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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58545 ***
+
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+ Nota del Transcriptor:
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+ Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
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+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
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+ Páginas en blanco han sido eliminadas.
+
+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
+
+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
+ han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
+
+
+
+
+ Jacinto Benavente
+
+
+ De sobremesa
+
+ CRÓNICAS
+
+ _QUINTA SERIE_
+
+
+ MADRID
+ PERLADO, PÁEZ Y COMPAÑÍA
+ SUCESORES DE HERNANDO
+ Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33
+ 1913
+
+
+
+
+ ES PROPIEDAD.--DERECHOS RESERVADOS
+
+ Artes Gráficas MATEU.--Paseo del Prado, 30.--MADRID
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+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+De sobremesa
+
+
+
+
+I
+
+
+Los ojos y las almas se van tras lo que brilla, y la botadura del barco
+_España_ ha sido lo más brillante en esta semana pasada.
+
+¡Un barco de guerra magnífico! La consideración de la cantidad pudiera
+entibiar el entusiasmo por la calidad, si, como dijo Shakespeare, lo
+que es hambre para un gigante, no fuera hartazgo para un enano.
+
+Los que no se deslumbran por lo que brilla, acaso más relumbrón que
+lucimiento, sin quitarle importancia al flamante acorazado, estiman en
+tanto el saber que muy pronto la Transatlántica Española contará con
+dos nuevos barcos, barcos de paz, con todos los adelantos y comodidades
+de los mejores transatlánticos ingleses y alemanes.
+
+Como en España todo se hace cuestión de ideas, por lo mismo que nos
+tienen todas sin cuidado, el hablar mal y por sistema de la Compañía
+Transatlántica Española es uno de los tópicos anticlericales.
+
+Aquí, hasta del hallazgo de un supuesto retrato de Cervantes se hace
+programa de partido y poco menos que dogma católico. D. Alejandro Pidal
+ya comprometió á la Divina Providencia en el hallazgo.
+
+Se ha censurado á la Compañía Transatlántica porque en sus barcos
+se dice misa y se reza la oración y el rosario. Yo no creo que la
+asistencia á estos actos sea obligatoria para los pasajeros. Pero,
+nótese: siempre censuran la celebración de estas ceremonias los que,
+sin creer en ellas, no se atreven á proclamar su descreimiento y...
+porque no se diga, se molestan en presenciarlas. Es cobardía suya y
+dicen que es intolerancia ajena.
+
+A mí me parece más intolerancia la de los barcos ingleses, que, al
+viajar por líneas donde son muchos los pasajeros católicos, sólo
+celebran el culto protestante y no llevan un sacerdote que pueda
+auxiliar á un moribundo de religión católica.
+
+Pero, en este caso, nadie habla de intolerancias ni de intransigencias,
+y lo más gracioso es que los más libres pensadores no pierden ceremonia
+del culto protestante por... curiosidad, por pasar el rato. Y eso que,
+al final, hay colecta.
+
+También habrá oído usted decir que los camareros de los barcos
+españoles, con esa democracia tan nuestra, se permitían andar en mangas
+de camisa entre los pasajeros. No he podido comprobarlo; pero sí que,
+en barcos ingleses, con esa aristocracia tan suya, andaban... no en
+mangas de camisa, en calzoncillos.
+
+En esto, como en todo, así hemos escrito nuestra historia y así vamos
+contándola por el mundo.
+
+El saludo al nuevo barco de guerra _España_ no debe ser cuestión de
+ideas; tampoco debe serlo el saludo á los barcos de paz de la Compañía
+Transatlántica Española.
+
+
+
+
+II
+
+
+Distinguidos escritores y críticos de Arte han solicitado, para la
+próxima Exposición Nacional de Bellas Artes, una instalación destinada
+á exponer obras de don Ignacio Pinazo.
+
+Tan de justicia es la demanda que, sin duda, la inmediata respuesta
+será la concesión, y aun ha de parecemos tardía, pues quizás hubiera
+debido anticiparse á la petición el ofrecimiento en este caso.
+
+En la inquietud algo anarquista de nuestra moderna pintura, entre
+oscilaciones de la moda, influencia de fuertes individualidades,
+titubeos de los unos y afirmaciones prematuras de los otros, Pinazo
+ha sido de esos grandes y seguros artistas que, fieles á la realidad
+objetiva del Arte, sobre modas y gustos pasajeros, son como estrellas
+fijas guiadoras infalibles del derrotero cierto.
+
+No quiere decir que la moda no sea legítima en arte y que no tenga sus
+encantos. La moda es siempre expresión de una modalidad espiritual en
+el tiempo, y por ser documento interesante en la Historia del Espíritu
+Humano, también puede serlo en la Filosofía del Arte.
+
+Mas si nada pierde una mujer hermosa con ir vestida y adornada al gusto
+del día, y aun lo gracioso del atavío es picante realce de la hermosura
+á los ojos vulgares, solicitados por lo llamativo del adorno antes que
+por la verdad de la hermosura, no es menos cierto que, si el adorno es
+gracia, sólo la desnudez es verdad.
+
+Un figurín es muy poco; una hermosa mujer, bien vestida, es algo; una
+mujer desnuda y muy hermosa, es hermosa de veras.
+
+Pues de esta sólida hermosura es la obra de Pinazo. Por las obras
+de otros pintores han dejado figurines y modas sus gracias y sus
+artificios; en unas, eso fué toda su razón de ser; de otras, quizás por
+haber atendido demasiado á lo pasajero no quedó todo lo que debiera
+haber quedado. En Arte sólo sobrevive lo que es vida, lo que es
+Espíritu.
+
+La obra de Pinazo es algo más que un figurín, y la exposición de sus
+obras puede ser saludable enseñanza para tantos jóvenes artistas en
+camino de perderse desorientados; unos, por andar á la última moda;
+otros, por sacar moda nueva, como no se haya visto, si es posible.
+
+Hay obras de arte de contemplación recomendable contra neurastenias
+artísticas, como el campo y el mar y sus aires puros contra la
+neurastenia física.
+
+Las obras de Pinazo son de estas obras privilegiadas; obras de salud,
+de fuerza, de verdad, como las de Velázquez, sus hermanas mayores.
+
+ * * * * *
+
+En París han andado á cachetes un autor y un crítico por un quítame
+allá esa obra. El autor es M. Caillavet, fecundo colaborador de M.
+Flers, con algunas infidelidades, como es natural en toda colaboración,
+ya sea matrimonial, ya literaria; el crítico es M. Mas, del periódico
+_Comedia_; y la obra en cuestión es _Primerose_, representada en la
+Comedia Francesa.
+
+En los Círculos teatrales de París ha sido sabrosa comidilla el
+incidente. Unos ponen por Tenorio y otros por Mejía. No estoy seguro,
+pero me atrevería á jurar, supuesto el compañerismo entre gente de
+letras, que los autores estarán á favor del crítico y los críticos á
+favor del autor. Los actores, naturalmente, á favor del autor y del
+crítico, en presencia de cada uno de ellos, y en ausencia... deseando
+que no hubieran quedado ni las plumas del uno y del otro.
+
+En París, como en todas partes, la crítica teatral peca de benévola.
+Su mayor injusticia consiste, quizás, en tratar con igual benevolencia
+á todo el mundo. En este caso particular M. Caillavet no ha tenido
+razón para incomodarse. M. Mas es un fanático admirador de la Comedia
+Francesa. Considera dicho teatro como una preciosa institución nacional
+y vela celoso por sus prestigios y por sus excelencias. M. Mas cree
+que el teatro Francés no puede ser como otro teatro cualquiera, atento
+sólo á lo productivo del negocio; cree que son más elevados sus deberes
+y sus atenciones. Se lamenta de continuo porque los actores de la
+Comedia andan desperdigados por esos mundos y dificultan con sus
+continuas ausencias la esmerada interpretación de las obras. Deplora
+que las actrices del severo teatro conviertan la clásica escena en
+escaparate exhibitorio de atrevidas creaciones modistiles, y truena
+contra el predominio de las obras modernas sobre el repertorio clásico
+de Corneille, Racine y Molière.
+
+Lo mismo que ahora contra _Primerose_, la obra de Flers y Caillavet,
+ha protestado contra otras muchas obras de Lavedan, de Donnay, de
+Bataille, de Hervieu.
+
+Era un sistema, y ya se sabe que contra un sistema sólo es posible
+otro sistema. Como las bofetadas no pueden ser un sistema, el mejor de
+todos era el seguido por los demás autores y por el administrador de la
+Comedia Francesa, M. Claretie, hombre de mundo y de teatro: Dejar decir
+y... ¡que critiquen!, como decía Pina Domínguez al cerrar con ímpetu la
+portezuela de su elegante berlina.
+
+Monsieur Mas sostiene, con razón, que sólo por tratarse de un teatro
+subvencionado se permitía protestar contra el excesivo número de
+representaciones de _Primerose_.
+
+Monsieur Claretie opina que, no sólo de la subvención oficial vive
+su teatro, y con números, vencedores siempre de las letras, puede
+demostrar que el público prefiere las obras modernas á las de
+Corneille, Racine y Molière.
+
+En un país republicano y democrático el sufragio universal es la razón
+suprema.
+
+Y en cuestiones de Arte es en lo único que estará de acuerdo la
+aristocracia con la democracia. Votarán siempre por la vulgaridad y por
+la tontería.
+
+En un salón se notaría gran diferencia entre una duquesa y una
+cocinera. En el teatro, si hay alguna, es en ventaja de la cocinera.
+
+
+
+
+III
+
+
+Un curioso impertinente ha descubierto y publicado la verdadera fecha
+del natalicio de algunas celebridades.
+
+La gente goza mucho con estas indiscreciones.
+
+Nuestra admiración se trocaría en odio si no considerásemos á los seres
+superiores sujetos á estas miserias, patrimonio de la humanidad.
+
+Necesitamos saber que en algo son nuestros iguales, y en algo, tal vez,
+inferiores.
+
+La tristeza de admirar sólo está comparada por la alegría de compadecer.
+
+Pobre del grande hombre de quien no se haya dicho alguna vez ¡Pobre
+hombre!
+
+Por eso la admiración á los grandes hombres es más espontánea cuando
+son más viejos. No se les admira por haber sido grandes más tiempo,
+sino porque ya les queda menos tiempo de serlo.
+
+Los setenta años de la Patti, los sesenta y pico de Sarah,
+despertaron generales simpatías y admiración. Cuando un artista es
+tan declaradamente viejo, quisiéramos que, á poder ser, no se muriera
+nunca. Las gracias seniles hallan tan propicia nuestra admiración como
+las gracias infantiles. Todo lo que sea poder decir: ¿Ha visto usted?
+¡A su edad! ¡Es admirable!
+
+Los perjudicados con estas indiscreciones son los de la edad ingrata:
+Caruso y D'Annunzio, con sus cuarenta y tantos años, y las artistas
+cincuentonas. Para estas edades no hay compasión. Son los años crueles,
+sin amor y sin respeto. Años en que todo es ridículo, en que todo
+parece afectado, impropio, equivalentes á las horas de la tarde en
+el día, las más difíciles de distraer, las más difíciles en acertar
+con el traje adecuado. Cualquiera es elegante por la mañana ó por la
+noche; pero ¡por la tarde! La tarde es la verdadera piedra de toque
+de la elegancia; como la tarde de la vida lo es del saber vivir. ¡No
+ser ridículo en esa edad ingrata, de los cuarenta á los sesenta!
+¡Insuperable dificultad!
+
+Y ¡si hombres y mujeres se limitaran en esa edad terrible al trato y
+sociedad de sus contemporáneos! Mas, justamente, en esa edad, como
+se teme al espejo, se huye de la confrontación con los que pueden
+servirnos de espejo.
+
+Las señoras y los señores maduros se rodean de jovencitos. Es la edad
+de los amores desproporcionados, trágicos. La edad en que á nuestro
+llanto responden las risas; á nuestra fidelidad el engaño; en que
+decimos: Tú, y nos dicen: Usted. Besamos en la boca y nos besan en la
+frente.
+
+ * * * * *
+
+También ha sido sabrosa indiscreción la de haber enterado al público de
+lo que cobran anualmente los más aplaudidos autores y compositores.
+
+A estas horas habrá quien crea que no hay profesión en España como la
+de compositor ó autor dramático.
+
+Yo me permito advertir á los deslumbrados por esas cifras, más
+verdaderas que elocuentes en esta ocasión, cómo esas cantidades
+apetitosas, cobradas por algunos autores durante algunos años de su
+vida teatral, son, en parte, los atrasos de muchos años de penuria y
+de lucha, y en parte anticipo de otros que llegarán, de agotamiento y
+decadencia.
+
+Si el público quiere saber la verdad que se esconde detrás de esas
+cifras, no mire lo que cobran los autores; mire cómo viven muchos de
+ellos, y sabrá mejor á qué atenerse.
+
+Y no es que pequen de ahorradores ni de avarientos. ¡Si el público
+supiera los apuros que pasan á veces, por muy poco dinero, muchos de
+esos que cobran tanto!
+
+No hay duda que sobre el dinero del teatro pesa alguna maldición, sin
+duda por ser el teatro cosa diabólica. Lo cierto es que no hay dinero
+que menos luzca. Ni renta que en menos tiempo consuma el capital.
+
+Todo autor pudiera decir, como la actriz francesa Mme. Dorval, ante los
+aplausos del público: Bien pueden aplaudirme; les doy mi vida.
+
+En fin, si será teatral el dinero del teatro, que estoy seguro de que,
+al leer las cantidades cobradas, los primeros sorprendidos habrán
+sido los mismos autores. Pero ¿es posible que yo haya cobrado todo ese
+dinero?--pensarán algunos.
+
+Y no hay duda; las cifras no mienten, todo eso es verdad. La de autor
+dramático debe ser profesión envidiable. ¡Ojalá pudiera cederse ó
+traspasarse como un comercio ó establecimiento cualquiera con todos sus
+enseres! Y ¡ojalá pudiera anunciarse la cesión ó el traspaso como en
+Francia: _¡Après fortune faite!_
+
+ * * * * *
+
+Entre dos amigos:
+
+--Pero ¡chico! ¿Estás comprando ostras? ¿Quieres suicidarte?
+
+--No. Yo no soy aprensivo. Además, tengo convidada á la familia de mi
+mujer.
+
+
+
+
+IV
+
+
+Como anticipo al centenario de Shakespeare, y ya nos contentaríamos
+para suma total con un anticipo como ese en nuestro centenario de
+Cervantes, durante el próximo Mayo ha de inaugurarse en Londres una
+curiosa reconstitución de dicha capital en tiempos de Shakespeare, con
+sus tortuosas callejas, sus casas de madera. Habrá suntuosas fiestas,
+en que tomarán parte más de tres mil personas de la mejor sociedad,
+vestidas á usanza de la época en la severa pero fastuosa corte de la
+reina Isabel, la vestal de Occidente. Habrá torneos y pasos de armas,
+con históricas armaduras en caballeros y palafrenes.
+
+En el teatro del Globo, copia exacta del que fué dirigido por
+Shakespeare en unión de Burlage, serán representadas obras de
+Shakespeare, de Marlowe, de Ben-Johnson, de Beaumont y Fletcher y de
+otros gloriosos autores contemporáneos del que logró oscurecer la
+gloria de todos.
+
+Una _kermesse_ revivirá costumbres populares, las canciones y danzas de
+la época, pavanas y gallardas.
+
+En la sala de los festines podrá asistirse á una comida de ceremonia de
+la reina Isabel, rodeada de sus adoradores y de sus cortesanos.
+
+Habrá conciertos de música del siglo XVI y mascaradas á la italiana,
+tan del gusto de aquella corte, rara mezcla de rudeza y refinamiento,
+de energía y de corrupción.
+
+No faltará el recuerdo triste para nosotros; la reproducción del
+_Revenge_, el barco que mandaba lord Ricardo Granville en el combate
+contra nuestra Armada Invencible; el mismo, también, en que nuestro
+mortal enemigo el Drake dió por primera vez la vuelta al mundo.
+
+Tan magnífico espectáculo ha sido organizado por una empresa particular
+y será á modo de heraldo anunciador de las grandiosas fiestas que
+dispone Inglaterra para el año diez y seis.
+
+Lo mismito que aquí, ¿no es verdad, amigo Cávia? Aquí ya hemos
+convertido la conmemoración de Cervantes en algo religioso, en declarar
+dogma católico y conservador la Invención del escondido retrato;
+Invención no menos gloriosa que la de la Santa Cruz por Santa Elena.
+
+Ahora van á enviarse fotografías y foto-grabados del retrato por esos
+mundos. ¡Quiera Dios que no vuelva maltrecho y vapuleado, como Don
+Quijote de sus aventuras y andanzas!
+
+ * * * * *
+
+En nuestro espíritu nada se pierde ni se destruye, aunque mucho se
+oculte. De continuo allegamos experiencia y conocimiento, y por
+una serie de superposiciones, juzgamos tal vez terreno de solidez
+fundamental lo que sólo es arena de aluvión movediza. Cuando creemos
+más perdida alguna primera cualidad de nuestro espíritu, una emoción,
+un recuerdo, una sacudida cualquiera, arrastra todo lo superpuesto y
+reaparece en nosotros lo que más enterrado parecía.
+
+Sólo así se comprende cómo sobre una balumba de ciencias filosóficas y
+naturales surje y se alza de pronto un libro diminuto: el Catecismo.
+
+Sólo así se explica cómo después de haber leído á Mæterlink y á Ibsen,
+nos interesamos en el teatro con pueril interés, con emoción plebeya,
+por el melodrama de burdas complicaciones. Cómo, después de haber leído
+á Flaubert y á D'Annunzio, nos divierte el folletín policíaco ó el
+cuento de niños.
+
+Por eso hay espectáculos y libros y cuentos que durarán cuanto dure la
+Humanidad. Y no porque al renovarse las generaciones cada generación
+celebre las novedades, sino porque, como en la Humanidad, con ser
+tan vieja, siempre habrá niños y juventud, en el hombre, por muchos
+años y mucha experiencia y muchos desengaños que pesen sobre su vida,
+siempre existirán el joven y el niño, prontos á mostrarse apenas una
+emoción de su mocedad ó de su infancia los solicite. Como la tierra
+madre, el corazón del hombre se abre en grietas, simas, para decirnos,
+una, la historia, de sus edades geológicas; el otro, la de sus edades
+espirituales.
+
+He aquí por qué unos cuantos hombres maduros y muchos viejos estábamos
+encantados una de estas noches con los juegos de prestidigitación y de
+ilusionismo del caballero Watry.
+
+Este es un espectáculo en que se ha progresado muy poco. Quizá en eso
+está su mayor encanto. Las innovaciones le perjudican. Preferimos á los
+modernos aparatos de electricidad, combinaciones de espejos y cámaras
+oscuras, las antiguas suertes de baraja y de escamoteos; las que dieron
+inmortal prestigio á Roberto Houdin, á Benita Anguinet, á Herman, al
+conde Patricio y demás célebres figuras de un arte siempre antiguo
+y siempre nuevo, como todo lo que tiene raíces profundas en lo más
+profundo de la Humanidad.
+
+¿No es este todo el secreto del Arte? ¿Hay novedad que valga tanto como
+acertar con una de vejeces que nunca envejecen; el cuento de ilusión
+que al niño maravilla por ser niño y al hombre le ilusiona porque se
+cree niño al recordarlo?
+
+
+
+
+V
+
+
+Bien dice el refrán: «No hay peor cuña que la de la misma madera».
+Cuando entre los pintores hay más literatos, deciden los pintores
+recusar el juicio de los literatos.
+
+Para la próxima Exposición de Bellas Artes desean los pintores que
+nadie, ajeno á la pintura, intervenga en la admisión de cuadros. Grave
+pecado de ingratitud me parece. ¿Qué sería de la mayor parte de los
+pintores modernos si los literatos no se encargaran de comentar y de
+explicar sus cuadros al público?
+
+Sin los literatos, ¿hubiera logrado imponerse el impresionismo francés?
+¿Qué hubiera sido sin Ruskin de los hermanos prerrafaelistas de
+Inglaterra? Y ¡de cuántos pintores modernos no puede decirse lo que el
+conde Tolstoi decía de Ibsen: «Ibsen es feliz; él escribe lo que le
+parece, sin saber lo que escribe, y después los críticos se encargan
+de explicárselo». ¡Ah! ¡Si algunos de nuestros pintores modernos
+tuvieran que entendérselas directamente y cara á cara con el público! Y
+también muchos de los antiguos.
+
+Uno de los experimentos más interesantes es el de acompañar en su
+visita al Museo á una persona que no esté tocada de literatura,
+á un espíritu virgen y sincero. Yo les aseguro á ustedes que las
+convicciones más firmes se tambalean. ¡Ven tan claro y tan limpio estos
+ojos vulgares! ¿No veríamos nosotros como ellos, si sólo percibiéramos
+la objetividad de la belleza en los cuadros, en vez de ir saturados
+de subjetivismos de escritores y críticos? ¡Cuántas obras de arte no
+deben su gloria á su propia hermosura, sino á la hermosa página que
+inspiraron! Cuando contemplamos la Venus de Milo, ¿es la Venus de Milo
+la que nos admira, ó tantas famosas páginas literarias escritas en su
+honor?
+
+La cultura es la buena educación del entendimiento, mas por lo mismo
+que es buena educación, no puede ser siempre sinceridad.
+
+Hay buenas formas, indispensables para frecuentar el mundo artístico,
+como para andar en sociedad. ¡Si dijéramos siempre lo que pensamos y lo
+que sentimos!
+
+Pero, como dice en la comedia de Pailleron _Le monde oú l'on s'ennuie_,
+en castellano, _Las tres jaquecas_, el subprefecto republicano á la
+duquesa monárquica, que le propone hablar mal del Gobierno: «¡Ah,
+duquesa, yo no puedo hablar mal, soy empleado; pero la oiré á usted con
+mucho gusto». Cuando no nos atrevemos á ser sinceros ni con nosotros
+mismos, ¡cómo agradecemos y cuánto celebramos que alguien se atreva á
+serlo!
+
+Por esto, los reyes y los grandes señores, obligados á fingimientos de
+cortesía, gustaban de traer á su lado bufones y chocarreros, que, con
+achaque de burlas, dijeran las verdades. Por esta misma razón, todavía,
+en muchas casas aristocráticas gustan de convidar á unas cuantas
+personas mal educadas, que puedan, de cuando en cuando, soltar cuatro
+frescas á los demás invitados, con gran susto, aparente, de los señores
+de la casa; en realidad, con gran regocijo, porque son las cuatro
+frescas que ellos soltarían con mucho gusto, si la buena educación no
+se lo estorbara.
+
+Y hay que convenir en que si la sinceridad y la mala educación á todas
+horas serían intolerables, son muy convenientes alguna vez, como
+ventiladores. Sin ellos no se podría respirar en algunos momentos. ¡Tan
+cargada de mentiras y de convencionalismos está la atmósfera social!
+
+Hay salidas de tono, ó dígase coces, inapreciables para determinar una
+corriente de aire puro.
+
+Ahora, que á las personas de buen talante ni les gusta acocear ni
+ser acoceadas. Por eso suelen acompañarse de quien sepa hacerlo con
+oportunidad.
+
+Un empresario de mucho entendimiento decía que todo empresario
+necesitaba tener dos representantes: uno, honrado, para entenderse con
+él, y otro, pillo, para entenderse con el público. Del mismo modo,
+es muy conveniente en la vida tener dos amigos de confianza: uno,
+bien educado, para tratar con él; otro, mal educado, para que trate
+á los demás amigos. Y ¡si fuera posible reunir en uno solo al que
+supiera decirnos las mentiras agradables á nosotros y las verdades
+desagradables á los demás!
+
+Pero esta suerte es patrimonio de los grandes personajes políticos. Por
+lo regular, cuando se tiene un amigo mal educado, somos sus primeras
+víctimas. Pero, en fin, en gracia de que puede molestar á todo el
+mundo, le perdonamos gustosos que nos moleste.
+
+ * * * * *
+
+La huelga carbonera de Inglaterra, de interés mundial, como ahora se
+dice, nos preocupa muy poco. La actitud de Francia en la cuestión de
+Marruecos, de interés tan nacional, nos preocupa lo mismo; menos, es
+imposible.
+
+Los temas de conversación preferentes son: la crisis probable, el
+nuevo arrendamiento de la Plaza de Toros, la opereta vienesa, las tres
+peticiones en la Iglesia de Jesús, la chismografía de sociedad y de
+bastidores... Amenidades todo: como en los pueblos felices y en las
+casas en donde hay que comer.
+
+Y bien mirado, ¿no es admirable esta despreocupación nuestra? Los
+destinos futuros de la Humanidad ¡son tan inciertos! ¡Todo el poderío,
+toda la riqueza del Imperio británico á merced de una huelga proletaria!
+
+¡Oh! ¡El brazo de reyes, emperadores, hombres de guerra y hombres de
+Estado, ese brazo extendido, que parece en nuestras estatuas imperioso,
+dominador!
+
+Ya son los brazos cruzados del obrero, del trabajador, del miserable,
+los que rigen, gobiernan y mandan en el mundo.
+
+Ante esta pasiva acción, ¿qué puede otra acción? ¿Qué puede el
+pensamiento? Los bárbaros no necesitan esta vez ni avanzar sobre el
+Imperio; les basta con cruzarse de brazos, y el Imperio caerá por sí
+solo.
+
+Mientras el mundo viva preocupado por esta amenaza, y hasta realizarse,
+nosotros, que ni aun entonces nos preocuparemos gran cosa, podemos
+ser el rincón apetecible del mundo, que sirva como de Sanatorio á los
+pensadores europeos que se hayan vuelto locos de tanto preocuparse por
+lo que nosotros nos tendrá sin cuidado.
+
+
+
+
+VI
+
+
+No hay que echar á mala parte nuestra ingratitud con los grandes
+hombres. Se ha dicho que la ingratitud es la independencia del corazón.
+Entre nosotros no es sino la independencia del cerebro. Nuestra
+ingratitud sólo es olvido, y somos olvidadizos por pereza.
+
+Como la soberanía nacional en unos cuantos políticos de profesión,
+delegamos gustosos la facultad de discurrir, con tal de molestarnos lo
+menos posible.
+
+Cuando admiramos ó cuando dejamos de admirar, no hay que tomar en
+serio nuestro entusiasmo ó nuestro desvío. Nada es convicción, todo es
+comodidad.
+
+Así, no hay gloria duradera entre nosotros. Y no por combatida, por
+ignorada. La crítica, aunque fuera para negar, ya sería conocimiento,
+pero ya sería molestia. Es mejor suprimir.
+
+La fama de todo gran escritor, por glorioso que sea, padece un
+eclipse peligroso: cuando extirpada la generación de sus admiradores
+contemporáneos, se suceden otras nuevas generaciones, solicitadas por
+nuevos nombres y nuevas glorias; cuando la obra es vieja y aún no es
+antigua; cuando ya no es actualidad y aún no es historia; cuando ya no
+creemos en el Revilla que la celebró en su tiempo y aún no llegó para
+ella el Menéndez y Pelayo que haya de consagrarla á nuestra admiración
+definitiva.
+
+La gloria de Campoamor ha podido tener este eclipse. Los jóvenes
+dejaron de admirarle porque era el mejor pretexto para no leerle. Lo
+mismo ha sido con Víctor Hugo, con Lamartine, con otros muchos.
+
+Apenaba la escasez de estudios biográficos y críticos de Campoamor
+y de sus obras. Entristece que el poeta de las mujeres no tenga una
+edición de sus obras, elegante, artística, digna de ser ofrecida á una
+mujer como regalo. Las mujeres ¡ingratas! dejaron morir al poeta sin
+ofrecerle el homenaje de su admiración y de su cariño.
+
+Ahora, patrocinada por leales amigos, se abre una suscripción para
+erigir un monumento al poeta. Las hijas de aquellas madres que amó
+tanto, como él decía, ¿se acordarán del poeta? «Me besan hoy como se
+besa á un santo»; exclamaba con ternura de abuelo, en el noble ocaso de
+su vida.
+
+Las jóvenes de ahora no besan á los poetas ni los tienen por santos,
+y á los santos tampoco los besan, se los comen. Como no ande en ello
+batuta eclesiástica, poco puede esperarse de las damas aristocráticas y
+de las jóvenes distinguidas.
+
+De este modo, como decía Hamlet, bien puede asegurarse que la memoria
+del más ilustre hombre vivirá cuatro días, y eso si fué fundador de
+iglesias, que si no, podrá decirse como del caballito de palo se canta:
+
+ ¡Ya murió el caballito de palo,
+ y ya le olvidaron así que murió!
+
+Sería muy triste que sólo contribuyeran los hombres al monumento que ha
+de perpetuar las glorias del poeta de las mujeres, del que poetizó el
+dolor en femenino con nombre de dolora.
+
+Andrés González Blanco ha redimido culpas de la juventud literaria
+de nuestros días con un magistral estudio sobre Campoamor; libro de
+crítica seria, sin impresionismos, sin nerviosidades; un estudio todo
+serenidad, como corresponde á uno de los pocos poetas españoles del
+siglo XIX, que ha de hallar, por lo menos cada veinte años, un crítico
+de entendimiento que lea sus obras y sepa imponerlas á la admiración de
+los que no leen.
+
+En España, este público que no lee nunca es el que más sostiene el
+esplendor de las glorias literarias; como la multitud que nunca piensa,
+el esplendor de las religiones.
+
+ * * * * *
+
+Los deportistas de nuestra Sierra del Guadarrama se oponen á la
+construcción de un Sanatorio para tuberculosos.
+
+El deportista ha leído á Nietzche; el deportista no tiene compasión.
+Como aquel hombre frío, del que habla Wordsworth en una poesía, capaz
+de estudiar botánica sobre la sepultura de su madre, el deportista
+considera el mundo como un inmenso campo de recreo. Si su afición
+es el automóvil, quisiera que el mundo fuera una inmensa carretera
+asfaltada y que hasta los cráneos de los transeuntes fueran de asfalto
+para deslizarse con suavidad sobre ellos.
+
+Sobre la Sierra han puesto sus grandes patines dominadores. Bien está
+que se expongan por gusto á romperse la cabeza en un ejercicio tan
+saludable y tan útil en España; pero ¡exponerse, por sensiblerías
+impropias de hombres fuertes, á contagiarse de tuberculosis! Una cosa
+es tener valor ante un riesgo seguro, y otra ante un riesgo imaginario.
+Sí sabe uno cómo puede matarse, pero ¡cómo puede morir!
+
+En este caso, los higienistas se ven combatidos con sus propias armas.
+¡Se ha exagerado tanto el peligro de los contagios! Ya es casi heroísmo
+acercarse á un enfermo.
+
+Lo que debieron considerar esos intratables deportistas opuestos á la
+construcción del Sanatorio en el Guadarrama es que, más vale prevenir
+y curar á los tuberculosos en un Sanatorio apropiado, que no vivir de
+continuo entre ellos sin medios de evitar el contagio. ¿Es el nombre
+lo que asusta? Pues si en el edificio de la Sierra puede escribirse:
+Sanatorio, por todo Madrid puede escribirse: Foco. Véase lo que es
+preferible y dónde es mayor el peligro.
+
+
+
+
+VII
+
+
+Es la Academia Española institución tan aristocrática y conservadora,
+que tiene á gala no dejarse guiar en sus acuerdos y en sus
+determinaciones por nada que trascienda á dictado de la opinión pública
+y democrática. Por esto, tal vez sea contraproducente el movimiento
+general de la opinión á favor de la candidatura de la condesa de Pardo
+Bazán para ocupar uno de los sillones académicos vacantes.
+
+Aunque tanto blasonan de su mayoría, cuando les conviene, es axioma
+de nuestras clases conservadoras que la mayoría no tiene razón nunca.
+Pero es, claro está, cuando se trata de la otra mayoría. En España,
+tratándose de literatura, la mayoría, por desgracia, es una mayoría
+relativa, que solo puede considerarse mayoría como D. Hermógenes
+consideraba numerosos los tres ejemplares vendidos de _El cerco de
+Viena_, con relación á uno. La opinión general ¡se interesa tan poco
+por estos asuntos! Tener cinco mil lectores en España, ya es ser un
+escritor popular. Como nuestro poeta más popular hemos celebrado
+siempre á Zorrilla, y, aparte _Don Juan Tenorio_, ¡cuántos de los que
+conocen la obra ignoran el nombre de su autor! De sus restantes obras,
+¿qué razón puede dar el pueblo, lo que se llama el pueblo?
+
+La Academia Española debiera, pues, atender de vez en cuando
+indicaciones de la opinión, sin temor á verse atropellada por el vulgo
+y mucho menos por el populacho. Los que se preocupan en España por la
+literatura, aun los más vulgares, ya constituyen una aristocracia.
+
+En el caso de la condesa de Pardo Bazán no podrá atribuirse la demanda
+á espíritu sectario de ninguna clase. La condesa de Pardo Bazán ha
+sido siempre una gran señora de las Letras, y ya que tan mal parece á
+nuestras clases conservadoras el escritor metido en política--cuando
+esta política no es la suya, por supuesto, pues á los suyos bien les
+celebran el civismo y la literatura,--no se dirá en esta ocasión que
+la política y el sectarismo y las pícaras ideas desnaturalizan el puro
+desinterés artístico de lo solicitado.
+
+¿Qué puede oponerse á la concesión? Fundar la negativa en el sexo de
+la ilustre escritora sería notoria injusticia, y ni siquiera puede
+alegarse como tradición. Justamente las primeras Academias de España,
+aquellas Academias de poesía, famosas en lo antiguo, eran presididas y
+congregadas por mujeres y las más nobles y discretas damas concurrían á
+ellas. Los Juegos Florales, las Cortes de Amor, origen de las modernas
+Academias, por la mujer tuvieron vida y espíritu.
+
+Por lo mismo que las Academias son instituciones aristocráticas,
+conservadoras, y está bien que así sea y esa es toda su razón de ser,
+yo creo que nada puede aristocratizarlas tanto como el ingreso de las
+mujeres distinguidas.
+
+Sin negar ni desconocer el mérito de algunos escritores, indicados á
+cada vacante por la opinión pública, no dejo de conocer que su sitio
+no está en la Academia; desentonan. La Academia no debe atender sólo
+al mérito literario. No es en círculo tan selecto como una Academia,
+es en cualquier reunión de café, y hay escritores de gran talento
+y de grandes merecimientos á quienes no se les puede tolerar de
+contertulios...
+
+Por eso está muy justificada la resistencia de la Academia Española á
+ciertos nombramientos.
+
+Ahora, tratándose de la condesa de Pardo Bazán, ninguna oposición lo
+estaría.
+
+¿Se teme que, una vez abierta la puerta á las mujeres, no habría
+marisabidilla ni literata de las perniciosas que no se creyera con el
+mismo derecho á ser académica? Esta objeción lo mismo reza con los
+hombres. ¡Pues sí que hay entre los escritores varones alguno que no se
+crea academizable!
+
+Nos quejamos á todas horas de la inferior cultura y capacidad de la
+mujer, y cuando alguna mujer sobresale entre todas, la negamos el
+debido premio á sus merecimientos á pretexto de que es mujer.
