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-The Project Gutenberg EBook of Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2), by
-Santiago Ramón y Cajal
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-this ebook.
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-
-
-Title: Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2)
-
-Author: Santiago Ramón y Cajal
-
-Release Date: November 12, 2019 [EBook #60675]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RECUERDOS DE MI VIDA (TOMO 2 DE 2) ***
-
-
-
-
-Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
-produced from images generously made available by The
-Internet Archive/Canadian Libraries)
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-
-NOTA DE TRANSCRIPCIÓN
-
- * En el texto, las cursivas se muestran entre _subrayados_, las
- negritas entre =iguales= y las versalitas se han convertido
- a MAYÚSCULAS.
-
- * Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar.
-
- * Se ha normalizado el uso de las rayas, se ha completado el
- emparejamiento de comillas, admiraciones e interrogaciones y se
- ha puesto tilde a las mayúsculas que la necesitan.
-
- * Se han corregido nombres propios, títulos, citas y expresiones en
- lenguas distintas del castellano con ayuda de los repertorios
- bibliográficos en línea.
-
- * Las erratas declaradas al final del volumen se han incorporado al
- cuerpo principal del texto.
-
- * Las notas a pie de página se han renumerado y se han colocado a
- continuación del párrafo que contiene la llamada.
-
- * Se amplía el «Índice» con la inclusión de la «Lista de los libros
- y folletos científicos del autor», con rango de capítulo.
-
- * Nótese que tras los capítulos XVI y XVII aparecen los capítulos
- XVI _bis_ y XVII _bis_ por error de numeración en el original
- impreso, como se declara al final de la «Fe de erratas».
-
- * Algunas ilustraciones se han desplazado ligeramente, para evitar
- que interrumpieran un párrafo.
-
- * En las pp. 539 y 541 hay dos figuras 159 distintas. Se las
- redenomina 159a y 159b.
-
-
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-
- S. RAMÓN Y CAJAL
-
- Recuerdos
- de mi vida
-
- CON 180 GRABADOS Y MUCHAS FOTOGRAFÍAS
- INTERCALADAS EN EL TEXTO
-
- TOMO II
-
- HISTORIA DE MI LABOR CIENTÍFICA
-
- MADRID
- IMPRENTA Y LIBRERÍA DE NICOLÁS MOYA
- _Garcilaso, 6, y Carretas, 8._
- —
- 1917
-
-
-
-
- _Es propiedad del autor._
-
-
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-
-[Ilustración]
-
-
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-
-DOS PALABRAS AL LECTOR
-
-
-Este segundo volumen de mis _Recuerdos_ difiere esencialmente del
-anterior. En el primero, describí los estravíos de una voluntad
-distraída y sobrado inclinada á los devaneos artístico-literarios.
-Mientras que, en el presente, se da cuenta de cómo, á impulsos del
-sentimiento patriótico y de la triste convicción de nuestro atraso
-cultural, fué dicha voluntad disciplinada y orientada hacia la
-producción científica.
-
-Si el citado tomo I fué obra de la edad madura, éste constituye labor
-de la vejez, pues ha sido redactado durante los luctuosos años de
-1915 y 1916, época de la horrenda guerra europea. Tal retraso en la
-publicación explica ciertos cambios inevitables de tendencias y hasta
-de estilo. No en vano pasan los años y nos adoctrina la experiencia.
-Las cosas que á la triunfante luz del mediodía parecían doradas, se
-empalidecen, cuando no se tiñen del color complementario, á la claror
-azulada del ocaso. Con todo eso, he tratado de defenderme contra esa
-inversión crítica, tan común en los viejos, de la cual constituye
-síntoma grave el consabido _laudator temporis acti_.
-
-Además de castigar algo la enfadosa frondosidad del estilo, he
-callado por impertinentes ó nada interesantes muchos episodios de
-mi vida. Creo actualmente que el tema principal de mi libro debe
-ser exponer la génesis de mi modesta contribución científica, ó en
-otros términos, referir cómo surgió y se realizó el pensamiento, un
-poco quimérico, de fabricar Histología española, á despecho de la
-indiferencia cuando no de la hostilidad del medio intelectual. He
-tenido, sobre todo, presente, que lo único capaz de justificar esta
-publicación, es su posible virtualidad pedagógica. Ni he olvidado que
-la mayoría de mis lectores son médicos y naturalistas.
-
-El lector ávido de amenidades y ajeno á las ciencias biológicas
-quedará defraudado. Aconséjole que prescinda de los capítulos
-salpicados de citas y grabados. Singularmente áridos y técnicos son
-los XVI, XVIII, XIX y, sobre todo, los terribles XXI y XXII, con que
-remata la obra. Sin faltar á mi programa, ha sido imposible evitar
-ciertas tabarras, que el lector sabrá perdonarme en gracia de la
-intención docente y de las exigencias de la verdad histórica.
-
- _Madrid, Febrero de 1917._
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO PRIMERO
-
- Decidido á seguir la carrera del profesorado, me gradúo de doctor
- y me preparo para oposiciones á cátedras. -- Iniciación en los
- estudios micrográficos. -- Fracaso previsto de mis primeras
- oposiciones. -- Los vicios de mi educación intelectual y social.
- -- Corregidos en parte, triunfo al fin, obteniendo la cátedra de
- Anatomía descriptiva de la Universidad de Valencia.
-
-
-Nada digno de contarse ocurrió durante los años 1876 y 1877. Continué
-en Zaragoza estudiando Anatomía y Embriología, y en los ratos libres
-ayudaba á mi padre en el penoso servicio del Hospital, supliéndole en
-las guardias y encargándome de las curas de algunos de sus enfermos
-particulares de cirugía. Porque dejo apuntado ya que mi progenitor
-había adquirido sólida fama en esta especialidad, operaba mucho y, no
-obstante su actividad infatigable, faltábale tiempo para acudir á su
-numerosa clientela.
-
-Mis aspiraciones al Magisterio (más que sentidas espontáneamente,
-sugeridas de continuo por mi padre) me obligaron á graduarme de
-doctor. Táctica excelente hubiera sido haber cursado oficialmente en
-Madrid las tres asignaturas cuya aprobación era entonces obligatoria
-para alcanzar la codiciada borla doctoral (_Historia de la Medicina_,
-_Análisis química_ é _Histología normal y patológica_). Mi
-estancia durante un año en la Corte habríame reportado positivas é
-inapreciables ventajas: hubiera conocido personalmente á algunos de
-mis futuros jueces; asistido á ejercicios de oposición, á fin de
-enterarme del aspecto técnico y artístico de semejantes certámenes; y
-adquirido, en cuanto mi natural, un tanto rudo y arisco, consintiese,
-ese barniz de simpático despejo y de urbana cortesía que tanto
-realzan al mérito positivo. Pero mi padre, temeroso sin duda de que,
-lejos de su vigilancia, reincidiese en mis devaneos artísticos --y
-quizás tenía razón-- resolvió matricularme libremente en las citadas
-asignaturas, reteniéndome en Zaragoza. Para el estudio de la _Química
-analítica_ confióme á la dirección de D. Ramón Ríos, farmacéutico
-muy ilustrado y á la sazón encargado de una fábrica muy acreditada
-de productos químicos. En cuanto á la _Historia de la Medicina_
-y á la _Histología normal y patológica_, debía asimilármelas
-autodidácticamente, por la lectura de los libros de texto, pues no
-había en la capital aragonesa quien pudiera enseñármelas.
-
-Cuando, llegado el mes de Junio, me disponía en Madrid á sufrir la
-prueba del curso, experimenté dos sorpresas desagradables: Todo el
-caudal de conocimientos analíticos laboriosamente acopiado en el
-Laboratorio del Dr. Ríos vino á ser inútil; porque, según recordarán
-cuantos estudiaron por aquellos tiempos, el bueno de Ríos titular
-de la citada asignatura en la Facultad de Farmacia, sólo exigía á
-los médicos, con una piedad que tenía mucho de desdén, un programa
-minúsculo de cuatro ó cinco preguntas, en cada una de las cuales
-incluía tan sólo algunos cuadros analíticos de aguas minerales,
-composición de la orina, leche, sangre; cuadros sinópticos que todo
-el mundo se sabía de coro para salir del paso. Trabajo perdido
-resultó también el estudio asiduo de la _Historia de la Medicina_
-según cierto libro francés declarado de texto. Mis condiscípulos de
-Madrid, que estaban en el secreto, me desilusionaron profundamente
-al informarme de que la susodicha obra no servía de nada, puesto
-que el Dr. Santero exigía casi exclusivamente la doctrina de cierto
-librito, desconocido para mí, titulado _Prolegómenos clínicos_,
-en cuyas páginas el afamado profesor de San Carlos desarrollaba
-elocuentemente un curso de filosofía médica y daba rienda suelta á
-su pasión fervorosa por Hipócrates y el hipocratismo. Sólo el Dr.
-Maestre de San Juan, profesor de _Histología_, ateníase fielmente
-al enunciado de su asignatura, examinando con arreglo al texto y
-programas oficiales.
-
-No tuve, por consiguiente, más remedio que encasquetarme, en tres ó
-cuatro días de trabajo febril, los amenos cuadros analíticos del Dr.
-Ríos y los briosos y entusiastas alegatos vitalistas del Dr. Santero.
-Gran suerte fué salir del apretado lance sin más consecuencias que
-una horrible cefalalgia y cierta aversión enconada á la mal llamada
-libertad de enseñanza; merced á la cual se da con frecuencia el caso
---hoy como entonces-- de que el alumno libre, fiado en la solemnidad
-del programa oficial, ignore la materia explicada por el catedrático,
-y de que éste prescinda, á veces, con admirable desenvoltura, de la
-ciencia que, reglamentariamente, viene obligado á explicar.
-
-Sugestionado por algunas bellas preparaciones micrográficas que el
-Dr. Maestre de San Juan y sus ayudantes (el Dr. López García entre
-otros) tuvieron la bondad de mostrarme, y deseoso por otra parte
-de aprender lo mejor posible la _Anatomía general_, complemento
-indispensable de la _descriptiva_, resolví, á mi regreso á Zaragoza,
-crearme un Laboratorio micrográfico. Contando con la bondad
-inagotable de D. Aureliano Maestre, aprobé fácilmente la Histología;
-pero ni había visto una célula, ni era capaz de efectuar el más
-sencillo análisis micrográfico. Y fué lo peor que, á la sazón, no
-había en Zaragoza persona capaz de orientarme en los dominios de lo
-infinitamente pequeño. Además, la Facultad de Medicina, de que era yo
-ayudante y auxiliar, andaba muy escasa de medios prácticos. Sólo en
-el Laboratorio de Fisiología existía un microscopio bastante bueno.
-Con este viejo instrumento amplificante, y gracias á la buena amistad
-con que me distinguía el doctor Borao[1], por entonces ayudante
-de Fisiología, admiré por primera vez el sorprendente espectáculo
-de la circulación de la sangre. De tan sugestiva demostración he
-hablado ya en otro lugar[2]. Aquí expresaré tan sólo que ella
-contribuyó sobremanera á desarrollar en mí la afición á los estudios
-micrográficos.
-
- [1] Este simpático condiscípulo, hijo del Rector de la
- Universidad de Zaragoza, D. Jerónimo Borao, murió muy joven.
-
- [2] _Cajal: Reglas y consejos sobre investigación biológica._ 3.ª
- edición muy aumentada, págs. 106 y 107.
-
-Escogido un desván como obrador de mis ensayos prácticos, y reunidos
-algunos reactivos, sólo me faltaba un buen modelo de microscopio.
-Las menguadas reliquias de mis alcances de Cuba no daban para tanto.
-Por fortuna, durante mi última gira á la Corte, me enteré de que en
-la calle del León, núm. 25, principal (¡no lo he olvidado todavía!)
-habitaba cierto almacenista de instrumentos médicos, D. Francisco
-Chenel, quien proporcionaba, á plazos, excelentes microscopios de
-Nachet y Verick, marcas francesas entonces muy en boga. Entablé,
-pues, correspondencia con dicho comerciante y ajustamos las
-condiciones: consistían en abonarle en cuatro plazos 140 duros,
-importe de un buen modelo Verick, con todos sus accesorios. La
-amplificación de las lentes (entre ellas figuraba un objetivo de
-inmersión al agua) pasaba de 800 veces. Poco después me proporcioné,
-de la misma casa, un _microtomo_ de Ranvier, una _tournette_ ó rueda
-giratoria y otros muchos útiles de micrografía. Á todo subvinieron mi
-paga modesta de auxiliar y las flacas ganancias proporcionadas por
-los repasos de Anatomía; pero las bases financieras del Laboratorio y
-Biblioteca fueron mis economías de Cuba. Véase cómo las enfermedades
-adquiridas en la gran Antilla resultaron á la postre provechosas. Por
-seguro tengo que, sin ellas, no habría ahorrado un céntimo durante mi
-estancia en Ultramar, ni contado, por consiguiente, para mi educación
-científica con los recursos indispensables.
-
-Menester era, además, adquirir libros y Revistas micrográficos.
-Escaso andaba de los primeros, á causa de no traducir el alemán,
-idioma en que corrían impresos los mejores Tratados de Anatomía
-é Histología. Solamente en versiones francesas conseguí leer la
-_Anatomía general_, de Henle, y el Tratado clásico de _Histología é
-Histoquimia_, de Frey. El Van Kempen y el Robin, excelentes libros
-franceses, sirviéronme igualmente de guías. Para los trabajos
-prácticos pude consultar el _Microscopio en Medicina_, de Beale, su
-_Protoplasma y vida_ y el conocido _Manual técnico_, de Latteux. En
-cuanto á Revistas científicas, la escasez de mi peculio me obligó á
-circunscribirme al abono de unos Archivos ingleses (_The Quarterly
-microscopical Science_) y á una Revista mensual francesa, dirigida
-por E. Pelletan (_Journal de micrographie_). De obras españolas
-disponía de la del Dr. Maestre de San Juan, muy copiosa en datos,
-aunque de lectura un tanto difícil.
-
-Como se ve por lo expuesto, empecé á trabajar en la soledad, sin
-maestros, y con no muy sobrados medios; mas á todo suplía mi ingenuo
-entusiasmo y decidida vocación. Lo esencial para mí era modelar mi
-cerebro, reorganizarlo con vistas á la especialización, adaptarlo, en
-fin, rigurosamente á las tareas analíticas del Laboratorio.
-
-Claro es que, durante la luna de miel del microscopio, no hacía sino
-curiosear sin método y desflorar asuntos. Se me ofrecía un campo
-maravilloso de exploraciones, lleno de gratísimas sorpresas. Con este
-espíritu de expectador embobado, examiné los glóbulos de la sangre,
-las células epiteliales, los corpúsculos musculares, los nerviosos,
-etc., deteniéndome acá y allá para dibujar ó fotografiar las escenas
-más cautivadoras de la vida de los infinitamente pequeños.
-
-Dada la facilidad de las demostraciones, sorprendíame sobremanera la
-ausencia casi absoluta de curiosidad objetiva de nuestros Profesores,
-los cuales se pasaban el tiempo hablándonos prolijamente de células
-sanas y enfermas, sin hacer el menor esfuerzo por conocer de vista á
-esos transcendentales y misteriosos protagonistas de la vida y del
-dolor. ¡Qué digo!... ¡Muchos, quizás la mayoría de los Profesores
-de aquellos tiempos menospreciaban el microscopio, juzgándolo hasta
-perjudicial para el progreso de la Biología!... Á juicio de nuestros
-misoneistas del magisterio, las maravillosas descripciones de células
-y de parásitos invisibles constituían pura fantasía. Recuerdo que,
-por aquella época, cierto catedrático de Madrid, que jamás quiso
-asomarse al ocular de un instrumento amplificante, calificaba de
-_Anatomía celestial_ á la Anatomía microscópica. La frase, que hizo
-fortuna, retrata bien el estado de espíritu de aquella generación de
-Profesores.
-
-Sin duda, contábanse honrosas excepciones. De cualquier modo, importa
-notar que, aun los escasos maestros cultivadores del instrumento de
-Jansen y creyentes en sus revelaciones, carecían de esa fe robusta
-y de esa inquietud intelectual que inducen á comprobar personal
-y diligentemente las descripciones de los sabios. Acaso diputaban
-la técnica histológica cual disciplina dificilísima. De semejante
-dejadez y falta de entusiasmo hacia estudios que han revolucionado
-después la ciencia y descubierto horizontes inmensos á la fisiología
-y la patología, da también testimonio un curioso relato de A.
-Kölliker[3], célebre histólogo alemán que visitó Madrid allá por el
-año de 1849.
-
- [3] _A. Kölliker: Erinnerungen aus meinem Leben._ Leipzig, 1892.
- En una carta á su familia, incluída en este libro, describe el
- Museo de ciencias naturales, instalado por entonces (1849) en
- la Casa de Aduanas (actual Ministerio de Hacienda), y añade:
- «Del Director Graells debo contaros una anécdota. Luce en su
- Laboratorio un magnífico microscopio francés, y como yo le
- preguntara si había investigado algo con él, contestóme que
- no había tenido todavía ocasión de aplicarlo á sus trabajos
- científicos por desconocer su manejo. Rogóme que hiciera alguna
- demostración con dicho instrumento. Entonces procedí, en unión
- de un amigo (M. Witich), á mostrarle los glóbulos de la sangre
- humana y la fibra muscular estriada, ante cuyo espectáculo reveló
- alegría infantil y nos dió gracias calurosas.»
-
- Si el ilustre sabio alemán hubiera visitado veinte años después
- nuestras Facultades de Medicina y Ciencias, habría podido
- comprobar igual abandono y apatía. Los imponentes modelos de
- microscopios de Ross ó de Hartnak continuaban inmaculados en sus
- cajas de caoba, sin otro fin que excitar en vano la curiosidad de
- los alumnos ó la ingenua admiración de los papanatas.
-
-Comenzaba, según decía, á deletrear con delectación el admirable
-libro de la organización íntima y microscópica del cuerpo humano,
-cuando se anunció en la _Gaceta_ la vacante de las cátedras de
-_Anatomía descriptiva y general_ de Granada y Zaragoza. Contrarióme
-la noticia, porque distaba mucho de estar preparado para tomar parte
-en el arduo torneo de la oposición. Según dejo apuntado en párrafos
-anteriores, antes de entrar en liza, hubiera deseado presenciar
-este linaje de contiendas, conocer los gustos del público y de
-los jueces, adquirir, en suma, la norma con que se aprecian los
-valores positivos cotizables en el mercado universitario. Pero el
-autor de mis días, que, como todo padre, se hacía hartas ilusiones
-acerca de los méritos y capacidades de su hijo, mostrose implacable.
-No hubo, pues, más remedio que obedecerle. Y así, desesperanzado,
-y haciendo, como suele decirse, de tripas corazón, concurrí á
-aquellas oposiciones, en las cuales, para dos plazas, lucharon
-encarnizadamente nueve ó diez opositores, algunos verdaderamente
-brillantes.
-
-Durante los ejercicios, mis fundados recelos quedaron plenamente
-confirmados. Pusieron aquéllos de manifiesto, según yo presumía,
-que en la _Anatomía descriptiva clásica_ y _prácticas de disección_
-rayaba yo tan alto como el que más. Pero la imparcialidad me obliga
-á reconocer que, bajo ciertos respectos, mostré también deplorables
-deficiencias: ignorancia de algunos conceptos biológicos de alcance
-filosófico; desdén hacia reglas interpretativas sacadas de la
-anatomía comparada, la ontogenia ó la filogenia; desconocimiento
-de ciertas minucias y perfiles de técnica histológica puestos en
-moda por el Dr. Maestre de San Juan; en fin, desvío hacia todas
-esas especulaciones de carácter ornamental, preciadas flores de
-pensamiento que ennoblecen las áridas cuestiones anatómicas y elevan
-y amenizan la discusión.
-
-Pero no fué esto sólo. En aquella ocasión revelé, además, lagunas
-de educación intelectual y social no sospechadas por mi padre.
-Perjudicóme, en efecto, sobremanera, mi ignorancia de las formas
-de la cortesía al uso en los torneos académicos; me deslució una
-emotividad exagerada, achacable sin duda á mi nativa timidez, pero
-sobre todo á la falta de costumbre de hablar ante públicos selectos
-y exigentes; hízome, en fin, fracasar la llaneza y sencillez
-del estilo y hasta, á lo que yo pienso, la única de mis buenas
-cualidades: la total ausencia de pedantismo y solemnidad expositiva.
-Entre aquellos jóvenes almibarados, educados en el retoricismo
-clásico de nuestros Ateneos, mi ingenuidad de pensamiento y de
-expresión sonaba á rusticidad y bajeza. En mi candor de doctrino,
-asombrábame el garbo y la gallardía con que algunos opositores de
-la clase de facundos hacían excursiones de placer por el dilatado
-campo del evolucionismo ó del vitalismo, ó, cambiando de registro,
-proclamaban, sin venir á cuento y llenos de evangélica unción, la
-existencia de Dios y del alma, con ocasión de referir la forma
-del calcáneo ó del apéndice ileocecal. Á la verdad, ni entonces
-ni después fuí bastante refinado para cultivar tan transparentes
-habilidades, ni para exornar mi pobre ciencia con filigranas y
-colorines, reñidos, á mi ver, con la austeridad y el decoro de la
-cátedra.
-
-Pero, volviendo á mi derrota, añado que sólo en dos cosas atraje
-un tanto la curiosidad del público y del Jurado: por mis dibujos
-de color en la pizarra el día de la lección, y por los copiosos
-detalles con que adorné las pocas preguntas de anatomía descriptiva
-que me tocaron en el primer ejercicio (la mayoría de los temas se
-referían á técnica histológica y á cuestiones generales, en que yo
-flojeaba). En cuanto al ejercicio práctico, en que tantas esperanzas
-cifrara el autor de mis días, constituyó, como de costumbre, pura
-comedia. Escogióse al efecto una disección llanísima: la preparación
-de algunos ligamentos articulares. De esta suerte todos quedamos
-igualados.
-
-En mi fracaso, que sentía sobre todo por el disgusto y decepción que
-iba á ocasionar á mi progenitor y maestro, me consoló algo el saber
-que se me adjudicó un voto para una de las cátedras, y que este voto
-lo debí á un profesor tan sabio, recto y concienzudo como el Dr.
-Martínez y Molina, con razón llamado la _perla de San Carlos_[4].
-
- [4] Tiempo después me dijeron que el Dr. Martínez y Molina, único
- juez que descubrió algún mérito en el humilde y desconocido
- provinciano, conservó mucho tiempo, á los fines de la
- demostración en cátedra, mis representaciones en color del tejido
- óseo y del proceso de la osificación. Tan tímido y huraño era yo
- entonces, que ni siquiera me atreví á visitarle para agradecerle
- su fina y honrosa atención.
-
-Transcurrido más de un año (1879), se anunció á oposición la vacante
-de la cátedra de Granada. Conocedor de mis defectos, había procurado
-corregirlos en la medida de lo posible. Perfeccionéme en la técnica
-histológica, sirviéndome de guía el admirable libro titulado _Manuel
-technique d’histologie_[5], escrito por Ranvier, ilustre Profesor
-del Colegio de Francia; aprendí á traducir el alemán científico;
-adquirí y estudié á conciencia diversas obras tudescas de Anatomía
-descriptiva, general y comparada; me impuse en las modernas teorías
-tocantes á la evolución, de que por entonces eran porta-estandartes
-ilustres Darwin, Häckel y Huxley; amplié bastante mis noticias
-embriológicas; adornéme, en fin, con algunos de aquellos primores
-especulativos que, según pude ver, seducían, acaso más de la cuenta,
-á públicos y tribunales. Por primera vez, en mi vida, decidí, pues,
-ser algo hábil y ofrendar sacrificios á las gracias.
-
- [5] Debo al Dr. Salustiano Fernández de la Vega, opositor
- triunfante de la cátedra de Anatomía de Zaragoza, el conocimiento
- de esta inapreciable obra, que tanto contribuyó á formar mi gusto
- hacia la investigación original.
-
-Tranquilo y esperanzado estaba, dando los últimos toques á mi
-intensiva preparación anatómica, cuando cierto día me detiene un
-amigo, espetándome á quemarropa:
-
---Voy á darte un consejo. No te presentes en las próximas oposiciones
-á la cátedra de Granada.
-
---¿Por qué?
-
---Porque no _te toca todavía_: déjalo para más adelante y todo saldrá
-como una seda.
-
---Pero...
-
---Advierte, criatura, que el tribunal de oposiciones que acaba de
-nombrarse ha sido forjado expresamente para hacer catedrático á M.,
-por cuyos talentos ciertos señores de Madrid sienten gran admiración.
-
---Pero si M. se ha preparado siempre para oposiciones á Patología
-médica y jamás se ocupó de Anatomía...
-
---Cierto; mas no es cosa de esperar varios años una vacante de
-Patología. Sus poderosos protectores desean hacerlo catedrático
-sobre la marcha; y puesto que, por ahora, la única puerta abierta
-es la _Anatomía descriptiva_, á ella se atienen. ¡Vamos!... sé por
-una vez siquiera sumiso y razonable, y evita el aumentar, con tus
-imprudencias, el número de tus enemigos. Cediendo, te congraciarás
-con personajes omnipotentes, de cuya buena voluntad depende tu
-porvenir...
-
---Agradezco tus consejos, pero no puedo seguirlos. Desertando de
-las oposiciones, mi padre se pondría, y con razón, furioso, yo no
-tendría más remedio que arrinconarme en un pueblo. Además, después
-de varios años de asidua preparación anatómica, ¿no sería bochornoso
-desaprovechar la primera ocasión que se me presenta para justificar
-mis pretensiones? Por importante que sea alcanzar la codiciada
-prebenda, lo es todavía más demostrar á mis jueces y al público que
-he perfeccionado mis conocimientos y que, penetrado de mis defectos,
-he sabido, si no corregirlos del todo, atenuarlos notablemente,
-triunfando de mí mismo.
-
---¡Pues no serás nunca catedrático ó lo serás muy tarde, cuando
-peines canas!...
-
---Al precio de la cobardía y de la abdicación no lo seré nunca...
-
-Pronto tuve ocasión de comprobar la exactitud de la noticia. En
-efecto, el tribunal, salvo alguna excepción, constaba de amigos
-y clientes del que por entonces ejercía omnímoda é irresistible
-influencia en la provisión de cátedras de Medicina. En descargo del
-aludido personaje, debo, sin embargo, declarar que M. había sido un
-brillante discípulo suyo, que adornaban á éste prendas relevantes
-de carácter y talento, y además que en asegurar el triunfo del
-novel anatómico puso todo su empeño el Dr. Fernández de la Vega,
-catedrático de Anatomía de Zaragoza, pariente del ilustre Presidente
-del tribunal y condiscípulo y fraternal amigo de M.[6].
-
- [6] La devoción y el afecto que D. Salustiano sentía por M.
- eran tan hondos, que desde un pueblo de Navarra le trajo á
- Zaragoza, le alojó en su propio domicilio, le nombró su ayudante
- y le instruyó rápidamente en los estudios anatómicos. ¡Y, sin
- embargo, estos Pílades y Orestes de la amistad más cordial
- acabaron por regañar, en testimonio de que todo es pasajero en
- este pícaro mundo, hasta los afectos inspiradores de las grandes
- generosidades!...
-
-Á su tiempo[7], verificáronse las oposiciones. En ellas tuve la
-suerte de hacer patentes los progresos de mi aplicación. Mis
-conocimientos histológicos proporcionáronme ocasiones de lucimiento;
-y la lectura de las Revistas y libros alemanes, ignorados de mis
-adversarios, prestaron á mi labor un colorido de erudición y
-modernismo sumamente simpáticos.
-
- [7] Efectuáronse en 1880.
-
-Sólo había un contrincante que contrarrestaba y soslayaba
-habilísimamente mis asaltos, si no por la superioridad de su
-preparación anatómica (que era nada vulgar), por la claridad y
-agudeza de su entendimiento y la hermosura incomparable de su
-palabra. Aludo al malogrado é ilustre maestro D. Federico Olóriz,
-quien, estrenándose en aquella contienda, dió ya la medida de todo lo
-que valía y podía esperarse del futuro catedrático de la Facultad de
-Medicina de Madrid.
-
-Entonces, D. Federico, que figuraba en mi trinca, atacábame
-reciamente, persuadido quizás de que yo era el único adversario serio
-con quien tenía que habérselas. Y cuando, platicando campechanamente
-en los pasillos de San Carlos, le saqué de su error, pronunciando el
-nombre del afortunado candidato oficial, reíase de lo que llamaba mis
-pesadas bromas aragonesas.
-
---¡Pero si no pasa de ser un joven discreto que denuncia á la legua
-al primerizo en los estudios anatómicos y en el arte de la disección!
-
---Pues ese anatómico improvisado será catedrático de Granada, y
-usted, con todo su saber y talento, tendrá que resignarse al humilde
-papel de ayudante suyo, á menos de cambiar definitivamente de rumbo...
-
---¡Imposible!...
-
-Pero el imposible se cumplió. Los amigos del Presidente dieron una
-vez más pruebas de su inquebrantable disciplina, y el pobre Olóriz,
-asombro del público y de los jueces, tuvo que contentarse con un
-tercer lugar en terna (yo obtuve el segundo).
-
-Con todo lo cual no quiero expresar que M. fuera un mal catedrático.
-El dictador de San Carlos no solía poner sus ojos en tontos. Dejo
-consignado ya que M. era un joven de mucho despejo y aplicación y
-que, si se lo hubiera propuesto de veras, habría llegado á ser un
-excelente maestro de Anatomía. En aquella contienda faltáronle
-preparación teórica suficiente y vocación por el escalpelo. Así,
-en cuanto se le proporcionó ocasión, trasladóse á una cátedra de
-Patología médica de Zaragoza, donde resultó, según era de presumir,
-un buen maestro de Clínica médica. Más adelante, con aplauso de
-muchos --incluyendo el mío muy sincero--, ascendió, por concurso, á
-una cátedra de San Carlos.
-
-Creo que fué en Marzo de 1879 cuando se me nombró, en virtud de
-oposición, _Director de Museos anatómicos_ de la Facultad de
-Medicina de Zaragoza. De aquellos ejercicios, á que concurrió,
-entre otros jóvenes, cierto discípulo muy brillante de la Escuela
-de Valencia --por cierto apasionadísimo de Darwin y de Häckel--,
-sólo quiero recoger un dato revelador de las grandes _simpatías_
-con que me distinguían mis paisanos y maestros. Acabado el último
-ejercicio, los dos catedráticos zaragozanos votaron sin vacilar al
-opositor valenciano; y precisamente los tres profesores forasteros,
-que acababan de ganar por oposición sus cátedras, y eran, por
-tanto, ajenos á las ruines rencillas de campanario, me otorgaron
-sus sufragios. Uno de estos varones rectos, á quienes debo eterno
-agradecimiento, fué D. Francisco Criado y Aguilar, actual decano de
-la Facultad de Medicina de Madrid[8].
-
- [8] Aquel resultado fué decisivo para mi carrera. Si cualquiera
- de los jueces forasteros que tuvieron la bondad de apoyarme
- hubiera atendido las voces rencorosas de ciertos profesores
- aragoneses, mi vida hubiera corrido por cauce diferente. Porque
- mi padre, algo desilusionado á causa de mi derrota en Madrid,
- había resuelto, en caso de nuevo fracaso, convertirme en médico
- de partido. Y de seguro lo hubiera conseguido, aunque no el que
- yo abandonase mis aficiones predilectas hacia la investigación
- micrográfica.
-
-[Ilustración: El autor allá por los años de 1878 ó 1879, enfermo
-todavía del paludismo contraído en Cuba.]
-
-Transcurridos cuatro años (1883) publicáronse dos nuevas vacantes
-á proveer en turno de oposición: la de Madrid, producida por el
-fallecimiento del caballeroso y buenísimo Dr. Martínez Molina, y
-la de Valencia, debida á la muerte del Dr. Navarro. Apocado como
-siempre en mis aspiraciones, firmé exclusivamente las oposiciones de
-Valencia: con mejor acuerdo, Olóriz solicitó ambas plazas.
-
-En aquella ocasión demostróse una vez más el adagio vulgar: «del
-exceso del mal viene el remedio». El escándalo provocado por la
-injusticia cometida con Olóriz en sus oposiciones á la cátedra
-de Granada (1880), repercutió desde la Universidad á las esferas
-del Gobierno. Y ocurrió que el Sr. Gamazo, á la sazón Ministro de
-Fomento, resuelto á evitar nuevos abusos, designó, ó influyó para que
-se designase, un Tribunal cuyo saber é independencia estuvieran al
-abrigo de toda sospecha. La presidencia del nuevo Jurado fué otorgada
-al Dr. Encinas, quien, con la ruda franqueza proverbial en él,
-expresó al Ministro:
-
---Donde yo esté no valdrán chanchullos. Á fuer de caballero, prometo
-desde ahora que, ó no habrá catedrático, ó lo será por unanimidad. Y
-eso lo mismo en la cátedra de Madrid que en la de Valencia.
-
-Y así acaeció.
-
-Gracias á la imparcialidad de este Tribunal, donde, según tengo
-entendido, no figuraba ningún juez de los anteriores, Olóriz y yo,
-infelices provincianos desprovistos de valedores, conseguimos al
-fin honrarnos con la toga del maestro. Como teníamos descontado,
-el brillante discípulo de la Escuela de Granada triunfó sobre sus
-contrincantes por voto unánime de los jueces. Y el mismo Tribunal,
-salvo el Presidente, que, por motivos de salud, fué sustituído por
-el gran Letamendi, tuvo también la bondad de proponerme, _nemine
-discrepante_, para la cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina
-de Valencia. Yo rendí siempre al genialísimo maestro catalán culto
-fervoroso; pero desde entonces, á la ingenua admiración intelectual,
-juntáronse las cálidas y leales ofrendas del afecto y la gratitud[9].
-
- [9] Pasadas aquellas oposiciones, trabé intimidad con el eximio
- catedrático de Patología general de San Carlos, acudiendo casi
- diariamente á su casa, donde había instalado un Laboratorio de
- micrografía y bacteriología. Letamendi tenía empeño en ilustrar
- su obra, en vías de ejecución, _Curso de Patología general_,
- con microfotografías, y yo me presté á ejecutar algunas pruebas
- y á enseñar á los ayudantas del maestro la fabricación de las
- placas ultra-rápidas al gelatino-bromuro, entonces poco ó nada
- conocidas. ¡Qué ratos deliciosos pasábamos junto aquel hombre
- cuyo ingenio, vibrante de gracia y de agudeza, proyectaba
- vivísima luz sobre las cuestiones más abstrusas y que, cuando no
- convencía, sabía al menos hacer pensar!...
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO II
-
- Caigo enfermo con una afección pulmonar grave. -- Abatimiento y
- desesperanza durante mi cura en Panticosa. -- Restablecimiento de
- mi salud en San Juan de la Peña. -- La fotografía como alimento
- de mis gustos artísticos contrariados. -- Contraigo matrimonio
- y comienzan las preocupaciones de la familia, que en nada
- menoscaban el progreso de mis estudios. -- Vaticinios fallidos
- de mis padres y amigos con ocasión de mi boda. -- Mis primeros
- ensayos científicos.
-
-
-El deseo de juntar en un solo capítulo cuanto se refiere á mis
-fracasos y éxitos como opositor, me han llevado á alterar el orden
-cronológico de la narración. Necesito, pues, retroceder ahora en la
-corriente de mis recuerdos y referir algunos hechos ocurridos en
-el lapso de tiempo mediante entre 1878 y 1884, fecha de mi toma de
-posesión de la Cátedra de Anatomía de Valencia.
-
-Allá por el año de 1878, hallábame cierta noche en el jardín del
-café de la Iberia, en compañía de mi querido amigo D. Francisco
-Ledesma --abogado de talento y á la sazón capitán del Cuerpo de
-Administración Militar--, jugando empeñada partida de ajedrez.
-Cuando más absorto estaba meditando una jugada, me acometió de
-pronto una hemoptisis. Disimulé lo mejor que pude el accidente, por
-no alarmar al amigo, y continué la partida hasta su término. Con la
-preocupación consiguiente, retiréme á casa. En el camino cesó casi
-del todo la hemorragia. Nada dije á mi familia; cené poco; rehuí toda
-conversación de sobremesa y acostéme en seguida. Al poco rato me
-asaltó formidable hemorragia: la sangre, roja y espumosa, ascendía á
-borbotones del pulmón á la boca, amenazándome con la asfixia. Avisé á
-mi padre, que se alarmó visiblemente, prescribiéndome el tratamiento
-habitual en casos tales.
-
-La palidez y emaciación progresivas que había notado en su hijo desde
-algunos meses atrás, en complicidad con los efectos del paludismo,
-jamás completamente extirpados, le habían llevado á sospechar que se
-preparaba gravísima infección. Naturalmente, mi padre no me expresó
-de modo explícito su convicción, ni sus pesimísimos pronósticos; pero
-yo los adiviné fácilmente, al través de su minucioso interrogatorio y
-de sus frases artificiosamente confortadoras.
-
-Además, un médico rara vez se hace ilusiones sobre su estado. Estaban
-demasiado frescos en mi memoria los síntomas del terrible mal
-aprendidos en los libros, así como las tristes imágenes de infelices
-soldados que, después de su repatriación, morían en los hospitales
-ó en el seno de sus familias, víctimas de la tisis traidoramente
-preparada por el paludismo. Por otra parte, mi _hábito exterior_
-no era para ilusionar á nadie: la fiebre alta consecutiva al
-accidente hemorrágico, la disnea, la tos pertinaz, los sudores, la
-demacración..., todos los rasgos de mi dolencia coincidían punto por
-punto con aquellas deplorablemente exactas descripciones de las obras
-patológicas. ¡Cuánto hubiera yo dado entonces por borrar las nociones
-científicas aprendidas! ¡Qué pena ser médico y enfermo á la vez!...
-
-Ello es que caí en un abatimiento y desesperanza que no había
-conocido ni en los más graves episodios morbosos de mi estancia en
-Cuba. Contribuyó también, sin duda, á mi desaliento el recuerdo,
-harto vivo y punzante, de mi vencimiento en Madrid.
-
-Me era imposible desterrar de mi espíritu la angustiosa idea de la
-muerte. Aferrábase á mi sensibilidad exasperada con una obstinación
-que rechazaba, _á priori_, los planes terapéuticos é higiénicos mejor
-encaminados. Consideraba fenecida mi carrera, frustrado mi destino,
-pura quimera el ideal de contribuir con algo al acervo común de la
-cultura patria.
-
-Reconocí, lleno de amargura, que el disparatado romanticismo
-adquirido durante mi adolescencia con las lecturas de Chateaubriand,
-Lamartine, Victor Hugo, Lord Byron y Espronceda, me había asesinado.
-Á causa de ellas, había consumido sandiamente todo el rico patrimonio
-de energía fisiológica heredado de mis mayores. En mi desesperación,
-volvíme misántropo y llegué á menospreciar las cosas más santas y
-venerables...
-
-Dos meses después pude, sin embargo, abandonar el lecho, pero sin
-alegría y sin ilusiones. «Esto es una tregua --me decía--, no una
-resurrección. Volverán nuevos ataques y con ellos el ineluctable
-desenlace...»
-
-Sólo la religión me hubiera consolado. Por desgracia, mi fe había
-sufrido honda crisis con la lectura de los libros de filosofía.
-Ciertamente, del naufragio se habían salvado dos altos principios:
-la existencia del alma inmortal y la de un ser supremo rector del
-mundo y de la vida. Pero la especie de estoicismo á lo Epicteto y
-Marco Aurelio, que yo profesaba entonces (si verdaderamente profesaba
-alguna filosofía), no transcendía del mundo del pensamiento á la
-esfera de la voluntad. El instinto vital, esencialmente egoísta,
-se revelaba contra las consecuencias prácticas de una concepción
-filosófica, que pone la dicha en la serena resignación al destino y
-en la ciega obediencia á las leyes naturales.
-
-«Admito --me decía-- que el viejo, y más si es filósofo, muera
-impasible y resignado; la muerte llega en sazón, cumplido el fin
-primordial de la vida, labrado un modesto sillar en el luminoso
-templo del espíritu.» Por lo cual comprendía bien que Epicuro
-anciano, atormentado por el mal de piedra, y sobreponiéndose á sus
-torturas, escribiera á su amigo Idomeneo estas palabras, donde
-resplandece noble y consolador orgullo: «Hallándome en el feliz y
-último día de mi vida, y aun ya muriendo, os escribimos así: tanto es
-el dolor que nos causan la estranguria y la disentería, que parece
-no puede ser ya mayor su vehemencia. No obstante, se compensa de
-algún modo con la recordación de nuestros inventos y raciocinios»[10].
-
- [10] _Diógenes Laercio_: Traducción de Ortiz y Sanz, 1887.
-
-¿Dónde estaban mis invenciones para consolarme? Ni ¿cómo aceptará
-resignado la muerte quien, por no haber en realidad vivido, no deja
-rastro de sí ni en los libros ni en las almas? Esta idea de la
-irremediable inutilidad de mi existencia sumergíame en angustiosa
-zozobra.
-
-Más sereno y alentado que yo, mi padre concibió esperanzas de
-curación, al advertir en mi dolencia los primeros tenues signos
-de alivio. Para promoverla y consolidarla, me envió, llegado el
-verano, á los tan acreditados baños de Panticosa. Deseaba que, una
-vez tomadas las aguas, permaneciera yo un mes ó dos, en compañía de
-mi hermana, instalado en la cima del famoso Monte Pano, en San Juan
-de la Peña, donde existe un convento semiarruinado, habitado por
-pastores y rodeado de bosques seculares. El programa, como vamos á
-ver, cumplióse en todas sus partes.
-
-En Panticosa comencé á reaccionar algo contra mi desaliento. Sin
-embargo, de vez en cuando, sufría crisis de negra tristeza á lo
-Leopardi. El sentimentalismo de mi adolescencia tuvo por aquel tiempo
-peligrosos retoñamientos. Unas veces, escribía versos henchidos de
-necios é impíos apóstrofes; otras, inspirado en ideas casi suicidas,
-ascendía renqueando y febril á los picachos próximos al balneario,
-y me abismaba en la contemplación de aquel cielo azul, casi negro
-en fuerza de la pureza del aire, y en donde en breve --pensaba yo--
-habría de perderse para siempre mi alma errante. Recuerdo que una
-tarde, presa de mis raptos macabros, escalé cima elevada, á la que
-llegué sin resuello y casi desfalleciente; y tumbado sobre una peña,
-concebí el propósito de dejarme morir de cara á las estrellas, lejos
-de los hombres, sin más testigos que las águilas, ni más sudario que
-la próxima nevada otoñal. ¡Qué delirios!...
-
-Pero aquella muerte poética y romántica que yo apetecía (ó fingía
-apetecer, por puro diletantismo morboso, porque realmente de aquellos
-nebulosos estados de conciencia no me doy cuenta ahora claramente)
-no acababa de llegar. Y cosa singular, cuantas más atrocidades
-cometía menos grave me encontraba. Cesaron las hemoptisis; disminuía
-la fiebre; abonanzaba el estado general; en fin, mis pulmones y
-músculos, sometidos á pruebas bárbaras, funcionaban de cada vez
-mejor. Estaba visto, que no se muere cuando se piensa. Á lo mejor,
-el caballo que creíamos apocado y débil resulta más animoso que
-el jinete, á quien suele dar elocuentes lecciones de discreción y
-cordura. Poco á poco, la convicción de la vida se abrió paso en mi
-corazón y en mi espíritu.
-
-Aparte la incuestionable mejoría, contribuyó no poco á darme ánimos
-el sugestivo y admirable espectáculo de la tranquilidad de los
-tuberculosos. Sabido es que el valor y la alegría son esencialmente
-contagiosos. Ninguno de aquellos tísicos, la mayoría jóvenes como
-yo, confesaba su mal; antes bien, afirmaban, impertérritos, ser
-simples catarrosos ó padecer del estómago. Algunos decían acudir al
-balneario sin necesidad, por puro agradecimiento á las milagrosas
-aguas; palabras de seguridad que resultaban amargamente irónicas al
-contemplar el amoratado círculo de los hundidos ojos y las febriles
-rosetas de las mejillas. Aun los postrados en el lecho, mostrábanse
-en su mayoría satisfechos, pareciendo abrigar la firme creencia en
-próxima curación.
-
-Recuerdo á este propósito la respuesta de una señorita muy discreta
-de Cervera, á quien conocía yo por haber sido, durante mi estancia en
-Cataluña, varias veces alojado en su casa. Sorprendido al contemplar
-los estragos que la traidora enfermedad había causado en su hermoso
-rostro, la pregunté, harto indiscretamente, cómo iba de salud.
-
---Yo, muy bien, gracias á Dios --contestó--. Por fortuna no tengo
-nada. Si vengo á estas aguas es por acompañar á mi padre, que padece
-un catarro crónico. Tan buena me encuentro, que dentro de dos meses
-pienso casarme con L. (un propietario muy honorable de la localidad).
-
-Meses después supe que la valerosa doncella, cuya boda parecía tan
-próxima, había fallecido por consunción. Y es que la mujer tiene para
-la enfermedad una entereza de que carecemos los hombres. El instinto
-le da increíble fortaleza. Sabe ó adivina que la belleza es el
-resplandor de la salud, y oculta con exquisito pudor, y á veces con
-sutilísimos ardides, sus íntimas dolencias.
-
-[Ilustración: Monasterio viejo de San Juan de la Peña. La famosa
-cueva contemplada á vista de pájaro (fotografía hecha por el autor
-con placas de su fabricación).]
-
-[Ilustración: Bosque de pinos situado en la cima del Monte Pano, en
-donde convalecí de la tuberculosis (fotografía hecha por el autor).]
-
-La afabilidad de los tuberculosos y, sobre todo, el tranquilo valor
-de la tísica de Cervera, acabaron por avergonzarme. Resolví desde
-entonces no estar enfermo. Sobreponiéndose autocráticamente á mis
-pulmones, mi cerebro decretó que todo era aprensión injustificada. Se
-acabaron para mi las meticulosidades del régimen, las prescripciones
-de la higiene y de la farmacopea. En mi desprecio por la terapéutica,
-suspendí definitivamente la bebida de la famosa agua nitrogenada,
-é hice vida absolutamente normal. Ciertamente, mis pulmones
-refunfuñaban algo; pero yo juré no hacerles caso. ¡Allá ellos! Y me
-entregué al dibujo, á la fotografía, á la conversación y al paseo,
-como si tuviera ante mí un programa de vida y de acción inacabable.
-
-Cuando, de regreso del balneario, pasé por Jaca y me instalé con mi
-hermana en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña, hallábame
-sumamente animado y con todos los signos de una franca convalecencia.
-Lo apacible y pintoresco del lugar; una alimentación suculenta á
-base de carne y leche; giras diarias por los bosques circundantes;
-interesantes visitas al viejo monasterio de la Cueva, donde duermen
-su eterno sueño los antiguos monarcas de Aragón; excursiones
-fotográficas á los alrededores de la montaña y á la cercana aldea
-de Santa Cruz de la Serós, etc..., acabaron por traerme, con la
-seguridad de vivir, el vigor del cuerpo y la serenidad del espíritu.
-Héteme, pues, reintegrado al cauce de la existencia, con sus
-inquietudes y batallas. ¡Aún no era tiempo!...
-
-Grandes médicos son el sol, el aire, el silencio y el arte. Los dos
-primeros tonifican el cuerpo; los dos últimos apagan las vibraciones
-del dolor, nos libran de nuestras ideas, á veces más virulentas que
-el peor de los microbios, y derivan nuestra sensibilidad hacia el
-mundo, fuente de los goces más puros y vivificantes.
-
-Considero que la fotografía, de que era yo entonces ferviente
-aficionado, cooperó muy eficazmente á distraerme y tranquilizarme.
-Ella me obligaba á continuado ejercicio, y, proponiéndome á diario
-la ejecución de temas artísticos, sazonaba la monotonía de mi retiro
-con el placer de la dificultad vencida y con la contemplación de los
-bellos cuadros de una naturaleza variada y pintoresca.
-
-Estas aficiones al arte de Daguerre habían nacido años antes, en
-la época del _colodion_ heróico, y su cultivo vino á ser como una
-compensación feliz, destinada á satisfacer tendencias pictóricas
-definitivamente defraudadas por consecuencia de mi cambio de rumbo
-profesional. Porque sólo el objetivo fotográfico puede saciar el
-hambre de belleza plástica de quienes no gozaron del vagar necesario
-para ejercitar metódicamente el pincel y la paleta.
-
-Más tarde, casado ya, llevé mi culto por el arte fotográfico hasta
-convertirme en fabricante de placas al _gelatino-bromuro_, y me
-pasaba las noches en un granero vaciando emulsiones sensibles,
-entre los rojos fulgores de la linterna y ante el asombro de la
-vecindad curiosa, que me tomaba por duende ó nigromántico. Esta
-nueva ocupación, tan distante de mi devoción hacia la Anatomía, fué
-consecuencia de las insistentes demandas de los profesionales de la
-fotografía. Desconocíanse por aquella época en España las placas
-ultrarrápidas al gelatino-bromuro, fabricadas á la sazón por la
-casa Monckoven, y que costaban, por cierto, sumamente caras. Había
-yo leído en un libro moderno la fórmula de la emulsión argéntica
-sensible, y me propuse fabricarla para satisfacer mis aficiones á
-la fotografía instantánea, empresa inabordable con el engorroso
-proceder del _colodion húmedo_. Tuve la suerte de atinar pronto con
-las manipulaciones y aun de mejorar la fórmula de la emulsión; y
-mis afortunadas instantáneas de lances del toreo, y singularmente
-una, tomada del palco presidencial cuajado de hermosas señoritas
-(tratábase de cierta corrida de beneficencia, patrocinada y presidida
-por la aristocracia aragonesa), hicieron furor, corriendo por los
-estudios fotográficos y alborotando á los aficionados. Mis placas
-rápidas gustaron tanto, que muchos deseaban ensayarlas.
-
-Sin quererlo, pues, me ví obligado á fabricar emulsiones para
-los fotógrafos de dentro y fuera de la capital, instalando
-apresuradamente un obrador en el granero de mi casa y convirtiendo
-á mi mujer en ayudante. Si en aquella ocasión hubiera yo topado
-con un socio inteligente y en posesión de algún capital, habríase
-creado en España una industria importantísima[11] y perfectamente
-viable. Porque, en mis probaturas, había dado yo, casualmente, con un
-proceder de emulsión más sensible que los conocidos hasta entonces,
-y por tanto, de facilísima defensa contra la inevitable concurrencia
-extranjera. Por desgracia, absorbido por mis trabajos anatómicos y
-con la preparación de mis oposiciones, abandoné aquel rico filón que
-inopinadamente se me presentaba.
-
- [11] Todas las fábricas que se han instalado después en España
- sobre la base de grandes capitales, con ingenieros extranjeros
- al frente, han fracasado lastimosamente. Estas iniciativas,
- laudables en principio, puesto que tiran á rescatar para España
- las docenas de millones de francos que nos cuesta la compra en el
- extranjero de placas fotográficas, han venido demasiado tarde.
- Sin fábricas nacionales de cristal ni de productos químicos, y lo
- que es más grave, sin patentes de invención de ninguna especie,
- se ha querido luchar con las excelentes marcas extranjeras de
- Lumière y Jougla, casas que, en virtud de incesantes trabajos
- de investigación, han elevado sus placas al último grado de
- perfección y fijado precios sumamente moderados.
-
-Allá á fines del 79, cuando, olvidado de mis achaques, acababa
-de obtener la plaza de _Director del Museo Anatómico_, tomé la
-resolución de casarme, contra la opinión de mis padres y de los
-amigos, que presagiaban un desastre. Para un soñador impenitente,
-despreciador del vil metal y de todos los prejuicios sociales, claro
-es que mi matrimonio debía indefectiblemente constituir un enlace
-romántico.
-
-He aquí cómo conocí á mi futura: De vuelta de un paseo por Torrero,
-encontré cierta tarde á una joven de apariencia modesta, acompañada
-de su madre. Su rostro, sonrosado y primaveral, asemejábase al de las
-madonas de Rafael, y aún mejor, á cierto cromo-grabado alemán que
-yo había admirado mucho y que representaba la Margarita del Fausto.
-Me atrajeron, sin duda, la dulzura y suavidad de sus facciones, la
-esbeltez de su talle, sus grandes ojos verdes encuadrados de largas
-pestañas y la frondosidad de sus cabellos; pero me sedujo más que
-nada cierto aire de infantil inocencia y de melancólica resignación
-desprendido de toda su persona. Seguí á la joven desconocida hasta
-su domicilio; averigüé que era huérfana de padre --un modesto
-empleado--, y que se trataba de una muchacha honrada, modesta y
-hacendosa. Y entablé relaciones con ella. Tiempo después, sin que
-los consejos de la familia fueran poderosos á disuadirme, contraje
-matrimonio, no sin estudiar á fondo la psicología de mi novia, que
-resultaba ser, según yo deseaba, complementaria de la mía.
-
-Mi resolución, comentada por los camaradas en tertulias y cafés, fué
-unánimemente calificada de locura. Ciertamente, mirado el acto desde
-el punto de vista económico, podía significar un desastre. Valor se
-necesitaba, en efecto, para fundar una familia cuando todo mi haber
-se reducía al sueldo de 25 duros al mes, y á los 8 ó 10 más, á lo
-sumo, granjeados por mis repasos de Anatomía é Histología. Así es
-que la boda se celebró casi en secreto; no quise molestar á los
-parientes ni amigos con andanzas que sólo interesaban á mi persona.
-
-Recuerdo que cierto compañero, extrañado de verme entrar con tanto
-heroísmo en el azaroso gremio de los padres de familia, exclamó: «¡El
-pobre Ramón se ha perdido para siempre! ¡Adiós estudio, ciencia y
-ambiciones generosas!»
-
-Fatídicos eran los presagios: mi padre vaticinaba mi muerte en breve
-plazo; los amigos me daban por definitivamente fracasado.
-
-Y en principio, mis censores discurrían atinadamente. Es
-incuestionable que, en la mayoría de los casos, la vanidad
-femenil, junto con las necesidades y afanes del hogar, acaparan
-financieramente toda la actividad mental del esposo, á quien se
-impone, con todo su desolador prosaísmo, el conocido _primum
-vivere_... Mas en los negocios humanos es preciso, para acertar,
-fijarse, más que en las reglas, en las condiciones individuales, en
-las tendencias y sentimientos íntimos. Olvidamos á menudo que, en la
-sociedad conyugal, al lado de factores económicos, actúan también
-resortes éticos y sentimentales decisivos, á cuyo influjo prodúcense
-impensadas y casi siempre felices metamorfosis de la personalidad
-física y moral de los esposos. En virtud de estas transformaciones
-mentales y de la consiguiente integración de actividades, la sociedad
-conyugal constituye una personalidad superior, capaz de crear valores
-intelectuales y económicos enteramente nuevos ó apenas latentes en
-los sumandos.
-
-Por no haber tenido en cuenta estos factores, fallaron de medio á
-medio las profecías de los amigos. Físicamente, mejoré á ojos vistos,
-reconociendo todos que, desde mi regreso de Cuba, jamás fué mi estado
-tan satisfactorio. Mi mujer, con una abnegación y una ternura más
-que maternales, se desvelaba por cuidarme y consolidar mi salud.
-En cuanto al tan cacareado abandono del estudio y de toda ambición
-elevada, bastará hacer notar que años siguientes, y cuando ya tenía
-dos hijos, publiqué mis primeros trabajos científicos y gané por
-oposición la cátedra de Anatomía de Valencia.
-
-La armonía y la paz del matrimonio tienen por condición inexcusable
-el que la mujer acepte de buen grado el ideal de la vida perseguido
-por el marido. Por consiguiente, malógranse la dicha del hogar y
-las más nobles ambiciones cuando la compañera se erige, según vemos
-á menudo, en director espiritual de la familia, y organiza por sí
-el programa de los trabajos y aspiraciones de su cónyuge. Bajo este
-aspecto, debo confesar que jamás tuve motivo de disgusto.
-
-Lejos de lamentar, según les ha ocurrido á muchos aficionados á
-la ciencia ó al arte en España[12], esa derivación casi exclusiva
-de las rentas hacia las disipaciones y vanidades del vestir, del
-teatro ó del lujo doméstico, sólo hallé en mi compañera facilidades
-para costear y satisfacer mis aficiones y continuar mi carrera. No
-hubo, pues, dinero para perifollos, teatros, coches y veraneos,
-pero sí para libros, Revistas y objetos de Laboratorio. Y aunque
-estos elogios parezcan extraños y aun inconvenientes en mi pluma,
-complázcome en declarar, que no obstante una belleza que parecía
-invitarla á lucir en visitas, paseos y recepciones, mi esposa se
-condenó alegremente á la obscuridad, permaneciendo sencilla en sus
-gustos, y sin más aspiraciones que la dicha tranquila, el buen
-orden en la administración del hogar y la felicidad del marido y de
-sus hijos. Que, dados mi carácter y tendencias, mi elección fué
-un acierto, reconociéronlo pronto mis progenitores, singularmente
-mi madre, que acabó por querer sinceramente á su nuera, con quien
-compartía tantas virtudes domésticas y tantas analogías de gustos y
-carácter.
-
- [12] Á esto aludo particularmente en mi libro _Reglas y consejos
- sobre la investigación biológica_, 4.ª edición, pág. 154 y
- siguientes.
-
-Digamos ahora algo de mis primeras producciones científicas. Según es
-de presumir, tales ensayos (en número de dos, publicados en Zaragoza
-en folleto aparte), fueron bastante flojos.
-
-El primero de ellos, intitulado: _Investigaciones experimentales
-sobre la inflamación en el mesenterio, la córnea y el cartílago_,
-apareció en 1880, ilustrado con algunos grabados litográficos que
-ejecuté yo mismo[13], falto de recursos para pagar el trabajo de un
-artista. Discutíase entonces con calor entre los anatomo-patólogos
-la cuestión del mecanismo íntimo de la inflamación, y singularmente
-el interesante problema del origen de los glóbulos de pus. La
-mayoría de los sabios, siguiendo á Virchow, admitían que estas
-células provienen de la multiplicación de los elementos conectivos
-del tejido inflamado; los menos, inspirados en los trabajos de
-Cohnheim, preferían considerar aquellos glóbulos como leucocitos
-emigrados de la sangre. Deseando formar opinión personal sobre el
-asunto, examiné experimentalmente el tema debatido, reproduciendo
-y analizando esmeradamente los famosos experimentos de Cohnheim
-sobre el mesenterio inflamado de la rana curarizada. Por desgracia,
-estaba yo entonces harto influído por las ideas de Duval, Hayem
-y otros histólogos franceses (que negaban la diapédesis de los
-glóbulos blancos) y fuí arrastrado á una solución sincrética ó de
-transacción, errónea conforme suelen ser en ciencia casi todas las
-opiniones diagonales. Proclamé, pues, la doctrina de Virchow tocante
-al origen de los glóbulos de pus y células conectivas embrionarias
-de la cicatriz, y reputé el fenómeno de la emigración de los
-leucocitos, no cual proceso constante de la flogosis, sino como un
-episodio extraordinario, acaecido solamente cuando los tejidos sufren
-accidentalmente tracciones ó graves deterioros mecánicos.
-
- [13] Á fin de ilustrar económicamente mis folletos, estudié
- prácticamente el manejo del lápiz y buril litográficos. Todas
- mis publicaciones de Zaragoza y Barcelona (1880 á 1890) llevan
- anejos grabados litográficos de mi cosecha. Tan aficionado
- era á este proceder de reproducción, que llegué á aplicar la
- fotografía al arte litográfico, obteniendo resultados aceptables.
- Los zaragozanos contemporáneos míos acaso recuerden una hoja
- periodística extraordinaria, conmemorativa de la concesión del
- ferrocarril de Zaragoza á Canfranc, algunos de cuyos dibujos,
- hechos á pluma y debidos á Pradilla y otros insignes artistas
- aragoneses, fueron reproducidos fotolitográficamente por mí.
-
-Prescindiendo de la tesis principal, contiene este folleto bastantes
-detalles nuevos acerca de las modificaciones de las células de
-los tejidos inflamados (córnea, cartílago, mesenterio); se señala
-en él por primera vez la capacidad fagocítica de las plaquetas de
-la sangre; se estudian prolijamente las alteraciones del cemento
-inter-epitelial del peritoneo y de los capilares, etc.; pequeñas
-novedades que, al igual de todo lo que dí á la estampa por aquellos
-tiempos, pasaron absolutamente desapercibidas de los sabios. Ni podía
-ocurrir otra cosa escribiendo en español, lengua desconocida de los
-investigadores, y haciendo tímidas ediciones de 100 ejemplares, que
-se agotaban rápidamente en regalos á personas ajenas á mis aficiones.
-De todos modos, con el olvido de estas menudas aportaciones, no se
-perdió cosa mayor.
-
-De más enjundia y de sabor más severamente objetivo fué mi
-segundo trabajo, aparecido también en Zaragoza bajo el título de
-_Observaciones microscópicas sobre las terminaciones nerviosas en
-los músculos voluntarios_, é ilustrado con dos láminas litografiadas
-iluminadas á mano. En esta monografía se explora, con los métodos
-entonces en boga (el del cloruro de oro y el del nitrato de plata
-ordinario), el modo de terminar las fibras nerviosas sobre los
-músculos estriados de los batracios, confirmando en principio las
-descripciones, entonces muy discutidas, de Krause y Ranvier[14].
-Como positiva contribución al conocimiento del tema, descríbense en
-dicho folleto algunos tipos nuevos de arborización nerviosa terminal
-(cuatro variedades); se expone un interesante perfeccionamiento
-del método de Cohnheim al nitrato de plata (tratamiento previo de
-los músculos por el agua acetificada) y se aplica, en fin, por
-primera vez, al teñido del sistema nervioso periférico el nitrato
-argéntico amoniacal, reactivo que, andando el tiempo y en las manos
-de Fajersztajn y Bielschowsky, había de ser fundamento de valiosos
-métodos de impregnación de las fibras y células nerviosas.
-
- [14] Estos tipos fueron más tarde considerados como fruto de
- propias investigaciones por Dogiel, profesor de San Petersburgo
- que, naturalmente, desconocía nuestro trabajo. Véase:
-
- _Dogiel_: Methylenblautinction der motorischen Nervenendigungen
- in den Muskeln der Amphibien und Reptilien, _Arch. für mikros.
- Anat._, Bd. XXXV, 1890.
-
- También Cuccati confirma inconscientemente algunas de nuestras
- descripciones: _Intern. Monatssch. f. Anat. u. Physiol._, Bd. X,
- 1888.
-
-No obstante la mediocridad de los resultados, dichos ensayos de
-labor inquisitiva fueron para mí muy educadores. Me trajeron el
-conocimiento de mí mismo y el conocimiento de la psicología de los
-sabios.
-
-Claro es que yo me adjudicaba, _à priori_, con mucho de petulancia y
-presunción, algunas aptitudes para la investigación científica; que
-sin cierta inmodestia, ó dígase confianza excesiva en las propias
-fuerzas, nadie acomete empresa de importancia. Pero, después de
-aventurarme en el examen objetivo de los problemas biológicos
-creció la fe en mí mismo, porque me pareció que se confirmaban _à
-posteriori_ las cualidades presupuestas, entre las cuales (todas,
-naturalmente, de orden secundario, pero adecuado para la labor
-emprendida) descollaban: paciencia rayana en la obstinación para
-el adueñamiento de los métodos histológicos; destreza y maña para
-reemplazar disposiciones experimentales costosas con sencillos é
-improvisados artilugios; continuidad y celo infatigables para la
-observación de los hechos, y, en fin, la mejor de todas, flexibilidad
-para cambiar bruscamente de opinión y corregir errores y ligerezas.
-Además, aquella labor que mis camaradas estimaban aburrida,
-representaba para mí la más atrayente de las distracciones. Asomado
-ansiosamente al ocular, transcurrían rápidas las veladas invernales,
-sin echar de menos teatros y tertulias. Recuerdo que una vez me pasé
-sobre el microscopio veinte horas seguidas, avizorando los gestos de
-un leucocito moroso, en sus laboriosos forcejeos para evadirse de un
-capilar sanguíneo.
-
-Pero como antes decía, no sólo trabé conocimiento conmigo mismo,
-sino también con los sabios; porque nada permite calar más hondo
-en el espíritu del investigador que el confrontar severamente su
-interpretación personal con la realidad misma, siguiendo de cerca
-los pasos y rodeos de aquél al través de los obstáculos é insidias
-con que la naturaleza parece defenderse de la humana curiosidad.
-En este cotejo entre el modelo y la copia, se hacen patentes la
-finura intelectual, la extensa cultura, los ardides metodológicos,
-á veces los atisbos geniales; pero se reconocen también los
-prejuicios, descuidos y equivocaciones del hombre de ciencia. Una
-vez demostrados, estos pequeños errores resultan utilísimos, ya
-que poseen la virtud de sacudir el apocamiento y la inercia del
-principiante, á quien infunden esa ciega confianza en las propias
-aptitudes á que antes aludía. De la compulsa general efectuada
-entre los libros y las cosas, saqué entonces la conclusión de que
-los sabios --exceptuadas las escasas cabezas geniales-- son hombres
-como todos los demás, sin otra ventaja que el haberse preparado
-adecuadamente para la investigación al lado de maestros ilustres y al
-calor comunicativo de las escuelas científicas.
-
-Pero el fruto más preciado obtenido de los consabidos ensayos
-experimentales, así como del conjunto de mis observaciones
-histológicas de entonces, fué la profunda convicción de que la
-naturaleza viva, lejos de estar agotada y apurada, nos reserva á
-todos, grandes y chicos, áreas inacabables de tierras ignotas; y que,
-aun en los dominios al parecer más trillados, quedan todavía muchas
-incógnitas por despejar.
-
-No llegaba, empero, mi optimismo hasta el punto de olvidar las
-dificultades de la empresa y desconocer mi escasa preparación para
-acometerla. Á pesar de mi juvenil presunción, reconocí pronto alguno
-de mis defectos: urgía ampliar y modernizar mis conocimientos en
-física y otras ciencias naturales; apagar simpatías teóricas y
-encariñamientos hacia las propias hipótesis; refrenar la natural
-propensión á publicar antes de tiempo, interpretando precipitadamente
-los hechos, sin apurar antes y discutir rigurosamente todas las
-posibilidades; y, sobre todo, acrecentar suficientemente mi caudal
-bibliográfico, á fin de evitar la amarga decepción que produce el
-tomar como propia cosecha el fruto del ajeno trabajo.
-
-Á corregir esta última deficiencia, que me preocupaba realmente
---faltas como estaban y están todavía las Universidades españolas
-de colecciones de Revistas extranjeras--, respondieron nuevos
-sacrificios pecuniarios. Aumenté la lista de mis suscripciones
-con dos más: la del _Journal de l´Anatomie et de la Physiologie_,
-publicado en París por el profesor Robin, que resumía las conquistas
-micrográficas de la ciencia francesa; y la del _Archiv für
-mikroskopische Anatomie und Entwicklungsgeschichte_, publicación
-lujosa, adornada con admirables cromolitografías, dirigida por el
-ilustre W. Waldeyer, de Berlín, y donde veían la luz las más valiosas
-contribuciones de los histólogos y embriólogos alemanes, rusos y
-escandinavos.
-
-[Ilustración: El autor en 1884, recién trasladado á la cátedra de
-Anatomía de Valencia.]
-
-Comprendí también que, á más de los libros de texto, debía adquirir
-y estudiar esas monumentales monografías, realzadas por moderna y
-puntual bibliografía, escritas por sabios afamados ó por una reunión
-de investigadores eméritos. El modelo, por entonces, de esta clase
-de extensos Tratados, preciosos para el aficionado al Laboratorio,
-estaba representado por el _Handbuch der Lehre von den Geweben_, del
-profesor Stricker; cada uno de sus capítulos corría á cargo de un
-especialista renombrado. Á esta misma categoría pertenecían también
-los admirables libros de Ranvier, titulados _Leçons sur le système
-nerveux_ (dos tomos)[15] y sus _Leçons d’Anatomie générale_[16],
-así como los bien documentados Tratados de Schwalbe acerca del
-sistema nervioso (_Lehrbuch der Neurologie_) y los órganos de los
-sentidos (_Anatomie der Sinnesorgane_). Y no cito otras muchas obras
-histológicas, fisiológicas y anatómicas por temor á la prolijidad y
-porque, además, no tuvieron para mí la eficacia cultural y educativa
-de las nombradas.
-
- [15] _Ranvier: Leçons sur l’histologie du système nerveux._ Deux
- volumes, recueillies par Weber. París, 1878.
-
- [16] _Ranvier: Leçons d’Anatomie générale faites au Collège de
- France_, année 1878-1879.
-
- _Idem: Terminaisons nerveuses sensitives. Cornée._ Leçons
- recueillies par Weber, 1881.
-
- _Idem: Appareils nerveux terminaux des muscles de la vie
- organique_, etc. Leçons recueillies par Weber et Lataste. París,
- 1880.
-
- _Idem: Leçons sur le système musculaire_, recueilles par Renaut.
-
- Cito menudamente libros monográficos del ilustre histólogo
- francés, porque fueron, junto con el admirable _Traité technique
- d’Histologie_, ya mencionado más atrás, las obras que más
- influyeron en mi educación micrográfica. En ellas el profesor
- del Colegio de Francia no se limitaba á describir los hechos
- observados, sino que daba puntual y clarísima noticia de los
- procederes prácticos utilizados para la demostración. Para quien
- trabaja solo, libros semejantes son preciosísimos, porque hacen
- menos sensible la falta de la acción directa del maestro.
-
-Cuando á fines del año 1885 me disponía á trasladarme á Valencia, mi
-familia había aumentado con dos hijos y estaba á punto de nacerme
-otro. Se ve, pues, que los hijos de la carne y los hijos del
-espíritu surgían á la par. Pero los segundos jamás perjudicaron á
-los primeros. Si cada recién nacido trae bajo el brazo, según dicho
-vulgar, una hogaza, cada monografía publicada aportaba, con las
-nobles satisfacciones del espíritu, el pan material de la existencia.
-Ellas me dieron reputación de trabajador y estudioso --únicos
-méritos que no se regatean porque no dan envidia-- y contribuyeron á
-sustentar y elevar el crédito de mi modesta Academia de Anatomía é
-Histología. Ellas, en fin, con mis libros posteriores, me granjearon
-después en Madrid valiosas simpatías y aprobaciones.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO III
-
- Mi traslación á Valencia. -- Mis giras por la ciudad y sus
- alrededores. -- Los oradores del Ateneo Valenciano. -- Epidemia
- colérica de 1885 é inoculaciones profilácticas del Dr. Ferrán.
- -- Encargado por la Diputación de Zaragoza del estudio de la
- vacunación anticolérica, doy una conferencia en la capital
- aragonesa y la Diputación recompensa mi labor publicando mis
- estudios y regalándome magnífico microscopio. -- Resultados de
- mis investigaciones sobre el cólera. -- Trabajos histológicos. --
- Decido publicar mis pesquisas en Revistas extranjeras.
-
-
-Allá por los primeros días de Enero de 1884 me trasladé á
-Valencia, tomando posesión de la Cátedra de Anatomía. Me hospedé
-provisionalmente con mi familia en una fonda situada en la Plaza del
-Mercado, cerca de la famosa Lonja de la Seda. Comprados los muebles
-necesarios, nos instalamos después en modesta casa de la calle de las
-Avellanas, donde disponía de sala holgada y capaz para laboratorio.
-Días después me nacía una hija.
-
-Fiel á mi pensamiento de que las cosas son más interesantes que
-los hombres, consagré algunos días á explorar las curiosidades de
-la ciudad. Visité la magnífica Catedral; subí al Miguelete para
-admirar la hermosura y extensión de la huerta y la cinta de plata
-del lejano mar latino; escudriñé los alrededores de la ciudad y
-los encantadores pueblecillos del Cabañal, Godella, Burjasot, etc.
-Visité el puerto del Grao, ordinario paseo del pueblo valenciano en
-días de asueto, y asalté, en fin, lleno de voracidad artística y
-arqueológica, las ruinas del teatro romano de Sagunto.
-
-Me encontraba en un país nuevo para mí, de suavísima temperatura, en
-cuyos campos florecían la pita y el naranjo, y en cuyos espíritus
-anidaban la cortesía, la cultura y el ingenio. Por algo se llama á
-Valencia la Atenas española.
-
-Fuí cordialmente acogido en la Facultad de Medicina. Era rector
-entonces el notable cirujano Ferrer Viñerta, temperamento brusco,
-vehemente y autoritario, pero bonachón y cariñoso en el fondo.
-Brillaban en el elenco docente maestros tan prestigiosos como
-Campá, Gimeno, Ferrer y Julve, Peregrín Casanova, Gómez Reig, Orts,
-Magraner, Machi, Crous y Casellas, Moliner, etc. Caí bien en aquella
-piña de excelentes compañeros. Con su viveza meridional se dieron
-pronto cuenta de que el nuevo colega no venía á _quitar moños_
-á nadie, ni en la esfera académica ni en la arena del ejercicio
-profesional, sino á vivir modesta, pero independientemente, entregado
-á sus favoritos estudios, ajeno á la política y á toda suerte de
-camarillas y clientelas caciquiles.
-
-Á fin de _despolarizarme_ algo de las tareas micrográficas que
-absorbían y cuasi deformaban, por exclusivismo funcional, todas mis
-facultades, me hice socio del _Casino de la Agricultura_, centro de
-la gente de buen tono, donde encontré una piña de personas cultas y
-agradabilísimas. Entre ellas recuerdo al simpático y culto profesor
-de Historia Natural, Arévalo Vaca; á Guillén, médico y naturalista
-distinguido; al farmacéutico Narciso Loras, amigo buenísimo; á
-Villafañé, catedrático de Matemáticas de la Universidad, polemista
-ardoroso y atrabiliario, pero inocente en el fondo; á Peset, joven
-brillante entonces y actual profesor de Terapéutica de Valencia; á
-D. Prudencio Solís, catedrático de la Escuela normal, cabeza culta,
-equilibrada y persona de bellísimos sentimientos, etc.
-
-Con igual propósito ingresé en el _Ateneo Valenciano_, centro
-científico-literario, similar del de Madrid, que congregaba por
-aquella época lo más selecto y brillante de la juventud intelectual
-de la región levantina. Allí, en aquel modesto local de la plaza de
-Mirasol, tuve ocasión de conocer y aplaudir, entre otras personas
-de renombre, al joven entonces, y ya clarísimo orador y maestro,
-Amalio Gimeno; á Segura, consumado dialéctico y culto expositor
-de las cuestiones sociales; á Luis Morote, que acababa de leer á
-Flaubert, los Goncourt y Zola, y criticaba, amena y espiritualmente,
-las tendencias del naturalismo literario; á mi paisano M. Zabala,
-recién llegado de Zaragoza, que sobresalía por la sobriedad y la
-intención de su oratoria, y por su particular competencia en las
-ciencias históricas; á M. Mas, cirujano humanista, que esgrimía
-con igual desembarazo la lengua y el bisturí, y que era en aquella
-casa intérprete elocuente y autorizado del libre examen y de los
-credos políticos ultra-radicales; al afamado profesor Pérez Pujol,
-peritísimo en la historia de la Edad Media y en las ciencias
-sociales, y cuyas frases fluían, puras y armoniosas, como raudal
-sonoro en artística fontana. Allí, en aquella incubadora de artistas
-de la palabra ó de la pluma, y con motivo de no sé qué inauguración
-solemne, admiré también por vez primera el verbo soberano de Moret,
-quien disertó acerca del progreso social, y cuya palabra, colorista
-y jugosa, pintaba cuadros tan plásticos y reales, que al evocar
-entonces, por contraposición con la moderna civilización, basada
-en la libertad, la civilización antigua, fundada en la esclavitud,
-nos parecía contemplar al suavísimo Platón filosofando con sus
-discípulos en el jardín de Academo, entre calles de mirtos y adelfas,
-y á la sombra de plátanos seculares; mientras los esclavos labraban
-penosamente la tierra ó gemían de fatiga en el obrador del artífice
-para que, cual flor del espíritu, resplandecieran gloriosos la
-ciencia y el arte griegos... En aquella casa, en fin, admiré, tiempos
-después, al asombroso y malogrado aragonés D. Joaquín Arnau, talento
-tan vasto y completo, que ganó simultáneamente por oposición tres
-cátedras de asignaturas diferentes, y á quien la Universidad de
-Valencia, fertilísima en oradores, escogió para dar, en nombre del
-Claustro, la bienvenida al gran Castelar, con ocasión de una visita
-del célebre tribuno á la Atenas levantina.
-
-Este oreo literario y político hízome mucho bien, evitando á mi
-cerebro esas temibles atrofias compensadoras del especialismo
-profesional, en virtud de las cuales vemos con pena todos los días
-á matemáticos, físicos, químicos y naturalistas insignes, discurrir
-como si carecieran de sentido común, en cuanto se les saca de sus
-habituales estudios, y se les obliga á platicar de filosofía, de arte
-ó de ciencias sociales.
-
-Dejo apuntado algo acerca de lo modesto de mi domicilio. Añadiré
-ahora que me confiné, conscientemente y por sistema, en la
-mediocridad económica, á fin de disponer á mi talante de todo el
-tiempo que me dejaba libre la enseñanza oficial. Penetrado de que un
-presupuesto equilibrado es condición inexcusable de la paz del hogar
-y de la serenidad de espíritu necesaria á la actividad científica,
-decidí vivir con los 52 duros de paga mensual á que ascendía mi haber
-de catedrático (3.500 pesetas al año). Pero como un Laboratorio en
-plena actividad consume casi tanto como la familia, hube de buscar,
-según costumbre, ingresos complementarios, no en el ejercicio
-profesional, según hábito general, sino en la extensión de la función
-pedagógica. Organicé, por tanto, en Valencia, con mejor éxito todavía
-que en Zaragoza, un curso práctico de Histología normal y patológica,
-al cual acudieron bastantes médicos que cursaban libremente el
-doctorado, y algunos doctores deseosos de ampliar sus conocimientos
-en Histología y Bacteriología; ciencia esta última que entonces
-alboreaba prometedora en el horizonte, á impulsos de los geniales
-descubrimientos de Pasteur y de Koch.
-
-Uno de los jóvenes más asiduamente asistentes á mis lecciones, fué
-el Dr. Bartual, talento sólido y completo (actualmente catedrático
-de Histología de Valencia), y cuyo alejamiento del Laboratorio, por
-imposición del enervante medio social, deploramos cuantos conocimos
-de cerca sus excepcionales aptitudes y su adecuada y concienzuda
-preparación para la investigación científica; otro discípulo,
-frustrado igualmente para la ciencia por falta de ambiente, fué el
-Dr. E. Alabern, á quien faltó resolución para desertar oportunamente
-del Cuerpo de Aduanas y consagrarse á la carrera del profesorado.
-Pero la lista de los buenos, extraviados en el desierto, sería
-interminable...
-
-Con los nuevos ingresos no sólo evité el temible _déficit_, sino
-que alimenté holgadamente mi Laboratorio, procurándome además
-nuevos aparatos científicos; por ejemplo: un microtomo automático
-de Reichert, que me prestó inestimables servicios. Porque hasta
-entonces no había usado más microtomo que la vulgar navaja barbera
-(el rudimentario microtomo de Ranvier que poseía ofrecía más
-inconvenientes que ventajas), para el manejo de la cual había
-adquirido, ciertamente, bastante habilidad, mas con cuyo auxilio
-resultaba imposible conseguir regularmente cortes finos de alguna
-extensión.
-
-El cólera de 1885, que hizo tantos estragos en Valencia y su
-comarca, me obligó temporalmente á abandonar las células y fijar
-mi atención en el _bacillus comma_, el insidioso protagonista
-(recién descubierto por Koch en la India) de la asoladora epidemia.
-Decía en páginas anteriores que en el horizonte científico surgía
-un nuevo mundo, la _microbiología_, consagrada al estudio de los
-microbios ó bacterias (hongos archimicroscópicos, agentes de las
-infecciones) y al mecanismo de su acción patógena sobre el hombre y
-los animales. Las novísimas y sorprendentes conquistas de Pasteur y
-Chaveau, en Francia, y de Koch, Cohn, Löffler, etc., en Alemania,
-atrajeron vivamente la atención de los micrógrafos, muchos de los
-cuales desertaron del viejo solar histológico, fundado por Schwann y
-Virchow, para plantar sus tiendas en el terreno casi virgen de los
-invisibles enemigos de la vida. Yo sufrí también la sugestión del
-nuevo sol de la ciencia, que iluminaba con inesperadas claridades los
-obscuros problemas de la Medicina. Y cedí durante algunos meses á las
-seducciones del mundo de los seres infinitamente pequeños. Fabriqué
-caldos, teñí microbios y mandé construir estufas y esterilizadoras
-para cultivarlos. Ya práctico en estas manipulaciones, busqué y
-capturé en los hospitales de coléricos el famoso vírgula de Koch, y
-dime á comprobar la forma de sus colonias en gelatina y _agar-agar_,
-con las demás propiedades biológicas, ricas en valor diagnóstico,
-señaladas por el ilustre bacteriólogo alemán.
-
-Eran días de intensa emoción. La población, diezmada por el azote,
-vivía en la zozobra, aunque no perdió nunca (dicho sea en honor de
-Valencia) la serenidad; los hospitales, singularmente el de San
-Pablo, rebosaban de coléricos. Recuerdo que en mi propio domicilio
-(calle de Colón) murieron varios atacados.
-
-Como de costumbre, reinaban entre los médicos la contradicción y
-la duda. Los viejos galenos, recelosos de toda novedad, ateníanse,
-en teoría, á la doctrina clásica de los miasmas, y, en el orden
-práctico, al inevitable láudano de Sydenham. Los creyentes en el
-microbio, jóvenes en su mayoría, recomendaban hervir el agua potable
-y no ingerir alimento ni bebida que no hubiera sufrido cocción
-preliminar. Atribuyo al uso del agua hervida y demás precauciones
-higiénicas, la inmunidad de mi familia, no obstante conservar en mi
-Laboratorio casero deyecciones de colérico y cultivos del germen en
-gelatinas y caldos.
-
-Por cierto que por aquellos días (2 de Julio de 1885), período
-culminante de la epidemia, me nació mi cuarto hijo.
-
-En medio de la preocupación general apareció en Valencia el Dr.
-Ferrán, célebre médico tortosino, predicando por boca de elocuentes
-amigos y admiradores, la buena nueva de la vacuna anticolérica.
-Después de algunos experimentos de Laboratorio practicados en conejos
-de Indias, y de ciertas audaces y abnegadas auto-inoculaciones, creyó
-haber encontrado un cultivo del vírgula que, inoculado en el hombre,
-le inmuniza seguramente contra el microbio virulento llegado por la
-vía bucal.
-
-La clase médica, emocionada por el anuncio de la citada vacuna,
-discutió vehementemente el tema en Academias y Ateneos, Revistas
-profesionales y hasta en periódicos políticos. Como siempre, mostrose
-en el debate ese dualismo irreductible de viejos y jóvenes, de
-misoneistas y filoneistas. Para los primeros, la vacuna constituía
-deplorable error científico, cuando no industrial negocio de mal
-género; los segundos se entusiasmaron con la iniciativa del médico
-tortosino, cuyos talentos y laboriosidad pusieron en las nubes. En
-fin, ciertos devotos fervientes de Ferrán llevaron su celo higiénico
-hasta organizar un comité ó sociedad encargada de hacer propaganda,
-fabricar en grande escala la vacuna, gestionar del Gobierno y de las
-autoridades autorización para ensayar la nueva inmunización, y en
-fin, una vez logrado el permiso, efectuarla sistemáticamente en todas
-las provincias atacadas.
-
-Invitado insistentemente por el citado comité, yo decliné
-humildemente la honra de colaborar en la obra común; deseaba
-conservar mi independencia de juicio y quedar inmune de toda sospecha
-crematística. Porque, á la verdad, valor hacía falta para desafiar
-las virulentas campañas que el Dr. Moliner y otros médicos hacían
-desde los periódicos contra los fundamentos científicos de la vacuna,
-y sobre todo, contra el comité profiláctico... Además, parecíame
-prematura la fe en el novísimo remedio. ¡Y si á la postre resultaba
-que la tal vacuna no vacunaba!...
-
-Pocos conservamos, durante aquella efervescencia pasional, donde
-los intereses luchaban con más encarnizamiento que las ideas, la
-serenidad de espíritu necesaria para juzgar. No me envanecen mis
-aciertos de entonces; nada hay más fácil que hallar el buen camino
-cuando nuestro pensamiento recibe su inspiración en las alturas
-del patriotismo, y la voluntad se mantiene ajena á toda baja
-concupiscencia ó bastardo interés. Y el mejor galardón de mi conducta
-lo recibo hoy al ver que, no obstante los años transcurridos, puedo
-mantener en lo científico y en lo moral mis puntos de vista de
-entonces. Durante aquellos días, á cuantos me hicieron la honra de
-consultarme sobre las mencionadas inoculaciones, expresé lo que diría
-hoy mismo si el caso se repitiese: gran satisfacción de que á un
-médico español se debiera tan loable iniciativa; mi deseo de que,
-comprobada la inocuidad de la vacuna, se ensayara en las personas
-y poblaciones que lo solicitaran; el consejo de que, para evitar
-censuras y murmuraciones, dichas prácticas fueran al principio
-inspeccionadas por una comisión oficial, encargada, además, de
-formar estadísticas imparciales de los resultados obtenidos; en fin,
-mis ruegos encarecidos, á los fines morales y patrióticos de la
-empresa, de que el Dr. Ferrán declarara explícitamente el secreto
-de su vacuna, con el objeto de que las delegaciones extranjeras y
-españolas, reunidas á la sazón en Valencia, no quedaran defraudadas
-en su expectación ni sospecharan de la buena fe de la sociedad
-vacunadora, ni, en fin, formaran de nosotros una opinión poco
-lisonjera.
-
-No tuve la fortuna de ser oído. Y ello me dolió mucho, porque
-mis fáciles vaticinios se cumplieron en todas sus partes, con
-bochorno del nombre español. Aquellos extranjeros que por primera
-vez concurrieron á España para comprobar una invención científica,
-chasqueados en su curiosidad, y exagerando quizás la transcendencia
-práctica de algunos defectos metodológicos (impureza eventual de
-los cultivos del vírgula, deficiencias del instrumental usado en
-la esterilización de los caldos y en la expedición de éstos á las
-sucursales de vacunación, etc.), una vez regresados á sus sendos
-países, escribieron de Ferrán y de los médicos españoles verdaderos
-horrores... ¡Oh, qué amargo desencanto devoraron entonces quienes,
-como yo, encendidos en celo patriótico y en irreflexivo entusiasmo,
-saludábamos en el Dr. Ferrán una gloria positiva de la ciencia
-española!
-
-La circunstancia de vivir yo en Valencia y ser aficionado á la
-micrografía, me valió ser designado por la Diputación provincial de
-Zaragoza, en unión del Dr. Lite, delegado oficial, para estudiar la
-enfermedad epidémica reinante en la región levantina (todavía se
-discutía si era ó no cólera) y emitir dictamen sobre el valor real
-de la profilaxis.
-
-Cumpliendo, pues, el honroso cometido, seguí atentamente la campaña
-de la sociedad vacunadora; conferencié con los delegados científicos
-oficiales (el Dr. Mendoza entre otros); practiqué experimentos de
-inoculación del vírgula en los animales; analicé bacteriológicamente
-varias muestras del caldo utilizado por Ferrán en sus inoculaciones;
-me inyecté yo mismo la linfa vacunífera á fin de conocer de cerca sus
-efectos fisiológicos; y, en fin, comprobé estadísticas oficiales y
-particulares, etc.
-
-Allegados los datos necesarios, aquel verano me trasladé á Zaragoza
-(Julio de 1885), ante cuya Diputación y en presencia de numeroso
-público expuse el resultado de mis estudios y experimentos. Mis
-conclusiones afirmaban resueltamente el carácter colérico de
-la epidemia, que se había propagado entonces por gran parte de
-España; atribuían, como cosa muy verosímil, al _vírgula_ de Koch la
-responsabilidad de la infección; ponían en duda el pretendido cólera
-experimental en los conejos y cobayas, animales en quienes sólo
-se producían, por inyección del microbio, fenómenos inflamatorios
-locales ó septicémicos harto diferentes del síndrome colérico del
-hombre; y en lo tocante al punto principal, ó sea la profilaxis, me
-declaré poco favorable al procedimiento Ferrán, aunque admitiendo su
-práctica, á título de investigación científica (los cultivos puros
-del vírgula inyectados bajo la piel resultan inofensivos) y sin
-forjarme grandes ilusiones sobre su eficacia.
-
-Expuestas oralmente las citadas conclusiones, primer avance de mis
-observaciones y juicios sobre el tema, proseguí ahincadamente las
-pesquisas experimentales. Á este propósito, me instalé con la familia
-en una finca ó _Torre_ (llamada _Torre de las canales_) que poseía mi
-padre cerca de San Juan, á legua y media de Zaragoza, donde organicé
-un Laboratorio de campaña, y pude, sin recelo, guardar y estudiar
-tranquilamente mis cobayas y conejos inoculados. No me faltaron los
-_vírgulas_, primera materia de mis pesquisas, pues precisamente por
-aquellos días se había extendido el cólera por los pueblos y casas
-de campo de la huerta y hacía estragos en la capital, en cuyos
-hospitales me proporcioné abundante semilla para mis cultivos.
-
-Por cierto que, acerca del modo de propagación de la epidemia,
-confirmé desde luego su origen hídrico. Por ejemplo: los huertanos,
-que no obstante vivir casi aislados en las torres, hacían uso
-del agua de las acequias contaminadas por el lavado de ropas de
-coléricos, eran frecuentes víctimas del cólera; en tanto que solían
-librarse fácilmente aquellas familias que, por precaución, bebían
-agua de los pozos ó se servían exclusivamente de la hervida.
-
-Mis ensayos de profilaxis en los animales reveláronme que el
-problema de la inmunización era harto más arduo de lo que se
-creía. Conseguíase, en efecto, según anunciaba Ferrán, á favor de
-inyecciones subcutáneas de cultivos del vírgula, cierta resistencia
-del cobaya enfrente de ulteriores y más fuertes dosis del microbio
-virulento, inoculado por idéntica vía; mas, careciendo el _comma_ de
-Koch de acción patógena en el intestino de dicho roedor, resultaba
-imposible aportar prueba decisiva y concluyente sobre la eficiencia
-de la inyección. Para procurarse esta demostración, fuera preciso
-hallar un mamífero colerizable por la vía bucal y susceptible de
-hacerse refractario á la infección intestinal, mediante previa
-inoculación subcutánea de cultivos puros del vírgula virulento ó
-atenuado. Por desgracia, este animal, idóneo á la dilucidación del
-grave problema profiláctico, se desconocía entonces.
-
-Á fines de Septiembre de aquel año, según prometí á la Diputación
-provincial zaragozana, redacté extensa monografía, bajo el título de
-_Estudios sobre el microbio vírgula del cólera y las inoculaciones
-profilácticas_. Zaragoza, 1885. El librito, que se imprimió por
-cuenta de dicha Corporación[17], apareció ilustrado por 8 grabados
-litográficos ejecutados por mí y algunos de ellos tirados en color.
-
- [17] La Diputación me comunicó los acuerdos siguientes,
- excesivamente honrosos y halagadores para mí:
-
- «Primero. Pasar á D. Santiago Ramón un oficio de aplauso por
- la notable conferencia que ante la misma dió en la mañana del
- domingo 19 de Julio, acreditando con su vasta erudición que no en
- vano goza fama de eminente micrógrafo.»
-
- «Segundo. Publicar por cuenta de la Diputación la Memoria que él
- mismo ha de presentar en su día sobre estudios micrográficos del
- microbio del cólera.»--El Vicepresidente, _Faustino Sancho y Gil_.
-
-Excusado es advertir que semejante monografía, redactada con ocasión
-de una misión oficial, y sin los medios de trabajo necesarios, no
-contiene ningún hecho nuevo importante. Representaba, ante todo, el
-fruto de una labor de confirmación y contraste de los memorables
-y entonces novísimos descubrimientos de Koch y de las estimables
-contribuciones de Hueppe, van Ermergen, Nicati y Riesch, Ferrán,
-etc. Con todo eso, según suele acontecer en todo estudio minucioso
-y esmerado, sus páginas encierran algunos detalles descriptivos
-originales y tal cual apreciación teórica no exenta de valor.
-
-Entre otras menudencias originales, figuraban, en el orden técnico,
-un proceder práctico y sencillo para teñir el _bacillus comma_, y
-otro encaminado á conservar, colorear y montar definitivamente sus
-colonias en gelatina y agar, etcétera. (Citado y confirmado más
-adelante por van Ermergen).
-
-En el orden científico, añadíamos: _a_, un análisis comparativo
-minucioso, de los microbios de las aguas y deyecciones, dotados, á
-semejanza del vírgula, de la propiedad de liquidar la gelatina; _b_,
-la demostración (independientemente de Pfeiffer) de que el microbio
-de Koch, poco patógeno en inyección subcutánea, resulta sumamente
-virulento en el peritoneo del cobaya; _c_, y, sobre todo, la prueba
-experimental de la _vacuna química_, es decir, de la posibilidad
-de preservar á los animales de los efectos tóxicos del vírgula más
-virulento, inyectándoles de antemano, por la vía hipodérmica, cierta
-cantidad de cultivos muertos por el calor[18].
-
- [18] Casi todos los autores atribuyen á dos bacteriólogos
- americanos, MM. Salmon y Smith (_On a new method of producing
- inmunity from contagious diseases._ _Proceed. of the Biol. Soc.
- of Washington_, 22 Febrero 1886) el honor de haber probado la
- posibilidad de vacunar á los animales mediante la inoculación de
- cultivos muertos. Séanos lícito recordar que tal demostración
- fué aportada primeramente por nosotros en Septiembre de 1885.
- Por entonces también anunciaron Ferrán y Pauli haber resuelto el
- mismo problema; mas como no declararon en 1885 en qué consistía
- el modo de fabricación de su vacuna, que sólo divulgaron más
- tarde en los _Compt. rend. de la Acad. de Sciences_ (sesión del
- 18 de Enero de 1886), mi prioridad no puede ofrecer la menor duda.
-
-En el orden teórico, contenía mi Memoria algunos puntos de vista
-dignos de atención, puesto que han sido repetidos después por eximios
-bacteriólogos al justipreciar los fundamentos teóricos y valor
-práctico de las vacunas de Ferrán, Haffkine, Kölle y otros. «Difícil
-parece admitir --decíamos-- que la mera inoculación hipodérmica en
-el hombre de un cultivo puro de vírgulas, incapaces de emigrar hasta
-el intestino, ni de provocar, por consiguiente, trastorno alguno
-análogo al cólera, sea poderosa á esterilizar completamente el tubo
-digestivo, órgano en continuación del mundo exterior y exclusivo
-terreno donde prospera y desarrolla su formidable poder patógeno
-el germen de dicha enfermedad.» Y no menciono aquí, á causa de su
-carácter meramente crítico y circunstancial, los experimentos y
-observaciones probatorios de que los famosos _cuerpos muriformes_ de
-Ferrán, por los cuales ascendía el vírgula á la categoría botánica
-de las _peronosporas_, representaban, con otras formas aliadas,
-simples cristales precipitados en los caldos, y de que los _oogonos_,
-aparatos de reproducción señalados en el vírgula por el mismo autor,
-constituían formas monstruosas ó degenerativas aparecidas en los
-terrenos esquilmados.
-
-Acerca de este último punto, es decir, tocante á los procesos
-regresivos observables en el protoplasma del _bacillus comma_ senil,
-ó que se cría en medios pobres en substancias nutritivas, publiqué
-ulteriormente una comunicación en _La Crónica Médica_, de Valencia
-(_Contribución al estudio de las formas involutivas y monstruosas
-del coma-bacilo de Koch_, 20 de Diciembre de 1885), en donde se
-demostraba el carácter francamente degenerativo, no sólo de los
-_oogonos_ de Ferrán, sino de los pretendidos esporos de Hueppe, Ceci,
-etc.[19].
-
- [19] Entre los varios autores que, inconscientemente,
- confirmaron estos estudios, citaremos por ejemplo á Podwyssowsky
- (_Centralblatt für pathol. Anat._, etc., Bd. 1893), quien
- describe y dibuja exactamente, ocho años después que nosotros,
- las mismas degeneraciones del protoplasma bacteriano, así como
- las formas esféricas del microbio, adoptando enteramente nuestra
- interpretación.
-
-Excusado es decir que todas estas modestas contribuciones
-teórico-experimentales pasaron inadvertidas por los bacteriólogos.
-Eran aquellos tiempos harto difíciles para los españoles aficionados
-á la investigación. Debíamos luchar con el prejuicio universal de
-nuestra incultura y de nuestra radical indiferencia hacia los grandes
-problemas biológicos. Admitíase que España produjera algún artista
-genial, tal cual poeta melenudo, y copiosos danzantes de ambos sexos;
-pero se rechazaba hasta la hipótesis de que surgiera en ella un
-verdadero hombre de ciencia. Acaso contribuyeron algo al desdén con
-que entonces nos trataban los sabios, la inhábil actitud adoptada por
-Ferrán con los delegados extranjeros en el asunto de la profilaxis
-colérica, y los candorosos errores del médico tortosino en punto á la
-morfología y multiplicación del _vírgula_ de Koch.
-
-Con todo, si mi labor careció de eco en los Laboratorios de París
-y Berlín --y con ello no se perdió cosa mayor--, valióme, en
-cambio, un galardón material y espiritual de gran transcendencia
-para mi carrera. Agradecida la Diputación de Zaragoza al celo y
-desinterés con que trabajé por servirla, decidió recompensar mis
-desvelos, regalándome un magnífico microscopio Zeiss. Al recibir
-aquel impensado obsequio, no cabía en mí de satisfacción y alegría.
-Al lado de tan espléndido _Statif_, con profusión de objetivos,
-entre otros el famoso 1,18 de _inmersión homogénea_, última palabra
-entonces de la óptica amplificante, mi pobre microscopio Verick
-parecía desvencijado cerrojo. Me complazco en reconocer que, gracias
-á tan espiritual agasajo, la culta Corporación aragonesa cooperó
-eficacísimamente á mi futura labor científica, pues me equiparó
-técnicamente con los micrógrafos extranjeros mejor instalados,
-permitiéndome abordar, sin recelos y con la debida eficiencia, los
-delicados problemas de la estructura de las células y del mecanismo
-de su multiplicación.
-
-Dejo apuntado ya que la referida investigación sobre el cólera me
-trajo el gusto por la bacteriología y por el estudio de los problemas
-patológicos. Muchas veces me he preguntado si no hubiera sido mejor
-para mi porvenir moral y económico haber cedido á la sugestión de
-la moda, abandonando definitivamente, á ejemplo de muchos, la célula
-por el microbio. Ciertamente, no faltaban incentivos y razones para
-justificar un cambio de frente. El camino histológico me condenaba
-sin remisión á la pobreza, en compensación de la cual sólo brindaba,
-si lo recorría con fortuna, el frío elogio ó la tibia y razonable
-estima de dos ó tres docenas de sabios, harto más inclinados á
-la emulación que al panegírico; mientras que el camino de la
-bacteriología, menos trillado entonces y bordeado de tierras casi
-vírgenes, prometía al investigador afortunado inagotables veneros
-económicos, fama popular ruidosa, y acaso gloriosa epifanía. Ahí
-estaban como ejemplos vivos y emulaciones soberanas esos bienhechores
-de la humanidad, que antaño se llamaban Pasteur, Koch, Lister, y que
-hoy se llaman Behring, Roux, Ehrlich, Löffler, Schaudin, Grassi,
-Metchnikoff, etc.
-
-Sin embargo, movido por mis inclinaciones, y sobre todo por motivos
-de índole económica, escogí al fin la discreta senda histológica,
-la de los goces tranquilos. Sabía bien que por angosta jamás podría
-recorrerla en carroza; pero me sentiría dichoso asistiendo en mi
-rincón, y en el olvido de todos, al espectáculo cautivador de la
-vida animal íntima, y escuchando embelesado, desde el ocular del
-microscopio, los rumores de la bulliciosa colmena que todos llevamos
-dentro. En cuanto á la razón económica aludida, no es otra que lo
-oneroso de los trabajos bacteriológicos.
-
-La Histología es ciencia modesta y barata. Adquirido el microscopio,
-redúcese el gasto á reponer algunos reactivos poco dispendiosos, y
-á procurarse, de vez en cuando, tal cual rana, salamandra ó conejo.
-Pero la Bacteriología es ciencia de lujo. Su culto requiere toda una
-Arca de Noé de víctimas propiciatorias. Cada experimento encaminado
-á fijar el poder patógeno de un germen, ó la acción de toxinas y
-vacunas, exige una hecatombe de conejos, conejillos de Indias, á
-veces de carneros y de mamíferos más corpulentos. Súmese á esto
-el dineral que cuesta la cría y reposición de tantos animales de
-experimentación, amén del gasto de gas indispensable al régimen de
-autoclaves y estufas de esterilización é incubación.
-
-Tal fué la consideración, harto prosaica y terrena, que me obligó á
-guardar fidelidad á la religión de la célula y á despedirme con pena
-del microbio, al cual sólo de tarde en tarde, con ocasión de análisis
-periciales ó de investigaciones comprobatorias, me digné saludar,
-penetrado de ese afecto respetuoso, no exento de envidia, con que
-saludamos al amigo millonario, de quien nuestra inopia nos aleja
-irremediablemente.
-
-Regresado, pues, á Valencia en Octubre de 1885, continué entregándome
-con pasión al análisis de los tejidos vivos. Fruto de aquella labor,
-que se prolongó dos ó tres años (de 1885 á 1888) fueron varias
-comunicaciones de Histología comparada concernientes: á la estructura
-del cartílago, de la lente del cristalino, y, sobre todo, de la
-fibra muscular de los insectos y de algunos vertebrados. Pecaría de
-ingrato y olvidadizo si no consignara ahora que en la nomenclatura y
-sistemática de los insectos y demás animales estudiados (batracios,
-reptiles, etc.), prestáronme inestimable concurso el ilustre
-naturalista Boscá, á la sazón Director del Jardín botánico de
-Valencia, mi excelente amigo Arévalo Vaca, Catedrático de Historia
-natural y el Dr. Guillén, distinguido médico naturalista[20].
-
- [20] Aludo á las Memorias siguientes: _Fibras musculares de las
- alas de los insectos_. _Boletín Médico valenciano_. Julio de
- 1887.--_Músculos de las patas de los insectos_. _Idem._ Agosto de
- 1887.--_Textura de la fibra muscular de los mamíferos_. _Idem._
- Junio de 1887.--_Sobre los conductos plasmáticos del cartílago
- hialino_. _Crónica Médica de Valencia_. 20 de Abril de 1887.
-
-Ocupábame también por entonces en la publicación de una obra extensa
-de _Histología y técnica micrográfica_, que salía por cuadernos. Su
-impresión corría á cargo del activo editor valenciano D. Pascual
-Aguilar, quien sin escatimar gastos había lanzado ya el primer
-fascículo (comprensivo de la _Técnica micrográfica y Elementología_),
-en Mayo de 1884[21].
-
- [21] _Cajal_: _Manual de Histología normal y técnica
- micrográfica._ Valencia. Editor: Pascual Aguilar, 1884-1888.
-
-Sosteníanme en esta empresa varios motivos: el deseo de reunir en haz
-todas las observaciones más ó menos originales recolectadas á campo
-traviesa en los dominios histológicos; la conveniencia de disciplinar
-mi desbordante curiosidad, moldeándola en las rigideces de un
-programa fijado de antemano; y, sobre todo, el patriótico anhelo de
-que viera la luz en nuestro país un tratado anatómico que, en vez de
-concretarse á reflejar modestamente la ciencia europea, desarrollara
-en lo posible doctrina propia, basada en personal investigación.
-Sentíame avergonzado y dolorido al comprobar que los pocos libros
-anatómicos é histológicos, no traducidos, publicados hasta entonces
-en España, carecían de grabados originales y ofrecían exclusivamente
-descripciones servilmente copiadas de las obras extranjeras.
-
-En contraposición con tan bochornosa costumbre, hija de tradicional
-pereza, mi libro había de contener solamente, según promesa solemne
-del prólogo, grabados originales y conclusiones deducidas de
-personales pesquisas. No me arredraban entonces la insuficiente
-preparación científica ni la penuria bibliográfica. Daba por seguro
-que, en mi impaciencia y aturdimiento de incipiente observador,
-habría de incurrir inevitablemente en equivocaciones y temeridades;
-mas, cegado por mi exaltación patriótica, prefería en todo caso el
-error propio al error ajeno, la hipótesis estrafalaria concebida por
-mí á la teoría ingeniosa, pero falsa ó insuficiente, sugerida por
-otros. Que en mi actitud mental entraba por mucho la infatuación y
-el orgullo... ¡quién lo duda! Pero este orgullo se coloreaba con los
-matices simpáticos del amor á la raza. Hoy siéntome satisfecho de
-aquellas gallardías. Que las cuestas á arriba hay que acometerlas á
-todo vapor, aprovechando como combustible hasta las malas pasiones,
-como sean dinamógenas. Y en la investigación científica la cuesta
-es el empezar. Quédese el freno para más adelante, vencidas ya las
-grandes resistencias.
-
-Á la citada obra estuve ahincadamente consagrado desde 1884 á 1888.
-Al acabarse, comprendía 203 grabados en madera, copiados de mis
-preparaciones, y ejecutados por un excelente artista valenciano y
-contaba con 692 páginas, de letra menuda. Agotada pronto la primera
-edición, contra mis previsiones, hubo de imprimirse la segunda en
-1893, cuando yo me había trasladado á la Universidad de Barcelona. El
-editor Aguilar hizo, según noticias, un bonito negocio.
-
-En vena de confidencias acerca de mis publicaciones de aquellos
-tiempos, no debo omitir ciertos artículos de popularización
-histológica que, bajo el título de _Las maravillas de la Histología_,
-aparecieron en _La Clínica_[22], semanario profesional de
-Zaragoza, dirigido por mi condiscípulo y amigo D. Joaquín Gimeno
-Vizarra. Algunos de estos artículos, desbordantes de fantasía y
-de ingenuo lirismo, fueron reproducidos y ampliados después en la
-_Crónica de Ciencias Médicas de Valencia_. Firmábalos el doctor
-_Bacteria_, pseudónimo _terrible_, que yo usaba para mis temeridades
-filosofico-científicas y las críticas joco-serias. Dejando aparte el
-estilo, inspirado en la manera frondosa y bejucal del gran Castelar
---¡estilo Castelar sin Castelar!--, alentaba en dichos trabajitos el
-buen propósito de llamar la atención de los médicos curiosos sobre el
-encanto inefable del mundo, casi ignoto, de células y microbios, y de
-la importancia excepcional de su estudio objetivo y directo.
-
- [22] _La Clínica_ (Zaragoza). Número del 22 de Julio de 1883 y
- siguientes.
-
-Al emborronar estas cuartillas tengo ante mí los precitados
-artículos. Perdone el lector mi vanidad senil si declaro que ahora,
-pasados treinta y tres años, hallo algún solaz en leer estas
-fervorosas expansiones científico-literarias. Dejando á un lado
-exageraciones de pensamiento é incorrecciones de forma, transciende
-de ellas algo como un aroma confortador de confianza juvenil y
-de fe robusta en el progreso social y científico. Hallo también
-atrayente cierto sentimiento de curiosidad frescamente satisfecha, y
-un fervor de pasión hacia el estudio de los arcanos de la vida, que
-en vano buscaríamos hoy en los escritos primerizos de la ponderada,
-equilibrada, circunspecta y financiera juventud intelectual.
-
-Como muestra de mi estilo de entonces y de las ideas
-filosofico-biológicas que me seducían, voy á transcribir aquí algunos
-párrafos de los consabidos artículos de _La Clínica_.
-
-Entre los espectáculos cautivadores que nos ofrece el microscopio,
-enumeraba:
-
-«La _contracción amiboidea_ ó protoplásmica, que permite al
-leucocito errante abrir brecha en la pared vascular, desertando de
-la sangre á las comarcas conjuntivas, á la manera del preso que
-lima las rejas de su cárcel; los campos traqueales y laríngeos,
-sembrados de _pestañas vibrátiles_ que, por virtud de secretos
-impulsos, ondean, cual campo de espigas, al soplo de brisa vernal;
-el incansable latigueo del zoospermo, corriendo desalentado hacia el
-óvulo, imán de sus amores; la célula nerviosa, la más noble casta
-de elementos orgánicos, extendiendo sus brazos de gigante, á modo
-de los tentáculos de un pulpo, hasta las provincias fronterizas del
-mundo exterior, para vigilar las constantes asechanzas de las fuerzas
-fisico-químicas; el óvulo, con su sencilla y severa arquitectura,
-guardando el secreto de las formas orgánicas y cuyo protoplasma se
-asemeja á la nebulosa donde bullen en germen mundos innumerables,
-que se desprenderán en futuros anillos; la geométrica arquitectura
-de la _fibra muscular_ (especie de complicadísima pila de Volta),
-donde, á semejanza de la locomotora, el calor se transforma en fuerza
-mecánica; la _célula glandular_ que, por sencilla manera, fabrica los
-fermentos de la química viviente, consumiendo generosamente su propia
-vida en provecho de los demás elementos sus hermanos; las _células
-adiposas_, modelo de economía doméstica, quienes en previsión de
-futuras escaseces, reservan los alimentos sobrantes del festín de
-la vida para utilizarlos en las huelgas orgánicas y en los grandes
-conflictos nutritivos... Todos estos fenómenos, tan varios, tan
-maravillosamente coordinados, atraen con seducción irresistible, y su
-contemplación inunda nuestro espíritu de satisfacciones tan puras y
-elevadas como perdurables.»
-
-Para ver de cerca é intimar efusivamente con los protagonistas de
-tan sorprendentes fenómenos, añadíamos: «Venid con nosotros al
-laboratorio del micrógrafo. Allí, sobre la platina del microscopio,
-desgarrad el pétalo de una flor, sin consideración á su hermosura ni
-á su aroma: arrancad después una parcela de los tejidos animales;
-disociadla sin piedad, aunque las fibras contráctiles palpiten y se
-estremezcan al contacto de las agujas. Asomaos después á la ventana
-del ocular, y... cosa notable, resultado estupendo, la hoja del
-vegetal como el tejido del animal os revelarán por todas partes una
-construcción idéntica: especie de colmena formada por celdillas y más
-celdillas, separadas por una argamasa intersticial poco abundante,
-y albergando en sus cavidades, no la miel de la abeja, sino la miel
-de la vida, bajo la forma de una materia albuminoide, semisólida,
-granulosa, cuyo seno encierra un pequeño corpúsculo: el núcleo.»
-
-«Examinad ahora una gota de saliva, un poco del epitelio que cubre
-vuestra lengua, una gota de vuestra sangre, el moho de las materias
-orgánicas en descomposición, etc... y siempre la misma referida
-arquitectura: células y más células, más ó menos transformadas,
-repitiéndose con monotonía y uniformidad abrumadoras.»
-
-«Esta tenacidad de composición de los tejidos orgánicos, en el
-líquido como en el sólido, así en el músculo como en el nervio, en
-el tallo como en la flor; esta repetición fastidiosa del mismo tema
-estructural constituye la verdad primordial de la histología; el
-hecho básico sobre que se funda la grandiosa y transcendental _teoría
-celular_ de Schwann y de Virchow.»
-
-Expongo después el aspecto fisiológico de tan soberana concepción, y
-me pregunto: «¿Será posible que dentro de nuestro edificio orgánico
-habiten innumerables inquilinos que se agitan febriles, á impulsos
-de espontánea actividad, sin que nos percatemos de ello? ¿Y nuestra
-tan decantada unidad psicológica? ¿En qué han venido á parar el
-pensamiento y la conciencia con esta audaz transformación del hombre
-en un polípero?... Cierto que pueblan nuestro cuerpo millones de
-organismos autónomos, eternos y fieles compañeros de glorias y
-fatigas, cuyas alegrías y tristezas son las nuestras; y cierto que
-tan próximas existencias pasan desapercibidas del _yo_; pero este
-fenómeno tiene fácil y llana explicación si consideramos que el
-hombre siente y piensa por sus células nerviosas, y que el _no yo_,
-el verdadero mundo exterior comienza ya para él en las fronteras de
-las circunvoluciones cerebrales.» (Aquí late en germen y obscuramente
-la hipótesis formulada después por Durand de Gross y Forel acerca
-de la existencia de conciencias medulares y ganglionares múltiples,
-ignoradas del yo, el cual representaría la conciencia privilegiada y
-autocrática de las células cerebrales).
-
-Harto influído por las ideas de Häckel y Huxley y por la poco
-afortunada teoría del _plason_, de Claudio Bernard, me declaraba
-partidario, en principio, de la generación espontánea, pese á los
-experimentos de Pasteur, que hallaba concluyentes solamente por lo
-que toca al origen de la vida actual.
-
-«¡Quién sabe --exclamaba, lleno de ingenuo optimismo,-- si los sabios
-del porvenir demostrarán algún día que el Génesis de la vida, que
-las tradiciones de los pueblos nos pintan con poéticos colores cual
-obra de un Creador omnipotente, surgida en el grandioso teatro de
-una naturaleza virgen, bajo los rayos de un sol joven y como nunca
-esplendente y entre los hosanas de los ángeles y querubines... quién
-sabe, repito, si la ciencia logrará probar que la vida tuvo más
-humildes orígenes, iniciándose en los tenebrosos senos del mar, sin
-más protagonista que los átomos con su perpetuo palpitar, sin más
-testigos que las fuerzas fisico-químicas!...»
-
-En otro artículo señalo, acaso por primera vez, un concepto que ha
-tenido después en Alemania sabios y autorizados intérpretes: el de la
-concurrencia y lucha intercelular dentro del organismo.
-
-«¿Quién osará negar que existe una severa competencia de carreristas
-en los zoospermos, que, para dar cima al acto supremo de la
-fecundación, vuelan en denso enjambre hacia el óvulo? Sólo uno
-de ellos, el más fuerte, ó el más afortunado, sobrevivirá á la
-destrucción irrevocable para sus compañeros más perezosos. No más él
-rasgará el misterioso velo de la membrana vitelina, y se unirá al
-fin, despojado de su cola degradante y en conjugación sublime, con
-el núcleo femenino. De este ósculo de amor brotará la innumerable
-progenie de células del organismo. Pero sólo aquel zoospermo
-privilegiado alcanzará el alto honor de perpetuar la raza y de
-conservar y transmitir, cual nueva vestal, el fuego sagrado de la
-vida...»
-
-Señalábamos después la rigurosa concurrencia nutritiva de las
-células de un mismo tejido, las luchas homéricas libradas entre los
-elementos semiasfixiados de los territorios inflamados, ó de los
-elementos amenazados por la invasión de los tumores. Y, en fin,
-independientemente de Metchnikoff, hablábamos «de las reacciones de
-las células contra los gérmenes animales ó vegetales que pululan
-por la atmósfera y penetran en el organismo; de la guerra incesante
-librada entre lo pequeño y lo grande; entre lo visible y lo
-invisible, etc.»
-
-Mas para atenuar la crudeza de esta desconsoladora verdad (la lucha
-universal), añadimos que «así como en toda nación civilizada la
-concurrencia vital se extingue ó se atenúa en gran parte por la
-división del trabajo, que hace á los ciudadanos solidarios en sus
-intereses y aspiraciones, también en el estado orgánico, gracias á la
-previsión de las células nerviosas y al citado reparto profesional
-y, en fin, á la supresión del ocio y de la excesiva libertad
-individual, etc., la lucha desaparece ó se dulcifica, mostrándose
-no más cuando la alimentación comunal (de órganos ó células) se
-compromete gravemente por causas interiores ó exteriores.»
-
-En otro pasaje hacía notar, en coincidencia con muchos biólogos
-y filósofos á quienes no había leído, que la naturaleza sólo se
-preocupa de la vida de la especie. «Una existencia, por grande que
-sea, aun realzada por el prestigio de la idea, aun ennoblecida por
-los fulgores del genio, nada significa á los ojos de la Naturaleza.
-Que todo un pueblo sucumba; que razas enteras sean aniquiladas en
-la lucha por la vida; que especies zoológicas antes pujantes sean
-inmoladas en la bárbara batalla, poco importa al principio director
-del mundo orgánico... Lo importante es ganar la contienda, tocar la
-meta final objeto de la evolución orgánica.»
-
-¿Cuál es esta finalidad, caso de existir? ¡Profundo misterio!
-
-En otro artículo nos consolábamos de la impenetrabilidad del tremendo
-arcano y de la inexorabilidad de la muerte individual, proclamado la
-eternidad y continuidad del protoplasma, es decir, de lo que, después
-de nosotros, llamó Weissmann _plasma germinativo_.
-
-«Consolémonos, considerando que si la célula y el individuo,
-sucumben, la especie humana y, sobre todo, el _protoplasma_, son
-imperecederos. El accidente muere, pero la esencia, ó sea la _vida_,
-subsiste. Estimando el mundo orgánico como un árbol cuyo tronco
-fué el primer protoplasma, cuyas ramas y hojas forman todas las
-especies nacidas después por diferenciación y perfeccionamiento, ¡qué
-importa que algunas ramitas se desgajen á impulsos del vendabal,
-si el tronco y la matriz protoplasmática subsisten vigorosos;
-prometiendo retoños de cada vez más hermosos y lozanos!... No hay,
-pensándolo bien, organismos progenitores y producidos, ni individuos
-independientes, ni vivos ni muertos, sino una sola _substancia_, el
-protoplasma, que llena el mundo con sus creaciones, que crece, se
-ramifica, se moldea temporalmente en individuos efímeros, pero que
-nunca sucumbe. En nuestro ser se agita aún aquel viejo protoplasma
-del _archiplason_ (es decir, la primera célula aparecida en el
-cosmos), punto de partida quizás de toda la evolución orgánica.»
-
-(Es curiosa la coincidencia de esta doctrina pseudopanteísta con
-algunas lucubraciones posteriores de Weissmann, Le Dantec y otros).
-
-«Este protoplasma llenó con sus creaciones el espacio y el tiempo;
-él se arrastró en el gusano, vistióse de irisados colores en el
-vegetal, adornóse con la radiante corona del espíritu en el mamífero.
-Comenzó inconsciente y terminó consciente. Fué esclavo y juguete
-de las fuerzas cósmicas y acabó por ser el látigo de la naturaleza
-y el autócrata de la creación.» (Adviértanse también singulares
-concordancias con las conocidas ideas de Schopenhauer y Hartmann,
-Spencer, etc., á quienes no había leído todavía. ¿Es que llegó hasta
-mí algún resumen de la filosofía de lo Inconsciente ya entonces
-publicada? No lo recuerdo).
-
-«¿Á dónde va la vida? nos preguntamos en otro pasaje del mismo
-atrevido artículo. ¡Cualquiera lo sabe!... Pero entonces creíamos
-probable que la evolución tiende á producir formas de cada vez
-más perfectas, más progresivas, siquiera no viéramos muy claro el
-concepto de perfección.»
-
-«¿Ha llegado á la meta y agotado su fecundidad en el organismo
-humano ó guarda en cartera proyectos de más elevados organismos, de
-seres infinitamente más espirituales y clarividentes, destinados á
-descorrer el velo que cubre las causas primeras, y acabando con todas
-las obscuras polémicas de sabios y filósofos? (¿Quién no ve aquí en
-esbozo la teoría del _superhombre_, defendida posteriormente por
-Nietzsche?)»
-
-«¡Quién sabe!... --continuábamos--. ¡Acaso ese protoplasma semidiós
-fenecerá también, en aquel triste día apocalíptico, en que la
-antorcha solar se apague, el rescoldo central de nuestro globo
-se enfríe y no queden sobre su corteza sino fúnebres despojos é
-infecundas cenizas!... ¡Día horrendo, soledad angustiosa, noche
-obscurísima aquella en la cual se apague con la luz de nuestro
-Universo la luz del pensamiento! ¡Pero no... esto es imposible!...
-¡Aquel protoplasma soberano, cuyas creaciones abrumaron el espacio,
-que taladró cordilleras, que transformó los mares y continentes,
-que jugó con el viento, con el vapor y con el rayo, que esculpió
-el planeta para hacer de él un palacio digno de su grandeza, y
-subyugó las fuerzas naturales, convirtiéndolas en esclavos de sus
-caprichos..., no puede morir!... Cuando nuestro miserable planeta
-se fatigue y la fría vejez haya consumido el fuego de su corazón,
-y la tierra se torne cual páramo helado, y el sol enrojecido y
-muriente amenace sumirnos en tinieblas eternas..., el protoplasma
-orgánico habrá tocado la perfección de su obra. ¡Entonces el rey de
-la Creación abandonará para siempre la humilde cuna que meció su
-infancia, asaltará audazmente otros mundos y tomará solemne posesión
-del Universo!...»
-
-¡Bien se ve que no había leído á Clausius ni conocía las fatídicas
-predicciones de la termo-dinámica!... ¡Ante mi optimismo candoroso
-quédase en mantillas el de Metchnikoff, quien en libro reciente
-(_Estudios sobre la naturaleza humana_) sólo promete á la especie
-humana, para cuando las _neuronas_ aprendan á defenderse mejor de
-los _fagocitos_ y toxinas intestinales, una senectud tranquila,
-plácida y exquisitamente adaptada á la idea de la muerte!...
-Adelantándome en muchos años á las tan decantadas fantasías de Wells,
-daba yo por misión fundamental de la evolución, la eternidad de la
-vida y la conquista intelectual y material del Cosmos... _Excusez du
-peu!..._
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO IV
-
- Decido publicar mis trabajos en el extranjero. -- Invitación
- del profesor W. Krause, de Gotinga, de colaborar en su Revista.
- -- Mis primeras exploraciones sobre el sistema nervioso. --
- Dificultades encontradas. -- Excelencias del método de Golgi y
- excesivo nacionalismo de los sabios. -- Mis distracciones en
- Valencia: las excursiones del Gaster-Club y las maravillas de la
- sugestión y del hipnotismo.
-
-
-Aunque el fruto de mis pesquisas había sido hasta entonces harto
-mezquino, me acometió la comezón de exportarlo al mercado extranjero.
-Tal propósito parecióme hasta indispensable á los fines de mi
-educación científica. Es verdad vulgar que sólo luchando con los
-fuertes se llega á ser fuerte. Correr solitario en la angosta pista
-nacional, jaleado por amigos, no es lo más adecuado para resultar
-un atleta. Con las células nerviosas ocurre lo que con las tropas:
-instruídas exclusivamente para las luchas civiles ó en previsión
-de motines callejeros, difícilmente harán frente á un ejército
-extranjero organizado técnica y moralmente para la guerra grande,
-es decir, para los conflictos internacionales. Sobre que la crítica
-severa de los extraños no es absolutamente necesaria: hiere la carne
-ruda y ásperamente, cual cincel sobre el mármol; pero modela y
-hermosea la estatua intelectual.
-
-Y al reflejar imparcialmente nuestros defectos, nos trae también el
-conocimiento objetivo de nuestras fuerzas.
-
-[Ilustración: El profesor W. Krause, de Gotinga (1889), actual
-Catedrático de Histología en la Universidad de Berlín.]
-
-Penetrado de estas verdades, aproveché la primera ocasión que se me
-presentó de colaborar en Revistas alemanas, entonces, como hoy, las
-más leídas y autorizadas. Un histólogo célebre de la Universidad
-de Göttingen, M. W. Krause, fué mi introductor en el mundo sabio.
-Con el título de _International Monatsschrift für Anatomie und
-Physiologie_, publicaba dicho Profesor cierta Revista mensual,
-donde figuraban comunicaciones en francés, inglés, italiano y
-alemán. Había leído algún trabajillo mío, andaba no muy sobrado de
-original y solicitó benévolamente mi concurso, ofreciéndome costear
-todas las cromolitografías necesarias y regalarme una tirada de 50
-ejemplares. Encantado de la invitación, me apresuré á satisfacer
-sus deseos, enviándole desde Valencia, y con intervalo de dos años,
-dos monografías redactadas en un francés aproximado y adornadas con
-profusión de dibujos.
-
-Pecaría de ingrato si no recordara aquí que el doctor Krause,
-Profesor entonces de Histología en Göttingen y actualmente en Berlín,
-me animó mucho con sus consejos y me instruyó con sus cartas llenas
-de preciosas indicaciones bibliográficas. En sus buenos oficios,
-llegó hasta prestarme ó regalarme folletos antiguos de difícil ó
-imposible adquisición en el mercado alemán. Aprovecho esta ocasión
-para testimoniar al viejo maestro y generoso mentor la expresión de
-mi cordial gratitud y sincero afecto. Más adelante, con ocasión de un
-viaje á Alemania, tendré ocasión de hablar del insigne investigador.
-
-Volviendo á las mentadas comunicaciones, diré que la primera llevaba
-por título _Contribution à l’étude des cellules anastomosées des
-épithéliums pavimenteux_[23]. En ella analizaba yo la estructura
-íntima de las células epiteliales de algunas mucosas (corneal,
-palpebral, lingual) y del bulbo piloso. Después de reconocer y
-describir el retículo intraprotoplásmico y filamentos comunicantes
-intracelulares, señalados años antes por Bizzozero y Ranvier en la
-epidermis de la piel, confirmaba estas mismas disposiciones en la
-córnea (epitelio anterior) y en las vainas del bulbo piloso, órganos
-en que no se habían observado; y añadía la existencia, en los
-referidos hilos de unión de una envoltura ó forro en continuación,
-al parecer, con la membrana celular. Semejante pormenor estructural
-fué ulteriormente comprobado, con alguna variante de apreciación, por
-Ide, Kromayer y, años después, por Unna, de Hamburgo.
-
- [23] _Cajal_: _International Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._
- Bd. III, Heft 7, 1886.
-
-La segunda comunicación, que apareció en 1888 con el título de
-_Observations sur la texture des fibres musculaires des pattes et
-des ailes des insectes_[24], fué de más fuste y harto más rica
-en detalles descriptivos nuevos. Versaba principalmente sobre la
-textura de la fibra muscular de los insectos, campo de observación
-preferido por los histólogos, á causa del gran tamaño que, en dichos
-articulados, poseen las bandas ó rayas transversales de la materia
-contráctil, y de la comodidad de observarlas en vivo sobre la platina
-del microscopio. La colecta y preparación del material necesario para
-la redacción de esta extensa monografía (que llevaba anejas cuatro
-grandes láminas litografiadas), costóme unos dos años, durante los
-cuales exploré numerosos géneros y especies de insectos. Contenía
-mi comunicación bastantes observaciones originales de histología
-comparada, algunas de las cuales fueron posteriormente comprobadas
-por los histólogos. Por desgracia, si estuve trabajador y celoso en
-la observación y acarreo de los hechos, no fuí igualmente afortunado
-en su interpretación.
-
- [24] _Cajal_: _International Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._
- Bd. V, Heft 6, 1888.
-
-Reinaba entonces en histología una de esas concepciones esquemáticas
-que fascinan temporalmente los espíritus é influyen decisivamente
-en las pesquisas y opiniones de la juventud. Aludo á la _teoría
-reticular_ de Heitzmann y Carnoy, aplicada muy ingeniosamente á la
-constitución de la materia estriada de los músculos por el mismo
-Carnoy, autor de la célebre _Biología celular_[25], y después por
-el inglés Melland y el belga van Gehuchten. Y yo, seducido por el
-talento de estos sabios y el prestigio de la teoría, incurrí en
-la debilidad de considerar, como ellos, la substancia contráctil
-como una rejilla de fibrillas sutiles (las _hebras preexistentes_
-aparecidas en los preparados de los ácidos y del cloruro de oro)
-unidas transversalmente por la red emplazada al nivel de la línea de
-Krause. Lo grave de esta apreciación era su exagerado exclusivismo,
-es decir, la negación rotunda de la preexistencia, en el vivo, de
-las _fibrillas primitivas_ de los autores (las _columnillas_ de
-Kölliker), las cuales eran audazmente interpretadas como el resultado
-de la coagulación _post-mortem_ de cierta materia líquida alojada
-en las mallas de la red. Más adelante volví sobre esta opinión,
-criticada vivamente por Rollet, Kölliker y otros, los cuales alegaban
-con razón que los pretendidos _artefactos_ eran observables hasta en
-los músculos vivos de ciertos insectos.
-
- [25] _Carnoy_: _La biologie cellulaire_, fasc. I, 1884.
-
-Insisto en estos detalles, porque deseo prevenir á la juventud
-contra la invencible fuerza sugestiva de las teorías simplistas
-y gallardamente unificadoras. Subyugados por la teoría, los
-principiantes histólogos veíamos entonces redes por todas partes.
-Lo que especialmente nos cautivaba era que dicha especulación
-identificaba el complejo _subtractum_ estructural de la fibra
-estriada con el sencillo retículo ó armazón fibrillar de todo
-protoplasma. Cualquiera que fuera la célula, amibo ó corpúsculo
-contráctil, el protagonista fisiológico, ó sea el factor activo,
-estaba siempre representado por la redecilla ó esqueleto elemental.
-
-De estas ilusiones ningún histólogo está libre, máxime si es
-debutante. Caemos tanto mejor en el lazo cuanto que los esquemas
-sencillos estimulan y halagan tendencias profundamente arraigadas
-en el espíritu: la inclinación nativa al ahorro de esfuerzo mental
-y la propensión, casi irresistible, á tomar como verdadero lo que
-satisface á nuestro sentido estético, por exhibirse bajo formas
-arquitectónicas sencillas y armoniosas. Como siempre, la razón
-calla ante la belleza. El caso de Friné se repite constantemente.
-Sin embargo, no hay equivocación inútil como nos asista el sincero
-propósito de la enmienda. Y yo, persuadido de que la fama duradera
-sólo acompaña á la verdad, deseaba acertar á todo trance. En
-adelante, pues, reaccioné vivamente contra esos esquemas teóricos, al
-través de los cuales la realidad desaparece ó se deforma.
-
-En mis exploraciones sistemáticas por los dominios de la anatomía
-microscópica llegó el turno del sistema nervioso, esa obra maestra
-de la vida. Lo examiné febrilmente en los animales, teniendo por
-guías los libros de Meynert, Hugenin, Luys, Schwalbe y, sobre todo,
-los incomparables de Ranvier, de cuya ingeniosa técnica me serví con
-tesón escrupuloso.
-
-Importa recordar que los recursos analíticos de aquellos tiempos eran
-asaz insuficientes para abordar eficazmente el magno y atrayente
-problema. Desconocíanse todavía agentes tintóreos capaces de teñir
-selectivamente las expansiones de las células nerviosas y que
-consintieran perseguirlas, con alguna seguridad, al través de la
-formidable maraña de la substancia gris.
