summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/58545-8.txt
diff options
context:
space:
mode:
authornfenwick <nfenwick@pglaf.org>2025-02-08 20:06:47 -0800
committernfenwick <nfenwick@pglaf.org>2025-02-08 20:06:47 -0800
commit228171742164eb43c0df4da3adafeb5dcc67101c (patch)
tree01a701c24336f91c2d608ab3f74f3c7c59902750 /58545-8.txt
parentf6f28d9d01b6cf50f4f287abbe6f9c9f82010e0b (diff)
Sentinels relocatedHEADmain
Diffstat (limited to '58545-8.txt')
-rw-r--r--58545-8.txt5501
1 files changed, 0 insertions, 5501 deletions
diff --git a/58545-8.txt b/58545-8.txt
deleted file mode 100644
index 843e507..0000000
--- a/58545-8.txt
+++ /dev/null
@@ -1,5501 +0,0 @@
-The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte (de 5), by
-Jacinto Benavente
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte (de 5)
-
-Author: Jacinto Benavente
-
-Release Date: December 26, 2018 [EBook #58545]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Colón, Josep Cols Canals and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
-file was produced from images generously made available
-by The Internet Archive/Canadian Libraries)
-
-
-
-
-
-
-
-
-
-
- Nota del Transcriptor:
-
-
- Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
-
- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
-
- Páginas en blanco han sido eliminadas.
-
- Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
-
- Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
- han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
-
-
-
-
- Jacinto Benavente
-
-
- De sobremesa
-
- CRÓNICAS
-
- _QUINTA SERIE_
-
-
- MADRID
- PERLADO, PÁEZ Y COMPAÑÍA
- SUCESORES DE HERNANDO
- Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33
- 1913
-
-
-
-
- ES PROPIEDAD.--DERECHOS RESERVADOS
-
- Artes Gráficas MATEU.--Paseo del Prado, 30.--MADRID
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-De sobremesa
-
-
-
-
-I
-
-
-Los ojos y las almas se van tras lo que brilla, y la botadura del barco
-_España_ ha sido lo más brillante en esta semana pasada.
-
-¡Un barco de guerra magnífico! La consideración de la cantidad pudiera
-entibiar el entusiasmo por la calidad, si, como dijo Shakespeare, lo
-que es hambre para un gigante, no fuera hartazgo para un enano.
-
-Los que no se deslumbran por lo que brilla, acaso más relumbrón que
-lucimiento, sin quitarle importancia al flamante acorazado, estiman en
-tanto el saber que muy pronto la Transatlántica Española contará con
-dos nuevos barcos, barcos de paz, con todos los adelantos y comodidades
-de los mejores transatlánticos ingleses y alemanes.
-
-Como en España todo se hace cuestión de ideas, por lo mismo que nos
-tienen todas sin cuidado, el hablar mal y por sistema de la Compañía
-Transatlántica Española es uno de los tópicos anticlericales.
-
-Aquí, hasta del hallazgo de un supuesto retrato de Cervantes se hace
-programa de partido y poco menos que dogma católico. D. Alejandro Pidal
-ya comprometió á la Divina Providencia en el hallazgo.
-
-Se ha censurado á la Compañía Transatlántica porque en sus barcos
-se dice misa y se reza la oración y el rosario. Yo no creo que la
-asistencia á estos actos sea obligatoria para los pasajeros. Pero,
-nótese: siempre censuran la celebración de estas ceremonias los que,
-sin creer en ellas, no se atreven á proclamar su descreimiento y...
-porque no se diga, se molestan en presenciarlas. Es cobardía suya y
-dicen que es intolerancia ajena.
-
-A mí me parece más intolerancia la de los barcos ingleses, que, al
-viajar por líneas donde son muchos los pasajeros católicos, sólo
-celebran el culto protestante y no llevan un sacerdote que pueda
-auxiliar á un moribundo de religión católica.
-
-Pero, en este caso, nadie habla de intolerancias ni de intransigencias,
-y lo más gracioso es que los más libres pensadores no pierden ceremonia
-del culto protestante por... curiosidad, por pasar el rato. Y eso que,
-al final, hay colecta.
-
-También habrá oído usted decir que los camareros de los barcos
-españoles, con esa democracia tan nuestra, se permitían andar en mangas
-de camisa entre los pasajeros. No he podido comprobarlo; pero sí que,
-en barcos ingleses, con esa aristocracia tan suya, andaban... no en
-mangas de camisa, en calzoncillos.
-
-En esto, como en todo, así hemos escrito nuestra historia y así vamos
-contándola por el mundo.
-
-El saludo al nuevo barco de guerra _España_ no debe ser cuestión de
-ideas; tampoco debe serlo el saludo á los barcos de paz de la Compañía
-Transatlántica Española.
-
-
-
-
-II
-
-
-Distinguidos escritores y críticos de Arte han solicitado, para la
-próxima Exposición Nacional de Bellas Artes, una instalación destinada
-á exponer obras de don Ignacio Pinazo.
-
-Tan de justicia es la demanda que, sin duda, la inmediata respuesta
-será la concesión, y aun ha de parecemos tardía, pues quizás hubiera
-debido anticiparse á la petición el ofrecimiento en este caso.
-
-En la inquietud algo anarquista de nuestra moderna pintura, entre
-oscilaciones de la moda, influencia de fuertes individualidades,
-titubeos de los unos y afirmaciones prematuras de los otros, Pinazo
-ha sido de esos grandes y seguros artistas que, fieles á la realidad
-objetiva del Arte, sobre modas y gustos pasajeros, son como estrellas
-fijas guiadoras infalibles del derrotero cierto.
-
-No quiere decir que la moda no sea legítima en arte y que no tenga sus
-encantos. La moda es siempre expresión de una modalidad espiritual en
-el tiempo, y por ser documento interesante en la Historia del Espíritu
-Humano, también puede serlo en la Filosofía del Arte.
-
-Mas si nada pierde una mujer hermosa con ir vestida y adornada al gusto
-del día, y aun lo gracioso del atavío es picante realce de la hermosura
-á los ojos vulgares, solicitados por lo llamativo del adorno antes que
-por la verdad de la hermosura, no es menos cierto que, si el adorno es
-gracia, sólo la desnudez es verdad.
-
-Un figurín es muy poco; una hermosa mujer, bien vestida, es algo; una
-mujer desnuda y muy hermosa, es hermosa de veras.
-
-Pues de esta sólida hermosura es la obra de Pinazo. Por las obras
-de otros pintores han dejado figurines y modas sus gracias y sus
-artificios; en unas, eso fué toda su razón de ser; de otras, quizás por
-haber atendido demasiado á lo pasajero no quedó todo lo que debiera
-haber quedado. En Arte sólo sobrevive lo que es vida, lo que es
-Espíritu.
-
-La obra de Pinazo es algo más que un figurín, y la exposición de sus
-obras puede ser saludable enseñanza para tantos jóvenes artistas en
-camino de perderse desorientados; unos, por andar á la última moda;
-otros, por sacar moda nueva, como no se haya visto, si es posible.
-
-Hay obras de arte de contemplación recomendable contra neurastenias
-artísticas, como el campo y el mar y sus aires puros contra la
-neurastenia física.
-
-Las obras de Pinazo son de estas obras privilegiadas; obras de salud,
-de fuerza, de verdad, como las de Velázquez, sus hermanas mayores.
-
- * * * * *
-
-En París han andado á cachetes un autor y un crítico por un quítame
-allá esa obra. El autor es M. Caillavet, fecundo colaborador de M.
-Flers, con algunas infidelidades, como es natural en toda colaboración,
-ya sea matrimonial, ya literaria; el crítico es M. Mas, del periódico
-_Comedia_; y la obra en cuestión es _Primerose_, representada en la
-Comedia Francesa.
-
-En los Círculos teatrales de París ha sido sabrosa comidilla el
-incidente. Unos ponen por Tenorio y otros por Mejía. No estoy seguro,
-pero me atrevería á jurar, supuesto el compañerismo entre gente de
-letras, que los autores estarán á favor del crítico y los críticos á
-favor del autor. Los actores, naturalmente, á favor del autor y del
-crítico, en presencia de cada uno de ellos, y en ausencia... deseando
-que no hubieran quedado ni las plumas del uno y del otro.
-
-En París, como en todas partes, la crítica teatral peca de benévola.
-Su mayor injusticia consiste, quizás, en tratar con igual benevolencia
-á todo el mundo. En este caso particular M. Caillavet no ha tenido
-razón para incomodarse. M. Mas es un fanático admirador de la Comedia
-Francesa. Considera dicho teatro como una preciosa institución nacional
-y vela celoso por sus prestigios y por sus excelencias. M. Mas cree
-que el teatro Francés no puede ser como otro teatro cualquiera, atento
-sólo á lo productivo del negocio; cree que son más elevados sus deberes
-y sus atenciones. Se lamenta de continuo porque los actores de la
-Comedia andan desperdigados por esos mundos y dificultan con sus
-continuas ausencias la esmerada interpretación de las obras. Deplora
-que las actrices del severo teatro conviertan la clásica escena en
-escaparate exhibitorio de atrevidas creaciones modistiles, y truena
-contra el predominio de las obras modernas sobre el repertorio clásico
-de Corneille, Racine y Molière.
-
-Lo mismo que ahora contra _Primerose_, la obra de Flers y Caillavet,
-ha protestado contra otras muchas obras de Lavedan, de Donnay, de
-Bataille, de Hervieu.
-
-Era un sistema, y ya se sabe que contra un sistema sólo es posible
-otro sistema. Como las bofetadas no pueden ser un sistema, el mejor de
-todos era el seguido por los demás autores y por el administrador de la
-Comedia Francesa, M. Claretie, hombre de mundo y de teatro: Dejar decir
-y... ¡que critiquen!, como decía Pina Domínguez al cerrar con ímpetu la
-portezuela de su elegante berlina.
-
-Monsieur Mas sostiene, con razón, que sólo por tratarse de un teatro
-subvencionado se permitía protestar contra el excesivo número de
-representaciones de _Primerose_.
-
-Monsieur Claretie opina que, no sólo de la subvención oficial vive
-su teatro, y con números, vencedores siempre de las letras, puede
-demostrar que el público prefiere las obras modernas á las de
-Corneille, Racine y Molière.
-
-En un país republicano y democrático el sufragio universal es la razón
-suprema.
-
-Y en cuestiones de Arte es en lo único que estará de acuerdo la
-aristocracia con la democracia. Votarán siempre por la vulgaridad y por
-la tontería.
-
-En un salón se notaría gran diferencia entre una duquesa y una
-cocinera. En el teatro, si hay alguna, es en ventaja de la cocinera.
-
-
-
-
-III
-
-
-Un curioso impertinente ha descubierto y publicado la verdadera fecha
-del natalicio de algunas celebridades.
-
-La gente goza mucho con estas indiscreciones.
-
-Nuestra admiración se trocaría en odio si no considerásemos á los seres
-superiores sujetos á estas miserias, patrimonio de la humanidad.
-
-Necesitamos saber que en algo son nuestros iguales, y en algo, tal vez,
-inferiores.
-
-La tristeza de admirar sólo está comparada por la alegría de compadecer.
-
-Pobre del grande hombre de quien no se haya dicho alguna vez ¡Pobre
-hombre!
-
-Por eso la admiración á los grandes hombres es más espontánea cuando
-son más viejos. No se les admira por haber sido grandes más tiempo,
-sino porque ya les queda menos tiempo de serlo.
-
-Los setenta años de la Patti, los sesenta y pico de Sarah,
-despertaron generales simpatías y admiración. Cuando un artista es
-tan declaradamente viejo, quisiéramos que, á poder ser, no se muriera
-nunca. Las gracias seniles hallan tan propicia nuestra admiración como
-las gracias infantiles. Todo lo que sea poder decir: ¿Ha visto usted?
-¡A su edad! ¡Es admirable!
-
-Los perjudicados con estas indiscreciones son los de la edad ingrata:
-Caruso y D'Annunzio, con sus cuarenta y tantos años, y las artistas
-cincuentonas. Para estas edades no hay compasión. Son los años crueles,
-sin amor y sin respeto. Años en que todo es ridículo, en que todo
-parece afectado, impropio, equivalentes á las horas de la tarde en
-el día, las más difíciles de distraer, las más difíciles en acertar
-con el traje adecuado. Cualquiera es elegante por la mañana ó por la
-noche; pero ¡por la tarde! La tarde es la verdadera piedra de toque
-de la elegancia; como la tarde de la vida lo es del saber vivir. ¡No
-ser ridículo en esa edad ingrata, de los cuarenta á los sesenta!
-¡Insuperable dificultad!
-
-Y ¡si hombres y mujeres se limitaran en esa edad terrible al trato y
-sociedad de sus contemporáneos! Mas, justamente, en esa edad, como
-se teme al espejo, se huye de la confrontación con los que pueden
-servirnos de espejo.
-
-Las señoras y los señores maduros se rodean de jovencitos. Es la edad
-de los amores desproporcionados, trágicos. La edad en que á nuestro
-llanto responden las risas; á nuestra fidelidad el engaño; en que
-decimos: Tú, y nos dicen: Usted. Besamos en la boca y nos besan en la
-frente.
-
- * * * * *
-
-También ha sido sabrosa indiscreción la de haber enterado al público de
-lo que cobran anualmente los más aplaudidos autores y compositores.
-
-A estas horas habrá quien crea que no hay profesión en España como la
-de compositor ó autor dramático.
-
-Yo me permito advertir á los deslumbrados por esas cifras, más
-verdaderas que elocuentes en esta ocasión, cómo esas cantidades
-apetitosas, cobradas por algunos autores durante algunos años de su
-vida teatral, son, en parte, los atrasos de muchos años de penuria y
-de lucha, y en parte anticipo de otros que llegarán, de agotamiento y
-decadencia.
-
-Si el público quiere saber la verdad que se esconde detrás de esas
-cifras, no mire lo que cobran los autores; mire cómo viven muchos de
-ellos, y sabrá mejor á qué atenerse.
-
-Y no es que pequen de ahorradores ni de avarientos. ¡Si el público
-supiera los apuros que pasan á veces, por muy poco dinero, muchos de
-esos que cobran tanto!
-
-No hay duda que sobre el dinero del teatro pesa alguna maldición, sin
-duda por ser el teatro cosa diabólica. Lo cierto es que no hay dinero
-que menos luzca. Ni renta que en menos tiempo consuma el capital.
-
-Todo autor pudiera decir, como la actriz francesa Mme. Dorval, ante los
-aplausos del público: Bien pueden aplaudirme; les doy mi vida.
-
-En fin, si será teatral el dinero del teatro, que estoy seguro de que,
-al leer las cantidades cobradas, los primeros sorprendidos habrán
-sido los mismos autores. Pero ¿es posible que yo haya cobrado todo ese
-dinero?--pensarán algunos.
-
-Y no hay duda; las cifras no mienten, todo eso es verdad. La de autor
-dramático debe ser profesión envidiable. ¡Ojalá pudiera cederse ó
-traspasarse como un comercio ó establecimiento cualquiera con todos sus
-enseres! Y ¡ojalá pudiera anunciarse la cesión ó el traspaso como en
-Francia: _¡Après fortune faite!_
-
- * * * * *
-
-Entre dos amigos:
-
---Pero ¡chico! ¿Estás comprando ostras? ¿Quieres suicidarte?
-
---No. Yo no soy aprensivo. Además, tengo convidada á la familia de mi
-mujer.
-
-
-
-
-IV
-
-
-Como anticipo al centenario de Shakespeare, y ya nos contentaríamos
-para suma total con un anticipo como ese en nuestro centenario de
-Cervantes, durante el próximo Mayo ha de inaugurarse en Londres una
-curiosa reconstitución de dicha capital en tiempos de Shakespeare, con
-sus tortuosas callejas, sus casas de madera. Habrá suntuosas fiestas,
-en que tomarán parte más de tres mil personas de la mejor sociedad,
-vestidas á usanza de la época en la severa pero fastuosa corte de la
-reina Isabel, la vestal de Occidente. Habrá torneos y pasos de armas,
-con históricas armaduras en caballeros y palafrenes.
-
-En el teatro del Globo, copia exacta del que fué dirigido por
-Shakespeare en unión de Burlage, serán representadas obras de
-Shakespeare, de Marlowe, de Ben-Johnson, de Beaumont y Fletcher y de
-otros gloriosos autores contemporáneos del que logró oscurecer la
-gloria de todos.
-
-Una _kermesse_ revivirá costumbres populares, las canciones y danzas de
-la época, pavanas y gallardas.
-
-En la sala de los festines podrá asistirse á una comida de ceremonia de
-la reina Isabel, rodeada de sus adoradores y de sus cortesanos.
-
-Habrá conciertos de música del siglo XVI y mascaradas á la italiana,
-tan del gusto de aquella corte, rara mezcla de rudeza y refinamiento,
-de energía y de corrupción.
-
-No faltará el recuerdo triste para nosotros; la reproducción del
-_Revenge_, el barco que mandaba lord Ricardo Granville en el combate
-contra nuestra Armada Invencible; el mismo, también, en que nuestro
-mortal enemigo el Drake dió por primera vez la vuelta al mundo.
-
-Tan magnífico espectáculo ha sido organizado por una empresa particular
-y será á modo de heraldo anunciador de las grandiosas fiestas que
-dispone Inglaterra para el año diez y seis.
-
-Lo mismito que aquí, ¿no es verdad, amigo Cávia? Aquí ya hemos
-convertido la conmemoración de Cervantes en algo religioso, en declarar
-dogma católico y conservador la Invención del escondido retrato;
-Invención no menos gloriosa que la de la Santa Cruz por Santa Elena.
-
-Ahora van á enviarse fotografías y foto-grabados del retrato por esos
-mundos. ¡Quiera Dios que no vuelva maltrecho y vapuleado, como Don
-Quijote de sus aventuras y andanzas!
-
- * * * * *
-
-En nuestro espíritu nada se pierde ni se destruye, aunque mucho se
-oculte. De continuo allegamos experiencia y conocimiento, y por
-una serie de superposiciones, juzgamos tal vez terreno de solidez
-fundamental lo que sólo es arena de aluvión movediza. Cuando creemos
-más perdida alguna primera cualidad de nuestro espíritu, una emoción,
-un recuerdo, una sacudida cualquiera, arrastra todo lo superpuesto y
-reaparece en nosotros lo que más enterrado parecía.
-
-Sólo así se comprende cómo sobre una balumba de ciencias filosóficas y
-naturales surje y se alza de pronto un libro diminuto: el Catecismo.
-
-Sólo así se explica cómo después de haber leído á Mæterlink y á Ibsen,
-nos interesamos en el teatro con pueril interés, con emoción plebeya,
-por el melodrama de burdas complicaciones. Cómo, después de haber leído
-á Flaubert y á D'Annunzio, nos divierte el folletín policíaco ó el
-cuento de niños.
-
-Por eso hay espectáculos y libros y cuentos que durarán cuanto dure la
-Humanidad. Y no porque al renovarse las generaciones cada generación
-celebre las novedades, sino porque, como en la Humanidad, con ser
-tan vieja, siempre habrá niños y juventud, en el hombre, por muchos
-años y mucha experiencia y muchos desengaños que pesen sobre su vida,
-siempre existirán el joven y el niño, prontos á mostrarse apenas una
-emoción de su mocedad ó de su infancia los solicite. Como la tierra
-madre, el corazón del hombre se abre en grietas, simas, para decirnos,
-una, la historia, de sus edades geológicas; el otro, la de sus edades
-espirituales.
-
-He aquí por qué unos cuantos hombres maduros y muchos viejos estábamos
-encantados una de estas noches con los juegos de prestidigitación y de
-ilusionismo del caballero Watry.
-
-Este es un espectáculo en que se ha progresado muy poco. Quizá en eso
-está su mayor encanto. Las innovaciones le perjudican. Preferimos á los
-modernos aparatos de electricidad, combinaciones de espejos y cámaras
-oscuras, las antiguas suertes de baraja y de escamoteos; las que dieron
-inmortal prestigio á Roberto Houdin, á Benita Anguinet, á Herman, al
-conde Patricio y demás célebres figuras de un arte siempre antiguo
-y siempre nuevo, como todo lo que tiene raíces profundas en lo más
-profundo de la Humanidad.
-
-¿No es este todo el secreto del Arte? ¿Hay novedad que valga tanto como
-acertar con una de vejeces que nunca envejecen; el cuento de ilusión
-que al niño maravilla por ser niño y al hombre le ilusiona porque se
-cree niño al recordarlo?
-
-
-
-
-V
-
-
-Bien dice el refrán: «No hay peor cuña que la de la misma madera».
-Cuando entre los pintores hay más literatos, deciden los pintores
-recusar el juicio de los literatos.
-
-Para la próxima Exposición de Bellas Artes desean los pintores que
-nadie, ajeno á la pintura, intervenga en la admisión de cuadros. Grave
-pecado de ingratitud me parece. ¿Qué sería de la mayor parte de los
-pintores modernos si los literatos no se encargaran de comentar y de
-explicar sus cuadros al público?
-
-Sin los literatos, ¿hubiera logrado imponerse el impresionismo francés?
-¿Qué hubiera sido sin Ruskin de los hermanos prerrafaelistas de
-Inglaterra? Y ¡de cuántos pintores modernos no puede decirse lo que el
-conde Tolstoi decía de Ibsen: «Ibsen es feliz; él escribe lo que le
-parece, sin saber lo que escribe, y después los críticos se encargan
-de explicárselo». ¡Ah! ¡Si algunos de nuestros pintores modernos
-tuvieran que entendérselas directamente y cara á cara con el público! Y
-también muchos de los antiguos.
-
-Uno de los experimentos más interesantes es el de acompañar en su
-visita al Museo á una persona que no esté tocada de literatura,
-á un espíritu virgen y sincero. Yo les aseguro á ustedes que las
-convicciones más firmes se tambalean. ¡Ven tan claro y tan limpio estos
-ojos vulgares! ¿No veríamos nosotros como ellos, si sólo percibiéramos
-la objetividad de la belleza en los cuadros, en vez de ir saturados
-de subjetivismos de escritores y críticos? ¡Cuántas obras de arte no
-deben su gloria á su propia hermosura, sino á la hermosa página que
-inspiraron! Cuando contemplamos la Venus de Milo, ¿es la Venus de Milo
-la que nos admira, ó tantas famosas páginas literarias escritas en su
-honor?
-
-La cultura es la buena educación del entendimiento, mas por lo mismo
-que es buena educación, no puede ser siempre sinceridad.
-
-Hay buenas formas, indispensables para frecuentar el mundo artístico,
-como para andar en sociedad. ¡Si dijéramos siempre lo que pensamos y lo
-que sentimos!
-
-Pero, como dice en la comedia de Pailleron _Le monde oú l'on s'ennuie_,
-en castellano, _Las tres jaquecas_, el subprefecto republicano á la
-duquesa monárquica, que le propone hablar mal del Gobierno: «¡Ah,
-duquesa, yo no puedo hablar mal, soy empleado; pero la oiré á usted con
-mucho gusto». Cuando no nos atrevemos á ser sinceros ni con nosotros
-mismos, ¡cómo agradecemos y cuánto celebramos que alguien se atreva á
-serlo!
-
-Por esto, los reyes y los grandes señores, obligados á fingimientos de
-cortesía, gustaban de traer á su lado bufones y chocarreros, que, con
-achaque de burlas, dijeran las verdades. Por esta misma razón, todavía,
-en muchas casas aristocráticas gustan de convidar á unas cuantas
-personas mal educadas, que puedan, de cuando en cuando, soltar cuatro
-frescas á los demás invitados, con gran susto, aparente, de los señores
-de la casa; en realidad, con gran regocijo, porque son las cuatro
-frescas que ellos soltarían con mucho gusto, si la buena educación no
-se lo estorbara.
-
-Y hay que convenir en que si la sinceridad y la mala educación á todas
-horas serían intolerables, son muy convenientes alguna vez, como
-ventiladores. Sin ellos no se podría respirar en algunos momentos. ¡Tan
-cargada de mentiras y de convencionalismos está la atmósfera social!
-
-Hay salidas de tono, ó dígase coces, inapreciables para determinar una
-corriente de aire puro.
-
-Ahora, que á las personas de buen talante ni les gusta acocear ni
-ser acoceadas. Por eso suelen acompañarse de quien sepa hacerlo con
-oportunidad.
-
-Un empresario de mucho entendimiento decía que todo empresario
-necesitaba tener dos representantes: uno, honrado, para entenderse con
-él, y otro, pillo, para entenderse con el público. Del mismo modo,
-es muy conveniente en la vida tener dos amigos de confianza: uno,
-bien educado, para tratar con él; otro, mal educado, para que trate
-á los demás amigos. Y ¡si fuera posible reunir en uno solo al que
-supiera decirnos las mentiras agradables á nosotros y las verdades
-desagradables á los demás!
-
-Pero esta suerte es patrimonio de los grandes personajes políticos. Por
-lo regular, cuando se tiene un amigo mal educado, somos sus primeras
-víctimas. Pero, en fin, en gracia de que puede molestar á todo el
-mundo, le perdonamos gustosos que nos moleste.
-
- * * * * *
-
-La huelga carbonera de Inglaterra, de interés mundial, como ahora se
-dice, nos preocupa muy poco. La actitud de Francia en la cuestión de
-Marruecos, de interés tan nacional, nos preocupa lo mismo; menos, es
-imposible.
-
-Los temas de conversación preferentes son: la crisis probable, el
-nuevo arrendamiento de la Plaza de Toros, la opereta vienesa, las tres
-peticiones en la Iglesia de Jesús, la chismografía de sociedad y de
-bastidores... Amenidades todo: como en los pueblos felices y en las
-casas en donde hay que comer.
-
-Y bien mirado, ¿no es admirable esta despreocupación nuestra? Los
-destinos futuros de la Humanidad ¡son tan inciertos! ¡Todo el poderío,
-toda la riqueza del Imperio británico á merced de una huelga proletaria!
-
-¡Oh! ¡El brazo de reyes, emperadores, hombres de guerra y hombres de
-Estado, ese brazo extendido, que parece en nuestras estatuas imperioso,
-dominador!
-
-Ya son los brazos cruzados del obrero, del trabajador, del miserable,
-los que rigen, gobiernan y mandan en el mundo.
-
-Ante esta pasiva acción, ¿qué puede otra acción? ¿Qué puede el
-pensamiento? Los bárbaros no necesitan esta vez ni avanzar sobre el
-Imperio; les basta con cruzarse de brazos, y el Imperio caerá por sí
-solo.
-
-Mientras el mundo viva preocupado por esta amenaza, y hasta realizarse,
-nosotros, que ni aun entonces nos preocuparemos gran cosa, podemos
-ser el rincón apetecible del mundo, que sirva como de Sanatorio á los
-pensadores europeos que se hayan vuelto locos de tanto preocuparse por
-lo que nosotros nos tendrá sin cuidado.
-
-
-
-
-VI
-
-
-No hay que echar á mala parte nuestra ingratitud con los grandes
-hombres. Se ha dicho que la ingratitud es la independencia del corazón.
-Entre nosotros no es sino la independencia del cerebro. Nuestra
-ingratitud sólo es olvido, y somos olvidadizos por pereza.
-
-Como la soberanía nacional en unos cuantos políticos de profesión,
-delegamos gustosos la facultad de discurrir, con tal de molestarnos lo
-menos posible.
-
-Cuando admiramos ó cuando dejamos de admirar, no hay que tomar en
-serio nuestro entusiasmo ó nuestro desvío. Nada es convicción, todo es
-comodidad.
-
-Así, no hay gloria duradera entre nosotros. Y no por combatida, por
-ignorada. La crítica, aunque fuera para negar, ya sería conocimiento,
-pero ya sería molestia. Es mejor suprimir.
-
-La fama de todo gran escritor, por glorioso que sea, padece un
-eclipse peligroso: cuando extirpada la generación de sus admiradores
-contemporáneos, se suceden otras nuevas generaciones, solicitadas por
-nuevos nombres y nuevas glorias; cuando la obra es vieja y aún no es
-antigua; cuando ya no es actualidad y aún no es historia; cuando ya no
-creemos en el Revilla que la celebró en su tiempo y aún no llegó para
-ella el Menéndez y Pelayo que haya de consagrarla á nuestra admiración
-definitiva.
-
-La gloria de Campoamor ha podido tener este eclipse. Los jóvenes
-dejaron de admirarle porque era el mejor pretexto para no leerle. Lo
-mismo ha sido con Víctor Hugo, con Lamartine, con otros muchos.
-
-Apenaba la escasez de estudios biográficos y críticos de Campoamor
-y de sus obras. Entristece que el poeta de las mujeres no tenga una
-edición de sus obras, elegante, artística, digna de ser ofrecida á una
-mujer como regalo. Las mujeres ¡ingratas! dejaron morir al poeta sin
-ofrecerle el homenaje de su admiración y de su cariño.
-
-Ahora, patrocinada por leales amigos, se abre una suscripción para
-erigir un monumento al poeta. Las hijas de aquellas madres que amó
-tanto, como él decía, ¿se acordarán del poeta? «Me besan hoy como se
-besa á un santo»; exclamaba con ternura de abuelo, en el noble ocaso de
-su vida.
-
-Las jóvenes de ahora no besan á los poetas ni los tienen por santos,
-y á los santos tampoco los besan, se los comen. Como no ande en ello
-batuta eclesiástica, poco puede esperarse de las damas aristocráticas y
-de las jóvenes distinguidas.
-
-De este modo, como decía Hamlet, bien puede asegurarse que la memoria
-del más ilustre hombre vivirá cuatro días, y eso si fué fundador de
-iglesias, que si no, podrá decirse como del caballito de palo se canta:
-
- ¡Ya murió el caballito de palo,
- y ya le olvidaron así que murió!
-
-Sería muy triste que sólo contribuyeran los hombres al monumento que ha
-de perpetuar las glorias del poeta de las mujeres, del que poetizó el
-dolor en femenino con nombre de dolora.
-
-Andrés González Blanco ha redimido culpas de la juventud literaria
-de nuestros días con un magistral estudio sobre Campoamor; libro de
-crítica seria, sin impresionismos, sin nerviosidades; un estudio todo
-serenidad, como corresponde á uno de los pocos poetas españoles del
-siglo XIX, que ha de hallar, por lo menos cada veinte años, un crítico
-de entendimiento que lea sus obras y sepa imponerlas á la admiración de
-los que no leen.
-
-En España, este público que no lee nunca es el que más sostiene el
-esplendor de las glorias literarias; como la multitud que nunca piensa,
-el esplendor de las religiones.
-
- * * * * *
-
-Los deportistas de nuestra Sierra del Guadarrama se oponen á la
-construcción de un Sanatorio para tuberculosos.
-
-El deportista ha leído á Nietzche; el deportista no tiene compasión.
-Como aquel hombre frío, del que habla Wordsworth en una poesía, capaz
-de estudiar botánica sobre la sepultura de su madre, el deportista
-considera el mundo como un inmenso campo de recreo. Si su afición
-es el automóvil, quisiera que el mundo fuera una inmensa carretera
-asfaltada y que hasta los cráneos de los transeuntes fueran de asfalto
-para deslizarse con suavidad sobre ellos.
-
-Sobre la Sierra han puesto sus grandes patines dominadores. Bien está
-que se expongan por gusto á romperse la cabeza en un ejercicio tan
-saludable y tan útil en España; pero ¡exponerse, por sensiblerías
-impropias de hombres fuertes, á contagiarse de tuberculosis! Una cosa
-es tener valor ante un riesgo seguro, y otra ante un riesgo imaginario.
-Sí sabe uno cómo puede matarse, pero ¡cómo puede morir!
-
-En este caso, los higienistas se ven combatidos con sus propias armas.
-¡Se ha exagerado tanto el peligro de los contagios! Ya es casi heroísmo
-acercarse á un enfermo.
-
-Lo que debieron considerar esos intratables deportistas opuestos á la
-construcción del Sanatorio en el Guadarrama es que, más vale prevenir
-y curar á los tuberculosos en un Sanatorio apropiado, que no vivir de
-continuo entre ellos sin medios de evitar el contagio. ¿Es el nombre
-lo que asusta? Pues si en el edificio de la Sierra puede escribirse:
-Sanatorio, por todo Madrid puede escribirse: Foco. Véase lo que es
-preferible y dónde es mayor el peligro.
-
-
-
-
-VII
-
-
-Es la Academia Española institución tan aristocrática y conservadora,
-que tiene á gala no dejarse guiar en sus acuerdos y en sus
-determinaciones por nada que trascienda á dictado de la opinión pública
-y democrática. Por esto, tal vez sea contraproducente el movimiento
-general de la opinión á favor de la candidatura de la condesa de Pardo
-Bazán para ocupar uno de los sillones académicos vacantes.
-
-Aunque tanto blasonan de su mayoría, cuando les conviene, es axioma
-de nuestras clases conservadoras que la mayoría no tiene razón nunca.
-Pero es, claro está, cuando se trata de la otra mayoría. En España,
-tratándose de literatura, la mayoría, por desgracia, es una mayoría
-relativa, que solo puede considerarse mayoría como D. Hermógenes
-consideraba numerosos los tres ejemplares vendidos de _El cerco de
-Viena_, con relación á uno. La opinión general ¡se interesa tan poco
-por estos asuntos! Tener cinco mil lectores en España, ya es ser un
-escritor popular. Como nuestro poeta más popular hemos celebrado
-siempre á Zorrilla, y, aparte _Don Juan Tenorio_, ¡cuántos de los que
-conocen la obra ignoran el nombre de su autor! De sus restantes obras,
-¿qué razón puede dar el pueblo, lo que se llama el pueblo?
-
-La Academia Española debiera, pues, atender de vez en cuando
-indicaciones de la opinión, sin temor á verse atropellada por el vulgo
-y mucho menos por el populacho. Los que se preocupan en España por la
-literatura, aun los más vulgares, ya constituyen una aristocracia.
-
-En el caso de la condesa de Pardo Bazán no podrá atribuirse la demanda
-á espíritu sectario de ninguna clase. La condesa de Pardo Bazán ha
-sido siempre una gran señora de las Letras, y ya que tan mal parece á
-nuestras clases conservadoras el escritor metido en política--cuando
-esta política no es la suya, por supuesto, pues á los suyos bien les
-celebran el civismo y la literatura,--no se dirá en esta ocasión que
-la política y el sectarismo y las pícaras ideas desnaturalizan el puro
-desinterés artístico de lo solicitado.