+
+Hay, además, una razón patriótica para que la condesa de Pardo Bazán
+sea nombrada académica. Muy pronto ha de ir á la República Argentina,
+quizás á otras Repúblicas americanas. Son pueblos progresivos, donde
+la mujer es el alma de la cultura, donde se tiene muy triste idea de
+nuestro atraso y de nuestro espíritu tradicionalista. Conviene, ya
+que una infanta de España fué nuestra embajadora política con todos
+los honores, que nuestra embajadora literaria vaya rodeada de todos
+los prestigios y pueda dar testimonio, no sólo de lo que puedan valer
+las mujeres entre nosotros, de esto se basta la ilustre escritora
+para responder, sino de algo que significa más para nosotros: de cómo
+sabemos honrarlas y enaltecerlas. Cuando al saber y al talento se le
+regatean satisfacciones en su patria, por donde va, más que grandezas,
+va atestiguando mezquindades.
+
+ * * * * *
+
+Se anuncia el estreno de una refundición, reducción, adaptación, ó como
+quiera llamarse, de _El barbero de Sevilla_, de Rossini, con destino á
+los teatros de zarzuela española y de género chico.
+
+Hay quien clama contra esto, que le parece atentado y profanación
+contra la ópera de Rossini.
+
+No lo creo así. Si las obras musicales fueran profanadas en cuanto no
+se presentan en toda su integridad y en su marco adecuado, profanadas
+están todos los días en interpretaciones detestables, en ejecuciones
+parciales, en sextetos, pianos, discos fonográficos, etc.
+
+Popularizar y vulgarizar estas obras en condiciones decorosas me parece
+obra muy laudable. Sobre que el interés del refundidor y el de los
+artistas que han de interpretar estas refundiciones, han de tener en
+cuenta con quién y hasta dónde pueden atreverse. Seguramente, á nadie
+se le ocurrirá reducir _El ocaso de los dioses ni La Walkiria_.
+
+Pero la música ligera y alegre de _El barbero_, ¿por qué no ha de oirse
+en nuestros teatros de zarzuela? En Romea oímos la «Quinta sinfonía»,
+de Beethoven, entre las danzas de la Tórtola de Valencia.
+
+El teatro Real es teatro caro. Hay muchos que no pueden ir á la
+montaña; hay que llevarlos á la montaña--_El barbero_ no son los
+Andes--aunque sea en pedacitos.
+
+Créanlo esos críticos celosos del respeto debido á una obra. No es tan
+grave falta descender una ópera al género chico como elevar el género
+chico á categoría de ópera.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+La obra literaria, el Arte moderno en general, aun en lo más serio y
+meditado, adolecen de inconsistencia, con aire de improvisación, de
+algo ligero y provisional.
+
+En cada época hay un género literario dominante que, por decirlo así,
+da el tono á toda la literatura de una época. Hay un período literario
+épico, hay otro dramático, los hay líricos y los hay novelescos.
+
+En la época actual el género dominante, el que da el tono á toda
+la producción artística, es el género periodístico. La literatura
+periodística domina sobre todo el Arte moderno.
+
+El poeta lírico, el autor dramático, el novelista, el orador sagrado,
+el historiador, pintores y escultores; todos ellos son periodistas
+en sus poesías, en sus dramas y comedias, en sus novelas, en sus
+sermones, en sus historias, en sus cuadros y en sus estatuas.
+
+La actualidad periodística con alas de mariposa; polvillo de sus alas,
+tinta fresca y pegajosa de imprenta, es la musa del Arte moderno.
+
+Por eso cuando los mismos edificios, sólidas obras de arquitectura,
+los monumentos escultóricos de mármol ó de bronce nos parecen hojas de
+volandera actualidad, más nos sorprende hallar la obra de serenidad y
+de reposo en la obra periodística juntamente.
+
+Tal es el libro de _Azorín_ «Lecturas de España», formado con artículos
+de periódico que tuvieron su día de actualidad y entran ahora, por
+derecho propio, en la eterna actualidad de las obras maestras.
+
+Cuando tantos libros grandes ofrecidos á la inmortalidad por sus
+autores, desdeñosos del juicio y del aplauso de sus contemporáneos,
+pasaron como pasa el artículo de periódico, este libro de artículos
+de periódico sólo ahora parece en su verdadera forma, con su prosa
+robusta, sano equilibrio de músculos y nervios, sus juicios certeros,
+su noble continente de hidalgo castellano.
+
+Para mí, tan propenso á nerviosismos y destemplanzas, nada tan
+admirable como esta prosa de _Azorín_, tan distinta de casi toda
+nuestra moderna prosa. Entre tanto asomo de chillones colorines, es la
+prosa de _Azorín_ como un buen grabado en acero, como un aguafuerte,
+donde claros y obscuros dan la exacta equivalencia de todos los colores
+y de todos los tonos.
+
+Tiene este libro, además, para los que siempre hemos admirado á
+_Azorín_, aunque alguna vez haya irritado nuestra sensibilidad, la
+ventaja, sobre otros libros suyos, de que nada, al leerle, en nuestro
+sentimiento protesta contra nuestra admiración.
+
+_Azorín_, como no podía ser menos, parece curado de su «maurismo»
+agudo. Ya no cree, como creen los conservadores, que el mundo es sólo
+un medio para que don Antonio Maura y don Juan de la Cierva gobiernen
+en España.
+
+_Azorín_ es demasiado inteligente, demasiado artista para limitar su
+ideal á los ideales de ninguno de nuestros partidos políticos. Su
+apasionada ceguedad conservadora fué... natural reacción de protesta
+contra los liberales.
+
+Nuestros partidos liberales se dan tal arte que, en España, parece
+incompatible el ser liberal y el ser inteligente. Los conservadores
+tienen de bueno el no ser liberales; pero el no ser algo es ser muy
+poca cosa. Como la única ventaja que tiene un partido español sobre
+otro es no ser el otro, lo mejor es echar por la calle de en medio,
+aunque se exponga uno á que le miren de mala manera los de una acera
+y los de la otra, y más si ven que uno va por su camino sin hacerles
+maldito el caso.
+
+Se quejan los políticos del desvío de los escritores, de los artistas.
+Pero ¿estiman en algo los políticos á los escritores, á los artistas?
+Lo que ellos estiman en el escritor no es la inteligencia, es la
+sumisión de la inteligencia.
+
+Los políticos, como las mujeres, no se contentan con dominar en el
+corazón si no dominan en la cabeza. No se contentan con que los
+perdonemos sus faltas por cariño, quieren que no las conozcamos por
+ignorancia. Los políticos y las mujeres perciben claramente, aunque la
+envolvamos en palabras de afecto, la mirada de inteligencia que parece
+decirles: «Aunque te quiero... te conozco; á mí no me engañas.»
+
+Las mujeres y los políticos odian á todo el que no pueden engañar.
+
+Por eso los hombres inteligentes no son nunca afortunados en amor ni en
+política.
+
+
+
+
+IX
+
+
+En la historia del teatro español, durante la segunda mitad del siglo
+XIX, es de gran importancia el estudio de los actores italianos que han
+pasado por nuestros escenarios y de su influencia sobre nuestro arte
+dramático y nuestro arte escénico.
+
+Los actores italianos han sido siempre los que mejor han realizado el
+ideal de la representación escénica: verdad en la poesía y poesía en la
+verdad.
+
+Este era el arte de sus grandes trágicos: la Ristori, Salvini, Rossi.
+Este es el arte de sus modernos comediantes.
+
+Lo extraño es que, tierra de admirables actores, no lo haya sido de
+grandes autores. Italia no ha tenido un Shakespeare, un Calderón, ni
+siquiera un Molière. Sus actores, más que del teatro patrio, han sido
+por todo el mundo mensajeros y vulgarizadores del teatro de Shakespeare
+y del teatro francés.
+
+La Ristori apenas representaba obras italianas: _Medea_, _Fedra_,
+_María Estuardo_, _Macbeth_ eran las obras de su repertorio. Alguna
+tragedia de Alfieri, como _Mirra_, y la _Francesca de Rimini_, de
+Silvio Pellico, eran las únicas obras italianas de su repertorio.
+
+Salvini y Rossi eran los intérpretes de Shakespeare.
+
+Virginia Marini, con su excelente compañía, la mejor compañía italiana
+que hemos visto en Madrid, en la que figuraban segundas actrices que
+luego fueron eminentes y primerísimas, como la Vitaliani, la Reiter y
+la Belli-Blanes, y actores como Ceresa, Cola, Vitaliani y Zoppetti,
+nos dió á conocer el repertorio, antes modernísimo, de Sardou y Dumas,
+hijo: _Dora_, _Fernanda_, _Rabagás_, _Demi-monde_, _Monsieur Alphonse_,
+_La princesa Jorge_, etc.
+
+Estas obras parecían la última palabra del realismo en el teatro. La
+falsedad esencial se ocultaba bajo la minuciosidad de los detalles y
+el verismo de la presentación escénica. Los árboles no dejaban ver el
+bosque.
+
+Después de Virginia Marini fueron la Pía Marchi, Novelli; después la
+Mariani, Zacconi, la Vitaliani, Tina di Lorenzo, y entre ellos Emmanuel
+con la Glech, primero, después con la Reiter, y, sobre todos, la Duse
+incomparable: la divina y la humana, dolorosa del Arte, cuerpo de nube
+fulgurada por intensa luz espiritual, resplandeciente en relámpagos de
+pasión ó ensombrecida de tristezas profundas como la noche sobre el mar.
+
+Todos estos actores han influído con su arte sobre nuestros actores,
+sobre nuestros autores y sobre nuestro público. Han sido educadores
+de nuestro gusto y vulgarizadores del teatro extranjero. Gracias á
+ellos, nuestro público sabe que hay algo mejor, algo lo mismo, y mucho,
+también, peor que lo nuestro.
+
+Hoy su influencia no es tan notoria, las novedades teatrales que pueden
+ofrecernos son pocas, y el interés por asistir á sus representaciones
+se limita al aprecio del mérito personal de los actores.
+
+Lyda Borelli es la actriz italiana de este año. Llega la última, sin
+novedades llamativas en su repertorio, y lucha con desventaja en el
+terreno ocasionado de las comparaciones. Pero su figura, su arte, son
+tan personales, es tan _ella_, que la comparación más inevitable se
+desvirtúa. Lyda Borelli es la última... como el último amor, que nos
+parece el primero.
+
+En esa melo-comedia de _Zazá_, que es á _La dama de las camelias_ lo
+que la República francesa es al Imperio, en lo social y político, y lo
+que Zola es á Víctor Hugo, en imperios y repúblicas literarias, Lyda
+Borelli consigue, con ser obra de tantos recuerdos, que no recordemos á
+ninguna otra actriz; y esto, sin preocuparse de no recordar á ninguna,
+sin rebuscar nuevos efectos ni caer en extravagantes originalidades. La
+mayor originalidad de Lyda Borelli es ésa: que no pretende ser original.
+
+Y, por eso mismo, lo es, del único modo que se puede ser original en
+Arte: por sentimiento propio, íntimo.
+
+Lyda Borelli, sobre todas las excelencias de su arte, posee la
+_gracia_; la gracia, en el sentido artístico de la palabra, más cerca
+del teológico que del vulgar significado. Es la gracia, ese don de
+esclarecerlo todo, de ver alegría hasta en la tristeza; en una armonía
+de la inteligencia y del sentimiento, que siempre es claridad.
+
+Esa gracia que es todo el arte griego y pone la divina alegría de
+comprender sobre el humano dolor de sentir; como la serenidad del
+mármol, en la escultura, ennoblece el dolor inquietante de la carne.
+
+El arte de Lyda Borelli culmina en _Salomé_, de Oscar Wilde.
+
+Ella consigue lo que no pudo conseguir el desdichado poeta inglés en su
+obra ni en su vida: con nervios modernos, actitudes esculturales.
+
+
+
+
+X
+
+
+La Exposición Beruete, con fervorosa atención ordenada por el cariño
+filial y el noble afecto de un insigne artista, Sorolla, quizás haya
+sido una revelación para lo que hemos convenido en llamar el gran
+público.
+
+Aquí, donde el Arte sólo es cultivado por los pobretes, nadie suele
+tomar en serio las aficiones artísticas de un gran señor que para nada
+necesita del Arte. El título de buen aficionado es el más alto á que
+puede aspirar.
+
+Que don Aureliano Beruete era un admirable paisajista han de
+reconocerlo ahora todos al visitar la Exposición de sus obras, y esta
+hora de justicia quizá sea para muchos de remordimiento.
+
+Con ser un gran lírico del paisaje, como lo es todo gran artista,
+era Beruete, como todos los grandes líricos, un espíritu abierto y
+receptivo que en todo se transformaba, en vez de transformarlo todo á
+la propia comodidad de una manera y de una técnica, como tantos falsos
+líricos del Arte. Conviene no confundir el carácter con la tozudez, y,
+en el artista, la personalidad con el amaneramiento.
+
+Ha de ser el artista, como la luz del sol, más admirada en cuanto
+alumbra al esparcirse que en el sol mismo. Y ¡el sol es un gran lírico!
+
+Toledo, Guadarrama, Avila, Suiza, nada perdieron de su objetividad, con
+ser tan diversa, porque todo fué contemplado sin la preocupación del
+procedimiento. No era el paisaje el que se acomodaba á la técnica; era
+la técnica la que se acomodaba al paisaje.
+
+No es siempre lo que más se admira lo que más enamora. Para mis
+simpatías hay, entre todos, un cuadro; una vista de Madrid, castiza
+como un sainete de Ricardo de la Vega: entre solares y tapias de
+ladrillo rojo, desmontes areniscos, unas pobres casuchas bajas, y,
+sobre ellas, una de esas casas madrileñas, tejado color de puchero,
+balcones de colorines, la fachada con sucio revoque amarillento, y el
+sol de Madrid alegrándolo todo; el sol, que rosea y dora los sucios
+revoques descoloridos como si fueran mármoles y jaspes de palacios
+señoriales.
+
+Es preciso ser muy madrileño para hallar poesía en estas cosas. Es
+preciso ser muy artista para saber decir á los demás: Aquí hay poesía.
+
+ * * * * *
+
+Los países meridionales, tan calumniados por las personas serias,
+ejercen una gran atracción sobre los artistas y los escritores del
+Norte. Italia, España, su Arte, su Historia, son de continuo estudiados
+por ingleses, alemanes, rusos y escandinavos.
+
+Ahora es el dinamarqués Joerguensen, enamorado de San Francisco de
+Asís, peregrino fervoroso por los lugares que en su vida recorrió aquel
+caballero andante de Cristo, vestido el sayal de la fuerte humildad por
+toda armadura.
+
+Es el sueco Bratli, estudioso investigador de la vida y la obra de
+Felipe II, con imparcialidad desacostumbrada en autores extranjeros,
+y aun nacionales, al tratarse de rey tan desgraciado con los
+historiadores como con los novelistas y autores dramáticos.
+
+De estos últimos, el que le ha presentado con menos sombríos colores ha
+sido el más cercano á sus días, el español Enciso, en su comedia _El
+príncipe Don Carlos_.
+
+El escritor sueco, en su monografía, pretende, y no en vano, esclarecer
+la sombría figura del monarca español, tan mal estudiada y comprendida
+por sus apologistas como por sus detractores.
+
+Se considere la Historia como Ciencia ó como Arte, sólo cabe poner en
+ella el calor de una pasión, la pasión por la verdad.
+
+La obra de Bratli debe ser agradecida por los españoles. Nuestra
+Historia corre por el mundo en libros extranjeros y en libros casi
+siempre inspirados por odios y antipatías. Diríase, al leerlos, que
+sólo en España hubo Inquisición; que sólo en España hubo persecuciones
+religiosas, cuando fué, en realidad, donde hubo menos; que sólo España
+conquistó y colonizó cruelmente, y que sólo la Ciencia y las Artes
+españolas padecieron bajo la presión de la Iglesia y del Poder real. Y
+no es lo malo que los extranjeros hayan contado así nuestra Historia;
+lo peor es que nosotros la hemos aprendido también en sus libros, sin
+tomarnos el trabajo de aprender las Historias de otras naciones, para
+comprender cómo, calumniados y todo, la nuestra no desmerece nada.
+
+Felipe II era el soberano más noble, más culto y más humano de su
+tiempo. Su mayor defecto fué el que tan donosamente le señaló don Juan
+Valera: el de ser un tanto _engorroso_. Y esto fué lo que alabaron en
+él de prudencia.
+
+ * * * * *
+
+El alcalde de Madrid se ha creído en el caso de amonestar al
+concesionario del teatro Español, el sabio doctor Madrazo, por la
+baratura del precio en las localidades.
+
+Yo creo que el Ayuntamiento debiera agradecer el desinterés del señor
+Madrazo y congratularse de que un teatro municipal sea, por fin, un
+teatro popular, por sus precios, al alcance de las clases menos
+acomodadas.
+
+¿No es deber del Ayuntamiento procurar por todos los medios el
+abaratamiento de las subsistencias? ¿Quieren que el teatro español sea
+un teatro aristocrático? Entonces debieron empezar por no concedérselo
+al doctor Madrazo, tan conocido por sus ideas democráticas y
+republicanas.
+
+Entonces, si un millonario generoso se ofreciera como empresario del
+teatro Español para obsequiar al público con funciones gratuitas, ¿no
+se le concedería el teatro?
+
+Además, ¿cree el Ayuntamiento que es el precio de las localidades lo
+que da ó quita al teatro el decoro debido á sus prestigios?
+
+No es al precio, sino á la calidad del espectáculo á lo que debiera
+atender el Ayuntamiento.
+
+Bien está á peseta el chocolate de á peseta. El Ayuntamiento, en este
+caso, al contrario que en el sabido cuento, lo pide más caro, sabiendo
+que peor es imposible.
+
+
+
+
+XI
+
+
+Dice una antigua canción inglesa, parafraseada por Dante Gabriel
+Rossetti: «El mar no tiene más rey que Dios».
+
+Los archimillonarios, reyes del mundo, pasajeros del _Titanic_,
+navegaban sobre el mar con toda confianza, seguros de haberle vencido.
+En un palacio, fortaleza flotante, con la garantía de haber pagado
+muchos miles de francos por el pasaje. La travesía, alegre: fiestas,
+bailes y músicas y amoríos viajeros de esos que no comprometen á nada.
+¿Naufragar? ¿Hundirse? ¿Quién pensaba en eso? El barco poderoso, con
+toda su fuerza, con todas sus seguridades, era, en medio del mar, como
+un símbolo de un Estado social capitalista, defendido por cañones y
+escuadras pagados á buen precio, como el pasaje en el transatlántico de
+lujo.
+
+Algunos de aquellos millonarios, grandes industriales, hombres
+de negocios, quizás buscaban en viaje de recreo descanso á sus
+preocupaciones, al malestar causado por una huelga obrera en sus
+fábricas, en sus industrias. Y las olas del mar les parecían de
+mansedumbre; no amenazadoras, como las olas proletarias. Era el mar un
+reposo y una caricia. ¿Cómo habían de imaginarse que pudiera ser el
+vengador?
+
+Vencieron la huelga de los hambrientos y no contaban con el hambre
+vengativa del mar.
+
+Ya no se ofrecen víctimas humanas en sacrificios religiosos. Pero hay
+una divinidad justiciera para ordenarlos. Y esta imprevista nivelación
+ante el dolor y la muerte es tal vez el único destello de justicia que
+resplandece sobre la tierra.
+
+Víctimas expiatorias son estos millonarios. Con su muerte ponen
+inquietud sobre la soberbia de los poderosos y paz sobre el odio de los
+miserables.
+
+¡También los grandes transatlánticos pueden hundirse en un momento!
+
+Entre ellos y las pobres embarcaciones veleras, donde van á ganarse
+la vida pescadores y marineros de ventura, ya puede haber algo de
+simpatía. ¡El mar no tiene más rey que Dios! Más grande y más fuerte
+que la tierra, ni siquiera el dinero.
+
+ * * * * *
+
+Y el mar no cuenta sus historias con ruinas, epitafios ni monumentos,
+como la tierra, vieja comadre, que nos va señalando á cada paso: «Aquí
+fué Troya», «Estas son las ruinas de Nínive», «Esta fué la Acrópolis
+de Atenas». En la mayor desolación hay siempre rastros visibles sobre
+la tierra, efemérides de su historia. En el mar no hay señales ni
+vestigios de ruinas ó grandezas. El mar no dice historias, sólo nos
+dice: ¡Eternidad!
+
+Por eso en él se templan las almas mejor que en la tierra. Unos pobres
+músicos, los últimos tripulantes del barco, sin duda, que tal vez en
+el incendio de un teatro, en una catástrofe terrestre, hubieran sido
+los primeros en huir y en defender su existencia precaria de músicos
+jornaleros, ante el mar se agrandaron como héroes de epopeya y fué su
+pobre música destemplada un himno al espíritu: el salmo religioso en
+que acepta el Dios de misericordia la música de valses y rigodones que
+animó el danzar frívolo de los millonarios durante la alegre travesía
+de recreo.
+
+ * * * * *
+
+Monsieur Le Bargy, el ex socio de la Comedia Francesa, en reciente
+entrevista con el travieso _Duende de la Colegiata_, ha juzgado con
+despectiva frase á los actores italianos.
+
+Al decirle el inquieto duende que los actores italianos ensayan las
+obras con mayor prontitud que los franceses, el celebrado actor hubo de
+replicar: ¡Así las hacen!
+
+¿Cree el aplaudido intérprete de _El marqués de Priola_ que es tanta la
+diferencia y siempre en favor de los actores grandes actrices?
+
+Ni por artistas, individualmente considerados, y por compañías, en su
+conjunto, mucho menos, creo, y conmigo el público madrileño, que la
+desventaja está de parte de los actores italianos.
+
+Entre los actores franceses los hay excelentes ¡quién lo duda! Pero,
+sea por culpa suya ó de los autores que para ellos escriben, lo cierto
+es que su trabajo se limita á una especialidad. Ni Sarah, ni la Bartet,
+ni la Réjane han interpretado en toda su carrera artística la variedad
+de obras y de personajes distintos que nuestra María Guerrero ó
+cualquiera de nuestras actrices.
+
+Ahora mismo, en el último retrato de Sarah, intérprete de la obra
+_Isabel de Inglaterra_, vemos á Sarah, la de siempre, vestida... como
+Sarah, no como la reina Isabel; peinada... como Sarah... La misma Sarah
+que se presentó rubia en _Cleopatra_ y ha sido Sarah eternamente; como
+Guitry es Guitry siempre y Mounet Sully es Mounet Sully en cuantas
+obras interpreta.
+
+Actor por actor, ni Sarah es la Duse, ni ninguno de los actores
+franceses que nos han visitado es comparable á Zacconi, á Novelli, á
+Emmanuel, á Ceresa, á Flavio Andó; ni las compañías francesas, la de
+Antoine inclusive, han presentado nunca un conjunto como cualquiera de
+las compañías italianas.
+
+En arte escénico no hemos podido aprender nada de los franceses; de los
+italianos, sí.
+
+Los actores franceses van demasiado poseídos de su superioridad por
+esos mundos. Ya es hora de que se vayan desengañando.
+
+Y conste que soy el primero en admirar á los buenos actores franceses
+y, entre ellos, á M. Le Bargy, á quien es lástima que el público
+madrileño no haya podido admirar como galán joven cuando, al sustituir
+á M. Delonnay en la Comedia Francesa, era excelente intérprete de las
+comedias de Musset.
+
+Hoy, como primer actor, _grand premier sole_, habría algunos reparos
+que ponerle. Pero no es cosa de complicar la cuestión de Marruecos.
+
+
+
+
+XII
+
+
+El actor M. Le-Bargy me ruega que inserte en esta sección la siguiente
+carta. Así lo hago con sumo gusto y fina voluntad.
+
+ «Sr. D. Jacinto Benavente.
+
+ Muy señor mío: He tenido ocasión de decir á uno de sus compañeros
+ que la improvisación en cualquier arte no me parecía un buen
+ mecanismo de perfección en el trabajo y que para la _mise en scene_
+ de una obra dramática prefiero, á los bruscos procedimientos de
+ los comediantes italianos, el sistema de los ensayos lentos y
+ minuciosos que han adoptado los teatros de París. Con tal motivo,
+ se ha lanzado usted á la guerra como un conquistador y ha declarado
+ que en la interpretación dramática, París ha sido eclipsado por
+ Roma.
+
+ Las opiniones son libres; mas tengo la costumbre, respetándolas
+ todas, de no prestar atención sino á aquellas que se apoyan sobre
+ pruebas ó sobre la autoridad de un juicio informado, prudente,
+ comprensible. Respeto, pues, infinitamente su juicio sobre los
+ actores franceses; pero excusándome de no poder detenerme en esto,
+ pues se vislumbra en aquél una idea preconcebida de menosprecio, ó
+ al menos el desconocimiento absoluto del genio de nuestra raza. Si
+ yo tomase en consideración lo que ha dicho usted, en particular,
+ de Sarah Bernhardt y de Mounet Sully, haría, al defender á estos
+ gloriosos artistas, un esfuerzo más vano sin duda que el que hizo
+ usted al atacarles.
+
+ Antes de despedirme os ruego vengáis un día á París: tendré el
+ honor y el placer de recibirle, enseñarle nuestro arte dramático en
+ su propio marco y revelarle esos matices que parecen haber pasado
+ desapercibidos á su fino discernimiento.
+
+ Queda su más atento seguro servidor, q. b. s. m., _Ch. Le-Bargy_.»
+
+Conste, en primer término, que mis ideas respecto á los actores
+franceses podrán ser equivocadas, pero no preconcebidas, como M.
+Le-Bargy asegura.
+
+Contra la opinión de la crítica, en general, juzgué en la temporada
+anterior al artista italiano Caravaglia como desdichado intérprete de
+_Hamlet_. Ya ve M. Le-Bargy cómo no siempre es Roma la capital del
+Arte. En Italia, por fortuna, el Arte está descentralizado y no es
+Roma, ciertamente, la capital artística de mayor importancia.
+
+He sido y soy gran admirador de Sarah, sin desconocer que la Duse es
+artista de más sinceridad.
+
+En cuanto á Mounet Sully, cuando tanto dió que reir al público
+madrileño, fuí de los pocos defensores que tuvo. No me negará M.
+Le-Bargy que el arte de Mounet Sully es un arte _sui géneris_, y en
+el mismo París no todos son admiradores del fogoso artista. Monsieur
+Le-Bargy procede con nobleza al defenderle, ya que todos sabemos que
+no ha reinado siempre la mejor armonía entre el decano de la Comedia
+Francesa y el propio M. Le Bargy.
+
+¿No recuerda el excelente artista--han pasado algunos años,--durante
+una representación de _Enrique III y su Corte_, de Dumas, padre, una
+desagradable escena, _hors d'oevre_, ocurrida entre M. Le-Bargy y
+Mounet Sully? Parece ser que Mounet Sully reprendió en tono algo
+destemplado á M. Le-Bargy por haberse permitido una alteración en
+la _mise en scene_ de la obra. Monsieur Le-Bargy replicó con la
+misma viveza y dijo, refiriéndose á Mounet Sully: «Il se permet bien
+d'autres».
+
+Ya ve M. Le-Bargy que conozco las intimidades artísticas de los
+teatros de París tanto como á sus actores, y que mi juicio podrá ser
+equivocado, pero no ligero. Es el de todo el público madrileño, y M.
+Le-Bargy sabe que empieza á ser el del americano.
+
+Los actores franceses carecen de sinceridad; son muy especialistas.
+¿Puede citarse una actriz francesa que haya interpretado la variedad de
+personajes que María Tubau, María Guerrero ó Rosario Pino?
+
+Los actores franceses cuentan por docenas lo que ellos llaman sus
+«creaciones»; los actores españoles y los italianos, por cientos. Esta
+intensidad en la variedad es tan estimable, por lo menos, como la
+intensidad en la unidad. Y para el público, más interesante.
+
+Si alguna vez vuelvo á París, tendré sumo gusto en saludar á M.
+Le-Bargy y en atender sus indicaciones; aunque temo no consigan
+rectificar mis juicios, ya que, actrices y actores, por dicha suya,
+serán los mismos que tuve ocasión de aplaudir, hace treinta años,
+cuando fuí á París por primera vez, y los mismos que he vuelto á
+celebrar cuantas veces he vuelto. Y los actores ¡ay! no son como el
+buen vino: con los años y con los viajes no ganan nada.
+
+
+
+
+XIII
+
+
+Existen industrias por esos mundos de las que no tenemos aquí la menor
+idea. Una de ellas es la cría de mariposas. En Inglaterra, en el
+condado de Kent, Mr. Newman ha destinado una granja á esta novísima
+producción, recompensada con no despreciables rendimientos.
+
+En Inglaterra son muchos los coleccionistas de mariposas. Son muchos
+también los Museos que tienen por proveedor á míster Newman. La moda
+también ha venido á favorecer su industria. Mesas y veladores se
+cubren con una tela de seda y sobre ella mariposas disecadas de varias
+especies y múltiples colores. Todo ello se cubre con un cristal y el
+efecto es muy vistoso, como de bordado japonés ó chinesco.
+
+Para obtener alguna nueva especie de mariposas es preciso un
+procedimiento llamado «azucarar». Para azucarar se emplea una mezcla
+de azúcar, melaza, ron, cerveza y jugo de pera. Con esta mezcla se
+trazan rayas sobre la corteza de los árboles. Las rayas han de ser
+verticales, á un metro del suelo, y han de tener 45 centímetros de
+largo por dos de ancho. Entrada la noche, las mariposas acuden á
+golosear. Las mejores noches de caza son las noches tormentosas. Cuanto
+más cerrada la noche, más fructuosa recolección.
+
+Para la caza hay que proveerse de una cajita, bien mullida de algodón
+en rama, y de una linterna: con la linterna se ilumina la raya
+azucarada; el cazador acerca la caja, cuya tapa sostiene abierta con
+un dedo; el cazador elige su presa, toca ligeramente en la cabeza á la
+mariposa, la mariposa cae en la caja, que se cierra de golpe. Desde
+allí pasa á las jaulas de cultivo, cuando no es condenada á inmediata
+muerte.
+
+Míster Newman posee unas cien mil mariposas. Algunas de ellas, como
+la llamada «Rey de la selva» (Purple Emperor), se paga á cinco y seis
+francos. Aunque son muchas las pérdidas en tan frágil mercancía, las
+ganancias compensan lo suficiente.
+
+Y ¡es una industria tan poética! Aquí no se concibe. Y eso que el
+procedimiento de «azucarar» es muy conocido. Es el medio empleado
+por los Gobiernos para obtener mayoría en todas las votaciones. Los
+caramelos repartidos con profusión en el Parlamento vienen á ser el
+símbolo tangible y chupable de otras más apetitosas golosinas. Todo es
+«azucarar».
+
+Pero ¿quién ha de criar mariposas aquí, donde es preciso proteger á los
+pájaros y donde no quedará dentro de poco animalito con alas, pájaro,
+mariposa ó poeta?
+
+Lo raro es no ver cazuelas de mariposas fritas como de pájaros. Entre
+la substancia de una mariposa y la de un pájaro... ¡Comida de ilusión!
+Por eso tan española, tan madrileña sobre todo. El pájaro frito viene
+á ser para los madrileños la gallina que Enrique IV de Francia deseaba
+para todo ciudadano francés, como garantía de paz y de ventura en sus
+Estados.
+
+En estos de España no pueden pedir los gobernantes más de lo que
+asegura un pájaro frito.
+
+Ahora se trata de proteger á los pájaros con detrimento de la popular
+alimentación.
+
+El pájaro tiene una leyenda sentimental de beneficioso para la
+agricultura.
+
+Yo sé de quien prohibió que se matara ni se hostigara á un solo pájaro
+en sus huertas y tierras de labranza, y ¡vaya si notó el beneficio! De
+la siembra dieron tan buena cuenta como administrador en «absentismo»
+del amo. Y de la fruta... como si se hubieran propuesto anunciar un
+remedio contra la obesidad: la dejaron toda en los huesos.
+
+Por eso digo que lo de beneficiar á la agricultura debe ser leyenda
+que han hecho correr los pájaros en combinación con los naturalistas.
+Y es que la mayor parte de los naturalistas estudian á los animales...
+disecados. Como al pueblo la mayor parte de los sociólogos. Así hay
+tantas lamentables equivocaciones al legislar.
+
+ * * * * *
+
+Dentro de pocos días tendremos en el teatro de la Comedia una compañía
+italiana con el repertorio del Gran Guignol, á imitación del tan
+celebrado de París.
+
+Género teatral, á ratos también literario, muy á la moderna. Rápido,
+cinematográfico, violento, brutal en ocasiones, se apodera del
+espectador por los nervios. ¡La inteligencia y el corazón se defienden
+tanto! Los autores dramáticos, atentos á la psicología del público,
+han comprendido que el espectador moderno es más atacable por lo
+fisiológico. Se impone un teatro rascanervios. Como única emoción, el
+espanto; como único razonamiento, la sorpresa; como único sentimiento,
+la curiosidad.
+
+El autor se entra por los nervios del espectador como un loco, como un
+criminal, como un violador. Le considera como á una mujer histérica,
+se impone á él como hipnotizador, como alienista, como juez de
+instrucción. Es un teatro para estudiar á los espectadores. Obtendrá un
+excelente éxito. Sobre todo con las señoras. ¡A las mujeres les gusta
+tanto asustarse en público!
+
+Después, y visto el buen éxito, padeceremos las imitaciones
+consiguientes. Y aquí sí que puede decirse como de tantas otras cosas:
+¡Bien vengas, Gran Guignol, si vienes solo!
+
+
+
+
+XIV
+
+
+Un escritor de alto entendimiento y generoso corazón, el señor Zozaya,
+ha supuesto que yo era enemigo de los pájaros. De ningún modo.
+
+Unas cuantas libras de fruta averiada por su glotonería no es
+razón para malquistarse con los pájaros. Como unas cuantas pesetas
+«sableadas» por un amigo no es razón para reñir con él, si el amigo es
+simpático y sablea con gracia; que es el caso de los pájaros al picar
+en la fruta.
+
+Nadie como yo les defiende de asechanzas de gentes y de muchachos.
+Para sazonarles la acidez de la fruta añado unas migajas de pan á su
+merienda.
+
+De no haber sido gato en otra encarnación--en ésta lo soy por gracia
+de madrileño--ó ave de rapiña--menos probable, pues no me queda el
+menor instinto,--no me remuerde la conciencia por haber perseguido,
+maltratado, cazado, ó simplemente devorado, después de cazado por otro,
+al más insignificante pajarillo.
+
+A predicarles, como San Francisco de Asís ó San Antonio de Padua, no he
+llegado. Pero versos de Rubén Darío, de Gabriel D'Annunzio y de Guerra
+Junqueiro sí han podido oirme recitar en mis soledades, á las horas
+de siesta canicular, en que todo se amodorra, como en la cantada por
+Zorrilla. Todo, menos los pájaros y yo, bien hallados á la sombra de un
+huerto, oasis en dorada llanura castellana.
+
+Su piar y los versos por mí recitados son como escala de armonía
+infinita, ascendente, que va del abecedario, balbucido por labios
+infantiles, al libro todo sabiduría.
+
+Por todo esto amo á los pájaros, sin pararme á considerar si son útiles
+para la agricultura.
+
+Mis poetas tampoco le serán de gran utilidad.
+
+Pero yo no quisiera creer que los pájaros cantores y yo, recitador de
+poetas, somos como un insulto á los campos de trabajo y de pena que nos
+rodean.
+
+Tampoco debemos creer, como algunos pájaros y muchos poetas, que todo
+aquello no es más de apropiada decoración para nuestra escena poética.