-
-Ciertamente, desde la época de Meynert se practicaba con algún éxito
-el método de los cortes finos seriados, impregnados en carmín ó
-hematoxilina, á que se añadió por entonces el método de Weigert para
-el teñido de las fibras meduladas; mas por desgracia, los mejores
-preparados no revelaban sino el cuerpo protoplásmico de las células
-nerviosas con sus núcleos, y algo, muy poco, del arranque ó trayecto
-inicial de los apéndices dendrítico y nervioso.
-
-Algo más expresivo, á los efectos de la revelación de la morfología
-celular, resultaba el proceder de la disociación mecánica, puesto
-en boga por Deiters, Schültze y Ranvier. Este aislamiento elemental
-efectuábase, de ordinario, á favor de las agujas, sobre el
-porta-objetos, previa maceración de la trama nerviosa en disoluciones
-débiles de bicromato de potasa. Tratándose de nervios, semejante
-recurso proporcionaba muy claras imágenes, máxime si se le combinaba,
-á ejemplo de Ranvier, Schiefferdecker, Segall, etc., con la acción
-impregnadora --subsiguiente ó preliminar según los casos-- del
-nitrato de plata ó del ácido ósmico. Pero aplicada al análisis de
-los ganglios, de la retina, de la médula espinal ó del cerebro, la
-delicada operación de desprender las células de su ganga de cemento
-y de desenredar y extender con las agujas sus brazos ramificados,
-constituía empresa de benedictino.
-
-¡Qué dicha cuando, á fuerza de paciencia, lográbamos aislar por
-completo un elemento de neuroglia, con su forma típica en araña, ó
-una neurona motriz colosal de la médula, bien destacados y libres
-sus robustos cilindro-eje y dendritas! ¡Qué triunfo sorprender en
-afortunadas disociaciones de los ganglios raquídeos la bifurcación de
-la expansión única, ó desbrozar de su zarzal neuróglico la pirámide
-cerebral, es decir, la noble y enigmática célula del pensamiento!
-Estos modestos éxitos de manipulador nos llenaban de ingenua vanidad
-y de íntima satisfacción. Lo malo era que semejante alarde, un poco
-pueril, de virtuosidad técnica, halagaba harto poco al entendimiento
-científico, desilusionado al reconocer su radical impotencia para
-dilucidar el soberano misterio de la organización cerebral. Los más
-vitales y hondos problemas de la máquina nerviosa columbrábanse cual
-cimas inaccesibles. Á nuestra febril curiosidad se sustraía cuanto
-se refiere á la ardua cuestión del origen y terminación de las
-fibras nerviosas dentro de los centros, y á la no menos fundamental
-y apremiante de las íntimas conexiones intercelulares. Nadie
-podía contestar á esta sencilla interrogación: ¿Cómo se transmite
-la corriente nerviosa desde una fibra sensitiva á una motora?
-Ciertamente, no faltaban hipótesis; pero todas ellas carecían de base
-objetiva suficiente.
-
-Y, sin embargo, á despecho de la impotencia del análisis, el problema
-nos atraía irresistiblemente. Adivinábamos el supremo interés que,
-para una psicología racional, tenía el formar un concepto claro de
-la organización del cerebro. Conocer el cerebro --nos decíamos en
-nuestros entusiasmos idealistas-- equivale á averiguar el cauce
-material del pensamiento y de la voluntad, sorprender la historia
-íntima de la vida en su perpetuo duelo con las energías exteriores;
-historia resumida, y en cierto modo esculpida, en esas coordinaciones
-neuronales defensivas del reflejo, del instinto y de la asociación
-de las ideas. Mas, por desgracia, faltábanos el arma poderosa con
-que descuajar la selva impenetrable de la substancia gris, de esa
-_constelación de incógnitas_, como en su lenguaje brillante, la
-llamaba Letamendi.
-
-Y con todo eso, mi pesimismo era exagerado, según hemos de ver. Claro
-es que el aludido _desideratum_ era y es aún hoy ideal inaccesible.
-Pero algo se podía avanzar hacia él aprovechando la técnica de
-entonces. En realidad, el instrumento revelador existía; sólo que
-ni yo, aislado en mi rincón, lo conocía, ni se había divulgado
-apenas entre los sabios, no obstante haber visto la luz por los
-años de 1880. Fué descubierto por C. Golgi, eximio histólogo de
-Pavía, favorecido por la casualidad, musa inspiradora de los grandes
-hallazgos. En sus probaturas tintoriales, notó este sabio que el
-protoplasma de las células nerviosas, tan rebelde á las coloraciones
-artificiales, posee el precioso atributo de atraer vivamente el
-precipitado de _cromato de plata_, cuando este precipitado se produce
-en el espesor mismo de las piezas. El _modus operandi_, sencillísimo,
-redúcese á indurar por varios días trozos de substancia gris en
-soluciones de _bicromato de potasa_ (ó de líquido de Müller), ó mejor
-aún, en mezcla de bicromato y de solución al 1 por 100 de _ácido
-ósmico_; para tratarlos después mediante soluciones diluídas (al
-0,75) de _nitrato de plata_ cristalizado. Genérase de este modo un
-depósito de _bicromato argéntico_, el cual, por dichosa singularidad
-que no se ha explicado todavía, selecciona ciertas células nerviosas
-con exclusión absoluta de otras. Al examinar la preparación, los
-corpúsculos de la substancia gris muéstranse teñidos de negro
-achocolatado hasta en sus más finos ramúsculos, que destacan con
-insuperable claridad, sobre un fondo amarillo transparente, formado
-por los elementos no impregnados. Gracias á tan valiosa reacción,
-consiguió Golgi, durante varios años de labor, esclarecer no pocos
-puntos importantes de la morfología de las células y apéndices
-nerviosos. Pero, según dejo apuntado, el admirable método de Golgi
-era por entonces (1887-1888) desconocido por la inmensa mayoría
-de los neurólogos ó desestimado de los pocos que tuvieron noticia
-precisa de él. El libro de Ranvier, mi biblia técnica de entonces,
-le consagraba solamente unas cuantas líneas informativas, escritas
-displicentemente. Veíase á la legua que el sabio francés no lo había
-ensayado. Naturalmente, los lectores de Ranvier pensábamos que el
-susodicho método no valía la pena.
-
-[Ilustración: Camilo Golgi, profesor de la Facultad de Medicina de
-Pavía.]
-
-Debo á L. Simarro, el afamado psiquiatra y neurólogo de Valencia,
-el inolvidable favor de haberme mostrado las primeras buenas
-preparaciones efectuadas con el proceder del cromato de plata, y de
-haber llamado mi atención sobre la excepcional importancia del libro
-del sabio italiano, sobre la íntima estructura de la substancia
-gris[26]. He aquí cómo fué ello. Merece contarse el hecho, porque
-sobre haber tenido importancia decisiva en mi carrera, demuestra una
-vez más la potencia sugestiva y dinamógena de las _cosas vistas_,
-es decir, de la percepción directa del objeto, en frente de la
-debilísima y por no decir nula influencia de estas mismas cosas,
-cuando á la mente llegan por las descoloridas descripciones de los
-libros.
-
-Allá por el año de 1887 fuí nombrado juez de oposiciones á cátedras
-de Anatomía descriptiva. Deseoso de aprovechar mi estancia en Madrid
-para informarme de las novedades científicas, púseme en comunicación
-con cuantos en la corte cultivaban los estudios micrográficos.
-Entre otras visitas instructivas, mencionaré: la girada al _Museo
-de Historia natural_, donde conocí al modestísimo cuanto sabio
-naturalista D. Ignacio Bolívar; la consagrada al Laboratorio de
-Histología de San Carlos, dirigido por el benemérito Dr. Maestre, y
-cuyo ayudante, el Dr. López García, mostróme las últimas novedades
-técnicas de Ranvier, de quien había sido devotísimo y aprovechado
-discípulo; la dirigida á cierto _Instituto biológico_ particular,
-instalado en la calle de la Gorguera, en el cual trabajaban varios
-jóvenes médicos, entre ellos el Dr. D. Federico Rubio, y sobre todo
-D. Luis Simarro, recién llegado de París y entregado al noble empeño
-de promover entre nosotros el gusto hacia la investigación; y, en
-fin, la verificada al laboratorio privado del prestigioso neurólogo
-valenciano, quien, por cultivar la especialidad profesional de las
-enfermedades mentales, se ocupaba en el análisis de las alteraciones
-del sistema nervioso (asistido, por cierto, de copiosísima biblioteca
-neurológica), ensayando paciente y esmeradamente cuantas novedades
-técnicas aparecían en el extranjero.
-
- [26] _Golgi_: _Sulla fina anatomia degli organi centrali del
- sistema nervoso_. Milano, 1885.
-
-Fué precisamente en casa del Dr. Simarro, situada en la calle
-del Arco de Santa María, 41, donde por primera vez tuve ocasión
-de admirar excelentes preparaciones del método de Weigert-Pal, y
-singularmente, según dejo apuntado, aquellos cortes famosos del
-cerebro, impregnados mediante el proceder argéntico del sabio de
-Pavía.
-
-Expresaba en párrafos anteriores la sorpresa sentida al conocer
-_de visu_ la maravillosa potencia reveladora de la reacción
-cromo-argéntica y la ninguna emoción provocada en el mundo científico
-por su hallazgo. ¿Cómo explicar tan extraña indiferencia? Hoy,
-que conozco bien la psicología de los sabios, hallo la cosa muy
-natural. En Francia, como en Alemania, y más en ésta que en aquélla,
-reina una severa disciplina de escuela. Por respeto al maestro,
-ningún discípulo suele emplear métodos de investigación que no se
-deban á aquél. En cuanto á los grandes investigadores, creeríanse
-deshonrados trabajando con métodos ajenos. Las dos grandes pasiones
-del hombre de ciencia son el orgullo y el patriotismo. Trabajan,
-sin duda, por amor á la verdad, pero laboran aún más en pro de su
-prestigio personal ó de la fama intelectual de su país. Soldado del
-espíritu, el investigador defiende á su patria con el microscopio,
-la balanza, la retorta ó el telescopio. Por donde, lejos de acoger
-con agrado y curiosidad la conquista realizada en extrañas tierras,
-la recibe receloso, como si le trajera grave humillación. Á menos
-que el invento sea de tal magnitud y transcendencia industrial que,
-ignorarlo, constituyera pecado de leso patriotismo. ¡Cuántas veces,
-en mi ya larga carrera, he padecido los desalentadores efectos de
-tales miserias!... Más adelante, empero, tendré ocasión de elogiar
-á sabios que, por honrosa excepción, sienten placer en realzar, con
-trabajos de confirmación y ampliación, el mérito forastero preterido
-ó ignorado. ¡Pero qué raros tan nobles caracteres!...
-
-Á mi regreso á Valencia decidí emplear en grande escala el método de
-Golgi y estudiarlo con todo el tesón de que soy capaz. Innumerables
-probaturas, hechas por Bartual y por mí, en muchos centros nerviosos
-y especies animales, nos convencieron de que el nuevo recurso
-analítico tenía ante sí brillante porvenir, sobre todo si se
-encontraba manera de corregirlo de su carácter un tanto caprichoso y
-aleatorio[27]. El logro de una buena preparación constituía sorpresa
-agradable y motivo de jubilosas esperanzas.
-
- [27] Á estas veleidades de la impregnación cromo-argéntica se
- debió, sin duda, el que Simarro, introductor en España de los
- métodos y descubrimientos de Golgi, abandonara desalentado sus
- ensayos. En carta suya de 1889 me decía: «Recibí su última
- publicación sobre la estructura de la médula espinal, que me
- parece un trabajo notable, mas no _convincente_, á causa del
- método de Golgi, que aun en sus manos de usted, que tanto lo ha
- perfeccionado, es, más que demostrativo, un método _sugestivo_.»
-
- Por seguro tengo que si mi ilustre amigo hubiera examinado mis
- preparaciones de la médula espinal, ganglios, cerebelo, etcétera,
- habríase plenamente convencido de las excelencias de la técnica
- golgiana y de la exactitud absoluta de mis descripciones.
- Aquéllas y éstas tuvieron la virtud de persuadir en el Congreso
- de Berlín de 1889 á los más afamados neurólogos, prestando
- boga y actualidad á un método hasta entonces cultivado casi
- exclusivamente en Italia.
-
-Hasta entonces, nuestras preparaciones del cerebro, cerebelo, médula
-espinal, etc., confirmaban plenamente los descubrimientos del
-célebre histólogo de Pavía; pero ningún hecho nuevo de importancia
-aparecía en ellas. No me abandonó por eso la fe en el método.
-Estaba plenamente persuadido de que, para avanzar seriamente en
-el conocimiento estructural de los centros nerviosos, era de todo
-punto preciso servirse de procederes capaces de mostrar, vigorosa y
-selectivamente teñidas sobre fondo claro, las más tenues raicillas
-nerviosas. Sabido es que la substancia gris representa algo así
-como fieltro apretadísimo de hebras ultrafinas: nada valen los
-cortes delgados ni las coloraciones completas para perseguir estos
-filamentos. Requiérense al efecto reacciones intensísimas que
-consientan el empleo de cortes muy gruesos, casi macroscópicos (las
-expansiones de las células nerviosas tienen á veces muchos milímetros
-y aun centímetros de longitud), y cuya transparencia, no obstante el
-insólito espesor, sea posible, gracias á la exclusiva coloración de
-algunas pocas células ó fibras que destaquen en medio de extensas
-masas celulares incoloras. Sólo así resulta empresa factible seguir
-un conductor nervioso desde su origen hasta su terminación.
-
-[Ilustración: Interior de la cueva de Sardaña, no lejos de Jérica, en
-la sierra de Espadán. Fotografía tomada en una de las excursiones del
-_Gaster-Club_.]
-
-De cualquier modo, estábamos ya en posesión del instrumento
-requerido. Faltaba solamente determinar escrupulosamente las
-condiciones de la reacción cromo-argéntica, disciplinarla para
-adaptarla á cada caso particular. Y si el encéfalo y demás órganos
-centrales adultos del hombre y vertebrados son demasiado complejos
-para permitir descubrir, mediante dicho recurso, su plan estructural,
-¿por qué no aplicar sistemáticamente el método á los animales
-inferiores ó á las fases tempranas de la evolución ontogénica, en las
-cuales el sistema nervioso debe ofrecer organización sencilla y, por
-decirlo así, esquemática?
-
-Tal era el programa de trabajo que nos impusimos. Iniciado en
-Valencia, sólo cuando me trasladé á Barcelona fué cumplido con una
-perseverancia, un entusiasmo y un éxito que superaron mis esperanzas.
-Pero de esto trataremos oportunamente.
-
-No todo fué, durante mi estancia en la capital valenciana (años de
-1886 y 1887) austera y febril labor de laboratorio. Tuvieron también
-su correspondiente laboreo los barbechos artísticos y filosóficos
-del cerebro. Forzoso era proporcionar á cada célula su ración y á
-cada instinto honesto ocasión propicia de ejercitarse. Á guisa de
-desentumecedores de neuronas en riesgo de anquilosis, desarrollé dos
-órdenes de distracciones: las excursiones pintorescas, y el estudio
-experimental del hipnotismo, ciencia naciente que por entonces
-atraía la curiosidad pública y apasionaba los espíritus.
-
-[Ilustración: Vista parcial del teatro romano de Sagunto. Fotografía
-tomada en una de las excursiones del _Gaster-Club_.]
-
-Poco hablaré de las excursiones, cuyo relato sólo puede ser
-interesante para los escasos supervivientes de aquellas agradables
-é higiénicas expansiones. Recordaré no más que varios contertulios
-del _Casino de la Agricultura_ (Arévalo Vaca, Dr. Guillén, el
-farmacéutico Dr. Chiarri, doctor Narciso Loras, D. Prudencio Solís,
-Marsal, Soto, Rodrigo, E. Alabern, F. Peset, Gaspar, Nogueroles,
-Castro, etc.), organizamos una Sociedad gastronómico deportiva,
-rotulada humorísticamente el _Gaster-Club_. Los fines de esta
-reunión de gente de buen humor reducíanse á girar visitas domingueras
-á los parajes más atrayentes y pintorescos del reino de Valencia;
-tomar fotografías de escenas y paisajes interesantes; dar de vez en
-cuando juego supraintensivo á músculos y pulmones, caminando entre
-algarrobos, palmitos, pinos y adelfas, y, en fin, saborear la tan
-suculenta y acreditada paella valenciana. El Reglamento, redactado
-por mí, excluía como cosa nefanda y abominable cuanto oliera á
-política, religión ó filosofía, con sus inevitables derivaciones, las
-controversias acaloradas, perturbadoras de la digestión y enervadoras
-de la buena amistad. Sólo de ciencia y arte estaba permitido
-discurrir, y eso en términos llanos y fácilmente comprensibles.
-Teníamos guerra declarada al énfasis y á la declamación.
-
-[Ilustración: Los camaradas del _Gaster-Club_ fotografiados en las
-ruinas del teatro romano de Sagunto: 1, Arévalo; 2, Paco el Cocinero;
-3, Gaspar; 4, Cajal; 5, P. Solís; 6, Rodrigo; 7, N. Loras; 10,
-Chiarri; 11, Nogueroles, etc.]
-
-Por amor á la Comunidad, sometiéronse los socios á la más exquisita
-división del trabajo. Arévalo Vaca tomó sobre sí la misión de
-adiestrarnos en el conocimiento práctico de la geología y fauna de
-los terrenos visitados; Guillén, futuro Director del Jardín Botánico,
-quedó encargado de lo concerniente á la flora; tocóme el doble
-papel de cronista y fotógrafo de las excursiones; el amigo Marsal,
-profesor de Matemáticas, recibió el delicado encargo de administrar
-los fondos de la Sociedad y de fijar á prorrateo los gastos de cada
-gira, cosa á veces difícil porque solíamos sumar un número primo y
-él tenía la preocupación, muy natural, de obtener dividendos enteros
-y exactos; un simpático empleado de ferrocarriles[28], fué encargado
-de la locomoción, corriendo de su parte el alquiler de caballerías y
-la obtención de billetes de ferrocarril á bajo precio, con tarifas
-de alivio destinadas á murgas aldeanas ó á farándulas trashumantes;
-en fin, un confitero retirado y rico, águila en el arte culinario,
-dirigía á conciencia la confección de las paellas y elaboración de
-postres.
-
- [28] José Nogueroles, uno de los pocos supervivientes.
-
-Y así, de paella en paella, y siempre en amena y cordial compañía,
-visitamos todos los rincones atrayentes de la comarca levantina.
-_Sagunto_, _Castellón_, _Játiva_, _Sueca_, _Cullera_, el _Desierto
-de las Palmas_, _Burjasot_, _La Albufera_, _Gandía_, las sierras
-del _Monduber_ y _Espadán_, etc., desfilaron sucesivamente por el
-objetivo de mi Kodak, cuajando en pruebas que guardamos piadosamente,
-como recuerdos de añorada juventud, los pocos supervivientes de
-aquella generación. Como homenaje cordial á los excelentes camaradas
-desaparecidos para siempre, reproducimos aquí varias fotografías
-entresacadas de las numerosísimas conservadas en el Álbum del famoso
-_Gaster-Club_.
-
-En cuanto á la otra distracción aludida, tuvo sabor más científico, y
-consistió en la confirmación experimental y en grande escala de los
-celebérrimos estudios acerca del sonambulismo artificial y fenómenos
-de sugestión, efectuados en Francia por Charcot, Liébeault, Bernheim,
-Beaunis, etcétera. Estas investigaciones de psicología mórbida,
-emprendidas en el extranjero por sabios famosos habituados á las
-observaciones exactas, tuvieron inmensa resonancia. Merced á ellas,
-recibieron al fin carta de naturaleza en la ciencia muchos de los
-estupendos milagros narrados por Mesmer y exhibidos aparatosamente
-por los magnetizadores de teatro. Una ciencia nueva, heredera directa
-de la hechicería medioeval, había aparecido. De ella transcendía algo
-acremente pecaminoso é irresistiblemente tentador para la juventud
-novelera. Preciso es convenir que, á despecho de tres siglos de
-ciencia positiva, la afición á lo maravilloso tiene todavía honda
-raigambre en el espíritu humano. Somos aún demasiado supersticiosos.
-Miles de años de fe ciega en lo sobrenatural, parecen haber creado
-en el cerebro algo así como un _ganglio religioso_. Desaparecido
-casi enteramente en algunas personas, y caído en atrofia en otras,
-persiste pujante en las más. Por _esprit fort_ que se sea, ¿quién
-no ha oído sonar alguna vez aquellas místicas campanas de Is de que
-habla Renan, ó sentido rebrotar lozana la creencia en genios, duendes
-y aparecidos?
-
-Por esta vez, sin embargo, no se trataba de manifestaciones
-sobrenaturales, sino de sorprendentes y harto descuidadas
-actividades, ó si se quiere anomalías del dinamismo cerebral.
-
-Para estudiarlas metódicamente, varios amigos, algunos de ellos
-tertulianos del Casino de la Agricultura, organizamos un _Comité
-de investigaciones psicológicas_. É inauguramos nuestras pesquisas
-por la busca y captura de sujetos idóneos. Por mi casa, convertida
-al efecto en domicilio social, desfilaron especies notabilísimas
-de histéricas, neurasténicos, maníacos y hasta de acreditados
-_mediums_ espiritistas. En breve tiempo recogimos copiosa colección
-de interesantes documentos. Llenos de asombro, hubimos á confirmar
-casi todos los estupendos fenómenos descritos por los sabios,
-singularmente los señalados por Bernheim, de Nancy. Ocioso fuera
-citar menudamente los resultados obtenidos. Carecen de novedad é
-interés, y más hoy, después de la publicación de tantos Tratados
-magistrales relativos á este orden de estudios.
-
-Mencionaré, solamente, los experimentos de hipnosis producidos en
-las personas sanas y al parecer limpias de toda tara neurótica
-(algunos de ellos, abogados, médicos, etc.). Sobrevenido el grado de
-sopor y de pasibilidad indispensables, producíanse á la orden del
-hipnotizador, y tanto durante el sueño como después de despertarse,
-la _catalepsia cérea_ y la _analgesia_; _congestiones y hemorragias_
-por sugestión; _alucinaciones positivas y negativas_ de todo
-linaje (visuales, acústicas, táctiles); _amnesia total ó parcial_;
-_evocación de imágenes olvidadas_ ó casi olvidadas; _desdoblamiento
-de la personalidad_; _eclipse_ ó _inversión de los sentimientos
-más arraigados_; y en fin, _abolición total del libre albedrío_,
-es decir, de la facultad crítica y de la selección motivada de las
-reacciones motrices. Hasta los actos más repugnantes al carácter
-ó los más contrarios á la moral y á la decencia, eran fatal y
-necesariamente ejecutados. Sujeto hubo que ajustó estrictamente su
-vida, durante una semana, á un programa especial lleno de acciones
-extravagantes é ilógicas, sugerido durante el estado somnambúlico.
-
-Y llevando la sugestión al terreno terapéutico, conseguí realizar
-prodigios que envidiaría el más hábil de los taumaturgos. Mencionaré:
-la transformación radical del estado emocional de los enfermos (paso
-casi instantáneo de la tristeza á la alegría); la restauración
-del apetito en histeroepilépticas inapetentes y emaciadísimas; la
-curación, por simple mandato, de diversas especies de parálisis
-crónicas de naturaleza histérica; la cesación brusca de ataques
-de histerismo con pérdida del conocimiento; el olvido radical de
-acontecimientos dolorosos y atormentadores; la abolición completa de
-los dolores del parto en mujeres normales[29]; en fin, la anestesia
-quirúrgica, etc.
-
- [29] Un caso de este género fué publicado después en Barcelona en
- la _Gaceta Médica Catalana_, número del 15 de Agosto de 1888.
-
-La fama de ciertas curas milagrosas recaídas en histéricas y
-neurasténicos, divulgóse rápidamente por la ciudad. Á mi consulta
-acudían enjambres de desequilibrados y hasta de locos de atar.
-Ocasión propicia hubiera sido aquella para crearme pingüe clientela,
-si mi carácter y mis gustos lo hubieran consentido. Pero, satisfecha
-mi curiosidad, licencié á mis enfermos, á quienes, naturalmente, no
-solía pasar la nota de honorarios: harto pagado quedaba con que se
-prestaran dócilmente á mis experimentos.
-
-Durante aquellas épicas pesquisas sobre la psicología morbosa,
-sólo se me resistieron tenazmente esos fenómenos extraordinarios,
-confinantes con el espiritismo, á saber: la visión á través de
-cuerpos opacos, la transposición sensorial, la sugestión mental, la
-telepatía, etc., estupendos milagros afirmados muy formalmente por
-Ochorowicz, Lombroso, Rochas, Zöllner, Richet, P. Gibier, Flammarion,
-Myers, etc.
-
-¿Fracasaron quizás por imposibles? Tal creo hoy. Los secuaces de
-Allan Kardek y los partidarios de la fuerza cerebral radiante, dirán
-acaso que no tuve suerte. Sin embargo, puse en mis observaciones la
-mejor voluntad y no escatimé gasto ni diligencia para procurarme
-los sujetos dotados de virtudes más transcendentales. Pero bastaba
-con que yo asistiera á una sesión de adivinación, sugestión mental,
-doble vista, comunicación con los espíritus, posesión demoniaca,
-etc., para que, á la luz de la más sencilla crítica, se disiparan
-cual humo todas las propiedades maravillosas de los _mediums_ ó de
-las histéricas zahoríes. Lo admirable en aquellas sesiones no eran
-los _sujetos_, sino la increíble ingenuidad de los _asistentes_,
-que tomaban, cual manifestaciones sobrenaturales, ciertos fenómenos
-nerviosos (_autosugestión_ sobre todo) de los _mediums_, ó la mera
-coincidencia de hechos, ó los efectos del hábito mental, ó, en fin,
-los fáciles y conocidos ardides del _cumberlandismo_, tan exhibido
-después en los teatros[30].
-
- [30] Acaso publique algún día, con el título de «_¿Hacia el
- alma?_», cierto mamotreto en que tengo registrados y discutidos
- muchos de los fracasados ensayos emprendidos con _sujetos_
- españoles (alguno tan fecundo en ardides como la famosa
- napolitana Eusapia Paladino), para contrastar la realidad de
- los supuestos _fenómenos físicos_ de los _mediums_ (levitación,
- aparición de objetos, producción de moldes, movimientos
- intencionales de las mesas, escritura directa, etc.). Hasta
- hoy, nos han detenido, y acaso nos detengan indefinidamente,
- sentimientos de piedad y de respeto. Parécenos, en efecto, poco
- meritorio extirpar ciertos errores dinamógenos, indispensables
- para la dicha de personas que, poco satisfechas de las religiones
- históricas, sienten horror hacia el vacío del agnosticismo. Y
- nos apena, además, tener que delatar, como testigos de hecho, la
- odiosa explotación de que fueron víctimas, á manos de _mediums_
- trapaceros, hombres de ciencia tan simpáticos y prestigiosos
- como W. Crookes, Zöllner, Flammarion, Lombroso, W. James,
- Luciani, etc. Estas caídas de mentalidades que, en los dominios
- de la ciencia, demostraron poseer facultades críticas de primer
- orden, enseñan cuán superfluo y peligroso resulta abordar el
- estudio de los fenómenos medianímicos --tan propicios al fraude
- y superchería-- con el prejuicio de la comunicabilidad de los
- muertos con los vivos. Siempre que semejante _estado de creencia_
- falta, las artimañas ingeniosas de los _mediums_ son sorprendidas
- hasta por los observadores menos sagaces. De ello pudiéramos
- citar ejemplos elocuentísimos.
-
-En suma, y prescindiendo aquí de los milagros increíbles atribuídos
-á ciertos sujetos, declaro que, los consabidos experimentos de
-sugestión causáronme un doble sentimiento de estupor y desilusión:
-estupor al reconocer la realidad de fenómenos de automatismo
-cerebral, estimados hasta entonces como farsas y trampantojos de
-magnetizadores de circo; y decepción dolorosa al considerar que el
-tan decantado cerebro humano, la «obra maestra de la creación»,
-adolece del enorme defecto de la sugestibilidad; defecto, en cuya
-virtud, hasta la más excelsa inteligencia, puede, en ocasiones,
-convertirse por ministerio de hábiles sugestionadores, conscientes ó
-inconscientes (oradores, políticos, guerreros, apóstoles, etc.), en
-humilde y pasivo instrumento de delirios, ambiciones ó codicias.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO V
-
- Mi traslación á la Cátedra de Histología de Barcelona. -- Los
- nuevos compañeros de Facultad. -- La peña del Café de Pelayo.
- -- Mis investigaciones sobre el sistema nervioso conducen á
- resultados interesantes. -- Mi excesiva fecundidad científica
- durante 1888, me obliga á publicar una Revista micrográfica. --
- Las leyes de la morfología y conexión de las células nerviosas.
- -- Resumen de algunos descubrimientos en el cerebelo, retina,
- médula espinal, lóbulo óptico, etc.
-
-
-Promediado el año de 1887, fué reformado el plan de enseñanza médica.
-La asignatura de _Histología normal y patológica_ que figuraba en el
-doctorado y explicaba el Dr. Maestre de San Juan, quedó incorporada
-al período de la licenciatura. Dadas mis aficiones, natural parecía
-que yo aprovechase la reforma, concursando alguna de las nuevas
-cátedras creadas, cosa fácil después de todo, porque las nuevas
-disposiciones legales consideraban la Anatomía como disciplina
-análoga, á los efectos de traslaciones y concursos, de la asignatura
-recién creada.
-
-Habiendo tocado á turno de concurso las vacantes de Barcelona y
-Zaragoza, vacilé algún tiempo en mi elección. Mi primer pensamiento
-fué trasladarme á la capital aragonesa. Hacia ella me arrastraban
-el amor de la tierra, los recuerdos de la juventud y el afecto
-á la familia. Pero enfrente de estos sentimientos prevalecieron
-consideraciones de orden honestamente utilitario. Para el hombre
-votado á una idea y resuelto á rendirle toda su actividad, las
-ciudades grandes son preferibles á las pequeñas. En éstas, las
-gentes se conocen demasiado, ó demasiado pronto, para vivir en
-santa calma. Y el tiempo se va en halagar á los amigos y combatir
-á los adversarios. Importa notar, además, que por aquellos tiempos
-el claustro de mi venerada _Alma mater_, á causa de dos ó tres
-desequilibrados, ardía en rencillas y antagonismos impropios del
-decoro de la toga. No faltan, por desgracia, temperamentos malévolos
-en las grandes poblaciones universitarias; pero aquí las toxinas
-humanas, diluídas por la distancia, pierden ó atenúan notablemente
-sus efectos.
-
-Temeroso, pues, de que mis fuerzas se disiparan en vanas y dolorosas
-frotaciones, resolví al fin, contra el consejo de mi familia,
-trasladarme á la ciudad condal. Y acerté en mis presunciones, porque
-en Barcelona encontré no sólo el sereno ambiente indispensable á mis
-trabajos, sino facilidades que no hubiera hallado en Zaragoza para
-organizar un bien provisto laboratorio y publicar folletos ilustrados
-con profusión de litografías y fotograbados. Precisamente, durante
-los primeros años pasados en la ciudad condal, aparecieron las más
-importantes de mis comunicaciones científicas.
-
-Preocupado, como siempre, de no turbar la ecuación entre los gastos
-y los ingresos, me instalé modestamente en una casa barata de la
-calle de la Riera Alta, próxima al Hospital de Santa Cruz, donde, por
-entonces, estaba la Facultad de Medicina. Ulteriormente, y contando
-ya con otros emolumentos (los proporcionados por algunos médicos
-deseosos de ampliar en mi laboratorio sus conocimientos histológicos
-y bacteriológicos), me mudé á la calle del Bruch, á cierta casa nueva
-y relativamente lujosa. En ella dispuse de una hermosa sala donde
-instalar el laboratorio y de un jardín anejo, muy apropiado para
-conservar los animales en curso de experimentación.
-
-Allí recibieron enseñanza micrográfica, entre otros jóvenes de
-mérito, Durán y Ventosa, hijo del ex ministro Durán y Bas; Pí y
-Gilbert, que hizo brillantes oposiciones á cátedras de Histología y
-publicó algún trabajo en mi _Revista_; el malogrado Gil Saltor[31],
-futuro profesor de Histología en Zaragoza y de Patología externa
-en Barcelona; Bofill, que llegó á ser, andando el tiempo, un
-buen naturalista; Sala Pons, que publicó años después algunas
-investigaciones interesantes sobre la estructura del cerebro de las
-aves y la médula espinal de los batracios, etc.
-
- [31] Murió pocos años después de tomar posesión de la cátedra de
- Cirugía de Barcelona.
-
-Dada la proverbial cortesía catalana, huelga decir que en mis
-compañeros de Facultad hallé sentimientos de consideración y respeto.
-Pasa el catalán por ser un tanto brusco y excesivamente reservado con
-los forasteros; pero le adornan dos cualidades preciosas: siente y
-practica fervorosamente la doble virtud del trabajo y de la economía;
-y acaso por esto mismo, evita rencillas y cominerías y respeta
-religiosamente el tiempo de los demás.
-
-Entre los comprofesores con quienes me ligaron lazos de afecto
-sincero, recuerdo á nuestro excelente decano el Dr. Juan Rull,
-profesor de Obstetricia; al simpático doctor Campá, que acababa de
-trasladarse desde la Universidad de Valencia; á Batlles, catedrático
-de Anatomía, orador colorista y afluentísimo; al anciano y benemérito
-Silóniz, un andaluz á quien treinta años de permanencia en Barcelona
-no habían quitado el gracioso acento gaditano; á Coll y Pujol,
-enclenque y valetudinario entonces, pero que ha alcanzado los
-setenta sin jubilarse; á Pí, maestro de Patología general, una de
-las cabezas más reflexivas y equilibradas de la Facultad; á Giné y
-Partagás, orador brioso y publicista fecundo y agudo; á Valentí,
-profesor de Medicina legal, expositor sutil, pero algo desconcertante
-y paradójico; al Dr. Morales, prestigioso cirujano andaluz, á quien
-los barceloneses llamaban el _moro triste_, por su aspecto de Boabdil
-destronado; á Robert, clínico eminente, luchador de palabra precisa
-é intencionada, que, andando el tiempo, debía sorprendernos á todos
-dirigiendo el nacionalismo catalán y proclamando _urbi et orbi_,
-un poco á la ligera (no era antropólogo, ni había leído á Olóriz y
-Aranzadi), la tesis de la superioridad del cráneo catalán sobre el
-castellano; opinión desinteresada, pues además de gozar de un cráneo
-pequeño, aunque bien amueblado, había nacido en Méjico y ostentaba
-un apellido francés; en fin, al simpático Bonet, quien, gracias á su
-viveza y habilísima política, llegó á rector de la Universidad, á
-senador y hasta á _barón de Bonet_, etc., etc.
-
-¡Lástima que tan lucido elenco de maestros desarrollara sus
-funciones en el vetusto y ruinoso Hospital de Santa Cruz, en
-donde si no faltaban enfermos y facilidades, por tanto, para la
-enseñanza clínica, se carecía del indispensable local para cátedras
-y laboratorios! Por lo que á mí respecta, hízose lo posible para
-organizar la enseñanza micrográfica. Gracias á la benevolencia del
-Dr. Rull, conseguí una sala, relativamente capaz, destinada á las
-manipulaciones y demostraciones de Histología y Bacteriología, amén
-de un buen microscopio Zeiss y de algunas estufas de esterilización y
-vegetación. Contando con alumnos poco numerosos, pero muy aplicados
-y formales, pude, no obstante la pequeñez del laboratorio, dar una
-enseñanza práctica harto más eficaz que la actualmente dada en
-Madrid, donde la masa trepidante de trescientos alumnos turba el
-buen orden del aula y esteriliza las iniciativas pedagógicas mejor
-encaminadas.
-
-Novato todavía en los estudios de Anatomía patológica, tomé á empeño
-adquirir conocimientos positivos en esta rama de la Medicina,
-haciendo autopsias é iniciándome en los secretos de la patología
-experimental. Por fortuna, los cadáveres abundaban en el Hospital
-de Santa Cruz. Pasábame diariamente algunas horas en la sala de
-disección: recogía tumores; exploraba infecciones; cultivaba
-microbios y, sobre la base de algunas piezas interesantes, llevaba
-adelante mis estudios sobre el sistema nervioso del hombre. Casi
-todas las figuras relativas á la _inflamación_, _degeneraciones_,
-_tumores_ é _infecciones_, incluídos en la primera edición de
-mi _Manual de Anatomía patológica general_[32] son copias de
-preparaciones efectuadas con aquel rico material necrópsico, al
-que se añadieron algunos tumores é infecciones proporcionados por
-Profesores de otros hospitales ó por los veterinarios municipales. La
-ejecución de estos trabajos y la redacción del citado libro fueron la
-principal tarea del año 1887 y comienzos del 88.
-
- [32] _Cajal_: Manual de Anatomía patológica general, 1.ª edición.
- Barcelona, 1889-1890.
-
-Dejo expresado en otro lugar que el hombre de laboratorio, ajeno á
-la política y al ejercicio profesional, nada frecuentador de casinos
-y teatros, necesita, para no llegar al enquistamiento intelectual
-ó caer en la estrafalariez, del oreo confortador de la tertulia.
-Es preciso que llegue hasta él, simplificado y elaborado por el
-ajeno ingenio, algo de lo que en el mundo pasa. Ocioso es notar que
-tales reuniones, para ser amenas y educadoras, deben comprender
-temperamentos mentales diversos y especialistas diferentes. Sólo los
-ricos, es decir, los escuetamente capitalistas, y las malas personas
-serán cuidadosamente eliminados; porque si los últimos causan
-disgustos, los primeros disgustan del ideal, que es harto peor. La
-buena peña supone atinado reparto de papeles. Un comensal tratará de
-política; otro de negocios; aquél comentará, leve y graciosamente,
-los sucesos locales ó nacionales; el de más allá se entusiasmará
-con la literatura ó con el arte; alguien cultivará la nota cómica;
-hasta la voz grave de un defensor celoso del orden social, y del
-consabido consorcio entre el altar y el trono, se oirá con gusto de
-vez en cuando; mas para el hombre de laboratorio, los más útiles y
-sugestivos contertulios serán sus colegas de otras Facultades, los
-capaces de comentar sin pedantería las últimas revelaciones de las
-respectivas ciencias.
-
-Sin responder enteramente á este ideal, la tertulia del _Café de
-Pelayo_ (trasladada después á la _Pajarera_ de la Plaza de Cataluña),
-donde fuí presentado en los primeros meses de 1887, me resultó
-singularmente grata y provechosa. Preponderaban, y ello era bueno,
-los Catedráticos de la Facultad de Ciencias; pero figuraban también
-políticos, literatos, médicos y hombres de negocios. Recuerdo, entre
-otros: al amigo Lozano, Catedrático de Física; á Castro Pulido,
-Profesor de Cosmografía y pulcro y fácil conversador; á Villafañé
-(recién llegado de Valencia), carácter atrabiliario, defensor de
-una estrafalaria teoría filosófica sobre el _átomo pensante_, con
-que nos dió tremendas tabarras; á Domenech, un buen Catedrático de
-Geometría, arquitecto, catalanista ferviente y partidario, en último
-término[33], de la anexión á Francia (solía decir que Cataluña
-estaba llamada á ser la Bélgica del Sud); á V. García de la Cruz,
-Profesor de Química, bonísima persona y talento clarísimo, del cual
-hablaré luego; á Solsona, médico locuaz y zaragatero que abusaba
-de los específicos y de los autobombos periodísticos; á Soriano,
-Catedrático de latín y activo periodista; á Schwarz, Profesor de
-Historia (entonces auxiliar), orador fogoso, prototipo del _vir
-bonus dicendi peritus_, que llegó á Concejal, Alcalde y no sé si á
-Diputado á Cortes; á Sedó (yerno), fabricante de tejidos, persona
-lista y diestra en negocios; á Pablo Calvell, abogado con fábrica,
-dotado de finísimo ingenio satírico, fértil en ocurrencias agudas
-y oportunísimas[34], etc. Á esta peña agregáronse más adelante B.
-Bonet, entonces boticario en Gracia, hoy Profesor en la Facultad de
-Farmacia de Madrid, y mi paisano Odón de Buen, naturalista de mucho
-mérito, y en fin, otras muchas personas borradas de mi memoria.
-
- [33] Según noticias, en estos últimos años ha abandonado sus
- radicalismos nacionalistas, lo que celebro infinito.
-
- [34] Del saladísimo Pablo Calvell podría referir machos dichos
- graciosos. Citaré sólo la siguiente andaluzada, la mayor que he
- oído en mi vida:
-
- Despedían en la estación al famoso Romero Robledo varios
- acompañantes, entre ellos el diputado Sol y Ortega y Pablo
- Calvell. Llegado el último apretón de manos, el famoso _leader_
- republicano hizo ademán de sacar una tarjeta. De pronto exclama:
- --¡Calla!... No llevo ninguna. No importa... Dada mi popularidad,
- cuando necesite usted algo de mí, le bastará escribir en el
- sobre: _Sol, en Barcelona_. Y llega la carta--.
-
- Entonces el socarrón de su compañero, á quien había molestado la
- prosopopeya de Sol y Ortega, reprodujo el mismo gesto y exclamó:
- --¡Qué casualidad! ¡Tampoco llevo tarjetas!... Afortunadamente
- soy también un personaje. Si alguna vez me honra escribiéndome,
- he aquí mis señas: _Pau. Via Láctea_. ¡Y llega la carta!--.
-
-Juzgo excesivamente egoísta aquel dicho antiguo, desaprobado por
-Cicerón, «que se debe amar como quien ha de aborrecer»; pero estimo
-prudente para salvaguardar la santa libertad, no extremar el trato
-amistoso hasta esa embarazosa intimidad que merma nuestro tiempo,
-se entromete en caseros asuntos y coarta gustos é iniciativas. De
-esta discreta reserva, hice, sin embargo, excepción en favor de
-Victorino García de la Cruz, uno de los más asiduos y agradables
-comensales de la referida peña. De ideas filosóficas no siempre
-armónicas con las mías, coincidíamos en muchos gustos y tendencias:
-igual despreocupación del dinero; el mismo culto hacia el arte, y en
-su defecto, hacia la fotografía; parecida aflicción patriótica al
-reconocer nuestro decaimiento científico; igual entusiasmo, en fin,
-por la investigación original y el renacimiento intelectual de España.
-
-Durante varios años de íntimo trato, fué Victorino el único
-confidente de mis proyectos. Comunicábale á diario el estado de
-mis trabajos, los obstáculos que me detenían, así como mis caras
-ilusiones y esperanzas. Al principio, me oía con extrañeza, casi
-con incredulidad. Patriota sincero, la desesperanza había ganado
-su espíritu y paralizado sus fuerzas. Mas al fin mis predicaciones
-obraron en él una especie de contagio. Y siguiendo mi ejemplo,
-acabó por escoger en el dominio de la física, que cultivó siempre
-con amor, algunos temas de estudio, _baratos_, es decir, accesibles
-á los mezquinos medios con que contaba. Años después, recordando
-mis alentadoras exhortaciones, solía decir que sin mi estímulo no
-hubieran aparecido nunca sus interesantes descubrimientos sobre _Las
-leyes de los líquidos turbios y gases nebulosos_, y otras conquistas
-científicas de positivo valor.
-
-En el curso de estas memorias hemos de ver á menudo acreditado el
-dicho de Cisneros: «_Fray Ejemplo_ es el _mejor predicador_.»
-
-¡Pobre Victorino! Era un talento reflexivo y penetrante, un
-trabajador infatigable y probo. Murió, joven aún, años después,
-cuando, trasladado á la Corte, había conseguido, por sus
-indiscutibles méritos, un sillón en la Real Academia de Ciencias y
-alcanzado bien cimentada notoriedad. Y cayó víctima de una virtud,
-como otros caen víctimas del vicio. Su virtud consistió en adaptarse
-austera y resignadamente á la pobreza, habitando con su bastante
-numerosa familia en casas baratas, sórdidas, emplazadas en barrios
-malsanos, atenido estrictamente á la paga de Profesor que, por
-aquellos tiempos, constituía mera ración de entretenimiento. En
-virtud de esta penuria, que transcendía naturalmente á sus medios
-de investigación y de información bibliográfica, le ocurrió más de
-una vez perder las ventajas de la prioridad, hallando la solución
-de difíciles problemas, poco después de esclarecidos en Revistas
-alemanas, que él desconocía, por sabios de primera fuerza. Así y
-todo, su obra original es copiosa é importante. En fin, Victorino
-profesaba, en materia de higiene, ideas demasiado personales, y por
-tanto, demasiado peligrosas. De esta debilidad, que tanto contribuyó
-á precipitar la muerte del querido compañero, trataré más adelante.
-
-Volviendo al relato de mis trabajos, consignaré que, adelantada mi
-labor preparatoria en Anatomía patológica, proseguí con inusitado
-ardor las investigaciones acerca del sistema nervioso. El método de
-Golgi comenzaba á ser fecundo en mis manos.
-
-Y llegó el año 1888, mi año _cumbre_, mi año de fortuna. Porque
-durante este año, que se levanta en mi memoria con arreboles de
-aurora, surgieron al fin aquellos descubrimientos interesantes,
-ansiosamente esperados y codiciados. Sin ellos, habría yo vegetado
-tristemente en una Universidad provinciana, sin pasar, en el
-orden científico, de la categoría de jornalero detallista, más ó
-menos estimable. Por ellos, llegué á sentir el acre halago de la
-celebridad; mi humilde apellido, pronunciado á la alemana (Cayal),
-traspasó las fronteras; en fin, mis ideas, divulgadas entre los
-sabios, discutiéronse con calor. Desde entonces, el tajo de la
-ciencia contó con un obrero más.
-
-¿Cómo fué ello? Perdonará el lector si, á un acontecimiento tan
-decisivo para mi carrera, consagro aquí algunos comentarios y
-amplificaciones. Declaro desde luego que la _nueva verdad_,
-laboriosamente buscada y tan esquiva durante dos años de vanos
-tanteos, surgió de repente en mi espíritu como una revelación.
-Las leyes que rigen la morfología y las conexiones de las
-células nerviosas en la substancia gris, patentes primeramente
-en mis estudios del cerebelo, confirmáronse en todos los órganos
-sucesivamente explorados. Séame lícito formularlas desde luego:
-
-1.ª Las ramificaciones colaterales y terminales de todo cilindro-eje
-acaban en la substancia gris, no mediante red difusa, según defendían
-Gerlach y Golgi con la mayoría de los neurólogos, sino mediante
-arborizaciones libres, dispuestas en variedad de formas (_cestas_ ó
-_nidos_ pericelulares, ramas trepadoras, etc.).
-
-2.ª Estas ramificaciones se aplican íntimamente al cuerpo y dendritas
-de las células nerviosas, estableciéndose un contacto ó articulación
-entre el protoplasma receptor y los últimos ramúsculos axónicos.
-
-De las referidas leyes anatómicas despréndense dos corolarios
-fisiológicos:
-
-3.ª Puesto que al cuerpo y dendritas de las neuronas se aplican
-estrechamente las últimas raicillas de los cilindros-ejes, es preciso
-admitir que el soma y las expansiones protoplásmicas participan en
-la cadena de conducción, es decir, que reciben y propagan el impulso
-nervioso, contrariamente á la opinión de Golgi, para quien dichos
-segmentos celulares desempeñarían un papel meramente nutritivo.
-
-4.ª Excluída la continuidad substancial entre célula y célula,
-se impone la opinión de que el impulso nervioso se transmite por
-contacto, como en las articulaciones de los conductores eléctricos, ó
-por una suerte de inducción, como en los carretes de igual nombre.
-
-Las referidas leyes, puro resultado inductivo del análisis
-estructural del cerebelo, fueron confirmadas después en todos los
-órganos nerviosos explorados (retina, bulbo olfatorio, ganglios
-sensitivos y simpáticos, cerebro, médula espinal, bulbo raquídeo,
-etc.). Ulteriores trabajos nuestros y ajenos (de Kölliker, Retzius,
-van Gehuchten, His, Edinger, v. Lenhossék, Athias, Lugaro, P. Ramón,
-Cl. Sala, etc.), revelaron que las referidas normas estructurales
-y fisiológicas se aplicaban, también, sin violencia, al sistema
-nervioso de vertebrados é invertebrados. Según ocurre con todas
-las concepciones legítimas, la mía fué consolidándose y ganando
-progresivamente en dignidad conforme se acrecía el círculo de la
-exploración comprobatoria.
-
-Pero en mi afán de condensar en breves proposiciones lo esencial de
-los resultados obtenidos, no he contestado aún á la interrogación
-formulada en párrafos anteriores.
-
-¿Cómo fueron las referidas leyes descubiertas? ¿Por qué mi labor,
-atenida durante dos años á la modesta confirmación de las conquistas
-de Deiters, Ranvier, Krause, Kölliker y, sobre todo, de Golgi,
-adquirió de repente vuelo y originalidad sorprendentes?
-
-Quiero ser franco con el lector. Á mis éxitos de entonces
-contribuyeron, sin duda, algunos perfeccionamientos del método
-cromo-argéntico, singularmente la modificación designada _proceder
-de doble impregnación_[35]; pero el resorte principal, la causa
-verdaderamente eficiente, consistió --¡quién lo dijera!-- _en haber
-aplicado á la resolución del problema de la substancia gris los
-dictados del más vulgar sentido común_. En vez de atacar al toro
-por las astas, según la frase vulgar, yo me permití algunos rodeos
-estratégicos. Pero esto exige una amplificación.
-
- [35] Consiste en someter las piezas, una vez extraídas
- del nitrato de plata, á un nuevo tratamiento por el baño
- osmiobicrómico y á otra impregnación argéntica. Las
- modificaciones en las proporciones del ácido ósmico, bicromato,
- tiempo de acción, etc., tienen menos importancia. Merced al
- _método doble_, fué posible lograr en los ganglios, retina
- y otros órganos difíciles, impregnaciones excelentes y casi
- constantes. Pudo también contribuir al éxito el haber observado
- que, cuanto más joven es un embrión, menos tiempo de induración
- en la mezcla osmio-bicrómica se requiere para conseguir una buena
- coloración. Así, mientras Golgi y sus discípulos fijaban las
- piezas durante cinco ó más días, yo no solía pasar de uno.
-
-Dejo consignado en el capítulo anterior, y repetido hace un momento,
-que el gran enigma de la organización del cerebro se cifra en
-averiguar el modo de terminarse las ramificaciones nerviosas y de
-enlazarse recíprocamente las neuronas. Reproduciendo un símil ya
-mencionado, tratábase de inquirir cómo rematan las raíces y las ramas
-de esos árboles de la substancia gris, de esa selva tan densa que,
-por refinamiento de complicación, carece de vacíos, de suerte que los
-troncos, ramas y hojas se tocan por todas partes.
-
-Dos medios ocurren para individualizar convenientemente los
-elementos de este bosque inextricable. El más natural y sencillo
-al parecer, pero en realidad el más difícil, consiste en explorar
-intrépidamente la selva adulta, limpiando el terreno de arbustos y
-plantas parásitas, y aislando, en fin, cada especie arbórea, tanto
-de sus parásitos como de sus congéneres. Tal es el recurso, aplicado
-en Neurología por la mayoría de los autores, desde la época de
-Stilling, Deiters y Schültze (disociación mecánica y química) hasta
-la de Weigert y Golgi, en que el aislamiento de cada forma celular ó
-de cada fibra se conseguía ópticamente, es decir, por desaparición
-ó incoloración de la mayoría de los factores integrantes de la
-substancia gris. Mas semejante táctica, á la que Golgi y Weigert
-debieron notables descubrimientos, resulta poco apropiada á la
-dilucidación del problema propuesto, á causa de la enorme longitud y
-extraordinaria frondosidad del ramaje nervioso, que inevitablemente
-aparece mutilado y casi indescifrable en cada corte.
-
-El segundo camino ofrecido á la razón constituye lo que, en términos
-biológicos, se designa _método ontogénico ó embriológico_. Puesto
-que la selva adulta resulta impenetrable é indefinible, ¿por qué
-no recurrir al estudio del bosque joven, como si dijéramos, en
-estado de vivero? Tal fué la sencillísima idea inspiradora de mis
-reiterados ensayos del método argéntico en los embriones de ave
-y de mamífero. Escogiendo bien la fase evolutiva, ó más claro,
-aplicando el método antes de la aparición en los axones de la vaina
-medular (obstáculo casi infranqueable á la reacción), las células
-nerviosas, relativamente pequeñas, destacan íntegras dentro de cada
-corte; las ramificaciones terminales del cilindro-eje dibújanse
-clarísimas y perfectamente libres; los nidos pericelulares, esto es,
-las articulaciones interneuronales, aparecen sencillas, adquiriendo
-gradualmente intrincamiento y extensión; en suma, surge ante nuestros
-ojos, con admirable claridad y precisión, el plan fundamental de la
-composición histológica de la substancia gris. Para colmo de fortuna,
-la reacción cromo-argéntica, incompleta y azarosa en el adulto,
-proporciona en los embriones coloraciones espléndidas, singularmente
-extensas y constantes.
-
-¿Cómo --se dirá-- tratándose de cosa tan vulgar, no dieron en ella
-los sabios? Ciertamente, el recurso debió ocurrir á muchos. Años
-después tuve noticia de que el mismo Golgi había ya aplicado su
-método á los embriones y animales jóvenes y obtenido algún resultado
-excelente; pero no insistió en sus probaturas, ni presumió quizás
-que, por semejante camino, pudiera adelantarse en la dilucidación
-del problema estructural de los centros. Tan poca importancia debió
-conceder á tales ensayos que, en su obra magna antes citada, las
-observaciones consignadas refiérense exclusivamente al sistema
-nervioso adulto del hombre y mamíferos. De cualquier modo, mi fácil
-éxito comprueba una vez más que las ideas no se muestran fecundas con
-quien las sugiere ó las aplica por primera vez, sino con los tenaces
-que las sienten con vehemencia y en cuya virtualidad ponen toda su
-fe y todo su amor. Bajo este aspecto, bien puede afirmarse que las
-conquistas científicas son creaciones de la voluntad y ofrendas de la
-pasión.
-
-Consciente de haber encontrado una dirección fecunda, procuré
-aprovecharme de ella, consagrándome al trabajo, no ya con ahinco,
-sino con furia. Al compás de los nuevos hechos en mis preparaciones,
-las ideas bullían y se atropellaban en mi espíritu. Una fiebre de
-publicidad me devoraba. Á fin de exteriorizar mis pensamientos,
-servíme al principio de cierta Revista médica profesional, la
-_Gaceta Médica Catalana_. Pero en rápido _crescendo_ la marea ideal
-y la impaciencia por publicar, este cauce me resultaba estrecho.
-Contrariábame mucho la lentitud de la imprenta y la tiranía de las
-fechas. Para sacudir de una vez tales trabas, decidí publicar por
-mi cuenta una nueva Revista, la _Revista trimestral de Histología
-normal y patológica_. El primer cuaderno vió la luz en Mayo de 1888 y
-el segundo apareció en el mes de Agosto del mismo año. Naturalmente,
-todos los artículos, en número de seis, brotaron de mi pluma. De mis
-manos salieron también las seis tablas litográficas anejas. Razones
-económicas obligáronme á no tirar, por entonces, en junto, más de 60
-ejemplares, destinados casi enteramente á los sabios extranjeros.
-
-Excusado es decir que la vorágine de publicidad absorbió enteramente
-mis ingresos ordinarios y extraordinarios. Ante aquella racha
-asoladora de gastos, mi pobre mujer, atareada con la cría y
-vigilancia de cinco diablillos (durante el primer año de mi estancia
-en Barcelona me nació un hijo más), resolvió pasarse sin criada.
-Adivinaba, sin duda, en mi cerebro, la gestación de algo insólito
-y decisivo para el porvenir de la familia, y evitó, discreta y
-abnegadamente, todo conato de competencia y de envidia entre los
-hijos de la carne y las criaturas del espíritu.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO VI
-
- Algunos detalles tocantes á mis trabajos de 1888. -- Las _cestas_
- del cerebelo, el axon de los _granos_ y las _fibras musgosas_
- y _trepadoras_. -- Valor decisivo de estos encuentros para la
- resolución del problema de la conexión intercelular. -- _Teoría
- reticular_ de Gerlach y de Golgi. -- Los atisbos geniales de His
- y Forel. -- Confirmación en la retina y lóbulo óptico de las
- _leyes conectivas_ inducidas del análisis del cerebelo. -- Plan
- estructural de la médula espinal. -- Averiguación del modo de
- terminar en los centros los nervios sensitivos y sensoriales. --
- Otros trabajos menos importantes.
-
-
-Consignadas en el capítulo precedente, en síntesis abreviada, las
-conclusiones más generales de mis estudios en los centros nerviosos
-durante los años 1888 y 1889, séame lícito entrar ahora en la
-exposición somera, y lo más clara posible, de los hallazgos más
-interesantes. Estos hallazgos refiérense al _cerebelo_ de las aves y
-mamíferos, á la _retina_, á la _médula espinal_ y al _lóbulo óptico_
-de las aves.
-
-=Cerebelo.=--Mis estudios sobre la estructura de este centro
-nervioso iniciáronse en las aves jóvenes y adultas; siguieron luego
-los referentes al cerebelo de los mamíferos. Dos Memorias, amén de
-algunas comunicaciones preventivas, consagramos, desde 1888 á 1889, á
-este fecundo tema.
-
-[Ilustración: Fig. 1.--Corte transversal de una lámina cerebelosa.
-Figura semiesquemática.-- A y B, células estrelladas de la capa
-molecular (células de _cesta_), cuyo axon (_a_) genera nidos
-terminales en torno de las células de Purkinje (C); _b_, axon de
-estos últimos corpúsculos.]
-
-En la primera, publicada en Mayo de 1888[36], constan ya los
-principales hechos sobre que se fundan las leyes anatomo-fisiológicas
-enunciadas en el capítulo precedente. En efecto; con ocasión del
-análisis del axon de las _células estrelladas pequeñas de la capa
-molecular del cerebelo_, se describe por primera vez el _modo real de
-terminación de las fibras nerviosas en la substancia gris_, problema
-sobre el cual sólo poseíamos soluciones hipotéticas. De esta
-interesante observación, comprobada después por numerosos autores
-(Kölliker, van Gehuchten, Retzius, Edinger, v. Lenhossék, Athias,
-etc.), damos copia en la figura 1, C, correspondiente al cerebelo de
-los mamíferos. Nótese cómo el cilindro-eje de las referidas _células
-estrelladas pequeñas_ marcha desde luego en dirección transversal
-á la circunvolución cerebelosa, describiendo un curso arciforme,
-y emitiendo numerosas ramas colaterales, caracterizadas por la
-propiedad de espesarse progresivamente. En fin, tanto el remate de
-la expansión funcional como sus numerosas proyecciones descendentes,
-se resuelven en ciertos flecos ó borlas terminales, íntimamente
-aplicadas al cuerpo de las células de Purkinje, en torno de las
-cuales generan á modo de nido ó cesta complicados.
-
- [36] _Cajal_: Estructura de los centros nerviosos de las aves.
- _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, núm. 1,
- 1.º de Mayo de 1888.
-
-Digno de mencionarse es también, por su valor teórico, el _encuentro
-en la capa de los granos_ de un tipo especial de fibra centrípeta,
-bautizada con el nombre de _fibra musgosa_, la cual exhibe, tanto
-en su cabo final como en sus ramas colaterales (fig. 2, _a_),
-ciertas eflorescencias ó _rosáceas_, de apéndices cortos, tuberosos,
-libremente terminados. Ulteriores observaciones nuestras pusieron
-de manifiesto que semejantes excrecencias entran en estrecha
-articulación con las arborizaciones digitiformes de los _granos_,
-arborizaciones descritas también por primera vez, dicho sea de
-pasada, en la comunicación aludida.
-
-En fin, en el citado trabajo se llama asimismo la atención de los
-sabios acerca de la existencia en derredor de las dendritas de
-los corpúsculos de Purkinje y, en general, de toda prolongación
-protoplásmica, de una especie de vello de finísimos y cortos
-apéndices (_espinas peridendríticas_), confirmadas y estudiadas
-después por numerosos autores.
-
-La segunda comunicación relativa al cerebelo, publicada en Agosto de
-1888[37], contiene dos hechos capitales:
-
- [37] _Cajal_: Sobre las fibras nerviosas de la capa molecular del
- cerebelo. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_,
- Agosto de 1888.
-
-_a_) El descubrimiento del axon delicadísimo de los _granos_ (células
-pequeñísimas de la zona segunda de la corteza cerebelosa)[38], el
-cual, según mostramos en la figura 2, _d_, _c_, asciende á la capa
-molecular, donde, á diversas alturas para cada célula, se divide en
-ángulo recto, produciendo dos sutilísimas ramas orientadas en opuesto
-sentido (figura 2, _e_). Estas larguísimas proyecciones, que llamé
-_fibras paralelas_, á causa de marchar paralelamente en el sentido
-de la circunvolución cerebelosa, y por tanto, en dirección normal al
-ramaje de las células de Purkinje, aparecen en cantidad formidable,
-rellenan todos los intersticios de la zona molecular y, tras largo é
-indiviso trayecto, acaban en los extremos de cada lámina. Tan general
-es su existencia y uniforme su disposición, que se las encuentra casi
-con los mismos caracteres en toda la serie de los vertebrados, desde
-el pez hasta el hombre. Constituyen, pues, un factor importante del
-centro cerebeloso.
-
- [38] Golgi acertó ya á diferenciar entre las expansiones de los
- granos una fibra más fina ó axon, pero no logró teñirla más que
- en su porción inicial, creyendo que se resolvía inmediatamente en
- una red intersticial difusa.
-
-_b_) El otro afortunado encuentro es el de las _fibras trepadoras_
-(fig. 3, _c_). Estos robustos conductores emanan de los ganglios
-de la protuberancia; invaden el eje blanco central de las láminas
-cerebelosas; cruzan, sin ramificarse, la capa de los granos; asaltan
-después el plano de las células de Purkinje, y costean, en fin, el
-soma y tallo principal de estos elementos, á los cuales se adaptan
-estrechamente. Arribadas al nivel de los primeros brazos del citado
-tronco dendrítico, descompónense en plexos paralelos serpenteantes
-que ascienden á lo largo de las ramas protoplásmicas, á cuyo contorno
-se aplican, al modo de la hiedra ó de las lianas al tallo de los
-árboles (fig. 3, _a_).
-
-[Ilustración: Fig. 2.--Corte longitudinal de una circunvolución
-cerebelosa.-- A, capa molecular; B, capa de las células de Purkinje;
-C, capa de los granos; D, substancia blanca; _a_, rosáceas de las
-fibras musgosas; _b_, soma de las células de Purkinje; _c_, fibrillas
-paralelas; _d_, granos con su axon ascendente; _e_, división de este
-axon. (Figura semiesquemática).]
-
-Tan afortunado hallazgo, uno de los más bellos con que me agasajó
-el azar en aquella época fecunda, significaba la prueba terminante
-de la _transmisión de los impulsos nerviosos por contacto_. Así
-lo reconocieron sabios insignes al comprobar, años después, mi
-descripción de las fibras musgosas y trepadoras.
-
-[Ilustración: Fig. 3.--Trozo de un corte transversal de una
-circunvolución.-- A, capa molecular; B, capa de los granos; C,
-células de Purkinje; _a_, arborización trepadora; _b_, axon de
-Purkinje; _c_, cilindro-eje llegado de la substancia blanca y
-ramificado sobre las dendritas de las células de Purkinje.]
-
-Al dar cuenta de la labor del trienio de 1891 á 1894, añadiré
-otros encuentros de menos importancia concernientes á la corteza
-cerebelosa. Para alivio del lector poco familiarizado con estas
-materias, reproducimos aquí una figura donde se presenta, de modo
-esquemático, el estado de nuestros conocimientos sobre el cerebelo
-después de mis observaciones de 1888 y 1889. Este esquema (fig. 4)
-fué compuesto para ilustrar unas conferencias pronunciadas más tarde
-(1894) ante la _Academia de Ciencias Médicas de Cataluña_. Del éxito
-inesperado de estas lecciones, que se tradujeron inmediatamente al
-francés, inglés y alemán, diré algo más adelante.
-
-[Ilustración: Fig. 4.--Corte transversal semiesquemático de una
-circunvolución cerebelosa de mamífero.-- A, zona molecular; B, zona
-de los granos; C, zona de la substancia blanca; _a_, célula de
-Purkinje vista de plano; _b_, células estrelladas pequeñas de la
-zona molecular; _d_, arborizaciones finales descendentes que rodean
-las células de Purkinje; _e_, células estrelladas superficiales;
-_g_, granos con sus cilindros-ejes ascendentes bifurcados en _i_;
-_h_, fibras musgosas; _j_, célula neuróglica de penacho; _n_, fibras
-trepadoras; _m_, célula neuróglica de la zona de los granos; _f_,
-células estrelladas grandes de la zona de los granos.]
-
-Las conclusiones de mis investigaciones acerca del cerebelo
-contradecían rudamente las ideas, á la sazón reinantes, sobre la fina
-anatomía de la substancia gris. Claro es que mis puntos de vista eran
-harto revolucionarios para ser fácilmente admitidos. Mas por esta
-vez abrigaba la certidumbre de no haberme equivocado; porque, en
-realidad, las leyes enunciadas venían á ser la expresión ingenua de
-los hechos, sin mezcla alguna de subjetivismo. No se trataba ahora
-de una hipótesis más, sino de una inducción legítima con todas las
-garantías lógicas apetecibles, según reconocieron más tarde insignes
-histólogos y neurólogos. Estaba yo demasiado escarmentado por el
-error cometido al interpretar temerariamente la estructura del tejido
-muscular, para proceder de ligero ó dejarme seducir por una mera
-concepción teórica, propia ó ajena.
-
-Á fin de que el lector siga fácilmente el curso de mis trabajos
-y excuse el tono polémico de algunos de mis futuros escritos,
-conviene exponer aquí, en breves términos, las opiniones reinantes
-por entonces entre los sabios sobre la constitución íntima de la
-substancia gris.
-
-Dos hipótesis principales se disputaban el campo de la ciencia: la
-_del retículo_, defendida por casi todos los neurólogos; la de la
-_libre terminación_, insinuada tímidamente por dos solitarios, His y
-Forel, sin eco en las escuelas.
-
-La _hipótesis de la red_ era el formidable enemigo. Note el lector,
-que también aquí, á semejanza de lo ocurrido en la fibra muscular
-estriada, nos salía al paso el prejuicio del retículo; sin embargo,
-en esta ocasión la supuesta rejilla difusa no era _intracelular_,
-sino _intercelular_. Creada por Gerlach, sostenida después por
-Meynert y otros neurólogos célebres, durante una época en que la
-penuria metodológica excusaba las aventuras de la fantasía, la teoría
-reticular recibió, al fin, de Golgi una forma arquitectónica nueva
-y atrayente, y hasta cierta apariencia de apoyo en los hechos de
-observación.
-
-Para el sabio de Pavía, la substancia gris constituye el punto de
-encuentro y fusión de todas las fibras aferentes y eferentes de
-los centros nerviosos, así como de los axones de los elementos
-autóctonos. Á este retículo, continuo y de formidable riqueza
-fibrilar, concurrirían los siguientes factores: 1.º, las
-ramificaciones terminales de los cilindros-ejes sensitivos ó
-simplemente aferentes de otros centros nerviosos; 2.º, las ramas
-colaterales del axon de ciertos elementos grandes, designados por
-Golgi _células motrices_ (grandes pirámides cerebrales, células de
-Purkinje del cerebelo, etc.) y que yo bauticé, para no prejuzgar su
-fisiologismo, _elementos de axon largo_; y 3.º, las arborizaciones
-terminales del cilindro-eje de otras células nerviosas, consideradas
-arbitrariamente como _sensitivas_ (Golgi) y que yo califiqué _células
-de axon corto_.
-
-Á diferencia de Gerlach, según el cual cooperarían también en la
-construcción del retículo difuso las últimas proyecciones del ramaje
-protoplásmico neuronal, Golgi redujo los componentes del mismo á las
-ramificaciones nerviosas. Para que el lector, ajeno á esta clase
-de asuntos, pueda comprender fácilmente las hipótesis reticulares
-de Gerlach y de Golgi, reproducimos esquemáticamente la manera
-según la cual los referidos sabios concebían las comunicaciones
-anatomo-fisiológicas entre las raíces motrices y sensitivas de la
-médula espinal (fig. 5, C y fig. 9, I).
-
-[Ilustración: Fig. 5.--Esquema de la estructura de la substancia gris
-de la médula espinal, según los autores de la época pregolgiana.--
-A, raíces anteriores; B, raíz posterior; C, red intersticial de la
-substancia gris; D, surco anterior de la médula; E, cordón de Goll;
-F, cordón de Burdach; H, célula motriz; I, vía piramidal cruzada; G,
-columna de Clarke; J, ganglio sensitivo.]
-
-Dejamos expresado que la capacidad sugestiva de ciertas fórmulas,
-extremadamente esquemáticas, depende de su comodidad. Admitido
-el supuesto de la _red_, nada más fácil que el estudio objetivo
-de un grupo de neuronas ó del comportamiento terminal de un
-manojo de conductores; redúcese todo á dar por averiguado que,
-las últimas raicillas nerviosas, previas algunas dicotomías, se
-pierden y desvanecen en la consabida red intersticial; en esa
-especie de piélago fisiológico insondable, en el cual, por un lado,
-desembocarían las corrientes arribadas de los órganos sensoriales,
-y de donde brotarían, por otro, á modo de ríos surgidos de alpinos
-lagos, los conductores motores ó centrífugos. Comodín admirable,
-porque dispensa de todo esfuerzo analítico encaminado á determinar
-en cada caso el itinerario seguido al través de la substancia gris
-por el impulso nervioso. Con razón se ha dicho que la hipótesis
-reticular, en fuerza de pretender explicarlo todo llana y
-sencillamente, no explica absolutamente nada; y lo que es más grave,
-embaraza y casi hace superfluas las futuras pesquisas tocantes á la
-organización íntima de los centros. Sólo á fuerza de habilidades, de
-inconsecuencias, de subterfugios, podía la susodicha concepción (por
-lo demás, defendida casi exclusivamente por Golgi y sus discípulos
-inmediatos) adaptarse á las exigencias de la fisiología, cuya
-doctrina de los _reflejos_, _actos instintivos_, _localizaciones
-funcionales del cerebro_, etc., demandan imperiosamente el
-señalamiento de vías ó cauces de conducción, perfectamente
-circunscritos, al través del eje cerebro-raquídeo.
-
-Enfrente de la _teoría de las redes_ militaban solamente, según
-dejamos dicho, dos observadores de gran mérito, His y Forel, quienes,
-con reservas y prudencias excusables por la carencia de hechos
-precisos de observación, anunciaron (1887) la posibilidad de que las
-expansiones de las células nerviosas se terminaran libremente en la
-substancia gris. Consecuencia natural de tal modo de ver era la
-transmisión por contacto de los impulsos nerviosos. Así, Forel, vista
-la imposibilidad de sorprender anastomosis evidentes en el seno de la
-substancia gris, daba por probable que las expansiones neuronales se
-tocaban entre sí, á semejanza de las frondas ó copas en el bosque. En
-cuanto al ilustre profesor de Leipzig, procediendo por generalización
-(1886), conjeturaba que, pues las arborizaciones nerviosas (entonces
-bien conocidas) de la placa motriz acaban libremente, según es
-notorio, entrando en contacto con la materia estriada, estimaba
-lógico admitir igual disposición terminal para los conductores
-distribuídos y ramificados en los centros cerebro-raquídeos.
-
-Mas al discurrir de esta suerte, His y Forel no abandonaban la esfera
-de las hipótesis. Imposible resultaba, sin descender al terreno
-del análisis estructural, refutar á Golgi, quien, á las tímidas
-alegaciones teóricas de aquellos sabios, contraponía aparatoso
-alegato de observaciones concienzudas. Para resolver definitivamente
-la cuestión, precisaba presentar neta, exacta é indiscutiblemente
-_las últimas ramificaciones de los cilindros-ejes centrales_, no
-vistas por nadie, y determinar además _entre qué factores celulares
-se efectúa el imaginado contacto_. Porque admitir vagamente el
-hecho de la transmisión mediata ó articulación interneuronal, sin
-señalar con precisión entre qué apéndices celulares se produce,
-resulta casi tan cómodamente peligroso como la socorrida teoría
-reticular. Supongamos, por ejemplo: según parece deducirse de las
-manifestaciones de Forel, que el susodicho contacto afecta carácter
-_difuso_, verificándose entre dendritas pertenecientes á vecinas
-neuronas, ó entre ramificaciones axónicas de diverso origen, ó,
-en fin, entre apéndices protoplásmicos y raicillas nerviosas
-terminales. La consecuencia fatal, indeclinable de tal supuesto será
-la indeterminación de los cauces de la vibración nerviosa, y, en el
-fondo, la reedición, bajo nueva forma, de la teoría reticular, de esa
-especie de _panteísmo protoplásmico_, tan grato á los comodones de la
-observación como contrario á los postulados de la neurogenia, de la
-fisiología y de la anatomía patológica. Afirmar que _todo se comunica
-con todo_, vale tanto como declarar la absoluta incognoscibilidad del
-órgano del alma.
-
-Nuestra obra consistió, precisamente, en prestar base objetiva á
-los geniales pero vagos atisbos de His y Forel. Con el encuentro
-afortunado de las _cestas terminales_ y de las fibras trepadoras,
-demostramos que el _contacto_ no se verifica entre dendritas solas,
-ni entre arborizaciones nerviosas, sino entre éstas, de una parte,
-y el soma y prolongaciones protoplásmicas neuronales, de otra; que,
-en fin, una célula contrae, á menudo, conexiones con arborizaciones
-nerviosas de diversa procedencia, y que, recíprocamente, cada axon
-admite contacto, mediante colaterales y ramas terminales, con
-diferentes tipos de neuronas; no obstante lo cual, quedan reservadas
-en la substancia gris vías bien deslindadas de conducción, de acuerdo
-con las exigencias de la fisiología y la patología nerviosas.
-
-Dejamos dicho que las concepciones legítimas se reconocen en que, en
-vez de perder, ganan y se robustecen ante las nuevas observaciones.
-Tal le ocurrió á la ley de la transmisión por contacto, sometida al
-contraste del análisis estructural de la retina y centros ópticos.
-
-=Retina.=--Fué en la retina de las aves donde iniciamos esta labor de
-contraste. Ocioso é inoportuno fuera, después de las consideraciones
-precedentes, entrar aquí en detalles descriptivos. Bástenos
-señalar sucintamente los nuevos hechos contenidos en la aludida
-comunicación[39].
-
- [39] _Cajal_: Estructura de la retina de las aves. _Revista
- trimestral de Histología normal y patológica_, núms. 1 y 2, Mayo
- y Agosto de 1888.
-
- _a_) Demostración de que los _conos_ y _bastones_ se terminan
- libremente al nivel de la _capa plexiforme externa_,
- articulándose con el penacho exterior de las células bipolares
- (fig. 6).
-
- _b_) Descubrimiento, debajo de la _capa plexiforme externa_,
- de unos elementos especiales en forma de brocha y provistos de
- dendritas ascendentes repartidas en dicha zona (fig. 6, _h_).
-
- _c_) Hallazgo de las _fibras centrífugas_ de la retina, es
- decir, de una categoría especial de fibras del nervio óptico,
- que, después de cruzar la _zona plexiforme interna_, acaban por
- una arborización varicosa y libre entre los espongioblastos.
- Este hecho interesante, que ha servido de base, entre otras
- concepciones fecundas, á la teoría de los _nervo-nervorum_ de
- Duval, fué confirmado por Dogiel, quien lo había negado en un
- principio (fig. 8, _b_, _c_, _d_, _e_).
-
- _d_) Descubrimiento, simultáneamente con Dogiel (_Anatomischen
- Anzeiger_, Mayo de 1888), de la maza de Landolt, en las células
- bipolares de las aves y de las colaterales de las expansiones
- descendentes de éstas (fig. 7, A).
-
- _e_) Descripción de muchos tipos morfológicos nuevos de
- _espongioblastos_ (células nerviosas exentas de axon).
-
-[Ilustración: Fig. 6.--Capas de los _granos externos_ y _plexiforme
-externa_ de la retina de las aves.-- _a_, _b_, _d_, variedades de
-conos; _c_, bastones; _h_, células horizontales.]
-
- _f_) Demostración de varios pisos de arborización nerviosa en
- la zona plexiforme interna, revelando que, á estos niveles,
- las dendritas de las células ganglionares se relacionan, por
- contacto, con la ramificación descendente y ramas colaterales de
- las bipolares, y no mediante _red difusa_, según había descrito
- Tartuferi en la retina de los mamíferos (fig. 7, A, B).
-
- _g_) Exposición de muchos detalles morfológicos de las fibras de
- Müller de las aves.
-
-En las figuras 6, 7 y 8 mostramos esquemáticamente lo más esencial de
-mis hallazgos en la retina. Nótese, sobre todo, cómo las tres series
-de neuronas (_conos y bastones_, _bipolares y gangliónicas_) se
-articulan, según dos planos concéntricos.
-
-=Husos musculares.=--De cierto alcance para la fisiología muscular
-resulta también un pequeño trabajo aparecido en el mismo número de la
-_Revista de Histología_, y titulado _Terminaciones nerviosas en los
-husos musculares de la rana_[40].
-
- [40] _Cajal_: Terminaciones nerviosas en los husos musculares de
- la rana. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_,
- 1.º de Mayo de 1888.
-
-[Ilustración: Fig. 7.--Esquema donde se muestran las conexiones
-entre las diversas neuronas de la retina de las aves y la marcha del
-impulso nervioso-- A, células bipolares.]
-
-En esta comunicación, basada en las revelaciones del método de
-Ehrlich al azul de metileno, se hace notar:
-
- _a_) La existencia en los _husos_ de Kühne de los batracios
- y reptiles (fibras musculares pequeñas portadoras de un
- órgano nervioso terminal específico y, al parecer, sensitivo,
- pero de significación dudosa por entonces) de dos clases de
- arborizaciones nerviosas: una, la ya conocida por los autores,
- continuada con fibras gruesas; otra ú otras, no descritas, más
- finas, situadas en las regiones alejadas de la tumefacción
- fusiforme.
-
- _b_) En vista de que una de las terminaciones es enteramente
- idéntica á la de las placas motrices ordinarias, y que la otra
- posee caracteres en un todo semejantes á los observados en los
- órganos músculo-tendinosos de Golgi, califícase la arborización
- pequeña de _motriz_, y la extensa ó específica de _sensitiva_.
- La excitación de este último aparato terminal, durante la
- contracción de los músculos, suscitaría, al llegar al cerebro, la
- percepción del estado de contracción de los músculos (_sentido
- muscular_ de que hablan los fisiólogos).
-
-[Ilustración: Fig. 8.--Algunos tipos de células gangliónicas (B, C)
-de la retina de las aves; _e_, _b_, _d_, _f_, arborización final de
-las fibras centrífugas.]
-
- Parecidos hechos fueron posteriormente comunicados por
- Ruffini, Huber y de Witt, Dogiel, Sherrington, etc., quienes
- adoptaron también, aunque sin conocerla, nuestra interpretación
- fisiológica. Opinión semejante defendió asimismo, en igual
- fecha que nosotros, Kerschner (_Anat. Anzeiger_, 1.º de Mayo de
- 1888), aunque sin precisar detalles ni dar figuras de la doble
- terminación.
-
-En fin, para poner remate á esta pesada reseña acerca de la labor
-de 1888, citemos aún dos artículos, de menos enjundia que los
-precedentes.
-
-El primero, concerniente á la _textura de la fibra muscular del
-corazón_[41], contenía, entre otros hechos, los siguientes:
-
- [41] _Cajal_: Textura de la fibra muscular del corazón. _Revista
- trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º de Mayo de
- 1888, con una lámina litografiada.
-
- _a_) Demostración, en torno de las fibras cardíacas, de un
- verdadero sarcolema, más fino que el de las células estriadas
- comunes. (Confirmado muchos años después por Hoche, Ebner,
- Heidenhain, Marceau, etc.).
-
- _b_) Indicación de que las llamadas _placas ó escaleras_ de
- cemento intercalar de las células cardíacas corresponden á las
- _líneas de Krause_, y ofrecen una situación infrasarcolemática.
-
-El segundo artículo versaba sobre las _células y tubos nerviosos del
-lóbulo cerebral eléctrico del torpedo_[42], donde el tamaño colosal
-de los elementos presta singulares facilidades al análisis. Á favor
-de la disociación y del método de Boveri (mezcla de ácido ósmico y
-nitrato de plata), se pusieron de manifiesto los siguientes hechos:
-
- [42] _Cajal_: Nota sobre la estructura de los tubos nerviosos del
- órgano cerebral eléctrico del torpedo. _Revista trimestral de
- Histología normal y patológica_, Agosto de 1888.
-
- _a_) Existencia de positivas estrangulaciones en los tubos
- conductores de un centro nervioso, las cuales habían sido negadas
- por Ranvier y sólo mencionadas en la substancia blanca de la
- médula espinal por Tourneaux y Le Goff.
-
- _b_) Presencia de un anillo de cemento en el punto del axon
- en que se inicia la mielina, y de dos anillos al nivel de las
- estrangulaciones del tubo medular.
-
- _c_) Ausencia de anastomosis de las ramificaciones protoplásmicas
- de las células, disposición que confirmaba los resultados del
- método de Golgi.
-
- _d_) Aparición, en torno del cuerpo de las neuronas, de una
- fina cubierta. Esta particularidad sólo muchos años después fué
- ratificada por los autores.
-
-Hasta aquí, lo publicado en 1888.
-
-=Médula espinal.=--Durante el año 1889, mi actividad continuó
-vigorosa y despierta, aplicándose á diversos temas neurológicos; sin
-embargo, concentróse especialmente en el estudio de la médula espinal
-de aves y mamíferos.
-
-Al abordar este asunto, cuya obscuridad conocía bien por haberla
-padecido muchas veces al explicar, como profesor de Anatomía,
-la organización del eje raquídeo, movióme, en primer término,
-el propósito de dilucidar en lo posible el arduo problema de la
-terminación de las raíces posteriores ó sensitivas. Y aunque,
-después de mis exploraciones acerca del cerebelo, resultaba
-presumible que semejantes arborizaciones siguieran también la _ley
-del contacto pericelular_, era indispensable confirmar _de visu_
-esta concordancia, averiguar con precisión el itinerario real de las
-fibras sensitivas al través de la substancia gris, y señalar, en fin,
-las neuronas con ellas relacionadas.
-
-Antes de puntualizar mis observaciones, no estará de más recordar
-brevemente al lector el estado de nuestros conocimientos acerca de la
-organización á la médula espinal allá por los años de 1880 á 1889.
-
-Ciertamente, los experimentos de la fisiología y los datos
-recolectados por la anatomía patológica humana y comparada, asistida
-del _método de las degeneraciones secundarias_ (Waller, Türk,
-Charcot, Bouchard, Lowenthal, Münzer) ó del _de las atrofias_ de
-Gudden y Forel, habían logrado fijar el carácter motor ó sensitivo de
-muchos nervios, localizar _grosso modo_ el núcleo de origen de los
-centrífugos y de terminación de los centrípetos, y diferenciar, en
-fin, en el espesor de los cordones, vías ó categorías separadas de
-fibras de idéntica conducción (_vía piramidal_ ó de los movimientos
-voluntarios, _vía cerebelosa ascendente_, _cordón de Goll_ formado
-por fibras sensitivas centrales, etc.). Por su parte, el análisis
-macro-microscópico había alcanzado algunos éxitos positivos,
-deslindando en la substancia gris, aparte esas grandes provincias
-llamadas _astas anterior y posterior_, ciertos territorios de
-peculiar estructura, tales como: las _pléyades celulares motrices_
-del asta ventral, la _substancia gris central_, la _columna
-vesiculosa_ de Clarke, la _substancia de Rolando_, las _comisuras
-blanca ó anterior_ y _gris ó posterior_, etc. Se sabía igualmente, ó
-más bien se adivinaba --porque demostración fehaciente del hecho no
-existía-- que los tubos de la substancia blanca están en continuación
-con axones de neuronas emplazadas en la substancia gris, los cuales,
-después de un curso longitudinal más ó menos largo, retornaban al
-territorio de las astas, donde primeramente se congregan en haces de
-varia dirección, para dispersarse al fin en plexo difuso y enmarañado.
-
-Pero acerca de los puntos principales de la histología del eje
-medular raquídeo, esto es, sobre el _problema del origen y
-terminación de las fibras arribadas de los cordones, el origen de las
-comisuras y, en suma, la disposición final de las fibras exógenas ó
-sensitivas_, los neurólogos sólo exponían conjeturas frecuentemente
-obscuras, á veces contradictorias y en todo caso incomprobables. En
-realidad, la histología de dicho centro nervioso ofrecía sólo un dato
-importante, sólidamente cimentado: el _origen real de las raíces
-anteriores_. En efecto; desde la época, entonces remota, de Deiters,
-Clarke, Kölliker, quedó patentizado que las gigantes neuronas
-multipolares del asta anterior proyectaban hacia adelante robusto
-cilindro del eje, que, cruzando el cordón antero-lateral, emerge de
-la médula, constituyendo las raíces anteriores, para distribuirse en
-definitiva en los músculos voluntarios.
-
-De tal pobreza de noticias anatómicas exactas eran responsables
---ocioso es declararlo-- los métodos de investigación, harto
-insuficientes para abordar con éxito el arduo problema. Por
-ejemplo, el _método de las degeneraciones secundarias_ ya citado,
-ó _el de las atrofias_ de Gudden y Forel, si permitían señalar la
-situación y curso de ciertas vías nerviosas de la substancia blanca,
-mostrábanse incapaces de puntualizar su origen y terminación en la
-gris; y en cuanto á los _procederes histológicos de Weigert_ ó _del
-ácido ósmico_, susceptibles, según es notorio, de presentar intensa
-y selectivamente teñidos los tubos medulados, estrellábanse contra
-la fatalidad de que, justamente los segmentos más interesantes de
-las fibras nerviosas, es decir, el segmento de origen celular y la
-ramificación terminal de las mismas, carecen de forro de mielina (que
-es lo que fija el color) y resultan, por ende, inaccesibles.
-
-La empresa sólo podía ser acometida, con alguna esperanza de éxito,
-mediante el método de Golgi, que tiñe precisamente los _segmentos
-amedulados del protoplasma nervioso_. Sólo del excepcional poder
-revelador de la reacción cromo-argéntica cabía esperar un poco de
-orden en aquel caos de opiniones contradictorias. Mas, según dejo
-apuntado, tan valioso recurso, ó no se aplicaba por ningún histólogo,
-ó se aplicaba en la médula adulta, donde la reacción negra es
-eventualísima y en donde, además, la enormidad de las distancias
-recorridas por los apéndices celulares y la complicación estructural
-hacen estéril todo esfuerzo analítico.
-
-En la figura 5, tomada de los textos neurológicos más autorizados
-de la época, reproducimos un esquema de la estructura medular. En
-el seno de la substancia gris se observa una red difusa (C, _g_),
-donde vendrán á fundirse, según Gerlach, las extremidades de las
-dendritas y las arborizaciones nerviosas de las raíces posteriores ó
-sensitivas. Para Golgi --lo hemos dicho ya-- (véase la fig. 9, I), la
-red constaría exclusivamente de proyecciones nerviosas.
-
-[Ilustración: Fig. 9.--Esquemas destinados á comparar la concepción
-de Golgi acerca de las comunicaciones sensitivo-motrices de la médula
-espinal (I) con el resultado de mis investigaciones (II).-- A, raíces
-anteriores; B, raíces posteriores; _a_, colateral de las radiculares
-motrices; _b_, células de axon corto que intervendrían, según Golgi,
-en la formación de la red; _c_, red difusa intersticial; _d_,
-nuestras colaterales largas en contacto con las células motrices;
-_e_, colaterales cortas.]
-
-Repárese que los axones de las neuronas medulares más gruesas
-se suponen, por conjetura, en continuación con las fibras de la
-substancia blanca (fig. 5, _g_); pero como tales conductores son
-escasísimos, con relación al formidable número de fibras gruesas
-y finas que el método de Weigert descubre en el espesor de la
-substancia gris, quedan sin vinculación conocida la mayoría de los
-tubos nerviosos procedentes de la substancia blanca.
-
-Al nivel de la raíz anterior se reconoce la entrada en ella del axon
-de las células gigantes del asta anterior; pero se comete el error
-de admitir la existencia de cilindros-ejes motores cruzados (fig. 5,
-_a_).
-
-En la región de la columna de Clarke, la citada figura 5 ofrece,
-en consonancia con un parecer muy generalizado (Freud, Edinger,
-Schiefferdecker, Lenhossék, etc.), ciertos corpúsculos esféricos ó
-fusiformes, exentos de dendritas y provistos de dos prolongaciones
-nerviosas, una en continuación con las raíces posteriores, y otra,
-dirigida hacia el cordón lateral, donde constituiría la _vía
-cerebelosa ascendente_ (fig. 5, G y C).
-
-La _substancia gelatinosa de Rolando_ sólo contendría neuroglia con
-más ó menos cantidad de fibras nerviosas.
-
-En fin, las fibras de la _raíz posterior_ arribadas de los ganglios
-sensitivos, se comportarían de muy diversas maneras: un haz de fibras
-emana, según dejamos dicho, de las células de la columna de Clarke;
-otro, el más importante, se ramificaría, perdiéndose en el espesor
-del asta posterior é ingresando en la red continua de Gerlach ó de
-Golgi (fig. 5, B); otro fascículo, sin ramificarse en la substancia
-gris, trazaría un codo para tornarse ascendente en el cordón de
-Burdach (_d_); algunas fibras, en fin, ganarían las comisuras y el
-espesor del asta anterior.
-
-Esta, repetimos, era una de tantas interpretaciones, acaso la más
-sencilla. Porque la fórmula estructural variaba bajo la pluma de cada
-escritor. De mí sé decir que allá, por el decenio de 1877 á 1887,
-prodújome muchos quebraderos de cabeza el esfuerzo por sacar algo en
-limpio de las descripciones de los sabios, en punto á la composición
-é itinerario de las raíces sensitivas. Conservo todavía un cuaderno
-de apuntes, datado del año 1877, en donde tengo registrados y
-dibujados en variedad de colores (para alivio del trance de mis
-oposiciones á cátedras) tres esquemas perfectamente inconciliables,
-tomados de los textos neurológicos en boga. Desconcertado y perdido
-en aquel _mare magnum_ de fibras y de células, desesperé á menudo
-de mis modestas entendederas... ¡Caprichos de la suerte! ¡Quién me
-dijera entonces que, andando el tiempo, había yo de contribuir á
-desenmarañar un poco la madeja medular!
-
-Ello se debió simplemente --déjolo ya consignado-- á la feliz
-ocurrencia de aplicar el método de Golgi al estudio de la médula
-espinal de los embriones de ave y de mamífero. Holgaría, después de
-lo expuesto, entrar en pormenores de mis trabajos, que el lector
-curioso hallará en el texto de mis libros y monografías sobre el
-asunto. Aquí me limitaré á enumerar las más importantes conclusiones
-de mis comunicaciones de 1889 y 1890[43]:
-
- [43] _Cajal_: Contribución al estudio de la estructura de la
- médula espinal. _Revista trimestral de Histología normal y
- patológica_, Marzo 1889. Con cuatro cincografías y dos láminas
- litografiadas.
-
- -- Nota preventiva sobre la estructura de la médula embrionaria.
- _Gaceta Médica Catalana_, 15 y 31 de Marzo de 1889.
-
- -- Nuevas observaciones sobre la estructura de la médula espinal
- de los mamíferos. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con siete
- grabados.
-
- 1.ª Se describe detalladamente un factor característico
- importante de la substancia gris, escapado á la sagacidad de
- los cultivadores de los métodos de coloración de la mielina:
- las _colaterales de la substancia blanca_. Ciertamente, tales
- fibras habían sido percibidas en buena parte de su trayecto por
- los neurólogos que hicieron uso de los métodos comunes ó del de
- Weigert (Schiefferdecker, Flechsig, Kölliker, Lenhossék, etc.),
- pero desconocieron su origen y terminación, considerándolas
- hipotéticamente axones directos cordonales ó sensitivos. Las
- aludidas ramas nacen en ángulo recto de las fibras longitudinales
- de todos los cordones, penetran horizontalmente en el territorio
- de las astas, donde se terminan á favor de ramificaciones
- libres, espesadas, varicosas, aplicadas íntimamente al contorno
- del cuerpo y dendritas de las neuronas. Cada célula yace en un
- nido ó maleza de ramúsculos pertenecientes á diversos conductores
- de la substancia blanca (fig. 10, _e_, _f_ y fig. 11, H).
-
- 2.ª Se esclarece la composición de las _comisuras_, demostrando
- que la dorsal resulta del cruce de _colaterales_ del cordón
- posterior y lateral, y que en la anterior entran tres sistemas
- de conductores: colaterales del cordón antero-lateral, axones
- de células del tipo comisural y, en algunos casos, expansiones
- protoplásmicas de neuronas motoras (_comisura protoplásmica_)
- (fig. 10, _f_, _i_, _a_).
-
-[Ilustración: Fig. 10.--Esquema de la disposición de las células
-nerviosas de la médula espinal y fibras colaterales de la substancia
-blanca: _a_, colateral cruzada de la comisura posterior; _b_,
-colateral del asta posterior; _c_, colateral larga del cordón
-posterior; _j_, fibra radicular motriz; _r_, radicular sensitiva;
-_u_, columna de Clarke; _f_, colaterales de la comisura anterior;
-_m_, célula comisural; _n_, célula cordonal; _k_, célula motriz.
-(Esta figura es copia de una de las tablas murales que sirvió para
-mis conferencias de 1894).]
-
- 3.ª Atendiendo al paradero del axon, se establece una
- clasificación racional de las neuronas de la substancia gris, á
- saber: _células motrices ó radiculares_, _células funiculares
- ó cordonales_ y _células comisurales_, según que su respectiva
- expansión funcional salga de la médula, ingrese en los cordones
- de su lado ó cruce la línea media para incorporarse á los
- cordones del opuesto (fig. 10, _j_, _m_, _n_).
-
-[Ilustración: Fig. 11.--Aspecto general de las colaterales en un
-corte transversal de la médula espinal.-- A, surco anterior; B,
-plexo de colaterales del asta anterior; C, comisura anterior de
-colaterales; G, colaterales para el asta posterior; H, colaterales
-largas ó sensitivo-motrices; J, plexo de colaterales de la columna de
-Clarke; E, colaterales cruzadas de la comisura posterior.]
-
- 4.ª Además de la continuación, por simple acodamiento, de los
- axones funiculares y comisurales con tubos longitudinales de la
- substancia blanca, se expone la existencia de bifurcaciones en
- [Ilustración: T] ó [Ilustración: Y], en cuya virtud se producen
- dos fibras cordonales, una ascendente y otra descendente (fig.
- 12, _f_).
-
- 5.ª Se comunica, además, la presencia de cilindros-ejes
- _pluricordonales_, quiero decir progenitores de varios tubos
- ascendentes y descendentes, incorporados á cordones diferentes.
-
- 6.ª Se prueba que la substancia de Rolando consta, además de
- fibras nerviosas y de células de neuroglia, de numerosísimas
- y diminutas neuronas, cuyo axon sutilísimo dirígese al cordón
- posterior y singularmente á la región limítrofe del lateral, para
- generar vías cortas ascendentes y descendentes (fig. 13).
-
-[Ilustración: Fig. 12.--Corte longitudinal de los cordones posterior
-y lateral de la médula espinal, á fin de mostrar el comportamiento
-de las raíces posteriores y el origen de las colaterales.-- A,
-radiculares sensitivas.]
-
- 7.ª Se señala, tanto en las aves como en los mamíferos, la
- verdadera disposición terminal de las tan discutidas raíces
- sensitivas. Según mostramos en el esquema de las figuras 9 y 12,
- A, cada fibra llegada del ganglio raquídeo correspondiente se
- bifurca en rama ascendente y descendente. La primera constituye
- de ordinario la vía central, prolongándose hasta el bulbo; la
- segunda acaba á distancias variables, arqueándose y ramificándose
- en la substancia gris. Del curso del tallo, pero sobre todo del
- itinerario longitudinal de ambas ramas ascendente y descendente,
- brotan en ángulo recto infinidad de _ramas colaterales_
- penetrantes en la substancia de Rolando y centro del asta dorsal
- (fig. 9, _d_, _e_ y fig. 12, _a_, _b_).
-
- Prescindiendo aquí de subdivisiones de haces y pormenores de
- conexión, importa notar que las referidas ramas forman dos
- grandes corrientes: una de _fibras cortas_, arborizadas en torno
- del soma de las _neuronas cordonales y comisurales_ (_asta
- posterior_, _anterior_, _substancia de Rolando_, _columna de
- Clarke_, etc.); otra de _fibras largas_ que, disponiéndose
- en haz postero-anterior, cruza casi toda la substancia gris
- para terminar, al fin, en los nidos envolventes de las células
- motrices.
-
-[Ilustración: Fig. 13.--Diminutas células nerviosas de la substancia
-de Rolando (A, B, F, etc.).-- J, región del cordón lateral adonde van
-los finísimos axones.]
-
- Según puede apreciarse en la figura 11, H, estas colaterales
- sensitivas largas tienen por misión propagar el impulso
- centrípeto, llegado de la piel y otros órganos sensibles,
- á las neuronas motoras; representan, pues, una vía refleja
- _sensitivo-motriz_ (_reflejo-motriz_ de Kölliker).
-
- 8.ª Por lo que toca á la neuroglia, se sanciona definitivamente
- una opinión hipotética, sugerida por Vignal, His y otros, á
- saber: que las _células en araña_ (corpúsculos neuróglicos
- adultos) no son otra cosa que elementos epiteliales emigrados
- de su yacimiento originario, el muro _ependimal_, y los cuales,
- por atrofia de sus apéndices polares, se han hecho estrellados.
- Véase la figura 14, _e_, _g_, donde mostramos las transiciones
- entre ambas gradaciones evolutivas.
-
-[Ilustración: Fig. 14.--Evolución de las células neuróglicas de
-la médula espinal del embrión de pollo.-- A, epéndimo; _a_ y _b_,
-células epiteliales de los surcos anterior y posterior; _g_, célula
-neuróglica producida por emigración y transformación de una célula
-epitelial.]
-
- 9.ª En fin, acerca de los _ganglios raquídeos_ ó sensitivos,
- origen de las raíces posteriores, se comprueba en las aves
- y mamíferos una suposición muy discutida de His, el célebre
- embriólogo de Leipzig, según la cual, las células monopolares
- sensitivas afectan, durante las fases más tempranas de su
- evolución, la figura bipolar con una expansión gruesa dirigida
- hacia la periferia (superficies sensibles del organismo) y otra
- continuada con las raíces posteriores. Conforme mostramos en
- la figura 15, _h_, _i_, _j_, el paso de la forma en huso á la
- piriforme ó monopolar resulta de la sucesiva aproximación de los
- polos anterior y posterior del soma neuronal, hasta modelarse un
- tallo común.
-
- Acerca de la interpretación de este hecho interesante, en
- cuya virtud repítense en la ontogenia de aves y mamíferos
- fases adultas de los corpúsculos sensitivos de invertebrados y
- vertebrados inferiores, trataremos más adelante.
-
-[Ilustración: Fig. 15.--Corte donde aparecen un trozo de médula (A),
-un ganglio raquídeo (D) y otro simpático del embrión de pollo.-- B,
-raíz anterior de la médula espinal; _h_, _i_, _j_, gradaciones entre
-la forma bipolar y monopolar; C, raíz posterior; E, nervio raquídeo.]
-
-Prescindiendo de su virtualidad constructiva, las precedentes
-observaciones relativas á la médula espinal revisten cierto
-alcance crítico. Valen por lo que afirman, pero valen también por
-lo que niegan. Cuando, disipada la prevención hacia el método de
-Golgi, gracias á las predicaciones de Kölliker y nuestras, varios
-investigadores, entre ellos el mismo Kölliker, van Gehuchten,
-Edinger, Lenhossék, Azoulay, Lugaro, etc., exploraron dicho órgano
-nervioso en los embriones y animales jóvenes, se convino unánimemente
-en rechazar definitivamente determinados supuestos basados en
-observaciones incompletas. Tales son: las _radiculares motrices
-cruzadas_ (fig. 5, _a_), las _fibras sensitivas continuadas con
-neuronas de la columna de Clarke_ (fig. 5, G), las _radiculares
-posteriores exentas de divisiones y continuadas con fibras del cordón
-de Burdach_ (figura 5, _d_), etc.
-
-[Ilustración: Fig. 16.--Diversos pisos de arborizaciones ópticas
-en la corteza gris del _lóbulo óptico_ de un pájaro.-- A, fibras
-llegadas de la retina; _a_, _b_, _c_, sus arborizaciones libres.]
-
-=Lóbulo óptico de las aves.=--Acabamos de ver cómo se verifica en la
-médula espinal la terminación de las fibras nerviosas sensitivas.
-¿Compórtanse de igual manera las fibras centrípetas sensoriales, es
-decir, las llegadas de la retina, bulbo olfatorio, nervio acústico,
-etc.? La cuestión entrañaba interés teórico de primer orden. Se
-imponía, pues, la exploración de los _centros ópticos_, á fin de
-ver si también en ellos se cumple la ley del contacto mediante
-arborizaciones libres pericelulares.
-
-[Ilustración: Fig. 17.--Esquema donde aparece el enlace entre las
-arborizaciones de las fibras ópticas y cierto elemento de axon
-arciforme. (_Lóbulo óptico_ del pájaro de pocos días). Las flechas
-señalan la marcha del impulso nervioso.]
-
-De todos los centros sensoriales el más cómodo para esta
-investigación, y singularmente propicio á las revelaciones de la
-reacción cromo-argéntica, es el _lóbulo óptico_ de los embriones de
-ave y de aves de pocos días (embrión de pollo desde el dieciséis
-día en adelante, pájaros recién nacidos, etc.). La posición dentro
-de este órgano de las _fibras ópticas_ ó conductores arribados de
-la retina, era bastante bien conocida, gracias á los estudios de
-Stieda, Bellonci y otros autores. Tales fibras constituyen una zona
-superficial, por debajo de la cual generan un plexo concéntrico, en
-cuyas mallas aparecen las neuronas receptoras.
-
-Aparte la demostración del modo de terminación de las fibras
-ópticas, la citada monografía contiene numerosos datos morfológicos
-y estructurales de positivo valor. No hemos de referirlos aquí
-todos. El lector curioso de tales asuntos deberá consultar nuestra
-Memoria de 1889[44] ó la traducción publicada dos años después en el
-_International Monatsschrift_[45] del Dr. Krause. Citemos tan sólo
-los hechos que revisten algún alcance fisiológico.
-
- [44] _Cajal_: Estructura del lóbulo óptico de las aves y origen
- de los nervios ópticos. _Revista trimestral de Histología normal
- y patológica_, 1.º Marzo 1889 (núms. 3 y 4). Barcelona. Con dos
- litografías.
-
- [45] _Cajal_: Sur la fine structure du lobe optique des oiseaux
- et sur l’origine réelle des nerfs optiques. _Journ. intern.
- d’Anat. et de Physiol._, tomo VIII, fasc. 9, 1891. Con dos
- litografías.
-
- _a_) Demostración de que las fibras del nervio óptico se
- terminan en las zonas más periféricas del lóbulo, á favor de
- arborizaciones complicadas, varicosas y libres, las cuales se
- enlazan por contacto con los penachos protoplásmicos de numerosos
- corpúsculos gangliónicos situados en las zonas profundas del
- órgano.
-
- _b_) Descubrimiento de un gran número de tipos morfológicos de
- neuronas, entre ellos uno caracterizado por ofrecer un axon
- singular, de forma recurrente y nacido del trayecto de la
- dendrita radial, á gran distancia del soma. Tales elementos,
- llamados _corpúsculos de axon en cayado_, son muy interesantes
- para la teoría, pues prueban perentoriamente la conducción
- _axípeta_ de las dendritas, etc. (figura 17, A).
-
-Sobre la anatomía del _lóbulo óptico_ de las aves aportaron
-después valiosas contribuciones Kölliker, van Gehuchten y, sobre
-todo, mi hermano, que consagró al argumento, según haremos notar
-en su día, varias importantes comunicaciones. En resumen, tales
-trabajos confirmaron la conclusión fundamental desprendida de mis
-observaciones, á saber: que _también en los centros sensoriales
-los impulsos aferentes se propagan por contacto desde las fibras
-centrípetas ó retinianas á los penachos protoplásmicos y cuerpo
-celular de las neuronas centrales_.
-
-La intensa labor de mi laboratorio en 1889 permitió cosechar además
-tal cual interesante adquisición en otros órganos sensoriales y hasta
-en tejidos no nerviosos.
-
-[Ilustración: Fig. 18.--Morfología de las células nerviosas bipolares
-de la mucosa olfativa del ratón de pocos días.-- _a_, axon; _d_,
-nerviecitos que cruzan el dermis de la mucosa y van al bulbo
-olfatorio.]
-
-Entre estas escapadas fuera de mis predilectas aficiones, merece
-consignarse la rotulada _Nuevas aplicaciones del método de coloración
-de Golgi_[46]. Prescindiendo de cosas menudas, resaltan en este
-trabajillo los siguientes hechos:
-
- [46] _Cajal_: Nuevas aplicaciones del método de coloración de
- Golgi. _Gaceta Médica Catalana_, 1889. Con cuatro grabados.
-
- _a_) Demostración de la continuación individual de la expansión
- profunda de las _bipolares olfatorias_ (corpúsculos situados en
- la mucosa de este nombre), con una sola fibrilla axónica de
- los nervios de la olfación (fig. 18), refutándose, por ende,
- las pretendidas ramificaciones mencionadas en estas fibras por
- Ranvier y Castronuovo (confirmado después por v. Gehuchten,
- Retzius, Brun, etc.).
-
- _b_) Se prueba la existencia, dentro del protoplasma de las
- células glandulares salivales, de ramificaciones delicadas
- continuadas con los conductos secretorios (confirmado y ampliado
- notablemente por Retzius, Müller y otros).
-
- _c_) Se describen independientemente de Kupffer y mediante el
- cromato de plata, los _capilares biliares_ del hígado de diversos
- vertebrados.
-
- _d_) Se prueba que las fibras nerviosas simpáticas acaban
- libremente sobre las células glandulares.
-
-Otra de las modestas comunicaciones aludidas vió la luz en una
-Revista profesional, _La Medicina Práctica_[47]. Contiene un ensayo
-de interpretación teórica de la totalidad de los hechos morfológicos
-recolectados en monografías anteriores. Entre otros conceptos,
-juzgamos dignos de ser recordados los siguientes:
-
- [47] _Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos. _La
- Medicina Práctica._ Madrid, 2 de Octubre de 1889.
-
- _a_) Se repudia la nomenclatura fisiológica de las neuronas
- expuesta por Golgi. Sabido es que este sabio, apoyándose en
- observaciones insuficientes, agrupó las células nerviosas en dos
- grandes clases: _células motrices ó del tipo I_, caracterizadas
- por exhibir talla considerable y ofrecer un axon que conserva su
- individualidad y que se continúa con las fibras de la substancia
- blanca ó con las raíces motrices; y _células sensitivas ó
- del tipo II_, caracterizadas por afectar de ordinario menor
- volumen y mostrar un axon que, á poco de su origen, pierde su
- individualidad, descomponiéndose en plena substancia gris en una
- arborización continuada con la supuesta _red difusa_ intersticial.
-
- Habiendo encontrado nosotros ambos tipos celulares de Golgi
- en la retina y en la mayoría de los centros nerviosos, lo
- mismo sensitivos que motores, para no prejuzgar cuestiones no
- resueltas, sustituímos la citada nomenclatura por esta otra:
- _células de axon largo_, esto es, participante en la formación de
- los nervios y de la substancia blanca; y _células de axon corto_,
- arborizado libremente en el seno de la substancia gris.
-
- _b_) Se hace de la _célula sensorial ó bipolar_ una categoría
- especial de neuronas, estimando la expansión periférica ó
- receptora (bipolar olfativa, retiniana, ganglionar raquídea)
- como una rama dendrítica ó protoplásmica, cuya misión es recoger
- corrientes (movimiento celulípeto), echando así las bases de la
- teoría de la _polarización dinámica_, creada, ulteriormente, por
- van Gehuchten y nosotros.
-
- _c_) Se cita el oficio receptor de las dendritas de las células
- mitrales del bulbo olfatorio, del ramaje protoplásmico de
- las células de Purkinje, del de los corpúsculos gangliónicos
- retinianos, etc.
-
- _d_) Se formula la hipótesis de que la morfología y modo de
- ramificación del axon guarda relación con el número y forma de
- los elementos con quienes establece contactos, etc., etc.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO VII
-
- Excesiva reserva de los sabios acerca de mis trabajos. -- Para
- prevenir desconfianzas decido mostrar mis preparaciones ante la
- _Sociedad anatómica alemana_. -- En Berlín contraigo relaciones
- personales con los célebres histólogos Alberto Kölliker, His,
- Waldeyer y otros sabios tudescos. -- Mi visita al Laboratorio de
- Histología de W. Krause en Göttingen. -- Breve gira por el Norte
- de Italia. -- Impresión personal acerca de los sabios alemanes.
-
-
-Natural es que todo autor apetezca y se desviva por la aprobación
-de _su público_. Y el mío, formado por limitado número de
-especialistas, se hallaba en el extranjero, desparramado por unas
-cuantas Universidades alemanas, francesas, italianas, inglesas y
-escandinavas. Para sentir esa _interior satisfacción_ de que hablan
-nuestras Ordenanzas y seguir trabajando con entusiasmo, érame forzoso
-conquistar á los sabios de buena voluntad. Quimérico fuera esperar la
-unanimidad del aplauso. ¿Cómo iba yo á persuadir á investigadores de
-antiguo comprometidos en la defensa de hechos erróneos ó de hipótesis
-gratuitas? Descontado tenía que mis ideas habían de molestar á los
-_reticularistas_, y singularmente á la escuela de Golgi. Y aunque
-mis trabajos de entonces contribuyeron poderosamente á divulgar los
-métodos y las conquistas positivas del profesor de Pavía, la voluntad
-de los sabios suele ser tan paradójica, que agradece más la defensa
-de un error palmario que la comprobación de una verdad discutida.
-
-Mientras tanto, vivía intranquilo y receloso. Me alarmaba un poco el
-silencio guardado por los autores, á quienes hice obsequio de los
-números de mi Revista, durante la última mitad del año 1888 y la
-primera de 1889. Varios trabajos recibidos este último año acerca
-de la estructura del sistema nervioso, ó no me citaban ó lo hacían
-desdeñosamente, como de pasada, y sin conceder beligerancia á mis
-opiniones[48]. De la consulta de las Revistas alemanas saqué la
-impresión de que la mayoría de los histólogos ni me había leído.
-
- [48] Aun en 1890, M. von Lenhossék, Profesor de Basilea, con
- ocasión de una Memoria consagrada al estudio de las _raíces
- posteriores de la médula espinal_, hacía acerca de mis
- conclusiones las siguientes reservas: «Resulta muy sorprendente
- --alude á la bifurcación de las raíces sensitivas-- que hecho
- tan cardinal no haya sido sorprendido por nadie, no obstante
- haber sido la médula explorada desde hace cincuenta años en todas
- direcciones y con todos los métodos. Cuando, según ocurre en los
- ganglios raquídeos, existe positivamente una división en Y de las
- fibras nerviosas, el hecho resulta perfectamente comprobable,
- conforme establecieron las observaciones de Ranvier, Stannius,
- Kuttner, etcétera.»
-
- Poco tiempo después, Lenhossék se rindió á la evidencia,
- viniendo á ser un adepto convencido de mis ideas, que ilustró
- con interesantes hallazgos en diferentes provincias del sistema
- nervioso. Véase Lenhossék: _Hinterwurzel und Hinterstrange.
- Mitheilung aus dem Anatomisch. Institut. im Vesalianum_, zu
- Basel, 1890.
-
-Pero yo deseaba persuadir á todo trance. Me sublevaba ante la idea
-de pasar por iluso ó por farsante. Á dos recursos apelé para ganar
-la confianza de los autores imparciales: Fué el primero traducir mis
-principales monografías neurológicas al francés, publicándolas en las
-Revistas alemanas más autorizadas; consistió el segundo, en mostrar
-personalmente á los sabios mis mejores preparaciones y con ellas la
-legitimidad de mis juicios.
-
-Las traducciones se iniciaron en 1889 y continuaron el 90 y
-siguientes. La _Revista mensual internacional_ de mi amigo el Dr.
-W. Krause insertó dos Memorias: una consagrada á la organización
-del _cerebelo_[49], y otra al estudio del _lóbulo óptico_ de las
-aves[50]. En ambas se contienen algunos hechos nuevos, además de los
-aparecidos en la _Revista trimestral_; porque yo suelo continuar
-trabajando en el Laboratorio aun durante la corrección de las
-pruebas. El profesor Carlos Bardeleben, de Jena, con quien entablé
-correspondencia, concedió también hospitalidad en su entonces recién
-creado _Anatomischer Anzeiger_, á las comunicaciones relativas á
-la _retina de las aves_[51] y á la fina _estructura de la médula
-espinal_[52].
-
- [49] _Cajal_: Sur l’origine et la direction des prolongations
- nerveuses de la couche moléculaire du cervelet. _Intern.
- Monatsschrift. f. Anat. u. Phys._ Bd. VI, Heft 4. u. 5, 1889.
- Con 3 planchas litografiadas, que contienen muchas figuras.
-
- [50] _Cajal_: Sur la fine structure du lobe optique des oiseaux
- et sur l’origine réelle des nerfs optiques. _Journ. intern.
- d’Anat. et de Physiol._ Volume VII, fasc. 9, 1891. Con 2 láminas
- litografiadas.
-
- [51] _Cajal_: Sur la morphologie et les connexions des élements
- de la rétine des oiseaux. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 4, 1889.
- Con 4 figuras.
-
- [52] _Cajal_: Sur l’origine et les ramifications des fibres
- nerveuses de la moelle embryonnaire. _Anatomischer Anzeiger_,
- núm. 5, 1890. Con 8 figuras.
-
-Las referidas traducciones dieron á conocer lo más esencial de
-mis aportaciones científicas; empero ellas por sí, aun ilustradas
-con láminas escrupulosamente copiadas del natural, no me hubieran
-granjeado muchas aprobaciones. Estas vinieron gracias al empleo
-del segundo recurso citado: la demostración objetiva directa. Nada
-convence como los _hechos vistos_, sobre todo cuando son claros y
-categóricos.
-
-Á este propósito, solicité formar parte de la _Sociedad anatómica
-alemana_, donde figuraban anatómicos, histólogos y embriólogos
-de muchas naciones, singularmente de la Confederación germánica
-y de Austria-Hungría. Dicha Corporación se congregaba cada año
-en una ciudad universitaria diferente. Durante las sesiones, los
-congresistas debatían problemas anatómicos de actualidad; mostraban,
-en apoyo de sus doctrinas, las preparaciones macro-microscópicas
-obtenidas; comunicaban los detalles de los métodos usados; en suma,
-señalábanse á los apasionados de la investigación las direcciones
-fecundas y los filones recién abiertos á la explotación científica.
-En fin, paralelamente á las tareas del Congreso, los fabricantes
-exponían las recientes creaciones de los instrumentos de observación
-y experimentación.
-
-Mucho se ha abusado después de los Congresos científicos
-internacionales. Con todo eso, las reuniones de especialistas
-ofrecen ventajas incontestables á los amantes del Laboratorio. En
-ella se exhiben los métodos, y se conocen los sabios. Mucho es
-comprobar _de visu_ el rendimiento analítico máximo de un proceder
-en manos de su inventor; pero vale aún más intimar espiritual y
-cordialmente con los inventores. Excelente táctica resulta cultivar
-la amistad y asegurarse la benevolencia de aquellos con quienes, por
-afinidad de gustos, se habrá de dialogar y acaso contender en noble
-competencia. Sólo el trato modera y suaviza las actitudes ariscas del
-_chauvinismo_; merced á él, émulos y rivales pertenecientes á países
-diversos, acaban por comprenderse y estimarse, adquiriendo al fin
-plena conciencia de que son colaboradores y camaradas en una magna
-obra común.
-
-La referida _Sociedad_ anatómica celebraba aquel año de 1889 sus
-sesiones en la Universidad de Berlín, durante la primera quincena
-de Octubre. Obtenido el permiso del Rector (26 de Septiembre de
-1889) para tomar parte en las tareas del susodicho Congreso, reuní
-al efecto todos mis escasos ahorros, y me encaminé, lleno de
-esperanzas, á la capital del Imperio germánico. En el camino giré
-algunas instructivas visitas á las ciudades universitarias de Lyon y
-Ginebra y á la de Francfort sobre el Mein, población desprovista de
-Universidad, pero próvida en sabios de primer orden. En ella conocí
-al célebre neurólogo C. Weigert, autor de valiosos métodos de teñido
-del tejido nervioso; á Edinger, la mayor autoridad en neurología
-comparada, y en fin, á Ehrlich, inventor del proceder tintóreo de su
-nombre, y que, andando el tiempo, había de obtener el premio Nobel
-como galardón de sus grandes descubrimientos en los dominios de la
-Bacteriología y Seroterapia.
-
-Excusado es decir que mis colegas del Congreso anatómico me
-dispensaron acogida cortés. Había en ella algo de sorpresa y de
-curiosidad expectante. Les chocaba, sin duda, encontrar un español
-aficionado á la ciencia y espontáneamente metido en las andanzas de
-la investigación. Acabadas las lecciones orales, á que consagré, á
-causa de mi impaciencia, poca atención, vinieron las demostraciones.
-
-Desde muy temprano me instalé en la sala laboratorio _ad hoc_,
-donde, en largas mesas y enfrente de amplios ventanales, se erguían
-numerosos microscopios. Desembalé mis preparaciones; requerí dos ó
-tres instrumentos amplificantes, además de mi excelente modelo Zeiss,
-traído por si acaso; enfoqué los cortes más expresivos concernientes
-á la estructura del _cerebelo_, _retina_ y _médula espinal_, y en
-fin, comencé á explicar, en mal francés, ante los curiosos, el
-contenido de mis preparaciones. Algunos histólogos me rodearon;
-pocos, porque, según ocurre en tales certámenes, cada congresista
-atiende á lo suyo: después de todo, natural es que se prefiera
-enseñar lo propio á examinar lo ajeno[53].
-
- [53] Acaso interese al lector la transcripción de algunos
- párrafos alusivos á mis demostraciones de Berlín, tomados del
- discurso del célebre neurólogo van Gehuchten, discurso leído en
- 1913 con ocasión de la solemne fiesta celebrada en Lovaina en
- conmemoración del 25.º año de profesorado de dicho sabio.
-
- «Los hechos descritos por Cajal en sus primeras publicaciones
- resultaban tan extraños, que los histólogos de la época --no
- pertenecimos felizmente á este número-- los acogieron con el
- mayor escepticismo. La desconfianza era tal, que en el _Congreso
- de Anatómicos_ celebrado en Berlín en 1889, Cajal, que llegó á
- ser después el gran histólogo de Madrid, encontrábase sólo, no
- suscitando en torno suyo sino sonrisas incrédulas. Todavía creo
- verlo tomar aparte á Kölliker, entonces maestro incontestable de
- la Histología alemana, y arrastrarlo á un rincón de la sala de
- demostraciones, para mostrarle en el microscopio sus admirables
- preparaciones y convencerle al mismo tiempo de la realidad de los
- hechos que pretendía haber descubierto. La demostración fué tan
- decisiva que, algunos meses más tarde, el histólogo de Würzburgo
- confirmaba todos los hechos afirmados por Cajal.» Véase: _Le
- Neuraxe: Livre Jubilaire_, vol. XIV y XV, 1913.
-
-Entre los que más interés mostraron por mis demostraciones, debo
-citar á His, Schwalbe, Retzius, Waldeyer, y singularmente á Kölliker.
-Según era de presumir, estos sabios, entonces celebridades mundiales,
-iniciaron su examen con más escepticismo que curiosidad. Sin duda
-esperaban un fiasco. Mas cuando hubieron desfilado ante sus ojos,
-en cortejo de imágenes clarísimas é irreprochables, el _axon de
-los granos del cerebelo_, las _cestas pericelulares_, las _fibras
-musgosas y trepadoras_, las _bifurcaciones y ramas ascendente y
-descendente de las raíces sensitivas_, las _colaterales largas y
-cortas de los cordones de substancia blanca_, _las terminaciones
-de las fibras retinianas en el lóbulo óptico_, etc., los ceños se
-desfruncieron. Al fin, desvanecida la prevención hacia el modesto
-anatómico español, las felicitaciones estallaron calurosas y sinceras.
-
-Me asediaban á preguntas acerca de las condiciones técnicas en cuya
-virtud semejantes preparados habían sido obtenidos. «Nosotros hemos
-ensayado reiteradamente --me decían-- el método de Golgi y sólo
-hemos conseguido decepciones y fracasos.» Entonces les expuse, en
-un francés chabacano, menuda y pacientemente, todos los pequeños
-secretos de manipulación de la reacción cromo-argéntica; señalé las
-edades y condiciones de los embriones y animales más favorables
-al logro de buenos preparados, é indiqué las reglas prácticas
-encaminadas á aminorar en lo posible el carácter aleatorio del
-método, etc.
-
-El más interesado de mis oyentes fué A. Kölliker, el venerable
-patriarca de la Histología alemana. Al final de la sesión, condújome
-en carruaje al lujoso hotel en que se alojaba; me convidó á comer;
-presentóme después á los histólogos y embriólogos más notables de
-Alemania, y en fin, se desvivió por hacerme agradable la estancia en
-la capital prusiana.
-
---Los resultados obtenidos por usted son tan bellos --me decía--, que
-pienso emprender inmediatamente, ajustándome á la técnica de usted,
-una serie de trabajos de confirmación. Le he _descubierto_ á usted, y
-deseo divulgar en Alemania mi _descubrimiento_[54].
-
- [54] En carta recibida poco después de mi regreso á Barcelona,
- repite Kölliker la promesa:
-
- «Vous avez un grand mérite --me decía-- d’avoir employé le
- procédé du chromate d’argent rapide dans les jeunes animaux et
- dans les embryons. Ainsi ne manquerais-je de faire ressortir vos
- admirables travaux, en me réjouissant que le premier histologue
- que l’Espagne a produit soit un homme aussi distingué que vous
- et tout à fait à l’hauteur de la science.--(Würzburgo, 16 de
- Noviembre de 1889).»
-
-Y, en efecto, durante los años de 1890 y siguientes, aparecieron en
-diversos Archivos alemanes, y singularmente en el _Zeitschrift f.
-wissenschaftliche Zoologie_ --de que el Dr. Kölliker era director--
-una serie de magníficas monografías sobre el _cerebelo_[55], la
-_médula espinal_[56], el _bulbo_[57], el _lóbulo óptico_, etc. En
-ellas no sólo se confirmaban, según había prometido, mis modestas
-conquistas científicas, sino que se ampliaban y perfeccionaban
-notablemente, adornándolas además con ingeniosas interpretaciones
-fisiológicas.
-
- [55] _Kölliker_: Zur feineren Anatomie des centralen
- Nervensystems. Erster Beitrag. Das Kleinhirn. _Zeitsch. f.
- wissenschaft. Zoologie._ Bd. 49, H. IV, 1890.
-
- [56] _Ibid_: Das Rückenmark. _Zeitsch. f. wiss. Zool._ Bd. 51, H.
- I, 1890.
-
- [57] _Ibid_: Der feinere Bau des verlängerten Markes. _Anat.
- Anzeiger._ Bd. VI, núms. 14 y 15, 1891.
-
-Yo debo mucho al insigne maestro de Würzburgo. Sin duda que la verdad
-se habría abierto al fin camino. Mas á la gran autoridad de Kölliker
-se debe el que mis ideas fueran rápidamente difundidas y apreciadas
-por el mundo sabio. Por honrosa excepción entre los grandes
-investigadores, juntaba Kölliker, á un gran talento de observación
-asistido de infatigable laboriosidad, modestia encantadora y rectitud
-y serenidad de juicio excepcionales. Al insigne maestro bávaro aludía
-yo, especialmente, cuando, en capítulos anteriores, deplorando el
-orgullo satánico de ciertos hombres de ciencia, declaraba que los
-había también sapientísimos, al par que buenos y honrados.
-
-[Ilustración: Alberto v. Kölliker, célebre histólogo alemán, Profesor
-en la Universidad de Würzburgo.]
-
-Era tan poco dado al culto vanidoso de la consecuencia, que,
-habiendo sido partidario de la _teoría reticular_, la abandonó,
-adaptándose con flexibilidad juvenil á las nuevas concepciones del
-_contacto_ y de la _independencia morfológica de las neuronas_. En
-su afecto hacia mí, llevó la benevolencia hasta aprender el español
-para leer mis primeras comunicaciones. Más tarde puso el colmo á
-su modestia, traduciendo personalmente para su _Zeitschrift f.
-wissensch. Zool._ el texto de un trabajo mío sobre el _Asta de
-Ammon_, etc. Por todo ello y por otras muchas pruebas de afecto,
-testimoniadas en cartas y publicaciones, conservo del glorioso
-maestro recuerdo imborrable y gratitud profunda.
-
-En el Congreso de Berlín tuve también el honor de tratar al
-ilustre Gustavo Retzius, profesor de Anatomía de Estocolmo, uno
-de los investigadores más sagaces, laboriosos y concienzudos que
-he conocido; á W. His, el gran embriólogo de Leipzig, de quien
-ya hice memoria en el capítulo anterior; á Waldeyer, el maestro
-venerado de la Anatomía é Histología alemanas, catedrático en
-la Universidad de Berlín; á van Gehuchten, joven y ya brillante
-profesor de la Universidad de Lovaina, con el cual había mantenido
-ya correspondencia con ocasión de nuestros trabajos sobre la fibra
-muscular, y, en fin, á Schwalbe, C. Bardeleben y otros anatómicos
-renombrados. De algunos de ellos, convertidos luego en benévolos
-patrocinadores de mis ideas, me ocuparé en el próximo capítulo.
-
-De regreso de Berlín, hice escala en la pequeña ciudad de Gotinga,
-donde tuve el gusto de abrazar á mi amigo el Dr. W. Krause. En
-su compañía pasé tres ó cuatro días deliciosos. Mostróme lo más
-importante de la ciudad, sobre todo los museos y laboratorios de la
-Universidad; me presentó á un colega suyo, gran coleccionador de
-cuadros y admirador de la pintura española (estaba encantado de un
-Velázquez harto dudoso que pretendía poseer), el cual nos agasajó
-con suculento banquete; y, en fin, me acompañó á su laboratorio
-oficial, instalado por cierto en modesta casa de vecindad, y en
-donde trabajaban algunos pocos discípulos en medio de un material é
-instrumental nada lujoso, pero suficiente. Excusado es decir que me
-apresuré á mostrar al Dr. Krause mis preparaciones, y aún le regalé
-algunas; las referentes á la retina, tema en que predilectamente se
-ocupaba, le interesaron vivamente.
-
-En nuestras conversaciones de sobremesa cambiamos noticias acerca de
-la organización de nuestras respectivas Universidades. Llenóme de
-asombro el saber que los profesores eran escogidos casi libremente,
-sin oposición ni concurso. Me chocó también la ausencia de plan
-uniforme de enseñanza, y algo así como el abandono sistemático de
-ese espíritu de unidad y centralización, tan caros hogaño en nuestra
-España, por imitación servil de la organización universitaria
-francesa. Cada ciencia tenía su hogar propio, que recibía el nombre
-del _Instituto_, comprensivo de la cátedra, laboratorio para el
-profesor y sus discípulos, la biblioteca, etc. Nada de exámenes si no
-es al final de la carrera. En fin, los profesores, distinguidos en
-las categorías de docente privado, profesor extraordinario y profesor
-numerario, en vez de ajustarse á nómina equitativa, cobraban del
-Estado y de la ciudad, _según sus méritos_, amén de recibir también
-honorarios de sus alumnos.
-
-¡Supresión de exámenes, cantonalismo profesoral, retribución por los
-alumnos, ingreso sin oposición y sin concurso y, frecuentemente, por
-una especie de contrata!... He aquí un conjunto de reformas que,
-aplicadas á España, país clásico de la holganza, del favoritismo y
-de la cuquería, nos harían retroceder antes de diez años al estado
-salvaje. Por algo ha dicho Paulsen que cada país posee el régimen
-universitario que necesita, es decir, el mejor posible, dado el
-estado de la ética social.
-
-Después de este descanso en una apacible y pequeña Universidad
-alemana, tan fértil en grandes sabios como limpia de intrigas y
-ambiciones, proseguí mi viaje de regreso. Visité rápidamente la
-pintoresca Lucerna y el poético lago de los Cuatro Cantones; crucé
-los Alpes por el San Gotardo, sintiendo en el alma que la escasez
-de mis recursos no me permitiera detenerme en la contemplación de
-aquellos incomparables panoramas, y en fin, recorrí el Norte de
-Italia, particularmente Turín, Pavía y Génova, famosas ciudades
-universitarias.
-
-En Turín tuve el gusto de conocer personalmente al insigne histólogo
-italiano Julio Bizzozero y al no menos célebre profesor Angelo Mosso.
-Recuerdo que sus sendas cátedras y laboratorios estaban instalados en
-un viejo convento, en locales poco apropiados. Quise averiguar cuáles
-eran los recursos de la Universidad y los sueldos de los Profesores,
-y me encontré con dos sorpresas: la primera, que el profesorado
-italiano, con valer mucho, ganaba poco más que el nuestro (el sueldo
-límite para los más antiguos era de 10.000 liras), con un rendimiento
-docente y científico infinitamente superior; la segunda, que,
-inspirándose en altos móviles de patriotismo y de amor á la ciencia,
-las Corporaciones populares (como si dijéramos el Ayuntamiento y la
-Diputación provincial) y personajes opulentos, añadían, á la modesta
-cantidad consignada para material en los presupuestos del Estado,
-donativos cuantiosos destinados á experimentos científicos. Una
-Junta mixta de próceres y de autoridades administraba estos fondos
-supletorios, según las necesidades de cada Cátedra y de cada Profesor.
-
-He aquí una conducta que llenará de estupor á nuestros Municipios
-y Diputaciones, tan bien hallados con el cerril y antipatriótico
-cantonalismo corporativo. Aparte los altos fines educativos
-y culturales, la Universidad y demás Instituciones oficiales
-representan para la ciudad, tanto un gran prestigio, como un gran
-provecho. Ya que no por solidaridad y amor á la ciencia, por egoísmo
-y emulación bien entendidos, deberían las citadas Corporaciones
-venir en ayuda del Estado, costeando nuevas enseñanzas, mejorando
-las existentes y fomentando, en fin, el espíritu de investigación.
