la -sociedad. Leyóse mucho en toda América y también en Europa. El virrey -Gil de Taboada recomendaba á un sucesor la lectura de los once tomos -que en 1796 formaban ya la colección del _Mercurio Peruano_, pues le -decía: «Leerá V. E. con gusto y utilidad del Gobierno de su alto mando, -por los conocimientos que contienen, capítulos y estados relativos al -comercio recíproco interior y exterior del Perú. Muchas reflexiones -y cálculos sobre minas, valles, descripciones sobre sus montañas y -varios partidos de la parte conquistada, su navegación, su geografía, -su agricultura, su historia civil y eclesiástica, y quanto contiene -de notable este país fecundo y poco conocido, sin olvidar el actual -estado triste de esta capital y medios que se proponen para fomentarla, -dando destino a la gente vaga que la ocupa por necesidad y por faltarle -materia a su útil entretenimiento.» Sin embargo, el periódico murió -antes de terminar Gil de Taboada el período de su mando, lo cual indica -que la sociedad peruana de aquellos tiempos no debía de ser muy dada a -la lectura. - -Si antes del año 1793, el doctor don Cosme Bueno, catedrático de -Matemáticas, dió a luz una _Guía_, de poca extensión y con pocas -noticias, el virrey, deseoso de proteger el comercio, encargó _al genio -fecundo y laborioso_ del doctor don Hipólito Unanue, la redacción -de otra _Guía_ más extensa y con mayor número de datos. Contenía la -mencionada _Guía_ ordenado catálogo de todas las ciudades, villas y -aldeas del Perú, las diferentes castas y número de sus moradores, -los productos del reino animal, vegetal y mineral, el comercio del -virreinato con los demás Estados de América y con el antiguo mundo. -Enumeraba los tribunales de justicia y de la Real Hacienda, daba cuenta -de los presupuestos de ingresos y gastos del país, del estado de las -fuerzas militares terrestres y marítimas, de las Universidades y -colegios, etc. En los años sucesivos encargó el virrey la publicación -de dicha _Guía_ á la Casa de Huérfanos. - -También en el mismo año de 1793, se publicó el primer número de la -_Gaceta de Lima_, cuya publicación tuvo por principal objeto que -los peruanos tuviesen conocimiento de los horrores de la revolución -francesa. - -Para terminar, diremos que se estableció la _Academia Náutica_ en -Lima, se subvencionó la publicación de la _Flora Americana_, se dieron -disposiciones encaminadas a la higiene y seguridad públicas, como -también a la reforma de las costumbres, no olvidando la erección de -obras de pública utilidad; todo lo cual enumera con gran entusiasmo -el cabildo municipal de Lima, en un informe fechado el 2 de enero de -1796. Muchas fueron--y por cierto con beneficiosos resultados--las -expediciones que por entonces se hicieron y a las cuales dió protección -y aliento el virrey Gil de Taboada. - -También citaremos el periódico intitulado _Diario Erudito, Económico y -Comercial de Lima_. - -[Ilustración: - - FOTOTIPIA LACOSTE.--MADRID. - - PADRE VARELA.] - -Habremos de recordar, por lo que a la cultura de Cuba respecta, que la -instrucción pública realizó grandes progresos desde los últimos años -de la centuria XVI. Francisco Paradas dejó un legado (1571) para el -sostenimiento de clases de latinidad en Bayamo; Juan F. Carballo fundó -la Escuela de Belén, la cual durante muchos años fué la única enseñanza -primaria en la Habana; el obispo Juan de las Cabezas creó el Seminario -en Santiago de Cuba (1607); el obispo Evelino de Compostela estableció -el colegio eclesiástico en la Habana (1689), y además el colegio de -niños y el asilo de niñas de San Francisco de Sales; el filántropo -Conyedo se consagró a la enseñanza en Villaclara (1712) y fundó -una escuela en San Juan de los Remedios. A petición del ayuntamiento -de la Habana (1688) se creó la Universidad (1728), encargándose de la -enseñanza los frailes dominicos. Siete años antes el mismo Felipe V, -había concedido la fundación de un colegio a la Compañía de Jesús[838]. - - [838] _Arch. hist. nac.--Cedulario índico_, tomo XXXIV. n.º - 109. págs. 124 y 124 v.ª - -En los últimos años del siglo XVIII y en la primera mitad del XIX, -las letras y las ciencias dieron un paso de gigante en la isla de -Cuba. Nació entonces la _Academia Cubana de Literatura_ y adquirió -fama universal el periódico intitulado _Revista Bimestre Cubana_; en -él escribieron Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Antonio -Saco, Domingo del Monte y otros. El eminente filósofo D. Félix Varela -enviaba sus escritos desde el destierro. De él dijo D. José de la Luz y -Caballero lo que copiamos á continuación: «Mientras se piense en Cuba, -se pensará con respeto y veneración en el primero que nos enseñó á -pensar.» Saco, ilustre catedrático de Filosofía en el colegio seminario -de San Carlos, sucesor de su sabio maestro Padre Varela, recibió la -orden del Capitán general Tacón de salir de la Habana (1834), «porque -la juventud seguía con mucho calor sus ideas.» D. José de la Luz y -Caballero, sucesor de Varela y de Saco en la cátedra de Filosofía de -San Carlos, merece también señalado lugar entre los pensadores cubanos. -Murió el 22 de junio de 1862, rodeado de sus discípulos y admiradores, -en su colegio de El Salvador. El capitán general Serrano, deseando -halagar á los cubanos, presidió el entierro. - -No careció de importancia el progreso moral y material de la isla de -Puerto Rico en la centuria XVIII, progreso moral y material que aumentó -considerablemente en el siglo XIX. Buena prueba de ello es el aumento -de población: en 1775 se contaban 79.000 habitantes, y en 1887, 806.708. - -No poca fama tuvieron algunos poetas en Guatemala. El primero de ellos -es Juan de Mestanza. Miguel de Cervantes dice de él en su _Viaje al -Parnaso_: - - Llegó Juan de Mestanza cifra y suma - de tanta condición doctrina y gala, - que no hay muerte ni edad que la consuma. - - Apolo lo arrancó de Guatemala - y le trajo en su ayuda para ofensa - de la canalla en todo extremo mala. - -De Baltasar de Orena, que vivió en Guatemala por el año de 1591, dijo -Cervantes en su _Galatea_ lo siguiente: - - Toda la suavidad que en dulce - vena se puede ver, veréis en uno sólo, - que al son sabroso de su musa enfrena - la furia al mar, el curso al dios Eolo: - - El nombre de éste es Baltasar de Orena, - cuya fama al uno y otro polo - corre ligera, y del oriente á ocaso, - por honra verdadera del Parnaso. - -Letrado en la Audiencia de Guatemala fué D. Antonio Paz y Salgado, y de -él es el soneto que copiamos: - - Mas quisiera que un toro me embistiera, - que una mula cerril me derribara, - que un trueno me aturdiera y me espantara - y que una calentura me venciera. - - De cornadas ningún caso hiciera, - ni caída, ni patada me matara, - relámpago ni rayo me asombrara, - ni aun con la fiebre ardiente me muriera; - - Nada fuera capaz de que á mi brío - se opusiera; ni aun el mal postrero - de la muerte temiera en desafío; - - Impávido estuviera, y siempre entero - el valor se portara como el mío, - y sólo me asustara un majadero. - -Del inspirado vate D. Simón Bergaño y Villegas es la fábula intitulada -_El poeta y el loro_. - -Así comienza: - - «Un indio obsequioso - que me visitaba, - me trajo un lorito - por cosa muy rara.» - -Termina de este modo: - - «¡Y cuántos doctores - también con sus fajas, - lo son de memoria - como el camarada!» - -Con motivo de haber apresado los ingleses cuatro navíos españoles, pues -estaban en guerra ambas naciones, publicó el 23 de septiembre de 1805 -una oda, de la cual copiamos la siguiente estrofa: - - Y tú, español valiente, - hijo de Palas y de Marte fiero, - lleva, lleva el terror, lleva el espanto - al solio del inglés. El refulgente - y el cortador acero - vibre al momento sobre su cabeza. - Tiemble al mirarte; tiemble: oprima en tanto - su orgullosa cerviz tu ilustre planta; - y pase con fiereza - tu acero vengador por su garganta. - -En el año 1678 se fundó en la ciudad de Guatemala una Universidad y por -Real Cédula de 6 de junio de 1680 se dispuso que se escribiesen los -estatutos: en la Universidad se enseñaban especialmente las ciencias -teológicas y la literatura. Un hecho que no pasó inadvertido se señaló -en noviembre de 1729, y fué el comienzo de la publicación de la _Gazeta -de Goatemala_, órgano oficial del gobierno. Veía mensualmente la luz -pública. - -En honor de Cortés y Larraz debemos registrar la siguiente noticia: -desde su obispado de Tortosa, al cual fué promovido después de -renunciar la silla arzobispal de Guatemala, no olvidaba su antigua -diócesis, pues a ella destinó más de sesenta mil pesos, con el objeto -de que se fundase un colegio para la instrucción de la juventud. - -Dedicóse el arzobispo D. Cayetano Francos y Monroy (n. en Villavicencio -de los Caballeros del Reino de León) a la fábrica de la nueva ciudad. -El 7 de octubre de 1779 hizo su entrada pública en Guatemala, -mereciendo por sus virtudes, por su generosidad y por su amor a los -pobres agradecimiento eterno de Guatemala. Entre sus fundaciones -citaremos las dos escuelas para niños pobres de San José de Calasanz y -de San Casiano, que dotó con 40.000 pesos. - -En el año 1793 se fundó un Coliseo; en el de 1794 tuvo comienzo un -Consulado y en 1795 una Sociedad Económica que abrió el 1797 una -Escuela de Dibujo, y en el año siguiente de 1798 otra de Matemáticas. -Del mismo modo se estableció una imprenta; en ella hubo de publicarse -un periódico para propagar los conocimientos útiles, siendo tiempo -adelante prohibidas las reuniones en dicha sociedad y la publicación -del periódico. - -De Costa Rica no debemos pasar en silencio el nombre de D. José María -Zamora y Coronado (n. en Cartago el año 1785), famoso jurisconsulto -y hombre de conocimientos generales. En todos los ramos del saber se -distinguieron ilustres literatos y hombres de ciencia, lo mismo en -Costa Rica que en los demás Estados de la América Central. - -La vida en el Ecuador desde los primeros días del gobierno de los -españoles hasta su independencia, fué casi siempre pacífica y -progresiva. En 1589 se abrió el primer curso de filosofía. La enseñanza -para los hijos de españoles se introdujo en el Ecuador por la Compañía -de Jesús. En el siglo XVI se fundaron el colegio de Quito, el Seminario -de San Luis y la Universidad de San Fulgencio. Ya entrado el siglo -XVII, los hijos de Loyola establecieron la Universidad definitiva de -San Gregorio Magno con los títulos de Real y Pontificia. Figura como el -primer poeta del Ecuador el español Lorenzo de Cepeda, hermano de Santa -Teresa de Jesús. En 1550 era regidor del cabildo de Quito y vivió en -la colonia más de treinta y cuatro años. Escribió _Vida y virtudes de -Doña Juana de Fuentes, natural de Trujillo en el Perú_ (su mujer), y -algunas devotas poesías. Por el año 1630 floreció en Quito la poetisa -Jerónima de Velasco, mujer de Luis Ladrón de Guevara, y de ella dice -Lope de Vega: - - ¡Dichoso quien hurtó tan linda joya - sin el peligro de perderse Troya! - Pero diósela el cielo, aunque recelo - que puede la virtud robar el cielo. - -En el _Ramillete de varias flores poéticas recogidas y cultivadas en -los primeros abriles de sus años_, publicado en Madrid el 1675, por el -ecuatoriano Jacinto de Evia, se hallan las poesías de dicho Evia, de la -poetisa Jerónima y del jesuíta Antonio Bastidas, maestro de Retórica -en Guayaquil. Completan el _Ramillete_, entre otros trabajos en prosa, -la novela _El sueño de Celio_. Poetas, gramáticos cultivadores de la -lengua quichua, filósofos escolásticos, historiadores, naturalistas, -etcétera, adquirieron fama en los siglos XVI, XVII y XVIII. A la cabeza -de todos los escritores se halla el obispo Gaspar de Villarroel, autor -del _Gobierno Eclesiástico_, que publicó en 1656, no inferior a la -_Política Indiana_ de Solórzano. El Padre jesuíta Ramón Viesca fué -inspirado poeta y el Padre Juan de Velasco mostró en su _Historia del -reino de Quito_ sobresalientes cualidades, entre otras, laboriosidad -y veracidad. Expulsada la Compañía del Ecuador, decayó la cultura -literaria. Decaida se hallaba cuando visitaron el país los sabios -franceses Godin, Bouguer, La Condamine y Jussieu, como también los -españoles Jorge Juan, Antonio de Ulloa y Mutis. Más adelantada estaba -en los comienzos del siglo XIX, cuando llegaron a Quito los insignes -Humboldt y Boupland. Mostró vastos conocimientos y no poca afición a -las nuevas y revolucionarias ideas, allá por el año 1779, el doctor -Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, autor del famoso libro _Nuevo -Luciano ó Despertador de ingenios_. Fundó el periódico _Primicias de la -cultura de Quito_. Estuvo en la cárcel y tomó parte en el movimiento -revolucionario de 1809. José Mejía, representante de Quito y José -Joaquín de Olmedo, representante de Guayaquil, en las Cortes de Cádiz, -deben figurar entre los primeros; Mejía fué orador muy elocuente, y -Olmedo, del cual nos ocuparemos en el último tomo de esta obra, no es -inferior al gran Quintana. Justo y merecido renombre adquirieron Pedro -Vicente Maldonado (n. en Riobamba el 1709), el presbítero Juan de -Velasco (n. en Riobamba el 1727) y el conde de Casa Gijón. El primero -es autor del famoso _Mapa del reino de Quito_ y ayudó en sus trabajos -a los académicos franceses y españoles encargados de medir el arco -del meridiano. El segundo escribió una obra en tres tomos, _Historia -Natural_, _Historia Antigua_ e _Historia Moderna_. El tercero se dedicó -a estudios de agricultura y con este objeto vino a Europa, recorriendo -España, Francia y Suiza y volviendo al Ecuador para implantar allí -radicales reformas. Escribió unas _Memorias_, en las que se hallan -conocimientos agrícolas muy útiles. Veamos lo que dice Luis Cordero, -literato y ex-presidente de la República: «Aunque el sol de la libertad -brillase sobre la cumbre del Pichincha, reflejando en la limpia espada -del que luego había de ser gran mariscal de Ayacucho, ha tenido ya -la antigua presidencia de Quito (hoy República del Ecuador) no pocos -hombres ilustres, formados en los célebres Colegios y Universidades de -la afamada capital. Teólogos y canonistas, como Villarroel y Peñafiel; -historiadores, como Velasco; geógrafos, como Maldonado y Alcedo; -oradores parlamentarios, como Mejía; publicistas, como Espejo; poetas, -en fin, como Viescas y Orosco; suficiente lustre le daban para no ser -relegada al último lugar entre las colonias españolas de América, y -tener, por el contrario, cierto derecho de primacía para lanzar el -grito de emancipación en agosto de 1809»[839]. - - [839] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo XVIII, pág. - 2.969. - -Escasa--y en ello convienen todos los cronistas--era la instrucción -pública, lo mismo la elemental que la superior, en Venezuela. No -negaremos, sin embargo, que en algunas poblaciones se notaban -verdaderos deseos de saber. Ya en los últimos años de la centuria -décimosexta hubo de crearse una escuela primaria, un preceptorado de -Gramática Castellana y un Seminario. La Universidad se creó el 22 de -diciembre de 1721, y se instaló el 12 de agosto de 1725. La _Real -y Pontificia_ Universidad de Caracas fué el foco de las ideas más -absolutas y reaccionarias, aun entrado ya el siglo XIX. No huelga -decir que poco antes de comenzar la revolución por la independencia, -la _Gaceta_ de Caracas publicó un trabajo del catedrático D. Juan -Nepomuceno Quintana, aprobado por unanimidad en claustro pleno, en -el que se lee, entre otras cosas peregrinas, lo que a continuación -copiamos: «La autoridad de los Reyes es derivada del cielo: las -personas de los Reyes, aun siendo tiranos, son inviolables, y aunque -su voluntad no ha de confundirse siempre con la del mismo Dios, debe -siempre respetárseles y obedecérseles: la Inquisición es un tribunal -legítimo y necesario: no queda otro recurso contra la corrupción -general, que la intolerancia político-religiosa.» El vejamen ó -discurso festivo y satírico pronunciado por el doctor más moderno de -la Facultad en el acto de conceder el grado a un doctorando, animaba -un poco aquellas aulas, más propias de viejo convento que de moderna -Universidad. Trasladaremos aquí el comienzo y el fin del vejamen -que el 8 de diciembre de 1801 pronunció el Doctor D. José Antonio -Montenegro en el acto de recibir el grado de Doctor D. Salvador Delgado: - - No sé si es caballo ó mulo - si es una yegua ó potranca, - á quien á echar va la zanca - hoy mi numen cachirulo; - pero yo no me atribulo, - ni me da ningún cuidado - el corcovo, que ensebado - traigo un ramoso ramal - y haré ver a este animal - que aquí se _jila Delgado_. - - Pero, musa, para el trote - en que Pegaso te trae, - mira que si nó, se cae - de la silla el monigote. - Conque adiós, señor padrote, - quien lo dijo ya se fué, - y pues bajar no podré - sin la venia de esta audiencia, - alma parens, tu licencia - pido para echarme á pie[840]. - - [840] Véanse _Bosquejos histórico-literarios_, del Dr. Angel - María Alamo. - -La poesía halló culto en casa de los hermanos Luis y Francisco -Javier de Ustáriz, distinguiéndose, entre otros, Andrés Bello, poeta -virgiliano y autor de _Silvas Americanas_[841], y Vicente Salias, que -escribió el poema _La Medicomaquia_. No pasaremos en silencio el nombre -de la poetisa María Josefa Paz del Castillo (en el claustro, Sor María -Josefa de los Angeles), que solía imitar en sus poesías a Santa Teresa -de Jesús, como lo indica el siguiente ejemplo: - - [841] De este inspiradísimo poeta trataremos con más extensión - en el cap. XXXIV del tomo III. - - Es mi gloria mi esperanza, - es mi vida mi tormento, - pues muero de lo que vivo - y vivo de lo que espero. - -Desde que en el año de 1623 se fundó la Universidad de San Francisco -Javier en Chuquisaca, gozó fama la citada ciudad de centro de cultura, -hasta el punto que mereció el título de _Atenas americana_. El Padre -Antonio de Calancha fué uno de los cronistas más notables de su siglo -(1584-1654), mereciendo también especial mención el padre Jerónimo de -Acebedo y D. Gaspar Escalona y Agüero. - -Dignos de renombre son en la historia de Bolivia Fray Bernardino de -Cárdenas, obispo de Santa Cruz y La Paz; el canónigo Alonso Cervera y -Zárate, y Fray Miguel de Aguirre, muy estimado en la corte de Felipe IV -y en Roma. Si de bolivianos ilustres se trata, no debemos omitir el -nombre de Rodrigo de Orozco, marqués de Mortara, que mandó el ejército -español en el Rosellón combatiendo con los franceses y fué virrey en -las guerras de Cataluña. Otros hombres notables han tenido por cuna a -Bolivia[842]. - - [842] _Enciclopedia Universal Ilustrada_, tomo VIII, pág. - 1.451. - -En Buenos Aires--según la excelente obra de D. Félix de Azara, -terminada en el año 1806--las únicas poblaciones que podían llamarse -propiamente españolas eran Buenos Aires, Montevideo, Maldonado, Santa -Fe, Corrientes y Asunción del Paraguay[843]. Las demás podían llamarse -caseríos, a los cuales servía de lazo de unión la iglesia parroquial. -La enseñanza en Buenos Aires y en la Asunción se reducía, en los -comienzos del siglo XIX, a la Gramática Latina, a la Teología y a -los Cánones; también a las escuelas de Náutica y Dibujo establecidas -por el Consulado. En Córdoba se estudiaba la Teología, y el colegio -de Montserrat era centro importante de enseñanza. La Universidad -de Charcas (1623) era la principal del virreinato, pues en ella -estaba establecida la enseñanza jurídica y literaria, y de ella -salieron muchos hombres que se distinguieron durante la guerra de la -Independencia[844]. - - [843] A la sazón Montevideo y Maldonado pertenecen al Uruguay; - Santa Fe y Corrientes a la República Argentina. - - [844] No se olvide que en el siglo XVIII se formó un - virreinato llamado del Río de la Plata. - -Pasamos a tratar de la cultura en Chile. Datan de los últimos años del -siglo XVI los primeros establecimientos de instrucción primaria. Fueron -fundados por los frailes y las monjas en sus respectivos conventos. -Comenzaron en la misma época los _Seminarios conciliares_, creados por -los obispos respectivos, uno en Imperial y otro en Santiago. El primero -de los poetas nacidos en Chile (nació en Angol y se educó en Lima) se -llamaba Pedro de Oña, autor del poema épico _Arauco domado_. Como antes -D. Alonso de Ercilla había escrito _La Araucana_, en cuyo poema no -figura con el relieve que debiera el gobernador D. García Hurtado de -Mendoza, cuando tiempo adelante ocupó el virreinato del Perú personaje -tan ilustre, estimuló a algunos escritores, entre ellos a Oña, para -que escribiesen los sucesos realizados en Chile, de cuya conquista -él se creía valeroso capitán. El autor de _Arauco domado_ sólo se -propuso ensalzar las hazañas de D. García, a quien consideró como un -semidios. Los dos colegios que adquirieron títulos de _Universidades -Pontificias_ porque, según especial concesión del Pontífice, podían -conferir grado de doctores en teología, tuvieron relativa fama durante -el siglo XVII. Uno de los colegios estaba dirigido por los dominicos, -y el otro, el más notable, por los jesuítas. En el siglo XVIII Felipe -V creó (1738) la Universidad que en honor del monarca se llamó de _San -Felipe_. Inauguróse solemnemente en 1756, siendo su primer Rector don -Tomás de Azúa Iturgoyen. Las clases no comenzaron hasta 1758, dos -años después de su inauguración y veinte de su fundación. Más que los -Seminarios conciliares, más que las Universidades pontificias y más -que la Universidad de San Felipe, lo que hacía falta eran escuelas -de primera enseñanza, donde las clases pobres pudieran educarse. La -enseñanza elemental era tan rutinaria y deficiente, que Carlos III, -en 11 de julio de 1771, dictó un reglamento en el cual decía: «Y -para que se consiga el fin propuesto, á lo que contribuye mucho la -elección de los libros en que los niños empiezan á leer, que habiendo -sido hasta aquí de fábulas frías, historias mal formadas ó devociones -indiscretas, sin lenguaje puro ni máximas sólidas, con las que se -deprava el gusto de los niños y se acostumbran á locuciones impropias, -á credulidades nocivas y á muchos vicios transcendentales á toda la -vida...» Se enseñaba el latín de una manera rutinaria y los autores -clásicos estaban proscritos de las aulas, adoptándose en ellas como -modelos, libros religiosos, que, si en el fondo eran verdaderos, el -latín de ellos más tenía de bárbaro que de otra cosa. Mejor se hallaba -la enseñanza en los conventos de monjas. Allí se instruía a las niñas -y se les daba lecciones de labores domésticas. Las bibliotecas tenían -libros de teología, moral y jurisprudencia; muy pocos o ninguno de -historia, de matemáticas y de ciencias físicas, químicas y naturales. -Libros extranjeros no podían importarse, pues así se hallaba dispuesto -por el suspicaz gobierno. Chile, por su situación, se encontraba en -condiciones más desfavorables que otras colonias de América. Merced al -ilustre chileno D. Manuel de Salas (nació en Santiago el año 1757) se -creó la _Academia de San Luis_, equivalente a las Escuelas de Comercio -de hoy, que empezó a funcionar en los últimos años del siglo XVIII. En -la Academia se enseñaban la Aritmética, la Geometría y el Dibujo. El -historiador chileno Barros Arana, que se ha dedicado a reunir datos -acerca de la cultura científica, literaria y artística del país en el -siglo XVIII, cita algunos nombres dignos de todo encomio. Entre otros, -menciona el del maestre de campo D. Pedro Córdoba de Figueroa, autor de -una _Historia de Chile_, en la que se hallan documentos de algún valor, -encontrados en el archivo municipal de Santiago. - -Bien será citar al P. Miguel de Olivares, autor de una _Breve noticia -de la provincia de la Compañía de Jesús de Chile_. Brilló en la misma -época el jesuíta D. Juan Ignacio Molina, quien expulsado del país en -1767, se refugió en Italia, muriendo en la ciudad de Bolonia a los -89 años. La ciudad de Santiago de Chile le erigió por suscripción -popular una estatua[845]. D. Vicente Carvallo, ilustrado militar, -escribió _Descripción histórico-geográfica del reino de Chile_, y el -P. jesuíta Andrés Febrés, hijo de Manresa (Cataluña), dió a luz el -año 1765 en Lima, un _Arte de la lengua general del reino de Chile_. -Apenas registramos obras de amena literatura y esto es natural, si nos -fijamos en el nivel intelectual de los moradores de la colonia. No sólo -la supersticiosa ignorancia caracterizaba a los criollos, sino algo -también a los españoles. Terminaremos la lista de los escritores de -Chile con el nombre de Fray Sebastián Díaz, hijo del país y reputado -como sabio por sus contemporáneos. Pertenecía a la orden dominicana -y fué profesor en la Universidad de San Felipe. Intituló su obra -principal _Noticia general de las cosas del mundo_ y se imprimió en -Lima. En ella trata, principalmente, de los ángeles y de su naturaleza, -afirmando que el número de aquéllos es el de 6.666. Ocúpase en seguida -de los duendes, de las distintas clases de milagros, de las estrellas, -del aire y de los tres cielos que los supone poblados de espíritus -invisibles. - - [845] Véase apéndice II. - -Atrasada estuvo por algún tiempo la cultura en el Paraguay. Los -progresos que se hicieron, no muchos por cierto, se debieron -principalmente á la Compañía de Jesús. A los hijos de Loyola deben los -paraguayos no poco reconocimiento. - -Todavía más atrasado que el Paraguay ha estado por mucho tiempo el -Uruguay, no comenzando su progreso hasta bien entrado el siglo XIX. Por -lo demás, sólo en Montevideo hubo de notarse cierta cultura. - -Como resumen de todo lo expuesto diremos que algunos virreyes hicieron -abrir escuelas y pusieron gran cuidado de que en ellas recibiesen -enseñanza los indígenas. También los religiosos establecieron muchas -escuelas en los conventos. Del mismo modo no pocos municipios fundaron -escuelas. Conviene advertir que los americanos se contentaban con -aprender a leer y a escribir; muy pocos estudiaban la carrera del -sacerdocio o la abogacía; sólo en los últimos años del dominio español -se enseñó la medicina en algunas capitales de las colonias. Los -Seminarios que establecieron los prelados y los colegios fundados por -los gobiernos o por las Sociedades Económicas de Amigos del País, -tenían escasa importancia. De la enseñanza de las Universidades dicen -los cronistas que eran estudios rutinarios de lengua latina, noticias -de filosofía aristotélica, sin plan ni método, nociones desordenadas -é incompletas de Derecho Romano y Canónico, pedantes disquisiciones -de Teología moral y dogmática: a esto y nada más que a esto estaba -reducida la ciencia. Tampoco tuvieron positivo valor las enseñanzas -de Física, Química, Mecánica, Matemáticas, etc., que en los últimos -tiempos del dominio español se establecieron en algunas poblaciones -americanas. De algo sirvió el _Observatorio Astronómico_ fundado en -Santa Fe de Bogotá y el _Jardín Botánico_ establecido en México. En -general, bien puede afirmarse que en México, Lima y Santa Fe, las -ciencias se cultivaron por algunos laboriosos maestros. - -La literatura colonial estaba reducida a los sermones que se predicaban -en el púlpito, a los romances destinados a celebrar los milagros de -algún santo y a las composiciones poéticas que los doctores de las -Universidades dedicaban a los virreyes o capitanes generales. Algunas -veces también se ocupaban en describir un auto de fe o una corrida de -toros. «Entre otras obras--escribe Barros Arana--escritas en América -son notables tres, más que por su mérito literario, por el trabajo -de paciencia que su composición había impuesto a sus autores. Un -religioso mejicano llamado fray Juan Valencia, compuso en el siglo -XVII, trescientos cincuenta dísticos en honor de Santa Teresa, que -pueden leerse del mismo modo de izquierda a derecha que de derecha a -izquierda. Un jesuíta peruano, el Padre Rodrigo de Valdés, compuso -un poema en el siglo XVII, que contiene dos mil doscientos ochenta y -ocho octosílabos que pueden leerse en latín o en castellano, según se -quiera, porque en ambos idiomas el sentido es uno mismo. Un escritor -mejicano, Francisco Javier Alegre, tradujo en exámetros latinos la -_Iliada_ de Homero»[846]. - - [846] _Compendio elemental de Hist. de América_, págs. 277 y - 278. - -Los conquistadores españoles importaron a las Indias, con su lengua, -con sus ciencias, con sus leyes y con sus hábitos y costumbres, las -bellas artes de la metrópoli. Allá fueron arquitectos, escultores, -pintores y músicos; allá se hicieron algunas obras artísticas. La -_arquitectura_ de las colonias hispano-americanas señala verdadera -decadencia del arte, aunque no faltan algunos buenos monumentos, en -su mayor parte correspondientes al estilo neoclásico, como puede -servir de ejemplo la catedral de México, cuya primera piedra puso, en -el año 1573, el arzobispo Moya y Contreras. La catedral anterior era -pequeña para las necesidades del culto, y por ello el citado prelado -tuvo empeño en la fábrica de templo más suntuoso. En el siglo XVII se -extendió la escuela de Churriguera, a la que pertenecen muchas iglesias -de las ciudades americanas. - -Acerca de la _escultura_, si las primeras estatuas de vírgenes y santos -fueron llevadas de España, luego florecieron artistas en las mismas -Indias. Diego de Robles, natural de Quito, mostró su inspiración -artística en un _San Juan Bautista_ que hizo para la iglesia de San -Francisco de aquella ciudad, y el Padre Carlos, religioso de la -Compañía, hizo, imitando el estilo de Miguel Angel, la _Negación de -San Pedro_ y la _Oración del Huerto_. Hasta los mestizos e indios se -distinguieron en el arte escultórico: las obras de Manuel Chill[847] -se admiran todavía en la catedral de Quito, y el limeño Baltasar -Gavilán adquirió fama con la estatua ecuestre de Felipe V. Juan Tomás, -indio del Cuzco, hizo varias imágenes, y entre ellas fué muy estimada -una _Virgen de la Almudena_. Dos escultores del pueblo de Juli, cerca -del lago Titicaca, indígenas, y llamados Juan Huaicán y Marcos Rengifo, -construyeron hermoso altar en la iglesia de Moquegua. - - [847] Se le llamó _Caspicara_ porque tenía la cara muy delgada. - -La _pintura_ tuvo como primer maestro a Rodrigo de Cifuentes, que -acompañó a Hernán Cortés y llegó a México el año 1523, dejando, como -muestra de su inspiración, los retratos del conquistador mejicano y -de D.ª Marina, algunos cuadros para los franciscanos de Tehuantepec, -y se dice que es obra suya uno muy estimado por los inteligentes y -que representa el _Bautismo de Maxiscatzin_. Son discípulos notables -de Cifuentes: Andrés de Concha, citado por Bernardo de Balbuena en -la _Grandeza Mejicana_, y Baltasar de Echave, el _Viejo_; también -sobresalieron en el arte pictórico los indios Marcos de Aquino, el -_Crespillo_ y otros. - -Al Perú, después de la conquista, acudieron muchos artistas italianos -y españoles, atraídos por la esplendidez que desplegaban obispos -y religiosos en la construcción de sus iglesias, contándose entre -aquéllos Angélico Medoro, Mateo Pérez de Alesio, Leonardo Jaramillo y -Andrés Ruiz de Sarabia. Medoro se estableció en Quito, donde contrajo -matrimonio con D.