+
+Como el piar de los pájaros es preludio balbuciente de tanta música
+y tanta poesía, mi recitar de versos en el silencio de los campos
+abrasados acaso es también preludio de cosechas futuras. Los poetas no
+pueden haber sembrado en vano. Entre tanto, sería injusto preguntarles
+como á los pájaros: si son útiles para la agricultura.
+
+ * * * * *
+
+Los niños son muchas veces víctimas de la vanidad de los padres. Los
+perros, de la vanidad de sus amos.
+
+¿A qué otro sentimiento responde, en el primer caso, los concursos
+de belleza infantil, los disfraces de Carnaval, la exhibición de
+habilidades en los niños; en el segundo caso, las Exposiciones de
+perros? Los pobres animales, encerrados en jaulas mal acondicionadas,
+rodeados de personas extrañas, padecen, inocentes, el mal del siglo:
+el exhibicionismo. Cuando ya no tenemos más que exhibir, exhibimos al
+perro.
+
+El perro, animal simbólico de la fidelidad, atributo de tumbas
+conyugales en otros tiempos, simboliza en estas Exposiciones la
+exhibición íntima de los hogares. Ya sabían ustedes cómo éramos todos
+en casa: la señora, las niñas, los criados; ahí va el perro. Que no se
+quede sin su fotografía.
+
+El trabajo de los futuros historiadores no será, ciertamente, el de
+juntar documentos, sino el de aportarlos. ¡Bien documentada va la
+posteridad!
+
+Ni siquiera tienen estas Exposiciones de perros la justificación de
+contribuir á la mejora ó propagación de las razas mejores. Sabido que
+no hay nadie tan egoísta como un poseedor de ejemplares de precio.
+
+Es más difícil obtener la mano izquierda de uno de estos perritos de
+lujo que la derecha de una linajuda y bien dotada heredera.
+
+Ahora que ha vuelto á reconstituirse la Sociedad Protectora de
+Animales, bajo la presidencia de una inteligente dama, debiera oponerse
+á estas Exposiciones tan opuestas al verdadero amor por los animales.
+
+En algunas partes las Sociedades protectoras han llegado á oponerse al
+sostenimiento de las casas de fieras y jardines zoológicos.
+
+Tratándose de animales feroces y salvajes, sin cesar perseguidos, yo
+no sé, ignorante de su concepto y su aprecio de la libertad, si ellos
+no pudieran preferir la cómoda y descansada vida de estos jardines y
+_menageries_ á la azarosa vida de las selvas y de los desiertos.
+
+Tratándose de animales domésticos, no hay duda. La protesta de las
+Sociedades protectoras estaría más justificada.
+
+El jardín zoológico puede ser civilizador para las fieras. Todas las
+razas salvajes se han civilizado en jaulas, más ó menos holgadas.
+
+El perro está ya bastante civilizado. Volverle á la jaula es un
+peligro. Podría volver á sentirse lobo. Tal vez de puro civilizado
+participe del sentimiento vanidoso de los hombres y goce con las
+exhibiciones. Pero hay que concederle alguna superioridad mental.
+
+Aunque lleva mucho tiempo de ser el mejor amigo del hombre. Mucho
+más que Muley Hafid de ser el buen amigo de los franceses. Debe estar
+contagiado del todo. Muley Hafid parecía más fiero y hoy está hecho un
+falderillo. Dentro de poco también estará en París en su buena jaula y
+¡tan contento!
+
+
+
+
+XV
+
+
+_Voces de gesta_ ha aparecido en las librerías antes de ser
+representada en Madrid. Esto indica en cuánto más estima Valle-Inclán
+el juicio reposado del lector que la emoción arrancada al público,
+por sorpresa unas veces, con habilidades teatrales, que tienen más de
+lo artificioso que de lo artístico; otras, con los recursos del arte
+escénico: brillantez de la interpretación ó del decorado.
+
+Son muy pocas las obras dramáticas que, como esta admirable tragedia
+de Valle-Inclán, pueden permitirse el lujo de su desnudez artística al
+presentarse sin engaños teatrales.
+
+Al escribir estas líneas ignoro la opinión del público de teatro.
+Importa poco. Obras como _Voces de gesta_ están sobre el público, y
+su probable fracaso demostraría, una vez más, que hay un nivel medio
+del que no conviene elevarse. Yo estoy seguro de que el público del
+estreno, en el teatro de la Princesa, alcanza ese nivel con holgura.
+No me atrevería á decir lo mismo del público en los días de abono
+aristocrático.
+
+_Voces de gesta_ es obra redentora. Ella sola se basta á redimir de
+muchos pecados teatrales. Es obra de esas que sirven para justificar á
+un empresario: «No dirán que no se hace Arte.» Y sirve para disculparle
+cuando no lo hace: «Pero, ya ven ustedes, el Arte no da dinero.»
+
+Por desgracia, los empresarios tienen razón... mientras el público se
+obstine en dársela.
+
+ * * * * *
+
+Hay que afrontar la verdad cara á cara. La Prensa periódica ha
+procurado, con alto patriotismo, realzar la tristeza de todos por la
+muerte de Menéndez y Pelayo.
+
+En este caso, la actitud de tristeza no ha bastado á determinar el
+sentimiento, como afirma el psicólogo James.
+
+Cierto que la persona de Menéndez y Pelayo ni su obra, por su índole
+misma, podían ser populares. Lo triste ha sido que, entre la misma
+gente culta, antes hemos advertido el revuelo alrededor de las muchas
+vacantes dejadas por el muerto glorioso que la emoción por su prematura
+pérdida.
+
+En los mismos artículos necrológicos han podido advertirse más
+amplificaciones de fórmulas encomiásticas que estudio detenido de
+las obras de Menéndez y Pelayo. Sin duda el dolor embargaba las
+inteligencias.
+
+Es muy de la tierra lo de contar por cada lector cien admiradores.
+Hablen los muchos que se decían admiradores de Costa, sin haber leído
+uno solo de sus libros; hablen muchos de los que se decían admiradores
+de Menéndez y Pelayo.
+
+La fe y la admiración son muy amables formas de la pereza. Hay quien no
+cree y quien no admira por la misma causa.
+
+Por todo esto, sucede que la fe, como la admiración, como sus
+contrarios, adolecen entre nosotros de una tibieza fundamental, por
+falta de fundamento, que en vano pretende mostrarse calurosa entre
+voces enfáticas y gestos exaltados.
+
+Sólo parece al exterior, con luz del alma, lo que ha sido calor del
+alma interiormente.
+
+Por eso al morir Menéndez y Pelayo hemos oído clamar su nombre;
+pero ese clamor sonaba como el eco de vacío aposento: un aposento
+que debieran haber llenado las obras del escritor, más admirado que
+conocido.
+
+
+
+
+XVI
+
+
+Los Museos de cuadros antiguos tienen algo de panteón. Un cuadro sólo
+parece animado con vida propia como acorde justo en toda una armonía
+de ambiente. El retrato del noble caballero ó de la dama infanzona,
+en la sala señorial de linajudo palacio, entre sillones y escaños de
+roble, mullidos de terciopelos ó damascos desvaídos; entre tapicerías
+heráldicas, candelabros de plata ó de hierro forjado, armaduras
+enmohecidas y códices miniados. La pintura religiosa de atormentado
+ascetismo, á la indecisa claridad de lámpara votiva, en un rincón
+de alguna antigua iglesia ó convento pobre. La pintura religiosa
+risueña, de vírgenes y niños de Dios familiares, divinizados por
+gozosa humanidad, en altares acariciados de sol, en iglesias muy
+blancas, de algún convento de monjitas más hacendosas que rezadoras;
+hadas de santidad con manos milagrosas para confituras, bizcochadas,
+bordados al realce y randales sutiles como vilanos ó telas de araña.
+Las triunfantes alegorías, entre mitológicas y caballerescas, con su
+trompetear de oros y púrpuras, en la amplia galería del alcázar, frente
+á los ventanales que dominan á la ciudad de leyenda.
+
+Fuera de su lugar son los cuadros vago contorno espectral sin vida.
+Siquiera en los Museos dice la tumba, que es cada cuadro, un nombre
+glorioso. Y el nombre evoca un recuerdo vivo en nuestra memoria, y no
+es todo muerte.
+
+Pero estas Exposiciones de cuadros modernos son aun más tristes. Si
+nos ponemos en la realidad, parecen almacén y dicen comercio. Si
+poetizamos, son como galería de nichos; pero con nombres que no dicen
+glorias; sólo dicen muerte, con la frialdad de una estadística.
+
+Y uno por uno, en adecuado lugar, en propio ambiente, es posible que
+todos los cuadros estuvieran bien. Figuraos una Exposición de niños:
+al verlos allí solos, ante las miradas curiosas, indiferentes del
+público, no pensaríamos en que era alegría de una casa; pensaríamos
+en la Inclusa. El Arte necesita un calor que no puede hallar en las
+Exposiciones. Todo parece allí muerto ó abandonado, y, con la multitud
+de sepulturas, todo va en el recuerdo al hoyo grande.
+
+Cuando la Exposición haya terminado, el Arte reconocerá á los suyos,
+como Dios en la matanza de hugonotes.
+
+ * * * * *
+
+Los sultanes de Marruecos serán muy brutos, pero no tienen nada
+de tontos. Cuando se hallan muy empeñados, en toda la magnitud de
+la palabra, corte de cuentas, borrón y... sultán nuevo. Como su
+dulce hermano, cuando se vió metido en el callejón sin salida de la
+Conferencia de Algeciras, Muley Haffid, acorralado por los franceses,
+tira por la calle de en medio y les deja con tres palmos de narices.
+Esta insolvencia--también en toda la extensión de la palabra--supone
+mucho trabajo y mucho dinero perdidos para los franceses. La diplomacia
+marroquí es única en el arte de no pagar al casero. Aunque, en este
+caso, el casero era el sultán y su arte ha sido el de quedarse con
+la fianza y el mes adelantado por un inquilino que está pagando el
+alquiler bastante caro.
+
+Con este juego de sultanes compadres todo es tejer y tejer, para la
+diplomacia europea, en los asuntos de Marruecos. Lo peor es que Europa
+no consigue la civilización de Marruecos; pero Marruecos va á conseguir
+la descivilización de Europa.
+
+En Francia, en el propio París, en el corazón de su corazón, como si
+dijéramos, ya se ha levantado cruzada contra el extranjero.
+
+¡Si esto no es africanizarse!
+
+ * * * * *
+
+La opereta vienesa triunfante no será una fórmula suprema ni definitiva
+del Arte para los teatros de género chico. Yo la juzgo reacción
+saludable; tal vez extremosa, como todas las reacciones. Hay quien la
+juzga inferior á nuestro género chico; hay quien, por el contrario,
+asegura que ésto ha matado aquéllo. En mi opinión, mejor puede
+decirse: Aquéllo ha traído ésto.
+
+Aquéllo, es decir, nuestro género chico ¡había caído tan bajo! Hay que
+convenir en que la gracia española es siempre agresiva, dura. ¿No ha
+sido el hambre tema fecundo de chistes en nuestra novela y en nuestro
+teatro?
+
+También el error de muchos escritores, al creer que lo castizo sólo se
+halla en las clases bajas de la sociedad española, porque es en ellas
+más superficial y no cuesta desentrañarlo, como en las clases alta y
+media, trajo la fatigosa repetición de cuadros populares, de cada vez
+más falseados.
+
+De la calle vinieron admirables cuadros al teatro: _La verbena de la
+Paloma_, _El santo de la Isidra_; los hermanos Quintero trajeron las
+calles andaluzas, con su sana alegría y sus limpios donaires. Pero
+después llegaron los imitadores; como ya no quedaba qué traer de la
+calle más que el arroyo, se trajeron el arroyo al teatro con toda su
+suciedad y su grosería.
+
+Esta opereta vienesa representa, en el género, la reacción idealista.
+Su gracia es inocentona, sus chistes infantiles, su literatura de
+novela sentimental á la moda del año 30; pero todo es dulce, amable,
+de una fantasía sin perversión, como sueño de niña casadera. Los dúos
+de amor terminan con besos en tiempo de vals y en el ritmo del vals se
+espiritualizan. Los hombres son galantes y las mujeres coquetas. Nadie
+se insulta ni salen á relucir las navajas. Las aldeanas visten de raso
+y ofrecen flores. Los militares son como príncipes de cromo...
+
+Todo es lindo, lindo. ¿Pondremos á la finura el reparo de cursi? De
+ningún modo. Más vale que nuestras cocineras aprendan estas finuras de
+las operetas vienesas que no nuestras señoritas aquellas ordinarieces.
+Y perdonen los casticistas.
+
+
+
+
+XVII
+
+
+El conde de Pradére ha tenido un rasgo de verdadero españolismo al
+adquirir _La Vicaría_, de Fortuny. Ya que del conde no puede decirse
+nada, se dice del cuadro. Ha pasado de moda; Fortuny ya no se lleva.
+
+Y ¿qué pintor no ha pasado por estas alternativas y veleidades de la
+moda? Tiempo hubo en que Murillo era estimado sobre Velázquez, el Greco
+era menospreciado y Goya no era tenido en mucho. Ahora mismo ¿no hemos
+desempolvado á Lucas?
+
+La pintura de Fortuny está, sin duda, en ese período crítico para toda
+obra de arte: cuando se está viejo y no se ha llegado á ser antiguo.
+Hasta muy pocos años ha ¿no eran risibles y ridículos los retratos
+de señora con su miriñaque? Hoy ya tienen valor histórico. Actrices
+modernas se han atrevido á presentarse con miriñaque en escena al
+interpretar obras de aquel tiempo. Y obras dramáticas; á lo que
+ninguna actriz se hubiera atrevido antes, segura de comprometer el
+éxito, ante el público regocijado.
+
+El polisón no ha logrado todavía estos honores. Dentro de algunos años
+tendrá también su valor histórico y las actrices podrán atreverse con
+él como ahora con el tontillo y con el miriñaque.
+
+Fortuny, como Meissonier, como tantos otros pintores, indiscutibles
+en su tiempo, pasan ahora por el período difícil del miriñaque y del
+polisón.
+
+La posteridad inmediata es el más recusable juez para las obras de
+arte. Sólo nos interesa lo actual ó lo que ya parece muy lejano. Lo que
+pasó, pero aun está cerca, diríase que nos envejece al considerarlo.
+Mejor sabemos dar razón de las guerras púnicas que de la guerra
+francoprusiana. Más sabemos de Carlos V que de Isabel II.
+
+_La Vicaría_, de Fortuny, recobrará su puesto de honor en la historia
+de la pintura española. Aunque no fuera más que por la numerosa
+descendencia que tuvo. Durante medio siglo la pintura española fué
+procedente de Fortuny. Los grandes cuadros de historia, teatrales
+en sus personajes y en su indumentaria, los cuadros de género,
+lindos, acabaditos, como miniaturas: de una España amable, bonita, de
+terciopelos, rasos y blondas. Visión de un arte lisonjero que á todos
+nos tenía adormecidos hasta el despertar cruel del desastre. ¡Oh! ¡El
+arte optimista!
+
+Hoy todavía dicen algunos de Zuloaga que nos calumnia. Zuloaga no
+hubiera pintado nunca _La Vicaría_.
+
+_La Vicaría_ era un cuadro de sueño. Los cuadros de Zuloaga son el
+despertar. Pero ¡hay quien dormía tan á gusto!
+
+ * * * * *
+
+En Barcelona la opinión ilustrada de algunos médicos se ha creído en el
+deber de llamar la atención sobre los perjudiciales efectos causados en
+la imaginación de los niños por las películas cinematográficas.
+
+El cinematógrafo, como el teatro, abusa de lo terrorífico.
+
+Cuando la vida era más ruda y violenta; cuando la expansión individual
+alternaba, por lo menos, grandes heroísmos con grandes crímenes, estos
+espectáculos de horror no podían ser tan nocivos. En la vida moderna,
+tan socialmente disciplinada, en que los buenos ciudadanos no son
+capaces de grandes heroísmos ni de grandes virtudes, por no desentonar,
+por no descomponer el conjunto, y sólo se manifiesta el individualismo
+en los rebeldes y en los criminales, el contraste es más llamativo.
+Para una imaginación inquieta, al huir del gris monótono, sólo ve la
+intensidad del rojo de sangre. Los criminales son como héroes cuando no
+vemos héroes mejores.
+
+Los dramas y las novelas románticas de ahora son dramas y novelas de
+ladrones y de asesinos. Sus aventuras son robos y asesinatos.
+
+Estos son los modernos libros de caballerías, capaces á crear elementos
+artificiales inspiradores de siniestros propósitos.
+
+El teatro y el cinematógrafo para los niños es un problema de higiene,
+un problema educador en que el Estado debe intervenir con urgencia.
+
+Nuestras calles y nuestras casas, y el espectáculo todo de nuestra
+vida, ya son bastante para manchar el alma de nuestros niños. Que al
+asomarse con la imaginación á los sueños de nuestro Arte, nuestro Arte
+no sea más sucio, más negro que la misma vida.
+
+¿Llevaríais á vuestros hijos á pasear por un estercolero ó junto á una
+charca pestilente?
+
+Pues aun es más necesario el aire puro á su imaginación que á sus
+pulmones.
+
+ * * * * *
+
+Al ver cómo se interesaba la opinión por el nombramiento del nuevo
+director de la Biblioteca, alguien de buena fe habrá pensado: ¡Gracias
+á Dios que nos interesamos por algo que no sea política menuda ó
+torería!
+
+¡Ay! Todo es uno y lo mismo. Si la gente se ha interesado en este caso
+es por lo que ello ha tenido de política y de torería. La importancia
+del cargo era lo de menos. Las personas designadas para ocuparle,
+significaba poco. Lo divertido era la lucha, la competencia. Hasta se
+han cruzado apuestas.
+
+Como siempre, y muy á la española, los partidarios del uno negaban al
+otro todo merecimiento.
+
+La triste satisfacción que pueden tener uno y otro es la seguridad de
+que los más fieros disputadores eran los que más ignoraban el valer de
+los dos ilustres contrincantes.
+
+En España sería millonario cualquier escritor si le leyeran todos los
+que le admiran y la mitad siquiera de los que le odian.
+
+
+
+
+XVIII
+
+
+Desde Hamburgo me envía persona respetable el original y la traducción
+de un artículo publicado en el diario _General Anzeigner_, de la ciudad
+citada.
+
+Extractaré lo más substancioso, según la traducción de referencia. El
+artículo se titula «Deshonra de la raza», y dice, entre otras cosas:
+«Varios periódicos publican relación de las impúdicas aproximaciones
+de algunas señoras y señoritas de raza blanca, á los hombres de la
+tribu de beduínos que actualmente se exhibe en el Jardín Zoológico de
+Hagenbeck, en Hamburgo.
+
+Los buenos beduínos vinieron á las manos por cuestión de faldas y fué
+necesaria la intervención de la Policía y la repatriación de los más
+levantiscos.
+
+Aunque la empresa Hagenbeck ha tomado enérgicas medidas para evitar
+la repetición de estos incidentes y ha dado á sus empleados orden
+terminante de expulsar del parque á toda _señora_ que se aproxime á
+los beduínos en forma sospechosa, todavía han ocurrido escenas tan
+lamentables como la que acabamos de describir.
+
+Triste y lamentable es que la mujer alemana, por lo general de carácter
+y costumbres ejemplares, olvide hasta ese punto su decoro.»
+
+Otras muchas consideraciones trae el artículo; pero no quisiera que,
+al transcribirlo, nadie creyera que yo me complacía en publicar
+debilidades de algunas señoras alemanas; debilidades que, si allí son
+excepcionales, aunque numerosas, no son exclusivas de Alemania.
+
+Cuando en París se han exhibido de estas tribus salvajes, en el Jardín
+de Aclimatación ó con motivo de Exposiciones universales ó coloniales,
+tampoco han faltado curiosas de amores exóticos.
+
+Los mulateros de la calle del Cairo, en la Exposición de 1889, fueron
+en aquella temporada, la _coqueluche de cés dames_.
+
+Por aquí no menudea ese género de exhibiciones. Sólo hemos tenido una
+de aschantis y otra de esquimales, en los malogrados Jardines del Buen
+Retiro. Para prueba no es mucho. La mujer meridional, contra la vulgar
+opinión, es mucho menos acometedora en amor que las mujeres del Norte.
+Pero, en fin, celebremos que las exhibiciones no hayan sido muchas y
+que los aschantis y los esquimales fueran, unos, demasiado negros, y
+otros, demasiado descoloridos.
+
+Las inglesas, por su parte, también se han significado bastante en
+estas exhibiciones; con más cautela y decoro, claro está: con pretextos
+de filantropía ó de evangelización. La raza inglesa ha sido siempre
+maestra en hallar buenas razones para hacer lo que le conviene ó lo que
+se le antoja. En esto tal vez consiste su superioridad. Los ingleses
+tienen una religión ó una filosofía para justificarlo todo. Pero su
+conducto no es nunca consecuencia de una religión ó de una filosofía,
+sino lo contrario; la religión ó la filosofía, consecuencia de su
+conducta. La conciencia procede del acto; como en todos los pueblos y
+en todos los hombres fuertes.
+
+Las alemanas, por lo visto, á pesar de hallarse en tierra de filosofías
+para todos los gustos, no se andan por las ramas filosóficas y se
+descaran buenamente en este sistema de colonización pacífica y casera.
+
+La mujer tiende siempre á restaurar más que á revolucionar. Esta
+manifiesta inclinación por los hombres de otras razas es, quizás, un
+argumento á favor de la unidad de origen de las diversas razas humanas.
+Pero aunque á la unidad volviéramos por estos procedimientos, respecto
+á las mujeres, siempre habría dos razas, comunes á todos los pueblos y
+en todas las latitudes: las unas y... las otras. Es á saber, para que
+no haya duda en la clasificación: las limpias y... las puercas.
+
+ * * * * *
+
+De todas las intolerancias, la más intolerable es la pretensión de un
+monopolio para ejercitar el bien ó cumplir un deber.
+
+Por esta pretensión se ha planteado un desagradable conflicto en el
+benéfico Instituto del doctor Rubio.
+
+La Junta de señoras pretendía sustituir á las enfermeras laicas por
+hermanas de la Caridad. Los fieles guardadores de la voluntad del
+doctor Rubio se oponían á esta sustitución. No obstante, con mayor
+espíritu de tolerancia, no se oponían á que alternara un número
+determinado de hermanas de la Caridad con otro determinado número de
+enfermeras en la asistencia de los enfermos.
+
+Las señoras intransigentes no admitieron este _modus vivendi_.
+Dimitieron sus cargos muy ofendidas y retiraron su valiosa protección
+al benéfico Instituto.
+
+No soy sospechoso; desde muy niño aprendí á respetar, á admirar á las
+hermanas de la Caridad. En una de mis obras presento la figura de una
+de ellas, de tal modo, que muchos la juzgaron por ideal; pero yo sé que
+bien podía ser copia exacta de la realidad. Hay muchas hermanas como
+aquella hermana.
+
+Cuando se fundó el hospital del Niño Jesús, el primitivo, en el barrio
+de las Peñuelas, era su directora una admirable mujer, por su talento
+y por sus virtudes: sor Rosalía. El doctor Tolosa Latour la conoció
+seguramente y podrá atestiguarlo. Ella sola podía ser honor de una
+institución. Pero también, como aquélla, son muchas otras.
+
+Pero también como éstas y como todas las hermanas de la Caridad, hay
+otras mujeres inteligentes y honradas y buenas, capaces de cumplir con
+su deber profesional tan santamente como las hermanas de la Caridad con
+su deber religioso.
+
+Cuando alguien cumple con su deber, no debe preguntársele en nombre
+de qué ideal lo cumple. A buen seguro que si esas señoras de la
+Junta se hallaran en peligro de muerte y supieran que sólo un doctor
+especialista podía salvarlas, no se andarían preguntando si era buen
+católico, protestante ó librepensador.
+
+El personal facultativo del establecimiento se basta y se sobra para
+juzgar si las enfermeras atienden con solicitud á los enfermos y
+cumplen con su deber. Ellos son los más interesados en que así sea.
+
+Ni el amor al prójimo, ni la más sublime caridad, ni el sacrificio por
+la más alta idea del deber, son patrimonio de una creencia religiosa
+determinada. ¿Con qué derecho puede negarse á nadie que cumpla con su
+deber, porque sus razones no son las mismas que las nuestras?
+
+Además, no hay religión en el mundo que llegue á imprimir uno solo de
+sus mandamientos en nuestro corazón, si en nuestro corazón no estaban
+ya impresos todos los mandamientos religiosos.
+
+
+
+
+XIX
+
+
+Doña Sol Rubio, hija del eminente fundador del Instituto Rubio, me
+pide en carta abierta rectificación de algunos errores en que incurrí,
+por equivocados informes, al relatar los hechos que dieron ocasión á
+disidencias en dicho Instituto.
+
+No fué descortesía mi retraso en acusar recibo de tan atenta carta,
+sino el deseo de rectificar en esta misma sección.
+
+Lo de menos eran los hechos en mis apreciaciones. Pero, en fin, conste
+que los cumplidores de la voluntad del doctor Rubio no podían admitir
+la asistencia de hermanas de la Caridad, por oponerse á ello la
+voluntad del fundador. Fueron, pues, las damas del Patronato las que
+propusieron la asistencia mixta de hermanas y de enfermeras.
+
+Lo importante era consignar que bien estaban unas y otras, como todas
+cumplieran con su deber.
+
+Al decir laicas á las enfermeras, sólo quise significar el no hallarse
+sujetas á la regla de una Hermandad religiosa, sin poner en duda
+su catolicismo. Por más que yo nunca haya creído que la caridad y,
+sobre todo, el cumplimiento del deber sean patrimonio de una religión
+determinada. Sin desconocer tampoco que en nuestra santa religión
+católica resplandecen como en ninguna otra las más altas virtudes.
+
+¿Estamos todos contentos?
+
+ * * * * *
+
+La noche del miércoles pasado fué de fiesta mayor en casa de Joaquín
+Sorolla. Se obsequiaba á Mr. Huntington, hispanófilo americano,
+meritísimo de cuantos honores pueda España ofrecerle.
+
+La casa de Sorolla es un palacio del Arte, tan á la española trazado,
+que allí la suntuosidad no es soberbia ostentación, sino hidalga
+limpieza. Antes que el palacio os admire os acaricia el hogar, y antes
+que las maravillas del Arte absorten vuestros ojos el amor y la paz
+familiares ungieron de buenos pensamientos vuestra frente. Por inquieto
+y perturbado que esté nuestro espíritu, cuando nos hallamos entre
+gentes buenas y dichosas nos sentimos también dichosos y buenos, como
+si las alas de nuestros ángeles custodios, los que nos guardaban de
+niños, volvieran á traernos nuestra inocencia.
+
+Con vuelo impetuoso más suele el Arte destruir que labrar nidos. Sus
+glorias rara vez van unidas á la gloria de amar y ser amado. Por eso
+al juntarse en la casa de Joaquín Sorolla, este hogar del Arte, este
+palacio del Amor, parece como un templo ideal á una diosa más ideal
+todavía: la felicidad.
+
+La casa de Joaquín Sorolla es tan española como el alma de cuantos la
+habitan; modelo de la verdadera familia española. ¡La familia española,
+la más pura gloria de nuestra raza!
+
+La casa de Joaquín Sorolla debiera ser provechosa lección de
+edificaciones españolas enfrente de tantos esperpentos á la francesa,
+á la inglesa y á la suiza con que la cursilería europeizante deshonra
+nuestras tradiciones arquitectónicas.
+
+Sorolla debe ahora recorrer toda España. Estudia tipos y paisajes para
+el grandioso friso decorativo del Museo Español de Mr. Huntington en
+los Estados Unidos.
+
+¿Podíamos soñar mejor desquite de pasadas humillaciones? Detrás de una
+puerta cerrada, en un gran salón, se nos dice que están los estudios
+del natural apuntados por Sorolla para su gran obra. La entrada está
+prohibida. Míster Huntington no quiere que nadie goce las primicias de
+su encargo. ¡El simpático hispanófilo no lo es del todo!
+
+Nada podemos ver, pero es mucho lo que adivinamos. Adivinamos, con los
+ojos que tantas admirables obras del gran pintor español admiraron, la
+más asombrosa evocación de España, la verdadera España: luz, color,
+brío. Se abren ante nosotros páginas del Romancero y del _Quijote_, de
+las novelas picarescas y de las hazañas de Italia y de Nueva España...
+
+Y también tristezas, y también sombras que el pincel de Sorolla, al
+no mentir, no lisonjea. Pero de esas sombras y esas tristezas no se
+alza el pesimismo espectral, agüero de muerte; es más bien la sensación
+caótica de algo muy fuerte y vigoroso que no puede morir porque no ha
+nacido todavía.
+
+He aquí la obra de un gran pintor, todo realismo, que, para poner
+espíritu en su obra, le basta con poner verdad. Y todo es Arte.
+
+Y es que en Arte hay dos grandes estilos: uno, en que el alma del
+artista envuelve el alma de las cosas; otro, en que el alma de las
+cosas envuelve el alma del artista.
+
+
+
+
+XX
+
+
+Con la firma de «Un concursante de buena fe» recibo una carta muy
+atendible, de la que copio lo más interesante:
+
+«¿Querría usted llamar la atención del Ayuntamiento respecto á lo que
+está ocurriendo con el tercer concurso de comedias?
+
+Es el caso que, iniciativa tan plausible, no ha dado hasta ahora otro
+resultado práctico que molestar inútilmente á los Jurados y hacer
+perder tiempo é ilusiones á los concursantes de buena fe.
+
+Tres concursos van convocados; permítame que en pocas palabras le
+recuerde el historial de cada uno.
+
+El primero se convocó el 29 de Noviembre de 1909. Al expirar el plazo
+de admisión se habían presentado 153 obras. El Jurado, que formaban
+los señores Sellés, Rodríguez Marín, Répide, Gómez de Baquero, Linares
+Rivas y Jurado de la Parra, falló el 25 de Junio. (Es decir, invirtió
+menos de cuatro meses en examinar los 153 originales), premió la
+comedia _Los jácaros_ y mencionó con elogio otras varias.
+
+Bajo su firma declararon los señores del Jurado que el concurso era
+excelente. ¿Recuerda usted el expresivo artículo que Répide publicó en
+_El Liberal_? Pues si hubiera sido pésimo, no hubiera fracasado de más
+completo modo. Ninguna de las obras elogiadas se ha representado, ni
+siquiera la premiada, en el Español ni en ningún otro teatro.
+
+Segundo concurso. Se convocó el 5 de Diciembre de 1910; se clausuró el
+5 del siguiente Marzo, con 86 originales. El Jurado, que formaban los
+señores Villegas, Linares Rivas, Zozaya, Bueno y Martínez Sierra, tardó
+en fallar cerca de nueve meses. Por fin, premió la comedia _El bobo_ y
+declaró por buenas otras cinco.
+
+¿Resultado práctico? Acaso por la demora del fallo, _El bobo_ sólo
+pudo estrenarse, al terminar la temporada oficial, en deplorables
+condiciones. Así, mal ensayada, representada para salir del paso, la
+obra sólo tuvo las tres representaciones á que obliga la ley. Las
+demás comedias elogiadas siguen inéditas.
+
+Antes de fallar en el segundo concurso--vea otra anomalía--se convocó
+para el tercero. Al terminar el plazo de admisión--el 4 del pasado
+Febrero--sólo había presentadas 46 obras. Esta progresión descendente
+significa mucho también. Estamos á fines de Junio, esto es, han
+transcurrido cinco meses, y ni hay fallo, ni se sabe si hay Jurado,
+aunque en el Ayuntamiento son pródigos en dar noticias hasta de lo que
+pasea cada concejal.
+
+¿Considera usted justo hacer una excitación al Ayuntamiento, encaminada
+á que se sepa lo que ha sido de esos originales y á evitar que, una vez
+más, se esterilice la iniciativa con un fallo en exceso tardío?»
+
+Queda complacido el comunicante. Muy razonables me parecen sus quejas;
+pero ¡ay! ¡si el concursante de buena fe supiera lo que es ser Jurado,
+también de buena fe, en uno de estos concursos! Por haberlo sido en
+varios, no tengo ninguna fe en sus resultados.
+
+Cierto que los autores desconocidos dirán: Y ¿cómo hemos de darnos á
+conocer? Hay que ser algo fatalistas: lo que ha de ser, está escrito,
+y cuando está bien escrito... es siempre. ¿Que puede existir algún
+talento ignorado? Es posible. ¡Dichoso él, que, al verse desconocido,
+llegará á dudar de su talento y podrá creerse tonto... y ser feliz!
+
+ * * * * *
+
+El cultísimo escritor Bernardo Cándamo abre información sobre la
+conveniencia de establecer la previa censura teatral.
+
+Un exceso de celo del jefe superior de Policía ha dado ocasión á que se
+discuta de la moral y del arte.
+
+De todo ello podrá discutirse, como de las ventajas y desventajas de
+la previa censura. Lo que está fuera de discusión es que un jefe de
+Policía, de no producirse alboroto ó grave escándalo en el teatro,
+no es quién para juzgar de moral ni de arte, cuando ni artistas, ni
+críticos, ni filósofos han logrado dictaminar de acuerdo en tan ardua
+materia.
+
+La vulgar opinión entiende por inmoral en arte algo que muchas
+veces nada tiene que ver con la moral, en el más alto sentido de la
+palabra. Hay quien se escandaliza en el teatro por algo que bien puede
+calificarse de «mera porquería», como un ingenio peregrino calificaba
+en picarescos versos algo que otro, no menos peregrino, diputaba por
+pecado nefando.
+
+En cambio, obras que pueden ser antisociales, demoledoras ó tal vez
+peligrosas por inoportunas, no pasan por inmorales ni dan ocasión á que
+se alarmen los jefes de Policía.
+
+Estas otras, que tanto alarman á los pudibundos, me parecen la suprema
+inocencia, y el público que con ellas se regocija de una simplicidad
+infantil. Considérese que toda la gracia del espectáculo consiste en
+que nos digan ante centenares de personas lo que estamos aburridos
+de oir en reducidos grupos. La novedad no está en lo que oímos, sino
+en oirlo delante de mucha gente. Ya sabemos lo que ha de parecemos
+á nosotros; la picardía está en averiguar lo que les parecerá á los
+demás.
+
+Obsérvese al espectador durante la representación de una de estas obras
+«inmorales». Más que á la escena, atiende al público. No dirá nunca:
+¡Cómo me he reído!, sino: ¡Cómo se reían!
+
+El efecto cómico de este género es el mismo que se logra en cátedra ó
+en el salón de sesiones con un chiste malo que en los claustros ó en el
+salón de conferencias no tendría maldita la gracia.
+
+¿Previa censura? Voto en contra. En España estaría supeditada á todo
+género de pasioncillas, caprichos y arbitrariedades, sin contar con la
+influencia de los cambios políticos.
+
+Y no sería la censura conservadora la más temible. Sabido es que
+los liberales son los que aquí se toman mayores confianzas con las
+libertades.
+
+Hay una solución productiva. Este género alegre no es más nocivo que
+el juego. ¿Por qué no gravarle con un impuesto especial? Es el mejor
+partido que puede sacarse de todo lo malo. ¡Ay! ¡Menos de los malos
+Gobiernos!
+
+
+
+
+XXI
+
+
+Las únicas cartas anónimas insultantes que recibo proceden de furiosos
+aficionados á toros, cuando me permito atacar la sublime fiesta. Como
+el blanco de mis tiros, más que la fiesta misma, ha sido siempre su
+público, claro está que esas cartas llenas de improperios vienen
+á confirmar lo que pienso respecto á los furibundos aficionados á
+toros. Escriben como van á la Plaza. Son ellos, los mismos, los de las
+almohadillas al redondel y los insultos á los lidiadores que arriesgan
+su vida, y sólo por esto, ya merecen el mayor respeto.