-
-¿Qué puede oponerse á la concesión? Fundar la negativa en el sexo de
-la ilustre escritora sería notoria injusticia, y ni siquiera puede
-alegarse como tradición. Justamente las primeras Academias de España,
-aquellas Academias de poesía, famosas en lo antiguo, eran presididas y
-congregadas por mujeres y las más nobles y discretas damas concurrían á
-ellas. Los Juegos Florales, las Cortes de Amor, origen de las modernas
-Academias, por la mujer tuvieron vida y espíritu.
-
-Por lo mismo que las Academias son instituciones aristocráticas,
-conservadoras, y está bien que así sea y esa es toda su razón de ser,
-yo creo que nada puede aristocratizarlas tanto como el ingreso de las
-mujeres distinguidas.
-
-Sin negar ni desconocer el mérito de algunos escritores, indicados á
-cada vacante por la opinión pública, no dejo de conocer que su sitio
-no está en la Academia; desentonan. La Academia no debe atender sólo
-al mérito literario. No es en círculo tan selecto como una Academia,
-es en cualquier reunión de café, y hay escritores de gran talento
-y de grandes merecimientos á quienes no se les puede tolerar de
-contertulios...
-
-Por eso está muy justificada la resistencia de la Academia Española á
-ciertos nombramientos.
-
-Ahora, tratándose de la condesa de Pardo Bazán, ninguna oposición lo
-estaría.
-
-¿Se teme que, una vez abierta la puerta á las mujeres, no habría
-marisabidilla ni literata de las perniciosas que no se creyera con el
-mismo derecho á ser académica? Esta objeción lo mismo reza con los
-hombres. ¡Pues sí que hay entre los escritores varones alguno que no se
-crea academizable!
-
-Nos quejamos á todas horas de la inferior cultura y capacidad de la
-mujer, y cuando alguna mujer sobresale entre todas, la negamos el
-debido premio á sus merecimientos á pretexto de que es mujer.
-
-Hay, además, una razón patriótica para que la condesa de Pardo Bazán
-sea nombrada académica. Muy pronto ha de ir á la República Argentina,
-quizás á otras Repúblicas americanas. Son pueblos progresivos, donde
-la mujer es el alma de la cultura, donde se tiene muy triste idea de
-nuestro atraso y de nuestro espíritu tradicionalista. Conviene, ya
-que una infanta de España fué nuestra embajadora política con todos
-los honores, que nuestra embajadora literaria vaya rodeada de todos
-los prestigios y pueda dar testimonio, no sólo de lo que puedan valer
-las mujeres entre nosotros, de esto se basta la ilustre escritora
-para responder, sino de algo que significa más para nosotros: de cómo
-sabemos honrarlas y enaltecerlas. Cuando al saber y al talento se le
-regatean satisfacciones en su patria, por donde va, más que grandezas,
-va atestiguando mezquindades.
-
- * * * * *
-
-Se anuncia el estreno de una refundición, reducción, adaptación, ó como
-quiera llamarse, de _El barbero de Sevilla_, de Rossini, con destino á
-los teatros de zarzuela española y de género chico.
-
-Hay quien clama contra esto, que le parece atentado y profanación
-contra la ópera de Rossini.
-
-No lo creo así. Si las obras musicales fueran profanadas en cuanto no
-se presentan en toda su integridad y en su marco adecuado, profanadas
-están todos los días en interpretaciones detestables, en ejecuciones
-parciales, en sextetos, pianos, discos fonográficos, etc.
-
-Popularizar y vulgarizar estas obras en condiciones decorosas me parece
-obra muy laudable. Sobre que el interés del refundidor y el de los
-artistas que han de interpretar estas refundiciones, han de tener en
-cuenta con quién y hasta dónde pueden atreverse. Seguramente, á nadie
-se le ocurrirá reducir _El ocaso de los dioses ni La Walkiria_.
-
-Pero la música ligera y alegre de _El barbero_, ¿por qué no ha de oirse
-en nuestros teatros de zarzuela? En Romea oímos la «Quinta sinfonía»,
-de Beethoven, entre las danzas de la Tórtola de Valencia.
-
-El teatro Real es teatro caro. Hay muchos que no pueden ir á la
-montaña; hay que llevarlos á la montaña--_El barbero_ no son los
-Andes--aunque sea en pedacitos.
-
-Créanlo esos críticos celosos del respeto debido á una obra. No es tan
-grave falta descender una ópera al género chico como elevar el género
-chico á categoría de ópera.
-
-
-
-
-VIII
-
-
-La obra literaria, el Arte moderno en general, aun en lo más serio y
-meditado, adolecen de inconsistencia, con aire de improvisación, de
-algo ligero y provisional.
-
-En cada época hay un género literario dominante que, por decirlo así,
-da el tono á toda la literatura de una época. Hay un período literario
-épico, hay otro dramático, los hay líricos y los hay novelescos.
-
-En la época actual el género dominante, el que da el tono á toda
-la producción artística, es el género periodístico. La literatura
-periodística domina sobre todo el Arte moderno.
-
-El poeta lírico, el autor dramático, el novelista, el orador sagrado,
-el historiador, pintores y escultores; todos ellos son periodistas
-en sus poesías, en sus dramas y comedias, en sus novelas, en sus
-sermones, en sus historias, en sus cuadros y en sus estatuas.
-
-La actualidad periodística con alas de mariposa; polvillo de sus alas,
-tinta fresca y pegajosa de imprenta, es la musa del Arte moderno.
-
-Por eso cuando los mismos edificios, sólidas obras de arquitectura,
-los monumentos escultóricos de mármol ó de bronce nos parecen hojas de
-volandera actualidad, más nos sorprende hallar la obra de serenidad y
-de reposo en la obra periodística juntamente.
-
-Tal es el libro de _Azorín_ «Lecturas de España», formado con artículos
-de periódico que tuvieron su día de actualidad y entran ahora, por
-derecho propio, en la eterna actualidad de las obras maestras.
-
-Cuando tantos libros grandes ofrecidos á la inmortalidad por sus
-autores, desdeñosos del juicio y del aplauso de sus contemporáneos,
-pasaron como pasa el artículo de periódico, este libro de artículos
-de periódico sólo ahora parece en su verdadera forma, con su prosa
-robusta, sano equilibrio de músculos y nervios, sus juicios certeros,
-su noble continente de hidalgo castellano.
-
-Para mí, tan propenso á nerviosismos y destemplanzas, nada tan
-admirable como esta prosa de _Azorín_, tan distinta de casi toda
-nuestra moderna prosa. Entre tanto asomo de chillones colorines, es la
-prosa de _Azorín_ como un buen grabado en acero, como un aguafuerte,
-donde claros y obscuros dan la exacta equivalencia de todos los colores
-y de todos los tonos.
-
-Tiene este libro, además, para los que siempre hemos admirado á
-_Azorín_, aunque alguna vez haya irritado nuestra sensibilidad, la
-ventaja, sobre otros libros suyos, de que nada, al leerle, en nuestro
-sentimiento protesta contra nuestra admiración.
-
-_Azorín_, como no podía ser menos, parece curado de su «maurismo»
-agudo. Ya no cree, como creen los conservadores, que el mundo es sólo
-un medio para que don Antonio Maura y don Juan de la Cierva gobiernen
-en España.
-
-_Azorín_ es demasiado inteligente, demasiado artista para limitar su
-ideal á los ideales de ninguno de nuestros partidos políticos. Su
-apasionada ceguedad conservadora fué... natural reacción de protesta
-contra los liberales.
-
-Nuestros partidos liberales se dan tal arte que, en España, parece
-incompatible el ser liberal y el ser inteligente. Los conservadores
-tienen de bueno el no ser liberales; pero el no ser algo es ser muy
-poca cosa. Como la única ventaja que tiene un partido español sobre
-otro es no ser el otro, lo mejor es echar por la calle de en medio,
-aunque se exponga uno á que le miren de mala manera los de una acera
-y los de la otra, y más si ven que uno va por su camino sin hacerles
-maldito el caso.
-
-Se quejan los políticos del desvío de los escritores, de los artistas.
-Pero ¿estiman en algo los políticos á los escritores, á los artistas?
-Lo que ellos estiman en el escritor no es la inteligencia, es la
-sumisión de la inteligencia.
-
-Los políticos, como las mujeres, no se contentan con dominar en el
-corazón si no dominan en la cabeza. No se contentan con que los
-perdonemos sus faltas por cariño, quieren que no las conozcamos por
-ignorancia. Los políticos y las mujeres perciben claramente, aunque la
-envolvamos en palabras de afecto, la mirada de inteligencia que parece
-decirles: «Aunque te quiero... te conozco; á mí no me engañas.»
-
-Las mujeres y los políticos odian á todo el que no pueden engañar.
-
-Por eso los hombres inteligentes no son nunca afortunados en amor ni en
-política.
-
-
-
-
-IX
-
-
-En la historia del teatro español, durante la segunda mitad del siglo
-XIX, es de gran importancia el estudio de los actores italianos que han
-pasado por nuestros escenarios y de su influencia sobre nuestro arte
-dramático y nuestro arte escénico.
-
-Los actores italianos han sido siempre los que mejor han realizado el
-ideal de la representación escénica: verdad en la poesía y poesía en la
-verdad.
-
-Este era el arte de sus grandes trágicos: la Ristori, Salvini, Rossi.
-Este es el arte de sus modernos comediantes.
-
-Lo extraño es que, tierra de admirables actores, no lo haya sido de
-grandes autores. Italia no ha tenido un Shakespeare, un Calderón, ni
-siquiera un Molière. Sus actores, más que del teatro patrio, han sido
-por todo el mundo mensajeros y vulgarizadores del teatro de Shakespeare
-y del teatro francés.
-
-La Ristori apenas representaba obras italianas: _Medea_, _Fedra_,
-_María Estuardo_, _Macbeth_ eran las obras de su repertorio. Alguna
-tragedia de Alfieri, como _Mirra_, y la _Francesca de Rimini_, de
-Silvio Pellico, eran las únicas obras italianas de su repertorio.
-
-Salvini y Rossi eran los intérpretes de Shakespeare.
-
-Virginia Marini, con su excelente compañía, la mejor compañía italiana
-que hemos visto en Madrid, en la que figuraban segundas actrices que
-luego fueron eminentes y primerísimas, como la Vitaliani, la Reiter y
-la Belli-Blanes, y actores como Ceresa, Cola, Vitaliani y Zoppetti,
-nos dió á conocer el repertorio, antes modernísimo, de Sardou y Dumas,
-hijo: _Dora_, _Fernanda_, _Rabagás_, _Demi-monde_, _Monsieur Alphonse_,
-_La princesa Jorge_, etc.
-
-Estas obras parecían la última palabra del realismo en el teatro. La
-falsedad esencial se ocultaba bajo la minuciosidad de los detalles y
-el verismo de la presentación escénica. Los árboles no dejaban ver el
-bosque.
-
-Después de Virginia Marini fueron la Pía Marchi, Novelli; después la
-Mariani, Zacconi, la Vitaliani, Tina di Lorenzo, y entre ellos Emmanuel
-con la Glech, primero, después con la Reiter, y, sobre todos, la Duse
-incomparable: la divina y la humana, dolorosa del Arte, cuerpo de nube
-fulgurada por intensa luz espiritual, resplandeciente en relámpagos de
-pasión ó ensombrecida de tristezas profundas como la noche sobre el mar.
-
-Todos estos actores han influído con su arte sobre nuestros actores,
-sobre nuestros autores y sobre nuestro público. Han sido educadores
-de nuestro gusto y vulgarizadores del teatro extranjero. Gracias á
-ellos, nuestro público sabe que hay algo mejor, algo lo mismo, y mucho,
-también, peor que lo nuestro.
-
-Hoy su influencia no es tan notoria, las novedades teatrales que pueden
-ofrecernos son pocas, y el interés por asistir á sus representaciones
-se limita al aprecio del mérito personal de los actores.
-
-Lyda Borelli es la actriz italiana de este año. Llega la última, sin
-novedades llamativas en su repertorio, y lucha con desventaja en el
-terreno ocasionado de las comparaciones. Pero su figura, su arte, son
-tan personales, es tan _ella_, que la comparación más inevitable se
-desvirtúa. Lyda Borelli es la última... como el último amor, que nos
-parece el primero.
-
-En esa melo-comedia de _Zazá_, que es á _La dama de las camelias_ lo
-que la República francesa es al Imperio, en lo social y político, y lo
-que Zola es á Víctor Hugo, en imperios y repúblicas literarias, Lyda
-Borelli consigue, con ser obra de tantos recuerdos, que no recordemos á
-ninguna otra actriz; y esto, sin preocuparse de no recordar á ninguna,
-sin rebuscar nuevos efectos ni caer en extravagantes originalidades. La
-mayor originalidad de Lyda Borelli es ésa: que no pretende ser original.
-
-Y, por eso mismo, lo es, del único modo que se puede ser original en
-Arte: por sentimiento propio, íntimo.
-
-Lyda Borelli, sobre todas las excelencias de su arte, posee la
-_gracia_; la gracia, en el sentido artístico de la palabra, más cerca
-del teológico que del vulgar significado. Es la gracia, ese don de
-esclarecerlo todo, de ver alegría hasta en la tristeza; en una armonía
-de la inteligencia y del sentimiento, que siempre es claridad.
-
-Esa gracia que es todo el arte griego y pone la divina alegría de
-comprender sobre el humano dolor de sentir; como la serenidad del
-mármol, en la escultura, ennoblece el dolor inquietante de la carne.
-
-El arte de Lyda Borelli culmina en _Salomé_, de Oscar Wilde.
-
-Ella consigue lo que no pudo conseguir el desdichado poeta inglés en su
-obra ni en su vida: con nervios modernos, actitudes esculturales.
-
-
-
-
-X
-
-
-La Exposición Beruete, con fervorosa atención ordenada por el cariño
-filial y el noble afecto de un insigne artista, Sorolla, quizás haya
-sido una revelación para lo que hemos convenido en llamar el gran
-público.
-
-Aquí, donde el Arte sólo es cultivado por los pobretes, nadie suele
-tomar en serio las aficiones artísticas de un gran señor que para nada
-necesita del Arte. El título de buen aficionado es el más alto á que
-puede aspirar.
-
-Que don Aureliano Beruete era un admirable paisajista han de
-reconocerlo ahora todos al visitar la Exposición de sus obras, y esta
-hora de justicia quizá sea para muchos de remordimiento.
-
-Con ser un gran lírico del paisaje, como lo es todo gran artista,
-era Beruete, como todos los grandes líricos, un espíritu abierto y
-receptivo que en todo se transformaba, en vez de transformarlo todo á
-la propia comodidad de una manera y de una técnica, como tantos falsos
-líricos del Arte. Conviene no confundir el carácter con la tozudez, y,
-en el artista, la personalidad con el amaneramiento.
-
-Ha de ser el artista, como la luz del sol, más admirada en cuanto
-alumbra al esparcirse que en el sol mismo. Y ¡el sol es un gran lírico!
-
-Toledo, Guadarrama, Avila, Suiza, nada perdieron de su objetividad, con
-ser tan diversa, porque todo fué contemplado sin la preocupación del
-procedimiento. No era el paisaje el que se acomodaba á la técnica; era
-la técnica la que se acomodaba al paisaje.
-
-No es siempre lo que más se admira lo que más enamora. Para mis
-simpatías hay, entre todos, un cuadro; una vista de Madrid, castiza
-como un sainete de Ricardo de la Vega: entre solares y tapias de
-ladrillo rojo, desmontes areniscos, unas pobres casuchas bajas, y,
-sobre ellas, una de esas casas madrileñas, tejado color de puchero,
-balcones de colorines, la fachada con sucio revoque amarillento, y el
-sol de Madrid alegrándolo todo; el sol, que rosea y dora los sucios
-revoques descoloridos como si fueran mármoles y jaspes de palacios
-señoriales.
-
-Es preciso ser muy madrileño para hallar poesía en estas cosas. Es
-preciso ser muy artista para saber decir á los demás: Aquí hay poesía.
-
- * * * * *
-
-Los países meridionales, tan calumniados por las personas serias,
-ejercen una gran atracción sobre los artistas y los escritores del
-Norte. Italia, España, su Arte, su Historia, son de continuo estudiados
-por ingleses, alemanes, rusos y escandinavos.
-
-Ahora es el dinamarqués Joerguensen, enamorado de San Francisco de
-Asís, peregrino fervoroso por los lugares que en su vida recorrió aquel
-caballero andante de Cristo, vestido el sayal de la fuerte humildad por
-toda armadura.
-
-Es el sueco Bratli, estudioso investigador de la vida y la obra de
-Felipe II, con imparcialidad desacostumbrada en autores extranjeros,
-y aun nacionales, al tratarse de rey tan desgraciado con los
-historiadores como con los novelistas y autores dramáticos.
-
-De estos últimos, el que le ha presentado con menos sombríos colores ha
-sido el más cercano á sus días, el español Enciso, en su comedia _El
-príncipe Don Carlos_.
-
-El escritor sueco, en su monografía, pretende, y no en vano, esclarecer
-la sombría figura del monarca español, tan mal estudiada y comprendida
-por sus apologistas como por sus detractores.
-
-Se considere la Historia como Ciencia ó como Arte, sólo cabe poner en
-ella el calor de una pasión, la pasión por la verdad.
-
-La obra de Bratli debe ser agradecida por los españoles. Nuestra
-Historia corre por el mundo en libros extranjeros y en libros casi
-siempre inspirados por odios y antipatías. Diríase, al leerlos, que
-sólo en España hubo Inquisición; que sólo en España hubo persecuciones
-religiosas, cuando fué, en realidad, donde hubo menos; que sólo España
-conquistó y colonizó cruelmente, y que sólo la Ciencia y las Artes
-españolas padecieron bajo la presión de la Iglesia y del Poder real. Y
-no es lo malo que los extranjeros hayan contado así nuestra Historia;
-lo peor es que nosotros la hemos aprendido también en sus libros, sin
-tomarnos el trabajo de aprender las Historias de otras naciones, para
-comprender cómo, calumniados y todo, la nuestra no desmerece nada.
-
-Felipe II era el soberano más noble, más culto y más humano de su
-tiempo. Su mayor defecto fué el que tan donosamente le señaló don Juan
-Valera: el de ser un tanto _engorroso_. Y esto fué lo que alabaron en
-él de prudencia.
-
- * * * * *
-
-El alcalde de Madrid se ha creído en el caso de amonestar al
-concesionario del teatro Español, el sabio doctor Madrazo, por la
-baratura del precio en las localidades.
-
-Yo creo que el Ayuntamiento debiera agradecer el desinterés del señor
-Madrazo y congratularse de que un teatro municipal sea, por fin, un
-teatro popular, por sus precios, al alcance de las clases menos
-acomodadas.
-
-¿No es deber del Ayuntamiento procurar por todos los medios el
-abaratamiento de las subsistencias? ¿Quieren que el teatro español sea
-un teatro aristocrático? Entonces debieron empezar por no concedérselo
-al doctor Madrazo, tan conocido por sus ideas democráticas y
-republicanas.
-
-Entonces, si un millonario generoso se ofreciera como empresario del
-teatro Español para obsequiar al público con funciones gratuitas, ¿no
-se le concedería el teatro?
-
-Además, ¿cree el Ayuntamiento que es el precio de las localidades lo
-que da ó quita al teatro el decoro debido á sus prestigios?
-
-No es al precio, sino á la calidad del espectáculo á lo que debiera
-atender el Ayuntamiento.
-
-Bien está á peseta el chocolate de á peseta. El Ayuntamiento, en este
-caso, al contrario que en el sabido cuento, lo pide más caro, sabiendo
-que peor es imposible.
-
-
-
-
-XI
-
-
-Dice una antigua canción inglesa, parafraseada por Dante Gabriel
-Rossetti: «El mar no tiene más rey que Dios».
-
-Los archimillonarios, reyes del mundo, pasajeros del _Titanic_,
-navegaban sobre el mar con toda confianza, seguros de haberle vencido.
-En un palacio, fortaleza flotante, con la garantía de haber pagado
-muchos miles de francos por el pasaje. La travesía, alegre: fiestas,
-bailes y músicas y amoríos viajeros de esos que no comprometen á nada.
-¿Naufragar? ¿Hundirse? ¿Quién pensaba en eso? El barco poderoso, con
-toda su fuerza, con todas sus seguridades, era, en medio del mar, como
-un símbolo de un Estado social capitalista, defendido por cañones y
-escuadras pagados á buen precio, como el pasaje en el transatlántico de
-lujo.
-
-Algunos de aquellos millonarios, grandes industriales, hombres
-de negocios, quizás buscaban en viaje de recreo descanso á sus
-preocupaciones, al malestar causado por una huelga obrera en sus
-fábricas, en sus industrias. Y las olas del mar les parecían de
-mansedumbre; no amenazadoras, como las olas proletarias. Era el mar un
-reposo y una caricia. ¿Cómo habían de imaginarse que pudiera ser el
-vengador?
-
-Vencieron la huelga de los hambrientos y no contaban con el hambre
-vengativa del mar.
-
-Ya no se ofrecen víctimas humanas en sacrificios religiosos. Pero hay
-una divinidad justiciera para ordenarlos. Y esta imprevista nivelación
-ante el dolor y la muerte es tal vez el único destello de justicia que
-resplandece sobre la tierra.
-
-Víctimas expiatorias son estos millonarios. Con su muerte ponen
-inquietud sobre la soberbia de los poderosos y paz sobre el odio de los
-miserables.
-
-¡También los grandes transatlánticos pueden hundirse en un momento!
-
-Entre ellos y las pobres embarcaciones veleras, donde van á ganarse
-la vida pescadores y marineros de ventura, ya puede haber algo de
-simpatía. ¡El mar no tiene más rey que Dios! Más grande y más fuerte
-que la tierra, ni siquiera el dinero.
-
- * * * * *
-
-Y el mar no cuenta sus historias con ruinas, epitafios ni monumentos,
-como la tierra, vieja comadre, que nos va señalando á cada paso: «Aquí
-fué Troya», «Estas son las ruinas de Nínive», «Esta fué la Acrópolis
-de Atenas». En la mayor desolación hay siempre rastros visibles sobre
-la tierra, efemérides de su historia. En el mar no hay señales ni
-vestigios de ruinas ó grandezas. El mar no dice historias, sólo nos
-dice: ¡Eternidad!
-
-Por eso en él se templan las almas mejor que en la tierra. Unos pobres
-músicos, los últimos tripulantes del barco, sin duda, que tal vez en
-el incendio de un teatro, en una catástrofe terrestre, hubieran sido
-los primeros en huir y en defender su existencia precaria de músicos
-jornaleros, ante el mar se agrandaron como héroes de epopeya y fué su
-pobre música destemplada un himno al espíritu: el salmo religioso en
-que acepta el Dios de misericordia la música de valses y rigodones que
-animó el danzar frívolo de los millonarios durante la alegre travesía
-de recreo.
-
- * * * * *
-
-Monsieur Le Bargy, el ex socio de la Comedia Francesa, en reciente
-entrevista con el travieso _Duende de la Colegiata_, ha juzgado con
-despectiva frase á los actores italianos.
-
-Al decirle el inquieto duende que los actores italianos ensayan las
-obras con mayor prontitud que los franceses, el celebrado actor hubo de
-replicar: ¡Así las hacen!
-
-¿Cree el aplaudido intérprete de _El marqués de Priola_ que es tanta la
-diferencia y siempre en favor de los actores grandes actrices?
-
-Ni por artistas, individualmente considerados, y por compañías, en su
-conjunto, mucho menos, creo, y conmigo el público madrileño, que la
-desventaja está de parte de los actores italianos.
-
-Entre los actores franceses los hay excelentes ¡quién lo duda! Pero,
-sea por culpa suya ó de los autores que para ellos escriben, lo cierto
-es que su trabajo se limita á una especialidad. Ni Sarah, ni la Bartet,
-ni la Réjane han interpretado en toda su carrera artística la variedad
-de obras y de personajes distintos que nuestra María Guerrero ó
-cualquiera de nuestras actrices.
-
-Ahora mismo, en el último retrato de Sarah, intérprete de la obra
-_Isabel de Inglaterra_, vemos á Sarah, la de siempre, vestida... como
-Sarah, no como la reina Isabel; peinada... como Sarah... La misma Sarah
-que se presentó rubia en _Cleopatra_ y ha sido Sarah eternamente; como
-Guitry es Guitry siempre y Mounet Sully es Mounet Sully en cuantas
-obras interpreta.
-
-Actor por actor, ni Sarah es la Duse, ni ninguno de los actores
-franceses que nos han visitado es comparable á Zacconi, á Novelli, á
-Emmanuel, á Ceresa, á Flavio Andó; ni las compañías francesas, la de
-Antoine inclusive, han presentado nunca un conjunto como cualquiera de
-las compañías italianas.
-
-En arte escénico no hemos podido aprender nada de los franceses; de los
-italianos, sí.
-
-Los actores franceses van demasiado poseídos de su superioridad por
-esos mundos. Ya es hora de que se vayan desengañando.
-
-Y conste que soy el primero en admirar á los buenos actores franceses
-y, entre ellos, á M. Le Bargy, á quien es lástima que el público
-madrileño no haya podido admirar como galán joven cuando, al sustituir
-á M. Delonnay en la Comedia Francesa, era excelente intérprete de las
-comedias de Musset.
-
-Hoy, como primer actor, _grand premier sole_, habría algunos reparos
-que ponerle. Pero no es cosa de complicar la cuestión de Marruecos.
-
-
-
-
-XII
-
-
-El actor M. Le-Bargy me ruega que inserte en esta sección la siguiente
-carta. Así lo hago con sumo gusto y fina voluntad.
-
- «Sr. D. Jacinto Benavente.
-
- Muy señor mío: He tenido ocasión de decir á uno de sus compañeros
- que la improvisación en cualquier arte no me parecía un buen
- mecanismo de perfección en el trabajo y que para la _mise en scene_
- de una obra dramática prefiero, á los bruscos procedimientos de
- los comediantes italianos, el sistema de los ensayos lentos y
- minuciosos que han adoptado los teatros de París. Con tal motivo,
- se ha lanzado usted á la guerra como un conquistador y ha declarado
- que en la interpretación dramática, París ha sido eclipsado por
- Roma.
-
- Las opiniones son libres; mas tengo la costumbre, respetándolas
- todas, de no prestar atención sino á aquellas que se apoyan sobre
- pruebas ó sobre la autoridad de un juicio informado, prudente,
- comprensible. Respeto, pues, infinitamente su juicio sobre los
- actores franceses; pero excusándome de no poder detenerme en esto,
- pues se vislumbra en aquél una idea preconcebida de menosprecio, ó
- al menos el desconocimiento absoluto del genio de nuestra raza. Si
- yo tomase en consideración lo que ha dicho usted, en particular,
- de Sarah Bernhardt y de Mounet Sully, haría, al defender á estos
- gloriosos artistas, un esfuerzo más vano sin duda que el que hizo
- usted al atacarles.
-
- Antes de despedirme os ruego vengáis un día á París: tendré el
- honor y el placer de recibirle, enseñarle nuestro arte dramático en
- su propio marco y revelarle esos matices que parecen haber pasado
- desapercibidos á su fino discernimiento.
-
- Queda su más atento seguro servidor, q. b. s. m., _Ch. Le-Bargy_.»
-
-Conste, en primer término, que mis ideas respecto á los actores
-franceses podrán ser equivocadas, pero no preconcebidas, como M.
-Le-Bargy asegura.
-
-Contra la opinión de la crítica, en general, juzgué en la temporada
-anterior al artista italiano Caravaglia como desdichado intérprete de
-_Hamlet_. Ya ve M. Le-Bargy cómo no siempre es Roma la capital del
-Arte. En Italia, por fortuna, el Arte está descentralizado y no es
-Roma, ciertamente, la capital artística de mayor importancia.
-
-He sido y soy gran admirador de Sarah, sin desconocer que la Duse es
-artista de más sinceridad.
-
-En cuanto á Mounet Sully, cuando tanto dió que reir al público
-madrileño, fuí de los pocos defensores que tuvo. No me negará M.
-Le-Bargy que el arte de Mounet Sully es un arte _sui géneris_, y en
-el mismo París no todos son admiradores del fogoso artista. Monsieur
-Le-Bargy procede con nobleza al defenderle, ya que todos sabemos que
-no ha reinado siempre la mejor armonía entre el decano de la Comedia
-Francesa y el propio M. Le Bargy.
-
-¿No recuerda el excelente artista--han pasado algunos años,--durante
-una representación de _Enrique III y su Corte_, de Dumas, padre, una
-desagradable escena, _hors d'oevre_, ocurrida entre M. Le-Bargy y
-Mounet Sully? Parece ser que Mounet Sully reprendió en tono algo
-destemplado á M. Le-Bargy por haberse permitido una alteración en
-la _mise en scene_ de la obra. Monsieur Le-Bargy replicó con la
-misma viveza y dijo, refiriéndose á Mounet Sully: «Il se permet bien
-d'autres».
-
-Ya ve M. Le-Bargy que conozco las intimidades artísticas de los
-teatros de París tanto como á sus actores, y que mi juicio podrá ser
-equivocado, pero no ligero. Es el de todo el público madrileño, y M.
-Le-Bargy sabe que empieza á ser el del americano.
-
-Los actores franceses carecen de sinceridad; son muy especialistas.
-¿Puede citarse una actriz francesa que haya interpretado la variedad de
-personajes que María Tubau, María Guerrero ó Rosario Pino?
-
-Los actores franceses cuentan por docenas lo que ellos llaman sus
-«creaciones»; los actores españoles y los italianos, por cientos. Esta
-intensidad en la variedad es tan estimable, por lo menos, como la
-intensidad en la unidad. Y para el público, más interesante.
-
-Si alguna vez vuelvo á París, tendré sumo gusto en saludar á M.
-Le-Bargy y en atender sus indicaciones; aunque temo no consigan
-rectificar mis juicios, ya que, actrices y actores, por dicha suya,
-serán los mismos que tuve ocasión de aplaudir, hace treinta años,
-cuando fuí á París por primera vez, y los mismos que he vuelto á
-celebrar cuantas veces he vuelto. Y los actores ¡ay! no son como el
-buen vino: con los años y con los viajes no ganan nada.
-
-
-
-
-XIII
-
-
-Existen industrias por esos mundos de las que no tenemos aquí la menor
-idea. Una de ellas es la cría de mariposas. En Inglaterra, en el
-condado de Kent, Mr. Newman ha destinado una granja á esta novísima
-producción, recompensada con no despreciables rendimientos.
-
-En Inglaterra son muchos los coleccionistas de mariposas. Son muchos
-también los Museos que tienen por proveedor á míster Newman. La moda
-también ha venido á favorecer su industria. Mesas y veladores se
-cubren con una tela de seda y sobre ella mariposas disecadas de varias
-especies y múltiples colores. Todo ello se cubre con un cristal y el
-efecto es muy vistoso, como de bordado japonés ó chinesco.
-
-Para obtener alguna nueva especie de mariposas es preciso un
-procedimiento llamado «azucarar». Para azucarar se emplea una mezcla
-de azúcar, melaza, ron, cerveza y jugo de pera. Con esta mezcla se
-trazan rayas sobre la corteza de los árboles. Las rayas han de ser
-verticales, á un metro del suelo, y han de tener 45 centímetros de
-largo por dos de ancho. Entrada la noche, las mariposas acuden á
-golosear. Las mejores noches de caza son las noches tormentosas. Cuanto
-más cerrada la noche, más fructuosa recolección.
-
-Para la caza hay que proveerse de una cajita, bien mullida de algodón
-en rama, y de una linterna: con la linterna se ilumina la raya
-azucarada; el cazador acerca la caja, cuya tapa sostiene abierta con
-un dedo; el cazador elige su presa, toca ligeramente en la cabeza á la
-mariposa, la mariposa cae en la caja, que se cierra de golpe. Desde
-allí pasa á las jaulas de cultivo, cuando no es condenada á inmediata
-muerte.
-
-Míster Newman posee unas cien mil mariposas. Algunas de ellas, como
-la llamada «Rey de la selva» (Purple Emperor), se paga á cinco y seis
-francos. Aunque son muchas las pérdidas en tan frágil mercancía, las
-ganancias compensan lo suficiente.
-
-Y ¡es una industria tan poética! Aquí no se concibe. Y eso que el
-procedimiento de «azucarar» es muy conocido. Es el medio empleado
-por los Gobiernos para obtener mayoría en todas las votaciones. Los
-caramelos repartidos con profusión en el Parlamento vienen á ser el
-símbolo tangible y chupable de otras más apetitosas golosinas. Todo es
-«azucarar».
-
-Pero ¿quién ha de criar mariposas aquí, donde es preciso proteger á los
-pájaros y donde no quedará dentro de poco animalito con alas, pájaro,
-mariposa ó poeta?
-
-Lo raro es no ver cazuelas de mariposas fritas como de pájaros. Entre
-la substancia de una mariposa y la de un pájaro... ¡Comida de ilusión!
-Por eso tan española, tan madrileña sobre todo. El pájaro frito viene
-á ser para los madrileños la gallina que Enrique IV de Francia deseaba
-para todo ciudadano francés, como garantía de paz y de ventura en sus
-Estados.
-
-En estos de España no pueden pedir los gobernantes más de lo que
-asegura un pájaro frito.
-
-Ahora se trata de proteger á los pájaros con detrimento de la popular
-alimentación.
-
-El pájaro tiene una leyenda sentimental de beneficioso para la
-agricultura.
-
-Yo sé de quien prohibió que se matara ni se hostigara á un solo pájaro
-en sus huertas y tierras de labranza, y ¡vaya si notó el beneficio! De
-la siembra dieron tan buena cuenta como administrador en «absentismo»
-del amo. Y de la fruta... como si se hubieran propuesto anunciar un
-remedio contra la obesidad: la dejaron toda en los huesos.
-
-Por eso digo que lo de beneficiar á la agricultura debe ser leyenda
-que han hecho correr los pájaros en combinación con los naturalistas.