ª Luisa Pimentel y fué el primero que trasladó al -lienzo la imagen de _Santa Rosa de Lima_, y de Alesio, dice Palomino -en su _Museo Pictórico_, que se distinguía como dibujante y tallador, -añadiendo que, después de ejercer su profesión en Sevilla y en otras -poblaciones de Andalucía, se trasladó a Lima, en cuya catedral dejó -varias pinturas. Fray Francisco Bejarano--según escribe el padre -Calancha en su _Corónica moralizada de la provincia del Perú_, del -Orden de San Agustín--hizo para la iglesia de su convento de Lima doce -grandes cuadros sobre la vida de la Virgen; fué el primer grabador que -hubo en aquella ciudad. Del hermano Hernando de la Cruz, notable pintor -y maestro de muchos jóvenes, se cuenta que en el siglo se llamaba D. -Fernando de Ribera, ingresando en la Compañía, arrepentido por haber -dado muerte en desafío a un amigo suyo; falleció en el año 1647. - -Haremos expresa mención de la _Academia de Nobles Artes_ de México. No -puede negarse que contribuyó a perfeccionar el gusto estético en todo -el país. Muestra de ello son los muchos edificios que se han erigido en -la capital, en Guanajato, en Querétaro y en otras partes, revelándose -en todos perfección y belleza. Citaremos la hermosa estatua ecuestre -de Carlos IV, que llegó a fundir el escultor mejicano Tolsa; y no -escatimaremos alabanzas a los muchos jóvenes que estudiaban en dicha -Academia el dibujo de paisaje y de figura. Centenares de jóvenes se -reunían allí; unos dibujaban modelos de yeso o del natural; otros -copiaban diseños de muebles. Llama la atención el barón de Humboldt en -su _Ensayo Político_, libro II, acerca del siguiente hecho: «En esta -reunión--cosa muy notable por cierto en un país donde tan arraigadas -están las preocupaciones de la nobleza contra las castas--se hallan -confundidas las clases y las razas; allí se ve al indio y al mestizo -sentados junto al blanco, y al hijo del pobre alternando con los -vástagos de la más encopetada aristocracia. Consuela en verdad el -observar que, en todas las zonas, el cultivo de las ciencias y las -artes establece una cierta igualdad entre los hombres, haciéndoles -olvidar, siquiera por algún tiempo, esas miserables pasiones que tantas -trabas ponen a la felicidad social.» - -Consideremos las bellas artes en la América Central. Lo mismo en -Guatemala que en los demás pueblos de la América Central, hallamos -construcciones notables. A D. Francisco Marroquín, primer obispo de -Guatemala[848], se debe la construcción de la catedral de Guatemala -la antigua, el Palacio episcopal, la casa de los oidores, el Hospital -de Caballeros y otros establecimientos. Murió varón tan bueno el 18 -de abril de 1563. Fué protector incansable de la instrucción pública. -Procede recordar que el general Vázquez Prego se dirigió a Omoa -(1753), y dió comienzo a la fábrica del fuerte de San Fernando. Aunque -apenas comenzada la obra murió el general, su nombre vivirá siempre -unido al del castillo que se eleva arrogante en el litoral del Norte -de Honduras. Del mismo modo algunas iglesias no dejaron de llamar la -atención. Cultivóse también la escultura, pintura y música, si bien con -poco gusto y casi sin arte. A últimos del siglo XVIII, y por lo que a -Guatemala se refiere, en 1797 se verificó la apertura de la Escuela de -Dibujo, y desde entonces adelantaron las bellas artes, aunque no tanto -como era de esperar. - - [848] Dependiente del Arzobispado de México. - -En los demás Estados de las Indias se manifestaron también las bellas -artes, en particular en obras religiosas. Hubo, si no pocos, regulares -artistas; buenos, en número escaso, y sobresalientes ó geniales, -ninguno. La música fué cultivada en algunos Estados, pudiéndose citar -algunos artistas de bastante inspiración. - -En el Ecuador florecieron artistas de no escaso mérito. Samaniego, -natural de Quito, fué admirado por la entonación de su colorido y por -la frescura de sus toques. También se distinguió como miniaturista. -Tal vez a la cabeza de todos los pintores que hubo en la América -española, se halle Miguel de Santiago. Las obras del reputado artista -fueron admiradas en Roma, quedando algunas muy notables en los -claustros bajos del convento de San Agustín de Quito. La fama de su -escuela, «ha sido sostenida, escribe el historiador Ceballos, por -los Gorivar (sobrino del maestro), Morales, Velas y Oviedos. Sucedió -tras éstos una época de gongorismo artístico, introducido por los -muy hábiles, pero de extraviado gusto, Albán y Astudillo; mas en -breve volvió á imperar aquella a esfuerzos del célebre Rodríguez, -que la restauró, y de cuyos trabajos, unidos a los de Samaniego, -puede formarse concepto por los lienzos que decoran las paredes de -la catedral. Los llamados el Pincelillo, el Apeles y el Morlaco la -sostuvieron con la misma nombradía que Rodríguez.» El pintor Santiago -no deja de tener algunos rasgos de semejanza con Murillo, por lo -correcto de su dibujo, buen colorido y expresión admirable. Isabel -de Santiago, hija del inspirado artista, manejó el pincel con suma -habilidad. - -Entre los estatuarios, se encuentran en primera línea, Bernardo Lagarda -y Jacinto López, en particular el primero, tal vez no inferior a los -mejores de Europa. - -Hábil maquinista de relojes fué Custodio Padilla, según puede verse -por algunos de aquéllos que se admiran en Ibarra, su ciudad natal. -Zangurima[849], hijo de Cuenca, figura entre los mejores artistas, y -dejó ilustre prole que honró a su patria. - - [849] Conocido por su apodo _Iluqui_ (Zurdo). - -Apenas se cultivaba el arte de la música en Venezuela y menos el de la -pintura. - -En Nueva Granada se distinguieron, entre otros, Antonio Acero de la -Cruz (mediados del siglo XVII) y Gregorio Vázquez Ceballos, que nació -en Santa Fe el 9 de mayo de 1638 y falleció en 1711. Fué discípulo -del artista sevillano Baltasar Figueroa, en cuyo taller estuvo mucho -tiempo. Cuéntase que encargado Figueroa de pintar un cuadro de San -Roque para la iglesia de Santa Bárbara, halló no pocas dificultades al -hacer los ojos del santo. Disgustado por su torpeza en aquella ocasión, -dejó los pinceles y se marchó a dar un paseo. Vázquez entonces se -atrevió a poner mano a la obra, que hizo pronto y con toda perfección. -Cuando Figueroa regresó a su taller, lejos de aplaudir al aventajado -discípulo le dijo lo siguiente: «Puesto que tanto sabéis, no os hacen -falta mis lecciones. Idos a otra parte a poner tienda.» Encontró apoyo -en un comerciante español, quien le facilitó todos los elementos -necesarios para la continuación de sus trabajos. Pintor de una -fecundidad admirable, hasta el punto que dicen de él que había pintado -más cuadros que días había vivido, con la particularidad que muchos de -ellos eran de grandes dimensiones. No hay iglesia en el país, rica o -pobre, que no tenga algún cuadro del famoso artista. Logró reputación -general en el desnudo y en la pintura de ángeles. Encantan sus grupos -de ángeles y todas sus obras religiosas respiran puro misticismo. El -barón de Humboldt y otros críticos reconocen el mérito extraordinario -de aquel artista que no salió de las Indias. Medoro y Carmargo trataron -de imitar al insigne maestro. - -La _industria_ en los diferentes Estados de la América española, -no constituía verdadera fuente de riqueza. La poca afición de los -colonizadores al trabajo manual, la facilidad de encomendar las -citadas labores a los indios y a los negros, y la importancia que -tuvieron en aquellos paises la minería, la ganadería y la agricultura, -contribuyeron al atraso de las industrias manufactureras. - -Prejuicios grandes ocasionó el sistema general de monopolio que -caracterizó la política comercial de España con sus posesiones -coloniales. Sólo los españoles podían ejercer el comercio con las -colonias del Nuevo Mundo, y aun aquéllos tenían que sujetarse a ciertas -trabas. Tan absurdo llegó a ser el sistema monopolizador, que se -prohibió el comercio directo entre España y Filipinas, entre Filipinas -y las regiones americanas, con excepción de México, entre América y -Canarias, entre México y Perú, entre Buenos Aires y la metrópoli, -(pues la región del Plata se hallaba supeditada al Perú y el comercio -de la primera lo hacía la flota del segundo), y en general, entre las -diferentes colonias del Nuevo Mundo. En el año 1505, se permitió a los -extranjeros residentes en España, comerciar con las Indias, aunque con -ciertas condiciones, como se dijo en el capítulo XXXII de este tomo. De -igual manera que Sevilla y Cádiz fueron los únicos puertos habilitados -en la metrópoli (aparte los de Canarias, a los que se autorizó en 1508, -para comerciar con el Nuevo Mundo), en las Indias fueron: Veracruz, en -la costa mejicana, y después Jalapa; Acapulco en la costa del Pacífico, -y Panamá, a donde se llevaban los tesoros del Perú para reembarcarlos -luego en Porto Bello y conducirlos a España. - -En la primera mitad del siglo XVI, el virrey Mendoza tuvo cuidado de -fomentar la cría del ganado caballar y la cría del gusano de seda. -El ilustre cronista Bernal Díaz del Castillo, en su _Conquista de -Nueva España_, se expresa de este modo: «Y pasemos adelante y digamos -cómo todos los más indios naturales de estas tierras, han deprendido -muy bien todos los oficios que hay en Castilla entre nosotros, y -tienen sus tiendas de los oficios y obreros, y ganan de comer a ello, -y los plateros de oro y plata así de martillo como de vaciadero, -son muy extremados oficiales y así mismo lapidarios y pintores, y -los entalladores hacen tan primas obras con sus sutiles alegres, -especialmente entallan esmeriles y dentro de ellos pigmados todos los -Pasos de la Santa Pasión de nuestro Redentor Jesucristo, que si no -los hubiere visto no pudiere creer que los indios lo hacían. Y muchos -hijos de principales saben leer y escribir y componen libros de canto -llano, y hay oficiales de tejer seda, raso y tafetán, aunque sean -veinticuatrenos, hasta fresas y sañal y mantas y fraesadas; y son -cardadores y perailes y tejedores, según y de la manera que se hace -en Sevilla y en Cuenca, y otros sombrereros y jaboneros... Algunos -de ellos son cirujanos y herbolarios... y han plantado sus tierras y -heredades de todos los árboles y frutos que hemos traido de España.» - -Algunas poblaciones de México se distinguieron por sus industrias. Los -tejidos de la Puebla se exportaban a varias partes, hasta el punto que -disminuyó la importación de los fabricados en España. En la citada -población se fabricaba perfectamente, entre otras cosas, el vidrio. - -Por lo que a la agricultura respecta, trasladaremos aquí lo que dice -el P. Acosta en su _Historia natural y moral de las Indias_: «Mejor -han sido pagadas las Indias en lo que toca a plantas que en otras -mercaderías, porque las que han venido a España son pocas y danse mal; -las que han pasado de España son muchas y danse bien... En conclusión, -cuasi cuanto bueno hay que se produce en España, hay allá y en partes -aventajado y en otra no tal: trigo, cebada, hortaliza, verdura y -legumbres de todas suertes, como son lechugas, berzas, rábanos, -cebollas, perejil, nabos, zanahorias, berenjenas, escarolas, acelgas, -espinacas, garbanzos, habas, lentejas... porque han sido cuidadosos los -que han ido, en llevar semillas de todo y a todo ha respondido bien -la tierra... La granjería del vino no es pequeña; pero no sale de su -provincia.» Añade luego que la industria de la seda, que no existía -en tiempo de los indios, a la sazón tiene importancia. De España se -llevaron moreras a México, donde se cultivaron perfectamente. También -en México, en el Perú y en otras partes fué una riqueza la caña de -azúcar. De igual modo el olivo se cultivó con esmero en los citados -virreinatos. - -El fraile Tomás Gage, viajero del siglo XVII, habla del estado -floreciente de las poblaciones que vió en México, y de hacendados -que vivían exclusivamente de sus haciendas y cuya riqueza llegaba a -20.000, 30.000 y aun 40.000 ducados. En los comienzos del siglo XVIII -la agricultura, la minería y el comercio sufrieron verdadero retroceso; -la primera por los malos años, las dos últimas por los ataques de los -piratas. Tanto las citadas industrias como la ganadería se resintieron -cada vez más a causa de las muchas contribuciones y gabelas. No se -olvide, por último, para explicar la decadencia de la agricultura, que -las mejores haciendas estaban en manos de las comunidades religiosas. -Sin embargo, no carecía de alguna importancia el algodón, el maíz, el -maguey y otros artículos. - -La cochinilla, insecto que se cría en México y en toda la América -central, en las hojas de algunas plantas, se cultivó para el tinte de -las telas. - -Por lo que toca a la minería, desde que en 1546 se comenzaron a -explotar las ricas minas de Zacatecas, no se ha interrumpido dicha -industria. - -El comercio en México mejoró poco. Algunas industrias estaban muy -adelantadas. Cultivaban el maguey, el maíz, los plátanos, el algodón, -varias plantas medicinales y el cacao, tejían admirablemente el -algodón y le teñían con vistosos colores. Regaban por medio de canales -y tenían hermosos jardines. «Sus trabajos de joyería--dice Barros -Arana--aventajaban en mucho las obras de los joyeros españoles del -tiempo de la conquista»[850]. Recogían el oro de los ríos; la plata, -el cobre y el plomo lo extraían de las entrañas de la tierra. Se hacía -el comercio, ya mediante cambios, ya considerando como moneda tubos de -plumas de ave llenos de polvo de oro, saquillos de cacao que contenían -cierto número de granos y pedazos de estaño en forma de T. En los -mercados había hileras de plateros y de pintores, tiendas de telas y -de toda clase de vasijas de barro. Un tribunal de comercio decidía las -diferencias de los comerciantes. - - [850] _Hist. de América_, pág. 12. - -En suma, la industria tuvo sus períodos de adelanto y de decadencia. La -agrícola fué en algunas partes bastante estimada, la comercial estaba -reducida a estrechos límites y la fabril se desconocía completamente. -Haremos notar, por último, que todo el dinero era poco para satisfacer -las exigencias del poder real, y de aquí provenían impuestos y gabelas -que arruinaban las industrias y el comercio. El ilustre Humboldt en su -_Ensayo político sobre la Nueva España_, dice lo siguiente: «Estudiando -la historia de la conquista, admírase la extraordinaria actividad con -que extendieron los españoles del siglo XVI el cultivo de los vegetales -europeos en la loma de las cordilleras de uno a otro extremo del -continente. Los eclesiásticos, y en particular los frailes misioneros, -han contribuído a estos rápidos progresos de la industria. Las huertas -de los conventos y de los curas han sido otros tantos criaderos de -donde han salido los vegetales útiles modernamente connaturalizados. -Los mismos conquistadores, a los cuales no debemos considerar sin -excepción como guerreros bárbaros, en su vejez se dedicaban a la vida -campestre. Aquellos hombres sencillos, rodeados de indios cuya lengua -no poseían, cultivaban con preferencia, como para consolarse de su -soledad, las plantas que les recordaban el suelo de Extremadura y de -ambas Castillas. La época en que por primera vez maduraba una fruta de -Europa, señalábase como una fiesta de familia. No hay medio de leer sin -conmoverse lo que dice el inca Garcilaso a propósito del modo de vivir -de aquellos primeros colonos. Con una sencillez enternecedora refiere -que su padre, el valeroso Andrés de la Vega, reunió un día a todos sus -antiguos camaradas para partir con ellos tres espárragos. Eran los -primeros que se habían criado en la meseta de Cuzco»[851]. - - [851] Libro IV, capitulo IX. - -Sabemos por lo que a la industria del Perú se refiere, que tenían fama -los tejidos y ciertos objetos de alfarería y determinados cultivos -(maguey, etc.). No ignoramos que los indios del Perú eran diestros -cazadores y pescadores. Aunque la industria en el Perú, como en -todas las colonias españolas, estaba gravada con onerosos impuestos, -careciendo de toda protección de parte de la metrópoli, no dejó de -tener importancia en algunas poblaciones. Citaremos entre otras a -Quito, donde se establecieron varios telares y cuyos tejidos eran muy -estimados, no sólo en las Indias sino también en la metrópoli. Cobos, -historiador del siglo XVII, dice que en el territorio peruano «hay -grandes pagos de viñas, y algunas tan cuantiosas que dan de 15.000 a -20.000 arrobas de mosto, y del vino que se coge en el corregimiento -de Ica, que es en la diócesis de Lima, salen cada año cargados dello -más de cien navíos para otras provincias, así del reino como fuera de -él.» En el Perú se extendió especialmente el cultivo del olivo y fué -la región donde primero se comenzó a extraer el aceite. Cogíanse en -algunos olivares del valle de Lima, ya entrado el siglo XVII, de 2.000 -a 3.000 arrobas. - -En Bolivia, cuya agricultura marchaba por el mismo camino que la del -Perú, se descubrió casualmente, año 1545, el rico mineral de plata del -Potosí. La industria agrícola, ganadera y minera, fué desarrollándose -poco a poco. - -La industria se hallaba adelantada en la Isla Española o Santo Domingo. -Era natural que así fuese, dadas las relaciones con que la mencionada -isla estuvo siempre con la metrópoli. En ella comenzaron los ingenios -de azúcar, extendiéndose en seguida por Cuba y también por todo el -continente. «De la isla de Santo Domingo--dice el P. Acosta--se -trajeron en la flota que vino, 898 cajas y cajones de azúcar, que -siendo de las que yo vi cargar en Puerto Rico, serán a mi parecer de -ocho arrobas.» Para aumentar esta producción, publicóse Real provisión -(13 enero 1529), concediendo a los ingenios el privilegio de no ser -embargados por deudas. - -La industria agrícola se hallaba más atrasada en Cuba que en Santo -Domingo. Si el cultivo del tabaco proporcionaba cada vez más utilidades -a los labradores, dando origen a poblaciones como Santiago de las Vegas -y Santa María del Rosario (1733); si comenzaba a cultivarse la caña de -azúcar y si la ganadería era muy importante, no puede negarse que el -progreso agrícola no estaba en relación con la bondad del terruño ni -con el clima de Cuba. Tampoco tenía importancia el comercio cubano, -pues consistía en exportar cueros, tabaco y los demás productos del -país. Contribuía a ello seguramente la poca población que había en -la isla. Recordaremos que Felipe V, desde Madrid (16 julio 1712) se -dirigía al concejo de la Villa de Sancti Spíritus diciéndole que el -obispo Fr. Jerónimo de Valdés, le había representado la falta de -población de la dicha isla y la conveniencia de poblar más el centro de -ella, como también las ventajas de trasladar la iglesia de la ciudad de -Cuba a Sancti Spíritus, centro de la isla, etc.[852]. - - [852] _Arch. Hist. Nacional.--Cedulario índico_, tomo XX, núm. - 311, págs. 356 v.ª y siguientes. - -La industria en la América Central antes de la conquista estaba -adelantada. En Guatemala se hallaba casi en el mismo estado que en -México y en Perú. Del mismo modo los indios de San Salvador mostraron -su inteligencia en diferentes ramos de la industria. En Honduras, -Nicaragua y Costa Rica los agricultores no desconocieron el cultivo de -algunas y determinadas plantas. Mediante canales, como en los citados -imperios, daban a sus tierras gran fertilidad. De la misma manera no -desconocieron las riquezas del reino mineral. Recogían el oro en las -arenas de los ríos y buscaban otros metales en las entrañas de la -tierra. Ejercieron el comercio y en las principales ciudades había -ferias con bastante frecuencia. Alfareros y tejedores diestros los hubo -en Guatemala y en los demás pueblos. - -En Guatemala, país lleno de montañas que se ensanchan hacia la cumbre -con muchos ríos y lagos, con volcanes (Cerro _Quemado_, volcán de -_Fuego_ y montaña de _Agua_) se encontraban los cultivos de los -países templados y cálidos. Allí se producía el maíz, los plátanos, -los cereales, el algodón y las legumbres. La cochinilla fué uno de -los principales productos; pero tiempo adelante se reemplazará, -cuando se descubrieron los colores de la hulla, con el café, cacao -y añil. Las maderas finas fueron siempre artículo muy productivo. -Durante la dominación española, el cacao del occidente de Guatemala -se reservaba para la corte de Madrid. Es de advertir que cuando se -proclamó Guatemala independiente, eran casi nulos sus productos para la -exportación. - -Honduras es comarca muy montañosa, con ríos caudalosos, clima variado -y abundantes aguas. El terreno es sumamente fértil y produce en los -llanos tabaco, cacao, café, caña, añil, etc., y en los montes, donde -abunda el pino, la vainilla, copaiba, ipecacuana, etc. Sin embargo, no -es país agrícola: sus producciones se consumen allí mismo. El tabaco de -Copán y de Santa Rosa es muy estimado desde hace tiempo. La madera de -caoba tuvo siempre fama. En el subsuelo se encuentran minas de hierro, -oro, plata, cobre, etc. - -Nicaragua está atravesada por una doble cordillera, cuyas cimas tienen -gran altura. Desde dicha altura se escalonan mesetas cada vez mayores -hasta llegar a una llanura baja. Entre las dos cadenas existe larga -depresión, donde se hallan los lagos de Managua y Nicaragua. Abundan -los volcanes y entre los ríos el principal es el de San Juan. El clima -es cálido y el suelo muy productivo. Dase en el terreno el plátano, -caña de azúcar, café, cacao y añil; algodón, vainilla y caucho; trigo y -maíz, maderas preciosas. - -Salvador es sólo una zona estrecha, de forma cuadrilátera, que sigue -la costa del Pacífico. «Pocas regiones--dice Reclus--hay en el mundo -que puedan compararse al Salvador por la riqueza de la vegetación -espontánea y lo productivo de los cultivos»[853]. Cerca de la capital -se encuentra el volcán de su nombre. Sus productos son los mismos que -los de la flora guatemalteca. El famoso bálsamo del Salvador se llamó -en otro tiempo del Perú, porque en la época del régimen colonial se -transportaba primeramente al Callao para mandarlo desde allí a España. -Es rico el Salvador en plantas medicinales y en gomas. - - [853] _América Central_, pág. 393. Tr. - -Costa Rica, la comarca más meridional de la América Central, es país -montuoso, atravesado por central cordillera, en la que estriban por -cada lado altos montes. Se hallan muchos volcanes y en las serranías -nacen varios ríos. El subsuelo es rico en oro, plata, cobre, plomo, -mercurio, azufre y antracita; el suelo produce alguna cantidad de -excelente café y plátanos. También produce caña de azúcar, tabaco, -anís y zarzaparrilla, maíz, trigo, cebada, arroz y patatas. En -madera se encuentran la caoba, haya, granadillo, roble negro y -otras. Sin embargo, el país es pobre, y no sabemos porqué recibió -la denominación de Costa Rica. En los comienzos del siglo XIX, la -industria agrícola tuvo mucha importancia merced a las medidas que tomó -el gobernador de la provincia D. Tomás de Acosta, sumamente popular y -extraordinariamente querido por sus sentimientos y bondades, por el -interés que mostró en el fomento de la agricultura, por la fábrica de -obras públicas y por la construcción de caminos, puentes y acequias. -Falleció en abril de 1821, y todavía recuerdan con cariño su nombre -los costarriqueños, y los historiadores del país piden que se levante -un monumento que recuerde sus preclaras virtudes. Si antes adelantaron -poco las industrias se debió a la codicia de los extranjeros, pues -no debe olvidarse que los ingleses de Jamaica hacían frecuentes -incursiones por las costas del Norte, en las cuales desembarcaban, ora -con la máscara de amigos, ora como piratas, ayudados a veces por los -indios mosquitos, para saquear las granjas de los españoles y para -devastar las aldeas de los indígenas. - -Si en Chile, a la llegada de los españoles, cosechaban los aborígenes -las papas, el maíz y el poroto, luego cultivaron el trigo y la vid. -La ganadería, desde los comienzos de la colonia, adquirió bastante -desarrollo: los cerdos, los ganados cabrío y lanar, los caballos y -las gallinas, abundaban mucho. La minería se redujo a los lavaderos -de Marga-Marga y de Quailacoya. La única industria fabril que se -derivó de los productos agrícolas fué la _harina_, para cuyo objeto se -establecieron poco a poco molinos. Las industrias manuales aumentaron -pronto, especialmente los hornos de cocer pan, las fábricas de tejas e -hilanderías. Del mismo modo se extendieron por todo el país los oficios -manuales de carpinteros, herreros, zapateros, sastres y plateros. El -comercio, sujeto--como ya se dijo en este mismo capítulo--a muchas -trabas, adelantó muy poco. Tiempo adelante, esto es, en los últimos -años del siglo XVI, se estimó más la industria, en particular la -agrícola y minera. El cáñamo se cultivó con esmero, e igualmente los -árboles frutales y las hortalizas. Las aves de corral merecieron -especial cuidado. Las industrias de tejidos y curtidos existían en las -ciudades y pueblos. Nada adelantó el movimiento mercantil, pues apenas -merece citarse el comercio de importación y exportación. La vida social -estaba reducida a estrechos límites, no había teatros ni circos, las -corridas de toros se verificaban de tarde en tarde, y las riñas de -gallos eran casi siempre privadas. Sólo cuando un Rey subía al trono o -nacía un príncipe o contraía matrimonio un miembro de la familia real, -entonces se celebraban corridas de toros, juegos de caña y sortija, -funciones de iglesia y otras. La destrucción de la ciudad de Santiago -por el terremoto de 1647, la larga guerra de Arauco y la inmoralidad -administrativa contribuyeron a que el país no saliese antes de su -atonía. - -Desde 1700 se manifestó el adelanto en todos los ramos de la industria. -La agricultura y ganadería adquirieron aumentos de consideración. Si -el oro y la plata daban rendimientos escasos, en cambio la extracción -del cobre constituyó excelente negocio. Se multiplicaron las herrerías -e hilanderías, como también las carpinterías, joyerías, etcétera. -Tomó mayor vuelo el comercio y se abrieron muchos caminos. Acerca -del carácter de la vida, lo mismo familiar que pública, desarrolló -extremada afición al lujo. Bien es verdad que contrastaba con la -devoción religiosa de las mujeres y de los hombres, con los ejercicios -espirituales, procesiones y misas. Introdújose la costumbre de colocar -imágenes o bustos de santos encima de las puertas de las casas. -Religiosas y religiosos pasaban casi todo el día en las iglesias. -Abrieron nuevos conventos de monjas y de frailes. No importaba nada -de esto para que la inmoralidad fuera en aumento, para que el vicio -fuera mayor y para que se celebrasen frecuentemente alegres fiestas. -Aumentaron los jugadores y borrachos; fueron frecuentes, lo mismo en -hombres que en mujeres, los asesinatos por medio del puñal o el veneno. - -Si en el último tercio del siglo XVIII adquirió la industria en -Chile desarrollo considerable, aumentó en el XIX la producción de la -agricultura, siendo sus principales productos el trigo, cebada, maíz, -frejol, lenteja, papa y arbeja, los árboles frutales, el olivo y la -vid, el cáñamo, etc. La ganadería bastaba para el consumo ordinario -y permitía, además, la exportación. La pesquería, la explotación -de maderas y la minería fueron en aumento. Adquirió desarrollo la -industria fabril y manufacturera. - -De la Capitanía general de Chile pasamos al virreinato de Nueva Granada -o Colombia. Estimóse en Colombia la minería. De la agricultura se hará -notar que el arroz introducido en Nueva Granada desde el año 1512, se -propagó bastante, dándose con mucha abundancia en los terrenos bajos y -húmedos. Allí se cosechaban los cereales, fríjoles, habas y uvas; allí -crecían varias clases de frutales. - -Del Ecuador recordaremos que en Quito comenzó la industria fabril, -estableciéndose pequeñas fábricas de tejidos. En el mencionado Quito, -el P. José Rixi, natural de Gante, sembró el primer trigo europeo cerca -del convento de San Francisco. Cuéntase que los frailes recordaron por -mucho tiempo el hecho, y aun en los comienzos del siglo XIX enseñaban -con cierto orgullo la maceta, en la cual fueron llevadas desde España -las semillas. - -Los valerosos conquistadores de Venezuela y sus descendientes, ya -terminadas las guerras, sólo se cuidaban de que los indios y negros -esclavos trabajasen en las minas, en la agricultura y en la pesquería -de perlas. Las industrias estaban limitadas a los tejidos de lana -del Tocuyo, a los cordobanes de Carora, a las hamacas de Margarita y -a la alfarería indígena. Acerca de las artes e industria se hallan -noticias muy curiosas en la «Breve descripción y relación cierta de -la muy leal ciudad de Nuestra Señora de la Concepción de Tocuyo de la -provincia de Venezuela, etc.» Escribióla D. Juan de Salas, Subinspector -de milicias y juez visitador de dicha ciudad el 30 de julio de 1766, -para entregarla al Sr. D. José Solano, Gobernador y Capitán general de -esta provincial[854]. Los caminos eran muy malos. Las comunicaciones se -reducían a algunos barcos procedentes de la Isla Española y de tarde -en tarde llegaba alguno de la metrópoli. Lo mismo en Venezuela que -en los demás países de las Indias los impuestos eran enormes, siendo -los principales los quintos reales, la alcabala, el almojarifazgo y -la media annata. Consistía el primero en cobrar el quinto para el Rey -del metal que se sacase de las minas y de las perlas que se sacasen de -las pescaderías; el segundo era en un derecho de 2 por 100 en dinero -de todo lo que se compraba y vendía; el tercero estaba reducido a un -impuesto de entrada y salida sobre las mercaderías, así de España como -de las Indias, y el cuarto consistía en la mitad de la renta del primer -año de todos los oficios y cargos no eclesiásticos. - - [854] _Archivo general de navegación y pesca - marítima.--Virreinato de Santa Fe_, tomo III, b. 4.ª, - documento 21. - -Antes de referir los hechos de la Compañía Guipuzcoana de Caracas, -daremos noticia de los asientos o contratos que celebró España, los -cuales tienen carácter general. Dos asientos se celebraron en aquellos -tiempos para el comercio de esclavos africanos: el primero, con la -_Compañía Real de la Guinea Francesa_, durante la guerra de sucesión -española (1701-1712), y el segundo, con la _Compañía Inglesa del Mar -del Sur_, por treinta años, que comenzaron a contarse en el mismo que -se firmó la paz de Utrech (1713) y terminó el 1743[855]. En virtud de -los mencionados asientos, se concedió a la Compañía Francesa el derecho -de introducir en las colonias españolas americanas 48.000 esclavos en -once años, y a la Compañía Inglesa 144.000 en treinta años, debiendo -pagar al rey de España 33-1/3 pesos por cada esclavo. Con la Compañía -Inglesa se hubo de rescindir el contrato, a causa de la nueva guerra -entre ambas naciones, teniendo España que indemnizar a la citada -Compañía con 100.000 libras esterlinas[856]. - - [855] _Cedulario índico_, tomo XVII, núm. 200, págs. 165 y - siguientes. - - [856] Véase Dr. Vidal Morales, _Hist. de Cuba_, págs. 96 y 97. - -No huelga decir en este lugar que durante todo el siglo XVI, la -provincia de Venezuela no produjo ganancia alguna en su comercio. -Ocupados los venezolanos en descubrir minas, apenas hacían caso de la -agricultura. Tiempo adelante, cuando los holandeses se apoderaron de la -isla de Curaçao (1634), donde establecieron considerable depósito de -mercancías, se atrajeron las miradas de sus vecinos los venezolanos, -los cuales pensaron entonces dedicarse muy especialmente al cultivo del -cacao, que, con los cueros, hicieron objeto principal de su comercio. -Los holandeses, pues, entregaban sus mercancías en cambio del cacao y -de los cueros de los venezolanos. - -Quiso entonces el comercio español competir con el de Holanda; pero -no fué posible, «pues el sistema de la España para con sus colonias -era tan extraño, que ninguna expedición mercantil podía hacerse a la -América sin licencia del Rey, la que no se franqueaba sin trabajo ni -sin gastos, y sólo con la condición de pagar derechos muy crecidos -y de hacer de Sevilla el puerto de la salida y del retorno. Unas -mercancías, ya caras por la mano de obra española, o por los beneficios -de una segunda mano, si eran extranjeras, recargadas por otra parte -con condiciones tan onerosas, no podían prometer utilidades sino a -la locura y a la ignorancia, en un país donde los mismos efectos -llegaban por medio del comercio holandés sin derechos, sin trabas, y -directamente de las manufacturas europeas»[857]. Desde el citado año de -1634 fué poco activo el comercio de España con su colonia, y mayor, por -el contrario, el de Holanda con aquellas posesiones americanas. En los -primeros años del siglo XVIII las producciones de cacao en la provincia -de Venezuela, eran, por término medio, de 65.000 fanegas cada año, -exportándose únicamente, en el mismo tiempo, unas 31.400 para España y -para otras posesiones de nuestra nación. Entonces, con objeto de cortar -de raíz el comercio con los holandeses, el gobierno español persiguió -el contrabando y arruinó a muchas familias; pero nada pudo conseguir, y -casi puede afirmarse que el mal fué en aumento. - - [857] Dr. Francisco de Pons, _Cultivo y comercio de las - provincias de Caracas_, etc.