-Pero estas verdades tan sencillas, ¿podrían penetrar siquiera en
-las compactas cabezas de nuestros ediles ó en las seseras no menos
-ebúrneas de nuestros próceres?
-
-En Pavía no tuve el gusto de encontrar al ilustre profesor Camilo
-Golgi. Estaba en Roma, á donde le llevaban en ciertas épocas del
-año sus iniciativas de Senador. Notemos de pasada que en Italia los
-sabios más renombrados suelen recibir, entre otras recompensas, la
-investidura de miembros de la Alta Cámara. Contrarióme mucho la
-ausencia del maestro. Doy por seguro que, de haber podido mostrarle
-mis preparaciones y rendirle al mismo tiempo mis sentimientos de
-admiración, hubiéranse evitado, para lo futuro, polémicas y equívocos
-enfadosos.
-
-En fin, tras una visita rápida á Génova, donde fuí muy bien recibido
-por el Profesor de Anatomía, tomé la vuelta de Marsella y regresé á
-Barcelona.
-
- * * * * *
-
-De esta rápida excursión por las Universidades extranjeras, saqué
-la convicción profunda de que la superioridad cultural de Alemania,
-Francia é Italia no estriba en las Instituciones docentes, sino
-en los _hombres_. Lo he dicho ya: los recursos materiales de que
-disponían sabios insignes, pareciéronme poco superiores á los
-nuestros, y en algún caso, claramente inferiores. Encuéntrase
-á menudo en Alemania _Privat docent_, ilustrado con grandes
-descubrimientos, y, sin embargo, atenido durante muchos años á
-retribuciones que desdeñarían nuestros auxiliares. Pero hay otro
-hecho todavía más significativo: con relativa frecuencia (este
-fenómeno se da también en Inglaterra), la Universidad llama á su seno
-á investigadores geniales, que se formaron solos, en localidades
-apartadas, teniendo por laboratorio un desván y sin más recursos que
-las modestas economías del médico de aldea.
-
-Bien se ve, pues, que en los países del Norte, aparte las formas
-de la organización docente, existe una causa general y profunda de
-florecimiento cultural. El vaso parece á veces de tosco barro; pero
-la esencia suele ser exquisita.
-
-¿Cuál es esta esencia? Fuera inoportuno estudiar aquí de pasada las
-condiciones complejas de la grandeza científica alemana. Y además,
-nada nuevo podríamos decir. Limitémonos á consignar no más mis
-impresiones de entonces.
-
-La cultura superior parecióme fruto complejo de la educación
-individual y social. En la Universidad se enseña á trabajar, pero
-el ambiente social, obra del Estado, enseña algo mejor: el respeto
-y la admiración hacia el hombre de ciencia. De nada servirá que
-el universitario reciba una cultura técnica eficiente y con ella
-el ansia noble y patriótica de colaborar en la obra común de la
-civilización, si, al mismo tiempo, no contempla en torno suyo
-despreciada la pereza, aborrecidas la farsa y la intriga, galardonado
-el mérito superior y reverenciado el genio.
-
-¡Justicia, en fin!... He aquí el secreto.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO VIII
-
- Mi actividad continúa en aumento. -- Algunos estudios sobre el
- desarrollo del sistema nervioso (médula y cerebelo). -- Curiosa
- disposición en las fibras musculares de los insectos. -- Mis
- exploraciones en el bulbo olfatorio justifican plenamente la
- doctrina del contacto. -- Hallazgos interesantes en la corteza
- cerebral de los mamíferos. -- Movimiento bibliográfico suscitado
- por mis investigaciones. -- Sabios insignes que aprueban,
- confirman ó divulgan mis ideas. -- Algunos contratiempos y
- pesadumbres.
-
-
-Fueron los años de 1890 y 1891 períodos de intensa labor y de
-gratísimas satisfacciones. Alentado con el aplauso de Kölliker y
-persuadido de haber hallado al fin mi camino, entreguéme al trabajo
-con verdadero furor. No parece sino que deseaba convencer con la
-masa aplastante de mis comunicaciones. Sólo durante 1890 publiqué
-14 monografías, sin contar las traducciones. Hoy me asombra aquella
-actividad devoradora, que desconcertaba hasta á los investigadores
-alemanes, los más laboriosos y pacientes del orbe. Mi tarea comenzaba
-á las nueve de la mañana y solía prolongarse hasta cerca de media
-noche. Y lo más curioso es que el trabajo me causaba placer. Era una
-embriaguez deliciosa, un encanto irresistible.
-
-Es que, realmente, dejando aparte los halagos del amor propio,
-el jardín de la neurología brinda al investigador espectáculos
-cautivadores y emociones artísticas incomparables. En él hallaron, al
-fin, mis instintos estéticos plena satisfacción. ¡Como el entomólogo
-á caza de mariposas de vistosos matices, mi atención perseguía,
-en el vergel de la substancia gris, células de formas delicadas y
-elegantes, las misteriosas _mariposas del alma_, cuyo batir de alas
-quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental!...
-
-De cualquier modo, la admiración ingenua de la forma celular
-constituía uno de mis placeres más gratos. Porque, aun desde el
-punto de vista plástico, encierra el tejido nervioso incomparables
-bellezas. ¿Hay en nuestros parques algún árbol más elegante y
-frondoso que el corpúsculo de Purkinje del cerebelo ó la _célula
-psíquica_, es decir, la famosa pirámide cerebral? Los esquemas
-de las figuras 4 y 8, forzosamente fragmentarios, donde aparecen
-respectivamente la ingeniosa arquitectura del cerebelo y la de la
-retina, apenas permiten adivinar la suprema belleza y la elegante
-variedad de la floresta nerviosa.
-
-¡Y luego es tan dulce, tan confortadora, la emoción de lo nuevo!
-¡Resulta tan suavemente acariciador para la vanidad ó el orgullo
-(debilidades humanas con las cuales debe contarse siempre) el
-sentimiento aristocrático de descubrir islas recónditas ó formas
-virginales que parecen esperar, desde el principio del mundo, un
-digno contemplador de su belleza!
-
-¡Cuántas veces, durante aquellos años de fiebre investigadora, me
-desveló la emoción del hecho recién descubierto! ¡Cuán á menudo, tras
-una tarea agotante y un letargo profundo, de esos que, liquidando
-atrasos fisiológicos, limpian de nubes la pizarra cerebral, surgió
-con la aurora, como escrita por invisible mano, la solución á un
-problema de morfología ó de conexión ansiosamente perseguido!...
-Hoy no me explico bien cómo aquella tensión continua del intelecto
-y aquella diaria inquietud espiritual no trastornaron mi salud. Sin
-duda la satisfacción soberana de hacer algo útil constituye un tónico
-dinámico de primer orden.
-
-No quisiera mortificar al lector hablándole menudamente de mis
-trabajos. Que si el narrar es placer, el escuchar es paciencia, y á
-veces molestia y desabrimiento. Brevemente, pues, y en estilo casi
-telegráfico, daré cuenta de la labor cumplida en 1890.
-
-En mi fuero interno, estimo como lo mejor de mi labor de entonces las
-observaciones consagradas á la _neurogenia_, es decir, al desarrollo
-embrionario del sistema nervioso. Perdóneseme si, á pesar de mi
-promesa de laconismo, señalo aquí algunos antecedentes.
-
-«Puesto que el cromato de plata proporciona en los embriones
-imágenes más instructivas y constantes que en el adulto, ¿por qué
-no explorar --me decía-- cómo se modela y complica sucesivamente la
-célula nerviosa, desde su fase _germinal_, exenta de expansiones,
-según demostró His, hasta su estado adulto y definitivo? En esta
-trayectoria evolutiva, ¿no se revelará quizás algo así como un eco ó
-recapitulación de la historia dramática vivida por la neurona en sus
-milenarias andanzas al través de la serie animal?»
-
-Con este espíritu puse manos á la obra, primero en los embriones
-de pollo, después en los de mamífero. Y tuve la satisfacción de
-sorprender las primeras mutaciones de la neurona, desde los tímidos
-ensayos de creación de expansiones frecuentemente rectificadas y
-hasta reabsorbidas, hasta la organización definitiva del axon y
-dendritas. Y, en armonía con el principio biogenético fundamental
-de Häckel, hallé que la célula nerviosa repite en su evolución
-individual, con algunas simplificaciones y omisiones, las formas
-permanentes descubiertas por Retzius y Lenhossék en los ganglios de
-los invertebrados.
-
-Excusado es decir que si el problema de la morfología neuronal
-aparecía obscuro antes de la publicación de los memorables trabajos
-de Golgi, el de la ontogenia presentábase todavía más tenebroso. Á
-guisa de soluciones provisionales, corrían las especulaciones más
-arbitrarias. El punto más urgente á esclarecer consistía en averiguar
-cómo se forman los nervios y en virtud de qué mecanismo los apéndices
-axónicos se enlazan, sin errores ni extravíos, con sus aparatos
-terminales (_placas motrices_, _órganos sensitivos cutáneos_, etc.).
-No obstante el caos de conjeturas, dos teorías se disputaban la
-mayoría de los sufragios.
-
-Para Kupffer, His y Kölliker, el _neuroblasto_ ó célula nerviosa
-primitiva genera los nervios, mediante la emisión de un brote ó
-apéndice, el _axon_, que crecería libremente al través de los demás
-tejidos para abordar los aparatos terminales, donde acabaría mediante
-ramificaciones independientes. En cambio, Hensen y sus adeptos
-negaban categóricamente semejante crecimiento libre, admitiendo
-(al objeto de explicar la perfecta adecuación y congruencia
-existentes entre las estaciones centrales y los aparatos sensitivos
-y sensoriales periféricos), que el neuroblasto sufre desde el
-principio una serie de particiones incompletas[58]. Primeramente y
-tras la división nuclear, se producirían el soma central y el órgano
-receptor periférico; luego ocurriría la emigración de los núcleos,
-pero con mantenimiento del protoplasma intermediario, es decir, que
-media célula con su núcleo permanecería, _ab initio_, en la piel ú
-órgano sensorial periférico, mientras que la otra media yacería en
-los centros nerviosos embrionarios (fig. 19, A). En consecuencia, el
-crecimiento del nervio se verificaría, no por incremento continuo
-de un cabo libre, sino mediante estiramiento progresivo del puente
-protoplásmico intermediario. En fin, nuevas proliferaciones,
-exclusivamente recaídas en los núcleos, proveerían de estos órganos,
-la larguísima cadena de los nervios periféricos.
-
- [58] _Hensen_: Die Entwicklung der Nervensystems. _Virchows
- Archiv._ Bd. XXX, 1864. Véase también: _Zeitschrift f. Anat. u.
- Entwicklung._ Bd. I, 1876.
-
-[Ilustración: Fig. 19.--Hipótesis de Hensen acerca del desarrollo
-de las fibras nerviosas y aparatos sensitivos periféricos.-- A,
-neuroblasto en vías de estiramiento; B, cadena de núcleos unidos por
-puentes protoplásmicos; _a_, célula central; _b_, célula periférica.]
-
-Como variante de esta concepción hipotética de Hensen, puede
-estimarse cierta teoría defendida desde antiguo y renovada hasta
-hace pocos años, por Beard, Dohrn, Durante, Cornil, Bethe, etc.,
-para quienes los axones, y por tanto, los nervios, resultarían
-de la diferenciación y fusión de larga cadena de neuroblastos
-emigrados de los centros ó de la membrana ectodérmica (fig. 20).
-En sentir de estos sabios, el cilindro-eje embrionario, lejos de
-significar el retoño, en vías de crecimiento, del protoplasma de
-una célula nerviosa, representaría la obra común histogenética de
-muchos corpúsculos ectodérmicos. En las figuras 19 y 20 mostramos
-esquemáticamente los rasgos principales de estas dos hipótesis en
-pugna.
-
-[Ilustración: Fig. 20.--Hipótesis catenaria defendida por Beard,
-Dohrn, etc. C, serie de neuroblastos independientes; D, los
-neuroblastos elaboran trozos de axon nervioso que acaban por juntarse
-entre sí y con la célula central (_a_); _b_, elementos constructores
-de la ramificación periférica.]
-
-Mis investigaciones, confirmadas inmediatamente por Lenhossék y
-Retzius, contribuyeron á esclarecer el tema debatido, sancionando
-definitivamente la concepción hipotética de Kupffer é His, y
-asentando, en fin, sobre bases inconmovibles la doctrina (ya muy
-probable después de los recientes descubrimientos morfológicos)
-de la unidad genética de las fibras nerviosas y de los apéndices
-protoplásmicos. En efecto, las preparaciones obtenidas por mí durante
-las fases más tempranas del embrión de pollo (del segundo al cuarto
-día de la incubación), revelaron clarísimamente que, pasado el estado
-_germinal_ ó indiferente, la célula nerviosa emite primeramente
-el axon ó expansión primordial, según había descubierto His, y
-sólo en época ulterior produce las prolongaciones protoplásmicas y
-colaterales nerviosas. Todos estos apéndices aparecen continuos con
-el soma, y crecen sucesivamente, manteniendo su individualidad hasta
-alcanzar la longitud adulta y salir al encuentro de los elementos
-extraños (musculares, epiteliales ó nerviosos), con quienes deben
-mantener comercio fisiológico[59].
-
- [59] Mi trabajo de 1890 tocante á la evolución ontogénica de
- la médula espinal, lleva por título: «Sobre la aparición de
- las expansiones celulares en la médula embrionaria». _Gaceta
- Sanitaria de Barcelona_, 10 de Agosto de 1890. De esta
- monografía, adornada con muchos dibujos, se hizo una traducción,
- con importantes adiciones, para el _Anatomischer Anzeiger_,
- números 21 y 22, 1890, bajo el título: _A quelle époque
- apparaissent les expansions des cellules nerveuses de la moelle
- épinière du poulet?_
-
-Ciertamente, ya el ilustre His había observado el axon de los
-neuroblastos más tempranos. Pero los métodos utilizados por el
-neurólogo de Leipzig no le permitieron sorprender la forma de
-crecimiento de dicha expansión ni espiar el momento de aparición de
-las dendritas. Además, no vió ni podía ver, dada la precaria técnica
-de entonces, el _cabo final_ de la expansión nerviosa en vías de
-crecimiento. Y mientras tal observación no se realizara, la severa
-objeción de Hensen «_nadie ha visto en el embrión el cabo libre de un
-nervio en vías de crecimiento_» conservaba toda su fuerza.
-
-[Ilustración: Fig. 21.--Evolución positiva de la fibra nerviosa,
-según las observaciones de His y nuestras.-- A, célula germinal; B,
-fase bipolar con iniciación de la masa de crecimiento; C, fase de
-neuroblasto, propiamente dicho; D, aparición de las dendritas; E,
-modelamiento de éstas y formación de las ramas nerviosas colaterales
-y terminales.]
-
-Yo tuve la fortuna de contemplar por primera vez ese fantástico cabo
-del axon en crecimiento[60]. En mis cortes de la médula espinal
-del embrión de pollo de tres días, mostrábase este cabo á modo de
-conglomerado protoplásmico de forma cónica, dotado de movimientos
-amiboides. Pudiera compararse á ariete vivo, blando y maleable,
-que avanza, empujando mecánicamente los obstáculos hallados en su
-camino, hasta asaltar su distrito de terminación periférica. Esta
-curiosa maza terminal fué bautizada por mí: _cono de crecimiento_.
-Confirmado por Lenhossék[61], Retzius, Kölliker y Athias, y en
-tiempos más posteriores por Held, Harrison, etc., constituye hoy
-hecho vulgar de la ontogenia nerviosa (fig. 21, _a_).
-
- [60] El profesor His quedó encantado con mi encuentro del _cono
- de crecimiento_, según me expresaba en una de sus cartas. Su
- alegría se justificaba bien, recordando que, merced á este
- hallazgo, quedaron refutadas las objeciones de Hensen y vino
- á ser sólidamente cimentada la concepción monogénica del
- crecimiento continuo del axon y demás expansiones celulares.
-
- [61] Justo es consignar que, á excepción del _cono de
- crecimiento_, casi todos estos descubrimientos fueron también
- hechos por Lenhossék, aunque mi comunicación viera la luz antes
- que la suya. Véase Lenhossék: Zur Kenntnis der ersten Entstehung
- der Nervenzellen und Nervenfasern beim Vogelembryo. _Verhandl.
- der X inter. mediz. Kongresses._ Bd. II, pág. 114. Berlín, 1890.
-
- En mis preparaciones de entonces aparecían también los
- primeros conatos productores de las dendritas, que nacen de
- la porción originaria del axon (repetición de lo ocurrido en
- los invertebrados); las ramificaciones sucesivas de estas
- expansiones; las fases iniciales de las colaterales nerviosas;
- el modelamiento de la arborización terminal del axon; el
- mecanismo productivo de la substancia blanca, y en fin, las fases
- primordiales de las raíces posteriores con su típica bifurcación,
- etc. Diversas leyes neurogenéticas, tales como la de prelación
- evolutiva de las colaterales del cordón anterior; la de las
- neuronas motrices sobre las funiculares; la de las colaterales
- de la substancia blanca sobre las brotadas en la substancia gris
- (colaterales nacidas del trayecto horizontal de los axones,
- etc.), y otros muchos hechos que fuera inoportuno enumerar,
- quedaron definitivamente establecidos.
-
-Con igual ardor y fortuna acometí después la _evolución ontogénica de
-las células y fibras de la corteza cerebelosa_[62]. En tan sugestivo
-dominio, varios interesantes problemas esperaban urgente solución.
-¿Cómo crecen las fibras aferentes y se organizan las conexiones
-por contigüidad entre las _trepadoras_, por ejemplo, y el tallo de
-los corpúsculos de Purkinje? Durante la ontogenia cerebelosa, la
-expresión metafórica _arborización trepadora_, ¿no implica quizás
-una acción real y efectiva de trepar?
-
- [62] Mis trabajos sobre este punto, son los siguientes:
-
- _Cajal_: Sobre ciertos elementos bipolares del cerebelo y
- algunos detalles sobre el crecimiento y evolución de las fibras
- cerebelosas. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Febrero de
- 1890. Con seis grabados.
-
- _Idem_: Sobre las fibras nerviosas de la capa granulosa del
- cerebelo. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_,
- Marzo, 1889.
-
- De los precitados trabajos hiciéronse traducciones publicadas en
- el _Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._ del Dr. Krause. Véase: el
- Bd. VII. Heft I, 1890, y el Bd. VII. Heft II, 1890.
-
-[Ilustración: Fig. 22.--Desarrollo de las arborizaciones trepadoras á
-lo largo del tallo y ramaje del corpúsculo de Purkinje.]
-
-Los hechos recolectados en el cerebelo de los animales recién nacidos
-contestaron afirmativamente. Conforme advertirá el lector que pase la
-vista por la figura 22, los axones de los mencionados conductores,
-arribados de centros lejanos, _olfatean_, digámoslo así, el soma de
-los elementos de Purkinje, al cual abrazan, mediante nidos varicosos,
-rudimento de la futura arborización. Una vez sobre él, las ramas
-del nido nervioso _trepan_ positivamente, á lo largo del tallo
-principal y dendritas, hasta generar, por fin, el plexo complicado
-característico de los conductores adultos. Excusado es decir que este
-fenómeno, tan significativo para la doctrina neuronal, fué comprobado
-después por los autores (Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Athias, C.
-Calleja, Azoulay, etc.).
-
-[Ilustración: Fig. 23.--Fases de la sucesiva complicación del ramaje
-de la célula de Purkinje.-- _a_, dendritas provisionales; _c_,
-colaterales nerviosas exuberantes.]
-
-Me atraía también la cuestión de saber cómo un _neuroblasto_
-piriforme, desnudo de expansiones, se convierte en el árbol
-prodigioso, especie de seto vivo, de la célula de Purkinje. Mi
-curiosidad quedó plenamente satisfecha con el encuentro de las
-fases primordiales de esta evolución, de que damos copia en la
-figura 23. Por cierto que, de pasada, topamos con un hecho biológico
-interesante. Echamos de ver que todo ramaje protoplásmico ó nervioso
-en vías de formación atraviesa un período, por decirlo así, caótico,
-de tanteo, durante el cual son proyectadas al azar vías de ensayo,
-destinadas en gran parte á desaparecer (fig. 23, _a_). Á semejanza
-del minero, que cava á ciegas en busca del filón desaparecido,
-los brotes protoplásmicos ensayan diversos caminos hasta atinar
-con el verdadero. Más adelante, llegadas ya las fibras nerviosas
-aferentes, ó cuando se modelan y alcanzan plena sazón las neuronas
-funcionalmente solidarias, subsisten, consolidándose, las expansiones
-útiles y se reabsorben las inútiles ó exploradoras. En este caso,
-la naturaleza procede como el jardinero que endereza y favorece los
-retoños bien dirigidos y poda los viciosos ó superfluos. Porque
-la vida repugna lo redundante y se muestra singularmente avara de
-protoplasma y de espacio.
-
-Otro curioso fenómeno de emigración y metamorfosis, en virtud
-de irresistibles impulsos y á pesar de los mayores obstáculos,
-ofreciéronme los _granos_ jóvenes ó indiferenciados del cerebelo de
-los mamíferos recién nacidos.
-
-En la figura 24 reproducimos esquemáticamente algunas de estas
-curiosas contradanzas de los _granos_. Se sabía desde hacía mucho
-tiempo que el grano joven ó indiferenciado (_fase germinal_)
-conjuntamente con otras células nerviosas en esbozo, habita la
-zona superficial del cerebelo (fig. 24, A) (_granos periféricos_),
-afectando forma poliédrica irregular. Pero nada se conocía de sus
-ulteriores evoluciones. Mis observaciones revelaron que el _grano_
-sale de este estado indiferente, tornándose primeramente _bipolar
-horizontal_, es decir, emitiendo dos largas expansiones contrapuestas
-(4) _que marchan en la dirección de las láminas cerebelosas_;
-después, del lado profundo del soma, proyecta cierta expansión
-descendente, que atrayendo hacia sí buena parte del protoplasma,
-incluyendo el núcleo, transforma la célula de _bipolar horizontal_ en
-_bipolar radial ó vertical_ (fig. 24, 5 y 6). En fin, con el arribo
-laborioso del soma á las regiones profundas, coincide la aparición de
-las finas dendritas y el modelamiento definitivo del grano cerebeloso
-(9, 10).
-
-[Ilustración: Fig. 24.--Emigración y transformación sucesiva de
-los granos del cerebelo.-- 1, célula germinal; 2 y 3, aparición de
-expansiones polares; 4, formación de la bipolar horizontal; 5 y 6,
-aparición de una expansión descendente; 7 y 8, fase de bipolaridad
-vertical; 9 y 10, creación de dendritas provisionales ó de tanteo; 11
-y 12, modelamiento de las expansiones definitivas.]
-
-Todas estas extrañas evoluciones parecen encaminadas á fijar
-desde luego, sobre las partes correspondientes de las dendritas
-de Purkinje, la posición de las _fibrillas paralelas_. Nótese, en
-efecto, que las primeras expansiones del grano en fase bipolar
-tangencial, no son otra cosa que las delicadas ramas terminales del
-futuro cilindro-eje (_fibrillas paralelas_). Por donde se ve que las
-ramas nerviosas se diferencian antes que el axon que las sustenta,
-del mismo modo que éste precede á las dendritas.
-
-Las referidas metamorfosis del grano (confirmadas después por Lugaro,
-Retzius, Athias y otros sabios), si denuncian algunos resortes
-íntimos del mecanismo ontogénico de las neuronas, plantean también
-arduos y transcendentales problemas. ¿Qué misteriosas fuerzas
-presiden la aparición de las expansiones, promueven su crecimiento
-y ramificación, provocan la emigración congruente de células y
-fibras, según direcciones prefijadas y como obedeciendo á sabio plan
-arquitectónico, y establecen, en fin, esos ósculos protoplásmicos,
-las _articulaciones intercelulares_, que parecen constituir el
-éxtasis final de una épica historia de amor?...
-
-He aquí un enigma insondable, acerca del cual expondremos, empero,
-más adelante, cierta hipótesis --_la teoría neurotrópica_--,
-acogida simpáticamente por muchos neurólogos, aunque prematura é
-insuficiente, como todas las que pretenden sondear el formidable
-abismo de las causas íntimas de la evolución.
-
-No quiero abusar más de la paciencia del lector, puntualizando aquí
-el contenido y alcance de otras comunicaciones de 1890. Limitareme
-á transcribir algunos párrafos tomados de la lista de mis trabajos
-científicos. Las investigaciones aludidas versan sobre el _tejido
-muscular de los insectos_, las _fibras nerviosas del corazón_,
-la _estructura de las circunvoluciones cerebrales_, el _origen y
-terminación de las fibras olfatorias_, la _estructura de los ganglios
-nerviosos_, etcétera, etc.
-
-1. =Estructura de los músculos estriados=[63].--Aplicando el cromato
-de plata al estudio de los músculos de las patas y de las alas de
-los insectos, pusimos de manifiesto las siguientes particularidades:
-
- [63] _Cajal_: Sobre la terminación de los nervios y tráqueas en
- los músculos de las alas de los insectos. Barcelona, 1.º de Abril
- de 1890. Con dos grabados.
-
- _Idem_: Sobre las finas redes terminales de las patas y alas de
- los insectos. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Octubre de
- 1890. Con cuatro figuras.
-
- Estos trabajos fueron resumidos en el _Zeitschrift f.
- wissenschafliche Mikroskopie_, etc. Bd. VII, 1890. Con una lámina
- litográfica y tres grabados.
-
- _a_) La existencia en torno de los haces musculares de las alas
- de un sistema especial de células nerviosas estrelladas, cuyos
- apéndices parecen entrar en contacto con la materia contráctil.
-
- _b_) La presencia en torno de cada fibrilla primitiva del haz
- muscular de ciertas redes transversales de extraordinaria
- delicadeza, totalmente invisibles por otros métodos, y situadas
- al nivel de las bandas obscuras. Este retículo, que parece
- enlazarse con las últimas proyecciones de las tráqueas, varía
- algo en número y posición, según las especies de insectos,
- prefiriendo de ordinario la altura de las bandas obscuras.
- Semejante encuentro fué confirmado varios años después por Fusari
- en los vertebrados é invertebrados. Los recientes estudios de
- Veratti y Holmgren acerca de las citadas redes, sugieren el
- pensamiento de que se trata del _aparato reticular_ de Golgi del
- tejido muscular (véase más adelante), el cual exhibiría aquí
- caracteres especialísimos.
-
-[Ilustración: Fig. 25.-- A, redes intersticiales situadas en el
-sarcoplasma de las fibras musculares de las alas de los insectos; B,
-dobles redes horizontales en los músculos de las patas; _d_, línea de
-Krause; _a_, tráqueas; _c_, hilos de la red.]
-
-=Terminaciones nerviosas en el corazón=[64].--Se demuestra en este
-opúsculo que las fibras nerviosas simpáticas del corazón de
-los batracios y reptiles se terminan por arborizaciones pálidas
-pericelulares, análogas á las descritas en los músculos lisos,
-confirmándose de esta suerte la opinión de Arstein, fundada en las
-revelaciones del método de Ehrlich.
-
- [64] _Cajal_: Sobre las terminaciones nerviosas del corazón
- de los batracios y reptiles. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_,
- Agosto, 1890.
-
-=Cerebro de los mamíferos=[65].--En un primer trabajo sobre el
-argumento se hacen constar estos tres hechos interesantes:
-
- [65] _Cajal_: Sobre la existencia de células nerviosas especiales
- en la primera capa de las circunvoluciones cerebrales. _Gaceta
- Médica Catalana_, 15 de Diciembre de 1890.
-
- _a_) Descubrimiento, en la primera capa cerebral de los
- mamíferos, de unos corpúsculos nerviosos especiales, cuyas
- dendritas, larguísimas y horizontales, corren sobre extensión
- enorme de la superficie cortical.
-
- _b_) Hallazgo en la misma zona de varios pequeños corpúsculos de
- axon corto, desconocidos de los autores.
-
- _c_) Descripción sucinta de la arborización final, en la zona
- molecular, del tallo radial de las células piramidales, es decir,
- de una fronda ó copa terminal, que había escapado á la sagacidad
- de Golgi y sus discípulos.
-
- Estas adquisiciones fueron primeramente confirmadas por Retzius,
- que designó las células especiales de la zona primera (células
- que él estudió minuciosamente en el cerebro humano) _células de
- Cajal_. Kölliker, van Gehuchten, Schäffer, Veratti, etc., las
- han confirmado también, añadiendo, naturalmente, nuevos hechos
- morfológicos.
-
-De un trabajo fundamental sobre el cerebro, aparecido en 1892, nos
-ocuparemos oportunamente.
-
-En una segunda comunicación mucho más extensa[66] se añaden, con
-relación á la estructura de la corteza gris del cerebro, los
-siguientes datos:
-
- [66] _Idem_: Textura de las circunvoluciones cerebrales de
- los mamíferos inferiores. Barcelona, Octubre de 1890. Con dos
- grabados.
-
- _a_) Se prueba que el axon de las medianas y grandes pirámides,
- así como el de las células polimorfas, penetra en la substancia
- blanca, donde á veces se bifurca.
-
- _b_) Se mencionan las espinas del tallo y penacho terminal de las
- pirámides.
-
- _c_) Se consigna que el cuerpo calloso consta de tubos directos y
- de colaterales de axones de pirámides de proyección ó asociación.
-
- _d_) Se descubren colaterales y bifurcaciones en las fibras del
- cuerpo calloso.
-
- _e_) Se confirma la existencia en los embriones y mamíferos
- jóvenes de células epitélicas, extendidas desde los ventrículos á
- la superficie cerebral, y se refutan los errores de Magini acerca
- de la composición de estas fibras.
-
- _f_) Se prueba que en el cerebro, como en la médula, muchas
- células neuróglicas son elementos epiteliales dislocados y
- emigrados.
-
- _g_) Se sorprenden, con el método de Weigert, las
- estrangulaciones de los tubos nerviosos cerebrales, negadas por
- muchos, etc., etc.
-
-=Bulbo olfatorio.=--De mucho más valor teórico fué el trabajo
-consagrado al análisis de las vías olfatorias[67]. Gracias á la
-arquitectura regular y relativamente accesible de este centro, por
-varios conceptos comparable al cerebelo y á la retina, logramos
-contrastar una vez más el papel transmisor de las dendritas y la
-propagación nerviosa por contacto. Aparte de su valor crítico y
-teórico, contiene dicha comunicación algunos datos objetivos de
-valor, tales como:
-
- [67] _Cajal_: Origen y terminación de las fibras nerviosas
- olfatorias. Barcelona, 11 de Octubre de 1890. Con seis grabados.
-
- _a_) La demostración del curso total de las fibras nerviosas
- olfatorias, desde la mucosa hasta su arribo al glomérulo del
- bulbo, en donde se terminan, no por redes como pensaba Golgi,
- sino por arborizaciones libres varicosas. (Confirmado por
- Retzius, Lenhossék, van Gehuchten y Martin, Calleja, Blanes,
- etc.) (fig. 26, D).
-
- _b_) La existencia de células nerviosas diminutas situadas dentro
- de los glomérulos. (Confirmadas por Blanes, etc.).
-
- _c_) La emergencia de colaterales en los axones de las células
- mitrales, colaterales que se ramifican en la capa molecular.
- (Confirmadas por Pedro Ramón en las aves, por van Gehuchten,
- etc.).
-
- _d_) El hallazgo en la zona de los granos de ciertas células
- estrelladas grandes, cuyo axon corto se arboriza en la capa
- molecular. (Confirmado por van Gehuchten, etc.).
-
-[Ilustración: Fig. 26.--Figura semiesquemática destinada á mostrar
-las articulaciones interneuronales en el bulbo olfatorio de los
-mamíferos.-- A, mucosa olfativa; B, lámina cribosa del etmoides; D,
-fibra olfativa; C, célula mitral; _a_, glomérulo ó territorio de
-encuentro de las arborizaciones de las fibras olfativas y del penacho
-dendrítico de las células mitrales; _f_, célula bipolar olfativa;
-_d_, axon dirigido á la región esfenoidal del cerebro.]
-
- _e_) En fin, se traza el esquema dinámico del bulbo, llamando
- la atención de los sabios sobre la necesidad de otorgar
- significación nerviosa, y por consiguiente, oficio conductor
- á los brazos protoplásmicos de las mitrales y células
- empenachadas, únicas partes celulares penetrantes en los
- glomérulos y en contacto íntimo con las fibrillas olfatorias;
- puesto que, contra la aserción de Golgi, estas últimas fibras no
- salen jamás del territorio glomerular ni en él entran axones de
- origen central. (Aceptado por Retzius, van Gehuchten, Kölliker,
- Waldeyer, Lugaro, Calleja, Blanes, etc.).
-
-El esquema de la figura 26 hará patente la marcha de las corrientes
-en los centros olfativos.
-
-La historia de la interpretación fisiológica de la estructura del
-bulbo olfatorio ofrece un caso típico de la influencia paralizante
-de los prejuicios teóricos. Ya Golgi había descubierto antes que
-nosotros los hechos más importantes de la citada estructura,
-singularmente el valiosísimo de la concurrencia, dentro de los
-_glomérulos_, de las fibras olfativas, por un lado, y del penacho
-dendrítico de las células mitrales (fig. 26, _a_), por otro; pero
-su concepción rígida de la _red nerviosa difusa_ no le permitió
-comprender el gran alcance fisiológico de semejante disposición.
-
-De menos valor son algunos artículos relativos á las células
-gigantes de la lepra[68] y á la estructura de los ganglios nerviosos
-raquídeos[69]. Por ahora no haremos sino citarlos. Acerca de mis
-encuentros en los ganglios, trataremos _ex profeso_ más adelante.
-
- [68] _Cajal_: Sobre las células gigantes de la lepra y sus
- relaciones con las colonias del bacilo leproso. _Gaceta Sanitaria
- de Barcelona_, 10 de Julio de 1890, núm. 11. Con tres grabados.
- (Descripción de las células gigantes de esta enfermedad y de
- sus relaciones con las colonias bacilares colosales, que estimo
- siempre intraprotoplásmicas).
-
- [69] _Idem_: Sobre la existencia de terminaciones nerviosas
- pericelulares en los ganglios nerviosos raquidianos. _Pequeñas
- comunicaciones anatómicas._ Barcelona, 20 de Diciembre de 1890.
- Con dos grabados.
-
-Dejo ya dicho que los años de 1890 y 1891 fueron mi Domingo de Ramos.
-La generosa acogida que mis ideas obtuvieron de sabios insignes,
-motivó una franca confianza en las revelaciones del método de Golgi y
-en la exactitud de mis descripciones. En consecuencia, se desarrolló
-un movimiento bibliográfico considerable. Todos querían contribuir
-con algo al enriquecimiento de la nueva doctrina neurológica,
-patrocinada en Alemania por maestros de la talla de His, Waldeyer,
-Kölliker y Edinger. Los sabios de las naciones latinas y escandinavas
-siguieron después. En Italia adoptaron las nuevas ideas, no obstante
-la autoridad arrolladora de Golgi, Lugaro y Tanzi; en Bélgica, van
-Gehuchten; en Suiza, von Lenhossék; en Suecia, Retzius; en Francia,
-Azoulay, Dejerine y sobre todo el célebre profesor de la Universidad
-de París, el simpático Matías Duval.
-
-Largo y enfadoso fuera citar todos los discursos, artículos de
-propaganda ó trabajos de confirmación con que altos prestigios
-ampararon la modestia de mi pabellón científico. Mencionaré no más
-algunos de ellos, casi todos aparecidos en 1891.
-
-Uno de los primeros sabios convertidos á mis ideas fué el profesor
-de Lovaina A. van Gehuchten, renombrado citólogo de la Escuela de
-Carnoy, transformado entonces, por una especie de inducción, en
-ardoroso cultivador de la neurología. Permítasenos copiar aquí
-algunos párrafos de su famoso discurso de Jubileo[70], en donde el
-sabio belga cuenta sus primeros pasos de catecúmeno:
-
- [70] _Le Neuraxe_, 1913.
-
-«Era la época --dice van Gehuchten-- en que el método de Golgi
-encontró al fin aplicación práctica. Los hechos nuevos revelados
-por este proceder iban á revolucionar la anatomía del sistema
-nervioso. Los laboratorios de Anatomía hallábanse en ebullición.
-Todos queríamos aportar nuestra piedra al edificio nuevo que, bajo la
-impulsión genial de Cajal, resultaba grandioso. No sólo la técnica
-del método se había simplificado, sino que los resultados aportados
-vinieron á ser más constantes y decisivos...»
-
-[Ilustración: Dr. A. van Gehuchten, profesor de la Universidad de
-Lovaina.]
-
-«Me pregunta el Comité organizador de esta fiesta cómo me ocurrió
-la idea, hace veinticinco años, de dirigir mi actividad científica
-hacia los estudios del sistema nervioso. Deseoso de contestaros,
-he procurado revivir con el pensamiento los primeros años de mi
-enseñanza universitaria. Era en 1888. Estaba yo en correspondencia
-con Cajal, con ocasión de trabajos respectivamente publicados sobre
-la estructura íntima de la célula muscular. Cierto día me escribe,
-manifestándome que abandona sus investigaciones sobre los músculos,
-para ocuparse de los centros nerviosos, motivando su decisión en
-el hecho de haber obtenido resultados notables aplicando sobre los
-embriones una de las fórmulas del método de Golgi creado desde 1875.
-Yo comprobé sus afirmaciones, persuadiéndome de que tenía razón... El
-primer paso estaba dado, después otros siguiéronse naturalmente.»
-
-En efecto, la obra cumplida por van Gehuchten á partir de aquella
-sugestión fué importantísima, recayendo sobre gran parte del
-sistema nervioso, y especialmente sobre los vertebrados inferiores.
-Ciñéndonos á los trabajos de confirmación publicados entonces
-por el sabio belga, mencionaremos unas elocuentes conferencias de
-divulgación pronunciadas ante la _Sociedad Belga de Microscopia_[71]
-y cierta extensa monografía consagrada al estudio de la médula
-y del cerebelo, donde el autor, además de corroborar los hechos
-descubiertos por mí y por Kölliker, añade detalles descriptivos
-nuevos é interpretaciones importantes.
-
- [71] _Van Gehuchten_: Les découvertes récentes dans l’Anatomie et
- l’Histologie du système nerveux central. _Annal. de la Société
- Belge de Microscopie_, tomo XV, 1891.
-
- _Idem_: La structure des centres nerveux; la moelle épinière et
- le cervelet. _La Cellule_, tomo VIII, fascículo 1.º 1891.
-
-Al insigne sabio belga debí yo ser rápidamente conocido en los países
-de lengua francesa. En páginas ulteriores he de volver á tratar de
-las iniciativas científicas del malogrado maestro[72], ya que en los
-siguientes años nuestras actividades corrieron á menudo paralelas,
-acometiendo los mismos temas y contribuyendo á elaborar los mismos
-conceptos.
-
- [72] Todavía joven y en plena lozanía de espíritu, el profesor
- van Gehuchten acaba de morir en Cambridge (Septiembre de 1914),
- en cuyos célebres colegios universitarios fueron cordialmente
- acogidos varios sabios belgas emigrados. El llorado maestro
- fué una de tantas víctimas de la horrenda guerra que devasta
- actualmente á la culta Europa (escribo en Julio de 1915). El
- incendio de Lovaina le había arruinado material y moralmente.
- Destruída la Universidad, abrasada la Biblioteca, en pavesas su
- magnífica colección de preparaciones y aparatos científicos, y
- errante, en fin, fuera de su patria, cayó van Gehuchten en un
- estado de melancolía y abatimiento profundos. Según noticias que
- me comunica el profesor Havet (otro emigrado belga), una pequeña
- operación (la de la apendicitis), que, en condiciones ordinarias,
- habría sido soportada perfectamente, motivó un incidente cardíaco
- seguido de muerte.
-
-Continuaron esta labor de difusión y popularización dos insignes
-investigadores alemanes: Waldeyer é His. El primero publicó, en un
-semanario médico de Berlín[73], metódica y clarísima exposición de
-las nuevas ideas, que ilustró con profusión de gráficos esquemas.
-Suya es la palabra _neurona_ (_unidad nerviosa_), con que resumió la
-tesis de la individualidad morfológica, fisiológica y genética del
-corpúsculo ganglionar defendida por His y nosotros.
-
- [73] _W. Waldeyer_: Ueber einige neuere Forschungen im Gebiete
- der Anat. des Centralennervensystem. _Vortrage in der Berliner
- Med. Gesellschaft_. _Deutscher Med. Wochenschrift_, 1891.
-
-También His[74], el renombrado embriólogo de Leipzig, de quien hemos
-hablado ya con merecido encomio en páginas anteriores, resumió el
-nuevo concepto de la fina estructura de los centros en sugestivo
-folleto, ilustrado con numerosos esquemas. Como es natural, al
-exponer los hechos morfológicos señalados por mí y por Kölliker,
-recordaba que en los embriones más tempranos los neuroblastos se
-comportan como elementos independientes, se desarrollan por vía de
-crecimiento y son capaces de emigración.
-
- [74] _His_: Ueber der Aufbau unseres Nervensystems. Leipzig, 1891.
-
-[Ilustración: Dr. G. Retzius, profesor de Anatomía de la Universidad
-de Estocolmo.]
-
-Interesante asimismo como obra de propaganda fué el estudio
-consagrado al tema por Kupffer[75], uno de los anatómicos y
-embriólogos más célebres de Alemania, promotor, según dejamos dicho,
-del concepto de la unidad genética de los nervios. Aunque publicado
-en fecha posterior (1894), lo citamos aquí por representar un trabajo
-divulgador de las nuevas direcciones neurológicas.
-
- [75] _Kupffer_: Die Neuronenlehre in der Anat. der Nervensystems.
- _Medizinische Wochensch._ Bd. 41. März, 1894.
-
-La labor del concienzudo Retzius[76] fué extraordinariamente
-importante. Este sabio acogió con tanto más agrado el concepto de la
-transmisión por contacto, cuanto que, en sus Memorias antiguas sobre
-la estructura de los órganos de los sentidos, habíase mostrado muy
-reacio en afiliarse á la teoría reticular. Además, había aplicado
-por entonces el método de Ehrlich (azul de metileno) al sistema
-nervioso de los invertebrados (crustáceos, gusanos, moluscos,
-etcétera) y hallado, en perfecta concordancia con mi manera de
-ver, que la arborización terminal de las fibras nerviosas en los
-ganglios no constituye jamás red, sino que aparece perfectamente
-libre, entrando en contacto íntimo, en la _Punktsubstanz_, con las
-proyecciones dendríticas de otras neuronas. Ulteriormente, habiendo
-usado el cromato de plata con arreglo á mis indicaciones, confirmó y
-amplió en una serie de magníficas monografías casi todos los hechos
-señalados por nosotros en la evolución ontogénica y estructura
-adulta de los centros nerviosos[77]. Particularmente interesante es
-la síntesis de la concepción neuronal con relación á la estructura
-de los sentidos, expuesta por dicho sabio en 1892[78]. Al recordar
-su precioso apoyo de entonces, fuera ingrato no mencionar que, por
-iniciativa del maestro sueco, obtuvieron mis trabajos la primera
-distinción académica, la de _miembro_ de la Real Academia de Medicina
-de Estocolmo, ante la cual pronunció varias conferencias resumiendo
-mis investigaciones, así como las de Golgi y Kölliker[79].
-
- [76] _Retzius_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Crustaceen.
- _Biol. Unters. Neue Folge._ Bd. I. Stockholm, 1890.
-
- _Idem_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Würmer. _Biol. Unters.
- N. F._ Bd. II, 1891.
-
- _Idem_: Das Nervensystems der Lumbicinen. _Biol. Unters. N. F._
- Bd. III, 1892.
-
- [77] _Idem_: Die nervösen Elemente der Kleinhirnrinde. _Biol.
- Unters. N. F._ Bd. III, 1892.
-
- _Idem_: Die Endigungsweise der Riechnerven. _Biol. Unters. N. F._
- Bd. III.
-
- [78] _Retzius_: Ueber der neuen Prinzipien in der Gebiete der
- Nervenhistologie. _Biol. Unters._ Bd. IV, 1892.
-
- _Idem_: Die Cajal’schen Zellen der Grosshirnrinde beim Menschen
- und bei Säugethieren. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893.
-
- _Idem_: Zur Kenntnis der ersten Entwicklung der nervösen Elemente
- im Rückenmarke der Hühnschens. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893.
-
- _Idem_: Die nervösen Elemente im Rückenmarke der Knochenfische,
- etc. _Biol. Unters._ N. F. Bd. V, 1893.
-
- [79] Así me lo comunicó en amable carta del 25 de Junio de
- 1891. «He expuesto --me dice-- á menudo en nuestras sociedades
- científicas y académicas sus bellos descubrimientos, y
- últimamente ha sido usted proclamado miembro de nuestra _Academia
- de Medicina_, etc.»
-
-Poco después intervino Lenhossék, el profesor de Basilea, tan
-reservado al principio. Aparte un trabajo fundamental sobre el
-sistema nervioso de la lombriz de tierra[80], en que, á semejanza de
-Retzius, se corroboraba en los invertebrados la ley del contacto,
-dicho sabio publicó un soberbio libro sobre la médula espinal de
-los mamíferos[81]. En esta obra, de que se hicieron rápidamente
-dos ediciones, sancionó Lenhossék cuanto yo había afirmado acerca
-de la disposición terminal de las raíces posteriores, estructura de
-la substancia gris, origen y terminación de las fibras nerviosas, y
-enriqueció nuestro conocimiento sobre las colaterales sensitivas,
-composición de las raíces posteriores (halló en ellas _fibras
-motrices_), elementos nerviosos y neuróglicos de la substancia gris,
-etc., con valiosas contribuciones[82].
-
- [80] _Lenhossék_: Die sensiblen Nerven des Regenwurms. Verlauf.
- Mitteilung. Basel. Oktober, 1891.
-
- _Idem_: Ursprung, Verlauf und Endigung der sensiblen Nervenfasern
- bei Lumbricus. _Arch. f. mikros. Anat._ Bd. XXXIX, 1892.
-
- _Idem_: Neuere Forschungen ueber den feineren Bau der
- Nervensystems. _Correspondenzblatt f. Schweizer Ärzte_. Jahrg.
- 21, 1891.
-
- [81] _Idem_: Der feinere Bau der Nervensystems im Lichte neuester
- Forschungen. _Fortschrift. d. Med._ Bd. X, 1892. En fascículo
- separado apareció en 1893. La edición de 1894 es mucho más
- extensa é importante.
-
- [82] Es altamente consolador el ver cómo saben cambiar de
- opinión ciertos nobles y honrados caracteres. El insigne v.
- Lenhossék, tan reservado al principio, escribióme en 1890 frases
- que, aun descontadas las usuales exageraciones de la cortesía,
- resultáronme muy gratas y alentadoras. «Sus reiterados y
- sobresalientes descubrimientos --me decía en carta que conservo--
- prodúcenme gran admiración por su genio. Considero sus hallazgos
- como las conquistas más importantes realizadas desde hace diez
- años en el dominio de la Anatomía microscópica. También los
- profesores His y Kölliker, con quienes he conversado largamente
- hace poco en Basilea, y otros varios colegas participan de este
- juicio mío. _Siento en el alma no haber comprendido antes toda
- la importancia de los trabajos de usted, y haber mostrado acerca
- de ellos un escepticismo injustificado, que espero habrá usted
- sabido olvidar._» Por desgracia --lo he dicho ya-- los hombres de
- este temple moral abundan poco entre los sabios.
-
-En Francia tuve la suerte de ganar para mi causa al Dr. L. Azoulay,
-joven de mucho talento, que confirmó no pocas de mis conclusiones
-acerca de la estructura del cerebelo, cerebro y médula espinal,
-y llegó á ser con el tiempo el generoso traductor francés de
-mis libros y el mejor de mis amigos; y al ilustre Matías Duval,
-profesor de Histología de la Facultad de Medicina de París, que
-llevó su adhesión á mis ideas, hasta mandar reproducir, en grandes
-cuadros murales destinados á la enseñanza, los esquemas de mis
-publicaciones neurológicas. Los que oyeron, por aquella época sus
-elocuentísimas lecciones (Duval era un expositor científico de primer
-orden), contaban que, una de sus frases favoritas al inaugurar sus
-conferencias acerca del sistema nervioso, era: «Por esta vez la
-luz nos llega del Mediodía, de la noble España, país del sol...»
-Parecidas afectuosas palabras repitió más tarde en el prólogo con que
-apadrinó, ante el público francés, la traducción de mis conferencias
-de Barcelona.
-
-Aunque dados á la estampa en fechas ulteriores (1893), citaremos
-aún, para ser completos, un artículo de vulgarización publicado en
-Francia por Dagonet[83]; la elocuente exposición doctrinal de Tanzi,
-profesor de la Facultad de Medicina de Florencia[84]; el resumen de
-Bergonzini[85], y, en fin, la presentación benévola de mis ideas,
-hecha por el célebre Edinger en su clásico libro sobre la estructura
-comparativa del sistema nervioso[86].
-
- [83] _Dagonet_: _La Médecine Scientifique_, 1893.
-
- [84] _Tanzi_: I fatti e le induzione nell’odierna istologia del
- sistema nervoso. Reggio-Emilia, 1893.
-
- [85] _Bergonzini_: Le scoperte recenti sulla istologia dei centri
- nervosi. _La Rassegna di Scienze Mediche._ Anno 1893.
-
- [86] _Edinger_: Vorlesungen ueber den Bau der nervösen
- Centralorgane, 4 Aufl. 1893.
-
- * * * * *
-
-No todo fueron venturas y satisfacciones durante el año de 1890 y
-siguiente. Tuve también inesperados contratiempos.
-
-Uno de ellos fué, en el orden científico, mi polémica con el profesor
-Camilo Golgi, que, en artículo publicado en el _Anatomischer
-Anzeiger_[87], reclamó la prioridad del hallazgo de las fibras
-_colaterales_ de la médula espinal. En dicho escrito, harto
-desabrido y acre de tono, el maestro de Pavía exhumaba cierta breve
-comunicación publicada en 1880 en un periódico local de Reggio Emilia
-(Italia), absolutamente desconocida de los sabios. En este artículo
---olvidado al parecer por el mismo Golgi, puesto que no alude á él
-en su obra magna del sistema nervioso (1885)-- figura un párrafo
-de tres líneas en que se mencionan, en efecto, las famosas ramas
-transversales brotadas de los tubos de los cordones.
-
- [87] _C. Golgi_: Ueber den feineren Bau der Rückenmarkes. _Anat.
- Anzeiger_, Bd. V, 1890.
-
-En términos comedidos[88] contesté yo, concediéndole de buen grado
-la prioridad del descubrimiento, aunque lamentando que un hecho de
-tamaña importancia hubiera visto solamente la luz en Revista local
-desconocida. Y, aprovechando la ocasión, redacté un resumen de las
-conclusiones más importantes deducidas de mis trabajos é hice una
-crítica severa de las especulaciones teóricas del sabio de Pavía
-(papel meramente nutritivo de las dendritas, red nerviosa difusa
-intersticial, significación funcional de los dos tipos neuronales,
-oficio vegetativo de la neuroglia, etc.).
-
- [88] _Cajal_: Reponse à M. Golgi à propos des fibrilles
- collatérales de la moelle épinière et de la structure de la
- substance grise. _Anat. Anzeiger_, Bd. V, 1890.
-
-La justificada reclamación de Golgi disminuyó, naturalmente, mi
-caudal de hallazgos en la médula espinal. El saldo en mi favor fué,
-sin embargo, suficiente para consolar mi amor propio, un tanto
-decepcionado. Considerando sólo el capítulo de las _colaterales_,
-figuran todavía en mi haber personal: la descripción del modo de
-terminación de dichas fibras en la substancia gris; sus conexiones,
-mediante nidos, con las neuronas motrices y funiculares; su
-disposición variada en los diversos cordones, y, en fin, su
-participación en la constitución de las comisuras blanca y gris.
-
-De estos percances ningún observador, ni aun los mejores conocedores
-de la bibliografía, se verá jamás enteramente libre. ¿Cómo evitar,
-en efecto, que, por negligencia, comodidad de redacción, acaso
-por asegurar fecha lo más temprana posible, un sabio publique ó
-_entierre_ (¡se dan casos!) por varios años, en obscuro _boletín_
-local, ó en las _Actas_ de modesta Academia provinciana, un hecho
-interesante recién descubierto? Ciertamente, los cultivadores de la
-ciencia venimos obligados á publicar nuestros trabajos en Revistas
-ó Archivos universalmente conocidos, para facilitar la pesquisa
-bibliográfica y evitar sorpresas desagradables; pero ¿quién no ha
-incurrido alguna vez en este pecado de pereza?
-
- * * * * *
-
-Las demás pesadumbres pertenecen al orden familiar y no interesan
-al lector. Mi hijo mayor, que prometía ser mozo de entendimiento,
-cayó gravemente enfermo con una fiebre tifoidea, de cuyas resultas,
-además de paralizarse bastante su desarrollo mental, brotaron los
-gérmenes de la enfermedad cardíaca que le llevó, tres lustros
-después, al sepulcro. Y una de mis hijas, la primera nacida en
-Barcelona, fué víctima de la inexorable meningitis, contraída durante
-la convalecencia del sarampión. Porque en las grandes y húmedas urbes
-toda debilidad resulta peligrosa, á causa del perpetuo acecho del
-bacilo de la tuberculosis, suspendido en la atmósfera y en profusión
-sembrado por industriales desaprensivos en leches y carnes.
-
-¡Pobre Enriqueta!... Su imagen pálida y doliente vive en mi
-memoria, asociada, por singular y amargo contraste, á uno de mis
-descubrimientos más bellos: _el cilindro-eje de los granos del
-cerebelo y su continuación con las fibrillas paralelas de la capa
-molecular_. Acaso en tan triste ocasión fué el dolor un soberano
-despertador. Profundamente desvelado, y rendido de fatiga y de
-pena, dí en la manía de embriagarme, durante las altas horas de la
-noche, con la _luz del microscopio_, á fin de adormecer mis crueles
-torturas. Y cierta noche aciaga, cuando las tinieblas comenzaban á
-abatirse sobre un sér inocente, brilló de repente en mi espíritu
-el resplandor de una nueva verdad... Pero no renovemos tristes
-recuerdos. Además, ¿á quién importan estas cosas?...
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO IX
-
- Trabajos de 1891. -- Con la colaboración de van Gehuchten,
- formulo el principio de la _polarización dinámica_ de las
- neuronas. -- Completo mis anteriores observaciones sobre el
- cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios
- simpáticos. -- Inesperada fortuna de mis conferencias populares
- acerca de la estructura fundamental del sistema nervioso.
- -- Oposiciones á la cátedra de Histología, de Madrid. -- Mi
- traslación á la Corte en 1892.
-
-
-La fiebre de trabajo y la tensión de espíritu remitieron algo durante
-el año de 1891; sin embargo, la cosecha de observaciones alcanzó aún
-cierta importancia. Como veremos luego, el descenso de mi actividad
-debióse al tiempo invertido en la preparación intensiva de mis
-oposiciones á la cátedra de Madrid.
-
-Dos cosas hay que distinguir en mi labor de 1891: la elaboración
-teórica y el acarreo de datos.
-
-En el orden teórico considero como la más afortunada de mis
-concepciones el principio de la _polarización dinámica_, contenida ya
-en germen en los ensayos especulativos de 1889[89]. Complázcome en
-reconocer que en la elaboración y formulación de este concepto tuvo
-el profesor v. Gehuchten participación importante.
-
- [89] _R. Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos,
- 1889.
-
-Permítame el lector un poco de historia.
-
-No hay histólogo ó fisiólogo que, al contemplar la morfología
-complicada de la célula nerviosa con sus dos clases de expansiones,
-las _protoplásmicas_ ó cortas y la _nerviosa_ ó larga, no se haya
-hecho las siguientes interrogaciones: ¿Cuál es la dirección del
-impulso nervioso dentro de la neurona? ¿Propágase como el sonido ó
-como la luz en todas direcciones, ó marcha constantemente en un solo
-sentido á la manera del agua del molino?
-
-Ciertamente, los fisiólogos habían aportado ya, en relación á este
-problema, un dato valioso: que en los axones motores la descarga
-nerviosa provocada por las células del asta anterior de la médula
-espinal, transmítese exclusivamente en sentido _celulífugo_, esto
-es, desde el _soma_ á la placa motriz ó terminación nerviosa
-periférica; y generalizando el supuesto un poco arbitrariamente,
-ciertos neurólogos --Gowers, Bechterew, Kölliker, Waldeyer, etc.--
-atribuyeron á todos los cilindros-ejes esta misma especie de
-conducción.
-
-En cuanto al modo de conducción de las expansiones protoplásmicas, no
-existía opinión formada. Muchos autores dudaban hasta de su capacidad
-de transmitir corrientes (recuérdese la concepción de Golgi sobre
-el papel puramente nutritivo de las dendritas). Sólo el fisiólogo
-Gad supuso, aunque sin base objetiva suficiente, que las dendritas
-podrían acaso propagar el impulso nervioso en sentido _celulípeto_,
-es decir, desde los cabos de estas expansiones al cuerpo celular.
-
-La aparición en 1889 y 1890 de mis trabajos sobre la retina, bulbo
-olfatorio, cerebelo y médula espinal cambió algo la faz del problema,
-haciéndolo abordable por la vía histológica. Dos adquisiciones, una
-objetiva y otra teórica, facilitaron la tarea. Fué la primera la
-demostración rigurosa de la capacidad conductriz de las dendritas;
-consistió la otra en la identificación, imaginada por mí (1889)
-sobre la base de comparaciones morfológicas, de las gruesas
-expansiones periféricas de los corpúsculos sensoriales con las
-prolongaciones protoplásmicas de las neuronas centrales.
-
-[Ilustración: Fig. 27.--Esquema destinado á mostrar la dirección del
-impulso nervioso en la retina de los vertebrados. --A, retina; B,
-cuerpo geniculado externo; _a_, célula bipolar para bastones; _b_,
-célula bipolar para conos; _c_, _d_, células gangliónicas; _e_, cono;
-_f_, bastoncitos. Las flechas marcan la dirección de la corriente.]
-
-Notemos, en efecto, pasando la vista por las figuras 27 y 28, que en
-la membrana visual (células bipolares, conos y bastones y corpúsculos
-ganglionares), y en el aparato olfativo (fig. 28), la expansión
-ó expansiones celulares gruesas, en un todo comparables con las
-dendritas, miran constantemente al mundo exterior y poseen conducción
-evidentemente celulípeta, mientras que el axon ó prolongación
-celulífuga se orienta hacia los centros nerviosos. Procediendo por
-inducción, era natural atribuir iguales propiedades dinámicas á las
-dendritas de las neuronas multipolares del cerebro, cerebelo y médula
-espinal. Así lo expresé yo, aunque con cierta timidez, en 1889, en
-mi citado trabajo de _La medicina práctica_[90]. En la figura 29
-mostramos la dirección que el impulso nervioso seguiría en un órgano
-nervioso central, el cerebelo, caso de que la referida ley posea
-valor general.
-
- [90] «El papel receptor ó colector de corrientes --decíamos--
- de las dendritas es indudable por lo menos en dos casos: en los
- glomérulos olfativos donde las fibras nerviosas llegadas de la
- mucosa nasal entran en relación con el penacho dendrítico de las
- células mitrales, y en las células de Purkinje del cerebelo,
- cuyas frondas protoplásmicas se ponen en contacto con fibrillas
- paralelas de los granos.» _La medicina práctica_, 1889.
-
-[Ilustración: Fig. 28.--Esquema destinado á mostrar la dirección
-de la onda nerviosa en la mucosa y centros olfativos. --A, mucosa
-olfativa; B, bulbo olfatorio del cerebro; C, lóbulo esfenoidal del
-cerebro, donde acaban las vías nacidas del bulbo. Las flechas señalan
-la dirección del movimiento nervioso.]
-
-Faltóme entonces audacia para elevar la fórmula á la categoría de ley
-general. Es preciso convenir en que, no obstante los progresos hechos
-en el conocimiento estructural de las vías sensoriales, gracias á las
-investigaciones de Golgi, las nuestras y las de Kölliker, Tartuferi,
-Retzius y Lenhossék, etc., semejante generalización resultaba
-prematura.
-
-Parecióme, además, que ciertos hechos eran francamente contrarios á
-la supuesta conducción exclusivamente _celulípeta_ de las dendritas
-y _celulífuga_ del axon. Uno de ellos era la existencia en diversos
-centros nerviosos de los vertebrados, y particularmente en el lóbulo
-óptico (aves y reptiles) de zonas concéntricas, donde concurren
-exclusivamente apéndices protoplásmicos. En tales casos era forzoso
-admitir el contacto entre dendritas de origen diverso y, por tanto,
-una conducción indiferentemente celulípeta ó celulífuga.
-
-La otra grave dificultad estribaba en las células de los _ganglios
-sensitivos_ ó raquídeos, donde la rama periférica de conducción,
-indiscutiblemente celulípeta, afecta, por excepción, en el adulto
-todos los caracteres estructurales y morfológicos del cilindro-eje.
-
-Descorazonado ante tales escollos, abandoné la cuestión que estimé
-prematuramente planteada, y acaso insoluble, con ayuda de los métodos
-histológicos.
-
-Transcurridos dos años, es decir, en 1891, apareció un interesante
-trabajo de van Gehuchten[91], donde se criticaba incidentalmente
-y en una nota mi atrevida identificación de las dendritas con las
-expansiones receptoras de los corpúsculos sensoriales, así como las
-consecuencias fisiológicas de semejante supuesto.
-
- [91] _A. van Gehuchten_: La moelle epinière et le cervelet. _La
- Cellule_, tomo VII, 1891.
-
-«Nos parece difícil --dice este sabio-- admitir la hipótesis, por
-otra parte muy ingeniosa, de Cajal, según la cual la prolongación
-periférica de las células ganglionares sensitivas (alude también á
-las bipolares olfativas, retinianas, etc.) sería una prolongación
-protoplásmica, mientras que la expansión central representaría un
-verdadero axon. Ramón y Cajal ha llegado á esta hipótesis comparando,
-por ejemplo, los elementos bipolares de la mucosa olfativa con los
-elementos de los ganglios espinales.
-
-»La idea de considerar la prolongación periférica como protoplásmica
-es ingeniosa en el sentido de que establece fácilmente una diferencia
-funcional entre las expansiones protoplásmicas y nerviosas. Las
-prolongaciones protoplásmicas tendrían conducción _celulípeta_ y
-servirían para transmitir al cuerpo celular las conmociones nerviosas
-llegadas de los vecinos elementos; mientras que el cilindro-eje
-ofrecería una conducción _celulífuga_, destinada á poner el elemento
-nervioso de que proviene en relación con los otros.
-
-»Mas para admitir esta hipótesis fuera necesario modificar
-completamente la idea que tenemos de las prolongaciones
-protoplásmicas, y admitir que una de estas prolongaciones puede
-llegar á ser el cilindro-eje de un corpúsculo nervioso, lo que nos
-parece difícil de aceptar.»
-
-[Ilustración: Fig. 29.--Esquema destinado á mostrar la marcha de
-las corrientes en el cerebelo, en el supuesto de que la ley de
-polarización dinámica tenga carácter general. --_a_, grano; _b_,
-fibra musgosa; _c_, corpúsculo de Purkinje; _d_, fibra paralela.]
-
-La lectura de esta crítica incidental del sabio de Lovaina atrajo mi
-atención y me llevó á meditar nuevamente sobre el tema. Con razón
-afirman los psicólogos que en frente de una idea, repetidamente
-apercibida ó pensada, nuestros sucesivos estados de conciencia
-son siempre diferentes. Entre la primera y la última aprehensión
-del concepto, el espíritu ha ganado en adquisiciones; ciertas
-objeciones pierden su fuerza; dificultades, al parecer insuperables,
-se desvanecen; fórjanse, en fin, nuevas asociaciones de ideas. Tal
-me ocurrió en aquella ocasión. La precisión con que dicho sabio
-planteó el problema modificó el curso de mis pensamientos, y las
-dudas discretas, por él expresadas, en vez de detenerme y disuadirme,
-produjeron el efecto contrario. La obsesión del tema me perseguía, y
-lleno de esperanzas y de alientos, me dije: ¿Por qué dicha fórmula
-no ha de ser verdad? ¿No es plausible pensar que á cualidades
-morfológicas diferentes correspondan funciones algo diversas? Y esta
-diversidad, nacida por adaptación fisiológica, ¿no podría ser para
-las dendritas la conducción exclusivamente _celulípeta_ y para el
-axon la _celulífuga_? Probemos otra vez.
-
-Y sometí los hechos adversos á un estudio mucho más detenido y
-reflexivo. El primer obstáculo --la existencia de zonas donde
-exclusivamente concurrían las dendritas-- desvaneciose enteramente
-al examinar ciertas preparaciones del lóbulo óptico y cerebro
-de reptiles, aves y batracios, ejecutadas por mi hermano, por
-entonces consagrado ahincadamente al análisis de los centros de los
-vertebrados inferiores[92]. Allí, donde años antes yo no encontraba
-sino dendritas, los referidos cortes mostraban ricos plexos nerviosos
-terminales.
-
- [92] Oportunamente hablaré de las importantes investigaciones
- de mi hermano, relativas á la histología comparada del sistema
- nervioso. Los trabajos de este autor, donde encontré entonces
- datos preciosos para fundamentar el principio de la polarización
- dinámica, llevan por título: _Investigaciones de histología
- comparada en los centros ópticos de los vertebrados._ Tesis.
- Madrid, 1890, y _El encéfalo de los reptiles._ Zaragoza, 1891.
-
-[Ilustración: Fig. 30.--Esquema destinado á mostrar las metamorfosis
-de situación y morfología sufridas por las células sensitivas en la
-serie animal. --A, células sensitivas de la lombriz de tierra (el
-cuerpo celular, como demostró Lenhossék, reside en la epidermis);
-B, células sensitivas de los moluscos (según Retzius); C, células
-sensitivas de los peces inferiores; D, células sensitivas de los
-mamíferos, aves, reptiles y batracios.]
-
-El segundo obstáculo (carácter axónico de la expansión externa ó
-celulípeta de las células ganglionares raquídeas), fué salvado
-mediante una interpretación racional, fundada en hechos bien
-establecidos de la ontogenia y filogenia. Ciertamente, en los
-vertebrados superiores, la expansión externa de las células
-sensitivas posee carácter de cilindro eje; pero si descendemos en
-la escala animal (vermes, moluscos, crustáceos, etc. (fig. 30, A,
-B), según probaron las investigaciones de Retzius y Lenhossék)
-ó nos remontamos á las primeras fases de la época embrionaria,
-reconoceremos fácilmente que la célula ganglionar ó sensitiva
-adopta, no el tipo _monopolar_, característico de los vertebrados
-superiores (mamíferos, reptiles y batracios), sino el _bipolar_,
-á la manera de los elementos de la mucosa olfatoria, ó los de la
-membrana visual; ofreciendo, por consiguiente: cierta expansión
-_externa_ gruesa, colectora de corrientes aferentes, exenta de
-forro medular y con todos los rasgos distintivos de las dendritas;
-y una expansión _interna_, fina, dirigida á los centros y en
-posesión de los atributos del cilindro-eje legítimo. Por donde se
-infiere que, en el curso de la evolución ontogénica y filogénica,
-una expansión primitiva, legítimamente dendrítica en su doble
-aspecto dinámico y morfológico, puede adquirir, por adaptación
-progresiva, los caracteres estructurales, pero no los dinámicos, del
-cilindro-eje. Ó en otros términos: las cualidades anatómicas de las
-expansiones neuronales no representan hechos primitivos impuestos
-fatalmente por ley de evolución, sino disposiciones secundarias de
-carácter adaptativo, y en relación, sobre todo, con la longitud del
-conductor. Por ejemplo: la posesión de una vaina medular aisladora
-en las dendritas (célula sensitiva de los ganglios) relaciónase,
-más que con la dirección del movimiento nervioso, con la longitud
-considerable del conductor. En la figura 30 mostramos la evolución
-morfológica y de situación del cuerpo celular que ha experimentado
-la célula sensitiva durante su desarrollo filogénico. Se ve que,
-conforme progresa la evolución, dicho cuerpo abandona sucesivamente
-la piel, confinándose en órganos profundos, y cuando yace cerca de
-la médula espinal (reptiles, batracios, aves y mamíferos) comienza
-otra emigración, en cuya virtud el núcleo intercalado entre las dos
-expansiones, central y periférica, huye hacia la corteza del ganglio,
-brotando aquéllas en lo sucesivo de un pedículo inicial con atributos
-anatómicos de axon[93].
-
- [93] Este curioso desplazamiento del soma, es decir, del núcleo
- que parece huir del cauce principal del impulso nervioso como
- facilitando la creación de caminos directos, fué más adelante
- explicado, desde el punto de vista utilitario, mediante las leyes
- de economía, de espacio y tiempo de conducción.
-
-Esta evolución morfológica de las neuronas sensitivas se reproduce
-durante el desarrollo embrionario de los mamíferos y aves, según
-mostramos en la figura 31.
-
-[Ilustración: Fig. 31.--Fases del desarrollo de las células
-sensitivas de los mamíferos. --_a_, _b_, fases primitivas; _c_, _d_,
-_e_, transiciones de la bipolaridad á la monopolaridad.]
-
-Salvadas estas dificultades y previo un análisis histológico más
-preciso del efectuado hasta entonces acerca del plan estructural de
-las vías sensoriales y sensitivas, fuimos conducidos al siguiente
-enunciado[94], que fué acogido simpáticamente por muchos neurólogos y
-hasta por el mismo van Gehuchten[95]: _La transmisión del movimiento
-nervioso se produce siempre desde las ramas protoplasmáticas y cuerpo
-celular al axon ó expansión funcional. Toda neurona posee, pues, un
-aparato de recepción, el soma y las prolongaciones protoplásmicas,
-un aparato de emisión, el axon, y un aparato de distribución, la
-arborización nerviosa terminal._ Y como esta marcha del impulso
-nervioso al través del protoplasma implica cierta orientación
-constante, algo así como una _polarización_ de las ondas nerviosas,
-designamos la tesis precedente: _teoría de la polarización dinámica_.
-
- [94] _Cajal_: Significación fisiológica de las expansiones
- protoplásmicas y nerviosas de la substancia gris. _Congreso
- médico valenciano_, sesión del 24 de Junio de 1891. Se publicó
- también en la _Revista de Ciencias médicas de Barcelona_, núms.
- 22 y 23, 1891.
-
- [95] _Van Gehuchten_: Nouvelles recherches sur les ganglions
- cérébro-spinaux. _La Cellule_, tomo VIII, fasc. 2, 1892, etc.
-
-Pero en tan difíciles dominios la verdad completa rara vez surge de
-golpe. Se forja poco á poco, tras muchos tanteos y rectificaciones.
-Á pesar de su amplitud, el referido principio no resultaba aplicable
-á todos los casos conocidos de la morfología neuronal. De su dominio
-escapaban muchas neuronas de los invertebrados y algunos elementos
-de los vertebrados, singularmente ciertas células nerviosas de
-_axon arciforme_, nacido lejos del soma, descubierto por mí y por
-mi hermano en el lóbulo óptico de los vertebrados inferiores. Sólo
-más adelante, en 1897[96], caí en la cuenta de que, contra el
-sentir general, el soma ó cuerpo celular no interviene siempre en
-la conducción de los impulsos nerviosos recibidos. La onda aferente
-se propaga á veces directamente desde las dendritas al axon. Hube,
-pues, de sustituir la fórmula incorrecta precedente con esta otra,
-que designé: _Teoría de la polarización axípeta_. _El soma y las
-dendritas poseen conducción axípeta, es decir, transmiten las ondas
-nerviosas hacia el axon. Inversamente el axon ó cilindro-eje goza de
-conducción somatófuga ó dendrífuga, propagando los impulsos recibidos
-por el soma ó por las dendritas, hacia las arborizaciones terminales
-nerviosas._ Por consiguiente, las corrientes afluentes al axon no
-pasan por el soma, sino cuando éste se interpone entre los aparatos
-dendrítico y axónico.
-
- [96] _Cajal_: Las leyes de la morfología y dinamismo de las
- células nerviosas. _Revista trim. microg._, núm. 1, 1897.
-
-[Ilustración: Fig. 32.--Esquema de la marcha de las corrientes en las
-vías sensitivo-motrices. Admitiendo la fórmula de la polarización
-axípeta, evitamos la suposición, contraria á la teoría, de que
-el pedículo de la célula sensitiva posea conducción celulípeta y
-celulífuga á la vez. --A, piel; B, ganglio raquídeo; C, médula
-espinal.]
-
-Esta fórmula se aplica á todos los casos sin excepción, tanto de los
-vertebrados como de los invertebrados, lo mismo en el adulto que
-en el embrión. Gracias á su absoluta generalidad, constituye una
-preciosa clave interpretativa de la marcha de las corrientes en las
-neuronas de los centros. Así lo han reconocido sabios insignes que me
-han hecho la honra de aceptarla sin reservas.
-
-[Ilustración: Fig. 33.--Esquema destinado á mostrar la marcha de
-las corrientes en las células de cayado del lóbulo óptico de peces,
-batracios y reptiles, donde el axon surge de una dendrita á gran
-distancia del cuerpo celular. Aceptando la fórmula de la polarización
-axípeta, se evita el escollo de suponer una doble conducción,
-celulípeta y celulífuga, en el tallo intercalado entre el soma y el
-axon.]
-
-Acerca de sus ventajas trataré, empero, más adelante. Limitareme
-por ahora á copiar aquí dos figuras esquemáticas (32 y 33), donde
-el lector podrá reconocer fácilmente cómo, en efecto, dicha
-fórmula se aplica lo mismo á los casos difíciles (neuronas cuyas
-dendritas brotan del _segmento inicial del axon_, cual ocurre en
-los invertebrados, _células con cilindro-eje en cayado_, _células
-ganglionares raquídeas adultas_, etc.), que á los tipos neuronales
-corrientes del encéfalo de los mamíferos (figs. 28 y 29). Las flechas
-marcan el sentido de las corrientes.
-
- * * * * *
-
-Perdone el lector si me he detenido demasiado en referir los
-incidentes de mis reflexiones acerca del dinamismo neuronal. He
-querido mostrar, con un ejemplo típico, la marcha seguida durante
-la elaboración teórica; narrar cómo los obstáculos, al parecer
-insuperables, que cierran el paso á una concepción racional, pueden
-salvarse, volviendo reiteradamente sobre el tema, eliminando errores
-y analizando á fondo los hechos contradictorios; y cómo, en fin, el
-primer esbozo teórico se afina y depura por la reflexión, ganando
-progresivamente en generalidad hasta aplicarse á todos los casos.
-
-En el terreno de los hechos concretos, considero como lo mejor de mi
-labor de 1891 los recolectados en la retina, cerebro y gran simpático.
-
-La _retina_ mostrose siempre conmigo generosa. Cada tentativa
-analítica marcó un progreso más ó menos importante en el conocimiento
-de esta membrana, no obstante la formidable concurrencia que me
-hacía Dogiel, el gran histólogo ruso, que por aquel tiempo aplicaba
-con fortuna al mismo tema el método de Ehrlich al azul de metileno.
-No es cosa de referir aquí todos los menudos datos morfológicos
-y de conexión recogidos durante aquella campaña en la membrana
-visual de peces, batracios, reptiles y mamíferos[97]. Para no
-molestar demasiado al lector, escogeré solamente uno de los hechos
-más interesantes desde el punto de vista fisiológico. Aludo á la
-existencia de un doble tipo de célula bipolar en relación con las dos
-variedades conocidas de corpúsculos visuales receptores.
-
- [97] _Cajal_: Estructura de la retina de los reptiles y
- batracios, con 12 grabados. 20 de Agosto de 1891.--Notas
- preventivas sobre la retina y gran simpático de los mamíferos,
- _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, con 7 grabados. 10 de Diciembre
- de 1891.--La retina de los teleósteos y algunas observaciones
- sobre la de los vertebrados superiores, _Anales de la Sociedad de
- Historia natural_, de Madrid, segunda serie, tomo I. Sesión de
- Diciembre de 1892. (Este último trabajo se publicó meses después
- que los anteriores, cuando acababa de trasladarme á Madrid).
-
-Sabido es que, desde la época de J. Müller y M. Schültze, los
-fisiólogos y anatómicos admiten en la retina de los vertebrados dos
-órdenes de células receptoras: el _cono_, destinado á la visión
-diurna ó cromática, y el _bastoncito_, destinado á la visión
-crepuscular ó incolora. La excitación de estas últimas células
-produce una imagen poco detallada y comparable en principio á una
-fotografía común desenfocada (los bastones no existen en la foseta
-central, región de la máxima acuidad visual); mientras que la
-impresión de los conos, elementos particularmente concentrados en
-la _fovea centralis_, da copias coloreadas, finas y brillantes,
-semejantes á una cromofotografía en placas autocromas. En los peces,
-las aves diurnas, el ratón, etc., dominan los bastones; en otros
-animales, preponderan los conos (aves diurnas, reptiles, etcétera).
-Por singular privilegio, reune el hombre la visión cromática del
-águila y la crepuscular del pez.
-
-[Ilustración: Fig. 34.--Esquema destinado á mostrar los sendos
-cauces al través de la retina del impulso recogido por los conos y
-bastoncitos de los mamíferos. --_a_, bastoncitos; _b_, conos; _e_,
-células bipolares para bastón; _f_, células bipolares para conos;
-_r_, _h_, _g_, _z_, células gangliónicas.]
-
-Ahora bien; mis observaciones, rectificando las ideas expuestas por
-Tartuferi y Dogiel, habían demostrado que por su cabo inferior,
-extendido hasta la _zona plexiforme_ (véase la fig. 34, _d_, _c_),
-los bastoncitos y conos se terminan, no mediante redes, según
-anunciaron dichos sabios, sino libremente y de modo diverso: las
-prolongaciones descendentes de los primeros rematan á favor de una
-esférula libre; mientras que la expansión espesa de los segundos
-acaba en todos los vertebrados mediante una brocha de raicillas
-horizontales ramificadas (fig. 34, _z_).
-
-Fijado este punto importante, yo me planteé una cuestión muy
-sencilla. Puesto que la impresión recibida por el bastoncito es
-diferente de la recolectada por el cono, precisa de todo punto que
-cada una de estas impresiones específicas se propague al través de la
-retina por cauce separado.
-
-De ser válidas las conclusiones de Tartuferi y Dogiel, según las
-cuales el segundo anillo de la cadena visual estaría representado
-por un sólo tipo de bipolar, en continuación conjunta y substancial,
-hacia fuera, con los segmentos terminales de conos y bastones, y,
-hacia adentro, con las frondas de las células gangliónicas (_capa
-plexiforme interna_), quedaría completamente frustrado el ingenioso
-arbitrio con que la naturaleza ha organizado dos órdenes de células
-foto-receptoras específicas; ya que desde la segunda neurona visual
-en adelante ambas impresiones, la del color y la del blanco y negro,
-habrían de confundirse corriendo juntas por los mismos cauces.
-
-Cuando se discurre con sentido común y alzamos el mazo resueltos
-á una acción vigorosa, la naturaleza acaba por oirnos. Consciente
-de lo que buscaba, dime á explorar acuciosa y reiteradamente la
-retina de peces y mamíferos (animales donde la diferenciación entre
-conos y bastones llega al sumo); y al fin, como premio á mi fe,
-dignáronse aparecer clarísimos y resplandecientes aquellos dos tipos
-de corpúsculos bipolares exigidos por la teoría y adivinados por
-la razón. En la figura 34, _e_, _f_, presentamos esquemáticamente
-los sendos cauces del bastoncito y del cono al través de la retina.
-Nótese cómo una variedad de _bipolar_ se pone en contacto, mediante
-su penacho protoplásmico ascendente, con un grupo de esférulas
-terminales de los _bastoncitos_; mientras que la expansión axónica
-ó profunda de dicha célula, acabada en pie verrugoso, se articula
-inferiormente con el cuerpo de cierta neurona ganglionar gigante.
-Repárese también cómo la célula _bipolar para cono_ entra en conexión
-individual, á favor de su penacho externo, con el pie ramificado
-de un cono; en tanto que, mediante su axon profundo, extendido en
-fronda horizontal, se yuxtapone al ramaje terminal de los medianos y
-pequeños corpúsculos gangliónicos (fig. 34, _g_, _h_, _j_ y fig. 27,
-_b_).
-
-[Ilustración: Fig. 35.--Presentación esquemática de algunos de
-mis hallazgos en la retina de los mamíferos. --_a_, _b_, células
-horizontales con sus axones (_d_, _e_) terminados en la capa
-plexiforme externa; _f_, _g_, _h_, _m_, _n_, diversos tipos de
-células amacrinas ó espongioblastos; _p_, amacrinas dislocadas; _r_,
-fibras centrífugas, etc.]
-
-Imposible sería consignar aquí, ni aun en forma sucinta, todos
-los demás encuentros afortunados logrados en la retina de peces,
-batracios, reptiles, aves y mamíferos. Me limitaré solamente á
-recordar el hallazgo _del axon y arborización nerviosa terminal
-de los diversos tipos de corpúsculos horizontales_ (fig. 35, _d_,
-_e_) (elementos situados por debajo de la capa plexiforme interna);
-la descripción de muchas variedades morfológicas _de amacrinas y
-elementos gangliónicos_ (_g_, _h_, _m_, _n_), el análisis de las
-células _neuróglicas ó de Müller_ en la serie de los vertebrados,
-etc., etc. En la figura 35, _r_, _p_, _o_, _n_, _f_, _a_, mostramos
-esquemáticamente algunos de estos hallazgos.
-
- * * * * *
-
-Otro de los trabajos en que puse más entusiasmo y esfuerzo analítico,
-fué el consagrado á la _corteza cerebral_ de reptiles, batracios y
-mamíferos. Á la verdad, el tema me atraía con singular imperio. El
-culto al cerebro, enigma entre los enigmas, era viejo en mí, según
-dejo expuesto en capítulos anteriores. Pero yo deseaba internarme
-más en aquel dominio y determinar en lo posible su plan fundamental,
-ó al menos llevar á cabo una requisitoria semejante á la efectuada
-años antes en el cerebelo. Mas ¡ay!, mis optimismos me engañaban.
-Porque el artificio soberano de la substancia gris es tan intrincado,
-que desafía y desafiará por muchos siglos la porfiada curiosidad de
-los investigadores. Ese desorden aparente de la maraña cerebral, tan
-alejada de la regularidad y simetría de la médula espinal y cerebelo,
-esconde un orden profundo, sutilísimo, actualmente inaccesible.
-No ya el monumental encéfalo del _homo sapiens_, pero hasta el
-más modesto del reptil y del batracio, ¡qué digo!, hasta el tan
-desdeñado y diminuto ganglio cerebroide del insecto, al parecer meras
-máquinas reflejas, oponen al análisis obstáculos insuperables. En
-la enrevesada urdimbre cerebral, sólo paso á paso cabe avanzar, y
-aun así, para ser afortunado, los zapadores deben llamarse Meynert,
-Golgi, Edinger, Flechsig, Forel, etc.
-
-Pero mi juventud de entonces, harto confiada y acaso algo
-presuntuosa, ignoraba el saludable miedo al error; y me lancé á la
-empresa confiado en que en aquella selva temerosa, donde tantos
-exploradores se habían perdido, seríame permitido cobrar, si no
-tigres y leones, algunas modestas piezas desdeñadas por los grandes
-cazadores.
-
-He aquí, brevemente, enumerados algunos de mis hallazgos de aquella
-época:
-
-[Ilustración: Fig. 36.--Doble esquema donde mostramos la evolución
-filogénica y ontogénica de la célula psíquica ó pirámide cerebral.
---A, célula piramidal de un batracio; B, de un reptil; C, del conejo;
-D, del hombre; _a_, _b_, _c_, _d_, fases evolutivas de la célula
-psíquica en el embrión de mamífero.]
-
- 1.º Uno de los hechos mejor apreciados entonces fué la revelación
- de la existencia constante en la corteza cerebral de batracios,
- reptiles, aves y mamíferos, del _corpúsculo piramidal_, que osé
- llamar, con audacia de lenguaje de que hoy me avergüenzo un
- tanto, la _célula psíquica_[98]. Sus características son: forma
- alargada, más ó menos cónica ó piramidal; orientación radial;
- ostentar constantemente un penacho dendrítico extendido por la
- capa molecular ó tangencial del cerebro, y un axon ó expansión
- nerviosa dirigido á las regiones profundas, donde constituye
- vías de asociación intercortical ó córtico-medular.
-
- [98] _Cajal_: Estructura de la corteza cerebral de batracios,
- reptiles y aves. Agosto de 1891.
-
- La figura 36 me dispensa de entrar en pormenores acerca de la
- citada _célula psíquica_, que fué objeto más adelante, por parte
- de mi hermano, de análisis agotantes en reptiles y batracios, y,
- por iniciativa de mi discípulo Cl. Sala, de un buen estudio en
- las aves.
-
-[Ilustración: Fig. 37.--Esquema de una sección de la corteza cerebral
-de un mamífero de pequeña talla (conejo, ratón, etc). En esta figura
-se han reunido algunos de mis hallazgos de 1890 y 1891. --_a_,
-células estrelladas pequeñas de la capa plexiforme ó superficial;
-_b_, corpúsculos fusiformes horizontales; _c_, elemento de axon
-ascendente arborizado en la zona de las medianas pirámides; _d_,
-neurona situada en la capa de corpúsculos polimorfos, cuyo axon se
-arboriza en la capa molecular; _h_, colaterales de la substancia
-blanca; _f_, ramificación terminal de las fibras sensitivas; _g_,
-colaterales de los axones de las pirámides destinadas al cuerpo
-estriado; A, zona plexiforme; B, de las pequeñas pirámides; C, de
-las medianas pirámides; D, de las pirámides gigantes; E, de los
-corpúsculos polimorfos; F, substancia blanca; G, cuerpo estriado.]
-
- 2.º Encuentro en la capa molecular del cerebro de los mamíferos
- (donde se suponían existir solamente corpúsculos neuróglicos
- y fibras nerviosas), de numerosas _neuronas de axon corto_,
- terminado en el espesor mismo de dicha zona, y clasificables en
- dos variedades principales (fig. 37, _a_, _b_).
-
- 3.º Descripción de _numerosas neuronas fusiformes_, habitantes en
- todos los estratos de la corteza cerebral y caracterizadas por
- que su axon, de orientación ascendente, se arboriza en las _zonas
- de las pequeñas, medianas y grandes pirámides_ (fig. 37, _c_,
- _e_).
-
- 4.º Persecución, por vez primera, del curso de las fibras de
- proyección hasta el cuerpo estriado, y señalamiento de sus
- colaterales para este cuerpo y para la comisura callosa (fig. 37,
- _g_).
-
- 5.º Descubrimiento de ciertas fibras gruesas llegadas del cuerpo
- estriado y ramificadas libremente en las zonas de las pirámides
- (_f_). Tales fibras, confirmadas por Kölliker, que las llamó
- _fibras de Cajal_, representan probablemente la terminación de la
- vía sensitiva central.
-
- 6.º Demostración de la terminación libre de las colaterales de
- los axones de las pirámides y de las ramillas nerviosas de los
- elementos de axon corto (fig. 37, D).
-
- 7.º Observación de que las células de Martinotti, ó de axon
- ascendente ramificado en la capa molecular, no viven sólo cerca
- de ésta, sino en todas las capas de la corteza (fig. 37, _d_).
-
- 8.º Nuevas observaciones sobre la evolución embrionaria de las
- células piramidales y de los elementos de neuroglia, etc.
-
-Algunas de estas observaciones y otras que, en obsequio á la
-brevedad, no menciono, divulgáronse rápidamente, gracias á mi
-precaución de publicarlas en francés, aprovechando cierta Revista
-histológica belga, _La Cellule_[99].
-
- [99] _Cajal_: Sur la structure de l’écorce cerébrale de quelques
- mammifères. _La Cellule_, tomo VII, 1er fascicule, 1891. Con tres
- grandes láminas litografiadas.
-
-Poco después, Retzius, Kölliker, mi hermano, Edinger, Schäffer, etc.,
-confirmaban y ampliaban en algunos puntos los precedentes resultados.
-
-La última de mis pesquisas de 1891 versó sobre la estructura del
-_gran simpático_. Fué esta indagación, harto más floja que las
-anteriores, prueba palmaria del enorme influjo de lo moral sobre lo
-intelectual. Por entonces hallábame preocupado con las oposiciones
-á la cátedra de Histología de Madrid. La preparación ansiosa de los
-ejercicios, las suspensiones que éstos sufrieron, el ajetreo de
-mis repetidos viajes á la Corte, interrumpieron la continuidad de
-mi esfuerzo analítico, arrebatándome esa tranquilidad de espíritu
-sin la cual toda obra humana suele resultar pobre, contradictoria y
-desprovista de elegancia.
-
-La citada indagación llegaba, sin embargo, á su hora. Ignorábase por
-aquel tiempo la verdadera morfología de las neuronas simpáticas.
-Diversos histólogos (Remak, Ranvier, Kölliker, etc.) habían
-reconocido en ellas expansiones dicotomizadas; pero reinaba la
-mayor incertidumbre acerca del carácter y paradero de las mismas.
-El corpúsculo simpático, cuya naturaleza motriz parecía indudable,
-¿poseía, en concordancia con el patrón morfológico común, legítimas
-dendritas y axon, ó más bien, según sospechaban ciertos neurólogos,
-todas sus prolongaciones celulares tenían significación nerviosa,
-arborizándose en las fibras musculares lisas? ¿Ó constaba, más bien,
-según parecer algo indeciso de Kölliker (1890) de un grupo de axones
-y de un juego de dendritas?
-
-[Ilustración: Fig. 38.--Varias células del gran simpático del
-perro. El axon único marcado con _c_ se distingue por carecer de
-ramificaciones. A, B, D, F, G, diversos tipos morfológicos de
-neuronas simpáticas.]
-
-Impaciente por llegar á la meta antes que nadie, exploré febrilmente
-los ganglios simpáticos de los embriones de ave, consiguiendo por lo
-pronto establecer en sus neuronas la existencia de prolongaciones
-protoplásmicas genuinas, acabadas libremente en el seno de la trama
-ganglionar[100]. Pero ofuscado por las apariencias, atribuí á
-cada célula dos ó más axones (en armonía con una opinión reciente
-de Kölliker), cuando positivamente sólo emite uno. Poco tiempo
-después, en trabajo especial recaído en los mamíferos, rectifiqué
-espontáneamente mi equivocación y formulé la verdadera disposición
-de los corpúsculos simpáticos[101]. Mas esta rectificación tardía
-deslució mucho mi labor. Y aunque mi nueva concepción morfológica vió
-la luz antes de la aparición de las observaciones de van Gehuchten,
-Luigi Sala, discípulo de Golgi, y de G. Retzius, á quienes había
-yo sugerido la fórmula metodológica apropiada (proceder de _doble
-impregnación_ al cromato de plata), no pude evitar se me reprocharan,
-con razón, mis titubeos y contradicciones, y se adjudicara á van
-Gehuchten el mérito de haber resuelto definitivamente el problema.
-Algo quedó, naturalmente, en mi activo: la existencia de las
-_colaterales de las fibras llegadas de la médula espinal_ (_fibras
-motrices de primer orden_ de los autores y cordones de unión
-longitudinal de los ganglios); los _nidos nerviosos pericelulares_
-de origen dendrítico; la determinación de varias modalidades
-neuronales, etc. Sírvame la figura 38, reproducción de un grabado
-anejo al trabajo de 1891, para suplir detalles descriptivos que aquí
-resultarían inoportunos.
-
- [100] _Cajal_: Estructura y conexiones de los ganglios simpáticos
- (_Pequeñas contribuciones al conocimiento del sistema nervioso_).
- Agosto de 1891. Con 12 grabados.
-
- [101] _Cajal_: Notas preventivas sobre la retina y gran simpático
- de los mamíferos. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de
- Diciembre de 1891. Con 7 grabados.
-
- En fin, para cerrar la lista de las publicaciones de 1891, me
- limitaré á citar brevemente un trabajo en colaboración de mi
- discípulo Cl. Sala[102], donde se precisa la verdadera forma
- de los conductos glandulares del páncreas, así como el modo de
- terminación de los nervios simpáticos; otra breve comunicación en
- que se describen las terminaciones nerviosas del corazón de los
- mamíferos[103], probando que en las fibras musculares cardíacas
- no existe la _placa motriz_, ni la singular disposición referida
- por Ranvier, sino plexos nerviosos difusos semejantes á los
- descritos en los músculos de fibra lisa; cierta nota[104] donde,
- á semejanza de las raíces posteriores de la médula espinal,
- se reconocen típicas bifurcaciones en los nervios sensitivos,
- bulbares y craneales (_trigémino_, _nervio vestibular_, _coclear
- ó acústico_, etc.); un estudio sobre la médula de los reptiles,
- en que se comprueban muchos detalles hallados anteriormente en la
- de las aves y mamíferos; y, en fin, una nota descriptiva de la
- substancia de Rolando de la médula espinal de los mamíferos[105].
-
- [102] _S. R. Cajal_ y _Cl. Sala_: Terminaciones de los nervios y
- tubos glandulares del páncreas de los vertebrados. 28 Diciembre
- de 1891. Con cinco grabados.
-
- [103] Terminaciones nerviosas en el corazón de los mamíferos.
- _Gaceta Sanitaria de Barcelona._ 10 Abril de 1891.
-
- [104] Sobre la existencia de bifurcaciones y colaterales en los
- nervios sensitivos craneales y substancia blanca del cerebro.
- _Gaceta Sanitaria de Barcelona._ 10 Abril de 1891.
-
- [105] _Cajal_: Estos dos estudios aparecieron con otros varios en
- un extenso folleto titulado _Pequeñas contribuciones al estudio
- del sistema nervioso_. Agosto de 1891.
-
-Al final de 1891, el conjunto de mi labor práctica y la suma de las
-inducciones teóricas obtenida habían alcanzado suficiente amplitud
-y densidad para formar la materia de un libro. Algunos discípulos
-y médicos de Barcelona que conocían mis ideas, me invitaron á
-exponerlas ante la _Academia de Ciencias Médicas de Cataluña_.
-Deferí gustoso á sus ruegos, ejecutando para mis conferencias
-grandes cuadros murales policromados, representativos, bajo forma
-esquemática, del plan estructural de los centros nerviosos y órganos
-sensoriales. Oyóseme con agrado, y algunos discípulos entusiastas
-tuvieron la amabilidad de recoger mis explicaciones y copiar mis
-dibujos, publicando en la _Revista de Ciencias Médicas_ de dicha
-ciudad una serie de artículos, atentamente revisados y retocados por
-mí.
-
-Los tales artículos, que vieron la luz en 1892[106], tuvieron un
-éxito que me llenó de sorpresa, sobrepujando, no sólo mis esperanzas,
-sino mis ilusiones. Ignoro cómo se enteraron en el extranjero de
-dichas conferencias; ello fué que en poco tiempo vieron la luz
-traducciones ó extensas relaciones en varios idiomas. Hasta el gran
-W. His, profesor de Leipzig, de cuya buena amistad hice mérito en
-capítulos anteriores, propúsome traducirlas al alemán. La versión
-tudesca aparecida en 1893[107] corrió á cargo nada menos que del
-Dr. H. Held, á la sazón ayudante del maestro (á quien sucedió en
-la cátedra) y actualmente una de las mayores ilustraciones de la
-Histología alemana. En cuanto á la edición francesa, fué hecha por el
-Dr. Azoulay, que tradujo á conciencia un texto especialmente revisado
-y ampliado por mí. El pequeño libro, intitulado _Les nouvelles
-ideés sur la fine anatomie des centres nerveux_ (Reinwald, París),
-y autorizado con un prólogo afectuoso del ilustre profesor Matías
-Duval, de París, hizo furor: en menos de tres meses agotáronse dos
-copiosas ediciones. Tan inesperado favor del público sugirióme el
-propósito, que acometí años después, de escribir un libro extenso
-donde se estudiara sistemática y minuciosamente la textura del
-sistema nervioso de todos los vertebrados y se diera cuenta, con
-los necesarios desarrollos, de la totalidad de mi obra científica.
-Acerca de este formidable trabajo de benedictino, en que me ocupé
-ahincadamente durante diez años, trataré oportunamente.
-
- [106] _Cajal_: Nuevo concepto de la histología de los centros
- nerviosos. _Revista de Ciencias Médicas de Barcelona_, núms. 16,
- 20, 22 y 23 de 1892, tomo XVIII. La tirada aparte de todos estos
- artículos data del comienzo de 1893.
-
- [107] _Cajal_: Neue Darstellung vom histologischen Bau des
- Centralnervensystems. Traducción del Dr. H. Held. _Arch. f.
- Anat. u. Physiol. Anat. Abtheilung_, 1893. Como proemio de esta
- versión, hace notar el profesor His que la edición alemana ha
- sido cuidada por él y encargada á su ayudante, experto conocedor
- del asunto.
-
-En Abril de 1892 ocurrió mi traslación á Madrid. Tras ejercicios
-de oposición que duraron varios meses é interrumpieron numerosos
-incidentes, tuve la fortuna de ser propuesto unánimemente para la
-cátedra de Histología normal y Anatomía patológica, vacante por
-defunción del inolvidable y benemérito Dr. Maestre de San Juan[108].
-En el Tribunal, presidido por el Dr. D. Julián Calleja, figuraban
-jueces tan prestigiosos como el Dr. Alejandro San Martín, Dr.
-Federico Olóriz, el Marqués del Busto, don Antonio Mendoza y los
-profesores de la asignatura doctores Cerrada y Gil Saltor.
-
- [108] El buenísimo de D. Aureliano, á quien tanto venerábamos
- sus discípulos, sucumbió de las resultas de un accidente de
- laboratorio. Una salpicadura de sosa cáustica, producida por la
- ruptura de un frasco, determinó la pérdida de la vista, á que
- siguió una pasión de ánimo tan grande, que arrebató en pocos
- meses al maestro. Fué el Dr. Maestre un excelente profesor,
- que sabía comunicar sus entusiasmos á quienes le rodeaban. Yo
- le debo favores inolvidables. Tras haberme apadrinado en la
- ceremonia de la investidura de doctor, me animó insistentemente
- durante mis ensayos de investigador, fortaleciendo mi confianza
- en las propias fuerzas. Las cartas con que acusaba recibo de mis
- publicaciones, constituían para mí un tónico moral de primer
- orden.
-
-Mi triunfo no fué fácil, pues contendía con rivales de mucho mérito,
-singularmente uno de ellos, á cuyos talentos y cultura siempre rendí
-ingenua admiración y cordial estima.
-
-Como no he consentido jamás á mi amor propio el menor conato de
-vanidad ni de engreimiento, declaro ahora que mi victoria, tan
-sonada por aquellos tiempos entre la clase médica de la Corte,
-debióse exclusivamente á dos motivos, en cierto modo impersonales
-y circunstanciales: desde luego, á la eficaz preparación lograda,
-explicando durante cuatro años consecutivos las asignaturas objeto de
-la oposición; y, después, al crédito y favor que mis modestos pero
-numerosos trabajos científicos (pasaban ya entonces de 60) habían
-granjeado entre los sabios extranjeros.
-
-Yo deploré mucho haber debido recurrir, para llegar á la Universidad
-Central, ideal de todo catedrático de provincias, á la pugna, cruel y
-enconada siempre, de la oposición. Por cultas y corteses que sean las
-armas esgrimidas en semejantes lides, dejan siempre en pos rencillas
-y resquemores lamentables, enfrían amistades cimentadas á veces en
-afinidades de gustos y tendencias, é impiden colaboraciones que
-podrían ser provechosas para la ciencia nacional.
-
-Porque, para mí, ser catedrático de la Central constituía entonces
-la única esperanza de satisfacer, con cierta holgura, mis aficiones
-hacia la investigación y de aumentar mis recursos, harto mermados con
-los incesantes gastos de laboratorio y de suscripciones á Revistas,
-amén del sostén de numerosa familia. Ricos y prestigiosos eran mis
-rivales; cultivaban pingües y bien merecidas clientelas, y podían
-esperar. Pero yo, enfrascado en mis trabajos, había perdido casi del
-todo las aptitudes clínicas; estaba, por consiguiente, inhabilitado
-para la labor profesional, única ocupación que puede conducir al
-médico al desahogo económico. Sólo en la decorosa industria del libro
-de texto, tan fructuosa para los catedráticos de la Corte cuanto
-precaria para los de provincias --industria sandiamente motejada por
-quienes no conocen sino sus vituperables abusos--, entreveía yo ese
-modesto pero holgado pasar, capaz de garantizarme, con la preciosa
-conquista de _mi tiempo_, el bien supremo de la independencia del
-espíritu.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO X
-
- Mi traslación á la Corte. -- Me domicilio en la calle de Atocha,
- cerca de San Carlos. -- Semblanzas de algunos de mis amigos
- y colegas de Facultad, hoy desaparecidos: Calleja, Olóriz,
- Hernando, Letamendi, San Martín, etc.
-
-
-Cuando, de retorno de las oposiciones, me incorporé á la familia,
-la encontré aumentada con un hijo más. Ello fué motivo de júbilo,
-aunque la aparición de un sexto retoño no suela despertar los mismos
-entusiasmos que el primero.
-
-Entre mis comprofesores de Barcelona produjo la noticia de mi
-triunfo agradable sorpresa, mezclada acaso con algo de contrariedad.
-Parecióme advertir en algunos colegas cierto descontento por no haber
-dado oportunamente algún paso encaminado á retenerme indefinidamente
-en la capital catalana[109]. Estos sentimientos de consideración y
-estima, tan honrosos para mí, tuvieron expresión amable y entusiasta
-en cierto banquete de homenaje con que la _Academia de Ciencias
-Médicas de Cataluña_ y mis colegas de claustro obsequiaron al que,
-durante cerca de cinco años, tuvo el honor de ser su compañero y
-colaborador. Al acto asistieron también varios profesores de la
-Facultad de Ciencias y los simpáticos contertulios de la peña del
-café.
-
- [109] Fué acaso mi estimado amigo Batlles y Beltrán de Lis quien
- mostrose más disgustado con mi traslación á la Corte, pues tenía
- empeño en crear para mí, en el Laboratorio Municipal, una plaza
- de micrógrafo, decorosamente remunerada. La caída del partido
- liberal, en cuyas filas militaba, y el consiguiente trasiego
- de concejales, dieron al traste con los buenos propósitos de
- Batlles, á cuyas generosas gestiones viviré siempre agradecido.
-
-Con verdadera pena hube de abandonar á tan excelentes amigos, y con
-ellos á una ciudad donde encontré ambiente singularmente favorable
-para la ejecución y publicación de mis trabajos científicos. Con
-no menos tristeza despedíme de aquella tertulia célebre de la
-_Pajarera_, donde, en compañía de García de la Cruz, Schwarz,
-Soriano, Villafañé, Castro Pulido, Castell, Odón de Buen, etc., había
-pasado ratos inolvidables.
-
-El eco de mis éxitos de opositor repercutió también en Zaragoza,
-entusiasmando, según era natural, á mis amigos y paisanos. Allí, en
-el seno del hogar, donde descansé algunos días camino de la Corte,
-gocé una de las más puras y nobles satisfacciones que es dable
-experimentar: la contemplación del gozo y del orgullo de los ancianos
-padres..., de aquellos padres á quienes tantos disgustos causaran en
-otro tiempo los devaneos y desobediencias de su hijo... Fué aquella
-alegría hermosa compensación de sus desvelos y gran consuelo para
-mí. ¡Cuánto hubiera dado yo porque la vida de mis progenitores se
-hubiera prolongado hasta 1906, fecha del más sonado de mis triunfos
-internacionales! Pero la ley de la vida es inexorable, y á pocos
-padres es dado ser testigos de la culminación de la carrera filial.
-
-También mis excelentes profesores de Zaragoza celebraron mi elevación
-á la Universidad de Madrid. Con alguna excepción, mostráronse ufanos
-de su antiguo discípulo, y éste se consideró dichoso por haber dado
-pretexto á la satisfacción de sus maestros. A ruego de aquéllos, y
-para corresponder á tantos afectuosos plácemes, expuse, en dos largas
-conferencias, ilustradas con numerosas figuras, los más importantes
-resultados de mis trabajos de laboratorio.
-
-Grande fué la sorpresa de mis maestros de antaño al saber que
-indiscutibles autoridades científicas del extranjero habían
-confirmado mis modestos hallazgos y adoptado plenamente mis
-interpretaciones. Entre los oyentes figuraban algunos condiscípulos
-y hasta antiguos camaradas de travesuras y algaradas. Estos últimos
-mostraban su asombro al reconocer hasta qué punto había sentado la
-cabeza el desaplicado _chico de D. Justo_.
-
-Ofreciéronme, naturalmente, el agasajo ya entonces á la moda, es
-decir, el banquete de honor, con los inevitables brindis, tan
-impregnados de afecto cuanto de alentadoras y patrióticas esperanzas
-acerca del porvenir de la naciente ciencia española. Recuerdo que
-uno de los brindis más cariñosos y efusivos fué el del Dr. Fornés, á
-quien suponía yo, gratuitamente, algo enfadado conmigo.
-
- * * * * *
-
-Llegué, por fin, á la capital de la Monarquía en Abril de 1892, á
-los cuarenta años de edad, ansioso de trabajar y con la cartera
-repleta de proyectos científicos. Según costumbre mía, instaléme
-modestamente[110], cual cumple al obrero de la ciencia que siente
-el _santo horror del déficit_, como diría Echegaray, y sabe que las
-ideas, á semejanza del nenúfar, florecen solamente en las aguas
-tranquilas. Pagaba de alquiler dieciséis duros al mes. Semejante
-modestia, que algunos tachaban de excesiva é impropia de un
-_príncipe de la toga académica_, según frase de cierto hinchado
-catedrático, parecíame necesaria mientras tanteaba el terreno y
-averiguaba los recursos disponibles para alimentar la familia y
-desarrollar cumplidamente mis trabajos. Porque yo siempre diputé
-peligrosa y contraproducente la conducta de esos profesores que,
-recién llegados del rincón provinciano, instálanse en la Corte á lo
-dentista americano, gastando sus modestos ahorros en costearse coche,
-habitación y mueblaje, en espera de una clientela opulenta que no se
-digna comparecer.
-
- [110] En el núm. 131, duplicado, de la calle de Atocha.
-
-Las costumbres de mis nuevos colegas casaban admirablemente con
-mi manera de ser. Con íntimo regocijo advertí que en la Facultad
-de Medicina, como en la Universidad, nadie hacía caso de nadie.
-«Vivimos sin conocernos y morimos sin amarnos», solía decir D. Félix
-Guzmán, profesor de Higiene, á quien chocaba mucho ese sistemático
-apartamiento espiritual entre los colaboradores de una misma obra.
-Parecidas sentidas lamentaciones oí á D. Federico Olóriz, recién
-trasladado á Madrid desde el tibio y efusivo hogar granadino.
-
-Hay que desengañarse. La Corte no puede ser para el hombre laborioso
-y modesto que gusta del trato social, la soñada «tierra de amigos»
-del poeta. Dura y febril es la existencia en las grandes urbes: lo
-enorme de las distancias y la carestía de la vida imponen, con el
-trabajo forzado, el avaro aprovechamiento de todos los instantes.
-Cultivar relaciones resulta un lujo que sólo pueden permitirse los
-ricos y los ociosos. Pero, repito, esa relativa soledad sentimental
-que tanto contristaba á Olóriz, fué siempre mi alegría. Frialdades y
-desvíos parecen enojos, cuando son en realidad libertad y respeto.
-«Cierto que nadie piensa en mí --me decía al verme al principio
-perdido y solitario en el piélago de la Corte--; pero, en cambio, yo
-puedo pensar en lo que quiera.» ¡Y no es flojo privilegio!
-
-No obstante lo cual, yo tuve la fortuna de encontrar y cultivar en la
-Corte algunas valiosas amistades. Prescindiendo, por ahora, de los
-camaradas ajenos al gremio docente (de ellos trataré en otro lugar),
-citaré á Olóriz, Hernando, Letamendi, San Martín, Gómez Ocaña, García
-de la Cruz, etc. Notemos que, á excepción de San Martín, todos estos
-amigos pertenecieron á la modesta y arrinconada grey de _profesores
-teóricos_, ajenos de esa devoradora codicia característica de la
-mayoría de los grandes prestigios clínicos. Puesto que, á excepción
-de Gómez Ocaña, los mencionados compañeros murieron ya[111], paréceme
-justo y plausible estampar aquí algunas frases de elogio, á guisa
-de semblanza breve, de algunos de ellos, y como tributo y recuerdo
-de un afecto sin eclipses. Á la citada lista agregaré todavía los
-nombres de D. Julián Calleja y del Marqués del Busto. No tuve la
-suerte de tratar en la intimidad á estas dos prestigiosas figuras de
-San Carlos; pero merecen aquí un recuerdo afectuoso, porque les debí
-apoyos y protecciones oficiales inolvidables.
-
- [111] El Dr. Hernando vive aún, por fortuna, en Guadalajara,
- jubilado y doliente; pero en un estado de postración que casi
- equivale á la muerte.
-
- * * * * *
-
-Comencemos por nuestro decano el benemérito D. Julián Calleja. Ocioso
-fuera insistir en su semblanza. Reciente su fallecimiento, casi todos
-mis lectores médicos le conocieron, ya que por sus merecimientos
-indiscutibles, exquisito don de gentes y el imperio de una voluntad
-sugestionadora, alcanzó los más altos puestos profesionales y algunos
-cargos políticos importantes. Tenía, naturalmente, sus debilidades,
-conforme suelen tenerlas cuantos figurando en los partidos de turno y
-cultivando legítimas ambiciones, resisten difícilmente las caricias
-de la adulación ó las intromisiones del caciquismo; pero adornábanle
-también cualidades intelectuales y morales de primer orden. Además de
-ser excelente y celoso maestro, poseía envidiable talento organizador
-y, sobre todo, sentía amor grande á nuestra Facultad de Medicina,
-por cuyas mejoras y progresos se desvelaba. No fué un investigador,
-ni podía serlo dadas sus aficiones á la política; mas asistió con
-su estímulo y protección á cuantos veía inclinados á las tareas del
-laboratorio.
-
-Todo su valimiento político lo puso en servicio de San Carlos. Á él
-se deben, entre otras plausibles iniciativas, los nuevos laboratorios
-y clínicas de la docta Casa; la construcción de un piso sobre el
-vetusto edificio; la anexión al Hospital clínico de un ala del
-Hospital provincial (conseguir esto exigió un pleito laborioso contra
-la Diputación, dirigido por D. Julián con insuperable habilidad y
-entereza); la creación de las cátedras de especialidades médicas; la
-organización de los gabinetes de radiografía, mecanoterapia, etc.
-
-Yo debo agradecerle la construcción y organización del Laboratorio
-de Micrografía, uno de los mejores y, por descontado, el más capaz
-é importante de San Carlos. La creación de este centro de estudios
-era apremiante, porque á mi llegada á la Corte encontréme por todo
-Laboratorio con cierto pasillo angosto y largo, pobrísimo de material
-é instrumental, sin libros ni biblioteca de Revistas. Quimérico
-resultaba dar, en tan angosto local, mediana enseñanza práctica á más
-de doscientos alumnos oficiales, amén de los libres.
-
-Requerido por mí, D. Julián tomó sobre sí la reforma, gestionándola
-con extraordinario interés. Y haciendo gala de su maravillosa
-actividad, consiguió en pocos meses la consignación en presupuesto
-de los créditos necesarios y la ejecución de la obra. El nuevo
-Laboratorio de Histología, capaz para trescientos alumnos, se
-eleva frontero á la calle de Santa Isabel, encima de la grandiosa
-sala de disección: encierra gabinete de trabajo para profesores y
-ayudantes, gran salón de prácticas para los alumnos, departamentos de
-Bacteriología, de Microfotografía, etc.
-
-Conseguido el local, siguiéronse los naturales complementos: la
-compra de libros y Revistas, adquisición de estufas de esterilización
-y vegetación, así como de número suficiente de microscopios. Al
-viejo é imponente Ross, el _cañón_ del Laboratorio, menguadamente
-acompañado de un par de antiguos modelos de Verick y Nachet,
-añadiéronse, en épocas sucesivas, dos magníficos Zeiss y 40
-microscopios y microtomos de Reichert, destinados á los alumnos.
-¡Era el ideal codiciado, la suprema aspiración de una vida!... Y
-todo ello se llevó á cabo por D. Julián espontáneamente, sin halagos
-ni adulaciones, inspirado en el noble entusiasmo que nuestro decano
-vitalicio sintió siempre por la función docente.
-
-Ignoro si el venerable D. Julián, actuando en funciones de cacique
-universitario, pecó algo, conforme dieron en decir ciertos adustos
-censores; pero á todos consta que amó también mucho cosas tan santas
-como la ciencia y la enseñanza, y que, á causa de pasión tan hermosa,
-debemos perdonárselo todo.
-
- * * * * *
-
-Del ilustre Olóriz me ocupé ya en anteriores páginas, con ocasión de
-relatar comunes andanzas de opositores á cátedras. Séame permitido
-añadir aquí, en memoria del malogrado compañero, algunas frases
-encomiásticas.
-
-Era D. Federico, como le llamábamos amigos y admiradores, el
-_maestro_ por excelencia. Lo que en muchos es oficio, constituía
-en él vocación irresistible. Asiduo, formal y concienzudo, cumplía
-con insuperable celo su ministerio docente. De un exterior algo
-vulgar, encerraba un espíritu refinadamente aristocrático.
-Escribía tan maravillosamente como hablaba, y era dueño de palabra
-fácil, elegante, agilísima, puesta al servicio de clarísimo
-entendimiento[112]. No se prodigaba, sin embargo. Replegado en
-su modestia, limpio de todo estímulo vanidoso, rehuyó siempre la
-popularidad, como desdeñó la política, campo donde sus dotes de
-formidable polemista hubiéranle traído triunfos resonantes.
-
- [112] Recuérdense sus admirables conferencias del Ateneo acerca
- de las escuelas de Manjón, de Granada; sus primorosos discursos
- en esta misma Cátedra sobre temas antropológicos; sus castizas y
- sabias oraciones académicas, etc.
-
-En funciones de examinador pasaba Olóriz por riguroso y exigente.
-Imponía á los discípulos con su severidad; pero los desarmaba con
-la justicia. Y, terminada la carrera, aun los más desaplicados le
-agradecían sus rigores, rindiéndole filial afecto.
-
-Hacia la época de mi traslación á Madrid vivía el maestro algo
-retraído, refugiado en la cátedra y en el hogar, consagrando todos
-sus escasos vagares á los estudios antropológicos, en que llegó
-á ser autoridad indiscutible. Más adelante, creóse para él en
-el Ministerio de Gracia y Justicia una cátedra de _Antropología
-criminal_, donde aplicó por primera vez el sistema de identificación
-del Dr. Bertillon y asentó las bases de un ingenioso proceder de
-clasificación y reconocimiento de las impresiones digitales. Su
-voluminosa obra acerca del _Índice cefálico en España_ y diversos
-folletos antropológicos dan elocuente testimonio del ardor y acierto
-con que el malogrado maestro emprendió la empresa de diferenciar
-y clasificar los tipos antropológicos existentes en las diversas
-provincias españolas.
-
-¡Lástima grande que las acometidas de una dolencia cruel quebrantaran
-casi en plena juventud sus fuerzas físicas, esterilizando la
-prosecución y coronamiento de una labor admirable, que había merecido
-ya galardones y aplausos entre los sabios extranjeros!... Recuerdo
-que, entre otros premios, recibió el de Fauvelle, de la Academia de
-Medicina de París.
-
-Todos deplorábamos (y de ello se hace eco su amigo del alma, el
-Dr. D. José Gómez Ocaña, en sentida y elocuente oración académica)
-que el gran Olóriz no lograra en vida, con el renombre merecido,
-aquellas ventajas y honores oficiales tan fácilmente alcanzados en
-nuestro país hasta por el mérito más discutible, cuando sabe hacerse
-valer y se exhibe aparatosamente[113]. Á sus éxitos sociales se
-opuso el exceso de sus talentos y virtudes, ó más bien opusiéronse,
-como dicen los franceses, «los defectos de sus grandes cualidades».
-Irreprensible en su conducta, jamás pudo soportar la injusticia;
-austero cumplidor de sus obligaciones, nunca transigió con la
-holgazanería; lógico y grave en el pensar y el sentir, aborreció
-la frivolidad y el error; decoroso y selecto en el lenguaje, jamás
-abatió su palabra hasta la vulgaridad ó la chabacanería.
-
- [113] Todos los buenos oficios de sus amigos para llevarle al
- Consejo de Instrucción pública, donde su acrisolada rectitud
- y excepcional competencia pedagógica hubiesen rendido ópimos
- frutos, fracasaron deplorablemente.
-
-Olóriz era maestro en todos los momentos de su vida. Dotado de genio
-dialéctico y de exquisita sensibilidad para percibir hasta las más
-tenues refracciones con que la pasión ó la palabra desfiguran la
-verdad, no podía oir un desatino sin corregirlo en el acto. No era
-acritud de carácter ni deseo de zaherir, sino tendencia innata á
-corregir y edificar. Era un instinto irresistible que se explayaba lo
-mismo en familia que en la calle, igual con sus discípulos que con
-sus compañeros.
-
-Una de sus características consistía en el decoro y distinción
-señoril de su palabra. Jamás acertó á ser vulgar. Aun acerca de
-las cosas triviales hablaba con tanta corrección y esmero que, al
-oirle, sentíase uno como avergonzado de tener que contestarle en el
-pedestre lenguaje de todo el mundo. Quienes no le conocían reputaban
-acaso pedantería lo que era natural distinción intelectual y deseo
-de conservar luciente y aguda, en todo caso, el arma poderosa de su
-palabra.
-
-Por desgracia, hay excelencias que no se perdonan. Nos recuerdan
-demasiado nuestra inferioridad y acaso infunden temor. Por eso á
-Olóriz se le estimaba más que se le quería, y dejó muchos admiradores
-y pocos amigos.
-
-El caso de Olóriz es muy instructivo. Por de pronto nos consuela
-algo de nuestra mediocridad. Y demuestra, además, lo peligroso de la
-probidad demasiado escrupulosa y del talento demasiado grande. Tan
-nobles y sobresalientes dones sólo son tolerables cuando se atemperan
-y dulcifican con algunas debilidades profundamente humanas: con la
-frivolidad y complacencia que desarman la envidia y con la piedad y
-la alegría que nos preservan de la indignación.
-
- * * * * *
-
-Otra de las personas con quienes mantuve trato asiduo desde mi
-llegada á Madrid, fué D. Benito Hernando, catedrático de Terapéutica,
-pocos años antes trasladado de Granada. Modestia excesiva,
-austeridad de costumbres, desprecio del dinero y de los vanos
-honores, devoción y afecto desinteresado hacia los amigos, eran
-sus más salientes prendas. No valía menos en el orden intelectual.
-Era Doctor en Ciencias y Medicina, carreras que estudió paralela y
-concienzudamente. Educado por un tío sacerdote, creía firmemente
-en Dios; pero creía también en la ciencia. Añoraba las grandezas
-de nuestro siglo de oro; veneraba á Cisneros y á Cervantes y
-rendía culto fervoroso á la música y al arte cristianos. El amor
-á la tradición no le impedía --repetimos-- cultivar las Ciencias
-naturales. Sabido es que durante cierta época de su vida frecuentó
-con igual entusiasmo y asiduidad las iglesias que los laboratorios.
-De aquellos sus tiempos juveniles data su mejor obra titulada: _La
-lepra en Granada_, concienzuda labor de Anatomía patológica y de
-Clínica, menos conocida y encomiada de lo merecido.
-
-Era D. Benito archivo inagotable de anécdotas y sucedidos, de frases
-y ocurrencias ingeniosas, que solía traer muy á cuento. Acaso abusaba
-algo de su extraordinaria retentiva y del gracejo y agudeza de su
-conversación. Hablaba como quien se huelga hablando y sabe que place
-á sus oyentes. ¡Es tan difícil, aun á los más discretos, contener y
-reservar el talento!
-
-Conmigo y con mi familia portóse con una generosidad y abnegación
-que jamás agradeceré bastante. Recién llegados á Madrid, ofrecióme
-espontáneamente sus buenos oficios; deshízose cerca de otras personas
-en elogios de mis modestos méritos; presentóme á varios personajes
-del mundo literario y artístico, entre otros, al sabio D. Facundo
-Riaño, de cuyo trato agradabilísimo conservo imborrables recuerdos;
-dióme antecedentes de muchos hombres y sucesos actuales y pretéritos;
-hízome gustar las bellezas y sublimidades de la arquitectura
-cristiana, materia en la cual era consumado maestro; en fin, vino á
-ser para mí el amigo asiduo y constante, más aún, el confidente y
-consejero íntimo.
-
- * * * * *
-
-Otro de los compañeros cuya amistad cultivé fué el asombroso
-Letamendi. Halléle bastante envejecido. No era ya Decano de la
-Facultad y asistía poco á clase. Por aquella época hallábase atacado
-de la torturante enfermedad vesical que le obligaba frecuentemente á
-recluirse y suspender sus recepciones, aquellas famosas tertulias de
-«secano» como las llamaba él, en que se leían versos, se conversaba
-deliciosamente y lucía el maestro sus portentosas facultades de
-_causeur_ ingenioso, de músico y de poeta humorístico. De cuando
-en cuando, recobraba el buen humor y trabajaba; pero sus palabras
-y escritos irradiaban á menudo esa tristeza filosófica con que
-se contempla el mundo y los hombres cuando se acerca la trágica
-despedida. «Escribo á hurtadillas del dolor», decía melancólicamente
-en un admirable discurso acerca de los juegos higiénicos, leído por
-Moret en el Ateneo.
-
-Su voz era algo nasal y sus frases salían en ritmo pausado, como
-de quien medita antes de hablar y desea ser bien comprendido.
-Platicando, resultaba infatigable. Su palabra surgía espontánea,
-vistosa é irisada, cual surtidor en fontana. Eran aguas profundas
-y, por tanto, límpidas y calientes; límpidas por lo impecable de la
-forma, calientes por la emoción que les comunicaba. Todos le oíamos
-embelesados, sin osar la irreverencia de convertir en diálogo el
-monólogo. ¿Cómo interrumpir ó desviar, con un comentario vulgar
-ó inoportuno, aquella catarata de imágenes brillantes, de frases
-agudas, de pensamientos originalísimos?
-
-Durante esos pocos días en que el dolor le olvidaba y podía pasear,
-holgábame yo de acompañarle por el Retiro, el Prado ó las calles
-céntricas. Bastaba la visión instantánea de una persona, de un objeto
-cualquiera, para sugerirle en el acto comparaciones tan ingeniosas
-como gráficas. Viendo un sujeto muy alto que caminaba torpemente
-exclamaba: «Ese hombre va mareado de verse tan alto». Topábamos con
-un modesto industrial ambulante que exhibía un fonógrafo, y decía:
-«Ahí viene el conejo de Indias parlante» (aludía á la voz chillona y
-menuda del viejo fonógrafo de Edison). Aproximábase á nosotros una
-jamona exuberante y esbelta: «¡Cuidado con chocar con estos _jarrones
-de carne_; á nuestra edad los quebrados seríamos nosotros!» Al pasar
-una vez por delante del Ministerio de la Gobernación, párase de
-pronto y dice: «Esta es la única Escuela de Geografía de nuestros
-gobernadores; aquí saben hacia dónde cae su provincia y aprenden
-el camino gracias á la dirección del puntapié con que los despide
-el Ministro.» De pronto, una ráfaga del Guadarrama nos obliga á
-embozarnos, y Letamendi comenta: «Para estos fríos, el mejor abrigo
-es la piel de mujer», etc., etc.
-
-D. José tenía el don inapreciable de la amenidad. Recuerdo que en
-cada uno de nuestros paseos discurría sobre tema diferente. Durante
-su juventud y madurez, había leído mucho y meditado más. Si el hada
-que presidió á sus destinos le otorgó todas las gracias, él por su
-parte ofrendó fervorosamente á todas las musas. Ahí están para probar
-su saber casi universal, y por tanto, su vocación por el trabajo, los
-admirables libros de Patología general y de Higiene, sus discursos
-del Ateneo y los académicos sobre temas filosóficos, políticos y
-sociales, sus obras musicales, hasta sus admirables pinturas. Y con
-todo eso, el blanco favorito de sus meditaciones fué la filosofía.
-
-Lástima grande que escrúpulos disculpables en un enfermo impidieran
-al maestro la redacción y publicación del fruto de sus reflexiones.
-¡Quién sabe si la filosofía española, tan servil y modesta que vivió
-casi siempre de prestado, marchando á remolque del extranjero, habría
-tenido al fin su Kant ó su Herbert Spencer! Porque, en mi sentir,
-Letamendi era, ante todo y sobre todo, un pensador.
-
-Aventurado resulta juzgar de intenciones no realizadas, de proyectos
-agostados en flor por el rigor de adversas circunstancias. Séame
-lícito, empero, declarar que se equivocaban tanto el candoroso
-Ceferino González, al afirmar que «la filosofía de Letamendi, no
-obstante su originalidad, no salía de la corriente cristiana», como
-quienes, atenidos al cortés exoterismo de los libros y conferencias
-de D. José, diputábanle católico á macha martillo. Harto sabíamos sus
-íntimos que, en el fondo, su concepción filosófica era profunda y
-radicalmente agnóstica.
-
-Sin duda que el sistema filosófico de Letamendi no hubiera sido, en
-principio, más verdadero que los conocidos. ¿Existe, por ventura,
-alguna interpretación del mundo ó de la vida que sea algo más que
-noble y ambicioso ensueño? Pero la novela forjada por D. José
-habría sido un libro primoroso, ingeniosísimo, lleno de sorpresas
-y sugerente quizás de otros libros igualmente agradables. Con los
-principios, nociones y categorías de la razón, habría tejido un nuevo
-manto, singularmente artístico y fastuoso, tendido piadosamente sobre
-los insondables abismos de la muerte y de lo incognoscible. Y nos
-habría hecho sentir y pensar... ¿Qué filósofo hizo más?
-
-Rémora para la publicación del libro que preparaba con el título
-de «El positivismo absoluto», fueron sus progresivos achaques y
-la falta de esas placidez y alegría que sólo da la clara visión
-de un largo camino delante de sí. En respuesta á mis excitaciones
-para que publicara lo antes posible su concepción filosófica,
-exclamaba: «¡Ah, si yo viviera en Francia ó en Inglaterra!... Poco
-me quiere usted cuando desea verme, en las postrimerías de la
-vida y atormentado por cruel enfermedad, á vueltas con anatemas y
-excomuniones episcopales.»
-
-Para los trabajadores metódicos y de pan llevar, entre los cuales
-tengo la humildad de contarme, D. José adolecía de un defecto
-indisculpable: la manía enciclopédica. Su atención hacía escala en
-todos los asuntos, sin anclarse definitivamente en ninguno. Harto
-conocía él su debilidad cuando, reaccionando contra cariñosas
-reprensiones, disculpaba sus «aficiones rotatorias» satirizando
-donosamente á los especialistas científicos.
-
-Con candor sólo comparable con mi buena intención, intenté yo
-encauzar aquellas admirables facultades, dirigiéndolas resueltamente
-hacia la filosofía biológica, para la cual parecíame D. José
-superiormente dotado[114]. Con destino al Congreso Médico de Roma,
-escribía éste por entonces cierto estudio sintético sobre el
-mecanismo de la herencia y las incongruencias del instinto sexual; y
-deseoso de documentarle, puse á su disposición los libros, entonces
-recientes, de los hermanos Hertwig sobre la conjugación de las
-células sexuales, y el de Weissmann sobre la herencia, la naturaleza
-del plasma germinal y el sentido biológico de la muerte. Días después
-me devolvió los volúmenes. ¿Los leyó? Lo ignoro. En todo caso, el
-rico arsenal de datos objetivos en ellos contenido fué poco ó nada
-aprovechado.
-
- [114] En las obras de novísimos filósofos naturalistas,
- encuéntranse conceptos y teorías que parecen inspirados en
- los libros de Letamendi. Recordemos, entre otras notables
- coincidencias de pensamiento, la _fórmula de la vida_, casi en
- iguales términos expuesta por D. José y por el biólogo francés Le
- Dantec.
-
-Hombres como Letamendi, cuando llegan á la madurez, renuévanse
-difícilmente. Cerebros en plena efervescencia, desbordantes de
-ideas, sólo saben producir. Arrastrados por el gusto y el poder de
-la creación, siguen de mala gana las lucubraciones de los otros. Á
-la manera de la larva, hilan casi exclusivamente el capullo de la
-invención con lo asimilado en la primera juventud. Entristece pensar
-que, á cierta edad, el mecanismo pensante está definitivamente
-construído. Ya no enseñan ni educan las nuevas lecturas; actúan
-á lo más como conmutadoras de pensamiento, y sugerentes de temas
-retóricos. Segregamos sin absorber. Fatigan las descripciones,
-embaraza la copiosidad de los hechos, molestan los detalles. Y, sin
-embargo, los hechos son necesarios. Como en el mito de Anteo, sólo
-recobramos la fuerza al afianzar nuestros pies sobre la tierra.
-
-¡Suerte aciaga la de España! Casi todos sus hijos geniales se
-malogran ó rinden fruto inferior á sus potencialidades. Fáltales,
-unas veces, la placidez y serenidad de espíritu, gajes inestimables
-de la salud física y moral; otras, el valor y la entereza para
-desafiar sentimientos y prejuicios del ambiente; casi siempre, en
-fin, el trabajo metódico y disciplinado.
-
- * * * * *
-
-Con D. Alejandro San Martín, el afamado cirujano, uniéronme estrechos
-lazos de afecto y de grata intimidad. Nos veíamos casi diariamente
-en la famosa _peña_ del Suizo (de ella hablaré más adelante), cuya
-presidencia ocupaba por el doble fuero de la antigüedad y del talento.
-
-Fué San Martín uno de los hombres más cultos, simpáticos y mejor
-educados que he conocido. Yo aprendí mucho con su conversación. Acaso
-por el contraste de nuestros caracteres hicimos siempre buenas migas.
-Á la ruda franqueza de mis juicios, oponía San Martín la ironía,
-el eufemismo y los temperamentos diplomáticos. «Me encantan los
-métodos jesuíticos», decíame una vez _ex abundantia cordis_. En su
-léxico faltaban vocablos tan corrientes, y á veces tan necesarios,
-como «ignorante, grosero, pedante, etcétera». Juzgando la picardía
-política ó la farsa científica, extremaba á veces tanto, acaso
-irónicamente, el _suaviter in modo..._; ponía en sus comentarios
-personales tales distingos y atenuaciones, que me impacientaba y casi
-me irritaba.