-Y es que la mayor parte de los naturalistas estudian á los animales...
-disecados. Como al pueblo la mayor parte de los sociólogos. Así hay
-tantas lamentables equivocaciones al legislar.
-
- * * * * *
-
-Dentro de pocos días tendremos en el teatro de la Comedia una compañía
-italiana con el repertorio del Gran Guignol, á imitación del tan
-celebrado de París.
-
-Género teatral, á ratos también literario, muy á la moderna. Rápido,
-cinematográfico, violento, brutal en ocasiones, se apodera del
-espectador por los nervios. ¡La inteligencia y el corazón se defienden
-tanto! Los autores dramáticos, atentos á la psicología del público,
-han comprendido que el espectador moderno es más atacable por lo
-fisiológico. Se impone un teatro rascanervios. Como única emoción, el
-espanto; como único razonamiento, la sorpresa; como único sentimiento,
-la curiosidad.
-
-El autor se entra por los nervios del espectador como un loco, como un
-criminal, como un violador. Le considera como á una mujer histérica,
-se impone á él como hipnotizador, como alienista, como juez de
-instrucción. Es un teatro para estudiar á los espectadores. Obtendrá un
-excelente éxito. Sobre todo con las señoras. ¡A las mujeres les gusta
-tanto asustarse en público!
-
-Después, y visto el buen éxito, padeceremos las imitaciones
-consiguientes. Y aquí sí que puede decirse como de tantas otras cosas:
-¡Bien vengas, Gran Guignol, si vienes solo!
-
-
-
-
-XIV
-
-
-Un escritor de alto entendimiento y generoso corazón, el señor Zozaya,
-ha supuesto que yo era enemigo de los pájaros. De ningún modo.
-
-Unas cuantas libras de fruta averiada por su glotonería no es
-razón para malquistarse con los pájaros. Como unas cuantas pesetas
-«sableadas» por un amigo no es razón para reñir con él, si el amigo es
-simpático y sablea con gracia; que es el caso de los pájaros al picar
-en la fruta.
-
-Nadie como yo les defiende de asechanzas de gentes y de muchachos.
-Para sazonarles la acidez de la fruta añado unas migajas de pan á su
-merienda.
-
-De no haber sido gato en otra encarnación--en ésta lo soy por gracia
-de madrileño--ó ave de rapiña--menos probable, pues no me queda el
-menor instinto,--no me remuerde la conciencia por haber perseguido,
-maltratado, cazado, ó simplemente devorado, después de cazado por otro,
-al más insignificante pajarillo.
-
-A predicarles, como San Francisco de Asís ó San Antonio de Padua, no he
-llegado. Pero versos de Rubén Darío, de Gabriel D'Annunzio y de Guerra
-Junqueiro sí han podido oirme recitar en mis soledades, á las horas
-de siesta canicular, en que todo se amodorra, como en la cantada por
-Zorrilla. Todo, menos los pájaros y yo, bien hallados á la sombra de un
-huerto, oasis en dorada llanura castellana.
-
-Su piar y los versos por mí recitados son como escala de armonía
-infinita, ascendente, que va del abecedario, balbucido por labios
-infantiles, al libro todo sabiduría.
-
-Por todo esto amo á los pájaros, sin pararme á considerar si son útiles
-para la agricultura.
-
-Mis poetas tampoco le serán de gran utilidad.
-
-Pero yo no quisiera creer que los pájaros cantores y yo, recitador de
-poetas, somos como un insulto á los campos de trabajo y de pena que nos
-rodean.
-
-Tampoco debemos creer, como algunos pájaros y muchos poetas, que todo
-aquello no es más de apropiada decoración para nuestra escena poética.
-
-Como el piar de los pájaros es preludio balbuciente de tanta música
-y tanta poesía, mi recitar de versos en el silencio de los campos
-abrasados acaso es también preludio de cosechas futuras. Los poetas no
-pueden haber sembrado en vano. Entre tanto, sería injusto preguntarles
-como á los pájaros: si son útiles para la agricultura.
-
- * * * * *
-
-Los niños son muchas veces víctimas de la vanidad de los padres. Los
-perros, de la vanidad de sus amos.
-
-¿A qué otro sentimiento responde, en el primer caso, los concursos
-de belleza infantil, los disfraces de Carnaval, la exhibición de
-habilidades en los niños; en el segundo caso, las Exposiciones de
-perros? Los pobres animales, encerrados en jaulas mal acondicionadas,
-rodeados de personas extrañas, padecen, inocentes, el mal del siglo:
-el exhibicionismo. Cuando ya no tenemos más que exhibir, exhibimos al
-perro.
-
-El perro, animal simbólico de la fidelidad, atributo de tumbas
-conyugales en otros tiempos, simboliza en estas Exposiciones la
-exhibición íntima de los hogares. Ya sabían ustedes cómo éramos todos
-en casa: la señora, las niñas, los criados; ahí va el perro. Que no se
-quede sin su fotografía.
-
-El trabajo de los futuros historiadores no será, ciertamente, el de
-juntar documentos, sino el de aportarlos. ¡Bien documentada va la
-posteridad!
-
-Ni siquiera tienen estas Exposiciones de perros la justificación de
-contribuir á la mejora ó propagación de las razas mejores. Sabido que
-no hay nadie tan egoísta como un poseedor de ejemplares de precio.
-
-Es más difícil obtener la mano izquierda de uno de estos perritos de
-lujo que la derecha de una linajuda y bien dotada heredera.
-
-Ahora que ha vuelto á reconstituirse la Sociedad Protectora de
-Animales, bajo la presidencia de una inteligente dama, debiera oponerse
-á estas Exposiciones tan opuestas al verdadero amor por los animales.
-
-En algunas partes las Sociedades protectoras han llegado á oponerse al
-sostenimiento de las casas de fieras y jardines zoológicos.
-
-Tratándose de animales feroces y salvajes, sin cesar perseguidos, yo
-no sé, ignorante de su concepto y su aprecio de la libertad, si ellos
-no pudieran preferir la cómoda y descansada vida de estos jardines y
-_menageries_ á la azarosa vida de las selvas y de los desiertos.
-
-Tratándose de animales domésticos, no hay duda. La protesta de las
-Sociedades protectoras estaría más justificada.
-
-El jardín zoológico puede ser civilizador para las fieras. Todas las
-razas salvajes se han civilizado en jaulas, más ó menos holgadas.
-
-El perro está ya bastante civilizado. Volverle á la jaula es un
-peligro. Podría volver á sentirse lobo. Tal vez de puro civilizado
-participe del sentimiento vanidoso de los hombres y goce con las
-exhibiciones. Pero hay que concederle alguna superioridad mental.
-
-Aunque lleva mucho tiempo de ser el mejor amigo del hombre. Mucho
-más que Muley Hafid de ser el buen amigo de los franceses. Debe estar
-contagiado del todo. Muley Hafid parecía más fiero y hoy está hecho un
-falderillo. Dentro de poco también estará en París en su buena jaula y
-¡tan contento!
-
-
-
-
-XV
-
-
-_Voces de gesta_ ha aparecido en las librerías antes de ser
-representada en Madrid. Esto indica en cuánto más estima Valle-Inclán
-el juicio reposado del lector que la emoción arrancada al público,
-por sorpresa unas veces, con habilidades teatrales, que tienen más de
-lo artificioso que de lo artístico; otras, con los recursos del arte
-escénico: brillantez de la interpretación ó del decorado.
-
-Son muy pocas las obras dramáticas que, como esta admirable tragedia
-de Valle-Inclán, pueden permitirse el lujo de su desnudez artística al
-presentarse sin engaños teatrales.
-
-Al escribir estas líneas ignoro la opinión del público de teatro.
-Importa poco. Obras como _Voces de gesta_ están sobre el público, y
-su probable fracaso demostraría, una vez más, que hay un nivel medio
-del que no conviene elevarse. Yo estoy seguro de que el público del
-estreno, en el teatro de la Princesa, alcanza ese nivel con holgura.
-No me atrevería á decir lo mismo del público en los días de abono
-aristocrático.
-
-_Voces de gesta_ es obra redentora. Ella sola se basta á redimir de
-muchos pecados teatrales. Es obra de esas que sirven para justificar á
-un empresario: «No dirán que no se hace Arte.» Y sirve para disculparle
-cuando no lo hace: «Pero, ya ven ustedes, el Arte no da dinero.»
-
-Por desgracia, los empresarios tienen razón... mientras el público se
-obstine en dársela.
-
- * * * * *
-
-Hay que afrontar la verdad cara á cara. La Prensa periódica ha
-procurado, con alto patriotismo, realzar la tristeza de todos por la
-muerte de Menéndez y Pelayo.
-
-En este caso, la actitud de tristeza no ha bastado á determinar el
-sentimiento, como afirma el psicólogo James.
-
-Cierto que la persona de Menéndez y Pelayo ni su obra, por su índole
-misma, podían ser populares. Lo triste ha sido que, entre la misma
-gente culta, antes hemos advertido el revuelo alrededor de las muchas
-vacantes dejadas por el muerto glorioso que la emoción por su prematura
-pérdida.
-
-En los mismos artículos necrológicos han podido advertirse más
-amplificaciones de fórmulas encomiásticas que estudio detenido de
-las obras de Menéndez y Pelayo. Sin duda el dolor embargaba las
-inteligencias.
-
-Es muy de la tierra lo de contar por cada lector cien admiradores.
-Hablen los muchos que se decían admiradores de Costa, sin haber leído
-uno solo de sus libros; hablen muchos de los que se decían admiradores
-de Menéndez y Pelayo.
-
-La fe y la admiración son muy amables formas de la pereza. Hay quien no
-cree y quien no admira por la misma causa.
-
-Por todo esto, sucede que la fe, como la admiración, como sus
-contrarios, adolecen entre nosotros de una tibieza fundamental, por
-falta de fundamento, que en vano pretende mostrarse calurosa entre
-voces enfáticas y gestos exaltados.
-
-Sólo parece al exterior, con luz del alma, lo que ha sido calor del
-alma interiormente.
-
-Por eso al morir Menéndez y Pelayo hemos oído clamar su nombre;
-pero ese clamor sonaba como el eco de vacío aposento: un aposento
-que debieran haber llenado las obras del escritor, más admirado que
-conocido.
-
-
-
-
-XVI
-
-
-Los Museos de cuadros antiguos tienen algo de panteón. Un cuadro sólo
-parece animado con vida propia como acorde justo en toda una armonía
-de ambiente. El retrato del noble caballero ó de la dama infanzona,
-en la sala señorial de linajudo palacio, entre sillones y escaños de
-roble, mullidos de terciopelos ó damascos desvaídos; entre tapicerías
-heráldicas, candelabros de plata ó de hierro forjado, armaduras
-enmohecidas y códices miniados. La pintura religiosa de atormentado
-ascetismo, á la indecisa claridad de lámpara votiva, en un rincón
-de alguna antigua iglesia ó convento pobre. La pintura religiosa
-risueña, de vírgenes y niños de Dios familiares, divinizados por
-gozosa humanidad, en altares acariciados de sol, en iglesias muy
-blancas, de algún convento de monjitas más hacendosas que rezadoras;
-hadas de santidad con manos milagrosas para confituras, bizcochadas,
-bordados al realce y randales sutiles como vilanos ó telas de araña.
-Las triunfantes alegorías, entre mitológicas y caballerescas, con su
-trompetear de oros y púrpuras, en la amplia galería del alcázar, frente
-á los ventanales que dominan á la ciudad de leyenda.
-
-Fuera de su lugar son los cuadros vago contorno espectral sin vida.
-Siquiera en los Museos dice la tumba, que es cada cuadro, un nombre
-glorioso. Y el nombre evoca un recuerdo vivo en nuestra memoria, y no
-es todo muerte.
-
-Pero estas Exposiciones de cuadros modernos son aun más tristes. Si
-nos ponemos en la realidad, parecen almacén y dicen comercio. Si
-poetizamos, son como galería de nichos; pero con nombres que no dicen
-glorias; sólo dicen muerte, con la frialdad de una estadística.
-
-Y uno por uno, en adecuado lugar, en propio ambiente, es posible que
-todos los cuadros estuvieran bien. Figuraos una Exposición de niños:
-al verlos allí solos, ante las miradas curiosas, indiferentes del
-público, no pensaríamos en que era alegría de una casa; pensaríamos
-en la Inclusa. El Arte necesita un calor que no puede hallar en las
-Exposiciones. Todo parece allí muerto ó abandonado, y, con la multitud
-de sepulturas, todo va en el recuerdo al hoyo grande.
-
-Cuando la Exposición haya terminado, el Arte reconocerá á los suyos,
-como Dios en la matanza de hugonotes.
-
- * * * * *
-
-Los sultanes de Marruecos serán muy brutos, pero no tienen nada
-de tontos. Cuando se hallan muy empeñados, en toda la magnitud de
-la palabra, corte de cuentas, borrón y... sultán nuevo. Como su
-dulce hermano, cuando se vió metido en el callejón sin salida de la
-Conferencia de Algeciras, Muley Haffid, acorralado por los franceses,
-tira por la calle de en medio y les deja con tres palmos de narices.
-Esta insolvencia--también en toda la extensión de la palabra--supone
-mucho trabajo y mucho dinero perdidos para los franceses. La diplomacia
-marroquí es única en el arte de no pagar al casero. Aunque, en este
-caso, el casero era el sultán y su arte ha sido el de quedarse con
-la fianza y el mes adelantado por un inquilino que está pagando el
-alquiler bastante caro.
-
-Con este juego de sultanes compadres todo es tejer y tejer, para la
-diplomacia europea, en los asuntos de Marruecos. Lo peor es que Europa
-no consigue la civilización de Marruecos; pero Marruecos va á conseguir
-la descivilización de Europa.
-
-En Francia, en el propio París, en el corazón de su corazón, como si
-dijéramos, ya se ha levantado cruzada contra el extranjero.
-
-¡Si esto no es africanizarse!
-
- * * * * *
-
-La opereta vienesa triunfante no será una fórmula suprema ni definitiva
-del Arte para los teatros de género chico. Yo la juzgo reacción
-saludable; tal vez extremosa, como todas las reacciones. Hay quien la
-juzga inferior á nuestro género chico; hay quien, por el contrario,
-asegura que ésto ha matado aquéllo. En mi opinión, mejor puede
-decirse: Aquéllo ha traído ésto.
-
-Aquéllo, es decir, nuestro género chico ¡había caído tan bajo! Hay que
-convenir en que la gracia española es siempre agresiva, dura. ¿No ha
-sido el hambre tema fecundo de chistes en nuestra novela y en nuestro
-teatro?
-
-También el error de muchos escritores, al creer que lo castizo sólo se
-halla en las clases bajas de la sociedad española, porque es en ellas
-más superficial y no cuesta desentrañarlo, como en las clases alta y
-media, trajo la fatigosa repetición de cuadros populares, de cada vez
-más falseados.
-
-De la calle vinieron admirables cuadros al teatro: _La verbena de la
-Paloma_, _El santo de la Isidra_; los hermanos Quintero trajeron las
-calles andaluzas, con su sana alegría y sus limpios donaires. Pero
-después llegaron los imitadores; como ya no quedaba qué traer de la
-calle más que el arroyo, se trajeron el arroyo al teatro con toda su
-suciedad y su grosería.
-
-Esta opereta vienesa representa, en el género, la reacción idealista.
-Su gracia es inocentona, sus chistes infantiles, su literatura de
-novela sentimental á la moda del año 30; pero todo es dulce, amable,
-de una fantasía sin perversión, como sueño de niña casadera. Los dúos
-de amor terminan con besos en tiempo de vals y en el ritmo del vals se
-espiritualizan. Los hombres son galantes y las mujeres coquetas. Nadie
-se insulta ni salen á relucir las navajas. Las aldeanas visten de raso
-y ofrecen flores. Los militares son como príncipes de cromo...
-
-Todo es lindo, lindo. ¿Pondremos á la finura el reparo de cursi? De
-ningún modo. Más vale que nuestras cocineras aprendan estas finuras de
-las operetas vienesas que no nuestras señoritas aquellas ordinarieces.
-Y perdonen los casticistas.
-
-
-
-
-XVII
-
-
-El conde de Pradére ha tenido un rasgo de verdadero españolismo al
-adquirir _La Vicaría_, de Fortuny. Ya que del conde no puede decirse
-nada, se dice del cuadro. Ha pasado de moda; Fortuny ya no se lleva.
-
-Y ¿qué pintor no ha pasado por estas alternativas y veleidades de la
-moda? Tiempo hubo en que Murillo era estimado sobre Velázquez, el Greco
-era menospreciado y Goya no era tenido en mucho. Ahora mismo ¿no hemos
-desempolvado á Lucas?
-
-La pintura de Fortuny está, sin duda, en ese período crítico para toda
-obra de arte: cuando se está viejo y no se ha llegado á ser antiguo.
-Hasta muy pocos años ha ¿no eran risibles y ridículos los retratos
-de señora con su miriñaque? Hoy ya tienen valor histórico. Actrices
-modernas se han atrevido á presentarse con miriñaque en escena al
-interpretar obras de aquel tiempo. Y obras dramáticas; á lo que
-ninguna actriz se hubiera atrevido antes, segura de comprometer el
-éxito, ante el público regocijado.
-
-El polisón no ha logrado todavía estos honores. Dentro de algunos años
-tendrá también su valor histórico y las actrices podrán atreverse con
-él como ahora con el tontillo y con el miriñaque.
-
-Fortuny, como Meissonier, como tantos otros pintores, indiscutibles
-en su tiempo, pasan ahora por el período difícil del miriñaque y del
-polisón.
-
-La posteridad inmediata es el más recusable juez para las obras de
-arte. Sólo nos interesa lo actual ó lo que ya parece muy lejano. Lo que
-pasó, pero aun está cerca, diríase que nos envejece al considerarlo.
-Mejor sabemos dar razón de las guerras púnicas que de la guerra
-francoprusiana. Más sabemos de Carlos V que de Isabel II.
-
-_La Vicaría_, de Fortuny, recobrará su puesto de honor en la historia
-de la pintura española. Aunque no fuera más que por la numerosa
-descendencia que tuvo. Durante medio siglo la pintura española fué
-procedente de Fortuny. Los grandes cuadros de historia, teatrales
-en sus personajes y en su indumentaria, los cuadros de género,
-lindos, acabaditos, como miniaturas: de una España amable, bonita, de
-terciopelos, rasos y blondas. Visión de un arte lisonjero que á todos
-nos tenía adormecidos hasta el despertar cruel del desastre. ¡Oh! ¡El
-arte optimista!
-
-Hoy todavía dicen algunos de Zuloaga que nos calumnia. Zuloaga no
-hubiera pintado nunca _La Vicaría_.
-
-_La Vicaría_ era un cuadro de sueño. Los cuadros de Zuloaga son el
-despertar. Pero ¡hay quien dormía tan á gusto!
-
- * * * * *
-
-En Barcelona la opinión ilustrada de algunos médicos se ha creído en el
-deber de llamar la atención sobre los perjudiciales efectos causados en
-la imaginación de los niños por las películas cinematográficas.
-
-El cinematógrafo, como el teatro, abusa de lo terrorífico.
-
-Cuando la vida era más ruda y violenta; cuando la expansión individual
-alternaba, por lo menos, grandes heroísmos con grandes crímenes, estos
-espectáculos de horror no podían ser tan nocivos. En la vida moderna,
-tan socialmente disciplinada, en que los buenos ciudadanos no son
-capaces de grandes heroísmos ni de grandes virtudes, por no desentonar,
-por no descomponer el conjunto, y sólo se manifiesta el individualismo
-en los rebeldes y en los criminales, el contraste es más llamativo.
-Para una imaginación inquieta, al huir del gris monótono, sólo ve la
-intensidad del rojo de sangre. Los criminales son como héroes cuando no
-vemos héroes mejores.
-
-Los dramas y las novelas románticas de ahora son dramas y novelas de
-ladrones y de asesinos. Sus aventuras son robos y asesinatos.
-
-Estos son los modernos libros de caballerías, capaces á crear elementos
-artificiales inspiradores de siniestros propósitos.
-
-El teatro y el cinematógrafo para los niños es un problema de higiene,
-un problema educador en que el Estado debe intervenir con urgencia.
-
-Nuestras calles y nuestras casas, y el espectáculo todo de nuestra
-vida, ya son bastante para manchar el alma de nuestros niños. Que al
-asomarse con la imaginación á los sueños de nuestro Arte, nuestro Arte
-no sea más sucio, más negro que la misma vida.
-
-¿Llevaríais á vuestros hijos á pasear por un estercolero ó junto á una
-charca pestilente?
-
-Pues aun es más necesario el aire puro á su imaginación que á sus
-pulmones.
-
- * * * * *
-
-Al ver cómo se interesaba la opinión por el nombramiento del nuevo
-director de la Biblioteca, alguien de buena fe habrá pensado: ¡Gracias
-á Dios que nos interesamos por algo que no sea política menuda ó
-torería!
-
-¡Ay! Todo es uno y lo mismo. Si la gente se ha interesado en este caso
-es por lo que ello ha tenido de política y de torería. La importancia
-del cargo era lo de menos. Las personas designadas para ocuparle,
-significaba poco. Lo divertido era la lucha, la competencia. Hasta se
-han cruzado apuestas.
-
-Como siempre, y muy á la española, los partidarios del uno negaban al
-otro todo merecimiento.
-
-La triste satisfacción que pueden tener uno y otro es la seguridad de
-que los más fieros disputadores eran los que más ignoraban el valer de
-los dos ilustres contrincantes.
-
-En España sería millonario cualquier escritor si le leyeran todos los
-que le admiran y la mitad siquiera de los que le odian.
-
-
-
-
-XVIII
-
-
-Desde Hamburgo me envía persona respetable el original y la traducción
-de un artículo publicado en el diario _General Anzeigner_, de la ciudad
-citada.
-
-Extractaré lo más substancioso, según la traducción de referencia. El
-artículo se titula «Deshonra de la raza», y dice, entre otras cosas:
-«Varios periódicos publican relación de las impúdicas aproximaciones
-de algunas señoras y señoritas de raza blanca, á los hombres de la
-tribu de beduínos que actualmente se exhibe en el Jardín Zoológico de
-Hagenbeck, en Hamburgo.
-
-Los buenos beduínos vinieron á las manos por cuestión de faldas y fué
-necesaria la intervención de la Policía y la repatriación de los más
-levantiscos.
-
-Aunque la empresa Hagenbeck ha tomado enérgicas medidas para evitar
-la repetición de estos incidentes y ha dado á sus empleados orden
-terminante de expulsar del parque á toda _señora_ que se aproxime á
-los beduínos en forma sospechosa, todavía han ocurrido escenas tan
-lamentables como la que acabamos de describir.
-
-Triste y lamentable es que la mujer alemana, por lo general de carácter
-y costumbres ejemplares, olvide hasta ese punto su decoro.»
-
-Otras muchas consideraciones trae el artículo; pero no quisiera que,
-al transcribirlo, nadie creyera que yo me complacía en publicar
-debilidades de algunas señoras alemanas; debilidades que, si allí son
-excepcionales, aunque numerosas, no son exclusivas de Alemania.
-
-Cuando en París se han exhibido de estas tribus salvajes, en el Jardín
-de Aclimatación ó con motivo de Exposiciones universales ó coloniales,
-tampoco han faltado curiosas de amores exóticos.
-
-Los mulateros de la calle del Cairo, en la Exposición de 1889, fueron
-en aquella temporada, la _coqueluche de cés dames_.
-
-Por aquí no menudea ese género de exhibiciones. Sólo hemos tenido una
-de aschantis y otra de esquimales, en los malogrados Jardines del Buen
-Retiro. Para prueba no es mucho. La mujer meridional, contra la vulgar
-opinión, es mucho menos acometedora en amor que las mujeres del Norte.
-Pero, en fin, celebremos que las exhibiciones no hayan sido muchas y
-que los aschantis y los esquimales fueran, unos, demasiado negros, y
-otros, demasiado descoloridos.
-
-Las inglesas, por su parte, también se han significado bastante en
-estas exhibiciones; con más cautela y decoro, claro está: con pretextos
-de filantropía ó de evangelización. La raza inglesa ha sido siempre
-maestra en hallar buenas razones para hacer lo que le conviene ó lo que
-se le antoja. En esto tal vez consiste su superioridad. Los ingleses
-tienen una religión ó una filosofía para justificarlo todo. Pero su
-conducto no es nunca consecuencia de una religión ó de una filosofía,
-sino lo contrario; la religión ó la filosofía, consecuencia de su
-conducta. La conciencia procede del acto; como en todos los pueblos y
-en todos los hombres fuertes.
-
-Las alemanas, por lo visto, á pesar de hallarse en tierra de filosofías
-para todos los gustos, no se andan por las ramas filosóficas y se
-descaran buenamente en este sistema de colonización pacífica y casera.
-
-La mujer tiende siempre á restaurar más que á revolucionar. Esta
-manifiesta inclinación por los hombres de otras razas es, quizás, un
-argumento á favor de la unidad de origen de las diversas razas humanas.
-Pero aunque á la unidad volviéramos por estos procedimientos, respecto
-á las mujeres, siempre habría dos razas, comunes á todos los pueblos y
-en todas las latitudes: las unas y... las otras. Es á saber, para que
-no haya duda en la clasificación: las limpias y... las puercas.
-
- * * * * *
-
-De todas las intolerancias, la más intolerable es la pretensión de un
-monopolio para ejercitar el bien ó cumplir un deber.
-
-Por esta pretensión se ha planteado un desagradable conflicto en el
-benéfico Instituto del doctor Rubio.
-
-La Junta de señoras pretendía sustituir á las enfermeras laicas por
-hermanas de la Caridad. Los fieles guardadores de la voluntad del
-doctor Rubio se oponían á esta sustitución. No obstante, con mayor
-espíritu de tolerancia, no se oponían á que alternara un número
-determinado de hermanas de la Caridad con otro determinado número de
-enfermeras en la asistencia de los enfermos.
-
-Las señoras intransigentes no admitieron este _modus vivendi_.
-Dimitieron sus cargos muy ofendidas y retiraron su valiosa protección
-al benéfico Instituto.
-
-No soy sospechoso; desde muy niño aprendí á respetar, á admirar á las
-hermanas de la Caridad. En una de mis obras presento la figura de una
-de ellas, de tal modo, que muchos la juzgaron por ideal; pero yo sé que
-bien podía ser copia exacta de la realidad. Hay muchas hermanas como
-aquella hermana.
-
-Cuando se fundó el hospital del Niño Jesús, el primitivo, en el barrio
-de las Peñuelas, era su directora una admirable mujer, por su talento
-y por sus virtudes: sor Rosalía. El doctor Tolosa Latour la conoció
-seguramente y podrá atestiguarlo. Ella sola podía ser honor de una
-institución. Pero también, como aquélla, son muchas otras.
-
-Pero también como éstas y como todas las hermanas de la Caridad, hay
-otras mujeres inteligentes y honradas y buenas, capaces de cumplir con
-su deber profesional tan santamente como las hermanas de la Caridad con
-su deber religioso.
-
-Cuando alguien cumple con su deber, no debe preguntársele en nombre
-de qué ideal lo cumple. A buen seguro que si esas señoras de la
-Junta se hallaran en peligro de muerte y supieran que sólo un doctor
-especialista podía salvarlas, no se andarían preguntando si era buen
-católico, protestante ó librepensador.
-
-El personal facultativo del establecimiento se basta y se sobra para
-juzgar si las enfermeras atienden con solicitud á los enfermos y
-cumplen con su deber. Ellos son los más interesados en que así sea.
-
-Ni el amor al prójimo, ni la más sublime caridad, ni el sacrificio por
-la más alta idea del deber, son patrimonio de una creencia religiosa
-determinada. ¿Con qué derecho puede negarse á nadie que cumpla con su
-deber, porque sus razones no son las mismas que las nuestras?
-
-Además, no hay religión en el mundo que llegue á imprimir uno solo de
-sus mandamientos en nuestro corazón, si en nuestro corazón no estaban
-ya impresos todos los mandamientos religiosos.
-
-
-
-
-XIX
-
-
-Doña Sol Rubio, hija del eminente fundador del Instituto Rubio, me
-pide en carta abierta rectificación de algunos errores en que incurrí,
-por equivocados informes, al relatar los hechos que dieron ocasión á
-disidencias en dicho Instituto.
-
-No fué descortesía mi retraso en acusar recibo de tan atenta carta,
-sino el deseo de rectificar en esta misma sección.
-
-Lo de menos eran los hechos en mis apreciaciones. Pero, en fin, conste
-que los cumplidores de la voluntad del doctor Rubio no podían admitir
-la asistencia de hermanas de la Caridad, por oponerse á ello la
-voluntad del fundador. Fueron, pues, las damas del Patronato las que
-propusieron la asistencia mixta de hermanas y de enfermeras.
-
-Lo importante era consignar que bien estaban unas y otras, como todas
-cumplieran con su deber.
-
-Al decir laicas á las enfermeras, sólo quise significar el no hallarse
-sujetas á la regla de una Hermandad religiosa, sin poner en duda
-su catolicismo. Por más que yo nunca haya creído que la caridad y,
-sobre todo, el cumplimiento del deber sean patrimonio de una religión
-determinada. Sin desconocer tampoco que en nuestra santa religión
-católica resplandecen como en ninguna otra las más altas virtudes.
-
-¿Estamos todos contentos?
-
- * * * * *
-
-La noche del miércoles pasado fué de fiesta mayor en casa de Joaquín
-Sorolla. Se obsequiaba á Mr. Huntington, hispanófilo americano,
-meritísimo de cuantos honores pueda España ofrecerle.
-
-La casa de Sorolla es un palacio del Arte, tan á la española trazado,
-que allí la suntuosidad no es soberbia ostentación, sino hidalga
-limpieza. Antes que el palacio os admire os acaricia el hogar, y antes
-que las maravillas del Arte absorten vuestros ojos el amor y la paz
-familiares ungieron de buenos pensamientos vuestra frente. Por inquieto
-y perturbado que esté nuestro espíritu, cuando nos hallamos entre
-gentes buenas y dichosas nos sentimos también dichosos y buenos, como
-si las alas de nuestros ángeles custodios, los que nos guardaban de
-niños, volvieran á traernos nuestra inocencia.
-
-Con vuelo impetuoso más suele el Arte destruir que labrar nidos. Sus
-glorias rara vez van unidas á la gloria de amar y ser amado. Por eso
-al juntarse en la casa de Joaquín Sorolla, este hogar del Arte, este
-palacio del Amor, parece como un templo ideal á una diosa más ideal
-todavía: la felicidad.
-
-La casa de Joaquín Sorolla es tan española como el alma de cuantos la
-habitan; modelo de la verdadera familia española. ¡La familia española,
-la más pura gloria de nuestra raza!
-
-La casa de Joaquín Sorolla debiera ser provechosa lección de
-edificaciones españolas enfrente de tantos esperpentos á la francesa,
-á la inglesa y á la suiza con que la cursilería europeizante deshonra
-nuestras tradiciones arquitectónicas.
-
-Sorolla debe ahora recorrer toda España. Estudia tipos y paisajes para
-el grandioso friso decorativo del Museo Español de Mr. Huntington en
-los Estados Unidos.
-
-¿Podíamos soñar mejor desquite de pasadas humillaciones? Detrás de una
-puerta cerrada, en un gran salón, se nos dice que están los estudios
-del natural apuntados por Sorolla para su gran obra. La entrada está
-prohibida. Míster Huntington no quiere que nadie goce las primicias de
-su encargo. ¡El simpático hispanófilo no lo es del todo!
-
-Nada podemos ver, pero es mucho lo que adivinamos. Adivinamos, con los
-ojos que tantas admirables obras del gran pintor español admiraron, la
-más asombrosa evocación de España, la verdadera España: luz, color,
-brío. Se abren ante nosotros páginas del Romancero y del _Quijote_, de
-las novelas picarescas y de las hazañas de Italia y de Nueva España...
-
-Y también tristezas, y también sombras que el pincel de Sorolla, al
-no mentir, no lisonjea. Pero de esas sombras y esas tristezas no se
-alza el pesimismo espectral, agüero de muerte; es más bien la sensación
-caótica de algo muy fuerte y vigoroso que no puede morir porque no ha
-nacido todavía.
-
-He aquí la obra de un gran pintor, todo realismo, que, para poner
-espíritu en su obra, le basta con poner verdad. Y todo es Arte.
-
-Y es que en Arte hay dos grandes estilos: uno, en que el alma del
-artista envuelve el alma de las cosas; otro, en que el alma de las
-cosas envuelve el alma del artista.
-
-
-
-
-XX
-
-
-Con la firma de «Un concursante de buena fe» recibo una carta muy
-atendible, de la que copio lo más interesante:
-
-«¿Querría usted llamar la atención del Ayuntamiento respecto á lo que
-está ocurriendo con el tercer concurso de comedias?
-
-Es el caso que, iniciativa tan plausible, no ha dado hasta ahora otro
-resultado práctico que molestar inútilmente á los Jurados y hacer
-perder tiempo é ilusiones á los concursantes de buena fe.
-
-Tres concursos van convocados; permítame que en pocas palabras le
-recuerde el historial de cada uno.
-
-El primero se convocó el 29 de Noviembre de 1909. Al expirar el plazo
-de admisión se habían presentado 153 obras. El Jurado, que formaban
-los señores Sellés, Rodríguez Marín, Répide, Gómez de Baquero, Linares
-Rivas y Jurado de la Parra, falló el 25 de Junio. (Es decir, invirtió
-menos de cuatro meses en examinar los 153 originales), premió la
-comedia _Los jácaros_ y mencionó con elogio otras varias.
-
-Bajo su firma declararon los señores del Jurado que el concurso era
-excelente. ¿Recuerda usted el expresivo artículo que Répide publicó en
-_El Liberal_? Pues si hubiera sido pésimo, no hubiera fracasado de más
-completo modo. Ninguna de las obras elogiadas se ha representado, ni
-siquiera la premiada, en el Español ni en ningún otro teatro.