--Manuscrito de la Biblioteca - Nacional de Madrid, núm. 3.334. - -Las cosas iban á variar por completo, pues la Corona celebró un -contrato (25 septiembre 1728) con la _Compañía Guipuzcoana de Caracas_, -la cual había formado tiempo atrás una escuadra mercante y de corso, -bajo la advocación de San Ignacio de Loyola. La _Compañía_ se -comprometió a reprimir a su costa el contrabando que los extranjeros -hacían con las provincias de Caracas, con tal de que se les permitiese -abastecerlas y extraer sus frutos a la metrópoli. No puede negarse -que las condiciones fueron beneficiosas a la Compañía, si bien se la -obligó a que abasteciera, no sólo la provincia de Venezuela, sino -también Cumaná, la Margarita y la Trinidad. Por Real decreto dado en -el Palacio del Buen Retiro (20 junio 1738), se ve el gran interés de -Felipe V por la Compañía; y esto no es de extrañar, porque «El y la -Reina tienen en ella 200 acciones», consignando después que desea -facilitar a la Compañía todo el fomento y alivios de que necesite -para continuar la conservación de su comercio y asegurar el aumento de -él, etcétera.[858] Tuvo su residencia en San Sebastián (Guipúzcoa), -hasta que el marqués de la Ensenada comunicó a los Directores de -la Compañía, que desde el 24 de mayo de 1750, la residencia de la -dirección estaría en Madrid[859]. Con fecha 13 de junio de 1750, el -marqués de Matallana dirigió un informe al marqués de la Ensenada -acerca de la rebelión ocurrida en Caracas con motivo o con pretexto -de los abusos de la Compañía de Guipúzcoa, siendo de opinión que se -empleasen medios suaves[860]. No solamente Caracas, sino toda la -provincia de Venezuela se hallaba por entonces en constante inquietud y -recelosa, contribuyendo al malestar la conducta de la Compañía, no sin -que hagamos observar respecto a otro orden de cosas los beneficios que -hizo al país. «Mientras duró la Compañía--escribe el Sr. de Pons--la -provincia de Venezuela vió salir de la nada los pueblos de Parraguire, -Guatire, Calabozo, San Juan Bautista del Pao, Montalbán, Ospero, la -sábana de Ocumare, todos los sitios desde Macarao hasta el río de Tuy, -Volcano, San Pedro, las Lagunetas, las Mostazas y el Frayle»[861]. -Añade más adelante que en el año 1763, se embarcaron de cacao. - - [858] _Arch. histórico nacional, Cedulario índico_, tomo XXII, - n.º 21, págs. 25-28. - - [859] _Cedulario índico_, tomo XXII, núms. 35 y 36, pág. 38. - - [860] _Archivo de Indias.--Estado.--Caracas._--Legajo 13. (5). - - [861] _Cedulario índico_, tomo XXII, núms. 35 y 36, pág. 128. - - Fanegas. - --------- - Para España 50.319 - Para Veracruz 16.864 - Para Canarias 11.160 - Para Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba 2.316 - El consumo total fué de 30.000 - --------- - _Total_ 110.659[862] - - [862] Ibidem, pág. 149. - -La Compañía influyó para que prosperase el cultivo del cacao, algodón -y de otros géneros, como también la industria de los cueros; pero el -comercio que de aquellos géneros hicieron los habitantes de Venezuela -con los contrabandistas holandeses, lo hacían a la sazón con los -factores guipuzcoanos. La Compañía hizo construir en los puertos -soberbios edificios, ya para alojar a sus factores, ya para colocar sus -almacenes. Del mismo modo ella hizo los muelles de la Goayna y Puerto -Cabello. - -Contribuyó no poco, en los últimos años del reinado de Carlos III, a -la decadencia de la Compañía Guipuzcoana de Caracas y del comercio -en general, la guerra entre Inglaterra y España, guerra que fué -consecuencia del Pacto de Familia. Al salir del puerto de Goayna -nuestros barcos--como sucedió en el año 1780--eran apresados por los -corsarios ingleses[863]. Por último, la Corona comenzó a cercenar el -monopolio de que gozaba la Compañía, hasta el punto que quedó, en 1781, -equiparada á las compañías particulares, y cuatro años después, esto -es, en 1785, se refundió en la Compañía Real de Filipinas (Apéndice P). - - [863] _Archivo Histórico Nacional.--Cedulario índico_, tomo - XXXVIII, núm. 192. págs. 220 y 220 v.ª - -Desde últimos del siglo XVIII aumentaron los cultivos en el país. -Todos tienen noticia que en Venezuela, la provincia más poblada era -la de Caracas, y de ella la parte más cultivada los valles de Aragua, -que tienen unas 30 leguas cuadradas de superficie. Sus producciones -principales eran el cacao, café y añil de Caracas, el tabaco de -Barinas, los cueros y tasajos de los Llanos y las perlas de la isla -Margarita. El algodón, planta indígena, se cultivaba en los citados -valles de Aragua, en Maracaibo y en el golfo de Cariaco. La caña de -azúcar, cuyo principal cultivo estaba en el mismo valle de Aragua y en -el de Tuy, no logró mucha importancia. Por último, para el consumo de -sus habitantes había, además, el plátano, el maíz, la yuca, el olivo, -la viña, las hortalizas y los cereales; la miel era sumamente rica y -las plantas medicinales abundaban mucho. - -Por lo que al reino animal respecta, gozaba fama de excelente el ganado -lanar y cabrío, siendo también bueno el vacuno, mular y caballar. No -debemos olvidar que si los gobernadores de Venezuela, sucesores de -Urpín, nada hicieron de particular durante dos tercios del siglo XVII y -el primero del XVIII, desde 1732 a 1763 fomentaron la cría de ganados -y la agricultura D. Carlos y D. Vicente de Sucre, D. Gregorio Espinosa -de los Monteros, D. Diego Tabares Ahumada, D. Mateo Gual y Pueyo, D. -Nicolás de Castro y D. José Diguja. - -En las regiones del Plata, la principal riqueza del país consistió -en la cría de ganados, y en las llanuras no colonizadas del Centro y -del Oeste, abundaban de un modo extraordinario la ganadería salvaje, -que era cazada por el argentino. Por cierto que entre ganaderos y -labradores las quejas fueron frecuentes. El procurador del Cabildo de -Buenos Aires pidió, en el año 1677, «que pe ponga remedio en el exceso -de que en muchas chácaras... hay muchos ganados que hacen daño a las -sementeras y que por esta causa muchos pobres no quieren sembrar.» -Posteriormente, y a medida que avanzaba la colonización, la abundancia -de tierras cultivables desvaneció el malestar entre labradores y -ganaderos. No había fábricas. Los oficios se encontraban en lamentable -estado, ejerciéndolos los indios, negros y alguno que otro español, -porque no podía dedicarse á más elevadas tareas. - -«Nuestra juventud debe ser educada en la vida industrial, y para ello -ser instruida en las artes y ciencias auxiliares de la industria. - - * * * * * - -La industria es el único medio de encaminar la juventud al orden. -Cuando Inglaterra ha visto arder la Europa en la guerra civil, no ha -entregado su juventud al misticismo para salvarse; ha levantado un -templo á la industria y le ha rendido un culto que ha obligado á los -demagogos á avergonzarse de su locura. - -La industria es el calmante por excelencia. Ella conduce por el -bienestar y por la riqueza al orden, por el orden á la libertad; -ejemplos de ello la Inglaterra y los Estados Unidos. La instrucción en -América debe encaminar sus propósitos á la industria. - -La industria es el gran medio de moralización. - - * * * * * - -La Inglaterra y los Estados Unidos han llegado á la moralidad religiosa -por la industria; y la España no ha podido llegar á la industria y á -la libertad por la simple devoción. La España no ha pecado nunca por -impía; pero no le ha bastado eso para escapar de la pobreza, de la -corrupción y del despotismo»[864]. - - [864] Alberdi, _Organización política y económica de la - Confederación Argentina_, págs. 34 y 35. Besauton, 1856. - -Durante el esplendor de las misiones en el Paraguay se desarrolló -grandemente la industria. El historiador Robertson, aunque protestante -y enemigo de los españoles, dice lo siguiente: «Hallaron á los -habitantes de estas tierras casi en el mismo estado en que se hallan -los hombres cuando empiezan á reunirse en sociedad: carecían de -todo oficio; procurábanse una precaria subsistencia con el producto -de su caza ó pesca, y apenas conocían los primeros rudimentos de -subordinación y de política. Los jesuítas tomaron á su cargo la -instrucción y civilización de aquellos salvajes. Les enseñaron -á cultivar la tierra, á criar animales domésticos y á construir -edificios. Les hicieron reunirse en aldeas, instruyéronlos en las -artes y fabricación, hiciéronles probar los atractivos del trato y -las ventajas que proporcionan la seguridad y el buen orden. Estos -pueblos se convirtieron de esta suerte en vasallos de sus bienhechores, -quienes les gobernaron con el amor y cuidado que un padre á sus hijos. -Respetados, amados y casi idolatrados, unos cuantos jesuítas imperaban -sobre millares de indios»[865]. - - [865] _Historia del Emperador Carlos V_, tomo III, lib. VI, - págs. 178 y 179. Tr. - -Consistía la riqueza del Brasil en esmeraldas halladas en el río Doce y -entre los peñascos de la Serra do Mar, en minas de oro y de diamantes, -en el palo brasil, en el cultivo de la caña de azúcar, etc. - -En suma: por el estudio que acabamos de hacer respecto á la cultura -literaria, artística é industrial de nuestras colonias, bien puede -afirmarse que la dominación española no era tan egoísta y tiránica -como han dicho y repiten todavía no pocos escritores. Más pudo y debió -hacerse; pero no es exacto que la metrópoli sólo pensaba en el oro y la -plata que, abundantes, sacaba de las minas. - - - - -APÉNDICES - - - - -A - - BREVE Y SUMARIA RELACIÓN DE LOS SEÑORES, Y MANERAS Y DIFERENCIAS - QUE HABÍA DE ELLOS EN LA NUEVA ESPAÑA, Y DE LA FORMA QUE HAN TENIDO - Y TIENEN EN LOS TRIBUTOS: por el doctor Alonso de Zorita (sin - fecha)[866]. - - [866] _Colec. de doc. inéditos relativos á América y Oceanía_, - tomo II, págs. 1 á 126. - - -Entre estos naturales--dice--había y hay, donde no los han deshecho, -tres señores supremos en cada provincia, y en algunas cuatro, como en -Tlaxcala y en Tepeaca; y cada uno de estos señores tenía su señorío -y jurisdicción conocida y apartada de los otros. Había otros señores -inferiores ó _caciques_. En México y en su provincia había tres señores -principales: el de México, el de Tezcuco y el de Tlacopan ó Tacuba. -En asuntos de guerra los señores de Tezcuco y Tacuba obedecían al de -México; pero en lo demás eran iguales. Aunque en la sucesión de dichos -señoríos supremos eran diferentes los usos y costumbres, la más común -era por sangre y línea recta, de padres á hijos. No sucedían las hijas, -sino el hijo mayor, habido en la mujer más principal de todas las que -tuviera el señor, debiéndose notar que se consideraba principal si era -una de las señoras de México. Si el hijo mayor, por enfermedad o por -otra causa, no podía gobernar, el padre señalaba otro. Si sólo tenía -hijas y alguna de ellas tenía hijos, el señor nombraba á un nieto. -Los nietos de los hijos eran preferidos á los de las nietas, debiendo -siempre entenderse que la madre del heredero fuera mujer principal. -Si el señor no tenía hijos ó nietos, era elegido por elección uno de -sus hermanos; y si tampoco tenía hermanos, recaía la elección en un -señor principal. Cuando faltaba sucesor al señor de México, el elegido -por los señores principales era confirmado por los señores supremos -de Tezcuco y Tacuba; cuando faltaba sucesor á los señores supremos de -Tezcuco ó Tacuba, los señores principales elegían su correspondiente -sucesor, que era confirmado por el de México. En algunas partes, en -México, por ejemplo, sucedían los hermanos aunque hubiese hijos; mas, -acabados los hermanos, tornaba la sucesión por el orden dicho á los -hijos del señor. Moctezuma sucedió á dos hermanos suyos que reinaron -antes que él. Para la sucesión y para la elección se tenía en cuenta el -valor y, en general, las buenas cualidades del elegido. - -El elegido era llevado al templo, lo subían por las gradas cogido del -brazo dos indios principales y lo cubrían con dos mantas de algodón, -una azul y otra negra, en las cuales estaban pintados muchas cabezas y -huesos de muertos, para que se acordase que se había de morir como los -demás. Últimamente, el ministro le dirigía la siguiente plática: «Señor -mío; mirad cómo os han honrado vuestros vasallos, y pues ya sois señor -confirmado, habéis de tener mucho cuidado de ellos, y mirarlos como -á hijos; y mirad que no sean agraviados, ni los menores maltratados -de los mayores. Ya veis cómo los señores de vuestra tierra, vuestros -vasallos todos, están aquí con sus gentes, cuyo padre y madre sois vos, -y como tal los habéis de amparar y defender y tener en justicia, porque -los ojos de todos están puestos en vos, y vos sois el que los habéis -de regir y dar orden. Habéis de tener gran cuidado de las cosas de la -guerra, y habéis de velar y procurar de castigar los delincuentes, así -señores como los demás, y corregir y enmendar los inobedientes. Habéis -de tener muy especial cuidado del servicio de Dios y de su templo, el -que no haya falta de todo lo necesario para los sacrificios, porque -de esta manera todas vuestras cosas tendrán buen suceso y Dios tendrá -cuidado de vos.» - -Acabada la plática, el señor otorgaba todo aquello y daba las gracias. -Todavía se celebraban otras fiestas antes que el señor supremo -comenzaba á desempeñar su cargo. - -La segunda clase de señores se denominaban _tec-tecutcin_ y eran -nombrados por los señores supremos, sólo de por vida, en premio de sus -hazañas en la guerra ó en servicio de la república. Dábales el señor -supremo sueldo y ración. - -La tercera clase de señores tenían el nombre de _calpulles_ (tribu -entre los israelitas), y la cuarta de _pipiltzin_, principales (los que -en Castilla llamamos _caballeros_). - -Acerca de la administración de justicia en México, en Tezcuco y en -Tacuba había jueces a manera de Audiencia que aplicaban rectamente -las leyes. Percibían el salario que les asignaba el señor. «Dicen los -religiosos, antiguos en aquella tierra, que después que los naturales -están en la sujeción de los españoles, y se perdió la buena manera de -gobierno que entre ellos había, comenzó a no haber orden ni concierto -y se perdió la justicia y policía y execución de ella, que entre ellos -había, y se han frecuentado mucho los pleitos y los divorcios, y anda -todo confuso.»[867] Riñendo un español con un indio, como el primero -le llamase ladrón, embustero y otras palabras injuriosas, contestó el -segundo: «de vosotros he aprendido todas esas cosas.» - - [867] Página 45. - -Dichos jueces se colocaban al amanecer en sus estrados de esteras, -donde permanecían hasta dos horas antes de ponerse el sol; oían los -pleitos y daban las sentencias. Las apelaciones iban ante otros doce -jueces, los cuales sentenciaban con parecer del señor. Lo más que -duraba el pleito era ochenta días. No hacían distinción los jueces -entre ricos y pobres, grandes y pequeños: «y porque un juez favoreció -en un pleito a un principal contra un plebeyo, y la relación que hizo -al señor de Tezcuco no fué verdadera, lo mandó ahorcar y que se tornase -a ver el pleito, y así se hizo, y se sentenció por el plebeyo.»[868] - - [868] Página 47. - -En las provincias y pueblos había jueces ordinarios, que tenían -jurisdicción limitada para sentenciar pleitos de poca calidad y para -prender a los delincuentes. Cada cuatro meses (el mes era de veinte -días) acudían a una junta ante el señor--junta que duraba de diez a -doce días--donde se terminaban los pleitos importantes y los asuntos -criminales, como también se trataban y resolvían otros asuntos de la -república, adquiriendo dichas juntas el carácter de cortes. - -Existían cárceles públicas para los delincuentes. - -Celebrábanse los matrimonios conforme disponían sus leyes. Los solteros -podían tener mancebas: un soltero se dirigía al padre de una joven y la -pedía sólo para haber hijos. Cuando tenían el primer hijo, los padres -de la joven requerían al mancebo para que la tomase por mujer o la -dejara libre. - -Las casas de los señores eran grandes y tenían jardines y huertas. - -Ricos y pobres, grandes y pequeños criaban, educaban y enseñaban con -todo esmero a sus hijos. Dignos son de encomio los consejos que daban -los padres a sus hijos. - -En carta que Hernán Cortés escribió al Emperador le decía que Tlaxcala -era más grande, fuerte y de tan buenos edificios como Granada; que -se hallaba abastecida de pan, aves, caza, pescado y legumbres; que -había joyerías de oro y de plata, de piedras preciosas, de loza, etc.; -que abundaban las tiendas de vestidos y calzado. Por lo que respeta -a México también son de Cortés las siguientes palabras: «Tiene esta -ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado, y trato de comprar -y vender. Tiene otra plaza, dos veces más grande que la de la ciudad -de Salamanca, toda cercada de portales, donde hay continuamente más -de sesenta almas comprando y vendiendo, donde hay todo género de -mercadurías que en toda la tierra se hallan, así de mantenimiento como -de vitualla, joyas de oro y de plata, de plomo, de latón, de cobre, de -estaño, de piedras, de huesos, de conchas, de caracoles y de plumas. -Véndese sal y piedras labradas y por labrar, adobes, ladrillos, madera -labrada y sin labrar, de diversas maneras. Hay calle de caza, donde -venden todos los linajes de aves que hay en la tierra: gallinas, -perdices, codornices y abantos, garcetes, tórtolas, palomas, pajaritos -en cañuelas, papagayos, buharros, águilas, alcones, gavilanes, -cernícalos y de algunas aves de rapiña; venden los cueros con su pluma -y cabeza y pico y uñas; venden conejos, liebres, venados y perros -pequeños, que crían para comer, castrados. Hay calle de herbolarios, -donde hay todas las raíces y hierbas medicinales que en la tierra se -hallan, y casas como de boticarios, donde se venden las medicinas -hechas, así potables como ungüentos y emplastos. Hay casas donde dan -de comer. Hay hombres, como los que se llaman en Castilla ganapanes, -para traer cargas. Hay mucha leña, carbón, braseros de barro, y esteras -de muchas maneras para camas y otras más delgadas para asiento, para -esterar salas y recámaras. Y todas las maneras de verduras que se -hallan, especialmente cebollas, ajos, puerros, mastuerzo, berros, -borrajas, acederas, tagarninas, cardos. Hay frutas de muchas maneras, -como ciruelas, cerezas, que son semejantes a las de España. Venden miel -de abejas y cera, y miel de cañas de maiz, que son tan melosas y dulces -como las de azúcar, y miel de unas plantas que en las islas llaman -magüey, que es muy mejor que arrope; y de estas plantas hacen azúcar -y vino y lo venden. Muchas maneras de hilado de algodón, de todos -colores, en sus madejitas, que parecen propiamente a las del Alcaicería -de Granada en las sedas, aunque este otro con mucha más cantidad. -Venden colores para pintores cuantos se pueden hallar en España, y de -tan excelentes matices, cuanto pueden ser. Venden cueros de venado, y -son con pelos y sin ellos, muy blancos y teñidos de diversos colores. -Venden mucha loza, en gran manera buena: tinajas grandes y pequeñas, -jarros, ollas y otras infinitas maneras de vasijas, todas de singular -barro y las más vidriadas y pintadas. Venden mucho maíz en grano y en -pan, que hace mucha ventaja, así en grandor como en sabor a lo de las -islas y Tierra Firme. Venden pasteles de aves y empanadas de pescado. -Venden mucho pescado, fresco y salado, crudo y guisado. Venden huevos -de gallina y de ánsares, y de todas las otras aves que he dicho en gran -cantidad; venden tortillas de huevos hechas. Finalmente, que en estos -mercados se venden todas cuantas cosas se hallan en la tierra, que son -tantas y de tantas calidades, que, por la prolixidad y por me ocurrir a -la memoria y por no saber los nombres, no las digo»[869]. - - [869] Págs. 68-70. - -Añade que en dicha plaza se halla una buena casa, especie de Audiencia, -donde diez o doce jueces _libran todos los casos y cosas que en el -mercado acaecen_. - -Levántanse muchos templos en la ciudad, donde adoran a sus ídolos; -residen continuamente en ellos los religiosos, todos vestidos de negro; -nunca cortan ni peinan el cabello. Los templos tienen sus torres; en el -principal se halla una que es más alta que la de la iglesia mayor de -Sevilla. - -Pagaban tributos en México los _tec-calli_, que eran gentes -dependientes de los señores llamados _tec-tecutcin_; los _calpulles_ o -_chinancalli_, que eran labradores de tierras propias; los mercaderes, -y los _tlalmaites_ o _mayegües_, labradores que cultivaban tierras -ajenas. No pagaban tributos los _teutles_ ni los _pilles_, servidores -del señor supremo, ni las viudas, ni los hijos solteros, ni los -mendicantes, ni los impedidos para trabajar, ni los que se ocupaban en -el culto de los ídolos. Pagaban los labradores los tributos en maíz, -frígoles, algodón, etc.; los mercaderes en lo que trataban (joyas, -ropas, plumas, etc.). Se ignora lo que valdrían los tributos, pero -puede asegurarse que era poco. - - - - -B - - COSTA RICA DESDE MEDIADOS DEL SIGLO XVI HASTA COMIENZOS DEL - XIX[870]. - - [870] _Col. de doc. inéditos_, etc., tomo XI. - -Acerca de Costa Rica diremos que después que Felipe Gutiérrez murió en -una expedición contra los indios, el licenciado Juan Cavallón afirmó -en Costa Rica la dominación española. Nombrado Cavallón gobernador en -el año 1561, se asoció para la conquista con Juan de Estrada Rávago, -clérigo de Guatemala. En tanto que Estrada atravesaba el lago de -Nicaragua con dos bergantines y cerca de 300 hombres, bajaba por el -desaguadero, y siguiendo la costa del Atlántico, fundaba la villa -del _Castillo de Austria_, el licenciado Cavallón salía de Granada -con dirección á Nicoya, con 90 españoles, echaba los cimientos de la -villa de los Reyes en el valle de Landecho y apresaba á los caciques -Coyoche y Quizarco. Sucedióle, en el año 1562, Juan Vázquez Coronado, -que sostuvo no pocas luchas con los indios, y atravesó la sierra, -llegando á la provincia de Ara, que se le sometió. Luego descubrió -minas de oro junto á los ríos Changuinola y Tilorio, sujetando las -provincias de Muño, Tariaca, Buca, Auyaque y Pococi. Llegaron á la -sazón á Costa Rica Fray Lorenzo de Bienvenida y algunos religiosos más -destinados á la conversión de los indios. No carece de importancia la -_Provanza hecha en virtud de Real Cédula, sobre si es cierto que Juan -Vázquez de Coronado entró y pobló la provincia de Costa Rica y Nueva -Cartago.--Fechada en Santiago de Guatemala á 18 de agosto, año de 1564._ - -Tanto renombre alcanzó el citado Vázquez de Coronado, que algunos -cronistas llegan á llamarle descubridor de Costa Rica. Lo cierto es que -el Rey le nombró gobernador de la tierra por los días de su vida, según -Real Carta dada en Aranjuez el 8 de abril de 1565[871]. Como Vázquez -de Coronado había dicho en sus informaciones que, según sus cálculos, -había 4.000 indios desde Quepo hasta Turucaca, con 1.600 hombres de -guerra sólo en Coto, 20.000 indios en el interior de Costa Rica, y -unos 40.000 en las costas del Atlántico, Juan Dávila, compañero de -Vázquez en sus viajes, censuró tales exageraciones en carta dirigida -al Rey el año 1566. Afirmaba Dávila que «había en Garabito hasta 500 -indios, y los indios de Garabito, con los tices y botos, eran 500 á -600.» «En toda la provincia que llaman de Costa Rica habrá en toda ella -5.000 indios, y aguas vertientes á la mar del Norte, en todo lo que -Juan Vázquez anduvo, no hay pasados de 2.000.» En aquel tiempo cada -casa ó palenque tenía su cacique. «Una parentela de padres é hijos y -nietos llamaban un pueblo y también provincia, según son los parientes -pocos ó muchos»[872]. Continuó la colonización y fundó la ciudad del -_Nombre de Jesús_ el gobernador Perafán de Rivera, retirándose pronto -del país porque no encontró las riquezas que buscaba. El repartimiento -que hizo Perafán en enero de 1569 se hallaba fundado en los anteriores -cálculos, bastante exagerados, acerca del número de indios. Dice que la -población de Costa Rica era de 17.479. En el año 1573 una peste general -hizo grandes estragos en el país. Por entonces (1575) comenzaron los -frailes franciscanos á reunir los indios en los pueblos de Barba, -Pacaca, Aserrí, Curridabat, Cot, Quircot, Tobosi, Ujarrás, Tucurrique y -Turrialba. - - [871] Págs. 124-128. - - [872] _Revista de Costa Rica en el siglo XIX._ Tipografía - Nacional, San José de Costa Rica, MCMII páginas 14 y 15. - -El gobernador Diego de Artieda, sucesor de Perafán, echó los cimientos -de una población, á la que dió su nombre; con fecha 1.º de abril de -1581 hubo de informar que los franciscanos habían bautizado desde 1577 -á 1581 cerca de 7.000 indios, número que creemos bastante exagerado. - -Dos años después, esto es, en 1583, Artieda formó el siguiente cuadro -estadístico de los siguientes pueblos del interior: - - En Garabito 500 indios. - " Aserrí 250 " - " Cot 80 " - " Ujarrás 200 " - " Pacaca 80 " - " Chomes 16 " - -El gobernador Juan de Ocón y Trillo, mandó fundar (1605), la ciudad -de _Santiago de Talamanca_ y castigó a los indios _quequexques_ y -_moyaguas_. Juan de Mendoza y Medrano ordenó hacer una información -(1615) acerca de Costa Rica y de su antigua capital Cartago, resultando -que había bastante pobreza, y a ella debió contribuir la peste que -ocasionó muchas víctimas en el valle de Reventazón, en Tuis, Atirro, -Tucurrique, Cachí, Orosí, Turrialba y Ujarrás. - -Entre otros gobernadores citaremos los siguientes: Alonso del Castillo -y Guzmán (1618-1622), quien sacó 400 indios de Talamanca, muriendo una -tercera parte a la llegada a Cartago y los demás fueron repartidos -entre las familias españolas. En el año 1620 manifestó Diego de Mercado -que los indios _votos_ eran unos 1.000. El gobernador Juan de Echaúz -(1624-1628), fué muy querido de los naturales de Costa Rica. En su -tiempo una Real cédula (1626) fijó el número de españoles en 200, y se -contaron (1627) indios tributarios los siguientes: - - En Parragua (siquirres) 22 - " Orosí 7 - " Atirro 10 - " Pacaca 70 á 80 - " Quepo 100 - " Tucurrique 16 á 18 - " Chomes 3 - -García Ramiro Coraje sacó (1628) algunos indios votos; Hernando de -Sibaja trajo de los votos (1638) 56 indios _güetares_ huidos de las -encomiendas de Aserrí, Barba y Garabito; el capitán Gerónimo de Retes -encontró (1640) unos 190 indios votos cerca de la confluencia del río -San Carlos con el San Juan, hallándose entre ellos 60 varones; Diego de -Zúñiga sacó después 90 indios votos que se establecieren en Atirro. - -Celidón de Morales calculó, en el año 1644, la población española -de Costa Rica en 200 hombres y los indios tributarios del interior -en menos de 1.000; Juan Fernández de Salinas (1650-1655) calculó en -1651 unos 800 indios tributarios en el interior y no pudo remediar -la pobreza cada vez mayor del país; Andrés de Arbieta, gobernador -de Nicaragua, informó (1655) al Rey que había únicamente 620 indios -tributarios en Costa Rica, y de ellos 100 de la Real Corona, añadiendo -que existían pueblos de 30, de 6 y hasta 3 indios. Andrés Arias -Maldonado y Velasco en Talamanca sacó (1659) algunos indios _ateos_ -del río Caen, afluente del Estrella, y el hijo del citado gobernador -llamado Rodrigo Arias de Maldonado, entró en Talamanca el 1662 y 1663, -sometiendo al cacique Cabsi con 1.200 indios. Desde entonces huyeron -muchos indios de Talamanca al otro lado de la cordillera, los cuales -fijaron su residencia en las llanuras que a la sazón llamamos del -General. López de la Flor (1663-1673) no pudo contener las invasiones -de los corsarios de Jamaica, y Juan Francisco Sáenz Vázquez declaró -(1676) en una carta al Rey que en Caratgo había 600 indivíduos entre -españoles, mestizos y mulatos, y en Esparza 100; también hacía notar -que existían 22 pueblos de indios con sólo 500 personas. - -Entre otros sucesos, haremos notar que los piratas ingleses en 1685 -saquearon Esparza, repitieron el mismo hecho en 1686 e invadieron -Nicoya en 1687, cometiendo todo género de desmanes. Por lo que respecta -al número de habitantes, se contaron (1689) unos 297 y ocho familias -de españoles en Bagaces, y en 1697 existían en el interior de Costa -Rica 224 familias de indios. Según los libros parroquiales y otros -documentos, la población de Costa Rica el 1.º de enero de 1700, llegó -a tener entre españoles, indios, mestizos, negros, mulatos y zambos, -19.293 habitantes. Diezmaron la población las guerras civiles entre -las tribus, la venta de indios como esclavos, las enfermedades y las -pestes. Entre las enfermedades eran las principales las del pecho y las -viruelas, causando muchas muertes la peste de 1614, la de 1654 y otras. - -El Ilmo. Sr. José Antonio de la Huerta Caso, en virtud de Real -orden del 10 de noviembre de 1776, mandó hacer un censo, basado en -los padrones parroquiales. El bachiller D. Domingo Juarros, en su -_Compendio de la Historia de Guatemala_, publicado en el año 1809, -dice lo siguiente: «La ciudad de Cartago, su anexo Pueblo Nuevo, uno -y otro 8.825 feligreses. Villa Nueva de San José, 8.316. Su anexo -Escazú... Villa de Ujarrás, 714. Villa Vieja, 6.657. Su anexo Atajuela -o Villa Hermosa, 3.890. La ciudad de Esparza... Sus anexos Bagaces y -las Cañas... Barba, 988. La doctrina de Cot, 215. Quircot, 130. Tobosi, -122. Curridabat, 260, y Aserrí, 390. Orosí, Atirro y Tucurrique... -Boruca... San Francisco de Térraba y Guadalupe... Nicoya... Su anexo -Guanacoste, 886»[873]. - - [873] Ob. cit., págs. 15 y siguientes. - -El gobernador D. Tomás Acosta comunicó a las Cortes el 19 de abril -de 1809 que Costa Rica tenía 50 a 60.000 habitantes. D. Juan de Dios -Ayala, sucesor de Acosta, manifestó a la Audiencia de Guatemala con -fecha 5 de marzo de 1813, que no siendo posible elegir un Diputado á -Cortes porque la provincia no llegaba a 60.000 habitantes, propuso que -se uniese a parte de la de _Nicaragua_. El mismo Ayala, en su informe -del 13 de noviembre de 1818, afirmó que la población era de 50 a 60.000 -almas. Después (29 enero 1875) se dispuso que los pueblos de Nicoya y -Santa Cruz debían considerarse agregados interinamente a Costa Rica. - -«La Madre Patria, la hidalga y heróica España»[874], aunque tarde, tomó -acertadas medidas para el bien y progreso de los países americanos. -«Costa Rica, la olvidada y _paupérrima_ Provincia, como gráficamente -la llamaban los distinguidos y beneméritos gobernadores españoles D. -Tomás de Acosta y D. Juan de Dios de Ayala, recabaron auxilios, apoyo y -mejoras para ésta que tuvieron como su verdadera patria, gobernándola -seria y morigeradamente, debió a estos dos hombres benéficos, a -principios de este siglo, gran suma de tranquilidad y bienestar. -Ambos murieron en Cartago, colmados de bendiciones y llorados por el -buen pueblo costarricense, que tuvo en ellos, más que gobernantes, -padres y protectores. El primero, ciego y retirado del servicio con -el honorífico grado de brigadier de los Reales Ejércitos, vivió hasta -cerca de los días de nuestra Independencia; y el segundo falleció poco -tiempo antes, o sea a principios del año 1819. Mentores y moderadores -de estos pueblos, no hay que extrañar que tanto contribuyesen a -mantenerlos tranquilos en medio de las borrascas de época tan -agitada»[875]. - - [874] Ibidem, pág. 55. - - [875] Ibidem, pág. 56. - - - - -C - - DESCRIPCIÓN DE LA ISLA DE PUERTO RICO HECHA EL 1.