+
+En justa compensación recibo otras muchas cartas que bastarían á
+sostenerme en mi empeño, si yo lo tuviera en combatir contra las
+corridas de toros. Pero siempre he juzgado ineficaz toda predicación
+destructora. En la vida no se destruye nada. Las cosas desaparecen por
+sí solas cuando deben desaparecer. Es decir, cuando se ha edificado
+lo que debe sustituirlas. No es la labor negativa de clamar contra las
+corridas de toros lo que puede ser provechosa, sino la paciente labor
+de promover en las gentes más nobles aficiones.
+
+Entre las cartas agradables recibo una, firmada por un madrileño,
+solicitando mi atención sobre un niño, verdadero «fenómeno»; así dice,
+con razón, la carta.
+
+Ese niño, fenómeno en España, se halla en el Asilo de la Paloma, quiere
+y cuida á los pajarillos y ha llegado á inspirarles á su vez tal cariño
+que, cuando sale por los patios y jardines, le siguen en bandadas,
+se posan confiados en sus manos y sobre sus hombros y, á su modo, le
+saludan y le agasajan.
+
+Esto, que en otras partes del extranjero es cosa corriente; que en las
+vidas de santos, como San Francisco de Asís y San Antonio de Padua,
+pasa por milagroso; que Murillo juzgó como suprema bondad infantil,
+al mostrarnos en su cuadro de _La Sagrada Familia_, conocida por la
+del pajarillo, al niño Jesús en actitud de defender á un pájaro del
+gozquezuelo que le espanta con sus ladridos, en un niño español es más
+que milagroso por lo inaudito.
+
+Cuántas veces he visto con pena, porque pensaba en los niños y en los
+pájaros de España, en paseos y jardines de París á los niños rodeados
+de pájaros. Los pájaros eran como los nuestros. ¡Eran los niños los
+que no eran iguales! Aquí el niño es el enemigo, el hostigador; allí
+era el buen amiguito, el esperado con impaciencia. Y nada excede en
+poesía á la realidad cuando compone estos cuadros. Cuando el arte,
+al imaginarlos, no pudo inspirarse en ella, nos parece arte falso y
+sensiblero.
+
+Nuestro arte, si quiere ser realista, por fuerza ha de ser duro y seco.
+¿Dónde están las inspiraciones de dulzura en nuestra realidad?
+
+Los que no sentimos la poesía de lo violento, ¿no hemos de agradecer á
+ese niño su inspiración piadosa?
+
+¿No habrá quien le premie por ella? ¿No ha de merecer la atención que
+no le hubiera faltado de ser un precoz criminal?
+
+El nombre de ese niño es Francisco Pancorbo, como dije, asilado en
+la Paloma. Los amantes de los niños, ¿no harán algo en favor de ese
+niño bueno? No estaría bien que se anticiparan los protectores de los
+pájaros á recompensarle.
+
+ * * * * *
+
+Cuando la política apesta--y nunca apesta como al convertir en cuestión
+política la que debiera ser cuestión nacional,--el único desinfectante
+eficativo es volver los ojos á otras manifestaciones de la actividad: á
+las corrientes aguas, donde va la vida española por más ancho cauce.
+
+¡Si atendiéramos sólo al salón de sesiones del Congreso! ¡Si todo fuera
+como la política en España! Por fortuna, fuera de ella, á despecho de
+ella, casi siempre se trabaja, se camina y se progresa. Siempre que
+nos sorprende alguna novedad agradable es algo que no se ha discutido
+en las Cortes ó que pasó por ellas en silencio, en un renglón de los
+presupuestos; esos presupuestos que nadie discute, cuya enunciación
+basta para despejar la Cámara de diputados y de curiosos.
+
+La admirable instalación de telegrafía sin hilos, en Carabanchel Alto,
+es una de estas gratas novedades confortadoras.
+
+¿Por qué nuestros modernos poetas, tan desmayados y luctuosos, por
+regla general, no cantan estas cosas? ¿Son menos interesantes que los
+parterres de Versalles? Hay para dar razón á los futuristas, con todas
+sus exageraciones.
+
+Yo os aseguro que la instalación de telegrafía sin hilos de Carabanchel
+Alto bien merece una oda.
+
+El invento pertenece á la Humanidad. Admira y deslumbra á nuestra
+inteligencia. Pero aquella instalación es nuestra, es de España;
+halaga y conforta el corazón. Y españoles, soldados de su ejército,
+son los sargentos inteligentes, modestos, que allí prestan servicio y
+han recibido ofertas tentadoras de empresas extranjeras de navegación
+y prefieren servir á su patria: á esta patria que no suele ser muy
+espléndida con los que trabajan por ella; porque los que trabajan no
+intervienen en los presupuestos, y los que intervienen... no trabajan.
+
+
+
+
+XXII
+
+
+Tres muertos ilustres cuenta la crónica en estos días: Massenet, el
+general Booth, y, el más grave de todos, Muley Hafid.
+
+El músico francés no ha tenido á su fallecimiento la Prensa que podía
+esperarse de su popularidad en vida. No es que la Prensa francesa y,
+por reflejo, la europea le haya escatimado las necrologías; pero los
+elogios han sido tímidos.
+
+Desde que un aristocratismo intelectual y artístico ha sentado como
+criterio fundamental en sus juicios la razón inversa del mérito con el
+aplauso público, es preciso blasonar de independiente y despreocupado
+para atreverse á celebrar lo que todos celebran. Por donde sucede que,
+cuando una obra empieza á ser aplaudida, es cuando empezamos á dudar de
+que merezca serlo. ¡Ah! ¡Si las obras de Massenet no hubieran sido tan
+del gusto público! ¡Si Massenet hubiera muerto obscuro y postergado
+como Bizet!
+
+Yo no digo que Massenet fuera uno de esos genios musicales definitivos
+en una época; pero supo agradar y agradará por mucho tiempo á los que
+aun piensan ó sienten que la música no es una tabla de logaritmos. Al
+fin y al cabo, genios, lo que se dice genios musicales, ¿cuántos han
+sido? Por los dedos de una mano pueden contarse. Y algunos de ellos muy
+discutidos por los grandes inteligentes. Por ejemplo, Bach, de quien
+yo he oído decir perrerías á personas de muy buen gusto musical. Yo no
+entro ni salgo, ni juzgo de música más que por sentimiento. A mí la
+música de Bach me suena á capilla protestante, que es para mí el sonido
+más antipático que puede tener música en el mundo. A otro gran músico,
+César Franck, también se le cedo á ustedes por una friolera. Me parece
+un filósofo de esos que pretenden explicar por razonamientos cosas
+pertenecientes á la emoción íntima; conciliadores entre la Ciencia y la
+Fe, que no concilian nada.
+
+Por todo esto, bien merecía Massenet elogio más fervoroso de la
+crítica. ¿Es que sólo puede haber dioses mayores?
+
+En Madrid sólo hemos oído tres óperas de Massenet: _El rey de Lahore_,
+_Manon_ y _Werther_. La primera es de las más endebles. Obra estrenada
+en la Opera de París, confiado el éxito al aparato escénico, á la
+espléndida figura de la Reskée y á la hermosa voz del barítono Lasalle.
+
+_Manon_, mutilada con supresiones importantes, no tuvo al estrenarse
+en Madrid favorable acogida. Hasta que no fué cantada por Anselmi, y
+después por Anselmi y la Storchio, no logró el aprecio del público.
+
+El estreno de _Werther_ también fué desgraciado. Batistini, primero,
+luego, Anselmi, consiguieron rehabilitarla.
+
+Massenet lo intentó todo, con desigual desempeño, pero con laudable
+propósito siempre. Soñaba con hacer grande, y, como tantos otros, sólo
+consiguió triunfar cuando menos se preocupaba por el triunfo. ¡Vanidad
+del artista! En sus obras siempre prevalece un sentido inconciente que
+está sobre los cinco sentidos puestos por el artista en su obra.
+
+En las óperas de Massenet hay variedad de asuntos y de estilos.
+Historias de amor en _Manon_ y en _Werther_; el cuento de hadas en _La
+Cenicienta_; el poema lírico en _Don Quijote_; en _Esclarmonda_ la
+mística leyenda; en _Lohengrin_ hembra, donde Massenet aspiró á Wagner
+y fué su aspiración dulce suspiro de enamorado más que de creyente.
+
+La crítica hostil llamaba á Massenet el músico de las _cocottes_. Ya
+es algo ser el músico de alguien; porque ¿quién no tiene algo de todo
+á sus horas? Sólo los espíritus superiores son siempre ellos mismos,
+que es ser muy poca cosa. Los demás, á poco que soltemos las riendas,
+ya nos interesamos con las peripecias de un melodrama como la _Margot_
+de Musset--«¡vive le mélodrame oú Margot a pleuré!»,--ya relinchamos
+como sementales rijosos ante un tablado de tangos y garrotines, ya,
+como sencillas _cocottes_, nos emocionamos con las chulerías Luis XV de
+Manon y de su caballero, puestas en música absolutoria por un músico
+amable y francés.
+
+El general Booth, el admirable fundador del Ejército de Salvación,
+sólo hubiera podido salir adelante con su obra en Inglaterra. Sólo en
+Inglaterra podía salvarse el peligro más terrible de su empresa: el
+ridículo. ¿Qué hubiéramos hecho en España con un general Booth? ¿Qué
+hubieran hecho en Francia? Sólo en Inglaterra es posible predicar el
+Evangelio al son de una murga, entre una estrafalaria mascarada, y sólo
+allí es posible sobreponer la intención de la obra á los procedimientos
+hasta ser considerado por los Poderes públicos y colaborador suyo en
+ocasiones difíciles.
+
+Todavía, al contemplar el retrato del difunto general, publicado
+en casi todos los periódicos ilustrados del mundo, una sonrisa de
+escepticismo se disimula apenas en labios latinos. ¿Era un santo? ¿Era
+un vividor? ¿Un grande hombre? ¿Un chiflado? ¡Ah! ¡Cuántas buenas obras
+como la del general Booth se habrán malogrado en el mundo por temor á
+que todos pregunten: ¿Quién es el hombre?
+
+¡Y cuántas veces el hombre no puede dar mejor razón de sí que sus obras!
+
+¿Nos da Dios, con ser Dios, otra razón de su existencia?
+
+
+
+
+XXIII
+
+
+Para la próxima temporada teatral la dirección artística del teatro
+Español anuncia obras de casi todos los autores militantes y otras
+de autores noveles en el teatro, pero no tan desconocidos que sea
+aventurado esperar mucho y bueno de sus obras. Un nombre falta en
+la lista, un nombre que está sobre todos, el del propio director
+artístico: el de don Benito Pérez Galdós. Por delicadeza, estimada por
+todos en cuanto significa, pero inatendible en esta ocasión, don Benito
+se niega á estrenar obra suya y á que sean representadas las de su
+repertorio; y eso no debe ser.
+
+Cuando, por causas de enojosa explicación, las obras y el nombre de
+don Benito Pérez Galdós no figuran en teatros de importancia, y, por
+dificultades de interpretación, no pueden ser representadas como ellas
+merecen en teatros de segundo orden, el teatro Español es el único
+que puede ofrecerlas digno escenario. ¿Habrá un solo autor de los que
+tienen obras anunciadas que pueda mirar con recelo la representación
+de las obras de don Benito? Todo lo contrario; yo creo que todos se
+apresurarán á firmar una solicitud pidiéndole que vuelva de su acuerdo.
+Una campaña de Arte independiente, popular, como debe ser la que en el
+teatro Español se emprenda en esta temporada, con actores de juveniles
+alientos como Matilde Moreno y Francisco Fuentes, no sería completa
+si faltaran las obras del maestro glorioso de la novela y del teatro
+contemporáneo. Con palabras de _Un drama nuevo_ yo, soldado de fila,
+me atrevo á dirigirme al maestro de todos para decirle: «Sed nuestro
+general: conducidnos á la victoria.»
+
+ * * * * *
+
+Ni en costumbres, ni en leyes, ni en política, en nada se muestra
+Francia tan republicana como en el arte de poner en ridículo á cuantos
+reyes y soberanos, en activo ó pasivo, transeuntes ó residentes,
+caen en ella. No son, por cierto, reyes y príncipes modernos héroes
+de tragedia; mas si alguno lo fuera, al llegar á Francia quedaría
+convertido en caricatura de opereta. Francia es la Dalila capaz de
+tomar la cabellera al más fuerte Sansón. Ved á Muley Hafid, el sultán
+esperanza de los creyentes, el que fué proclamado por ellos como
+restaurador del espíritu nacional y religioso, contra su hermano, el
+débil, el descreído, el europeo. Nada pudo contra los invasores de
+su Imperio; pero todavía, en el recogimiento de su palacio, podíamos
+suponerle, como á Prometeo encadenado, más alto y más noble en su
+vencimiento que el vencedor injusto. ¡Estaba escrito! Pero ahora, al
+permitir que se traduzca al francés--¡al francés de Montmartre!--lo
+que el Destino escribió en árabe, ha perdido hasta el derecho á la
+compasión. Es un triste león de feria, amaestrado como un perro.
+Lastimosas fueron las femeniles lágrimas del último rey moro de
+Granada; pero aun han podido hallar piadosa acogida en la leyenda y
+en el poema. Para Muley Hafid sólo queda la musa «bulevardesca» del
+café-concierto y de las revistas del año.
+
+Olvidado en el último rincón de su Imperio, pudo ser una figura trágica
+digna de ser representada en tiempos futuros por algún Monnet-Sully
+del porvenir, en París mismo, en la escena del teatro Francés. Así, no
+habrá clown que no le remede y ridiculice por circos y tablados. Al
+ofrecerle Francia las libertades de su República ha sido más cruel que
+si le hubiera encerrado en una jaula del Jardín de Plantas. Su libertad
+es el ridículo. Y ¿qué hace en París el sultán caído que no hiciera en
+su Imperio? Lo mismo: satisfacer todos sus deseos; pero lo que allí
+parecían voluntades de un Dios, aquí parecen caprichos de niño ó de
+loco.
+
+ * * * * *
+
+Nuestro aislamiento de la política internacional no era, ciertamente,
+el espléndido aislamiento de que blasonaba Inglaterra al saberse odiado
+de todos, pero, al fin, temida, en tiempos no muy lejanos.
+
+Ahora, según noticias, nos disponemos á entrar en alianzas; esas
+alianzas políticas en abstracto, que significan muy poco en concreto.
+¡Francia, España, Inglaterra, Rusia! Está muy bien; no puede sonar
+mejor. Pero... ¿y los franceses, los españoles, los ingleses y los
+rusos?
+
+Formidable alianza si fuera siquiera por conveniencia de todos, ya que
+de amor no hay para qué hablar en estos matrimonios internacionales.
+¡Cómo se reirá Alemania! Si es que las abstracciones pueden reirse como
+pueden aliarse.
+
+La alianza es preciosa; pero ¿qué apostamos á que, salvo entre Francia
+y Rusia, hay muy pronto que lamentar algún _coup de canif_, como
+dicen los franceses, en el contrato matrimonial? Pese á quien pese,
+Inglaterra y Alemania están llamadas á entenderse; y en cuanto á
+Francia y España... Al buen callar llaman Sancho; pero bueno sería que
+le llamáramos Don Quijote.
+
+
+
+
+XXIV
+
+
+Como en todos los veranos, las «capeas» han originado conflictos por
+esos pueblos. La autoridad gubernativa las prohibe, la autoridad de
+los alcaldes es insuficiente para imponer la prohibición. Los mozos
+se amotinan; la intervención de la Guardia civil ocasionaría mayor
+conflicto. ¿Qué han de hacer los alcaldes? Dejar que los mozos se
+salgan con la suya. ¡Es mucho salvajismo el de los pueblos!, se dice.
+No es más del que se ha cultivado en ellos. ¡Si para ellos no hay otra
+fiesta más que la «capea», y, suprimida, no les queda otra diversión!
+Pero, aunque otra cosa crean los que por comodidad ó desidia declaran
+al pueblo ineducable, ¡es tan fácil su educación!
+
+Buen ejemplo es un humilde lugar de la provincia de Toledo: Aldeaencabo
+de Escalona. Por la fiesta del Santo Patrón era inevitable la «capea».
+Verdad es que á la «capea» quedaba reducido todo el festejo. En este
+año se acordó organizar una función teatral, hubo unas cucañas, unas
+carreras en sacos, unos fuegos artificiales y nadie echó de menos la
+«capea» y nadie protestó contra su prohibición. Para ello ha bastado
+con muy poco: con la autoridad de un sacerdote ejemplar, con la
+influencia educadora de un maestro, con la buena voluntad de algunos
+vecinos, y la fiesta se ha celebrado á satisfacción de todos, modelo de
+orden y de cultura.
+
+Con muy poco gasto y menor esfuerzo se conseguiría lo mismo en todos
+los lugares de España. El paisaje de España es como su espíritu:
+hosco, áspero. Pongamos dulzura en los paisajes y en las almas. No
+escuchemos la voz egoísta de esos enamorados de lo característico, de
+lo pintoresco. Son los que se asoman al campo y pasan de largo, sin
+dejar á su paso amor ni bondad. El amor al paisaje por el paisaje es
+como el amor á los animales: una forma del egoísmo, de la misantropía.
+Los paisajes y los animales no dan disgustos como las personas.
+Estos _dilettanti_ de lo pintoresco se complacen en la rudeza de los
+campesinos. ¡Para lo que han de estar entre ellos! ¿Que se instruyen?
+¡Qué lástima! ¿Que pierden carácter? ¡Qué profanación! Hasta el día de
+la pedrada ó del garrotazo ó de la coz, que todo llega...
+
+No hay derecho á mantener, en nombre de lo pintoresco, la ignorancia,
+el atraso, que nunca son bondad, aunque puedan parecer sencillez.
+Dulcifiquemos, dulcifiquemos, sin temor á que la dulzura desvirtúe
+la virilidad. Los pueblos de vida amable serán siempre más ardorosos
+defensores de su independencia que los pueblos de vida ingrata,
+atormentada. Sólo entre los descontentos nacen los traidores. Es
+preciso una gran virtud para amar á una patria en que nada es amable.
+
+El señor Canalejas, que tan gubernamentalmente ha tronado contra los
+inadaptados, debiera darse una vueltecita por algunos lugares de
+España; y lo que había de admirarle entonces sería... que hubiera
+tantos adaptados á lo inadaptable.
+
+ * * * * *
+
+Sarah Bernhardt celebra sus bodas de oro teatrales. ¡Cincuenta años de
+teatro! Y todavía su arte extraordinario, único en la historia de la
+escena, logra sobreponerse á los ultrajes del tiempo. Verdad es que
+nunca el espíritu se sirvió de medios tan inmateriales de expresión
+material como en la divina artista. El cuerpo de Sarah nunca tuvo edad;
+su voz no fué nunca de humano timbre. No era la voz que se oye; era la
+voz con que se sueña. Era como la luz musical del pensamiento. Y ¡la
+noble armonía de sus actitudes! No hubo sensación fugitiva que no se
+consagrara en ella, como en escultura, para la inmortalidad.
+
+París, escéptico adorador de sus dioses, ya sonríe ante los cincuenta
+años escénicos de la actriz bisabuela; pero sonríe cariñoso y admirado.
+Sarah, con muy buen acuerdo, ha ido á celebrar sus cincuenta años de
+teatro á Inglaterra. Los ingleses saben admirarla sin escepticismo.
+La juventud espiritual de Sarah es para ellos tan respetable como la
+propia juventud de la vieja Inglaterra. Un milagro de voluntad, si al
+decir voluntad cabe decir milagro. Esa gloriosa vida de arte supone
+una tensión constante de espíritu sin un desfallecimiento, sin una
+desconfianza en las propias fuerzas. Sarah sólo ha vivido para su arte;
+el arte ha correspondido, generoso, á tanta fidelidad.
+
+ * * * * *
+
+En las fiestas de Salamanca he podido apreciar los tristes efectos del
+_absentismo_. De las casas grandes, de linajuda nobleza, cuyas más
+saneadas rentas de Salamanca proceden, muy contadas han sido las que
+contribuyeron al lucimiento de las fiestas. Y digo yo, y decían muchos:
+«¿Qué mejor ocasión para un acto de presencia?» Son días en que los
+humildes, no sólo miran sin odio el lujo de los señores, sino que lo
+agradecen y lo admiran como un esplendor más de la fiesta. Son días de
+acortar distancias y de suavizar asperezas.
+
+Las hermosas muchachas premiadas en el Concurso de belleza, las que
+vistieron los trajes clásicos de charra, tuvieron que pasear por la
+población en deslucidos coches de alquiler. ¿Para cuándo guardan los
+grandes señores de la provincia sus trenes de gala?
+
+En la escolta de charros montaraces, que dieron guardia de honor á los
+príncipes de Baviera, faltaron los de casas muy principales. ¡Buen
+ejemplo para los de abajo!
+
+¡Luego se quejarán del desamor de los humildes! ¡Pues qué!, ¿hacen algo
+por merecer su amor ó su respeto?
+
+Hay altas posiciones sociales que imponen muy altos deberes. No es de
+los más penosos el de dejar, por unos días de fiesta en la provincia,
+alguna playa ó balneario del extranjero, donde, sin pensar, se va en la
+ruleta del Casino lo mejor de las rentas solariegas.
+
+Los grandes señores han olvidado el arte de agradar, que, claro está,
+no es más que el arte de saber aburrirse. Pero ese arte es un deber
+de la nobleza y del dinero. Y ¡es un deber que está tan compensado!
+Siempre que procuramos agradar acabamos por ser agradables; y... cuando
+se es agradable, se está más divertido que nunca.
+
+
+
+
+XXV
+
+
+Bien pudiera algún predicador haber repetido las exclamaciones famosas
+de Bossuet, en los funerales de una princesa de Francia: «¡Madame
+se meurt!... ¡Madame est morte!» Las que pusieron espanto en aquel
+auditorio de príncipes y grandes señores de la Corte, al considerar
+cómo, en el breve espacio de dos exclamaciones, aun no vista llegar,
+pasó la Muerte. La Muerte niveladora, y, por serlo, el más cierto
+resplandor de la ideal Justicia sobre la tierra; el más seguro anticipo
+suyo para otra eterna vida. La Muerte, de quien otro poeta francés
+dijo: «Et les gardes qui veillent aux barriéres du Louvre, n'en
+defendent pas nos rois».
+
+Y triste actualidad recobran también los versos de Cervantes á la
+súbita muerte de la reina Isabel de Valois:
+
+ Cuando dejaba la guerra
+ libre ya el hispano suelo,
+ en un repentino vuelo,
+ la mejor flor de la tierra
+ se fué trasplantada al cielo.
+ Y al cortarla de la rama
+ el mortífero accidente,
+ fué tan oculto á la gente,
+ como el que no ve la llama
+ hasta después que la siente.
+
+Los poetas de ahora temen ser tildados de cortesanos, y, sólo cuando
+se trata de lisonjear las malas pasiones de los de abajo, no se
+juzgan aduladores. Así, los poetas no cantarán á la buena memoria de
+la infanta María Teresa. Ni es necesario: estas vidas sencillas, de
+bondad, de recogimiento, parece como si se profanaran con altisonancias
+ditirámbicas. En el abultado libro de la Historia, sobre el trompeteo
+de las grandes hazañas bélicas y de las intrincadas empresas políticas,
+estas vidas han de ser como flor guardada entre las hojas del libro:
+una meditación, un silencio entre el barullo de tantas grandes y de
+tantas malas acciones, que son la Historia y son la vida...
+
+Ni aun sientan bien ponderaciones cortesanas por el dolor que su
+muerte causara á los suyos. ¿Para qué decirnos que las tristezas de los
+grandes de la tierra son excepcionales como su grandeza? ¿No estará
+nuestra mayor simpatía en saber que son iguales á las nuestras? ¿El
+dolor de la madre? No digáis á las madres que es un dolor de reina;
+decidles que es el dolor de todas las madres, y ¿cómo no han de
+comprenderlo? Ved cómo la Religión cristiana, al divinizar el dolor de
+Cristo, humanizó el dolor de la Virgen madre; porque divinizado hubiera
+dejado de ser dolor, al gloriarse en la gloria del Hijo.
+
+Ni es bien poner distancias ante el dolor que á todos iguala. Ofrezcan,
+con grandeza de alma, los grandes de la tierra sus dolores, como
+sacrificio aplacador de odios y envidias. Nunca como en la Cruz
+comprendió á Dios la Humanidad; porque en la Cruz está más cerca de
+nosotros.
+
+ * * * * *
+
+Cuando se estudia con serenidad algún problema económico, hay que decir
+como aquel personaje de una comedia: «¿A quién se engaña aquí?» Esto
+es: «¿Quién se lleva aquí el dinero?» Porque oye usted á los patronos,
+y no es porque lo digan ellos, les ajusta usted las cuentas y no puede
+usted por menos de darles la razón. Ellos no se llevan el dinero. Oye
+usted al trabajador, al obrero, y la razón les sobra: no pueden vivir.
+Y oye usted á todo el mundo, y el dinero no parece por ninguna parte.
+El propietario de fincas, ya rústicas, ya urbanas, obtiene un menguado
+interés de su capital, y el arrendatario y el inquilino dicen que ya
+no pueden con la renta. El industrial se queja del comerciante, el
+comerciante del industrial, y el comprador de todos. Todo el mundo está
+mal servido y nadie está contento. Y, no obstante, á esto es á lo que
+llaman orden social y esto es lo que, según dicen, hay que sostener á
+toda costa.
+
+¿No valdría la pena de hacer algún ensayito para cambiarlo todo?
+Aunque fuera en seco; esto es, sin guillotina ni tiroteo por las
+calles; un ensayo en buena armonía, puesto que nadie está á gusto y
+todos se quejan. Y si viniera á resultar, como es de temer, que el
+verdadero tenedor del dinero de todos es el Estado, con impuestos
+desproporcionados, insoportables para el país, que el Estado se
+encargue de todo y con dos suculentos ranchos al día nos alimente á
+todos. Y no nos asustemos del socialismo, cuando la actual organización
+social no es otra cosa: un socialismo con mala administración.
+
+ * * * * *
+
+Caricatura veraniega (sin dibujo y fuera de Concurso).
+
+En el Casino:
+
+--¿Qué le pasa á Juanito? ¡Tiene una cara!
+
+--Que le han dejado sin una peseta.
+
+--¿Sí? ¿Cuánto ha perdido?
+
+--Pues eso: una peseta.
+
+
+
+
+XXVI
+
+
+Cuando un madrileño, en cualquier esfera social, ha llegado á ocupar
+un puesto, alto ó bajo, ya puede asegurarse que se lo ha ganado por
+su propio esfuerzo. Al madrileño no le gusta deber nada á nadie. Por
+eso, aun de la clase más humilde, prefiere los oficios independientes,
+en los que menos haya que obedecer y ser mandado. Así es muy raro
+hallar un madrileño dedicado al servicio doméstico, y si, por razón
+de sus ocupaciones, depende de algún patrón, maestro ó jefe, todo se
+conseguirá del madrileño por la razón persuasiva ó por el ruego amable;
+nada por el mandato indiscutible, ni por el rigor áspero.
+
+El madrileño no tiene cacique á quien pedir recomendaciones; no trata,
+ni siquiera conoce, á sus diputados; no tiene colonia que le proteja ó
+le obsequie.
+
+Por todas estas consideraciones, yo, que he perdido en absoluto mi
+afición á los toros, siento muy viva simpatía por el torero madrileño
+Vicente Pastor y celebro su triunfo en la última corrida. Lo celebro
+con doble satisfacción, porque, aunque me esté mal el decirlo, entiendo
+de toros una barbaridad y no soy de los admiradores del día siguiente.
+Cuando Vicente Pastor, en sus años de desgracia, que fueron más de
+los debidos, y apuntados van á su condición de madrileño, andaba
+aperreado por esas Plazas, y en la madrileña sobre todo; favorecido por
+los empresarios con todo el ganado de peor lidia, toros cornalones,
+resabiados, mansos perdidos, nunca dejé de ver y de apreciar en él lo
+que más tarde apreciaron muchos como un descubrimiento: que Vicente
+Pastor es de los pocos toreros que saben para lo que sirve la muleta;
+de los pocos que paran y castigan.
+
+Y ¡vaya si ha bregado Vicente Pastor hasta colocarse en el lugar que le
+corresponde! Nadie dirá que lo ha robado.
+
+Los toreros madrileños luchan siempre con grandes desventajas. Por
+la mayor baratura y facilidad de conducción, en las novilladas les
+sueltan, por lo regular, ganado de la tierra que, si escogido para
+corridas de toros, es siempre más duro y más dificultoso que el ganado
+andaluz, que será en novilladas, donde todo boyancón es de recibo.
+Hechos á torear mansos, al tomar la alternativa y encontrarse con toros
+ligeros y bravos, los toreros madrileños andan de primeras torpes y
+desmañados. Al contrario de lo que suele sucederles á los fenómenos
+novilleriles de Andalucía, que, acostumbrados á torear allí toritos
+fáciles y ligeros, al primer toro de la tierra que ven asomar por los
+toriles andan de cabeza y se acabó el fenómeno.
+
+Con Vicente Pastor hicieron horrores las empresas. Recuerdo una corrida
+de novillos, con lucha entre un león y un toro como amenidad de mayor
+atractivo, y en ella Vicente Pastor hubo de torear con el estorbo de
+una gran jaula en medio del redondel; y por si esto no bastara, como
+después de la lucha no hubo medio de sacar al toro de la jaula, el
+presidente ordenó la salida del toro de lidia, el cual, naturalmente,
+tomó la querencia de su compañero y semejante, y así hubiera tenido
+que torearle y que matarle Vicente Pastor si la protesta unánime del
+público no hubiera obligado al presidente á disponer la retirada del
+toro enjaulado.
+
+Luego se espantan los empresarios si los toreros, cuando llega la suya,
+tienen exigencias.
+
+Vicente Pastor no ha llegado por intrigas; no, ciertamente. Bien puede
+estar orgulloso de ello; ha llegado, como buen madrileño, sin deber
+nada á nadie. Y hoy habrá toreros más vistosos, más bonitos, más
+alegres; pero lo único verdad, lo único serio, el único toreo de buena
+ley que se ve en las Plazas es el de Vicente Pastor, el madrileño.
+
+ * * * * *
+
+El Hotel Palace se levanta soberbio como un gran transatlántico. Aquel
+trozo de Madrid, de tan señorial aspecto cuando los tres linajudos
+palacios, de Medinaceli, del Infantado y de Vistahermosa, eran todo un
+caserío; tan desolado, cuando el inmenso solar del primero de dichos
+palacios llenaba de obscuridad y de tristeza aquella parte de Madrid;
+hoy, con el gran hotel á la moderna, ha cobrado un aire cosmopolita, de
+playa ó de balneario á la moda, con su Casino resplandeciente de luces,
+bullicioso de multitud pasajera, con su música bailable y su ejército
+de servidores.
+
+Con el hotel Ritz y el Palace ya cuenta Madrid con dos hoteles
+europeos. Quizás los precios sean más asiáticos que europeos y, por
+este lado, el problema de los alojamientos en Madrid no se haya
+resuelto con arreglo á la capacidad española. Es de esperar que los
+europeos y los americanos nos sostendrán estos lujos, que para nosotros
+solos serían excesivos.
+
+Ya no hay pretexto para no venir á Madrid. Y, en verdad, ahora que
+tanto se habla del turismo y tendremos en Madrid un Congreso para
+discutir cuanto al turismo se refiere, todo el problema es este: ¿No
+acuden los turistas á España por falta de buenos hoteles, ó no hay
+buenos hoteles en España por falta de turistas? Problema biológico: ¿Es
+la función la que crea el órgano ó el órgano la función?
+
+De cualquier modo, hay mucho que agradecer á los que así arriesgan su
+dinero en el órgano, anticipándose á la función.
+
+El viajero de raza no retrocede ante las incomodidades; pero el viajero
+de raza es poco productivo; suele viajar á pie y sin dinero. Al
+viajero _snob_, que es el más provechoso, hay que atraerle con mucho
+mimo y cultivarle con todo regalo. Una catedral gótica, las ruinas
+de un castillo son admirables después de una buena comida en un buen
+hotel. Tan admirables, que algún viajero que sólo venía por admirar
+la catedral ó las ruinas, deja de visitarlas por el gusto de volver á
+un hotel donde tan bien se come. Porque si es verdad que un cuadro de
+Velázquez compensa de una mala fonda, también es verdad que una buena
+fonda compensa de no ver el cuadro.
+
+
+
+
+XXVII
+
+
+A los que se inquietan por mis obras futuras, á los que suponen mi
+entrada en la Academia como una abdicación de mi independencia, puedo
+asegurarles que no reniego de una sola de mis obras ni renegaré nunca;
+ellas son toda mi vida, y unas mejores, otras peores, todas responden á
+un estado espiritual. Ni de las culpas ni de los errores debe renegarse
+cuando no se ha perdido en ellos nuestra conciencia, antes nos han
+servido de provechosa enseñanza.
+
+Nuestra vida no se gobierna por ideas, sino por sentimientos. Nadie se
+asimila las ideas que no apetece, como nadie se alimenta de lo que no
+le gusta, salvo en caso de necesidad extrema. Por fortuna, yo no me he
+visto precisado á comer de ideas que me repugnaran. Es aventurado jurar
+sobre nuestro estómago mucho más que jurar sobre nuestra conciencia;
+pero me creo capaz de haberme dejado morir de hambre. Mas, si alguna
+vez me hubiera visto en esa extremidad, como el miserable boticario de
+_Romeo y Julieta_, hubiera dicho: «Mi necesidad es la que delinque; no
+mi conciencia.»
+
+De que son las ideas las que se coloran de nuestros sentimientos,
+es buena prueba la idea religiosa. Ninguna parece más fija, más
+determinada; parece que á todos los creyentes había de unificar en una
+misma acción, encaminada al mismo fin; no obstante, unos prefieren la
+vida contemplativa; otros, se consagran á obras de caridad con fervor
+activísimo; otros, á la propaganda batalladora; todos creen seguir una
+idea, y lo que siguen es las naturales inclinaciones de su corazón.
+Lo mismo en Arte; si por ideas escribiéramos, diríamos siempre lo
+mismo y diríamos una misma tontería siempre. Que nuestro arte sea
+espontáneo, como juego de niños, expresión de vida y de fuerza y de
+natural esparcimiento; después, nuestro arte, como los juegos también,
+irá ordenándose con cierto ritmo, y lo que fué primero actividad será
+luego belleza y al fin será bondad.
+
+¿No habrá sido así la creación, como una obra de arte, como un juego
+de niños; expresión de una fuerza que, por ser fuerza, es bella y por
+ser bella es al fin buena? Actividad, Inteligencia, Bienaventuranza: el
+«Tamas», «Rajas» y «Gattva» de la Teosofía india, en que Dios dice al
+hombre: «Tú eres yo mismo, mi imagen y mi sombra; yo me he revestido
+de ti y tú eres mi vehículo, hasta el día ¡sea con nosotros! en que
+volverás á ser yo mismo y los demás tú mismo y yo.»
+
+De donde se deduce que en la vida universal, como en la vida de cada
+uno de nosotros, todo es armonía y no hay para qué maldecir de las
+disonancias.