-
-Segundo concurso. Se convocó el 5 de Diciembre de 1910; se clausuró el
-5 del siguiente Marzo, con 86 originales. El Jurado, que formaban los
-señores Villegas, Linares Rivas, Zozaya, Bueno y Martínez Sierra, tardó
-en fallar cerca de nueve meses. Por fin, premió la comedia _El bobo_ y
-declaró por buenas otras cinco.
-
-¿Resultado práctico? Acaso por la demora del fallo, _El bobo_ sólo
-pudo estrenarse, al terminar la temporada oficial, en deplorables
-condiciones. Así, mal ensayada, representada para salir del paso, la
-obra sólo tuvo las tres representaciones á que obliga la ley. Las
-demás comedias elogiadas siguen inéditas.
-
-Antes de fallar en el segundo concurso--vea otra anomalía--se convocó
-para el tercero. Al terminar el plazo de admisión--el 4 del pasado
-Febrero--sólo había presentadas 46 obras. Esta progresión descendente
-significa mucho también. Estamos á fines de Junio, esto es, han
-transcurrido cinco meses, y ni hay fallo, ni se sabe si hay Jurado,
-aunque en el Ayuntamiento son pródigos en dar noticias hasta de lo que
-pasea cada concejal.
-
-¿Considera usted justo hacer una excitación al Ayuntamiento, encaminada
-á que se sepa lo que ha sido de esos originales y á evitar que, una vez
-más, se esterilice la iniciativa con un fallo en exceso tardío?»
-
-Queda complacido el comunicante. Muy razonables me parecen sus quejas;
-pero ¡ay! ¡si el concursante de buena fe supiera lo que es ser Jurado,
-también de buena fe, en uno de estos concursos! Por haberlo sido en
-varios, no tengo ninguna fe en sus resultados.
-
-Cierto que los autores desconocidos dirán: Y ¿cómo hemos de darnos á
-conocer? Hay que ser algo fatalistas: lo que ha de ser, está escrito,
-y cuando está bien escrito... es siempre. ¿Que puede existir algún
-talento ignorado? Es posible. ¡Dichoso él, que, al verse desconocido,
-llegará á dudar de su talento y podrá creerse tonto... y ser feliz!
-
- * * * * *
-
-El cultísimo escritor Bernardo Cándamo abre información sobre la
-conveniencia de establecer la previa censura teatral.
-
-Un exceso de celo del jefe superior de Policía ha dado ocasión á que se
-discuta de la moral y del arte.
-
-De todo ello podrá discutirse, como de las ventajas y desventajas de
-la previa censura. Lo que está fuera de discusión es que un jefe de
-Policía, de no producirse alboroto ó grave escándalo en el teatro,
-no es quién para juzgar de moral ni de arte, cuando ni artistas, ni
-críticos, ni filósofos han logrado dictaminar de acuerdo en tan ardua
-materia.
-
-La vulgar opinión entiende por inmoral en arte algo que muchas
-veces nada tiene que ver con la moral, en el más alto sentido de la
-palabra. Hay quien se escandaliza en el teatro por algo que bien puede
-calificarse de «mera porquería», como un ingenio peregrino calificaba
-en picarescos versos algo que otro, no menos peregrino, diputaba por
-pecado nefando.
-
-En cambio, obras que pueden ser antisociales, demoledoras ó tal vez
-peligrosas por inoportunas, no pasan por inmorales ni dan ocasión á que
-se alarmen los jefes de Policía.
-
-Estas otras, que tanto alarman á los pudibundos, me parecen la suprema
-inocencia, y el público que con ellas se regocija de una simplicidad
-infantil. Considérese que toda la gracia del espectáculo consiste en
-que nos digan ante centenares de personas lo que estamos aburridos
-de oir en reducidos grupos. La novedad no está en lo que oímos, sino
-en oirlo delante de mucha gente. Ya sabemos lo que ha de parecemos
-á nosotros; la picardía está en averiguar lo que les parecerá á los
-demás.
-
-Obsérvese al espectador durante la representación de una de estas obras
-«inmorales». Más que á la escena, atiende al público. No dirá nunca:
-¡Cómo me he reído!, sino: ¡Cómo se reían!
-
-El efecto cómico de este género es el mismo que se logra en cátedra ó
-en el salón de sesiones con un chiste malo que en los claustros ó en el
-salón de conferencias no tendría maldita la gracia.
-
-¿Previa censura? Voto en contra. En España estaría supeditada á todo
-género de pasioncillas, caprichos y arbitrariedades, sin contar con la
-influencia de los cambios políticos.
-
-Y no sería la censura conservadora la más temible. Sabido es que
-los liberales son los que aquí se toman mayores confianzas con las
-libertades.
-
-Hay una solución productiva. Este género alegre no es más nocivo que
-el juego. ¿Por qué no gravarle con un impuesto especial? Es el mejor
-partido que puede sacarse de todo lo malo. ¡Ay! ¡Menos de los malos
-Gobiernos!
-
-
-
-
-XXI
-
-
-Las únicas cartas anónimas insultantes que recibo proceden de furiosos
-aficionados á toros, cuando me permito atacar la sublime fiesta. Como
-el blanco de mis tiros, más que la fiesta misma, ha sido siempre su
-público, claro está que esas cartas llenas de improperios vienen
-á confirmar lo que pienso respecto á los furibundos aficionados á
-toros. Escriben como van á la Plaza. Son ellos, los mismos, los de las
-almohadillas al redondel y los insultos á los lidiadores que arriesgan
-su vida, y sólo por esto, ya merecen el mayor respeto.
-
-En justa compensación recibo otras muchas cartas que bastarían á
-sostenerme en mi empeño, si yo lo tuviera en combatir contra las
-corridas de toros. Pero siempre he juzgado ineficaz toda predicación
-destructora. En la vida no se destruye nada. Las cosas desaparecen por
-sí solas cuando deben desaparecer. Es decir, cuando se ha edificado
-lo que debe sustituirlas. No es la labor negativa de clamar contra las
-corridas de toros lo que puede ser provechosa, sino la paciente labor
-de promover en las gentes más nobles aficiones.
-
-Entre las cartas agradables recibo una, firmada por un madrileño,
-solicitando mi atención sobre un niño, verdadero «fenómeno»; así dice,
-con razón, la carta.
-
-Ese niño, fenómeno en España, se halla en el Asilo de la Paloma, quiere
-y cuida á los pajarillos y ha llegado á inspirarles á su vez tal cariño
-que, cuando sale por los patios y jardines, le siguen en bandadas,
-se posan confiados en sus manos y sobre sus hombros y, á su modo, le
-saludan y le agasajan.
-
-Esto, que en otras partes del extranjero es cosa corriente; que en las
-vidas de santos, como San Francisco de Asís y San Antonio de Padua,
-pasa por milagroso; que Murillo juzgó como suprema bondad infantil,
-al mostrarnos en su cuadro de _La Sagrada Familia_, conocida por la
-del pajarillo, al niño Jesús en actitud de defender á un pájaro del
-gozquezuelo que le espanta con sus ladridos, en un niño español es más
-que milagroso por lo inaudito.
-
-Cuántas veces he visto con pena, porque pensaba en los niños y en los
-pájaros de España, en paseos y jardines de París á los niños rodeados
-de pájaros. Los pájaros eran como los nuestros. ¡Eran los niños los
-que no eran iguales! Aquí el niño es el enemigo, el hostigador; allí
-era el buen amiguito, el esperado con impaciencia. Y nada excede en
-poesía á la realidad cuando compone estos cuadros. Cuando el arte,
-al imaginarlos, no pudo inspirarse en ella, nos parece arte falso y
-sensiblero.
-
-Nuestro arte, si quiere ser realista, por fuerza ha de ser duro y seco.
-¿Dónde están las inspiraciones de dulzura en nuestra realidad?
-
-Los que no sentimos la poesía de lo violento, ¿no hemos de agradecer á
-ese niño su inspiración piadosa?
-
-¿No habrá quien le premie por ella? ¿No ha de merecer la atención que
-no le hubiera faltado de ser un precoz criminal?
-
-El nombre de ese niño es Francisco Pancorbo, como dije, asilado en
-la Paloma. Los amantes de los niños, ¿no harán algo en favor de ese
-niño bueno? No estaría bien que se anticiparan los protectores de los
-pájaros á recompensarle.
-
- * * * * *
-
-Cuando la política apesta--y nunca apesta como al convertir en cuestión
-política la que debiera ser cuestión nacional,--el único desinfectante
-eficativo es volver los ojos á otras manifestaciones de la actividad: á
-las corrientes aguas, donde va la vida española por más ancho cauce.
-
-¡Si atendiéramos sólo al salón de sesiones del Congreso! ¡Si todo fuera
-como la política en España! Por fortuna, fuera de ella, á despecho de
-ella, casi siempre se trabaja, se camina y se progresa. Siempre que
-nos sorprende alguna novedad agradable es algo que no se ha discutido
-en las Cortes ó que pasó por ellas en silencio, en un renglón de los
-presupuestos; esos presupuestos que nadie discute, cuya enunciación
-basta para despejar la Cámara de diputados y de curiosos.
-
-La admirable instalación de telegrafía sin hilos, en Carabanchel Alto,
-es una de estas gratas novedades confortadoras.
-
-¿Por qué nuestros modernos poetas, tan desmayados y luctuosos, por
-regla general, no cantan estas cosas? ¿Son menos interesantes que los
-parterres de Versalles? Hay para dar razón á los futuristas, con todas
-sus exageraciones.
-
-Yo os aseguro que la instalación de telegrafía sin hilos de Carabanchel
-Alto bien merece una oda.
-
-El invento pertenece á la Humanidad. Admira y deslumbra á nuestra
-inteligencia. Pero aquella instalación es nuestra, es de España;
-halaga y conforta el corazón. Y españoles, soldados de su ejército,
-son los sargentos inteligentes, modestos, que allí prestan servicio y
-han recibido ofertas tentadoras de empresas extranjeras de navegación
-y prefieren servir á su patria: á esta patria que no suele ser muy
-espléndida con los que trabajan por ella; porque los que trabajan no
-intervienen en los presupuestos, y los que intervienen... no trabajan.
-
-
-
-
-XXII
-
-
-Tres muertos ilustres cuenta la crónica en estos días: Massenet, el
-general Booth, y, el más grave de todos, Muley Hafid.
-
-El músico francés no ha tenido á su fallecimiento la Prensa que podía
-esperarse de su popularidad en vida. No es que la Prensa francesa y,
-por reflejo, la europea le haya escatimado las necrologías; pero los
-elogios han sido tímidos.
-
-Desde que un aristocratismo intelectual y artístico ha sentado como
-criterio fundamental en sus juicios la razón inversa del mérito con el
-aplauso público, es preciso blasonar de independiente y despreocupado
-para atreverse á celebrar lo que todos celebran. Por donde sucede que,
-cuando una obra empieza á ser aplaudida, es cuando empezamos á dudar de
-que merezca serlo. ¡Ah! ¡Si las obras de Massenet no hubieran sido tan
-del gusto público! ¡Si Massenet hubiera muerto obscuro y postergado
-como Bizet!
-
-Yo no digo que Massenet fuera uno de esos genios musicales definitivos
-en una época; pero supo agradar y agradará por mucho tiempo á los que
-aun piensan ó sienten que la música no es una tabla de logaritmos. Al
-fin y al cabo, genios, lo que se dice genios musicales, ¿cuántos han
-sido? Por los dedos de una mano pueden contarse. Y algunos de ellos muy
-discutidos por los grandes inteligentes. Por ejemplo, Bach, de quien
-yo he oído decir perrerías á personas de muy buen gusto musical. Yo no
-entro ni salgo, ni juzgo de música más que por sentimiento. A mí la
-música de Bach me suena á capilla protestante, que es para mí el sonido
-más antipático que puede tener música en el mundo. A otro gran músico,
-César Franck, también se le cedo á ustedes por una friolera. Me parece
-un filósofo de esos que pretenden explicar por razonamientos cosas
-pertenecientes á la emoción íntima; conciliadores entre la Ciencia y la
-Fe, que no concilian nada.
-
-Por todo esto, bien merecía Massenet elogio más fervoroso de la
-crítica. ¿Es que sólo puede haber dioses mayores?
-
-En Madrid sólo hemos oído tres óperas de Massenet: _El rey de Lahore_,
-_Manon_ y _Werther_. La primera es de las más endebles. Obra estrenada
-en la Opera de París, confiado el éxito al aparato escénico, á la
-espléndida figura de la Reskée y á la hermosa voz del barítono Lasalle.
-
-_Manon_, mutilada con supresiones importantes, no tuvo al estrenarse
-en Madrid favorable acogida. Hasta que no fué cantada por Anselmi, y
-después por Anselmi y la Storchio, no logró el aprecio del público.
-
-El estreno de _Werther_ también fué desgraciado. Batistini, primero,
-luego, Anselmi, consiguieron rehabilitarla.
-
-Massenet lo intentó todo, con desigual desempeño, pero con laudable
-propósito siempre. Soñaba con hacer grande, y, como tantos otros, sólo
-consiguió triunfar cuando menos se preocupaba por el triunfo. ¡Vanidad
-del artista! En sus obras siempre prevalece un sentido inconciente que
-está sobre los cinco sentidos puestos por el artista en su obra.
-
-En las óperas de Massenet hay variedad de asuntos y de estilos.
-Historias de amor en _Manon_ y en _Werther_; el cuento de hadas en _La
-Cenicienta_; el poema lírico en _Don Quijote_; en _Esclarmonda_ la
-mística leyenda; en _Lohengrin_ hembra, donde Massenet aspiró á Wagner
-y fué su aspiración dulce suspiro de enamorado más que de creyente.
-
-La crítica hostil llamaba á Massenet el músico de las _cocottes_. Ya
-es algo ser el músico de alguien; porque ¿quién no tiene algo de todo
-á sus horas? Sólo los espíritus superiores son siempre ellos mismos,
-que es ser muy poca cosa. Los demás, á poco que soltemos las riendas,
-ya nos interesamos con las peripecias de un melodrama como la _Margot_
-de Musset--«¡vive le mélodrame oú Margot a pleuré!»,--ya relinchamos
-como sementales rijosos ante un tablado de tangos y garrotines, ya,
-como sencillas _cocottes_, nos emocionamos con las chulerías Luis XV de
-Manon y de su caballero, puestas en música absolutoria por un músico
-amable y francés.
-
-El general Booth, el admirable fundador del Ejército de Salvación,
-sólo hubiera podido salir adelante con su obra en Inglaterra. Sólo en
-Inglaterra podía salvarse el peligro más terrible de su empresa: el
-ridículo. ¿Qué hubiéramos hecho en España con un general Booth? ¿Qué
-hubieran hecho en Francia? Sólo en Inglaterra es posible predicar el
-Evangelio al son de una murga, entre una estrafalaria mascarada, y sólo
-allí es posible sobreponer la intención de la obra á los procedimientos
-hasta ser considerado por los Poderes públicos y colaborador suyo en
-ocasiones difíciles.
-
-Todavía, al contemplar el retrato del difunto general, publicado
-en casi todos los periódicos ilustrados del mundo, una sonrisa de
-escepticismo se disimula apenas en labios latinos. ¿Era un santo? ¿Era
-un vividor? ¿Un grande hombre? ¿Un chiflado? ¡Ah! ¡Cuántas buenas obras
-como la del general Booth se habrán malogrado en el mundo por temor á
-que todos pregunten: ¿Quién es el hombre?
-
-¡Y cuántas veces el hombre no puede dar mejor razón de sí que sus obras!
-
-¿Nos da Dios, con ser Dios, otra razón de su existencia?
-
-
-
-
-XXIII
-
-
-Para la próxima temporada teatral la dirección artística del teatro
-Español anuncia obras de casi todos los autores militantes y otras
-de autores noveles en el teatro, pero no tan desconocidos que sea
-aventurado esperar mucho y bueno de sus obras. Un nombre falta en
-la lista, un nombre que está sobre todos, el del propio director
-artístico: el de don Benito Pérez Galdós. Por delicadeza, estimada por
-todos en cuanto significa, pero inatendible en esta ocasión, don Benito
-se niega á estrenar obra suya y á que sean representadas las de su
-repertorio; y eso no debe ser.
-
-Cuando, por causas de enojosa explicación, las obras y el nombre de
-don Benito Pérez Galdós no figuran en teatros de importancia, y, por
-dificultades de interpretación, no pueden ser representadas como ellas
-merecen en teatros de segundo orden, el teatro Español es el único
-que puede ofrecerlas digno escenario. ¿Habrá un solo autor de los que
-tienen obras anunciadas que pueda mirar con recelo la representación
-de las obras de don Benito? Todo lo contrario; yo creo que todos se
-apresurarán á firmar una solicitud pidiéndole que vuelva de su acuerdo.
-Una campaña de Arte independiente, popular, como debe ser la que en el
-teatro Español se emprenda en esta temporada, con actores de juveniles
-alientos como Matilde Moreno y Francisco Fuentes, no sería completa
-si faltaran las obras del maestro glorioso de la novela y del teatro
-contemporáneo. Con palabras de _Un drama nuevo_ yo, soldado de fila,
-me atrevo á dirigirme al maestro de todos para decirle: «Sed nuestro
-general: conducidnos á la victoria.»
-
- * * * * *
-
-Ni en costumbres, ni en leyes, ni en política, en nada se muestra
-Francia tan republicana como en el arte de poner en ridículo á cuantos
-reyes y soberanos, en activo ó pasivo, transeuntes ó residentes,
-caen en ella. No son, por cierto, reyes y príncipes modernos héroes
-de tragedia; mas si alguno lo fuera, al llegar á Francia quedaría
-convertido en caricatura de opereta. Francia es la Dalila capaz de
-tomar la cabellera al más fuerte Sansón. Ved á Muley Hafid, el sultán
-esperanza de los creyentes, el que fué proclamado por ellos como
-restaurador del espíritu nacional y religioso, contra su hermano, el
-débil, el descreído, el europeo. Nada pudo contra los invasores de
-su Imperio; pero todavía, en el recogimiento de su palacio, podíamos
-suponerle, como á Prometeo encadenado, más alto y más noble en su
-vencimiento que el vencedor injusto. ¡Estaba escrito! Pero ahora, al
-permitir que se traduzca al francés--¡al francés de Montmartre!--lo
-que el Destino escribió en árabe, ha perdido hasta el derecho á la
-compasión. Es un triste león de feria, amaestrado como un perro.
-Lastimosas fueron las femeniles lágrimas del último rey moro de
-Granada; pero aun han podido hallar piadosa acogida en la leyenda y
-en el poema. Para Muley Hafid sólo queda la musa «bulevardesca» del
-café-concierto y de las revistas del año.
-
-Olvidado en el último rincón de su Imperio, pudo ser una figura trágica
-digna de ser representada en tiempos futuros por algún Monnet-Sully
-del porvenir, en París mismo, en la escena del teatro Francés. Así, no
-habrá clown que no le remede y ridiculice por circos y tablados. Al
-ofrecerle Francia las libertades de su República ha sido más cruel que
-si le hubiera encerrado en una jaula del Jardín de Plantas. Su libertad
-es el ridículo. Y ¿qué hace en París el sultán caído que no hiciera en
-su Imperio? Lo mismo: satisfacer todos sus deseos; pero lo que allí
-parecían voluntades de un Dios, aquí parecen caprichos de niño ó de
-loco.
-
- * * * * *
-
-Nuestro aislamiento de la política internacional no era, ciertamente,
-el espléndido aislamiento de que blasonaba Inglaterra al saberse odiado
-de todos, pero, al fin, temida, en tiempos no muy lejanos.
-
-Ahora, según noticias, nos disponemos á entrar en alianzas; esas
-alianzas políticas en abstracto, que significan muy poco en concreto.
-¡Francia, España, Inglaterra, Rusia! Está muy bien; no puede sonar
-mejor. Pero... ¿y los franceses, los españoles, los ingleses y los
-rusos?
-
-Formidable alianza si fuera siquiera por conveniencia de todos, ya que
-de amor no hay para qué hablar en estos matrimonios internacionales.
-¡Cómo se reirá Alemania! Si es que las abstracciones pueden reirse como
-pueden aliarse.
-
-La alianza es preciosa; pero ¿qué apostamos á que, salvo entre Francia
-y Rusia, hay muy pronto que lamentar algún _coup de canif_, como
-dicen los franceses, en el contrato matrimonial? Pese á quien pese,
-Inglaterra y Alemania están llamadas á entenderse; y en cuanto á
-Francia y España... Al buen callar llaman Sancho; pero bueno sería que
-le llamáramos Don Quijote.
-
-
-
-
-XXIV
-
-
-Como en todos los veranos, las «capeas» han originado conflictos por
-esos pueblos. La autoridad gubernativa las prohibe, la autoridad de
-los alcaldes es insuficiente para imponer la prohibición. Los mozos
-se amotinan; la intervención de la Guardia civil ocasionaría mayor
-conflicto. ¿Qué han de hacer los alcaldes? Dejar que los mozos se
-salgan con la suya. ¡Es mucho salvajismo el de los pueblos!, se dice.
-No es más del que se ha cultivado en ellos. ¡Si para ellos no hay otra
-fiesta más que la «capea», y, suprimida, no les queda otra diversión!
-Pero, aunque otra cosa crean los que por comodidad ó desidia declaran
-al pueblo ineducable, ¡es tan fácil su educación!
-
-Buen ejemplo es un humilde lugar de la provincia de Toledo: Aldeaencabo
-de Escalona. Por la fiesta del Santo Patrón era inevitable la «capea».
-Verdad es que á la «capea» quedaba reducido todo el festejo. En este
-año se acordó organizar una función teatral, hubo unas cucañas, unas
-carreras en sacos, unos fuegos artificiales y nadie echó de menos la
-«capea» y nadie protestó contra su prohibición. Para ello ha bastado
-con muy poco: con la autoridad de un sacerdote ejemplar, con la
-influencia educadora de un maestro, con la buena voluntad de algunos
-vecinos, y la fiesta se ha celebrado á satisfacción de todos, modelo de
-orden y de cultura.
-
-Con muy poco gasto y menor esfuerzo se conseguiría lo mismo en todos
-los lugares de España. El paisaje de España es como su espíritu:
-hosco, áspero. Pongamos dulzura en los paisajes y en las almas. No
-escuchemos la voz egoísta de esos enamorados de lo característico, de
-lo pintoresco. Son los que se asoman al campo y pasan de largo, sin
-dejar á su paso amor ni bondad. El amor al paisaje por el paisaje es
-como el amor á los animales: una forma del egoísmo, de la misantropía.
-Los paisajes y los animales no dan disgustos como las personas.
-Estos _dilettanti_ de lo pintoresco se complacen en la rudeza de los
-campesinos. ¡Para lo que han de estar entre ellos! ¿Que se instruyen?
-¡Qué lástima! ¿Que pierden carácter? ¡Qué profanación! Hasta el día de
-la pedrada ó del garrotazo ó de la coz, que todo llega...
-
-No hay derecho á mantener, en nombre de lo pintoresco, la ignorancia,
-el atraso, que nunca son bondad, aunque puedan parecer sencillez.
-Dulcifiquemos, dulcifiquemos, sin temor á que la dulzura desvirtúe
-la virilidad. Los pueblos de vida amable serán siempre más ardorosos
-defensores de su independencia que los pueblos de vida ingrata,
-atormentada. Sólo entre los descontentos nacen los traidores. Es
-preciso una gran virtud para amar á una patria en que nada es amable.
-
-El señor Canalejas, que tan gubernamentalmente ha tronado contra los
-inadaptados, debiera darse una vueltecita por algunos lugares de
-España; y lo que había de admirarle entonces sería... que hubiera
-tantos adaptados á lo inadaptable.
-
- * * * * *
-
-Sarah Bernhardt celebra sus bodas de oro teatrales. ¡Cincuenta años de
-teatro! Y todavía su arte extraordinario, único en la historia de la
-escena, logra sobreponerse á los ultrajes del tiempo. Verdad es que
-nunca el espíritu se sirvió de medios tan inmateriales de expresión
-material como en la divina artista. El cuerpo de Sarah nunca tuvo edad;
-su voz no fué nunca de humano timbre. No era la voz que se oye; era la
-voz con que se sueña. Era como la luz musical del pensamiento. Y ¡la
-noble armonía de sus actitudes! No hubo sensación fugitiva que no se
-consagrara en ella, como en escultura, para la inmortalidad.
-
-París, escéptico adorador de sus dioses, ya sonríe ante los cincuenta
-años escénicos de la actriz bisabuela; pero sonríe cariñoso y admirado.
-Sarah, con muy buen acuerdo, ha ido á celebrar sus cincuenta años de
-teatro á Inglaterra. Los ingleses saben admirarla sin escepticismo.
-La juventud espiritual de Sarah es para ellos tan respetable como la
-propia juventud de la vieja Inglaterra. Un milagro de voluntad, si al
-decir voluntad cabe decir milagro. Esa gloriosa vida de arte supone
-una tensión constante de espíritu sin un desfallecimiento, sin una
-desconfianza en las propias fuerzas. Sarah sólo ha vivido para su arte;
-el arte ha correspondido, generoso, á tanta fidelidad.
-
- * * * * *
-
-En las fiestas de Salamanca he podido apreciar los tristes efectos del
-_absentismo_. De las casas grandes, de linajuda nobleza, cuyas más
-saneadas rentas de Salamanca proceden, muy contadas han sido las que
-contribuyeron al lucimiento de las fiestas. Y digo yo, y decían muchos:
-«¿Qué mejor ocasión para un acto de presencia?» Son días en que los
-humildes, no sólo miran sin odio el lujo de los señores, sino que lo
-agradecen y lo admiran como un esplendor más de la fiesta. Son días de
-acortar distancias y de suavizar asperezas.
-
-Las hermosas muchachas premiadas en el Concurso de belleza, las que
-vistieron los trajes clásicos de charra, tuvieron que pasear por la
-población en deslucidos coches de alquiler. ¿Para cuándo guardan los
-grandes señores de la provincia sus trenes de gala?
-
-En la escolta de charros montaraces, que dieron guardia de honor á los
-príncipes de Baviera, faltaron los de casas muy principales. ¡Buen
-ejemplo para los de abajo!
-
-¡Luego se quejarán del desamor de los humildes! ¡Pues qué!, ¿hacen algo
-por merecer su amor ó su respeto?
-
-Hay altas posiciones sociales que imponen muy altos deberes. No es de
-los más penosos el de dejar, por unos días de fiesta en la provincia,
-alguna playa ó balneario del extranjero, donde, sin pensar, se va en la
-ruleta del Casino lo mejor de las rentas solariegas.
-
-Los grandes señores han olvidado el arte de agradar, que, claro está,
-no es más que el arte de saber aburrirse. Pero ese arte es un deber
-de la nobleza y del dinero. Y ¡es un deber que está tan compensado!
-Siempre que procuramos agradar acabamos por ser agradables; y... cuando
-se es agradable, se está más divertido que nunca.
-
-
-
-
-XXV
-
-
-Bien pudiera algún predicador haber repetido las exclamaciones famosas
-de Bossuet, en los funerales de una princesa de Francia: «¡Madame
-se meurt!... ¡Madame est morte!» Las que pusieron espanto en aquel
-auditorio de príncipes y grandes señores de la Corte, al considerar
-cómo, en el breve espacio de dos exclamaciones, aun no vista llegar,
-pasó la Muerte. La Muerte niveladora, y, por serlo, el más cierto
-resplandor de la ideal Justicia sobre la tierra; el más seguro anticipo
-suyo para otra eterna vida. La Muerte, de quien otro poeta francés
-dijo: «Et les gardes qui veillent aux barriéres du Louvre, n'en
-defendent pas nos rois».
-
-Y triste actualidad recobran también los versos de Cervantes á la
-súbita muerte de la reina Isabel de Valois:
-
- Cuando dejaba la guerra
- libre ya el hispano suelo,
- en un repentino vuelo,
- la mejor flor de la tierra
- se fué trasplantada al cielo.
- Y al cortarla de la rama
- el mortífero accidente,
- fué tan oculto á la gente,
- como el que no ve la llama
- hasta después que la siente.
-
-Los poetas de ahora temen ser tildados de cortesanos, y, sólo cuando
-se trata de lisonjear las malas pasiones de los de abajo, no se
-juzgan aduladores. Así, los poetas no cantarán á la buena memoria de
-la infanta María Teresa. Ni es necesario: estas vidas sencillas, de
-bondad, de recogimiento, parece como si se profanaran con altisonancias
-ditirámbicas. En el abultado libro de la Historia, sobre el trompeteo
-de las grandes hazañas bélicas y de las intrincadas empresas políticas,
-estas vidas han de ser como flor guardada entre las hojas del libro:
-una meditación, un silencio entre el barullo de tantas grandes y de
-tantas malas acciones, que son la Historia y son la vida...
-
-Ni aun sientan bien ponderaciones cortesanas por el dolor que su
-muerte causara á los suyos. ¿Para qué decirnos que las tristezas de los
-grandes de la tierra son excepcionales como su grandeza? ¿No estará
-nuestra mayor simpatía en saber que son iguales á las nuestras? ¿El
-dolor de la madre? No digáis á las madres que es un dolor de reina;
-decidles que es el dolor de todas las madres, y ¿cómo no han de
-comprenderlo? Ved cómo la Religión cristiana, al divinizar el dolor de
-Cristo, humanizó el dolor de la Virgen madre; porque divinizado hubiera
-dejado de ser dolor, al gloriarse en la gloria del Hijo.
-
-Ni es bien poner distancias ante el dolor que á todos iguala. Ofrezcan,
-con grandeza de alma, los grandes de la tierra sus dolores, como
-sacrificio aplacador de odios y envidias. Nunca como en la Cruz
-comprendió á Dios la Humanidad; porque en la Cruz está más cerca de
-nosotros.
-
- * * * * *
-
-Cuando se estudia con serenidad algún problema económico, hay que decir
-como aquel personaje de una comedia: «¿A quién se engaña aquí?» Esto
-es: «¿Quién se lleva aquí el dinero?» Porque oye usted á los patronos,
-y no es porque lo digan ellos, les ajusta usted las cuentas y no puede
-usted por menos de darles la razón. Ellos no se llevan el dinero. Oye
-usted al trabajador, al obrero, y la razón les sobra: no pueden vivir.
-Y oye usted á todo el mundo, y el dinero no parece por ninguna parte.
-El propietario de fincas, ya rústicas, ya urbanas, obtiene un menguado
-interés de su capital, y el arrendatario y el inquilino dicen que ya
-no pueden con la renta. El industrial se queja del comerciante, el
-comerciante del industrial, y el comprador de todos. Todo el mundo está
-mal servido y nadie está contento. Y, no obstante, á esto es á lo que
-llaman orden social y esto es lo que, según dicen, hay que sostener á
-toda costa.
-
-¿No valdría la pena de hacer algún ensayito para cambiarlo todo?
-Aunque fuera en seco; esto es, sin guillotina ni tiroteo por las
-calles; un ensayo en buena armonía, puesto que nadie está á gusto y
-todos se quejan. Y si viniera á resultar, como es de temer, que el
-verdadero tenedor del dinero de todos es el Estado, con impuestos
-desproporcionados, insoportables para el país, que el Estado se
-encargue de todo y con dos suculentos ranchos al día nos alimente á
-todos. Y no nos asustemos del socialismo, cuando la actual organización
-social no es otra cosa: un socialismo con mala administración.
-
- * * * * *
-
-Caricatura veraniega (sin dibujo y fuera de Concurso).
-
-En el Casino:
-
---¿Qué le pasa á Juanito? ¡Tiene una cara!
-
---Que le han dejado sin una peseta.
-
---¿Sí? ¿Cuánto ha perdido?
-
---Pues eso: una peseta.
-
-
-
-
-XXVI
-
-
-Cuando un madrileño, en cualquier esfera social, ha llegado á ocupar
-un puesto, alto ó bajo, ya puede asegurarse que se lo ha ganado por
-su propio esfuerzo. Al madrileño no le gusta deber nada á nadie. Por
-eso, aun de la clase más humilde, prefiere los oficios independientes,
-en los que menos haya que obedecer y ser mandado. Así es muy raro
-hallar un madrileño dedicado al servicio doméstico, y si, por razón
-de sus ocupaciones, depende de algún patrón, maestro ó jefe, todo se
-conseguirá del madrileño por la razón persuasiva ó por el ruego amable;
-nada por el mandato indiscutible, ni por el rigor áspero.
-
-El madrileño no tiene cacique á quien pedir recomendaciones; no trata,
-ni siquiera conoce, á sus diputados; no tiene colonia que le proteja ó
-le obsequie.
-
-Por todas estas consideraciones, yo, que he perdido en absoluto mi
-afición á los toros, siento muy viva simpatía por el torero madrileño
-Vicente Pastor y celebro su triunfo en la última corrida. Lo celebro
-con doble satisfacción, porque, aunque me esté mal el decirlo, entiendo
-de toros una barbaridad y no soy de los admiradores del día siguiente.
-Cuando Vicente Pastor, en sus años de desgracia, que fueron más de
-los debidos, y apuntados van á su condición de madrileño, andaba
-aperreado por esas Plazas, y en la madrileña sobre todo; favorecido por
-los empresarios con todo el ganado de peor lidia, toros cornalones,
-resabiados, mansos perdidos, nunca dejé de ver y de apreciar en él lo
-que más tarde apreciaron muchos como un descubrimiento: que Vicente
-Pastor es de los pocos toreros que saben para lo que sirve la muleta;
-de los pocos que paran y castigan.
-
-Y ¡vaya si ha bregado Vicente Pastor hasta colocarse en el lugar que le
-corresponde! Nadie dirá que lo ha robado.
-
-Los toreros madrileños luchan siempre con grandes desventajas. Por
-la mayor baratura y facilidad de conducción, en las novilladas les
-sueltan, por lo regular, ganado de la tierra que, si escogido para
-corridas de toros, es siempre más duro y más dificultoso que el ganado
-andaluz, que será en novilladas, donde todo boyancón es de recibo.
-Hechos á torear mansos, al tomar la alternativa y encontrarse con toros
-ligeros y bravos, los toreros madrileños andan de primeras torpes y
-desmañados. Al contrario de lo que suele sucederles á los fenómenos
-novilleriles de Andalucía, que, acostumbrados á torear allí toritos
-fáciles y ligeros, al primer toro de la tierra que ven asomar por los
-toriles andan de cabeza y se acabó el fenómeno.
