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If you are not located in the United States, you'll -have to check the laws of the country where you are located before using -this ebook. - - - -Title: Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2) - -Author: Santiago Ramón y Cajal - -Release Date: November 12, 2019 [EBook #60675] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RECUERDOS DE MI VIDA (TOMO 2 DE 2) *** - - - - -Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -NOTA DE TRANSCRIPCIÓN - - * En el texto, las cursivas se muestran entre _subrayados_, las - negritas entre =iguales= y las versalitas se han convertido - a MAYÚSCULAS. - - * Los errores de imprenta han sido corregidos sin avisar. - - * Se ha normalizado el uso de las rayas, se ha completado el - emparejamiento de comillas, admiraciones e interrogaciones y se - ha puesto tilde a las mayúsculas que la necesitan. - - * Se han corregido nombres propios, títulos, citas y expresiones en - lenguas distintas del castellano con ayuda de los repertorios - bibliográficos en línea. - - * Las erratas declaradas al final del volumen se han incorporado al - cuerpo principal del texto. - - * Las notas a pie de página se han renumerado y se han colocado a - continuación del párrafo que contiene la llamada. - - * Se amplía el «Índice» con la inclusión de la «Lista de los libros - y folletos científicos del autor», con rango de capítulo. - - * Nótese que tras los capítulos XVI y XVII aparecen los capítulos - XVI _bis_ y XVII _bis_ por error de numeración en el original - impreso, como se declara al final de la «Fe de erratas». - - * Algunas ilustraciones se han desplazado ligeramente, para evitar - que interrumpieran un párrafo. - - * En las pp. 539 y 541 hay dos figuras 159 distintas. Se las - redenomina 159a y 159b. - - - - - - S. RAMÓN Y CAJAL - - Recuerdos - de mi vida - - CON 180 GRABADOS Y MUCHAS FOTOGRAFÍAS - INTERCALADAS EN EL TEXTO - - TOMO II - - HISTORIA DE MI LABOR CIENTÍFICA - - MADRID - IMPRENTA Y LIBRERÍA DE NICOLÁS MOYA - _Garcilaso, 6, y Carretas, 8._ - — - 1917 - - - - - _Es propiedad del autor._ - - - - -[Ilustración] - - - - -DOS PALABRAS AL LECTOR - - -Este segundo volumen de mis _Recuerdos_ difiere esencialmente del -anterior. En el primero, describí los estravíos de una voluntad -distraída y sobrado inclinada á los devaneos artístico-literarios. -Mientras que, en el presente, se da cuenta de cómo, á impulsos del -sentimiento patriótico y de la triste convicción de nuestro atraso -cultural, fué dicha voluntad disciplinada y orientada hacia la -producción científica. - -Si el citado tomo I fué obra de la edad madura, éste constituye labor -de la vejez, pues ha sido redactado durante los luctuosos años de -1915 y 1916, época de la horrenda guerra europea. Tal retraso en la -publicación explica ciertos cambios inevitables de tendencias y hasta -de estilo. No en vano pasan los años y nos adoctrina la experiencia. -Las cosas que á la triunfante luz del mediodía parecían doradas, se -empalidecen, cuando no se tiñen del color complementario, á la claror -azulada del ocaso. Con todo eso, he tratado de defenderme contra esa -inversión crítica, tan común en los viejos, de la cual constituye -síntoma grave el consabido _laudator temporis acti_. - -Además de castigar algo la enfadosa frondosidad del estilo, he -callado por impertinentes ó nada interesantes muchos episodios de -mi vida. Creo actualmente que el tema principal de mi libro debe -ser exponer la génesis de mi modesta contribución científica, ó en -otros términos, referir cómo surgió y se realizó el pensamiento, un -poco quimérico, de fabricar Histología española, á despecho de la -indiferencia cuando no de la hostilidad del medio intelectual. He -tenido, sobre todo, presente, que lo único capaz de justificar esta -publicación, es su posible virtualidad pedagógica. Ni he olvidado que -la mayoría de mis lectores son médicos y naturalistas. - -El lector ávido de amenidades y ajeno á las ciencias biológicas -quedará defraudado. Aconséjole que prescinda de los capítulos -salpicados de citas y grabados. Singularmente áridos y técnicos son -los XVI, XVIII, XIX y, sobre todo, los terribles XXI y XXII, con que -remata la obra. Sin faltar á mi programa, ha sido imposible evitar -ciertas tabarras, que el lector sabrá perdonarme en gracia de la -intención docente y de las exigencias de la verdad histórica. - - _Madrid, Febrero de 1917._ - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO PRIMERO - - Decidido á seguir la carrera del profesorado, me gradúo de doctor - y me preparo para oposiciones á cátedras. -- Iniciación en los - estudios micrográficos. -- Fracaso previsto de mis primeras - oposiciones. -- Los vicios de mi educación intelectual y social. - -- Corregidos en parte, triunfo al fin, obteniendo la cátedra de - Anatomía descriptiva de la Universidad de Valencia. - - -Nada digno de contarse ocurrió durante los años 1876 y 1877. Continué -en Zaragoza estudiando Anatomía y Embriología, y en los ratos libres -ayudaba á mi padre en el penoso servicio del Hospital, supliéndole en -las guardias y encargándome de las curas de algunos de sus enfermos -particulares de cirugía. Porque dejo apuntado ya que mi progenitor -había adquirido sólida fama en esta especialidad, operaba mucho y, no -obstante su actividad infatigable, faltábale tiempo para acudir á su -numerosa clientela. - -Mis aspiraciones al Magisterio (más que sentidas espontáneamente, -sugeridas de continuo por mi padre) me obligaron á graduarme de -doctor. Táctica excelente hubiera sido haber cursado oficialmente en -Madrid las tres asignaturas cuya aprobación era entonces obligatoria -para alcanzar la codiciada borla doctoral (_Historia de la Medicina_, -_Análisis química_ é _Histología normal y patológica_). Mi -estancia durante un año en la Corte habríame reportado positivas é -inapreciables ventajas: hubiera conocido personalmente á algunos de -mis futuros jueces; asistido á ejercicios de oposición, á fin de -enterarme del aspecto técnico y artístico de semejantes certámenes; y -adquirido, en cuanto mi natural, un tanto rudo y arisco, consintiese, -ese barniz de simpático despejo y de urbana cortesía que tanto -realzan al mérito positivo. Pero mi padre, temeroso sin duda de que, -lejos de su vigilancia, reincidiese en mis devaneos artísticos --y -quizás tenía razón-- resolvió matricularme libremente en las citadas -asignaturas, reteniéndome en Zaragoza. Para el estudio de la _Química -analítica_ confióme á la dirección de D. Ramón Ríos, farmacéutico -muy ilustrado y á la sazón encargado de una fábrica muy acreditada -de productos químicos. En cuanto á la _Historia de la Medicina_ -y á la _Histología normal y patológica_, debía asimilármelas -autodidácticamente, por la lectura de los libros de texto, pues no -había en la capital aragonesa quien pudiera enseñármelas. - -Cuando, llegado el mes de Junio, me disponía en Madrid á sufrir la -prueba del curso, experimenté dos sorpresas desagradables: Todo el -caudal de conocimientos analíticos laboriosamente acopiado en el -Laboratorio del Dr. Ríos vino á ser inútil; porque, según recordarán -cuantos estudiaron por aquellos tiempos, el bueno de Ríos titular -de la citada asignatura en la Facultad de Farmacia, sólo exigía á -los médicos, con una piedad que tenía mucho de desdén, un programa -minúsculo de cuatro ó cinco preguntas, en cada una de las cuales -incluía tan sólo algunos cuadros analíticos de aguas minerales, -composición de la orina, leche, sangre; cuadros sinópticos que todo -el mundo se sabía de coro para salir del paso. Trabajo perdido -resultó también el estudio asiduo de la _Historia de la Medicina_ -según cierto libro francés declarado de texto. Mis condiscípulos de -Madrid, que estaban en el secreto, me desilusionaron profundamente -al informarme de que la susodicha obra no servía de nada, puesto -que el Dr. Santero exigía casi exclusivamente la doctrina de cierto -librito, desconocido para mí, titulado _Prolegómenos clínicos_, -en cuyas páginas el afamado profesor de San Carlos desarrollaba -elocuentemente un curso de filosofía médica y daba rienda suelta á -su pasión fervorosa por Hipócrates y el hipocratismo. Sólo el Dr. -Maestre de San Juan, profesor de _Histología_, ateníase fielmente -al enunciado de su asignatura, examinando con arreglo al texto y -programas oficiales. - -No tuve, por consiguiente, más remedio que encasquetarme, en tres ó -cuatro días de trabajo febril, los amenos cuadros analíticos del Dr. -Ríos y los briosos y entusiastas alegatos vitalistas del Dr. Santero. -Gran suerte fué salir del apretado lance sin más consecuencias que -una horrible cefalalgia y cierta aversión enconada á la mal llamada -libertad de enseñanza; merced á la cual se da con frecuencia el caso ---hoy como entonces-- de que el alumno libre, fiado en la solemnidad -del programa oficial, ignore la materia explicada por el catedrático, -y de que éste prescinda, á veces, con admirable desenvoltura, de la -ciencia que, reglamentariamente, viene obligado á explicar. - -Sugestionado por algunas bellas preparaciones micrográficas que el -Dr. Maestre de San Juan y sus ayudantes (el Dr. López García entre -otros) tuvieron la bondad de mostrarme, y deseoso por otra parte -de aprender lo mejor posible la _Anatomía general_, complemento -indispensable de la _descriptiva_, resolví, á mi regreso á Zaragoza, -crearme un Laboratorio micrográfico. Contando con la bondad -inagotable de D. Aureliano Maestre, aprobé fácilmente la Histología; -pero ni había visto una célula, ni era capaz de efectuar el más -sencillo análisis micrográfico. Y fué lo peor que, á la sazón, no -había en Zaragoza persona capaz de orientarme en los dominios de lo -infinitamente pequeño. Además, la Facultad de Medicina, de que era yo -ayudante y auxiliar, andaba muy escasa de medios prácticos. Sólo en -el Laboratorio de Fisiología existía un microscopio bastante bueno. -Con este viejo instrumento amplificante, y gracias á la buena amistad -con que me distinguía el doctor Borao[1], por entonces ayudante -de Fisiología, admiré por primera vez el sorprendente espectáculo -de la circulación de la sangre. De tan sugestiva demostración he -hablado ya en otro lugar[2]. Aquí expresaré tan sólo que ella -contribuyó sobremanera á desarrollar en mí la afición á los estudios -micrográficos. - - [1] Este simpático condiscípulo, hijo del Rector de la - Universidad de Zaragoza, D. Jerónimo Borao, murió muy joven. - - [2] _Cajal: Reglas y consejos sobre investigación biológica._ 3.ª - edición muy aumentada, págs. 106 y 107. - -Escogido un desván como obrador de mis ensayos prácticos, y reunidos -algunos reactivos, sólo me faltaba un buen modelo de microscopio. -Las menguadas reliquias de mis alcances de Cuba no daban para tanto. -Por fortuna, durante mi última gira á la Corte, me enteré de que en -la calle del León, núm. 25, principal (¡no lo he olvidado todavía!) -habitaba cierto almacenista de instrumentos médicos, D. Francisco -Chenel, quien proporcionaba, á plazos, excelentes microscopios de -Nachet y Verick, marcas francesas entonces muy en boga. Entablé, -pues, correspondencia con dicho comerciante y ajustamos las -condiciones: consistían en abonarle en cuatro plazos 140 duros, -importe de un buen modelo Verick, con todos sus accesorios. La -amplificación de las lentes (entre ellas figuraba un objetivo de -inmersión al agua) pasaba de 800 veces. Poco después me proporcioné, -de la misma casa, un _microtomo_ de Ranvier, una _tournette_ ó rueda -giratoria y otros muchos útiles de micrografía. Á todo subvinieron mi -paga modesta de auxiliar y las flacas ganancias proporcionadas por -los repasos de Anatomía; pero las bases financieras del Laboratorio y -Biblioteca fueron mis economías de Cuba. Véase cómo las enfermedades -adquiridas en la gran Antilla resultaron á la postre provechosas. Por -seguro tengo que, sin ellas, no habría ahorrado un céntimo durante mi -estancia en Ultramar, ni contado, por consiguiente, para mi educación -científica con los recursos indispensables. - -Menester era, además, adquirir libros y Revistas micrográficos. -Escaso andaba de los primeros, á causa de no traducir el alemán, -idioma en que corrían impresos los mejores Tratados de Anatomía -é Histología. Solamente en versiones francesas conseguí leer la -_Anatomía general_, de Henle, y el Tratado clásico de _Histología é -Histoquimia_, de Frey. El Van Kempen y el Robin, excelentes libros -franceses, sirviéronme igualmente de guías. Para los trabajos -prácticos pude consultar el _Microscopio en Medicina_, de Beale, su -_Protoplasma y vida_ y el conocido _Manual técnico_, de Latteux. En -cuanto á Revistas científicas, la escasez de mi peculio me obligó á -circunscribirme al abono de unos Archivos ingleses (_The Quarterly -microscopical Science_) y á una Revista mensual francesa, dirigida -por E. Pelletan (_Journal de micrographie_). De obras españolas -disponía de la del Dr. Maestre de San Juan, muy copiosa en datos, -aunque de lectura un tanto difícil. - -Como se ve por lo expuesto, empecé á trabajar en la soledad, sin -maestros, y con no muy sobrados medios; mas á todo suplía mi ingenuo -entusiasmo y decidida vocación. Lo esencial para mí era modelar mi -cerebro, reorganizarlo con vistas á la especialización, adaptarlo, en -fin, rigurosamente á las tareas analíticas del Laboratorio. - -Claro es que, durante la luna de miel del microscopio, no hacía sino -curiosear sin método y desflorar asuntos. Se me ofrecía un campo -maravilloso de exploraciones, lleno de gratísimas sorpresas. Con este -espíritu de expectador embobado, examiné los glóbulos de la sangre, -las células epiteliales, los corpúsculos musculares, los nerviosos, -etc., deteniéndome acá y allá para dibujar ó fotografiar las escenas -más cautivadoras de la vida de los infinitamente pequeños. - -Dada la facilidad de las demostraciones, sorprendíame sobremanera la -ausencia casi absoluta de curiosidad objetiva de nuestros Profesores, -los cuales se pasaban el tiempo hablándonos prolijamente de células -sanas y enfermas, sin hacer el menor esfuerzo por conocer de vista á -esos transcendentales y misteriosos protagonistas de la vida y del -dolor. ¡Qué digo!... ¡Muchos, quizás la mayoría de los Profesores -de aquellos tiempos menospreciaban el microscopio, juzgándolo hasta -perjudicial para el progreso de la Biología!... Á juicio de nuestros -misoneistas del magisterio, las maravillosas descripciones de células -y de parásitos invisibles constituían pura fantasía. Recuerdo que, -por aquella época, cierto catedrático de Madrid, que jamás quiso -asomarse al ocular de un instrumento amplificante, calificaba de -_Anatomía celestial_ á la Anatomía microscópica. La frase, que hizo -fortuna, retrata bien el estado de espíritu de aquella generación de -Profesores. - -Sin duda, contábanse honrosas excepciones. De cualquier modo, importa -notar que, aun los escasos maestros cultivadores del instrumento de -Jansen y creyentes en sus revelaciones, carecían de esa fe robusta -y de esa inquietud intelectual que inducen á comprobar personal -y diligentemente las descripciones de los sabios. Acaso diputaban -la técnica histológica cual disciplina dificilísima. De semejante -dejadez y falta de entusiasmo hacia estudios que han revolucionado -después la ciencia y descubierto horizontes inmensos á la fisiología -y la patología, da también testimonio un curioso relato de A. -Kölliker[3], célebre histólogo alemán que visitó Madrid allá por el -año de 1849. - - [3] _A. Kölliker: Erinnerungen aus meinem Leben._ Leipzig, 1892. - En una carta á su familia, incluída en este libro, describe el - Museo de ciencias naturales, instalado por entonces (1849) en - la Casa de Aduanas (actual Ministerio de Hacienda), y añade: - «Del Director Graells debo contaros una anécdota. Luce en su - Laboratorio un magnífico microscopio francés, y como yo le - preguntara si había investigado algo con él, contestóme que - no había tenido todavía ocasión de aplicarlo á sus trabajos - científicos por desconocer su manejo. Rogóme que hiciera alguna - demostración con dicho instrumento. Entonces procedí, en unión - de un amigo (M. Witich), á mostrarle los glóbulos de la sangre - humana y la fibra muscular estriada, ante cuyo espectáculo reveló - alegría infantil y nos dió gracias calurosas.» - - Si el ilustre sabio alemán hubiera visitado veinte años después - nuestras Facultades de Medicina y Ciencias, habría podido - comprobar igual abandono y apatía. Los imponentes modelos de - microscopios de Ross ó de Hartnak continuaban inmaculados en sus - cajas de caoba, sin otro fin que excitar en vano la curiosidad de - los alumnos ó la ingenua admiración de los papanatas. - -Comenzaba, según decía, á deletrear con delectación el admirable -libro de la organización íntima y microscópica del cuerpo humano, -cuando se anunció en la _Gaceta_ la vacante de las cátedras de -_Anatomía descriptiva y general_ de Granada y Zaragoza. Contrarióme -la noticia, porque distaba mucho de estar preparado para tomar parte -en el arduo torneo de la oposición. Según dejo apuntado en párrafos -anteriores, antes de entrar en liza, hubiera deseado presenciar -este linaje de contiendas, conocer los gustos del público y de -los jueces, adquirir, en suma, la norma con que se aprecian los -valores positivos cotizables en el mercado universitario. Pero el -autor de mis días, que, como todo padre, se hacía hartas ilusiones -acerca de los méritos y capacidades de su hijo, mostrose implacable. -No hubo, pues, más remedio que obedecerle. Y así, desesperanzado, -y haciendo, como suele decirse, de tripas corazón, concurrí á -aquellas oposiciones, en las cuales, para dos plazas, lucharon -encarnizadamente nueve ó diez opositores, algunos verdaderamente -brillantes. - -Durante los ejercicios, mis fundados recelos quedaron plenamente -confirmados. Pusieron aquéllos de manifiesto, según yo presumía, -que en la _Anatomía descriptiva clásica_ y _prácticas de disección_ -rayaba yo tan alto como el que más. Pero la imparcialidad me obliga -á reconocer que, bajo ciertos respectos, mostré también deplorables -deficiencias: ignorancia de algunos conceptos biológicos de alcance -filosófico; desdén hacia reglas interpretativas sacadas de la -anatomía comparada, la ontogenia ó la filogenia; desconocimiento -de ciertas minucias y perfiles de técnica histológica puestos en -moda por el Dr. Maestre de San Juan; en fin, desvío hacia todas -esas especulaciones de carácter ornamental, preciadas flores de -pensamiento que ennoblecen las áridas cuestiones anatómicas y elevan -y amenizan la discusión. - -Pero no fué esto sólo. En aquella ocasión revelé, además, lagunas -de educación intelectual y social no sospechadas por mi padre. -Perjudicóme, en efecto, sobremanera, mi ignorancia de las formas -de la cortesía al uso en los torneos académicos; me deslució una -emotividad exagerada, achacable sin duda á mi nativa timidez, pero -sobre todo á la falta de costumbre de hablar ante públicos selectos -y exigentes; hízome, en fin, fracasar la llaneza y sencillez -del estilo y hasta, á lo que yo pienso, la única de mis buenas -cualidades: la total ausencia de pedantismo y solemnidad expositiva. -Entre aquellos jóvenes almibarados, educados en el retoricismo -clásico de nuestros Ateneos, mi ingenuidad de pensamiento y de -expresión sonaba á rusticidad y bajeza. En mi candor de doctrino, -asombrábame el garbo y la gallardía con que algunos opositores de -la clase de facundos hacían excursiones de placer por el dilatado -campo del evolucionismo ó del vitalismo, ó, cambiando de registro, -proclamaban, sin venir á cuento y llenos de evangélica unción, la -existencia de Dios y del alma, con ocasión de referir la forma -del calcáneo ó del apéndice ileocecal. Á la verdad, ni entonces -ni después fuí bastante refinado para cultivar tan transparentes -habilidades, ni para exornar mi pobre ciencia con filigranas y -colorines, reñidos, á mi ver, con la austeridad y el decoro de la -cátedra. - -Pero, volviendo á mi derrota, añado que sólo en dos cosas atraje -un tanto la curiosidad del público y del Jurado: por mis dibujos -de color en la pizarra el día de la lección, y por los copiosos -detalles con que adorné las pocas preguntas de anatomía descriptiva -que me tocaron en el primer ejercicio (la mayoría de los temas se -referían á técnica histológica y á cuestiones generales, en que yo -flojeaba). En cuanto al ejercicio práctico, en que tantas esperanzas -cifrara el autor de mis días, constituyó, como de costumbre, pura -comedia. Escogióse al efecto una disección llanísima: la preparación -de algunos ligamentos articulares. De esta suerte todos quedamos -igualados. - -En mi fracaso, que sentía sobre todo por el disgusto y decepción que -iba á ocasionar á mi progenitor y maestro, me consoló algo el saber -que se me adjudicó un voto para una de las cátedras, y que este voto -lo debí á un profesor tan sabio, recto y concienzudo como el Dr. -Martínez y Molina, con razón llamado la _perla de San Carlos_[4]. - - [4] Tiempo después me dijeron que el Dr. Martínez y Molina, único - juez que descubrió algún mérito en el humilde y desconocido - provinciano, conservó mucho tiempo, á los fines de la - demostración en cátedra, mis representaciones en color del tejido - óseo y del proceso de la osificación. Tan tímido y huraño era yo - entonces, que ni siquiera me atreví á visitarle para agradecerle - su fina y honrosa atención. - -Transcurrido más de un año (1879), se anunció á oposición la vacante -de la cátedra de Granada. Conocedor de mis defectos, había procurado -corregirlos en la medida de lo posible. Perfeccionéme en la técnica -histológica, sirviéndome de guía el admirable libro titulado _Manuel -technique d’histologie_[5], escrito por Ranvier, ilustre Profesor -del Colegio de Francia; aprendí á traducir el alemán científico; -adquirí y estudié á conciencia diversas obras tudescas de Anatomía -descriptiva, general y comparada; me impuse en las modernas teorías -tocantes á la evolución, de que por entonces eran porta-estandartes -ilustres Darwin, Häckel y Huxley; amplié bastante mis noticias -embriológicas; adornéme, en fin, con algunos de aquellos primores -especulativos que, según pude ver, seducían, acaso más de la cuenta, -á públicos y tribunales. Por primera vez, en mi vida, decidí, pues, -ser algo hábil y ofrendar sacrificios á las gracias. - - [5] Debo al Dr. Salustiano Fernández de la Vega, opositor - triunfante de la cátedra de Anatomía de Zaragoza, el conocimiento - de esta inapreciable obra, que tanto contribuyó á formar mi gusto - hacia la investigación original. - -Tranquilo y esperanzado estaba, dando los últimos toques á mi -intensiva preparación anatómica, cuando cierto día me detiene un -amigo, espetándome á quemarropa: - ---Voy á darte un consejo. No te presentes en las próximas oposiciones -á la cátedra de Granada. - ---¿Por qué? - ---Porque no _te toca todavía_: déjalo para más adelante y todo saldrá -como una seda. - ---Pero... - ---Advierte, criatura, que el tribunal de oposiciones que acaba de -nombrarse ha sido forjado expresamente para hacer catedrático á M., -por cuyos talentos ciertos señores de Madrid sienten gran admiración. - ---Pero si M. se ha preparado siempre para oposiciones á Patología -médica y jamás se ocupó de Anatomía... - ---Cierto; mas no es cosa de esperar varios años una vacante de -Patología. Sus poderosos protectores desean hacerlo catedrático -sobre la marcha; y puesto que, por ahora, la única puerta abierta -es la _Anatomía descriptiva_, á ella se atienen. ¡Vamos!... sé por -una vez siquiera sumiso y razonable, y evita el aumentar, con tus -imprudencias, el número de tus enemigos. Cediendo, te congraciarás -con personajes omnipotentes, de cuya buena voluntad depende tu -porvenir... - ---Agradezco tus consejos, pero no puedo seguirlos. Desertando de -las oposiciones, mi padre se pondría, y con razón, furioso, yo no -tendría más remedio que arrinconarme en un pueblo. Además, después -de varios años de asidua preparación anatómica, ¿no sería bochornoso -desaprovechar la primera ocasión que se me presenta para justificar -mis pretensiones? Por importante que sea alcanzar la codiciada -prebenda, lo es todavía más demostrar á mis jueces y al público que -he perfeccionado mis conocimientos y que, penetrado de mis defectos, -he sabido, si no corregirlos del todo, atenuarlos notablemente, -triunfando de mí mismo. - ---¡Pues no serás nunca catedrático ó lo serás muy tarde, cuando -peines canas!... - ---Al precio de la cobardía y de la abdicación no lo seré nunca... - -Pronto tuve ocasión de comprobar la exactitud de la noticia. En -efecto, el tribunal, salvo alguna excepción, constaba de amigos -y clientes del que por entonces ejercía omnímoda é irresistible -influencia en la provisión de cátedras de Medicina. En descargo del -aludido personaje, debo, sin embargo, declarar que M. había sido un -brillante discípulo suyo, que adornaban á éste prendas relevantes -de carácter y talento, y además que en asegurar el triunfo del -novel anatómico puso todo su empeño el Dr. Fernández de la Vega, -catedrático de Anatomía de Zaragoza, pariente del ilustre Presidente -del tribunal y condiscípulo y fraternal amigo de M.[6]. - - [6] La devoción y el afecto que D. Salustiano sentía por M. - eran tan hondos, que desde un pueblo de Navarra le trajo á - Zaragoza, le alojó en su propio domicilio, le nombró su ayudante - y le instruyó rápidamente en los estudios anatómicos. ¡Y, sin - embargo, estos Pílades y Orestes de la amistad más cordial - acabaron por regañar, en testimonio de que todo es pasajero en - este pícaro mundo, hasta los afectos inspiradores de las grandes - generosidades!... - -Á su tiempo[7], verificáronse las oposiciones. En ellas tuve la -suerte de hacer patentes los progresos de mi aplicación. Mis -conocimientos histológicos proporcionáronme ocasiones de lucimiento; -y la lectura de las Revistas y libros alemanes, ignorados de mis -adversarios, prestaron á mi labor un colorido de erudición y -modernismo sumamente simpáticos. - - [7] Efectuáronse en 1880. - -Sólo había un contrincante que contrarrestaba y soslayaba -habilísimamente mis asaltos, si no por la superioridad de su -preparación anatómica (que era nada vulgar), por la claridad y -agudeza de su entendimiento y la hermosura incomparable de su -palabra. Aludo al malogrado é ilustre maestro D. Federico Olóriz, -quien, estrenándose en aquella contienda, dió ya la medida de todo lo -que valía y podía esperarse del futuro catedrático de la Facultad de -Medicina de Madrid. - -Entonces, D. Federico, que figuraba en mi trinca, atacábame -reciamente, persuadido quizás de que yo era el único adversario serio -con quien tenía que habérselas. Y cuando, platicando campechanamente -en los pasillos de San Carlos, le saqué de su error, pronunciando el -nombre del afortunado candidato oficial, reíase de lo que llamaba mis -pesadas bromas aragonesas. - ---¡Pero si no pasa de ser un joven discreto que denuncia á la legua -al primerizo en los estudios anatómicos y en el arte de la disección! - ---Pues ese anatómico improvisado será catedrático de Granada, y -usted, con todo su saber y talento, tendrá que resignarse al humilde -papel de ayudante suyo, á menos de cambiar definitivamente de rumbo... - ---¡Imposible!... - -Pero el imposible se cumplió. Los amigos del Presidente dieron una -vez más pruebas de su inquebrantable disciplina, y el pobre Olóriz, -asombro del público y de los jueces, tuvo que contentarse con un -tercer lugar en terna (yo obtuve el segundo). - -Con todo lo cual no quiero expresar que M. fuera un mal catedrático. -El dictador de San Carlos no solía poner sus ojos en tontos. Dejo -consignado ya que M. era un joven de mucho despejo y aplicación y -que, si se lo hubiera propuesto de veras, habría llegado á ser un -excelente maestro de Anatomía. En aquella contienda faltáronle -preparación teórica suficiente y vocación por el escalpelo. Así, -en cuanto se le proporcionó ocasión, trasladóse á una cátedra de -Patología médica de Zaragoza, donde resultó, según era de presumir, -un buen maestro de Clínica médica. Más adelante, con aplauso de -muchos --incluyendo el mío muy sincero--, ascendió, por concurso, á -una cátedra de San Carlos. - -Creo que fué en Marzo de 1879 cuando se me nombró, en virtud de -oposición, _Director de Museos anatómicos_ de la Facultad de -Medicina de Zaragoza. De aquellos ejercicios, á que concurrió, -entre otros jóvenes, cierto discípulo muy brillante de la Escuela -de Valencia --por cierto apasionadísimo de Darwin y de Häckel--, -sólo quiero recoger un dato revelador de las grandes _simpatías_ -con que me distinguían mis paisanos y maestros. Acabado el último -ejercicio, los dos catedráticos zaragozanos votaron sin vacilar al -opositor valenciano; y precisamente los tres profesores forasteros, -que acababan de ganar por oposición sus cátedras, y eran, por -tanto, ajenos á las ruines rencillas de campanario, me otorgaron -sus sufragios. Uno de estos varones rectos, á quienes debo eterno -agradecimiento, fué D. Francisco Criado y Aguilar, actual decano de -la Facultad de Medicina de Madrid[8]. - - [8] Aquel resultado fué decisivo para mi carrera. Si cualquiera - de los jueces forasteros que tuvieron la bondad de apoyarme - hubiera atendido las voces rencorosas de ciertos profesores - aragoneses, mi vida hubiera corrido por cauce diferente. Porque - mi padre, algo desilusionado á causa de mi derrota en Madrid, - había resuelto, en caso de nuevo fracaso, convertirme en médico - de partido. Y de seguro lo hubiera conseguido, aunque no el que - yo abandonase mis aficiones predilectas hacia la investigación - micrográfica. - -[Ilustración: El autor allá por los años de 1878 ó 1879, enfermo -todavía del paludismo contraído en Cuba.] - -Transcurridos cuatro años (1883) publicáronse dos nuevas vacantes -á proveer en turno de oposición: la de Madrid, producida por el -fallecimiento del caballeroso y buenísimo Dr. Martínez Molina, y -la de Valencia, debida á la muerte del Dr. Navarro. Apocado como -siempre en mis aspiraciones, firmé exclusivamente las oposiciones de -Valencia: con mejor acuerdo, Olóriz solicitó ambas plazas. - -En aquella ocasión demostróse una vez más el adagio vulgar: «del -exceso del mal viene el remedio». El escándalo provocado por la -injusticia cometida con Olóriz en sus oposiciones á la cátedra -de Granada (1880), repercutió desde la Universidad á las esferas -del Gobierno. Y ocurrió que el Sr. Gamazo, á la sazón Ministro de -Fomento, resuelto á evitar nuevos abusos, designó, ó influyó para que -se designase, un Tribunal cuyo saber é independencia estuvieran al -abrigo de toda sospecha. La presidencia del nuevo Jurado fué otorgada -al Dr. Encinas, quien, con la ruda franqueza proverbial en él, -expresó al Ministro: - ---Donde yo esté no valdrán chanchullos. Á fuer de caballero, prometo -desde ahora que, ó no habrá catedrático, ó lo será por unanimidad. Y -eso lo mismo en la cátedra de Madrid que en la de Valencia. - -Y así acaeció. - -Gracias á la imparcialidad de este Tribunal, donde, según tengo -entendido, no figuraba ningún juez de los anteriores, Olóriz y yo, -infelices provincianos desprovistos de valedores, conseguimos al -fin honrarnos con la toga del maestro. Como teníamos descontado, -el brillante discípulo de la Escuela de Granada triunfó sobre sus -contrincantes por voto unánime de los jueces. Y el mismo Tribunal, -salvo el Presidente, que, por motivos de salud, fué sustituído por -el gran Letamendi, tuvo también la bondad de proponerme, _nemine -discrepante_, para la cátedra de Anatomía de la Facultad de Medicina -de Valencia. Yo rendí siempre al genialísimo maestro catalán culto -fervoroso; pero desde entonces, á la ingenua admiración intelectual, -juntáronse las cálidas y leales ofrendas del afecto y la gratitud[9]. - - [9] Pasadas aquellas oposiciones, trabé intimidad con el eximio - catedrático de Patología general de San Carlos, acudiendo casi - diariamente á su casa, donde había instalado un Laboratorio de - micrografía y bacteriología. Letamendi tenía empeño en ilustrar - su obra, en vías de ejecución, _Curso de Patología general_, - con microfotografías, y yo me presté á ejecutar algunas pruebas - y á enseñar á los ayudantas del maestro la fabricación de las - placas ultra-rápidas al gelatino-bromuro, entonces poco ó nada - conocidas. ¡Qué ratos deliciosos pasábamos junto aquel hombre - cuyo ingenio, vibrante de gracia y de agudeza, proyectaba - vivísima luz sobre las cuestiones más abstrusas y que, cuando no - convencía, sabía al menos hacer pensar!... - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO II - - Caigo enfermo con una afección pulmonar grave. -- Abatimiento y - desesperanza durante mi cura en Panticosa. -- Restablecimiento de - mi salud en San Juan de la Peña. -- La fotografía como alimento - de mis gustos artísticos contrariados. -- Contraigo matrimonio - y comienzan las preocupaciones de la familia, que en nada - menoscaban el progreso de mis estudios. -- Vaticinios fallidos - de mis padres y amigos con ocasión de mi boda. -- Mis primeros - ensayos científicos. - - -El deseo de juntar en un solo capítulo cuanto se refiere á mis -fracasos y éxitos como opositor, me han llevado á alterar el orden -cronológico de la narración. Necesito, pues, retroceder ahora en la -corriente de mis recuerdos y referir algunos hechos ocurridos en -el lapso de tiempo mediante entre 1878 y 1884, fecha de mi toma de -posesión de la Cátedra de Anatomía de Valencia. - -Allá por el año de 1878, hallábame cierta noche en el jardín del -café de la Iberia, en compañía de mi querido amigo D. Francisco -Ledesma --abogado de talento y á la sazón capitán del Cuerpo de -Administración Militar--, jugando empeñada partida de ajedrez. -Cuando más absorto estaba meditando una jugada, me acometió de -pronto una hemoptisis. Disimulé lo mejor que pude el accidente, por -no alarmar al amigo, y continué la partida hasta su término. Con la -preocupación consiguiente, retiréme á casa. En el camino cesó casi -del todo la hemorragia. Nada dije á mi familia; cené poco; rehuí toda -conversación de sobremesa y acostéme en seguida. Al poco rato me -asaltó formidable hemorragia: la sangre, roja y espumosa, ascendía á -borbotones del pulmón á la boca, amenazándome con la asfixia. Avisé á -mi padre, que se alarmó visiblemente, prescribiéndome el tratamiento -habitual en casos tales. - -La palidez y emaciación progresivas que había notado en su hijo desde -algunos meses atrás, en complicidad con los efectos del paludismo, -jamás completamente extirpados, le habían llevado á sospechar que se -preparaba gravísima infección. Naturalmente, mi padre no me expresó -de modo explícito su convicción, ni sus pesimísimos pronósticos; pero -yo los adiviné fácilmente, al través de su minucioso interrogatorio y -de sus frases artificiosamente confortadoras. - -Además, un médico rara vez se hace ilusiones sobre su estado. Estaban -demasiado frescos en mi memoria los síntomas del terrible mal -aprendidos en los libros, así como las tristes imágenes de infelices -soldados que, después de su repatriación, morían en los hospitales -ó en el seno de sus familias, víctimas de la tisis traidoramente -preparada por el paludismo. Por otra parte, mi _hábito exterior_ -no era para ilusionar á nadie: la fiebre alta consecutiva al -accidente hemorrágico, la disnea, la tos pertinaz, los sudores, la -demacración..., todos los rasgos de mi dolencia coincidían punto por -punto con aquellas deplorablemente exactas descripciones de las obras -patológicas. ¡Cuánto hubiera yo dado entonces por borrar las nociones -científicas aprendidas! ¡Qué pena ser médico y enfermo á la vez!... - -Ello es que caí en un abatimiento y desesperanza que no había -conocido ni en los más graves episodios morbosos de mi estancia en -Cuba. Contribuyó también, sin duda, á mi desaliento el recuerdo, -harto vivo y punzante, de mi vencimiento en Madrid. - -Me era imposible desterrar de mi espíritu la angustiosa idea de la -muerte. Aferrábase á mi sensibilidad exasperada con una obstinación -que rechazaba, _á priori_, los planes terapéuticos é higiénicos mejor -encaminados. Consideraba fenecida mi carrera, frustrado mi destino, -pura quimera el ideal de contribuir con algo al acervo común de la -cultura patria. - -Reconocí, lleno de amargura, que el disparatado romanticismo -adquirido durante mi adolescencia con las lecturas de Chateaubriand, -Lamartine, Victor Hugo, Lord Byron y Espronceda, me había asesinado. -Á causa de ellas, había consumido sandiamente todo el rico patrimonio -de energía fisiológica heredado de mis mayores. En mi desesperación, -volvíme misántropo y llegué á menospreciar las cosas más santas y -venerables... - -Dos meses después pude, sin embargo, abandonar el lecho, pero sin -alegría y sin ilusiones. «Esto es una tregua --me decía--, no una -resurrección. Volverán nuevos ataques y con ellos el ineluctable -desenlace...» - -Sólo la religión me hubiera consolado. Por desgracia, mi fe había -sufrido honda crisis con la lectura de los libros de filosofía. -Ciertamente, del naufragio se habían salvado dos altos principios: -la existencia del alma inmortal y la de un ser supremo rector del -mundo y de la vida. Pero la especie de estoicismo á lo Epicteto y -Marco Aurelio, que yo profesaba entonces (si verdaderamente profesaba -alguna filosofía), no transcendía del mundo del pensamiento á la -esfera de la voluntad. El instinto vital, esencialmente egoísta, -se revelaba contra las consecuencias prácticas de una concepción -filosófica, que pone la dicha en la serena resignación al destino y -en la ciega obediencia á las leyes naturales. - -«Admito --me decía-- que el viejo, y más si es filósofo, muera -impasible y resignado; la muerte llega en sazón, cumplido el fin -primordial de la vida, labrado un modesto sillar en el luminoso -templo del espíritu.» Por lo cual comprendía bien que Epicuro -anciano, atormentado por el mal de piedra, y sobreponiéndose á sus -torturas, escribiera á su amigo Idomeneo estas palabras, donde -resplandece noble y consolador orgullo: «Hallándome en el feliz y -último día de mi vida, y aun ya muriendo, os escribimos así: tanto es -el dolor que nos causan la estranguria y la disentería, que parece -no puede ser ya mayor su vehemencia. No obstante, se compensa de -algún modo con la recordación de nuestros inventos y raciocinios»[10]. - - [10] _Diógenes Laercio_: Traducción de Ortiz y Sanz, 1887. - -¿Dónde estaban mis invenciones para consolarme? Ni ¿cómo aceptará -resignado la muerte quien, por no haber en realidad vivido, no deja -rastro de sí ni en los libros ni en las almas? Esta idea de la -irremediable inutilidad de mi existencia sumergíame en angustiosa -zozobra. - -Más sereno y alentado que yo, mi padre concibió esperanzas de -curación, al advertir en mi dolencia los primeros tenues signos -de alivio. Para promoverla y consolidarla, me envió, llegado el -verano, á los tan acreditados baños de Panticosa. Deseaba que, una -vez tomadas las aguas, permaneciera yo un mes ó dos, en compañía de -mi hermana, instalado en la cima del famoso Monte Pano, en San Juan -de la Peña, donde existe un convento semiarruinado, habitado por -pastores y rodeado de bosques seculares. El programa, como vamos á -ver, cumplióse en todas sus partes. - -En Panticosa comencé á reaccionar algo contra mi desaliento. Sin -embargo, de vez en cuando, sufría crisis de negra tristeza á lo -Leopardi. El sentimentalismo de mi adolescencia tuvo por aquel tiempo -peligrosos retoñamientos. Unas veces, escribía versos henchidos de -necios é impíos apóstrofes; otras, inspirado en ideas casi suicidas, -ascendía renqueando y febril á los picachos próximos al balneario, -y me abismaba en la contemplación de aquel cielo azul, casi negro -en fuerza de la pureza del aire, y en donde en breve --pensaba yo-- -habría de perderse para siempre mi alma errante. Recuerdo que una -tarde, presa de mis raptos macabros, escalé cima elevada, á la que -llegué sin resuello y casi desfalleciente; y tumbado sobre una peña, -concebí el propósito de dejarme morir de cara á las estrellas, lejos -de los hombres, sin más testigos que las águilas, ni más sudario que -la próxima nevada otoñal. ¡Qué delirios!... - -Pero aquella muerte poética y romántica que yo apetecía (ó fingía -apetecer, por puro diletantismo morboso, porque realmente de aquellos -nebulosos estados de conciencia no me doy cuenta ahora claramente) -no acababa de llegar. Y cosa singular, cuantas más atrocidades -cometía menos grave me encontraba. Cesaron las hemoptisis; disminuía -la fiebre; abonanzaba el estado general; en fin, mis pulmones y -músculos, sometidos á pruebas bárbaras, funcionaban de cada vez -mejor. Estaba visto, que no se muere cuando se piensa. Á lo mejor, -el caballo que creíamos apocado y débil resulta más animoso que -el jinete, á quien suele dar elocuentes lecciones de discreción y -cordura. Poco á poco, la convicción de la vida se abrió paso en mi -corazón y en mi espíritu. - -Aparte la incuestionable mejoría, contribuyó no poco á darme ánimos -el sugestivo y admirable espectáculo de la tranquilidad de los -tuberculosos. Sabido es que el valor y la alegría son esencialmente -contagiosos. Ninguno de aquellos tísicos, la mayoría jóvenes como -yo, confesaba su mal; antes bien, afirmaban, impertérritos, ser -simples catarrosos ó padecer del estómago. Algunos decían acudir al -balneario sin necesidad, por puro agradecimiento á las milagrosas -aguas; palabras de seguridad que resultaban amargamente irónicas al -contemplar el amoratado círculo de los hundidos ojos y las febriles -rosetas de las mejillas. Aun los postrados en el lecho, mostrábanse -en su mayoría satisfechos, pareciendo abrigar la firme creencia en -próxima curación. - -Recuerdo á este propósito la respuesta de una señorita muy discreta -de Cervera, á quien conocía yo por haber sido, durante mi estancia en -Cataluña, varias veces alojado en su casa. Sorprendido al contemplar -los estragos que la traidora enfermedad había causado en su hermoso -rostro, la pregunté, harto indiscretamente, cómo iba de salud. - ---Yo, muy bien, gracias á Dios --contestó--. Por fortuna no tengo -nada. Si vengo á estas aguas es por acompañar á mi padre, que padece -un catarro crónico. Tan buena me encuentro, que dentro de dos meses -pienso casarme con L. (un propietario muy honorable de la localidad). - -Meses después supe que la valerosa doncella, cuya boda parecía tan -próxima, había fallecido por consunción. Y es que la mujer tiene para -la enfermedad una entereza de que carecemos los hombres. El instinto -le da increíble fortaleza. Sabe ó adivina que la belleza es el -resplandor de la salud, y oculta con exquisito pudor, y á veces con -sutilísimos ardides, sus íntimas dolencias. - -[Ilustración: Monasterio viejo de San Juan de la Peña. La famosa -cueva contemplada á vista de pájaro (fotografía hecha por el autor -con placas de su fabricación).] - -[Ilustración: Bosque de pinos situado en la cima del Monte Pano, en -donde convalecí de la tuberculosis (fotografía hecha por el autor).] - -La afabilidad de los tuberculosos y, sobre todo, el tranquilo valor -de la tísica de Cervera, acabaron por avergonzarme. Resolví desde -entonces no estar enfermo. Sobreponiéndose autocráticamente á mis -pulmones, mi cerebro decretó que todo era aprensión injustificada. Se -acabaron para mi las meticulosidades del régimen, las prescripciones -de la higiene y de la farmacopea. En mi desprecio por la terapéutica, -suspendí definitivamente la bebida de la famosa agua nitrogenada, -é hice vida absolutamente normal. Ciertamente, mis pulmones -refunfuñaban algo; pero yo juré no hacerles caso. ¡Allá ellos! Y me -entregué al dibujo, á la fotografía, á la conversación y al paseo, -como si tuviera ante mí un programa de vida y de acción inacabable. - -Cuando, de regreso del balneario, pasé por Jaca y me instalé con mi -hermana en el monasterio nuevo de San Juan de la Peña, hallábame -sumamente animado y con todos los signos de una franca convalecencia. -Lo apacible y pintoresco del lugar; una alimentación suculenta á -base de carne y leche; giras diarias por los bosques circundantes; -interesantes visitas al viejo monasterio de la Cueva, donde duermen -su eterno sueño los antiguos monarcas de Aragón; excursiones -fotográficas á los alrededores de la montaña y á la cercana aldea -de Santa Cruz de la Serós, etc..., acabaron por traerme, con la -seguridad de vivir, el vigor del cuerpo y la serenidad del espíritu. -Héteme, pues, reintegrado al cauce de la existencia, con sus -inquietudes y batallas. ¡Aún no era tiempo!... - -Grandes médicos son el sol, el aire, el silencio y el arte. Los dos -primeros tonifican el cuerpo; los dos últimos apagan las vibraciones -del dolor, nos libran de nuestras ideas, á veces más virulentas que -el peor de los microbios, y derivan nuestra sensibilidad hacia el -mundo, fuente de los goces más puros y vivificantes. - -Considero que la fotografía, de que era yo entonces ferviente -aficionado, cooperó muy eficazmente á distraerme y tranquilizarme. -Ella me obligaba á continuado ejercicio, y, proponiéndome á diario -la ejecución de temas artísticos, sazonaba la monotonía de mi retiro -con el placer de la dificultad vencida y con la contemplación de los -bellos cuadros de una naturaleza variada y pintoresca. - -Estas aficiones al arte de Daguerre habían nacido años antes, en -la época del _colodion_ heróico, y su cultivo vino á ser como una -compensación feliz, destinada á satisfacer tendencias pictóricas -definitivamente defraudadas por consecuencia de mi cambio de rumbo -profesional. Porque sólo el objetivo fotográfico puede saciar el -hambre de belleza plástica de quienes no gozaron del vagar necesario -para ejercitar metódicamente el pincel y la paleta. - -Más tarde, casado ya, llevé mi culto por el arte fotográfico hasta -convertirme en fabricante de placas al _gelatino-bromuro_, y me -pasaba las noches en un granero vaciando emulsiones sensibles, -entre los rojos fulgores de la linterna y ante el asombro de la -vecindad curiosa, que me tomaba por duende ó nigromántico. Esta -nueva ocupación, tan distante de mi devoción hacia la Anatomía, fué -consecuencia de las insistentes demandas de los profesionales de la -fotografía. Desconocíanse por aquella época en España las placas -ultrarrápidas al gelatino-bromuro, fabricadas á la sazón por la -casa Monckoven, y que costaban, por cierto, sumamente caras. Había -yo leído en un libro moderno la fórmula de la emulsión argéntica -sensible, y me propuse fabricarla para satisfacer mis aficiones á -la fotografía instantánea, empresa inabordable con el engorroso -proceder del _colodion húmedo_. Tuve la suerte de atinar pronto con -las manipulaciones y aun de mejorar la fórmula de la emulsión; y -mis afortunadas instantáneas de lances del toreo, y singularmente -una, tomada del palco presidencial cuajado de hermosas señoritas -(tratábase de cierta corrida de beneficencia, patrocinada y presidida -por la aristocracia aragonesa), hicieron furor, corriendo por los -estudios fotográficos y alborotando á los aficionados. Mis placas -rápidas gustaron tanto, que muchos deseaban ensayarlas. - -Sin quererlo, pues, me ví obligado á fabricar emulsiones para -los fotógrafos de dentro y fuera de la capital, instalando -apresuradamente un obrador en el granero de mi casa y convirtiendo -á mi mujer en ayudante. Si en aquella ocasión hubiera yo topado -con un socio inteligente y en posesión de algún capital, habríase -creado en España una industria importantísima[11] y perfectamente -viable. Porque, en mis probaturas, había dado yo, casualmente, con un -proceder de emulsión más sensible que los conocidos hasta entonces, -y por tanto, de facilísima defensa contra la inevitable concurrencia -extranjera. Por desgracia, absorbido por mis trabajos anatómicos y -con la preparación de mis oposiciones, abandoné aquel rico filón que -inopinadamente se me presentaba. - - [11] Todas las fábricas que se han instalado después en España - sobre la base de grandes capitales, con ingenieros extranjeros - al frente, han fracasado lastimosamente. Estas iniciativas, - laudables en principio, puesto que tiran á rescatar para España - las docenas de millones de francos que nos cuesta la compra en el - extranjero de placas fotográficas, han venido demasiado tarde. - Sin fábricas nacionales de cristal ni de productos químicos, y lo - que es más grave, sin patentes de invención de ninguna especie, - se ha querido luchar con las excelentes marcas extranjeras de - Lumière y Jougla, casas que, en virtud de incesantes trabajos - de investigación, han elevado sus placas al último grado de - perfección y fijado precios sumamente moderados. - -Allá á fines del 79, cuando, olvidado de mis achaques, acababa -de obtener la plaza de _Director del Museo Anatómico_, tomé la -resolución de casarme, contra la opinión de mis padres y de los -amigos, que presagiaban un desastre. Para un soñador impenitente, -despreciador del vil metal y de todos los prejuicios sociales, claro -es que mi matrimonio debía indefectiblemente constituir un enlace -romántico. - -He aquí cómo conocí á mi futura: De vuelta de un paseo por Torrero, -encontré cierta tarde á una joven de apariencia modesta, acompañada -de su madre. Su rostro, sonrosado y primaveral, asemejábase al de las -madonas de Rafael, y aún mejor, á cierto cromo-grabado alemán que -yo había admirado mucho y que representaba la Margarita del Fausto. -Me atrajeron, sin duda, la dulzura y suavidad de sus facciones, la -esbeltez de su talle, sus grandes ojos verdes encuadrados de largas -pestañas y la frondosidad de sus cabellos; pero me sedujo más que -nada cierto aire de infantil inocencia y de melancólica resignación -desprendido de toda su persona. Seguí á la joven desconocida hasta -su domicilio; averigüé que era huérfana de padre --un modesto -empleado--, y que se trataba de una muchacha honrada, modesta y -hacendosa. Y entablé relaciones con ella. Tiempo después, sin que -los consejos de la familia fueran poderosos á disuadirme, contraje -matrimonio, no sin estudiar á fondo la psicología de mi novia, que -resultaba ser, según yo deseaba, complementaria de la mía. - -Mi resolución, comentada por los camaradas en tertulias y cafés, fué -unánimemente calificada de locura. Ciertamente, mirado el acto desde -el punto de vista económico, podía significar un desastre. Valor se -necesitaba, en efecto, para fundar una familia cuando todo mi haber -se reducía al sueldo de 25 duros al mes, y á los 8 ó 10 más, á lo -sumo, granjeados por mis repasos de Anatomía é Histología. Así es -que la boda se celebró casi en secreto; no quise molestar á los -parientes ni amigos con andanzas que sólo interesaban á mi persona. - -Recuerdo que cierto compañero, extrañado de verme entrar con tanto -heroísmo en el azaroso gremio de los padres de familia, exclamó: «¡El -pobre Ramón se ha perdido para siempre! ¡Adiós estudio, ciencia y -ambiciones generosas!» - -Fatídicos eran los presagios: mi padre vaticinaba mi muerte en breve -plazo; los amigos me daban por definitivamente fracasado. - -Y en principio, mis censores discurrían atinadamente. Es -incuestionable que, en la mayoría de los casos, la vanidad -femenil, junto con las necesidades y afanes del hogar, acaparan -financieramente toda la actividad mental del esposo, á quien se -impone, con todo su desolador prosaísmo, el conocido _primum -vivere_... Mas en los negocios humanos es preciso, para acertar, -fijarse, más que en las reglas, en las condiciones individuales, en -las tendencias y sentimientos íntimos. Olvidamos á menudo que, en la -sociedad conyugal, al lado de factores económicos, actúan también -resortes éticos y sentimentales decisivos, á cuyo influjo prodúcense -impensadas y casi siempre felices metamorfosis de la personalidad -física y moral de los esposos. En virtud de estas transformaciones -mentales y de la consiguiente integración de actividades, la sociedad -conyugal constituye una personalidad superior, capaz de crear valores -intelectuales y económicos enteramente nuevos ó apenas latentes en -los sumandos. - -Por no haber tenido en cuenta estos factores, fallaron de medio á -medio las profecías de los amigos. Físicamente, mejoré á ojos vistos, -reconociendo todos que, desde mi regreso de Cuba, jamás fué mi estado -tan satisfactorio. Mi mujer, con una abnegación y una ternura más -que maternales, se desvelaba por cuidarme y consolidar mi salud. -En cuanto al tan cacareado abandono del estudio y de toda ambición -elevada, bastará hacer notar que años siguientes, y cuando ya tenía -dos hijos, publiqué mis primeros trabajos científicos y gané por -oposición la cátedra de Anatomía de Valencia. - -La armonía y la paz del matrimonio tienen por condición inexcusable -el que la mujer acepte de buen grado el ideal de la vida perseguido -por el marido. Por consiguiente, malógranse la dicha del hogar y -las más nobles ambiciones cuando la compañera se erige, según vemos -á menudo, en director espiritual de la familia, y organiza por sí -el programa de los trabajos y aspiraciones de su cónyuge. Bajo este -aspecto, debo confesar que jamás tuve motivo de disgusto. - -Lejos de lamentar, según les ha ocurrido á muchos aficionados á -la ciencia ó al arte en España[12], esa derivación casi exclusiva -de las rentas hacia las disipaciones y vanidades del vestir, del -teatro ó del lujo doméstico, sólo hallé en mi compañera facilidades -para costear y satisfacer mis aficiones y continuar mi carrera. No -hubo, pues, dinero para perifollos, teatros, coches y veraneos, -pero sí para libros, Revistas y objetos de Laboratorio. Y aunque -estos elogios parezcan extraños y aun inconvenientes en mi pluma, -complázcome en declarar, que no obstante una belleza que parecía -invitarla á lucir en visitas, paseos y recepciones, mi esposa se -condenó alegremente á la obscuridad, permaneciendo sencilla en sus -gustos, y sin más aspiraciones que la dicha tranquila, el buen -orden en la administración del hogar y la felicidad del marido y de -sus hijos. Que, dados mi carácter y tendencias, mi elección fué -un acierto, reconociéronlo pronto mis progenitores, singularmente -mi madre, que acabó por querer sinceramente á su nuera, con quien -compartía tantas virtudes domésticas y tantas analogías de gustos y -carácter. - - [12] Á esto aludo particularmente en mi libro _Reglas y consejos - sobre la investigación biológica_, 4.ª edición, pág. 154 y - siguientes. - -Digamos ahora algo de mis primeras producciones científicas. Según es -de presumir, tales ensayos (en número de dos, publicados en Zaragoza -en folleto aparte), fueron bastante flojos. - -El primero de ellos, intitulado: _Investigaciones experimentales -sobre la inflamación en el mesenterio, la córnea y el cartílago_, -apareció en 1880, ilustrado con algunos grabados litográficos que -ejecuté yo mismo[13], falto de recursos para pagar el trabajo de un -artista. Discutíase entonces con calor entre los anatomo-patólogos -la cuestión del mecanismo íntimo de la inflamación, y singularmente -el interesante problema del origen de los glóbulos de pus. La -mayoría de los sabios, siguiendo á Virchow, admitían que estas -células provienen de la multiplicación de los elementos conectivos -del tejido inflamado; los menos, inspirados en los trabajos de -Cohnheim, preferían considerar aquellos glóbulos como leucocitos -emigrados de la sangre. Deseando formar opinión personal sobre el -asunto, examiné experimentalmente el tema debatido, reproduciendo -y analizando esmeradamente los famosos experimentos de Cohnheim -sobre el mesenterio inflamado de la rana curarizada. Por desgracia, -estaba yo entonces harto influído por las ideas de Duval, Hayem -y otros histólogos franceses (que negaban la diapédesis de los -glóbulos blancos) y fuí arrastrado á una solución sincrética ó de -transacción, errónea conforme suelen ser en ciencia casi todas las -opiniones diagonales. Proclamé, pues, la doctrina de Virchow tocante -al origen de los glóbulos de pus y células conectivas embrionarias -de la cicatriz, y reputé el fenómeno de la emigración de los -leucocitos, no cual proceso constante de la flogosis, sino como un -episodio extraordinario, acaecido solamente cuando los tejidos sufren -accidentalmente tracciones ó graves deterioros mecánicos. - - [13] Á fin de ilustrar económicamente mis folletos, estudié - prácticamente el manejo del lápiz y buril litográficos. Todas - mis publicaciones de Zaragoza y Barcelona (1880 á 1890) llevan - anejos grabados litográficos de mi cosecha. Tan aficionado - era á este proceder de reproducción, que llegué á aplicar la - fotografía al arte litográfico, obteniendo resultados aceptables. - Los zaragozanos contemporáneos míos acaso recuerden una hoja - periodística extraordinaria, conmemorativa de la concesión del - ferrocarril de Zaragoza á Canfranc, algunos de cuyos dibujos, - hechos á pluma y debidos á Pradilla y otros insignes artistas - aragoneses, fueron reproducidos fotolitográficamente por mí. - -Prescindiendo de la tesis principal, contiene este folleto bastantes -detalles nuevos acerca de las modificaciones de las células de -los tejidos inflamados (córnea, cartílago, mesenterio); se señala -en él por primera vez la capacidad fagocítica de las plaquetas de -la sangre; se estudian prolijamente las alteraciones del cemento -inter-epitelial del peritoneo y de los capilares, etc.; pequeñas -novedades que, al igual de todo lo que dí á la estampa por aquellos -tiempos, pasaron absolutamente desapercibidas de los sabios. Ni podía -ocurrir otra cosa escribiendo en español, lengua desconocida de los -investigadores, y haciendo tímidas ediciones de 100 ejemplares, que -se agotaban rápidamente en regalos á personas ajenas á mis aficiones. -De todos modos, con el olvido de estas menudas aportaciones, no se -perdió cosa mayor. - -De más enjundia y de sabor más severamente objetivo fué mi -segundo trabajo, aparecido también en Zaragoza bajo el título de -_Observaciones microscópicas sobre las terminaciones nerviosas en -los músculos voluntarios_, é ilustrado con dos láminas litografiadas -iluminadas á mano. En esta monografía se explora, con los métodos -entonces en boga (el del cloruro de oro y el del nitrato de plata -ordinario), el modo de terminar las fibras nerviosas sobre los -músculos estriados de los batracios, confirmando en principio las -descripciones, entonces muy discutidas, de Krause y Ranvier[14]. -Como positiva contribución al conocimiento del tema, descríbense en -dicho folleto algunos tipos nuevos de arborización nerviosa terminal -(cuatro variedades); se expone un interesante perfeccionamiento -del método de Cohnheim al nitrato de plata (tratamiento previo de -los músculos por el agua acetificada) y se aplica, en fin, por -primera vez, al teñido del sistema nervioso periférico el nitrato -argéntico amoniacal, reactivo que, andando el tiempo y en las manos -de Fajersztajn y Bielschowsky, había de ser fundamento de valiosos -métodos de impregnación de las fibras y células nerviosas. - - [14] Estos tipos fueron más tarde considerados como fruto de - propias investigaciones por Dogiel, profesor de San Petersburgo - que, naturalmente, desconocía nuestro trabajo. Véase: - - _Dogiel_: Methylenblautinction der motorischen Nervenendigungen - in den Muskeln der Amphibien und Reptilien, _Arch. für mikros. - Anat._, Bd. XXXV, 1890. - - También Cuccati confirma inconscientemente algunas de nuestras - descripciones: _Intern. Monatssch. f. Anat. u. Physiol._, Bd. X, - 1888. - -No obstante la mediocridad de los resultados, dichos ensayos de -labor inquisitiva fueron para mí muy educadores. Me trajeron el -conocimiento de mí mismo y el conocimiento de la psicología de los -sabios. - -Claro es que yo me adjudicaba, _à priori_, con mucho de petulancia y -presunción, algunas aptitudes para la investigación científica; que -sin cierta inmodestia, ó dígase confianza excesiva en las propias -fuerzas, nadie acomete empresa de importancia. Pero, después de -aventurarme en el examen objetivo de los problemas biológicos -creció la fe en mí mismo, porque me pareció que se confirmaban _à -posteriori_ las cualidades presupuestas, entre las cuales (todas, -naturalmente, de orden secundario, pero adecuado para la labor -emprendida) descollaban: paciencia rayana en la obstinación para -el adueñamiento de los métodos histológicos; destreza y maña para -reemplazar disposiciones experimentales costosas con sencillos é -improvisados artilugios; continuidad y celo infatigables para la -observación de los hechos, y, en fin, la mejor de todas, flexibilidad -para cambiar bruscamente de opinión y corregir errores y ligerezas. -Además, aquella labor que mis camaradas estimaban aburrida, -representaba para mí la más atrayente de las distracciones. Asomado -ansiosamente al ocular, transcurrían rápidas las veladas invernales, -sin echar de menos teatros y tertulias. Recuerdo que una vez me pasé -sobre el microscopio veinte horas seguidas, avizorando los gestos de -un leucocito moroso, en sus laboriosos forcejeos para evadirse de un -capilar sanguíneo. - -Pero como antes decía, no sólo trabé conocimiento conmigo mismo, -sino también con los sabios; porque nada permite calar más hondo -en el espíritu del investigador que el confrontar severamente su -interpretación personal con la realidad misma, siguiendo de cerca -los pasos y rodeos de aquél al través de los obstáculos é insidias -con que la naturaleza parece defenderse de la humana curiosidad. -En este cotejo entre el modelo y la copia, se hacen patentes la -finura intelectual, la extensa cultura, los ardides metodológicos, -á veces los atisbos geniales; pero se reconocen también los -prejuicios, descuidos y equivocaciones del hombre de ciencia. Una -vez demostrados, estos pequeños errores resultan utilísimos, ya -que poseen la virtud de sacudir el apocamiento y la inercia del -principiante, á quien infunden esa ciega confianza en las propias -aptitudes á que antes aludía. De la compulsa general efectuada -entre los libros y las cosas, saqué entonces la conclusión de que -los sabios --exceptuadas las escasas cabezas geniales-- son hombres -como todos los demás, sin otra ventaja que el haberse preparado -adecuadamente para la investigación al lado de maestros ilustres y al -calor comunicativo de las escuelas científicas. - -Pero el fruto más preciado obtenido de los consabidos ensayos -experimentales, así como del conjunto de mis observaciones -histológicas de entonces, fué la profunda convicción de que la -naturaleza viva, lejos de estar agotada y apurada, nos reserva á -todos, grandes y chicos, áreas inacabables de tierras ignotas; y que, -aun en los dominios al parecer más trillados, quedan todavía muchas -incógnitas por despejar. - -No llegaba, empero, mi optimismo hasta el punto de olvidar las -dificultades de la empresa y desconocer mi escasa preparación para -acometerla. Á pesar de mi juvenil presunción, reconocí pronto alguno -de mis defectos: urgía ampliar y modernizar mis conocimientos en -física y otras ciencias naturales; apagar simpatías teóricas y -encariñamientos hacia las propias hipótesis; refrenar la natural -propensión á publicar antes de tiempo, interpretando precipitadamente -los hechos, sin apurar antes y discutir rigurosamente todas las -posibilidades; y, sobre todo, acrecentar suficientemente mi caudal -bibliográfico, á fin de evitar la amarga decepción que produce el -tomar como propia cosecha el fruto del ajeno trabajo. - -Á corregir esta última deficiencia, que me preocupaba realmente ---faltas como estaban y están todavía las Universidades españolas -de colecciones de Revistas extranjeras--, respondieron nuevos -sacrificios pecuniarios. Aumenté la lista de mis suscripciones -con dos más: la del _Journal de l´Anatomie et de la Physiologie_, -publicado en París por el profesor Robin, que resumía las conquistas -micrográficas de la ciencia francesa; y la del _Archiv für -mikroskopische Anatomie und Entwicklungsgeschichte_, publicación -lujosa, adornada con admirables cromolitografías, dirigida por el -ilustre W. Waldeyer, de Berlín, y donde veían la luz las más valiosas -contribuciones de los histólogos y embriólogos alemanes, rusos y -escandinavos. - -[Ilustración: El autor en 1884, recién trasladado á la cátedra de -Anatomía de Valencia.] - -Comprendí también que, á más de los libros de texto, debía adquirir -y estudiar esas monumentales monografías, realzadas por moderna y -puntual bibliografía, escritas por sabios afamados ó por una reunión -de investigadores eméritos. El modelo, por entonces, de esta clase -de extensos Tratados, preciosos para el aficionado al Laboratorio, -estaba representado por el _Handbuch der Lehre von den Geweben_, del -profesor Stricker; cada uno de sus capítulos corría á cargo de un -especialista renombrado. Á esta misma categoría pertenecían también -los admirables libros de Ranvier, titulados _Leçons sur le système -nerveux_ (dos tomos)[15] y sus _Leçons d’Anatomie générale_[16], -así como los bien documentados Tratados de Schwalbe acerca del -sistema nervioso (_Lehrbuch der Neurologie_) y los órganos de los -sentidos (_Anatomie der Sinnesorgane_). Y no cito otras muchas obras -histológicas, fisiológicas y anatómicas por temor á la prolijidad y -porque, además, no tuvieron para mí la eficacia cultural y educativa -de las nombradas. - - [15] _Ranvier: Leçons sur l’histologie du système nerveux._ Deux - volumes, recueillies par Weber. París, 1878. - - [16] _Ranvier: Leçons d’Anatomie générale faites au Collège de - France_, année 1878-1879. - - _Idem: Terminaisons nerveuses sensitives. Cornée._ Leçons - recueillies par Weber, 1881. - - _Idem: Appareils nerveux terminaux des muscles de la vie - organique_, etc. Leçons recueillies par Weber et Lataste. París, - 1880. - - _Idem: Leçons sur le système musculaire_, recueilles par Renaut. - - Cito menudamente libros monográficos del ilustre histólogo - francés, porque fueron, junto con el admirable _Traité technique - d’Histologie_, ya mencionado más atrás, las obras que más - influyeron en mi educación micrográfica. En ellas el profesor - del Colegio de Francia no se limitaba á describir los hechos - observados, sino que daba puntual y clarísima noticia de los - procederes prácticos utilizados para la demostración. Para quien - trabaja solo, libros semejantes son preciosísimos, porque hacen - menos sensible la falta de la acción directa del maestro. - -Cuando á fines del año 1885 me disponía á trasladarme á Valencia, mi -familia había aumentado con dos hijos y estaba á punto de nacerme -otro. Se ve, pues, que los hijos de la carne y los hijos del -espíritu surgían á la par. Pero los segundos jamás perjudicaron á -los primeros. Si cada recién nacido trae bajo el brazo, según dicho -vulgar, una hogaza, cada monografía publicada aportaba, con las -nobles satisfacciones del espíritu, el pan material de la existencia. -Ellas me dieron reputación de trabajador y estudioso --únicos -méritos que no se regatean porque no dan envidia-- y contribuyeron á -sustentar y elevar el crédito de mi modesta Academia de Anatomía é -Histología. Ellas, en fin, con mis libros posteriores, me granjearon -después en Madrid valiosas simpatías y aprobaciones. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO III - - Mi traslación á Valencia. -- Mis giras por la ciudad y sus - alrededores. -- Los oradores del Ateneo Valenciano. -- Epidemia - colérica de 1885 é inoculaciones profilácticas del Dr. Ferrán. - -- Encargado por la Diputación de Zaragoza del estudio de la - vacunación anticolérica, doy una conferencia en la capital - aragonesa y la Diputación recompensa mi labor publicando mis - estudios y regalándome magnífico microscopio. -- Resultados de - mis investigaciones sobre el cólera. -- Trabajos histológicos. -- - Decido publicar mis pesquisas en Revistas extranjeras. - - -Allá por los primeros días de Enero de 1884 me trasladé á -Valencia, tomando posesión de la Cátedra de Anatomía. Me hospedé -provisionalmente con mi familia en una fonda situada en la Plaza del -Mercado, cerca de la famosa Lonja de la Seda. Comprados los muebles -necesarios, nos instalamos después en modesta casa de la calle de las -Avellanas, donde disponía de sala holgada y capaz para laboratorio. -Días después me nacía una hija. - -Fiel á mi pensamiento de que las cosas son más interesantes que -los hombres, consagré algunos días á explorar las curiosidades de -la ciudad. Visité la magnífica Catedral; subí al Miguelete para -admirar la hermosura y extensión de la huerta y la cinta de plata -del lejano mar latino; escudriñé los alrededores de la ciudad y -los encantadores pueblecillos del Cabañal, Godella, Burjasot, etc. -Visité el puerto del Grao, ordinario paseo del pueblo valenciano en -días de asueto, y asalté, en fin, lleno de voracidad artística y -arqueológica, las ruinas del teatro romano de Sagunto. - -Me encontraba en un país nuevo para mí, de suavísima temperatura, en -cuyos campos florecían la pita y el naranjo, y en cuyos espíritus -anidaban la cortesía, la cultura y el ingenio. Por algo se llama á -Valencia la Atenas española. - -Fuí cordialmente acogido en la Facultad de Medicina. Era rector -entonces el notable cirujano Ferrer Viñerta, temperamento brusco, -vehemente y autoritario, pero bonachón y cariñoso en el fondo. -Brillaban en el elenco docente maestros tan prestigiosos como -Campá, Gimeno, Ferrer y Julve, Peregrín Casanova, Gómez Reig, Orts, -Magraner, Machi, Crous y Casellas, Moliner, etc. Caí bien en aquella -piña de excelentes compañeros. Con su viveza meridional se dieron -pronto cuenta de que el nuevo colega no venía á _quitar moños_ -á nadie, ni en la esfera académica ni en la arena del ejercicio -profesional, sino á vivir modesta, pero independientemente, entregado -á sus favoritos estudios, ajeno á la política y á toda suerte de -camarillas y clientelas caciquiles. - -Á fin de _despolarizarme_ algo de las tareas micrográficas que -absorbían y cuasi deformaban, por exclusivismo funcional, todas mis -facultades, me hice socio del _Casino de la Agricultura_, centro de -la gente de buen tono, donde encontré una piña de personas cultas y -agradabilísimas. Entre ellas recuerdo al simpático y culto profesor -de Historia Natural, Arévalo Vaca; á Guillén, médico y naturalista -distinguido; al farmacéutico Narciso Loras, amigo buenísimo; á -Villafañé, catedrático de Matemáticas de la Universidad, polemista -ardoroso y atrabiliario, pero inocente en el fondo; á Peset, joven -brillante entonces y actual profesor de Terapéutica de Valencia; á -D. Prudencio Solís, catedrático de la Escuela normal, cabeza culta, -equilibrada y persona de bellísimos sentimientos, etc. - -Con igual propósito ingresé en el _Ateneo Valenciano_, centro -científico-literario, similar del de Madrid, que congregaba por -aquella época lo más selecto y brillante de la juventud intelectual -de la región levantina. Allí, en aquel modesto local de la plaza de -Mirasol, tuve ocasión de conocer y aplaudir, entre otras personas -de renombre, al joven entonces, y ya clarísimo orador y maestro, -Amalio Gimeno; á Segura, consumado dialéctico y culto expositor -de las cuestiones sociales; á Luis Morote, que acababa de leer á -Flaubert, los Goncourt y Zola, y criticaba, amena y espiritualmente, -las tendencias del naturalismo literario; á mi paisano M. Zabala, -recién llegado de Zaragoza, que sobresalía por la sobriedad y la -intención de su oratoria, y por su particular competencia en las -ciencias históricas; á M. Mas, cirujano humanista, que esgrimía -con igual desembarazo la lengua y el bisturí, y que era en aquella -casa intérprete elocuente y autorizado del libre examen y de los -credos políticos ultra-radicales; al afamado profesor Pérez Pujol, -peritísimo en la historia de la Edad Media y en las ciencias -sociales, y cuyas frases fluían, puras y armoniosas, como raudal -sonoro en artística fontana. Allí, en aquella incubadora de artistas -de la palabra ó de la pluma, y con motivo de no sé qué inauguración -solemne, admiré también por vez primera el verbo soberano de Moret, -quien disertó acerca del progreso social, y cuya palabra, colorista -y jugosa, pintaba cuadros tan plásticos y reales, que al evocar -entonces, por contraposición con la moderna civilización, basada -en la libertad, la civilización antigua, fundada en la esclavitud, -nos parecía contemplar al suavísimo Platón filosofando con sus -discípulos en el jardín de Academo, entre calles de mirtos y adelfas, -y á la sombra de plátanos seculares; mientras los esclavos labraban -penosamente la tierra ó gemían de fatiga en el obrador del artífice -para que, cual flor del espíritu, resplandecieran gloriosos la -ciencia y el arte griegos... En aquella casa, en fin, admiré, tiempos -después, al asombroso y malogrado aragonés D. Joaquín Arnau, talento -tan vasto y completo, que ganó simultáneamente por oposición tres -cátedras de asignaturas diferentes, y á quien la Universidad de -Valencia, fertilísima en oradores, escogió para dar, en nombre del -Claustro, la bienvenida al gran Castelar, con ocasión de una visita -del célebre tribuno á la Atenas levantina. - -Este oreo literario y político hízome mucho bien, evitando á mi -cerebro esas temibles atrofias compensadoras del especialismo -profesional, en virtud de las cuales vemos con pena todos los días -á matemáticos, físicos, químicos y naturalistas insignes, discurrir -como si carecieran de sentido común, en cuanto se les saca de sus -habituales estudios, y se les obliga á platicar de filosofía, de arte -ó de ciencias sociales. - -Dejo apuntado algo acerca de lo modesto de mi domicilio. Añadiré -ahora que me confiné, conscientemente y por sistema, en la -mediocridad económica, á fin de disponer á mi talante de todo el -tiempo que me dejaba libre la enseñanza oficial. Penetrado de que un -presupuesto equilibrado es condición inexcusable de la paz del hogar -y de la serenidad de espíritu necesaria á la actividad científica, -decidí vivir con los 52 duros de paga mensual á que ascendía mi haber -de catedrático (3.500 pesetas al año). Pero como un Laboratorio en -plena actividad consume casi tanto como la familia, hube de buscar, -según costumbre, ingresos complementarios, no en el ejercicio -profesional, según hábito general, sino en la extensión de la función -pedagógica. Organicé, por tanto, en Valencia, con mejor éxito todavía -que en Zaragoza, un curso práctico de Histología normal y patológica, -al cual acudieron bastantes médicos que cursaban libremente el -doctorado, y algunos doctores deseosos de ampliar sus conocimientos -en Histología y Bacteriología; ciencia esta última que entonces -alboreaba prometedora en el horizonte, á impulsos de los geniales -descubrimientos de Pasteur y de Koch. - -Uno de los jóvenes más asiduamente asistentes á mis lecciones, fué -el Dr. Bartual, talento sólido y completo (actualmente catedrático -de Histología de Valencia), y cuyo alejamiento del Laboratorio, por -imposición del enervante medio social, deploramos cuantos conocimos -de cerca sus excepcionales aptitudes y su adecuada y concienzuda -preparación para la investigación científica; otro discípulo, -frustrado igualmente para la ciencia por falta de ambiente, fué el -Dr. E. Alabern, á quien faltó resolución para desertar oportunamente -del Cuerpo de Aduanas y consagrarse á la carrera del profesorado. -Pero la lista de los buenos, extraviados en el desierto, sería -interminable... - -Con los nuevos ingresos no sólo evité el temible _déficit_, sino -que alimenté holgadamente mi Laboratorio, procurándome además -nuevos aparatos científicos; por ejemplo: un microtomo automático -de Reichert, que me prestó inestimables servicios. Porque hasta -entonces no había usado más microtomo que la vulgar navaja barbera -(el rudimentario microtomo de Ranvier que poseía ofrecía más -inconvenientes que ventajas), para el manejo de la cual había -adquirido, ciertamente, bastante habilidad, mas con cuyo auxilio -resultaba imposible conseguir regularmente cortes finos de alguna -extensión. - -El cólera de 1885, que hizo tantos estragos en Valencia y su -comarca, me obligó temporalmente á abandonar las células y fijar -mi atención en el _bacillus comma_, el insidioso protagonista -(recién descubierto por Koch en la India) de la asoladora epidemia. -Decía en páginas anteriores que en el horizonte científico surgía -un nuevo mundo, la _microbiología_, consagrada al estudio de los -microbios ó bacterias (hongos archimicroscópicos, agentes de las -infecciones) y al mecanismo de su acción patógena sobre el hombre y -los animales. Las novísimas y sorprendentes conquistas de Pasteur y -Chaveau, en Francia, y de Koch, Cohn, Löffler, etc., en Alemania, -atrajeron vivamente la atención de los micrógrafos, muchos de los -cuales desertaron del viejo solar histológico, fundado por Schwann y -Virchow, para plantar sus tiendas en el terreno casi virgen de los -invisibles enemigos de la vida. Yo sufrí también la sugestión del -nuevo sol de la ciencia, que iluminaba con inesperadas claridades los -obscuros problemas de la Medicina. Y cedí durante algunos meses á las -seducciones del mundo de los seres infinitamente pequeños. Fabriqué -caldos, teñí microbios y mandé construir estufas y esterilizadoras -para cultivarlos. Ya práctico en estas manipulaciones, busqué y -capturé en los hospitales de coléricos el famoso vírgula de Koch, y -dime á comprobar la forma de sus colonias en gelatina y _agar-agar_, -con las demás propiedades biológicas, ricas en valor diagnóstico, -señaladas por el ilustre bacteriólogo alemán. - -Eran días de intensa emoción. La población, diezmada por el azote, -vivía en la zozobra, aunque no perdió nunca (dicho sea en honor de -Valencia) la serenidad; los hospitales, singularmente el de San -Pablo, rebosaban de coléricos. Recuerdo que en mi propio domicilio -(calle de Colón) murieron varios atacados. - -Como de costumbre, reinaban entre los médicos la contradicción y -la duda. Los viejos galenos, recelosos de toda novedad, ateníanse, -en teoría, á la doctrina clásica de los miasmas, y, en el orden -práctico, al inevitable láudano de Sydenham. Los creyentes en el -microbio, jóvenes en su mayoría, recomendaban hervir el agua potable -y no ingerir alimento ni bebida que no hubiera sufrido cocción -preliminar. Atribuyo al uso del agua hervida y demás precauciones -higiénicas, la inmunidad de mi familia, no obstante conservar en mi -Laboratorio casero deyecciones de colérico y cultivos del germen en -gelatinas y caldos. - -Por cierto que por aquellos días (2 de Julio de 1885), período -culminante de la epidemia, me nació mi cuarto hijo. - -En medio de la preocupación general apareció en Valencia el Dr. -Ferrán, célebre médico tortosino, predicando por boca de elocuentes -amigos y admiradores, la buena nueva de la vacuna anticolérica. -Después de algunos experimentos de Laboratorio practicados en conejos -de Indias, y de ciertas audaces y abnegadas auto-inoculaciones, creyó -haber encontrado un cultivo del vírgula que, inoculado en el hombre, -le inmuniza seguramente contra el microbio virulento llegado por la -vía bucal. - -La clase médica, emocionada por el anuncio de la citada vacuna, -discutió vehementemente el tema en Academias y Ateneos, Revistas -profesionales y hasta en periódicos políticos. Como siempre, mostrose -en el debate ese dualismo irreductible de viejos y jóvenes, de -misoneistas y filoneistas. Para los primeros, la vacuna constituía -deplorable error científico, cuando no industrial negocio de mal -género; los segundos se entusiasmaron con la iniciativa del médico -tortosino, cuyos talentos y laboriosidad pusieron en las nubes. En -fin, ciertos devotos fervientes de Ferrán llevaron su celo higiénico -hasta organizar un comité ó sociedad encargada de hacer propaganda, -fabricar en grande escala la vacuna, gestionar del Gobierno y de las -autoridades autorización para ensayar la nueva inmunización, y en -fin, una vez logrado el permiso, efectuarla sistemáticamente en todas -las provincias atacadas. - -Invitado insistentemente por el citado comité, yo decliné -humildemente la honra de colaborar en la obra común; deseaba -conservar mi independencia de juicio y quedar inmune de toda sospecha -crematística. Porque, á la verdad, valor hacía falta para desafiar -las virulentas campañas que el Dr. Moliner y otros médicos hacían -desde los periódicos contra los fundamentos científicos de la vacuna, -y sobre todo, contra el comité profiláctico... Además, parecíame -prematura la fe en el novísimo remedio. ¡Y si á la postre resultaba -que la tal vacuna no vacunaba!... - -Pocos conservamos, durante aquella efervescencia pasional, donde -los intereses luchaban con más encarnizamiento que las ideas, la -serenidad de espíritu necesaria para juzgar. No me envanecen mis -aciertos de entonces; nada hay más fácil que hallar el buen camino -cuando nuestro pensamiento recibe su inspiración en las alturas -del patriotismo, y la voluntad se mantiene ajena á toda baja -concupiscencia ó bastardo interés. Y el mejor galardón de mi conducta -lo recibo hoy al ver que, no obstante los años transcurridos, puedo -mantener en lo científico y en lo moral mis puntos de vista de -entonces. Durante aquellos días, á cuantos me hicieron la honra de -consultarme sobre las mencionadas inoculaciones, expresé lo que diría -hoy mismo si el caso se repitiese: gran satisfacción de que á un -médico español se debiera tan loable iniciativa; mi deseo de que, -comprobada la inocuidad de la vacuna, se ensayara en las personas -y poblaciones que lo solicitaran; el consejo de que, para evitar -censuras y murmuraciones, dichas prácticas fueran al principio -inspeccionadas por una comisión oficial, encargada, además, de -formar estadísticas imparciales de los resultados obtenidos; en fin, -mis ruegos encarecidos, á los fines morales y patrióticos de la -empresa, de que el Dr. Ferrán declarara explícitamente el secreto -de su vacuna, con el objeto de que las delegaciones extranjeras y -españolas, reunidas á la sazón en Valencia, no quedaran defraudadas -en su expectación ni sospecharan de la buena fe de la sociedad -vacunadora, ni, en fin, formaran de nosotros una opinión poco -lisonjera. - -No tuve la fortuna de ser oído. Y ello me dolió mucho, porque -mis fáciles vaticinios se cumplieron en todas sus partes, con -bochorno del nombre español. Aquellos extranjeros que por primera -vez concurrieron á España para comprobar una invención científica, -chasqueados en su curiosidad, y exagerando quizás la transcendencia -práctica de algunos defectos metodológicos (impureza eventual de -los cultivos del vírgula, deficiencias del instrumental usado en -la esterilización de los caldos y en la expedición de éstos á las -sucursales de vacunación, etc.), una vez regresados á sus sendos -países, escribieron de Ferrán y de los médicos españoles verdaderos -horrores... ¡Oh, qué amargo desencanto devoraron entonces quienes, -como yo, encendidos en celo patriótico y en irreflexivo entusiasmo, -saludábamos en el Dr. Ferrán una gloria positiva de la ciencia -española! - -La circunstancia de vivir yo en Valencia y ser aficionado á la -micrografía, me valió ser designado por la Diputación provincial de -Zaragoza, en unión del Dr. Lite, delegado oficial, para estudiar la -enfermedad epidémica reinante en la región levantina (todavía se -discutía si era ó no cólera) y emitir dictamen sobre el valor real -de la profilaxis. - -Cumpliendo, pues, el honroso cometido, seguí atentamente la campaña -de la sociedad vacunadora; conferencié con los delegados científicos -oficiales (el Dr. Mendoza entre otros); practiqué experimentos de -inoculación del vírgula en los animales; analicé bacteriológicamente -varias muestras del caldo utilizado por Ferrán en sus inoculaciones; -me inyecté yo mismo la linfa vacunífera á fin de conocer de cerca sus -efectos fisiológicos; y, en fin, comprobé estadísticas oficiales y -particulares, etc. - -Allegados los datos necesarios, aquel verano me trasladé á Zaragoza -(Julio de 1885), ante cuya Diputación y en presencia de numeroso -público expuse el resultado de mis estudios y experimentos. Mis -conclusiones afirmaban resueltamente el carácter colérico de -la epidemia, que se había propagado entonces por gran parte de -España; atribuían, como cosa muy verosímil, al _vírgula_ de Koch la -responsabilidad de la infección; ponían en duda el pretendido cólera -experimental en los conejos y cobayas, animales en quienes sólo -se producían, por inyección del microbio, fenómenos inflamatorios -locales ó septicémicos harto diferentes del síndrome colérico del -hombre; y en lo tocante al punto principal, ó sea la profilaxis, me -declaré poco favorable al procedimiento Ferrán, aunque admitiendo su -práctica, á título de investigación científica (los cultivos puros -del vírgula inyectados bajo la piel resultan inofensivos) y sin -forjarme grandes ilusiones sobre su eficacia. - -Expuestas oralmente las citadas conclusiones, primer avance de mis -observaciones y juicios sobre el tema, proseguí ahincadamente las -pesquisas experimentales. Á este propósito, me instalé con la familia -en una finca ó _Torre_ (llamada _Torre de las canales_) que poseía mi -padre cerca de San Juan, á legua y media de Zaragoza, donde organicé -un Laboratorio de campaña, y pude, sin recelo, guardar y estudiar -tranquilamente mis cobayas y conejos inoculados. No me faltaron los -_vírgulas_, primera materia de mis pesquisas, pues precisamente por -aquellos días se había extendido el cólera por los pueblos y casas -de campo de la huerta y hacía estragos en la capital, en cuyos -hospitales me proporcioné abundante semilla para mis cultivos. - -Por cierto que, acerca del modo de propagación de la epidemia, -confirmé desde luego su origen hídrico. Por ejemplo: los huertanos, -que no obstante vivir casi aislados en las torres, hacían uso -del agua de las acequias contaminadas por el lavado de ropas de -coléricos, eran frecuentes víctimas del cólera; en tanto que solían -librarse fácilmente aquellas familias que, por precaución, bebían -agua de los pozos ó se servían exclusivamente de la hervida. - -Mis ensayos de profilaxis en los animales reveláronme que el -problema de la inmunización era harto más arduo de lo que se -creía. Conseguíase, en efecto, según anunciaba Ferrán, á favor de -inyecciones subcutáneas de cultivos del vírgula, cierta resistencia -del cobaya enfrente de ulteriores y más fuertes dosis del microbio -virulento, inoculado por idéntica vía; mas, careciendo el _comma_ de -Koch de acción patógena en el intestino de dicho roedor, resultaba -imposible aportar prueba decisiva y concluyente sobre la eficiencia -de la inyección. Para procurarse esta demostración, fuera preciso -hallar un mamífero colerizable por la vía bucal y susceptible de -hacerse refractario á la infección intestinal, mediante previa -inoculación subcutánea de cultivos puros del vírgula virulento ó -atenuado. Por desgracia, este animal, idóneo á la dilucidación del -grave problema profiláctico, se desconocía entonces. - -Á fines de Septiembre de aquel año, según prometí á la Diputación -provincial zaragozana, redacté extensa monografía, bajo el título de -_Estudios sobre el microbio vírgula del cólera y las inoculaciones -profilácticas_. Zaragoza, 1885. El librito, que se imprimió por -cuenta de dicha Corporación[17], apareció ilustrado por 8 grabados -litográficos ejecutados por mí y algunos de ellos tirados en color. - - [17] La Diputación me comunicó los acuerdos siguientes, - excesivamente honrosos y halagadores para mí: - - «Primero. Pasar á D. Santiago Ramón un oficio de aplauso por - la notable conferencia que ante la misma dió en la mañana del - domingo 19 de Julio, acreditando con su vasta erudición que no en - vano goza fama de eminente micrógrafo.» - - «Segundo. Publicar por cuenta de la Diputación la Memoria que él - mismo ha de presentar en su día sobre estudios micrográficos del - microbio del cólera.»--El Vicepresidente, _Faustino Sancho y Gil_. - -Excusado es advertir que semejante monografía, redactada con ocasión -de una misión oficial, y sin los medios de trabajo necesarios, no -contiene ningún hecho nuevo importante. Representaba, ante todo, el -fruto de una labor de confirmación y contraste de los memorables -y entonces novísimos descubrimientos de Koch y de las estimables -contribuciones de Hueppe, van Ermergen, Nicati y Riesch, Ferrán, -etc. Con todo eso, según suele acontecer en todo estudio minucioso -y esmerado, sus páginas encierran algunos detalles descriptivos -originales y tal cual apreciación teórica no exenta de valor. - -Entre otras menudencias originales, figuraban, en el orden técnico, -un proceder práctico y sencillo para teñir el _bacillus comma_, y -otro encaminado á conservar, colorear y montar definitivamente sus -colonias en gelatina y agar, etcétera. (Citado y confirmado más -adelante por van Ermergen). - -En el orden científico, añadíamos: _a_, un análisis comparativo -minucioso, de los microbios de las aguas y deyecciones, dotados, á -semejanza del vírgula, de la propiedad de liquidar la gelatina; _b_, -la demostración (independientemente de Pfeiffer) de que el microbio -de Koch, poco patógeno en inyección subcutánea, resulta sumamente -virulento en el peritoneo del cobaya; _c_, y, sobre todo, la prueba -experimental de la _vacuna química_, es decir, de la posibilidad -de preservar á los animales de los efectos tóxicos del vírgula más -virulento, inyectándoles de antemano, por la vía hipodérmica, cierta -cantidad de cultivos muertos por el calor[18]. - - [18] Casi todos los autores atribuyen á dos bacteriólogos - americanos, MM. Salmon y Smith (_On a new method of producing - inmunity from contagious diseases._ _Proceed. of the Biol. Soc. - of Washington_, 22 Febrero 1886) el honor de haber probado la - posibilidad de vacunar á los animales mediante la inoculación de - cultivos muertos. Séanos lícito recordar que tal demostración - fué aportada primeramente por nosotros en Septiembre de 1885. - Por entonces también anunciaron Ferrán y Pauli haber resuelto el - mismo problema; mas como no declararon en 1885 en qué consistía - el modo de fabricación de su vacuna, que sólo divulgaron más - tarde en los _Compt. rend. de la Acad. de Sciences_ (sesión del - 18 de Enero de 1886), mi prioridad no puede ofrecer la menor duda. - -En el orden teórico, contenía mi Memoria algunos puntos de vista -dignos de atención, puesto que han sido repetidos después por eximios -bacteriólogos al justipreciar los fundamentos teóricos y valor -práctico de las vacunas de Ferrán, Haffkine, Kölle y otros. «Difícil -parece admitir --decíamos-- que la mera inoculación hipodérmica en -el hombre de un cultivo puro de vírgulas, incapaces de emigrar hasta -el intestino, ni de provocar, por consiguiente, trastorno alguno -análogo al cólera, sea poderosa á esterilizar completamente el tubo -digestivo, órgano en continuación del mundo exterior y exclusivo -terreno donde prospera y desarrolla su formidable poder patógeno -el germen de dicha enfermedad.» Y no menciono aquí, á causa de su -carácter meramente crítico y circunstancial, los experimentos y -observaciones probatorios de que los famosos _cuerpos muriformes_ de -Ferrán, por los cuales ascendía el vírgula á la categoría botánica -de las _peronosporas_, representaban, con otras formas aliadas, -simples cristales precipitados en los caldos, y de que los _oogonos_, -aparatos de reproducción señalados en el vírgula por el mismo autor, -constituían formas monstruosas ó degenerativas aparecidas en los -terrenos esquilmados. - -Acerca de este último punto, es decir, tocante á los procesos -regresivos observables en el protoplasma del _bacillus comma_ senil, -ó que se cría en medios pobres en substancias nutritivas, publiqué -ulteriormente una comunicación en _La Crónica Médica_, de Valencia -(_Contribución al estudio de las formas involutivas y monstruosas -del coma-bacilo de Koch_, 20 de Diciembre de 1885), en donde se -demostraba el carácter francamente degenerativo, no sólo de los -_oogonos_ de Ferrán, sino de los pretendidos esporos de Hueppe, Ceci, -etc.[19]. - - [19] Entre los varios autores que, inconscientemente, - confirmaron estos estudios, citaremos por ejemplo á Podwyssowsky - (_Centralblatt für pathol. Anat._, etc., Bd. 1893), quien - describe y dibuja exactamente, ocho años después que nosotros, - las mismas degeneraciones del protoplasma bacteriano, así como - las formas esféricas del microbio, adoptando enteramente nuestra - interpretación. - -Excusado es decir que todas estas modestas contribuciones -teórico-experimentales pasaron inadvertidas por los bacteriólogos. -Eran aquellos tiempos harto difíciles para los españoles aficionados -á la investigación. Debíamos luchar con el prejuicio universal de -nuestra incultura y de nuestra radical indiferencia hacia los grandes -problemas biológicos. Admitíase que España produjera algún artista -genial, tal cual poeta melenudo, y copiosos danzantes de ambos sexos; -pero se rechazaba hasta la hipótesis de que surgiera en ella un -verdadero hombre de ciencia. Acaso contribuyeron algo al desdén con -que entonces nos trataban los sabios, la inhábil actitud adoptada por -Ferrán con los delegados extranjeros en el asunto de la profilaxis -colérica, y los candorosos errores del médico tortosino en punto á la -morfología y multiplicación del _vírgula_ de Koch. - -Con todo, si mi labor careció de eco en los Laboratorios de París -y Berlín --y con ello no se perdió cosa mayor--, valióme, en -cambio, un galardón material y espiritual de gran transcendencia -para mi carrera. Agradecida la Diputación de Zaragoza al celo y -desinterés con que trabajé por servirla, decidió recompensar mis -desvelos, regalándome un magnífico microscopio Zeiss. Al recibir -aquel impensado obsequio, no cabía en mí de satisfacción y alegría. -Al lado de tan espléndido _Statif_, con profusión de objetivos, -entre otros el famoso 1,18 de _inmersión homogénea_, última palabra -entonces de la óptica amplificante, mi pobre microscopio Verick -parecía desvencijado cerrojo. Me complazco en reconocer que, gracias -á tan espiritual agasajo, la culta Corporación aragonesa cooperó -eficacísimamente á mi futura labor científica, pues me equiparó -técnicamente con los micrógrafos extranjeros mejor instalados, -permitiéndome abordar, sin recelos y con la debida eficiencia, los -delicados problemas de la estructura de las células y del mecanismo -de su multiplicación. - -Dejo apuntado ya que la referida investigación sobre el cólera me -trajo el gusto por la bacteriología y por el estudio de los problemas -patológicos. Muchas veces me he preguntado si no hubiera sido mejor -para mi porvenir moral y económico haber cedido á la sugestión de -la moda, abandonando definitivamente, á ejemplo de muchos, la célula -por el microbio. Ciertamente, no faltaban incentivos y razones para -justificar un cambio de frente. El camino histológico me condenaba -sin remisión á la pobreza, en compensación de la cual sólo brindaba, -si lo recorría con fortuna, el frío elogio ó la tibia y razonable -estima de dos ó tres docenas de sabios, harto más inclinados á -la emulación que al panegírico; mientras que el camino de la -bacteriología, menos trillado entonces y bordeado de tierras casi -vírgenes, prometía al investigador afortunado inagotables veneros -económicos, fama popular ruidosa, y acaso gloriosa epifanía. Ahí -estaban como ejemplos vivos y emulaciones soberanas esos bienhechores -de la humanidad, que antaño se llamaban Pasteur, Koch, Lister, y que -hoy se llaman Behring, Roux, Ehrlich, Löffler, Schaudin, Grassi, -Metchnikoff, etc. - -Sin embargo, movido por mis inclinaciones, y sobre todo por motivos -de índole económica, escogí al fin la discreta senda histológica, -la de los goces tranquilos. Sabía bien que por angosta jamás podría -recorrerla en carroza; pero me sentiría dichoso asistiendo en mi -rincón, y en el olvido de todos, al espectáculo cautivador de la -vida animal íntima, y escuchando embelesado, desde el ocular del -microscopio, los rumores de la bulliciosa colmena que todos llevamos -dentro. En cuanto á la razón económica aludida, no es otra que lo -oneroso de los trabajos bacteriológicos. - -La Histología es ciencia modesta y barata. Adquirido el microscopio, -redúcese el gasto á reponer algunos reactivos poco dispendiosos, y -á procurarse, de vez en cuando, tal cual rana, salamandra ó conejo. -Pero la Bacteriología es ciencia de lujo. Su culto requiere toda una -Arca de Noé de víctimas propiciatorias. Cada experimento encaminado -á fijar el poder patógeno de un germen, ó la acción de toxinas y -vacunas, exige una hecatombe de conejos, conejillos de Indias, á -veces de carneros y de mamíferos más corpulentos. Súmese á esto -el dineral que cuesta la cría y reposición de tantos animales de -experimentación, amén del gasto de gas indispensable al régimen de -autoclaves y estufas de esterilización é incubación. - -Tal fué la consideración, harto prosaica y terrena, que me obligó á -guardar fidelidad á la religión de la célula y á despedirme con pena -del microbio, al cual sólo de tarde en tarde, con ocasión de análisis -periciales ó de investigaciones comprobatorias, me digné saludar, -penetrado de ese afecto respetuoso, no exento de envidia, con que -saludamos al amigo millonario, de quien nuestra inopia nos aleja -irremediablemente. - -Regresado, pues, á Valencia en Octubre de 1885, continué entregándome -con pasión al análisis de los tejidos vivos. Fruto de aquella labor, -que se prolongó dos ó tres años (de 1885 á 1888) fueron varias -comunicaciones de Histología comparada concernientes: á la estructura -del cartílago, de la lente del cristalino, y, sobre todo, de la -fibra muscular de los insectos y de algunos vertebrados. Pecaría de -ingrato y olvidadizo si no consignara ahora que en la nomenclatura y -sistemática de los insectos y demás animales estudiados (batracios, -reptiles, etc.), prestáronme inestimable concurso el ilustre -naturalista Boscá, á la sazón Director del Jardín botánico de -Valencia, mi excelente amigo Arévalo Vaca, Catedrático de Historia -natural y el Dr. Guillén, distinguido médico naturalista[20]. - - [20] Aludo á las Memorias siguientes: _Fibras musculares de las - alas de los insectos_. _Boletín Médico valenciano_. Julio de - 1887.--_Músculos de las patas de los insectos_. _Idem._ Agosto de - 1887.--_Textura de la fibra muscular de los mamíferos_. _Idem._ - Junio de 1887.--_Sobre los conductos plasmáticos del cartílago - hialino_. _Crónica Médica de Valencia_. 20 de Abril de 1887. - -Ocupábame también por entonces en la publicación de una obra extensa -de _Histología y técnica micrográfica_, que salía por cuadernos. Su -impresión corría á cargo del activo editor valenciano D. Pascual -Aguilar, quien sin escatimar gastos había lanzado ya el primer -fascículo (comprensivo de la _Técnica micrográfica y Elementología_), -en Mayo de 1884[21]. - - [21] _Cajal_: _Manual de Histología normal y técnica - micrográfica._ Valencia. Editor: Pascual Aguilar, 1884-1888. - -Sosteníanme en esta empresa varios motivos: el deseo de reunir en haz -todas las observaciones más ó menos originales recolectadas á campo -traviesa en los dominios histológicos; la conveniencia de disciplinar -mi desbordante curiosidad, moldeándola en las rigideces de un -programa fijado de antemano; y, sobre todo, el patriótico anhelo de -que viera la luz en nuestro país un tratado anatómico que, en vez de -concretarse á reflejar modestamente la ciencia europea, desarrollara -en lo posible doctrina propia, basada en personal investigación. -Sentíame avergonzado y dolorido al comprobar que los pocos libros -anatómicos é histológicos, no traducidos, publicados hasta entonces -en España, carecían de grabados originales y ofrecían exclusivamente -descripciones servilmente copiadas de las obras extranjeras. - -En contraposición con tan bochornosa costumbre, hija de tradicional -pereza, mi libro había de contener solamente, según promesa solemne -del prólogo, grabados originales y conclusiones deducidas de -personales pesquisas. No me arredraban entonces la insuficiente -preparación científica ni la penuria bibliográfica. Daba por seguro -que, en mi impaciencia y aturdimiento de incipiente observador, -habría de incurrir inevitablemente en equivocaciones y temeridades; -mas, cegado por mi exaltación patriótica, prefería en todo caso el -error propio al error ajeno, la hipótesis estrafalaria concebida por -mí á la teoría ingeniosa, pero falsa ó insuficiente, sugerida por -otros. Que en mi actitud mental entraba por mucho la infatuación y -el orgullo... ¡quién lo duda! Pero este orgullo se coloreaba con los -matices simpáticos del amor á la raza. Hoy siéntome satisfecho de -aquellas gallardías. Que las cuestas á arriba hay que acometerlas á -todo vapor, aprovechando como combustible hasta las malas pasiones, -como sean dinamógenas. Y en la investigación científica la cuesta -es el empezar. Quédese el freno para más adelante, vencidas ya las -grandes resistencias. - -Á la citada obra estuve ahincadamente consagrado desde 1884 á 1888. -Al acabarse, comprendía 203 grabados en madera, copiados de mis -preparaciones, y ejecutados por un excelente artista valenciano y -contaba con 692 páginas, de letra menuda. Agotada pronto la primera -edición, contra mis previsiones, hubo de imprimirse la segunda en -1893, cuando yo me había trasladado á la Universidad de Barcelona. El -editor Aguilar hizo, según noticias, un bonito negocio. - -En vena de confidencias acerca de mis publicaciones de aquellos -tiempos, no debo omitir ciertos artículos de popularización -histológica que, bajo el título de _Las maravillas de la Histología_, -aparecieron en _La Clínica_[22], semanario profesional de -Zaragoza, dirigido por mi condiscípulo y amigo D. Joaquín Gimeno -Vizarra. Algunos de estos artículos, desbordantes de fantasía y -de ingenuo lirismo, fueron reproducidos y ampliados después en la -_Crónica de Ciencias Médicas de Valencia_. Firmábalos el doctor -_Bacteria_, pseudónimo _terrible_, que yo usaba para mis temeridades -filosofico-científicas y las críticas joco-serias. Dejando aparte el -estilo, inspirado en la manera frondosa y bejucal del gran Castelar ---¡estilo Castelar sin Castelar!--, alentaba en dichos trabajitos el -buen propósito de llamar la atención de los médicos curiosos sobre el -encanto inefable del mundo, casi ignoto, de células y microbios, y de -la importancia excepcional de su estudio objetivo y directo. - - [22] _La Clínica_ (Zaragoza). Número del 22 de Julio de 1883 y - siguientes. - -Al emborronar estas cuartillas tengo ante mí los precitados -artículos. Perdone el lector mi vanidad senil si declaro que ahora, -pasados treinta y tres años, hallo algún solaz en leer estas -fervorosas expansiones científico-literarias. Dejando á un lado -exageraciones de pensamiento é incorrecciones de forma, transciende -de ellas algo como un aroma confortador de confianza juvenil y -de fe robusta en el progreso social y científico. Hallo también -atrayente cierto sentimiento de curiosidad frescamente satisfecha, y -un fervor de pasión hacia el estudio de los arcanos de la vida, que -en vano buscaríamos hoy en los escritos primerizos de la ponderada, -equilibrada, circunspecta y financiera juventud intelectual. - -Como muestra de mi estilo de entonces y de las ideas -filosofico-biológicas que me seducían, voy á transcribir aquí algunos -párrafos de los consabidos artículos de _La Clínica_. - -Entre los espectáculos cautivadores que nos ofrece el microscopio, -enumeraba: - -«La _contracción amiboidea_ ó protoplásmica, que permite al -leucocito errante abrir brecha en la pared vascular, desertando de -la sangre á las comarcas conjuntivas, á la manera del preso que -lima las rejas de su cárcel; los campos traqueales y laríngeos, -sembrados de _pestañas vibrátiles_ que, por virtud de secretos -impulsos, ondean, cual campo de espigas, al soplo de brisa vernal; -el incansable latigueo del zoospermo, corriendo desalentado hacia el -óvulo, imán de sus amores; la célula nerviosa, la más noble casta -de elementos orgánicos, extendiendo sus brazos de gigante, á modo -de los tentáculos de un pulpo, hasta las provincias fronterizas del -mundo exterior, para vigilar las constantes asechanzas de las fuerzas -fisico-químicas; el óvulo, con su sencilla y severa arquitectura, -guardando el secreto de las formas orgánicas y cuyo protoplasma se -asemeja á la nebulosa donde bullen en germen mundos innumerables, -que se desprenderán en futuros anillos; la geométrica arquitectura -de la _fibra muscular_ (especie de complicadísima pila de Volta), -donde, á semejanza de la locomotora, el calor se transforma en fuerza -mecánica; la _célula glandular_ que, por sencilla manera, fabrica los -fermentos de la química viviente, consumiendo generosamente su propia -vida en provecho de los demás elementos sus hermanos; las _células -adiposas_, modelo de economía doméstica, quienes en previsión de -futuras escaseces, reservan los alimentos sobrantes del festín de -la vida para utilizarlos en las huelgas orgánicas y en los grandes -conflictos nutritivos... Todos estos fenómenos, tan varios, tan -maravillosamente coordinados, atraen con seducción irresistible, y su -contemplación inunda nuestro espíritu de satisfacciones tan puras y -elevadas como perdurables.» - -Para ver de cerca é intimar efusivamente con los protagonistas de -tan sorprendentes fenómenos, añadíamos: «Venid con nosotros al -laboratorio del micrógrafo. Allí, sobre la platina del microscopio, -desgarrad el pétalo de una flor, sin consideración á su hermosura ni -á su aroma: arrancad después una parcela de los tejidos animales; -disociadla sin piedad, aunque las fibras contráctiles palpiten y se -estremezcan al contacto de las agujas. Asomaos después á la ventana -del ocular, y... cosa notable, resultado estupendo, la hoja del -vegetal como el tejido del animal os revelarán por todas partes una -construcción idéntica: especie de colmena formada por celdillas y más -celdillas, separadas por una argamasa intersticial poco abundante, -y albergando en sus cavidades, no la miel de la abeja, sino la miel -de la vida, bajo la forma de una materia albuminoide, semisólida, -granulosa, cuyo seno encierra un pequeño corpúsculo: el núcleo.» - -«Examinad ahora una gota de saliva, un poco del epitelio que cubre -vuestra lengua, una gota de vuestra sangre, el moho de las materias -orgánicas en descomposición, etc... y siempre la misma referida -arquitectura: células y más células, más ó menos transformadas, -repitiéndose con monotonía y uniformidad abrumadoras.» - -«Esta tenacidad de composición de los tejidos orgánicos, en el -líquido como en el sólido, así en el músculo como en el nervio, en -el tallo como en la flor; esta repetición fastidiosa del mismo tema -estructural constituye la verdad primordial de la histología; el -hecho básico sobre que se funda la grandiosa y transcendental _teoría -celular_ de Schwann y de Virchow.» - -Expongo después el aspecto fisiológico de tan soberana concepción, y -me pregunto: «¿Será posible que dentro de nuestro edificio orgánico -habiten innumerables inquilinos que se agitan febriles, á impulsos -de espontánea actividad, sin que nos percatemos de ello? ¿Y nuestra -tan decantada unidad psicológica? ¿En qué han venido á parar el -pensamiento y la conciencia con esta audaz transformación del hombre -en un polípero?... Cierto que pueblan nuestro cuerpo millones de -organismos autónomos, eternos y fieles compañeros de glorias y -fatigas, cuyas alegrías y tristezas son las nuestras; y cierto que -tan próximas existencias pasan desapercibidas del _yo_; pero este -fenómeno tiene fácil y llana explicación si consideramos que el -hombre siente y piensa por sus células nerviosas, y que el _no yo_, -el verdadero mundo exterior comienza ya para él en las fronteras de -las circunvoluciones cerebrales.» (Aquí late en germen y obscuramente -la hipótesis formulada después por Durand de Gross y Forel acerca -de la existencia de conciencias medulares y ganglionares múltiples, -ignoradas del yo, el cual representaría la conciencia privilegiada y -autocrática de las células cerebrales). - -Harto influído por las ideas de Häckel y Huxley y por la poco -afortunada teoría del _plason_, de Claudio Bernard, me declaraba -partidario, en principio, de la generación espontánea, pese á los -experimentos de Pasteur, que hallaba concluyentes solamente por lo -que toca al origen de la vida actual. - -«¡Quién sabe --exclamaba, lleno de ingenuo optimismo,-- si los sabios -del porvenir demostrarán algún día que el Génesis de la vida, que -las tradiciones de los pueblos nos pintan con poéticos colores cual -obra de un Creador omnipotente, surgida en el grandioso teatro de -una naturaleza virgen, bajo los rayos de un sol joven y como nunca -esplendente y entre los hosanas de los ángeles y querubines... quién -sabe, repito, si la ciencia logrará probar que la vida tuvo más -humildes orígenes, iniciándose en los tenebrosos senos del mar, sin -más protagonista que los átomos con su perpetuo palpitar, sin más -testigos que las fuerzas fisico-químicas!...» - -En otro artículo señalo, acaso por primera vez, un concepto que ha -tenido después en Alemania sabios y autorizados intérpretes: el de la -concurrencia y lucha intercelular dentro del organismo. - -«¿Quién osará negar que existe una severa competencia de carreristas -en los zoospermos, que, para dar cima al acto supremo de la -fecundación, vuelan en denso enjambre hacia el óvulo? Sólo uno -de ellos, el más fuerte, ó el más afortunado, sobrevivirá á la -destrucción irrevocable para sus compañeros más perezosos. No más él -rasgará el misterioso velo de la membrana vitelina, y se unirá al -fin, despojado de su cola degradante y en conjugación sublime, con -el núcleo femenino. De este ósculo de amor brotará la innumerable -progenie de células del organismo. Pero sólo aquel zoospermo -privilegiado alcanzará el alto honor de perpetuar la raza y de -conservar y transmitir, cual nueva vestal, el fuego sagrado de la -vida...» - -Señalábamos después la rigurosa concurrencia nutritiva de las -células de un mismo tejido, las luchas homéricas libradas entre los -elementos semiasfixiados de los territorios inflamados, ó de los -elementos amenazados por la invasión de los tumores. Y, en fin, -independientemente de Metchnikoff, hablábamos «de las reacciones de -las células contra los gérmenes animales ó vegetales que pululan -por la atmósfera y penetran en el organismo; de la guerra incesante -librada entre lo pequeño y lo grande; entre lo visible y lo -invisible, etc.» - -Mas para atenuar la crudeza de esta desconsoladora verdad (la lucha -universal), añadimos que «así como en toda nación civilizada la -concurrencia vital se extingue ó se atenúa en gran parte por la -división del trabajo, que hace á los ciudadanos solidarios en sus -intereses y aspiraciones, también en el estado orgánico, gracias á la -previsión de las células nerviosas y al citado reparto profesional -y, en fin, á la supresión del ocio y de la excesiva libertad -individual, etc., la lucha desaparece ó se dulcifica, mostrándose -no más cuando la alimentación comunal (de órganos ó células) se -compromete gravemente por causas interiores ó exteriores.» - -En otro pasaje hacía notar, en coincidencia con muchos biólogos -y filósofos á quienes no había leído, que la naturaleza sólo se -preocupa de la vida de la especie. «Una existencia, por grande que -sea, aun realzada por el prestigio de la idea, aun ennoblecida por -los fulgores del genio, nada significa á los ojos de la Naturaleza. -Que todo un pueblo sucumba; que razas enteras sean aniquiladas en -la lucha por la vida; que especies zoológicas antes pujantes sean -inmoladas en la bárbara batalla, poco importa al principio director -del mundo orgánico... Lo importante es ganar la contienda, tocar la -meta final objeto de la evolución orgánica.» - -¿Cuál es esta finalidad, caso de existir? ¡Profundo misterio! - -En otro artículo nos consolábamos de la impenetrabilidad del tremendo -arcano y de la inexorabilidad de la muerte individual, proclamado la -eternidad y continuidad del protoplasma, es decir, de lo que, después -de nosotros, llamó Weissmann _plasma germinativo_. - -«Consolémonos, considerando que si la célula y el individuo, -sucumben, la especie humana y, sobre todo, el _protoplasma_, son -imperecederos. El accidente muere, pero la esencia, ó sea la _vida_, -subsiste. Estimando el mundo orgánico como un árbol cuyo tronco -fué el primer protoplasma, cuyas ramas y hojas forman todas las -especies nacidas después por diferenciación y perfeccionamiento, ¡qué -importa que algunas ramitas se desgajen á impulsos del vendabal, -si el tronco y la matriz protoplasmática subsisten vigorosos; -prometiendo retoños de cada vez más hermosos y lozanos!... No hay, -pensándolo bien, organismos progenitores y producidos, ni individuos -independientes, ni vivos ni muertos, sino una sola _substancia_, el -protoplasma, que llena el mundo con sus creaciones, que crece, se -ramifica, se moldea temporalmente en individuos efímeros, pero que -nunca sucumbe. En nuestro ser se agita aún aquel viejo protoplasma -del _archiplason_ (es decir, la primera célula aparecida en el -cosmos), punto de partida quizás de toda la evolución orgánica.» - -(Es curiosa la coincidencia de esta doctrina pseudopanteísta con -algunas lucubraciones posteriores de Weissmann, Le Dantec y otros). - -«Este protoplasma llenó con sus creaciones el espacio y el tiempo; -él se arrastró en el gusano, vistióse de irisados colores en el -vegetal, adornóse con la radiante corona del espíritu en el mamífero. -Comenzó inconsciente y terminó consciente. Fué esclavo y juguete -de las fuerzas cósmicas y acabó por ser el látigo de la naturaleza -y el autócrata de la creación.» (Adviértanse también singulares -concordancias con las conocidas ideas de Schopenhauer y Hartmann, -Spencer, etc., á quienes no había leído todavía. ¿Es que llegó hasta -mí algún resumen de la filosofía de lo Inconsciente ya entonces -publicada? No lo recuerdo). - -«¿Á dónde va la vida? nos preguntamos en otro pasaje del mismo -atrevido artículo. ¡Cualquiera lo sabe!... Pero entonces creíamos -probable que la evolución tiende á producir formas de cada vez -más perfectas, más progresivas, siquiera no viéramos muy claro el -concepto de perfección.» - -«¿Ha llegado á la meta y agotado su fecundidad en el organismo -humano ó guarda en cartera proyectos de más elevados organismos, de -seres infinitamente más espirituales y clarividentes, destinados á -descorrer el velo que cubre las causas primeras, y acabando con todas -las obscuras polémicas de sabios y filósofos? (¿Quién no ve aquí en -esbozo la teoría del _superhombre_, defendida posteriormente por -Nietzsche?)» - -«¡Quién sabe!... --continuábamos--. ¡Acaso ese protoplasma semidiós -fenecerá también, en aquel triste día apocalíptico, en que la -antorcha solar se apague, el rescoldo central de nuestro globo -se enfríe y no queden sobre su corteza sino fúnebres despojos é -infecundas cenizas!... ¡Día horrendo, soledad angustiosa, noche -obscurísima aquella en la cual se apague con la luz de nuestro -Universo la luz del pensamiento! ¡Pero no... esto es imposible!... -¡Aquel protoplasma soberano, cuyas creaciones abrumaron el espacio, -que taladró cordilleras, que transformó los mares y continentes, -que jugó con el viento, con el vapor y con el rayo, que esculpió -el planeta para hacer de él un palacio digno de su grandeza, y -subyugó las fuerzas naturales, convirtiéndolas en esclavos de sus -caprichos..., no puede morir!... Cuando nuestro miserable planeta -se fatigue y la fría vejez haya consumido el fuego de su corazón, -y la tierra se torne cual páramo helado, y el sol enrojecido y -muriente amenace sumirnos en tinieblas eternas..., el protoplasma -orgánico habrá tocado la perfección de su obra. ¡Entonces el rey de -la Creación abandonará para siempre la humilde cuna que meció su -infancia, asaltará audazmente otros mundos y tomará solemne posesión -del Universo!...» - -¡Bien se ve que no había leído á Clausius ni conocía las fatídicas -predicciones de la termo-dinámica!... ¡Ante mi optimismo candoroso -quédase en mantillas el de Metchnikoff, quien en libro reciente -(_Estudios sobre la naturaleza humana_) sólo promete á la especie -humana, para cuando las _neuronas_ aprendan á defenderse mejor de -los _fagocitos_ y toxinas intestinales, una senectud tranquila, -plácida y exquisitamente adaptada á la idea de la muerte!... -Adelantándome en muchos años á las tan decantadas fantasías de Wells, -daba yo por misión fundamental de la evolución, la eternidad de la -vida y la conquista intelectual y material del Cosmos... _Excusez du -peu!..._ - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO IV - - Decido publicar mis trabajos en el extranjero. -- Invitación - del profesor W. Krause, de Gotinga, de colaborar en su Revista. - -- Mis primeras exploraciones sobre el sistema nervioso. -- - Dificultades encontradas. -- Excelencias del método de Golgi y - excesivo nacionalismo de los sabios. -- Mis distracciones en - Valencia: las excursiones del Gaster-Club y las maravillas de la - sugestión y del hipnotismo. - - -Aunque el fruto de mis pesquisas había sido hasta entonces harto -mezquino, me acometió la comezón de exportarlo al mercado extranjero. -Tal propósito parecióme hasta indispensable á los fines de mi -educación científica. Es verdad vulgar que sólo luchando con los -fuertes se llega á ser fuerte. Correr solitario en la angosta pista -nacional, jaleado por amigos, no es lo más adecuado para resultar -un atleta. Con las células nerviosas ocurre lo que con las tropas: -instruídas exclusivamente para las luchas civiles ó en previsión -de motines callejeros, difícilmente harán frente á un ejército -extranjero organizado técnica y moralmente para la guerra grande, -es decir, para los conflictos internacionales. Sobre que la crítica -severa de los extraños no es absolutamente necesaria: hiere la carne -ruda y ásperamente, cual cincel sobre el mármol; pero modela y -hermosea la estatua intelectual. - -Y al reflejar imparcialmente nuestros defectos, nos trae también el -conocimiento objetivo de nuestras fuerzas. - -[Ilustración: El profesor W. Krause, de Gotinga (1889), actual -Catedrático de Histología en la Universidad de Berlín.] - -Penetrado de estas verdades, aproveché la primera ocasión que se me -presentó de colaborar en Revistas alemanas, entonces, como hoy, las -más leídas y autorizadas. Un histólogo célebre de la Universidad -de Göttingen, M. W. Krause, fué mi introductor en el mundo sabio. -Con el título de _International Monatsschrift für Anatomie und -Physiologie_, publicaba dicho Profesor cierta Revista mensual, -donde figuraban comunicaciones en francés, inglés, italiano y -alemán. Había leído algún trabajillo mío, andaba no muy sobrado de -original y solicitó benévolamente mi concurso, ofreciéndome costear -todas las cromolitografías necesarias y regalarme una tirada de 50 -ejemplares. Encantado de la invitación, me apresuré á satisfacer -sus deseos, enviándole desde Valencia, y con intervalo de dos años, -dos monografías redactadas en un francés aproximado y adornadas con -profusión de dibujos. - -Pecaría de ingrato si no recordara aquí que el doctor Krause, -Profesor entonces de Histología en Göttingen y actualmente en Berlín, -me animó mucho con sus consejos y me instruyó con sus cartas llenas -de preciosas indicaciones bibliográficas. En sus buenos oficios, -llegó hasta prestarme ó regalarme folletos antiguos de difícil ó -imposible adquisición en el mercado alemán. Aprovecho esta ocasión -para testimoniar al viejo maestro y generoso mentor la expresión de -mi cordial gratitud y sincero afecto. Más adelante, con ocasión de un -viaje á Alemania, tendré ocasión de hablar del insigne investigador. - -Volviendo á las mentadas comunicaciones, diré que la primera llevaba -por título _Contribution à l’étude des cellules anastomosées des -épithéliums pavimenteux_[23]. En ella analizaba yo la estructura -íntima de las células epiteliales de algunas mucosas (corneal, -palpebral, lingual) y del bulbo piloso. Después de reconocer y -describir el retículo intraprotoplásmico y filamentos comunicantes -intracelulares, señalados años antes por Bizzozero y Ranvier en la -epidermis de la piel, confirmaba estas mismas disposiciones en la -córnea (epitelio anterior) y en las vainas del bulbo piloso, órganos -en que no se habían observado; y añadía la existencia, en los -referidos hilos de unión de una envoltura ó forro en continuación, -al parecer, con la membrana celular. Semejante pormenor estructural -fué ulteriormente comprobado, con alguna variante de apreciación, por -Ide, Kromayer y, años después, por Unna, de Hamburgo. - - [23] _Cajal_: _International Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._ - Bd. III, Heft 7, 1886. - -La segunda comunicación, que apareció en 1888 con el título de -_Observations sur la texture des fibres musculaires des pattes et -des ailes des insectes_[24], fué de más fuste y harto más rica -en detalles descriptivos nuevos. Versaba principalmente sobre la -textura de la fibra muscular de los insectos, campo de observación -preferido por los histólogos, á causa del gran tamaño que, en dichos -articulados, poseen las bandas ó rayas transversales de la materia -contráctil, y de la comodidad de observarlas en vivo sobre la platina -del microscopio. La colecta y preparación del material necesario para -la redacción de esta extensa monografía (que llevaba anejas cuatro -grandes láminas litografiadas), costóme unos dos años, durante los -cuales exploré numerosos géneros y especies de insectos. Contenía -mi comunicación bastantes observaciones originales de histología -comparada, algunas de las cuales fueron posteriormente comprobadas -por los histólogos. Por desgracia, si estuve trabajador y celoso en -la observación y acarreo de los hechos, no fuí igualmente afortunado -en su interpretación. - - [24] _Cajal_: _International Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._ - Bd. V, Heft 6, 1888. - -Reinaba entonces en histología una de esas concepciones esquemáticas -que fascinan temporalmente los espíritus é influyen decisivamente -en las pesquisas y opiniones de la juventud. Aludo á la _teoría -reticular_ de Heitzmann y Carnoy, aplicada muy ingeniosamente á la -constitución de la materia estriada de los músculos por el mismo -Carnoy, autor de la célebre _Biología celular_[25], y después por -el inglés Melland y el belga van Gehuchten. Y yo, seducido por el -talento de estos sabios y el prestigio de la teoría, incurrí en -la debilidad de considerar, como ellos, la substancia contráctil -como una rejilla de fibrillas sutiles (las _hebras preexistentes_ -aparecidas en los preparados de los ácidos y del cloruro de oro) -unidas transversalmente por la red emplazada al nivel de la línea de -Krause. Lo grave de esta apreciación era su exagerado exclusivismo, -es decir, la negación rotunda de la preexistencia, en el vivo, de -las _fibrillas primitivas_ de los autores (las _columnillas_ de -Kölliker), las cuales eran audazmente interpretadas como el resultado -de la coagulación _post-mortem_ de cierta materia líquida alojada -en las mallas de la red. Más adelante volví sobre esta opinión, -criticada vivamente por Rollet, Kölliker y otros, los cuales alegaban -con razón que los pretendidos _artefactos_ eran observables hasta en -los músculos vivos de ciertos insectos. - - [25] _Carnoy_: _La biologie cellulaire_, fasc. I, 1884. - -Insisto en estos detalles, porque deseo prevenir á la juventud -contra la invencible fuerza sugestiva de las teorías simplistas -y gallardamente unificadoras. Subyugados por la teoría, los -principiantes histólogos veíamos entonces redes por todas partes. -Lo que especialmente nos cautivaba era que dicha especulación -identificaba el complejo _subtractum_ estructural de la fibra -estriada con el sencillo retículo ó armazón fibrillar de todo -protoplasma. Cualquiera que fuera la célula, amibo ó corpúsculo -contráctil, el protagonista fisiológico, ó sea el factor activo, -estaba siempre representado por la redecilla ó esqueleto elemental. - -De estas ilusiones ningún histólogo está libre, máxime si es -debutante. Caemos tanto mejor en el lazo cuanto que los esquemas -sencillos estimulan y halagan tendencias profundamente arraigadas -en el espíritu: la inclinación nativa al ahorro de esfuerzo mental -y la propensión, casi irresistible, á tomar como verdadero lo que -satisface á nuestro sentido estético, por exhibirse bajo formas -arquitectónicas sencillas y armoniosas. Como siempre, la razón -calla ante la belleza. El caso de Friné se repite constantemente. -Sin embargo, no hay equivocación inútil como nos asista el sincero -propósito de la enmienda. Y yo, persuadido de que la fama duradera -sólo acompaña á la verdad, deseaba acertar á todo trance. En -adelante, pues, reaccioné vivamente contra esos esquemas teóricos, al -través de los cuales la realidad desaparece ó se deforma. - -En mis exploraciones sistemáticas por los dominios de la anatomía -microscópica llegó el turno del sistema nervioso, esa obra maestra -de la vida. Lo examiné febrilmente en los animales, teniendo por -guías los libros de Meynert, Hugenin, Luys, Schwalbe y, sobre todo, -los incomparables de Ranvier, de cuya ingeniosa técnica me serví con -tesón escrupuloso. - -Importa recordar que los recursos analíticos de aquellos tiempos eran -asaz insuficientes para abordar eficazmente el magno y atrayente -problema. Desconocíanse todavía agentes tintóreos capaces de teñir -selectivamente las expansiones de las células nerviosas y que -consintieran perseguirlas, con alguna seguridad, al través de la -formidable maraña de la substancia gris. - -Ciertamente, desde la época de Meynert se practicaba con algún éxito -el método de los cortes finos seriados, impregnados en carmín ó -hematoxilina, á que se añadió por entonces el método de Weigert para -el teñido de las fibras meduladas; mas por desgracia, los mejores -preparados no revelaban sino el cuerpo protoplásmico de las células -nerviosas con sus núcleos, y algo, muy poco, del arranque ó trayecto -inicial de los apéndices dendrítico y nervioso. - -Algo más expresivo, á los efectos de la revelación de la morfología -celular, resultaba el proceder de la disociación mecánica, puesto -en boga por Deiters, Schültze y Ranvier. Este aislamiento elemental -efectuábase, de ordinario, á favor de las agujas, sobre el -porta-objetos, previa maceración de la trama nerviosa en disoluciones -débiles de bicromato de potasa. Tratándose de nervios, semejante -recurso proporcionaba muy claras imágenes, máxime si se le combinaba, -á ejemplo de Ranvier, Schiefferdecker, Segall, etc., con la acción -impregnadora --subsiguiente ó preliminar según los casos-- del -nitrato de plata ó del ácido ósmico. Pero aplicada al análisis de -los ganglios, de la retina, de la médula espinal ó del cerebro, la -delicada operación de desprender las células de su ganga de cemento -y de desenredar y extender con las agujas sus brazos ramificados, -constituía empresa de benedictino. - -¡Qué dicha cuando, á fuerza de paciencia, lográbamos aislar por -completo un elemento de neuroglia, con su forma típica en araña, ó -una neurona motriz colosal de la médula, bien destacados y libres -sus robustos cilindro-eje y dendritas! ¡Qué triunfo sorprender en -afortunadas disociaciones de los ganglios raquídeos la bifurcación de -la expansión única, ó desbrozar de su zarzal neuróglico la pirámide -cerebral, es decir, la noble y enigmática célula del pensamiento! -Estos modestos éxitos de manipulador nos llenaban de ingenua vanidad -y de íntima satisfacción. Lo malo era que semejante alarde, un poco -pueril, de virtuosidad técnica, halagaba harto poco al entendimiento -científico, desilusionado al reconocer su radical impotencia para -dilucidar el soberano misterio de la organización cerebral. Los más -vitales y hondos problemas de la máquina nerviosa columbrábanse cual -cimas inaccesibles. Á nuestra febril curiosidad se sustraía cuanto -se refiere á la ardua cuestión del origen y terminación de las -fibras nerviosas dentro de los centros, y á la no menos fundamental -y apremiante de las íntimas conexiones intercelulares. Nadie -podía contestar á esta sencilla interrogación: ¿Cómo se transmite -la corriente nerviosa desde una fibra sensitiva á una motora? -Ciertamente, no faltaban hipótesis; pero todas ellas carecían de base -objetiva suficiente. - -Y, sin embargo, á despecho de la impotencia del análisis, el problema -nos atraía irresistiblemente. Adivinábamos el supremo interés que, -para una psicología racional, tenía el formar un concepto claro de -la organización del cerebro. Conocer el cerebro --nos decíamos en -nuestros entusiasmos idealistas-- equivale á averiguar el cauce -material del pensamiento y de la voluntad, sorprender la historia -íntima de la vida en su perpetuo duelo con las energías exteriores; -historia resumida, y en cierto modo esculpida, en esas coordinaciones -neuronales defensivas del reflejo, del instinto y de la asociación -de las ideas. Mas, por desgracia, faltábanos el arma poderosa con -que descuajar la selva impenetrable de la substancia gris, de esa -_constelación de incógnitas_, como en su lenguaje brillante, la -llamaba Letamendi. - -Y con todo eso, mi pesimismo era exagerado, según hemos de ver. Claro -es que el aludido _desideratum_ era y es aún hoy ideal inaccesible. -Pero algo se podía avanzar hacia él aprovechando la técnica de -entonces. En realidad, el instrumento revelador existía; sólo que -ni yo, aislado en mi rincón, lo conocía, ni se había divulgado -apenas entre los sabios, no obstante haber visto la luz por los -años de 1880. Fué descubierto por C. Golgi, eximio histólogo de -Pavía, favorecido por la casualidad, musa inspiradora de los grandes -hallazgos. En sus probaturas tintoriales, notó este sabio que el -protoplasma de las células nerviosas, tan rebelde á las coloraciones -artificiales, posee el precioso atributo de atraer vivamente el -precipitado de _cromato de plata_, cuando este precipitado se produce -en el espesor mismo de las piezas. El _modus operandi_, sencillísimo, -redúcese á indurar por varios días trozos de substancia gris en -soluciones de _bicromato de potasa_ (ó de líquido de Müller), ó mejor -aún, en mezcla de bicromato y de solución al 1 por 100 de _ácido -ósmico_; para tratarlos después mediante soluciones diluídas (al -0,75) de _nitrato de plata_ cristalizado. Genérase de este modo un -depósito de _bicromato argéntico_, el cual, por dichosa singularidad -que no se ha explicado todavía, selecciona ciertas células nerviosas -con exclusión absoluta de otras. Al examinar la preparación, los -corpúsculos de la substancia gris muéstranse teñidos de negro -achocolatado hasta en sus más finos ramúsculos, que destacan con -insuperable claridad, sobre un fondo amarillo transparente, formado -por los elementos no impregnados. Gracias á tan valiosa reacción, -consiguió Golgi, durante varios años de labor, esclarecer no pocos -puntos importantes de la morfología de las células y apéndices -nerviosos. Pero, según dejo apuntado, el admirable método de Golgi -era por entonces (1887-1888) desconocido por la inmensa mayoría -de los neurólogos ó desestimado de los pocos que tuvieron noticia -precisa de él. El libro de Ranvier, mi biblia técnica de entonces, -le consagraba solamente unas cuantas líneas informativas, escritas -displicentemente. Veíase á la legua que el sabio francés no lo había -ensayado. Naturalmente, los lectores de Ranvier pensábamos que el -susodicho método no valía la pena. - -[Ilustración: Camilo Golgi, profesor de la Facultad de Medicina de -Pavía.] - -Debo á L. Simarro, el afamado psiquiatra y neurólogo de Valencia, -el inolvidable favor de haberme mostrado las primeras buenas -preparaciones efectuadas con el proceder del cromato de plata, y de -haber llamado mi atención sobre la excepcional importancia del libro -del sabio italiano, sobre la íntima estructura de la substancia -gris[26]. He aquí cómo fué ello. Merece contarse el hecho, porque -sobre haber tenido importancia decisiva en mi carrera, demuestra una -vez más la potencia sugestiva y dinamógena de las _cosas vistas_, -es decir, de la percepción directa del objeto, en frente de la -debilísima y por no decir nula influencia de estas mismas cosas, -cuando á la mente llegan por las descoloridas descripciones de los -libros. - -Allá por el año de 1887 fuí nombrado juez de oposiciones á cátedras -de Anatomía descriptiva. Deseoso de aprovechar mi estancia en Madrid -para informarme de las novedades científicas, púseme en comunicación -con cuantos en la corte cultivaban los estudios micrográficos. -Entre otras visitas instructivas, mencionaré: la girada al _Museo -de Historia natural_, donde conocí al modestísimo cuanto sabio -naturalista D. Ignacio Bolívar; la consagrada al Laboratorio de -Histología de San Carlos, dirigido por el benemérito Dr. Maestre, y -cuyo ayudante, el Dr. López García, mostróme las últimas novedades -técnicas de Ranvier, de quien había sido devotísimo y aprovechado -discípulo; la dirigida á cierto _Instituto biológico_ particular, -instalado en la calle de la Gorguera, en el cual trabajaban varios -jóvenes médicos, entre ellos el Dr. D. Federico Rubio, y sobre todo -D. Luis Simarro, recién llegado de París y entregado al noble empeño -de promover entre nosotros el gusto hacia la investigación; y, en -fin, la verificada al laboratorio privado del prestigioso neurólogo -valenciano, quien, por cultivar la especialidad profesional de las -enfermedades mentales, se ocupaba en el análisis de las alteraciones -del sistema nervioso (asistido, por cierto, de copiosísima biblioteca -neurológica), ensayando paciente y esmeradamente cuantas novedades -técnicas aparecían en el extranjero. - - [26] _Golgi_: _Sulla fina anatomia degli organi centrali del - sistema nervoso_. Milano, 1885. - -Fué precisamente en casa del Dr. Simarro, situada en la calle -del Arco de Santa María, 41, donde por primera vez tuve ocasión -de admirar excelentes preparaciones del método de Weigert-Pal, y -singularmente, según dejo apuntado, aquellos cortes famosos del -cerebro, impregnados mediante el proceder argéntico del sabio de -Pavía. - -Expresaba en párrafos anteriores la sorpresa sentida al conocer -_de visu_ la maravillosa potencia reveladora de la reacción -cromo-argéntica y la ninguna emoción provocada en el mundo científico -por su hallazgo. ¿Cómo explicar tan extraña indiferencia? Hoy, -que conozco bien la psicología de los sabios, hallo la cosa muy -natural. En Francia, como en Alemania, y más en ésta que en aquélla, -reina una severa disciplina de escuela. Por respeto al maestro, -ningún discípulo suele emplear métodos de investigación que no se -deban á aquél. En cuanto á los grandes investigadores, creeríanse -deshonrados trabajando con métodos ajenos. Las dos grandes pasiones -del hombre de ciencia son el orgullo y el patriotismo. Trabajan, -sin duda, por amor á la verdad, pero laboran aún más en pro de su -prestigio personal ó de la fama intelectual de su país. Soldado del -espíritu, el investigador defiende á su patria con el microscopio, -la balanza, la retorta ó el telescopio. Por donde, lejos de acoger -con agrado y curiosidad la conquista realizada en extrañas tierras, -la recibe receloso, como si le trajera grave humillación. Á menos -que el invento sea de tal magnitud y transcendencia industrial que, -ignorarlo, constituyera pecado de leso patriotismo. ¡Cuántas veces, -en mi ya larga carrera, he padecido los desalentadores efectos de -tales miserias!... Más adelante, empero, tendré ocasión de elogiar -á sabios que, por honrosa excepción, sienten placer en realzar, con -trabajos de confirmación y ampliación, el mérito forastero preterido -ó ignorado. ¡Pero qué raros tan nobles caracteres!... - -Á mi regreso á Valencia decidí emplear en grande escala el método de -Golgi y estudiarlo con todo el tesón de que soy capaz. Innumerables -probaturas, hechas por Bartual y por mí, en muchos centros nerviosos -y especies animales, nos convencieron de que el nuevo recurso -analítico tenía ante sí brillante porvenir, sobre todo si se -encontraba manera de corregirlo de su carácter un tanto caprichoso y -aleatorio[27]. El logro de una buena preparación constituía sorpresa -agradable y motivo de jubilosas esperanzas. - - [27] Á estas veleidades de la impregnación cromo-argéntica se - debió, sin duda, el que Simarro, introductor en España de los - métodos y descubrimientos de Golgi, abandonara desalentado sus - ensayos. En carta suya de 1889 me decía: «Recibí su última - publicación sobre la estructura de la médula espinal, que me - parece un trabajo notable, mas no _convincente_, á causa del - método de Golgi, que aun en sus manos de usted, que tanto lo ha - perfeccionado, es, más que demostrativo, un método _sugestivo_.» - - Por seguro tengo que si mi ilustre amigo hubiera examinado mis - preparaciones de la médula espinal, ganglios, cerebelo, etcétera, - habríase plenamente convencido de las excelencias de la técnica - golgiana y de la exactitud absoluta de mis descripciones. - Aquéllas y éstas tuvieron la virtud de persuadir en el Congreso - de Berlín de 1889 á los más afamados neurólogos, prestando - boga y actualidad á un método hasta entonces cultivado casi - exclusivamente en Italia. - -Hasta entonces, nuestras preparaciones del cerebro, cerebelo, médula -espinal, etc., confirmaban plenamente los descubrimientos del -célebre histólogo de Pavía; pero ningún hecho nuevo de importancia -aparecía en ellas. No me abandonó por eso la fe en el método. -Estaba plenamente persuadido de que, para avanzar seriamente en -el conocimiento estructural de los centros nerviosos, era de todo -punto preciso servirse de procederes capaces de mostrar, vigorosa y -selectivamente teñidas sobre fondo claro, las más tenues raicillas -nerviosas. Sabido es que la substancia gris representa algo así -como fieltro apretadísimo de hebras ultrafinas: nada valen los -cortes delgados ni las coloraciones completas para perseguir estos -filamentos. Requiérense al efecto reacciones intensísimas que -consientan el empleo de cortes muy gruesos, casi macroscópicos (las -expansiones de las células nerviosas tienen á veces muchos milímetros -y aun centímetros de longitud), y cuya transparencia, no obstante el -insólito espesor, sea posible, gracias á la exclusiva coloración de -algunas pocas células ó fibras que destaquen en medio de extensas -masas celulares incoloras. Sólo así resulta empresa factible seguir -un conductor nervioso desde su origen hasta su terminación. - -[Ilustración: Interior de la cueva de Sardaña, no lejos de Jérica, en -la sierra de Espadán. Fotografía tomada en una de las excursiones del -_Gaster-Club_.] - -De cualquier modo, estábamos ya en posesión del instrumento -requerido. Faltaba solamente determinar escrupulosamente las -condiciones de la reacción cromo-argéntica, disciplinarla para -adaptarla á cada caso particular. Y si el encéfalo y demás órganos -centrales adultos del hombre y vertebrados son demasiado complejos -para permitir descubrir, mediante dicho recurso, su plan estructural, -¿por qué no aplicar sistemáticamente el método á los animales -inferiores ó á las fases tempranas de la evolución ontogénica, en las -cuales el sistema nervioso debe ofrecer organización sencilla y, por -decirlo así, esquemática? - -Tal era el programa de trabajo que nos impusimos. Iniciado en -Valencia, sólo cuando me trasladé á Barcelona fué cumplido con una -perseverancia, un entusiasmo y un éxito que superaron mis esperanzas. -Pero de esto trataremos oportunamente. - -No todo fué, durante mi estancia en la capital valenciana (años de -1886 y 1887) austera y febril labor de laboratorio. Tuvieron también -su correspondiente laboreo los barbechos artísticos y filosóficos -del cerebro. Forzoso era proporcionar á cada célula su ración y á -cada instinto honesto ocasión propicia de ejercitarse. Á guisa de -desentumecedores de neuronas en riesgo de anquilosis, desarrollé dos -órdenes de distracciones: las excursiones pintorescas, y el estudio -experimental del hipnotismo, ciencia naciente que por entonces -atraía la curiosidad pública y apasionaba los espíritus. - -[Ilustración: Vista parcial del teatro romano de Sagunto. Fotografía -tomada en una de las excursiones del _Gaster-Club_.] - -Poco hablaré de las excursiones, cuyo relato sólo puede ser -interesante para los escasos supervivientes de aquellas agradables -é higiénicas expansiones. Recordaré no más que varios contertulios -del _Casino de la Agricultura_ (Arévalo Vaca, Dr. Guillén, el -farmacéutico Dr. Chiarri, doctor Narciso Loras, D. Prudencio Solís, -Marsal, Soto, Rodrigo, E. Alabern, F. Peset, Gaspar, Nogueroles, -Castro, etc.), organizamos una Sociedad gastronómico deportiva, -rotulada humorísticamente el _Gaster-Club_. Los fines de esta -reunión de gente de buen humor reducíanse á girar visitas domingueras -á los parajes más atrayentes y pintorescos del reino de Valencia; -tomar fotografías de escenas y paisajes interesantes; dar de vez en -cuando juego supraintensivo á músculos y pulmones, caminando entre -algarrobos, palmitos, pinos y adelfas, y, en fin, saborear la tan -suculenta y acreditada paella valenciana. El Reglamento, redactado -por mí, excluía como cosa nefanda y abominable cuanto oliera á -política, religión ó filosofía, con sus inevitables derivaciones, las -controversias acaloradas, perturbadoras de la digestión y enervadoras -de la buena amistad. Sólo de ciencia y arte estaba permitido -discurrir, y eso en términos llanos y fácilmente comprensibles. -Teníamos guerra declarada al énfasis y á la declamación. - -[Ilustración: Los camaradas del _Gaster-Club_ fotografiados en las -ruinas del teatro romano de Sagunto: 1, Arévalo; 2, Paco el Cocinero; -3, Gaspar; 4, Cajal; 5, P. Solís; 6, Rodrigo; 7, N. Loras; 10, -Chiarri; 11, Nogueroles, etc.] - -Por amor á la Comunidad, sometiéronse los socios á la más exquisita -división del trabajo. Arévalo Vaca tomó sobre sí la misión de -adiestrarnos en el conocimiento práctico de la geología y fauna de -los terrenos visitados; Guillén, futuro Director del Jardín Botánico, -quedó encargado de lo concerniente á la flora; tocóme el doble -papel de cronista y fotógrafo de las excursiones; el amigo Marsal, -profesor de Matemáticas, recibió el delicado encargo de administrar -los fondos de la Sociedad y de fijar á prorrateo los gastos de cada -gira, cosa á veces difícil porque solíamos sumar un número primo y -él tenía la preocupación, muy natural, de obtener dividendos enteros -y exactos; un simpático empleado de ferrocarriles[28], fué encargado -de la locomoción, corriendo de su parte el alquiler de caballerías y -la obtención de billetes de ferrocarril á bajo precio, con tarifas -de alivio destinadas á murgas aldeanas ó á farándulas trashumantes; -en fin, un confitero retirado y rico, águila en el arte culinario, -dirigía á conciencia la confección de las paellas y elaboración de -postres. - - [28] José Nogueroles, uno de los pocos supervivientes. - -Y así, de paella en paella, y siempre en amena y cordial compañía, -visitamos todos los rincones atrayentes de la comarca levantina. -_Sagunto_, _Castellón_, _Játiva_, _Sueca_, _Cullera_, el _Desierto -de las Palmas_, _Burjasot_, _La Albufera_, _Gandía_, las sierras -del _Monduber_ y _Espadán_, etc., desfilaron sucesivamente por el -objetivo de mi Kodak, cuajando en pruebas que guardamos piadosamente, -como recuerdos de añorada juventud, los pocos supervivientes de -aquella generación. Como homenaje cordial á los excelentes camaradas -desaparecidos para siempre, reproducimos aquí varias fotografías -entresacadas de las numerosísimas conservadas en el Álbum del famoso -_Gaster-Club_. - -En cuanto á la otra distracción aludida, tuvo sabor más científico, y -consistió en la confirmación experimental y en grande escala de los -celebérrimos estudios acerca del sonambulismo artificial y fenómenos -de sugestión, efectuados en Francia por Charcot, Liébeault, Bernheim, -Beaunis, etcétera. Estas investigaciones de psicología mórbida, -emprendidas en el extranjero por sabios famosos habituados á las -observaciones exactas, tuvieron inmensa resonancia. Merced á ellas, -recibieron al fin carta de naturaleza en la ciencia muchos de los -estupendos milagros narrados por Mesmer y exhibidos aparatosamente -por los magnetizadores de teatro. Una ciencia nueva, heredera directa -de la hechicería medioeval, había aparecido. De ella transcendía algo -acremente pecaminoso é irresistiblemente tentador para la juventud -novelera. Preciso es convenir que, á despecho de tres siglos de -ciencia positiva, la afición á lo maravilloso tiene todavía honda -raigambre en el espíritu humano. Somos aún demasiado supersticiosos. -Miles de años de fe ciega en lo sobrenatural, parecen haber creado -en el cerebro algo así como un _ganglio religioso_. Desaparecido -casi enteramente en algunas personas, y caído en atrofia en otras, -persiste pujante en las más. Por _esprit fort_ que se sea, ¿quién -no ha oído sonar alguna vez aquellas místicas campanas de Is de que -habla Renan, ó sentido rebrotar lozana la creencia en genios, duendes -y aparecidos? - -Por esta vez, sin embargo, no se trataba de manifestaciones -sobrenaturales, sino de sorprendentes y harto descuidadas -actividades, ó si se quiere anomalías del dinamismo cerebral. - -Para estudiarlas metódicamente, varios amigos, algunos de ellos -tertulianos del Casino de la Agricultura, organizamos un _Comité -de investigaciones psicológicas_. É inauguramos nuestras pesquisas -por la busca y captura de sujetos idóneos. Por mi casa, convertida -al efecto en domicilio social, desfilaron especies notabilísimas -de histéricas, neurasténicos, maníacos y hasta de acreditados -_mediums_ espiritistas. En breve tiempo recogimos copiosa colección -de interesantes documentos. Llenos de asombro, hubimos á confirmar -casi todos los estupendos fenómenos descritos por los sabios, -singularmente los señalados por Bernheim, de Nancy. Ocioso fuera -citar menudamente los resultados obtenidos. Carecen de novedad é -interés, y más hoy, después de la publicación de tantos Tratados -magistrales relativos á este orden de estudios. - -Mencionaré, solamente, los experimentos de hipnosis producidos en -las personas sanas y al parecer limpias de toda tara neurótica -(algunos de ellos, abogados, médicos, etc.). Sobrevenido el grado de -sopor y de pasibilidad indispensables, producíanse á la orden del -hipnotizador, y tanto durante el sueño como después de despertarse, -la _catalepsia cérea_ y la _analgesia_; _congestiones y hemorragias_ -por sugestión; _alucinaciones positivas y negativas_ de todo -linaje (visuales, acústicas, táctiles); _amnesia total ó parcial_; -_evocación de imágenes olvidadas_ ó casi olvidadas; _desdoblamiento -de la personalidad_; _eclipse_ ó _inversión de los sentimientos -más arraigados_; y en fin, _abolición total del libre albedrío_, -es decir, de la facultad crítica y de la selección motivada de las -reacciones motrices. Hasta los actos más repugnantes al carácter -ó los más contrarios á la moral y á la decencia, eran fatal y -necesariamente ejecutados. Sujeto hubo que ajustó estrictamente su -vida, durante una semana, á un programa especial lleno de acciones -extravagantes é ilógicas, sugerido durante el estado somnambúlico. - -Y llevando la sugestión al terreno terapéutico, conseguí realizar -prodigios que envidiaría el más hábil de los taumaturgos. Mencionaré: -la transformación radical del estado emocional de los enfermos (paso -casi instantáneo de la tristeza á la alegría); la restauración -del apetito en histeroepilépticas inapetentes y emaciadísimas; la -curación, por simple mandato, de diversas especies de parálisis -crónicas de naturaleza histérica; la cesación brusca de ataques -de histerismo con pérdida del conocimiento; el olvido radical de -acontecimientos dolorosos y atormentadores; la abolición completa de -los dolores del parto en mujeres normales[29]; en fin, la anestesia -quirúrgica, etc. - - [29] Un caso de este género fué publicado después en Barcelona en - la _Gaceta Médica Catalana_, número del 15 de Agosto de 1888. - -La fama de ciertas curas milagrosas recaídas en histéricas y -neurasténicos, divulgóse rápidamente por la ciudad. Á mi consulta -acudían enjambres de desequilibrados y hasta de locos de atar. -Ocasión propicia hubiera sido aquella para crearme pingüe clientela, -si mi carácter y mis gustos lo hubieran consentido. Pero, satisfecha -mi curiosidad, licencié á mis enfermos, á quienes, naturalmente, no -solía pasar la nota de honorarios: harto pagado quedaba con que se -prestaran dócilmente á mis experimentos. - -Durante aquellas épicas pesquisas sobre la psicología morbosa, -sólo se me resistieron tenazmente esos fenómenos extraordinarios, -confinantes con el espiritismo, á saber: la visión á través de -cuerpos opacos, la transposición sensorial, la sugestión mental, la -telepatía, etc., estupendos milagros afirmados muy formalmente por -Ochorowicz, Lombroso, Rochas, Zöllner, Richet, P. Gibier, Flammarion, -Myers, etc. - -¿Fracasaron quizás por imposibles? Tal creo hoy. Los secuaces de -Allan Kardek y los partidarios de la fuerza cerebral radiante, dirán -acaso que no tuve suerte. Sin embargo, puse en mis observaciones la -mejor voluntad y no escatimé gasto ni diligencia para procurarme -los sujetos dotados de virtudes más transcendentales. Pero bastaba -con que yo asistiera á una sesión de adivinación, sugestión mental, -doble vista, comunicación con los espíritus, posesión demoniaca, -etc., para que, á la luz de la más sencilla crítica, se disiparan -cual humo todas las propiedades maravillosas de los _mediums_ ó de -las histéricas zahoríes. Lo admirable en aquellas sesiones no eran -los _sujetos_, sino la increíble ingenuidad de los _asistentes_, -que tomaban, cual manifestaciones sobrenaturales, ciertos fenómenos -nerviosos (_autosugestión_ sobre todo) de los _mediums_, ó la mera -coincidencia de hechos, ó los efectos del hábito mental, ó, en fin, -los fáciles y conocidos ardides del _cumberlandismo_, tan exhibido -después en los teatros[30]. - - [30] Acaso publique algún día, con el título de «_¿Hacia el - alma?_», cierto mamotreto en que tengo registrados y discutidos - muchos de los fracasados ensayos emprendidos con _sujetos_ - españoles (alguno tan fecundo en ardides como la famosa - napolitana Eusapia Paladino), para contrastar la realidad de - los supuestos _fenómenos físicos_ de los _mediums_ (levitación, - aparición de objetos, producción de moldes, movimientos - intencionales de las mesas, escritura directa, etc.). Hasta - hoy, nos han detenido, y acaso nos detengan indefinidamente, - sentimientos de piedad y de respeto. Parécenos, en efecto, poco - meritorio extirpar ciertos errores dinamógenos, indispensables - para la dicha de personas que, poco satisfechas de las religiones - históricas, sienten horror hacia el vacío del agnosticismo. Y - nos apena, además, tener que delatar, como testigos de hecho, la - odiosa explotación de que fueron víctimas, á manos de _mediums_ - trapaceros, hombres de ciencia tan simpáticos y prestigiosos - como W. Crookes, Zöllner, Flammarion, Lombroso, W. James, - Luciani, etc. Estas caídas de mentalidades que, en los dominios - de la ciencia, demostraron poseer facultades críticas de primer - orden, enseñan cuán superfluo y peligroso resulta abordar el - estudio de los fenómenos medianímicos --tan propicios al fraude - y superchería-- con el prejuicio de la comunicabilidad de los - muertos con los vivos. Siempre que semejante _estado de creencia_ - falta, las artimañas ingeniosas de los _mediums_ son sorprendidas - hasta por los observadores menos sagaces. De ello pudiéramos - citar ejemplos elocuentísimos. - -En suma, y prescindiendo aquí de los milagros increíbles atribuídos -á ciertos sujetos, declaro que, los consabidos experimentos de -sugestión causáronme un doble sentimiento de estupor y desilusión: -estupor al reconocer la realidad de fenómenos de automatismo -cerebral, estimados hasta entonces como farsas y trampantojos de -magnetizadores de circo; y decepción dolorosa al considerar que el -tan decantado cerebro humano, la «obra maestra de la creación», -adolece del enorme defecto de la sugestibilidad; defecto, en cuya -virtud, hasta la más excelsa inteligencia, puede, en ocasiones, -convertirse por ministerio de hábiles sugestionadores, conscientes ó -inconscientes (oradores, políticos, guerreros, apóstoles, etc.), en -humilde y pasivo instrumento de delirios, ambiciones ó codicias. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO V - - Mi traslación á la Cátedra de Histología de Barcelona. -- Los - nuevos compañeros de Facultad. -- La peña del Café de Pelayo. - -- Mis investigaciones sobre el sistema nervioso conducen á - resultados interesantes. -- Mi excesiva fecundidad científica - durante 1888, me obliga á publicar una Revista micrográfica. -- - Las leyes de la morfología y conexión de las células nerviosas. - -- Resumen de algunos descubrimientos en el cerebelo, retina, - médula espinal, lóbulo óptico, etc. - - -Promediado el año de 1887, fué reformado el plan de enseñanza médica. -La asignatura de _Histología normal y patológica_ que figuraba en el -doctorado y explicaba el Dr. Maestre de San Juan, quedó incorporada -al período de la licenciatura. Dadas mis aficiones, natural parecía -que yo aprovechase la reforma, concursando alguna de las nuevas -cátedras creadas, cosa fácil después de todo, porque las nuevas -disposiciones legales consideraban la Anatomía como disciplina -análoga, á los efectos de traslaciones y concursos, de la asignatura -recién creada. - -Habiendo tocado á turno de concurso las vacantes de Barcelona y -Zaragoza, vacilé algún tiempo en mi elección. Mi primer pensamiento -fué trasladarme á la capital aragonesa. Hacia ella me arrastraban -el amor de la tierra, los recuerdos de la juventud y el afecto -á la familia. Pero enfrente de estos sentimientos prevalecieron -consideraciones de orden honestamente utilitario. Para el hombre -votado á una idea y resuelto á rendirle toda su actividad, las -ciudades grandes son preferibles á las pequeñas. En éstas, las -gentes se conocen demasiado, ó demasiado pronto, para vivir en -santa calma. Y el tiempo se va en halagar á los amigos y combatir -á los adversarios. Importa notar, además, que por aquellos tiempos -el claustro de mi venerada _Alma mater_, á causa de dos ó tres -desequilibrados, ardía en rencillas y antagonismos impropios del -decoro de la toga. No faltan, por desgracia, temperamentos malévolos -en las grandes poblaciones universitarias; pero aquí las toxinas -humanas, diluídas por la distancia, pierden ó atenúan notablemente -sus efectos. - -Temeroso, pues, de que mis fuerzas se disiparan en vanas y dolorosas -frotaciones, resolví al fin, contra el consejo de mi familia, -trasladarme á la ciudad condal. Y acerté en mis presunciones, porque -en Barcelona encontré no sólo el sereno ambiente indispensable á mis -trabajos, sino facilidades que no hubiera hallado en Zaragoza para -organizar un bien provisto laboratorio y publicar folletos ilustrados -con profusión de litografías y fotograbados. Precisamente, durante -los primeros años pasados en la ciudad condal, aparecieron las más -importantes de mis comunicaciones científicas. - -Preocupado, como siempre, de no turbar la ecuación entre los gastos -y los ingresos, me instalé modestamente en una casa barata de la -calle de la Riera Alta, próxima al Hospital de Santa Cruz, donde, por -entonces, estaba la Facultad de Medicina. Ulteriormente, y contando -ya con otros emolumentos (los proporcionados por algunos médicos -deseosos de ampliar en mi laboratorio sus conocimientos histológicos -y bacteriológicos), me mudé á la calle del Bruch, á cierta casa nueva -y relativamente lujosa. En ella dispuse de una hermosa sala donde -instalar el laboratorio y de un jardín anejo, muy apropiado para -conservar los animales en curso de experimentación. - -Allí recibieron enseñanza micrográfica, entre otros jóvenes de -mérito, Durán y Ventosa, hijo del ex ministro Durán y Bas; Pí y -Gilbert, que hizo brillantes oposiciones á cátedras de Histología y -publicó algún trabajo en mi _Revista_; el malogrado Gil Saltor[31], -futuro profesor de Histología en Zaragoza y de Patología externa -en Barcelona; Bofill, que llegó á ser, andando el tiempo, un -buen naturalista; Sala Pons, que publicó años después algunas -investigaciones interesantes sobre la estructura del cerebro de las -aves y la médula espinal de los batracios, etc. - - [31] Murió pocos años después de tomar posesión de la cátedra de - Cirugía de Barcelona. - -Dada la proverbial cortesía catalana, huelga decir que en mis -compañeros de Facultad hallé sentimientos de consideración y respeto. -Pasa el catalán por ser un tanto brusco y excesivamente reservado con -los forasteros; pero le adornan dos cualidades preciosas: siente y -practica fervorosamente la doble virtud del trabajo y de la economía; -y acaso por esto mismo, evita rencillas y cominerías y respeta -religiosamente el tiempo de los demás. - -Entre los comprofesores con quienes me ligaron lazos de afecto -sincero, recuerdo á nuestro excelente decano el Dr. Juan Rull, -profesor de Obstetricia; al simpático doctor Campá, que acababa de -trasladarse desde la Universidad de Valencia; á Batlles, catedrático -de Anatomía, orador colorista y afluentísimo; al anciano y benemérito -Silóniz, un andaluz á quien treinta años de permanencia en Barcelona -no habían quitado el gracioso acento gaditano; á Coll y Pujol, -enclenque y valetudinario entonces, pero que ha alcanzado los -setenta sin jubilarse; á Pí, maestro de Patología general, una de -las cabezas más reflexivas y equilibradas de la Facultad; á Giné y -Partagás, orador brioso y publicista fecundo y agudo; á Valentí, -profesor de Medicina legal, expositor sutil, pero algo desconcertante -y paradójico; al Dr. Morales, prestigioso cirujano andaluz, á quien -los barceloneses llamaban el _moro triste_, por su aspecto de Boabdil -destronado; á Robert, clínico eminente, luchador de palabra precisa -é intencionada, que, andando el tiempo, debía sorprendernos á todos -dirigiendo el nacionalismo catalán y proclamando _urbi et orbi_, -un poco á la ligera (no era antropólogo, ni había leído á Olóriz y -Aranzadi), la tesis de la superioridad del cráneo catalán sobre el -castellano; opinión desinteresada, pues además de gozar de un cráneo -pequeño, aunque bien amueblado, había nacido en Méjico y ostentaba -un apellido francés; en fin, al simpático Bonet, quien, gracias á su -viveza y habilísima política, llegó á rector de la Universidad, á -senador y hasta á _barón de Bonet_, etc., etc. - -¡Lástima que tan lucido elenco de maestros desarrollara sus -funciones en el vetusto y ruinoso Hospital de Santa Cruz, en -donde si no faltaban enfermos y facilidades, por tanto, para la -enseñanza clínica, se carecía del indispensable local para cátedras -y laboratorios! Por lo que á mí respecta, hízose lo posible para -organizar la enseñanza micrográfica. Gracias á la benevolencia del -Dr. Rull, conseguí una sala, relativamente capaz, destinada á las -manipulaciones y demostraciones de Histología y Bacteriología, amén -de un buen microscopio Zeiss y de algunas estufas de esterilización y -vegetación. Contando con alumnos poco numerosos, pero muy aplicados -y formales, pude, no obstante la pequeñez del laboratorio, dar una -enseñanza práctica harto más eficaz que la actualmente dada en -Madrid, donde la masa trepidante de trescientos alumnos turba el -buen orden del aula y esteriliza las iniciativas pedagógicas mejor -encaminadas. - -Novato todavía en los estudios de Anatomía patológica, tomé á empeño -adquirir conocimientos positivos en esta rama de la Medicina, -haciendo autopsias é iniciándome en los secretos de la patología -experimental. Por fortuna, los cadáveres abundaban en el Hospital -de Santa Cruz. Pasábame diariamente algunas horas en la sala de -disección: recogía tumores; exploraba infecciones; cultivaba -microbios y, sobre la base de algunas piezas interesantes, llevaba -adelante mis estudios sobre el sistema nervioso del hombre. Casi -todas las figuras relativas á la _inflamación_, _degeneraciones_, -_tumores_ é _infecciones_, incluídos en la primera edición de -mi _Manual de Anatomía patológica general_[32] son copias de -preparaciones efectuadas con aquel rico material necrópsico, al -que se añadieron algunos tumores é infecciones proporcionados por -Profesores de otros hospitales ó por los veterinarios municipales. La -ejecución de estos trabajos y la redacción del citado libro fueron la -principal tarea del año 1887 y comienzos del 88. - - [32] _Cajal_: Manual de Anatomía patológica general, 1.ª edición. - Barcelona, 1889-1890. - -Dejo expresado en otro lugar que el hombre de laboratorio, ajeno á -la política y al ejercicio profesional, nada frecuentador de casinos -y teatros, necesita, para no llegar al enquistamiento intelectual -ó caer en la estrafalariez, del oreo confortador de la tertulia. -Es preciso que llegue hasta él, simplificado y elaborado por el -ajeno ingenio, algo de lo que en el mundo pasa. Ocioso es notar que -tales reuniones, para ser amenas y educadoras, deben comprender -temperamentos mentales diversos y especialistas diferentes. Sólo los -ricos, es decir, los escuetamente capitalistas, y las malas personas -serán cuidadosamente eliminados; porque si los últimos causan -disgustos, los primeros disgustan del ideal, que es harto peor. La -buena peña supone atinado reparto de papeles. Un comensal tratará de -política; otro de negocios; aquél comentará, leve y graciosamente, -los sucesos locales ó nacionales; el de más allá se entusiasmará -con la literatura ó con el arte; alguien cultivará la nota cómica; -hasta la voz grave de un defensor celoso del orden social, y del -consabido consorcio entre el altar y el trono, se oirá con gusto de -vez en cuando; mas para el hombre de laboratorio, los más útiles y -sugestivos contertulios serán sus colegas de otras Facultades, los -capaces de comentar sin pedantería las últimas revelaciones de las -respectivas ciencias. - -Sin responder enteramente á este ideal, la tertulia del _Café de -Pelayo_ (trasladada después á la _Pajarera_ de la Plaza de Cataluña), -donde fuí presentado en los primeros meses de 1887, me resultó -singularmente grata y provechosa. Preponderaban, y ello era bueno, -los Catedráticos de la Facultad de Ciencias; pero figuraban también -políticos, literatos, médicos y hombres de negocios. Recuerdo, entre -otros: al amigo Lozano, Catedrático de Física; á Castro Pulido, -Profesor de Cosmografía y pulcro y fácil conversador; á Villafañé -(recién llegado de Valencia), carácter atrabiliario, defensor de -una estrafalaria teoría filosófica sobre el _átomo pensante_, con -que nos dió tremendas tabarras; á Domenech, un buen Catedrático de -Geometría, arquitecto, catalanista ferviente y partidario, en último -término[33], de la anexión á Francia (solía decir que Cataluña -estaba llamada á ser la Bélgica del Sud); á V. García de la Cruz, -Profesor de Química, bonísima persona y talento clarísimo, del cual -hablaré luego; á Solsona, médico locuaz y zaragatero que abusaba -de los específicos y de los autobombos periodísticos; á Soriano, -Catedrático de latín y activo periodista; á Schwarz, Profesor de -Historia (entonces auxiliar), orador fogoso, prototipo del _vir -bonus dicendi peritus_, que llegó á Concejal, Alcalde y no sé si á -Diputado á Cortes; á Sedó (yerno), fabricante de tejidos, persona -lista y diestra en negocios; á Pablo Calvell, abogado con fábrica, -dotado de finísimo ingenio satírico, fértil en ocurrencias agudas -y oportunísimas[34], etc. Á esta peña agregáronse más adelante B. -Bonet, entonces boticario en Gracia, hoy Profesor en la Facultad de -Farmacia de Madrid, y mi paisano Odón de Buen, naturalista de mucho -mérito, y en fin, otras muchas personas borradas de mi memoria. - - [33] Según noticias, en estos últimos años ha abandonado sus - radicalismos nacionalistas, lo que celebro infinito. - - [34] Del saladísimo Pablo Calvell podría referir machos dichos - graciosos. Citaré sólo la siguiente andaluzada, la mayor que he - oído en mi vida: - - Despedían en la estación al famoso Romero Robledo varios - acompañantes, entre ellos el diputado Sol y Ortega y Pablo - Calvell. Llegado el último apretón de manos, el famoso _leader_ - republicano hizo ademán de sacar una tarjeta. De pronto exclama: - --¡Calla!... No llevo ninguna. No importa... Dada mi popularidad, - cuando necesite usted algo de mí, le bastará escribir en el - sobre: _Sol, en Barcelona_. Y llega la carta--. - - Entonces el socarrón de su compañero, á quien había molestado la - prosopopeya de Sol y Ortega, reprodujo el mismo gesto y exclamó: - --¡Qué casualidad! ¡Tampoco llevo tarjetas!... Afortunadamente - soy también un personaje. Si alguna vez me honra escribiéndome, - he aquí mis señas: _Pau. Via Láctea_. ¡Y llega la carta!--. - -Juzgo excesivamente egoísta aquel dicho antiguo, desaprobado por -Cicerón, «que se debe amar como quien ha de aborrecer»; pero estimo -prudente para salvaguardar la santa libertad, no extremar el trato -amistoso hasta esa embarazosa intimidad que merma nuestro tiempo, -se entromete en caseros asuntos y coarta gustos é iniciativas. De -esta discreta reserva, hice, sin embargo, excepción en favor de -Victorino García de la Cruz, uno de los más asiduos y agradables -comensales de la referida peña. De ideas filosóficas no siempre -armónicas con las mías, coincidíamos en muchos gustos y tendencias: -igual despreocupación del dinero; el mismo culto hacia el arte, y en -su defecto, hacia la fotografía; parecida aflicción patriótica al -reconocer nuestro decaimiento científico; igual entusiasmo, en fin, -por la investigación original y el renacimiento intelectual de España. - -Durante varios años de íntimo trato, fué Victorino el único -confidente de mis proyectos. Comunicábale á diario el estado de -mis trabajos, los obstáculos que me detenían, así como mis caras -ilusiones y esperanzas. Al principio, me oía con extrañeza, casi -con incredulidad. Patriota sincero, la desesperanza había ganado -su espíritu y paralizado sus fuerzas. Mas al fin mis predicaciones -obraron en él una especie de contagio. Y siguiendo mi ejemplo, -acabó por escoger en el dominio de la física, que cultivó siempre -con amor, algunos temas de estudio, _baratos_, es decir, accesibles -á los mezquinos medios con que contaba. Años después, recordando -mis alentadoras exhortaciones, solía decir que sin mi estímulo no -hubieran aparecido nunca sus interesantes descubrimientos sobre _Las -leyes de los líquidos turbios y gases nebulosos_, y otras conquistas -científicas de positivo valor. - -En el curso de estas memorias hemos de ver á menudo acreditado el -dicho de Cisneros: «_Fray Ejemplo_ es el _mejor predicador_.» - -¡Pobre Victorino! Era un talento reflexivo y penetrante, un -trabajador infatigable y probo. Murió, joven aún, años después, -cuando, trasladado á la Corte, había conseguido, por sus -indiscutibles méritos, un sillón en la Real Academia de Ciencias y -alcanzado bien cimentada notoriedad. Y cayó víctima de una virtud, -como otros caen víctimas del vicio. Su virtud consistió en adaptarse -austera y resignadamente á la pobreza, habitando con su bastante -numerosa familia en casas baratas, sórdidas, emplazadas en barrios -malsanos, atenido estrictamente á la paga de Profesor que, por -aquellos tiempos, constituía mera ración de entretenimiento. En -virtud de esta penuria, que transcendía naturalmente á sus medios -de investigación y de información bibliográfica, le ocurrió más de -una vez perder las ventajas de la prioridad, hallando la solución -de difíciles problemas, poco después de esclarecidos en Revistas -alemanas, que él desconocía, por sabios de primera fuerza. Así y -todo, su obra original es copiosa é importante. En fin, Victorino -profesaba, en materia de higiene, ideas demasiado personales, y por -tanto, demasiado peligrosas. De esta debilidad, que tanto contribuyó -á precipitar la muerte del querido compañero, trataré más adelante. - -Volviendo al relato de mis trabajos, consignaré que, adelantada mi -labor preparatoria en Anatomía patológica, proseguí con inusitado -ardor las investigaciones acerca del sistema nervioso. El método de -Golgi comenzaba á ser fecundo en mis manos. - -Y llegó el año 1888, mi año _cumbre_, mi año de fortuna. Porque -durante este año, que se levanta en mi memoria con arreboles de -aurora, surgieron al fin aquellos descubrimientos interesantes, -ansiosamente esperados y codiciados. Sin ellos, habría yo vegetado -tristemente en una Universidad provinciana, sin pasar, en el -orden científico, de la categoría de jornalero detallista, más ó -menos estimable. Por ellos, llegué á sentir el acre halago de la -celebridad; mi humilde apellido, pronunciado á la alemana (Cayal), -traspasó las fronteras; en fin, mis ideas, divulgadas entre los -sabios, discutiéronse con calor. Desde entonces, el tajo de la -ciencia contó con un obrero más. - -¿Cómo fué ello? Perdonará el lector si, á un acontecimiento tan -decisivo para mi carrera, consagro aquí algunos comentarios y -amplificaciones. Declaro desde luego que la _nueva verdad_, -laboriosamente buscada y tan esquiva durante dos años de vanos -tanteos, surgió de repente en mi espíritu como una revelación. -Las leyes que rigen la morfología y las conexiones de las -células nerviosas en la substancia gris, patentes primeramente -en mis estudios del cerebelo, confirmáronse en todos los órganos -sucesivamente explorados. Séame lícito formularlas desde luego: - -1.ª Las ramificaciones colaterales y terminales de todo cilindro-eje -acaban en la substancia gris, no mediante red difusa, según defendían -Gerlach y Golgi con la mayoría de los neurólogos, sino mediante -arborizaciones libres, dispuestas en variedad de formas (_cestas_ ó -_nidos_ pericelulares, ramas trepadoras, etc.). - -2.ª Estas ramificaciones se aplican íntimamente al cuerpo y dendritas -de las células nerviosas, estableciéndose un contacto ó articulación -entre el protoplasma receptor y los últimos ramúsculos axónicos. - -De las referidas leyes anatómicas despréndense dos corolarios -fisiológicos: - -3.ª Puesto que al cuerpo y dendritas de las neuronas se aplican -estrechamente las últimas raicillas de los cilindros-ejes, es preciso -admitir que el soma y las expansiones protoplásmicas participan en -la cadena de conducción, es decir, que reciben y propagan el impulso -nervioso, contrariamente á la opinión de Golgi, para quien dichos -segmentos celulares desempeñarían un papel meramente nutritivo. - -4.ª Excluída la continuidad substancial entre célula y célula, -se impone la opinión de que el impulso nervioso se transmite por -contacto, como en las articulaciones de los conductores eléctricos, ó -por una suerte de inducción, como en los carretes de igual nombre. - -Las referidas leyes, puro resultado inductivo del análisis -estructural del cerebelo, fueron confirmadas después en todos los -órganos nerviosos explorados (retina, bulbo olfatorio, ganglios -sensitivos y simpáticos, cerebro, médula espinal, bulbo raquídeo, -etc.). Ulteriores trabajos nuestros y ajenos (de Kölliker, Retzius, -van Gehuchten, His, Edinger, v. Lenhossék, Athias, Lugaro, P. Ramón, -Cl. Sala, etc.), revelaron que las referidas normas estructurales -y fisiológicas se aplicaban, también, sin violencia, al sistema -nervioso de vertebrados é invertebrados. Según ocurre con todas -las concepciones legítimas, la mía fué consolidándose y ganando -progresivamente en dignidad conforme se acrecía el círculo de la -exploración comprobatoria. - -Pero en mi afán de condensar en breves proposiciones lo esencial de -los resultados obtenidos, no he contestado aún á la interrogación -formulada en párrafos anteriores. - -¿Cómo fueron las referidas leyes descubiertas? ¿Por qué mi labor, -atenida durante dos años á la modesta confirmación de las conquistas -de Deiters, Ranvier, Krause, Kölliker y, sobre todo, de Golgi, -adquirió de repente vuelo y originalidad sorprendentes? - -Quiero ser franco con el lector. Á mis éxitos de entonces -contribuyeron, sin duda, algunos perfeccionamientos del método -cromo-argéntico, singularmente la modificación designada _proceder -de doble impregnación_[35]; pero el resorte principal, la causa -verdaderamente eficiente, consistió --¡quién lo dijera!-- _en haber -aplicado á la resolución del problema de la substancia gris los -dictados del más vulgar sentido común_. En vez de atacar al toro -por las astas, según la frase vulgar, yo me permití algunos rodeos -estratégicos. Pero esto exige una amplificación. - - [35] Consiste en someter las piezas, una vez extraídas - del nitrato de plata, á un nuevo tratamiento por el baño - osmiobicrómico y á otra impregnación argéntica. Las - modificaciones en las proporciones del ácido ósmico, bicromato, - tiempo de acción, etc., tienen menos importancia. Merced al - _método doble_, fué posible lograr en los ganglios, retina - y otros órganos difíciles, impregnaciones excelentes y casi - constantes. Pudo también contribuir al éxito el haber observado - que, cuanto más joven es un embrión, menos tiempo de induración - en la mezcla osmio-bicrómica se requiere para conseguir una buena - coloración. Así, mientras Golgi y sus discípulos fijaban las - piezas durante cinco ó más días, yo no solía pasar de uno. - -Dejo consignado en el capítulo anterior, y repetido hace un momento, -que el gran enigma de la organización del cerebro se cifra en -averiguar el modo de terminarse las ramificaciones nerviosas y de -enlazarse recíprocamente las neuronas. Reproduciendo un símil ya -mencionado, tratábase de inquirir cómo rematan las raíces y las ramas -de esos árboles de la substancia gris, de esa selva tan densa que, -por refinamiento de complicación, carece de vacíos, de suerte que los -troncos, ramas y hojas se tocan por todas partes. - -Dos medios ocurren para individualizar convenientemente los -elementos de este bosque inextricable. El más natural y sencillo -al parecer, pero en realidad el más difícil, consiste en explorar -intrépidamente la selva adulta, limpiando el terreno de arbustos y -plantas parásitas, y aislando, en fin, cada especie arbórea, tanto -de sus parásitos como de sus congéneres. Tal es el recurso, aplicado -en Neurología por la mayoría de los autores, desde la época de -Stilling, Deiters y Schültze (disociación mecánica y química) hasta -la de Weigert y Golgi, en que el aislamiento de cada forma celular ó -de cada fibra se conseguía ópticamente, es decir, por desaparición -ó incoloración de la mayoría de los factores integrantes de la -substancia gris. Mas semejante táctica, á la que Golgi y Weigert -debieron notables descubrimientos, resulta poco apropiada á la -dilucidación del problema propuesto, á causa de la enorme longitud y -extraordinaria frondosidad del ramaje nervioso, que inevitablemente -aparece mutilado y casi indescifrable en cada corte. - -El segundo camino ofrecido á la razón constituye lo que, en términos -biológicos, se designa _método ontogénico ó embriológico_. Puesto -que la selva adulta resulta impenetrable é indefinible, ¿por qué -no recurrir al estudio del bosque joven, como si dijéramos, en -estado de vivero? Tal fué la sencillísima idea inspiradora de mis -reiterados ensayos del método argéntico en los embriones de ave -y de mamífero. Escogiendo bien la fase evolutiva, ó más claro, -aplicando el método antes de la aparición en los axones de la vaina -medular (obstáculo casi infranqueable á la reacción), las células -nerviosas, relativamente pequeñas, destacan íntegras dentro de cada -corte; las ramificaciones terminales del cilindro-eje dibújanse -clarísimas y perfectamente libres; los nidos pericelulares, esto es, -las articulaciones interneuronales, aparecen sencillas, adquiriendo -gradualmente intrincamiento y extensión; en suma, surge ante nuestros -ojos, con admirable claridad y precisión, el plan fundamental de la -composición histológica de la substancia gris. Para colmo de fortuna, -la reacción cromo-argéntica, incompleta y azarosa en el adulto, -proporciona en los embriones coloraciones espléndidas, singularmente -extensas y constantes. - -¿Cómo --se dirá-- tratándose de cosa tan vulgar, no dieron en ella -los sabios? Ciertamente, el recurso debió ocurrir á muchos. Años -después tuve noticia de que el mismo Golgi había ya aplicado su -método á los embriones y animales jóvenes y obtenido algún resultado -excelente; pero no insistió en sus probaturas, ni presumió quizás -que, por semejante camino, pudiera adelantarse en la dilucidación -del problema estructural de los centros. Tan poca importancia debió -conceder á tales ensayos que, en su obra magna antes citada, las -observaciones consignadas refiérense exclusivamente al sistema -nervioso adulto del hombre y mamíferos. De cualquier modo, mi fácil -éxito comprueba una vez más que las ideas no se muestran fecundas con -quien las sugiere ó las aplica por primera vez, sino con los tenaces -que las sienten con vehemencia y en cuya virtualidad ponen toda su -fe y todo su amor. Bajo este aspecto, bien puede afirmarse que las -conquistas científicas son creaciones de la voluntad y ofrendas de la -pasión. - -Consciente de haber encontrado una dirección fecunda, procuré -aprovecharme de ella, consagrándome al trabajo, no ya con ahinco, -sino con furia. Al compás de los nuevos hechos en mis preparaciones, -las ideas bullían y se atropellaban en mi espíritu. Una fiebre de -publicidad me devoraba. Á fin de exteriorizar mis pensamientos, -servíme al principio de cierta Revista médica profesional, la -_Gaceta Médica Catalana_. Pero en rápido _crescendo_ la marea ideal -y la impaciencia por publicar, este cauce me resultaba estrecho. -Contrariábame mucho la lentitud de la imprenta y la tiranía de las -fechas. Para sacudir de una vez tales trabas, decidí publicar por -mi cuenta una nueva Revista, la _Revista trimestral de Histología -normal y patológica_. El primer cuaderno vió la luz en Mayo de 1888 y -el segundo apareció en el mes de Agosto del mismo año. Naturalmente, -todos los artículos, en número de seis, brotaron de mi pluma. De mis -manos salieron también las seis tablas litográficas anejas. Razones -económicas obligáronme á no tirar, por entonces, en junto, más de 60 -ejemplares, destinados casi enteramente á los sabios extranjeros. - -Excusado es decir que la vorágine de publicidad absorbió enteramente -mis ingresos ordinarios y extraordinarios. Ante aquella racha -asoladora de gastos, mi pobre mujer, atareada con la cría y -vigilancia de cinco diablillos (durante el primer año de mi estancia -en Barcelona me nació un hijo más), resolvió pasarse sin criada. -Adivinaba, sin duda, en mi cerebro, la gestación de algo insólito -y decisivo para el porvenir de la familia, y evitó, discreta y -abnegadamente, todo conato de competencia y de envidia entre los -hijos de la carne y las criaturas del espíritu. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO VI - - Algunos detalles tocantes á mis trabajos de 1888. -- Las _cestas_ - del cerebelo, el axon de los _granos_ y las _fibras musgosas_ - y _trepadoras_. -- Valor decisivo de estos encuentros para la - resolución del problema de la conexión intercelular. -- _Teoría - reticular_ de Gerlach y de Golgi. -- Los atisbos geniales de His - y Forel. -- Confirmación en la retina y lóbulo óptico de las - _leyes conectivas_ inducidas del análisis del cerebelo. -- Plan - estructural de la médula espinal. -- Averiguación del modo de - terminar en los centros los nervios sensitivos y sensoriales. -- - Otros trabajos menos importantes. - - -Consignadas en el capítulo precedente, en síntesis abreviada, las -conclusiones más generales de mis estudios en los centros nerviosos -durante los años 1888 y 1889, séame lícito entrar ahora en la -exposición somera, y lo más clara posible, de los hallazgos más -interesantes. Estos hallazgos refiérense al _cerebelo_ de las aves y -mamíferos, á la _retina_, á la _médula espinal_ y al _lóbulo óptico_ -de las aves. - -=Cerebelo.=--Mis estudios sobre la estructura de este centro -nervioso iniciáronse en las aves jóvenes y adultas; siguieron luego -los referentes al cerebelo de los mamíferos. Dos Memorias, amén de -algunas comunicaciones preventivas, consagramos, desde 1888 á 1889, á -este fecundo tema. - -[Ilustración: Fig. 1.--Corte transversal de una lámina cerebelosa. -Figura semiesquemática.-- A y B, células estrelladas de la capa -molecular (células de _cesta_), cuyo axon (_a_) genera nidos -terminales en torno de las células de Purkinje (C); _b_, axon de -estos últimos corpúsculos.] - -En la primera, publicada en Mayo de 1888[36], constan ya los -principales hechos sobre que se fundan las leyes anatomo-fisiológicas -enunciadas en el capítulo precedente. En efecto; con ocasión del -análisis del axon de las _células estrelladas pequeñas de la capa -molecular del cerebelo_, se describe por primera vez el _modo real de -terminación de las fibras nerviosas en la substancia gris_, problema -sobre el cual sólo poseíamos soluciones hipotéticas. De esta -interesante observación, comprobada después por numerosos autores -(Kölliker, van Gehuchten, Retzius, Edinger, v. Lenhossék, Athias, -etc.), damos copia en la figura 1, C, correspondiente al cerebelo de -los mamíferos. Nótese cómo el cilindro-eje de las referidas _células -estrelladas pequeñas_ marcha desde luego en dirección transversal -á la circunvolución cerebelosa, describiendo un curso arciforme, -y emitiendo numerosas ramas colaterales, caracterizadas por la -propiedad de espesarse progresivamente. En fin, tanto el remate de -la expansión funcional como sus numerosas proyecciones descendentes, -se resuelven en ciertos flecos ó borlas terminales, íntimamente -aplicadas al cuerpo de las células de Purkinje, en torno de las -cuales generan á modo de nido ó cesta complicados. - - [36] _Cajal_: Estructura de los centros nerviosos de las aves. - _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, núm. 1, - 1.º de Mayo de 1888. - -Digno de mencionarse es también, por su valor teórico, el _encuentro -en la capa de los granos_ de un tipo especial de fibra centrípeta, -bautizada con el nombre de _fibra musgosa_, la cual exhibe, tanto -en su cabo final como en sus ramas colaterales (fig. 2, _a_), -ciertas eflorescencias ó _rosáceas_, de apéndices cortos, tuberosos, -libremente terminados. Ulteriores observaciones nuestras pusieron -de manifiesto que semejantes excrecencias entran en estrecha -articulación con las arborizaciones digitiformes de los _granos_, -arborizaciones descritas también por primera vez, dicho sea de -pasada, en la comunicación aludida. - -En fin, en el citado trabajo se llama asimismo la atención de los -sabios acerca de la existencia en derredor de las dendritas de -los corpúsculos de Purkinje y, en general, de toda prolongación -protoplásmica, de una especie de vello de finísimos y cortos -apéndices (_espinas peridendríticas_), confirmadas y estudiadas -después por numerosos autores. - -La segunda comunicación relativa al cerebelo, publicada en Agosto de -1888[37], contiene dos hechos capitales: - - [37] _Cajal_: Sobre las fibras nerviosas de la capa molecular del - cerebelo. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, - Agosto de 1888. - -_a_) El descubrimiento del axon delicadísimo de los _granos_ (células -pequeñísimas de la zona segunda de la corteza cerebelosa)[38], el -cual, según mostramos en la figura 2, _d_, _c_, asciende á la capa -molecular, donde, á diversas alturas para cada célula, se divide en -ángulo recto, produciendo dos sutilísimas ramas orientadas en opuesto -sentido (figura 2, _e_). Estas larguísimas proyecciones, que llamé -_fibras paralelas_, á causa de marchar paralelamente en el sentido -de la circunvolución cerebelosa, y por tanto, en dirección normal al -ramaje de las células de Purkinje, aparecen en cantidad formidable, -rellenan todos los intersticios de la zona molecular y, tras largo é -indiviso trayecto, acaban en los extremos de cada lámina. Tan general -es su existencia y uniforme su disposición, que se las encuentra casi -con los mismos caracteres en toda la serie de los vertebrados, desde -el pez hasta el hombre. Constituyen, pues, un factor importante del -centro cerebeloso. - - [38] Golgi acertó ya á diferenciar entre las expansiones de los - granos una fibra más fina ó axon, pero no logró teñirla más que - en su porción inicial, creyendo que se resolvía inmediatamente en - una red intersticial difusa. - -_b_) El otro afortunado encuentro es el de las _fibras trepadoras_ -(fig. 3, _c_). Estos robustos conductores emanan de los ganglios -de la protuberancia; invaden el eje blanco central de las láminas -cerebelosas; cruzan, sin ramificarse, la capa de los granos; asaltan -después el plano de las células de Purkinje, y costean, en fin, el -soma y tallo principal de estos elementos, á los cuales se adaptan -estrechamente. Arribadas al nivel de los primeros brazos del citado -tronco dendrítico, descompónense en plexos paralelos serpenteantes -que ascienden á lo largo de las ramas protoplásmicas, á cuyo contorno -se aplican, al modo de la hiedra ó de las lianas al tallo de los -árboles (fig. 3, _a_). - -[Ilustración: Fig. 2.--Corte longitudinal de una circunvolución -cerebelosa.-- A, capa molecular; B, capa de las células de Purkinje; -C, capa de los granos; D, substancia blanca; _a_, rosáceas de las -fibras musgosas; _b_, soma de las células de Purkinje; _c_, fibrillas -paralelas; _d_, granos con su axon ascendente; _e_, división de este -axon. (Figura semiesquemática).] - -Tan afortunado hallazgo, uno de los más bellos con que me agasajó -el azar en aquella época fecunda, significaba la prueba terminante -de la _transmisión de los impulsos nerviosos por contacto_. Así -lo reconocieron sabios insignes al comprobar, años después, mi -descripción de las fibras musgosas y trepadoras. - -[Ilustración: Fig. 3.--Trozo de un corte transversal de una -circunvolución.-- A, capa molecular; B, capa de los granos; C, -células de Purkinje; _a_, arborización trepadora; _b_, axon de -Purkinje; _c_, cilindro-eje llegado de la substancia blanca y -ramificado sobre las dendritas de las células de Purkinje.] - -Al dar cuenta de la labor del trienio de 1891 á 1894, añadiré -otros encuentros de menos importancia concernientes á la corteza -cerebelosa. Para alivio del lector poco familiarizado con estas -materias, reproducimos aquí una figura donde se presenta, de modo -esquemático, el estado de nuestros conocimientos sobre el cerebelo -después de mis observaciones de 1888 y 1889. Este esquema (fig. 4) -fué compuesto para ilustrar unas conferencias pronunciadas más tarde -(1894) ante la _Academia de Ciencias Médicas de Cataluña_. Del éxito -inesperado de estas lecciones, que se tradujeron inmediatamente al -francés, inglés y alemán, diré algo más adelante. - -[Ilustración: Fig. 4.--Corte transversal semiesquemático de una -circunvolución cerebelosa de mamífero.-- A, zona molecular; B, zona -de los granos; C, zona de la substancia blanca; _a_, célula de -Purkinje vista de plano; _b_, células estrelladas pequeñas de la -zona molecular; _d_, arborizaciones finales descendentes que rodean -las células de Purkinje; _e_, células estrelladas superficiales; -_g_, granos con sus cilindros-ejes ascendentes bifurcados en _i_; -_h_, fibras musgosas; _j_, célula neuróglica de penacho; _n_, fibras -trepadoras; _m_, célula neuróglica de la zona de los granos; _f_, -células estrelladas grandes de la zona de los granos.] - -Las conclusiones de mis investigaciones acerca del cerebelo -contradecían rudamente las ideas, á la sazón reinantes, sobre la fina -anatomía de la substancia gris. Claro es que mis puntos de vista eran -harto revolucionarios para ser fácilmente admitidos. Mas por esta -vez abrigaba la certidumbre de no haberme equivocado; porque, en -realidad, las leyes enunciadas venían á ser la expresión ingenua de -los hechos, sin mezcla alguna de subjetivismo. No se trataba ahora -de una hipótesis más, sino de una inducción legítima con todas las -garantías lógicas apetecibles, según reconocieron más tarde insignes -histólogos y neurólogos. Estaba yo demasiado escarmentado por el -error cometido al interpretar temerariamente la estructura del tejido -muscular, para proceder de ligero ó dejarme seducir por una mera -concepción teórica, propia ó ajena. - -Á fin de que el lector siga fácilmente el curso de mis trabajos -y excuse el tono polémico de algunos de mis futuros escritos, -conviene exponer aquí, en breves términos, las opiniones reinantes -por entonces entre los sabios sobre la constitución íntima de la -substancia gris. - -Dos hipótesis principales se disputaban el campo de la ciencia: la -_del retículo_, defendida por casi todos los neurólogos; la de la -_libre terminación_, insinuada tímidamente por dos solitarios, His y -Forel, sin eco en las escuelas. - -La _hipótesis de la red_ era el formidable enemigo. Note el lector, -que también aquí, á semejanza de lo ocurrido en la fibra muscular -estriada, nos salía al paso el prejuicio del retículo; sin embargo, -en esta ocasión la supuesta rejilla difusa no era _intracelular_, -sino _intercelular_. Creada por Gerlach, sostenida después por -Meynert y otros neurólogos célebres, durante una época en que la -penuria metodológica excusaba las aventuras de la fantasía, la teoría -reticular recibió, al fin, de Golgi una forma arquitectónica nueva -y atrayente, y hasta cierta apariencia de apoyo en los hechos de -observación. - -Para el sabio de Pavía, la substancia gris constituye el punto de -encuentro y fusión de todas las fibras aferentes y eferentes de -los centros nerviosos, así como de los axones de los elementos -autóctonos. Á este retículo, continuo y de formidable riqueza -fibrilar, concurrirían los siguientes factores: 1.º, las -ramificaciones terminales de los cilindros-ejes sensitivos ó -simplemente aferentes de otros centros nerviosos; 2.º, las ramas -colaterales del axon de ciertos elementos grandes, designados por -Golgi _células motrices_ (grandes pirámides cerebrales, células de -Purkinje del cerebelo, etc.) y que yo bauticé, para no prejuzgar su -fisiologismo, _elementos de axon largo_; y 3.º, las arborizaciones -terminales del cilindro-eje de otras células nerviosas, consideradas -arbitrariamente como _sensitivas_ (Golgi) y que yo califiqué _células -de axon corto_. - -Á diferencia de Gerlach, según el cual cooperarían también en la -construcción del retículo difuso las últimas proyecciones del ramaje -protoplásmico neuronal, Golgi redujo los componentes del mismo á las -ramificaciones nerviosas. Para que el lector, ajeno á esta clase -de asuntos, pueda comprender fácilmente las hipótesis reticulares -de Gerlach y de Golgi, reproducimos esquemáticamente la manera -según la cual los referidos sabios concebían las comunicaciones -anatomo-fisiológicas entre las raíces motrices y sensitivas de la -médula espinal (fig. 5, C y fig. 9, I). - -[Ilustración: Fig. 5.--Esquema de la estructura de la substancia gris -de la médula espinal, según los autores de la época pregolgiana.-- -A, raíces anteriores; B, raíz posterior; C, red intersticial de la -substancia gris; D, surco anterior de la médula; E, cordón de Goll; -F, cordón de Burdach; H, célula motriz; I, vía piramidal cruzada; G, -columna de Clarke; J, ganglio sensitivo.] - -Dejamos expresado que la capacidad sugestiva de ciertas fórmulas, -extremadamente esquemáticas, depende de su comodidad. Admitido -el supuesto de la _red_, nada más fácil que el estudio objetivo -de un grupo de neuronas ó del comportamiento terminal de un -manojo de conductores; redúcese todo á dar por averiguado que, -las últimas raicillas nerviosas, previas algunas dicotomías, se -pierden y desvanecen en la consabida red intersticial; en esa -especie de piélago fisiológico insondable, en el cual, por un lado, -desembocarían las corrientes arribadas de los órganos sensoriales, -y de donde brotarían, por otro, á modo de ríos surgidos de alpinos -lagos, los conductores motores ó centrífugos. Comodín admirable, -porque dispensa de todo esfuerzo analítico encaminado á determinar -en cada caso el itinerario seguido al través de la substancia gris -por el impulso nervioso. Con razón se ha dicho que la hipótesis -reticular, en fuerza de pretender explicarlo todo llana y -sencillamente, no explica absolutamente nada; y lo que es más grave, -embaraza y casi hace superfluas las futuras pesquisas tocantes á la -organización íntima de los centros. Sólo á fuerza de habilidades, de -inconsecuencias, de subterfugios, podía la susodicha concepción (por -lo demás, defendida casi exclusivamente por Golgi y sus discípulos -inmediatos) adaptarse á las exigencias de la fisiología, cuya -doctrina de los _reflejos_, _actos instintivos_, _localizaciones -funcionales del cerebro_, etc., demandan imperiosamente el -señalamiento de vías ó cauces de conducción, perfectamente -circunscritos, al través del eje cerebro-raquídeo. - -Enfrente de la _teoría de las redes_ militaban solamente, según -dejamos dicho, dos observadores de gran mérito, His y Forel, quienes, -con reservas y prudencias excusables por la carencia de hechos -precisos de observación, anunciaron (1887) la posibilidad de que las -expansiones de las células nerviosas se terminaran libremente en la -substancia gris. Consecuencia natural de tal modo de ver era la -transmisión por contacto de los impulsos nerviosos. Así, Forel, vista -la imposibilidad de sorprender anastomosis evidentes en el seno de la -substancia gris, daba por probable que las expansiones neuronales se -tocaban entre sí, á semejanza de las frondas ó copas en el bosque. En -cuanto al ilustre profesor de Leipzig, procediendo por generalización -(1886), conjeturaba que, pues las arborizaciones nerviosas (entonces -bien conocidas) de la placa motriz acaban libremente, según es -notorio, entrando en contacto con la materia estriada, estimaba -lógico admitir igual disposición terminal para los conductores -distribuídos y ramificados en los centros cerebro-raquídeos. - -Mas al discurrir de esta suerte, His y Forel no abandonaban la esfera -de las hipótesis. Imposible resultaba, sin descender al terreno -del análisis estructural, refutar á Golgi, quien, á las tímidas -alegaciones teóricas de aquellos sabios, contraponía aparatoso -alegato de observaciones concienzudas. Para resolver definitivamente -la cuestión, precisaba presentar neta, exacta é indiscutiblemente -_las últimas ramificaciones de los cilindros-ejes centrales_, no -vistas por nadie, y determinar además _entre qué factores celulares -se efectúa el imaginado contacto_. Porque admitir vagamente el -hecho de la transmisión mediata ó articulación interneuronal, sin -señalar con precisión entre qué apéndices celulares se produce, -resulta casi tan cómodamente peligroso como la socorrida teoría -reticular. Supongamos, por ejemplo: según parece deducirse de las -manifestaciones de Forel, que el susodicho contacto afecta carácter -_difuso_, verificándose entre dendritas pertenecientes á vecinas -neuronas, ó entre ramificaciones axónicas de diverso origen, ó, -en fin, entre apéndices protoplásmicos y raicillas nerviosas -terminales. La consecuencia fatal, indeclinable de tal supuesto será -la indeterminación de los cauces de la vibración nerviosa, y, en el -fondo, la reedición, bajo nueva forma, de la teoría reticular, de esa -especie de _panteísmo protoplásmico_, tan grato á los comodones de la -observación como contrario á los postulados de la neurogenia, de la -fisiología y de la anatomía patológica. Afirmar que _todo se comunica -con todo_, vale tanto como declarar la absoluta incognoscibilidad del -órgano del alma. - -Nuestra obra consistió, precisamente, en prestar base objetiva á -los geniales pero vagos atisbos de His y Forel. Con el encuentro -afortunado de las _cestas terminales_ y de las fibras trepadoras, -demostramos que el _contacto_ no se verifica entre dendritas solas, -ni entre arborizaciones nerviosas, sino entre éstas, de una parte, -y el soma y prolongaciones protoplásmicas neuronales, de otra; que, -en fin, una célula contrae, á menudo, conexiones con arborizaciones -nerviosas de diversa procedencia, y que, recíprocamente, cada axon -admite contacto, mediante colaterales y ramas terminales, con -diferentes tipos de neuronas; no obstante lo cual, quedan reservadas -en la substancia gris vías bien deslindadas de conducción, de acuerdo -con las exigencias de la fisiología y la patología nerviosas. - -Dejamos dicho que las concepciones legítimas se reconocen en que, en -vez de perder, ganan y se robustecen ante las nuevas observaciones. -Tal le ocurrió á la ley de la transmisión por contacto, sometida al -contraste del análisis estructural de la retina y centros ópticos. - -=Retina.=--Fué en la retina de las aves donde iniciamos esta labor de -contraste. Ocioso é inoportuno fuera, después de las consideraciones -precedentes, entrar aquí en detalles descriptivos. Bástenos -señalar sucintamente los nuevos hechos contenidos en la aludida -comunicación[39]. - - [39] _Cajal_: Estructura de la retina de las aves. _Revista - trimestral de Histología normal y patológica_, núms. 1 y 2, Mayo - y Agosto de 1888. - - _a_) Demostración de que los _conos_ y _bastones_ se terminan - libremente al nivel de la _capa plexiforme externa_, - articulándose con el penacho exterior de las células bipolares - (fig. 6). - - _b_) Descubrimiento, debajo de la _capa plexiforme externa_, - de unos elementos especiales en forma de brocha y provistos de - dendritas ascendentes repartidas en dicha zona (fig. 6, _h_). - - _c_) Hallazgo de las _fibras centrífugas_ de la retina, es - decir, de una categoría especial de fibras del nervio óptico, - que, después de cruzar la _zona plexiforme interna_, acaban por - una arborización varicosa y libre entre los espongioblastos. - Este hecho interesante, que ha servido de base, entre otras - concepciones fecundas, á la teoría de los _nervo-nervorum_ de - Duval, fué confirmado por Dogiel, quien lo había negado en un - principio (fig. 8, _b_, _c_, _d_, _e_). - - _d_) Descubrimiento, simultáneamente con Dogiel (_Anatomischen - Anzeiger_, Mayo de 1888), de la maza de Landolt, en las células - bipolares de las aves y de las colaterales de las expansiones - descendentes de éstas (fig. 7, A). - - _e_) Descripción de muchos tipos morfológicos nuevos de - _espongioblastos_ (células nerviosas exentas de axon). - -[Ilustración: Fig. 6.--Capas de los _granos externos_ y _plexiforme -externa_ de la retina de las aves.-- _a_, _b_, _d_, variedades de -conos; _c_, bastones; _h_, células horizontales.] - - _f_) Demostración de varios pisos de arborización nerviosa en - la zona plexiforme interna, revelando que, á estos niveles, - las dendritas de las células ganglionares se relacionan, por - contacto, con la ramificación descendente y ramas colaterales de - las bipolares, y no mediante _red difusa_, según había descrito - Tartuferi en la retina de los mamíferos (fig. 7, A, B). - - _g_) Exposición de muchos detalles morfológicos de las fibras de - Müller de las aves. - -En las figuras 6, 7 y 8 mostramos esquemáticamente lo más esencial de -mis hallazgos en la retina. Nótese, sobre todo, cómo las tres series -de neuronas (_conos y bastones_, _bipolares y gangliónicas_) se -articulan, según dos planos concéntricos. - -=Husos musculares.=--De cierto alcance para la fisiología muscular -resulta también un pequeño trabajo aparecido en el mismo número de la -_Revista de Histología_, y titulado _Terminaciones nerviosas en los -husos musculares de la rana_[40]. - - [40] _Cajal_: Terminaciones nerviosas en los husos musculares de - la rana. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, - 1.º de Mayo de 1888. - -[Ilustración: Fig. 7.--Esquema donde se muestran las conexiones -entre las diversas neuronas de la retina de las aves y la marcha del -impulso nervioso-- A, células bipolares.] - -En esta comunicación, basada en las revelaciones del método de -Ehrlich al azul de metileno, se hace notar: - - _a_) La existencia en los _husos_ de Kühne de los batracios - y reptiles (fibras musculares pequeñas portadoras de un - órgano nervioso terminal específico y, al parecer, sensitivo, - pero de significación dudosa por entonces) de dos clases de - arborizaciones nerviosas: una, la ya conocida por los autores, - continuada con fibras gruesas; otra ú otras, no descritas, más - finas, situadas en las regiones alejadas de la tumefacción - fusiforme. - - _b_) En vista de que una de las terminaciones es enteramente - idéntica á la de las placas motrices ordinarias, y que la otra - posee caracteres en un todo semejantes á los observados en los - órganos músculo-tendinosos de Golgi, califícase la arborización - pequeña de _motriz_, y la extensa ó específica de _sensitiva_. - La excitación de este último aparato terminal, durante la - contracción de los músculos, suscitaría, al llegar al cerebro, la - percepción del estado de contracción de los músculos (_sentido - muscular_ de que hablan los fisiólogos). - -[Ilustración: Fig. 8.--Algunos tipos de células gangliónicas (B, C) -de la retina de las aves; _e_, _b_, _d_, _f_, arborización final de -las fibras centrífugas.] - - Parecidos hechos fueron posteriormente comunicados por - Ruffini, Huber y de Witt, Dogiel, Sherrington, etc., quienes - adoptaron también, aunque sin conocerla, nuestra interpretación - fisiológica. Opinión semejante defendió asimismo, en igual - fecha que nosotros, Kerschner (_Anat. Anzeiger_, 1.º de Mayo de - 1888), aunque sin precisar detalles ni dar figuras de la doble - terminación. - -En fin, para poner remate á esta pesada reseña acerca de la labor -de 1888, citemos aún dos artículos, de menos enjundia que los -precedentes. - -El primero, concerniente á la _textura de la fibra muscular del -corazón_[41], contenía, entre otros hechos, los siguientes: - - [41] _Cajal_: Textura de la fibra muscular del corazón. _Revista - trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º de Mayo de - 1888, con una lámina litografiada. - - _a_) Demostración, en torno de las fibras cardíacas, de un - verdadero sarcolema, más fino que el de las células estriadas - comunes. (Confirmado muchos años después por Hoche, Ebner, - Heidenhain, Marceau, etc.). - - _b_) Indicación de que las llamadas _placas ó escaleras_ de - cemento intercalar de las células cardíacas corresponden á las - _líneas de Krause_, y ofrecen una situación infrasarcolemática. - -El segundo artículo versaba sobre las _células y tubos nerviosos del -lóbulo cerebral eléctrico del torpedo_[42], donde el tamaño colosal -de los elementos presta singulares facilidades al análisis. Á favor -de la disociación y del método de Boveri (mezcla de ácido ósmico y -nitrato de plata), se pusieron de manifiesto los siguientes hechos: - - [42] _Cajal_: Nota sobre la estructura de los tubos nerviosos del - órgano cerebral eléctrico del torpedo. _Revista trimestral de - Histología normal y patológica_, Agosto de 1888. - - _a_) Existencia de positivas estrangulaciones en los tubos - conductores de un centro nervioso, las cuales habían sido negadas - por Ranvier y sólo mencionadas en la substancia blanca de la - médula espinal por Tourneaux y Le Goff. - - _b_) Presencia de un anillo de cemento en el punto del axon - en que se inicia la mielina, y de dos anillos al nivel de las - estrangulaciones del tubo medular. - - _c_) Ausencia de anastomosis de las ramificaciones protoplásmicas - de las células, disposición que confirmaba los resultados del - método de Golgi. - - _d_) Aparición, en torno del cuerpo de las neuronas, de una - fina cubierta. Esta particularidad sólo muchos años después fué - ratificada por los autores. - -Hasta aquí, lo publicado en 1888. - -=Médula espinal.=--Durante el año 1889, mi actividad continuó -vigorosa y despierta, aplicándose á diversos temas neurológicos; sin -embargo, concentróse especialmente en el estudio de la médula espinal -de aves y mamíferos. - -Al abordar este asunto, cuya obscuridad conocía bien por haberla -padecido muchas veces al explicar, como profesor de Anatomía, -la organización del eje raquídeo, movióme, en primer término, -el propósito de dilucidar en lo posible el arduo problema de la -terminación de las raíces posteriores ó sensitivas. Y aunque, -después de mis exploraciones acerca del cerebelo, resultaba -presumible que semejantes arborizaciones siguieran también la _ley -del contacto pericelular_, era indispensable confirmar _de visu_ -esta concordancia, averiguar con precisión el itinerario real de las -fibras sensitivas al través de la substancia gris, y señalar, en fin, -las neuronas con ellas relacionadas. - -Antes de puntualizar mis observaciones, no estará de más recordar -brevemente al lector el estado de nuestros conocimientos acerca de la -organización á la médula espinal allá por los años de 1880 á 1889. - -Ciertamente, los experimentos de la fisiología y los datos -recolectados por la anatomía patológica humana y comparada, asistida -del _método de las degeneraciones secundarias_ (Waller, Türk, -Charcot, Bouchard, Lowenthal, Münzer) ó del _de las atrofias_ de -Gudden y Forel, habían logrado fijar el carácter motor ó sensitivo de -muchos nervios, localizar _grosso modo_ el núcleo de origen de los -centrífugos y de terminación de los centrípetos, y diferenciar, en -fin, en el espesor de los cordones, vías ó categorías separadas de -fibras de idéntica conducción (_vía piramidal_ ó de los movimientos -voluntarios, _vía cerebelosa ascendente_, _cordón de Goll_ formado -por fibras sensitivas centrales, etc.). Por su parte, el análisis -macro-microscópico había alcanzado algunos éxitos positivos, -deslindando en la substancia gris, aparte esas grandes provincias -llamadas _astas anterior y posterior_, ciertos territorios de -peculiar estructura, tales como: las _pléyades celulares motrices_ -del asta ventral, la _substancia gris central_, la _columna -vesiculosa_ de Clarke, la _substancia de Rolando_, las _comisuras -blanca ó anterior_ y _gris ó posterior_, etc. Se sabía igualmente, ó -más bien se adivinaba --porque demostración fehaciente del hecho no -existía-- que los tubos de la substancia blanca están en continuación -con axones de neuronas emplazadas en la substancia gris, los cuales, -después de un curso longitudinal más ó menos largo, retornaban al -territorio de las astas, donde primeramente se congregan en haces de -varia dirección, para dispersarse al fin en plexo difuso y enmarañado. - -Pero acerca de los puntos principales de la histología del eje -medular raquídeo, esto es, sobre el _problema del origen y -terminación de las fibras arribadas de los cordones, el origen de las -comisuras y, en suma, la disposición final de las fibras exógenas ó -sensitivas_, los neurólogos sólo exponían conjeturas frecuentemente -obscuras, á veces contradictorias y en todo caso incomprobables. En -realidad, la histología de dicho centro nervioso ofrecía sólo un dato -importante, sólidamente cimentado: el _origen real de las raíces -anteriores_. En efecto; desde la época, entonces remota, de Deiters, -Clarke, Kölliker, quedó patentizado que las gigantes neuronas -multipolares del asta anterior proyectaban hacia adelante robusto -cilindro del eje, que, cruzando el cordón antero-lateral, emerge de -la médula, constituyendo las raíces anteriores, para distribuirse en -definitiva en los músculos voluntarios. - -De tal pobreza de noticias anatómicas exactas eran responsables ---ocioso es declararlo-- los métodos de investigación, harto -insuficientes para abordar con éxito el arduo problema. Por -ejemplo, el _método de las degeneraciones secundarias_ ya citado, -ó _el de las atrofias_ de Gudden y Forel, si permitían señalar la -situación y curso de ciertas vías nerviosas de la substancia blanca, -mostrábanse incapaces de puntualizar su origen y terminación en la -gris; y en cuanto á los _procederes histológicos de Weigert_ ó _del -ácido ósmico_, susceptibles, según es notorio, de presentar intensa -y selectivamente teñidos los tubos medulados, estrellábanse contra -la fatalidad de que, justamente los segmentos más interesantes de -las fibras nerviosas, es decir, el segmento de origen celular y la -ramificación terminal de las mismas, carecen de forro de mielina (que -es lo que fija el color) y resultan, por ende, inaccesibles. - -La empresa sólo podía ser acometida, con alguna esperanza de éxito, -mediante el método de Golgi, que tiñe precisamente los _segmentos -amedulados del protoplasma nervioso_. Sólo del excepcional poder -revelador de la reacción cromo-argéntica cabía esperar un poco de -orden en aquel caos de opiniones contradictorias. Mas, según dejo -apuntado, tan valioso recurso, ó no se aplicaba por ningún histólogo, -ó se aplicaba en la médula adulta, donde la reacción negra es -eventualísima y en donde, además, la enormidad de las distancias -recorridas por los apéndices celulares y la complicación estructural -hacen estéril todo esfuerzo analítico. - -En la figura 5, tomada de los textos neurológicos más autorizados -de la época, reproducimos un esquema de la estructura medular. En -el seno de la substancia gris se observa una red difusa (C, _g_), -donde vendrán á fundirse, según Gerlach, las extremidades de las -dendritas y las arborizaciones nerviosas de las raíces posteriores ó -sensitivas. Para Golgi --lo hemos dicho ya-- (véase la fig. 9, I), la -red constaría exclusivamente de proyecciones nerviosas. - -[Ilustración: Fig. 9.--Esquemas destinados á comparar la concepción -de Golgi acerca de las comunicaciones sensitivo-motrices de la médula -espinal (I) con el resultado de mis investigaciones (II).-- A, raíces -anteriores; B, raíces posteriores; _a_, colateral de las radiculares -motrices; _b_, células de axon corto que intervendrían, según Golgi, -en la formación de la red; _c_, red difusa intersticial; _d_, -nuestras colaterales largas en contacto con las células motrices; -_e_, colaterales cortas.] - -Repárese que los axones de las neuronas medulares más gruesas -se suponen, por conjetura, en continuación con las fibras de la -substancia blanca (fig. 5, _g_); pero como tales conductores son -escasísimos, con relación al formidable número de fibras gruesas -y finas que el método de Weigert descubre en el espesor de la -substancia gris, quedan sin vinculación conocida la mayoría de los -tubos nerviosos procedentes de la substancia blanca. - -Al nivel de la raíz anterior se reconoce la entrada en ella del axon -de las células gigantes del asta anterior; pero se comete el error -de admitir la existencia de cilindros-ejes motores cruzados (fig. 5, -_a_). - -En la región de la columna de Clarke, la citada figura 5 ofrece, -en consonancia con un parecer muy generalizado (Freud, Edinger, -Schiefferdecker, Lenhossék, etc.), ciertos corpúsculos esféricos ó -fusiformes, exentos de dendritas y provistos de dos prolongaciones -nerviosas, una en continuación con las raíces posteriores, y otra, -dirigida hacia el cordón lateral, donde constituiría la _vía -cerebelosa ascendente_ (fig. 5, G y C). - -La _substancia gelatinosa de Rolando_ sólo contendría neuroglia con -más ó menos cantidad de fibras nerviosas. - -En fin, las fibras de la _raíz posterior_ arribadas de los ganglios -sensitivos, se comportarían de muy diversas maneras: un haz de fibras -emana, según dejamos dicho, de las células de la columna de Clarke; -otro, el más importante, se ramificaría, perdiéndose en el espesor -del asta posterior é ingresando en la red continua de Gerlach ó de -Golgi (fig. 5, B); otro fascículo, sin ramificarse en la substancia -gris, trazaría un codo para tornarse ascendente en el cordón de -Burdach (_d_); algunas fibras, en fin, ganarían las comisuras y el -espesor del asta anterior. - -Esta, repetimos, era una de tantas interpretaciones, acaso la más -sencilla. Porque la fórmula estructural variaba bajo la pluma de cada -escritor. De mí sé decir que allá, por el decenio de 1877 á 1887, -prodújome muchos quebraderos de cabeza el esfuerzo por sacar algo en -limpio de las descripciones de los sabios, en punto á la composición -é itinerario de las raíces sensitivas. Conservo todavía un cuaderno -de apuntes, datado del año 1877, en donde tengo registrados y -dibujados en variedad de colores (para alivio del trance de mis -oposiciones á cátedras) tres esquemas perfectamente inconciliables, -tomados de los textos neurológicos en boga. Desconcertado y perdido -en aquel _mare magnum_ de fibras y de células, desesperé á menudo -de mis modestas entendederas... ¡Caprichos de la suerte! ¡Quién me -dijera entonces que, andando el tiempo, había yo de contribuir á -desenmarañar un poco la madeja medular! - -Ello se debió simplemente --déjolo ya consignado-- á la feliz -ocurrencia de aplicar el método de Golgi al estudio de la médula -espinal de los embriones de ave y de mamífero. Holgaría, después de -lo expuesto, entrar en pormenores de mis trabajos, que el lector -curioso hallará en el texto de mis libros y monografías sobre el -asunto. Aquí me limitaré á enumerar las más importantes conclusiones -de mis comunicaciones de 1889 y 1890[43]: - - [43] _Cajal_: Contribución al estudio de la estructura de la - médula espinal. _Revista trimestral de Histología normal y - patológica_, Marzo 1889. Con cuatro cincografías y dos láminas - litografiadas. - - -- Nota preventiva sobre la estructura de la médula embrionaria. - _Gaceta Médica Catalana_, 15 y 31 de Marzo de 1889. - - -- Nuevas observaciones sobre la estructura de la médula espinal - de los mamíferos. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con siete - grabados. - - 1.ª Se describe detalladamente un factor característico - importante de la substancia gris, escapado á la sagacidad de - los cultivadores de los métodos de coloración de la mielina: - las _colaterales de la substancia blanca_. Ciertamente, tales - fibras habían sido percibidas en buena parte de su trayecto por - los neurólogos que hicieron uso de los métodos comunes ó del de - Weigert (Schiefferdecker, Flechsig, Kölliker, Lenhossék, etc.), - pero desconocieron su origen y terminación, considerándolas - hipotéticamente axones directos cordonales ó sensitivos. Las - aludidas ramas nacen en ángulo recto de las fibras longitudinales - de todos los cordones, penetran horizontalmente en el territorio - de las astas, donde se terminan á favor de ramificaciones - libres, espesadas, varicosas, aplicadas íntimamente al contorno - del cuerpo y dendritas de las neuronas. Cada célula yace en un - nido ó maleza de ramúsculos pertenecientes á diversos conductores - de la substancia blanca (fig. 10, _e_, _f_ y fig. 11, H). - - 2.ª Se esclarece la composición de las _comisuras_, demostrando - que la dorsal resulta del cruce de _colaterales_ del cordón - posterior y lateral, y que en la anterior entran tres sistemas - de conductores: colaterales del cordón antero-lateral, axones - de células del tipo comisural y, en algunos casos, expansiones - protoplásmicas de neuronas motoras (_comisura protoplásmica_) - (fig. 10, _f_, _i_, _a_). - -[Ilustración: Fig. 10.--Esquema de la disposición de las células -nerviosas de la médula espinal y fibras colaterales de la substancia -blanca: _a_, colateral cruzada de la comisura posterior; _b_, -colateral del asta posterior; _c_, colateral larga del cordón -posterior; _j_, fibra radicular motriz; _r_, radicular sensitiva; -_u_, columna de Clarke; _f_, colaterales de la comisura anterior; -_m_, célula comisural; _n_, célula cordonal; _k_, célula motriz. -(Esta figura es copia de una de las tablas murales que sirvió para -mis conferencias de 1894).] - - 3.ª Atendiendo al paradero del axon, se establece una - clasificación racional de las neuronas de la substancia gris, á - saber: _células motrices ó radiculares_, _células funiculares - ó cordonales_ y _células comisurales_, según que su respectiva - expansión funcional salga de la médula, ingrese en los cordones - de su lado ó cruce la línea media para incorporarse á los - cordones del opuesto (fig. 10, _j_, _m_, _n_). - -[Ilustración: Fig. 11.--Aspecto general de las colaterales en un -corte transversal de la médula espinal.-- A, surco anterior; B, -plexo de colaterales del asta anterior; C, comisura anterior de -colaterales; G, colaterales para el asta posterior; H, colaterales -largas ó sensitivo-motrices; J, plexo de colaterales de la columna de -Clarke; E, colaterales cruzadas de la comisura posterior.] - - 4.ª Además de la continuación, por simple acodamiento, de los - axones funiculares y comisurales con tubos longitudinales de la - substancia blanca, se expone la existencia de bifurcaciones en - [Ilustración: T] ó [Ilustración: Y], en cuya virtud se producen - dos fibras cordonales, una ascendente y otra descendente (fig. - 12, _f_). - - 5.ª Se comunica, además, la presencia de cilindros-ejes - _pluricordonales_, quiero decir progenitores de varios tubos - ascendentes y descendentes, incorporados á cordones diferentes. - - 6.ª Se prueba que la substancia de Rolando consta, además de - fibras nerviosas y de células de neuroglia, de numerosísimas - y diminutas neuronas, cuyo axon sutilísimo dirígese al cordón - posterior y singularmente á la región limítrofe del lateral, para - generar vías cortas ascendentes y descendentes (fig. 13). - -[Ilustración: Fig. 12.--Corte longitudinal de los cordones posterior -y lateral de la médula espinal, á fin de mostrar el comportamiento -de las raíces posteriores y el origen de las colaterales.-- A, -radiculares sensitivas.] - - 7.ª Se señala, tanto en las aves como en los mamíferos, la - verdadera disposición terminal de las tan discutidas raíces - sensitivas. Según mostramos en el esquema de las figuras 9 y 12, - A, cada fibra llegada del ganglio raquídeo correspondiente se - bifurca en rama ascendente y descendente. La primera constituye - de ordinario la vía central, prolongándose hasta el bulbo; la - segunda acaba á distancias variables, arqueándose y ramificándose - en la substancia gris. Del curso del tallo, pero sobre todo del - itinerario longitudinal de ambas ramas ascendente y descendente, - brotan en ángulo recto infinidad de _ramas colaterales_ - penetrantes en la substancia de Rolando y centro del asta dorsal - (fig. 9, _d_, _e_ y fig. 12, _a_, _b_). - - Prescindiendo aquí de subdivisiones de haces y pormenores de - conexión, importa notar que las referidas ramas forman dos - grandes corrientes: una de _fibras cortas_, arborizadas en torno - del soma de las _neuronas cordonales y comisurales_ (_asta - posterior_, _anterior_, _substancia de Rolando_, _columna de - Clarke_, etc.); otra de _fibras largas_ que, disponiéndose - en haz postero-anterior, cruza casi toda la substancia gris - para terminar, al fin, en los nidos envolventes de las células - motrices. - -[Ilustración: Fig. 13.--Diminutas células nerviosas de la substancia -de Rolando (A, B, F, etc.).-- J, región del cordón lateral adonde van -los finísimos axones.] - - Según puede apreciarse en la figura 11, H, estas colaterales - sensitivas largas tienen por misión propagar el impulso - centrípeto, llegado de la piel y otros órganos sensibles, - á las neuronas motoras; representan, pues, una vía refleja - _sensitivo-motriz_ (_reflejo-motriz_ de Kölliker). - - 8.ª Por lo que toca á la neuroglia, se sanciona definitivamente - una opinión hipotética, sugerida por Vignal, His y otros, á - saber: que las _células en araña_ (corpúsculos neuróglicos - adultos) no son otra cosa que elementos epiteliales emigrados - de su yacimiento originario, el muro _ependimal_, y los cuales, - por atrofia de sus apéndices polares, se han hecho estrellados. - Véase la figura 14, _e_, _g_, donde mostramos las transiciones - entre ambas gradaciones evolutivas. - -[Ilustración: Fig. 14.--Evolución de las células neuróglicas de -la médula espinal del embrión de pollo.-- A, epéndimo; _a_ y _b_, -células epiteliales de los surcos anterior y posterior; _g_, célula -neuróglica producida por emigración y transformación de una célula -epitelial.] - - 9.ª En fin, acerca de los _ganglios raquídeos_ ó sensitivos, - origen de las raíces posteriores, se comprueba en las aves - y mamíferos una suposición muy discutida de His, el célebre - embriólogo de Leipzig, según la cual, las células monopolares - sensitivas afectan, durante las fases más tempranas de su - evolución, la figura bipolar con una expansión gruesa dirigida - hacia la periferia (superficies sensibles del organismo) y otra - continuada con las raíces posteriores. Conforme mostramos en - la figura 15, _h_, _i_, _j_, el paso de la forma en huso á la - piriforme ó monopolar resulta de la sucesiva aproximación de los - polos anterior y posterior del soma neuronal, hasta modelarse un - tallo común. - - Acerca de la interpretación de este hecho interesante, en - cuya virtud repítense en la ontogenia de aves y mamíferos - fases adultas de los corpúsculos sensitivos de invertebrados y - vertebrados inferiores, trataremos más adelante. - -[Ilustración: Fig. 15.--Corte donde aparecen un trozo de médula (A), -un ganglio raquídeo (D) y otro simpático del embrión de pollo.-- B, -raíz anterior de la médula espinal; _h_, _i_, _j_, gradaciones entre -la forma bipolar y monopolar; C, raíz posterior; E, nervio raquídeo.] - -Prescindiendo de su virtualidad constructiva, las precedentes -observaciones relativas á la médula espinal revisten cierto -alcance crítico. Valen por lo que afirman, pero valen también por -lo que niegan. Cuando, disipada la prevención hacia el método de -Golgi, gracias á las predicaciones de Kölliker y nuestras, varios -investigadores, entre ellos el mismo Kölliker, van Gehuchten, -Edinger, Lenhossék, Azoulay, Lugaro, etc., exploraron dicho órgano -nervioso en los embriones y animales jóvenes, se convino unánimemente -en rechazar definitivamente determinados supuestos basados en -observaciones incompletas. Tales son: las _radiculares motrices -cruzadas_ (fig. 5, _a_), las _fibras sensitivas continuadas con -neuronas de la columna de Clarke_ (fig. 5, G), las _radiculares -posteriores exentas de divisiones y continuadas con fibras del cordón -de Burdach_ (figura 5, _d_), etc. - -[Ilustración: Fig. 16.--Diversos pisos de arborizaciones ópticas -en la corteza gris del _lóbulo óptico_ de un pájaro.-- A, fibras -llegadas de la retina; _a_, _b_, _c_, sus arborizaciones libres.] - -=Lóbulo óptico de las aves.=--Acabamos de ver cómo se verifica en la -médula espinal la terminación de las fibras nerviosas sensitivas. -¿Compórtanse de igual manera las fibras centrípetas sensoriales, es -decir, las llegadas de la retina, bulbo olfatorio, nervio acústico, -etc.? La cuestión entrañaba interés teórico de primer orden. Se -imponía, pues, la exploración de los _centros ópticos_, á fin de -ver si también en ellos se cumple la ley del contacto mediante -arborizaciones libres pericelulares. - -[Ilustración: Fig. 17.--Esquema donde aparece el enlace entre las -arborizaciones de las fibras ópticas y cierto elemento de axon -arciforme. (_Lóbulo óptico_ del pájaro de pocos días). Las flechas -señalan la marcha del impulso nervioso.] - -De todos los centros sensoriales el más cómodo para esta -investigación, y singularmente propicio á las revelaciones de la -reacción cromo-argéntica, es el _lóbulo óptico_ de los embriones de -ave y de aves de pocos días (embrión de pollo desde el dieciséis -día en adelante, pájaros recién nacidos, etc.). La posición dentro -de este órgano de las _fibras ópticas_ ó conductores arribados de -la retina, era bastante bien conocida, gracias á los estudios de -Stieda, Bellonci y otros autores. Tales fibras constituyen una zona -superficial, por debajo de la cual generan un plexo concéntrico, en -cuyas mallas aparecen las neuronas receptoras. - -Aparte la demostración del modo de terminación de las fibras -ópticas, la citada monografía contiene numerosos datos morfológicos -y estructurales de positivo valor. No hemos de referirlos aquí -todos. El lector curioso de tales asuntos deberá consultar nuestra -Memoria de 1889[44] ó la traducción publicada dos años después en el -_International Monatsschrift_[45] del Dr. Krause. Citemos tan sólo -los hechos que revisten algún alcance fisiológico. - - [44] _Cajal_: Estructura del lóbulo óptico de las aves y origen - de los nervios ópticos. _Revista trimestral de Histología normal - y patológica_, 1.º Marzo 1889 (núms. 3 y 4). Barcelona. Con dos - litografías. - - [45] _Cajal_: Sur la fine structure du lobe optique des oiseaux - et sur l’origine réelle des nerfs optiques. _Journ. intern. - d’Anat. et de Physiol._, tomo VIII, fasc. 9, 1891. Con dos - litografías. - - _a_) Demostración de que las fibras del nervio óptico se - terminan en las zonas más periféricas del lóbulo, á favor de - arborizaciones complicadas, varicosas y libres, las cuales se - enlazan por contacto con los penachos protoplásmicos de numerosos - corpúsculos gangliónicos situados en las zonas profundas del - órgano. - - _b_) Descubrimiento de un gran número de tipos morfológicos de - neuronas, entre ellos uno caracterizado por ofrecer un axon - singular, de forma recurrente y nacido del trayecto de la - dendrita radial, á gran distancia del soma. Tales elementos, - llamados _corpúsculos de axon en cayado_, son muy interesantes - para la teoría, pues prueban perentoriamente la conducción - _axípeta_ de las dendritas, etc. (figura 17, A). - -Sobre la anatomía del _lóbulo óptico_ de las aves aportaron -después valiosas contribuciones Kölliker, van Gehuchten y, sobre -todo, mi hermano, que consagró al argumento, según haremos notar -en su día, varias importantes comunicaciones. En resumen, tales -trabajos confirmaron la conclusión fundamental desprendida de mis -observaciones, á saber: que _también en los centros sensoriales -los impulsos aferentes se propagan por contacto desde las fibras -centrípetas ó retinianas á los penachos protoplásmicos y cuerpo -celular de las neuronas centrales_. - -La intensa labor de mi laboratorio en 1889 permitió cosechar además -tal cual interesante adquisición en otros órganos sensoriales y hasta -en tejidos no nerviosos. - -[Ilustración: Fig. 18.--Morfología de las células nerviosas bipolares -de la mucosa olfativa del ratón de pocos días.-- _a_, axon; _d_, -nerviecitos que cruzan el dermis de la mucosa y van al bulbo -olfatorio.] - -Entre estas escapadas fuera de mis predilectas aficiones, merece -consignarse la rotulada _Nuevas aplicaciones del método de coloración -de Golgi_[46]. Prescindiendo de cosas menudas, resaltan en este -trabajillo los siguientes hechos: - - [46] _Cajal_: Nuevas aplicaciones del método de coloración de - Golgi. _Gaceta Médica Catalana_, 1889. Con cuatro grabados. - - _a_) Demostración de la continuación individual de la expansión - profunda de las _bipolares olfatorias_ (corpúsculos situados en - la mucosa de este nombre), con una sola fibrilla axónica de - los nervios de la olfación (fig. 18), refutándose, por ende, - las pretendidas ramificaciones mencionadas en estas fibras por - Ranvier y Castronuovo (confirmado después por v. Gehuchten, - Retzius, Brun, etc.). - - _b_) Se prueba la existencia, dentro del protoplasma de las - células glandulares salivales, de ramificaciones delicadas - continuadas con los conductos secretorios (confirmado y ampliado - notablemente por Retzius, Müller y otros). - - _c_) Se describen independientemente de Kupffer y mediante el - cromato de plata, los _capilares biliares_ del hígado de diversos - vertebrados. - - _d_) Se prueba que las fibras nerviosas simpáticas acaban - libremente sobre las células glandulares. - -Otra de las modestas comunicaciones aludidas vió la luz en una -Revista profesional, _La Medicina Práctica_[47]. Contiene un ensayo -de interpretación teórica de la totalidad de los hechos morfológicos -recolectados en monografías anteriores. Entre otros conceptos, -juzgamos dignos de ser recordados los siguientes: - - [47] _Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos. _La - Medicina Práctica._ Madrid, 2 de Octubre de 1889. - - _a_) Se repudia la nomenclatura fisiológica de las neuronas - expuesta por Golgi. Sabido es que este sabio, apoyándose en - observaciones insuficientes, agrupó las células nerviosas en dos - grandes clases: _células motrices ó del tipo I_, caracterizadas - por exhibir talla considerable y ofrecer un axon que conserva su - individualidad y que se continúa con las fibras de la substancia - blanca ó con las raíces motrices; y _células sensitivas ó - del tipo II_, caracterizadas por afectar de ordinario menor - volumen y mostrar un axon que, á poco de su origen, pierde su - individualidad, descomponiéndose en plena substancia gris en una - arborización continuada con la supuesta _red difusa_ intersticial. - - Habiendo encontrado nosotros ambos tipos celulares de Golgi - en la retina y en la mayoría de los centros nerviosos, lo - mismo sensitivos que motores, para no prejuzgar cuestiones no - resueltas, sustituímos la citada nomenclatura por esta otra: - _células de axon largo_, esto es, participante en la formación de - los nervios y de la substancia blanca; y _células de axon corto_, - arborizado libremente en el seno de la substancia gris. - - _b_) Se hace de la _célula sensorial ó bipolar_ una categoría - especial de neuronas, estimando la expansión periférica ó - receptora (bipolar olfativa, retiniana, ganglionar raquídea) - como una rama dendrítica ó protoplásmica, cuya misión es recoger - corrientes (movimiento celulípeto), echando así las bases de la - teoría de la _polarización dinámica_, creada, ulteriormente, por - van Gehuchten y nosotros. - - _c_) Se cita el oficio receptor de las dendritas de las células - mitrales del bulbo olfatorio, del ramaje protoplásmico de - las células de Purkinje, del de los corpúsculos gangliónicos - retinianos, etc. - - _d_) Se formula la hipótesis de que la morfología y modo de - ramificación del axon guarda relación con el número y forma de - los elementos con quienes establece contactos, etc., etc. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO VII - - Excesiva reserva de los sabios acerca de mis trabajos. -- Para - prevenir desconfianzas decido mostrar mis preparaciones ante la - _Sociedad anatómica alemana_. -- En Berlín contraigo relaciones - personales con los célebres histólogos Alberto Kölliker, His, - Waldeyer y otros sabios tudescos. -- Mi visita al Laboratorio de - Histología de W. Krause en Göttingen. -- Breve gira por el Norte - de Italia. -- Impresión personal acerca de los sabios alemanes. - - -Natural es que todo autor apetezca y se desviva por la aprobación -de _su público_. Y el mío, formado por limitado número de -especialistas, se hallaba en el extranjero, desparramado por unas -cuantas Universidades alemanas, francesas, italianas, inglesas y -escandinavas. Para sentir esa _interior satisfacción_ de que hablan -nuestras Ordenanzas y seguir trabajando con entusiasmo, érame forzoso -conquistar á los sabios de buena voluntad. Quimérico fuera esperar la -unanimidad del aplauso. ¿Cómo iba yo á persuadir á investigadores de -antiguo comprometidos en la defensa de hechos erróneos ó de hipótesis -gratuitas? Descontado tenía que mis ideas habían de molestar á los -_reticularistas_, y singularmente á la escuela de Golgi. Y aunque -mis trabajos de entonces contribuyeron poderosamente á divulgar los -métodos y las conquistas positivas del profesor de Pavía, la voluntad -de los sabios suele ser tan paradójica, que agradece más la defensa -de un error palmario que la comprobación de una verdad discutida. - -Mientras tanto, vivía intranquilo y receloso. Me alarmaba un poco el -silencio guardado por los autores, á quienes hice obsequio de los -números de mi Revista, durante la última mitad del año 1888 y la -primera de 1889. Varios trabajos recibidos este último año acerca -de la estructura del sistema nervioso, ó no me citaban ó lo hacían -desdeñosamente, como de pasada, y sin conceder beligerancia á mis -opiniones[48]. De la consulta de las Revistas alemanas saqué la -impresión de que la mayoría de los histólogos ni me había leído. - - [48] Aun en 1890, M. von Lenhossék, Profesor de Basilea, con - ocasión de una Memoria consagrada al estudio de las _raíces - posteriores de la médula espinal_, hacía acerca de mis - conclusiones las siguientes reservas: «Resulta muy sorprendente - --alude á la bifurcación de las raíces sensitivas-- que hecho - tan cardinal no haya sido sorprendido por nadie, no obstante - haber sido la médula explorada desde hace cincuenta años en todas - direcciones y con todos los métodos. Cuando, según ocurre en los - ganglios raquídeos, existe positivamente una división en Y de las - fibras nerviosas, el hecho resulta perfectamente comprobable, - conforme establecieron las observaciones de Ranvier, Stannius, - Kuttner, etcétera.» - - Poco tiempo después, Lenhossék se rindió á la evidencia, - viniendo á ser un adepto convencido de mis ideas, que ilustró - con interesantes hallazgos en diferentes provincias del sistema - nervioso. Véase Lenhossék: _Hinterwurzel und Hinterstrange. - Mitheilung aus dem Anatomisch. Institut. im Vesalianum_, zu - Basel, 1890. - -Pero yo deseaba persuadir á todo trance. Me sublevaba ante la idea -de pasar por iluso ó por farsante. Á dos recursos apelé para ganar -la confianza de los autores imparciales: Fué el primero traducir mis -principales monografías neurológicas al francés, publicándolas en las -Revistas alemanas más autorizadas; consistió el segundo, en mostrar -personalmente á los sabios mis mejores preparaciones y con ellas la -legitimidad de mis juicios. - -Las traducciones se iniciaron en 1889 y continuaron el 90 y -siguientes. La _Revista mensual internacional_ de mi amigo el Dr. -W. Krause insertó dos Memorias: una consagrada á la organización -del _cerebelo_[49], y otra al estudio del _lóbulo óptico_ de las -aves[50]. En ambas se contienen algunos hechos nuevos, además de los -aparecidos en la _Revista trimestral_; porque yo suelo continuar -trabajando en el Laboratorio aun durante la corrección de las -pruebas. El profesor Carlos Bardeleben, de Jena, con quien entablé -correspondencia, concedió también hospitalidad en su entonces recién -creado _Anatomischer Anzeiger_, á las comunicaciones relativas á -la _retina de las aves_[51] y á la fina _estructura de la médula -espinal_[52]. - - [49] _Cajal_: Sur l’origine et la direction des prolongations - nerveuses de la couche moléculaire du cervelet. _Intern. - Monatsschrift. f. Anat. u. Phys._ Bd. VI, Heft 4. u. 5, 1889. - Con 3 planchas litografiadas, que contienen muchas figuras. - - [50] _Cajal_: Sur la fine structure du lobe optique des oiseaux - et sur l’origine réelle des nerfs optiques. _Journ. intern. - d’Anat. et de Physiol._ Volume VII, fasc. 9, 1891. Con 2 láminas - litografiadas. - - [51] _Cajal_: Sur la morphologie et les connexions des élements - de la rétine des oiseaux. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 4, 1889. - Con 4 figuras. - - [52] _Cajal_: Sur l’origine et les ramifications des fibres - nerveuses de la moelle embryonnaire. _Anatomischer Anzeiger_, - núm. 5, 1890. Con 8 figuras. - -Las referidas traducciones dieron á conocer lo más esencial de -mis aportaciones científicas; empero ellas por sí, aun ilustradas -con láminas escrupulosamente copiadas del natural, no me hubieran -granjeado muchas aprobaciones. Estas vinieron gracias al empleo -del segundo recurso citado: la demostración objetiva directa. Nada -convence como los _hechos vistos_, sobre todo cuando son claros y -categóricos. - -Á este propósito, solicité formar parte de la _Sociedad anatómica -alemana_, donde figuraban anatómicos, histólogos y embriólogos -de muchas naciones, singularmente de la Confederación germánica -y de Austria-Hungría. Dicha Corporación se congregaba cada año -en una ciudad universitaria diferente. Durante las sesiones, los -congresistas debatían problemas anatómicos de actualidad; mostraban, -en apoyo de sus doctrinas, las preparaciones macro-microscópicas -obtenidas; comunicaban los detalles de los métodos usados; en suma, -señalábanse á los apasionados de la investigación las direcciones -fecundas y los filones recién abiertos á la explotación científica. -En fin, paralelamente á las tareas del Congreso, los fabricantes -exponían las recientes creaciones de los instrumentos de observación -y experimentación. - -Mucho se ha abusado después de los Congresos científicos -internacionales. Con todo eso, las reuniones de especialistas -ofrecen ventajas incontestables á los amantes del Laboratorio. En -ella se exhiben los métodos, y se conocen los sabios. Mucho es -comprobar _de visu_ el rendimiento analítico máximo de un proceder -en manos de su inventor; pero vale aún más intimar espiritual y -cordialmente con los inventores. Excelente táctica resulta cultivar -la amistad y asegurarse la benevolencia de aquellos con quienes, por -afinidad de gustos, se habrá de dialogar y acaso contender en noble -competencia. Sólo el trato modera y suaviza las actitudes ariscas del -_chauvinismo_; merced á él, émulos y rivales pertenecientes á países -diversos, acaban por comprenderse y estimarse, adquiriendo al fin -plena conciencia de que son colaboradores y camaradas en una magna -obra común. - -La referida _Sociedad_ anatómica celebraba aquel año de 1889 sus -sesiones en la Universidad de Berlín, durante la primera quincena -de Octubre. Obtenido el permiso del Rector (26 de Septiembre de -1889) para tomar parte en las tareas del susodicho Congreso, reuní -al efecto todos mis escasos ahorros, y me encaminé, lleno de -esperanzas, á la capital del Imperio germánico. En el camino giré -algunas instructivas visitas á las ciudades universitarias de Lyon y -Ginebra y á la de Francfort sobre el Mein, población desprovista de -Universidad, pero próvida en sabios de primer orden. En ella conocí -al célebre neurólogo C. Weigert, autor de valiosos métodos de teñido -del tejido nervioso; á Edinger, la mayor autoridad en neurología -comparada, y en fin, á Ehrlich, inventor del proceder tintóreo de su -nombre, y que, andando el tiempo, había de obtener el premio Nobel -como galardón de sus grandes descubrimientos en los dominios de la -Bacteriología y Seroterapia. - -Excusado es decir que mis colegas del Congreso anatómico me -dispensaron acogida cortés. Había en ella algo de sorpresa y de -curiosidad expectante. Les chocaba, sin duda, encontrar un español -aficionado á la ciencia y espontáneamente metido en las andanzas de -la investigación. Acabadas las lecciones orales, á que consagré, á -causa de mi impaciencia, poca atención, vinieron las demostraciones. - -Desde muy temprano me instalé en la sala laboratorio _ad hoc_, -donde, en largas mesas y enfrente de amplios ventanales, se erguían -numerosos microscopios. Desembalé mis preparaciones; requerí dos ó -tres instrumentos amplificantes, además de mi excelente modelo Zeiss, -traído por si acaso; enfoqué los cortes más expresivos concernientes -á la estructura del _cerebelo_, _retina_ y _médula espinal_, y en -fin, comencé á explicar, en mal francés, ante los curiosos, el -contenido de mis preparaciones. Algunos histólogos me rodearon; -pocos, porque, según ocurre en tales certámenes, cada congresista -atiende á lo suyo: después de todo, natural es que se prefiera -enseñar lo propio á examinar lo ajeno[53]. - - [53] Acaso interese al lector la transcripción de algunos - párrafos alusivos á mis demostraciones de Berlín, tomados del - discurso del célebre neurólogo van Gehuchten, discurso leído en - 1913 con ocasión de la solemne fiesta celebrada en Lovaina en - conmemoración del 25.º año de profesorado de dicho sabio. - - «Los hechos descritos por Cajal en sus primeras publicaciones - resultaban tan extraños, que los histólogos de la época --no - pertenecimos felizmente á este número-- los acogieron con el - mayor escepticismo. La desconfianza era tal, que en el _Congreso - de Anatómicos_ celebrado en Berlín en 1889, Cajal, que llegó á - ser después el gran histólogo de Madrid, encontrábase sólo, no - suscitando en torno suyo sino sonrisas incrédulas. Todavía creo - verlo tomar aparte á Kölliker, entonces maestro incontestable de - la Histología alemana, y arrastrarlo á un rincón de la sala de - demostraciones, para mostrarle en el microscopio sus admirables - preparaciones y convencerle al mismo tiempo de la realidad de los - hechos que pretendía haber descubierto. La demostración fué tan - decisiva que, algunos meses más tarde, el histólogo de Würzburgo - confirmaba todos los hechos afirmados por Cajal.» Véase: _Le - Neuraxe: Livre Jubilaire_, vol. XIV y XV, 1913. - -Entre los que más interés mostraron por mis demostraciones, debo -citar á His, Schwalbe, Retzius, Waldeyer, y singularmente á Kölliker. -Según era de presumir, estos sabios, entonces celebridades mundiales, -iniciaron su examen con más escepticismo que curiosidad. Sin duda -esperaban un fiasco. Mas cuando hubieron desfilado ante sus ojos, -en cortejo de imágenes clarísimas é irreprochables, el _axon de -los granos del cerebelo_, las _cestas pericelulares_, las _fibras -musgosas y trepadoras_, las _bifurcaciones y ramas ascendente y -descendente de las raíces sensitivas_, las _colaterales largas y -cortas de los cordones de substancia blanca_, _las terminaciones -de las fibras retinianas en el lóbulo óptico_, etc., los ceños se -desfruncieron. Al fin, desvanecida la prevención hacia el modesto -anatómico español, las felicitaciones estallaron calurosas y sinceras. - -Me asediaban á preguntas acerca de las condiciones técnicas en cuya -virtud semejantes preparados habían sido obtenidos. «Nosotros hemos -ensayado reiteradamente --me decían-- el método de Golgi y sólo -hemos conseguido decepciones y fracasos.» Entonces les expuse, en -un francés chabacano, menuda y pacientemente, todos los pequeños -secretos de manipulación de la reacción cromo-argéntica; señalé las -edades y condiciones de los embriones y animales más favorables -al logro de buenos preparados, é indiqué las reglas prácticas -encaminadas á aminorar en lo posible el carácter aleatorio del -método, etc. - -El más interesado de mis oyentes fué A. Kölliker, el venerable -patriarca de la Histología alemana. Al final de la sesión, condújome -en carruaje al lujoso hotel en que se alojaba; me convidó á comer; -presentóme después á los histólogos y embriólogos más notables de -Alemania, y en fin, se desvivió por hacerme agradable la estancia en -la capital prusiana. - ---Los resultados obtenidos por usted son tan bellos --me decía--, que -pienso emprender inmediatamente, ajustándome á la técnica de usted, -una serie de trabajos de confirmación. Le he _descubierto_ á usted, y -deseo divulgar en Alemania mi _descubrimiento_[54]. - - [54] En carta recibida poco después de mi regreso á Barcelona, - repite Kölliker la promesa: - - «Vous avez un grand mérite --me decía-- d’avoir employé le - procédé du chromate d’argent rapide dans les jeunes animaux et - dans les embryons. Ainsi ne manquerais-je de faire ressortir vos - admirables travaux, en me réjouissant que le premier histologue - que l’Espagne a produit soit un homme aussi distingué que vous - et tout à fait à l’hauteur de la science.