+
+ * * * * *
+
+Sería falsa modestia hacerme el desentendido. Amigos cariñosos
+pretenden obsequiarme y, con el mejor deseo, acaso no aciertan con el
+obsequio de mi gusto. ¿Queréis saber lo que más pudiera satisfacerme?
+Nada de banquetes, nada de exhibiciones; podéis suponer que por grande
+que fuera mi vanidad personal, estaría ya bien satisfecha.
+
+Empieza el invierno; hay una obra meritoria que no consigue prosperar,
+en lucha con la indiferencia: la obra del Desayuno Escolar. Yo os
+agradecería con toda mi alma que ese fuera el obsequio: contribuir á
+ella en lo que habíais de contribuir á obsequiarme en otra forma. A
+todos nos quedaría mejor recuerdo; la buena obra del Desayuno Escolar,
+atendida, será el mejor obsequio para mí y un obsequio más duradero en
+el corazón de todos los que nos unamos en el amor á los niños.
+
+Si me creéis capaz de una gran vanidad, permitidme que me envanezca de
+este modo; si me estimáis lo bastante para creer que llevo más alto el
+corazón que la inteligencia, ya que por amigos os estimo más que por
+admiradores, sea el obsequio de corazón á corazón. Así el día que me
+sienta vanidoso, podré decir: «¡Gracias á mi talento, he procurado el
+desayuno á muchos pobres niños!» Y el día que me sienta modesto, por
+lo menos tendré el consuelo de pensar: «¡Yo no tendré mucho talento;
+pero los pobres niños de las escuelas tienen su buen desayuno en las
+mañanas del invierno!»
+
+De suerte que ya lo sabéis: con este obsequio no me obsequiais para
+un día solo, que sería de vanidad; me obsequiais para muchos días:
+unos, de vanidad; otros, de modestia, que allá se van alternados, como
+los días tristes y los alegres; pero todos son buenos cuando sobre su
+variable temperanza ponemos algo que esté sobre nosotros mismos, sobre
+nuestras arrogancias ó nuestros desalientos.
+
+
+
+
+XXVIII
+
+
+Siento molestar á mis lectores con asunto referente en parte á mi
+persona, aunque, por tratarse de una obra buena, tenga ya más alto
+interés para todos. Pero debo satisfacción á cuantos han respondido
+generosos, y es justo que responda la gratitud en donde mismo se elevó
+el ruego.
+
+De todas partes llegan á mí ofrecimientos en favor del «Desayuno
+Escolar» y también importantes donativos. Gracias á todos. A Rosario
+Pino, la insigne actriz, que ofrece el producto íntegro de la función
+inaugural de su temporada en Valladolid. Y, en este caso, yo me atrevo
+á solicitar de Rosario Pino que la mitad del ingreso se destine á La
+Gota de Leche, institución fundada en Valladolid. Del mismo modo,
+cuantos beneficios se den en teatros de provincias deben repartirse
+entre la institución madrileña y alguna que, con el mismo fin de
+protección á la infancia, exista en la provincia.
+
+La empresa del teatro Español y, al frente de ella, Matilde Moreno,
+la gran artista de todas las delicadezas, se apresuraba á ceder el
+ingreso de otra función que ha sido aplazada á ruegos de la Comisión
+organizadora de estos beneficios.
+
+El Círculo de Bellas Artes me anuncia en carta de su presidente, don
+Alberto Aguilera, que destina la cantidad de 1.000 pesetas para el
+«Desayuno escolar».
+
+El primer actor don Luis Echaide me ha entregado la cantidad de 500
+pesetas, importe total de su sueldo durante los días en que ha actuado
+en el teatro Español. Luis Echaide no quería cobrar dichas funciones y
+sólo ha aceptado el cobro con la idea de ofrecerme esa cantidad.
+
+En carta que firma «Un admirador» me envían 25 pesetas; don Santiago
+Aragón, otras 25; el señor Gazul, de Llerena, otras 25; el señor
+Sabito, de Infiesto, 7,50. Muchas gracias á todos.
+
+Ahora yo suplico á los que me anuncian el envío de otros donativos y
+á los que me preguntan á quién han de enviarlos, esperen por unos
+días hasta que pueda organizarse convenientemente. Yo tengo sobradas
+ocupaciones para entender en esto.
+
+Muchas son también las solicitudes para que se atienda á otras
+instituciones benéficas, todas muy laudables y muy dignas de ser
+atendidas; pero como atender á todas es imposible, preferible es
+atender á una sola con resultado.
+
+Una hay, sin embargo, que yo creía identificada con el «Desayuno
+escolar», y aunque no sea una misma en la organización, identificada
+está en el propósito. Es la institución de las Cantinas Escolares.
+Como todo hace esperar que la recaudación ha de ser importante, bien
+puede repartirse el ingreso entre las dos benéficas instituciones, ya
+que las dos realizan la misma buena obra y mal puede haber división ni
+rivalidad entre ellas. De todas suertes, como el ofrecimiento primero
+fué al «Desayuno escolar», no he de ser yo quien decida; apelo á la
+generosidad de los señores organizadores de esta última institución, y
+creo que no apelaré en vano.
+
+ * * * * *
+
+Entre los acuerdos de la Comisión reunida para festejarme hay uno con
+el que no puedo estar conforme, y perdone la respetable Comisión. Todo
+cuanto redunde en beneficio de los pobres niños me parece de perlas,
+aunque sea á costa de mi exhibición personal. Pero la idea de erigirme
+un monumento, por sencilla que sea, tendrá siempre mi oposición más
+decidida. Soy enemigo de esos homenajes en vida, mucho más si la vida,
+por desgracia ó por dicha, aun no toca á su acabamiento. Yo no sé si
+habré ya escrito mis mejores obras; pero sé que aun puedo escribir las
+peores. Esos homenajes esculturales que, por serlo, tienen algo de
+funerarios, sólo pueden discernirlos con serenidad las generaciones
+futuras. ¿Qué sabemos lo que pensarán los que vengan de nuestras obras?
+Pesa mucha literatura sobre la Humanidad y de cada vez se impondrá una
+selección más depurada.
+
+Necesitan estos monumentos, además, para su contemplación gentes
+desapasionadas; pero mientras vivimos entre amigos y entre enemigos
+personales, ¿quién sabrá decirnos dónde acaba la pasión y dónde
+empieza el conocimiento?
+
+No, por Dios; nada de monumentos: todo para los niños pobres.
+
+Y otra vez pido perdón á mis lectores por haberles hablado de mí; vaya
+en gracia de la intención.
+
+
+
+
+XXIX
+
+
+Aquellas guerras de los cien años, de los treinta años, tan molestas
+para los estudiantes de Historia Universal, ya no serían posibles.
+Las guerras de ahora tienen la ventaja de la brevedad. Mueren en
+ellas más hombres que en las antiguas; pero mueren más pronto. Puede
+ponderarse su corta duración con las mismas expresivas frases de cierto
+predicador, al considerar la rapidez de los deleites carnales: ¿Por qué
+os condenáis, hermanos? Si fuera asunto de una hora... ¿Qué digo de una
+hora? Si fuera asunto de cinco minutos... Pero, no; ¡zás, zás, zás, y
+ya estáis en el infierno!
+
+Por fortuna, las guerras modernas son un lujo muy costoso. Lo único
+barato en ellas, por eso es lo único que puede derrocharse, es el
+factor hombre. Un soldado, con su ración y todo, vale bastante menos
+que los cartuchos por él disparados.
+
+Esta baratura del factor hombre es consecuencia del poco coste de
+producción.
+
+En esta guerra de los Balkanes se ha dado el mismo edificante
+espectáculo que solían dar en otros tiempos algunos príncipes
+cristianos aliándose con el Gran Turco por enemistad con otros
+príncipes cristianos. Mal disimuladas, por el buen parecer, las
+simpatías de la culta y cristiana Europa estaban, en esta guerra, del
+lado turco. No quiero pensar mal; pero sospecho que hasta oraciones, en
+templos muy católicos, se han elevado al cielo en favor de las armas
+mahometanas.
+
+Los turcos tenían su deuda muy bien repartida. Los otros desgraciados,
+por no tener, no tenían ni acreedores. ¿Qué interés podían inspirar á
+nadie?
+
+Todavía, después de las victorias conseguidas, han de esperar á que las
+grandes potencias las den por buenas; porque los turcos habrán perdido
+muchas batallas, pero ¡pensar que Europa va á perder su dinero!
+
+Como que no hay quien mire por uno como los acreedores. Por
+patriotismo, debiera procurar el Gobierno español, al levantar el
+anunciado empréstito de 300 millones, que se cubriera en el extranjero;
+de ese modo, tal vez en situaciones apuradas contaríamos con la
+simpatía y el interés de otras naciones fuertes; interés y simpatía
+que nos faltaron en momentos muy críticos, quizás porque no estábamos
+bastante entrampados con el extranjero.
+
+Todo el arte de la guerra moderna está en enzarzarse, no con quien
+pueda menos que nosotros, sino con quien deba menos.
+
+ * * * * *
+
+Tan vulgar tópico era el de la alegría española que, por extremosa
+reacción, han sido muchos los escritores á rectificarle con la
+contraria afirmación de nuestra tristeza. Yo no sé si seremos alegres;
+pero tristes, de ningún modo. El pueblo español no es un pueblo triste;
+es un pueblo duro, que no es lo mismo.
+
+De que no somos tristes es buena prueba nuestro modo de celebrar la
+conmemoración de los difuntos. ¿Puede darse menos emoción, menos
+recogimiento espiritual, menos ternura, en una palabra?
+
+La gente pasea por los cementerios como por un jardín; ríe y bromea
+y comenta con chistes los epitafios. Esto no puede llamarse alegría,
+ni siquiera desprecio á la muerte, por fe religiosa ó por elevado
+estoicismo filosófico; esto es, sencillamente, dureza; esa dureza
+agresiva que está en la entraña de la vida española. En el hogar, en la
+vida pública, en el Arte. Por eso hemos sido siempre tan retóricos; por
+eso tenemos tantas fórmulas de cortesía y de cumplimientos. ¡Nuestra
+naturalidad es tan áspera!
+
+La fiesta de los muertos debiera serlo de gratitud para los muertos
+gloriosos, para los buenos muertos... Y el amor acude á las sepulturas
+en el primer año, la vanidad hasta cinco; mas la verdadera piedad del
+recuerdo no tiene flores para los poetas, ni para los héroes, ni para
+los humildes... ¡Allá nos esperen por muchos años!, dicen los que viven
+á gusto. ¡Están muy ricamente!, dicen los que viven desesperados. Y
+así, entre el egoísmo satisfecho de los unos y el egoísmo desesperado
+de los otros, los vivos van á la muerte, los muertos al olvido, y la
+vida española es muy alegre, si alegría es que nada importe, y muy
+triste, si tristeza es no amar la vida, en verdad, ni alegre ni triste;
+dura como el odio: la única pasión sin risas y sin lágrimas.
+
+ * * * * *
+
+_Don Juan Tenorio_, casi desterrado de Madrid, ha encontrado espléndido
+refugio en Barcelona. En quince teatros, lo menos, se ha representado
+allí en estos días.
+
+Si no supiéramos que en Barcelona ha triunfado también durante
+muchos años, y aun sostiene muy bien su cartel, el señor Lerroux,
+que es el Don Juan Tenorio de la política española, por lo seductor,
+por lo audaz y por lo de bajar á las cabañas y lo de subir á los
+palacios--presidenciales, se entiende,--pudiera creerse que la
+predilección del público de Barcelona por héroe tan nacional como Don
+Juan Tenorio tenía mucho de ensañamiento despectivo: ¡Vean el personaje
+que nos mandan esos castellanos!
+
+Pero no; no hay segunda ni pérfida intención. El público de Barcelona
+se entusiasma con nuestro Don Juan, como ya no nos entusiasmamos
+nosotros. ¡Señales de los tiempos!
+
+Váyase por el proyecto de mancomunidades, que tiene en Madrid más
+decididos partidarios que en Barcelona.
+
+
+
+
+XXX
+
+
+En la sesión dedicada por el Ateneo de Madrid á la gloriosa memoria de
+Menéndez y Pelayo, al oir algunos fragmentos de sus obras, sabiamente
+glosados por el señor Bonilla San Martín en su magistral estudio de
+las obras y del espíritu del gran don Marcelino; al sentir cómo la
+prosa cálida, vibrante, toda emoción, toda elocuencia, del insigne
+polígrafo conmovía hondamente al auditorio, pensaba yo cómo se debiera
+en España, á imitación de Francia y de Inglaterra, sobre todo, publicar
+selecciones de las obras maestras; medio eficacísimo para vulgarizar el
+conocimiento de muchos escritores que, como Menéndez y Pelayo, por no
+haber escrito siempre obras de un interés general, sólo consiguen ser
+leídos por los especialistas interesados en aquellas materias.
+
+Dije en otra ocasión que Menéndez y Pelayo era más admirado que leído.
+Y no hay que espantarse por ello. Hay dos clases de lectores: los
+estudiosos, atentos con preferencia á las obras que pueden servirles en
+sus investigaciones especiales, y los desocupados, atentos sólo á la
+amenidad de los libros; lectores de novelas, de poesías, de cuentos.
+
+La obra total de Menéndez y Pelayo, cada una de sus obras en
+particular, aunque nadie como él, por ser tan artista y tan poeta y
+tan creador, supo dar amenidad y calor de vida á la crítica erudición,
+todavía mantiene á respetuosa distancia á los que muy especialmente no
+se interesan por la crítica y la historia literarias.
+
+Una esmerada selección de sus obras, á semejanza de las muchas
+publicadas en Inglaterra, de Ruskin, de Carlyle, de otros grandes
+escritores, facilitaría la lectura de lo bueno á los asustadizos de lo
+mucho.
+
+En España no sabemos ser oportunistas; siempre por los extremos: ó todo
+ó nada.
+
+¿No convendría refundir, aligerar muchas de nuestras obras clásicas?
+¿Es preferible que permanezcan ignoradas del todo? Ya sé que sus
+admiradores incondicionales, muchos de los cuales las admiran de oídas,
+no dejarían de clamar: ¡Profanación! ¡Sacrilegio!
+
+Profanación sería recortar, borrar y repintar una pintura de Velázquez
+ó de Goya, pues los cuadros sólo tienen un ejemplar. Pero una obra
+literaria no padece detrimento por estas experiencias. Siempre queda el
+original para los que quieran admirarla y estudiarla en su integridad.
+
+Quevedo, Gracián, Saavedra Fajardo, otros grandes escritores, hoy
+tan poco leídos; _La Celestina_, _Guzmán de Alfarache_, otras muchas
+excelentes novelas, ¿perderían algo con estas selecciones?
+
+De Inglaterra nos llegan todos los días libros pequeños, libros
+amables, lindos como juguetes, con pensamientos y trozos escogidos
+de los grandes poetas y escritores. Para quien de ellos sabe, son un
+recuerdo, una flor del jardín, una rama del bosque; para el que nada
+sabía, son una iniciación, tal vez la puerta de oro que se abre al
+jardín encantado.
+
+Pongamos estos libros ligeros en las manos perezosas, ante los ojos
+distraídos de las almas frívolas, que vayan perdiéndoles el miedo...
+El libro español trae siempre un severo ceño de maestro; es preciso
+alegrarle con la sonrisa del buen amigo.
+
+ * * * * *
+
+Por fin, el señor jefe superior de Policía, tan riguroso cumplidor de
+la ley de protección á la infancia, cuando de espectáculos teatrales se
+trataba, se ha convencido de que lo menos perjudicial, el trabajo menos
+penoso para un niño es el de representar un corto papel en el teatro.
+
+Era ridícula esa severidad en el trabajo de los niños en el teatro,
+cuando á todas horas del día y de la noche andan infelices criaturas
+tiradas como perros por esas calles; cuando niños de cuatro y de cinco
+años vocean periódicos á las altas horas de la madrugada; cuando hay
+vendedoras de periódicos y décimos de lotería, menores de edad, que,
+como los horteras complacientes, siempre le preguntan al comprador:
+¿Desea usted algo más? No hablemos de los botones y recaderos de
+Círculos y hoteles que, por razón de su oficio, muy semejante, en
+ocasiones, al que Cervantes tenía por muy necesario en toda república
+bien ordenada, han de enterarse y entender de todo.
+
+Y ya que de niños hablamos, á las muchas personas que á mí se dirigen,
+interesadas en la buena obra del «Desayuno escolar» y de las Cantinas,
+les diré, que, nombrada una Comisión, ella es la que ha de disponer lo
+más conveniente.
+
+A mí estas andanzas, por ahora, no me han traído más que disgustos y
+molestias. A disposición de la Comisión está lo recaudado por mí; y en
+cuanto á la nube de pedigüeños que de continuo me envía solicitudes y
+memoriales, ha de saber que el cargo de académico no tiene asignadas
+rentas ni sueldos; que agradezco mucho las postales alegóricas, mesas
+revueltas, platos pintados y otras chucherías, como toda prueba de
+admiración, siempre que sea, por lo menos, gratuita. Sí, por Dios.
+«¡Basta de aplausos ya, bravos pecheros!»
+
+
+
+
+XXXI
+
+
+Un crimen es un caso de una enfermedad social, que puede ser endémica
+ó epidémica. Por eso todo crimen debe ser asunto de meditación, de
+recogimiento de nuestra conciencia. No caigan todo el horror y toda la
+culpa sobre el _caso_, tan irresponsable como el palúdico que en su
+organismo debilitado recogió los miasmas perniciosos, inofensivos para
+el fuerte.
+
+¿El anarquista? Si le consideráis como un hombre de ideas, _sus
+ideas_, ya le enaltecéis demasiado y al mismo tiempo eludís vuestra
+responsabilidad. El anarquista viene á ser lo que en Teosofía llamamos
+una forma de pensamiento, un elemental artificial, producto de esa
+misteriosa energía animada por nuestros pensamientos, buenos ó malos,
+de amor ó de odio.
+
+¿Sabéis de qué está hecho un anarquista? Del espectáculo del lujo
+insolente, de la ociosidad parasitaria, de la envidia que calumnia y
+murmura, de la intriga y del favor encumbrados, del mérito desconocido,
+de la justicia recomendada, y, sobre todo esto, de mil ligerezas que
+consideramos insignificantes: amenidades, pasatiempos de la vida
+diaria...
+
+El orador que, por redondear un discurso con una frase de efecto,
+preconiza el atentado personal contra el enemigo político á quien
+después saluda respetuoso, á quien por sí mismo ó por tercera persona,
+pedirá algún favor, á quien estima personalmente, á quien sería incapaz
+de ocasionar el menor daño.
+
+El escritor--y entremos todos--malabarista de frases que desmiente
+en privado lo que escribió en público, y esas graciosas charlas que
+desgranamos en los Círculos, en los cafés, y esas indignaciones que no
+llegan á perturbar nuestra digestión... ¡Qué país este! ¡Los políticos!
+¡El chanchullo! ¡El negocio sucio! ¿Sabe usted por qué se ha hecho
+esto? ¡Todos lo mismo!...
+
+Y todo ello, un día y otro, va condensándose en una forma de
+pensamiento, en ese elemental artificial, ávido de tomar vida y
+cuerpo, y, al fin, como espíritu diabólico en los antiguos posesos,
+se entra por el cerebro débil del mastoide, ya perturbado con pobres
+lecturas, se adueña de él y le deslumbra con la idea fija de ser el
+reparador, el justiciero. Una idea fija siempre parece una gran idea,
+no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro. Y el brazo se
+arma, y el crimen, como el rayo, hiere brutalmente, sin elección,
+sin descernimiento... Un zarpazo de fiera desgarra una página de la
+Historia. Los más inconscientes culpan al criminal, los más cándidos
+á la Policía, los más solapados aprovechan la ocasión para culpar al
+enemigo, para pedir represión violenta, prevenciones extremadas. Todo
+se vuelve aspavientos sobre el _caso_. No es el caso, es la enfermedad,
+endémica ó epidémica, lo que importa.
+
+Hagamos escrupuloso examen de conciencia social, y todos tendremos de
+qué acusarnos. ¿Quién no ha sembrado un granito de anarquismo? ¿Quién
+no ha perturbado con algún pensamiento de odio?
+
+¡Hay que reprimir, hay que escarmentar, hay que suprimir! Ya se sabe:
+al energúmeno siempre responde el energúmeno.
+
+No; no es por el campo exterior por donde hay que dar la batida;
+intrinquémonos dentro de nosotros mismos, y será más segura caza y más
+acertado remedio.
+
+Cuando ocurre un caso de enfermedad contagiosa--y ninguna tan
+contagiosa como el crimen,--desinfectar la vivienda es muy importante,
+por lo pronto; pero es más importante sanear toda la ciudad, todo el
+ambiente.
+
+ * * * * *
+
+La sesión del Congreso suspendida en señal de duelo por la muerte del
+presidente del Consejo, fué de tan glacial severidad, que no parecía
+sino que la mano trágica de la _Intrusa_ atenazaba todos los corazones.
+Aquello fué hielito puro. Dícese que los grandes dolores son mudos y
+que el verdadero sentimiento nunca es retórico. No lo creo yo así;
+antes creo que el dolor, como todo sentimiento verdadero, son los
+más grandes retóricos; que no fué la retórica la que dió reglas al
+sentimiento, sino el sentimiento á la retórica.
+
+Y la verdad es que un poco de retórica no hubiera sentado mal en
+aquellos momentos. Se abomina, sin razón, de la retórica, y tal vez
+creyóse dar más solemnidad al acto con aquel laconismo sin arte y sin
+artificio.
+
+Pero aquella elegante concisión, aquella noble sobriedad, no fueron
+apreciadas en toda su delicadeza ni por los diputados en el Congreso,
+ni por el público después.
+
+El alma de la multitud es amplia y, como en los amplios lugares, se
+pierden en ella los matices delicados; necesita de frases sonoras,
+calurosas, vibrantes. Sin duda los oradores lloraban de verdad en
+aquellos momentos; pero el público no pudo apreciar el valor de
+aquellas lágrimas sin palabras...
+
+Y es que el Arte será una mentira, pero es insustituíble para comunicar
+verdades.
+
+
+
+
+XXXII
+
+
+El decreto para organización de la Policía ha promovido discusiones. La
+Policía es uno de los organismos sociales más difíciles de acomodar á
+gusto de todos. Si pretende ser previsora, es casi imposible que lo sea
+sin profanar á cada paso las libertades públicas y hasta el sagrado de
+la vida privada. Las indagaciones secretas, los informes privados, las
+fichas; en una palabra, todo lo que viene á ser higiene en la Policía
+es antipático á los ciudadanos. Sin perjuicio de censurarla airadamente
+y de pedirle estrecha cuenta de la imprevisión, cuando no ha podido
+evitar un delito, por falta, muchas veces, de esa higiene preventiva y
+molesta.
+
+¿Cómo conciliarlo todo? Llamamos inquisitorial á la Policía si se
+excede en sus previsiones, y la censuramos por inepta si no es capaz de
+impedir un delito ó, si cometido, no lo descubre y esclarece en todos
+sus pormenores.
+
+Sobre la Policía pesa una triste tradición en nuestro país, desde los
+alguaciles siniestros de nuestras novelas picarescas y sus cuadrilleros
+pavorosos hasta el polizonte del absolutismo y el guindilla de nuestras
+jaranas populares. No se dignifica una institución en un día. ¿Qué
+es preciso para ello? Que nadie considere vergonzosa la profesión de
+policía, que nadie se desdore por ser auxiliar suyo.
+
+Indicado el nombre de un distinguido personaje político para la
+Jefatura de Policía, ¿no hemos leído la rectificación desabrida, como
+de quien rechaza una injuria? Pues es preciso que la Policía llegue á
+ser estimada como profesión noble.
+
+Para ser un buen jefe de Policía son necesarias condiciones superiores
+de inteligencia. Hay que ser hombre de mundo, ante todo, y no de un
+solo mundo. Hay que ser gran psicólogo, para saber tratar las leyes
+como á las mujeres; esto es: lo mismo cuando se las atropella que
+cuando se las respeta, parezca siempre que es por amarlas, sobre todo.
+
+En nombre del amor están justificados todos los atropellos. Un buen
+jefe de Policía debe poseer con las leyes el supremo arte en que fué
+maestro Don Juan Tenorio con las mujeres: el de violador que enamora;
+al que, cuando atropella, se le dice: ¡Gracias!
+
+ * * * * *
+
+En París se ha conmemorado el trescientos cincuenta aniversario del
+natalicio de Lope de Vega. En un teatro de los llamados allí «à coté»
+se ha representado, precedido de una interesante conferencia, un acto
+de _La estrella de Sevilla_, otro de _El mejor alcalde, el rey_, unas
+escenas de _La Dorotea_, no representadas nunca, ni en España, decía
+el cartel, y unas escenas de _El castigo sin venganza_. Todo ello
+traducido con cierta libertad, pero muy lindamente.
+
+Aquí se ha representado por estos días _El anzuelo de Fenisa_, una
+de las más primorosas comedias de Lope de Vega. Ya sabemos que estas
+obras antiguas, nunca viejas, no pueden despertar hoy la viva emoción
+de cualquier obra moderna. El teatro, como la oratoria, como el
+periodismo, vive de lo actual y su mayor gracia es lo efímero; como en
+la flor, como en la mariposa. Son contados los genios poderosos que en
+la oratoria, en el teatro ó en el periodismo lograron «eternizar el
+instante».
+
+Pero causa tristeza la displicente actitud de nuestro público ante
+esas obras. Ello revela una incultura, un alejamiento de nuestra
+historia, una incapacidad de ponerse en situación, todo ello á base
+de ignorancia, que mal pretende disfrazarse de sabiduría, echándolo á
+elegante escepticismo.
+
+Dentro de poco nuestro teatro clásico será letra muerta. Y lo malo es
+que no lo habremos sustituído en nuestra admiración con el teatro de
+Ibsen ni con el de Mæterlink.
+
+ * * * * *
+
+El doctor Moliner anda por Madrid en busca de... cien millones de
+pesetas, nada menos. El doctor Moliner no es hombre para desistir de
+su propósito. Esos cien millones son su idea fija. Tener en España
+una idea fija, constituirse en incansable propagandista de ella,
+sacrificar comodidades, posición social, por esa idea, es sentar plaza
+de loco ó, por lo menos, de monomaníaco.
+
+Las ideas son bonitas para exponerlas un día en un brillante discurso,
+en un artículo vibrante, en una crónica de actualidad; pero ¡por Dios!,
+no conviene insistir sobre ellas...
+
+A mí me advirtieron: Ya verá usted; el doctor Moliner le irá á ver á
+usted, le hablará á usted de sus cosas, le dará á usted la lata; no
+sabe hablar de otra cosa.
+
+Y el doctor Moliner vino á verme y le oí con admiración, y volví
+á oírle en la conferencia que dió en el Ateneo sobre lo mismo;
+conferencia, por cierto, que no ha merecido una noticia en muchos
+periódicos, y el doctor Moliner tendrá en mí otro incansable
+propagandista de su locura, de su lata, como quieran llamarla.
+
+Esa locura, esa lata, es pedir al Gobierno cien millones de pesetas
+para Sanatorios marítimos, para colonias escolares, para escuelas
+higiénicas... Es un presupuesto que pudiéramos llamar de la salud, de
+la vida. ¡Ya veis si la cosa es disparatada! Las Sociedades obreras de
+Valencia lo piden en respetuoso mensaje, de que es portador el doctor
+Moliner.
+
+Las Sociedades obreras de Madrid, la Casa del Pueblo, no se han dignado
+tomarlo en consideración.
+
+Manifiesta señal de la funesta orientación revolucionaria de esas
+Sociedades.
+
+No quieren tener que agradecer nada para conservar en toda su plenitud
+el derecho á la queja; opinan como el sabio, en la comedia de Calderón,
+que:
+
+ A trueque de quejarse,
+ habían las desdichas de buscarse.
+
+Ya lo dicen en carta dirigida al doctor Moliner: «Todo eso no es más
+que un calmante...»
+
+Lo quieren todo ó nada. ¿Todo? Y ¿qué es todo en la vida? ¿Qué es todo
+si no es un poco cada día, un paso en el camino de la perfección?
+¿Serían ellos capaces de revolucionar su mundo interior en un día? ¡Y
+de lo que no son capaces en su espíritu, se creen capaces con el mundo
+entero!
+
+Por lo mismo que así desvarían, hay que darles eso que ellas llaman
+calmante, á pesar suyo, contra su voluntad; voluntad que ni siquiera
+interpreta la voluntad de todos, como lo muestra ese mensaje de las
+Sociedades obreras de Valencia.
+
+El Gobierno del señor conde de Romanones puede hallar el mejor programa
+de su política en ese «calmante», en ese presupuesto de salud, de
+vida.
+
+
+
+
+XXXIII
+
+
+En el número de _El Libro Popular_, correspondiente al 5 de Diciembre,
+en un artículo titulado «El príncipe de los dramaturgos», referente
+al autor francés M. Curel, escribe don Enrique Gómez Carrillo lo que
+textualmente copio:
+
+ --¡Curel!--os oigo murmurar--¿quién es Curel?... En castellano
+ nunca hemos visto ninguna de sus obras.
+
+ Con su nombre no, efectivamente. Pero hay una comedia suya que fué
+ traducida por Benavente y que obtiene desde hace diez años el más
+ grande de los éxitos en España y en América. Me refiero al «Repas
+ du lion», que en nuestra lengua se titula «La comida de las fieras».
+
+ --Pero--vais, sin duda, á decirme con justa malicia--¿por qué esta
+ pieza figura como original entre las obras de Benavente?
+
+ --Sin duda por razones de empresa--os contestaré, repitiendo una
+ frase del mismo dramaturgo madrileño.
+
+ Una comedia que se da como traducida, no tiene nunca, para las
+ compañías, la misma importancia que una comedia nueva.
+
+ En todo caso, si el autor de «Los intereses creados», que es, ante
+ todo, un hombre de honor, se apropia la paternidad del «Repas
+ du lion», no por eso deja de entregarle los derechos que le
+ corresponden al verdadero autor. En las cuentas que la Sociedad
+ de Autores, de Madrid, manda cada trimestre á la Société des
+ Auteurs, de París, los productos de «La comida de las fieras»
+ figuran siempre en el haber de Curel. Entre gente del oficio esto
+ no es un secreto para nadie. El gran Joaquín Dicenta, que tan
+ admirablemente ha presidido el Sindicato de los comediógrafos
+ madrileños durante algunos años, da testimonio de que en cuanto los
+ «auteurs» parisinos reclamaron en nombre de uno de sus asociados la
+ paternidad de la obra castellana, Jacinto Benavente fué el primero
+ en reconocer que su «Comida de las fieras» no era, en efecto, sino
+ un arreglo del francés.
+
+Cuando un escritor de seriedad y respetabilidad como don Enrique Gómez
+Carrillo asienta con tal aplomo semejantes afirmaciones, algo debe
+haber de verdad en ellas. Veamos. ¿Será verdad que _La comida de las
+fieras_ no es sino traducción ó arreglo de la obra de Curel _Le repas
+du lion_? Por unas cinco ó seis pesetas que costarán los ejemplares de
+las dos obras puede cualquiera salir de dudas. Ni por el asunto, ni
+por la idea, ni por los personajes, hay el menor parecido entre una y
+otra. Hasta la aparente similitud del título es una gran diferencia.
+_Le repas du lion_--basta haber leído las fábulas--es, como todos
+saben, la parte del león. _La comida de las fieras_ es... el domador,
+según mi obra, basada, como recuerdan cuantos la han visto ó leído,
+en escenas muy madrileñas y de actualidad cuando la obra se estrenó.
+Pasemos.
+
+¿Será verdad que don Joaquín Dicenta, como presidente de la Sociedad
+de Autores Españoles, aseguró á don Enrique Gómez Carrillo que los
+derechos de _La comida de las fieras_ eran enviados á la Sociedad de
+Autores Franceses?
+
+Don Joaquín Dicenta tiene la palabra; entre tanto, don Miguel Ramos
+Carrión, actual presidente de la Sociedad, me escribe la siguiente
+carta:
+
+ Mi querido amigo: La Sociedad de Autores Españoles no envía ni ha
+ enviado nunca á la de Autores Franceses parte, grande ni pequeña,
+ de los derechos de representación correspondientes á las obras de
+ usted, porque, para hacerlo, no hay ninguna orden.
+
+ Claro es que á usted le consta; pero, por complacerle en lo que
+ desea, así lo declaro oficialmente.
+
+ Sirva, pues, para quien, sin fundamento, afirma lo contrario.
+ Siempre de usted compañero y padrino literario,
+
+ MIGUEL RAMOS CARRIÓN.
+
+Todo esto aparte, mal podría M. Curel cobrar esos trimestres, de que el
+señor don Enrique Gómez Carrillo está tan al tanto, cuando _La comida
+de las fieras_ no se ha representado en España ni en América desde
+hace once ó doce años. Como se ve, á pesar de mi buen deseo, no puede
+hallarse el fondo de verdad que yo deseaba en las afirmaciones de don
+Enrique Gómez Carrillo.
+
+¿Ha sido ligereza? Para ligereza, es demasiado. ¿Ha sido mala
+intención? Para mala intención, es poco. ¿Ha sido ironía? Para
+ironía faltaba el fundamento de que _La comida de las fieras_ fuera,
+en efecto, algo parecido á _Le repas du lion_. ¿Ha sido una broma
+literaria? Como broma sí hubiera tenido gracia... allá en la juventud
+de don Enrique Gómez Carrillo.
+
+Contra la opinión de muchos, yo creo que sólo ha habido ligereza por
+parte de don Enrique Gómez Carrillo, y espero que se apresurará á
+rectificarla.
+
+Don Enrique Gómez Carrillo, por su historia literaria, por su
+significación, no está en el caso de que se le confunda con uno de
+esos jovenzuelos cronistas que sueltan dos ó tres impertinencias, para
+llamar la atención, en cualquier periódico de ventura.
+
+Y conste que el menos molestado con «la ligereza» he sido yo. En esta
+semana la actualidad era hablar, en pro ó en contra, de la Prensa.
+Don Enrique Gómez Carrillo me ha dado asunto para no verme obligado á
+opinar; asunto y argumento. Muchas gracias.
+
+
+
+
+XXXIV
+
+
+A cada año nuevo acude, con todo el valor de una gran verdad
+filosófica, la reflexión que, en otras ocasiones, no es más de un
+tópico adecuado á tertulias caseras: ¡Cómo pasa el tiempo!
+
+Parece que fué ayer cuando estrenábamos siglo, y ya nos andamos por su
+año 13. ¡Pavoroso número para los agoreros!
+
+Por lo pronto, aparte la guerra de los Balkanes, ineludible legado de
+su antecesor, para nosotros ha comenzado con su poquito de perturbación
+política y, lo que es más grave, con la amenaza de una carestía general
+de los comestibles si no sacamos pronto en rogativa á unas cuantas
+imágenes de singular devoción.
+
+A este respecto, sería muy de agradecer la buena intención del ilustre
+jefe del partido conservador si, al retirarse de la vida pública,
+hubiera pensado: «Después de mí, el diluvio». Hoy por hoy, un diluvio
+es lo más necesario sobre esta tierra nuestra, siempre combatida por
+los extremos: ó sequía hasta perecer, ó inundaciones y desbordamientos
+hasta la ruina.
+
+Por una vez, llovería á gusto de todos; conformidad tan dificultosa de
+obtener en negocios del cielo y de la tierra.