-
-Pero si en nuestras amistosas discusiones salía yo perdiendo, en el
-intercambio de ideas y sentimientos ganaba siempre. Merced á sus
-consejos y sobre todo á la habilidad y discreción de su conducta,
-conseguí atenuar un tanto esa desagradable é incivil inclinación á
-decir toda la verdad y á indignarme demasiado contra la injusticia.
-Confieso que en este punto, y no obstante las lecciones de la
-experiencia, hállome todavía muy lejos de la perfección.
-
-Temperamento reflexivo y laborioso, San Martín fué toda su vida
-infatigable estudiante. Como decía su condiscípulo el Dr. Cortezo,
-«D. Alejandro no fué nunca joven». En su lenguaje algo paradójico,
-lo reconocía él mismo, al decirnos: «Yo tuve la desgracia de ser
-modelo de alumnos sumisos y aplicados; no puede pedírseme, pues, nada
-extraordinario.»
-
-Adoraba la música, á la que consagraba casi todos sus ocios. Y, como
-la mayoría de los talentos de tipo auditivo, San Martín era orador,
-pero orador discursivo, vigoroso, lleno de recursos polémicos y de
-imágenes felices y pintorescas. Á su verbo afluente sólo perjudicaba
-cierto ligero titubeo en la pronunciación y algo de esa lentitud
-expositiva de que adoleció también Letamendi, nacida del empeño en
-hallar la frase justa y el argumento que, hiriendo á fondo el corazón
-del asunto, pasa rozando el corazón del adversario. En los _corps
-à corps_, su palabra tornábase singularmente ágil é intencionada.
-Acordándose, sin duda, del propio oficio, el escalpelo crítico se le
-convertía en bisturí. Pero ni aun en los transportes de la pasión
-olvidaba las buenas formas. Rajaba, inclemente, al adversario, mas
-adormeciéndole siempre con el cloroformo de la cortesía y del halago.
-
-Las vacilaciones del cirujano de San Carlos como filósofo (en el
-fondo era kantiano y algo escéptico), como político y hasta como
-científico, fueron objeto de censuras entre compañeros poco dados
-á estudiar caracteres complejos. Á mí, las fluctuaciones de D.
-Alejandro me lo hacían particularmente simpático. Revelaban estudio
-reflexivo y honradez de pensamiento. No duda el que quiere, sino el
-que puede. Sólo las cabezas sencillas, ó las ayunas de curiosidad
-filosófica ó científica, gozan del reposo y la fe. Al modo del aire
-en las cordilleras, en los espíritus elevados el pensamiento está
-en perpetua inquietud. Sabido es que, cuando se medita demasiado,
-la acción se vuelve tarda y premiosa; porque, antes de resolver, la
-razón debe recorrer largas vías asociativas, dar audiencia, según la
-frase de Bismarck, á numerosos pensamientos.
-
-Como Letamendi, y en más recientes tiempos el asombroso Unamuno, D.
-Alejandro gustaba mucho de la paradoja, una de las características
-del talento vasco, según Sánchez Moguel. Lejos estoy de censurar
-esta tendencia de ciertos espíritus selectos. Prescindiendo de su
-contenido ideal y ciñéndonos á sus efectos inmediatos, la paradoja
-representa un despertador mental de primer orden. Al choque de lo
-insólito, de lo inopinado, el sentido crítico, apoltronado por las
-rutinas de la diaria labor, reacciona vivamente. Y revélase en cada
-contradictor lo más íntimo, vivo y personal de la máquina nerviosa:
-la imaginación constructiva. Y el hombre pensante aparece. Porque,
-en realidad, los hombres sólo se nos revelan plenamente cuando
-les constreñimos á forjar bien ó mal una idea nueva ó un juicio
-improvisado; cuando, sorprendidos por la violencia anárquica de la
-paradoja, se ven desamparados de los andadores del sentido común y
-del comodín de las opiniones hechas, y deben construir en caliente y
-sobre la marcha una hipótesis personal.
-
-Tal me pareció ser la intención de las paradojas de don Alejandro.
-Estoy persuadido de que no creía en muchas de las que con tanto calor
-defendía; constituían, por punto general, ingenioso ardid destinado
-á prestar viveza y amenidad á los coloquios del café, y nobleza y
-animación á las controversias académicas.
-
-Por lo demás, San Martín fué un catedrático eminente y celoso,
-que ha dejado aventajados discípulos. De sus admirables dotes de
-investigador y maestro quedan testimonios elocuentes en numerosas
-monografías y folletos, amén de varios libros de texto. Entre sus
-trabajos de laboratorio descuellan, por la elegante originalidad
-del pensamiento, los experimentos de anastomosis arterio-venosa,
-encaminados á restaurar la circulación interrumpida en casos de
-aneurisma, _trombus_ ó ateroma. Sentía verdadera pasión por nuestro
-renacimiento intelectual, y, por encima de todo, vibraba en él un
-patriotismo ardiente y de bonísima ley. Su conocimiento de varias
-lenguas europeas, permitíale renovarse de continuo, á cuyo fin,
-durante las vacaciones, visitaba los grandes focos científicos del
-extranjero.
-
-Por sus aptitudes para la política (figuraba en el partido liberal
-acaudillado por Moret) y su excelente preparación en materias
-pedagógicas, D. Alejandro San Martín alcanzó la cartera de
-Ministro de Instrucción pública. Según referiré más adelante,
-las circunstancias me permitieron contribuir algo á tan honrosa
-designación. Si la inestabilidad ministerial no fuera régimen normal
-de nuestra política, por seguro tengo que nuestro amigo habría
-desarrollado importantes iniciativas en materias docentes y corregido
-inveterados abusos.
-
- * * * * *
-
-Merecen también recuerdo de gratitud en estas páginas otros dos
-compañeros, con quienes, á causa de la diferencia de edades y de
-rumbo social, no llegué á tener intimidad. Aludo al caballeroso
-Marqués del Busto, profesor de Obstetricia, quien, deseando proteger
-el Laboratorio de Histología de San Carlos, le cedió durante muchos
-años, y hasta su muerte, sus emolumentos de Director de Clínicas; y
-al benemérito Dr. Calvo y Martín, catedrático de Operaciones, quien
-entusiasmado por mis modestos éxitos de investigador, y deseando
-serme útil, ofrecióme generosamente, con carácter vitalicio,
-habitación en una de sus casas, honrándome además con otras
-atenciones. No pude, sin embargo, aceptar el agasajo de mi simpático
-paisano, á causa de mi deseo de vivir cerca de la Facultad de
-Medicina (la casa ofrecida estaba en la calle de Isabel la Católica).
-
-Tales fueron, en suma, entre los compañeros ya desaparecidos para
-siempre, los que más influyeron en mí, ora con su apoyo oficial, ora
-con sus enseñanzas, y siempre con sus consejos y estimación.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XI
-
- Peligros de Madrid para el hombre de laboratorio. -- Tentaciones
- del diletantismo científico, literario y artístico. -- Mis oreos
- espirituales: paseos por los alrededores de Madrid, y la peña del
- Café Suizo. -- Nuevas investigaciones sobre la estructura del
- cerebro. -- Comienzo la publicación de mi obra de conjunto sobre
- la textura del sistema nervioso de los vertebrados.
-
-
-Madrid es ciudad peligrosísima para el provinciano laborioso y ávido
-de ensanchar los horizontes de su inteligencia. La facilidad y agrado
-del trato social, la abundancia del talento, el atractivo de las
-Sociedades, cenáculos y tertulias, donde ofician de continuo los
-grandes prestigios de la política, de la literatura y del arte; los
-variados espectáculos teatrales y otras mil distracciones, seducen y
-cautivan al forastero, que se encuentra de repente como desimantado
-y aturdido. En su vida hase operado radical metamorfosis: la abeja
-se ha convertido en mariposa, cuando no en zángano. La filosofía, el
-arte, la literatura, hasta la política y los deportes, tiran del alma
-con mil hilos invisibles y tenaces. Al obrero atareado, ha sucedido
-el ameno sibarita intelectual.
-
-Además, el instrumento cerebral forjado durante muchos años de
-soledad y recogimiento, se _desdiferencia_ y embota cual herramienta
-tocada de orín: la especial mentalidad, traída del rincón
-provinciano, va poco á poco igualándose con la mentalidad de todo el
-mundo. Los callos se pierden y las manos se enguantan. Y el tiempo se
-va en admirar é imitar.
-
-En vano pretendemos hacer alto en la pendiente, abandonar
-resueltamente el camino de Sibaris ó de Atenas, retroceder, en fin,
-á los severos hábitos de antaño: movidos por el pundonor, llegamos
-hasta planear hermosos programas de acción. Mas, desgraciadamente,
-todo se malogra...--No queda tiempo para nada --exclamamos con
-amargura.
-
-Sin embargo, yo me propuse á todo trance cerrar los oidos al cántico
-de la sirena cortesana, y defender mi tiempo, trabajando tanto como
-en provincias. Y lo conseguí por fin, no sin provocar frialdades, ni
-impedir que se me aplicasen los epítetos de _hurón, estrafalario y
-orgulloso_.
-
---«Pero quién conoce, quién trata, quién puede pedir un favor á
-Cajal» --exclamaba cierto clínico eminente en un corro de médicos,
-molesto acaso por no tener confianza bastante para hacerme
-determinada recomendación. Á mí me asombraba este juicio de los
-compañeros, y más aún que echaran á mala parte mi sistemático
-arrinconamiento. Sorprende, en efecto, que personas conocedoras y
-hasta celebradoras de mis modestos frutos de Laboratorio censurasen
-precisamente aquellos hábitos y cualidades morales, absolutamente
-indispensables para el logro de tales frutos.
-
-Estoy muy lejos de pretender --lo he dicho ya varias veces-- que el
-hombre de ciencia sea un cartujo; antes bien, estimo necesarios los
-pasatiempos, las excursiones, el teatro, el Ateneo, la literatura,
-las tertulias, etc. Mas todo á su hora, con medida y como quien toma
-un reconstituyente; cuando lo pida el ánimo, en fin, y no cuando lo
-deseen los demás. Será egoísmo, pero egoísmo disculpable, porque sin
-él no hay labor seria posible.
-
-Precisamente, y por compensación de la excesiva concentración
-de la vida de Laboratorio, he cultivado siempre en Madrid dos
-distracciones: los paseos al aire libre por los alrededores de la
-villa, y las tertulias de café.
-
-¡Los alrededores de Madrid! No es cosa que yo los descubra ahora,
-vindicando una vez más al calumniado Manzanares y á la austera meseta
-castellana. Menester es tener sentido cromático de oruga para echar
-siempre de menos el verde mojado y uniforme de los países del Norte,
-y menospreciar la poesía penetrante del gris, del amarillo, del pardo
-y del azul. Ni es cierto tampoco que, en el paisaje de la Corte,
-falte la jugosa nota del verde. Lejos de ser páramos y eriales, los
-alrededores de Madrid -- el Retiro, la Moncloa, la Casa de Campo,
-Amaniel, la Dehesa de la Villa, el Pardo, etc.--, son de lo más
-frondoso y pintoresco que poseemos en España. Vivimos en las faldas
-de una sierra, cuyo elegante perfil embellece nuestro horizonte y
-cuyas auras purifican nuestro ambiente. Y en la primavera y otoño
-la llanura castellana se ofrece cubierta de césped y salpicada de
-flores. En ninguna parte posee el paisaje contrastes más variados,
-según las estaciones. Cualquiera que sea la preocupación del
-espíritu, siempre hallaremos un rincón solitario cuya apacible
-belleza apague las vibraciones del dolor y abra nuevo cauce al
-pensamiento. ¡Cuántos pequeños descubrimientos asócianse en mi
-memoria á tal sendero solitario de la Moncloa ó á un fresno ribereño
-del Manzanares, ó alguna colina de Amaniel ó de la Dehesa de la
-Villa, espléndidos miradores desde los cuales ostenta el Guadarrama,
-asomado entre pinos, toda su serena majestad!
-
-Pero además del paisaje físico, conviene también al hombre de
-laboratorio el paisaje moral, la amena tertulia, donde, al calor de
-la amistad y de la confianza, broten, variadas y espontáneas, las
-flores del ingenio.
-
-Á la verdad, en mis primeras tentativas exploratorias por las
-tertulias matritenses, fuí poco afortunado. Hallé desde luego, en
-el Café de Levante, una peña de antiguos camaradas, en su mayoría
-médicos militares, que yo había conocido durante la campaña cubana.
-Entre estos simpáticos compañeros reinaba franqueza fraternal,
-y á ratos su conversación era viva, chispeante é instructiva.
-Pero un hado adverso nos perseguía: casi todos los días, fatal,
-irremediablemente, los comentarios derivaban hacia la murmuración
-contra los superiores jerárquicos ó hacia el escalafón de Sanidad
-Militar; ese escalafón maldito, destructor de todo estímulo noble
-y de toda ambición generosa, rémora de la justicia, asilo de la
-gandulería y una de las mayores calamidades que padecemos en España.
-
-Harto ya de oir hablar del «_salto del tapón_, de _ascensos y cruces
-inmerecidas_, de _carreras escandalosas_, de _retiros en buena
-edad_», etc., cuadréme un día y les dije sobre poco más ó menos:
-
---Señores, todo eso que ustedes cuentan sobre las cruces pensionadas,
-los ascensos de gracia y el escalafón, resulta muy interesante
-para la familia; pero en el mundo deben existir otras cosas quizás
-más interesantes todavía. Bueno es hablar de las estrellas de la
-bocamanga; pero de vez en cuando convendría platicar también de las
-estrellas del cielo y de las células, esas estrellas de la vida;
-laudable es preocuparse de ascender en la carrera; pero no estaría de
-más que procurásemos asimismo ascender algo, mediante el estudio y
-la reflexión, en el concepto de la propia estima; está perfectamente
-eso de prepararse para la vejez apacible y suculento retiro; pero
-hallo más urgente y honrado aún trabajar, durante la juventud, para
-merecerlo.
-
-Á mis amistosos consejos contestaron con bromas y chirigotas; los
-más formales prometieron, sin embargo, enmendarse, aportando para lo
-sucesivo temas más variados y amenos; pero, transcurrida la semana,
-el hábito restableció su imperio, y reincidimos lamentablemente
-en los consabidos comentarios tocantes á los ascensos, camarillas
-y escalafón. ¡El mal carecía de remedio! Aquellos beneméritos
-compañeros, no exentos ciertamente de talento, aunque petrificados
-por la ociosa vida de campamentos, cuarteles y casinos, sólo leían la
-_Gaceta_ y el _Boletín de Sanidad Militar_.
-
-Con pena abandoné el trato de camaradas que evocaban en mi memoria
-trances de guerra y juveniles aventuras transatlánticas, y busqué
-otra tertulia donde esparcir el ánimo y vivificar las ociosas
-barbecheras cerebrales.
-
-Creo que fué San Martín quien me presentó á la _peña_ del Café Suizo,
-reunión de rancio y glorioso abolengo, pues en ella habían figurado
-políticos, literatos y hasta financieros insignes.
-
-Aunque desde el aspecto político y literario la citada _peña_
-había venido á menos, gozaba todavía por aquel tiempo de
-justificado renombre. De allí salieron, según es notorio, Senadores
-universitarios, Catedráticos, Rectores, Consejeros y hasta
-Ministros... Tan famosas y comentadas llegaron á ser las discusiones
-de la peña, que ocurrió á menudo, y con grave riesgo de indiscreción,
-el hecho de formarse, en las inmediatas mesas, tertulias parásitas, ó
-de oyentes, las cuales, por el módico precio del café, adquirían el
-derecho de conocer nuestras ideas y murmurar á mansalva.
-
-Entre los comensales, dominaban naturalmente los galenos, á la
-cabeza de los cuales figuraba D. Alejandro; mas colaboraban también
-abogados, propietarios, catedráticos de Universidad y, en fin,
-personas de toda laya y condición. Todo el mundo era admitido con
-tal de ser presentado por un socio formal, y á condición de someterse
-á las tres normas siguientes: 1.ª, guardar al discutir el debido
-respeto á las personas; 2.ª, discurrir de lo que no se entiende ó se
-entiende poco (tratábase de evitar las latas pedantes y académicas),
-y 3.ª, olvidar á la salida todos los desatinos é incoherencias
-provocados por el estímulo del café ó por los _horrores_ de la
-digestión. Porque importa notar que nuestra reunión se celebraba en
-las primeras horas de la tarde, y pocas veces duraba más de una.
-De esta suerte, al levantarse la sesión, los cerebros hallábanse
-caldeados, pero ágiles todavía para la cotidiana labor. Bueno es
-divagar algo todos los días; fuera, empero, peligroso prolongar el
-_diástole_ de la mente á expensas del _sístole_ del trabajo.
-
-Á propósito de la citada regla «de olvidar á la salida las
-conversaciones de la tertulia», solía advertirnos San Martín, siempre
-circunspecto y meticuloso en sus opiniones: «Conste, señores, que no
-respondo fuera de aquí de los disparates y tonterías que ustedes me
-hayan obligado á decir.» Que tan prudente consejo fué rigurosamente
-observado, lo persuade el hecho de que durante más de veinte años de
-casi diarias controversias, algunas harto acaloradas, jamás tuvimos
-un disgusto.
-
-Con pena recuerdo ahora las renovaciones que el tiempo y la muerte
-impusieron á nuestra querida peña del Suizo. Estas tertulias son
-cuerpos vivos con juventud, madurez y decadencia; y, á semejanza de
-todo organismo, se nutren, crecen, asimilan y desasimilan. Nuevas
-células se incorporan á la colmena, mientras que otras ¡ay! perecen ó
-se extravían... ¡Y los muertos son ya legión!...
-
-Á guisa de homenaje á los simpáticos compañeros desaparecidos, con
-quienes durante tantos años comulgamos diariamente «en espíritu y
-en verdad», desearía yo estampar aquí sus nombres, con los títulos
-éticos é intelectuales que les granjearon afecto y estima perdurables.
-
-Pero fueron tantos, que, dada mi mala memoria, resulta imposible
-enumerarlos todos. Citaré, sin embargo, á los más asiduos y
-constantes: á Félix Rubio, abogado y propietario, dotado de
-excelente criterio, «caballero sin tacha y sin miedo», que debió
-haber sido militar, y que, no obstante su devoción por Silvela y
-sus ideas enérgicamente conservadoras, renunció á toda aspiración
-política, asqueado por la corrupción del sufragio y los desórdenes
-de la administración; al veterano Alderete, prototipo del castizo
-miliciano nacional, algo farolero y candoroso, pero de tan buenos
-sentimientos, que había salvado en diversos siniestros urbanos y
-ferroviarios á numerosas personas, mereciendo varias cruces de
-Beneficencia, que ostentaba arrogante en las procesiones cívicas
-del Dos de Mayo; á F. Aner, farmacéutico injertado en burócrata,
-espíritu rectilíneo, irreductible y apasionado en las polémicas,
-fervoroso de Proudhon y de Marx, tan austero que, habiendo podido
-ser rico, vivió y murió pobre[115], y tan optimista que, para él, la
-humanidad formaba un coro de ángeles, convertidos en demonios á causa
-de la nefasta intervención de reyes, magistrados y sacerdotes; al
-doctor Carlos de Vicente, carlista librepensador, algo misántropo,
-agudísimo y ocurrente, y que, educado en París, lucía un _esprit
-français_ de la más fina especie; al Dr. López Silva, médico y
-naturalista notable, llamado por antonomasia «la gran persona ó la
-persona» á causa de su bondad angelical, el cual tenía la costumbre
-de retratar á todas las gentes de que se hablaba, caracterizándolas
-con rasgos típicos tomados de la Zoología; al sabio profesor de
-Literatura don A. Sánchez Moguel, archivo inagotable de dichos y
-anécdotas tocantes á personajes políticos y literarios, referidos
-con viveza y gracejo insuperables, y cuyo trato resultaba á veces
-algo difícil por consecuencia de una vanidad vidriosa é irritable,
-impropia de talento tan sólido y brillante; al Dr. Thous, católico
-ferviente, médico estudioso, y á quien, á cambio de los buenos ratos
-que nos proporcionaba con su charla, ora satírica ora edificante,
-sólo le reprochábamos la debilidad, harto disculpable, de insistir
-demasiado en sus hazañas clínicas; á Fortanet, el conocido impresor,
-republicano fogoso y de buena fe; al célebre poeta Marcos Zapata,
-poco asiduo á la mesa, y cuyas agudezas y oportunidades, amén del
-relato de sus aventuras de bohemio, constituían el deleite de la
-reunión; al doctor B. Escribano, el último de los contertulios
-desaparecidos, sobrio y austero conversador, cuyas _caídas_
-inesperadas desconcertaban á los más afluentes parlanchines, etc.
-
- [115] Fué diputado provincial durante la República y gozó de gran
- predicamento entre los demócratas.
-
-La peña del Suizo continúa hoy completamente renovada, aunque
-algo decaída, después de la muerte del inolvidable San Martín.
-Buenas cosas dijera de los actuales contertulios, muchos de ellos
-catedráticos, si la discreción más elemental no me impusiera el
-silencio. Concretareme á citar á D. Joaquín Decref, á Castro y
-Pulido, á Ambrosio Rodríguez, al Dr. Isla, á Perico Valls, á Blas
-Cabrera, á Odón de Buen, á F. Martí, á Antonio Vela, á J. Ramírez
-Ramos, á Clodomiro Andrés, etc.
-
-Yo debo mucho á la sabrosa tertulia del Suizo. Aparte ratos
-inolvidables de esparcimiento y buen humor, en ella aprendí muchas
-cosas y me corregí de algunos defectos. Allí elevamos un poco el
-espíritu, exponiendo y discutiendo con calor las doctrinas de
-filósofos antiguos y modernos, desde Platón y Epicuro á Schopenhauer
-y Herbert Spencer; mostramos veneración y entusiasmo hacia el
-evolucionismo y sus pontífices, Darwin y Häckel, y abominamos de la
-soberbia satánica de Nietzsche. En el terreno literario, nuestra mesa
-proclamó el naturalismo contra el romanticismo, y al revés, según
-los oradores de turno y el humor del momento. En torno de ella, Pepe
-Botella y San Martín, los más filarmónicos de la reunión, riñeron
-descomunales batallas en favor de Wagner, cuando en España apenas
-había más wagneristas que el regocijado Peña y Goñi.
-
-Burla burlando, también nuestra peña hizo un poco de política. Sin
-afiliarse abiertamente á ningún partido turnante, la mesa del Suizo
-tuvo siempre espíritu político en el mejor sentido del vocablo.
-Ella comentó, acaso con pasión y vehemencia, pero inspirada siempre
-en el más acendrado patriotismo, todos los grandes sucesos de la
-vida nacional; prorrumpió en gritos de indignación contra las
-arbitrariedades é injusticias del caciquismo, y lloró con lágrimas
-de rabia las inconsciencias é insensateces que prepararon las
-ignominias de 1898. Allí, naturalmente, repercutió clamorosamente
-la literatura de la _regeneración_; se recogieron firmas para el
-célebre manifiesto de Costa y encontró alientos para su noble campaña
-el malogrado apóstol de la europeización española. Persuadidos con
-el «_solitario de Graus_» de que la prosperidad de nuestro país
-estriba en la «_escuela y la despensa_», expusimos y contrastamos
-reiteradamente los métodos de la pedagogía científica y las medidas
-políticas encaminadas á desterrar, ó á limitar al menos, la
-incultura de nuestras tierras y de nuestros cerebros. Allí, en fecha
-recientísima, nos ha sobrecogido de horror y de asco, borrando las
-últimas reliquias del optimismo juvenil, la horrenda guerra europea,
-que no es, como se complacen en propalar espíritus candorosos
-tocados de _abogadismo_ incurable, el conflicto por los mercados
-ni la pugna entre dos concepciones antitéticas del Estado, sino
-muy principalmente el fruto amargo del orgullo nacional, el choque
-inevitable entre oligarquías militares todopoderosas, desvanecidas
-por la soberbia y codiciosas de gloria y de dominio. Allí, en
-suma, si á veces nos dejamos cautivar por el frívolo placer de la
-divagación ó de la chismografía, supimos también elevarnos á menudo
-sobre las pequeñas miserias de la vida, sentirnos cada vez más
-humanos y más españoles, y avanzar algunos pasos por senderos de paz
-y de amor hacia luminosos ideales...
-
- * * * * *
-
-Hora es ya de terminar esta larga digresión (que acaso habrá aliviado
-al lector de la fastidiosa pero obligada narración de mis iniciativas
-científicas de Barcelona) y de señalar brevemente la labor de
-laboratorio efectuada en la Corte durante los años 1892 y 1893.
-
-¿Qué temas científicos me solicitaron? Fueron, entre otros menos
-apremiantes, la _estructura de la retina de los peces y aves_,
-singularmente de la _foseta central_; la organización del _Asta de
-Ammon y corteza occipital del cerebro_, y, en fin, la disposición
-del _gran simpático visceral_. Cediendo á un hábito inveterado en
-mí, tales materias fueron investigadas casi simultáneamente. En
-general, semejante promiscuidad es poco recomendable. Sin embargo,
-en las ciencias naturales resulta, en ocasiones, útil desparramar
-alternativamente la atención por dos ó más campos de investigación:
-se aprovecha mejor el material de trabajo y rinden los métodos más
-rica cosecha. Aunque parezca paradójico, dos ó tres temas de estudio
-cansan menos que uno solo. Teclear insistentemente la misma cuerda,
-acaba por ser doloroso. Además, durante la fiebre sagrada, cuando
-se siente uno en vena de producir, conviene forzar la suerte,
-acaparando, á ser posible, todos los billetes de la lotería.
-
-No tema el lector una exposición circunstanciada de mis trabajos
-de 1892 y 1893 sobre las citadas materias. Concretareme á citar
-solamente las adquisiciones científicas más salientes.
-
-1. Comencemos por la _retina_. Según recordará el lector, mis
-exploraciones en tan cautivador dominio comenzaron en Barcelona. Mas
-deseaba yo completar y consolidar mis hallazgos anteriores, abarcando
-con mis observaciones toda la serie de los vertebrados; anhelaba,
-sobre todo, atacar el problema estructural de la _fovea centralis_,
-paraje retiniano de la máxima sensibilidad al color y de la suma
-acuidad visual. Por fortuna, en Madrid no faltaba abundante material
-de trabajo. Al efecto, entablé tratos con un alimañero profesional,
-que me proveyó de _culebras_, _lagartos_, _mochuelos_, _cornejas_,
-_lechuzas_, _gallipatos_, _salamandras_, _percas_, _truchas_, etc.,
-vivos. Y un buen amigo de Cádiz tuvo la amabilidad de enviarme
-varios ejemplares del interesantísimo _camaleón_, la joya de los
-reptiles, habitador constante de las dunas gaditanas. Con este
-copioso material mi cartapacio llenóse de dibujos interesantes, y mis
-notas rebosaban de pormenores descriptivos. Tan rica mies movióme
-á adelantar una comunicación sobre la _retina de los peces_, que
-se publicó, gracias á la bondad del sabio D. Ignacio Bolívar, en
-los _Anales de la Sociedad de Historia Natural_[116], y á redactar
-ulteriormente voluminosa monografía, aparecida en _La Cellule_[117],
-reputada Revista biológica belga, ya citada en otro lugar. Esta
-última Memoria, una de las más importantes brotadas de mi pluma,
-resultó voluminoso libro que mereció, años después, los honores de
-una traducción alemana[118].
-
- [116] _Cajal_: La retina de los teleósteos y algunas
- observaciones sobre la de los vertebrados inferiores. _Anales de
- la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo II, Junio de 1892.
-
- [117] _Cajal_: La Rétine des vertébrés. _La Cellule_, tomo IX.
- 1892.
-
- [118] _Cajal_: Die Retina der Wirbelthiere. Traducción alemana
- del Dr. R. Greeff. Wiesbaden, 1894.
-
-[Ilustración: Fig. 39.--Corte de la retina de la perca. Figura
-semiesquemática destinada á mostrar los principales resultados de
-mis investigaciones. --A, B, C, cauces específicos de la impresión
-recogida por los bastoncitos; D, E, F, cauces de la excitación
-recolectada por los conos; G, H, morfología de las células
-horizontales; _a_, _i_, elementos especiales de la retina de los
-peces.]
-
-Cumpliendo mi promesa de evitar prolijidades, sólo citaré, de entre
-los hechos nuevos contenidos en la citada obra, aquellos que hoy,
-leyendo en frío y teniendo presente la copiosa bibliografía aparecida
-después, halagan más agradablemente mi vanidad de hombre de
-laboratorio.
-
- _a_) Confirmación en la serie de los vertebrados, y muy
- singularmente en los peces, cuyo modo de visión aseméjase mucho á
- la de los mamíferos, de aquellos dos tipos de _células bipolares_
- hallados un año antes en la membrana visual de los mamíferos,
- esto es: la célula colosal de ramaje exterior articulado con los
- bastones, y la célula pequeña de dendritas discretas conexionadas
- con los conos. En la figura 39, que copia una sección de la
- retina de los peces teleósteos, destacan claramente ambos tipos
- de _bipolares_. En ella aparecen también otros hallazgos menos
- importantes. Ejemplo: el de un tipo celular especial de la _capa
- de los granos internos_ (I) y el del axon de diversos tipos de
- células horizontales (_a_, G, H).
-
- _b_) Desentrañamiento de la estructura de la _foseta central_
- de la retina de los reptiles y aves. Semejante estructura, poco
- conocida hasta entonces á causa del limitado poder revelador
- de los preparados comunes (cortes teñidos de hematoxilina,
- soluciones de anilinas, etc.), surge clarísima en los cortes bien
- impregnados por los métodos de Golgi y Ehrlich, á condición,
- naturalmente, de utilizar, en vez del mono ó el hombre (únicos
- mamíferos dotados de _foseta_), los pájaros y aves de rapiña
- (jilguero, golondrina, cuervo, halcón, etcétera) ó el camaleón,
- animales donde los citados recursos analíticos muéstranse, por
- fortuna, singularmente propicios.
-
- Esta estructura especial aparece reproducida esquemáticamente en
- la figura 40, F. Aparte la delgadez é inclinación notables de
- su expansión central (disposición de antiguo conocida), nótese
- cómo cada pie de estos corpúsculos visuales contrae articulación
- individual con un solo minúsculo penacho ascendente de _célula
- bipolar_ (_b_). Tan exquisita independencia de los cauces
- visuales, mantiénese también en la _zona plexiforme interna_,
- donde se advierte que cada arborización inferior de _bipolar de
- cono_ entra exclusivamente en contacto con el doble ramaje de
- un corpúsculo gangliónico (_tercera neurona_ visual) (C). Para
- facilitar la comparación, á la izquierda de la misma figura
- reproducimos los cauces visuales de las regiones periféricas de
- la retina. Obsérvese cómo, en esta región, las articulaciones de
- los conos con las bipolares no son individuales, sino colectivas
- y bastante difusas y extensas (_c_); lo que explica perfectamente
- la indistinción y vaguedad de las imágenes recogidas por dicho
- territorio retiniano. Á mayor abundamiento, cada ganglionar
- (C^2) recoge las impresiones transmitidas por varias bipolares
- (_f_). Si, por ventura, las tres empalizadas neuronales de
- la _fovea_ hubiéranse organizado según este plan, habríanse
- frustrado enteramente los beneficios de la longitud y finura de
- los conos, condiciones anatómicas decisivas, según es notorio,
- del exquisito poder diferenciador de la _foseta_. He aquí una
- nueva demostración de que la naturaleza procede siempre en sus
- creaciones con arreglo á la economía más estricta y á la más
- severa lógica.
-
-[Ilustración: Fig. 40.--Esquema de los cauces de conducción de la
-impresión cromática en la retina de los pájaros. Á la derecha,
-aparecen las vías de la foseta central, y á la izquierda, las
-homónimas del resto de la retina. --A, conos; B, célula bipolar
-para cono; C, corpúsculo ganglionar; _a_, células amacrinas; _b_,
-articulación entre el cono y bipolar en la foseta; _c_, articulación
-entre el cono y las bipolares en los territorios periféricos de la
-retina; _d_, _f_, articulación entre una célula gangliónica y varias
-bipolares.]
-
- _c_) Confirmación en la retina embrionaria de la evolución de
- los neuroblastos, señalada por His, nosotros y v. Lenhossék en
- la médula espinal, y exposición de una hipótesis encaminada á
- explicar, ó al menos á hacer imaginable, el establecimiento
- en el adulto de conexiones interneuronales específicas. De
- esta concepción, llamada _teoría quimiotáctica neurotrópica_,
- trataré oportunamente. Consignaré ahora solamente que, según
- la referida hipótesis, se asigna al _cono de crecimiento_ del
- axon embrionario la misma propiedad amiboidea atribuída á los
- leucocitos. Á semejanza de estos elementos, que marchan hacia
- los microbios orientándose por la dirección de las corrientes de
- difusión de las _toxinas_, el _cono de crecimiento_, impresionado
- por ciertas substancias estimulantes derramadas en el plasma
- intersticial, marcha también, crece y se orienta hacia los
- elementos productores de las mismas (corpúsculos musculares,
- neuronas situadas en planos distintos de los centros, etc.),
- acabando por establecer con ellos conexiones íntimas y estables.
- Admitida la diversidad y especificidad de las fuentes de
- _materias reclamos_ ó _quimiotácticas positivas_, esclarécese
- no sólo el automatismo de la asociación interneuronal ó entre
- neuronas y elementos extranerviosos (por ejemplo, con las _fibras
- musculares_), sino el hecho sorprendente de que semejantes
- alianzas dinámicas se establezcan sin errores, no dándose jamás
- el caso de que un corpúsculo muscular, por ejemplo, carezca de
- terminación nerviosa adecuada ni de que una arborización terminal
- axónica esté privada de conexión celular específica.
-
-2. Otro de los temas en cuya elucidación puse toda mi atención,
-fué la estructura del _asta de Ammon_, el centro asociativo más
-antiguo del cerebro, el almacén de los recuerdos olfativos y de las
-reacciones motrices correspondientes.
-
-Ha dicho B. Croce «que toda obra científica es también una obra de
-arte», afirmación afín del pensamiento, tantas veces repetido, de
-que «la naturaleza es la obra de un artista divino». Y esta hermosura
-no toca solamente al orden intelectual, á la exquisita adecuación
-entre los medios y los fines; en las ciencias naturales reviste á
-menudo formas plásticas admirables, según dejamos notado en capítulos
-anteriores. De donde resulta que, por pobre é incompleta que sea la
-visión objetiva del científico, siempre conservará un reflejo de la
-belleza natural. Y aún podría afirmarse que los elementos ilógicos y
-antiestéticos contenidos en la concepción científica de un fenómeno
-implican necesariamente error ó incompresión ideal del copista.
-
-[Ilustración: Fig. 41.--Esquema de la arquitectura del asta de Ammon
-y _fascia dentata_, tal como aparece en los cortes transversales;
-en esta figura se han reproducido los principales tipos neuronales
-descritos por Golgi y Sala. --A, asta de Ammon; B, cuerpo abollonado
-ó _fascia dentata_; D, subículo; C, fimbria; _a_, pirámide superior;
-_b_, pirámide de la región inferior.]
-
-Mas, dejando á un lado este linaje de consideraciones, recordaré que
-uno de los estímulos que me llevaron á escudriñar el _asta de Ammon_
-y _fascia dentata_, fué la elegante arquitectura ofrecida por las
-células y estratos de estos centros, revelada por el ilustre Golgi
-en su obra magistral[119]. Adornan, en efecto, al _asta de Ammon_
-y _cuerpo abollonado_, muchos rasgos de la sencilla belleza de la
-corteza cerebelosa. Sus células piramidales, comparables á plantas de
-jardín --algo así como series de jacintos--, alinéanse en setos vivos
-que dibujan curvas graciosas. El examen de la figura 41 dará alguna
-idea de esta graciosa estratificación de las neuronas ammónicas.
-Inútil es notar que, aprovechando el privilegio de primer ocupante,
-el célebre investigador de Pavía hubo de recoger los datos anatómicos
-más valiosos respecto á la forma y disposición celulares de los
-mencionados órganos nerviosos. Y la obra del maestro fué completada
-en algunos puntos por sus discípulos Sala y Lugaro, así como por
-Schäffer, histólogo alemán.
-
- [119] _C. Golgi_: Sulla minuta anatomia degli organi centrali del
- sistema nervoso. Milano, 1886.
-
-[Ilustración: Fig. 42.--Esquema destinado á presentar la conexión
-establecida entre el axon de los granos de la _fascia dentata_ y las
-gruesas pirámides del asta de Ammon (región inferior de ésta). --A,
-capa molecular de la _fascia dentata_; B, axon de los granos; C,
-pirámides grandes; D, fimbria; _c_, _b_, fibras aferentes llegadas de
-los centros olfativos secundarios; _a_, axon. Las flechas señalan la
-dirección de las corrientes.]
-
-Sin embargo, quedaba aún mucho filón virgen para los trabajadores de
-refresco. Era, sobre todo, indispensable explorar los _corpúsculos
-de axon corto_, insuficientemente estudiados por los susodichos
-sabios, y urgía además abordar el problema de las _conexiones
-interneuronales_, estableciendo en lo posible las vías recorridas
-por los impulsos sensoriales ó aferentes, tarea interesante apenas
-desflorada por los sabios de la escuela italiana.
-
-Tales fueron los objetivos perseguidos por mí durante el año 1892,
-creo que con alguna fortuna. Los resultados obtenidos motivaron
-la redacción de extensa monografía, publicada primeramente en los
-_Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_[120]. En el
-mismo año, mi trabajo mereció la honra inestimable de ser traducido
-al alemán por el ilustre Kölliker, para su reputada Revista:
-_Zeitschrift f. wissensch. Zoologie_[121].
-
- [120] _S. Ramón y Cajal_: Estructura del asta de Ammon y _fascia
- dentata_. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_,
- tomo XXII, 1893.
-
- [121] Esta traducción lleva por título: «Beiträge zur feineren
- Anatomie des grossen Hirns. I. Über die feinere Struktur des
- Ammonshornes. _Zeitschrift f. wissensch. Zoologie._ Bd. LVI,
- 1893. Más adelante, el histólogo de Würzburgo confirmó, en
- trabajo especial, casi todos nuestros hallazgos.
-
-Como hechos interesantes, fruto de propias pesquisas, mencionamos los
-siguientes:
-
- 1.º Demostración de que el axon de los granos de la _fascia
- dentata_ emite, durante todo su trayecto por la zona de las
- pirámides grandes, un sistema de rosáceas ó de excrecencias
- colaterales que se articulan con ciertos golfos y desigualdades
- características del tallo radial de las citadas células. En la
- figura 42, B, mostramos muy esquemáticamente (se ha prescindido
- de casi todos los elementos) esta interesante conexión entre los
- _granos_ y las _pirámides gigantes_.
-
- 2.º Hallazgo por debajo de la _zona de los granos_ (_fascia
- dentata_) de varios tipos de corpúsculos piramidales cuyo axon
- corto ascendente constituye, ramificándose, elegantes y tupidas
- cestas envolventes del soma y tallos de los granos (véase la
- fig. 43, B, C, donde aparece también otro elemento, cuyo axon se
- ramifica en el espesor de la capa molecular) (A).
-
-[Ilustración: Fig. 43.--Figura semiesquemática donde reproducimos
-nuestros principales hallazgos en la _fascia dentata_. --A, célula
-de axon ascendente; B y C, pirámides cuyo axon (_a_) se termina,
-mediante nidos ó cestas (_e_), que rodean el cuerpo de los granos;
-D, zona molecular; F, capa de los granos; E, zona plexiforme; _e_,
-cestas.
-
-_Nota._--La región copiada en la presente figura corresponde al
-pequeño cuadrado trazado en el grabado precedente.]
-
- 3.º Encuentro en el asta de Ammon (región superior del _stratum
- oriens_) de multitud de neuronas de axon corto, cuyas ramas
- nerviosas generan también nidos complicados en torno del soma de
- las pirámides. En la figura 44, A, B, C, D, mostramos las dos
- principales variedades de corpúsculos de esta clase.
-
-[Ilustración: Fig. 44.--Mis principales hallazgos en el asta de Ammon
-(región superior), mostrados esquemáticamente.-- A, B, neuronas cuyo
-axon ascendente se descompone en ramas arciformes, formadoras de
-nidos para los somas más profundos de la capa de las pirámides.-- D,
-C, neuronas de axon tangencial constructores de nidos destinados á
-los cuerpos de las neuronas piramidales más superficiales; E, célula
-de axon ascendente (_a_); F, K, G, células de axon corto distribuído
-por el _stratum radiatum_; J, H, pirámides dislocadas cortas. La
-figura actual corresponde al cuadrado grande del esquema de la página
-250.]
-
- 4.º Señalamiento, por primera vez, de las ramas colaterales de
- la substancia blanca y de las fibras terminales llegadas del
- _Alveus_, ó conductores arborizados en las zonas plexiformes del
- asta de Ammon y _fascia dentata_ (fig. 44, _b_).
-
- 5.º Encuentro en el _stratum radiatum_ de numerosas células de
- axon corto (fig. 44, F, G), así como algunas pirámides dislocadas
- (figura 44, H, J).
-
- 6.º Determinación de las variantes morfológicas que separan las
- pirámides de la región inferior de la constitutiva de la superior
- del asta de Ammon. Caracterízanse estas últimas por exhibir
- tallo liso; mientras que las primeras muéstranlo erizado de
- excrecencias verrugosas para conexionarse con las rosáceas del
- axon de los granos.
-
- 7.º Descripción de la neuroglia de dichos órganos.
-
- 8.º Análisis detallado de los plexos nerviosos de los mismos y,
- en fin, estudio estructural del _subiculum_, etc.
-
- El citado folleto contiene, además, un estudio de la fina
- anatomía de la _corteza esfenoidal_ del cerebro de los pequeños
- mamíferos.
-
-[Ilustración: Fig. 45.--Tipo especial de neurona multipolar exenta
-de cilindro-eje, que habita en torno de los ganglios de Auerbach
-y Meissner, entre las capas de fibras musculares y circulares del
-intestino, en la túnica externa de las arterias, y en fin, allí donde
-existe tejido muscular de fibra lisa.]
-
-3. Nuestra exploración acerca del gran simpático intestinal tuvo
-menos importancia[122]. Encierra, sin embargo, bastantes hechos
-nuevos, entre los cuales citaremos:
-
- [122] _Cajal_: Los ganglios y plexos nerviosos del intestino de
- los mamíferos, etc., con 13 grabados. Madrid, Noviembre de 1893.
-
- _a_) El hallazgo, en los ganglios de Meissner y Auerbach, de
- ciertas células estrelladas de largas expansiones, las cuales
- ingresan en los haces del plexo de igual nombre (confirmado por
- Dogiel, Lavilla y Kölliker).
-
- _b_) Descubrimiento de una variedad especial de células
- estrelladas pequeñas, yacentes en las mallas de dichos plexos
- y entre las capas de fibras musculares (confirmado por
- Dogiel, Lavilla y Kölliker) y caracterizadas por su carencia
- de cilindro-eje (fig. 45). Estos elementos fueron también
- demostrados en la rana por el método de Ehrlich[123].
-
- [123] _Cajal_: Nota sobre el plexo de Auerbach de la rana.
- Barcelona, Febrero de 1892.
-
- _c_) La presencia de colaterales nacidas de las fibras de paso de
- los ganglios y terminadas por arborizaciones libres en torno de
- las células de éstos (confirmado por Dogiel).
-
-[Ilustración: Fig. 46.--Plexos de neuronas asteriformes, generadoras
-de plexos en la zona glandular del intestino (B) y en el interior de
-las vellosidades (A).]
-
- _d_) La existencia de corpúsculos nerviosos especiales entre las
- glándulas y en el espesor de las vellosidades, etc., etc. (fig.
- 46).
-
- _e_) Análisis de las terminaciones nerviosas en las fibras lisas.
-
- _f_) Impregnación de las glándulas intestinales y de las
- fibrillas nerviosas de las vellosidades, etc., etc.
-
-En el año de 1893 publicamos todavía otros trabajos de menor cuantía
-referentes á la _corteza cerebral occipital_ de los pequeños
-mamíferos[124], y á los _tumores malignos_ del hígado[125]. En fin,
-dimos á la estampa nuevas observaciones sobre la estructura de la
-_médula espinal_ y _gran simpático_[126].
-
- [124] _Cajal_: Estructura de la corteza occipital de los pequeños
- mamíferos. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_,
- tomo II, 1893, con cuatro grabados.
-
- [125] _Cajal_: Adenoma primitivo del hígado. _Revista de Ciencias
- Médicas de Barcelona_, 10 de Mayo de 1893.
-
- [126] _Cajal_: Pequeñas adiciones á nuestros trabajos sobre la
- médula y gran simpático general. Madrid, Noviembre de 1893.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XII
-
- La _Sociedad Real_ de Londres me encarga la _Croonian Lecture_.
- -- Mi conferencia ante dicha Sociedad. -- Banquetes oficiales y
- otros agasajos. -- Visita á los Institutos científicos de Londres
- y gira á las Universidades de Cambridge y Oxford. -- Se me nombra
- Doctor en Ciencias, _honoris causa_. -- Impresión personal acerca
- de la ciencia inglesa y la organización de sus Centros docentes.
-
-
-Allá por Febrero de 1894 llegó á mis manos una comunicación del Dr.
-Foster, Secretario de la _Sociedad Real_ de Londres, invitándome, por
-acuerdo de tan ilustre Corporación, á pronunciar el discurso llamado
-_Croonian Lecture_. Tratábase de una conferencia sobre asuntos
-biológicos, remunerada con 50 libras esterlinas, é instituída por
-cierto sabio inglés con la mira de traer á Londres á un investigador
-nacional ó extranjero, autor de algún descubrimiento señalado.
-Prácticas en todo, las Corporaciones científicas inglesas, no
-se satisfacen con estimular de lejos la investigación personal,
-adjudicando al conquistador de una nueva verdad el diploma honorífico
-de rúbrica; desean, además, conocer al autor, oir de sus labios la
-exposición de sus trabajos y, sobre todo, examinar y comprobar _de
-visu_ los métodos de indagación con ayuda de los cuales el hecho
-nuevo fué descubierto. Respondiendo á finalidad tan discretamente
-utilitaria, las Academias inglesas han creado muchos premios, todos
-debidos á iniciativa particular.
-
-El acuerdo de la referida _Sociedad Real_ cogióme de sorpresa. Estaba
-en realidad confundido y avergonzado por la lisonjera invitación,
-dudando entre aceptarla de plano ó declinarla cortésmente, temeroso
-de no corresponder de modo decoroso á la honra que se me dispensaba.
-En disculpa de mis vacilaciones, importa notar que la _Real Sociedad
-de Londres_ constituye la Institución científica más importante de
-la Gran Bretaña y acaso de todo el mundo. Á ella han pertenecido los
-sabios y pensadores más ilustres de Inglaterra. Para un profesor
-francés ó alemán merecer el título de _Fellow_ de tan prestigiosa
-Institución, poder añadir en las tarjetas las codiciadas iniciales
-F. R. S., representa suprema aspiración, de muy pocos satisfecha.
-Además, la _Croonian Lecture_ había sido siempre encomendada á
-investigadores de primera fuerza, entre los cuales recuerdo ahora
-al ilustre Kölliker[127]. En fin, para colmo de contrariedad, una
-de mis hijas cayó, por aquellos días, enferma de bastante cuidado,
-y mi instinto de padre se inquietaba, resistiéndose á abandonar
-á la paciente, no obstante los alentadores vaticinios que, para
-tranquilizarme, hacía el Dr. Hernando, médico de cabecera y amigo
-generoso de mi familia, según dejo dicho páginas atrás.
-
- [127] Por carta del profesor de Würzburgo, se me informaba
- amablemente del carácter de la ceremonia, y se me aconsejaba
- imprimir á mi oración un giro esencialmente fisiológico. El
- ilustre Kölliker había pronunciado la _Croonian Lecture_ en Mayo
- de 1862; en ella disertó acerca de las «Terminaciones nerviosas
- en los músculos».
-
-Las piadosas seguridades del compañero, la entereza de mi mujer
-que me aconsejaba aceptar á todo trance la invitación, una carta
-sumamente agradable de M. Foster y otra no menos halagadora del
-profesor Ch. Sherrington, acabaron por decidirme. Este último
-reclamaba amablemente, á título de neurólogo, el derecho de
-hospedarme en su casa, á lo que me instó vivamente también el
-Secretario de la _Sociedad Real_.
-
-Comencé, pues, en medio de mis inquietudes, á redactar en francés
-la Conferencia, pues no dominaba el inglés lo bastante para
-expresarme decorosamente en este idioma; reuní después mis mejores
-preparaciones del _cerebelo_, _médula espinal_, _retina_, _cerebro_,
-_bulbo olfatorio_, etc., y previa licencia de mis superiores
-jerárquicos, emprendí el viaje á Inglaterra. Al pasar por París,
-saludé cordialmente á mi ilustre amigo Mr. Matías Duval y tuve el
-gusto de conocer personalmente á mi traductor, el Dr. Léon Azoulay,
-quien, lleno de bondad, revisó y corrigió el dudoso francés de mis
-cuartillas. En fin, arribado á Londres, púseme á disposición de la
-_Sociedad Real_.
-
-Como me anunció ya el simpático Secretario de dicha Academia,
-la hospitalidad que merecí de Ch. Sherrington y de su admirable
-compañera fué agradabilísima y llena de atenciones y finezas. No
-fué menos benévola y cordial la acogida dispensada al modesto
-investigador español por Mr. Foster y otros ilustres miembros de la
-consabida Sociedad, entre los cuales recuerdo á Mr. Schäfer, á M.
-Klein, á Bourdon-Sanderson, á Horsley, á Mott y, en fin, al eximio
-Presidente Sir W. Thomson (Lord _Kelvin_), descubridor, según es
-notorio, de la telegrafía transatlántica, y uno de los hombres más
-campechanos, sencillos y modestos que he conocido. Á la verdad, la
-llaneza y cordialidad de trato de aquellos sabios, los más eminentes
-de Inglaterra; su total ausencia de empaque y de orgullo profesional;
-la placidez y alegría de sus pláticas privadas, en contraste con la
-elevación y profundidad de su obra científica, teníanme embobado.
-
-En su hidalga generosidad, Mr. Sherrington, á la sazón profesor de
-Fisiología en una de las Facultades de Medicina de Londres (creo
-que en el _Bartholomew’s Hospital_), tuvo empeño, no solamente en
-agasajarme y guiarme al través de la formidable Babel inglesa,
-sino en prestarme eficaz y directo concurso en la preparación de
-mi Conferencia. Á este propósito, efectuó con los preparados más
-demostrativos de mi colección, soberbias microfotografías, destinadas
-á la proyección, amén de proporcionarme todo lo necesario para
-dibujar en colores varios esquemas de gran tamaño.
-
-Con tales elementos demostrativos, la lección resultó, á despecho de
-mi emoción, bastante clara y persuasiva. Si no falla mi memoria, fué
-pronunciada el 8 de Marzo, en el palacio llamado _Burlington House_,
-casa social de la Sociedad Real. Comprendió mi discurso lo más
-fundamental de mis pesquisas en orden á la morfología y conexiones
-de las células nerviosas de la médula espinal, ganglios, cerebelo,
-retina, bulbo olfatorio, etc. Y para ponerme á tono con el auditorio,
-donde predominaban fisiólogos y médicos, y satisfacer al mismo
-tiempo el gusto inglés, que exige á cada cosa un valor práctico ó
-doctrinal, terminé mi oración desprendiendo de los hechos expuestos
-algunas interpretaciones fisiológicas y aun psicológicas más ó menos
-verosímiles[128]. De ellas trataré en otro lugar.
-
- [128] Esta conferencia fué publicada con el título de «La fine
- structure des centres nerveux», en _Proceedings of the Royal
- Society_, vol. 55, 1894. Contiene muchos grabados, copias de
- los esquemas utilizados para la lección dada ante la _Sociedad
- Real_. La Prensa inglesa dió también cuenta de ella, publicando
- extractos bastante precisos. El lector curioso podrá consultar,
- entre otras Revistas, _The Ilustrated London News_ de 7 de Abril
- de 1894.
-
-Mencionemos un detalle que tiene su valor. Para no perder la
-hilación del discurso, cada oyente tenía en las manos, según
-costumbre inglesa, un resumen impreso de lo más importante de aquél.
-Ni debo olvidar otra particularidad reveladora de la exquisita
-cortesía anglo-sajona: sobre el estrado presidencial, ocupado por
-Lord Kelvin y varias autoridades académicas, flameaban entrelazadas
-las banderas inglesa y española.
-
-Terminado el acto, fuí calurosamente felicitado. Entre los que
-estrecharon efusivamente mi mano, reconocí con satisfacción al
-ministro de España, D. Cipriano del Mazo, acompañado del Secretario,
-del simpático hijo de D. Facundo Riaño, agregado entonces de
-Embajada, y de algunos más representantes distinguidos de la colonia
-española. Fué un día de grata y noble emoción, de los que viven en la
-memoria asociados al dulce sentimiento de la patria.
-
-Sucediéronse luego en serie ininterrumpida numerosos agasajos,
-donde se puso de realce la afectuosa esplendidez de la hospitalidad
-anglo-sajona. Imposible fuera recordar todas las invitaciones
-recibidas y los banquetes celebrados.
-
-Mención particular merece, sin embargo, el banquete de la Sociedad
-Real, al cual asistieron muchos invitados llegados de Cambridge y
-Oxford. Á la hora del _champagne_, brindóse calurosamente en honor
-de las ciencias inglesa y española, y se hicieron votos por la
-confraternidad cordial é intelectual de ambas naciones. Recuerdo
-todavía parte del elocuente discurso de Mr. Foster, orador agudo y
-ocurrente, que sazonaba sus frases con esa fina sal del _humour_
-anglo-sajón, casi desconocida entre nosotros. Dijo, entre otras cosas
-halagadoras para España y para mí, «que gracias á mis trabajos,
-el bosque impenetrable del sistema nervioso se había convertido
-en parque regular y deleitoso, y que mis investigaciones habían
-establecido _colaterales de conexión_ y _placas motrices_ entre
-las almas de España y de Inglaterra, antes apartadas por siglos de
-incomprensión y desvío.»
-
-Más íntimo y menos solemne fué el banquete celebrado en casa del Dr.
-Paget, donde tuve el gusto de conocer á los neurólogos y médicos más
-famosos de la capital inglesa.
-
-Recuerdo asimismo la deliciosa gira al _cottage_ de mi amigo el
-Dr. Schäfer, profesor de Fisiología é Histología de una de las
-Facultades médicas de Londres. En esta quinta, rodeada de praderas y
-bosquecillos, que animaban el juego de los niños y la voz autoritaria
-de las _nurses_, tuve la primera visión de la holgura, comodidad
-y elegancia del _home_ inglés, así como del decoro con que en la
-opulenta Albión viven los sabios y educan á sus hijos.
-
-Ingrato fuera en este momento omitir la fiesta familiar y el
-espléndido banquete celebrados en la Embajada española, con
-asistencia de lo más distinguido de la colonia (figuraba entre los
-invitados el sabio y venerable Gayangos). Llegada la hora de los
-brindis, el anfitrión, D. Cipriano del Mazo, después de encomiar
-hasta la paradoja mis escasos merecimientos, entonó un cántico
-elocuentísimo á la ciencia y filosofía hispanas. Sus vibrantes y
-sentidas palabras nos conmovieron á todos, y á mí, especialmente, que
-apenas tuve la serenidad suficiente para agradecer sus elogios[129].
-
- [129] Entre otras frases, hiperbólicamente corteses, recuerdo
- ruboroso la siguiente: «En mis repetidos viajes por el mundo,
- tres veces he sido vivamente impresionado: una, en presencia
- de las cataratas del Niágara; otra, en Roma, contemplando el
- Coliseo, y otra, oyendo la conferencia de Cajal ante la Sociedad
- Real.»
-
-Claro es que, terminados recepciones y banquetes, dediqué algunos
-días á admirar las curiosidades y bellezas de la estupenda capital
-inglesa: sus suntuosos y artísticos monumentos, el puerto y los
-muelles del Támesis, el _Museo británico_, la _Ciudad de Cristal_,
-los parques incomparables, etc. No sin viva emoción contemplé en
-Westminster la estatua de Newton y el sepulcro de Darwin.
-
-Excusado es decir que, aprovechando los buenos oficios de mi huésped,
-que se desvivía por complacerme, giré también visitas instructivas á
-las principales Instituciones docentes de la ciudad, entre otras, al
-_King’s College Hospital_, al _Bartholomew’s Hospital_, al _London
-Hospital_, Centros todos de enseñanza médica, al _Royal College of
-Surgeons_, en fin, á la _Royal Medical and Chirurgical Society_.
-Sin embargo, lo que más atrajo mi atención fueron los laboratorios.
-En ellos tuve la fortuna de presenciar experimentos fisiológicos
-de Ferrier, de Horsley y de Mott, y de examinar las preparaciones
-histológicas de Schäfer y de Sherrington. Á este propósito no holgará
-dar algunos detalles:
-
-En los laboratorios ingleses estaba entonces muy en boga aplicar
-el método de las _degeneraciones secundarias_, asociado á la
-llamada _coloración_ de Marchi (teñido de las piezas nerviosas en
-ácido ósmico, etc.). Este proceder, que empleaban con la mira de
-precisar el origen y curso de las principales vías que asocian el
-cerebro y cerebelo con el bulbo y médula espinal, exige, según
-es sabido, como condición previa, la ejecución de arriesgadas y
-difíciles vivisecciones en monos ó perros. Una de las practicadas
-por el profesor Ferrier en el macaco, impresionóme profundamente,
-así por la maestría de la manipulación como por la brillantez del
-resultado: tratábase de la extirpación total de ambos lóbulos
-occipitales del cerebro. Gracias á la habilidad incomparable del
-operador y á las exquisitas asepsia y hemostasia logradas, el animal
-sobrevivió á tan radical mutilación y fué posible explorar, en su
-día, las degeneraciones secundarias sobrevenidas. Verdad es que los
-fisiólogos ingleses y particularmente Ferrier, el sabio eminente que
-comparte con Hirtzig y Munk el descubrimiento de las _localizaciones
-cerebrales_, son prodigiosos experimentadores.
-
-Cuando un profesor extranjero de cierta notoriedad viaja por
-Inglaterra y se pone al habla con sus sabios, es de rigor convidarle
-á visitar las prestigiosas é históricas Universidades de Cambridge
-y Oxford, donde, según es notorio, se adoctrinan la juventud dorada
-y la aristocracia intelectual de la raza anglo-sajona. Y si el
-forastero distinguido ha sido designado además para la _Croonian
-Lecture_ ó ha sido agraciado con alguna otra merced académica,
-entonces suele proponérsele el honor de conferirle en Oxford ó en
-Cambridge, según los estudios del candidato, el grado de Doctor en
-Ciencias, _honoris causa_, ceremonia académica que se celebra con
-gran solemnidad.
-
-Tal me ocurrió á mí. Ya desde los primeros días de mi estancia
-en Londres recibí atentas misivas del _Vice chancellor_ de la
-Universidad de Cambridge y del infatigable Secretario M. Foster (que
-pertenecía al Claustro de dicho Centro), requiriéndome amablemente
-para que aceptase honor tan señalado.
-
-Á este propósito, varios profesores, entre ellos el citado Secretario
-de la _Sociedad Real_, me condujeron á la histórica ciudad del Cam,
-alojándome en un espléndido pabellón del _King’s College_. Y después
-de descansar un día visitando y admirando la estupenda capilla gótica
-del colegio, sus excelentes laboratorios, amplias aulas, riquísimas
-colecciones, extensos campos de juego dilatados por ambas márgenes
-del río, etc., etc., llegó la hora de la solemne fiesta académica.
-
-Celebróse, si mal no recuerdo, el 5 de Marzo, días antes de mi
-Conferencia de la _Sociedad Real_, en el magnífico salón de actos del
-_Senate House_. Conocida la devoción inglesa por la tradición, ocioso
-parece advertir que la ceremonia se desarrolló con arreglo á los más
-rancios cánones. Á ella asistieron el V. Canciller, las autoridades
-locales y académicas, el claustro de Doctores y muchos internos de
-los colegios aristocráticos adscritos á la Universidad. Maestros y
-alumnos vistieron los tradicionales trajes de doctor, consistentes en
-una especie de toga ú hopalanda roja y un birrete especial, en cuya
-cúspide sobresale apéndice piramidal de base cuadrada.
-
-Rindiendo á su vez homenaje á la costumbre, el candidato, un poco
-azorado, vistió también la original indumentaria. Hubo música de
-Beethoven y discurso latino del _orator_, á estilo medioeval[130].
-Acabado el discurso de ritual, el Vicecanciller, dirigiéndose
-al candidato, declaró que, atendiendo á sus merecimientos, la
-Universidad le otorgaba el _Grado de doctor en Ciencias_. Durante el
-acto hube de estampar mi firma --con pluma de ave, para no romper ni
-aun en cosa nimia los usos tradicionales-- en el gran libro de honor
-donde figuraban los nombres de todos los graduados _ad honorem_. Y,
-en fin, acabada la solemnidad académica, celebróse un gran banquete
-en el _King’s College_, seguido un día después de una comida íntima
-y familiar en el precioso hotel que extramuros de la villa poseía el
-Dr. Foster.
-
- [130] He aquí la curiosa oración del _orator_ oficial, que se
- repartió impresa durante la ceremonia. Contiene algunos datos
- biográficos que hube de facilitar yo mismo para este efecto.
-
- Hodie laudis genus novum libenter auspicati, Hispanae gentis
- civem nunc primum salutamus. Salutamus virum de physiologiae
- scientia optime meritum, qui inter flumen Hiberum montesque
- Pyrenaeos duo et quadraginta abhinc annos natus et fluminis
- eiusdem in ripa Caesaraugustae educatus, primum ibidem, deinde
- Valentiae, deinceps Barcelonae munere Academico functus, tot
- honorum spatio feliciter decurso, nunc denique in urbe, quod
- gentis totius caput est, histologiae scientiam praeclare
- profitetur. Fere decem abhinc annos professoris munus Valentiae
- auspicatus, fore auguratus est, ut intra annos decem studiorum
- suorum in honorem etiam inter exteras gentes nomem suum
- notesceret. Non fefellit augurium; etenim nuper etiam nostras ad
- oras a Societate Regia Londinensi honoris causa vocatus, muneri
- oratorio, virorum insignium nominibus iampridem ornato, in hunc
- annum destinatus est. Omitto opera eius maiora de histologia
- et de anatomia conscripta; praetereo etiam opuscula eiusdem
- quadraginta intra lustra duo in lucem missa; haec enim omnia ad
- ipsa scientiae penetralia pertinent. Quid vero dicam de artificio
- pulcherrimo quo primum auri, deinde argenti ope, in corpore
- humano fila quaedam tenuissima sensibus motibusque ministrantia
- per ambages suas inextricabiles aliquatenus explorari poterant?
- In artificio illo argenti usum, inter Italos olim inventum, inter
- Hispanos ab hoc viro in melius mutatum et ad exitum feliciorem
- perductum esse constat. Si poeta quidam Romanus regione in eadem
- penitus, si Valerius Martialis, inquam, qui expertus didicit fere
- nihil in vita sine argento posse perfici, hodie ipse adesset,
- procul dubio popularem suum verbis suis paululum mutatis non sine
- superbia appellaret:--
-
- «Vir Celtiberis non tacende gentibus
- Nostraeque laus Hispaniae,...
- Te _nostri Hiberi ripa_ gloriabitur,
- Nec me tacebit Bilbilis»[131].
-
- Duco ad vos virum et in Hispania et inter exteras gentes laudem
- meritu adeptum, histologiae professorem insignem, SANTIAGO RAMÓN
- Y CAJAL.
-
- [131] Martial, i 49, 1-2; 61, 11-12.
-
-De mi visita á Oxford, la admirable ciudad gótica, inestimable
-joya medioeval, donde cada casa es un relicario histórico y cada
-colegio compite en riqueza y grandiosidad con una mansión real,
-sólo diré que, ante tantas maravillas, estaba como embelesado.
-¡Qué Bibliotecas, qué Museos, qué Capillas góticas, qué amplitud,
-riqueza y comodidad en las habitaciones destinadas á los colegiales!
-En parangón del _King’s College_, filigrana del renacimiento, del
-_Baliol College_, del _Corpus Christi College_ y del _Magdalen
-College_, exquisitos modelos del estilo gótico, ó del grandioso
-_John’s College_, medio oculto entre cortinas de yedra, etcétera, el
-mejor de nuestros edificios docentes oficiales semeja destartalado
-y sórdido caserón. Huelga expresar que fuí muy atendido por los
-profesores, y singularmente por el sabio Bourdon-Sanderson. Acerca
-de este maestro, me es grato expresar que tan encantado quedé de la
-actividad y sabia organización de su laboratorio de Fisiología, como
-de sus talentos y demás prendas personales.
-
-Para evitar enfadosas prolijidades, omito la narración de otras
-muchas cosas que, tanto en Oxford como en Cambridge, excitaron mi
-admiración ó despertaron mi interés. Mencionaré no más dos fiestas de
-carácter docente, de que guardo grato recuerdo.
-
-Como obsequio á los profesores de Fisiología forasteros congregados
-en Cambridge, con ocasión de la citada solemnidad, el sabio Langley,
-que ha ilustrado su nombre con importantes descubrimientos relativos
-á la actividad del _Gran simpático_, invitónos á presenciar uno
-de sus favoritos experimentos. Tratábase de un gato envenenado
-con nicotina, en el cual, con insuperable habilidad, había dicho
-profesor puesto al descubierto casi todos los ganglios de la cadena
-simpática de un lado. Estos ganglios, no obstante su pequeñez,
-mostrábanse clarísimos, limpios de sangre y libres de las vísceras
-torácicas y abdominales, que habían sido pulcramente, y sin daño de
-su integridad, apartadas lateralmente y sujetas con pinzas y cordones
-asépticos. El cómo, después de tan formidable traumatismo, latía
-todavía el corazón y se conservaban casi íntegras todas las funciones
-vitales del animal, constituye para mí misterio impenetrable. Aplicó
-á seguida la excitación farádica á los ganglios (lo que equivale
-prácticamente á estimular aisladamente las fibras simpáticas, porque
-la cocaína paraliza el cuerpo de las células nerviosas), y la
-contracción de los músculos lisos de los pelos (_arrectores pili_),
-desarrollada en fajas cutáneas ó anillos regulares y sucesivos,
-demostró elegantemente, no sólo que cada ganglio inerva un área
-especial periférica, sino que esta zona cutánea tiene significación
-metamérica, á semejanza de las áreas de distribución de los ganglios
-sensitivos.
-
-Á la otra fiesta, igualmente instructiva, aunque de índole mundana
-y social, asistí por feliz casualidad. Acertó por aquellos días
-á celebrarse en Cambridge lo que allí se llama una _conversación
-científica_, especie de tertulia interuniversitaria, destinada
-á la exposición popular de los descubrimientos efectuados por
-los profesores ingleses y á promover entre ellos ese espíritu
-de solidaridad intelectual que tanto se echa de menos entre
-los investigadores de las naciones latinas. Á este propósito,
-congregáronse en un gran salón del _King’s College_ profesores
-llegados de todos los centros científicos del Reino Unido,
-acompañados de sus familias y de numerosos invitados. Antes de
-la sesión, cada investigador dispuso en una mesa el instrumental
-necesario para sus demostraciones. Los histólogos y embriólogos
-aportaron sus preparaciones microscópicas; los físicos, sus
-recientes invenciones científicas; los químicos, muestras de las
-substancias descubiertas y esquemas del mecanismo de su producción;
-los bacteriólogos, cultivos de las nuevas especies microbianas y
-preparaciones de los gérmenes patógenos; los astrónomos, dibujos
-y fotografías --singularmente espectrales-- de los astros, etc.
-De esta suerte, los sabios, además de conocerse personalmente,
-participan de las inquietudes espirituales de sus colegas y ayúdanse
-recíprocamente en la resolución de los problemas de actualidad.
-En cuanto al público lego, así como á los alumnos, reciben el
-inestimable beneficio de una ciencia fresca, viva, variada y
-doblemente sugestiva, por llevar consigo el incentivo de la novedad
-y ser declarada por la palabra autorizada, cálida y entusiasta de
-su creador. Añadamos todavía que, terminadas las demostraciones
-científicas, hízose un poco de música, acabando la sesión á beneficio
-de la gente moza, que se entregó á las delicias del baile.
-
-Aunque el tema es harto conocido y sobre él se han escrito
-muchos libros, quisiera decir algo acerca de las Instituciones
-universitarias inglesas y de sus frutos docentes. Á la verdad, un mes
-de estudios apresurados y superficiales, durante cuyo tiempo vime
-obligado, por imperio de las circunstancias, á poner más atención en
-la exposición de trabajos propios que en la apreciación de la obra
-ajena, no me permiten formular un juicio firme y documentado. Me
-limitaré á mera impresión personal, basada parte en lo que ví y parte
-en las manifestaciones de profesores conocedores del problema de la
-enseñanza superior.
-
-Mi opinión podría sintetizarse en esta frase: en Inglaterra las
-Instituciones docentes hállanse admirablemente organizadas para
-fabricar _hombres_, pero no para forjar _sabios_. Y, sin embargo
-el sabio abunda y alcanza, á menudo, las más altas cimas de
-la originalidad genial. Pero en dicha nación, los científicos
-y pensadores más eminentes deben poco á la Universidad: son
-temperamentos privilegiados que se abren camino, á pesar de la
-deficiente é incompleta organización de los Centros docentes.
-Porque el investigador no representa aquí, como en Alemania, el
-producto directo de la Escuela, sino el fruto indirecto del cultivo
-de la personalidad y del robustecimiento de todas las energías
-del espíritu. Con algunas restricciones, cabría afirmar que en el
-país teutón la organización docente suple al hombre, mientras que
-en Inglaterra el hombre suple á la organización. Falta saber si,
-tratándose de una raza tan admirablemente dotada como la inglesa,
-no rendiría aún mejores frutos el método alemán de instruir mucho
-educando poco, que el método anglo-sajón de educar mucho y de
-instruir sobriamente. Acaso está el ideal, como muchos piensan, en un
-perfecto equilibrio entre ambos tipos culturales.
-
-Que las Universidades y Colegios mayores ingleses, con su carácter
-de Instituciones privadas, su plena libertad de programas, su
-potestad de escoger maestros hasta entre los desprovistos de título
-profesional, y su estrecha sujeción á las demandas esencialmente
-utilitarias de la clientela, etc., dejan algo que desear en punto
-á la función de formar investigadores, confiésanlo paladinamente
-los mismos maestros ingleses, muchos de los cuales debieron
-refinar su adaptación técnica y su instrucción teórica en las más
-renombradas Escuelas oficiales alemanas. Algunos de ellos hiciéronme
-notar chocantes deficiencias. En efecto, al ojear los programas
-de estudios de algunas Facultades médicas, noté con sorpresa
-que en la mayoría de ellas toda la labor docente se inspira en
-el _practicismo_ y el _profesionalismo_, hasta el punto de que
-importantes disciplinas teóricas incluídas en el plan de estudios de
-las Universidades francesas, alemanas, italianas y hasta españolas,
-faltan por completo ó se les consagra insignificante atención. Á
-esta causa hay que atribuir la escasez relativa de histólogos,
-anatomo-patólogos, embriólogos y bacteriólogos de Inglaterra por
-comparación con Alemania ó Francia. Semejante estado de cosas tiende,
-sin embargo, á desaparecer. Nos consta que, durante los últimos
-años, se han colmado muchas lagunas en los cuadros de enseñanza,
-muy particularmente en la organización de las Universidades de
-tipo moderno, creadas en Londres, Liverpool, Manchester, etcétera,
-costeadas casi enteramente por el Estado é inspeccionadas
-directamente por él. En estas novísimas escuelas, sin descuidar la
-adaptación al mejor rendimiento profesional, se ha concedido ya á la
-ciencia pura ó teórica --que en el fondo es la más exquisitamente
-práctica de todas, ya que encierra los gérmenes de toda futura
-aplicación á los fines de la vida-- el debido desarrollo, á imitación
-de los programas de los Centros docentes similares de Alemania.
-
- * * * * *
-
-Terminada la misión que me condujo á las islas británicas y
-satisfecha mi curiosidad científica y artística, dispuse el viaje
-de regreso, no sin reiterar antes á mis generosos huéspedes el Dr.
-Sherrington, al Dr. Foster y á otros profesores que me colmaron de
-atenciones, la ofrenda de mi cordial gratitud.
-
-¡Qué desencanto al llegar á nuestro Madrid, donde, por incomprensible
-contraste, se ofrecen la máxima cultura española con los peores
-edificios docentes! Habituada la retina á la imagen de tantos
-esplendores y grandezas, infundíame tristeza pensar en nuestra ruin y
-antiartística Universidad, en el vetusto y antihigiénico Colegio de
-San Carlos, en las lobregueces peligrosas del Hospital Clínico, en el
-liliputiense Jardín Botánico del Paseo de Trajineros y en el Museo de
-Historia Natural, siempre errante y fugitivo ante el desahucio de la
-Administración.
-
-Causóme también desilusión el ver á nuestros estudiantes aislados,
-sin espíritu corporativo, desperdigados en ruines, insalubles y
-sórdidas casas de huéspedes, y entregados á una libertad muy parecida
-al abandono; y á los profesores mismos, encastillados en sus Cátedras
-como lechuzas en campanario, desconociéndose entre sí y ajenos por
-completo á los nobles anhelos de una colaboración orgánica, como si
-no formaran parte de un mismo cuerpo ni conspiraran al mismo fin...
-
- * * * * *
-
-Al pisar el umbral de mi casa, latíame tumultuosamente el corazón.
-Por incidentes imprevistos, no pude avisar mi llegada. ¿Cómo
-encontraría á mi hija? El optimismo de las cartas maternas, ¿no
-sería quizás piadoso ardid encaminado á prestarme ánimo durante mi
-arriesgada misión?... Por fortuna, los vaticinios de Hernando se
-habían confirmado. Aunque muy débil y quebrantada, la enferma entraba
-ya en franca convalecencia.
-
-Cuando al siguiente día, rodeado de la alegría y bullicio de los
-niños, desembalé los regalos comprados en Londres, advertí con
-sorpresa que se me habían adelantado en el obsequio: La señora de D.
-Facundo Riaño, la hija del sabio Dr. P. Gayangos, con una delicadeza
-de sentimientos que nunca olvidaré, había, durante la ausencia
-del padre, consolado á los pequeños obsequiándoles con preciosos
-juguetes. También prodigó á mi esposa --fatigada y doliente por un
-mes de insomnios-- atenciones y solicitudes inestimables. ¡Bien haya
-aquella santa mujer, hija y esposa de sabios, cuyas virtudes le
-granjearon la estima y veneración de cuantos tuvieron la dicha de
-tratarla!...
-
-[Ilustración: Mi familia en 1894, dos años después de mi traslado á
-Madrid.]
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XIII
-
- Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896. -- Disposiciones
- nuevas observadas en la estructura del _bulbo raquídeo_,
- _protuberancia_, _tálamo óptico_, _cuerpo estriado_, _glándula
- pineal_, _cuerpo pituitario_, _retina_, _ganglios_, etcétera.
- -- Algunas observaciones sobre la textura del _protoplasma_
- y _núcleo_. -- Para eliminar posibles objeciones, consigo
- comprobar, con el método de Ehrlich, al azul de metileno, los
- hechos más importantes recogidos con ayuda del cromato de plata.
-
-
-Temo fatigar y aun mortificar al lector con la relación de mis
-investigaciones durante el trienio de 1894, 1895 y 1896. Y, sin
-embargo, algo he de decir de ellas, aunque sea muy lacónicamente, á
-menos de ser infiel al plan expositivo que vengo siguiendo.
-
-Hasta aquí fué tarea fácil, mediante descripciones simplificadas y
-figuras esquemáticas, dar al lector idea de mis hallazgos anatómicos
-más culminantes. Á ello se prestaba la regularidad arquitectónica y
-relativa sencillez de los órganos estudiados. Mas ahora trátase de
-pesquisas efectuadas en centros nerviosos de textura singularmente
-intrincada, tales como: el _bulbo raquídeo_, la _protuberancia_,
-el _tálamo óptico_, los _tubérculos cuadrigéminos_, etc., órganos
-mirados con razón por el estudiante y aun por el maestro como los
-páramos de la Neurología. En semejante materia se impone, para no
-perderse en un dédalo de senderos entrecruzados, el consultar muy de
-antemano, y con grandísima atención, esas cartas topográficas basadas
-en la comparación de series regulares de cortes transversales,
-trazadas por la paciencia de Meynert, Schwalbe, Obersteiner,
-Flechsig, Cramer, Edinger, van Gehuchten y otros muchos. Mas, por
-razones fácilmente presumibles, yo no puedo ahora suplir estos guías
-autorizados sin desnaturalizar completamente la índole de este
-librito. No abusaré, pues, de la paciencia del lector, ajeno ó poco
-aficionado á los estudios neurológicos, y me limitaré á dar una
-lista bibliográfica, con la escueta enumeración de los hallazgos más
-interesantes. Algunas figuras suplirán en lo posible el laconismo del
-texto.
-
-La principal exploración verificada durante el mencionado trienio
-tuvo por objeto el conocimiento del _bulbo raquídeo_, el páramo
-tedioso á que antes aludía. Sin embargo, no hay paramera, por adusta
-que sea, que no ofrezca al botánico alguna flor modesta, pero de
-exquisita fragancia. Con la esperanza de hallarla me aventuré en este
-difícil dominio, no sin escudriñarlo antes, macroscópicamente, en
-series regulares de secciones microtómicas, efectuadas en el hombre,
-perro, gato, conejo, ratón. Y, como de ordinario, demandé también al
-método de Golgi, aplicado en los embriones y animales jóvenes, sus
-valiosísimas y terminantes revelaciones.
-
-Como resultado general, las citadas pesquisas aportaron la prueba
-de que, en el _bulbo_, _protuberancia_, _tálamo_, etcétera, imperan
-también, tanto la ley anatómica del _contacto_ entre somas y
-arborizaciones nerviosas, como la ley fisiológica de la _polarización
-dinámica_. Á semejanza de la médula espinal, las raíces sensitivas
-ó aferentes de los nervios craneales _trigémino_, _vestibular_,
-_acústico_, etc., ofrecen la clásica bifurcación en rama ascendente
-y descendente (salvo las raíces sensitivas del _glosofaríngeo_ y
-_pneumogástrico_, que sólo poseen rama descendente); y asimismo
-contraen, á favor de ramas colaterales y terminales, íntima conexión
-con el soma y dendritas de las neuronas motrices (focos del
-_facial_, _motor del trigémino_, de los _motores oculares_, etc.),
-constituyendo el cauce automático de los movimientos reflejos.
-
-De igual manera, descúbrense en el bulbo y protuberancia numerosas
-_células de asociación_ (_fascículo longitudinal posterior_, _fibras
-de la substancia reticular_, etc.).
-
-El conocido adagio filosófico «todo es uno y lo mismo» aplícase
-singularmente al plan estructural de los centros nerviosos.
-Inspirada en móviles exquisitamente económicos, la naturaleza gusta
-de repetirse. Gracias á estas providenciales rutinas de la vida,
-es posible la ciencia. Reconfórtase el espíritu lógico, ansioso de
-sencillez y de unidad, al reconocer que el principio organizador
-adopta los mismos medios para iguales fines. «Unidad de plan con
-infinita variedad de formas» parece ser la divisa de la vida. Al
-modo del arquitecto, ajústase en las líneas generales á un cierto
-estilo, pero reservándose el derecho de variar hasta la prolijidad
-los motivos ornamentales. Á causa de esta inagotable variedad
-de recursos, evítase la monotonía y el cansancio en la obra del
-investigador. Porque precisamente, esas inesperadas é ingeniosas
-adaptaciones con que la naturaleza modifica, en cada caso particular,
-sus normas esenciales, es lo que alimenta la curiosidad y mantiene
-vivo el fuego sagrado del hombre de Laboratorio.
-
-Por desgracia, yo llegaba al filón un poco tarde para alcanzar
-grandes sorpresas y descubrimientos de primera fuerza. Edinger, van
-Gehuchten, y particularmente Kölliker y Held, se me habían adelantado
-en la aplicación afortunada del método de Golgi al análisis
-estructural de los focos bulbares y protuberanciales. Debía, por
-tanto, espigar en campo segado. Algo, empero, pude recolectar: fué
-tarea paciente y modesta de perfeccionamientos, de ampliaciones, de
-cominerías descriptivas, harto más trabajosa que brillante. Relatemos
-brevemente algunas de mis principales aportaciones.
-
-[Ilustración: Fig. 47.--Trozo de un corte de protuberancia de ratón,
-donde aparece el origen de los pedúnculos cerebelosos medios.-- A,
-vía motriz; C, células protuberanciales; E, porción epitelial de la
-hipófisis.]
-
-Comenzaré por recordar la publicación de una extensa monografía[132]
-inserta en los _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_.
-En ella se tocan diversos temas neurológicos: _estructura del puente
-de Varolio_, de la _hipófisis_, del _cuerpo estriado_, de los _focos
-acústicos_, etc.
-
- [132] _Cajal_: Algunas contribuciones al conocimiento de los
- ganglios del encéfalo. _Anales de la Sociedad Española de
- Historia Natural_, tomo XXIII, 1894. Con 12 grabados.
-
-[Ilustración: Fig. 48.--Corte longitudinal de la vía piramidal (gato)
-al cruzar la protuberancia, donde aparecen las ramas colaterales
-que dicha vía envía á las neuronas protuberanciales, con las cuales
-entran en íntimo contacto.]
-
-He aquí una lista de los datos más salientes:
-
- _Con relación al puente de Varolio_[133].--_a_) La demostración
- de que las células de la _protuberancia_ envían su axon á los
- pedúnculos cerebelosos medios (fig. 47, _b_, _c_). (Confirmado
- por Pusateri y van Gehuchten).
-
- [133] Una traducción, con algunas adiciones, de la parte de este
- folleto correspondiente al _cuerpo estriado_, publicóse en la
- _Bibliographie anatomique_, núm. 6, 1894, con el título de _Le
- Pont de Varole_.
-
- _b_) El hallazgo de las _colaterales pontales_ de la vía
- piramidal, importante vía de unión de la corteza cerebral con el
- cerebelo (vía _cortico-ponto-cerebelosa_) (fig. 48, _a_, _e_).
- (Confirmado por Pusateri y otros sabios).
-
-[Ilustración: Fig. 49.--Corte longitudinal del cuerpo estriado
-del ratón.-- A, células nerviosas de axon largo descendente; B,
-células de axon corto; D, colaterales para el cuerpo estriado,
-nacidas en curso de fibras motrices bajadas de la corteza cerebral.
-Representación semiesquemática.]
-
- _Con relación á la hipófisis._-- _a_) Demostración en el espesor
- de la _hipófisis_ de un plexo nervioso tupido y delicadísimo,
- continuado con tubos llegados con el pedículo de este órgano
- (fig. 47, P).
-
- _b_) Hallazgo de terminaciones nerviosas intercelulares en el
- revestimiento epitelial de la cavidad del órgano. (Confirmado y
- ampliado por diversos autores, singularmente por Tello) (fig. 47,
- _f_, E).
-
- _Con relación al origen del nervio acústico en las aves._--
- Encuentro de numerosos detalles de estructura de los focos
- acústicos de las aves, observación de la bifurcación final del
- nervio coclear y de ciertas notables arborizaciones ofrecidas por
- éste en el tubérculo acústico y ganglios vecinos.
-
- _Con relación al cuerpo estriado._-- _a_) Descubrimiento en este
- ganglio de células de axon largo descendente y penetrante en el
- pedúnculo cerebral (fig. 49, A).
-
- _b_) Hallazgo de arborizaciones libres emanadas de tubos
- ascendentes (fig. 49, C).
-
- _c_) Descripción detallada de los dos tipos celulares que forman
- los focos grises de dicho cuerpo, es decir, neuronas de axon
- largo y neuronas de axon corto (fig. 49, B). Este trabajo vino
- á comprobar en los mamíferos algunas ideas de Edinger sobre la
- constitución del _Stamganglion_ de los vertebrados inferiores
- y acerca del modo de origen de la vía _cerebral fundamental ó
- descendente_.
-
-[Ilustración: Fig. 50.--Células de los focos interno (A) y externo
-(B) del ganglio de la habénula (tálamo óptico); D, fascículo de
-Meynert.]
-
-Versó otra de nuestras investigaciones de 1894 sobre una
-región especial del _tálamo óptico_, designado _ganglio de la
-habénula_[134], centro del que, por lo que toca á los mamíferos,
-apenas si se tenían más que datos groseros de anatomía macroscópica.
-Yo lo exploré en el ratón, conejo, gato, etc., con ayuda de los
-métodos de Weigert, Nissl y Golgi. Además de confirmar en los
-mamíferos algunos datos importantes obtenidos por van Gehuchten en el
-_ganglio de la habénula_ de los peces, contiene dicho trabajo:
-
- [134] _Cajal_: Estructura del ganglio de la habénula de los
- mamíferos. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_,
- tomo XXIII, 1894. Con 4 grabados.
-
-[Ilustración: Fig. 51.--Arborizaciones libres (_c_) repartidas por
-el foco interno (A) del ganglio de la habénula y llegadas de la vía
-olfativa designada _estría medular_ (_b_).]
-
- _a_) La prueba histológica de la existencia en dicho ganglio de
- dos focos nerviosos bien deslindados: el _interno_ y el _externo_
- (figura 50, A, B).
-
- _b_) El descubrimiento de la especial morfología de las neuronas
- integrantes de los focos habenulares (A) y de la incorporación de
- sus finísimos axones á la vía nerviosa designada _fascículo de
- Meynert_.
-
- _c_) Encuentro en el _foco interno_ de ciertos nidos ó
- arborizaciones pericelulares sumamente tupidas, producidas por el
- ramaje final de los axones llegados de la _Stria medullaris_, vía
- importante perteneciente al sistema olfativo (fig. 51, _c_).
-
-[Ilustración: Fig. 52.--Arborizaciones terminales (A) de las fibras
-ópticas (fibras llegadas de la retina) en la corteza del tubérculo
-cuadrigémino anterior.-- B, plano de las fibras ópticas; C, D,
-arborizaciones visuales profundas.]
-
-Más copioso todavía en pormenores descriptivos y hallazgos
-anatómicos, fué el estudio consagrado al _bulbo raquídeo, cerebelo
-y origen de los nervios encefálicos_[135], publicado en 1895, y que
-forma casi un libro.
-
- [135] _Cajal_: Apuntes para el estudio del bulbo raquídeo,
- cerebelo y origen de los nervios encefálicos. _Anales de la
- Sociedad Española de Historia Natural._ Febrero de 1895. Con 31
- grabados.
-
- De este folleto apareció una versión alemana del Dr. Bresler,
- con un prólogo del ilustre profesor M. Mendel, de Berlín
- (_Beitrag zum Studium der Medulla oblongata_, etc. Leipzig,
- Ambrosius Barth, 1896). La referida traducción encierra algunas
- descripciones nuevas tocantes al _núcleo de Deiters_ (nidos
- pericelulares), foco _ventral del acústico_, terminaciones del
- _coclear_, etc.
-
-He aquí los resultados más valiosos:
-
- _a_) Demostración de la existencia de la rama ascendente de
- bifurcación de la _raíz sensitiva del trigémino_ con sus
- colaterales y terminales (fig. 53, A).
-
- _b_) Determinación de la morfología de las células del foco
- terminal sensitivo de este nervio, y de la posición de la _vía
- central_ engendrada por ellas.
-
-[Ilustración: Fig. 53.--Corte longitudinal y lateral de la
-protuberancia y bulbo raquídeo del ratón.-- A, raíz sensitiva del
-trigémino; _a_, conjunto de sus ramas ascendentes; _b_, ramas
-descendentes; O, oliva cerebelosa; C, pedúnculo cerebeloso superior;
-_c_, colaterales descendentes nacidas de este pedúnculo; B, nervio
-vestibular con su bifurcación.]
-
- _c_) Detalles nuevos relativos á la estructura del _foco motor
- masticador_. (Colaterales motrices del foco descendente motor,
- etc.).
-
- _d_) Descubrimiento de un _haz nervioso descendente_, nacido,
- mediante colaterales, del pedúnculo cerebeloso superior (fig. 53,
- D).
-
- _e_) Demostración de que el _pedúnculo cerebeloso superior_ nace
- de las células de la oliva cerebelosa (fig. 53, O, C).
-
- _f_) Descubrimiento de las arborizaciones terminales del _nervio
- óptico_ en el tubérculo cuadrigémino anterior, así como de las
- colaterales descendentes de las fibras ópticas (fig. 52, A, D).
-
- _g_) Descripción de las terminaciones del _fascículo de Meynert_
- en el _ganglio interpeduncular_ y de las singulares células que
- en éste residen.
-
- _h_) Prueba objetiva de que las fibras nacidas en la _oliva
- bulbar_ marchan al cerebelo, y revelación de que las
- arborizaciones terminales de dicha oliva emanan de colaterales
- del _resto_ del cordón antero-lateral.
-
- _i_) Encuentro, en el dominio de las terminaciones del vago y
- glosofaríngeo, de un _ganglio medio impar_ llamado _comisural_, á
- cuyo nivel se entrecruzan y en parte se terminan las fibras del
- _cordón solitario_ (fig. 54, A).
-
- _j_) Descripción detallada de las colaterales sensitivas
- destinadas á los focos de los nervios _hipogloso_, _motor ocular
- externo_, _masticador_, _facial_, etc. (fig. 54, _f_, _g_).
-
- _k_) Señalamiento de la existencia, en el _fascículo longitudinal
- posterior_, de numerosas fibras ascendentes procedentes de los
- focos sensitivos del bulbo y singularmente del _núcleo terminal
- del vestibular_.
-
- _l_) Descubrimiento de que las ramas ascendentes del
- _nervio vestibular_ penetran en el cerebelo, constituyendo,
- verosímilmente, la vía por la cual las impresiones de los
- conductos semicirculares se propagan á dicho centro (fig. 53,
- _g_).
-
- _m_) Estudio detallado de las células de los focos del vestibular
- y de las vías centrales en ellas nacidas.
-
- _n_) Encuentro de dos focos acústicos nuevos en la región del
- puente (_focos preolivares interno y externo_), y detalles de la
- morfología de las células de los ganglios terminales del coclear
- y de los asociados al cuerpo trapezoide, etc.
-
- _ñ_) Descubrimiento, en el _tálamo_ de los roedores y carniceros,
- del origen de los haces nerviosos designados por los autores
- _fascículo de la calota_ y _cordón de Vicq d’Azyr_, los cuales no
- son sino ramas de bifurcación de un cordón compacto brotado de
- las células nerviosas del _cuerpo mamilar interno_. (Confirmado
- inmediatamente por Kölliker). Era entonces creencia general la
- total independencia de ambas vías (véase la fig. 53, B, C, V).
-
-Con el designio de completar el precedente trabajo sobre el
-bulbo, dimos también á la estampa, años después (en 1897), otra
-comunicación, donde se registran las siguientes adquisiciones
-complementarias:
-
-[Ilustración: Fig. 54.--Corte transversal de la porción posterior
-subventricular del bulbo raquídeo del ratón.-- A, foco comisural, á
-cuyo nivel se cruzan las fibras de ambos fascículos solitarios; B,
-núcleo del hipogloso con las colaterales sensitivas ramificadas en
-él; D, fascículo solitario, es decir, la porción descendente de las
-raíces sensitivas del vago y glosofaríngeo.]
-
- _a_) La revelación, con el método de Golgi, de la morfología
- y colaterales nerviosas de las células del foco medular del
- espinal, así como del enlace de estos elementos con las
- colaterales sensitivas.
-
- _b_) La diferenciación de un foco especial del cordón lateral
- del bulbo, foco relacionado con colaterales de la vía cerebelosa
- ascendente.
-
- _c_) Descripción detallada de la morfología de las células de los
- focos de Goll y de Burdach.
-
-[Ilustración: Fig. 55.--Sección sagital y lateral del tubérculo
-mamilar y porción basal del tálamo.-- A, neuronas diminutas del
-cuerpo mamilar; B, haz genitor, por bifurcación, de los cordones de
-la calota (_c_) y de Vicq d’Azyr (V); D, corteza blanca del tubérculo
-mamilar del que brotan colaterales (_a_).]
-
- _d_) Estudio del remate superior en el bulbo del fascículo
- reflejo-motor de las raíces posteriores.
-
- _e_) Detalles de las terminaciones sensitivas en los focos
- de Goll y de Burdach, y demostración de que una parte del
- cordón de Burdach se hace profundo en el bulbo, situándose
- longitudinalmente por delante de la substancia de Rolando.
-
- _f_) Se describe un haz del vago-gloso-faríngeo que se asocia á
- las fibras bulbares longitudinales del 5.º par.
-
- _g_) Se demuestra la existencia de una porción cruzada del nervio
- vestibular.
-
- _h_) Se detalla la estructura del foco de Roller, etc., etc.
-
-[Ilustración: Fig. 56.--Algunos elementos de la retina de las
-aves con la marcha probable de las corrientes.-- _a_, fibra
-centrífuga llegada de los centros nerviosos; _b_, célula amacrina
-ó espongioblasto de asociación; _c_, axon horizontal de estos
-elementos, relacionado mediante extensa arborización con el tallo de
-las células amacrinas comunes.]
-
-De otras comunicaciones aparecidas en 1895 sólo mencionaré el
-argumento: una versó sobre la _estructura de los ganglios centrales
-del cerebelo_[136] (_oliva cerebelosa_, _ganglio del techo_, etc.);
-otra, de carácter iconográfico, pero con bastantes pormenores
-descriptivos nuevos, recayó sobre la _médula espinal_[137]. Lo más
-interesante de este último trabajo fué la ejecución de grandes
-láminas en colores, copia de mis mejores preparaciones.
-
- [136] _Cajal_: Ganglions cérébélleux. _Bibliographie anatomique_,
- número 1.º. Enero de 1895.
-
- [137] _Cajal_: L’Anatomie fine de la moelle epinière. _Atlas
- der pathologische Histologie des Nervensystems_ (con 8 grandes
- láminas cromolitográficas). Berlín, 1895.
-
-Durante el año 1896 mi actividad alcanzó su máximo, corriendo
-febril por varios y divergentes cauces y desparramándose alguna vez
-sobre temas anteriormente tratados. En uno de estos _ritornellos_
-ataqué con nuevos bríos la retina, el más antiguo y pertinaz de mis
-amores de Laboratorio. Fué la nueva contribución[138] de índole
-polémica, enderezándose particularmente á refutar las teorías de
-ciertos autores (Kallius, Renaut y Dogiel) que pretendían resucitar,
-bajo formas especiales, la vieja y siempre retoñante teoría de las
-redes interneuronales. Fiel á mi costumbre de no escribir artículos
-de pura controversia, acudí al palenque, armado, más que con los
-arreos de la dialéctica, con observaciones nuevas dotadas de alguna
-fuerza persuasiva. Así, después de probar que los rarísimos casos
-de fusión anastomótica entre dendritas, ó entre ramas nerviosas y
-dendritas, alegados por dichos sabios son meras apariencias ópticas ó
-productos artificiales de los reactivos, señalé nuevas y clarísimas
-disposiciones de contacto frecuentes en la retina de las aves.
-
- [138] _Cajal_: Nouvelles contributions à l’étude histologique
- de la rétine et à la question des anastomoses des prolongements
- protoplasmiques. _Journal de l’Anatomie et de la Physiol._, 12
- Nov. 1896. Avec 4 planches litographiques.
-
-He aquí algunas particularmente significativas:
-
- _a_) Descubrimiento en las aves de un tipo singular de
- espongioblasto (_capa de los granos internos_), el cual, además
- de exhibir algunas dendritas cortas (véase la fig. 56, _b_),
- poseen cierto axon robusto, dirigido horizontalmente por la
- frontera de la _capa plexiforme interna_ para descomponerse
- en extensa y complicada arborización horizontal en contacto
- quizá con el tallo descendente de las células _amacrinas_. Este
- singular elemento fué bautizado _espongioblasto de asociación_.
-
- _b_) Adición de nuevos detalles á nuestras ya antiguas
- observaciones sobre las _fibras centrífugas_ retinianas, con la
- prueba de que lo principal de las proyecciones finales varicosas
- de tales conductores construye nido apretado dispuesto en
- torno del soma y groseras dendritas de los _espongioblastos de
- asociación_ (véase la figura 56, _a_).
-
- _c_) Exposición de nuevos hechos relativos á la evolución
- ontogénica de los bastones, conos y demás elementos de la retina.
-
-[Ilustración: Fig. 57.--Célula nerviosa de la médula espinal del
-conejo.-- _a_, axon; _b_, husos cromáticos de Nissl, donde aparece
-cierta trama esponjosa; _d_, núcleo.]
-
- _d_) Descripción de un tipo original de la célula nerviosa,
- hallado en la _capa de los granos_ internos de las aves,
- modalidad análoga á cierta variedad asteriforme referida ya con
- ocasión de la retina de los peces (fig. 56, _f_).
-
-La estructura del protoplasma nervioso y la organización del núcleo
-neuronal fué también objeto de algunas exploraciones durante 1896.
-Estas cuestiones palpitaban entonces en todos los laboratorios.
-Averiguada exactamente la morfología general de la neurona, urgía
-escudriñar su textura, precisar la urdimbre de que brota y por
-donde circula el impulso nervioso. Nissl, Dogiel, Levi, Lenhossék,
-Marinesco, Held, Lugaro, Holmgren, van Gehuchten, etc., etc., habían
-realizado interesantes hallazgos, empleando la técnica de las
-anilinas básicas, previa fijación en alcohol (proceder de Nissl), ó
-la combinación de las anilinas ácidas con las básicas, ó, en fin,
-variantes del antiguo método de Altmann, etc. Poco pude recoger en
-este dominio, metódicamente explotado por mis antecesores.
-
-En la investigación aludida[139] se consignan, empero, algunas
-pequeñas contribuciones al conocimiento de la estructura neuronal:
-
- [139] _Cajal_: Estructura del protoplasma nervioso. _Revista
- trimestral micrográfica_, 1.º Marzo 1896. Con 6 figuras.
-
- _a_) Demostración de la organización esponjosa de los _grumos
- cromáticos_ de Nissl, y de la continuación de esta esponja con el
- retículo ó armazón revelado en el resto del protoplasma por las
- anilinas básicas (fig. 57).
-
- _b_) Demostración apremiante de la membrana de las células
- nerviosas de los vertebrados, órgano que había sido
- sistemáticamente negado por los autores (fig. 58, _a_).
-
- _c_) Análisis minucioso de la disposición de la substancia
- basiófila en diversos tipos de núcleos, tanto nerviosos como
- neuróglicos.
-
- _d_) Exploración comparativa de la cromatina protoplásmica
- (_grumos_ de Nissl) en las neuronas de vertebrados é
- invertebrados.
-
-Mis funciones de profesor de Anatomía patológica, encargado de los
-análisis oficiales de las Clínicas y del material de las autopsias,
-condujéronme á menudo á la exploración y determinación específica
-de los tumores ó neoplasias. Los métodos de coloración entonces
-usados, valiosos por muchos conceptos, no me parecían suficientemente
-gráficos para la enseñanza. Entreguéme, pues, á reiterados ensayos de
-tintorería histológica, fruto de los cuales fueron varias fórmulas de
-teñido tricrómico (amarillo, azul y rojo) susceptibles de presentar
-con matiz diferente los diversos factores histológicos integrantes de
-los tumores[140]. Una de las fórmulas que tuvo más aceptación entre
-los sabios fué la llamada _proceder tricrómico á base de fuchina
-básica_, _ácido pícrico_ y _carmín de índigo_. Con ella colóranse, en
-rojo, los _núcleos_; en azul puro ó ligeramente verdoso, los _haces
-colágenos_, y, de verde claro, ó matices amarillentos ó anaranjados,
-según los casos, las formaciones _epiteliales_, etc.
-
- [140] _Cajal_: Métodos de coloración de las neoplasias. _Revista
- de Ciencias Médicas de Barcelona_, 10 de Marzo de 1896.
-
-[Ilustración: Fig. 58.--Células del ganglio ventral del acústico
-(bulbo raquídeo).-- _a_, membrana celular.]
-
-En posesión de procederes tintóreos singularmente expresivos, me
-engolfé en el estudio de algunos tumores, particularmente en el
-análisis del _carcinoma_, _sarcoma_, _epitelioma_, etc. Dos trabajos
-acerca de este argumento aparecieron en 1896: uno especialmente
-consagrado al estudio estructural de los _tumores epiteliales_[141],
-y otro, destinado á mostrar las _defensas locales_ desarrolladas por
-el organismo contra la invasión del carcinoma y epitelioma.
-
- [141] _Cajal_: Estudios histológicos sobre los tumores
- epiteliales. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de
- 1896. Con tres figuras.
-
-El primero encierra las siguientes contribuciones:
-
- _a_) Se exponen detalles nuevos de estructura del estroma del
- carcinoma y epitelioma (existencia de fibras de _elacina_,
- células conectivas gigantes, corpúsculos _cianófilos_, etc.).
-
- _b_) Se describe la repartición en los tumores de las _células
- cebadas_ de Ehrlich, se descubren sus atmósferas secretorias y se
- puntualizan sus fases de secreción y excreción. Señálanse además
- mitosis.
-
- _c_) Se consigna que las células cianófilas (células
- _plasmáticas_ de Unna) no son leucocitos emigrados sino
- corpúsculos jóvenes del tejido conectivo, de cuya proliferación
- resultaría el estroma de las neoplasias (fig. 59, _a_, _b_, _c_).
-
- (Las células _cianófilas_, que tanta importancia han adquirido
- después, siendo objeto de numerosísimas observaciones
- anatomo-patológicas, fueron descubiertas por mí en 1890, con
- ocasión del estudio de la estructura del _sifiloma_ y otras
- neoplasias[142], y por Unna en 1891, que las señaló también, sin
- conocimiento de mis investigaciones).
-
- [142] _Cajal_: Manual de Anatomía patológica general, 1.ª
- edición. Barcelona, 1890.
-
- _d_) Se prueba, contra las afirmaciones de muchos autores para
- quienes tales células derivan de la sangre ó vendrían á ser
- privativas de las producciones patológicas, que en realidad
- representan elementos normales y autóctonos del tejido conectivo
- del hombre y mamíferos superiores.
-
- _e_) En fin, se consignan nuevas observaciones sobre los _cuerpos
- fuchinófilos_ de Russell (inclusiones basiófilas enormes en
- ciertas células conectivas de los tumores, singularmente del
- papiloma), refutándose la opinión de este autor y de otros,
- que las diputaban por parásitos, cuando no son otra cosa que
- granos de las _células cebadas_ de Ehrlich, patológicamente
- hipertrofiados y alterados en sus apetencias territoriales.
-
-En el segundo trabajo se hace un análisis minucioso de la obra
-destructora de los leucocitos contra las células epiteliales del
-_carcinoma_ y _epitelioma_[143], así como del mecanismo formativo
-de los globos epidérmicos, los cuales derivan de la acción de los
-leucocitos, y constituyen un proceso necrobiótico insuficiente,
-en todo caso, como recurso defensivo eficaz. La llegada al tejido
-epitelial de los leucocitos sería motivada por la diseminación en el
-plasma ambiente de materias quimiotácticas elaboradas por el epitelio.
-
- [143] _Cajal_: Las defensas orgánicas en el epitelioma y
- carcinoma. _Boletín Oficial del Colegio de Médicos de Madrid_,
- núm. 1, 1896.
-
-[Ilustración: Fig. 59.--Células cianófilas de los tumores con sus
-fases de multiplicación.]
-
-En este mismo año publiqué una pequeña nota, donde se demuestra por
-primera vez la capacidad fagocitósica de las _plaquetas_ de los
-vertebrados inferiores[144]. En determinadas condiciones, estos
-corpúsculos sanguíneos son susceptibles de englobar partículas de
-carmín, microbios, etc.
-
- [144] _Cajal_: La fagocitosis de las plaquetas. _Revista
- trimestral micrográfica_, núm. 4, Marzo de 1896. Con 2 figuras.
-
-Y, en fin, para terminar esta fastidiosa relación de trabajos, haré
-mención todavía de otra comunicación[145], donde se inquieren las
-conexiones establecidas entre los elementos nerviosos y neuróglicos
-(pléyades ó coronas de células de la _glia_, dispuestos alrededor del
-soma neuronal) y se aportan algunas observaciones originales.
-
- [145] _Cajal_: Sobre las relaciones de las células nerviosas con
- las neuróglicas. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo
- de 1896. Con 3 figuras.
-
- * * * * *
-
-Mi furia inquisitiva durante el susodicho año de 1896 no se sació
-todavía con el estudio de los temas referidos. En los últimos meses
-de aquél, volví á menudo con nuevos entusiasmos sobre asuntos
-anteriormente tratados; pero esta vez me serví de preferencia, como
-recurso revelador, del valioso _método de Ehrlich_, al cual tantos y
-tan bellos descubrimientos debieron Retzius, Dogiel y sus discípulos.
-Según es notorio, posee este proceder la inestimable ventaja de
-teñir en vivo, ó apenas ocurrida la muerte, las fibras y células
-nerviosas, que aparecen rigurosamente seleccionadas de un color azul
-enérgico. Por desgracia, la reacción vital de Ehrlich es tan efímera
-y delicada, que casi todos los agentes fijadores, y desde luego el
-alcohol, la decoloran. Así que sólo se aplica con ventaja á tejidos
-frescos, disociados en fragmentos ó extendidos en capas delgadas. Por
-de contado, el método de los cortes resulta casi inaplicable. Á causa
-de tales limitaciones, hacia la época á que aludo, la citada reacción
-sólo se había aplicado con ventaja al análisis histológico de la
-retina, de las terminaciones nerviosas periféricas, de los pequeños
-ganglios de vertebrados é invertebrados, etc.
-
-Ciertamente, el empleo del nuevo fijador al _molibdato amónico_,
-introducido en la técnica por A. Bethe, hacía posible, aunque
-con hartos inconvenientes, las manipulaciones microtómicas; pero
-exceptuados algunos ensayos interesantes de Dogiel recaídos en el
-cerebelo de las aves, nadie había logrado ni por el proceder de los
-cortes ni por el del examen de trozos disociados, preparaciones
-demostrativas de los órganos centrales (cerebelo, cerebro, médula
-espinal, etc.), de los mamíferos.
-
-Yo me propuse á todo trance escudriñar, mediante el azul de metileno,
-la estructura de la médula espinal, cerebelo, cerebro, asta de
-Ammon, etc., no sólo de los pequeños vertebrados, sino de los
-mamíferos. Y, en efecto, á vueltas de algunas tentativas, que me
-llevaron á modificar el proceder de fijación de Bethe[146], conseguí
-corrientemente cortes bastante demostrativos de la organización de
-dichos centros.
-
- [146] La modificación consistía en indurar las piezas fijadas en
- molibdato, no en alcohol frío según recomendara Bethe, sino en
- formol adicionado de cloruro platínico. Las secciones hacíanse,
- ora en el microtomo de congelación, ora con el microtomo
- ordinario, previo endurecimiento rápido en alcohol saturado de la
- combinación azul-molíbdica.
-
-No fué solamente el estímulo de la curiosidad científica lo que me
-movió á estudiar á fondo la técnica de Ehrlich. Entró por mucho
-en mi resolución el anhelo, diré más, la apremiante necesidad, de
-contrastar, mediante las indiscutibles revelaciones de un método que
-impregna las células y fibras casi en vivo, las imágenes clarísimas
-y terminantes, pero algo caprichosas, del proceder de Golgi.
-Ciertamente, el valor analítico del cromato de plata, en orden á la
-demostración de la morfología neuronal y al comportamiento de las
-fibras nerviosas, hallábase sólidamente garantido por el hecho de que
-allí donde métodos de muy diversa índole, por ejemplo, el de Ehrlich,
-el de Cox, el de la disociación, el de Golgi, el del cloruro de oro,
-etc., son fácilmente aplicables (retina, terminaciones nerviosas
-periféricas, etc.), la coincidencia de los resultados es casi
-perfecta. Con todo eso, no faltaban escépticos (particularmente entre
-los que, faltos de paciencia para dominar las técnicas difíciles
-y azarosas, sólo trabajan con los procederes llanos y constantes,
-aunque sean de mezquino rendimiento) que se preguntaban, entre
-envidiosos y malhumorados, si al fin no resultaría que muchas
-de las siluetas morfológicas producidas por el cromato argéntico
-llegarían á considerarse como depósitos metálicos caprichosos, algo
-así como cristalizaciones trepadoras en medios gelatinosos ó como
-esas células artificiales provocadas por Leduc, Traube y otros
-en determinadas soluciones inorgánicas. Hasta el mismo Kölliker,
-fervoroso creyente en los milagros del admirable recurso aportado por
-la ciencia italiana, hacía reservas sobre la preexistencia de ciertas
-disposiciones exclusivamente advertidas en los preparados de Golgi:
-refiérome especialmente á las _espinas colaterales_, señaladas por mí
-en las dendritas neuronales (cerebro, cerebelo, asta de Ammon, etc.).
-Para el sabio de Würzburgo, trataríase, quizás, de un precipitado
-superficial, especie de cristalización en agujas, sedimentado
-eventualmente sobre la superficie expansional. Por lo demás,
-parecidas dudas había formulado el mismo Golgi sobre el objetivismo
-de estos apéndices, llamados á ser, andando el tiempo, objeto de
-muchas investigaciones fisio-patológicas.
-
-Claro es que yo no participaba de semejantes recelos. Dilatada
-experiencia del método habíame traído la profunda convicción de
-que las susodichas vellosidades, al igual de cuantas disposiciones
-aparecen en las buenas preparaciones del cromato argéntico (esto
-es, en las obtenidas sobre piezas frescas rápidamente fijadas y
-cuya impregnación finísima y uniforme carece de precipitados
-irregulares) corresponden estrictamente á la realidad. Huelga
-decir, empero, que mi confianza, fundada en quince años de trabajos
-incesantes efectuados con diversos métodos, no podía ser sugestionada
-á sabios poco afectos á técnicas no inventadas por ellos, ó á
-observadores noveles sin criterio formado sobre el asunto. Era,
-pues, absolutamente preciso mostrar á todo el mundo imágenes claras
-y terminantes, tanto de las espinas como de otras disposiciones
-morfológicas descubiertas por mí, empleando al efecto recursos
-técnicos radicalmente diferentes del de Golgi.
-
-[Ilustración: Fig. 60.--Espinas colaterales de las dendritas (_b_)
-teñidas por una modificación del método de Ehrlich.-- _a_, pirámides
-cerebrales del conejo.]
-
-Á este propósito respondió principalmente mi campaña tenaz de fines
-de 1896 y de casi todo el año 1897, durante cuyo tiempo servíme
-casi exclusivamente del método de Ehrlich al azul de metileno.
-Mis ensayos, coronados del mejor éxito, fueron varios, versando,
-uno, sobre las controvertidas _espinas colaterales_, otro sobre la
-_estructura de los ganglios craneales_, otro acerca de las neuronas
-de la _capa molecular_ del cerebro, en fin, el más extenso é
-importante abarcó el _cerebelo_, _corteza cerebral_, _asta de Ammon_,
-_médula espinal_, etc.
-
- En la primera comunicación[147], publicada en Junio de 1896,
- demuéstrase perentoriamente, mediante el método de Ehrlich
- modificado, la existencia de las susodichas espinas en el tallo
- y penacho terminal de las pirámides del cerebro (conejo y gato),
- donde se exhiben teñidas de azul claro, y provistas de cierto
- abultamiento final, intensamente impregnado (las tumefacciones
- _piriformes_, ulteriormente estudiadas por Demoor, Stefanowska,
- Manoumelian, Deyber, etc.) (fig. 60, _b_, _d_).
-
- [147] _Cajal_: Las espinas colaterales de las células del
- cerebro teñidas con el azul de metileno. _Revista trimestral
- micrográfica_, número 2, Junio de 1896. Con 3 grabados.
-
-En el trabajo más extenso y comprensivo, consagrado á la organización
-del _cerebelo_, _cerebro_, _médula espinal_, _asta de Ammon_, etc.,
-y adornado con algunas fototipias[148], logré consolidar, sin la
-menor duda posible, la preexistencia en el adulto (conejo, gato,
-perro, rana, etc.) de las más importantes disposiciones reveladas en
-los embriones y animales jóvenes por el método de Golgi (colaterales
-de la substancia blanca con sus arborizaciones libres (figura 61,
-_b_), nidos nerviosos del cerebelo y bulbo, morfología de los
-granos cerebelosos, fibras trepadoras y musgosas, etc.), refutando
-así irrevocablemente á los escépticos, para quienes tales hechos de
-morfología nerviosa serían acaso disposiciones peculiares de la época
-fetal ó quizás depósitos artificiales del cromato de plata. Además
-de estos resultados generales, de incuestionable valor crítico, la
-citada monografía encerraba algunas observaciones nuevas:
-
- [148] _Cajal_: El azul de metileno en los centros nerviosos.
- _Revista trimestral micrográfica_, núms. 3 y 4, 1896. Con 4
- láminas fototípicas y 15 grabados intercalados en el texto.
-
-[Ilustración: Fig. 61.--Nidos formados en torno de las grandes
-células del asta posterior por las colaterales sensitivas. (Método de
-Ehrlich).]
-
- _a_) La comprobación de la división en rama ascendente y
- descendente de las radiculares posteriores (médula espinal)
- de los batracios[149], reptiles, aves y mamíferos, con la
- demostración de que tales bifurcaciones se producen al nivel de
- las estrangulaciones, paraje en donde el axon ofrece un verdadero
- anillo ó manguito de cemento (fig. 62, _a_). Demuéstranse,
- asimismo, las estrangulaciones de los tubos nerviosos en la
- substancia blanca y gris del cerebro y cerebelo (figura 63, _a_,
- _b_), donde presentan caracteres algo especiales.
-
- [149] Sobre el tema especial de las bifurcaciones y colaterales
- de las raíces posteriores de la médula espinal de batracios
- y reptiles, publicamos, además, cierta nota en una Revista
- profesional. Véase: Las colaterales y bifurcaciones de las raíces
- posteriores de la médula espinal demostradas con el azul de
- metileno. _Revista de Clínica, de Terapéutica y Farmacia_, 10 de
- Octubre de 1896. Tomo X.
-
- _b_) Descubrimiento en el espesor del cordón posterior de
- radiculares sensitivas trifurcadas (gato). La rama intermedia
- representaría una colateral sensitiva-motriz robusta, nacida
- anticipadamente.
-
- _c_) Confirmación en diversos vertebrados de las colaterales
- de la substancia blanca y de su continuidad con arborizaciones
- pericelulares. El azul de metileno les presta aspecto varicoso y
- permite reconocer que brotan también de un estrechamiento de los
- tubos nerviosos (fig. 62, B).
-
-[Ilustración: Fig. 62.--Coloración, mediante el método de Ehrlich,
-en la médula espinal del gato, de la bifurcación de las raíces
-sensitivas (_a_) y de la existencia de las colaterales de la
-substancia blanca (B).]
-
- _d_) Coloración de los granos del cerebelo, con su axon en T,
- de los corpúsculos de cesta ó estrellados de la capa molecular,
- etc., de las arborizaciones finales de las fibras musgosas.
- Sobre estas _rosáceas_ se hace un estudio especial, probando
- que se relacionan, según había yo sospechado en 1894, mediante
- una especie de engranaje, con las dendritas digitiformes de
- los granos (confirmado por Held, que trabajó sin conocer mis
- investigaciones).
-
- _e_) Impregnación de los cálices de Held del cuerpo trapezoide
- (una forma especial de nido pericelular) y revelación de sus
- proyecciones divergentes finas, demostradas tanto en las
- preparaciones de Ehrlich como en las de Golgi.
-
- _f_) En fin, teñido de numerosas células y fibras del _asta de
- Ammon_, _fascia dentata_, _corteza cerebral_, etc., etc. (fig.
- 64, A).
-
-[Ilustración: Fig. 63.--Presentación en la substancia blanca del
-cerebro, cerebelo, etc., de las estrangulaciones de la mielina y
-detalles de la forma variable del forro de cemento. (Método de
-Ehrlich).]
-
-La tercera monografía, basada en las revelaciones del azul de
-metileno, recayó en la _corteza cerebral_ de los pequeños mamíferos
-(gato, conejo, etc.), ilustrando predilectamente la estructura de
-la _capa primera ó plexiforme_, en la cual, además de confirmar
-plenamente los resultados del método de Golgi, descríbense numerosos
-tipos nuevos de células de axon corto[150], por ejemplo:
-
- [150] _Cajal_: Las células de cilindro-eje corto de la capa
- molecular del cerebro. _Revista trimestral micrográfica_, Junio
- 1897. Con 7 figuras.
-
- _a_) Células pequeñas de axon cortísimo y prontamente ramificado.
-
- _b_) Células de axon corto horizontal distribuído sobre mayor
- extensión dentro de la zona primera (fig. 65, A).
-
-[Ilustración: Fig. 64.--Pirámides grandes del asta de Ammon (método
-de Ehrlich).-- _e_, axon; _b_, colaterales nerviosas recurrentes. (La
-morfología coincide exactamente con la mostrada por el cromato de
-plata).]
-
- _c_) Células grandes, de largas dendritas, provistas de un axon
- horizontal larguísimo, cuyo paradero no puede sorprenderse.
-
- _d_) Corpúsculo de axon descendente, arborizado en la zona 2.ª y
- 3.ª
-
- _e_) Se prueba que las células especiales de la capa primera
- (_células de Cajal_, según Retzius) poseen verdaderas dendritas,
- que se reconocen por sus varicosidades en presencia del azul de
- metileno.
-
- _f_) Se descubren larguísimas fibras meduladas horizontales en la
- capa molecular, las cuales se dicotomizan á menudo.
-
- _g_) Se expone la conjetura de que los corpúsculos de Golgi ó de
- axon corto son generadores de fuerza nerviosa, etc., etc.
-
-[Ilustración: Fig. 65.--Tipos de células de axon corto de la capa
-molecular del cerebro.]
-
- _h_) Se señala en torno de las células nerviosas de axon corto
- una red especial no nerviosa, que, mejor investigada más adelante
- por Golgi, Donaggio, Held, Bethe, etc., fué punto de partida de
- grandes controversias. Tal es el _retículo pericelular_, llamado
- de Golgi, por haber sido descrito exacta y minuciosamente por
- este sabio en 1898 (fig. 66, A, _a_).
-
-En fin, el último tema estudiado con el método de Ehrlich fué la
-estructura en el adulto de los _ganglios sensitivos raquídeos y
-craneales_[151]. En esta investigación prestóme su concurso, á título
-de preparador, mi ayudante de entonces D. Federico Olóriz Ortega,
-hijo del prestigioso maestro de Anatomía, de quien con merecido
-encomio he hablado en anteriores capítulos. La mencionada monografía,
-aparte de comprobar en los ganglios craneales algunos descubrimientos
-de Dogiel sobre la morfología de las células monopolares de los
-ganglios raquídeos, contiene:
-
- [151] _Cajal_ y _Olóriz Ortega_: Los ganglios sensitivos
- craneales de los mamíferos. _Revista trimestral micrográfica_,
- tomo II, 1897.
-
-[Ilustración: Fig. 66.--Células de axon corto de la corteza
-cerebral.-- _a_, red superficial situada sobre la membrana
-protoplásmica (azul de metileno de Ehrlich).]
-
- _a_) El descubrimiento de ciertas células estrelladas
- intracapsulares, coloreables por el azul de metileno, de
- naturaleza enigmática, y las cuales designamos provisionalmente
- _células satélites perigangliónicas_ (fig. 67, A, B).
-
- Semejantes elementos, que desempeñan importante papel en
- los procesos patológicos de la neurona sensitiva, han sido
- confirmados por numerosos autores (Nageotte, Marinesco, Rossi, v.
- Lenhossék, etc.).
-
-[Ilustración: Fig. 67.--Corpúsculos satélites dispuestos alrededor de
-las células ganglionares sensitivas del gato (método de Ehrlich).]
-
- _b_) Reconocimiento de que el glomérulo inicial del axon de las
- células sensitivas carece de mielina, iniciándose de ordinario
- por fuera de la cápsula pericelular.
-
- _c_) Descripción de ciertas arborizaciones nerviosas de
- origen exógeno distribuídas en torno de las revueltas del
- glomérulo inicial de la expansión nerviosa, así como de otras
- ramificaciones terminales mixtas más complicadas, porque son á la
- vez pericelulares y periglomerulares, etc. (fig. 68, _a_, _b_).
- (Conviene no confundir estas fibras con los _ovillos_ de Dogiel).
-
-[Ilustración: Fig. 68.--Arborizaciones periglomerulares de las
-células gangliónicas del gato (método de Ehrlich).]
-
- Estos curiosos sistemas de nidos y de fibras espiroideas
- encuéntranse también en el hombre, según demostramos años
- después (1905) con ayuda de un método especial. Las singulares
- variaciones morfológicas y las sorprendentes libraciones
- de distribución en cada especie animal de los referidos
- nidos nerviosos constituyen hoy, gracias á los trabajos
- anatomo-patológicos de Nageotte, Marinesco, Lugaro, Rossi,
- Pacheco, Schäffer, Exposito, Bielschowsky, Minea, Dustin, etc., y
- á los de histología comparada de Dogiel y Levis, Huber, Ranson,
- uno de los capítulos más interesantes de la biología ganglionar.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XIV
-
- Las teorías y los hechos. -- Firmeza y constancia de los hechos
- histológicos. -- Carácter instrumental de las hipótesis. --
- Conviene de cuando en cuando cultivarlas, pero sin fiarse mucho
- de ellas. -- Inducciones fisiológicas sacadas de la morfología
- neuronal. -- Explicación histológica del hábito, del progreso
- mental en la escala zoológica, del talento y del genio. --
- Conjeturas sobre el mecanismo del sueño, atención y asociación.
- -- Exquisita economía reinante en las creaciones de la vida;
- leyes de ahorro, de espacio, de materia y de tiempo de conducción.
-
-
-Cuantos cultivan, con más ó menos fortuna, la histología, ó sus ramas
-afines, la bacteriología y la embriología, habrán oído alguna vez,
-atajando entusiasmos expositivos, comentarios tan desalentadores como
-los siguientes:
-
-«¡Magnífica lucubración! Pero, ¿será verdad tanta belleza? Eso afirma
-la histología de hoy; ¿lo mantendrá también la histología de mañana?
-En plena evolución la biología, ¿quién se acordará, dentro de un
-siglo, de las actuales doctrinas histológicas?»
-
-Respondamos con franqueza. Quienes profieren tales frases, además de
-mostrar supina ignorancia acerca del carácter esencialmente objetivo
-de las ciencias micrográficas, confunden lastimosamente el hecho de
-observación, noción fija y perenne, con la interpretación teórica,
-esencialmente mudable y acomodaticia.
-
-Desconfiar de la realidad de las adquisiciones histológicas
-vale tanto como suponer que la especie nueva descubierta por el
-naturalista corre riesgo de inmediata desaparición; que el ganglio,
-la glándula ó el vaso discernidos por el anatómico, están en trance
-de evaporarse; ó que, en fin, el astro sorprendido por el astrónomo,
-hállase amenazado de súbita extinción. La naturaleza del instrumento
-de observación, ¿puede cambiar la índole de los hechos?
-
-Se argüirá acaso que, á pesar de todo, en las ciencias histológicas
-los hechos se discuten alguna vez. Ciertamente, la actitud
-revisionista y un poco escéptica hallábase plenamente justificada
-hace cincuenta ó sesenta años, cuando la fina anatomía, aún en
-cierne, carecía de métodos de coloración precisos y terminantes. Mas
-hoy, por fortuna, las cosas han mejorado radicalmente. Sobre que
-la crítica científica se ha hecho más exigente y escrupulosa, no
-concediendo su _exequatur_ sino á los hechos estructurales conjunta
-y concordantemente revelados por técnicas muy diferentes, los
-métodos actuales de coloración, los llamados _métodos selectivos_,
-proporcionan imágenes tan claras, nítidas y enérgicamente
-contrastadas con el fondo incoloro, que fuera absurdo abrigar la
-menor duda acerca de su preexistencia.
-
-No. En nuestra época, los hechos morfológicos aportados por
-investigadores serios y competentes, por quienes, á la hora de
-describir ó dibujar la imagen microscópica, abstiénense prudentemente
-de todo subjetivismo, no son jamás negados ni regateados.
-Naturalmente, andando el tiempo, podrá variar su perspectiva ideal,
-así como el alcance fisiológico de los mismos, pero sin menoscabo
-de su objetivismo. Á la hora presente, discútense de preferencia
-(y se discutirán mientras la ciencia de la vida no alcance la
-plenitud ideal de sus datos ni se remonte á la esfera de las causas
-eficientes) las hipótesis fisiológicas y las teorías biológicas
-generales (mecanismo de la herencia, de la adaptación y variación, de
-la sexualidad, del papel fisiológico de los órganos y tejidos, etc.).
-Pero, repito, el dato histológico de primera mano, bien descrito y
-precisado, constituye algo fijo y absolutamente estable, contra lo
-cual ni el tiempo ni los hombres podrán nada.
-
-Para dejar bien sentada esta doctrina, citaré un ejemplo concreto
-tomado de mis modestas investigaciones neurológicas. Aludo á la
-concepción neuronal defendida actualmente por la gran mayoría de los
-histólogos.
-
-Imaginemos que se descubre un método de coloración exquisitamente
-selectivo, en cuya virtud aparece tendido entre mis _nidos_, _fibras
-trepadoras_ ó _musgosas_, de una parte, y _el cuerpo_ y _dendritas
-neuronales_, de otra, un sistema sutilísimo de hebras anastomóticas
-absolutamente invisibles con los procederes actuales. En tal
-supuesto, las hojas no representarían las últimas proyecciones del
-árbol; las arborizaciones nerviosas y espinas dendríticas señaladas
-por mí resultarían, en vez de _terminales_, _preterminales_.
-
-¿Habríase perdido algo con este transcendental progreso?
-¿Evaporaríanse por eso los _nidos_, las _pláculas_ y _cálices
-finales_, las _ramificaciones_ de los axones, las _espinas_ de las
-dendritas y otras muchas disposiciones de contacto? De ninguna
-manera. Dichas formas conservarían íntegramente su valor objetivo y
-su carácter de hechos anatómicos generales. Sólo una cosa debería
-ser corregida: la interpretación fisiológica. Desde el punto de
-vista utilitario, tales disposiciones no podrían justificarse ya por
-la necesidad de asegurar el paso de las corrientes, multiplicando
-las superficies de contacto. Por consiguiente, la hipótesis de la
-transmisión por _contigüidad_ sería reemplazada por otra: la de
-la propagación por _continuidad_. Y se impondría la averiguación,
-siguiendo otros derroteros, de la significación dinámica de las
-susodichas estructuras. Una vez más haríase patente el carácter
-provisorio de nuestras interpretaciones teóricas y la necesidad
-inexcusable de renovarlas y perfeccionarlas al compás de los nuevos
-descubrimientos.
-
-Precisamente por temor á estas posibles decepciones (la historia de
-la biología está llena de ellas), soy adepto ferviente de la religión
-de los hechos. Se ha dicho infinitas veces, y nosotros lo hemos
-repetido también[152], que «los hechos quedan y las teorías pasan»;
-que todo investigador que, confiando harto en la solidez y excelencia
-de las concepciones generales, desdeña la contemplación directa de la
-realidad, corre riesgo de no dejar huella permanente de su actividad;
-que los hechos constituyen exclusivamente nuestro haber positivo,
-nuestros bienes raíces y nuestra mejor ejecutoria; que, en fin, en
-la eterna mudanza de las cosas, ellos sólo se salvarán --y con ellos
-acaso una parte, la mejor de nuestra propia personalidad-- de los
-ultrajes del tiempo y de la indiferencia ó de la injusticia de los
-hombres.
-
- [152] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación
- biológica. Discurso de recepción de la Academia de Ciencias, 1894.
-
-Todo esto es evidente; pero también es cierto que, sin teorías é
-hipótesis, nuestro caudal de hechos positivos resultaría harto
-mezquino, acrecentándose muy lentamente. La hipótesis y el dato
-objetivo están ligados por estrecha relación etiológica. Aparte su
-valor conceptual ó explicativo, entraña la teoría valor instrumental.
-Observar sin pensar es tan peligroso como pensar sin observar. Ella
-es nuestra mejor herramienta intelectual; herramienta, como todas,
-susceptible de mellarse y de enmohecerse, necesitada de continuas
-reparaciones y sustituciones, pero sin la cual fuera casi imposible
-labrar honda brecha en el duro bloque de lo real.
-
-Para el anatómico, el histólogo y el embriólogo, amarrados al duro
-banco del análisis, la elaboración doctrinal obedece además á
-tendencias lógicas y sentimentales casi irrefrenables. Dificilísimo
-es contrarrestar el impulso de la imaginación postergada, que
-reclama á gritos su turno de acción. Nos la impone además el juego
-mismo de nuestro mecanismo pensante, esencialmente práctico y
-finalista, el cual nos plantea á diario el problema de las causas
-mecánicas y de los móviles utilitarios. Reconocida una disposición
-estructural ó morfológica, surge invariablemente en nuestra mente
-esta interrogación: ¿Qué servicio fisiológico ó psicológico presta
-al organismo? En vano el buen sentido, en pugna con las citadas
-tendencias, ataja nuestra curiosidad, advirtiéndonos que el problema
-ha sido planteado prematuramente, mucho antes de allegados todos los
-datos indispensables. Tan discreta reflexión, si nos vuelve acaso
-más circunspectos, no paraliza, empero, el proceso teórico. Sigue
-impertérrita la fantasía, construyendo sobre arena, como si ignorase
-la irremediable caducidad de su obra.
-
-Todo esto es profundamente contradictorio, pero es fatalmente humano.
-Nunca fueron buenos amigos la razón y el sentimiento. Quienes sienten
-tales anhelos especulativos, conocen de sobra cuán efímera suele ser,
-en biología, la obra de los grandes sistematizadores. Y no obstante...
-
- * * * * *
-
-Todo el precedente preámbulo, del cual pido perdón al lector, se
-encamina á disculpar, en lo posible, mis escarceos especulativos
---pocos por fortuna-- y explicar el cómo un fanático irreductible
-de la religión de los hechos, ha caído, de vez en cuando, en la
-debilidad de sacrificar al ídolo de la teoría deslumbrante, no
-obstante hallarse íntimamente persuadido de su irreparable fugacidad,
-y á despecho de haber declarado repetidamente «que, si por azares de
-la suerte, nos vemos compelidos á forjar hipótesis, procuremos al
-menos no creer demasiado en ellas».