-
-Con Vicente Pastor hicieron horrores las empresas. Recuerdo una corrida
-de novillos, con lucha entre un león y un toro como amenidad de mayor
-atractivo, y en ella Vicente Pastor hubo de torear con el estorbo de
-una gran jaula en medio del redondel; y por si esto no bastara, como
-después de la lucha no hubo medio de sacar al toro de la jaula, el
-presidente ordenó la salida del toro de lidia, el cual, naturalmente,
-tomó la querencia de su compañero y semejante, y así hubiera tenido
-que torearle y que matarle Vicente Pastor si la protesta unánime del
-público no hubiera obligado al presidente á disponer la retirada del
-toro enjaulado.
-
-Luego se espantan los empresarios si los toreros, cuando llega la suya,
-tienen exigencias.
-
-Vicente Pastor no ha llegado por intrigas; no, ciertamente. Bien puede
-estar orgulloso de ello; ha llegado, como buen madrileño, sin deber
-nada á nadie. Y hoy habrá toreros más vistosos, más bonitos, más
-alegres; pero lo único verdad, lo único serio, el único toreo de buena
-ley que se ve en las Plazas es el de Vicente Pastor, el madrileño.
-
- * * * * *
-
-El Hotel Palace se levanta soberbio como un gran transatlántico. Aquel
-trozo de Madrid, de tan señorial aspecto cuando los tres linajudos
-palacios, de Medinaceli, del Infantado y de Vistahermosa, eran todo un
-caserío; tan desolado, cuando el inmenso solar del primero de dichos
-palacios llenaba de obscuridad y de tristeza aquella parte de Madrid;
-hoy, con el gran hotel á la moderna, ha cobrado un aire cosmopolita, de
-playa ó de balneario á la moda, con su Casino resplandeciente de luces,
-bullicioso de multitud pasajera, con su música bailable y su ejército
-de servidores.
-
-Con el hotel Ritz y el Palace ya cuenta Madrid con dos hoteles
-europeos. Quizás los precios sean más asiáticos que europeos y, por
-este lado, el problema de los alojamientos en Madrid no se haya
-resuelto con arreglo á la capacidad española. Es de esperar que los
-europeos y los americanos nos sostendrán estos lujos, que para nosotros
-solos serían excesivos.
-
-Ya no hay pretexto para no venir á Madrid. Y, en verdad, ahora que
-tanto se habla del turismo y tendremos en Madrid un Congreso para
-discutir cuanto al turismo se refiere, todo el problema es este: ¿No
-acuden los turistas á España por falta de buenos hoteles, ó no hay
-buenos hoteles en España por falta de turistas? Problema biológico: ¿Es
-la función la que crea el órgano ó el órgano la función?
-
-De cualquier modo, hay mucho que agradecer á los que así arriesgan su
-dinero en el órgano, anticipándose á la función.
-
-El viajero de raza no retrocede ante las incomodidades; pero el viajero
-de raza es poco productivo; suele viajar á pie y sin dinero. Al
-viajero _snob_, que es el más provechoso, hay que atraerle con mucho
-mimo y cultivarle con todo regalo. Una catedral gótica, las ruinas
-de un castillo son admirables después de una buena comida en un buen
-hotel. Tan admirables, que algún viajero que sólo venía por admirar
-la catedral ó las ruinas, deja de visitarlas por el gusto de volver á
-un hotel donde tan bien se come. Porque si es verdad que un cuadro de
-Velázquez compensa de una mala fonda, también es verdad que una buena
-fonda compensa de no ver el cuadro.
-
-
-
-
-XXVII
-
-
-A los que se inquietan por mis obras futuras, á los que suponen mi
-entrada en la Academia como una abdicación de mi independencia, puedo
-asegurarles que no reniego de una sola de mis obras ni renegaré nunca;
-ellas son toda mi vida, y unas mejores, otras peores, todas responden á
-un estado espiritual. Ni de las culpas ni de los errores debe renegarse
-cuando no se ha perdido en ellos nuestra conciencia, antes nos han
-servido de provechosa enseñanza.
-
-Nuestra vida no se gobierna por ideas, sino por sentimientos. Nadie se
-asimila las ideas que no apetece, como nadie se alimenta de lo que no
-le gusta, salvo en caso de necesidad extrema. Por fortuna, yo no me he
-visto precisado á comer de ideas que me repugnaran. Es aventurado jurar
-sobre nuestro estómago mucho más que jurar sobre nuestra conciencia;
-pero me creo capaz de haberme dejado morir de hambre. Mas, si alguna
-vez me hubiera visto en esa extremidad, como el miserable boticario de
-_Romeo y Julieta_, hubiera dicho: «Mi necesidad es la que delinque; no
-mi conciencia.»
-
-De que son las ideas las que se coloran de nuestros sentimientos,
-es buena prueba la idea religiosa. Ninguna parece más fija, más
-determinada; parece que á todos los creyentes había de unificar en una
-misma acción, encaminada al mismo fin; no obstante, unos prefieren la
-vida contemplativa; otros, se consagran á obras de caridad con fervor
-activísimo; otros, á la propaganda batalladora; todos creen seguir una
-idea, y lo que siguen es las naturales inclinaciones de su corazón.
-Lo mismo en Arte; si por ideas escribiéramos, diríamos siempre lo
-mismo y diríamos una misma tontería siempre. Que nuestro arte sea
-espontáneo, como juego de niños, expresión de vida y de fuerza y de
-natural esparcimiento; después, nuestro arte, como los juegos también,
-irá ordenándose con cierto ritmo, y lo que fué primero actividad será
-luego belleza y al fin será bondad.
-
-¿No habrá sido así la creación, como una obra de arte, como un juego
-de niños; expresión de una fuerza que, por ser fuerza, es bella y por
-ser bella es al fin buena? Actividad, Inteligencia, Bienaventuranza: el
-«Tamas», «Rajas» y «Gattva» de la Teosofía india, en que Dios dice al
-hombre: «Tú eres yo mismo, mi imagen y mi sombra; yo me he revestido
-de ti y tú eres mi vehículo, hasta el día ¡sea con nosotros! en que
-volverás á ser yo mismo y los demás tú mismo y yo.»
-
-De donde se deduce que en la vida universal, como en la vida de cada
-uno de nosotros, todo es armonía y no hay para qué maldecir de las
-disonancias.
-
- * * * * *
-
-Sería falsa modestia hacerme el desentendido. Amigos cariñosos
-pretenden obsequiarme y, con el mejor deseo, acaso no aciertan con el
-obsequio de mi gusto. ¿Queréis saber lo que más pudiera satisfacerme?
-Nada de banquetes, nada de exhibiciones; podéis suponer que por grande
-que fuera mi vanidad personal, estaría ya bien satisfecha.
-
-Empieza el invierno; hay una obra meritoria que no consigue prosperar,
-en lucha con la indiferencia: la obra del Desayuno Escolar. Yo os
-agradecería con toda mi alma que ese fuera el obsequio: contribuir á
-ella en lo que habíais de contribuir á obsequiarme en otra forma. A
-todos nos quedaría mejor recuerdo; la buena obra del Desayuno Escolar,
-atendida, será el mejor obsequio para mí y un obsequio más duradero en
-el corazón de todos los que nos unamos en el amor á los niños.
-
-Si me creéis capaz de una gran vanidad, permitidme que me envanezca de
-este modo; si me estimáis lo bastante para creer que llevo más alto el
-corazón que la inteligencia, ya que por amigos os estimo más que por
-admiradores, sea el obsequio de corazón á corazón. Así el día que me
-sienta vanidoso, podré decir: «¡Gracias á mi talento, he procurado el
-desayuno á muchos pobres niños!» Y el día que me sienta modesto, por
-lo menos tendré el consuelo de pensar: «¡Yo no tendré mucho talento;
-pero los pobres niños de las escuelas tienen su buen desayuno en las
-mañanas del invierno!»
-
-De suerte que ya lo sabéis: con este obsequio no me obsequiais para
-un día solo, que sería de vanidad; me obsequiais para muchos días:
-unos, de vanidad; otros, de modestia, que allá se van alternados, como
-los días tristes y los alegres; pero todos son buenos cuando sobre su
-variable temperanza ponemos algo que esté sobre nosotros mismos, sobre
-nuestras arrogancias ó nuestros desalientos.
-
-
-
-
-XXVIII
-
-
-Siento molestar á mis lectores con asunto referente en parte á mi
-persona, aunque, por tratarse de una obra buena, tenga ya más alto
-interés para todos. Pero debo satisfacción á cuantos han respondido
-generosos, y es justo que responda la gratitud en donde mismo se elevó
-el ruego.
-
-De todas partes llegan á mí ofrecimientos en favor del «Desayuno
-Escolar» y también importantes donativos. Gracias á todos. A Rosario
-Pino, la insigne actriz, que ofrece el producto íntegro de la función
-inaugural de su temporada en Valladolid. Y, en este caso, yo me atrevo
-á solicitar de Rosario Pino que la mitad del ingreso se destine á La
-Gota de Leche, institución fundada en Valladolid. Del mismo modo,
-cuantos beneficios se den en teatros de provincias deben repartirse
-entre la institución madrileña y alguna que, con el mismo fin de
-protección á la infancia, exista en la provincia.
-
-La empresa del teatro Español y, al frente de ella, Matilde Moreno,
-la gran artista de todas las delicadezas, se apresuraba á ceder el
-ingreso de otra función que ha sido aplazada á ruegos de la Comisión
-organizadora de estos beneficios.
-
-El Círculo de Bellas Artes me anuncia en carta de su presidente, don
-Alberto Aguilera, que destina la cantidad de 1.000 pesetas para el
-«Desayuno escolar».
-
-El primer actor don Luis Echaide me ha entregado la cantidad de 500
-pesetas, importe total de su sueldo durante los días en que ha actuado
-en el teatro Español. Luis Echaide no quería cobrar dichas funciones y
-sólo ha aceptado el cobro con la idea de ofrecerme esa cantidad.
-
-En carta que firma «Un admirador» me envían 25 pesetas; don Santiago
-Aragón, otras 25; el señor Gazul, de Llerena, otras 25; el señor
-Sabito, de Infiesto, 7,50. Muchas gracias á todos.
-
-Ahora yo suplico á los que me anuncian el envío de otros donativos y
-á los que me preguntan á quién han de enviarlos, esperen por unos
-días hasta que pueda organizarse convenientemente. Yo tengo sobradas
-ocupaciones para entender en esto.
-
-Muchas son también las solicitudes para que se atienda á otras
-instituciones benéficas, todas muy laudables y muy dignas de ser
-atendidas; pero como atender á todas es imposible, preferible es
-atender á una sola con resultado.
-
-Una hay, sin embargo, que yo creía identificada con el «Desayuno
-escolar», y aunque no sea una misma en la organización, identificada
-está en el propósito. Es la institución de las Cantinas Escolares.
-Como todo hace esperar que la recaudación ha de ser importante, bien
-puede repartirse el ingreso entre las dos benéficas instituciones, ya
-que las dos realizan la misma buena obra y mal puede haber división ni
-rivalidad entre ellas. De todas suertes, como el ofrecimiento primero
-fué al «Desayuno escolar», no he de ser yo quien decida; apelo á la
-generosidad de los señores organizadores de esta última institución, y
-creo que no apelaré en vano.
-
- * * * * *
-
-Entre los acuerdos de la Comisión reunida para festejarme hay uno con
-el que no puedo estar conforme, y perdone la respetable Comisión. Todo
-cuanto redunde en beneficio de los pobres niños me parece de perlas,
-aunque sea á costa de mi exhibición personal. Pero la idea de erigirme
-un monumento, por sencilla que sea, tendrá siempre mi oposición más
-decidida. Soy enemigo de esos homenajes en vida, mucho más si la vida,
-por desgracia ó por dicha, aun no toca á su acabamiento. Yo no sé si
-habré ya escrito mis mejores obras; pero sé que aun puedo escribir las
-peores. Esos homenajes esculturales que, por serlo, tienen algo de
-funerarios, sólo pueden discernirlos con serenidad las generaciones
-futuras. ¿Qué sabemos lo que pensarán los que vengan de nuestras obras?
-Pesa mucha literatura sobre la Humanidad y de cada vez se impondrá una
-selección más depurada.
-
-Necesitan estos monumentos, además, para su contemplación gentes
-desapasionadas; pero mientras vivimos entre amigos y entre enemigos
-personales, ¿quién sabrá decirnos dónde acaba la pasión y dónde
-empieza el conocimiento?
-
-No, por Dios; nada de monumentos: todo para los niños pobres.
-
-Y otra vez pido perdón á mis lectores por haberles hablado de mí; vaya
-en gracia de la intención.
-
-
-
-
-XXIX
-
-
-Aquellas guerras de los cien años, de los treinta años, tan molestas
-para los estudiantes de Historia Universal, ya no serían posibles.
-Las guerras de ahora tienen la ventaja de la brevedad. Mueren en
-ellas más hombres que en las antiguas; pero mueren más pronto. Puede
-ponderarse su corta duración con las mismas expresivas frases de cierto
-predicador, al considerar la rapidez de los deleites carnales: ¿Por qué
-os condenáis, hermanos? Si fuera asunto de una hora... ¿Qué digo de una
-hora? Si fuera asunto de cinco minutos... Pero, no; ¡zás, zás, zás, y
-ya estáis en el infierno!
-
-Por fortuna, las guerras modernas son un lujo muy costoso. Lo único
-barato en ellas, por eso es lo único que puede derrocharse, es el
-factor hombre. Un soldado, con su ración y todo, vale bastante menos
-que los cartuchos por él disparados.
-
-Esta baratura del factor hombre es consecuencia del poco coste de
-producción.
-
-En esta guerra de los Balkanes se ha dado el mismo edificante
-espectáculo que solían dar en otros tiempos algunos príncipes
-cristianos aliándose con el Gran Turco por enemistad con otros
-príncipes cristianos. Mal disimuladas, por el buen parecer, las
-simpatías de la culta y cristiana Europa estaban, en esta guerra, del
-lado turco. No quiero pensar mal; pero sospecho que hasta oraciones, en
-templos muy católicos, se han elevado al cielo en favor de las armas
-mahometanas.
-
-Los turcos tenían su deuda muy bien repartida. Los otros desgraciados,
-por no tener, no tenían ni acreedores. ¿Qué interés podían inspirar á
-nadie?
-
-Todavía, después de las victorias conseguidas, han de esperar á que las
-grandes potencias las den por buenas; porque los turcos habrán perdido
-muchas batallas, pero ¡pensar que Europa va á perder su dinero!
-
-Como que no hay quien mire por uno como los acreedores. Por
-patriotismo, debiera procurar el Gobierno español, al levantar el
-anunciado empréstito de 300 millones, que se cubriera en el extranjero;
-de ese modo, tal vez en situaciones apuradas contaríamos con la
-simpatía y el interés de otras naciones fuertes; interés y simpatía
-que nos faltaron en momentos muy críticos, quizás porque no estábamos
-bastante entrampados con el extranjero.
-
-Todo el arte de la guerra moderna está en enzarzarse, no con quien
-pueda menos que nosotros, sino con quien deba menos.
-
- * * * * *
-
-Tan vulgar tópico era el de la alegría española que, por extremosa
-reacción, han sido muchos los escritores á rectificarle con la
-contraria afirmación de nuestra tristeza. Yo no sé si seremos alegres;
-pero tristes, de ningún modo. El pueblo español no es un pueblo triste;
-es un pueblo duro, que no es lo mismo.
-
-De que no somos tristes es buena prueba nuestro modo de celebrar la
-conmemoración de los difuntos. ¿Puede darse menos emoción, menos
-recogimiento espiritual, menos ternura, en una palabra?
-
-La gente pasea por los cementerios como por un jardín; ríe y bromea
-y comenta con chistes los epitafios. Esto no puede llamarse alegría,
-ni siquiera desprecio á la muerte, por fe religiosa ó por elevado
-estoicismo filosófico; esto es, sencillamente, dureza; esa dureza
-agresiva que está en la entraña de la vida española. En el hogar, en la
-vida pública, en el Arte. Por eso hemos sido siempre tan retóricos; por
-eso tenemos tantas fórmulas de cortesía y de cumplimientos. ¡Nuestra
-naturalidad es tan áspera!
-
-La fiesta de los muertos debiera serlo de gratitud para los muertos
-gloriosos, para los buenos muertos... Y el amor acude á las sepulturas
-en el primer año, la vanidad hasta cinco; mas la verdadera piedad del
-recuerdo no tiene flores para los poetas, ni para los héroes, ni para
-los humildes... ¡Allá nos esperen por muchos años!, dicen los que viven
-á gusto. ¡Están muy ricamente!, dicen los que viven desesperados. Y
-así, entre el egoísmo satisfecho de los unos y el egoísmo desesperado
-de los otros, los vivos van á la muerte, los muertos al olvido, y la
-vida española es muy alegre, si alegría es que nada importe, y muy
-triste, si tristeza es no amar la vida, en verdad, ni alegre ni triste;
-dura como el odio: la única pasión sin risas y sin lágrimas.
-
- * * * * *
-
-_Don Juan Tenorio_, casi desterrado de Madrid, ha encontrado espléndido
-refugio en Barcelona. En quince teatros, lo menos, se ha representado
-allí en estos días.
-
-Si no supiéramos que en Barcelona ha triunfado también durante
-muchos años, y aun sostiene muy bien su cartel, el señor Lerroux,
-que es el Don Juan Tenorio de la política española, por lo seductor,
-por lo audaz y por lo de bajar á las cabañas y lo de subir á los
-palacios--presidenciales, se entiende,--pudiera creerse que la
-predilección del público de Barcelona por héroe tan nacional como Don
-Juan Tenorio tenía mucho de ensañamiento despectivo: ¡Vean el personaje
-que nos mandan esos castellanos!
-
-Pero no; no hay segunda ni pérfida intención. El público de Barcelona
-se entusiasma con nuestro Don Juan, como ya no nos entusiasmamos
-nosotros. ¡Señales de los tiempos!
-
-Váyase por el proyecto de mancomunidades, que tiene en Madrid más
-decididos partidarios que en Barcelona.
-
-
-
-
-XXX
-
-
-En la sesión dedicada por el Ateneo de Madrid á la gloriosa memoria de
-Menéndez y Pelayo, al oir algunos fragmentos de sus obras, sabiamente
-glosados por el señor Bonilla San Martín en su magistral estudio de
-las obras y del espíritu del gran don Marcelino; al sentir cómo la
-prosa cálida, vibrante, toda emoción, toda elocuencia, del insigne
-polígrafo conmovía hondamente al auditorio, pensaba yo cómo se debiera
-en España, á imitación de Francia y de Inglaterra, sobre todo, publicar
-selecciones de las obras maestras; medio eficacísimo para vulgarizar el
-conocimiento de muchos escritores que, como Menéndez y Pelayo, por no
-haber escrito siempre obras de un interés general, sólo consiguen ser
-leídos por los especialistas interesados en aquellas materias.
-
-Dije en otra ocasión que Menéndez y Pelayo era más admirado que leído.
-Y no hay que espantarse por ello. Hay dos clases de lectores: los
-estudiosos, atentos con preferencia á las obras que pueden servirles en
-sus investigaciones especiales, y los desocupados, atentos sólo á la
-amenidad de los libros; lectores de novelas, de poesías, de cuentos.
-
-La obra total de Menéndez y Pelayo, cada una de sus obras en
-particular, aunque nadie como él, por ser tan artista y tan poeta y
-tan creador, supo dar amenidad y calor de vida á la crítica erudición,
-todavía mantiene á respetuosa distancia á los que muy especialmente no
-se interesan por la crítica y la historia literarias.
-
-Una esmerada selección de sus obras, á semejanza de las muchas
-publicadas en Inglaterra, de Ruskin, de Carlyle, de otros grandes
-escritores, facilitaría la lectura de lo bueno á los asustadizos de lo
-mucho.
-
-En España no sabemos ser oportunistas; siempre por los extremos: ó todo
-ó nada.
-
-¿No convendría refundir, aligerar muchas de nuestras obras clásicas?
-¿Es preferible que permanezcan ignoradas del todo? Ya sé que sus
-admiradores incondicionales, muchos de los cuales las admiran de oídas,
-no dejarían de clamar: ¡Profanación! ¡Sacrilegio!
-
-Profanación sería recortar, borrar y repintar una pintura de Velázquez
-ó de Goya, pues los cuadros sólo tienen un ejemplar. Pero una obra
-literaria no padece detrimento por estas experiencias. Siempre queda el
-original para los que quieran admirarla y estudiarla en su integridad.
-
-Quevedo, Gracián, Saavedra Fajardo, otros grandes escritores, hoy
-tan poco leídos; _La Celestina_, _Guzmán de Alfarache_, otras muchas
-excelentes novelas, ¿perderían algo con estas selecciones?
-
-De Inglaterra nos llegan todos los días libros pequeños, libros
-amables, lindos como juguetes, con pensamientos y trozos escogidos
-de los grandes poetas y escritores. Para quien de ellos sabe, son un
-recuerdo, una flor del jardín, una rama del bosque; para el que nada
-sabía, son una iniciación, tal vez la puerta de oro que se abre al
-jardín encantado.
-
-Pongamos estos libros ligeros en las manos perezosas, ante los ojos
-distraídos de las almas frívolas, que vayan perdiéndoles el miedo...
-El libro español trae siempre un severo ceño de maestro; es preciso
-alegrarle con la sonrisa del buen amigo.
-
- * * * * *
-
-Por fin, el señor jefe superior de Policía, tan riguroso cumplidor de
-la ley de protección á la infancia, cuando de espectáculos teatrales se
-trataba, se ha convencido de que lo menos perjudicial, el trabajo menos
-penoso para un niño es el de representar un corto papel en el teatro.
-
-Era ridícula esa severidad en el trabajo de los niños en el teatro,
-cuando á todas horas del día y de la noche andan infelices criaturas
-tiradas como perros por esas calles; cuando niños de cuatro y de cinco
-años vocean periódicos á las altas horas de la madrugada; cuando hay
-vendedoras de periódicos y décimos de lotería, menores de edad, que,
-como los horteras complacientes, siempre le preguntan al comprador:
-¿Desea usted algo más? No hablemos de los botones y recaderos de
-Círculos y hoteles que, por razón de su oficio, muy semejante, en
-ocasiones, al que Cervantes tenía por muy necesario en toda república
-bien ordenada, han de enterarse y entender de todo.
-
-Y ya que de niños hablamos, á las muchas personas que á mí se dirigen,
-interesadas en la buena obra del «Desayuno escolar» y de las Cantinas,
-les diré, que, nombrada una Comisión, ella es la que ha de disponer lo
-más conveniente.
-
-A mí estas andanzas, por ahora, no me han traído más que disgustos y
-molestias. A disposición de la Comisión está lo recaudado por mí; y en
-cuanto á la nube de pedigüeños que de continuo me envía solicitudes y
-memoriales, ha de saber que el cargo de académico no tiene asignadas
-rentas ni sueldos; que agradezco mucho las postales alegóricas, mesas
-revueltas, platos pintados y otras chucherías, como toda prueba de
-admiración, siempre que sea, por lo menos, gratuita. Sí, por Dios.
-«¡Basta de aplausos ya, bravos pecheros!»
-
-
-
-
-XXXI
-
-
-Un crimen es un caso de una enfermedad social, que puede ser endémica
-ó epidémica. Por eso todo crimen debe ser asunto de meditación, de
-recogimiento de nuestra conciencia. No caigan todo el horror y toda la
-culpa sobre el _caso_, tan irresponsable como el palúdico que en su
-organismo debilitado recogió los miasmas perniciosos, inofensivos para
-el fuerte.
-
-¿El anarquista? Si le consideráis como un hombre de ideas, _sus
-ideas_, ya le enaltecéis demasiado y al mismo tiempo eludís vuestra
-responsabilidad. El anarquista viene á ser lo que en Teosofía llamamos
-una forma de pensamiento, un elemental artificial, producto de esa
-misteriosa energía animada por nuestros pensamientos, buenos ó malos,
-de amor ó de odio.
-
-¿Sabéis de qué está hecho un anarquista? Del espectáculo del lujo
-insolente, de la ociosidad parasitaria, de la envidia que calumnia y
-murmura, de la intriga y del favor encumbrados, del mérito desconocido,
-de la justicia recomendada, y, sobre todo esto, de mil ligerezas que
-consideramos insignificantes: amenidades, pasatiempos de la vida
-diaria...
-
-El orador que, por redondear un discurso con una frase de efecto,
-preconiza el atentado personal contra el enemigo político á quien
-después saluda respetuoso, á quien por sí mismo ó por tercera persona,
-pedirá algún favor, á quien estima personalmente, á quien sería incapaz
-de ocasionar el menor daño.
-
-El escritor--y entremos todos--malabarista de frases que desmiente
-en privado lo que escribió en público, y esas graciosas charlas que
-desgranamos en los Círculos, en los cafés, y esas indignaciones que no
-llegan á perturbar nuestra digestión... ¡Qué país este! ¡Los políticos!
-¡El chanchullo! ¡El negocio sucio! ¿Sabe usted por qué se ha hecho
-esto? ¡Todos lo mismo!...
-
-Y todo ello, un día y otro, va condensándose en una forma de
-pensamiento, en ese elemental artificial, ávido de tomar vida y
-cuerpo, y, al fin, como espíritu diabólico en los antiguos posesos,
-se entra por el cerebro débil del mastoide, ya perturbado con pobres
-lecturas, se adueña de él y le deslumbra con la idea fija de ser el
-reparador, el justiciero. Una idea fija siempre parece una gran idea,
-no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro. Y el brazo se
-arma, y el crimen, como el rayo, hiere brutalmente, sin elección,
-sin descernimiento... Un zarpazo de fiera desgarra una página de la
-Historia. Los más inconscientes culpan al criminal, los más cándidos
-á la Policía, los más solapados aprovechan la ocasión para culpar al
-enemigo, para pedir represión violenta, prevenciones extremadas. Todo
-se vuelve aspavientos sobre el _caso_. No es el caso, es la enfermedad,
-endémica ó epidémica, lo que importa.
-
-Hagamos escrupuloso examen de conciencia social, y todos tendremos de
-qué acusarnos. ¿Quién no ha sembrado un granito de anarquismo? ¿Quién
-no ha perturbado con algún pensamiento de odio?
-
-¡Hay que reprimir, hay que escarmentar, hay que suprimir! Ya se sabe:
-al energúmeno siempre responde el energúmeno.
-
-No; no es por el campo exterior por donde hay que dar la batida;
-intrinquémonos dentro de nosotros mismos, y será más segura caza y más
-acertado remedio.
-
-Cuando ocurre un caso de enfermedad contagiosa--y ninguna tan
-contagiosa como el crimen,--desinfectar la vivienda es muy importante,
-por lo pronto; pero es más importante sanear toda la ciudad, todo el
-ambiente.
-
- * * * * *
-
-La sesión del Congreso suspendida en señal de duelo por la muerte del
-presidente del Consejo, fué de tan glacial severidad, que no parecía
-sino que la mano trágica de la _Intrusa_ atenazaba todos los corazones.
-Aquello fué hielito puro. Dícese que los grandes dolores son mudos y
-que el verdadero sentimiento nunca es retórico. No lo creo yo así;
-antes creo que el dolor, como todo sentimiento verdadero, son los
-más grandes retóricos; que no fué la retórica la que dió reglas al
-sentimiento, sino el sentimiento á la retórica.
-
-Y la verdad es que un poco de retórica no hubiera sentado mal en
-aquellos momentos. Se abomina, sin razón, de la retórica, y tal vez
-creyóse dar más solemnidad al acto con aquel laconismo sin arte y sin
-artificio.
-
-Pero aquella elegante concisión, aquella noble sobriedad, no fueron
-apreciadas en toda su delicadeza ni por los diputados en el Congreso,
-ni por el público después.
-
-El alma de la multitud es amplia y, como en los amplios lugares, se
-pierden en ella los matices delicados; necesita de frases sonoras,
-calurosas, vibrantes. Sin duda los oradores lloraban de verdad en
-aquellos momentos; pero el público no pudo apreciar el valor de
-aquellas lágrimas sin palabras...
-
-Y es que el Arte será una mentira, pero es insustituíble para comunicar
-verdades.
-
-
-
-
-XXXII
-
-
-El decreto para organización de la Policía ha promovido discusiones. La
-Policía es uno de los organismos sociales más difíciles de acomodar á
-gusto de todos. Si pretende ser previsora, es casi imposible que lo sea
-sin profanar á cada paso las libertades públicas y hasta el sagrado de
-la vida privada. Las indagaciones secretas, los informes privados, las
-fichas; en una palabra, todo lo que viene á ser higiene en la Policía
-es antipático á los ciudadanos. Sin perjuicio de censurarla airadamente
-y de pedirle estrecha cuenta de la imprevisión, cuando no ha podido
-evitar un delito, por falta, muchas veces, de esa higiene preventiva y
-molesta.
-
-¿Cómo conciliarlo todo? Llamamos inquisitorial á la Policía si se
-excede en sus previsiones, y la censuramos por inepta si no es capaz de
-impedir un delito ó, si cometido, no lo descubre y esclarece en todos
-sus pormenores.
-
-Sobre la Policía pesa una triste tradición en nuestro país, desde los
-alguaciles siniestros de nuestras novelas picarescas y sus cuadrilleros
-pavorosos hasta el polizonte del absolutismo y el guindilla de nuestras
-jaranas populares. No se dignifica una institución en un día. ¿Qué
-es preciso para ello? Que nadie considere vergonzosa la profesión de
-policía, que nadie se desdore por ser auxiliar suyo.
-
-Indicado el nombre de un distinguido personaje político para la
-Jefatura de Policía, ¿no hemos leído la rectificación desabrida, como
-de quien rechaza una injuria? Pues es preciso que la Policía llegue á
-ser estimada como profesión noble.
-
-Para ser un buen jefe de Policía son necesarias condiciones superiores
-de inteligencia. Hay que ser hombre de mundo, ante todo, y no de un
-solo mundo. Hay que ser gran psicólogo, para saber tratar las leyes
-como á las mujeres; esto es: lo mismo cuando se las atropella que
-cuando se las respeta, parezca siempre que es por amarlas, sobre todo.
-
-En nombre del amor están justificados todos los atropellos. Un buen
-jefe de Policía debe poseer con las leyes el supremo arte en que fué
-maestro Don Juan Tenorio con las mujeres: el de violador que enamora;
-al que, cuando atropella, se le dice: ¡Gracias!
-
- * * * * *
-
-En París se ha conmemorado el trescientos cincuenta aniversario del
-natalicio de Lope de Vega. En un teatro de los llamados allí «à coté»
-se ha representado, precedido de una interesante conferencia, un acto
-de _La estrella de Sevilla_, otro de _El mejor alcalde, el rey_, unas
-escenas de _La Dorotea_, no representadas nunca, ni en España, decía
-el cartel, y unas escenas de _El castigo sin venganza_. Todo ello
-traducido con cierta libertad, pero muy lindamente.
-
-Aquí se ha representado por estos días _El anzuelo de Fenisa_, una
-de las más primorosas comedias de Lope de Vega. Ya sabemos que estas
-obras antiguas, nunca viejas, no pueden despertar hoy la viva emoción
-de cualquier obra moderna. El teatro, como la oratoria, como el
-periodismo, vive de lo actual y su mayor gracia es lo efímero; como en
-la flor, como en la mariposa. Son contados los genios poderosos que en
-la oratoria, en el teatro ó en el periodismo lograron «eternizar el
-instante».
-
-Pero causa tristeza la displicente actitud de nuestro público ante
-esas obras. Ello revela una incultura, un alejamiento de nuestra
-historia, una incapacidad de ponerse en situación, todo ello á base
-de ignorancia, que mal pretende disfrazarse de sabiduría, echándolo á
-elegante escepticismo.
-
-Dentro de poco nuestro teatro clásico será letra muerta. Y lo malo es
-que no lo habremos sustituído en nuestra admiración con el teatro de
-Ibsen ni con el de Mæterlink.
-
- * * * * *
-
-El doctor Moliner anda por Madrid en busca de... cien millones de
-pesetas, nada menos. El doctor Moliner no es hombre para desistir de
-su propósito. Esos cien millones son su idea fija. Tener en España
-una idea fija, constituirse en incansable propagandista de ella,
-sacrificar comodidades, posición social, por esa idea, es sentar plaza
-de loco ó, por lo menos, de monomaníaco.
-
-Las ideas son bonitas para exponerlas un día en un brillante discurso,
-en un artículo vibrante, en una crónica de actualidad; pero ¡por Dios!,
-no conviene insistir sobre ellas...
-
-A mí me advirtieron: Ya verá usted; el doctor Moliner le irá á ver á
-usted, le hablará á usted de sus cosas, le dará á usted la lata; no
-sabe hablar de otra cosa.
-
-Y el doctor Moliner vino á verme y le oí con admiración, y volví
-á oírle en la conferencia que dió en el Ateneo sobre lo mismo;
-conferencia, por cierto, que no ha merecido una noticia en muchos
-periódicos, y el doctor Moliner tendrá en mí otro incansable
-propagandista de su locura, de su lata, como quieran llamarla.
-
-Esa locura, esa lata, es pedir al Gobierno cien millones de pesetas
-para Sanatorios marítimos, para colonias escolares, para escuelas
-higiénicas... Es un presupuesto que pudiéramos llamar de la salud, de
-la vida. ¡Ya veis si la cosa es disparatada! Las Sociedades obreras de
-Valencia lo piden en respetuoso mensaje, de que es portador el doctor
-Moliner.
-
-Las Sociedades obreras de Madrid, la Casa del Pueblo, no se han dignado
-tomarlo en consideración.
-
-Manifiesta señal de la funesta orientación revolucionaria de esas
-Sociedades.
-
-No quieren tener que agradecer nada para conservar en toda su plenitud
-el derecho á la queja; opinan como el sabio, en la comedia de Calderón,
-que:
-
- A trueque de quejarse,
- habían las desdichas de buscarse.
-
-Ya lo dicen en carta dirigida al doctor Moliner: «Todo eso no es más
-que un calmante...»