º DE ENERO DE - 1582, CONFORME A UNA INSTRUCCIÓN Y MEMORIA DE S. M.[876]. - - [876] _Colec. de documentos inéditos relativos al - descubrimiento_, etc., tomo XXI, págs. 240 y 285. - - -1.º Puerto Rico es la mejor población de la isla. Los indios llamaban a -la isla Bosiguen y los españoles la denominaron Puerto Rico, a causa de -la riqueza del país según unos, y según otros porque el puerto era muy -bueno. - -2.º El descubridor y conquistador de la isla fué Juan Ponce de León, -natural de San Terbás del Campo. - -3.º El clima es muy bueno. - -4.º La superficie de la isla es muy áspera y montuosa, habiendo muchos -ríos y arroyos. Carece de pastos para los ganados, abundando en cambio -los árboles llamados Guayabo, que dan una fruta como manzanas, alimento -de las vacas, puercos y aves. - -5.º Cuando se ganó la isla había unos 1.000 indios y 500 indias; pero a -la sazón eran muy pocos. - -6.º La altura y elevación del pueblo de Puerto Rico se conoce por el -eclipse que estudió Juan Ponce de León por mandado de Juan de Céspedes, -gobernador de la isla. - -7.º La villa denominada Nueva Salamanca o San Germán el Nuevo, fué -fundada por el gobernador Francisco de Solís con los restos de la -población Guadanylla, que estaba al Sur de la isla, quemada por indios -caribes y robada por los franceses. También Salamanca ha sido robada -por los franceses. - -8.º Nada. - -9.º La ciudad de Puerto Rico, cabeza de la isla, la fundó Juan Ponce -de León en el año 21 y de su nombre la llamó San Juan. Despoblada la -población llamada Parra, a causa de las malas aguas, se trasladó a -tierra más saludable y distante legua y media; la nueva población fué -San Juan. - -10. El sitio de la ciudad de Puerto Rico es llano, levantándose en el -sitio más elevado un convento de frailes dominicos. - -11., 12. y 13. Nada. - -14. Los indios de Puerto Rico, gente mansa, peleaban, los de la costa -de la mar con flechas y arcos, y los de tierra adentro con palos a -modo de bastones; temían a los indios de la parte de Levante que eran -caribes o antropófagos. - -15. En cada valle había un cacique, y bajo sus órdenes estaban otros -capitanes (dibaynos); los españoles sacaron a los indios de sus -respectivos pueblos para llevarlos a las minas, siendo ello la causa -del acabamiento de la raza. - -16. En la isla no hay pueblo alguno de indios; los españoles tienen la -ciudad de San Juan de Puerto Rico y la villa de la Nueva Salamanca; -esta población está en una sierra y el agua se halla lejos. - -17. Las enfermedades más peligrosas en la isla son los pasmos, y se -curan bebiendo el zumo de la yerba que llaman tabaco o aplicando fuego -a la nuca o abajo de los riñones. - -18. A la parte Sueste de la ciudad de San Juan hay una sierra que -llaman de Loquillo, distante 10 leguas, cuyo nombre dieron los -españoles porque en ella se cobijó un cacique que por espacio de algún -tiempo tuvo en jaque a los cristianos; otra parte de la sierra se -denominaba de Furudi, que quiere decir cosa llena de nublados, y hay -una tercera que tenía el nombre de Espíritu Santo. - -19. A una media legua de San Juan se encuentra el río Bayamón, por -el cual suben barcos para el servicio de la ciudad, y en sus riberas -hay haciendas de conucos, donde se hace el cazabe, que es el pan de -esta tierra, y maíz, y donde se crían muchos plátanos. Otro río que se -llama Toa está legua y media distante de la ciudad de San Juan y nace -a 14 leguas en la sierra de Guabate; en la ribera del río se halla un -árbol llamado leyba en lengua de indios, que en su tronco quiso un -carpintero, de nombre Pantaleón, hacer una capilla y en ella un altar -donde se dijera misa. Otro río que dicen Cebuco, al Oeste de la isla, -es pequeño; en sus riberas se cría mucho ganado vacuno y porcuno. -Considérase el río Guayanes casi tan grande como el Toa, y en sus -riberas hubo muchas haciendas; también mencionaremos los ríos Arrecibo, -Camuy, Guataca, Culibrina, Guaurabo, Guaynabo, Guadianylla, Triaboa, -Xacagua, Cuamo, Albeyno, Guayama, Unabo, Guayamy, Jumacao, Pedagua, -Fajardo, Río Grande y otros. - -20 y 21. Nada. - -22. Entre los árboles silvestres se halla el _maga_, de cuya madera -hacían mesas, camas y otras obras de carpintería; del _capa_, árbol -parecido a la encina, se servían para hacer navíos, casas, etc.; del -_ucar_ fabricaban prensas, cureñas etcétera, y del _añón_ comían -la fruta. Considerábanse como medicinales los árboles _guayacán_ y -_palo-sano_. - -23. En la isla se crían granados, higueras, parras, naranjos, cidras, -toronjas limoneros y limeras, etc. - -24. Nada. - -25. Las semillas de coles, lechugas, rábanos, nabos, etc., procedentes -de España, fructifican en la isla. - -26. En Puerto Rico abundan los vegetales medicinales: las hojas del -arbolito que se llama higuillo pintado tiene la propiedad de curar las -heridas, como también sucede lo mismo con el árbol del bálsamo y con el -denominado Santa María; del manzanillo se cuenta que los que se echan a -su sombra se levantan hinchados, y de la yerba conocida con el nombre -de quivey se dice que es venenosa, muriendo en seguida el animal que la -come. - -27. Abundan los puercos montesinos, procedentes de los que se trajeron -de España, y también las gallinas de Guinea, que trajo el año 49 Diego -Lorenzo, canónigo de Cabo Verde. - -28. En toda la isla se encuentran nacimientos de oro, de plata y de -otros metales, que no se explotan, a causa «de acabarse los indios y de -encarecerse los negros.» - -29. Nada. - -30. Las salinas principales se hallan en Cabo Rojo y en Guanica. - -31. Muchas de las casas de la ciudad de Puerto Rico son de tapiería -(mezcla de barro colorado arenisco, cal y tosca de piedra) y ladrillo, -cubiertas de teja y algunas con azotea; no pocas casas se hacen con -maderos clavados en el suelo y con tablas de palmera, cubiertas con -teja. - -32. Sobre la mar, puerto y barra de la ciudad de Puerto Rico está -la fortaleza con una plataforma en donde se colocan doce piezas de -artillería. A la entrada del puerto, en un fuerte que llaman el Morro, -hay colocadas seis piezas medianas de bronce. El puerto sería fuerte e -inexpugnable, si se colocasen dos pedreros y dos culebrinas gruesas, -pues la fortaleza tiene buenos aposentos, salas, dos algibes de agua, -etc. - -33. Los tratos, contrataciones y grangerías de que viven los españoles -de la Isla consiste en fábricas de cueros de los ganados vacunos, en -ingenios de azúcar que hay once en la Isla, en cazabe, algo de maíz y -jengibre. En los once ingenios se hacen anualmente quince mil arrobas -de azúcar, y no se hace más por el escaso número que hay de negros. - -34. El obispado reside en la ciudad de Puerto Rico y su metropolitano -es el arzobispado de la Isla Española. - -35. En la ciudad de Puerto Rico hay Iglesia Catedral que a la vez es -parroquial y tiene las siguientes dignidades: Deán, Chantre, cuatro -canónigos, dos racioneros, un cura y varios capellanes; en la ciudad de -la Nueva Salamanca existe Iglesia parroquial. - -36. También hay en Puerto Rico un convento de frailes dominicos; la -Capilla Mayor fué fundada por García Troche, alcalde y contador de S. -M. en la Isla, padre de Juan Ponce de León; otra Capilla la fundó Juan -Guilarte de Salazar y doña Luisa de Vargas, su cuñada. - -37. Existe en la ciudad de Puerto Rico un hospital de la Concepción de -Nuestra Señora, fundado por Pedro de Herrera el año 24; tiene de renta -unos 3.000 pesos. Existe otro hospital que llaman de San Ildefonso, -fundado por D. Alonso Manzo, primer obispo de la Isla, Inquisidor -general de las Indias y electo arzobispo de Granada. - -38. La banda del Norte de la Isla no tiene puerto para las naves, pues -la costa es brava, con muchos bajos y arrecifes; la banda del Sur tiene -muchos y buenos puertos. - -39. Nada. - -40. Las mareas en la Isla son pequeñas; las mayores se verifican en las -conjunciones y oposiciones de la luna, cuando la luna sale o se pone; -la de la noche es mayor que la del día. - -41. En la costa del Norte de la Isla, viniendo de la cabeza de ella -hacia el Oeste, se encuentra la punta de Cangrejos; luego, corriendo -de Norte Sur hasta el Cabo Rojo está la baya de San Germán, donde -antiguamente estuvo e pueblo así llamado, y después se hallan muy -grandes bajos. Desde el puerto de Vargas al de San Germán, por entre -arrecifes y la tierra de la Isla, pueden ir navíos pequeños, habiendo -también otras ensenadas que llaman puerto Trances y puerto de Pinar. -Desde el Cabo Rojo, por la banda del Sur de la Isla, yendo al Este, -está el puerto de Guanica, el mayor que hay en todas las Indias; -antiguamente estuvo allí el primer pueblo, que se despobló, porque -los indios se alzaron y mataron a D. Cristóbal Sotomayor (hijo de la -condesa de la Mina y secretario del Rey Católico) que era teniente de -Juan Ponce de León, el Adelantado; no se tornó a reedificar por los -muchos mosquitos que había en el país. Dos leguas por la costa hacia -el Este se halla el puerto de Guadanilla, donde estuvo el pueblo así -llamado y que quemaron los caribes; y cinco leguas más arriba el puerto -de Mosquitas, al abrigo de la Isla de Antías. Tomó dicho nombre la -isla de unos animalejos parecidos a conejos que se llaman antías, y -tienen la cola como ratón, aunque más corta. Más adelante y a unas -dos leguas y media hacia Este se encuentra el puerto de Cuamo, en el -cual se han hallado gran cantidad de ostras de perlas, si bien ninguna -viva ni perlas. Siguiendo la dicha costa se toca con el puerto de -Aleey, puerto bueno, pero no cerrado; luego aparecen muchas isletas, -llamadas las _bocas de los infiernos_, donde se ven puertos sumamente -abrigados. Aparece después el gran puerto de Guamany, en seguida bayas -y surgidores buenos, inmediatamente el puerto de Guayama y dos leguas y -media más adelante el puerto de Maunabo. Otras dos leguas y media más -adelante está el puerto de Jubucoa y desde dicho puerto a la cabeza de -San Juan habrá cuatro leguas. - -Fírmalo el Bachiller Santa Clara. - -Tiempo adelante aprobó S. M. el bando publicado por el gobernador de -Puerto Rico, imponiendo pena de la vida a los que extrajesen ganado -vacuno y de cerda para las colonias extranjeras (16 de enero de -1777).[877] - - [877] _Arch. hist. nacional.--Cedulario índico de Ayala_, - letra B, Documento 3. - - - - -D - - ESCRITURA DE COMPAÑÍA ENTRE PIZARRO, ALMAGRO Y LUQUE[878]. - - [878] _Libro primero de Cabildos de Lima_, Parte tercera, - págs. 131-134-1888. - - -En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, -tres personas distintas y un solo Dios verdadero; y de la Santísima -Virgen Nuestra Señora, hacemos esta compañía. - -Sepan cuantos esta carta de Compañía vieren, como yo Don Fernando de -Luque, clérigo presbítero, vicario de la Santa Iglesia de Panamá, de -la una parte, y de la otra el capitán Francisco Pizarro y Diego de -Almagro, vecinos que somos en esta ciudad de Panamá, decimos: que somos -concertados y convencidos, de hacer y formar compañía, la cual sea -firme y valedera para siempre jamás en esta manera: Que por cuanto nos -los dicho capitán Francisco Pizarro y Diego de Almagro tenemos licencia -del señor gobernador Pedro Arias de Avila para descubrir y conquistar -las tierras y provincias de los reinos llamados del Perú, que está, por -noticia que hay, pasado el golfo y travesía del mar de la otra parte -y porque para hacer la dicha conquista y jornada y navíos y gente y -bastimento y otras cosas que son necesarias, no lo podemos hacer por -no tener dinero y posibilidad tanta cuanta es menester; y vos el dicho -Don Fernando de Luque nos los dais porque esta compañía la hagamos -por iguales partes: somos contentos y convenidos de que todos tres -hermanablemente, sin que haya de haber ventaja ninguna más el uno que -el otro, ni el otro que el otro, de todo lo que se descubriere, ganare -y conquistare, y poblar en los dichos reinos y provincias del Perú: - -Y por cuanto nos el dicho Don Fernando de Luque nos disteis y poneis -de puesto por vuestra parte en esta dicha compañía para gastos de la -armada y gente que se hace para la dicha jornada y conquista del dicho -reino del Perú, veinte mill pesos en barras de oro y de á cuatrocientos -y cincuenta maravedís el peso, los cuales los recibimos luego en -las dichas barras de oro que pasaron de vuestro poder al nuestro en -presencia del escribano de esta carta, que lo valió y montó; y yo -Hernando del Castillo doy fe que los vide pasar los veinte mil pesos -en las dichas barras de oro y lo recibieron en mi presencia los dicho -capitán Francisco Pizarro y Diego de Almagro y se dieron por contentos -y pagados de ello. Y nos los dichos capitán Francisco Pizarro y Diego -de Almagro ponemos de nuestra parte en esta dicha compañía la merced -que tenemos del dicho señor gobernador y que la dicha conquista y reino -que descubriéremos de la tierra del dicho Perú, que en nombre de S. -M. nos ha hecho, y las demás mercedes que nos hiciere y acrescentare -S. M. y los de su Consejo de las Indias de aquí adelante para que de -todo goceis y hayais vuestra tercera parte, sin que en cosa alguna -hayamos de tener más parte alguno de nos, el uno que el otro, sino -que hayamos de todo ello partes iguales. Y más ponemos en esta dicha -compañía nuestras personas y el haber de hacer la dicha conquista y -descubrimiento con asistir con ellas en la guerra todo el tiempo que -se tardare en conquistar, y ganar y poblar el dicho reino del Perú, -sin que por ello hayamos de llevar ninguna ventaja de lo que vos el -dicho Fernando de Luque llevaredes, que ha de ser por iguales partes -todos tres, así de los aprovechamientos que con nuestras personas -tuvieremos y ventajas de las partes que nos cupieren en la guerra y -en los despojos y ganancias y suertes que en la dicha tierra del Perú -hubieremos y gozaremos, y nos cupiere por cualquier vía é forma que -sea así á mí el dicho Francisco Pizarro como á mí Diego de Almagro, -habeis de haber de todo ello y es vuestro, y os lo daremos bien y -fielmente, sin defraudaros en cosa alguna de ello, la tercera parte, -porque desde ahora en lo que Dios Nuestro Señor nos diere, decimos -y confesamos que es vuestro y de vuestros herederos y sucesores, de -quien en esta dicha compañía sucediere y lo hubiere de haber, en -vuestro nombre se lo daremos y le daremos cuenta de todo ello á vos -y á vuestros sucesores, quieta y pacificamente, sin llevar más parte -cada uno de nos que vos el dicho Don Fernando de Luque, y quien vuestro -poder hubiere y le perteneciere; y así de cualquier dictado y estado de -señorío perpetuo, ó por tiempo señalado que S. M. nos hiciere merced en -el dicho reino del Perú, así á mí el dicho capitan Francisco Pizarro, -ó á mí Diego de Almagro, ó á cualquiera de nos, sea vuestro el tercio -de toda la renta y estados y vasallos que á cada uno de nos se nos -diere é hiciere merced en cualquiera manera ó forma que sea en el dicho -reino del Perú, por vía de estado, ó renta, repartimiento de indios, -situaciones, vasallos, seais señor y goceis de la tercera parte de -ello como nosotros mismos, sin adicion ni condicion ninguna, y si la -hubiere y alegaremos, yo el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de -Almagro, y en nuestros nombres nuestros herederos, que no seamos oidos -en juicio ni fuera de él, y nos damos por condenados en todo y por todo -como en esta escritura se contiene para lo pagar y que haya efecto; y -yo el dicho Don Fernando de Luque hago la dicha compañía en la forma -y manera que de suso está declarado, y doy los veinte mil pesos de -buen oro para el dicho descubrimiento y conquista del dicho reino del -Perú, á pérdida ó ganancia, como Dios Nuestro Señor sea servido, y de -lo sucedido en dicho descubrimiento de la dicha gobernacion y tierra, -he yo de gozar y haber la tercera parte, y la otra tercera para el -capitan Francisco Pizarro, y la otra tercera para Diego de Almagro, -sin que el uno lleve más que el otro así de estado de señor como -de repartimiento de indios perpetuos, como de tierras y solares, y -heredades, como de tesoros y escondijos encubiertos, como de cualquier -riqueza ó aprovechamiento de oro, plata, perlas, esmeraldas, diamantes -y rubíes y de cualquier estado y condicion que sea, que los dichos -capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro hayais y tengais en el -dicho reino del Perú me habeis de dar la tercera parte. Y nos el dicho -capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro decimos que aceptamos la -dicha compañía y la hacemos con el dicho Don Fernando de Luque de la -forma y manera que lo pide él y lo declara para que todos por iguales -partes hayamos en todo y por todo, así de estados perpetuos que S. -M. nos hiciese mercedes en vasallos ó indios ó en otras cualesquiera -rentas, goce el derecho Don Fernando de Luque, y haga la dicha tercia -parte de todo ello enteramente y goce de ello como cosa suya desde -el dia que su Magestad nos hiciese cualesquiera mercedes como dicho -es. Y para mayor verdad y seguridad de esta escritura de compañía y -de todo lo en ella contenido, y que os acudiremos y pagaremos nos los -dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro á vos el dicho -D. Fernando de Luque con la tercia parte de todo lo que se hubiere -y descubriere, y nosotros hubieremos por cualquier vía y forma que -sea; para mayor fuerza de que lo cumpliremos como en esta escritura -se contiene, juramos á Dios Nuestro Señor y á los Santos Evangelios -donde más largamente son escritos y están en este libro Misal, donde -pusieron sus manos el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de -Almagro, hicieron la señal de la cruz en semejanza de esta + con sus -dedos de la mano en presencia de mi el presente escribano, y dijeron -que guardarán y cumplirán esta dicha compañía y escritura en todo y por -todo, como en ella se contiene, sopena de infames y malos cristianos, y -caer en caso de menos valer, y que Dios se lo demande mal y caramente; -y dijeron el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, amén; -y así lo juramos y le daremos el tercio de todo lo que descubrieremos -y conquistaremos y poblaremos en el dicho reino y tierra del Perú; y -que goce de ello como nuestras personas en todo aquello en que fuere -nuestro y tuvieremos parte como dicho es en esta dicha escriptura, -y nos obligamos de acudir con ello á vos el dicho Don Fernando de -Luque y á quien en vuestro nombre le perteneciere y hubiere de haber, -y les daremos cuenta con pago de todo ello cada y cuando que se nos -pidiere, hecho el dicho descubrimiento y conquista y poblacion del -dicho reino y tierra del Perú; y prometemos que en la dicha conquista y -descubrimiento nos ocuparemos y trabajaremos con nuestras personas sin -ocuparnos en otra cosa hasta que se conquiste la tierra y se ganare; -y si no lo hicieremos, seamos castigados por todo rigor de justicia -por infames y perjuros; seamos obligados á volver á vos el dicho -Don Fernando de Luque los dichos veinte mil pesos de oro que de vos -recibimos. Y para lo cumplir y pagar y haber por firme todo lo en esta -escriptura contenido, cada uno por lo que le toca renunciaron todas -y cualesquier leyes y ordenamientos y pramaticas y otras cualesquier -constituciones, ordenanzas que estén fechas en su favor, y cualesquiera -de ellos para que aunque las pidan y aleguen, que no les valga. Y valga -esta escriptura dicha, y todo lo en ella contenido, y traiga aparejada -y lista la debida ejecución así en sus personas y bienes habidos y por -haber, segun dicho es y dieron poder cumplido á cualesquier justicia y -jueces de S. M. para que por todo rigor y más breve remedio de derecho -les compelen y apremien á lo así cumplir y pagar, como si lo que -dicho es fuese sentencia definitiva de juez competente pasada en cosa -juzgada; y renunciaron cualesquier leyes y derechos que en su favor -hablan, especialmente la ley que dice: «Que general renunciacion de -leyes no vale.» Que es fecha en la ciudad de Panamá á diez días del -mes de marzo, año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de mil -quinientos veinte y seis años: testigos que fueron presentes á lo que -dicho es, Joan de Panés, y Alvaro del Quiro, y Joan de Vallejo, vecinos -de la ciudad de Panamá, y firmó el dicho Don Fernando de Luque y porque -no saben firmar el dicho capitan Francisco Pizarro y Diego de Almagro, -firmaron por ellos en el registro de esta carta Joan de Panés y Alvaro -del Quiro, á los cuales otorgantes yo el presente escribano doy fe que -conozco.--Don Fernando de Luque.--A su ruego de Francisco Pizarro, -Joan de Panés.--A su ruego de Diego de Almagro, Alvaro del Quiro.--E -yo Hernando del Castillo, escribano de S. M. y escribano público y del -número de esta ciudad de Panamá, presente fuí al otorgamiento de esta -carta y la fice escribir en estas cuatro fojas con esta, y por ende -fice aquí este mi signo á tal en testimonio de verdad.--Hernando del -Castillo, escribano público. - - - - -E - - CARTA DEL LICENCIADO CRISTÓBAL VACA DE CASTRO AL EMPERADOR DON - CARLOS, PARTICIPÁNDOLE EL ASESINATO DEL MARQUÉS DON FRANCISCO - PIZARRO Y LA REBELIÓN DE DON DIEGO DE ALMAGRO, EL MOZO.--Quito, 15 - de noviembre de 1541[879]. - - [879] _Cartas de Indias_, págs. 465-473.--Madrid, 1877. - - - Sacra Cesarea Catholica Magestad: - -Por otras he escrito á V. M. como fué Dios servido que en el galeon -en que venia de Panamá, no pudiese tomar la tierra del Perú por la -via de Puerto Viejo, y arribé á un puerto de Andagoya, que se dice la -Buena Ventura, desde donde se viene á esta tierra por la governaçion -de Popayán; y cómo en Cali estove tres meses á la muerte, y de allí, -durante la enfermedad, puse en paz á los governadores Venalcaçar y -Andagoya, que estavan para se matar; y luego que enbié al puerto que he -dicho, enbié una caravela á Lima y puertos del Perú á que supiesen cómo -avia llegado allí; y desde Cali hize mensagero por tierra hasta aquí, á -Quito, para que desde aquí se enbiasen las cartas á Lima, é asy se hizo. - -Antes que llegase á esta çiudad, supe cómo los de Chile y parte de don -Diego de Almagro habian muerto al marqués D. Francisco Pizarro, y luego -lo escrebí á V. M. por la via del puerto do arribé; después acá, heme -detenido algunos dias en escrevir á V. M., por poder escrevir algunas -cosas determinadas y muestra de tiempo. - -Segun he sabido por cartas de personas que estaban en compañía y -conformidad de aquella gente y de algunos que aquí han venido, y por -otras vias, el matar al Marqués estava acordado entre ellos dias ha, y -ansí a mucho tiempo que ellos conpran armas y an allegado á sí la gente -que han podido, aunque esperavan que viniese juez y si no quitase la -governaçion luego al Marqués é le degollase, matar á los dos; y así -tenian acordado de lo hazer conmigo. Despues que supieron por cartas -que les escrivieron de corte y se lo publicó el Marqués y su secretario -que yo no traya poderes para hazer lo que ellos querian y me tuvieron -por muerto, executaron su propósito en la muerte del Marqués y en -alçarse con la tierra, que es lo que se deseavan y así lo paresçe por -las cossas é delitos que despues han hecho, de que daré aquí cuenta á -V. M. - -Un Juan de Errada, que hera como curador de Don Diego, hijo del -adelantado Almagro, con otros diez que fueron con él, salieron de la -casa de Don Diego, aviendo poco que el Marqués avia venido de misa, y -no estavan con él sino su hermano Françisco Martín y un Francisco de -Chaves, y fueron dando bozes por la calle «mueran traidores», sacadas -las espadas y armadas dos vallestas y un arcabuz; y entrando en la -casa del Marqués, toparon en la escalera con Francisco de Chaves, que -se yva á su casa, y allí le mataron, y á dos criados suyos; y entre -tanto el Marqués se vistió unas coraças; y dos pajes que defendian la -camara á do estava, los mataron, y despues al Marqués con un pasador -que le dieron por los pechos, y al Francisco Martín tanbien; y el -Marqués se defendió valientemente y mató á uno de los contrarios; y -entre tanto que esto pasava, el Don Diego con algunos de acavallo por -las calles, que no saliese nadie de sus casas á ympedir aquel hecho; -y luego hizieron resçebir por governador al Don Diego; y á los que en -el cabildo contradixeron, que fué el liçenciado Benito de Caravajal y -Diego de Aguero, los prendieron y quisieron degollar; y hecharon al -Marqués y á su hermano en la Plaça cabe la picota, como á dos hombres -comunes y mal hechores, y alli estovieron hasta la tarde, que un -Barbaran los hechó en una sepoltura entrambos. Saquearon las casas de -Francisco Martín y de Francisco de Chaves y de Antonio Picado; tomaron -las naos que estavan en el puerto y les quitaron las velas y timones; -tomaron á todos los de la çiudad los cavallos é armas; no les dan -lugar que hombre ninguno salga fuera; tienen guardas en los caminos; -degollaron publicamente á un Horiguela, dos ó tres días despues que -llegó á Lima de Panamá, dizen que porque los llamó traydores y por -alborotador; dízese que han hecho lo mismo de Picado; tienen voluntad y -ponenlo por obra de hazer lo mismo con los amigos y parte del Marqués. -Y sabiendo mi venida, no han enbiado ni escrito, antes enbiaron á un -Garçia de Alvarado á los pueblos de la costa, Truxillo y Piura, con -çiento y çinquenta hombres, en un galeon grande, que era del Marqués, -para me prender, y sino hiziera lo que ellos querian, matarme; y allí -tomó las armas y cavallos á los vezinos, é á muchos el oro é plata é -todos los dineros que allí hallaron de difuntos, que algunos, Maçuelas -y otros, avian allegado; y en el camino prendieron á un Cabrera con -otros veynte é çinco que venian para mí, é al Cabrera é á un Bozmediano -y un Villegas degollaron en San Miguel publicamente, y tambien diz que -por alborotadores, que por tales tienen á todos los que quieren servir -á V. M. Dízese que á un Caçeres é un Cardenas, que llevaban en el -galeon presos avian degollado en Truxillo; prendieron á un liçenciado -Leon, que venia agora de España, en San Miguel, que hazia lo que allí -tocava en servicio de V. M., y muy bien. - -Dicen que han enbiado á V. M., y publican que para que los perdone y -haga merçedes; y esta ni es fidelidad ni voluntad de obedesçer, syno -dar manera de dilaçión en el obedesçer las provisiones que yo trayo -de V. M., entre el yr y venir, y rehazerse en este tiempo para su -proposito, si pudiesen. Esto es lo que, de su parte de estos, se á -hecho hasta agora. - -Lo que de mi parte se á hecho es, que luego que supe, aunque por -ynçierta nueva, en Popayán, la muerte del Marqués, escreví al -governador Venalcaçar que no se fuese de Cali hasta ver otra mia; -escriviome que él la tenia por çierta y por esto queria venir á Quito -comigo: así lo hizo, puesto que me a detenido aquí algunos dias -esperándole. - -Despues que supe la certinidad de la muerte del Marqués, escreví luego -y enbié mensageros á los capitanes que estavan en entradas desta parte -de Lima, á Alonso de Alvarado que estava en los Chachapoyas, é a un -capitan Juan Pérez, que estava ay çerca, é a un Verdugo, que a dereçado -çierta fortaleza cabe Caxamalca y está dentro con quarenta hombres, -con yntençion de defenderse de los de Chile, sy viniesen; y al capitan -Vergara, que estava en los Bracamoros. Y todos han holgado mucho con -saber mi venida, y anme respondido que estavan todos aparejados para -se juntar comigo en el camino, á do yo les escriviere, y con mucha -afiçion de servir a V. M. Al capitan Alonso de Alvarado enbió Don -Diego de Almagro á requerir que se juntase con él; é mandandoselo como -governador, él les respondió que fuesen para traydores, que el avia de -servir á V. M.; y así me a escripto que, aunque viniesen todos contra -él, tenia aparejo para se defender; y lo mismo me escribió el cabildo -de la Frontera, un lugar que se a poblado en los Chachapoyas. - -Screvi luego asimismo al cabildo del Cuzco y personas particulares, -y enbié el traslado auténtico por dos escribanos de la provision de -governador que V. M. fué servido de darme y el testimonio de cómo aquí -fuy resçebido por ella, y poder para la presentar y requerir. Escreví -á un capitan Per Alvarez Holguín, que estava con çiento é çinquenta -hombres en la tierra del Cuzco, que yva á una entrada; y despues -escreví á Lima y enbié el mismo despacho por quatro vias, con cartas -para el cabildo y para otras personas que solían ser de su parte, y -agora les son contrarios, como es Gomez de Alvarado y otras personas -de calidad. Escreví al Don Diego y enbié dos personas á la çiudad por -espías, para que me escrivan lo que pasa ó venga uno; presto me verná -de todos respuestas; y escreví á los pueblos de la costa y personas -particulares della, y estaran todas de seruicio de V. M. - -Y la gente que deste recaudo y provision se podrán juntar comigo, son -el governador Venalcaçar, que á traido quarenta hombres, y a enbiado -por otros çiento; alcançarme an en el camino, segun él dize. Muestra -mucha voluntad de servir á V. M. De los capitanes Alonso de Alvarado -y Juan Perez y Verdugo, dozientos; del capitan Vergara, çiento; de -esta çiudad, con la copia de gente que ha venido á se juntar comigo y -servir á V. M., saldrán más de dozientos; de los pueblos de la costa, -con algunos pueblos de los de la sierra é gente que se an ydo allá -al tiempo que vino á la costa García de Alvarado, çiento y çinquenta -onbres y tengo por çierto que açercandome házia Lima, en Truxillo ó -Caxamalca se me verná copia de gentes; por que, á lo que entiendo, -hasta las piedras se querían levantar contra esta gente, y á lo que me -han escripto, personas de credito, mucha de la gente que está con el -don Diego, sabido que voy y llevo poder de governador, tienen voluntad -de se venir para mi, y así lo dicen publicamente al don Diego; y para -esto se dará en Lima de mi parte la manera que conviniere. Todas andan -haziendo ynformaçiones que no fueron en la muerte del Marqués. - -Demás desto, espero alguna gente de Panamá y Nicaragua, adonde enbié -personas de recaudo por armas y cavallos, porque supe que en los que -se avian de juntar conmigo avia falta de estas cosas, y provey que -traxesen dos navíos con la gente que estoviese aparejada, para señorear -la costa y que no se vayan estos ni hagan los daños que hazen. Escreví -a