-
-Desahogada un poco mi conciencia con esta espontánea confesión,
-pasaré brevemente á relatar algunas de las lucubraciones imaginadas
-durante el trienio susodicho. Y vaya por delante la declaración
-de que entre las conjeturas é hipótesis de mi cosecha las hay que
-me parecen estimables, y cómodamente defendibles aún hoy, después
-de veinte años de progresos incesantes; y las hay, en cambio,
-francamente inverosímiles, temerarias é inaceptables. Sobre las
-primeras insistiré, naturalmente, más que sobre las segundas,
-merecedoras sólo de olvido. En fin, algunas pocas de la primera
-categoría entran, á juicio mío, en la jerarquía de leyes empíricas
-sólidamente fundadas.
-
-Mi primer trabajo de tendencia teórica fué el que, con el título
-de _Consideraciones generales sobre la morfología de la célula
-nerviosa_, fué enviado al Congreso internacional de Medicina,
-celebrado en Roma (1894).
-
-Tratábase, sobre todo, en esta comunicación, de indagar las leyes
-de la evolución del sistema nervioso en la serie animal, y de
-marcar, en lo posible, cuáles centros, durante los innúmeros
-incidentes del desarrollo, han conservado potencialmente la prístina
-plasticidad, siendo capaces de adaptarse estructuralmente á las de
-cada vez más variadas y complejas condiciones del Cosmos, y cuáles
-son los centros, propiamente animales, como anquilosados por un
-automatismo milenario y que, rebeldes á toda acomodación, cancelaron
-irrevocablemente su historia.
-
-En obsequio á la brevedad enumeremos rápidamente las principales
-conclusiones de esta comunicación[153].
-
- [153] _Cajal_: _Consideraciones generales sobre la morfología
- de la célula nerviosa._ Comunicación enviada al Congreso médico
- internacional celebrado en Roma en 1894. Publicado en las _Actas
- del Congreso_ y en la _Veterinaria española_, núm. 5, 2 de Junio
- de 1894.
-
- _a_) La _ontogenia_ del tejido nervioso reproduce, de modo
- abreviado, con algunas simplificaciones y saltos, la _filogenia_
- del mismo, y eso tanto con relación á la neuroglia como á la
- célula nerviosa.
-
- _b_) Desde el punto de vista del desarrollo filogénico, se
- advierte en todo vertebrado la presencia simultánea de dos
- sistemas nerviosos: el _sensorial y sensitivo_ (ganglios
- periféricos, retina, bulbo olfatorio, médula espinal, cerebelo,
- tálamo, cuerpo estriado, etc.), que ha terminado su desarrollo
- por diferenciación, progresando sólo por extensión; y el _sistema
- nervioso cerebro-cortical_ (corteza gris y circunvoluciones
- cerebrales), que continúa perfeccionándose en la serie animal,
- tanto por extensión como por diferenciación estructural y
- morfológica de sus elementos.
-
- _c_) La ley del progreso morfológico, asociada á creciente
- adaptación funcional, se traduce en las neuronas por la creación
- y estiramiento de nuevos apéndices, y, por consiguiente, por la
- multiplicación y diversificación de las conexiones intercelulares.
-
- _d_) Afirmación, sobre la base de numerosas observaciones
- comparativas, de que la dimensión del cuerpo de la célula
- nerviosa y el diámetro del axon no guardan relación con la
- especialización fisiológica, sino que son proporcionales á la
- riqueza y extensión de la arborización nerviosa terminal, y por
- consiguiente, á la amplitud y diversidad de las conexiones.
-
- _e_) Comparando la morfología y la abundancia relativa de
- colaterales nerviosas y protoplásmicas de las pirámides
- cerebrales en la escala de los vertebrados, llégase á este
- resultado: la excelencia intelectual, y sus más nobles
- expresiones, el genio y el talento, no dependen de la talla ó del
- caudal de las neuronas cerebrales, sino de la copiosidad de sus
- apéndices de conexión, ó en otros términos, de la complejidad de
- las vías de asociación á cortas y á largas distancias. Que la
- abundancia de la substancia blanca denota riqueza de conexión y,
- por tanto, superior jerarquía intelectual fué tesis defendida
- ya hace tiempo por Meynert y Flechsig, quienes, naturalmente,
- no pudieron basarla, en ausencia de métodos selectivos de las
- expansiones celulares, sino en la grosera estructura de la
- substancia gris y blanca, mostradas por procederes poco eficaces
- (métodos al carmín, hematoxilina, el de Weigert, etc.).
-
- _f_) Explicación de la habilidad profesional, ó sea del
- perfeccionamiento funcional acarreado por el ejercicio (educación
- física, actos de hablar, escribir, tocar el piano, maestría
- en la esgrima, etc.), tanto por el robustecimiento progresivo
- de las vías nerviosas (conjetura sugerida por Tanzi y Lugaro)
- excitadas por el paso de la onda, como por la creación de
- nuevos apéndices celulares (crecimiento de nuevas dendritas
- y alargamiento y ramificación de colaterales nerviosas, no
- congénitas), susceptibles de mejorar el ajuste y la extensión de
- los contactos, y aun de organizar relaciones absolutamente nuevas
- entre neuronas primitivamente inconexas.
-
- Esta última hipótesis, bastante verosímil, y que se presta, según
- adivinará el lector, á desenvolvimientos retóricos y psicológicos
- muy agradables, fué también enunciada, y decorada con algunos
- ejemplos y comparaciones, en nuestra conferencia de Londres del
- mismo año[154].
-
- [154] _Cajal_: Croonian Lecture, 1894.
-
-Naturalmente, al _administrar_ psicológicamente los primores de la
-morfología celular, no excluíamos, ni mucho menos, la parte que,
-andando el tiempo, habría de ser atribuída, á los efectos de explicar
-histológicamente el hábito, el talento y el genio, á la sutilísima
-urdimbre del protoplasma nervioso, cuya complejidad, siempre en
-aumento, no había llegado aún á la soberana culminación de hoy.
-(Ignorábanse entonces las _neurofibrillas_, el _aparato endocelular
-de Golgi_, y estaba muy fresco todavía el descubrimiento de los
-_grumos_ de Nissl).
-
- * * * * *
-
-Animado de igual espíritu, lancé en 1897 á la publicidad otro
-trabajo sintético, encaminado á inquirir los postulados de carácter
-utilitario que, en un último esfuerzo inductivo, aparecen rigiendo
-las infinitas variantes de forma, tamaño, posición y dirección de las
-neuronas y de las fibras conductrices. Digamos de pasada, que sobre
-el mismo asunto tuve la honra de pronunciar una conferencia en el
-Ateneo de Madrid. (Por cierto que, como premio á esta disertación,
-así como de un curso completo explicado en 1897 y 1898, sobre mis
-modestas investigaciones científicas, el ilustre Presidente del
-Ateneo, D. Segismundo Moret, que siempre me distinguió con sus
-bondades, y, _la Junta directiva_, celosa en estimular y honrar á
-todo entusiasta cultivador de la ciencia ó del arte, otorgáronme el
-título de _socio de mérito_).
-
-El trabajo aludido[155], que lleva por título: _Leyes de la
-morfología y dinamismo de las células nerviosas_, contiene, además
-de la nueva fórmula de la _polarización dinámica_, de que hemos
-tratado ya en el capítulo IX, una indagación acerca del porqué
-utilitario de esas curiosas variantes, al parecer caprichosas,
-del punto de emergencia del axon (recuérdese que éste brota, en
-ocasiones, de una dendrita, á más ó menos distancia del soma). En
-sus páginas, procúranse también dilucidar los móviles utilitarios
-perseguidos por el organismo con la _dislocación ó emigración_ del
-soma, durante la ontogenia y la filogenia. Sabido es que, al estudiar
-comparativamente un tipo celular en la serie animal, sorpréndense, no
-sólo variaciones de conformación, dependientes de la diversa riqueza
-de sus conexiones, sino notables mudanzas de posición estratigráfica
-(dislocación de las células ganglionares raquídeas, emigración
-hacia adelante ó hacia atrás de los elementos bipolares, amacrinos
-y gangliónicos de la retina; alteraciones topográficas de ciertos
-corpúsculos de la corteza cerebelosa, del bulbo olfatorio, etc.).
-Prescindiendo de la situación de ambos factores de la articulación
-interneuronal (dendritas y arborización nerviosa final), que
-representa algo fijo y constante, cabe afirmar que todo es variable y
-acomodaticio en la actitud y topografía de las células nerviosas.
-
- [155] _Cajal_: Leyes de la morfología y dinamismo de las células
- nerviosas. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de
- 1897. Con 14 grabados.
-
-Ahora bien; todas las referidas libraciones de situación y
-morfología, y hasta la fórmula misma de la _polarización axípeta_,
-parecen regirse, y en cierto modo explicarse, desde el punto de vista
-teleológico, por estos tres postulados económicos:
-
- _a_) Ahorro de materia (construcción de la vía más corta entre
- dos territorios asociados).
-
- _b_) Ahorro de tiempo de conducción (consecuencia dinámica de la
- ley anterior).
-
- _c_) Economía de espacio. Evítanse todos los huecos inútiles,
- situándose el núcleo y, por tanto, el soma neuronal, allí donde
- hay escasez de arborizaciones protoplásmicas ó nerviosas.
-
- Con ayuda de estos principios compréndense también muchas
- singularidades de la posición y dirección de las vías nerviosas
- (diversa topografía de la substancia blanca en la médula y
- cerebro, forma y orientación de las bifurcaciones axónicas,
- marcha de las colaterales, etc.). Excusado es decir que, lejos
- de excluirse, los precedentes postulados, combínanse entre
- sí, representando el producto estructural algo así como una
- transacción amistosa entre los mismos. He aquí el problema
- arquitectónico que parece haberse planteado el organismo:
- construir, _con el mínimo de materia y el menor espacio posible,
- la máquina nerviosa más ricamente diferenciada y de reacciones
- más súbitas, enérgicas y eficaces_: caso particular, en suma, de
- la ley física tan conocida, del _efecto máximo con el esfuerzo
- mínimo_.
-
-En los trabajos anteriores, la elaboración especulativa sigue
-muy de cerca al hecho de observación. Los mencionados conceptos
-generales (ley del progreso morfológico neuronal, hipótesis acerca
-de la adaptación funcional, normas económicas reguladoras de la
-disposición del soma, etcétera), representan legítimas inducciones ó
-hipótesis plausibles. Todas ellas son susceptibles de corroborarse _à
-posteriori_, confrontándolas con la infinita variedad de las formas
-neuronales.
-
-Esta severa y saludable adaptación al dato empírico no resplandece,
-por desgracia, en otra comunicación publicada en 1895 acerca del
-_mecanismo histológico de la asociación, ideación y atención_[156].
-Salvo algún concepto que considero atinado, en toda esta
-aventuradísima lucubración campea, muy á su sabor y talante, la loca
-de la casa.
-
- [156] _Cajal_: Algunas conjeturas sobre el mecanismo anatómico
- de la asociación, ideación y atención. _Revista de Medicina y
- Cirugía prácticas._ Madrid, 1895.
-
- Se trata de probar en este opúsculo la posibilidad de explicar,
- por cambios morfológicos de las células neuróglicas, el mecanismo
- (en lo orgánico) de algunos actos mentales.
-
- Se expone, además, la teoría del _alud nervioso_ y la de la
- _unidad de sensación_.
-
-Las ideas aprovechables son: la noción de _unidad de impresión_
-y muy particularmente la ley del _alud nervioso_, que se formula
-así: toda impresión periférica, recogida por la arborización
-protoplásmica (sensitiva ó sensorial) de una sola célula, propágase
-en _avalancha_ hacia los centros; ó, en otros términos, el número de
-neuronas interesadas en la conducción crece progresivamente desde
-la periferia hasta el cerebro, en cuyas circunvoluciones (_focos
-sensoriales terciarios_) reside la base del cono conductor. De esta
-ley anatomo-fisiológica, basada en numerosas investigaciones sobre
-la organización de las _vías visual_, _acústica_, _olfativa_, etc.,
-sacaron excelente partido Tanzi y Lugaro para esclarecer el mecanismo
-probable de la _alucinación_, _asociación de ideas_ y otros procesos
-psicológicos importantes.
-
-Por lo contrario, estimo hoy, de acuerdo con el juicio de muchos
-autores de antaño, como conjetura francamente inadmisible la
-pretendida participación de la _neuroglia_ en los actos mentales
-de la _atención y asociación de ideas_ (en la faz fisiológica ó
-somática, naturalmente de estos procesos).
-
-Á fin de comprender, y en cierto modo excusar, tesis tan
-estrambótica, séame lícito recordar que allá por el año 1893, el
-ilustre profesor Matías Duval imaginó, fundándose en mis trabajos
-sobre las conexiones neuronales, cierta ingeniosa hipótesis
-histológica, explicativa del sueño y de la vigilia. A juicio del
-sabio francés, las expansiones de las células nerviosas gozan de la
-propiedad de contraerse, al modo de los _amibos_, encogiéndose en
-el sentido de la longitud. Durante la fase de actividad mental, las
-ramillas nerviosas se estirarían, entrando en contacto y adhesión
-íntimos con el soma neuronal; de este modo el impulso pasaría
-fácilmente desde una célula á otra. Lo contrario ocurriría durante
-el sueño: desarticuladas las proyecciones nerviosas á causa de la
-retracción de reposo, suspenderíase la actividad funcional.
-
-La seductora concepción de Duval fué acogida benévolamente por varios
-histologistas. Algunos patólogos, _verbi gratia_, Mr. L’Épine,
-la aplicaron al esclarecimiento del mecanismo histológico de los
-estados hipnóticos, distracción, etc. En fin, en algunas escuelas
-(Demoor, Stefanowska, Querton, Manoumelian, Deyber, etc.), procuróse
-contrastar la hipótesis en el terreno experimental, explorando las
-variaciones de forma ofrecidas por las dendritas (de las espinas
-de éstas, sobre todo) consecutivamente al envenenamiento con la
-morfina, cloroformo, éter, etc., y á la acción del frío, de la
-fatiga, la excitación eléctrica, etc.
-
-Por desgracia, en el terreno de la observación y experimentación,
-la concepción del _amiboidismo nervioso_ no halló apoyo suficiente.
-Con razón la criticaron diversos autores (Kölliker, Lugaro, Azoulay,
-nosotros, Soukhanoff, Reusz, etc.).
-
-En vista del fracaso, yo me pregunté si la referida actividad
-amiboide, encaminada á reestablecer los contactos ó á suspenderlos,
-no podría atribuirse á la neuroglia (_glia_ de la substancia gris,
-naturalmente), cuyas expansiones irregulares, erizadas de espinas,
-ofrecen aspecto francamente protoplásmico. Puesto que, según
-la opinión, altamente verosímil, de mi hermano, los astrocitos
-neuróglicos desempeñan papel aislador del impulso nervioso --para
-lo cual se interponen entre las neuronas que no deben entrar en
-contacto--, ¿no cabría imaginar que, durante la fase de reposo
-(sueño, inactividad mental, etc.), tales apéndices se estiran ó
-relajan, impidiendo, por consiguiente, contactos, y al contrario,
-durante la fase de actividad se retraen, facilitando la aplicación
-íntima de las ramillas nerviosas á los somas y dendritas, y por
-tanto, el paso de las corrientes? De este modo, reputaba posible el
-esclarecimiento histológico, no sólo del tránsito de la vigilia al
-sueño, y al revés, sino el paso del estado de reposo mental al de
-atención expectante, amén del complicadísimo proceso de la asociación
-de ideas.
-
-Huelga decir que tan osada concepción, cuya ingenuidad me hace hoy
-sonreir, carece de fundamentos objetivos. Alegaba, sin embargo,
-como indicio harto deleznable, el hecho de apreciarse en la _glia_
-cerebral, en relación con el modo de muerte y las perturbaciones
-fisiológicas precedentes, notables variaciones en la riqueza, espesor
-y longitud de las expansiones neuróglicas[157]. Empero, de la
-efectividad de estos cambios no se sigue necesariamente su conexión
-causal con las diversas fases de la actividad pensante. Además,
-al otorgar graciosamente á la neuroglia la jerarquía de aparato
-conmutador de los contactos, regido por la voluntad ó por impulsos
-inconscientes, postulábase un hecho cardinal, todavía no descubierto
-ni siquiera sospechable en el estado actual de la ciencia: la
-existencia en la neuroglia de terminaciones nerviosas específicas
-promotoras de la contracción de las proyecciones gliomatosas.
-
- [157] Estas variaciones, que constituyen fenómeno real, son
- fácilmente comprensibles dentro del concepto fisiológico moderno
- de la _glia_. Actualmente, gracias á las investigaciones de
- numerosos observadores, entre los cuales me complazco en citar
- al Dr. Achúcarro, considérase la neuroglia de la substancia
- gris como una _glándula vascular sanguínea_. Su protoplasma,
- lleno de granos secretores (los _gliosomas_ de Fieandt), sufre
- naturalmente esas oscilaciones de dimensión y forma propias de
- toda célula glandular, según que se halle en fase de secreción ó
- elaboración, ó en fase de excreción ó de expulsión.
-
-Nada más acerca de mi estrafalaria especulación. Y si, faltando á
-mi promesa de brevedad, he entrado aquí en algunos desarrollos, ha
-sido para advertir al lector de los peligros que lleva consigo la
-imitación de las teorías á la moda, ó la frívola vanidad de forjar á
-ultranza hipótesis psicológicas.
-
-Tales concepciones caen rápidamente en merecido olvido, porque la
-ciencia sólo se interesa por las ideas susceptibles de contraste
-experimental y sugerentes de acción. La mía, inspirada por la de
-Duval, corrió la misma suerte que la del sabio francés; peor aún, ya
-que la teoría del _amiboidismo nervioso_, plausible en principio,
-suscitó algunos trabajos estimables, mientras que la del amiboidismo
-neuróglico, justamente desdeñada, no dió ocasión á ninguno.
-
- * * * * *
-
-Para cerrar este capítulo, mencionaré dos sucesos fecundos en
-consecuencias para el estímulo y prosecución de mi obra científica.
-
-Fué el primero la creación, á costa de no pocos sacrificios
-pecuniarios, de mi _Revista trimestral micrográfica_[158], al objeto
-de publicar rápidamente, y sin hacer antesala en las Redacciones de
-las revistas nacionales y extranjeras, los trabajos micrográficos
-del Laboratorio de la Facultad de Medicina, y de estimular al mismo
-tiempo los ensayos de mis discípulos. En dicha publicación vieron
-la luz varias de las comunicaciones enumeradas en el presente
-capítulo y casi todas las aparecidas después, hasta 1901, fecha en
-que, con recursos oficiales, fundé el Anuario titulado _Trabajos
-del Laboratorio de investigaciones biológicas_. Según presumirá el
-lector, mi _Revista trimestral_ no perseguía éxitos financieros.
-Contaba, ciertamente, en España con algunos suscriptores generosos,
-que pusieron patriótico empeño en sostenerla; pero los _abonados_ del
-extranjero escaseaban, no sólo por ignorancia de nuestro idioma, sino
-porque yo regalaba mi publicación á casi todos los micrógrafos de
-nombradía.
-
- [158] El primer fascículo vió la luz en Marzo de 1897.
-
-Los primeros fascículos de dicha _Revista_ fueron casi exclusivamente
-redactados por su director. Poco después, creado un germen de
-escuela, ayudáronme eficazmente, entre otros discípulos entusiastas,
-mi hermano Pedro Ramón Cajal, á la sazón Catedrático de Histología
-de Cádiz, que contribuyó nada menos que con ocho extensas
-monografías, recaídas sobre variados temas de neurología comparada
-(peces, reptiles, aves y batracios); el malogrado alumno interno
-R. Terrazas[159], con sus interesantes estudios de _neurogénesis
-cerebelosa_ y los referentes al _tejido cartilaginoso_; el joven
-mallorquín Blanes Viale, alumno aventajadísimo (muerto también en
-flor, antes del término de la carrera), con cierta concienzuda
-indagación acerca del _bulbo olfatorio_; Sala Pons, antiguo discípulo
-de Barcelona, con sus estudios relativos á la _corteza cerebral de
-las aves y médula espinal de los batracios_; Olóriz Aguilera, cuya
-colaboración en mis indagaciones sobre la _estructura ganglionar_
-dejo ya consignada; Carlos Calleja, por entonces ayudante de la
-Facultad, y autor de valiosa comunicación acerca de la _corteza
-cerebral olfativa_; y en fin, Isidoro Lavilla, actual Catedrático de
-Valladolid, que aportó dos estudios importantes: uno sobre el _gran
-simpático intestinal_ y otro concerniente á los _focos acústicos_ de
-los mamíferos.
-
- [159] Este brillante discípulo murió, apenas graduado de doctor,
- á consecuencia de una fiebre tifoidea contraída en el primer
- partido de que fué médico titular.
-
-El segundo acontecimiento, muy lisonjero para mí, fué mi elección
-espontánea de miembro de la _Real Academia de Ciencias_, de Madrid.
-Esta designación tiene su anécdota, que referiré, porque honra mucho
-al patriotismo é independencia de la sabia Corporación.
-
-Uno de los más conspicuos académicos, á la sazón recién llegado de
-Berlín, contó á sus compañeros que el gran Virchow, entonces en todo
-el resplandor de su gloria, habíale sorprendido con una pregunta á
-que no pudo responder: «¿En qué se ocupa ahora Cajal? ¿Continúa sus
-interesantes descubrimientos?»
-
-Confuso y algo avergonzado nuestro prócer académico, de que en
-Berlín inspirara interés la labor de un español de quien él no
-sabía palabra, procuró, de regreso á la península, satisfacer su
-curiosidad. Y de sus conversaciones con el sabio astrónomo D. Miguel
-Merino, el inolvidable secretario perpetuo, surgió el acuerdo de
-iniciar y defender mi candidatura para cierta vacante, á la sazón
-en litigio. Tengo, pues, el singular privilegio de ser académico á
-_propuesta_ de R. Virchow y de D. Miguel Merino.
-
-La redacción del discurso de ingreso, ocurrida en 1897[160], dióme
-ocasión de exponer, _ex abundantia cordis_, algunas reglas y consejos
-destinados á despertar en nuestra distraída juventud docente el
-gusto y la pasión hacia la investigación científica. Puse especial
-empeño en hacer amables y atractivas las tareas del laboratorio,
-y para lograrlo empleé un lenguaje llano, sincero y rebosante de
-entusiasmo comunicativo y de ferviente patriotismo. Y el éxito
-superó á mis esperanzas. Tan lisonjera acogida halló mi fogosa
-arenga en el público universitario y en la prensa, que, agotada
-rápidamente la tirada oficial del discurso, mi excelente amigo el
-Dr. Lluria, supliendo mi dejadez, estimó necesario reeditarla por su
-cuenta, destinando generosamente la nueva y copiosísima tirada á ser
-gratuitamente distribuída entre los estudiantes y diversos centros de
-enseñanza. Años más tarde, yo mismo, requerido vivamente por algunas
-entidades docentes y ciertos lectores entusiastas, hube de publicar,
-con nuevas ampliaciones y mejoras, la tercera edición (la cuarta
-hállase actualmente en prensa).
-
- [160] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación
- biológica. _Discurso de ingreso en la Real Academia de
- Ciencias_, etc., 5 de Diciembre de 1897. Este discurso incluye
- la contestación del doctor Calleja, decano de la Facultad de
- Medicina, quien, aparte elogios exagerados y amables de ritual
- acerca de mi obra científica, expone en brillante forma algunas
- atinadas y prudentes reflexiones sobre el tema.
-
-Y si la índole de mi folleto, pensado y escrito exclusivamente para
-España, y enderezado, por tanto, á corregir, acaso con excesiva
-viveza, vicios, rutinas y abandonos genuinamente españoles, no
-me lo vedara, habría á estas fechas saboreado la satisfacción de
-verlo traducido á varios idiomas, por ser muchas las solicitudes
-de versión á lenguas extrañas, cortésmente denegadas. Acaso algún
-día, si me asisten salud y vagares suficientes, corrija el texto,
-universalizándolo en lo posible y purgándolo de ciertos pasajes
-que sonarían inoportuna ó estridentemente en el oído de franceses,
-ingleses ó alemanes, ciudadanos de felices naciones donde la ciencia
-no requiere, para ser celosa y abnegadamente cultivada, el empleo de
-ciertos excitantes.
-
-Ya en vena de enumerar distinciones y honores, recordaré también que
-en 1897 fuí elegido numerario de la _Real Academia de Medicina_, de
-Madrid; que esta misma ilustre Corporación me galardonó, meses antes,
-con el premio Rubio (1.000 pesetas), á causa de la publicación de una
-obra de texto, entonces reciente, _Elementos de Histología_; que en
-1896 la _Société de Biologie_, de París, recompensó espontáneamente
-mis trabajos, adjudicándome el premio _Fauvelle_ (1.500 francos);
-que por la misma época, la famosa Universidad de Würzburgo[161],
-con ocasión de la inauguración del nuevo Palacio Universitario,
-me otorgó, en compañía de algunos Profesores ilustres, el grado
-de doctor _honoris causa_; que años antes (1895), la _Sociedad
-Fisico-Médica_ de la misma ciudad bávara, por iniciativa, sin
-duda, de mi ilustre amigo el Dr. A. Kölliker, nombróme _miembro
-corresponsal_; que, en fin, con igual distinción honráronme,
-por entonces, la _Academia de Medicina_ de Berlín, la _Sociedad
-de Psichatría_ de Viena, la _Sociedad de Biología_ de París, la
-_Sociedad Frenática Italiana_, la _Academia de Ciencias_ de Lisboa,
-etc.
-
- [161] Según registra la _Neue Würzburger Zeitung_, diario
- que dió cuenta detallada de la fiesta, la ceremonia de la
- inauguración del suntuoso edificio del _Alma Julia_ fué muy
- solemne. Asistieron varios Ministros de la Corona, el Rector,
- los Decanos de las cuatro Facultades y representantes de todas
- las Universidades alemanas. Pronunciáronse muchos discursos,
- entre ellos uno muy elocuente del Rector, profesor von Leube. Al
- final del acto, fueron proclamados los _doctores honorarios_,
- participando conmigo de esta honra, por la Facultad de Medicina,
- el ilustre maestro de Estocolmo Dr. G. Retzius y el gran
- renovador de la Química orgánica Dr. Fischer, de Leipzig.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XV
-
- Mi producción en 1898 y 1899. -- Abatido por el desastre
- colonial, amengua mi fuerza productiva. -- Literatura de la
- regeneración: su infecundidad en la corrección de los vicios
- nacionales. -- Teoría de los entrecruzamientos nerviosos y
- estructura del _kiasma óptico_ en la serie animal. -- Otros
- trabajos menos importantes.
-
-
-Mi obra científica durante el año de 1898, fué bastante parca y pobre
-en hechos nuevos. Compréndese fácilmente: fué el año de la funesta
-guerra con los Estados Unidos; guerra preparada por la codicia
-de nuestros industriales exportadores, la rapacidad de nuestros
-empleados ultramarinos y el orgullo y egoísmo de nuestros políticos.
-Á ella dieron ocasión, sin duda, defectos hereditarios del carácter
-nacional, entre otros, un errado sentimiento del honor y cierta
-puntillosidad caballeresca, excusable en los individuos, absurda y
-antinacional en los pueblos; pero más que nada nos arrastró á la
-catástrofe la vergonzosa ignorancia en que vivían nuestros políticos
-de la magnitud y eficiencia reales de las propias y de las ajenas
-fuerzas. Porque, aunque parezca absurdo, por entonces, diputados,
-periodistas, militares, etc., creían de buena fe que nuestros
-instrumentos bélicos --buques de madera y ejército de enfermos--,
-podían medirse ventajosamente con los formidables de que disponía
-el enemigo. Que lo malo de un país no consiste en su debilidad, sino
-en que ésta sea ignorada de quienes tienen inexcusable obligación de
-conocerla.
-
-Justo, sin embargo, es reconocer que tan peligroso desconocimiento de
-la realidad internacional tuvo excepciones. Prescindiendo del pueblo
---quien, por haber vertido estérilmente su sangre en dos cruelísimas
-campañas, anhelaba la paz á todo trance-- existían, hasta en el
-Ministerio, hombres, como Sagasta y Moret, que vieron el abismo á que
-el egoísmo de los plutócratas y la inconsciencia de las autoridades
-militares nos conducían. Y, sin embargo...
-
-¡Pena da recordar cómo á políticos tan perspicaces y cultos
-como Moret, Sagasta y Canalejas, penetrados de la salvadora
-verdad[162], faltóles en la hora suprema el valor cívico necesario
-para proclamarla, imponiéndose enérgicamente á las opiniones y
-sentimientos de la Corona, del Ejército y de la Prensa! ¡Tan
-peligroso y arduo resultaba patentizar á los ojos del pueblo, como
-lo hizo austeramente Pí y Margall, que una nación de 90 millones de
-habitantes, con riquezas inmensas, recursos industriales y aprestos
-bélicos inagotables, había de aplastar irremediablemente á un país
-pobrísimo, de 17 millones de almas, y anemiado, además, por cuatro
-asoladoras guerras civiles!
-
- [162] El tan elocuente como malogrado estadista D. José
- Canalejas, acababa por entonces de regresar de un viaje de
- estudio por los Estados Unidos, de cuyos increíbles progresos,
- asombroso poder y prosperidad industrial y financiera, hablaba en
- privado como de algo insuperable y monstruoso; y, sin embargo,
- llegada la hora del conflicto, inspirándose acaso en los
- escrúpulos de Moret, reservó juicios y avisos que, proclamados
- pública y solemnemente en la prensa, hubieran quizás logrado
- modificar los extraviados sentimientos de la opinión.
-
-Pero no renovemos tristes recuerdos y volvamos á nuestro asunto.
-
-El recuerdo del desastre colonial hállase vinculado en mi memoria,
-por asociación cronológica, á la redacción de un trabajo de
-tendencias filosóficas acerca de la organización fundamental de las
-_vías ópticas_ y la probable _significación de los entrecruzamientos
-nerviosos_[163], una de las disposiciones anatómicas más singulares y
-enigmáticas de los vertebrados.
-
- [163] _S. R. Cajal_: Estructura del quiasma óptico y teoría
- general de los entrecruzamientos nerviosos. _Revista trimestral
- micrográfica_, tomo III, 1898, con 18 grabados.
-
-[Ilustración: Fig. 69.--El Dr. Olóriz y el que escribe estas líneas,
-distrayendo sus ocios con el juego del ajedrez (verano de 1898).]
-
-Estábamos á la sazón veraneando en compañía del inolvidable Olóriz,
-en el pintoresco pueblo de Miraflores de la Sierra. Vecinos eran los
-pequeños hoteles en que nos albergábamos, y así, nuestras sendas
-familias formaban como una sola. Á menudo, fatigados de paliquear ó
-de leer, nos entregábamos al juego del ajedrez, al que D. Federico
-era muy aficionado. (En recuerdo del llorado maestro, inserto aquí
-una fotografía íntima, sacada por uno de mis hijos durante cierta
-partida empeñadísima) (fig. 69). Al atardecer, ahitos de lecturas
-ó vibrantes con las peripecias del juego, solíamos descongestionar
-el cerebro paseando por la carretera que, serpenteando al pie de
-la Najarra, remóntase á la Morcuera, para morir en el maravilloso
-Monasterio del Paular. Durante tan saludables correrías, placíame
-comunicar á mi compañero el fruto de mis meditaciones. Y alentado y
-autorizado con la aprobación del amigo, estaba á punto de terminar
-la redacción de mi trabajo, cuando en nuestro apacible retiro cayó
-como una bomba la nueva infausta de la destrucción de la escuadra de
-Cervera y de la inminente rendición de Santiago de Cuba.
-
-La trágica noticia interrumpió bruscamente mi labor, despertándome
-á la amarga realidad. Caí en profundo desaliento. ¿Cómo filosofar
-cuando la patria está en trance de morir?... Y mi flamante teoría de
-los entrecruzamientos ópticos quedó aplazada _sine die_.
-
-Aquel desfallecimiento de la voluntad --que fué general entre las
-clases cultas de la nación-- sacóme del laboratorio, llevándome meses
-después, cuando la conciencia nacional sacudió su estupor, á la
-palestra política. La prensa solicitaba apremiantemente la opinión
-de todos, grandes y chicos, acerca de las causas preparatorias de la
-dolorosa caída, con la panacea de nuestros males. Y yo, al igual de
-muchos, jóvenes entonces, escuché la voz de la sirena periodística. Y
-contribuí modestamente á la vibrante literatura de la regeneración,
-cuyos elocuentes apóstoles fueron, según es notorio, el gran Costa,
-Macías Picavea, Paraíso y Alba. Más adelante sumáronse á la falange
-de los veteranos algunos literatos brillantes: Maeztu, Baroja, Bueno,
-Valle-Inclán, _Azorín_, etc.
-
-En el coro de lamentaciones patrióticas, mis palabras fueron acaso
-las más estridentes y apasionadas. Sólo lo acerbo del desengaño podía
-excusar mis vehemencias. Había soñado con un renacimiento espiritual
-que incorporara definitivamente nuestra patria á la comunidad de las
-grandes naciones europeas, colaborando con ellas en la magna empresa
-de la civilización; y en mi despertar doloroso, encontréme con que
-España continuaba, sin posible remedio, su desconsoladora secular
-decadencia. ¡Qué amargo desencanto!...
-
-Creo sinceramente que mis declaraciones de _El Liberal_, _Vida
-Nueva_ y de otros diarios[164], contenían algunas censuras justas y
-apuntaban tal cual remedio atinado. Sin embargo, hoy, á la distancia
-de dieciocho años, no puedo releer aquellas ardientes soflamas sin
-sentir algún rubor. Me disgustan algunas recriminaciones exageradas
-ó injustas, el tono general declamatorio y cierto aire patriarcal
-y autoritario impropio de un humilde obrero de la ciencia. ¿Qué
-autoridad tenía un pobre profesor, ajeno á los problemas sociales y
-políticos, para censurar y corregir?
-
- [164] Como remedios morales apuntábamos: renunciar al matonismo
- internacional, á la ilusión de tomar por progreso real lo que
- no es más que reflejo pálido de la civilización extranjera;
- desterrar el empleo de adjetivos hiperbólicos, de que tan
- pródigos fuimos siempre con nuestras medianías; y en fin,
- crear á todo trance cultura original. En el orden pedagógico,
- proponíamos: el pensionado de profesores y doctores aventajados
- en el extranjero; la incorporación á nuestros claustros de
- investigadores de renombre mundial; el abandono del régimen
- enervador del escalafón, sustituído por el sistema alemán de
- reclutamiento del profesorado, etc., etc.
-
-Fuera de que la retórica no detuvo nunca la decadencia de un país.
-Los regeneradores del 98 sólo fuimos leídos por nosotros mismos:
-al modo de los sermones, las austeras predicaciones políticas
-edifican tan sólo á convencidos. La masa permanece inerte. ¡Triste
-es reconocer que la verdad no llega á los perezosos, porque no leen
-ni sienten, y deja fríos, cuando no irritados, á los vividores y
-logreros!
-
-Advierto que recaigo en enfadosas digresiones. Anudando el hilo
-de mi narración, repito que el desenlace de la tragedia colonial
-interrumpió mis meditaciones sobre la significación del _kiasma_
-de los vertebrados. Mas, al fin, las aguas volvieron á su cauce. Y
-recobrando el equilibrio me incorporé al tajo con sin igual ardor.
-Humillado mi patriotismo de español, quedó vivo y pujante, y aún diré
-que exaltado, mi patriotismo de raza. Y dí cima, al fin, al aludido
-trabajo, sin perjuicio de planear nueva labor para lo futuro.
-
-Encierra la susodicha Memoria sobre el _kiasma_ dos partes: la
-primera, exclusivamente anatómica, conservará siempre su valor; la
-otra, de tendencias psicológicas, sustenta concepciones que fueron
-blanco, y lo son aún, de vivas discusiones.
-
-La indagación anatómica fué motivada por dos Memorias, radicalmente
-revolucionarias, entonces recientes, de Michel y de Kölliker.
-Prodúcese á veces entre los científicos algo así como cansancio
-de la verdad consagrada. El furor iconoclasta y revisionista gana
-hasta á los viejos. ¡Es tan tentador para el amor propio dejar
-mentirosas varias generaciones de sabios!... Algo de esto debió
-pasar por el espíritu de Michel cuando proclamó, contra lo que
-desde la época de Newton era general creencia, é imponen además
-postulados fisiológicos indeclinables, que el _kiasma óptico_
-del hombre y vertebrados superiores (_visión binocular de campo
-común_), _consta exclusivamente de fibras ópticas entrecruzadas_; en
-consecuencia, el clásico _cordón óptico homolateral_, que junta cada
-ojo con el hemisferio cerebral de su mismo lado, sería mera ilusión
-anatómica[165].
-
- [165] _Michel_: Lehrbuch der Augenheilkunde, 2 Auf., 1890.
-
-Á pesar del aparato de pruebas histológicas con que el citado sabio
-autorizó sus osadas afirmaciones, la tesis de Michel causó general
-estupefacción. Pero lo más grave fué, que algunos investigadores
-de renombre, y sobre todo el venerable Kölliker[166], la ampararon
-con su prestigio y hasta procuraron fortalecerla con nuevas
-demostraciones anatómicas. Los dibujos del maestro de Würzburgo,
-calcados sobre irreprochables preparaciones del método de Weigert,
-parecían concluyentes. Quedábamos, pues, privados del indispensable
-_cordón homolateral_, y, por consiguiente, incapacitados para
-explicar cómo, recibiendo el cerebro dos imágenes visuales casi
-idénticas (exigencia de la visión del relieve), sólo percibimos una.
-
- [166] _A. Kölliker_: Handbuch der Gewebelehre des Menschen, Bd.
- II, 1896.
-
-Ocupado yo entonces en el análisis de los centros visuales de los
-mamíferos, tan insólita conclusión prodújome invencible repugnancia.
-Ello no podía ser, no debía ser; á menos que la naturaleza,
-divorciada de toda ley de armonía, se complazca en lo superfluo ó
-en lo absurdo. Y, acudiendo á la observación, me propuse estudiar
-á fondo el asunto, abordándolo con los métodos más apropiados;
-cuanto más, que por entonces me rondaban por la imaginación
-algunas conjeturas encaminadas á esclarecer el enigma de los
-entrecruzamientos nerviosos. Claro es que antes de hilvanar mi teoría
-necesitaba saber, á punto fijo, si existían ó no en el kiasma del
-hombre y primates, fibras homolaterales.
-
-Puse, pues, manos á la obra, auxiliándome de copioso material de
-estudio (peces, batracios, reptiles, aves y mamíferos). Y, en
-sustitución del método de Weigert usado por Kölliker (cortes finos
-seriados en donde las fibras aparecen truncadas y difícilmente
-perseguibles), me serví del de Ehrlich, al azul de metileno, y del de
-Marchi (degeneraciones secundarias tras la ablación de un ojo). Ambos
-procederes permiten allegar datos decisivos para el esclarecimiento
-del problema: el primero, por consentir el examen de cortes muy
-espesos donde los axones del kiasma pueden seguirse durante
-larguísimos trayectos; y el segundo, porque revela con claridad
-en los cortes seriados, á favor de ristras de gotas grasientas
-ennegrecidas, el trayecto real de las fibras visuales nacidas en cada
-retina.
-
-El resultado de tales pesquisas fué absolutamente conforme con la
-doctrina tradicional. Entrambos recursos demostraron en los mamíferos
-de _visión binocular_ la existencia de robustísima vía óptica
-homolateral; en los animales donde se indica apenas dicho campo
-visual común (conejo, cavia, ratón, etc.), la presencia de algunas
-fibras homolaterales, predominando enormemente las cruzadas; y, en
-fin, en los vertebrados de campo visual diferente (peces, batracios,
-reptiles y aves, donde la visión es panorámica), la existencia de un
-entrecruzamiento total. El error de Michel y de Kölliker nació, como
-nacen siempre los errores histológicos, de haber exigido del método
-(el de Weigert) más de lo que buenamente podía dar, completando lo
-truncado de sus revelaciones con interpretaciones aventuradísimas.
-Exactos eran los dibujos, pero erradas las conclusiones.
-
- De pasada y para hacer bueno el adagio de que en las ciencias
- experimentales cuando se busca con fe y perseverancia siempre
- se encuentra algo fuera de programa, tropecé con un hecho
- interesante. El kiasma de algunos roedores (conejo, por ejemplo)
- encierra, además de los conocidos conductores _cruzados_ y
- _directos_, ciertos tubos _bifurcados_, esto es, fibras que,
- brotadas en la retina (células gangliónicas), divídense en
- dos ramas (fig. 70), destinadas á entrambas cintas ópticas.
- Para Kölliker (que en vista de mi trabajo rectificó después
- noblemente su opinión) y para otros autores que trataron de
- interpretar fisiológicamente el inesperado hallazgo, las citadas
- fibras bifurcadas provendrían de la región retiniana llamada
- _mácula lútea_, territorio correspondiente á la _foseta central
- del hombre_ y primates. Por lo demás, tales dicotomías fueron
- confirmadas ulteriormente en el gato y ciertos animales por el
- maestro bávaro.
-
-[Ilustración: Fig 70.--Trozo del kiasma óptico del conejo. Método de
-Ehrlich.-- A, nervio óptico; B, trozo de _kiasma_ con el arranque de
-la _cinta óptica_; _a_, bifurcaciones de tubos nerviosos.]
-
-Fijado ya el primer punto importante, ó sea la realidad indiscutible
-del cruce parcial de las vías ópticas primarias, era llegada la hora
-de ver cuál de las conjeturas imaginadas acerca de la significación
-de los entrecruzamientos cuadraba mejor con las variantes de
-organización del kiasma y retina en la serie animal, y con los datos
-y postulados de la fisiología de la visión.
-
-Planteemos el problema tal como lo planteaba entonces mi curiosidad.
-Notemos de pasada que para la ciencia anatómica de entonces --cerrada
-de horizontes y atenida á la mera descripción morfológica--, no había
-tal problema. El anatómico puro, como el zoologista descriptivo, es
-ajeno á toda inquietud filosófica. Con proclamar que el cruzamiento
-óptico constituye ley anatómica de los vertebrados, queda plenamente
-satisfecho. Inercia mental incomprensible, porque si la anatomía y la
-histología deben aspirar á la jerarquía de verdaderas ciencias, es
-fuerza que, al modo de la Química ó de la Astronomía, se preocupen de
-la evolución de los fenómenos y se tornen de cada vez más dinámicas y
-más causales.
-
-Por sentir yo de esta suerte pude abandonar esa conformidad pasiva
-y como beatífica, obra del hábito y apagadora de toda curiosidad
-etiológica. Sorprendíme profundamente de una cosa de que nadie se
-mostraba al parecer sorprendido. Y el kiasma óptico se me presentó
-como algo absurdo ó inútil, que agravia nuestro sentido de la
-simetría y del ahorro, puesto que merced á aquél los conductores
-ópticos alargan inútilmente su trayecto y crean en los centros
-infinitas complicaciones compensadoras.
-
-«¿No fuera más sencillo --me preguntaba-- que cada cordón óptico
-desembocara directamente en los centros cerebrales de su lado, ya
-que la impresión recibida por cada retina provoca predilectamente
-reacciones motrices en las regiones correspondientes de la cabeza,
-tronco y extremidad superior?»
-
-Pero las incongruencias aparentes continúan en el encéfalo y
-bulbo. También la vía _piramidal_ del cerebro ó de los movimientos
-voluntarios, los _cordones sensitivos_ llegados de la médula y del
-bulbo, los manojos centrífugos nacidos en el cerebelo, se entrecruzan
-total ó casi totalmente.
-
-¡Y luego, la absoluta generalidad, la irreductible pertinacia de
-tales _decusaciones_, iniciadas en los peces y proseguidas tenazmente
-hasta el hombre!... En realidad, no faltan en ningún animal de
-visión lenticular, es decir, provisto de ojos sencillos, en los
-cuales la imagen sintética es proyectada por una lente convergente.
-Recientemente, hemos reconocido dicho cruce hasta en los cefalópodos,
-cuyo ojo obedece también á la norma estructural del vertebrado.
-
-«Quizás --discurría-- el cruce fundamental de las vías ópticas está
-fatalmente ligado al mecanismo físico de la visión. Busquemos,
-pues, en este mecanismo la razón lógica de tal organización.
-Una vez averiguada, nada será más fácil que explicar, á título
-de disposiciones compensadoras y correctoras, las decusaciones
-primordiales de las vías motrices y sensitivas.»
-
-Y dando de mano á otras conjeturas, se apoderó de mí, obsesionante,
-el siguiente pensamiento: _Todo tendría llana explicación, admitiendo
-que la percepción correcta de un objeto implica la congruencia de las
-superficies cerebrales de proyección ó representativas de cada punto
-del espacio_. Por tanto, para que la percepción mental se unifique y
-concuerde exactamente con la realidad exterior, ó, en otros términos,
-para que la imagen aportada por el ojo derecho, se continúe con
-la aportada por el ojo izquierdo, es de todo punto necesario el
-entrecruzamiento lateral de las vías ópticas: _cruce total_ en los
-animales de _visión panorámica_; _cruce parcial_ en los animales
-dotados de _campo visivo común_.
-
-Los siguientes esquemas explican claramente la precedente teoría.
-
-[Ilustración: Fig. 71.--Esquema destinado á mostrar la incongruencia
-de la proyección mental de las imágenes de ambos ojos, en el supuesto
-de que no existiera entrecruzamiento de los nervios ópticos.-- L,
-lóbulos ópticos.]
-
- El primer esquema (fig. 71) muestra la forma y dirección de
- la imagen óptica mental, en el supuesto de que no hubiese
- cruzamiento de los nervios ópticos. La incongruencia de ambas
- imágenes salta á la vista: la proyectada por el ojo derecho no
- conviene con la del izquierdo, y sería imposible que el animal
- pudiera sintetizar ambas imágenes en una representación continua.
- El horizonte se le presentaría como una vista panorámica formada
- con dos fotografías: derecha é izquierda, invertidas lateralmente.
-
- Examinemos ahora la imagen mental resultante del entrecruzamiento
- de los nervios ópticos, entrecruzamiento adoptado por la
- naturaleza en los ojos lenticulares. La figura 72, C revela con
- la mayor evidencia que, gracias á dicho cruce, ambas imágenes,
- derecha é izquierda, se corresponden, componiendo un panorama
- continuo y desapareciendo la inversión lateral.
-
-[Ilustración: Fig. 72.--Esquema destinado á mostrar el efecto del
-entrecruzamiento total de los nervios ópticos en un vertebrado
-inferior (pez, anfibio, reptil, ave ó mamífero de visión panorámica).
-Obsérvese que, gracias á este cruzamiento, las dos imágenes mentales
-forman un todo continuo.-- O, nervios ópticos cruzados; C, centros
-ópticos primarios y secundarios; M, vía motriz cruzada; S, vía
-sensitiva central cruzada; R, raíces motrices de la médula espinal;
-G, ganglios raquídeos y raíces sensitivas.]
-
- Las cosas pasan algo diversamente en los mamíferos, en donde la
- doble proyección visual copia la misma región del espacio. En
- dichos animales existe, según es sabido, el _cordón homolateral_
- (figura 73, _d_). Á causa de esta vía óptica, la duplicidad de
- la sensación visiva, inevitable _à priori_ dado el campo visual
- común, ha sido ingeniosamente eludida, gracias á la concurrencia
- en el mismo grupo de pirámides cerebrales, de aquellas fibras
- ópticas homolaterales y oposito-laterales, correspondientes
- á puntos homólogos de ambas retinas, y portadoras, por
- consiguiente, del mismo detalle de la imagen.
-
-[Ilustración: Fig. 73.--Esquema destinado á mostrar en el hombre y
-mamíferos de campo visual común la imagen mental formada por síntesis
-de las dos representaciones del objeto, transmitidas por ambos
-nervios ópticos.-- _d_, fascículo óptico homolateral; _c_, fascículo
-cruzado; _g_, ganglio geniculado externo y pulvinar; _Rv_, región
-visual del cerebro, con la forma de la proyección mental.]
-
- En todo caso, según aparece en la figura 73, la aparición
- del haz directo no supone abandono de los beneficios del
- entrecruzamiento; éstos subsisten, porque decusada la vía óptica
- principal, siempre resulta que la imagen proyectada en el cerebro
- derecho se continúa con la dibujada en el izquierdo (_Rv_).
-
- En fin, en la figura 72, M mostramos que el reparto en ambos
- cerebros de la representación visiva mental (el izquierdo
- donde se proyectan los objetos situados á nuestra derecha, y
- el derecho donde se pintan los de la izquierda), ha motivado
- correlativamente el entrecruzamiento de la vía motriz principal
- voluntaria, así como el de las vías sensitivas y sensoriales
- primarias de la médula y bulbo (S). Y esto ocurre tanto en los
- animales de visión panorámica como en el hombre y primates. La
- mira perseguida por el organismo ha sido doble: primeramente
- coordinar en un solo hemisferio cerebral las impresiones
- sensoriales (acústica, olfativa, visual, táctil, etc.)
- llegadas por el mismo lado del espacio, á fin de abreviar las
- consiguientes vías de asociación, y después, y merced al cruce
- de las vías motrices voluntarias, compensar el efecto de las
- _decusaciones_ sensoriales para reaccionar predilectamente, con
- el aparato muscular correspondiente, por el lado de la excitación
- periférica.
-
-[Ilustración: Fig. 74.--Esquema destinado á mostrar las distintas
-especies de fibras de asociación de la corteza y el camino tomado
-por los residuos de la sensación para confluir en el recuerdo.--
-I, imagen mental en el centro cortical de la visión; R, recuerdo
-archivado en el foco correspondiente de representación; _d_ y _c_,
-fibras directas y cruzadas, mediante las cuales la imagen sensorial
-bilateral es llevada á una región monolateral de la corteza; _Rm_,
-región motriz del cerebro; _Ro_, región de representación óptica;
-_Ra_, región de representación acústica; _o_, región cortical
-olfativa; _Ik_, fibras de asociación iconokinéticas; _Im_, fibras de
-asociación ideokinéticas; _Iioa_, fibras de asociación interideales ó
-acústico-visuales; _Iiao_, fibras de asociación acústico-olfativas.]
-
- En fin, como postulados generales interpretativos de la
- organización cerebral señalamos estos cuatro: a) _Unidad de
- función espacial_, ó sea que cada grupo de neuronas cerebrales
- corresponde exclusivamente á un punto del espacio y nunca á dos.
- b) _Simetría concéntrica sensorial._ Cada hemisferio simboliza
- una mitad vertical y lateral de la superficie cutánea sensible,
- incluyendo en ella los sentidos y los aparatos sensibles
- orgánicos y musculares. c) _Ley de asimetría conmemorativa_.
- Las esferas sensoriales y motrices de la corteza cerebral
- son simétricas, pero no las zonas representativas ó ideales
- (_centros de asociación_ de Flechsig), las cuales residen
- íntegramente en cada hemisferio (fig. 74, R). Justifícase así la
- creación del cuerpo calloso (_c_) y de otras vías comisurales
- é intrahemisféricas, destinadas á concentrar en cada foco
- conmemorativo isodinámico y monolateral los residuos sensoriales
- brotados de entrambos centros perceptivos.
-
- Sirva de explicación la figura 74, donde mostramos con la
- disposición probable de los centros perceptivos la justificación
- teórica del cuerpo calloso.
-
- En la aludida Memoria sobre el _kiasma óptico_ se desarrollan
- también, por incidencia, algunas consideraciones sobre el
- posible mecanismo cerebral de la _percepción del relieve_; y á
- título de aplicación de las mismas, descríbense algunas pequeñas
- invenciones estereoscópicas, tales como: cierto aparato destinado
- á contemplar á distancia el relieve de la doble imagen proyectada
- por la linterna (aparato fundado en el principio de los prismas
- de Nicol y de la polarización por reflexión); y determinada
- disposición mecánica, con igual fin concebida, y destinada á
- producir eclipses alternativos de la imagen estereoscópica,
- proyectada en un telón.
-
-Mis ideas sobre el móvil utilitario de los entrecruzamientos
-alcanzaron éxito lisonjero de publicidad. Extractadas ó reproducidas
-íntegramente por muchas revistas extranjeras, merecieron además
-la honra de una buena traducción alemana, bajo la forma de libro,
-del Dr. Bresler; versión amablemente prologada por el célebre
-profesor Pablo Flechsig, de Leipzig. No obstante sus defectos, que
-no desconozco[167], mi teoría sugirió interesantes trabajos. Entre
-otras investigaciones, provocó la ya mentada de Kölliker[168],
-rectificadora de anteriores errores; la de Havet[169], francamente
-confirmatoria, recaída en el _kiasma de los crustáceos_, y la
-muy interesante del Dr. Márquez[170], donde los postulados de
-mi concepción fueron ingeniosa y afortunadamente aplicados al
-esclarecimiento de los cruces de algunos nervios motores del globo
-ocular.
-
- [167] La sinceridad me obliga á confesar que en mi trabajo se
- contienen doctrinas de valor muy desigual. Hoy, á la distancia de
- veinte años y aparecidas numerosas investigaciones sobre el tema,
- estimo como concepción sólidamente fundada la explicación del
- cruce fundamental de los nervios ópticos; probable y plausible
- nada más el corolario relativo á la decusación compensadora
- de las vías motrices y sensoriales, y francamente aventurados
- ciertos análisis y conclusiones tocantes á las condiciones
- histológicas de la percepción del relieve, etc.
-
- [168] _Kölliker_: Neue Beobachtungen zur Anatomie des _Chiasma
- opticum_. Würzburg, 1899.
-
- [169] _Havet_: _Revista trimestral micrográfica_, tomo IV, 1899.
-
- [170] _Márquez_: Nuevas consideraciones acerca de los
- entrecruzamientos motores del aparato de la visión. _Revista
- trimestral micrográfica_, tomo X, 1900.
-
-Conforme era de presumir, los hechos positivos consignados en mi
-trabajo acogiéronse con aplauso y apreciáronse en todo su valor por
-los sabios especialistas. Mas en cuanto á la teoría propiamente
-dicha, los dictámenes discreparon. Ciertos sabios aprobaron
-provisoriamente la explicación utilitaria de los entrecruzamientos,
-en espera de mejor concepción; otros, como Lugaro, la criticaron con
-respeto, aceptando, empero, algunos de sus postulados y proponiendo
-otra hipótesis; alguno la rechazó de plano, sin aducir razones
-serias ni exponer concepción más plausible; cierto médico vienés
-la encomió hasta la hipérbole, alzando en su entusiasmo al modesto
-anatómico español á la altura de los más geniales pensadores; en fin,
-dos sabios, inglés el uno y alemán el otro, publicaron años después
-mi teoría como fruto de propias meditaciones: género de homenaje
-que, por involuntario é impersonal, hallé singularmente grato. De
-cualquier modo, repito, ninguno de mis impugnadores antiguos ó
-modernos ha logrado imaginar explicación más sencilla y satisfactoria
-del cruce fundamental de las vías ópticas en los vertebrados
-inferiores y del cruce parcial de las mismas en el hombre y
-mamíferos.
-
-De los demás trabajos del año 1898, me contentaré con exponer los
-títulos y las conclusiones:
-
- _Algunos detalles más sobre la anatomía del puente de
- Varolio_[171].--Contiene nuevos pormenores sobre las colaterales
- y bifurcaciones pontales de la _vía piramidal_, y cierta teoría
- poco feliz acerca del modo de acción de este sistema vector de
- los movimientos voluntarios.
-
- [171] Algunos detalles más sobre la anatomía del puente de
- Varolio y consideraciones acerca de la doble vía motriz. _Revista
- trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de 1898. Con una figura.
-
- _La estructura del cono terminal de la médula espinal_[172]
- encierra multitud de detalles descriptivos nuevos tocantes al
- comportamiento de la substancia blanca, raíces posteriores,
- substancia gris, etcétera, al nivel del extremo caudal del eje
- cerebro-raquídeo de los mamíferos, detalles en cuya exposición no
- podemos entrar.
-
- [172] Estructura fina del cono terminal de la médula espinal.
- _Revista trimestral micrográfica_, Septiembre de 1898. Con tres
- grabados.
-
- _La red superficial de las células nerviosas centrales_[173]
- confirma en los mamíferos á favor del método de Ehrlich
- modificado, el encuentro de Golgi, reivindicando de pasada
- la prioridad esencial del hecho y añadiendo algunas minucias
- descriptivas, etc.
-
- [173] La red superficial de las células nerviosas centrales.
- _Revista trimestral micrográfica._ Con un grabado.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVI
-
- Mi labor durante los años 1899 y 1900. -- Nuevos estudios
- sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el encéfalo
- humano. -- Elementos característicos del encéfalo del hombre.
- -- Estructura de la región visual. -- Estudios sobre la corteza
- acústica, táctil y olfativa.
-
-
-Dejo mencionados, en anteriores capítulos, algunos análisis
-afortunados de la _corteza cerebral_ de los mamíferos inferiores.
-Marchando por este camino, natural era que, tarde ó temprano,
-abordase la fina anatomía del cerebro humano, con razón considerado
-como la obra maestra de la vida.
-
-Sentía yo entonces vivísima curiosidad --algo novelesca-- por la
-enigmática organización del órgano del alma. «Reina el hombre --me
-decía-- sobre la Naturaleza por la excelencia arquitectónica de su
-cerebro. Tal es su ejecutoria, su indiscutible título de nobleza y
-de dominio sobre los demás animales. Y si mamífero tan ruin como el
-roedor --el ratón, por ejemplo-- ostenta corteza cerebral de fino y
-complicadísimo artificio, ¿qué imponderable estructura, qué asombroso
-mecanismo no deben de ofrecer las circunvoluciones del encéfalo
-humano, singularmente en las razas civilizadas?»
-
-En mis pesquisas guiábame también cierta hipótesis directriz.
-Parecíame improbable y hasta un poco atentatoria á la dignidad
-humana, la opinión generalmente aceptada por entonces de que entre el
-cerebro de los mamíferos (gato, perro, mono, etc.) y el del hombre
-median solamente diferencias cuantitativas.
-
-En tal supuesto, la excelencia del encéfalo humano consistiría
-exclusivamente en el mayor número de pirámides y en la superior
-copiosidad de fibras asociativas. Pero el lenguaje articulado, la
-capacidad de abstracción, la aptitud de forjar conceptos y, en fin,
-el arte de inventar instrumentos ingeniosos, especie de prolongación
-de la mano y de los aparatos sensoriales, ¿no parecen anunciar
-(aun admitiendo coincidencias fundamentales de estructura con los
-animales) la existencia de resortes originales, de algo, en fin,
-cualitativamente nuevo y justificativo de la nobleza psicológica del
-_homo sapiens_?
-
-Microscopio en ristre lancéme, pues, con mi habitual ardor á la
-conquista de la pretendida característica anatómica del rey de la
-Creación, á la revelación de esas enigmáticas neuronas estrictamente
-humanas, sobre que se funda nuestra superioridad zoológica.
-
-Á decir verdad, y dada la insuficiencia de los métodos en boga, la
-empresa se presentaba ardua y difícil, aun poniendo en ella paciencia
-y perseverancia infatigables. Además, era preciso vencer ó burlar
-prejuicios morales y sociales, harto difundidos y arraigados.
-
-Sabido es que los métodos de coloración más exquisitamente
-selectivos, como el proceder de Ehrlich y el de Golgi, rinden
-solamente buenos resultados cuando se aplican sobre piezas nerviosas
-fresquísimas, casi palpitantes. Y por exigencias de la ley,
-consagradora de añejos infundados temores, el cadáver humano no entra
-en la jurisdicción del anatomista sino veinticuatro horas después
-de la muerte, cuando las delicadísimas y susceptibles neuronas y
-células neuróglicas han sufrido graves alteraciones y perdido,
-por ende, su preciosa apetencia por los citados reactivos (azul de
-metileno y cromato de plata).
-
-Á pesar de todo, recordará el lector que el método de la coloración
-negra había sido ya aplicado con éxito en el hombre por Golgi y sus
-discípulos. Es fuerza convenir, sin embargo, que tales ensayos,
-si acrecieron singularmente nuestro patrimonio neurológico, no
-fueron poderosos, acaso en virtud de las consabidas limitaciones,
-á esclarecer los rodajes más importantes de la máquina cerebral
-humana, á saber: la determinación de sus tipos celulares específicos
-en cada provincia encefálica, la forma general de las conexiones
-interneuronales, y en fin, el modo de terminar de los conductores
-sensitivos y sensoriales arribados de la periferia, etc.
-
-Mas por aquellos tiempos arredrábanme poco los obstáculos. Decidido
-á superarlos busqué material para mis trabajos en la Inclusa y Casa
-de Maternidad, dominios donde, por razones obvias, la tiranía de
-la ley y las preocupaciones de las familias actúan muy laxamente.
-Gracias á los buenos oficios del Cuerpo facultativo de los citados
-establecimientos benéficos, y sobre todo al decidido concurso del Dr.
-Figueroa (médico reputado arrebatado prematuramente á la ciencia),
-amén de la complacencia con que me favorecieron las buenísimas
-hermanas de la Caridad (quienes llevaron su amabilidad hasta
-convertirse en ayudantes de autopsia), mis investigaciones marcharon
-como sobre ruedas. Puedo afirmar que durante una labor de dos años
-dispuse libremente de cientos de fetos y de niños de diversas edades,
-que disecaba dos ó tres horas después de la muerte y hasta en
-caliente.
-
-Mi tesón alcanzó al fin su premio, y á despecho de los muchos
-fracasos técnicos (determinadas infecciones impiden la reacción del
-cromato argéntico), la colecta de hechos nuevos fué exuberante. Ante
-mi insistente curiosidad, el cerebro humano comenzaba á balbucear
-algunos de sus secretos. Por desgracia, estas confidencias resultaban
-todavía harto fragmentarias. Mas por algo se empieza.
-
-Sólo á grandes rasgos haré el balance de mis ganancias de entonces.
-Citaré, entre otros hechos de carácter general, el encuentro de
-varios tipos nuevos de neuronas de axon corto, característicos
-del cerebro humano; la averiguación, según yo deseaba, de las
-arborizaciones terminales de los conductores sensitivos y
-sensoriales; el hallazgo de _cestas_ pericelulares legítimas
-comparables á los elegantes nidos del cerebelo y asta de Ammon;
-la discriminación de las varias especies neuronales de la capa
-molecular, etcétera. Pero mi principal objetivo consistió en
-desentrañar la estructura de los _centros perceptivos ó sensoriales_
-(_centros de proyección_ de Flechsig). En cada uno de ellos, mis
-preparaciones mostraron, con claridad absoluta, una urdimbre
-específica y absolutamente inconfundible, quedando así asentada
-sobre bases histológicas inconmovibles la doctrina, a la sazón muy
-discutida, de las _localizaciones cerebrales_.
-
-Claro es que el análisis de los citados centros efectuóse por
-etapas. Era labor de muchos años, la cual resultó muy incompleta,
-á pesar de mi perseverancia. Primeramente exploré la anatomía
-de las _circunvoluciones visuales_[174] (_fisura calcarina_ y
-territorios vecinos del lóbulo occipital), parajes cerebrales
-donde son proyectadas las imágenes recogidas por la retina. Tiempo
-después, escudriñé las _esferas auditiva_[175], _motriz_[176] y
-_olfativa_[177]. Y por causas que expondré oportunamente, sólo puse
-el pie en el umbral de las _esferas conmemorativas_ (_centros
-de asociación_ de Flechsig), no obstante mi ardiente curiosidad
-alimentada y sobreexcitada por el éxito.
-
- [174] _Cajal_: Estudios sobre la corteza cerebral humana. I
- _Región visual_. _Revista trimestral micrográfica_, tomo IV,
- 1899. Con 23 grabados.
-
- [175] -- II. _Estructura de la corteza acústica_ y
- circunvoluciones de la ínsula. _Rev. trim. mic._, tomo V, 1900.
- Con 12 figuras.
-
- [176] -- III. _Región motriz_ del hombre y mamíferos superiores.
- _Rev. trim. mic._, tomo IV. 1899. Con 31 grabados.
-
- [177] -- IV. _La corteza olfativa._ _Rev. trim. mic._, tomo V,
- 1899. Véase el trabajo más extenso en _Trab. del Lab. de Inv.
- biol._, tomo I, 1901.
-
-[Ilustración: Fig. 75.--Diversos tipos de neuronas de axon corto
-encontrados en la corteza cerebral del niño de pocos meses.-- A,
-célula bipenachada; B, elemento enano de axon corto; C, célula de
-_cestas_; E, pirámide de ramas colaterales arciformes; D, elemento
-enano de axon descompuesto en penacho; F, célula de cilindro-eje
-ascendente dividido en ramas horizontales larguísimas.]
-
-En la figura 75 presento los tipos neuronales específicos recogidos
-por mí en casi todas las provincias cerebrales del hombre. Estos
-son: _a_, cierto corpúsculo diminuto (A), bipenachado, cuyo axon
-se descompone en plexos apretados de sentido radial, compuestos de
-hebras finísimas; _b_, un elemento enano, también de axon corto,
-de brevísimas y delicadas dendritas, y cuya arborización nerviosa,
-apenas perceptible á causa de su extrema sutilidad, construye
-urdimbre tupidísima (B, B′); _c_, otra célula (C), provista de soma
-más robusto, y cuyo cilindro-eje genera cestas que rodean el soma
-de las pirámides; _d_, cierta pequeña pirámide (E), caracterizada
-por exhibir un axon consumido casi del todo en generar larguísimas
-colaterales arciformes y recurrentes; _e_, determinado corpúsculo de
-talla exigua, cuyo axon ascendente se arboriza como en _zarzal_ en
-los confines de la zona molecular; _f_, en fin, numerosas variedades
-neuronales relativamente robustas, de expansión funcional ascendente,
-generadoras, en diversos pisos de la corteza, de larguísimas ramas
-horizontales (F).
-
-Los referidos elementos, singularmente el primero, segundo, cuarto
-y sexto, son sumamente numerosos y pueden estimarse privativos del
-cerebro del hombre. Con lo cual no excluyo en absoluto la posibilidad
-de que algunos de ellos inicien ya su aparición, aunque afectando
-formas y tamaños más groseros, en la corteza de los mamíferos
-superiores, singularmente en la del perro y del mono. En todo caso,
-mis investigaciones demostraron que _la excelencia funcional del
-encéfalo humano está íntimamente ligada á la prodigiosa abundancia é
-inusitado lujo de formas de las llamadas neuronas de axon corto_.
-
-[Ilustración: Fig. 76.--Esquema de los elementos y zonas principales
-de la corteza visual del hombre (fisura calcarina).-- A, capa
-molecular; B, zona de las pequeñas y medianas pirámides; C, zona
-de los gruesos corpúsculos estrellados; D, capa de los granos ó
-de los diminutos elementos asteriformes; E, zona de las pirámides
-gigantes; F, capa de las pirámides de axon arciforme; G, zona de los
-corpúsculos polimorfos; _a_, _b_, _d_, arborizaciones finales de las
-fibras visuales centrípetas.]
-
-Para los técnicos á quienes interesen algo estas cosas, referiré
-brevemente algunos de mis hallazgos más importantes en los _centros
-perceptivos_, ilustrándolos con esquemas.
-
- _Esfera visual._-- _a_) Descubrimiento de las arborizaciones
- terminales de las fibras de la vía óptica central (las llegadas
- del _cuerpo geniculado externo_). En la figura 76, _b_, _d_,
- mostramos una representación del conjunto del plexo terminal.
-
- _b_) Hallazgo, en la zona en que acaban dichas fibras, de unas
- células especiales, desprovistas de tallo radial y con figura
- estrellada. El axon de tales elementos va á la substancia blanca
- después de suministrar robustas colaterales ascendentes (fig. 76,
- C).
-
- _c_) Encuentro, en las zonas profundas de la corteza visual,
- de ciertas diminutas células (granos profundos), cuyo axon
- descendente recoda bruscamente, formando arco, para distribuirse
- en las zonas superpuestas (figs. 76, F, y 75, E).
-
- _d_) Descubrimiento de un tipo menudísimo de célula de axon corto
- (_células bipenachadas_), cuya expansión funcional, delicadísima,
- se descompone en hacecillos radiales de hebras que se aplican al
- tallo y cuerpo de las pirámides (figs. 76, _e_, y 75, A).
-
-Continuación de la anterior fué la siguiente monografía, donde se
-persigue más de cerca la resolución del problema estructural de la
-corteza visual, añadiendo:
-
- _a_) Una nomenclatura y división racionales de las capas de la
- substancia gris cerebral.
-
- _b_) El estudio detallado de las células horizontales (_Cajalsche
- zellen_ de Retzius) de la _zona plexiforme_ (fig. 76, A).
-
- _c_) Demostración de la existencia en esta capa de numerosos
- elementos de axon corto.
-
- _d_) Hallazgo en las zonas segunda y tercera de varios tipos de
- corpúsculos de axon corto, peculiares del cerebro humano (células
- de asociación vertical, horizontal á pequeñas distancias, etc.).
- De ellos damos esquemas en la figura 75.
-
- _e_) Señalamiento de ciertas células cuyo axon fino y ascendente
- genera plexos tupidísimos pericelulares en la zona segunda.
-
- _f_) Análisis detallado de la _estría de Gennari_ y capa de las
- _células estrelladas_, y demostración de que en esta zona habitan
- varios tipos celulares de axon largo y de axon corto. (_Subzona
- externa ó de las células estrelladas gigantes_; _subzona interna
- ó de los corpúsculos estrellados enanos_; _células de axon corto
- ascendente_; _células de axon resuelto en arborizaciones próximas
- y delicadísimas_, etc., etc.).
-
- _g_) Descubrimiento de arborizaciones pericelulares ó de cestas
- semejantes á las que rodean las células de Purkinje del cerebelo,
- en los cuerpos de pirámides de la corteza motriz y visual.
-
- _h_) Análisis detallado del comportamiento de las fibras
- componentes del plexo ó _estría de Gennari_, en cuya formación
- participan:
-
- _a_) plexo en donde se patentiza la existencia de varias especies
- de fibras terminales ó fibras ópticas; _b_) axones de los granos
- de la zona de las células estrelladas pequeñas; _c_) axones
- ascendentes de los elementos de cayado de las capas subyacentes,
- etc.
-
-[Ilustración: Fig. 77.--Conjunto de las arborizaciones terminales de
-la vía sensitiva en la corteza motriz del gato.]
-
-De esta Memoria hay una buena traducción alemana, en forma de
-folleto, del Dr. Bresler[178].
-
- [178] _Cajal_: Studien über die Hirnrinde des Menschen.
- _Übersetzt von Dr. J. Bresler._ Leipzig. Verlag von A. Barth,
- 1900.
-
-El trabajo sobre la _corteza motriz_ encierra:
-
- _a_) Un análisis detallado, á favor del método de Nissl, de las
- circunvoluciones centrales con determinación de sus analogías
- y diferencias y exposición de una nomenclatura racional de
- sus capas. Se demuestra, contra el sentir general, que la
- circunvolución parietal ascendente carece de función motriz,
- perteneciendo estructuralmente al sistema de asociación (dictamen
- confirmado por todos los autores modernos) (figura 78).
-
-[Ilustración: Fig. 78.--Cortes comparativos de las dos
-circunvoluciones limitantes de la cisura de Rolando. Adviértase,
-que mientras la figura de la derecha, correspondiente á la
-corteza frontal ascendente, posee tipo motor, la de la izquierda,
-correspondiente á la circunvolución parietal ascendente, afecta
-estructura y estratigrafía de corteza conmemorativa ó asociativa.]
-
- _b_) La afirmación de que las gruesas fibras tangenciales
- meduladas representan axones de células horizontales.
-
- _c_) Demostración de los fenómenos de atrofia acaecidos en las
- dendritas ascendentes de estas últimas células después del
- nacimiento.
-
- _d_) Hallazgo de diversos tipos de corpúsculos de axon corto,
- habitantes, tanto en la capa plexiforme como en las zonas segunda
- y tercera, y descripción de un elemento nervioso menudísimo,
- parecido á las células de neuroglia, de las cuales se distingue
- por exhibir un axon delicadísimo y arborizado á cortísima
- distancia.
-
- _e_) Demostración de que todas las pirámides y células de tallo
- radial, aunque residan en las zonas más profundas, envían un
- penacho ó fibra protoplásmicos á la zona plexiforme.
-
- _f_) Hallazgo de varias células, cuyo axon forma, en torno de las
- pirámides, nidos nerviosos terminales.
-
- _g_) Descripción detallada de la morfología de las pirámides
- gigantes.
-
- _h_) Encuentro en la corteza motriz de granos ó elementos
- pequeños semejantes á los propios de la región visual.
-
- _i_) Descubrimiento de las fibras sensitivas terminales, cuyas
- arborizaciones forman un plexo tupidísimo alojado en la zona de
- las medianas pirámides (fig. 77).
-
- _j_) Señalamiento de estas mismas fibras terminales en la
- corteza de los mamíferos de pequeña talla y demostración de su
- continuidad con tubos perforantes del cuerpo estriado.
-
- _k_) Adopción de un nuevo criterio para la determinación de las
- esferas sensoriales de la corteza: la característica de éstas no
- sería, como se ha considerado hasta aquí, la presencia de fibras
- de proyección, sino la existencia de plexos constituídos por
- fibras exógenas, llegadas del cuerpo estriado y continuadas con
- las vías sensoriales de segundo orden.
-
- _l_) Se hace una crítica de la conocida clasificación de las
- circunvoluciones en _centros de asociación y de proyección_, y
- se defiende también para los pequeños mamíferos la existencia de
- regiones de _asociación ó conmemorativas_.
-
-De este trabajo existe una traducción alemana del Dr. J. Bresler.
-
-En otra comunicación, aparecida en Marzo de 1900[179], prosigo mis
-exploraciones sobre la _corteza motriz_ del hombre y mamíferos
-superiores, y añado algunos datos relativos á las _fibras callosas_,
-de _asociación_ y _proyección_, etc.
-
- [179] _Cajal_: Estudios sobre la corteza cerebral humana. II.
- Corteza motriz. _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, Marzo
- de 1900.
-
-Después abordé la _corteza acústica_ y las circunvoluciones de la
-_ínsula de Reil_[180].
-
- [180] Estructura de la corteza acústica, etc. _Revista trimestral
- micrográfica_, tomo V, núm. 2.º y 3.º, Septiembre de 1900.
-
-[Ilustración: Fig. 79.--Células estrelladas gigantes con axon
-serpenteante dirigido á la substancia blanca, situadas exclusivamente
-en el centro acústico del cerebro.-- _a_, axon.]
-
- Como rasgos peculiares de la _corteza acústica_ señalamos
- aparte la existencia de pormenores estructurales imposibles de
- resumir: _a_, la presencia constante de ciertas células gigantes
- estrelladas de axon largo (fig. 79); y _b_, la forma específica
- de las pirámides (fusiformes, bipenachadas, etc.) (fig. 80).
-
-[Ilustración: Fig. 80.--Tipos de células piramidales características
-de la ínsula de Reil, territorio que pasa por acústico.]
-
-Séame permitido completar esta serie sistemática de trabajos
-mencionando todavía, no obstante haber sido publicadas en 1900 y
-1901[181], dos extensas monografías concernientes á la _corteza
-olfativa_ del hombre y mamíferos. Citemos los hechos esenciales en
-ellas contenidos:
-
- [181] _Cajal_: Estructura de la corteza olfativa del hombre y
- de los mamíferos superiores. _Revista trimestral micrográfica_,
- núm. 4, Diciembre de 1900. Á esta monografía siguió, en 1901,
- otra complementaria, aparecida en mi nueva revista _Trabajos del
- Laboratorio de Investigaciones biológicas_, tomo I.
-
- 1.º Confirmación y ampliación de algunos hallazgos hechos antes
- en la corteza olfativa frontal (región subyacente á la _raíz
- externa_ del nervio olfatorio), singularmente en lo tocante
- á la manera de terminar las fibras olfativas de segundo orden
- dentro de la _zona molecular_ del cerebro. En la figura 83, A,
- que reproduce un corte de la _raíz olfativa externa_ del gato y
- de la substancia gris subyacente, aparece este interesante plexo
- terminal, en contacto con el penacho periférico de las células
- piramidales (fig. 83, D).
-
-[Ilustración: Fig. 81.--Elegantes células piramidales características
-de la corteza olfativa del hombre, residentes en el lóbulo piriforme
-y en la circunvolución del hipocampo.]
-
- 2.º Demostración de la existencia de tipos piramidales
- característicos (provistos de penacho ó borla descendente) en
- la circunvolución del hipocampo y lóbulo piriforme del hombre
- (fig. 81, G), y señalamiento en otras regiones de la citada
- circunvolución de variedades neuronales específicas, así como de
- sistemas peculiares de agrupación de pirámides enanas, alternando
- con elementos asteriformes gigantes (fig. 82, A).
-
- 3.º Descubrimiento, en lo alto del _lóbulo olfativo_ ó piriforme
- de los mamíferos _leiencéfalos_ y _girencéfalos_, de un foco
- especial (fig. 84), de textura singular, al cual viene á parar
- importante vía olfativa, y del cual emana la corriente principal
- de fibras exógenas destinada al asta de Ammon. En virtud de este
- hallazgo, quedó establecida la existencia de tres focos olfativos
- escalonados: el _foco olfativo primario ó corteza esfenoidal
- inferior_ (fig. 83, A), donde se terminan las fibras de la _raíz
- externa_ del bulbo olfatorio; el _foco olfativo secundario_ (que
- hemos llamado _angular ó esfeno-occipital_), donde acaban fibras
- nacidas en el núcleo precedente; y el _foco olfativo terciario_,
- representado por el asta de Ammon y _fascia dentata_, punto de
- arborización final de las fibras emanadas del citado núcleo
- angular.
-
-[Ilustración: Fig. 82.--Trozo de un corte de la región olfativa
-central ó principal de la circunvolución del hipocampo humano.
-Repárense islotes de células menudas separados por fajas de neuronas
-gigantes.]
-
- 4.º Se reconoce que la corriente importante brotada de este
- último foco y desembocada en el asta de Ammon, consta de varias
- vías, y principalmente de estas dos:
-
- a) _Haz esfeno-amónico cruzado_ ó _psalterio dorsal_ de los
- autores, el cual, dirigiéndose al rafe por debajo del cuerpo
- calloso, se arboriza en el asta de Ammon y _fascia dentata_
- del lado opuesto, después de suministrar no pocas fibras al
- _presubículo_.
-
- b) _El haz esfeno-amónico directo_ ó _vía perforante_, cuyos
- axones distribuídos en hacecillos escalonados de arriba abajo,
- cruzan el subículo y se reparten por las capas moleculares del
- asta de Ammon y _fascia dentata_ del mismo lado, poniéndose,
- respectivamente, en contacto con el penacho de las pirámides
- y granos de estos centros. En la figura 85 mostramos un corte
- transversal del foco _esfeno-occipital_ ó _angular_ (A) y de la
- región contigua del asta de Ammon y _subículo_. Adviértase en
- B, D, E la importantísima corriente de fibras que enlaza aquel
- ganglio con la capa molecular del asta de Ammon y la de la
- _fascia dentata_.
-
-[Ilustración: Fig. 83.--Sección de la corteza olfativa frontal, según
-la dirección de la raíz externa olfativa.-- A, raíz externa; B, trozo
-de bulbo olfativo; D, plexo de colaterales olfativas; F, pirámides,
-etc.]
-
- 5.º Diferenciación de varias regiones de la corteza esfenoidal
- dotadas de peculiar estructura y en conexión con particulares
- sistemas de fibras. Tales son el _foco presubicular_, situado por
- fuera del subículo, la _región esfenoidal central ó principal_ y
- la _región esfenoidal externa_.
-
- 6.º Descripción en cada uno de estos focos de numerosísimos tipos
- de neuronas, y examen de sus plexos específicos y vías aferentes
- y eferentes. Muchos de estos estudios se refieren al hombre,
- habiendo sido utilizados al efecto los métodos de Nissl, Golgi y
- Weigert.
-
- 7.º Descripción de la textura de la _corteza interhemisférica_ ó
- región próxima al cuerpo calloso, esfera cortical cuya textura
- contrasta con la del resto de la región fisural.
-
- 8.º Determinación precisa del origen y terminación de las fibras
- del _cíngulo_, vía de proyección anteroposterior, provista de
- colaterales de asociación.
-
- 9.º En fin, análisis estructural de las _estrías longitudinales
- y supra-callosas_, de los _nervios de Lancisio_ y del _fornix
- longus_ de Forel, con muchos detalles nuevos referentes al origen
- y marcha de las fibras.
-
-[Ilustración: Fig. 84.--Corte del foco esfeno-occipital del gato.
-Coloración de Nissl.]
-
-La reunión de las citadas monografías constituyó un libro que tradujo
-al alemán el Dr. Bresler, y que me valió halagüeños elogios de las
-grandes autoridades de la neurología.
-
-Quien desee conocer los detalles descriptivos, abrumadores por lo
-prolijos y variados, recogidos pacientemente por mí en el dominio
-de la corteza cerebral durante los años 1899, 1900 y 1901, debe
-consultar dicha traducción alemana, ó mejor aún, mi Tratado en tres
-gruesos volúmenes: _Textura del sistema nervioso del hombre y de los
-vertebrados_, en cuyo tercer tomo expongo más ceñida y ordenadamente
-y con esquemas y figuras aclaratorias no contenidas en las memorias
-correspondientes, mis ideas y hallazgos sobre el plan estructural del
-encéfalo del hombre y mamíferos afines. Pero de este extenso libro
---la obra de mi vida-- comenzado en 1899 y terminado en 1904, me
-ocuparé oportunamente.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVII
-
- Con ocasión de conmemorar el decenario de su fundación la
- Universidad de Clark (Estados Unidos), centro de estudios
- superiores, soy invitado, juntamente con otros profesores
- europeos, á dar algunas conferencias. -- Tórrido calor de Nueva
- York. -- Mi viaje á Boston y Worcester (Mass.), donde se celebró
- la fiesta universitaria. -- El patriotismo anglo-sajón. --
- Algunas causas morales de la guerra suscitada entre los Estados
- Unidos y España. -- Las instituciones docentes de Boston y de
- Nueva York.
-
-
-Hallábame, allá por Junio de 1899, enfrascado en las antedichas
-exploraciones del cerebro humano, cuando llegó á mis manos una
-cortés invitación de la Universidad americana de Worcester (_Clark
-University_), Centro de investigaciones superiores, comparable con
-el _Colegio de Francia_, para dar varias conferencias acerca de mis
-investigaciones sobre la corteza cerebral. Tratábase de celebrar
-cierta fiesta académica solemne, con asistencia de muchos sabios
-americanos y europeos, al objeto de conmemorar el X año de la
-fundación de la citada Universidad, obra de la generosidad privada,
-como suelen serlo entre los yanquis las escuelas profesionales y los
-Establecimientos de alta cultura. Para costear gastos de viaje, el
-oficio de invitación incluía un cheque de 600 dólares.
-
-Profundamente sorprendido y perplejo quedé al recibir semejante
-mensaje. No me explicaba cómo en los Estados Unidos habíanse acordado
-de un humilde investigador español, de un profesor perteneciente á la
-raza vencida y humillada.
-
-[Ilustración: Fig. 85.--Corte horizontal del asta de Ammon y corteza
-esfenoidal vecina.-- A, núcleo esfeno-occipital ó angular; R,
-subículo; J, asta de Ammon; F, capa molecular de la _fascia dentata_;
-B, sección de la vía esfeno-amónica cruzada; D, vía esfeno-amónica
-directa.]
-
-Asaltóme una duda. ¿Podía yo, razonablemente, pocos meses después de
-la guerra, vibrantes todavía en España la indignación y el encono por
-el inicuo despojo colonial, aceptar tan comprometida misión?
-
-Consulté el caso con el ministro de Fomento, Marqués de Pidal, y
-con algunas personas cuyos consejos tenía en mucho; y contra lo
-presumible, el Gobierno, los amigos y hasta la Prensa política
-(que comentó el suceso con palabras muy halagadoras para mí),
-aconsejáronme unánimemente la aceptación del delicado y difícil
-honor.
-
-De buena gana lo habría declinado. Cuanto más que mi salud distaba
-mucho de ser por aquella fecha floreciente. De resultas de gripe
-tenaz ó acaso por consecuencia de las emociones excesivas del
-laboratorio (cada descubrimiento interesante ó que me lo parece,
-cuéstame noches de insomnio), padecía de palpitaciones y arritmias
-cardíacas, con las consiguientes preocupaciones é inquietudes. Dócil,
-sin embargo, á los ruegos de los amigos y alentado por el ministro,
-que me señaló decoroso viático, púseme en camino, acompañado de mi
-esposa, para que cuidase de mis achaques.
-
-Después de pasar por París, donde tuve el gusto de saludar á los
-profesores M. Duval y M. Dejerine, y de abrazar á mis buenos amigos
-M. Azoulay y M. Nageotte, nos embarcamos en el Havre con dirección á
-Nueva York, en un buque de la _Compañía Trasatlántica_ francesa. Á
-bordo tuve la grata sorpresa de encontrar al ilustre Dr. A. Mosso,
-profesor de Fisiología de Turín, al gran matemático francés M. E.
-Picard, profesor del Colegio de Francia, y al famoso Dr. A. Forel,
-consagrado por entonces á interesantes estudios sobre la psicología
-de las hormigas. Todos estos sabios habían sido invitados como yo
-para la _Clark Celebration_.
-
-Excusado es decir que, en tan selecta compañía, se nos hicieron
-brevísimos los doce días de travesía. Los profesores Mosso y Forel,
-con quienes intimé mucho durante el viaje, se me revelaron como
-personas agradabilísimas, al par que conversadores deliciosos. En
-nuestros gratos coloquios de á bordo discurrimos sobre todo lo divino
-y humano: filosofía, ciencia, artes, política, etc.
-
-Mediado el mes de Julio, arribábamos á Nueva York, la estupenda
-ciudad de los _rasca-cielos_, de los multimillonarios, de los
-_trusts_ avasalladores y del calor sofocante. Esto último fué
-para mí desagradable sorpresa. Creía que los _países de hierba_ y
-las ciudades marítimas poseen el privilegio de gozar durante la
-canícula de moderada temperatura. Y yo, que en nuestro Madrid, la
-típica ciudad del sol y del cielo azul, siéntome enervado cuando el
-termómetro marca en las habitaciones 27° y 35° en la calle, tuve, mal
-de mi grado, que soportar 32° ó 33° centígrados en el hotel y 45° ó
-46° en las rúas.
-
-Y no obstante, los yanquis lo soportan como si tal cosa.
-Aunque sudando la gota gorda, veíanse por las calles trajinar
-afanosamente faquines y albañiles. ¡Oh, la fibra acerada de la raza
-anglo-sajona!...
-
-Con aquel sol de fuego y con la profusión de instalaciones domésticas
-de gas y electricidad, compréndese que los incendios sean allí el pan
-nuestro de cada día. Mal de mi grado hube de presenciar uno de estos
-desagradables contratiempos.
-
-Cierto día, y á deshora, inicióse el fuego en el cuarto de un huésped
-del principal. Cundió súbitamente la alarma en los hombres y la
-nerviosidad y el terror en la mujeres. Algunos huían despavoridos
-hacia la escalera principal, interceptada por densa y asfixiante
-humareda. Otros, más avisados, nos dirigimos á los balcones, donde
-la previsión americana, aleccionada por trágica experiencia, ha
-dispuesto ciertas grandes escaleras de salvamento. Pero ¿quién
-hace bajar á una señora tímida y nerviosa, como buena española,
-por aquellos aéreos peldaños? Por suerte, los bomberos acudieron á
-tiempo, sofocando rápidamente el incendio.
-
-Pasado el susto, consideré los curiosos incidentes provocados por el
-terror. Desde el punto de vista de la psicología individual, nada
-hay más instructivo que un siniestro. Al huir, cada cual abraza á su
-ídolo: las madres á sus hijos, los recién casados á sus esposas,
-las cómicas á sus joyas y preseas, los comerciantes y banqueros á
-sus carteras y maletines. No hay como el espanto, para denunciar el
-verdadero carácter y valorar rápidamente los bienes de la vida.
-
-[Ilustración: Fig. 86.--Algunos _rasca-cielos_ de la calle ancha ó
-_Broadway_, de Nueva York.]
-
-No caeré en la tentación de describir la gran metrópoli americana.
-Me limitaré á expresar que admiré la famosa estatua de la libertad
-de Bartholdi, el barrio comercial de Brooklyn, el puente audaz
-sobre el East River, los suntuosos palacios de la V Avenida, la
-famosa catedral de San Patricio, de que tomé por cierto excelentes
-fotografías, los colosales _buildings_ albergadores de fábricas,
-sociedades industriales y grandes rotativos, las deliciosas playas de
-Brighton y de Manhattan, el incomparable _parque central_ salpicado
-de alcores coronados de rocas y cubierto de magníficos árboles, y,
-en fin, los espléndidos comercios donde todo se sirve á máquina y en
-los cuales, á favor de ingeniosos artificios, la mercancía demandada
-circula por carriles aéreos, al través de inacabables corredores y
-pisos, llegando en pocos segundos, convenientemente empaquetada, á
-las manos del cliente. En la figura adjunta copio una fotografía que
-da idea de lo enorme de las construcciones de muchos pisos.
-
-Por cierto que, con ocasión de estos curioseos por los grandes
-almacenes, hube de comprobar, con pena, cierta sospecha que yo
-tenía sobre los sentimientos instigadores de la agresión de los
-Estados Unidos á España. Por consecuencia de la cruel, impolítica
-y contraproducente medida de _concentrar en campamentos_ toda la
-población rural de la gran Antilla, los cubanos supervivientes que,
-por falta de ánimos, no engrosaron las huestes de Maceo, huyeron en
-masa á los Estados Unidos (Cayo Hueso, Tampa, Nueva Orleans, Nueva
-York, etc.), buscando trabajo en campos, fábricas y comercios.
-Algunos de estos desventurados, hembras en su mayoría, con quienes
-conversamos en los obradores y comercios de Nueva York, nos
-refirieron miserias y crueldades desgarradoras. Huelga notar, que las
-lamentaciones de tantos millares de prófugos, pregonando y agravando
-hasta lo inverosímil la vieja leyenda anglo-sajona de la crueldad
-española, crearon en los Estados Unidos un estado emocional, que fué
-hábilmente explotado por los laborantes cubanos y por el partido
-imperialista ó intervencionista[182].
-
- [182] En descargo de esta inhábil conducta de las autoridades
- cubanas, se ha dicho que también fué empleada por la cultísima
- Inglaterra en su contienda con los boers. Pero sobre que una
- crueldad no se justifica jamás con otra crueldad precedente ó
- subsiguiente, quienes así discurren parecen olvidar que sólo las
- naciones fuertes pueden cometer impunemente ciertos excesos.
- Nuestro Gobierno, autorizando en Cuba las referidas medidas,
- procedió como si España viviera sola en el planeta, ó como si las
- naciones poderosas y dominantes, vecinas de los Estados débiles,
- no hubieran en todo tiempo invocado para sus expoliaciones
- pretextos de humanidad y civilización.
-
-Aproximábase la fecha de la fiesta académica de Worcester. Dí, pues,
-de mano á mis callejeos y visitas á Institutos científicos y Museos
---algo inferiores entonces á los similares de Inglaterra y Alemania--
-y púseme en camino para Boston, ciudad no lejana del término del
-viaje. Durante todo el trayecto, hecho en tren expreso, me acompañó
-el mismo sofocante calor de Nueva York. Dicho sea en alabanza de la
-cultura yanki, las empresas de ferrocarriles hacen lo posible para
-mitigar las molestias del viajero. Á este propósito y entre otras
-comodidades, cada coche dispone de un gran depósito de agua helada,
-servida gratuitamente á los pasajeros, por camareros negros, muy
-amables y solícitos.
-
-Á nuestro arribo á Worcester la _ola de calor_, lejos de ceder,
-habíase hecho formidable. El hálito abrasador de la atmósfera, apenas
-mitigado durante la noche, según ocurre en los climas muy húmedos,
-no dejaba respirar. Yo estaba febricitante y semi-congestionado. Por
-tal motivo y por haber llegado á deshora, no osé avisar al Rector.
-Y así pasé la noche --toledana, en verdad-- tratando de aliviar mi
-angustiosa cefalalgia con compresas de agua fría.
-
-Para colmo de contrariedad, celebrábase aquel día la Fiesta de la
-Independencia, y un estruendo ensordecedor subía de las calles.
-Oíanse himnos patrióticos, vivas estentóreos, estallido de cohetes
-y, sobre todo, tiros, ya sueltos, ya en descarga cerrada. Asomadas
-á ventanas y azoteas, descubrí muchas personas como frenéticas,
-disparando al aire sus rifles. En la calle, hasta las mujeres
-enarbolaban banderas y gritaban desaforadamente. Dulces expansiones
-monjiles son nuestras castizas broncas de la Plaza de Toros,
-comparadas con el estruendo y bullanga del pueblo americano durante
-el famoso _Independence day_, en el cual, dicho sea de pasada,
-ocurren siempre lamentables desgracias. ¡Triste cosa es que los
-hombres sólo acierten á mostrar su júbilo haciendo ruido! Á propósito
-de lo cual, cabría preguntar: ¿Alborota el pueblo porque está alegre,
-ó alborota para alegrarse? Lo segundo paréceme más cierto que lo
-primero. Porque, dígase lo que se quiera, el trabajador manual
---y aún más el intelectual-- son en el fondo animales tristes y
-soberanamente aburridos. Pero descartemos reflexiones impertinentes.
-
-Con el alba pasó, al fin, aquella racha de locura y desenfreno. Ya
-entrada la mañana, y aliviado un tanto de los efectos del insomnio,
-participé mi llegada al honorable Rector de la _Clark University_,
-el ilustre psicólogo y educador G. Stanley Hall. Poco después vino
-á saludarme y á ponerse á mis órdenes el simpático Secretario y
-profesor de la Universidad, mozo de tanta cultura como bríos, según
-demuestra el suceso siguiente:
-
-Encargada la busca de un carruaje y avisado el cochero para que,
-conforme á usanza americana, acomodara el equipaje en el vehículo,
-atajóme cortésmente el elegante Secretario con estas inesperadas
-frases:
-
---¡No vale la pena de molestar al cochero!... Aquí estoy yo para
-cargar con el baúl.
-
-Y sin oir nuestros ruegos, el flamante funcionario ladeó garbosamente
-su inmaculada chistera, y haciendo alarde de vigor y agilidad
-insospechables, bajó en un santiamén el baúl-mundo y la maleta (en
-junto pesaban cerca de 90 kilos) y los acomodó diestramente en el
-coche.
-
-Azorada estaba mi mujer al contemplar las manchas de polvo y los
-inelegantes pliegues que tan precipitada y ruda faena habían
-producido en la irreprochable levita. Y exclamó:
-
---Pero ¿por qué se ha molestado usted? Eso es cosa del camarero...
-
---No --replicó el atildado _gentleman_--; esto es obligación de
-todos. Vivimos en América, patria de la democracia, donde nadie toma
-á bochorno ó á deshonra el trabajo manual. Aquí sólo reconocemos la
-nobleza del talento y del saber...
-
-He aquí una excelente lección de legítima y sana democracia.
-Convengamos, empero, en que tan persuasiva propaganda no está al
-alcance de todo el mundo. No basta abandonar aristocráticos humos y
-señoriles melindres; hacen falta también músculos de acero.
-
-Guiado por el Secretario, el carruaje nos condujo á casa del
-huésped, opulento prócer, entusiasta protector de la Universidad y
-prototipo de esa especie de filántropos patriotas de que solamente
-en Inglaterra y en los Estados Unidos se dan perfectos ejemplares,
-quiero decir limpios de egoísmo confesional y de sectarismo político.
-
-Nuestro patrón Mr. Stephen Salisbury, vivía casi modestamente, si se
-tiene en cuenta su gran fortuna, que consagraba á obras de civismo,
-cultura y beneficencia. Inspirándose en sentimientos de tolerancia y
-altruísmo que sorprenderían á nuestros orondos y fanáticos ricachos,
-fundó dos hospitales con sendas iglesias: uno para protestantes
-(él profesaba la religión reformada) y otro para católicos. Además,
-para deleite y enseñanza de sus conciudadanos, erigió un suntuoso
-Museo de Arte, cuyo palacio, así como la mayoría de los cuadros,
-regaló al Municipio; donó al pueblo cierto parque dilatado, valuado
-en millones, y, además, pasaba por ser, según dejo dicho, uno de los
-más devotos y generosos protectores de la _Clark University_, donde
-costeaba cátedras é instituía premios. ¡Qué hombres!...
-
-El benemérito Mr. Salisbury descendía de un noble inglés arribado á
-América con los primeros conquistadores, y moraba en cómoda villa,
-donde, ocioso es decirlo, nos alojó y trató á cuerpo de rey. Frisaba
-nuestro huésped en los sesenta y cinco, y permanecía soltero, por
-horror, nos decía, á la mujer americana, cuyas tendencias varoniles
-y excesiva libertad de movimientos (la locura feminista culminaba
-entonces) repugnábanle invenciblemente.
-
-Había viajado por España y chapurreaba algo el español. Por cierto,
-que al recordar las picantes aventuras de sus viajes por Andalucía
-y encarecer la gracia y donaire de las hembras de Cádiz, Sevilla
-y Granada, solía decirnos que en España «sólo las mujeres tienen
-talento». Á sus ojos, nuestros hombres resultaban deplorablemente
-insignificantes.
-
---Me complazco, exclamaba á veces, en alojar en mi casa á un español
-dotado de sentido común...[183].
-
- [183] Por desgracia, este juicio despectivo hacia los españoles
- no puede considerarse como chuscada de comensal amable y
- chancero. Traduce un sentimiento real, sumamente generalizado
- entre los pueblos anglosajones, sobre el cual debieran meditar
- mucho peninsulares é hispano-americanos. De mis conversaciones
- con yanquis, ingleses y alemanes, he sacado la convicción --no
- descubro ningún secreto--, de que, á juicio de los enérgicos
- y laboriosos hijos del Norte, las naciones mediterráneas,
- y singularmente la portuguesa y la española, constituímos
- razas decadentes, degeneradas moral y físicamente, á quienes
- debe tratarse sin ninguna contemplación. «Por los americanos
- del Sud no sentimos ninguna especie de simpatía», decíame
- confidencialmente cierto profesor yanqui, poniendo en su
- pensamiento velos de eufemismo.
-
- Creo sinceramente que somos calumniados; pero creo también
- que españoles, portugueses é hispano-americanos, con nuestras
- grotescas asonadas y pronunciamientos, nuestro desdén por la
- ciencia y las grandes iniciativas industriales --que sólo
- prosperan cuando se apoyan en descubrimientos científicos
- originales--, nuestra secular ausencia de solidaridad política
- (rodeados de naciones de fuerza poderosísima y unificadas vivimos
- fragmentados en 21 estaditos que se miran con recelo ó se odian
- cordialmente) hacemos cuanto es posible para justificar el
- desprecio y la codicia de las grandes nacionalidades.
-
-En el adjunto grabado (fig. 87) reproduzco la fotografía de Mr.
-Salisbury y de sus dos huéspedes españoles, hecha por un ayuda de
-cámara aficionado al arte de Daguerre.
-
-En su afán de sernos agradable y de que mi esposa pudiera penetrar en
-la grata intimidad del _home_ americano, Mr. Salisbury tuvo la bondad
-de presentarnos á una de sus amigas, Mistress Lawton, señora viuda
-(uno de sus hijos se había batido en Cavite contra España), dotada de
-positivos talentos musicales. Conocía algo el español y para poder
-intimar con mi mujer, reforzó aquellos días su escaso léxico merced
-á trabajo supraintensivo. Juntas y convertidas en cordiales amigas,
-visitaron asilos, iglesias católicas y hospitales (en uno de los
-cuales la madre de Mrs. Lawton, con ese noble altruísmo tan general
-en América, había legado la renta necesaria para costear una sala),
-el _Club de las señoras_, con magníficos salones de conversación y
-lectura, los grandes bazares de la ciudad, etc. Como muestra de los
-deliciosos y cómodos hoteles habitados por la clase media americana,
-reproduzco en la figura 88 la mansión de la citada señora.
-
-[Ilustración: Fig. 87.--Mr. Stephen Salisbury y sus huéspedes
-españoles.]
-
-Yo encontré también para mis correrías artísticas y pintorescas
-mentor muy amable y solícito en cierto profesor ruso de matemáticas,
-algo estrafalario, que lucía espléndida melena rubia tendida hasta la
-cintura. Enamorado de España, se perecía por hablar nuestra lengua,
-de la que hacía calurosos elogios. Su facilidad para los idiomas
-era portentosa. Con sólo dos meses de estancia en Granada, había
-aprendido el español sin olvidar el francés, el ruso, el polaco, el
-alemán y el italiano, que hablaba á la perfección. Su indumentaria,
-algo estrambótica, corría parejas con su fluvial y romántica melena;
-pero en aquel ambiente de amable tolerancia nada chocaba. Le
-amparaba, además, su gran competencia en la _teoría de los números_.
-
-[Ilustración: Fig. 88.--Hotel de Mrs. Lawton, en Worcester. Tipo de
-las deliciosas casitas habitadas por la clase media americana.]
-
-Los días 4 de Julio y siguientes hasta el 10, fueron consagrados
-á las fiestas de la _Decennial Celebration_. Consistieron en
-recepciones oficiales, banquetes, giras á los Establecimientos
-docentes y á los alrededores pintorescos de la ciudad y, en fin,
-en las Conferencias científicas á cargo de profesores americanos y
-extranjeros. Un público selecto, llegado de todos los Estados de la
-Unión, congregóse en la _Clark University_, asistiendo asiduamente á
-las lecciones.
-
-Las mías, en número de tres, versaron sobre la _Estructura de la
-corteza cerebral del hombre y mamíferos superiores_, tema que, según
-dejo apuntado, había sido objeto de mis investigaciones durante los
-años 1898 y 1899. En mi público figuraban principalmente médicos,
-naturalistas y psicólogos. Deseando demostrar gráficamente mis
-recientes hallazgos en tan difícil dominio, ayudéme, según costumbre,
-de grandes cuadros murales policromados. Para los iniciados en
-la técnica neurológica, reservé algunas sesiones de exhibición
-de preparaciones micrográficas. Creo que acerté á satisfacer la
-expectación de mis oyentes; en todo caso, fuí bastante aplaudido.
-
-[Ilustración: Fig. 89.--Edificio central de la Universidad de Clark.]
-
-El texto de las citadas Conferencias, reunido con el de todas las
-pronunciadas durante las fiestas, imprimióse á expensas de la
-Universidad, en lujosísimo volumen, primorosamente encuadernado[184].
-Al frente de cada serie de lecciones figuraba el retrato del profesor.
-
- [184] Clark University, 1889-1899. _Decennial Celebration._
- Worcester Mass. Printed for the University, 1899.
-
-La _Sesión de clausura_, celebrada el 10 de Julio, fué muy solemne.
-Leyéronse en ella expresivas cartas de congratulación del Presidente
-de la República, Mr. MacKinley, de varios conspicuos miembros del
-Senado y, en fin, de muchos sabios ilustres nacionales y extranjeros;
-pronunció el Rector G. Stanley Hall, elocuente oración, en la
-cual, después de narrar la historia de la Universidad, enumeró
-los trabajos científicos realizados y trazó el programa de los
-futuros desarrollos. Siguió luego una especie de sermón de tonos
-elevados, pronunciado por el reverendo Dr. De Vinton; y, por último,
-previos los sendos encomios de ritual, fuimos los cinco profesores
-extranjeros investidos ceremoniosamente del grado de doctor _honoris
-causa_ (Doctor en Derecho, según reza el diploma), acabando el acto
-con breves discursos de gracias.
-
-El papel de huésped, más ó menos ilustre, resulta en América
-singularmente comprometido. Los yankis no se contentan con aprender
-del forastero; desean además ser juzgados por él. _Velis nolis_,
-no tuvimos más remedio que improvisar respuestas á las siguientes
-delicadas interrogaciones:
-
-¿Qué defectos halla usted en nuestras Instituciones docentes?
-¿Tendría usted la bondad de señalar las reformas urgentes ó las
-medidas encaminadas á perfeccionar la obra de nuestra Universidad?
-
-Claro es que rindiendo culto á la cortesía y á impulsos de la
-gratitud, nuestros juicios fueron incondicionalmente encomiásticos;
-sin embargo, al través del follaje retórico, apuntaban también
-algunas reformas útiles. Yo propuse para el cuadro de enseñanza
-de la Universidad, dos novedades: la creación de laboratorio de
-Investigaciones bacteriológicas y la de otro de Histología y
-Patología experimentales.
-
-Mas en esto de las _encuestas_ tuve peor suerte que mis compañeros.
-Mi calidad de español me constituía en blanco preferente de los
-reporteros políticos. Las periodistas, sobre todo, me asediaban día y
-noche. Querían saber de mí --¡ahí es nada!-- los inconvenientes ó las
-ventajas que para los Estados Unidos podrían derivarse de la anexión
-de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. ¡Era como mentar la soga en casa
-del ahorcado!
-
-Salí del paso como pude de tan inoportunos entrometimientos, no sin
-incurrir, á causa quizás del mal humor, en bastantes ligerezas.
-¡Espantado quedé al leer en los periódicos locales mis declaraciones
-políticas!...
-
-Y menos mal que conseguí evitar á mi esposa los asaltos de aquellas
-implacables reporteras (solteronas típicas y genuinos representantes
-de lo que Ferrero llamó el _tercer sexo_), resueltas á sonsacar á
-ultranza la opinión de Mistress Cajal, tanto sobre el feminismo
-teórico, como sobre el estado en que se encontraba en nuestra patria
-la campaña de la emancipación de la mujer.
-
---En nuestro país --les respondí-- vivimos por desgracia tan
-atrasados, que las mujeres se contentan todavía con ser _femeninas_ y
-no _feministas_. Y al parecer, ello les basta para su felicidad y la
-del hogar.
-
-Por no abusar de la paciencia del lector, omitiré los festejos,
-recepciones, festines y agasajos de todo género, de que fuimos
-objeto, tanto los huéspedes extranjeros como los representantes de
-las Universidades americanas, de parte del ilustre Rector y de los
-simpáticos profesores de la _Clark University_. Por lo que á mí toca,
-fuera, empero, ingratitud no consignar las atenciones y delicadezas
-que merecí á Mr. A. Gordon Webster, ilustrado profesor de Física, en
-cuyo hogar tuve el honor de conocer á la genuina mujer americana,
-culta, fuerte, hacendosa y exenta de enfadosos feminismos; y al Dr.
-A. Mayer, ferviente admirador y compatriota de A. Forel, en compañía
-del cual gusté el placer de visitar los principales establecimientos
-de beneficencia, y particularmente un magnífico Hospital consagrado
-al tratamiento de las enfermedades nerviosas y mentales; Hospital
-donde, por cierto, pude apreciar los inestimables servicios prestados
-por las señoritas enfermeras, jóvenes bien educadas, instruídas en
-los elementos de la medicina, y que sustituyen allí ventajosamente á
-nuestras hermanas de la Caridad.
-
-Mi despedida de Worcester fué precedida de un episodio, vulgar sin
-duda en toda fiesta celebrada por jóvenes en tierras anglosajonas,
-pero que á mí me produjo profunda impresión.
-
-Habíamos pasado un día en el campo, á la orilla de un lago pintoresco
-que sirve de depósito á las aguas potables de la ciudad; y al final
-de un banquete, á que asistieron profesores y estudiantes, para poner
-remate á los brindis entusiastas, todos los comensales ingleses y
-americanos --pasaban de 100-- pusiéronse de pie y, con voz robusta
-y vibrante entonaron acordes, primero el himno americano y después
-el inglés _God save the Queen_. En el silencio y la obscuridad de la
-noche, aquellas estrofas alzadas briosamente de todas las gargantas,
-sonáronme á sublime cántico religioso. ¡Profundamente conmovido,
-mi corazón latía con violencia, un calofrío sacudió mi piel y mis
-lágrimas estuvieron á punto de correr!...
-
-El espectáculo era tan emocionante como instructivo. Aquellos mismos
-hombres, que momentos antes charlaban y reían con esa sana alegría,
-inequívoco signo de fortaleza y optimismo, acordáronse todos,
-antes de separarse, de que eran hijos de una misma madre, la noble
-Albión, y de que debían, por tanto, sentirse hermanos en espíritu y
-corazón... ¿Quién conoce el himno patriótico de la raza hispana?
-
-Entonces comprendí muchas cosas. Y mejor que en el decantado libro
-de _Des Moulins_, advertí en qué consiste la decantada superioridad
-del pueblo anglo-sajón. Artífices de su grandeza son, ciertamente, la
-robusta mentalidad y la rectitud y energía de carácter. Considero,
-sin embargo, como principales resortes dos cosas totalmente
-descuidadas en España y en los países de nuestra estirpe: la
-educación del patriotismo y la inoculación intensiva del espíritu de
-solidaridad.
-
-[Ilustración: Fig. 90.--Las cataratas del Niágara vistas desde la
-orilla yanqui.]
-
-Ciencia, cultura superior, austeridad administrativa, orgullo
-ciudadano, heroísmo militar, etc., representan transformaciones
-de una misma energía primordial, el _amor de la raza_. En los
-felices países de lengua inglesa aparece el patriotismo como algo
-profundamente místico, como un fanatismo religioso inoculado en la
-niñez y fortalecido después por la educación política.
-
-Antes de mi regreso á España visité algunas ciudades americanas,
-é hice también, á título de turista y de cultivador del _Kodak_,
-la inevitable excursión á las maravillosas cataratas del Niágara.
-Narradas, encomiadas y fotografiadas hasta la saciedad, fuera ahora
-imperdonable impertinencia detenerme á describirlas.
-
-Para amenizar y adornar el texto, doy aquí dos de las instantáneas de
-mi copiosa colección (figs. 90 y 91).
-
-[Ilustración: Fig. 91.--El brazo principal de la catarata contemplado
-desde la orilla canadiense.]
-
-Entre las grandes urbes visitadas durante mi estancia en América,
-guardo, sobre todo, vivo recuerdo de Boston, capital del Estado de
-_Massachusetts_, la región más poblada y exquisitamente culta de los
-Estados Unidos.
-
-Sincera admiración y noble envidia prodújome la visita á la _Harvard
-University_.
-
-Cautiváronme sus maestros, alguno tan preclaro como el profesor S.
-Minot, de renombre mundial y de quien, dicho sea de pasada, tuve el
-honor de ser guiado al través del inacabable dédalo de los palacios
-universitarios. Estos espléndidos edificios ocupan área enorme de
-la populosa barriada de Boston, llamada, en recuerdo de la célebre
-Universidad inglesa, _barrio de Cambridge_.
-
-[Ilustración: Fig. 92.--El _Memorial Hall_ (Universidad de Harvard)
-donde los estudiantes celebran sus reuniones. Fachada principal del
-grandioso edificio.]
-
-Imposible describir aquí estas admirables Instituciones, casi todas
-fundadas y sostenidas por los donativos de hijos preclaros de la
-ciudad ó de discípulos agradecidos á las enseñanzas del _Alma
-mater_. Me limitaré á citar: la magnífica _Facultad de Medicina_ con
-sus ricas colecciones anatomo-patológicas (_Warren Anat. Museum_)
-y sus excelentes Laboratorios de investigación; la _Facultad de
-Ciencias_, con el bien organizado _Jefferson Physical Laboratory_;
-el _Museo de la Universidad_, enorme construcción que contiene las
-colecciones donadas por los célebres naturalistas Agassiz, padre
-é hijo; el _Peabody Museum_, inestimable colección arqueológica;
-el _Hemenway Gymnasium_, suntuosa construcción regalada á los
-estudiantes por un acaudalado ciudadano de Boston; la Biblioteca
-de la Universidad (_University Library_), palacio grandioso donde
-estudiantes y profesores se reunen para consultar no sólo los libros
-científicos, sino las revistas más importantes publicadas en el
-mundo; los numerosos y suntuosos Colegios (pasan de 70), donde, á
-usanza inglesa, moran los estudiantes, vigilados por profesores é
-instructores especiales; los extensos campos de instrucción militar,
-de juegos de _tennis_, de balompié, etc., destinados no tanto á
-la formación física de los colegiales, cuanto á la educación de
-la energía. Y, en fin, para acabar la lista (completa ocuparía
-varias páginas), citemos el soberbio _Memorial Hall_, artístico y
-monumental palacio cuajado de estatuas de hombres célebres, adornado
-con retratos de bienhechores de la Universidad y de inscripciones
-clásicas griegas, latinas é inglesas, edificado en memoria de los
-estudiantes muertos en la terrible guerra de Secesión: en sus
-dilatadas salas celébranse las Juntas de estudiantes, compran
-éstos por módico precio sus refrigerios y reciben --y esto es lo
-más delicadamente espiritual-- con la contemplación de los héroes
-legendarios de la raza y la meditación de sus dichos y máximas,
-lección permanente de elevado y confortador patriotismo.
-
-[Ilustración: Fig. 93.--Librería de los Colegios (Gore Hall) de la
-Universidad de Boston.]
-
-Particularmente instructiva fué también mi visita á la Biblioteca
-de la ciudad de Boston, acaso la más copiosa y mejor organizada
-del mundo. Á pesar del dédalo inacabable de salas, corredores,
-ferrocarriles aéreos por donde circulan los libros; no obstante la
-legión de empleados, linotipistas, impresores y encuadernadores,
-etc., á despecho, en fin, del ímprobo trabajo que supone disponer,
-clasificar y catalogar varios millones de libros, folletos y
-periódicos, el servicio resulta tan rápido y bien ordenado, que pocos
-minutos después de hecho un pedido, llega el volumen á las manos del
-lector. Á ruegos de mi acompañante hice la prueba, demandando cierto
-ejemplar de las primeras ediciones del _Quijote_, conservado allí
-cual joya inestimable. Trascurridos apenas tres minutos, entregáronme
-el precioso ejemplar. Advertí también, contra mis presunciones,
-que dicha Biblioteca es muy rica en libros españoles, antiguos y
-modernos, conservándose hasta colecciones de nuestros principales
-periódicos.
-
-[Ilustración: Fig. 94.--Escuela médica de Boston (Pabellón Central).]
-
-Y á propósito de la Prensa española y aunque amargue algo el
-recuerdo, apuntaré cierta observación del amable Bibliotecario,
-por cierto persona cultísima, conocedora del español y del tesoro
-de nuestros clásicos (había estado dos años pensionado en Madrid,
-escudriñando nuestros archivos y bibliotecas), que tuvo la bondad de
-mostrarme todas las dependencias del famoso Establecimiento.
-
-Llegados á la sala de los periódicos extranjeros, detúvose de
-pronto, y haciendo una mueca de disgusto, señalóme dos diarios
-españoles de gran circulación y cierto periódico satírico, extendidos
-sobre una mesa.
-
-[Ilustración: Fig. 95.--Comedor de estudiantes del _Memorial Hall_,
-de Boston.]
-
---¡Esos periódicos --exclamó-- son responsables de la mitad de
-la culpa de la pasada guerra! ¡Nos provocaron imprudentemente,
-calificándonos de _mercachifles_, _choriceros_ y _cobardes_!...
-¡Telegrafiados, traducidos y comentados tan soeces insultos por
-nuestra Prensa, causaron profunda indignación hasta en los amigos
-y admiradores de España, entre los cuales tenía yo la honra de
-contarme!...
-
-¡Qué pena oir tales censuras y tener que reconocer su justicia!...
-
-Terminadas mis excursiones, tomé la vuelta de Nueva York, á fin
-de disponer el viaje de regreso. Debiendo aguardar algunos días
-la llegada del vapor, procuré aprovecharlos, estudiando mejor las
-Instituciones docentes y curioseando las novedades y atracciones
-industriales de la grandiosa urbe neoyorquina.
-
-[Ilustración: Fig. 96.--Vista de conjunto de la Universidad de
-Columbia de Nueva York; el edificio central es la biblioteca.]
-
-Mi primera visita fué para la _Columbia University_, enorme
-agrupación de magníficas y amplias construcciones donde, aparte los
-edificios destinados á la enseñanza, figuran: copiosa biblioteca,
-situada en el centro, según aparece en el dibujo adjunto; la capilla,
-el gimnasio, el teatro académico, salones de lectura, colegios,
-Museo de Historia natural, campos de juegos, etc. En otras barriadas
-de la ciudad álzanse la Facultad de Medicina y la de Farmacia,
-con admirables Laboratorios, bibliotecas, colegios, y en fin, la
-_Universidad de Nueva York_ ó _University Heights_, como allí la
-llaman, ilustrada por el célebre profesor Morse, inventor del
-telégrafo de su nombre. Fuera interminable describir estas admirables
-fundaciones debidas, como la mayoría de las Instituciones docentes
-americanas, á la munificencia particular.
-
-Objetos de mi atención fueron también los pintorescos alrededores
-de Nueva York y muy singularmente la famosa Escuela militar de
-_West Point_, edificada en una altura, con espléndido panorama
-sobre el Hudson. En esta Academia modelo, aislada y alejada de las
-distracciones y vicios de la ciudad, llevan los cadetes austera vida
-conventual, de estudio intensivo y de recia vigorización muscular;
-austeridad mitigada por la visita de sus familias y las de muchas
-personas de la buena sociedad neoyorquina, que, en determinados días
-del mes, toman parte en las fiestas íntimas de la Escuela, conversan
-amablemente con los jóvenes oficiales y les dan la impresión
-halagadora de que son los hijos predilectos de la patria y la
-esperanza de su futuro engrandecimiento.
-
-Quise conocer también las nuevas invenciones industriales del pueblo
-más genialmente dotado para el cultivo de la mecánica, y comprobar
-de paso los nuevos perfeccionamientos del _fonógrafo_ y _grafófono_,
-con las mejoras introducidas en el genial invento de Edison por el
-italiano Bettini. Según se verá, mi curiosidad en este punto envolvía
-algún interés personal. Aunque ello parezca extraño, quien esto
-escribe, incubaba también, por entonces, cierto perfeccionamiento de
-la máquina parlante. Según achaque de todos los inventores, seres
-radicalmente egoístas, deseaba yo que el instrumento se mantuviera
-invariado é inmóvil sobre los principios propuestos por el célebre
-mago de Mungo-Park.
-
-Mas para justificarme, necesito retroceder en mi relato y hacer una
-digresión que sabrá dispensarme el lector en gracia de la moraleja
-que encierra. Allá por los años 1895 y 1896, el fonógrafo de Edison
-y sus variantes (el _grafófono_ de cierta casa de Washington y los
-famosos _diafragmas_ amplificadores de Bettini), hacían furor en
-Madrid. Gracias á la propaganda activa del francés M. Hugens, y sobre
-todo á las facilidades de venta de la casa Aramburo, que era como el
-casino de los cultivadores del cilindro, la afición á la fonografía
-cundió cual epidemia, atacando aun á los que, como yo, fueron siempre
-refractarios á los encantos de la música. El invento de Edison nos
-proporcionó, sin duda, deliciosas veladas invernales; pero nos llevó
-también á cometer muchos abusos. Sin la menor aprensión acometíamos
-á los artistas eminentes, cuya bondad poníamos á prueba obligándoles
-á impresionar romanzas, canciones y parlamentos cómicos. Recuerdo
-que en compañía del simpático Pepe Zahonero --un águila en el arte
-de seducir cómicos, poetas y parlamentarios--, llevamos nuestra
-impertinencia hasta abordar al famoso Romero Robledo, quien lleno de
-bondad honró nuestra bocina declamando trozos de sus discursos, entre
-otros, uno pronunciado en defensa de la Duquesa de Castro-Enríquez,
-considerado por él como el mejor de sus éxitos parlamentarios[185].
-
- [185] Por cierto que habiendo cierto médico forense oído en
- mi casa éste elocuente alegato, exclamó: ¡Así se escribe la
- historia!...
-
- --¿Cómo?... ¿Sospecha usted acaso que la Duquesa maltrató
- realmente á la infeliz niña?
-
- --De ello tengo absoluta certidumbre. Hice el examen de la
- víctima, cuya piel estaba salpicada de cardenales y contusiones.
- En un rapto de cólera la tal Duquesa la golpeó y pateó
- horriblemente.
-
- ¡Vaya con los abogados!... ¡Por algo decía el despierto Romero
- que el tal discurso, por cuya virtud quedó la Duquesa absuelta y
- limpia de toda sospecha de sevicia, fué el más resonante de sus
- triunfos!
-
-Pero las máquinas parlantes de entonces adolecían de un grave
-defecto. Los aficionados al fonógrafo recordarán que, cuando se
-impresionaba débilmente la cera del cilindro receptor, la voz se
-reproducía con timbre y modulación casi naturales, pero con gran
-tenuidad de volumen, justificándose la frase de Letamendi, que
-llamaba al fonógrafo el _conejo parlante_. Si, por el contrario,
-deseando intensificar la impresión, se cantaba ó hablaba cerca de la
-bocina, la voz resultaba chirriante, estridente é insoportable para
-todo oído delicado.
-
-Previo análisis minucioso de las condiciones físicas de tan
-desagradable defecto[186], ocurrióseme la idea de que si el zafiro
-grabador, en vez de inscribir la ondulación sonora en el sentido de
-la profundidad, pudiera desarrollarla en plano, trazando sobre placa
-de cristal ó metal raya continua ó sinuosa, sería dable intensificar
-poderosamente el sonido, mejorar la pureza del timbre y, en fin,
-descartar ó aminorar al menos el desapacible estridor.
-
- [186] La causa del estridor es, según es sabido, puramente
- mecánica. Conforme revela la más somera exploración microscópica
- de los surcos, depende de que el estilete grabador, en vez de
- labrar en la cera canal continuo, ondulado en el sentido de la
- profundidad, esculpe fosetas aisladas y profundas, separadas
- mediante espacios limpios de toda impresión. De donde se
- infiere que el diafragma, durante su enérgico vaivén, graba
- exclusivamente la mitad, y á veces menos, de la ondulación
- sonora, sin las curvas secundarias de las notas armónicas
- indispensables á la buena traducción del timbre. Y tal defecto
- resulta irremediable á causa de la dureza del material de
- inscripción. El empleo de amplio cilindro atenúa algo, pero no
- corrige, el referido defecto.
-
-Entusiasmado con la idea encargué á un maquinista inhábil (á falta
-de mecánico de precisión) la construcción de mi fonógrafo de disco,
-mientras ensayaba métodos prácticos de moldear en gelatina, cera ó
-celuloide. Por desgracia, el aparato, si confirmó plenamente el nuevo
-principio de inscripción y las ventajas presupuestas, funcionaba
-deplorablemente. Y solicitado por más apremiantes ocupaciones, olvidé
-el desdichado artefacto, que arrumbé en el desván en espera de un
-mecánico capaz de comprenderme[187].
-
- [187] Sólo en disposiciones cinemáticas accesorias y en el
- material usado para el moldeamiento de los discos (ebonita)
- difería mi aparato del lanzado por la _Gramophone Company_. Yo
- comenzaba por grabar sobre metal ó cristal recubiertos por capa
- de cera, y procedía después á obtener un galvano del que tomaba
- copias en gelatina ó celoidina. El movimiento del diafragma
- reproductor, inclinado naturalmente en ángulo recto sobre el
- disco impresionado, era movido, no por el disco mismo según
- ocurre en el gramófono de aguja, sino mediante mecanismo de
- relojería; disposición, sin duda, menos elegante y sencilla, pero
- que tiene la ventaja de conservar mejor los finos trozos de la
- inscripción.
-
- Posteriormente, imaginé otro invento fonográfico más complicado
- y de difícil ejecución, el _fotofonógrafo amplificador_, cuya
- descripción podrá ver el lector curioso en _La Naturaleza_, año
- 1903. El registro de la ondulación del sonido hacíase sobre placa
- fotográfica merced á doble espejo fijo en membrana vibrante. Y
- de esta especie de prueba negativa se sacaba una positiva sobre
- cristal gelatinado y sensibilizado, siguiendo el proceder clásico
- de Poitevin para la obtención de pruebas al carbón dotadas de
- relieve. La sensibilidad del diafragma era tal (el rayo de luz
- hacía veces de palanca), que podían registrarse á distancia
- normal discursos y obras musicales.
-
- Disponíame ya á ejecutar este nuevo aparato cuando llegó á mi
- noticia que el mismo Edison había obtenido patente, poco tiempo
- antes, para un invento, si no igual, fundado al menos en el
- mismo principio. Mi mala estrella, ó por mejor decir, mi crasa
- ignorancia de las patentes fonográficas registradas durante
- los últimos años, me arrebataron, sin remedio, el mérito de la
- prioridad.
-
-Pues bien; el aparato imaginado por mí, y en parte construído durante
-los años 1895 y 1896, me lo encontré flamante y recién lanzado al
-público con el nombre de _gramófono_ en cierto comercio de Nueva
-York. Divulgado después por el mundo entero y explotado por la
-Sociedad Americana del _Gramophone_ y sus hijuelas de Europa, dicho
-aparato sirvió de base á un negocio espléndido, cifrado en muchísimos
-millones.
-
-No por vanidad pueril refiero estas cosas, sino para que mis lectores
-biólogos, médicos ó naturalistas, aprendan á mi costa á no malgastar
-el tiempo persiguiendo invenciones fuera del círculo de la propia
-competencia. Al abandonar el tajo habitual chocamos siempre con
-el escollo de ignorar ó de conocer somera ó incompletamente los
-antecedentes bibliográficos é industriales (patentes de invención
-registradas, etc.) del asunto, así como la labor intensa y sigilosa
-desarrollada por hábiles ingenieros á sueldo de los grandes
-establecimientos industriales de Europa y de América.
-
-En condiciones tales --agravadas todavía en nuestro país por la casi
-imposibilidad de hallar talleres donde se construyan instrumentos
-delicados y de gran precisión--, el invento acariciado, caso de
-realizarse plenamente, suele llegar al mercado con deplorable
-retraso, y siempre con mengua de nuestras energías é intereses.
-
-Por otra parte, conviene desconfiar mucho de las invenciones de
-sentido común. ¡La lógica es don tan corriente, tan generosamente
-repartido! Y aunque sea humillante para el orgullo del investigador,
-fuerza es confesar que sólo los hallazgos casuales son completa y
-absolutamente nuestros. ¡Precisamente aquellos en que menos parte
-hemos tomado!...
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVI _bis_
-
- Aquejado de una crisis cardíaca, resuelvo vivir en el campo,
- donde organizo mi Laboratorio. -- En mi casita de Amaniel
- sorpréndeme la noticia de la concesión del _premio internacional_
- llamado _de Moscou_. -- Felicitaciones calurosas de los amigos
- y compañeros, homenajes entusiastas de los discípulos y fiesta
- conmemorativa en la Universidad. -- Mi discurso á la juventud
- en la solemnidad académica. -- Por iniciativas de la Prensa,
- el Gobierno acuerda crear un Laboratorio de investigaciones
- biológicas. -- Algunos trabajos emprendidos durante el bienio de
- 1900 y 1901.
-
-
-El año de 1900 ocurrió un suceso que tuvo capital influencia en mi
-porvenir científico. El _Congreso internacional de Medicina_, reunido
-en París, tuvo la bondad de adjudicarme el importante y codiciado
-_premio internacional_ (6.000 francos). Instituído por la ciudad de
-Moscou para conmemorar el Congreso médico celebrado pocos años antes
-en tal ciudad, dicho galardón debía otorgarse al trabajo médico ó
-biológico más importante publicado en el mundo entero, durante cada
-trienio ó intervalo entre dos Asambleas médicas. Y á propuesta del
-Dr. Albrecht, de Viena, y con el voto unánime de los miembros del
-_Comité directivo_, se convino en galardonar con él mis modestas
-investigaciones. En la misma sesión acordóse también celebrar en
-Madrid el siguiente Congreso de 1903.
-
-Según refirieron testigos presenciales, el entusiasmo de los
-delegados y congresistas de los países latinos fué grande y
-sincero. Los plácemes á nuestros representantes oficiales y los
-vivas á España atronaban la sala. En nombre de nuestro país y de la
-ciencia española, el Dr. Calleja, balbuciente de emoción, pronunció
-elocuente y sentidísimo discurso de gracias. Fué casi --permítaseme
-lo excesivo del comentario-- una fiesta cordial de la raza hispana;
-porque del inesperado triunfo se congratularon, con noble y generosa
-unanimidad, todos los congresistas de España y de las Repúblicas
-hispano-americanas.
-
-Cuando allá por el mes de Agosto de dicho año, sucedía esto en París,
-hallábame yo veraneando en mi recién construída casita de los Cuatro
-Caminos, prosiguiendo tranquilamente mis atrayentes exploraciones
-sobre la estructura cerebral.
-
-Aunque el hecho carezca de importancia, permítaseme explicar por
-qué escogí para la edificación de mi casa de campo un barrio pobre,
-habitado casi exclusivamente por obreros.
-
-Durante el otoño é invierno de 1899, mi salud dejaba harto que
-desear. Invadióme la neurastenia, acompañada de palpitaciones,
-arritmias cardíacas, insomnios, etc., con el consiguiente abatimiento
-de ánimo. Semejantes crisis cardíacas atacan frecuentemente á las
-personas nerviosas fatigadas, sobre todo durante esa fase de la vida
-en que declina la madurez y asoman los primeros desfallecimientos
-precursores de la vejez. Fuera de que mi carácter, aun en las
-épocas de salud floreciente, propendió siempre, según dejo dicho,
-á la soledad y al recogimiento. Yo he sido siempre un melancólico,
-empeñado en conquistar la alegría y el sueño con la cháchara jovial
-del café y con las fatigas y emociones del Laboratorio. Naturalmente,
-mis dolencias agriaron aun mi natural triste é hipocondríaco. Y,
-por reacción fisiológica y moral, acometióme violenta pasión por
-el campo. Todo mi afán cifrábase en disponer de quinta modesta y
-solitaria, rodeada de jardín, y de cuyas ventanas se descubrieran, de
-día, las ingentes cimas del Guadarrama, y de noche, sector celeste
-dilatadísimo, no mermado por aleros ni empañado por chimeneas. Aparte
-la ansiada _ración de infinito_, deseaba oponer á mi _spleen_, á
-guisa de contraste sentimental, la oleada de bulliciosa alegría que
-se desborda los domingos y tardes soleadas desde las guardillas de
-Madrid hasta los democráticos merenderos de Amaniel. Allí, lejos del
-tumulto cortesano, trabajaría á mi sabor durante los meses estivales,
-rodeado de árboles y flores y en medio de un vivero de animales
-de Laboratorio --las pobres víctimas de la Ciencia--, amén de los
-humildes seres que gratuita y pródigamente nos ofrece cualquier
-cercado (lagartijas, lombrices, orugas, caracoles, etcétera). Allí,
-en fin, sumergido en aquella calma sedante, aplacaríanse mis nervios
-y tejería en paz la tela de mis ideas.
-
-Poco hay que escoger en los alrededores de Madrid para nido de un
-espíritu romántico, enamorado de cuadros pintorescos. Sólo las
-frondosas hondonadas y las vertientes vecinas del puente de Amaniel,
-con espléndidas vistas á la Moncloa, al Guadarrama y á El Escorial,
-prometían adecuado marco á mi casita, que á ser posible hubiera
-emplazado en lo alto del Guadarrama.