+
+En la noche primera del año una multitud alborozada, más que un nuevo
+año, parecía estrenar una vida nueva. ¡A la flor de ilusión le basta
+con tan poco para prender de nuevo en nuestras almas! Una fecha del
+calendario es suficiente. A las once y media, nada esperamos de la
+vida; al sonar de las doce, lo esperamos todo de un año nuevo. Doce
+uvas nos bastan para embriagarnos de ilusiones y de esperanzas.
+
+¿Qué nos traerá el año 13? Hasta ahora no trae, como cumple á todo
+recién nacido, su correspondiente pan debajo del brazo.
+
+La multitud gozosa, que le saludaba al nacer, no pensaba en esto. Ni
+siquiera pensaba que, con el pan, subirá la carne, y con la carne el
+precio de los toros de lidia.
+
+La multitud, como los niños, es irreflexiva en su alegría.
+
+ * * * * *
+
+La moda tiene su significación en Arte. Y tiene su valor el artista que
+logra imponer una moda, y más si la moda es natural expresión de su
+espíritu y en él fué originalidad y sólo pareció moda al ser después
+seguida y copiada por los imitadores. Y gran valor tiene también el
+que, con ajustarse á la moda, logra, no obstante, destacarse entre los
+uniformes figurines con fisonomía y aire muy personales.
+
+Pero así como en una reunión de la mejor sociedad, aunque por lo pronto
+se lleven la atención las mujeres más llamativas en el vestir y en el
+adorno, las que ponen la moda, cuando nuestra curiosidad se ha reposado
+agradecemos el sencillo atavío de alguna noble dama y en su señorial
+sencillez aprendemos dónde está la verdadera distinción, así en Arte,
+sobre las gracias y frivolidades llamativas de la moda, acabamos por
+volver los ojos á la noble sencillez, que es de todos los tiempos.
+
+Antes de ahora lo he dicho: creo que en ningún tiempo hubo en España
+tantos y tan buenos poetas como ahora. De ellos, los hay favorecidos
+por la moda; de ellos, á quien la moda perjudica. De ellos, y Manuel
+Sandoval es el primero, de los que no vistieron su poesía con galas á
+la última, de los que dejaron pasar figurines, seguros de que la moda
+volvería á ellos, y ellos, aunque alguna vez pudieron desesperarse al
+verse desairados, nada perdieron con esperar.
+
+_De mi cercado_ es el último libro de versos de Manuel de Sandoval.
+En los anteriores, _Cancionero_ y _Musa castellana_, había dado clara
+muestra de su valer. Hay en uno de ellos una poesía á los primeros
+pasos de su hija, de las que no se olvidan, de las que dejan esa
+emoción perdurable que se suma á las emociones de nuestra propia vida y
+es el verdadero valor de una obra de Arte.
+
+_De mi cercado_ es la plenitud del poeta. Léase «Pátina»; léase
+«Recompensa».
+
+Como es esta última poesía la musa castiza, de noble prosapia
+castellana de Manuel Sandoval, bien puede decir á los que á ella se
+lleguen:
+
+ Yo soy para vosotros deidad, sirena y maga;
+ yo soy pasión sin celos y goce sin hastío;
+ hoguera que el aliento del huracán no apaga
+ y fuente que no seca los soles del estío.
+
+ Tan sólo al que me ama someto á mi albedrío;
+ me otorgo como premio, mas no como merced;
+ exijo, si soy fuego, que me busquéis con frío,
+ y quiero, si soy agua, que me busquéis con sed.
+
+ * * * * *
+
+Irá para tres años, día más, día menos, que empecé á escribir estas
+charlas de Sobremesa. Muy agradecido á mis lectores, muy agradecido á
+la dirección de este periódico, creo que ha llegado, con el año nuevo,
+ocasión de despedirme por algún tiempo, no sin sentimiento por mi
+parte; fuera ingratitud, de que soy incapaz.
+
+Renovarse ó morir, ha dicho un excelso poeta. Ya que uno no pueda
+renovarse á su voluntad, bueno es que la propia conciencia nos advierta
+del peligro que hay en ser siempre el mismo, que es el de fatigar á los
+lectores. A mí me conviene descanso, y á vosotros variedad.
+
+
+
+
+XXXV
+
+
+_Desde Algeciras._--Algeciras es una minúscula Cosmópolis. Picaresca,
+linda andaluza de todos festejada, á quien nadie pregunta por su
+abolengo y de quien nadie indaga el origen de su fortuna. Es bonita, se
+presenta bien, sabe comportarse en sociedad, y basta.
+
+Su nombre logró resonancia universal en los días de la Conferencia;
+aquella Conferencia en que la diplomacia europea dejó arreglado todo...
+lo que ha sido preciso arreglar después punto por punto.
+
+Tiene dos excelentes hoteles muy á la europea, un _kursaal_ muy
+concurrido, con recreos honestos; cinematógrafo, un buen sexteto.
+Alguien echará de menos otros recreos, aliciente sabroso de estos
+lugares. Yo no eché nada de menos. Algunos murmuradores dirán que allí
+se juega; yo no he visto jugar.
+
+Las mujeres de Algeciras son muy guapas y visten con verdadera
+elegancia. El madrileño puede guardar para otro lugar y otra ocasión la
+compasiva sonrisa que tuvo para otras elegancias provincianas. Aquí no
+hay por qué sonreir.
+
+Frente á Algeciras se alza el Peñón de Gibraltar como enorme
+_dreadnought_ anclado. Un lejano atavismo nos mueve á indignación y á
+tristeza. Bien será guardar el sentimiento patriótico en lo más amplio
+de nuestra filosofía. De manifestarlo, nos expondríamos á observar en
+torno esas actitudes y esas caras que podemos advertir cuando en una
+visita cometemos alguna indiscreción de la que no es posible avisarnos
+en voz alta sin cometer otra más grave.
+
+Algeciras, La Línea, San Roque, toda la comarca debe mucho á la
+vecindad del Peñón. Corren aires de Europa. Tal vez se piensa si no
+sería más conveniente que razas y pueblos estuvieran así salpicados,
+entremezclados, por pequeñas agrupaciones, sin la gran división de
+extensos territorios y señaladas fronteras. Quizás la fraternidad
+universal sería ya efectiva.
+
+ * * * * *
+
+_Desde Ceuta._--Estremece pensar que Ceuta, en manos de nuestros
+Gobiernos, haya sido lo que fué hasta muy poco. Por fortuna, gracias á
+los conjuros del general Alfau, se desvaneció la pesadilla. Aun dejó el
+presidio alguna atmósfera angustiosa: los elementales artificiales de
+que nos habla la Teosofía. No subsistirán. Ceuta despierta, Ceuta vive
+y trabaja con fe y con entusiasmo.
+
+Las tropas españolas animan y alegran la ciudad de situación
+privilegiada, de suave clima, de sanos aires. Soldados y oficialidad
+son orgullo de todo buen español. Los que hemos visto en ciudades
+extranjeras muy guarnecidas, tumultos, indisciplinas, borracheras, y
+vemos este orden, esta disciplina, esta confraternidad de nuestros
+soldados, nos atrevemos á decir á nuestros inquietos antimilitaristas:
+La perfección no es de este mundo; pero, dentro de nuestro estado
+social, el Ejército es lo mejor que tenemos en España.
+
+ * * * * *
+
+En las canteras de Benzú trabajan españoles y moros en las obras del
+puerto. Un moro jovenzuelo, de vivo mirar, fino de cabos, como una
+gacela, como un antílope; resplandeciente de señorío sobre el pobre
+jaique, con esa nobleza de origen, don celestial en todas las razas
+hijas del Sol. Su vestidura es mísera, no teme al sol ni á las lluvias
+y lleva, como pudiera llevar un atributo de realeza, un gran paraguas,
+bien arrollada su tela de algodón. Los moros más pobres tienen
+predilección por el paraguas. No es utilidad, es lujo. Como el sultán
+bajo su imperial quitasol, ellos van orgullosos con su paraguas de tres
+pesetas debajo del brazo. La democracia busca extraños senderos para
+llegar á todas partes.
+
+El morito busca trabajo, se conduele--Moro no tiene trabajo; busca y
+no encuentra.--Y el morito sonríe ladino. Yo sé que en las obras del
+puerto se da trabajo con facilidad. Le digo que no lo buscará con
+muchas ganas. De seguro. Será su padre quien le mande. El morito se
+ríe ya francamente.--Cuando trabaja, duele cabeza.--Y se tiende sobre
+unas piedras como sobre un almohadillado diván; me pide un cigarro,
+lo enciende y ni siquiera se divierte en mirar á los que trabajan en
+derredor; alza los ojos y mira á lo alto.
+
+ * * * * *
+
+Desde Ceuta á Tetuán va pasando ante nuestros ojos todo el escenario de
+nuestra guerra de Africa. ¿Cómo sobreponerse á la emoción del glorioso
+recuerdo? La guerra de Africa fué el único redoble épico que sonó á
+glorias españolas en nuestros días.
+
+Recordamos cuanto oímos referir á nuestros padres, con el calor de
+viviente actualidad. La entrada de las tropas victoriosas en Madrid,
+después de la toma de Tetuán; el entusiasmo delirante del pueblo
+madrileño; las bizarrías de Prim; la serena inteligencia de O'Donnell.
+Recordamos el _Diario de un testigo de la guerra de Africa_, el libro
+que prendió en nuestra infancia bélicas llamaradas, resueltas en peleas
+á pedradas; juegos de moros y cristianos.
+
+¡El _Diario de un testigo_, tantas veces leído en aquella edición de
+Gaspar y Roig, con sus ingenuos grabados en madera, con sus terribles
+morazos, terror de nuestros sueños infantiles!
+
+Ahora, en la realidad, pasan ante nuestros ojos Sierra Bullones, Los
+Castillejos, con su prestigio de épica leyenda. Ya puede haber caído
+sobre nuestro espíritu una avalancha arrolladora de escepticismo, de
+criticismo y de cuanto puede pesar sobre el corazón como losa sepulcral
+de entusiasmos, que la losa saltará á latidos del corazón ante estos
+lugares y la oración á la patria se alzará desde muy hondo; más hondo
+que de nuestro propio corazón: desde el corazón de nuestra madre; como
+las oraciones á Dios que ella nos enseñaba y surgen siempre cuando,
+sobre todos los engaños de nuestra inteligencia, la verdad del corazón
+se estremece al golpear de un verdadero sentimiento.
+
+ * * * * *
+
+Antes de llegar á Tetuán son bosquecillos de adelfales, frondosos de
+laurel y floridos de rosa. El mar, muy azul, se festonea de blancura
+al caer sobre la playa de las conchas; blanca también, más blanca que
+las espumas; de albor calizo sus arenas.
+
+Después, al fin, Tetuán, más blanco todavía; sus caseríos, como
+terrones de azúcar, extendidos aquí, allá apilados. Como irisación de
+tanta blancura deslumbradora, los alminares de las mezquitas con el
+esmalte de sus mosaicos multicolores.
+
+Un aura de encanto, de misterio sagrado, envuelve á la ciudad de las
+cincuenta mezquitas y los innumerables morabitos. Yo tengo que recordar
+algunas ciudades españolas para no asustarme.
+
+Al entrar por la Puerta de Ceuta el encanto queda roto. Parece
+imposible que toda aquella blancura total pueda descomponerse en tantas
+negras suciedades. Nunca con más razón puede decirse que la suma no es
+igual á los sumandos.
+
+El «¿Quién vive?» á las puertas de la ciudad le da un acre olor á
+tenerías; el olor que os perseguirá siempre, que sentiréis penetrar
+hasta los huesos, correr por las venas.
+
+Figuras y grupos interesantes restablecen pronto la atención
+desilusionada. Un negro enano, con grandes anillos en las orejas,
+loquea en la plaza. Es el _Garibaldi_ de Tetuán. Pasa un aguador,
+vestido de los más pintorescos harapos que puede imaginarse. Toca
+su cabeza con un canastillo de mimbres. Sólo nosotros le miramos
+sorprendidos. El ni siquiera se sorprende de nuestra extrañeza.
+
+
+Visitamos al nuevo bajá, recién llegado á Tetuán. Es mulato, de
+arrogante figura y noble porte. Viste como un moro de romance: de sedas
+sutiles como gasas, una túnica azul muy pálido, y sobre ella otra
+blanca, y sobre todo ello un ropón también blanco y transparente. Nos
+ofrece el té á la morisca. Sonríe y se lleva la mano al corazón.
+
+El cónsul me presenta. Tiene una frase amable, que pudiera envidiar
+cualquiera de nuestros hombres públicos: Las ciencias y las artes hacen
+grandes á las naciones.
+
+Las casas de los moros acomodados presentan graciosos contrastes.
+Patios y salas á lo morisco, y, entre todo, lámparas de comedor,
+procedentes de cualquier bazar europeo; cómodas dignas de la calle de
+los Estudios, espejos de cafetín, floreros y baratijas de baratillo.
+
+En la casa de un rico moro, sobre una cómoda se ostentaban dos floreros
+de altar entre candeleros de la misma especie. Parecía dispuesto para
+las Flores de Mayo ó para una devota novena casera. No falta el álbum
+de retratos con música y profusión de relojes sin mérito alguno.
+
+En el patio de un moro poeta, un patio todo recogimiento, todo poesía,
+junto á una fuente de preciosos azulejos veíase un armario chinero, y,
+al través de sus cristales, como preciosidades de vitrina, un frasco
+de Odol. ¡Buen reclamo! Otros cachivaches, y... ¡oh, civilización!,
+verdadero símbolo de la penetración pacífica, un instrumento... ¿Cómo
+nombrarlo? Una soberbia lavativa, en fin, inglesa, de llave.
+
+Este poeta, famoso entre los suyos, escribió en el álbum de uno de mis
+acompañantes unos versos en árabe. Traducidos, decían así: «Cuántas
+veces amamos á la ciudad, aunque sepamos que no es la mejor, ni su
+cielo el más azul, ni buena el agua de sus manantiales... Pero ¡es la
+Patria!»
+
+Yo no sé si el poeta moro escribiría con intención y á la nuestra,
+estos versos. En su fisonomía inteligente la ancianidad sonreía con
+maliciosa resignación.
+
+
+
+
+XXXVI[1]
+
+ [1] Discurso leído en la fiesta que dió el _Mundo Gráfico_ á
+ beneficio de los soldados heridos en campaña.
+
+
+ Señoras y señores:
+
+Si yo creyera que habíais tomado en serio el anuncio de esta, que
+mal puede llamarse conferencia, ni lección, ni disertación, y no ha
+de ser más que una charla veraniega, apropiada al lugar y al tiempo,
+no sabría cómo disculparme antes de empezar, ni cómo pediros perdón
+al haber terminado sin deciros cosa de provecho. ¡Ahí es nada! ¡El
+arte de escribir! Toda una vida de escritor sólo puede mostrarnos las
+dificultades de ese arte, que ni se aprende ni se enseña, por lo menos
+con reglas fijas.
+
+Cuentan de un señorón adinerado, que al recibir en su casa á un
+glorioso poeta, con esa osadía que da el dinero, le preguntó:
+«Dígame usted: ¿Es muy difícil ser poeta?» Y el poeta le contestó
+sencillamente: «¡Oh, señor! O es muy fácil ó es imposible.»
+
+De todo arte, del arte de escribir, por lo tanto, puede asegurarse lo
+mismo. O es muy fácil ó es imposible.
+
+¿Quiere esto decir que el estudio no sirva de nada, que el arte sea un
+don ajeno á todo esfuerzo, á toda voluntad; que el verdadero artista
+sea inconsciente y en su obra se limite á ser instrumento, poco menos
+material que los materiales, y como dice la Escritura: «La voz sea de
+Jacob; pero la mano de Esaú»?
+
+Cierto que, sin ser fatalistas, es preciso creer en una predestinación.
+Basta leer la vida de los grandes hombres de la Humanidad, basta con
+observar nuestra propia vida para comprender cómo hay en toda criatura
+una predisposición natural que le inclina, sin forzarle, como dicen los
+teólogos, hacia una dirección espiritual determinada, y cómo hasta los
+sucesos de nuestra vida que más parecen apartarnos de nuestro camino,
+al fin vienen á ser como atajos de ventaja, y sin ellos veríamos que
+algo faltaba á nuestra vida y no hubiéramos llegado tan seguros y tan
+experimentados al derechero camino de nuestro propósito.
+
+Sin esta inclinación natural, sin esta predestinación, ¿comprenderíamos
+el ejercicio de algunas profesiones necesarias á la soberana armonía
+del mundo? Si por libre elección procediéramos, todos elegiríamos las
+profesiones más brillantes.
+
+Ved una orquesta, por ejemplo; todos comprenderéis que haya quien
+sea director, hasta violín, lleguemos hasta el clarinete; ¡pero el
+bombo y los platillos!, ¿quien comprende que puedan tocarse sin una
+predestinación irresistible? Y no obstante, como es preciso que haya
+bombo y platillos para el perfecto conjunto instrumental, admiremos la
+sabiduría infinita que no inclinó á todos los hombres al violín ó la
+batuta. ¡Y desgraciados los pueblos en que todos quieren ser directores
+de orquesta!
+
+Que sobre la natural predisposición es preciso el estudio, ¿quién lo
+duda? No creáis nunca en eso que llaman inspiración. Hay artistas
+que prefieren pasar por geniales á pasar por estudiosos. Quieren dar
+á sus obras la importancia de lo sobrenatural: «Yo no he estudiado
+nada--afirman;--yo no sé cómo escribo, yo no sé cómo pinto...» No lo
+creáis; son coqueterías de artista. Alguien dijo que el genio era una
+gran paciencia; yo me atrevería á decir que el genio es siempre el
+premio de un gran trabajo.
+
+Ahora que, el trabajo del artista, es muchas veces lo más parecido á la
+holganza. El artista pasea, el artista está tumbado, el artista fuma
+ó saborea una taza de café; el artista, al parecer, no hace nada. Los
+que andan como azacanes por la vida en trabajos de actividad material,
+pasan por delante de él y sonríen despectivos: ¡Que buena vida! El
+artista, tal vez pudoroso, ¿como convencerá al afanado de que aquel su
+holgar es trabajo contra la vulgar opinión?--¿No se hace nada?--¡Phs!
+Ya lo ve usted; nada.--Pero en esos aparentes ocios fueron engendradas
+las grandes obras del espíritu; porque todo es trabajo para el artista,
+siempre en actividad su conciencia, siempre al atisbo su percepción,
+siempre vibrantes sus nervios... tan vibrantes, que muchas veces saltan
+y se quiebran y en vez del bien templado acorde y la dulce armonía,
+es el desgarrado desconcierto de la locura ó es el silencio pavoroso
+de la muerte. ¡El arte de escribir! El más perfecto sería el que
+llegara á comunicar esa exaltación de nuestro espíritu sin necesidad de
+expresarnos con palabras.
+
+Escribir es una limitación, como lo es toda obra, como lo es todo lo
+creado. Sí; la creación es una resta del infinito; como toda obra es
+una resta del espíritu creador del artista. Por eso, lo mejor de una
+obra no es lo que está en ella, sino lo que de ella se escapa para ir á
+sumarse al espíritu infinito.
+
+Ved, pues, si es difícil espiritualizar materializando. Y eso es la
+obra del escritor y eso es la creación. Somos los hombres como vasos
+en que fué recogida un poco de agua de un mar espiritual infinito. El
+mar se ignoraba en su infinidad y quiso conocerse, ganar conciencia
+así limitado. Nuestra labor espiritual no es otra cosa: reintegrar una
+conciencia á lo infinito inconsciente.
+
+A pesar mío, he hablado demasiado en serio. La ocasión que aquí me
+trajo á interrumpir por unos instantes el grato esparcimiento de esta
+noche, era para mí seguridad de vuestra benevolencia.
+
+Yo sí quisiera, en esta noche, poseer absoluto dominio del arte de
+escribir para unir todos los corazones españoles en un solo sentimiento
+de amor á nuestros hermanos. El nos juntó aquí esta noche, y por la
+expresión de este material sentimiento hasta sería ofensa daros las
+gracias.
+
+Esperemos que esta fiesta de amor sea el precedente de otras muchas
+en este verano en San Sebastián, en las playas y balnearios donde
+la gente adinerada se esparce y se divierte. Olvidarnos de los que
+luchan y mueren por España, sería criminal. Cuando allí se cumplen
+deberes penosos, ¿olvidaremos nosotros los más fáciles? Ved que para
+el triunfo glorioso de España en tan difícil empresa, si mucho importa
+que nosotros confiemos en los que allá combaten, importa más que ellos
+confíen en los que aquí quedamos. Al ¡alerta! de aquellos campamentos
+en tierra extraña ha de responder el ¡alerta está! de la tierra
+española. Sólo así comprenderán nuestros hermanos que donde ellos están
+está con ellos toda España.
+
+
+
+
+XXXVII[2]
+
+ [2] Leído en la ciudad de Valladolid en una fiesta de los
+ pájaros.
+
+
+Si esta fiesta, queridos niños míos, solo significase una lección
+aprendida en la escuela, poco significaría en verdad. No aprendida
+por vuestra inteligencia, prendida en vuestro corazón la quisiera yo
+para siempre; no por razonamientos de necesaria cultura y menos de
+provechosa utilidad, sino por sentimiento muy íntimo, muy hondo, por
+efusión de simpatía, por amor, en una palabra: aquella misma llamarada
+de amor en que se ardía el corazón de San Francisco, el serafín de
+Asís, cuando cantaba á todas las criaturas de Dios como á hermanos:
+Hermano sol, hermana agua, hermano lobo, hasta la hermana muerte; el
+mismo amor que se eleva en aquella sublime plegaria del Buda: ¡Dios
+mío, evitad el dolor á cuanto existe!
+
+Si esta fiesta solo significa una pública exhibición, algo como un
+examen bien preparado de una asignatura, nada valdría, os digo.
+No valdría más que esas ruidosas hazañas guerreras de tambores y
+trompetería, que con ser mucho en la historia de los pueblos son muy
+poco en su vida. Los héroes de la vida son muy otros que los reyes y
+los guerreros de la Historia; son los trabajadores del telar, de la
+aguja, los inventores humildes, que ni un nombre dejaron.
+
+Si hoy diéseis suelta á estos pajarillos y mañana en casa atormentárais
+al gato y al perro, y al otro día en el jardín ó en el campo, os
+dedicárais á sorprender nidos y á destrozar árboles y flores, ¿qué
+valdría esta fiesta?
+
+No es que yo desconfíe de vosotros, queridos niños; aunque muy graves
+sabios aseguran que sois de mala condición por lo general, esos
+sabios no os conocen bien, porque sólo os han estudiado como hombres
+de ciencia, y á vosotros hay que estudiaros con el corazón. Yo sé
+que los buenos sentimientos son naturales en vosotros, que vuestro
+corazón está siempre abierto á la generosidad, que en vuestro espíritu
+alienta la más clara idea de justicia; pero sé también que los hombres,
+cuando no con palabras y obras, con obras que desmienten á cada paso
+sus palabras, os enseñan muy pronto la mentira, la crueldad, la
+desconfianza. Y no sé yo qué sea peor, si malas palabras y malas obras
+de acuerdo, ó buenas palabras en contradicción con las malas obras; aun
+es más perturbador, más dañoso este desacuerdo.
+
+¿Qué importa que digamos al niño: no se debe mentir nunca, si el niño
+ve y observa y comprende que nosotros mentimos siempre que nos conviene
+y á él mismo le engañamos muchas veces por comodidad nuestra?
+
+¿Qué importa que le digamos: hay que ser afable con todo el mundo, si
+él nos ve descompuestos y groseros con los criados, con la familia,
+con él mismo, con enojo desproporcionado, más cuando una travesura
+suya inocente nos molesta que cuando una verdadera manifestación de
+peligrosa maldad no llega á molestarnos?
+
+¿Y creéis que los niños no se percatan muy pronto de todas estas
+contradicciones nuestras? ¿Creeis que todo ello no va labrando en su
+espíritu recelos, hipocresía y rencores?
+
+Por todo esto me atrevo yo á dudar de la eficacia de esta fiesta. Si
+hoy los niños dan suelta á los pájaros y mañana los padres van á los
+toros, ¿á qué lección se inclinará su espíritu?
+
+Palabras buenas nos llegan de todas partes; pero ¿de dónde vendrá el
+ejemplo? Y en la educación sólo el ejemplo es eficaz y sólo él tiene
+virtud de imprimir bueno ó malo en las almas.
+
+Ya lo dijo San Juan de la Cruz: más vale predicador de pocas letras,
+pero de ejemplares costumbres, que muy sabio en letras humanas y
+divinas y de mal arreglada conducta.
+
+No lo que nos dijeron padres y maestros, lo que en ellos vimos es lo
+que quedó para siempre grabado en nuestra inteligencia y en nuestro
+corazón. Por eso la escuela sin la cooperación del hogar nada valdría:
+casa y escuela ha de ser como un solo templo con un solo culto: el alma
+del niño.
+
+Con palabras y con ejemplos es preciso educar la sensibilidad del
+niño, despertar su simpatía por cuanto existe y vive á su alrededor.
+Los españoles carecemos de ese precioso don de la simpatía, que es
+comprenderlo y amarlo todo. Si en lo geográfico somos una península, en
+lo espiritual somos un archipiélago. Separados unos de otros como islas
+espirituales. Somos hoscos y duros, y toda la vida española adolece de
+esta sequedad de nuestro espíritu.
+
+Somos pobres y nuestra vida es dura; como la vida es cruel con
+nosotros, nosotros somos también duros y crueles. Y es que cuando somos
+crueles con los demás, es que alguien fué antes cruel con nosotros.
+Sólo muy altos y nobles espíritus saben volver el dolor en bondad y en
+dulzura.
+
+La historia nos lo dice: los reyes que dejaron nombres de sanguinarios
+y de crueles, fueron los que antes de reinar tuvieron que soportar
+penurias y afrentas: tal fué el caso de Nerón en Roma, de Don Pedro
+llamado el Cruel en España. En cambio, los que se criaron entre
+halagos y blanduras, sin que nadie les afrentara ni persiguiera,
+fueron de condición apacible y magnánima: tales San Luis de Francia
+y San Fernando de España, educados por aquellas dos nobles reinas de
+Castilla, Doña Blanca y Doña Berenguela, de eterno ejemplo como madres
+y reinas.
+
+Yo sé que muchos son en España los que en nombre de un mal entendido
+casticismo preconizan esta dureza nuestra como una preciosa virtud.
+Juzgan que si fuéramos blandos de condición, acaso perderíamos en
+virilidad. Nunca fueron á mi entender muy varoniles virtudes la
+crueldad y la destemplanza. Mejor sienta al varón fuerte la noble
+continencia y la apacible gravedad. Ni la dulzura de costumbres
+debilita á los pueblos, antes por ser más amable la vida será en ellos
+también más firme el amor patrio.
+
+De los descontentos y los mal hallados salen los traidores y los malos
+patriotas, y en verdad que gran virtud es preciso para amar lo que no
+es amable.
+
+Una patria en que todos fueran dichosos, ¿cómo no había de defenderse
+con mayor entusiasmo que una patria en que nadie se hallara á gusto?
+
+Meditad sobre la significación de esta fiesta. Al llegar á un pueblo no
+hay que conocer á sus sabios, ni á sus artistas, ni su riqueza, ni su
+poderío para apreciar su grado de educación y de bienestar; basta con
+muy poco. Pueblo en que veáis que los pájaros no huyen espantados al
+acercarse un niño; pueblo en que veáis que los gatos, esos mansos gatos
+que se tienden al sol en las puertas de calle, no huyen como escaldados
+y escarmentados cuando niños y mozalbetes se les acercan; pueblo en
+que sobre las más pobres tapias se alza la frescura frondosa de unos
+árboles y en las ventanas sonríen como saludo de paz las macetas
+floridas, bien cuidadas, como á caricias de manos de mujer, bien puede
+asegurarse que es un pueblo culto, de dulces costumbres, un pueblo
+dichoso.
+
+Queridos niños, vosotros sois el sol de mañana: que ese sol brille más
+glorioso en nuestro cielo que aquel otro de nuestras grandezas, cuando
+el sol no se ocultaba nunca en los dominios de España.
+
+
+
+
+XXXVIII[3]
+
+ [3] Leído en una función á beneficio del Montepío para médicos.
+
+
+Para mostrarnos cómo no puede haber paz en el alma de los malvados,
+como aun al verlos triunfantes y en apariencia dichosos, no por eso
+debemos desconfiar de la eterna justicia, dice un Santo Padre de la
+Iglesia: «En la conciencia del malvado hay siempre algo que tiembla».
+Sí, es verdad...; pero también para los buenos, para los justos hay
+algo que tiembla siempre. Ved; es un día feliz en la familia, tal vez
+se celebra un santo, una fecha venturosa, más unidos que nunca los
+corazones, padres, hijos, allegados... todos respiran esa confianza
+mutua, ese enlace de unas almas con otras, probadas en alegrías y
+dolores compartidos á todas horas... el corazón de cada uno engrana
+en el corazón de los otros, como una piedra en sólido edificio... el
+edificio familiar; ¡la familia! Nuestro pequeño mundo, en que nunca
+pesa sobre nosotros la angustia de sentirnos abandonados, como Robinsón
+en su isla, ni la tristeza de sentirnos perdidos, dispersos en la
+multitud del mundo grande, indiferente, hostil, acaso... Es la hora de
+la comida; la familia modesta, parte de su pan de comunión, bendito por
+el trabajo honrado. En el silencio hay más efusiva cordialidad que en
+las palabras. Los pequeños ríen alborozados.
+
+Los padres sin mirarse se miran en sus hijos... De pronto la mirada
+del padre se nubla de tristeza, un pensamiento triste ha pasado por
+su frente, ha estrujado su corazón. Sí, también en el alma de los
+buenos hay algo que tiembla, como en el alma de los malvados. El amor
+de los suyos. Si yo me muero, ha pensado el padre, ¿qué será de estos
+hijos? ¿Quién podrá darles esta alegría de ahora? Y en la desolación
+de su alma, los ve con hambre, con frío, como esas criaturas de la
+calle que estremecieron tantas veces su corazón de padre, tanto de
+compasión por ellos como de egoísmo por los suyos... las criaturas
+que piden limosna, que venden periódicos, la mozuela desvergonzada,
+víctima de hombres soeces... el ladronzuelo conducido entre guardias á
+empellones... Todo eso puede ser de sus hijos, de aquellas criaturas
+que ahora son tan felices con tan poco, con la alegría de estar juntos,
+de compartir con amor aquella comida de bendición... alegrada por
+alguna golosina de extraordinario... Y el padre tiembla y palidece, y
+cuanto más ríen los hijos más le cuesta contener el llanto que desborda
+en su corazón.
+
+--¿Qué te pasa?--le pregunta la esposa, que advirtió pronto la cerrazón
+de su alma.
+
+--Nada, mujer. ¿Qué quieres que me pase?
+
+Pero ella lo sabe, porque también ha pensado lo mismo muchas veces...
+sólo que la mujer, cuando piensa en la muerte, piensa en Dios antes,
+y ella está segura, porque así se lo ha pedido á Dios muchas veces...
+de que el padre no les faltará nunca, porque ella le pide á Dios todos
+los días que de morirse alguno sea ella... ¡Yo no les hago tanta falta!
+Sólo las madres saben ofrecer así su vida en el recogimiento de sus
+rezos, sólo ella, por amor á sus hijos, llega á creer que no les hacen
+tanta falta en el mundo como los padres...
+
+¡Bendita institución esta, que para socorro de viudas y huérfanos de
+médicos algún consuelo será en la vida de los que apenas logran con
+su trabajo la seguridad del día de hoy, siempre angustiada por la
+incertidumbre del mañana!
+
+Penosa profesión es siempre la medicina, aun para los que logran
+cumplida recompensa. No se comprende sin vocación tan decidida como
+la del sacerdocio. Consagrarse al dolor... luchar contra la muerte...
+enemigo que cuando huye parece que no hubo mérito en vencerle, y cuando
+se vence siempre deja lugar á la sospecha de que faltó el acierto en
+combatirle.
+
+Juzga la vulgar opinión que los médicos, en fuerza de frecuentar el
+dolor, tienen embotada la sensibilidad... A pocos médicos han conocido
+en la intimidad los que así juzgan. Yo sé de médicos que han llorado
+por muchos niños las lágrimas que no lloraba alguna madre indigna
+de serlo; yo sé de algunos médicos que han salvado con abnegación
+á muchos enfermos del abandono de familias despreocupadas, yo sé de
+muchos médicos que han muerto sin enfermedad, sin saber de qué... del
+corazón, certificaba otro médico, más bien por convencimiento íntimo
+que por diagnóstico seguro... Lo que sucede es que el médico, cuando
+nadie ve llegar á la muerte, cuando todos sonríen á su alrededor
+confiados, es el único que no puede llorar todavía, y cuando todos
+lloran porque la ven llegar implacable, es el único que ha de sonreir
+hasta el supremo instante... interponiéndose con fingida calma entre
+los ojos espantados del moribundo y la negrura insondable de la muerte.
+
+Pues estos hombres que pasan sonrientes como la esperanza, entre todos
+los dolores y males de la tierra no pensaron apenas en el dolor de los
+suyos. Ellos que saben como nadie, que esa crueldad del sentimiento
+egoísta, cuando al llorar la pérdida de un ser querido hace pensar con
+animal instinto:
+
+¡En qué situación hemos quedado! Ellos que saben la brutalidad de
+la frase: El muerto se lleva la llave de la despensa. Realidad más
+descarnada que la misma muerte, consideración brutal que parece
+como si rebajara el sentimiento del alma al grito de la animalidad;
+ellos no habían pensado nunca en los suyos para evitarles este dolor
+vergonzoso...
+
+Pues es preciso que, unidos todos, los predilectos de la ciencia y
+de la fortuna con los humildes sea desde hoy tranquilidad de todos y
+honra de la clase el que vuestras esposas, vuestros hijos, no tengan
+que añadir á un dolor del alma el dolor del hambre. Que el padre
+trabajador y honrado no se lleve al morir la llave de la despensa. Que
+esas palabras crueles, sólo justificadas por la crueldad de la vida, no
+vuelvan á oirse en duelos familiares.
+
+Es mala disculpa de nuestra indiferencia ante los males exclamar
+resignados: ¡La vida es así! ¡Cosas de la vida!
+
+Hay un espíritu en nosotros que nada valdría si no fuera capaz de
+sobreponerse á los males del mundo.
+
+Tened en cuenta que la mayor seguridad de que hay una Justicia y una
+Bondad infinitas está en que nuestro espíritu las comprenda y las
+desea, y que en nosotros hay poder para realizarlas, poder que Dios
+bendice desde el cielo, cuando cantan sus ángeles: «Paz en la tierra á
+los hombres de buena voluntad».
+
+
+
+
+XXXIX[4]
+
+ [4] Discurso de D. Jacinto Benavente. 11 de Mayo de 1911. En
+ los Juegos Florales de Badajoz.