--(Würzburgo, 16 de - Noviembre de 1889).» - -Y, en efecto, durante los años de 1890 y siguientes, aparecieron en -diversos Archivos alemanes, y singularmente en el _Zeitschrift f. -wissenschaftliche Zoologie_ --de que el Dr. Kölliker era director-- -una serie de magníficas monografías sobre el _cerebelo_[55], la -_médula espinal_[56], el _bulbo_[57], el _lóbulo óptico_, etc. En -ellas no sólo se confirmaban, según había prometido, mis modestas -conquistas científicas, sino que se ampliaban y perfeccionaban -notablemente, adornándolas además con ingeniosas interpretaciones -fisiológicas. - - [55] _Kölliker_: Zur feineren Anatomie des centralen - Nervensystems. Erster Beitrag. Das Kleinhirn. _Zeitsch. f. - wissenschaft. Zoologie._ Bd. 49, H. IV, 1890. - - [56] _Ibid_: Das Rückenmark. _Zeitsch. f. wiss. Zool._ Bd. 51, H. - I, 1890. - - [57] _Ibid_: Der feinere Bau des verlängerten Markes. _Anat. - Anzeiger._ Bd. VI, núms. 14 y 15, 1891. - -Yo debo mucho al insigne maestro de Würzburgo. Sin duda que la verdad -se habría abierto al fin camino. Mas á la gran autoridad de Kölliker -se debe el que mis ideas fueran rápidamente difundidas y apreciadas -por el mundo sabio. Por honrosa excepción entre los grandes -investigadores, juntaba Kölliker, á un gran talento de observación -asistido de infatigable laboriosidad, modestia encantadora y rectitud -y serenidad de juicio excepcionales. Al insigne maestro bávaro aludía -yo, especialmente, cuando, en capítulos anteriores, deplorando el -orgullo satánico de ciertos hombres de ciencia, declaraba que los -había también sapientísimos, al par que buenos y honrados. - -[Ilustración: Alberto v. Kölliker, célebre histólogo alemán, Profesor -en la Universidad de Würzburgo.] - -Era tan poco dado al culto vanidoso de la consecuencia, que, -habiendo sido partidario de la _teoría reticular_, la abandonó, -adaptándose con flexibilidad juvenil á las nuevas concepciones del -_contacto_ y de la _independencia morfológica de las neuronas_. En -su afecto hacia mí, llevó la benevolencia hasta aprender el español -para leer mis primeras comunicaciones. Más tarde puso el colmo á -su modestia, traduciendo personalmente para su _Zeitschrift f. -wissensch. Zool._ el texto de un trabajo mío sobre el _Asta de -Ammon_, etc. Por todo ello y por otras muchas pruebas de afecto, -testimoniadas en cartas y publicaciones, conservo del glorioso -maestro recuerdo imborrable y gratitud profunda. - -En el Congreso de Berlín tuve también el honor de tratar al -ilustre Gustavo Retzius, profesor de Anatomía de Estocolmo, uno -de los investigadores más sagaces, laboriosos y concienzudos que -he conocido; á W. His, el gran embriólogo de Leipzig, de quien -ya hice memoria en el capítulo anterior; á Waldeyer, el maestro -venerado de la Anatomía é Histología alemanas, catedrático en -la Universidad de Berlín; á van Gehuchten, joven y ya brillante -profesor de la Universidad de Lovaina, con el cual había mantenido -ya correspondencia con ocasión de nuestros trabajos sobre la fibra -muscular, y, en fin, á Schwalbe, C. Bardeleben y otros anatómicos -renombrados. De algunos de ellos, convertidos luego en benévolos -patrocinadores de mis ideas, me ocuparé en el próximo capítulo. - -De regreso de Berlín, hice escala en la pequeña ciudad de Gotinga, -donde tuve el gusto de abrazar á mi amigo el Dr. W. Krause. En -su compañía pasé tres ó cuatro días deliciosos. Mostróme lo más -importante de la ciudad, sobre todo los museos y laboratorios de la -Universidad; me presentó á un colega suyo, gran coleccionador de -cuadros y admirador de la pintura española (estaba encantado de un -Velázquez harto dudoso que pretendía poseer), el cual nos agasajó -con suculento banquete; y, en fin, me acompañó á su laboratorio -oficial, instalado por cierto en modesta casa de vecindad, y en -donde trabajaban algunos pocos discípulos en medio de un material é -instrumental nada lujoso, pero suficiente. Excusado es decir que me -apresuré á mostrar al Dr. Krause mis preparaciones, y aún le regalé -algunas; las referentes á la retina, tema en que predilectamente se -ocupaba, le interesaron vivamente. - -En nuestras conversaciones de sobremesa cambiamos noticias acerca de -la organización de nuestras respectivas Universidades. Llenóme de -asombro el saber que los profesores eran escogidos casi libremente, -sin oposición ni concurso. Me chocó también la ausencia de plan -uniforme de enseñanza, y algo así como el abandono sistemático de -ese espíritu de unidad y centralización, tan caros hogaño en nuestra -España, por imitación servil de la organización universitaria -francesa. Cada ciencia tenía su hogar propio, que recibía el nombre -del _Instituto_, comprensivo de la cátedra, laboratorio para el -profesor y sus discípulos, la biblioteca, etc. Nada de exámenes si no -es al final de la carrera. En fin, los profesores, distinguidos en -las categorías de docente privado, profesor extraordinario y profesor -numerario, en vez de ajustarse á nómina equitativa, cobraban del -Estado y de la ciudad, _según sus méritos_, amén de recibir también -honorarios de sus alumnos. - -¡Supresión de exámenes, cantonalismo profesoral, retribución por los -alumnos, ingreso sin oposición y sin concurso y, frecuentemente, por -una especie de contrata!... He aquí un conjunto de reformas que, -aplicadas á España, país clásico de la holganza, del favoritismo y -de la cuquería, nos harían retroceder antes de diez años al estado -salvaje. Por algo ha dicho Paulsen que cada país posee el régimen -universitario que necesita, es decir, el mejor posible, dado el -estado de la ética social. - -Después de este descanso en una apacible y pequeña Universidad -alemana, tan fértil en grandes sabios como limpia de intrigas y -ambiciones, proseguí mi viaje de regreso. Visité rápidamente la -pintoresca Lucerna y el poético lago de los Cuatro Cantones; crucé -los Alpes por el San Gotardo, sintiendo en el alma que la escasez -de mis recursos no me permitiera detenerme en la contemplación de -aquellos incomparables panoramas, y en fin, recorrí el Norte de -Italia, particularmente Turín, Pavía y Génova, famosas ciudades -universitarias. - -En Turín tuve el gusto de conocer personalmente al insigne histólogo -italiano Julio Bizzozero y al no menos célebre profesor Angelo Mosso. -Recuerdo que sus sendas cátedras y laboratorios estaban instalados en -un viejo convento, en locales poco apropiados. Quise averiguar cuáles -eran los recursos de la Universidad y los sueldos de los Profesores, -y me encontré con dos sorpresas: la primera, que el profesorado -italiano, con valer mucho, ganaba poco más que el nuestro (el sueldo -límite para los más antiguos era de 10.000 liras), con un rendimiento -docente y científico infinitamente superior; la segunda, que, -inspirándose en altos móviles de patriotismo y de amor á la ciencia, -las Corporaciones populares (como si dijéramos el Ayuntamiento y la -Diputación provincial) y personajes opulentos, añadían, á la modesta -cantidad consignada para material en los presupuestos del Estado, -donativos cuantiosos destinados á experimentos científicos. Una -Junta mixta de próceres y de autoridades administraba estos fondos -supletorios, según las necesidades de cada Cátedra y de cada Profesor. - -He aquí una conducta que llenará de estupor á nuestros Municipios -y Diputaciones, tan bien hallados con el cerril y antipatriótico -cantonalismo corporativo. Aparte los altos fines educativos -y culturales, la Universidad y demás Instituciones oficiales -representan para la ciudad, tanto un gran prestigio, como un gran -provecho. Ya que no por solidaridad y amor á la ciencia, por egoísmo -y emulación bien entendidos, deberían las citadas Corporaciones -venir en ayuda del Estado, costeando nuevas enseñanzas, mejorando -las existentes y fomentando, en fin, el espíritu de investigación. -Pero estas verdades tan sencillas, ¿podrían penetrar siquiera en -las compactas cabezas de nuestros ediles ó en las seseras no menos -ebúrneas de nuestros próceres? - -En Pavía no tuve el gusto de encontrar al ilustre profesor Camilo -Golgi. Estaba en Roma, á donde le llevaban en ciertas épocas del -año sus iniciativas de Senador. Notemos de pasada que en Italia los -sabios más renombrados suelen recibir, entre otras recompensas, la -investidura de miembros de la Alta Cámara. Contrarióme mucho la -ausencia del maestro. Doy por seguro que, de haber podido mostrarle -mis preparaciones y rendirle al mismo tiempo mis sentimientos de -admiración, hubiéranse evitado, para lo futuro, polémicas y equívocos -enfadosos. - -En fin, tras una visita rápida á Génova, donde fuí muy bien recibido -por el Profesor de Anatomía, tomé la vuelta de Marsella y regresé á -Barcelona. - - * * * * * - -De esta rápida excursión por las Universidades extranjeras, saqué -la convicción profunda de que la superioridad cultural de Alemania, -Francia é Italia no estriba en las Instituciones docentes, sino -en los _hombres_. Lo he dicho ya: los recursos materiales de que -disponían sabios insignes, pareciéronme poco superiores á los -nuestros, y en algún caso, claramente inferiores. Encuéntrase -á menudo en Alemania _Privat docent_, ilustrado con grandes -descubrimientos, y, sin embargo, atenido durante muchos años á -retribuciones que desdeñarían nuestros auxiliares. Pero hay otro -hecho todavía más significativo: con relativa frecuencia (este -fenómeno se da también en Inglaterra), la Universidad llama á su seno -á investigadores geniales, que se formaron solos, en localidades -apartadas, teniendo por laboratorio un desván y sin más recursos que -las modestas economías del médico de aldea. - -Bien se ve, pues, que en los países del Norte, aparte las formas -de la organización docente, existe una causa general y profunda de -florecimiento cultural. El vaso parece á veces de tosco barro; pero -la esencia suele ser exquisita. - -¿Cuál es esta esencia? Fuera inoportuno estudiar aquí de pasada las -condiciones complejas de la grandeza científica alemana. Y además, -nada nuevo podríamos decir. Limitémonos á consignar no más mis -impresiones de entonces. - -La cultura superior parecióme fruto complejo de la educación -individual y social. En la Universidad se enseña á trabajar, pero -el ambiente social, obra del Estado, enseña algo mejor: el respeto -y la admiración hacia el hombre de ciencia. De nada servirá que -el universitario reciba una cultura técnica eficiente y con ella -el ansia noble y patriótica de colaborar en la obra común de la -civilización, si, al mismo tiempo, no contempla en torno suyo -despreciada la pereza, aborrecidas la farsa y la intriga, galardonado -el mérito superior y reverenciado el genio. - -¡Justicia, en fin!... He aquí el secreto. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO VIII - - Mi actividad continúa en aumento. -- Algunos estudios sobre el - desarrollo del sistema nervioso (médula y cerebelo). -- Curiosa - disposición en las fibras musculares de los insectos. -- Mis - exploraciones en el bulbo olfatorio justifican plenamente la - doctrina del contacto. -- Hallazgos interesantes en la corteza - cerebral de los mamíferos. -- Movimiento bibliográfico suscitado - por mis investigaciones. -- Sabios insignes que aprueban, - confirman ó divulgan mis ideas. -- Algunos contratiempos y - pesadumbres. - - -Fueron los años de 1890 y 1891 períodos de intensa labor y de -gratísimas satisfacciones. Alentado con el aplauso de Kölliker y -persuadido de haber hallado al fin mi camino, entreguéme al trabajo -con verdadero furor. No parece sino que deseaba convencer con la -masa aplastante de mis comunicaciones. Sólo durante 1890 publiqué -14 monografías, sin contar las traducciones. Hoy me asombra aquella -actividad devoradora, que desconcertaba hasta á los investigadores -alemanes, los más laboriosos y pacientes del orbe. Mi tarea comenzaba -á las nueve de la mañana y solía prolongarse hasta cerca de media -noche. Y lo más curioso es que el trabajo me causaba placer. Era una -embriaguez deliciosa, un encanto irresistible. - -Es que, realmente, dejando aparte los halagos del amor propio, -el jardín de la neurología brinda al investigador espectáculos -cautivadores y emociones artísticas incomparables. En él hallaron, al -fin, mis instintos estéticos plena satisfacción. ¡Como el entomólogo -á caza de mariposas de vistosos matices, mi atención perseguía, -en el vergel de la substancia gris, células de formas delicadas y -elegantes, las misteriosas _mariposas del alma_, cuyo batir de alas -quién sabe si esclarecerá algún día el secreto de la vida mental!... - -De cualquier modo, la admiración ingenua de la forma celular -constituía uno de mis placeres más gratos. Porque, aun desde el -punto de vista plástico, encierra el tejido nervioso incomparables -bellezas. ¿Hay en nuestros parques algún árbol más elegante y -frondoso que el corpúsculo de Purkinje del cerebelo ó la _célula -psíquica_, es decir, la famosa pirámide cerebral? Los esquemas -de las figuras 4 y 8, forzosamente fragmentarios, donde aparecen -respectivamente la ingeniosa arquitectura del cerebelo y la de la -retina, apenas permiten adivinar la suprema belleza y la elegante -variedad de la floresta nerviosa. - -¡Y luego es tan dulce, tan confortadora, la emoción de lo nuevo! -¡Resulta tan suavemente acariciador para la vanidad ó el orgullo -(debilidades humanas con las cuales debe contarse siempre) el -sentimiento aristocrático de descubrir islas recónditas ó formas -virginales que parecen esperar, desde el principio del mundo, un -digno contemplador de su belleza! - -¡Cuántas veces, durante aquellos años de fiebre investigadora, me -desveló la emoción del hecho recién descubierto! ¡Cuán á menudo, tras -una tarea agotante y un letargo profundo, de esos que, liquidando -atrasos fisiológicos, limpian de nubes la pizarra cerebral, surgió -con la aurora, como escrita por invisible mano, la solución á un -problema de morfología ó de conexión ansiosamente perseguido!... -Hoy no me explico bien cómo aquella tensión continua del intelecto -y aquella diaria inquietud espiritual no trastornaron mi salud. Sin -duda la satisfacción soberana de hacer algo útil constituye un tónico -dinámico de primer orden. - -No quisiera mortificar al lector hablándole menudamente de mis -trabajos. Que si el narrar es placer, el escuchar es paciencia, y á -veces molestia y desabrimiento. Brevemente, pues, y en estilo casi -telegráfico, daré cuenta de la labor cumplida en 1890. - -En mi fuero interno, estimo como lo mejor de mi labor de entonces las -observaciones consagradas á la _neurogenia_, es decir, al desarrollo -embrionario del sistema nervioso. Perdóneseme si, á pesar de mi -promesa de laconismo, señalo aquí algunos antecedentes. - -«Puesto que el cromato de plata proporciona en los embriones -imágenes más instructivas y constantes que en el adulto, ¿por qué -no explorar --me decía-- cómo se modela y complica sucesivamente la -célula nerviosa, desde su fase _germinal_, exenta de expansiones, -según demostró His, hasta su estado adulto y definitivo? En esta -trayectoria evolutiva, ¿no se revelará quizás algo así como un eco ó -recapitulación de la historia dramática vivida por la neurona en sus -milenarias andanzas al través de la serie animal?» - -Con este espíritu puse manos á la obra, primero en los embriones -de pollo, después en los de mamífero. Y tuve la satisfacción de -sorprender las primeras mutaciones de la neurona, desde los tímidos -ensayos de creación de expansiones frecuentemente rectificadas y -hasta reabsorbidas, hasta la organización definitiva del axon y -dendritas. Y, en armonía con el principio biogenético fundamental -de Häckel, hallé que la célula nerviosa repite en su evolución -individual, con algunas simplificaciones y omisiones, las formas -permanentes descubiertas por Retzius y Lenhossék en los ganglios de -los invertebrados. - -Excusado es decir que si el problema de la morfología neuronal -aparecía obscuro antes de la publicación de los memorables trabajos -de Golgi, el de la ontogenia presentábase todavía más tenebroso. Á -guisa de soluciones provisionales, corrían las especulaciones más -arbitrarias. El punto más urgente á esclarecer consistía en averiguar -cómo se forman los nervios y en virtud de qué mecanismo los apéndices -axónicos se enlazan, sin errores ni extravíos, con sus aparatos -terminales (_placas motrices_, _órganos sensitivos cutáneos_, etc.). -No obstante el caos de conjeturas, dos teorías se disputaban la -mayoría de los sufragios. - -Para Kupffer, His y Kölliker, el _neuroblasto_ ó célula nerviosa -primitiva genera los nervios, mediante la emisión de un brote ó -apéndice, el _axon_, que crecería libremente al través de los demás -tejidos para abordar los aparatos terminales, donde acabaría mediante -ramificaciones independientes. En cambio, Hensen y sus adeptos -negaban categóricamente semejante crecimiento libre, admitiendo -(al objeto de explicar la perfecta adecuación y congruencia -existentes entre las estaciones centrales y los aparatos sensitivos -y sensoriales periféricos), que el neuroblasto sufre desde el -principio una serie de particiones incompletas[58]. Primeramente y -tras la división nuclear, se producirían el soma central y el órgano -receptor periférico; luego ocurriría la emigración de los núcleos, -pero con mantenimiento del protoplasma intermediario, es decir, que -media célula con su núcleo permanecería, _ab initio_, en la piel ú -órgano sensorial periférico, mientras que la otra media yacería en -los centros nerviosos embrionarios (fig. 19, A). En consecuencia, el -crecimiento del nervio se verificaría, no por incremento continuo -de un cabo libre, sino mediante estiramiento progresivo del puente -protoplásmico intermediario. En fin, nuevas proliferaciones, -exclusivamente recaídas en los núcleos, proveerían de estos órganos, -la larguísima cadena de los nervios periféricos. - - [58] _Hensen_: Die Entwicklung der Nervensystems. _Virchows - Archiv._ Bd. XXX, 1864. Véase también: _Zeitschrift f. Anat. u. - Entwicklung._ Bd. I, 1876. - -[Ilustración: Fig. 19.--Hipótesis de Hensen acerca del desarrollo -de las fibras nerviosas y aparatos sensitivos periféricos.-- A, -neuroblasto en vías de estiramiento; B, cadena de núcleos unidos por -puentes protoplásmicos; _a_, célula central; _b_, célula periférica.] - -Como variante de esta concepción hipotética de Hensen, puede -estimarse cierta teoría defendida desde antiguo y renovada hasta -hace pocos años, por Beard, Dohrn, Durante, Cornil, Bethe, etc., -para quienes los axones, y por tanto, los nervios, resultarían -de la diferenciación y fusión de larga cadena de neuroblastos -emigrados de los centros ó de la membrana ectodérmica (fig. 20). -En sentir de estos sabios, el cilindro-eje embrionario, lejos de -significar el retoño, en vías de crecimiento, del protoplasma de -una célula nerviosa, representaría la obra común histogenética de -muchos corpúsculos ectodérmicos. En las figuras 19 y 20 mostramos -esquemáticamente los rasgos principales de estas dos hipótesis en -pugna. - -[Ilustración: Fig. 20.--Hipótesis catenaria defendida por Beard, -Dohrn, etc. C, serie de neuroblastos independientes; D, los -neuroblastos elaboran trozos de axon nervioso que acaban por juntarse -entre sí y con la célula central (_a_); _b_, elementos constructores -de la ramificación periférica.] - -Mis investigaciones, confirmadas inmediatamente por Lenhossék y -Retzius, contribuyeron á esclarecer el tema debatido, sancionando -definitivamente la concepción hipotética de Kupffer é His, y -asentando, en fin, sobre bases inconmovibles la doctrina (ya muy -probable después de los recientes descubrimientos morfológicos) -de la unidad genética de las fibras nerviosas y de los apéndices -protoplásmicos. En efecto, las preparaciones obtenidas por mí durante -las fases más tempranas del embrión de pollo (del segundo al cuarto -día de la incubación), revelaron clarísimamente que, pasado el estado -_germinal_ ó indiferente, la célula nerviosa emite primeramente -el axon ó expansión primordial, según había descubierto His, y -sólo en época ulterior produce las prolongaciones protoplásmicas y -colaterales nerviosas. Todos estos apéndices aparecen continuos con -el soma, y crecen sucesivamente, manteniendo su individualidad hasta -alcanzar la longitud adulta y salir al encuentro de los elementos -extraños (musculares, epiteliales ó nerviosos), con quienes deben -mantener comercio fisiológico[59]. - - [59] Mi trabajo de 1890 tocante á la evolución ontogénica de - la médula espinal, lleva por título: «Sobre la aparición de - las expansiones celulares en la médula embrionaria». _Gaceta - Sanitaria de Barcelona_, 10 de Agosto de 1890. De esta - monografía, adornada con muchos dibujos, se hizo una traducción, - con importantes adiciones, para el _Anatomischer Anzeiger_, - números 21 y 22, 1890, bajo el título: _A quelle époque - apparaissent les expansions des cellules nerveuses de la moelle - épinière du poulet?_ - -Ciertamente, ya el ilustre His había observado el axon de los -neuroblastos más tempranos. Pero los métodos utilizados por el -neurólogo de Leipzig no le permitieron sorprender la forma de -crecimiento de dicha expansión ni espiar el momento de aparición de -las dendritas. Además, no vió ni podía ver, dada la precaria técnica -de entonces, el _cabo final_ de la expansión nerviosa en vías de -crecimiento. Y mientras tal observación no se realizara, la severa -objeción de Hensen «_nadie ha visto en el embrión el cabo libre de un -nervio en vías de crecimiento_» conservaba toda su fuerza. - -[Ilustración: Fig. 21.--Evolución positiva de la fibra nerviosa, -según las observaciones de His y nuestras.-- A, célula germinal; B, -fase bipolar con iniciación de la masa de crecimiento; C, fase de -neuroblasto, propiamente dicho; D, aparición de las dendritas; E, -modelamiento de éstas y formación de las ramas nerviosas colaterales -y terminales.] - -Yo tuve la fortuna de contemplar por primera vez ese fantástico cabo -del axon en crecimiento[60]. En mis cortes de la médula espinal -del embrión de pollo de tres días, mostrábase este cabo á modo de -conglomerado protoplásmico de forma cónica, dotado de movimientos -amiboides. Pudiera compararse á ariete vivo, blando y maleable, -que avanza, empujando mecánicamente los obstáculos hallados en su -camino, hasta asaltar su distrito de terminación periférica. Esta -curiosa maza terminal fué bautizada por mí: _cono de crecimiento_. -Confirmado por Lenhossék[61], Retzius, Kölliker y Athias, y en -tiempos más posteriores por Held, Harrison, etc., constituye hoy -hecho vulgar de la ontogenia nerviosa (fig. 21, _a_). - - [60] El profesor His quedó encantado con mi encuentro del _cono - de crecimiento_, según me expresaba en una de sus cartas. Su - alegría se justificaba bien, recordando que, merced á este - hallazgo, quedaron refutadas las objeciones de Hensen y vino - á ser sólidamente cimentada la concepción monogénica del - crecimiento continuo del axon y demás expansiones celulares. - - [61] Justo es consignar que, á excepción del _cono de - crecimiento_, casi todos estos descubrimientos fueron también - hechos por Lenhossék, aunque mi comunicación viera la luz antes - que la suya. Véase Lenhossék: Zur Kenntnis der ersten Entstehung - der Nervenzellen und Nervenfasern beim Vogelembryo. _Verhandl. - der X inter. mediz. Kongresses._ Bd. II, pág. 114. Berlín, 1890. - - En mis preparaciones de entonces aparecían también los - primeros conatos productores de las dendritas, que nacen de - la porción originaria del axon (repetición de lo ocurrido en - los invertebrados); las ramificaciones sucesivas de estas - expansiones; las fases iniciales de las colaterales nerviosas; - el modelamiento de la arborización terminal del axon; el - mecanismo productivo de la substancia blanca, y en fin, las fases - primordiales de las raíces posteriores con su típica bifurcación, - etc. Diversas leyes neurogenéticas, tales como la de prelación - evolutiva de las colaterales del cordón anterior; la de las - neuronas motrices sobre las funiculares; la de las colaterales - de la substancia blanca sobre las brotadas en la substancia gris - (colaterales nacidas del trayecto horizontal de los axones, - etc.), y otros muchos hechos que fuera inoportuno enumerar, - quedaron definitivamente establecidos. - -Con igual ardor y fortuna acometí después la _evolución ontogénica de -las células y fibras de la corteza cerebelosa_[62]. En tan sugestivo -dominio, varios interesantes problemas esperaban urgente solución. -¿Cómo crecen las fibras aferentes y se organizan las conexiones -por contigüidad entre las _trepadoras_, por ejemplo, y el tallo de -los corpúsculos de Purkinje? Durante la ontogenia cerebelosa, la -expresión metafórica _arborización trepadora_, ¿no implica quizás -una acción real y efectiva de trepar? - - [62] Mis trabajos sobre este punto, son los siguientes: - - _Cajal_: Sobre ciertos elementos bipolares del cerebelo y - algunos detalles sobre el crecimiento y evolución de las fibras - cerebelosas. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Febrero de - 1890. Con seis grabados. - - _Idem_: Sobre las fibras nerviosas de la capa granulosa del - cerebelo. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, - Marzo, 1889. - - De los precitados trabajos hiciéronse traducciones publicadas en - el _Monatsschrift f. Anat. u. Physiol._ del Dr. Krause. Véase: el - Bd. VII. Heft I, 1890, y el Bd. VII. Heft II, 1890. - -[Ilustración: Fig. 22.--Desarrollo de las arborizaciones trepadoras á -lo largo del tallo y ramaje del corpúsculo de Purkinje.] - -Los hechos recolectados en el cerebelo de los animales recién nacidos -contestaron afirmativamente. Conforme advertirá el lector que pase la -vista por la figura 22, los axones de los mencionados conductores, -arribados de centros lejanos, _olfatean_, digámoslo así, el soma de -los elementos de Purkinje, al cual abrazan, mediante nidos varicosos, -rudimento de la futura arborización. Una vez sobre él, las ramas -del nido nervioso _trepan_ positivamente, á lo largo del tallo -principal y dendritas, hasta generar, por fin, el plexo complicado -característico de los conductores adultos. Excusado es decir que este -fenómeno, tan significativo para la doctrina neuronal, fué comprobado -después por los autores (Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Athias, C. -Calleja, Azoulay, etc.). - -[Ilustración: Fig. 23.--Fases de la sucesiva complicación del ramaje -de la célula de Purkinje.-- _a_, dendritas provisionales; _c_, -colaterales nerviosas exuberantes.] - -Me atraía también la cuestión de saber cómo un _neuroblasto_ -piriforme, desnudo de expansiones, se convierte en el árbol -prodigioso, especie de seto vivo, de la célula de Purkinje. Mi -curiosidad quedó plenamente satisfecha con el encuentro de las -fases primordiales de esta evolución, de que damos copia en la -figura 23. Por cierto que, de pasada, topamos con un hecho biológico -interesante. Echamos de ver que todo ramaje protoplásmico ó nervioso -en vías de formación atraviesa un período, por decirlo así, caótico, -de tanteo, durante el cual son proyectadas al azar vías de ensayo, -destinadas en gran parte á desaparecer (fig. 23, _a_). Á semejanza -del minero, que cava á ciegas en busca del filón desaparecido, -los brotes protoplásmicos ensayan diversos caminos hasta atinar -con el verdadero. Más adelante, llegadas ya las fibras nerviosas -aferentes, ó cuando se modelan y alcanzan plena sazón las neuronas -funcionalmente solidarias, subsisten, consolidándose, las expansiones -útiles y se reabsorben las inútiles ó exploradoras. En este caso, -la naturaleza procede como el jardinero que endereza y favorece los -retoños bien dirigidos y poda los viciosos ó superfluos. Porque -la vida repugna lo redundante y se muestra singularmente avara de -protoplasma y de espacio. - -Otro curioso fenómeno de emigración y metamorfosis, en virtud -de irresistibles impulsos y á pesar de los mayores obstáculos, -ofreciéronme los _granos_ jóvenes ó indiferenciados del cerebelo de -los mamíferos recién nacidos. - -En la figura 24 reproducimos esquemáticamente algunas de estas -curiosas contradanzas de los _granos_. Se sabía desde hacía mucho -tiempo que el grano joven ó indiferenciado (_fase germinal_) -conjuntamente con otras células nerviosas en esbozo, habita la -zona superficial del cerebelo (fig. 24, A) (_granos periféricos_), -afectando forma poliédrica irregular. Pero nada se conocía de sus -ulteriores evoluciones. Mis observaciones revelaron que el _grano_ -sale de este estado indiferente, tornándose primeramente _bipolar -horizontal_, es decir, emitiendo dos largas expansiones contrapuestas -(4) _que marchan en la dirección de las láminas cerebelosas_; -después, del lado profundo del soma, proyecta cierta expansión -descendente, que atrayendo hacia sí buena parte del protoplasma, -incluyendo el núcleo, transforma la célula de _bipolar horizontal_ en -_bipolar radial ó vertical_ (fig. 24, 5 y 6). En fin, con el arribo -laborioso del soma á las regiones profundas, coincide la aparición de -las finas dendritas y el modelamiento definitivo del grano cerebeloso -(9, 10). - -[Ilustración: Fig. 24.--Emigración y transformación sucesiva de -los granos del cerebelo.-- 1, célula germinal; 2 y 3, aparición de -expansiones polares; 4, formación de la bipolar horizontal; 5 y 6, -aparición de una expansión descendente; 7 y 8, fase de bipolaridad -vertical; 9 y 10, creación de dendritas provisionales ó de tanteo; 11 -y 12, modelamiento de las expansiones definitivas.] - -Todas estas extrañas evoluciones parecen encaminadas á fijar -desde luego, sobre las partes correspondientes de las dendritas -de Purkinje, la posición de las _fibrillas paralelas_. Nótese, en -efecto, que las primeras expansiones del grano en fase bipolar -tangencial, no son otra cosa que las delicadas ramas terminales del -futuro cilindro-eje (_fibrillas paralelas_). Por donde se ve que las -ramas nerviosas se diferencian antes que el axon que las sustenta, -del mismo modo que éste precede á las dendritas. - -Las referidas metamorfosis del grano (confirmadas después por Lugaro, -Retzius, Athias y otros sabios), si denuncian algunos resortes -íntimos del mecanismo ontogénico de las neuronas, plantean también -arduos y transcendentales problemas. ¿Qué misteriosas fuerzas -presiden la aparición de las expansiones, promueven su crecimiento -y ramificación, provocan la emigración congruente de células y -fibras, según direcciones prefijadas y como obedeciendo á sabio plan -arquitectónico, y establecen, en fin, esos ósculos protoplásmicos, -las _articulaciones intercelulares_, que parecen constituir el -éxtasis final de una épica historia de amor?... - -He aquí un enigma insondable, acerca del cual expondremos, empero, -más adelante, cierta hipótesis --_la teoría neurotrópica_--, -acogida simpáticamente por muchos neurólogos, aunque prematura é -insuficiente, como todas las que pretenden sondear el formidable -abismo de las causas íntimas de la evolución. - -No quiero abusar más de la paciencia del lector, puntualizando aquí -el contenido y alcance de otras comunicaciones de 1890. Limitareme -á transcribir algunos párrafos tomados de la lista de mis trabajos -científicos. Las investigaciones aludidas versan sobre el _tejido -muscular de los insectos_, las _fibras nerviosas del corazón_, -la _estructura de las circunvoluciones cerebrales_, el _origen y -terminación de las fibras olfatorias_, la _estructura de los ganglios -nerviosos_, etcétera, etc. - -1. =Estructura de los músculos estriados=[63].--Aplicando el cromato -de plata al estudio de los músculos de las patas y de las alas de -los insectos, pusimos de manifiesto las siguientes particularidades: - - [63] _Cajal_: Sobre la terminación de los nervios y tráqueas en - los músculos de las alas de los insectos. Barcelona, 1.º de Abril - de 1890. Con dos grabados. - - _Idem_: Sobre las finas redes terminales de las patas y alas de - los insectos. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Octubre de - 1890. Con cuatro figuras. - - Estos trabajos fueron resumidos en el _Zeitschrift f. - wissenschafliche Mikroskopie_, etc. Bd. VII, 1890. Con una lámina - litográfica y tres grabados. - - _a_) La existencia en torno de los haces musculares de las alas - de un sistema especial de células nerviosas estrelladas, cuyos - apéndices parecen entrar en contacto con la materia contráctil. - - _b_) La presencia en torno de cada fibrilla primitiva del haz - muscular de ciertas redes transversales de extraordinaria - delicadeza, totalmente invisibles por otros métodos, y situadas - al nivel de las bandas obscuras. Este retículo, que parece - enlazarse con las últimas proyecciones de las tráqueas, varía - algo en número y posición, según las especies de insectos, - prefiriendo de ordinario la altura de las bandas obscuras. - Semejante encuentro fué confirmado varios años después por Fusari - en los vertebrados é invertebrados. Los recientes estudios de - Veratti y Holmgren acerca de las citadas redes, sugieren el - pensamiento de que se trata del _aparato reticular_ de Golgi del - tejido muscular (véase más adelante), el cual exhibiría aquí - caracteres especialísimos. - -[Ilustración: Fig. 25.-- A, redes intersticiales situadas en el -sarcoplasma de las fibras musculares de las alas de los insectos; B, -dobles redes horizontales en los músculos de las patas; _d_, línea de -Krause; _a_, tráqueas; _c_, hilos de la red.] - -=Terminaciones nerviosas en el corazón=[64].--Se demuestra en este -opúsculo que las fibras nerviosas simpáticas del corazón de -los batracios y reptiles se terminan por arborizaciones pálidas -pericelulares, análogas á las descritas en los músculos lisos, -confirmándose de esta suerte la opinión de Arstein, fundada en las -revelaciones del método de Ehrlich. - - [64] _Cajal_: Sobre las terminaciones nerviosas del corazón - de los batracios y reptiles. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, - Agosto, 1890. - -=Cerebro de los mamíferos=[65].--En un primer trabajo sobre el -argumento se hacen constar estos tres hechos interesantes: - - [65] _Cajal_: Sobre la existencia de células nerviosas especiales - en la primera capa de las circunvoluciones cerebrales. _Gaceta - Médica Catalana_, 15 de Diciembre de 1890. - - _a_) Descubrimiento, en la primera capa cerebral de los - mamíferos, de unos corpúsculos nerviosos especiales, cuyas - dendritas, larguísimas y horizontales, corren sobre extensión - enorme de la superficie cortical. - - _b_) Hallazgo en la misma zona de varios pequeños corpúsculos de - axon corto, desconocidos de los autores. - - _c_) Descripción sucinta de la arborización final, en la zona - molecular, del tallo radial de las células piramidales, es decir, - de una fronda ó copa terminal, que había escapado á la sagacidad - de Golgi y sus discípulos. - - Estas adquisiciones fueron primeramente confirmadas por Retzius, - que designó las células especiales de la zona primera (células - que él estudió minuciosamente en el cerebro humano) _células de - Cajal_. Kölliker, van Gehuchten, Schäffer, Veratti, etc., las - han confirmado también, añadiendo, naturalmente, nuevos hechos - morfológicos. - -De un trabajo fundamental sobre el cerebro, aparecido en 1892, nos -ocuparemos oportunamente. - -En una segunda comunicación mucho más extensa[66] se añaden, con -relación á la estructura de la corteza gris del cerebro, los -siguientes datos: - - [66] _Idem_: Textura de las circunvoluciones cerebrales de - los mamíferos inferiores. Barcelona, Octubre de 1890. Con dos - grabados. - - _a_) Se prueba que el axon de las medianas y grandes pirámides, - así como el de las células polimorfas, penetra en la substancia - blanca, donde á veces se bifurca. - - _b_) Se mencionan las espinas del tallo y penacho terminal de las - pirámides. - - _c_) Se consigna que el cuerpo calloso consta de tubos directos y - de colaterales de axones de pirámides de proyección ó asociación. - - _d_) Se descubren colaterales y bifurcaciones en las fibras del - cuerpo calloso. - - _e_) Se confirma la existencia en los embriones y mamíferos - jóvenes de células epitélicas, extendidas desde los ventrículos á - la superficie cerebral, y se refutan los errores de Magini acerca - de la composición de estas fibras. - - _f_) Se prueba que en el cerebro, como en la médula, muchas - células neuróglicas son elementos epiteliales dislocados y - emigrados. - - _g_) Se sorprenden, con el método de Weigert, las - estrangulaciones de los tubos nerviosos cerebrales, negadas por - muchos, etc., etc. - -=Bulbo olfatorio.=--De mucho más valor teórico fué el trabajo -consagrado al análisis de las vías olfatorias[67]. Gracias á la -arquitectura regular y relativamente accesible de este centro, por -varios conceptos comparable al cerebelo y á la retina, logramos -contrastar una vez más el papel transmisor de las dendritas y la -propagación nerviosa por contacto. Aparte de su valor crítico y -teórico, contiene dicha comunicación algunos datos objetivos de -valor, tales como: - - [67] _Cajal_: Origen y terminación de las fibras nerviosas - olfatorias. Barcelona, 11 de Octubre de 1890. Con seis grabados. - - _a_) La demostración del curso total de las fibras nerviosas - olfatorias, desde la mucosa hasta su arribo al glomérulo del - bulbo, en donde se terminan, no por redes como pensaba Golgi, - sino por arborizaciones libres varicosas. (Confirmado por - Retzius, Lenhossék, van Gehuchten y Martin, Calleja, Blanes, - etc.) (fig. 26, D). - - _b_) La existencia de células nerviosas diminutas situadas dentro - de los glomérulos. (Confirmadas por Blanes, etc.). - - _c_) La emergencia de colaterales en los axones de las células - mitrales, colaterales que se ramifican en la capa molecular. - (Confirmadas por Pedro Ramón en las aves, por van Gehuchten, - etc.). - - _d_) El hallazgo en la zona de los granos de ciertas células - estrelladas grandes, cuyo axon corto se arboriza en la capa - molecular. (Confirmado por van Gehuchten, etc.). - -[Ilustración: Fig. 26.--Figura semiesquemática destinada á mostrar -las articulaciones interneuronales en el bulbo olfatorio de los -mamíferos.-- A, mucosa olfativa; B, lámina cribosa del etmoides; D, -fibra olfativa; C, célula mitral; _a_, glomérulo ó territorio de -encuentro de las arborizaciones de las fibras olfativas y del penacho -dendrítico de las células mitrales; _f_, célula bipolar olfativa; -_d_, axon dirigido á la región esfenoidal del cerebro.] - - _e_) En fin, se traza el esquema dinámico del bulbo, llamando - la atención de los sabios sobre la necesidad de otorgar - significación nerviosa, y por consiguiente, oficio conductor - á los brazos protoplásmicos de las mitrales y células - empenachadas, únicas partes celulares penetrantes en los - glomérulos y en contacto íntimo con las fibrillas olfatorias; - puesto que, contra la aserción de Golgi, estas últimas fibras no - salen jamás del territorio glomerular ni en él entran axones de - origen central. (Aceptado por Retzius, van Gehuchten, Kölliker, - Waldeyer, Lugaro, Calleja, Blanes, etc.). - -El esquema de la figura 26 hará patente la marcha de las corrientes -en los centros olfativos. - -La historia de la interpretación fisiológica de la estructura del -bulbo olfatorio ofrece un caso típico de la influencia paralizante -de los prejuicios teóricos. Ya Golgi había descubierto antes que -nosotros los hechos más importantes de la citada estructura, -singularmente el valiosísimo de la concurrencia, dentro de los -_glomérulos_, de las fibras olfativas, por un lado, y del penacho -dendrítico de las células mitrales (fig. 26, _a_), por otro; pero -su concepción rígida de la _red nerviosa difusa_ no le permitió -comprender el gran alcance fisiológico de semejante disposición. - -De menos valor son algunos artículos relativos á las células -gigantes de la lepra[68] y á la estructura de los ganglios nerviosos -raquídeos[69]. Por ahora no haremos sino citarlos. Acerca de mis -encuentros en los ganglios, trataremos _ex profeso_ más adelante. - - [68] _Cajal_: Sobre las células gigantes de la lepra y sus - relaciones con las colonias del bacilo leproso. _Gaceta Sanitaria - de Barcelona_, 10 de Julio de 1890, núm. 11. Con tres grabados. - (Descripción de las células gigantes de esta enfermedad y de - sus relaciones con las colonias bacilares colosales, que estimo - siempre intraprotoplásmicas). - - [69] _Idem_: Sobre la existencia de terminaciones nerviosas - pericelulares en los ganglios nerviosos raquidianos. _Pequeñas - comunicaciones anatómicas._ Barcelona, 20 de Diciembre de 1890. - Con dos grabados. - -Dejo ya dicho que los años de 1890 y 1891 fueron mi Domingo de Ramos. -La generosa acogida que mis ideas obtuvieron de sabios insignes, -motivó una franca confianza en las revelaciones del método de Golgi y -en la exactitud de mis descripciones. En consecuencia, se desarrolló -un movimiento bibliográfico considerable. Todos querían contribuir -con algo al enriquecimiento de la nueva doctrina neurológica, -patrocinada en Alemania por maestros de la talla de His, Waldeyer, -Kölliker y Edinger. Los sabios de las naciones latinas y escandinavas -siguieron después. En Italia adoptaron las nuevas ideas, no obstante -la autoridad arrolladora de Golgi, Lugaro y Tanzi; en Bélgica, van -Gehuchten; en Suiza, von Lenhossék; en Suecia, Retzius; en Francia, -Azoulay, Dejerine y sobre todo el célebre profesor de la Universidad -de París, el simpático Matías Duval. - -Largo y enfadoso fuera citar todos los discursos, artículos de -propaganda ó trabajos de confirmación con que altos prestigios -ampararon la modestia de mi pabellón científico. Mencionaré no más -algunos de ellos, casi todos aparecidos en 1891. - -Uno de los primeros sabios convertidos á mis ideas fué el profesor -de Lovaina A. van Gehuchten, renombrado citólogo de la Escuela de -Carnoy, transformado entonces, por una especie de inducción, en -ardoroso cultivador de la neurología. Permítasenos copiar aquí -algunos párrafos de su famoso discurso de Jubileo[70], en donde el -sabio belga cuenta sus primeros pasos de catecúmeno: - - [70] _Le Neuraxe_, 1913. - -«Era la época --dice van Gehuchten-- en que el método de Golgi -encontró al fin aplicación práctica. Los hechos nuevos revelados -por este proceder iban á revolucionar la anatomía del sistema -nervioso. Los laboratorios de Anatomía hallábanse en ebullición. -Todos queríamos aportar nuestra piedra al edificio nuevo que, bajo la -impulsión genial de Cajal, resultaba grandioso. No sólo la técnica -del método se había simplificado, sino que los resultados aportados -vinieron á ser más constantes y decisivos...» - -[Ilustración: Dr. A. van Gehuchten, profesor de la Universidad de -Lovaina.] - -«Me pregunta el Comité organizador de esta fiesta cómo me ocurrió -la idea, hace veinticinco años, de dirigir mi actividad científica -hacia los estudios del sistema nervioso. Deseoso de contestaros, -he procurado revivir con el pensamiento los primeros años de mi -enseñanza universitaria. Era en 1888. Estaba yo en correspondencia -con Cajal, con ocasión de trabajos respectivamente publicados sobre -la estructura íntima de la célula muscular. Cierto día me escribe, -manifestándome que abandona sus investigaciones sobre los músculos, -para ocuparse de los centros nerviosos, motivando su decisión en -el hecho de haber obtenido resultados notables aplicando sobre los -embriones una de las fórmulas del método de Golgi creado desde 1875. -Yo comprobé sus afirmaciones, persuadiéndome de que tenía razón... El -primer paso estaba dado, después otros siguiéronse naturalmente.» - -En efecto, la obra cumplida por van Gehuchten á partir de aquella -sugestión fué importantísima, recayendo sobre gran parte del -sistema nervioso, y especialmente sobre los vertebrados inferiores. -Ciñéndonos á los trabajos de confirmación publicados entonces -por el sabio belga, mencionaremos unas elocuentes conferencias de -divulgación pronunciadas ante la _Sociedad Belga de Microscopia_[71] -y cierta extensa monografía consagrada al estudio de la médula -y del cerebelo, donde el autor, además de corroborar los hechos -descubiertos por mí y por Kölliker, añade detalles descriptivos -nuevos é interpretaciones importantes. - - [71] _Van Gehuchten_: Les découvertes récentes dans l’Anatomie et - l’Histologie du système nerveux central. _Annal. de la Société - Belge de Microscopie_, tomo XV, 1891. - - _Idem_: La structure des centres nerveux; la moelle épinière et - le cervelet. _La Cellule_, tomo VIII, fascículo 1.º 1891. - -Al insigne sabio belga debí yo ser rápidamente conocido en los países -de lengua francesa. En páginas ulteriores he de volver á tratar de -las iniciativas científicas del malogrado maestro[72], ya que en los -siguientes años nuestras actividades corrieron á menudo paralelas, -acometiendo los mismos temas y contribuyendo á elaborar los mismos -conceptos. - - [72] Todavía joven y en plena lozanía de espíritu, el profesor - van Gehuchten acaba de morir en Cambridge (Septiembre de 1914), - en cuyos célebres colegios universitarios fueron cordialmente - acogidos varios sabios belgas emigrados. El llorado maestro - fué una de tantas víctimas de la horrenda guerra que devasta - actualmente á la culta Europa (escribo en Julio de 1915). El - incendio de Lovaina le había arruinado material y moralmente. - Destruída la Universidad, abrasada la Biblioteca, en pavesas su - magnífica colección de preparaciones y aparatos científicos, y - errante, en fin, fuera de su patria, cayó van Gehuchten en un - estado de melancolía y abatimiento profundos. Según noticias que - me comunica el profesor Havet (otro emigrado belga), una pequeña - operación (la de la apendicitis), que, en condiciones ordinarias, - habría sido soportada perfectamente, motivó un incidente cardíaco - seguido de muerte. - -Continuaron esta labor de difusión y popularización dos insignes -investigadores alemanes: Waldeyer é His. El primero publicó, en un -semanario médico de Berlín[73], metódica y clarísima exposición de -las nuevas ideas, que ilustró con profusión de gráficos esquemas. -Suya es la palabra _neurona_ (_unidad nerviosa_), con que resumió la -tesis de la individualidad morfológica, fisiológica y genética del -corpúsculo ganglionar defendida por His y nosotros. - - [73] _W. Waldeyer_: Ueber einige neuere Forschungen im Gebiete - der Anat. des Centralennervensystem. _Vortrage in der Berliner - Med. Gesellschaft_. _Deutscher Med. Wochenschrift_, 1891. - -También His[74], el renombrado embriólogo de Leipzig, de quien hemos -hablado ya con merecido encomio en páginas anteriores, resumió el -nuevo concepto de la fina estructura de los centros en sugestivo -folleto, ilustrado con numerosos esquemas. Como es natural, al -exponer los hechos morfológicos señalados por mí y por Kölliker, -recordaba que en los embriones más tempranos los neuroblastos se -comportan como elementos independientes, se desarrollan por vía de -crecimiento y son capaces de emigración. - - [74] _His_: Ueber der Aufbau unseres Nervensystems. Leipzig, 1891. - -[Ilustración: Dr. G. Retzius, profesor de Anatomía de la Universidad -de Estocolmo.] - -Interesante asimismo como obra de propaganda fué el estudio -consagrado al tema por Kupffer[75], uno de los anatómicos y -embriólogos más célebres de Alemania, promotor, según dejamos dicho, -del concepto de la unidad genética de los nervios. Aunque publicado -en fecha posterior (1894), lo citamos aquí por representar un trabajo -divulgador de las nuevas direcciones neurológicas. - - [75] _Kupffer_: Die Neuronenlehre in der Anat. der Nervensystems. - _Medizinische Wochensch._ Bd. 41. März, 1894. - -La labor del concienzudo Retzius[76] fué extraordinariamente -importante. Este sabio acogió con tanto más agrado el concepto de la -transmisión por contacto, cuanto que, en sus Memorias antiguas sobre -la estructura de los órganos de los sentidos, habíase mostrado muy -reacio en afiliarse á la teoría reticular. Además, había aplicado -por entonces el método de Ehrlich (azul de metileno) al sistema -nervioso de los invertebrados (crustáceos, gusanos, moluscos, -etcétera) y hallado, en perfecta concordancia con mi manera de -ver, que la arborización terminal de las fibras nerviosas en los -ganglios no constituye jamás red, sino que aparece perfectamente -libre, entrando en contacto íntimo, en la _Punktsubstanz_, con las -proyecciones dendríticas de otras neuronas. Ulteriormente, habiendo -usado el cromato de plata con arreglo á mis indicaciones, confirmó y -amplió en una serie de magníficas monografías casi todos los hechos -señalados por nosotros en la evolución ontogénica y estructura -adulta de los centros nerviosos[77]. Particularmente interesante es -la síntesis de la concepción neuronal con relación á la estructura -de los sentidos, expuesta por dicho sabio en 1892[78]. Al recordar -su precioso apoyo de entonces, fuera ingrato no mencionar que, por -iniciativa del maestro sueco, obtuvieron mis trabajos la primera -distinción académica, la de _miembro_ de la Real Academia de Medicina -de Estocolmo, ante la cual pronunció varias conferencias resumiendo -mis investigaciones, así como las de Golgi y Kölliker[79]. - - [76] _Retzius_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Crustaceen. - _Biol. Unters. Neue Folge._ Bd. I. Stockholm, 1890. - - _Idem_: Zur Kenntnis der Nervensystems der Würmer. _Biol. Unters. - N. F._ Bd. II, 1891. - - _Idem_: Das Nervensystems der Lumbicinen. _Biol. Unters. N. F._ - Bd. III, 1892. - - [77] _Idem_: Die nervösen Elemente der Kleinhirnrinde. _Biol. - Unters. N. F._ Bd. III, 1892. - - _Idem_: Die Endigungsweise der Riechnerven. _Biol. Unters. N. F._ - Bd. III. - - [78] _Retzius_: Ueber der neuen Prinzipien in der Gebiete der - Nervenhistologie. _Biol. Unters._ Bd. IV, 1892. - - _Idem_: Die Cajal’schen Zellen der Grosshirnrinde beim Menschen - und bei Säugethieren. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893. - - _Idem_: Zur Kenntnis der ersten Entwicklung der nervösen Elemente - im Rückenmarke der Hühnschens. _Biol. Unters._ Bd. V, 1893. - - _Idem_: Die nervösen Elemente im Rückenmarke der Knochenfische, - etc. _Biol. Unters._ N. F. Bd. V, 1893. - - [79] Así me lo comunicó en amable carta del 25 de Junio de - 1891. «He expuesto --me dice-- á menudo en nuestras sociedades - científicas y académicas sus bellos descubrimientos, y - últimamente ha sido usted proclamado miembro de nuestra _Academia - de Medicina_, etc.» - -Poco después intervino Lenhossék, el profesor de Basilea, tan -reservado al principio. Aparte un trabajo fundamental sobre el -sistema nervioso de la lombriz de tierra[80], en que, á semejanza de -Retzius, se corroboraba en los invertebrados la ley del contacto, -dicho sabio publicó un soberbio libro sobre la médula espinal de -los mamíferos[81]. En esta obra, de que se hicieron rápidamente -dos ediciones, sancionó Lenhossék cuanto yo había afirmado acerca -de la disposición terminal de las raíces posteriores, estructura de -la substancia gris, origen y terminación de las fibras nerviosas, y -enriqueció nuestro conocimiento sobre las colaterales sensitivas, -composición de las raíces posteriores (halló en ellas _fibras -motrices_), elementos nerviosos y neuróglicos de la substancia gris, -etc., con valiosas contribuciones[82]. - - [80] _Lenhossék_: Die sensiblen Nerven des Regenwurms. Verlauf. - Mitteilung. Basel. Oktober, 1891. - - _Idem_: Ursprung, Verlauf und Endigung der sensiblen Nervenfasern - bei Lumbricus. _Arch. f. mikros. Anat._ Bd. XXXIX, 1892. - - _Idem_: Neuere Forschungen ueber den feineren Bau der - Nervensystems. _Correspondenzblatt f. Schweizer Ärzte_. Jahrg. - 21, 1891. - - [81] _Idem_: Der feinere Bau der Nervensystems im Lichte neuester - Forschungen. _Fortschrift. d. Med._ Bd. X, 1892. En fascículo - separado apareció en 1893. La edición de 1894 es mucho más - extensa é importante. - - [82] Es altamente consolador el ver cómo saben cambiar de - opinión ciertos nobles y honrados caracteres. El insigne v. - Lenhossék, tan reservado al principio, escribióme en 1890 frases - que, aun descontadas las usuales exageraciones de la cortesía, - resultáronme muy gratas y alentadoras. «Sus reiterados y - sobresalientes descubrimientos --me decía en carta que conservo-- - prodúcenme gran admiración por su genio. Considero sus hallazgos - como las conquistas más importantes realizadas desde hace diez - años en el dominio de la Anatomía microscópica. También los - profesores His y Kölliker, con quienes he conversado largamente - hace poco en Basilea, y otros varios colegas participan de este - juicio mío. _Siento en el alma no haber comprendido antes toda - la importancia de los trabajos de usted, y haber mostrado acerca - de ellos un escepticismo injustificado, que espero habrá usted - sabido olvidar._» Por desgracia --lo he dicho ya-- los hombres de - este temple moral abundan poco entre los sabios. - -En Francia tuve la suerte de ganar para mi causa al Dr. L. Azoulay, -joven de mucho talento, que confirmó no pocas de mis conclusiones -acerca de la estructura del cerebelo, cerebro y médula espinal, -y llegó á ser con el tiempo el generoso traductor francés de -mis libros y el mejor de mis amigos; y al ilustre Matías Duval, -profesor de Histología de la Facultad de Medicina de París, que -llevó su adhesión á mis ideas, hasta mandar reproducir, en grandes -cuadros murales destinados á la enseñanza, los esquemas de mis -publicaciones neurológicas. Los que oyeron, por aquella época sus -elocuentísimas lecciones (Duval era un expositor científico de primer -orden), contaban que, una de sus frases favoritas al inaugurar sus -conferencias acerca del sistema nervioso, era: «Por esta vez la -luz nos llega del Mediodía, de la noble España, país del sol...» -Parecidas afectuosas palabras repitió más tarde en el prólogo con que -apadrinó, ante el público francés, la traducción de mis conferencias -de Barcelona. - -Aunque dados á la estampa en fechas ulteriores (1893), citaremos -aún, para ser completos, un artículo de vulgarización publicado en -Francia por Dagonet[83]; la elocuente exposición doctrinal de Tanzi, -profesor de la Facultad de Medicina de Florencia[84]; el resumen de -Bergonzini[85], y, en fin, la presentación benévola de mis ideas, -hecha por el célebre Edinger en su clásico libro sobre la estructura -comparativa del sistema nervioso[86]. - - [83] _Dagonet_: _La Médecine Scientifique_, 1893. - - [84] _Tanzi_: I fatti e le induzione nell’odierna istologia del - sistema nervoso. Reggio-Emilia, 1893. - - [85] _Bergonzini_: Le scoperte recenti sulla istologia dei centri - nervosi. _La Rassegna di Scienze Mediche._ Anno 1893. - - [86] _Edinger_: Vorlesungen ueber den Bau der nervösen - Centralorgane, 4 Aufl. 1893. - - * * * * * - -No todo fueron venturas y satisfacciones durante el año de 1890 y -siguiente. Tuve también inesperados contratiempos. - -Uno de ellos fué, en el orden científico, mi polémica con el profesor -Camilo Golgi, que, en artículo publicado en el _Anatomischer -Anzeiger_[87], reclamó la prioridad del hallazgo de las fibras -_colaterales_ de la médula espinal. En dicho escrito, harto -desabrido y acre de tono, el maestro de Pavía exhumaba cierta breve -comunicación publicada en 1880 en un periódico local de Reggio Emilia -(Italia), absolutamente desconocida de los sabios. En este artículo ---olvidado al parecer por el mismo Golgi, puesto que no alude á él -en su obra magna del sistema nervioso (1885)-- figura un párrafo -de tres líneas en que se mencionan, en efecto, las famosas ramas -transversales brotadas de los tubos de los cordones. - - [87] _C. Golgi_: Ueber den feineren Bau der Rückenmarkes. _Anat. - Anzeiger_, Bd. V, 1890. - -En términos comedidos[88] contesté yo, concediéndole de buen grado -la prioridad del descubrimiento, aunque lamentando que un hecho de -tamaña importancia hubiera visto solamente la luz en Revista local -desconocida. Y, aprovechando la ocasión, redacté un resumen de las -conclusiones más importantes deducidas de mis trabajos é hice una -crítica severa de las especulaciones teóricas del sabio de Pavía -(papel meramente nutritivo de las dendritas, red nerviosa difusa -intersticial, significación funcional de los dos tipos neuronales, -oficio vegetativo de la neuroglia, etc.). - - [88] _Cajal_: Reponse à M. Golgi à propos des fibrilles - collatérales de la moelle épinière et de la structure de la - substance grise. _Anat. Anzeiger_, Bd. V, 1890. - -La justificada reclamación de Golgi disminuyó, naturalmente, mi -caudal de hallazgos en la médula espinal. El saldo en mi favor fué, -sin embargo, suficiente para consolar mi amor propio, un tanto -decepcionado. Considerando sólo el capítulo de las _colaterales_, -figuran todavía en mi haber personal: la descripción del modo de -terminación de dichas fibras en la substancia gris; sus conexiones, -mediante nidos, con las neuronas motrices y funiculares; su -disposición variada en los diversos cordones, y, en fin, su -participación en la constitución de las comisuras blanca y gris. - -De estos percances ningún observador, ni aun los mejores conocedores -de la bibliografía, se verá jamás enteramente libre. ¿Cómo evitar, -en efecto, que, por negligencia, comodidad de redacción, acaso -por asegurar fecha lo más temprana posible, un sabio publique ó -_entierre_ (¡se dan casos!) por varios años, en obscuro _boletín_ -local, ó en las _Actas_ de modesta Academia provinciana, un hecho -interesante recién descubierto? Ciertamente, los cultivadores de la -ciencia venimos obligados á publicar nuestros trabajos en Revistas -ó Archivos universalmente conocidos, para facilitar la pesquisa -bibliográfica y evitar sorpresas desagradables; pero ¿quién no ha -incurrido alguna vez en este pecado de pereza? - - * * * * * - -Las demás pesadumbres pertenecen al orden familiar y no interesan -al lector. Mi hijo mayor, que prometía ser mozo de entendimiento, -cayó gravemente enfermo con una fiebre tifoidea, de cuyas resultas, -además de paralizarse bastante su desarrollo mental, brotaron los -gérmenes de la enfermedad cardíaca que le llevó, tres lustros -después, al sepulcro. Y una de mis hijas, la primera nacida en -Barcelona, fué víctima de la inexorable meningitis, contraída durante -la convalecencia del sarampión. Porque en las grandes y húmedas urbes -toda debilidad resulta peligrosa, á causa del perpetuo acecho del -bacilo de la tuberculosis, suspendido en la atmósfera y en profusión -sembrado por industriales desaprensivos en leches y carnes. - -¡Pobre Enriqueta!... Su imagen pálida y doliente vive en mi -memoria, asociada, por singular y amargo contraste, á uno de mis -descubrimientos más bellos: _el cilindro-eje de los granos del -cerebelo y su continuación con las fibrillas paralelas de la capa -molecular_. Acaso en tan triste ocasión fué el dolor un soberano -despertador. Profundamente desvelado, y rendido de fatiga y de -pena, dí en la manía de embriagarme, durante las altas horas de la -noche, con la _luz del microscopio_, á fin de adormecer mis crueles -torturas. Y cierta noche aciaga, cuando las tinieblas comenzaban á -abatirse sobre un sér inocente, brilló de repente en mi espíritu -el resplandor de una nueva verdad... Pero no renovemos tristes -recuerdos. Además, ¿á quién importan estas cosas?... - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO IX - - Trabajos de 1891. -- Con la colaboración de van Gehuchten, - formulo el principio de la _polarización dinámica_ de las - neuronas. -- Completo mis anteriores observaciones sobre el - cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios - simpáticos. -- Inesperada fortuna de mis conferencias populares - acerca de la estructura fundamental del sistema nervioso. - -- Oposiciones á la cátedra de Histología, de Madrid. -- Mi - traslación á la Corte en 1892. - - -La fiebre de trabajo y la tensión de espíritu remitieron algo durante -el año de 1891; sin embargo, la cosecha de observaciones alcanzó aún -cierta importancia. Como veremos luego, el descenso de mi actividad -debióse al tiempo invertido en la preparación intensiva de mis -oposiciones á la cátedra de Madrid. - -Dos cosas hay que distinguir en mi labor de 1891: la elaboración -teórica y el acarreo de datos. - -En el orden teórico considero como la más afortunada de mis -concepciones el principio de la _polarización dinámica_, contenida ya -en germen en los ensayos especulativos de 1889[89]. Complázcome en -reconocer que en la elaboración y formulación de este concepto tuvo -el profesor v. Gehuchten participación importante. - - [89] _R. Cajal_: Conexión general de los elementos nerviosos, - 1889. - -Permítame el lector un poco de historia. - -No hay histólogo ó fisiólogo que, al contemplar la morfología -complicada de la célula nerviosa con sus dos clases de expansiones, -las _protoplásmicas_ ó cortas y la _nerviosa_ ó larga, no se haya -hecho las siguientes interrogaciones: ¿Cuál es la dirección del -impulso nervioso dentro de la neurona? ¿Propágase como el sonido ó -como la luz en todas direcciones, ó marcha constantemente en un solo -sentido á la manera del agua del molino? - -Ciertamente, los fisiólogos habían aportado ya, en relación á este -problema, un dato valioso: que en los axones motores la descarga -nerviosa provocada por las células del asta anterior de la médula -espinal, transmítese exclusivamente en sentido _celulífugo_, esto -es, desde el _soma_ á la placa motriz ó terminación nerviosa -periférica; y generalizando el supuesto un poco arbitrariamente, -ciertos neurólogos --Gowers, Bechterew, Kölliker, Waldeyer, etc.-- -atribuyeron á todos los cilindros-ejes esta misma especie de -conducción. - -En cuanto al modo de conducción de las expansiones protoplásmicas, no -existía opinión formada. Muchos autores dudaban hasta de su capacidad -de transmitir corrientes (recuérdese la concepción de Golgi sobre -el papel puramente nutritivo de las dendritas). Sólo el fisiólogo -Gad supuso, aunque sin base objetiva suficiente, que las dendritas -podrían acaso propagar el impulso nervioso en sentido _celulípeto_, -es decir, desde los cabos de estas expansiones al cuerpo celular. - -La aparición en 1889 y 1890 de mis trabajos sobre la retina, bulbo -olfatorio, cerebelo y médula espinal cambió algo la faz del problema, -haciéndolo abordable por la vía histológica. Dos adquisiciones, una -objetiva y otra teórica, facilitaron la tarea. Fué la primera la -demostración rigurosa de la capacidad conductriz de las dendritas; -consistió la otra en la identificación, imaginada por mí (1889) -sobre la base de comparaciones morfológicas, de las gruesas -expansiones periféricas de los corpúsculos sensoriales con las -prolongaciones protoplásmicas de las neuronas centrales. - -[Ilustración: Fig. 27.--Esquema destinado á mostrar la dirección del -impulso nervioso en la retina de los vertebrados. --A, retina; B, -cuerpo geniculado externo; _a_, célula bipolar para bastones; _b_, -célula bipolar para conos; _c_, _d_, células gangliónicas; _e_, cono; -_f_, bastoncitos. Las flechas marcan la dirección de la corriente.] - -Notemos, en efecto, pasando la vista por las figuras 27 y 28, que en -la membrana visual (células bipolares, conos y bastones y corpúsculos -ganglionares), y en el aparato olfativo (fig. 28), la expansión -ó expansiones celulares gruesas, en un todo comparables con las -dendritas, miran constantemente al mundo exterior y poseen conducción -evidentemente celulípeta, mientras que el axon ó prolongación -celulífuga se orienta hacia los centros nerviosos. Procediendo por -inducción, era natural atribuir iguales propiedades dinámicas á las -dendritas de las neuronas multipolares del cerebro, cerebelo y médula -espinal. Así lo expresé yo, aunque con cierta timidez, en 1889, en -mi citado trabajo de _La medicina práctica_[90]. En la figura 29 -mostramos la dirección que el impulso nervioso seguiría en un órgano -nervioso central, el cerebelo, caso de que la referida ley posea -valor general. - - [90] «El papel receptor ó colector de corrientes --decíamos-- - de las dendritas es indudable por lo menos en dos casos: en los - glomérulos olfativos donde las fibras nerviosas llegadas de la - mucosa nasal entran en relación con el penacho dendrítico de las - células mitrales, y en las células de Purkinje del cerebelo, - cuyas frondas protoplásmicas se ponen en contacto con fibrillas - paralelas de los granos.» _La medicina práctica_, 1889. - -[Ilustración: Fig. 28.--Esquema destinado á mostrar la dirección -de la onda nerviosa en la mucosa y centros olfativos. --A, mucosa -olfativa; B, bulbo olfatorio del cerebro; C, lóbulo esfenoidal del -cerebro, donde acaban las vías nacidas del bulbo. Las flechas señalan -la dirección del movimiento nervioso.] - -Faltóme entonces audacia para elevar la fórmula á la categoría de ley -general. Es preciso convenir en que, no obstante los progresos hechos -en el conocimiento estructural de las vías sensoriales, gracias á las -investigaciones de Golgi, las nuestras y las de Kölliker, Tartuferi, -Retzius y Lenhossék, etc., semejante generalización resultaba -prematura. - -Parecióme, además, que ciertos hechos eran francamente contrarios á -la supuesta conducción exclusivamente _celulípeta_ de las dendritas -y _celulífuga_ del axon. Uno de ellos era la existencia en diversos -centros nerviosos de los vertebrados, y particularmente en el lóbulo -óptico (aves y reptiles) de zonas concéntricas, donde concurren -exclusivamente apéndices protoplásmicos. En tales casos era forzoso -admitir el contacto entre dendritas de origen diverso y, por tanto, -una conducción indiferentemente celulípeta ó celulífuga. - -La otra grave dificultad estribaba en las células de los _ganglios -sensitivos_ ó raquídeos, donde la rama periférica de conducción, -indiscutiblemente celulípeta, afecta, por excepción, en el adulto -todos los caracteres estructurales y morfológicos del cilindro-eje. - -Descorazonado ante tales escollos, abandoné la cuestión que estimé -prematuramente planteada, y acaso insoluble, con ayuda de los métodos -histológicos. - -Transcurridos dos años, es decir, en 1891, apareció un interesante -trabajo de van Gehuchten[91], donde se criticaba incidentalmente -y en una nota mi atrevida identificación de las dendritas con las -expansiones receptoras de los corpúsculos sensoriales, así como las -consecuencias fisiológicas de semejante supuesto. - - [91] _A. van Gehuchten_: La moelle epinière et le cervelet. _La - Cellule_, tomo VII, 1891. - -«Nos parece difícil --dice este sabio-- admitir la hipótesis, por -otra parte muy ingeniosa, de Cajal, según la cual la prolongación -periférica de las células ganglionares sensitivas (alude también á -las bipolares olfativas, retinianas, etc.) sería una prolongación -protoplásmica, mientras que la expansión central representaría un -verdadero axon. Ramón y Cajal ha llegado á esta hipótesis comparando, -por ejemplo, los elementos bipolares de la mucosa olfativa con los -elementos de los ganglios espinales. - -»La idea de considerar la prolongación periférica como protoplásmica -es ingeniosa en el sentido de que establece fácilmente una diferencia -funcional entre las expansiones protoplásmicas y nerviosas. Las -prolongaciones protoplásmicas tendrían conducción _celulípeta_ y -servirían para transmitir al cuerpo celular las conmociones nerviosas -llegadas de los vecinos elementos; mientras que el cilindro-eje -ofrecería una conducción _celulífuga_, destinada á poner el elemento -nervioso de que proviene en relación con los otros. - -»Mas para admitir esta hipótesis fuera necesario modificar -completamente la idea que tenemos de las prolongaciones -protoplásmicas, y admitir que una de estas prolongaciones puede -llegar á ser el cilindro-eje de un corpúsculo nervioso, lo que nos -parece difícil de aceptar.» - -[Ilustración: Fig. 29.--Esquema destinado á mostrar la marcha de -las corrientes en el cerebelo, en el supuesto de que la ley de -polarización dinámica tenga carácter general. --_a_, grano; _b_, -fibra musgosa; _c_, corpúsculo de Purkinje; _d_, fibra paralela.] - -La lectura de esta crítica incidental del sabio de Lovaina atrajo mi -atención y me llevó á meditar nuevamente sobre el tema. Con razón -afirman los psicólogos que en frente de una idea, repetidamente -apercibida ó pensada, nuestros sucesivos estados de conciencia -son siempre diferentes. Entre la primera y la última aprehensión -del concepto, el espíritu ha ganado en adquisiciones; ciertas -objeciones pierden su fuerza; dificultades, al parecer insuperables, -se desvanecen; fórjanse, en fin, nuevas asociaciones de ideas. Tal -me ocurrió en aquella ocasión. La precisión con que dicho sabio -planteó el problema modificó el curso de mis pensamientos, y las -dudas discretas, por él expresadas, en vez de detenerme y disuadirme, -produjeron el efecto contrario. La obsesión del tema me perseguía, y -lleno de esperanzas y de alientos, me dije: ¿Por qué dicha fórmula -no ha de ser verdad? ¿No es plausible pensar que á cualidades -morfológicas diferentes correspondan funciones algo diversas? Y esta -diversidad, nacida por adaptación fisiológica, ¿no podría ser para -las dendritas la conducción exclusivamente _celulípeta_ y para el -axon la _celulífuga_? Probemos otra vez. - -Y sometí los hechos adversos á un estudio mucho más detenido y -reflexivo. El primer obstáculo --la existencia de zonas donde -exclusivamente concurrían las dendritas-- desvaneciose enteramente -al examinar ciertas preparaciones del lóbulo óptico y cerebro -de reptiles, aves y batracios, ejecutadas por mi hermano, por -entonces consagrado ahincadamente al análisis de los centros de los -vertebrados inferiores[92]. Allí, donde años antes yo no encontraba -sino dendritas, los referidos cortes mostraban ricos plexos nerviosos -terminales. - - [92] Oportunamente hablaré de las importantes investigaciones - de mi hermano, relativas á la histología comparada del sistema - nervioso. Los trabajos de este autor, donde encontré entonces - datos preciosos para fundamentar el principio de la polarización - dinámica, llevan por título: _Investigaciones de histología - comparada en los centros ópticos de los vertebrados._ Tesis. - Madrid, 1890, y _El encéfalo de los reptiles._ Zaragoza, 1891. - -[Ilustración: Fig. 30.--Esquema destinado á mostrar las metamorfosis -de situación y morfología sufridas por las células sensitivas en la -serie animal. --A, células sensitivas de la lombriz de tierra (el -cuerpo celular, como demostró Lenhossék, reside en la epidermis); -B, células sensitivas de los moluscos (según Retzius); C, células -sensitivas de los peces inferiores; D, células sensitivas de los -mamíferos, aves, reptiles y batracios.] - -El segundo obstáculo (carácter axónico de la expansión externa ó -celulípeta de las células ganglionares raquídeas), fué salvado -mediante una interpretación racional, fundada en hechos bien -establecidos de la ontogenia y filogenia. Ciertamente, en los -vertebrados superiores, la expansión externa de las células -sensitivas posee carácter de cilindro eje; pero si descendemos en -la escala animal (vermes, moluscos, crustáceos, etc. (fig. 30, A, -B), según probaron las investigaciones de Retzius y Lenhossék) -ó nos remontamos á las primeras fases de la época embrionaria, -reconoceremos fácilmente que la célula ganglionar ó sensitiva -adopta, no el tipo _monopolar_, característico de los vertebrados -superiores (mamíferos, reptiles y batracios), sino el _bipolar_, -á la manera de los elementos de la mucosa olfatoria, ó los de la -membrana visual; ofreciendo, por consiguiente: cierta expansión -_externa_ gruesa, colectora de corrientes aferentes, exenta de -forro medular y con todos los rasgos distintivos de las dendritas; -y una expansión _interna_, fina, dirigida á los centros y en -posesión de los atributos del cilindro-eje legítimo. Por donde se -infiere que, en el curso de la evolución ontogénica y filogénica, -una expansión primitiva, legítimamente dendrítica en su doble -aspecto dinámico y morfológico, puede adquirir, por adaptación -progresiva, los caracteres estructurales, pero no los dinámicos, del -cilindro-eje. Ó en otros términos: las cualidades anatómicas de las -expansiones neuronales no representan hechos primitivos impuestos -fatalmente por ley de evolución, sino disposiciones secundarias de -carácter adaptativo, y en relación, sobre todo, con la longitud del -conductor. Por ejemplo: la posesión de una vaina medular aisladora -en las dendritas (célula sensitiva de los ganglios) relaciónase, -más que con la dirección del movimiento nervioso, con la longitud -considerable del conductor. En la figura 30 mostramos la evolución -morfológica y de situación del cuerpo celular que ha experimentado -la célula sensitiva durante su desarrollo filogénico. Se ve que, -conforme progresa la evolución, dicho cuerpo abandona sucesivamente -la piel, confinándose en órganos profundos, y cuando yace cerca de -la médula espinal (reptiles, batracios, aves y mamíferos) comienza -otra emigración, en cuya virtud el núcleo intercalado entre las dos -expansiones, central y periférica, huye hacia la corteza del ganglio, -brotando aquéllas en lo sucesivo de un pedículo inicial con atributos -anatómicos de axon[93]. - - [93] Este curioso desplazamiento del soma, es decir, del núcleo - que parece huir del cauce principal del impulso nervioso como - facilitando la creación de caminos directos, fué más adelante - explicado, desde el punto de vista utilitario, mediante las leyes - de economía, de espacio y tiempo de conducción. - -Esta evolución morfológica de las neuronas sensitivas se reproduce -durante el desarrollo embrionario de los mamíferos y aves, según -mostramos en la figura 31. - -[Ilustración: Fig. 31.--Fases del desarrollo de las células -sensitivas de los mamíferos. --_a_, _b_, fases primitivas; _c_, _d_, -_e_, transiciones de la bipolaridad á la monopolaridad.] - -Salvadas estas dificultades y previo un análisis histológico más -preciso del efectuado hasta entonces acerca del plan estructural de -las vías sensoriales y sensitivas, fuimos conducidos al siguiente -enunciado[94], que fué acogido simpáticamente por muchos neurólogos y -hasta por el mismo van Gehuchten[95]: _La transmisión del movimiento -nervioso se produce siempre desde las ramas protoplasmáticas y cuerpo -celular al axon ó expansión funcional. Toda neurona posee, pues, un -aparato de recepción, el soma y las prolongaciones protoplásmicas, -un aparato de emisión, el axon, y un aparato de distribución, la -arborización nerviosa terminal._ Y como esta marcha del impulso -nervioso al través del protoplasma implica cierta orientación -constante, algo así como una _polarización_ de las ondas nerviosas, -designamos la tesis precedente: _teoría de la polarización dinámica_. - - [94] _Cajal_: Significación fisiológica de las expansiones - protoplásmicas y nerviosas de la substancia gris. _Congreso - médico valenciano_, sesión del 24 de Junio de 1891. Se publicó - también en la _Revista de Ciencias médicas de Barcelona_, núms. - 22 y 23, 1891. - - [95] _Van Gehuchten_: Nouvelles recherches sur les ganglions - cérébro-spinaux. _La Cellule_, tomo VIII, fasc. 2, 1892, etc. - -Pero en tan difíciles dominios la verdad completa rara vez surge de -golpe. Se forja poco á poco, tras muchos tanteos y rectificaciones. -Á pesar de su amplitud, el referido principio no resultaba aplicable -á todos los casos conocidos de la morfología neuronal. De su dominio -escapaban muchas neuronas de los invertebrados y algunos elementos -de los vertebrados, singularmente ciertas células nerviosas de -_axon arciforme_, nacido lejos del soma, descubierto por mí y por -mi hermano en el lóbulo óptico de los vertebrados inferiores. Sólo -más adelante, en 1897[96], caí en la cuenta de que, contra el -sentir general, el soma ó cuerpo celular no interviene siempre en -la conducción de los impulsos nerviosos recibidos. La onda aferente -se propaga á veces directamente desde las dendritas al axon. Hube, -pues, de sustituir la fórmula incorrecta precedente con esta otra, -que designé: _Teoría de la polarización axípeta_. _El soma y las -dendritas poseen conducción axípeta, es decir, transmiten las ondas -nerviosas hacia el axon. Inversamente el axon ó cilindro-eje goza de -conducción somatófuga ó dendrífuga, propagando los impulsos recibidos -por el soma ó por las dendritas, hacia las arborizaciones terminales -nerviosas._ Por consiguiente, las corrientes afluentes al axon no -pasan por el soma, sino cuando éste se interpone entre los aparatos -dendrítico y axónico. - - [96] _Cajal_: Las leyes de la morfología y dinamismo de las - células nerviosas. _Revista trim. microg._, núm. 1, 1897. - -[Ilustración: Fig. 32.--Esquema de la marcha de las corrientes en las -vías sensitivo-motrices. Admitiendo la fórmula de la polarización -axípeta, evitamos la suposición, contraria á la teoría, de que -el pedículo de la célula sensitiva posea conducción celulípeta y -celulífuga á la vez. --A, piel; B, ganglio raquídeo; C, médula -espinal.] - -Esta fórmula se aplica á todos los casos sin excepción, tanto de los -vertebrados como de los invertebrados, lo mismo en el adulto que -en el embrión. Gracias á su absoluta generalidad, constituye una -preciosa clave interpretativa de la marcha de las corrientes en las -neuronas de los centros. Así lo han reconocido sabios insignes que me -han hecho la honra de aceptarla sin reservas. - -[Ilustración: Fig. 33.--Esquema destinado á mostrar la marcha de -las corrientes en las células de cayado del lóbulo óptico de peces, -batracios y reptiles, donde el axon surge de una dendrita á gran -distancia del cuerpo celular. Aceptando la fórmula de la polarización -axípeta, se evita el escollo de suponer una doble conducción, -celulípeta y celulífuga, en el tallo intercalado entre el soma y el -axon.] - -Acerca de sus ventajas trataré, empero, más adelante. Limitareme -por ahora á copiar aquí dos figuras esquemáticas (32 y 33), donde -el lector podrá reconocer fácilmente cómo, en efecto, dicha -fórmula se aplica lo mismo á los casos difíciles (neuronas cuyas -dendritas brotan del _segmento inicial del axon_, cual ocurre en -los invertebrados, _células con cilindro-eje en cayado_, _células -ganglionares raquídeas adultas_, etc.), que á los tipos neuronales -corrientes del encéfalo de los mamíferos (figs. 28 y 29). Las flechas -marcan el sentido de las corrientes. - - * * * * * - -Perdone el lector si me he detenido demasiado en referir los -incidentes de mis reflexiones acerca del dinamismo neuronal. He -querido mostrar, con un ejemplo típico, la marcha seguida durante -la elaboración teórica; narrar cómo los obstáculos, al parecer -insuperables, que cierran el paso á una concepción racional, pueden -salvarse, volviendo reiteradamente sobre el tema, eliminando errores -y analizando á fondo los hechos contradictorios; y cómo, en fin, el -primer esbozo teórico se afina y depura por la reflexión, ganando -progresivamente en generalidad hasta aplicarse á todos los casos. - -En el terreno de los hechos concretos, considero como lo mejor de mi -labor de 1891 los recolectados en la retina, cerebro y gran simpático. - -La _retina_ mostrose siempre conmigo generosa. Cada tentativa -analítica marcó un progreso más ó menos importante en el conocimiento -de esta membrana, no obstante la formidable concurrencia que me -hacía Dogiel, el gran histólogo ruso, que por aquel tiempo aplicaba -con fortuna al mismo tema el método de Ehrlich al azul de metileno. -No es cosa de referir aquí todos los menudos datos morfológicos -y de conexión recogidos durante aquella campaña en la membrana -visual de peces, batracios, reptiles y mamíferos[97]. Para no -molestar demasiado al lector, escogeré solamente uno de los hechos -más interesantes desde el punto de vista fisiológico. Aludo á la -existencia de un doble tipo de célula bipolar en relación con las dos -variedades conocidas de corpúsculos visuales receptores. - - [97] _Cajal_: Estructura de la retina de los reptiles y - batracios, con 12 grabados. 20 de Agosto de 1891.--Notas - preventivas sobre la retina y gran simpático de los mamíferos, - _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, con 7 grabados. 10 de Diciembre - de 1891.--La retina de los teleósteos y algunas observaciones - sobre la de los vertebrados superiores, _Anales de la Sociedad de - Historia natural_, de Madrid, segunda serie, tomo I. Sesión de - Diciembre de 1892. (Este último trabajo se publicó meses después - que los anteriores, cuando acababa de trasladarme á Madrid). - -Sabido es que, desde la época de J. Müller y M. Schültze, los -fisiólogos y anatómicos admiten en la retina de los vertebrados dos -órdenes de células receptoras: el _cono_, destinado á la visión -diurna ó cromática, y el _bastoncito_, destinado á la visión -crepuscular ó incolora. La excitación de estas últimas células -produce una imagen poco detallada y comparable en principio á una -fotografía común desenfocada (los bastones no existen en la foseta -central, región de la máxima acuidad visual); mientras que la -impresión de los conos, elementos particularmente concentrados en -la _fovea centralis_, da copias coloreadas, finas y brillantes, -semejantes á una cromofotografía en placas autocromas. En los peces, -las aves diurnas, el ratón, etc., dominan los bastones; en otros -animales, preponderan los conos (aves diurnas, reptiles, etcétera). -Por singular privilegio, reune el hombre la visión cromática del -águila y la crepuscular del pez. - -[Ilustración: Fig. 34.--Esquema destinado á mostrar los sendos -cauces al través de la retina del impulso recogido por los conos y -bastoncitos de los mamíferos. --_a_, bastoncitos; _b_, conos; _e_, -células bipolares para bastón; _f_, células bipolares para conos; -_r_, _h_, _g_, _z_, células gangliónicas.] - -Ahora bien; mis observaciones, rectificando las ideas expuestas por -Tartuferi y Dogiel, habían demostrado que por su cabo inferior, -extendido hasta la _zona plexiforme_ (véase la fig. 34, _d_, _c_), -los bastoncitos y conos se terminan, no mediante redes, según -anunciaron dichos sabios, sino libremente y de modo diverso: las -prolongaciones descendentes de los primeros rematan á favor de una -esférula libre; mientras que la expansión espesa de los segundos -acaba en todos los vertebrados mediante una brocha de raicillas -horizontales ramificadas (fig. 34, _z_). - -Fijado este punto importante, yo me planteé una cuestión muy -sencilla. Puesto que la impresión recibida por el bastoncito es -diferente de la recolectada por el cono, precisa de todo punto que -cada una de estas impresiones específicas se propague al través de la -retina por cauce separado. - -De ser válidas las conclusiones de Tartuferi y Dogiel, según las -cuales el segundo anillo de la cadena visual estaría representado -por un sólo tipo de bipolar, en continuación conjunta y substancial, -hacia fuera, con los segmentos terminales de conos y bastones, y, -hacia adentro, con las frondas de las células gangliónicas (_capa -plexiforme interna_), quedaría completamente frustrado el ingenioso -arbitrio con que la naturaleza ha organizado dos órdenes de células -foto-receptoras específicas; ya que desde la segunda neurona visual -en adelante ambas impresiones, la del color y la del blanco y negro, -habrían de confundirse corriendo juntas por los mismos cauces. - -Cuando se discurre con sentido común y alzamos el mazo resueltos -á una acción vigorosa, la naturaleza acaba por oirnos. Consciente -de lo que buscaba, dime á explorar acuciosa y reiteradamente la -retina de peces y mamíferos (animales donde la diferenciación entre -conos y bastones llega al sumo); y al fin, como premio á mi fe, -dignáronse aparecer clarísimos y resplandecientes aquellos dos tipos -de corpúsculos bipolares exigidos por la teoría y adivinados por -la razón. En la figura 34, _e_, _f_, presentamos esquemáticamente -los sendos cauces del bastoncito y del cono al través de la retina. -Nótese cómo una variedad de _bipolar_ se pone en contacto, mediante -su penacho protoplásmico ascendente, con un grupo de esférulas -terminales de los _bastoncitos_; mientras que la expansión axónica -ó profunda de dicha célula, acabada en pie verrugoso, se articula -inferiormente con el cuerpo de cierta neurona ganglionar gigante. -Repárese también cómo la célula _bipolar para cono_ entra en conexión -individual, á favor de su penacho externo, con el pie ramificado -de un cono; en tanto que, mediante su axon profundo, extendido en -fronda horizontal, se yuxtapone al ramaje terminal de los medianos y -pequeños corpúsculos gangliónicos (fig. 34, _g_, _h_, _j_ y fig. 27, -_b_). - -[Ilustración: Fig. 35.--Presentación esquemática de algunos de -mis hallazgos en la retina de los mamíferos. --_a_, _b_, células -horizontales con sus axones (_d_, _e_) terminados en la capa -plexiforme externa; _f_, _g_, _h_, _m_, _n_, diversos tipos de -células amacrinas ó espongioblastos; _p_, amacrinas dislocadas; _r_, -fibras centrífugas, etc.] - -Imposible sería consignar aquí, ni aun en forma sucinta, todos -los demás encuentros afortunados logrados en la retina de peces, -batracios, reptiles, aves y mamíferos. Me limitaré solamente á -recordar el hallazgo _del axon y arborización nerviosa terminal -de los diversos tipos de corpúsculos horizontales_ (fig. 35, _d_, -_e_) (elementos situados por debajo de la capa plexiforme interna); -la descripción de muchas variedades morfológicas _de amacrinas y -elementos gangliónicos_ (_g_, _h_, _m_, _n_), el análisis de las -células _neuróglicas ó de Müller_ en la serie de los vertebrados, -etc., etc. En la figura 35, _r_, _p_, _o_, _n_, _f_, _a_, mostramos -esquemáticamente algunos de estos hallazgos. - - * * * * * - -Otro de los trabajos en que puse más entusiasmo y esfuerzo analítico, -fué el consagrado á la _corteza cerebral_ de reptiles, batracios y -mamíferos. Á la verdad, el tema me atraía con singular imperio. El -culto al cerebro, enigma entre los enigmas, era viejo en mí, según -dejo expuesto en capítulos anteriores. Pero yo deseaba internarme -más en aquel dominio y determinar en lo posible su plan fundamental, -ó al menos llevar á cabo una requisitoria semejante á la efectuada -años antes en el cerebelo. Mas ¡ay!, mis optimismos me engañaban. -Porque el artificio soberano de la substancia gris es tan intrincado, -que desafía y desafiará por muchos siglos la porfiada curiosidad de -los investigadores. Ese desorden aparente de la maraña cerebral, tan -alejada de la regularidad y simetría de la médula espinal y cerebelo, -esconde un orden profundo, sutilísimo, actualmente inaccesible. -No ya el monumental encéfalo del _homo sapiens_, pero hasta el -más modesto del reptil y del batracio, ¡qué digo!, hasta el tan -desdeñado y diminuto ganglio cerebroide del insecto, al parecer meras -máquinas reflejas, oponen al análisis obstáculos insuperables. En -la enrevesada urdimbre cerebral, sólo paso á paso cabe avanzar, y -aun así, para ser afortunado, los zapadores deben llamarse Meynert, -Golgi, Edinger, Flechsig, Forel, etc. - -Pero mi juventud de entonces, harto confiada y acaso algo -presuntuosa, ignoraba el saludable miedo al error; y me lancé á la -empresa confiado en que en aquella selva temerosa, donde tantos -exploradores se habían perdido, seríame permitido cobrar, si no -tigres y leones, algunas modestas piezas desdeñadas por los grandes -cazadores. - -He aquí, brevemente, enumerados algunos de mis hallazgos de aquella -época: - -[Ilustración: Fig. 36.--Doble esquema donde mostramos la evolución -filogénica y ontogénica de la célula psíquica ó pirámide cerebral. ---A, célula piramidal de un batracio; B, de un reptil; C, del conejo; -D, del hombre; _a_, _b_, _c_, _d_, fases evolutivas de la célula -psíquica en el embrión de mamífero.] - - 1.º Uno de los hechos mejor apreciados entonces fué la revelación - de la existencia constante en la corteza cerebral de batracios, - reptiles, aves y mamíferos, del _corpúsculo piramidal_, que osé - llamar, con audacia de lenguaje de que hoy me avergüenzo un - tanto, la _célula psíquica_[98]. Sus características son: forma - alargada, más ó menos cónica ó piramidal; orientación radial; - ostentar constantemente un penacho dendrítico extendido por la - capa molecular ó tangencial del cerebro, y un axon ó expansión - nerviosa dirigido á las regiones profundas, donde constituye - vías de asociación intercortical ó córtico-medular. - - [98] _Cajal_: Estructura de la corteza cerebral de batracios, - reptiles y aves. Agosto de 1891. - - La figura 36 me dispensa de entrar en pormenores acerca de la - citada _célula psíquica_, que fué objeto más adelante, por parte - de mi hermano, de análisis agotantes en reptiles y batracios, y, - por iniciativa de mi discípulo Cl. Sala, de un buen estudio en - las aves. - -[Ilustración: Fig. 37.--Esquema de una sección de la corteza cerebral -de un mamífero de pequeña talla (conejo, ratón, etc). En esta figura -se han reunido algunos de mis hallazgos de 1890 y 1891. --_a_, -células estrelladas pequeñas de la capa plexiforme ó superficial; -_b_, corpúsculos fusiformes horizontales; _c_, elemento de axon -ascendente arborizado en la zona de las medianas pirámides; _d_, -neurona situada en la capa de corpúsculos polimorfos, cuyo axon se -arboriza en la capa molecular; _h_, colaterales de la substancia -blanca; _f_, ramificación terminal de las fibras sensitivas; _g_, -colaterales de los axones de las pirámides destinadas al cuerpo -estriado; A, zona plexiforme; B, de las pequeñas pirámides; C, de -las medianas pirámides; D, de las pirámides gigantes; E, de los -corpúsculos polimorfos; F, substancia blanca; G, cuerpo estriado.] - - 2.º Encuentro en la capa molecular del cerebro de los mamíferos - (donde se suponían existir solamente corpúsculos neuróglicos - y fibras nerviosas), de numerosas _neuronas de axon corto_, - terminado en el espesor mismo de dicha zona, y clasificables en - dos variedades principales (fig. 37, _a_, _b_). - - 3.º Descripción de _numerosas neuronas fusiformes_, habitantes en - todos los estratos de la corteza cerebral y caracterizadas por - que su axon, de orientación ascendente, se arboriza en las _zonas - de las pequeñas, medianas y grandes pirámides_ (fig. 37, _c_, - _e_). - - 4.º Persecución, por vez primera, del curso de las fibras de - proyección hasta el cuerpo estriado, y señalamiento de sus - colaterales para este cuerpo y para la comisura callosa (fig. 37, - _g_). - - 5.º Descubrimiento de ciertas fibras gruesas llegadas del cuerpo - estriado y ramificadas libremente en las zonas de las pirámides - (_f_). Tales fibras, confirmadas por Kölliker, que las llamó - _fibras de Cajal_, representan probablemente la terminación de la - vía sensitiva central. - - 6.º Demostración de la terminación libre de las colaterales de - los axones de las pirámides y de las ramillas nerviosas de los - elementos de axon corto (fig. 37, D). - - 7.º Observación de que las células de Martinotti, ó de axon - ascendente ramificado en la capa molecular, no viven sólo cerca - de ésta, sino en todas las capas de la corteza (fig. 37, _d_). - - 8.º Nuevas observaciones sobre la evolución embrionaria de las - células piramidales y de los elementos de neuroglia, etc. - -Algunas de estas observaciones y otras que, en obsequio á la -brevedad, no menciono, divulgáronse rápidamente, gracias á mi -precaución de publicarlas en francés, aprovechando cierta Revista -histológica belga, _La Cellule_[99]. - - [99] _Cajal_: Sur la structure de l’écorce cerébrale de quelques - mammifères. _La Cellule_, tomo VII, 1er fascicule, 1891. Con tres - grandes láminas litografiadas. - -Poco después, Retzius, Kölliker, mi hermano, Edinger, Schäffer, etc., -confirmaban y ampliaban en algunos puntos los precedentes resultados. - -La última de mis pesquisas de 1891 versó sobre la estructura del -_gran simpático_. Fué esta indagación, harto más floja que las -anteriores, prueba palmaria del enorme influjo de lo moral sobre lo -intelectual. Por entonces hallábame preocupado con las oposiciones -á la cátedra de Histología de Madrid. La preparación ansiosa de los -ejercicios, las suspensiones que éstos sufrieron, el ajetreo de -mis repetidos viajes á la Corte, interrumpieron la continuidad de -mi esfuerzo analítico, arrebatándome esa tranquilidad de espíritu -sin la cual toda obra humana suele resultar pobre, contradictoria y -desprovista de elegancia. - -La citada indagación llegaba, sin embargo, á su hora. Ignorábase por -aquel tiempo la verdadera morfología de las neuronas simpáticas. -Diversos histólogos (Remak, Ranvier, Kölliker, etc.) habían -reconocido en ellas expansiones dicotomizadas; pero reinaba la -mayor incertidumbre acerca del carácter y paradero de las mismas. -El corpúsculo simpático, cuya naturaleza motriz parecía indudable, -¿poseía, en concordancia con el patrón morfológico común, legítimas -dendritas y axon, ó más bien, según sospechaban ciertos neurólogos, -todas sus prolongaciones celulares tenían significación nerviosa, -arborizándose en las fibras musculares lisas? ¿Ó constaba, más bien, -según parecer algo indeciso de Kölliker (1890) de un grupo de axones -y de un juego de dendritas? - -[Ilustración: Fig. 38.--Varias células del gran simpático del -perro. El axon único marcado con _c_ se distingue por carecer de -ramificaciones. A, B, D, F, G, diversos tipos morfológicos de -neuronas simpáticas.] - -Impaciente por llegar á la meta antes que nadie, exploré febrilmente -los ganglios simpáticos de los embriones de ave, consiguiendo por lo -pronto establecer en sus neuronas la existencia de prolongaciones -protoplásmicas genuinas, acabadas libremente en el seno de la trama -ganglionar[100]. Pero ofuscado por las apariencias, atribuí á -cada célula dos ó más axones (en armonía con una opinión reciente -de Kölliker), cuando positivamente sólo emite uno. Poco tiempo -después, en trabajo especial recaído en los mamíferos, rectifiqué -espontáneamente mi equivocación y formulé la verdadera disposición -de los corpúsculos simpáticos[101]. Mas esta rectificación tardía -deslució mucho mi labor. Y aunque mi nueva concepción morfológica vió -la luz antes de la aparición de las observaciones de van Gehuchten, -Luigi Sala, discípulo de Golgi, y de G. Retzius, á quienes había -yo sugerido la fórmula metodológica apropiada (proceder de _doble -impregnación_ al cromato de plata), no pude evitar se me reprocharan, -con razón, mis titubeos y contradicciones, y se adjudicara á van -Gehuchten el mérito de haber resuelto definitivamente el problema. -Algo quedó, naturalmente, en mi activo: la existencia de las -_colaterales de las fibras llegadas de la médula espinal_ (_fibras -motrices de primer orden_ de los autores y cordones de unión -longitudinal de los ganglios); los _nidos nerviosos pericelulares_ -de origen dendrítico; la determinación de varias modalidades -neuronales, etc. Sírvame la figura 38, reproducción de un grabado -anejo al trabajo de 1891, para suplir detalles descriptivos que aquí -resultarían inoportunos. - - [100] _Cajal_: Estructura y conexiones de los ganglios simpáticos - (_Pequeñas contribuciones al conocimiento del sistema nervioso_). - Agosto de 1891. Con 12 grabados. - - [101] _Cajal_: Notas preventivas sobre la retina y gran simpático - de los mamíferos. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de - Diciembre de 1891. Con 7 grabados. - - En fin, para cerrar la lista de las publicaciones de 1891, me - limitaré á citar brevemente un trabajo en colaboración de mi - discípulo Cl. Sala[102], donde se precisa la verdadera forma - de los conductos glandulares del páncreas, así como el modo de - terminación de los nervios simpáticos; otra breve comunicación en - que se describen las terminaciones nerviosas del corazón de los - mamíferos[103], probando que en las fibras musculares cardíacas - no existe la _placa motriz_, ni la singular disposición referida - por Ranvier, sino plexos nerviosos difusos semejantes á los - descritos en los músculos de fibra lisa; cierta nota[104] donde, - á semejanza de las raíces posteriores de la médula espinal, - se reconocen típicas bifurcaciones en los nervios sensitivos, - bulbares y craneales (_trigémino_, _nervio vestibular_, _coclear - ó acústico_, etc.); un estudio sobre la médula de los reptiles, - en que se comprueban muchos detalles hallados anteriormente en la - de las aves y mamíferos; y, en fin, una nota descriptiva de la - substancia de Rolando de la médula espinal de los mamíferos[105]. - - [102] _S. R. Cajal_ y _Cl. Sala_: Terminaciones de los nervios y - tubos glandulares del páncreas de los vertebrados. 28 Diciembre - de 1891. Con cinco grabados. - - [103] Terminaciones nerviosas en el corazón de los mamíferos. - _Gaceta Sanitaria de Barcelona._ 10 Abril de 1891. - - [104] Sobre la existencia de bifurcaciones y colaterales en los - nervios sensitivos craneales y substancia blanca del cerebro. - _Gaceta Sanitaria de Barcelona._ 10 Abril de 1891. - - [105] _Cajal_: Estos dos estudios aparecieron con otros varios en - un extenso folleto titulado _Pequeñas contribuciones al estudio - del sistema nervioso_. Agosto de 1891. - -Al final de 1891, el conjunto de mi labor práctica y la suma de las -inducciones teóricas obtenida habían alcanzado suficiente amplitud -y densidad para formar la materia de un libro. Algunos discípulos -y médicos de Barcelona que conocían mis ideas, me invitaron á -exponerlas ante la _Academia de Ciencias Médicas de Cataluña_. -Deferí gustoso á sus ruegos, ejecutando para mis conferencias -grandes cuadros murales policromados, representativos, bajo forma -esquemática, del plan estructural de los centros nerviosos y órganos -sensoriales. Oyóseme con agrado, y algunos discípulos entusiastas -tuvieron la amabilidad de recoger mis explicaciones y copiar mis -dibujos, publicando en la _Revista de Ciencias Médicas_ de dicha -ciudad una serie de artículos, atentamente revisados y retocados por -mí. - -Los tales artículos, que vieron la luz en 1892[106], tuvieron un -éxito que me llenó de sorpresa, sobrepujando, no sólo mis esperanzas, -sino mis ilusiones. Ignoro cómo se enteraron en el extranjero de -dichas conferencias; ello fué que en poco tiempo vieron la luz -traducciones ó extensas relaciones en varios idiomas. Hasta el gran -W. His, profesor de Leipzig, de cuya buena amistad hice mérito en -capítulos anteriores, propúsome traducirlas al alemán. La versión -tudesca aparecida en 1893[107] corrió á cargo nada menos que del -Dr. H. Held, á la sazón ayudante del maestro (á quien sucedió en -la cátedra) y actualmente una de las mayores ilustraciones de la -Histología alemana. En cuanto á la edición francesa, fué hecha por el -Dr. Azoulay, que tradujo á conciencia un texto especialmente revisado -y ampliado por mí. El pequeño libro, intitulado _Les nouvelles -ideés sur la fine anatomie des centres nerveux_ (Reinwald, París), -y autorizado con un prólogo afectuoso del ilustre profesor Matías -Duval, de París, hizo furor: en menos de tres meses agotáronse dos -copiosas ediciones. Tan inesperado favor del público sugirióme el -propósito, que acometí años después, de escribir un libro extenso -donde se estudiara sistemática y minuciosamente la textura del -sistema nervioso de todos los vertebrados y se diera cuenta, con -los necesarios desarrollos, de la totalidad de mi obra científica. -Acerca de este formidable trabajo de benedictino, en que me ocupé -ahincadamente durante diez años, trataré oportunamente. - - [106] _Cajal_: Nuevo concepto de la histología de los centros - nerviosos. _Revista de Ciencias Médicas de Barcelona_, núms. 16, - 20, 22 y 23 de 1892, tomo XVIII. La tirada aparte de todos estos - artículos data del comienzo de 1893. - - [107] _Cajal_: Neue Darstellung vom histologischen Bau des - Centralnervensystems. Traducción del Dr. H. Held. _Arch. f. - Anat. u. Physiol. Anat. Abtheilung_, 1893. Como proemio de esta - versión, hace notar el profesor His que la edición alemana ha - sido cuidada por él y encargada á su ayudante, experto conocedor - del asunto. - -En Abril de 1892 ocurrió mi traslación á Madrid. Tras ejercicios -de oposición que duraron varios meses é interrumpieron numerosos -incidentes, tuve la fortuna de ser propuesto unánimemente para la -cátedra de Histología normal y Anatomía patológica, vacante por -defunción del inolvidable y benemérito Dr. Maestre de San Juan[108]. -En el Tribunal, presidido por el Dr. D. Julián Calleja, figuraban -jueces tan prestigiosos como el Dr. Alejandro San Martín, Dr. -Federico Olóriz, el Marqués del Busto, don Antonio Mendoza y los -profesores de la asignatura doctores Cerrada y Gil Saltor. - - [108] El buenísimo de D. Aureliano, á quien tanto venerábamos - sus discípulos, sucumbió de las resultas de un accidente de - laboratorio. Una salpicadura de sosa cáustica, producida por la - ruptura de un frasco, determinó la pérdida de la vista, á que - siguió una pasión de ánimo tan grande, que arrebató en pocos - meses al maestro. Fué el Dr. Maestre un excelente profesor, - que sabía comunicar sus entusiasmos á quienes le rodeaban. Yo - le debo favores inolvidables. Tras haberme apadrinado en la - ceremonia de la investidura de doctor, me animó insistentemente - durante mis ensayos de investigador, fortaleciendo mi confianza - en las propias fuerzas. Las cartas con que acusaba recibo de mis - publicaciones, constituían para mí un tónico moral de primer - orden. - -Mi triunfo no fué fácil, pues contendía con rivales de mucho mérito, -singularmente uno de ellos, á cuyos talentos y cultura siempre rendí -ingenua admiración y cordial estima. - -Como no he consentido jamás á mi amor propio el menor conato de -vanidad ni de engreimiento, declaro ahora que mi victoria, tan -sonada por aquellos tiempos entre la clase médica de la Corte, -debióse exclusivamente á dos motivos, en cierto modo impersonales -y circunstanciales: desde luego, á la eficaz preparación lograda, -explicando durante cuatro años consecutivos las asignaturas objeto de -la oposición; y, después, al crédito y favor que mis modestos pero -numerosos trabajos científicos (pasaban ya entonces de 60) habían -granjeado entre los sabios extranjeros. - -Yo deploré mucho haber debido recurrir, para llegar á la Universidad -Central, ideal de todo catedrático de provincias, á la pugna, cruel y -enconada siempre, de la oposición. Por cultas y corteses que sean las -armas esgrimidas en semejantes lides, dejan siempre en pos rencillas -y resquemores lamentables, enfrían amistades cimentadas á veces en -afinidades de gustos y tendencias, é impiden colaboraciones que -podrían ser provechosas para la ciencia nacional. - -Porque, para mí, ser catedrático de la Central constituía entonces -la única esperanza de satisfacer, con cierta holgura, mis aficiones -hacia la investigación y de aumentar mis recursos, harto mermados con -los incesantes gastos de laboratorio y de suscripciones á Revistas, -amén del sostén de numerosa familia. Ricos y prestigiosos eran mis -rivales; cultivaban pingües y bien merecidas clientelas, y podían -esperar. Pero yo, enfrascado en mis trabajos, había perdido casi del -todo las aptitudes clínicas; estaba, por consiguiente, inhabilitado -para la labor profesional, única ocupación que puede conducir al -médico al desahogo económico. Sólo en la decorosa industria del libro -de texto, tan fructuosa para los catedráticos de la Corte cuanto -precaria para los de provincias --industria sandiamente motejada por -quienes no conocen sino sus vituperables abusos--, entreveía yo ese -modesto pero holgado pasar, capaz de garantizarme, con la preciosa -conquista de _mi tiempo_, el bien supremo de la independencia del -espíritu. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO X - - Mi traslación á la Corte. -- Me domicilio en la calle de Atocha, - cerca de San Carlos. -- Semblanzas de algunos de mis amigos - y colegas de Facultad, hoy desaparecidos: Calleja, Olóriz, - Hernando, Letamendi, San Martín, etc. - - -Cuando, de retorno de las oposiciones, me incorporé á la familia, -la encontré aumentada con un hijo más. Ello fué motivo de júbilo, -aunque la aparición de un sexto retoño no suela despertar los mismos -entusiasmos que el primero. - -Entre mis comprofesores de Barcelona produjo la noticia de mi -triunfo agradable sorpresa, mezclada acaso con algo de contrariedad. -Parecióme advertir en algunos colegas cierto descontento por no haber -dado oportunamente algún paso encaminado á retenerme indefinidamente -en la capital catalana[109]. Estos sentimientos de consideración y -estima, tan honrosos para mí, tuvieron expresión amable y entusiasta -en cierto banquete de homenaje con que la _Academia de Ciencias -Médicas de Cataluña_ y mis colegas de claustro obsequiaron al que, -durante cerca de cinco años, tuvo el honor de ser su compañero y -colaborador. Al acto asistieron también varios profesores de la -Facultad de Ciencias y los simpáticos contertulios de la peña del -café. - - [109] Fué acaso mi estimado amigo Batlles y Beltrán de Lis quien - mostrose más disgustado con mi traslación á la Corte, pues tenía - empeño en crear para mí, en el Laboratorio Municipal, una plaza - de micrógrafo, decorosamente remunerada. La caída del partido - liberal, en cuyas filas militaba, y el consiguiente trasiego - de concejales, dieron al traste con los buenos propósitos de - Batlles, á cuyas generosas gestiones viviré siempre agradecido. - -Con verdadera pena hube de abandonar á tan excelentes amigos, y con -ellos á una ciudad donde encontré ambiente singularmente favorable -para la ejecución y publicación de mis trabajos científicos. Con -no menos tristeza despedíme de aquella tertulia célebre de la -_Pajarera_, donde, en compañía de García de la Cruz, Schwarz, -Soriano, Villafañé, Castro Pulido, Castell, Odón de Buen, etc., había -pasado ratos inolvidables. - -El eco de mis éxitos de opositor repercutió también en Zaragoza, -entusiasmando, según era natural, á mis amigos y paisanos. Allí, en -el seno del hogar, donde descansé algunos días camino de la Corte, -gocé una de las más puras y nobles satisfacciones que es dable -experimentar: la contemplación del gozo y del orgullo de los ancianos -padres..., de aquellos padres á quienes tantos disgustos causaran en -otro tiempo los devaneos y desobediencias de su hijo... Fué aquella -alegría hermosa compensación de sus desvelos y gran consuelo para -mí. ¡Cuánto hubiera dado yo porque la vida de mis progenitores se -hubiera prolongado hasta 1906, fecha del más sonado de mis triunfos -internacionales! Pero la ley de la vida es inexorable, y á pocos -padres es dado ser testigos de la culminación de la carrera filial. - -También mis excelentes profesores de Zaragoza celebraron mi elevación -á la Universidad de Madrid. Con alguna excepción, mostráronse ufanos -de su antiguo discípulo, y éste se consideró dichoso por haber dado -pretexto á la satisfacción de sus maestros. A ruego de aquéllos, y -para corresponder á tantos afectuosos plácemes, expuse, en dos largas -conferencias, ilustradas con numerosas figuras, los más importantes -resultados de mis trabajos de laboratorio. - -Grande fué la sorpresa de mis maestros de antaño al saber que -indiscutibles autoridades científicas del extranjero habían -confirmado mis modestos hallazgos y adoptado plenamente mis -interpretaciones. Entre los oyentes figuraban algunos condiscípulos -y hasta antiguos camaradas de travesuras y algaradas. Estos últimos -mostraban su asombro al reconocer hasta qué punto había sentado la -cabeza el desaplicado _chico de D. Justo_. - -Ofreciéronme, naturalmente, el agasajo ya entonces á la moda, es -decir, el banquete de honor, con los inevitables brindis, tan -impregnados de afecto cuanto de alentadoras y patrióticas esperanzas -acerca del porvenir de la naciente ciencia española. Recuerdo que -uno de los brindis más cariñosos y efusivos fué el del Dr. Fornés, á -quien suponía yo, gratuitamente, algo enfadado conmigo. - - * * * * * - -Llegué, por fin, á la capital de la Monarquía en Abril de 1892, á -los cuarenta años de edad, ansioso de trabajar y con la cartera -repleta de proyectos científicos. Según costumbre mía, instaléme -modestamente[110], cual cumple al obrero de la ciencia que siente -el _santo horror del déficit_, como diría Echegaray, y sabe que las -ideas, á semejanza del nenúfar, florecen solamente en las aguas -tranquilas. Pagaba de alquiler dieciséis duros al mes. Semejante -modestia, que algunos tachaban de excesiva é impropia de un -_príncipe de la toga académica_, según frase de cierto hinchado -catedrático, parecíame necesaria mientras tanteaba el terreno y -averiguaba los recursos disponibles para alimentar la familia y -desarrollar cumplidamente mis trabajos. Porque yo siempre diputé -peligrosa y contraproducente la conducta de esos profesores que, -recién llegados del rincón provinciano, instálanse en la Corte á lo -dentista americano, gastando sus modestos ahorros en costearse coche, -habitación y mueblaje, en espera de una clientela opulenta que no se -digna comparecer. - - [110] En el núm. 131, duplicado, de la calle de Atocha. - -Las costumbres de mis nuevos colegas casaban admirablemente con -mi manera de ser. Con íntimo regocijo advertí que en la Facultad -de Medicina, como en la Universidad, nadie hacía caso de nadie. -«Vivimos sin conocernos y morimos sin amarnos», solía decir D. Félix -Guzmán, profesor de Higiene, á quien chocaba mucho ese sistemático -apartamiento espiritual entre los colaboradores de una misma obra. -Parecidas sentidas lamentaciones oí á D. Federico Olóriz, recién -trasladado á Madrid desde el tibio y efusivo hogar granadino. - -Hay que desengañarse. La Corte no puede ser para el hombre laborioso -y modesto que gusta del trato social, la soñada «tierra de amigos» -del poeta. Dura y febril es la existencia en las grandes urbes: lo -enorme de las distancias y la carestía de la vida imponen, con el -trabajo forzado, el avaro aprovechamiento de todos los instantes. -Cultivar relaciones resulta un lujo que sólo pueden permitirse los -ricos y los ociosos. Pero, repito, esa relativa soledad sentimental -que tanto contristaba á Olóriz, fué siempre mi alegría. Frialdades y -desvíos parecen enojos, cuando son en realidad libertad y respeto. -«Cierto que nadie piensa en mí --me decía al verme al principio -perdido y solitario en el piélago de la Corte--; pero, en cambio, yo -puedo pensar en lo que quiera.» ¡Y no es flojo privilegio! - -No obstante lo cual, yo tuve la fortuna de encontrar y cultivar en la -Corte algunas valiosas amistades. Prescindiendo, por ahora, de los -camaradas ajenos al gremio docente (de ellos trataré en otro lugar), -citaré á Olóriz, Hernando, Letamendi, San Martín, Gómez Ocaña, García -de la Cruz, etc. Notemos que, á excepción de San Martín, todos estos -amigos pertenecieron á la modesta y arrinconada grey de _profesores -teóricos_, ajenos de esa devoradora codicia característica de la -mayoría de los grandes prestigios clínicos. Puesto que, á excepción -de Gómez Ocaña, los mencionados compañeros murieron ya[111], paréceme -justo y plausible estampar aquí algunas frases de elogio, á guisa -de semblanza breve, de algunos de ellos, y como tributo y recuerdo -de un afecto sin eclipses. Á la citada lista agregaré todavía los -nombres de D. Julián Calleja y del Marqués del Busto. No tuve la -suerte de tratar en la intimidad á estas dos prestigiosas figuras de -San Carlos; pero merecen aquí un recuerdo afectuoso, porque les debí -apoyos y protecciones oficiales inolvidables. - - [111] El Dr. Hernando vive aún, por fortuna, en Guadalajara, - jubilado y doliente; pero en un estado de postración que casi - equivale á la muerte. - - * * * * * - -Comencemos por nuestro decano el benemérito D. Julián Calleja. Ocioso -fuera insistir en su semblanza. Reciente su fallecimiento, casi todos -mis lectores médicos le conocieron, ya que por sus merecimientos -indiscutibles, exquisito don de gentes y el imperio de una voluntad -sugestionadora, alcanzó los más altos puestos profesionales y algunos -cargos políticos importantes. Tenía, naturalmente, sus debilidades, -conforme suelen tenerlas cuantos figurando en los partidos de turno y -cultivando legítimas ambiciones, resisten difícilmente las caricias -de la adulación ó las intromisiones del caciquismo; pero adornábanle -también cualidades intelectuales y morales de primer orden. Además de -ser excelente y celoso maestro, poseía envidiable talento organizador -y, sobre todo, sentía amor grande á nuestra Facultad de Medicina, -por cuyas mejoras y progresos se desvelaba. No fué un investigador, -ni podía serlo dadas sus aficiones á la política; mas asistió con -su estímulo y protección á cuantos veía inclinados á las tareas del -laboratorio. - -Todo su valimiento político lo puso en servicio de San Carlos. Á él -se deben, entre otras plausibles iniciativas, los nuevos laboratorios -y clínicas de la docta Casa; la construcción de un piso sobre el -vetusto edificio; la anexión al Hospital clínico de un ala del -Hospital provincial (conseguir esto exigió un pleito laborioso contra -la Diputación, dirigido por D. Julián con insuperable habilidad y -entereza); la creación de las cátedras de especialidades médicas; la -organización de los gabinetes de radiografía, mecanoterapia, etc. - -Yo debo agradecerle la construcción y organización del Laboratorio -de Micrografía, uno de los mejores y, por descontado, el más capaz -é importante de San Carlos. La creación de este centro de estudios -era apremiante, porque á mi llegada á la Corte encontréme por todo -Laboratorio con cierto pasillo angosto y largo, pobrísimo de material -é instrumental, sin libros ni biblioteca de Revistas. Quimérico -resultaba dar, en tan angosto local, mediana enseñanza práctica á más -de doscientos alumnos oficiales, amén de los libres. - -Requerido por mí, D. Julián tomó sobre sí la reforma, gestionándola -con extraordinario interés. Y haciendo gala de su maravillosa -actividad, consiguió en pocos meses la consignación en presupuesto -de los créditos necesarios y la ejecución de la obra. El nuevo -Laboratorio de Histología, capaz para trescientos alumnos, se -eleva frontero á la calle de Santa Isabel, encima de la grandiosa -sala de disección: encierra gabinete de trabajo para profesores y -ayudantes, gran salón de prácticas para los alumnos, departamentos de -Bacteriología, de Microfotografía, etc. - -Conseguido el local, siguiéronse los naturales complementos: la -compra de libros y Revistas, adquisición de estufas de esterilización -y vegetación, así como de número suficiente de microscopios. Al -viejo é imponente Ross, el _cañón_ del Laboratorio, menguadamente -acompañado de un par de antiguos modelos de Verick y Nachet, -añadiéronse, en épocas sucesivas, dos magníficos Zeiss y 40 -microscopios y microtomos de Reichert, destinados á los alumnos. -¡Era el ideal codiciado, la suprema aspiración de una vida!... Y -todo ello se llevó á cabo por D. Julián espontáneamente, sin halagos -ni adulaciones, inspirado en el noble entusiasmo que nuestro decano -vitalicio sintió siempre por la función docente. - -Ignoro si el venerable D. Julián, actuando en funciones de cacique -universitario, pecó algo, conforme dieron en decir ciertos adustos -censores; pero á todos consta que amó también mucho cosas tan santas -como la ciencia y la enseñanza, y que, á causa de pasión tan hermosa, -debemos perdonárselo todo. - - * * * * * - -Del ilustre Olóriz me ocupé ya en anteriores páginas, con ocasión de -relatar comunes andanzas de opositores á cátedras. Séame permitido -añadir aquí, en memoria del malogrado compañero, algunas frases -encomiásticas. - -Era D. Federico, como le llamábamos amigos y admiradores, el -_maestro_ por excelencia. Lo que en muchos es oficio, constituía -en él vocación irresistible. Asiduo, formal y concienzudo, cumplía -con insuperable celo su ministerio docente. De un exterior algo -vulgar, encerraba un espíritu refinadamente aristocrático. -Escribía tan maravillosamente como hablaba, y era dueño de palabra -fácil, elegante, agilísima, puesta al servicio de clarísimo -entendimiento[112]. No se prodigaba, sin embargo. Replegado en -su modestia, limpio de todo estímulo vanidoso, rehuyó siempre la -popularidad, como desdeñó la política, campo donde sus dotes de -formidable polemista hubiéranle traído triunfos resonantes. - - [112] Recuérdense sus admirables conferencias del Ateneo acerca - de las escuelas de Manjón, de Granada; sus primorosos discursos - en esta misma Cátedra sobre temas antropológicos; sus castizas y - sabias oraciones académicas, etc. - -En funciones de examinador pasaba Olóriz por riguroso y exigente. -Imponía á los discípulos con su severidad; pero los desarmaba con -la justicia. Y, terminada la carrera, aun los más desaplicados le -agradecían sus rigores, rindiéndole filial afecto. - -Hacia la época de mi traslación á Madrid vivía el maestro algo -retraído, refugiado en la cátedra y en el hogar, consagrando todos -sus escasos vagares á los estudios antropológicos, en que llegó -á ser autoridad indiscutible. Más adelante, creóse para él en -el Ministerio de Gracia y Justicia una cátedra de _Antropología -criminal_, donde aplicó por primera vez el sistema de identificación -del Dr. Bertillon y asentó las bases de un ingenioso proceder de -clasificación y reconocimiento de las impresiones digitales. Su -voluminosa obra acerca del _Índice cefálico en España_ y diversos -folletos antropológicos dan elocuente testimonio del ardor y acierto -con que el malogrado maestro emprendió la empresa de diferenciar -y clasificar los tipos antropológicos existentes en las diversas -provincias españolas. - -¡Lástima grande que las acometidas de una dolencia cruel quebrantaran -casi en plena juventud sus fuerzas físicas, esterilizando la -prosecución y coronamiento de una labor admirable, que había merecido -ya galardones y aplausos entre los sabios extranjeros!... Recuerdo -que, entre otros premios, recibió el de Fauvelle, de la Academia de -Medicina de París. - -Todos deplorábamos (y de ello se hace eco su amigo del alma, el -Dr. D. José Gómez Ocaña, en sentida y elocuente oración académica) -que el gran Olóriz no lograra en vida, con el renombre merecido, -aquellas ventajas y honores oficiales tan fácilmente alcanzados en -nuestro país hasta por el mérito más discutible, cuando sabe hacerse -valer y se exhibe aparatosamente[113]. Á sus éxitos sociales se -opuso el exceso de sus talentos y virtudes, ó más bien opusiéronse, -como dicen los franceses, «los defectos de sus grandes cualidades». -Irreprensible en su conducta, jamás pudo soportar la injusticia; -austero cumplidor de sus obligaciones, nunca transigió con la -holgazanería; lógico y grave en el pensar y el sentir, aborreció -la frivolidad y el error; decoroso y selecto en el lenguaje, jamás -abatió su palabra hasta la vulgaridad ó la chabacanería. - - [113] Todos los buenos oficios de sus amigos para llevarle al - Consejo de Instrucción pública, donde su acrisolada rectitud - y excepcional competencia pedagógica hubiesen rendido ópimos - frutos, fracasaron deplorablemente. - -Olóriz era maestro en todos los momentos de su vida. Dotado de genio -dialéctico y de exquisita sensibilidad para percibir hasta las más -tenues refracciones con que la pasión ó la palabra desfiguran la -verdad, no podía oir un desatino sin corregirlo en el acto. No era -acritud de carácter ni deseo de zaherir, sino tendencia innata á -corregir y edificar. Era un instinto irresistible que se explayaba lo -mismo en familia que en la calle, igual con sus discípulos que con -sus compañeros. - -Una de sus características consistía en el decoro y distinción -señoril de su palabra. Jamás acertó á ser vulgar. Aun acerca de -las cosas triviales hablaba con tanta corrección y esmero que, al -oirle, sentíase uno como avergonzado de tener que contestarle en el -pedestre lenguaje de todo el mundo. Quienes no le conocían reputaban -acaso pedantería lo que era natural distinción intelectual y deseo -de conservar luciente y aguda, en todo caso, el arma poderosa de su -palabra. - -Por desgracia, hay excelencias que no se perdonan. Nos recuerdan -demasiado nuestra inferioridad y acaso infunden temor. Por eso á -Olóriz se le estimaba más que se le quería, y dejó muchos admiradores -y pocos amigos. - -El caso de Olóriz es muy instructivo. Por de pronto nos consuela -algo de nuestra mediocridad. Y demuestra, además, lo peligroso de la -probidad demasiado escrupulosa y del talento demasiado grande. Tan -nobles y sobresalientes dones sólo son tolerables cuando se atemperan -y dulcifican con algunas debilidades profundamente humanas: con la -frivolidad y complacencia que desarman la envidia y con la piedad y -la alegría que nos preservan de la indignación. - - * * * * * - -Otra de las personas con quienes mantuve trato asiduo desde mi -llegada á Madrid, fué D. Benito Hernando, catedrático de Terapéutica, -pocos años antes trasladado de Granada. Modestia excesiva, -austeridad de costumbres, desprecio del dinero y de los vanos -honores, devoción y afecto desinteresado hacia los amigos, eran -sus más salientes prendas. No valía menos en el orden intelectual. -Era Doctor en Ciencias y Medicina, carreras que estudió paralela y -concienzudamente. Educado por un tío sacerdote, creía firmemente -en Dios; pero creía también en la ciencia. Añoraba las grandezas -de nuestro siglo de oro; veneraba á Cisneros y á Cervantes y -rendía culto fervoroso á la música y al arte cristianos. El amor -á la tradición no le impedía --repetimos-- cultivar las Ciencias -naturales. Sabido es que durante cierta época de su vida frecuentó -con igual entusiasmo y asiduidad las iglesias que los laboratorios. -De aquellos sus tiempos juveniles data su mejor obra titulada: _La -lepra en Granada_, concienzuda labor de Anatomía patológica y de -Clínica, menos conocida y encomiada de lo merecido. - -Era D. Benito archivo inagotable de anécdotas y sucedidos, de frases -y ocurrencias ingeniosas, que solía traer muy á cuento. Acaso abusaba -algo de su extraordinaria retentiva y del gracejo y agudeza de su -conversación. Hablaba como quien se huelga hablando y sabe que place -á sus oyentes. ¡Es tan difícil, aun á los más discretos, contener y -reservar el talento! - -Conmigo y con mi familia portóse con una generosidad y abnegación -que jamás agradeceré bastante. Recién llegados á Madrid, ofrecióme -espontáneamente sus buenos oficios; deshízose cerca de otras personas -en elogios de mis modestos méritos; presentóme á varios personajes -del mundo literario y artístico, entre otros, al sabio D. Facundo -Riaño, de cuyo trato agradabilísimo conservo imborrables recuerdos; -dióme antecedentes de muchos hombres y sucesos actuales y pretéritos; -hízome gustar las bellezas y sublimidades de la arquitectura -cristiana, materia en la cual era consumado maestro; en fin, vino á -ser para mí el amigo asiduo y constante, más aún, el confidente y -consejero íntimo. - - * * * * * - -Otro de los compañeros cuya amistad cultivé fué el asombroso -Letamendi. Halléle bastante envejecido. No era ya Decano de la -Facultad y asistía poco á clase. Por aquella época hallábase atacado -de la torturante enfermedad vesical que le obligaba frecuentemente á -recluirse y suspender sus recepciones, aquellas famosas tertulias de -«secano» como las llamaba él, en que se leían versos, se conversaba -deliciosamente y lucía el maestro sus portentosas facultades de -_causeur_ ingenioso, de músico y de poeta humorístico. De cuando -en cuando, recobraba el buen humor y trabajaba; pero sus palabras -y escritos irradiaban á menudo esa tristeza filosófica con que -se contempla el mundo y los hombres cuando se acerca la trágica -despedida. «Escribo á hurtadillas del dolor», decía melancólicamente -en un admirable discurso acerca de los juegos higiénicos, leído por -Moret en el Ateneo. - -Su voz era algo nasal y sus frases salían en ritmo pausado, como -de quien medita antes de hablar y desea ser bien comprendido. -Platicando, resultaba infatigable. Su palabra surgía espontánea, -vistosa é irisada, cual surtidor en fontana. Eran aguas profundas -y, por tanto, límpidas y calientes; límpidas por lo impecable de la -forma, calientes por la emoción que les comunicaba. Todos le oíamos -embelesados, sin osar la irreverencia de convertir en diálogo el -monólogo. ¿Cómo interrumpir ó desviar, con un comentario vulgar -ó inoportuno, aquella catarata de imágenes brillantes, de frases -agudas, de pensamientos originalísimos? - -Durante esos pocos días en que el dolor le olvidaba y podía pasear, -holgábame yo de acompañarle por el Retiro, el Prado ó las calles -céntricas. Bastaba la visión instantánea de una persona, de un objeto -cualquiera, para sugerirle en el acto comparaciones tan ingeniosas -como gráficas. Viendo un sujeto muy alto que caminaba torpemente -exclamaba: «Ese hombre va mareado de verse tan alto». Topábamos con -un modesto industrial ambulante que exhibía un fonógrafo, y decía: -«Ahí viene el conejo de Indias parlante» (aludía á la voz chillona y -menuda del viejo fonógrafo de Edison). Aproximábase á nosotros una -jamona exuberante y esbelta: «¡Cuidado con chocar con estos _jarrones -de carne_; á nuestra edad los quebrados seríamos nosotros!» Al pasar -una vez por delante del Ministerio de la Gobernación, párase de -pronto y dice: «Esta es la única Escuela de Geografía de nuestros -gobernadores; aquí saben hacia dónde cae su provincia y aprenden -el camino gracias á la dirección del puntapié con que los despide -el Ministro.» De pronto, una ráfaga del Guadarrama nos obliga á -embozarnos, y Letamendi comenta: «Para estos fríos, el mejor abrigo -es la piel de mujer», etc., etc. - -D. José tenía el don inapreciable de la amenidad. Recuerdo que en -cada uno de nuestros paseos discurría sobre tema diferente. Durante -su juventud y madurez, había leído mucho y meditado más. Si el hada -que presidió á sus destinos le otorgó todas las gracias, él por su -parte ofrendó fervorosamente á todas las musas. Ahí están para probar -su saber casi universal, y por tanto, su vocación por el trabajo, los -admirables libros de Patología general y de Higiene, sus discursos -del Ateneo y los académicos sobre temas filosóficos, políticos y -sociales, sus obras musicales, hasta sus admirables pinturas. Y con -todo eso, el blanco favorito de sus meditaciones fué la filosofía. - -Lástima grande que escrúpulos disculpables en un enfermo impidieran -al maestro la redacción y publicación del fruto de sus reflexiones. -¡Quién sabe si la filosofía española, tan servil y modesta que vivió -casi siempre de prestado, marchando á remolque del extranjero, habría -tenido al fin su Kant ó su Herbert Spencer! Porque, en mi sentir, -Letamendi era, ante todo y sobre todo, un pensador. - -Aventurado resulta juzgar de intenciones no realizadas, de proyectos -agostados en flor por el rigor de adversas circunstancias. Séame -lícito, empero, declarar que se equivocaban tanto el candoroso -Ceferino González, al afirmar que «la filosofía de Letamendi, no -obstante su originalidad, no salía de la corriente cristiana», como -quienes, atenidos al cortés exoterismo de los libros y conferencias -de D. José, diputábanle católico á macha martillo. Harto sabíamos sus -íntimos que, en el fondo, su concepción filosófica era profunda y -radicalmente agnóstica. - -Sin duda que el sistema filosófico de Letamendi no hubiera sido, en -principio, más verdadero que los conocidos. ¿Existe, por ventura, -alguna interpretación del mundo ó de la vida que sea algo más que -noble y ambicioso ensueño? Pero la novela forjada por D. José -habría sido un libro primoroso, ingeniosísimo, lleno de sorpresas -y sugerente quizás de otros libros igualmente agradables. Con los -principios, nociones y categorías de la razón, habría tejido un nuevo -manto, singularmente artístico y fastuoso, tendido piadosamente sobre -los insondables abismos de la muerte y de lo incognoscible. Y nos -habría hecho sentir y pensar... ¿Qué filósofo hizo más? - -Rémora para la publicación del libro que preparaba con el título -de «El positivismo absoluto», fueron sus progresivos achaques y -la falta de esas placidez y alegría que sólo da la clara visión -de un largo camino delante de sí. En respuesta á mis excitaciones -para que publicara lo antes posible su concepción filosófica, -exclamaba: «¡Ah, si yo viviera en Francia ó en Inglaterra!... Poco -me quiere usted cuando desea verme, en las postrimerías de la -vida y atormentado por cruel enfermedad, á vueltas con anatemas y -excomuniones episcopales.» - -Para los trabajadores metódicos y de pan llevar, entre los cuales -tengo la humildad de contarme, D. José adolecía de un defecto -indisculpable: la manía enciclopédica. Su atención hacía escala en -todos los asuntos, sin anclarse definitivamente en ninguno. Harto -conocía él su debilidad cuando, reaccionando contra cariñosas -reprensiones, disculpaba sus «aficiones rotatorias» satirizando -donosamente á los especialistas científicos. - -Con candor sólo comparable con mi buena intención, intenté yo -encauzar aquellas admirables facultades, dirigiéndolas resueltamente -hacia la filosofía biológica, para la cual parecíame D. José -superiormente dotado[114]. Con destino al Congreso Médico de Roma, -escribía éste por entonces cierto estudio sintético sobre el -mecanismo de la herencia y las incongruencias del instinto sexual; y -deseoso de documentarle, puse á su disposición los libros, entonces -recientes, de los hermanos Hertwig sobre la conjugación de las -células sexuales, y el de Weissmann sobre la herencia, la naturaleza -del plasma germinal y el sentido biológico de la muerte. Días después -me devolvió los volúmenes. ¿Los leyó? Lo ignoro. En todo caso, el -rico arsenal de datos objetivos en ellos contenido fué poco ó nada -aprovechado. - - [114] En las obras de novísimos filósofos naturalistas, - encuéntranse conceptos y teorías que parecen inspirados en - los libros de Letamendi. Recordemos, entre otras notables - coincidencias de pensamiento, la _fórmula de la vida_, casi en - iguales términos expuesta por D. José y por el biólogo francés Le - Dantec. - -Hombres como Letamendi, cuando llegan á la madurez, renuévanse -difícilmente. Cerebros en plena efervescencia, desbordantes de -ideas, sólo saben producir. Arrastrados por el gusto y el poder de -la creación, siguen de mala gana las lucubraciones de los otros. Á -la manera de la larva, hilan casi exclusivamente el capullo de la -invención con lo asimilado en la primera juventud. Entristece pensar -que, á cierta edad, el mecanismo pensante está definitivamente -construído. Ya no enseñan ni educan las nuevas lecturas; actúan -á lo más como conmutadoras de pensamiento, y sugerentes de temas -retóricos. Segregamos sin absorber. Fatigan las descripciones, -embaraza la copiosidad de los hechos, molestan los detalles. Y, sin -embargo, los hechos son necesarios. Como en el mito de Anteo, sólo -recobramos la fuerza al afianzar nuestros pies sobre la tierra. - -¡Suerte aciaga la de España! Casi todos sus hijos geniales se -malogran ó rinden fruto inferior á sus potencialidades. Fáltales, -unas veces, la placidez y serenidad de espíritu, gajes inestimables -de la salud física y moral; otras, el valor y la entereza para -desafiar sentimientos y prejuicios del ambiente; casi siempre, en -fin, el trabajo metódico y disciplinado. - - * * * * * - -Con D. Alejandro San Martín, el afamado cirujano, uniéronme estrechos -lazos de afecto y de grata intimidad. Nos veíamos casi diariamente -en la famosa _peña_ del Suizo (de ella hablaré más adelante), cuya -presidencia ocupaba por el doble fuero de la antigüedad y del talento. - -Fué San Martín uno de los hombres más cultos, simpáticos y mejor -educados que he conocido. Yo aprendí mucho con su conversación. Acaso -por el contraste de nuestros caracteres hicimos siempre buenas migas. -Á la ruda franqueza de mis juicios, oponía San Martín la ironía, -el eufemismo y los temperamentos diplomáticos. «Me encantan los -métodos jesuíticos», decíame una vez _ex abundantia cordis_. En su -léxico faltaban vocablos tan corrientes, y á veces tan necesarios, -como «ignorante, grosero, pedante, etcétera». Juzgando la picardía -política ó la farsa científica, extremaba á veces tanto, acaso -irónicamente, el _suaviter in modo..._; ponía en sus comentarios -personales tales distingos y atenuaciones, que me impacientaba y casi -me irritaba. - -Pero si en nuestras amistosas discusiones salía yo perdiendo, en el -intercambio de ideas y sentimientos ganaba siempre. Merced á sus -consejos y sobre todo á la habilidad y discreción de su conducta, -conseguí atenuar un tanto esa desagradable é incivil inclinación á -decir toda la verdad y á indignarme demasiado contra la injusticia. -Confieso que en este punto, y no obstante las lecciones de la -experiencia, hállome todavía muy lejos de la perfección. - -Temperamento reflexivo y laborioso, San Martín fué toda su vida -infatigable estudiante. Como decía su condiscípulo el Dr. Cortezo, -«D. Alejandro no fué nunca joven». En su lenguaje algo paradójico, -lo reconocía él mismo, al decirnos: «Yo tuve la desgracia de ser -modelo de alumnos sumisos y aplicados; no puede pedírseme, pues, nada -extraordinario.» - -Adoraba la música, á la que consagraba casi todos sus ocios. Y, como -la mayoría de los talentos de tipo auditivo, San Martín era orador, -pero orador discursivo, vigoroso, lleno de recursos polémicos y de -imágenes felices y pintorescas. Á su verbo afluente sólo perjudicaba -cierto ligero titubeo en la pronunciación y algo de esa lentitud -expositiva de que adoleció también Letamendi, nacida del empeño en -hallar la frase justa y el argumento que, hiriendo á fondo el corazón -del asunto, pasa rozando el corazón del adversario. En los _corps -à corps_, su palabra tornábase singularmente ágil é intencionada. -Acordándose, sin duda, del propio oficio, el escalpelo crítico se le -convertía en bisturí. Pero ni aun en los transportes de la pasión -olvidaba las buenas formas. Rajaba, inclemente, al adversario, mas -adormeciéndole siempre con el cloroformo de la cortesía y del halago. - -Las vacilaciones del cirujano de San Carlos como filósofo (en el -fondo era kantiano y algo escéptico), como político y hasta como -científico, fueron objeto de censuras entre compañeros poco dados -á estudiar caracteres complejos. Á mí, las fluctuaciones de D. -Alejandro me lo hacían particularmente simpático. Revelaban estudio -reflexivo y honradez de pensamiento. No duda el que quiere, sino el -que puede. Sólo las cabezas sencillas, ó las ayunas de curiosidad -filosófica ó científica, gozan del reposo y la fe. Al modo del aire -en las cordilleras, en los espíritus elevados el pensamiento está -en perpetua inquietud. Sabido es que, cuando se medita demasiado, -la acción se vuelve tarda y premiosa; porque, antes de resolver, la -razón debe recorrer largas vías asociativas, dar audiencia, según la -frase de Bismarck, á numerosos pensamientos. - -Como Letamendi, y en más recientes tiempos el asombroso Unamuno, D. -Alejandro gustaba mucho de la paradoja, una de las características -del talento vasco, según Sánchez Moguel. Lejos estoy de censurar -esta tendencia de ciertos espíritus selectos. Prescindiendo de su -contenido ideal y ciñéndonos á sus efectos inmediatos, la paradoja -representa un despertador mental de primer orden. Al choque de lo -insólito, de lo inopinado, el sentido crítico, apoltronado por las -rutinas de la diaria labor, reacciona vivamente. Y revélase en cada -contradictor lo más íntimo, vivo y personal de la máquina nerviosa: -la imaginación constructiva. Y el hombre pensante aparece. Porque, -en realidad, los hombres sólo se nos revelan plenamente cuando -les constreñimos á forjar bien ó mal una idea nueva ó un juicio -improvisado; cuando, sorprendidos por la violencia anárquica de la -paradoja, se ven desamparados de los andadores del sentido común y -del comodín de las opiniones hechas, y deben construir en caliente y -sobre la marcha una hipótesis personal. - -Tal me pareció ser la intención de las paradojas de don Alejandro. -Estoy persuadido de que no creía en muchas de las que con tanto calor -defendía; constituían, por punto general, ingenioso ardid destinado -á prestar viveza y amenidad á los coloquios del café, y nobleza y -animación á las controversias académicas. - -Por lo demás, San Martín fué un catedrático eminente y celoso, -que ha dejado aventajados discípulos. De sus admirables dotes de -investigador y maestro quedan testimonios elocuentes en numerosas -monografías y folletos, amén de varios libros de texto. Entre sus -trabajos de laboratorio descuellan, por la elegante originalidad -del pensamiento, los experimentos de anastomosis arterio-venosa, -encaminados á restaurar la circulación interrumpida en casos de -aneurisma, _trombus_ ó ateroma. Sentía verdadera pasión por nuestro -renacimiento intelectual, y, por encima de todo, vibraba en él un -patriotismo ardiente y de bonísima ley. Su conocimiento de varias -lenguas europeas, permitíale renovarse de continuo, á cuyo fin, -durante las vacaciones, visitaba los grandes focos científicos del -extranjero. - -Por sus aptitudes para la política (figuraba en el partido liberal -acaudillado por Moret) y su excelente preparación en materias -pedagógicas, D. Alejandro San Martín alcanzó la cartera de -Ministro de Instrucción pública. Según referiré más adelante, -las circunstancias me permitieron contribuir algo á tan honrosa -designación. Si la inestabilidad ministerial no fuera régimen normal -de nuestra política, por seguro tengo que nuestro amigo habría -desarrollado importantes iniciativas en materias docentes y corregido -inveterados abusos. - - * * * * * - -Merecen también recuerdo de gratitud en estas páginas otros dos -compañeros, con quienes, á causa de la diferencia de edades y de -rumbo social, no llegué á tener intimidad. Aludo al caballeroso -Marqués del Busto, profesor de Obstetricia, quien, deseando proteger -el Laboratorio de Histología de San Carlos, le cedió durante muchos -años, y hasta su muerte, sus emolumentos de Director de Clínicas; y -al benemérito Dr. Calvo y Martín, catedrático de Operaciones, quien -entusiasmado por mis modestos éxitos de investigador, y deseando -serme útil, ofrecióme generosamente, con carácter vitalicio, -habitación en una de sus casas, honrándome además con otras -atenciones. No pude, sin embargo, aceptar el agasajo de mi simpático -paisano, á causa de mi deseo de vivir cerca de la Facultad de -Medicina (la casa ofrecida estaba en la calle de Isabel la Católica). - -Tales fueron, en suma, entre los compañeros ya desaparecidos para -siempre, los que más influyeron en mí, ora con su apoyo oficial, ora -con sus enseñanzas, y siempre con sus consejos y estimación. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XI - - Peligros de Madrid para el hombre de laboratorio. -- Tentaciones - del diletantismo científico, literario y artístico. -- Mis oreos - espirituales: paseos por los alrededores de Madrid, y la peña del - Café Suizo. -- Nuevas investigaciones sobre la estructura del - cerebro. -- Comienzo la publicación de mi obra de conjunto sobre - la textura del sistema nervioso de los vertebrados. - - -Madrid es ciudad peligrosísima para el provinciano laborioso y ávido -de ensanchar los horizontes de su inteligencia. La facilidad y agrado -del trato social, la abundancia del talento, el atractivo de las -Sociedades, cenáculos y tertulias, donde ofician de continuo los -grandes prestigios de la política, de la literatura y del arte; los -variados espectáculos teatrales y otras mil distracciones, seducen y -cautivan al forastero, que se encuentra de repente como desimantado -y aturdido. En su vida hase operado radical metamorfosis: la abeja -se ha convertido en mariposa, cuando no en zángano. La filosofía, el -arte, la literatura, hasta la política y los deportes, tiran del alma -con mil hilos invisibles y tenaces. Al obrero atareado, ha sucedido -el ameno sibarita intelectual. - -Además, el instrumento cerebral forjado durante muchos años de -soledad y recogimiento, se _desdiferencia_ y embota cual herramienta -tocada de orín: la especial mentalidad, traída del rincón -provinciano, va poco á poco igualándose con la mentalidad de todo el -mundo. Los callos se pierden y las manos se enguantan. Y el tiempo se -va en admirar é imitar. - -En vano pretendemos hacer alto en la pendiente, abandonar -resueltamente el camino de Sibaris ó de Atenas, retroceder, en fin, -á los severos hábitos de antaño: movidos por el pundonor, llegamos -hasta planear hermosos programas de acción. Mas, desgraciadamente, -todo se malogra...--No queda tiempo para nada --exclamamos con -amargura. - -Sin embargo, yo me propuse á todo trance cerrar los oidos al cántico -de la sirena cortesana, y defender mi tiempo, trabajando tanto como -en provincias. Y lo conseguí por fin, no sin provocar frialdades, ni -impedir que se me aplicasen los epítetos de _hurón, estrafalario y -orgulloso_. - ---«Pero quién conoce, quién trata, quién puede pedir un favor á -Cajal» --exclamaba cierto clínico eminente en un corro de médicos, -molesto acaso por no tener confianza bastante para hacerme -determinada recomendación. Á mí me asombraba este juicio de los -compañeros, y más aún que echaran á mala parte mi sistemático -arrinconamiento. Sorprende, en efecto, que personas conocedoras y -hasta celebradoras de mis modestos frutos de Laboratorio censurasen -precisamente aquellos hábitos y cualidades morales, absolutamente -indispensables para el logro de tales frutos. - -Estoy muy lejos de pretender --lo he dicho ya varias veces-- que el -hombre de ciencia sea un cartujo; antes bien, estimo necesarios los -pasatiempos, las excursiones, el teatro, el Ateneo, la literatura, -las tertulias, etc. Mas todo á su hora, con medida y como quien toma -un reconstituyente; cuando lo pida el ánimo, en fin, y no cuando lo -deseen los demás. Será egoísmo, pero egoísmo disculpable, porque sin -él no hay labor seria posible. - -Precisamente, y por compensación de la excesiva concentración -de la vida de Laboratorio, he cultivado siempre en Madrid dos -distracciones: los paseos al aire libre por los alrededores de la -villa, y las tertulias de café. - -¡Los alrededores de Madrid! No es cosa que yo los descubra ahora, -vindicando una vez más al calumniado Manzanares y á la austera meseta -castellana. Menester es tener sentido cromático de oruga para echar -siempre de menos el verde mojado y uniforme de los países del Norte, -y menospreciar la poesía penetrante del gris, del amarillo, del pardo -y del azul. Ni es cierto tampoco que, en el paisaje de la Corte, -falte la jugosa nota del verde. Lejos de ser páramos y eriales, los -alrededores de Madrid -- el Retiro, la Moncloa, la Casa de Campo, -Amaniel, la Dehesa de la Villa, el Pardo, etc.--, son de lo más -frondoso y pintoresco que poseemos en España. Vivimos en las faldas -de una sierra, cuyo elegante perfil embellece nuestro horizonte y -cuyas auras purifican nuestro ambiente. Y en la primavera y otoño -la llanura castellana se ofrece cubierta de césped y salpicada de -flores. En ninguna parte posee el paisaje contrastes más variados, -según las estaciones. Cualquiera que sea la preocupación del -espíritu, siempre hallaremos un rincón solitario cuya apacible -belleza apague las vibraciones del dolor y abra nuevo cauce al -pensamiento. ¡Cuántos pequeños descubrimientos asócianse en mi -memoria á tal sendero solitario de la Moncloa ó á un fresno ribereño -del Manzanares, ó alguna colina de Amaniel ó de la Dehesa de la -Villa, espléndidos miradores desde los cuales ostenta el Guadarrama, -asomado entre pinos, toda su serena majestad! - -Pero además del paisaje físico, conviene también al hombre de -laboratorio el paisaje moral, la amena tertulia, donde, al calor de -la amistad y de la confianza, broten, variadas y espontáneas, las -flores del ingenio. - -Á la verdad, en mis primeras tentativas exploratorias por las -tertulias matritenses, fuí poco afortunado. Hallé desde luego, en -el Café de Levante, una peña de antiguos camaradas, en su mayoría -médicos militares, que yo había conocido durante la campaña cubana. -Entre estos simpáticos compañeros reinaba franqueza fraternal, -y á ratos su conversación era viva, chispeante é instructiva. -Pero un hado adverso nos perseguía: casi todos los días, fatal, -irremediablemente, los comentarios derivaban hacia la murmuración -contra los superiores jerárquicos ó hacia el escalafón de Sanidad -Militar; ese escalafón maldito, destructor de todo estímulo noble -y de toda ambición generosa, rémora de la justicia, asilo de la -gandulería y una de las mayores calamidades que padecemos en España. - -Harto ya de oir hablar del «_salto del tapón_, de _ascensos y cruces -inmerecidas_, de _carreras escandalosas_, de _retiros en buena -edad_», etc., cuadréme un día y les dije sobre poco más ó menos: - ---Señores, todo eso que ustedes cuentan sobre las cruces pensionadas, -los ascensos de gracia y el escalafón, resulta muy interesante -para la familia; pero en el mundo deben existir otras cosas quizás -más interesantes todavía. Bueno es hablar de las estrellas de la -bocamanga; pero de vez en cuando convendría platicar también de las -estrellas del cielo y de las células, esas estrellas de la vida; -laudable es preocuparse de ascender en la carrera; pero no estaría de -más que procurásemos asimismo ascender algo, mediante el estudio y -la reflexión, en el concepto de la propia estima; está perfectamente -eso de prepararse para la vejez apacible y suculento retiro; pero -hallo más urgente y honrado aún trabajar, durante la juventud, para -merecerlo. - -Á mis amistosos consejos contestaron con bromas y chirigotas; los -más formales prometieron, sin embargo, enmendarse, aportando para lo -sucesivo temas más variados y amenos; pero, transcurrida la semana, -el hábito restableció su imperio, y reincidimos lamentablemente -en los consabidos comentarios tocantes á los ascensos, camarillas -y escalafón. ¡El mal carecía de remedio! Aquellos beneméritos -compañeros, no exentos ciertamente de talento, aunque petrificados -por la ociosa vida de campamentos, cuarteles y casinos, sólo leían la -_Gaceta_ y el _Boletín de Sanidad Militar_. - -Con pena abandoné el trato de camaradas que evocaban en mi memoria -trances de guerra y juveniles aventuras transatlánticas, y busqué -otra tertulia donde esparcir el ánimo y vivificar las ociosas -barbecheras cerebrales. - -Creo que fué San Martín quien me presentó á la _peña_ del Café Suizo, -reunión de rancio y glorioso abolengo, pues en ella habían figurado -políticos, literatos y hasta financieros insignes. - -Aunque desde el aspecto político y literario la citada _peña_ -había venido á menos, gozaba todavía por aquel tiempo de -justificado renombre. De allí salieron, según es notorio, Senadores -universitarios, Catedráticos, Rectores, Consejeros y hasta -Ministros... Tan famosas y comentadas llegaron á ser las discusiones -de la peña, que ocurrió á menudo, y con grave riesgo de indiscreción, -el hecho de formarse, en las inmediatas mesas, tertulias parásitas, ó -de oyentes, las cuales, por el módico precio del café, adquirían el -derecho de conocer nuestras ideas y murmurar á mansalva. - -Entre los comensales, dominaban naturalmente los galenos, á la -cabeza de los cuales figuraba D. Alejandro; mas colaboraban también -abogados, propietarios, catedráticos de Universidad y, en fin, -personas de toda laya y condición. Todo el mundo era admitido con -tal de ser presentado por un socio formal, y á condición de someterse -á las tres normas siguientes: 1.ª, guardar al discutir el debido -respeto á las personas; 2.ª, discurrir de lo que no se entiende ó se -entiende poco (tratábase de evitar las latas pedantes y académicas), -y 3.ª, olvidar á la salida todos los desatinos é incoherencias -provocados por el estímulo del café ó por los _horrores_ de la -digestión. Porque importa notar que nuestra reunión se celebraba en -las primeras horas de la tarde, y pocas veces duraba más de una. -De esta suerte, al levantarse la sesión, los cerebros hallábanse -caldeados, pero ágiles todavía para la cotidiana labor. Bueno es -divagar algo todos los días; fuera, empero, peligroso prolongar el -_diástole_ de la mente á expensas del _sístole_ del trabajo. - -Á propósito de la citada regla «de olvidar á la salida las -conversaciones de la tertulia», solía advertirnos San Martín, siempre -circunspecto y meticuloso en sus opiniones: «Conste, señores, que no -respondo fuera de aquí de los disparates y tonterías que ustedes me -hayan obligado á decir.» Que tan prudente consejo fué rigurosamente -observado, lo persuade el hecho de que durante más de veinte años de -casi diarias controversias, algunas harto acaloradas, jamás tuvimos -un disgusto. - -Con pena recuerdo ahora las renovaciones que el tiempo y la muerte -impusieron á nuestra querida peña del Suizo. Estas tertulias son -cuerpos vivos con juventud, madurez y decadencia; y, á semejanza de -todo organismo, se nutren, crecen, asimilan y desasimilan. Nuevas -células se incorporan á la colmena, mientras que otras ¡ay! perecen ó -se extravían... ¡Y los muertos son ya legión!... - -Á guisa de homenaje á los simpáticos compañeros desaparecidos, con -quienes durante tantos años comulgamos diariamente «en espíritu y -en verdad», desearía yo estampar aquí sus nombres, con los títulos -éticos é intelectuales que les granjearon afecto y estima perdurables. - -Pero fueron tantos, que, dada mi mala memoria, resulta imposible -enumerarlos todos. Citaré, sin embargo, á los más asiduos y -constantes: á Félix Rubio, abogado y propietario, dotado de -excelente criterio, «caballero sin tacha y sin miedo», que debió -haber sido militar, y que, no obstante su devoción por Silvela y -sus ideas enérgicamente conservadoras, renunció á toda aspiración -política, asqueado por la corrupción del sufragio y los desórdenes -de la administración; al veterano Alderete, prototipo del castizo -miliciano nacional, algo farolero y candoroso, pero de tan buenos -sentimientos, que había salvado en diversos siniestros urbanos y -ferroviarios á numerosas personas, mereciendo varias cruces de -Beneficencia, que ostentaba arrogante en las procesiones cívicas -del Dos de Mayo; á F. Aner, farmacéutico injertado en burócrata, -espíritu rectilíneo, irreductible y apasionado en las polémicas, -fervoroso de Proudhon y de Marx, tan austero que, habiendo podido -ser rico, vivió y murió pobre[115], y tan optimista que, para él, la -humanidad formaba un coro de ángeles, convertidos en demonios á causa -de la nefasta intervención de reyes, magistrados y sacerdotes; al -doctor Carlos de Vicente, carlista librepensador, algo misántropo, -agudísimo y ocurrente, y que, educado en París, lucía un _esprit -français_ de la más fina especie; al Dr. López Silva, médico y -naturalista notable, llamado por antonomasia «la gran persona ó la -persona» á causa de su bondad angelical, el cual tenía la costumbre -de retratar á todas las gentes de que se hablaba, caracterizándolas -con rasgos típicos tomados de la Zoología; al sabio profesor de -Literatura don A. Sánchez Moguel, archivo inagotable de dichos y -anécdotas tocantes á personajes políticos y literarios, referidos -con viveza y gracejo insuperables, y cuyo trato resultaba á veces -algo difícil por consecuencia de una vanidad vidriosa é irritable, -impropia de talento tan sólido y brillante; al Dr. Thous, católico -ferviente, médico estudioso, y á quien, á cambio de los buenos ratos -que nos proporcionaba con su charla, ora satírica ora edificante, -sólo le reprochábamos la debilidad, harto disculpable, de insistir -demasiado en sus hazañas clínicas; á Fortanet, el conocido impresor, -republicano fogoso y de buena fe; al célebre poeta Marcos Zapata, -poco asiduo á la mesa, y cuyas agudezas y oportunidades, amén del -relato de sus aventuras de bohemio, constituían el deleite de la -reunión; al doctor B. Escribano, el último de los contertulios -desaparecidos, sobrio y austero conversador, cuyas _caídas_ -inesperadas desconcertaban á los más afluentes parlanchines, etc. - - [115] Fué diputado provincial durante la República y gozó de gran - predicamento entre los demócratas. - -La peña del Suizo continúa hoy completamente renovada, aunque -algo decaída, después de la muerte del inolvidable San Martín. -Buenas cosas dijera de los actuales contertulios, muchos de ellos -catedráticos, si la discreción más elemental no me impusiera el -silencio. Concretareme á citar á D. Joaquín Decref, á Castro y -Pulido, á Ambrosio Rodríguez, al Dr. Isla, á Perico Valls, á Blas -Cabrera, á Odón de Buen, á F. Martí, á Antonio Vela, á J. Ramírez -Ramos, á Clodomiro Andrés, etc. - -Yo debo mucho á la sabrosa tertulia del Suizo. Aparte ratos -inolvidables de esparcimiento y buen humor, en ella aprendí muchas -cosas y me corregí de algunos defectos. Allí elevamos un poco el -espíritu, exponiendo y discutiendo con calor las doctrinas de -filósofos antiguos y modernos, desde Platón y Epicuro á Schopenhauer -y Herbert Spencer; mostramos veneración y entusiasmo hacia el -evolucionismo y sus pontífices, Darwin y Häckel, y abominamos de la -soberbia satánica de Nietzsche. En el terreno literario, nuestra mesa -proclamó el naturalismo contra el romanticismo, y al revés, según -los oradores de turno y el humor del momento. En torno de ella, Pepe -Botella y San Martín, los más filarmónicos de la reunión, riñeron -descomunales batallas en favor de Wagner, cuando en España apenas -había más wagneristas que el regocijado Peña y Goñi. - -Burla burlando, también nuestra peña hizo un poco de política. Sin -afiliarse abiertamente á ningún partido turnante, la mesa del Suizo -tuvo siempre espíritu político en el mejor sentido del vocablo. -Ella comentó, acaso con pasión y vehemencia, pero inspirada siempre -en el más acendrado patriotismo, todos los grandes sucesos de la -vida nacional; prorrumpió en gritos de indignación contra las -arbitrariedades é injusticias del caciquismo, y lloró con lágrimas -de rabia las inconsciencias é insensateces que prepararon las -ignominias de 1898. Allí, naturalmente, repercutió clamorosamente -la literatura de la _regeneración_; se recogieron firmas para el -célebre manifiesto de Costa y encontró alientos para su noble campaña -el malogrado apóstol de la europeización española. Persuadidos con -el «_solitario de Graus_» de que la prosperidad de nuestro país -estriba en la «_escuela y la despensa_», expusimos y contrastamos -reiteradamente los métodos de la pedagogía científica y las medidas -políticas encaminadas á desterrar, ó á limitar al menos, la -incultura de nuestras tierras y de nuestros cerebros. Allí, en fecha -recientísima, nos ha sobrecogido de horror y de asco, borrando las -últimas reliquias del optimismo juvenil, la horrenda guerra europea, -que no es, como se complacen en propalar espíritus candorosos -tocados de _abogadismo_ incurable, el conflicto por los mercados -ni la pugna entre dos concepciones antitéticas del Estado, sino -muy principalmente el fruto amargo del orgullo nacional, el choque -inevitable entre oligarquías militares todopoderosas, desvanecidas -por la soberbia y codiciosas de gloria y de dominio. Allí, en -suma, si á veces nos dejamos cautivar por el frívolo placer de la -divagación ó de la chismografía, supimos también elevarnos á menudo -sobre las pequeñas miserias de la vida, sentirnos cada vez más -humanos y más españoles, y avanzar algunos pasos por senderos de paz -y de amor hacia luminosos ideales... - - * * * * * - -Hora es ya de terminar esta larga digresión (que acaso habrá aliviado -al lector de la fastidiosa pero obligada narración de mis iniciativas -científicas de Barcelona) y de señalar brevemente la labor de -laboratorio efectuada en la Corte durante los años 1892 y 1893. - -¿Qué temas científicos me solicitaron? Fueron, entre otros menos -apremiantes, la _estructura de la retina de los peces y aves_, -singularmente de la _foseta central_; la organización del _Asta de -Ammon y corteza occipital del cerebro_, y, en fin, la disposición -del _gran simpático visceral_. Cediendo á un hábito inveterado en -mí, tales materias fueron investigadas casi simultáneamente. En -general, semejante promiscuidad es poco recomendable. Sin embargo, -en las ciencias naturales resulta, en ocasiones, útil desparramar -alternativamente la atención por dos ó más campos de investigación: -se aprovecha mejor el material de trabajo y rinden los métodos más -rica cosecha. Aunque parezca paradójico, dos ó tres temas de estudio -cansan menos que uno solo. Teclear insistentemente la misma cuerda, -acaba por ser doloroso. Además, durante la fiebre sagrada, cuando -se siente uno en vena de producir, conviene forzar la suerte, -acaparando, á ser posible, todos los billetes de la lotería. - -No tema el lector una exposición circunstanciada de mis trabajos -de 1892 y 1893 sobre las citadas materias. Concretareme á citar -solamente las adquisiciones científicas más salientes. - -1. Comencemos por la _retina_. Según recordará el lector, mis -exploraciones en tan cautivador dominio comenzaron en Barcelona. Mas -deseaba yo completar y consolidar mis hallazgos anteriores, abarcando -con mis observaciones toda la serie de los vertebrados; anhelaba, -sobre todo, atacar el problema estructural de la _fovea centralis_, -paraje retiniano de la máxima sensibilidad al color y de la suma -acuidad visual. Por fortuna, en Madrid no faltaba abundante material -de trabajo. Al efecto, entablé tratos con un alimañero profesional, -que me proveyó de _culebras_, _lagartos_, _mochuelos_, _cornejas_, -_lechuzas_, _gallipatos_, _salamandras_, _percas_, _truchas_, etc., -vivos. Y un buen amigo de Cádiz tuvo la amabilidad de enviarme -varios ejemplares del interesantísimo _camaleón_, la joya de los -reptiles, habitador constante de las dunas gaditanas. Con este -copioso material mi cartapacio llenóse de dibujos interesantes, y mis -notas rebosaban de pormenores descriptivos. Tan rica mies movióme -á adelantar una comunicación sobre la _retina de los peces_, que -se publicó, gracias á la bondad del sabio D. Ignacio Bolívar, en -los _Anales de la Sociedad de Historia Natural_[116], y á redactar -ulteriormente voluminosa monografía, aparecida en _La Cellule_[117], -reputada Revista biológica belga, ya citada en otro lugar. Esta -última Memoria, una de las más importantes brotadas de mi pluma, -resultó voluminoso libro que mereció, años después, los honores de -una traducción alemana[118]. - - [116] _Cajal_: La retina de los teleósteos y algunas - observaciones sobre la de los vertebrados inferiores. _Anales de - la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo II, Junio de 1892. - - [117] _Cajal_: La Rétine des vertébrés. _La Cellule_, tomo IX. - 1892. - - [118] _Cajal_: Die Retina der Wirbelthiere. Traducción alemana - del Dr. R. Greeff. Wiesbaden, 1894. - -[Ilustración: Fig. 39.--Corte de la retina de la perca. Figura -semiesquemática destinada á mostrar los principales resultados de -mis investigaciones. --A, B, C, cauces específicos de la impresión -recogida por los bastoncitos; D, E, F, cauces de la excitación -recolectada por los conos; G, H, morfología de las células -horizontales; _a_, _i_, elementos especiales de la retina de los -peces.] - -Cumpliendo mi promesa de evitar prolijidades, sólo citaré, de entre -los hechos nuevos contenidos en la citada obra, aquellos que hoy, -leyendo en frío y teniendo presente la copiosa bibliografía aparecida -después, halagan más agradablemente mi vanidad de hombre de -laboratorio. - - _a_) Confirmación en la serie de los vertebrados, y muy - singularmente en los peces, cuyo modo de visión aseméjase mucho á - la de los mamíferos, de aquellos dos tipos de _células bipolares_ - hallados un año antes en la membrana visual de los mamíferos, - esto es: la célula colosal de ramaje exterior articulado con los - bastones, y la célula pequeña de dendritas discretas conexionadas - con los conos. En la figura 39, que copia una sección de la - retina de los peces teleósteos, destacan claramente ambos tipos - de _bipolares_. En ella aparecen también otros hallazgos menos - importantes. Ejemplo: el de un tipo celular especial de la _capa - de los granos internos_ (I) y el del axon de diversos tipos de - células horizontales (_a_, G, H). - - _b_) Desentrañamiento de la estructura de la _foseta central_ - de la retina de los reptiles y aves. Semejante estructura, poco - conocida hasta entonces á causa del limitado poder revelador - de los preparados comunes (cortes teñidos de hematoxilina, - soluciones de anilinas, etc.), surge clarísima en los cortes bien - impregnados por los métodos de Golgi y Ehrlich, á condición, - naturalmente, de utilizar, en vez del mono ó el hombre (únicos - mamíferos dotados de _foseta_), los pájaros y aves de rapiña - (jilguero, golondrina, cuervo, halcón, etcétera) ó el camaleón, - animales donde los citados recursos analíticos muéstranse, por - fortuna, singularmente propicios. - - Esta estructura especial aparece reproducida esquemáticamente en - la figura 40, F. Aparte la delgadez é inclinación notables de - su expansión central (disposición de antiguo conocida), nótese - cómo cada pie de estos corpúsculos visuales contrae articulación - individual con un solo minúsculo penacho ascendente de _célula - bipolar_ (_b_). Tan exquisita independencia de los cauces - visuales, mantiénese también en la _zona plexiforme interna_, - donde se advierte que cada arborización inferior de _bipolar de - cono_ entra exclusivamente en contacto con el doble ramaje de - un corpúsculo gangliónico (_tercera neurona_ visual) (C). Para - facilitar la comparación, á la izquierda de la misma figura - reproducimos los cauces visuales de las regiones periféricas de - la retina. Obsérvese cómo, en esta región, las articulaciones de - los conos con las bipolares no son individuales, sino colectivas - y bastante difusas y extensas (_c_); lo que explica perfectamente - la indistinción y vaguedad de las imágenes recogidas por dicho - territorio retiniano. Á mayor abundamiento, cada ganglionar - (C^2) recoge las impresiones transmitidas por varias bipolares - (_f_). Si, por ventura, las tres empalizadas neuronales de - la _fovea_ hubiéranse organizado según este plan, habríanse - frustrado enteramente los beneficios de la longitud y finura de - los conos, condiciones anatómicas decisivas, según es notorio, - del exquisito poder diferenciador de la _foseta_. He aquí una - nueva demostración de que la naturaleza procede siempre en sus - creaciones con arreglo á la economía más estricta y á la más - severa lógica. - -[Ilustración: Fig. 40.--Esquema de los cauces de conducción de la -impresión cromática en la retina de los pájaros. Á la derecha, -aparecen las vías de la foseta central, y á la izquierda, las -homónimas del resto de la retina. --A, conos; B, célula bipolar -para cono; C, corpúsculo ganglionar; _a_, células amacrinas; _b_, -articulación entre el cono y bipolar en la foseta; _c_, articulación -entre el cono y las bipolares en los territorios periféricos de la -retina; _d_, _f_, articulación entre una célula gangliónica y varias -bipolares.] - - _c_) Confirmación en la retina embrionaria de la evolución de - los neuroblastos, señalada por His, nosotros y v. Lenhossék en - la médula espinal, y exposición de una hipótesis encaminada á - explicar, ó al menos á hacer imaginable, el establecimiento - en el adulto de conexiones interneuronales específicas. De - esta concepción, llamada _teoría quimiotáctica neurotrópica_, - trataré oportunamente. Consignaré ahora solamente que, según - la referida hipótesis, se asigna al _cono de crecimiento_ del - axon embrionario la misma propiedad amiboidea atribuída á los - leucocitos. Á semejanza de estos elementos, que marchan hacia - los microbios orientándose por la dirección de las corrientes de - difusión de las _toxinas_, el _cono de crecimiento_, impresionado - por ciertas substancias estimulantes derramadas en el plasma - intersticial, marcha también, crece y se orienta hacia los - elementos productores de las mismas (corpúsculos musculares, - neuronas situadas en planos distintos de los centros, etc.), - acabando por establecer con ellos conexiones íntimas y estables. - Admitida la diversidad y especificidad de las fuentes de - _materias reclamos_ ó _quimiotácticas positivas_, esclarécese - no sólo el automatismo de la asociación interneuronal ó entre - neuronas y elementos extranerviosos (por ejemplo, con las _fibras - musculares_), sino el hecho sorprendente de que semejantes - alianzas dinámicas se establezcan sin errores, no dándose jamás - el caso de que un corpúsculo muscular, por ejemplo, carezca de - terminación nerviosa adecuada ni de que una arborización terminal - axónica esté privada de conexión celular específica. - -2. Otro de los temas en cuya elucidación puse toda mi atención, -fué la estructura del _asta de Ammon_, el centro asociativo más -antiguo del cerebro, el almacén de los recuerdos olfativos y de las -reacciones motrices correspondientes. - -Ha dicho B. Croce «que toda obra científica es también una obra de -arte», afirmación afín del pensamiento, tantas veces repetido, de -que «la naturaleza es la obra de un artista divino». Y esta hermosura -no toca solamente al orden intelectual, á la exquisita adecuación -entre los medios y los fines; en las ciencias naturales reviste á -menudo formas plásticas admirables, según dejamos notado en capítulos -anteriores. De donde resulta que, por pobre é incompleta que sea la -visión objetiva del científico, siempre conservará un reflejo de la -belleza natural. Y aún podría afirmarse que los elementos ilógicos y -antiestéticos contenidos en la concepción científica de un fenómeno -implican necesariamente error ó incompresión ideal del copista. - -[Ilustración: Fig. 41.--Esquema de la arquitectura del asta de Ammon -y _fascia dentata_, tal como aparece en los cortes transversales; -en esta figura se han reproducido los principales tipos neuronales -descritos por Golgi y Sala. --A, asta de Ammon; B, cuerpo abollonado -ó _fascia dentata_; D, subículo; C, fimbria; _a_, pirámide superior; -_b_, pirámide de la región inferior.] - -Mas, dejando á un lado este linaje de consideraciones, recordaré que -uno de los estímulos que me llevaron á escudriñar el _asta de Ammon_ -y _fascia dentata_, fué la elegante arquitectura ofrecida por las -células y estratos de estos centros, revelada por el ilustre Golgi -en su obra magistral[119]. Adornan, en efecto, al _asta de Ammon_ -y _cuerpo abollonado_, muchos rasgos de la sencilla belleza de la -corteza cerebelosa. Sus células piramidales, comparables á plantas de -jardín --algo así como series de jacintos--, alinéanse en setos vivos -que dibujan curvas graciosas. El examen de la figura 41 dará alguna -idea de esta graciosa estratificación de las neuronas ammónicas. -Inútil es notar que, aprovechando el privilegio de primer ocupante, -el célebre investigador de Pavía hubo de recoger los datos anatómicos -más valiosos respecto á la forma y disposición celulares de los -mencionados órganos nerviosos. Y la obra del maestro fué completada -en algunos puntos por sus discípulos Sala y Lugaro, así como por -Schäffer, histólogo alemán. - - [119] _C. Golgi_: Sulla minuta anatomia degli organi centrali del - sistema nervoso. Milano, 1886. - -[Ilustración: Fig. 42.--Esquema destinado á presentar la conexión -establecida entre el axon de los granos de la _fascia dentata_ y las -gruesas pirámides del asta de Ammon (región inferior de ésta). --A, -capa molecular de la _fascia dentata_; B, axon de los granos; C, -pirámides grandes; D, fimbria; _c_, _b_, fibras aferentes llegadas de -los centros olfativos secundarios; _a_, axon. Las flechas señalan la -dirección de las corrientes.] - -Sin embargo, quedaba aún mucho filón virgen para los trabajadores de -refresco. Era, sobre todo, indispensable explorar los _corpúsculos -de axon corto_, insuficientemente estudiados por los susodichos -sabios, y urgía además abordar el problema de las _conexiones -interneuronales_, estableciendo en lo posible las vías recorridas -por los impulsos sensoriales ó aferentes, tarea interesante apenas -desflorada por los sabios de la escuela italiana. - -Tales fueron los objetivos perseguidos por mí durante el año 1892, -creo que con alguna fortuna. Los resultados obtenidos motivaron -la redacción de extensa monografía, publicada primeramente en los -_Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_[120]. En el -mismo año, mi trabajo mereció la honra inestimable de ser traducido -al alemán por el ilustre Kölliker, para su reputada Revista: -_Zeitschrift f. wissensch. Zoologie_[121]. - - [120] _S. Ramón y Cajal_: Estructura del asta de Ammon y _fascia - dentata_. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, - tomo XXII, 1893. - - [121] Esta traducción lleva por título: «Beiträge zur feineren - Anatomie des grossen Hirns. I. Über die feinere Struktur des - Ammonshornes. _Zeitschrift f. wissensch. Zoologie._ Bd. LVI, - 1893. Más adelante, el histólogo de Würzburgo confirmó, en - trabajo especial, casi todos nuestros hallazgos. - -Como hechos interesantes, fruto de propias pesquisas, mencionamos los -siguientes: - - 1.º Demostración de que el axon de los granos de la _fascia - dentata_ emite, durante todo su trayecto por la zona de las - pirámides grandes, un sistema de rosáceas ó de excrecencias - colaterales que se articulan con ciertos golfos y desigualdades - características del tallo radial de las citadas células. En la - figura 42, B, mostramos muy esquemáticamente (se ha prescindido - de casi todos los elementos) esta interesante conexión entre los - _granos_ y las _pirámides gigantes_. - - 2.º Hallazgo por debajo de la _zona de los granos_ (_fascia - dentata_) de varios tipos de corpúsculos piramidales cuyo axon - corto ascendente constituye, ramificándose, elegantes y tupidas - cestas envolventes del soma y tallos de los granos (véase la - fig. 43, B, C, donde aparece también otro elemento, cuyo axon se - ramifica en el espesor de la capa molecular) (A). - -[Ilustración: Fig. 43.--Figura semiesquemática donde reproducimos -nuestros principales hallazgos en la _fascia dentata_. --A, célula -de axon ascendente; B y C, pirámides cuyo axon (_a_) se termina, -mediante nidos ó cestas (_e_), que rodean el cuerpo de los granos; -D, zona molecular; F, capa de los granos; E, zona plexiforme; _e_, -cestas. - -_Nota._--La región copiada en la presente figura corresponde al -pequeño cuadrado trazado en el grabado precedente.] - - 3.º Encuentro en el asta de Ammon (región superior del _stratum - oriens_) de multitud de neuronas de axon corto, cuyas ramas - nerviosas generan también nidos complicados en torno del soma de - las pirámides. En la figura 44, A, B, C, D, mostramos las dos - principales variedades de corpúsculos de esta clase. - -[Ilustración: Fig. 44.--Mis principales hallazgos en el asta de Ammon -(región superior), mostrados esquemáticamente.-- A, B, neuronas cuyo -axon ascendente se descompone en ramas arciformes, formadoras de -nidos para los somas más profundos de la capa de las pirámides.-- D, -C, neuronas de axon tangencial constructores de nidos destinados á -los cuerpos de las neuronas piramidales más superficiales; E, célula -de axon ascendente (_a_); F, K, G, células de axon corto distribuído -por el _stratum radiatum_; J, H, pirámides dislocadas cortas. La -figura actual corresponde al cuadrado grande del esquema de la página -250.] - - 4.º Señalamiento, por primera vez, de las ramas colaterales de - la substancia blanca y de las fibras terminales llegadas del - _Alveus_, ó conductores arborizados en las zonas plexiformes del - asta de Ammon y _fascia dentata_ (fig. 44, _b_). - - 5.º Encuentro en el _stratum radiatum_ de numerosas células de - axon corto (fig. 44, F, G), así como algunas pirámides dislocadas - (figura 44, H, J). - - 6.º Determinación de las variantes morfológicas que separan las - pirámides de la región inferior de la constitutiva de la superior - del asta de Ammon. Caracterízanse estas últimas por exhibir - tallo liso; mientras que las primeras muéstranlo erizado de - excrecencias verrugosas para conexionarse con las rosáceas del - axon de los granos. - - 7.º Descripción de la neuroglia de dichos órganos. - - 8.º Análisis detallado de los plexos nerviosos de los mismos y, - en fin, estudio estructural del _subiculum_, etc. - - El citado folleto contiene, además, un estudio de la fina - anatomía de la _corteza esfenoidal_ del cerebro de los pequeños - mamíferos. - -[Ilustración: Fig. 45.--Tipo especial de neurona multipolar exenta -de cilindro-eje, que habita en torno de los ganglios de Auerbach -y Meissner, entre las capas de fibras musculares y circulares del -intestino, en la túnica externa de las arterias, y en fin, allí donde -existe tejido muscular de fibra lisa.] - -3. Nuestra exploración acerca del gran simpático intestinal tuvo -menos importancia[122]. Encierra, sin embargo, bastantes hechos -nuevos, entre los cuales citaremos: - - [122] _Cajal_: Los ganglios y plexos nerviosos del intestino de - los mamíferos, etc., con 13 grabados. Madrid, Noviembre de 1893. - - _a_) El hallazgo, en los ganglios de Meissner y Auerbach, de - ciertas células estrelladas de largas expansiones, las cuales - ingresan en los haces del plexo de igual nombre (confirmado por - Dogiel, Lavilla y Kölliker). - - _b_) Descubrimiento de una variedad especial de células - estrelladas pequeñas, yacentes en las mallas de dichos plexos - y entre las capas de fibras musculares (confirmado por - Dogiel, Lavilla y Kölliker) y caracterizadas por su carencia - de cilindro-eje (fig. 45). Estos elementos fueron también - demostrados en la rana por el método de Ehrlich[123]. - - [123] _Cajal_: Nota sobre el plexo de Auerbach de la rana. - Barcelona, Febrero de 1892. - - _c_) La presencia de colaterales nacidas de las fibras de paso de - los ganglios y terminadas por arborizaciones libres en torno de - las células de éstos (confirmado por Dogiel). - -[Ilustración: Fig. 46.--Plexos de neuronas asteriformes, generadoras -de plexos en la zona glandular del intestino (B) y en el interior de -las vellosidades (A).] - - _d_) La existencia de corpúsculos nerviosos especiales entre las - glándulas y en el espesor de las vellosidades, etc., etc. (fig. - 46). - - _e_) Análisis de las terminaciones nerviosas en las fibras lisas. - - _f_) Impregnación de las glándulas intestinales y de las - fibrillas nerviosas de las vellosidades, etc., etc. - -En el año de 1893 publicamos todavía otros trabajos de menor cuantía -referentes á la _corteza cerebral occipital_ de los pequeños -mamíferos[124], y á los _tumores malignos_ del hígado[125]. En fin, -dimos á la estampa nuevas observaciones sobre la estructura de la -_médula espinal_ y _gran simpático_[126]. - - [124] _Cajal_: Estructura de la corteza occipital de los pequeños - mamíferos. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, - tomo II, 1893, con cuatro grabados. - - [125] _Cajal_: Adenoma primitivo del hígado. _Revista de Ciencias - Médicas de Barcelona_, 10 de Mayo de 1893. - - [126] _Cajal_: Pequeñas adiciones á nuestros trabajos sobre la - médula y gran simpático general. Madrid, Noviembre de 1893. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XII - - La _Sociedad Real_ de Londres me encarga la _Croonian Lecture_. - -- Mi conferencia ante dicha Sociedad. -- Banquetes oficiales y - otros agasajos. -- Visita á los Institutos científicos de Londres - y gira á las Universidades de Cambridge y Oxford. -- Se me nombra - Doctor en Ciencias, _honoris causa_. -- Impresión personal acerca - de la ciencia inglesa y la organización de sus Centros docentes. - - -Allá por Febrero de 1894 llegó á mis manos una comunicación del Dr. -Foster, Secretario de la _Sociedad Real_ de Londres, invitándome, por -acuerdo de tan ilustre Corporación, á pronunciar el discurso llamado -_Croonian Lecture_. Tratábase de una conferencia sobre asuntos -biológicos, remunerada con 50 libras esterlinas, é instituída por -cierto sabio inglés con la mira de traer á Londres á un investigador -nacional ó extranjero, autor de algún descubrimiento señalado. -Prácticas en todo, las Corporaciones científicas inglesas, no -se satisfacen con estimular de lejos la investigación personal, -adjudicando al conquistador de una nueva verdad el diploma honorífico -de rúbrica; desean, además, conocer al autor, oir de sus labios la -exposición de sus trabajos y, sobre todo, examinar y comprobar _de -visu_ los métodos de indagación con ayuda de los cuales el hecho -nuevo fué descubierto. Respondiendo á finalidad tan discretamente -utilitaria, las Academias inglesas han creado muchos premios, todos -debidos á iniciativa particular. - -El acuerdo de la referida _Sociedad Real_ cogióme de sorpresa. Estaba -en realidad confundido y avergonzado por la lisonjera invitación, -dudando entre aceptarla de plano ó declinarla cortésmente, temeroso -de no corresponder de modo decoroso á la honra que se me dispensaba. -En disculpa de mis vacilaciones, importa notar que la _Real Sociedad -de Londres_ constituye la Institución científica más importante de -la Gran Bretaña y acaso de todo el mundo. Á ella han pertenecido los -sabios y pensadores más ilustres de Inglaterra. Para un profesor -francés ó alemán merecer el título de _Fellow_ de tan prestigiosa -Institución, poder añadir en las tarjetas las codiciadas iniciales -F. R. S., representa suprema aspiración, de muy pocos satisfecha. -Además, la _Croonian Lecture_ había sido siempre encomendada á -investigadores de primera fuerza, entre los cuales recuerdo ahora -al ilustre Kölliker[127]. En fin, para colmo de contrariedad, una -de mis hijas cayó, por aquellos días, enferma de bastante cuidado, -y mi instinto de padre se inquietaba, resistiéndose á abandonar -á la paciente, no obstante los alentadores vaticinios que, para -tranquilizarme, hacía el Dr. Hernando, médico de cabecera y amigo -generoso de mi familia, según dejo dicho páginas atrás. - - [127] Por carta del profesor de Würzburgo, se me informaba - amablemente del carácter de la ceremonia, y se me aconsejaba - imprimir á mi oración un giro esencialmente fisiológico. El - ilustre Kölliker había pronunciado la _Croonian Lecture_ en Mayo - de 1862; en ella disertó acerca de las «Terminaciones nerviosas - en los músculos». - -Las piadosas seguridades del compañero, la entereza de mi mujer -que me aconsejaba aceptar á todo trance la invitación, una carta -sumamente agradable de M. Foster y otra no menos halagadora del -profesor Ch. Sherrington, acabaron por decidirme. Este último -reclamaba amablemente, á título de neurólogo, el derecho de -hospedarme en su casa, á lo que me instó vivamente también el -Secretario de la _Sociedad Real_. - -Comencé, pues, en medio de mis inquietudes, á redactar en francés -la Conferencia, pues no dominaba el inglés lo bastante para -expresarme decorosamente en este idioma; reuní después mis mejores -preparaciones del _cerebelo_, _médula espinal_, _retina_, _cerebro_, -_bulbo olfatorio_, etc., y previa licencia de mis superiores -jerárquicos, emprendí el viaje á Inglaterra. Al pasar por París, -saludé cordialmente á mi ilustre amigo Mr. Matías Duval y tuve el -gusto de conocer personalmente á mi traductor, el Dr. Léon Azoulay, -quien, lleno de bondad, revisó y corrigió el dudoso francés de mis -cuartillas. En fin, arribado á Londres, púseme á disposición de la -_Sociedad Real_. - -Como me anunció ya el simpático Secretario de dicha Academia, -la hospitalidad que merecí de Ch. Sherrington y de su admirable -compañera fué agradabilísima y llena de atenciones y finezas. No -fué menos benévola y cordial la acogida dispensada al modesto -investigador español por Mr. Foster y otros ilustres miembros de la -consabida Sociedad, entre los cuales recuerdo á Mr. Schäfer, á M. -Klein, á Bourdon-Sanderson, á Horsley, á Mott y, en fin, al eximio -Presidente Sir W. Thomson (Lord _Kelvin_), descubridor, según es -notorio, de la telegrafía transatlántica, y uno de los hombres más -campechanos, sencillos y modestos que he conocido. Á la verdad, la -llaneza y cordialidad de trato de aquellos sabios, los más eminentes -de Inglaterra; su total ausencia de empaque y de orgullo profesional; -la placidez y alegría de sus pláticas privadas, en contraste con la -elevación y profundidad de su obra científica, teníanme embobado. - -En su hidalga generosidad, Mr. Sherrington, á la sazón profesor de -Fisiología en una de las Facultades de Medicina de Londres (creo -que en el _Bartholomew’s Hospital_), tuvo empeño, no solamente en -agasajarme y guiarme al través de la formidable Babel inglesa, -sino en prestarme eficaz y directo concurso en la preparación de -mi Conferencia. Á este propósito, efectuó con los preparados más -demostrativos de mi colección, soberbias microfotografías, destinadas -á la proyección, amén de proporcionarme todo lo necesario para -dibujar en colores varios esquemas de gran tamaño. - -Con tales elementos demostrativos, la lección resultó, á despecho de -mi emoción, bastante clara y persuasiva. Si no falla mi memoria, fué -pronunciada el 8 de Marzo, en el palacio llamado _Burlington House_, -casa social de la Sociedad Real. Comprendió mi discurso lo más -fundamental de mis pesquisas en orden á la morfología y conexiones -de las células nerviosas de la médula espinal, ganglios, cerebelo, -retina, bulbo olfatorio, etc. Y para ponerme á tono con el auditorio, -donde predominaban fisiólogos y médicos, y satisfacer al mismo -tiempo el gusto inglés, que exige á cada cosa un valor práctico ó -doctrinal, terminé mi oración desprendiendo de los hechos expuestos -algunas interpretaciones fisiológicas y aun psicológicas más ó menos -verosímiles[128]. De ellas trataré en otro lugar. - - [128] Esta conferencia fué publicada con el título de «La fine - structure des centres nerveux», en _Proceedings of the Royal - Society_, vol. 55, 1894. Contiene muchos grabados, copias de - los esquemas utilizados para la lección dada ante la _Sociedad - Real_. La Prensa inglesa dió también cuenta de ella, publicando - extractos bastante precisos. El lector curioso podrá consultar, - entre otras Revistas, _The Ilustrated London News_ de 7 de Abril - de 1894. - -Mencionemos un detalle que tiene su valor. Para no perder la -hilación del discurso, cada oyente tenía en las manos, según -costumbre inglesa, un resumen impreso de lo más importante de aquél. -Ni debo olvidar otra particularidad reveladora de la exquisita -cortesía anglo-sajona: sobre el estrado presidencial, ocupado por -Lord Kelvin y varias autoridades académicas, flameaban entrelazadas -las banderas inglesa y española. - -Terminado el acto, fuí calurosamente felicitado. Entre los que -estrecharon efusivamente mi mano, reconocí con satisfacción al -ministro de España, D. Cipriano del Mazo, acompañado del Secretario, -del simpático hijo de D. Facundo Riaño, agregado entonces de -Embajada, y de algunos más representantes distinguidos de la colonia -española. Fué un día de grata y noble emoción, de los que viven en la -memoria asociados al dulce sentimiento de la patria. - -Sucediéronse luego en serie ininterrumpida numerosos agasajos, -donde se puso de realce la afectuosa esplendidez de la hospitalidad -anglo-sajona. Imposible fuera recordar todas las invitaciones -recibidas y los banquetes celebrados. - -Mención particular merece, sin embargo, el banquete de la Sociedad -Real, al cual asistieron muchos invitados llegados de Cambridge y -Oxford. Á la hora del _champagne_, brindóse calurosamente en honor -de las ciencias inglesa y española, y se hicieron votos por la -confraternidad cordial é intelectual de ambas naciones. Recuerdo -todavía parte del elocuente discurso de Mr. Foster, orador agudo y -ocurrente, que sazonaba sus frases con esa fina sal del _humour_ -anglo-sajón, casi desconocida entre nosotros. Dijo, entre otras cosas -halagadoras para España y para mí, «que gracias á mis trabajos, -el bosque impenetrable del sistema nervioso se había convertido -en parque regular y deleitoso, y que mis investigaciones habían -establecido _colaterales de conexión_ y _placas motrices_ entre -las almas de España y de Inglaterra, antes apartadas por siglos de -incomprensión y desvío.» - -Más íntimo y menos solemne fué el banquete celebrado en casa del Dr. -Paget, donde tuve el gusto de conocer á los neurólogos y médicos más -famosos de la capital inglesa. - -Recuerdo asimismo la deliciosa gira al _cottage_ de mi amigo el -Dr. Schäfer, profesor de Fisiología é Histología de una de las -Facultades médicas de Londres. En esta quinta, rodeada de praderas y -bosquecillos, que animaban el juego de los niños y la voz autoritaria -de las _nurses_, tuve la primera visión de la holgura, comodidad -y elegancia del _home_ inglés, así como del decoro con que en la -opulenta Albión viven los sabios y educan á sus hijos. - -Ingrato fuera en este momento omitir la fiesta familiar y el -espléndido banquete celebrados en la Embajada española, con -asistencia de lo más distinguido de la colonia (figuraba entre los -invitados el sabio y venerable Gayangos). Llegada la hora de los -brindis, el anfitrión, D. Cipriano del Mazo, después de encomiar -hasta la paradoja mis escasos merecimientos, entonó un cántico -elocuentísimo á la ciencia y filosofía hispanas. Sus vibrantes y -sentidas palabras nos conmovieron á todos, y á mí, especialmente, que -apenas tuve la serenidad suficiente para agradecer sus elogios[129]. - - [129] Entre otras frases, hiperbólicamente corteses, recuerdo - ruboroso la siguiente: «En mis repetidos viajes por el mundo, - tres veces he sido vivamente impresionado: una, en presencia - de las cataratas del Niágara; otra, en Roma, contemplando el - Coliseo, y otra, oyendo la conferencia de Cajal ante la Sociedad - Real.» - -Claro es que, terminados recepciones y banquetes, dediqué algunos -días á admirar las curiosidades y bellezas de la estupenda capital -inglesa: sus suntuosos y artísticos monumentos, el puerto y los -muelles del Támesis, el _Museo británico_, la _Ciudad de Cristal_, -los parques incomparables, etc. No sin viva emoción contemplé en -Westminster la estatua de Newton y el sepulcro de Darwin. - -Excusado es decir que, aprovechando los buenos oficios de mi huésped, -que se desvivía por complacerme, giré también visitas instructivas á -las principales Instituciones docentes de la ciudad, entre otras, al -_King’s College Hospital_, al _Bartholomew’s Hospital_, al _London -Hospital_, Centros todos de enseñanza médica, al _Royal College of -Surgeons_, en fin, á la _Royal Medical and Chirurgical Society_. -Sin embargo, lo que más atrajo mi atención fueron los laboratorios. -En ellos tuve la fortuna de presenciar experimentos fisiológicos -de Ferrier, de Horsley y de Mott, y de examinar las preparaciones -histológicas de Schäfer y de Sherrington. Á este propósito no holgará -dar algunos detalles: - -En los laboratorios ingleses estaba entonces muy en boga aplicar -el método de las _degeneraciones secundarias_, asociado á la -llamada _coloración_ de Marchi (teñido de las piezas nerviosas en -ácido ósmico, etc.). Este proceder, que empleaban con la mira de -precisar el origen y curso de las principales vías que asocian el -cerebro y cerebelo con el bulbo y médula espinal, exige, según -es sabido, como condición previa, la ejecución de arriesgadas y -difíciles vivisecciones en monos ó perros. Una de las practicadas -por el profesor Ferrier en el macaco, impresionóme profundamente, -así por la maestría de la manipulación como por la brillantez del -resultado: tratábase de la extirpación total de ambos lóbulos -occipitales del cerebro. Gracias á la habilidad incomparable del -operador y á las exquisitas asepsia y hemostasia logradas, el animal -sobrevivió á tan radical mutilación y fué posible explorar, en su -día, las degeneraciones secundarias sobrevenidas. Verdad es que los -fisiólogos ingleses y particularmente Ferrier, el sabio eminente que -comparte con Hirtzig y Munk el descubrimiento de las _localizaciones -cerebrales_, son prodigiosos experimentadores. - -Cuando un profesor extranjero de cierta notoriedad viaja por -Inglaterra y se pone al habla con sus sabios, es de rigor convidarle -á visitar las prestigiosas é históricas Universidades de Cambridge -y Oxford, donde, según es notorio, se adoctrinan la juventud dorada -y la aristocracia intelectual de la raza anglo-sajona. Y si el -forastero distinguido ha sido designado además para la _Croonian -Lecture_ ó ha sido agraciado con alguna otra merced académica, -entonces suele proponérsele el honor de conferirle en Oxford ó en -Cambridge, según los estudios del candidato, el grado de Doctor en -Ciencias, _honoris causa_, ceremonia académica que se celebra con -gran solemnidad. - -Tal me ocurrió á mí. Ya desde los primeros días de mi estancia -en Londres recibí atentas misivas del _Vice chancellor_ de la -Universidad de Cambridge y del infatigable Secretario M. Foster (que -pertenecía al Claustro de dicho Centro), requiriéndome amablemente -para que aceptase honor tan señalado. - -Á este propósito, varios profesores, entre ellos el citado Secretario -de la _Sociedad Real_, me condujeron á la histórica ciudad del Cam, -alojándome en un espléndido pabellón del _King’s College_. Y después -de descansar un día visitando y admirando la estupenda capilla gótica -del colegio, sus excelentes laboratorios, amplias aulas, riquísimas -colecciones, extensos campos de juego dilatados por ambas márgenes -del río, etc., etc., llegó la hora de la solemne fiesta académica. - -Celebróse, si mal no recuerdo, el 5 de Marzo, días antes de mi -Conferencia de la _Sociedad Real_, en el magnífico salón de actos del -_Senate House_. Conocida la devoción inglesa por la tradición, ocioso -parece advertir que la ceremonia se desarrolló con arreglo á los más -rancios cánones. Á ella asistieron el V. Canciller, las autoridades -locales y académicas, el claustro de Doctores y muchos internos de -los colegios aristocráticos adscritos á la Universidad. Maestros y -alumnos vistieron los tradicionales trajes de doctor, consistentes en -una especie de toga ú hopalanda roja y un birrete especial, en cuya -cúspide sobresale apéndice piramidal de base cuadrada. - -Rindiendo á su vez homenaje á la costumbre, el candidato, un poco -azorado, vistió también la original indumentaria. Hubo música de -Beethoven y discurso latino del _orator_, á estilo medioeval[130]. -Acabado el discurso de ritual, el Vicecanciller, dirigiéndose -al candidato, declaró que, atendiendo á sus merecimientos, la -Universidad le otorgaba el _Grado de doctor en Ciencias_. Durante el -acto hube de estampar mi firma --con pluma de ave, para no romper ni -aun en cosa nimia los usos tradicionales-- en el gran libro de honor -donde figuraban los nombres de todos los graduados _ad honorem_. Y, -en fin, acabada la solemnidad académica, celebróse un gran banquete -en el _King’s College_, seguido un día después de una comida íntima -y familiar en el precioso hotel que extramuros de la villa poseía el -Dr. Foster. - - [130] He aquí la curiosa oración del _orator_ oficial, que se - repartió impresa durante la ceremonia. Contiene algunos datos - biográficos que hube de facilitar yo mismo para este efecto. - - Hodie laudis genus novum libenter auspicati, Hispanae gentis - civem nunc primum salutamus. Salutamus virum de physiologiae - scientia optime meritum, qui inter flumen Hiberum montesque - Pyrenaeos duo et quadraginta abhinc annos natus et fluminis - eiusdem in ripa Caesaraugustae educatus, primum ibidem, deinde - Valentiae, deinceps Barcelonae munere Academico functus, tot - honorum spatio feliciter decurso, nunc denique in urbe, quod - gentis totius caput est, histologiae scientiam praeclare - profitetur. Fere decem abhinc annos professoris munus Valentiae - auspicatus, fore auguratus est, ut intra annos decem studiorum - suorum in honorem etiam inter exteras gentes nomem suum - notesceret. Non fefellit augurium; etenim nuper etiam nostras ad - oras a Societate Regia Londinensi honoris causa vocatus, muneri - oratorio, virorum insignium nominibus iampridem ornato, in hunc - annum destinatus est. Omitto opera eius maiora de histologia - et de anatomia conscripta; praetereo etiam opuscula eiusdem - quadraginta intra lustra duo in lucem missa; haec enim omnia ad - ipsa scientiae penetralia pertinent. Quid vero dicam de artificio - pulcherrimo quo primum auri, deinde argenti ope, in corpore - humano fila quaedam tenuissima sensibus motibusque ministrantia - per ambages suas inextricabiles aliquatenus explorari poterant? - In artificio illo argenti usum, inter Italos olim inventum, inter - Hispanos ab hoc viro in melius mutatum et ad exitum feliciorem - perductum esse constat. Si poeta quidam Romanus regione in eadem - penitus, si Valerius Martialis, inquam, qui expertus didicit fere - nihil in vita sine argento posse perfici, hodie ipse adesset, - procul dubio popularem suum verbis suis paululum mutatis non sine - superbia appellaret:-- - - «Vir Celtiberis non tacende gentibus - Nostraeque laus Hispaniae,... - Te _nostri Hiberi ripa_ gloriabitur, - Nec me tacebit Bilbilis»[131]. - - Duco ad vos virum et in Hispania et inter exteras gentes laudem - meritu adeptum, histologiae professorem insignem, SANTIAGO RAMÓN - Y CAJAL. - - [131] Martial, i 49, 1-2; 61, 11-12. - -De mi visita á Oxford, la admirable ciudad gótica, inestimable -joya medioeval, donde cada casa es un relicario histórico y cada -colegio compite en riqueza y grandiosidad con una mansión real, -sólo diré que, ante tantas maravillas, estaba como embelesado. -¡Qué Bibliotecas, qué Museos, qué Capillas góticas, qué amplitud, -riqueza y comodidad en las habitaciones destinadas á los colegiales! -En parangón del _King’s College_, filigrana del renacimiento, del -_Baliol College_, del _Corpus Christi College_ y del _Magdalen -College_, exquisitos modelos del estilo gótico, ó del grandioso -_John’s College_, medio oculto entre cortinas de yedra, etcétera, el -mejor de nuestros edificios docentes oficiales semeja destartalado -y sórdido caserón. Huelga expresar que fuí muy atendido por los -profesores, y singularmente por el sabio Bourdon-Sanderson. Acerca -de este maestro, me es grato expresar que tan encantado quedé de la -actividad y sabia organización de su laboratorio de Fisiología, como -de sus talentos y demás prendas personales. - -Para evitar enfadosas prolijidades, omito la narración de otras -muchas cosas que, tanto en Oxford como en Cambridge, excitaron mi -admiración ó despertaron mi interés. Mencionaré no más dos fiestas de -carácter docente, de que guardo grato recuerdo. - -Como obsequio á los profesores de Fisiología forasteros congregados -en Cambridge, con ocasión de la citada solemnidad, el sabio Langley, -que ha ilustrado su nombre con importantes descubrimientos relativos -á la actividad del _Gran simpático_, invitónos á presenciar uno -de sus favoritos experimentos. Tratábase de un gato envenenado -con nicotina, en el cual, con insuperable habilidad, había dicho -profesor puesto al descubierto casi todos los ganglios de la cadena -simpática de un lado. Estos ganglios, no obstante su pequeñez, -mostrábanse clarísimos, limpios de sangre y libres de las vísceras -torácicas y abdominales, que habían sido pulcramente, y sin daño de -su integridad, apartadas lateralmente y sujetas con pinzas y cordones -asépticos. El cómo, después de tan formidable traumatismo, latía -todavía el corazón y se conservaban casi íntegras todas las funciones -vitales del animal, constituye para mí misterio impenetrable. Aplicó -á seguida la excitación farádica á los ganglios (lo que equivale -prácticamente á estimular aisladamente las fibras simpáticas, porque -la cocaína paraliza el cuerpo de las células nerviosas), y la -contracción de los músculos lisos de los pelos (_arrectores pili_), -desarrollada en fajas cutáneas ó anillos regulares y sucesivos, -demostró elegantemente, no sólo que cada ganglio inerva un área -especial periférica, sino que esta zona cutánea tiene significación -metamérica, á semejanza de las áreas de distribución de los ganglios -sensitivos. - -Á la otra fiesta, igualmente instructiva, aunque de índole mundana -y social, asistí por feliz casualidad. Acertó por aquellos días -á celebrarse en Cambridge lo que allí se llama una _conversación -científica_, especie de tertulia interuniversitaria, destinada -á la exposición popular de los descubrimientos efectuados por -los profesores ingleses y á promover entre ellos ese espíritu -de solidaridad intelectual que tanto se echa de menos entre -los investigadores de las naciones latinas. Á este propósito, -congregáronse en un gran salón del _King’s College_ profesores -llegados de todos los centros científicos del Reino Unido, -acompañados de sus familias y de numerosos invitados. Antes de -la sesión, cada investigador dispuso en una mesa el instrumental -necesario para sus demostraciones. Los histólogos y embriólogos -aportaron sus preparaciones microscópicas; los físicos, sus -recientes invenciones científicas; los químicos, muestras de las -substancias descubiertas y esquemas del mecanismo de su producción; -los bacteriólogos, cultivos de las nuevas especies microbianas y -preparaciones de los gérmenes patógenos; los astrónomos, dibujos -y fotografías --singularmente espectrales-- de los astros, etc. -De esta suerte, los sabios, además de conocerse personalmente, -participan de las inquietudes espirituales de sus colegas y ayúdanse -recíprocamente en la resolución de los problemas de actualidad. -En cuanto al público lego, así como á los alumnos, reciben el -inestimable beneficio de una ciencia fresca, viva, variada y -doblemente sugestiva, por llevar consigo el incentivo de la novedad -y ser declarada por la palabra autorizada, cálida y entusiasta de -su creador. Añadamos todavía que, terminadas las demostraciones -científicas, hízose un poco de música, acabando la sesión á beneficio -de la gente moza, que se entregó á las delicias del baile. - -Aunque el tema es harto conocido y sobre él se han escrito -muchos libros, quisiera decir algo acerca de las Instituciones -universitarias inglesas y de sus frutos docentes. Á la verdad, un mes -de estudios apresurados y superficiales, durante cuyo tiempo vime -obligado, por imperio de las circunstancias, á poner más atención en -la exposición de trabajos propios que en la apreciación de la obra -ajena, no me permiten formular un juicio firme y documentado. Me -limitaré á mera impresión personal, basada parte en lo que ví y parte -en las manifestaciones de profesores conocedores del problema de la -enseñanza superior. - -Mi opinión podría sintetizarse en esta frase: en Inglaterra las -Instituciones docentes hállanse admirablemente organizadas para -fabricar _hombres_, pero no para forjar _sabios_. Y, sin embargo -el sabio abunda y alcanza, á menudo, las más altas cimas de -la originalidad genial. Pero en dicha nación, los científicos -y pensadores más eminentes deben poco á la Universidad: son -temperamentos privilegiados que se abren camino, á pesar de la -deficiente é incompleta organización de los Centros docentes. -Porque el investigador no representa aquí, como en Alemania, el -producto directo de la Escuela, sino el fruto indirecto del cultivo -de la personalidad y del robustecimiento de todas las energías -del espíritu. Con algunas restricciones, cabría afirmar que en el -país teutón la organización docente suple al hombre, mientras que -en Inglaterra el hombre suple á la organización. Falta saber si, -tratándose de una raza tan admirablemente dotada como la inglesa, -no rendiría aún mejores frutos el método alemán de instruir mucho -educando poco, que el método anglo-sajón de educar mucho y de -instruir sobriamente. Acaso está el ideal, como muchos piensan, en un -perfecto equilibrio entre ambos tipos culturales. - -Que las Universidades y Colegios mayores ingleses, con su carácter -de Instituciones privadas, su plena libertad de programas, su -potestad de escoger maestros hasta entre los desprovistos de título -profesional, y su estrecha sujeción á las demandas esencialmente -utilitarias de la clientela, etc., dejan algo que desear en punto -á la función de formar investigadores, confiésanlo paladinamente -los mismos maestros ingleses, muchos de los cuales debieron -refinar su adaptación técnica y su instrucción teórica en las más -renombradas Escuelas oficiales alemanas. Algunos de ellos hiciéronme -notar chocantes deficiencias. En efecto, al ojear los programas -de estudios de algunas Facultades médicas, noté con sorpresa -que en la mayoría de ellas toda la labor docente se inspira en -el _practicismo_ y el _profesionalismo_, hasta el punto de que -importantes disciplinas teóricas incluídas en el plan de estudios de -las Universidades francesas, alemanas, italianas y hasta españolas, -faltan por completo ó se les consagra insignificante atención. Á -esta causa hay que atribuir la escasez relativa de histólogos, -anatomo-patólogos, embriólogos y bacteriólogos de Inglaterra por -comparación con Alemania ó Francia. Semejante estado de cosas tiende, -sin embargo, á desaparecer. Nos consta que, durante los últimos -años, se han colmado muchas lagunas en los cuadros de enseñanza, -muy particularmente en la organización de las Universidades de -tipo moderno, creadas en Londres, Liverpool, Manchester, etcétera, -costeadas casi enteramente por el Estado é inspeccionadas -directamente por él. En estas novísimas escuelas, sin descuidar la -adaptación al mejor rendimiento profesional, se ha concedido ya á la -ciencia pura ó teórica --que en el fondo es la más exquisitamente -práctica de todas, ya que encierra los gérmenes de toda futura -aplicación á los fines de la vida-- el debido desarrollo, á imitación -de los programas de los Centros docentes similares de Alemania. - - * * * * * - -Terminada la misión que me condujo á las islas británicas y -satisfecha mi curiosidad científica y artística, dispuse el viaje -de regreso, no sin reiterar antes á mis generosos huéspedes el Dr. -Sherrington, al Dr. Foster y á otros profesores que me colmaron de -atenciones, la ofrenda de mi cordial gratitud. - -¡Qué desencanto al llegar á nuestro Madrid, donde, por incomprensible -contraste, se ofrecen la máxima cultura española con los peores -edificios docentes! Habituada la retina á la imagen de tantos -esplendores y grandezas, infundíame tristeza pensar en nuestra ruin y -antiartística Universidad, en el vetusto y antihigiénico Colegio de -San Carlos, en las lobregueces peligrosas del Hospital Clínico, en el -liliputiense Jardín Botánico del Paseo de Trajineros y en el Museo de -Historia Natural, siempre errante y fugitivo ante el desahucio de la -Administración. - -Causóme también desilusión el ver á nuestros estudiantes aislados, -sin espíritu corporativo, desperdigados en ruines, insalubles y -sórdidas casas de huéspedes, y entregados á una libertad muy parecida -al abandono; y á los profesores mismos, encastillados en sus Cátedras -como lechuzas en campanario, desconociéndose entre sí y ajenos por -completo á los nobles anhelos de una colaboración orgánica, como si -no formaran parte de un mismo cuerpo ni conspiraran al mismo fin... - - * * * * * - -Al pisar el umbral de mi casa, latíame tumultuosamente el corazón. -Por incidentes imprevistos, no pude avisar mi llegada. ¿Cómo -encontraría á mi hija? El optimismo de las cartas maternas, ¿no -sería quizás piadoso ardid encaminado á prestarme ánimo durante mi -arriesgada misión?... Por fortuna, los vaticinios de Hernando se -habían confirmado. Aunque muy débil y quebrantada, la enferma entraba -ya en franca convalecencia. - -Cuando al siguiente día, rodeado de la alegría y bullicio de los -niños, desembalé los regalos comprados en Londres, advertí con -sorpresa que se me habían adelantado en el obsequio: La señora de D. -Facundo Riaño, la hija del sabio Dr. P. Gayangos, con una delicadeza -de sentimientos que nunca olvidaré, había, durante la ausencia -del padre, consolado á los pequeños obsequiándoles con preciosos -juguetes. También prodigó á mi esposa --fatigada y doliente por un -mes de insomnios-- atenciones y solicitudes inestimables. ¡Bien haya -aquella santa mujer, hija y esposa de sabios, cuyas virtudes le -granjearon la estima y veneración de cuantos tuvieron la dicha de -tratarla!... - -[Ilustración: Mi familia en 1894, dos años después de mi traslado á -Madrid.] - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XIII - - Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896. -- Disposiciones - nuevas observadas en la estructura del _bulbo raquídeo_, - _protuberancia_, _tálamo óptico_, _cuerpo estriado_, _glándula - pineal_, _cuerpo pituitario_, _retina_, _ganglios_, etcétera. - -- Algunas observaciones sobre la textura del _protoplasma_ - y _núcleo_. -- Para eliminar posibles objeciones, consigo - comprobar, con el método de Ehrlich, al azul de metileno, los - hechos más importantes recogidos con ayuda del cromato de plata. - - -Temo fatigar y aun mortificar al lector con la relación de mis -investigaciones durante el trienio de 1894, 1895 y 1896. Y, sin -embargo, algo he de decir de ellas, aunque sea muy lacónicamente, á -menos de ser infiel al plan expositivo que vengo siguiendo. - -Hasta aquí fué tarea fácil, mediante descripciones simplificadas y -figuras esquemáticas, dar al lector idea de mis hallazgos anatómicos -más culminantes. Á ello se prestaba la regularidad arquitectónica y -relativa sencillez de los órganos estudiados. Mas ahora trátase de -pesquisas efectuadas en centros nerviosos de textura singularmente -intrincada, tales como: el _bulbo raquídeo_, la _protuberancia_, -el _tálamo óptico_, los _tubérculos cuadrigéminos_, etc., órganos -mirados con razón por el estudiante y aun por el maestro como los -páramos de la Neurología. En semejante materia se impone, para no -perderse en un dédalo de senderos entrecruzados, el consultar muy de -antemano, y con grandísima atención, esas cartas topográficas basadas -en la comparación de series regulares de cortes transversales, -trazadas por la paciencia de Meynert, Schwalbe, Obersteiner, -Flechsig, Cramer, Edinger, van Gehuchten y otros muchos. Mas, por -razones fácilmente presumibles, yo no puedo ahora suplir estos guías -autorizados sin desnaturalizar completamente la índole de este -librito. No abusaré, pues, de la paciencia del lector, ajeno ó poco -aficionado á los estudios neurológicos, y me limitaré á dar una -lista bibliográfica, con la escueta enumeración de los hallazgos más -interesantes. Algunas figuras suplirán en lo posible el laconismo del -texto. - -La principal exploración verificada durante el mencionado trienio -tuvo por objeto el conocimiento del _bulbo raquídeo_, el páramo -tedioso á que antes aludía. Sin embargo, no hay paramera, por adusta -que sea, que no ofrezca al botánico alguna flor modesta, pero de -exquisita fragancia. Con la esperanza de hallarla me aventuré en este -difícil dominio, no sin escudriñarlo antes, macroscópicamente, en -series regulares de secciones microtómicas, efectuadas en el hombre, -perro, gato, conejo, ratón. Y, como de ordinario, demandé también al -método de Golgi, aplicado en los embriones y animales jóvenes, sus -valiosísimas y terminantes revelaciones. - -Como resultado general, las citadas pesquisas aportaron la prueba -de que, en el _bulbo_, _protuberancia_, _tálamo_, etcétera, imperan -también, tanto la ley anatómica del _contacto_ entre somas y -arborizaciones nerviosas, como la ley fisiológica de la _polarización -dinámica_. Á semejanza de la médula espinal, las raíces sensitivas -ó aferentes de los nervios craneales _trigémino_, _vestibular_, -_acústico_, etc., ofrecen la clásica bifurcación en rama ascendente -y descendente (salvo las raíces sensitivas del _glosofaríngeo_ y -_pneumogástrico_, que sólo poseen rama descendente); y asimismo -contraen, á favor de ramas colaterales y terminales, íntima conexión -con el soma y dendritas de las neuronas motrices (focos del -_facial_, _motor del trigémino_, de los _motores oculares_, etc.), -constituyendo el cauce automático de los movimientos reflejos. - -De igual manera, descúbrense en el bulbo y protuberancia numerosas -_células de asociación_ (_fascículo longitudinal posterior_, _fibras -de la substancia reticular_, etc.). - -El conocido adagio filosófico «todo es uno y lo mismo» aplícase -singularmente al plan estructural de los centros nerviosos. -Inspirada en móviles exquisitamente económicos, la naturaleza gusta -de repetirse. Gracias á estas providenciales rutinas de la vida, -es posible la ciencia. Reconfórtase el espíritu lógico, ansioso de -sencillez y de unidad, al reconocer que el principio organizador -adopta los mismos medios para iguales fines. «Unidad de plan con -infinita variedad de formas» parece ser la divisa de la vida. Al -modo del arquitecto, ajústase en las líneas generales á un cierto -estilo, pero reservándose el derecho de variar hasta la prolijidad -los motivos ornamentales. Á causa de esta inagotable variedad -de recursos, evítase la monotonía y el cansancio en la obra del -investigador. Porque precisamente, esas inesperadas é ingeniosas -adaptaciones con que la naturaleza modifica, en cada caso particular, -sus normas esenciales, es lo que alimenta la curiosidad y mantiene -vivo el fuego sagrado del hombre de Laboratorio. - -Por desgracia, yo llegaba al filón un poco tarde para alcanzar -grandes sorpresas y descubrimientos de primera fuerza. Edinger, van -Gehuchten, y particularmente Kölliker y Held, se me habían adelantado -en la aplicación afortunada del método de Golgi al análisis -estructural de los focos bulbares y protuberanciales. Debía, por -tanto, espigar en campo segado. Algo, empero, pude recolectar: fué -tarea paciente y modesta de perfeccionamientos, de ampliaciones, de -cominerías descriptivas, harto más trabajosa que brillante. Relatemos -brevemente algunas de mis principales aportaciones. - -[Ilustración: Fig. 47.--Trozo de un corte de protuberancia de ratón, -donde aparece el origen de los pedúnculos cerebelosos medios.-- A, -vía motriz; C, células protuberanciales; E, porción epitelial de la -hipófisis.] - -Comenzaré por recordar la publicación de una extensa monografía[132] -inserta en los _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_. -En ella se tocan diversos temas neurológicos: _estructura del puente -de Varolio_, de la _hipófisis_, del _cuerpo estriado_, de los _focos -acústicos_, etc. - - [132] _Cajal_: Algunas contribuciones al conocimiento de los - ganglios del encéfalo. _Anales de la Sociedad Española de - Historia Natural_, tomo XXIII, 1894. Con 12 grabados. - -[Ilustración: Fig. 48.--Corte longitudinal de la vía piramidal (gato) -al cruzar la protuberancia, donde aparecen las ramas colaterales -que dicha vía envía á las neuronas protuberanciales, con las cuales -entran en íntimo contacto.] - -He aquí una lista de los datos más salientes: - - _Con relación al puente de Varolio_[133].--_a_) La demostración - de que las células de la _protuberancia_ envían su axon á los - pedúnculos cerebelosos medios (fig. 47, _b_, _c_). (Confirmado - por Pusateri y van Gehuchten). - - [133] Una traducción, con algunas adiciones, de la parte de este - folleto correspondiente al _cuerpo estriado_, publicóse en la - _Bibliographie anatomique_, núm. 6, 1894, con el título de _Le - Pont de Varole_. - - _b_) El hallazgo de las _colaterales pontales_ de la vía - piramidal, importante vía de unión de la corteza cerebral con el - cerebelo (vía _cortico-ponto-cerebelosa_) (fig. 48, _a_, _e_). - (Confirmado por Pusateri y otros sabios). - -[Ilustración: Fig. 49.--Corte longitudinal del cuerpo estriado -del ratón.-- A, células nerviosas de axon largo descendente; B, -células de axon corto; D, colaterales para el cuerpo estriado, -nacidas en curso de fibras motrices bajadas de la corteza cerebral. -Representación semiesquemática.] - - _Con relación á la hipófisis._-- _a_) Demostración en el espesor - de la _hipófisis_ de un plexo nervioso tupido y delicadísimo, - continuado con tubos llegados con el pedículo de este órgano - (fig. 47, P). - - _b_) Hallazgo de terminaciones nerviosas intercelulares en el - revestimiento epitelial de la cavidad del órgano. (Confirmado y - ampliado por diversos autores, singularmente por Tello) (fig. 47, - _f_, E). - - _Con relación al origen del nervio acústico en las aves._-- - Encuentro de numerosos detalles de estructura de los focos - acústicos de las aves, observación de la bifurcación final del - nervio coclear y de ciertas notables arborizaciones ofrecidas por - éste en el tubérculo acústico y ganglios vecinos. - - _Con relación al cuerpo estriado._-- _a_) Descubrimiento en este - ganglio de células de axon largo descendente y penetrante en el - pedúnculo cerebral (fig. 49, A). - - _b_) Hallazgo de arborizaciones libres emanadas de tubos - ascendentes (fig. 49, C). - - _c_) Descripción detallada de los dos tipos celulares que forman - los focos grises de dicho cuerpo, es decir, neuronas de axon - largo y neuronas de axon corto (fig. 49, B). Este trabajo vino - á comprobar en los mamíferos algunas ideas de Edinger sobre la - constitución del _Stamganglion_ de los vertebrados inferiores - y acerca del modo de origen de la vía _cerebral fundamental ó - descendente_. - -[Ilustración: Fig. 50.--Células de los focos interno (A) y externo -(B) del ganglio de la habénula (tálamo óptico); D, fascículo de -Meynert.] - -Versó otra de nuestras investigaciones de 1894 sobre una -región especial del _tálamo óptico_, designado _ganglio de la -habénula_[134], centro del que, por lo que toca á los mamíferos, -apenas si se tenían más que datos groseros de anatomía macroscópica. -Yo lo exploré en el ratón, conejo, gato, etc., con ayuda de los -métodos de Weigert, Nissl y Golgi. Además de confirmar en los -mamíferos algunos datos importantes obtenidos por van Gehuchten en el -_ganglio de la habénula_ de los peces, contiene dicho trabajo: - - [134] _Cajal_: Estructura del ganglio de la habénula de los - mamíferos. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, - tomo XXIII, 1894. Con 4 grabados. - -[Ilustración: Fig. 51.--Arborizaciones libres (_c_) repartidas por -el foco interno (A) del ganglio de la habénula y llegadas de la vía -olfativa designada _estría medular_ (_b_).] - - _a_) La prueba histológica de la existencia en dicho ganglio de - dos focos nerviosos bien deslindados: el _interno_ y el _externo_ - (figura 50, A, B). - - _b_) El descubrimiento de la especial morfología de las neuronas - integrantes de los focos habenulares (A) y de la incorporación de - sus finísimos axones á la vía nerviosa designada _fascículo de - Meynert_. - - _c_) Encuentro en el _foco interno_ de ciertos nidos ó - arborizaciones pericelulares sumamente tupidas, producidas por el - ramaje final de los axones llegados de la _Stria medullaris_, vía - importante perteneciente al sistema olfativo (fig. 51, _c_). - -[Ilustración: Fig. 52.--Arborizaciones terminales (A) de las fibras -ópticas (fibras llegadas de la retina) en la corteza del tubérculo -cuadrigémino anterior.-- B, plano de las fibras ópticas; C, D, -arborizaciones visuales profundas.] - -Más copioso todavía en pormenores descriptivos y hallazgos -anatómicos, fué el estudio consagrado al _bulbo raquídeo, cerebelo -y origen de los nervios encefálicos_[135], publicado en 1895, y que -forma casi un libro. - - [135] _Cajal_: Apuntes para el estudio del bulbo raquídeo, - cerebelo y origen de los nervios encefálicos. _Anales de la - Sociedad Española de Historia Natural._ Febrero de 1895. Con 31 - grabados. - - De este folleto apareció una versión alemana del Dr. Bresler, - con un prólogo del ilustre profesor M. Mendel, de Berlín - (_Beitrag zum Studium der Medulla oblongata_, etc. Leipzig, - Ambrosius Barth, 1896). La referida traducción encierra algunas - descripciones nuevas tocantes al _núcleo de Deiters_ (nidos - pericelulares), foco _ventral del acústico_, terminaciones del - _coclear_, etc. - -He aquí los resultados más valiosos: - - _a_) Demostración de la existencia de la rama ascendente de - bifurcación de la _raíz sensitiva del trigémino_ con sus - colaterales y terminales (fig. 53, A). - - _b_) Determinación de la morfología de las células del foco - terminal sensitivo de este nervio, y de la posición de la _vía - central_ engendrada por ellas. - -[Ilustración: Fig. 53.--Corte longitudinal y lateral de la -protuberancia y bulbo raquídeo del ratón.-- A, raíz sensitiva del -trigémino; _a_, conjunto de sus ramas ascendentes; _b_, ramas -descendentes; O, oliva cerebelosa; C, pedúnculo cerebeloso superior; -_c_, colaterales descendentes nacidas de este pedúnculo; B, nervio -vestibular con su bifurcación.] - - _c_) Detalles nuevos relativos á la estructura del _foco motor - masticador_. (Colaterales motrices del foco descendente motor, - etc.). - - _d_) Descubrimiento de un _haz nervioso descendente_, nacido, - mediante colaterales, del pedúnculo cerebeloso superior (fig. 53, - D). - - _e_) Demostración de que el _pedúnculo cerebeloso superior_ nace - de las células de la oliva cerebelosa (fig. 53, O, C). - - _f_) Descubrimiento de las arborizaciones terminales del _nervio - óptico_ en el tubérculo cuadrigémino anterior, así como de las - colaterales descendentes de las fibras ópticas (fig. 52, A, D). - - _g_) Descripción de las terminaciones del _fascículo de Meynert_ - en el _ganglio interpeduncular_ y de las singulares células que - en éste residen. - - _h_) Prueba objetiva de que las fibras nacidas en la _oliva - bulbar_ marchan al cerebelo, y revelación de que las - arborizaciones terminales de dicha oliva emanan de colaterales - del _resto_ del cordón antero-lateral. - - _i_) Encuentro, en el dominio de las terminaciones del vago y - glosofaríngeo, de un _ganglio medio impar_ llamado _comisural_, á - cuyo nivel se entrecruzan y en parte se terminan las fibras del - _cordón solitario_ (fig. 54, A). - - _j_) Descripción detallada de las colaterales sensitivas - destinadas á los focos de los nervios _hipogloso_, _motor ocular - externo_, _masticador_, _facial_, etc. (fig. 54, _f_, _g_). - - _k_) Señalamiento de la existencia, en el _fascículo longitudinal - posterior_, de numerosas fibras ascendentes procedentes de los - focos sensitivos del bulbo y singularmente del _núcleo terminal - del vestibular_. - - _l_) Descubrimiento de que las ramas ascendentes del - _nervio vestibular_ penetran en el cerebelo, constituyendo, - verosímilmente, la vía por la cual las impresiones de los - conductos semicirculares se propagan á dicho centro (fig. 53, - _g_). - - _m_) Estudio detallado de las células de los focos del vestibular - y de las vías centrales en ellas nacidas. - - _n_) Encuentro de dos focos acústicos nuevos en la región del - puente (_focos preolivares interno y externo_), y detalles de la - morfología de las células de los ganglios terminales del coclear - y de los asociados al cuerpo trapezoide, etc. - - _ñ_) Descubrimiento, en el _tálamo_ de los roedores y carniceros, - del origen de los haces nerviosos designados por los autores - _fascículo de la calota_ y _cordón de Vicq d’Azyr_, los cuales no - son sino ramas de bifurcación de un cordón compacto brotado de - las células nerviosas del _cuerpo mamilar interno_. (Confirmado - inmediatamente por Kölliker). Era entonces creencia general la - total independencia de ambas vías (véase la fig. 53, B, C, V). - -Con el designio de completar el precedente trabajo sobre el -bulbo, dimos también á la estampa, años después (en 1897), otra -comunicación, donde se registran las siguientes adquisiciones -complementarias: - -[Ilustración: Fig. 54.--Corte transversal de la porción posterior -subventricular del bulbo raquídeo del ratón.-- A, foco comisural, á -cuyo nivel se cruzan las fibras de ambos fascículos solitarios; B, -núcleo del hipogloso con las colaterales sensitivas ramificadas en -él; D, fascículo solitario, es decir, la porción descendente de las -raíces sensitivas del vago y glosofaríngeo.] - - _a_) La revelación, con el método de Golgi, de la morfología - y colaterales nerviosas de las células del foco medular del - espinal, así como del enlace de estos elementos con las - colaterales sensitivas. - - _b_) La diferenciación de un foco especial del cordón lateral - del bulbo, foco relacionado con colaterales de la vía cerebelosa - ascendente. - - _c_) Descripción detallada de la morfología de las células de los - focos de Goll y de Burdach. - -[Ilustración: Fig. 55.--Sección sagital y lateral del tubérculo -mamilar y porción basal del tálamo.-- A, neuronas diminutas del -cuerpo mamilar; B, haz genitor, por bifurcación, de los cordones de -la calota (_c_) y de Vicq d’Azyr (V); D, corteza blanca del tubérculo -mamilar del que brotan colaterales (_a_).] - - _d_) Estudio del remate superior en el bulbo del fascículo - reflejo-motor de las raíces posteriores. - - _e_) Detalles de las terminaciones sensitivas en los focos - de Goll y de Burdach, y demostración de que una parte del - cordón de Burdach se hace profundo en el bulbo, situándose - longitudinalmente por delante de la substancia de Rolando. - - _f_) Se describe un haz del vago-gloso-faríngeo que se asocia á - las fibras bulbares longitudinales del 5.º par. - - _g_) Se demuestra la existencia de una porción cruzada del nervio - vestibular. - - _h_) Se detalla la estructura del foco de Roller, etc., etc. - -[Ilustración: Fig. 56.--Algunos elementos de la retina de las -aves con la marcha probable de las corrientes.-- _a_, fibra -centrífuga llegada de los centros nerviosos; _b_, célula amacrina -ó espongioblasto de asociación; _c_, axon horizontal de estos -elementos, relacionado mediante extensa arborización con el tallo de -las células amacrinas comunes.] - -De otras comunicaciones aparecidas en 1895 sólo mencionaré el -argumento: una versó sobre la _estructura de los ganglios centrales -del cerebelo_[136] (_oliva cerebelosa_, _ganglio del techo_, etc.); -otra, de carácter iconográfico, pero con bastantes pormenores -descriptivos nuevos, recayó sobre la _médula espinal_[137]. Lo más -interesante de este último trabajo fué la ejecución de grandes -láminas en colores, copia de mis mejores preparaciones. - - [136] _Cajal_: Ganglions cérébélleux. _Bibliographie anatomique_, - número 1.º. Enero de 1895. - - [137] _Cajal_: L’Anatomie fine de la moelle epinière. _Atlas - der pathologische Histologie des Nervensystems_ (con 8 grandes - láminas cromolitográficas). Berlín, 1895. - -Durante el año 1896 mi actividad alcanzó su máximo, corriendo -febril por varios y divergentes cauces y desparramándose alguna vez -sobre temas anteriormente tratados. En uno de estos _ritornellos_ -ataqué con nuevos bríos la retina, el más antiguo y pertinaz de mis -amores de Laboratorio. Fué la nueva contribución[138] de índole -polémica, enderezándose particularmente á refutar las teorías de -ciertos autores (Kallius, Renaut y Dogiel) que pretendían resucitar, -bajo formas especiales, la vieja y siempre retoñante teoría de las -redes interneuronales. Fiel á mi costumbre de no escribir artículos -de pura controversia, acudí al palenque, armado, más que con los -arreos de la dialéctica, con observaciones nuevas dotadas de alguna -fuerza persuasiva. Así, después de probar que los rarísimos casos -de fusión anastomótica entre dendritas, ó entre ramas nerviosas y -dendritas, alegados por dichos sabios son meras apariencias ópticas ó -productos artificiales de los reactivos, señalé nuevas y clarísimas -disposiciones de contacto frecuentes en la retina de las aves. - - [138] _Cajal_: Nouvelles contributions à l’étude histologique - de la rétine et à la question des anastomoses des prolongements - protoplasmiques. _Journal de l’Anatomie et de la Physiol._, 12 - Nov. 1896. Avec 4 planches litographiques. - -He aquí algunas particularmente significativas: - - _a_) Descubrimiento en las aves de un tipo singular de - espongioblasto (_capa de los granos internos_), el cual, además - de exhibir algunas dendritas cortas (véase la fig. 56, _b_), - poseen cierto axon robusto, dirigido horizontalmente por la - frontera de la _capa plexiforme interna_ para descomponerse - en extensa y complicada arborización horizontal en contacto - quizá con el tallo descendente de las células _amacrinas_. Este - singular elemento fué bautizado _espongioblasto de asociación_. - - _b_) Adición de nuevos detalles á nuestras ya antiguas - observaciones sobre las _fibras centrífugas_ retinianas, con la - prueba de que lo principal de las proyecciones finales varicosas - de tales conductores construye nido apretado dispuesto en - torno del soma y groseras dendritas de los _espongioblastos de - asociación_ (véase la figura 56, _a_). - - _c_) Exposición de nuevos hechos relativos á la evolución - ontogénica de los bastones, conos y demás elementos de la retina. - -[Ilustración: Fig. 57.--Célula nerviosa de la médula espinal del -conejo.-- _a_, axon; _b_, husos cromáticos de Nissl, donde aparece -cierta trama esponjosa; _d_, núcleo.] - - _d_) Descripción de un tipo original de la célula nerviosa, - hallado en la _capa de los granos_ internos de las aves, - modalidad análoga á cierta variedad asteriforme referida ya con - ocasión de la retina de los peces (fig. 56, _f_). - -La estructura del protoplasma nervioso y la organización del núcleo -neuronal fué también objeto de algunas exploraciones durante 1896. -Estas cuestiones palpitaban entonces en todos los laboratorios. -Averiguada exactamente la morfología general de la neurona, urgía -escudriñar su textura, precisar la urdimbre de que brota y por -donde circula el impulso nervioso. Nissl, Dogiel, Levi, Lenhossék, -Marinesco, Held, Lugaro, Holmgren, van Gehuchten, etc., etc., habían -realizado interesantes hallazgos, empleando la técnica de las -anilinas básicas, previa fijación en alcohol (proceder de Nissl), ó -la combinación de las anilinas ácidas con las básicas, ó, en fin, -variantes del antiguo método de Altmann, etc. Poco pude recoger en -este dominio, metódicamente explotado por mis antecesores. - -En la investigación aludida[139] se consignan, empero, algunas -pequeñas contribuciones al conocimiento de la estructura neuronal: - - [139] _Cajal_: Estructura del protoplasma nervioso. _Revista - trimestral micrográfica_, 1.º Marzo 1896. Con 6 figuras. - - _a_) Demostración de la organización esponjosa de los _grumos - cromáticos_ de Nissl, y de la continuación de esta esponja con el - retículo ó armazón revelado en el resto del protoplasma por las - anilinas básicas (fig. 57). - - _b_) Demostración apremiante de la membrana de las células - nerviosas de los vertebrados, órgano que había sido - sistemáticamente negado por los autores (fig. 58, _a_). - - _c_) Análisis minucioso de la disposición de la substancia - basiófila en diversos tipos de núcleos, tanto nerviosos como - neuróglicos. - - _d_) Exploración comparativa de la cromatina protoplásmica - (_grumos_ de Nissl) en las neuronas de vertebrados é - invertebrados. - -Mis funciones de profesor de Anatomía patológica, encargado de los -análisis oficiales de las Clínicas y del material de las autopsias, -condujéronme á menudo á la exploración y determinación específica -de los tumores ó neoplasias. Los métodos de coloración entonces -usados, valiosos por muchos conceptos, no me parecían suficientemente -gráficos para la enseñanza. Entreguéme, pues, á reiterados ensayos de -tintorería histológica, fruto de los cuales fueron varias fórmulas de -teñido tricrómico (amarillo, azul y rojo) susceptibles de presentar -con matiz diferente los diversos factores histológicos integrantes de -los tumores[140]. Una de las fórmulas que tuvo más aceptación entre -los sabios fué la llamada _proceder tricrómico á base de fuchina -básica_, _ácido pícrico_ y _carmín de índigo_. Con ella colóranse, en -rojo, los _núcleos_; en azul puro ó ligeramente verdoso, los _haces -colágenos_, y, de verde claro, ó matices amarillentos ó anaranjados, -según los casos, las formaciones _epiteliales_, etc. - - [140] _Cajal_: Métodos de coloración de las neoplasias. _Revista - de Ciencias Médicas de Barcelona_, 10 de Marzo de 1896. - -[Ilustración: Fig. 58.--Células del ganglio ventral del acústico -(bulbo raquídeo).-- _a_, membrana celular.] - -En posesión de procederes tintóreos singularmente expresivos, me -engolfé en el estudio de algunos tumores, particularmente en el -análisis del _carcinoma_, _sarcoma_, _epitelioma_, etc. Dos trabajos -acerca de este argumento aparecieron en 1896: uno especialmente -consagrado al estudio estructural de los _tumores epiteliales_[141], -y otro, destinado á mostrar las _defensas locales_ desarrolladas por -el organismo contra la invasión del carcinoma y epitelioma. - - [141] _Cajal_: Estudios histológicos sobre los tumores - epiteliales. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de - 1896. Con tres figuras. - -El primero encierra las siguientes contribuciones: - - _a_) Se exponen detalles nuevos de estructura del estroma del - carcinoma y epitelioma (existencia de fibras de _elacina_, - células conectivas gigantes, corpúsculos _cianófilos_, etc.). - - _b_) Se describe la repartición en los tumores de las _células - cebadas_ de Ehrlich, se descubren sus atmósferas secretorias y se - puntualizan sus fases de secreción y excreción. Señálanse además - mitosis. - - _c_) Se consigna que las células cianófilas (células - _plasmáticas_ de Unna) no son leucocitos emigrados sino - corpúsculos jóvenes del tejido conectivo, de cuya proliferación - resultaría el estroma de las neoplasias (fig. 59, _a_, _b_, _c_). - - (Las células _cianófilas_, que tanta importancia han adquirido - después, siendo objeto de numerosísimas observaciones - anatomo-patológicas, fueron descubiertas por mí en 1890, con - ocasión del estudio de la estructura del _sifiloma_ y otras - neoplasias[142], y por Unna en 1891, que las señaló también, sin - conocimiento de mis investigaciones). - - [142] _Cajal_: Manual de Anatomía patológica general, 1.ª - edición. Barcelona, 1890. - - _d_) Se prueba, contra las afirmaciones de muchos autores para - quienes tales células derivan de la sangre ó vendrían á ser - privativas de las producciones patológicas, que en realidad - representan elementos normales y autóctonos del tejido conectivo - del hombre y mamíferos superiores. - - _e_) En fin, se consignan nuevas observaciones sobre los _cuerpos - fuchinófilos_ de Russell (inclusiones basiófilas enormes en - ciertas células conectivas de los tumores, singularmente del - papiloma), refutándose la opinión de este autor y de otros, - que las diputaban por parásitos, cuando no son otra cosa que - granos de las _células cebadas_ de Ehrlich, patológicamente - hipertrofiados y alterados en sus apetencias territoriales. - -En el segundo trabajo se hace un análisis minucioso de la obra -destructora de los leucocitos contra las células epiteliales del -_carcinoma_ y _epitelioma_[143], así como del mecanismo formativo -de los globos epidérmicos, los cuales derivan de la acción de los -leucocitos, y constituyen un proceso necrobiótico insuficiente, -en todo caso, como recurso defensivo eficaz. La llegada al tejido -epitelial de los leucocitos sería motivada por la diseminación en el -plasma ambiente de materias quimiotácticas elaboradas por el epitelio. - - [143] _Cajal_: Las defensas orgánicas en el epitelioma y - carcinoma. _Boletín Oficial del Colegio de Médicos de Madrid_, - núm. 1, 1896. - -[Ilustración: Fig. 59.--Células cianófilas de los tumores con sus -fases de multiplicación.] - -En este mismo año publiqué una pequeña nota, donde se demuestra por -primera vez la capacidad fagocitósica de las _plaquetas_ de los -vertebrados inferiores[144]. En determinadas condiciones, estos -corpúsculos sanguíneos son susceptibles de englobar partículas de -carmín, microbios, etc. - - [144] _Cajal_: La fagocitosis de las plaquetas. _Revista - trimestral micrográfica_, núm. 4, Marzo de 1896. Con 2 figuras. - -Y, en fin, para terminar esta fastidiosa relación de trabajos, haré -mención todavía de otra comunicación[145], donde se inquieren las -conexiones establecidas entre los elementos nerviosos y neuróglicos -(pléyades ó coronas de células de la _glia_, dispuestos alrededor del -soma neuronal) y se aportan algunas observaciones originales. - - [145] _Cajal_: Sobre las relaciones de las células nerviosas con - las neuróglicas. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo - de 1896. Con 3 figuras. - - * * * * * - -Mi furia inquisitiva durante el susodicho año de 1896 no se sació -todavía con el estudio de los temas referidos. En los últimos meses -de aquél, volví á menudo con nuevos entusiasmos sobre asuntos -anteriormente tratados; pero esta vez me serví de preferencia, como -recurso revelador, del valioso _método de Ehrlich_, al cual tantos y -tan bellos descubrimientos debieron Retzius, Dogiel y sus discípulos. -Según es notorio, posee este proceder la inestimable ventaja de -teñir en vivo, ó apenas ocurrida la muerte, las fibras y células -nerviosas, que aparecen rigurosamente seleccionadas de un color azul -enérgico. Por desgracia, la reacción vital de Ehrlich es tan efímera -y delicada, que casi todos los agentes fijadores, y desde luego el -alcohol, la decoloran. Así que sólo se aplica con ventaja á tejidos -frescos, disociados en fragmentos ó extendidos en capas delgadas. Por -de contado, el método de los cortes resulta casi inaplicable. Á causa -de tales limitaciones, hacia la época á que aludo, la citada reacción -sólo se había aplicado con ventaja al análisis histológico de la -retina, de las terminaciones nerviosas periféricas, de los pequeños -ganglios de vertebrados é invertebrados, etc. - -Ciertamente, el empleo del nuevo fijador al _molibdato amónico_, -introducido en la técnica por A. Bethe, hacía posible, aunque -con hartos inconvenientes, las manipulaciones microtómicas; pero -exceptuados algunos ensayos interesantes de Dogiel recaídos en el -cerebelo de las aves, nadie había logrado ni por el proceder de los -cortes ni por el del examen de trozos disociados, preparaciones -demostrativas de los órganos centrales (cerebelo, cerebro, médula -espinal, etc.), de los mamíferos. - -Yo me propuse á todo trance escudriñar, mediante el azul de metileno, -la estructura de la médula espinal, cerebelo, cerebro, asta de -Ammon, etc., no sólo de los pequeños vertebrados, sino de los -mamíferos. Y, en efecto, á vueltas de algunas tentativas, que me -llevaron á modificar el proceder de fijación de Bethe[146], conseguí -corrientemente cortes bastante demostrativos de la organización de -dichos centros. - - [146] La modificación consistía en indurar las piezas fijadas en - molibdato, no en alcohol frío según recomendara Bethe, sino en - formol adicionado de cloruro platínico. Las secciones hacíanse, - ora en el microtomo de congelación, ora con el microtomo - ordinario, previo endurecimiento rápido en alcohol saturado de la - combinación azul-molíbdica. - -No fué solamente el estímulo de la curiosidad científica lo que me -movió á estudiar á fondo la técnica de Ehrlich. Entró por mucho -en mi resolución el anhelo, diré más, la apremiante necesidad, de -contrastar, mediante las indiscutibles revelaciones de un método que -impregna las células y fibras casi en vivo, las imágenes clarísimas -y terminantes, pero algo caprichosas, del proceder de Golgi. -Ciertamente, el valor analítico del cromato de plata, en orden á la -demostración de la morfología neuronal y al comportamiento de las -fibras nerviosas, hallábase sólidamente garantido por el hecho de que -allí donde métodos de muy diversa índole, por ejemplo, el de Ehrlich, -el de Cox, el de la disociación, el de Golgi, el del cloruro de oro, -etc., son fácilmente aplicables (retina, terminaciones nerviosas -periféricas, etc.), la coincidencia de los resultados es casi -perfecta. Con todo eso, no faltaban escépticos (particularmente entre -los que, faltos de paciencia para dominar las técnicas difíciles -y azarosas, sólo trabajan con los procederes llanos y constantes, -aunque sean de mezquino rendimiento) que se preguntaban, entre -envidiosos y malhumorados, si al fin no resultaría que muchas -de las siluetas morfológicas producidas por el cromato argéntico -llegarían á considerarse como depósitos metálicos caprichosos, algo -así como cristalizaciones trepadoras en medios gelatinosos ó como -esas células artificiales provocadas por Leduc, Traube y otros -en determinadas soluciones inorgánicas. Hasta el mismo Kölliker, -fervoroso creyente en los milagros del admirable recurso aportado por -la ciencia italiana, hacía reservas sobre la preexistencia de ciertas -disposiciones exclusivamente advertidas en los preparados de Golgi: -refiérome especialmente á las _espinas colaterales_, señaladas por mí -en las dendritas neuronales (cerebro, cerebelo, asta de Ammon, etc.). -Para el sabio de Würzburgo, trataríase, quizás, de un precipitado -superficial, especie de cristalización en agujas, sedimentado -eventualmente sobre la superficie expansional. Por lo demás, -parecidas dudas había formulado el mismo Golgi sobre el objetivismo -de estos apéndices, llamados á ser, andando el tiempo, objeto de -muchas investigaciones fisio-patológicas. - -Claro es que yo no participaba de semejantes recelos. Dilatada -experiencia del método habíame traído la profunda convicción de -que las susodichas vellosidades, al igual de cuantas disposiciones -aparecen en las buenas preparaciones del cromato argéntico (esto -es, en las obtenidas sobre piezas frescas rápidamente fijadas y -cuya impregnación finísima y uniforme carece de precipitados -irregulares) corresponden estrictamente á la realidad. Huelga -decir, empero, que mi confianza, fundada en quince años de trabajos -incesantes efectuados con diversos métodos, no podía ser sugestionada -á sabios poco afectos á técnicas no inventadas por ellos, ó á -observadores noveles sin criterio formado sobre el asunto. Era, -pues, absolutamente preciso mostrar á todo el mundo imágenes claras -y terminantes, tanto de las espinas como de otras disposiciones -morfológicas descubiertas por mí, empleando al efecto recursos -técnicos radicalmente diferentes del de Golgi. - -[Ilustración: Fig. 60.--Espinas colaterales de las dendritas (_b_) -teñidas por una modificación del método de Ehrlich.-- _a_, pirámides -cerebrales del conejo.] - -Á este propósito respondió principalmente mi campaña tenaz de fines -de 1896 y de casi todo el año 1897, durante cuyo tiempo servíme -casi exclusivamente del método de Ehrlich al azul de metileno. -Mis ensayos, coronados del mejor éxito, fueron varios, versando, -uno, sobre las controvertidas _espinas colaterales_, otro sobre la -_estructura de los ganglios craneales_, otro acerca de las neuronas -de la _capa molecular_ del cerebro, en fin, el más extenso é -importante abarcó el _cerebelo_, _corteza cerebral_, _asta de Ammon_, -_médula espinal_, etc. - - En la primera comunicación[147], publicada en Junio de 1896, - demuéstrase perentoriamente, mediante el método de Ehrlich - modificado, la existencia de las susodichas espinas en el tallo - y penacho terminal de las pirámides del cerebro (conejo y gato), - donde se exhiben teñidas de azul claro, y provistas de cierto - abultamiento final, intensamente impregnado (las tumefacciones - _piriformes_, ulteriormente estudiadas por Demoor, Stefanowska, - Manoumelian, Deyber, etc.) (fig. 60, _b_, _d_). - - [147] _Cajal_: Las espinas colaterales de las células del - cerebro teñidas con el azul de metileno. _Revista trimestral - micrográfica_, número 2, Junio de 1896. Con 3 grabados. - -En el trabajo más extenso y comprensivo, consagrado á la organización -del _cerebelo_, _cerebro_, _médula espinal_, _asta de Ammon_, etc., -y adornado con algunas fototipias[148], logré consolidar, sin la -menor duda posible, la preexistencia en el adulto (conejo, gato, -perro, rana, etc.) de las más importantes disposiciones reveladas en -los embriones y animales jóvenes por el método de Golgi (colaterales -de la substancia blanca con sus arborizaciones libres (figura 61, -_b_), nidos nerviosos del cerebelo y bulbo, morfología de los -granos cerebelosos, fibras trepadoras y musgosas, etc.), refutando -así irrevocablemente á los escépticos, para quienes tales hechos de -morfología nerviosa serían acaso disposiciones peculiares de la época -fetal ó quizás depósitos artificiales del cromato de plata. Además -de estos resultados generales, de incuestionable valor crítico, la -citada monografía encerraba algunas observaciones nuevas: - - [148] _Cajal_: El azul de metileno en los centros nerviosos. - _Revista trimestral micrográfica_, núms. 3 y 4, 1896. Con 4 - láminas fototípicas y 15 grabados intercalados en el texto. - -[Ilustración: Fig. 61.--Nidos formados en torno de las grandes -células del asta posterior por las colaterales sensitivas. (Método de -Ehrlich).] - - _a_) La comprobación de la división en rama ascendente y - descendente de las radiculares posteriores (médula espinal) - de los batracios[149], reptiles, aves y mamíferos, con la - demostración de que tales bifurcaciones se producen al nivel de - las estrangulaciones, paraje en donde el axon ofrece un verdadero - anillo ó manguito de cemento (fig. 62, _a_). Demuéstranse, - asimismo, las estrangulaciones de los tubos nerviosos en la - substancia blanca y gris del cerebro y cerebelo (figura 63, _a_, - _b_), donde presentan caracteres algo especiales. - - [149] Sobre el tema especial de las bifurcaciones y colaterales - de las raíces posteriores de la médula espinal de batracios - y reptiles, publicamos, además, cierta nota en una Revista - profesional. Véase: Las colaterales y bifurcaciones de las raíces - posteriores de la médula espinal demostradas con el azul de - metileno. _Revista de Clínica, de Terapéutica y Farmacia_, 10 de - Octubre de 1896. Tomo X. - - _b_) Descubrimiento en el espesor del cordón posterior de - radiculares sensitivas trifurcadas (gato). La rama intermedia - representaría una colateral sensitiva-motriz robusta, nacida - anticipadamente. - - _c_) Confirmación en diversos vertebrados de las colaterales - de la substancia blanca y de su continuidad con arborizaciones - pericelulares. El azul de metileno les presta aspecto varicoso y - permite reconocer que brotan también de un estrechamiento de los - tubos nerviosos (fig. 62, B). - -[Ilustración: Fig. 62.--Coloración, mediante el método de Ehrlich, -en la médula espinal del gato, de la bifurcación de las raíces -sensitivas (_a_) y de la existencia de las colaterales de la -substancia blanca (B).] - - _d_) Coloración de los granos del cerebelo, con su axon en T, - de los corpúsculos de cesta ó estrellados de la capa molecular, - etc., de las arborizaciones finales de las fibras musgosas. - Sobre estas _rosáceas_ se hace un estudio especial, probando - que se relacionan, según había yo sospechado en 1894, mediante - una especie de engranaje, con las dendritas digitiformes de - los granos (confirmado por Held, que trabajó sin conocer mis - investigaciones). - - _e_) Impregnación de los cálices de Held del cuerpo trapezoide - (una forma especial de nido pericelular) y revelación de sus - proyecciones divergentes finas, demostradas tanto en las - preparaciones de Ehrlich como en las de Golgi. - - _f_) En fin, teñido de numerosas células y fibras del _asta de - Ammon_, _fascia dentata_, _corteza cerebral_, etc., etc. (fig. - 64, A). - -[Ilustración: Fig. 63.--Presentación en la substancia blanca del -cerebro, cerebelo, etc., de las estrangulaciones de la mielina y -detalles de la forma variable del forro de cemento. (Método de -Ehrlich).] - -La tercera monografía, basada en las revelaciones del azul de -metileno, recayó en la _corteza cerebral_ de los pequeños mamíferos -(gato, conejo, etc.), ilustrando predilectamente la estructura de -la _capa primera ó plexiforme_, en la cual, además de confirmar -plenamente los resultados del método de Golgi, descríbense numerosos -tipos nuevos de células de axon corto[150], por ejemplo: - - [150] _Cajal_: Las células de cilindro-eje corto de la capa - molecular del cerebro. _Revista trimestral micrográfica_, Junio - 1897. Con 7 figuras. - - _a_) Células pequeñas de axon cortísimo y prontamente ramificado. - - _b_) Células de axon corto horizontal distribuído sobre mayor - extensión dentro de la zona primera (fig. 65, A). - -[Ilustración: Fig. 64.--Pirámides grandes del asta de Ammon (método -de Ehrlich).-- _e_, axon; _b_, colaterales nerviosas recurrentes. (La -morfología coincide exactamente con la mostrada por el cromato de -plata).] - - _c_) Células grandes, de largas dendritas, provistas de un axon - horizontal larguísimo, cuyo paradero no puede sorprenderse. - - _d_) Corpúsculo de axon descendente, arborizado en la zona 2.ª y - 3.ª - - _e_) Se prueba que las células especiales de la capa primera - (_células de Cajal_, según Retzius) poseen verdaderas dendritas, - que se reconocen por sus varicosidades en presencia del azul de - metileno. - - _f_) Se descubren larguísimas fibras meduladas horizontales en la - capa molecular, las cuales se dicotomizan á menudo. - - _g_) Se expone la conjetura de que los corpúsculos de Golgi ó de - axon corto son generadores de fuerza nerviosa, etc., etc. - -[Ilustración: Fig. 65.--Tipos de células de axon corto de la capa -molecular del cerebro.] - - _h_) Se señala en torno de las células nerviosas de axon corto - una red especial no nerviosa, que, mejor investigada más adelante - por Golgi, Donaggio, Held, Bethe, etc., fué punto de partida de - grandes controversias. Tal es el _retículo pericelular_, llamado - de Golgi, por haber sido descrito exacta y minuciosamente por - este sabio en 1898 (fig. 66, A, _a_). - -En fin, el último tema estudiado con el método de Ehrlich fué la -estructura en el adulto de los _ganglios sensitivos raquídeos y -craneales_[151]. En esta investigación prestóme su concurso, á título -de preparador, mi ayudante de entonces D. Federico Olóriz Ortega, -hijo del prestigioso maestro de Anatomía, de quien con merecido -encomio he hablado en anteriores capítulos. La mencionada monografía, -aparte de comprobar en los ganglios craneales algunos descubrimientos -de Dogiel sobre la morfología de las células monopolares de los -ganglios raquídeos, contiene: - - [151] _Cajal_ y _Olóriz Ortega_: Los ganglios sensitivos - craneales de los mamíferos. _Revista trimestral micrográfica_, - tomo II, 1897. - -[Ilustración: Fig. 66.--Células de axon corto de la corteza -cerebral.-- _a_, red superficial situada sobre la membrana -protoplásmica (azul de metileno de Ehrlich).] - - _a_) El descubrimiento de ciertas células estrelladas - intracapsulares, coloreables por el azul de metileno, de - naturaleza enigmática, y las cuales designamos provisionalmente - _células satélites perigangliónicas_ (fig. 67, A, B). - - Semejantes elementos, que desempeñan importante papel en - los procesos patológicos de la neurona sensitiva, han sido - confirmados por numerosos autores (Nageotte, Marinesco, Rossi, v. - Lenhossék, etc.). - -[Ilustración: Fig. 67.--Corpúsculos satélites dispuestos alrededor de -las células ganglionares sensitivas del gato (método de Ehrlich).] - - _b_) Reconocimiento de que el glomérulo inicial del axon de las - células sensitivas carece de mielina, iniciándose de ordinario - por fuera de la cápsula pericelular. - - _c_) Descripción de ciertas arborizaciones nerviosas de - origen exógeno distribuídas en torno de las revueltas del - glomérulo inicial de la expansión nerviosa, así como de otras - ramificaciones terminales mixtas más complicadas, porque son á la - vez pericelulares y periglomerulares, etc. (fig. 68, _a_, _b_). - (Conviene no confundir estas fibras con los _ovillos_ de Dogiel). - -[Ilustración: Fig. 68.--Arborizaciones periglomerulares de las -células gangliónicas del gato (método de Ehrlich).] - - Estos curiosos sistemas de nidos y de fibras espiroideas - encuéntranse también en el hombre, según demostramos años - después (1905) con ayuda de un método especial. Las singulares - variaciones morfológicas y las sorprendentes libraciones - de distribución en cada especie animal de los referidos - nidos nerviosos constituyen hoy, gracias á los trabajos - anatomo-patológicos de Nageotte, Marinesco, Lugaro, Rossi, - Pacheco, Schäffer, Exposito, Bielschowsky, Minea, Dustin, etc., y - á los de histología comparada de Dogiel y Levis, Huber, Ranson, - uno de los capítulos más interesantes de la biología ganglionar. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XIV - - Las teorías y los hechos. -- Firmeza y constancia de los hechos - histológicos. -- Carácter instrumental de las hipótesis. -- - Conviene de cuando en cuando cultivarlas, pero sin fiarse mucho - de ellas. -- Inducciones fisiológicas sacadas de la morfología - neuronal. -- Explicación histológica del hábito, del progreso - mental en la escala zoológica, del talento y del genio. -- - Conjeturas sobre el mecanismo del sueño, atención y asociación. - -- Exquisita economía reinante en las creaciones de la vida; - leyes de ahorro, de espacio, de materia y de tiempo de conducción. - - -Cuantos cultivan, con más ó menos fortuna, la histología, ó sus ramas -afines, la bacteriología y la embriología, habrán oído alguna vez, -atajando entusiasmos expositivos, comentarios tan desalentadores como -los siguientes: - -«¡Magnífica lucubración! Pero, ¿será verdad tanta belleza? Eso afirma -la histología de hoy; ¿lo mantendrá también la histología de mañana? -En plena evolución la biología, ¿quién se acordará, dentro de un -siglo, de las actuales doctrinas histológicas?» - -Respondamos con franqueza. Quienes profieren tales frases, además de -mostrar supina ignorancia acerca del carácter esencialmente objetivo -de las ciencias micrográficas, confunden lastimosamente el hecho de -observación, noción fija y perenne, con la interpretación teórica, -esencialmente mudable y acomodaticia. - -Desconfiar de la realidad de las adquisiciones histológicas -vale tanto como suponer que la especie nueva descubierta por el -naturalista corre riesgo de inmediata desaparición; que el ganglio, -la glándula ó el vaso discernidos por el anatómico, están en trance -de evaporarse; ó que, en fin, el astro sorprendido por el astrónomo, -hállase amenazado de súbita extinción. La naturaleza del instrumento -de observación, ¿puede cambiar la índole de los hechos? - -Se argüirá acaso que, á pesar de todo, en las ciencias histológicas -los hechos se discuten alguna vez. Ciertamente, la actitud -revisionista y un poco escéptica hallábase plenamente justificada -hace cincuenta ó sesenta años, cuando la fina anatomía, aún en -cierne, carecía de métodos de coloración precisos y terminantes. Mas -hoy, por fortuna, las cosas han mejorado radicalmente. Sobre que -la crítica científica se ha hecho más exigente y escrupulosa, no -concediendo su _exequatur_ sino á los hechos estructurales conjunta -y concordantemente revelados por técnicas muy diferentes, los -métodos actuales de coloración, los llamados _métodos selectivos_, -proporcionan imágenes tan claras, nítidas y enérgicamente -contrastadas con el fondo incoloro, que fuera absurdo abrigar la -menor duda acerca de su preexistencia. - -No. En nuestra época, los hechos morfológicos aportados por -investigadores serios y competentes, por quienes, á la hora de -describir ó dibujar la imagen microscópica, abstiénense prudentemente -de todo subjetivismo, no son jamás negados ni regateados. -Naturalmente, andando el tiempo, podrá variar su perspectiva ideal, -así como el alcance fisiológico de los mismos, pero sin menoscabo -de su objetivismo. Á la hora presente, discútense de preferencia -(y se discutirán mientras la ciencia de la vida no alcance la -plenitud ideal de sus datos ni se remonte á la esfera de las causas -eficientes) las hipótesis fisiológicas y las teorías biológicas -generales (mecanismo de la herencia, de la adaptación y variación, de -la sexualidad, del papel fisiológico de los órganos y tejidos, etc.). -Pero, repito, el dato histológico de primera mano, bien descrito y -precisado, constituye algo fijo y absolutamente estable, contra lo -cual ni el tiempo ni los hombres podrán nada. - -Para dejar bien sentada esta doctrina, citaré un ejemplo concreto -tomado de mis modestas investigaciones neurológicas. Aludo á la -concepción neuronal defendida actualmente por la gran mayoría de los -histólogos. - -Imaginemos que se descubre un método de coloración exquisitamente -selectivo, en cuya virtud aparece tendido entre mis _nidos_, _fibras -trepadoras_ ó _musgosas_, de una parte, y _el cuerpo_ y _dendritas -neuronales_, de otra, un sistema sutilísimo de hebras anastomóticas -absolutamente invisibles con los procederes actuales. En tal -supuesto, las hojas no representarían las últimas proyecciones del -árbol; las arborizaciones nerviosas y espinas dendríticas señaladas -por mí resultarían, en vez de _terminales_, _preterminales_. - -¿Habríase perdido algo con este transcendental progreso? -¿Evaporaríanse por eso los _nidos_, las _pláculas_ y _cálices -finales_, las _ramificaciones_ de los axones, las _espinas_ de las -dendritas y otras muchas disposiciones de contacto? De ninguna -manera. Dichas formas conservarían íntegramente su valor objetivo y -su carácter de hechos anatómicos generales. Sólo una cosa debería -ser corregida: la interpretación fisiológica. Desde el punto de -vista utilitario, tales disposiciones no podrían justificarse ya por -la necesidad de asegurar el paso de las corrientes, multiplicando -las superficies de contacto. Por consiguiente, la hipótesis de la -transmisión por _contigüidad_ sería reemplazada por otra: la de -la propagación por _continuidad_. Y se impondría la averiguación, -siguiendo otros derroteros, de la significación dinámica de las -susodichas estructuras. Una vez más haríase patente el carácter -provisorio de nuestras interpretaciones teóricas y la necesidad -inexcusable de renovarlas y perfeccionarlas al compás de los nuevos -descubrimientos. - -Precisamente por temor á estas posibles decepciones (la historia de -la biología está llena de ellas), soy adepto ferviente de la religión -de los hechos. Se ha dicho infinitas veces, y nosotros lo hemos -repetido también[152], que «los hechos quedan y las teorías pasan»; -que todo investigador que, confiando harto en la solidez y excelencia -de las concepciones generales, desdeña la contemplación directa de la -realidad, corre riesgo de no dejar huella permanente de su actividad; -que los hechos constituyen exclusivamente nuestro haber positivo, -nuestros bienes raíces y nuestra mejor ejecutoria; que, en fin, en -la eterna mudanza de las cosas, ellos sólo se salvarán --y con ellos -acaso una parte, la mejor de nuestra propia personalidad-- de los -ultrajes del tiempo y de la indiferencia ó de la injusticia de los -hombres. - - [152] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación - biológica. Discurso de recepción de la Academia de Ciencias, 1894. - -Todo esto es evidente; pero también es cierto que, sin teorías é -hipótesis, nuestro caudal de hechos positivos resultaría harto -mezquino, acrecentándose muy lentamente. La hipótesis y el dato -objetivo están ligados por estrecha relación etiológica. Aparte su -valor conceptual ó explicativo, entraña la teoría valor instrumental. -Observar sin pensar es tan peligroso como pensar sin observar. Ella -es nuestra mejor herramienta intelectual; herramienta, como todas, -susceptible de mellarse y de enmohecerse, necesitada de continuas -reparaciones y sustituciones, pero sin la cual fuera casi imposible -labrar honda brecha en el duro bloque de lo real. - -Para el anatómico, el histólogo y el embriólogo, amarrados al duro -banco del análisis, la elaboración doctrinal obedece además á -tendencias lógicas y sentimentales casi irrefrenables. Dificilísimo -es contrarrestar el impulso de la imaginación postergada, que -reclama á gritos su turno de acción. Nos la impone además el juego -mismo de nuestro mecanismo pensante, esencialmente práctico y -finalista, el cual nos plantea á diario el problema de las causas -mecánicas y de los móviles utilitarios. Reconocida una disposición -estructural ó morfológica, surge invariablemente en nuestra mente -esta interrogación: ¿Qué servicio fisiológico ó psicológico presta -al organismo? En vano el buen sentido, en pugna con las citadas -tendencias, ataja nuestra curiosidad, advirtiéndonos que el problema -ha sido planteado prematuramente, mucho antes de allegados todos los -datos indispensables. Tan discreta reflexión, si nos vuelve acaso -más circunspectos, no paraliza, empero, el proceso teórico. Sigue -impertérrita la fantasía, construyendo sobre arena, como si ignorase -la irremediable caducidad de su obra. - -Todo esto es profundamente contradictorio, pero es fatalmente humano. -Nunca fueron buenos amigos la razón y el sentimiento. Quienes sienten -tales anhelos especulativos, conocen de sobra cuán efímera suele ser, -en biología, la obra de los grandes sistematizadores. Y no obstante... - - * * * * * - -Todo el precedente preámbulo, del cual pido perdón al lector, se -encamina á disculpar, en lo posible, mis escarceos especulativos ---pocos por fortuna-- y explicar el cómo un fanático irreductible -de la religión de los hechos, ha caído, de vez en cuando, en la -debilidad de sacrificar al ídolo de la teoría deslumbrante, no -obstante hallarse íntimamente persuadido de su irreparable fugacidad, -y á despecho de haber declarado repetidamente «que, si por azares de -la suerte, nos vemos compelidos á forjar hipótesis, procuremos al -menos no creer demasiado en ellas». - -Desahogada un poco mi conciencia con esta espontánea confesión, -pasaré brevemente á relatar algunas de las lucubraciones imaginadas -durante el trienio susodicho. Y vaya por delante la declaración -de que entre las conjeturas é hipótesis de mi cosecha las hay que -me parecen estimables, y cómodamente defendibles aún hoy, después -de veinte años de progresos incesantes; y las hay, en cambio, -francamente inverosímiles, temerarias é inaceptables. Sobre las -primeras insistiré, naturalmente, más que sobre las segundas, -merecedoras sólo de olvido. En fin, algunas pocas de la primera -categoría entran, á juicio mío, en la jerarquía de leyes empíricas -sólidamente fundadas. - -Mi primer trabajo de tendencia teórica fué el que, con el título -de _Consideraciones generales sobre la morfología de la célula -nerviosa_, fué enviado al Congreso internacional de Medicina, -celebrado en Roma (1894). - -Tratábase, sobre todo, en esta comunicación, de indagar las leyes -de la evolución del sistema nervioso en la serie animal, y de -marcar, en lo posible, cuáles centros, durante los innúmeros -incidentes del desarrollo, han conservado potencialmente la prístina -plasticidad, siendo capaces de adaptarse estructuralmente á las de -cada vez más variadas y complejas condiciones del Cosmos, y cuáles -son los centros, propiamente animales, como anquilosados por un -automatismo milenario y que, rebeldes á toda acomodación, cancelaron -irrevocablemente su historia. - -En obsequio á la brevedad enumeremos rápidamente las principales -conclusiones de esta comunicación[153]. - - [153] _Cajal_: _Consideraciones generales sobre la morfología - de la célula nerviosa._ Comunicación enviada al Congreso médico - internacional celebrado en Roma en 1894. Publicado en las _Actas - del Congreso_ y en la _Veterinaria española_, núm. 5, 2 de Junio - de 1894. - - _a_) La _ontogenia_ del tejido nervioso reproduce, de modo - abreviado, con algunas simplificaciones y saltos, la _filogenia_ - del mismo, y eso tanto con relación á la neuroglia como á la - célula nerviosa. - - _b_) Desde el punto de vista del desarrollo filogénico, se - advierte en todo vertebrado la presencia simultánea de dos - sistemas nerviosos: el _sensorial y sensitivo_ (ganglios - periféricos, retina, bulbo olfatorio, médula espinal, cerebelo, - tálamo, cuerpo estriado, etc.), que ha terminado su desarrollo - por diferenciación, progresando sólo por extensión; y el _sistema - nervioso cerebro-cortical_ (corteza gris y circunvoluciones - cerebrales), que continúa perfeccionándose en la serie animal, - tanto por extensión como por diferenciación estructural y - morfológica de sus elementos. - - _c_) La ley del progreso morfológico, asociada á creciente - adaptación funcional, se traduce en las neuronas por la creación - y estiramiento de nuevos apéndices, y, por consiguiente, por la - multiplicación y diversificación de las conexiones intercelulares. - - _d_) Afirmación, sobre la base de numerosas observaciones - comparativas, de que la dimensión del cuerpo de la célula - nerviosa y el diámetro del axon no guardan relación con la - especialización fisiológica, sino que son proporcionales á la - riqueza y extensión de la arborización nerviosa terminal, y por - consiguiente, á la amplitud y diversidad de las conexiones. - - _e_) Comparando la morfología y la abundancia relativa de - colaterales nerviosas y protoplásmicas de las pirámides - cerebrales en la escala de los vertebrados, llégase á este - resultado: la excelencia intelectual, y sus más nobles - expresiones, el genio y el talento, no dependen de la talla ó del - caudal de las neuronas cerebrales, sino de la copiosidad de sus - apéndices de conexión, ó en otros términos, de la complejidad de - las vías de asociación á cortas y á largas distancias. Que la - abundancia de la substancia blanca denota riqueza de conexión y, - por tanto, superior jerarquía intelectual fué tesis defendida - ya hace tiempo por Meynert y Flechsig, quienes, naturalmente, - no pudieron basarla, en ausencia de métodos selectivos de las - expansiones celulares, sino en la grosera estructura de la - substancia gris y blanca, mostradas por procederes poco eficaces - (métodos al carmín, hematoxilina, el de Weigert, etc.). - - _f_) Explicación de la habilidad profesional, ó sea del - perfeccionamiento funcional acarreado por el ejercicio (educación - física, actos de hablar, escribir, tocar el piano, maestría - en la esgrima, etc.), tanto por el robustecimiento progresivo - de las vías nerviosas (conjetura sugerida por Tanzi y Lugaro) - excitadas por el paso de la onda, como por la creación de - nuevos apéndices celulares (crecimiento de nuevas dendritas - y alargamiento y ramificación de colaterales nerviosas, no - congénitas), susceptibles de mejorar el ajuste y la extensión de - los contactos, y aun de organizar relaciones absolutamente nuevas - entre neuronas primitivamente inconexas. - - Esta última hipótesis, bastante verosímil, y que se presta, según - adivinará el lector, á desenvolvimientos retóricos y psicológicos - muy agradables, fué también enunciada, y decorada con algunos - ejemplos y comparaciones, en nuestra conferencia de Londres del - mismo año[154]. - - [154] _Cajal_: Croonian Lecture, 1894. - -Naturalmente, al _administrar_ psicológicamente los primores de la -morfología celular, no excluíamos, ni mucho menos, la parte que, -andando el tiempo, habría de ser atribuída, á los efectos de explicar -histológicamente el hábito, el talento y el genio, á la sutilísima -urdimbre del protoplasma nervioso, cuya complejidad, siempre en -aumento, no había llegado aún á la soberana culminación de hoy. -(Ignorábanse entonces las _neurofibrillas_, el _aparato endocelular -de Golgi_, y estaba muy fresco todavía el descubrimiento de los -_grumos_ de Nissl). - - * * * * * - -Animado de igual espíritu, lancé en 1897 á la publicidad otro -trabajo sintético, encaminado á inquirir los postulados de carácter -utilitario que, en un último esfuerzo inductivo, aparecen rigiendo -las infinitas variantes de forma, tamaño, posición y dirección de las -neuronas y de las fibras conductrices. Digamos de pasada, que sobre -el mismo asunto tuve la honra de pronunciar una conferencia en el -Ateneo de Madrid. (Por cierto que, como premio á esta disertación, -así como de un curso completo explicado en 1897 y 1898, sobre mis -modestas investigaciones científicas, el ilustre Presidente del -Ateneo, D. Segismundo Moret, que siempre me distinguió con sus -bondades, y, _la Junta directiva_, celosa en estimular y honrar á -todo entusiasta cultivador de la ciencia ó del arte, otorgáronme el -título de _socio de mérito_). - -El trabajo aludido[155], que lleva por título: _Leyes de la -morfología y dinamismo de las células nerviosas_, contiene, además -de la nueva fórmula de la _polarización dinámica_, de que hemos -tratado ya en el capítulo IX, una indagación acerca del porqué -utilitario de esas curiosas variantes, al parecer caprichosas, -del punto de emergencia del axon (recuérdese que éste brota, en -ocasiones, de una dendrita, á más ó menos distancia del soma). En -sus páginas, procúranse también dilucidar los móviles utilitarios -perseguidos por el organismo con la _dislocación ó emigración_ del -soma, durante la ontogenia y la filogenia. Sabido es que, al estudiar -comparativamente un tipo celular en la serie animal, sorpréndense, no -sólo variaciones de conformación, dependientes de la diversa riqueza -de sus conexiones, sino notables mudanzas de posición estratigráfica -(dislocación de las células ganglionares raquídeas, emigración -hacia adelante ó hacia atrás de los elementos bipolares, amacrinos -y gangliónicos de la retina; alteraciones topográficas de ciertos -corpúsculos de la corteza cerebelosa, del bulbo olfatorio, etc.). -Prescindiendo de la situación de ambos factores de la articulación -interneuronal (dendritas y arborización nerviosa final), que -representa algo fijo y constante, cabe afirmar que todo es variable y -acomodaticio en la actitud y topografía de las células nerviosas. - - [155] _Cajal_: Leyes de la morfología y dinamismo de las células - nerviosas. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de - 1897. Con 14 grabados. - -Ahora bien; todas las referidas libraciones de situación y -morfología, y hasta la fórmula misma de la _polarización axípeta_, -parecen regirse, y en cierto modo explicarse, desde el punto de vista -teleológico, por estos tres postulados económicos: - - _a_) Ahorro de materia (construcción de la vía más corta entre - dos territorios asociados). - - _b_) Ahorro de tiempo de conducción (consecuencia dinámica de la - ley anterior). - - _c_) Economía de espacio. Evítanse todos los huecos inútiles, - situándose el núcleo y, por tanto, el soma neuronal, allí donde - hay escasez de arborizaciones protoplásmicas ó nerviosas. - - Con ayuda de estos principios compréndense también muchas - singularidades de la posición y dirección de las vías nerviosas - (diversa topografía de la substancia blanca en la médula y - cerebro, forma y orientación de las bifurcaciones axónicas, - marcha de las colaterales, etc.). Excusado es decir que, lejos - de excluirse, los precedentes postulados, combínanse entre - sí, representando el producto estructural algo así como una - transacción amistosa entre los mismos. He aquí el problema - arquitectónico que parece haberse planteado el organismo: - construir, _con el mínimo de materia y el menor espacio posible, - la máquina nerviosa más ricamente diferenciada y de reacciones - más súbitas, enérgicas y eficaces_: caso particular, en suma, de - la ley física tan conocida, del _efecto máximo con el esfuerzo - mínimo_. - -En los trabajos anteriores, la elaboración especulativa sigue -muy de cerca al hecho de observación. Los mencionados conceptos -generales (ley del progreso morfológico neuronal, hipótesis acerca -de la adaptación funcional, normas económicas reguladoras de la -disposición del soma, etcétera), representan legítimas inducciones ó -hipótesis plausibles. Todas ellas son susceptibles de corroborarse _à -posteriori_, confrontándolas con la infinita variedad de las formas -neuronales. - -Esta severa y saludable adaptación al dato empírico no resplandece, -por desgracia, en otra comunicación publicada en 1895 acerca del -_mecanismo histológico de la asociación, ideación y atención_[156]. -Salvo algún concepto que considero atinado, en toda esta -aventuradísima lucubración campea, muy á su sabor y talante, la loca -de la casa. - - [156] _Cajal_: Algunas conjeturas sobre el mecanismo anatómico - de la asociación, ideación y atención. _Revista de Medicina y - Cirugía prácticas._ Madrid, 1895. - - Se trata de probar en este opúsculo la posibilidad de explicar, - por cambios morfológicos de las células neuróglicas, el mecanismo - (en lo orgánico) de algunos actos mentales. - - Se expone, además, la teoría del _alud nervioso_ y la de la - _unidad de sensación_. - -Las ideas aprovechables son: la noción de _unidad de impresión_ -y muy particularmente la ley del _alud nervioso_, que se formula -así: toda impresión periférica, recogida por la arborización -protoplásmica (sensitiva ó sensorial) de una sola célula, propágase -en _avalancha_ hacia los centros; ó, en otros términos, el número de -neuronas interesadas en la conducción crece progresivamente desde -la periferia hasta el cerebro, en cuyas circunvoluciones (_focos -sensoriales terciarios_) reside la base del cono conductor. De esta -ley anatomo-fisiológica, basada en numerosas investigaciones sobre -la organización de las _vías visual_, _acústica_, _olfativa_, etc., -sacaron excelente partido Tanzi y Lugaro para esclarecer el mecanismo -probable de la _alucinación_, _asociación de ideas_ y otros procesos -psicológicos importantes. - -Por lo contrario, estimo hoy, de acuerdo con el juicio de muchos -autores de antaño, como conjetura francamente inadmisible la -pretendida participación de la _neuroglia_ en los actos mentales -de la _atención y asociación de ideas_ (en la faz fisiológica ó -somática, naturalmente de estos procesos). - -Á fin de comprender, y en cierto modo excusar, tesis tan -estrambótica, séame lícito recordar que allá por el año 1893, el -ilustre profesor Matías Duval imaginó, fundándose en mis trabajos -sobre las conexiones neuronales, cierta ingeniosa hipótesis -histológica, explicativa del sueño y de la vigilia. A juicio del -sabio francés, las expansiones de las células nerviosas gozan de la -propiedad de contraerse, al modo de los _amibos_, encogiéndose en -el sentido de la longitud. Durante la fase de actividad mental, las -ramillas nerviosas se estirarían, entrando en contacto y adhesión -íntimos con el soma neuronal; de este modo el impulso pasaría -fácilmente desde una célula á otra. Lo contrario ocurriría durante -el sueño: desarticuladas las proyecciones nerviosas á causa de la -retracción de reposo, suspenderíase la actividad funcional. - -La seductora concepción de Duval fué acogida benévolamente por varios -histologistas. Algunos patólogos, _verbi gratia_, Mr. L’Épine, -la aplicaron al esclarecimiento del mecanismo histológico de los -estados hipnóticos, distracción, etc. En fin, en algunas escuelas -(Demoor, Stefanowska, Querton, Manoumelian, Deyber, etc.), procuróse -contrastar la hipótesis en el terreno experimental, explorando las -variaciones de forma ofrecidas por las dendritas (de las espinas -de éstas, sobre todo) consecutivamente al envenenamiento con la -morfina, cloroformo, éter, etc., y á la acción del frío, de la -fatiga, la excitación eléctrica, etc. - -Por desgracia, en el terreno de la observación y experimentación, -la concepción del _amiboidismo nervioso_ no halló apoyo suficiente. -Con razón la criticaron diversos autores (Kölliker, Lugaro, Azoulay, -nosotros, Soukhanoff, Reusz, etc.). - -En vista del fracaso, yo me pregunté si la referida actividad -amiboide, encaminada á reestablecer los contactos ó á suspenderlos, -no podría atribuirse á la neuroglia (_glia_ de la substancia gris, -naturalmente), cuyas expansiones irregulares, erizadas de espinas, -ofrecen aspecto francamente protoplásmico. Puesto que, según -la opinión, altamente verosímil, de mi hermano, los astrocitos -neuróglicos desempeñan papel aislador del impulso nervioso --para -lo cual se interponen entre las neuronas que no deben entrar en -contacto--, ¿no cabría imaginar que, durante la fase de reposo -(sueño, inactividad mental, etc.), tales apéndices se estiran ó -relajan, impidiendo, por consiguiente, contactos, y al contrario, -durante la fase de actividad se retraen, facilitando la aplicación -íntima de las ramillas nerviosas á los somas y dendritas, y por -tanto, el paso de las corrientes? De este modo, reputaba posible el -esclarecimiento histológico, no sólo del tránsito de la vigilia al -sueño, y al revés, sino el paso del estado de reposo mental al de -atención expectante, amén del complicadísimo proceso de la asociación -de ideas. - -Huelga decir que tan osada concepción, cuya ingenuidad me hace hoy -sonreir, carece de fundamentos objetivos. Alegaba, sin embargo, -como indicio harto deleznable, el hecho de apreciarse en la _glia_ -cerebral, en relación con el modo de muerte y las perturbaciones -fisiológicas precedentes, notables variaciones en la riqueza, espesor -y longitud de las expansiones neuróglicas[157]. Empero, de la -efectividad de estos cambios no se sigue necesariamente su conexión -causal con las diversas fases de la actividad pensante. Además, -al otorgar graciosamente á la neuroglia la jerarquía de aparato -conmutador de los contactos, regido por la voluntad ó por impulsos -inconscientes, postulábase un hecho cardinal, todavía no descubierto -ni siquiera sospechable en el estado actual de la ciencia: la -existencia en la neuroglia de terminaciones nerviosas específicas -promotoras de la contracción de las proyecciones gliomatosas. - - [157] Estas variaciones, que constituyen fenómeno real, son - fácilmente comprensibles dentro del concepto fisiológico moderno - de la _glia_. Actualmente, gracias á las investigaciones de - numerosos observadores, entre los cuales me complazco en citar - al Dr. Achúcarro, considérase la neuroglia de la substancia - gris como una _glándula vascular sanguínea_. Su protoplasma, - lleno de granos secretores (los _gliosomas_ de Fieandt), sufre - naturalmente esas oscilaciones de dimensión y forma propias de - toda célula glandular, según que se halle en fase de secreción ó - elaboración, ó en fase de excreción ó de expulsión. - -Nada más acerca de mi estrafalaria especulación. Y si, faltando á -mi promesa de brevedad, he entrado aquí en algunos desarrollos, ha -sido para advertir al lector de los peligros que lleva consigo la -imitación de las teorías á la moda, ó la frívola vanidad de forjar á -ultranza hipótesis psicológicas. - -Tales concepciones caen rápidamente en merecido olvido, porque la -ciencia sólo se interesa por las ideas susceptibles de contraste -experimental y sugerentes de acción. La mía, inspirada por la de -Duval, corrió la misma suerte que la del sabio francés; peor aún, ya -que la teoría del _amiboidismo nervioso_, plausible en principio, -suscitó algunos trabajos estimables, mientras que la del amiboidismo -neuróglico, justamente desdeñada, no dió ocasión á ninguno. - - * * * * * - -Para cerrar este capítulo, mencionaré dos sucesos fecundos en -consecuencias para el estímulo y prosecución de mi obra científica. - -Fué el primero la creación, á costa de no pocos sacrificios -pecuniarios, de mi _Revista trimestral micrográfica_[158], al objeto -de publicar rápidamente, y sin hacer antesala en las Redacciones de -las revistas nacionales y extranjeras, los trabajos micrográficos -del Laboratorio de la Facultad de Medicina, y de estimular al mismo -tiempo los ensayos de mis discípulos. En dicha publicación vieron -la luz varias de las comunicaciones enumeradas en el presente -capítulo y casi todas las aparecidas después, hasta 1901, fecha en -que, con recursos oficiales, fundé el Anuario titulado _Trabajos -del Laboratorio de investigaciones biológicas_. Según presumirá el -lector, mi _Revista trimestral_ no perseguía éxitos financieros. -Contaba, ciertamente, en España con algunos suscriptores generosos, -que pusieron patriótico empeño en sostenerla; pero los _abonados_ del -extranjero escaseaban, no sólo por ignorancia de nuestro idioma, sino -porque yo regalaba mi publicación á casi todos los micrógrafos de -nombradía. - - [158] El primer fascículo vió la luz en Marzo de 1897. - -Los primeros fascículos de dicha _Revista_ fueron casi exclusivamente -redactados por su director. Poco después, creado un germen de -escuela, ayudáronme eficazmente, entre otros discípulos entusiastas, -mi hermano Pedro Ramón Cajal, á la sazón Catedrático de Histología -de Cádiz, que contribuyó nada menos que con ocho extensas -monografías, recaídas sobre variados temas de neurología comparada -(peces, reptiles, aves y batracios); el malogrado alumno interno -R. Terrazas[159], con sus interesantes estudios de _neurogénesis -cerebelosa_ y los referentes al _tejido cartilaginoso_; el joven -mallorquín Blanes Viale, alumno aventajadísimo (muerto también en -flor, antes del término de la carrera), con cierta concienzuda -indagación acerca del _bulbo olfatorio_; Sala Pons, antiguo discípulo -de Barcelona, con sus estudios relativos á la _corteza cerebral de -las aves y médula espinal de los batracios_; Olóriz Aguilera, cuya -colaboración en mis indagaciones sobre la _estructura ganglionar_ -dejo ya consignada; Carlos Calleja, por entonces ayudante de la -Facultad, y autor de valiosa comunicación acerca de la _corteza -cerebral olfativa_; y en fin, Isidoro Lavilla, actual Catedrático de -Valladolid, que aportó dos estudios importantes: uno sobre el _gran -simpático intestinal_ y otro concerniente á los _focos acústicos_ de -los mamíferos. - - [159] Este brillante discípulo murió, apenas graduado de doctor, - á consecuencia de una fiebre tifoidea contraída en el primer - partido de que fué médico titular. - -El segundo acontecimiento, muy lisonjero para mí, fué mi elección -espontánea de miembro de la _Real Academia de Ciencias_, de Madrid. -Esta designación tiene su anécdota, que referiré, porque honra mucho -al patriotismo é independencia de la sabia Corporación. - -Uno de los más conspicuos académicos, á la sazón recién llegado de -Berlín, contó á sus compañeros que el gran Virchow, entonces en todo -el resplandor de su gloria, habíale sorprendido con una pregunta á -que no pudo responder: «¿En qué se ocupa ahora Cajal? ¿Continúa sus -interesantes descubrimientos?» - -Confuso y algo avergonzado nuestro prócer académico, de que en -Berlín inspirara interés la labor de un español de quien él no -sabía palabra, procuró, de regreso á la península, satisfacer su -curiosidad. Y de sus conversaciones con el sabio astrónomo D. Miguel -Merino, el inolvidable secretario perpetuo, surgió el acuerdo de -iniciar y defender mi candidatura para cierta vacante, á la sazón -en litigio. Tengo, pues, el singular privilegio de ser académico á -_propuesta_ de R. Virchow y de D. Miguel Merino. - -La redacción del discurso de ingreso, ocurrida en 1897[160], dióme -ocasión de exponer, _ex abundantia cordis_, algunas reglas y consejos -destinados á despertar en nuestra distraída juventud docente el -gusto y la pasión hacia la investigación científica. Puse especial -empeño en hacer amables y atractivas las tareas del laboratorio, -y para lograrlo empleé un lenguaje llano, sincero y rebosante de -entusiasmo comunicativo y de ferviente patriotismo. Y el éxito -superó á mis esperanzas. Tan lisonjera acogida halló mi fogosa -arenga en el público universitario y en la prensa, que, agotada -rápidamente la tirada oficial del discurso, mi excelente amigo el -Dr. Lluria, supliendo mi dejadez, estimó necesario reeditarla por su -cuenta, destinando generosamente la nueva y copiosísima tirada á ser -gratuitamente distribuída entre los estudiantes y diversos centros de -enseñanza. Años más tarde, yo mismo, requerido vivamente por algunas -entidades docentes y ciertos lectores entusiastas, hube de publicar, -con nuevas ampliaciones y mejoras, la tercera edición (la cuarta -hállase actualmente en prensa). - - [160] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación - biológica. _Discurso de ingreso en la Real Academia de - Ciencias_, etc., 5 de Diciembre de 1897. Este discurso incluye - la contestación del doctor Calleja, decano de la Facultad de - Medicina, quien, aparte elogios exagerados y amables de ritual - acerca de mi obra científica, expone en brillante forma algunas - atinadas y prudentes reflexiones sobre el tema. - -Y si la índole de mi folleto, pensado y escrito exclusivamente para -España, y enderezado, por tanto, á corregir, acaso con excesiva -viveza, vicios, rutinas y abandonos genuinamente españoles, no -me lo vedara, habría á estas fechas saboreado la satisfacción de -verlo traducido á varios idiomas, por ser muchas las solicitudes -de versión á lenguas extrañas, cortésmente denegadas. Acaso algún -día, si me asisten salud y vagares suficientes, corrija el texto, -universalizándolo en lo posible y purgándolo de ciertos pasajes -que sonarían inoportuna ó estridentemente en el oído de franceses, -ingleses ó alemanes, ciudadanos de felices naciones donde la ciencia -no requiere, para ser celosa y abnegadamente cultivada, el empleo de -ciertos excitantes. - -Ya en vena de enumerar distinciones y honores, recordaré también que -en 1897 fuí elegido numerario de la _Real Academia de Medicina_, de -Madrid; que esta misma ilustre Corporación me galardonó, meses antes, -con el premio Rubio (1.000 pesetas), á causa de la publicación de una -obra de texto, entonces reciente, _Elementos de Histología_; que en -1896 la _Société de Biologie_, de París, recompensó espontáneamente -mis trabajos, adjudicándome el premio _Fauvelle_ (1.500 francos); -que por la misma época, la famosa Universidad de Würzburgo[161], -con ocasión de la inauguración del nuevo Palacio Universitario, -me otorgó, en compañía de algunos Profesores ilustres, el grado -de doctor _honoris causa_; que años antes (1895), la _Sociedad -Fisico-Médica_ de la misma ciudad bávara, por iniciativa, sin -duda, de mi ilustre amigo el Dr. A. Kölliker, nombróme _miembro -corresponsal_; que, en fin, con igual distinción honráronme, -por entonces, la _Academia de Medicina_ de Berlín, la _Sociedad -de Psichatría_ de Viena, la _Sociedad de Biología_ de París, la -_Sociedad Frenática Italiana_, la _Academia de Ciencias_ de Lisboa, -etc. - - [161] Según registra la _Neue Würzburger Zeitung_, diario - que dió cuenta detallada de la fiesta, la ceremonia de la - inauguración del suntuoso edificio del _Alma Julia_ fué muy - solemne. Asistieron varios Ministros de la Corona, el Rector, - los Decanos de las cuatro Facultades y representantes de todas - las Universidades alemanas. Pronunciáronse muchos discursos, - entre ellos uno muy elocuente del Rector, profesor von Leube. Al - final del acto, fueron proclamados los _doctores honorarios_, - participando conmigo de esta honra, por la Facultad de Medicina, - el ilustre maestro de Estocolmo Dr. G. Retzius y el gran - renovador de la Química orgánica Dr. Fischer, de Leipzig. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XV - - Mi producción en 1898 y 1899. -- Abatido por el desastre - colonial, amengua mi fuerza productiva. -- Literatura de la - regeneración: su infecundidad en la corrección de los vicios - nacionales. -- Teoría de los entrecruzamientos nerviosos y - estructura del _kiasma óptico_ en la serie animal. -- Otros - trabajos menos importantes. - - -Mi obra científica durante el año de 1898, fué bastante parca y pobre -en hechos nuevos. Compréndese fácilmente: fué el año de la funesta -guerra con los Estados Unidos; guerra preparada por la codicia -de nuestros industriales exportadores, la rapacidad de nuestros -empleados ultramarinos y el orgullo y egoísmo de nuestros políticos. -Á ella dieron ocasión, sin duda, defectos hereditarios del carácter -nacional, entre otros, un errado sentimiento del honor y cierta -puntillosidad caballeresca, excusable en los individuos, absurda y -antinacional en los pueblos; pero más que nada nos arrastró á la -catástrofe la vergonzosa ignorancia en que vivían nuestros políticos -de la magnitud y eficiencia reales de las propias y de las ajenas -fuerzas. Porque, aunque parezca absurdo, por entonces, diputados, -periodistas, militares, etc., creían de buena fe que nuestros -instrumentos bélicos --buques de madera y ejército de enfermos--, -podían medirse ventajosamente con los formidables de que disponía -el enemigo. Que lo malo de un país no consiste en su debilidad, sino -en que ésta sea ignorada de quienes tienen inexcusable obligación de -conocerla. - -Justo, sin embargo, es reconocer que tan peligroso desconocimiento de -la realidad internacional tuvo excepciones. Prescindiendo del pueblo ---quien, por haber vertido estérilmente su sangre en dos cruelísimas -campañas, anhelaba la paz á todo trance-- existían, hasta en el -Ministerio, hombres, como Sagasta y Moret, que vieron el abismo á que -el egoísmo de los plutócratas y la inconsciencia de las autoridades -militares nos conducían. Y, sin embargo... - -¡Pena da recordar cómo á políticos tan perspicaces y cultos -como Moret, Sagasta y Canalejas, penetrados de la salvadora -verdad[162], faltóles en la hora suprema el valor cívico necesario -para proclamarla, imponiéndose enérgicamente á las opiniones y -sentimientos de la Corona, del Ejército y de la Prensa! ¡Tan -peligroso y arduo resultaba patentizar á los ojos del pueblo, como -lo hizo austeramente Pí y Margall, que una nación de 90 millones de -habitantes, con riquezas inmensas, recursos industriales y aprestos -bélicos inagotables, había de aplastar irremediablemente á un país -pobrísimo, de 17 millones de almas, y anemiado, además, por cuatro -asoladoras guerras civiles! - - [162] El tan elocuente como malogrado estadista D. José - Canalejas, acababa por entonces de regresar de un viaje de - estudio por los Estados Unidos, de cuyos increíbles progresos, - asombroso poder y prosperidad industrial y financiera, hablaba en - privado como de algo insuperable y monstruoso; y, sin embargo, - llegada la hora del conflicto, inspirándose acaso en los - escrúpulos de Moret, reservó juicios y avisos que, proclamados - pública y solemnemente en la prensa, hubieran quizás logrado - modificar los extraviados sentimientos de la opinión. - -Pero no renovemos tristes recuerdos y volvamos á nuestro asunto. - -El recuerdo del desastre colonial hállase vinculado en mi memoria, -por asociación cronológica, á la redacción de un trabajo de -tendencias filosóficas acerca de la organización fundamental de las -_vías ópticas_ y la probable _significación de los entrecruzamientos -nerviosos_[163], una de las disposiciones anatómicas más singulares y -enigmáticas de los vertebrados. - - [163] _S. R. Cajal_: Estructura del quiasma óptico y teoría - general de los entrecruzamientos nerviosos. _Revista trimestral - micrográfica_, tomo III, 1898, con 18 grabados. - -[Ilustración: Fig. 69.--El Dr. Olóriz y el que escribe estas líneas, -distrayendo sus ocios con el juego del ajedrez (verano de 1898).] - -Estábamos á la sazón veraneando en compañía del inolvidable Olóriz, -en el pintoresco pueblo de Miraflores de la Sierra. Vecinos eran los -pequeños hoteles en que nos albergábamos, y así, nuestras sendas -familias formaban como una sola. Á menudo, fatigados de paliquear ó -de leer, nos entregábamos al juego del ajedrez, al que D. Federico -era muy aficionado. (En recuerdo del llorado maestro, inserto aquí -una fotografía íntima, sacada por uno de mis hijos durante cierta -partida empeñadísima) (fig. 69). Al atardecer, ahitos de lecturas -ó vibrantes con las peripecias del juego, solíamos descongestionar -el cerebro paseando por la carretera que, serpenteando al pie de -la Najarra, remóntase á la Morcuera, para morir en el maravilloso -Monasterio del Paular. Durante tan saludables correrías, placíame -comunicar á mi compañero el fruto de mis meditaciones. Y alentado y -autorizado con la aprobación del amigo, estaba á punto de terminar -la redacción de mi trabajo, cuando en nuestro apacible retiro cayó -como una bomba la nueva infausta de la destrucción de la escuadra de -Cervera y de la inminente rendición de Santiago de Cuba. - -La trágica noticia interrumpió bruscamente mi labor, despertándome -á la amarga realidad. Caí en profundo desaliento. ¿Cómo filosofar -cuando la patria está en trance de morir?... Y mi flamante teoría de -los entrecruzamientos ópticos quedó aplazada _sine die_. - -Aquel desfallecimiento de la voluntad --que fué general entre las -clases cultas de la nación-- sacóme del laboratorio, llevándome meses -después, cuando la conciencia nacional sacudió su estupor, á la -palestra política. La prensa solicitaba apremiantemente la opinión -de todos, grandes y chicos, acerca de las causas preparatorias de la -dolorosa caída, con la panacea de nuestros males. Y yo, al igual de -muchos, jóvenes entonces, escuché la voz de la sirena periodística. Y -contribuí modestamente á la vibrante literatura de la regeneración, -cuyos elocuentes apóstoles fueron, según es notorio, el gran Costa, -Macías Picavea, Paraíso y Alba. Más adelante sumáronse á la falange -de los veteranos algunos literatos brillantes: Maeztu, Baroja, Bueno, -Valle-Inclán, _Azorín_, etc. - -En el coro de lamentaciones patrióticas, mis palabras fueron acaso -las más estridentes y apasionadas. Sólo lo acerbo del desengaño podía -excusar mis vehemencias. Había soñado con un renacimiento espiritual -que incorporara definitivamente nuestra patria á la comunidad de las -grandes naciones europeas, colaborando con ellas en la magna empresa -de la civilización; y en mi despertar doloroso, encontréme con que -España continuaba, sin posible remedio, su desconsoladora secular -decadencia. ¡Qué amargo desencanto!... - -Creo sinceramente que mis declaraciones de _El Liberal_, _Vida -Nueva_ y de otros diarios[164], contenían algunas censuras justas y -apuntaban tal cual remedio atinado. Sin embargo, hoy, á la distancia -de dieciocho años, no puedo releer aquellas ardientes soflamas sin -sentir algún rubor. Me disgustan algunas recriminaciones exageradas -ó injustas, el tono general declamatorio y cierto aire patriarcal -y autoritario impropio de un humilde obrero de la ciencia. ¿Qué -autoridad tenía un pobre profesor, ajeno á los problemas sociales y -políticos, para censurar y corregir? - - [164] Como remedios morales apuntábamos: renunciar al matonismo - internacional, á la ilusión de tomar por progreso real lo que - no es más que reflejo pálido de la civilización extranjera; - desterrar el empleo de adjetivos hiperbólicos, de que tan - pródigos fuimos siempre con nuestras medianías; y en fin, - crear á todo trance cultura original. En el orden pedagógico, - proponíamos: el pensionado de profesores y doctores aventajados - en el extranjero; la incorporación á nuestros claustros de - investigadores de renombre mundial; el abandono del régimen - enervador del escalafón, sustituído por el sistema alemán de - reclutamiento del profesorado, etc., etc. - -Fuera de que la retórica no detuvo nunca la decadencia de un país. -Los regeneradores del 98 sólo fuimos leídos por nosotros mismos: -al modo de los sermones, las austeras predicaciones políticas -edifican tan sólo á convencidos. La masa permanece inerte. ¡Triste -es reconocer que la verdad no llega á los perezosos, porque no leen -ni sienten, y deja fríos, cuando no irritados, á los vividores y -logreros! - -Advierto que recaigo en enfadosas digresiones. Anudando el hilo -de mi narración, repito que el desenlace de la tragedia colonial -interrumpió mis meditaciones sobre la significación del _kiasma_ -de los vertebrados. Mas, al fin, las aguas volvieron á su cauce. Y -recobrando el equilibrio me incorporé al tajo con sin igual ardor. -Humillado mi patriotismo de español, quedó vivo y pujante, y aún diré -que exaltado, mi patriotismo de raza. Y dí cima, al fin, al aludido -trabajo, sin perjuicio de planear nueva labor para lo futuro. - -Encierra la susodicha Memoria sobre el _kiasma_ dos partes: la -primera, exclusivamente anatómica, conservará siempre su valor; la -otra, de tendencias psicológicas, sustenta concepciones que fueron -blanco, y lo son aún, de vivas discusiones. - -La indagación anatómica fué motivada por dos Memorias, radicalmente -revolucionarias, entonces recientes, de Michel y de Kölliker. -Prodúcese á veces entre los científicos algo así como cansancio -de la verdad consagrada. El furor iconoclasta y revisionista gana -hasta á los viejos. ¡Es tan tentador para el amor propio dejar -mentirosas varias generaciones de sabios!... Algo de esto debió -pasar por el espíritu de Michel cuando proclamó, contra lo que -desde la época de Newton era general creencia, é imponen además -postulados fisiológicos indeclinables, que el _kiasma óptico_ -del hombre y vertebrados superiores (_visión binocular de campo -común_), _consta exclusivamente de fibras ópticas entrecruzadas_; en -consecuencia, el clásico _cordón óptico homolateral_, que junta cada -ojo con el hemisferio cerebral de su mismo lado, sería mera ilusión -anatómica[165]. - - [165] _Michel_: Lehrbuch der Augenheilkunde, 2 Auf., 1890. - -Á pesar del aparato de pruebas histológicas con que el citado sabio -autorizó sus osadas afirmaciones, la tesis de Michel causó general -estupefacción. Pero lo más grave fué, que algunos investigadores -de renombre, y sobre todo el venerable Kölliker[166], la ampararon -con su prestigio y hasta procuraron fortalecerla con nuevas -demostraciones anatómicas. Los dibujos del maestro de Würzburgo, -calcados sobre irreprochables preparaciones del método de Weigert, -parecían concluyentes. Quedábamos, pues, privados del indispensable -_cordón homolateral_, y, por consiguiente, incapacitados para -explicar cómo, recibiendo el cerebro dos imágenes visuales casi -idénticas (exigencia de la visión del relieve), sólo percibimos una. - - [166] _A. Kölliker_: Handbuch der Gewebelehre des Menschen, Bd. - II, 1896. - -Ocupado yo entonces en el análisis de los centros visuales de los -mamíferos, tan insólita conclusión prodújome invencible repugnancia. -Ello no podía ser, no debía ser; á menos que la naturaleza, -divorciada de toda ley de armonía, se complazca en lo superfluo ó -en lo absurdo. Y, acudiendo á la observación, me propuse estudiar -á fondo el asunto, abordándolo con los métodos más apropiados; -cuanto más, que por entonces me rondaban por la imaginación -algunas conjeturas encaminadas á esclarecer el enigma de los -entrecruzamientos nerviosos. Claro es que antes de hilvanar mi teoría -necesitaba saber, á punto fijo, si existían ó no en el kiasma del -hombre y primates, fibras homolaterales. - -Puse, pues, manos á la obra, auxiliándome de copioso material de -estudio (peces, batracios, reptiles, aves y mamíferos). Y, en -sustitución del método de Weigert usado por Kölliker (cortes finos -seriados en donde las fibras aparecen truncadas y difícilmente -perseguibles), me serví del de Ehrlich, al azul de metileno, y del de -Marchi (degeneraciones secundarias tras la ablación de un ojo). Ambos -procederes permiten allegar datos decisivos para el esclarecimiento -del problema: el primero, por consentir el examen de cortes muy -espesos donde los axones del kiasma pueden seguirse durante -larguísimos trayectos; y el segundo, porque revela con claridad -en los cortes seriados, á favor de ristras de gotas grasientas -ennegrecidas, el trayecto real de las fibras visuales nacidas en cada -retina. - -El resultado de tales pesquisas fué absolutamente conforme con la -doctrina tradicional. Entrambos recursos demostraron en los mamíferos -de _visión binocular_ la existencia de robustísima vía óptica -homolateral; en los animales donde se indica apenas dicho campo -visual común (conejo, cavia, ratón, etc.), la presencia de algunas -fibras homolaterales, predominando enormemente las cruzadas; y, en -fin, en los vertebrados de campo visual diferente (peces, batracios, -reptiles y aves, donde la visión es panorámica), la existencia de un -entrecruzamiento total. El error de Michel y de Kölliker nació, como -nacen siempre los errores histológicos, de haber exigido del método -(el de Weigert) más de lo que buenamente podía dar, completando lo -truncado de sus revelaciones con interpretaciones aventuradísimas. -Exactos eran los dibujos, pero erradas las conclusiones. - - De pasada y para hacer bueno el adagio de que en las ciencias - experimentales cuando se busca con fe y perseverancia siempre - se encuentra algo fuera de programa, tropecé con un hecho - interesante. El kiasma de algunos roedores (conejo, por ejemplo) - encierra, además de los conocidos conductores _cruzados_ y - _directos_, ciertos tubos _bifurcados_, esto es, fibras que, - brotadas en la retina (células gangliónicas), divídense en - dos ramas (fig. 70), destinadas á entrambas cintas ópticas. - Para Kölliker (que en vista de mi trabajo rectificó después - noblemente su opinión) y para otros autores que trataron de - interpretar fisiológicamente el inesperado hallazgo, las citadas - fibras bifurcadas provendrían de la región retiniana llamada - _mácula lútea_, territorio correspondiente á la _foseta central - del hombre_ y primates. Por lo demás, tales dicotomías fueron - confirmadas ulteriormente en el gato y ciertos animales por el - maestro bávaro. - -[Ilustración: Fig 70.--Trozo del kiasma óptico del conejo. Método de -Ehrlich.-- A, nervio óptico; B, trozo de _kiasma_ con el arranque de -la _cinta óptica_; _a_, bifurcaciones de tubos nerviosos.] - -Fijado ya el primer punto importante, ó sea la realidad indiscutible -del cruce parcial de las vías ópticas primarias, era llegada la hora -de ver cuál de las conjeturas imaginadas acerca de la significación -de los entrecruzamientos cuadraba mejor con las variantes de -organización del kiasma y retina en la serie animal, y con los datos -y postulados de la fisiología de la visión. - -Planteemos el problema tal como lo planteaba entonces mi curiosidad. -Notemos de pasada que para la ciencia anatómica de entonces --cerrada -de horizontes y atenida á la mera descripción morfológica--, no había -tal problema. El anatómico puro, como el zoologista descriptivo, es -ajeno á toda inquietud filosófica. Con proclamar que el cruzamiento -óptico constituye ley anatómica de los vertebrados, queda plenamente -satisfecho. Inercia mental incomprensible, porque si la anatomía y la -histología deben aspirar á la jerarquía de verdaderas ciencias, es -fuerza que, al modo de la Química ó de la Astronomía, se preocupen de -la evolución de los fenómenos y se tornen de cada vez más dinámicas y -más causales. - -Por sentir yo de esta suerte pude abandonar esa conformidad pasiva -y como beatífica, obra del hábito y apagadora de toda curiosidad -etiológica. Sorprendíme profundamente de una cosa de que nadie se -mostraba al parecer sorprendido. Y el kiasma óptico se me presentó -como algo absurdo ó inútil, que agravia nuestro sentido de la -simetría y del ahorro, puesto que merced á aquél los conductores -ópticos alargan inútilmente su trayecto y crean en los centros -infinitas complicaciones compensadoras. - -«¿No fuera más sencillo --me preguntaba-- que cada cordón óptico -desembocara directamente en los centros cerebrales de su lado, ya -que la impresión recibida por cada retina provoca predilectamente -reacciones motrices en las regiones correspondientes de la cabeza, -tronco y extremidad superior?» - -Pero las incongruencias aparentes continúan en el encéfalo y -bulbo. También la vía _piramidal_ del cerebro ó de los movimientos -voluntarios, los _cordones sensitivos_ llegados de la médula y del -bulbo, los manojos centrífugos nacidos en el cerebelo, se entrecruzan -total ó casi totalmente. - -¡Y luego, la absoluta generalidad, la irreductible pertinacia de -tales _decusaciones_, iniciadas en los peces y proseguidas tenazmente -hasta el hombre!... En realidad, no faltan en ningún animal de -visión lenticular, es decir, provisto de ojos sencillos, en los -cuales la imagen sintética es proyectada por una lente convergente. -Recientemente, hemos reconocido dicho cruce hasta en los cefalópodos, -cuyo ojo obedece también á la norma estructural del vertebrado. - -«Quizás --discurría-- el cruce fundamental de las vías ópticas está -fatalmente ligado al mecanismo físico de la visión. Busquemos, -pues, en este mecanismo la razón lógica de tal organización. -Una vez averiguada, nada será más fácil que explicar, á título -de disposiciones compensadoras y correctoras, las decusaciones -primordiales de las vías motrices y sensitivas.» - -Y dando de mano á otras conjeturas, se apoderó de mí, obsesionante, -el siguiente pensamiento: _Todo tendría llana explicación, admitiendo -que la percepción correcta de un objeto implica la congruencia de las -superficies cerebrales de proyección ó representativas de cada punto -del espacio_. Por tanto, para que la percepción mental se unifique y -concuerde exactamente con la realidad exterior, ó, en otros términos, -para que la imagen aportada por el ojo derecho, se continúe con -la aportada por el ojo izquierdo, es de todo punto necesario el -entrecruzamiento lateral de las vías ópticas: _cruce total_ en los -animales de _visión panorámica_; _cruce parcial_ en los animales -dotados de _campo visivo común_. - -Los siguientes esquemas explican claramente la precedente teoría. - -[Ilustración: Fig. 71.--Esquema destinado á mostrar la incongruencia -de la proyección mental de las imágenes de ambos ojos, en el supuesto -de que no existiera entrecruzamiento de los nervios ópticos.-- L, -lóbulos ópticos.] - - El primer esquema (fig. 71) muestra la forma y dirección de - la imagen óptica mental, en el supuesto de que no hubiese - cruzamiento de los nervios ópticos. La incongruencia de ambas - imágenes salta á la vista: la proyectada por el ojo derecho no - conviene con la del izquierdo, y sería imposible que el animal - pudiera sintetizar ambas imágenes en una representación continua. - El horizonte se le presentaría como una vista panorámica formada - con dos fotografías: derecha é izquierda, invertidas lateralmente. - - Examinemos ahora la imagen mental resultante del entrecruzamiento - de los nervios ópticos, entrecruzamiento adoptado por la - naturaleza en los ojos lenticulares. La figura 72, C revela con - la mayor evidencia que, gracias á dicho cruce, ambas imágenes, - derecha é izquierda, se corresponden, componiendo un panorama - continuo y desapareciendo la inversión lateral. - -[Ilustración: Fig. 72.--Esquema destinado á mostrar el efecto del -entrecruzamiento total de los nervios ópticos en un vertebrado -inferior (pez, anfibio, reptil, ave ó mamífero de visión panorámica). -Obsérvese que, gracias á este cruzamiento, las dos imágenes mentales -forman un todo continuo.-- O, nervios ópticos cruzados; C, centros -ópticos primarios y secundarios; M, vía motriz cruzada; S, vía -sensitiva central cruzada; R, raíces motrices de la médula espinal; -G, ganglios raquídeos y raíces sensitivas.] - - Las cosas pasan algo diversamente en los mamíferos, en donde la - doble proyección visual copia la misma región del espacio. En - dichos animales existe, según es sabido, el _cordón homolateral_ - (figura 73, _d_). Á causa de esta vía óptica, la duplicidad de - la sensación visiva, inevitable _à priori_ dado el campo visual - común, ha sido ingeniosamente eludida, gracias á la concurrencia - en el mismo grupo de pirámides cerebrales, de aquellas fibras - ópticas homolaterales y oposito-laterales, correspondientes - á puntos homólogos de ambas retinas, y portadoras, por - consiguiente, del mismo detalle de la imagen. - -[Ilustración: Fig. 73.--Esquema destinado á mostrar en el hombre y -mamíferos de campo visual común la imagen mental formada por síntesis -de las dos representaciones del objeto, transmitidas por ambos -nervios ópticos.-- _d_, fascículo óptico homolateral; _c_, fascículo -cruzado; _g_, ganglio geniculado externo y pulvinar; _Rv_, región -visual del cerebro, con la forma de la proyección mental.] - - En todo caso, según aparece en la figura 73, la aparición - del haz directo no supone abandono de los beneficios del - entrecruzamiento; éstos subsisten, porque decusada la vía óptica - principal, siempre resulta que la imagen proyectada en el cerebro - derecho se continúa con la dibujada en el izquierdo (_Rv_). - - En fin, en la figura 72, M mostramos que el reparto en ambos - cerebros de la representación visiva mental (el izquierdo - donde se proyectan los objetos situados á nuestra derecha, y - el derecho donde se pintan los de la izquierda), ha motivado - correlativamente el entrecruzamiento de la vía motriz principal - voluntaria, así como el de las vías sensitivas y sensoriales - primarias de la médula y bulbo (S). Y esto ocurre tanto en los - animales de visión panorámica como en el hombre y primates. La - mira perseguida por el organismo ha sido doble: primeramente - coordinar en un solo hemisferio cerebral las impresiones - sensoriales (acústica, olfativa, visual, táctil, etc.) - llegadas por el mismo lado del espacio, á fin de abreviar las - consiguientes vías de asociación, y después, y merced al cruce - de las vías motrices voluntarias, compensar el efecto de las - _decusaciones_ sensoriales para reaccionar predilectamente, con - el aparato muscular correspondiente, por el lado de la excitación - periférica. - -[Ilustración: Fig. 74.--Esquema destinado á mostrar las distintas -especies de fibras de asociación de la corteza y el camino tomado -por los residuos de la sensación para confluir en el recuerdo.-- -I, imagen mental en el centro cortical de la visión; R, recuerdo -archivado en el foco correspondiente de representación; _d_ y _c_, -fibras directas y cruzadas, mediante las cuales la imagen sensorial -bilateral es llevada á una región monolateral de la corteza; _Rm_, -región motriz del cerebro; _Ro_, región de representación óptica; -_Ra_, región de representación acústica; _o_, región cortical -olfativa; _Ik_, fibras de asociación iconokinéticas; _Im_, fibras de -asociación ideokinéticas; _Iioa_, fibras de asociación interideales ó -acústico-visuales; _Iiao_, fibras de asociación acústico-olfativas.] - - En fin, como postulados generales interpretativos de la - organización cerebral señalamos estos cuatro: a) _Unidad de - función espacial_, ó sea que cada grupo de neuronas cerebrales - corresponde exclusivamente á un punto del espacio y nunca á dos. - b) _Simetría concéntrica sensorial._ Cada hemisferio simboliza - una mitad vertical y lateral de la superficie cutánea sensible, - incluyendo en ella los sentidos y los aparatos sensibles - orgánicos y musculares. c) _Ley de asimetría conmemorativa_. - Las esferas sensoriales y motrices de la corteza cerebral - son simétricas, pero no las zonas representativas ó ideales - (_centros de asociación_ de Flechsig), las cuales residen - íntegramente en cada hemisferio (fig. 74, R). Justifícase así la - creación del cuerpo calloso (_c_) y de otras vías comisurales - é intrahemisféricas, destinadas á concentrar en cada foco - conmemorativo isodinámico y monolateral los residuos sensoriales - brotados de entrambos centros perceptivos. - - Sirva de explicación la figura 74, donde mostramos con la - disposición probable de los centros perceptivos la justificación - teórica del cuerpo calloso. - - En la aludida Memoria sobre el _kiasma óptico_ se desarrollan - también, por incidencia, algunas consideraciones sobre el - posible mecanismo cerebral de la _percepción del relieve_; y á - título de aplicación de las mismas, descríbense algunas pequeñas - invenciones estereoscópicas, tales como: cierto aparato destinado - á contemplar á distancia el relieve de la doble imagen proyectada - por la linterna (aparato fundado en el principio de los prismas - de Nicol y de la polarización por reflexión); y determinada - disposición mecánica, con igual fin concebida, y destinada á - producir eclipses alternativos de la imagen estereoscópica, - proyectada en un telón. - -Mis ideas sobre el móvil utilitario de los entrecruzamientos -alcanzaron éxito lisonjero de publicidad. Extractadas ó reproducidas -íntegramente por muchas revistas extranjeras, merecieron además -la honra de una buena traducción alemana, bajo la forma de libro, -del Dr. Bresler; versión amablemente prologada por el célebre -profesor Pablo Flechsig, de Leipzig. No obstante sus defectos, que -no desconozco[167], mi teoría sugirió interesantes trabajos. Entre -otras investigaciones, provocó la ya mentada de Kölliker[168], -rectificadora de anteriores errores; la de Havet[169], francamente -confirmatoria, recaída en el _kiasma de los crustáceos_, y la -muy interesante del Dr. Márquez[170], donde los postulados de -mi concepción fueron ingeniosa y afortunadamente aplicados al -esclarecimiento de los cruces de algunos nervios motores del globo -ocular. - - [167] La sinceridad me obliga á confesar que en mi trabajo se - contienen doctrinas de valor muy desigual. Hoy, á la distancia de - veinte años y aparecidas numerosas investigaciones sobre el tema, - estimo como concepción sólidamente fundada la explicación del - cruce fundamental de los nervios ópticos; probable y plausible - nada más el corolario relativo á la decusación compensadora - de las vías motrices y sensoriales, y francamente aventurados - ciertos análisis y conclusiones tocantes á las condiciones - histológicas de la percepción del relieve, etc. - - [168] _Kölliker_: Neue Beobachtungen zur Anatomie des _Chiasma - opticum_. Würzburg, 1899. - - [169] _Havet_: _Revista trimestral micrográfica_, tomo IV, 1899. - - [170] _Márquez_: Nuevas consideraciones acerca de los - entrecruzamientos motores del aparato de la visión. _Revista - trimestral micrográfica_, tomo X, 1900. - -Conforme era de presumir, los hechos positivos consignados en mi -trabajo acogiéronse con aplauso y apreciáronse en todo su valor por -los sabios especialistas. Mas en cuanto á la teoría propiamente -dicha, los dictámenes discreparon. Ciertos sabios aprobaron -provisoriamente la explicación utilitaria de los entrecruzamientos, -en espera de mejor concepción; otros, como Lugaro, la criticaron con -respeto, aceptando, empero, algunos de sus postulados y proponiendo -otra hipótesis; alguno la rechazó de plano, sin aducir razones -serias ni exponer concepción más plausible; cierto médico vienés -la encomió hasta la hipérbole, alzando en su entusiasmo al modesto -anatómico español á la altura de los más geniales pensadores; en fin, -dos sabios, inglés el uno y alemán el otro, publicaron años después -mi teoría como fruto de propias meditaciones: género de homenaje -que, por involuntario é impersonal, hallé singularmente grato. De -cualquier modo, repito, ninguno de mis impugnadores antiguos ó -modernos ha logrado imaginar explicación más sencilla y satisfactoria -del cruce fundamental de las vías ópticas en los vertebrados -inferiores y del cruce parcial de las mismas en el hombre y -mamíferos. - -De los demás trabajos del año 1898, me contentaré con exponer los -títulos y las conclusiones: - - _Algunos detalles más sobre la anatomía del puente de - Varolio_[171].--Contiene nuevos pormenores sobre las colaterales - y bifurcaciones pontales de la _vía piramidal_, y cierta teoría - poco feliz acerca del modo de acción de este sistema vector de - los movimientos voluntarios. - - [171] Algunos detalles más sobre la anatomía del puente de - Varolio y consideraciones acerca de la doble vía motriz. _Revista - trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de 1898. Con una figura. - - _La estructura del cono terminal de la médula espinal_[172] - encierra multitud de detalles descriptivos nuevos tocantes al - comportamiento de la substancia blanca, raíces posteriores, - substancia gris, etcétera, al nivel del extremo caudal del eje - cerebro-raquídeo de los mamíferos, detalles en cuya exposición no - podemos entrar. - - [172] Estructura fina del cono terminal de la médula espinal. - _Revista trimestral micrográfica_, Septiembre de 1898. Con tres - grabados. - - _La red superficial de las células nerviosas centrales_[173] - confirma en los mamíferos á favor del método de Ehrlich - modificado, el encuentro de Golgi, reivindicando de pasada - la prioridad esencial del hecho y añadiendo algunas minucias - descriptivas, etc. - - [173] La red superficial de las células nerviosas centrales. - _Revista trimestral micrográfica._ Con un grabado. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVI - - Mi labor durante los años 1899 y 1900. -- Nuevos estudios - sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el encéfalo - humano. -- Elementos característicos del encéfalo del hombre. - -- Estructura de la región visual. -- Estudios sobre la corteza - acústica, táctil y olfativa. - - -Dejo mencionados, en anteriores capítulos, algunos análisis -afortunados de la _corteza cerebral_ de los mamíferos inferiores. -Marchando por este camino, natural era que, tarde ó temprano, -abordase la fina anatomía del cerebro humano, con razón considerado -como la obra maestra de la vida. - -Sentía yo entonces vivísima curiosidad --algo novelesca-- por la -enigmática organización del órgano del alma. «Reina el hombre --me -decía-- sobre la Naturaleza por la excelencia arquitectónica de su -cerebro. Tal es su ejecutoria, su indiscutible título de nobleza y -de dominio sobre los demás animales. Y si mamífero tan ruin como el -roedor --el ratón, por ejemplo-- ostenta corteza cerebral de fino y -complicadísimo artificio, ¿qué imponderable estructura, qué asombroso -mecanismo no deben de ofrecer las circunvoluciones del encéfalo -humano, singularmente en las razas civilizadas?» - -En mis pesquisas guiábame también cierta hipótesis directriz. -Parecíame improbable y hasta un poco atentatoria á la dignidad -humana, la opinión generalmente aceptada por entonces de que entre el -cerebro de los mamíferos (gato, perro, mono, etc.) y el del hombre -median solamente diferencias cuantitativas. - -En tal supuesto, la excelencia del encéfalo humano consistiría -exclusivamente en el mayor número de pirámides y en la superior -copiosidad de fibras asociativas. Pero el lenguaje articulado, la -capacidad de abstracción, la aptitud de forjar conceptos y, en fin, -el arte de inventar instrumentos ingeniosos, especie de prolongación -de la mano y de los aparatos sensoriales, ¿no parecen anunciar -(aun admitiendo coincidencias fundamentales de estructura con los -animales) la existencia de resortes originales, de algo, en fin, -cualitativamente nuevo y justificativo de la nobleza psicológica del -_homo sapiens_? - -Microscopio en ristre lancéme, pues, con mi habitual ardor á la -conquista de la pretendida característica anatómica del rey de la -Creación, á la revelación de esas enigmáticas neuronas estrictamente -humanas, sobre que se funda nuestra superioridad zoológica. - -Á decir verdad, y dada la insuficiencia de los métodos en boga, la -empresa se presentaba ardua y difícil, aun poniendo en ella paciencia -y perseverancia infatigables. Además, era preciso vencer ó burlar -prejuicios morales y sociales, harto difundidos y arraigados. - -Sabido es que los métodos de coloración más exquisitamente -selectivos, como el proceder de Ehrlich y el de Golgi, rinden -solamente buenos resultados cuando se aplican sobre piezas nerviosas -fresquísimas, casi palpitantes. Y por exigencias de la ley, -consagradora de añejos infundados temores, el cadáver humano no entra -en la jurisdicción del anatomista sino veinticuatro horas después -de la muerte, cuando las delicadísimas y susceptibles neuronas y -células neuróglicas han sufrido graves alteraciones y perdido, -por ende, su preciosa apetencia por los citados reactivos (azul de -metileno y cromato de plata). - -Á pesar de todo, recordará el lector que el método de la coloración -negra había sido ya aplicado con éxito en el hombre por Golgi y sus -discípulos. Es fuerza convenir, sin embargo, que tales ensayos, -si acrecieron singularmente nuestro patrimonio neurológico, no -fueron poderosos, acaso en virtud de las consabidas limitaciones, -á esclarecer los rodajes más importantes de la máquina cerebral -humana, á saber: la determinación de sus tipos celulares específicos -en cada provincia encefálica, la forma general de las conexiones -interneuronales, y en fin, el modo de terminar de los conductores -sensitivos y sensoriales arribados de la periferia, etc. - -Mas por aquellos tiempos arredrábanme poco los obstáculos. Decidido -á superarlos busqué material para mis trabajos en la Inclusa y Casa -de Maternidad, dominios donde, por razones obvias, la tiranía de -la ley y las preocupaciones de las familias actúan muy laxamente. -Gracias á los buenos oficios del Cuerpo facultativo de los citados -establecimientos benéficos, y sobre todo al decidido concurso del Dr. -Figueroa (médico reputado arrebatado prematuramente á la ciencia), -amén de la complacencia con que me favorecieron las buenísimas -hermanas de la Caridad (quienes llevaron su amabilidad hasta -convertirse en ayudantes de autopsia), mis investigaciones marcharon -como sobre ruedas. Puedo afirmar que durante una labor de dos años -dispuse libremente de cientos de fetos y de niños de diversas edades, -que disecaba dos ó tres horas después de la muerte y hasta en -caliente. - -Mi tesón alcanzó al fin su premio, y á despecho de los muchos -fracasos técnicos (determinadas infecciones impiden la reacción del -cromato argéntico), la colecta de hechos nuevos fué exuberante. Ante -mi insistente curiosidad, el cerebro humano comenzaba á balbucear -algunos de sus secretos. Por desgracia, estas confidencias resultaban -todavía harto fragmentarias. Mas por algo se empieza. - -Sólo á grandes rasgos haré el balance de mis ganancias de entonces. -Citaré, entre otros hechos de carácter general, el encuentro de -varios tipos nuevos de neuronas de axon corto, característicos -del cerebro humano; la averiguación, según yo deseaba, de las -arborizaciones terminales de los conductores sensitivos y -sensoriales; el hallazgo de _cestas_ pericelulares legítimas -comparables á los elegantes nidos del cerebelo y asta de Ammon; -la discriminación de las varias especies neuronales de la capa -molecular, etcétera. Pero mi principal objetivo consistió en -desentrañar la estructura de los _centros perceptivos ó sensoriales_ -(_centros de proyección_ de Flechsig). En cada uno de ellos, mis -preparaciones mostraron, con claridad absoluta, una urdimbre -específica y absolutamente inconfundible, quedando así asentada -sobre bases histológicas inconmovibles la doctrina, a la sazón muy -discutida, de las _localizaciones cerebrales_. - -Claro es que el análisis de los citados centros efectuóse por -etapas. Era labor de muchos años, la cual resultó muy incompleta, -á pesar de mi perseverancia. Primeramente exploré la anatomía -de las _circunvoluciones visuales_[174] (_fisura calcarina_ y -territorios vecinos del lóbulo occipital), parajes cerebrales -donde son proyectadas las imágenes recogidas por la retina. Tiempo -después, escudriñé las _esferas auditiva_[175], _motriz_[176] y -_olfativa_[177]. Y por causas que expondré oportunamente, sólo puse -el pie en el umbral de las _esferas conmemorativas_ (_centros -de asociación_ de Flechsig), no obstante mi ardiente curiosidad -alimentada y sobreexcitada por el éxito. - - [174] _Cajal_: Estudios sobre la corteza cerebral humana. I - _Región visual_. _Revista trimestral micrográfica_, tomo IV, - 1899. Con 23 grabados. - - [175] -- II. _Estructura de la corteza acústica_ y - circunvoluciones de la ínsula. _Rev. trim. mic._, tomo V, 1900. - Con 12 figuras. - - [176] -- III. _Región motriz_ del hombre y mamíferos superiores. - _Rev. trim. mic._, tomo IV. 1899. Con 31 grabados. - - [177] -- IV. _La corteza olfativa._ _Rev. trim. mic._, tomo V, - 1899. Véase el trabajo más extenso en _Trab. del Lab. de Inv. - biol._, tomo I, 1901. - -[Ilustración: Fig. 75.--Diversos tipos de neuronas de axon corto -encontrados en la corteza cerebral del niño de pocos meses.-- A, -célula bipenachada; B, elemento enano de axon corto; C, célula de -_cestas_; E, pirámide de ramas colaterales arciformes; D, elemento -enano de axon descompuesto en penacho; F, célula de cilindro-eje -ascendente dividido en ramas horizontales larguísimas.] - -En la figura 75 presento los tipos neuronales específicos recogidos -por mí en casi todas las provincias cerebrales del hombre. Estos -son: _a_, cierto corpúsculo diminuto (A), bipenachado, cuyo axon -se descompone en plexos apretados de sentido radial, compuestos de -hebras finísimas; _b_, un elemento enano, también de axon corto, -de brevísimas y delicadas dendritas, y cuya arborización nerviosa, -apenas perceptible á causa de su extrema sutilidad, construye -urdimbre tupidísima (B, B′); _c_, otra célula (C), provista de soma -más robusto, y cuyo cilindro-eje genera cestas que rodean el soma -de las pirámides; _d_, cierta pequeña pirámide (E), caracterizada -por exhibir un axon consumido casi del todo en generar larguísimas -colaterales arciformes y recurrentes; _e_, determinado corpúsculo de -talla exigua, cuyo axon ascendente se arboriza como en _zarzal_ en -los confines de la zona molecular; _f_, en fin, numerosas variedades -neuronales relativamente robustas, de expansión funcional ascendente, -generadoras, en diversos pisos de la corteza, de larguísimas ramas -horizontales (F). - -Los referidos elementos, singularmente el primero, segundo, cuarto -y sexto, son sumamente numerosos y pueden estimarse privativos del -cerebro del hombre. Con lo cual no excluyo en absoluto la posibilidad -de que algunos de ellos inicien ya su aparición, aunque afectando -formas y tamaños más groseros, en la corteza de los mamíferos -superiores, singularmente en la del perro y del mono. En todo caso, -mis investigaciones demostraron que _la excelencia funcional del -encéfalo humano está íntimamente ligada á la prodigiosa abundancia é -inusitado lujo de formas de las llamadas neuronas de axon corto_. - -[Ilustración: Fig. 76.--Esquema de los elementos y zonas principales -de la corteza visual del hombre (fisura calcarina).-- A, capa -molecular; B, zona de las pequeñas y medianas pirámides; C, zona -de los gruesos corpúsculos estrellados; D, capa de los granos ó -de los diminutos elementos asteriformes; E, zona de las pirámides -gigantes; F, capa de las pirámides de axon arciforme; G, zona de los -corpúsculos polimorfos; _a_, _b_, _d_, arborizaciones finales de las -fibras visuales centrípetas.] - -Para los técnicos á quienes interesen algo estas cosas, referiré -brevemente algunos de mis hallazgos más importantes en los _centros -perceptivos_, ilustrándolos con esquemas. - - _Esfera visual._-- _a_) Descubrimiento de las arborizaciones - terminales de las fibras de la vía óptica central (las llegadas - del _cuerpo geniculado externo_). En la figura 76, _b_, _d_, - mostramos una representación del conjunto del plexo terminal. - - _b_) Hallazgo, en la zona en que acaban dichas fibras, de unas - células especiales, desprovistas de tallo radial y con figura - estrellada. El axon de tales elementos va á la substancia blanca - después de suministrar robustas colaterales ascendentes (fig. 76, - C). - - _c_) Encuentro, en las zonas profundas de la corteza visual, - de ciertas diminutas células (granos profundos), cuyo axon - descendente recoda bruscamente, formando arco, para distribuirse - en las zonas superpuestas (figs. 76, F, y 75, E). - - _d_) Descubrimiento de un tipo menudísimo de célula de axon corto - (_células bipenachadas_), cuya expansión funcional, delicadísima, - se descompone en hacecillos radiales de hebras que se aplican al - tallo y cuerpo de las pirámides (figs. 76, _e_, y 75, A). - -Continuación de la anterior fué la siguiente monografía, donde se -persigue más de cerca la resolución del problema estructural de la -corteza visual, añadiendo: - - _a_) Una nomenclatura y división racionales de las capas de la - substancia gris cerebral. - - _b_) El estudio detallado de las células horizontales (_Cajalsche - zellen_ de Retzius) de la _zona plexiforme_ (fig. 76, A). - - _c_) Demostración de la existencia en esta capa de numerosos - elementos de axon corto. - - _d_) Hallazgo en las zonas segunda y tercera de varios tipos de - corpúsculos de axon corto, peculiares del cerebro humano (células - de asociación vertical, horizontal á pequeñas distancias, etc.). - De ellos damos esquemas en la figura 75. - - _e_) Señalamiento de ciertas células cuyo axon fino y ascendente - genera plexos tupidísimos pericelulares en la zona segunda. - - _f_) Análisis detallado de la _estría de Gennari_ y capa de las - _células estrelladas_, y demostración de que en esta zona habitan - varios tipos celulares de axon largo y de axon corto. (_Subzona - externa ó de las células estrelladas gigantes_; _subzona interna - ó de los corpúsculos estrellados enanos_; _células de axon corto - ascendente_; _células de axon resuelto en arborizaciones próximas - y delicadísimas_, etc., etc.). - - _g_) Descubrimiento de arborizaciones pericelulares ó de cestas - semejantes á las que rodean las células de Purkinje del cerebelo, - en los cuerpos de pirámides de la corteza motriz y visual. - - _h_) Análisis detallado del comportamiento de las fibras - componentes del plexo ó _estría de Gennari_, en cuya formación - participan: - - _a_) plexo en donde se patentiza la existencia de varias especies - de fibras terminales ó fibras ópticas; _b_) axones de los granos - de la zona de las células estrelladas pequeñas; _c_) axones - ascendentes de los elementos de cayado de las capas subyacentes, - etc. - -[Ilustración: Fig. 77.--Conjunto de las arborizaciones terminales de -la vía sensitiva en la corteza motriz del gato.] - -De esta Memoria hay una buena traducción alemana, en forma de -folleto, del Dr. Bresler[178]. - - [178] _Cajal_: Studien über die Hirnrinde des Menschen. - _Übersetzt von Dr. J. Bresler._ Leipzig. Verlag von A. Barth, - 1900. - -El trabajo sobre la _corteza motriz_ encierra: - - _a_) Un análisis detallado, á favor del método de Nissl, de las - circunvoluciones centrales con determinación de sus analogías - y diferencias y exposición de una nomenclatura racional de - sus capas. Se demuestra, contra el sentir general, que la - circunvolución parietal ascendente carece de función motriz, - perteneciendo estructuralmente al sistema de asociación (dictamen - confirmado por todos los autores modernos) (figura 78). - -[Ilustración: Fig. 78.--Cortes comparativos de las dos -circunvoluciones limitantes de la cisura de Rolando. Adviértase, -que mientras la figura de la derecha, correspondiente á la -corteza frontal ascendente, posee tipo motor, la de la izquierda, -correspondiente á la circunvolución parietal ascendente, afecta -estructura y estratigrafía de corteza conmemorativa ó asociativa.] - - _b_) La afirmación de que las gruesas fibras tangenciales - meduladas representan axones de células horizontales. - - _c_) Demostración de los fenómenos de atrofia acaecidos en las - dendritas ascendentes de estas últimas células después del - nacimiento. - - _d_) Hallazgo de diversos tipos de corpúsculos de axon corto, - habitantes, tanto en la capa plexiforme como en las zonas segunda - y tercera, y descripción de un elemento nervioso menudísimo, - parecido á las células de neuroglia, de las cuales se distingue - por exhibir un axon delicadísimo y arborizado á cortísima - distancia. - - _e_) Demostración de que todas las pirámides y células de tallo - radial, aunque residan en las zonas más profundas, envían un - penacho ó fibra protoplásmicos á la zona plexiforme. - - _f_) Hallazgo de varias células, cuyo axon forma, en torno de las - pirámides, nidos nerviosos terminales. - - _g_) Descripción detallada de la morfología de las pirámides - gigantes. - - _h_) Encuentro en la corteza motriz de granos ó elementos - pequeños semejantes á los propios de la región visual. - - _i_) Descubrimiento de las fibras sensitivas terminales, cuyas - arborizaciones forman un plexo tupidísimo alojado en la zona de - las medianas pirámides (fig. 77). - - _j_) Señalamiento de estas mismas fibras terminales en la - corteza de los mamíferos de pequeña talla y demostración de su - continuidad con tubos perforantes del cuerpo estriado. - - _k_) Adopción de un nuevo criterio para la determinación de las - esferas sensoriales de la corteza: la característica de éstas no - sería, como se ha considerado hasta aquí, la presencia de fibras - de proyección, sino la existencia de plexos constituídos por - fibras exógenas, llegadas del cuerpo estriado y continuadas con - las vías sensoriales de segundo orden. - - _l_) Se hace una crítica de la conocida clasificación de las - circunvoluciones en _centros de asociación y de proyección_, y - se defiende también para los pequeños mamíferos la existencia de - regiones de _asociación ó conmemorativas_. - -De este trabajo existe una traducción alemana del Dr. J. Bresler. - -En otra comunicación, aparecida en Marzo de 1900[179], prosigo mis -exploraciones sobre la _corteza motriz_ del hombre y mamíferos -superiores, y añado algunos datos relativos á las _fibras callosas_, -de _asociación_ y _proyección_, etc. - - [179] _Cajal_: Estudios sobre la corteza cerebral humana. II. - Corteza motriz. _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, Marzo - de 1900. - -Después abordé la _corteza acústica_ y las circunvoluciones de la -_ínsula de Reil_[180]. - - [180] Estructura de la corteza acústica, etc. _Revista trimestral - micrográfica_, tomo V, núm. 2.º y 3.º, Septiembre de 1900. - -[Ilustración: Fig. 79.--Células estrelladas gigantes con axon -serpenteante dirigido á la substancia blanca, situadas exclusivamente -en el centro acústico del cerebro.-- _a_, axon.] - - Como rasgos peculiares de la _corteza acústica_ señalamos - aparte la existencia de pormenores estructurales imposibles de - resumir: _a_, la presencia constante de ciertas células gigantes - estrelladas de axon largo (fig. 79); y _b_, la forma específica - de las pirámides (fusiformes, bipenachadas, etc.) (fig. 80). - -[Ilustración: Fig. 80.--Tipos de células piramidales características -de la ínsula de Reil, territorio que pasa por acústico.] - -Séame permitido completar esta serie sistemática de trabajos -mencionando todavía, no obstante haber sido publicadas en 1900 y -1901[181], dos extensas monografías concernientes á la _corteza -olfativa_ del hombre y mamíferos. Citemos los hechos esenciales en -ellas contenidos: - - [181] _Cajal_: Estructura de la corteza olfativa del hombre y - de los mamíferos superiores. _Revista trimestral micrográfica_, - núm. 4, Diciembre de 1900. Á esta monografía siguió, en 1901, - otra complementaria, aparecida en mi nueva revista _Trabajos del - Laboratorio de Investigaciones biológicas_, tomo I. - - 1.º Confirmación y ampliación de algunos hallazgos hechos antes - en la corteza olfativa frontal (región subyacente á la _raíz - externa_ del nervio olfatorio), singularmente en lo tocante - á la manera de terminar las fibras olfativas de segundo orden - dentro de la _zona molecular_ del cerebro. En la figura 83, A, - que reproduce un corte de la _raíz olfativa externa_ del gato y - de la substancia gris subyacente, aparece este interesante plexo - terminal, en contacto con el penacho periférico de las células - piramidales (fig. 83, D). - -[Ilustración: Fig. 81.--Elegantes células piramidales características -de la corteza olfativa del hombre, residentes en el lóbulo piriforme -y en la circunvolución del hipocampo.] - - 2.º Demostración de la existencia de tipos piramidales - característicos (provistos de penacho ó borla descendente) en - la circunvolución del hipocampo y lóbulo piriforme del hombre - (fig. 81, G), y señalamiento en otras regiones de la citada - circunvolución de variedades neuronales específicas, así como de - sistemas peculiares de agrupación de pirámides enanas, alternando - con elementos asteriformes gigantes (fig. 82, A). - - 3.º Descubrimiento, en lo alto del _lóbulo olfativo_ ó piriforme - de los mamíferos _leiencéfalos_ y _girencéfalos_, de un foco - especial (fig. 84), de textura singular, al cual viene á parar - importante vía olfativa, y del cual emana la corriente principal - de fibras exógenas destinada al asta de Ammon. En virtud de este - hallazgo, quedó establecida la existencia de tres focos olfativos - escalonados: el _foco olfativo primario ó corteza esfenoidal - inferior_ (fig. 83, A), donde se terminan las fibras de la _raíz - externa_ del bulbo olfatorio; el _foco olfativo secundario_ (que - hemos llamado _angular ó esfeno-occipital_), donde acaban fibras - nacidas en el núcleo precedente; y el _foco olfativo terciario_, - representado por el asta de Ammon y _fascia dentata_, punto de - arborización final de las fibras emanadas del citado núcleo - angular. - -[Ilustración: Fig. 82.--Trozo de un corte de la región olfativa -central ó principal de la circunvolución del hipocampo humano. -Repárense islotes de células menudas separados por fajas de neuronas -gigantes.] - - 4.º Se reconoce que la corriente importante brotada de este - último foco y desembocada en el asta de Ammon, consta de varias - vías, y principalmente de estas dos: - - a) _Haz esfeno-amónico cruzado_ ó _psalterio dorsal_ de los - autores, el cual, dirigiéndose al rafe por debajo del cuerpo - calloso, se arboriza en el asta de Ammon y _fascia dentata_ - del lado opuesto, después de suministrar no pocas fibras al - _presubículo_. - - b) _El haz esfeno-amónico directo_ ó _vía perforante_, cuyos - axones distribuídos en hacecillos escalonados de arriba abajo, - cruzan el subículo y se reparten por las capas moleculares del - asta de Ammon y _fascia dentata_ del mismo lado, poniéndose, - respectivamente, en contacto con el penacho de las pirámides - y granos de estos centros. En la figura 85 mostramos un corte - transversal del foco _esfeno-occipital_ ó _angular_ (A) y de la - región contigua del asta de Ammon y _subículo_. Adviértase en - B, D, E la importantísima corriente de fibras que enlaza aquel - ganglio con la capa molecular del asta de Ammon y la de la - _fascia dentata_. - -[Ilustración: Fig. 83.--Sección de la corteza olfativa frontal, según -la dirección de la raíz externa olfativa.-- A, raíz externa; B, trozo -de bulbo olfativo; D, plexo de colaterales olfativas; F, pirámides, -etc.] - - 5.º Diferenciación de varias regiones de la corteza esfenoidal - dotadas de peculiar estructura y en conexión con particulares - sistemas de fibras. Tales son el _foco presubicular_, situado por - fuera del subículo, la _región esfenoidal central ó principal_ y - la _región esfenoidal externa_. - - 6.º Descripción en cada uno de estos focos de numerosísimos tipos - de neuronas, y examen de sus plexos específicos y vías aferentes - y eferentes. Muchos de estos estudios se refieren al hombre, - habiendo sido utilizados al efecto los métodos de Nissl, Golgi y - Weigert. - - 7.º Descripción de la textura de la _corteza interhemisférica_ ó - región próxima al cuerpo calloso, esfera cortical cuya textura - contrasta con la del resto de la región fisural. - - 8.º Determinación precisa del origen y terminación de las fibras - del _cíngulo_, vía de proyección anteroposterior, provista de - colaterales de asociación. - - 9.º En fin, análisis estructural de las _estrías longitudinales - y supra-callosas_, de los _nervios de Lancisio_ y del _fornix - longus_ de Forel, con muchos detalles nuevos referentes al origen - y marcha de las fibras. - -[Ilustración: Fig. 84.--Corte del foco esfeno-occipital del gato. -Coloración de Nissl.] - -La reunión de las citadas monografías constituyó un libro que tradujo -al alemán el Dr. Bresler, y que me valió halagüeños elogios de las -grandes autoridades de la neurología. - -Quien desee conocer los detalles descriptivos, abrumadores por lo -prolijos y variados, recogidos pacientemente por mí en el dominio -de la corteza cerebral durante los años 1899, 1900 y 1901, debe -consultar dicha traducción alemana, ó mejor aún, mi Tratado en tres -gruesos volúmenes: _Textura del sistema nervioso del hombre y de los -vertebrados_, en cuyo tercer tomo expongo más ceñida y ordenadamente -y con esquemas y figuras aclaratorias no contenidas en las memorias -correspondientes, mis ideas y hallazgos sobre el plan estructural del -encéfalo del hombre y mamíferos afines. Pero de este extenso libro ---la obra de mi vida-- comenzado en 1899 y terminado en 1904, me -ocuparé oportunamente. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVII - - Con ocasión de conmemorar el decenario de su fundación la - Universidad de Clark (Estados Unidos), centro de estudios - superiores, soy invitado, juntamente con otros profesores - europeos, á dar algunas conferencias. -- Tórrido calor de Nueva - York. -- Mi viaje á Boston y Worcester (Mass.), donde se celebró - la fiesta universitaria. -- El patriotismo anglo-sajón. -- - Algunas causas morales de la guerra suscitada entre los Estados - Unidos y España. -- Las instituciones docentes de Boston y de - Nueva York. - - -Hallábame, allá por Junio de 1899, enfrascado en las antedichas -exploraciones del cerebro humano, cuando llegó á mis manos una -cortés invitación de la Universidad americana de Worcester (_Clark -University_), Centro de investigaciones superiores, comparable con -el _Colegio de Francia_, para dar varias conferencias acerca de mis -investigaciones sobre la corteza cerebral. Tratábase de celebrar -cierta fiesta académica solemne, con asistencia de muchos sabios -americanos y europeos, al objeto de conmemorar el X año de la -fundación de la citada Universidad, obra de la generosidad privada, -como suelen serlo entre los yanquis las escuelas profesionales y los -Establecimientos de alta cultura. Para costear gastos de viaje, el -oficio de invitación incluía un cheque de 600 dólares. - -Profundamente sorprendido y perplejo quedé al recibir semejante -mensaje. No me explicaba cómo en los Estados Unidos habíanse acordado -de un humilde investigador español, de un profesor perteneciente á la -raza vencida y humillada. - -[Ilustración: Fig. 85.--Corte horizontal del asta de Ammon y corteza -esfenoidal vecina.-- A, núcleo esfeno-occipital ó angular; R, -subículo; J, asta de Ammon; F, capa molecular de la _fascia dentata_; -B, sección de la vía esfeno-amónica cruzada; D, vía esfeno-amónica -directa.] - -Asaltóme una duda. ¿Podía yo, razonablemente, pocos meses después de -la guerra, vibrantes todavía en España la indignación y el encono por -el inicuo despojo colonial, aceptar tan comprometida misión? - -Consulté el caso con el ministro de Fomento, Marqués de Pidal, y -con algunas personas cuyos consejos tenía en mucho; y contra lo -presumible, el Gobierno, los amigos y hasta la Prensa política -(que comentó el suceso con palabras muy halagadoras para mí), -aconsejáronme unánimemente la aceptación del delicado y difícil -honor. - -De buena gana lo habría declinado. Cuanto más que mi salud distaba -mucho de ser por aquella fecha floreciente. De resultas de gripe -tenaz ó acaso por consecuencia de las emociones excesivas del -laboratorio (cada descubrimiento interesante ó que me lo parece, -cuéstame noches de insomnio), padecía de palpitaciones y arritmias -cardíacas, con las consiguientes preocupaciones é inquietudes. Dócil, -sin embargo, á los ruegos de los amigos y alentado por el ministro, -que me señaló decoroso viático, púseme en camino, acompañado de mi -esposa, para que cuidase de mis achaques. - -Después de pasar por París, donde tuve el gusto de saludar á los -profesores M. Duval y M. Dejerine, y de abrazar á mis buenos amigos -M. Azoulay y M. Nageotte, nos embarcamos en el Havre con dirección á -Nueva York, en un buque de la _Compañía Trasatlántica_ francesa. Á -bordo tuve la grata sorpresa de encontrar al ilustre Dr. A. Mosso, -profesor de Fisiología de Turín, al gran matemático francés M. E. -Picard, profesor del Colegio de Francia, y al famoso Dr. A. Forel, -consagrado por entonces á interesantes estudios sobre la psicología -de las hormigas. Todos estos sabios habían sido invitados como yo -para la _Clark Celebration_. - -Excusado es decir que, en tan selecta compañía, se nos hicieron -brevísimos los doce días de travesía. Los profesores Mosso y Forel, -con quienes intimé mucho durante el viaje, se me revelaron como -personas agradabilísimas, al par que conversadores deliciosos. En -nuestros gratos coloquios de á bordo discurrimos sobre todo lo divino -y humano: filosofía, ciencia, artes, política, etc. - -Mediado el mes de Julio, arribábamos á Nueva York, la estupenda -ciudad de los _rasca-cielos_, de los multimillonarios, de los -_trusts_ avasalladores y del calor sofocante. Esto último fué -para mí desagradable sorpresa. Creía que los _países de hierba_ y -las ciudades marítimas poseen el privilegio de gozar durante la -canícula de moderada temperatura. Y yo, que en nuestro Madrid, la -típica ciudad del sol y del cielo azul, siéntome enervado cuando el -termómetro marca en las habitaciones 27° y 35° en la calle, tuve, mal -de mi grado, que soportar 32° ó 33° centígrados en el hotel y 45° ó -46° en las rúas. - -Y no obstante, los yanquis lo soportan como si tal cosa. -Aunque sudando la gota gorda, veíanse por las calles trajinar -afanosamente faquines y albañiles. ¡Oh, la fibra acerada de la raza -anglo-sajona!... - -Con aquel sol de fuego y con la profusión de instalaciones domésticas -de gas y electricidad, compréndese que los incendios sean allí el pan -nuestro de cada día. Mal de mi grado hube de presenciar uno de estos -desagradables contratiempos. - -Cierto día, y á deshora, inicióse el fuego en el cuarto de un huésped -del principal. Cundió súbitamente la alarma en los hombres y la -nerviosidad y el terror en la mujeres. Algunos huían despavoridos -hacia la escalera principal, interceptada por densa y asfixiante -humareda. Otros, más avisados, nos dirigimos á los balcones, donde -la previsión americana, aleccionada por trágica experiencia, ha -dispuesto ciertas grandes escaleras de salvamento. Pero ¿quién -hace bajar á una señora tímida y nerviosa, como buena española, -por aquellos aéreos peldaños? Por suerte, los bomberos acudieron á -tiempo, sofocando rápidamente el incendio. - -Pasado el susto, consideré los curiosos incidentes provocados por el -terror. Desde el punto de vista de la psicología individual, nada -hay más instructivo que un siniestro. Al huir, cada cual abraza á su -ídolo: las madres á sus hijos, los recién casados á sus esposas, -las cómicas á sus joyas y preseas, los comerciantes y banqueros á -sus carteras y maletines. No hay como el espanto, para denunciar el -verdadero carácter y valorar rápidamente los bienes de la vida. - -[Ilustración: Fig. 86.--Algunos _rasca-cielos_ de la calle ancha ó -_Broadway_, de Nueva York.] - -No caeré en la tentación de describir la gran metrópoli americana. -Me limitaré á expresar que admiré la famosa estatua de la libertad -de Bartholdi, el barrio comercial de Brooklyn, el puente audaz -sobre el East River, los suntuosos palacios de la V Avenida, la -famosa catedral de San Patricio, de que tomé por cierto excelentes -fotografías, los colosales _buildings_ albergadores de fábricas, -sociedades industriales y grandes rotativos, las deliciosas playas de -Brighton y de Manhattan, el incomparable _parque central_ salpicado -de alcores coronados de rocas y cubierto de magníficos árboles, y, -en fin, los espléndidos comercios donde todo se sirve á máquina y en -los cuales, á favor de ingeniosos artificios, la mercancía demandada -circula por carriles aéreos, al través de inacabables corredores y -pisos, llegando en pocos segundos, convenientemente empaquetada, á -las manos del cliente. En la figura adjunta copio una fotografía que -da idea de lo enorme de las construcciones de muchos pisos. - -Por cierto que, con ocasión de estos curioseos por los grandes -almacenes, hube de comprobar, con pena, cierta sospecha que yo -tenía sobre los sentimientos instigadores de la agresión de los -Estados Unidos á España. Por consecuencia de la cruel, impolítica -y contraproducente medida de _concentrar en campamentos_ toda la -población rural de la gran Antilla, los cubanos supervivientes que, -por falta de ánimos, no engrosaron las huestes de Maceo, huyeron en -masa á los Estados Unidos (Cayo Hueso, Tampa, Nueva Orleans, Nueva -York, etc.), buscando trabajo en campos, fábricas y comercios. -Algunos de estos desventurados, hembras en su mayoría, con quienes -conversamos en los obradores y comercios de Nueva York, nos -refirieron miserias y crueldades desgarradoras. Huelga notar, que las -lamentaciones de tantos millares de prófugos, pregonando y agravando -hasta lo inverosímil la vieja leyenda anglo-sajona de la crueldad -española, crearon en los Estados Unidos un estado emocional, que fué -hábilmente explotado por los laborantes cubanos y por el partido -imperialista ó intervencionista[182]. - - [182] En descargo de esta inhábil conducta de las autoridades - cubanas, se ha dicho que también fué empleada por la cultísima - Inglaterra en su contienda con los boers. Pero sobre que una - crueldad no se justifica jamás con otra crueldad precedente ó - subsiguiente, quienes así discurren parecen olvidar que sólo las - naciones fuertes pueden cometer impunemente ciertos excesos. - Nuestro Gobierno, autorizando en Cuba las referidas medidas, - procedió como si España viviera sola en el planeta, ó como si las - naciones poderosas y dominantes, vecinas de los Estados débiles, - no hubieran en todo tiempo invocado para sus expoliaciones - pretextos de humanidad y civilización. - -Aproximábase la fecha de la fiesta académica de Worcester. Dí, pues, -de mano á mis callejeos y visitas á Institutos científicos y Museos ---algo inferiores entonces á los similares de Inglaterra y Alemania-- -y púseme en camino para Boston, ciudad no lejana del término del -viaje. Durante todo el trayecto, hecho en tren expreso, me acompañó -el mismo sofocante calor de Nueva York. Dicho sea en alabanza de la -cultura yanki, las empresas de ferrocarriles hacen lo posible para -mitigar las molestias del viajero. Á este propósito y entre otras -comodidades, cada coche dispone de un gran depósito de agua helada, -servida gratuitamente á los pasajeros, por camareros negros, muy -amables y solícitos. - -Á nuestro arribo á Worcester la _ola de calor_, lejos de ceder, -habíase hecho formidable. El hálito abrasador de la atmósfera, apenas -mitigado durante la noche, según ocurre en los climas muy húmedos, -no dejaba respirar. Yo estaba febricitante y semi-congestionado. Por -tal motivo y por haber llegado á deshora, no osé avisar al Rector. -Y así pasé la noche --toledana, en verdad-- tratando de aliviar mi -angustiosa cefalalgia con compresas de agua fría. - -Para colmo de contrariedad, celebrábase aquel día la Fiesta de la -Independencia, y un estruendo ensordecedor subía de las calles. -Oíanse himnos patrióticos, vivas estentóreos, estallido de cohetes -y, sobre todo, tiros, ya sueltos, ya en descarga cerrada. Asomadas -á ventanas y azoteas, descubrí muchas personas como frenéticas, -disparando al aire sus rifles. En la calle, hasta las mujeres -enarbolaban banderas y gritaban desaforadamente. Dulces expansiones -monjiles son nuestras castizas broncas de la Plaza de Toros, -comparadas con el estruendo y bullanga del pueblo americano durante -el famoso _Independence day_, en el cual, dicho sea de pasada, -ocurren siempre lamentables desgracias. ¡Triste cosa es que los -hombres sólo acierten á mostrar su júbilo haciendo ruido! Á propósito -de lo cual, cabría preguntar: ¿Alborota el pueblo porque está alegre, -ó alborota para alegrarse? Lo segundo paréceme más cierto que lo -primero. Porque, dígase lo que se quiera, el trabajador manual ---y aún más el intelectual-- son en el fondo animales tristes y -soberanamente aburridos. Pero descartemos reflexiones impertinentes. - -Con el alba pasó, al fin, aquella racha de locura y desenfreno. Ya -entrada la mañana, y aliviado un tanto de los efectos del insomnio, -participé mi llegada al honorable Rector de la _Clark University_, -el ilustre psicólogo y educador G. Stanley Hall. Poco después vino -á saludarme y á ponerse á mis órdenes el simpático Secretario y -profesor de la Universidad, mozo de tanta cultura como bríos, según -demuestra el suceso siguiente: - -Encargada la busca de un carruaje y avisado el cochero para que, -conforme á usanza americana, acomodara el equipaje en el vehículo, -atajóme cortésmente el elegante Secretario con estas inesperadas -frases: - ---¡No vale la pena de molestar al cochero!... Aquí estoy yo para -cargar con el baúl. - -Y sin oir nuestros ruegos, el flamante funcionario ladeó garbosamente -su inmaculada chistera, y haciendo alarde de vigor y agilidad -insospechables, bajó en un santiamén el baúl-mundo y la maleta (en -junto pesaban cerca de 90 kilos) y los acomodó diestramente en el -coche. - -Azorada estaba mi mujer al contemplar las manchas de polvo y los -inelegantes pliegues que tan precipitada y ruda faena habían -producido en la irreprochable levita. Y exclamó: - ---Pero ¿por qué se ha molestado usted? Eso es cosa del camarero... - ---No --replicó el atildado _gentleman_--; esto es obligación de -todos. Vivimos en América, patria de la democracia, donde nadie toma -á bochorno ó á deshonra el trabajo manual. Aquí sólo reconocemos la -nobleza del talento y del saber... - -He aquí una excelente lección de legítima y sana democracia. -Convengamos, empero, en que tan persuasiva propaganda no está al -alcance de todo el mundo. No basta abandonar aristocráticos humos y -señoriles melindres; hacen falta también músculos de acero. - -Guiado por el Secretario, el carruaje nos condujo á casa del -huésped, opulento prócer, entusiasta protector de la Universidad y -prototipo de esa especie de filántropos patriotas de que solamente -en Inglaterra y en los Estados Unidos se dan perfectos ejemplares, -quiero decir limpios de egoísmo confesional y de sectarismo político. - -Nuestro patrón Mr. Stephen Salisbury, vivía casi modestamente, si se -tiene en cuenta su gran fortuna, que consagraba á obras de civismo, -cultura y beneficencia. Inspirándose en sentimientos de tolerancia y -altruísmo que sorprenderían á nuestros orondos y fanáticos ricachos, -fundó dos hospitales con sendas iglesias: uno para protestantes -(él profesaba la religión reformada) y otro para católicos. Además, -para deleite y enseñanza de sus conciudadanos, erigió un suntuoso -Museo de Arte, cuyo palacio, así como la mayoría de los cuadros, -regaló al Municipio; donó al pueblo cierto parque dilatado, valuado -en millones, y, además, pasaba por ser, según dejo dicho, uno de los -más devotos y generosos protectores de la _Clark University_, donde -costeaba cátedras é instituía premios. ¡Qué hombres!... - -El benemérito Mr. Salisbury descendía de un noble inglés arribado á -América con los primeros conquistadores, y moraba en cómoda villa, -donde, ocioso es decirlo, nos alojó y trató á cuerpo de rey. Frisaba -nuestro huésped en los sesenta y cinco, y permanecía soltero, por -horror, nos decía, á la mujer americana, cuyas tendencias varoniles -y excesiva libertad de movimientos (la locura feminista culminaba -entonces) repugnábanle invenciblemente. - -Había viajado por España y chapurreaba algo el español. Por cierto, -que al recordar las picantes aventuras de sus viajes por Andalucía -y encarecer la gracia y donaire de las hembras de Cádiz, Sevilla -y Granada, solía decirnos que en España «sólo las mujeres tienen -talento». Á sus ojos, nuestros hombres resultaban deplorablemente -insignificantes. - ---Me complazco, exclamaba á veces, en alojar en mi casa á un español -dotado de sentido común...[183]. - - [183] Por desgracia, este juicio despectivo hacia los españoles - no puede considerarse como chuscada de comensal amable y - chancero. Traduce un sentimiento real, sumamente generalizado - entre los pueblos anglosajones, sobre el cual debieran meditar - mucho peninsulares é hispano-americanos. De mis conversaciones - con yanquis, ingleses y alemanes, he sacado la convicción --no - descubro ningún secreto--, de que, á juicio de los enérgicos - y laboriosos hijos del Norte, las naciones mediterráneas, - y singularmente la portuguesa y la española, constituímos - razas decadentes, degeneradas moral y físicamente, á quienes - debe tratarse sin ninguna contemplación. «Por los americanos - del Sud no sentimos ninguna especie de simpatía», decíame - confidencialmente cierto profesor yanqui, poniendo en su - pensamiento velos de eufemismo. - - Creo sinceramente que somos calumniados; pero creo también - que españoles, portugueses é hispano-americanos, con nuestras - grotescas asonadas y pronunciamientos, nuestro desdén por la - ciencia y las grandes iniciativas industriales --que sólo - prosperan cuando se apoyan en descubrimientos científicos - originales--, nuestra secular ausencia de solidaridad política - (rodeados de naciones de fuerza poderosísima y unificadas vivimos - fragmentados en 21 estaditos que se miran con recelo ó se odian - cordialmente) hacemos cuanto es posible para justificar el - desprecio y la codicia de las grandes nacionalidades. - -En el adjunto grabado (fig. 87) reproduzco la fotografía de Mr. -Salisbury y de sus dos huéspedes españoles, hecha por un ayuda de -cámara aficionado al arte de Daguerre. - -En su afán de sernos agradable y de que mi esposa pudiera penetrar en -la grata intimidad del _home_ americano, Mr. Salisbury tuvo la bondad -de presentarnos á una de sus amigas, Mistress Lawton, señora viuda -(uno de sus hijos se había batido en Cavite contra España), dotada de -positivos talentos musicales. Conocía algo el español y para poder -intimar con mi mujer, reforzó aquellos días su escaso léxico merced -á trabajo supraintensivo. Juntas y convertidas en cordiales amigas, -visitaron asilos, iglesias católicas y hospitales (en uno de los -cuales la madre de Mrs. Lawton, con ese noble altruísmo tan general -en América, había legado la renta necesaria para costear una sala), -el _Club de las señoras_, con magníficos salones de conversación y -lectura, los grandes bazares de la ciudad, etc. Como muestra de los -deliciosos y cómodos hoteles habitados por la clase media americana, -reproduzco en la figura 88 la mansión de la citada señora. - -[Ilustración: Fig. 87.--Mr. Stephen Salisbury y sus huéspedes -españoles.] - -Yo encontré también para mis correrías artísticas y pintorescas -mentor muy amable y solícito en cierto profesor ruso de matemáticas, -algo estrafalario, que lucía espléndida melena rubia tendida hasta la -cintura. Enamorado de España, se perecía por hablar nuestra lengua, -de la que hacía calurosos elogios. Su facilidad para los idiomas -era portentosa. Con sólo dos meses de estancia en Granada, había -aprendido el español sin olvidar el francés, el ruso, el polaco, el -alemán y el italiano, que hablaba á la perfección. Su indumentaria, -algo estrambótica, corría parejas con su fluvial y romántica melena; -pero en aquel ambiente de amable tolerancia nada chocaba. Le -amparaba, además, su gran competencia en la _teoría de los números_. - -[Ilustración: Fig. 88.--Hotel de Mrs. Lawton, en Worcester. Tipo de -las deliciosas casitas habitadas por la clase media americana.] - -Los días 4 de Julio y siguientes hasta el 10, fueron consagrados -á las fiestas de la _Decennial Celebration_. Consistieron en -recepciones oficiales, banquetes, giras á los Establecimientos -docentes y á los alrededores pintorescos de la ciudad y, en fin, -en las Conferencias científicas á cargo de profesores americanos y -extranjeros. Un público selecto, llegado de todos los Estados de la -Unión, congregóse en la _Clark University_, asistiendo asiduamente á -las lecciones. - -Las mías, en número de tres, versaron sobre la _Estructura de la -corteza cerebral del hombre y mamíferos superiores_, tema que, según -dejo apuntado, había sido objeto de mis investigaciones durante los -años 1898 y 1899. En mi público figuraban principalmente médicos, -naturalistas y psicólogos. Deseando demostrar gráficamente mis -recientes hallazgos en tan difícil dominio, ayudéme, según costumbre, -de grandes cuadros murales policromados. Para los iniciados en -la técnica neurológica, reservé algunas sesiones de exhibición -de preparaciones micrográficas. Creo que acerté á satisfacer la -expectación de mis oyentes; en todo caso, fuí bastante aplaudido. - -[Ilustración: Fig. 89.--Edificio central de la Universidad de Clark.] - -El texto de las citadas Conferencias, reunido con el de todas las -pronunciadas durante las fiestas, imprimióse á expensas de la -Universidad, en lujosísimo volumen, primorosamente encuadernado[184]. -Al frente de cada serie de lecciones figuraba el retrato del profesor. - - [184] Clark University, 1889-1899. _Decennial Celebration._ - Worcester Mass. Printed for the University, 1899. - -La _Sesión de clausura_, celebrada el 10 de Julio, fué muy solemne. -Leyéronse en ella expresivas cartas de congratulación del Presidente -de la República, Mr. MacKinley, de varios conspicuos miembros del -Senado y, en fin, de muchos sabios ilustres nacionales y extranjeros; -pronunció el Rector G. Stanley Hall, elocuente oración, en la -cual, después de narrar la historia de la Universidad, enumeró -los trabajos científicos realizados y trazó el programa de los -futuros desarrollos. Siguió luego una especie de sermón de tonos -elevados, pronunciado por el reverendo Dr. De Vinton; y, por último, -previos los sendos encomios de ritual, fuimos los cinco profesores -extranjeros investidos ceremoniosamente del grado de doctor _honoris -causa_ (Doctor en Derecho, según reza el diploma), acabando el acto -con breves discursos de gracias. - -El papel de huésped, más ó menos ilustre, resulta en América -singularmente comprometido. Los yankis no se contentan con aprender -del forastero; desean además ser juzgados por él. _Velis nolis_, -no tuvimos más remedio que improvisar respuestas á las siguientes -delicadas interrogaciones: - -¿Qué defectos halla usted en nuestras Instituciones docentes? -¿Tendría usted la bondad de señalar las reformas urgentes ó las -medidas encaminadas á perfeccionar la obra de nuestra Universidad? - -Claro es que rindiendo culto á la cortesía y á impulsos de la -gratitud, nuestros juicios fueron incondicionalmente encomiásticos; -sin embargo, al través del follaje retórico, apuntaban también -algunas reformas útiles. Yo propuse para el cuadro de enseñanza -de la Universidad, dos novedades: la creación de laboratorio de -Investigaciones bacteriológicas y la de otro de Histología y -Patología experimentales. - -Mas en esto de las _encuestas_ tuve peor suerte que mis compañeros. -Mi calidad de español me constituía en blanco preferente de los -reporteros políticos. Las periodistas, sobre todo, me asediaban día y -noche. Querían saber de mí --¡ahí es nada!-- los inconvenientes ó las -ventajas que para los Estados Unidos podrían derivarse de la anexión -de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. ¡Era como mentar la soga en casa -del ahorcado! - -Salí del paso como pude de tan inoportunos entrometimientos, no sin -incurrir, á causa quizás del mal humor, en bastantes ligerezas. -¡Espantado quedé al leer en los periódicos locales mis declaraciones -políticas!... - -Y menos mal que conseguí evitar á mi esposa los asaltos de aquellas -implacables reporteras (solteronas típicas y genuinos representantes -de lo que Ferrero llamó el _tercer sexo_), resueltas á sonsacar á -ultranza la opinión de Mistress Cajal, tanto sobre el feminismo -teórico, como sobre el estado en que se encontraba en nuestra patria -la campaña de la emancipación de la mujer. - ---En nuestro país --les respondí-- vivimos por desgracia tan -atrasados, que las mujeres se contentan todavía con ser _femeninas_ y -no _feministas_. Y al parecer, ello les basta para su felicidad y la -del hogar. - -Por no abusar de la paciencia del lector, omitiré los festejos, -recepciones, festines y agasajos de todo género, de que fuimos -objeto, tanto los huéspedes extranjeros como los representantes de -las Universidades americanas, de parte del ilustre Rector y de los -simpáticos profesores de la _Clark University_. Por lo que á mí toca, -fuera, empero, ingratitud no consignar las atenciones y delicadezas -que merecí á Mr. A. Gordon Webster, ilustrado profesor de Física, en -cuyo hogar tuve el honor de conocer á la genuina mujer americana, -culta, fuerte, hacendosa y exenta de enfadosos feminismos; y al Dr. -A. Mayer, ferviente admirador y compatriota de A. Forel, en compañía -del cual gusté el placer de visitar los principales establecimientos -de beneficencia, y particularmente un magnífico Hospital consagrado -al tratamiento de las enfermedades nerviosas y mentales; Hospital -donde, por cierto, pude apreciar los inestimables servicios prestados -por las señoritas enfermeras, jóvenes bien educadas, instruídas en -los elementos de la medicina, y que sustituyen allí ventajosamente á -nuestras hermanas de la Caridad. - -Mi despedida de Worcester fué precedida de un episodio, vulgar sin -duda en toda fiesta celebrada por jóvenes en tierras anglosajonas, -pero que á mí me produjo profunda impresión. - -Habíamos pasado un día en el campo, á la orilla de un lago pintoresco -que sirve de depósito á las aguas potables de la ciudad; y al final -de un banquete, á que asistieron profesores y estudiantes, para poner -remate á los brindis entusiastas, todos los comensales ingleses y -americanos --pasaban de 100-- pusiéronse de pie y, con voz robusta -y vibrante entonaron acordes, primero el himno americano y después -el inglés _God save the Queen_. En el silencio y la obscuridad de la -noche, aquellas estrofas alzadas briosamente de todas las gargantas, -sonáronme á sublime cántico religioso. ¡Profundamente conmovido, -mi corazón latía con violencia, un calofrío sacudió mi piel y mis -lágrimas estuvieron á punto de correr!... - -El espectáculo era tan emocionante como instructivo. Aquellos mismos -hombres, que momentos antes charlaban y reían con esa sana alegría, -inequívoco signo de fortaleza y optimismo, acordáronse todos, -antes de separarse, de que eran hijos de una misma madre, la noble -Albión, y de que debían, por tanto, sentirse hermanos en espíritu y -corazón... ¿Quién conoce el himno patriótico de la raza hispana? - -Entonces comprendí muchas cosas. Y mejor que en el decantado libro -de _Des Moulins_, advertí en qué consiste la decantada superioridad -del pueblo anglo-sajón. Artífices de su grandeza son, ciertamente, la -robusta mentalidad y la rectitud y energía de carácter. Considero, -sin embargo, como principales resortes dos cosas totalmente -descuidadas en España y en los países de nuestra estirpe: la -educación del patriotismo y la inoculación intensiva del espíritu de -solidaridad. - -[Ilustración: Fig. 90.--Las cataratas del Niágara vistas desde la -orilla yanqui.] - -Ciencia, cultura superior, austeridad administrativa, orgullo -ciudadano, heroísmo militar, etc., representan transformaciones -de una misma energía primordial, el _amor de la raza_. En los -felices países de lengua inglesa aparece el patriotismo como algo -profundamente místico, como un fanatismo religioso inoculado en la -niñez y fortalecido después por la educación política. - -Antes de mi regreso á España visité algunas ciudades americanas, -é hice también, á título de turista y de cultivador del _Kodak_, -la inevitable excursión á las maravillosas cataratas del Niágara. -Narradas, encomiadas y fotografiadas hasta la saciedad, fuera ahora -imperdonable impertinencia detenerme á describirlas. - -Para amenizar y adornar el texto, doy aquí dos de las instantáneas de -mi copiosa colección (figs. 90 y 91). - -[Ilustración: Fig. 91.--El brazo principal de la catarata contemplado -desde la orilla canadiense.] - -Entre las grandes urbes visitadas durante mi estancia en América, -guardo, sobre todo, vivo recuerdo de Boston, capital del Estado de -_Massachusetts_, la región más poblada y exquisitamente culta de los -Estados Unidos. - -Sincera admiración y noble envidia prodújome la visita á la _Harvard -University_. - -Cautiváronme sus maestros, alguno tan preclaro como el profesor S. -Minot, de renombre mundial y de quien, dicho sea de pasada, tuve el -honor de ser guiado al través del inacabable dédalo de los palacios -universitarios. Estos espléndidos edificios ocupan área enorme de -la populosa barriada de Boston, llamada, en recuerdo de la célebre -Universidad inglesa, _barrio de Cambridge_. - -[Ilustración: Fig. 92.--El _Memorial Hall_ (Universidad de Harvard) -donde los estudiantes celebran sus reuniones. Fachada principal del -grandioso edificio.] - -Imposible describir aquí estas admirables Instituciones, casi todas -fundadas y sostenidas por los donativos de hijos preclaros de la -ciudad ó de discípulos agradecidos á las enseñanzas del _Alma -mater_. Me limitaré á citar: la magnífica _Facultad de Medicina_ con -sus ricas colecciones anatomo-patológicas (_Warren Anat. Museum_) -y sus excelentes Laboratorios de investigación; la _Facultad de -Ciencias_, con el bien organizado _Jefferson Physical Laboratory_; -el _Museo de la Universidad_, enorme construcción que contiene las -colecciones donadas por los célebres naturalistas Agassiz, padre -é hijo; el _Peabody Museum_, inestimable colección arqueológica; -el _Hemenway Gymnasium_, suntuosa construcción regalada á los -estudiantes por un acaudalado ciudadano de Boston; la Biblioteca -de la Universidad (_University Library_), palacio grandioso donde -estudiantes y profesores se reunen para consultar no sólo los libros -científicos, sino las revistas más importantes publicadas en el -mundo; los numerosos y suntuosos Colegios (pasan de 70), donde, á -usanza inglesa, moran los estudiantes, vigilados por profesores é -instructores especiales; los extensos campos de instrucción militar, -de juegos de _tennis_, de balompié, etc., destinados no tanto á -la formación física de los colegiales, cuanto á la educación de -la energía. Y, en fin, para acabar la lista (completa ocuparía -varias páginas), citemos el soberbio _Memorial Hall_, artístico y -monumental palacio cuajado de estatuas de hombres célebres, adornado -con retratos de bienhechores de la Universidad y de inscripciones -clásicas griegas, latinas é inglesas, edificado en memoria de los -estudiantes muertos en la terrible guerra de Secesión: en sus -dilatadas salas celébranse las Juntas de estudiantes, compran -éstos por módico precio sus refrigerios y reciben --y esto es lo -más delicadamente espiritual-- con la contemplación de los héroes -legendarios de la raza y la meditación de sus dichos y máximas, -lección permanente de elevado y confortador patriotismo. - -[Ilustración: Fig. 93.--Librería de los Colegios (Gore Hall) de la -Universidad de Boston.] - -Particularmente instructiva fué también mi visita á la Biblioteca -de la ciudad de Boston, acaso la más copiosa y mejor organizada -del mundo. Á pesar del dédalo inacabable de salas, corredores, -ferrocarriles aéreos por donde circulan los libros; no obstante la -legión de empleados, linotipistas, impresores y encuadernadores, -etc., á despecho, en fin, del ímprobo trabajo que supone disponer, -clasificar y catalogar varios millones de libros, folletos y -periódicos, el servicio resulta tan rápido y bien ordenado, que pocos -minutos después de hecho un pedido, llega el volumen á las manos del -lector. Á ruegos de mi acompañante hice la prueba, demandando cierto -ejemplar de las primeras ediciones del _Quijote_, conservado allí -cual joya inestimable. Trascurridos apenas tres minutos, entregáronme -el precioso ejemplar. Advertí también, contra mis presunciones, -que dicha Biblioteca es muy rica en libros españoles, antiguos y -modernos, conservándose hasta colecciones de nuestros principales -periódicos. - -[Ilustración: Fig. 94.--Escuela médica de Boston (Pabellón Central).] - -Y á propósito de la Prensa española y aunque amargue algo el -recuerdo, apuntaré cierta observación del amable Bibliotecario, -por cierto persona cultísima, conocedora del español y del tesoro -de nuestros clásicos (había estado dos años pensionado en Madrid, -escudriñando nuestros archivos y bibliotecas), que tuvo la bondad de -mostrarme todas las dependencias del famoso Establecimiento. - -Llegados á la sala de los periódicos extranjeros, detúvose de -pronto, y haciendo una mueca de disgusto, señalóme dos diarios -españoles de gran circulación y cierto periódico satírico, extendidos -sobre una mesa. - -[Ilustración: Fig. 95.--Comedor de estudiantes del _Memorial Hall_, -de Boston.] - ---¡Esos periódicos --exclamó-- son responsables de la mitad de -la culpa de la pasada guerra! ¡Nos provocaron imprudentemente, -calificándonos de _mercachifles_, _choriceros_ y _cobardes_!... -¡Telegrafiados, traducidos y comentados tan soeces insultos por -nuestra Prensa, causaron profunda indignación hasta en los amigos -y admiradores de España, entre los cuales tenía yo la honra de -contarme!... - -¡Qué pena oir tales censuras y tener que reconocer su justicia!... - -Terminadas mis excursiones, tomé la vuelta de Nueva York, á fin -de disponer el viaje de regreso. Debiendo aguardar algunos días -la llegada del vapor, procuré aprovecharlos, estudiando mejor las -Instituciones docentes y curioseando las novedades y atracciones -industriales de la grandiosa urbe neoyorquina. - -[Ilustración: Fig. 96.