-
-Compré, pues, en dicha barriada de los Cuatro Caminos huerta no muy
-extensa, y mandé construir modesta quinta, circundada de jardín,
-emparrado é invernadero liliputienses, escalonados en cuesta y
-expuestos al sol del mediodía. Y procediendo á lo temerario puse
-todos mis ahorros en la obra. Los libros de texto, tan maldecidos
-por el padre de familia, y obsesión permanente del Marqués de
-Villaviciosa --conste que los míos se vendían á 30 reales--,
-transfiguráronse en ladrillos y baldosas y sublimáronse después en
-flores, frutas, abejas y palomas.
-
-Mi curación honró poco á la Farmacopea. Una vez más triunfó el
-mejor de los médicos: el instinto, es decir, la incansable _vis
-medicatrix_. Porque luego de instalado con la familia en la
-campestre residencia, mi salud mejoró notablemente. Al fin alboreó
-en mi espíritu, con la nueva savia, hecha de sol, oxígeno y aromas
-silvestres, alentador optimismo. Y, por añadidura, llovieron sobre mí
-impensadas satisfacciones y venturas.
-
-Fué, pues, como decía antes, en mi modesto cigarral de Amaniel,
-situado en la calle de Almansa y frontero del canalillo (que con
-sus puentes rústicos y algo de imaginación evocan los románticos
-canales de Venecia), donde me sorprendieron el sentido telegrama
-de felicitación del doctor Calleja y las benévolas y esperadas
-ampliaciones noticieriles de la Prensa.
-
-Grande fué mi alegría al recibir la fausta nueva y más al advertir
-que la honra venía acompañada de algunos miles de francos, dádiva
-no despreciable para un bolsillo exhausto. «_Ce qui ne gâte rien_»
-como dicen los franceses. Y quedaran colmadas las medidas del
-deseo, si deberes elementales de cortesía no me hubieran obligado á
-contestar á miles de telegramas de felicitación, tarjetas postales y
-cartas congratulatorias. Aquel chaparrón de plácemes --cordialmente
-agradecidos, naturalmente-- duró más de un mes, obligándome á aplazar
-_sine die_ mis favoritas ocupaciones y á exprimir mi pobre magín
---casi vacío de fórmulas corteses-- en aderezar y matizar en lo
-posible las obligadas expresiones de agradecimiento y las inevitables
-manifestaciones de modestia.
-
-Entre las felicitaciones, debo recordar, por la calidad de sus
-autores, el sentido telegrama de S. M. la Reina Cristina; la carta
-afectuosa del Presidente del Consejo de Ministros, D. Francisco
-Silvela; la no menos cariñosa del Ministro de Fomento, el Mensaje del
-Ayuntamiento de Zaragoza, etc., etc. Ni es lícito pasar por alto los
-artículos encomiásticos de la Prensa política y profesional. En mi
-memoria viven, con rasgos indelebles, la elocuente biografía escrita
-para el _Heraldo_ por mi eminente compañero, el Dr. Amalio Gimeno; la
-primorosa Crónica de _El Imparcial_ ofrendada por Mariano de Cavia,
-el maestro del buen decir y del patriótico pensar; los artículos
-laudatorios de _El Liberal_, _La Época_ y _La Correspondencia_, etc.;
-y, en fin, cierto panegírico, tan entusiasta como cariñoso, inserto
-por mi amigo el Dr. Márquez en un periódico médico.
-
-Y omito la visita de Comisiones, los banquetes oficiales, los
-homenajes privados[188], los ágapes de los amigos.
-
- [188] No quisiera dejarme en el tintero el delicado y tiernísimo
- rasgo de los esposos Tolosa Latour, ángeles tutelares de la
- infancia, quienes, después de consultar los gustos de mis hijos,
- obsequiáronles con lindos juguetes y hasta con objetos de valor
- (un _kodak_, las obras de Campoamor, caja de música, etc.), para
- que asociaran en su memoria el recuerdo del impensado triunfo del
- padre con las dulzuras de un deseo satisfecho.
-
-Aun pecando de prolijo, séame permitido mencionar todavía algunas
-distinciones y consagraciones oficiales.
-
-S. M. la Reina me agració, por iniciativa del Gobierno, con la _Gran
-Cruz de Isabel la Católica_, cuyas insignias costearon generosos los
-estudiantes de la Facultad de Medicina, en la cual, dicho sea de
-pasada, se celebró solemne sesión conmemorativa. Meses después se me
-concedía la _Gran Cruz de Alfonso XII_ y se me nombraba Consejero de
-Instrucción pública.
-
-Pero el homenaje de que guardo más profundo agradecimiento fué la
-fiesta académica celebrada, meses después, en el paraninfo de la
-Universidad, con asistencia de los profesores y alumnos. En ella
-pronunciaron elocuentes y sentidísimos discursos el Ministro de
-Fomento, que se dignó honrar el acto con su presencia; el Rector, Sr.
-Fernández y González; y, en fin, D. Julián Calleja y D. Alejandro San
-Martín.
-
-Mi ingénita cortedad sufrió entonces durísima prueba. Aquel chaparrón
-de elogios exagerados, en cuyo fondo latía noble sentimiento de
-patriótico regocijo, me emocionó profundamente. Previendo que, en
-tan difíciles circunstancias, mi corazón habría de paralizar mi
-pobre palabra, dí las gracias en discurso escrito, que fué bastante
-celebrado y mereció la honra de ser reproducido, acompañado de
-agradables comentarios, por la Prensa política y profesional.
-
-He aquí los principales párrafos de esta oración, que reproduzco
-porque, además de contener algunos datos autobiográficos (motivos
-de mi actuación científica, etc.), reflejan con bastante fidelidad
-los anhelos fervientes de resurgimiento intelectual que el reciente
-infortunio nacional había despertado en la juventud universitaria
-española:
-
- «Señores: El homenaje tan cariñoso como sincero que el Claustro
- de la ilustre Universidad de Madrid, presidido por el jefe
- supremo de la enseñanza y dignísimo representante del Gobierno
- de S. M., ha querido rendirme en el día de hoy, me coloca en
- un trance apuradísimo. La más elemental cortesía me obliga á
- mostrarme agradecido á la inusitada honra que me dispensáis;
- pero me impone también, con la obligación de contestaros, un
- sosiego de espíritu y una quietud del corazón, de todo punto
- incompatibles con la solemnidad del acto y su extraordinaria
- significación en mi vida profesional. Permitidme, pues, que en
- esta ocasión, rompiendo con la costumbre, para evitar la emoción
- paralizante de la palabra hablada, recurra á la palabra escrita.
- El cerebro turbado por la emoción es como el lago agitado por
- la tormenta: éste no refleja bien las estrellas del cielo y los
- árboles de sus orillas; aquél no acierta á traducir las ideas y
- los sentimientos surgidos en la mente. Existen sin duda ánimos
- de tal temple, que saben sentir y pensar á un tiempo; yo tengo,
- desgraciadamente, el cerebro esclavo del corazón, y sólo me
- permito pensar á hurtadillas de éste.
-
- Sírvanme, pues, estas cuartillas de antifaz que oculta semblante
- demudado ó descompuesto. Parapetado tras de ellas, os diré sin
- más preámbulos, que vuestros sinceros y entusiastas plácemes me
- llegan á lo más vivo é íntimo del alma, y que los inusitados
- testimonios de consideración y simpatía con que os habéis
- complacido en enaltecerme y confundirme, quedarán grabados
- perennemente en mi memoria, en el archivo de los recuerdos
- sagrados, junto á las placenteras memorias de la edad juvenil, y
- entretejidos con la imagen adorada de mi madre.
-
- ... Exageráis sin duda el alcance de mis trabajos y la fortuna
- de mi obra científica. No rayan tan alto ni van tan lejos como
- vuestra benevolencia imagina. Aunque bien se me alcanza que lo
- extremado de vuestros encomios encamínase á fin más alto: al
- premiar al modesto investigador de hoy, habéis querido sobre todo
- estimular la investigación científica del mañana. Con patriótica
- previsión os proponéis, sin duda, lo que podríamos llamar _la
- ejemplaridad del aplauso_. Patente hoy á los ojos de la juventud
- estudiosa la generosidad del Gobierno y de la Universidad para
- conmigo, cuantos sientan en sí el acicate de la emulación,
- podrán decir: «Si esto se hace con Cajal, humilde explorador de
- la naturaleza viva, ¿qué no harán con nosotros si alcanzamos la
- fortuna de igualar algún día á los más eminentes impulsores del
- progreso científico?».
-
- Habéis cariñosamente aludido á lo singular de mis facultades y
- á lo peregrino de mis aptitudes para el cultivo de la Ciencia;
- y en todo ello habéis mostrado más bondad que justicia. No soy
- en realidad un sabio, sino un patriota; tengo más de obrero
- infatigable que de arquitecto calculador... La historia de
- mis méritos es muy sencilla: es la vulgarísima historia de
- una voluntad indomable resuelta á triunfar á toda costa. Al
- considerar melancólicamente, allá en mis mocedades, cuánto
- habían decaído la Anatomía y Biología en España y cuán escasos
- habían sido los compatriotas que habían pasado á la historia de
- la Medicina científica, formé el firme propósito de abandonar
- para siempre mis ambiciones artísticas, dorado ensueño de mi
- juventud, y lanzarme osadamente al palenque internacional de la
- investigación biológica. Mi fuerza fué el sentimiento patriótico;
- mi norte el enaltecimiento de la toga universitaria; mi ideal,
- aumentar el caudal de ideas españolas circulantes por el mundo,
- granjeando respeto y simpatía para nuestra Ciencia, colaborando,
- en fin, en la grandiosa empresa de descubrir la Naturaleza, que
- es tanto como descubrirnos á nosotros mismos.
-
- Lo conseguido constituye, por tanto, ofrenda de amor á mi país,
- fruto del culto ferviente á la gloriosa aula española; pero obra
- incompleta, mezquina, que deploro sinceramente sea tan inferior
- á vuestros homenajes, tan desproporcionada con las tradiciones
- de la Universidad, y tan indigna de los merecimientos de nuestro
- infortunado país.
-
- ... Harto modestos son los lauros conquistados; mas si en
- algo los estimáis, bríndolos de todo corazón á la Universidad
- española, como ofrenda del discípulo reverente al _alma mater_,
- y con ese noble orgullo con que el soldado consagra á la Virgen,
- que le amparó en trances difíciles, el humilde trofeo ganado en
- playas remotas.
-
- Y bien miradas las cosas, os devuelvo lo que en justicia os
- pertenece. Hijo soy de la Universidad; á ella le debo lo que
- sé y todo lo que valgo; ella me enseñó á amar la Ciencia y á
- reverenciar á sus cultivadores; ella me guió y alentó en mis
- primeros ensayos experimentales, ofreciéndome generosamente, en
- la medida de sus pobres recursos, los medios materiales para
- mis trabajos; ella, en fin, al mostrarme un pasado espléndido
- y glorioso al través de un presente poco consolador, despertó
- en mi ánimo juvenil la fibra del patriotismo, sugiriéndome la
- inquebrantable resolución de consagrar mi vida á las tareas
- redentoras del Laboratorio, para reanudar en suma, hasta
- donde mis fuerzas alcanzaran, la casi olvidada tradición de
- originalidad de la Medicina española.
-
- Afortunadamente, la Universidad española de hoy siente ya ansias
- de vida y de renovación, y desea caminar resueltamente por la
- vía del progreso. Revélase en algunos de sus maestros, atenidos
- antes á su misión meramente docente, loable emulación por sacudir
- la tutela intelectual extranjera, y por cooperar, con propio y
- personal esfuerzo, á la conquista pacífica de la naturaleza y del
- arte. Por fortuna, nuestras aulas, calificadas más de una vez
- de fortalezas de la autoridad de los textos y de la rutina del
- pensamiento, se han abierto ya al oreo vivificador del espíritu
- crítico y del pensar universal, y en ellas brilla con luz propia
- lucida pléyade de estadistas, científicos, humanistas y literatos
- ilustres.
-
- Prosigamos todos con ardor creciente en esta tarea salvadora;
- trabajemos para que la Universidad sea lo que debe ser, tanto
- fábrica de ideas como foco de educación y cultura nacionales.
-
- Hoy más que nunca urge este supremo llamamiento al heroísmo del
- pensar hondo y del esfuerzo viril. Me dirijo á vosotros, los
- jóvenes, esperanza del mañana. En estos últimos luctuosos tiempos
- la patria se ha achicado; pero vosotros debéis decir: «Á patria
- chica, alma grande». El territorio de España ha menguado; juremos
- todos dilatar su geografía moral é intelectual. Combatamos
- al extranjero con ideas, con hechos nuevos, con invenciones
- originales y útiles. Y cuando los hombres de las naciones
- más civilizadas no puedan discurrir ni hablar en materias
- filosóficas, científicas, literarias ó industriales, sin tropezar
- á cada paso con expresiones ó conceptos españoles, la defensa de
- la patria llegará á ser cosa superflua; su honor, su poderío y su
- prestigio estarán firmemente garantidos, porque nadie atropella á
- lo que ama, ni insulta ó menosprecia lo que admira y respeta.
-
- He nombrado á la patria y deseo que, en tan solemne ocasión, sea
- ésta la última palabra de mi desaliñado discurso. Amemos á la
- patria, aunque no sea más que por sus inmerecidas desgracias.
- Porque «el dolor une más que la alegría», ha dicho Renan.
- Inculquemos reiteradamente á la juventud que la cultura superior,
- la producción artística y científica originales constituyen labor
- de elevado patriotismo. Tan digno de loa es quien se bate con el
- fusil como el que esgrime la pluma del pensador, la retorta ó
- el microscopio. ¡Honremos al guerrero que nos ha conservado el
- solar fundado por nuestros mayores! Pero enaltezcamos también al
- filósofo, al literato, al jurista, al naturalista y al médico,
- que defienden en el noble palenque de la cultura internacional
- el sagrado depósito de nuestra tradición intelectual, de nuestra
- lengua y cultura, en fin, de nuestra personalidad histórica y
- moral, tan discutida y á veces tan agraviada entre los extraños.»
-
-En aquella ocasión, la prensa, siempre buenísima conmigo, prestóme
-servicio inestimable. En sus bondadosos elogios, exageró, sin duda,
-la penuria de mis medios instrumentales, y la desproporción entre
-mis recursos económicos y los resultados obtenidos. En todo caso,
-sus campañas, tanto más agradecidas cuanto más espontáneas, crearon
-cierto estado de opinión, recogido diligente y generosamente por
-el Gobierno de D. Francisco Silvela, quien propuso al Consejo de
-Ministros, después de amable consulta con el interesado, la fundación
-de un _Instituto de investigaciones científicas_, donde el humilde
-laureado de París pudiera desarrollar ampliamente y sin cortapisas
-económicas sus trabajos biológicos. Singularmente entusiastas del
-pensamiento mostráronse, y así me lo manifestaron, el Ministro
-de Instrucción pública, García Alix, y F. Villaverde, á la sazón
-encargado de la cartera de Hacienda.
-
-Decidido el Gobierno á realizar prontamente el pensamiento, tramitóse
-inmediatamente la indispensable consulta al Consejo de Estado --las
-Cortes estaban cerradas-- y se consignaron para la compra de material
-é instalación del Laboratorio 80.000 pesetas, dejando para las
-Cortes la legalización del proyecto, así como la aprobación de los
-créditos de material y personal. Con verdadera munificencia fijó el
-Sr. Silvela la gratificación del Director en 10.000 pesetas, cifra
-excesiva que, á mis ruegos, fué rebajada por el Conde de Romanones,
-sucesor del Sr. García Alix, cuando en 1901 subió al Poder la
-situación liberal. Obtenida la sanción de los Cuerpos Colegisladores,
-el nuevo Centro de estudios, designado _Laboratorio de
-Investigaciones biológicas_, instalóse provisionalmente en un hotel
-de la calle de Ventura de la Vega. Meses después, y por iniciativa
-del nuevo Ministro de Instrucción pública, trasladóse definitivamente
-al Museo del Dr. Velasco. Á título de ayudante, prestóme su concurso
-el Dr. Sala Pons, alumno brillante de la escuela de Barcelona, del
-cual he hablado ya, con ocasión de enumerar los colaboradores de
-mi _Revista trimestral micrográfica_. En fin, transcurridos dos ó
-tres años, aumentóse la plantilla con otro ayudante y un preparador
-competente en las artes del dibujo.
-
-[Ilustración: Fig. 97.--Conjunto de la arborización terminal del
-nervio coclear en los ganglios acústicos del gato.-- A, tronco del
-nervio; B, rama ascendente; C, rama descendente y posterior. Nótese
-el diverso comportamiento de cada rama.]
-
-Excusado es decir que la creación del referido Laboratorio satisfizo
-plenamente mis aspiraciones. Sobre proporcionarme instrumental
-copioso y modernísimo, hizo desaparecer el _déficit_, que, no
-obstante los recursos de la Facultad y la generosidad del Dr. Busto,
-me ocasionaban la compra de libros y Archivos científicos, y sobre
-todo la publicación de mi _Revista trimestral_, de que vino á ser
-continuación el nuevo Anuario titulado _Trabajos del Laboratorio de
-Investigaciones biológicas_. Excelente papel, grabados y litografías
-sin tasa, extensión ilimitada del texto en proporción con el original
-disponible, fueron las ganancias materiales logradas; y como
-provechos docentes la colaboración cada día más intensa y reiterada
-de mis ayudantes y discípulos. Séame lícito notar que en los citados
-_Trabajos_, creados en 1902, han visto la luz hasta hoy más de 140
-monografías originales, lo que me da el derecho y la satisfacción de
-pensar que el sacrificio hecho por el Estado no ha sido estéril para
-el progreso de la Ciencia y el crédito de España en el extranjero.
-
-Todo lo cual demuestra algo que tengo manifestado ya en otra
-parte[189], á saber: que no hay país en donde el trabajo honrado
-y los esfuerzos en pro de la Investigación sean más cordial y
-_prácticamente_ agradecidos que en España. Estoy por decir, si se
-me apura, que nuestro calumniado país es acaso la nación europea en
-donde el cultivo de la Ciencia constituye más saneado y decoroso
-negocio.
-
- [189] _R. Cajal_: Reglas y Consejos sobre la Investigación
- biológica, 4.ª edición, 1916.
-
-Durante el bienio de 1900 y 1901, dí á la estampa algunos trabajos
-dignos de ser notados, además de las ya mentadas comunicaciones sobre
-la corteza acústica y olfativa. He aquí algunos de ellos:
-
- 1.º _Disposición terminal de las fibras acústicas ó del nervio
- coclear_[190] (figura 97).--Se demuestra en este trabajo que
- las fibras del coclear exhiben dos clases de arborizaciones:
- las _terminales_ ó conos de Held, espesas y pobres en ramas,
- que se aplican sobre las células del foco ventral; y las
- _colaterales_, representadas por ramitas finas, que constituyen
- plexos delicados, situados entre las células. Se señalan,
- también, diferencias en la disposición de las ramas terminales,
- según la profundidad en el foco ventral (B y C), y se consignan
- algunas inducciones fisiológicas sacadas de los nuevos hechos de
- estructura de los ganglios acústicos. En la figura 97 puede verse
- el conjunto de la arborización terminal del citado nervio.
-
- [190] _Cajal_: Disposición terminal de las fibras del nervio
- coclear. _Revista trimestral micrográfica_, núms. 2, 3 y 4. Con 2
- figuras, 1900.
-
-[Ilustración: Fig. 98.--Corte que muestra la terminación de la
-vía central sensitiva en el ratón.-- A, foco sensitivo ó lateral
-del tálamo; B, vía sensitiva; E, cuerpo de Luys; G, pedúnculo
-cerebral; F, fascículo lenticular de Forel; J, campo de Forel; _a_,
-arborizaciones terminales de las fibras sensitivas.]
-
- 2.º _Contribución al estudio de la vía sensitiva central y
- de la estructura del tálamo óptico_[191].--Algunos autores
- (Monakov, Dejerine, Mahaim, etc.), habían sospechado que las
- fibras del lemnisco interno ó vía sensitiva poseían una estación
- intermediaria en el tálamo; pero la existencia de semejante
- interrupción no había podido ser anatómicamente demostrada.
-
- [191] _Cajal_: Contribución al estudio de la vía sensitiva
- central y de la estructura del tálamo óptico. (Con 4 grabados).
- _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, 1900.
-
- Nuestras observaciones en el tálamo de ratas y ratones probaron
- definitivamente que las fibras del lemnisco interno se terminan
- todas, á favor de arborizaciones libres complicadas, en el
- espesor del _foco talámico ventral_ (Nissl) ó _núcleo lateral_
- (Kölliker) (A). Dentro de cada arborización yace un islote de
- células, cuyos axones dirígense hacia el cerebro, engendrando la
- vía _sensitiva superior ó talámico-cortical_. En la figura 98, A,
- B, mostramos estos interesantes hallazgos.
-
- Por primera vez se demuestra también en este trabajo la presencia
- de fibras centrífugas ó _cortico-talámicas_, que, naciendo en la
- corteza cerebral y cruzando el cuerpo estriado, se arborizan en
- los susodichos islotes talámicos.
-
- Otro hecho nuevo se consigna además: La mayoría de los autores
- que se han ocupado del _cordón de Forel_ lo reputan nacido en
- el cuerpo estriado (Dejerine, etc.) ó de procedencia óptica
- (Kölliker). Nuestras investigaciones probaron incontestablemente
- que sus fibras representan colaterales de la vía piramidal,
- nacidas detrás del cuerpo de Luys, y dirigidas, por encima de la
- _substancia nigra_ y en sentido anteroposterior, á la región de
- la _calota_ (véase la fig. 98, F).
-
- En fin, se precisa además el origen y la terminación de las
- fibras exógenas del _núcleo de Luys_, señaladas por Mirto y
- Kölliker (E).
-
- _Textura del lóbulo olfativo accesorio_[192].--Gudden, Gansen y
- Kölliker descubrieron en los roedores un departamento superior
- del bulbo olfatorio que consideraron como un lóbulo peculiar
- de este centro, pero sin asignarle propiedades estructurales
- específicas.
-
- [192] _Cajal_: Textura del lóbulo olfativo accesorio. (Con 5
- figuras). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901.
-
- Nuestras investigaciones probaron que dicho foco posee una
- estructura propia distinta de la del resto del lóbulo y que en él
- penetra un manojo particular de fibras olfativas. Prescindiendo
- de pormenores descriptivos, nos concretaremos á decir que dicho
- lóbulo, por lo fino y delicado de su organización, podría
- compararse con la foseta central de la retina; es decir, que
- representaría el lugar de la máxima acuidad olfativa de los
- roedores. En la figura 99, D, reproducimos un corte donde se ve
- penetrar el fascículo olfativo especial.
-
-[Ilustración: Fig. 99.--Sección en el cavia del lóbulo olfativo
-accesorio; D, cordón especial destinado á este núcleo; _a_,
-arborizaciones de estas fibras olfativas; _b_ y _c_, células
-especiales de esta región del bulbo.]
-
- _Significación probable de las células de axon
- corto_[193].--Después de revisar la repartición y conexiones
- de tales neuronas en los diversos focos nerviosos, se concluye
- que no pueden estimarse como anillos intercalares obligados
- entre las fibras aferentes y las neuronas de axon largo, sino
- como cadenas laterales anejas á las vías principales, á quienes
- proporcionarían energía nerviosa almacenada. En suma, tales
- elementos vendrían á ser algo así como condensadores de potencial
- destinado á aumentar la tensión del impulso nervioso en las vías
- principales aferentes y eferentes. Trabajos ulteriores recaídos
- sobre la retina de vertebrados é invertebrados (insectos,
- cefalópodos, etc.) nos confirman en tal opinión.
-
- [193] _Cajal_: Significación probable de las células de axon
- corto. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I. (Con 3
- esquemas), 1901.
-
- _Estructura del tubérculo cuadrigémino posterior_[194].--Entre
- los hallazgos comunicados en este trabajo, tengo por más
- importantes los siguientes:
-
- [194] _Cajal_: Estructura del tubérculo cuadrigémino posterior,
- cuerpo geniculado interno y vías acústicas centrales. _Trab. del
- Lab. de invest. biol._, tomo I. (Con 6 grabados), 1901.
-
- 1.º La demostración de que, en los roedores, una buena parte
- de las fibras del _lemnisco externo_ ó vía acústica central se
- bifurcan, suministrando una rama posterior arborizada en el
- núcleo del tubérculo distal y otra anterior ramificada en el
- _cuerpo geniculado interno ó posterior_ (fig. 100, A, _a_, _b_).
-
-[Ilustración: Fig. 100.--Figura esquemática encaminada á mostrar
-el comportamiento en los roedores del _lemnisco externo_, ó vía
-acústica secundaria.-- A, lemnisco externo; B, tubérculo cuadrigémino
-posterior; C, cuerpo geniculado interno; D, cuerpo geniculado
-externo; _e_, vía acústica talamo-cortical ó terminal; _b_,
-bifurcación de la vía acústica secundaria.]
-
- 2.º Descubrimiento de que la _vía acústica central_ descripta por
- diversos autores, y sobre todo por Held, no marcha directamente
- al cerebro, sino que se termina en el cuerpo geniculado interno,
- á favor de arborizaciones libres en contacto con neuronas, cuyos
- axones forman la vía acústica superior ó _tálamo cortical_ (fig.
- 100, C).
-
- 3.º Aportación de nuevos datos estructurales acerca del _cuerpo
- geniculado interno_ y _corteza del tubérculo cuadrigémino
- posterior_ (núcleo, corteza lateral, comisuras, etc.). Imposible
- dar aquí detalles de estas aportaciones. En la figura 100
- reproducimos cierto esquema donde aparecen las vías esenciales
- del _cuerpo geniculado interno_, _tubérculo cuadrigémino
- posterior_ y otros centros del _tálamo_.
-
-[Ilustración: Fig. 101.--Corte del cuerpo mamilar y regiones
-limítrofes del bulbo y protuberancia.-- A, foco mamilar externo; B,
-pedúnculo del cuerpo mamilar; C, vía sensitiva ó lemnisco interno; D,
-vía olfativa de proyección; P, protuberancia.]
-
- En fin, en 1901 dí á la estampa otras comunicaciones de menor
- envergadura: una de carácter técnico[195], en donde se describen
- varios métodos destinados á teñir el disco de cemento de los
- tubos nerviosos centrales, la mielina y los cilindros-ejes; y
- otra de asunto fotográfico, con la presentación de dos aparatos
- estereoscópicos imaginados para el examen de grandes pruebas
- panorámicas[196].
-
- [195] _Cajal_: Pequeñas comunicaciones técnicas. _Revista
- trimestral micrográfica_, tomo V, fasc. 3, 1901.
-
- [196] _Cajal_: Recreaciones estereoscópicas y binoculares. _La
- Fotografía_, 1901. (Con 5 grabados).
-
-Las investigaciones efectuadas durante el bienio 1900-1901, tuvieron
-desarrollo y complemento en las emprendidas en 1902 y 1903.
-Preocupado de la organización de los ganglios centrales del cerebro,
-y codicioso de aumentar mi haber con nuevos hallazgos en esta _terra
-ignota_, proseguí con mi habitual ardor la tarea analítica que recayó
-muy señaladamente sobre la textura del _septum lucidum_[197], la
-fina anatomía del _tálamo óptico_[198], con particular consideración
-de la estructura de los _cuerpos de Luys_, _tubérculos mamilares_ y
-_tuber cinereum_, y de cierto foco enigmático, _anejo de la cinta
-óptica_[199].
-
- [197] _Cajal_: Estructura del _septum lucidum_. _Trab. del Lab.
- de invest. biol._, tomo I. (Con 19 grabados), 1902.
-
- [198] _Cajal_: Estudios talámicos. _Trab. del Lab. de invest.
- biol._, tomo II. (Con 20 grabados), 1903.
-
- [199] _Cajal_: Sobre un foco gris especial relacionado con la
- cinta óptica. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. (Con 2
- grabados), 1903.
-
-Corrió mi actividad después por los dominios de los _pedúnculos
-cerebelosos_, dilucidando algunos puntos obscuros de sus conexiones
-y vías secundarias[200]; abordé, mediante los métodos de Marchi y
-Golgi, las relaciones entre el cerebro y el _tubérculo cuadrigémino
-anterior_ y _tálamo óptico_[201] (existencia de una vía especial
-llamada _córtico-bigeminal_), y aporté, finalmente, algunas menudas
-contribuciones metodológicas tocantes á la coloración de los tubos
-nerviosos modulados[202] y manipulación de los cortes[203].
-
- [200] _Cajal_: La doble vía descendente nacida del pedúnculo
- cerebeloso superior. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II.
- (Con 4 grabados), 1903.
-
- [201] _Cajal_: Las fibras nerviosas de origen cerebral del
- tubérculo cuadrigémino anterior y tálamo óptico. _Trab. del Lab.
- de invest. biol._, tomo II. (Con 10 grabados), 1903.
-
- [202] _Cajal_: Método para colorear la mielina en las
- preparaciones del método de Marchi. _Trab. del Lab. de invest.
- biol._, tomo II, 1903.
-
- [203] _Cajal_: Un consejo útil para evitar los inconvenientes de
- la friabilidad y arrollamiento de los cortes en los preparados de
- Golgi y Marchi. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903.
-
-[Ilustración: Fig. 102.--Esquema destinado á mostrar, en dirección
-sagital, las conexiones de algunos focos del tálamo.-- A, foco
-mamilar externo; B, núcleo dorsal del tálamo; D, ganglio de la
-habénula; E, cuerpo interpeduncular; _f_, haz de Vicq d’Azyr; _g_,
-fascículo de Meynert; _e_, pedúnculo del cuerpo mamilar; _h_,
-fascículo de la calota de Gudden; _i_, _stria thalami_; F, núcleo
-segmental dorsal.]
-
-Haré gracia al lector del contenido de estos trabajos, que, dada su
-aridez descriptiva, ni aun en resumen me atrevo á referir. Baste,
-por ahora, declarar que las citadas comunicaciones sobre el _septo
-lucido_ y regiones basales del _tálamo_, esto es, los _cuerpos
-mamilares_, el _tuber cinereum_, etc., contienen la descripción de
-numerosos focos y vías nerviosas inadvertidos de los neurólogos, amén
-del esclarecimiento de bastantes problemas de conexión interfocal.
-Uno de ellos aparece dilucidado en la figura 101, B, donde mostramos
-que el _pedúnculo del cuerpo mamilar_ (B) no nace, sino que se
-termina mediante arborizaciones libres en ambos _focos mamilares_.
-
-El conjunto de las conexiones de los _cuerpos mamilares_ (A) con los
-demás núcleos del tálamo y bulbo, así como las relaciones del _núcleo
-dorsal del tálamo_ (B) con el cerebro (_m_, _n_) y el bulbo olfativo
-(_b_, _i_) han sido reproducidos en la figura 102.
-
-Con el análisis de los focos centrales del cerebro puse remate á
-lo que podríamos llamar mi programa de morfología neuronal y de
-roturación de las tierras encefálicas y medulares, más ó menos
-cultivadas. En la segunda mitad de 1903 abrióse para mí nuevo ciclo
-de investigaciones. En adelante, mi atención fué atraída, de manera
-predilecta, por el seductor problema de la organización íntima de la
-célula nerviosa y del cilindro-eje.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVII _bis_
-
- Participación de los histólogos españoles en el Congreso médico
- internacional de 1903 celebrado en Madrid. -- Comunicaciones de
- algunos profesores extranjeros y nacionales. -- Demostración
- hecha por Simarro de un método nuevo de coloración de las
- neurofibrillas. -- Partiendo de este interesante proceder,
- doy casualmente con una fórmula sencillísima y constante
- de impregnación de las neurofibrillas, de los axones y
- terminaciones nerviosas centrales y periféricas. -- Historia de
- las tentativas encaminadas al hallazgo de la nueva fórmula y
- ulteriores perfeccionamientos de la misma. -- Gracias al nuevo
- recurso técnico, consigo confirmar y consolidar definitivamente
- descubrimientos anteriores y cosechar numerosos hallazgos.
-
-
-Fué el año 1903 uno de los de mayor actividad del recién creado
-_Laboratorio de Investigaciones biológicas_. Una fiebre de trabajo,
-sólo comparable con la sufrida en 1889 y 1890, se apoderó de mí,
-embargando todas mis facultades. Nada menos que 14 comunicaciones,
-algunas equiparables por su volumen á libros, dí á la estampa
-en dicho año, cuya segunda mitad considero como la cúspide de
-mi actividad inquisitiva. Y todavía pude, durante la canícula,
-disponer de tiempo bastante para emprender, en compañía de mi mujer
-y hermanas, un viaje de turista por la encantadora Italia, con
-acompañamiento del indispensable aparato fotográfico, y haciendo
-escala en Génova, Milán, Turín, Pavía, Venecia, Florencia, Roma,
-Pisa, Nápoles y otras admirables ciudades de la patria del arte.
-Á tan inusitado alarde de energías contribuyeron poderosamente
-dos sucesos afortunados: Primeramente, las sesiones del _Congreso
-internacional de Medicina_, celebrado en Madrid durante la primavera
-del citado año; y después, allá por el mes de Octubre, el encuentro
-fortuito de cierta fórmula de impregnación de las células y fibras
-nerviosas, singularmente fecunda en nuevas revelaciones.
-
-El mencionado Congreso internacional obligó, naturalmente, á
-movilizar todas las fuerzas de los aficionados españoles á las tareas
-del Laboratorio. Importaba desempeñar un papel lo menos desairado
-posible y hubo de echarse el resto, como suele decirse.
-
-Al certamen de Madrid concurrieron numerosos sabios extranjeros
-(Behring, Metchnikoff, Waldeyer, Frank, Veratti, van Gehuchten,
-Henschen, Unna, Donaggio, etc.) y no pocos médicos nacionales é
-hispano-americanos.
-
-Encargado de la presidencia de la _Sección de Anatomía y
-Antropología_, tuve harto trabajo, durante aquellos días de
-incesante ajetreo, con organizar y dirigir las sesiones, ultimar
-las comunicaciones de los discípulos y mías, disponer veladas
-de demostraciones microscópicas, concurrir á banquetes y otros
-festejos oficiales, etc. Procuramos todos, en fin, hacer grata á los
-forasteros ilustres la estancia entre nosotros.
-
-Entre los congresistas eminentes que tomaron parte en los trabajos
-de mi sección, merecen mención especial, no sólo por su renombre
-mundial, sino por el interés de sus comunicaciones, Mr. Henschen,
-profesor de Estocolmo, que disertó, en una de las cátedras de San
-Carlos, sobre casos clínicos de _ceguera mental_ y las lesiones
-concomitantes del lóbulo occipital (tema íntimamente relacionado
-con mis estudios histológicos acerca de _la fisura calcarina_); el
-profesor Unna, de Hamburgo, dermatólogo insigne, creador de notables
-métodos de coloración de los tejidos epitelial y conjuntivo, el cual
-en brillante conferencia pública tuvo la galantería de atribuirme
-la prioridad del descubrimiento de las _células del plasma_ (mis
-_corpúsculos cianófilos_ hallados en los _sifilomas_); el maestro
-de Lovaina Mr. A. van Gehuchten, antiguo amigo, que presentó al
-Congreso las primicias de cierto proceder de demostración del
-trayecto de las raíces motrices (proceder de la _degeneración
-retrógrada tardía_); el Dr. E. Veratti, joven de mucho talento,
-discípulo y ayudante de Golgi, de cuyas ideas y métodos se confesó
-en varias notas y discusiones entusiasta defensor; el joven profesor
-de Módena A. Donaggio, que impresionó agradablemente en las sesiones
-demostrativas, exhibiendo bellísimas preparaciones del _armazón
-interior_ de las neuronas (las _neurofibrillas_ de Bethe) coloreado
-mediante técnica de su invención, que no creyó prudente divulgar;
-y, en fin, otros varios concurrentes distinguidos de que no guardo
-memoria.
-
-Entre los congresistas españoles --aludo, naturalmente, á la
-_Sección anatómica y antropológica_-- merecen mención especial:
-el profesor Antón, que pronunció elocuente conferencia acerca de
-algunos problemas antropológicos; y muy señaladamente el Dr. L.
-Simarro, quien en presencia de numerosos sabios extranjeros mostró,
-en el _Laboratorio de Investigaciones biológicas_, magníficas
-preparaciones de la red neurofibrillar impregnadas con un método
-original de que trataremos ulteriormente. De menos interés fueron
-las comunicaciones presentadas por otros congresistas, incluyendo
-las mías, una de las cuales[204], de índole polémica, versó sobre
-las aventuradas _teorías reticularistas_ de A. Bethe (cuyo método
-acababa yo de ensayar). Con ella me propuse, sobre todo, promover y
-animar la disensión sobre el importante problema de las conexiones
-interneuronales y la fina estructura del protoplasma nervioso,
-cuestiones por entonces de palpitante actualidad.
-
- [204] _Cajal_: Consideraciones críticas sobre la teoría de Bethe
- acerca de la estructura y conexiones de las células nerviosas.
- _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. (Con 8 figuras).
-
- En esta comunicación se exponen (y los trabajos posteriores de
- numerosos sabios nos han dado la razón) dos asertos críticos de
- cierto interés, á saber:
-
- _a_) Que, dadas las conexiones reales y la morfología de las
- neuronas, las _neurofibrillas_ no pueden ser estimadas, según
- piensan Bethe y Apáthy, como la única substancia conductriz del
- protoplasma nervioso.
-
- _b_) Que el método de Bethe, por no colorear las arborizaciones
- pericelulares y colaterales nerviosas, es improcedente para el
- estudio de las conexiones interneuronales.
-
-En las sesiones de demostración exhibí muchas preparaciones
-escogidas, concernientes á la estructura de la médula espinal,
-cerebro y cerebelo; preparaciones teñidas concordantemente por los
-dos métodos de Golgi y Ehrlich (cestas nerviosas pericelulares,
-colaterales y bifurcaciones nerviosas, etc.) á fin de persuadir á
-los congresistas de la absoluta objetividad de mis interpretaciones
-referentes al modo de terminar las fibras nerviosas en la substancia
-gris.
-
-En fin, para ser completo, por lo que hace á mi personal intervención
-en dicho certamen, mencionaré todavía mi conferencia, pronunciada en
-el gran anfiteatro de San Carlos con asistencia de numerosos sabios
-extranjeros, y honrada, además, con la presencia del Presidente del
-Consejo de Ministros, Sr. Fernández Villaverde. Versó mi lección
-sobre el _plan estructural del tálamo óptico_[205].
-
- [205] _Cajal_: Plan de estructura del tálamo óptico. Conferencia
- dada en la Facultad de Medicina de Madrid el 28 de Abril de
- 1903 con ocasión del _Congreso médico internacional_. Madrid,
- 1903. (Con 5 esquemas, copias de las tablas murales dibujadas al
- efecto).
-
- Contiene este trabajo una síntesis de nuestros estudios sobre el
- tálamo con la interpretación fisiológica general de los nuevos
- hallazgos.
-
- Entre otros conceptos, se afirma que el tálamo encierra dos
- órdenes de focos nerviosos ó estaciones intermediarias: los
- focos _motores centrífugos_ residentes, por lo común, en el
- plano inferior (_cuerpo de Luys_, _substancia nigra_, etc.), que
- reciben colaterales de la vía piramidal y cuerpo estriado; y los
- focos _sensoriales centrípetos_, situados en el piso superior y
- en relación con las vías sensitivas ó sensoriales aferentes, etc.
-
-El segundo acontecimiento aludido no puede referirse sin retroceder
-algo en el curso del tiempo y exponer algunos antecedentes técnicos.
-
-Notorio es que, en ciencia como en arte, cada época tiene su
-preocupación dominante, á la cual pocos logran sustraerse. Ultimado,
-ó al menos notablemente impulsado el conocimiento de la morfología
-neuronal y del comportamiento genérico de los apéndices axónicos
-y dendríticos, la mirada de la mayoría de los neurólogos volvióse
-hacia la íntima estructura del protoplasma nervioso. Al par de otros
-observadores, yo fuí también arrastrado por la corriente.
-
-Ciertamente, el problema estructural y la solución propuesta por
-los años de 1900 á 1903 eran cosas viejas. Desde hacía muchos
-lustros, Max Schutze, Schwalbe, Ranvier, y, en más recientes
-tiempos, A. Dogiel (1898), hubieron de percibir, dentro del cuerpo
-de las células nerviosas, cierta enigmática urdimbre compuesta
-de finas y granulosas hebras, prolongadas hasta las expansiones
-protoplásmicas. Pero los métodos de la época eran insuficientes para
-esclarecer satisfactoriamente el comportamiento de dicho esqueleto
-intraprotoplásmico. Semejantes sutilísimos filamentos, ¿constituyen
-red ó marchan independientes? ¿Prolónganse dentro de los axones hasta
-las arborizaciones terminales mismas? En fin, ¿existen motivos para
-estimarlos como vías intracelulares, especialmente diferenciadas para
-la propagación del impulso nervioso?
-
-La respuesta definitiva á estas preguntas implicaba inexcusablemente
-el encuentro de algún proceder de teñido intensamente selectivo del
-referido esqueleto. Con relación á las células nerviosas de algunos
-invertebrados (_hirudo_, _pontobdella_, etc.), un sabio húngaro, Mr.
-Apáthy[206], de Clausenburg, tuvo la fortuna de tropezar (1897) con
-este ansiado recurso analítico (fórmula especial de fijación asociada
-al cloruro de oro) y de percibir y demostrar por primera vez, intensa
-y vigorosamente teñidas en violado, las consabidas _neurofibrillas_
-ó _fibrillas elementales conductrices_. Intensa emoción produjeron
-las bellísimas preparaciones mostradas por dicho sabio en diversos
-Congresos. Todos creímos que al fin se había esclarecido el enigma de
-la fina estructura neuronal.
-
- [206] _S. Apáthy_: Das leitende Element der Nervensystems und
- seine topographischen Beziehungen zu den Zellen. _Mittheil. a. d.
- Zool. Station zu Neapel._ Bd. 12. H. 4, 1897.
-
-Desgraciadamente, el método complicadísimo imaginado por Apáthy no
-era aplicable á los vertebrados. Su inconstancia, además, dejaba
-tamañitas las fórmulas más azarosas de la técnica histológica.
-Cuantos neurólogos lo emplearon, fracasaron lamentablemente.
-
-Y cuando ya, en descenso la ola del entusiasmo, pensábase que
-aquellas elegantes redes intracelulares eran quizá algo privativo
-de los vermes, apareció en el palenque otro investigador de grandes
-arrestos. Fué el fisiólogo A. Bethe[207], á la sazón profesor de
-Strasburgo, quien puso la cuestión nuevamente á la orden del día,
-sorprendiéndonos con importante Memoria, donde, auxiliado por un
-método especial (combinación de un mordiente, el _molibdato amónico_,
-con un colorante, el _azul de toluidina_), demostró las fibrillas ó
-_neurofibrillas_ de los vertebrados, señaladamente las contenidas
-en las voluminosas células de la médula, ganglios, cerebelo, etc.
-Fascinados por la importancia y novedad de las revelaciones de Bethe,
-todos quisimos colaborar en la empresa, esperanzados de nuevas y
-estupendas conquistas.
-
- [207] _A. Bethe_: Ueber die Neurofibrillen u. der Ganglienzellen
- von Wirbelthieren und Beziehungen zu Golginetzen. _Arch. f.
- mikros. Anat._, etc. Bd. 55, 1900.
-
-Mas el sino adverso continuaba influyendo. El enrevesado proceder de
-A. Bethe no estaba al alcance de todo el mundo. Como el de Apáthy,
-sólo floreció en el Laboratorio de su autor ó en las manos de
-poquísimos iniciados. En cuanto á mí, logré á fuerza de paciencia
-algunas mediocres é insuficientes coloraciones. Y atribuyendo
-el fiasco á la impericia del principiante, demandé cortésmente
-al ingenioso creador del método alguna preparación típica para
-confrontarla con las mías.
-
-Semanas después recibía, cuidadosamente embaladas, cual objeto
-precioso, dos preparaciones: una, del cerebelo; otra, de la médula
-espinal del conejo.
-
---Estos preparados son excepcionalmente buenos --escribíame el
-profesor de Strasburgo--. Han sido ejecutados por el más aventajado
-de mis discípulos. Ponga usted cuidado en su manejo y devuélvamelos
-lo antes posible, porque no dispongo de otros por ahora.
-
-¡Oh decepción!... ¡Las joyas técnicas, aquellos preparados
-inestimables desembalados con emoción y examinados con el corazón
-palpitante, no sobrepujaban á los míos!... Ciertamente, dentro del
-protoplasma nervioso advertíanse las neurofibrillas impregnadas
-de violado; pero tan pálidas en el seno granuloso de la ganga
-del citoplasma, que resultaba imposible reconocer netamente
-su disposición real y sus conexiones con las demás texturas
-extracelulares. ¡Y sobre tales imágenes había construído Bethe
-formidable edificio teórico! En vano me afanaba en buscar el trayecto
-exterior de tan sutiles filamentos. Sin embargo de lo cual, el sabio
-de Strasburgo nos hablaba, con sorprendente aplomo, del enlace
-substancial de aquéllos con la red pericelular de Golgi, red á su vez
-caprichosamente interpretada (con olvido ó menosprecio de todas las
-terminantes revelaciones de los métodos de Golgi y Ehrlich) como la
-porción terminal de las fibras nerviosas. Á la verdad, poco exigente
-se mostraba el fisiólogo alemán en cuanto al objetivismo de los datos
-sobre que asentar magnas conclusiones.
-
-Ardía yo en deseos de contemplar las susodichas neurofibrillas
-en preparaciones irreprochables. Desilusionado de las técnicas
-aleatorias é insuficientes de Apáthy y Bethe; imposibilitado, además,
-de ensayar la de Donaggio, conservada en secreto, y persuadido,
-en fin, de que para la coloración vigorosa de tan sutiles hebras
-era inexcusable recurrir á las reducciones metálicas, entreguéme
-porfiadamente, desde 1901, á numerosos ensayos de impregnación;
-aprovechando unas veces la reacción del _óxido de plata amoniacal_,
-descubierta por Fajersztajn (1901); otras, la del cloruro de oro en
-presencia del _tanino y del ácido pirogálico_; algunas, en fin, las
-_sales haloides_ de plata y los reductores fotográficos introducidos
-en la técnica por Simarro (1900). Fruto inicial, aunque poco
-importante, de aquella obstinada labor, fueron ciertas fórmulas
-de coloración de los cilindros-ejes y de la mielina[208]. Pero el
-esqueleto neurofibrillar y las terminaciones nerviosas centrales,
-objetivo principal de mis afanes, resistíanse obstinadamente.
-
- [208] _Cajal_: Pequeñas comunicaciones técnicas, etc. _Revista
- trimestral micrográfica_, Tomo V, 1900.
-
-Á tan empeñadas probaturas incitábame, no tanto la esperanza de topar
-con un proceder fácil de demostración de la urdimbre intraneuronal,
-cuanto el ansia de descubrir fórmula de impregnación susceptible
-de provocar coloraciones intensas, al par que _perfectamente
-transparentes_, de las células y fibras nerviosas. Anhelaba
-contrastar una vez más las bellas revelaciones del cromato de plata
-con las de otro recurso al que no pudiera reprocharse el defecto
-de traducir el soma celular y sus expansiones en siluetas opacas,
-sin vislumbre de estructura. En fin, me ilusionaba la esperanza de
-procurarme un arma poderosa que esgrimir contra muchos novadores
-técnicos, inclinados irresistiblemente al vicio anárquico de negar,
-en nombre de una nueva verdad, las verdades descubiertas por otros.
-
-Después de infructuosas tentativas con las técnicas precedentes,
-consagré en 1903 particular atención al método del Dr. Simarro[209],
-primer autor que logró teñir las neurofibrillas mediante las sales de
-plata.
-
- [209] _L. Simarro_: Nuevo método histológico de impregnación
- por las sales fotográficas de plata. _Revista trimestral
- micrográfica_, tomo V, 1900.
-
- Consta la técnica del ilustre neurólogo español de seis
- operaciones esenciales: 1.ª Envenenamiento de los animales,
- durante varios días, con dosis crecientes de bromuro ó de yoduro
- de potasio. 2.ª Inmersión por varios días (dos á diez) de trozos
- de médula espinal en solución al 1 por 100 de nitrato de plata,
- al objeto de provocar en los tejidos la formación de _yoduro_ ó
- _bromuro argénticos_ ú otras combinaciones argéntico-orgánicas.
- Cuando los animales no son envenenados, el nitrato sólo produce,
- naturalmente, cloruro y albuminatos argénticos. 3.ª Induración
- rápida de las piezas en alcohol é inclusión subsiguiente en
- celoidina para efectuar secciones microtómicas, operaciones que
- se practican en la obscuridad. 4.ª Exposición de los cortes á la
- luz como si fueran papeles fotográficos. 5.ª Revelación de las
- secciones en el cuarto obscuro, mediante un reductor fotográfico,
- por ejemplo: el ácido pirogálico, la hidroquinona, etc.,
- adicionados de sulfito sódico y de un álcali enérgico. En fin,
- fijado en hiposulfito de sosa.
-
- El haloide argéntico (bromuro, yoduro ó simplemente el cloruro),
- seleccionado por las células y fibras nerviosas, conviértese
- por reducción en depósito metálico finísimo, de matiz pardo ó
- rojo. Según el autor del método, las neurofibrillas aparecerían
- solamente en las piezas _bromuradas_ ó _yoduradas_. En las
- simplemente cloruradas parece no haberlas visto.
-
- Por desgracia, y por lo que toca á la presentación de las
- neurofibrillas, el ingenioso método del sabio español dista mucho
- de ser constante. Y, cuando por raro caso, lógranse resultados
- excelentes, el depósito argéntico escoge de manera casi exclusiva
- el armazón de las grandes y medianas células de la médula espinal
- y bulbo raquídeo. Imposible obtener coloraciones neurofibrillares
- en el cerebro, cerebelo, ganglios y terminaciones nerviosas.
- Los axones mismos imprégnanse con gran irregularidad. Mis
- primeras tentativas, pues, siguiendo la técnica puntualizada
- por el Dr. Simarro, fueron poco afortunadas. Estábamos, al
- parecer, condenados á no disponer jamás de un recurso analítico
- constante y general para el teñido del esqueleto neurofibrillar.
- Recuérdense los azarosísimos resultados de las técnicas de Apáthy
- y Bethe.
-
- Antes de abandonar dicho método, resolví analizarlo
- escrupulosamente, variando sus momentos operatorios y
- determinando, si ello era posible, las causas de su desalentadora
- inconstancia. Á este propósito, comencé por modificar una de las
- condiciones, ó sea el envenenamiento de los animales. En vez de
- yoduros y bromuros, usé diversas sales metálicas, sólo venenosas
- á dosis casi masivas (ferrocianuro de potasio, ferricianuro,
- sulfato de cobre, etc.); varié metódicamente el tiempo de
- permanencia de las piezas en la estufa, así como la proporción
- del nitrato de plata; prescindí de la acción de la luz y de los
- reveladores alcalinos, usando los llamados por tratadistas de
- fotografía _reductores físicos_, etc.
-
- De este esmerado análisis experimental obtuve ya tres enseñanzas
- valiosas. 1.º Que la coloración neurofibrillar no tiene nada que
- ver con el envenenamiento de los animales, puesto que se obtiene
- lo mismo en los envenenados con sales de cobre y hierro que en
- los no intoxicados. 2.º Que se precisa el concurso del calor, no
- bastando la inmersión de las piezas en el nitrato de plata, por
- veinticuatro ó cuarenta y ocho horas, sino el uso de la estufa á
- 37° durante cuatro días, ó con temperatura del verano (22° á 27°)
- por ocho ó nueve. (Esta influencia del calor fué ya sospechada,
- aunque no precisada, por Simarro, cuando mentaba la _madurez de
- la emulsión_ de bromuros y yoduros). 3.º Que, en fin, en las
- preparaciones de Simarro (solarizadas y reveladas como placas
- fotográficas) existen entremezcladas perjudicándose mutuamente,
- dos reacciones, de naturaleza diferente: una constante, y poco
- instructiva, la provocada por la luz sobre cloruros y demás
- combinaciones argentico-protéicas (teñido en negro granuloso
- ó pardo de las _estrangulaciones de Ranvier_, _estrías de
- Fromman_, coloración parcial de los _gruesos axones_, etc.);
- y otra eventual, afotogénica, muy instructiva, consistente en
- la impregnación en tono rojo ó café de las neurofibrillas y
- nucleolos y motivada probablemente por el depósito selectivo de
- plata coloidal.
-
- Pero si los yoduros y bromuros impresionados por la luz no
- concurren á la _reacción neurofibrillar_, ¿cuál es la combinación
- argéntica eficaz? ¿Será el cloruro de plata? Ello parecía
- improbable, porque los cloruros, en presencia de los reductores
- alcalinos, no generan plata coloidal, sino precipitaciones
- groseras. ¿Cuál es, pues, esta materia enigmática y en qué
- condiciones se produce?
-
-Todos estos ensayos é inducciones produjeron un solo efecto:
-simplificar la técnica del sabio español, descartando la enfadosa
-operación del envenenamiento de los animales y evitando la acción
-perturbadora de la luz. Mas, á pesar de todo, malográronse mis
-esperanzas de prestar á la coloración neurofibrillar constancia,
-vigor y generalidad. Comparables en principio con las de Simarro, mis
-preparaciones no decían nada nuevo.
-
-Por entonces (Agosto de 1903) y á guisa de sedante del cerebro
-sobreexcitado, emprendí el citado viaje de placer por la seductora
-Italia. Aquellas nobles y excelsas visiones de arte causáronme vivo
-deleite; pero, de vez en cuando retornaban, distrayéndome de mis
-contemplaciones, inquietudes de Laboratorio. Ante los cuadros de
-un Museo ó al pie de ruinas gloriosas, acometíanme obsesionantes
-hipótesis necesitadas de contraste experimental, proyectos técnicos,
-al parecer, henchidos de promesas.
-
-Cierto día, ya iniciado el viaje de regreso y vibrante el cerebro por
-el recio trepidar del tren, apoderóse de mí, con el imperio de idea
-fija, cierta sencillísima hipótesis que explicaba satisfactoriamente
-las irregularidades del método de Simarro y encerraba en germen,
-caso de confirmarse, un recurso analítico tan simple como eficaz.
-Hoy no acierto á comprender cómo tan trivial pensamiento tardó tanto
-en ocurrírseme. ¡Cuánta verdad es que las más sencillas soluciones
-acuden siempre las últimas y que la imaginación constructiva, antes
-de hallar el buen camino, la ansiada _fórmula económica_ que diría
-Mach, comienza por perderse en lo complicado!...
-
-He aquí la idea elemental y fecunda que tanto coqueteó antes de
-entregarse: _La substancia enigmática generadora de la reacción
-neurofibrillar, debe de ser pura y sencillamente el nitrato de plata
-caliente incorporado á los coloides del protoplasma y susceptible
-de precipitarse en estado coloidal y en virtud de procesos físicos
-sobre el esqueleto neurofibrillar._ Cosa rara, una vez surgida en
-mi mente, la citada concepción se me presentó como verdad inconcusa
-y necesaria. Ni por un momento recelé que el laboratorio pudiera
-desmentirme.
-
-Es que la hipótesis explicaba llana y satisfactoriamente todos los
-hechos contradictorios y resolvía todas las dificultades prácticas.
-Por ejemplo: lo irregular y caprichoso de la reacción neurofibrillar,
-en el proceder de Simarro, comprendíase bien, recordando que el
-alcohol primero, la mezcla de éter y alcohol después, la celoidina
-más tarde, y en fin, los baños reveladores, sustraían casi del todo
-el _nitrato de plata indispensable á la reacción_, sólo retenido de
-vez en cuando y accidentalmente por el cuerpo de las neuronas más
-voluminosas, ó por los cortes notablemente espesos. Pero lo mejor de
-la susodicha hipótesis consistía en que señalaba comodísimo remedio á
-las mencionadas irregularidades del teñido. Todo se reducía á reponer
-en los cortes el nitrato de plata perdido, ó mejor aún, reducir
-en masa las piezas recién sacadas del nitrato, evitando la acción
-perturbadora del alcohol y la influencia acaso nociva también de la
-luz[210].
-
- [210] Con las reflexiones y conjeturas precedentes no pretendo
- sentar doctrina definitiva acerca del mecanismo íntimo de
- la reacción neurofibrillar, que, aun hoy y á pesar de los
- penetrantes análisis quimico-físicos de Liesegang, permanece en
- gran parte enigmática. Me limito solamente á señalar el camino
- seguido por mi pensamiento hasta caer, más ó menos casualmente,
- en la nueva fórmula de impregnación.
-
- Por lo demás, mi concepción acerca del íntimo mecanismo de la
- coloración neurofibrillar en los procederes de Simarro y mío,
- ha sufrido variaciones al compás de las nuevas investigaciones
- técnicas. Al principio, creí que había perfeccionado
- decisivamente el método del sabio español, ó dicho más
- exactamente, sacado á luz y desarrollado un germen fecundo, casi
- ahogado por otras reacciones poco útiles y aun perjudiciales
- (las acciones fotogénicas sobre los haloides argénticos). Pero,
- después, caí en la cuenta de que el proceso de la coloración
- es muy complicado, entrando en él principios de orden físico,
- por entonces indeterminables. Á corregir mi juicio, contribuyó
- el reconocer que era imposible conseguir en los cortes una
- coloración neurofibrillar comparable, ni aun de lejos, con las
- logradas sobre los bloques nerviosos, no obstante adicionar á
- las secciones del método de Simarro la sal argéntica perdida,
- ó seccionar las piezas, recién extraídas del baño argéntico,
- mediante el microtomo de congelación. Sin duda actúan en el
- proceso fenómenos de atracción selectiva entre los _gel_ de
- las neuronas, de una parte, y los corpúsculos ambientes de
- plata coloidal; atracciones sólo posibles, ó sólo prácticamente
- vigorosas, al abrigo del aire y en el seno de gruesas masas
- nerviosas formadas de proteínas en estado coloide.
-
- Parecida opinión, con desarrollos y puntos de vista interesantes
- que no puedo detallar aquí, sostiene Liesegang, gran autoridad
- en fotoquímica, quien ha consagrado dos profundos análisis
- al mecanismo físico de acción de mi fórmula de impregnación.
- En tales estudios, además de demostrar palmariamente que el
- principio de mi proceder nada tiene de común con el de la
- reacción de Simarro, expone cierta luminosa hipótesis sobre
- la acción de los que él llama _gérmenes de reducción_. Con el
- concurso de los fijadores, ciertas substancias reductrices
- residentes en el protoplasma nervioso, formarían, á expensas
- del nitrato de plata ambiente, gérmenes infinitesimales de
- plata reducida, los cuales atraerían vivamente el metal
- coloidal producido por la acción del revelador. Véanse los
- notables trabajos de Liesegang, singularmente el titulado:
- Die Kolloidchemie der histologischen Silberfärbungen.
- _Sonderabdruck der Kolloidchemische Beiheften._ Bd. III. Dresden,
- 1911.
-
-Dejo dicho que la precedente hipótesis perseguíame como una obsesión.
-Devorábame la impaciencia. Y ansiaba hallarme en el Laboratorio para
-poner en práctica mis proyectos. Génova, Niza, Mónaco, Marsella,
-todas las rientes y luminosas ciudades de la prestigiosa _Côte
-d’azur_ desfilaron por mi retina sin dejar huella apenas en mi
-espíritu.
-
-Á mi llegada á Madrid caí sobre los animales de experimentación
-guardados en mi Laboratorio como el león sobre su presa. Varios
-eran mis proyectos, no todos viables, según se vió después. Contra
-mis previsiones, la adición de nitrato de plata á los cortes del
-método de Simarro (después de la celoidina, etc.) no mejoró nada
-los resultados[211]. En cambio, los dió excelentes otro de mis
-proyectos, encaminado á reforzar y retener el nitrato de plata
-libre de las piezas, á saber: _a_, inmersión directa de los trozos
-nerviosos en nitrato de plata; _b_, estufa cuatro días; _c_,
-reducción, en bloque y en la obscuridad, de la sal argéntica mediante
-baño de ácido pirogálico, con ó sin adición de formol; _d_, lavado;
-_e_, alcohol; encastramiento en celoidina y, en fin, secciones
-microtómicas.
-
- [211] Aun hoy, no obstante reiterados ensayos, no he conseguido
- teñir regularmente las neurofibrillas en las secciones,
- cualquiera que sea el fijador empleado, á menos de recurrir, á
- la fórmula de Bielschowsky. Modernamente, ha indicado Liesegang
- un medio --adición de un coloide (solución espesa de goma, por
- ejemplo) al reductor físico-- con el cual se obtienen algunos
- resultados, aunque de ningún modo comparables á los conseguidos
- según el _modus operandi_ común.
-
-Como se ve, en lugar del _desarrollo químico_ usado por Simarro,
-susceptible de actuar solamente sobre las sales haloides argénticas,
-previa acción de la luz, yo me serví de un _reductor físico_ (según
-el lenguaje de los tratadistas de fotografía) incapaz de ennegrecer
-los cloruros, pero capaz de provocar en el seno de las neuronas la
-formación de plata coloidal naciente.
-
-Grandes fueron mi emoción y sorpresa. Desde los primeros ensayos,
-las neurofibrillas de casi todas las células nerviosas de la médula,
-bulbo, ganglios, cerebro y cerebelo, sin contar numerosos tipos de
-arborizaciones axónicas terminales, aparecieron espléndidamente
-impregnadas con matiz pardo, negro ó rojo ladrillo, perfectamente
-transparente. Muchas dendritas perseguíanse á placer al través de
-la enmarañada urdimbre de la substancia gris, gracias al intenso
-tono pardo obscuro de sus hacecillos neurofibrillares. Según era
-de prever, la inoportuna reducción de cloruros y albuminatos
-argénticos (_estrías de Fromman_, _estrangulaciones_, etc.) brillaba
-por su ausencia. En fin, y ésta era la más valiosa ventaja, dicha
-coloración, además de lograrse en todos los centros nerviosos,
-resultaba absolutamente constante á condición de ajustarse
-severamente á mi formulario.
-
-Recuerdo todavía la exclamación admirativa con que, semanas después
-del hallazgo, recién publicada una nota explicativa de la fórmula, me
-participaba van Gehuchten el resultado de su primer ensayo sobre el
-cerebro del conejo. «Je n’ai pas dormi!» Tampoco yo dormí en varios
-días, vibrante el cerebro con la concepción de nuevos planes de
-trabajo y afanado además con la ingrata tarea de precisar, á fuerza
-de experimentos, las condiciones óptimas de la reacción.
-
-Cierta nota preventiva precipitadamente redactada[212] para unos
-_Archivos médicos_, recientemente fundados por el Dr. Cortezo y el
-Dr. Pittaluga, completada después por extensa y reposada monografía
-cuajada de grabados[213], divulgaron rápidamente los resultados
-obtenidos, que fueron confirmados y ampliados notablemente por
-multitud de sabios extranjeros. Entre los confirmadores de la primera
-hora, á quienes el método rindió pingüe cosecha de hechos nuevos,
-recordamos á van der Stricht, van Gehuchten, Michotte, Besta,
-Azoulay, Nageotte, Lugaro, Holmgren, Retzius, v. Lenhossék, Schäffer,
-Humberto Rossi, Ottorino Rossi, Levi, Pighini, Legendre, Medea,
-Perroncito, London, G. Sala, etc., etc.
-
- [212] _Cajal_: Sobre un sencillo procedimiento de impregnación
- de las fibrillas interiores del protoplasma nervioso. _Archivos
- latinos de Medicina y Cirugía_, núm. 20, Octubre de 1903.
-
- [213] _Cajal_: Un sencillo método de coloración del retículo
- protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. _Trab.
- del Lab. de Invest. biol._, 1903. (Con 38 grabados).
-
- De este trabajo salió á luz, en forma de libro, una traducción
- francesa del Dr. Azoulay, con algunas adiciones importantes.
-
-Con singular fortuna aplicaron en España la nueva fórmula mi
-hermano, R. Illera, Dalmacio García y muy singularmente mi ayudante
-el Dr. Tello[214], quien en la exploración á que sometió los centros
-de los vertebrados inferiores, á más de recoger copiosa cosecha
-de hechos nuevos, descubrió el curioso fenómeno de la alteración
-neurofibrillar por invernación (_transformación fusiforme_, etc.).
-
- [214] _Tello_: Sobre la existencia de neurofibrillas colosales en
- las neuronas de los reptiles. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo II, Diciembre de 1903.
-
- _Idem_: Las neurofibrillas en los vertebrados inferiores. _Trab.
- del Lab. de Invest. biol._, tomo III, 1904.
-
-No obstante sus excelencias y su capacidad de revelar el retículo
-hasta en los más pequeños elementos del cerebro y cerebelo, el método
-adolecía aún de algunas lagunas. El nitrato de plata posee mediana
-aptitud fijadora, y el _modus operandi_ primeramente adoptado tiñe
-muy á menudo pálida y desigualmente los axones. Pero, haciendo
-preceder la nitratación argéntica de las piezas de un fijado, por
-veinticuatro horas, en alcohol sólo, en formol y mejor aún en el
-alcohol adicionado de algunas gotas de amoníaco, corrígese tan
-grave defecto, lográndose coloraciones enérgicas y regulares de
-los cilindros-ejes gruesos y finos, así como de la mayoría de las
-arborizaciones nerviosas centrales y periféricas. Esta nueva fórmula
-tiene, además, la ventaja de ser aplicable á todos los vertebrados y
-de producir imágenes excelentes en los animales recién nacidos ó en
-fase embrionaria.[215]
-
- [215] _Cajal_: Algunos métodos de coloración de los
- cilindros-ejes, neurofibrillas y nidos nerviosos. _Trab. del Lab.
- de Invest. biol._, tomo III, 1904.
-
- He aquí la fórmula definitiva:
-
- 1.º Fijación de las piezas en alcohol amoniacal. (Para 50
- centímetros cúbicos de alcohol de 40° añadíanse 5 á 10 gotas de
- amoníaco).
-
- 2.º Inmersión de las mismas, durante cinco á seis días, en
- nitrato de plata al 3 por 100 (ó al 1 ½, según los casos)
- conservado en estufa á 37° y en la obscuridad durante cuatro á
- seis días.
-
- 3.º Después de lavado superficial de los trozos nerviosos,
- reducción por veinticuatro horas, también en la obscuridad ó
- bajo luz tenue, en el siguiente reductor físico (incapaz de
- desarrollar los cloruros): ácido pirogálico, 1; agua, 90; formol,
- 10.
-
- 4.º Lavado rápido de las piezas que se induran en alcohol. En
- fin, celoidina y secciones microtómicas.
-
- Más adelante aconsejamos todavía otras fórmulas, simples
- variantes de la anterior, con aplicación á casos especiales.
-
-Confío en que perdonará el lector los prolijos detalles expuestos
-sobre las indagaciones metodológicas de 1903. Pero el asunto
-justifica la extensión. Sobre que la nueva técnica fué la señal
-de larga serie de trabajos de laboratorio publicados durante
-ocho ó diez años, al escribir estos recuerdos no puedo olvidar
-que soy preferentemente leído por aficionados á las tareas del
-Laboratorio. Ellos sabrán disculparme y acaso agradecerme ciertas
-minucias descriptivas. Creo, además, que nada anima tanto al novel
-investigador como la narración sincera de las tentativas practicadas,
-de las sinuosidades y extravíos de la labor experimental, en fin, de
-los ardides puestos en juego durante el largo proceso inquisitivo
-hasta alcanzar la solución anhelada; verá que aun las más infelices
-conjeturas contienen á veces gérmenes de acción provechosa y suelen
-recordar las hazañas del Cid, ganando batallas después de muerto;
-observará, en fin, que el éxito representa casi siempre función y
-premio de la atención ahincada y del trabajo perseverante. Cuando
-sepa hasta qué punto influye el azar --el azar bien aprovechado,
-naturalmente-- en los venturosos hallazgos, repetirá sin duda, lleno
-de orgullosa confianza, la conocida exclamación de Corregio ante un
-cuadro de Rafael «_Anch’ io son’ pittore_».
-
-En el caso mencionado el fruto logrado debióse enteramente
-al esfuerzo analítico insistente y á infatigable paciencia.
-Naturalmente, conforme suele ocurrir con todas las invenciones,
-mi modesto hallazgo partió de los hechos experimentales señalados
-por mis antecesores: de los ensayos de Fajersztajn[216], que me
-proporcionaron el uso del formol como coadyuvante reductor del
-ácido pirogálico; de la fórmula colorante de Bethe, de quien tomé
-el líquido fijador (alcohol amoniacal) y, sobre todo, del proceder
-fotográfico de Simarro, punto de partida de mis investigaciones, y
-á cuyo autor se deben estos dos progresos cardinales: haber probado
-el primero la posibilidad de teñir las neurofibrillas con los
-compuestos argénticos y haber introducido en la técnica histológica
-los reductores fotográficos.
-
- [216] _Fajersztajn_: Ein neues Silberimpregnationverfahren als
- Mittel zur Färbung der Axencylinder. _Neurol. Centralbl._, núm.
- 3, 1.º Febr. 1901.
-
-Singular coincidencia. Poco después de publicada mi fórmula,
-obtenida, según dejo dicho mediante el análisis experimental de
-la reacción de Simarro, el alemán Bielschowsky[217] arribaba á
-parecidos resultados, sirviéndose también del nitrato de plata,
-pero tomando como punto de partida el método de Fajersztajn. En
-adelante, la técnica neurológica contó, pues, con dos recursos
-analíticos, igualmente fáciles y fecundos: el de Bielschowsky,
-especialmente aplicable al encéfalo humano y señaladamente á sus
-lesiones anatomo-patológicas, y el mío, singularmente apropiado
-para la exploración estructural de los centros nerviosos de los
-mamíferos y vertebrados inferiores, ganglios sensitivos y simpáticos,
-terminaciones nerviosas y desarrollo embrionario.
-
- [217] _Bielschowsky_: Die Silberimpregnation der Neurofibrillen.
- _Neurol. Centralbl._ H. 22, 1.º Nov. 1903.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XVIII
-
- Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación argéntica
- durante los años 1903, 1904 y 1905. -- Real disposición del
- esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en
- las arborizaciones pericelulares. -- Con la colaboración de
- Tello, señalo curiosas variaciones fisiológicas del retículo
- neurofibrillar bajo la acción de la temperatura; y ayudado de
- D. D. García, las variaciones neurofibrillares de la rabia. --
- Aplicación del método á los embriones y fetos, y estudio en
- las aves y mamíferos de la estructura de los focos bulbares y
- origen de los nervios acústicos, motores y sensitivos. -- Las
- neurofibrillas de los vermes, singularmente del _Lumbricus_. --
- Análisis estructural de las placas motrices, de las neuronas
- de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. --
- Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los
- ganglios sensitivos y simpáticos del hombre, etc.
-
-
-Lugar común es que los descubrimientos científicos son función de
-los métodos. Aparecida una técnica rigurosamente diferenciadora,
-síguense inmediatamente, en serie lógica y casi de modo automático,
-impensados esclarecimientos á problemas antes inaccesibles, ó
-insuficientemente resueltos. Y si esto es verdad con relación á todas
-las ciencias naturales, lo es de señaladísima manera en los dominios
-de la histología. Para el histólogo cada progreso de la técnica
-tintorial viene á ser algo así como la adquisición de nuevo sentido
-abierto hacia lo desconocido. Como si la naturaleza hubiérase
-propuesto ocultar á nuestras miradas el maravilloso artificio
-de la organización, la célula, el misterioso protagonista de la
-vida, se recata obstinado en la doble invisibilidad de lo pequeño
-y de lo homogéneo. Texturas formidablemente complejas preséntanse
-al microscopio con la albura, igualdad de índice de refracción y
-virginidad estructural de una masa gelatinosa. Más afortunadas, las
-demás ciencias naturales tienen, al menos, su objeto de estudio
-directamente accesible á los sentidos. Sólo la histología debe
-cumplir, antes de lanzarse á la labor analítica, la previa y difícil
-tarea de patentizar su objeto propio. Y en tan rigurosa campaña ha de
-luchar --lo hemos dicho ya-- con dos grandes adversarios: lo pequeño
-y lo incoloro. El histólogo sólo podrá avanzar en el conocimiento de
-los tejidos, incrustándolos ó tiñéndolos selectivamente con reactivos
-variados, capaces de hacer resaltar las células con gran energía del
-fondo incoloro. De esta suerte, la colmena celular se nos ofrece sin
-velos; diríase que el enjambre de diáfanos é invisibles infusorios se
-transforma en bandada de pintadas mariposas.
-
-Por eso, cuando el azar permite á un investigador crear un nuevo
-método tintorial-selectivo, ó perfeccionar felizmente alguno de
-los conocidos, la histología ensancha su horizonte sensible. Y la
-cosecha de hechos nuevos y significativos, la catalogación de formas
-y estructuras, efectúase llana y descansadamente, como quien siega á
-placer en trigal sembrado por otros.
-
-[Ilustración: Fig. 103.--Dos células de la médula espinal del conejo
-de pocos días. Adviértanse en _a_ y _b_ indiscutibles ramificaciones
-de los filamentos intraprotoplásmicos y legítimas disposiciones en
-red.]
-
-Algo de esto me ocurrió al explotar sistemáticamente la fórmula
-de impregnación del nitrato de plata reducido, cuyas principales
-ventajas son, según dejo dicho: la generalidad de sus efectos y
-su extraordinaria simplicidad. Esta simplicidad de manipulaciones
-hizo posible concentrar formidable labor en brevísimo tiempo; con
-que logré adelantarme á Bielschowsky, Donaggio y á otros ilustres
-introductores de técnicas valiosísimas, pero menos expeditas
-y cómodas para la colecta de hechos nuevos. Las preparaciones
-clarísimas y terminantes logradas á tan poca costa, sobre revelar
-disposiciones morfológicas originales en diversas provincias
-nerviosas, y aun en tejidos de otra estirpe, me consintieron
-confirmar datos anatómicos antes inseguros, y fortalecer y consolidar
-doctrinas harto controvertidas. Excusado es decir que durante los
-últimos meses de 1903, y en los años siguientes, me entregué á la
-tarea, no ya con actividad, sino con ese celo impetuoso y absorbente,
-que me ha valido más de una antipatía entre mis émulos.
-
-[Ilustración: Fig. 104.--Figuras semiesquemáticas destinadas á
-mostrar el efecto de la invernación en las neurofibrillas de los
-reptiles (médula espinal).-- A, neurona motriz tomada del lagarto
-entorpecido por el frío; B, la misma célula después de la excitación
-provocada por el calor.]
-
-Ya en el primer trabajo aparecido en mi Revista[218], la cosecha
-de hechos nuevos ó de consolidación de los poco conocidos, fué
-considerable. Citemos aquí, lo más brevemente posible, las más
-salientes conquistas:
-
- [218] _Cajal_: Un sencillo método de coloración del retículo
- protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. _Trab.
- del Lab. de invest. biol._, 1903.
-
-1. Atañe la primera al problema general de la arquitectura
-neurofibrillar, al que hemos aludido ya en el anterior capítulo, con
-ocasión de extractar las ideas de Apáthy y Bethe. Mi fórmula prestábase
-ventajosamente á ello, á causa de impregnar las neurofibrillas, sobre
-todo en los animales jóvenes, de intenso color negro ó café obscuro.
-Y con efecto, en la _médula espinal_, _bulbo raquídeo_, _cerebro_,
-_cerebelo_, _ganglios_, etc., lo mismo en las neuronas voluminosas
-que en las pequeñas, mostrose claramente la real configuración del
-esqueleto del protoplasma nervioso.
-
-[Ilustración: Fig. 105.--Efectos de la temperatura en la disposición
-del retículo de las células nerviosas (médula espinal) del conejo de
-pocos días.-- A, temperatura de 25°; C, temperatura de 10° mantenida
-algunas horas; B, temperatura de 15°.]
-
-Conforme mostramos en la figura 103 y siguientes, dicho armazón se
-compone, no de un conjunto de hilos independientes que pasarían desde
-el soma á las expansiones, según pensaban Apáthy, Bethe y Bielschowsky,
-y en parte también Donaggio, sino de un retículo en donde se destacan
-dos clases de hebras: las _gruesas ó primarias_ (_a_), intensamente
-coloreables en café ó rojo pardo, y _las finas y secundarias_ (_b_),
-más débilmente teñidas y enlazadas entre sí y con las precedentes.
-Los detalles de las figuras 103 y 104, B nos dispensan de entrar aquí
-en prolijidades descriptivas. Por lo demás, la referida disposición
-reticular fué prontamente confirmada por buen número de autores, que
-emplearon asiduamente la nueva fórmula de impregnación: van Gehuchten,
-Michotte, G. Sala, L. Azoulay, Nageotte, Dogiel, Marinesco, Medea,
-Lugaro, Tello, R. Illera, v. Lenhossék, etc.
-
-Mis estudios mostraron, además, que el citado esqueleto neurofibrillar
-exhibe, según los tipos celulares estudiados, algunas variantes
-dispositivas. Denso y rico en hebras dispuestas en haces apretados
-entre los grumos de Nissl, en las colosales neuronas de la médula,
-bulbo y ganglios, consta de escasas hebras, separadas por amplios
-espacios, en las diminutas células nerviosas. En fin, en algunos
-elementos de mediana talla se contienen dos redes intraprotoplásmicas:
-_perinuclear ó compacta_, formada por las neurofibrillas centrales
-amibadas de las expansiones; y _cortical ó floja_, generada por los
-filamentos superficiales del axon y dendritas (fig. 103, A).
-
-2. Mis observaciones revelaron luego un hecho interesante á cuyo
-encuentro contribuyó también mi ayudante el Dr. Tello, á saber: que
-_las neurofibrillas no forman un armazón estable y rígido, sino que
-representan algo vivo, mudable y susceptible de reaccionar, cambiando
-de aspecto en presencia de estímulos fisiológicos y patológicos_[219].
-
- [219] _Cajal_: Variaciones morfológicas normales y patológicas
- del retículo neurofibrillar. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo III, cuadernos 1 y 2. (Con 4 grabados).
-
-Como prueba de esta transformación mostramos comparativamente
-los retículos de las neuronas espinales del lagarto en estado de
-entorpecimiento invernal (acción de frío) y en estado de actividad
-(acción del calor de la estufa), poniéndose de manifiesto que el frío
-produce coalescencia de las neurofibrillas, que se funden en gruesos
-cordones, y aumento de la materia argentófila (fig. 104).
-
-Más adelante apareció una extensa monografía[220], describiendo
-menudamente las referidas variaciones, no sólo en los reptiles, sino
-muy especialmente en los mamíferos jóvenes y hasta en el _hirudo_. En
-la figura 105 podrá notar el lector las sorprendentes mutaciones que
-sufre el retículo en los mamíferos jóvenes (conejo) cuando éstos son
-sometidos á la acción de bajas temperaturas.
-
- [220] _Idem_: Variaciones morfológicas del retículo nervioso de
- vertebrados é invertebrados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo III, 1904. (Con 5 grabados).
-
-3. Casi contemporáneamente descubrí que la nueva fórmula suministra
-también, en determinadas condiciones, imágenes excelentes del llamado
-_aparato reticular de Golgi_ de los epitelios[221]. Este poder
-revelador, que se acreditó más tarde en los invertebrados, me permitió
-discutir con datos objetivos terminantes las teorías á la sazón en
-lucha de Holmgren, Golgi y otros acerca de la naturaleza y morfología
-del susodicho retículo.
-
- [221] _Cajal_: El aparato tubuliforme del epitelio intestinal
- de los mamíferos. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo III,
- cuadernos 1 y 2. (Con 2 grabados).
-
-[Ilustración: Fig. 106.--Dibujo semiesquemático destinado á mostrar
-algunas de las arborizaciones terminales libres reveladas en el
-cerebelo por la nueva técnica argéntica.-- A, célula estrellada de la
-capa molecular; B, cestas pericelulares; D, _e_, fibras trepadoras;
-C, _b_, ramas colaterales de los axones de Purkinje.]
-
-4. En fin, cosa importante, el nuevo recurso técnico mostrose también
-propicio, impregnando con inesperado vigor _las neurofibrillas de
-muchas arborizaciones terminales de los centros_ (_nidos de las
-células motrices_, _cestas pericelulares de los corpúsculos de
-Purkinje, fibras musgosas y trepadoras del cerebelo_, etc.) (fig. 106).
-
-Esta propiedad resultó tanto más preciosa cuanto que carecíamos por
-entonces de método regular susceptible de comprobar y contrastar
-corrientemente en el cerebelo y médula espinal las arborizaciones
-nerviosas pericelulares reveladas por el cromato de plata. En
-presencia de las elegantísimas preparaciones del cerebelo, donde las
-_cestas_, las _fibras musgosas_ y _trepadoras_ aparecían nítidas,
-transparentes, con matices enérgicos y variados, y _teñidas por
-completo sin la menor laguna tintorial_, mi alegría fué inmensa.
-Habían quedado para siempre pulverizadas las objeciones de los
-adustos impugnadores del método de Golgi, siempre recelosos, de
-que las siluetas del cromato de plata no tradujeran disposiciones
-preexistentes.
-
-[Ilustración: Fig. 107.--Aparato endocelular de Golgi demostrado en
-las neuronas de la lombriz de tierra.]
-
-Según mostramos en la figura 106, la plata coloidal no sólo reproduce
-las formas clásicas de los preparados golgianos, sino que aporta
-por añadidura interesantísimos é impensados detalles estructurales.
-Repárense los anillos terminales de las colaterales recurrentes de
-los axones de Purkinje (_b_); la estrangulación inicial del axon de
-las células de cesta (_a_); las _cestas_ propiamente dichas (B); la
-arborización serpenteante de las fibras trepadoras (D), etc.
-
-[Ilustración: Fig. 108.--Células del intestino de la lombriz con su
-característico aparato endocelular.]
-
-Como hallazgos accesorios mencionaré todavía:
-
-5. Confirmación, con nuevos detalles, del sistema neurofibrillar
-hallado en los invertebrados (_hirudo_) por Apáthy, y refutación de la
-teoría de las redes intercelulares de este autor.
-
-6. Descripción de las fases evolutivas del retículo neurofibrillar en
-los embriones y animales recién nacidos (células del cerebro, cerebelo,
-ganglios, etc.).
-
-7. Encuentro y descripción por primera vez en los invertebrados
-(_lumbricus_) del aparato reticular de Golgi, que aparece, tanto en las
-células nerviosas como en las epiteliales, localizado en un polo del
-soma, no lejos del núcleo (figs. 107 y 108).
-
-8. Descubrimiento en las células epiteliales del intestino del
-_hirudo_, de un sistema de fibras libremente terminadas y comunicantes
-con espacios linfáticos subyacentes. Estos conductos constituyen una
-disposición aparte del aparato tubular de Golgi, Negri y Holmgren.
-Confirmado por Holmgren en el _hirudo_, por Sánchez en varios
-crustáceos y recientemente por Río-Hortega, que añade interesantes
-detalles.
-
-9. Mi ansiosa curiosidad llevóme después á ensayar reiteradamente el
-nuevo recurso analítico en los embriones y animales recién nacidos;
-y advertí que la coloración se obtiene en los elementos y fibras
-nerviosas en vías de evolución con más constancia é intensidad todavía
-que en el adulto. Además, la relativa simplicidad estructural y
-brevedad de las distancias en los embriones permite resolver problemas
-de organización casi inabordables en los animales llegados á pleno
-desarrollo.
-
-Entre los hechos recogidos en esta indagación[222] citaré los
-siguientes, referentes á la organización fundamental del bulbo
-raquídeo, protuberancia, etc.:
-
- [222] _Cajal_: Asociación del método del nitrato de plata al
- embrionario para el estudio de los focos motores y sensitivos.
- _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, fascículos 2 y 3,
- Junio y Septiembre. (Con 12 grabados).
-
- Sobre el mismo tema se exponen algunas consideraciones en una
- Revista estudiantil, _Revista escolar de Medicina_, 15 Diciembre
- 1903.
-
- _a_) Descripción exacta del _foco superior ó descendente_ del
- trigémino, en el cual distinguí una _porción superior_ de células
- multipolares y otra _porción inferior_ de neuronas piriformes
- voluminosas. (Confirmado por P. Ramón en batracios, reptiles y
- aves).
-
- _b_) Observación precisa de los _núcleos motores oculares_ y
- singularmente el del _motor ocular común_ de las aves, con sus
- diversos subnúcleos, y la marcha de sus axones.
-
- _c_) Impregnación de los _ganglios raquídeos embrionarios_.
- En ellos se analiza la transformación sufrida por el retículo
- protoplásmico durante el tránsito de la fase bipolar á la
- monopolar. (Confirmado por Besta, que trabajó con este mismo
- método).
-
- _d_) Descripción de los _focos del coclear y vestibular_ en los
- embriones, donde se manifiesta que la primera aparición del
- retículo diferenciado tiene lugar en torno del núcleo.
-
- _e_) Reconocimiento de las terminaciones nerviosas en las
- _crestas acústicas_ de los embriones de pollo (existencia de
- fibras colosales y fibras finas, terminaciones en cabos y
- por ramas libres horizontales, etc.). Confirmado en diversos
- mamíferos, y ampliado con la adición de hechos interesantes, por
- London, Kolmer y Bielschowsky.
-
- _f_) Determinación en las aves del _foco intersticial del
- fascículo longitudinal posterior_, cuyos axones gigantes son
- descendentes, ingresando en dicha vía.
-
- _g_) Localización del _núcleo rojo_ de las aves, así como
- señalamiento del origen y decusación del _haz de Monakow_, sólo
- conocido en los mamíferos.
-
- _h_) Descripción del origen de la vía _óptico-refleja
- descendente_ del tubérculo cuadrigémino anterior, etc.
-
-10. Con la esperanza de recolectar nuevos pormenores estructurales,
-abordé más tarde el análisis de las placas motrices de los mamíferos y
-aves, y publiqué cierta nota[223] acompañada de expresivos grabados.
-
- [223] _Cajal_: Contribución al estudio de la estructura de las
- placas motrices. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III,
- cuadernos 2 y 3, 1904. (Con 3 grabados).
-
- En este trabajo se señala por vez primera el armazón
- neurofibrillar de las placas motrices de aves y mamíferos,
- reconociéndose la estructura reticulada de los ensanchamientos
- de la arborización nerviosa y la disposición ansiforme de las
- neurofibrillas de las más finas ramificaciones. (Confirmado y
- ampliado por Dogiel, Botezat (terminaciones sensitivas), y sobre
- todo por Tello y Boeke, que han hecho un buen estudio de las
- placas motrices de los mamíferos).
-
-[Ilustración: Fig. 109.--Hipertrofia y simplificación de las
-neurofibrillas en las células de la médula espinal de los animales
-rábicos.]
-
-11. El descubrimiento de las curiosas transformaciones experimentadas
-por las neurofibrillas bajo la acción de estímulos fisiológicos,
-condújome al examen del retículo en diversos estados patológicos.
-Esperaba hallar alguna variación, más ó menos típica, de los procesos
-infecciosos del sistema nervioso, susceptible de ser aprovechada en el
-diagnóstico. Estas esperanzas confirmáronse plenamente por lo que toca
-á los centros nerviosos de los animales rábicos (perro, conejo, hombre,
-etc.), exploración en que fuí celosamente ayudado por D. Dalmacio
-García, Jefe de la Sección de Veterinaria del _Instituto Nacional de
-Higiene_.
-
- En la extensa monografía[224] consagrada al referido argumento
- hago constar que, bajo la influencia del virus rábico, las
- células nerviosas de los ganglios, médula, bulbo, cerebelo,
- cerebro, etc., del conejo, cavia, perro, etc., pasan por las
- siguientes fases: _a_) aproximación de las neurofibrillas, que
- se disponen en haces apretados, dejando libres grandes espacios;
- _b_) desaparición de los filamentos secundarios y fusión de
- los haces en cordones macizos, sucesivamente más gruesos y
- menos numerosos; _c_) en fin, vacuolización del protoplasma,
- lateralización del núcleo, formación de nuevas dendritas (estado
- irritativo del retículo), multiplicación de los corpúsculos
- satélites, alteración varicosa y destrucción de los axones,
- transformación de los nidos nerviosos (cerebelo, médula,
- etcétera) (fig. 109).
-
- [224] _Cajal_ y _D. García_: Las lesiones del retículo de las
- células nerviosas en la rabia. _Trab. del Lab. de invest. biol._,
- cuaderno 4, 1904. (Con 28 grabados).
-
- Las citadas alteraciones del retículo se consideran como una
- reacción de este órgano celular bajo el estímulo de las toxinas
- lísicas, reacción comparable á la desarrollada por el retículo de
- los reptiles sometido á la acción del frío.
-
- En fin, considerando la precocidad de dicha alteración
- neurofibrillar, la constancia absoluta de su presentación en la
- rabia y su ausencia en otras enfermedades infecciosas, se estima
- la susodicha hipertrofia neurofibrillar como un seguro signo
- diagnóstico de la hidrofobia del hombre y animales. (Confirmado
- por Marinesco, que estimó la mencionada lesión como excelente
- medio de diagnosticar la rabia).
-
-12. En fin, citemos aún, para completar la serie de los trabajos de
-1904, una investigación sobre las _neurofibrillas de la retina_[225],
-de que se publicó traducción alemana[226], y otra indagación, de igual
-carácter, acerca de los _ganglios de la lombriz de tierra_[227].
-
- [225] _Cajal_: El retículo neurofibrillar de las células de la
- retina. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, fascículo 4,
- 1904. (Con 1 grabado y 1 lámina litografiada).
-
- [226] _Idem_: Das Neurofibrillennetz der Retina. _Intern.
- Monatssch. f. Anat. u. Physiol._, Bd. 21, H. 418. Número
- extraordinario destinado á conmemorar el 50 aniversario del
- Doctorado del ilustre histólogo W. Krause.
-
- [227] _Cajal_: Neuroglia y neurofibrillas del _Lumbricus_.
- _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuaderno 4. (Con 4
- grabados).
-
- En este último trabajo se exponen dos métodos de impregnación
- aplicables al estudio de los ganglios del _Lumbricus_. El
- primero, simple modificación del proceder del nitrato de plata
- reducido (fijación en formol solo ó con amoníaco), impregna
- exclusivamente la trama neuróglica de los invertebrados, de que
- se da sucinta descripción. El segundo proceder, combinación de
- la impregnación argéntica y áurica, tiñe de violeta ó rojo las
- neurofibrillas, que se presentan dispuestas en redes tupidas,
- extendidas por todo el protoplasma, reproduciendo en principio la
- disposición del armazón neurofibrillar de los vertebrados, etc.
-
-No sería completo el inventario de la labor de 1904 si no recordara
-que, en dicho año, dí feliz acabamiento á mi obra magna en tres
-volúmenes, titulada: _Histología del sistema nervioso del hombre y
-de los vertebrados_. (Madrid, 1899 á 1904)[228]. De la cantidad de
-trabajo puesto en ella, durante los cinco años que duró la impresión,
-darán idea sus 1.800 páginas de texto en 4.º mayor y sus 887 grabados
-originales, casi todos de gran tamaño. Comprenderá el lector, que
-al redactar tan voluminoso libro, donde se resumía y completaba una
-obstinada labor de quince años, antes busqué honra que provecho. Y
-sin pecar de inmodesto ó petulante, puedo decir que no erraron mis
-cálculos. Hay trabajos para los cuales no existe más galardón que
-el sentimiento de la propia estima y la aprobación de los doctos.
-En aquella ocasión, mis esfuerzos y desvelos alcanzaron la única
-recompensa á que yo aspiraba: los elogios respetuosos de la crítica y
-los lisonjeros juicios de los sabios más prestigiosos.
-
- [228] Para animar á los suscriptores, fijóse para los libreros el
- importe de los tres tomos en poco más de 10 pesetas (15 para los
- abonados). Además, teniendo en cuenta el carácter esencialmente
- monográfico de la obra, sólo se tiraron 800 ejemplares. Al
- liquidar y, vendida la edición, hallé que mis pérdidas excedían
- de 3.000 pesetas.
-
-Escrito en lengua poco conocida de los sabios, y presupuesto el
-carácter original y abundancia de pormenores descriptivos, mi
-libro fué honrado con varias solicitudes de traducción. Entre
-ellas, recuerdo la que fuéme dirigida por la casa J. A. Barth, de
-Leipzig, y la formulada por la casa A. Maloine, de París. Al fin,
-accedí á una versión francesa, á cargo de mi amigo el Dr. Léon
-Azoulay, versión que por haber visto la luz en 1911, debe estimarse
-cual obra nueva[229], ya que en ella incluí todo el fruto de las
-investigaciones realizadas hasta dicha fecha.
-
- [229] _Cajal_: _Histologie du Système nerveux de l’homme et des
- vertebrés_. Edition française revue et mise à jour par l’auteur.
- Traduite de l’espagnol par le Dr. L. Azoulay, 1909 á 1911. Esta
- obra apareció en dos gruesos volúmenes de cerca de 1.000 páginas
- cada uno.
-
-Lo he dicho en otra parte y me complazco en repetirlo, seguro de
-que el lector benévolo disculpará mis debilidades. El objeto de mi
-obra fué, desde luego, crearme permanente estímulo para el trabajo
-intensivo; en previsión de posibles horas de desaliento y de fatiga,
-quise atar deliberadamente mi voluntad mediante formal compromiso de
-honor contraído con el público. Respondió, además, el citado libro
-á un egoísmo harto humano para ser inexcusable: temeroso del olvido
-y poco seguro de dejar continuadores capaces de recordar y defender
-ante los extraños mis modestas adquisiciones científicas, tuve
-empeño en reunir en un todo orgánico las monografías neurológicas
-publicadas durante tres lustros en Revistas nacionales y extranjeras,
-amén de rellenar, con nuevas indagaciones, los puntos antes no
-tratados. Pero, ante todo y sobre todo, deseaba que mi libro fuera
---y perdónese el orgullo-- el trofeo puesto á los pies de la decaída
-ciencia nacional y la ofrenda de fervoroso amor rendida por un
-español á su menospreciado país!...
-
-[Ilustración: Fig. 110.--Célula sensitiva humana con dendritas
-nacientes.]
-
-Durante el año 1905, mi actividad tuvo por cauce principal la
-arquitectura de los _ganglios sensitivos y simpáticos_ del hombre
-adulto y de algunos mamíferos de gran talla. Hasta entonces, los dos
-métodos reveladores de la morfología de las neuronas gangliónicas,
-es decir, el de Golgi y el de Ehrlich, apenas se habían aplicado
-al hombre plenamente desarrollado. Por tanto, las descripciones
-clásicas de Golgi, Ehrlich, de Retzius, Dogiel, etc., aludían casi
-exclusivamente á embriones ó mamíferos jóvenes y de pequeño volumen
-(ratón, conejo, gato, etc., entre los mamíferos; el pollo, entre
-las aves). Y al considerar las grandes mudanzas sufridas por todos
-los centros nerviosos en su tránsito de la fase fetal al estado de
-plena madurez, preguntábase uno si durante el desarrollo post-fetal
-no habrían acaso los ganglios sensitivos y simpáticos humanos
-experimentado mutaciones estructurales de importancia. Mas para
-esclarecer este punto, la técnica histológica anterior á 1903 no
-ofrecía ningún recurso seguro y eficaz.
-
-Esta laguna metodológica fué felizmente colmada por la nueva fórmula
-de impregnación, la cual posee la inestimable ventaja de colorear
-intensamente las células sensitivas y simpáticas del hombre adulto,
-aun en cadáveres poco frescos.
-
-Tamaña excelencia, amén de la constancia y vigor del teñido, me
-permitieron, en la primera tentativa exploratoria de los _ganglios
-sensitivos_[230], recolectar los siguientes datos originales:
-
- [230] _Cajal_: Nota leída en la sesión del 1.º de Marzo de 1905.
- _Anales de la Sociedad española de Historia Natural_, 1905. Sigue
- el más extenso trabajo titulado: Tipos celulares de los ganglios
- sensitivos del hombre y mamíferos. _Trab. del Lab. de invest.
- biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. (Con 20 grabados).
-
- Un año después se publicó una traducción alemana con importantes
- adiciones. Véase: Structur der sensiblen Ganglien des Menschen
- und der Tiere. _Ergebnisse der Anat. u. Entwicklungsges. von Fr.
- Merkel u. R. Bonnet._ Bd. XVI, 1906, Wiesbaden.
-
-[Ilustración: Fig. 111.--Otra célula cuyas expansiones han cruzado la
-cápsula para terminarse en bolas.]
-
- _a_) Existencia, aparte los tipos monopolares conocidos,
- de neuronas sensitivas provistas de axon y de dendritas
- intracapsulares rematadas en abultamientos libres (fig. 110, _b_).
-
- _b_) Hallazgo, relativamente frecuente en los viejos y
- frecuentísimo en determinados estados patológicos, de corpúsculos
- de cuyo soma ó de cuya expansión principal emanan hebras
- finísimas sucesivamente engruesadas y acabadas por bolas
- capsuladas situadas sobre la célula, es decir, bajo la membrana
- endotelial.
-
- _c_) Encuentro de neuronas análogas á las anteriores, pero cuyos
- filamentos, provistos de gruesas esferas finales, se terminan
- fuera de la cápsula, entre los manojos de tubos nerviosos
- intersticiales (figura 111).
-
-[Ilustración: Fig. 112.--Células fenestradas del ganglio del vago en
-el perro.]
-
- _d_) Descubrimiento, en los ganglios craneales (del vago sobre
- todo) del hombre y grandes mamíferos, de un singular tipo
- celular cuya expansión nerviosa, en vez de poseer un glomérulo
- inicial intracapsular, exhibe cierto curioso sistema de asas
- anastomóticas nacidas en diferentes puntos de la célula y con
- espacios ó mallas rellenas por corpúsculos satélites (figs. 112 y
- 113).
-
-[Ilustración: Fig. 113.--Curiosos tipos de células fenestradas en los
-ganglios sensitivos del carnero.]
-
- _e_) Se demuestra que los atributos de este elemento singular,
- que llamamos _corpúsculo fenestrado_, varía mucho, así en
- morfología como en abundancia, en las diversas especies animales
- estudiadas (perro, gato, asno, caballo, buey, cerdo, carnero,
- etc.). (Confirmado por Athias en el raposo y más tarde por Levi,
- Dogiel y otros sabios, en gran número de vertebrados).
-
- _f_) Se describen las colaterales de la substancia blanca de
- los ganglios y los nidos nerviosos pericelulares del hombre y
- mamíferos superiores.
-
- _g_) En fin, se descubre en los ganglios de los ancianos un tipo
- especial de célula avejentada, la _célula desgarrada_, cuya
- superficie está erizada de apéndices neurofibrillares, en cuyos
- intervalos yacen infinidad de corpúsculos satélites (fig. 114).
-
-[Ilustración: Fig. 114.--Células sensitivas _desgarradas_.-- _a_,
-axon; _b_, elementos satélites; _c_, apéndices cortos.]
-
-Los extraños tipos de neuronas y los curiosos fenómenos de retoñamiento
-descriptos en los ganglios humanos, llamaron poderosamente la atención
-de histólogos y anatomo-patólogos, singularmente de J. Nageotte, quien,
-merced á penetrantes exploraciones efectuadas con el tantas veces
-aludido método en los ganglios de los _tabéticos_, advirtió, además de
-notable incremento de ciertas disposiciones señaladas por nosotros en
-personas normales, nuevas formas de regeneración patológica. Abierto
-el camino, avanzaron después por él con gran fortuna multitud de
-neurólogos, entre los que citaremos: á Levi, Marinesco, H. Rossi, L.
-Sala, Pacheco, Besta, Schäffer, Dustin, Ranson, Minea, Bielschowsky,
-Achúcarro, etc.; animados unos del deseo de encontrar formas normales
-nuevas; instigados otros por la esperanza de sorprender alteraciones
-específicas concomitantes de determinados procesos patológicos.
-
-13. No menos insólitos y desconcertantes fueron los hechos observados
-al explorar los _ganglios simpáticos_ humanos, según dan testimonio
-algunas de las adjuntas figuras.
-
-[Ilustración: Fig. 115.--Células del gran simpático del hombre. Tipo
-mixto provisto de cortas y largas dendritas.-- _a_, axon; _c_, _b_,
-dendritas cortas.]
-
-Resumiendo esta indagación, una de las más importantes de aquel año,
-recordaremos aquí:
-
- _a_) El descubrimiento, en las células simpáticas del hombre, de
- una categoría especial de dendritas hasta entonces no vistas:
- _las dendritas cortas ó subcapsulares_, que proceden de todo el
- contorno celular y se terminan libremente entre los corpúsculos
- satélites pericelulares. Estos singulares elementos se han
- llamado después _neuronas en corona_. Caracterízanse, sobre
- todo, por carecer ú ofrecer excepcionalmente _dendritas largas
- ó extracapsulares_. En cuanto al _axon_, responde á los rasgos
- conocidos en las neuronas simpáticas de los mamíferos.
-
- _b_) La presencia de corpúsculos que, á más de la corona
- de finas dendritas señalada, ofrecen recias expansiones
- protoplásmicas descompuestas en un plexo difuso terminal. En
- la figura 115 presentamos dos de estos tipos simpáticos, que
- son bastante abundantes. Algunas de estas células exhiben
- una morfología especial en _zurrón ó cometa_ sumamente
- característica. (Véase tan curioso tipo cometario en la figura
- 116).
-
- _c_) Descripción de _glomérulos de conexión_, es decir, de plexos
- dendríticos apretadísimos, perfectamente limitados, donde se
- entrelazan y convergen expansiones llegadas de varias neuronas.
-
- _d_) Reconocimiento en el hombre de _nidos nerviosos
- pericelulares_, extremadamente complicados y en conexión quizás
- con las dendritas cortas ó subcapsulares. Las ramas finas de que
- tales nidos se engendran son continuación de tubos mielínicos
- llegados de la médula espinal (fig. 116, _b_).
-
- _e_) Descripción de nidos nerviosos peridendríticos, etc., etc.
-
- _f_) En fin, existencia en el hombre de la célula simpática
- común[231], es decir, provista de axon y un solo sistema de
- largas y ramificadas dendritas.
-
- [231] _Cajal_: Las células del gran simpático del hombre adulto.
- _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2.
- (Con 14 grabados).
-
- Estos trabajos sobre la morfología de las células simpáticas
- fueron comprobados y ampliados por numerosos sabios que aplicaron
- nuestra técnica á gran número de vertebrados (Marinesco,
- Lenhossék, Biondi, Guido Sala, Müller, Pitzorno, Riquier,
- Achúcarro, Arcaute, etc.).
-
-[Ilustración: Fig. 116.--Célula de tipo en zurrón ó cometa del gran
-simpático humano.]
-
-14. Por último, para cerrar esta lista harto pesada de afortunados
-hallazgos, mencionemos aún cierto trabajo _sobre las neurofibrillas del
-cerebelo_[232] y un ensayo sobre los efectos del nuevo método sobre la
-_estructura de la fibra muscular estriada_[233].
-
- [232] _Cajal_: Las células estrelladas de la capa molecular del
- cerebelo y algunos hechos contrarios á la función exclusivamente
- conductriz de las neurofibrillas. _Trab. del Lab. de invest.
- biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905. (Con 2 grabados).
-
- [233] _Idem_: Coloración de la fibra muscular por el proceder del
- nitrato de plata reducido. _Trab. del Lab. de invest. biol._,
- tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905.
-
-En el primer trabajo, harto más interesante que el segundo, se da
-cuenta de las observaciones recolectadas con el nuevo método sobre
-las _células estrelladas de la capa plexiforme cerebelosa_, cuyo axon
-y conocidas colaterales terminadas _en cesta pericelular_, tíñense
-espléndidamente. Entre los datos más salientes cuéntanse los siguientes:
-
- _a_) Que el axon de dichas células, compuesto en su cono de
- origen de algunas neurofibrillas, se condensa en una sola
- sumamente delgada, que ulteriormente se multiplica hasta
- engendrar un robusto fascículo, repartido en las colaterales
- de los nidos nerviosos. Semejante hecho milita en contra
- de la hipótesis de Bethe y Bielschowsky, para quienes las
- neurofibrillas no se ramificarían nunca, manteniéndose
- independientes. (Véase la fig. 106, _a_).
-
- _b_) Se descubren ciertas fibras horizontales de la capa
- molecular acabadas en maza (fibras atascadas).
-
- _c_) Se confirma con los nuevos métodos la existencia de
- determinadas fibras ansiformes del cerebelo joven, hace tiempo
- descriptas por mí.
-
- _d_) En fin, abordando el estudio del bulbo, se ponen de
- manifiesto errores de itinerario de los nervios motores,
- incongruencias evolutivas especialmente significativas para
- la teoría del crecimiento de los axones (fibras radiculares
- extraviadas del patético en el conejo, etc.).
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XIX
-
- Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. -- Investigaciones
- sobre la regeneración de los nervios y las vías centrales.
- -- Controversia entre los monogenistas y poligenistas. -- El
- neuronismo sale triunfante de la prueba a que fué sometido
- por los adeptos de la teoría catenaria. -- Nuevos estudios
- sobre la génesis de las vías nerviosas en el embrión, también
- fortalecedores de la concepción neuronal. -- Hechos demostrativos
- de que las neurofibrillas de la célula nerviosa constan de
- unidades vivientes relativamente autónomas.
-
-
-Coinciden los años de 1905 y 1906 con el cenit de mi carrera
-científica. Durante ellos sonrióme la fortuna hasta el punto de
-alcanzar los más altos galardones á que un hombre de ciencia
-puede aspirar; y en dicho período, aparte comunicaciones de menor
-cuantía, efectué observaciones decisivas para la consolidación de la
-concepción neuronal, á la sazón muy discutida.
-
-Comencemos por referir sucintamente lo más granado de mi labor de
-Laboratorio durante el citado bienio.
-
-Cediendo á estímulos de que luego hablaré, consagré primeramente mi
-atención á dilucidar el siempre controvertido problema del mecanismo
-regenerativo de los nervios y vías nerviosas centrales interrumpidas;
-y después (y ésta fué tarea ejecutada en la segunda mitad de 1906) á
-explorar con la nueva técnica la génesis de las fibras nerviosas del
-embrión, tema íntimamente relacionado con el precedente.
-
-Ambos estudios respondieron á cierto estado circunstancial de
-opinión. Tras largo período de plácido y casi indisputado señorío de
-la doctrina neuronal, cuyas principales pruebas objetivas tuve, según
-recordará el lector, la fortuna de aportar, renació con increíble
-pujanza, en determinadas escuelas, el viejo y casi olvidado error
-del _reticularismo_ y otras similares extravagancias especulativas
-(_teoría catenaria_, etc.). Diríase que ciertos espíritus, propensos
-al misticismo, son molestados por las verdades sencillas y patentes.
-Temperamentos exageradamente altivos, parecen obstinados en
-conquistar la fama, no por el honroso y difícil camino del hallazgo
-de nuevos hechos, sino por el harto más cómodo y expedito de negar ó
-desconceptuar, en nombre de prejuicios aventuradísimos, los hechos
-más rigurosamente demostrados. Tan anárquica y desdichada pasión,
-nunca del todo desterrada de los dominios biológicos, tuvo, según
-acabo de decir, su más elevada culminación allá por los años de 1900
-á 1904. Pero entonces los fanáticos del reticularismo adoptaron
-nueva táctica. Confiando poco, sin duda, en alcanzar la victoria
-en el terreno franco de la morfología neuronal adulta, escogieron
-para impugnar el neuronismo el campo, al parecer más propicio, de la
-_regeneración de los nervios_ y de la _neurogénesis embrionaria_.
-
-Muchos fueron los arriscados aventureros deseosos de combatir
-á la sombra de la vieja bandera desplegada ya en 1867 por
-Gerlach y Meynert. Discordes, y hasta antagónicos en muchas de
-sus afirmaciones, coincidían solamente en un extraño y unánime
-sentimiento de aversión contra la doctrina del contacto y de la
-independencia de los corpúsculos nerviosos; doctrina demostrada
-hasta la saciedad, según es sabido, hacía lustros, por His, Forel,
-nosotros, Lenhossék, Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Lugaro,
-Waldeyer, Harrison, etc., en el terreno de la histología é histogenia
-normales; y por Waller, Münzer, Ranvier, Vanlair, Ziegler, Stroebe,
-Forssmann, Marinesco, Langley, Mott, Halliburton, Segale, Purpura
-y otros muchos en la esfera de la degeneración y regeneración de
-los nervios. Exceptuado el prestigioso profesor Nissl y algún otro,
-en las filas del reticularismo formaban jóvenes entusiastas, tan
-ansiosos de reputación como candorosos observadores. Recordemos,
-entre ellos: á Büngner, Joris, Huber, Sedgwig, Ballance, Wietting,
-Marchand, Galeotti y Levi, Monckeberg, Durante, O. Schültze, etc.,
-algunos de los cuales trabajaron en épocas anteriores á 1900.
-
-Caudillo y estratega, por el doble derecho del talento y de la
-gallardía crítica, de esta lúcida hueste, vino á ser Alfredo Bethe,
-docente de la Universidad de Estrasburgo, á quien hicieron justamente
-famoso sus impresionantes estudios sobre las neurofibrillas de los
-vertebrados. Aparte la indiscutible autoridad del citado sabio,
-contribuyeron poderosamente á fascinar á la juventud universitaria
-tudesca é italiana (en Francia é Inglaterra la teoría reticular
-conquistó pocos adeptos), su insuperable habilidad polémica, la
-ingeniosidad de sus recursos técnicos y hasta la brillantez de su
-estilo. Aunque defendiendo fórmulas muy diferentes y personales del
-reticularismo, contribuyeron á autorizar esta hipótesis aventurada H.
-Held, de Leipzig; el profesor Dogiel, de San Petersburgo, y el eximio
-Golgi, de Pavía. Con tales fiadores no fué maravilla que se pusiera
-en moda execrar y hasta sonreir de la concepción neuronista y del
-postulado de la conexión por contacto, no obstante constituir, según
-dejamos dicho, la expresión fidelísima de innumerables observaciones
-concordantes[234].
-
- [234] Hasta en España repercutió la enconada lucha entre
- neuronistas y antineuronistas. Habiendo, sin duda, tenido noticia
- de ella por alguna _Revista_ francesa, dos comprofesores de
- provincias, echaron las campanas á vuelo, declarando con mal
- disimulado regocijo que la concepción neuronal había pasado á la
- historia. Y hasta hubo otro _querido_ compañero que, resguardado
- tras la visera del anónimo, se permitió dirigirme algunas
- tarjetas postales zafiamente insultantes. Creían candorosamente
- que con la caída de la doctrina neuronal quedaría definitivamente
- desacreditada mi modesta obra científica. Si los aludidos
- catedráticos se hubieran tomado el trabajo de leerme, habrían
- sabido que la referida concepción fué creada por His y Forel; de
- mi cosecha sólo puse los hechos demostrativos de su legitimidad.
- El estudio imparcial de mis libros y numerosas monografías
- neurológicas habríales también enseñado que si yo fuera capaz de
- sentir el fatuo orgullo del inventor, lo cifrara, no en haber
- forjado tales ó cuales hipótesis, sino en haber descubierto
- algunas centenas de hechos universalmente comprobados. Y estos
- hechos, pese al fervoroso _patriotismo_ de mis detractores
- españoles, perdurarán mientras no cambie radicalmente --y ello
- es algo difícil-- la organización íntima del hombre y de los
- animales.
-
-Tan fulminante y difusivo llegó á ser en 1903 el contagio del
-reticularismo, gracias, sobre todo, á los sugestivos alegatos de
-A. Bethe, que titubeó en su fe neuronista el ilustre Waldeyer, se
-pasó temporalmente al bando contrario el profesor Marinesco, y
-flaqueó, ¡quién lo dijera!, hasta el ilustre van Gehuchten, una de
-las columnas del neuronismo; el cual, sin renunciar enteramente
-á la doctrina ortodoxa, hizo á los disidentes la siguiente
-humillante concesión: «En el adulto la célula nerviosa representa
-individualidad perfecta, producto de un solo neuroblasto; mas en el
-estado patológico, por ejemplo durante el proceso de la regeneración
-nerviosa, los nuevos cilindros-ejes resultan de la fusión y
-diferenciación de una cadena de neuroblastos periféricos...»
-
-Lo expuesto hará ver al lector hasta qué punto arreciaba el peligro.
-Autor hubo que dió por definitivamente enterrada la genial concepción
-de His y Forel. En fin, la quimera reticularista mostrose tan
-invasora y empleó en sus objeciones inconsistentes lenguaje tan
-arrogante y descomedido, que la paciencia de los neuronistas tocó á
-su límite. Era preciso poner un correctivo á la general aberración.
-Algunos sabios, extrañados de mi silencio y considerándome acaso como
-el más obligado á volver por los fueros de la verdad, escribíanme en
-son de reproche: «¿Qué hace usted? ¿Cómo no se defiende?»
-
-He sentido siempre invencible repugnancia hacia las ociosas
-polémicas. Con ello piérdese un tiempo precioso que podría emplearse
-provechosamente en allegar hechos nuevos. ¿Quién ignora, además,
-que la verdad, aun indefensa, acaba por prevalecer? Mas ante la
-arrolladora marea del error y ante los reiterados requerimientos de
-mis amigos, vime obligado á hacer alto en mi camino y descender á la
-palestra, doliéndome mucho tener que gastar quizá dos ó tres años en
-investigaciones anatomo-patológicas, cuyo fruto no podía ser otro
-que confirmar verdades demostradas hacía tiempo por Waller, Ranvier,
-Vanlair, Stroebe y otros muchos sabios. Al final de la campaña tuve,
-sin embargo, el consuelo de ver que no se había perdido enteramente
-el tiempo. Sobre fortalecer varias conclusiones clásicas, algo
-inseguras á causa de insuficiencias metodológicas, conseguí recoger
-algunas observaciones originales no desprovistas de valor.
-
-Fuera injusto olvidar que en esta ruda batalla en pro de la verdad
-no fuí un solitario; acompañáronme también varios prestigiosos
-investigadores á quienes, como á mí, soliviantaron las jactancias
-y temeridades de los reticularistas. Mencionemos en primer término
-á Perroncito, discípulo favorito de Golgi, que aplicó también al
-tema el nuevo método; á Lugaro, Medea, Marinesco y Minea, Tello,
-Nageotte, Krassin, etc., etc. Excusado es decir que al triunfo de
-la buena causa contribuyó decisivamente el proceder del nitrato de
-plata reducido, el cual, con relación al tema debatido, posee la
-inestimable ventaja de teñir total y vigorosamente los brotes ó
-renuevos de los axones mutilados (cabo central), brotes que es dable
-perseguir cómodamente en secciones espesas al través de la cicatriz y
-dentro del cabo periférico hasta los mismos aparatos terminales.
-
-Recordemos ahora algunos antecedentes del problema de la
-_regeneración de los nervios_.
-
-Los patólogos y fisiólogos de la primera mitad del siglo pasado
-(Waller, Vulpian, Ranvier, Brown-Sequard, Münzer, etc.) pusieron de
-manifiesto el siguiente hecho: cuando en un mamífero joven se corta
-un cordón nervioso, la porción de éste situada más allá de la sección
-(el _cabo periférico_) degenera y muere rápidamente, reabsorbiéndose
-progresivamente las reliquias del axon y mielina; mientras que, meses
-después, tanto la cicatriz intermediaria ó internerviosa, como el
-cabo periférico, ofrecen numerosas fibras neoformadas que restablecen
-total ó parcialmente la sensibilidad y motilidad del miembro
-paralizado.
-
-¿En virtud de qué mecanismo histológico se restaura el cabo
-periférico destruído y se regeneran las terminaciones nerviosas en
-músculos y superficies sensibles?
-
-Las soluciones propuestas giraban todas en torno de estas dos:
-la _teoría de la continuidad_ ó _monogenista_, sostenida por
-Waller, Münzer, Ziegler, Ranvier, Vanlair, Stroebe, Kölliker,
-Mott, Halliburton, Harrison, Lugaro, etc.; y la _teoría de la
-discontinuidad_ ó _poligenista_, proclamada por algunos fisiólogos
-(Vulpian, Brown-Sequard, Bethe) y por buen golpe de anatomo-patólogos
-y patólogos (Büngner, Wietting, Ballance, Stewart, Marchand, Medea,
-etc.).
-
-Los mantenedores de la primera solución sostenían que las fibras
-neoformadas del cabo periférico representan simplemente la
-prolongación, por vía de brote y crecimiento progresivo, de los
-cilindros-ejes del cabo central, los cuales conservarían plena
-vitalidad gracias á su continuidad con la neurona de origen ó _centro
-trófico_; mientras que los adeptos del poligenismo, ó de la segunda
-teoría, afirmaban resueltamente que las fibras regeneradas resultan
-de la diferenciación y sucesiva transformación de las células de
-revestimiento de los tubos nerviosos viejos (núcleo y protoplasma
-en vías de división de los corpúsculos de Schwann). Estas células
-dispondríanse al principio en cadena ó cordón protoplásmico macizo,
-dentro de cuyos anillos surgirían progresivamente, por un acto de
-diferenciación, sendos trozos axónicos ulteriormente fundidos en
-filamento continuo y, al fin, reunidos con los extremos axónicos
-libres del cabo central.
-
-Excusado es decir que, no sólo por mi convicción neuronista,
-sino hasta por el imperio de tendencias irresistibles, repugnóme
-invenciblemente esta explicación. Creyente fervoroso en la unidad
-de las leyes biológicas y persuadido de que la Naturaleza procede
-siempre en sus operaciones con espíritu de estricta economía, no me
-cabía en la cabeza que el organismo empleara para la construcción
-de los nervios, según la fase evolutiva, dos mecanismos diversos y
-casi antagónicos. Porque, de ser cierto el poligenismo en relación
-con la regeneración nerviosa, resultaría que durante la neurogénesis
-embrionaria el axon representa la obra individual de un neuroblasto ó
-célula nerviosa joven; en tanto que, en la regeneración patológica,
-el axon neoformado constituye el producto de innumerables células de
-Schwann ó _neuroblastos periféricos_, como algunos los llaman, amén
-del trozo axónico central, hechura de un neuroblasto embrionario.
-Claro es que para ciertos histólogos tamaña contradicción no
-existía: para ellos (Fragnito, Joris, Besta, Capobianco, Bethe,
-etc.), lo mismo en la regeneración nerviosa que en la neurogénesis
-embrionaria, el axon prodúcese mediante la fusión de innumerables
-células primitivamente independientes (_teoría catenaria_). Pero
-semejante aserción (aceptable para histólogos que sólo habían
-explorado las fases tempranas de la neurogenia con métodos fáciles
-é impotentes para dar limpia y rigurosamente la silueta de un
-cilindro-eje en vías de formación) era incapaz de persuadir á quienes
-como v. Lenhossék, Retzius, Edinger, Lugaro, Athias y nosotros,
-habíamos contemplado, merced á las insuperables revelaciones del
-método de Golgi, imágenes clarísimas é irreprochables de los
-neuroblastos y de los axones durante todos sus momentos evolutivos;
-imágenes perentoriamente demostrativas, según dejamos expuesto en
-otro capítulo, de la _unidad genética_ de las citadas expansiones.
-
-Entremos ahora en algunos desarrollos acerca de las pretendidas
-pruebas presentadas por Bethe y sus principales corifeos.
-
- Comenzó Bethe sus investigaciones reproduciendo íntegramente los
- experimentos de Philippeaux y Vulpian, esto es, resecando en
- mamíferos de pocos días trozos de nervio ciático y apartando y
- ocultando los cabos de suerte que toda reunión y, por tanto, todo
- restablecimiento de la continuidad fisiológica, fuera imposible.
-
- Trabajando en las referidas condiciones, declaró dicho sabio
- que en un cierto número de casos (no en todos, limitación muy
- significativa), el examen macro-microscópico de la cicatriz
- reveló interrupción absoluta de los segmentos, al mismo tiempo
- que una regeneración más ó menos avanzada del periférico,
- como lo denotó el hecho de su excitabilidad fisiológica.
- Estas observaciones, así como la comprobación de todas las
- fases intermedias entre las células de Schwann y los tubos
- nerviosos jóvenes, fases ya señaladas por Büngner, condujéronle
- á suponer, á semejanza de éste, que los nervios separados
- radical y definitivamente de su centro trófico son capaces de
- autorregenerarse. Cada axon, pues, representaría la obra común
- de muchas células de Schwann, en cuyo protoplasma, arribado á
- madurez, se diferenciarían ulteriormente las neurofibrillas,
- signo positivo de la aparición de la conductibilidad nerviosa.
-
- Fundaba Bethe tan radical poligenismo, más que sobre
- observaciones histológicas precisas, en los resultados de los
- experimentos fisiológicos. Así, cuando en cualquiera de los
- casos de sección nerviosa citados se excita eléctricamente el
- cabo periférico autorregenerado, el animal, insensible al dolor
- (indicio de incomunicación sensitiva), mueve los músculos de
- la pierna y pie; mientras que no se obtienen contracciones
- musculares si el segmento estimulado es el central. Las
- excepciones de esta regla interprétalas Bethe suponiendo que, á
- pesar de sus precauciones, hanse creado comunicaciones eventuales
- entre los dos cabos.
-
-Comprobaciones más ó menos completas de estas conclusiones fueron
-publicadas no sólo por los afiliados al reticularismo, sino, según
-dejo apuntado, hasta por neuronistas tan convencidos como Marinesco y
-van Gehuchten.
-
-En esta situación del ambiente moral emprendimos en 1905 nuestras
-investigaciones sobre la _regeneración de los nervios_[235]. Duraron
-cerca de dos años, y recayeron sobre gran número de animales (conejo,
-gato, perro, etc.). Las principales conclusiones de estos estudios
-van condensadas en las siguientes proposiciones:
-
- [235] Una extensa relación de nuestras observaciones, ilustrada
- con profusión de grabados, fué publicada, bajo el título de
- _Mecanismo de la degeneración y regeneración de los nervios_,
- en _Trabajos del Lab. de Investig. biol._, tomo IV, 1905. Bajo
- la forma de resumen, aparecieron también estos trabajos en
- el _Boletín del Instituto de Alfonso XIII_, números 2 y 3 de
- 1905. En fin, otra comunicación complementaria cierra nuestra
- investigación sobre el argumento, á saber: _Les metamorphoses
- précoces des neurofibrilles dans la régénération et la
- dégénération des nerfs._ _Trab. del Lab. de Investig. biol._,
- tomo V, fasc. 2, 1907.
-
- Añadamos aún que de los referidos estudios salió á luz una
- traducción alemana, bajo la forma de libro; y que, en fin, acerca
- del tema de la _Regeneración de los nervios_ versó también
- nuestro discurso de ingreso en la Academia de Medicina de
- Madrid. Esta oración, leída en 30 de Junio de 1907, fué honrada
- y enaltecida con un bellísimo discurso de contestación de D.
- Federico Olóriz, el ilustre anatómico de San Carlos.
-
-[Ilustración: Fig. 117.--Cabo central y comienzo de la cicatriz
-intermediaria del nervio ciático seccionado y examinado tres días
-después de la operación. Gato de pocos días.-- F, fibra del cabo
-central; _a_, rama terminal nacida del axon preexistente; C, _b_,
-botones finales de las fibras que marchan por la cicatriz; _d_, botón
-de que brotan nuevas ramas.]
-
- 1. Cuando se corta el nervio ciático de un mamífero joven y
- se sacrifica el animal varios días después de la operación,
- adviértese en los preparados efectuados según el citado proceder
- de impregnación, que gran número de los cilindros-ejes del cabo
- central son asiento de un fenómeno muy activo de retoñamiento.
- Este retoñamiento se efectúa de dos maneras: _a_, la fibra
- ó fibras nuevas poseen carácter de terminales y brotan del
- cabo ensanchado del axon viejo; _b_, los nuevos conductores
- representan ramas colaterales nacidas en ángulo recto ó agudo
- del antiguo cilindro-eje. En ambos casos, las ramas neoformadas
- afectan aspecto semejante á las fibras de Remak, es decir, que
- carecen de vaina medular, invaden el exudado interpuesto entre
- los cabos nerviosos, se ramifican á menudo en su camino, y, en
- fin, acaban libremente á favor de una _maza ó botón terminal_,
- especie de ariete, destinado á empujar las cédulas mesodérmicas y
- á fraguar una ruta al través de la futura trama cicatricial (fig.
- 117, C, _b_).
-
- El descubrimiento de esta excrecencia terminal, confirmada
- después por las investigaciones de Perroncito, Marinesco,
- Nageotte, Sala, Tello, Dustin, Rossi, etcétera, reviste cierta
- importancia para la resolución del problema debatido, pues
- gracias á dicho botón protoplásmico final, cabe precisar en
- los cortes, no sólo el nivel á que ha llegado el proceso
- regenerativo, sino el origen y orientación de los cilindros-ejes
- neoformados.
-
- 2. Durante sus fases iniciales, las fibras nerviosas neoformadas,
- así como sus botones terminales, carecen de núcleos ó de células
- de Schwann; pero desde el tercero ó cuarto día en adelante, los
- corpúsculos conectivos embrionarios son atraídos, y aparecen en
- torno de los axones desnudos núcleos marginales. Esta precedencia
- formativa de los axones regenerados sobre los corpúsculos de
- Schwann, compromete singularmente la teoría catenaria, pues
- demuestra que durante las primeras fases de la evolución de las
- fibras, faltan por completo las cadenas celulares (véanse las
- figs. 117 y 118).
-
-[Ilustración: Fig. 118.--Cabo central del nervio ciático del gato,
-donde aparecen los restos del axon necrosado recubiertos por ramas
-nacidas de la porción vivaz del axon: estas ramas no aciertan, á
-veces, á emerger rápidamente hacia la cicatriz y generan ovillos
-complicados (B, C). (La autopsia efectuóse cincuenta y dos horas
-después de la operación).]
-
- 3. Estudiando la marcha de las fibras neoformadas durante los
- seis días siguientes á la interrupción nerviosa, reconócese
- fácilmente que las mazas terminales crecen al azar en el sentido
- de la menor resistencia: un gran número de ellas retrograda,
- tanto dentro del cabo central, donde se remontan mucho, como en
- los territorios perinerviosos; otra parte de estos conductores,
- desorientados y errantes, detiénense ante los obstáculos, trazan
- revueltas complicadas y se pierden, en definitiva, para los
- efectos de la neurotización del cabo periférico.
-
-[Ilustración: Fig. 119.--Trozo de cicatriz y cabo periférico del
-gato joven, cuyo nervio ciático fué seccionado setenta y dos días
-antes. Adviértase cómo los retoños llegados á dicho cabo no forman
-cadenas, penetrando ya entre, ya dentro de los estuches del segmento
-periférico (vainas viejas de Schwann), á lo largo de las cuales
-crecen rápidamente (_f_).-- A, cicatriz; B, cabo periférico. (La
-reunión de los cabos fué dificultada por obstáculos mecánicos).]
-
- Tales axones extraviados, muy abundantes en los casos de
- resección de nervios ó de apartamiento intencional de los cabos
- nerviosos, caracterízanse por exhibir una maza ó esfera terminal
- gigantesca capsulada, frecuentemente en vías de degeneración.
- Estas bolas finales enormes pertenecen á fibras detenidas en su
- crecimiento (fig. 120, _c_).
-
- 4. Transcurridos diez ó doce días en los animales adultos, y
- seis ó siete en los de pocas semanas, las fibras jóvenes no
- extraviadas, errantes por el tejido cicatricial intercalar,
- asaltan los estuches del cabo periférico, dentro de los cuales
- caminan, apartando á su paso los detritus de mielina todavía
- no reabsorbidos. Al nivel de los obstáculos, las nuevas fibras
- se dividen á menudo, y las ramas marchan flexuosas, caminando
- indiferentemente, tanto por las bandas de Büngner, como por sus
- intersticios (fig. 119, _b_, _c_).
-
-[Ilustración: Fig. 120.--Curiosos ovillos de fibras regeneradas
-creados junto al cabo central ó dentro de éste, á causa de los
-obstáculos que para desembocar en la cicatriz encuentran los retoños.
-Muchos de éstos siguen trayectos retrógrados, trazando espiras
-innumerables. Algunos, en fin, rompen la vieja membrana de Schwann,
-exhibiendo recio botón final, revelador de larga detención (_c_, _d_,
-_b_).]
-
- 5. Cuando, repitiendo el experimento de Vulpian, Brown-Sequard,
- Bethe, etcétera, tras la interrupción traumática de un nervio
- se interponen obstáculos á la reunión inmediata de los cabos
- nerviosos, obsérvase frecuentemente, dos o tres meses después
- de la operación, una regeneración muy avanzada del segmento
- periférico. Examinado éste con ayuda de nuestro proceder de
- teñido, percíbense en su interior numerosos axones jóvenes que
- se terminan constantemente, y á niveles diferentes, dentro
- del cordón nervioso periférico, á favor de un menudo botón de
- crecimiento ó de un espesamiento fusiforme (figura 119, _f_).
-
- La exploración de la extensa y accidentada cicatriz que junta
- los cabos nerviosos distantes, revela, no la ausencia de
- fibras nerviosas unitivas, según admitían arbitrariamente los
- partidarios de la teoría catenaria, sino un plexo nervioso
- complicado, formado por hacecillos de fibras ameduladas, y
- extendido sin interrupción desde el cabo central al periférico.
-
- 6. Las fibras nerviosas neoformadas divídense repetidamente en la
- cicatriz, y muy especialmente en la frontera del cabo periférico,
- donde, frecuentemente, cada axon grueso se resuelve en un
- _bouquet_ de finas ramillas terminales. Las ramas generadas por
- cada axon no van consignadas á un solo tubo viejo, antes bien,
- se reparten en varios de los vacíos estuches; de donde resulta
- que, un grupo relativamente pobre de axones aferentes, puede
- inervar buena parte del nervio degenerado (figura 119, _b_, _d_).
- Notemos que las consabidas ramas, siempre orientadas hacia la
- periferia, así como sus mazas libres, son hechos absolutamente
- inconciliables con la teoría catenaria.
-
- 7. El proceso de la multiplicación de las células de Schwann
- del cabo periférico obedece, no al fin de producir cadenas de
- elementos transformables por autorregeneración, según afirman
- Büngner y Bethe, en cilindros-ejes, sino al de segregar
- substancias estimulantes, susceptibles de atraer y encauzar hacia
- las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas las fibras
- nerviosas jóvenes errantes por la cicatriz.
-
-[Ilustración: Fig. 121.--Fenómenos de retoñamiento abortado de los
-axones del cabo central. Gato de varias semanas, siete días después
-de la operación.-- A, tubo con brotes abortados; B, axon varicoso con
-bola final; C, tubo dentro del cual los retoños han producido haces y
-ovillos complicados.]