+
+
+ Señoras y señores:
+
+Fuera descortesía solicitar vuestra benevolencia. Al haberme designado
+para ocupar este puesto de honor, ya os anticipasteis á ofrecerme algo
+más: un cariño, al que sabré corresponder con toda la gratitud de
+mi alma, y una admiración, á la que ya no puedo aseguraros si sabré
+corresponder del mismo modo. Y, no por vanidad propia, creedme, para
+contento vuestro, hoy más que nunca quisiera corresponder á ella. Mas
+si en algo habíais de ser defraudados, antes prefiero que lo seáis
+por mi entendimiento que por mi corazón. Si el verdadero cariño es
+el que más perdona, y el más verdadero el que ni aun se cree en el
+caso de perdonar, porque ni advierte si hubo falta, mayor será mi
+agradecimiento cuanto más crea yo en conciencia que mucho habéis
+tenido que perdonarme; como perdona el noble, por natural nobleza,
+sin darme á entender siquiera cuanto habéis tenido que perdonar. En
+ocasiones como esta, os sentisteis entusiasmados y conmovidos por
+la palabra de elocuentes oradores; la palabra vibrante, con todo el
+calor del sentimiento, con toda la gracia de la espontaneidad. Hoy la
+palabra escrita llegará á vosotros apagada y descolorida. Hay de la
+elocuencia del orador, corriente de agua saltadora y libre, á estas
+mansas aguas aprisionadas, de la palabra escrita, la diferencia que
+hay, entre enamorados, de la declaración de amor trémula, que va de
+la boca al oído, mejor diré, de boca á boca, á la carta en que el
+amor se declara, con palabras muy comedidas, muy respetuosas, porque
+no están delante, al escribirlas, los ojos que niegan ó conceden
+licencia para mayor atrevimiento. Y, menos mal, si aunque cortés y
+fría, aun indica, por su misma timidez, la verdad del sentimiento,
+peor, si con frialdades retóricas, que quieren parecer apasionadas,
+dice bien claro que fué copiada de alguna novela ó más vulgarmente del
+secretario de los amantes. Yo no soy orador, ni soy elocuente. Aquí me
+tenéis con mi carta de enamorado tímido. Las hermosas jóvenes que me
+escuchan comprenderán mejor que nadie la verdad de esta comparación
+entre oradores y escritores. Habéis tenido novios orales y escritos.
+Porque habréis tenido más de un novio. No temáis que descubra aquí
+vuestro secreto. Las mamás no escuchan. Las mamás no escuchan nunca;
+sólo miran. ¿No lo habéis observado? Al despedirse algún rendido
+galán de ingeniosa charla, cuando las jóvenes encantadas dicen: ¡Es
+muy simpático!, cómo las mamás solo advierten: lleva muy rozados los
+puños ó tuerce los tacones. Es que las jóvenes escuchan hasta con los
+ojos; las mamás no escuchan, miran siempre, hasta cuando parece que
+leen un periódico ó que duermen. Y ¡qué bien hacen en mirar mientras
+escucháis vosotras! Porque su triste experiencia ve más lejos, porque
+el matrimonio de mañana y la vida de todos los días, tienen más
+relación con los puños rozados y los tacones torcidos que con las
+palabras seductoras, eterna letra sin sentido, de esa divina música
+del amor, con que la vida se burla eternamente, sin vencerlos nunca,
+del eterno dolor y de la eterna muerte. Pensaréis: ya pareció el
+escéptico, el ironista. Mal sientan ironías y escepticismo en fiesta de
+amor y poesía. Pero el escepticismo no es negación absoluta, es duda y
+nadie duda de una verdad aparente, si no lleva en lo más profundo de
+su alma el sentimiento íntimo, la limpia imagen de la verdad verdadera
+y con ella de lo que es bueno, y es bello, y es justo, y es noble, y
+es grande. El escepticismo es comparación y, naturalmente, todos los
+que quieren engañarnos quisieran que no hubiera comparaciones, que no
+fuéramos escépticos. Ya lo creo... ¡Qué ganga para los falsificadores
+de moneda si no hubiera moneda legítima para confrontarla...! Nunca
+veréis que el verdadero creyente se escandalice porque haya quien
+no crea santidad la hipocresía de muchos devotos por conveniencia.
+Nunca veréis que la verdadera caridad se alarme porque no tomemos en
+serio esas funciones y esas rifas benéficas organizadas por alguna
+Junta de señoras aristocráticas; esa caridad que no cuesta mayor
+sacrificio que enviar unas circulares á los amigos, lucir un lindo
+traje y leer después la revista de algún cronista de salones--acaso
+éste sea el mayor sacrificio--donde á vuelta de adjetivarlas á todas
+muy primorosamente, el propio cronista, con guante blanco y llave
+de aluminio, les abre de par en par las puertas del cielo. Pues á
+no creer en cosas como éstas se llama escepticismo. En cuanto á la
+ironía ¿qué es la ironía sino la bondad en la indignación? Vamos á
+indignarnos y nos entristecemos tanto que acabamos por compadecer y ni
+queremos entristecer compadecidos. Y así es la ironía... una tristeza
+que no quiere llorar... y sonríe... porque compadece y perdona. El
+escepticismo y la ironía son alas también del ideal, que, si no sirven
+para elevarnos á grandes alturas, como la fe y el entusiasmo, sirven
+para no tocar demasiado bajo en la tierra cuando á la realidad hemos
+de acercarnos. Pero, ¡no creer en nada! Eso sólo es posible cuando
+hemos dejado de creer en nosotros mismos. Cuando nada bueno hallamos
+en nosotros, es cuando podemos decir: todo es malo; porque es nuestra
+alma como nuestros ojos, que al asomarse á otros ojos lo primero que en
+ellos vemos es nuestra propia imagen... Pero el bien existe mientras
+el sentimiento del bien esté en nosotros, aunque no seamos capaces
+de realizarlo por imperfección de nuestra voluntad. El amor existe
+mientras seamos capaces de amar, aunque nadie nos ame. La verdad es,
+mientras nuestra razón no llegue á persuadirse de que son verdades,
+todas las mentiras con que nuestros intereses y nuestras pasiones y
+nuestras cobardías procuran engañar á nuestra conciencia. En nosotros
+está nuestra vida y está nuestra muerte y está lo que más importa,
+nuestra eternidad, siempre que nuestra conciencia esté sobre todo. No
+hay que pedir fuera de nosotros mismos esa satisfacción del premio y
+del castigo, buena para desenlazar melodramas y folletines. Ved, en
+las grandes tragedias de Shakespeare, la más amplia concepción de la
+humanidad que produjo el arte. En ellas, como en la vida, el dolor, que
+pudiera parecer castigo, cae por igual sobre los buenos y los malos,
+con más ciega fatalidad que en la tragedia griega. El poeta mismo, tal
+vez espantado de no percibir en la tierra un resplandor de justicia
+divina, llega á exclamar: Como las moscas para los chicuelos traviesos,
+somos los hombres para los dioses; nos matan por divertirse... Pero
+él sabe que sobre el terrible juego de los dioses, si eso fuera, está
+siempre la idea de justicia en nuestra conciencia, más alta que los
+mismos dioses. Cuando envueltos en la misma trama de maldades mueren
+con muerte violenta el infame Yago, el apasionado Otelo, Desdémona
+sin culpa; aunque la fatalidad del destino sea para los tres dolor
+y muerte, ¿no es verdad que nuestra conciencia basta para decirnos,
+aunque el poeta no lo diga, que es infierno y condenación la muerte
+para Yago, el que solo vivió para su egoísmo, y es muerte animal,
+muerte de fiera, la de Otelo, el que amaba mucho pero no amaba bien,
+porque sólo amó por instinto, y es gloriosa la muerte de Desdémona, la
+inocente, la que culpada no supo hallar más que sencillas disculpas
+porque las razones de la virtud son sencillas siempre? Y de los
+tres, aunque solo Yago, por crueldad del poeta, hubiera sobrevivido y
+triunfado de todos... ¿Quién quisiera ser Yago? No hay víctima inocente
+que quiera cambiarse al sucumbir por su verdugo triunfante. El que hace
+bien ni sabe decir por qué lo hace; el que hace mal, ved cómo busca
+explicación á su conducta; más que convencernos necesita convencerse
+á sí mismo de que hizo bien, tan cierto está de que hizo mal. Y es
+que toda la maldad de los malos quizás llegara á suprimir el bien
+sobre la tierra, pero no la justicia. Cuando todos los buenos fueran
+desdichados, no habría un solo malvado que fuera dichoso. El mundo
+moral está regido por rigurosas leyes mercantiles; todo valor recibido
+representa el mismo valor abonado. Tal vez recibimos mal por bien, bien
+por mal de quien no lo esperábamos. Es que el bien y el mal que hicimos
+son créditos transferibles; cobramos ó pagamos unos por otros, pero al
+cabo de cierto tiempo todo está satisfecho. Vuelve el mal al mal, el
+bien al bien; la moneda tal vez es distinta, el valor es el mismo. El
+malvado parece hombre dichoso, está alegre... No os engañéis. Impunes
+todos sus delitos que _escaparon_ á las leyes humanas, absuelto por
+todas las indulgencias, ó descreído de la justicia de los hombres como
+de la justicia de Dios, sin temor á nada ni á nadie, hay siempre en el
+fondo algo que tiembla... En la mayor tristeza del justo, abrumado de
+todos los males, sobre todas las negruras que pudieran obscurecer su
+conciencia, hay siempre una serenidad de cielo, que ya sería el cielo
+aunque otro cielo no existiera... Es tan mezquina nuestra idea de la
+eternidad, que no podemos concebirla sin que de ella forme parte lo
+que más nuestro nos parece, por sentirlo más cerca de nosotros. Esto
+es, nosotros mismos; esta mezquindad, esta limitación que es nuestra
+persona, un nombre propio, una percepción reducida en una reducción
+del tiempo y del espacio. Esperamos que la otra vida sea... casi como
+esta vida, otra vez nuestra vida; un lugar de reunión en que hemos
+de saludar á la familia y á los amigos por sus nombres y aun hemos
+de continuar murmurando de sus asuntos y preocupándonos por nuestros
+negocios. ¿Qué eternidad sería esta? Eternidad es no saber de nosotros
+mismos; porque la eternidad no es material ganancia. La riqueza de
+nuestra vida no será lo que hayamos atesorado, sino lo que hayamos
+repartido. Vivirá de nosotros lo que de nosotros hayamos dado; más
+se encontrará de nosotros cuanto más hayamos perdido. Y ¿cómo hemos
+de entregarnos, cómo hemos de perdernos? ¿Dónde hallaremos nuestra
+eternidad, que por serlo del todo, ni podremos decir que es nuestra?
+En el amor y solo por el amor. Religión, Ciencia y Poesía; los tres
+más claros luminares de nuestro espíritu, nos esclarecen el camino del
+Bien, de la Verdad, de la Belleza, que es el camino de la eternidad del
+espíritu. Amar inmensamente, amar infinitamente: ascender por escala
+de amor desde el instinto á la inteligencia, de la inteligencia á la
+divinidad. Hablemos sólo de la poesía... Sabio es el lema tradicional
+de su torneo: Fe, Patria, Amor. Amor todo. Amor, primero instinto;
+forma ya menos egoísta del instinto de conservación, del miedo á la
+muerte, de su instintivo horror en toda criatura... Siente el hombre
+que ha de morir y siente la necesidad de prolongar su existencia
+en la prole, carne de su carne, vida de su vida. El amor es todavía
+instinto... Después, siente que la conservación de la prole le impone
+sacrificios, ha de defender á sus hijos, ha de cuidarlos... Empieza el
+deber. Este deber se limita á la familia, todo lo más á la tribu... los
+otros hombres son... el enemigo, el extraño... Pero el estado de lucha
+no puede ser constante... Se pacta con la tribu vecina, tal vez para
+combatir contra otra tribu más fuerte, tal vez porque la paz permita
+el trabajo del campo, la quietud doméstica. Empieza la amistad. El
+hombre, por su propio interés, se desinteresa ya en algo de sí propio
+y de los suyos. Y al acercarse al extraño, que fué su enemigo, tal vez
+se encuentra en él, porque el extraño también tiene hijos, también los
+cuida y los defiende. Y empieza la simpatía, y tras la simpatía, que es
+amor, la inteligencia. Sí; tan una es la inteligencia con el corazón
+que no podremos nunca entender lo que no hemos sentido. Una vida de
+estudios y de meditaciones no dará tanta luz á nuestra inteligencia
+como una hora de amor. Cuántas veces nos sucede sentir por alguien una
+antipatía invencible. Fulano es un ser odioso, insoportable; le oímos
+hablar y sentimos la necesidad de llevarle la contraria, por poco le
+mataríamos. Y aquel hombre odioso, antipático, llega un día á nosotros
+con cara triste; habla de sus penas, tal vez perdió á su madre, tal
+vez á su hijo, tal vez fué víctima de una crueldad, de una injusticia
+de los hombres. Ya le escuchamos conmovidos; aquel hombre es un hombre
+como nosotros, aquella pena ha sido nuestra alguna vez, puede volver
+á serlo, no es una pena extraña, es una pena de nuestro prójimo. Ya
+no parece aquel hombre tan odioso ni tan antipático, ya es nuestro
+odio lo que nos parece injustificado. Y así todo se entiende cuando la
+simpatía nos acerca... La virtud y sus más altos heroísmos, como el
+vicio y el crimen. Hay en todo ello algo humano que puede ser también
+nuestro. Para el amor no hay nada extraño ni nada incomprensible. Yo
+he oído á una desdichada mujer, amante de un verdadero monstruo, un
+criminal rematado de presidio: Me dicen todos por qué quiero á este
+hombre tan malo; pues porque para mí no lo es, y si es malo para
+todos y para mí no, señal de que á mí me quiere más que á nadie en el
+mundo. Y era verdad, solo que ella equivocaba la razón de su cariño;
+porque aquel hombre también era malo para ella, pero era ella quien le
+quería más que nadie en el mundo, y aquel amor de mujer era bastante
+para vestir de luz el alma del criminal, como de luz resplandecían las
+llagas de los leprosos al posarse en ellas las manos de azucena de la
+Santa Reina Isabel de Hungría. Milagros del amor, acaricie leprosos
+ó criminales; milagros del amor, sobre todas las miserias del alma.
+Nunca tuvo más hermoso gesto el Cid Castellano, que al tender la
+mano sin guantelete al lazarino hundido en el fangal. Como esa mano
+entonces y tantas manos de mujeres divinas y de santos gloriosos,
+fueron las que vistieron en la Edad Media las armaduras de sayales,
+los sayales de armaduras, en aquella empresa de bárbara grandeza, que
+fueron las cruzadas y el incesante guerrear de los cristianos contra
+los infieles. Y ved también cómo lo que empezó en odio y en guerra,
+fué origen de civilización y de tolerancia, que si el Occidente y el
+Oriente guerrearon, también se conocieron y también llegaron á amarse
+y los poetas cristianos cantaron gentilezas y amores y bizarrías de
+los infieles, y los poetas orientales hazañas milagrosas, noblezas de
+corazón de los cristianos. Y sobre el sentimiento de Patria y el de
+Religión, surgió el de Humanidad... Y prendiendo sus alas de luz en el
+espaldar de las corazas, el espíritu alboreaba... Aun alborea. No hay
+que desesperar porque tarde en brillar el día. ¿Qué importa la tardanza
+de siglos en las auroras del Espíritu si amanece para la Eternidad? El
+amor á la Patria es primero instinto también, es el amor á la tierra,
+al campo que el hombre labra con su trabajo; la Patria es la parte de
+tierra necesaria á la subsistencia del hombre y de la prole, es el
+terreno en que ha de afirmarse la perpetuidad de la raza. Después van
+despertándose emociones; recuerdos de horas felices, recuerdos de días
+gloriosos. El espíritu de la Patria surge; van quedando más hondas las
+raíces y elevándose más aéreo el ramaje, y en la rama hay flor, y en
+la flor aroma. La Patria va teniendo conciencia y se constituye como
+Estado, que es ya la Patria inteligente. La raza aspira á realizar
+el bien, la justicia. A la venganza se sobrepone la ley y á la ley
+el perdón, que es tal vez la más segura justicia. Por el amor á la
+Patria comprende el hombre como debe respetarse la Patria de otros
+hombres; como por el amor á sus hijos comprendió cómo era respetable
+el amor de otros hombres á los suyos. También en otras Patrias hay
+campos labrados con pena, y hay hogares de amor, y en torno abuelos
+y nietecitos, y recuerdos de días felices y gloriosos, y tierra
+que cubre los restos de muertos llorados. Y la simpatía va de unas
+Patrias á otras, y contra el combate injusto la conciencia universal
+protesta como contra una lucha fratricida. No es decir que toda guerra
+sea injusta. Hay guerras inevitables; cuando una nación, un Estado
+constituído, olvida, egoísta, las relaciones de amor y de justicia
+con otros Estados; cuando un pueblo bárbaro, todavía de instinto,
+opone tenaz resistencia al avance de la civilización, precisa es la
+guerra, como es preciso limpiar de salteadores los caminos. Si por
+ambición personal de un tirano, como Napoleón; si por codicias de una
+oligarquía; si por intereses egoístas de un pueblo entero el camino de
+la civilización se dificulta, deber es de las naciones inteligentes,
+de las que no descendieron de su elevación espiritual, combatir
+contra los merodeadores. La guerra entonces es justa y es legítima,
+como lo fué nuestra guerra de la Independencia, hoy conmemorada entre
+vosotros en una de sus más gloriosas y decisivas batallas, en que
+la conciencia de tres nobles pueblos se unió contra el instinto de
+un gran ambicioso, de quién apenas desaparecido, ya preguntaba el
+poeta: «Fu vera gloria, Ai posteri l'ardua sentenza». La posteridad
+ha sentenciado. Todos los arcos triunfales, todas las columnas, todos
+los monumentos alzados en su honor por el pueblo cuyo nombre usurpó
+para imponer sus ambiciones personales como aspiración nacional, no
+hablan tan alto de justicia como cualquiera de esos humildes campos
+aldeanos, cuyos terruños, nutridos con la sangre de sus labriegos,
+que supieron morir gloriosos sobre la misma tierra que cultivaron
+humildes, levantan las espigas de sus mieses, como si protestaran
+de haber sido pisoteados por el extranjero. Extranjero de espíritu,
+que extranjeros eran también por la Patria y no lo fueron al pelear
+con nosotros en nombre de la justicia y del Derecho atropellados, los
+nobles ejércitos de Inglaterra y de Portugal que en España y por España
+combatieron. Si necesaria es en ocasiones semejantes la solidaridad de
+naciones alejadas por la distancia, unidas sólo por el sentimiento,
+¿qué debemos pensar de esas demencias separatistas que pretenden la
+desunión en un Estado inteligente para volver á la Patria primitiva del
+instinto? ¿Empequeñecer la Patria que antes debe tener por aspiración
+constante destruir fronteras por el amor, que levantarlas por el odio?
+Si una Patria se perdiera y hasta el recuerdo de todas sus tradiciones
+y todas sus glorias, por realizar mejor la justicia al fundirse con
+otras naciones, para constituir un Estado más perfecto, más apto para
+realizar la justicia... bien perdida estaría; nunca había realizado
+mejor el destino de su eternidad. ¿Y qué decir de esos que en nombre
+de la Patria son constantes perturbadores del Estado? ¿Qué les impide
+aportar su concurso inteligente á mejorar lo que sólo por solicitud
+amorosa de todos llegará á ser perfecto? ¡Ah, no están conformes con
+la forma de gobierno! ¿La forma? ¿No les dice bastante esta palabra?
+¿Hay alguna forma de Gobierno en los pueblos modernos civilizados que
+se oponga á la realización de los más altos ideales de justicia? Todo
+será saber imponerlos y por el odio nada se impone. ¡Ah, cuantas de
+esas brillantes inteligencias servirían mejor á la Patria trabajando
+más por ideales de fondo que por ideales de forma! ¿Qué importa el
+metro en que se versifica si la poesía es buena? Cuánto mejor fuera
+que muchos de esos halagadores de instintos despertaran inteligencias
+dormidas, y mejor que á prometer bienaventuranzas que ellos son los
+primeros en saber que no consisten en cambiar de régimen, en vez de
+decir al pueblo mentiras de la República fueran á los palacios á decir
+á los Reyes, cara á cara, sin grosería pero con entereza, verdades
+de la Monarquía... ¡Ah, ese amor á la Patria que lo pide todo de
+los demás y nada ofrece por cuenta propia! El que no lee, pide que
+se estudie; el holgazán, que se trabaje; el falsificador, que no se
+engañe. El padre que no supo educar á sus hijos, se lamenta de la
+falta de escuelas. No: en la escuela, en la Universidad, ilustran los
+maestros, los libros. Educar sólo educan los padres. Y no con palabras
+que se contradicen después en las acciones, sino con ejemplos. Por eso
+son tantos los padres que dicen: Que vayan al colegio estos chicos,
+hay que educarlos. Saben que ellos no los educarían nunca. Y cuando
+no se educa á la Patria en nuestros hijos, cuando nada hacemos por
+ella en nuestra propia casa, queremos que los gobiernos trabajen por
+los que no trabajan, estudien por los que no estudian, piensen por
+los que nunca pensaron, tengan una conciencia que nadie tiene. Nadie
+barre la puerta de su casa y nos quejamos de que la calle esté sucia.
+Pedimos gobiernos inteligentes. ¡Felices los pueblos que pueden ser
+gobernados por tontos! Y ahora, ved otra grave falta de educación. Si
+preguntáis al pueblo para qué sirve el Ejército, os dirá: para hacer la
+guerra. Así lo aprendió, así se lo dijeron. No fuera mejor decirle: el
+Ejército sirve para mantener la paz. El Ejército es la fuerza, sí, pero
+es la fuerza á la orden de la razón y de la justicia. No es amenaza,
+es seguridad. Si le juzgáis improductivo en su acción, no veis que
+es todo vigilancia y la vigilancia no es nunca ociosa aunque parezca
+improductiva. La espada del Ejército, como la espada de la justicia,
+vela sobre vuestros campos, sobre vuestros talleres, sobre vuestros
+amores y vuestros ideales; sobre las codicias de fuera y las traiciones
+de dentro. Desconfiad de los que dicen: ¿para qué tanta fuerza, para
+qué tantas precauciones? El que nada intenta contra la seguridad de
+un domicilio, no se ofende si al llamar á la puerta observa que le
+miran por el ventanillo. Sólo á la gente maleante le parece que sobra
+la policía. Hasta del cielo cristiano, mansión de amor, donde la fe
+del creyente ó la imaginación del poeta asientan todos los ideales de
+perfección, se dice que hay milicias celestiales. Hasta la justicia y
+el amor divino afirman el santo temor de Dios entre espadas flamígeras
+de arcángeles. Aun no ha llegado el día en que la inteligencia sea
+tan natural en los hombres como el instinto, cuando todo instinto
+animal se haya espiritualizado en la conciencia de nuestra eternidad.
+La fe religiosa del hombre es también instinto al despertar. Es anhelo
+angustioso de no morir para siempre. El hombre mira dentro de sí y
+halla una vida interior que es algo que no palpan sus manos, ni ven
+sus ojos: es el pensamiento que vive en todo él y no está en parte
+alguna de su cuerpo. No es el latir de su corazón, ni es el golpear
+de su cerebro, es algo sutil, algo impalpable. Cierra los ojos, y le
+parece que ha muerto al cerrarlos á la visión de cuanto le rodea y su
+pensamiento vive todavía, dormido sueña... No hay duda, el pensamiento
+es la parte inmortal de su ser. Morirá, pero seguirá pensando siempre.
+Y su pensamiento sueña con una eternidad de vida. Vivirá eternamente,
+pero ¿dónde vivirá? Y sus ojos entonces se vuelven adonde el horizonte
+es limitado, al misterio insondable de los cielos donde todo habla
+eternidad. Y allí va su esperanza y allí pone su fe. Después, aquel
+cielo ignorado va poblándose de imágenes ideales. Primero, para el
+hombre de instinto, hay un Dios de venganza; después es un Dios de
+justicia, después un Dios de misericordia, un Dios que por amor se
+hace hombre y siendo todo sabiduría y todo poder, no quiere juzgar á
+los hombres sin haber padecido todo el dolor de la humanidad. Y padece
+como si no supiera. El, que todo lo sabe, que es un Dios quien padece
+y puede sobreponerse al dolor. ¡Hermosa verdad para el creyente!
+¡Hermoso símbolo de la verdad para los descreídos! Al expirar en la
+cruz, al gemir como una pobre criatura humana, ¡Padre mío! ¿por qué
+me has abandonado? Habrá quien dude de que Dios pudiera nunca hacerse
+hombre; no habrá quien dude de que en aquel instante, crucificado por
+amor á todos los dolores de la carne y á todas las tristezas del alma,
+el hombre se hizo Dios. Y nunca alboreó la aurora del espíritu como al
+morir un Dios crucificado, señalando á los hombres el camino de nuestra
+redención y nuestra eternidad. Poetas, reina, damas gentiles, señores
+todos: vuestro corazón sea conmigo, el mío es con vosotros. Nada más.
+
+
+
+
+XL[5]
+
+ [5] Leído en la función de despedida de Rosario Pino.
+
+
+Mi vida de autor dramático no podrá recordarse sin recordar á Rosario
+Pino, la intérprete ideal de tantas comedias mías cuando mis comedias
+no le gustaban á nadie más que á mí, al contrario de lo que ahora
+sucede, que á muchos les gustan y á mí no me gustan nada. Y yo estoy
+más triste ahora, que no puedo estar conforme con el aplauso, que
+entonces cuando no sabía estar conforme con las censuras.
+
+Sé que al despedirse Rosario Pino muchas obras mías se despiden
+también; pero no seré yo, por eso, quien entristezca esta despedida.
+¡Despedirnos, caminar, alejarnos... morir... olvidar al fin, que es
+verdadera muerte...! Todo es lo mismo, todo es la vida... y hay que
+afrontarlo cara á cara...
+
+Si fuímos siquiera, ya que no luz de astro esplendoroso, amable luz
+de lámpara familiar; si por algún alma pasamos como una caricia;
+si supimos avivar á nuestro paso la simpatía de otros corazones,
+capaces de sentir como propios toda alegría y toda tristeza humanas...
+al alejarnos--despedida ó muerte--y sustituir la presencia con el
+recuerdo, será como purificarnos, será como desmaterializarnos, será
+un resplandor sin llamarada, será como una diafanidad de gloria... Lo
+mejor de nuestra vida está en el corazón de los que nos aman. Para el
+artista el amor es la admiración, que, como dijo Shelley, la gloria es
+amor disfrazado... Por eso sólo puede decirse que se van ó que mueren
+los que no supieron hacerse amar.
+
+La dulce voz será silencio. Pero ¿qué música valdrá lo que el recuerdo
+de esa voz en nuestras almas? No seré yo quien le salga á usted al paso
+para decirle: No nos deje, que el callar de su voz es como si algo
+también enmudeciera en nosotros... No; que aquí, en nuestro corazón,
+queda para siempre y bastará poner atento el oído al corazón para
+escucharla, como al acercar un caracol nos parece oir como recogidos en
+sus repligues de nácar el oleaje del mar lejano...
+
+No seamos egoístas en nuestra admiración... De una insigne actriz
+francesa se cuenta que en triunfo de teatro exclamaba: ¡Bien me pueden
+aplaudir; les doy mi vida! Usted nos ha dado lo mejor de su vida; justo
+es que nuestra admiración le consienta á usted descanso.
+
+El público no ve, no sabe que cuando á él llega una ráfaga de arte
+puro, esa ráfaga... presupone una tempestad en el alma del artista,
+como el aire apacible que refresca un día ardoroso nos llega tal vez de
+un vendaval remoto que fué desolación y espanto...
+
+Para el artista son las lágrimas crueles, para el espectador las dulces
+lágrimas. Amor y gratitud para el artista que da por bien pagadas sus
+tristezas más hondas con vuestro aplauso.
+
+Rosario Pino no podrá olvidar nunca los aplausos de este público suyo:
+su recuerdo será quizás toda su alegría en el descanso buscado... No
+olvidéis vosotros pronto á la que supo haceros olvidar tantas veces las
+emociones penosas de la vida con la elevada emoción de su arte.
+
+
+
+
+XLI
+
+CAMPOAMOR
+
+
+Siempre he temido volver á los lugares que dejaran en mí gratos
+recuerdos. Siempre he temido volver á leer los libros que fueron el
+encanto de mi niñez ó de mi juventud. El lugar será el mismo, el libro
+también. Pero ¿estaba en ellos el encanto ó el encanto era el de
+nuestras almas, sorprendidas y admiradas de todo, como ojos de ciego
+abiertos por milagro á la luz... y sólo de ver ya gozosos, porque ya el
+ver es una hermosura, aunque no sea hermoso todo lo visto...?
+
+Pero, entonces, ¿es que las cosas no son nada por sí? ¿No hay valor
+alguno objetivo? Sí; las cosas son algo, son ellas, las mismas siempre;
+pero la luz que las alegra ó las entristece, auroras ó crepúsculos,
+pleno sol estival ó luz de luna, nubarrones tormentosos con relámpagos
+de luz ó relámpagos de sombra, frecuentes en el cielo de las almas,
+todo eso es nuestro, y todo eso es el espíritu de las cosas... y
+también nuestro espíritu. Nos vemos en los ojos que nos miran y vivimos
+en las almas que nos atienden...
+
+Nosotros mismos no sabemos de nosotros más de lo que saben decirnos los
+demás. Nuestra propia conciencia, lo más nuestro, se esconde ante la
+conciencia ajena para que ella no pueda decirnos la verdad de nuestra
+conciencia. Y este ocultarnos unos á otros la verdad para creernos
+mejores de lo que somos, si es hipocresía cuando nos damos tan mal arte
+á vestir el disfraz que todos advierten que es disfraz, bien pudiera
+ser toda nuestra verdad cuando sabemos disfrazarnos de tal suerte
+que el disfraz llega á ser más que el vestido, algo tan propio y tan
+adaptado á nuestro espíritu como nuestra corporal hechura. El que logra
+hacerse una cara con la más agradable de las caretas ha dejado de ser
+hipócrita para ser virtuoso. Y no digáis: ¡Buena virtud de mascarada
+será esa!, si consideramos que ya es virtud llevar de ese modo una
+careta, y que estas caretas espirituales, si han de parecer como
+nuestra propia cara, han de amoldarse de dentro á fuera, y han de ir
+muy prendidas en nuestro corazón.
+
+Pues si difícil es saber la verdad de nosotros mismos, ¡cuánto más
+difícil será saber la verdad de las cosas! Y si al volver á ellas ya no
+somos los mismos, ¿qué habrá sido de ellas?
+
+Como decía Ronssard, el poeta que dió sus mejores canciones á la gloria
+efímera, ¿dónde están las nieves de antaño...? Nuestro corazón es
+caminante que aunque dos veces pase por un camino siempre le parece
+camino nuevo.
+
+Un amigo mío acababa de reñir con su novia, á la que había jurado
+amar eternamente, y á los pocos días me daba á leer una carta de otra
+novia. Y con otra carta en sus manos de la novia antigua, me decía como
+loco: «Esta sí que me quiere. Lee esa carta y compara, compara con esa
+carta». Yo leí las dos cartas, y comparé: las dos decían lo mismo. Y
+cuando él, al verme reir, se dió cuenta de ello, sin darse á partido,
+me decía: «Sí, sí, dicen lo mismo; pero esta es verdad y aquella era
+mentira».
+
+Después de esto no extrañaréis que aun no os haya dicho nada de nuestro
+poeta. Si veis que la apariencia de las cosas, no me atrevo á decir su
+verdad, está en nosotros más que en ellas, estas emociones suscitadas
+por el poeta, ¿no os dirán más lo que del poeta siento que si de él os
+hablara?
+
+¡Campoamor! Yo le conocí. Era yo un niño y su fisonomía me era ya
+familiar. Sólo una vez hablé con él en los postreros años de su vida;
+yo comenzaba á _literatear_, literatura de señorito.
+
+Un ferviente admirador del gran poeta, gran amigo mío, me presentó
+á él. Era á la puerta de la librería de Fe. Don Ramón, antiguo
+tertuliante de la librería, por aquellos últimos años de su vida,
+llegaba en coche ante la puerta, y desde allí saludaba á los amigos;
+todos salían un momento de la tienda, rodeaban el coche y conversaban
+con el anciano poeta, de rostro rubicundo, de ojos azules, muy claros,
+unos ojos que sonreían á todo, con tal gracia, que con no sonreir sus
+labios nunca, pues la boca era de severa expresión, la gracia de sus
+ojos bastaba á mostrarle sonriente, como abuelo bondadoso que con la
+voz reprende al nietezuelo y con los ojos ríe la travesura.
+
+Un amigo le dijo al presentarme: «Maestro, le presento á usted á
+Jacinto Benavente, escritor; tiene mucho talento». Y el maestro, el
+abuelo, me miró muy despacio y dijo: «¿Mucho, mucho talento? Porque
+si no tiene mucho talento, vale más que sea bueno». Y yo no he
+olvidado nunca aquellas palabras ni la mirada de bondad. Y como no
+he estado nunca muy seguro de tener mucho talento, mucho talento, he
+procurado siquiera, ya que en talento no fuese aventajado, aventajar en
+bondad. Porque aquellas palabras del poeta y otras del obispo, que al
+confirmarme me dijo: «Hijito, seas santo», no he dejado de repetirlas
+un solo día desde que las oyera, y han sido acaso mis oraciones más
+fervorosas, para que ellas me guarden de toda vanidad.
+
+Ahora, de la vida de Campoamor, ¿que sabré deciros? La vida de los
+poetas está en sus poesías. La poesía de Campoamor es toda inquietud
+espiritual; pero una inquietud que pudiera decirse sosegada. Hay
+hombres de vida azarosa, perdida en vanas agitaciones, que al parecer
+responden á desasosiego interior, á inquietud espiritual, y si vamos á
+ver, toda aquella turbulencia es epidérmica, de gestos y pasos.
+
+Otras vidas hay de tranquila apariencia, sin sacudidas aparentes,
+y toda aquella serenidad y placidez es muro de piedra en palacio
+señorial, que parece al exterior alegre mansión de riqueza y es por
+dentro mansión de dolor.
+
+Nuestro poeta hubiera podido escribir como Goethe: «Tengo bien señalada
+la demarcación entre mi vida política y social y mi vida moral y
+poética. Demarcación puramente exterior, se entiende; pero me va muy
+bien así». Goethe llamaba á Beethoven ser indomesticable, y él se decía
+á sí mismo un ser social.
+
+Campoamor era, como Goethe, un ser social. Y como el hombre era tan
+amable de cerca, su poesía era también amable. Y el poeta de las
+ironías y de los sarcasmos, el menos ortodoxo de los poetas españoles,
+oía celebrados y repetidos sus versos en labios de las damas y de las
+jóvenes más distinguidas de la mejor sociedad.
+
+Fué el poeta preferido de las mujeres. Era el poeta que mejor las
+comprendía; las perdonaba todo. Las mujeres ¡pobres mujeres! creían
+por eso que las amaba mucho... No comprendían que aquel su amable
+perdón, aquella su indulgencia para todas las faltas y errores que
+pueden cometer las mujeres, tenía más de profundo conocimiento de que
+no podían ser de otra manera, de que no se las debía pedir lo que no
+pueden dar...
+
+Las mujeres que saben de amor saben que el hombre que de verdad las
+ama es el que peor habla de ellas y más abomina de sus engaños y más
+se atormenta por sus traiciones... Lo otro no es amar, es comprender
+y perdonar. Ahora, que la mujer, cuando sólo de poesía se trata, no
+sabe distinguir al amigo del amante. El poeta amigo de las mujeres,
+comprende y perdona. El poeta amante, maldice y castiga.