-
-Lo quieren todo ó nada. ¿Todo? Y ¿qué es todo en la vida? ¿Qué es todo
-si no es un poco cada día, un paso en el camino de la perfección?
-¿Serían ellos capaces de revolucionar su mundo interior en un día? ¡Y
-de lo que no son capaces en su espíritu, se creen capaces con el mundo
-entero!
-
-Por lo mismo que así desvarían, hay que darles eso que ellas llaman
-calmante, á pesar suyo, contra su voluntad; voluntad que ni siquiera
-interpreta la voluntad de todos, como lo muestra ese mensaje de las
-Sociedades obreras de Valencia.
-
-El Gobierno del señor conde de Romanones puede hallar el mejor programa
-de su política en ese «calmante», en ese presupuesto de salud, de
-vida.
-
-
-
-
-XXXIII
-
-
-En el número de _El Libro Popular_, correspondiente al 5 de Diciembre,
-en un artículo titulado «El príncipe de los dramaturgos», referente
-al autor francés M. Curel, escribe don Enrique Gómez Carrillo lo que
-textualmente copio:
-
- --¡Curel!--os oigo murmurar--¿quién es Curel?... En castellano
- nunca hemos visto ninguna de sus obras.
-
- Con su nombre no, efectivamente. Pero hay una comedia suya que fué
- traducida por Benavente y que obtiene desde hace diez años el más
- grande de los éxitos en España y en América. Me refiero al «Repas
- du lion», que en nuestra lengua se titula «La comida de las fieras».
-
- --Pero--vais, sin duda, á decirme con justa malicia--¿por qué esta
- pieza figura como original entre las obras de Benavente?
-
- --Sin duda por razones de empresa--os contestaré, repitiendo una
- frase del mismo dramaturgo madrileño.
-
- Una comedia que se da como traducida, no tiene nunca, para las
- compañías, la misma importancia que una comedia nueva.
-
- En todo caso, si el autor de «Los intereses creados», que es, ante
- todo, un hombre de honor, se apropia la paternidad del «Repas
- du lion», no por eso deja de entregarle los derechos que le
- corresponden al verdadero autor. En las cuentas que la Sociedad
- de Autores, de Madrid, manda cada trimestre á la Société des
- Auteurs, de París, los productos de «La comida de las fieras»
- figuran siempre en el haber de Curel. Entre gente del oficio esto
- no es un secreto para nadie. El gran Joaquín Dicenta, que tan
- admirablemente ha presidido el Sindicato de los comediógrafos
- madrileños durante algunos años, da testimonio de que en cuanto los
- «auteurs» parisinos reclamaron en nombre de uno de sus asociados la
- paternidad de la obra castellana, Jacinto Benavente fué el primero
- en reconocer que su «Comida de las fieras» no era, en efecto, sino
- un arreglo del francés.
-
-Cuando un escritor de seriedad y respetabilidad como don Enrique Gómez
-Carrillo asienta con tal aplomo semejantes afirmaciones, algo debe
-haber de verdad en ellas. Veamos. ¿Será verdad que _La comida de las
-fieras_ no es sino traducción ó arreglo de la obra de Curel _Le repas
-du lion_? Por unas cinco ó seis pesetas que costarán los ejemplares de
-las dos obras puede cualquiera salir de dudas. Ni por el asunto, ni
-por la idea, ni por los personajes, hay el menor parecido entre una y
-otra. Hasta la aparente similitud del título es una gran diferencia.
-_Le repas du lion_--basta haber leído las fábulas--es, como todos
-saben, la parte del león. _La comida de las fieras_ es... el domador,
-según mi obra, basada, como recuerdan cuantos la han visto ó leído,
-en escenas muy madrileñas y de actualidad cuando la obra se estrenó.
-Pasemos.
-
-¿Será verdad que don Joaquín Dicenta, como presidente de la Sociedad
-de Autores Españoles, aseguró á don Enrique Gómez Carrillo que los
-derechos de _La comida de las fieras_ eran enviados á la Sociedad de
-Autores Franceses?
-
-Don Joaquín Dicenta tiene la palabra; entre tanto, don Miguel Ramos
-Carrión, actual presidente de la Sociedad, me escribe la siguiente
-carta:
-
- Mi querido amigo: La Sociedad de Autores Españoles no envía ni ha
- enviado nunca á la de Autores Franceses parte, grande ni pequeña,
- de los derechos de representación correspondientes á las obras de
- usted, porque, para hacerlo, no hay ninguna orden.
-
- Claro es que á usted le consta; pero, por complacerle en lo que
- desea, así lo declaro oficialmente.
-
- Sirva, pues, para quien, sin fundamento, afirma lo contrario.
- Siempre de usted compañero y padrino literario,
-
- MIGUEL RAMOS CARRIÓN.
-
-Todo esto aparte, mal podría M. Curel cobrar esos trimestres, de que el
-señor don Enrique Gómez Carrillo está tan al tanto, cuando _La comida
-de las fieras_ no se ha representado en España ni en América desde
-hace once ó doce años. Como se ve, á pesar de mi buen deseo, no puede
-hallarse el fondo de verdad que yo deseaba en las afirmaciones de don
-Enrique Gómez Carrillo.
-
-¿Ha sido ligereza? Para ligereza, es demasiado. ¿Ha sido mala
-intención? Para mala intención, es poco. ¿Ha sido ironía? Para
-ironía faltaba el fundamento de que _La comida de las fieras_ fuera,
-en efecto, algo parecido á _Le repas du lion_. ¿Ha sido una broma
-literaria? Como broma sí hubiera tenido gracia... allá en la juventud
-de don Enrique Gómez Carrillo.
-
-Contra la opinión de muchos, yo creo que sólo ha habido ligereza por
-parte de don Enrique Gómez Carrillo, y espero que se apresurará á
-rectificarla.
-
-Don Enrique Gómez Carrillo, por su historia literaria, por su
-significación, no está en el caso de que se le confunda con uno de
-esos jovenzuelos cronistas que sueltan dos ó tres impertinencias, para
-llamar la atención, en cualquier periódico de ventura.
-
-Y conste que el menos molestado con «la ligereza» he sido yo. En esta
-semana la actualidad era hablar, en pro ó en contra, de la Prensa.
-Don Enrique Gómez Carrillo me ha dado asunto para no verme obligado á
-opinar; asunto y argumento. Muchas gracias.
-
-
-
-
-XXXIV
-
-
-A cada año nuevo acude, con todo el valor de una gran verdad
-filosófica, la reflexión que, en otras ocasiones, no es más de un
-tópico adecuado á tertulias caseras: ¡Cómo pasa el tiempo!
-
-Parece que fué ayer cuando estrenábamos siglo, y ya nos andamos por su
-año 13. ¡Pavoroso número para los agoreros!
-
-Por lo pronto, aparte la guerra de los Balkanes, ineludible legado de
-su antecesor, para nosotros ha comenzado con su poquito de perturbación
-política y, lo que es más grave, con la amenaza de una carestía general
-de los comestibles si no sacamos pronto en rogativa á unas cuantas
-imágenes de singular devoción.
-
-A este respecto, sería muy de agradecer la buena intención del ilustre
-jefe del partido conservador si, al retirarse de la vida pública,
-hubiera pensado: «Después de mí, el diluvio». Hoy por hoy, un diluvio
-es lo más necesario sobre esta tierra nuestra, siempre combatida por
-los extremos: ó sequía hasta perecer, ó inundaciones y desbordamientos
-hasta la ruina.
-
-Por una vez, llovería á gusto de todos; conformidad tan dificultosa de
-obtener en negocios del cielo y de la tierra.
-
-En la noche primera del año una multitud alborozada, más que un nuevo
-año, parecía estrenar una vida nueva. ¡A la flor de ilusión le basta
-con tan poco para prender de nuevo en nuestras almas! Una fecha del
-calendario es suficiente. A las once y media, nada esperamos de la
-vida; al sonar de las doce, lo esperamos todo de un año nuevo. Doce
-uvas nos bastan para embriagarnos de ilusiones y de esperanzas.
-
-¿Qué nos traerá el año 13? Hasta ahora no trae, como cumple á todo
-recién nacido, su correspondiente pan debajo del brazo.
-
-La multitud gozosa, que le saludaba al nacer, no pensaba en esto. Ni
-siquiera pensaba que, con el pan, subirá la carne, y con la carne el
-precio de los toros de lidia.
-
-La multitud, como los niños, es irreflexiva en su alegría.
-
- * * * * *
-
-La moda tiene su significación en Arte. Y tiene su valor el artista que
-logra imponer una moda, y más si la moda es natural expresión de su
-espíritu y en él fué originalidad y sólo pareció moda al ser después
-seguida y copiada por los imitadores. Y gran valor tiene también el
-que, con ajustarse á la moda, logra, no obstante, destacarse entre los
-uniformes figurines con fisonomía y aire muy personales.
-
-Pero así como en una reunión de la mejor sociedad, aunque por lo pronto
-se lleven la atención las mujeres más llamativas en el vestir y en el
-adorno, las que ponen la moda, cuando nuestra curiosidad se ha reposado
-agradecemos el sencillo atavío de alguna noble dama y en su señorial
-sencillez aprendemos dónde está la verdadera distinción, así en Arte,
-sobre las gracias y frivolidades llamativas de la moda, acabamos por
-volver los ojos á la noble sencillez, que es de todos los tiempos.
-
-Antes de ahora lo he dicho: creo que en ningún tiempo hubo en España
-tantos y tan buenos poetas como ahora. De ellos, los hay favorecidos
-por la moda; de ellos, á quien la moda perjudica. De ellos, y Manuel
-Sandoval es el primero, de los que no vistieron su poesía con galas á
-la última, de los que dejaron pasar figurines, seguros de que la moda
-volvería á ellos, y ellos, aunque alguna vez pudieron desesperarse al
-verse desairados, nada perdieron con esperar.
-
-_De mi cercado_ es el último libro de versos de Manuel de Sandoval.
-En los anteriores, _Cancionero_ y _Musa castellana_, había dado clara
-muestra de su valer. Hay en uno de ellos una poesía á los primeros
-pasos de su hija, de las que no se olvidan, de las que dejan esa
-emoción perdurable que se suma á las emociones de nuestra propia vida y
-es el verdadero valor de una obra de Arte.
-
-_De mi cercado_ es la plenitud del poeta. Léase «Pátina»; léase
-«Recompensa».
-
-Como es esta última poesía la musa castiza, de noble prosapia
-castellana de Manuel Sandoval, bien puede decir á los que á ella se
-lleguen:
-
- Yo soy para vosotros deidad, sirena y maga;
- yo soy pasión sin celos y goce sin hastío;
- hoguera que el aliento del huracán no apaga
- y fuente que no seca los soles del estío.
-
- Tan sólo al que me ama someto á mi albedrío;
- me otorgo como premio, mas no como merced;
- exijo, si soy fuego, que me busquéis con frío,
- y quiero, si soy agua, que me busquéis con sed.
-
- * * * * *
-
-Irá para tres años, día más, día menos, que empecé á escribir estas
-charlas de Sobremesa. Muy agradecido á mis lectores, muy agradecido á
-la dirección de este periódico, creo que ha llegado, con el año nuevo,
-ocasión de despedirme por algún tiempo, no sin sentimiento por mi
-parte; fuera ingratitud, de que soy incapaz.
-
-Renovarse ó morir, ha dicho un excelso poeta. Ya que uno no pueda
-renovarse á su voluntad, bueno es que la propia conciencia nos advierta
-del peligro que hay en ser siempre el mismo, que es el de fatigar á los
-lectores. A mí me conviene descanso, y á vosotros variedad.
-
-
-
-
-XXXV
-
-
-_Desde Algeciras._--Algeciras es una minúscula Cosmópolis. Picaresca,
-linda andaluza de todos festejada, á quien nadie pregunta por su
-abolengo y de quien nadie indaga el origen de su fortuna. Es bonita, se
-presenta bien, sabe comportarse en sociedad, y basta.
-
-Su nombre logró resonancia universal en los días de la Conferencia;
-aquella Conferencia en que la diplomacia europea dejó arreglado todo...
-lo que ha sido preciso arreglar después punto por punto.
-
-Tiene dos excelentes hoteles muy á la europea, un _kursaal_ muy
-concurrido, con recreos honestos; cinematógrafo, un buen sexteto.
-Alguien echará de menos otros recreos, aliciente sabroso de estos
-lugares. Yo no eché nada de menos. Algunos murmuradores dirán que allí
-se juega; yo no he visto jugar.
-
-Las mujeres de Algeciras son muy guapas y visten con verdadera
-elegancia. El madrileño puede guardar para otro lugar y otra ocasión la
-compasiva sonrisa que tuvo para otras elegancias provincianas. Aquí no
-hay por qué sonreir.
-
-Frente á Algeciras se alza el Peñón de Gibraltar como enorme
-_dreadnought_ anclado. Un lejano atavismo nos mueve á indignación y á
-tristeza. Bien será guardar el sentimiento patriótico en lo más amplio
-de nuestra filosofía. De manifestarlo, nos expondríamos á observar en
-torno esas actitudes y esas caras que podemos advertir cuando en una
-visita cometemos alguna indiscreción de la que no es posible avisarnos
-en voz alta sin cometer otra más grave.
-
-Algeciras, La Línea, San Roque, toda la comarca debe mucho á la
-vecindad del Peñón. Corren aires de Europa. Tal vez se piensa si no
-sería más conveniente que razas y pueblos estuvieran así salpicados,
-entremezclados, por pequeñas agrupaciones, sin la gran división de
-extensos territorios y señaladas fronteras. Quizás la fraternidad
-universal sería ya efectiva.
-
- * * * * *
-
-_Desde Ceuta._--Estremece pensar que Ceuta, en manos de nuestros
-Gobiernos, haya sido lo que fué hasta muy poco. Por fortuna, gracias á
-los conjuros del general Alfau, se desvaneció la pesadilla. Aun dejó el
-presidio alguna atmósfera angustiosa: los elementales artificiales de
-que nos habla la Teosofía. No subsistirán. Ceuta despierta, Ceuta vive
-y trabaja con fe y con entusiasmo.
-
-Las tropas españolas animan y alegran la ciudad de situación
-privilegiada, de suave clima, de sanos aires. Soldados y oficialidad
-son orgullo de todo buen español. Los que hemos visto en ciudades
-extranjeras muy guarnecidas, tumultos, indisciplinas, borracheras, y
-vemos este orden, esta disciplina, esta confraternidad de nuestros
-soldados, nos atrevemos á decir á nuestros inquietos antimilitaristas:
-La perfección no es de este mundo; pero, dentro de nuestro estado
-social, el Ejército es lo mejor que tenemos en España.
-
- * * * * *
-
-En las canteras de Benzú trabajan españoles y moros en las obras del
-puerto. Un moro jovenzuelo, de vivo mirar, fino de cabos, como una
-gacela, como un antílope; resplandeciente de señorío sobre el pobre
-jaique, con esa nobleza de origen, don celestial en todas las razas
-hijas del Sol. Su vestidura es mísera, no teme al sol ni á las lluvias
-y lleva, como pudiera llevar un atributo de realeza, un gran paraguas,
-bien arrollada su tela de algodón. Los moros más pobres tienen
-predilección por el paraguas. No es utilidad, es lujo. Como el sultán
-bajo su imperial quitasol, ellos van orgullosos con su paraguas de tres
-pesetas debajo del brazo. La democracia busca extraños senderos para
-llegar á todas partes.
-
-El morito busca trabajo, se conduele--Moro no tiene trabajo; busca y
-no encuentra.--Y el morito sonríe ladino. Yo sé que en las obras del
-puerto se da trabajo con facilidad. Le digo que no lo buscará con
-muchas ganas. De seguro. Será su padre quien le mande. El morito se
-ríe ya francamente.--Cuando trabaja, duele cabeza.--Y se tiende sobre
-unas piedras como sobre un almohadillado diván; me pide un cigarro,
-lo enciende y ni siquiera se divierte en mirar á los que trabajan en
-derredor; alza los ojos y mira á lo alto.
-
- * * * * *
-
-Desde Ceuta á Tetuán va pasando ante nuestros ojos todo el escenario de
-nuestra guerra de Africa. ¿Cómo sobreponerse á la emoción del glorioso
-recuerdo? La guerra de Africa fué el único redoble épico que sonó á
-glorias españolas en nuestros días.
-
-Recordamos cuanto oímos referir á nuestros padres, con el calor de
-viviente actualidad. La entrada de las tropas victoriosas en Madrid,
-después de la toma de Tetuán; el entusiasmo delirante del pueblo
-madrileño; las bizarrías de Prim; la serena inteligencia de O'Donnell.
-Recordamos el _Diario de un testigo de la guerra de Africa_, el libro
-que prendió en nuestra infancia bélicas llamaradas, resueltas en peleas
-á pedradas; juegos de moros y cristianos.
-
-¡El _Diario de un testigo_, tantas veces leído en aquella edición de
-Gaspar y Roig, con sus ingenuos grabados en madera, con sus terribles
-morazos, terror de nuestros sueños infantiles!
-
-Ahora, en la realidad, pasan ante nuestros ojos Sierra Bullones, Los
-Castillejos, con su prestigio de épica leyenda. Ya puede haber caído
-sobre nuestro espíritu una avalancha arrolladora de escepticismo, de
-criticismo y de cuanto puede pesar sobre el corazón como losa sepulcral
-de entusiasmos, que la losa saltará á latidos del corazón ante estos
-lugares y la oración á la patria se alzará desde muy hondo; más hondo
-que de nuestro propio corazón: desde el corazón de nuestra madre; como
-las oraciones á Dios que ella nos enseñaba y surgen siempre cuando,
-sobre todos los engaños de nuestra inteligencia, la verdad del corazón
-se estremece al golpear de un verdadero sentimiento.
-
- * * * * *
-
-Antes de llegar á Tetuán son bosquecillos de adelfales, frondosos de
-laurel y floridos de rosa. El mar, muy azul, se festonea de blancura
-al caer sobre la playa de las conchas; blanca también, más blanca que
-las espumas; de albor calizo sus arenas.
-
-Después, al fin, Tetuán, más blanco todavía; sus caseríos, como
-terrones de azúcar, extendidos aquí, allá apilados. Como irisación de
-tanta blancura deslumbradora, los alminares de las mezquitas con el
-esmalte de sus mosaicos multicolores.
-
-Un aura de encanto, de misterio sagrado, envuelve á la ciudad de las
-cincuenta mezquitas y los innumerables morabitos. Yo tengo que recordar
-algunas ciudades españolas para no asustarme.
-
-Al entrar por la Puerta de Ceuta el encanto queda roto. Parece
-imposible que toda aquella blancura total pueda descomponerse en tantas
-negras suciedades. Nunca con más razón puede decirse que la suma no es
-igual á los sumandos.
-
-El «¿Quién vive?» á las puertas de la ciudad le da un acre olor á
-tenerías; el olor que os perseguirá siempre, que sentiréis penetrar
-hasta los huesos, correr por las venas.
-
-Figuras y grupos interesantes restablecen pronto la atención
-desilusionada. Un negro enano, con grandes anillos en las orejas,
-loquea en la plaza. Es el _Garibaldi_ de Tetuán. Pasa un aguador,
-vestido de los más pintorescos harapos que puede imaginarse. Toca
-su cabeza con un canastillo de mimbres. Sólo nosotros le miramos
-sorprendidos. El ni siquiera se sorprende de nuestra extrañeza.
-
-
-Visitamos al nuevo bajá, recién llegado á Tetuán. Es mulato, de
-arrogante figura y noble porte. Viste como un moro de romance: de sedas
-sutiles como gasas, una túnica azul muy pálido, y sobre ella otra
-blanca, y sobre todo ello un ropón también blanco y transparente. Nos
-ofrece el té á la morisca. Sonríe y se lleva la mano al corazón.
-
-El cónsul me presenta. Tiene una frase amable, que pudiera envidiar
-cualquiera de nuestros hombres públicos: Las ciencias y las artes hacen
-grandes á las naciones.
-
-Las casas de los moros acomodados presentan graciosos contrastes.
-Patios y salas á lo morisco, y, entre todo, lámparas de comedor,
-procedentes de cualquier bazar europeo; cómodas dignas de la calle de
-los Estudios, espejos de cafetín, floreros y baratijas de baratillo.
-
-En la casa de un rico moro, sobre una cómoda se ostentaban dos floreros
-de altar entre candeleros de la misma especie. Parecía dispuesto para
-las Flores de Mayo ó para una devota novena casera. No falta el álbum
-de retratos con música y profusión de relojes sin mérito alguno.
-
-En el patio de un moro poeta, un patio todo recogimiento, todo poesía,
-junto á una fuente de preciosos azulejos veíase un armario chinero, y,
-al través de sus cristales, como preciosidades de vitrina, un frasco
-de Odol. ¡Buen reclamo! Otros cachivaches, y... ¡oh, civilización!,
-verdadero símbolo de la penetración pacífica, un instrumento... ¿Cómo
-nombrarlo? Una soberbia lavativa, en fin, inglesa, de llave.
-
-Este poeta, famoso entre los suyos, escribió en el álbum de uno de mis
-acompañantes unos versos en árabe. Traducidos, decían así: «Cuántas
-veces amamos á la ciudad, aunque sepamos que no es la mejor, ni su
-cielo el más azul, ni buena el agua de sus manantiales... Pero ¡es la
-Patria!»
-
-Yo no sé si el poeta moro escribiría con intención y á la nuestra,
-estos versos. En su fisonomía inteligente la ancianidad sonreía con
-maliciosa resignación.
-
-
-
-
-XXXVI[1]
-
- [1] Discurso leído en la fiesta que dió el _Mundo Gráfico_ á
- beneficio de los soldados heridos en campaña.
-
-
- Señoras y señores:
-
-Si yo creyera que habíais tomado en serio el anuncio de esta, que
-mal puede llamarse conferencia, ni lección, ni disertación, y no ha
-de ser más que una charla veraniega, apropiada al lugar y al tiempo,
-no sabría cómo disculparme antes de empezar, ni cómo pediros perdón
-al haber terminado sin deciros cosa de provecho. ¡Ahí es nada! ¡El
-arte de escribir! Toda una vida de escritor sólo puede mostrarnos las
-dificultades de ese arte, que ni se aprende ni se enseña, por lo menos
-con reglas fijas.
-
-Cuentan de un señorón adinerado, que al recibir en su casa á un
-glorioso poeta, con esa osadía que da el dinero, le preguntó:
-«Dígame usted: ¿Es muy difícil ser poeta?» Y el poeta le contestó
-sencillamente: «¡Oh, señor! O es muy fácil ó es imposible.»
-
-De todo arte, del arte de escribir, por lo tanto, puede asegurarse lo
-mismo. O es muy fácil ó es imposible.
-
-¿Quiere esto decir que el estudio no sirva de nada, que el arte sea un
-don ajeno á todo esfuerzo, á toda voluntad; que el verdadero artista
-sea inconsciente y en su obra se limite á ser instrumento, poco menos
-material que los materiales, y como dice la Escritura: «La voz sea de
-Jacob; pero la mano de Esaú»?
-
-Cierto que, sin ser fatalistas, es preciso creer en una predestinación.
-Basta leer la vida de los grandes hombres de la Humanidad, basta con
-observar nuestra propia vida para comprender cómo hay en toda criatura
-una predisposición natural que le inclina, sin forzarle, como dicen los
-teólogos, hacia una dirección espiritual determinada, y cómo hasta los
-sucesos de nuestra vida que más parecen apartarnos de nuestro camino,
-al fin vienen á ser como atajos de ventaja, y sin ellos veríamos que
-algo faltaba á nuestra vida y no hubiéramos llegado tan seguros y tan
-experimentados al derechero camino de nuestro propósito.
-
-Sin esta inclinación natural, sin esta predestinación, ¿comprenderíamos
-el ejercicio de algunas profesiones necesarias á la soberana armonía
-del mundo? Si por libre elección procediéramos, todos elegiríamos las
-profesiones más brillantes.
-
-Ved una orquesta, por ejemplo; todos comprenderéis que haya quien
-sea director, hasta violín, lleguemos hasta el clarinete; ¡pero el
-bombo y los platillos!, ¿quien comprende que puedan tocarse sin una
-predestinación irresistible? Y no obstante, como es preciso que haya
-bombo y platillos para el perfecto conjunto instrumental, admiremos la
-sabiduría infinita que no inclinó á todos los hombres al violín ó la
-batuta. ¡Y desgraciados los pueblos en que todos quieren ser directores
-de orquesta!
-
-Que sobre la natural predisposición es preciso el estudio, ¿quién lo
-duda? No creáis nunca en eso que llaman inspiración. Hay artistas
-que prefieren pasar por geniales á pasar por estudiosos. Quieren dar
-á sus obras la importancia de lo sobrenatural: «Yo no he estudiado
-nada--afirman;--yo no sé cómo escribo, yo no sé cómo pinto...» No lo
-creáis; son coqueterías de artista. Alguien dijo que el genio era una
-gran paciencia; yo me atrevería á decir que el genio es siempre el
-premio de un gran trabajo.
-
-Ahora que, el trabajo del artista, es muchas veces lo más parecido á la
-holganza. El artista pasea, el artista está tumbado, el artista fuma
-ó saborea una taza de café; el artista, al parecer, no hace nada. Los
-que andan como azacanes por la vida en trabajos de actividad material,
-pasan por delante de él y sonríen despectivos: ¡Que buena vida! El
-artista, tal vez pudoroso, ¿como convencerá al afanado de que aquel su
-holgar es trabajo contra la vulgar opinión?--¿No se hace nada?--¡Phs!
-Ya lo ve usted; nada.--Pero en esos aparentes ocios fueron engendradas
-las grandes obras del espíritu; porque todo es trabajo para el artista,
-siempre en actividad su conciencia, siempre al atisbo su percepción,
-siempre vibrantes sus nervios... tan vibrantes, que muchas veces saltan
-y se quiebran y en vez del bien templado acorde y la dulce armonía,
-es el desgarrado desconcierto de la locura ó es el silencio pavoroso
-de la muerte. ¡El arte de escribir! El más perfecto sería el que
-llegara á comunicar esa exaltación de nuestro espíritu sin necesidad de
-expresarnos con palabras.
-
-Escribir es una limitación, como lo es toda obra, como lo es todo lo
-creado. Sí; la creación es una resta del infinito; como toda obra es
-una resta del espíritu creador del artista. Por eso, lo mejor de una
-obra no es lo que está en ella, sino lo que de ella se escapa para ir á
-sumarse al espíritu infinito.
-
-Ved, pues, si es difícil espiritualizar materializando. Y eso es la
-obra del escritor y eso es la creación. Somos los hombres como vasos
-en que fué recogida un poco de agua de un mar espiritual infinito. El
-mar se ignoraba en su infinidad y quiso conocerse, ganar conciencia
-así limitado. Nuestra labor espiritual no es otra cosa: reintegrar una
-conciencia á lo infinito inconsciente.
-
-A pesar mío, he hablado demasiado en serio. La ocasión que aquí me
-trajo á interrumpir por unos instantes el grato esparcimiento de esta
-noche, era para mí seguridad de vuestra benevolencia.
-
-Yo sí quisiera, en esta noche, poseer absoluto dominio del arte de
-escribir para unir todos los corazones españoles en un solo sentimiento
-de amor á nuestros hermanos. El nos juntó aquí esta noche, y por la
-expresión de este material sentimiento hasta sería ofensa daros las
-gracias.
-
-Esperemos que esta fiesta de amor sea el precedente de otras muchas
-en este verano en San Sebastián, en las playas y balnearios donde
-la gente adinerada se esparce y se divierte. Olvidarnos de los que
-luchan y mueren por España, sería criminal. Cuando allí se cumplen
-deberes penosos, ¿olvidaremos nosotros los más fáciles? Ved que para
-el triunfo glorioso de España en tan difícil empresa, si mucho importa
-que nosotros confiemos en los que allá combaten, importa más que ellos
-confíen en los que aquí quedamos. Al ¡alerta! de aquellos campamentos
-en tierra extraña ha de responder el ¡alerta está! de la tierra
-española. Sólo así comprenderán nuestros hermanos que donde ellos están
-está con ellos toda España.
-
-
-
-
-XXXVII[2]
-
- [2] Leído en la ciudad de Valladolid en una fiesta de los
- pájaros.
-
-
-Si esta fiesta, queridos niños míos, solo significase una lección
-aprendida en la escuela, poco significaría en verdad. No aprendida
-por vuestra inteligencia, prendida en vuestro corazón la quisiera yo
-para siempre; no por razonamientos de necesaria cultura y menos de
-provechosa utilidad, sino por sentimiento muy íntimo, muy hondo, por
-efusión de simpatía, por amor, en una palabra: aquella misma llamarada
-de amor en que se ardía el corazón de San Francisco, el serafín de
-Asís, cuando cantaba á todas las criaturas de Dios como á hermanos:
-Hermano sol, hermana agua, hermano lobo, hasta la hermana muerte; el
-mismo amor que se eleva en aquella sublime plegaria del Buda: ¡Dios
-mío, evitad el dolor á cuanto existe!
-
-Si esta fiesta solo significa una pública exhibición, algo como un
-examen bien preparado de una asignatura, nada valdría, os digo.
-No valdría más que esas ruidosas hazañas guerreras de tambores y
-trompetería, que con ser mucho en la historia de los pueblos son muy
-poco en su vida. Los héroes de la vida son muy otros que los reyes y
-los guerreros de la Historia; son los trabajadores del telar, de la
-aguja, los inventores humildes, que ni un nombre dejaron.
-
-Si hoy diéseis suelta á estos pajarillos y mañana en casa atormentárais
-al gato y al perro, y al otro día en el jardín ó en el campo, os
-dedicárais á sorprender nidos y á destrozar árboles y flores, ¿qué
-valdría esta fiesta?
-
-No es que yo desconfíe de vosotros, queridos niños; aunque muy graves
-sabios aseguran que sois de mala condición por lo general, esos
-sabios no os conocen bien, porque sólo os han estudiado como hombres
-de ciencia, y á vosotros hay que estudiaros con el corazón. Yo sé
-que los buenos sentimientos son naturales en vosotros, que vuestro
-corazón está siempre abierto á la generosidad, que en vuestro espíritu
-alienta la más clara idea de justicia; pero sé también que los hombres,
-cuando no con palabras y obras, con obras que desmienten á cada paso
-sus palabras, os enseñan muy pronto la mentira, la crueldad, la
-desconfianza. Y no sé yo qué sea peor, si malas palabras y malas obras
-de acuerdo, ó buenas palabras en contradicción con las malas obras; aun
-es más perturbador, más dañoso este desacuerdo.
-
-¿Qué importa que digamos al niño: no se debe mentir nunca, si el niño
-ve y observa y comprende que nosotros mentimos siempre que nos conviene
-y á él mismo le engañamos muchas veces por comodidad nuestra?
-
-¿Qué importa que le digamos: hay que ser afable con todo el mundo, si
-él nos ve descompuestos y groseros con los criados, con la familia,
-con él mismo, con enojo desproporcionado, más cuando una travesura
-suya inocente nos molesta que cuando una verdadera manifestación de
-peligrosa maldad no llega á molestarnos?
-
-¿Y creéis que los niños no se percatan muy pronto de todas estas
-contradicciones nuestras? ¿Creeis que todo ello no va labrando en su
-espíritu recelos, hipocresía y rencores?
-
-Por todo esto me atrevo yo á dudar de la eficacia de esta fiesta. Si
-hoy los niños dan suelta á los pájaros y mañana los padres van á los
-toros, ¿á qué lección se inclinará su espíritu?
-
-Palabras buenas nos llegan de todas partes; pero ¿de dónde vendrá el
-ejemplo? Y en la educación sólo el ejemplo es eficaz y sólo él tiene
-virtud de imprimir bueno ó malo en las almas.
-
-Ya lo dijo San Juan de la Cruz: más vale predicador de pocas letras,
-pero de ejemplares costumbres, que muy sabio en letras humanas y
-divinas y de mal arreglada conducta.
-
-No lo que nos dijeron padres y maestros, lo que en ellos vimos es lo
-que quedó para siempre grabado en nuestra inteligencia y en nuestro
-corazón. Por eso la escuela sin la cooperación del hogar nada valdría:
-casa y escuela ha de ser como un solo templo con un solo culto: el alma
-del niño.
-
-Con palabras y con ejemplos es preciso educar la sensibilidad del
-niño, despertar su simpatía por cuanto existe y vive á su alrededor.
-Los españoles carecemos de ese precioso don de la simpatía, que es
-comprenderlo y amarlo todo. Si en lo geográfico somos una península, en
-lo espiritual somos un archipiélago. Separados unos de otros como islas
-espirituales. Somos hoscos y duros, y toda la vida española adolece de
-esta sequedad de nuestro espíritu.
-
-Somos pobres y nuestra vida es dura; como la vida es cruel con
-nosotros, nosotros somos también duros y crueles. Y es que cuando somos
-crueles con los demás, es que alguien fué antes cruel con nosotros.
-Sólo muy altos y nobles espíritus saben volver el dolor en bondad y en
-dulzura.
-
-La historia nos lo dice: los reyes que dejaron nombres de sanguinarios
-y de crueles, fueron los que antes de reinar tuvieron que soportar
-penurias y afrentas: tal fué el caso de Nerón en Roma, de Don Pedro
-llamado el Cruel en España. En cambio, los que se criaron entre
-halagos y blanduras, sin que nadie les afrentara ni persiguiera,
-fueron de condición apacible y magnánima: tales San Luis de Francia
-y San Fernando de España, educados por aquellas dos nobles reinas de
-Castilla, Doña Blanca y Doña Berenguela, de eterno ejemplo como madres
-y reinas.
-
-Yo sé que muchos son en España los que en nombre de un mal entendido
-casticismo preconizan esta dureza nuestra como una preciosa virtud.
-Juzgan que si fuéramos blandos de condición, acaso perderíamos en
-virilidad. Nunca fueron á mi entender muy varoniles virtudes la
-crueldad y la destemplanza. Mejor sienta al varón fuerte la noble
-continencia y la apacible gravedad. Ni la dulzura de costumbres
-debilita á los pueblos, antes por ser más amable la vida será en ellos
-también más firme el amor patrio.