los oydores é al governador de Nicaragua é Guatimala é Mexico que, -si por allí fuesen personas de acá, les prendiesen é secrestasen -sus bienes é lo que llevasen, hasta hazerlo saber á V. M., ó se me -escriviese. - -A Gonçalo Piçarro, que es entrado á la Canela con dozientos hombres -bien aderezados, enbié á llamar con quarenta hombres bien armados, y no -pudieron yr más de treynta ó quarenta leguas, por estar toda la tierra -de guerra, y supieron cómo Gonçalo de Piçarro está ya tan adentro y tan -lejos de aquí, que, si no enbiase tantos como él llevaua y con tan buen -recaudo, no podría aprovechar de alcançarles, ni pasar adelante, porque -la tierra está toda de guerra y los ríos grandes y el camino lexos; y -porque todavia fuera poner en aventura la gente que á esto enbiase, y -la tardança que podrían hazer, quise más conservar esto aquí, por la -necesidad que al presente se muestra, y así enbié á que se viniesen los -quarenta hombres, que no podían pasar adelante. - -En el Cuzco resçibieron á don Diego por Gobernador, y algunos vezinos -se salieron, y á subçedido, que despues que llegaron mis cartas y -despachos, que se metió dentro Pero Alvarez Holguín, con la gente que -tenía y un capitan de arcabuzeros Pedro de Castro é un capitan Diego de -Rojas, con la gente que tenia, é un Gomez de Tordoya é otros, é toda -la gente de los Charcas é Arequipa, que quedó despoblada; y enbiaron á -llamar á Pero Anzures, que estava en çierta entrada çerca, é á un Don -Alonso de Montemayor, que yva con çien honbres de parte de don Diego -al Cuzco, y le prendieron, y alguna gente de la que con él yva, se -fué al Cuzco de su voluntad. A se sabido esto por cartas de Lima, que -an venido a Truxillo é á San Miguel é porque por parte de don Diego -se enbió á llamar á Garçía de Alvarado, que estava en la costa, como -he dicho, con gente, diziendole lo que pasaba en el Cuzco, que fuese -luego, porque el don Diego, con toda su compañía queria yr sobre él, -diziendo que estava alçado, como si fuera por el turco, estando en -servicio de V. M.; y así se partió el Garçía de Alvarado con toda su -gente para Lima. Dizen que ay en el Cuzco quinientos hombres y muy -bien armados y mill negros y con sesenta pieças de artilleria; porque, -demás de la que allí avia, se llevó toda la que traxo á Arequipa una -nao gruesa bien armada, de las del obispo de Plasençia, que pasó el -Estrecho y quedó allí en Arequipa; y más una pipa de pólvora que traya; -demás de traer consigo un Candia, que hace cada día muniçion. El don -Diego y sus prinçipales no pueden sacar la gente de Lima, que dizen -que no quieren yr ni pelear contra christianos: esto me escrivió agora -un Aguilera, de Guamachuco, que vino allí poco ha de Lima, y otras -personas, por cosa çierta. - -Y lo que acá paresçe y se puede colegir de todo, es, aunque el fin de -la guerra es dudoso, que estos no se pueden sustentar, porque, si van -al Cuzco, puedoles tomar las espaldas é la tierra, sy vienen á esta -parte, los del Cuzco hazen lo mismo; si estan quedos, juntamonos los -unos y los otros y somos dos tantos; y aunque tomasen el Cuzco, que -no se sabe cómo, segund son muchos é aperçebidos los de dentro, ay -muchas causas para que sea tan reñido el negocio, que los de Chile an -de perder mucha parte de su gente, y aunque sea poca, no queda para -sostener ni hazer rostro, y los que quedaren del Cuzco se an de juntar -comigo, porque saben que, de los que tomaren, no an de dexar ninguno. - -Esto es, en caso que, los de don Diego no se viniesen para mí algunos, -que creo que serán muchos. Y como yo tenga de mi parte razon y -justiçia, á quien Nuestro Señor Dios siempre corresponde, y la boz de -V. M., tengo confiança que haré justicia destos, tan exemplar como -latroçidad de sus delitos lo requieren, sin rompimiento ni batalla, que -esta se á de escusar de mi parte lo que pudiere. - -Tengo en mi compañía capitanes y personas cuerdas, sin las que se me an -de juntar, y esperimentados, que se an hallado en la tierra é cosas en -ella acaeçidas y en otras conquistas, servidores de V. M.; y ansí, todo -lo de açá se tratará con la buena diligençia y buen consejo que ser -pudiere, para dar á V. M. la cuenta que soy obligado. - -Aunque yo tenía gran pena del trastorno de mi jornada, paresçe, segund -muestran los negoçios, guiada por Dios; porque á executar esta gente la -desverguença que tenian conçertada, la tierra se perdia, y en venir por -este puerto de Quito, se á podido hazer y proveer lo que conviene, sin -estorvo, que á ninguna parte llegara que lo pudiera hazer. - -En las cosas que se an de hazer acá se entenderá, dando lugar el -tiempo. Aquí se á començado á tomar quenta á los ofiçiales que agora -ay, y todo anda mal parado, porque, desde que se ganó la tierra, no se -á tomado cuenta y son muertos los oficiales syn tener fianças. A los -principios no hubo libros de cuentas, syno papeles; dizen que no avia -papel en la tierra, sacarse á en limpio lo posible y enbiaré á V. M. -la relaçión de la cuenta y cobrança; y estando pacífica esta tierra, -que será presto, plaziendo á Dios, queda aparejada para se poblar y -hordenar lo de la hazienda, de manera que V. M. lleve más que hasta -aquí; y tambien lo que toca á la justiçia y chistiandad y reformacion -de la tierra, que hasta agora está hecho poco; deve aver sido la causa, -las alteraçiones que ha avido. - -A lo que he entendido desta provincia y Tierra Firme, me paresçe que -estaria mejor el Audiençia en esta que en Panamá, porque casi todos los -pleitos de allí son de esta tierra, y de Panamá y Nicaragua vienen aquí -dos veçes en el año con su mercaduria, y podrian enbiar sus causas; -y á Cartagena, tan bien le está yr á Santo Domingo como á Panamá, -que con vendoval, es tan poco yr allí, como al Nombre de Dios, y muy -pocas causas vienen de allí á Panamá, porque muchos de los que van á -pleitos á Panamá se mueren de la enfermedad que allí ay, y si el pleito -es largo no pueden allí asistir por la careza de la tierra y en esta -provincia haria mucho provecho el Audiencia. V. M. provea lo que más -fuere servido que será lo mejor. - -Dizcese tambien acá, que allá se trabta de la entrada donde se tiene -por çierto que ay lamina de esmeraldas. Sepa V. M. que ay acá quien -la tome y lo haga bien á su costa syn partidos, sino que pueble la -tierra y se reparta, y la mina quede por de V. M.; y para que se vea -quan bien la busca, que ponga yo un vehedor ó dos. En semejantes cosas -y otras que de acá se podrán pedir y escrevir V. M. se detenga hasta -escrevirme, porque de todo podré enbiar desde acá çierta relaçion y lo -que á mi paresçiere, sy V. M. mandare. - -Llegado aquí con esta carta, vino á mi un mensagero de don Diego de -Almagro y truxo solas dos cartas; una suya y otra del liçenciado -Rodrigo Niño, que agora vino de España é luego fué á ser regente de don -Diego. Lo que la carta de don Diego, en efecto, dezia es, contar las -causas que huvo para la muerte del Marqués, y no concluye en que yo -vaya ni obedesçer, sino que mirado por mi lo uno y lo otro, haga lo que -fuere serviçio de Dios y de V. M. Quando este mensagero de allí partió, -no heran llegados los mios, segund él dize. Escribeme el Rodrigo Niño, -entre otros desvarios, que no vaya yo allá hasta que venga respuesta -de V. M., porque vea la voluntad que estos tienen, yo respondí á todo -lo que convenia, y en esto no ay más que dezir. De Truxillio y de -otras partes me an escripto el don Diego y sus secazes enbian á mi á -Francisco de Barrionuevo y á un Oñate. Dios lo guie todo á su serviçio -y al de V. M., y como convenga al bien desta tierra. - -Los yndios de la ysla de la Puna mataron á un Çepeda que los tenia á -cargo; dizenme que á su culpa. Luego se porná en ello remedio, y, para -lo uno y lo otro partiré de aquí en fin deste mes, plaziendo á Dios. El -qual guarde y prospere la vida é ymperial estado de V. M. Desta çiudad -de Quito á quince de noviembre deste año de 1541 años. - -De algunas cosas, que por acá conviene se dén provisiones y cartas, -se dará allá noticia á V. M. y Consejo. Suplica á V. M. las mande -despachar. - -Agora me an escrito que pasó una caravela por Paita, que venia de Lima, -y que venia en ella el obispo del Cuzco y un dotor Velazquez, casado -con una su hermana; fué teniente general del Marqués. Dizenme que viene -huyendo para mí: no sé lo çierto. - -De Vuestra Cesarea Catholica Magestad, humill criado y servidor que sus -Reales pies y manos beso.--El liçenciado Vaca de Castro. - - - - -F - - CARTA DEL VIRREY D. ANTONIO DE MENDOZA AL EMPERADOR D. CARLOS, - CONTESTANDO A UN MANDATO DE S. M. RELATIVO AL REPARTIMIENTO DE LOS - SERVICIOS PERSONALES EN LA NUEVA ESPAÑA[880]. - - [880] _Cartas de Indias_, págs. 88 y 89.--Madrid, 1877. - - - Guastepeque, 10 de junio de 1549. - -Reçibi la carta de V. M. hecha en Agusta á XI de hebrero, y por ella -me manda V. M. me dé priesa en hazer el repartimiento. Las condiçiones -y particularidades que V. M. manda que se miren en este negoçio son -muchas y á requerido tienpo para entendellas y para que aya razon de -todo. Negoçios de calidad que se an ofresçido, y aver andado con poca -salud, á ynpedido algo este negoçio, porque avrá un año que, estando -para yr á visitar la provinçia de Guaxaca, que es lo que me falta -de ver en toda esta Nueva España que sea de calidad, me empeçó una -enfermedad que me convino salir de México y venir á tierra caliente, -y en ella me apretó de arte que no se pensó que escapara. Yo boy -convalesçiendo y con mejoría, aunque todavía estoy en la cama y me -quedan algunas reliquias de la enfermedad, y con todo esto tengo al -cabo y casi hecho el repartimiento; mas a venido una çedula de los -gobernadores en que por ella mandan que no se den serviçios personales -de yndios para hechar á las minas, ni para sus casas, ni otros -serviçios y obras, y que los tales serviçios personales se quiten de -las tasaçiones y se buelvan á tasar y comuten en otra cossa: será -mucho estorvo y dilaçion para lo que V. M. me tiene mandado, porque -será nesçesario bolver á hazer de nuevo lo que tenía hecho, y es dar -una buelta á toda la tierra, y muy gran baja á las minas de plata, las -quales andan al presente más prósperas que hasta aqui, y cada día se -descubren en toda la tierra. En esta Nueva España, loado Nuestro Señor, -ay salud, así en los españoles como en los naturales, y toda quietud -y sosiego. Nuestro Señor, la Sacra Catholica Çesarea persona de V. M. -guarde y ensalçe con acresçentamiento de mayores reynos y señoríos, -commo sus criados deseamos. De Guastepeque 10 de junio de 1549 años. - -Sacra Catholica Çesarea Magestad, muy humil criado de Vuestra Sacra -Catholica Magestad, que sus Reales pies y manos besa, - - D. ANTONIO DE MENDOÇA. - - _Sobre._--A la Sacra Catholica Çesarea Magestad del ynvitísimo - Emperador Rey d'España nuestro Señor[881]. - - [881] Ibidem, págs. 258 y 259.--Madrid, 1877. - - - CARTA DEL PADRE PROVINCIAL FRAY ALONSO DE LA VERACRUZ AL PRÍNCIPE - MAXIMILIANO, SUPLICANDO SUCEDA EN EL GOBIERNO DE LA NUEVA ESPAÑA AL - VIRREY D. ANTONIO DE MENDOZA, SU HIJO D. FRANCISCO.--Nueva España, - 1.º de octubre de 1549. - - Muy alto y muy poderoso Señor: - -El Spiritu Sancto sea en el alma de V. A. El oficio que al presente -tengo, aunque indigno, de la orden de Sancto Augustin en esta Nueva -Spaña, me fuerça á screvir á V. A, sobre lo que veo ser necesario en -estas partes, para el seruicio de Dios y de S. M., que como vemos que -en el cuerpo natural á los miembros de la cabeza se les comunica su -ser, vivir y hobrar, no menos en un cuerpo místico de republica, del -bien de la cabeza á los miembros redunda. - -Esta Nueva Spaña, altíssimo Señor, ha tenido y tiene al presente su -felicidad y prosperidad en estar subjecta á un tan catholico Monarca -y ser acá gobernada por D. Antonio de Mendoça; y como naturalmente -las cosas deseen su conservacion, esta republica, callando, da bozes -temiendo su _interitu_, viendo que su governador y cabeza está ya -cargado, pesado y más para descansar que para trabajar. Por tanto pide -ser socorrida y será si V. A. provea en estas partes, gobierne y sea -visorey D. Francisco de Mendoça, hijo de D. Antonio de Mendoça, el -qual tiene tanto ser y valor y intilligencia de los negocios y cosas -de la tierra, que me pareze es un traslado de su padre, el qual don -Francisco, siete annos á no entiende en otra cosa sino en ver y en -los negocios de la governacion studiar; y de verdad, poderoso Señor, -que entiendo, si no me engaño, que si á tal padre otro que su hijo -sucediesse, se daría con todo al traves; porque tengo entendido que -vendría algun rey que no conociesse á Joseph, como allá en el Exodo se -dize, y fatigaría al pueblo de Israel, que a esta natural gente no la -entendería ni amaría, y de ay sucedería lo que todos los religiosos -tememos; y pues Nuestro Señor proveyó á V. A. por gobernador en essa -vieja Spaña, en esta Nueva sea puesto quien la sustente y augmente en -lo spiritual y tenporal, pues á D. Francisco de Mendoça ni le falta -saber, ni edad, ni las demás qualidades que en tales personas an de -concurrir. Nuestro Señor á V. A. prospere y estado acresciente á su -servicio. De esta Nueva Spaña, primero de octubre de 1549. - -Capellán de V. A., - - FRAY ALONSO DE LA VERA CRUZ, - Provinçial. - - _Sobre._--(Al) muy alto y poderoso Señor Príncipe Maximiliano. - - - - -G - - CARTA DEL LICENCIADO PEDRO DE LA GASCA Á LOS PRÍNCIPES DE HUNGRÍA - Y BOHEMIA, MAXIMILIANO Y MARÍA, GOBERNADORES DE ESPAÑA, DÁNDOLES - CUENTA DEL ESTADO DE LOS ASUNTOS EN EL PERÚ. Puerto de la ciudad de - Los Reyes, 6 de diciembre de 1549[882]. - - [882] _Cartas de Indias_, págs. 559 y 560. Madrid, 1877. - - - Muy altos y muy poderosos señores: - -La carta de Vuestras Altezas de XXII de hebrero deste año, rescebí -á XIII de noviembre proximo passado y muy gran favor en mostrarse -Vuestras Altezas servidos de lo que acá se ha hecho en la pacificacion -desta tierra, en la qual solo de my parte ha havido la fee que de buen -vasallo de S. M. en my hay, porque todo lo demas ha hecho Dios que con -my particular mano guía y favoresce las cosas de S. M.; y para que -todo se atribuyese á su divina bondad de quien todo bien viene, quisso -escoger instrumento tan inutil como yo, á quien nada se puede atribuyr. - -Del estado que al presente las cosas acá tienen, hago relacion á los -del Consejo de las Yndias, para que ellos, á tiempo, y con menos -pesadumbre é fastidio, le dén á Vuestras Altezas y por esso no torné yo -en esta más de qué hazerla sino que, loores á Dios, estas provincias -están en mucha paz é sossiego, y en el estado que conviene para el -servicio de Dios y de S. M.; y á los que en ellas viven, ansy españoles -como naturales, los quales, con el buen tractamiento que se les haze y -con ver que se les guarda justicia y que son defendidos de los robos -y desventuras passadas, se van cada día reformando y afficionando á -nuestra Santa Fee Catholica, y ansy, muchos caciques, que son los -principales señores dellos, se han tornado christianos. Plegue á -Nuestro Señor de lo llevar adelante, y que conserve y augmente las muy -altas y muy poderosas personas y estado de Vuestras Altezas por muchos -y bienaventurados años á su santo servicio, como los vassallos de S. M. -deseamos y hemos menester. - -Del puerto de la ciudad de Los Reyes, VI de diciembre de 1549. - -De Vuestras Altezas humilde siervo que sus reales manos besa. - - El licenciado - GASCA. - -_Sobre._ A los muy altos y muy poderosos señores (Príncipe) y Princesa, -gobernadores de (España). - - - - -H - - -El P. Jesuíta Juan Ignacio Molina nació en Talca (Chile) en 1740 y -murió en Bolonia (Italia) en 1829. Dedicóse al estudio de las lenguas -clásicas y también al de algunas modernas, siguió los principios -filosóficos de Newton y de Euler, desempeñó el cargo de bibliotecario -del Colegio de los jesuítas de Santiago y abandonó a Chile después de -la supresión de la compañía en las colonias españolas. Pasó a Italia en -1767, estableciéndose al poco tiempo en Bolonia, donde se dedicó a la -enseñanza. Sus obras, llenas de noticias verdaderas e interesantes, se -intitulan: _Compendio di storia geografica naturale e civile del Regno -del Chili_ (Bologne, 1776); _Saggio sulla storia naturale del Chili_ -(Bologne, 1782), y _Saggio della storia civili del Chili_ (Bologne, -1787). Se tradujeron al inglés, al francés y al español[883]. - - [883] Sommervogel, S. J.--_Bibliothèque de la Compagne de - Jesús_, tomo V. columnas 1.165 y 1.166. - - - - -I - - -Jorge Juan, de nobiliaria ascendencia levantina, nació en Novelda, -villa perteneciente entonces al reino de Valencia y hoy á la provincia -de Alicante, el 5 de enero de 1713. Sus padres, D. Bernardo Juan -y Canicia y D.ª Violante Santacilia Soler de Cornella residían de -ordinario en Alicante; pero D.ª Violante fué a pasar la temporada de -embarazo a una finca rústica en las inmediaciones de Novelda, donde dió -a luz al que luego había de merecer de su siglo el dictado de _Sabio -Español_. - -Huérfano de padre a los tres años, quedó bajo la tutela de unos tíos -suyos, quienes le dieron excelente educación en Zaragoza. Allí estudió -la _Gramática Latina_. - -Como era costumbre en aquella época que los vástagos de familias nobles -de las naciones católicas ingresasen en alguna orden militar, Jorge -Juan, a los doce años, fué llevado a Malta, en cuya ciudad recibió el -hábito de dicha orden, una de las más antiguas y distinguidas. Esto le -obligó a permanecer soltero durante su vida, lo cual llevaba consigo el -voto que hacían los que en dicha orden ingresaban. - -En Malta--según dicen los cronistas--desempeñó el cargo de paje del -Gran Maestre. Apenas hubo cumplido diez y seis años, esto es, en 1729, -se dirigió a España, decidido a servir en la marina real. Expidiósele -la carta orden para su ingreso en la Compañía de Reales Guardias -Marinas de Cádiz. Durante los seis meses en que no hubo vacante, -asistió a la Academia, y allí estudió Aritmética, Geometría Elemental, -Trigonometría, Esfera, Globos y Navegación. Al comenzar el 1730 logró -plaza y salió a campaña contra los moros argelinos; después pasó a -Nápoles en la escuadra que condujo al infante don Carlos para ocupar -aquel trono, concurriendo, por último, a la expedición contra Orán. - -En este lapso de tiempo, o sea, desde 1730 hasta 1734, continuó sus -estudios de Matemáticas elementales y superiores, alternándolos con las -campañas marítimas que sólo se verificaban durante el verano. Dióse -a conocer en esos estudios como joven de clarísima inteligencia y de -mucha aplicación. - -Pronto se vió que estaban en lo cierto los que habían formado de Jorge -Juan idea tan elevada. Deseando la Academia de Ciencias de París -resolver de un modo definitivo el hasta entonces dudoso problema de -la figura y dimensiones de nuestro planeta, formó con tal objeto dos -comisiones de eminentes matemáticos y académicos para medir el grado -de meridiano terrestre en las inmediaciones del Polo y del Ecuador, a -fin de que, comparando las medidas resultantes, se dedujese la forma -exacta de la Tierra. Los sitios que se eligieron para efectuar dichas -operaciones fueron la Laponia del Norte y la América Ecuatorial. -Suecia quiso que su famoso astrónomo Celsio acompañase a la comisión -francesa encargada de operar allí, y España solicitó que los Guardias -Marinas de Cádiz Jorge Juan y Antonio Ulloa fuesen también con la -comisión destinada a trabajar en territorio español[884]. Contaba a -la sazón Jorge Juan veintiún años y Antonio Ulloa diez y nueve. Para -suplir esa falta de edad y para darles mayor representación y carácter, -fué preciso conferirles el empleo de teniente de navío, saltando por -encima de alférez de fragata, alférez de navío y teniente de fragata, -es decir, dándoles cuatro ascensos de una vez. Resolución semejante -revela bien a las claras el concepto que por su saber merecían aquellos -jóvenes marinos, así como el atraso de los demás elementos de la -sociedad española. - - [884] Los nombrados fueron Jorge Juan y Juan García del - Postigo; pero como el último se hallaba navegando y se - retrasara su vuelta, se dispuso que le sucediera el también - guardia marina Antonio Ulloa. - -Los académicos franceses designados para hacer sus estudios en la -América Ecuatorial eligieron como lugar más a propósito el territorio -de Quito, que se halla bajo la línea equinoccial. - -A bordo del navío _Conquistador_ y de la fragata _Incendio_, salieron -de Cádiz el 28 de mayo de 1735 Jorge Juan y Antonio Ulloa, y con -ellos fué también el nuevo virrey del Perú, en cuyo distrito habían -de verificarse los trabajos científicos. El día 9 de julio fondearon -en Cartagena de Indias, donde esperaron cinco meses la llegada de la -comisión francesa. Mientras tanto, se dedicaron a estudiar el país en -todos sus aspectos. Para conocer el mérito de los trabajos realizados -por ambos, bastará leer la siguientes obras: _Disertación histórica -y geographica sobre el meridiano de demarcación entre los dominios -de España y Portugal, y los parajes por donde passa en la América -Meridional, conforme a los tratados y derechos de cada Estado_. Madrid, -MDCCXLIX.--_Noticias secretas de América sobre el estado naval, militar -y político de los reynos del Perú y provincias de Quito, costa de Nueva -Granada y Chile._ Londres, 1826. _Relación histórica del viaje á la -América Meridional hecho de orden de S. Magestad para medir algunos -grados de meridiano terrestre, y venir por ellos en conocimiento -de la verdadera figura y magnitud de la tierra, con otras varias -observaciones astronómicas y phisicas._ Madrid, 1743. Las mencionadas -obras se tradujeron a muchos idiomas extranjeros. - -Habiendo terminado sus trabajos la comisión francesa el 1745, diez años -después de haber salido de España nuestros jóvenes marinos, los dos -marcharon por tercera vez a Lima, ya para despedirse del virrey, ya -para buscar embarcación y regresar a la Península. Decidieron hacer el -viaje por el Cabo de Hornos y no por la vía tan trillada del istmo de -Panamá. Fueron tan cautos, que determinaron hacer el viaje en buques -diferentes, pues así evitaban el riesgo de que yendo en uno mismo, si -se perdiese, desaparecerían documentos de trabajos científicos tan -interesantes. - -Jorge Juan hizo el viaje de regreso en una fragata francesa. Lo mismo -hizo Antonio Ulloa, quien fué apresado por los ingleses el 13 de agosto -de 1745 a la vista de la isla de Terranova y conducido a Inglaterra. -Como era de esperar, no se le trató como prisionero de guerra, antes -al contrario, se le hizo cariñoso recibimiento y mereció toda clase -de consideraciones en la Real Sociedad de Londres, que presidió el -inmortal Newton. - -Por su parte Jorge Juan llegó felizmente a Brest (31 octubre 1745) y se -dirigió a París, mereciendo el alto honor de que le nombrasen _Socio de -la Real Academia de Ciencias_. Allí supo que la expedición enviada a -Laponia no había dado resultado alguno, tal vez por lo helado y rígido -de aquel clima. Poco importaba este contratiempo. Comparando la medida -del grado de meridiano en el Ecuador con la obtenida en la medición del -meridiano de París, resultó que la Tierra era una esferoide achatada -hacia los polos. - -Jorge Juan llegó a Madrid a principios del año 1746, cuando todavía -no se conocían bien sus trabajos. Además, después de once años de -ausencia, halló cambiada completamente la corte. A Felipe V le había -sucedido Fernando VI y al ministro que le diera la comisión, el marqués -de la Ensenada, excelente ministro de Marina y hombre de superiores -dotes; pero--sin que conozcamos los motivos--poco dispuesto a favorecer -la publicación de los estudios del _Sabio Español_. - -Tentado estuvo Jorge Juan para dejar a España y volverse al servicio de -Malta. Hizo la casualidad que se enterase de ello el Teniente general -D. José Pizarro, con quien trabó amistad Jorge Juan en Chile. Pizarro -procuró disuadirle de resolución tan extrema y habló a Ensenada, -logrando obtener los recursos suficientes para la publicación de -aquellas obras, recibidas con gran aplauso en toda Europa. - -La Marina de Guerra española necesitaba adelantos y mejoras que -las extranjeras poseían. Con el encargo de estudiar los métodos de -construcción y tomar cuanto pudiera ser de utilidad para nuestra -marina, Jorge Juan, después que hubo ascendido a Capitán de Fragata, -salió para Inglaterra en noviembre de 1748. Los constructores ingleses -encontraron en el marino español, no aprovechado discípulo, sino -excelente maestro. - -A su vuelta a España fué ascendido a Capitán de Navío y nombrado -Director de los Arsenales. Entonces proyectó y dirigió las obras de -los del Ferrol y Cartagena, que aún hoy son admirados por su solidez -y perfección, pudiendo ser considerado Jorge Juan como el fundador de -aquellos establecimientos de construcción naval. En ellos emprendió las -nuevas construcciones y de ellos salió aquella poderosa armada, que -pocos años después había de surcar los mares en el reinado de Carlos -III. - -Obedeciendo órdenes del gobierno recorrió la Península de un extremo -a otro, visitando todos los puertos y establecimientos marítimos, -levantando planos para ejecución de obras (las que muchas, por -desgracia, no se realizaron), y siendo por todos consultado acerca de -obras hidráulicas, laboreo de minas y proyectos de canales y riegos. - -Se le dió la comisión de estudiar la liga y afinación de monedas -y cuanto con su fabricación se relaciona. Sus trabajos fueron el -fundamento de la instalación de la fábrica de la moneda de Madrid con -arreglo a los últimos adelantos: Jorge Juan puede ser considerado como -el fundador de la Casa de la Moneda que hoy existe en la Corte. Por -esta razón, cuando se edificó el barrio de Salamanca, se dió el nombre -de _Jorge Juan_ a la calle que, partiendo del paseo de Recoletos, con -ella confina la fachada del mediodía de la Casa de la Moneda. - -Habiendo sido nombrado el 1751 Capitán de Guardias Marinas con -residencia en Cádiz, entonces publicó el _Compendio de Navegación_, en -cuya obra se halla todo cuanto había adelantado dicha ciencia hasta su -tiempo. Aprovechó su estancia en Cádiz para establecer el _Observatorio -de San Fernando_, único que durante mucho tiempo existió en España. - -En Cádiz, y en su propia casa, dió habitación a los fundadores de una -_Asamblea amistosa literaria_, que fué como ensayo para la Academia -de Ciencias que se trataba de fundar en Madrid. Allí leyó algunas -memorias, de las cuales una le sirvió de base para la gran obra que -debía inmortalizar su nombre, _El examen marítimo_, publicada el 1771, -dos años antes de su muerte. El Instituto Real de Francia hubo de decir -que era el tratado más profundo y más completo que se había escrito -sobre la materia. - -Nuestro querido discípulo D. Tomás Abad Amorós (curso de 1913 a 1914) -escribe lo que a continuación copiamos: «Esa obra nunca bastante -encomiada, que constituye el honor más preciado de la cultura de -nuestra patria y de nuestra Marina militar, marca el período más -culminante de la labor científica de Jorge Juan, pues en ella creó -una rama importantísima de la Ciencia de la mecánica. Hasta entonces -la construcción de los buques y su manejo había sido un arte deducido -de la práctica y perfeccionado por ella; pero nuestro sabio les dió -carácter científico, estableciendo por primera vez las bases teóricas -de la Arquitectura naval y de la Mecánica de los buques, con fórmulas -tan exactas y precisas que son al presente el fundamento de estas -nuevas ciencias y el origen del progreso que desde aquellos tiempos ha -tenido la construcción de los buques. Resulta, por tanto, _El examen -marítimo_, una producción verdaderamente genial que causó completa -revolución en la ciencia naval, colocó a nuestro Jorge Juan a la altura -de los hombres de ciencia más eminentes de Europa y consolidó el -epíteto de _Sabio Español_ con que venía siendo conocido.» - -En 1766 ascendió a Jefe de Escuadra y se le concedió el tratamiento de -_Excelencia_. - -El Rey le nombró Embajador extraordinario en la Corte del Sultán de -Marruecos, para donde salió el 15 de febrero de 1767 en compañía de -Sidi-Amed-el-Gacel, que había venido a España con igual carácter -por orden del soberano marroquí. Seis meses permaneció en Marruecos -desempeñando con tino y prudencia su cometido. - -A su vuelta, deseando Fernando VI mejorar la educación de la nobleza, -le confió la dirección del _Real Seminario de Nobles_, de la que tomó -posesión el 24 de Mayo de 1770. - -Una vida de tanta actividad mental y física cayó prematuramente en -postración profunda. Hacía ya algunos años que venía padeciendo de -cólicos biliosos que frecuentemente interrumpían sus tareas científicas -y le ponían en trance de muerte. El 23 de junio de 1773, a los 60 años -de edad, como herido por un rayo, murió por una parálisis cerebral. - -España entera lloró la muerte del insigne hijo de Novelda. Sus -funerales en la parroquia de San Martín fueron suntuosos. Depositado -su cadáver en una de las bóvedas de dicho templo, se trasladó después -a la Capilla de Nuestra Señora de Valbanera, que fué destruída -durante la invasión francesa de 1808. El gobierno de José Bonaparte -proyectó erigir en San Isidro un panteón donde reposasen los restos de -españoles ilustres. En espera de que el panteón llegara a terminarse, -los de Jorge Juan se trasladaron desde su antiguo mausoleo a la Casa -Municipal. Al erigirse, año 1845, en la ciudad de San Carlos, provincia -de Cádiz, el panteón de Marinos ilustres, allí fueron llevados los -restos del esclarecido sabio, gloria de la Armada Española y de su -patria. - - - - -J - - CARTA DE FRAY FRANCISCO DE BUSTAMANTE Y DE OTROS RELIGIOSOS DE - LA ORDEN DE SAN FRANCISCO AL EMPERADOR DON CARLOS, EXPONIENDO LA - NECESIDAD DE ADOPTAR DISPOSICIONES PARA EVITAR COMPETENCIAS ENTRE - EL VIRREY Y LA AUDIENCIA DE LA NUEVA ESPAÑA. - - - México, 20 de octubre de 1552. - -Sacra, Catholica, Çesarea, Real Magestad. Por cartas de V. M. nos -ha sido mandado que, de lo que se ofreciere tocante á vuestro Real -servicio y conciencia y al buen gobierno destas dos repúblicas -española é indiana, demos relación. Ayuntados en nuestra Congregacion -capitular, é confiriendo sobre lo dicho, pareció hazer saber á V. M. -como al presente ay gran confusion en esta tierra, asi entre indios -y españoles, como entre el Vyrrey y la Audiencia. Porque él, como -governador, quiere prover lo que le parece que más conviene á la -utilidad y buen gobierno de la tierra, y la Audiencia, por vía de -appellacion, desaze lo que vuestro Visorrey manda y provee; de donde -se sigue que los negocios no tienen buena expedicion, y los que tocan -á los yndios se haze pleyto ordinario dellos, y como no se saben -defender, redunda en daño dellos. Lo otro, que la persona del visorrey, -que representa la vuestra, pierde gran parte de la auctoridad; lo qual -parece causar gran detrimento en los yndios, á causa de tener ellos -grande acatamiento y repecto al que representa la persona de V. M., -y este pierde, viendo que la Audiencia desaze lo que el visorrey ha -proveydo. Por lo qual, supplicamos á V. M. mande declarar á qué se -estiende la Autoridad y poder de vuestro visorrey, y si proveyendo -él como governador, ha lugar la appellacion, de lo que él proveyere, -para vuestra Real Audiencia; porque acá parece en esto aver los -ynconvenientes ya dichos y otros, como quiera que hasta aqui no emos -sentido ni conocido de vuestro visorrey sino que tiene muy gran deseo y -voluntad de favorecer y defender á estos pobres naturales, y cumplir lo -que V. M. le tiene encargado y mandado. Cuya Real Persona y felicissimo -estado Nuestro Señor prospere y acreciente en su santo servicio, con -augmento de su Santa Fee Catholica. De Mexico, XX de Octubre de 1552. - -De V. M. menores siervos que sus Reales é Imperiales manos besan. - - FRAY FRANCISCO DE BUSTAMANTE, - Comisario general. - - FRAY JUAN DE SANT FRANCISCO, - Minister provincialis. - - FRAY DIEGO DE OLARTE, - Guardian de México. - - FRAY JUAN DE GAONA. - - FRAY ANTONIO DE ÇIBDAD RODRIGO. - - FRAY TORIBIO MOTOLINÍA. - - FRAY JUAN DE RIBAS. - - FRAY JUAN FOCHER. - - FRAY BERNARDINO DE SAHAGUN. - - _Sobre._--A la Sacra Catholica Magestad del ynvictissimo Emperador - Rey nuestro Señor. En su Real Consejo de Indias[885]. - - - [885] _Cartas de Indias_, págs. 131 y 132.