-
-Dejo dicho ya que un joven investigador italiano, Aldo
-Perroncito[236], discípulo del ilustre histólogo de Pavía, sirvióse
-también del método del nitrato de plata reducido (cuya utilidad
-para las investigaciones anatomo-patológicas fué ya anunciada por
-mí en 1904), para el estudio de la regeneración de los nervios. Las
-conclusiones á que llegó este sabio coincidieron casi exactamente con
-las mías, salvo haber logrado sorprender la existencia de divisiones
-y de ramas neoformadas en el cabo central en fecha más temprana que
-yo, es decir, desde el segundo día de la sección, y haber descrito
-perfectamente las formas iniciales de los haces y ovillos nerviosos,
-señalados por diversos autores y detalladamente descritos por
-nosotros (figuras 120 y 121, C).
-
- [236] _A. Perroncito_: Sulla questione della rigenerazione
- autogena delle fibre nervose. Nota preventiva. _Boll. della
- Società Medico chirurgica di Pavia._ Seduta 19 Maggio, 1905.
- (Publicado en Septiembre de 1905). Un trabajo extenso y con
- grabados apareció en 1906, del cual se publicó traducción
- en _Beiträge zur pathol. Anat. u. zur Allgem. Pathologie v.
- Ziegler_, Bd. XLII, 1907.
-
- * * * * *
-
-Mi aludido trabajo sobre la _Regeneración de los nervios_ tuvo por
-objetivo esencial conseguir la prueba objetiva de que las nuevas
-fibras aparecidas en el _cabo periférico_ de un nervio cortado
-representan incontestablemente brotes axónicos del _cabo central_.
-En cambio, descuidamos algo el examen de los actos iniciales de la
-regeneración misma (comportamiento de los axones del cabo central
-durante los dos primeros días), tema muy ilustrado, según dejamos
-dicho, por Perroncito. Á subsanar esta falta se encaminó cierta
-comunicación publicada en 1907[237]. En ella, además de comprobar
-algunos hechos interesantes señalados por el joven discípulo de
-Golgi, pusimos de manifiesto:
-
- [237] _Cajal_: Les metamorphoses précoces des neurofibrilles,
- etc. _Trab. del Lab._, tomo V, 1907.
-
- 1. Que los primeros retoños del cabo central brotan de
- preferencia al nivel de los espesamientos axónicos vecinos del
- _disco de soldadura_ (tubos medulados).
-
- 2. Que los cilindros-ejes del cabo periférico no mueren
- instantáneamente al ser bruscamente interrumpidos de su centro
- trófico; antes bien, pasan, señaladamente en la vecindad de la
- cicatriz, por cierto proceso agónico, durante el cual ensayan
- la formación de mazas de crecimiento, botones y ramificaciones,
- producciones efímeras y frustradas por no ser influídas por
- efluvios vivificantes emanados del centro trófico (neurona con su
- núcleo).
-
-[Ilustración: Fig. 122.--Cilindros-ejes del cabo periférico de un
-nervio cortado. Nótese en la zona próxima á la herida fenómenos de
-supervivencia y regeneración de las neurofibrillas (C, D). (Gato,
-cuarenta y ocho horas de la operación).]
-
- 3. Que cuando el axon muere súbitamente por aplastamiento ú
- otras injurias traumáticas, el protoplasma necrosado, de aspecto
- pálido y granuloso, es frecuentemente invadido por neurofibrillas
- aisladas, de reciente formación, las cuales acaban mediante
- anillos, asas y otras figuras (véanse en la figura 123, _a_,
- _c_, _d_, los curiosos retoñamientos intra-axónicos de las
- neurofibrillas nacidas en la porción viva del axon). Semejantes
- fenómenos se desarrollan también en el cabo periférico de los
- nervios cortados (fig. 122, _a_).
-
-[Ilustración: Fig. 123.--Fenómenos de retoñamiento intra-axónico
-de las neurofibrillas en axones mortificados por la presión de las
-pinzas (_a_, _b_, _d_, _c_).-- D, porción central de un axon de que
-emanan retoños. (Cincuenta y dos horas de la operación en el gato).]
-
- 4. En fin, que estos y otros actos vegetativos de neurofibrillas
- aisladas, así como los fenómenos más atrás señalados de
- metamorfosis del esqueleto neurofibrillar del soma neuronal
- (rabia, acción del frío, etc.), implican la idea de que las
- hebras del axon coloreables por la plata se componen de unidades
- vivientes infinitesimales, las _neurobionas_, capaces de crecer y
- multiplicarse con relativa autonomía en el seno del neuroplasma,
- y susceptibles de disponerse, según las circunstancias, en
- colonias intra-axónicas de variable arquitectura. La mencionada
- hipótesis de las _neurobionas_, explicativa de muchos cambios
- estructurales de las neuronas, fué acogida simpáticamente por los
- autores.
-
-Á causa de estos trabajos, buen número de autores regresaron al
-neuronismo. Entre los arrepentidos recordamos á Dorhn, Levi,
-Marinesco y van Gehuchten. Siguieron luego los trabajos de
-confirmación de Guido Sala, Nageotte, Minea, Lugaro, Dustin, Sala
-y Cortese, Modena, y sobre todo de Tello, á quien debemos un
-brillante estudio sobre la _regeneración de las placas motrices_
-y terminaciones sensitivas[238]. Ni hay que olvidar aquellos que,
-sirviéndose de otros métodos, apoyaron el monogenismo: Krassin, Mott
-y Halliburton, Stewart, Poscharisky, Edmont, Stuart, etc. La opinión
-reaccionó, al fin, vigorosamente en favor de la doctrina clásica del
-_desarrollo continuo_ ó _monogenista_.
-
- [238] _F. Tello_: Dégénération et régénération des plaques
- motrices après la section des nerfs. _Trab. del Lab. de Invest.
- biol._, tomo V, 1907.
-
- _Idem_: La régénération dans les fuseaux de Kühne. _Trab. del
- Lab. de Invest. biol._, fasc. 4, vol. V, 1907.
-
-Hasta Alfredo Bethe, el batallador campeón del catenarismo, en sus
-réplicas, no exentas de vivacidad y acrimonia, y señaladamente
-en cierto trabajo polémico aparecido en 1907, mostrose bastante
-conciliador, pues no negaba ya la capacidad regenerativa de las
-fibras del cabo central ni la llegada de sus brotes hasta las
-fronteras del cabo periférico; limitábase solamente á defender la
-necesidad del concurso de las _células de Schwann_ de este último
-segmento para hacer efectiva la restauración nerviosa. Algún tiempo
-después, apremiado quizá por los argumentos irrebatibles aducidos
-por Perroncito, Lugaro, Marinesco y nosotros, el inquieto fisiólogo
-de Estrasburgo tomó el partido de abandonar el campo[239]. _¡Victis
-honos!_
-
- [239] Así me lo anunció varios años después, no sin algún dejo
- de melancolía, al acusar amablemente recibo de mi obra en dos
- volúmenes, _Degeneración y regeneración del sistema nervioso_.
-
-Añadamos aún que autoridades tan prestigiosas como Retzius, v.
-Lenhossék, Schiefferdecker, Edinger, Heidenhain, Verworn, Harrison,
-etc., que asistieron de lejos, aunque con simpática atención, á los
-incidentes del debate, adoptaron explícita ó implícitamente en sus
-escritos la doctrina monogenista ó de la continuidad.
-
-Huelga decir que la maltratada _concepción neuronal_ salió de la
-prueba fortalecida y subyugante. Lejos de hallar, según esperaban
-sus adversarios, en el tema de la regeneración nerviosa insuperables
-dificultades, encontró, por el contrario, nuevos argumentos, á cuya
-luz no pocos fenómenos enigmáticos de la estructura y mecanismo
-vegetativo del protoplasma nervioso recibieron inesperados
-esclarecimientos.
-
-[Ilustración: Fig. 124.--Corte de la médula espinal, ganglio raquídeo
-y raíz anterior de un embrión de pollo de tres días. Adviértase que
-todos los axones son continuos, partiendo de sendos neuroblastos.--
-A, raíz anterior; B, ganglio raquídeo; _b_, _c_, neuroblastos
-jóvenes.]
-
- * * * * *
-
-El otro trabajo aludido al principio del presente capítulo versó
-sobre la _Génesis de los nervios y expansiones neuronales en el
-embrión_[240]. Según era de presumir, conseguí corroborar, con ayuda
-del nuevo método, todas las interesantes revelaciones hechas de 1890
-con auxilio de la reacción cromo-argéntica. Y después de señalar é
-impugnar errores de interpretación en que, engañados por técnicas
-imperfectas, cayeron Balfour, Beard, Dorhn, Paton, Capobianco,
-Fragnito, Besta, Pighini, O. Schültze, etc., logré sentar las
-siguientes conclusiones:
-
- [240] _Cajal_: Génesis de las fibras nerviosas del embrión y
- observaciones contrarias á la teoría catenaria. _Trab. del Lab.
- de Invest. biol._, tomo IV, 1906.
-
- _a_) Que el _axon_ representa constantemente una prolongación
- primaria del _neuroblasto_ ó célula nerviosa embrionaria, según
- descubrió His y confirmamos nosotros, Lenhossék, Kölliker,
- Harrison, etc. (fig. 124, A, _a_).
-
- _b_) Que todas las vías nerviosas primeramente aparecidas,
- desde el tercer día de la incubación en el pollo, en el eje
- cerebro-raquídeo, constan exclusivamente de axones continuos sin
- el menor rastro de núcleos ni de cadenas celulares.
-
- _c_) Que asimismo faltan dichas cadenas celulares en los nervios
- ó vías nerviosas extracentrales, siendo escasísimos al principio
- los núcleos de origen mesodérmico (del tercero al cuarto día de
- la incubación) intercalados en ellas.
-
- _d_) Que el nervio óptico carece al principio de todo núcleo
- intercalar.
-
- _e_) Que las dendritas se forman posteriormente al axon,
- resultando del estiramiento en direcciones múltiples del
- protoplasma neuroblástico, y no por aposición de materia
- indiferenciada ni por fusión de series celulares.
-
- _f_) Que las _neurofibrillas_ se diferencian primeramente en la
- porción del neuroblasto donde surge el _cono de crecimiento_,
- extendiéndose después á lo largo del axon rudimentario y
- modelando dentro del cono mismo una especie de pincel ó paquete
- fusiforme.
-
- _g_) Que algunos axones, durante su marcha al través de los
- tejidos, exhiben una _maza terminal_ ó hinchazón olivar libre,
- semejante á la peculiar de las fibras nerviosas en vías de
- regeneración (más adelante interpretamos estas tumefacciones
- finales como _conos de crecimiento_ de axones extraviados é
- hinchados por detención en su marcha) (fig. 125, _a_).
-
- Omitimos aquí la enumeración de muchos datos referentes á las
- metamorfosis del armazón neurofibrillar de las neuronas, al
- crecimiento y complicación estructural de los nervios, á la
- aparición de las terminaciones nerviosas sensoriales (retina y
- aparato acústico), á la diferenciación de las neuronas de los
- ganglios raquídeos, etc., etc.
-
-Un resumen de estas investigaciones (confirmadas en principio por
-Held, según veremos más adelante) fué comunicado á la _Sección
-anatómica del Congreso internacional de Medicina_ celebrado en Lisboa
-en Abril de 1906.
-
-Ardía yo en deseos de ensayar la nueva fórmula en el análisis de
-las _degeneraciones y regeneraciones de las vías centrales_, tema
-sobre el cual habíanse publicado infinidad de monografías (Eichorst,
-Stroebe, Schiefferdecker, Kahler, Homen, Lowenthal, Ziegler, Coën,
-Barbacci, Lugaro, Nageotte, etc.).
-
-[Ilustración: Fig. 125.--Fibras nerviosas del trigémino marchando
-libremente al través del mesodermo. Repárese en la ausencia de
-cadenas celulares.-- _a_, botón de crecimiento; _b_, bifurcación.
-(Embrión de pollo á los tres días y medio de la incubación.)]
-
-Aunque con algunas variantes de apreciación, casi todos los autores
-convenían en que es imposible la regeneración de la _substancia
-blanca_ de la médula espinal, cerebro, cerebelo, etc., acaso por
-ausencia de elementos orientadores ó _células de Schwann_. Mis
-observaciones, recaídas en el _nervio óptico y médula espinal_,
-confirmaron en principio la precedente conclusión; pero demostraron
-también que la irregenerabilidad no es ley fatal é ineluctable, sino
-resultado secundario de ambiente químico desfavorable al crecimiento
-de los retoños. En el cabo central de los axones cortados prodúcense
-también _mazas_ y _botones de crecimiento_ que penetran en la
-cicatriz; de estos conos emanan á veces proyecciones secundarias
-prolijamente subdivididas. Mas, en virtud de causas desconocidas,
-días después de la lesión, los brotes axónicos recién formados se
-marchitan sin cruzar la cicatriz, acabando por reabsorberse.
-
-Durante el año de 1907 dí también á la estampa otras monografías,
-sobre cuyo contenido no puedo insistir aquí. Citemos un trabajo
-efectuado con la colaboración de Rodríguez Illera[241] sobre la
-_estructura comparada del cerebelo_; otro concerniente al _aparato
-reticular interno de Golgi-Holmgren_[242], teñido mediante cierta
-variante especial del método del nitrato de plata reducido;
-algunas _notas microfotográficas_[243] con la descripción de
-aparatos destinados á la proyección cinematográfica de copias de
-preparaciones espesas ó de planos múltiples; cierta exploración
-sobre la _regeneración y degeneración_ de las fibras del cerebro y
-cerebelo[244] (descubrimiento de la llamada _bola de retracción_
-del cabo central del axon y de otros curiosos fenómenos); algunas
-_nuevas fórmulas de fijación_[245] _destinadas á la técnica de las
-impregnaciones argénticas_; y, en fin, dos artículos de carácter
-polémico publicados en el _Anatomischer Anzeiger_.
-
- [241] _S. R. Cajal_ y _R. Illera_: Quelques nouveaux details sur
- la structure de l’écorce cérébelleuse. (Avec 9 gravures). _Trab.
- del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907.
-
- [242] _Cajal_: L’appareil réticulaire de Golgi-Holmgren coloré
- par le nitrate d’argent. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo
- V, 1907.
-
- [243] _Idem_: Notes microphotographiques. (Avec 6 gravures).
- _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907.
-
- [244] _Idem_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres
- nerveuses du cervelet et du cerveau. (Avec 4 gravures). _Trab.
- del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907.
-
- [245] _Idem_: Quelques formules de fixation destinées à la
- méthode du nitrate d’argent. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo V, 1907.
-
-Constituye el primero[246] ardoroso y razonado alegato en favor de
-la concepción neuronal de His y Forel, apoyado sobre imponente masa
-de pruebas concordantes deducidas del proceso de la neurogénesis
-y del mecanismo de la regeneración de los nervios. En el segundo
-artículo[247], publicado simultáneamente en Alemania y España, se
-responde á cierta crítica gratuita de H. Held, defensor de la vieja
-y abandonada teoría de Hensen, y se comunican significativas y
-convincentes observaciones sobre la _evolución de los neuroblastos_
-y la _diferenciación neurofibrillar_. Acerca de este último trabajo,
-bastante rico en hechos originales, diremos algo más adelante.
-
- [246] _Cajal_: Die histogenetischen Beweise der Neuronentheorie
- von His und Forel. Mit. 24 Abbild. _Anat. Anzeiger._ Bd. XXX,
- 1907.
-
- [247] _Idem_: Nouvelles observations sur l’évolution des
- neuroblastes avec quelques remarques sur l’hipothèse
- neurogénétique de Hensen-Held. (Avec 16 gravures). _Trab. del
- Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907, y _Anat. Anzeiger._ Bd. 37,
- 1908.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XX
-
- Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido por honores y
- recompensas extraordinarios. -- La medalla de oro de Helmholtz
- y el premio Nobel. -- Felicitaciones y agasajos a granel. --
- Inconvenientes de la celebridad. -- Mi viaje á Estocolmo:
- ceremonias, festejos y discursos. -- Miseria de nuestra
- representación diplomática. -- Moret, que tuvo siempre para
- mí benevolencias inmerecidas, pretende hacerme ministro. --
- Asombro de los vividores de la política al saber que rechazaba
- tan codiciado honor. -- Tras del Domingo de Ramos, vino, según
- temía, mi semana de pasión. -- Mordeduras de la emulación y del
- despecho: mis polémicas con Apáthy y Held.
-
-
-En Febrero de 1905 recibí gratísima nueva. En recompensa de mis
-modestos trabajos científicos, una de las Corporaciones científicas
-más prestigiosas del mundo, la _Real Academia de Ciencias_ de Berlín,
-por acuerdo tomado á fines de 1904, tuvo la bondad de adjudicarme
-la _medalla de oro de Helmholtz_. Llegóme tan lisonjera noticia por
-atento oficio del Ministro de Estado, acompañado de la comunicación
-oficial de la Embajada alemana en Madrid[248]. Pocos días después
-transmitíame esta Embajada, además del Reglamento de la Institución
-del premio Helmholtz, dos enormes medallas: una de oro, de peso de
-620 gramos, y otra de cobre, copia de la anterior. Según muestra el
-grabado adjunto, en el anverso aparece la efigie del genial físico
-alemán, y en el reverso la inscripción: _Ramón y Cajal. Año de 1904_.
-
- [248] La comunicación oficial de la Academia lleva la fecha de 26
- de Enero de 1905.
-
-Al pronto no me dí cuenta cabal de la importancia y alcance de tan
-honorífica distinción. Adquiridos antecedentes por la lectura del
-citado Reglamento, quedé pasmado al saber que la susodicha medalla
-se otorgaba cada dos años al autor que hubiere dado cima á más
-importantes descubrimientos en cualquiera rama del saber humano. Con
-asombro y rubor leí la lista de los laureados.
-
-Instituída la medalla en 1892, en vida del ilustre físico alemán, fué
-adjudicada nada menos que á E. du Bois Reimond, Weierstrass, Robert
-Bunsen y Lord Kelvin. Y fallecido Helmholtz, siguió otorgándose á
-sabios del siguiente calibre: en 1898, á R. Virchow; en 1900, á Sir
-C. G. Stockes; en 1906, á H. Becquerel; en 1908, á E. Fischer; en
-1910, á J. H. van Hoff; en 1912, á Schevendener...; todos lumbreras
-de la ciencia, investigadores y creadores geniales. Avergonzado
-estaba de verme intercalado en esta serie de gloriosos iniciadores
-científicos con la medalla de 1904.
-
-Sin extremar la modestia hasta considerarme exento de merecimientos
---lo que constituiría agravio para la doctísima Academia berlinesa--
-séame lícito sospechar que en la propuesta de 1904 entró por mucho
-el cordial afecto y sincera estimación de mi ilustre amigo el Dr.
-Waldeyer, firmante, á título de _Secretario de la Presidencia_, de la
-mencionada comunicación académica.
-
-[Ilustración: Fig. 126.--Anverso de la gran medalla de Helmholtz.]
-
-[Ilustración: Fig. 127.--Reverso con el nombre del recipiendario.]
-
-Divulgada la noticia por la Prensa, que la aderezó con generosos y
-espirituales elogios, tuve que hacer frente al inevitable alud de
-felicitaciones y mensajes congratulatorios, desde el enviado en
-nombre de S. M. el Rey por su Secretario Sr. Merry del Val, hasta los
-recibidos de las más humildes Corporaciones populares. Todos fueron
-cordialmente agradecidos[249].
-
- [249] Mención especial merecen, entre otros obsequios, la
- artística _placa conmemorativa_, ofrendada por los alumnos de
- la Facultad de Medicina de Madrid (26 de Enero de 1905), adorno
- que vino á hacer _pendant_ en mi despacho á otra preciosa joya
- de la orfebrería catalana con que me agasajó en 1904 la Academia
- Médico-farmacéutica de Barcelona.
-
-Transcurridos algunos meses, y cuando el ánimo reposado y tranquilo
-volvía á saborear las dulzuras y sorpresas del trabajo concentrado y
-silencioso, cierta mañana de Octubre de 1906 sorprendióme, casi de
-noche, cierto lacónico telegrama expedido en Estocolmo y redactado en
-alemán. El texto decía solamente:
-
- _Carolinische Institut verliehen Sie Nobelpreiss._
-
-Firmaba mi simpático colega Emilio Holmgren, Profesor de la Facultad
-de Medicina. Poco después llegó otro telegrama de felicitación de
-mi entrañable amigo el profesor G. Retzius. En fin, transcurridos
-algunos días, obraba en mi poder la comunicación oficial[250] del
-_Real Instituto Carolino_ de Estocolmo, Corporación á cuyo cargo
-corría la adjudicación del premio Nobel para la _Sección de
-Fisiología y Medicina_. Aparte la honra inestimable que se me hacía,
-el citado premio tenía expresión económica nada despreciable. Al
-cambio de entonces, equivalía en especies sonantes á unos 23.000
-duros. La otra mitad fué muy justamente adjudicada al ilustre
-Profesor de Pavía Camilo Golgi, creador del método con el cual dí yo
-cima á mis descubrimientos más resonantes.
-
- [250] He aquí el texto del documento, redactado, por cierto
- en limpio castellano: «El _Instituto Carolino de Medicina y
- Cirugía_, que en virtud del testamento otorgado el día 27 de
- Noviembre de 1894 por D. Alfredo Nobel, está facultado para
- recompensar, con el premio fundado por el citado señor, el
- descubrimiento científico más importante que durante los últimos
- tiempos haya venido á enriquecer la Fisiología y la Medicina, ha
- acordado el día de la fecha conceder á D. Santiago Ramón y Cajal
- la mitad del premio correspondiente al año de 1906, en atención á
- sus meritorios trabajos sobre la estructura del sistema nervioso.
- Estocolmo, 25 de Octubre de 1906. El Claustro de Profesores del
- _Instituto Carolino de Medicina y Cirugía_.»
-
-Si la _medalla de Helmholtz_, galardón puramente honorífico, causóme
-halagüeña impresión, el famoso premio Nobel, tan universalmente
-conocido como generalmente codiciado, prodújome sorpresa mezclada
-con pavor. Interpretando á la letra el Reglamento de la _Institución
-Nobel_, parecía imposible otorgar el premio por la Sección de
-Medicina y Fisiología á los histólogos, embriólogos y naturalistas.
-Además, hasta entonces habíase solamente adjudicado á bacteriólogos,
-patólogos y fisiólogos.
-
-Ante la perspectiva de felicitaciones, mensajes, homenajes, banquetes
-y demás _sobaduras_ tan honrosas como molestas, hice los primeros
-días heroicos esfuerzos por ocultar el suceso. Vanas fueron mis
-cautelas. Poco después, la Prensa vocinglera lo divulgó á los cuatro
-vientos. Y no hubo más remedio que subirse en peana y convertirse
-en foco de las miradas de todos. ¡Cuánto hubiera dado yo por poseer
-uno de esos secretos burladeros que, con el nombre de _vedados ó
-fincas de caza_ (desperdigados por los breñales de Torrelodones ó El
-Escorial), constituyen recurso supremo de nuestros políticos ante los
-asaltos de la pública curiosidad! Por desgracia, careciendo de las
-aficiones cinegéticas de D. Antonio Maura ó del Conde de Romanones,
-tuve que entregarme indefenso á los homenajes más ó menos sinceros y
-protocolarios de Corporaciones é individuos.
-
-[Ilustración: Fig. 128.--Una de las hojas artísticamente miniadas
-del diploma del premio Nobel, con las firmas de los profesores del
-Instituto Carolino.]
-
-Metódica é inexorablemente se desarrolló el temido programa
-de agasajos: Telegramas de felicitación; cartas y mensajes
-congratulatorios; homenajes de alumnos y profesores; diplomas
-conmemorativos; nombramientos honoríficos de Corporaciones
-científicas y literarias; calles bautizadas con mi nombre en ciudades
-y hasta en villorrios; chocolates, anisetes y otras pócimas,
-dudosamente higiénicas, rotuladas con mi apellido; ofertas de
-pingüe participación en empresas arriesgadas ó quiméricas; demanda
-apremiante de pensamientos para álbums y colecciones de autógrafos;
-petición de destinos y sinecuras...; de todo hubo y á todo debí
-resignarme, agradeciéndolo y deplorándolo á un tiempo, con la sonrisa
-en los labios y la tristeza en el alma[251]. En resolución, cuatro
-largos meses gastados en contestar á felicitaciones, apretar manos
-amigas ó indiferentes, hilvanar brindis vulgares, convalecer de
-indigestiones y hacer muecas de fatigada satisfacción. ¡Y pensar
-que yo, para garantizar la paz del espíritu y huir de toda posible
-popularidad, escogí deliberadamente la más obscura, recóndita y
-antipopular de las ciencias!...
-
- [251] No todos los agasajos se redujeron á corteses enhorabuenas
- y á efímeras efusiones de banquetes conmemorativos. Algunos
- homenajes tuvieron valor material positivo, aparte su alta
- significación espiritual. Recordemos la gran _medalla de oro_,
- esculpida por el genial artista Mariano Benlliure, costeada
- por suscripción entre los alumnos, profesores de San Carlos y
- muchos médicos de Madrid; el _magnífico Álbum_, verdadera joya
- de arte, avalorado con primorosas acuarelas, ofrecido por todas
- las Corporaciones y fuerzas vivas de la cultísima Valencia; el
- _diploma honorífico_, admirablemente decorado, remitido por los
- médicos españoles de Buenos Aires, los cuales, deseosos además
- de colaborar materialmente en alguna de mis investigaciones
- científicas, abrieron suscripción pública para costear la
- publicación de uno de mis libros (de esta obra, publicada en
- 1910, trataremos más adelante), etc.
-
- Excusado es decir cuán vivo agradecimiento guardo de todos esos
- y otros generosos regalos, que conservo orgulloso, no sólo como
- testigos de mi buena estrella, sino del fervoroso patriotismo
- de muchos excelentes españoles de aquende y allende el mar, los
- cuales, inspirados en nobilísima solidaridad espiritual, estiman
- como propia toda honra rendida por el extranjero á uno de sus
- hermanos.
-
-[Ilustración: Fig. 129.--Anverso de la medalla Nobel.]
-
-[Ilustración: Fig. 130.--Reverso con una alegoría de la Medicina.]
-
-No incurramos, sin embargo, en exageraciones que en el caso actual
-pudieran sonar á ingratitudes. Ni es lícito extremar los fueros
-del egoísmo. Fuerza es reconocer que los honores rendidos á los
-hombres que, por algún concepto persiguieron el enaltecimiento de
-su patria, son éticamente bellos y eficazmente ejemplares: brotan
-de sentimientos de solidaridad y gratitud harto nobles para ser
-vituperables. Toda alma bien nacida debe agradecerlos y rememorarlos.
-Pero las gentes latinas somos extremosas en todo. En contraste con la
-moderación y frialdad de los pueblos del Norte, carecemos del sentido
-de la medida. Y lo que comenzó por ser ofrenda acariciadora, acaba
-por resultar importunidad mortificante. En España --y díganlo si no
-los Echegaray, los Galdós, los Benavente, los Cávia y otros muchos
-justamente homenajeados--, para salir con bien de los obsequios y
-agasajos de amigos y admiradores, hay que tener corazón de acero,
-piel de elefante y estómago de buitre. Al dulzor de los primeros
-momentos síguese cierta apacible amargura. Al modo de la amistad
-vehemente y ruda, entre nosotros la fama estruja al acariciar: besa,
-pero oprime. Nos arrebata las suavidades del hábito; turba la paz
-del espíritu; coarta el sacrosanto albedrío, convirtiéndonos en
-blanco de impertinentes curiosidades; hiere la humildad, obligándonos
-de continuo á pensar y hablar de nosotros; y, en fin, altera la
-trayectoria de nuestra vida, torciéndola en caprichosos é inútiles
-meandros.
-
-Á fuer de sincero, debo confesar algo que acaso haga sonreir
-irónicamente al lector. Como insinué hace poco, el premio Nobel
-prodújome más miedo que alegría. Medallas, títulos, condecoraciones,
-son distinciones relativamente toleradas por émulos y adversarios.
-Pero ¡un gran premio pecuniario!... La honra opulenta es algo
-irritante y difícilmente soportable.
-
-Hay, por otra parte, un gran fondo de verdad en el dicho vulgarísimo
-de que la adversidad sigue á la ventura como la sombra al cuerpo.
-Ambas parecen, en efecto, constituir fases alternativas de la
-irremediable oscilación del humano destino. Y no por la influencia
-de los quiméricos hados, sino porque la fortuna excesiva tiene la
-nefasta virtud de cambiar los sentimientos de los hombres. Ya lo
-dijo Séneca --y perdóneseme la pedantería-- en forma insuperable:
-«Conforme crece el número de los que admiran, crece el de los
-que envidian. Puse todo mi empeño en levantarme sobre el vulgo,
-haciéndome notable por alguna particular cualidad, y no conseguí sino
-exponerme á los tiros de la envidia y descubrir al odio la parte en
-que podía morderme.»
-
-¿Cómo tomarán --me decía-- mis contradictores extranjeros los dones
-de mi buena estrella? ¿Qué dirán de mí todos esos sabios cuyos
-errores tuve la desgracia de poner en evidencia? ¿Cómo justificar
-á los ojos de tantos preclaros investigadores preteridos, cuyos
-superiores merecimientos me complazco en reconocer, las preferencias
-del Instituto Carolino? En fin, y volviendo los ojos á nuestra
-querida España, ¿qué haría yo para consolar á ciertos profesores
---algunos paisanos míos--, para quienes fuí siempre una medianía
-pretenciosa, cuando no un mentecato trabajador? Porque --¡doloroso
-es reconocerlo!-- los mayores enemigos de los españoles, son los
-españoles mismos.
-
-Luego veremos que mis recelos estaban justificados y que los
-disgustos comenzaron ya durante mi estancia en la capital de Suecia.
-Y no ciertamente á causa de los sabios suecos, modelo de cortesía y
-buen sentido, sino del extraño carácter del copartícipe del premio,
-una de las personas más engreídas y endiosadas que he conocido.
-
-Pero, descartando comentarios prematuros, digamos algo de mi viaje.
-Ordenan los Estatutos de la _Institución Nobel_ que los laureados
-concurran personalmente á la solemne ceremonia del reparto de
-los premios, que se celebra todos los años el 10 de Diciembre,
-aniversario de la muerte de Alfredo Nobel, y que, además, expliquen
-y demuestren, en conferencia pública, lo más esencial de sus
-descubrimientos científicos. Si á nuestro ilustre Echegaray y al
-altísimo poeta italiano Carducci, fuéles dispensado el viaje, en
-atención á su avanzada edad, yo no pude ni debí sustraerme á la
-costumbre, que significa además obligado y cortés testimonio de
-gratitud al Patronato de la Institución Nobel y á la generosidad del
-pueblo escandinavo.
-
-Púseme, pues, en marcha, y llegué á Estocolmo el 6 de Diciembre, días
-antes del comienzo de las fiestas. Después de abrazar efusivamente
-á mis buenísimos amigos y colegas del _Instituto Carolino_, Dr.
-Retzius, G. Holmgren y H. Henschen, fuí presentado al célebre C.
-Golgi, mi compañero de premio, y á los demás profesores laureados
-llegados de Francia é Inglaterra. Eran éstos J. G. Thomson, á
-quien se adjudicó el _premio de Física_, por sus penetrantes
-investigaciones acerca de la naturaleza de la electricidad, y H.
-Moissan, que recibió el _premio de Química_, en consideración á su
-invención del horno eléctrico y á sus trabajos sobre el fluor. Dejo
-apuntado ya que el famoso G. Carducci, recipiendario del _premio de
-la Poesía_, excusó su ausencia por enfermo. En fin, el _premio de la
-Paz_ fué otorgado al americano Teodoro Roosevelt. Importa consignar,
-en descargo del circunspecto pueblo sueco, que tan extraña decisión
-fué tomada por el _Storthing_ noruego, á quien, según cláusula
-del testamento Nobel, incumbe conferir el _premio de la Paz_. ¿No
-es el colmo de la ironía y del buen humor convertir en campeón
-del pacifismo al temperamento más impetuosamente guerrero y más
-irreductiblemente imperialista que ha producido la raza yanqui?
-
-La ceremonia de la adjudicación de los premios fué una fiesta pomposa
-y de altísima idealidad. Celebróse, según costumbre, en el gran salón
-de la _Real Academia de Música_, adornado al efecto con el busto de
-Nobel, rodeado de flores. Sobre el estrado presidencial veíanse las
-banderas y emblemas de Suecia y de las naciones á que pertenecían
-los laureados. Presidió S. M. el Rey, acompañado de los Príncipes y
-Princesas, con su brillante séquito, y asistieron el Gobierno, el
-Cuerpo diplomático, los descendientes de la familia Nobel, altos
-funcionarios palatinos y militares, representación de las Cámaras
-suecas y del Ayuntamiento de la ciudad, profesores y alumnos de la
-Universidad y, en fin, numerosas y elegantísimas damas.
-
-Inició la fiesta el profesor Törnebladh, miembro del _Patronato
-Nobel_, con un noble discurso, en el cual, después de trazar la
-historia de la fundación del premio, hizo un elogio caluroso de
-la ciencia, que coronó repitiendo la conocida máxima de Pasteur:
-«_La ignorancia separa á los hombres, mientras que la ciencia los
-aproxima_.»
-
-Los diplomas y medallas fueron entregados personalmente por S. M.
-el Rey, que proclamó los candidatos. En cada caso, el Presidente
-de la Academia promotora de la propuesta elogió en breve y sentida
-oración los méritos del recipiendario. Según era de presumir, el
-discurso encomiástico de los laureados de _Fisiología y Medicina_
-corrió á cargo del ilustre Conde de Mörner, Presidente del _Instituto
-Carolino_.
-
-Días después, comenzaron las conferencias de los candidatos
-premiados. En el día prefijado para la mía, y ante público selecto
-é imponente, expuse lo más esencial de mi labor de investigador,
-ateniéndome estrictamente á los hechos y á las inducciones
-naturalmente surgidas de los mismos. Conforme á mi costumbre, y á fin
-de hacerme entender hasta de los profanos, hice uso de gran número de
-cuadros policromados de grandes dimensiones. Mi lección fué, según
-creo, del agrado del público. En todo caso, mereció benévolos elogios
-de los periódicos de la localidad.
-
-De acuerdo con los precedentes, el texto de todas las conferencias
-fué publicado semanas después en lujosísimo volumen, adornado con
-bellísimos emblemas en colores, con la copia de las medallas, los
-retratos de los laureados, y enriquecido además con los sendos
-discursos de presentación de los padrinos y del representante oficial
-del _Patronato Nobel_[252].
-
- [252] Este elegante libro se titula: _Les prix Nobel en 1906_.
- Una tirada aparte de mi discurso, con magníficas copias de los
- cuadros murales, fuéme regalada por el Patronato Nobel. Diversas
- Revistas científicas la insertaron, singularmente los _Archivio
- di Fisiologia_, del Dr. G. Fano, vol. V, fasc. 1, Firenze, 1908.
-
-Impórtame hacer constar que en la susodicha conferencia hice de
-mi compañero el profesor C. Golgi el elogio cordial imperiosamente
-exigido por la justicia y la cortesía. No procedió con igual
-hidalguía el sabio italiano al pronunciar su lección sobre _La
-doctrine des neurones_. Contra lo que todos esperábamos, trató en
-ella, más que de puntualizar los valiosos hechos descubiertos por él,
-de sacar á flote su casi olvidada _teoría de las redes intersticiales
-nerviosas_.
-
-Estaba en su derecho al escoger el tema de su lección. Lo malo fué
-que al defender su estrafalaria lucubración --que pudo disculparse
-en 1886, cuando los datos básicos de la conexión interneuronal no
-habían sido señalados--, hizo gala de un orgullo é injusticia tan
-inmoderados, que produjeron deplorable efecto en la concurrencia.
-Ni por incidencia siquiera aludió á los casi innumerables trabajos
-neurológicos aparecidos fuera de Italia, y aun en Italia misma,
-desde la remota fecha de su obra magna sobre la _fina estructura del
-sistema nervioso_. Para el anatómico de Pavía, ni Forel, ni His,
-ni yo, ni Retzius, ni Waldeyer, ni Kölliker, ni van Gehuchten, ni
-v. Lenhossék, ni Edinger, ni mi hermano, ni Tello, ni Athias, ni
-siquiera su compatriota Lugaro, habíamos añadido nada interesante
-á sus hallazgos de antaño. Por lo mismo, se creyó dispensado de
-rectificar ninguno de sus viejos errores teóricos. La ciencia
-había sido definitivamente fijada, gracias á la infalibilidad
-del sabio italiano, en el año de gracia de 1886, época dichosa
-en que se definió y divulgó el dogma intangible de la moderna
-neurología. Huelga decir que en sus dibujos y descripciones del
-cerebro, cerebelo, médula, asta de Ammon, etc., no aparecía ninguna
-de las disposiciones señaladas por mí y confirmadas por todos
-los autores; y cuando se columbraba alguna era artificiosamente
-disfrazada y falseada, á fin de adaptarla, _velis nolis_, á sus
-caprichosas concepciones. El noble y discretísimo Retzius estaba
-consternado; Holmgren, Henschen y todos los neurólogos é histólogos
-suecos contemplaban al orador con estupefacción. Y yo temblaba de
-impaciencia al ver que el más elemental respeto á las conveniencias
-me impedía poner oportuna y rotunda corrección á tantos vitandos
-errores y á tantos intencionados olvidos.
-
-No he comprendido jamás á esos extraños temperamentos mentales,
-consagrados de por vida al culto del propio _yo_, herméticos á
-toda novación é impermeables á los incesantes cambios sobrevenidos
-en el medio intelectual. Para que, dentro de lo humano, semejante
-actitud fuera conciliable con el criterio del interés personal, sería
-preciso que el progreso se paralizara, que los sabios renunciaran al
-privilegio de la crítica y que el nivel mental de los investigadores
-descendiera tan bajo, que el talento ensoberbecido, en virtud de
-sugestión irresistible, impusiera dogmáticamente á todo el mundo sus
-visiones personales. Mas como imaginar todo esto es desposarse con
-el absurdo, no concibo, repito, á menos de apelar a la psiquiatría
-en busca de expresiones adecuadas, la psicología de los susodichos
-temperamentos.
-
-Por lo demás, harto prevista tenía yo la referida contrariedad,
-desde el punto y hora en que supe cuál era mi compañero de premio. Y
-ello contribuyó no poco á que la noticia me causara más amargura que
-satisfacción. Porque si hay un histólogo en Italia de quien jamás
-haya recibido un franco testimonio de estimación ó de justicia, es el
-sabio de Pavía[253]. ¡Cruel ironía de la suerte, emparejar, al modo
-de hermanos siameses unidos por la espalda, á adversarios científicos
-de tan antitético carácter!
-
- [253] Este juicio, que acaso parezca harto severo, palidece al
- lado del de varios anatomo-patólogos é histólogos italianos, á
- quienes he oído cosas peregrinas sobre la dictadura universitaria
- ejercida por el sabio lombardo y sobre las amarguras de los
- candidatos al profesorado, poco dispuestos á aceptar sin crítica
- los dogmas del maestro.
-
-La misma olímpica altivez y pretencioso empaque mostró mi compañero
-en su brindis del banquete oficial. Esta fiesta solemne fué ofrecida
-por los miembros de la Institución Nobel, y á ella asistieron
-los Príncipes y magnates, el Cuerpo diplomático y distinguidas
-representaciones de las Corporaciones populares y académicas. (Por
-cierto que S. M., muy amable conmigo, me recordó sus viajes por
-Andalucía, é hizo gentiles elogios de las bellezas de España y del
-carácter de sus naturales).
-
-Á la hora de los brindis, hablaron muy discreta y elocuentemente
-algunos Ministros, los ilustres Presidentes de las _Academias_ y
-de la _Institución Nobel_ y los representantes de los países á que
-pertenecían los pensionados (menos el encargado de la Legación de
-España, que excusó su asistencia). En mi honor el profesor Sundberg
-pronunció en francés un _toast_ amabilísimo. Y después, en sendos
-discursos de gracias, brindamos cortésmente todos los laureados.
-
-Creo que no desentoné en aquel concierto de afable cortesanía y
-gentil confraternidad. En mi breve discurso, pronunciado en francés,
-puse especial empeño en consagrar sentido recuerdo á investigadores
-preclaros, tan merecedores ó más que Golgi y yo del honroso galardón.
-He aquí el texto, que reproduzco para los aficionados á la oratoria
-oficial, por necesidad ceremoniosa y ritualista.
-
- Mesdames et Messieurs: Ces moments de profonde émotion ne
- sont pas les plus favorables pour extérioriser les sentiments
- que j’éprouve devant une aussi brillante assemblée et dans
- une aussi solennelle occasion. Je me bornerai donc tout
- simplement à exprimer à l’_Institut Carolin_, ma profonde
- gratitude pour l’honneur extraordinaire qu’il m’a fait en me
- décernant, conjointement avec l’illustre Golgi, le _prix Nobel
- de Physiologie et de Médecine_. Je dois aussi remercier de tout
- mon cœur les bienveillantes et généreuses paroles que le savant
- president de cette Corporation vient de m’adresser en son très
- eloquent toast.
-
- Les découvertes scientifiques sont presque toujours le résultat
- de l’ambiance intelectuelle. C’est un labeur collectif dans
- lequel il est souvent difficile d’attribuer le mérite à un savant
- déterminé. L’_Institut Carolin_, s’inspirant d’un grand sentiment
- de justice et d’équité, a bien voulu qu’un des copartageants du
- prix Nobel pour la Physiologie et la Médecine soit l’illustre
- Golgi, le prestigieux maître italien, qui, par l’invention
- de très importantes méthodes de recherche et par l’esprit
- d’observation scrupuleuse et exacte, a le plus contribué à la
- connaissance de la fine structure et du mécanisme fonctionnel des
- centres nerveux. Néanmoins, d’autres savants ont aussi collaboré
- très activement à l’œuvre commune, et si vous trouvez dans le
- réglement de l’Institution Nobel une borne infranchissable à
- votre générosité et à vos sentiments d’équité, je croirais,
- moi, commettre une grave injustice si je ne rappellais pas à
- cette heure, les noms glorieux de His, le génial et regretté
- embryologue de Leipzig; de Forel, le savant naturaliste et
- neurologue suisse; de v. Kölliker, le vénérable maître, le Nestor
- de la micrographie à qui la mort seule pût faire cesser le combat
- qu’il livrait à la nature vivante à la quelle il a arraché tant
- de secrets; de Ehrlich, Marchi et de Weigert, createurs des
- importantes méthodes de recherches neurologiques. Je n’oublie pas
- non plus la légion de jeunes et brillants professeurs tels que v.
- Lenhossék, Dogiel, Lugaro, v. Gehuchten, Held, Edinger, Fusari,
- L. Sala, Holmgren, etc., etc.; enfin, l’un de vos chercheurs
- des plus feconds et infatigables, l’illustre anthropologue,
- histologue et embryologue, auquel l’anatomie comparée du système
- nerveux est redevable de grandes et positives conquêtes: j’ai
- nommé --vous l’avez tous deviné sans doute-- le Professeur de
- Stockholm, G. Retzius.
-
- Tous ces savants, méritent également le grand honneur que je suis
- heureux de partager aujourd’hui avec le maître de Pavie, parce
- que, outre leurs recherches originales, tous ont contribué à
- suggérér, préparer et developper plusieurs points importants de
- mes modestes découvertes.
-
- Je finis en levant mon verre pour proposer un toast à la
- confraternité des hommes de science, en faisant des vœux pour
- qu’en dépit des préjugés de nationalité ou d’école, et en
- s’inspirant tous du haut et généreux exemple du grand savant
- Nobel, gloire du pays scandinave, ils se reconnaissent comme
- des fidèles compagnons voués à une œuvre commune, qui ne peut
- s’affirmer et progrésser que dans un esprit collectif de justice
- et d’affection réciproque.
-
-Aparte las magníficas fiestas oficiales, debemos mencionar todavía,
-para ser completos, otras atenciones y finezas con que algunos
-sabios insignes y, en general, el cultísimo y hospitalario pueblo
-sueco, procuró amenizar nuestra estada en Estocolmo. Recordemos el
-banquete ofrecido á los laureados por el Conde de Mörner, Presidente
-del _Instituto Carolino_, y cuya esposa é hijas, prototipos de la
-espléndida belleza escandinava, hicieron á maravilla los honores de
-la casa; la comida íntima con que me obsequió el Dr. Retzius, en
-cuyo hotel tuve ocasión de conversar con su admirable compañera y de
-conocer la suave y elegante comodidad del hogar sueco; la función de
-gala ofrecida á los forasteros en el Teatro de la Opera; la gira á la
-antiquísima Universidad de Upsala --el Oxford de Suecia--; la visita
-al _Skating-Ring_, donde se cultiva el favorito deporte de los países
-hiperbóreos; el paseo por la bahía, y, en fin, la gira al interesante
-Parque zoológico, donde, entre otras curiosidades, se admira cierta
-colección de viviendas rústicas, con las ingeniosas labores caseras á
-que, durante los larguísimos inviernos suecos, se entrega la familia
-del campesino.
-
-Para terminar el relato de mi viaje á Suecia, de cuyos habitantes
-guardo recuerdos gratísimos, referiré una anécdota y una observación.
-
-Reciente la separación de Noruega, osé manifestar á un alto
-dignatario, á quien tuve el honor de ser presentado, la extrañeza
-con que habíamos sabido en España la impasibilidad de Suecia ante
-el desgarramiento de la patria común. Y el amable interlocutor, en
-vez de deplorar amargamente el hecho, según yo presumía, limitóse
-á contestarme, con la sonrisa en los labios: «Tontos de remate
-hubiéramos sido si, por mantener por la fuerza nuestra unión con
-el vecino país, hubiéramos desnivelado nuestro presupuesto en
-_superávit_, y suspendido la triunfadora campaña emprendida en pro de
-la cultura general y en contra del alcoholismo.»
-
-La observación concierne á la sórdida miseria con que España costea
-los gastos de su representación en el extranjero. Mientras el
-Ministro de Suecia en Madrid y los representantes diplomáticos de
-Francia, Inglaterra, Italia, etc., en Estocolmo viven en magníficos
-hoteles, con el decoro correspondiente á su rango, el encargado de
-Negocios de España en dicha nación vegeta precariamente en un piso
-segundo de modestísima casa de vecindad. Tan bochornoso contraste
-trajo consigo cierta omisión, notada por muchos y poco halagadora
-para nuestra patria. Rindiendo culto á la cortesía y á la costumbre,
-cada Ministro extranjero acreditado en la corte sueca, festeja al
-compatriota laureado con un banquete íntimo, al cual asiste lo más
-escogido de la colonia de la nación correspondiente. Todos rindieron
-esta prueba de consideración al paisano honrado con el premio Nobel,
-todos..., menos nuestro Ministro, que deplorando sin duda la falta de
-local decoroso y de recursos, soslayó el consabido acto de cortesía.
-Á bien que la falta fué gentil y gallardamente compensada --no
-obstante la modestia de sus medios-- por el cultísimo Secretario de
-la Legación, Sr. R. Mitjana, quien, dicho sea de pasada, me acompañó
-amablemente en mis paseos por la ciudad y en mi visita á Upsala
-(hablaba el sueco) y se condujo conmigo como el más campechano y
-fraternal de los amigos.
-
-Y el citado caso no es único, por desgracia. En todas las capitales
-visitadas por mí (salvo París) he observado con pena que la Legación
-española es la más lamentable y mezquina. Por decoro nacional, ¿no
-habría manera de remediar algo tan desairada situación?
-
- * * * * *
-
-El tercer suceso próspero --ó que pudo serlo para mí--, anunciado en
-el sumario del presente capítulo, fué el empeño del ilustre Moret, á
-la sazón jefe del partido liberal, en hacerme Ministro de Instrucción
-pública. Ya en 1905, honrándome en el Ateneo con sus amables
-pláticas, me anunció sus deseos. Yo me limité á darle las gracias,
-contestándole con evasivas corteses. La verdad es que ni yo me sentía
-político, ni estaba preparado para el arduo oficio de Ministro, ni
-acertaba á descubrir en mí, al hacer examen de conciencia, las dotes
-en nuestro país indispensables para regir dignamente una cartera.
-
-Recordará el lector que, cuando en 1905, D. Antonio Maura derribó
-la situación conservadora dirigida por Villaverde, subió al poder
-el partido liberal, bajo la presidencia de D. Eugenio Montero Ríos.
-Desgraciadamente, la poderosa fuerza política acaudillada antaño por
-Sagasta, había perdido su cohesión, dividida en grupos atómicos. Y
-á la cabeza de cada fracción figuraba un prohombre aspirante á la
-suprema jefatura.
-
-Mientras tanto, ocurrían los vergonzosos sucesos de Barcelona
-(procacidad de los catalanistas del _Cut-cut_ é indignación
-patriótica, aunque inoportuna, del ejército). Montero Ríos hubo
-de dimitir, y la jefatura fué transferida á D. Segismundo Moret,
-_leader_ de la más importante agrupación liberal. Preciso es
-reconocer que, no obstante sus altos prestigios, el ilustre orador
-demócrata no dispuso nunca de una mayoría disciplinada. Resuelto á
-restaurar á todo trance la unidad del partido, concibió el plan,
-una vez terminadas las fiestas de la boda real, de disolver los
-Cuerpos colegisladores y convocar nuevas elecciones. Deseaba acometer
-resueltamente la reforma constitucional y votar leyes de tendencia
-francamente democrática.
-
-Fué por Marzo de 1906 cuando, en una conferencia celebrada en su
-casa, me comunicó el insigne político su pensamiento y me expresó
-el deseo de que le prestara mi insignificante concurso. Excuséme,
-como otras veces, escudado en mi inexperiencia parlamentaria. Pero
-la elocuencia de D. Segismundo era terrible. Con frase inflamada
-en sincero patriotismo, expuso las grandes reformas de que estaba
-necesitada la enseñanza, encareciendo el honor reservado al Ministro
-que las convirtiera en leyes; añadió que también los hombres de
-ciencia se deben á la política de su país, en aras del cual es
-fuerza sacrificar la paz del hogar, cuanto más las satisfacciones
-egoístas del laboratorio; y citóme, en fin, para acabar de seducirme,
-el ejemplo de M. Berthelot y de otros grandes sabios, que no se
-desdeñaron para elevar el nivel cultural de su país, en formar parte
-de un gobierno.
-
-Sus cálidas exhortaciones hicieron mella en mi flaca voluntad. Y
-excitado á mi vez por aquel verbo cautivador, tuve la debilidad de
-apuntarle algunas reformas encaminadas á sacudir la Universidad
-española de su secular letargo: la contrata, por varios años, de
-eminentes investigadores extranjeros; el pensionado, en los grandes
-focos científicos de Europa, de lo más brillante de nuestra juventud
-intelectual, al objeto de formar el vivero del futuro magisterio;
-la creación de grandes Colegios, adscriptos á Institutos y
-Universidades, con decoroso internado, juegos higiénicos, celosos
-instructores y demás excelencias de los similares establecimientos
-ingleses; la fundación, en pequeño y por vía de ensayo, de una
-especie de _Colegio de Francia_, ó centro de alta investigación,
-donde trabajara holgadamente lo más eminente de nuestro profesorado
-y lo más aventajado de los pensionados regresados del extranjero; la
-creación de premios pecuniarios en favor de los catedráticos celosos
-de la enseñanza ó autores de importantes descubrimientos científicos,
-á fin de contrarrestar los efectos sedantes y desalentadores del
-escalafón, etc.
-
-Y cuando esperaba yo que Moret se mostrara asustado ante un plan
-de reformas que implicaba la demanda á las Cortes de créditos
-cuantiosos, contestóme jubiloso: --Estamos perfectamente de acuerdo.
-En cuanto se plantee la próxima crisis, usted será mi Ministro de
-Instrucción pública--. Y embobado por la magia de su palabra y por el
-ascendiente de su talento me abstuve de contradecirle.
-
-Semanas después (Abril de 1906) asistí al _Congreso médico
-internacional_ de Lisboa. Allí, lejos de la peligrosa sirena
-presidencial, recapacité seriamente acerca del arduo compromiso
-en que me había metido. Y acabé por advertir que, desorganizado
-el partido liberal, era quimera esperar el logro del decreto de
-disolución é imposible, por tanto, acometer la magna obra de nuestra
-elevación pedagógica y cultural. Ante mis compañeros de profesión, y,
-sobre todo, á los ojos de los políticos de oficio, iba yo á resultar,
-no un hombre de buena voluntad vencido por las circunstancias,
-sino un vulgar ambicioso más. Y esto repugnaba á mi conciencia de
-ciudadano y de patriota.
-
-Y, bajo el peso de tales reflexiones, escribí á Moret retirándole
-mi promesa y excusando mi informalidad. El Presidente se enfadó
-mucho conmigo. Tuvo, sin embargo, la magnanimidad de perdonar
-mis veleidades; y meses después llevó su benevolencia hasta el
-punto de elevar al Gobierno á uno de mis amigos, D. Alejandro San
-Martín. El cultísimo profesor de San Carlos, con quien había yo
-cambiado impresiones acerca de las reformas universitarias más
-urgentes, asumió el delicado encargo de defenderlas, sin abandonar,
-naturalmente, personales iniciativas, algunas acaso demasiado
-atrevidas (aludo, sobre todo, á la supresión indirecta de la
-bochornosa enseñanza libre, desconocida en el extranjero).
-
-Mis fáciles vaticinios cumpliéronse de todo en todo. La discordia
-que minaba al partido esterilizó los patrióticos anhelos de Moret,
-quien no obtuvo el ansiado decreto de disolución. Y conforme era de
-esperar, el Ministerio de que yo debía formar parte (crisis de Junio
-de 1906), vivió angustiosa y precariamente, entre intrigas menudas y
-luchas intestinas. En fin, dos meses después cayó D. Segismundo con
-la amargura de no haber logrado la unión del partido ni dado cima á
-ninguna de las grandes reformas democráticas que meditaba.
-
- * * * * *
-
-Decía más atrás que el _premio Nobel_ concedido por primera vez
-en 1906 á histólogos, causóme más miedo que satisfacción. ¿Cómo
-reaccionarán --pensaba-- aquellos pocos sabios, no exentos de mérito,
-cuyos errores teóricos tuve la desgracia de poner en evidencia?
-
-Poco tardaron en darme una respuesta. En significativo contraste
-con las grandes figuras de la neurología que, inspiradas en noble
-generosidad, se apresuraron á felicitarme, algunos histólogos
-y naturalistas que me distinguieron siempre con su hostilidad
-se exaltaron desaforadamente contra mi modesta persona. Era ya
-tiempo, según mis piadosos cofrades, de aplastar definitivamente
-el _neuronismo_, soterrando de paso á su más fervoroso mantenedor.
-Y en sus invectivas había tanta injusticia, se acompañaban de tan
-virulentas personalidades, resultaban, en fin, tan desproporcionadas
-con la insignificancia de mis corteses reparos de otro tiempo, que
-fuera candoroso excluir cierto vínculo etiológico entre ellas y mi
-inesperada ventura.
-
-No deja, en efecto, de ser significativo el que mi antiguo amigo H.
-Held, uno de los detractores de entonces, á quien por cierto había
-yo tratado siempre con la consideración debida á su incansable
-laboriosidad y positivos méritos, (había sido fervoroso adepto
-del neuronismo y hasta traductor en 1894 de un libro mío)[254],
-se indignara precisamente en 1907[255], á pretexto de que en
-cierta comunicación de mi cosecha, relativa á la _génesis de las
-neurofibrillas_, no estimé pertinente discutir ni aceptar la vetusta
-teoría neurogenética de Hensen, concepción definitivamente rechazada,
-hacía la friolera de diecisiete años, por eminencias neurológicas
-del fuste de Kupffer, Ranvier, His, Golgi, Kölliker, Lenhossék,
-Retzius, Lugaro, Athias, etcétera. En cuanto á S. Apáthy, el fogoso
-naturalista de Klausenburg, esperó también hasta dicho año de
-1907, para sentirse agraviado por las objeciones que, de pasada,
-me sugiriera en 1903 su aventuradísima lucubración acerca de la
-continuidad de las neurofibrillas en los vermes[256].
-
- [254] _H. Held_: Kritische Bemerkungen zu der Verteidigung
- der Neuroblasten und der Neurontheorie durch R. Cajal. _Anat.
- Anzeiger._ Bd. XXX, 1907.
-
- [255] _S. Apáthy_: Bemerkungen zu den Ergebnissen R. y Cajals
- hinsichtlich der feineren Beschaffenheit des Nervensystems.
- _Anat. Anzeiger._ Bd. XXXI, 1907.
-
- [256] _Cajal_: Un sencillo método de coloración selectiva del
- retículo protoplásmico, etc. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo II, 1913.
-
-Penetrado harto bien de la psicología de ciertos sabios y de la
-intención de la nueva campaña, procuré conducirme en mis réplicas
-con perfecta ecuanimidad y justicia, persuadido de que, en esta
-clase de lides, pasión y razón suelen estar siempre en proporción
-inversa. Desentendíme, pues, de todos los ataques personales y fuíme
-derechamente al terreno de la observación.
-
-La tesis central de H. Held --simple modificación, por otra parte,
-de la vieja concepción de Hensen-- consistía en admitir que el
-cono de crecimiento de los axones embrionarios no crece libremente
-hacia su destino por entre los elementos extraños, según creíamos
-haber demostrado His, Kölliker, Lenhossék, yo, Harrison, etc.,
-sino que corre encauzado por el interior de un sistema de tubos
-comunicantes preestablecidos. En la _médula primordial_, tales
-conductos orientadores hallaríanse representados por las _células
-ependimales_ ó epitélicas; fuera de la médula, es decir, para los
-conos y axones aventurados en pleno _mesodermo_, los citados estuches
-estarían constituídos por cadenas radiadas de corpúsculos conectivos
-primordiales. Notemos que, en su nueva investigación, Held hizo uso
-de mi proceder del nitrato de plata reducido, salvo que en lugar de
-fijar las piezas en alcohol, según hacía yo, aplicó de preferencia la
-_piridina_, el fijador del método de Donaggio.
-
-Fácil fué para mí, después de estudiar nueva y esmeradamente el tema,
-demostrar en preparaciones irreprochables la sinrazón de mi colega de
-Leipzig[257]. Entre otras observaciones incontestables, resueltamente
-favorables á la concepción de His, expuse las siguientes:
-
- [257] _Cajal_: Nouvelles observations sur l’évolution
- des neuroblastes avec quelques remarques sur l’hypothèse
- neurogénétique de Hensen-Held. Avec 18 figures. _Anat. Anzeiger._
- Bd. XXXII, 1908.
-
- _a_) Los _conos de crecimiento_ recién formados (embrión de pollo
- de dos días) crecen y marchan en la médula primitiva, no por
- dentro de las _células epiteliales_ (que forman, según es sabido,
- un sistema de fibras radiadas á partir del epéndimo), sino entre
- dichas células, conforme lo persuade perentoriamente tanto la
- absoluta falta de forro exógeno en los axones cortados de través,
- como los frecuentes retrocesos, revueltas y extravíos de los
- mismos antes de encontrar su camino (fig. 131, _a_, _b_, _d_).
-
-[Ilustración: Fig. 131.--Trozo de médula espinal primitiva (A) y de
-tejido mesodérmico vecino, tomado de un embrión de pato de tres días.
-Nótese cómo en los neuroblastos más jóvenes los conos de crecimiento
-marchan siempre entre las células, tanto dentro como fuera de la
-médula.-- E, F, conos que cruzan libremente el espacio perimedular;
-D, _f_, conos cuya posición libre en el mesodermo es evidente.]
-
- _b_) Los conos cruzan el espacio plasmático perimedular sin ayuda
- de ningún corpúsculo orientador (fig. 131, _e_, F).
-
- _c_) En el seno del _mesodermo_ resulta facilísimo reconocer
- axones absolutamente libres, es decir, alejados de toda célula
- conjuntiva embrionaria, los cuales se orientan perfectamente al
- través de las lagunas intercelulares (fig. 131, D, _f_).
-
- _d_) En ocasiones descúbrense en el bulbo conos de crecimiento
- caídos por azar en el líquido ventricular, los cuales después
- de una revuelta vuelven á la substancia gris, orientándose
- definitivamente (fig. 132, A, E), sin ayuda de estuches celulares.
-
- _e_) Con frecuencia se descubren en muchos nervios, tales como el
- patético, etc., revueltas iniciales incongruentes, denotadoras de
- extravíos que al fin son rectificados.
-
-[Ilustración: Fig. 132.--Trozo de un corte del bulbo de un embrión
-de pollo de cuatro días. Adviértase cómo fibras nerviosas caídas por
-accidente en el ventrículo (A, E, C) aparecen libres, orientándose en
-él para dirigirse á su destino al través de toda la trama nerviosa.]
-
- _f_) La sección transversal de las raíces nerviosas en sus más
- tempranas fases no revelan ningún forro celular, ni siquiera la
- presencia de núcleos marginales.
-
- _g_) Los neuroblastos simpáticos y muchos elementos nerviosos de
- los centros emigran, en el curso del desarrollo, de su yacimiento
- originario, circulando libremente por entre otros corpúsculos
- hasta alcanzar su destino. Fuera absurdo suponer que un robusto
- neuroblasto simpático es capaz de alojarse y correr por dentro
- de un corpúsculo mesodérmico, mucho más delgado que él.
-
- _h_) En la regeneración patológica es comunísimo sorprender
- axones que caminan y se orientan al través de exudados serosos y
- hasta de coágulos sanguíneos, lejos, por tanto, del concurso de
- las supuestas _Leitzellen_ de Held.
-
- _i_) Los experimentos de Tello demostraron que, cuando se
- secciona el nervio óptico, una parte de los brotes siguen
- dirección retrógrada, invaden la retina y, á impulsos de su
- potencia de crecimiento, barrenan las capas de esta membrana sin
- necesitar para ello de la preformación de estuches orientadores
- (fig. 134, A).
-
-[Ilustración: Fig. 133.--Corte de la retina del embrión de pollo de
-cuatro días. Se demuestra en esta figura que la primera forma del
-neuroblasto es bipolar (C, B) y no monopolar.-- _a_, _b_, conos de
-crecimiento cuya posición intercelular es indiscutible.]
-
- _j_) En fin, los experimentos de cultivo artificial de los
- nervios embrionarios (experimentos de Harrison y de los sabios
- de su escuela efectuados en larvas de batracio) demuestran
- perentoriamente que los axones y conos de crecimiento son
- susceptibles de crecer y marchar al través del plasma nutritivo,
- y cuando por azar tropiezan en hilos de fibrina ó con elementos
- mesodérmicos, se deslizan sobre ellos como una planta joven sobre
- su tutor (_estereotropismo_ de Loeb y Harrison, etc.).
-
- Aparte los datos de alcance polémico, el citado trabajo encierra
- también algunos hechos nuevos, en cuya reseña detallada es
- imposible entrar aquí. Mencionemos solamente un estudio sobre
- la evolución de las células nerviosas de la retina; otro sobre
- la marcha de los neuroblastos en la médula espinal primitiva; y
- otro, en fin, sobre la génesis del gran simpático.
-
-[Ilustración: Fig. 134.--Corte de la retina del conejo adulto,
-cuyo nervio óptico fué cortado. Nótese un robusto retoño (A) que,
-extraviado, atraviesa por propio impulso y sin vainas celulares, todo
-el espesor de la membrana, desde la capa de las fibras del nervio
-óptico.]
-
-Particularmente interesantes son, con relación á la retina y á la
-médula espinal estos dos hechos: _a_, que el neuroblasto unipolar de
-His va precedido, según señalé ya en 1890 (el hecho fué negado por
-His y otros), de una _fase bipolar_ (fig. 133, C, D, B), y _b_, que
-los conos trazan á menudo revueltas antes de orientarse, chocando con
-la basal (fig. 133, _a_, _b_), por entre cuyos pilares se deslizan.
-
- El escrito, ó más bien diatriba de Apáthy, virulenta en el fondo
- y groseramente descortés en la forma, y reveladora, además,
- de una ignorancia casi absoluta de toda mi obra científica,
- encaminóse principalmente á refutar, en provecho de cierta
- singular concepción tocante al origen y significación fisiológica
- de las neurofibrillas de los vermes (_hirudo_, _pontobdella_,
- _lumbricus_, etc.), mis ideas sobre la disposición y conexiones
- de estos filamentos, ideas compartidas en principio por casi
- todos los histólogos investigadores del asunto (Donaggio,
- Lugaro, Michotte, van Gehuchten, Marinesco, Nageotte, Tello,
- Azoulay, H. Rossi, Levi, Perroncito y, en parte, hasta el mismo
- Held, mi contradictor en otros respectos).
-
- El punto sobre que Apáthy hizo particular hincapié, fué su
- conocida teoría de la _continuidad neurofibrillar_. En sentir
- del sabio húngaro, las _neurofibrillas_ y sus _filamentos
- elementales_ representan el factor exclusivamente conductor
- del sistema nervioso. Dispersas unas veces, reunidas otras
- en hacecillos compactos, las citadas hebras cruzarían sartas
- de neuronas sin anastomosarse entre sí, por lo menos, en los
- centros. Durante la época embrionaria, las neurofibrillas
- surgirían primeramente en la extremidad de los nervios, para
- invadir secundariamente los corpúsculos gangliónicos, verdaderas
- encrucijadas de aquellos conductores. En consecuencia, el
- protoplasma neuronal gozaría exclusivamente de actividad trófica.
- En fin, al nivel de las terminaciones nerviosas sensitivas,
- sensoriales ó motrices, las consabidas hebras elementales
- dispondríanse en asas de retorno ó en redes difusas perfectamente
- continuas. Tanto el remate como el origen de las neurofibrillas
- constituiría, por tanto, pura ilusión. Todo comunica con todo.
-
- Para sostener tan arriesgadísima tesis y combatir el
- neuronismo, el sabio húngaro apoyábase en sus excelentes y
- rarísimas preparaciones de los ganglios de la sanguijuela y de
- otros vermes. Á este mismo terreno acudí yo para refutarle,
- abundantemente pertrechado de bien logradas preparaciones, cosa
- fácil, porque precisamente ciertas fórmulas del nitrato de plata
- reducido colorean espléndidamente las neurofibrillas del _Hirudo_
- y _Alaustomum_.
-
- Para dar cima á mi empresa, sometí á severo análisis y
- escrupulosa revisión todos los hechos de observación aducidos por
- Apáthy. Y la confrontación de sus dibujos, harto esquemáticos
- y tendenciosos, con los míos, escrupulosamente copiados del
- natural, mostró bien á las claras que mi virulento contradictor
- había contemplado la naturaleza á través de un prejuicio
- teórico. En efecto, ni en las _células de la retina_, ni en los
- _corpúsculos simpáticos_, ni en los _sensitivos_ del _hirudo_, es
- dable percibir el menor indicio de que las neurofibrillas pasen
- de una célula á otra. Además, mis preparados demostraron en el
- esófago y faringe de la sanguijuela la existencia indiscutible
- de neurofibrillas sensitivas terminadas libremente bajo la
- cutícula epitelial. Y, en fin, por lo que hace al comportamiento
- de las hebras elementales dentro del soma neuronal, mostré,
- con absoluta evidencia, que al encontrarse en el protoplasma
- pierden su individualidad, generando redes perfectas. Semejantes
- retículos aparecen claramente ¡quién lo creyera! hasta en los
- dibujos de Apáthy. ¿Qué más prueba de que su concepción de
- la independencia neurofibrillar representa pura visión de un
- espíritu preocupado?...
-
-Creo sinceramente, sin temor de incurrir en la nota de presuntuoso,
-que los argumentos de hecho esgrimidos por mí contra las teorías
-harto discordantes de Held y de Apáthy, son en el estado actual
-de la ciencia irrebatibles. Al menos hasta ahora nadie ha
-conseguido refutarlos. Por lo demás, en la reflexiva Alemania
-la teoría neurogenética del profesor de Leipzig tuvo muy escaso
-eco. Desaprobáronla resueltamente, ó se mostraron esquivos hacia
-ella, los grandes maestros, como Edinger, Waldeyer, Heidenhain,
-Schiefferdecker, etc. Contra ella alzóse también briosamente en
-América, sobre abrumadora masa de pruebas experimentales, el célebre
-Harrison y su escuela. En fin, en Italia y Francia no granjeó, que yo
-sepa, un solo adepto.
-
-En cuanto al violento Apáthy, que me amenazaba al principio con no
-sé cuantos libros y folletos aplastantes, guardó en lo sucesivo un
-silencio que semeja á un acto de contrición.
-
- * * * * *
-
-He aquí otra ruda batalla librada en favor del neuronismo. ¿Será la
-última?
-
-Mucho lo dudo. El morboso afán de afirmar y destacar la propia
-personalidad, de ser original á ultranza, hace estragos en nuestra
-época. Cediendo la juventud á la ley del mínimo esfuerzo, gusta
-de revisar valores que reputa dudosos. Y prefiere, en el orden
-científico, en vez de descubrir nuevas verdades, destruir el
-patrimonio ideal del pasado. ¡Es tan cómodo edificar con materiales
-labrados por otros, una teoría personal aunque sea ilusoria!...
-
-¡Qué pena da luchar de continuo con los hombres para defender la
-verdad, en vez de combatir contra la naturaleza para arrancarle
-nuevas verdades!... ¿Pero cómo evitarlo? ¿Quién ignora que cada
-conquista científica desaloja un error arraigado, y que detrás
-de él suele esconderse la soberbia irritada cuando no el interés
-exasperado?...
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXI
-
- _Relación abreviada de los trabajos efectuados en el último
- decenio_ (1907 _á_ 1917). -- Estudios de anatomía comparada sobre
- el _cerebelo_, _bulbo raquídeo_ y origen de los _nervios motores
- y sensoriales_ de peces, aves y mamíferos. -- Estructura del
- núcleo. -- Supervivencia de las neuronas fuera del organismo. --
- Nuevas investigaciones sobre la _degeneración y regeneración_ en
- la médula, cerebro y cerebelo. -- Experimentos de transplantación
- de nervios. -- Hechos favorables á la teoría neurotrópica. --
- Producción de nervios artificiales en los ganglios transplantados.
-
-
-Réstame sólo, para terminar el presente libro, dar cuenta sumaria
-de la labor desarrollada durante los años posteriores á 1907. Esta
-labor fué casi tan intensa y variada como en las épocas de mayor
-acometividad inquisitiva. Abomino del egoísmo antipatriótico de
-quienes, llegados á la cima, no piensan sino en tumbarse á la
-bartola. Permítaseme la vanagloria de decir que ni me enervan los
-triunfos ni me abaten injusticias; antes bien, después de recibir un
-galardón, redoblo mi laboriosidad para merecerlo y, cuando incurro en
-error, me esfuerzo para hacérmelo perdonar. Y, por encima de todo,
-los ajetreos y emociones del Laboratorio me cautivan y deleitan.
-
-Referir en extracto el contenido de todas las monografías y libros
-publicados en el referido decenio, exigiría, no dos capítulos, sino
-otro tomo de regular dimensión. Empero me doy cuenta del cansancio
-del lector, que debe estar mareado si ha tenido la paciencia de
-asistir al fastidioso desfile de tantas minucias descriptivas.
-Además --¿por qué no confesarlo?--, los progresivos achaques de la
-edad ponen freno á mi pluma, de cada día más rebelde al pensamiento.
-No en vano se han pasado treinta y siete años arrebolado sobre
-las cuartillas ó palideciendo sobre el ocular. La emoción de lo
-inesperado fatiga el corazón, y la atención ahincada y sin tregua
-labra en las vías cerebrales hondas rodadas; por ellas marcha
-trompicando el pensamiento, que, al chocar con los obstáculos,
-produce menos luz que calor.
-
-En estilo casi telegráfico paso, pues, á enumerar la tarea
-experimental de los últimos años. Propóngome, para restar prolijidad
-á mi relato, prescindir del índice ó sumario que vengo haciendo de
-las materias tratadas en cada monografía. De algunas no diré nada.
-Mi plan consiste en escoger los hechos de que guardo más agradable
-impresión ó que prometen mayor rendimiento teórico.
-
-Y para proceder con algún orden, comenzaré por agrupar mis escritos
-en tres clases: _monografías descriptivas_, _comunicaciones técnicas_
-y _libros de conjunto_.
-
-=Monografías histológicas.=--Desarrollan diversidad de asuntos,
-dominando, empero, los temas de Anatomía comparada y de Anatomía
-patológica del sistema nervioso.
-
-1. La primera serie de comunicaciones aparecida durante los años
-1908 y 1909 enfoca la _Histología comparada del cerebelo_, del
-_bulbo raquídeo_, de los _ganglios acústicos_ y el modo de _origen
-y terminación de los nervios sensoriales y motores_ de mamíferos,
-aves y peces, etc. Semejantes preferencias obedecen á mera razón de
-comodidad. Dejamos apuntado ya que, en los animales jóvenes y en
-los fetos avanzados, el método argéntico introducido por nosotros
-en la técnica neurológica (fijación en _piridina_ o en _alcohol
-amoniacal_), muéstrase superiormente expresivo. Con admirable
-limpieza y variedad de matices revela tanto las neuronas voluminosas
-como sus robustos cilindros-ejes, los cuales cabe perseguir á
-placer al través de las masas de substancia gris retrasadas en su
-evolución y, por tanto, apenas teñidas. De esta preciosa ventaja se
-han aprovechado en sus investigaciones de anatomía comparada Tello,
-Beccari, Mesdag, Lenhossék y otros muchos.
-
-[Ilustración: Fig. 135.--Detalles del modo de conexión, por contacto,
-del nervio vestibular, con las células gigantescas del núcleo
-tangencial del bulbo de las aves.-- A, D, F, placas y pedículos
-terminales del referido foco vestibular; _a_, axon de las neuronas.]
-
-Prescindiré, conforme anuncié antes, de la mayoría de los datos
-estructurales recogidos en dos años de porfiada labor y mencionaré
-tan sólo los siguientes:
-
- _a_) Encuentro en los peces, aves y reptiles de varios focos de
- terminación del _nervio vestibular_, singularmente uno situado
- lateralmente en el bulbo y sumamente curioso, por ofrecer cierto
- modo de conexión por contacto, hasta entonces inadvertido[258].
- Según mostramos en la figura 135, las fibras de dicho nervio se
- terminan mediante recios conos ó placas, íntimamente aplicados
- sobre la superficie de los robustos elementos del foco generador
- de las vías secundarias del nervio vestibular. Este hecho fué
- confirmado por Tello y por Beccari. También Lenhossék observó
- tiempo después placas análogas en ciertos ganglios simpáticos.
- Excusado es decir que semejante disposición representa otra
- brillante confirmación de la _doctrina del contacto_.
-
- [258] La serie de trabajos á que aludimos en el texto son los
- siguientes:
-
- _Cajal_: Sur un noyau spécial du nerf vestibulaire des poissons
- et des oiseaux. Avec 9 fig. _Trabajos del Laboratorio de
- Investigaciones biológicas_, tomo VI, 1908.
-
- _Idem_: Les conduits de Golgi-Holmgren du plotoplasma nerveux et
- le réseau pericellulaire de la membrane. Avec 6 gravures. _Idem_,
- 1908.
-
- _Idem_: Sur la signification des cellules vasoformatives de
- Ranvier (Quelques antecedents bibliographiques ignorés des
- auteurs). _Idem_, 1908.
-
- _Idem_: El ganglio intersticial del fascículo longitudinal
- posterior en el hombre y diversos vertebrados. Con 5 grabados.
- _Idem_, 1908.
-
- _Idem_: Los ganglios centrales del cerebelo de las aves. Con 6
- grabados. _Idem_, 1908.
-
- _Idem_: Les ganglions terminaux du nerf acoustique des oiseaux.
- Avec 7 gravures et une planche. _Idem_, 1908.
-
- _Idem_: Contribución al estudio de los ganglios de la substancia
- reticular del bulbo, con algunos detalles concernientes á los
- focos motores y vías reflejas bulbares y mesocefálicas. Con 11
- grabados. _Idem_, tomo VI, 1909.
-
- _Idem_: Nota sobre la estructura de la retina de la mosca _M.
- vomitoria L._ Con 12 grabados. _Idem_, 1909.
-
- _b_) Demostración en los embriones humanos, de mamífero y de
- ave de la posición y conexiones del _foco descendente_ (_foco
- intersticial_), del _fascículo longitudinal posterior_, con
- numerosos detalles de los núcleos de origen de los nervios
- motores oculares.
-
- _c_) Determinación en las aves de la posición y conexiones de
- los ganglios centrales del cerebelo (_foco del techo_ y _núcleos
- olivares_), con la indiscutible prueba de que el _pedúnculo
- cerebeloso superior_ nace en la _oliva_ cerebelosa.
-
- _d_) Descubrimiento en la _capa de los granos_ del cerebelo de
- los mamíferos, de ciertos nidos pericelulares no descritos por
- los autores[259].
-
- [259] _Cajal_: Sobre ciertos plexos pericelulares de la capa de
- los granos del cerebelo. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo
- X, 1912.
-
-[Ilustración: Fig. 136.--Terminaciones caliciformes del nervio
-vestibular de las aves en el epitelio de las crestas acústicas.-- E,
-fibra gigante que forma nidos para tres células ciliadas; D, _e_,
-fibras finas distribuídas en plexo horizontal por debajo de dichas
-células.]
-
- _e_) Análisis en las aves de las arborizaciones periféricas
- del _nervio coclear_ y del _nervio vestibular_. Comunícanse
- interesantes detalles sobre el modo de conexión de las fibras
- acústicas con los _corpúsculos ciliados del ganglio basilar_,
- _papila lagenal_, etc., y las del _nervio vestibular_ con las
- células de igual nombre de las _crestas acústicas_ (nidos
- nerviosos pericelulares en forma de cáliz, etc.) (fig. 136, E, F).
-
- _f_) Determinación en el bulbo de las aves de la posición y
- conexiones de los ganglios acústicos primarios (homólogos del
- _ventral_ y _lateral_ de los mamíferos), así como de sus vías
- de unión, cruzadas y directas, con cierto _foco laminar_, que
- representa verosímilmente la _oliva superior accesoria_ de los
- vertebrados superiores. Descríbese además el origen, posición y
- marcha del _cuerpo trapezoide_ ó vía acústica secundaria[260].
-
- [260] De este trabajo sobre las terminaciones acústicas en
- las aves, publicóse una traducción alemana, con láminas
- litografiadas, en el _Journ. f. Psychol. u. Neurol._ Bd. XIII,
- 1908.
-
-[Ilustración: Fig. 137.--Esquema de las estaciones y vías acústicas
-del bulbo de las aves.-- A, foco angular; B, núcleo de gruesas
-células; D, foco laminar; C, nervio coclear ó acústico; V, nervio
-vestibular; T, ganglio tangencial; E, cuerpo trapezoide ó vía
-acústica secundaria; F, oliva superior; VI, motor ocular externo.]
-
- En la imposibilidad de exponer detalladamente estas complejísimas
- conexiones, damos en la figura 137 un esquema de los ganglios
- acústicos primarios y de las vías auditivas centrales de las
- aves. En dicha figura adviértese que el _nervio coclear_ (C)
- se divide en dos ramas: una superior, terminada en el _núcleo
- angular_ (A), y otra inferior, acabada mediante elegantes cálices
- en contacto con los elementos del _foco de gruesas células_
- (B), que corresponde, según dejamos dicho, al _núcleo ventral
- acústico_ de los mamíferos. De esta última estación acústica
- primaria parte importantísima vía secundaria transversal que,
- después de cruzar la línea media por detrás del _fascículo
- longitudinal posterior_, se termina mediante arborizaciones
- difusas sobre las células fusiformes del _foco laminar_ del
- opuesto lado (D), en donde tiene su origen el cuerpo trapezoide
- (E).
-
- _g_) Señalamiento en el bulbo de aves y mamíferos del origen y
- marcha de las vías nacidas en los corpúsculos gigantes de la
- llamada _substancia reticular_.
-
-[Ilustración: Fig. 138.--Sección transversal del bulbo de un feto de
-conejo.-- A y B, segmentos del núcleo del nervio hipogloso; M, raíz
-de este nervio; D, C, pléyades celulares del _núcleo ambiguo_ del
-nervio vago; E, manojo sensitivo cruzado de este nervio, incorporado
-al fascículo solitario (G); I, vía descendente del trigémino.]
-
- _h_) Revelación de la presencia, en el bulbo de los mamíferos y
- aves, de cierta importante vía sensitiva cruzada, perteneciente
- al dominio de las radiculares del _vago_ y _glosofaríngeo_.
- Conforme mostramos en la figura 138, E, esta vía transversal,
- nacida en los correspondientes ganglios sensitivos, pasa por
- detrás del fascículo longitudinal posterior, cercana al suelo
- del ventrículo, para tornarse, vertical y descendente, en el
- _fascículo solitario_ (fig. 138, F, G).
-
-Las investigaciones emprendidas durante el trienio de 1910, 1911
-y 1912, fueron bastante heteróclitas, dispersándose por muchos y
-variados asuntos. Citemos: la _estructura del núcleo_, la _autolisis
-y supervivencia de las neuronas_, el problema del _neurotropismo_, la
-_transplantación de nervios y ganglios_, la técnica de la _coloración
-de las plaquetas_ de la sangre, comunicaciones metodológicas acerca
-de la _demostración del aparato endocelular de Golgi y de la
-neuroglia del hombre_, _estructura del cerebelo_, etc. Pero el tema
-general al que consagré años de porfiada labor y en donde recogí
-datos más valiosos y de superior alcance teórico, fué el concerniente
-á la _degeneración y regeneración de las neuronas y axones de los
-ganglios, cerebelo, cerebro y médula espinal_. Como luego veremos,
-estos últimos estudios, que descorren un poco el velo de la íntima
-fisiología del retículo neurofibrillar, vinieron á corroborar la
-vieja hipótesis neurotrópica formulada por mí en 1892 y benévolamente
-acogida por numerosos autores.
-
-Al pie de estas páginas daremos sucesivamente la lista de los
-principales trabajos aludidos. Aquí expondremos por orden cronológico
-las conquistas objetivas ó inducciones teóricas más valiosas.
-
-2. Por lo que toca á la estructura íntima del _núcleo de los
-corpúsculos nerviosos_[261], nuestros insistentes análisis revelaron
-(aparte la comprobación de muchos datos referentes al nucleolo,
-casquete cromático de Levi, granulaciones basiófilas y neutrófilas
-del jugo nuclear, etc.) estas tres cosas:
-
- [261] _Cajal_: El núcleo de las células piramidales del cerebro
- humano y de algunos mamíferos. Con 14 grabados. _Trab. del Lab.
- de Invest. biol._, tomo VIII, 1910.
-
- _a_) La presencia de un corpúsculo especial de pequeña
- talla, yacente a cierta distancia del nucleolo (nuestro
- _cuerpo accesorio_) y cuyas afinidades tintoriales le separan
- abiertamente del nucleolo principal y nucleolos accesorios de los
- autores (figs. 140, _a_, y 139, _d_).
-
- _b_) La coloración mediante el método argéntico de determinadas
- redes interiores, que recuerdan el aparato de Golgi del
- protoplasma.
-
- _c_) La determinación anatómica y microquímica de ciertos grumos
- recios, dispersos por el jugo nuclear (fig. 140, _c_). En la
- figura 139 damos un esquema comprensivo de todos los factores
- integrantes de la organización nuclear.
-
-[Ilustración: Fig. 139.--Esquema de la estructura del núcleo de las
-neuronas.-- _a_, nucleolo con sus esferas argentófilas; _b_, cuerpo
-accesorio; _c_, casquete cromático; _e_, grumo hialino; _f_, granitos
-basiófilos; _g_, armazón fibrilar.]
-
-[Ilustración: Fig. 140.--Núcleo de las pirámides cerebrales del
-hombre.-- _a_, cuerpo accesorio; _b_, nucleolo; _c_, grumos hialinos.
-Nótese que, usando ciertos fijadores, el proceder argéntico tiñe
-exclusivamente el cuerpo accesorio.]
-
-3. Interesante fué el resultado de mis experimentos de autolisis del
-tejido nervioso y de los ensayos de supervivencia de los ganglios
-mantenidos fuera del organismo[262]. Creemos haber sido los primeros
-en demostrar que el corpúsculo nervioso, á despecho de sus exageradas
-exigencias de oxígeno y de ambiente alimenticio renovado, es capaz
-de sobrevivir hasta dos días por lo menos fuera del cuerpo de los
-animales.
-
- [262] _Cajal_: Algunos experimentos de conservación y autolisis
- del tejido nervioso. Nota preventiva. Con 3 grabados. _Trab. del
- Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910.
-
- Véase también el _discurso inaugural_ pronunciado en Madrid
- con ocasión del _IV Congreso de la Asociación Española para el
- progreso de las ciencias_ (1913), donde, aparte otros temas, se
- toca este punto interesante.
-
- Nuestras observaciones recayeron en los _ganglios sensitivos
- jóvenes_ (gato de pocos días). Como terreno de cultivo hubimos
- de servirnos del _líquido cefalorraquídeo_ mantenido en estufa
- á 38°. Desde las dieciséis horas de su separación las células
- sensitivas son asiento de un fenómeno de excitación formativa,
- traducido por la proyección de largos apéndices ramificados
- y terminados á favor de mazas ó esferas voluminosas. Estas
- producciones nuevas, á veces muy complicadas, constituyen
- excelente criterio de la supervivencia neuronal (fig. 141).
-
- Después de nosotros, análogas y todavía más interesantes
- neoformaciones (provocadas con ayuda de métodos de cultivo mucho
- más perfectos), fueron observadas por Legendre y Minot y por
- Marinesco y Minea.
-
-4. Copiosísima y altamente interesante fué la cosecha de
-adquisiciones en el terreno de la _degeneración y regeneración de
-la médula espinal_[263]. Algunos de los hechos de que brevemente
-vamos á dar cuenta representan, según dejamos apuntado, argumentos
-de inestimable valor en pro de la doctrina neurotrópica. Ellos
-prueban que la creación de retoños y su orientación al través de
-los diversos tejidos, hállase condicionada por la liberación,
-en torno de las fibras y células, de fermentos activadores de la
-asimilación protoplásmica. Estos agentes catalíticos (_substancias
-neurotrópicas_) son fabricados por el tejido _conectivo embrionario_;
-pero muy señaladamente por las _células de Schwann_ de los tubos
-nerviosos ordinarios en trance de regeneración.
-
- [263] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis
- neurotrópica. Con 13 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo VIII, 1910.
-
- _Idem_: Observaciones sobre la regeneración de la porción
- intramedular de las raíces sensitivas. Con 5 grabados. _Idem_,
- 1910.
-
- _Idem_: Algunos hechos de regeneración parcial de la substancia
- gris de los centros nerviosos. Con 11 grabados. _Idem_, tomo
- VIII, 1910.
-
-[Ilustración: Fig. 141.--Formas celulares retoñantes halladas en un
-ganglio puesto en estufa durante dos días y embebido en el líquido
-cefalorraquídeo --_a_, axon; _e_, _f_, _g_, ramas recién formadas.]
-
-En condiciones normales, los citados reclamos faltan en los centros,
-frustrándose por consiguiente la regeneración de las fibras
-de la substancia blanca interrumpida. Mas en cuanto concurren
-circunstancias experimentales favorables, la tendencia regenerativa,
-latente en las fibras de los centros, se despierta y alcanza
-extraordinaria pujanza.
-
-[Ilustración: Fig. 142.--Trozo del cordón posterior de la médula
-espinal de gato joven, cuyas meninges sufrieron un traumatismo
-seguido de producción cicatricial exuberante. --A, cicatriz
-embrionaria; B, retoño penetrado en ella; D, fibras longitudinales de
-la substancia blanca en fase de irritación productiva.]
-
-En la médula espinal, dichas condiciones favorables se establecen,
-á menudo, consecutivamente á la sección simultánea de la substancia
-blanca y raíces sensitivas y motoras. Iniciada en estos conductores,
-con la degeneración de las células de Schwann, la liberación de
-substancias neurotrópicas que se difunden hasta el territorio de los
-cordones medulares mismos, los axones, antes morosos y como inertes,
-crecen activamente; no es raro verlos invadir el espesor de las
-raíces, progresando por ellas durante largas distancias.
-
-[Ilustración: Fig. 143.--Corte longitudinal del cordón antero-lateral
-del gato de pocos días, en que se seccionó la médula lumbar.-- A,
-borde de la herida del cordón antero-lateral; B, C, raíces anteriores
-degeneradas é invadidas por ramas cordonales neoformadas; _a_, _b_,
-fibras funiculares que daban ramas á las raíces motrices.]
-
-Lo mismo ocurre en el cerebro. Si, conforme ha probado Tello[264] en
-sus brillantes experimentos, se introduce en una herida cerebral
-un segmento de nervio degenerado, los axones pertenecientes á las
-pirámides, conductores los más apáticos y rebeldes á todo proceso
-neoformador, sacuden su inercia, entran en turgescencia productiva y
-proyectan larguísimos retoños, que asaltan el secuestro nervioso con
-la misma acometividad y potencia de crecimiento características de
-los renuevos del nervio ciático interrumpido.
-
- [264] _Tello_: La influencia del neurotropismo en la regeneración
- de los centros nerviosos. Con 8 grabados. _Trab. del Lab. de
- Invest. biol._, tomo IX, 1911.
-
-En menor escala, gozan también de la propiedad de elaborar materias
-neurotrópicas las células conectivas de las cicatrices durante sus
-fases iniciales (figs. 142 y 144, B).
-
-Tales hechos, de gran transcendencia biológica, refutan
-definitivamente el dogma, generalmente admitido, de la
-_irregenerabilidad esencial de las vías centrales_. Tamaña
-incapacidad productiva constituye propiedad contingente y adventicia,
-motivada, según dejamos dicho, por la ausencia irremediable, dentro
-de la substancia blanca y gris, de fuentes secretoras de agentes
-catalíticos ó materias orientadoras[265].
-
- [265] Un resumen metódico de la teoría neurotrópica, con
- exposición de todos los argumentos en que se apoya, apareció
- con ocasión de la inauguración de las sesiones de la _Sección
- de Ciencias Naturales_ en la reunión de la _Asociación para el
- Progreso de las ciencias_, celebrada en Zaragoza (1908).
-
-Entre las pruebas de tan importante doctrina son singularmente
-expresivas las siguientes, extraídas de mis trabajos sobre la
-_degeneración_ y _regeneración de la médula espinal y raíces
-nerviosas_.
-
- _a_) Cuando, por azar del manual operatorio, se hiere en cierta
- extensión la _pia mater_ y se crea, por tanto, cierta masa
- cicatricial perimedular, sorpréndense muchas veces retoños
- colaterales brotados de conductores del cordón posterior, y aun
- verdaderas fibras terminales, que emergen del territorio medular
- y se ramifican prolijamente en el seno del tejido conectivo.
- Este se muestra, pues, capaz de despertar, en cierta medida, la
- actividad neoformativa de los axones y de atraer los conos de
- crecimiento (fig. 142, B).
-
- _b_) Cuando, consecutivamente á una herida de la médula y raíces,
- ó por la propagación á éstas de la inflamación traumática
- medular, degeneran las células de Schwann radiculares, éstas
- inducen la formación de brotes en la substancia blanca y ejercen
- violenta atracción de los mismos hacia sí.
-
-[Ilustración: Fig. 144.--Herida transversal de la médula espinal.--
-A, cabo superior con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por
-fibras sensitivas de las raíces posteriores; E, quiste central de la
-herida.]
-
- En la figura 143, _e_, _c_, que reproduce un corte longitudinal
- del cordón anterior, puede verse cómo los axones funiculares
- cercanos á la herida medular, influídos por los reclamos
- llegados de las raíces anteriores degeneradas, emiten ramas
- que, después decrecer pujantemente, penetran en dichas raíces,
- marchando ora por el interior de las células de Schwann, ora por
- sus intervalos, convertidas en conductores motores aberrantes (B,
- C).
-
-[Ilustración: Fig. 145.--Corte longitudinal de las raíces anteriores
-de un gato á quien se produjo una herida medular.-- A, fibras
-sensitivas de la cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B,
-fibras invasoras ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento;
-C, porción necrosada del cordón anterior en la inmediación de la
-herida.]
-
- Instructivo es también el caso reproducido en la figura 145,
- A, donde vemos varios axones, recién formados, perdidos en la
- cicatriz (verosímilmente nacidos del cabo periférico de una raíz
- sensitiva cortada), penetrar equivocadamente en cierta raíz
- motriz degenerada (la cual es recorrida en sentido centrífugo),
- irresistiblemente atraídos por las substancias neurotrópicas
- elaboradas por las células de Schwann. Lo mismo ocurre cuando las
- raíces, separadas y degeneradas, son las posteriores ó sensitivas.
-
-[Ilustración: Fig. 146.--Invasión de la médula espinal por
-colaterales motrices retrógradas nacidas del trayecto extramedular de
-las raíces anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después
-de la sección de la médula espinal.-- A, B, C, D, ramas motrices
-recurrentes que invaden la médula espinal; E, axon casi normal de que
-emanaban dos colaterales; F, rama que se hacía longitudinal; H, I,
-ramas invasoras, varias veces divididas.]
-
-5. No todos los extravíos de las fibras cordonales o de los retoños
-brotados en las raíces motoras y sensitivas lesionadas (cabo central,
-es decir, porción del axon unido á la célula de origen) responden
-á procesos neurotrópicos. En las dislocaciones de los retoños
-influyen también la ausencia de obstáculos en determinado sentido (la
-dirección de la menor resistencia) y cierto impulso de crecimiento
-desbordante adquirido por las fibras neoformadas cuando se han
-nutrido algún tiempo, ó han nacido en terreno henchido de materias
-neurotrópicas.
-
- _a_) Por ejemplo, conforme mostramos en la figura 146, B, G,
- renuevos exuberantes, brotados colateralmente en los axones de
- raíces motrices lesionadas, invaden retrógradamente la médula
- espinal para constituir fibras funiculares aberrantes. El choque
- eventual con obstáculos invencibles tuerce á veces el curso de
- los retoños durante su trayecto intramedular, provocando su
- división en rama ascendente y descendente (fig. 146, A).
-
- _b_) En este orden de fenómenos mecánicos entra, sin duda, el
- mostrado en la figura 147, A, B, que reproduce varias raíces
- sensitivas degeneradas juntamente con un segmento de cordón
- posterior completamente necrosado. Adviértase cómo los retoños
- surgidos en el cabo periférico de dichas raíces (lado del
- ganglio) penetran en la médula espinal en virtud del impulso
- inicial (_vis à tergo_) y organizan á modo de rudimento de cordón
- posterior. Las letras K, H, etc., señalan conos de crecimiento,
- avanzando á guisa de ariete, á lo largo de las raíces y por el
- interior del cordón posterior.
-
-[Ilustración: Fig. 147.--Trozo del cordón posterior y radiculares
-regeneradas del perro de pocos días, cuyo cono terminal fué lesionado
-en varias partes.-- A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas
-extraviadas; D, fibra penetrante que abandona la médula; H, maza
-terminal; E, fibra que da ramas recurrentes.]
-
-6. Mis estudios en los centros traumatizados (médula, cerebro y
-cerebelo) revelaron además la existencia de notables _fenómenos de
-compensación_ ó, si se quiere, de adaptación morfológica de las
-neuronas á las condiciones fisiológicas artificiales provocadas
-por la mutilación. Cuando á una célula nerviosa se le amputa un
-trozo axónico, no muere por ello necesariamente, como no sucumbe
-un individuo privado de un miembro; antes bien, procura sacar el
-mejor partido posible de su nueva situación, eliminando el segmento
-inútil del conductor (el callejón sin salida, como si dijéramos) y
-manteniendo y reforzando sus colaterales, la última de las cuales se
-convierte en rama terminal.
-
-He aquí algunos ejemplos instructivos de tan interesante fenómeno,
-ilustrados con dibujos semiesquemáticos:
-
- _a_) Seccionadas las fibras de la substancia blanca medular y
- ausentes los catalizadores _neurocládicos_, la porción axónica
- situada más allá de la última colateral, se atrofia y reabsorbe,
- después de constituir una maza de retracción (fig. 148, _b_,
- _d_). Repárese en la figura 148, A cómo dicha colateral se
- hipertrofia, transformándose en rama terminal, á causa quizás de
- absorber ahora ella sola toda la energía de la corriente antes
- diluída por dilatada arborización.
-
-[Ilustración: Fig. 148.--Trozo del cabo central de la herida medular
-del gato joven, tres días después de la operación.-- A, colaterales
-espesadas que se transformarán en terminales; _a_, _b_, _c_, trozo
-longitudinal de los axones destinados á desaparecer; B, mazas de
-retracción.]
-
- _b_) Casos todavía más sorprendentes de la citada adaptación
- morfológica encuéntranse en el cerebelo y cerebro traumatizados,
- según comunicamos en varias extensas monografías[266]. Á
- causa de este singular _modus vivendi_, es dable _transformar
- experimentalmente una célula de axon largo en una célula de axon
- corto_. Valgan los dos ejemplos siguientes:
-
- [266] _Cajal_: Los fenómenos precoces de la degeneración neuronal
- en el cerebelo. Con 18 grabados. _Trab. del Lab. de Invest.
- biol._, tomo IX, 1911.
-
- _Idem_: Los fenómenos precoces de la degeneración traumática de
- los cilindros-ejes del cerebro. Con 20 grabados. _Idem_, tomo IX,
- 1911.
-
- En la figura 149, E, G, perteneciente al cerebelo, mostramos
- cómo, merced á la desaparición de la porción periférica del axon
- de Purkinje, la arborización nerviosa ha quedado reducida á una
- ó dos colaterales iniciales notablemente hipertrofiadas. En
- adelante, pues, la neurona cerebelosa no podrá mantener comercio
- dinámico sino con sus elementos congéneres vecinos, con cuyos
- tallos dendríticos entran en contacto las referidas ramas[267].
-
- [267] El primer autor que encontró en el hombre células de
- Purkinje reducidas á sus colaterales iniciales, fué H. Rossi. Sus
- estudios, verificados con mi técnica, recayeron en el cerebelo
- de un alcoholizado y sifilítico. Merced á mis investigaciones,
- quedó patente que dichas disposiciones pueden producirse
- experimentalmente en los animales. El trabajo de Rossi, publicado
- en los _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VI, 1908, lleva
- por título: _Per la rigenerazione dei neuroni_. Hechos semejantes
- fueron comprobados después en el hombre por Marinesco y otros
- varios sabios.
-
-[Ilustración: Fig. 149.--Principales tipos de axones de Purkinje del
-cerebelo del gato de veinte días, dos días después del traumatismo.
-Esta zona se halla cerca de la herida y los axones pertenecen á dos
-cortes sucesivos de la misma región.-- A, axon normal; B, axon con
-varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final.]
-
-[Ilustración: Fig. 150.--Corte del cerebro motor del gato de
-veinticinco días, sacrificado veinticuatro horas después de la
-operación.-- A, D, pirámides medianas con colaterales arciformes
-hipertróficas y cabo axónico fino y atrófico (_a_, _b_); C, F, G,
-pirámides arciformes cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido;
-B, pirámide cuyo axon se resuelve en dos arcos recurrentes; H,
-herida.]
-
- La figura 150, A, D, C, copia el mismo fenómeno metamórfico
- con relación á las _pirámides cerebrales_, cuyo axon fué
- interrumpido cerca de la substancia blanca. Adviértase cómo
- algunas colaterales próximas á la herida se han reabsorbido,
- atacadas sin duda de degeneración traumática; en cambio, las
- indemnes, brotadas de la porción inicial del axon, han conservado
- su vitalidad, hipertrofiándose notablemente y adoptando
- configuración arciforme (_f_). Las fases iniciales del proceso
- adaptativo ofrécense en las células A y B, donde todavía subsiste
- cierto segmento axónico (_a_, _b_) en vías de atrofia.
-
- Cuando la lesión interesa la región axónica de donde parten las
- colaterales iniciales, éstas desaparecen del todo y el axon
- exhibe un cabo apuntado (fig. 150, _e_), que nosotros hubimos
- de designar _punta de corrosión_. Estas neuronas, gravemente
- mutiladas, no tardan en degenerar y morir.
-
-[Ilustración: Fig. 151.--Cerebro de perro. Retoños brotados de las
-varicosidades del cabo central de las pirámides cerebrales.]
-
-Los precedentes hechos enseñan que la morfología de las células
-nerviosas _no obedece á tendencia inmanente y fatal, mantenida por
-herencia, como ciertos autores han defendido, sino que depende
-enteramente de las circunstancias actuales físicas y químicas del
-ambiente_.
-
-7. Desde el punto de vista de la _regeneración_, el cerebro y
-cerebelo son incomparablemente menos activos que los ganglios y
-médula espinal. Ningún histólogo consiguió demostrar con absoluta
-certeza la realidad de fenómenos regenerativos en la substancia
-blanca de dichos centros. Por nuestra parte, sólo á fuerza
-de porfiadas exploraciones logramos, al fin, descubrir actos
-indiscutibles de producción de fibras nuevas, bien que efímeras
-y, por consiguiente, frustradas. Semejante precario retoñamiento
-obsérvase exclusivamente en animales jóvenes (gato y perro de diez
-á veinte días) y al nivel de las varicosidades de trayecto y mazas
-finales de los cilindros-ejes interrumpidos dentro de la substancia
-blanca (cabos centrales). Dos variedades principales se presentan:
-
-[Ilustración: Fig. 152.--Cerebro de perro. Axones del cabo central
-con segmentos necrosados (_b_), dentro de los que penetran _bouquets_
-de neurofibrillas retoñantes (_a_).]
-
- _a_) De gruesa varicosidad terminal (_bola de retracción_) ó
- de trayecto surgen varias radiaciones, finas y pálidas, que
- se pierden en los territorios limítrofes, donde se ramifican
- y acaban en punta pálida. Por evocar la figura de la tortuga,
- designé tan singular disposición _aparato testudoide_ (fig. 151,
- E, F, H).
-
- _b_) En las fronteras de un segmento axónico necrosado, las
- neurofibrillas supervivientes de la vecina varicosidad entran
- en activa proliferación, generando cierto penacho de ramúsculos
- que invaden el protoplasma muerto (fig. 152, _a_), donde acaban
- mediante botones ó anillos. Por su figura, que recuerda algo la
- de la _sepia_, bauticé tan insólita disposición con el nombre de
- _aparato cefalopódico_.
-
- Las figuras 151 y 152 nos dispensan de entrar en más pormenores
- acerca de estas neoformaciones fracasadas.
-
-[Ilustración: Fig. 153--Cerebelo del gato de pocos días. Células de
-Purkinje excitadas por el traumatismo, de cuyo soma surgen brotes
-descendentes (_a_).]
-
-Actos eventuales de regeneración incipiente son rarísimos en el
-_cerebelo_. Con todo eso, á fuerza de insistentes experimentos de
-irritación traumática de los corpúsculos de Purkinje, y escogiendo
-al efecto mamíferos de pocos días (gato y perro), conseguí percibir
-en dichos elementos indubitables señales de retoñamiento. Séame
-permitido señalar, entre otras disposiciones de índole neoformativa
-frustrada, estas dos:
-
- _a_) Transformación (con creación de ramas abortivas) del
- ramaje protoplásmico de los elementos de Purkinje, en elegante
- _bouquet_, compuesto de finos pedículos coronados por
- botones reticulados (figura 153, _c_). Para distinguirla de
- otras, calificamos esta singular modificación _metamorfosis
- rosaliforme_.
-
- _b_) Emisión, al nivel del soma, de apéndices delgados laterales
- ó descendentes terminados á corta distancia (fig. 153, _a_)
- mediante anillo, grumo ó varicosidad. Ciertas proyecciones
- parecen encerrar una sola neurofibrilla.
-
-[Ilustración: Fig. 154.--Pirámides cerebrales del perro. Cerca de la
-herida los axones interrumpidos (cabo central) muestran rosarios de
-bolas (B, C); D, bolas sueltas cerca de la herida.]
-
-8. Por lo que toca al _proceso degenerativo de las fibras y células
-del cerebro y cerebelo_, provocado ora por sección, ora por
-contusión, bien por intromisión de cuerpos extraños, la cosecha de
-disposiciones morfológicas recogidas fué tan copiosa y variada que
-sobrepujó á todas mis esperanzas. Relatarlas todas, aún concisamente,
-exigiría muchas páginas. Para no torturar demasiado al lector con
-interminables listas de cominerías descriptivas, me contraeré á
-exponer algunos datos sobresalientes:
-
- _a_) Corroborando y ampliando resultados, ya señalados en
- 1907[268], pusimos en evidencia que todo axon cerebral ó
- cerebeloso, interrumpido á regular distancia de la célula de
- origen, reacciona vivamente, formando al nivel de su segmento
- ó cabo central, cierta _bola_ ó _maza final_, precedida de
- otras esferas ó varicosidades extendidas en forma de rosario
- hasta la última colateral inicial (fig. 154). Casi todas estas
- bolas se separan del axon durante los días siguientes á la
- lesión, atrofiándose sucesivamente en el seno de la substancia
- gris, donde constituyen colonias neurofibrillares agónicas.
- Transcurrida una ó dos semanas del traumatismo, permanece
- solamente la varicosidad más próxima á la porción indemne del
- axon, afectando forma de maza ó de botón terminal. Tal es la
- _bola de retracción_, que marca claramente en una preparación del
- cerebro y cerebelo la dirección en que se encuentra la neurona
- de origen. Las precedentes mutaciones del axon, con la susodicha
- _autotomía_ ó acto de eliminación de las esferas, corresponden
- genéricamente al proceso comunmente designado por los autores
- _degeneración traumática del cabo central_ y estudiado mediante
- técnicas insuficientes. En la figura 156, B mostramos varias
- mazas de retracción, pertenecientes á las células de Purkinje,
- ocho días después de la sección; y en la figura 154 reproducimos
- el proceso de arrosariamiento y autotomía de los cilindros-ejes
- de las pirámides gigantes del cerebro.
-
- [268] _Cajal_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres
- nerveuses du cervelet et du cerveau. Avec 4 grav. _Trab. del Lab.
- de Invest. biol._, tomo V, 1907. Véase también: Los fenómenos
- precoces de la degeneración neuronal en el cerebelo. Con 10
- grabados. _Idem_, tomo IX, 1911.
-
-[Ilustración: Fig. 155.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en
-las mazas terminales de axones cerebrales cortados (A, B, C) y en
-bolas sueltas (G, F, E).]
-
- _b_) Las grandes bolas desprendidas por _autotomía_ de robustos
- cilindros-ejes, conservan, durante mucho tiempo, cierta colonia
- central neurofibrillar, la cual en ciertos casos excepcionales,
- de que damos copia en la figura 155, E, J, F, ofrece señales
- evidentes de supervivencia y de retoñamiento intraprotoplásmico.
- Son las _neurobionas_, que, antes de perecer, intentan durante
- su agonía esfuerzos desesperados por restablecer la perdida
- continuidad con sus hermanas.
-
-[Ilustración: Fig. 156.--Ocho días después de la lesión, los axones
-de las células de Purkinje (cerebelo del conejo adulto) presentan
-_bolas de retracción_ (B).]
-
- _c_) Mis observaciones revelaron también que las neuronas
- comprometidas por presiones, conmociones ó traumatismos, recaídos
- en la vecindad, no sucumben siempre súbitamente, presa de la
- desintegración granulosa, sino que se necrosan por grados,
- propagándose el proceso[269] destructivo desde las capas
- protoplásmicas superficiales hasta las profundas. En las figuras
- 157, A, E y 158, A, E aportamos patentes ejemplos de esta gradual
- mortificación. Repárese cómo en torno del núcleo y en el eje
- de las dendritas sobrevive tenazmente el armazón protoplásmico
- que, entrando en excitación formativa, hipertrofia, á veces,
- sus neurofibrillas y afecta configuraciones sorprendentes y
- variadísimas (fig. 157, D, E).
-
- [269] _Cajal_: Alteraciones de la substancia gris provocadas por
- conmoción y aplastamiento. Con 6 grabados. _Trab. del Lab. de
- Invest. biol._, tomo IX, 1911.
-
-[Ilustración: Fig. 157.--Células de Purkinje del cerebelo
-traumatizado. Nótese en A, B y C la presencia de una zona cortical
-mortificada con persistencia de las neurofibrillas perinucleares.]
-
- _d_) Entre las modalidades metamórficas del armazón
- neurofibrillar lesionado por conmociones y presiones, obsérvase
- á menudo cierta alteración, en un todo comparable con la
- característica de los animales invernantes ó de los atacados
- de rabia[270]. Muchas neurofibrillas han experimentado la
- _hipertrofia fusiforme_, mientras que otras han desaparecido
- enteramente. Transiciones variadas entre el mero proceso
- hipertrófico y la producción de husos hallará el lector en la
- figura 158, J, G, que copia algunas pirámides cerebrales tomadas
- de la vecindad de una herida complicada con los efectos de
- enérgica contusión.
-
- [270] _Cajal_: _Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo
- III, 1904.
-
-[Ilustración: Fig. 158.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar
-en las pirámides cerebrales próximas á una herida contusa.-- A,
-neurofibrillas perinucleares vivaces; B, C, D, formación de asas y
-anillos; J, hipertrofia neurofibrillar; G, estado fusiforme.]
-
- _e_) Los aludidos trabajos revelaron, asimismo, un hecho de
- cierto interés criteriológico[271], pues permite discernir
- fácilmente los axones muertos de los _vivos_. Aludo á las
- llamadas _fibras conservadas_ (figura 159, _d_), segmentos
- de cilindros-ejes bruscamente destruídos por el traumatismo,
- y como embalsamados por la acción del exudado. Aparecen cerca
- de las heridas, afectando todos los atributos de los axones
- normales, á quienes se asemejan por su perfecta colorabilidad,
- forma cilíndrica, aspecto estriado y ausencia de bolas y
- varicosidades. Á primera vista confúndense con los axones vivos.
- De ellos discrepan, sin embargo, por terminarse en los bordes
- de la herida, y á veces en pleno exudado, mediante un gancho
- (_c_) ó algunas vueltas de espira, exhibir trayecto más ó
- menos serpenteante, y, en fin, rematar hacia lo profundo de la
- substancia gris á favor de _punta de corrosión_ progresivamente
- pálida (_b_).
-
- [271] _Cajal_: Fibras nerviosas conservadas y fibras nerviosas
- degeneradas. Con 9 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo IX, 1911.
-
-[Ilustración: Fig. 159a.--Borde proximal de una herida transversal
-del cerebro de gato de un mes, sacrificado veintiuna horas después de
-la operación.-- A, zona viva ó de reacción; B, zona de corrosión; C,
-zona de las fibras conservadas; D, exudado de la herida; _a_, maza de
-refracción; _b_, punta de corrosión de una fibra conservada y unida
-todavía á un axon sano; _c_, puntas flotantes de fibras conservadas.]
-
- En la figura 159a, _d_, presentamos los bordes de una herida
- cerebral cruzados por numerosas _fibras conservadas_. Repárese
- cómo ninguna de ellas ofrece _bola de retracción_; al revés de
- los axones vivaces, los cuales, situados á mayor profundidad,
- van todos provistos de varicosidades de trayecto y maza terminal
- (_a_).
-
-9. Por lo que hace á las _metamorfosis patológicas y actos
-regenerativos sobrevenidos en los ganglios sensitivos_, dí
-á luz dos trabajos de investigación: uno referente á los
-_ganglios transplantados_[272] y otro (en 1913) tocante á los
-fenómenos reaccionales en ellos sobrevenidos consecutivamente al
-_arrancamiento_ á distancia de los nervios correspondientes.
-
- [272] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis
- neurotrópica. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910.
-
-Nuestros estudios sobre el fecundo tema de la _injertación de los
-ganglios sensitivos_, confirmaron, desde luego, los bellísimos y
-transcendentales experimentos de Nageotte acerca de la metamorfosis
-de las neuronas neuropolares en multipolares, amén de la aparición
-de nidos nerviosos, la necrosis celular del centro gangliónico
-seguida de la formación de _nódulos residuales_, etc., añadiendo las
-siguientes observaciones:
-
- _a_) Si en vez de transplantar ganglios grandes jóvenes bajo
- la piel de un animal adulto, según hacían Nageotte, Marinesco,
- Rossi, Dustin, etc. (_homotransplantación_), se injertan
- pequeñísimos ganglios (los terminales de la cola de caballo)
- de mamíferos recién nacidos bajo la piel de animales hermanos
- (_homocronotransplantación_) el número de células nerviosas
- supervivientes es mucho mayor, salvándose hasta las habitantes
- en el centro ganglionar, incluyendo sus axones. De ordinario,
- en los experimentos de Nageotte estas prolongaciones aparecen
- necrosadas. Adviértese también que los fenómenos de creación y
- proyección de nuevos apéndices alcanzan inusitada energía (fig.
- 159).
-
-[Ilustración: Fig. 159b.--Trozo de un pequeño ganglio
-transplantado.-- A, nervio de nueva formación que cruza la cápsula
-ganglionar (B) é invade el tejido conectivo del huésped; C, E, ramas
-neoformadas que trazan revueltas en la cápsula; G, H, neuronas
-muertas; F, apéndice dirigido al interior del ganglio.]
-
- _b_) Según notamos en la figura 159, A, la pujanza de crecimiento
- y progresión de los citados brotes es tal, que á menudo barrenan
- la cápsula fibrosa del ganglio injertado. Reunidos en manojos,
- que son verdaderos nerviecitos, y traspasada la barrera capsular,
- los citados retoños, solicitados sin duda por las substancias
- neurotrópicas del tejido cicatricial circunvecino, se derraman en
- la trama conectiva del huésped, marchando en desorden, como en
- busca de los desaparecidos territorios terminales (fig. 159, D).
-
- _c_) De parecida manera se conducen los axones subsistentes
- de las raíces gangliónicas. Gracias á la pequeñez del injerto
- consérvanse vivaces casi todos ellos y generan, principalmente
- del lado de la rama periférica, nerviecitos aberrantes que se
- pierden en los territorios vecinos del animal receptor.
-
-10. Mis experimentos de _arrancamiento de los nervios_[273] por
-fuera y á distancia de los ganglios sensitivos, revelaron un hecho
-de cierto interés, á saber: que es posible provocar en las neuronas
-gangliónicas, por simple conmoción ó vibración mecánica, todos
-los curiosos fenómenos de metamorfosis del soma y producción de
-retoños observados por Nageotte en los ganglios injertados (creación
-de apéndices, formación de _nidos_ pericelulares y de células
-desgarradas y lobuladas, aparición de _nódulos residuales_, etc.).
-
- [273] _Cajal_: Fenómenos de excitación neurocládica en los
- ganglios y raíces nerviosas consecutivamente al arrancamiento del
- ciático. (Con 4 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo XI, 1913.
-
-Cuando el arrancamiento recae en las raíces motrices, en paraje
-alejado de la médula espinal, promuévese, entre otros efectos,
-ya señalados por Sala y Cortese (que trabajaron también con mi
-técnica), la formación de numerosos retoños, muchos de los cuales,
-retrogradando en el interior de la raíz, penetran en la médula
-espinal, inundando de ramas nerviosas el territorio del cordón
-antero-lateral.
-
-Asimismo pusimos de manifiesto que las heridas de los ganglios ó
-el aplastamiento de sus raíces dan ocasión á fenómenos activos
-de retoñamiento en las fibras y células sensitivas, con formación
-lujuriosa de nidos de extraordinaria complicación.
-
-[Ilustración: Fig. 160.--Intercalación de un trozo nervioso en la
-herida del ciático. Nótese cómo los retoños del cabo central son
-atraídos por los dos extremos del injerto (B), dentro del cual
-caminan superficiales.-- A, cabo central; C, cabo periférico; _d_,
-fibras que, después de recorrer el injerto, penetran en dicho cabo
-degenerado.]
-
-11. Singularmente expresivos en favor de la _teoría neurotrópica_,
-fueron los resultados de mis experimentos de _transplantación y
-reimplantación de los cordones nerviosos_[274] en el intervalo
-de los segmentos del ciático interrumpido. De estos estudios,
-confirmatorios, en principio, de los efectuados por Lugaro, Marinesco
-y Dustin, despréndese una conclusión importante: que la acción
-trópica atrayente de las células de Schwann del injerto hállase
-íntimamente vinculada con la vitalidad de las mismas. Injertos
-muertos (descompuestos ó alterados mediante líquidos coagulantes,
-etc.) no ejercen influjo neurotrópico sobre los retoños del cabo
-central del ciático cortado; gruesos y frescos injertos sólo atraen
-las fibras por su capa cortical ó subneurilemática, territorio donde
-las células de Schwann se mantienen vivaces y activas; en fin,
-delgadísimos y fresquísimos injertos (reimplantación), cuya trama
-conserva íntegramente sus propiedades fisiológicas, son invadidos
-casi enteramente por los retoños circulantes por el ambiente.
-En la figura 160 reproducimos el resultado de uno de nuestros
-experimentos. Adviértase cómo los axones neoformados en el cabo
-central de un nervio seccionado concéntranse en el extremo proximal
-del injerto (_e_), que recorren en toda su longitud para emerger,
-en fin, por el opuesto lado é insinuarse en el cabo periférico del
-ciático (_d_). Nótese, además, la preferencia de los retoños por
-las capas superficiales del nervio injertado, que son naturalmente
-las más vivaces y las más activas, por tanto, para la elaboración
-de fermentos atrayentes. La citada convergencia axónica, denotadora
-de la sensibilidad exquisita de los retoños hacia las substancias
-liberadas por el injerto, resulta un hecho singularmente favorable
-para nuestra teoría neurotrópica.
-
- [274] _Cajal_: Estudios sobre la degeneración y regeneración del
- sistema nervioso, tomo I, págs. 537 y siguientes, 1913.
-
-[Ilustración: Fig. 161.--Cabo periférico de un nervio cortado. En
-dicho cabo y no lejos de la herida se hizo una ligadura apretada
-para impedir el paso de los retoños invasores.-- A, cicatriz
-internerviosa; B, ligadura; _a_, _c_, retoños insinuados en el cabo
-periférico degenerado; C, porción situada debajo de la ligadura, con
-axones agónicos (_d_) en vías de degeneración; _b_, bola atascada de
-que brota una proyección exploradora. (Figura semiesquemática).]
-
-[Ilustración: Fig. 162.--Nervio ciático multiseccionado. A, cicatriz
-principal, frontera del cabo vivaz ó central; B, C, hemisecciones
-nerviosas destinadas á crear estrechas fajas cicatriciales, _a_,
-_b_, _c_, ramificaciones de los retoños al nivel de las cicatrices.
-(Figura semiesquemática).]
-
-12. En diversos estudios sobre la regeneración habíamos anunciado el
-pensamiento de que las _bolas gigantes_, observadas en el extremo
-libre de ciertos retoños, tenían por causa el atasco ó detención
-eventual de las mazas; que _los retrocesos_ se debían al choque
-contra obstáculos insuperables y, en fin, que las _divisiones_,
-aparte la posible intervención de fuentes neurotrópicas múltiples,
-obedecían también al topetazo del cono contra células ó conglomerados
-celulares. Tales interpretaciones parecían probables, pero no
-indiscutibles: faltábales la prueba experimental decisiva.
-
-Á fin de aportarla, efectuamos en 1912[275] algunos experimentos
-encaminados á angostar gradualmente las rutas destinadas á recibir á
-los jóvenes axones y establecer en ellas obstáculos invencibles. Bajo
-este aspecto, diónos plena satisfacción el conocido proceder de las
-_ligaduras nerviosas_, combinado con la sección (fig. 161).
-
- [275] _Cajal_: Influencia de las condiciones mecánicas sobre la
- regeneración de los nervios. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de
- Invest. biol._, tomo X, 1912.
-
-De nuestro trabajo, notablemente ampliado en el libro sobre la
-_degeneración y regeneración_, extraemos dos figuras, altamente
-significativas:
-
- _a_) La 161, que reproduce esquemáticamente los efectos de una
- ligadura moderadamente apretada, prueba perentoriamente _que
- toda detención del cono de crecimiento tiene por resultado el
- modelamiento de una bola ó maza de variable espesor_ (_b_). Á
- veces, cerca de la región de la ligadura, ó sea de la máxima
- angostura, las mazas emiten fibras finas exploradoras, á su
- vez prontamente atascadas. En la misma figura se observa que
- después de chocar con el obstáculo unos pocos axones, retroceden
- bruscamente, trazando asas, cuya convexidad señala la presencia
- de aquél (_a_).
-
- _b_) En fin, la figura 162, donde se copia un cabo periférico
- varias veces seccionado, demuestra que las divisiones de los
- axones asaltantes de las viejas vainas de Schwann (B) ocurren
- precisamente al nivel de las cicatrices intermediarias, es decir,
- en territorios rellenos de células conectivas irregularmente
- distribuídas, aunque ricos en materias neurotrópicas. Abundancia
- de fermentos estimulantes del crecimiento axónico y presencia
- de obstáculos múltiples constituyen, pues, las condiciones
- determinantes de las ramificaciones axónicas.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXII
-
- Continúa la exposición de los trabajos del último decenio. --
- Algunos métodos nuevos de investigación: el del formol-urano
- para la coloración del _aparato endocelular_ de Golgi y el del
- sublimado-oro para la impregnación de la _neuroglia_ de tipo
- protoplásmico. -- Principales resultados obtenidos en los nervios
- y centros con estas nuevas fórmulas. -- Investigaciones sobre el
- ojo y retina de los insectos. -- La retina de los cefalópodos.
- -- Tres libros publicados durante dicho decenio. -- Algunas
- distinciones honoríficas recibidas durante los últimos años.
-
-
-=Investigaciones técnicas.=--Sin olvidar mis favoritos estudios
-sobre el importante problema de la regeneración del sistema
-nervioso, fueron los años 1912 y 1913 preferentemente consagrados a
-investigaciones metodológicas. Estas exigen atención, paciencia y
-laboriosidad extraordinarias. Cuando aplicamos una fórmula de teñido
-selectivo imaginada por cualquier sabio, no sospechamos siquiera la
-cantidad formidable de labor experimental, los interminables tanteos
-y probaturas que exigió, primeramente, el encuentro fortuito de la
-_reacción nueva y útil_, y, después, la empresa de fijar exactamente
-las condiciones óptimas del éxito favorable. Admiración compasiva,
-más que envidia ruin, debieran inspirarnos los raros triunfadores en
-este orden de pesquisas. ¡Oh, las febriles é impacientes horas en
-que se espera ansiosamente la reacción afortunada que coquetea sin
-entregarse!... Porque lo más grave en esta clase de trabajos es que
-se pueden consumir en ellos años enteros sin tropezar con nada que
-valga la pena. Y nada digo de la decepción causada por el hallazgo
-eventual de reacciones interesantes que después, á despecho de
-obstinadas probaturas, no se dignan reaparecer[276].
-
- [276] Como ejemplo de estas reacciones fugitivas, indicadoras
- de la variabilidad y delicadeza del quimismo nervioso, referiré
- al lector una de mis más deploradas decepciones. Allá por los
- años de 1891 ó 1892, se me ocurrió sumergir trozos de cerebro de
- conejo joven en cierta mezcla, á partes iguales, de bicromato
- potásico al 3 por 100 y de solución de cloruro áurico al 1 por
- 100. Varios días después, los cortes de las piezas mostraron
- espléndida reducción selectiva de la sal áurica, al nivel
- del aparato de Golgi (entonces no conocido) de las pirámides
- cerebrales. Admirado del peregrino resultado, entreguéme
- ardorosamente á reiteradas probaturas encaminadas á fijar las
- condiciones del éxito. Pues bien; la dichosa reacción _¡no
- volvió á comparecer jamás!_... Pequé yo en aquella ocasión de
- excesivamente escrupuloso y timorato, pues no osé publicar
- mi raro hallazgo; parecióme abusivo dar cuenta de un hecho
- cuya confirmación resultaba por entonces imposible. Sin tales
- miramientos, el llamado _aparato reticular_ de Golgi, que el
- neurólogo de Pavía descubrió en 1898 (por cierto mediante fórmula
- notablemente azarosa), figuraría hoy en mi activo y á mi nombre.
-
-Sirvan estos comentarios de excusa á la escasez de comunicaciones de
-los años 1913 y 1914, época del recrudecimiento de mis indagaciones
-técnicas, escasez debida también, según relataré después, al hecho de
-hallarme á la sazón ocupado en la redacción de dos libros de conjunto
-sobre materias muy diferentes.
-
-Mi primera preocupación metodológica se enderezó al hallazgo de
-algún proceder fácil y constante de impregnación argéntica del
-_aparato reticular_ de Golgi, del cual había yo encontrado en la
-fibra muscular de los insectos (1890) un probable antecedente[277].
-Recordará el lector que dicho retículo intracelular fué señalado por
-Golgi en las células nerviosas (1898) y observado después en otros
-tejidos por sus discípulos Negri, Veratti, Pensa, Marcora, Vechi,
-etc. (y fuera de Italia por Holmgren, Retzius, Kopsch, Misch, Bergen,
-Weigl, etc.).
-
- [277] Véase la figura de la página 169, B. Estas redes, primero
- vistas por mí en los insectos, confirmadas después por Fusari
- en los vertebrados, han sido estimadas por Veratti, ayudante
- de Golgi, como el _aparato reticular interno_ de la célula
- contráctil. Igual opinión profesan otros autores.
-
-Pero la fórmula imaginada por Golgi y modificada por su discípulo
-Veratti era sumamente aleatoria y difícil. Tampoco la de Kopsch
-(ácido ósmico al 2 por 100) daba plena satisfacción. Algo más
-constante, aunque inaplicable á muchos tejidos, se mostraba cierta
-variante del método del nitrato de plata reducido, con la cual
-conseguí desde 1903 impregnar el citado retículo de los invertebrados
-y el de algunas células epiteliales de los mamíferos jóvenes.
-Animado, sin duda, por estos relativos éxitos míos, Golgi, que
-laboraba en la misma dirección, modificó felizmente mi fórmula
-argéntica con la adición de un fijador: el _ácido arsenioso_. La
-reacción parda recaída en las trabéculas de dicho aparato, resultó
-más rápida y constante que en las fórmulas anteriores. Gracias á
-ella, la escuela de Pavía (Perroncito, Verson, Riquier, etc.) y
-en el extranjero Deineka, Legendre y otros, ensancharon nuestro
-concepto del comportamiento y significación del susodicho organito
-intraprotoplásmico, permitiendo además abordar el tema interesante
-de sus metamorfosis durante la multiplicación celular (Perroncito y
-Deineka).
-
-La nueva fórmula del sabio de Pavía adolecía aún de algunos
-inconvenientes. Uno de ellos consistía en el depósito difuso de plata
-reducida, que enmascaraba la reacción útil, obligando (Veratti) al
-empleo de reactivos aclaradores de acción oxidante y de difícil
-manejo. En fin, el método fracasaba todavía en algunos órganos
-difíciles.
-
-Á fuerza de tanteos y exploraciones, vine á caer casualmente sobre
-un fijador excelente: el _nitrato de urano_. Merced al empleo de
-este reactivo, la coloración consíguese corrientemente en todos los
-tejidos, singularmente cuando se ensaya en mamíferos jóvenes. En el
-nervioso, por ejemplo, lógranse espléndidas coloraciones donde el
-retículo destaca perfectamente, en color café ó pardo negro, sobre
-fondo amarillo limpio y transparente.
-
-La fórmula aludida es la siguiente:
-
- 1. Piezas de 2 á 3 milímetros de espesor son fijadas de diez á
- doce horas en este líquido:
-
- Nitrato de urano 1 gramo.
- Formol 15 cent. cúb.
- Agua destilada 100 --
-
- La adición al fijador de un 20 por 100 de alcohol puede convenir
- en algunos casos para mejorar la fijación y afinar el precipitado
- metálico.
-
- 2. Previo rapidísimo lavado de las piezas, se sumergen por
- veinticuatro á cuarenta y ocho horas en nitrato de plata al 1,5
- por 100.
-
- 3. Descartado el nitrato superficial mediante rápida enjuagadura,
- opérase la reducción en este baño, que debe obrar de doce á
- veinticuatro horas:
-
- Hidroquinona 1 á 2 gramos.
- Formol 15 cent. cúb.
- Agua 100 --
- Sulfito de sosa anhidro 0,20 á 0,30 gramos.
-
- 4. Alcohol, celoidina, etc.
-
-En ciertas condiciones, la citada fórmula impregna también la
-_neuroglia_ (dos días de fijación) y las _mitocondrias_ ó granos
-intraprotoplásmicos de Benda, Meves y Duesberg (de seis á ocho horas
-de fijación).
-
-Aprovechando el impensado hallazgo, emprendí varios trabajos[278],
-cuyos resaltados más interesantes paso á consignar:
-
- [278] _Cajal_: Fórmula de fijación para la demostración fácil
- del aparato reticular de Golgi y apuntes sobre la disposición
- de este aparato en la retina, en los nervios y algunos estados
- patológicos. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
- tomo X, 1912.
-
- _Idem_: El aparato endocelular de Golgi de la célula de Schwann y
- algunas observaciones sobre la estructura de los tubos nerviosos.
- Con 10 grabados. _Idem_, tomo X, 1912.
-
- _Idem_: Algunas variaciones fisiológicas y patológicas del
- aparato reticular de Golgi. Con 55 grabados. _Idem_, tomo XII,
- 1914. (Esta monografía, sumamente extensa, es sin duda el trabajo
- de investigación de mayor envergadura publicado hasta hoy sobre
- el argumento).
-
- _a_) Demostración, por primera vez, del retículo endocelular en
- todos los elementos nerviosos de la retina, en cada uno de los
- cuales afecta aquél configuración y estructura algo diversa.
-
- _b_) Encuentro del citado aparato en la _célula de Schwann_,
- donde, conforme aparece en la figura 163, _b_, reside en
- la vecindad del núcleo, al cual rodea, constituyéndole una
- especie de corona trabecular con predominio de los cordones
- longitudinales.
-
- _c_) Demostración, por primera vez, del susodicho aparato en
- las fibras de Remak, osteoblastos, odontoblastos, corpúsculos
- neuróglicos y ependimales, adipoblastos, fibras del cristalino,
- eritroblastos y leucoblastos, etc.
-
- _d_) Reconocimiento y estudio del mismo en todas las células
- del embrión de pollo (endotelios, piel é intestino, células
- mesodérmicas, glandulares primordiales, neuroblastos motores,
- sensitivos y simpáticos).
-
- _e_) Análisis de las fases evolutivas por que atraviesa el
- retículo de Golgi en las neuronas, desde el estado de elemento
- germinal á la fase de célula nerviosa adulta. En la figura 164
- mostramos esquemáticamente estas curiosas mudanzas. Reaparece,
- como la red, primeramente localizada en el cono de origen del
- axon (C); se enriquece progresivamente, extendiéndose en torno
- del núcleo, invadiendo gran parte del protoplasma (E, F).