-
-De los descontentos y los mal hallados salen los traidores y los malos
-patriotas, y en verdad que gran virtud es preciso para amar lo que no
-es amable.
-
-Una patria en que todos fueran dichosos, ¿cómo no había de defenderse
-con mayor entusiasmo que una patria en que nadie se hallara á gusto?
-
-Meditad sobre la significación de esta fiesta. Al llegar á un pueblo no
-hay que conocer á sus sabios, ni á sus artistas, ni su riqueza, ni su
-poderío para apreciar su grado de educación y de bienestar; basta con
-muy poco. Pueblo en que veáis que los pájaros no huyen espantados al
-acercarse un niño; pueblo en que veáis que los gatos, esos mansos gatos
-que se tienden al sol en las puertas de calle, no huyen como escaldados
-y escarmentados cuando niños y mozalbetes se les acercan; pueblo en
-que sobre las más pobres tapias se alza la frescura frondosa de unos
-árboles y en las ventanas sonríen como saludo de paz las macetas
-floridas, bien cuidadas, como á caricias de manos de mujer, bien puede
-asegurarse que es un pueblo culto, de dulces costumbres, un pueblo
-dichoso.
-
-Queridos niños, vosotros sois el sol de mañana: que ese sol brille más
-glorioso en nuestro cielo que aquel otro de nuestras grandezas, cuando
-el sol no se ocultaba nunca en los dominios de España.
-
-
-
-
-XXXVIII[3]
-
- [3] Leído en una función á beneficio del Montepío para médicos.
-
-
-Para mostrarnos cómo no puede haber paz en el alma de los malvados,
-como aun al verlos triunfantes y en apariencia dichosos, no por eso
-debemos desconfiar de la eterna justicia, dice un Santo Padre de la
-Iglesia: «En la conciencia del malvado hay siempre algo que tiembla».
-Sí, es verdad...; pero también para los buenos, para los justos hay
-algo que tiembla siempre. Ved; es un día feliz en la familia, tal vez
-se celebra un santo, una fecha venturosa, más unidos que nunca los
-corazones, padres, hijos, allegados... todos respiran esa confianza
-mutua, ese enlace de unas almas con otras, probadas en alegrías y
-dolores compartidos á todas horas... el corazón de cada uno engrana
-en el corazón de los otros, como una piedra en sólido edificio... el
-edificio familiar; ¡la familia! Nuestro pequeño mundo, en que nunca
-pesa sobre nosotros la angustia de sentirnos abandonados, como Robinsón
-en su isla, ni la tristeza de sentirnos perdidos, dispersos en la
-multitud del mundo grande, indiferente, hostil, acaso... Es la hora de
-la comida; la familia modesta, parte de su pan de comunión, bendito por
-el trabajo honrado. En el silencio hay más efusiva cordialidad que en
-las palabras. Los pequeños ríen alborozados.
-
-Los padres sin mirarse se miran en sus hijos... De pronto la mirada
-del padre se nubla de tristeza, un pensamiento triste ha pasado por
-su frente, ha estrujado su corazón. Sí, también en el alma de los
-buenos hay algo que tiembla, como en el alma de los malvados. El amor
-de los suyos. Si yo me muero, ha pensado el padre, ¿qué será de estos
-hijos? ¿Quién podrá darles esta alegría de ahora? Y en la desolación
-de su alma, los ve con hambre, con frío, como esas criaturas de la
-calle que estremecieron tantas veces su corazón de padre, tanto de
-compasión por ellos como de egoísmo por los suyos... las criaturas
-que piden limosna, que venden periódicos, la mozuela desvergonzada,
-víctima de hombres soeces... el ladronzuelo conducido entre guardias á
-empellones... Todo eso puede ser de sus hijos, de aquellas criaturas
-que ahora son tan felices con tan poco, con la alegría de estar juntos,
-de compartir con amor aquella comida de bendición... alegrada por
-alguna golosina de extraordinario... Y el padre tiembla y palidece, y
-cuanto más ríen los hijos más le cuesta contener el llanto que desborda
-en su corazón.
-
---¿Qué te pasa?--le pregunta la esposa, que advirtió pronto la cerrazón
-de su alma.
-
---Nada, mujer. ¿Qué quieres que me pase?
-
-Pero ella lo sabe, porque también ha pensado lo mismo muchas veces...
-sólo que la mujer, cuando piensa en la muerte, piensa en Dios antes,
-y ella está segura, porque así se lo ha pedido á Dios muchas veces...
-de que el padre no les faltará nunca, porque ella le pide á Dios todos
-los días que de morirse alguno sea ella... ¡Yo no les hago tanta falta!
-Sólo las madres saben ofrecer así su vida en el recogimiento de sus
-rezos, sólo ella, por amor á sus hijos, llega á creer que no les hacen
-tanta falta en el mundo como los padres...
-
-¡Bendita institución esta, que para socorro de viudas y huérfanos de
-médicos algún consuelo será en la vida de los que apenas logran con
-su trabajo la seguridad del día de hoy, siempre angustiada por la
-incertidumbre del mañana!
-
-Penosa profesión es siempre la medicina, aun para los que logran
-cumplida recompensa. No se comprende sin vocación tan decidida como
-la del sacerdocio. Consagrarse al dolor... luchar contra la muerte...
-enemigo que cuando huye parece que no hubo mérito en vencerle, y cuando
-se vence siempre deja lugar á la sospecha de que faltó el acierto en
-combatirle.
-
-Juzga la vulgar opinión que los médicos, en fuerza de frecuentar el
-dolor, tienen embotada la sensibilidad... A pocos médicos han conocido
-en la intimidad los que así juzgan. Yo sé de médicos que han llorado
-por muchos niños las lágrimas que no lloraba alguna madre indigna
-de serlo; yo sé de algunos médicos que han salvado con abnegación
-á muchos enfermos del abandono de familias despreocupadas, yo sé de
-muchos médicos que han muerto sin enfermedad, sin saber de qué... del
-corazón, certificaba otro médico, más bien por convencimiento íntimo
-que por diagnóstico seguro... Lo que sucede es que el médico, cuando
-nadie ve llegar á la muerte, cuando todos sonríen á su alrededor
-confiados, es el único que no puede llorar todavía, y cuando todos
-lloran porque la ven llegar implacable, es el único que ha de sonreir
-hasta el supremo instante... interponiéndose con fingida calma entre
-los ojos espantados del moribundo y la negrura insondable de la muerte.
-
-Pues estos hombres que pasan sonrientes como la esperanza, entre todos
-los dolores y males de la tierra no pensaron apenas en el dolor de los
-suyos. Ellos que saben como nadie, que esa crueldad del sentimiento
-egoísta, cuando al llorar la pérdida de un ser querido hace pensar con
-animal instinto:
-
-¡En qué situación hemos quedado! Ellos que saben la brutalidad de
-la frase: El muerto se lleva la llave de la despensa. Realidad más
-descarnada que la misma muerte, consideración brutal que parece
-como si rebajara el sentimiento del alma al grito de la animalidad;
-ellos no habían pensado nunca en los suyos para evitarles este dolor
-vergonzoso...
-
-Pues es preciso que, unidos todos, los predilectos de la ciencia y
-de la fortuna con los humildes sea desde hoy tranquilidad de todos y
-honra de la clase el que vuestras esposas, vuestros hijos, no tengan
-que añadir á un dolor del alma el dolor del hambre. Que el padre
-trabajador y honrado no se lleve al morir la llave de la despensa. Que
-esas palabras crueles, sólo justificadas por la crueldad de la vida, no
-vuelvan á oirse en duelos familiares.
-
-Es mala disculpa de nuestra indiferencia ante los males exclamar
-resignados: ¡La vida es así! ¡Cosas de la vida!
-
-Hay un espíritu en nosotros que nada valdría si no fuera capaz de
-sobreponerse á los males del mundo.
-
-Tened en cuenta que la mayor seguridad de que hay una Justicia y una
-Bondad infinitas está en que nuestro espíritu las comprenda y las
-desea, y que en nosotros hay poder para realizarlas, poder que Dios
-bendice desde el cielo, cuando cantan sus ángeles: «Paz en la tierra á
-los hombres de buena voluntad».
-
-
-
-
-XXXIX[4]
-
- [4] Discurso de D. Jacinto Benavente. 11 de Mayo de 1911. En
- los Juegos Florales de Badajoz.
-
-
- Señoras y señores:
-
-Fuera descortesía solicitar vuestra benevolencia. Al haberme designado
-para ocupar este puesto de honor, ya os anticipasteis á ofrecerme algo
-más: un cariño, al que sabré corresponder con toda la gratitud de
-mi alma, y una admiración, á la que ya no puedo aseguraros si sabré
-corresponder del mismo modo. Y, no por vanidad propia, creedme, para
-contento vuestro, hoy más que nunca quisiera corresponder á ella. Mas
-si en algo habíais de ser defraudados, antes prefiero que lo seáis
-por mi entendimiento que por mi corazón. Si el verdadero cariño es
-el que más perdona, y el más verdadero el que ni aun se cree en el
-caso de perdonar, porque ni advierte si hubo falta, mayor será mi
-agradecimiento cuanto más crea yo en conciencia que mucho habéis
-tenido que perdonarme; como perdona el noble, por natural nobleza,
-sin darme á entender siquiera cuanto habéis tenido que perdonar. En
-ocasiones como esta, os sentisteis entusiasmados y conmovidos por
-la palabra de elocuentes oradores; la palabra vibrante, con todo el
-calor del sentimiento, con toda la gracia de la espontaneidad. Hoy la
-palabra escrita llegará á vosotros apagada y descolorida. Hay de la
-elocuencia del orador, corriente de agua saltadora y libre, á estas
-mansas aguas aprisionadas, de la palabra escrita, la diferencia que
-hay, entre enamorados, de la declaración de amor trémula, que va de
-la boca al oído, mejor diré, de boca á boca, á la carta en que el
-amor se declara, con palabras muy comedidas, muy respetuosas, porque
-no están delante, al escribirlas, los ojos que niegan ó conceden
-licencia para mayor atrevimiento. Y, menos mal, si aunque cortés y
-fría, aun indica, por su misma timidez, la verdad del sentimiento,
-peor, si con frialdades retóricas, que quieren parecer apasionadas,
-dice bien claro que fué copiada de alguna novela ó más vulgarmente del
-secretario de los amantes. Yo no soy orador, ni soy elocuente. Aquí me
-tenéis con mi carta de enamorado tímido. Las hermosas jóvenes que me
-escuchan comprenderán mejor que nadie la verdad de esta comparación
-entre oradores y escritores. Habéis tenido novios orales y escritos.
-Porque habréis tenido más de un novio. No temáis que descubra aquí
-vuestro secreto. Las mamás no escuchan. Las mamás no escuchan nunca;
-sólo miran. ¿No lo habéis observado? Al despedirse algún rendido
-galán de ingeniosa charla, cuando las jóvenes encantadas dicen: ¡Es
-muy simpático!, cómo las mamás solo advierten: lleva muy rozados los
-puños ó tuerce los tacones. Es que las jóvenes escuchan hasta con los
-ojos; las mamás no escuchan, miran siempre, hasta cuando parece que
-leen un periódico ó que duermen. Y ¡qué bien hacen en mirar mientras
-escucháis vosotras! Porque su triste experiencia ve más lejos, porque
-el matrimonio de mañana y la vida de todos los días, tienen más
-relación con los puños rozados y los tacones torcidos que con las
-palabras seductoras, eterna letra sin sentido, de esa divina música
-del amor, con que la vida se burla eternamente, sin vencerlos nunca,
-del eterno dolor y de la eterna muerte. Pensaréis: ya pareció el
-escéptico, el ironista. Mal sientan ironías y escepticismo en fiesta de
-amor y poesía. Pero el escepticismo no es negación absoluta, es duda y
-nadie duda de una verdad aparente, si no lleva en lo más profundo de
-su alma el sentimiento íntimo, la limpia imagen de la verdad verdadera
-y con ella de lo que es bueno, y es bello, y es justo, y es noble, y
-es grande. El escepticismo es comparación y, naturalmente, todos los
-que quieren engañarnos quisieran que no hubiera comparaciones, que no
-fuéramos escépticos. Ya lo creo... ¡Qué ganga para los falsificadores
-de moneda si no hubiera moneda legítima para confrontarla...! Nunca
-veréis que el verdadero creyente se escandalice porque haya quien
-no crea santidad la hipocresía de muchos devotos por conveniencia.
-Nunca veréis que la verdadera caridad se alarme porque no tomemos en
-serio esas funciones y esas rifas benéficas organizadas por alguna
-Junta de señoras aristocráticas; esa caridad que no cuesta mayor
-sacrificio que enviar unas circulares á los amigos, lucir un lindo
-traje y leer después la revista de algún cronista de salones--acaso
-éste sea el mayor sacrificio--donde á vuelta de adjetivarlas á todas
-muy primorosamente, el propio cronista, con guante blanco y llave
-de aluminio, les abre de par en par las puertas del cielo. Pues á
-no creer en cosas como éstas se llama escepticismo. En cuanto á la
-ironía ¿qué es la ironía sino la bondad en la indignación? Vamos á
-indignarnos y nos entristecemos tanto que acabamos por compadecer y ni
-queremos entristecer compadecidos. Y así es la ironía... una tristeza
-que no quiere llorar... y sonríe... porque compadece y perdona. El
-escepticismo y la ironía son alas también del ideal, que, si no sirven
-para elevarnos á grandes alturas, como la fe y el entusiasmo, sirven
-para no tocar demasiado bajo en la tierra cuando á la realidad hemos
-de acercarnos. Pero, ¡no creer en nada! Eso sólo es posible cuando
-hemos dejado de creer en nosotros mismos. Cuando nada bueno hallamos
-en nosotros, es cuando podemos decir: todo es malo; porque es nuestra
-alma como nuestros ojos, que al asomarse á otros ojos lo primero que en
-ellos vemos es nuestra propia imagen... Pero el bien existe mientras
-el sentimiento del bien esté en nosotros, aunque no seamos capaces
-de realizarlo por imperfección de nuestra voluntad. El amor existe
-mientras seamos capaces de amar, aunque nadie nos ame. La verdad es,
-mientras nuestra razón no llegue á persuadirse de que son verdades,
-todas las mentiras con que nuestros intereses y nuestras pasiones y
-nuestras cobardías procuran engañar á nuestra conciencia. En nosotros
-está nuestra vida y está nuestra muerte y está lo que más importa,
-nuestra eternidad, siempre que nuestra conciencia esté sobre todo. No
-hay que pedir fuera de nosotros mismos esa satisfacción del premio y
-del castigo, buena para desenlazar melodramas y folletines. Ved, en
-las grandes tragedias de Shakespeare, la más amplia concepción de la
-humanidad que produjo el arte. En ellas, como en la vida, el dolor, que
-pudiera parecer castigo, cae por igual sobre los buenos y los malos,
-con más ciega fatalidad que en la tragedia griega. El poeta mismo, tal
-vez espantado de no percibir en la tierra un resplandor de justicia
-divina, llega á exclamar: Como las moscas para los chicuelos traviesos,
-somos los hombres para los dioses; nos matan por divertirse... Pero
-él sabe que sobre el terrible juego de los dioses, si eso fuera, está
-siempre la idea de justicia en nuestra conciencia, más alta que los
-mismos dioses. Cuando envueltos en la misma trama de maldades mueren
-con muerte violenta el infame Yago, el apasionado Otelo, Desdémona
-sin culpa; aunque la fatalidad del destino sea para los tres dolor
-y muerte, ¿no es verdad que nuestra conciencia basta para decirnos,
-aunque el poeta no lo diga, que es infierno y condenación la muerte
-para Yago, el que solo vivió para su egoísmo, y es muerte animal,
-muerte de fiera, la de Otelo, el que amaba mucho pero no amaba bien,
-porque sólo amó por instinto, y es gloriosa la muerte de Desdémona, la
-inocente, la que culpada no supo hallar más que sencillas disculpas
-porque las razones de la virtud son sencillas siempre? Y de los
-tres, aunque solo Yago, por crueldad del poeta, hubiera sobrevivido y
-triunfado de todos... ¿Quién quisiera ser Yago? No hay víctima inocente
-que quiera cambiarse al sucumbir por su verdugo triunfante. El que hace
-bien ni sabe decir por qué lo hace; el que hace mal, ved cómo busca
-explicación á su conducta; más que convencernos necesita convencerse
-á sí mismo de que hizo bien, tan cierto está de que hizo mal. Y es
-que toda la maldad de los malos quizás llegara á suprimir el bien
-sobre la tierra, pero no la justicia. Cuando todos los buenos fueran
-desdichados, no habría un solo malvado que fuera dichoso. El mundo
-moral está regido por rigurosas leyes mercantiles; todo valor recibido
-representa el mismo valor abonado. Tal vez recibimos mal por bien, bien
-por mal de quien no lo esperábamos. Es que el bien y el mal que hicimos
-son créditos transferibles; cobramos ó pagamos unos por otros, pero al
-cabo de cierto tiempo todo está satisfecho. Vuelve el mal al mal, el
-bien al bien; la moneda tal vez es distinta, el valor es el mismo. El
-malvado parece hombre dichoso, está alegre... No os engañéis. Impunes
-todos sus delitos que _escaparon_ á las leyes humanas, absuelto por
-todas las indulgencias, ó descreído de la justicia de los hombres como
-de la justicia de Dios, sin temor á nada ni á nadie, hay siempre en el
-fondo algo que tiembla... En la mayor tristeza del justo, abrumado de
-todos los males, sobre todas las negruras que pudieran obscurecer su
-conciencia, hay siempre una serenidad de cielo, que ya sería el cielo
-aunque otro cielo no existiera... Es tan mezquina nuestra idea de la
-eternidad, que no podemos concebirla sin que de ella forme parte lo
-que más nuestro nos parece, por sentirlo más cerca de nosotros. Esto
-es, nosotros mismos; esta mezquindad, esta limitación que es nuestra
-persona, un nombre propio, una percepción reducida en una reducción
-del tiempo y del espacio. Esperamos que la otra vida sea... casi como
-esta vida, otra vez nuestra vida; un lugar de reunión en que hemos
-de saludar á la familia y á los amigos por sus nombres y aun hemos
-de continuar murmurando de sus asuntos y preocupándonos por nuestros
-negocios. ¿Qué eternidad sería esta? Eternidad es no saber de nosotros
-mismos; porque la eternidad no es material ganancia. La riqueza de
-nuestra vida no será lo que hayamos atesorado, sino lo que hayamos
-repartido. Vivirá de nosotros lo que de nosotros hayamos dado; más
-se encontrará de nosotros cuanto más hayamos perdido. Y ¿cómo hemos
-de entregarnos, cómo hemos de perdernos? ¿Dónde hallaremos nuestra
-eternidad, que por serlo del todo, ni podremos decir que es nuestra?
-En el amor y solo por el amor. Religión, Ciencia y Poesía; los tres
-más claros luminares de nuestro espíritu, nos esclarecen el camino del
-Bien, de la Verdad, de la Belleza, que es el camino de la eternidad del
-espíritu. Amar inmensamente, amar infinitamente: ascender por escala
-de amor desde el instinto á la inteligencia, de la inteligencia á la
-divinidad. Hablemos sólo de la poesía... Sabio es el lema tradicional
-de su torneo: Fe, Patria, Amor. Amor todo. Amor, primero instinto;
-forma ya menos egoísta del instinto de conservación, del miedo á la
-muerte, de su instintivo horror en toda criatura... Siente el hombre
-que ha de morir y siente la necesidad de prolongar su existencia
-en la prole, carne de su carne, vida de su vida. El amor es todavía
-instinto... Después, siente que la conservación de la prole le impone
-sacrificios, ha de defender á sus hijos, ha de cuidarlos... Empieza el
-deber. Este deber se limita á la familia, todo lo más á la tribu... los
-otros hombres son... el enemigo, el extraño... Pero el estado de lucha
-no puede ser constante... Se pacta con la tribu vecina, tal vez para
-combatir contra otra tribu más fuerte, tal vez porque la paz permita
-el trabajo del campo, la quietud doméstica. Empieza la amistad. El
-hombre, por su propio interés, se desinteresa ya en algo de sí propio
-y de los suyos. Y al acercarse al extraño, que fué su enemigo, tal vez
-se encuentra en él, porque el extraño también tiene hijos, también los
-cuida y los defiende. Y empieza la simpatía, y tras la simpatía, que es
-amor, la inteligencia. Sí; tan una es la inteligencia con el corazón
-que no podremos nunca entender lo que no hemos sentido. Una vida de
-estudios y de meditaciones no dará tanta luz á nuestra inteligencia
-como una hora de amor. Cuántas veces nos sucede sentir por alguien una
-antipatía invencible. Fulano es un ser odioso, insoportable; le oímos
-hablar y sentimos la necesidad de llevarle la contraria, por poco le
-mataríamos. Y aquel hombre odioso, antipático, llega un día á nosotros
-con cara triste; habla de sus penas, tal vez perdió á su madre, tal
-vez á su hijo, tal vez fué víctima de una crueldad, de una injusticia
-de los hombres. Ya le escuchamos conmovidos; aquel hombre es un hombre
-como nosotros, aquella pena ha sido nuestra alguna vez, puede volver
-á serlo, no es una pena extraña, es una pena de nuestro prójimo. Ya
-no parece aquel hombre tan odioso ni tan antipático, ya es nuestro
-odio lo que nos parece injustificado. Y así todo se entiende cuando la
-simpatía nos acerca... La virtud y sus más altos heroísmos, como el
-vicio y el crimen. Hay en todo ello algo humano que puede ser también
-nuestro. Para el amor no hay nada extraño ni nada incomprensible. Yo
-he oído á una desdichada mujer, amante de un verdadero monstruo, un
-criminal rematado de presidio: Me dicen todos por qué quiero á este
-hombre tan malo; pues porque para mí no lo es, y si es malo para
-todos y para mí no, señal de que á mí me quiere más que á nadie en el
-mundo. Y era verdad, solo que ella equivocaba la razón de su cariño;
-porque aquel hombre también era malo para ella, pero era ella quien le
-quería más que nadie en el mundo, y aquel amor de mujer era bastante
-para vestir de luz el alma del criminal, como de luz resplandecían las
-llagas de los leprosos al posarse en ellas las manos de azucena de la
-Santa Reina Isabel de Hungría. Milagros del amor, acaricie leprosos
-ó criminales; milagros del amor, sobre todas las miserias del alma.
-Nunca tuvo más hermoso gesto el Cid Castellano, que al tender la
-mano sin guantelete al lazarino hundido en el fangal. Como esa mano
-entonces y tantas manos de mujeres divinas y de santos gloriosos,
-fueron las que vistieron en la Edad Media las armaduras de sayales,
-los sayales de armaduras, en aquella empresa de bárbara grandeza, que
-fueron las cruzadas y el incesante guerrear de los cristianos contra
-los infieles. Y ved también cómo lo que empezó en odio y en guerra,
-fué origen de civilización y de tolerancia, que si el Occidente y el
-Oriente guerrearon, también se conocieron y también llegaron á amarse
-y los poetas cristianos cantaron gentilezas y amores y bizarrías de
-los infieles, y los poetas orientales hazañas milagrosas, noblezas de
-corazón de los cristianos. Y sobre el sentimiento de Patria y el de
-Religión, surgió el de Humanidad... Y prendiendo sus alas de luz en el
-espaldar de las corazas, el espíritu alboreaba... Aun alborea. No hay
-que desesperar porque tarde en brillar el día. ¿Qué importa la tardanza
-de siglos en las auroras del Espíritu si amanece para la Eternidad? El
-amor á la Patria es primero instinto también, es el amor á la tierra,
-al campo que el hombre labra con su trabajo; la Patria es la parte de
-tierra necesaria á la subsistencia del hombre y de la prole, es el
-terreno en que ha de afirmarse la perpetuidad de la raza. Después van
-despertándose emociones; recuerdos de horas felices, recuerdos de días
-gloriosos. El espíritu de la Patria surge; van quedando más hondas las
-raíces y elevándose más aéreo el ramaje, y en la rama hay flor, y en
-la flor aroma. La Patria va teniendo conciencia y se constituye como
-Estado, que es ya la Patria inteligente. La raza aspira á realizar
-el bien, la justicia. A la venganza se sobrepone la ley y á la ley
-el perdón, que es tal vez la más segura justicia. Por el amor á la
-Patria comprende el hombre como debe respetarse la Patria de otros
-hombres; como por el amor á sus hijos comprendió cómo era respetable
-el amor de otros hombres á los suyos. También en otras Patrias hay
-campos labrados con pena, y hay hogares de amor, y en torno abuelos
-y nietecitos, y recuerdos de días felices y gloriosos, y tierra
-que cubre los restos de muertos llorados. Y la simpatía va de unas
-Patrias á otras, y contra el combate injusto la conciencia universal
-protesta como contra una lucha fratricida. No es decir que toda guerra
-sea injusta. Hay guerras inevitables; cuando una nación, un Estado
-constituído, olvida, egoísta, las relaciones de amor y de justicia
-con otros Estados; cuando un pueblo bárbaro, todavía de instinto,
-opone tenaz resistencia al avance de la civilización, precisa es la
-guerra, como es preciso limpiar de salteadores los caminos. Si por
-ambición personal de un tirano, como Napoleón; si por codicias de una
-oligarquía; si por intereses egoístas de un pueblo entero el camino de
-la civilización se dificulta, deber es de las naciones inteligentes,
-de las que no descendieron de su elevación espiritual, combatir
-contra los merodeadores. La guerra entonces es justa y es legítima,
-como lo fué nuestra guerra de la Independencia, hoy conmemorada entre
-vosotros en una de sus más gloriosas y decisivas batallas, en que
-la conciencia de tres nobles pueblos se unió contra el instinto de
-un gran ambicioso, de quién apenas desaparecido, ya preguntaba el
-poeta: «Fu vera gloria, Ai posteri l'ardua sentenza». La posteridad
-ha sentenciado. Todos los arcos triunfales, todas las columnas, todos
-los monumentos alzados en su honor por el pueblo cuyo nombre usurpó
-para imponer sus ambiciones personales como aspiración nacional, no
-hablan tan alto de justicia como cualquiera de esos humildes campos
-aldeanos, cuyos terruños, nutridos con la sangre de sus labriegos,
-que supieron morir gloriosos sobre la misma tierra que cultivaron
-humildes, levantan las espigas de sus mieses, como si protestaran
-de haber sido pisoteados por el extranjero. Extranjero de espíritu,
-que extranjeros eran también por la Patria y no lo fueron al pelear
-con nosotros en nombre de la justicia y del Derecho atropellados, los
-nobles ejércitos de Inglaterra y de Portugal que en España y por España
-combatieron. Si necesaria es en ocasiones semejantes la solidaridad de
-naciones alejadas por la distancia, unidas sólo por el sentimiento,
-¿qué debemos pensar de esas demencias separatistas que pretenden la
-desunión en un Estado inteligente para volver á la Patria primitiva del
-instinto? ¿Empequeñecer la Patria que antes debe tener por aspiración
-constante destruir fronteras por el amor, que levantarlas por el odio?
-Si una Patria se perdiera y hasta el recuerdo de todas sus tradiciones
-y todas sus glorias, por realizar mejor la justicia al fundirse con
-otras naciones, para constituir un Estado más perfecto, más apto para
-realizar la justicia... bien perdida estaría; nunca había realizado
-mejor el destino de su eternidad. ¿Y qué decir de esos que en nombre
-de la Patria son constantes perturbadores del Estado? ¿Qué les impide
-aportar su concurso inteligente á mejorar lo que sólo por solicitud
-amorosa de todos llegará á ser perfecto? ¡Ah, no están conformes con
-la forma de gobierno! ¿La forma? ¿No les dice bastante esta palabra?
-¿Hay alguna forma de Gobierno en los pueblos modernos civilizados que
-se oponga á la realización de los más altos ideales de justicia? Todo
-será saber imponerlos y por el odio nada se impone. ¡Ah, cuantas de
-esas brillantes inteligencias servirían mejor á la Patria trabajando
-más por ideales de fondo que por ideales de forma! ¿Qué importa el
-metro en que se versifica si la poesía es buena? Cuánto mejor fuera
-que muchos de esos halagadores de instintos despertaran inteligencias
-dormidas, y mejor que á prometer bienaventuranzas que ellos son los
-primeros en saber que no consisten en cambiar de régimen, en vez de
-decir al pueblo mentiras de la República fueran á los palacios á decir
-á los Reyes, cara á cara, sin grosería pero con entereza, verdades
-de la Monarquía... ¡Ah, ese amor á la Patria que lo pide todo de
-los demás y nada ofrece por cuenta propia! El que no lee, pide que
-se estudie; el holgazán, que se trabaje; el falsificador, que no se
-engañe. El padre que no supo educar á sus hijos, se lamenta de la
-falta de escuelas. No: en la escuela, en la Universidad, ilustran los
-maestros, los libros. Educar sólo educan los padres. Y no con palabras
-que se contradicen después en las acciones, sino con ejemplos. Por eso
-son tantos los padres que dicen: Que vayan al colegio estos chicos,
-hay que educarlos. Saben que ellos no los educarían nunca. Y cuando
-no se educa á la Patria en nuestros hijos, cuando nada hacemos por
-ella en nuestra propia casa, queremos que los gobiernos trabajen por
-los que no trabajan, estudien por los que no estudian, piensen por
-los que nunca pensaron, tengan una conciencia que nadie tiene. Nadie
-barre la puerta de su casa y nos quejamos de que la calle esté sucia.
-Pedimos gobiernos inteligentes. ¡Felices los pueblos que pueden ser
-gobernados por tontos! Y ahora, ved otra grave falta de educación. Si
-preguntáis al pueblo para qué sirve el Ejército, os dirá: para hacer la
-guerra. Así lo aprendió, así se lo dijeron. No fuera mejor decirle: el
-Ejército sirve para mantener la paz. El Ejército es la fuerza, sí, pero
-es la fuerza á la orden de la razón y de la justicia. No es amenaza,
-es seguridad. Si le juzgáis improductivo en su acción, no veis que
-es todo vigilancia y la vigilancia no es nunca ociosa aunque parezca
-improductiva. La espada del Ejército, como la espada de la justicia,
-vela sobre vuestros campos, sobre vuestros talleres, sobre vuestros
-amores y vuestros ideales; sobre las codicias de fuera y las traiciones
-de dentro. Desconfiad de los que dicen: ¿para qué tanta fuerza, para
-qué tantas precauciones? El que nada intenta contra la seguridad de
-un domicilio, no se ofende si al llamar á la puerta observa que le
-miran por el ventanillo. Sólo á la gente maleante le parece que sobra
-la policía. Hasta del cielo cristiano, mansión de amor, donde la fe
-del creyente ó la imaginación del poeta asientan todos los ideales de
-perfección, se dice que hay milicias celestiales. Hasta la justicia y
-el amor divino afirman el santo temor de Dios entre espadas flamígeras
-de arcángeles. Aun no ha llegado el día en que la inteligencia sea
-tan natural en los hombres como el instinto, cuando todo instinto
-animal se haya espiritualizado en la conciencia de nuestra eternidad.
-La fe religiosa del hombre es también instinto al despertar. Es anhelo
-angustioso de no morir para siempre. El hombre mira dentro de sí y
-halla una vida interior que es algo que no palpan sus manos, ni ven
-sus ojos: es el pensamiento que vive en todo él y no está en parte
-alguna de su cuerpo. No es el latir de su corazón, ni es el golpear
-de su cerebro, es algo sutil, algo impalpable. Cierra los ojos, y le
-parece que ha muerto al cerrarlos á la visión de cuanto le rodea y su
-pensamiento vive todavía, dormido sueña... No hay duda, el pensamiento
-es la parte inmortal de su ser. Morirá, pero seguirá pensando siempre.
-Y su pensamiento sueña con una eternidad de vida. Vivirá eternamente,
-pero ¿dónde vivirá? Y sus ojos entonces se vuelven adonde el horizonte
-es limitado, al misterio insondable de los cielos donde todo habla
-eternidad. Y allí va su esperanza y allí pone su fe. Después, aquel
-cielo ignorado va poblándose de imágenes ideales. Primero, para el
-hombre de instinto, hay un Dios de venganza; después es un Dios de
-justicia, después un Dios de misericordia, un Dios que por amor se
-hace hombre y siendo todo sabiduría y todo poder, no quiere juzgar á
-los hombres sin haber padecido todo el dolor de la humanidad. Y padece
-como si no supiera. El, que todo lo sabe, que es un Dios quien padece
-y puede sobreponerse al dolor. ¡Hermosa verdad para el creyente!
-¡Hermoso símbolo de la verdad para los descreídos! Al expirar en la
-cruz, al gemir como una pobre criatura humana, ¡Padre mío! ¿por qué
-me has abandonado? Habrá quien dude de que Dios pudiera nunca hacerse
-hombre; no habrá quien dude de que en aquel instante, crucificado por
-amor á todos los dolores de la carne y á todas las tristezas del alma,
-el hombre se hizo Dios. Y nunca alboreó la aurora del espíritu como al
-morir un Dios crucificado, señalando á los hombres el camino de nuestra
-redención y nuestra eternidad. Poetas, reina, damas gentiles, señores
-todos: vuestro corazón sea conmigo, el mío es con vosotros. Nada más.
-
-
-
-
-XL[5]
-
- [5] Leído en la función de despedida de Rosario Pino.
-
-
-Mi vida de autor dramático no podrá recordarse sin recordar á Rosario
-Pino, la intérprete ideal de tantas comedias mías cuando mis comedias
-no le gustaban á nadie más que á mí, al contrario de lo que ahora
-sucede, que á muchos les gustan y á mí no me gustan nada. Y yo estoy
-más triste ahora, que no puedo estar conforme con el aplauso, que
-entonces cuando no sabía estar conforme con las censuras.
-
-Sé que al despedirse Rosario Pino muchas obras mías se despiden
-también; pero no seré yo, por eso, quien entristezca esta despedida.
-¡Despedirnos, caminar, alejarnos... morir... olvidar al fin, que es
-verdadera muerte...! Todo es lo mismo, todo es la vida... y hay que
-afrontarlo cara á cara...