--Madrid, 1877. - - - - -L - -_Virreyes de México._ - - - D. Antonio de Mendoza (1535-1550). - " Luis de Velasco (1550-1564). - " Gastón de Peralta (1566-1568). - " Martín Enríquez de Almansa (1568-1580). - " Lorenzo Suárez de Mendoza (1580-1583). - " Pedro Moya de Contreras (1584-1585). - " Alvaro Manrique de Zúñiga (1585-1590). - " Luis de Velasco (1590-1595). - " Gaspar de Zúñiga y Acevedo (1595-1603). - " Juan de Mendoza y Luna (1603-1607). - " Luis de Velasco (1607-1611). - " Fr. García Guerra (1611-1612). - " Diego Fernández de Córdoba (1612-1621). - " Diego Carrillo de Mendoza Pimentel (1621-1624). - " Rodrigo Pacheco Osorio (1624-1635). - " Lope Díez de Armendáriz (1635-1640). - " Diego López Pacheco Cabrera (1640-1642). - " Juan de Palafox y Mendoza (1642). - " García Sarmiento de Sotomayor (1642-1648). - " Marcos de Torres Rueda (1648-1649). - " Luis Enríquez de Guzmán (1650-1653). - " Francisco Fernández de la Cueva (1653-1660). - " Juan de Leyva y de la Cerda (1660-1664). - " Diego Osorio de Escobar y Llamas (1664). - " Antonio Sebastián de Toledo (1664-1674). - " Pedro Nuño Colón de Portugal (1674). - " Fr. Payo Enríquez de Ribera (1674-1680). - " Tomás Antonio de la Cerda y Aragón (1680-1686). - " Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1687-1688). - " Gaspar de la Cerda Silva y Mendoza (1688-1696) - " Juan de Ortega Montañés (1696-1697). - " José Sarmiento Valladares (1697-1701). - " Juan de Ortega Montañés (1701-1702). - " Francisco Fernández de la Cueva Enríquez (1702-1711). - " Fernando de Alencastre Noroña y Silva (1711-1716). - " Baltasar de Zúñiga (1716-1722). - " Juan de Acuña (1722-1734). - " Juan Antonio de Vizarrón (1734-1740). - " Pedro de Castro y Figueroa (1740-1742) - " Pedro Cebrián y Agustín (1742-1746). - " Francisco de Güemes Horcasitas (1746-1755). - " Agustín de Ahumada y Villalón (1755-1760). - " Francisco Cagigal de la Vega (1760). - " Joaquín de Monserrat (1760-1766). - " Carlos Francisco de Croix (1766-1771). - " Antonio María de Bucareli y Ursúa (1771-1779). - " Martín de Mayorga (1779-1783). - " Matías de Gálvez (1783-1784). - " Bernardo de Gálvez (1785-1786). - " Alonso Núñez de Haro y Peralta (1787). - " Manuel Antonio Flores (1787-1789). - " Juan Vicente de Güemes (1789-1794). - " Manuel de la Grua Talamanca (1794-1798). - " Miguel José de Azanza (1798-1800). - " Félix Berenguer de Marquina (1800-1803). - " José de Iturrigaray (1803-1808). - " Pedro Garibay (1808-1809). - " Francisco Javier Lizana y Beaumont (1809-1810). - " Francisco Javier Venegas (1810-1813). - " Félix María Calleja del Rey (1813-1816). - " Juan Ruiz de Apodaca (1816-1821). - " Juan O'Donojú (1821). - - -_Virreyes y Capitanes Generales que hubo en el Perú hasta la penúltima -década del siglo XVIII._ - - Francisco Pizarro (1529-1541). - D. Cristóbal Vaca de Castro (1541-1544). - " Blasco Núñez Vela, primero que llevó el título de virrey (1544-1546). - " Pedro de La Gasca (1546-1550). - " Antonio de Mendoza (1551-1552). - " Andrés Hurtado de Mendoza (1555-1561). - " Diego López de Zúñiga y Velasco (1561-1564). - " Lope García de Castro (1566-1569). - " Francisco de Toledo (1569-1581). - " Martín Henríquez (1581-1583). - " Fernando de Torres y Portugal (1584-1589). - " García Hurtado de Mendoza (1590-1596). - " Luis de Velasco (1596-1604). - " Gaspar de Zúñiga y Acebedo (1604-1606.) - " Juan de Mendoza y Luna (1607-1615). - " Francisco de Borja y Aragón (1615-1621). - " Diego Fernández de Córdoba (1622-1629). - " Jerónimo Fernández de Cabrera Bobadilla y Mendoza (1629-1639). - " Pedro de Toledo y Leiva (1639-1648). - " García Sarmiento de Sotomayor (1648-1655). - " Luis Henríquez de Guzmán (1655-1661). - " Diego de Benavides y de la Cueva (1661-1666). - " Pedro Fernández de Castro y Andrade (1667-1672). - " Baltasar de la Cueva Henríquez y Saavedra (1674-1678). - " Melchor de Liñán y Cisneros (1678-1681). - " Melchor de Navarra y Rocafull (1681-1689). - " Melchor Portocarrero Laso de la Vega (1689-1706). - " Manuel Onís de Santa Pau Olim de Semanat y de Lanuza (1706-1710). - " Diego Ladrón de Guevara (1710-1716). - " Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1716). - " Carmine Nicolás Caracciolo (1716-1720). - " Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1720-1724). - " José de Armendariz (1724-1736). - " Antonio José de Mendoza Camacho y Sotomayor (1736-1745). - " José Manso de Velasco (1745-1761). - " Manuel de Amat Juniet Planella Aimesic y Santa Pau (1761-1775). - " Manuel de Guirior (1775-1780). - " Agustín de Jáuregui (1780-1784). - " Teodoro de Croix (1784-1790)[886]. - " Fray D. Francisco Gil y Lemos (1790-1796). - " Ambrosio de O'Higgins (1796-1801). - " Gabriel de Avilés (1801-1806). - " José Fernando de Abascal (1806-1816). - " Joaquín de Pezuela y Sánchez (1816-1821). - " José de la Serna é Hinojosa (1821-1824). - - [886] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados, - etc., por José Félix Blanco, tomo I, páginas 474-481. - - -_Presidentes que hubo en Quito desde la conquista hasta fines del año -1811._ - - D. Fernando Santillán (1564-1571). - " Lope Díaz Armendáriz (1571-1575). - " García de Valverde (1575-1578). - " Diego Narváez (1578-1581). - " Juan Martínez de Landecho (1582-1587). - " Manuel Barros de Santillán (1587). - " Esteban Marañón (interino). - " Miguel de Ibarra (1600). - " Juan Fernández de Recalde (1609-1615). - " Antonio Murga (1616-1636). - " Alonso Pérez de Salazar (1637-1641). - " Juan de Lizarazu (1644-1645). - " Martín Arriola (1648-1655). - " Pedro Vázquez de Velasco (1655-1661). - " Antonio Fernández de Heredia (1663-1665). - " Diego del Corro (1670-1672). - " Alonso Peña Montenegro (1672-1678). - " Antonio Munive (1678-1691). - " Mateo de la Mata Ponce de León (1691). - " Francisco López Dicastillo (1703). - " Juan de Sarsaya (1707). - " Santiago de Larrain (1715). - - Por Real Cédula (1717) se suprimieron las Audiencias de Quito y de - Panamá, dejando sólo la de Santa Fe. Establecióse el Virreinato de - Santa Fe. Restablecida en 1722 la Audiencia de Quito, se nombró - presidente al citado Larrain. - - D. Dionisio de Alcedo y Herrera (1729-1736). - " José de Araujo y Río (1736-1743). - " Manuel Rubio de Arévalo (1743-1745). - " Fernando Sánchez de Orellana (1745). - " Juan Pío Montufar y Frajo (1753). - " Manuel Rubio de Arévalo, interino. - " Antonio de Zelaya y Vergara (1766-1767). - " José Dibuja (1767-1778). - " José García de León y Pizarro (1778-1784). - " Juan José Villaluenga y Martil (1784-1790). - " Juan Antonio Mon y Velarde (1790-1791). - " Luis Muñoz de Guzmán (1791-1798). - Barón de Carandolet (1798 1807). - D. Diego Antonio Nieto (1807-1808). - " Manuel de Uries (1808-1811)[887]. - - [887] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 483-485.--También tomo I, pág. - 339. - - -_Gobernadores de la isla de Puerto Rico hasta mediados del siglo XIX._ - - D. Cristóbal de Sotomayor. - " Miguel Cerón, desde 1509. - " Juan Ponce de León, hasta 1512. - " Miguel Cerón, hasta 1514. - El Comendador Moscoso, parte del año 1514. - D. Cristóbal de Mendoza, hasta 1516. - El licenciado Velázquez, hasta 1520. - D. Pedro Moreno. - " Francisco Manuel de Olando. - El licenciado Antonio de la Gama, interino. - D. Juan de Céspedes, hasta 1581. - " Diego Meléndez Valdés, en 1583. - " Pedro Xuarez, en 1593. - " Alonso Mercado, en 1599. - " Sancho Ochoa de Castro, en 1602. - " Gabriel de Rojas, en 1603. - " Felipe Beaumont y Navarro, en 1614. - " Juan de Vargas, en 1620. - " Juan de Haro, en 1625. - " Enrique Henríquez, en 1630. - " Iñigo de la Mota, en 1635. - " Fernando de la Riva-Agüero, en 1645. - " Agustín de Silva, en 1656. - " Juan Pérez de Guzmán, en 1661. - " Gerónimo de Velasco, en 1664. - " Gaspar de Arteaga, en 1670. - " Diego Robladillo, en 1674, interino. - " Baltasar Figueroa, en 1674, interino. - " Alonso Campo, en 1675. - " Juan Robles, en 1678. - " Gaspar de Andino, en 1683. - " Gaspar de Arredondo, desde 1690 hasta 1695. - " Tomás Franco, hasta 1698. - " Antonio Robles, hasta 1699, interino. - " Gaspar de Arredondo, en 1699. - " Gabriel Gutiérrez de Rivas, desde 1700 hasta 1702. - " Diego Villarán, hasta 1703, interino. - " Francisco Sánchez, en 1703, interino. - " Pedro de Arroyo, hasta 1705. - " Juan Morla, interino. - " Francisco Granados, hasta 1720. - " José Mendizábal, hasta 1724. - " Matías Abadía, hasta 1731. - " Domingo Nanclares, hasta 1743. - " Juan Colomo, en 1743. - " Agustín Pareja, hasta 1751. - " Matías Bravo, hasta 1755. - " Mateo de Guazo. - " Felipe Ramírez. - " Marcos Vergara, en 1766. - " José Tentor, interino. - " Miguel de Muesas, hasta 1775. - " José Dufresne, hasta 1783. - " Juan Dabán, hasta 1789. - " Miguel Vitáriz, hasta 1792. - " Francisco Torralba, hasta 1795. - " Ramón de Castro, hasta 1804. - " Toribio de Montes, hasta 1809. - " Salvador Meléndez, hasta 1820. - " Juan Vasco y Pascual, en 1820. - " Gonzalo Aróstegui, hasta 1822. - " José Navarro, en 1822, interino. - " Miguel de la Torre, hasta 1837. - " Francisco Moreda, hasta 1837. - " Miguel López Baños, hasta 1840. - " Santiago Méndez Vigo, hasta 1844. - Conde de Mirasol, hasta 1847. - D. Juan Prim, hasta 1848. - " Juan de la Pezuela, hasta 1851. - Marqués de España, hasta 1852, interino. - D. Fernando de Zorzagaray, hasta 1855. - " Andrés García Camba, en 1855. - " José Lemery, hasta 1857. - " Fernando Cotoner, hasta 1860. - " Rafael Echagüe, hasta 1862. - " Rafael Izquierdo, en 1862, interino. - " Félix María de Messina, hasta 1865. - " José María Marchesi, en 1866[888]. - - [888] Véase Fray Iñigo Abbad y Lasierra, _Hist. geográfica, - civil y natural de Puerto Rico_, págs. 502-504.--Puerto Rico, - 1866. - - -_Gobernadores y Capitanes generales que tuvo la provincia de Caracas o -Venezuela hasta el año 1810._ - - D. Ambrosio de Alfinger (1528-1531). - " Juan Alemán (1531-1533). - " Juan de Spira (1533-1540). - " Juan de Villegas (1540). - " Rodrigo de Bastidas (1540-1542). - " Diego Boica. - " Enrique Remboltt. - Licenciado Frías (1546). - D. Juan Pérez de Tolosa (1546-1548). - " Juan Villegas, interino. - Licenciado Villasinda (1554-1556). - Gutiérrez de la Peña (1557-1559). - D. Pablo Collado (1559-1562). - Licenciado Bernáldez, interino. - D. Alonso Manzanedo (1563-1564). - Licenciado Bernáldez (1564-1565). - D. Pedro Ponce de León (1565-1569). - " Juan de Chaves (1569-1572). - " Diego Mazariego (1572-1576). - " Juan Pimentel (1576-1582). - " Luis de Rojas (1582-1587). - " Diego de Osorio (1587-1597). - " Gonzalo de Piña Lidueña (1597-1600). - " Alonso Arias Vaca (1600-1601). - " Sancho de Alquiza (1601-1610). - " Martín de Robles (1610-1616). - " Francisco de la Hoz Berrio (1616-1622). - " Francisco Núñez Melián (1622-1632). - " Ruiz Fernández de Fuenmayor (1632-1638). - " Marcos Gelder de Calatayud (1639-1644). - " Pedro de León Villarroel (1644-1649). - " Martín de Robles (1649-1654). - " Pedro de Porras Toledo (1660). - " Féliz González de León (1664). - " Fernando de Villegas (1666). - " Francisco Dávila Orejón (1673). - " Francisco de Alverro (1677). - " Diego Melo Maldonado (1682). - Marqués del Casal (1688). - D. Francisco Berroterán (1693). - " Nicolás de Ponte (1699). - Marqués del Valle de Santiago (1705). - D. Fernando de Rojas (1706). - " Antonio Alvarez de Abreu (1716). - " Diego Portales (1724). - " Lope Carrillo (1729). - " Sebastián García de la Torre (1730-1733). - " Martín Lardizábal (1733-1737). - " Gabriel de Zuloaga (1737-1742). - " Luis de Castellanos (1742-1749). - Fr. Julián de Arriaga y Ribera Bailio (1749-1752). - D. Felipe Ricardos (1752-1760). - " Felipe Ramírez de Estenor (1760-1763). - " José Solano (1763-1771). - Marqués de la Torre (1771-1772). - D. José Carlos de Agüero (1772-1777). - " Luis Unzaca y Amezaga (1777-1783). - " Manuel González, interino. - " Juan Guillelmi (1783-1790). - " Pedro Carbonell (1790-1799). - " Manuel de Guevara Vasconcellos (1799-1807). - " Juan de Casas (1807-1809). - " Vicente Emparán (1809-1810)[889]. - - [889] _Documentos para la Historia de Bolívar_, tomo I. págs. - 494-498. También tomo II, pág. 338. - - -_Presidentes y virreyes que tuvo el Nuevo Reino de Granada desde la -conquista hasta fines del siglo XVIII._ - - D. Alonso Luis de Lugo. - " Miguel Díez de Armendariz fué juez de residencia desde 1545 hasta - 1549, en cuyo año se creó la Audiencia y desempeñó el cargo de - presidente. - " Juan de Montaño (1551-1552). - " Andrés Díaz Venero de Leyva (1564-1575). - " Francisco Briceño (1575-1577). - " Lope Díaz de Armendariz (1578-1588). - " Antonio González (1590-1597). - " Francisco Sande (1597-1602). - " Nuño Núñez de Villavicencio (1605-1606). - " Juan de Borja (1606-1610). - " Sancho Girón (1610-1637). - " Martín de Saavedra y Guzmán (1637-1645). - " Juan Fernández de Córdova y Cohalla (1645-1652). - " Dionisio Pérez Manrique (1654-1661). - " Diego Egues Beaumont (1662-1667). - " Francisco del Castillo Concha (1669-1680). - " Sebastian de Velasco (1685-1686). - " Gil Cabrera Dávalos (1686-1703). - " Diego Córdoba Laso de la Vega (1708-1711). - " Francisco Meneses de Sarabia (1712-1715). - " Juan Francisco Cosido y Otero, interino. - " Nicolás de las Infantas y Benegas, no tomó posesión. - Fray Francisco del Rincón, interino. - D. Antonio de la Pedrosa (1717-1721). - " Jorge de Villalonga, primer virrey (1723-1724). - " Antonio Manso Maldonado, presidente (1725-1731). - " Rafael Eslaba (1733-1737). - " Antonio González Manrrique (1738). - " Francisco González Manrrique (1739-1740). - " Sebastián de Eslaba, segundo virrey (1740-1749). - " Juan Alonso Pizarro (1749-1753). - " José Solís Folch de Cardona (1753-1761). - " Pedro Mesía de la Cerda (1761-1772). - " Manuel de Quirior (1772-1776). - " Manuel de Flores (1776-1782). - " Juan de Torrezal Díaz Pimienta (1782). - " Antonio Caballero y Góngora (1782-1789). - " Francisco Gil de Lemus (1789). - " José de Ezpeleta Galdeano de Castillo y Prado (1789-1797). - " Pedro Mendinueta Muzquiz (1797-1803)[890]. - - [890] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 487-490. - - -_Gobernadores de la provincia del Paraguay desde 1620 hasta 1785._ - - D. Manuel de Frías (1620-1630). - " Luis de Céspedes (1630-1636). - " Martín de Ledesma (1636-1639). - " Pedro de Lago Navarro (1639-1642). - " Gregorio de Hinestrosa (1643-1648). - " Diego de Escobar Osorio (1649). - " Fray Bernardino de Cárdenas (1649). - " Andrés Garavito de León (1649-1651). - " Juan Vázquez de Valverde (1651-1665). - " Felipe Rege Corbulón (1679). - " Juan Díaz de Andino (1679-1685). - " Antonio de Vera Moxica, interino. - " Baltasar García Ros (1705). - " Juan Gregorio Bazán de Pedrosa. - " Diego de los Reyes Balmaseda (1717-1721). - " José de Antequera y Castro (1721-1725). - " Martín de Barna. - " Bartolomé de Aldunate. - " Ignacio de Soroeta (1730). - " Ignacio Mirones Benavente (electo). - " Manuel Agustín de Ruiloba (1733). - " Fr. Juan de Arregui, interino. - " Bruno Mauricio de Zavala (1735). - " Martín José de Echaure (1736-1755). - " Rafael de la Moneda. - " Marcos Larrazabal. - " Pedro Melo de Portugal (1777-1785). - " Joaquín de Alós (1785)[891]. - - [891] _Doc. para la hist. de Bolívar_, tom. II, págs. 450-453. - - -_Gobernadores y virreyes que hubo en Buenos Aires desde 1535 hasta -1784._ - - D. Pedro de Mendoza (1535-1537). - " Juan de Ayolas (1538-1539). - " Alvar Núñez Cabeza de Vaca (1540-1545). - " Domingo Martínez de Irala (1545-1558). - " Gonzalo de Mendoza (1558-1565). - " Juan Ortiz de Zárate (1565-1581). - " Diego Mendieta (1581-1596). - " Hernando Arias de Saavedra (1598-1609). - " Diego Martín Negrón (1609-1615). - " Fernando de Arias (1616-1620). - " Diego de Góngora (1620-1625). El gobierno se dividió en dos: el de - Buenos Aires y el del Paraguay. - D. Luis de Céspedes (1626-1635). - " Pedro Esteban de Avila (1635-1644). - " Jacinto de Laris (1644-1652). - " Pedro Baigorri (1652-1663). - " Alonso Mercado de Villacorta (1663-1664). - " Juan Martínez de Salazar (1665-1668). - " José de Garro (1669-1680). - " Andrés de Robles (1680-1703). - " Juan Alfonso de Valdés Inclán (1703-1710). - " Manuel de Velasco (1710-1715). - " Bruno Mauricio de Zavala (1716-1734). - " Miguel de Salcedo (1735-1738). - " Domingo Ortiz de Rozas (1738-1746). - " José Andonaegui (1746-1756). - " Pedro Ceballos (1756). - " Francisco Bucareli Ursúa (1756-1770). - " Juan José de Vestiz, primer virrey (1770-1784). - " Nicolás del Campo (1784)[892]. - - [892] _Doc. para la hist. de Bolívar_, ordenados por José P. - Blanco, tom. II, págs. 445-448. - - Después de la fundación de la ciudad de Buenos Aires por el nunca - bastante alabado Juan de Garay, gobernaron aquella población los - siguientes: - - D. Rodrigo Ortiz de Zárate, como delegado del citado Garay y cuyo - nombramiento fué confirmado a la muerte del fundador de la ciudad - (1583). - - D. Juan de Torres y Navarrete, como lugarteniente del gobernador - del Paraguay. - - D. Alvaro de Vera y Aragón, nombrado del mismo modo que el anterior. - - D. Hernando Arias de Saavedra, desde 1591 á 1594 (1.ª vez). - - D. Fernando de Zárate, nombrado por el marqués de Cañete, virrey de - Lima. - - D. Juan Ramírez de Velasco. - - D. Hernando Arias de Saavedra, que gobernó hasta 1598 (2.ª vez). - - D. Diego Rodríguez Valdés y de la Banda, nombrado por el Rey - (1598-1602). - - El general François de Beaumont y Navarra. - - El capitán Francisco de Barrasa, nombrado por el Rey en 1602. - - D. Hernando Arias de Saavedra (3.ª vez) y cesó en 1609. - - Don Diego Marín Negrón fué nombrado por el Rey (Valladolid 16 de - agosto de 1608) y tomó posesión el 22 de diciembre de 1609; murió - el 26 de julio de 1613. - - Don Mateo Leal de Ayala, Justicia mayor, desempeñó interinamente el - cargo. - - Don Françes de Beaumont y Nabarro fué nombrado, en nombre del Rey, - por el Marqués de Montesclaros, virrey de Lima el 8 de junio de - 1614. - - Don Hernando Arias de Saavedra fué nombrado por el Rey por Cédula - real, dada en San Lorenzo el 7 de septiembre de 1614 (4.ª vez). - - -INDIAS ESPAÑOLAS DEL NORTE. - - -_Virreinato de México ó de la Nueva España._ - -_Distrito de la Audiencia de Santo Domingo_ o de la Isla Española. -Inclúyense en dicha Audiencia la Isla Española, Cuba, San Juan, -Jamaica, las Lucayas, las Caníbales, Venezuela, Guayana ó Nueva -Andalucía y la Florida. En Santo Domingo, capital de la isla Española, -reside la Audiencia, la Casa de Moneda, el Arzobispado[893], tres -conventos de frailes (franciscanos, dominicos y mercenarios) y uno de -monjas. - - [893] Tiene por sufragáneos el Obispado de Concepción de la - Vega (a 20 leguas de Santo Domingo), el de Cuba, el de San - Juan y el de Venezuela; también la abadía de Jamaica. - -Las poblaciones más importantes de la Isla Española son las siguientes: -Igney, Leybo, Cotuy, Asrca, Yaguana, Concepción de la Vega, Santiago de -los Caballeros, Puerto de la Plata, Montexpi y Dios de la Vega. - -De la isla de Cuba o Fernandina son los pueblos principales Santiago, -Baracoa, Bayamo, Puerto Príncipe, Sancti Espíritus, Habana y otros. - -A la isla de Jamaica o de Santiago pertenecen Sevilla, Melilla, Oristan -y otras. - -Corresponden a la isla de San Juan de Puerto Rico la ciudad de San -Juan, Guadianilla o San Germán el Nuevo y otras poblaciones. - -Entre las islas Lucayas merecen especial mención Abacoa, Cigateo, -Curates, Guanima, Guanami y otras. - -Entre las Caníbales se encuentran la de Santa Cruz, Isaba, las Vírgenes -y muchas más. - -En Venezuela se hallan la ciudad de Loro o Venezuela, Nuestra Señora -de Carvalleda, Santiago de León, Nueva Valencia, Nueva Xerez, Nueva -Segovia, Trujillo o Nuestra Señora de la Paz, etc. - -En la Guayana y la Florida hay algunos poblados de indios y pocos -fuertes de españoles[894]. - - [894] _Colec. de Doc. inéd. relativos a América_, tomo XV, - págs. 418-528. - - -_Distrito de la Audiencia de México._ - -En México o Nueva España se fundó la segunda Audiencia y hay -arzobispado. Se incluyen trece provincias o comarcas principales, que -son las siguientes: México, Cateothalpa, Meztitlan, Xilotepec, Panuco, -Matacingo, Cultepec, Tezcuco, Chalco, Suchimilco, Valuit, Coyxca y -Acapulco. - -Entrase a la ciudad de México, que antiguamente se llamó Tenustitan, -por tres calzadas de a media legua de largo; en ella hay 3.000 -vecinos de españoles y unas 30.000 casas de indios. En México--como -se ha dicho--reside el virrey y la Audiencia; además Casa de moneda, -Inquisición, tres conventos de frailes (San Francisco, Santo Domingo -y San Agustín), la Compañía de Jesús, tres conventos de monjas y -Universidad; el Arzobispado tiene por sufragáneos los Obispados de -Taxcala, Guaxaca, Mechoacan, Nueva Galizia, Chiapa, Yucatán y Guatemala. - -En la provincia de Panuco se halla la villa de Santistevan del Puerto o -Panuco, la de Santiago de los Valles y la de San Luis de Tampico. - -En la ciudad de Taxcala o Texcallan estuvo el Obispado desde el año 26 -hasta el 50, que se trasladó a Puebla de los Angeles. Hállanse además -varias poblaciones importantes, como Chilula, Vera Cruz y el puerto de -San Juan de Ulúa. - -Entre las poblaciones de la provincia de Guaxaca eligióse Antequera -para residencia del Obispo. Además de Antequera, llamada también -Guaxaca, se encuentran las villas de San Ildefonso de los Capotecos, -Santiago de Nexapa, Espíritu Santo y otras. - -Reside la catedral de la provincia de Mechoacan en Pazcuaro o Mechoacan -y antes, hasta el año de 44, estuvo en Guayangues; entre otras -poblaciones citaremos las villas de San Miguel, de San Felipe y de -Colima. - -La provincia de Yucatán que, cuando se descubrió, fué tenida por isla y -la llamaron Nuestra Señora de los Remedios, y la provincia de Tabasco, -forman un Obispado, hallándose la catedral en la ciudad de Mérida; -además citaremos las villas de Vallid, San Francisco de Campeche y de -Salamanca. - - -_Distrito de la Audiencia de Guadalaxara._ - -En el distrito de la Audiencia de Nueva Galicia o de Xalisco se -comprenden las provincias de Guadalaxara, Xalisco, Zacatecas, -Chiametla, Culiacan, Camena, Vizcaya, Cinaloa y Quinia. - -En Guadalaxara está la Audiencia y la catedral, las cuales estuvieron -hasta el año 60 en la ciudad de Compostela. Hállase en dicha provincia -de Guadalaxara la villa de Santa María de los Lagos. - -En la provincia de Xalisco se encuentra la ciudad de Compostela y la -villa de la Purificación. - -Entre los pueblos de la provincia de los zacatecas deben mencionarse -las villas de Xerez de la Frontera, de Llerena, del Nombre de Dios y de -Durango. - -En la provincia de Chiametla está el pueblo de San Sebastián, en la de -Culiacan la villa de San Miguel y en la de Cinaloa el pueblo de San -Juan. - - -_Distrito de la Audiencia de Guatemala._ - -En el distrito de la Audiencia de Guatemala, antes llamada de los -Confines por hallarse en los de Nicaragua y Guatemala, se hallan -las provincias siguientes: Guatemala, Soconusco, Chiapa, Verapaz, -Honduras, Nicaragua y Costa Rica. - -Hállase en la provincia de Guatemala la ciudad de Santiago, residencia -de la Audiencia, de la catedral y Casa de fundición. También citaremos -la ciudad de San Salvador y la villa de la Trinidad. - -En la provincia de Soconusco hay un pueblo que se llama Guevetlan, -residencia del gobernador. - -En la provincia de Chiapa--cuyo nombre lo toma del pueblo más -importante de los indios--se encuentra Ciudad Real, residencia del -obispo; y en la de Verapaz no hay pueblo alguno de españoles. - -En la provincia de Honduras está la ciudad de Vallid, en lengua de -indios Comayagua, donde reside la catedral y el gobierno; además se -halla la ciudad de Gracias a Dios y las villas de San Pedro, San Juan, -la ciudad de Truxillo y la villa de San Xorxe. - -Se encuentra en la provincia de Nicaragua la ciudad de León de -Nicaragua, donde residen el gobernador y el obispo; también la ciudad -de Granada y las poblaciones de Nueva Segovia, Nueva Jaén y Realexo. - -Pueblos son de la provincia de Costa Rica la villa de Aranjuez y la -ciudad de Cartago. - - -INDIAS ESPAÑOLAS DEL MEDIODÍA. - - -_Distrito de la Audiencia de Panamá._ - -Llamóse primero Castilla del Oro, después Tierra Firme, y, por último, -Distrito de la Audiencia de Panamá. Al distrito de dicha Audiencia -corresponden los gobiernos de Panamá y de Veragua. En Panamá reside la -Audiencia, el gobierno, la catedral y tres conventos (franciscanos, -dominicos y mercenarios). Es muy importante en el gobierno de Panamá -la ciudad del Nombre de Dios y en el de Veragua las ciudades de la -Concepción, de Santa Fe y de Carlos. - - -_Distrito de la Audiencia de Santa Fe o del Nuevo Reino de Granada._ - -En la ciudad de Santa Fe de Bogotá, llamada así por la provincia en -que se halla, reside la Audiencia; la catedral metropolitana, cuyos -sufragáneos son Popayán, Cartaxena y Santa Marta; casa de fundición y -dos conventos (uno de franciscanos y otro de dominicos). En el término -de dicha provincia se encuentra la villa de San Miguel y la ciudad de -Jocayma. - -En la provincia de los Moriscos y Colinas, llamada también Canapeis, se -encuentran dos pueblos: la ciudad de la Trinidad y la villa de la Palma. - -En la provincia de Tunxa está la ciudad del mismo nombre, la de -Pamplona, la de Mérida, la de Vélez, la de Ibaque, la de la Victoria, -la de Nuestra Señora de los Remedios y la de San Juan de los Llanos. - -En la provincia de Santa Marta se halla la ciudad del mismo nombre, -residencia del gobernador y del obispo; también la ciudad de los Reyes -y otros pueblos. - -En la provincia de Cartaxena se encuentra la ciudad del mismo nombre, -donde reside el gobernador, la catedral y dos conventos de frailes -(franciscanos y dominicos); entre otros pueblos citaremos María y Santa -Cruz de Mopox. - -Las provincias del Dorado o Nuevo Extremadura pertenecen también al -distrito del Nuevo Reino de Granada. - -Las provincias del Perú se dividieron en dos gobiernos: Francisco -Pizarro gobernó la Nueva Castilla, esto es, desde Quito hasta el Cuzco; -Almagro, la Nueva Toledo, esto es, desde Chinchas hacia el Estrecho. -Estos gobiernos duraron hasta que se fundó la Audiencia de los Reyes y -se nombró virrey del Perú. - - -_Distrito de la Audiencia de Quito._ - -En la ciudad de San Francisco de Quito existe la Audiencia para -las cosas de justicia y el virrey para las del gobierno, catedral -y tres conventos (de franciscanos, dominicos y mercenarios). En la -jurisdicción de la citada provincia de Quito está la ciudad de Bamba, -por otro nombre de Cuenca, como también la ciudad de Loxa, llamada por -otros de la Zarza. - -Citaremos además las poblaciones de Zamora, de San Miguel de Piura, de -Puerto Viejo, etc. - -En la provincia de Popayán se halla la ciudad del mismo nombre, donde -reside un teniente gobernador, catedral y convento de la Merced. Tiene -mucha importancia la ciudad de Calí, donde está el gobernador, casa -de fundición y monasterio de San Francisco; no carecen tampoco de -importancia Guadalaxara de Buga, San Sebastián de la Plata y otras -ciudades. - -De la provincia de los Quixos y Canela son las ciudades de Baeza (donde -reside el gobernador nombrado por el virrey del Perú), Archidona y -Avila. - -De la provincia de los Pacamoros son las ciudades de Vallid, de Loyola -ó Cumbinama y de Santiago de las Montañas. - - -VIRREINATO DEL PERÚ. - - -_Distrito de la Audiencia de los Reyes._ - -El distrito de la Audiencia de los Reyes, que es lo que propiamente -se denomina Perú, tiene como capital la ciudad de los Reyes ó de -Lima, residencia del virrey y de la Audiencia, del Tribunal de la -Inquisición, de la metrópoli arzobispal (cuyos sufragáneos son los -obispados de Chile, Charcal, Cuzco, Quito, Panamá, Nicaragua y Río de -la Plata), de cinco conventos de frailes y de dos de monjas, de la -Compañía de Jesús, etc. Entre otras poblaciones citaremos las villas -de Arnedo y de Parrilla ó Santa, las ciudades de Truxillo, de San -Juan de la Frontera ó de los Chachapoyas, la de León de Guanuco, la -de Guamauga ó San Juan de la Victoria, la del Cuzco (residencia del -obispo y de varios conventos) y la de Arequipa. - - -_Distrito de la Audiencia de los Charcas._ - -El gobierno de la Audiencia de los Charcas, como el de las Audiencias -de Quito y de los Reyes, está á cargo del virrey del Perú; en la -Audiencia de los Charcas se hallan dos gobiernos y dos obispados, el de -Charcas y el de Tucumán. En la provincia de los Charcas se encuentra -la ciudad de la Plata, residencia de la catedral y de cuatro conventos -(franciscanos, dominicos, agustinos y mercenarios) y de la Audiencia. -En su jurisdicción está la ciudad de Nuestra Señora de la Paz, de -Chucuito, de Oropesa y de Potosí. En la provincia de Tucumán se halla -la ciudad de Santiago del Estero, antes del Barco, y en ella está la -catedral y el gobierno; además se encuentran las ciudades de San Miguel -de Tucumán y de Santa María de Talavera. - -En la provincia de Chile hay once pueblos de españoles con un -gobernador bajo las órdenes del virrey y Audiencia del Perú. La -ciudad de Santiago, en otro tiempo la primera población de Chile, es -residencia de la catedral y de tres conventos (franciscanos, dominicos -y mercenarios); también la ciudad de la Serena y otras poblaciones. - -Merecen especial mención las siete poblaciones siguientes: la ciudad -de la Concepción, residencia del gobernador y de tres conventos -(franciscanos, dominicos y mercenarios); la ciudad de los Confines o -de Villanueva de los Infantes, con dos conventos (de franciscanos y -dominicos); la ciudad Imperial, residencia de la catedral y de dos -conventos (franciscanos y mercenarios); la ciudad de Villarrica, con -dos conventos (franciscanos y mercenarios); la ciudad de Valdivia, con -tres conventos (franciscanos, dominicos y mercenarios); la ciudad de -Osorno, con dos conventos de frailes (franciscanos y dominicos) y otro -de monjas; y la ciudad de Castro, con un convento de franciscanos. - -Llámanse provincias o tierras del Estrecho de Magallanes las que hay -desde la costa de Chile hasta dicho Estrecho; las cuales, aunque -habitadas por indios, no se han pacificado ni constituyen población. - -Las provincias del Río de la Plata constituyen un gobierno subordinado -al virrey del Perú y tienen un obispado. En la ciudad de la Asunción, -fundada junto al río Paraguay, reside el gobernador y el obispo -(sufragáneo del Arzobispado de los Reyes). Buenos Aires es un pueblo -que antiguamente se despobló cerca de donde ahora se ha vuelto a -poblar; hállase en la provincia que llaman los Morocotes y en la ribera -derecha del Río de la Plata. - -Las provincias y tierra del Brasil se hallan divididas en nueve -gobiernos que llaman Capitanías, y en ellas 17 pueblos de portugueses -situados en la costa. - - -SUELDOS ANUALES DE LOS MINISTROS PRINCIPALES Y SUBALTERNOS DE TODAS LAS -AUDIENCIAS DE AMÉRICA DESDE 1.