-
- _f_) Exploración escrupulosa de las variaciones fisiológicas
- sufridas por el retículo en las células glandulares (páncreas,
- salivales, corpúsculos caliciformes del intestino, etc.), en los
- tejidos en vías de regresión (cartílago osificante, osteoblastos,
- células adiposas, etcétera) y en las neuronas de los ganglios,
- médula espinal, cerebro y cerebelo (fig. 165). Imposible dar
- cuenta de estas variaciones, cuya descripción ocupa muchas
- páginas de extensa monografía[279] ilustrada con abundantes
- grabados.
-
- [279] _Cajal_: _Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo
- XII, 1914.
-
-[Ilustración: Fig. 163.--Tubos nerviosos del conejo joven.-- A, B,
-C, aparato reticular de Golgi teñido por el método urano-plata; _a_,
-cisura de Lantermann; _b_, trabéculos del retículo.]
-
- _g_) Análisis de las conexiones del retículo con los _grumos_ de
- Nissl, las _neurofibrillas_ y los _conductos de Holmgren_. Se
- demuestra, según aparece en el esquema de la figura 166, que la
- materia granulosa constitutiva de las trabéculas del aparato en
- cuestión reside en el interior de los _conductos de Holmgren_,
- entre manojos de neurofibrillas, siendo completamente extraña á
- los _grumos_ de Nissl.
-
- _h_) Exploración de las metamorfosis regresivas y progresivas
- experimentadas por el retículo en los tubos nerviosos degenerados
- (cabo central y periférico de los nervios cortados) y en
- las neuronas cerebrales vecinas de las heridas. Durante la
- degeneración, la proliferación de la célula de Schwann del cabo
- periférico de un nervio cortado, asóciase al aumento de la
- materia argentófila de su aparato reticular, cuyos trabéculos se
- estiran en sentido longitudinal para distribuirse al fin en dos
- acúmulos, uno correspondiente á cada célula hija.
-
-[Ilustración: Fig. 164.--Esquema destinado á mostrar las fases por
-que atraviesa el retículo de Golgi en los neuroblastos del embrión de
-pollo.-- B, terminación de la fase germinal; C, neuroblasto en fase
-de bipolaridad; D, fase de neuroblasto piriforme, E, F, crecimiento
-del aparato de Golgi al formarse las dendritas.]
-
- _i_) En fin, se formula cierta hipótesis sobre el significado y
- alcance de la posición casi constante del retículo de Golgi en el
- _polo mundial_ (el que mira ó miró, ontogénica y filogénicamente,
- al mundo exterior) de las células de abolengo _ectodérmico_
- (piel, células nerviosas, glándulas cutáneas, etc.) y en las
- oriundas del _entodermo_. Esta concepción puede formularse
- así: En el curso de la evolución ontogénica y filogénica, el
- retículo y la esfera atractiva de todas las células epiteliales
- (ecto y entodérmicas) ocupan el polo orientado hacia el mundo
- exterior, es decir, el segmento protoplásmico intercalado entre
- el núcleo y el cabo celular libre; mientras que en las células
- de origen mesodérmico (glóbulos de la sangre, corpúsculos
- conectivos, musculares, cartilaginosos, etc.), á causa sin duda
- de las frecuentes emigraciones, perdióse la orientación espacial
- primitiva de los citados organitos intracelulares, ocupando, de
- ordinario, el centro de la masa principal del protoplasma.
-
-Interesantes investigaciones acerca del aparato de Golgi, de diversos
-tejidos, fueron efectuadas también, aplicando la técnica del
-nitrato de urano, por Tello (células de los _tumores_ y elementos
-_glandulares de la hipófisis_), Del Río-Hortega (_ovario_ y _fibras
-musculares lisas_), Ramón Fañanás (_células gigantes del tubérculo_,
-_mucosa y bulbo olfativos_ y diversos tejidos del _embrión de
-pollo_), Domingo Sánchez (_epitelios y neuronas de invertebrados_),
-Sánchez y Sánchez (_neuronas del cerebelo_), Castro (_botones
-gustativos_), etc.
-
-[Ilustración: Fig. 165.--Variedades morfológicas y cuantitativas
-del retículo de Golgi de las células motrices de la médula espinal,
-dependientes con toda probabilidad de estados fisiológicos
-diferentes.]
-
-Dejo dicho ya que el proceder del _nitrato de urano_ colorea también,
-modificando el tiempo de fijación ó introduciendo variantes en la
-composición de la fórmula, ciertos factores extraños al retículo de
-Golgi. Merced á esta profusión de efectos selectivos, conseguí los
-resultados siguientes:
-
-[Ilustración: Fig. 166.--Esquema del aparato de Golgi (célula
-motriz de la médula) con sus conexiones con los demás factores
-protoplásmicos.-- A, contenido del aparato reticular; B, tubos de
-Holmgren; D, grumos de Nissl; C, neurofibrillas.]
-
- _a_) Impregnación de la neuroglia de la substancia gris y
- blanca de los centros. El depósito argéntico colorea no sólo el
- protoplasma de los apéndices radiados y sus pies perivasculares,
- sino los gliosomas de Fieandt, que se presentan intensamente
- teñidos de negro o pardo, sobre fondo ocre claro. En cuanto á
- la configuración general del astrocito de la substancia gris,
- coincide exactamente con la hace tiempo revelada mediante el
- método del cromato argéntico (fig. 167, A).
-
- _b_) Cuando se ensaya el método en los tubos nerviosos medulados,
- la reacción selectiva recae á menudo en los _anillos_ de Segall,
- el _aparato espiral_ de Rezzonico y, sobre todo, en una especie
- de esqueleto ó armazón de fibras longitudinales, contenido en el
- espesor de las células de Schwann. Acerca de la disposición de
- este curioso armazón, señalado brevemente por mí en los nervios
- de los mamíferos, ha practicado en los peces Sánchez y Sánchez
- (1917) interesantes investigaciones.
-
- _c_) En fin, modificaciones especiales de la citada fórmula,
- en cuyo detalle no podemos entretenernos, permiten impregnar á
- veces ciertos factores integrantes del tubo nervioso (cisuras
- de Lantermann, protoplasma del corpúsculo de Schwann, doble
- brazalete de Nageotte, etc.).
-
-[Ilustración: Fig. 167.--Células neuróglicas del cerebro del perro
-teñidas por el método del _formol-urano_.-- A, corpúsculo que
-muestra el aspecto de los teñidos por el cromato de plata; B, pareja
-neuróglica, cuyas expansiones exhiben ciertos granos glandulares
-(_gliosomas_).]
-
-Mis reiteradas inquisiciones técnicas sobre la coloración selectiva
-de la neuroglia, estimuladas en buena parte por los interesantes
-trabajos de Achúcarro (efectuados en mi laboratorio) acerca de
-la estructura y conexiones de la _glia_ humana, me condujeron
-en 1913[280] al hallazgo del método del oro-sublimado, proceder
-sencillísimo que permite impregnar específicamente _en violado_
-purpúreo los dos tipos neuróglicos de la corteza cerebral, y muy
-especialmente la _modalidad protoplásmica_ ó de cortas radiaciones,
-tan rebelde, según es notorio, á las laboriosas coloraciones de
-Weigert, Fano, Alzheimer y otras corrientemente usadas por los
-anatomo-patólogos.
-
- [280] _Cajal_: Sobre un nuevo proceder de impregnación de la
- neuroglia y sus resultados en el cerebro del hombre y animales.
- _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo XI, 1918.
-
- Véase también:
-
- Contribución al conocimiento de la neuroglia del cerebro humano.
- _Idem_, tomo XI, 1918.
-
- Resúmenes del método _sublimado-oro_ fueron publicados también en
- _Zeitschr. f. Wissensch. Mikros._, etc. Bd. XXXI. Referata, pág.
- 424, 1914, y en el _Neurologisches Centralblatt_, 1915. (Eine
- neue Methode zur Färbung der Neuroglia).
-
- En fin, las modificaciones de pura comodidad operatoria
- introducidas recientemente en el método, consígnanse en: _El
- proceder del oro-sublimado para la coloración de la neuroglia_.
- Fascículos 3 y 4 del tomo XIV de los _Trab. del Lab. de Invest.
- biol._, Diciembre, 1916.
-
-[Ilustración: Fig. 168.--Plexo difuso neuróglico revelado
-en la substancia gris del cerebro humano por el método del
-_sublimado-oro_.-- A, B, células neuróglicas; D, neurona; _a_,
-capilar.]
-
-De su utilidad para el estudio de las alteraciones patológicas de la
-_glia_ humana, dan testimonio los interesantes trabajos de Achúcarro
-y Gayarre sobre la _demencia paralítica y senil_; los de Lafora,
-sobre la neuroglia del perro viejo; los de Achúcarro, sobre el _asta
-de Ammon_ y acerca de la histología comparada de la neuroglia; los de
-Río-Hortega, recaídos en el _reblandecimiento cerebral_, etc.
-
-El método es aplicable no sólo al hombre, sino, en cierta medida,
-á todos los vertebrados. El Dr. Achúcarro ha logrado recientemente
-colorear satisfactoriamente la neuroglia y células ependimales
-de los peces, reptiles, aves y pequeños mamíferos, recogiendo
-copiosa cosecha de hechos nuevos. Ramón Fañanás ha teñido la
-_neuroglia cerebelosa_ del perro, gato y conejo. En fin, en nuestro
-Laboratorio, el Dr. Havet, de Lovaina, ha logrado también estimables
-impregnaciones de la _glia ganglionar_ de los invertebrados,
-singularmente del _lumbricus_, habiendo conseguido demostrar la
-existencia constante de _astrocitos protoplásmicos_, además de los
-astrocitos fibrosos.
-
-Á juzgar por los dibujos, descripciones y microfotografías
-publicados, en el extranjero el éxito ha sido también satisfactorio.
-Consúltense las comunicaciones recientes de Schäffer (Hungría),
-Ziveri y Rossi (Italia), Marinesco y Minea (Rumania), etc.
-
-He aquí la fórmula del _sublimado-oro_:
-
- 1.ª Trozos de centros nerviosos, lo más frescos posible, son
- sometidos, entre dos y diez días, á la acción del fijador
- siguiente:
-
- Formol 15 cent. cúb.
- Bromuro de amonio 1,5 á 2 gramos.
- Agua destilada 85 --
-
- 2.ª Mediante el microtomo de congelación, efectúanse secciones
- que se recogerán en agua formólica. Estos cortes deben ser
- relativamente gruesos, por ejemplo, de 20 á 25 µ. Semejante
- espesor, además de favorecer la reacción, tiene la ventaja de
- mostrar más completamente las expansiones de los astrocitos.
-
- 3.ª Previo rápido lavado en agua destilada para extraer el
- formol, son llevadas las secciones al líquido colorante siguiente
- que debe conservarse en la obscuridad:
-
- Agua destilada 60 cent. cúb.
- Sublimado 0,5 gramos.
- Solución de cloruro de oro pardo al 1 por 100 10 cent. cúb.
-
- 4.ª Al cabo de cuatro ó más horas, tíñense los cortes en tono
- purpúreo intenso y se trasladan (manipulándolos con varillas de
- cristal) al fijador siguiente:
-
- Hiposulfito de sosa 5 gramos.
- Agua 70 cent. cúb.
- Alcohol ordinario 30 --
- Solución concentrada de bisulfito sódico 5 --
-
- En este baño permanecerán de seis á diez minutos.
-
- 5.ª Lavado de los cortes en agua alcohólica al 50 por 100;
- montaje en porta-objetos donde se enjugará el líquido con papel
- chupón; en fin, alcohol absoluto, esencia de orégano, xilol y
- bálsamo.
-
-Gracias á la comodidad de manipulación y especificidad de resultados
-del nuevo recurso de impregnación, conseguí recoger algunos hechos
-nuevos y, sobre todo, fijar y consolidar ciertas nociones fluctuantes
-y harto discutidas sobre la estructura, evolución y comportamiento
-expansional de los dos tipos neuróglicos en el hombre y mamíferos.
-Mencionemos rápidamente algunas aportaciones:
-
- _a_) La demostración de que las expansiones neuróglicas del tipo
- llamado _protoplásmico_ se ramifican prolijamente en el seno de
- la substancia gris, recorriendo grandes distancias y generando
- cierto plexo difuso y denso, pero en todo caso exento de esas
- redes admitidas, sin pruebas suficientes, por muchos autores.
- Las últimas ramillas neuróglicas acaban libremente, según puede
- advertirse en la figura 168.
-
-[Ilustración: Fig. 169.--Estructura alveolar de los astrocitos de
-la substancia gris del cerebro humano. Los espacios claros (A, _a_)
-corresponden á los gliosomas.]
-
- _b_) La prueba objetiva de que todo astrocito de la substancia
- blanca ó gris hállase provisto constantemente de uno ó varios
- pies insertos sobre los vasos capilares (_aparato chupador_).
- Delicadísimos y á veces difíciles de sorprender en la glia
- protoplásmica, afectan tales apéndices vasculares gran robustez
- en la fibrosa (fig. 168, G).
-
- _c_) El astrocito protoplásmico posee una estructura que recuerda
- mucho la de las células glandulares. En el seno de cierto estroma
- tupido y como esponjoso aparecen numerosas vacuolas claras donde
- se alojan los gliosomas bien descriptos por Fieandt, Eisath,
- Nageotte, Mawas y Achúcarro.
-
- _d_) Conforme señalamos ya hace muchos años, es frecuente
- encontrar en torno de las neuronas cierta pléyade de astrocitos
- protoplásmicos, cuyos apéndices, ricos en _gliosomas_, se apoyan
- sobre la membrana neuronal. Una disposición frecuente de la _glia
- satélite_ reproducimos en la figura 172, A, C, tomada del cerebro
- del gato adulto.
-
-[Ilustración: Fig. 170.--Células adendríticas de la substancia
-gris del cerebro del perro (tercer elemento de los centros).-- A,
-astrocito ordinario; _a_, _b_, _c_, _d_, etc., diversas formas de la
-célula adendrítica; J, aparato de Golgi de estos elementos.]
-
-[Ilustración: Fig. 171.--Substancia blanca del cerebro humano. Método
-del sublimado-oro.-- A, corpúsculo adendrítico; B, célula neuróglica
-ordinaria, intensamente teñida en violado purpúreo.]
-
- _e_) Ciertos autores habían sospechado, aunque sin aportar
- demostración perentoria del hecho, la presencia en los centros
- nerviosos de cierto corpúsculo pequeño, sin expansiones, quizá de
- origen mesodérmico y tan extraño á las neuronas como á la _glia_.
- Este _tercer elemento de los centros_ aparece clarísimamente en
- nuestros preparados, á causa de su absoluta incolorabilidad por
- el método áurico. Testimonio de este notable contraste es la
- figura 171, donde presentamos á un tiempo los aspectos que en los
- cortes dorados ofrecen los astrocitos neuróglicos y el susodicho
- _tercer elemento_.
-
- Por lo demás, la verdadera morfología de este singular corpúsculo
- evidénciase solamente en los preparados teñidos por el método
- del urano-formol. Adviértase (fig. 170, _a_, _b_, _c_) su forma
- poliédrica, á veces irregularizada por excrecencias marginales,
- su proximidad á los vasos, la presentación de diminuto aparato de
- Golgi, etc.
-
-[Ilustración: Fig. 172.--Células neuróglicas satélites (A, B, D)
-rodeando el cuerpo de dos células piramidales del cerebro del
-perro.-- _a_, corpúsculo satélite adendrítico.]
-
- _f_) El _tercer elemento_, ó corpúsculo enano adendrítico,
- congrégase también en torno de las células nerviosas,
- singularmente por debajo de la base de las pirámides, viniendo
- á constituir otra variedad de _elementos satélites_ (fig. 172,
- _a_). Á ella pertenecen casi todos esos diminutos corpúsculos
- que Nissl, nosotros, Lugaro, Alzheimer, Marinesco y otros muchos
- autores, sorprendimos hace tiempo en derredor de las neuronas,
- sin acertar por entonces á resolver si se trataba de células de
- glia legítima, de leucocitos trasmigrados ó de corpúsculos de
- naturaleza especial.
-
-[Ilustración: Fig. 173.--Fase de aparición, en la médula del gato
-joven, de los pies perivasculares.-- A, B, células neuróglicas en
-vías de partición; D, vaso cortado de través; H, célula donde se
-diferencia una fibrilla de Weigert; F, rafe posterior de la médula;
-_a_, _b_, pies perivasculares.]
-
-Con relación á la evolución ontogénica de las células de neuroglia,
-nuestras observaciones, efectuadas tanto en los fetos como en los
-mamíferos recién nacidos, permiten afirmar:
-
- _a_) Lo mismo las células epiteliales dislocadas (célula
- neuróglica primordial), que el astrocito joven, y aun el adulto,
- son capaces de proliferar en condiciones normales (fig. 173, B).
- Es frecuente observar, aun en el cerebro adulto, parejas y hasta
- tétradas de elementos neuróglicos.
-
- _b_) Astrocitos fibrosos y protoplásmicos representan la
- descendencia directa de corpúsculos epiteliales primitivos
- del conducto medular del embrión; su diversidad morfológica
- y estructural prodúcese por adaptación del tipo primitivo á
- ambientes diferentes. Estimamos, por tanto, inadmisible la
- hipótesis de la doble estirpe (ectodérmica y mesodérmica) de los
- astrocitos, defendida por algunos histólogos y anatomo-patólogos.
-
- _c_) Durante la época embrionaria, las células de neuroglia
- realizan actos de emigración y de transformación que implican
- capacidad amiboide. Merced á los efectos de lento amiboidismo,
- fórmase el pie perivascular ó _aparato chupador_, el cual, si
- representa á veces una proyección protoplásmica nueva, deriva
- otras de la dislocación é hipertrofia del _apéndice radial_
- ó primordial (externo casi siempre) del corpúsculo epitélico
- dislocado (fig. 173, _a_, _b_).
-
- _d_) En armonía con los trabajos de varios autores, singularmente
- de Fano y Achúcarro, las fibras de Ranvier-Weigert de los
- astrocitos de la substancia blanca representan el producto de
- una diferenciación intraprotoplásmica. En ningún caso dichas
- fibras se emancipan, según creía Weigert, del cuerpo celular.
- Recientemente, Del Río-Hortega (1917) ha ilustrado esta doctrina
- con interesantes ejemplos de diferenciación fibrillar, tomados de
- la neuroglia de los vertebrados é invertebrados.
-
- _e_) La substancia gris del cerebro humano discrepa de la de los
- demás vertebrados superiores, no sólo por la cuantía considerable
- de células neuróglicas de tipo protoplásmico ó glandular que
- contiene, sino por la relativa pequeñez de éstas, la imponente
- complejidad del plexo gliomatoso intersticial y la ninguna
- tendencia (en estado normal) á producir fibras protoplásmicas.
-
-=Algunos libros publicados.=--Vaya por delante mi obra de conjunto
-sobre la _Degeneración y regeneración del sistema nervioso_[281].
-Esta voluminosa obra en dos volúmenes é ilustrada con 317 grabados,
-copia de mis preparaciones, constituyó la principal empresa acometida
-durante los años 1912, 1913 y 1914. Tan considerable esfuerzo dejóme
-profundamente fatigado. Porque no se trataba solamente de compilar
-sintéticamente todas mis investigaciones sobre el tema, sino de
-hacer, ante todo, una obra nueva. Así lo expresé en el prólogo, donde
-procuré justificar mi labor con los siguientes términos:
-
- [281] _Cajal_: Estudios sobre la degeneración y regeneración del
- sistema nervioso, tomo I, 1913; tomo II, 1914.
-
- «El premio Nobel con que el _Instituto Carolino de Estocolmo_
- se dignó recompensar mis escasos méritos científicos, fué,
- entre los médicos de raza española, ocasión de patrióticos y
- entusiastas testimonios de afecto y consideración. Pero, entre
- los homenajes recibidos, ninguno más honroso, por su forma
- delicada y espiritual, que el tributado al humilde hombre de
- ciencia por los compatriotas médicos de la República Argentina.
- No creyeron suficiente, para exteriorizar su fervor, agasajarnos
- con artístico diploma avalorado con sus firmas autógrafas; sino
- que, resueltos á que sus nobles sentimientos cristalizaran en
- algo útil y permanente, acordaron imprimir á su costa un libro
- nuestro necesitado de publicación.
-
- Tal fué el origen de la obra actual. Al emprenderla, pensé
- que podría ser de provecho resumir en un Tratado general los
- numerosos trabajos que mis discípulos y yo (sin olvidar los
- valiosísimos aportados por ilustres sabios extranjeros) hemos
- consagrado durante estos últimos años al arduo problema de la
- degeneración y regeneración del sistema nervioso. Pero, en
- cuanto puse manos á la obra, eché de ver que si la empresa había
- de corresponder á la magnitud y nobleza del homenaje, no podía
- consistir en mera compilación de datos publicados. Para honrar
- en lo posible la desinteresada iniciativa de mis compañeros
- ultramarinos, me impuse, pues, la tarea de revisar, mediante
- pesquisas de laboratorio, todos los temas anteriormente tratados
- y, además, la de investigar ex-profeso muchos puntos obscuros ó
- dudosos. El libro constituye, por tanto, extensa monografía, en
- buena parte original.»
-
-Los capítulos más enriquecidos con nuevas aportaciones son los que
-tratan de las _fases de la degeneración valleriana en nervios y
-vías centrales_ (mielina y axon); los fenómenos de _multiplicación
-y transformación_ de los corpúsculos de Schwann; las alteraciones
-degenerativas de los _discos de soldadura, embudos de Lantermann
-y anillos de Segall_; la suerte corrida por _las viejas vainas de
-Schwann_, no neurotizadas, del cabo periférico; la _morfología y
-estructura del cono de crecimiento_ dentro de las _bandas de Büngner_
-del citado cabo; la medida de la _velocidad de crecimiento_ del
-axon en los diversos terrenos; las gradaciones de la _atrofia de
-los cilindros-ejes del cabo central_, por debajo de los retoños
-viables; el análisis del paraje y forma precisas del _nacimiento
-de los renuevos_; los experimentos tocantes á los _injertos
-nerviosos y gangliónicos_; la prueba de que los _ganglios simpáticos
-transplantados_ ofrecen también retoños invasores y nódulos
-residuales; los efectos de la intercalación de obstáculos en las
-heridas nerviosas, al objeto de sorprender los cambios de dirección
-de las fibras neoformadas; los fenómenos de _proliferación de la
-neuroglia_ en las heridas cerebrales; las _metamorfosis del retículo
-de Golgi_ en las zonas degenerativas de la médula y cerebro, y en
-fin, la exposición y discusión detenidas de las _hipótesis imaginadas
-para explicar la génesis y orientación_ de las fibras nerviosas en
-el embrión y los _brotes aberrantes_ de las células gangliónicas
-sensitivas normales y transplantadas.
-
-Al texto precede entusiasta y sentida dedicatoria (probablemente
-escrita por el sabio y admirable patriota Dr. D. Avelino Gutiérrez,
-profesor de la Universidad de Buenos Aires), firmada por 47
-simpáticos compañeros, esparcidos por todo el territorio de la
-República Argentina. Excusado es decir que á cada suscriptor fué
-oportunamente repartido un ejemplar, impreso en papel especial y
-afectuosamente dedicado.
-
-¡Qué menos podía hacer yo, para pagar tan noble y espiritual
-agasajo, que ofrecer á mis compatriotas de allende el mar una obra
-original, seriamente meditada y cuidadosamente ilustrada y escrita!...
-
-El segundo libro (por tal lo tengo aunque se publicó en los _Trabajos
-del Laboratorio_) enfocó el tema interesante de la _retina y centros
-ópticos de los insectos_[282]. En esta obra colaboró mi ayudante
-D. Domingo Sánchez, contribuyendo, sobre todo, con numerosas y
-admirablemente ejecutadas preparaciones.
-
- [282] _S. R. Cajal_ y _D. Sánchez_: Contribución al conocimiento
- de los centros nerviosos de los insectos. Primera parte: _Retina
- y centros ópticos_. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo XIII,
- 1915. (Con 85 grabados y 2 láminas cromolitográficas). Véase
- también cierta nota publicada años antes: Nota sobre la retina de
- la mosca. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VII, 1909.
-
- Actualmente redacto extenso trabajo (fruto de mis vacaciones de
- 1916 en Santander) acerca de la estructura de la retina y centros
- ópticos de los cefalópodos (con más de 50 grabados), destinado
- á _Trab. del Lab. de Invest. biol._, fascículos 1 y 2, tomo XV,
- 1917.
-
-Según recordará el lector, mis amores hacia la retina son historia
-antigua. El tema me cautivó siempre, porque, en mi sentir, la vida
-no alcanzó jamás á forjar máquina de tan sutil artificio y tan
-perfectamente adecuada á un fin como el aparato visual. Por raro
-caso, además, la naturaleza se ha dignado emplear aquí resortes
-físicos accesibles á nuestro entendimiento. Ni debo ocultar que
-en el estudio de dicha membrana sentí por primera vez flaquear mi
-fe darwinista (hipótesis de la _selección natural_), abrumado y
-confundido por el soberano ingenio constructor que campea, no sólo
-en la retina y aparato dióptrico de los vertebrados, sino hasta
-en el ojo del más ruin de los insectos[283]. Allí, en fin, sentí
-más profundamente que en ningún otro tema de estudio, la sensación
-escalofriante del insondable misterio de la vida.
-
- [283] Con los conocidos principios de la _variación lenta_ y
- _selección de la modificación útil_, no es posible explicar
- satisfactoriamente muchísimas disposiciones, á saber: el paso en
- los mamíferos de la _visión panorámica_ á la _visión de campo
- común_, con súbita creación del _cordón óptico homolateral_,
- á fin de evitar la diplopia; el abandono en los mamíferos
- inferiores de las excelencias de la _foseta central_ retiniana de
- los reptiles y aves; las singulares coincidencias estructurales
- del ojo y retina en animales sin parentesco filogénico (por
- ejemplo: cefalópodos y mamíferos); y en general, todas las
- bruscas y sorprendentes correlaciones de los centros nerviosos
- sobrevenidas á cada nueva adaptación al medio de los órganos
- sensoriales y motores.
-
-Para contribuir siquiera con tenuísimo rayo de luz á iluminar el
-tenebroso abismo, y al objeto, además, de completar mi antiguo libro
-sobre la _retina de los vertebrados_ con otro estudio de conjunto
-relativo á la _retina y ojo de los invertebrados_, emprendí en 1915
-esta difícil investigación, que, con permiso de mis achaques y
-decadencias, durará todavía dos ó tres años.
-
-La complicación de la retina de los insectos es algo estupendo,
-desconcertante, sin precedentes en los demás animales. Cuando se
-considera la inextricable urdimbre de los ojos compuestos ó en
-facetas; cuando se interna uno en el laberinto de neuronas y fibras
-integrantes de los tres grandes segmentos retinianos (capa de las
-_ommatidias_, retina intermediaria ó _perióptico_, retina interna
-ó _epióptico_, etc.); cuando se sorprenden, no un _kiasma_, como
-en los vertebrados, sino _tres kiasmas_ sucesivos de significación
-enigmática, amén del inagotable caudal de células amacrinas y de
-fibras centrífugas; cuando se medita, en fin, acerca del infinito
-número y primoroso ajuste de todos estos factores histológicos,
-tan sutiles, que los más potentes objetivos consienten apenas
-su percepción, queda uno anonadado. ¡Y yo que, engañado por el
-malhadado prejuicio de la _seriación progresiva_ de las estructuras
-zoológicas de función similar, esperaba encontrarme con un plan
-estructural sencillísimo y fácilmente abordable! Sin duda que
-zoólogos, anatómicos y psicólogos han calumniado á los insectos.
-Comparada con la retina de estos al parecer humildes representantes
-de la vida (himenópteros, lepidópteros y neurópteros), la retina del
-ave ó del mamífero superior, se nos aparece como algo grosero, basto
-y deplorablemente elemental. La comparación del rudo reloj de pared
-con exquisita y diminuta saboneta no da exacta idea del contraste.
-Porque el _ojo-saboneta_ del insecto superior no consta solamente
-de más tenues rodajes, sino que entraña además varios órganos
-complicadísimos, sin representación en los vertebrados.
-
-Con arreglo á los mismos principios está organizado el cerebro
---sobre el cual, dicho sea de pasada, tenemos preparado un trabajo--,
-asombro á la par de ingeniosa sutileza y maravillosa adaptación.
-Nunca mejor aplicado el conocido adagio latino: _in tenuis labor_.
-Penetrando con el microscopio en esas liliputienses y, sin embargo,
-frondosísimas selvas neuronales del ganglio cerebroide de la abeja,
-se siente la tentación de creer que lo desdeñosamente llamado por los
-psicólogos _ciego instinto_ (la _intuición_ de Bergson), es soberana
-manifestación del genio. Genio del conocer profundo é instantáneo,
-surgido por primera vez en estos pequeños y antiguos seres, para
-apagarse después, durante miríadas de siglos, en las groseras
-construcciones cerebrales del verme, del pez, del batracio y del
-reptil.
-
-Renuncio al empeño de dar aquí idea del contenido objetivo del
-aludido libro. Es preciso leerlo. Declaro confidencialmente para
-aquellos naturalistas ó histólogos que no desdeñen el estudio
-anatómico de los más humildes seres, que los hechos originales se
-cuentan por docenas y que muchos problemas de morfología y conexión
-neuronales son satisfactoria y --quiero creerlo-- definitivamente
-esclarecidos. Y esto no es sino empezar. En mi programa y en el de
-mi ayudante Sánchez late el empeño de no cejar hasta sorprender la
-característica anatómica del instinto. ¿Triunfaremos?...
-
-Vivo contraste con los anteriores libros forma otro publicado en
-1912 sobre _La fotografía de los colores_[284]. Harto conoce el
-lector mis viejas aficiones al arte de Daguerre. Y ahora confesaré,
-en el seno de la intimidad, que, á título de recreos ó descansos
-de más severa labor, me entregué de vez en cuando á algunas
-modestas investigaciones sobre la teoría y práctica del arte de la
-fotografía[285].
-
- [284] _Cajal_: La fotografía de los colores. Fundamentos
- científicos y reglas prácticas. (Con 55 grabados). Madrid, 1912.
-
- [285] Citemos, entre otras, _Cajal_: Recreaciones estereoscópica
- y binoculares. _La Fotografía._ Madrid, 1901.
-
- _Idem_: La fotografía cromática de puntos coloreados. _La
- Fotografía_, 1914.
-
- _Idem_: Una modificación al proceder fotocrómico de Lumière á la
- fécula. _La Fotografía_, 1916.
-
- _Idem_: Las placas autocromas Lumière y el problema de las copias
- múltiples. _La Fotografía._ Madrid, 1907.
-
- _Idem_: Anatomía de la placa fotográfica. _Idem_, 1903.
-
- _Idem_: Estructura de las imágenes fotocrómicas de Lippmann.
- _Revista de la Real Academia de Ciencias_, etc. (Con 17
- grabados). Abril 1906.
-
- Una traducción alemana, con nuevos experimentos y reglas
- prácticas, vió la luz en el _Zeitschrift. f. wissenchaftliche
- Photographie_. Bd. V, H. 7, 1907.
-
- _Idem_: Reglas prácticas sobre la fotografía interferencial de
- Lippmann. _Ciencia popular._ Barcelona, Noviembre 1916.
-
- _Idem_: Obtención de estereofotografías (proceder de
- Berthier-Ives) con un solo objetivo. _Revista de Física y
- Química_, 1910.
-
- _Idem_: Proceder heliocrómico por decoloración. _Anales de la
- Sociedad Española de Física y Química_, tomo IX.
-
-Dos motivos, docente y patriótico el uno, y sentimental el otro, me
-inspiraron la redacción del citado libro fotográfico.
-
-El primer motivo fué contribuir, con mi modesta iniciativa, á
-divulgar entre los aficionados á la heliocromía los principios
-físicos fundamentales de esta maravillosa aplicación de la ciencia.
-Así lo expresaba en el prólogo que encabeza la obra. «Privarse de
-la teoría --decíamos-- es desdeñar la mitad del placer fotocrómico,
-que consiste en comprobar experimentalmente la exactitud de los
-principios científicos. El devoto de la fotografía del color no debe
-ser rutinario practicón, atenido meramente á recetas y formularios,
-al modo del carpintero, que, aguijado por la necesidad, abandona la
-garlopa por el objetivo. Sólo acierta quien sabe. La interpretación
-de los resultados obtenidos y el remedio de los accidentes y
-fracasos, encuéntrase exclusivamente en la clara comprensión del
-mecanismo fisico-químico de cada operación fotográfica.» Á la
-verdad, mi sentimiento patriótico irritábase sobremanera al oir cómo
-desbarraban muchos aficionados de cierta cultura (abogados, médicos é
-ingenieros, etc.), en cuanto discurrían sobre las probables causas de
-un tono falso en las _autocromas_, ó sobre los hechos físicos en que
-se fundan los diversos métodos tricrómicos. Bajo este aspecto de la
-difusión en nuestro país de los principios rectores de los procederes
-fotocrómicos más usuales, creo sinceramente que mi libro, redactado
-en lenguaje llano y sencillo é ilustrado con numerosos esquemas
-originales, satisfizo una verdadera necesidad.
-
-El segundo motivo pertenece al dominio del corazón. Mentarlo renueva
-en mí torturantes recuerdos. El mayor de mis hijos, precisamente el
-que más se parecía á mí, así en lo intelectual como en lo físico,
-contrajo desde muy joven gravísima enfermedad cardíaca. Desahuciado
-de los médicos é imposibilitado para seguir carrera, púsele al
-frente de una librería, al objeto de entretenerle y de disipar
-en lo posible su negra melancolía. Y para estimular iniciativas
-editoriales, base quizás de futuros negocios, escribí los primeros
-capítulos del libro. Por desgracia, la inexorable predicción médica
-se cumplió, y el autor tuvo _á fortiori_ que convertirse en editor.
-Mas no hablemos de cosas tristes. ¡Á qué rememorar dolores cuyo
-lenitivo sólo está en el olvido!...
-
- * * * * *
-
-Para ser completo, debiera todavía mencionar aquí cierto librito,
-de sabor literario, aparecido en 1905 con el título de _Cuentos de
-vacaciones_, y firmado con el pseudónimo _Dr. Bacteria_. Trátase de
-cinco narraciones, á modo de _causeries_ pseudo-filosóficas, donde
-con poca novedad y desmañado estilo se plantean y resuelven algunos
-problemas de ética social. Conocedor de los defectos de la citada
-obrita, no osé ponerla á la venta. Me limité á regalar algunos
-ejemplares á los amigos de cuya bondadosa indulgencia estaba bien
-seguro. Si dispongo alguna vez del vagar indispensable, quizás
-reimprima y ofrezca al público el citado libro, previamente expurgado
-de empalagosos lirismos y de no pocas máculas de pensamiento y de
-estilo.
-
-Durante los últimos diez años fuí favorecido con numerosas
-distinciones. Callarlas en una autobiografía, pudiera achacarse
-á orgullo ó ingratitud; complacerse morosamente en su puntual
-enumeración, parecería pueril vanidad. Adopto un término medio
-recordando las más importantes. En 1906 fuí designado _Miembro
-corresponsal_ de famosa _Academia de Roma (Regia Lynceorum
-Academia)_; en 1909, _Fellow_ de la _Real Sociedad de Londres_;
-en 1910, _Socio corresponsal_ de la _Real Academia de Ciencias de
-Turín_; en 1912, _Socio corresponsal_ de la _Sociedad Italiana
-de Neurología_; en 1911, _Doctor honorario_ de Medicina por la
-_Universidad de Cristianía_; en 1912, _Miembro extranjero_ de la
-_Real Academia de Turín_; en el mismo año, _Miembro honorario_ de
-la _Sociedad Real de Ciencias médicas y naturales de Bruselas_,
-y _Profesor honorario_ de la _Universidad de Dublín_; en 1913,
-_Asociado extranjero_ de la _Academia de Medicina de París_; en
-1916, _Miembro corresponsal_ del _Instituto de Francia_, etc., etc.
-Añadamos que en 1914 el Gobierno francés me honró otorgándome la
-condecoración de la _Legión de honor (Commandeur)_, y que en 1915
-el Emperador alemán me favoreció con la cruz de la _Orden «pour le
-mérite»_. En fin, la _Academia española de la Lengua_, necesitada de
-un técnico de las voces y expresiones médicas y biológicas, tuvo la
-bondad de llamarme á su seno, y años después (1910), el ilustre y
-malogrado Canalejas, á la sazón jefe del partido liberal, me nombró
-_Senador vitalicio_.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-CAPÍTULO XXIII
-
-EPÍLOGO
-
- Mi actividad docente y la multiplicación espiritual. --
- Discípulos aventajados. -- La escuela histológica española. --
- Realización parcial de mi ideal patriotico-científico. -- Aptitud
- de los españoles para la investigación científica. -- Sentimiento
- del deber cumplido. -- Lista de trabajos del autor y de sus
- discípulos ó inmediatos continuadores.
-
-
-Tocamos al fin del presente libro. Con la mayor claridad compatible
-con la brevedad, dejo expuesto lo fundamental de mi modesta labor y
-las condiciones que la motivaron.
-
-Conforme he avanzado en la narración, mi _autobiografía_ se ha
-_despersonalizado_. El trabajo regular y el espíritu de aventuras
-son cosas incompatibles. De cada vez más pobre en episodios amenos,
-mi vida ha sido gradualmente absorbida en mi obra. La abeja ha sido
-olvidada en consideración al panal.
-
-Incompleta fuera la actividad del científico si se contrajera
-exclusivamente á actuar sobre las cosas; opera también sobre las
-almas. Ello es un deber si el hombre de laboratorio pertenece al
-magisterio universitario. Entonces hay derecho á esperar que buena
-parte de su labor sea empleada en forjar discípulos que le sucedan
-y le superen. Nadie negará que el cumplimiento de tan capital
-función constituye la más noble ejecutoria del investigador y el más
-preeminente título á la gratitud de sus compatriotas.
-
-Conforme dejamos expresado en otro libro[286], importa mucho al
-cultivador de la ciencia proceder á su multiplicación espiritual.
-De esta suerte la vida del maestro alcanza su plenitud, ya que
-entraña en potencia nuevas existencias. «La tarea es sin duda penosa
---decíamos--. La actividad del profesor bifúrcase en las corrientes
-paralelas del laboratorio y de la enseñanza. Crecen así sus desvelos,
-pero aumentan también sus venturas. Sobre dar pábulo á elevadas
-tendencias, gozará los deleites de la paternidad ideal, y sentirá el
-noble orgullo de haber cumplido honradamente con su triple misión de
-investigador, de maestro y de patriota. Ya no declinará su vida en
-melancólica soledad; antes bien, verá su ocaso rodeado de un séquito
-de discípulos entusiastas capaces de comprender su obra y de hacerla,
-en lo posible, fecunda y perenne.»
-
- [286] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación
- biológica, 4.ª edición, 1916.
-
-Excusado es decir que procuré siempre seguir mis propios consejos.
-Aunque al alborear mi carrera hube de confinarme, por imperio del
-hábito y de la necesidad, en la categoría de los trabajadores
-solitarios, me preocupé siempre, sobre todo después que el Estado
-puso en mis manos decoroso y bien provisto laboratorio, de fundar
-una escuela genuinamente española de histólogos y biólogos. Y pese
-á los lúgubres voceros de nuestra decadencia y á los aguafiestas
-para quienes la ciencia, como la aurora boreal, sólo embellece el
-cielo de las regiones hiperbóreas, el ideal soñado está en gran
-parte conseguido. La ansiada escuela existe y es foco de vivísima
-actividad. Sus descubrimientos importantes (excluyo los modestos
-míos) han traspasado las fronteras, y sus métodos é invenciones
-aplícanse corrientemente en los laboratorios extranjeros.
-
-No con hueras declamaciones, que pretenden ser patrióticas y resultan
-jactancias de ignaro chauvinismo, sino con hechos positivos é
-indiscutibles he demostrado la aptitud de la gente hispana para la
-investigación científica. La pretendida incapacidad de los españoles
-para todo lo que no sea producto de la fantasía ó de la creación
-artística, ha quedado reducida á tópico ramplón. Cuando durante la
-noche el tenebroso mar aparece tranquilo, basta agitar las aguas
-para que nubes de noctílucos apagados enciendan su luz y brillen
-como estrellas. De igual modo ocurre en el océano social. Ha sido
-suficiente que dos ó tres personas (una de ellas el ilustre Dr.
-Simarro) sacudiéramos la modorra de la juventud, para que surgiera
-entre nosotros brillante pléyade de eméritos investigadores. Por
-afirmar estoy, sin temor á la nota de optimista, que en orden á
-ciertos estudios, que exigen ingeniosidad, paciencia y obstinación,
-nuestros compatriotas compiten si no superan á los más cachazudos é
-infatigables hijos del Norte. Todo consiste en despertar el espíritu
-de curiosidad científica, adormecido durante cuatro siglos de
-servidumbre mental, y de inocular con el ejemplo el fuego sagrado
-de la indagación personal. Vivimos en un país en que el talento
-científico se desconoce á sí mismo. Deber del maestro es revelarlo y
-orientarlo.
-
-Los jóvenes laboriosos á quienes aludo son ya legión, sobre todo
-si juntamos los pretéritos con los presentes. Entre los antiguos
-(algunos fallecidos en plena juventud y otros perdidos por desgracia
-para la ciencia patria en el _desierto de la clínica_) citaré á
-Cl. Sala, Terrazas, C. Calleja, Olóriz Aguilera, Blanes Viale, J.
-Bartual, I. Lavilla, Del Río Lara, Márquez, etc.
-
-Y, entre los modernos, me es muy grato nombrar á mi hermano, P. Ramón
-Cajal, á F. Tello, á N. Achúcarro, á Domingo Sánchez, á Rodríguez
-Lafora, á Del Río-Hortega. Este grupo de entusiastas trabajadores
-acabaron ya su formación y saben caminar solos y triunfar en el
-terreno de la investigación. Muchas de las investigaciones que luego
-citaré, son fruto de su exclusiva iniciativa. En vías de formación,
-y con promesas de ópimos frutos, figuran Arcaute, Fortún, Sacristán,
-Calandre, Sánchez y Sánchez, Ramón Fañanás, Luna, Fernando de Castro
-y otros.
-
-La lista abrumadora de monografías (y sólo incluyo las efectuadas en
-mi Laboratorio) de los citados investigadores, registrada al final de
-este libro, dará idea de la magnitud é intensidad relativa de la obra
-de cada uno. Se verá, además, que, dentro del común fervor hacia la
-religión del Laboratorio, cada iniciativa ha corrido por diferente
-camino.
-
-Los arriba nombrados han sido mis discípulos, en el amplio sentido
-de la palabra. Todos han vivido algo mi vida y participado de mis
-emociones; todos me han oído pensar, con palabra balbuciente, durante
-el ensimismamiento de la atención y en los breves paréntesis del
-trabajo febril.
-
-Fuera, sin embargo, pueril vanidad é injusta pretensión atribuirme
-por entero la paternidad espiritual de los actuales cultivadores de
-la histología española. Varios de ellos, singularmente Achúcarro,
-Tello y Rodríguez Lafora, han perfeccionado notablemente en el
-extranjero su educación técnica y su formación intelectual. Y de los
-Laboratorios alemanes, franceses ó ingleses, han aportado á España,
-amén del dominio de los idiomas y de la bibliografía, novísimos
-métodos de investigación, y lo que vale más, la costumbre de la
-autocrítica y la severa disciplina del trabajo metódico.
-
-Mi papel principal ha consistido en fomentar el entusiasmo. Fué
-siempre mi lema confortar é ilustrar la voluntad con pleno respeto
-á las iniciativas individuales. Siempre procuré --y de ello me
-felicito-- pesar lo menos posible sobre el cerebro de mis discípulos.
-Toda opinión fruto de esfuerzo honrado de pensamiento, sobre todo
-si ha surgido de hechos recién descubiertos, infúndeme simpatía
-y respeto, aunque contradiga concepciones personales largamente
-acariciadas. ¿Cómo había de caer yo en la tentación de imponer mis
-teorías, cuando he dado sobrados ejemplos de abandonarlas ante la
-menor contrariedad objetiva?
-
-Profundamente penetrado de estas ideas; deseoso de evitar que mis
-continuadores vengan á ser lectores _de un solo libro_ y _oyentes
-de un solo maestro_; resuelto, además, á descartar en lo posible
-deplorables polarizaciones ideológicas y metodológicas, puse especial
-empeño en que mis discípulos gozasen del beneficio de una pensión
-en los Laboratorios más prestigiosos del extranjero. Injusto fuera
-olvidar que, en esta obra de sano patriotismo y de confortador oreo
-doctrinal, ayudáronme solícitos mis dignos compañeros de la _Junta de
-pensiones_, de que soy indigno Presidente.
-
-Y los resultados de semejante táctica han sido excelentes. Á su
-vuelta, los pensionados más sobresalientes no sólo han efectuado
-conquistas valiosas en los dominios predilectamente explorados por
-mí, sino en otros terrenos apenas desflorados en mi Laboratorio,
-por ejemplo: en el de la _Neurología patológica_ del hombre, donde
-Achúcarro y Lafora han recogido datos de subido valor. Excusado es
-advertir que los citados pensionados han desarrollado sus trabajos en
-mi propio Laboratorio y que mi _Revista_ se ha visto enriquecida y
-honrada con comunicaciones interesantes y variadas. Mención especial
-merece Achúcarro, quien, gracias al hallazgo de nuevo y fecundo
-método de investigación (proceder del tanino-plata amoniacal) y á sus
-envidiables dotes docentes, ha creado á su vez importante escuela
-anatomo-patológica. Sus discípulos Fortún, Gayarre, Sacristán, Del
-Río-Hortega, Calandre, etc., se han ilustrado ya con muy estimables
-descubrimientos histológicos, singularmente Del Río-Hortega, autor
-de numerosos trabajos sobre el _centrosoma_, _estructura de la
-neuroglia_, _textura de las células epiteliales_, _disposición de
-la trama conectiva de los invertebrados_, etc. Estos fervorosos
-trabajadores vienen á ser algo así como mis nietos espirituales.
-Contémplolos con orgullo de abuelo. La _eclosión_ inesperada de esta
-segunda generación intelectual demuestra que la semilla cayó en
-buen terreno. Todo asegura que la cosecha de investigadores no se
-interrumpirá en adelante. En sus manos está, y ellos lo saben, el
-porvenir de la histología española.
-
- * * * * *
-
-Debo ahora terminar. Lo exige la impaciencia del lector; lo impone mi
-fatiga.
-
-He procurado que mi vida sea en lo posible, conforme al consejo del
-filósofo, poema vivo de acción intensa y de heroísmo callado, en
-pro de la cultura de mi país. Pobre es mi obra, pero ha sido todo
-lo extensa y original que mis escasos talentos consintieron. Para
-juzgarla con algún conocimiento de causa, bastará recordar lo que
-era la histología hispana cuando yo empecé tímidamente en 1880 y lo
-que representa en la actualidad. Lejos estoy --lo he dicho ya--, de
-excluir otras valiosas colaboraciones: séame empero permitido pensar
-que mi obstinada labor ha entrado por algo en el actual renacimiento
-biológico de mi país.
-
-Doy por seguro y hasta por conveniente que en el fluir del tiempo, mi
-insignificante personalidad será olvidada; con ella naufragarán, sin
-duda, muchas de mis ideas. Nada puede substraerse á esta inexorable
-ley de la vida y menos los trabajadores humildes. Contra todas las
-alegaciones del amor propio, los hechos vinculados inicialmente á
-un nombre acabarán por ser anónimos, perdiéndose para siempre en el
-_nirvana_ de la Ciencia Universal. Por consiguiente, la monografía,
-impregnada todavía del aroma humano, se incorporará, depurada de
-sentimentalismos, en la doctrina abstracta del libro de conjunto. Al
-sol caliente de la actualidad sucederá --si sucede-- la fría claror
-de la historia erudita...
-
-Mas no tengo el derecho de afligir al lector con reflexiones
-melancólicas. No pensemos en cosas tristes. Preocupémonos de la vida,
-que es energía, renovación y progreso. Y continuemos trabajando. Sólo
-la acción intensa en pro de la verdad justifica el vivir y consuela
-del dolor y de la injusticia. Sólo ella posee la rara virtud de
-convertir al obscuro parásito social en héroe de leyenda.
-
-Y cultivemos --repito-- nuestro jardín, cumpliendo en lo posible
-con el doble y austero deber de hombres y de patriotas. Para el
-biólogo, el ideal supremo consiste en resolver el enigma del propio
-_yo_, contribuyendo á esclarecer al mismo tiempo el formidable
-misterio que nos rodea. No importa que nuestra labor sea prematura é
-incompleta; de pasada, y en tanto alborea el ansiado ideal, el mundo
-se dulcificará gradualmente para el hombre. La naturaleza nos es
-hostil porque no la conocemos: sus crueldades representan la venganza
-contra nuestra indiferencia. Escuchar sus latidos íntimos con el
-fervor de apasionada curiosidad, equivale á descifrar sus secretos:
-es convertir la iracunda madrastra en tiernísima madre.
-
-¿En qué más noble y humanitaria empresa cabe emplear la
-inteligencia?...
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-LISTA DE LOS LIBROS Y FOLLETOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR
-
-
-LIBROS
-
-1. MANUAL DE HISTOLOGÍA NORMAL Y TÉCNICA MICROGRÁFICA. Obra ilustrada
-con 203 grabados originales. 1.ª edición, Valencia, 1889; 2.ª
-edición, 1893.
-
-2. MANUAL DE ANATOMÍA PATOLÓGICA GENERAL, seguido de un resumen de
-Microscopia aplicada á la Histología y Bacteriología patológicas.
-(Con numerosos grabados originales, en negro y color). 1.ª edición,
-Barcelona, 1890; 5.ª edición, 1913.
-
-3. MANUAL DE HISTOLOGÍA NORMAL Y DE TÉCNICA MICROGRÁFICA. Madrid. Con
-520 grabados. 6.ª edición, 1914.
-
-4. LES NOUVELLES IDÉES SUR LA FINE ANATOMIE DES CENTRES NERVEUX. Con
-numerosos grabados y un prólogo del Dr. Mathias-Duval. París, 1894.
-
-5. TEXTURA DEL SISTEMA NERVIOSO DEL HOMBRE Y DE LOS VERTEBRADOS. En
-tres volúmenes con más de 300 grabados (1899 á 1904).
-
-6. STUDIEN ÜBER DIE HIRNRINDE DES MENSCHEN. Leipzig, J. A. Barth,
-1906. Con numerosos grabados.
-
-7. DIE RETINE DER WIRBELTHIERE. Traducción alemana, con muchas
-adiciones de mi extensa Monografía publicada en _La Cellule_ y
-titulada: _La rétine des vertebrés_, 1892. Versión y prólogo del Dr.
-Greeff. Wiesbaden, 1894.
-
-8. ESTUDIOS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DEL SISTEMA
-NERVIOSO. Dos volúmenes con más de 300 grabados. Madrid, 1912-1914.
-
-9. LA FOTOGRAFÍA DE LOS COLORES. Principios científicos y reglas
-prácticas. Madrid, 1912.
-
-10. REGLAS Y CONSEJOS SOBRE LA INVESTIGACIÓN BIOLÓGICA. 5.ª edición.
-Madrid, 1916[287].
-
- [287] En preparación (y algunos bastante adelantados) tenemos los
- siguientes libros:
-
- _El ojo y la retina de los invertebrados._
-
- _Ensayos de Psicología histológica._
-
- _Incongruencias de la vida y del espíritu._
-
- _La verdad y el error en la doctrina de la evolución._
-
- _Pensamientos._
-
-
-MONOGRAFÍAS CIENTÍFICAS
-
-11. INVESTIGACIONES EXPERIMENTALES SOBRE LA GÉNESIS INFLAMATORIA.
-Zaragoza. Con dos láminas fotografiadas, 1880.
-
-12. OBSERVACIONES MICROSCÓPICAS SOBRE LAS TERMINACIONES NERVIOSAS EN
-LOS MÚSCULOS VOLUNTARIOS DE LA RANA. Zaragoza, 1881. Con dos láminas
-litografiadas.
-
-13. ESTUDIOS SOBRE EL MICROBIO VÍRGULA DEL CÓLERA. Zaragoza.
-Septiembre de 1885. Con 8 grabados.
-
-14. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LAS FORMAS INVOLUTIVAS Y MONSTRUOSAS
-DEL COMA-BACILO DE KOCH. _La Crónica Médica._ Valencia, 20 de
-Diciembre de 1885. Con un grabado.
-
-15. CONTRIBUTION À L’ÉTUDE DES CELLULES ANASTOMOSÉES DES ÉPITHÉLIUMS
-PAVIMENTEUX STRATIFIÉS. _Internationale Monatsschrift f. Anat. u.
-Histol._ Bd. III. Heft 7. Con una plancha litográfica.
-
-16. TEJIDO ÓSEO Y COLORACIÓN DE LOS CORTES DE HUESO. _Boletín Médico
-Valenciano._ Enero de 1887.
-
-17. _Notas de laboratorio_: I. TEXTURA DE LA FIBRA MUSCULAR DE LOS
-MAMÍFEROS. _Boletín Médico Valenciano._ Junio de 1887.
-
-18. II. FIBRA MUSCULAR DEL ALA DE LOS INSECTOS. _Boletín Médico
-Valenciano._ Junio de 1887.
-
-19. III. MÚSCULOS DE LAS PATAS DE LOS INSECTOS. _Boletín Médico
-Valenciano._ Agosto 1887.
-
-20. SOBRE LOS CONDUCTOS PLASMÁTICOS DEL CARTÍLAGO HIALINO. _Crónica
-Médica de Valencia_, 20 de Abril de 1887.
-
-21. OBSERVATIONS SUR LA TEXTURE DES FIBRES MUSCULAIRES DES PATTES
-ET DES AILES DES INSECTES. _Internationale Monatsschrift f. Anat.
-u. Physiol._ Bd. V. Heft 6 u. 7. Con 4 planchas litografiadas que
-contienen 77 figuras originales.
-
-22. ESTRUCTURA DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LAS AVES. Con dos láminas
-litográficas. _Revista trimestral de Histología normal y patológica._
-Barcelona, 1.º de Mayo de 1888.
-
-23. MORFOLOGÍA Y CONEXIONES DE LOS ELEMENTOS DE LA RETINA DE LAS
-AVES. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, núm.
-1.º, Mayo de 1888. Con dos láminas litográficas.
-
-24. TERMINACIONES NERVIOSAS EN LOS HUSOS MUSCULARES DE LA RANA.
-_Revista trimestral de Histología normal y patológica._ Mayo de 1888.
-
-25. TEXTURA DE LA FIBRA MUSCULAR DEL CORAZÓN. _Revista trimestral de
-Histología normal y patológica_, 1.º de Mayo de 1888. Con una lámina
-litografiada.
-
-26. SOBRE LAS FIBRAS NERVIOSAS DE LA CAPA MOLECULAR DEL CEREBELO.
-_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º de Agosto
-de 1888, Barcelona. Con una lámina litográfica.
-
-27. ESTRUCTURA DE LA RETINA DE LAS AVES (continuación del trabajo
-publicado en el núm. 1.º de la _Revista trimestral de Histología
-normal y patológica_), Agosto, 1888. Con una lámina litografiada.
-
-28. NOTA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LOS TUBOS NERVIOSOS DEL ÓRGANO
-CEREBRAL ELÉCTRICO DEL TORPEDO. _Revista trimestral de Histología
-normal y patológica_, Agosto, 1888.
-
-29. ESTRUCTURA DEL CEREBELO. _Gaceta Médica Catalana_, 15 de Agosto
-de 1888.
-
-30. COLORACIÓN POR EL MÉTODO DE GOLGI DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LOS
-EMBRIONES DE POLLO. _Gaceta Médica Catalana_, 1.º de Enero de 1889.
-
-31. NOTA PREVENTIVA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA EMBRIONARIA.
-_Gaceta Médica Catalana_, 15 de Marzo de 1889.
-
-32. NOTA PREVENTIVA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA EMBRIONARIA.
-_Gaceta Médica Catalana_, 31 Marzo 1889.
-
-33. DOLORES DEL PARTO CONSIDERABLEMENTE ATENUADOS POR LA SUGESTIÓN
-HIPNÓTICA. _Gaceta Médica Catalana_, 31 Agosto 1889.
-
-34. ESTRUCTURA DEL LÓBULO ÓPTICO DE LAS AVES Y ORIGEN DE LOS NERVIOS
-ÓPTICOS. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º
-Marzo 1889 (núms. 3 y 4), Barcelona. Con dos litografías.
-
-35. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA ESPINAL.
-_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889.
-Con 4 cincografías y dos láminas litografiadas.
-
-36. SOBRE LAS FIBRAS NERVIOSAS DE LA CAPA GRANULOSA DEL CEREBELO.
-_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889.
-Con una lámina litografiada.
-
-37. CONSERVACIÓN DE LAS PREPARACIONES DE MICROBIOS POR DESECACIÓN.
-_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889.
-
-38. SUR L’ORIGINE ET LA DIRECTION DES PROLONGATIONS NERVEUSES DE LA
-COUCHE MOLÉCULAIRE DU CERVELET. _Intern. Monatsschrift f. Anat. u.
-Phys._, 1889. Bd. VI, Heft 4 u. 5. Con 2 planchas litografiadas que
-contienen muchas figuras.
-
-39. SUR LA MORPHOLOGIE ET LES CONEXIONS DES ÉLÉMENTS DE LA RÉTINE DES
-OISEAUX. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 4, 1889. Con 4 figuras.
-
-40. NUEVAS APLICACIONES DEL MÉTODO DE COLORACIÓN DE GOLGI. _Gaceta
-Médica Catalana_, 1889. Con 4 grabados.
-
-41. CONEXIÓN GENERAL DE LOS ELEMENTOS NERVIOSOS. _La Medicina
-Práctica._ Madrid, 2 de Octubre de 1889.
-
-42. SUR L’ORIGINE ET LES RAMIFICATIONS DES FIBRES NERVEUSES DE LA
-MOELLE EMBRYONAIRE. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 5, 1890. Con 8
-figuras.
-
-43. SOBRE CIERTOS ELEMENTOS BIPOLARES DEL CEREBELO Y ALGUNOS DETALLES
-MÁS SOBRE EL CRECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LAS FIBRAS CEREBELOSAS.
-_Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Febrero de 1890. Con 6
-grabados.
-
-44. SUR LES FIBRES NERVEUSES DE LA COUCHE GRANULEUSE DU CERVELET
-ET SUR L’ÉVOLUTION DES ÉLÉMENTS CÉRÉBELLEUX. _Internationale
-Monatsschrift für Anat. u. Physiol._ Bd. VII, H. I, 1890. Con 2
-litografías.
-
-45. NUEVAS OBSERVACIONES SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA ESPINAL DE
-LOS MAMÍFEROS. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con 7 grabados.
-
-46. SOBRE LA TERMINACIÓN DE LOS NERVIOS Y TRÁQUEAS EN LOS MÚSCULOS
-DE LAS ALAS DE LOS INSECTOS. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con 2
-grabados.
-
-47. SOBRE LAS CÉLULAS GIGANTES DE LA LEPRA Y SUS RELACIONES CON LAS
-COLONIAS DEL BACILO LEPROSO. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de
-Julio de 1890, núm. 11. Con 3 grabados.
-
-48. SOBRE LA APARICIÓN DE LAS EXPANSIONES CELULARES EN LA MÉDULA
-EMBRIONARIA. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Agosto de 1890.
-
-49. SOBRE LAS TERMINACIONES NERVIOSAS DEL CORAZÓN DE LOS BATRACIOS Y
-REPTILES. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, Agosto 1890.
-
-50. SOBRE LAS FINAS REDES TERMINALES DE LAS TRÁQUEAS EN LOS MÚSCULOS
-DE LAS PATAS Y ALAS DE LOS INSECTOS. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_,
-10 de Octubre de 1890. Con 4 figuras.
-
-51. REPONSE À MR. GOLGI À PROPOS DES FIBRILLES COLLATÉRALES DE LA
-MOËLLE ÉPINIÈRE ET DE LA STRUCTURE GÉNÉRALE DE LA SUBSTANCE GRISE.
-_Anatomischer Anzeiger_, núm. 20, 1890.
-
-52. À QUELLE ÉPOQUE APPARAISSENT LES EXPANSIONS DES CELLULES
-NERVEUSES DE LA MOËLLE ÉPINIÈRE DU POULET? _Anatomischer Anzeiger_,
-núms. 21 y 22, 1890.
-
-53. SOBRE LA EXISTENCIA DE CÉLULAS NERVIOSAS ESPECIALES EN LA PRIMERA
-CAPA DE LAS CIRCUNVOLUCIONES CEREBRALES. _Gaceta Médica Catalana_, 15
-de Diciembre de 1890.
-
-54. À PROPOS DE CERTAINS ÉLÉMENTS BIPOLAIRES DU CERVELET AVEC
-QUELQUES DETAILS NOUVEAUX SUR L’ÉVOLUTION DES FIBRES CÉRÉBELLEUSES.
-_Internationale Monatsschrift für Anatomie und Physiologie_, Bd. VII.
-H. 11, 1890. Con 6 figuras.
-
-55. ORIGEN Y TERMINACIÓN DE LAS FIBRAS NERVIOSAS OLFATORIAS.
-Barcelona, 11 de Octubre de 1890. Con 6 grabados.
-
-56. TEXTURA DE LAS CIRCUNVOLUCIONES CEREBRALES DE LOS MAMÍFEROS
-INFERIORES. Barcelona, Octubre de 1890. Con 2 grabados.
-
-57. SOBRE LA EXISTENCIA DE TERMINACIONES NERVIOSAS PERICELULARES
-EN LOS GANGLIOS NERVIOSOS RAQUIDIANOS. _Pequeñas comunicaciones
-anatómicas._ Barcelona, 20 de Diciembre de 1890. Con 2 grabados.
-
-58. SOBRE LA EXISTENCIA DE COLATERALES Y BIFURCACIONES EN LAS FIBRAS
-DE LA SUBSTANCIA BLANCA DE LA CORTEZA DEL CEREBRO. Barcelona,
-Diciembre de 1890.
-
-59. COLORATION PAR LA MÉTHODE DE GOLGI DES TERMINAISONS DES TRACHÉES
-ET DES NERFS DANS LES MUSCLES DES AILES DES INSECTES. _Zeitschrift f.
-Wissenschaftliche Mikroskopie_, etc. Bd. VII, 1890. Con una lámina
-litográfica y 3 grabados.
-
-60. SOBRE LA EXISTENCIA DE BIFURCACIONES Y COLATERALES EN LOS NERVIOS
-SENSITIVOS CRANEALES Y SUBSTANCIA BLANCA DEL CEREBRO. _Gaceta
-Sanitaria de Barcelona_, 10 de Abril de 1891.
-
-61. TERMINACIONES NERVIOSAS EN EL CORAZÓN DE LOS MAMÍFEROS. _Gaceta
-Sanitaria de Barcelona_, 10 de Abril de 1891.
-
-62. SIGNIFICACIÓN FISIOLÓGICA DE LAS EXPANSIONES PROTOPLÁSMICAS Y
-NERVIOSAS DE LAS CÉLULAS DE LA SUBSTANCIA GRIS. Memoria leída en el
-Congreso Médico de Valencia. Sesión de 24 de Junio de 1891. Con 5
-grabados.
-
-63. SUR LA FINE STRUCTURE DU LOBE OPTIQUE DES OISEAUX ET SUR
-L’ORIGINE RÉELLE DES NERFS OPTIQUES. _Internationale Monatsschrift
-für Anatomie und Physiologie_, tomo VIII, fasc. 9, 1891. Con 2
-láminas litografiadas.
-
-64. PEQUEÑAS CONTRIBUCIONES AL CONOCIMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO.
-(Varias investigaciones sobre el gran simpático, retina, médula
-espinal y corteza cerebral), 20 de Agosto de 1891. Con 12 grabados.
-
-65. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA RETINA Y GRAN SIMPÁTICO DE LOS
-MAMÍFEROS. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Diciembre de 1891.
-Con 7 grabados.
-
-66. TERMINACIÓN DE LOS NERVIOS Y TUBOS GLANDULARES DEL PÁNCREAS DE
-LOS VERTEBRADOS. (En unión de Cl. Sala). 28 de Diciembre de 1891,
-Barcelona. Con 5 grabados.
-
-67. SUR LA STRUCTURE DE L’ÉCORCE CÉRÉBRALE DE QUELQUES MAMMIFÈRES.
-_La Cellule_, tomo VII, 1er fascicule, 1891. Con tres grandes láminas
-litografiadas.
-
-68. NOTA SOBRE EL PLEXO DE AUERBACH DE LA RANA. Barcelona, 13 de
-Febrero de 1892. Con 2 grabados.
-
-69. OBSERVACIONES ANATÓMICAS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL Y ASTA DE
-AMMON. _Actas de la Sociedad Española de Historia Natural._ Segunda
-serie, tomo I. Sesión de Diciembre de 1892.
-
-70. LA RETINA DE LOS TELEÓSTEOS Y ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA
-DE LOS VERTEBRADOS SUPERIORES. _Trabajo leído ante la Sociedad de
-Historia Natural_ en 1.º de Junio de 1892. Con 5 cincografías.
-
-71. LA RÉTINE DES VERTÉBRÉS. _La Cellule_, tomo IX, 1.º fasc. Con
-7 grandes láminas litografiadas, que comprenden más de 60 figuras,
-1892.
-
-72. ESTRUCTURA DEL ASTA DE AMMON Y FASCIA DENTATA. _Anales de la
-Sociedad Española de Historia Natural_, tomo XXII, 1898. Con 22
-grabados.
-
-73. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA OCCIPITAL DE LOS PEQUEÑOS MAMÍFEROS.
-_Anales de la Sociedad de Historia Natural_, tomo II, 1893. Con 4
-grabados.
-
-74. ADENOMA PRIMITIVO DEL HÍGADO. _Revista de Ciencias médicas de
-Barcelona_, 10 de Mayo de 1898. Con 2 figuras.
-
-75. BEITRÄGE ZUR FEINEREN ANATOMIE DES GROSSEN HIRNS. Traducción
-alemana, dirigida por Kölliker, de nuestra extensa Memoria ya citada
-sobre el asta de Ammon y _fascia dentata_.
-
-76. LOS GANGLIOS Y PLEXOS NERVIOSOS DEL INTESTINO DE LOS MAMÍFEROS
-Y PEQUEÑAS ADICIONES Á NUESTROS TRABAJOS SOBRE LA MÉDULA Y GRAN
-SIMPÁTICO GENERAL, 23 de Noviembre de 1893, Madrid. Con 13 grabados.
-
-77. SUR LES GANGLIONS NERVEUX DE L’INTESTIN. _Compt. rend. de la Soc.
-de Biol._, 30 de Diciembre de 1893.
-
-78. PEQUEÑAS ADICIONES Á NUESTROS TRABAJOS SOBRE LA MÉDULA Y GRAN
-SIMPÁTICO GENERAL. Noviembre de 1893, Madrid.
-
-79. LA FINE STRUCTURE DES CENTRES NERVEUX. _The Croonian lecture._
-Conferencia pronunciada ante la Sociedad Real de Londres el 8 de
-Marzo de 1894, y publicada en los _Proceedings of the Royal Society_,
-vol. LV, 1894.
-
-80. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA ESTRUCTURA DEL ENCÉFALO DE LOS
-TELEÓSTEOS. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_,
-tomo XXIII, 1894.
-
-81. ALGUNAS CONTRIBUCIONES AL CONOCIMIENTO DE LOS GANGLIOS DEL
-ENCÉFALO. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo
-XXIII, 1894. Con 12 grabados.
-
-82. LE PONT DE VAROLE. _Bibliographie anatomique_, núm. 6, 1894.
-
-83. ESTRUCTURA DEL GANGLIO DE LA HABÉNULA DE LOS MAMÍFEROS. Trabajo
-leído en la Sociedad Española de Historia Natural. Sesión del 4
-de Julio de 1894. Con 4 grabados. Publicado en los _Anales de la
-Sociedad Española de Historia Natural_, tomo XXIII, 1894.
-
-84. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA MORFOLOGÍA DE LA CÉLULA
-NERVIOSA. Texto de la Conferencia enviada al Congreso médico
-internacional de Roma de 1894. Publicado en _La Veterinaria
-Española_, números del 5 y 20 de Junio de 1894.
-
-85. GANGLIONS CÉRÉBELLEUX. _Bibliographie anatomique_, núm. 1, Enero
-de 1895.
-
-86. CORPS STRIÉ. _Bibliographie anatomique_, núm. 2, 1895. Con 2
-grabados.
-
-87. ALGUNAS CONJETURAS SOBRE EL MECANISMO ANATÓMICO DE LA ASOCIACIÓN,
-IDEACIÓN Y ATENCIÓN. _Revista de Medicina y Cirugía prácticas._
-Madrid, 1895.
-
-88. L’ANATOMIE FINE DE LA MOELLE ÉPINIÈRE. _Atlas der
-pathologischen Histologie des Nervensystems._ Con 8 grandes láminas
-cromolitográficas. Berlín, 1895.
-
-89. APUNTES PARA EL ESTUDIO DEL BULBO RAQUÍDEO, CEREBELO Y ORIGEN DE
-LOS NERVIOS ENCEFÁLICOS. _Anales de la Sociedad Española de Historia
-Natural_, 1895. Con 31 grabados.
-
-90. BEITRAG ZUR STUDIUM DER MEDULLA OBLONGATA, DES KLEINHIRNS UND DES
-URSPRUNGS DES GEHIRNNERVEN. _Traducción alemana, con un prólogo del
-Dr. Mendel, de nuestro anterior trabajo sobre el bulbo_, Leipzig.
-Librería de Ambrosius Bart, 1896.
-
-91. NOUVELLES CONTRIBUTIONS À L’ÉTUDE HISTOLOGIQUE DE LA RÉTINE ET
-À LA QUESTION DES ANASTOMOSES DES PROLONGEMENTS PROTOPLASMIQUES.
-_Journal de l’Anatomie et de la Physiologie_, 13 de Novembre de
-1896. Avec 4 planches litographiques.
-
-92. LAS DEFENSAS ORGÁNICAS EN EL EPITELIOMA Y CARCINOMA. _Boletín
-oficial del Colegio de Médicos de Madrid_, 1896.
-
-93. LAS COLATERALES Y BIFURCACIONES DE LAS RAÍCES POSTERIORES DE
-LA MÉDULA ESPINAL DEMOSTRADAS POR EL AZUL DE METILENO. _Revista de
-Clínica, de Terapéutica y Farmacia_, 10 Octubre 1896, tomo X. Con una
-figura.
-
-94. MÉTODOS DE COLORACIÓN DE LAS NEOPLASIAS. _Revista de Ciencias
-Médicas de Barcelona_, 10 Marzo 1896.
-
-95. ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista trimestral
-micrográfica_, núm. 1, Marzo 1896. Con 6 figuras. (Sociedad Española
-de Historia Natural, 8 de Enero de 1896).
-
-96. LA FAGOCITOSIS DE LAS PLAQUETAS. _Revista trimestral
-micrográfica_, núm. 4, 1 Marzo de 1896. Con 2 figuras.
-
-97. SOBRE LAS RELACIONES DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS CON LAS
-NEURÓGLICAS. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de
-1896. Con 3 figuras.
-
-98. ESTUDIOS HISTOLÓGICOS SOBRE LOS TUMORES EPITELIALES. _Revista
-trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de 1896. Con 3 figuras.
-
-99. LAS ESPINAS COLATERALES DE LAS CÉLULAS DEL CEREBRO TEÑIDAS CON EL
-AZUL DE METILENO. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de
-1896. Con 3 grabados.
-
-100. EL AZUL DE METILENO EN LOS CENTROS NERVIOSOS. _Revista
-trimestral micrográfica_, núms. 3 y 4, 1896. Con 4 láminas
-litografiadas y 15 grabados intercalados en el texto.
-
-101. LEYES DE LA MORFOLOGÍA Y DINAMISMO DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS.
-_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de 1897. Con 14
-grabados.
-
-102. ALGO SOBRE LA SIGNIFICACIÓN FISIOLÓGICA DE LA NEUROGLIA.
-_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1.º, Marzo de 1897. Con 9
-figuras.
-
-103. NUEVA CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DEL BULBO RAQUÍDEO. _Revista
-trimestral micrográfica_, núm. 2, 1897. Con 12 grabados.
-
-104. LAS CÉLULAS DE CILINDRO-EJE CORTO DE LA CAPA MOLECULAR DEL
-CEREBRO. _Revista trimestral micrográfica_, Junio de 1897. Con 7
-figuras.
-
-105. LOS GANGLIOS SENSITIVOS CRANEALES DE LOS MAMÍFEROS (en unión de
-D. Federico Olóriz Ortega). _Revista trimestral micrográfica._ Con 9
-figuras.
-
-106. TERMINACIONES NERVIOSAS EN LOS HUSOS MUSCULARES DE LA RANA.
-_Revista trimestral micrográfica_, Diciembre 1897. Con un grabado.
-
-107. ESTRUCTURA DEL QUIASMA ÓPTICO Y TEORÍA GENERAL DE LOS
-ENTRECRUZAMIENTOS NERVIOSOS. _Revista trimestral micrográfica_, núm.
-1.º, Marzo 1898. Con 13 grabados.
-
-108. ALGUNOS DETALLES MÁS SOBRE LA ANATOMÍA DEL PUENTE DE VAROLIO Y
-CONSIDERACIONES ACERCA DE LA DOBLE VÍA MOTRIZ. _Revista trimestral
-micrográfica_, núm. 2, Junio 1898. Con una figura.
-
-109. ESTRUCTURA FINA DEL CONO TERMINAL DE LA MÉDULA ESPINAL. _Revista
-trimestral micrográfica_, Septiembre 1898. Con 3 grabados.
-
-110. LA RED SUPERFICIAL DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS CENTRALES. _Revista
-trimestral micrográfica._ Con un grabado.
-
-111. APUNTES PARA EL ESTUDIO EXPERIMENTAL DE LA CORTEZA VISUAL DEL
-CEREBRO HUMANO. _Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas_, núm.
-1.º, Marzo 1899. Con 7 grabados.
-
-112. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--I. REGIÓN VISUAL.
-_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1.º, 1899. Con 23 grabados.
-
-113. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--II. ZONA MOTRIZ DEL
-HOMBRE Y MAMÍFEROS SUPERIORES. _Revista trimestral micrográfica_,
-tomo IV, 1899. Con 31 figuras.
-
-114. COMPARATIVE STUDY OF THE SENSORY AREAS OF THE HUMAN CORTEX. Con
-31 figuras y el retrato del autor. Worcester. Mass. (Estados Unidos),
-1899.
-
-115. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--III. CORTEZA MOTRIZ.
-_Revista trimestral micrográfica_, tomo V, núm. 1.º, Marzo de 1900.
-
-116. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA ACÚSTICA Y CIRCUNVOLUCIONES DE LA
-ÍNSULA. _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, números 2, 3 y 4,
-Diciembre de 1900. Con 12 figuras.
-
-117. DISPOSICIÓN TERMINAL DE LAS FIBRAS DEL NERVIO COCLEAR. _Revista
-trimestral micrográfica_, tomo V, núms. 2, 3 y 4. Con 2 figuras, 1900.
-
-118. ORÍGENES Y TERMINACIONES DE LOS NERVIOS OLFATIVOS, ETC.,
-(en unión de P. Ramón). Memoria galardonada con el premio
-Martínez-Molina, 1901. Madrid.
-
-119. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA VÍA SENSITIVA CENTRAL Y DE LA
-ESTRUCTURA DEL TÁLAMO ÓPTICO. Con 4 grabados. _Revista trimestral
-micrográfica_, tomo V.
-
-120. PEQUEÑAS COMUNICACIONES TÉCNICAS. _Revista trimestral
-micrográfica_, tomo V, fascículo 3.º, 1900.
-
-121. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA OLFATIVA DEL HOMBRE Y MAMÍFEROS. Con 72
-grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901.
-
-122. TEXTURA DEL LÓBULO OLFATIVO ACCESORIO. Con 5 figuras. _Trab. del
-Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901.
-
-123. SIGNIFICACIÓN PROBABLE DE LAS CÉLULAS DE AXON CORTO. _Trab. del
-Lab. de invest. biol._, tomo I. Con 3 esquemas, 1901.
-
-124. ESTRUCTURA DEL SEPTUM LUCIDUM. _Trab. del Lab. de invest.
-biol._, tomo I. Con 19 grabados, 1902.
-
-125. SOBRE UN GANGLIO ESPECIAL DE LA CORTEZA ESFENO-OCCIPITAL. _Trab.
-del Lab. de invest. biol._, tomo I. Con 12 grabados. 1902.
-
-126. RECREACIONES ESTEREOSCÓPICAS Y BINOCULARES. _La Fotografía._ Año
-1901. Con 5 grabados.
-
-127. ESTRUCTURA DEL TUBÉRCULO CUADRIGÉMINO POSTERIOR, CUERPO
-GENICULADO INTERNO Y VÍAS ACÚSTICAS CENTRALES. _Trab. del Lab. de
-invest. biol._, tomo I. Con 6 grabados, 1912.
-
-128. DIE ENDIGUNG DES AUSSEREN LEMNISCUS, ETC. _Ehrennummer des
-Deutsch. med. Woch. zum 70 Geburtstags Leyden’s._ April, 1902.
-
-129. SOBRE UN FOCO GRIS ESPECIAL RELACIONADO CON LA CINTA ÓPTICA.
-_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 2 grabados, 1903.
-
-130. ANATOMÍA DE LAS PLACAS FOTOGRÁFICAS. _La Fotografía_, número 17,
-Febrero de 1903. Con 3 grabados.
-
-131. LAS FIBRAS NERVIOSAS DE ORIGEN CEREBRAL DEL TUBÉRCULO
-CUADRIGÉMINO ANTERIOR Y TÁLAMO ÓPTICO. _Trab. del Lab. de invest.
-biol._, tomo II. Con 10 grabados, 1903.
-
-132. LA DOBLE VÍA DESCENDENTE NACIDA DEL PEDÚNCULO CEREBELOSO
-SUPERIOR. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 4 grabados,
-1903.
-
-133. ESTUDIOS TALÁMICOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II.
-Con 20 grabados, 1903.
-
-134. PLAN DE ESTRUCTURA DEL TÁLAMO ÓPTICO. Conferencia dada en la
-Facultad de Medicina de Madrid el 28 de Abril de 1903, con ocasión
-del _Congreso médico internacional_. Madrid, 1903. Con 5 esquemas,
-copias de las tablas murales dibujadas al efecto.
-
-135. MÉTODO PARA COLOREAR LA MIELINA EN LAS PREPARACIONES DEL MÉTODO
-DE MARCHI. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903.
-
-136. UN CONSEJO ÚTIL PARA EVITAR LOS INCONVENIENTES DE LA FRIABILIDAD
-Y ARROLLAMIENTO DE LOS CORTES EN LOS PREPARADOS DE GOLGI Y MARCHI.
-_Trab. de Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903.
-
-137. CONSIDERACIONES CRÍTICAS SOBRE LA TEORÍA DE BETHE ACERCA DE LA
-ESTRUCTURA Y CONEXIONES DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS. _Trab. del Lab. de
-invest. biol._, tomo II. Con 8 figuras, 1903.
-
-138. SOBRE UN SENCILLO MÉTODO DE IMPREGNACIÓN DE LAS FIBRILLAS
-INTERIORES DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Archivos latinos de Medicina y
-Biología_, núm. 1, 20 de Octubre de 1903.
-
-139. SOBRE LA EXISTENCIA DE UN APARATO TUBULIFORME EN EL PROTOPLASMA
-DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS Y EPITELIALES DE LA LOMBRIZ DE TIERRA.
-_Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural._ Sesión de
-Diciembre de 1903.
-
-140. ALGUNAS ADICIONES Á NUESTRO ARTÍCULO ANTERIOR SOBRE LA
-ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista escolar de Medicina,
-etc._, 15 Diciembre de 1903.
-
-141. UN SENCILLO MÉTODO DE COLORACIÓN SELECTIVA DEL RETÍCULO
-PROTOPLÁSMICO Y SUS EFECTOS EN LOS DIVERSOS ÓRGANOS NERVIOSOS. _Trab.
-del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 38 figuras, 1903.
-
-142. SOBRE UN NUEVO FOCO SUBTALÁMICO, AL PARECER DE NATURALEZA
-CENTRÍFUGA. _Nota presentada al Congreso Médico Internacional de
-Madrid_, 1903. Actas.
-
-143. SOBRE LA ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista escolar
-de Medicina, etc._, 1.º Noviembre de 1903.
-
-144. ALGUNOS MÉTODOS DE COLORACIÓN DE LOS CILINDROS-EJES,
-NEUROFIBRILLAS Y NIDOS NERVIOSOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._,
-tomo III, fascículos 1 y 2, Marzo de 1904.
-
-145. UEBER EINIGE METHODEN DER SILBERIMPRÄGNIRUNG ZUR UNTERSUCHUNG
-DER NEUROFIBRILLEN, DER ACHSENCYLINDER UND DER ENDVERZWEIGUNGEN.
-_Zeitsch. f. wissensch. Mikroskopie u. mikrosk. Technik._ Bd. XX,
-1903.
-
-146. VARIACIONES MORFOLÓGICAS NORMALES Y PATOLÓGICAS DEL RETÍCULO
-NEUROFIBRILLAR. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III,
-cuadernos 1 y 2. Con 4 grabados, 1904.
-
-147. EL APARATO TUBULIFORME DEL EPITELIO INTESTINAL DE LOS MAMÍFEROS.
-_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuadernos 1 y 2. Con 2
-grabados, 1904.
-
-148. ASOCIACIÓN DEL MÉTODO DEL NITRATO DE PLATA AL EMBRIONARIO PARA
-EL ESTUDIO DE LOS FOCOS MOTORES Y SENSITIVOS. _Trab. del Lab. de
-invest. biol._, tomo III, fascículos 2 y 3, Junio y Septiembre. Con
-12 grabados, 1904.
-
-149. INTERPRETACIONES CONJETURALES SOBRE ALGUNOS PUNTOS DE FISIOLOGÍA
-NEUROLÓGICA. _Introducción al libro sobre la Médula espinal_, del Dr.
-Peláez, 1897.
-
-150. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DE LAS PLACAS MOTRICES.
-_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuadernos 2 y 3. Con 3
-grabados, 1904.
-
-151. EL RETÍCULO NEUROFIBRILLAR EN LA RETINA. Con un grabado y una
-lámina litografiada. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III,
-fascículo 4, 1904.
-
-152. DAS NEUROFIBRILLENNETZ DER RETINA. _Intern. Monatssch. f. Anat.
-u. Physiol._ Bd. 21, H. 418, 1905.
-
-153. LAS LESIONES DEL RETÍCULO DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS EN LA RABIA.
-(Trabajo hecho en colaboración de D. Dalmacio García Izcara). _Trab.
-del Lab. de invest. biol._, cuaderno 4. Con 28 grabados, 1904.
-
-154. NEUROGLIA Y NEUROFIBRILLAS DEL LUMBRICUS. _Trab. del Lab. de
-invest. biol._, tomo III, cuaderno 4. Con 4 grabados, 1904.
-
-155. LA FOTOGRAFÍA CROMÁTICA DE PUNTOS COLOREADOS. _La Fotografía_,
-1904.
-
-156. VARIACIONES MORFOLÓGICAS DEL RETÍCULO NERVIOSO DE INVERTEBRADOS
-Y VERTEBRADOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuaderno
-4. Con 5 grabados, 1904.
-
-157. TIPOS CELULARES DE LOS GANGLIOS SENSITIVOS DEL HOMBRE Y
-MAMÍFEROS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y
-2. Con 20 grabados, 1905.
-
-158. TIPOS CELULARES DE LOS GANGLIOS RAQUÍDEOS DEL HOMBRE Y
-MAMÍFEROS. Nota leída en la sesión del 1.º de Marzo de 1905. _Anales
-de la Sociedad Española de Historia Natural_, 1905.
-
-159. LAS CÉLULAS ESTRELLADAS DE LA CAPA MOLECULAR DEL CEREBELO Y
-ALGUNOS HECHOS CONTRARIOS Á LA FUNCIÓN EXCLUSIVAMENTE CONDUCTRIZ
-DE LAS NEUROFIBRILLAS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV,
-fascículos 1 y 2. Con 2 grabados, 1905.
-
-160. LAS CÉLULAS DEL GRAN SIMPÁTICO DEL HOMBRE ADULTO. _Trab. del
-Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. Con 14 grabados,
-1905.
-
-161. DIAGNÓSTICO HISTOLÓGICO DE LA RABIA. _Boletín del Instituto de
-Sueroterapia, etc., de Alfonso XIII_, núm. 1, Marzo 1905.
-
-162. SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. _Boletín
-del Instituto de Sueroterapia, etc., de Alfonso XIII_, 1.ª parte,
-núm. 2, Julio. 2.ª parte, núm. 8, Septiembre, 1905.
-
-163. MÉCANISME DE LA RÉGÉNÉRATION DES NERFS. _Comp. rend. de la
-Société de Biol. de Paris._ Séance 11 Novembre 1905. (Resumen de mis
-investigaciones sobre el argumento).
-
-164. MECANISMO DE LA REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. Discurso leído en
-la solemne recepción de la Academia de Medicina en Marzo de 1906. Con
-29 figuras.
-
-165. MECANISMO DE LA REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. _Trab. del Lab. de
-invest. biol._, tomo IV. Con 30 grabados, 1906.
-
-166. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DE LAS
-VÍAS NERVIOSAS CENTRALES. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV,
-1906.
-
-167. COLORACIÓN DE LA FIBRA MUSCULAR POR EL PROCEDER DEL NITRATO DE
-PLATA REDUCIDO. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VI. Con un
-grabado, 1905-1906.
-
-168. GÉNESIS DE LAS FIBRAS NERVIOSAS DEL EMBRIÓN Y OBSERVACIONES
-CONTRARIAS Á LA TEORÍA CATENARIA. _Trab. del Lab. de invest. biol._,
-fascículo 4. Con 8 grabados, 1906.
-
-169. RELACIÓN DE MÉRITOS Y TRABAJOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR. RESUMEN DE
-MIS INVESTIGACIONES HASTA 1906. Con un retrato. Madrid, 1906.
-
-170. UNA MODIFICACIÓN AL PROCEDER FOTOCRÓMICO DE LUMIÈRE Á LA FÉCULA.
-_La Fotografía_, 1906.
-
-171. ESTRUCTURA DE LAS IMÁGENES FOTOCRÓMICAS DE LIPPMANN. Con 17
-grabados. _Revista de la Real Academia de Ciencias_, etcétera.
-Abril de 1906. Una traducción alemana, con nuevos experimentos y
-reglas prácticas, vió la luz en el _Zeitschrift f. wissenchaftliche
-Photographie._ Bd. V, Heft 7, 1907.
-
-172. REGLAS PRÁCTICAS SOBRE LA FOTOGRAFÍA INTERFERENCIAL DE LIPPMANN.
-_Ciencia popular._ Barcelona, Noviembre de 1906.
-
-173. DIE HISTOGENETISCHEN BEWEISE DER NEURONENTHEORIE VON HIS UND
-FOREL. Mit. 24 Abbild. _Anat. Anzeiger._ Bd. 30, 1907.
-
-174. EL RENACIMIENTO DE LA DOCTRINA NEURONAL. _Gaceta médica
-catalana_, tomo XXXI, 1907.
-
-175. NOTAS MICROFOTOGRÁFICAS. Con 6 grabados. _Trab. del Lab. de
-invest. biol._, tomo V, 1907.
-
-176. UEBER POLYCHROMIE MIKROSKOPISCHER METALLKÖRNEN. _Zeitschr. f.
-wiss. Photogr._ Bd. V, H. 4, 1907.
-
-177. STRUCTURE ET CONNEXIONS DES NEURONES. Conference Nobel de
-Estocolmo. _Archivio di Fisiologia_, vol. V, fasc. I, 1907.
-
-178. QUELQUES ANTÉCÉDENTS IGNORÉS SUR LES PLASMAZELLEN. _Revista
-escolar «Cajal»_. Diciembre de 1907.
-
-179. UNA HIPÓTESIS SOBRE LA CONSTITUCIÓN DEL RETÍCULO DE LA CÉLULA
-NERVIOSA. _Revista escolar «Cajal»._ Año II. núm. 8, Abril de 1907.
-
-180. LAS PLACAS AUTOCROMAS LUMIÈRE Y EL PROBLEMA DE LAS COPIAS
-MÚLTIPLES. _La Fotografía._ Madrid, 1907.
-
-181. LAS TEORÍAS SOBRE EL ENSUEÑO. _Revista escolar «Cajal»._ Año
-III, 1908.
-
-182. NOUVELLES OBSERVATIONS SUR L’ÉVOLUTION DES NEUROBLASTES AVEC
-QUELQUES REMARQUES SUR L’HIPOTHÈSE NEUROGÉNÉTIQUE DE HENSEN-HELD.
-Avec 16 gravures. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo V, 1907, y
-_Anat. Anzeiger._ Bd. 32, 1908.
-
-183. L’HIPOTHÈSE DE LA CONTINUITÉ D’APÁTHY. REPONSE AUX OBJECTIONS DE
-CET AUTEUR CONTRE LA DOCTRINE NEURONALE. Avec 12 gravures. _Trab. del
-Lab. de invest. biol._, tomo VI, 1908. Véase también: _Anatomischer
-Anzeiger._ Bd. XXXIII, 1908.
-
-184. SUR UN NOYAU SPÉCIAL DU NERF VESTIBULAIRE DES POISSONS ET DES
-OISEAUX. Avec 9 fig. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VI, 1908.
-
-185. LES CONDUITS DE GOLGI-HOLMGREN DU PROTOPLASMA NERVEUX ET LE
-RÉSEAU PÉRICELLULAIRE DE LA MEMBRANE. Avec 6 gravures. _Idem_, 1908.
-
-186. SUR LA SIGNIFICATION DES CELLULES VASOFORMATIVES DE RANVIER.
-(Quelques antécédents bibliographiques ignorés des auteurs). _Idem_,
-1908.
-
-187. EL GANGLIO INTERSTICIAL DEL FASCÍCULO LONGITUDINAL POSTERIOR EN
-EL HOMBRE Y DIVERSOS VERTEBRADOS. Con 5 grabados. _Idem_, 1908.
-
-188. LOS GANGLIOS CENTRALES DEL CEREBELO DE LAS AVES. Con 6 grabados.
-_Idem_, 1908.
-
-189. LES GANGLIONS TERMINAUX DU NERF ACOUSTIQUE DES OISEAUX. Avec 7
-gravures et une planche. _Idem_, 1908.
-
-190. INFLUENCIA DE LA QUIMIOTAXIS EN LA GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DEL
-SISTEMA NERVIOSO. Con 14 grabados. Discurso inaugural de la Sección
-de Ciencias Naturales de la _Asociación Española para el Progreso de
-las Ciencias_. Congreso de Zaragoza, 1908.
-
-191. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LOS GANGLIOS DE LA SUBSTANCIA
-RETICULAR DEL BULBO, CON ALGUNOS DETALLES CONCERNIENTES Á LOS FOCOS
-MOTORES Y VÍAS REFLEJAS BULBARES Y MESOCEFÁLICAS. Con 11 grabados.
-_Idem_, tomo VI, 1909.
-
-192. NOTA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA RETINA DE LA MOSCA _M. vomitoria
-L._ Con 12 grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, 1909.
-Publicado también en el _Boletín de la Sociedad española de Historia
-natural_. Enero de 1910.
-
-193. EL NÚCLEO DE LAS CÉLULAS PIRAMIDALES DEL CEREBRO HUMANO Y DE
-ALGUNOS MAMÍFEROS. Con 14 grabados. _Trab. del Lab. de invest.
-biol._, tomo VIII, 1910.
-
-194. OBTENCIÓN DE ESTEREOFOTOGRAFÍAS (PROCEDER DE BERTHIER-IVES) CON
-UN SOLO OBJETIVO. Con 3 grabados. _Revista de Física y Química_, 1910.
-
-195. ALGUNOS EXPERIMENTOS DE CONSERVACIÓN Y AUTOLISIS DEL TEJIDO
-NERVIOSO. Nota preventiva. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de invest.
-biol._, tomo VIII, 1910.
-
-196. ALGUNAS OBSERVACIONES FAVORABLES Á LA HIPÓTESIS NEUROTRÓPICA.
-Con 13 grabados. _Idem_, tomo VIII, 1910.
-
-197. OBSERVACIONES SOBRE LA REGENERACIÓN DE LA PORCIÓN INTRAMEDULAR
-DE LAS RAÍCES SENSITIVAS. Con 5 grabados. _Idem_, 1910.
-
-198. ALGUNOS HECHOS DE REGENERACIÓN PARCIAL DE LA SUBSTANCIA GRIS DE
-LOS CENTROS NERVIOSOS. Con 11 grabados. _Idem_, tomo VIII, 1910.
-
-199. ALTERACIONES DE LA SUBSTANCIA GRIS PROVOCADAS POR CONMOCIÓN Y
-APLASTAMIENTO. Con 6 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911.
-
-200. FIBRAS NERVIOSAS CONSERVADAS Y FIBRAS NERVIOSAS DEGENERADAS. Con
-9 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911.
-
-201. SOBRE CIERTOS PLEXOS PERICELULARES DE LA CAPA DE LOS GRANOS DEL
-CEREBELO. _Idem_, tomo X, 1912.
-
-202. PROCEDER HELIOCRÓMICO POR DECOLORACIÓN. Obtención de pruebas
-positivas estables con el azul de metileno. _Anales de la Sociedad
-española de Física y Química._ Año X, Febrero de 1912.
-
-203. LOS FENÓMENOS PRECOCES DE LA DEGENERACIÓN TRAUMÁTICA DE LAS VÍAS
-CENTRALES. _Bol. de la Soc. Esp. de Biol._, tomo I, 1912.
-
-204. REACCIONES DEGENERATIVAS EN LAS CÉLULAS DE PURKINJE DEL CEREBELO
-BAJO LA ACCIÓN DEL TRAUMATISMO. _Idem_, tomo I, 1912.
-
-205. TRANSFORMACIÓN, POR EFECTO TRAUMÁTICO, DE LAS CÉLULAS
-PIRAMIDALES DEL CEREBRO EN CORPÚSCULOS NERVIOSOS DE AXON CORTO.
-_Idem_, tomos I y II, 1912.
-
-206. INFLUENCIA DE LAS CONDICIONES MECÁNICAS SOBRE LA REGENERACIÓN DE
-LOS NERVIOS. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo
-X, 1912.
-
-207. FÓRMULA DE FIJACIÓN PARA LA DEMOSTRACIÓN FÁCIL DEL APARATO
-RETICULAR DE GOLGI Y APUNTES SOBRE LA DISPOSICIÓN DE ESTE APARATO
-EN LA RETINA, EN LOS NERVIOS Y ALGUNOS ESTADOS PATOLÓGICOS. Con 3
-grabados. _Idem_, tomo X, 1912.
-
-208. EL APARATO ENDOCELULAR DE GOLGI DE LA CÉLULA DE SCHWANN Y
-ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA ESTRUCTURA DE LOS TUBOS NERVIOSOS. Con
-10 grabados. _Idem_, tomo X, 1912.
-
-209. UN NUEVO PROCEDER PARA LA IMPREGNACIÓN DE LA NEUROGLIA. _Bol. de
-la Soc. Esp. de Biol._, tomo II, 1913.
-
-210. LOS PROBLEMAS DE LA BIOLOGÍA CELULAR. _Discurso inaugural
-del Congreso de Madrid para el progreso de las Ciencias._ Con 10
-grabados. Madrid, Junio de 1913.
-
-211. FENÓMENOS DE EXCITACIÓN NEUROCLÁDICA EN LOS GANGLIOS Y RAÍCES
-NERVIOSAS CONSECUTIVAMENTE AL ARRANCAMIENTO DEL CIÁTICO. Con 4
-grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913.
-
-212. ESTUDIOS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DEL SISTEMA
-NERVIOSO. _Idem_, tomo I, págs. 537 y siguientes, 1913.
-
-213. SOBRE UN NUEVO PROCEDER DE IMPREGNACIÓN DE LA NEUROGLIA Y SUS
-RESULTADOS EN EL CEREBRO DEL HOMBRE Y ANIMALES. _Idem_, tomo XI, 1913.
-
-214. EL MÉTODO SUBLIMADO-ORO. _Zeitschr. f. wiss. Mikros._, etc. Bd.
-XXXI. Referata, pág. 421, 1914, y en _Neurol. Centralb._, 1915. (Eine
-neue Methode zur Färbung der Neuroglia.)
-
-215. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA NEUROGLIA DEL CEREBRO HUMANO.
-_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913.
-
-216. ALGUNAS VARIACIONES FISIOLÓGICAS Y PATOLÓGICAS DEL APARATO
-RETICULAR DE GOLGI. Con 55 grabados. _Idem_, tomo XII, 1914.
-(Esta monografía, sumamente extensa, es sin duda el trabajo de
-investigación de mayor envergadura publicado hasta hoy sobre el
-argumento.)
-
-217. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LOS
-INSECTOS (con la colaboración de D. Sánchez). Primera parte: _Retina
-y centros ópticos_. Con 85 grabados y 2 láminas cromolitográficas.
-_Idem_, tomo XIII, 1915.
-
-218. VARIACIONES FISIOLÓGICAS DEL RETÍCULO DE GOLGI EN ALGUNOS
-ELEMENTOS EPITELIALES Y MESODÉRMICOS. _Bol. de la Soc. Esp. de
-Biol._, tomo III, 1915.
-
-219. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA POLARIZACIÓN ONTOGÉNICA Y
-FILOGÉNICA DEL APARATO DE GOLGI. _Idem_, tomo III, 1915.
-
-220. PLAN FUNDAMENTAL DE LA RETINA DE LOS INSECTOS. Con 5 esquemas.
-_Idem._ Año V, 1915.
-
-221. SIGNIFICACIÓN PROBABLE DE LA MORFOLOGÍA DE LAS NEURONAS DE LOS
-INVERTEBRADOS. Con 11 figuras. _Idem._ Año V, 1915.
-
-222. EL PROCEDER DEL ORO-SUBLIMADO PARA LA COLORACIÓN DE LA
-NEUROGLIA, fascículos 3 y 4, tomo XIV. _Idem_, Diciembre de 1916. Con
-3 microfotografías.
-
-223. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA RETINA Y CENTROS ÓPTICOS DE
-LOS CEFALÓPODOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, fascículos 1 y 2,
-tomo XV, 1917.
-
-224. CONSIDERACIONES SOBRE LA SIGNIFICACIÓN DE LOS CRUCES ÓPTICOS DE
-LOS INSECTOS, CRUSTÁCEOS Y CEFALÓPODOS. Con varios esquemas. _Idem_,
-tomo XV, 1917.
-
-
-LIBROS Y FOLLETOS DE CARÁCTER LITERARIO
-
-225. RECUERDOS DE MI VIDA. Dos volúmenes, con numerosas fotografías y
-grabados, 1901 á 1917.
-
-226. CUENTOS DE VACACIONES. Narraciones pseudo-científicas. Madrid,
-1905.
-
-227. EL QUIJOTE Y EL QUIJOTISMO. _Discurso leído en la sesión
-conmemorativa de la Publicación del Quijote_, celebrada por el
-Colegio Médico el 9 de Mayo de 1905[288].
-
- [288] Omitimos multitud de artículos de índole
- científico-literaria, ó de tendencia política, aparecidos en
- algunos periódicos é ilustraciones españolas.
-
-
-TRABAJOS DE MIS DISCÍPULOS[289]
-
- [289] Enumero solamente los trabajos efectuados en mi Laboratorio
- ó los inspirados por mis descubrimientos en España.
-
-=Pedro Ramón Cajal= (Profesor de la Facultad de Medicina de
-Zaragoza).--Investigaciones micrográficas en el encéfalo de los
-batracios y reptiles. Zaragoza, 1894.
-
--- Las fibras colaterales de la substancia blanca de la médula de
-larvas de batracio. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, Octubre 1890.
-
--- El encéfalo de los reptiles (con 8 grabados). Zaragoza, 1894.
-
--- Estructura del encéfalo del camaleón (con 14 grabados). _Rev.
-trim. microg._, tomo I, 1896.
-
--- Los corpúsculos nerviosos de axon corto en los vertebrados
-inferiores (con un grabado). _Idem_, tomo II, 1897.
-
--- El fascículo longitudinal posterior en los reptiles (con 2
-grabados). _Idem_, 1897.
-
--- Centros ópticos de las aves (con 13 grabados). _Idem_, tomo III,
-1898.
-
--- La célula piramidal del cerebro de los reptiles (con un grabado).
-_Idem_, 1899.
-
--- Adiciones á nuestros trabajos sobre los centros ópticos de las
-aves (con 4 grabados). _Idem_, 1899.
-
--- El lóbulo óptico de los peces (teleósteos), (con 4 grabados).
-_Idem_, 1899.
-
--- Ganglio basal de los batracios y fascículo basal (con 3 grabados).
-_Idem_, 1900.
-
--- Algunas reflexiones sobre la evolución de los corpúsculos
-piramidales del cerebro. _La Clínica Moderna_, año I. Zaragoza, 1902.
-
--- Origen del nervio masticador en las aves, reptiles y batracios
-(con 6 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo III, 1904.
-
-=Claudio Sala Pons.=--La médula espinal de los batracios (con 7
-grabados). Barcelona, 1892.
-
--- La corteza cerebral de las aves (con 7 grabados). Barcelona, 1893.
-
--- La neuroglia de los vertebrados. Tesis del Doctorado. Barcelona,
-1894.
-
-=C. Calleja= (Catedrático de Histología de la Universidad de
-Barcelona).--La región olfatoria del cerebro (con 13 grabados).
-Madrid, 1893.
-
--- Histogénesis de los centros nerviosos (con 11 grabados). Tesis del
-Doctorado. Madrid, 1896.
-
--- Método de triple coloración con el carmín litinado y el
-picrocarmín de índigo. _Rev. trim. microg._, tomo II, 1897.
-
-=M. Márquez.=--Algunas aplicaciones de las nuevas ideas sobre la
-estructura del sistema nervioso. Madrid, 1898.
-
--- Nuevas consideraciones acerca de los entrecruzamientos nerviosos
-motores del aparato de la visión. _Rev. trim. microg._, 1901.
-
--- Contribución al estudio de la acción nociva de la luz. _Revista
-Ibero-Americana de Ciencias Médicas_, 1900.
-
-=I. Lavilla= (Profesor de la Facultad de Medicina de
-Valladolid).--Estructura de los ganglios intestinales (con 4
-grabados). _Rev. trim. microg._, tomos II y III, 1887.
-
--- Algunos detalles concernientes á la oliva superior y focos
-acústicos (con 3 grabados). _Idem_, tomo III, 1898.
-
-=R. Terrazas.=--Métodos de coloración de la substancia fundamental
-del cartílago. _Idem_, tomo II, 1896.
-
--- Notas sobre la neuroglia del cerebelo y crecimiento de los
-elementos nerviosos (con 6 grabados). _Idem_, tomo II, 1897.
-
-=T. Blanes.=--Sobre algunos puntos dudosos de la estructura del bulbo
-olfatorio (con 8 grabados). _Idem_, tomo III, 1898.
-
-=F. Olóriz Ortega.=--La placa fotográfica como reactivo químico.
-_Idem_, tomo III, 1897.
-
--- En unión de Cajal, el ya citado trabajo sobre los ganglios
-nerviosos craneales. _Idem_, tomo II, 1897.
-
-=J. Havet= (Profesor de Anatomía de Lovaina, pensionado en Madrid
-para trabajar en mi Laboratorio).--La structure du chiasma optique
-et des masses ganglionnaires de l’_Astacus fluviatilis_. (Avec 3
-dessins). _Idem_, 1898.
-
--- Contribution à l’étude de la névroglie des invertebrés. _Trab. del
-Lab. de Invest. biol._, tomo XIV, 1916.
-
-=Eduardo del Río.=--Un caso de neoplasia sarcomatosa humana provocada
-por coccidias (con 2 grabados). _Rev. trim. microg._, 1900.
-
--- Algunos datos concernientes á la anatomía patológica del leproma.
-_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VIII, 1910.
-
-=Forns.=--Terminaciones nerviosas en la membrana timpánica. _Idem_,
-tomo II, 1903.
-
-=Tello.=--Sobre la existencia de neurofibrillas gigantes en la médula
-espinal de los reptiles. _Idem_, tomo II, 1903.
-
--- Disposición macroscópica y estructura del cuerpo geniculado
-externo (con 7 grabados). _Idem_, tomo III, 1904.
-
--- Las neurofibrillas en los vertebrados inferiores (con 20
-grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, 1904.
-
--- Terminaciones sensitivas de los pelos, etc. (con 10 grabados).
-_Idem_, tomo IV, 1905.
-
--- Terminaciones en los músculos estriados. _Idem_, tomo IV, 1905.
-
--- Dégénération et régénération des plaques motrices après la section
-des nerfs (avec 16 gravures). _Idem_, tomo V, 1907.
-
--- La régénération dans les fuseaux de Kühne (avec 2 gravures).
-_Idem_, tomo V, 1907.
-
--- La régénération dans les voies optiques (avec 5 gravures). _Idem_,
-tomo V, 1907.
-
--- Contribución al conocimiento del encéfalo de los teleósteos (con
-11 grabados). _Idem_, tomo VII, 1909.
-
--- La influencia del neurotropismo en la regeneración de los centros
-nerviosos (con 8 grabados). _Idem_, tomo IX, 1911.
-
--- Algunas observaciones con los rayos ultraviolados (con 8
-grabados). _Idem_, tomo IX, 1911.
-
--- Algunas observaciones sobre la histología de la hipófisis humana
-(con 14 grabados). _Idem_, tomo X, 1912.
-
--- Un curioso retículo de las células del lóbulo anterior de la
-hipófisis. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I,
-1912.
-
--- El retículo intracelular de Golgi en las células del lóbulo
-anterior de la hipófisis humana. _Idem_, tomo I, 1912.
-
--- El retículo de Golgi en las células de algunos tumores y en las
-del granuloma experimental producido por el _Kieselgur_ (con 4
-grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913.
-
--- Algunas experiencias de injertos nerviosos con nervios conservados
-_in vitro_ (con 2 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914.
-
--- Una variación más de los métodos de la plata para la rápida
-impregnación del tejido conectivo. _Idem_, tomo XII, 1914.
-
--- Génesis de las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas.
-_Idem_, tomo XV, 1917.
-
-=G. Lafora.=--Nuevas investigaciones sobre los cuerpos amiláceos del
-interior de las células nerviosas (con 3 grabados). _Idem_, tomo XI,
-1913.
-
--- Neoformaciones dendríticas en las neuronas y alteraciones
-neuróglicas del perro senil. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo
-XII, 1914.
-
--- Sur la Karyorhexis neuroglique (avec 2 figures). _Idem_, tomo
-VIII, 1910.
-
--- Sobre algunas degeneraciones de las células nerviosas nuevamente
-conocidas. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I,
-1912.
-
--- Sobre la anatomía patológica de la parálisis agitante. _Idem_,
-tomo I, 1912.
-
--- Lesiones peculiares en un cerebro con encefalitis palúdica.
-_Idem_, tomo II, 1913[290].
-
- [290] El Dr. Rodríguez Lafora ha dado á luz en mis _Trabajos_ y
- algunas Revistas nacionales y extranjeras otras investigaciones
- interesantes, que no se citan aquí por haber sido efectuadas en
- Laboratorios exóticos.
-
--- Nota para la histopatología de la poliomielitis endémica. _Idem_,
-tomo II, 1913.
-
--- Modifications des cellules névrogliques et des cellules nerveuses
-dans un gliome (avec 4 gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._,
-tomo XIV, 1916.
-
-=F. Sánchez.=--Un sistema de finísimos conductos intraprotoplásmicos
-hallado en las células del intestino de algunos isópodos (con 6
-grabados). _Idem_, tomo III, 1904.
-
--- El método de Cajal en el sistema nervioso de los invertebrados.
-_Asociación Española para el Progreso de las Ciencias._ Congreso de
-Zaragoza, 1908.
-
--- L’appareil réticulaire de Cajal-Fusari des muscles striés (avec 3
-gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo V, 1907.
-
--- El sistema nervioso de los hirudíneos (con 51 grabados y 7
-láminas). _Idem_, tomo VII, 1909, parte 1.ª. Véase también parte 2.ª
-(con 44 grabados). _Idem_, tomo X, 1912.
-
--- Sobre la estructura íntima de la fibra muscular de los
-invertebrados (con 2 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913.
-
--- Sobre las terminaciones nerviosas en los insectos (con 2
-grabados). _Idem_, tomo XI, 1913.
-
--- Datos para el conocimiento histogénico de los centros ópticos de
-los insectos. Evolución de algunos elementos retinianos del «Pieris
-brassicæ, L.». _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XIV, 1916.
-
-_En colaboración con Cajal_:
-
--- Contribución al conocimiento de los centros nerviosos de los
-insectos. _Idem_, tomo XIII, 1915.
-
-=Sánchez y Sánchez.=--El esqueleto protoplásmico ó aparato de sostén
-de las células de Schwann (con 6 grabados). _Idem_, tomo XIV, 1916.
-
--- Recherches sur le réseau endocellulaire de Golgi dans les cellules
-de l’écorce du cervelet. _Idem_, tomo XIV, 1916.
-
-=Fernando de Castro.=--Nota sobre la disposición del aparato
-reticular de Golgi en los botones gustativos. _Idem_, tomo XIV, 1916.
-
--- Estudios sobre los ganglios sensitivos y simpáticos del hombre en
-estado normal y patológico (con más de 50 grabados). _Idem_, tomo XV,
-1917.
-
-=N. Achúcarro.=--Neuroglia y elementos intersticiales patológicos del
-cerebro impregnados por los métodos de reducción de la plata ó por
-sus modificaciones (con 12 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911.
-
--- Algunos datos histopatológicos obtenidos con el procedimiento del
-tanino y plata amoniacal. _Idem_, tomo IX, 1911.
-
--- Histopathologisches über Gefässverödung und über Entwicklung in
-der Hirnrinde. _Idem_, tomo VII, 1911.
-
--- Alteraciones nucleares de las pirámides cerebrales en la rabia y
-en las esporotricosis experimentales. _Idem_, tomo IX, 1911.
-
--- Las células amiboides de la neuroglia teñidas con el método de la
-plata reducida. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo
-I, 1912.
-
--- Sobre los núcleos de las células gigantes en un glioma (con 6
-grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo X, 1912.
-
--- La membrana de la célula nerviosa. _Boletín de la Sociedad
-Española de Biología_, tomo I, 1912.
-
--- Nuevo método para el estudio de la neuroglia y tejido conectivo.
-_Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I, 1912.
-
--- Sur la formation des cellules à bâtonnet. _Trab. del Lab. de
-invest. biol._, 1908.
-
--- Cellules allongées et Stäbchenzellen. _Idem_, 1909.
-
--- Notas sobre la estructura de la neuroglia. _Idem_, 1913.
-
--- Alteraciones del ganglio cervical superior simpático en algunas
-enfermedades mentales (con 10 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914.
-
--- Nota sobre la estructura y funciones de la neuroglia y en
-particular de la neuroglia de la corteza cerebral humana (con 9
-grabados). _Idem_, tomo XI, 1913.
-
--- Contribución al estudio gliotectónico de la corteza cerebral. El
-asta de Ammon y la fascia dentata (con 28 grabados en negro y color).
-_Idem_, tomo XII, 1914.
-
--- De l’évolution de la névroglie et spécialement de ses relations
-avec l’appareil vasculaire (avec 24 gravures). _Idem_, tomo XIII,
-1915[291].
-
- [291] El Dr. Achúcarro ha publicado otros muchos é importantes
- trabajos que no se citan aquí por haber sido efectuados en
- Laboratorios extranjeros.
-
-=N. Achúcarro= y =Sacristán=.--Zur Kenntnis der Ganglienzellen der
-menschlichen Zirbeldrüse (con 4 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913.
-
--- Investigaciones histológicas sobre la glándula pineal humana.
-_Idem_, tomo X, 1912.
-
-=N. Achúcarro= y =Calandre=.--El método del tanino y la plata
-amoniacal aplicado al estudio del tejido muscular cardíaco del hombre
-y del carnero (con 6 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913.
-
-=N. Achúcarro= y =M. Gayarre=.--La corteza cerebral en la demencia
-paralítica con el nuevo método del oro y sublimado de Cajal (con 15
-grabados). _Idem_, tomo XII, 1912.
-
--- Contribución al estudio de la neuroglia en la corteza de la
-demencia senil y su participación en la alteración celular de
-Alzheimer (con 9 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914.
-
-=Río-Hortega.=--Détails nouveaux sur la structure de l’ovaire (avec 8
-gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913.
-
--- Investigations sur le tissu musculaire lisse (avec 5 gravures).
-_Idem_, tomo XI, 1913.
-
--- Alteraciones del sistema nervioso central en un caso de moquillo
-(con 18 grabados). _Idem_, tomo XII, 1915.
-
--- Contribución al estudio de la fina textura de las células
-cancerosas. Las epiteliofibrillas (con 7 grabados). _Idem_, tomo XII,
-1915.
-
--- Contribution á l’étude de l’histopathologie de la névroglie. Ses
-variations dans la ramollissement cérébral. _Idem_, tomo XIV, 1916.
-
--- Nuevas reglas para la coloración constante de las formaciones
-conectivas, por el método de Achúcarro. _Idem_, tomo XIV, 1916.
-
--- Estudios sobre el centrosoma de las células nerviosas y
-neuróglicas de los vertebrados, en sus formas normales y anormales.
-_Idem_, tomo XIV, 1916.
-
--- Sobre la banda de cierre de los epitelios. _Boletín de la Sociedad
-Española de Biología_, tomo III, 1916.
-
--- Alteraciones renales en un caso de enfermedad bronceada. _Idem_,
-tomo IV, 1915.
-
--- El conectivo interepitelial. _Trab. del Lab. de invest. biol._,
-tomo XIV, 1916.
-
--- Estructura fibrilar del protoplasma neuróglico y origen de las
-gliofibrillas. _Idem_, tomo XIV, 1916.
-
--- Sobre la naturaleza de las células epifisarias. _Boletín de la
-Sociedad Española de Biología_, tomo IV, 1916.
-
-=J. Ramón Fañanás.=--El aparato reticular de Golgi en la mucosa y
-bulbo olfativo (con 4 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._,
-tomo X, 1912.
-
--- El aparato endocelular de Golgi del embrión de pollo. _Idem_, tomo
-X, 1912.
-
--- Alteraciones del aparato reticular de Golgi en las células
-gigantes y otros elementos del tubérculo. _Idem_, tomo XI, 1913.
-
--- Contribución al estudio de la neuroglia del cerebelo (con 3
-grabados). _Idem_, tomo XIV, 1916.
-
-=Leoz Ortín= y =Arcaute.=--Procesos regenerativos del nervio óptico y
-retina con ocasión de injertos nerviosos (con 4 grabados). _Trab. del
-Lab. de Invest. biol._, tomo XI, 1913.
-
-=Arcaute.=--Sobre algunas alteraciones de las células de Purkinje del
-cerebelo en un caso de sífilis hereditaria. _Boletín de la Sociedad
-Española de Biología_, tomo I, 1912.
-
--- Alteraciones del cerebelo en la parálisis general. _Idem_, tomo I,
-1912.
-
-=Laura Foster.=--La degeneración traumática en la médula espinal de
-las aves (con 6 grabados). _Idem_, tomo IX, 1911.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-ÍNDICE
-
-
- Págs.
-
-DOS PALABRAS AL LECTOR. III
-
-CAPÍTULO I.-- Decidido á seguir la carrera del profesorado, me gradúo
-de doctor y me preparo para oposiciones á cátedras. -- Iniciación
-en los estudios micrográficos. -- Fracaso previsto de mis primeras
-oposiciones. -- Los vicios de mi educación intelectual y social.
--- Corregidos en parte, triunfo al fin, obteniendo la cátedra de
-Anatomía descriptiva de la Universidad de Valencia. 1
-
-CAPÍTULO II.-- Caigo enfermo con una afección pulmonar grave.
--- Abatimiento y desesperanza durante mi cura en Panticosa. --
-Restablecimiento de mi salud en San Juan de la Peña. -- La fotografía
-como alimento de mis gustos artísticos contrariados. -- Contraigo
-matrimonio y comienzan las preocupaciones de la familia, que en nada
-menoscaban el progreso de mis estudios. -- Vaticinios fallidos de
-mis padres y amigos con ocasión de mi boda. -- Mis primeros ensayos
-científicos. 17
-
-CAPÍTULO III.-- Mi traslación á Valencia. -- Mis giras por la ciudad
-y sus alrededores. -- Los oradores del Ateneo Valenciano. -- Epidemia
-colérica de 1885 é inoculaciones profilácticas del Dr. Ferrán. --
-Encargado por la Diputación de Zaragoza del estudio de la vacunación
-anticolérica, doy una conferencia en la capital aragonesa y la
-Diputación recompensa mi labor publicando mis estudios y regalándome
-magnífico microscopio. -- Resultados de mis investigaciones sobre el
-cólera. -- Trabajos histológicos. -- Decido publicar mis pesquisas en
-Revistas extranjeras. 37
-
-CAPÍTULO IV.-- Decido publicar mis trabajos en el extranjero. --
-Invitación del profesor W. Krause, de Gotinga, de colaborar en su
-Revista. -- Mis primeras exploraciones sobre el sistema nervioso.
--- Dificultades encontradas. -- Excelencias del método de Golgi
-y excesivo nacionalismo de los sabios. -- Mis distracciones en
-Valencia: las excursiones del _Gaster-Club_ y las maravillas de la
-sugestión y del hipnotismo. 65
-
-CAPÍTULO V.-- Mi traslación á la Cátedra de Histología de Barcelona.
--- Los nuevos compañeros de Facultad. -- La peña del Café de
-Pelayo. -- Mis investigaciones sobre el sistema nervioso conducen á
-resultados interesantes. -- Mi excesiva fecundidad científica durante
-1888, me obliga á publicar una Revista micrográfica. -- Las leyes
-de la morfología y conexión de las células nerviosas. -- Resumen
-de algunos descubrimientos en el cerebelo, retina, médula espinal,
-lóbulo óptico, etc. 89
-
-CAPÍTULO VI.-- Algunos detalles tocantes á mis trabajos de 1888. --
-Las _cestas_ del cerebelo, el axon de los _granos_ y las _fibras
-musgosas_ y _trepadoras_. -- Valor decisivo de estos encuentros para
-la resolución del problema de la conexión intercelular. -- _Teoría
-reticular_ de Gerlach y de Golgi. -- Los atisbos geniales de His y
-Forel. -- Confirmación en la retina y lóbulo óptico de las _leyes
-conectivas_ inducidas del análisis del cerebelo. -- Plan estructural
-de la médula espinal. -- Averiguación del modo de terminar en los
-centros los nervios sensitivos y sensoriales. -- Otros trabajos menos
-importantes. 105
-
-CAPÍTULO VII.-- Excesiva reserva de los sabios acerca de mis
-trabajos. -- Para prevenir desconfianzas decido mostrar mis
-preparaciones ante la _Sociedad anatómica alemana_. -- En Berlín
-contraigo relaciones personales con los célebres histólogos Alberto
-Kölliker, His, Waldeyer y otros sabios tudescos. -- Mi visita al
-Laboratorio de Histología de W. Krause en Göttingen. -- Breve gira
-por el Norte de Italia. -- Impresión personal acerca de los sabios
-alemanes. 141
-
-CAPÍTULO VIII.-- Mi actividad continúa en aumento. -- Algunos
-estudios sobre el desarrollo del sistema nervioso (médula y
-cerebelo). -- Curiosa disposición en las fibras musculares de los
-insectos. -- Mis exploraciones en el bulbo olfatorio justifican
-plenamente la doctrina del contacto. -- Hallazgos interesantes en
-la corteza cerebral de los mamíferos. -- Movimiento bibliográfico
-suscitado por mis investigaciones. -- Sabios insignes que aprueban,
-confirman ó divulgan mis ideas. -- Algunos contratiempos y
-pesadumbres. 155
-
-CAPÍTULO IX.-- Trabajos de 1891. -- Con la colaboración de van
-Gehuchten, formulo el principio de la _polarización dinámica_ de
-las neuronas. -- Completo mis anteriores observaciones sobre el
-cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios simpáticos.
--- Inesperada fortuna de mis conferencias populares acerca de la
-estructura fundamental del sistema nervioso. -- Oposiciones á la
-cátedra de Histología, de Madrid. -- Mi traslación á la Corte en
-1892. 187
-
-CAPÍTULO X.-- Mi traslación á la Corte. -- Me domicilio en la calle
-de Atocha, cerca de San Carlos. -- Semblanzas de algunos de mis
-amigos y colegas de Facultad, hoy desaparecidos: Calleja, Olóriz,
-Hernando, Letamendi, San Martín, etc. 215
-
-CAPÍTULO XI.-- Peligros de Madrid para el hombre de Laboratorio. --
-Tentaciones del diletantismo científico, literario y artístico. --
-Mis oreos espirituales: paseos por los alrededores de Madrid, y la
-peña del Café Suizo. -- Nuevas investigaciones sobre la estructura
-del cerebro. -- Comienzo la publicación de mi obra de conjunto sobre
-la textura del sistema nervioso de los vertebrados. 235
-
-CAPÍTULO XII.-- La _Sociedad Real_ de Londres me encarga la _Croonian
-Lecture_. -- Mi conferencia ante dicha Sociedad. -- Banquetes
-oficiales y otros agasajos. -- Visita á los Institutos científicos
-de Londres y gira á las Universidades de Cambridge y Oxford. -- Se
-me nombra Doctor en Ciencias, _honoris causa_. -- Impresión personal
-acerca de la ciencia inglesa y la organización de sus Centros
-docentes. 259
-
-CAPÍTULO XIII.-- Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896.
--- Disposiciones nuevas observadas en la estructura del _bulbo
-raquídeo_, _protuberancia_, _tálamo óptico_, _cuerpo estriado_,
-_glándula pineal_, _cuerpo pituitario_, _retina_, _ganglios_,
-etcétera. -- Algunas observaciones sobre la textura del _protoplasma_
-y _núcleo_. -- Para eliminar posibles objeciones, consigo comprobar,
-con el método de Ehrlich, al azul de metileno, los hechos más
-importantes recogidos con ayuda del cromato de plata. 275
-
-CAPÍTULO XIV.-- Las teorías y los hechos. -- Firmeza y constancia de
-los hechos histológicos. -- Carácter instrumental de las hipótesis.
--- Conviene de cuando en cuando cultivarlas, pero sin fiarse mucho de
-ellas. -- Inducciones fisiológicas sacadas de la morfología neuronal.
--- Explicación histológica del hábito, del progreso mental en la
-escala zoológica, del talento y del genio. -- Conjeturas sobre el
-mecanismo del sueño, atención y asociación. -- Exquisita economía
-reinante en las creaciones de la vida; leyes de ahorro, de espacio,
-de materia y de tiempo de conducción. 307
-
-CAPÍTULO XV.-- Mi producción en 1898 y 1899. -- Abatido por el
-desastre colonial, amengua mi fuerza productiva. -- Literatura de
-la regeneración: su infecundidad en la corrección de los vicios
-nacionales. -- Teoría de los entrecruzamientos nerviosos y estructura
-del _kiasma óptico_ en la serie animal. -- Otros trabajos menos
-importantes. 327
-
-CAPÍTULO XVI.-- Mi labor durante los años 1899 y 1900. -- Nuevos
-estudios sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el
-encéfalo humano. -- Elementos característicos del encéfalo del
-hombre. -- Estructura de la región visual. -- Estudios sobre la
-corteza acústica, táctil y olfativa. 345
-
-CAPÍTULO XVII.-- Con ocasión de conmemorar el decenario de su
-fundación la Universidad de Clark (Estados Unidos), centro de
-estudios superiores, soy invitado, juntamente con otros profesores
-europeos, á dar algunas conferencias. -- Tórrido calor de Nueva York.
--- Mi viaje á Boston y Worcester (Mass.), donde se celebró la fiesta
-universitaria. -- El patriotismo anglo-sajón. -- Algunas causas
-morales de la guerra suscitada entre los Estados Unidos y España. --
-Las instituciones docentes de Boston y de Nueva York. 361
-
-CAPÍTULO XVI _bis_.-- Aquejado de una crisis cardíaca, resuelvo
-vivir en el campo, donde organizo mi Laboratorio. -- En mi casita
-de Amaniel sorpréndeme la noticia de la concesión del _premio
-internacional_ llamado _de Moscou_. -- Felicitaciones calurosas de
-los amigos y compañeros, homenajes entusiastas de los discípulos y
-fiesta conmemorativa en la Universidad. -- Mi discurso á la juventud
-en la solemnidad académica. -- Por iniciativas de la Prensa, el
-Gobierno acuerda crear un Laboratorio de investigaciones biológicas.
--- Algunos trabajos emprendidos durante el bienio de 1900 y 1901. 391
-
-CAPÍTULO XVII _bis_.-- Participación de los histólogos españoles en
-el Congreso médico internacional de 1908 celebrado en Madrid. --
-Comunicaciones de algunos profesores extranjeros y nacionales. --
-Demostración hecha por Simarro de un método nuevo de coloración de
-las neurofibrillas. -- Partiendo de este interesante proceder, doy
-casualmente con una fórmula sencillísima y constante de impregnación
-de las neurofibrillas, de los axones y terminaciones nerviosas
-centrales y periféricas. -- Historia de las tentativas encaminadas
-al hallazgo de la nueva fórmula y ulteriores perfeccionamientos de
-la misma. -- Gracias al nuevo recurso técnico, consigo confirmar
-y consolidar definitivamente descubrimientos anteriores y hacer
-numerosos hallazgos. 411
-
-CAPÍTULO XVIII.-- Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación
-argéntica durante los años 1903, 1904 y 1905. -- Real disposición
-del esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en las
-arborizaciones pericelulares. -- Con la colaboración de Tello, señalo
-curiosas variaciones fisiológicas del retículo neurofibrillar bajo la
-acción de la temperatura; y ayudado de D. D. García, las variaciones
-neurofibrillares de la rabia. -- Aplicación del método á los
-embriones y fetos, y estudio en las aves y mamíferos de la estructura
-de los focos bulbares y origen de los nervios acústicos, motores y
-sensitivos. -- Las neurofibrillas de los vermes, singularmente del
-_Lumbricus_. -- Análisis estructural de las placas motrices, de las
-neuronas de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. --
-Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los ganglios
-sensitivos y simpáticos del hombre, etc. 431
-
-CAPÍTULO XIX.-- Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. --
-Investigaciones sobre la regeneración de los nervios y las vías
-centrales. -- Controversia entre los monogenistas y poligenistas.
--- El neuronismo sale triunfante de la prueba á que fué sometido
-por los adeptos de la teoría catenaria. -- Nuevos estudios sobre la
-génesis de las vías nerviosas en el embrión, también fortalecedores
-de la concepción neuronal. -- Hechos demostrativos de que las
-neurofibrillas de la célula nerviosa constan de unidades vivientes
-relativamente autónomas. 453
-
-CAPÍTULO XX.-- Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido
-por honores y recompensas extraordinarios. -- La medalla de oro
-de Helmholtz y el premio Nobel. -- Felicitaciones y agasajos
-á granel. -- Inconvenientes de la celebridad. -- Mi viaje á
-Estocolmo: ceremonias, festejos y discursos. -- Miseria de nuestra
-representación diplomática. -- Moret, que tuvo siempre para mí
-benevolencias inmerecidas, pretende hacerme ministro. -- Asombro de
-los vividores de la política al saber que rechazaba tan codiciado
-honor. -- Tras del Domingo de Ramos, vino, según temía, mi semana de
-pasión. -- Mordeduras de la emulación y del despecho: mis polémicas
-con Apáthy y Held. 477
-
-CAPÍTULO XXI.-- _Relación abreviada de los trabajos efectuados en el
-último decenio_ (1907 _á_ 1917). -- Estudios de Anatomía comparada
-sobre el _cerebelo_, _bulbo raquídeo_ y origen de los _nervios
-motores y sensoriales_ de peces, aves y mamíferos. -- Estructura
-del núcleo. -- Supervivencia de las neuronas fuera del organismo.
--- Nuevas investigaciones sobre la _degeneración y regeneración_ en
-la médula, cerebro y cerebelo. -- Experimentos de trasplantación de
-nervios. -- Hechos favorables á la teoría neurotrópica. -- Producción
-de nervios artificiales en los ganglios transplantados. 509
-
-CAPÍTULO XXII.-- Continúa la exposición de los trabajos del último
-decenio. -- Algunos métodos nuevos de investigación: el del
-formol-urano para la coloración del _aparato endocelular_ de Golgi y
-el del sublimado-oro para la impregnación de la _neuroglia_ de tipo
-protoplásmico. -- Principales resultados obtenidos en los nervios y
-centros con estas nuevas fórmulas. -- Investigaciones sobre el ojo
-y retina de los insectos. -- La retina de los cefalópodos. -- Tres
-libros publicados durante dicho decenio. -- Algunas distinciones
-honoríficas recibidas durante los últimos años. 547
-
-CAPÍTULO XXIII.-- _Epílogo._ -- Mi actividad docente y la
-multiplicación espiritual. -- Discípulos aventajados. -- La
-escuela histológica española. -- Realización parcial de mi ideal
-patriotico-científico. -- Aptitud de los españoles para la
-investigación científica. -- Sentimiento del deber cumplido. -- Lista
-de trabajos del autor y de sus discípulos é inmediatos continuadores.
- 573
-LISTA DE LOS LIBROS Y FOLLETOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR.-- Libros.
--- Monografías científicas. -- Libros y folletos de carácter
-literario. -- Trabajos de mis discípulos. 583
-
-
-
-FE DE ERRATAS
-
-
-Bastantes descuidos, erratas é incorrecciones se han deslizado en el
-texto, cuya enmienda queda al buen juicio del lector. Mencionaremos
-algunas:
-
- PÁGINA LÍNEA DICE DEBE DECIR
-
- 2 5 aprendido adquirido
-
- 2 13 Rioz Ríos
-
- 2 24 Rioz Ríos
-
- 32 30 atisvos atisbos
-
- 39 11 plaza de Mirasol calle de Cavanilles
-
- 97 17 Así todo Así y todo
-
- 216 26 1908 1906
-
- 217 27 menúfar nenúfar
-
- 236 7 por pundonor por el pundonor
-
- 252 32 Würsburgo Würzburgo
-
- 263 29 coronaba sazonaba
-
- 428 27 muertas muerto
-
- 431 18 en es
-
- 432 17 matices reactivos
-
- 447 10 la morfología los atributos
-
- 460 8 de para
-
- 461 4 Funda Fundaba
-
- 522 35 1911 1908
-
-NOTA.--Por inadvertencia ha sido repetida la numeración de los
-capítulos XVI y XVII. Para distinguir los duplicados de los otros, se
-les ha añadido la palabra _bis_.
-
-
-
-
-
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-Santiago Ramón y Cajal
-
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