-
-Si fuímos siquiera, ya que no luz de astro esplendoroso, amable luz
-de lámpara familiar; si por algún alma pasamos como una caricia;
-si supimos avivar á nuestro paso la simpatía de otros corazones,
-capaces de sentir como propios toda alegría y toda tristeza humanas...
-al alejarnos--despedida ó muerte--y sustituir la presencia con el
-recuerdo, será como purificarnos, será como desmaterializarnos, será
-un resplandor sin llamarada, será como una diafanidad de gloria... Lo
-mejor de nuestra vida está en el corazón de los que nos aman. Para el
-artista el amor es la admiración, que, como dijo Shelley, la gloria es
-amor disfrazado... Por eso sólo puede decirse que se van ó que mueren
-los que no supieron hacerse amar.
-
-La dulce voz será silencio. Pero ¿qué música valdrá lo que el recuerdo
-de esa voz en nuestras almas? No seré yo quien le salga á usted al paso
-para decirle: No nos deje, que el callar de su voz es como si algo
-también enmudeciera en nosotros... No; que aquí, en nuestro corazón,
-queda para siempre y bastará poner atento el oído al corazón para
-escucharla, como al acercar un caracol nos parece oir como recogidos en
-sus repligues de nácar el oleaje del mar lejano...
-
-No seamos egoístas en nuestra admiración... De una insigne actriz
-francesa se cuenta que en triunfo de teatro exclamaba: ¡Bien me pueden
-aplaudir; les doy mi vida! Usted nos ha dado lo mejor de su vida; justo
-es que nuestra admiración le consienta á usted descanso.
-
-El público no ve, no sabe que cuando á él llega una ráfaga de arte
-puro, esa ráfaga... presupone una tempestad en el alma del artista,
-como el aire apacible que refresca un día ardoroso nos llega tal vez de
-un vendaval remoto que fué desolación y espanto...
-
-Para el artista son las lágrimas crueles, para el espectador las dulces
-lágrimas. Amor y gratitud para el artista que da por bien pagadas sus
-tristezas más hondas con vuestro aplauso.
-
-Rosario Pino no podrá olvidar nunca los aplausos de este público suyo:
-su recuerdo será quizás toda su alegría en el descanso buscado... No
-olvidéis vosotros pronto á la que supo haceros olvidar tantas veces las
-emociones penosas de la vida con la elevada emoción de su arte.
-
-
-
-
-XLI
-
-CAMPOAMOR
-
-
-Siempre he temido volver á los lugares que dejaran en mí gratos
-recuerdos. Siempre he temido volver á leer los libros que fueron el
-encanto de mi niñez ó de mi juventud. El lugar será el mismo, el libro
-también. Pero ¿estaba en ellos el encanto ó el encanto era el de
-nuestras almas, sorprendidas y admiradas de todo, como ojos de ciego
-abiertos por milagro á la luz... y sólo de ver ya gozosos, porque ya el
-ver es una hermosura, aunque no sea hermoso todo lo visto...?
-
-Pero, entonces, ¿es que las cosas no son nada por sí? ¿No hay valor
-alguno objetivo? Sí; las cosas son algo, son ellas, las mismas siempre;
-pero la luz que las alegra ó las entristece, auroras ó crepúsculos,
-pleno sol estival ó luz de luna, nubarrones tormentosos con relámpagos
-de luz ó relámpagos de sombra, frecuentes en el cielo de las almas,
-todo eso es nuestro, y todo eso es el espíritu de las cosas... y
-también nuestro espíritu. Nos vemos en los ojos que nos miran y vivimos
-en las almas que nos atienden...
-
-Nosotros mismos no sabemos de nosotros más de lo que saben decirnos los
-demás. Nuestra propia conciencia, lo más nuestro, se esconde ante la
-conciencia ajena para que ella no pueda decirnos la verdad de nuestra
-conciencia. Y este ocultarnos unos á otros la verdad para creernos
-mejores de lo que somos, si es hipocresía cuando nos damos tan mal arte
-á vestir el disfraz que todos advierten que es disfraz, bien pudiera
-ser toda nuestra verdad cuando sabemos disfrazarnos de tal suerte
-que el disfraz llega á ser más que el vestido, algo tan propio y tan
-adaptado á nuestro espíritu como nuestra corporal hechura. El que logra
-hacerse una cara con la más agradable de las caretas ha dejado de ser
-hipócrita para ser virtuoso. Y no digáis: ¡Buena virtud de mascarada
-será esa!, si consideramos que ya es virtud llevar de ese modo una
-careta, y que estas caretas espirituales, si han de parecer como
-nuestra propia cara, han de amoldarse de dentro á fuera, y han de ir
-muy prendidas en nuestro corazón.
-
-Pues si difícil es saber la verdad de nosotros mismos, ¡cuánto más
-difícil será saber la verdad de las cosas! Y si al volver á ellas ya no
-somos los mismos, ¿qué habrá sido de ellas?
-
-Como decía Ronssard, el poeta que dió sus mejores canciones á la gloria
-efímera, ¿dónde están las nieves de antaño...? Nuestro corazón es
-caminante que aunque dos veces pase por un camino siempre le parece
-camino nuevo.
-
-Un amigo mío acababa de reñir con su novia, á la que había jurado
-amar eternamente, y á los pocos días me daba á leer una carta de otra
-novia. Y con otra carta en sus manos de la novia antigua, me decía como
-loco: «Esta sí que me quiere. Lee esa carta y compara, compara con esa
-carta». Yo leí las dos cartas, y comparé: las dos decían lo mismo. Y
-cuando él, al verme reir, se dió cuenta de ello, sin darse á partido,
-me decía: «Sí, sí, dicen lo mismo; pero esta es verdad y aquella era
-mentira».
-
-Después de esto no extrañaréis que aun no os haya dicho nada de nuestro
-poeta. Si veis que la apariencia de las cosas, no me atrevo á decir su
-verdad, está en nosotros más que en ellas, estas emociones suscitadas
-por el poeta, ¿no os dirán más lo que del poeta siento que si de él os
-hablara?
-
-¡Campoamor! Yo le conocí. Era yo un niño y su fisonomía me era ya
-familiar. Sólo una vez hablé con él en los postreros años de su vida;
-yo comenzaba á _literatear_, literatura de señorito.
-
-Un ferviente admirador del gran poeta, gran amigo mío, me presentó
-á él. Era á la puerta de la librería de Fe. Don Ramón, antiguo
-tertuliante de la librería, por aquellos últimos años de su vida,
-llegaba en coche ante la puerta, y desde allí saludaba á los amigos;
-todos salían un momento de la tienda, rodeaban el coche y conversaban
-con el anciano poeta, de rostro rubicundo, de ojos azules, muy claros,
-unos ojos que sonreían á todo, con tal gracia, que con no sonreir sus
-labios nunca, pues la boca era de severa expresión, la gracia de sus
-ojos bastaba á mostrarle sonriente, como abuelo bondadoso que con la
-voz reprende al nietezuelo y con los ojos ríe la travesura.
-
-Un amigo le dijo al presentarme: «Maestro, le presento á usted á
-Jacinto Benavente, escritor; tiene mucho talento». Y el maestro, el
-abuelo, me miró muy despacio y dijo: «¿Mucho, mucho talento? Porque
-si no tiene mucho talento, vale más que sea bueno». Y yo no he
-olvidado nunca aquellas palabras ni la mirada de bondad. Y como no
-he estado nunca muy seguro de tener mucho talento, mucho talento, he
-procurado siquiera, ya que en talento no fuese aventajado, aventajar en
-bondad. Porque aquellas palabras del poeta y otras del obispo, que al
-confirmarme me dijo: «Hijito, seas santo», no he dejado de repetirlas
-un solo día desde que las oyera, y han sido acaso mis oraciones más
-fervorosas, para que ellas me guarden de toda vanidad.
-
-Ahora, de la vida de Campoamor, ¿que sabré deciros? La vida de los
-poetas está en sus poesías. La poesía de Campoamor es toda inquietud
-espiritual; pero una inquietud que pudiera decirse sosegada. Hay
-hombres de vida azarosa, perdida en vanas agitaciones, que al parecer
-responden á desasosiego interior, á inquietud espiritual, y si vamos á
-ver, toda aquella turbulencia es epidérmica, de gestos y pasos.
-
-Otras vidas hay de tranquila apariencia, sin sacudidas aparentes,
-y toda aquella serenidad y placidez es muro de piedra en palacio
-señorial, que parece al exterior alegre mansión de riqueza y es por
-dentro mansión de dolor.
-
-Nuestro poeta hubiera podido escribir como Goethe: «Tengo bien señalada
-la demarcación entre mi vida política y social y mi vida moral y
-poética. Demarcación puramente exterior, se entiende; pero me va muy
-bien así». Goethe llamaba á Beethoven ser indomesticable, y él se decía
-á sí mismo un ser social.
-
-Campoamor era, como Goethe, un ser social. Y como el hombre era tan
-amable de cerca, su poesía era también amable. Y el poeta de las
-ironías y de los sarcasmos, el menos ortodoxo de los poetas españoles,
-oía celebrados y repetidos sus versos en labios de las damas y de las
-jóvenes más distinguidas de la mejor sociedad.
-
-Fué el poeta preferido de las mujeres. Era el poeta que mejor las
-comprendía; las perdonaba todo. Las mujeres ¡pobres mujeres! creían
-por eso que las amaba mucho... No comprendían que aquel su amable
-perdón, aquella su indulgencia para todas las faltas y errores que
-pueden cometer las mujeres, tenía más de profundo conocimiento de que
-no podían ser de otra manera, de que no se las debía pedir lo que no
-pueden dar...
-
-Las mujeres que saben de amor saben que el hombre que de verdad las
-ama es el que peor habla de ellas y más abomina de sus engaños y más
-se atormenta por sus traiciones... Lo otro no es amar, es comprender
-y perdonar. Ahora, que la mujer, cuando sólo de poesía se trata, no
-sabe distinguir al amigo del amante. El poeta amigo de las mujeres,
-comprende y perdona. El poeta amante, maldice y castiga.
-
-En la realidad, ya saben ellas distinguirlos. Al buen amigo es al que
-las mujeres le cuentan las perrerías que les hace el verdadero amante,
-y suelen decirle: ¿Por qué no será como usted? Usted sí que me quiere,
-usted sí que es bueno para mí. No hay que creerlas mucho, porque si lo
-creyeran así, con dejar al amante y tomar al amigo... Y ya se sabe que
-las mujeres conceden rara vez ese ascenso.
-
-El amor y la muerte fueron las dos grandes inquietudes que animaron
-en la poesía de Campoamor. ¿Y qué pensaba Campoamor del amor y de la
-muerte?
-
-Del amor, tal vez como el filósofo pesimista. Es el lazo que la
-Naturaleza nos tiende para perpetuar la especie.
-
-¿Nada más? No, que de este lazo tendido por la Naturaleza, de este
-instinto en que el hombre puede ser inferior al bruto, cuando el hombre
-solo atienda al placer que engendra dolor, el espíritu puede elevarse
-en sacrificio que, con ser dolor, será más alto goce, si nuestro
-espíritu sabe elevarse al aceptarlo. Así, del placer instintivo, por
-su conciencia de dolor, podemos elevarnos al amor espiritual. Cerrado
-queda así el círculo de nuestra evolución. Completa será cuando en
-sentido inverso, aceptado el deber, ya todo será espiritualidad en
-nuestros amores, y del deber como instinto proceda el goce espiritual,
-en vez de proceder del goce instintivo el deber doloroso.
-
-Y de la muerte... La región ignorada, de cuyos límites ningún caminante
-torna, como dice Hamlet, ¿qué pensó Campoamor?
-
-Campoamor no sabía si había un Dios; creía que debía haberlo. Y
-esta creencia ya era una realidad. Si encerrados en un aposento
-obscuro, por donde entre las maderas entornadas llega un rayo de sol
-á nuestra frente, no supiéramos que el sol estaba allí detrás; si
-ese rayo viniera del cielo azul sin astro visible á nuestros ojos,
-¿no pudiéramos creer que ese rayo de luz lo mismo pudiera llegar del
-cielo á nuestra frente que de nuestra frente perderse en el cielo? ¿Y
-dejaría su luz de ser luz por eso? ¡Dios! ¡Dios! ¿Dónde está? ¿Qué
-es? ¿Qué importa? Si el sol fuese invisible á nuestros ojos pero su
-luz no nos faltara... ¿qué importaría? Creyéramos que el rayo de sol
-en el aposento obscuro era luz de nuestra frente ó luz de lo alto, su
-resplandor siempre sería divino.
-
-
-
-
-XLII[6]
-
- [6] Leído en la inauguración del Florilegio de poetas
- castellanos.
-
-
- Señoras y señores:
-
-La Sección de Literatura sabe muy bien á lo que se expone con este
-florilegio de poetas cuya lectura hoy comenzamos. Se expone á vuestro
-aburrimiento. Y á conciencia de aburriros nos arriesgamos en esta
-empresa. Sí, señores. En España es preciso que nos acostumbremos al
-aburrimiento. Los españoles somos tristes por ser demasiado divertidos.
-Parece paradoja, ¿verdad? Pues así es... Todo nos aburre y todo nos
-fastidia, porque pretendemos divertirnos con todo. De la palabra lata
-hemos hecho una pavorosa divinidad. Todo es lata. Lata es un discurso
-de presupuestos; los diputados y senadores huyen apenas se inicia la
-discusión, se refugian en el salón de conferencias, en los pasillos
-y allí se bromea á costa de los oradores serios y se prefiere la
-amenidad, la diversión de la comidilla política diaria...
-
-Después nos sorprende algún impuesto oneroso, algún despilfarro que ha
-de pesar sobre el contribuyente harto castigado.
-
-Pero ¿qué importa? Nos hemos librado de una lata.
-
-La Ciencia nos engorra, el Arte en serio nos fastidia. Faltos de
-ambiente, son muy contados los que trabajan por la Ciencia y el Arte...
-¡Asusta tanto que nos llamen lateros!
-
-Un día las naciones de Europa llaman á concurso, se buscan nombres,
-obras, no hay nombres ni obras que ofrecer á los extranjeros. La
-vanidad nacional se siente herida... No tenemos Ciencia, no tenemos
-Arte. Está bien. Pero tampoco hemos tenido que soportar latas, ¿y lo
-que nos hemos divertido entre tanto?
-
-Yo confieso que me encanta y me enamora este modo de ser nuestro y
-prefiero para vivir las ciudades á lo morisco, en que las gentes se
-tienden al sol y van reposadas por las calles en amables y ociosas
-charlas á las ciudades á la europea, á la americana, por donde se
-camina á empujones, á codazos, sin un saludo cordial, sin un piropo
-chirigotero...
-
-Lo malo es que la humanidad ha llegado á su madurez, y estos pueblos
-infantiles, que sólo quieren diversión y juego como los niños, están
-muy expuestos á ser traídos á la razón de mala manera. Porque en la
-casa donde se trabaja, á la hora de trabajar molestan los niños.
-
-Por eso conviene que los españoles empecemos á saber aburrirnos. La
-cultura no es otra cosa. Sólo son grandes y cultos los pueblos que han
-logrado por fin no aburrirse con todo lo aburrido. Cuando se ha llegado
-á sublimar el aburrimiento hasta el éxtasis, como en la música de
-Wagner, se ha llegado á esa civilización suprema.
-
-Por fortuna, este aburrimiento disciplinado concluye por ser más segura
-diversión que la otra, la diversión alocada de un día y otro. Porque la
-vida, aunque parece que es eso, un día y otro y una hora y otra hora es
-algo más. Es el día de la suma, la hora de las cuentas, en que todo se
-paga.
-
-Hay una parte de nuestro ser perezosa, casi inerte, su aspiración es el
-reposo y todo lo más un dulce columpiarnos, una diversión del espíritu;
-avanzar un poco para retroceder al mismo punto. Hay otra parte más
-alta y más noble que aspira á desprendernos de todo esto que sujeta y
-detiene, de esto que llamamos la vida y con decir «la vida es así» lo
-disculpa todo. Pero esta parte, única evolutiva, creadora, única que
-puede libertarnos al fin de la vida y de nosotros mismos, es la que
-hemos de cultivar con dolor y con aburrimiento hasta vencerlos, hasta
-sobreponerse á ellos.
-
-Decir ¡Qué lata! Es decir pereza mental, indigencia de nuestro
-entendimiento, sequedad de nuestro corazón.
-
-Decimos ¡Qué lata! Y cerramos el libro y apartamos al amigo y por no
-aburrirnos un día nos quedamos en soledad para muchos días, para toda
-la vida.
-
-Y esa soledad, que es desolación porque nada queda donde nada hubo y
-por habernos divertido unas horas nos aburrimos para siempre.
-
-He dicho, y como pocas veces he dicho lo que sentía, porque ¡deja uno
-tantas veces de decir lo que siente por temor á parecer latero...!
-
-
-
-
-XLIII[7]
-
- [7] Leído en la sesión en honor de Rubén Darío.
-
-
- Señoras y señores:
-
-Por esta vez ¡Loado sea Dios! la Sección de Literatura no celebra
-funerales literarios. Hoy podemos regocijarnos sin asomos de tristeza,
-más ó menos espontánea. En otras ocasiones, al honrar la memoria de
-algún difunto, veníamos á ser como la viuda rica, según dice el refrán:
-«La viuda rica con un ojo llora y con el otro repica». Hoy por fortuna
-podemos repicar y tocar á gloria de todo corazón.
-
-Vivo y entre nosotros está el poeta festejado, vivo y en plenitud
-de su númen poético; así es que tampoco tiene esta fiesta ese dejo
-amargo de las despedidas, como otras semejantes en que parece decirse
-al festejado, al declinar de su vida y de su entendimiento: «Con esto
-cumplimos; ahora á casita y no se moleste usted más por nosotros».
-Estos homenajes á lo Carlos V vienen á ser algo así como el tercer
-aviso ó como la salida de tono de aquel ingenioso cuanto iracundo
-escritor, al increpar á un portero agonizante: Usted á morirse pronto,
-que es su obligación.
-
-La Sección de Literatura bien quisiera no ser siempre una especie de
-funeraria. Y si no prodiga con los vivos estos homenajes es... porque
-entre los vivos los hay tan vivos que se organizarían ellos mismos el
-obsequio y habría que declararse en sesión permanente. Los muertos no
-suelen valerse de recomendación ni son tan intrigantes. Aun así, yo no
-sé, ahora que hemos dado en practicar el espiritismo, si no acudirá
-alguno del otro mundo á solicitar su homenaje.
-
-Pero, en verdad, estos honores, sólo son en verdad honores cuando más
-honra á quien los ofrece que á quien los acepta. Y nadie dudará que hoy
-es el caso para esta Sección de Literatura.
-
-Fuera también de toda utilidad y de toda consideración extraña al Arte,
-ni siquiera pensamos al realizar este acto en estrechar los consabidos
-lazos hispano-americanos... esos lazos tan traídos y llevados en
-congresiles discursos y brindis de banquetes.
-
-¿Qué discurso valdrá lo que un solo verso de Rubén Darío escrito en
-noble lengua castellana?
-
-¿Qué brindis, como la inspirada elevación de su poesía al alzar
-el poeta, como el sacerdote en el más sublime misterio de nuestra
-religión, en cáliz de oro la propia sangre que no es otro el misterio
-de la poesía?
-
-No hay poeta cuyo corazón no sangre siempre. La sangre del poeta es
-chorro de luz, pero esa luz que es resplandor para todos, es en el
-corazón del poeta herida dolorosa. Cuando cantáis á nuestra gloria
-cantáis á vuestro dolor. ¿No es cierto, poeta? Que vuestras rosas
-suavicen por un instante las espinas de vuestra corona. Las mejores que
-os ofrecemos son de vuestros floridos rosales.
-
-Nos las ofrecísteis para gloria de todos. Su aroma fué una música
-espiritual de oraciones que saturó nuestras almas de poesía. Al
-prenderlas sobre nuestro corazón aprenderán la más dulce palabra de
-gloria. ¡Amor! ¡Amor al poeta! canta hoy en nuestros corazones esa
-canción que es armonía de risa y llanto y pone en las palabras más
-vulgares acentos de una verdad resplandeciente, y es como temblar de
-aguas vivas, y es la caricia de lo sublime, y es el pasar de Dios por
-nuestras almas.
-
-He dicho.
-
-
-
-
-XLIV
-
-JUAN DE LEPES
-
-
-Nació este santo poeta en Ontiveros, provincia de Salamanca; el menor
-de tres hijos que tuvieran de su matrimonio Gonzalo de Lepes, tejedor
-de oficio, y Catalina Alvarez. Nació en el año de 1542.
-
-Viuda á muy poco su madre, y en extrema pobreza, pasó con sus hijos á
-la villa de Arévalo y después á Medina del Campo. Allí halló Juan un
-noble protector en don Alonso Alvarez de Toledo, administrador de un
-Hospital de la villa. En este Hospital cuidaba Juan de los enfermos y
-era en edad de doce años grave y pensativo.
-
-A los veintiuno entró como novicio en el Monasterio de Santa Ana, de
-los PP. Carmelitas, en Medina, y en este mismo Monasterio profesó á su
-tiempo, con el nombre de Fray Juan de Santa María.
-
-Enviáronle sus superiores á estudiar teología en Salamanca, y
-aconsejado por Santa Teresa, ingresó en la Orden expresada de
-Carmelitas descalzos. Discordias entre los calzados y los descalzos,
-fueron causa de persecuciones para Fray Juan de la Cruz, que así se
-llamó al cambiar de Orden. Fué trasladado á Toledo y allí encerrado en
-el convento de observantes sujeto á duras penitencias.
-
-Por inspiración divina, nunca nos falta en semejante caso, recibió
-la orden de fugarse y así lo ejecutó, descolgándose por una ventana.
-Refugióse en un convento de monjas y huyó después á Almodóvar. De
-allí pasó á Granada y fué nombrado, primero, definidor de la Orden, y
-después, vicario de la casa de Segovia.
-
-Mal hallado su natural humilde en estos cargos, se retiró al desierto
-de la Penila, en Sierra Morena, y allí, caballero andante á lo divino,
-como Don Quijote, hizo penitencia, aunque por más alta Dulcinea.
-
-Quebrantada su salud, hubo de recogerse en el convento de Ubeda, y allí
-murió á 14 de Diciembre de 1591.
-
-Fué canonizado en 1674. Su cuerpo está en Segovia en el convento de la
-Orden.
-
- * * * * *
-
-Fué San Juan de la Cruz el místico por excelencia. La vulgar acepción
-considera místicos á muchos escritores, que en rigor sólo pueden ser
-llamados devotos y cuando más, ascéticos. De los españoles, sólo Santa
-Teresa, en «Las moradas», el beato Juan de Avila, algunas veces, pueden
-ser considerados como místicos en el verdadero sentido del misticismo.
-
-El misticismo, ha dicho Matter, se eleva sobre la ciencia positiva y
-la especulación racional y aspira al elevarse, á la intuición en lo
-metafísico, en lo moral á la perfección.
-
-El misticismo llega al conocimiento por el amor como la filosofía y la
-teología pretenden llegar por el entendimiento.
-
-El misticismo no es luz que alumbra la razón, es llamarada que abrasa
-sentidos y potencias y sublima el espíritu hasta confundirse con
-el objeto de su amor. Amada en el amado confundido. Y para él la
-verdad sólo tiene un nombre. Amor. ¡Amor! Unica verdad que no admite
-contradicción ni razonamiento.
-
-Cuando se dice: Creo, tal vez se dice: Dudo. La duda condescendiente
-siempre se expresa así: Yo creo que... Cuando se dice: Amo, se dice:
-Creo, creo con toda el alma.
-
-De todos nuestros místicos ninguno tan desunido del mundo exterior,
-de su propio mundo interior como San Juan de la Cruz. Su espíritu no
-era siquiera mariposa que se abrasa á la llama del amor divino, era
-la propia llama ardiente como el Espíritu divino en los zarzales de
-Moisés, en el tabor de Cristo.
-
-Voy á leeros la canción entre el alma y el Esposo, paráfrasis del
-Cantar de los Cantares. San Juan de la Cruz escribió sobre estas
-canciones: «El Cántico Espiritual», glosa y declaración de cada una de
-sus estrofas.
-
-Y según palabras del Santo. Por cuanto estas canciones parecen ser
-escritas con algún fervor por el amor de Dios, no quiero yo decir toda
-la anchura y copia que el espíritu fecundo del amor en ellos lleva.
-Porque--añade después:--¿Quién podrá escribir lo que á las almas
-amorosas donde él mora, hace entender?
-
-Esta es la causa porque con figuras, comparaciones y semejanzas antes
-rebosan algo de lo que sienten.
-
-Las cuales semejanzas no leídas con la sencillez del espíritu de amor
-é inteligencia que ellas llevan, antes parecen dislates que dichos
-puestos en razón.
-
-Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante
-inteligencia mística, no se podrá declarar al justo, ni mi intento es
-tal, sino dar alguna luz en general, y esto tengo por mejor, porque los
-dichos de amor es mejor dejarlos á su anchura.
-
-Sabia advertencia para los que pretenden razonar de lo que está sobre
-toda razón.
-
-Dejemos el amor á su anchura y ensanche el amor nuestras almas.
-
-
-
-
-XLV
-
-
-El proyecto de erigir una estatua á _Lagartijo_ ha escandalizado á
-muchos. No hay razón para ello.
-
-Nunca tan bien empleado el arte de la escultura como al reproducir en
-bronce ó mármol la humana belleza en su más apreciable manifestación:
-la belleza del cuerpo.
-
-Sabido es que, hasta la representación simbólica de abstracciones por
-medio de la escultura, no tiene otra forma de expresión que la más
-bella forma del cuerpo humano.
-
-¿Es preciso buscar antecedentes, razón suprema de muchas sinrazones
-nacionales? En Grecia tuvieron más estatuas los atletas y corredores de
-sus juegos olímpicos, que los hombres de Estado, los filósofos y los
-poetas. No se diga en Roma y en Bizancio.
-
-Un sabio, un escritor, cualquier intelectual, en suma, va mejor
-servido con la reproducción y estudio de sus obras, y si de perpetuar
-su memoria en efigie se trata, con un busto es suficiente. ¿A qué
-afligirnos con la contemplación antiestética de su abdomen, doblemente
-si se nos presenta enfundado en una levita?
-
-Por mucho arte y mucha habilidad del escultor, no podrá evitarse que la
-estatua de un caballero moderno más nos recuerde las figuras de cera
-del Museo Grevin que las esculturas del Museo del Vaticano.
-
-La prueba es, que los escultores modernos procuran desquitarse en
-grupos ó figuras alegóricas, del inconveniente buen señor, que viene,
-de este modo, á ser accesorio del monumento elevado á su gloria.
-
-Lo que sí puede discutirse es si la figura del torero en general,
-y la de _Lagartijo_, en particular, se prestan á la representación
-escultórica.
-
-El toreo es una habilidad. Sus apasionados y sus cultivadores aseguran
-que es un arte. Vaya por el arte. De toda suerte--y aquí bien puede
-decirse y _en todas las suertes_, es un arte cuya gracia está en el
-movimiento.--Fijad cualquiera actitud de un lidiador, como cualquiera
-actitud de una bailarina y habrá perdido toda su gracia en la
-inmovilidad. No hay más que ver las fotografías instantáneas obtenidas
-durante la ejecución de las más graciosas suertes del toreo.
-
-Sin el ritmo y el garbo en la sucesión de movimientos, ni el lidiador
-ni la bailarina tienen valor artístico alguno. Es difícil, casi
-imposible, plantar en una sola actitud la gracia, resultado de varias
-armónicas actitudes. _The moments monuments._ La eternidad de un
-instante, que según Rossetti es el soneto, no puede serlo el arte de
-torear.
-
-Particularmente en _Lagartijo_, el ritmo era su mayor encanto. Aquella
-dejadez señorial de sus pasos y de sus actitudes.
-
-Este arte, de gracia dinámica, digámoslo así, tiene su mejor expresión
-en la música. Por eso vemos que el toreo, con ser cosa tan española, no
-ha inspirado grandes obras á los pintores ó los escultores españoles.
-En cambio, es mucha y excelente la música torera de nuestros más
-famosos compositores.
-
-Y nótese, cómo un pasodoble brillante es más evocador de majezas
-taurinas, que puede serlo una página literaria, un cuadro ó una
-escultura.
-
-Con ser figuras tan famosas y características, la pintura española
-no ha legado á la posteridad un buen retrato de _Lagartijo_, ni de
-_Frascuelo_, ni de _Guerrita_, ni del _Espartero_, ni de _Reverte_.
-
-Los mejores cuadros inspirados por nuestra fiesta nacional, son los de
-Zuloaga. Y no son por cierto un himno á sus gallardías y sus proezas.
-Hay en ellos una sonrisa de amargura, más patriótica que las fanfarrias
-coloristas de los aduladores de multitudes incultas.
-
-Hay más luz interior en los cuadros de Zuloaga que en todos los cuadros
-de esos pintores de la luz tan celebrados. Hay luz que debiera iluminar
-la conciencia española. Por eso ofende, irrita á muchos.
-
---¡Es una España de fantasía!--dicen.--No; la de fantasía es la otra.
-
-Por eso me parece muy bien el proyecto de erigir una estatua á
-_Lagartijo_, y celebraría con toda el alma que se llegara á su
-realización.
-
-Esa estatua pudiera, al levantarse, ser una forma visible del
-remordimiento, _como la sombra de Banguo en el festín de Macbeth_.
-
-Hay conciencias tan dormidas que no necesitan menos para despertarse.
-
-Ante la estatua de _Lagartijo_ se caería en la cuenta: ó de las muchas
-que faltan, ó de que sobran todas.
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte
-(de 5), by Jacinto Benavente
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS ***
-
-***** This file should be named 58545-8.txt or 58545-8.zip *****
-This and all associated files of various formats will be found in:
- http://www.gutenberg.org/5/8/5/4/58545/
-
-Produced by Carlos Colón, Josep Cols Canals and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
-file was produced from images generously made available
-by The Internet Archive/Canadian Libraries)
-
-
-Updated editions will replace the previous one--the old editions
-will be renamed.
-
-Creating the works from public domain print editions means that no
-one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
-(and you!) can copy and distribute it in the United States without
-permission and without paying copyright royalties. Special rules,
-set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
-copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
-protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
-Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
-charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
-do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
-rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
-such as creation of derivative works, reports, performances and
-research. They may be modified and printed and given away--you may do
-practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
-subject to the trademark license, especially commercial
-redistribution.
-
-
-
-*** START: FULL LICENSE ***
-
-THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
-
-To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
-distribution of electronic works, by using or distributing this work
-(or any other work associated in any way with the phrase "Project
-Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
-Gutenberg-tm License (available with this file or online at
-http://gutenberg.org/license).
-
-
-Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
-electronic works
-
-1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
-electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
-and accept all the terms of this license and intellectual property
-(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
-the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
-all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
-If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
-Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
-terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
-entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
-
-1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
-used on or associated in any way with an electronic work by people who
-agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
-things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
-and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
-works. See paragraph 1.E below.
-
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
-or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
-Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
-collection are in the public domain in the United States. If an
-individual work is in the public domain in the United States and you are
-located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
-copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
-works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
-are removed. Of course, we hope that you will support the Project
-Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
-freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
-this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
-the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
-keeping this work in the same format with its attached full Project
-Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
-
-1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
-what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
-a constant state of change. If you are outside the United States, check
-the laws of your country in addition to the terms of this agreement
-before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
-creating derivative works based on this work or any other Project
-Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
-the copyright status of any work in any country outside the United
-States.
-
-1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
-
-1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
-access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
-whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
-phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
-Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
-copied or distributed:
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
-from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
-posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
-and distributed to anyone in the United States without paying any fees
-or charges. If you are redistributing or providing access to a work
-with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
-work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
-through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
-Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
-1.E.9.
-
-1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
-with the permission of the copyright holder, your use and distribution
-must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
-terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
-to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
-permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
-
-1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
-License terms from this work, or any files containing a part of this
-work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
-
-1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
-electronic work, or any part of this electronic work, without
-prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
-active links or immediate access to the full terms of the Project
-Gutenberg-tm License.
-
-1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
-compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
-word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
-distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
-"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
-posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
-you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
-copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
-request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
-form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
-License as specified in paragraph 1.E.1.
-
-1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
-performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
-unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
-access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
-that
-
-- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
- owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
- has agreed to donate royalties under this paragraph to the
- Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
- must be paid within 60 days following each date on which you
- prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
- returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
- sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
- address specified in Section 4, "Information about donations to
- the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
-
-- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
- you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
- does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
- License. You must require such a user to return or
- destroy all copies of the works possessed in a physical medium
- and discontinue all use of and all access to other copies of
- Project Gutenberg-tm works.
-
-- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
- money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
- electronic work is discovered and reported to you within 90 days
- of receipt of the work.
-
-- You comply with all other terms of this agreement for free
- distribution of Project Gutenberg-tm works.
-
-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
-electronic work or group of works on different terms than are set
-forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
-both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
-Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
-Foundation as set forth in Section 3 below.
-
-1.F.
-
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
-collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
-works, and the medium on which they may be stored, may contain
-"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
-corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
-property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
-computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
-your equipment.
-
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
-of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium with
-your written explanation. The person or entity that provided you with
-the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
-refund. If you received the work electronically, the person or entity
-providing it to you may choose to give you a second opportunity to
-receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
-is also defective, you may demand a refund in writing without further
-opportunities to fix the problem.
-
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
-WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
-WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
-If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
-law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
-interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
-the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
-provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
-
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
-with this agreement, and any volunteers associated with the production,
-promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
-harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
-that arise directly or indirectly from any of the following which you do
-or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
-work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
-Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
-
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of computers
-including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
-because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
-people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
-To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
-Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
-http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
-permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
-Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
-throughout numerous locations. Its business office is located at
-809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
-business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
-information can be found at the Foundation's web site and official
-page at http://pglaf.org
-
-For additional contact information:
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To
-SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
-particular state visit http://pglaf.org
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations.
-To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
-
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
-works.
-
-Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
-concept of a library of electronic works that could be freely shared
-with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
-Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
-
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
-unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
-keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
-
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
-
- http://www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.