--Vista de conjunto de la Universidad de -Columbia de Nueva York; el edificio central es la biblioteca.] - -Mi primera visita fué para la _Columbia University_, enorme -agrupación de magníficas y amplias construcciones donde, aparte los -edificios destinados á la enseñanza, figuran: copiosa biblioteca, -situada en el centro, según aparece en el dibujo adjunto; la capilla, -el gimnasio, el teatro académico, salones de lectura, colegios, -Museo de Historia natural, campos de juegos, etc. En otras barriadas -de la ciudad álzanse la Facultad de Medicina y la de Farmacia, -con admirables Laboratorios, bibliotecas, colegios, y en fin, la -_Universidad de Nueva York_ ó _University Heights_, como allí la -llaman, ilustrada por el célebre profesor Morse, inventor del -telégrafo de su nombre. Fuera interminable describir estas admirables -fundaciones debidas, como la mayoría de las Instituciones docentes -americanas, á la munificencia particular. - -Objetos de mi atención fueron también los pintorescos alrededores -de Nueva York y muy singularmente la famosa Escuela militar de -_West Point_, edificada en una altura, con espléndido panorama -sobre el Hudson. En esta Academia modelo, aislada y alejada de las -distracciones y vicios de la ciudad, llevan los cadetes austera vida -conventual, de estudio intensivo y de recia vigorización muscular; -austeridad mitigada por la visita de sus familias y las de muchas -personas de la buena sociedad neoyorquina, que, en determinados días -del mes, toman parte en las fiestas íntimas de la Escuela, conversan -amablemente con los jóvenes oficiales y les dan la impresión -halagadora de que son los hijos predilectos de la patria y la -esperanza de su futuro engrandecimiento. - -Quise conocer también las nuevas invenciones industriales del pueblo -más genialmente dotado para el cultivo de la mecánica, y comprobar -de paso los nuevos perfeccionamientos del _fonógrafo_ y _grafófono_, -con las mejoras introducidas en el genial invento de Edison por el -italiano Bettini. Según se verá, mi curiosidad en este punto envolvía -algún interés personal. Aunque ello parezca extraño, quien esto -escribe, incubaba también, por entonces, cierto perfeccionamiento de -la máquina parlante. Según achaque de todos los inventores, seres -radicalmente egoístas, deseaba yo que el instrumento se mantuviera -invariado é inmóvil sobre los principios propuestos por el célebre -mago de Mungo-Park. - -Mas para justificarme, necesito retroceder en mi relato y hacer una -digresión que sabrá dispensarme el lector en gracia de la moraleja -que encierra. Allá por los años 1895 y 1896, el fonógrafo de Edison -y sus variantes (el _grafófono_ de cierta casa de Washington y los -famosos _diafragmas_ amplificadores de Bettini), hacían furor en -Madrid. Gracias á la propaganda activa del francés M. Hugens, y sobre -todo á las facilidades de venta de la casa Aramburo, que era como el -casino de los cultivadores del cilindro, la afición á la fonografía -cundió cual epidemia, atacando aun á los que, como yo, fueron siempre -refractarios á los encantos de la música. El invento de Edison nos -proporcionó, sin duda, deliciosas veladas invernales; pero nos llevó -también á cometer muchos abusos. Sin la menor aprensión acometíamos -á los artistas eminentes, cuya bondad poníamos á prueba obligándoles -á impresionar romanzas, canciones y parlamentos cómicos. Recuerdo -que en compañía del simpático Pepe Zahonero --un águila en el arte -de seducir cómicos, poetas y parlamentarios--, llevamos nuestra -impertinencia hasta abordar al famoso Romero Robledo, quien lleno de -bondad honró nuestra bocina declamando trozos de sus discursos, entre -otros, uno pronunciado en defensa de la Duquesa de Castro-Enríquez, -considerado por él como el mejor de sus éxitos parlamentarios[185]. - - [185] Por cierto que habiendo cierto médico forense oído en - mi casa éste elocuente alegato, exclamó: ¡Así se escribe la - historia!... - - --¿Cómo?... ¿Sospecha usted acaso que la Duquesa maltrató - realmente á la infeliz niña? - - --De ello tengo absoluta certidumbre. Hice el examen de la - víctima, cuya piel estaba salpicada de cardenales y contusiones. - En un rapto de cólera la tal Duquesa la golpeó y pateó - horriblemente. - - ¡Vaya con los abogados!... ¡Por algo decía el despierto Romero - que el tal discurso, por cuya virtud quedó la Duquesa absuelta y - limpia de toda sospecha de sevicia, fué el más resonante de sus - triunfos! - -Pero las máquinas parlantes de entonces adolecían de un grave -defecto. Los aficionados al fonógrafo recordarán que, cuando se -impresionaba débilmente la cera del cilindro receptor, la voz se -reproducía con timbre y modulación casi naturales, pero con gran -tenuidad de volumen, justificándose la frase de Letamendi, que -llamaba al fonógrafo el _conejo parlante_. Si, por el contrario, -deseando intensificar la impresión, se cantaba ó hablaba cerca de la -bocina, la voz resultaba chirriante, estridente é insoportable para -todo oído delicado. - -Previo análisis minucioso de las condiciones físicas de tan -desagradable defecto[186], ocurrióseme la idea de que si el zafiro -grabador, en vez de inscribir la ondulación sonora en el sentido de -la profundidad, pudiera desarrollarla en plano, trazando sobre placa -de cristal ó metal raya continua ó sinuosa, sería dable intensificar -poderosamente el sonido, mejorar la pureza del timbre y, en fin, -descartar ó aminorar al menos el desapacible estridor. - - [186] La causa del estridor es, según es sabido, puramente - mecánica. Conforme revela la más somera exploración microscópica - de los surcos, depende de que el estilete grabador, en vez de - labrar en la cera canal continuo, ondulado en el sentido de la - profundidad, esculpe fosetas aisladas y profundas, separadas - mediante espacios limpios de toda impresión. De donde se - infiere que el diafragma, durante su enérgico vaivén, graba - exclusivamente la mitad, y á veces menos, de la ondulación - sonora, sin las curvas secundarias de las notas armónicas - indispensables á la buena traducción del timbre. Y tal defecto - resulta irremediable á causa de la dureza del material de - inscripción. El empleo de amplio cilindro atenúa algo, pero no - corrige, el referido defecto. - -Entusiasmado con la idea encargué á un maquinista inhábil (á falta -de mecánico de precisión) la construcción de mi fonógrafo de disco, -mientras ensayaba métodos prácticos de moldear en gelatina, cera ó -celuloide. Por desgracia, el aparato, si confirmó plenamente el nuevo -principio de inscripción y las ventajas presupuestas, funcionaba -deplorablemente. Y solicitado por más apremiantes ocupaciones, olvidé -el desdichado artefacto, que arrumbé en el desván en espera de un -mecánico capaz de comprenderme[187]. - - [187] Sólo en disposiciones cinemáticas accesorias y en el - material usado para el moldeamiento de los discos (ebonita) - difería mi aparato del lanzado por la _Gramophone Company_. Yo - comenzaba por grabar sobre metal ó cristal recubiertos por capa - de cera, y procedía después á obtener un galvano del que tomaba - copias en gelatina ó celoidina. El movimiento del diafragma - reproductor, inclinado naturalmente en ángulo recto sobre el - disco impresionado, era movido, no por el disco mismo según - ocurre en el gramófono de aguja, sino mediante mecanismo de - relojería; disposición, sin duda, menos elegante y sencilla, pero - que tiene la ventaja de conservar mejor los finos trozos de la - inscripción. - - Posteriormente, imaginé otro invento fonográfico más complicado - y de difícil ejecución, el _fotofonógrafo amplificador_, cuya - descripción podrá ver el lector curioso en _La Naturaleza_, año - 1903. El registro de la ondulación del sonido hacíase sobre placa - fotográfica merced á doble espejo fijo en membrana vibrante. Y - de esta especie de prueba negativa se sacaba una positiva sobre - cristal gelatinado y sensibilizado, siguiendo el proceder clásico - de Poitevin para la obtención de pruebas al carbón dotadas de - relieve. La sensibilidad del diafragma era tal (el rayo de luz - hacía veces de palanca), que podían registrarse á distancia - normal discursos y obras musicales. - - Disponíame ya á ejecutar este nuevo aparato cuando llegó á mi - noticia que el mismo Edison había obtenido patente, poco tiempo - antes, para un invento, si no igual, fundado al menos en el - mismo principio. Mi mala estrella, ó por mejor decir, mi crasa - ignorancia de las patentes fonográficas registradas durante - los últimos años, me arrebataron, sin remedio, el mérito de la - prioridad. - -Pues bien; el aparato imaginado por mí, y en parte construído durante -los años 1895 y 1896, me lo encontré flamante y recién lanzado al -público con el nombre de _gramófono_ en cierto comercio de Nueva -York. Divulgado después por el mundo entero y explotado por la -Sociedad Americana del _Gramophone_ y sus hijuelas de Europa, dicho -aparato sirvió de base á un negocio espléndido, cifrado en muchísimos -millones. - -No por vanidad pueril refiero estas cosas, sino para que mis lectores -biólogos, médicos ó naturalistas, aprendan á mi costa á no malgastar -el tiempo persiguiendo invenciones fuera del círculo de la propia -competencia. Al abandonar el tajo habitual chocamos siempre con -el escollo de ignorar ó de conocer somera ó incompletamente los -antecedentes bibliográficos é industriales (patentes de invención -registradas, etc.) del asunto, así como la labor intensa y sigilosa -desarrollada por hábiles ingenieros á sueldo de los grandes -establecimientos industriales de Europa y de América. - -En condiciones tales --agravadas todavía en nuestro país por la casi -imposibilidad de hallar talleres donde se construyan instrumentos -delicados y de gran precisión--, el invento acariciado, caso de -realizarse plenamente, suele llegar al mercado con deplorable -retraso, y siempre con mengua de nuestras energías é intereses. - -Por otra parte, conviene desconfiar mucho de las invenciones de -sentido común. ¡La lógica es don tan corriente, tan generosamente -repartido! Y aunque sea humillante para el orgullo del investigador, -fuerza es confesar que sólo los hallazgos casuales son completa y -absolutamente nuestros. ¡Precisamente aquellos en que menos parte -hemos tomado!... - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVI _bis_ - - Aquejado de una crisis cardíaca, resuelvo vivir en el campo, - donde organizo mi Laboratorio. -- En mi casita de Amaniel - sorpréndeme la noticia de la concesión del _premio internacional_ - llamado _de Moscou_. -- Felicitaciones calurosas de los amigos - y compañeros, homenajes entusiastas de los discípulos y fiesta - conmemorativa en la Universidad. -- Mi discurso á la juventud - en la solemnidad académica. -- Por iniciativas de la Prensa, - el Gobierno acuerda crear un Laboratorio de investigaciones - biológicas. -- Algunos trabajos emprendidos durante el bienio de - 1900 y 1901. - - -El año de 1900 ocurrió un suceso que tuvo capital influencia en mi -porvenir científico. El _Congreso internacional de Medicina_, reunido -en París, tuvo la bondad de adjudicarme el importante y codiciado -_premio internacional_ (6.000 francos). Instituído por la ciudad de -Moscou para conmemorar el Congreso médico celebrado pocos años antes -en tal ciudad, dicho galardón debía otorgarse al trabajo médico ó -biológico más importante publicado en el mundo entero, durante cada -trienio ó intervalo entre dos Asambleas médicas. Y á propuesta del -Dr. Albrecht, de Viena, y con el voto unánime de los miembros del -_Comité directivo_, se convino en galardonar con él mis modestas -investigaciones. En la misma sesión acordóse también celebrar en -Madrid el siguiente Congreso de 1903. - -Según refirieron testigos presenciales, el entusiasmo de los -delegados y congresistas de los países latinos fué grande y -sincero. Los plácemes á nuestros representantes oficiales y los -vivas á España atronaban la sala. En nombre de nuestro país y de la -ciencia española, el Dr. Calleja, balbuciente de emoción, pronunció -elocuente y sentidísimo discurso de gracias. Fué casi --permítaseme -lo excesivo del comentario-- una fiesta cordial de la raza hispana; -porque del inesperado triunfo se congratularon, con noble y generosa -unanimidad, todos los congresistas de España y de las Repúblicas -hispano-americanas. - -Cuando allá por el mes de Agosto de dicho año, sucedía esto en París, -hallábame yo veraneando en mi recién construída casita de los Cuatro -Caminos, prosiguiendo tranquilamente mis atrayentes exploraciones -sobre la estructura cerebral. - -Aunque el hecho carezca de importancia, permítaseme explicar por -qué escogí para la edificación de mi casa de campo un barrio pobre, -habitado casi exclusivamente por obreros. - -Durante el otoño é invierno de 1899, mi salud dejaba harto que -desear. Invadióme la neurastenia, acompañada de palpitaciones, -arritmias cardíacas, insomnios, etc., con el consiguiente abatimiento -de ánimo. Semejantes crisis cardíacas atacan frecuentemente á las -personas nerviosas fatigadas, sobre todo durante esa fase de la vida -en que declina la madurez y asoman los primeros desfallecimientos -precursores de la vejez. Fuera de que mi carácter, aun en las -épocas de salud floreciente, propendió siempre, según dejo dicho, -á la soledad y al recogimiento. Yo he sido siempre un melancólico, -empeñado en conquistar la alegría y el sueño con la cháchara jovial -del café y con las fatigas y emociones del Laboratorio. Naturalmente, -mis dolencias agriaron aun mi natural triste é hipocondríaco. Y, -por reacción fisiológica y moral, acometióme violenta pasión por -el campo. Todo mi afán cifrábase en disponer de quinta modesta y -solitaria, rodeada de jardín, y de cuyas ventanas se descubrieran, de -día, las ingentes cimas del Guadarrama, y de noche, sector celeste -dilatadísimo, no mermado por aleros ni empañado por chimeneas. Aparte -la ansiada _ración de infinito_, deseaba oponer á mi _spleen_, á -guisa de contraste sentimental, la oleada de bulliciosa alegría que -se desborda los domingos y tardes soleadas desde las guardillas de -Madrid hasta los democráticos merenderos de Amaniel. Allí, lejos del -tumulto cortesano, trabajaría á mi sabor durante los meses estivales, -rodeado de árboles y flores y en medio de un vivero de animales -de Laboratorio --las pobres víctimas de la Ciencia--, amén de los -humildes seres que gratuita y pródigamente nos ofrece cualquier -cercado (lagartijas, lombrices, orugas, caracoles, etcétera). Allí, -en fin, sumergido en aquella calma sedante, aplacaríanse mis nervios -y tejería en paz la tela de mis ideas. - -Poco hay que escoger en los alrededores de Madrid para nido de un -espíritu romántico, enamorado de cuadros pintorescos. Sólo las -frondosas hondonadas y las vertientes vecinas del puente de Amaniel, -con espléndidas vistas á la Moncloa, al Guadarrama y á El Escorial, -prometían adecuado marco á mi casita, que á ser posible hubiera -emplazado en lo alto del Guadarrama. - -Compré, pues, en dicha barriada de los Cuatro Caminos huerta no muy -extensa, y mandé construir modesta quinta, circundada de jardín, -emparrado é invernadero liliputienses, escalonados en cuesta y -expuestos al sol del mediodía. Y procediendo á lo temerario puse -todos mis ahorros en la obra. Los libros de texto, tan maldecidos -por el padre de familia, y obsesión permanente del Marqués de -Villaviciosa --conste que los míos se vendían á 30 reales--, -transfiguráronse en ladrillos y baldosas y sublimáronse después en -flores, frutas, abejas y palomas. - -Mi curación honró poco á la Farmacopea. Una vez más triunfó el -mejor de los médicos: el instinto, es decir, la incansable _vis -medicatrix_. Porque luego de instalado con la familia en la -campestre residencia, mi salud mejoró notablemente. Al fin alboreó -en mi espíritu, con la nueva savia, hecha de sol, oxígeno y aromas -silvestres, alentador optimismo. Y, por añadidura, llovieron sobre mí -impensadas satisfacciones y venturas. - -Fué, pues, como decía antes, en mi modesto cigarral de Amaniel, -situado en la calle de Almansa y frontero del canalillo (que con -sus puentes rústicos y algo de imaginación evocan los románticos -canales de Venecia), donde me sorprendieron el sentido telegrama -de felicitación del doctor Calleja y las benévolas y esperadas -ampliaciones noticieriles de la Prensa. - -Grande fué mi alegría al recibir la fausta nueva y más al advertir -que la honra venía acompañada de algunos miles de francos, dádiva -no despreciable para un bolsillo exhausto. «_Ce qui ne gâte rien_» -como dicen los franceses. Y quedaran colmadas las medidas del -deseo, si deberes elementales de cortesía no me hubieran obligado á -contestar á miles de telegramas de felicitación, tarjetas postales y -cartas congratulatorias. Aquel chaparrón de plácemes --cordialmente -agradecidos, naturalmente-- duró más de un mes, obligándome á aplazar -_sine die_ mis favoritas ocupaciones y á exprimir mi pobre magín ---casi vacío de fórmulas corteses-- en aderezar y matizar en lo -posible las obligadas expresiones de agradecimiento y las inevitables -manifestaciones de modestia. - -Entre las felicitaciones, debo recordar, por la calidad de sus -autores, el sentido telegrama de S. M. la Reina Cristina; la carta -afectuosa del Presidente del Consejo de Ministros, D. Francisco -Silvela; la no menos cariñosa del Ministro de Fomento, el Mensaje del -Ayuntamiento de Zaragoza, etc., etc. Ni es lícito pasar por alto los -artículos encomiásticos de la Prensa política y profesional. En mi -memoria viven, con rasgos indelebles, la elocuente biografía escrita -para el _Heraldo_ por mi eminente compañero, el Dr. Amalio Gimeno; la -primorosa Crónica de _El Imparcial_ ofrendada por Mariano de Cavia, -el maestro del buen decir y del patriótico pensar; los artículos -laudatorios de _El Liberal_, _La Época_ y _La Correspondencia_, etc.; -y, en fin, cierto panegírico, tan entusiasta como cariñoso, inserto -por mi amigo el Dr. Márquez en un periódico médico. - -Y omito la visita de Comisiones, los banquetes oficiales, los -homenajes privados[188], los ágapes de los amigos. - - [188] No quisiera dejarme en el tintero el delicado y tiernísimo - rasgo de los esposos Tolosa Latour, ángeles tutelares de la - infancia, quienes, después de consultar los gustos de mis hijos, - obsequiáronles con lindos juguetes y hasta con objetos de valor - (un _kodak_, las obras de Campoamor, caja de música, etc.), para - que asociaran en su memoria el recuerdo del impensado triunfo del - padre con las dulzuras de un deseo satisfecho. - -Aun pecando de prolijo, séame permitido mencionar todavía algunas -distinciones y consagraciones oficiales. - -S. M. la Reina me agració, por iniciativa del Gobierno, con la _Gran -Cruz de Isabel la Católica_, cuyas insignias costearon generosos los -estudiantes de la Facultad de Medicina, en la cual, dicho sea de -pasada, se celebró solemne sesión conmemorativa. Meses después se me -concedía la _Gran Cruz de Alfonso XII_ y se me nombraba Consejero de -Instrucción pública. - -Pero el homenaje de que guardo más profundo agradecimiento fué la -fiesta académica celebrada, meses después, en el paraninfo de la -Universidad, con asistencia de los profesores y alumnos. En ella -pronunciaron elocuentes y sentidísimos discursos el Ministro de -Fomento, que se dignó honrar el acto con su presencia; el Rector, Sr. -Fernández y González; y, en fin, D. Julián Calleja y D. Alejandro San -Martín. - -Mi ingénita cortedad sufrió entonces durísima prueba. Aquel chaparrón -de elogios exagerados, en cuyo fondo latía noble sentimiento de -patriótico regocijo, me emocionó profundamente. Previendo que, en -tan difíciles circunstancias, mi corazón habría de paralizar mi -pobre palabra, dí las gracias en discurso escrito, que fué bastante -celebrado y mereció la honra de ser reproducido, acompañado de -agradables comentarios, por la Prensa política y profesional. - -He aquí los principales párrafos de esta oración, que reproduzco -porque, además de contener algunos datos autobiográficos (motivos -de mi actuación científica, etc.), reflejan con bastante fidelidad -los anhelos fervientes de resurgimiento intelectual que el reciente -infortunio nacional había despertado en la juventud universitaria -española: - - «Señores: El homenaje tan cariñoso como sincero que el Claustro - de la ilustre Universidad de Madrid, presidido por el jefe - supremo de la enseñanza y dignísimo representante del Gobierno - de S. M., ha querido rendirme en el día de hoy, me coloca en - un trance apuradísimo. La más elemental cortesía me obliga á - mostrarme agradecido á la inusitada honra que me dispensáis; - pero me impone también, con la obligación de contestaros, un - sosiego de espíritu y una quietud del corazón, de todo punto - incompatibles con la solemnidad del acto y su extraordinaria - significación en mi vida profesional. Permitidme, pues, que en - esta ocasión, rompiendo con la costumbre, para evitar la emoción - paralizante de la palabra hablada, recurra á la palabra escrita. - El cerebro turbado por la emoción es como el lago agitado por - la tormenta: éste no refleja bien las estrellas del cielo y los - árboles de sus orillas; aquél no acierta á traducir las ideas y - los sentimientos surgidos en la mente. Existen sin duda ánimos - de tal temple, que saben sentir y pensar á un tiempo; yo tengo, - desgraciadamente, el cerebro esclavo del corazón, y sólo me - permito pensar á hurtadillas de éste. - - Sírvanme, pues, estas cuartillas de antifaz que oculta semblante - demudado ó descompuesto. Parapetado tras de ellas, os diré sin - más preámbulos, que vuestros sinceros y entusiastas plácemes me - llegan á lo más vivo é íntimo del alma, y que los inusitados - testimonios de consideración y simpatía con que os habéis - complacido en enaltecerme y confundirme, quedarán grabados - perennemente en mi memoria, en el archivo de los recuerdos - sagrados, junto á las placenteras memorias de la edad juvenil, y - entretejidos con la imagen adorada de mi madre. - - ... Exageráis sin duda el alcance de mis trabajos y la fortuna - de mi obra científica. No rayan tan alto ni van tan lejos como - vuestra benevolencia imagina. Aunque bien se me alcanza que lo - extremado de vuestros encomios encamínase á fin más alto: al - premiar al modesto investigador de hoy, habéis querido sobre todo - estimular la investigación científica del mañana. Con patriótica - previsión os proponéis, sin duda, lo que podríamos llamar _la - ejemplaridad del aplauso_. Patente hoy á los ojos de la juventud - estudiosa la generosidad del Gobierno y de la Universidad para - conmigo, cuantos sientan en sí el acicate de la emulación, - podrán decir: «Si esto se hace con Cajal, humilde explorador de - la naturaleza viva, ¿qué no harán con nosotros si alcanzamos la - fortuna de igualar algún día á los más eminentes impulsores del - progreso científico?». - - Habéis cariñosamente aludido á lo singular de mis facultades y - á lo peregrino de mis aptitudes para el cultivo de la Ciencia; - y en todo ello habéis mostrado más bondad que justicia. No soy - en realidad un sabio, sino un patriota; tengo más de obrero - infatigable que de arquitecto calculador... La historia de - mis méritos es muy sencilla: es la vulgarísima historia de - una voluntad indomable resuelta á triunfar á toda costa. Al - considerar melancólicamente, allá en mis mocedades, cuánto - habían decaído la Anatomía y Biología en España y cuán escasos - habían sido los compatriotas que habían pasado á la historia de - la Medicina científica, formé el firme propósito de abandonar - para siempre mis ambiciones artísticas, dorado ensueño de mi - juventud, y lanzarme osadamente al palenque internacional de la - investigación biológica. Mi fuerza fué el sentimiento patriótico; - mi norte el enaltecimiento de la toga universitaria; mi ideal, - aumentar el caudal de ideas españolas circulantes por el mundo, - granjeando respeto y simpatía para nuestra Ciencia, colaborando, - en fin, en la grandiosa empresa de descubrir la Naturaleza, que - es tanto como descubrirnos á nosotros mismos. - - Lo conseguido constituye, por tanto, ofrenda de amor á mi país, - fruto del culto ferviente á la gloriosa aula española; pero obra - incompleta, mezquina, que deploro sinceramente sea tan inferior - á vuestros homenajes, tan desproporcionada con las tradiciones - de la Universidad, y tan indigna de los merecimientos de nuestro - infortunado país. - - ... Harto modestos son los lauros conquistados; mas si en - algo los estimáis, bríndolos de todo corazón á la Universidad - española, como ofrenda del discípulo reverente al _alma mater_, - y con ese noble orgullo con que el soldado consagra á la Virgen, - que le amparó en trances difíciles, el humilde trofeo ganado en - playas remotas. - - Y bien miradas las cosas, os devuelvo lo que en justicia os - pertenece. Hijo soy de la Universidad; á ella le debo lo que - sé y todo lo que valgo; ella me enseñó á amar la Ciencia y á - reverenciar á sus cultivadores; ella me guió y alentó en mis - primeros ensayos experimentales, ofreciéndome generosamente, en - la medida de sus pobres recursos, los medios materiales para - mis trabajos; ella, en fin, al mostrarme un pasado espléndido - y glorioso al través de un presente poco consolador, despertó - en mi ánimo juvenil la fibra del patriotismo, sugiriéndome la - inquebrantable resolución de consagrar mi vida á las tareas - redentoras del Laboratorio, para reanudar en suma, hasta - donde mis fuerzas alcanzaran, la casi olvidada tradición de - originalidad de la Medicina española. - - Afortunadamente, la Universidad española de hoy siente ya ansias - de vida y de renovación, y desea caminar resueltamente por la - vía del progreso. Revélase en algunos de sus maestros, atenidos - antes á su misión meramente docente, loable emulación por sacudir - la tutela intelectual extranjera, y por cooperar, con propio y - personal esfuerzo, á la conquista pacífica de la naturaleza y del - arte. Por fortuna, nuestras aulas, calificadas más de una vez - de fortalezas de la autoridad de los textos y de la rutina del - pensamiento, se han abierto ya al oreo vivificador del espíritu - crítico y del pensar universal, y en ellas brilla con luz propia - lucida pléyade de estadistas, científicos, humanistas y literatos - ilustres. - - Prosigamos todos con ardor creciente en esta tarea salvadora; - trabajemos para que la Universidad sea lo que debe ser, tanto - fábrica de ideas como foco de educación y cultura nacionales. - - Hoy más que nunca urge este supremo llamamiento al heroísmo del - pensar hondo y del esfuerzo viril. Me dirijo á vosotros, los - jóvenes, esperanza del mañana. En estos últimos luctuosos tiempos - la patria se ha achicado; pero vosotros debéis decir: «Á patria - chica, alma grande». El territorio de España ha menguado; juremos - todos dilatar su geografía moral é intelectual. Combatamos - al extranjero con ideas, con hechos nuevos, con invenciones - originales y útiles. Y cuando los hombres de las naciones - más civilizadas no puedan discurrir ni hablar en materias - filosóficas, científicas, literarias ó industriales, sin tropezar - á cada paso con expresiones ó conceptos españoles, la defensa de - la patria llegará á ser cosa superflua; su honor, su poderío y su - prestigio estarán firmemente garantidos, porque nadie atropella á - lo que ama, ni insulta ó menosprecia lo que admira y respeta. - - He nombrado á la patria y deseo que, en tan solemne ocasión, sea - ésta la última palabra de mi desaliñado discurso. Amemos á la - patria, aunque no sea más que por sus inmerecidas desgracias. - Porque «el dolor une más que la alegría», ha dicho Renan. - Inculquemos reiteradamente á la juventud que la cultura superior, - la producción artística y científica originales constituyen labor - de elevado patriotismo. Tan digno de loa es quien se bate con el - fusil como el que esgrime la pluma del pensador, la retorta ó - el microscopio. ¡Honremos al guerrero que nos ha conservado el - solar fundado por nuestros mayores! Pero enaltezcamos también al - filósofo, al literato, al jurista, al naturalista y al médico, - que defienden en el noble palenque de la cultura internacional - el sagrado depósito de nuestra tradición intelectual, de nuestra - lengua y cultura, en fin, de nuestra personalidad histórica y - moral, tan discutida y á veces tan agraviada entre los extraños.» - -En aquella ocasión, la prensa, siempre buenísima conmigo, prestóme -servicio inestimable. En sus bondadosos elogios, exageró, sin duda, -la penuria de mis medios instrumentales, y la desproporción entre -mis recursos económicos y los resultados obtenidos. En todo caso, -sus campañas, tanto más agradecidas cuanto más espontáneas, crearon -cierto estado de opinión, recogido diligente y generosamente por -el Gobierno de D. Francisco Silvela, quien propuso al Consejo de -Ministros, después de amable consulta con el interesado, la fundación -de un _Instituto de investigaciones científicas_, donde el humilde -laureado de París pudiera desarrollar ampliamente y sin cortapisas -económicas sus trabajos biológicos. Singularmente entusiastas del -pensamiento mostráronse, y así me lo manifestaron, el Ministro -de Instrucción pública, García Alix, y F. Villaverde, á la sazón -encargado de la cartera de Hacienda. - -Decidido el Gobierno á realizar prontamente el pensamiento, tramitóse -inmediatamente la indispensable consulta al Consejo de Estado --las -Cortes estaban cerradas-- y se consignaron para la compra de material -é instalación del Laboratorio 80.000 pesetas, dejando para las -Cortes la legalización del proyecto, así como la aprobación de los -créditos de material y personal. Con verdadera munificencia fijó el -Sr. Silvela la gratificación del Director en 10.000 pesetas, cifra -excesiva que, á mis ruegos, fué rebajada por el Conde de Romanones, -sucesor del Sr. García Alix, cuando en 1901 subió al Poder la -situación liberal. Obtenida la sanción de los Cuerpos Colegisladores, -el nuevo Centro de estudios, designado _Laboratorio de -Investigaciones biológicas_, instalóse provisionalmente en un hotel -de la calle de Ventura de la Vega. Meses después, y por iniciativa -del nuevo Ministro de Instrucción pública, trasladóse definitivamente -al Museo del Dr. Velasco. Á título de ayudante, prestóme su concurso -el Dr. Sala Pons, alumno brillante de la escuela de Barcelona, del -cual he hablado ya, con ocasión de enumerar los colaboradores de -mi _Revista trimestral micrográfica_. En fin, transcurridos dos ó -tres años, aumentóse la plantilla con otro ayudante y un preparador -competente en las artes del dibujo. - -[Ilustración: Fig. 97.--Conjunto de la arborización terminal del -nervio coclear en los ganglios acústicos del gato.-- A, tronco del -nervio; B, rama ascendente; C, rama descendente y posterior. Nótese -el diverso comportamiento de cada rama.] - -Excusado es decir que la creación del referido Laboratorio satisfizo -plenamente mis aspiraciones. Sobre proporcionarme instrumental -copioso y modernísimo, hizo desaparecer el _déficit_, que, no -obstante los recursos de la Facultad y la generosidad del Dr. Busto, -me ocasionaban la compra de libros y Archivos científicos, y sobre -todo la publicación de mi _Revista trimestral_, de que vino á ser -continuación el nuevo Anuario titulado _Trabajos del Laboratorio de -Investigaciones biológicas_. Excelente papel, grabados y litografías -sin tasa, extensión ilimitada del texto en proporción con el original -disponible, fueron las ganancias materiales logradas; y como -provechos docentes la colaboración cada día más intensa y reiterada -de mis ayudantes y discípulos. Séame lícito notar que en los citados -_Trabajos_, creados en 1902, han visto la luz hasta hoy más de 140 -monografías originales, lo que me da el derecho y la satisfacción de -pensar que el sacrificio hecho por el Estado no ha sido estéril para -el progreso de la Ciencia y el crédito de España en el extranjero. - -Todo lo cual demuestra algo que tengo manifestado ya en otra -parte[189], á saber: que no hay país en donde el trabajo honrado -y los esfuerzos en pro de la Investigación sean más cordial y -_prácticamente_ agradecidos que en España. Estoy por decir, si se -me apura, que nuestro calumniado país es acaso la nación europea en -donde el cultivo de la Ciencia constituye más saneado y decoroso -negocio. - - [189] _R. Cajal_: Reglas y Consejos sobre la Investigación - biológica, 4.ª edición, 1916. - -Durante el bienio de 1900 y 1901, dí á la estampa algunos trabajos -dignos de ser notados, además de las ya mentadas comunicaciones sobre -la corteza acústica y olfativa. He aquí algunos de ellos: - - 1.º _Disposición terminal de las fibras acústicas ó del nervio - coclear_[190] (figura 97).--Se demuestra en este trabajo que - las fibras del coclear exhiben dos clases de arborizaciones: - las _terminales_ ó conos de Held, espesas y pobres en ramas, - que se aplican sobre las células del foco ventral; y las - _colaterales_, representadas por ramitas finas, que constituyen - plexos delicados, situados entre las células. Se señalan, - también, diferencias en la disposición de las ramas terminales, - según la profundidad en el foco ventral (B y C), y se consignan - algunas inducciones fisiológicas sacadas de los nuevos hechos de - estructura de los ganglios acústicos. En la figura 97 puede verse - el conjunto de la arborización terminal del citado nervio. - - [190] _Cajal_: Disposición terminal de las fibras del nervio - coclear. _Revista trimestral micrográfica_, núms. 2, 3 y 4. Con 2 - figuras, 1900. - -[Ilustración: Fig. 98.--Corte que muestra la terminación de la -vía central sensitiva en el ratón.-- A, foco sensitivo ó lateral -del tálamo; B, vía sensitiva; E, cuerpo de Luys; G, pedúnculo -cerebral; F, fascículo lenticular de Forel; J, campo de Forel; _a_, -arborizaciones terminales de las fibras sensitivas.] - - 2.º _Contribución al estudio de la vía sensitiva central y - de la estructura del tálamo óptico_[191].--Algunos autores - (Monakov, Dejerine, Mahaim, etc.), habían sospechado que las - fibras del lemnisco interno ó vía sensitiva poseían una estación - intermediaria en el tálamo; pero la existencia de semejante - interrupción no había podido ser anatómicamente demostrada. - - [191] _Cajal_: Contribución al estudio de la vía sensitiva - central y de la estructura del tálamo óptico. (Con 4 grabados). - _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, 1900. - - Nuestras observaciones en el tálamo de ratas y ratones probaron - definitivamente que las fibras del lemnisco interno se terminan - todas, á favor de arborizaciones libres complicadas, en el - espesor del _foco talámico ventral_ (Nissl) ó _núcleo lateral_ - (Kölliker) (A). Dentro de cada arborización yace un islote de - células, cuyos axones dirígense hacia el cerebro, engendrando la - vía _sensitiva superior ó talámico-cortical_. En la figura 98, A, - B, mostramos estos interesantes hallazgos. - - Por primera vez se demuestra también en este trabajo la presencia - de fibras centrífugas ó _cortico-talámicas_, que, naciendo en la - corteza cerebral y cruzando el cuerpo estriado, se arborizan en - los susodichos islotes talámicos. - - Otro hecho nuevo se consigna además: La mayoría de los autores - que se han ocupado del _cordón de Forel_ lo reputan nacido en - el cuerpo estriado (Dejerine, etc.) ó de procedencia óptica - (Kölliker). Nuestras investigaciones probaron incontestablemente - que sus fibras representan colaterales de la vía piramidal, - nacidas detrás del cuerpo de Luys, y dirigidas, por encima de la - _substancia nigra_ y en sentido anteroposterior, á la región de - la _calota_ (véase la fig. 98, F). - - En fin, se precisa además el origen y la terminación de las - fibras exógenas del _núcleo de Luys_, señaladas por Mirto y - Kölliker (E). - - _Textura del lóbulo olfativo accesorio_[192].--Gudden, Gansen y - Kölliker descubrieron en los roedores un departamento superior - del bulbo olfatorio que consideraron como un lóbulo peculiar - de este centro, pero sin asignarle propiedades estructurales - específicas. - - [192] _Cajal_: Textura del lóbulo olfativo accesorio. (Con 5 - figuras). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901. - - Nuestras investigaciones probaron que dicho foco posee una - estructura propia distinta de la del resto del lóbulo y que en él - penetra un manojo particular de fibras olfativas. Prescindiendo - de pormenores descriptivos, nos concretaremos á decir que dicho - lóbulo, por lo fino y delicado de su organización, podría - compararse con la foseta central de la retina; es decir, que - representaría el lugar de la máxima acuidad olfativa de los - roedores. En la figura 99, D, reproducimos un corte donde se ve - penetrar el fascículo olfativo especial. - -[Ilustración: Fig. 99.--Sección en el cavia del lóbulo olfativo -accesorio; D, cordón especial destinado á este núcleo; _a_, -arborizaciones de estas fibras olfativas; _b_ y _c_, células -especiales de esta región del bulbo.] - - _Significación probable de las células de axon - corto_[193].--Después de revisar la repartición y conexiones - de tales neuronas en los diversos focos nerviosos, se concluye - que no pueden estimarse como anillos intercalares obligados - entre las fibras aferentes y las neuronas de axon largo, sino - como cadenas laterales anejas á las vías principales, á quienes - proporcionarían energía nerviosa almacenada. En suma, tales - elementos vendrían á ser algo así como condensadores de potencial - destinado á aumentar la tensión del impulso nervioso en las vías - principales aferentes y eferentes. Trabajos ulteriores recaídos - sobre la retina de vertebrados é invertebrados (insectos, - cefalópodos, etc.) nos confirman en tal opinión. - - [193] _Cajal_: Significación probable de las células de axon - corto. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I. (Con 3 - esquemas), 1901. - - _Estructura del tubérculo cuadrigémino posterior_[194].--Entre - los hallazgos comunicados en este trabajo, tengo por más - importantes los siguientes: - - [194] _Cajal_: Estructura del tubérculo cuadrigémino posterior, - cuerpo geniculado interno y vías acústicas centrales. _Trab. del - Lab. de invest. biol._, tomo I. (Con 6 grabados), 1901. - - 1.º La demostración de que, en los roedores, una buena parte - de las fibras del _lemnisco externo_ ó vía acústica central se - bifurcan, suministrando una rama posterior arborizada en el - núcleo del tubérculo distal y otra anterior ramificada en el - _cuerpo geniculado interno ó posterior_ (fig. 100, A, _a_, _b_). - -[Ilustración: Fig. 100.--Figura esquemática encaminada á mostrar -el comportamiento en los roedores del _lemnisco externo_, ó vía -acústica secundaria.-- A, lemnisco externo; B, tubérculo cuadrigémino -posterior; C, cuerpo geniculado interno; D, cuerpo geniculado -externo; _e_, vía acústica talamo-cortical ó terminal; _b_, -bifurcación de la vía acústica secundaria.] - - 2.º Descubrimiento de que la _vía acústica central_ descripta por - diversos autores, y sobre todo por Held, no marcha directamente - al cerebro, sino que se termina en el cuerpo geniculado interno, - á favor de arborizaciones libres en contacto con neuronas, cuyos - axones forman la vía acústica superior ó _tálamo cortical_ (fig. - 100, C). - - 3.º Aportación de nuevos datos estructurales acerca del _cuerpo - geniculado interno_ y _corteza del tubérculo cuadrigémino - posterior_ (núcleo, corteza lateral, comisuras, etc.). Imposible - dar aquí detalles de estas aportaciones. En la figura 100 - reproducimos cierto esquema donde aparecen las vías esenciales - del _cuerpo geniculado interno_, _tubérculo cuadrigémino - posterior_ y otros centros del _tálamo_. - -[Ilustración: Fig. 101.--Corte del cuerpo mamilar y regiones -limítrofes del bulbo y protuberancia.-- A, foco mamilar externo; B, -pedúnculo del cuerpo mamilar; C, vía sensitiva ó lemnisco interno; D, -vía olfativa de proyección; P, protuberancia.] - - En fin, en 1901 dí á la estampa otras comunicaciones de menor - envergadura: una de carácter técnico[195], en donde se describen - varios métodos destinados á teñir el disco de cemento de los - tubos nerviosos centrales, la mielina y los cilindros-ejes; y - otra de asunto fotográfico, con la presentación de dos aparatos - estereoscópicos imaginados para el examen de grandes pruebas - panorámicas[196]. - - [195] _Cajal_: Pequeñas comunicaciones técnicas. _Revista - trimestral micrográfica_, tomo V, fasc. 3, 1901. - - [196] _Cajal_: Recreaciones estereoscópicas y binoculares. _La - Fotografía_, 1901. (Con 5 grabados). - -Las investigaciones efectuadas durante el bienio 1900-1901, tuvieron -desarrollo y complemento en las emprendidas en 1902 y 1903. -Preocupado de la organización de los ganglios centrales del cerebro, -y codicioso de aumentar mi haber con nuevos hallazgos en esta _terra -ignota_, proseguí con mi habitual ardor la tarea analítica que recayó -muy señaladamente sobre la textura del _septum lucidum_[197], la -fina anatomía del _tálamo óptico_[198], con particular consideración -de la estructura de los _cuerpos de Luys_, _tubérculos mamilares_ y -_tuber cinereum_, y de cierto foco enigmático, _anejo de la cinta -óptica_[199]. - - [197] _Cajal_: Estructura del _septum lucidum_. _Trab. del Lab. - de invest. biol._, tomo I. (Con 19 grabados), 1902. - - [198] _Cajal_: Estudios talámicos. _Trab. del Lab. de invest. - biol._, tomo II. (Con 20 grabados), 1903. - - [199] _Cajal_: Sobre un foco gris especial relacionado con la - cinta óptica. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. (Con 2 - grabados), 1903. - -Corrió mi actividad después por los dominios de los _pedúnculos -cerebelosos_, dilucidando algunos puntos obscuros de sus conexiones -y vías secundarias[200]; abordé, mediante los métodos de Marchi y -Golgi, las relaciones entre el cerebro y el _tubérculo cuadrigémino -anterior_ y _tálamo óptico_[201] (existencia de una vía especial -llamada _córtico-bigeminal_), y aporté, finalmente, algunas menudas -contribuciones metodológicas tocantes á la coloración de los tubos -nerviosos modulados[202] y manipulación de los cortes[203]. - - [200] _Cajal_: La doble vía descendente nacida del pedúnculo - cerebeloso superior. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. - (Con 4 grabados), 1903. - - [201] _Cajal_: Las fibras nerviosas de origen cerebral del - tubérculo cuadrigémino anterior y tálamo óptico. _Trab. del Lab. - de invest. biol._, tomo II. (Con 10 grabados), 1903. - - [202] _Cajal_: Método para colorear la mielina en las - preparaciones del método de Marchi. _Trab. del Lab. de invest. - biol._, tomo II, 1903. - - [203] _Cajal_: Un consejo útil para evitar los inconvenientes de - la friabilidad y arrollamiento de los cortes en los preparados de - Golgi y Marchi. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. - -[Ilustración: Fig. 102.--Esquema destinado á mostrar, en dirección -sagital, las conexiones de algunos focos del tálamo.-- A, foco -mamilar externo; B, núcleo dorsal del tálamo; D, ganglio de la -habénula; E, cuerpo interpeduncular; _f_, haz de Vicq d’Azyr; _g_, -fascículo de Meynert; _e_, pedúnculo del cuerpo mamilar; _h_, -fascículo de la calota de Gudden; _i_, _stria thalami_; F, núcleo -segmental dorsal.] - -Haré gracia al lector del contenido de estos trabajos, que, dada su -aridez descriptiva, ni aun en resumen me atrevo á referir. Baste, -por ahora, declarar que las citadas comunicaciones sobre el _septo -lucido_ y regiones basales del _tálamo_, esto es, los _cuerpos -mamilares_, el _tuber cinereum_, etc., contienen la descripción de -numerosos focos y vías nerviosas inadvertidos de los neurólogos, amén -del esclarecimiento de bastantes problemas de conexión interfocal. -Uno de ellos aparece dilucidado en la figura 101, B, donde mostramos -que el _pedúnculo del cuerpo mamilar_ (B) no nace, sino que se -termina mediante arborizaciones libres en ambos _focos mamilares_. - -El conjunto de las conexiones de los _cuerpos mamilares_ (A) con los -demás núcleos del tálamo y bulbo, así como las relaciones del _núcleo -dorsal del tálamo_ (B) con el cerebro (_m_, _n_) y el bulbo olfativo -(_b_, _i_) han sido reproducidos en la figura 102. - -Con el análisis de los focos centrales del cerebro puse remate á -lo que podríamos llamar mi programa de morfología neuronal y de -roturación de las tierras encefálicas y medulares, más ó menos -cultivadas. En la segunda mitad de 1903 abrióse para mí nuevo ciclo -de investigaciones. En adelante, mi atención fué atraída, de manera -predilecta, por el seductor problema de la organización íntima de la -célula nerviosa y del cilindro-eje. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVII _bis_ - - Participación de los histólogos españoles en el Congreso médico - internacional de 1903 celebrado en Madrid. -- Comunicaciones de - algunos profesores extranjeros y nacionales. -- Demostración - hecha por Simarro de un método nuevo de coloración de las - neurofibrillas. -- Partiendo de este interesante proceder, - doy casualmente con una fórmula sencillísima y constante - de impregnación de las neurofibrillas, de los axones y - terminaciones nerviosas centrales y periféricas. -- Historia de - las tentativas encaminadas al hallazgo de la nueva fórmula y - ulteriores perfeccionamientos de la misma. -- Gracias al nuevo - recurso técnico, consigo confirmar y consolidar definitivamente - descubrimientos anteriores y cosechar numerosos hallazgos. - - -Fué el año 1903 uno de los de mayor actividad del recién creado -_Laboratorio de Investigaciones biológicas_. Una fiebre de trabajo, -sólo comparable con la sufrida en 1889 y 1890, se apoderó de mí, -embargando todas mis facultades. Nada menos que 14 comunicaciones, -algunas equiparables por su volumen á libros, dí á la estampa -en dicho año, cuya segunda mitad considero como la cúspide de -mi actividad inquisitiva. Y todavía pude, durante la canícula, -disponer de tiempo bastante para emprender, en compañía de mi mujer -y hermanas, un viaje de turista por la encantadora Italia, con -acompañamiento del indispensable aparato fotográfico, y haciendo -escala en Génova, Milán, Turín, Pavía, Venecia, Florencia, Roma, -Pisa, Nápoles y otras admirables ciudades de la patria del arte. -Á tan inusitado alarde de energías contribuyeron poderosamente -dos sucesos afortunados: Primeramente, las sesiones del _Congreso -internacional de Medicina_, celebrado en Madrid durante la primavera -del citado año; y después, allá por el mes de Octubre, el encuentro -fortuito de cierta fórmula de impregnación de las células y fibras -nerviosas, singularmente fecunda en nuevas revelaciones. - -El mencionado Congreso internacional obligó, naturalmente, á -movilizar todas las fuerzas de los aficionados españoles á las tareas -del Laboratorio. Importaba desempeñar un papel lo menos desairado -posible y hubo de echarse el resto, como suele decirse. - -Al certamen de Madrid concurrieron numerosos sabios extranjeros -(Behring, Metchnikoff, Waldeyer, Frank, Veratti, van Gehuchten, -Henschen, Unna, Donaggio, etc.) y no pocos médicos nacionales é -hispano-americanos. - -Encargado de la presidencia de la _Sección de Anatomía y -Antropología_, tuve harto trabajo, durante aquellos días de -incesante ajetreo, con organizar y dirigir las sesiones, ultimar -las comunicaciones de los discípulos y mías, disponer veladas -de demostraciones microscópicas, concurrir á banquetes y otros -festejos oficiales, etc. Procuramos todos, en fin, hacer grata á los -forasteros ilustres la estancia entre nosotros. - -Entre los congresistas eminentes que tomaron parte en los trabajos -de mi sección, merecen mención especial, no sólo por su renombre -mundial, sino por el interés de sus comunicaciones, Mr. Henschen, -profesor de Estocolmo, que disertó, en una de las cátedras de San -Carlos, sobre casos clínicos de _ceguera mental_ y las lesiones -concomitantes del lóbulo occipital (tema íntimamente relacionado -con mis estudios histológicos acerca de _la fisura calcarina_); el -profesor Unna, de Hamburgo, dermatólogo insigne, creador de notables -métodos de coloración de los tejidos epitelial y conjuntivo, el cual -en brillante conferencia pública tuvo la galantería de atribuirme -la prioridad del descubrimiento de las _células del plasma_ (mis -_corpúsculos cianófilos_ hallados en los _sifilomas_); el maestro -de Lovaina Mr. A. van Gehuchten, antiguo amigo, que presentó al -Congreso las primicias de cierto proceder de demostración del -trayecto de las raíces motrices (proceder de la _degeneración -retrógrada tardía_); el Dr. E. Veratti, joven de mucho talento, -discípulo y ayudante de Golgi, de cuyas ideas y métodos se confesó -en varias notas y discusiones entusiasta defensor; el joven profesor -de Módena A. Donaggio, que impresionó agradablemente en las sesiones -demostrativas, exhibiendo bellísimas preparaciones del _armazón -interior_ de las neuronas (las _neurofibrillas_ de Bethe) coloreado -mediante técnica de su invención, que no creyó prudente divulgar; -y, en fin, otros varios concurrentes distinguidos de que no guardo -memoria. - -Entre los congresistas españoles --aludo, naturalmente, á la -_Sección anatómica y antropológica_-- merecen mención especial: -el profesor Antón, que pronunció elocuente conferencia acerca de -algunos problemas antropológicos; y muy señaladamente el Dr. L. -Simarro, quien en presencia de numerosos sabios extranjeros mostró, -en el _Laboratorio de Investigaciones biológicas_, magníficas -preparaciones de la red neurofibrillar impregnadas con un método -original de que trataremos ulteriormente. De menos interés fueron -las comunicaciones presentadas por otros congresistas, incluyendo -las mías, una de las cuales[204], de índole polémica, versó sobre -las aventuradas _teorías reticularistas_ de A. Bethe (cuyo método -acababa yo de ensayar). Con ella me propuse, sobre todo, promover y -animar la disensión sobre el importante problema de las conexiones -interneuronales y la fina estructura del protoplasma nervioso, -cuestiones por entonces de palpitante actualidad. - - [204] _Cajal_: Consideraciones críticas sobre la teoría de Bethe - acerca de la estructura y conexiones de las células nerviosas. - _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. (Con 8 figuras). - - En esta comunicación se exponen (y los trabajos posteriores de - numerosos sabios nos han dado la razón) dos asertos críticos de - cierto interés, á saber: - - _a_) Que, dadas las conexiones reales y la morfología de las - neuronas, las _neurofibrillas_ no pueden ser estimadas, según - piensan Bethe y Apáthy, como la única substancia conductriz del - protoplasma nervioso. - - _b_) Que el método de Bethe, por no colorear las arborizaciones - pericelulares y colaterales nerviosas, es improcedente para el - estudio de las conexiones interneuronales. - -En las sesiones de demostración exhibí muchas preparaciones -escogidas, concernientes á la estructura de la médula espinal, -cerebro y cerebelo; preparaciones teñidas concordantemente por los -dos métodos de Golgi y Ehrlich (cestas nerviosas pericelulares, -colaterales y bifurcaciones nerviosas, etc.) á fin de persuadir á -los congresistas de la absoluta objetividad de mis interpretaciones -referentes al modo de terminar las fibras nerviosas en la substancia -gris. - -En fin, para ser completo, por lo que hace á mi personal intervención -en dicho certamen, mencionaré todavía mi conferencia, pronunciada en -el gran anfiteatro de San Carlos con asistencia de numerosos sabios -extranjeros, y honrada, además, con la presencia del Presidente del -Consejo de Ministros, Sr. Fernández Villaverde. Versó mi lección -sobre el _plan estructural del tálamo óptico_[205]. - - [205] _Cajal_: Plan de estructura del tálamo óptico. Conferencia - dada en la Facultad de Medicina de Madrid el 28 de Abril de - 1903 con ocasión del _Congreso médico internacional_. Madrid, - 1903. (Con 5 esquemas, copias de las tablas murales dibujadas al - efecto). - - Contiene este trabajo una síntesis de nuestros estudios sobre el - tálamo con la interpretación fisiológica general de los nuevos - hallazgos. - - Entre otros conceptos, se afirma que el tálamo encierra dos - órdenes de focos nerviosos ó estaciones intermediarias: los - focos _motores centrífugos_ residentes, por lo común, en el - plano inferior (_cuerpo de Luys_, _substancia nigra_, etc.), que - reciben colaterales de la vía piramidal y cuerpo estriado; y los - focos _sensoriales centrípetos_, situados en el piso superior y - en relación con las vías sensitivas ó sensoriales aferentes, etc. - -El segundo acontecimiento aludido no puede referirse sin retroceder -algo en el curso del tiempo y exponer algunos antecedentes técnicos. - -Notorio es que, en ciencia como en arte, cada época tiene su -preocupación dominante, á la cual pocos logran sustraerse. Ultimado, -ó al menos notablemente impulsado el conocimiento de la morfología -neuronal y del comportamiento genérico de los apéndices axónicos -y dendríticos, la mirada de la mayoría de los neurólogos volvióse -hacia la íntima estructura del protoplasma nervioso. Al par de otros -observadores, yo fuí también arrastrado por la corriente. - -Ciertamente, el problema estructural y la solución propuesta por -los años de 1900 á 1903 eran cosas viejas. Desde hacía muchos -lustros, Max Schutze, Schwalbe, Ranvier, y, en más recientes -tiempos, A. Dogiel (1898), hubieron de percibir, dentro del cuerpo -de las células nerviosas, cierta enigmática urdimbre compuesta -de finas y granulosas hebras, prolongadas hasta las expansiones -protoplásmicas. Pero los métodos de la época eran insuficientes para -esclarecer satisfactoriamente el comportamiento de dicho esqueleto -intraprotoplásmico. Semejantes sutilísimos filamentos, ¿constituyen -red ó marchan independientes? ¿Prolónganse dentro de los axones hasta -las arborizaciones terminales mismas? En fin, ¿existen motivos para -estimarlos como vías intracelulares, especialmente diferenciadas para -la propagación del impulso nervioso? - -La respuesta definitiva á estas preguntas implicaba inexcusablemente -el encuentro de algún proceder de teñido intensamente selectivo del -referido esqueleto. Con relación á las células nerviosas de algunos -invertebrados (_hirudo_, _pontobdella_, etc.), un sabio húngaro, Mr. -Apáthy[206], de Clausenburg, tuvo la fortuna de tropezar (1897) con -este ansiado recurso analítico (fórmula especial de fijación asociada -al cloruro de oro) y de percibir y demostrar por primera vez, intensa -y vigorosamente teñidas en violado, las consabidas _neurofibrillas_ -ó _fibrillas elementales conductrices_. Intensa emoción produjeron -las bellísimas preparaciones mostradas por dicho sabio en diversos -Congresos. Todos creímos que al fin se había esclarecido el enigma de -la fina estructura neuronal. - - [206] _S. Apáthy_: Das leitende Element der Nervensystems und - seine topographischen Beziehungen zu den Zellen. _Mittheil. a. d. - Zool. Station zu Neapel._ Bd. 12. H. 4, 1897. - -Desgraciadamente, el método complicadísimo imaginado por Apáthy no -era aplicable á los vertebrados. Su inconstancia, además, dejaba -tamañitas las fórmulas más azarosas de la técnica histológica. -Cuantos neurólogos lo emplearon, fracasaron lamentablemente. - -Y cuando ya, en descenso la ola del entusiasmo, pensábase que -aquellas elegantes redes intracelulares eran quizá algo privativo -de los vermes, apareció en el palenque otro investigador de grandes -arrestos. Fué el fisiólogo A. Bethe[207], á la sazón profesor de -Strasburgo, quien puso la cuestión nuevamente á la orden del día, -sorprendiéndonos con importante Memoria, donde, auxiliado por un -método especial (combinación de un mordiente, el _molibdato amónico_, -con un colorante, el _azul de toluidina_), demostró las fibrillas ó -_neurofibrillas_ de los vertebrados, señaladamente las contenidas -en las voluminosas células de la médula, ganglios, cerebelo, etc. -Fascinados por la importancia y novedad de las revelaciones de Bethe, -todos quisimos colaborar en la empresa, esperanzados de nuevas y -estupendas conquistas. - - [207] _A. Bethe_: Ueber die Neurofibrillen u. der Ganglienzellen - von Wirbelthieren und Beziehungen zu Golginetzen. _Arch. f. - mikros. Anat._, etc. Bd. 55, 1900. - -Mas el sino adverso continuaba influyendo. El enrevesado proceder de -A. Bethe no estaba al alcance de todo el mundo. Como el de Apáthy, -sólo floreció en el Laboratorio de su autor ó en las manos de -poquísimos iniciados. En cuanto á mí, logré á fuerza de paciencia -algunas mediocres é insuficientes coloraciones. Y atribuyendo -el fiasco á la impericia del principiante, demandé cortésmente -al ingenioso creador del método alguna preparación típica para -confrontarla con las mías. - -Semanas después recibía, cuidadosamente embaladas, cual objeto -precioso, dos preparaciones: una, del cerebelo; otra, de la médula -espinal del conejo. - ---Estos preparados son excepcionalmente buenos --escribíame el -profesor de Strasburgo--. Han sido ejecutados por el más aventajado -de mis discípulos. Ponga usted cuidado en su manejo y devuélvamelos -lo antes posible, porque no dispongo de otros por ahora. - -¡Oh decepción!... ¡Las joyas técnicas, aquellos preparados -inestimables desembalados con emoción y examinados con el corazón -palpitante, no sobrepujaban á los míos!... Ciertamente, dentro del -protoplasma nervioso advertíanse las neurofibrillas impregnadas -de violado; pero tan pálidas en el seno granuloso de la ganga -del citoplasma, que resultaba imposible reconocer netamente -su disposición real y sus conexiones con las demás texturas -extracelulares. ¡Y sobre tales imágenes había construído Bethe -formidable edificio teórico! En vano me afanaba en buscar el trayecto -exterior de tan sutiles filamentos. Sin embargo de lo cual, el sabio -de Strasburgo nos hablaba, con sorprendente aplomo, del enlace -substancial de aquéllos con la red pericelular de Golgi, red á su vez -caprichosamente interpretada (con olvido ó menosprecio de todas las -terminantes revelaciones de los métodos de Golgi y Ehrlich) como la -porción terminal de las fibras nerviosas. Á la verdad, poco exigente -se mostraba el fisiólogo alemán en cuanto al objetivismo de los datos -sobre que asentar magnas conclusiones. - -Ardía yo en deseos de contemplar las susodichas neurofibrillas -en preparaciones irreprochables. Desilusionado de las técnicas -aleatorias é insuficientes de Apáthy y Bethe; imposibilitado, además, -de ensayar la de Donaggio, conservada en secreto, y persuadido, -en fin, de que para la coloración vigorosa de tan sutiles hebras -era inexcusable recurrir á las reducciones metálicas, entreguéme -porfiadamente, desde 1901, á numerosos ensayos de impregnación; -aprovechando unas veces la reacción del _óxido de plata amoniacal_, -descubierta por Fajersztajn (1901); otras, la del cloruro de oro en -presencia del _tanino y del ácido pirogálico_; algunas, en fin, las -_sales haloides_ de plata y los reductores fotográficos introducidos -en la técnica por Simarro (1900). Fruto inicial, aunque poco -importante, de aquella obstinada labor, fueron ciertas fórmulas -de coloración de los cilindros-ejes y de la mielina[208]. Pero el -esqueleto neurofibrillar y las terminaciones nerviosas centrales, -objetivo principal de mis afanes, resistíanse obstinadamente. - - [208] _Cajal_: Pequeñas comunicaciones técnicas, etc. _Revista - trimestral micrográfica_, Tomo V, 1900. - -Á tan empeñadas probaturas incitábame, no tanto la esperanza de topar -con un proceder fácil de demostración de la urdimbre intraneuronal, -cuanto el ansia de descubrir fórmula de impregnación susceptible -de provocar coloraciones intensas, al par que _perfectamente -transparentes_, de las células y fibras nerviosas. Anhelaba -contrastar una vez más las bellas revelaciones del cromato de plata -con las de otro recurso al que no pudiera reprocharse el defecto -de traducir el soma celular y sus expansiones en siluetas opacas, -sin vislumbre de estructura. En fin, me ilusionaba la esperanza de -procurarme un arma poderosa que esgrimir contra muchos novadores -técnicos, inclinados irresistiblemente al vicio anárquico de negar, -en nombre de una nueva verdad, las verdades descubiertas por otros. - -Después de infructuosas tentativas con las técnicas precedentes, -consagré en 1903 particular atención al método del Dr. Simarro[209], -primer autor que logró teñir las neurofibrillas mediante las sales de -plata. - - [209] _L. Simarro_: Nuevo método histológico de impregnación - por las sales fotográficas de plata. _Revista trimestral - micrográfica_, tomo V, 1900. - - Consta la técnica del ilustre neurólogo español de seis - operaciones esenciales: 1.ª Envenenamiento de los animales, - durante varios días, con dosis crecientes de bromuro ó de yoduro - de potasio. 2.ª Inmersión por varios días (dos á diez) de trozos - de médula espinal en solución al 1 por 100 de nitrato de plata, - al objeto de provocar en los tejidos la formación de _yoduro_ ó - _bromuro argénticos_ ú otras combinaciones argéntico-orgánicas. - Cuando los animales no son envenenados, el nitrato sólo produce, - naturalmente, cloruro y albuminatos argénticos. 3.ª Induración - rápida de las piezas en alcohol é inclusión subsiguiente en - celoidina para efectuar secciones microtómicas, operaciones que - se practican en la obscuridad. 4.ª Exposición de los cortes á la - luz como si fueran papeles fotográficos. 5.ª Revelación de las - secciones en el cuarto obscuro, mediante un reductor fotográfico, - por ejemplo: el ácido pirogálico, la hidroquinona, etc., - adicionados de sulfito sódico y de un álcali enérgico. En fin, - fijado en hiposulfito de sosa. - - El haloide argéntico (bromuro, yoduro ó simplemente el cloruro), - seleccionado por las células y fibras nerviosas, conviértese - por reducción en depósito metálico finísimo, de matiz pardo ó - rojo. Según el autor del método, las neurofibrillas aparecerían - solamente en las piezas _bromuradas_ ó _yoduradas_. En las - simplemente cloruradas parece no haberlas visto. - - Por desgracia, y por lo que toca á la presentación de las - neurofibrillas, el ingenioso método del sabio español dista mucho - de ser constante. Y, cuando por raro caso, lógranse resultados - excelentes, el depósito argéntico escoge de manera casi exclusiva - el armazón de las grandes y medianas células de la médula espinal - y bulbo raquídeo. Imposible obtener coloraciones neurofibrillares - en el cerebro, cerebelo, ganglios y terminaciones nerviosas. - Los axones mismos imprégnanse con gran irregularidad. Mis - primeras tentativas, pues, siguiendo la técnica puntualizada - por el Dr. Simarro, fueron poco afortunadas. Estábamos, al - parecer, condenados á no disponer jamás de un recurso analítico - constante y general para el teñido del esqueleto neurofibrillar. - Recuérdense los azarosísimos resultados de las técnicas de Apáthy - y Bethe. - - Antes de abandonar dicho método, resolví analizarlo - escrupulosamente, variando sus momentos operatorios y - determinando, si ello era posible, las causas de su desalentadora - inconstancia. Á este propósito, comencé por modificar una de las - condiciones, ó sea el envenenamiento de los animales. En vez de - yoduros y bromuros, usé diversas sales metálicas, sólo venenosas - á dosis casi masivas (ferrocianuro de potasio, ferricianuro, - sulfato de cobre, etc.); varié metódicamente el tiempo de - permanencia de las piezas en la estufa, así como la proporción - del nitrato de plata; prescindí de la acción de la luz y de los - reveladores alcalinos, usando los llamados por tratadistas de - fotografía _reductores físicos_, etc. - - De este esmerado análisis experimental obtuve ya tres enseñanzas - valiosas. 1.º Que la coloración neurofibrillar no tiene nada que - ver con el envenenamiento de los animales, puesto que se obtiene - lo mismo en los envenenados con sales de cobre y hierro que en - los no intoxicados. 2.º Que se precisa el concurso del calor, no - bastando la inmersión de las piezas en el nitrato de plata, por - veinticuatro ó cuarenta y ocho horas, sino el uso de la estufa á - 37° durante cuatro días, ó con temperatura del verano (22° á 27°) - por ocho ó nueve. (Esta influencia del calor fué ya sospechada, - aunque no precisada, por Simarro, cuando mentaba la _madurez de - la emulsión_ de bromuros y yoduros). 3.º Que, en fin, en las - preparaciones de Simarro (solarizadas y reveladas como placas - fotográficas) existen entremezcladas perjudicándose mutuamente, - dos reacciones, de naturaleza diferente: una constante, y poco - instructiva, la provocada por la luz sobre cloruros y demás - combinaciones argentico-protéicas (teñido en negro granuloso - ó pardo de las _estrangulaciones de Ranvier_, _estrías de - Fromman_, coloración parcial de los _gruesos axones_, etc.); - y otra eventual, afotogénica, muy instructiva, consistente en - la impregnación en tono rojo ó café de las neurofibrillas y - nucleolos y motivada probablemente por el depósito selectivo de - plata coloidal. - - Pero si los yoduros y bromuros impresionados por la luz no - concurren á la _reacción neurofibrillar_, ¿cuál es la combinación - argéntica eficaz? ¿Será el cloruro de plata? Ello parecía - improbable, porque los cloruros, en presencia de los reductores - alcalinos, no generan plata coloidal, sino precipitaciones - groseras. ¿Cuál es, pues, esta materia enigmática y en qué - condiciones se produce? - -Todos estos ensayos é inducciones produjeron un solo efecto: -simplificar la técnica del sabio español, descartando la enfadosa -operación del envenenamiento de los animales y evitando la acción -perturbadora de la luz. Mas, á pesar de todo, malográronse mis -esperanzas de prestar á la coloración neurofibrillar constancia, -vigor y generalidad. Comparables en principio con las de Simarro, mis -preparaciones no decían nada nuevo. - -Por entonces (Agosto de 1903) y á guisa de sedante del cerebro -sobreexcitado, emprendí el citado viaje de placer por la seductora -Italia. Aquellas nobles y excelsas visiones de arte causáronme vivo -deleite; pero, de vez en cuando retornaban, distrayéndome de mis -contemplaciones, inquietudes de Laboratorio. Ante los cuadros de -un Museo ó al pie de ruinas gloriosas, acometíanme obsesionantes -hipótesis necesitadas de contraste experimental, proyectos técnicos, -al parecer, henchidos de promesas. - -Cierto día, ya iniciado el viaje de regreso y vibrante el cerebro por -el recio trepidar del tren, apoderóse de mí, con el imperio de idea -fija, cierta sencillísima hipótesis que explicaba satisfactoriamente -las irregularidades del método de Simarro y encerraba en germen, -caso de confirmarse, un recurso analítico tan simple como eficaz. -Hoy no acierto á comprender cómo tan trivial pensamiento tardó tanto -en ocurrírseme. ¡Cuánta verdad es que las más sencillas soluciones -acuden siempre las últimas y que la imaginación constructiva, antes -de hallar el buen camino, la ansiada _fórmula económica_ que diría -Mach, comienza por perderse en lo complicado!... - -He aquí la idea elemental y fecunda que tanto coqueteó antes de -entregarse: _La substancia enigmática generadora de la reacción -neurofibrillar, debe de ser pura y sencillamente el nitrato de plata -caliente incorporado á los coloides del protoplasma y susceptible -de precipitarse en estado coloidal y en virtud de procesos físicos -sobre el esqueleto neurofibrillar._ Cosa rara, una vez surgida en -mi mente, la citada concepción se me presentó como verdad inconcusa -y necesaria. Ni por un momento recelé que el laboratorio pudiera -desmentirme. - -Es que la hipótesis explicaba llana y satisfactoriamente todos los -hechos contradictorios y resolvía todas las dificultades prácticas. -Por ejemplo: lo irregular y caprichoso de la reacción neurofibrillar, -en el proceder de Simarro, comprendíase bien, recordando que el -alcohol primero, la mezcla de éter y alcohol después, la celoidina -más tarde, y en fin, los baños reveladores, sustraían casi del todo -el _nitrato de plata indispensable á la reacción_, sólo retenido de -vez en cuando y accidentalmente por el cuerpo de las neuronas más -voluminosas, ó por los cortes notablemente espesos. Pero lo mejor de -la susodicha hipótesis consistía en que señalaba comodísimo remedio á -las mencionadas irregularidades del teñido. Todo se reducía á reponer -en los cortes el nitrato de plata perdido, ó mejor aún, reducir -en masa las piezas recién sacadas del nitrato, evitando la acción -perturbadora del alcohol y la influencia acaso nociva también de la -luz[210]. - - [210] Con las reflexiones y conjeturas precedentes no pretendo - sentar doctrina definitiva acerca del mecanismo íntimo de - la reacción neurofibrillar, que, aun hoy y á pesar de los - penetrantes análisis quimico-físicos de Liesegang, permanece en - gran parte enigmática. Me limito solamente á señalar el camino - seguido por mi pensamiento hasta caer, más ó menos casualmente, - en la nueva fórmula de impregnación. - - Por lo demás, mi concepción acerca del íntimo mecanismo de la - coloración neurofibrillar en los procederes de Simarro y mío, - ha sufrido variaciones al compás de las nuevas investigaciones - técnicas. Al principio, creí que había perfeccionado - decisivamente el método del sabio español, ó dicho más - exactamente, sacado á luz y desarrollado un germen fecundo, casi - ahogado por otras reacciones poco útiles y aun perjudiciales - (las acciones fotogénicas sobre los haloides argénticos). Pero, - después, caí en la cuenta de que el proceso de la coloración - es muy complicado, entrando en él principios de orden físico, - por entonces indeterminables. Á corregir mi juicio, contribuyó - el reconocer que era imposible conseguir en los cortes una - coloración neurofibrillar comparable, ni aun de lejos, con las - logradas sobre los bloques nerviosos, no obstante adicionar á - las secciones del método de Simarro la sal argéntica perdida, - ó seccionar las piezas, recién extraídas del baño argéntico, - mediante el microtomo de congelación. Sin duda actúan en el - proceso fenómenos de atracción selectiva entre los _gel_ de - las neuronas, de una parte, y los corpúsculos ambientes de - plata coloidal; atracciones sólo posibles, ó sólo prácticamente - vigorosas, al abrigo del aire y en el seno de gruesas masas - nerviosas formadas de proteínas en estado coloide. - - Parecida opinión, con desarrollos y puntos de vista interesantes - que no puedo detallar aquí, sostiene Liesegang, gran autoridad - en fotoquímica, quien ha consagrado dos profundos análisis - al mecanismo físico de acción de mi fórmula de impregnación. - En tales estudios, además de demostrar palmariamente que el - principio de mi proceder nada tiene de común con el de la - reacción de Simarro, expone cierta luminosa hipótesis sobre - la acción de los que él llama _gérmenes de reducción_. Con el - concurso de los fijadores, ciertas substancias reductrices - residentes en el protoplasma nervioso, formarían, á expensas - del nitrato de plata ambiente, gérmenes infinitesimales de - plata reducida, los cuales atraerían vivamente el metal - coloidal producido por la acción del revelador. Véanse los - notables trabajos de Liesegang, singularmente el titulado: - Die Kolloidchemie der histologischen Silberfärbungen. - _Sonderabdruck der Kolloidchemische Beiheften._ Bd. III. Dresden, - 1911. - -Dejo dicho que la precedente hipótesis perseguíame como una obsesión. -Devorábame la impaciencia. Y ansiaba hallarme en el Laboratorio para -poner en práctica mis proyectos. Génova, Niza, Mónaco, Marsella, -todas las rientes y luminosas ciudades de la prestigiosa _Côte -d’azur_ desfilaron por mi retina sin dejar huella apenas en mi -espíritu. - -Á mi llegada á Madrid caí sobre los animales de experimentación -guardados en mi Laboratorio como el león sobre su presa. Varios -eran mis proyectos, no todos viables, según se vió después. Contra -mis previsiones, la adición de nitrato de plata á los cortes del -método de Simarro (después de la celoidina, etc.) no mejoró nada -los resultados[211]. En cambio, los dió excelentes otro de mis -proyectos, encaminado á reforzar y retener el nitrato de plata -libre de las piezas, á saber: _a_, inmersión directa de los trozos -nerviosos en nitrato de plata; _b_, estufa cuatro días; _c_, -reducción, en bloque y en la obscuridad, de la sal argéntica mediante -baño de ácido pirogálico, con ó sin adición de formol; _d_, lavado; -_e_, alcohol; encastramiento en celoidina y, en fin, secciones -microtómicas. - - [211] Aun hoy, no obstante reiterados ensayos, no he conseguido - teñir regularmente las neurofibrillas en las secciones, - cualquiera que sea el fijador empleado, á menos de recurrir, á - la fórmula de Bielschowsky. Modernamente, ha indicado Liesegang - un medio --adición de un coloide (solución espesa de goma, por - ejemplo) al reductor físico-- con el cual se obtienen algunos - resultados, aunque de ningún modo comparables á los conseguidos - según el _modus operandi_ común. - -Como se ve, en lugar del _desarrollo químico_ usado por Simarro, -susceptible de actuar solamente sobre las sales haloides argénticas, -previa acción de la luz, yo me serví de un _reductor físico_ (según -el lenguaje de los tratadistas de fotografía) incapaz de ennegrecer -los cloruros, pero capaz de provocar en el seno de las neuronas la -formación de plata coloidal naciente. - -Grandes fueron mi emoción y sorpresa. Desde los primeros ensayos, -las neurofibrillas de casi todas las células nerviosas de la médula, -bulbo, ganglios, cerebro y cerebelo, sin contar numerosos tipos de -arborizaciones axónicas terminales, aparecieron espléndidamente -impregnadas con matiz pardo, negro ó rojo ladrillo, perfectamente -transparente. Muchas dendritas perseguíanse á placer al través de -la enmarañada urdimbre de la substancia gris, gracias al intenso -tono pardo obscuro de sus hacecillos neurofibrillares. Según era -de prever, la inoportuna reducción de cloruros y albuminatos -argénticos (_estrías de Fromman_, _estrangulaciones_, etc.) brillaba -por su ausencia. En fin, y ésta era la más valiosa ventaja, dicha -coloración, además de lograrse en todos los centros nerviosos, -resultaba absolutamente constante á condición de ajustarse -severamente á mi formulario. - -Recuerdo todavía la exclamación admirativa con que, semanas después -del hallazgo, recién publicada una nota explicativa de la fórmula, me -participaba van Gehuchten el resultado de su primer ensayo sobre el -cerebro del conejo. «Je n’ai pas dormi!» Tampoco yo dormí en varios -días, vibrante el cerebro con la concepción de nuevos planes de -trabajo y afanado además con la ingrata tarea de precisar, á fuerza -de experimentos, las condiciones óptimas de la reacción. - -Cierta nota preventiva precipitadamente redactada[212] para unos -_Archivos médicos_, recientemente fundados por el Dr. Cortezo y el -Dr. Pittaluga, completada después por extensa y reposada monografía -cuajada de grabados[213], divulgaron rápidamente los resultados -obtenidos, que fueron confirmados y ampliados notablemente por -multitud de sabios extranjeros. Entre los confirmadores de la primera -hora, á quienes el método rindió pingüe cosecha de hechos nuevos, -recordamos á van der Stricht, van Gehuchten, Michotte, Besta, -Azoulay, Nageotte, Lugaro, Holmgren, Retzius, v. Lenhossék, Schäffer, -Humberto Rossi, Ottorino Rossi, Levi, Pighini, Legendre, Medea, -Perroncito, London, G. Sala, etc., etc. - - [212] _Cajal_: Sobre un sencillo procedimiento de impregnación - de las fibrillas interiores del protoplasma nervioso. _Archivos - latinos de Medicina y Cirugía_, núm. 20, Octubre de 1903. - - [213] _Cajal_: Un sencillo método de coloración del retículo - protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. _Trab. - del Lab. de Invest. biol._, 1903. (Con 38 grabados). - - De este trabajo salió á luz, en forma de libro, una traducción - francesa del Dr. Azoulay, con algunas adiciones importantes. - -Con singular fortuna aplicaron en España la nueva fórmula mi -hermano, R. Illera, Dalmacio García y muy singularmente mi ayudante -el Dr. Tello[214], quien en la exploración á que sometió los centros -de los vertebrados inferiores, á más de recoger copiosa cosecha -de hechos nuevos, descubrió el curioso fenómeno de la alteración -neurofibrillar por invernación (_transformación fusiforme_, etc.). - - [214] _Tello_: Sobre la existencia de neurofibrillas colosales en - las neuronas de los reptiles. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo II, Diciembre de 1903. - - _Idem_: Las neurofibrillas en los vertebrados inferiores. _Trab. - del Lab. de Invest. biol._, tomo III, 1904. - -No obstante sus excelencias y su capacidad de revelar el retículo -hasta en los más pequeños elementos del cerebro y cerebelo, el método -adolecía aún de algunas lagunas. El nitrato de plata posee mediana -aptitud fijadora, y el _modus operandi_ primeramente adoptado tiñe -muy á menudo pálida y desigualmente los axones. Pero, haciendo -preceder la nitratación argéntica de las piezas de un fijado, por -veinticuatro horas, en alcohol sólo, en formol y mejor aún en el -alcohol adicionado de algunas gotas de amoníaco, corrígese tan -grave defecto, lográndose coloraciones enérgicas y regulares de -los cilindros-ejes gruesos y finos, así como de la mayoría de las -arborizaciones nerviosas centrales y periféricas. Esta nueva fórmula -tiene, además, la ventaja de ser aplicable á todos los vertebrados y -de producir imágenes excelentes en los animales recién nacidos ó en -fase embrionaria.[215] - - [215] _Cajal_: Algunos métodos de coloración de los - cilindros-ejes, neurofibrillas y nidos nerviosos. _Trab. del Lab. - de Invest. biol._, tomo III, 1904. - - He aquí la fórmula definitiva: - - 1.º Fijación de las piezas en alcohol amoniacal. (Para 50 - centímetros cúbicos de alcohol de 40° añadíanse 5 á 10 gotas de - amoníaco). - - 2.º Inmersión de las mismas, durante cinco á seis días, en - nitrato de plata al 3 por 100 (ó al 1 ½, según los casos) - conservado en estufa á 37° y en la obscuridad durante cuatro á - seis días. - - 3.º Después de lavado superficial de los trozos nerviosos, - reducción por veinticuatro horas, también en la obscuridad ó - bajo luz tenue, en el siguiente reductor físico (incapaz de - desarrollar los cloruros): ácido pirogálico, 1; agua, 90; formol, - 10. - - 4.º Lavado rápido de las piezas que se induran en alcohol. En - fin, celoidina y secciones microtómicas. - - Más adelante aconsejamos todavía otras fórmulas, simples - variantes de la anterior, con aplicación á casos especiales. - -Confío en que perdonará el lector los prolijos detalles expuestos -sobre las indagaciones metodológicas de 1903. Pero el asunto -justifica la extensión. Sobre que la nueva técnica fué la señal -de larga serie de trabajos de laboratorio publicados durante -ocho ó diez años, al escribir estos recuerdos no puedo olvidar -que soy preferentemente leído por aficionados á las tareas del -Laboratorio. Ellos sabrán disculparme y acaso agradecerme ciertas -minucias descriptivas. Creo, además, que nada anima tanto al novel -investigador como la narración sincera de las tentativas practicadas, -de las sinuosidades y extravíos de la labor experimental, en fin, de -los ardides puestos en juego durante el largo proceso inquisitivo -hasta alcanzar la solución anhelada; verá que aun las más infelices -conjeturas contienen á veces gérmenes de acción provechosa y suelen -recordar las hazañas del Cid, ganando batallas después de muerto; -observará, en fin, que el éxito representa casi siempre función y -premio de la atención ahincada y del trabajo perseverante. Cuando -sepa hasta qué punto influye el azar --el azar bien aprovechado, -naturalmente-- en los venturosos hallazgos, repetirá sin duda, lleno -de orgullosa confianza, la conocida exclamación de Corregio ante un -cuadro de Rafael «_Anch’ io son’ pittore_». - -En el caso mencionado el fruto logrado debióse enteramente -al esfuerzo analítico insistente y á infatigable paciencia. -Naturalmente, conforme suele ocurrir con todas las invenciones, -mi modesto hallazgo partió de los hechos experimentales señalados -por mis antecesores: de los ensayos de Fajersztajn[216], que me -proporcionaron el uso del formol como coadyuvante reductor del -ácido pirogálico; de la fórmula colorante de Bethe, de quien tomé -el líquido fijador (alcohol amoniacal) y, sobre todo, del proceder -fotográfico de Simarro, punto de partida de mis investigaciones, y -á cuyo autor se deben estos dos progresos cardinales: haber probado -el primero la posibilidad de teñir las neurofibrillas con los -compuestos argénticos y haber introducido en la técnica histológica -los reductores fotográficos. - - [216] _Fajersztajn_: Ein neues Silberimpregnationverfahren als - Mittel zur Färbung der Axencylinder. _Neurol. Centralbl._, núm. - 3, 1.º Febr. 1901. - -Singular coincidencia. Poco después de publicada mi fórmula, -obtenida, según dejo dicho mediante el análisis experimental de -la reacción de Simarro, el alemán Bielschowsky[217] arribaba á -parecidos resultados, sirviéndose también del nitrato de plata, -pero tomando como punto de partida el método de Fajersztajn. En -adelante, la técnica neurológica contó, pues, con dos recursos -analíticos, igualmente fáciles y fecundos: el de Bielschowsky, -especialmente aplicable al encéfalo humano y señaladamente á sus -lesiones anatomo-patológicas, y el mío, singularmente apropiado -para la exploración estructural de los centros nerviosos de los -mamíferos y vertebrados inferiores, ganglios sensitivos y simpáticos, -terminaciones nerviosas y desarrollo embrionario. - - [217] _Bielschowsky_: Die Silberimpregnation der Neurofibrillen. - _Neurol. Centralbl._ H. 22, 1.º Nov. 1903. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XVIII - - Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación argéntica - durante los años 1903, 1904 y 1905. -- Real disposición del - esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en - las arborizaciones pericelulares. -- Con la colaboración de - Tello, señalo curiosas variaciones fisiológicas del retículo - neurofibrillar bajo la acción de la temperatura; y ayudado de - D. D. García, las variaciones neurofibrillares de la rabia. -- - Aplicación del método á los embriones y fetos, y estudio en - las aves y mamíferos de la estructura de los focos bulbares y - origen de los nervios acústicos, motores y sensitivos. -- Las - neurofibrillas de los vermes, singularmente del _Lumbricus_. -- - Análisis estructural de las placas motrices, de las neuronas - de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. -- - Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los - ganglios sensitivos y simpáticos del hombre, etc. - - -Lugar común es que los descubrimientos científicos son función de -los métodos. Aparecida una técnica rigurosamente diferenciadora, -síguense inmediatamente, en serie lógica y casi de modo automático, -impensados esclarecimientos á problemas antes inaccesibles, ó -insuficientemente resueltos. Y si esto es verdad con relación á todas -las ciencias naturales, lo es de señaladísima manera en los dominios -de la histología. Para el histólogo cada progreso de la técnica -tintorial viene á ser algo así como la adquisición de nuevo sentido -abierto hacia lo desconocido. Como si la naturaleza hubiérase -propuesto ocultar á nuestras miradas el maravilloso artificio -de la organización, la célula, el misterioso protagonista de la -vida, se recata obstinado en la doble invisibilidad de lo pequeño -y de lo homogéneo. Texturas formidablemente complejas preséntanse -al microscopio con la albura, igualdad de índice de refracción y -virginidad estructural de una masa gelatinosa. Más afortunadas, las -demás ciencias naturales tienen, al menos, su objeto de estudio -directamente accesible á los sentidos. Sólo la histología debe -cumplir, antes de lanzarse á la labor analítica, la previa y difícil -tarea de patentizar su objeto propio. Y en tan rigurosa campaña ha de -luchar --lo hemos dicho ya-- con dos grandes adversarios: lo pequeño -y lo incoloro. El histólogo sólo podrá avanzar en el conocimiento de -los tejidos, incrustándolos ó tiñéndolos selectivamente con reactivos -variados, capaces de hacer resaltar las células con gran energía del -fondo incoloro. De esta suerte, la colmena celular se nos ofrece sin -velos; diríase que el enjambre de diáfanos é invisibles infusorios se -transforma en bandada de pintadas mariposas. - -Por eso, cuando el azar permite á un investigador crear un nuevo -método tintorial-selectivo, ó perfeccionar felizmente alguno de -los conocidos, la histología ensancha su horizonte sensible. Y la -cosecha de hechos nuevos y significativos, la catalogación de formas -y estructuras, efectúase llana y descansadamente, como quien siega á -placer en trigal sembrado por otros. - -[Ilustración: Fig. 103.--Dos células de la médula espinal del conejo -de pocos días. Adviértanse en _a_ y _b_ indiscutibles ramificaciones -de los filamentos intraprotoplásmicos y legítimas disposiciones en -red.] - -Algo de esto me ocurrió al explotar sistemáticamente la fórmula -de impregnación del nitrato de plata reducido, cuyas principales -ventajas son, según dejo dicho: la generalidad de sus efectos y -su extraordinaria simplicidad. Esta simplicidad de manipulaciones -hizo posible concentrar formidable labor en brevísimo tiempo; con -que logré adelantarme á Bielschowsky, Donaggio y á otros ilustres -introductores de técnicas valiosísimas, pero menos expeditas -y cómodas para la colecta de hechos nuevos. Las preparaciones -clarísimas y terminantes logradas á tan poca costa, sobre revelar -disposiciones morfológicas originales en diversas provincias -nerviosas, y aun en tejidos de otra estirpe, me consintieron -confirmar datos anatómicos antes inseguros, y fortalecer y consolidar -doctrinas harto controvertidas. Excusado es decir que durante los -últimos meses de 1903, y en los años siguientes, me entregué á la -tarea, no ya con actividad, sino con ese celo impetuoso y absorbente, -que me ha valido más de una antipatía entre mis émulos. - -[Ilustración: Fig. 104.--Figuras semiesquemáticas destinadas á -mostrar el efecto de la invernación en las neurofibrillas de los -reptiles (médula espinal).-- A, neurona motriz tomada del lagarto -entorpecido por el frío; B, la misma célula después de la excitación -provocada por el calor.] - -Ya en el primer trabajo aparecido en mi Revista[218], la cosecha -de hechos nuevos ó de consolidación de los poco conocidos, fué -considerable. Citemos aquí, lo más brevemente posible, las más -salientes conquistas: - - [218] _Cajal_: Un sencillo método de coloración del retículo - protoplásmico y sus efectos en diversos centros nerviosos. _Trab. - del Lab. de invest. biol._, 1903. - -1. Atañe la primera al problema general de la arquitectura -neurofibrillar, al que hemos aludido ya en el anterior capítulo, con -ocasión de extractar las ideas de Apáthy y Bethe. Mi fórmula prestábase -ventajosamente á ello, á causa de impregnar las neurofibrillas, sobre -todo en los animales jóvenes, de intenso color negro ó café obscuro. -Y con efecto, en la _médula espinal_, _bulbo raquídeo_, _cerebro_, -_cerebelo_, _ganglios_, etc., lo mismo en las neuronas voluminosas -que en las pequeñas, mostrose claramente la real configuración del -esqueleto del protoplasma nervioso. - -[Ilustración: Fig. 105.--Efectos de la temperatura en la disposición -del retículo de las células nerviosas (médula espinal) del conejo de -pocos días.-- A, temperatura de 25°; C, temperatura de 10° mantenida -algunas horas; B, temperatura de 15°.] - -Conforme mostramos en la figura 103 y siguientes, dicho armazón se -compone, no de un conjunto de hilos independientes que pasarían desde -el soma á las expansiones, según pensaban Apáthy, Bethe y Bielschowsky, -y en parte también Donaggio, sino de un retículo en donde se destacan -dos clases de hebras: las _gruesas ó primarias_ (_a_), intensamente -coloreables en café ó rojo pardo, y _las finas y secundarias_ (_b_), -más débilmente teñidas y enlazadas entre sí y con las precedentes. -Los detalles de las figuras 103 y 104, B nos dispensan de entrar aquí -en prolijidades descriptivas. Por lo demás, la referida disposición -reticular fué prontamente confirmada por buen número de autores, que -emplearon asiduamente la nueva fórmula de impregnación: van Gehuchten, -Michotte, G. Sala, L. Azoulay, Nageotte, Dogiel, Marinesco, Medea, -Lugaro, Tello, R. Illera, v. Lenhossék, etc. - -Mis estudios mostraron, además, que el citado esqueleto neurofibrillar -exhibe, según los tipos celulares estudiados, algunas variantes -dispositivas. Denso y rico en hebras dispuestas en haces apretados -entre los grumos de Nissl, en las colosales neuronas de la médula, -bulbo y ganglios, consta de escasas hebras, separadas por amplios -espacios, en las diminutas células nerviosas. En fin, en algunos -elementos de mediana talla se contienen dos redes intraprotoplásmicas: -_perinuclear ó compacta_, formada por las neurofibrillas centrales -amibadas de las expansiones; y _cortical ó floja_, generada por los -filamentos superficiales del axon y dendritas (fig. 103, A). - -2. Mis observaciones revelaron luego un hecho interesante á cuyo -encuentro contribuyó también mi ayudante el Dr. Tello, á saber: que -_las neurofibrillas no forman un armazón estable y rígido, sino que -representan algo vivo, mudable y susceptible de reaccionar, cambiando -de aspecto en presencia de estímulos fisiológicos y patológicos_[219]. - - [219] _Cajal_: Variaciones morfológicas normales y patológicas - del retículo neurofibrillar. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo III, cuadernos 1 y 2. (Con 4 grabados). - -Como prueba de esta transformación mostramos comparativamente -los retículos de las neuronas espinales del lagarto en estado de -entorpecimiento invernal (acción de frío) y en estado de actividad -(acción del calor de la estufa), poniéndose de manifiesto que el frío -produce coalescencia de las neurofibrillas, que se funden en gruesos -cordones, y aumento de la materia argentófila (fig. 104). - -Más adelante apareció una extensa monografía[220], describiendo -menudamente las referidas variaciones, no sólo en los reptiles, sino -muy especialmente en los mamíferos jóvenes y hasta en el _hirudo_. En -la figura 105 podrá notar el lector las sorprendentes mutaciones que -sufre el retículo en los mamíferos jóvenes (conejo) cuando éstos son -sometidos á la acción de bajas temperaturas. - - [220] _Idem_: Variaciones morfológicas del retículo nervioso de - vertebrados é invertebrados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo III, 1904. (Con 5 grabados). - -3. Casi contemporáneamente descubrí que la nueva fórmula suministra -también, en determinadas condiciones, imágenes excelentes del llamado -_aparato reticular de Golgi_ de los epitelios[221]. Este poder -revelador, que se acreditó más tarde en los invertebrados, me permitió -discutir con datos objetivos terminantes las teorías á la sazón en -lucha de Holmgren, Golgi y otros acerca de la naturaleza y morfología -del susodicho retículo. - - [221] _Cajal_: El aparato tubuliforme del epitelio intestinal - de los mamíferos. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo III, - cuadernos 1 y 2. (Con 2 grabados). - -[Ilustración: Fig. 106.--Dibujo semiesquemático destinado á mostrar -algunas de las arborizaciones terminales libres reveladas en el -cerebelo por la nueva técnica argéntica.-- A, célula estrellada de la -capa molecular; B, cestas pericelulares; D, _e_, fibras trepadoras; -C, _b_, ramas colaterales de los axones de Purkinje.] - -4. En fin, cosa importante, el nuevo recurso técnico mostrose también -propicio, impregnando con inesperado vigor _las neurofibrillas de -muchas arborizaciones terminales de los centros_ (_nidos de las -células motrices_, _cestas pericelulares de los corpúsculos de -Purkinje, fibras musgosas y trepadoras del cerebelo_, etc.) (fig. 106). - -Esta propiedad resultó tanto más preciosa cuanto que carecíamos por -entonces de método regular susceptible de comprobar y contrastar -corrientemente en el cerebelo y médula espinal las arborizaciones -nerviosas pericelulares reveladas por el cromato de plata. En -presencia de las elegantísimas preparaciones del cerebelo, donde las -_cestas_, las _fibras musgosas_ y _trepadoras_ aparecían nítidas, -transparentes, con matices enérgicos y variados, y _teñidas por -completo sin la menor laguna tintorial_, mi alegría fué inmensa. -Habían quedado para siempre pulverizadas las objeciones de los -adustos impugnadores del método de Golgi, siempre recelosos, de -que las siluetas del cromato de plata no tradujeran disposiciones -preexistentes. - -[Ilustración: Fig. 107.--Aparato endocelular de Golgi demostrado en -las neuronas de la lombriz de tierra.] - -Según mostramos en la figura 106, la plata coloidal no sólo reproduce -las formas clásicas de los preparados golgianos, sino que aporta -por añadidura interesantísimos é impensados detalles estructurales. -Repárense los anillos terminales de las colaterales recurrentes de -los axones de Purkinje (_b_); la estrangulación inicial del axon de -las células de cesta (_a_); las _cestas_ propiamente dichas (B); la -arborización serpenteante de las fibras trepadoras (D), etc. - -[Ilustración: Fig. 108.--Células del intestino de la lombriz con su -característico aparato endocelular.] - -Como hallazgos accesorios mencionaré todavía: - -5. Confirmación, con nuevos detalles, del sistema neurofibrillar -hallado en los invertebrados (_hirudo_) por Apáthy, y refutación de la -teoría de las redes intercelulares de este autor. - -6. Descripción de las fases evolutivas del retículo neurofibrillar en -los embriones y animales recién nacidos (células del cerebro, cerebelo, -ganglios, etc.). - -7. Encuentro y descripción por primera vez en los invertebrados -(_lumbricus_) del aparato reticular de Golgi, que aparece, tanto en las -células nerviosas como en las epiteliales, localizado en un polo del -soma, no lejos del núcleo (figs. 107 y 108). - -8. Descubrimiento en las células epiteliales del intestino del -_hirudo_, de un sistema de fibras libremente terminadas y comunicantes -con espacios linfáticos subyacentes. Estos conductos constituyen una -disposición aparte del aparato tubular de Golgi, Negri y Holmgren. -Confirmado por Holmgren en el _hirudo_, por Sánchez en varios -crustáceos y recientemente por Río-Hortega, que añade interesantes -detalles. - -9. Mi ansiosa curiosidad llevóme después á ensayar reiteradamente el -nuevo recurso analítico en los embriones y animales recién nacidos; -y advertí que la coloración se obtiene en los elementos y fibras -nerviosas en vías de evolución con más constancia é intensidad todavía -que en el adulto. Además, la relativa simplicidad estructural y -brevedad de las distancias en los embriones permite resolver problemas -de organización casi inabordables en los animales llegados á pleno -desarrollo. - -Entre los hechos recogidos en esta indagación[222] citaré los -siguientes, referentes á la organización fundamental del bulbo -raquídeo, protuberancia, etc.: - - [222] _Cajal_: Asociación del método del nitrato de plata al - embrionario para el estudio de los focos motores y sensitivos. - _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, fascículos 2 y 3, - Junio y Septiembre. (Con 12 grabados). - - Sobre el mismo tema se exponen algunas consideraciones en una - Revista estudiantil, _Revista escolar de Medicina_, 15 Diciembre - 1903. - - _a_) Descripción exacta del _foco superior ó descendente_ del - trigémino, en el cual distinguí una _porción superior_ de células - multipolares y otra _porción inferior_ de neuronas piriformes - voluminosas. (Confirmado por P. Ramón en batracios, reptiles y - aves). - - _b_) Observación precisa de los _núcleos motores oculares_ y - singularmente el del _motor ocular común_ de las aves, con sus - diversos subnúcleos, y la marcha de sus axones. - - _c_) Impregnación de los _ganglios raquídeos embrionarios_. - En ellos se analiza la transformación sufrida por el retículo - protoplásmico durante el tránsito de la fase bipolar á la - monopolar. (Confirmado por Besta, que trabajó con este mismo - método). - - _d_) Descripción de los _focos del coclear y vestibular_ en los - embriones, donde se manifiesta que la primera aparición del - retículo diferenciado tiene lugar en torno del núcleo. - - _e_) Reconocimiento de las terminaciones nerviosas en las - _crestas acústicas_ de los embriones de pollo (existencia de - fibras colosales y fibras finas, terminaciones en cabos y - por ramas libres horizontales, etc.). Confirmado en diversos - mamíferos, y ampliado con la adición de hechos interesantes, por - London, Kolmer y Bielschowsky. - - _f_) Determinación en las aves del _foco intersticial del - fascículo longitudinal posterior_, cuyos axones gigantes son - descendentes, ingresando en dicha vía. - - _g_) Localización del _núcleo rojo_ de las aves, así como - señalamiento del origen y decusación del _haz de Monakow_, sólo - conocido en los mamíferos. - - _h_) Descripción del origen de la vía _óptico-refleja - descendente_ del tubérculo cuadrigémino anterior, etc. - -10. Con la esperanza de recolectar nuevos pormenores estructurales, -abordé más tarde el análisis de las placas motrices de los mamíferos y -aves, y publiqué cierta nota[223] acompañada de expresivos grabados. - - [223] _Cajal_: Contribución al estudio de la estructura de las - placas motrices. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, - cuadernos 2 y 3, 1904. (Con 3 grabados). - - En este trabajo se señala por vez primera el armazón - neurofibrillar de las placas motrices de aves y mamíferos, - reconociéndose la estructura reticulada de los ensanchamientos - de la arborización nerviosa y la disposición ansiforme de las - neurofibrillas de las más finas ramificaciones. (Confirmado y - ampliado por Dogiel, Botezat (terminaciones sensitivas), y sobre - todo por Tello y Boeke, que han hecho un buen estudio de las - placas motrices de los mamíferos). - -[Ilustración: Fig. 109.--Hipertrofia y simplificación de las -neurofibrillas en las células de la médula espinal de los animales -rábicos.] - -11. El descubrimiento de las curiosas transformaciones experimentadas -por las neurofibrillas bajo la acción de estímulos fisiológicos, -condújome al examen del retículo en diversos estados patológicos. -Esperaba hallar alguna variación, más ó menos típica, de los procesos -infecciosos del sistema nervioso, susceptible de ser aprovechada en el -diagnóstico. Estas esperanzas confirmáronse plenamente por lo que toca -á los centros nerviosos de los animales rábicos (perro, conejo, hombre, -etc.), exploración en que fuí celosamente ayudado por D. Dalmacio -García, Jefe de la Sección de Veterinaria del _Instituto Nacional de -Higiene_. - - En la extensa monografía[224] consagrada al referido argumento - hago constar que, bajo la influencia del virus rábico, las - células nerviosas de los ganglios, médula, bulbo, cerebelo, - cerebro, etc., del conejo, cavia, perro, etc., pasan por las - siguientes fases: _a_) aproximación de las neurofibrillas, que - se disponen en haces apretados, dejando libres grandes espacios; - _b_) desaparición de los filamentos secundarios y fusión de - los haces en cordones macizos, sucesivamente más gruesos y - menos numerosos; _c_) en fin, vacuolización del protoplasma, - lateralización del núcleo, formación de nuevas dendritas (estado - irritativo del retículo), multiplicación de los corpúsculos - satélites, alteración varicosa y destrucción de los axones, - transformación de los nidos nerviosos (cerebelo, médula, - etcétera) (fig. 109). - - [224] _Cajal_ y _D. García_: Las lesiones del retículo de las - células nerviosas en la rabia. _Trab. del Lab. de invest. biol._, - cuaderno 4, 1904. (Con 28 grabados). - - Las citadas alteraciones del retículo se consideran como una - reacción de este órgano celular bajo el estímulo de las toxinas - lísicas, reacción comparable á la desarrollada por el retículo de - los reptiles sometido á la acción del frío. - - En fin, considerando la precocidad de dicha alteración - neurofibrillar, la constancia absoluta de su presentación en la - rabia y su ausencia en otras enfermedades infecciosas, se estima - la susodicha hipertrofia neurofibrillar como un seguro signo - diagnóstico de la hidrofobia del hombre y animales. (Confirmado - por Marinesco, que estimó la mencionada lesión como excelente - medio de diagnosticar la rabia). - -12. En fin, citemos aún, para completar la serie de los trabajos de -1904, una investigación sobre las _neurofibrillas de la retina_[225], -de que se publicó traducción alemana[226], y otra indagación, de igual -carácter, acerca de los _ganglios de la lombriz de tierra_[227]. - - [225] _Cajal_: El retículo neurofibrillar de las células de la - retina. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, fascículo 4, - 1904. (Con 1 grabado y 1 lámina litografiada). - - [226] _Idem_: Das Neurofibrillennetz der Retina. _Intern. - Monatssch. f. Anat. u. Physiol._, Bd. 21, H. 418. Número - extraordinario destinado á conmemorar el 50 aniversario del - Doctorado del ilustre histólogo W. Krause. - - [227] _Cajal_: Neuroglia y neurofibrillas del _Lumbricus_. - _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuaderno 4. (Con 4 - grabados). - - En este último trabajo se exponen dos métodos de impregnación - aplicables al estudio de los ganglios del _Lumbricus_. El - primero, simple modificación del proceder del nitrato de plata - reducido (fijación en formol solo ó con amoníaco), impregna - exclusivamente la trama neuróglica de los invertebrados, de que - se da sucinta descripción. El segundo proceder, combinación de - la impregnación argéntica y áurica, tiñe de violeta ó rojo las - neurofibrillas, que se presentan dispuestas en redes tupidas, - extendidas por todo el protoplasma, reproduciendo en principio la - disposición del armazón neurofibrillar de los vertebrados, etc. - -No sería completo el inventario de la labor de 1904 si no recordara -que, en dicho año, dí feliz acabamiento á mi obra magna en tres -volúmenes, titulada: _Histología del sistema nervioso del hombre y -de los vertebrados_. (Madrid, 1899 á 1904)[228]. De la cantidad de -trabajo puesto en ella, durante los cinco años que duró la impresión, -darán idea sus 1.800 páginas de texto en 4.º mayor y sus 887 grabados -originales, casi todos de gran tamaño. Comprenderá el lector, que -al redactar tan voluminoso libro, donde se resumía y completaba una -obstinada labor de quince años, antes busqué honra que provecho. Y -sin pecar de inmodesto ó petulante, puedo decir que no erraron mis -cálculos. Hay trabajos para los cuales no existe más galardón que -el sentimiento de la propia estima y la aprobación de los doctos. -En aquella ocasión, mis esfuerzos y desvelos alcanzaron la única -recompensa á que yo aspiraba: los elogios respetuosos de la crítica y -los lisonjeros juicios de los sabios más prestigiosos. - - [228] Para animar á los suscriptores, fijóse para los libreros el - importe de los tres tomos en poco más de 10 pesetas (15 para los - abonados). Además, teniendo en cuenta el carácter esencialmente - monográfico de la obra, sólo se tiraron 800 ejemplares. Al - liquidar y, vendida la edición, hallé que mis pérdidas excedían - de 3.000 pesetas. - -Escrito en lengua poco conocida de los sabios, y presupuesto el -carácter original y abundancia de pormenores descriptivos, mi -libro fué honrado con varias solicitudes de traducción. Entre -ellas, recuerdo la que fuéme dirigida por la casa J. A. Barth, de -Leipzig, y la formulada por la casa A. Maloine, de París. Al fin, -accedí á una versión francesa, á cargo de mi amigo el Dr. Léon -Azoulay, versión que por haber visto la luz en 1911, debe estimarse -cual obra nueva[229], ya que en ella incluí todo el fruto de las -investigaciones realizadas hasta dicha fecha. - - [229] _Cajal_: _Histologie du Système nerveux de l’homme et des - vertebrés_. Edition française revue et mise à jour par l’auteur. - Traduite de l’espagnol par le Dr. L. Azoulay, 1909 á 1911. Esta - obra apareció en dos gruesos volúmenes de cerca de 1.000 páginas - cada uno. - -Lo he dicho en otra parte y me complazco en repetirlo, seguro de -que el lector benévolo disculpará mis debilidades. El objeto de mi -obra fué, desde luego, crearme permanente estímulo para el trabajo -intensivo; en previsión de posibles horas de desaliento y de fatiga, -quise atar deliberadamente mi voluntad mediante formal compromiso de -honor contraído con el público. Respondió, además, el citado libro -á un egoísmo harto humano para ser inexcusable: temeroso del olvido -y poco seguro de dejar continuadores capaces de recordar y defender -ante los extraños mis modestas adquisiciones científicas, tuve -empeño en reunir en un todo orgánico las monografías neurológicas -publicadas durante tres lustros en Revistas nacionales y extranjeras, -amén de rellenar, con nuevas indagaciones, los puntos antes no -tratados. Pero, ante todo y sobre todo, deseaba que mi libro fuera ---y perdónese el orgullo-- el trofeo puesto á los pies de la decaída -ciencia nacional y la ofrenda de fervoroso amor rendida por un -español á su menospreciado país!... - -[Ilustración: Fig. 110.--Célula sensitiva humana con dendritas -nacientes.] - -Durante el año 1905, mi actividad tuvo por cauce principal la -arquitectura de los _ganglios sensitivos y simpáticos_ del hombre -adulto y de algunos mamíferos de gran talla. Hasta entonces, los dos -métodos reveladores de la morfología de las neuronas gangliónicas, -es decir, el de Golgi y el de Ehrlich, apenas se habían aplicado -al hombre plenamente desarrollado. Por tanto, las descripciones -clásicas de Golgi, Ehrlich, de Retzius, Dogiel, etc., aludían casi -exclusivamente á embriones ó mamíferos jóvenes y de pequeño volumen -(ratón, conejo, gato, etc., entre los mamíferos; el pollo, entre -las aves). Y al considerar las grandes mudanzas sufridas por todos -los centros nerviosos en su tránsito de la fase fetal al estado de -plena madurez, preguntábase uno si durante el desarrollo post-fetal -no habrían acaso los ganglios sensitivos y simpáticos humanos -experimentado mutaciones estructurales de importancia. Mas para -esclarecer este punto, la técnica histológica anterior á 1903 no -ofrecía ningún recurso seguro y eficaz. - -Esta laguna metodológica fué felizmente colmada por la nueva fórmula -de impregnación, la cual posee la inestimable ventaja de colorear -intensamente las células sensitivas y simpáticas del hombre adulto, -aun en cadáveres poco frescos. - -Tamaña excelencia, amén de la constancia y vigor del teñido, me -permitieron, en la primera tentativa exploratoria de los _ganglios -sensitivos_[230], recolectar los siguientes datos originales: - - [230] _Cajal_: Nota leída en la sesión del 1.º de Marzo de 1905. - _Anales de la Sociedad española de Historia Natural_, 1905. Sigue - el más extenso trabajo titulado: Tipos celulares de los ganglios - sensitivos del hombre y mamíferos. _Trab. del Lab. de invest. - biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. (Con 20 grabados). - - Un año después se publicó una traducción alemana con importantes - adiciones. Véase: Structur der sensiblen Ganglien des Menschen - und der Tiere. _Ergebnisse der Anat. u. Entwicklungsges. von Fr. - Merkel u. R. Bonnet._ Bd. XVI, 1906, Wiesbaden. - -[Ilustración: Fig. 111.--Otra célula cuyas expansiones han cruzado la -cápsula para terminarse en bolas.] - - _a_) Existencia, aparte los tipos monopolares conocidos, - de neuronas sensitivas provistas de axon y de dendritas - intracapsulares rematadas en abultamientos libres (fig. 110, _b_). - - _b_) Hallazgo, relativamente frecuente en los viejos y - frecuentísimo en determinados estados patológicos, de corpúsculos - de cuyo soma ó de cuya expansión principal emanan hebras - finísimas sucesivamente engruesadas y acabadas por bolas - capsuladas situadas sobre la célula, es decir, bajo la membrana - endotelial. - - _c_) Encuentro de neuronas análogas á las anteriores, pero cuyos - filamentos, provistos de gruesas esferas finales, se terminan - fuera de la cápsula, entre los manojos de tubos nerviosos - intersticiales (figura 111). - -[Ilustración: Fig. 112.--Células fenestradas del ganglio del vago en -el perro.] - - _d_) Descubrimiento, en los ganglios craneales (del vago sobre - todo) del hombre y grandes mamíferos, de un singular tipo - celular cuya expansión nerviosa, en vez de poseer un glomérulo - inicial intracapsular, exhibe cierto curioso sistema de asas - anastomóticas nacidas en diferentes puntos de la célula y con - espacios ó mallas rellenas por corpúsculos satélites (figs. 112 y - 113). - -[Ilustración: Fig. 113.--Curiosos tipos de células fenestradas en los -ganglios sensitivos del carnero.] - - _e_) Se demuestra que los atributos de este elemento singular, - que llamamos _corpúsculo fenestrado_, varía mucho, así en - morfología como en abundancia, en las diversas especies animales - estudiadas (perro, gato, asno, caballo, buey, cerdo, carnero, - etc.). (Confirmado por Athias en el raposo y más tarde por Levi, - Dogiel y otros sabios, en gran número de vertebrados). - - _f_) Se describen las colaterales de la substancia blanca de - los ganglios y los nidos nerviosos pericelulares del hombre y - mamíferos superiores. - - _g_) En fin, se descubre en los ganglios de los ancianos un tipo - especial de célula avejentada, la _célula desgarrada_, cuya - superficie está erizada de apéndices neurofibrillares, en cuyos - intervalos yacen infinidad de corpúsculos satélites (fig. 114). - -[Ilustración: Fig. 114.--Células sensitivas _desgarradas_.-- _a_, -axon; _b_, elementos satélites; _c_, apéndices cortos.] - -Los extraños tipos de neuronas y los curiosos fenómenos de retoñamiento -descriptos en los ganglios humanos, llamaron poderosamente la atención -de histólogos y anatomo-patólogos, singularmente de J. Nageotte, quien, -merced á penetrantes exploraciones efectuadas con el tantas veces -aludido método en los ganglios de los _tabéticos_, advirtió, además de -notable incremento de ciertas disposiciones señaladas por nosotros en -personas normales, nuevas formas de regeneración patológica. Abierto -el camino, avanzaron después por él con gran fortuna multitud de -neurólogos, entre los que citaremos: á Levi, Marinesco, H. Rossi, L. -Sala, Pacheco, Besta, Schäffer, Dustin, Ranson, Minea, Bielschowsky, -Achúcarro, etc.; animados unos del deseo de encontrar formas normales -nuevas; instigados otros por la esperanza de sorprender alteraciones -específicas concomitantes de determinados procesos patológicos. - -13. No menos insólitos y desconcertantes fueron los hechos observados -al explorar los _ganglios simpáticos_ humanos, según dan testimonio -algunas de las adjuntas figuras. - -[Ilustración: Fig. 115.--Células del gran simpático del hombre. Tipo -mixto provisto de cortas y largas dendritas.-- _a_, axon; _c_, _b_, -dendritas cortas.] - -Resumiendo esta indagación, una de las más importantes de aquel año, -recordaremos aquí: - - _a_) El descubrimiento, en las células simpáticas del hombre, de - una categoría especial de dendritas hasta entonces no vistas: - _las dendritas cortas ó subcapsulares_, que proceden de todo el - contorno celular y se terminan libremente entre los corpúsculos - satélites pericelulares. Estos singulares elementos se han - llamado después _neuronas en corona_. Caracterízanse, sobre - todo, por carecer ú ofrecer excepcionalmente _dendritas largas - ó extracapsulares_. En cuanto al _axon_, responde á los rasgos - conocidos en las neuronas simpáticas de los mamíferos. - - _b_) La presencia de corpúsculos que, á más de la corona - de finas dendritas señalada, ofrecen recias expansiones - protoplásmicas descompuestas en un plexo difuso terminal. En - la figura 115 presentamos dos de estos tipos simpáticos, que - son bastante abundantes. Algunas de estas células exhiben - una morfología especial en _zurrón ó cometa_ sumamente - característica. (Véase tan curioso tipo cometario en la figura - 116). - - _c_) Descripción de _glomérulos de conexión_, es decir, de plexos - dendríticos apretadísimos, perfectamente limitados, donde se - entrelazan y convergen expansiones llegadas de varias neuronas. - - _d_) Reconocimiento en el hombre de _nidos nerviosos - pericelulares_, extremadamente complicados y en conexión quizás - con las dendritas cortas ó subcapsulares. Las ramas finas de que - tales nidos se engendran son continuación de tubos mielínicos - llegados de la médula espinal (fig. 116, _b_). - - _e_) Descripción de nidos nerviosos peridendríticos, etc., etc. - - _f_) En fin, existencia en el hombre de la célula simpática - común[231], es decir, provista de axon y un solo sistema de - largas y ramificadas dendritas. - - [231] _Cajal_: Las células del gran simpático del hombre adulto. - _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. - (Con 14 grabados). - - Estos trabajos sobre la morfología de las células simpáticas - fueron comprobados y ampliados por numerosos sabios que aplicaron - nuestra técnica á gran número de vertebrados (Marinesco, - Lenhossék, Biondi, Guido Sala, Müller, Pitzorno, Riquier, - Achúcarro, Arcaute, etc.). - -[Ilustración: Fig. 116.--Célula de tipo en zurrón ó cometa del gran -simpático humano.] - -14. Por último, para cerrar esta lista harto pesada de afortunados -hallazgos, mencionemos aún cierto trabajo _sobre las neurofibrillas del -cerebelo_[232] y un ensayo sobre los efectos del nuevo método sobre la -_estructura de la fibra muscular estriada_[233]. - - [232] _Cajal_: Las células estrelladas de la capa molecular del - cerebelo y algunos hechos contrarios á la función exclusivamente - conductriz de las neurofibrillas. _Trab. del Lab. de invest. - biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905. (Con 2 grabados). - - [233] _Idem_: Coloración de la fibra muscular por el proceder del - nitrato de plata reducido. _Trab. del Lab. de invest. biol._, - tomo IV, fascículos 1 y 2, 1905. - -En el primer trabajo, harto más interesante que el segundo, se da -cuenta de las observaciones recolectadas con el nuevo método sobre -las _células estrelladas de la capa plexiforme cerebelosa_, cuyo axon -y conocidas colaterales terminadas _en cesta pericelular_, tíñense -espléndidamente. Entre los datos más salientes cuéntanse los siguientes: - - _a_) Que el axon de dichas células, compuesto en su cono de - origen de algunas neurofibrillas, se condensa en una sola - sumamente delgada, que ulteriormente se multiplica hasta - engendrar un robusto fascículo, repartido en las colaterales - de los nidos nerviosos. Semejante hecho milita en contra - de la hipótesis de Bethe y Bielschowsky, para quienes las - neurofibrillas no se ramificarían nunca, manteniéndose - independientes. (Véase la fig. 106, _a_). - - _b_) Se descubren ciertas fibras horizontales de la capa - molecular acabadas en maza (fibras atascadas). - - _c_) Se confirma con los nuevos métodos la existencia de - determinadas fibras ansiformes del cerebelo joven, hace tiempo - descriptas por mí. - - _d_) En fin, abordando el estudio del bulbo, se ponen de - manifiesto errores de itinerario de los nervios motores, - incongruencias evolutivas especialmente significativas para - la teoría del crecimiento de los axones (fibras radiculares - extraviadas del patético en el conejo, etc.). - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XIX - - Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. -- Investigaciones - sobre la regeneración de los nervios y las vías centrales. - -- Controversia entre los monogenistas y poligenistas. -- El - neuronismo sale triunfante de la prueba a que fué sometido - por los adeptos de la teoría catenaria. -- Nuevos estudios - sobre la génesis de las vías nerviosas en el embrión, también - fortalecedores de la concepción neuronal. -- Hechos demostrativos - de que las neurofibrillas de la célula nerviosa constan de - unidades vivientes relativamente autónomas. - - -Coinciden los años de 1905 y 1906 con el cenit de mi carrera -científica. Durante ellos sonrióme la fortuna hasta el punto de -alcanzar los más altos galardones á que un hombre de ciencia -puede aspirar; y en dicho período, aparte comunicaciones de menor -cuantía, efectué observaciones decisivas para la consolidación de la -concepción neuronal, á la sazón muy discutida. - -Comencemos por referir sucintamente lo más granado de mi labor de -Laboratorio durante el citado bienio. - -Cediendo á estímulos de que luego hablaré, consagré primeramente mi -atención á dilucidar el siempre controvertido problema del mecanismo -regenerativo de los nervios y vías nerviosas centrales interrumpidas; -y después (y ésta fué tarea ejecutada en la segunda mitad de 1906) á -explorar con la nueva técnica la génesis de las fibras nerviosas del -embrión, tema íntimamente relacionado con el precedente. - -Ambos estudios respondieron á cierto estado circunstancial de -opinión. Tras largo período de plácido y casi indisputado señorío de -la doctrina neuronal, cuyas principales pruebas objetivas tuve, según -recordará el lector, la fortuna de aportar, renació con increíble -pujanza, en determinadas escuelas, el viejo y casi olvidado error -del _reticularismo_ y otras similares extravagancias especulativas -(_teoría catenaria_, etc.). Diríase que ciertos espíritus, propensos -al misticismo, son molestados por las verdades sencillas y patentes. -Temperamentos exageradamente altivos, parecen obstinados en -conquistar la fama, no por el honroso y difícil camino del hallazgo -de nuevos hechos, sino por el harto más cómodo y expedito de negar ó -desconceptuar, en nombre de prejuicios aventuradísimos, los hechos -más rigurosamente demostrados. Tan anárquica y desdichada pasión, -nunca del todo desterrada de los dominios biológicos, tuvo, según -acabo de decir, su más elevada culminación allá por los años de 1900 -á 1904. Pero entonces los fanáticos del reticularismo adoptaron -nueva táctica. Confiando poco, sin duda, en alcanzar la victoria -en el terreno franco de la morfología neuronal adulta, escogieron -para impugnar el neuronismo el campo, al parecer más propicio, de la -_regeneración de los nervios_ y de la _neurogénesis embrionaria_. - -Muchos fueron los arriscados aventureros deseosos de combatir -á la sombra de la vieja bandera desplegada ya en 1867 por -Gerlach y Meynert. Discordes, y hasta antagónicos en muchas de -sus afirmaciones, coincidían solamente en un extraño y unánime -sentimiento de aversión contra la doctrina del contacto y de la -independencia de los corpúsculos nerviosos; doctrina demostrada -hasta la saciedad, según es sabido, hacía lustros, por His, Forel, -nosotros, Lenhossék, Retzius, Kölliker, van Gehuchten, Lugaro, -Waldeyer, Harrison, etc., en el terreno de la histología é histogenia -normales; y por Waller, Münzer, Ranvier, Vanlair, Ziegler, Stroebe, -Forssmann, Marinesco, Langley, Mott, Halliburton, Segale, Purpura -y otros muchos en la esfera de la degeneración y regeneración de -los nervios. Exceptuado el prestigioso profesor Nissl y algún otro, -en las filas del reticularismo formaban jóvenes entusiastas, tan -ansiosos de reputación como candorosos observadores. Recordemos, -entre ellos: á Büngner, Joris, Huber, Sedgwig, Ballance, Wietting, -Marchand, Galeotti y Levi, Monckeberg, Durante, O. Schültze, etc., -algunos de los cuales trabajaron en épocas anteriores á 1900. - -Caudillo y estratega, por el doble derecho del talento y de la -gallardía crítica, de esta lúcida hueste, vino á ser Alfredo Bethe, -docente de la Universidad de Estrasburgo, á quien hicieron justamente -famoso sus impresionantes estudios sobre las neurofibrillas de los -vertebrados. Aparte la indiscutible autoridad del citado sabio, -contribuyeron poderosamente á fascinar á la juventud universitaria -tudesca é italiana (en Francia é Inglaterra la teoría reticular -conquistó pocos adeptos), su insuperable habilidad polémica, la -ingeniosidad de sus recursos técnicos y hasta la brillantez de su -estilo. Aunque defendiendo fórmulas muy diferentes y personales del -reticularismo, contribuyeron á autorizar esta hipótesis aventurada H. -Held, de Leipzig; el profesor Dogiel, de San Petersburgo, y el eximio -Golgi, de Pavía. Con tales fiadores no fué maravilla que se pusiera -en moda execrar y hasta sonreir de la concepción neuronista y del -postulado de la conexión por contacto, no obstante constituir, según -dejamos dicho, la expresión fidelísima de innumerables observaciones -concordantes[234]. - - [234] Hasta en España repercutió la enconada lucha entre - neuronistas y antineuronistas. Habiendo, sin duda, tenido noticia - de ella por alguna _Revista_ francesa, dos comprofesores de - provincias, echaron las campanas á vuelo, declarando con mal - disimulado regocijo que la concepción neuronal había pasado á la - historia. Y hasta hubo otro _querido_ compañero que, resguardado - tras la visera del anónimo, se permitió dirigirme algunas - tarjetas postales zafiamente insultantes. Creían candorosamente - que con la caída de la doctrina neuronal quedaría definitivamente - desacreditada mi modesta obra científica. Si los aludidos - catedráticos se hubieran tomado el trabajo de leerme, habrían - sabido que la referida concepción fué creada por His y Forel; de - mi cosecha sólo puse los hechos demostrativos de su legitimidad. - El estudio imparcial de mis libros y numerosas monografías - neurológicas habríales también enseñado que si yo fuera capaz de - sentir el fatuo orgullo del inventor, lo cifrara, no en haber - forjado tales ó cuales hipótesis, sino en haber descubierto - algunas centenas de hechos universalmente comprobados. Y estos - hechos, pese al fervoroso _patriotismo_ de mis detractores - españoles, perdurarán mientras no cambie radicalmente --y ello - es algo difícil-- la organización íntima del hombre y de los - animales. - -Tan fulminante y difusivo llegó á ser en 1903 el contagio del -reticularismo, gracias, sobre todo, á los sugestivos alegatos de -A. Bethe, que titubeó en su fe neuronista el ilustre Waldeyer, se -pasó temporalmente al bando contrario el profesor Marinesco, y -flaqueó, ¡quién lo dijera!, hasta el ilustre van Gehuchten, una de -las columnas del neuronismo; el cual, sin renunciar enteramente -á la doctrina ortodoxa, hizo á los disidentes la siguiente -humillante concesión: «En el adulto la célula nerviosa representa -individualidad perfecta, producto de un solo neuroblasto; mas en el -estado patológico, por ejemplo durante el proceso de la regeneración -nerviosa, los nuevos cilindros-ejes resultan de la fusión y -diferenciación de una cadena de neuroblastos periféricos...» - -Lo expuesto hará ver al lector hasta qué punto arreciaba el peligro. -Autor hubo que dió por definitivamente enterrada la genial concepción -de His y Forel. En fin, la quimera reticularista mostrose tan -invasora y empleó en sus objeciones inconsistentes lenguaje tan -arrogante y descomedido, que la paciencia de los neuronistas tocó á -su límite. Era preciso poner un correctivo á la general aberración. -Algunos sabios, extrañados de mi silencio y considerándome acaso como -el más obligado á volver por los fueros de la verdad, escribíanme en -son de reproche: «¿Qué hace usted? ¿Cómo no se defiende?» - -He sentido siempre invencible repugnancia hacia las ociosas -polémicas. Con ello piérdese un tiempo precioso que podría emplearse -provechosamente en allegar hechos nuevos. ¿Quién ignora, además, -que la verdad, aun indefensa, acaba por prevalecer? Mas ante la -arrolladora marea del error y ante los reiterados requerimientos de -mis amigos, vime obligado á hacer alto en mi camino y descender á la -palestra, doliéndome mucho tener que gastar quizá dos ó tres años en -investigaciones anatomo-patológicas, cuyo fruto no podía ser otro -que confirmar verdades demostradas hacía tiempo por Waller, Ranvier, -Vanlair, Stroebe y otros muchos sabios. Al final de la campaña tuve, -sin embargo, el consuelo de ver que no se había perdido enteramente -el tiempo. Sobre fortalecer varias conclusiones clásicas, algo -inseguras á causa de insuficiencias metodológicas, conseguí recoger -algunas observaciones originales no desprovistas de valor. - -Fuera injusto olvidar que en esta ruda batalla en pro de la verdad -no fuí un solitario; acompañáronme también varios prestigiosos -investigadores á quienes, como á mí, soliviantaron las jactancias -y temeridades de los reticularistas. Mencionemos en primer término -á Perroncito, discípulo favorito de Golgi, que aplicó también al -tema el nuevo método; á Lugaro, Medea, Marinesco y Minea, Tello, -Nageotte, Krassin, etc., etc. Excusado es decir que al triunfo de -la buena causa contribuyó decisivamente el proceder del nitrato de -plata reducido, el cual, con relación al tema debatido, posee la -inestimable ventaja de teñir total y vigorosamente los brotes ó -renuevos de los axones mutilados (cabo central), brotes que es dable -perseguir cómodamente en secciones espesas al través de la cicatriz y -dentro del cabo periférico hasta los mismos aparatos terminales. - -Recordemos ahora algunos antecedentes del problema de la -_regeneración de los nervios_. - -Los patólogos y fisiólogos de la primera mitad del siglo pasado -(Waller, Vulpian, Ranvier, Brown-Sequard, Münzer, etc.) pusieron de -manifiesto el siguiente hecho: cuando en un mamífero joven se corta -un cordón nervioso, la porción de éste situada más allá de la sección -(el _cabo periférico_) degenera y muere rápidamente, reabsorbiéndose -progresivamente las reliquias del axon y mielina; mientras que, meses -después, tanto la cicatriz intermediaria ó internerviosa, como el -cabo periférico, ofrecen numerosas fibras neoformadas que restablecen -total ó parcialmente la sensibilidad y motilidad del miembro -paralizado. - -¿En virtud de qué mecanismo histológico se restaura el cabo -periférico destruído y se regeneran las terminaciones nerviosas en -músculos y superficies sensibles? - -Las soluciones propuestas giraban todas en torno de estas dos: -la _teoría de la continuidad_ ó _monogenista_, sostenida por -Waller, Münzer, Ziegler, Ranvier, Vanlair, Stroebe, Kölliker, -Mott, Halliburton, Harrison, Lugaro, etc.; y la _teoría de la -discontinuidad_ ó _poligenista_, proclamada por algunos fisiólogos -(Vulpian, Brown-Sequard, Bethe) y por buen golpe de anatomo-patólogos -y patólogos (Büngner, Wietting, Ballance, Stewart, Marchand, Medea, -etc.). - -Los mantenedores de la primera solución sostenían que las fibras -neoformadas del cabo periférico representan simplemente la -prolongación, por vía de brote y crecimiento progresivo, de los -cilindros-ejes del cabo central, los cuales conservarían plena -vitalidad gracias á su continuidad con la neurona de origen ó _centro -trófico_; mientras que los adeptos del poligenismo, ó de la segunda -teoría, afirmaban resueltamente que las fibras regeneradas resultan -de la diferenciación y sucesiva transformación de las células de -revestimiento de los tubos nerviosos viejos (núcleo y protoplasma -en vías de división de los corpúsculos de Schwann). Estas células -dispondríanse al principio en cadena ó cordón protoplásmico macizo, -dentro de cuyos anillos surgirían progresivamente, por un acto de -diferenciación, sendos trozos axónicos ulteriormente fundidos en -filamento continuo y, al fin, reunidos con los extremos axónicos -libres del cabo central. - -Excusado es decir que, no sólo por mi convicción neuronista, -sino hasta por el imperio de tendencias irresistibles, repugnóme -invenciblemente esta explicación. Creyente fervoroso en la unidad -de las leyes biológicas y persuadido de que la Naturaleza procede -siempre en sus operaciones con espíritu de estricta economía, no me -cabía en la cabeza que el organismo empleara para la construcción -de los nervios, según la fase evolutiva, dos mecanismos diversos y -casi antagónicos. Porque, de ser cierto el poligenismo en relación -con la regeneración nerviosa, resultaría que durante la neurogénesis -embrionaria el axon representa la obra individual de un neuroblasto ó -célula nerviosa joven; en tanto que, en la regeneración patológica, -el axon neoformado constituye el producto de innumerables células de -Schwann ó _neuroblastos periféricos_, como algunos los llaman, amén -del trozo axónico central, hechura de un neuroblasto embrionario. -Claro es que para ciertos histólogos tamaña contradicción no -existía: para ellos (Fragnito, Joris, Besta, Capobianco, Bethe, -etc.), lo mismo en la regeneración nerviosa que en la neurogénesis -embrionaria, el axon prodúcese mediante la fusión de innumerables -células primitivamente independientes (_teoría catenaria_). Pero -semejante aserción (aceptable para histólogos que sólo habían -explorado las fases tempranas de la neurogenia con métodos fáciles -é impotentes para dar limpia y rigurosamente la silueta de un -cilindro-eje en vías de formación) era incapaz de persuadir á quienes -como v. Lenhossék, Retzius, Edinger, Lugaro, Athias y nosotros, -habíamos contemplado, merced á las insuperables revelaciones del -método de Golgi, imágenes clarísimas é irreprochables de los -neuroblastos y de los axones durante todos sus momentos evolutivos; -imágenes perentoriamente demostrativas, según dejamos expuesto en -otro capítulo, de la _unidad genética_ de las citadas expansiones. - -Entremos ahora en algunos desarrollos acerca de las pretendidas -pruebas presentadas por Bethe y sus principales corifeos. - - Comenzó Bethe sus investigaciones reproduciendo íntegramente los - experimentos de Philippeaux y Vulpian, esto es, resecando en - mamíferos de pocos días trozos de nervio ciático y apartando y - ocultando los cabos de suerte que toda reunión y, por tanto, todo - restablecimiento de la continuidad fisiológica, fuera imposible. - - Trabajando en las referidas condiciones, declaró dicho sabio - que en un cierto número de casos (no en todos, limitación muy - significativa), el examen macro-microscópico de la cicatriz - reveló interrupción absoluta de los segmentos, al mismo tiempo - que una regeneración más ó menos avanzada del periférico, - como lo denotó el hecho de su excitabilidad fisiológica. - Estas observaciones, así como la comprobación de todas las - fases intermedias entre las células de Schwann y los tubos - nerviosos jóvenes, fases ya señaladas por Büngner, condujéronle - á suponer, á semejanza de éste, que los nervios separados - radical y definitivamente de su centro trófico son capaces de - autorregenerarse. Cada axon, pues, representaría la obra común - de muchas células de Schwann, en cuyo protoplasma, arribado á - madurez, se diferenciarían ulteriormente las neurofibrillas, - signo positivo de la aparición de la conductibilidad nerviosa. - - Fundaba Bethe tan radical poligenismo, más que sobre - observaciones histológicas precisas, en los resultados de los - experimentos fisiológicos. Así, cuando en cualquiera de los - casos de sección nerviosa citados se excita eléctricamente el - cabo periférico autorregenerado, el animal, insensible al dolor - (indicio de incomunicación sensitiva), mueve los músculos de - la pierna y pie; mientras que no se obtienen contracciones - musculares si el segmento estimulado es el central. Las - excepciones de esta regla interprétalas Bethe suponiendo que, á - pesar de sus precauciones, hanse creado comunicaciones eventuales - entre los dos cabos. - -Comprobaciones más ó menos completas de estas conclusiones fueron -publicadas no sólo por los afiliados al reticularismo, sino, según -dejo apuntado, hasta por neuronistas tan convencidos como Marinesco y -van Gehuchten. - -En esta situación del ambiente moral emprendimos en 1905 nuestras -investigaciones sobre la _regeneración de los nervios_[235]. Duraron -cerca de dos años, y recayeron sobre gran número de animales (conejo, -gato, perro, etc.). Las principales conclusiones de estos estudios -van condensadas en las siguientes proposiciones: - - [235] Una extensa relación de nuestras observaciones, ilustrada - con profusión de grabados, fué publicada, bajo el título de - _Mecanismo de la degeneración y regeneración de los nervios_, - en _Trabajos del Lab. de Investig. biol._, tomo IV, 1905. Bajo - la forma de resumen, aparecieron también estos trabajos en - el _Boletín del Instituto de Alfonso XIII_, números 2 y 3 de - 1905. En fin, otra comunicación complementaria cierra nuestra - investigación sobre el argumento, á saber: _Les metamorphoses - précoces des neurofibrilles dans la régénération et la - dégénération des nerfs._ _Trab. del Lab. de Investig. biol._, - tomo V, fasc. 2, 1907. - - Añadamos aún que de los referidos estudios salió á luz una - traducción alemana, bajo la forma de libro; y que, en fin, acerca - del tema de la _Regeneración de los nervios_ versó también - nuestro discurso de ingreso en la Academia de Medicina de - Madrid. Esta oración, leída en 30 de Junio de 1907, fué honrada - y enaltecida con un bellísimo discurso de contestación de D. - Federico Olóriz, el ilustre anatómico de San Carlos. - -[Ilustración: Fig. 117.