º DE JULIO DE 1776. - - - _Audiencia de México._ - - El Virrey, Presidente, Gobernador y Capitán General, sesenta - mil pesos. 60.000 - - El Regente, nueve mil pesos. 9.000 - - Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales, a - cuatro mil y quinientos pesos cada uno. 76.500 - - Cuatro Relatores de lo civil y dos del crimen, a - setecientos pesos cada uno. 4.200 - - Dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, a ochocientos - pesos cada uno. 1.600 - ------- - 150.300 - - - _Audiencia de Guadalajara._ - - El Regente con las facultades y funciones de la Presidencia, - seis mil y seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, a tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - El Alguacil mayor, dos mil setecientos y cincuenta pesos. 2.750 - - Dos Relatores y dos agentes fiscales de lo civil y criminal, - a quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 34.450 - - - _Audiencia de Guatemala._ - - El Presidente Gobernador y Capitán general, diez mil pesos. 10.000 - - El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - á quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 41.700 - - - _Audiencia de Santo Domingo._ - - El Presidente Gobernador y Capitán general de la Isla - Española, ocho mil pesos. 8.000 - - El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - á quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 39.700 - - - _Audiencia de Lima._ - - El Virrey, Presidente Gobernador y Capitán general, sesenta - mil y quinientos pesos. 60.500 - - El Regente, nueve mil setecientos veinte pesos. 9.700 - - Diez Oidores, cinco Alcaldes del crimen y dos Fiscales de lo - civil y criminal, á cinco mil pesos cada uno. 85.000 - - Dos agentes Fiscales y cinco Relatores de lo civil y criminal - á mil y ochenta pesos cada uno. 7.560 - ------- - 163.060 - - - _Audiencia de Charcas._ - - El Presidente, diez mil pesos. 10.000 - - El Regente, nueve mil setecientos y veinte pesos. 9.720 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, quatro - mil ochocientos sesenta pesos cada uno. 34.020 - - El Alguacil mayor, tres mil doscientos quarenta pesos. 3.240 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - á ochocientos pesos cada uno. 3.200 - ------- - 60.180 - - - _Audiencia de Chile._ - - El Presidente Gobernador y Capitán general de aquel Reino, - diez mil pesos. 10.000 - - El Regente, nueve mil setecientos veinte pesos. 9.720 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á - quatro mil ochocientos sesenta pesos cada uno. 34.020 - - El Alguacil mayor, quatro mil ochocientos sesenta pesos. 4.860 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - ochocientos pesos cada uno. 3.200 - ------- - 61.800 - - - _Audiencia de Santa Fee._ - - El Virrey, Presidente Gobernador y Capitán general, quarenta - mil pesos. 40.000 - - El Regente, seis mil y seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - El Alguacil mayor, dos mil pesos. 2.000 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal, - á quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 73.700 - - - _Audiencia de Quito._ - - El Regente con la presidencia unida á su empleo, seis mil y - seiscientos pesos. 6.600 - - Cinco Oidores y dos Fiscales de lo civil y criminal, á tres - mil y trescientos pesos cada uno. 23.100 - - Dos Relatores y dos agentes Fiscales de lo civil y criminal - á quinientos pesos cada uno. 2.000 - ------- - 31.700 - - - - -M - - -_Arzobispos de México desde la conquista hasta 1811._ - - D. Fray Juan de Zumárraga (1527-1548). - " Fray Alonso de Montufar (1551-1569). - " Pedro de Moya y Contreras (1573-1591). - " Alonso Fernández de Bonilla (1592). - " Fray García de Santa María Mendoza (1600-1606). - " Fray García Guerra (1607-1612). - " Juan Pérez de la Serna (1613-1626) - " Francisco Manso y Zúñiga (1629-1637). - " Francisco Verdugo (1639). - " Feliciano de la Vega (1639-1640). - " Juan de Palafox y Mendoza (1642-1643). - " Juan de Mañosca (1643-1653). - " Marcelo López de Azcona (1653 1654). - " Mateo Saga de Bugueiro (1655-1662). - " Diego Osorio Escobar y Llamas (1663-1664). - " Alonso de Cuevas y Dávalos (1664-1665). - " Fray Marcos Martínez de Prado (1666-1667). - " Fray Payo Enríquez de Rivera (1668-1681). - " Manuel Fernández de Santa Cruz (1681). - " Francisco Aguiar y Seijas (1682-1698). - " Juan de Ortega Montañez (1700-1708). - " Fray José Lanciego y Eguiluz (1713-1728). - " Manuel José de Endaya y Haro (1728). - " Juan Antonio Lardizabal Elorza (1729). - " Juan Antonio de Vizarrón Eguiarreta (1730-1747). - " Manuel Rubio Salinas (1749-1765). - " Francisco Antonio Lorenzana (1766-1771). - " Alfonso Núñez de Haro Peralta (1771-1800). - " Francisco Javier de Lizana Beaumont (1802-1811)[895]. - - [895] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo II, págs. 598 y 599. - - -_Obispos de Yucatán desde la conquista hasta fines del siglo XVIII._ - - D. Fr. Juan de San Francisco. - " Fr. Juan de la Puerta (1552). - " Fr. Francisco de Toral (1562-1571). - " Fr. Diego de Landa (1572-1579). - " Fr. Gregorio Montalvo (1580-1587). - " Fr. Juan Izquierdo (1587-1602). - " Diego Vázquez Mercado (1603-1608). - " Fr. Gonzalo de Salazar (1608-1636). - " Juan Alonso de Ocón (1638-1642). - " Andrés Fernández de Ipenza (1643). - " Marcos de Torres y Rueda (1646-1649). - " Fr. Domingo de Villa-Escusa Ramírez de Arellano (1651-1652) - " Lorenzo de Orta. - " Fr. Luis de Cifuentes y Sotomayor (1657-1676). - " Juan de Escalante Turcios y Mendoza (1676-1681). - " Juan Cano Sandoval (1689-1695). - " Fr. Antonio de Arriaga y Agüero (1696-1698). - " Fr. Pedro de los Reyes Ríos de la Madrid (1700-1714). - " Juan Gómez de Parada (1715-1728). - " Juan Ignacio de Castorena y Ursúa (1729-1733). - " Francisco Pablo Matos Coronado (1734-1741). - " Fray Mateo de Zamora y Penagos (1741-1744). - " Fr. Francisco de San Buenaventura Tejada Díez de Velasco - (1746-1751). - " Juan José de Eguiara y Eguren (1751). - " Fray Ignacio Padilla y Estrada (1752-1760). - " Fr. Antonio Alcalde (1761-1773). - " Diego Peredo. - " Fr. Juan Manuel de Vargas Rivera (1774). - " Antonio Caballero y Góngora. - " Fr. Luis de Piña y Mazo (1777)[896]. - - [896] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo II, págs. 599-604. - - -_Arzobispos que hubo en Lima hasta la penúltima década del siglo XVIII._ - - D. Diego Gómez de la Madrid, presentado para Obispo de Lima en 1538. - " Fray Jerónimo de Loaiza, promovido para Obispo de Lima en 1540 y - para Arzobispo de dicha población en 1545 hasta 1575. - " San Toribio Alfonso Mogrovejo (1578-1606). - " Bartolomé Lobo Guerrero (1609-1622). - " Gonzalo de Ocampo (1623-1626). - " Fernando Arias de Ugarte (1630-1638). - " Fr. Fernando de Vera (1638). - " Pedro de Villagómez (1640-1671). - " Fr. Juan de Almoguera (1674-1676). - " Melchor de Liñán y Cisneros (1678-1708). - " Francisco de Levanto. - " Antonio de Zuloaga (1714-1722). - Fr. Diego Morcillo Rubio de Auñón (1724-1730). - " Francisco Antonio de Escandón (1732-1739). - " José Antonio Gutiérrez de Ceballos (1742-1745). - " Agustín Rodríguez Delgado (1746). - " Pedro Antonio Barroeta y Angel (1748-1758). - " Diego del Corro (1759-1761). - " Diego Antonio de Parada (1762-1779). - " Juan Domingo González de la Reguera (1781)[897]. - - [897] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 481-483. - - -OBISPOS Y ARZOBISPOS DE GUATEMALA.--OBISPOS DESDE 1534 HASTA 1743. -ARZOBISPOS DESDE 1743 HASTA 1844. - - -_Obispos._ - - D. Francisco Marroquín. - " Bernardino Villalpando. - " Gómez Fernández de Córdova. - " Fr. Juan Ramírez de Arellano. - " Fr. Juan Cabezas Altamirano. - " Fr. Juan Zapata y Sandoval. - " Agustín Ugarte y Sarabia. - " Bartolomé Gómez Soltero. - " Fr. Payo Henríquez de Ribera. - " Juan de Santo Matía Saenz Mañozca y Murillo. - " Juan de Ortega y Montañez. - " Fr. Andrés de las Navas y Quevedo. - " Fr. Mauro de Larreategui y Colón. - " Fr. Juan Bautista Alvarez de Toledo. - " Nicolás Carlos Gómez de Cervantes. - " Juan Gómez de Parada. - " Fr. Pedro Pardo de Figueroa. - - -_Arzobispos._ - - D. Fr. Pedro Pardo de Figueroa. - " Francisco José Figueredo y Victoria. - " Pedro Cortés y Larraz. - " Cayetano Francos y Monrroy[898]. - " Juan Félix de Villegas. - Sr. Peñalver y Cárdenas. - Rafael de la Vara. - Fr. Ramón Casaus y Torres (1811-1829). - " García Pelaez (desde 1844)[899]. - - [898] Primer Arzobispo que residió en Nueva Guatemala. - - [899] Véase Montufar, _Reseña histórica de Centro-América_, - tomo IV, págs. 428-431. - - - -_Obispos de Honduras desde el año 1539 al 1810._ - - D. Cristóbal de Pedraza. - " Fr. Jerónimo de Corella. - " Fr. Alonso de la Cerda. - " Fr. Gaspar de Andrada. - " Fr. Alonso Galdo. - " Fr. Luis de Cañizares. - " Juan Merlo de la Fuente. - " Fr. Alonso de Vargas. - " Martín de Espinosa. - " Fr. Juan Pérez. - " Fr. Fernando de Guadalupe López Portillo. - " Fr. Francisco Molina. - " Diego Rodríguez de Rivas. - " Isidoro Rodríguez. - " Antonio de Macarulla. - " Francisco José Palencia. - " Fr. Antonio de San Miguel. - " Fr. Fernando de Cadiñanos. - " Fr. Vicente Navas. - " Manuel Julián Rodríguez[900]. - - [900] Véase Montufar, _Reseña histórica de Centro-América_, - tomo IV, pág. 217. - - -_Obispos que tuvo Quito desde el primero hasta la penúltima década del -siglo XVIII._ - - D. Garci Díaz Arias (1545-1562). - " Pedro de la Peña (1563-1588). - " Fr. Antonio de S. Miguel y Solier (1590-1591). - " Fr. Luis López de Solís (1593-1600). - " Fr. Salvador de Ribera (1607-1612). - " Fernando Arias de Ugarte (1613-1616). - " Fr. Alonso de Santillana (1618-1620). - " Fr. Francisco de Sotomayor (1623-1628). - " Pedro de Oviedo. - " Agustín de Ugarte y Sarabia (1646-1650). - " Alonso de la Peña Montenegro (1652-1688). - " Sancho de Andrade y Figueroa (1688-1702). - Diego Ladrón de Guevara (1702-1710). - " Luis Francisco Romero (1722-1726). - " Juan Gómez de Frías (1726-1729). - " Juan de Escandón (1732). - " Andrés de Paredes Polanco y Armendáriz (1734). - " Juan Nieto Polo del Aguila (1749-1759). - " Pedro Ponce y Carrasco (1762-1776). - " Blas Sobrino y Minayo (1776). - " José Pérez Calama (1788)[901]. - - [901] _Documentos para la Hist. de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 485-487. - - -_Obispos que tuvo Panamá desde la fundación de su Sede Episcopal hasta -1901._ - - D. Fr. Vicente Pedraza (15 Septiembre 1521). - " Fr. Martín de Béjar, sustituto del anterior. - " Fr. Tomás de Berlanga (1533). - " Fr. Pablo Torres (obispo en 1550). - " Fr. Juan de Vaca (obispo en 1563). - " Fr. Francisco Abrego (1569-1574). - " Fr. Manuel de Mercado Aldrete (1577-1580). - " Maestro Bartolomé Ledesma (1580-1587). - " Fr. Bartolomé Martínez Menacho (1588-1593). - " Antonio Calderón (1599-1608). - " Fr. Agustín de Carvajal (1608-1611). - " Sancho Pardo de Figueroa (tomó posesión en 1663). - " Antonio de León, obispo desde 1671. - " Lucas Fernández de Piedrahita, desde 1676. - " Diego Ladrón de Guevara (1689-1698). - " Fr. Juan de Argüelles. - " Fr. Manuel de Mimbela, obispo desde 1714. - " Fr. Juan José de Llamas y Rivas, obispo desde 1716. - " Fray Pedro Morcillo Rubio y Auñón, obispo en 1741. - " Juan de Castañeda. - " Francisco J. de Luna Victoria, obispo desde el 15 de agosto de - 1751. - " Miguel Moreno y Ollo, nombrado obispo en 1763, y tomó posesión el - 20 de enero de 1764. - " Manuel Joaquín González de Acuña, obispo en 1796. - " Fr. Higinio Durán y Martel, electo en Madrid el 9 de enero de 1817, - y tomó posesión en agosto del mismo año, falleciendo en 1823. - " Manuel Vázquez Gallo, no aceptó el obispado en 1828. - " Juan José Cabarcas, nombrado en 1835. - " Francisco del Rosario Manfredo y Balletas (1847-1850). - " Fr. Eduardo Vázquez, obispo desde 1856. - " Ignacio Antonio Parra, obispo desde 1871. - " José Telesforo Paúl, obispo desde 1875. - " José Alejandro Peralta, sucesor de Paúl, tomó posesión el 29 de - enero de 1887. - " Javier Junquito, tomó posesión en agosto de 1901. - - - _Número de obispos en Guatemala, San Salvador, Honduras, Nicaragua - y Costa Rica._ - -Guatemala, desde que gobernó la diócesis D. Francisco Marroquín hasta -D. Bernardo Piñol, ha tenido 17 obispos y 10 arzobispos. - -San Salvador, desde la formación de la diócesis y el gobierno de ella -por D. Jorge Viteri, hasta hoy, han existido tres obispos. - -Honduras, desde que en el año 1539 comenzó a gobernar la diócesis don -Cristóbal de Pedraza, hasta 1878, en que la dirigía Fray Juan de Jesús -Cepeda, se cuentan 24 obispos. - -Nicaragua, desde el año 1532, en que gobernó la diócesis D. Diego -Alvarez Osorio, hasta hoy, que la rige D. Manuel Ulloa, se cuentan 36 -obispos. - -Costa Rica, desde la formación de la diócesis y el gobierno de ella por -D. Anselmo Llorente, hasta el presente, ha habido dos obispos. - - -_Catálogo de los Obispos de la diócesis de Puerto Rico hasta mediados -del siglo XIX._ - - D. Alonso Manso, murió el 27 de noviembre de 1538. - " Fr. Manuel de Mercado. - " Rodrigo de Bastidas, obispo primero de Venezuela, y desde 1542 de - Puerto Rico. - " Fr. Diego de Salamanca. - " Fr. Nicolás de Ramos. - " Antonio Calderón. - " Fr. Martín Vázquez. Comenzó su obispado por los años 1600 y murió - en 1609. - " Fr. Alonso Monroy. No llegó a tomar posesión. - " Fr. Francisco Cabrera (1610-1613). - " Fr. Pedro Solier (1615-1617). - " Bernardo de Balbuena (1623-1627)[902]. - " Juan López Agurto de la Mata. - " Fr. Juan Alonso de Solís. Murió el 19 de abril 1641. - " Fr. Damián López de Haro. Entró en Puerto Rico el 1644. - " Fernando Lobo del Castillo (1650-1651). - " Francisco Naranjo (1652-1655). - " Francisco Arnaldo de Isasi (1659-1661). - " Manuel Molinero. Electo en 1663. - " Fr. Benito de Rivas (1664-1668). - " Fr. Bartolomé García de Escañuela. Tomó posesión por poder en 25 de - abril de 1671, y fué promovido al obispado de Durango en 1675. - " Marcos Arista de Sobremonte (1679-1681). - " Fr. Francisco Padilla. Tomó posesión en 23 de junio de 1684, - pasando al obispado de Santa Cruz de la Sierra el 1695. - " Fr. Bartolomé García, electo. - " Fr. Jerónimo Valdés, electo. - " Urbano López, electo. - " Fr. Pedro de la Concepción Urtiaga y Salazar, tomó posesión el 19 - de mayo de 1706. - " Raimundo Caballero, electo. - " Fr. Fernando Valdivia y Mendoza (1719-1725). - " Sebastián Lorenzo Pizarro (1728-1736). - " Francisco Pérez Lozano (1738-1741). - " Francisco Bejar. Tomó posesión en 1745. - " José Martínez, electo. - " Francisco Julián de Antolino. Entró en Puerto Rico el 18 de - diciembre de 1749. - " Pedro Martínez de Oneca (1756-1760). - " Mariano Martí, obispo desde 1762, pasando luego a Caracas. - " Fr. Manuel Giménez Pérez, electo en 1770 y tomó posesión en 1772. - " Felipe José de Trespalacios, electo en 1784, tomó posesión en 1785 - y pasó aCuba en 1789, muriendo obispo de la Habana en 1800. - " Francisco de la Cuerda (1790-1795). - " Fr. Juan Bautista de Zengotita y Bengoa, electo en 1795, tomó - posesión en 1796 y murió en 1802. - " Juan Alejo de Arizmendi y de la Torre (1803-1814). - " Mariano Rodríguez de Olmedo y Valle (1817-1820); luego arzobispo de - Cuba. - " Pedro Gutiérrez de Cos (1826-1833). - " Fr. Francisco de la Puente. Pasó a la península y fué trasladado á - la silla deSegovia. - " Gil Esteve y Tomás (1849-1853). - " Fr. Pablo Benigno Carrión (1858)[903]. - - [902] El obispo Balbuena es autor de la _Grandeza Mexicana_, - del _Bernardo_ y del _Siglo de Oro_. - - [903] Véase Abad y Lassierra, Ob. cit., págs. 498-502. - - -_Arzobispos que tuvo Santa Fe de Bogotá desde el primero hasta fines -del año de 1809._ - - D. Fr. Martín de Calatayud, (obispo). - " Fr. Juan de los Barrios, (obispo). - " Luis Zapata de Cárdenas, primer arzobispo (1573-1590). - " Alonso López de Ayala (1591). - " Bartolomé Martínez Menacho (1593-1594). - " Fr. Andrés Caro. - " Bartolomé Lobo Guerrero (1599-1608). - " Juan de Castro. - " Pedro Ordóñez Flores (1613-1625). - " Julián de Cortazar (1627-1630). - " Bernardino de Almansa (1630-1633). - " Fr. Cristóbal de Torres (1635-1654). - " Diego del Castillo y Artiga (1655). - " Fr. Juan de Arquinao (1661). - " Antonio Sanz Lozano. - " Fr. Ignacio de Urbina. - " Francisco Cosío y Otero (1703). - " Francisco del Rincón (1716). - " Antonio Claudio Alvarez de Quiñones (1724). - " Fr. Juan Galavis (1737). - " Fr. Fermín de Guevara (1740-1744). - " Pedro Azua Iturgoyen Peruano (1745-1753). - " Francisco Javier de Arauz (1754-1764). - " Manuel de Sosa y Betancourt (1764). - " Francisco Antonio de la Riva Mazo (1766). - " Fr. Lucas José Ramírez Galán (1770). - " Fr. Agustín Manuel Camacho y Rojas (1771-1774). - " Agustín de Alvarado y Castillo (1775-1778). - " Antonio Caballero y Góngora (1778-1791). - " Baltasar Jaime Martínez y Campañón (1791-1797). - " Fr. Fernando de Portillo y Torres (1798-1804). - " Juan Bautista Sacristán (1804-1810)[904]. - - [904] _Documentos para la Historia de Bolívar_, ordenados por - José F. Blanco, tomo I, págs. 490-493.--También tomo II, pág. - 337 y 338. - - -_Obispos y Arzobispos de Caracas y Venezuela desde su comienzo hasta -fines del año 1816._ - - D. Rodrigo Bastidas (1531-1542). - " Miguel Jerónimo Ballesteros (1543-1558). - " Bartolomé (se ignora el apellido). - " Fr. Pedro de Agreda (1561-1583). - " Fr. Juan Martínez Manzanillo (1583-1591). - " Fr. Pedro Martín Palomino (1595-1596). - " Fr. Domingo de Salinas (1597-1600). - " Fr. Pedro Martín Palomino (1601). - Fr. Pedro de Oña (1601-1604). - " Fr. Antonio de Alcega (1604-1610). - " Fr. Juan de Bohorques (1610-1618). - " Fr. Gonzalo de Angulo (1619-1633). - " Juan López Aburto de la Mata (1635-1637). - " Fr. Mauro de Tovar (1639-1661). - " Fr. Alonso Briceño (1661-1668). - " Fr. Antonio González de Acuña (1670-1682). - " Diego de Baños Sotomayor (1682-1706). - " Fr. Francisco del Rincón (1712-1717). - " Juan José de Escalona y Calatayud (1717-1729). - " José Félix Valverde (1731-1740). - " Juan García Abadiano (1742-1747). - " Manuel Jiménez Bretón (no tomó posesión). - " Manuel Machado y Luna (1749-1752). - " Francisco Julián de Antolino (1752-1755). - " Miguel Argüelles (1756). - " Diego Antonio Díez Madroñero (1756-1769). - " Mariano Martí (1769-1792). - " Fr. Juan Antonio de la Vírgen María Viana (1792-1799). - " Francisco de Ibarra (1800-1806). - " Narciso Coll y Prat (1807-1816)[905] - " Ramón Ignacio Méndez (1828-1836). - " Ignacio Fernández Peña (m. el 1849). - " José Antonio Pérez de Velasco. - " Silvestre de Guevara y Lira[906]. - - [905] _Doc. para la hist. de Bolívar_, ordenados por José F - Blanco, tomo I, págs. 498-502.--También tomo I, pág. 338. - - [906] Ibidem, tomo III, págs. 594-599. - - -_Obispos del Paraguay desde 1547 hasta 1779._ - - D. Fr. Juan de los Barrios y Toledo (1547-1550). - " Fr. Tomás de la Torre (1552-1555). - " Fr. Fermín González (1559). - " Fr. Juan del Campo (1575). - " Fr. Alonso Guerra (1575). - " Fr. Juan de Almaraz (1591-1592). - " Tomás Vázquez del Caño (1596). - " Fr. Baltasar de Covarrubias (1601). - " Fr. Martín Ignacio de Loyola (1601-1607). - " Fr. Reginaldo de Lizárraga (1607). - " Lorenzo de Grado (1607-1608). - " Fr. Tomás de Torres (1619-1625). - " Fr. Agustín de Vega (1625). - " Fr. Cristóbal de Aresti (1626-1635). - " Fr. Francisco de la Serna (1635-1640). - " Fr. Bernardino de Cárdenas (1640-1647). - " Fr. Gabriel de Guillistegui (1666-1571). - " Fernando de Balcázar (1672). - " Fr. Faustino de las Casas (1672-1683). - " Fr. Sebastián de Pastrana. - " Juan Durana (electo) y - " José de Palos (coadjutor) (1724-1738). - " Fr. José Cayetano Palavicini (1739-1748). - " Fernando Pérez de Oblitas (1748-1756). - " Manuel de la Torre (1756-1763). - " Manuel López de Espinosa (1763-1772). - " Juan José Priego (1772-1779). - " Fr. Luis de Velasco (1779)[907]. - - [907] _Doc. para la hist. de Bolívar_, tom. II, págs. 448-450. - - -_Obispos que hubo en Buenos Aires desde 1627 hasta 1785._ - - D. Fr. Pedro Carranza (1627-1632). - " Fr. Cristóbal de Aresti (1635-1640). - " Fr. Cristóbal de la Mancha y Velasco (1641-1658). - " Antonio de Azcona Imberto (1660-1681). - " Fr. Juan Bautista Sicardo (1704-1708). - " Fr. Pedro Fajardo (1708-1730). - " Juan de Arregui (1731-1734). - " Fr. José de Peralta (1740-1746). - " Cayetano Pacheco de Cárdenas (1748). - " Cayetano Marceliano Agramont (1747-1758). - " José Antonio Basurto Herrera (1758-1762). - " Manuel de la Torre (1763-1778). - " Fr. Sebastián Malbar (1779-1784). - " Manuel Azamor (1785)[908]. - - [908] _Documentos para la Hist. de Bolívar_ por D. José F. - Blanco, tomo II, págs. 444 y 445. - - -_Arzobispados y Obispados que había en América en 1º de enero de 1775._ - - Arzobispado de México. - Obispados de Puebla de los Angeles. - " Oaxaca. - " Mechoacán. - " Guadalajara. - " Durango. - " Cuba. - " Caracas. - Arzobispado de Lima. - Obispados de Cuzco. - " Arequipa. - " Trujillo. - " Guamanga. - " Chile. - Arzobispado de Charcas. - Obispados de La Paz. - " Santa Feé. - " Quito[909]. - - [909] _Ced. índico_, tomo XXXII, núm. 312, págs. 312 y - siguientes. - - - - -N - - -Madrid 9 septiembre de 1660. - -El Rey Benerables y devotos Padres Provinciales de las Ordenes de Santo -Domingo, San Francisco, San Agustín, la Merced, Carmelitas Descalzos y -Compañía de Jesús de mis Indias Occidentales. Por diferentes cartas y -testimonios que algunos Ministros mios han remitido á mi Consejo Real -de las Indias se han reconocido los graves daños y inconvenientes que -se siguen de tener aviertas las Puertas de las Iglesias de algunos de -los Conventos de vuestras ordenes á oras extraordinarias de la noche, -y hacerse en ellos y en los Monasterios de Religiosos, Comedias y -otras representaciones contra la reverencia que se debe á lugares tan -sagrados, siguiéndose dello algunas ofensas de Dios, nuestro Señor, -y mal ejemplo y escándalo á los fieles, y más particularmente á los -naturales desas Provincias recien convertidos á nuestra fee, y para -que en lo de adelante se eviten eficazmente los daños que se pueden -seguir de que se continue semejante abuso y perjudicial introduccion: -Habiéndose visto y considerado por los del dicho mi Consejo mui -atentamente, he resuelto dar la presente: - -Por la qual os encargo mucho, que de aquí en adelante con ningun -pretexto permitais se tengan aviertas las Iglesias de vuestros -conventos despues de puesto el Sol, y que de ninguna manera por -ningun caso, ni para efecto alguno que sea, por lo que os tocare -y perteneciere deis licencia ni consintais que en ninguno de los -conventos de religiosos y religiosas de vuestra Jurisdiccion se hagan -ni representen Comedias así en las Iglesias como fuera de ellas, y -que executeis esta orden precisamente dando para ello todas las que -tubieredes por necesarias para que cesen los inconvenientes que desto -se pueden seguir, y todos se conserven en la union y conformidad que -tanto conviene establecer en las religiones, como lo fio de vuestro -celo y amor al servicio de Dios y mio, y del recibo deeste despacho -y su puntual observancia me avisareis=Yo el Rey=Por mandado del Rey -nuestro Señor, Don Juan de Subica[910]. - - [910] _Archivo histórico nacional.--Cedulario índico_, tomo - XXV, págs. 56 v.ª y 57. - - - - -O - -CARTA DE LOS INDIOS GOBERNADORES DE VARIAS PROVINCIAS DE YUCATÁN AL -REY DON FELIPE II, QUEJÁNDOSE DE LOS TORMENTOS, MUERTES Y ROBOS QUE -CON ELLOS HABÍAN COMETIDO LOS RELIGIOSOS DE LA ORDEN DE SAN FRANCISCO. -Yucatán, 12 de abril de 1567. - - - Sacra Catholica Magestad: - -Despues que nos vino el bien, que fué conosçer á Dios Nuestro Señor -por solo verdadero Dios, dexando nuestra ceguedad é ydolatrias, y -á V. M. por señor temporal, antes que abriesemos bien los ojos al -conocimiento de lo uno y de lo otro, nos vino una persecución, la mayor -que se puede ymaginar, y fué, en el año de sesenta y dos, por parte -de los religiosos de Sant Francisco, que aviamos traydo para que nos -doctrinassen, que, en lugar de lo hazer, nos començaron á atormentar, -colgandonos de las manos y açotandonos cruelmente, y colgandonos pesas -de piedras á los pies, y atormentando á muchos de nosotros en burros, -echandonos mucha cantidad de agua en el cuerpo, de los quales tormentos -murieron y mancaron muchos de nosotros. - -Estando en esta tribulaçion y trabaxos, confiando de la justiçia de V. -M. que nos oyera y guardara justiçia, vino el doctor Diego Quixada, -que á la sazon era, á ayudar á los atormentadores, diziendo que eramos -ydolatras y sacrificadores de hombres y otras cosas agenas de toda -verdad, que en nuestra ynfidelidad no las cometimos. Y como nos veyamos -mancos, de los crueles tormentos, y muchos muertos en ellos y dellos, -y robados de nuestras haziendas, y más, que veyamos desenterrar los -huesos de los muertos baptizados, aviendo muerto como christianos, -estabamos para desesperarnos. Y no contentos con esto, los religiosos -y justiçia de V. M. hizieron un auto solenne de ynquisiçion en Mani, -pueblo de V. M., en que sacaron muchas estatuas, y desenterraron -muchos muertos, y quemaron allí públicamente, y condenaron á muchos á -esclavos para servir á los españoles por ocho y diez años, y echaron -sant benitos. Y lo uno y lo otro nos pusieron gran admiraçion y -espanto, porque no sabiamos qué cosa era, por ser recien baptizados y -no predicados; y porque bolviamos por nuestros vasallos, diziendo que -los oyessen y les guardassen justiçia, nos prendieron y aprisionaron y -llevaron en cadenas, como á esclavos, al monesterio de Merida, adonde -murieron muchos de los nuestros, y allí nos dezian que nos avian de -quemar, sin saber nosotros por qué. - -Y a esta razon llegó el obispo, que V. M. nos embió, el qual, aunque -nos sacó de la carçel y nos libró de la muerte y quitado los sant -benitos, no nos a desgraviado en las ynfamias y testimonios que nos -levantaron, diziendo que somos ydolatras, sacrificadores de hombres é -que aviamos muerto muchos yndios; por que, al fin, es del hábito de -Sant Françisco y haze por ellos: a nos consolado de palabra, diciendo -que V. M. hará justiçia. - -Vino un receptor de Mexico á ynquirir esto, y pensamos que lo hiciera -la Audiençia, y no a hecho nada. - -Vino despues Don Luys de Çespedes, governador, y en lugar de nos -desagraviar, nos a augmentado tribulaciones, llevandonos á nuestras -hijas y mugeres á servir á los españoles, contra su voluntad y la -nuestra, que lo sentimos tanto, que vienen á dezir la gente simple -que en nuestra ynfidelidad no eramos tan vexados ni acosados, por que -nuestros antepasados no quitavan á nadie sus hijos, ni á los maridos -sus mugeres, para servir dellos como lo haze agora la justiçia de V. -M., aun para servir á los negros y mulatos. - -Y con todas nuestras afliciones y trabaxos, amamos á los padres y -les damos lo necessario, y les hemos hecho muchos monesterios y -proveydo de hornamentos y campanas, todo á nuestra costa y de nuestros -vasallos y naturales, aunque, en pago de estos servicios, nos traen -tan avasallados, cosa que nunca lo padescimos en nuestra gentilidad. Y -obedescemos á la justiçia de V. M. esperando que nos embiará remedio -para todo. - -Una cosa nos á desmayado mucho y nos a alborotado, que son cartas que -Fray Diego de Landa, principal autor de todos estos males y trabaxos, -escrive, diziendo que V. M. ha aprobado las muertes, robos, tormentos -y esclavonias y otras crueldades que hicieron en nosotros: de lo qual, -estamos admirados que tal cosa se diga de tan catholico y recto Rey, -como es V. M. Si es que allá ha dicho que nosotros sacrificamos hombres -despues de baptizados, es muy gran testimonio y maldad ynventada por -ellos para dorar sus crueldades. - -Y si ydolos se hallaron o hallamos nosotros, los sacamos de las -sepulturas de nuestros antepasados, para dar á los religiosos, porque -nos los mandavan traer, diziendo que haviamos dicho en los tormentos -que los teniamos; y toda la tierra sabe cómo los yvamos á buscar -veynte, treynta y cient leguas, adonde entendiamos que los tenian -nuestros antepasados y nosotros haviamos dexado quando nos baptizamos, -y con sana conçiençia, no nos podían castigar por ellos como nos -castigaron. - -Y si V. M. se quiere ynformar desto, embie persona tal que lo averigue, -y verse á nuestra ynocençia y la gran crueldad de los padres, y si el -obispo no viniera, todos fueramos acabados. Y porque, aunque queremos -bien á Fray Diego de Landa y á los demas padres que nos atormentaron, -solamente de oyrlos nombrar, se nos revuelven las entrañas. Por tanto, -V. M. nos embie otros ministros que nos doctrinen y prediquen la ley de -Dios, porque deseamos mucho nuestra salvaçion. - -Los religiosos del señor Sant Françisco, desta provinçia, an escripto -ciertas cartas á V. M. y al general de su orden, en abono de Fray Diego -de Landa, y de otros, sus compañeros, que fueron los que atormentaron, -mataron y escandalizaron y dieron ciertas cartas escriptas en la lengua -de Castilla á ciertos yndios sus familiares, para que las firmassen, y -asi las firmaron y enbiaron á V. M. Entienda V. M. no ser nuestras: los -que somos señores de esta tierra, que no avemos de escribir mentiras, -ni falsedades, ni contradiçiones. Hagan allá penitencia Fray Diego de -Landa y sus compañeros, del mal que hizieron en nosotros, que hasta -la quarta generaçion se acordarán nuestros descendientes de la gran -persecucion que por ellos nos vino. - -Nuestro Señor guarde á V. M. largos tiempos para su sancto serviçio y -nuestro bien y amparo.--De Yucatán, doze de abril, 1567 años. - -Humildes vasallos de V. M., que sus reales manos y pies besamos. - - D. FRANCISCO DE MONTEJOXIO, - Gobernador de la provincia de Mani. - - JUAN PACAB, - Gobernador de Mona. - - JORGE XIN, - Gobernador de Panaborer. - - FRANCISCO PACAB, - Gobernador Texul. - - _Sobre._--A la Sacra Catholica Magestad el Rey (Don) Phelipe - nuestro Señor. En su Real Consejo de Indias[911]. - - [911] _Cartas de Indias_, págs. 407-410.--Madrid, 1877. - - - - -P - - -En tiempo de Carlos III se estableció la poderosa Compañía de -Filipinas, que sólo debido a la impericia de sus gestores tuvo -lamentable fin en 1830, esto es, poco antes de la muerte de Fernando -VII. - -Creóse dicha Compañía de Filipinas, a costa de grandes trabajos y de -vencer contrariedades, en particular de parte de Holanda, interesada en -impedir la navegación directa de España por el Cabo de Buena Esperanza -a las Indias Orientales y nuestro tráfico con ellas. Floridablanca -escribió una Memoria combatiendo las ideas y las pretensiones de los -holandeses. Foronda y otros hicieron lo mismo. El Rey, los príncipes e -infantes, corporaciones y capitalistas particulares, se interesaron en -ella, adquiriendo acciones. El Banco comprometió en sus operaciones más -de veinte millones de reales. - - - - -INDICE - - - Páginas. - - CAPITULO I - - La Groenlandia: su situación.--Los dinamarqueses en - Groenlandia.--El Canadá: sus límites.--Lucha entre - iroqueses y hurones.--Agramunt, Cortereal y Cartier en el - Canadá.--La ciudad de Mont-Royal.--Roberval y Cartier.--El - comercio de Terranova.--El marqués de la Roche.--Pedro - de Monts.--Champlain, Poutrincourt y Pontgravé en - aquellas tierras.--Poutrincourt en Port Royal.--Champlain - en Sainte Croix.--La marquesa de Guercheville y los - jesuítas.--Los Padres Biard y Masse en América.--Lucha - entre iroqueses y hurones.--Fundación de Quebec.