--Cabo central y comienzo de la cicatriz -intermediaria del nervio ciático seccionado y examinado tres días -después de la operación. Gato de pocos días.-- F, fibra del cabo -central; _a_, rama terminal nacida del axon preexistente; C, _b_, -botones finales de las fibras que marchan por la cicatriz; _d_, botón -de que brotan nuevas ramas.] - - 1. Cuando se corta el nervio ciático de un mamífero joven y - se sacrifica el animal varios días después de la operación, - adviértese en los preparados efectuados según el citado proceder - de impregnación, que gran número de los cilindros-ejes del cabo - central son asiento de un fenómeno muy activo de retoñamiento. - Este retoñamiento se efectúa de dos maneras: _a_, la fibra - ó fibras nuevas poseen carácter de terminales y brotan del - cabo ensanchado del axon viejo; _b_, los nuevos conductores - representan ramas colaterales nacidas en ángulo recto ó agudo - del antiguo cilindro-eje. En ambos casos, las ramas neoformadas - afectan aspecto semejante á las fibras de Remak, es decir, que - carecen de vaina medular, invaden el exudado interpuesto entre - los cabos nerviosos, se ramifican á menudo en su camino, y, en - fin, acaban libremente á favor de una _maza ó botón terminal_, - especie de ariete, destinado á empujar las cédulas mesodérmicas y - á fraguar una ruta al través de la futura trama cicatricial (fig. - 117, C, _b_). - - El descubrimiento de esta excrecencia terminal, confirmada - después por las investigaciones de Perroncito, Marinesco, - Nageotte, Sala, Tello, Dustin, Rossi, etcétera, reviste cierta - importancia para la resolución del problema debatido, pues - gracias á dicho botón protoplásmico final, cabe precisar en - los cortes, no sólo el nivel á que ha llegado el proceso - regenerativo, sino el origen y orientación de los cilindros-ejes - neoformados. - - 2. Durante sus fases iniciales, las fibras nerviosas neoformadas, - así como sus botones terminales, carecen de núcleos ó de células - de Schwann; pero desde el tercero ó cuarto día en adelante, los - corpúsculos conectivos embrionarios son atraídos, y aparecen en - torno de los axones desnudos núcleos marginales. Esta precedencia - formativa de los axones regenerados sobre los corpúsculos de - Schwann, compromete singularmente la teoría catenaria, pues - demuestra que durante las primeras fases de la evolución de las - fibras, faltan por completo las cadenas celulares (véanse las - figs. 117 y 118). - -[Ilustración: Fig. 118.--Cabo central del nervio ciático del gato, -donde aparecen los restos del axon necrosado recubiertos por ramas -nacidas de la porción vivaz del axon: estas ramas no aciertan, á -veces, á emerger rápidamente hacia la cicatriz y generan ovillos -complicados (B, C). (La autopsia efectuóse cincuenta y dos horas -después de la operación).] - - 3. Estudiando la marcha de las fibras neoformadas durante los - seis días siguientes á la interrupción nerviosa, reconócese - fácilmente que las mazas terminales crecen al azar en el sentido - de la menor resistencia: un gran número de ellas retrograda, - tanto dentro del cabo central, donde se remontan mucho, como en - los territorios perinerviosos; otra parte de estos conductores, - desorientados y errantes, detiénense ante los obstáculos, trazan - revueltas complicadas y se pierden, en definitiva, para los - efectos de la neurotización del cabo periférico. - -[Ilustración: Fig. 119.--Trozo de cicatriz y cabo periférico del -gato joven, cuyo nervio ciático fué seccionado setenta y dos días -antes. Adviértase cómo los retoños llegados á dicho cabo no forman -cadenas, penetrando ya entre, ya dentro de los estuches del segmento -periférico (vainas viejas de Schwann), á lo largo de las cuales -crecen rápidamente (_f_).-- A, cicatriz; B, cabo periférico. (La -reunión de los cabos fué dificultada por obstáculos mecánicos).] - - Tales axones extraviados, muy abundantes en los casos de - resección de nervios ó de apartamiento intencional de los cabos - nerviosos, caracterízanse por exhibir una maza ó esfera terminal - gigantesca capsulada, frecuentemente en vías de degeneración. - Estas bolas finales enormes pertenecen á fibras detenidas en su - crecimiento (fig. 120, _c_). - - 4. Transcurridos diez ó doce días en los animales adultos, y - seis ó siete en los de pocas semanas, las fibras jóvenes no - extraviadas, errantes por el tejido cicatricial intercalar, - asaltan los estuches del cabo periférico, dentro de los cuales - caminan, apartando á su paso los detritus de mielina todavía - no reabsorbidos. Al nivel de los obstáculos, las nuevas fibras - se dividen á menudo, y las ramas marchan flexuosas, caminando - indiferentemente, tanto por las bandas de Büngner, como por sus - intersticios (fig. 119, _b_, _c_). - -[Ilustración: Fig. 120.--Curiosos ovillos de fibras regeneradas -creados junto al cabo central ó dentro de éste, á causa de los -obstáculos que para desembocar en la cicatriz encuentran los retoños. -Muchos de éstos siguen trayectos retrógrados, trazando espiras -innumerables. Algunos, en fin, rompen la vieja membrana de Schwann, -exhibiendo recio botón final, revelador de larga detención (_c_, _d_, -_b_).] - - 5. Cuando, repitiendo el experimento de Vulpian, Brown-Sequard, - Bethe, etcétera, tras la interrupción traumática de un nervio - se interponen obstáculos á la reunión inmediata de los cabos - nerviosos, obsérvase frecuentemente, dos o tres meses después - de la operación, una regeneración muy avanzada del segmento - periférico. Examinado éste con ayuda de nuestro proceder de - teñido, percíbense en su interior numerosos axones jóvenes que - se terminan constantemente, y á niveles diferentes, dentro - del cordón nervioso periférico, á favor de un menudo botón de - crecimiento ó de un espesamiento fusiforme (figura 119, _f_). - - La exploración de la extensa y accidentada cicatriz que junta - los cabos nerviosos distantes, revela, no la ausencia de - fibras nerviosas unitivas, según admitían arbitrariamente los - partidarios de la teoría catenaria, sino un plexo nervioso - complicado, formado por hacecillos de fibras ameduladas, y - extendido sin interrupción desde el cabo central al periférico. - - 6. Las fibras nerviosas neoformadas divídense repetidamente en la - cicatriz, y muy especialmente en la frontera del cabo periférico, - donde, frecuentemente, cada axon grueso se resuelve en un - _bouquet_ de finas ramillas terminales. Las ramas generadas por - cada axon no van consignadas á un solo tubo viejo, antes bien, - se reparten en varios de los vacíos estuches; de donde resulta - que, un grupo relativamente pobre de axones aferentes, puede - inervar buena parte del nervio degenerado (figura 119, _b_, _d_). - Notemos que las consabidas ramas, siempre orientadas hacia la - periferia, así como sus mazas libres, son hechos absolutamente - inconciliables con la teoría catenaria. - - 7. El proceso de la multiplicación de las células de Schwann - del cabo periférico obedece, no al fin de producir cadenas de - elementos transformables por autorregeneración, según afirman - Büngner y Bethe, en cilindros-ejes, sino al de segregar - substancias estimulantes, susceptibles de atraer y encauzar hacia - las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas las fibras - nerviosas jóvenes errantes por la cicatriz. - -[Ilustración: Fig. 121.--Fenómenos de retoñamiento abortado de los -axones del cabo central. Gato de varias semanas, siete días después -de la operación.-- A, tubo con brotes abortados; B, axon varicoso con -bola final; C, tubo dentro del cual los retoños han producido haces y -ovillos complicados.] - -Dejo dicho ya que un joven investigador italiano, Aldo -Perroncito[236], discípulo del ilustre histólogo de Pavía, sirvióse -también del método del nitrato de plata reducido (cuya utilidad -para las investigaciones anatomo-patológicas fué ya anunciada por -mí en 1904), para el estudio de la regeneración de los nervios. Las -conclusiones á que llegó este sabio coincidieron casi exactamente con -las mías, salvo haber logrado sorprender la existencia de divisiones -y de ramas neoformadas en el cabo central en fecha más temprana que -yo, es decir, desde el segundo día de la sección, y haber descrito -perfectamente las formas iniciales de los haces y ovillos nerviosos, -señalados por diversos autores y detalladamente descritos por -nosotros (figuras 120 y 121, C). - - [236] _A. Perroncito_: Sulla questione della rigenerazione - autogena delle fibre nervose. Nota preventiva. _Boll. della - Società Medico chirurgica di Pavia._ Seduta 19 Maggio, 1905. - (Publicado en Septiembre de 1905). Un trabajo extenso y con - grabados apareció en 1906, del cual se publicó traducción - en _Beiträge zur pathol. Anat. u. zur Allgem. Pathologie v. - Ziegler_, Bd. XLII, 1907. - - * * * * * - -Mi aludido trabajo sobre la _Regeneración de los nervios_ tuvo por -objetivo esencial conseguir la prueba objetiva de que las nuevas -fibras aparecidas en el _cabo periférico_ de un nervio cortado -representan incontestablemente brotes axónicos del _cabo central_. -En cambio, descuidamos algo el examen de los actos iniciales de la -regeneración misma (comportamiento de los axones del cabo central -durante los dos primeros días), tema muy ilustrado, según dejamos -dicho, por Perroncito. Á subsanar esta falta se encaminó cierta -comunicación publicada en 1907[237]. En ella, además de comprobar -algunos hechos interesantes señalados por el joven discípulo de -Golgi, pusimos de manifiesto: - - [237] _Cajal_: Les metamorphoses précoces des neurofibrilles, - etc. _Trab. del Lab._, tomo V, 1907. - - 1. Que los primeros retoños del cabo central brotan de - preferencia al nivel de los espesamientos axónicos vecinos del - _disco de soldadura_ (tubos medulados). - - 2. Que los cilindros-ejes del cabo periférico no mueren - instantáneamente al ser bruscamente interrumpidos de su centro - trófico; antes bien, pasan, señaladamente en la vecindad de la - cicatriz, por cierto proceso agónico, durante el cual ensayan - la formación de mazas de crecimiento, botones y ramificaciones, - producciones efímeras y frustradas por no ser influídas por - efluvios vivificantes emanados del centro trófico (neurona con su - núcleo). - -[Ilustración: Fig. 122.--Cilindros-ejes del cabo periférico de un -nervio cortado. Nótese en la zona próxima á la herida fenómenos de -supervivencia y regeneración de las neurofibrillas (C, D). (Gato, -cuarenta y ocho horas de la operación).] - - 3. Que cuando el axon muere súbitamente por aplastamiento ú - otras injurias traumáticas, el protoplasma necrosado, de aspecto - pálido y granuloso, es frecuentemente invadido por neurofibrillas - aisladas, de reciente formación, las cuales acaban mediante - anillos, asas y otras figuras (véanse en la figura 123, _a_, - _c_, _d_, los curiosos retoñamientos intra-axónicos de las - neurofibrillas nacidas en la porción viva del axon). Semejantes - fenómenos se desarrollan también en el cabo periférico de los - nervios cortados (fig. 122, _a_). - -[Ilustración: Fig. 123.--Fenómenos de retoñamiento intra-axónico -de las neurofibrillas en axones mortificados por la presión de las -pinzas (_a_, _b_, _d_, _c_).-- D, porción central de un axon de que -emanan retoños. (Cincuenta y dos horas de la operación en el gato).] - - 4. En fin, que estos y otros actos vegetativos de neurofibrillas - aisladas, así como los fenómenos más atrás señalados de - metamorfosis del esqueleto neurofibrillar del soma neuronal - (rabia, acción del frío, etc.), implican la idea de que las - hebras del axon coloreables por la plata se componen de unidades - vivientes infinitesimales, las _neurobionas_, capaces de crecer y - multiplicarse con relativa autonomía en el seno del neuroplasma, - y susceptibles de disponerse, según las circunstancias, en - colonias intra-axónicas de variable arquitectura. La mencionada - hipótesis de las _neurobionas_, explicativa de muchos cambios - estructurales de las neuronas, fué acogida simpáticamente por los - autores. - -Á causa de estos trabajos, buen número de autores regresaron al -neuronismo. Entre los arrepentidos recordamos á Dorhn, Levi, -Marinesco y van Gehuchten. Siguieron luego los trabajos de -confirmación de Guido Sala, Nageotte, Minea, Lugaro, Dustin, Sala -y Cortese, Modena, y sobre todo de Tello, á quien debemos un -brillante estudio sobre la _regeneración de las placas motrices_ -y terminaciones sensitivas[238]. Ni hay que olvidar aquellos que, -sirviéndose de otros métodos, apoyaron el monogenismo: Krassin, Mott -y Halliburton, Stewart, Poscharisky, Edmont, Stuart, etc. La opinión -reaccionó, al fin, vigorosamente en favor de la doctrina clásica del -_desarrollo continuo_ ó _monogenista_. - - [238] _F. Tello_: Dégénération et régénération des plaques - motrices après la section des nerfs. _Trab. del Lab. de Invest. - biol._, tomo V, 1907. - - _Idem_: La régénération dans les fuseaux de Kühne. _Trab. del - Lab. de Invest. biol._, fasc. 4, vol. V, 1907. - -Hasta Alfredo Bethe, el batallador campeón del catenarismo, en sus -réplicas, no exentas de vivacidad y acrimonia, y señaladamente -en cierto trabajo polémico aparecido en 1907, mostrose bastante -conciliador, pues no negaba ya la capacidad regenerativa de las -fibras del cabo central ni la llegada de sus brotes hasta las -fronteras del cabo periférico; limitábase solamente á defender la -necesidad del concurso de las _células de Schwann_ de este último -segmento para hacer efectiva la restauración nerviosa. Algún tiempo -después, apremiado quizá por los argumentos irrebatibles aducidos -por Perroncito, Lugaro, Marinesco y nosotros, el inquieto fisiólogo -de Estrasburgo tomó el partido de abandonar el campo[239]. _¡Victis -honos!_ - - [239] Así me lo anunció varios años después, no sin algún dejo - de melancolía, al acusar amablemente recibo de mi obra en dos - volúmenes, _Degeneración y regeneración del sistema nervioso_. - -Añadamos aún que autoridades tan prestigiosas como Retzius, v. -Lenhossék, Schiefferdecker, Edinger, Heidenhain, Verworn, Harrison, -etc., que asistieron de lejos, aunque con simpática atención, á los -incidentes del debate, adoptaron explícita ó implícitamente en sus -escritos la doctrina monogenista ó de la continuidad. - -Huelga decir que la maltratada _concepción neuronal_ salió de la -prueba fortalecida y subyugante. Lejos de hallar, según esperaban -sus adversarios, en el tema de la regeneración nerviosa insuperables -dificultades, encontró, por el contrario, nuevos argumentos, á cuya -luz no pocos fenómenos enigmáticos de la estructura y mecanismo -vegetativo del protoplasma nervioso recibieron inesperados -esclarecimientos. - -[Ilustración: Fig. 124.--Corte de la médula espinal, ganglio raquídeo -y raíz anterior de un embrión de pollo de tres días. Adviértase que -todos los axones son continuos, partiendo de sendos neuroblastos.-- -A, raíz anterior; B, ganglio raquídeo; _b_, _c_, neuroblastos -jóvenes.] - - * * * * * - -El otro trabajo aludido al principio del presente capítulo versó -sobre la _Génesis de los nervios y expansiones neuronales en el -embrión_[240]. Según era de presumir, conseguí corroborar, con ayuda -del nuevo método, todas las interesantes revelaciones hechas de 1890 -con auxilio de la reacción cromo-argéntica. Y después de señalar é -impugnar errores de interpretación en que, engañados por técnicas -imperfectas, cayeron Balfour, Beard, Dorhn, Paton, Capobianco, -Fragnito, Besta, Pighini, O. Schültze, etc., logré sentar las -siguientes conclusiones: - - [240] _Cajal_: Génesis de las fibras nerviosas del embrión y - observaciones contrarias á la teoría catenaria. _Trab. del Lab. - de Invest. biol._, tomo IV, 1906. - - _a_) Que el _axon_ representa constantemente una prolongación - primaria del _neuroblasto_ ó célula nerviosa embrionaria, según - descubrió His y confirmamos nosotros, Lenhossék, Kölliker, - Harrison, etc. (fig. 124, A, _a_). - - _b_) Que todas las vías nerviosas primeramente aparecidas, - desde el tercer día de la incubación en el pollo, en el eje - cerebro-raquídeo, constan exclusivamente de axones continuos sin - el menor rastro de núcleos ni de cadenas celulares. - - _c_) Que asimismo faltan dichas cadenas celulares en los nervios - ó vías nerviosas extracentrales, siendo escasísimos al principio - los núcleos de origen mesodérmico (del tercero al cuarto día de - la incubación) intercalados en ellas. - - _d_) Que el nervio óptico carece al principio de todo núcleo - intercalar. - - _e_) Que las dendritas se forman posteriormente al axon, - resultando del estiramiento en direcciones múltiples del - protoplasma neuroblástico, y no por aposición de materia - indiferenciada ni por fusión de series celulares. - - _f_) Que las _neurofibrillas_ se diferencian primeramente en la - porción del neuroblasto donde surge el _cono de crecimiento_, - extendiéndose después á lo largo del axon rudimentario y - modelando dentro del cono mismo una especie de pincel ó paquete - fusiforme. - - _g_) Que algunos axones, durante su marcha al través de los - tejidos, exhiben una _maza terminal_ ó hinchazón olivar libre, - semejante á la peculiar de las fibras nerviosas en vías de - regeneración (más adelante interpretamos estas tumefacciones - finales como _conos de crecimiento_ de axones extraviados é - hinchados por detención en su marcha) (fig. 125, _a_). - - Omitimos aquí la enumeración de muchos datos referentes á las - metamorfosis del armazón neurofibrillar de las neuronas, al - crecimiento y complicación estructural de los nervios, á la - aparición de las terminaciones nerviosas sensoriales (retina y - aparato acústico), á la diferenciación de las neuronas de los - ganglios raquídeos, etc., etc. - -Un resumen de estas investigaciones (confirmadas en principio por -Held, según veremos más adelante) fué comunicado á la _Sección -anatómica del Congreso internacional de Medicina_ celebrado en Lisboa -en Abril de 1906. - -Ardía yo en deseos de ensayar la nueva fórmula en el análisis de -las _degeneraciones y regeneraciones de las vías centrales_, tema -sobre el cual habíanse publicado infinidad de monografías (Eichorst, -Stroebe, Schiefferdecker, Kahler, Homen, Lowenthal, Ziegler, Coën, -Barbacci, Lugaro, Nageotte, etc.). - -[Ilustración: Fig. 125.--Fibras nerviosas del trigémino marchando -libremente al través del mesodermo. Repárese en la ausencia de -cadenas celulares.-- _a_, botón de crecimiento; _b_, bifurcación. -(Embrión de pollo á los tres días y medio de la incubación.)] - -Aunque con algunas variantes de apreciación, casi todos los autores -convenían en que es imposible la regeneración de la _substancia -blanca_ de la médula espinal, cerebro, cerebelo, etc., acaso por -ausencia de elementos orientadores ó _células de Schwann_. Mis -observaciones, recaídas en el _nervio óptico y médula espinal_, -confirmaron en principio la precedente conclusión; pero demostraron -también que la irregenerabilidad no es ley fatal é ineluctable, sino -resultado secundario de ambiente químico desfavorable al crecimiento -de los retoños. En el cabo central de los axones cortados prodúcense -también _mazas_ y _botones de crecimiento_ que penetran en la -cicatriz; de estos conos emanan á veces proyecciones secundarias -prolijamente subdivididas. Mas, en virtud de causas desconocidas, -días después de la lesión, los brotes axónicos recién formados se -marchitan sin cruzar la cicatriz, acabando por reabsorberse. - -Durante el año de 1907 dí también á la estampa otras monografías, -sobre cuyo contenido no puedo insistir aquí. Citemos un trabajo -efectuado con la colaboración de Rodríguez Illera[241] sobre la -_estructura comparada del cerebelo_; otro concerniente al _aparato -reticular interno de Golgi-Holmgren_[242], teñido mediante cierta -variante especial del método del nitrato de plata reducido; -algunas _notas microfotográficas_[243] con la descripción de -aparatos destinados á la proyección cinematográfica de copias de -preparaciones espesas ó de planos múltiples; cierta exploración -sobre la _regeneración y degeneración_ de las fibras del cerebro y -cerebelo[244] (descubrimiento de la llamada _bola de retracción_ -del cabo central del axon y de otros curiosos fenómenos); algunas -_nuevas fórmulas de fijación_[245] _destinadas á la técnica de las -impregnaciones argénticas_; y, en fin, dos artículos de carácter -polémico publicados en el _Anatomischer Anzeiger_. - - [241] _S. R. Cajal_ y _R. Illera_: Quelques nouveaux details sur - la structure de l’écorce cérébelleuse. (Avec 9 gravures). _Trab. - del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907. - - [242] _Cajal_: L’appareil réticulaire de Golgi-Holmgren coloré - par le nitrate d’argent. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo - V, 1907. - - [243] _Idem_: Notes microphotographiques. (Avec 6 gravures). - _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907. - - [244] _Idem_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres - nerveuses du cervelet et du cerveau. (Avec 4 gravures). _Trab. - del Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907. - - [245] _Idem_: Quelques formules de fixation destinées à la - méthode du nitrate d’argent. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo V, 1907. - -Constituye el primero[246] ardoroso y razonado alegato en favor de -la concepción neuronal de His y Forel, apoyado sobre imponente masa -de pruebas concordantes deducidas del proceso de la neurogénesis -y del mecanismo de la regeneración de los nervios. En el segundo -artículo[247], publicado simultáneamente en Alemania y España, se -responde á cierta crítica gratuita de H. Held, defensor de la vieja -y abandonada teoría de Hensen, y se comunican significativas y -convincentes observaciones sobre la _evolución de los neuroblastos_ -y la _diferenciación neurofibrillar_. Acerca de este último trabajo, -bastante rico en hechos originales, diremos algo más adelante. - - [246] _Cajal_: Die histogenetischen Beweise der Neuronentheorie - von His und Forel. Mit. 24 Abbild. _Anat. Anzeiger._ Bd. XXX, - 1907. - - [247] _Idem_: Nouvelles observations sur l’évolution des - neuroblastes avec quelques remarques sur l’hipothèse - neurogénétique de Hensen-Held. (Avec 16 gravures). _Trab. del - Lab. de Invest. biol._, tomo V, 1907, y _Anat. Anzeiger._ Bd. 37, - 1908. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XX - - Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido por honores y - recompensas extraordinarios. -- La medalla de oro de Helmholtz - y el premio Nobel. -- Felicitaciones y agasajos a granel. -- - Inconvenientes de la celebridad. -- Mi viaje á Estocolmo: - ceremonias, festejos y discursos. -- Miseria de nuestra - representación diplomática. -- Moret, que tuvo siempre para - mí benevolencias inmerecidas, pretende hacerme ministro. -- - Asombro de los vividores de la política al saber que rechazaba - tan codiciado honor. -- Tras del Domingo de Ramos, vino, según - temía, mi semana de pasión. -- Mordeduras de la emulación y del - despecho: mis polémicas con Apáthy y Held. - - -En Febrero de 1905 recibí gratísima nueva. En recompensa de mis -modestos trabajos científicos, una de las Corporaciones científicas -más prestigiosas del mundo, la _Real Academia de Ciencias_ de Berlín, -por acuerdo tomado á fines de 1904, tuvo la bondad de adjudicarme -la _medalla de oro de Helmholtz_. Llegóme tan lisonjera noticia por -atento oficio del Ministro de Estado, acompañado de la comunicación -oficial de la Embajada alemana en Madrid[248]. Pocos días después -transmitíame esta Embajada, además del Reglamento de la Institución -del premio Helmholtz, dos enormes medallas: una de oro, de peso de -620 gramos, y otra de cobre, copia de la anterior. Según muestra el -grabado adjunto, en el anverso aparece la efigie del genial físico -alemán, y en el reverso la inscripción: _Ramón y Cajal. Año de 1904_. - - [248] La comunicación oficial de la Academia lleva la fecha de 26 - de Enero de 1905. - -Al pronto no me dí cuenta cabal de la importancia y alcance de tan -honorífica distinción. Adquiridos antecedentes por la lectura del -citado Reglamento, quedé pasmado al saber que la susodicha medalla -se otorgaba cada dos años al autor que hubiere dado cima á más -importantes descubrimientos en cualquiera rama del saber humano. Con -asombro y rubor leí la lista de los laureados. - -Instituída la medalla en 1892, en vida del ilustre físico alemán, fué -adjudicada nada menos que á E. du Bois Reimond, Weierstrass, Robert -Bunsen y Lord Kelvin. Y fallecido Helmholtz, siguió otorgándose á -sabios del siguiente calibre: en 1898, á R. Virchow; en 1900, á Sir -C. G. Stockes; en 1906, á H. Becquerel; en 1908, á E. Fischer; en -1910, á J. H. van Hoff; en 1912, á Schevendener...; todos lumbreras -de la ciencia, investigadores y creadores geniales. Avergonzado -estaba de verme intercalado en esta serie de gloriosos iniciadores -científicos con la medalla de 1904. - -Sin extremar la modestia hasta considerarme exento de merecimientos ---lo que constituiría agravio para la doctísima Academia berlinesa-- -séame lícito sospechar que en la propuesta de 1904 entró por mucho -el cordial afecto y sincera estimación de mi ilustre amigo el Dr. -Waldeyer, firmante, á título de _Secretario de la Presidencia_, de la -mencionada comunicación académica. - -[Ilustración: Fig. 126.--Anverso de la gran medalla de Helmholtz.] - -[Ilustración: Fig. 127.--Reverso con el nombre del recipiendario.] - -Divulgada la noticia por la Prensa, que la aderezó con generosos y -espirituales elogios, tuve que hacer frente al inevitable alud de -felicitaciones y mensajes congratulatorios, desde el enviado en -nombre de S. M. el Rey por su Secretario Sr. Merry del Val, hasta los -recibidos de las más humildes Corporaciones populares. Todos fueron -cordialmente agradecidos[249]. - - [249] Mención especial merecen, entre otros obsequios, la - artística _placa conmemorativa_, ofrendada por los alumnos de - la Facultad de Medicina de Madrid (26 de Enero de 1905), adorno - que vino á hacer _pendant_ en mi despacho á otra preciosa joya - de la orfebrería catalana con que me agasajó en 1904 la Academia - Médico-farmacéutica de Barcelona. - -Transcurridos algunos meses, y cuando el ánimo reposado y tranquilo -volvía á saborear las dulzuras y sorpresas del trabajo concentrado y -silencioso, cierta mañana de Octubre de 1906 sorprendióme, casi de -noche, cierto lacónico telegrama expedido en Estocolmo y redactado en -alemán. El texto decía solamente: - - _Carolinische Institut verliehen Sie Nobelpreiss._ - -Firmaba mi simpático colega Emilio Holmgren, Profesor de la Facultad -de Medicina. Poco después llegó otro telegrama de felicitación de -mi entrañable amigo el profesor G. Retzius. En fin, transcurridos -algunos días, obraba en mi poder la comunicación oficial[250] del -_Real Instituto Carolino_ de Estocolmo, Corporación á cuyo cargo -corría la adjudicación del premio Nobel para la _Sección de -Fisiología y Medicina_. Aparte la honra inestimable que se me hacía, -el citado premio tenía expresión económica nada despreciable. Al -cambio de entonces, equivalía en especies sonantes á unos 23.000 -duros. La otra mitad fué muy justamente adjudicada al ilustre -Profesor de Pavía Camilo Golgi, creador del método con el cual dí yo -cima á mis descubrimientos más resonantes. - - [250] He aquí el texto del documento, redactado, por cierto - en limpio castellano: «El _Instituto Carolino de Medicina y - Cirugía_, que en virtud del testamento otorgado el día 27 de - Noviembre de 1894 por D. Alfredo Nobel, está facultado para - recompensar, con el premio fundado por el citado señor, el - descubrimiento científico más importante que durante los últimos - tiempos haya venido á enriquecer la Fisiología y la Medicina, ha - acordado el día de la fecha conceder á D. Santiago Ramón y Cajal - la mitad del premio correspondiente al año de 1906, en atención á - sus meritorios trabajos sobre la estructura del sistema nervioso. - Estocolmo, 25 de Octubre de 1906. El Claustro de Profesores del - _Instituto Carolino de Medicina y Cirugía_.» - -Si la _medalla de Helmholtz_, galardón puramente honorífico, causóme -halagüeña impresión, el famoso premio Nobel, tan universalmente -conocido como generalmente codiciado, prodújome sorpresa mezclada -con pavor. Interpretando á la letra el Reglamento de la _Institución -Nobel_, parecía imposible otorgar el premio por la Sección de -Medicina y Fisiología á los histólogos, embriólogos y naturalistas. -Además, hasta entonces habíase solamente adjudicado á bacteriólogos, -patólogos y fisiólogos. - -Ante la perspectiva de felicitaciones, mensajes, homenajes, banquetes -y demás _sobaduras_ tan honrosas como molestas, hice los primeros -días heroicos esfuerzos por ocultar el suceso. Vanas fueron mis -cautelas. Poco después, la Prensa vocinglera lo divulgó á los cuatro -vientos. Y no hubo más remedio que subirse en peana y convertirse -en foco de las miradas de todos. ¡Cuánto hubiera dado yo por poseer -uno de esos secretos burladeros que, con el nombre de _vedados ó -fincas de caza_ (desperdigados por los breñales de Torrelodones ó El -Escorial), constituyen recurso supremo de nuestros políticos ante los -asaltos de la pública curiosidad! Por desgracia, careciendo de las -aficiones cinegéticas de D. Antonio Maura ó del Conde de Romanones, -tuve que entregarme indefenso á los homenajes más ó menos sinceros y -protocolarios de Corporaciones é individuos. - -[Ilustración: Fig. 128.--Una de las hojas artísticamente miniadas -del diploma del premio Nobel, con las firmas de los profesores del -Instituto Carolino.] - -Metódica é inexorablemente se desarrolló el temido programa -de agasajos: Telegramas de felicitación; cartas y mensajes -congratulatorios; homenajes de alumnos y profesores; diplomas -conmemorativos; nombramientos honoríficos de Corporaciones -científicas y literarias; calles bautizadas con mi nombre en ciudades -y hasta en villorrios; chocolates, anisetes y otras pócimas, -dudosamente higiénicas, rotuladas con mi apellido; ofertas de -pingüe participación en empresas arriesgadas ó quiméricas; demanda -apremiante de pensamientos para álbums y colecciones de autógrafos; -petición de destinos y sinecuras...; de todo hubo y á todo debí -resignarme, agradeciéndolo y deplorándolo á un tiempo, con la sonrisa -en los labios y la tristeza en el alma[251]. En resolución, cuatro -largos meses gastados en contestar á felicitaciones, apretar manos -amigas ó indiferentes, hilvanar brindis vulgares, convalecer de -indigestiones y hacer muecas de fatigada satisfacción. ¡Y pensar -que yo, para garantizar la paz del espíritu y huir de toda posible -popularidad, escogí deliberadamente la más obscura, recóndita y -antipopular de las ciencias!... - - [251] No todos los agasajos se redujeron á corteses enhorabuenas - y á efímeras efusiones de banquetes conmemorativos. Algunos - homenajes tuvieron valor material positivo, aparte su alta - significación espiritual. Recordemos la gran _medalla de oro_, - esculpida por el genial artista Mariano Benlliure, costeada - por suscripción entre los alumnos, profesores de San Carlos y - muchos médicos de Madrid; el _magnífico Álbum_, verdadera joya - de arte, avalorado con primorosas acuarelas, ofrecido por todas - las Corporaciones y fuerzas vivas de la cultísima Valencia; el - _diploma honorífico_, admirablemente decorado, remitido por los - médicos españoles de Buenos Aires, los cuales, deseosos además - de colaborar materialmente en alguna de mis investigaciones - científicas, abrieron suscripción pública para costear la - publicación de uno de mis libros (de esta obra, publicada en - 1910, trataremos más adelante), etc. - - Excusado es decir cuán vivo agradecimiento guardo de todos esos - y otros generosos regalos, que conservo orgulloso, no sólo como - testigos de mi buena estrella, sino del fervoroso patriotismo - de muchos excelentes españoles de aquende y allende el mar, los - cuales, inspirados en nobilísima solidaridad espiritual, estiman - como propia toda honra rendida por el extranjero á uno de sus - hermanos. - -[Ilustración: Fig. 129.--Anverso de la medalla Nobel.] - -[Ilustración: Fig. 130.--Reverso con una alegoría de la Medicina.] - -No incurramos, sin embargo, en exageraciones que en el caso actual -pudieran sonar á ingratitudes. Ni es lícito extremar los fueros -del egoísmo. Fuerza es reconocer que los honores rendidos á los -hombres que, por algún concepto persiguieron el enaltecimiento de -su patria, son éticamente bellos y eficazmente ejemplares: brotan -de sentimientos de solidaridad y gratitud harto nobles para ser -vituperables. Toda alma bien nacida debe agradecerlos y rememorarlos. -Pero las gentes latinas somos extremosas en todo. En contraste con la -moderación y frialdad de los pueblos del Norte, carecemos del sentido -de la medida. Y lo que comenzó por ser ofrenda acariciadora, acaba -por resultar importunidad mortificante. En España --y díganlo si no -los Echegaray, los Galdós, los Benavente, los Cávia y otros muchos -justamente homenajeados--, para salir con bien de los obsequios y -agasajos de amigos y admiradores, hay que tener corazón de acero, -piel de elefante y estómago de buitre. Al dulzor de los primeros -momentos síguese cierta apacible amargura. Al modo de la amistad -vehemente y ruda, entre nosotros la fama estruja al acariciar: besa, -pero oprime. Nos arrebata las suavidades del hábito; turba la paz -del espíritu; coarta el sacrosanto albedrío, convirtiéndonos en -blanco de impertinentes curiosidades; hiere la humildad, obligándonos -de continuo á pensar y hablar de nosotros; y, en fin, altera la -trayectoria de nuestra vida, torciéndola en caprichosos é inútiles -meandros. - -Á fuer de sincero, debo confesar algo que acaso haga sonreir -irónicamente al lector. Como insinué hace poco, el premio Nobel -prodújome más miedo que alegría. Medallas, títulos, condecoraciones, -son distinciones relativamente toleradas por émulos y adversarios. -Pero ¡un gran premio pecuniario!... La honra opulenta es algo -irritante y difícilmente soportable. - -Hay, por otra parte, un gran fondo de verdad en el dicho vulgarísimo -de que la adversidad sigue á la ventura como la sombra al cuerpo. -Ambas parecen, en efecto, constituir fases alternativas de la -irremediable oscilación del humano destino. Y no por la influencia -de los quiméricos hados, sino porque la fortuna excesiva tiene la -nefasta virtud de cambiar los sentimientos de los hombres. Ya lo -dijo Séneca --y perdóneseme la pedantería-- en forma insuperable: -«Conforme crece el número de los que admiran, crece el de los -que envidian. Puse todo mi empeño en levantarme sobre el vulgo, -haciéndome notable por alguna particular cualidad, y no conseguí sino -exponerme á los tiros de la envidia y descubrir al odio la parte en -que podía morderme.» - -¿Cómo tomarán --me decía-- mis contradictores extranjeros los dones -de mi buena estrella? ¿Qué dirán de mí todos esos sabios cuyos -errores tuve la desgracia de poner en evidencia? ¿Cómo justificar -á los ojos de tantos preclaros investigadores preteridos, cuyos -superiores merecimientos me complazco en reconocer, las preferencias -del Instituto Carolino? En fin, y volviendo los ojos á nuestra -querida España, ¿qué haría yo para consolar á ciertos profesores ---algunos paisanos míos--, para quienes fuí siempre una medianía -pretenciosa, cuando no un mentecato trabajador? Porque --¡doloroso -es reconocerlo!-- los mayores enemigos de los españoles, son los -españoles mismos. - -Luego veremos que mis recelos estaban justificados y que los -disgustos comenzaron ya durante mi estancia en la capital de Suecia. -Y no ciertamente á causa de los sabios suecos, modelo de cortesía y -buen sentido, sino del extraño carácter del copartícipe del premio, -una de las personas más engreídas y endiosadas que he conocido. - -Pero, descartando comentarios prematuros, digamos algo de mi viaje. -Ordenan los Estatutos de la _Institución Nobel_ que los laureados -concurran personalmente á la solemne ceremonia del reparto de -los premios, que se celebra todos los años el 10 de Diciembre, -aniversario de la muerte de Alfredo Nobel, y que, además, expliquen -y demuestren, en conferencia pública, lo más esencial de sus -descubrimientos científicos. Si á nuestro ilustre Echegaray y al -altísimo poeta italiano Carducci, fuéles dispensado el viaje, en -atención á su avanzada edad, yo no pude ni debí sustraerme á la -costumbre, que significa además obligado y cortés testimonio de -gratitud al Patronato de la Institución Nobel y á la generosidad del -pueblo escandinavo. - -Púseme, pues, en marcha, y llegué á Estocolmo el 6 de Diciembre, días -antes del comienzo de las fiestas. Después de abrazar efusivamente -á mis buenísimos amigos y colegas del _Instituto Carolino_, Dr. -Retzius, G. Holmgren y H. Henschen, fuí presentado al célebre C. -Golgi, mi compañero de premio, y á los demás profesores laureados -llegados de Francia é Inglaterra. Eran éstos J. G. Thomson, á -quien se adjudicó el _premio de Física_, por sus penetrantes -investigaciones acerca de la naturaleza de la electricidad, y H. -Moissan, que recibió el _premio de Química_, en consideración á su -invención del horno eléctrico y á sus trabajos sobre el fluor. Dejo -apuntado ya que el famoso G. Carducci, recipiendario del _premio de -la Poesía_, excusó su ausencia por enfermo. En fin, el _premio de la -Paz_ fué otorgado al americano Teodoro Roosevelt. Importa consignar, -en descargo del circunspecto pueblo sueco, que tan extraña decisión -fué tomada por el _Storthing_ noruego, á quien, según cláusula -del testamento Nobel, incumbe conferir el _premio de la Paz_. ¿No -es el colmo de la ironía y del buen humor convertir en campeón -del pacifismo al temperamento más impetuosamente guerrero y más -irreductiblemente imperialista que ha producido la raza yanqui? - -La ceremonia de la adjudicación de los premios fué una fiesta pomposa -y de altísima idealidad. Celebróse, según costumbre, en el gran salón -de la _Real Academia de Música_, adornado al efecto con el busto de -Nobel, rodeado de flores. Sobre el estrado presidencial veíanse las -banderas y emblemas de Suecia y de las naciones á que pertenecían -los laureados. Presidió S. M. el Rey, acompañado de los Príncipes y -Princesas, con su brillante séquito, y asistieron el Gobierno, el -Cuerpo diplomático, los descendientes de la familia Nobel, altos -funcionarios palatinos y militares, representación de las Cámaras -suecas y del Ayuntamiento de la ciudad, profesores y alumnos de la -Universidad y, en fin, numerosas y elegantísimas damas. - -Inició la fiesta el profesor Törnebladh, miembro del _Patronato -Nobel_, con un noble discurso, en el cual, después de trazar la -historia de la fundación del premio, hizo un elogio caluroso de -la ciencia, que coronó repitiendo la conocida máxima de Pasteur: -«_La ignorancia separa á los hombres, mientras que la ciencia los -aproxima_.» - -Los diplomas y medallas fueron entregados personalmente por S. M. -el Rey, que proclamó los candidatos. En cada caso, el Presidente -de la Academia promotora de la propuesta elogió en breve y sentida -oración los méritos del recipiendario. Según era de presumir, el -discurso encomiástico de los laureados de _Fisiología y Medicina_ -corrió á cargo del ilustre Conde de Mörner, Presidente del _Instituto -Carolino_. - -Días después, comenzaron las conferencias de los candidatos -premiados. En el día prefijado para la mía, y ante público selecto -é imponente, expuse lo más esencial de mi labor de investigador, -ateniéndome estrictamente á los hechos y á las inducciones -naturalmente surgidas de los mismos. Conforme á mi costumbre, y á fin -de hacerme entender hasta de los profanos, hice uso de gran número de -cuadros policromados de grandes dimensiones. Mi lección fué, según -creo, del agrado del público. En todo caso, mereció benévolos elogios -de los periódicos de la localidad. - -De acuerdo con los precedentes, el texto de todas las conferencias -fué publicado semanas después en lujosísimo volumen, adornado con -bellísimos emblemas en colores, con la copia de las medallas, los -retratos de los laureados, y enriquecido además con los sendos -discursos de presentación de los padrinos y del representante oficial -del _Patronato Nobel_[252]. - - [252] Este elegante libro se titula: _Les prix Nobel en 1906_. - Una tirada aparte de mi discurso, con magníficas copias de los - cuadros murales, fuéme regalada por el Patronato Nobel. Diversas - Revistas científicas la insertaron, singularmente los _Archivio - di Fisiologia_, del Dr. G. Fano, vol. V, fasc. 1, Firenze, 1908. - -Impórtame hacer constar que en la susodicha conferencia hice de -mi compañero el profesor C. Golgi el elogio cordial imperiosamente -exigido por la justicia y la cortesía. No procedió con igual -hidalguía el sabio italiano al pronunciar su lección sobre _La -doctrine des neurones_. Contra lo que todos esperábamos, trató en -ella, más que de puntualizar los valiosos hechos descubiertos por él, -de sacar á flote su casi olvidada _teoría de las redes intersticiales -nerviosas_. - -Estaba en su derecho al escoger el tema de su lección. Lo malo fué -que al defender su estrafalaria lucubración --que pudo disculparse -en 1886, cuando los datos básicos de la conexión interneuronal no -habían sido señalados--, hizo gala de un orgullo é injusticia tan -inmoderados, que produjeron deplorable efecto en la concurrencia. -Ni por incidencia siquiera aludió á los casi innumerables trabajos -neurológicos aparecidos fuera de Italia, y aun en Italia misma, -desde la remota fecha de su obra magna sobre la _fina estructura del -sistema nervioso_. Para el anatómico de Pavía, ni Forel, ni His, -ni yo, ni Retzius, ni Waldeyer, ni Kölliker, ni van Gehuchten, ni -v. Lenhossék, ni Edinger, ni mi hermano, ni Tello, ni Athias, ni -siquiera su compatriota Lugaro, habíamos añadido nada interesante -á sus hallazgos de antaño. Por lo mismo, se creyó dispensado de -rectificar ninguno de sus viejos errores teóricos. La ciencia -había sido definitivamente fijada, gracias á la infalibilidad -del sabio italiano, en el año de gracia de 1886, época dichosa -en que se definió y divulgó el dogma intangible de la moderna -neurología. Huelga decir que en sus dibujos y descripciones del -cerebro, cerebelo, médula, asta de Ammon, etc., no aparecía ninguna -de las disposiciones señaladas por mí y confirmadas por todos -los autores; y cuando se columbraba alguna era artificiosamente -disfrazada y falseada, á fin de adaptarla, _velis nolis_, á sus -caprichosas concepciones. El noble y discretísimo Retzius estaba -consternado; Holmgren, Henschen y todos los neurólogos é histólogos -suecos contemplaban al orador con estupefacción. Y yo temblaba de -impaciencia al ver que el más elemental respeto á las conveniencias -me impedía poner oportuna y rotunda corrección á tantos vitandos -errores y á tantos intencionados olvidos. - -No he comprendido jamás á esos extraños temperamentos mentales, -consagrados de por vida al culto del propio _yo_, herméticos á -toda novación é impermeables á los incesantes cambios sobrevenidos -en el medio intelectual. Para que, dentro de lo humano, semejante -actitud fuera conciliable con el criterio del interés personal, sería -preciso que el progreso se paralizara, que los sabios renunciaran al -privilegio de la crítica y que el nivel mental de los investigadores -descendiera tan bajo, que el talento ensoberbecido, en virtud de -sugestión irresistible, impusiera dogmáticamente á todo el mundo sus -visiones personales. Mas como imaginar todo esto es desposarse con -el absurdo, no concibo, repito, á menos de apelar a la psiquiatría -en busca de expresiones adecuadas, la psicología de los susodichos -temperamentos. - -Por lo demás, harto prevista tenía yo la referida contrariedad, -desde el punto y hora en que supe cuál era mi compañero de premio. Y -ello contribuyó no poco á que la noticia me causara más amargura que -satisfacción. Porque si hay un histólogo en Italia de quien jamás -haya recibido un franco testimonio de estimación ó de justicia, es el -sabio de Pavía[253]. ¡Cruel ironía de la suerte, emparejar, al modo -de hermanos siameses unidos por la espalda, á adversarios científicos -de tan antitético carácter! - - [253] Este juicio, que acaso parezca harto severo, palidece al - lado del de varios anatomo-patólogos é histólogos italianos, á - quienes he oído cosas peregrinas sobre la dictadura universitaria - ejercida por el sabio lombardo y sobre las amarguras de los - candidatos al profesorado, poco dispuestos á aceptar sin crítica - los dogmas del maestro. - -La misma olímpica altivez y pretencioso empaque mostró mi compañero -en su brindis del banquete oficial. Esta fiesta solemne fué ofrecida -por los miembros de la Institución Nobel, y á ella asistieron -los Príncipes y magnates, el Cuerpo diplomático y distinguidas -representaciones de las Corporaciones populares y académicas. (Por -cierto que S. M., muy amable conmigo, me recordó sus viajes por -Andalucía, é hizo gentiles elogios de las bellezas de España y del -carácter de sus naturales). - -Á la hora de los brindis, hablaron muy discreta y elocuentemente -algunos Ministros, los ilustres Presidentes de las _Academias_ y -de la _Institución Nobel_ y los representantes de los países á que -pertenecían los pensionados (menos el encargado de la Legación de -España, que excusó su asistencia). En mi honor el profesor Sundberg -pronunció en francés un _toast_ amabilísimo. Y después, en sendos -discursos de gracias, brindamos cortésmente todos los laureados. - -Creo que no desentoné en aquel concierto de afable cortesanía y -gentil confraternidad. En mi breve discurso, pronunciado en francés, -puse especial empeño en consagrar sentido recuerdo á investigadores -preclaros, tan merecedores ó más que Golgi y yo del honroso galardón. -He aquí el texto, que reproduzco para los aficionados á la oratoria -oficial, por necesidad ceremoniosa y ritualista. - - Mesdames et Messieurs: Ces moments de profonde émotion ne - sont pas les plus favorables pour extérioriser les sentiments - que j’éprouve devant une aussi brillante assemblée et dans - une aussi solennelle occasion. Je me bornerai donc tout - simplement à exprimer à l’_Institut Carolin_, ma profonde - gratitude pour l’honneur extraordinaire qu’il m’a fait en me - décernant, conjointement avec l’illustre Golgi, le _prix Nobel - de Physiologie et de Médecine_. Je dois aussi remercier de tout - mon cœur les bienveillantes et généreuses paroles que le savant - president de cette Corporation vient de m’adresser en son très - eloquent toast. - - Les découvertes scientifiques sont presque toujours le résultat - de l’ambiance intelectuelle. C’est un labeur collectif dans - lequel il est souvent difficile d’attribuer le mérite à un savant - déterminé. L’_Institut Carolin_, s’inspirant d’un grand sentiment - de justice et d’équité, a bien voulu qu’un des copartageants du - prix Nobel pour la Physiologie et la Médecine soit l’illustre - Golgi, le prestigieux maître italien, qui, par l’invention - de très importantes méthodes de recherche et par l’esprit - d’observation scrupuleuse et exacte, a le plus contribué à la - connaissance de la fine structure et du mécanisme fonctionnel des - centres nerveux. Néanmoins, d’autres savants ont aussi collaboré - très activement à l’œuvre commune, et si vous trouvez dans le - réglement de l’Institution Nobel une borne infranchissable à - votre générosité et à vos sentiments d’équité, je croirais, - moi, commettre une grave injustice si je ne rappellais pas à - cette heure, les noms glorieux de His, le génial et regretté - embryologue de Leipzig; de Forel, le savant naturaliste et - neurologue suisse; de v. Kölliker, le vénérable maître, le Nestor - de la micrographie à qui la mort seule pût faire cesser le combat - qu’il livrait à la nature vivante à la quelle il a arraché tant - de secrets; de Ehrlich, Marchi et de Weigert, createurs des - importantes méthodes de recherches neurologiques. Je n’oublie pas - non plus la légion de jeunes et brillants professeurs tels que v. - Lenhossék, Dogiel, Lugaro, v. Gehuchten, Held, Edinger, Fusari, - L. Sala, Holmgren, etc., etc.; enfin, l’un de vos chercheurs - des plus feconds et infatigables, l’illustre anthropologue, - histologue et embryologue, auquel l’anatomie comparée du système - nerveux est redevable de grandes et positives conquêtes: j’ai - nommé --vous l’avez tous deviné sans doute-- le Professeur de - Stockholm, G. Retzius. - - Tous ces savants, méritent également le grand honneur que je suis - heureux de partager aujourd’hui avec le maître de Pavie, parce - que, outre leurs recherches originales, tous ont contribué à - suggérér, préparer et developper plusieurs points importants de - mes modestes découvertes. - - Je finis en levant mon verre pour proposer un toast à la - confraternité des hommes de science, en faisant des vœux pour - qu’en dépit des préjugés de nationalité ou d’école, et en - s’inspirant tous du haut et généreux exemple du grand savant - Nobel, gloire du pays scandinave, ils se reconnaissent comme - des fidèles compagnons voués à une œuvre commune, qui ne peut - s’affirmer et progrésser que dans un esprit collectif de justice - et d’affection réciproque. - -Aparte las magníficas fiestas oficiales, debemos mencionar todavía, -para ser completos, otras atenciones y finezas con que algunos -sabios insignes y, en general, el cultísimo y hospitalario pueblo -sueco, procuró amenizar nuestra estada en Estocolmo. Recordemos el -banquete ofrecido á los laureados por el Conde de Mörner, Presidente -del _Instituto Carolino_, y cuya esposa é hijas, prototipos de la -espléndida belleza escandinava, hicieron á maravilla los honores de -la casa; la comida íntima con que me obsequió el Dr. Retzius, en -cuyo hotel tuve ocasión de conversar con su admirable compañera y de -conocer la suave y elegante comodidad del hogar sueco; la función de -gala ofrecida á los forasteros en el Teatro de la Opera; la gira á la -antiquísima Universidad de Upsala --el Oxford de Suecia--; la visita -al _Skating-Ring_, donde se cultiva el favorito deporte de los países -hiperbóreos; el paseo por la bahía, y, en fin, la gira al interesante -Parque zoológico, donde, entre otras curiosidades, se admira cierta -colección de viviendas rústicas, con las ingeniosas labores caseras á -que, durante los larguísimos inviernos suecos, se entrega la familia -del campesino. - -Para terminar el relato de mi viaje á Suecia, de cuyos habitantes -guardo recuerdos gratísimos, referiré una anécdota y una observación. - -Reciente la separación de Noruega, osé manifestar á un alto -dignatario, á quien tuve el honor de ser presentado, la extrañeza -con que habíamos sabido en España la impasibilidad de Suecia ante -el desgarramiento de la patria común. Y el amable interlocutor, en -vez de deplorar amargamente el hecho, según yo presumía, limitóse -á contestarme, con la sonrisa en los labios: «Tontos de remate -hubiéramos sido si, por mantener por la fuerza nuestra unión con -el vecino país, hubiéramos desnivelado nuestro presupuesto en -_superávit_, y suspendido la triunfadora campaña emprendida en pro de -la cultura general y en contra del alcoholismo.» - -La observación concierne á la sórdida miseria con que España costea -los gastos de su representación en el extranjero. Mientras el -Ministro de Suecia en Madrid y los representantes diplomáticos de -Francia, Inglaterra, Italia, etc., en Estocolmo viven en magníficos -hoteles, con el decoro correspondiente á su rango, el encargado de -Negocios de España en dicha nación vegeta precariamente en un piso -segundo de modestísima casa de vecindad. Tan bochornoso contraste -trajo consigo cierta omisión, notada por muchos y poco halagadora -para nuestra patria. Rindiendo culto á la cortesía y á la costumbre, -cada Ministro extranjero acreditado en la corte sueca, festeja al -compatriota laureado con un banquete íntimo, al cual asiste lo más -escogido de la colonia de la nación correspondiente. Todos rindieron -esta prueba de consideración al paisano honrado con el premio Nobel, -todos..., menos nuestro Ministro, que deplorando sin duda la falta de -local decoroso y de recursos, soslayó el consabido acto de cortesía. -Á bien que la falta fué gentil y gallardamente compensada --no -obstante la modestia de sus medios-- por el cultísimo Secretario de -la Legación, Sr. R. Mitjana, quien, dicho sea de pasada, me acompañó -amablemente en mis paseos por la ciudad y en mi visita á Upsala -(hablaba el sueco) y se condujo conmigo como el más campechano y -fraternal de los amigos. - -Y el citado caso no es único, por desgracia. En todas las capitales -visitadas por mí (salvo París) he observado con pena que la Legación -española es la más lamentable y mezquina. Por decoro nacional, ¿no -habría manera de remediar algo tan desairada situación? - - * * * * * - -El tercer suceso próspero --ó que pudo serlo para mí--, anunciado en -el sumario del presente capítulo, fué el empeño del ilustre Moret, á -la sazón jefe del partido liberal, en hacerme Ministro de Instrucción -pública. Ya en 1905, honrándome en el Ateneo con sus amables -pláticas, me anunció sus deseos. Yo me limité á darle las gracias, -contestándole con evasivas corteses. La verdad es que ni yo me sentía -político, ni estaba preparado para el arduo oficio de Ministro, ni -acertaba á descubrir en mí, al hacer examen de conciencia, las dotes -en nuestro país indispensables para regir dignamente una cartera. - -Recordará el lector que, cuando en 1905, D. Antonio Maura derribó -la situación conservadora dirigida por Villaverde, subió al poder -el partido liberal, bajo la presidencia de D. Eugenio Montero Ríos. -Desgraciadamente, la poderosa fuerza política acaudillada antaño por -Sagasta, había perdido su cohesión, dividida en grupos atómicos. Y -á la cabeza de cada fracción figuraba un prohombre aspirante á la -suprema jefatura. - -Mientras tanto, ocurrían los vergonzosos sucesos de Barcelona -(procacidad de los catalanistas del _Cut-cut_ é indignación -patriótica, aunque inoportuna, del ejército). Montero Ríos hubo -de dimitir, y la jefatura fué transferida á D. Segismundo Moret, -_leader_ de la más importante agrupación liberal. Preciso es -reconocer que, no obstante sus altos prestigios, el ilustre orador -demócrata no dispuso nunca de una mayoría disciplinada. Resuelto á -restaurar á todo trance la unidad del partido, concibió el plan, -una vez terminadas las fiestas de la boda real, de disolver los -Cuerpos colegisladores y convocar nuevas elecciones. Deseaba acometer -resueltamente la reforma constitucional y votar leyes de tendencia -francamente democrática. - -Fué por Marzo de 1906 cuando, en una conferencia celebrada en su -casa, me comunicó el insigne político su pensamiento y me expresó -el deseo de que le prestara mi insignificante concurso. Excuséme, -como otras veces, escudado en mi inexperiencia parlamentaria. Pero -la elocuencia de D. Segismundo era terrible. Con frase inflamada -en sincero patriotismo, expuso las grandes reformas de que estaba -necesitada la enseñanza, encareciendo el honor reservado al Ministro -que las convirtiera en leyes; añadió que también los hombres de -ciencia se deben á la política de su país, en aras del cual es -fuerza sacrificar la paz del hogar, cuanto más las satisfacciones -egoístas del laboratorio; y citóme, en fin, para acabar de seducirme, -el ejemplo de M. Berthelot y de otros grandes sabios, que no se -desdeñaron para elevar el nivel cultural de su país, en formar parte -de un gobierno. - -Sus cálidas exhortaciones hicieron mella en mi flaca voluntad. Y -excitado á mi vez por aquel verbo cautivador, tuve la debilidad de -apuntarle algunas reformas encaminadas á sacudir la Universidad -española de su secular letargo: la contrata, por varios años, de -eminentes investigadores extranjeros; el pensionado, en los grandes -focos científicos de Europa, de lo más brillante de nuestra juventud -intelectual, al objeto de formar el vivero del futuro magisterio; -la creación de grandes Colegios, adscriptos á Institutos y -Universidades, con decoroso internado, juegos higiénicos, celosos -instructores y demás excelencias de los similares establecimientos -ingleses; la fundación, en pequeño y por vía de ensayo, de una -especie de _Colegio de Francia_, ó centro de alta investigación, -donde trabajara holgadamente lo más eminente de nuestro profesorado -y lo más aventajado de los pensionados regresados del extranjero; la -creación de premios pecuniarios en favor de los catedráticos celosos -de la enseñanza ó autores de importantes descubrimientos científicos, -á fin de contrarrestar los efectos sedantes y desalentadores del -escalafón, etc. - -Y cuando esperaba yo que Moret se mostrara asustado ante un plan -de reformas que implicaba la demanda á las Cortes de créditos -cuantiosos, contestóme jubiloso: --Estamos perfectamente de acuerdo. -En cuanto se plantee la próxima crisis, usted será mi Ministro de -Instrucción pública--. Y embobado por la magia de su palabra y por el -ascendiente de su talento me abstuve de contradecirle. - -Semanas después (Abril de 1906) asistí al _Congreso médico -internacional_ de Lisboa. Allí, lejos de la peligrosa sirena -presidencial, recapacité seriamente acerca del arduo compromiso -en que me había metido. Y acabé por advertir que, desorganizado -el partido liberal, era quimera esperar el logro del decreto de -disolución é imposible, por tanto, acometer la magna obra de nuestra -elevación pedagógica y cultural. Ante mis compañeros de profesión, y, -sobre todo, á los ojos de los políticos de oficio, iba yo á resultar, -no un hombre de buena voluntad vencido por las circunstancias, -sino un vulgar ambicioso más. Y esto repugnaba á mi conciencia de -ciudadano y de patriota. - -Y, bajo el peso de tales reflexiones, escribí á Moret retirándole -mi promesa y excusando mi informalidad. El Presidente se enfadó -mucho conmigo. Tuvo, sin embargo, la magnanimidad de perdonar -mis veleidades; y meses después llevó su benevolencia hasta el -punto de elevar al Gobierno á uno de mis amigos, D. Alejandro San -Martín. El cultísimo profesor de San Carlos, con quien había yo -cambiado impresiones acerca de las reformas universitarias más -urgentes, asumió el delicado encargo de defenderlas, sin abandonar, -naturalmente, personales iniciativas, algunas acaso demasiado -atrevidas (aludo, sobre todo, á la supresión indirecta de la -bochornosa enseñanza libre, desconocida en el extranjero). - -Mis fáciles vaticinios cumpliéronse de todo en todo. La discordia -que minaba al partido esterilizó los patrióticos anhelos de Moret, -quien no obtuvo el ansiado decreto de disolución. Y conforme era de -esperar, el Ministerio de que yo debía formar parte (crisis de Junio -de 1906), vivió angustiosa y precariamente, entre intrigas menudas y -luchas intestinas. En fin, dos meses después cayó D. Segismundo con -la amargura de no haber logrado la unión del partido ni dado cima á -ninguna de las grandes reformas democráticas que meditaba. - - * * * * * - -Decía más atrás que el _premio Nobel_ concedido por primera vez -en 1906 á histólogos, causóme más miedo que satisfacción. ¿Cómo -reaccionarán --pensaba-- aquellos pocos sabios, no exentos de mérito, -cuyos errores teóricos tuve la desgracia de poner en evidencia? - -Poco tardaron en darme una respuesta. En significativo contraste -con las grandes figuras de la neurología que, inspiradas en noble -generosidad, se apresuraron á felicitarme, algunos histólogos -y naturalistas que me distinguieron siempre con su hostilidad -se exaltaron desaforadamente contra mi modesta persona. Era ya -tiempo, según mis piadosos cofrades, de aplastar definitivamente -el _neuronismo_, soterrando de paso á su más fervoroso mantenedor. -Y en sus invectivas había tanta injusticia, se acompañaban de tan -virulentas personalidades, resultaban, en fin, tan desproporcionadas -con la insignificancia de mis corteses reparos de otro tiempo, que -fuera candoroso excluir cierto vínculo etiológico entre ellas y mi -inesperada ventura. - -No deja, en efecto, de ser significativo el que mi antiguo amigo H. -Held, uno de los detractores de entonces, á quien por cierto había -yo tratado siempre con la consideración debida á su incansable -laboriosidad y positivos méritos, (había sido fervoroso adepto -del neuronismo y hasta traductor en 1894 de un libro mío)[254], -se indignara precisamente en 1907[255], á pretexto de que en -cierta comunicación de mi cosecha, relativa á la _génesis de las -neurofibrillas_, no estimé pertinente discutir ni aceptar la vetusta -teoría neurogenética de Hensen, concepción definitivamente rechazada, -hacía la friolera de diecisiete años, por eminencias neurológicas -del fuste de Kupffer, Ranvier, His, Golgi, Kölliker, Lenhossék, -Retzius, Lugaro, Athias, etcétera. En cuanto á S. Apáthy, el fogoso -naturalista de Klausenburg, esperó también hasta dicho año de -1907, para sentirse agraviado por las objeciones que, de pasada, -me sugiriera en 1903 su aventuradísima lucubración acerca de la -continuidad de las neurofibrillas en los vermes[256]. - - [254] _H. Held_: Kritische Bemerkungen zu der Verteidigung - der Neuroblasten und der Neurontheorie durch R. Cajal. _Anat. - Anzeiger._ Bd. XXX, 1907. - - [255] _S. Apáthy_: Bemerkungen zu den Ergebnissen R. y Cajals - hinsichtlich der feineren Beschaffenheit des Nervensystems. - _Anat. Anzeiger._ Bd. XXXI, 1907. - - [256] _Cajal_: Un sencillo método de coloración selectiva del - retículo protoplásmico, etc. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo II, 1913. - -Penetrado harto bien de la psicología de ciertos sabios y de la -intención de la nueva campaña, procuré conducirme en mis réplicas -con perfecta ecuanimidad y justicia, persuadido de que, en esta -clase de lides, pasión y razón suelen estar siempre en proporción -inversa. Desentendíme, pues, de todos los ataques personales y fuíme -derechamente al terreno de la observación. - -La tesis central de H. Held --simple modificación, por otra parte, -de la vieja concepción de Hensen-- consistía en admitir que el -cono de crecimiento de los axones embrionarios no crece libremente -hacia su destino por entre los elementos extraños, según creíamos -haber demostrado His, Kölliker, Lenhossék, yo, Harrison, etc., -sino que corre encauzado por el interior de un sistema de tubos -comunicantes preestablecidos. En la _médula primordial_, tales -conductos orientadores hallaríanse representados por las _células -ependimales_ ó epitélicas; fuera de la médula, es decir, para los -conos y axones aventurados en pleno _mesodermo_, los citados estuches -estarían constituídos por cadenas radiadas de corpúsculos conectivos -primordiales. Notemos que, en su nueva investigación, Held hizo uso -de mi proceder del nitrato de plata reducido, salvo que en lugar de -fijar las piezas en alcohol, según hacía yo, aplicó de preferencia la -_piridina_, el fijador del método de Donaggio. - -Fácil fué para mí, después de estudiar nueva y esmeradamente el tema, -demostrar en preparaciones irreprochables la sinrazón de mi colega de -Leipzig[257]. Entre otras observaciones incontestables, resueltamente -favorables á la concepción de His, expuse las siguientes: - - [257] _Cajal_: Nouvelles observations sur l’évolution - des neuroblastes avec quelques remarques sur l’hypothèse - neurogénétique de Hensen-Held. Avec 18 figures. _Anat. Anzeiger._ - Bd. XXXII, 1908. - - _a_) Los _conos de crecimiento_ recién formados (embrión de pollo - de dos días) crecen y marchan en la médula primitiva, no por - dentro de las _células epiteliales_ (que forman, según es sabido, - un sistema de fibras radiadas á partir del epéndimo), sino entre - dichas células, conforme lo persuade perentoriamente tanto la - absoluta falta de forro exógeno en los axones cortados de través, - como los frecuentes retrocesos, revueltas y extravíos de los - mismos antes de encontrar su camino (fig. 131, _a_, _b_, _d_). - -[Ilustración: Fig. 131.--Trozo de médula espinal primitiva (A) y de -tejido mesodérmico vecino, tomado de un embrión de pato de tres días. -Nótese cómo en los neuroblastos más jóvenes los conos de crecimiento -marchan siempre entre las células, tanto dentro como fuera de la -médula.-- E, F, conos que cruzan libremente el espacio perimedular; -D, _f_, conos cuya posición libre en el mesodermo es evidente.] - - _b_) Los conos cruzan el espacio plasmático perimedular sin ayuda - de ningún corpúsculo orientador (fig. 131, _e_, F). - - _c_) En el seno del _mesodermo_ resulta facilísimo reconocer - axones absolutamente libres, es decir, alejados de toda célula - conjuntiva embrionaria, los cuales se orientan perfectamente al - través de las lagunas intercelulares (fig. 131, D, _f_). - - _d_) En ocasiones descúbrense en el bulbo conos de crecimiento - caídos por azar en el líquido ventricular, los cuales después - de una revuelta vuelven á la substancia gris, orientándose - definitivamente (fig. 132, A, E), sin ayuda de estuches celulares. - - _e_) Con frecuencia se descubren en muchos nervios, tales como el - patético, etc., revueltas iniciales incongruentes, denotadoras de - extravíos que al fin son rectificados. - -[Ilustración: Fig. 132.--Trozo de un corte del bulbo de un embrión -de pollo de cuatro días. Adviértase cómo fibras nerviosas caídas por -accidente en el ventrículo (A, E, C) aparecen libres, orientándose en -él para dirigirse á su destino al través de toda la trama nerviosa.] - - _f_) La sección transversal de las raíces nerviosas en sus más - tempranas fases no revelan ningún forro celular, ni siquiera la - presencia de núcleos marginales. - - _g_) Los neuroblastos simpáticos y muchos elementos nerviosos de - los centros emigran, en el curso del desarrollo, de su yacimiento - originario, circulando libremente por entre otros corpúsculos - hasta alcanzar su destino. Fuera absurdo suponer que un robusto - neuroblasto simpático es capaz de alojarse y correr por dentro - de un corpúsculo mesodérmico, mucho más delgado que él. - - _h_) En la regeneración patológica es comunísimo sorprender - axones que caminan y se orientan al través de exudados serosos y - hasta de coágulos sanguíneos, lejos, por tanto, del concurso de - las supuestas _Leitzellen_ de Held. - - _i_) Los experimentos de Tello demostraron que, cuando se - secciona el nervio óptico, una parte de los brotes siguen - dirección retrógrada, invaden la retina y, á impulsos de su - potencia de crecimiento, barrenan las capas de esta membrana sin - necesitar para ello de la preformación de estuches orientadores - (fig. 134, A). - -[Ilustración: Fig. 133.--Corte de la retina del embrión de pollo de -cuatro días. Se demuestra en esta figura que la primera forma del -neuroblasto es bipolar (C, B) y no monopolar.-- _a_, _b_, conos de -crecimiento cuya posición intercelular es indiscutible.] - - _j_) En fin, los experimentos de cultivo artificial de los - nervios embrionarios (experimentos de Harrison y de los sabios - de su escuela efectuados en larvas de batracio) demuestran - perentoriamente que los axones y conos de crecimiento son - susceptibles de crecer y marchar al través del plasma nutritivo, - y cuando por azar tropiezan en hilos de fibrina ó con elementos - mesodérmicos, se deslizan sobre ellos como una planta joven sobre - su tutor (_estereotropismo_ de Loeb y Harrison, etc.). - - Aparte los datos de alcance polémico, el citado trabajo encierra - también algunos hechos nuevos, en cuya reseña detallada es - imposible entrar aquí. Mencionemos solamente un estudio sobre - la evolución de las células nerviosas de la retina; otro sobre - la marcha de los neuroblastos en la médula espinal primitiva; y - otro, en fin, sobre la génesis del gran simpático. - -[Ilustración: Fig. 134.--Corte de la retina del conejo adulto, -cuyo nervio óptico fué cortado. Nótese un robusto retoño (A) que, -extraviado, atraviesa por propio impulso y sin vainas celulares, todo -el espesor de la membrana, desde la capa de las fibras del nervio -óptico.] - -Particularmente interesantes son, con relación á la retina y á la -médula espinal estos dos hechos: _a_, que el neuroblasto unipolar de -His va precedido, según señalé ya en 1890 (el hecho fué negado por -His y otros), de una _fase bipolar_ (fig. 133, C, D, B), y _b_, que -los conos trazan á menudo revueltas antes de orientarse, chocando con -la basal (fig. 133, _a_, _b_), por entre cuyos pilares se deslizan. - - El escrito, ó más bien diatriba de Apáthy, virulenta en el fondo - y groseramente descortés en la forma, y reveladora, además, - de una ignorancia casi absoluta de toda mi obra científica, - encaminóse principalmente á refutar, en provecho de cierta - singular concepción tocante al origen y significación fisiológica - de las neurofibrillas de los vermes (_hirudo_, _pontobdella_, - _lumbricus_, etc.), mis ideas sobre la disposición y conexiones - de estos filamentos, ideas compartidas en principio por casi - todos los histólogos investigadores del asunto (Donaggio, - Lugaro, Michotte, van Gehuchten, Marinesco, Nageotte, Tello, - Azoulay, H. Rossi, Levi, Perroncito y, en parte, hasta el mismo - Held, mi contradictor en otros respectos). - - El punto sobre que Apáthy hizo particular hincapié, fué su - conocida teoría de la _continuidad neurofibrillar_. En sentir - del sabio húngaro, las _neurofibrillas_ y sus _filamentos - elementales_ representan el factor exclusivamente conductor - del sistema nervioso. Dispersas unas veces, reunidas otras - en hacecillos compactos, las citadas hebras cruzarían sartas - de neuronas sin anastomosarse entre sí, por lo menos, en los - centros. Durante la época embrionaria, las neurofibrillas - surgirían primeramente en la extremidad de los nervios, para - invadir secundariamente los corpúsculos gangliónicos, verdaderas - encrucijadas de aquellos conductores. En consecuencia, el - protoplasma neuronal gozaría exclusivamente de actividad trófica. - En fin, al nivel de las terminaciones nerviosas sensitivas, - sensoriales ó motrices, las consabidas hebras elementales - dispondríanse en asas de retorno ó en redes difusas perfectamente - continuas. Tanto el remate como el origen de las neurofibrillas - constituiría, por tanto, pura ilusión. Todo comunica con todo. - - Para sostener tan arriesgadísima tesis y combatir el - neuronismo, el sabio húngaro apoyábase en sus excelentes y - rarísimas preparaciones de los ganglios de la sanguijuela y de - otros vermes. Á este mismo terreno acudí yo para refutarle, - abundantemente pertrechado de bien logradas preparaciones, cosa - fácil, porque precisamente ciertas fórmulas del nitrato de plata - reducido colorean espléndidamente las neurofibrillas del _Hirudo_ - y _Alaustomum_. - - Para dar cima á mi empresa, sometí á severo análisis y - escrupulosa revisión todos los hechos de observación aducidos por - Apáthy. Y la confrontación de sus dibujos, harto esquemáticos - y tendenciosos, con los míos, escrupulosamente copiados del - natural, mostró bien á las claras que mi virulento contradictor - había contemplado la naturaleza á través de un prejuicio - teórico. En efecto, ni en las _células de la retina_, ni en los - _corpúsculos simpáticos_, ni en los _sensitivos_ del _hirudo_, es - dable percibir el menor indicio de que las neurofibrillas pasen - de una célula á otra. Además, mis preparados demostraron en el - esófago y faringe de la sanguijuela la existencia indiscutible - de neurofibrillas sensitivas terminadas libremente bajo la - cutícula epitelial. Y, en fin, por lo que hace al comportamiento - de las hebras elementales dentro del soma neuronal, mostré, - con absoluta evidencia, que al encontrarse en el protoplasma - pierden su individualidad, generando redes perfectas. Semejantes - retículos aparecen claramente ¡quién lo creyera! hasta en los - dibujos de Apáthy. ¿Qué más prueba de que su concepción de - la independencia neurofibrillar representa pura visión de un - espíritu preocupado?... - -Creo sinceramente, sin temor de incurrir en la nota de presuntuoso, -que los argumentos de hecho esgrimidos por mí contra las teorías -harto discordantes de Held y de Apáthy, son en el estado actual -de la ciencia irrebatibles. Al menos hasta ahora nadie ha -conseguido refutarlos. Por lo demás, en la reflexiva Alemania -la teoría neurogenética del profesor de Leipzig tuvo muy escaso -eco. Desaprobáronla resueltamente, ó se mostraron esquivos hacia -ella, los grandes maestros, como Edinger, Waldeyer, Heidenhain, -Schiefferdecker, etc. Contra ella alzóse también briosamente en -América, sobre abrumadora masa de pruebas experimentales, el célebre -Harrison y su escuela. En fin, en Italia y Francia no granjeó, que yo -sepa, un solo adepto. - -En cuanto al violento Apáthy, que me amenazaba al principio con no -sé cuantos libros y folletos aplastantes, guardó en lo sucesivo un -silencio que semeja á un acto de contrición. - - * * * * * - -He aquí otra ruda batalla librada en favor del neuronismo. ¿Será la -última? - -Mucho lo dudo. El morboso afán de afirmar y destacar la propia -personalidad, de ser original á ultranza, hace estragos en nuestra -época. Cediendo la juventud á la ley del mínimo esfuerzo, gusta -de revisar valores que reputa dudosos. Y prefiere, en el orden -científico, en vez de descubrir nuevas verdades, destruir el -patrimonio ideal del pasado. ¡Es tan cómodo edificar con materiales -labrados por otros, una teoría personal aunque sea ilusoria!... - -¡Qué pena da luchar de continuo con los hombres para defender la -verdad, en vez de combatir contra la naturaleza para arrancarle -nuevas verdades!... ¿Pero cómo evitarlo? ¿Quién ignora que cada -conquista científica desaloja un error arraigado, y que detrás -de él suele esconderse la soberbia irritada cuando no el interés -exasperado?... - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XXI - - _Relación abreviada de los trabajos efectuados en el último - decenio_ (1907 _á_ 1917). -- Estudios de anatomía comparada sobre - el _cerebelo_, _bulbo raquídeo_ y origen de los _nervios motores - y sensoriales_ de peces, aves y mamíferos. -- Estructura del - núcleo. -- Supervivencia de las neuronas fuera del organismo. -- - Nuevas investigaciones sobre la _degeneración y regeneración_ en - la médula, cerebro y cerebelo. -- Experimentos de transplantación - de nervios. -- Hechos favorables á la teoría neurotrópica. -- - Producción de nervios artificiales en los ganglios transplantados. - - -Réstame sólo, para terminar el presente libro, dar cuenta sumaria -de la labor desarrollada durante los años posteriores á 1907. Esta -labor fué casi tan intensa y variada como en las épocas de mayor -acometividad inquisitiva. Abomino del egoísmo antipatriótico de -quienes, llegados á la cima, no piensan sino en tumbarse á la -bartola. Permítaseme la vanagloria de decir que ni me enervan los -triunfos ni me abaten injusticias; antes bien, después de recibir un -galardón, redoblo mi laboriosidad para merecerlo y, cuando incurro en -error, me esfuerzo para hacérmelo perdonar. Y, por encima de todo, -los ajetreos y emociones del Laboratorio me cautivan y deleitan. - -Referir en extracto el contenido de todas las monografías y libros -publicados en el referido decenio, exigiría, no dos capítulos, sino -otro tomo de regular dimensión. Empero me doy cuenta del cansancio -del lector, que debe estar mareado si ha tenido la paciencia de -asistir al fastidioso desfile de tantas minucias descriptivas. -Además --¿por qué no confesarlo?--, los progresivos achaques de la -edad ponen freno á mi pluma, de cada día más rebelde al pensamiento. -No en vano se han pasado treinta y siete años arrebolado sobre -las cuartillas ó palideciendo sobre el ocular. La emoción de lo -inesperado fatiga el corazón, y la atención ahincada y sin tregua -labra en las vías cerebrales hondas rodadas; por ellas marcha -trompicando el pensamiento, que, al chocar con los obstáculos, -produce menos luz que calor. - -En estilo casi telegráfico paso, pues, á enumerar la tarea -experimental de los últimos años. Propóngome, para restar prolijidad -á mi relato, prescindir del índice ó sumario que vengo haciendo de -las materias tratadas en cada monografía. De algunas no diré nada. -Mi plan consiste en escoger los hechos de que guardo más agradable -impresión ó que prometen mayor rendimiento teórico. - -Y para proceder con algún orden, comenzaré por agrupar mis escritos -en tres clases: _monografías descriptivas_, _comunicaciones técnicas_ -y _libros de conjunto_. - -=Monografías histológicas.=--Desarrollan diversidad de asuntos, -dominando, empero, los temas de Anatomía comparada y de Anatomía -patológica del sistema nervioso. - -1. La primera serie de comunicaciones aparecida durante los años -1908 y 1909 enfoca la _Histología comparada del cerebelo_, del -_bulbo raquídeo_, de los _ganglios acústicos_ y el modo de _origen -y terminación de los nervios sensoriales y motores_ de mamíferos, -aves y peces, etc. Semejantes preferencias obedecen á mera razón de -comodidad. Dejamos apuntado ya que, en los animales jóvenes y en -los fetos avanzados, el método argéntico introducido por nosotros -en la técnica neurológica (fijación en _piridina_ o en _alcohol -amoniacal_), muéstrase superiormente expresivo. Con admirable -limpieza y variedad de matices revela tanto las neuronas voluminosas -como sus robustos cilindros-ejes, los cuales cabe perseguir á -placer al través de las masas de substancia gris retrasadas en su -evolución y, por tanto, apenas teñidas. De esta preciosa ventaja se -han aprovechado en sus investigaciones de anatomía comparada Tello, -Beccari, Mesdag, Lenhossék y otros muchos. - -[Ilustración: Fig. 135.--Detalles del modo de conexión, por contacto, -del nervio vestibular, con las células gigantescas del núcleo -tangencial del bulbo de las aves.-- A, D, F, placas y pedículos -terminales del referido foco vestibular; _a_, axon de las neuronas.] - -Prescindiré, conforme anuncié antes, de la mayoría de los datos -estructurales recogidos en dos años de porfiada labor y mencionaré -tan sólo los siguientes: - - _a_) Encuentro en los peces, aves y reptiles de varios focos de - terminación del _nervio vestibular_, singularmente uno situado - lateralmente en el bulbo y sumamente curioso, por ofrecer cierto - modo de conexión por contacto, hasta entonces inadvertido[258]. - Según mostramos en la figura 135, las fibras de dicho nervio se - terminan mediante recios conos ó placas, íntimamente aplicados - sobre la superficie de los robustos elementos del foco generador - de las vías secundarias del nervio vestibular. Este hecho fué - confirmado por Tello y por Beccari. También Lenhossék observó - tiempo después placas análogas en ciertos ganglios simpáticos. - Excusado es decir que semejante disposición representa otra - brillante confirmación de la _doctrina del contacto_. - - [258] La serie de trabajos á que aludimos en el texto son los - siguientes: - - _Cajal_: Sur un noyau spécial du nerf vestibulaire des poissons - et des oiseaux. Avec 9 fig. _Trabajos del Laboratorio de - Investigaciones biológicas_, tomo VI, 1908. - - _Idem_: Les conduits de Golgi-Holmgren du plotoplasma nerveux et - le réseau pericellulaire de la membrane. Avec 6 gravures. _Idem_, - 1908. - - _Idem_: Sur la signification des cellules vasoformatives de - Ranvier (Quelques antecedents bibliographiques ignorés des - auteurs). _Idem_, 1908. - - _Idem_: El ganglio intersticial del fascículo longitudinal - posterior en el hombre y diversos vertebrados. Con 5 grabados. - _Idem_, 1908. - - _Idem_: Los ganglios centrales del cerebelo de las aves. Con 6 - grabados. _Idem_, 1908. - - _Idem_: Les ganglions terminaux du nerf acoustique des oiseaux. - Avec 7 gravures et une planche. _Idem_, 1908. - - _Idem_: Contribución al estudio de los ganglios de la substancia - reticular del bulbo, con algunos detalles concernientes á los - focos motores y vías reflejas bulbares y mesocefálicas. Con 11 - grabados. _Idem_, tomo VI, 1909. - - _Idem_: Nota sobre la estructura de la retina de la mosca _M. - vomitoria L._ Con 12 grabados. _Idem_, 1909. - - _b_) Demostración en los embriones humanos, de mamífero y de - ave de la posición y conexiones del _foco descendente_ (_foco - intersticial_), del _fascículo longitudinal posterior_, con - numerosos detalles de los núcleos de origen de los nervios - motores oculares. - - _c_) Determinación en las aves de la posición y conexiones de - los ganglios centrales del cerebelo (_foco del techo_ y _núcleos - olivares_), con la indiscutible prueba de que el _pedúnculo - cerebeloso superior_ nace en la _oliva_ cerebelosa. - - _d_) Descubrimiento en la _capa de los granos_ del cerebelo de - los mamíferos, de ciertos nidos pericelulares no descritos por - los autores[259]. - - [259] _Cajal_: Sobre ciertos plexos pericelulares de la capa de - los granos del cerebelo. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo - X, 1912. - -[Ilustración: Fig. 136.--Terminaciones caliciformes del nervio -vestibular de las aves en el epitelio de las crestas acústicas.-- E, -fibra gigante que forma nidos para tres células ciliadas; D, _e_, -fibras finas distribuídas en plexo horizontal por debajo de dichas -células.] - - _e_) Análisis en las aves de las arborizaciones periféricas - del _nervio coclear_ y del _nervio vestibular_. Comunícanse - interesantes detalles sobre el modo de conexión de las fibras - acústicas con los _corpúsculos ciliados del ganglio basilar_, - _papila lagenal_, etc., y las del _nervio vestibular_ con las - células de igual nombre de las _crestas acústicas_ (nidos - nerviosos pericelulares en forma de cáliz, etc.) (fig. 136, E, F). - - _f_) Determinación en el bulbo de las aves de la posición y - conexiones de los ganglios acústicos primarios (homólogos del - _ventral_ y _lateral_ de los mamíferos), así como de sus vías - de unión, cruzadas y directas, con cierto _foco laminar_, que - representa verosímilmente la _oliva superior accesoria_ de los - vertebrados superiores. Descríbese además el origen, posición y - marcha del _cuerpo trapezoide_ ó vía acústica secundaria[260]. - - [260] De este trabajo sobre las terminaciones acústicas en - las aves, publicóse una traducción alemana, con láminas - litografiadas, en el _Journ. f. Psychol. u. Neurol._ Bd. XIII, - 1908. - -[Ilustración: Fig. 137.--Esquema de las estaciones y vías acústicas -del bulbo de las aves.-- A, foco angular; B, núcleo de gruesas -células; D, foco laminar; C, nervio coclear ó acústico; V, nervio -vestibular; T, ganglio tangencial; E, cuerpo trapezoide ó vía -acústica secundaria; F, oliva superior; VI, motor ocular externo.] - - En la imposibilidad de exponer detalladamente estas complejísimas - conexiones, damos en la figura 137 un esquema de los ganglios - acústicos primarios y de las vías auditivas centrales de las - aves. En dicha figura adviértese que el _nervio coclear_ (C) - se divide en dos ramas: una superior, terminada en el _núcleo - angular_ (A), y otra inferior, acabada mediante elegantes cálices - en contacto con los elementos del _foco de gruesas células_ - (B), que corresponde, según dejamos dicho, al _núcleo ventral - acústico_ de los mamíferos. De esta última estación acústica - primaria parte importantísima vía secundaria transversal que, - después de cruzar la línea media por detrás del _fascículo - longitudinal posterior_, se termina mediante arborizaciones - difusas sobre las células fusiformes del _foco laminar_ del - opuesto lado (D), en donde tiene su origen el cuerpo trapezoide - (E). - - _g_) Señalamiento en el bulbo de aves y mamíferos del origen y - marcha de las vías nacidas en los corpúsculos gigantes de la - llamada _substancia reticular_. - -[Ilustración: Fig. 138.--Sección transversal del bulbo de un feto de -conejo.-- A y B, segmentos del núcleo del nervio hipogloso; M, raíz -de este nervio; D, C, pléyades celulares del _núcleo ambiguo_ del -nervio vago; E, manojo sensitivo cruzado de este nervio, incorporado -al fascículo solitario (G); I, vía descendente del trigémino.] - - _h_) Revelación de la presencia, en el bulbo de los mamíferos y - aves, de cierta importante vía sensitiva cruzada, perteneciente - al dominio de las radiculares del _vago_ y _glosofaríngeo_. - Conforme mostramos en la figura 138, E, esta vía transversal, - nacida en los correspondientes ganglios sensitivos, pasa por - detrás del fascículo longitudinal posterior, cercana al suelo - del ventrículo, para tornarse, vertical y descendente, en el - _fascículo solitario_ (fig. 138, F, G). - -Las investigaciones emprendidas durante el trienio de 1910, 1911 -y 1912, fueron bastante heteróclitas, dispersándose por muchos y -variados asuntos. Citemos: la _estructura del núcleo_, la _autolisis -y supervivencia de las neuronas_, el problema del _neurotropismo_, la -_transplantación de nervios y ganglios_, la técnica de la _coloración -de las plaquetas_ de la sangre, comunicaciones metodológicas acerca -de la _demostración del aparato endocelular de Golgi y de la -neuroglia del hombre_, _estructura del cerebelo_, etc. Pero el tema -general al que consagré años de porfiada labor y en donde recogí -datos más valiosos y de superior alcance teórico, fué el concerniente -á la _degeneración y regeneración de las neuronas y axones de los -ganglios, cerebelo, cerebro y médula espinal_. Como luego veremos, -estos últimos estudios, que descorren un poco el velo de la íntima -fisiología del retículo neurofibrillar, vinieron á corroborar la -vieja hipótesis neurotrópica formulada por mí en 1892 y benévolamente -acogida por numerosos autores. - -Al pie de estas páginas daremos sucesivamente la lista de los -principales trabajos aludidos. Aquí expondremos por orden cronológico -las conquistas objetivas ó inducciones teóricas más valiosas. - -2. Por lo que toca á la estructura íntima del _núcleo de los -corpúsculos nerviosos_[261], nuestros insistentes análisis revelaron -(aparte la comprobación de muchos datos referentes al nucleolo, -casquete cromático de Levi, granulaciones basiófilas y neutrófilas -del jugo nuclear, etc.) estas tres cosas: - - [261] _Cajal_: El núcleo de las células piramidales del cerebro - humano y de algunos mamíferos. Con 14 grabados. _Trab. del Lab. - de Invest. biol._, tomo VIII, 1910. - - _a_) La presencia de un corpúsculo especial de pequeña - talla, yacente a cierta distancia del nucleolo (nuestro - _cuerpo accesorio_) y cuyas afinidades tintoriales le separan - abiertamente del nucleolo principal y nucleolos accesorios de los - autores (figs. 140, _a_, y 139, _d_). - - _b_) La coloración mediante el método argéntico de determinadas - redes interiores, que recuerdan el aparato de Golgi del - protoplasma. - - _c_) La determinación anatómica y microquímica de ciertos grumos - recios, dispersos por el jugo nuclear (fig. 140, _c_). En la - figura 139 damos un esquema comprensivo de todos los factores - integrantes de la organización nuclear. - -[Ilustración: Fig. 139.--Esquema de la estructura del núcleo de las -neuronas.-- _a_, nucleolo con sus esferas argentófilas; _b_, cuerpo -accesorio; _c_, casquete cromático; _e_, grumo hialino; _f_, granitos -basiófilos; _g_, armazón fibrilar.] - -[Ilustración: Fig. 140.--Núcleo de las pirámides cerebrales del -hombre.-- _a_, cuerpo accesorio; _b_, nucleolo; _c_, grumos hialinos. -Nótese que, usando ciertos fijadores, el proceder argéntico tiñe -exclusivamente el cuerpo accesorio.] - -3. Interesante fué el resultado de mis experimentos de autolisis del -tejido nervioso y de los ensayos de supervivencia de los ganglios -mantenidos fuera del organismo[262]. Creemos haber sido los primeros -en demostrar que el corpúsculo nervioso, á despecho de sus exageradas -exigencias de oxígeno y de ambiente alimenticio renovado, es capaz -de sobrevivir hasta dos días por lo menos fuera del cuerpo de los -animales. - - [262] _Cajal_: Algunos experimentos de conservación y autolisis - del tejido nervioso. Nota preventiva. Con 3 grabados. _Trab. del - Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910. - - Véase también el _discurso inaugural_ pronunciado en Madrid - con ocasión del _IV Congreso de la Asociación Española para el - progreso de las ciencias_ (1913), donde, aparte otros temas, se - toca este punto interesante. - - Nuestras observaciones recayeron en los _ganglios sensitivos - jóvenes_ (gato de pocos días). Como terreno de cultivo hubimos - de servirnos del _líquido cefalorraquídeo_ mantenido en estufa - á 38°. Desde las dieciséis horas de su separación las células - sensitivas son asiento de un fenómeno de excitación formativa, - traducido por la proyección de largos apéndices ramificados - y terminados á favor de mazas ó esferas voluminosas. Estas - producciones nuevas, á veces muy complicadas, constituyen - excelente criterio de la supervivencia neuronal (fig. 141). - - Después de nosotros, análogas y todavía más interesantes - neoformaciones (provocadas con ayuda de métodos de cultivo mucho - más perfectos), fueron observadas por Legendre y Minot y por - Marinesco y Minea. - -4. Copiosísima y altamente interesante fué la cosecha de -adquisiciones en el terreno de la _degeneración y regeneración de -la médula espinal_[263]. Algunos de los hechos de que brevemente -vamos á dar cuenta representan, según dejamos apuntado, argumentos -de inestimable valor en pro de la doctrina neurotrópica. Ellos -prueban que la creación de retoños y su orientación al través de -los diversos tejidos, hállase condicionada por la liberación, -en torno de las fibras y células, de fermentos activadores de la -asimilación protoplásmica. Estos agentes catalíticos (_substancias -neurotrópicas_) son fabricados por el tejido _conectivo embrionario_; -pero muy señaladamente por las _células de Schwann_ de los tubos -nerviosos ordinarios en trance de regeneración. - - [263] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis - neurotrópica. Con 13 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo VIII, 1910. - - _Idem_: Observaciones sobre la regeneración de la porción - intramedular de las raíces sensitivas. Con 5 grabados. _Idem_, - 1910. - - _Idem_: Algunos hechos de regeneración parcial de la substancia - gris de los centros nerviosos. Con 11 grabados. _Idem_, tomo - VIII, 1910. - -[Ilustración: Fig. 141.--Formas celulares retoñantes halladas en un -ganglio puesto en estufa durante dos días y embebido en el líquido -cefalorraquídeo --_a_, axon; _e_, _f_, _g_, ramas recién formadas.] - -En condiciones normales, los citados reclamos faltan en los centros, -frustrándose por consiguiente la regeneración de las fibras -de la substancia blanca interrumpida. Mas en cuanto concurren -circunstancias experimentales favorables, la tendencia regenerativa, -latente en las fibras de los centros, se despierta y alcanza -extraordinaria pujanza. - -[Ilustración: Fig. 142.--Trozo del cordón posterior de la médula -espinal de gato joven, cuyas meninges sufrieron un traumatismo -seguido de producción cicatricial exuberante. --A, cicatriz -embrionaria; B, retoño penetrado en ella; D, fibras longitudinales de -la substancia blanca en fase de irritación productiva.] - -En la médula espinal, dichas condiciones favorables se establecen, -á menudo, consecutivamente á la sección simultánea de la substancia -blanca y raíces sensitivas y motoras. Iniciada en estos conductores, -con la degeneración de las células de Schwann, la liberación de -substancias neurotrópicas que se difunden hasta el territorio de los -cordones medulares mismos, los axones, antes morosos y como inertes, -crecen activamente; no es raro verlos invadir el espesor de las -raíces, progresando por ellas durante largas distancias. - -[Ilustración: Fig. 143.--Corte longitudinal del cordón antero-lateral -del gato de pocos días, en que se seccionó la médula lumbar.-- A, -borde de la herida del cordón antero-lateral; B, C, raíces anteriores -degeneradas é invadidas por ramas cordonales neoformadas; _a_, _b_, -fibras funiculares que daban ramas á las raíces motrices.] - -Lo mismo ocurre en el cerebro. Si, conforme ha probado Tello[264] en -sus brillantes experimentos, se introduce en una herida cerebral -un segmento de nervio degenerado, los axones pertenecientes á las -pirámides, conductores los más apáticos y rebeldes á todo proceso -neoformador, sacuden su inercia, entran en turgescencia productiva y -proyectan larguísimos retoños, que asaltan el secuestro nervioso con -la misma acometividad y potencia de crecimiento características de -los renuevos del nervio ciático interrumpido. - - [264] _Tello_: La influencia del neurotropismo en la regeneración - de los centros nerviosos. Con 8 grabados. _Trab. del Lab. de - Invest. biol._, tomo IX, 1911. - -En menor escala, gozan también de la propiedad de elaborar materias -neurotrópicas las células conectivas de las cicatrices durante sus -fases iniciales (figs. 142 y 144, B). - -Tales hechos, de gran transcendencia biológica, refutan -definitivamente el dogma, generalmente admitido, de la -_irregenerabilidad esencial de las vías centrales_. Tamaña -incapacidad productiva constituye propiedad contingente y adventicia, -motivada, según dejamos dicho, por la ausencia irremediable, dentro -de la substancia blanca y gris, de fuentes secretoras de agentes -catalíticos ó materias orientadoras[265]. - - [265] Un resumen metódico de la teoría neurotrópica, con - exposición de todos los argumentos en que se apoya, apareció - con ocasión de la inauguración de las sesiones de la _Sección - de Ciencias Naturales_ en la reunión de la _Asociación para el - Progreso de las ciencias_, celebrada en Zaragoza (1908). - -Entre las pruebas de tan importante doctrina son singularmente -expresivas las siguientes, extraídas de mis trabajos sobre la -_degeneración_ y _regeneración de la médula espinal y raíces -nerviosas_. - - _a_) Cuando, por azar del manual operatorio, se hiere en cierta - extensión la _pia mater_ y se crea, por tanto, cierta masa - cicatricial perimedular, sorpréndense muchas veces retoños - colaterales brotados de conductores del cordón posterior, y aun - verdaderas fibras terminales, que emergen del territorio medular - y se ramifican prolijamente en el seno del tejido conectivo. - Este se muestra, pues, capaz de despertar, en cierta medida, la - actividad neoformativa de los axones y de atraer los conos de - crecimiento (fig. 142, B). - - _b_) Cuando, consecutivamente á una herida de la médula y raíces, - ó por la propagación á éstas de la inflamación traumática - medular, degeneran las células de Schwann radiculares, éstas - inducen la formación de brotes en la substancia blanca y ejercen - violenta atracción de los mismos hacia sí. - -[Ilustración: Fig. 144.--Herida transversal de la médula espinal.-- -A, cabo superior con fibras retoñantes; B, cicatriz invadida por -fibras sensitivas de las raíces posteriores; E, quiste central de la -herida.] - - En la figura 143, _e_, _c_, que reproduce un corte longitudinal - del cordón anterior, puede verse cómo los axones funiculares - cercanos á la herida medular, influídos por los reclamos - llegados de las raíces anteriores degeneradas, emiten ramas - que, después decrecer pujantemente, penetran en dichas raíces, - marchando ora por el interior de las células de Schwann, ora por - sus intervalos, convertidas en conductores motores aberrantes (B, - C). - -[Ilustración: Fig. 145.--Corte longitudinal de las raíces anteriores -de un gato á quien se produjo una herida medular.-- A, fibras -sensitivas de la cicatriz invadiendo una raíz anterior degenerada; B, -fibras invasoras ramificándose al nivel de un conglomerado grasiento; -C, porción necrosada del cordón anterior en la inmediación de la -herida.] - - Instructivo es también el caso reproducido en la figura 145, - A, donde vemos varios axones, recién formados, perdidos en la - cicatriz (verosímilmente nacidos del cabo periférico de una raíz - sensitiva cortada), penetrar equivocadamente en cierta raíz - motriz degenerada (la cual es recorrida en sentido centrífugo), - irresistiblemente atraídos por las substancias neurotrópicas - elaboradas por las células de Schwann. Lo mismo ocurre cuando las - raíces, separadas y degeneradas, son las posteriores ó sensitivas. - -[Ilustración: Fig. 146.--Invasión de la médula espinal por -colaterales motrices retrógradas nacidas del trayecto extramedular de -las raíces anteriores. Gato de pocos días, sacrificado cuatro después -de la sección de la médula espinal.-- A, B, C, D, ramas motrices -recurrentes que invaden la médula espinal; E, axon casi normal de que -emanaban dos colaterales; F, rama que se hacía longitudinal; H, I, -ramas invasoras, varias veces divididas.] - -5. No todos los extravíos de las fibras cordonales o de los retoños -brotados en las raíces motoras y sensitivas lesionadas (cabo central, -es decir, porción del axon unido á la célula de origen) responden -á procesos neurotrópicos. En las dislocaciones de los retoños -influyen también la ausencia de obstáculos en determinado sentido (la -dirección de la menor resistencia) y cierto impulso de crecimiento -desbordante adquirido por las fibras neoformadas cuando se han -nutrido algún tiempo, ó han nacido en terreno henchido de materias -neurotrópicas. - - _a_) Por ejemplo, conforme mostramos en la figura 146, B, G, - renuevos exuberantes, brotados colateralmente en los axones de - raíces motrices lesionadas, invaden retrógradamente la médula - espinal para constituir fibras funiculares aberrantes. El choque - eventual con obstáculos invencibles tuerce á veces el curso de - los retoños durante su trayecto intramedular, provocando su - división en rama ascendente y descendente (fig. 146, A). - - _b_) En este orden de fenómenos mecánicos entra, sin duda, el - mostrado en la figura 147, A, B, que reproduce varias raíces - sensitivas degeneradas juntamente con un segmento de cordón - posterior completamente necrosado. Adviértase cómo los retoños - surgidos en el cabo periférico de dichas raíces (lado del - ganglio) penetran en la médula espinal en virtud del impulso - inicial (_vis à tergo_) y organizan á modo de rudimento de cordón - posterior. Las letras K, H, etc., señalan conos de crecimiento, - avanzando á guisa de ariete, á lo largo de las raíces y por el - interior del cordón posterior. - -[Ilustración: Fig. 147.--Trozo del cordón posterior y radiculares -regeneradas del perro de pocos días, cuyo cono terminal fué lesionado -en varias partes.-- A, raíces sensitivas; C, fibras sensitivas -extraviadas; D, fibra penetrante que abandona la médula; H, maza -terminal; E, fibra que da ramas recurrentes.] - -6. Mis estudios en los centros traumatizados (médula, cerebro y -cerebelo) revelaron además la existencia de notables _fenómenos de -compensación_ ó, si se quiere, de adaptación morfológica de las -neuronas á las condiciones fisiológicas artificiales provocadas -por la mutilación. Cuando á una célula nerviosa se le amputa un -trozo axónico, no muere por ello necesariamente, como no sucumbe -un individuo privado de un miembro; antes bien, procura sacar el -mejor partido posible de su nueva situación, eliminando el segmento -inútil del conductor (el callejón sin salida, como si dijéramos) y -manteniendo y reforzando sus colaterales, la última de las cuales se -convierte en rama terminal. - -He aquí algunos ejemplos instructivos de tan interesante fenómeno, -ilustrados con dibujos semiesquemáticos: - - _a_) Seccionadas las fibras de la substancia blanca medular y - ausentes los catalizadores _neurocládicos_, la porción axónica - situada más allá de la última colateral, se atrofia y reabsorbe, - después de constituir una maza de retracción (fig. 148, _b_, - _d_). Repárese en la figura 148, A cómo dicha colateral se - hipertrofia, transformándose en rama terminal, á causa quizás de - absorber ahora ella sola toda la energía de la corriente antes - diluída por dilatada arborización. - -[Ilustración: Fig. 148.--Trozo del cabo central de la herida medular -del gato joven, tres días después de la operación.-- A, colaterales -espesadas que se transformarán en terminales; _a_, _b_, _c_, trozo -longitudinal de los axones destinados á desaparecer; B, mazas de -retracción.] - - _b_) Casos todavía más sorprendentes de la citada adaptación - morfológica encuéntranse en el cerebelo y cerebro traumatizados, - según comunicamos en varias extensas monografías[266]. Á - causa de este singular _modus vivendi_, es dable _transformar - experimentalmente una célula de axon largo en una célula de axon - corto_. Valgan los dos ejemplos siguientes: - - [266] _Cajal_: Los fenómenos precoces de la degeneración neuronal - en el cerebelo. Con 18 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. - biol._, tomo IX, 1911. - - _Idem_: Los fenómenos precoces de la degeneración traumática de - los cilindros-ejes del cerebro. Con 20 grabados. _Idem_, tomo IX, - 1911. - - En la figura 149, E, G, perteneciente al cerebelo, mostramos - cómo, merced á la desaparición de la porción periférica del axon - de Purkinje, la arborización nerviosa ha quedado reducida á una - ó dos colaterales iniciales notablemente hipertrofiadas. En - adelante, pues, la neurona cerebelosa no podrá mantener comercio - dinámico sino con sus elementos congéneres vecinos, con cuyos - tallos dendríticos entran en contacto las referidas ramas[267]. - - [267] El primer autor que encontró en el hombre células de - Purkinje reducidas á sus colaterales iniciales, fué H. Rossi. Sus - estudios, verificados con mi técnica, recayeron en el cerebelo - de un alcoholizado y sifilítico. Merced á mis investigaciones, - quedó patente que dichas disposiciones pueden producirse - experimentalmente en los animales. El trabajo de Rossi, publicado - en los _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VI, 1908, lleva - por título: _Per la rigenerazione dei neuroni_. Hechos semejantes - fueron comprobados después en el hombre por Marinesco y otros - varios sabios. - -[Ilustración: Fig. 149.--Principales tipos de axones de Purkinje del -cerebelo del gato de veinte días, dos días después del traumatismo. -Esta zona se halla cerca de la herida y los axones pertenecen á dos -cortes sucesivos de la misma región.-- A, axon normal; B, axon con -varicosidad; C, D, E, G, axones de tipo arciforme; F, maza final.] - -[Ilustración: Fig. 150.--Corte del cerebro motor del gato de -veinticinco días, sacrificado veinticuatro horas después de la -operación.-- A, D, pirámides medianas con colaterales arciformes -hipertróficas y cabo axónico fino y atrófico (_a_, _b_); C, F, G, -pirámides arciformes cuyo trozo axónico periférico ha desaparecido; -B, pirámide cuyo axon se resuelve en dos arcos recurrentes; H, -herida.] - - La figura 150, A, D, C, copia el mismo fenómeno metamórfico - con relación á las _pirámides cerebrales_, cuyo axon fué - interrumpido cerca de la substancia blanca. Adviértase cómo - algunas colaterales próximas á la herida se han reabsorbido, - atacadas sin duda de degeneración traumática; en cambio, las - indemnes, brotadas de la porción inicial del axon, han conservado - su vitalidad, hipertrofiándose notablemente y adoptando - configuración arciforme (_f_). Las fases iniciales del proceso - adaptativo ofrécense en las células A y B, donde todavía subsiste - cierto segmento axónico (_a_, _b_) en vías de atrofia. - - Cuando la lesión interesa la región axónica de donde parten las - colaterales iniciales, éstas desaparecen del todo y el axon - exhibe un cabo apuntado (fig. 150, _e_), que nosotros hubimos - de designar _punta de corrosión_. Estas neuronas, gravemente - mutiladas, no tardan en degenerar y morir. - -[Ilustración: Fig. 151.--Cerebro de perro. Retoños brotados de las -varicosidades del cabo central de las pirámides cerebrales.] - -Los precedentes hechos enseñan que la morfología de las células -nerviosas _no obedece á tendencia inmanente y fatal, mantenida por -herencia, como ciertos autores han defendido, sino que depende -enteramente de las circunstancias actuales físicas y químicas del -ambiente_. - -7. Desde el punto de vista de la _regeneración_, el cerebro y -cerebelo son incomparablemente menos activos que los ganglios y -médula espinal. Ningún histólogo consiguió demostrar con absoluta -certeza la realidad de fenómenos regenerativos en la substancia -blanca de dichos centros. Por nuestra parte, sólo á fuerza -de porfiadas exploraciones logramos, al fin, descubrir actos -indiscutibles de producción de fibras nuevas, bien que efímeras -y, por consiguiente, frustradas. Semejante precario retoñamiento -obsérvase exclusivamente en animales jóvenes (gato y perro de diez -á veinte días) y al nivel de las varicosidades de trayecto y mazas -finales de los cilindros-ejes interrumpidos dentro de la substancia -blanca (cabos centrales). Dos variedades principales se presentan: - -[Ilustración: Fig. 152.--Cerebro de perro. Axones del cabo central -con segmentos necrosados (_b_), dentro de los que penetran _bouquets_ -de neurofibrillas retoñantes (_a_).] - - _a_) De gruesa varicosidad terminal (_bola de retracción_) ó - de trayecto surgen varias radiaciones, finas y pálidas, que - se pierden en los territorios limítrofes, donde se ramifican - y acaban en punta pálida. Por evocar la figura de la tortuga, - designé tan singular disposición _aparato testudoide_ (fig. 151, - E, F, H). - - _b_) En las fronteras de un segmento axónico necrosado, las - neurofibrillas supervivientes de la vecina varicosidad entran - en activa proliferación, generando cierto penacho de ramúsculos - que invaden el protoplasma muerto (fig. 152, _a_), donde acaban - mediante botones ó anillos. Por su figura, que recuerda algo la - de la _sepia_, bauticé tan insólita disposición con el nombre de - _aparato cefalopódico_. - - Las figuras 151 y 152 nos dispensan de entrar en más pormenores - acerca de estas neoformaciones fracasadas. - -[Ilustración: Fig. 153--Cerebelo del gato de pocos días. Células de -Purkinje excitadas por el traumatismo, de cuyo soma surgen brotes -descendentes (_a_).] - -Actos eventuales de regeneración incipiente son rarísimos en el -_cerebelo_. Con todo eso, á fuerza de insistentes experimentos de -irritación traumática de los corpúsculos de Purkinje, y escogiendo -al efecto mamíferos de pocos días (gato y perro), conseguí percibir -en dichos elementos indubitables señales de retoñamiento. Séame -permitido señalar, entre otras disposiciones de índole neoformativa -frustrada, estas dos: - - _a_) Transformación (con creación de ramas abortivas) del - ramaje protoplásmico de los elementos de Purkinje, en elegante - _bouquet_, compuesto de finos pedículos coronados por - botones reticulados (figura 153, _c_). Para distinguirla de - otras, calificamos esta singular modificación _metamorfosis - rosaliforme_. - - _b_) Emisión, al nivel del soma, de apéndices delgados laterales - ó descendentes terminados á corta distancia (fig. 153, _a_) - mediante anillo, grumo ó varicosidad. Ciertas proyecciones - parecen encerrar una sola neurofibrilla. - -[Ilustración: Fig. 154.--Pirámides cerebrales del perro. Cerca de la -herida los axones interrumpidos (cabo central) muestran rosarios de -bolas (B, C); D, bolas sueltas cerca de la herida.] - -8. Por lo que toca al _proceso degenerativo de las fibras y células -del cerebro y cerebelo_, provocado ora por sección, ora por -contusión, bien por intromisión de cuerpos extraños, la cosecha de -disposiciones morfológicas recogidas fué tan copiosa y variada que -sobrepujó á todas mis esperanzas. Relatarlas todas, aún concisamente, -exigiría muchas páginas. Para no torturar demasiado al lector con -interminables listas de cominerías descriptivas, me contraeré á -exponer algunos datos sobresalientes: - - _a_) Corroborando y ampliando resultados, ya señalados en - 1907[268], pusimos en evidencia que todo axon cerebral ó - cerebeloso, interrumpido á regular distancia de la célula de - origen, reacciona vivamente, formando al nivel de su segmento - ó cabo central, cierta _bola_ ó _maza final_, precedida de - otras esferas ó varicosidades extendidas en forma de rosario - hasta la última colateral inicial (fig. 154). Casi todas estas - bolas se separan del axon durante los días siguientes á la - lesión, atrofiándose sucesivamente en el seno de la substancia - gris, donde constituyen colonias neurofibrillares agónicas. - Transcurrida una ó dos semanas del traumatismo, permanece - solamente la varicosidad más próxima á la porción indemne del - axon, afectando forma de maza ó de botón terminal. Tal es la - _bola de retracción_, que marca claramente en una preparación del - cerebro y cerebelo la dirección en que se encuentra la neurona - de origen. Las precedentes mutaciones del axon, con la susodicha - _autotomía_ ó acto de eliminación de las esferas, corresponden - genéricamente al proceso comunmente designado por los autores - _degeneración traumática del cabo central_ y estudiado mediante - técnicas insuficientes. En la figura 156, B mostramos varias - mazas de retracción, pertenecientes á las células de Purkinje, - ocho días después de la sección; y en la figura 154 reproducimos - el proceso de arrosariamiento y autotomía de los cilindros-ejes - de las pirámides gigantes del cerebro. - - [268] _Cajal_: Note sur la dégénérescence traumatique des fibres - nerveuses du cervelet et du cerveau. Avec 4 grav. _Trab. del Lab. - de Invest. biol._, tomo V, 1907. Véase también: Los fenómenos - precoces de la degeneración neuronal en el cerebelo. Con 10 - grabados. _Idem_, tomo IX, 1911. - -[Ilustración: Fig. 155.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar en -las mazas terminales de axones cerebrales cortados (A, B, C) y en -bolas sueltas (G, F, E).] - - _b_) Las grandes bolas desprendidas por _autotomía_ de robustos - cilindros-ejes, conservan, durante mucho tiempo, cierta colonia - central neurofibrillar, la cual en ciertos casos excepcionales, - de que damos copia en la figura 155, E, J, F, ofrece señales - evidentes de supervivencia y de retoñamiento intraprotoplásmico. - Son las _neurobionas_, que, antes de perecer, intentan durante - su agonía esfuerzos desesperados por restablecer la perdida - continuidad con sus hermanas. - -[Ilustración: Fig. 156.--Ocho días después de la lesión, los axones -de las células de Purkinje (cerebelo del conejo adulto) presentan -_bolas de retracción_ (B).] - - _c_) Mis observaciones revelaron también que las neuronas - comprometidas por presiones, conmociones ó traumatismos, recaídos - en la vecindad, no sucumben siempre súbitamente, presa de la - desintegración granulosa, sino que se necrosan por grados, - propagándose el proceso[269] destructivo desde las capas - protoplásmicas superficiales hasta las profundas. En las figuras - 157, A, E y 158, A, E aportamos patentes ejemplos de esta gradual - mortificación. Repárese cómo en torno del núcleo y en el eje - de las dendritas sobrevive tenazmente el armazón protoplásmico - que, entrando en excitación formativa, hipertrofia, á veces, - sus neurofibrillas y afecta configuraciones sorprendentes y - variadísimas (fig. 157, D, E). - - [269] _Cajal_: Alteraciones de la substancia gris provocadas por - conmoción y aplastamiento. Con 6 grabados. _Trab. del Lab. de - Invest. biol._, tomo IX, 1911. - -[Ilustración: Fig. 157.--Células de Purkinje del cerebelo -traumatizado. Nótese en A, B y C la presencia de una zona cortical -mortificada con persistencia de las neurofibrillas perinucleares.] - - _d_) Entre las modalidades metamórficas del armazón - neurofibrillar lesionado por conmociones y presiones, obsérvase - á menudo cierta alteración, en un todo comparable con la - característica de los animales invernantes ó de los atacados - de rabia[270]. Muchas neurofibrillas han experimentado la - _hipertrofia fusiforme_, mientras que otras han desaparecido - enteramente. Transiciones variadas entre el mero proceso - hipertrófico y la producción de husos hallará el lector en la - figura 158, J, G, que copia algunas pirámides cerebrales tomadas - de la vecindad de una herida complicada con los efectos de - enérgica contusión. - - [270] _Cajal_: _Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo - III, 1904. - -[Ilustración: Fig. 158.--Fenómenos de metamorfosis neurofibrillar -en las pirámides cerebrales próximas á una herida contusa.-- A, -neurofibrillas perinucleares vivaces; B, C, D, formación de asas y -anillos; J, hipertrofia neurofibrillar; G, estado fusiforme.] - - _e_) Los aludidos trabajos revelaron, asimismo, un hecho de - cierto interés criteriológico[271], pues permite discernir - fácilmente los axones muertos de los _vivos_. Aludo á las - llamadas _fibras conservadas_ (figura 159, _d_), segmentos - de cilindros-ejes bruscamente destruídos por el traumatismo, - y como embalsamados por la acción del exudado. Aparecen cerca - de las heridas, afectando todos los atributos de los axones - normales, á quienes se asemejan por su perfecta colorabilidad, - forma cilíndrica, aspecto estriado y ausencia de bolas y - varicosidades. Á primera vista confúndense con los axones vivos. - De ellos discrepan, sin embargo, por terminarse en los bordes - de la herida, y á veces en pleno exudado, mediante un gancho - (_c_) ó algunas vueltas de espira, exhibir trayecto más ó - menos serpenteante, y, en fin, rematar hacia lo profundo de la - substancia gris á favor de _punta de corrosión_ progresivamente - pálida (_b_). - - [271] _Cajal_: Fibras nerviosas conservadas y fibras nerviosas - degeneradas. Con 9 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo IX, 1911. - -[Ilustración: Fig. 159a.--Borde proximal de una herida transversal -del cerebro de gato de un mes, sacrificado veintiuna horas después de -la operación.-- A, zona viva ó de reacción; B, zona de corrosión; C, -zona de las fibras conservadas; D, exudado de la herida; _a_, maza de -refracción; _b_, punta de corrosión de una fibra conservada y unida -todavía á un axon sano; _c_, puntas flotantes de fibras conservadas.] - - En la figura 159a, _d_, presentamos los bordes de una herida - cerebral cruzados por numerosas _fibras conservadas_. Repárese - cómo ninguna de ellas ofrece _bola de retracción_; al revés de - los axones vivaces, los cuales, situados á mayor profundidad, - van todos provistos de varicosidades de trayecto y maza terminal - (_a_). - -9. Por lo que hace á las _metamorfosis patológicas y actos -regenerativos sobrevenidos en los ganglios sensitivos_, dí -á luz dos trabajos de investigación: uno referente á los -_ganglios transplantados_[272] y otro (en 1913) tocante á los -fenómenos reaccionales en ellos sobrevenidos consecutivamente al -_arrancamiento_ á distancia de los nervios correspondientes. - - [272] _Cajal_: Algunas observaciones favorables á la hipótesis - neurotrópica. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VIII, 1910. - -Nuestros estudios sobre el fecundo tema de la _injertación de los -ganglios sensitivos_, confirmaron, desde luego, los bellísimos y -transcendentales experimentos de Nageotte acerca de la metamorfosis -de las neuronas neuropolares en multipolares, amén de la aparición -de nidos nerviosos, la necrosis celular del centro gangliónico -seguida de la formación de _nódulos residuales_, etc., añadiendo las -siguientes observaciones: - - _a_) Si en vez de transplantar ganglios grandes jóvenes bajo - la piel de un animal adulto, según hacían Nageotte, Marinesco, - Rossi, Dustin, etc. (_homotransplantación_), se injertan - pequeñísimos ganglios (los terminales de la cola de caballo) - de mamíferos recién nacidos bajo la piel de animales hermanos - (_homocronotransplantación_) el número de células nerviosas - supervivientes es mucho mayor, salvándose hasta las habitantes - en el centro ganglionar, incluyendo sus axones. De ordinario, - en los experimentos de Nageotte estas prolongaciones aparecen - necrosadas. Adviértese también que los fenómenos de creación y - proyección de nuevos apéndices alcanzan inusitada energía (fig. - 159). - -[Ilustración: Fig. 159b.--Trozo de un pequeño ganglio -transplantado.-- A, nervio de nueva formación que cruza la cápsula -ganglionar (B) é invade el tejido conectivo del huésped; C, E, ramas -neoformadas que trazan revueltas en la cápsula; G, H, neuronas -muertas; F, apéndice dirigido al interior del ganglio.] - - _b_) Según notamos en la figura 159, A, la pujanza de crecimiento - y progresión de los citados brotes es tal, que á menudo barrenan - la cápsula fibrosa del ganglio injertado. Reunidos en manojos, - que son verdaderos nerviecitos, y traspasada la barrera capsular, - los citados retoños, solicitados sin duda por las substancias - neurotrópicas del tejido cicatricial circunvecino, se derraman en - la trama conectiva del huésped, marchando en desorden, como en - busca de los desaparecidos territorios terminales (fig. 159, D). - - _c_) De parecida manera se conducen los axones subsistentes - de las raíces gangliónicas. Gracias á la pequeñez del injerto - consérvanse vivaces casi todos ellos y generan, principalmente - del lado de la rama periférica, nerviecitos aberrantes que se - pierden en los territorios vecinos del animal receptor. - -10. Mis experimentos de _arrancamiento de los nervios_[273] por -fuera y á distancia de los ganglios sensitivos, revelaron un hecho -de cierto interés, á saber: que es posible provocar en las neuronas -gangliónicas, por simple conmoción ó vibración mecánica, todos -los curiosos fenómenos de metamorfosis del soma y producción de -retoños observados por Nageotte en los ganglios injertados (creación -de apéndices, formación de _nidos_ pericelulares y de células -desgarradas y lobuladas, aparición de _nódulos residuales_, etc.). - - [273] _Cajal_: Fenómenos de excitación neurocládica en los - ganglios y raíces nerviosas consecutivamente al arrancamiento del - ciático. (Con 4 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo XI, 1913. - -Cuando el arrancamiento recae en las raíces motrices, en paraje -alejado de la médula espinal, promuévese, entre otros efectos, -ya señalados por Sala y Cortese (que trabajaron también con mi -técnica), la formación de numerosos retoños, muchos de los cuales, -retrogradando en el interior de la raíz, penetran en la médula -espinal, inundando de ramas nerviosas el territorio del cordón -antero-lateral. - -Asimismo pusimos de manifiesto que las heridas de los ganglios ó -el aplastamiento de sus raíces dan ocasión á fenómenos activos -de retoñamiento en las fibras y células sensitivas, con formación -lujuriosa de nidos de extraordinaria complicación. - -[Ilustración: Fig. 160.--Intercalación de un trozo nervioso en la -herida del ciático. Nótese cómo los retoños del cabo central son -atraídos por los dos extremos del injerto (B), dentro del cual -caminan superficiales.-- A, cabo central; C, cabo periférico; _d_, -fibras que, después de recorrer el injerto, penetran en dicho cabo -degenerado.] - -11. Singularmente expresivos en favor de la _teoría neurotrópica_, -fueron los resultados de mis experimentos de _transplantación y -reimplantación de los cordones nerviosos_[274] en el intervalo -de los segmentos del ciático interrumpido. De estos estudios, -confirmatorios, en principio, de los efectuados por Lugaro, Marinesco -y Dustin, despréndese una conclusión importante: que la acción -trópica atrayente de las células de Schwann del injerto hállase -íntimamente vinculada con la vitalidad de las mismas. Injertos -muertos (descompuestos ó alterados mediante líquidos coagulantes, -etc.) no ejercen influjo neurotrópico sobre los retoños del cabo -central del ciático cortado; gruesos y frescos injertos sólo atraen -las fibras por su capa cortical ó subneurilemática, territorio donde -las células de Schwann se mantienen vivaces y activas; en fin, -delgadísimos y fresquísimos injertos (reimplantación), cuya trama -conserva íntegramente sus propiedades fisiológicas, son invadidos -casi enteramente por los retoños circulantes por el ambiente. -En la figura 160 reproducimos el resultado de uno de nuestros -experimentos. Adviértase cómo los axones neoformados en el cabo -central de un nervio seccionado concéntranse en el extremo proximal -del injerto (_e_), que recorren en toda su longitud para emerger, -en fin, por el opuesto lado é insinuarse en el cabo periférico del -ciático (_d_). Nótese, además, la preferencia de los retoños por -las capas superficiales del nervio injertado, que son naturalmente -las más vivaces y las más activas, por tanto, para la elaboración -de fermentos atrayentes. La citada convergencia axónica, denotadora -de la sensibilidad exquisita de los retoños hacia las substancias -liberadas por el injerto, resulta un hecho singularmente favorable -para nuestra teoría neurotrópica. - - [274] _Cajal_: Estudios sobre la degeneración y regeneración del - sistema nervioso, tomo I, págs. 537 y siguientes, 1913. - -[Ilustración: Fig. 161.--Cabo periférico de un nervio cortado. En -dicho cabo y no lejos de la herida se hizo una ligadura apretada -para impedir el paso de los retoños invasores.-- A, cicatriz -internerviosa; B, ligadura; _a_, _c_, retoños insinuados en el cabo -periférico degenerado; C, porción situada debajo de la ligadura, con -axones agónicos (_d_) en vías de degeneración; _b_, bola atascada de -que brota una proyección exploradora. (Figura semiesquemática).] - -[Ilustración: Fig. 162.--Nervio ciático multiseccionado. A, cicatriz -principal, frontera del cabo vivaz ó central; B, C, hemisecciones -nerviosas destinadas á crear estrechas fajas cicatriciales, _a_, -_b_, _c_, ramificaciones de los retoños al nivel de las cicatrices. -(Figura semiesquemática).] - -12. En diversos estudios sobre la regeneración habíamos anunciado el -pensamiento de que las _bolas gigantes_, observadas en el extremo -libre de ciertos retoños, tenían por causa el atasco ó detención -eventual de las mazas; que _los retrocesos_ se debían al choque -contra obstáculos insuperables y, en fin, que las _divisiones_, -aparte la posible intervención de fuentes neurotrópicas múltiples, -obedecían también al topetazo del cono contra células ó conglomerados -celulares. Tales interpretaciones parecían probables, pero no -indiscutibles: faltábales la prueba experimental decisiva. - -Á fin de aportarla, efectuamos en 1912[275] algunos experimentos -encaminados á angostar gradualmente las rutas destinadas á recibir á -los jóvenes axones y establecer en ellas obstáculos invencibles. Bajo -este aspecto, diónos plena satisfacción el conocido proceder de las -_ligaduras nerviosas_, combinado con la sección (fig. 161). - - [275] _Cajal_: Influencia de las condiciones mecánicas sobre la - regeneración de los nervios. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de - Invest. biol._, tomo X, 1912. - -De nuestro trabajo, notablemente ampliado en el libro sobre la -_degeneración y regeneración_, extraemos dos figuras, altamente -significativas: - - _a_) La 161, que reproduce esquemáticamente los efectos de una - ligadura moderadamente apretada, prueba perentoriamente _que - toda detención del cono de crecimiento tiene por resultado el - modelamiento de una bola ó maza de variable espesor_ (_b_). Á - veces, cerca de la región de la ligadura, ó sea de la máxima - angostura, las mazas emiten fibras finas exploradoras, á su - vez prontamente atascadas. En la misma figura se observa que - después de chocar con el obstáculo unos pocos axones, retroceden - bruscamente, trazando asas, cuya convexidad señala la presencia - de aquél (_a_). - - _b_) En fin, la figura 162, donde se copia un cabo periférico - varias veces seccionado, demuestra que las divisiones de los - axones asaltantes de las viejas vainas de Schwann (B) ocurren - precisamente al nivel de las cicatrices intermediarias, es decir, - en territorios rellenos de células conectivas irregularmente - distribuídas, aunque ricos en materias neurotrópicas. Abundancia - de fermentos estimulantes del crecimiento axónico y presencia - de obstáculos múltiples constituyen, pues, las condiciones - determinantes de las ramificaciones axónicas. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XXII - - Continúa la exposición de los trabajos del último decenio. -- - Algunos métodos nuevos de investigación: el del formol-urano - para la coloración del _aparato endocelular_ de Golgi y el del - sublimado-oro para la impregnación de la _neuroglia_ de tipo - protoplásmico. -- Principales resultados obtenidos en los nervios - y centros con estas nuevas fórmulas. -- Investigaciones sobre el - ojo y retina de los insectos. -- La retina de los cefalópodos. - -- Tres libros publicados durante dicho decenio. -- Algunas - distinciones honoríficas recibidas durante los últimos años. - - -=Investigaciones técnicas.=--Sin olvidar mis favoritos estudios -sobre el importante problema de la regeneración del sistema -nervioso, fueron los años 1912 y 1913 preferentemente consagrados a -investigaciones metodológicas. Estas exigen atención, paciencia y -laboriosidad extraordinarias. Cuando aplicamos una fórmula de teñido -selectivo imaginada por cualquier sabio, no sospechamos siquiera la -cantidad formidable de labor experimental, los interminables tanteos -y probaturas que exigió, primeramente, el encuentro fortuito de la -_reacción nueva y útil_, y, después, la empresa de fijar exactamente -las condiciones óptimas del éxito favorable. Admiración compasiva, -más que envidia ruin, debieran inspirarnos los raros triunfadores en -este orden de pesquisas. ¡Oh, las febriles é impacientes horas en -que se espera ansiosamente la reacción afortunada que coquetea sin -entregarse!... Porque lo más grave en esta clase de trabajos es que -se pueden consumir en ellos años enteros sin tropezar con nada que -valga la pena. Y nada digo de la decepción causada por el hallazgo -eventual de reacciones interesantes que después, á despecho de -obstinadas probaturas, no se dignan reaparecer[276]. - - [276] Como ejemplo de estas reacciones fugitivas, indicadoras - de la variabilidad y delicadeza del quimismo nervioso, referiré - al lector una de mis más deploradas decepciones. Allá por los - años de 1891 ó 1892, se me ocurrió sumergir trozos de cerebro de - conejo joven en cierta mezcla, á partes iguales, de bicromato - potásico al 3 por 100 y de solución de cloruro áurico al 1 por - 100. Varios días después, los cortes de las piezas mostraron - espléndida reducción selectiva de la sal áurica, al nivel - del aparato de Golgi (entonces no conocido) de las pirámides - cerebrales. Admirado del peregrino resultado, entreguéme - ardorosamente á reiteradas probaturas encaminadas á fijar las - condiciones del éxito. Pues bien; la dichosa reacción _¡no - volvió á comparecer jamás!_... Pequé yo en aquella ocasión de - excesivamente escrupuloso y timorato, pues no osé publicar - mi raro hallazgo; parecióme abusivo dar cuenta de un hecho - cuya confirmación resultaba por entonces imposible. Sin tales - miramientos, el llamado _aparato reticular_ de Golgi, que el - neurólogo de Pavía descubrió en 1898 (por cierto mediante fórmula - notablemente azarosa), figuraría hoy en mi activo y á mi nombre. - -Sirvan estos comentarios de excusa á la escasez de comunicaciones de -los años 1913 y 1914, época del recrudecimiento de mis indagaciones -técnicas, escasez debida también, según relataré después, al hecho de -hallarme á la sazón ocupado en la redacción de dos libros de conjunto -sobre materias muy diferentes. - -Mi primera preocupación metodológica se enderezó al hallazgo de -algún proceder fácil y constante de impregnación argéntica del -_aparato reticular_ de Golgi, del cual había yo encontrado en la -fibra muscular de los insectos (1890) un probable antecedente[277]. -Recordará el lector que dicho retículo intracelular fué señalado por -Golgi en las células nerviosas (1898) y observado después en otros -tejidos por sus discípulos Negri, Veratti, Pensa, Marcora, Vechi, -etc. (y fuera de Italia por Holmgren, Retzius, Kopsch, Misch, Bergen, -Weigl, etc.). - - [277] Véase la figura de la página 169, B. Estas redes, primero - vistas por mí en los insectos, confirmadas después por Fusari - en los vertebrados, han sido estimadas por Veratti, ayudante - de Golgi, como el _aparato reticular interno_ de la célula - contráctil. Igual opinión profesan otros autores. - -Pero la fórmula imaginada por Golgi y modificada por su discípulo -Veratti era sumamente aleatoria y difícil. Tampoco la de Kopsch -(ácido ósmico al 2 por 100) daba plena satisfacción. Algo más -constante, aunque inaplicable á muchos tejidos, se mostraba cierta -variante del método del nitrato de plata reducido, con la cual -conseguí desde 1903 impregnar el citado retículo de los invertebrados -y el de algunas células epiteliales de los mamíferos jóvenes. -Animado, sin duda, por estos relativos éxitos míos, Golgi, que -laboraba en la misma dirección, modificó felizmente mi fórmula -argéntica con la adición de un fijador: el _ácido arsenioso_. La -reacción parda recaída en las trabéculas de dicho aparato, resultó -más rápida y constante que en las fórmulas anteriores. Gracias á -ella, la escuela de Pavía (Perroncito, Verson, Riquier, etc.) y -en el extranjero Deineka, Legendre y otros, ensancharon nuestro -concepto del comportamiento y significación del susodicho organito -intraprotoplásmico, permitiendo además abordar el tema interesante -de sus metamorfosis durante la multiplicación celular (Perroncito y -Deineka). - -La nueva fórmula del sabio de Pavía adolecía aún de algunos -inconvenientes. Uno de ellos consistía en el depósito difuso de plata -reducida, que enmascaraba la reacción útil, obligando (Veratti) al -empleo de reactivos aclaradores de acción oxidante y de difícil -manejo. En fin, el método fracasaba todavía en algunos órganos -difíciles. - -Á fuerza de tanteos y exploraciones, vine á caer casualmente sobre -un fijador excelente: el _nitrato de urano_. Merced al empleo de -este reactivo, la coloración consíguese corrientemente en todos los -tejidos, singularmente cuando se ensaya en mamíferos jóvenes. En el -nervioso, por ejemplo, lógranse espléndidas coloraciones donde el -retículo destaca perfectamente, en color café ó pardo negro, sobre -fondo amarillo limpio y transparente. - -La fórmula aludida es la siguiente: - - 1. Piezas de 2 á 3 milímetros de espesor son fijadas de diez á - doce horas en este líquido: - - Nitrato de urano 1 gramo. - Formol 15 cent. cúb. - Agua destilada 100 -- - - La adición al fijador de un 20 por 100 de alcohol puede convenir - en algunos casos para mejorar la fijación y afinar el precipitado - metálico. - - 2. Previo rapidísimo lavado de las piezas, se sumergen por - veinticuatro á cuarenta y ocho horas en nitrato de plata al 1,5 - por 100. - - 3. Descartado el nitrato superficial mediante rápida enjuagadura, - opérase la reducción en este baño, que debe obrar de doce á - veinticuatro horas: - - Hidroquinona 1 á 2 gramos. - Formol 15 cent. cúb. - Agua 100 -- - Sulfito de sosa anhidro 0,20 á 0,30 gramos. - - 4. Alcohol, celoidina, etc. - -En ciertas condiciones, la citada fórmula impregna también la -_neuroglia_ (dos días de fijación) y las _mitocondrias_ ó granos -intraprotoplásmicos de Benda, Meves y Duesberg (de seis á ocho horas -de fijación). - -Aprovechando el impensado hallazgo, emprendí varios trabajos[278], -cuyos resaltados más interesantes paso á consignar: - - [278] _Cajal_: Fórmula de fijación para la demostración fácil - del aparato reticular de Golgi y apuntes sobre la disposición - de este aparato en la retina, en los nervios y algunos estados - patológicos. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, - tomo X, 1912. - - _Idem_: El aparato endocelular de Golgi de la célula de Schwann y - algunas observaciones sobre la estructura de los tubos nerviosos. - Con 10 grabados. _Idem_, tomo X, 1912. - - _Idem_: Algunas variaciones fisiológicas y patológicas del - aparato reticular de Golgi. Con 55 grabados. _Idem_, tomo XII, - 1914. (Esta monografía, sumamente extensa, es sin duda el trabajo - de investigación de mayor envergadura publicado hasta hoy sobre - el argumento). - - _a_) Demostración, por primera vez, del retículo endocelular en - todos los elementos nerviosos de la retina, en cada uno de los - cuales afecta aquél configuración y estructura algo diversa. - - _b_) Encuentro del citado aparato en la _célula de Schwann_, - donde, conforme aparece en la figura 163, _b_, reside en - la vecindad del núcleo, al cual rodea, constituyéndole una - especie de corona trabecular con predominio de los cordones - longitudinales. - - _c_) Demostración, por primera vez, del susodicho aparato en - las fibras de Remak, osteoblastos, odontoblastos, corpúsculos - neuróglicos y ependimales, adipoblastos, fibras del cristalino, - eritroblastos y leucoblastos, etc. - - _d_) Reconocimiento y estudio del mismo en todas las células - del embrión de pollo (endotelios, piel é intestino, células - mesodérmicas, glandulares primordiales, neuroblastos motores, - sensitivos y simpáticos). - - _e_) Análisis de las fases evolutivas por que atraviesa el - retículo de Golgi en las neuronas, desde el estado de elemento - germinal á la fase de célula nerviosa adulta. En la figura 164 - mostramos esquemáticamente estas curiosas mudanzas. Reaparece, - como la red, primeramente localizada en el cono de origen del - axon (C); se enriquece progresivamente, extendiéndose en torno - del núcleo, invadiendo gran parte del protoplasma (E, F). - - _f_) Exploración escrupulosa de las variaciones fisiológicas - sufridas por el retículo en las células glandulares (páncreas, - salivales, corpúsculos caliciformes del intestino, etc.), en los - tejidos en vías de regresión (cartílago osificante, osteoblastos, - células adiposas, etcétera) y en las neuronas de los ganglios, - médula espinal, cerebro y cerebelo (fig. 165). Imposible dar - cuenta de estas variaciones, cuya descripción ocupa muchas - páginas de extensa monografía[279] ilustrada con abundantes - grabados. - - [279] _Cajal_: _Loc. cit. Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo - XII, 1914. - -[Ilustración: Fig. 163.--Tubos nerviosos del conejo joven.-- A, B, -C, aparato reticular de Golgi teñido por el método urano-plata; _a_, -cisura de Lantermann; _b_, trabéculos del retículo.] - - _g_) Análisis de las conexiones del retículo con los _grumos_ de - Nissl, las _neurofibrillas_ y los _conductos de Holmgren_. Se - demuestra, según aparece en el esquema de la figura 166, que la - materia granulosa constitutiva de las trabéculas del aparato en - cuestión reside en el interior de los _conductos de Holmgren_, - entre manojos de neurofibrillas, siendo completamente extraña á - los _grumos_ de Nissl. - - _h_) Exploración de las metamorfosis regresivas y progresivas - experimentadas por el retículo en los tubos nerviosos degenerados - (cabo central y periférico de los nervios cortados) y en - las neuronas cerebrales vecinas de las heridas. Durante la - degeneración, la proliferación de la célula de Schwann del cabo - periférico de un nervio cortado, asóciase al aumento de la - materia argentófila de su aparato reticular, cuyos trabéculos se - estiran en sentido longitudinal para distribuirse al fin en dos - acúmulos, uno correspondiente á cada célula hija. - -[Ilustración: Fig. 164.--Esquema destinado á mostrar las fases por -que atraviesa el retículo de Golgi en los neuroblastos del embrión de -pollo.-- B, terminación de la fase germinal; C, neuroblasto en fase -de bipolaridad; D, fase de neuroblasto piriforme, E, F, crecimiento -del aparato de Golgi al formarse las dendritas.] - - _i_) En fin, se formula cierta hipótesis sobre el significado y - alcance de la posición casi constante del retículo de Golgi en el - _polo mundial_ (el que mira ó miró, ontogénica y filogénicamente, - al mundo exterior) de las células de abolengo _ectodérmico_ - (piel, células nerviosas, glándulas cutáneas, etc.) y en las - oriundas del _entodermo_. Esta concepción puede formularse - así: En el curso de la evolución ontogénica y filogénica, el - retículo y la esfera atractiva de todas las células epiteliales - (ecto y entodérmicas) ocupan el polo orientado hacia el mundo - exterior, es decir, el segmento protoplásmico intercalado entre - el núcleo y el cabo celular libre; mientras que en las células - de origen mesodérmico (glóbulos de la sangre, corpúsculos - conectivos, musculares, cartilaginosos, etc.), á causa sin duda - de las frecuentes emigraciones, perdióse la orientación espacial - primitiva de los citados organitos intracelulares, ocupando, de - ordinario, el centro de la masa principal del protoplasma. - -Interesantes investigaciones acerca del aparato de Golgi, de diversos -tejidos, fueron efectuadas también, aplicando la técnica del -nitrato de urano, por Tello (células de los _tumores_ y elementos -_glandulares de la hipófisis_), Del Río-Hortega (_ovario_ y _fibras -musculares lisas_), Ramón Fañanás (_células gigantes del tubérculo_, -_mucosa y bulbo olfativos_ y diversos tejidos del _embrión de -pollo_), Domingo Sánchez (_epitelios y neuronas de invertebrados_), -Sánchez y Sánchez (_neuronas del cerebelo_), Castro (_botones -gustativos_), etc. - -[Ilustración: Fig. 165.--Variedades morfológicas y cuantitativas -del retículo de Golgi de las células motrices de la médula espinal, -dependientes con toda probabilidad de estados fisiológicos -diferentes.] - -Dejo dicho ya que el proceder del _nitrato de urano_ colorea también, -modificando el tiempo de fijación ó introduciendo variantes en la -composición de la fórmula, ciertos factores extraños al retículo de -Golgi. Merced á esta profusión de efectos selectivos, conseguí los -resultados siguientes: - -[Ilustración: Fig. 166.--Esquema del aparato de Golgi (célula -motriz de la médula) con sus conexiones con los demás factores -protoplásmicos.-- A, contenido del aparato reticular; B, tubos de -Holmgren; D, grumos de Nissl; C, neurofibrillas.] - - _a_) Impregnación de la neuroglia de la substancia gris y - blanca de los centros. El depósito argéntico colorea no sólo el - protoplasma de los apéndices radiados y sus pies perivasculares, - sino los gliosomas de Fieandt, que se presentan intensamente - teñidos de negro o pardo, sobre fondo ocre claro. En cuanto á - la configuración general del astrocito de la substancia gris, - coincide exactamente con la hace tiempo revelada mediante el - método del cromato argéntico (fig. 167, A). - - _b_) Cuando se ensaya el método en los tubos nerviosos medulados, - la reacción selectiva recae á menudo en los _anillos_ de Segall, - el _aparato espiral_ de Rezzonico y, sobre todo, en una especie - de esqueleto ó armazón de fibras longitudinales, contenido en el - espesor de las células de Schwann. Acerca de la disposición de - este curioso armazón, señalado brevemente por mí en los nervios - de los mamíferos, ha practicado en los peces Sánchez y Sánchez - (1917) interesantes investigaciones. - - _c_) En fin, modificaciones especiales de la citada fórmula, - en cuyo detalle no podemos entretenernos, permiten impregnar á - veces ciertos factores integrantes del tubo nervioso (cisuras - de Lantermann, protoplasma del corpúsculo de Schwann, doble - brazalete de Nageotte, etc.). - -[Ilustración: Fig. 167.--Células neuróglicas del cerebro del perro -teñidas por el método del _formol-urano_.-- A, corpúsculo que -muestra el aspecto de los teñidos por el cromato de plata; B, pareja -neuróglica, cuyas expansiones exhiben ciertos granos glandulares -(_gliosomas_).] - -Mis reiteradas inquisiciones técnicas sobre la coloración selectiva -de la neuroglia, estimuladas en buena parte por los interesantes -trabajos de Achúcarro (efectuados en mi laboratorio) acerca de -la estructura y conexiones de la _glia_ humana, me condujeron -en 1913[280] al hallazgo del método del oro-sublimado, proceder -sencillísimo que permite impregnar específicamente _en violado_ -purpúreo los dos tipos neuróglicos de la corteza cerebral, y muy -especialmente la _modalidad protoplásmica_ ó de cortas radiaciones, -tan rebelde, según es notorio, á las laboriosas coloraciones de -Weigert, Fano, Alzheimer y otras corrientemente usadas por los -anatomo-patólogos. - - [280] _Cajal_: Sobre un nuevo proceder de impregnación de la - neuroglia y sus resultados en el cerebro del hombre y animales. - _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo XI, 1918. - - Véase también: - - Contribución al conocimiento de la neuroglia del cerebro humano. - _Idem_, tomo XI, 1918. - - Resúmenes del método _sublimado-oro_ fueron publicados también en - _Zeitschr. f. Wissensch. Mikros._, etc. Bd. XXXI. Referata, pág. - 424, 1914, y en el _Neurologisches Centralblatt_, 1915. (Eine - neue Methode zur Färbung der Neuroglia). - - En fin, las modificaciones de pura comodidad operatoria - introducidas recientemente en el método, consígnanse en: _El - proceder del oro-sublimado para la coloración de la neuroglia_. - Fascículos 3 y 4 del tomo XIV de los _Trab. del Lab. de Invest. - biol._, Diciembre, 1916. - -[Ilustración: Fig. 168.--Plexo difuso neuróglico revelado -en la substancia gris del cerebro humano por el método del -_sublimado-oro_.-- A, B, células neuróglicas; D, neurona; _a_, -capilar.] - -De su utilidad para el estudio de las alteraciones patológicas de la -_glia_ humana, dan testimonio los interesantes trabajos de Achúcarro -y Gayarre sobre la _demencia paralítica y senil_; los de Lafora, -sobre la neuroglia del perro viejo; los de Achúcarro, sobre el _asta -de Ammon_ y acerca de la histología comparada de la neuroglia; los de -Río-Hortega, recaídos en el _reblandecimiento cerebral_, etc. - -El método es aplicable no sólo al hombre, sino, en cierta medida, -á todos los vertebrados. El Dr. Achúcarro ha logrado recientemente -colorear satisfactoriamente la neuroglia y células ependimales -de los peces, reptiles, aves y pequeños mamíferos, recogiendo -copiosa cosecha de hechos nuevos. Ramón Fañanás ha teñido la -_neuroglia cerebelosa_ del perro, gato y conejo. En fin, en nuestro -Laboratorio, el Dr. Havet, de Lovaina, ha logrado también estimables -impregnaciones de la _glia ganglionar_ de los invertebrados, -singularmente del _lumbricus_, habiendo conseguido demostrar la -existencia constante de _astrocitos protoplásmicos_, además de los -astrocitos fibrosos. - -Á juzgar por los dibujos, descripciones y microfotografías -publicados, en el extranjero el éxito ha sido también satisfactorio. -Consúltense las comunicaciones recientes de Schäffer (Hungría), -Ziveri y Rossi (Italia), Marinesco y Minea (Rumania), etc. - -He aquí la fórmula del _sublimado-oro_: - - 1.ª Trozos de centros nerviosos, lo más frescos posible, son - sometidos, entre dos y diez días, á la acción del fijador - siguiente: - - Formol 15 cent. cúb. - Bromuro de amonio 1,5 á 2 gramos. - Agua destilada 85 -- - - 2.ª Mediante el microtomo de congelación, efectúanse secciones - que se recogerán en agua formólica. Estos cortes deben ser - relativamente gruesos, por ejemplo, de 20 á 25 µ. Semejante - espesor, además de favorecer la reacción, tiene la ventaja de - mostrar más completamente las expansiones de los astrocitos. - - 3.ª Previo rápido lavado en agua destilada para extraer el - formol, son llevadas las secciones al líquido colorante siguiente - que debe conservarse en la obscuridad: - - Agua destilada 60 cent. cúb. - Sublimado 0,5 gramos. - Solución de cloruro de oro pardo al 1 por 100 10 cent. cúb. - - 4.ª Al cabo de cuatro ó más horas, tíñense los cortes en tono - purpúreo intenso y se trasladan (manipulándolos con varillas de - cristal) al fijador siguiente: - - Hiposulfito de sosa 5 gramos. - Agua 70 cent. cúb. - Alcohol ordinario 30 -- - Solución concentrada de bisulfito sódico 5 -- - - En este baño permanecerán de seis á diez minutos. - - 5.ª Lavado de los cortes en agua alcohólica al 50 por 100; - montaje en porta-objetos donde se enjugará el líquido con papel - chupón; en fin, alcohol absoluto, esencia de orégano, xilol y - bálsamo. - -Gracias á la comodidad de manipulación y especificidad de resultados -del nuevo recurso de impregnación, conseguí recoger algunos hechos -nuevos y, sobre todo, fijar y consolidar ciertas nociones fluctuantes -y harto discutidas sobre la estructura, evolución y comportamiento -expansional de los dos tipos neuróglicos en el hombre y mamíferos. -Mencionemos rápidamente algunas aportaciones: - - _a_) La demostración de que las expansiones neuróglicas del tipo - llamado _protoplásmico_ se ramifican prolijamente en el seno de - la substancia gris, recorriendo grandes distancias y generando - cierto plexo difuso y denso, pero en todo caso exento de esas - redes admitidas, sin pruebas suficientes, por muchos autores. - Las últimas ramillas neuróglicas acaban libremente, según puede - advertirse en la figura 168. - -[Ilustración: Fig. 169.--Estructura alveolar de los astrocitos de -la substancia gris del cerebro humano. Los espacios claros (A, _a_) -corresponden á los gliosomas.] - - _b_) La prueba objetiva de que todo astrocito de la substancia - blanca ó gris hállase provisto constantemente de uno ó varios - pies insertos sobre los vasos capilares (_aparato chupador_). - Delicadísimos y á veces difíciles de sorprender en la glia - protoplásmica, afectan tales apéndices vasculares gran robustez - en la fibrosa (fig. 168, G). - - _c_) El astrocito protoplásmico posee una estructura que recuerda - mucho la de las células glandulares. En el seno de cierto estroma - tupido y como esponjoso aparecen numerosas vacuolas claras donde - se alojan los gliosomas bien descriptos por Fieandt, Eisath, - Nageotte, Mawas y Achúcarro. - - _d_) Conforme señalamos ya hace muchos años, es frecuente - encontrar en torno de las neuronas cierta pléyade de astrocitos - protoplásmicos, cuyos apéndices, ricos en _gliosomas_, se apoyan - sobre la membrana neuronal. Una disposición frecuente de la _glia - satélite_ reproducimos en la figura 172, A, C, tomada del cerebro - del gato adulto. - -[Ilustración: Fig. 170.--Células adendríticas de la substancia -gris del cerebro del perro (tercer elemento de los centros).-- A, -astrocito ordinario; _a_, _b_, _c_, _d_, etc., diversas formas de la -célula adendrítica; J, aparato de Golgi de estos elementos.] - -[Ilustración: Fig. 171.--Substancia blanca del cerebro humano. Método -del sublimado-oro.-- A, corpúsculo adendrítico; B, célula neuróglica -ordinaria, intensamente teñida en violado purpúreo.] - - _e_) Ciertos autores habían sospechado, aunque sin aportar - demostración perentoria del hecho, la presencia en los centros - nerviosos de cierto corpúsculo pequeño, sin expansiones, quizá de - origen mesodérmico y tan extraño á las neuronas como á la _glia_. - Este _tercer elemento de los centros_ aparece clarísimamente en - nuestros preparados, á causa de su absoluta incolorabilidad por - el método áurico. Testimonio de este notable contraste es la - figura 171, donde presentamos á un tiempo los aspectos que en los - cortes dorados ofrecen los astrocitos neuróglicos y el susodicho - _tercer elemento_. - - Por lo demás, la verdadera morfología de este singular corpúsculo - evidénciase solamente en los preparados teñidos por el método - del urano-formol. Adviértase (fig. 170, _a_, _b_, _c_) su forma - poliédrica, á veces irregularizada por excrecencias marginales, - su proximidad á los vasos, la presentación de diminuto aparato de - Golgi, etc. - -[Ilustración: Fig. 172.--Células neuróglicas satélites (A, B, D) -rodeando el cuerpo de dos células piramidales del cerebro del -perro.-- _a_, corpúsculo satélite adendrítico.] - - _f_) El _tercer elemento_, ó corpúsculo enano adendrítico, - congrégase también en torno de las células nerviosas, - singularmente por debajo de la base de las pirámides, viniendo - á constituir otra variedad de _elementos satélites_ (fig. 172, - _a_). Á ella pertenecen casi todos esos diminutos corpúsculos - que Nissl, nosotros, Lugaro, Alzheimer, Marinesco y otros muchos - autores, sorprendimos hace tiempo en derredor de las neuronas, - sin acertar por entonces á resolver si se trataba de células de - glia legítima, de leucocitos trasmigrados ó de corpúsculos de - naturaleza especial. - -[Ilustración: Fig. 173.--Fase de aparición, en la médula del gato -joven, de los pies perivasculares.-- A, B, células neuróglicas en -vías de partición; D, vaso cortado de través; H, célula donde se -diferencia una fibrilla de Weigert; F, rafe posterior de la médula; -_a_, _b_, pies perivasculares.] - -Con relación á la evolución ontogénica de las células de neuroglia, -nuestras observaciones, efectuadas tanto en los fetos como en los -mamíferos recién nacidos, permiten afirmar: - - _a_) Lo mismo las células epiteliales dislocadas (célula - neuróglica primordial), que el astrocito joven, y aun el adulto, - son capaces de proliferar en condiciones normales (fig. 173, B). - Es frecuente observar, aun en el cerebro adulto, parejas y hasta - tétradas de elementos neuróglicos. - - _b_) Astrocitos fibrosos y protoplásmicos representan la - descendencia directa de corpúsculos epiteliales primitivos - del conducto medular del embrión; su diversidad morfológica - y estructural prodúcese por adaptación del tipo primitivo á - ambientes diferentes. Estimamos, por tanto, inadmisible la - hipótesis de la doble estirpe (ectodérmica y mesodérmica) de los - astrocitos, defendida por algunos histólogos y anatomo-patólogos. - - _c_) Durante la época embrionaria, las células de neuroglia - realizan actos de emigración y de transformación que implican - capacidad amiboide. Merced á los efectos de lento amiboidismo, - fórmase el pie perivascular ó _aparato chupador_, el cual, si - representa á veces una proyección protoplásmica nueva, deriva - otras de la dislocación é hipertrofia del _apéndice radial_ - ó primordial (externo casi siempre) del corpúsculo epitélico - dislocado (fig. 173, _a_, _b_). - - _d_) En armonía con los trabajos de varios autores, singularmente - de Fano y Achúcarro, las fibras de Ranvier-Weigert de los - astrocitos de la substancia blanca representan el producto de - una diferenciación intraprotoplásmica. En ningún caso dichas - fibras se emancipan, según creía Weigert, del cuerpo celular. - Recientemente, Del Río-Hortega (1917) ha ilustrado esta doctrina - con interesantes ejemplos de diferenciación fibrillar, tomados de - la neuroglia de los vertebrados é invertebrados. - - _e_) La substancia gris del cerebro humano discrepa de la de los - demás vertebrados superiores, no sólo por la cuantía considerable - de células neuróglicas de tipo protoplásmico ó glandular que - contiene, sino por la relativa pequeñez de éstas, la imponente - complejidad del plexo gliomatoso intersticial y la ninguna - tendencia (en estado normal) á producir fibras protoplásmicas. - -=Algunos libros publicados.=--Vaya por delante mi obra de conjunto -sobre la _Degeneración y regeneración del sistema nervioso_[281]. -Esta voluminosa obra en dos volúmenes é ilustrada con 317 grabados, -copia de mis preparaciones, constituyó la principal empresa acometida -durante los años 1912, 1913 y 1914. Tan considerable esfuerzo dejóme -profundamente fatigado. Porque no se trataba solamente de compilar -sintéticamente todas mis investigaciones sobre el tema, sino de -hacer, ante todo, una obra nueva. Así lo expresé en el prólogo, donde -procuré justificar mi labor con los siguientes términos: - - [281] _Cajal_: Estudios sobre la degeneración y regeneración del - sistema nervioso, tomo I, 1913; tomo II, 1914. - - «El premio Nobel con que el _Instituto Carolino de Estocolmo_ - se dignó recompensar mis escasos méritos científicos, fué, - entre los médicos de raza española, ocasión de patrióticos y - entusiastas testimonios de afecto y consideración. Pero, entre - los homenajes recibidos, ninguno más honroso, por su forma - delicada y espiritual, que el tributado al humilde hombre de - ciencia por los compatriotas médicos de la República Argentina. - No creyeron suficiente, para exteriorizar su fervor, agasajarnos - con artístico diploma avalorado con sus firmas autógrafas; sino - que, resueltos á que sus nobles sentimientos cristalizaran en - algo útil y permanente, acordaron imprimir á su costa un libro - nuestro necesitado de publicación. - - Tal fué el origen de la obra actual. Al emprenderla, pensé - que podría ser de provecho resumir en un Tratado general los - numerosos trabajos que mis discípulos y yo (sin olvidar los - valiosísimos aportados por ilustres sabios extranjeros) hemos - consagrado durante estos últimos años al arduo problema de la - degeneración y regeneración del sistema nervioso. Pero, en - cuanto puse manos á la obra, eché de ver que si la empresa había - de corresponder á la magnitud y nobleza del homenaje, no podía - consistir en mera compilación de datos publicados. Para honrar - en lo posible la desinteresada iniciativa de mis compañeros - ultramarinos, me impuse, pues, la tarea de revisar, mediante - pesquisas de laboratorio, todos los temas anteriormente tratados - y, además, la de investigar ex-profeso muchos puntos obscuros ó - dudosos. El libro constituye, por tanto, extensa monografía, en - buena parte original.» - -Los capítulos más enriquecidos con nuevas aportaciones son los que -tratan de las _fases de la degeneración valleriana en nervios y -vías centrales_ (mielina y axon); los fenómenos de _multiplicación -y transformación_ de los corpúsculos de Schwann; las alteraciones -degenerativas de los _discos de soldadura, embudos de Lantermann -y anillos de Segall_; la suerte corrida por _las viejas vainas de -Schwann_, no neurotizadas, del cabo periférico; la _morfología y -estructura del cono de crecimiento_ dentro de las _bandas de Büngner_ -del citado cabo; la medida de la _velocidad de crecimiento_ del -axon en los diversos terrenos; las gradaciones de la _atrofia de -los cilindros-ejes del cabo central_, por debajo de los retoños -viables; el análisis del paraje y forma precisas del _nacimiento -de los renuevos_; los experimentos tocantes á los _injertos -nerviosos y gangliónicos_; la prueba de que los _ganglios simpáticos -transplantados_ ofrecen también retoños invasores y nódulos -residuales; los efectos de la intercalación de obstáculos en las -heridas nerviosas, al objeto de sorprender los cambios de dirección -de las fibras neoformadas; los fenómenos de _proliferación de la -neuroglia_ en las heridas cerebrales; las _metamorfosis del retículo -de Golgi_ en las zonas degenerativas de la médula y cerebro, y en -fin, la exposición y discusión detenidas de las _hipótesis imaginadas -para explicar la génesis y orientación_ de las fibras nerviosas en -el embrión y los _brotes aberrantes_ de las células gangliónicas -sensitivas normales y transplantadas. - -Al texto precede entusiasta y sentida dedicatoria (probablemente -escrita por el sabio y admirable patriota Dr. D. Avelino Gutiérrez, -profesor de la Universidad de Buenos Aires), firmada por 47 -simpáticos compañeros, esparcidos por todo el territorio de la -República Argentina. Excusado es decir que á cada suscriptor fué -oportunamente repartido un ejemplar, impreso en papel especial y -afectuosamente dedicado. - -¡Qué menos podía hacer yo, para pagar tan noble y espiritual -agasajo, que ofrecer á mis compatriotas de allende el mar una obra -original, seriamente meditada y cuidadosamente ilustrada y escrita!... - -El segundo libro (por tal lo tengo aunque se publicó en los _Trabajos -del Laboratorio_) enfocó el tema interesante de la _retina y centros -ópticos de los insectos_[282]. En esta obra colaboró mi ayudante -D. Domingo Sánchez, contribuyendo, sobre todo, con numerosas y -admirablemente ejecutadas preparaciones. - - [282] _S. R. Cajal_ y _D. Sánchez_: Contribución al conocimiento - de los centros nerviosos de los insectos. Primera parte: _Retina - y centros ópticos_. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo XIII, - 1915. (Con 85 grabados y 2 láminas cromolitográficas). Véase - también cierta nota publicada años antes: Nota sobre la retina de - la mosca. _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo VII, 1909. - - Actualmente redacto extenso trabajo (fruto de mis vacaciones de - 1916 en Santander) acerca de la estructura de la retina y centros - ópticos de los cefalópodos (con más de 50 grabados), destinado - á _Trab. del Lab. de Invest. biol._, fascículos 1 y 2, tomo XV, - 1917. - -Según recordará el lector, mis amores hacia la retina son historia -antigua. El tema me cautivó siempre, porque, en mi sentir, la vida -no alcanzó jamás á forjar máquina de tan sutil artificio y tan -perfectamente adecuada á un fin como el aparato visual. Por raro -caso, además, la naturaleza se ha dignado emplear aquí resortes -físicos accesibles á nuestro entendimiento. Ni debo ocultar que -en el estudio de dicha membrana sentí por primera vez flaquear mi -fe darwinista (hipótesis de la _selección natural_), abrumado y -confundido por el soberano ingenio constructor que campea, no sólo -en la retina y aparato dióptrico de los vertebrados, sino hasta -en el ojo del más ruin de los insectos[283]. Allí, en fin, sentí -más profundamente que en ningún otro tema de estudio, la sensación -escalofriante del insondable misterio de la vida. - - [283] Con los conocidos principios de la _variación lenta_ y - _selección de la modificación útil_, no es posible explicar - satisfactoriamente muchísimas disposiciones, á saber: el paso en - los mamíferos de la _visión panorámica_ á la _visión de campo - común_, con súbita creación del _cordón óptico homolateral_, - á fin de evitar la diplopia; el abandono en los mamíferos - inferiores de las excelencias de la _foseta central_ retiniana de - los reptiles y aves; las singulares coincidencias estructurales - del ojo y retina en animales sin parentesco filogénico (por - ejemplo: cefalópodos y mamíferos); y en general, todas las - bruscas y sorprendentes correlaciones de los centros nerviosos - sobrevenidas á cada nueva adaptación al medio de los órganos - sensoriales y motores. - -Para contribuir siquiera con tenuísimo rayo de luz á iluminar el -tenebroso abismo, y al objeto, además, de completar mi antiguo libro -sobre la _retina de los vertebrados_ con otro estudio de conjunto -relativo á la _retina y ojo de los invertebrados_, emprendí en 1915 -esta difícil investigación, que, con permiso de mis achaques y -decadencias, durará todavía dos ó tres años. - -La complicación de la retina de los insectos es algo estupendo, -desconcertante, sin precedentes en los demás animales. Cuando se -considera la inextricable urdimbre de los ojos compuestos ó en -facetas; cuando se interna uno en el laberinto de neuronas y fibras -integrantes de los tres grandes segmentos retinianos (capa de las -_ommatidias_, retina intermediaria ó _perióptico_, retina interna -ó _epióptico_, etc.); cuando se sorprenden, no un _kiasma_, como -en los vertebrados, sino _tres kiasmas_ sucesivos de significación -enigmática, amén del inagotable caudal de células amacrinas y de -fibras centrífugas; cuando se medita, en fin, acerca del infinito -número y primoroso ajuste de todos estos factores histológicos, -tan sutiles, que los más potentes objetivos consienten apenas -su percepción, queda uno anonadado. ¡Y yo que, engañado por el -malhadado prejuicio de la _seriación progresiva_ de las estructuras -zoológicas de función similar, esperaba encontrarme con un plan -estructural sencillísimo y fácilmente abordable! Sin duda que -zoólogos, anatómicos y psicólogos han calumniado á los insectos. -Comparada con la retina de estos al parecer humildes representantes -de la vida (himenópteros, lepidópteros y neurópteros), la retina del -ave ó del mamífero superior, se nos aparece como algo grosero, basto -y deplorablemente elemental. La comparación del rudo reloj de pared -con exquisita y diminuta saboneta no da exacta idea del contraste. -Porque el _ojo-saboneta_ del insecto superior no consta solamente -de más tenues rodajes, sino que entraña además varios órganos -complicadísimos, sin representación en los vertebrados. - -Con arreglo á los mismos principios está organizado el cerebro ---sobre el cual, dicho sea de pasada, tenemos preparado un trabajo--, -asombro á la par de ingeniosa sutileza y maravillosa adaptación. -Nunca mejor aplicado el conocido adagio latino: _in tenuis labor_. -Penetrando con el microscopio en esas liliputienses y, sin embargo, -frondosísimas selvas neuronales del ganglio cerebroide de la abeja, -se siente la tentación de creer que lo desdeñosamente llamado por los -psicólogos _ciego instinto_ (la _intuición_ de Bergson), es soberana -manifestación del genio. Genio del conocer profundo é instantáneo, -surgido por primera vez en estos pequeños y antiguos seres, para -apagarse después, durante miríadas de siglos, en las groseras -construcciones cerebrales del verme, del pez, del batracio y del -reptil. - -Renuncio al empeño de dar aquí idea del contenido objetivo del -aludido libro. Es preciso leerlo. Declaro confidencialmente para -aquellos naturalistas ó histólogos que no desdeñen el estudio -anatómico de los más humildes seres, que los hechos originales se -cuentan por docenas y que muchos problemas de morfología y conexión -neuronales son satisfactoria y --quiero creerlo-- definitivamente -esclarecidos. Y esto no es sino empezar. En mi programa y en el de -mi ayudante Sánchez late el empeño de no cejar hasta sorprender la -característica anatómica del instinto. ¿Triunfaremos?... - -Vivo contraste con los anteriores libros forma otro publicado en -1912 sobre _La fotografía de los colores_[284]. Harto conoce el -lector mis viejas aficiones al arte de Daguerre. Y ahora confesaré, -en el seno de la intimidad, que, á título de recreos ó descansos -de más severa labor, me entregué de vez en cuando á algunas -modestas investigaciones sobre la teoría y práctica del arte de la -fotografía[285]. - - [284] _Cajal_: La fotografía de los colores. Fundamentos - científicos y reglas prácticas. (Con 55 grabados). Madrid, 1912. - - [285] Citemos, entre otras, _Cajal_: Recreaciones estereoscópica - y binoculares. _La Fotografía._ Madrid, 1901. - - _Idem_: La fotografía cromática de puntos coloreados. _La - Fotografía_, 1914. - - _Idem_: Una modificación al proceder fotocrómico de Lumière á la - fécula. _La Fotografía_, 1916. - - _Idem_: Las placas autocromas Lumière y el problema de las copias - múltiples. _La Fotografía._ Madrid, 1907. - - _Idem_: Anatomía de la placa fotográfica. _Idem_, 1903. - - _Idem_: Estructura de las imágenes fotocrómicas de Lippmann. - _Revista de la Real Academia de Ciencias_, etc. (Con 17 - grabados). Abril 1906. - - Una traducción alemana, con nuevos experimentos y reglas - prácticas, vió la luz en el _Zeitschrift. f. wissenchaftliche - Photographie_. Bd. V, H. 7, 1907. - - _Idem_: Reglas prácticas sobre la fotografía interferencial de - Lippmann. _Ciencia popular._ Barcelona, Noviembre 1916. - - _Idem_: Obtención de estereofotografías (proceder de - Berthier-Ives) con un solo objetivo. _Revista de Física y - Química_, 1910. - - _Idem_: Proceder heliocrómico por decoloración. _Anales de la - Sociedad Española de Física y Química_, tomo IX. - -Dos motivos, docente y patriótico el uno, y sentimental el otro, me -inspiraron la redacción del citado libro fotográfico. - -El primer motivo fué contribuir, con mi modesta iniciativa, á -divulgar entre los aficionados á la heliocromía los principios -físicos fundamentales de esta maravillosa aplicación de la ciencia. -Así lo expresaba en el prólogo que encabeza la obra. «Privarse de -la teoría --decíamos-- es desdeñar la mitad del placer fotocrómico, -que consiste en comprobar experimentalmente la exactitud de los -principios científicos. El devoto de la fotografía del color no debe -ser rutinario practicón, atenido meramente á recetas y formularios, -al modo del carpintero, que, aguijado por la necesidad, abandona la -garlopa por el objetivo. Sólo acierta quien sabe. La interpretación -de los resultados obtenidos y el remedio de los accidentes y -fracasos, encuéntrase exclusivamente en la clara comprensión del -mecanismo fisico-químico de cada operación fotográfica.» Á la -verdad, mi sentimiento patriótico irritábase sobremanera al oir cómo -desbarraban muchos aficionados de cierta cultura (abogados, médicos é -ingenieros, etc.), en cuanto discurrían sobre las probables causas de -un tono falso en las _autocromas_, ó sobre los hechos físicos en que -se fundan los diversos métodos tricrómicos. Bajo este aspecto de la -difusión en nuestro país de los principios rectores de los procederes -fotocrómicos más usuales, creo sinceramente que mi libro, redactado -en lenguaje llano y sencillo é ilustrado con numerosos esquemas -originales, satisfizo una verdadera necesidad. - -El segundo motivo pertenece al dominio del corazón. Mentarlo renueva -en mí torturantes recuerdos. El mayor de mis hijos, precisamente el -que más se parecía á mí, así en lo intelectual como en lo físico, -contrajo desde muy joven gravísima enfermedad cardíaca. Desahuciado -de los médicos é imposibilitado para seguir carrera, púsele al -frente de una librería, al objeto de entretenerle y de disipar -en lo posible su negra melancolía. Y para estimular iniciativas -editoriales, base quizás de futuros negocios, escribí los primeros -capítulos del libro. Por desgracia, la inexorable predicción médica -se cumplió, y el autor tuvo _á fortiori_ que convertirse en editor. -Mas no hablemos de cosas tristes. ¡Á qué rememorar dolores cuyo -lenitivo sólo está en el olvido!... - - * * * * * - -Para ser completo, debiera todavía mencionar aquí cierto librito, -de sabor literario, aparecido en 1905 con el título de _Cuentos de -vacaciones_, y firmado con el pseudónimo _Dr. Bacteria_. Trátase de -cinco narraciones, á modo de _causeries_ pseudo-filosóficas, donde -con poca novedad y desmañado estilo se plantean y resuelven algunos -problemas de ética social. Conocedor de los defectos de la citada -obrita, no osé ponerla á la venta. Me limité á regalar algunos -ejemplares á los amigos de cuya bondadosa indulgencia estaba bien -seguro. Si dispongo alguna vez del vagar indispensable, quizás -reimprima y ofrezca al público el citado libro, previamente expurgado -de empalagosos lirismos y de no pocas máculas de pensamiento y de -estilo. - -Durante los últimos diez años fuí favorecido con numerosas -distinciones. Callarlas en una autobiografía, pudiera achacarse -á orgullo ó ingratitud; complacerse morosamente en su puntual -enumeración, parecería pueril vanidad. Adopto un término medio -recordando las más importantes. En 1906 fuí designado _Miembro -corresponsal_ de famosa _Academia de Roma (Regia Lynceorum -Academia)_; en 1909, _Fellow_ de la _Real Sociedad de Londres_; -en 1910, _Socio corresponsal_ de la _Real Academia de Ciencias de -Turín_; en 1912, _Socio corresponsal_ de la _Sociedad Italiana -de Neurología_; en 1911, _Doctor honorario_ de Medicina por la -_Universidad de Cristianía_; en 1912, _Miembro extranjero_ de la -_Real Academia de Turín_; en el mismo año, _Miembro honorario_ de -la _Sociedad Real de Ciencias médicas y naturales de Bruselas_, -y _Profesor honorario_ de la _Universidad de Dublín_; en 1913, -_Asociado extranjero_ de la _Academia de Medicina de París_; en -1916, _Miembro corresponsal_ del _Instituto de Francia_, etc., etc. -Añadamos que en 1914 el Gobierno francés me honró otorgándome la -condecoración de la _Legión de honor (Commandeur)_, y que en 1915 -el Emperador alemán me favoreció con la cruz de la _Orden «pour le -mérite»_. En fin, la _Academia española de la Lengua_, necesitada de -un técnico de las voces y expresiones médicas y biológicas, tuvo la -bondad de llamarme á su seno, y años después (1910), el ilustre y -malogrado Canalejas, á la sazón jefe del partido liberal, me nombró -_Senador vitalicio_. - - - - -[Ilustración] - - - - -CAPÍTULO XXIII - -EPÍLOGO - - Mi actividad docente y la multiplicación espiritual. -- - Discípulos aventajados. -- La escuela histológica española. -- - Realización parcial de mi ideal patriotico-científico. -- Aptitud - de los españoles para la investigación científica. -- Sentimiento - del deber cumplido. -- Lista de trabajos del autor y de sus - discípulos ó inmediatos continuadores. - - -Tocamos al fin del presente libro. Con la mayor claridad compatible -con la brevedad, dejo expuesto lo fundamental de mi modesta labor y -las condiciones que la motivaron. - -Conforme he avanzado en la narración, mi _autobiografía_ se ha -_despersonalizado_. El trabajo regular y el espíritu de aventuras -son cosas incompatibles. De cada vez más pobre en episodios amenos, -mi vida ha sido gradualmente absorbida en mi obra. La abeja ha sido -olvidada en consideración al panal. - -Incompleta fuera la actividad del científico si se contrajera -exclusivamente á actuar sobre las cosas; opera también sobre las -almas. Ello es un deber si el hombre de laboratorio pertenece al -magisterio universitario. Entonces hay derecho á esperar que buena -parte de su labor sea empleada en forjar discípulos que le sucedan -y le superen. Nadie negará que el cumplimiento de tan capital -función constituye la más noble ejecutoria del investigador y el más -preeminente título á la gratitud de sus compatriotas. - -Conforme dejamos expresado en otro libro[286], importa mucho al -cultivador de la ciencia proceder á su multiplicación espiritual. -De esta suerte la vida del maestro alcanza su plenitud, ya que -entraña en potencia nuevas existencias. «La tarea es sin duda penosa ---decíamos--. La actividad del profesor bifúrcase en las corrientes -paralelas del laboratorio y de la enseñanza. Crecen así sus desvelos, -pero aumentan también sus venturas. Sobre dar pábulo á elevadas -tendencias, gozará los deleites de la paternidad ideal, y sentirá el -noble orgullo de haber cumplido honradamente con su triple misión de -investigador, de maestro y de patriota. Ya no declinará su vida en -melancólica soledad; antes bien, verá su ocaso rodeado de un séquito -de discípulos entusiastas capaces de comprender su obra y de hacerla, -en lo posible, fecunda y perenne.» - - [286] _Cajal_: Reglas y consejos sobre la investigación - biológica, 4.ª edición, 1916. - -Excusado es decir que procuré siempre seguir mis propios consejos. -Aunque al alborear mi carrera hube de confinarme, por imperio del -hábito y de la necesidad, en la categoría de los trabajadores -solitarios, me preocupé siempre, sobre todo después que el Estado -puso en mis manos decoroso y bien provisto laboratorio, de fundar -una escuela genuinamente española de histólogos y biólogos. Y pese -á los lúgubres voceros de nuestra decadencia y á los aguafiestas -para quienes la ciencia, como la aurora boreal, sólo embellece el -cielo de las regiones hiperbóreas, el ideal soñado está en gran -parte conseguido. La ansiada escuela existe y es foco de vivísima -actividad. Sus descubrimientos importantes (excluyo los modestos -míos) han traspasado las fronteras, y sus métodos é invenciones -aplícanse corrientemente en los laboratorios extranjeros. - -No con hueras declamaciones, que pretenden ser patrióticas y resultan -jactancias de ignaro chauvinismo, sino con hechos positivos é -indiscutibles he demostrado la aptitud de la gente hispana para la -investigación científica. La pretendida incapacidad de los españoles -para todo lo que no sea producto de la fantasía ó de la creación -artística, ha quedado reducida á tópico ramplón. Cuando durante la -noche el tenebroso mar aparece tranquilo, basta agitar las aguas -para que nubes de noctílucos apagados enciendan su luz y brillen -como estrellas. De igual modo ocurre en el océano social. Ha sido -suficiente que dos ó tres personas (una de ellas el ilustre Dr. -Simarro) sacudiéramos la modorra de la juventud, para que surgiera -entre nosotros brillante pléyade de eméritos investigadores. Por -afirmar estoy, sin temor á la nota de optimista, que en orden á -ciertos estudios, que exigen ingeniosidad, paciencia y obstinación, -nuestros compatriotas compiten si no superan á los más cachazudos é -infatigables hijos del Norte. Todo consiste en despertar el espíritu -de curiosidad científica, adormecido durante cuatro siglos de -servidumbre mental, y de inocular con el ejemplo el fuego sagrado -de la indagación personal. Vivimos en un país en que el talento -científico se desconoce á sí mismo. Deber del maestro es revelarlo y -orientarlo. - -Los jóvenes laboriosos á quienes aludo son ya legión, sobre todo -si juntamos los pretéritos con los presentes. Entre los antiguos -(algunos fallecidos en plena juventud y otros perdidos por desgracia -para la ciencia patria en el _desierto de la clínica_) citaré á -Cl. Sala, Terrazas, C. Calleja, Olóriz Aguilera, Blanes Viale, J. -Bartual, I. Lavilla, Del Río Lara, Márquez, etc. - -Y, entre los modernos, me es muy grato nombrar á mi hermano, P. Ramón -Cajal, á F. Tello, á N. Achúcarro, á Domingo Sánchez, á Rodríguez -Lafora, á Del Río-Hortega. Este grupo de entusiastas trabajadores -acabaron ya su formación y saben caminar solos y triunfar en el -terreno de la investigación. Muchas de las investigaciones que luego -citaré, son fruto de su exclusiva iniciativa. En vías de formación, -y con promesas de ópimos frutos, figuran Arcaute, Fortún, Sacristán, -Calandre, Sánchez y Sánchez, Ramón Fañanás, Luna, Fernando de Castro -y otros. - -La lista abrumadora de monografías (y sólo incluyo las efectuadas en -mi Laboratorio) de los citados investigadores, registrada al final de -este libro, dará idea de la magnitud é intensidad relativa de la obra -de cada uno. Se verá, además, que, dentro del común fervor hacia la -religión del Laboratorio, cada iniciativa ha corrido por diferente -camino. - -Los arriba nombrados han sido mis discípulos, en el amplio sentido -de la palabra. Todos han vivido algo mi vida y participado de mis -emociones; todos me han oído pensar, con palabra balbuciente, durante -el ensimismamiento de la atención y en los breves paréntesis del -trabajo febril. - -Fuera, sin embargo, pueril vanidad é injusta pretensión atribuirme -por entero la paternidad espiritual de los actuales cultivadores de -la histología española. Varios de ellos, singularmente Achúcarro, -Tello y Rodríguez Lafora, han perfeccionado notablemente en el -extranjero su educación técnica y su formación intelectual. Y de los -Laboratorios alemanes, franceses ó ingleses, han aportado á España, -amén del dominio de los idiomas y de la bibliografía, novísimos -métodos de investigación, y lo que vale más, la costumbre de la -autocrítica y la severa disciplina del trabajo metódico. - -Mi papel principal ha consistido en fomentar el entusiasmo. Fué -siempre mi lema confortar é ilustrar la voluntad con pleno respeto -á las iniciativas individuales. Siempre procuré --y de ello me -felicito-- pesar lo menos posible sobre el cerebro de mis discípulos. -Toda opinión fruto de esfuerzo honrado de pensamiento, sobre todo -si ha surgido de hechos recién descubiertos, infúndeme simpatía -y respeto, aunque contradiga concepciones personales largamente -acariciadas. ¿Cómo había de caer yo en la tentación de imponer mis -teorías, cuando he dado sobrados ejemplos de abandonarlas ante la -menor contrariedad objetiva? - -Profundamente penetrado de estas ideas; deseoso de evitar que mis -continuadores vengan á ser lectores _de un solo libro_ y _oyentes -de un solo maestro_; resuelto, además, á descartar en lo posible -deplorables polarizaciones ideológicas y metodológicas, puse especial -empeño en que mis discípulos gozasen del beneficio de una pensión -en los Laboratorios más prestigiosos del extranjero. Injusto fuera -olvidar que, en esta obra de sano patriotismo y de confortador oreo -doctrinal, ayudáronme solícitos mis dignos compañeros de la _Junta de -pensiones_, de que soy indigno Presidente. - -Y los resultados de semejante táctica han sido excelentes. Á su -vuelta, los pensionados más sobresalientes no sólo han efectuado -conquistas valiosas en los dominios predilectamente explorados por -mí, sino en otros terrenos apenas desflorados en mi Laboratorio, -por ejemplo: en el de la _Neurología patológica_ del hombre, donde -Achúcarro y Lafora han recogido datos de subido valor. Excusado es -advertir que los citados pensionados han desarrollado sus trabajos en -mi propio Laboratorio y que mi _Revista_ se ha visto enriquecida y -honrada con comunicaciones interesantes y variadas. Mención especial -merece Achúcarro, quien, gracias al hallazgo de nuevo y fecundo -método de investigación (proceder del tanino-plata amoniacal) y á sus -envidiables dotes docentes, ha creado á su vez importante escuela -anatomo-patológica. Sus discípulos Fortún, Gayarre, Sacristán, Del -Río-Hortega, Calandre, etc., se han ilustrado ya con muy estimables -descubrimientos histológicos, singularmente Del Río-Hortega, autor -de numerosos trabajos sobre el _centrosoma_, _estructura de la -neuroglia_, _textura de las células epiteliales_, _disposición de -la trama conectiva de los invertebrados_, etc. Estos fervorosos -trabajadores vienen á ser algo así como mis nietos espirituales. -Contémplolos con orgullo de abuelo. La _eclosión_ inesperada de esta -segunda generación intelectual demuestra que la semilla cayó en -buen terreno. Todo asegura que la cosecha de investigadores no se -interrumpirá en adelante. En sus manos está, y ellos lo saben, el -porvenir de la histología española. - - * * * * * - -Debo ahora terminar. Lo exige la impaciencia del lector; lo impone mi -fatiga. - -He procurado que mi vida sea en lo posible, conforme al consejo del -filósofo, poema vivo de acción intensa y de heroísmo callado, en -pro de la cultura de mi país. Pobre es mi obra, pero ha sido todo -lo extensa y original que mis escasos talentos consintieron. Para -juzgarla con algún conocimiento de causa, bastará recordar lo que -era la histología hispana cuando yo empecé tímidamente en 1880 y lo -que representa en la actualidad. Lejos estoy --lo he dicho ya--, de -excluir otras valiosas colaboraciones: séame empero permitido pensar -que mi obstinada labor ha entrado por algo en el actual renacimiento -biológico de mi país. - -Doy por seguro y hasta por conveniente que en el fluir del tiempo, mi -insignificante personalidad será olvidada; con ella naufragarán, sin -duda, muchas de mis ideas. Nada puede substraerse á esta inexorable -ley de la vida y menos los trabajadores humildes. Contra todas las -alegaciones del amor propio, los hechos vinculados inicialmente á -un nombre acabarán por ser anónimos, perdiéndose para siempre en el -_nirvana_ de la Ciencia Universal. Por consiguiente, la monografía, -impregnada todavía del aroma humano, se incorporará, depurada de -sentimentalismos, en la doctrina abstracta del libro de conjunto. Al -sol caliente de la actualidad sucederá --si sucede-- la fría claror -de la historia erudita... - -Mas no tengo el derecho de afligir al lector con reflexiones -melancólicas. No pensemos en cosas tristes. Preocupémonos de la vida, -que es energía, renovación y progreso. Y continuemos trabajando. Sólo -la acción intensa en pro de la verdad justifica el vivir y consuela -del dolor y de la injusticia. Sólo ella posee la rara virtud de -convertir al obscuro parásito social en héroe de leyenda. - -Y cultivemos --repito-- nuestro jardín, cumpliendo en lo posible -con el doble y austero deber de hombres y de patriotas. Para el -biólogo, el ideal supremo consiste en resolver el enigma del propio -_yo_, contribuyendo á esclarecer al mismo tiempo el formidable -misterio que nos rodea. No importa que nuestra labor sea prematura é -incompleta; de pasada, y en tanto alborea el ansiado ideal, el mundo -se dulcificará gradualmente para el hombre. La naturaleza nos es -hostil porque no la conocemos: sus crueldades representan la venganza -contra nuestra indiferencia. Escuchar sus latidos íntimos con el -fervor de apasionada curiosidad, equivale á descifrar sus secretos: -es convertir la iracunda madrastra en tiernísima madre. - -¿En qué más noble y humanitaria empresa cabe emplear la -inteligencia?... - - - - -[Ilustración] - - - - -LISTA DE LOS LIBROS Y FOLLETOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR - - -LIBROS - -1. MANUAL DE HISTOLOGÍA NORMAL Y TÉCNICA MICROGRÁFICA. Obra ilustrada -con 203 grabados originales. 1.ª edición, Valencia, 1889; 2.ª -edición, 1893. - -2. MANUAL DE ANATOMÍA PATOLÓGICA GENERAL, seguido de un resumen de -Microscopia aplicada á la Histología y Bacteriología patológicas. -(Con numerosos grabados originales, en negro y color). 1.ª edición, -Barcelona, 1890; 5.ª edición, 1913. - -3. MANUAL DE HISTOLOGÍA NORMAL Y DE TÉCNICA MICROGRÁFICA. Madrid. Con -520 grabados. 6.ª edición, 1914. - -4. LES NOUVELLES IDÉES SUR LA FINE ANATOMIE DES CENTRES NERVEUX. Con -numerosos grabados y un prólogo del Dr. Mathias-Duval. París, 1894. - -5. TEXTURA DEL SISTEMA NERVIOSO DEL HOMBRE Y DE LOS VERTEBRADOS. En -tres volúmenes con más de 300 grabados (1899 á 1904). - -6. STUDIEN ÜBER DIE HIRNRINDE DES MENSCHEN. Leipzig, J. A. Barth, -1906. Con numerosos grabados. - -7. DIE RETINE DER WIRBELTHIERE. Traducción alemana, con muchas -adiciones de mi extensa Monografía publicada en _La Cellule_ y -titulada: _La rétine des vertebrés_, 1892. Versión y prólogo del Dr. -Greeff. Wiesbaden, 1894. - -8. ESTUDIOS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DEL SISTEMA -NERVIOSO. Dos volúmenes con más de 300 grabados. Madrid, 1912-1914. - -9. LA FOTOGRAFÍA DE LOS COLORES. Principios científicos y reglas -prácticas. Madrid, 1912. - -10. REGLAS Y CONSEJOS SOBRE LA INVESTIGACIÓN BIOLÓGICA. 5.ª edición. -Madrid, 1916[287]. - - [287] En preparación (y algunos bastante adelantados) tenemos los - siguientes libros: - - _El ojo y la retina de los invertebrados._ - - _Ensayos de Psicología histológica._ - - _Incongruencias de la vida y del espíritu._ - - _La verdad y el error en la doctrina de la evolución._ - - _Pensamientos._ - - -MONOGRAFÍAS CIENTÍFICAS - -11. INVESTIGACIONES EXPERIMENTALES SOBRE LA GÉNESIS INFLAMATORIA. -Zaragoza. Con dos láminas fotografiadas, 1880. - -12. OBSERVACIONES MICROSCÓPICAS SOBRE LAS TERMINACIONES NERVIOSAS EN -LOS MÚSCULOS VOLUNTARIOS DE LA RANA. Zaragoza, 1881. Con dos láminas -litografiadas. - -13. ESTUDIOS SOBRE EL MICROBIO VÍRGULA DEL CÓLERA. Zaragoza. -Septiembre de 1885. Con 8 grabados. - -14. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LAS FORMAS INVOLUTIVAS Y MONSTRUOSAS -DEL COMA-BACILO DE KOCH. _La Crónica Médica._ Valencia, 20 de -Diciembre de 1885. Con un grabado. - -15. CONTRIBUTION À L’ÉTUDE DES CELLULES ANASTOMOSÉES DES ÉPITHÉLIUMS -PAVIMENTEUX STRATIFIÉS. _Internationale Monatsschrift f. Anat. u. -Histol._ Bd. III. Heft 7. Con una plancha litográfica. - -16. TEJIDO ÓSEO Y COLORACIÓN DE LOS CORTES DE HUESO. _Boletín Médico -Valenciano._ Enero de 1887. - -17. _Notas de laboratorio_: I. TEXTURA DE LA FIBRA MUSCULAR DE LOS -MAMÍFEROS. _Boletín Médico Valenciano._ Junio de 1887. - -18. II. FIBRA MUSCULAR DEL ALA DE LOS INSECTOS. _Boletín Médico -Valenciano._ Junio de 1887. - -19. III. MÚSCULOS DE LAS PATAS DE LOS INSECTOS. _Boletín Médico -Valenciano._ Agosto 1887. - -20. SOBRE LOS CONDUCTOS PLASMÁTICOS DEL CARTÍLAGO HIALINO. _Crónica -Médica de Valencia_, 20 de Abril de 1887. - -21. OBSERVATIONS SUR LA TEXTURE DES FIBRES MUSCULAIRES DES PATTES -ET DES AILES DES INSECTES. _Internationale Monatsschrift f. Anat. -u. Physiol._ Bd. V. Heft 6 u. 7. Con 4 planchas litografiadas que -contienen 77 figuras originales. - -22. ESTRUCTURA DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LAS AVES. Con dos láminas -litográficas. _Revista trimestral de Histología normal y patológica._ -Barcelona, 1.º de Mayo de 1888. - -23. MORFOLOGÍA Y CONEXIONES DE LOS ELEMENTOS DE LA RETINA DE LAS -AVES. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, núm. -1.º, Mayo de 1888. Con dos láminas litográficas. - -24. TERMINACIONES NERVIOSAS EN LOS HUSOS MUSCULARES DE LA RANA. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica._ Mayo de 1888. - -25. TEXTURA DE LA FIBRA MUSCULAR DEL CORAZÓN. _Revista trimestral de -Histología normal y patológica_, 1.º de Mayo de 1888. Con una lámina -litografiada. - -26. SOBRE LAS FIBRAS NERVIOSAS DE LA CAPA MOLECULAR DEL CEREBELO. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º de Agosto -de 1888, Barcelona. Con una lámina litográfica. - -27. ESTRUCTURA DE LA RETINA DE LAS AVES (continuación del trabajo -publicado en el núm. 1.º de la _Revista trimestral de Histología -normal y patológica_), Agosto, 1888. Con una lámina litografiada. - -28. NOTA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LOS TUBOS NERVIOSOS DEL ÓRGANO -CEREBRAL ELÉCTRICO DEL TORPEDO. _Revista trimestral de Histología -normal y patológica_, Agosto, 1888. - -29. ESTRUCTURA DEL CEREBELO. _Gaceta Médica Catalana_, 15 de Agosto -de 1888. - -30. COLORACIÓN POR EL MÉTODO DE GOLGI DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LOS -EMBRIONES DE POLLO. _Gaceta Médica Catalana_, 1.º de Enero de 1889. - -31. NOTA PREVENTIVA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA EMBRIONARIA. -_Gaceta Médica Catalana_, 15 de Marzo de 1889. - -32. NOTA PREVENTIVA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA EMBRIONARIA. -_Gaceta Médica Catalana_, 31 Marzo 1889. - -33. DOLORES DEL PARTO CONSIDERABLEMENTE ATENUADOS POR LA SUGESTIÓN -HIPNÓTICA. _Gaceta Médica Catalana_, 31 Agosto 1889. - -34. ESTRUCTURA DEL LÓBULO ÓPTICO DE LAS AVES Y ORIGEN DE LOS NERVIOS -ÓPTICOS. _Revista trimestral de Histología normal y patológica_, 1.º -Marzo 1889 (núms. 3 y 4), Barcelona. Con dos litografías. - -35. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA ESPINAL. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889. -Con 4 cincografías y dos láminas litografiadas. - -36. SOBRE LAS FIBRAS NERVIOSAS DE LA CAPA GRANULOSA DEL CEREBELO. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889. -Con una lámina litografiada. - -37. CONSERVACIÓN DE LAS PREPARACIONES DE MICROBIOS POR DESECACIÓN. -_Revista trimestral de Histología normal y patológica_, Marzo 1889. - -38. SUR L’ORIGINE ET LA DIRECTION DES PROLONGATIONS NERVEUSES DE LA -COUCHE MOLÉCULAIRE DU CERVELET. _Intern. Monatsschrift f. Anat. u. -Phys._, 1889. Bd. VI, Heft 4 u. 5. Con 2 planchas litografiadas que -contienen muchas figuras. - -39. SUR LA MORPHOLOGIE ET LES CONEXIONS DES ÉLÉMENTS DE LA RÉTINE DES -OISEAUX. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 4, 1889. Con 4 figuras. - -40. NUEVAS APLICACIONES DEL MÉTODO DE COLORACIÓN DE GOLGI. _Gaceta -Médica Catalana_, 1889. Con 4 grabados. - -41. CONEXIÓN GENERAL DE LOS ELEMENTOS NERVIOSOS. _La Medicina -Práctica._ Madrid, 2 de Octubre de 1889. - -42. SUR L’ORIGINE ET LES RAMIFICATIONS DES FIBRES NERVEUSES DE LA -MOELLE EMBRYONAIRE. _Anatomischer Anzeiger_, núm. 5, 1890. Con 8 -figuras. - -43. SOBRE CIERTOS ELEMENTOS BIPOLARES DEL CEREBELO Y ALGUNOS DETALLES -MÁS SOBRE EL CRECIMIENTO Y EVOLUCIÓN DE LAS FIBRAS CEREBELOSAS. -_Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Febrero de 1890. Con 6 -grabados. - -44. SUR LES FIBRES NERVEUSES DE LA COUCHE GRANULEUSE DU CERVELET -ET SUR L’ÉVOLUTION DES ÉLÉMENTS CÉRÉBELLEUX. _Internationale -Monatsschrift für Anat. u. Physiol._ Bd. VII, H. I, 1890. Con 2 -litografías. - -45. NUEVAS OBSERVACIONES SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA MÉDULA ESPINAL DE -LOS MAMÍFEROS. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con 7 grabados. - -46. SOBRE LA TERMINACIÓN DE LOS NERVIOS Y TRÁQUEAS EN LOS MÚSCULOS -DE LAS ALAS DE LOS INSECTOS. Barcelona, 1.º de Abril de 1890. Con 2 -grabados. - -47. SOBRE LAS CÉLULAS GIGANTES DE LA LEPRA Y SUS RELACIONES CON LAS -COLONIAS DEL BACILO LEPROSO. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de -Julio de 1890, núm. 11. Con 3 grabados. - -48. SOBRE LA APARICIÓN DE LAS EXPANSIONES CELULARES EN LA MÉDULA -EMBRIONARIA. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Agosto de 1890. - -49. SOBRE LAS TERMINACIONES NERVIOSAS DEL CORAZÓN DE LOS BATRACIOS Y -REPTILES. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, Agosto 1890. - -50. SOBRE LAS FINAS REDES TERMINALES DE LAS TRÁQUEAS EN LOS MÚSCULOS -DE LAS PATAS Y ALAS DE LOS INSECTOS. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, -10 de Octubre de 1890. Con 4 figuras. - -51. REPONSE À MR. GOLGI À PROPOS DES FIBRILLES COLLATÉRALES DE LA -MOËLLE ÉPINIÈRE ET DE LA STRUCTURE GÉNÉRALE DE LA SUBSTANCE GRISE. -_Anatomischer Anzeiger_, núm. 20, 1890. - -52. À QUELLE ÉPOQUE APPARAISSENT LES EXPANSIONS DES CELLULES -NERVEUSES DE LA MOËLLE ÉPINIÈRE DU POULET? _Anatomischer Anzeiger_, -núms. 21 y 22, 1890. - -53. SOBRE LA EXISTENCIA DE CÉLULAS NERVIOSAS ESPECIALES EN LA PRIMERA -CAPA DE LAS CIRCUNVOLUCIONES CEREBRALES. _Gaceta Médica Catalana_, 15 -de Diciembre de 1890. - -54. À PROPOS DE CERTAINS ÉLÉMENTS BIPOLAIRES DU CERVELET AVEC -QUELQUES DETAILS NOUVEAUX SUR L’ÉVOLUTION DES FIBRES CÉRÉBELLEUSES. -_Internationale Monatsschrift für Anatomie und Physiologie_, Bd. VII. -H. 11, 1890. Con 6 figuras. - -55. ORIGEN Y TERMINACIÓN DE LAS FIBRAS NERVIOSAS OLFATORIAS. -Barcelona, 11 de Octubre de 1890. Con 6 grabados. - -56. TEXTURA DE LAS CIRCUNVOLUCIONES CEREBRALES DE LOS MAMÍFEROS -INFERIORES. Barcelona, Octubre de 1890. Con 2 grabados. - -57. SOBRE LA EXISTENCIA DE TERMINACIONES NERVIOSAS PERICELULARES -EN LOS GANGLIOS NERVIOSOS RAQUIDIANOS. _Pequeñas comunicaciones -anatómicas._ Barcelona, 20 de Diciembre de 1890. Con 2 grabados. - -58. SOBRE LA EXISTENCIA DE COLATERALES Y BIFURCACIONES EN LAS FIBRAS -DE LA SUBSTANCIA BLANCA DE LA CORTEZA DEL CEREBRO. Barcelona, -Diciembre de 1890. - -59. COLORATION PAR LA MÉTHODE DE GOLGI DES TERMINAISONS DES TRACHÉES -ET DES NERFS DANS LES MUSCLES DES AILES DES INSECTES. _Zeitschrift f. -Wissenschaftliche Mikroskopie_, etc. Bd. VII, 1890. Con una lámina -litográfica y 3 grabados. - -60. SOBRE LA EXISTENCIA DE BIFURCACIONES Y COLATERALES EN LOS NERVIOS -SENSITIVOS CRANEALES Y SUBSTANCIA BLANCA DEL CEREBRO. _Gaceta -Sanitaria de Barcelona_, 10 de Abril de 1891. - -61. TERMINACIONES NERVIOSAS EN EL CORAZÓN DE LOS MAMÍFEROS. _Gaceta -Sanitaria de Barcelona_, 10 de Abril de 1891. - -62. SIGNIFICACIÓN FISIOLÓGICA DE LAS EXPANSIONES PROTOPLÁSMICAS Y -NERVIOSAS DE LAS CÉLULAS DE LA SUBSTANCIA GRIS. Memoria leída en el -Congreso Médico de Valencia. Sesión de 24 de Junio de 1891. Con 5 -grabados. - -63. SUR LA FINE STRUCTURE DU LOBE OPTIQUE DES OISEAUX ET SUR -L’ORIGINE RÉELLE DES NERFS OPTIQUES. _Internationale Monatsschrift -für Anatomie und Physiologie_, tomo VIII, fasc. 9, 1891. Con 2 -láminas litografiadas. - -64. PEQUEÑAS CONTRIBUCIONES AL CONOCIMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO. -(Varias investigaciones sobre el gran simpático, retina, médula -espinal y corteza cerebral), 20 de Agosto de 1891. Con 12 grabados. - -65. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA RETINA Y GRAN SIMPÁTICO DE LOS -MAMÍFEROS. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, 10 de Diciembre de 1891. -Con 7 grabados. - -66. TERMINACIÓN DE LOS NERVIOS Y TUBOS GLANDULARES DEL PÁNCREAS DE -LOS VERTEBRADOS. (En unión de Cl. Sala). 28 de Diciembre de 1891, -Barcelona. Con 5 grabados. - -67. SUR LA STRUCTURE DE L’ÉCORCE CÉRÉBRALE DE QUELQUES MAMMIFÈRES. -_La Cellule_, tomo VII, 1er fascicule, 1891. Con tres grandes láminas -litografiadas. - -68. NOTA SOBRE EL PLEXO DE AUERBACH DE LA RANA. Barcelona, 13 de -Febrero de 1892. Con 2 grabados. - -69. OBSERVACIONES ANATÓMICAS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL Y ASTA DE -AMMON. _Actas de la Sociedad Española de Historia Natural._ Segunda -serie, tomo I. Sesión de Diciembre de 1892. - -70. LA RETINA DE LOS TELEÓSTEOS Y ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA -DE LOS VERTEBRADOS SUPERIORES. _Trabajo leído ante la Sociedad de -Historia Natural_ en 1.º de Junio de 1892. Con 5 cincografías. - -71. LA RÉTINE DES VERTÉBRÉS. _La Cellule_, tomo IX, 1.º fasc. Con -7 grandes láminas litografiadas, que comprenden más de 60 figuras, -1892. - -72. ESTRUCTURA DEL ASTA DE AMMON Y FASCIA DENTATA. _Anales de la -Sociedad Española de Historia Natural_, tomo XXII, 1898. Con 22 -grabados. - -73. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA OCCIPITAL DE LOS PEQUEÑOS MAMÍFEROS. -_Anales de la Sociedad de Historia Natural_, tomo II, 1893. Con 4 -grabados. - -74. ADENOMA PRIMITIVO DEL HÍGADO. _Revista de Ciencias médicas de -Barcelona_, 10 de Mayo de 1898. Con 2 figuras. - -75. BEITRÄGE ZUR FEINEREN ANATOMIE DES GROSSEN HIRNS. Traducción -alemana, dirigida por Kölliker, de nuestra extensa Memoria ya citada -sobre el asta de Ammon y _fascia dentata_. - -76. LOS GANGLIOS Y PLEXOS NERVIOSOS DEL INTESTINO DE LOS MAMÍFEROS -Y PEQUEÑAS ADICIONES Á NUESTROS TRABAJOS SOBRE LA MÉDULA Y GRAN -SIMPÁTICO GENERAL, 23 de Noviembre de 1893, Madrid. Con 13 grabados. - -77. SUR LES GANGLIONS NERVEUX DE L’INTESTIN. _Compt. rend. de la Soc. -de Biol._, 30 de Diciembre de 1893. - -78. PEQUEÑAS ADICIONES Á NUESTROS TRABAJOS SOBRE LA MÉDULA Y GRAN -SIMPÁTICO GENERAL. Noviembre de 1893, Madrid. - -79. LA FINE STRUCTURE DES CENTRES NERVEUX. _The Croonian lecture._ -Conferencia pronunciada ante la Sociedad Real de Londres el 8 de -Marzo de 1894, y publicada en los _Proceedings of the Royal Society_, -vol. LV, 1894. - -80. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA ESTRUCTURA DEL ENCÉFALO DE LOS -TELEÓSTEOS. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, -tomo XXIII, 1894. - -81. ALGUNAS CONTRIBUCIONES AL CONOCIMIENTO DE LOS GANGLIOS DEL -ENCÉFALO. _Anales de la Sociedad Española de Historia Natural_, tomo -XXIII, 1894. Con 12 grabados. - -82. LE PONT DE VAROLE. _Bibliographie anatomique_, núm. 6, 1894. - -83. ESTRUCTURA DEL GANGLIO DE LA HABÉNULA DE LOS MAMÍFEROS. Trabajo -leído en la Sociedad Española de Historia Natural. Sesión del 4 -de Julio de 1894. Con 4 grabados. Publicado en los _Anales de la -Sociedad Española de Historia Natural_, tomo XXIII, 1894. - -84. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA MORFOLOGÍA DE LA CÉLULA -NERVIOSA. Texto de la Conferencia enviada al Congreso médico -internacional de Roma de 1894. Publicado en _La Veterinaria -Española_, números del 5 y 20 de Junio de 1894. - -85. GANGLIONS CÉRÉBELLEUX. _Bibliographie anatomique_, núm. 1, Enero -de 1895. - -86. CORPS STRIÉ. _Bibliographie anatomique_, núm. 2, 1895. Con 2 -grabados. - -87. ALGUNAS CONJETURAS SOBRE EL MECANISMO ANATÓMICO DE LA ASOCIACIÓN, -IDEACIÓN Y ATENCIÓN. _Revista de Medicina y Cirugía prácticas._ -Madrid, 1895. - -88. L’ANATOMIE FINE DE LA MOELLE ÉPINIÈRE. _Atlas der -pathologischen Histologie des Nervensystems._ Con 8 grandes láminas -cromolitográficas. Berlín, 1895. - -89. APUNTES PARA EL ESTUDIO DEL BULBO RAQUÍDEO, CEREBELO Y ORIGEN DE -LOS NERVIOS ENCEFÁLICOS. _Anales de la Sociedad Española de Historia -Natural_, 1895. Con 31 grabados. - -90. BEITRAG ZUR STUDIUM DER MEDULLA OBLONGATA, DES KLEINHIRNS UND DES -URSPRUNGS DES GEHIRNNERVEN. _Traducción alemana, con un prólogo del -Dr. Mendel, de nuestro anterior trabajo sobre el bulbo_, Leipzig. -Librería de Ambrosius Bart, 1896. - -91. NOUVELLES CONTRIBUTIONS À L’ÉTUDE HISTOLOGIQUE DE LA RÉTINE ET -À LA QUESTION DES ANASTOMOSES DES PROLONGEMENTS PROTOPLASMIQUES. -_Journal de l’Anatomie et de la Physiologie_, 13 de Novembre de -1896. Avec 4 planches litographiques. - -92. LAS DEFENSAS ORGÁNICAS EN EL EPITELIOMA Y CARCINOMA. _Boletín -oficial del Colegio de Médicos de Madrid_, 1896. - -93. LAS COLATERALES Y BIFURCACIONES DE LAS RAÍCES POSTERIORES DE -LA MÉDULA ESPINAL DEMOSTRADAS POR EL AZUL DE METILENO. _Revista de -Clínica, de Terapéutica y Farmacia_, 10 Octubre 1896, tomo X. Con una -figura. - -94. MÉTODOS DE COLORACIÓN DE LAS NEOPLASIAS. _Revista de Ciencias -Médicas de Barcelona_, 10 Marzo 1896. - -95. ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista trimestral -micrográfica_, núm. 1, Marzo 1896. Con 6 figuras. (Sociedad Española -de Historia Natural, 8 de Enero de 1896). - -96. LA FAGOCITOSIS DE LAS PLAQUETAS. _Revista trimestral -micrográfica_, núm. 4, 1 Marzo de 1896. Con 2 figuras. - -97. SOBRE LAS RELACIONES DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS CON LAS -NEURÓGLICAS. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de -1896. Con 3 figuras. - -98. ESTUDIOS HISTOLÓGICOS SOBRE LOS TUMORES EPITELIALES. _Revista -trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de 1896. Con 3 figuras. - -99. LAS ESPINAS COLATERALES DE LAS CÉLULAS DEL CEREBRO TEÑIDAS CON EL -AZUL DE METILENO. _Revista trimestral micrográfica_, núm. 2, Junio de -1896. Con 3 grabados. - -100. EL AZUL DE METILENO EN LOS CENTROS NERVIOSOS. _Revista -trimestral micrográfica_, núms. 3 y 4, 1896. Con 4 láminas -litografiadas y 15 grabados intercalados en el texto. - -101. LEYES DE LA MORFOLOGÍA Y DINAMISMO DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS. -_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1, Marzo de 1897. Con 14 -grabados. - -102. ALGO SOBRE LA SIGNIFICACIÓN FISIOLÓGICA DE LA NEUROGLIA. -_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1.º, Marzo de 1897. Con 9 -figuras. - -103. NUEVA CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DEL BULBO RAQUÍDEO. _Revista -trimestral micrográfica_, núm. 2, 1897. Con 12 grabados. - -104. LAS CÉLULAS DE CILINDRO-EJE CORTO DE LA CAPA MOLECULAR DEL -CEREBRO. _Revista trimestral micrográfica_, Junio de 1897. Con 7 -figuras. - -105. LOS GANGLIOS SENSITIVOS CRANEALES DE LOS MAMÍFEROS (en unión de -D. Federico Olóriz Ortega). _Revista trimestral micrográfica._ Con 9 -figuras. - -106. TERMINACIONES NERVIOSAS EN LOS HUSOS MUSCULARES DE LA RANA. -_Revista trimestral micrográfica_, Diciembre 1897. Con un grabado. - -107. ESTRUCTURA DEL QUIASMA ÓPTICO Y TEORÍA GENERAL DE LOS -ENTRECRUZAMIENTOS NERVIOSOS. _Revista trimestral micrográfica_, núm. -1.º, Marzo 1898. Con 13 grabados. - -108. ALGUNOS DETALLES MÁS SOBRE LA ANATOMÍA DEL PUENTE DE VAROLIO Y -CONSIDERACIONES ACERCA DE LA DOBLE VÍA MOTRIZ. _Revista trimestral -micrográfica_, núm. 2, Junio 1898. Con una figura. - -109. ESTRUCTURA FINA DEL CONO TERMINAL DE LA MÉDULA ESPINAL. _Revista -trimestral micrográfica_, Septiembre 1898. Con 3 grabados. - -110. LA RED SUPERFICIAL DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS CENTRALES. _Revista -trimestral micrográfica._ Con un grabado. - -111. APUNTES PARA EL ESTUDIO EXPERIMENTAL DE LA CORTEZA VISUAL DEL -CEREBRO HUMANO. _Revista Ibero-Americana de Ciencias Médicas_, núm. -1.º, Marzo 1899. Con 7 grabados. - -112. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--I. REGIÓN VISUAL. -_Revista trimestral micrográfica_, núm. 1.º, 1899. Con 23 grabados. - -113. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--II. ZONA MOTRIZ DEL -HOMBRE Y MAMÍFEROS SUPERIORES. _Revista trimestral micrográfica_, -tomo IV, 1899. Con 31 figuras. - -114. COMPARATIVE STUDY OF THE SENSORY AREAS OF THE HUMAN CORTEX. Con -31 figuras y el retrato del autor. Worcester. Mass. (Estados Unidos), -1899. - -115. ESTUDIOS SOBRE LA CORTEZA CEREBRAL HUMANA.--III. CORTEZA MOTRIZ. -_Revista trimestral micrográfica_, tomo V, núm. 1.º, Marzo de 1900. - -116. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA ACÚSTICA Y CIRCUNVOLUCIONES DE LA -ÍNSULA. _Revista trimestral micrográfica_, tomo V, números 2, 3 y 4, -Diciembre de 1900. Con 12 figuras. - -117. DISPOSICIÓN TERMINAL DE LAS FIBRAS DEL NERVIO COCLEAR. _Revista -trimestral micrográfica_, tomo V, núms. 2, 3 y 4. Con 2 figuras, 1900. - -118. ORÍGENES Y TERMINACIONES DE LOS NERVIOS OLFATIVOS, ETC., -(en unión de P. Ramón). Memoria galardonada con el premio -Martínez-Molina, 1901. Madrid. - -119. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA VÍA SENSITIVA CENTRAL Y DE LA -ESTRUCTURA DEL TÁLAMO ÓPTICO. Con 4 grabados. _Revista trimestral -micrográfica_, tomo V. - -120. PEQUEÑAS COMUNICACIONES TÉCNICAS. _Revista trimestral -micrográfica_, tomo V, fascículo 3.º, 1900. - -121. ESTRUCTURA DE LA CORTEZA OLFATIVA DEL HOMBRE Y MAMÍFEROS. Con 72 -grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901. - -122. TEXTURA DEL LÓBULO OLFATIVO ACCESORIO. Con 5 figuras. _Trab. del -Lab. de invest. biol._, tomo I, 1901. - -123. SIGNIFICACIÓN PROBABLE DE LAS CÉLULAS DE AXON CORTO. _Trab. del -Lab. de invest. biol._, tomo I. Con 3 esquemas, 1901. - -124. ESTRUCTURA DEL SEPTUM LUCIDUM. _Trab. del Lab. de invest. -biol._, tomo I. Con 19 grabados, 1902. - -125. SOBRE UN GANGLIO ESPECIAL DE LA CORTEZA ESFENO-OCCIPITAL. _Trab. -del Lab. de invest. biol._, tomo I. Con 12 grabados. 1902. - -126. RECREACIONES ESTEREOSCÓPICAS Y BINOCULARES. _La Fotografía._ Año -1901. Con 5 grabados. - -127. ESTRUCTURA DEL TUBÉRCULO CUADRIGÉMINO POSTERIOR, CUERPO -GENICULADO INTERNO Y VÍAS ACÚSTICAS CENTRALES. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo I. Con 6 grabados, 1912. - -128. DIE ENDIGUNG DES AUSSEREN LEMNISCUS, ETC. _Ehrennummer des -Deutsch. med. Woch. zum 70 Geburtstags Leyden’s._ April, 1902. - -129. SOBRE UN FOCO GRIS ESPECIAL RELACIONADO CON LA CINTA ÓPTICA. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 2 grabados, 1903. - -130. ANATOMÍA DE LAS PLACAS FOTOGRÁFICAS. _La Fotografía_, número 17, -Febrero de 1903. Con 3 grabados. - -131. LAS FIBRAS NERVIOSAS DE ORIGEN CEREBRAL DEL TUBÉRCULO -CUADRIGÉMINO ANTERIOR Y TÁLAMO ÓPTICO. _Trab. del Lab. de invest. -biol._, tomo II. Con 10 grabados, 1903. - -132. LA DOBLE VÍA DESCENDENTE NACIDA DEL PEDÚNCULO CEREBELOSO -SUPERIOR. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 4 grabados, -1903. - -133. ESTUDIOS TALÁMICOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II. -Con 20 grabados, 1903. - -134. PLAN DE ESTRUCTURA DEL TÁLAMO ÓPTICO. Conferencia dada en la -Facultad de Medicina de Madrid el 28 de Abril de 1903, con ocasión -del _Congreso médico internacional_. Madrid, 1903. Con 5 esquemas, -copias de las tablas murales dibujadas al efecto. - -135. MÉTODO PARA COLOREAR LA MIELINA EN LAS PREPARACIONES DEL MÉTODO -DE MARCHI. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. - -136. UN CONSEJO ÚTIL PARA EVITAR LOS INCONVENIENTES DE LA FRIABILIDAD -Y ARROLLAMIENTO DE LOS CORTES EN LOS PREPARADOS DE GOLGI Y MARCHI. -_Trab. de Lab. de invest. biol._, tomo II, 1903. - -137. CONSIDERACIONES CRÍTICAS SOBRE LA TEORÍA DE BETHE ACERCA DE LA -ESTRUCTURA Y CONEXIONES DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo II. Con 8 figuras, 1903. - -138. SOBRE UN SENCILLO MÉTODO DE IMPREGNACIÓN DE LAS FIBRILLAS -INTERIORES DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Archivos latinos de Medicina y -Biología_, núm. 1, 20 de Octubre de 1903. - -139. SOBRE LA EXISTENCIA DE UN APARATO TUBULIFORME EN EL PROTOPLASMA -DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS Y EPITELIALES DE LA LOMBRIZ DE TIERRA. -_Boletín de la Sociedad Española de Historia Natural._ Sesión de -Diciembre de 1903. - -140. ALGUNAS ADICIONES Á NUESTRO ARTÍCULO ANTERIOR SOBRE LA -ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista escolar de Medicina, -etc._, 15 Diciembre de 1903. - -141. UN SENCILLO MÉTODO DE COLORACIÓN SELECTIVA DEL RETÍCULO -PROTOPLÁSMICO Y SUS EFECTOS EN LOS DIVERSOS ÓRGANOS NERVIOSOS. _Trab. -del Lab. de invest. biol._, tomo II. Con 38 figuras, 1903. - -142. SOBRE UN NUEVO FOCO SUBTALÁMICO, AL PARECER DE NATURALEZA -CENTRÍFUGA. _Nota presentada al Congreso Médico Internacional de -Madrid_, 1903. Actas. - -143. SOBRE LA ESTRUCTURA DEL PROTOPLASMA NERVIOSO. _Revista escolar -de Medicina, etc._, 1.º Noviembre de 1903. - -144. ALGUNOS MÉTODOS DE COLORACIÓN DE LOS CILINDROS-EJES, -NEUROFIBRILLAS Y NIDOS NERVIOSOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, -tomo III, fascículos 1 y 2, Marzo de 1904. - -145. UEBER EINIGE METHODEN DER SILBERIMPRÄGNIRUNG ZUR UNTERSUCHUNG -DER NEUROFIBRILLEN, DER ACHSENCYLINDER UND DER ENDVERZWEIGUNGEN. -_Zeitsch. f. wissensch. Mikroskopie u. mikrosk. Technik._ Bd. XX, -1903. - -146. VARIACIONES MORFOLÓGICAS NORMALES Y PATOLÓGICAS DEL RETÍCULO -NEUROFIBRILLAR. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, -cuadernos 1 y 2. Con 4 grabados, 1904. - -147. EL APARATO TUBULIFORME DEL EPITELIO INTESTINAL DE LOS MAMÍFEROS. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuadernos 1 y 2. Con 2 -grabados, 1904. - -148. ASOCIACIÓN DEL MÉTODO DEL NITRATO DE PLATA AL EMBRIONARIO PARA -EL ESTUDIO DE LOS FOCOS MOTORES Y SENSITIVOS. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo III, fascículos 2 y 3, Junio y Septiembre. Con -12 grabados, 1904. - -149. INTERPRETACIONES CONJETURALES SOBRE ALGUNOS PUNTOS DE FISIOLOGÍA -NEUROLÓGICA. _Introducción al libro sobre la Médula espinal_, del Dr. -Peláez, 1897. - -150. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LA ESTRUCTURA DE LAS PLACAS MOTRICES. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuadernos 2 y 3. Con 3 -grabados, 1904. - -151. EL RETÍCULO NEUROFIBRILLAR EN LA RETINA. Con un grabado y una -lámina litografiada. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, -fascículo 4, 1904. - -152. DAS NEUROFIBRILLENNETZ DER RETINA. _Intern. Monatssch. f. Anat. -u. Physiol._ Bd. 21, H. 418, 1905. - -153. LAS LESIONES DEL RETÍCULO DE LAS CÉLULAS NERVIOSAS EN LA RABIA. -(Trabajo hecho en colaboración de D. Dalmacio García Izcara). _Trab. -del Lab. de invest. biol._, cuaderno 4. Con 28 grabados, 1904. - -154. NEUROGLIA Y NEUROFIBRILLAS DEL LUMBRICUS. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo III, cuaderno 4. Con 4 grabados, 1904. - -155. LA FOTOGRAFÍA CROMÁTICA DE PUNTOS COLOREADOS. _La Fotografía_, -1904. - -156. VARIACIONES MORFOLÓGICAS DEL RETÍCULO NERVIOSO DE INVERTEBRADOS -Y VERTEBRADOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, cuaderno -4. Con 5 grabados, 1904. - -157. TIPOS CELULARES DE LOS GANGLIOS SENSITIVOS DEL HOMBRE Y -MAMÍFEROS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y -2. Con 20 grabados, 1905. - -158. TIPOS CELULARES DE LOS GANGLIOS RAQUÍDEOS DEL HOMBRE Y -MAMÍFEROS. Nota leída en la sesión del 1.º de Marzo de 1905. _Anales -de la Sociedad Española de Historia Natural_, 1905. - -159. LAS CÉLULAS ESTRELLADAS DE LA CAPA MOLECULAR DEL CEREBELO Y -ALGUNOS HECHOS CONTRARIOS Á LA FUNCIÓN EXCLUSIVAMENTE CONDUCTRIZ -DE LAS NEUROFIBRILLAS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, -fascículos 1 y 2. Con 2 grabados, 1905. - -160. LAS CÉLULAS DEL GRAN SIMPÁTICO DEL HOMBRE ADULTO. _Trab. del -Lab. de invest. biol._, tomo IV, fascículos 1 y 2. Con 14 grabados, -1905. - -161. DIAGNÓSTICO HISTOLÓGICO DE LA RABIA. _Boletín del Instituto de -Sueroterapia, etc., de Alfonso XIII_, núm. 1, Marzo 1905. - -162. SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. _Boletín -del Instituto de Sueroterapia, etc., de Alfonso XIII_, 1.ª parte, -núm. 2, Julio. 2.ª parte, núm. 8, Septiembre, 1905. - -163. MÉCANISME DE LA RÉGÉNÉRATION DES NERFS. _Comp. rend. de la -Société de Biol. de Paris._ Séance 11 Novembre 1905. (Resumen de mis -investigaciones sobre el argumento). - -164. MECANISMO DE LA REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. Discurso leído en -la solemne recepción de la Academia de Medicina en Marzo de 1906. Con -29 figuras. - -165. MECANISMO DE LA REGENERACIÓN DE LOS NERVIOS. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo IV. Con 30 grabados, 1906. - -166. NOTAS PREVENTIVAS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DE LAS -VÍAS NERVIOSAS CENTRALES. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo IV, -1906. - -167. COLORACIÓN DE LA FIBRA MUSCULAR POR EL PROCEDER DEL NITRATO DE -PLATA REDUCIDO. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VI. Con un -grabado, 1905-1906. - -168. GÉNESIS DE LAS FIBRAS NERVIOSAS DEL EMBRIÓN Y OBSERVACIONES -CONTRARIAS Á LA TEORÍA CATENARIA. _Trab. del Lab. de invest. biol._, -fascículo 4. Con 8 grabados, 1906. - -169. RELACIÓN DE MÉRITOS Y TRABAJOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR. RESUMEN DE -MIS INVESTIGACIONES HASTA 1906. Con un retrato. Madrid, 1906. - -170. UNA MODIFICACIÓN AL PROCEDER FOTOCRÓMICO DE LUMIÈRE Á LA FÉCULA. -_La Fotografía_, 1906. - -171. ESTRUCTURA DE LAS IMÁGENES FOTOCRÓMICAS DE LIPPMANN. Con 17 -grabados. _Revista de la Real Academia de Ciencias_, etcétera. -Abril de 1906. Una traducción alemana, con nuevos experimentos y -reglas prácticas, vió la luz en el _Zeitschrift f. wissenchaftliche -Photographie._ Bd. V, Heft 7, 1907. - -172. REGLAS PRÁCTICAS SOBRE LA FOTOGRAFÍA INTERFERENCIAL DE LIPPMANN. -_Ciencia popular._ Barcelona, Noviembre de 1906. - -173. DIE HISTOGENETISCHEN BEWEISE DER NEURONENTHEORIE VON HIS UND -FOREL. Mit. 24 Abbild. _Anat. Anzeiger._ Bd. 30, 1907. - -174. EL RENACIMIENTO DE LA DOCTRINA NEURONAL. _Gaceta médica -catalana_, tomo XXXI, 1907. - -175. NOTAS MICROFOTOGRÁFICAS. Con 6 grabados. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, tomo V, 1907. - -176. UEBER POLYCHROMIE MIKROSKOPISCHER METALLKÖRNEN. _Zeitschr. f. -wiss. Photogr._ Bd. V, H. 4, 1907. - -177. STRUCTURE ET CONNEXIONS DES NEURONES. Conference Nobel de -Estocolmo. _Archivio di Fisiologia_, vol. V, fasc. I, 1907. - -178. QUELQUES ANTÉCÉDENTS IGNORÉS SUR LES PLASMAZELLEN. _Revista -escolar «Cajal»_. Diciembre de 1907. - -179. UNA HIPÓTESIS SOBRE LA CONSTITUCIÓN DEL RETÍCULO DE LA CÉLULA -NERVIOSA. _Revista escolar «Cajal»._ Año II. núm. 8, Abril de 1907. - -180. LAS PLACAS AUTOCROMAS LUMIÈRE Y EL PROBLEMA DE LAS COPIAS -MÚLTIPLES. _La Fotografía._ Madrid, 1907. - -181. LAS TEORÍAS SOBRE EL ENSUEÑO. _Revista escolar «Cajal»._ Año -III, 1908. - -182. NOUVELLES OBSERVATIONS SUR L’ÉVOLUTION DES NEUROBLASTES AVEC -QUELQUES REMARQUES SUR L’HIPOTHÈSE NEUROGÉNÉTIQUE DE HENSEN-HELD. -Avec 16 gravures. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo V, 1907, y -_Anat. Anzeiger._ Bd. 32, 1908. - -183. L’HIPOTHÈSE DE LA CONTINUITÉ D’APÁTHY. REPONSE AUX OBJECTIONS DE -CET AUTEUR CONTRE LA DOCTRINE NEURONALE. Avec 12 gravures. _Trab. del -Lab. de invest. biol._, tomo VI, 1908. Véase también: _Anatomischer -Anzeiger._ Bd. XXXIII, 1908. - -184. SUR UN NOYAU SPÉCIAL DU NERF VESTIBULAIRE DES POISSONS ET DES -OISEAUX. Avec 9 fig. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VI, 1908. - -185. LES CONDUITS DE GOLGI-HOLMGREN DU PROTOPLASMA NERVEUX ET LE -RÉSEAU PÉRICELLULAIRE DE LA MEMBRANE. Avec 6 gravures. _Idem_, 1908. - -186. SUR LA SIGNIFICATION DES CELLULES VASOFORMATIVES DE RANVIER. -(Quelques antécédents bibliographiques ignorés des auteurs). _Idem_, -1908. - -187. EL GANGLIO INTERSTICIAL DEL FASCÍCULO LONGITUDINAL POSTERIOR EN -EL HOMBRE Y DIVERSOS VERTEBRADOS. Con 5 grabados. _Idem_, 1908. - -188. LOS GANGLIOS CENTRALES DEL CEREBELO DE LAS AVES. Con 6 grabados. -_Idem_, 1908. - -189. LES GANGLIONS TERMINAUX DU NERF ACOUSTIQUE DES OISEAUX. Avec 7 -gravures et une planche. _Idem_, 1908. - -190. INFLUENCIA DE LA QUIMIOTAXIS EN LA GÉNESIS Y EVOLUCIÓN DEL -SISTEMA NERVIOSO. Con 14 grabados. Discurso inaugural de la Sección -de Ciencias Naturales de la _Asociación Española para el Progreso de -las Ciencias_. Congreso de Zaragoza, 1908. - -191. CONTRIBUCIÓN AL ESTUDIO DE LOS GANGLIOS DE LA SUBSTANCIA -RETICULAR DEL BULBO, CON ALGUNOS DETALLES CONCERNIENTES Á LOS FOCOS -MOTORES Y VÍAS REFLEJAS BULBARES Y MESOCEFÁLICAS. Con 11 grabados. -_Idem_, tomo VI, 1909. - -192. NOTA SOBRE LA ESTRUCTURA DE LA RETINA DE LA MOSCA _M. vomitoria -L._ Con 12 grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, 1909. -Publicado también en el _Boletín de la Sociedad española de Historia -natural_. Enero de 1910. - -193. EL NÚCLEO DE LAS CÉLULAS PIRAMIDALES DEL CEREBRO HUMANO Y DE -ALGUNOS MAMÍFEROS. Con 14 grabados. _Trab. del Lab. de invest. -biol._, tomo VIII, 1910. - -194. OBTENCIÓN DE ESTEREOFOTOGRAFÍAS (PROCEDER DE BERTHIER-IVES) CON -UN SOLO OBJETIVO. Con 3 grabados. _Revista de Física y Química_, 1910. - -195. ALGUNOS EXPERIMENTOS DE CONSERVACIÓN Y AUTOLISIS DEL TEJIDO -NERVIOSO. Nota preventiva. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de invest. -biol._, tomo VIII, 1910. - -196. ALGUNAS OBSERVACIONES FAVORABLES Á LA HIPÓTESIS NEUROTRÓPICA. -Con 13 grabados. _Idem_, tomo VIII, 1910. - -197. OBSERVACIONES SOBRE LA REGENERACIÓN DE LA PORCIÓN INTRAMEDULAR -DE LAS RAÍCES SENSITIVAS. Con 5 grabados. _Idem_, 1910. - -198. ALGUNOS HECHOS DE REGENERACIÓN PARCIAL DE LA SUBSTANCIA GRIS DE -LOS CENTROS NERVIOSOS. Con 11 grabados. _Idem_, tomo VIII, 1910. - -199. ALTERACIONES DE LA SUBSTANCIA GRIS PROVOCADAS POR CONMOCIÓN Y -APLASTAMIENTO. Con 6 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911. - -200. FIBRAS NERVIOSAS CONSERVADAS Y FIBRAS NERVIOSAS DEGENERADAS. Con -9 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911. - -201. SOBRE CIERTOS PLEXOS PERICELULARES DE LA CAPA DE LOS GRANOS DEL -CEREBELO. _Idem_, tomo X, 1912. - -202. PROCEDER HELIOCRÓMICO POR DECOLORACIÓN. Obtención de pruebas -positivas estables con el azul de metileno. _Anales de la Sociedad -española de Física y Química._ Año X, Febrero de 1912. - -203. LOS FENÓMENOS PRECOCES DE LA DEGENERACIÓN TRAUMÁTICA DE LAS VÍAS -CENTRALES. _Bol. de la Soc. Esp. de Biol._, tomo I, 1912. - -204. REACCIONES DEGENERATIVAS EN LAS CÉLULAS DE PURKINJE DEL CEREBELO -BAJO LA ACCIÓN DEL TRAUMATISMO. _Idem_, tomo I, 1912. - -205. TRANSFORMACIÓN, POR EFECTO TRAUMÁTICO, DE LAS CÉLULAS -PIRAMIDALES DEL CEREBRO EN CORPÚSCULOS NERVIOSOS DE AXON CORTO. -_Idem_, tomos I y II, 1912. - -206. INFLUENCIA DE LAS CONDICIONES MECÁNICAS SOBRE LA REGENERACIÓN DE -LOS NERVIOS. Con 3 grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo -X, 1912. - -207. FÓRMULA DE FIJACIÓN PARA LA DEMOSTRACIÓN FÁCIL DEL APARATO -RETICULAR DE GOLGI Y APUNTES SOBRE LA DISPOSICIÓN DE ESTE APARATO -EN LA RETINA, EN LOS NERVIOS Y ALGUNOS ESTADOS PATOLÓGICOS. Con 3 -grabados. _Idem_, tomo X, 1912. - -208. EL APARATO ENDOCELULAR DE GOLGI DE LA CÉLULA DE SCHWANN Y -ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE LA ESTRUCTURA DE LOS TUBOS NERVIOSOS. Con -10 grabados. _Idem_, tomo X, 1912. - -209. UN NUEVO PROCEDER PARA LA IMPREGNACIÓN DE LA NEUROGLIA. _Bol. de -la Soc. Esp. de Biol._, tomo II, 1913. - -210. LOS PROBLEMAS DE LA BIOLOGÍA CELULAR. _Discurso inaugural -del Congreso de Madrid para el progreso de las Ciencias._ Con 10 -grabados. Madrid, Junio de 1913. - -211. FENÓMENOS DE EXCITACIÓN NEUROCLÁDICA EN LOS GANGLIOS Y RAÍCES -NERVIOSAS CONSECUTIVAMENTE AL ARRANCAMIENTO DEL CIÁTICO. Con 4 -grabados. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913. - -212. ESTUDIOS SOBRE LA DEGENERACIÓN Y REGENERACIÓN DEL SISTEMA -NERVIOSO. _Idem_, tomo I, págs. 537 y siguientes, 1913. - -213. SOBRE UN NUEVO PROCEDER DE IMPREGNACIÓN DE LA NEUROGLIA Y SUS -RESULTADOS EN EL CEREBRO DEL HOMBRE Y ANIMALES. _Idem_, tomo XI, 1913. - -214. EL MÉTODO SUBLIMADO-ORO. _Zeitschr. f. wiss. Mikros._, etc. Bd. -XXXI. Referata, pág. 421, 1914, y en _Neurol. Centralb._, 1915. (Eine -neue Methode zur Färbung der Neuroglia.) - -215. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA NEUROGLIA DEL CEREBRO HUMANO. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913. - -216. ALGUNAS VARIACIONES FISIOLÓGICAS Y PATOLÓGICAS DEL APARATO -RETICULAR DE GOLGI. Con 55 grabados. _Idem_, tomo XII, 1914. -(Esta monografía, sumamente extensa, es sin duda el trabajo de -investigación de mayor envergadura publicado hasta hoy sobre el -argumento.) - -217. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LOS CENTROS NERVIOSOS DE LOS -INSECTOS (con la colaboración de D. Sánchez). Primera parte: _Retina -y centros ópticos_. Con 85 grabados y 2 láminas cromolitográficas. -_Idem_, tomo XIII, 1915. - -218. VARIACIONES FISIOLÓGICAS DEL RETÍCULO DE GOLGI EN ALGUNOS -ELEMENTOS EPITELIALES Y MESODÉRMICOS. _Bol. de la Soc. Esp. de -Biol._, tomo III, 1915. - -219. CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA POLARIZACIÓN ONTOGÉNICA Y -FILOGÉNICA DEL APARATO DE GOLGI. _Idem_, tomo III, 1915. - -220. PLAN FUNDAMENTAL DE LA RETINA DE LOS INSECTOS. Con 5 esquemas. -_Idem._ Año V, 1915. - -221. SIGNIFICACIÓN PROBABLE DE LA MORFOLOGÍA DE LAS NEURONAS DE LOS -INVERTEBRADOS. Con 11 figuras. _Idem._ Año V, 1915. - -222. EL PROCEDER DEL ORO-SUBLIMADO PARA LA COLORACIÓN DE LA -NEUROGLIA, fascículos 3 y 4, tomo XIV. _Idem_, Diciembre de 1916. Con -3 microfotografías. - -223. CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LA RETINA Y CENTROS ÓPTICOS DE -LOS CEFALÓPODOS. _Trab. del Lab. de invest. biol._, fascículos 1 y 2, -tomo XV, 1917. - -224. CONSIDERACIONES SOBRE LA SIGNIFICACIÓN DE LOS CRUCES ÓPTICOS DE -LOS INSECTOS, CRUSTÁCEOS Y CEFALÓPODOS. Con varios esquemas. _Idem_, -tomo XV, 1917. - - -LIBROS Y FOLLETOS DE CARÁCTER LITERARIO - -225. RECUERDOS DE MI VIDA. Dos volúmenes, con numerosas fotografías y -grabados, 1901 á 1917. - -226. CUENTOS DE VACACIONES. Narraciones pseudo-científicas. Madrid, -1905. - -227. EL QUIJOTE Y EL QUIJOTISMO. _Discurso leído en la sesión -conmemorativa de la Publicación del Quijote_, celebrada por el -Colegio Médico el 9 de Mayo de 1905[288]. - - [288] Omitimos multitud de artículos de índole - científico-literaria, ó de tendencia política, aparecidos en - algunos periódicos é ilustraciones españolas. - - -TRABAJOS DE MIS DISCÍPULOS[289] - - [289] Enumero solamente los trabajos efectuados en mi Laboratorio - ó los inspirados por mis descubrimientos en España. - -=Pedro Ramón Cajal= (Profesor de la Facultad de Medicina de -Zaragoza).--Investigaciones micrográficas en el encéfalo de los -batracios y reptiles. Zaragoza, 1894. - --- Las fibras colaterales de la substancia blanca de la médula de -larvas de batracio. _Gaceta Sanitaria de Barcelona_, Octubre 1890. - --- El encéfalo de los reptiles (con 8 grabados). Zaragoza, 1894. - --- Estructura del encéfalo del camaleón (con 14 grabados). _Rev. -trim. microg._, tomo I, 1896. - --- Los corpúsculos nerviosos de axon corto en los vertebrados -inferiores (con un grabado). _Idem_, tomo II, 1897. - --- El fascículo longitudinal posterior en los reptiles (con 2 -grabados). _Idem_, 1897. - --- Centros ópticos de las aves (con 13 grabados). _Idem_, tomo III, -1898. - --- La célula piramidal del cerebro de los reptiles (con un grabado). -_Idem_, 1899. - --- Adiciones á nuestros trabajos sobre los centros ópticos de las -aves (con 4 grabados). _Idem_, 1899. - --- El lóbulo óptico de los peces (teleósteos), (con 4 grabados). -_Idem_, 1899. - --- Ganglio basal de los batracios y fascículo basal (con 3 grabados). -_Idem_, 1900. - --- Algunas reflexiones sobre la evolución de los corpúsculos -piramidales del cerebro. _La Clínica Moderna_, año I. Zaragoza, 1902. - --- Origen del nervio masticador en las aves, reptiles y batracios -(con 6 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._, tomo III, 1904. - -=Claudio Sala Pons.=--La médula espinal de los batracios (con 7 -grabados). Barcelona, 1892. - --- La corteza cerebral de las aves (con 7 grabados). Barcelona, 1893. - --- La neuroglia de los vertebrados. Tesis del Doctorado. Barcelona, -1894. - -=C. Calleja= (Catedrático de Histología de la Universidad de -Barcelona).--La región olfatoria del cerebro (con 13 grabados). -Madrid, 1893. - --- Histogénesis de los centros nerviosos (con 11 grabados). Tesis del -Doctorado. Madrid, 1896. - --- Método de triple coloración con el carmín litinado y el -picrocarmín de índigo. _Rev. trim. microg._, tomo II, 1897. - -=M. Márquez.=--Algunas aplicaciones de las nuevas ideas sobre la -estructura del sistema nervioso. Madrid, 1898. - --- Nuevas consideraciones acerca de los entrecruzamientos nerviosos -motores del aparato de la visión. _Rev. trim. microg._, 1901. - --- Contribución al estudio de la acción nociva de la luz. _Revista -Ibero-Americana de Ciencias Médicas_, 1900. - -=I. Lavilla= (Profesor de la Facultad de Medicina de -Valladolid).--Estructura de los ganglios intestinales (con 4 -grabados). _Rev. trim. microg._, tomos II y III, 1887. - --- Algunos detalles concernientes á la oliva superior y focos -acústicos (con 3 grabados). _Idem_, tomo III, 1898. - -=R. Terrazas.=--Métodos de coloración de la substancia fundamental -del cartílago. _Idem_, tomo II, 1896. - --- Notas sobre la neuroglia del cerebelo y crecimiento de los -elementos nerviosos (con 6 grabados). _Idem_, tomo II, 1897. - -=T. Blanes.=--Sobre algunos puntos dudosos de la estructura del bulbo -olfatorio (con 8 grabados). _Idem_, tomo III, 1898. - -=F. Olóriz Ortega.=--La placa fotográfica como reactivo químico. -_Idem_, tomo III, 1897. - --- En unión de Cajal, el ya citado trabajo sobre los ganglios -nerviosos craneales. _Idem_, tomo II, 1897. - -=J. Havet= (Profesor de Anatomía de Lovaina, pensionado en Madrid -para trabajar en mi Laboratorio).--La structure du chiasma optique -et des masses ganglionnaires de l’_Astacus fluviatilis_. (Avec 3 -dessins). _Idem_, 1898. - --- Contribution à l’étude de la névroglie des invertebrés. _Trab. del -Lab. de Invest. biol._, tomo XIV, 1916. - -=Eduardo del Río.=--Un caso de neoplasia sarcomatosa humana provocada -por coccidias (con 2 grabados). _Rev. trim. microg._, 1900. - --- Algunos datos concernientes á la anatomía patológica del leproma. -_Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo VIII, 1910. - -=Forns.=--Terminaciones nerviosas en la membrana timpánica. _Idem_, -tomo II, 1903. - -=Tello.=--Sobre la existencia de neurofibrillas gigantes en la médula -espinal de los reptiles. _Idem_, tomo II, 1903. - --- Disposición macroscópica y estructura del cuerpo geniculado -externo (con 7 grabados). _Idem_, tomo III, 1904. - --- Las neurofibrillas en los vertebrados inferiores (con 20 -grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo III, 1904. - --- Terminaciones sensitivas de los pelos, etc. (con 10 grabados). -_Idem_, tomo IV, 1905. - --- Terminaciones en los músculos estriados. _Idem_, tomo IV, 1905. - --- Dégénération et régénération des plaques motrices après la section -des nerfs (avec 16 gravures). _Idem_, tomo V, 1907. - --- La régénération dans les fuseaux de Kühne (avec 2 gravures). -_Idem_, tomo V, 1907. - --- La régénération dans les voies optiques (avec 5 gravures). _Idem_, -tomo V, 1907. - --- Contribución al conocimiento del encéfalo de los teleósteos (con -11 grabados). _Idem_, tomo VII, 1909. - --- La influencia del neurotropismo en la regeneración de los centros -nerviosos (con 8 grabados). _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Algunas observaciones con los rayos ultraviolados (con 8 -grabados). _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Algunas observaciones sobre la histología de la hipófisis humana -(con 14 grabados). _Idem_, tomo X, 1912. - --- Un curioso retículo de las células del lóbulo anterior de la -hipófisis. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I, -1912. - --- El retículo intracelular de Golgi en las células del lóbulo -anterior de la hipófisis humana. _Idem_, tomo I, 1912. - --- El retículo de Golgi en las células de algunos tumores y en las -del granuloma experimental producido por el _Kieselgur_ (con 4 -grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913. - --- Algunas experiencias de injertos nerviosos con nervios conservados -_in vitro_ (con 2 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914. - --- Una variación más de los métodos de la plata para la rápida -impregnación del tejido conectivo. _Idem_, tomo XII, 1914. - --- Génesis de las terminaciones nerviosas motrices y sensitivas. -_Idem_, tomo XV, 1917. - -=G. Lafora.=--Nuevas investigaciones sobre los cuerpos amiláceos del -interior de las células nerviosas (con 3 grabados). _Idem_, tomo XI, -1913. - --- Neoformaciones dendríticas en las neuronas y alteraciones -neuróglicas del perro senil. _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo -XII, 1914. - --- Sur la Karyorhexis neuroglique (avec 2 figures). _Idem_, tomo -VIII, 1910. - --- Sobre algunas degeneraciones de las células nerviosas nuevamente -conocidas. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I, -1912. - --- Sobre la anatomía patológica de la parálisis agitante. _Idem_, -tomo I, 1912. - --- Lesiones peculiares en un cerebro con encefalitis palúdica. -_Idem_, tomo II, 1913[290]. - - [290] El Dr. Rodríguez Lafora ha dado á luz en mis _Trabajos_ y - algunas Revistas nacionales y extranjeras otras investigaciones - interesantes, que no se citan aquí por haber sido efectuadas en - Laboratorios exóticos. - --- Nota para la histopatología de la poliomielitis endémica. _Idem_, -tomo II, 1913. - --- Modifications des cellules névrogliques et des cellules nerveuses -dans un gliome (avec 4 gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._, -tomo XIV, 1916. - -=F. Sánchez.=--Un sistema de finísimos conductos intraprotoplásmicos -hallado en las células del intestino de algunos isópodos (con 6 -grabados). _Idem_, tomo III, 1904. - --- El método de Cajal en el sistema nervioso de los invertebrados. -_Asociación Española para el Progreso de las Ciencias._ Congreso de -Zaragoza, 1908. - --- L’appareil réticulaire de Cajal-Fusari des muscles striés (avec 3 -gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo V, 1907. - --- El sistema nervioso de los hirudíneos (con 51 grabados y 7 -láminas). _Idem_, tomo VII, 1909, parte 1.ª. Véase también parte 2.ª -(con 44 grabados). _Idem_, tomo X, 1912. - --- Sobre la estructura íntima de la fibra muscular de los -invertebrados (con 2 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Sobre las terminaciones nerviosas en los insectos (con 2 -grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Datos para el conocimiento histogénico de los centros ópticos de -los insectos. Evolución de algunos elementos retinianos del «Pieris -brassicæ, L.». _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XIV, 1916. - -_En colaboración con Cajal_: - --- Contribución al conocimiento de los centros nerviosos de los -insectos. _Idem_, tomo XIII, 1915. - -=Sánchez y Sánchez.=--El esqueleto protoplásmico ó aparato de sostén -de las células de Schwann (con 6 grabados). _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Recherches sur le réseau endocellulaire de Golgi dans les cellules -de l’écorce du cervelet. _Idem_, tomo XIV, 1916. - -=Fernando de Castro.=--Nota sobre la disposición del aparato -reticular de Golgi en los botones gustativos. _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Estudios sobre los ganglios sensitivos y simpáticos del hombre en -estado normal y patológico (con más de 50 grabados). _Idem_, tomo XV, -1917. - -=N. Achúcarro.=--Neuroglia y elementos intersticiales patológicos del -cerebro impregnados por los métodos de reducción de la plata ó por -sus modificaciones (con 12 grabados. _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Algunos datos histopatológicos obtenidos con el procedimiento del -tanino y plata amoniacal. _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Histopathologisches über Gefässverödung und über Entwicklung in -der Hirnrinde. _Idem_, tomo VII, 1911. - --- Alteraciones nucleares de las pirámides cerebrales en la rabia y -en las esporotricosis experimentales. _Idem_, tomo IX, 1911. - --- Las células amiboides de la neuroglia teñidas con el método de la -plata reducida. _Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo -I, 1912. - --- Sobre los núcleos de las células gigantes en un glioma (con 6 -grabados). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo X, 1912. - --- La membrana de la célula nerviosa. _Boletín de la Sociedad -Española de Biología_, tomo I, 1912. - --- Nuevo método para el estudio de la neuroglia y tejido conectivo. -_Boletín de la Sociedad Española de Biología_, tomo I, 1912. - --- Sur la formation des cellules à bâtonnet. _Trab. del Lab. de -invest. biol._, 1908. - --- Cellules allongées et Stäbchenzellen. _Idem_, 1909. - --- Notas sobre la estructura de la neuroglia. _Idem_, 1913. - --- Alteraciones del ganglio cervical superior simpático en algunas -enfermedades mentales (con 10 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914. - --- Nota sobre la estructura y funciones de la neuroglia y en -particular de la neuroglia de la corteza cerebral humana (con 9 -grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Contribución al estudio gliotectónico de la corteza cerebral. El -asta de Ammon y la fascia dentata (con 28 grabados en negro y color). -_Idem_, tomo XII, 1914. - --- De l’évolution de la névroglie et spécialement de ses relations -avec l’appareil vasculaire (avec 24 gravures). _Idem_, tomo XIII, -1915[291]. - - [291] El Dr. Achúcarro ha publicado otros muchos é importantes - trabajos que no se citan aquí por haber sido efectuados en - Laboratorios extranjeros. - -=N. Achúcarro= y =Sacristán=.--Zur Kenntnis der Ganglienzellen der -menschlichen Zirbeldrüse (con 4 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Investigaciones histológicas sobre la glándula pineal humana. -_Idem_, tomo X, 1912. - -=N. Achúcarro= y =Calandre=.--El método del tanino y la plata -amoniacal aplicado al estudio del tejido muscular cardíaco del hombre -y del carnero (con 6 grabados). _Idem_, tomo XI, 1913. - -=N. Achúcarro= y =M. Gayarre=.--La corteza cerebral en la demencia -paralítica con el nuevo método del oro y sublimado de Cajal (con 15 -grabados). _Idem_, tomo XII, 1912. - --- Contribución al estudio de la neuroglia en la corteza de la -demencia senil y su participación en la alteración celular de -Alzheimer (con 9 grabados). _Idem_, tomo XII, 1914. - -=Río-Hortega.=--Détails nouveaux sur la structure de l’ovaire (avec 8 -gravures). _Trab. del Lab. de invest. biol._, tomo XI, 1913. - --- Investigations sur le tissu musculaire lisse (avec 5 gravures). -_Idem_, tomo XI, 1913. - --- Alteraciones del sistema nervioso central en un caso de moquillo -(con 18 grabados). _Idem_, tomo XII, 1915. - --- Contribución al estudio de la fina textura de las células -cancerosas. Las epiteliofibrillas (con 7 grabados). _Idem_, tomo XII, -1915. - --- Contribution á l’étude de l’histopathologie de la névroglie. Ses -variations dans la ramollissement cérébral. _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Nuevas reglas para la coloración constante de las formaciones -conectivas, por el método de Achúcarro. _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Estudios sobre el centrosoma de las células nerviosas y -neuróglicas de los vertebrados, en sus formas normales y anormales. -_Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Sobre la banda de cierre de los epitelios. _Boletín de la Sociedad -Española de Biología_, tomo III, 1916. - --- Alteraciones renales en un caso de enfermedad bronceada. _Idem_, -tomo IV, 1915. - --- El conectivo interepitelial. _Trab. del Lab. de invest. biol._, -tomo XIV, 1916. - --- Estructura fibrilar del protoplasma neuróglico y origen de las -gliofibrillas. _Idem_, tomo XIV, 1916. - --- Sobre la naturaleza de las células epifisarias. _Boletín de la -Sociedad Española de Biología_, tomo IV, 1916. - -=J. Ramón Fañanás.=--El aparato reticular de Golgi en la mucosa y -bulbo olfativo (con 4 grabados). _Trab. del Lab. de Invest. biol._, -tomo X, 1912. - --- El aparato endocelular de Golgi del embrión de pollo. _Idem_, tomo -X, 1912. - --- Alteraciones del aparato reticular de Golgi en las células -gigantes y otros elementos del tubérculo. _Idem_, tomo XI, 1913. - --- Contribución al estudio de la neuroglia del cerebelo (con 3 -grabados). _Idem_, tomo XIV, 1916. - -=Leoz Ortín= y =Arcaute.=--Procesos regenerativos del nervio óptico y -retina con ocasión de injertos nerviosos (con 4 grabados). _Trab. del -Lab. de Invest. biol._, tomo XI, 1913. - -=Arcaute.=--Sobre algunas alteraciones de las células de Purkinje del -cerebelo en un caso de sífilis hereditaria. _Boletín de la Sociedad -Española de Biología_, tomo I, 1912. - --- Alteraciones del cerebelo en la parálisis general. _Idem_, tomo I, -1912. - -=Laura Foster.=--La degeneración traumática en la médula espinal de -las aves (con 6 grabados). _Idem_, tomo IX, 1911. - - - - -[Ilustración] - - - - -ÍNDICE - - - Págs. - -DOS PALABRAS AL LECTOR. III - -CAPÍTULO I.-- Decidido á seguir la carrera del profesorado, me gradúo -de doctor y me preparo para oposiciones á cátedras. -- Iniciación -en los estudios micrográficos. -- Fracaso previsto de mis primeras -oposiciones. -- Los vicios de mi educación intelectual y social. --- Corregidos en parte, triunfo al fin, obteniendo la cátedra de -Anatomía descriptiva de la Universidad de Valencia. 1 - -CAPÍTULO II.-- Caigo enfermo con una afección pulmonar grave. --- Abatimiento y desesperanza durante mi cura en Panticosa. -- -Restablecimiento de mi salud en San Juan de la Peña. -- La fotografía -como alimento de mis gustos artísticos contrariados. -- Contraigo -matrimonio y comienzan las preocupaciones de la familia, que en nada -menoscaban el progreso de mis estudios. -- Vaticinios fallidos de -mis padres y amigos con ocasión de mi boda. -- Mis primeros ensayos -científicos. 17 - -CAPÍTULO III.-- Mi traslación á Valencia. -- Mis giras por la ciudad -y sus alrededores. -- Los oradores del Ateneo Valenciano. -- Epidemia -colérica de 1885 é inoculaciones profilácticas del Dr. Ferrán. -- -Encargado por la Diputación de Zaragoza del estudio de la vacunación -anticolérica, doy una conferencia en la capital aragonesa y la -Diputación recompensa mi labor publicando mis estudios y regalándome -magnífico microscopio. -- Resultados de mis investigaciones sobre el -cólera. -- Trabajos histológicos. -- Decido publicar mis pesquisas en -Revistas extranjeras. 37 - -CAPÍTULO IV.-- Decido publicar mis trabajos en el extranjero. -- -Invitación del profesor W. Krause, de Gotinga, de colaborar en su -Revista. -- Mis primeras exploraciones sobre el sistema nervioso. --- Dificultades encontradas. -- Excelencias del método de Golgi -y excesivo nacionalismo de los sabios. -- Mis distracciones en -Valencia: las excursiones del _Gaster-Club_ y las maravillas de la -sugestión y del hipnotismo. 65 - -CAPÍTULO V.-- Mi traslación á la Cátedra de Histología de Barcelona. --- Los nuevos compañeros de Facultad. -- La peña del Café de -Pelayo. -- Mis investigaciones sobre el sistema nervioso conducen á -resultados interesantes. -- Mi excesiva fecundidad científica durante -1888, me obliga á publicar una Revista micrográfica. -- Las leyes -de la morfología y conexión de las células nerviosas. -- Resumen -de algunos descubrimientos en el cerebelo, retina, médula espinal, -lóbulo óptico, etc. 89 - -CAPÍTULO VI.-- Algunos detalles tocantes á mis trabajos de 1888. -- -Las _cestas_ del cerebelo, el axon de los _granos_ y las _fibras -musgosas_ y _trepadoras_. -- Valor decisivo de estos encuentros para -la resolución del problema de la conexión intercelular. -- _Teoría -reticular_ de Gerlach y de Golgi. -- Los atisbos geniales de His y -Forel. -- Confirmación en la retina y lóbulo óptico de las _leyes -conectivas_ inducidas del análisis del cerebelo. -- Plan estructural -de la médula espinal. -- Averiguación del modo de terminar en los -centros los nervios sensitivos y sensoriales. -- Otros trabajos menos -importantes. 105 - -CAPÍTULO VII.-- Excesiva reserva de los sabios acerca de mis -trabajos. -- Para prevenir desconfianzas decido mostrar mis -preparaciones ante la _Sociedad anatómica alemana_. -- En Berlín -contraigo relaciones personales con los célebres histólogos Alberto -Kölliker, His, Waldeyer y otros sabios tudescos. -- Mi visita al -Laboratorio de Histología de W. Krause en Göttingen. -- Breve gira -por el Norte de Italia. -- Impresión personal acerca de los sabios -alemanes. 141 - -CAPÍTULO VIII.-- Mi actividad continúa en aumento. -- Algunos -estudios sobre el desarrollo del sistema nervioso (médula y -cerebelo). -- Curiosa disposición en las fibras musculares de los -insectos. -- Mis exploraciones en el bulbo olfatorio justifican -plenamente la doctrina del contacto. -- Hallazgos interesantes en -la corteza cerebral de los mamíferos. -- Movimiento bibliográfico -suscitado por mis investigaciones. -- Sabios insignes que aprueban, -confirman ó divulgan mis ideas. -- Algunos contratiempos y -pesadumbres. 155 - -CAPÍTULO IX.-- Trabajos de 1891. -- Con la colaboración de van -Gehuchten, formulo el principio de la _polarización dinámica_ de -las neuronas. -- Completo mis anteriores observaciones sobre el -cerebro y la retina y acometo el análisis de los ganglios simpáticos. --- Inesperada fortuna de mis conferencias populares acerca de la -estructura fundamental del sistema nervioso. -- Oposiciones á la -cátedra de Histología, de Madrid. -- Mi traslación á la Corte en -1892. 187 - -CAPÍTULO X.-- Mi traslación á la Corte. -- Me domicilio en la calle -de Atocha, cerca de San Carlos. -- Semblanzas de algunos de mis -amigos y colegas de Facultad, hoy desaparecidos: Calleja, Olóriz, -Hernando, Letamendi, San Martín, etc. 215 - -CAPÍTULO XI.-- Peligros de Madrid para el hombre de Laboratorio. -- -Tentaciones del diletantismo científico, literario y artístico. -- -Mis oreos espirituales: paseos por los alrededores de Madrid, y la -peña del Café Suizo. -- Nuevas investigaciones sobre la estructura -del cerebro. -- Comienzo la publicación de mi obra de conjunto sobre -la textura del sistema nervioso de los vertebrados. 235 - -CAPÍTULO XII.-- La _Sociedad Real_ de Londres me encarga la _Croonian -Lecture_. -- Mi conferencia ante dicha Sociedad. -- Banquetes -oficiales y otros agasajos. -- Visita á los Institutos científicos -de Londres y gira á las Universidades de Cambridge y Oxford. -- Se -me nombra Doctor en Ciencias, _honoris causa_. -- Impresión personal -acerca de la ciencia inglesa y la organización de sus Centros -docentes. 259 - -CAPÍTULO XIII.-- Mis trabajos durante los años 1894, 1895 y 1896. --- Disposiciones nuevas observadas en la estructura del _bulbo -raquídeo_, _protuberancia_, _tálamo óptico_, _cuerpo estriado_, -_glándula pineal_, _cuerpo pituitario_, _retina_, _ganglios_, -etcétera. -- Algunas observaciones sobre la textura del _protoplasma_ -y _núcleo_. -- Para eliminar posibles objeciones, consigo comprobar, -con el método de Ehrlich, al azul de metileno, los hechos más -importantes recogidos con ayuda del cromato de plata. 275 - -CAPÍTULO XIV.-- Las teorías y los hechos. -- Firmeza y constancia de -los hechos histológicos. -- Carácter instrumental de las hipótesis. --- Conviene de cuando en cuando cultivarlas, pero sin fiarse mucho de -ellas. -- Inducciones fisiológicas sacadas de la morfología neuronal. --- Explicación histológica del hábito, del progreso mental en la -escala zoológica, del talento y del genio. -- Conjeturas sobre el -mecanismo del sueño, atención y asociación. -- Exquisita economía -reinante en las creaciones de la vida; leyes de ahorro, de espacio, -de materia y de tiempo de conducción. 307 - -CAPÍTULO XV.-- Mi producción en 1898 y 1899. -- Abatido por el -desastre colonial, amengua mi fuerza productiva. -- Literatura de -la regeneración: su infecundidad en la corrección de los vicios -nacionales. -- Teoría de los entrecruzamientos nerviosos y estructura -del _kiasma óptico_ en la serie animal. -- Otros trabajos menos -importantes. 327 - -CAPÍTULO XVI.-- Mi labor durante los años 1899 y 1900. -- Nuevos -estudios sobre la corteza cerebral, en los cuales se aborda el -encéfalo humano. -- Elementos característicos del encéfalo del -hombre. -- Estructura de la región visual. -- Estudios sobre la -corteza acústica, táctil y olfativa. 345 - -CAPÍTULO XVII.-- Con ocasión de conmemorar el decenario de su -fundación la Universidad de Clark (Estados Unidos), centro de -estudios superiores, soy invitado, juntamente con otros profesores -europeos, á dar algunas conferencias. -- Tórrido calor de Nueva York. --- Mi viaje á Boston y Worcester (Mass.), donde se celebró la fiesta -universitaria. -- El patriotismo anglo-sajón. -- Algunas causas -morales de la guerra suscitada entre los Estados Unidos y España. -- -Las instituciones docentes de Boston y de Nueva York. 361 - -CAPÍTULO XVI _bis_.-- Aquejado de una crisis cardíaca, resuelvo -vivir en el campo, donde organizo mi Laboratorio. -- En mi casita -de Amaniel sorpréndeme la noticia de la concesión del _premio -internacional_ llamado _de Moscou_. -- Felicitaciones calurosas de -los amigos y compañeros, homenajes entusiastas de los discípulos y -fiesta conmemorativa en la Universidad. -- Mi discurso á la juventud -en la solemnidad académica. -- Por iniciativas de la Prensa, el -Gobierno acuerda crear un Laboratorio de investigaciones biológicas. --- Algunos trabajos emprendidos durante el bienio de 1900 y 1901. 391 - -CAPÍTULO XVII _bis_.-- Participación de los histólogos españoles en -el Congreso médico internacional de 1908 celebrado en Madrid. -- -Comunicaciones de algunos profesores extranjeros y nacionales. -- -Demostración hecha por Simarro de un método nuevo de coloración de -las neurofibrillas. -- Partiendo de este interesante proceder, doy -casualmente con una fórmula sencillísima y constante de impregnación -de las neurofibrillas, de los axones y terminaciones nerviosas -centrales y periféricas. -- Historia de las tentativas encaminadas -al hallazgo de la nueva fórmula y ulteriores perfeccionamientos de -la misma. -- Gracias al nuevo recurso técnico, consigo confirmar -y consolidar definitivamente descubrimientos anteriores y hacer -numerosos hallazgos. 411 - -CAPÍTULO XVIII.-- Mis hallazgos con la nueva fórmula de impregnación -argéntica durante los años 1903, 1904 y 1905. -- Real disposición -del esqueleto neurofibrillar en el protoplasma nervioso y en las -arborizaciones pericelulares. -- Con la colaboración de Tello, señalo -curiosas variaciones fisiológicas del retículo neurofibrillar bajo la -acción de la temperatura; y ayudado de D. D. García, las variaciones -neurofibrillares de la rabia. -- Aplicación del método á los -embriones y fetos, y estudio en las aves y mamíferos de la estructura -de los focos bulbares y origen de los nervios acústicos, motores y -sensitivos. -- Las neurofibrillas de los vermes, singularmente del -_Lumbricus_. -- Análisis estructural de las placas motrices, de las -neuronas de la retina y de otros órganos sensoriales periféricos. -- -Interesantes revelaciones morfológicas conseguidas en los ganglios -sensitivos y simpáticos del hombre, etc. 431 - -CAPÍTULO XIX.-- Trabajos del trienio 1905, 1906 y 1907. -- -Investigaciones sobre la regeneración de los nervios y las vías -centrales. -- Controversia entre los monogenistas y poligenistas. --- El neuronismo sale triunfante de la prueba á que fué sometido -por los adeptos de la teoría catenaria. -- Nuevos estudios sobre la -génesis de las vías nerviosas en el embrión, también fortalecedores -de la concepción neuronal. -- Hechos demostrativos de que las -neurofibrillas de la célula nerviosa constan de unidades vivientes -relativamente autónomas. 453 - -CAPÍTULO XX.-- Durante el bienio de 1905-1906, soy favorecido -por honores y recompensas extraordinarios. -- La medalla de oro -de Helmholtz y el premio Nobel. -- Felicitaciones y agasajos -á granel. -- Inconvenientes de la celebridad. -- Mi viaje á -Estocolmo: ceremonias, festejos y discursos. -- Miseria de nuestra -representación diplomática. -- Moret, que tuvo siempre para mí -benevolencias inmerecidas, pretende hacerme ministro. -- Asombro de -los vividores de la política al saber que rechazaba tan codiciado -honor. -- Tras del Domingo de Ramos, vino, según temía, mi semana de -pasión. -- Mordeduras de la emulación y del despecho: mis polémicas -con Apáthy y Held. 477 - -CAPÍTULO XXI.-- _Relación abreviada de los trabajos efectuados en el -último decenio_ (1907 _á_ 1917). -- Estudios de Anatomía comparada -sobre el _cerebelo_, _bulbo raquídeo_ y origen de los _nervios -motores y sensoriales_ de peces, aves y mamíferos. -- Estructura -del núcleo. -- Supervivencia de las neuronas fuera del organismo. --- Nuevas investigaciones sobre la _degeneración y regeneración_ en -la médula, cerebro y cerebelo. -- Experimentos de trasplantación de -nervios. -- Hechos favorables á la teoría neurotrópica. -- Producción -de nervios artificiales en los ganglios transplantados. 509 - -CAPÍTULO XXII.-- Continúa la exposición de los trabajos del último -decenio. -- Algunos métodos nuevos de investigación: el del -formol-urano para la coloración del _aparato endocelular_ de Golgi y -el del sublimado-oro para la impregnación de la _neuroglia_ de tipo -protoplásmico. -- Principales resultados obtenidos en los nervios y -centros con estas nuevas fórmulas. -- Investigaciones sobre el ojo -y retina de los insectos. -- La retina de los cefalópodos. -- Tres -libros publicados durante dicho decenio. -- Algunas distinciones -honoríficas recibidas durante los últimos años. 547 - -CAPÍTULO XXIII.-- _Epílogo._ -- Mi actividad docente y la -multiplicación espiritual. -- Discípulos aventajados. -- La -escuela histológica española. -- Realización parcial de mi ideal -patriotico-científico. -- Aptitud de los españoles para la -investigación científica. -- Sentimiento del deber cumplido. -- Lista -de trabajos del autor y de sus discípulos é inmediatos continuadores. - 573 -LISTA DE LOS LIBROS Y FOLLETOS CIENTÍFICOS DEL AUTOR.-- Libros. --- Monografías científicas. -- Libros y folletos de carácter -literario. -- Trabajos de mis discípulos. 583 - - - -FE DE ERRATAS - - -Bastantes descuidos, erratas é incorrecciones se han deslizado en el -texto, cuya enmienda queda al buen juicio del lector. Mencionaremos -algunas: - - PÁGINA LÍNEA DICE DEBE DECIR - - 2 5 aprendido adquirido - - 2 13 Rioz Ríos - - 2 24 Rioz Ríos - - 32 30 atisvos atisbos - - 39 11 plaza de Mirasol calle de Cavanilles - - 97 17 Así todo Así y todo - - 216 26 1908 1906 - - 217 27 menúfar nenúfar - - 236 7 por pundonor por el pundonor - - 252 32 Würsburgo Würzburgo - - 263 29 coronaba sazonaba - - 428 27 muertas muerto - - 431 18 en es - - 432 17 matices reactivos - - 447 10 la morfología los atributos - - 460 8 de para - - 461 4 Funda Fundaba - - 522 35 1911 1908 - -NOTA.--Por inadvertencia ha sido repetida la numeración de los -capítulos XVI y XVII. Para distinguir los duplicados de los otros, se -les ha añadido la palabra _bis_. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Recuerdos de mi vida (tomo 2 de 2), by -Santiago Ramón y Cajal - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK RECUERDOS DE MI VIDA (TOMO 2 DE 2) *** - -***** This file should be named 60675-0.txt or 60675-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/0/6/7/60675/ - -Produced by Ramon Pajares Box and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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