--La - colonización.--El fuerte Place Royale.--Los franceses en - Saint Sauveur.--Los filibusteros.--Los misioneros.--El - comercio.--Compañía de Nueva Francia.--Guerra entre - Inglaterra y Francia.--Los ingleses en Quebec.--El Canadá - en poder de los ingleses.--Muerte de Champlain.--Colonia de - Santa María.--Fiereza de los iroqueses.--Florecimiento de - Quebec.--La sociedad de Nuestra Señora de Montreal: el capitán - Maisonnauve.--Odio de los iroqueses á los jesuítas. 5 - - - CAPITULO II - - Estados Unidos de la América del Norte.--Expedición de Vázquez - de Ayllón, Gómez, Narváez y Soto a la Florida.--Lucha entre - franceses y españoles.--Verrazain en la Carolina del Norte y - en otros países.--Drake en California.--Vizcaíno, Cardona y - otros.--Walter Raleigh en Virginia: Guerra entre indígenas - é ingleses.--Gosnold en Nueva Inglaterra, Pring en los - Estados del Maine y Massachussetts y Weymouth en las mismas - costas.--Colonia fundada por Newport.--Jamestown.--Compañía de - Londres.--Gobierno de Virginia.--La esclavitud.--Estado de las - restantes colonias.--Los holandeses.--Expediciones de Hudson - y de Block.--Compañía occidental.--Nueva Amsterdam.--Compañía - sueca.--Fin del dominio holandés.--Compañía de Plymouth.--Los - puritanos en Nueva Inglaterra.--Colonias de Massachussets, - Mariana, Laconia, Nueva Escocia, Salem, Rode-Island, Concord - y Connecticut.--La Corona y las colonias.--Maryland.--Las - Carolinas.--Constitución de Locke.--Colonias de Cabo - Fear y de Charlestown.--Estado interior de las colonias - de Charlestown y de las Carolinas.--Pensilvania: - Penn en América.--Georgia.--Guerra entre ingleses y - españoles.--Luisiana. 16 - - - CAPITULO III - - Conquista de México.--Hernán Cortés.--Cortés y Velázquez en - Santiago de Cuba.--Cortés en Trinidad, en la Habana, en el - cabo de San Antonio, en la isla de Cozumel y en la - desembocadura del Grijalba.--Llega á Tabasco: Marina.--Cortés - en San Juan de Ulúa.--Embajada de Moctezuma.--El gobernador - Pilpatoe y el general Teutile.--Obsequios de Moctezuma á - Cortés y de Cortés á Moctezuma.--«Villa Rica de la Vera - Cruz.»--Cortés en Zempoala y en Quiabislán.--Política de - Cortés.--Nueva embajada de Moctezuma.--Cortés «quema las - naves», pasa á Zocothlán y llega a Tlascala.--Guerra entre - españoles y tlascaltecas: el general Xicotencal.--Portocarrero - y Montejo en Sevilla y en Medellín: enemiga de Fonseca - a Cortés.--Cortés en Cholula y en México: su entrevista - con Moctezuma.--Descripción de México.--Guerra entre - Quelpopoca y Escalante.--Suplicio de Quelpopoca.--Prisión - de Moctezuma.--Quetlavaca emperador.--«Noche - Triste».--Otumba.--Guanhtémoc emperador.--Guerra entre - españoles y mejicanos. 45 - - - CAPITULO IV - - Conquista de México (Continuación).--Cortés, Alvarado, - Olid y Sandoval caen sobre México.--Lucha entre las - piraguas mejicanas y los bergantines españoles.--Desastre - de los españoles.--Victoria de Cortés.--Cuauhtémoc es - hecho prisionero.--Caída de México.--Repartición del - botín.--Suplicio del rey de Tacuba y de Cuauhtémoc.--Cédula - del 26 de junio de 1523.--Dúdase de la fidelidad - de Cortés.--Muerte de Catalina Suárez.--Cortés en - España.--Su entrevista con el Emperador.--Vuelve a - México.--Conquista de Yucatán.--El obispo Zumárraga.--La - Audiencia.--Levantamiento de los chichimecas.--Relaciones - entre Cortés y la Audiencia.--Fundación de Querétaro y de - otras poblaciones.--Los reyes y la colonia mejicana. 70 - - - CAPITULO V - - Conquista de la América Central.--Pedro de Alvarado - en Guatemala: batalla de Olimtepeque.--Alvarado en - Cuscatlán.--Almolonga.--Guatemala, según Herrera.--Pedro de - Alvarado en España y su hermano Jorge en Guatemala.--Las - Casas en el país.--Alvarado en Guatemala.--El Salvador: - enemiga de los indios a Alvarado y a Martín - Estete.--Honduras: el capitán Alonso Ortiz.--Anarquía.--El - obispo Pedraza.--Cereceda, Alvarado, Montejo y Alvarado - (segunda vez); Pedraza en el país.--Alonso de Cáceres.--El - veedor García de Celis.--Nicaragua: su conquista.--Tiranía - de Pedrarias.--Dominación de Castañeda.--El obispo - Osorio.--Tiranía de Contreras.--Las Casas.--Costa Rica: - Espinosa en Burica.--El cacique Urraca.--Guatemala: Alvarado - en México.--Francisco de la Cueva.--Volcán de agua.--Grandes - Antillas: Isla Española (Santo Domingo y Haití).--Cuba, - Jamáica y Puerto Rico.--Colonización. 94 - - - CAPITULO VI - - Conquista del Perú.--Francisco Pizarro: su patria.--Pizarro - en el Nuevo Mundo: sus primeros hechos.--Expedición de - Andagoya.--Sociedad de Pizarro, Almagro y Luque.--Primera y - desgraciada expedición de Pizarro.--Vuelta a Panamá.--Segunda - expedición: descubrimientos de Ruiz.--Pizarro en el - Imperio y Almagro en Panamá.--Pizarro y Almagro en la - isla del Gallo.--Almagro en Panamá y Pizarro en la - isla de Gorgona.--Los españoles en Tumbez.--Pizarro - se embarca para España.--Pizarro y Hernán Cortés - en Toledo.--Capitulación.--Pizarro en Trujillo: su - familia.--Pizarro vuelve al Nuevo Mundo.--Descontento - de Almagro.--Tercera expedición.--El imperio en aquella - época.--Huayna Capac.--Huascar y Atahuallpa. Guerra y - triunfo de Atahuallpa.--Pizarro en Tumbez: funda a San - Miguel.--Pizarro y Hernando Soto en el interior del - Imperio.--Los españoles en los Andes.--Embajadas del Inca.--El - Inca Atahuallpa.--Atrevido plan de Pizarro.--El P. Valverde - ante Atahuallpa.--Ataque de los españoles.--Prisión del - Inca.--Muerte de Huascar.--Muerte de Atahuallpa. 110 - - - CAPITULO VII - - Conquista del Perú (Continuación).--Anarquía después - de la muerte de Atahuallpa.--El Inca Toparca.--Lucha - en la sierra de Vilcaconga.--Muerte de Toparca.--Soto, - Almagro y Pizarro en el valle de Xaquixaguana.--Muerte de - Challcuchima.--El Inca Manco.--Los españoles en el Cuzco y - botín que recogieron.--Coronación de Manco.--El municipio - del Cuzco.--La religión.--Derrota de Quizquiz.--Pedro de - Alvarado en el Perú.--Fundación de Lima.--Pizarro gobernador - del Perú y Almagro de Chile.--Pizarro y el Inca Manco.--Estado - del Perú en la segunda mitad del año 1535.--Evasión del - Inca Manco.--Sublevación de los indios: batalla en el río - Yucay.--Toma del Cuzco por los españoles.--Sitio del Cuzco - por los indios.--Almagro en Chile.--Entrevista de Almagro con - Manco.--Almagro en el Cuzco.--Cartas de la Emperatriz y del - Emperador a Pizarro. 134 - - - CAPITULO VIII - - Conquista del Perú (Continuación) y de Bolivia (Alto - Perú).--Guerra entre Almagro y los Pizarros: acción de - Abancay.--Sentencia del P. Bobadilla.--Guerra civil: batalla - de Salinas.--Ejecución de Almagro.--Prisión de Hernando - Pizarro.--Vaca de Castro.--Expedición de Gonzalo Pizarro - por el Amazonas.--Muerte de Francisco Pizarro.--Vaca - de Castro en Quito.--Segunda guerra civil.--Batalla de - Chupas.--Ejecución del joven Almagro.--Política de Vaca de - Castro.--Disgusto general en el país.--Conquista de Bolivia - (Alto Perú).--Bolivia bajo la dominación de España.--Diego - de Almagro en Collasuyo.--Luchas de Gonzalo Pizarro con los - indios.--Fundación de Chuquisaca.--Gonzalo Pizarro desobedece - al Emperador.--Fundación de la Paz.--Escudo de armas que - Carlos V concedió a Christobal Topa Inga.--Conquista del país - de los chiquitos por los españoles.--Los misioneros. 148 - - - CAPÍTULO IX - - Conquista de Chile.--Estados en que se dividía el país.--Los - araucanos.--Noticias fabulosas de Chile.--Expedición de - Almagro.--Comienzo de la conquista.--Almagro se retira de - Chile.--Valdivia: su vida y carácter.--Continúa - la conquista.--Fundación de Santiago.--Valdivia - gobernador.--Luchas de Valdivia con los españoles y - con los indios.--Organización del país.--Valdivia en - el Perú.--Carta de Valdivia al Emperador.--Fundación - de poblaciones.--Sublevación de los araucanos: - Caupolicán.--Guerra y muerte de Valdivia.--Vida y costumbres - de los chilenos.--El gobernador Quiroga.--El Cabildo y - la Audiencia.--Alderete.--Hurtado de Mendoza.--Cuesta - de Villagra.--Muerte de Lautaro.--La política y la - guerra.--Caupolicán: batalla de Millarapué.--Ercilla.--Muerte - de Caupolicán.--Sumisión de Chile. 168 - - - CAPÍTULO X - - Conquista de Venezuela y de las Guayanas.--Los indígenas.--El - banquero Welser: Alfinger, Sayler y Federmann.--Hohermuth y - Hutten.--El Dorado.--Frias y Carvajal en Coro.--Concepción - de Tocuyo.--Crueldad de Carvajal.--Gobierno de Pérez de - Tolosa: encomiendas.--Villegas: los bucaneros: Burburuata: - Nueva Segovia.--El rey Miguel.--Insurrección de los - jiraharas.--Gobierno de Villacinda.--Valencia del Rey.--García - de Paredes: Trujillo: los indios.--Los gobernadores Ruiz y - Collado: Fajardo.--Fundación de Rosario y Collado.--Venezuela - en 1560.--Lope de Aguirre, el Tirano.--Rodríguez.--Los - gobernadores Bernáldez y Ponce de León.--Losada y los indios: - fundación de Caracas.--Nuestra Señora de Caravalleda.--Los - gobernadores Serpa y Mazariego.--Fundación de Santiago y - de San Juan.--Los indígenas.--Los gobernadores Pimentel, - Rojas y Osorio.--La Guaira: Guanaré.--Drake en Caracas. El - gobernador Piña.--Versos de Castellanos.--Conquista de las - Guayanas.--Españoles, ingleses, holandeses y franceses en las - Guayanas. 182 - - - CAPÍTULO XI - - Conquista de Colombia y de El Ecuador.--Conquista de - Colombia.--Bastidas en Santa Marta.--El Dorado.--Gobierno - de Heredia y de Fernández de Lugo.--Conquista de Jiménez - de Quesada.--Alonso Luis de Lugo.--Creación de una - Audiencia.--Consideraciones acerca de la conquista de - Quesada.--Conquista de El Ecuador.--El Ecuador a la llegada - de los españoles: es conquistado por Belalcázar.--Fundación - de Santiago de Quito, de Guayaquil y de Cartago.--Belalcázar - en España: es nombrado gobernador de Popayán.--Belalcázar - y Andagoya.--Sucesos del Perú.--Fundación de - Antioquía.--Belalcázar en lucha con Heredia y con los indios. - Ordenanzas de 1542.--Belalcázar en Añaquito.--Insurrección de - Robledo.--Belalcázar en Xaquixaguana. 201 - - - CAPÍTULO XII - - Conquista de las provincias Argentinas y del - Brasil.--Conquista de la Argentina.--Gaboto en las costas - del Brasil y en las márgenes del Paraná.--Fuerte de Sancti - Spíritus.--Mendoza en el Río de la Plata. Santa María de - Buenos Aires.--Oposición de los querandís.--Ayolas y Martínez - de Irala: fuerte de la Asunción.--Muerte de Mendoza y de - Ayolas.--Gobierno de Irala.--Se piensa en la traslación - de los habitantes de Buenos Aires á las orillas del - Paraguay.--Gobernadores anteriores á Garay: fundación - de Buenos Aires; muerte de Garay.--La Patagonia.--El - Chaco.--Conquista del Paraguay y del Uruguay.--El gobernador - Arias de Saavedra.--Otros gobernadores.--Los brasileños en el - Uruguay.--Conquista del Brasil.--Primeras colonias.--El Brasil - durante el reinado de D. Manuel «El Afortunado». 209 - - - CAPÍTULO XIII - - Los franceses é ingleses en el Nuevo Mundo.--Política de - Luis XIV en el Canadá.--El vicario Laval.--Terremoto de - 1663.--Compañía de las Indias Occidentales.--El intendente - Talon y el Gobernador Frontenac.--Política de Guillermo - III.--Franceses é ingleses en el Canadá.--Expedición de La - Salle.--Guerra entre Francia é Inglaterra.--Primera guerra - intercolonial.--Frontenac en guerra con los ingleses é - iroqueses.--Los ingleses en el Canadá.--Últimos años de la - administración de Frontenac.--Paz.--Los misioneros.--Segunda - guerra intercolonial: Toma de Port Royal.--Compañía del - Mississipí.--La Luisiana. Tercera guerra intercolonial: - conquista de Louisbourg.--Colonización.--Cuarta guerra - intercolonial.--Los franceses en guerra con los indios - y con los ingleses mandados por Washington: Batalla de - Monongahela.--Guerra en 1756, 1757 y 1758.--Quebec, Montreal y - otras plazas en poder de los ingleses. Tratado de París.--El - Canadá, colonia de Inglaterra. 225 - - - CAPÍTULO XIV - - Gobierno de los ingleses en los Estados Unidos del Norte de - América.--Doctrina del historiador Gervinus.--La América - germana y la América latina: carácter de la una y de la - otra.--Estado general de las colonias inglesas antes de su - independencia. 240 - - - CAPÍTULO XV - - Virreinato de México: el virrey Mendoza y los - indios.--Expedición de Cortés.--Creación del obispado - de Michoacán.--Relaciones de la Audiencia con Pizarro y - Cortés.--Insurrección de Jalisco y muerte de Pedro de - Alvarado.--Política del conde de Tendilla.--Las «Nuevas - Leyes.»--Muerte de Cortés en España y de Zumárraga en - México.--Ideas religiosas del obispo.--Audiencia de Nueva - Galicia.--El virrey Velasco: su política.--Creación de la - Universidad.--El arzobispo Montufar y los frailes.--El - virrey y la Audiencia.--Gobierno de la Audiencia: prisión - de Cosijópii: Martín Cortés.--Legazpi y el P. Urdaneta - se dirigen á Filipinas.--Concilio en México.--El virrey - marqués de Falces: la Audiencia.--El virrey Enríquez de - Almansa: epidemia de fiebres tifoideas.--El virrey Suárez - de Mendoza: la Audiencia.--El virrey Moya de Contreras: - concilio provincial.--El virrey marqués de Villa Manrique: los - corsarios. 247 - - - CAPÍTULO XVI - - Virreinato de México (Continuación).--Los virreyes Velasco y - conde de Monterrey.--Conquista de Nuevo México.--El marqués - de Montes Claros: acueducto desde Chapultepec a México.--El - virrey Velasco (2.ª vez).--Importantes expediciones.--Gobierno - del arzobispo de México y del marqués de Guadalcázar.--Enemiga - entre el marqués de Gelves y el arzobispo.--El marqués de - Cerralbo: inundación de la ciudad.--Otros virreyes.--El obispo - Palafox.--Los piratas.--Virreinato de Ortega Montañés, obispo - de Michoacán.--El virrey conde de Moctezuma.--El virrey Ortega - Montañés, arzobispo de México. 257 - - - CAPÍTULO XVII - - Virreinato de México (Continuación).--El virrey duque de - Alburquerque: su política interior; lucha con los corsarios - y con los ingleses.--El duque de Linares: su amor á la - justicia.--El marqués de Valero: expedición á Campeche - y Yucatán: su política con los caciques.--Gobierno del - marqués de Casafuerte.--Desgracias durante el mando del - arzobispo Vizarrón.--Los virreyes duque de la Conquista, - conde de Fuenclara y conde de Revillagigedo.--Débil gobierno - del marqués de las Amarillas.--El marqués de Cruillas: el - almirante inglés Pocock se apodera de la Habana.--Mala - administración del virrey Montserrat.--Virreinato de Croix: - expulsión de los jesuítas.--Síntomas revolucionarios en el - país.--Virreinatos de Bucareli, Mayorga, Gálvez (don Matías - y D. Bernardo) y Flores.--Excelente gobierno del conde de - Revillagigedo.--El marqués de Branciforte, Berenguer de - Marquina e Iturrigaray.--Ultimos Virreyes. 268 - - - CAPÍTULO XVIII - - Capitanía general de Guatemala.--La Audiencia: Alonso - Maldonado.--El Cabildo y las Nuevas Leyes.--El P. - Las Casas.--López Cerrato.--El obispo Valdivieso es - asesinado.--Revolución de los Contreras.--Administración - de Cerrato.--Revueltas en Nicaragua.--El Dr. Rodríguez de - Quesada.--Ramírez de Quiñones.--Administración de Núñez de - Landecho.--Fallecimiento del obispo Marroquín.--Traslación de - la Audiencia a Panamá.--El obispo Villalpando.--Fallecimiento - del P. Las Casas.--Restablecimiento de la Audiencia.--El - Dr. González, el doctor Villalobos y García de - Valverde.--Minas en Honduras.--Repartimiento de - indios.--El oidor Abaunza.--Los presidentes Mallén, Sandé - y Castilla.--Los piratas.--Estadística para la cobranza - de la alcabala.--Artes.--El puerto de Santo Tomás.--Los - holandeses.--El presidente Peraza.--Alcabalas.--Orden - público en Costa Rica.--Los presidentes Acuña y Quiñones: - protección a los indígenas.--Uso del papel sellado.--El - presidente Avendaño.--El oidor Lara.--Inundaciones.--Estado - de Honduras y de Nicaragua.--Los presidentes Altamirano y - Mencos.--Terremoto.--Estado de Costa Rica.--La imprenta - en Guatemala.--Corsarios en Nicaragua.--El presidente - Alvarez.--La nueva catedral.--Enemiga de la Audiencia a - Alvarez.--El obispo presidente.--Los corsarios. 280 - - - CAPÍTULO XIX - - Capitanía general de Guatemala (Continuación).--El - presidente Escobedo: los piratas; Albemale y los - misioneros.--El presidente Sierra.--Una limosna al Rey - de España.--Recopilación de Indias.--Los presidentes - Alava y Enriquez de Guzmán: reformas.--Nicaragua, Costa - Rica, Honduras y El Salvador.--El presidente Barrios en - Guatemala.--Expedición al Petén y Lecandón.--El presidente - Sánchez de Berrospe.--Gobierno de la Audiencia, de Ceballos y - de Cosío.--Costa Rica y Nicaragua.--El presidente Rodríguez - de Rivas: terremoto de 1717.--Nicaragua, Costa Rica, Honduras - y El Salvador.--Guatemala: gobiernos de Echevers y de - Rivera Villalón.--Rivera Santa Cruz.--El Arzobispado.--Los - presidentes Araujo y Vázquez Prego.--Reformas.--Gobierno - de Velarde.--El presidente Arcos.--Los misioneros.--Los - presidentes Fernández de Heredia y Salazar: expulsión - de los jesuítas.--El presidente Mayorga: terremoto - de 1773.--Traslación de la capital al valle de la - Virgen.--América Central.--El presidente Gálvez: reconquista - de Omoa y de Roatán: colonia española en Trujillo: expedición - a Río Tinto.--El presidente Estacherría. 294 - - - CAPÍTULO XX - - Gobierno de la isla de Santo Domingo.--Relaciones de la Isla - Española con la metrópoli.--Relaciones de las autoridades - de la isla entre sí.--Los corsarios en la isla.--Los - franceses en Santo Domingo.--El Código Negro.--Santo Domingo - y la revolución francesa de 1789.--La anarquía en la - colonia.--Guerra de exterminio entre blancos y negros.--Los - ingleses en Santo Domingo.--Toussaint Louverture: su carácter - y cualidades.--Bonaparte y Toussaint Louverture.--Lucha entre - franceses y dominicanos. 308 - - - CAPÍTULO XXI - - Gobierno de Cuba.--Primeros gobernadores.--Los corsarios - Soto, Dávila y Chaves.--Pérez de Angulo y Jacques - Sores.--Mazariegos, Menéndez, Montalvo y Carreño.--El capitán - general Luján.--Los corsarios.--Tejada y el ingeniero - Antonelli.--Drake en América.--Valdés: los corsarios; - división de la isla por Felipe III.--Ruiz de Pereda en la - Habana y Villaverde en Santiago.--Alquizar, Venegas, Cabrera - y Bitrián de Biamonte.--Los Hermanos de la Costa.--La isla - en la segunda mitad del siglo XVII y comienzos - del XVIII.-Córdoba, Benítez de Lugo, marqués - de Casa Torres y Raja: estanco del tabaco.--Guazo y los - vegueros.--Guerra entre España e Inglaterra.--Caída de la - Habana.--Los generales conde de Ricla y Bucarely.--Expulsión - de los jesuítas.--El marqués de la Torre: población de la - isla.--Reseña del gobierno.--Los restos de Colón en la - Habana.--Humboldt en Cuba.--Comienzo de la guerra de la - Independencia.--Los revolucionarios. 327 - - - CAPÍTULO XXII - - Gobierno de Jamaica.--Política de la Gran Bretaña.--La - esclavitud. Gobierno de Puerto Rico.--El Rey Católico y D. - Diego Colón.--Felipe II y el obispo de Puerto Rico.--Los - ingleses intentan apoderarse de la isla.--Los dinamarqueses - en los Cayos de San Juan.--El inglés Harvey.--Generosidad - de Carlos III con el duque de Crillón.--Régimen político de - Puerto Rico.--Islas de la Mona y de Vieques.--Islas Vírgenes: - gobierno de los ingleses y de los norteamericanos.--Islas - Lucayas: Guanahani: la capital Nassau; gobierno de las - Lucayas.--Islas Bermudas: Hamilton.--Islas menores: inglesas, - francesas y holandesas; gobierno de dichas islas. 351 - - - CAPÍTULO XXIII - - Virreinato del Perú: Blasco Núñez Vela: su carácter: - su entrada en Lima: su política.--Oposición de Gonzalo - Pizarro.--Muerte del inca Manco.--Critica situación del - virrey.--Gobierno de Gonzalo Pizarro. Marcha de Vaca de Castro - a España.--Blasco Núñez en Tumbez, en Quito, en San Miguel y - en otros puntos.--Batalla de Añaquito.--Don Pedro de la Gasca - en el Perú: su acertada política: batalla de Xaquixaguana. 364 - - - CAPÍTULO XXIV - - Virreinato del Perú (Continuación).--El virrey - Mendoza.--Gobierno de la Audiencia.--El marqués de Cañete: - insurrección de Sairi Tupac. Expediciones.--El conde de Nieva - y García de Castro.--El virrey Toledo: suplicio de Sairi - Tupac.--Los chirinamos.--Los jesuítas.--Cédula de Felipe - II.--Enríquez y el conde de Villar Don Pardo.--El marqués de - Cañete: los piratas.--Santo Toribio.--Las encomiendas.--Cédula - de Felipe III.--El marqués de Montesclaros: creación de - catedrales.--El príncipe de Esquilache, el conde de Chinchón - y el marqués de Mancera.--Los virreyes conde de Salvatierra, - conde de Alba de Liste y conde de Santisteban.--El conde de - Lemos y otros virreyes nombrados por Carlos II.--Terremoto - de 1678.--Virreinato de Castell dos Ríus: terremoto de 1707: - autos de fe.--Virreinato del obispo de Quito.--El príncipe - de Santo Bono y otros virreyes.--Comisión científica en el - Perú. Sublevación de los indios.--Cédula de 1736.--El conde - de Superunda: terremoto de 1746.--El virrey Amat: expulsión - de los jesuítas.--Los virreyes Guirior y Jáuregui.--El indio - Condorcangui.--Los virreyes Croix, Gil de Taboada, O'Higgins y - Avilés.--Bolivia bajo el virreinato del Perú y después del de - Buenos Aires. 379 - - - CAPÍTULO XXV - - Gobierno de Chile, de Venezuela y de Guayana.--Hurtado - de Mendoza en Chile: organización del país.--Francisco - de Villagra: guerra con Antiguenú.--Pedro de Villagra: - guerra; reformas.--Quiroga: la Audiencia.--Los gobernadores - Gamboa y Saravia.--El inspector Calderón.--Supresión de la - Audiencia.--Quiroga (2.ª vez).--Gamboa (2.ª vez).--Sotomayor y - la guerra.--García de Loyola: Hawkins.--Paillamachu.--Vizcarro - y Quiñones.--García Ramón y los piratas.--Rivera y - García Ramón (2.ª vez): Huenecura.--Merlo de la Fuente: - Aillavilla.--Jaraquemada: paz.--Rivera (2.ª vez).--Otros - gobernadores.--Fernández de Córdoba y Laso de la Vega.--La - guerra.--Terremoto de 1647.--Otros gobernadores.--Expulsión - de los jesuítas.--O'Higgins.--La revolución.--Gobierno - de Venezuela.--Cédula de Felipe III.--Los corsarios - franceses e ingleses.--Venezuela a mediados del - siglo XVIII.--Creación de la Audiencia de - Caracas.--Consulado de Comercio.--Obispo de Coro.--Traslación - de la catedral de Coro a Caracas.--Carácter del gobierno de - Caracas.--Los revolucionarios.--Gobernación de Guayana. 404 - - - CAPÍTULO XXVI - - Gobierno de Nueva Granada, de Panamá y de El - Ecuador.--Gobernadores que en Colombia sucedieron a - Jiménez de Quesada.--La Audiencia.--El Arzobispado.--El - presidente Venero de Leiva.--Otros presidentes.--Fundación - y extensión del virreinato.--El virrey Eslava.--Vernon en - Cartagena de Indias: Lezo.--Política de Eslava.--Principales - virreyes.--Intervención de Nueva Granada en Venezuela.--Guerra - de la Independencia.--Gobierno de Panamá.--Origen, - situación, título de ciudad y blasón heráldico.--Obispado - y Audiencia.--Panamá bajo la dependencia de Guatemala y - después del Perú.--La Audiencia.--El año 1644.--Nueva - ciudad.--El Fuego Grande.--Panamá bajo el virreinato de - Santa Fe.--Universidad de San Javier.--Los jesuítas.--El - gobernador Pérez.--Gobierno de Quito.--La Audiencia: el - presidente Santillán y sus sucesores.--El Ecuador en los - siglos XVI y XVII.--Guayaquil en poder de - los corsarios.--Síntomas revolucionarios. 417 - - - CAPÍTULO XXVII - - Gobierno del Río de la Plata o de Buenos Aires.--D. - Pedro de Mendoza hasta Arias de Saavedra (cuarta - vez).--Saavedra derrotado por los uruguayos.--Introducción - de negros.--Funciones religiosas--Enemiga del cabildo a - los abogados.--Gobierno de Góngora.--La Universidad en - Buenos Aires.--El oidor Pérez de Salazar.--El gobernador - Céspedes.--La Audiencia.--Gobierno de Dávila.--El - gobernador La Cueva es excomulgado.--Canonización de San - Fernando.--Desgracias en el país.--Gobierno de Abendaño, - de Múxica, de Cabrera, de Laxis, de Ruiz de Baigorri, de - Mercado y de Martínez Salazar.--La Audiencia.--Gobierno de - Garro, Herrera y Prado.--La colonia del Sacramento.--El - gobernador Zavala: sus hechos más notables.--Cambio de - posesiones entre Portugal y España.--Conducta de los - jesuítas.--Los gobernadores Salcedo, Ortiz de Rozas y - Andonaegui.--El gobernador Ceballos.--Virreinato de Buenos - Aires.--Los virreyes Ceballos, Ortiz, marqués de Loreto - y otros.--Los virreyes Malo de Portugal, Avilés y del - Pino.--Derrota de nuestra flota.--Los ingleses toman a Buenos - Aires.--Liniers.--Gobierno de Tucumán. 433 - - - CAPÍTULO XXVIII - - Gobierno del Paraguay y del Uruguay.--Cédula de - Felipe III.--Gobierno de Frías.--Gobernadores más - importantes.--Reducciones de los jesuítas.--Depredaciones - de los indios.--Decadencia del gobierno.--Reyes - Balmaceda.--Revoluciones, guerra con los indios y expulsión - de los jesuítas.--Fundación de poblaciones.--Gobierno del - Uruguay.--Españoles y portugueses en el país.--Consecuencias - de la permuta de la Colonia del Sacramento por otras - colonias.--Viana, gobernador de Montevideo y oposición de - los jesuítas.--Los indígenas.--Campaña de Ceballos, jefe del - gobierno de la Plata, contra los portugueses: tratado de - 1763.--Gobierno de la Rosa y expulsión de los jesuítas.--El - gaucho.--Expedición de Sampayo.--El cabildo.--Gobiernos - de Viana y del Pino, de Tejada y de Olaguer Feliú: - reformas.--Bustamante y Ruiz Huidobro.--El cabildo.--Los - charrúas.--Calamidades en el país. 463 - - - CAPÍTULO XXIX - - El Brasil durante el reinado de Juan III.--Los corsarios.--Las - Capitanías.--El general Thomé de Souza.--Los franceses en - el Brasil.--El gobernador Duarte de Costa.--Men de Sá en - guerra con los franceses y con los indígenas.--División - del Brasil en dos gobiernos.--El gobernador general Telles - Barreto.--El gobernador Souza y los corsarios.--Otros - gobernadores.--Lucha entre portugueses y franceses.--Los - jesuítas.--Los holandeses.--Compañía de las Indias - Orientales.--Guerras.--Portugal se separa de España.--Política - de los jesuítas.--Los holandeses arrojados del Brasil.--La - República de Palmares.--El Brasil bajo el dominio de Portugal. 480 - - - CAPÍTULO XXX - - Administración colonial.--Residencias y visitas: - Su poca importancia.--Repartimiento de cosas y de - indios.--Encomiendas.--Reducciones.--Origen de la - esclavitud.--El asiento.--Abolición del comercio - negrero.--Abolición de la esclavitud.--Los extranjeros en las - colonias. Aislamiento de las colonias. 491 - - - CAPÍTULO XXXI - - Organización colonial: virreinatos.--Gobernadores - generales.--Las Intendencias.--Los gobiernos del Brasil.--Las - Audiencias: nombres de las Audiencias.--Atribuciones de los - virreyes, gobernadores generales, intendentes, Audiencias - y presidentes.--Regentes de las Audiencias.--Consulados y - cabildos en las colonias de España.--Alcaldes ordinarios y - corregidores.--Tribunales de minería y de cuentas.--Gobierno - político y elementos de que constaba. 503 - - - CAPÍTULO XXXII - - Casa de la Contratación de Sevilla.--Las Ordenanzas.--Nuevas - Ordenanzas.--Jueces de la Contratación.--Importancia de la - Casa de la Contratación.--Prosperidad de Sevilla.--Creación de - una Casa de la Contratación en la Coruña.--Decadencia de la - de Sevilla.--Comercio de España en las Indias.--Expediciones - sueltas.--Flotas y galeones.--Armada real.--El - contrabando.--Los navíos de aviso. 515 - - - CAPÍTULO XXXIII - - Leyes de Indias.--Las _Nuevas Leyes_.--Las Nuevas Leyes - en las Indias.--Primera Recopilación.--Reimpresión de la - Recopilación.--Análisis de los nueve libros.--Otras - leyes.--Deseos de asimilar las provincias ultramarinas - a la península.--Real y Supremo Consejo de Indias: su - historia.--Luchas religiosas en las Indias: los Padres - Las Casas y Motolinía.--Los frailes protectores de los - indios.--Los jesuítas en el Paraguay.--El Patronato - Eclesiástico.--La Inquisición. 523 - - - CAPÍTULO XXXIV - - Cultura del Canadá antes de pasar al dominio de - Inglaterra y cultura de los Estados Unidos antes de su - independencia.--La Universidad.--Mad. de la Peltrie y Mad. - Guyard: convento de las Ursulinas.--Instituto de segunda - enseñanza y escuelas.--M. Bourgeoys: congregación de Notre - Dame.--Comunidades religiosas.--Seminario de Laval.--Libros de - descubrimientos e historias.--Cantos populares.--Instrucción - primaria.--Escuelas católicas y protestantes.--Relaciones - entre las colonias de los Estados Unidos y la metrópoli.--Las - primeras letras.--Colegio de Newton.--Primera prensa de - imprimir.--Escuela e imprenta en Filadelfia.--Cultura en las - Carolinas.--Universidad de Virginia.--Colegios.--Primera - escuela de Medicina.--La _Gaceta de Georgia_.--Progreso - en todas las colonias.--Las bellas artes en el Canadá y - en los Estados Unidos.--La industria en el Canadá y en - los Estados Unidos.--Minas de _Nova Scotia_.--Riqueza - forestal.--Prosperidad del comercio en los Estados - Unidos.--Los americanos enfrente de los ingleses. 564 - - - CAPÍTULO XXXV - - Cultura de las colonias españolas antes de la independencia: - México: imprenta; acuñación de la moneda.--Siglo - XVII: Sor Juana de la Cruz.--Poetas y prosistas - del siglo XVIII.--Perú: Garcilaso de la Vega: - «Comentarios Reales.»--Lima en el siglo XVI: - La Universidad de San Marcos.--Valle y Caviedes.--Siglo - XVIII: Olavide; su vida y sus obras.--Peralta, - Alonso de la Cueva y Llano Zapata.--El periodismo--Cuba - y Puerto Rico.--Guatemala: Matanza, Osena, Paz Salgado y - Bergaño.--La instrucción pública.--La Universidad.--La - _Gaceta_.--El Coliseo.--El Consulado.--La Sociedad - Económica.--La imprenta.--Costa Rica. El Ecuador, Venezuela, - Bolivia, Buenos Aires, Chile, Paraguay y Uruguay.--Las - bellas artes: Catedral de México.--El escultor Robles. El P. - Carlos.--Chill y otros.--El pintor Cifuentes y otros.--Las - bellas artes en Lima y en la América Central.--El pintor - Santiago en El Ecuador.--El escultor Lagarda.--Las bellas - artes en Nueva Granada.--La industria en México, Perú y - Bolivia, Santo Domingo, Cuba, América Central, Chile, Nueva - Granada, Ecuador, Venezuela, Buenos Aires, Paraguay, Uruguay - y Brasil. 572 - - - - - -ÍNDICE DE APÉNDICES - - - Páginas Páginas - en que del - se cita. apéndice. - -------- --------- - A 93 613 - B 106 617 - C 109 621 - D 111 625 - E 160 629 - F 251 635 - G 376 637 - H 410 638 - I 494 639 - J 504 644 - L 504 645 - M 552 663 - N 553 674 - O 553 675 - P 607 678 - - - - -PAUTA - -PARA LA COLOCACIÓN DE LAS LÁMINAS DE ESTE TOMO. - - - _Páginas._ - - _Hernán Cortés_ 45 - - _Moctezuma_ 47 - - _Quauhtemoc_ 66 - - _Francisco Pizarro_ 111 - - _Huascar_ 121 - - _Atahualpa_ 131 - - _Padre Varela_ 583 - - - - -GRABADOS - -INCLUÍDOS EN LAS PÁGINAS DE ESTE TOMO. - - - _Páginas._ - - _Samuel de Champlain_ 10 - - _Fray Juan de Zumárraga, arzobispo de México_ 90 - - _Pedro de Valdivia_ 172 - - _Toussaint Louverture_ 322 - - _Don Pedro de La Gasca_ 373 - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Historia de América desde sus tiempo - más remotos hasta nuestros días, t, by Juan Ortega Rubio - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE AMERICA, TOMO II *** - -***** This file should be named 62870-0.txt or 62870-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/2/8/7/62870/ - -Produced by Carlos Colón, Adrian Mastronardi The University -of California, and the Online Distributed Proofreading -Team at https://www.pgdp.net (This file was produced from -images generously made available by The Internet -Archive/American Libraries.) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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