+
+En la realidad, ya saben ellas distinguirlos. Al buen amigo es al que
+las mujeres le cuentan las perrerías que les hace el verdadero amante,
+y suelen decirle: ¿Por qué no será como usted? Usted sí que me quiere,
+usted sí que es bueno para mí. No hay que creerlas mucho, porque si lo
+creyeran así, con dejar al amante y tomar al amigo... Y ya se sabe que
+las mujeres conceden rara vez ese ascenso.
+
+El amor y la muerte fueron las dos grandes inquietudes que animaron
+en la poesía de Campoamor. ¿Y qué pensaba Campoamor del amor y de la
+muerte?
+
+Del amor, tal vez como el filósofo pesimista. Es el lazo que la
+Naturaleza nos tiende para perpetuar la especie.
+
+¿Nada más? No, que de este lazo tendido por la Naturaleza, de este
+instinto en que el hombre puede ser inferior al bruto, cuando el hombre
+solo atienda al placer que engendra dolor, el espíritu puede elevarse
+en sacrificio que, con ser dolor, será más alto goce, si nuestro
+espíritu sabe elevarse al aceptarlo. Así, del placer instintivo, por
+su conciencia de dolor, podemos elevarnos al amor espiritual. Cerrado
+queda así el círculo de nuestra evolución. Completa será cuando en
+sentido inverso, aceptado el deber, ya todo será espiritualidad en
+nuestros amores, y del deber como instinto proceda el goce espiritual,
+en vez de proceder del goce instintivo el deber doloroso.
+
+Y de la muerte... La región ignorada, de cuyos límites ningún caminante
+torna, como dice Hamlet, ¿qué pensó Campoamor?
+
+Campoamor no sabía si había un Dios; creía que debía haberlo. Y
+esta creencia ya era una realidad. Si encerrados en un aposento
+obscuro, por donde entre las maderas entornadas llega un rayo de sol
+á nuestra frente, no supiéramos que el sol estaba allí detrás; si
+ese rayo viniera del cielo azul sin astro visible á nuestros ojos,
+¿no pudiéramos creer que ese rayo de luz lo mismo pudiera llegar del
+cielo á nuestra frente que de nuestra frente perderse en el cielo? ¿Y
+dejaría su luz de ser luz por eso? ¡Dios! ¡Dios! ¿Dónde está? ¿Qué
+es? ¿Qué importa? Si el sol fuese invisible á nuestros ojos pero su
+luz no nos faltara... ¿qué importaría? Creyéramos que el rayo de sol
+en el aposento obscuro era luz de nuestra frente ó luz de lo alto, su
+resplandor siempre sería divino.
+
+
+
+
+XLII[6]
+
+ [6] Leído en la inauguración del Florilegio de poetas
+ castellanos.
+
+
+ Señoras y señores:
+
+La Sección de Literatura sabe muy bien á lo que se expone con este
+florilegio de poetas cuya lectura hoy comenzamos. Se expone á vuestro
+aburrimiento. Y á conciencia de aburriros nos arriesgamos en esta
+empresa. Sí, señores. En España es preciso que nos acostumbremos al
+aburrimiento. Los españoles somos tristes por ser demasiado divertidos.
+Parece paradoja, ¿verdad? Pues así es... Todo nos aburre y todo nos
+fastidia, porque pretendemos divertirnos con todo. De la palabra lata
+hemos hecho una pavorosa divinidad. Todo es lata. Lata es un discurso
+de presupuestos; los diputados y senadores huyen apenas se inicia la
+discusión, se refugian en el salón de conferencias, en los pasillos
+y allí se bromea á costa de los oradores serios y se prefiere la
+amenidad, la diversión de la comidilla política diaria...
+
+Después nos sorprende algún impuesto oneroso, algún despilfarro que ha
+de pesar sobre el contribuyente harto castigado.
+
+Pero ¿qué importa? Nos hemos librado de una lata.
+
+La Ciencia nos engorra, el Arte en serio nos fastidia. Faltos de
+ambiente, son muy contados los que trabajan por la Ciencia y el Arte...
+¡Asusta tanto que nos llamen lateros!
+
+Un día las naciones de Europa llaman á concurso, se buscan nombres,
+obras, no hay nombres ni obras que ofrecer á los extranjeros. La
+vanidad nacional se siente herida... No tenemos Ciencia, no tenemos
+Arte. Está bien. Pero tampoco hemos tenido que soportar latas, ¿y lo
+que nos hemos divertido entre tanto?
+
+Yo confieso que me encanta y me enamora este modo de ser nuestro y
+prefiero para vivir las ciudades á lo morisco, en que las gentes se
+tienden al sol y van reposadas por las calles en amables y ociosas
+charlas á las ciudades á la europea, á la americana, por donde se
+camina á empujones, á codazos, sin un saludo cordial, sin un piropo
+chirigotero...
+
+Lo malo es que la humanidad ha llegado á su madurez, y estos pueblos
+infantiles, que sólo quieren diversión y juego como los niños, están
+muy expuestos á ser traídos á la razón de mala manera. Porque en la
+casa donde se trabaja, á la hora de trabajar molestan los niños.
+
+Por eso conviene que los españoles empecemos á saber aburrirnos. La
+cultura no es otra cosa. Sólo son grandes y cultos los pueblos que han
+logrado por fin no aburrirse con todo lo aburrido. Cuando se ha llegado
+á sublimar el aburrimiento hasta el éxtasis, como en la música de
+Wagner, se ha llegado á esa civilización suprema.
+
+Por fortuna, este aburrimiento disciplinado concluye por ser más segura
+diversión que la otra, la diversión alocada de un día y otro. Porque la
+vida, aunque parece que es eso, un día y otro y una hora y otra hora es
+algo más. Es el día de la suma, la hora de las cuentas, en que todo se
+paga.
+
+Hay una parte de nuestro ser perezosa, casi inerte, su aspiración es el
+reposo y todo lo más un dulce columpiarnos, una diversión del espíritu;
+avanzar un poco para retroceder al mismo punto. Hay otra parte más
+alta y más noble que aspira á desprendernos de todo esto que sujeta y
+detiene, de esto que llamamos la vida y con decir «la vida es así» lo
+disculpa todo. Pero esta parte, única evolutiva, creadora, única que
+puede libertarnos al fin de la vida y de nosotros mismos, es la que
+hemos de cultivar con dolor y con aburrimiento hasta vencerlos, hasta
+sobreponerse á ellos.
+
+Decir ¡Qué lata! Es decir pereza mental, indigencia de nuestro
+entendimiento, sequedad de nuestro corazón.
+
+Decimos ¡Qué lata! Y cerramos el libro y apartamos al amigo y por no
+aburrirnos un día nos quedamos en soledad para muchos días, para toda
+la vida.
+
+Y esa soledad, que es desolación porque nada queda donde nada hubo y
+por habernos divertido unas horas nos aburrimos para siempre.
+
+He dicho, y como pocas veces he dicho lo que sentía, porque ¡deja uno
+tantas veces de decir lo que siente por temor á parecer latero...!
+
+
+
+
+XLIII[7]
+
+ [7] Leído en la sesión en honor de Rubén Darío.
+
+
+ Señoras y señores:
+
+Por esta vez ¡Loado sea Dios! la Sección de Literatura no celebra
+funerales literarios. Hoy podemos regocijarnos sin asomos de tristeza,
+más ó menos espontánea. En otras ocasiones, al honrar la memoria de
+algún difunto, veníamos á ser como la viuda rica, según dice el refrán:
+«La viuda rica con un ojo llora y con el otro repica». Hoy por fortuna
+podemos repicar y tocar á gloria de todo corazón.
+
+Vivo y entre nosotros está el poeta festejado, vivo y en plenitud
+de su númen poético; así es que tampoco tiene esta fiesta ese dejo
+amargo de las despedidas, como otras semejantes en que parece decirse
+al festejado, al declinar de su vida y de su entendimiento: «Con esto
+cumplimos; ahora á casita y no se moleste usted más por nosotros».
+Estos homenajes á lo Carlos V vienen á ser algo así como el tercer
+aviso ó como la salida de tono de aquel ingenioso cuanto iracundo
+escritor, al increpar á un portero agonizante: Usted á morirse pronto,
+que es su obligación.
+
+La Sección de Literatura bien quisiera no ser siempre una especie de
+funeraria. Y si no prodiga con los vivos estos homenajes es... porque
+entre los vivos los hay tan vivos que se organizarían ellos mismos el
+obsequio y habría que declararse en sesión permanente. Los muertos no
+suelen valerse de recomendación ni son tan intrigantes. Aun así, yo no
+sé, ahora que hemos dado en practicar el espiritismo, si no acudirá
+alguno del otro mundo á solicitar su homenaje.
+
+Pero, en verdad, estos honores, sólo son en verdad honores cuando más
+honra á quien los ofrece que á quien los acepta. Y nadie dudará que hoy
+es el caso para esta Sección de Literatura.
+
+Fuera también de toda utilidad y de toda consideración extraña al Arte,
+ni siquiera pensamos al realizar este acto en estrechar los consabidos
+lazos hispano-americanos... esos lazos tan traídos y llevados en
+congresiles discursos y brindis de banquetes.
+
+¿Qué discurso valdrá lo que un solo verso de Rubén Darío escrito en
+noble lengua castellana?
+
+¿Qué brindis, como la inspirada elevación de su poesía al alzar
+el poeta, como el sacerdote en el más sublime misterio de nuestra
+religión, en cáliz de oro la propia sangre que no es otro el misterio
+de la poesía?
+
+No hay poeta cuyo corazón no sangre siempre. La sangre del poeta es
+chorro de luz, pero esa luz que es resplandor para todos, es en el
+corazón del poeta herida dolorosa. Cuando cantáis á nuestra gloria
+cantáis á vuestro dolor. ¿No es cierto, poeta? Que vuestras rosas
+suavicen por un instante las espinas de vuestra corona. Las mejores que
+os ofrecemos son de vuestros floridos rosales.
+
+Nos las ofrecísteis para gloria de todos. Su aroma fué una música
+espiritual de oraciones que saturó nuestras almas de poesía. Al
+prenderlas sobre nuestro corazón aprenderán la más dulce palabra de
+gloria. ¡Amor! ¡Amor al poeta! canta hoy en nuestros corazones esa
+canción que es armonía de risa y llanto y pone en las palabras más
+vulgares acentos de una verdad resplandeciente, y es como temblar de
+aguas vivas, y es la caricia de lo sublime, y es el pasar de Dios por
+nuestras almas.
+
+He dicho.
+
+
+
+
+XLIV
+
+JUAN DE LEPES
+
+
+Nació este santo poeta en Ontiveros, provincia de Salamanca; el menor
+de tres hijos que tuvieran de su matrimonio Gonzalo de Lepes, tejedor
+de oficio, y Catalina Alvarez. Nació en el año de 1542.
+
+Viuda á muy poco su madre, y en extrema pobreza, pasó con sus hijos á
+la villa de Arévalo y después á Medina del Campo. Allí halló Juan un
+noble protector en don Alonso Alvarez de Toledo, administrador de un
+Hospital de la villa. En este Hospital cuidaba Juan de los enfermos y
+era en edad de doce años grave y pensativo.
+
+A los veintiuno entró como novicio en el Monasterio de Santa Ana, de
+los PP. Carmelitas, en Medina, y en este mismo Monasterio profesó á su
+tiempo, con el nombre de Fray Juan de Santa María.
+
+Enviáronle sus superiores á estudiar teología en Salamanca, y
+aconsejado por Santa Teresa, ingresó en la Orden expresada de
+Carmelitas descalzos. Discordias entre los calzados y los descalzos,
+fueron causa de persecuciones para Fray Juan de la Cruz, que así se
+llamó al cambiar de Orden. Fué trasladado á Toledo y allí encerrado en
+el convento de observantes sujeto á duras penitencias.
+
+Por inspiración divina, nunca nos falta en semejante caso, recibió
+la orden de fugarse y así lo ejecutó, descolgándose por una ventana.
+Refugióse en un convento de monjas y huyó después á Almodóvar. De
+allí pasó á Granada y fué nombrado, primero, definidor de la Orden, y
+después, vicario de la casa de Segovia.
+
+Mal hallado su natural humilde en estos cargos, se retiró al desierto
+de la Penila, en Sierra Morena, y allí, caballero andante á lo divino,
+como Don Quijote, hizo penitencia, aunque por más alta Dulcinea.
+
+Quebrantada su salud, hubo de recogerse en el convento de Ubeda, y allí
+murió á 14 de Diciembre de 1591.
+
+Fué canonizado en 1674. Su cuerpo está en Segovia en el convento de la
+Orden.
+
+ * * * * *
+
+Fué San Juan de la Cruz el místico por excelencia. La vulgar acepción
+considera místicos á muchos escritores, que en rigor sólo pueden ser
+llamados devotos y cuando más, ascéticos. De los españoles, sólo Santa
+Teresa, en «Las moradas», el beato Juan de Avila, algunas veces, pueden
+ser considerados como místicos en el verdadero sentido del misticismo.
+
+El misticismo, ha dicho Matter, se eleva sobre la ciencia positiva y
+la especulación racional y aspira al elevarse, á la intuición en lo
+metafísico, en lo moral á la perfección.
+
+El misticismo llega al conocimiento por el amor como la filosofía y la
+teología pretenden llegar por el entendimiento.
+
+El misticismo no es luz que alumbra la razón, es llamarada que abrasa
+sentidos y potencias y sublima el espíritu hasta confundirse con
+el objeto de su amor. Amada en el amado confundido. Y para él la
+verdad sólo tiene un nombre. Amor. ¡Amor! Unica verdad que no admite
+contradicción ni razonamiento.
+
+Cuando se dice: Creo, tal vez se dice: Dudo. La duda condescendiente
+siempre se expresa así: Yo creo que... Cuando se dice: Amo, se dice:
+Creo, creo con toda el alma.
+
+De todos nuestros místicos ninguno tan desunido del mundo exterior,
+de su propio mundo interior como San Juan de la Cruz. Su espíritu no
+era siquiera mariposa que se abrasa á la llama del amor divino, era
+la propia llama ardiente como el Espíritu divino en los zarzales de
+Moisés, en el tabor de Cristo.
+
+Voy á leeros la canción entre el alma y el Esposo, paráfrasis del
+Cantar de los Cantares. San Juan de la Cruz escribió sobre estas
+canciones: «El Cántico Espiritual», glosa y declaración de cada una de
+sus estrofas.
+
+Y según palabras del Santo. Por cuanto estas canciones parecen ser
+escritas con algún fervor por el amor de Dios, no quiero yo decir toda
+la anchura y copia que el espíritu fecundo del amor en ellos lleva.
+Porque--añade después:--¿Quién podrá escribir lo que á las almas
+amorosas donde él mora, hace entender?
+
+Esta es la causa porque con figuras, comparaciones y semejanzas antes
+rebosan algo de lo que sienten.
+
+Las cuales semejanzas no leídas con la sencillez del espíritu de amor
+é inteligencia que ellas llevan, antes parecen dislates que dichos
+puestos en razón.
+
+Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante
+inteligencia mística, no se podrá declarar al justo, ni mi intento es
+tal, sino dar alguna luz en general, y esto tengo por mejor, porque los
+dichos de amor es mejor dejarlos á su anchura.
+
+Sabia advertencia para los que pretenden razonar de lo que está sobre
+toda razón.
+
+Dejemos el amor á su anchura y ensanche el amor nuestras almas.
+
+
+
+
+XLV
+
+
+El proyecto de erigir una estatua á _Lagartijo_ ha escandalizado á
+muchos. No hay razón para ello.
+
+Nunca tan bien empleado el arte de la escultura como al reproducir en
+bronce ó mármol la humana belleza en su más apreciable manifestación:
+la belleza del cuerpo.
+
+Sabido es que, hasta la representación simbólica de abstracciones por
+medio de la escultura, no tiene otra forma de expresión que la más
+bella forma del cuerpo humano.
+
+¿Es preciso buscar antecedentes, razón suprema de muchas sinrazones
+nacionales? En Grecia tuvieron más estatuas los atletas y corredores de
+sus juegos olímpicos, que los hombres de Estado, los filósofos y los
+poetas. No se diga en Roma y en Bizancio.
+
+Un sabio, un escritor, cualquier intelectual, en suma, va mejor
+servido con la reproducción y estudio de sus obras, y si de perpetuar
+su memoria en efigie se trata, con un busto es suficiente. ¿A qué
+afligirnos con la contemplación antiestética de su abdomen, doblemente
+si se nos presenta enfundado en una levita?
+
+Por mucho arte y mucha habilidad del escultor, no podrá evitarse que la
+estatua de un caballero moderno más nos recuerde las figuras de cera
+del Museo Grevin que las esculturas del Museo del Vaticano.
+
+La prueba es, que los escultores modernos procuran desquitarse en
+grupos ó figuras alegóricas, del inconveniente buen señor, que viene,
+de este modo, á ser accesorio del monumento elevado á su gloria.
+
+Lo que sí puede discutirse es si la figura del torero en general,
+y la de _Lagartijo_, en particular, se prestan á la representación
+escultórica.
+
+El toreo es una habilidad. Sus apasionados y sus cultivadores aseguran
+que es un arte. Vaya por el arte. De toda suerte--y aquí bien puede
+decirse y _en todas las suertes_, es un arte cuya gracia está en el
+movimiento.--Fijad cualquiera actitud de un lidiador, como cualquiera
+actitud de una bailarina y habrá perdido toda su gracia en la
+inmovilidad. No hay más que ver las fotografías instantáneas obtenidas
+durante la ejecución de las más graciosas suertes del toreo.
+
+Sin el ritmo y el garbo en la sucesión de movimientos, ni el lidiador
+ni la bailarina tienen valor artístico alguno. Es difícil, casi
+imposible, plantar en una sola actitud la gracia, resultado de varias
+armónicas actitudes. _The moments monuments._ La eternidad de un
+instante, que según Rossetti es el soneto, no puede serlo el arte de
+torear.
+
+Particularmente en _Lagartijo_, el ritmo era su mayor encanto. Aquella
+dejadez señorial de sus pasos y de sus actitudes.
+
+Este arte, de gracia dinámica, digámoslo así, tiene su mejor expresión
+en la música. Por eso vemos que el toreo, con ser cosa tan española, no
+ha inspirado grandes obras á los pintores ó los escultores españoles.
+En cambio, es mucha y excelente la música torera de nuestros más
+famosos compositores.
+
+Y nótese, cómo un pasodoble brillante es más evocador de majezas
+taurinas, que puede serlo una página literaria, un cuadro ó una
+escultura.
+
+Con ser figuras tan famosas y características, la pintura española
+no ha legado á la posteridad un buen retrato de _Lagartijo_, ni de
+_Frascuelo_, ni de _Guerrita_, ni del _Espartero_, ni de _Reverte_.
+
+Los mejores cuadros inspirados por nuestra fiesta nacional, son los de
+Zuloaga. Y no son por cierto un himno á sus gallardías y sus proezas.
+Hay en ellos una sonrisa de amargura, más patriótica que las fanfarrias
+coloristas de los aduladores de multitudes incultas.
+
+Hay más luz interior en los cuadros de Zuloaga que en todos los cuadros
+de esos pintores de la luz tan celebrados. Hay luz que debiera iluminar
+la conciencia española. Por eso ofende, irrita á muchos.
+
+--¡Es una España de fantasía!--dicen.--No; la de fantasía es la otra.
+
+Por eso me parece muy bien el proyecto de erigir una estatua á
+_Lagartijo_, y celebraría con toda el alma que se llegara á su
+realización.
+
+Esa estatua pudiera, al levantarse, ser una forma visible del
+remordimiento, _como la sombra de Banguo en el festín de Macbeth_.
+
+Hay conciencias tan dormidas que no necesitan menos para despertarse.
+
+Ante la estatua de _Lagartijo_ se caería en la cuenta: ó de las muchas
+que faltan, ó de que sobran todas.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte
+(de 5), by Jacinto Benavente
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58545 ***
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-The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte (de 5), by
-Jacinto Benavente
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-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
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-
-Title: De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte (de 5)
-
-Author: Jacinto Benavente
-
-Release Date: December 26, 2018 [EBook #58545]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS ***
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-
-Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
-file was produced from images generously made available
-by The Internet Archive/Canadian Libraries)
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- Nota del Transcriptor:
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-
- Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original.
-
- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
-
- Pginas en blanco han sido eliminadas.
-
- Letras itlicas son denotadas con _lneas_.
-
- Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas)
- han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal.
-
-
-
-
- Jacinto Benavente
-
-
- De sobremesa
-
- CRNICAS
-
- _QUINTA SERIE_
-
-
- MADRID
- PERLADO, PEZ Y COMPAA
- SUCESORES DE HERNANDO
- Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33
- 1913
-
-
-
-
- ES PROPIEDAD.--DERECHOS RESERVADOS
-
- Artes Grficas MATEU.--Paseo del Prado, 30.--MADRID
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-De sobremesa
-
-
-
-
-I
-
-
-Los ojos y las almas se van tras lo que brilla, y la botadura del barco
-_Espaa_ ha sido lo ms brillante en esta semana pasada.
-
-Un barco de guerra magnfico! La consideracin de la cantidad pudiera
-entibiar el entusiasmo por la calidad, si, como dijo Shakespeare, lo
-que es hambre para un gigante, no fuera hartazgo para un enano.
-
-Los que no se deslumbran por lo que brilla, acaso ms relumbrn que
-lucimiento, sin quitarle importancia al flamante acorazado, estiman en
-tanto el saber que muy pronto la Transatlntica Espaola contar con
-dos nuevos barcos, barcos de paz, con todos los adelantos y comodidades
-de los mejores transatlnticos ingleses y alemanes.
-
-Como en Espaa todo se hace cuestin de ideas, por lo mismo que nos
-tienen todas sin cuidado, el hablar mal y por sistema de la Compaa
-Transatlntica Espaola es uno de los tpicos anticlericales.
-
-Aqu, hasta del hallazgo de un supuesto retrato de Cervantes se hace
-programa de partido y poco menos que dogma catlico. D. Alejandro Pidal
-ya comprometi la Divina Providencia en el hallazgo.
-
-Se ha censurado la Compaa Transatlntica porque en sus barcos
-se dice misa y se reza la oracin y el rosario. Yo no creo que la
-asistencia estos actos sea obligatoria para los pasajeros. Pero,
-ntese: siempre censuran la celebracin de estas ceremonias los que,
-sin creer en ellas, no se atreven proclamar su descreimiento y...
-porque no se diga, se molestan en presenciarlas. Es cobarda suya y
-dicen que es intolerancia ajena.
-
-A m me parece ms intolerancia la de los barcos ingleses, que, al
-viajar por lneas donde son muchos los pasajeros catlicos, slo
-celebran el culto protestante y no llevan un sacerdote que pueda
-auxiliar un moribundo de religin catlica.
-
-Pero, en este caso, nadie habla de intolerancias ni de intransigencias,
-y lo ms gracioso es que los ms libres pensadores no pierden ceremonia
-del culto protestante por... curiosidad, por pasar el rato. Y eso que,
-al final, hay colecta.
-
-Tambin habr odo usted decir que los camareros de los barcos
-espaoles, con esa democracia tan nuestra, se permitan andar en mangas
-de camisa entre los pasajeros. No he podido comprobarlo; pero s que,
-en barcos ingleses, con esa aristocracia tan suya, andaban... no en
-mangas de camisa, en calzoncillos.
-
-En esto, como en todo, as hemos escrito nuestra historia y as vamos
-contndola por el mundo.
-
-El saludo al nuevo barco de guerra _Espaa_ no debe ser cuestin de
-ideas; tampoco debe serlo el saludo los barcos de paz de la Compaa
-Transatlntica Espaola.
-
-
-
-
-II
-
-
-Distinguidos escritores y crticos de Arte han solicitado, para la
-prxima Exposicin Nacional de Bellas Artes, una instalacin destinada
- exponer obras de don Ignacio Pinazo.
-
-Tan de justicia es la demanda que, sin duda, la inmediata respuesta
-ser la concesin, y aun ha de parecemos tarda, pues quizs hubiera
-debido anticiparse la peticin el ofrecimiento en este caso.
-
-En la inquietud algo anarquista de nuestra moderna pintura, entre
-oscilaciones de la moda, influencia de fuertes individualidades,
-titubeos de los unos y afirmaciones prematuras de los otros, Pinazo
-ha sido de esos grandes y seguros artistas que, fieles la realidad
-objetiva del Arte, sobre modas y gustos pasajeros, son como estrellas
-fijas guiadoras infalibles del derrotero cierto.
-
-No quiere decir que la moda no sea legtima en arte y que no tenga sus
-encantos. La moda es siempre expresin de una modalidad espiritual en
-el tiempo, y por ser documento interesante en la Historia del Espritu
-Humano, tambin puede serlo en la Filosofa del Arte.
-
-Mas si nada pierde una mujer hermosa con ir vestida y adornada al gusto
-del da, y aun lo gracioso del atavo es picante realce de la hermosura
- los ojos vulgares, solicitados por lo llamativo del adorno antes que
-por la verdad de la hermosura, no es menos cierto que, si el adorno es
-gracia, slo la desnudez es verdad.
-
-Un figurn es muy poco; una hermosa mujer, bien vestida, es algo; una
-mujer desnuda y muy hermosa, es hermosa de veras.
-
-Pues de esta slida hermosura es la obra de Pinazo. Por las obras
-de otros pintores han dejado figurines y modas sus gracias y sus
-artificios; en unas, eso fu toda su razn de ser; de otras, quizs por
-haber atendido demasiado lo pasajero no qued todo lo que debiera
-haber quedado. En Arte slo sobrevive lo que es vida, lo que es
-Espritu.
-
-La obra de Pinazo es algo ms que un figurn, y la exposicin de sus
-obras puede ser saludable enseanza para tantos jvenes artistas en
-camino de perderse desorientados; unos, por andar la ltima moda;
-otros, por sacar moda nueva, como no se haya visto, si es posible.
-
-Hay obras de arte de contemplacin recomendable contra neurastenias
-artsticas, como el campo y el mar y sus aires puros contra la
-neurastenia fsica.
-
-Las obras de Pinazo son de estas obras privilegiadas; obras de salud,
-de fuerza, de verdad, como las de Velzquez, sus hermanas mayores.
-
- * * * * *
-
-En Pars han andado cachetes un autor y un crtico por un qutame
-all esa obra. El autor es M. Caillavet, fecundo colaborador de M.
-Flers, con algunas infidelidades, como es natural en toda colaboracin,
-ya sea matrimonial, ya literaria; el crtico es M. Mas, del peridico
-_Comedia_; y la obra en cuestin es _Primerose_, representada en la
-Comedia Francesa.
-
-En los Crculos teatrales de Pars ha sido sabrosa comidilla el
-incidente. Unos ponen por Tenorio y otros por Meja. No estoy seguro,
-pero me atrevera jurar, supuesto el compaerismo entre gente de
-letras, que los autores estarn favor del crtico y los crticos
-favor del autor. Los actores, naturalmente, favor del autor y del
-crtico, en presencia de cada uno de ellos, y en ausencia... deseando
-que no hubieran quedado ni las plumas del uno y del otro.
-
-En Pars, como en todas partes, la crtica teatral peca de benvola.
-Su mayor injusticia consiste, quizs, en tratar con igual benevolencia
- todo el mundo. En este caso particular M. Caillavet no ha tenido
-razn para incomodarse. M. Mas es un fantico admirador de la Comedia
-Francesa. Considera dicho teatro como una preciosa institucin nacional
-y vela celoso por sus prestigios y por sus excelencias. M. Mas cree
-que el teatro Francs no puede ser como otro teatro cualquiera, atento
-slo lo productivo del negocio; cree que son ms elevados sus deberes
-y sus atenciones. Se lamenta de continuo porque los actores de la
-Comedia andan desperdigados por esos mundos y dificultan con sus
-continuas ausencias la esmerada interpretacin de las obras. Deplora
-que las actrices del severo teatro conviertan la clsica escena en
-escaparate exhibitorio de atrevidas creaciones modistiles, y truena
-contra el predominio de las obras modernas sobre el repertorio clsico
-de Corneille, Racine y Molire.
-
-Lo mismo que ahora contra _Primerose_, la obra de Flers y Caillavet,
-ha protestado contra otras muchas obras de Lavedan, de Donnay, de
-Bataille, de Hervieu.
-
-Era un sistema, y ya se sabe que contra un sistema slo es posible
-otro sistema. Como las bofetadas no pueden ser un sistema, el mejor de
-todos era el seguido por los dems autores y por el administrador de la
-Comedia Francesa, M. Claretie, hombre de mundo y de teatro: Dejar decir
-y... que critiquen!, como deca Pina Domnguez al cerrar con mpetu la
-portezuela de su elegante berlina.
-
-Monsieur Mas sostiene, con razn, que slo por tratarse de un teatro
-subvencionado se permita protestar contra el excesivo nmero de
-representaciones de _Primerose_.
-
-Monsieur Claretie opina que, no slo de la subvencin oficial vive
-su teatro, y con nmeros, vencedores siempre de las letras, puede
-demostrar que el pblico prefiere las obras modernas las de
-Corneille, Racine y Molire.
-
-En un pas republicano y democrtico el sufragio universal es la razn
-suprema.
-
-Y en cuestiones de Arte es en lo nico que estar de acuerdo la
-aristocracia con la democracia. Votarn siempre por la vulgaridad y por
-la tontera.
-
-En un saln se notara gran diferencia entre una duquesa y una
-cocinera. En el teatro, si hay alguna, es en ventaja de la cocinera.
-
-
-
-
-III
-
-
-Un curioso impertinente ha descubierto y publicado la verdadera fecha
-del natalicio de algunas celebridades.
-
-La gente goza mucho con estas indiscreciones.
-
-Nuestra admiracin se trocara en odio si no considersemos los seres
-superiores sujetos estas miserias, patrimonio de la humanidad.
-
-Necesitamos saber que en algo son nuestros iguales, y en algo, tal vez,
-inferiores.
-
-La tristeza de admirar slo est comparada por la alegra de compadecer.
-
-Pobre del grande hombre de quien no se haya dicho alguna vez Pobre
-hombre!
-
-Por eso la admiracin los grandes hombres es ms espontnea cuando
-son ms viejos. No se les admira por haber sido grandes ms tiempo,
-sino porque ya les queda menos tiempo de serlo.
-
-Los setenta aos de la Patti, los sesenta y pico de Sarah,
-despertaron generales simpatas y admiracin. Cuando un artista es
-tan declaradamente viejo, quisiramos que, poder ser, no se muriera
-nunca. Las gracias seniles hallan tan propicia nuestra admiracin como
-las gracias infantiles. Todo lo que sea poder decir: Ha visto usted?
-A su edad! Es admirable!
-
-Los perjudicados con estas indiscreciones son los de la edad ingrata:
-Caruso y D'Annunzio, con sus cuarenta y tantos aos, y las artistas
-cincuentonas. Para estas edades no hay compasin. Son los aos crueles,
-sin amor y sin respeto. Aos en que todo es ridculo, en que todo
-parece afectado, impropio, equivalentes las horas de la tarde en
-el da, las ms difciles de distraer, las ms difciles en acertar
-con el traje adecuado. Cualquiera es elegante por la maana por la
-noche; pero por la tarde! La tarde es la verdadera piedra de toque
-de la elegancia; como la tarde de la vida lo es del saber vivir. No
-ser ridculo en esa edad ingrata, de los cuarenta los sesenta!
-Insuperable dificultad!
-
-Y si hombres y mujeres se limitaran en esa edad terrible al trato y
-sociedad de sus contemporneos! Mas, justamente, en esa edad, como
-se teme al espejo, se huye de la confrontacin con los que pueden
-servirnos de espejo.
-
-Las seoras y los seores maduros se rodean de jovencitos. Es la edad
-de los amores desproporcionados, trgicos. La edad en que nuestro
-llanto responden las risas; nuestra fidelidad el engao; en que
-decimos: T, y nos dicen: Usted. Besamos en la boca y nos besan en la
-frente.
-
- * * * * *
-
-Tambin ha sido sabrosa indiscrecin la de haber enterado al pblico de
-lo que cobran anualmente los ms aplaudidos autores y compositores.
-
-A estas horas habr quien crea que no hay profesin en Espaa como la
-de compositor autor dramtico.
-
-Yo me permito advertir los deslumbrados por esas cifras, ms
-verdaderas que elocuentes en esta ocasin, cmo esas cantidades
-apetitosas, cobradas por algunos autores durante algunos aos de su
-vida teatral, son, en parte, los atrasos de muchos aos de penuria y
-de lucha, y en parte anticipo de otros que llegarn, de agotamiento y
-decadencia.
-
-Si el pblico quiere saber la verdad que se esconde detrs de esas
-cifras, no mire lo que cobran los autores; mire cmo viven muchos de
-ellos, y sabr mejor qu atenerse.
-
-Y no es que pequen de ahorradores ni de avarientos. Si el pblico
-supiera los apuros que pasan veces, por muy poco dinero, muchos de
-esos que cobran tanto!
-
-No hay duda que sobre el dinero del teatro pesa alguna maldicin, sin
-duda por ser el teatro cosa diablica. Lo cierto es que no hay dinero
-que menos luzca. Ni renta que en menos tiempo consuma el capital.
-
-Todo autor pudiera decir, como la actriz francesa Mme. Dorval, ante los
-aplausos del pblico: Bien pueden aplaudirme; les doy mi vida.
-
-En fin, si ser teatral el dinero del teatro, que estoy seguro de que,
-al leer las cantidades cobradas, los primeros sorprendidos habrn
-sido los mismos autores. Pero es posible que yo haya cobrado todo ese
-dinero?--pensarn algunos.
-
-Y no hay duda; las cifras no mienten, todo eso es verdad. La de autor
-dramtico debe ser profesin envidiable. Ojal pudiera cederse
-traspasarse como un comercio establecimiento cualquiera con todos sus
-enseres! Y ojal pudiera anunciarse la cesin el traspaso como en
-Francia: _Aprs fortune faite!_
-
- * * * * *
-
-Entre dos amigos:
-
---Pero chico! Ests comprando ostras? Quieres suicidarte?
-
---No. Yo no soy aprensivo. Adems, tengo convidada la familia de mi
-mujer.
-
-
-
-
-IV
-
-
-Como anticipo al centenario de Shakespeare, y ya nos contentaramos
-para suma total con un anticipo como ese en nuestro centenario de
-Cervantes, durante el prximo Mayo ha de inaugurarse en Londres una
-curiosa reconstitucin de dicha capital en tiempos de Shakespeare, con
-sus tortuosas callejas, sus casas de madera. Habr suntuosas fiestas,
-en que tomarn parte ms de tres mil personas de la mejor sociedad,
-vestidas usanza de la poca en la severa pero fastuosa corte de la
-reina Isabel, la vestal de Occidente. Habr torneos y pasos de armas,
-con histricas armaduras en caballeros y palafrenes.
-
-En el teatro del Globo, copia exacta del que fu dirigido por
-Shakespeare en unin de Burlage, sern representadas obras de
-Shakespeare, de Marlowe, de Ben-Johnson, de Beaumont y Fletcher y de
-otros gloriosos autores contemporneos del que logr oscurecer la
-gloria de todos.
-
-Una _kermesse_ revivir costumbres populares, las canciones y danzas de
-la poca, pavanas y gallardas.
-
-En la sala de los festines podr asistirse una comida de ceremonia de
-la reina Isabel, rodeada de sus adoradores y de sus cortesanos.
-
-Habr conciertos de msica del siglo XVI y mascaradas la italiana,
-tan del gusto de aquella corte, rara mezcla de rudeza y refinamiento,
-de energa y de corrupcin.
-
-No faltar el recuerdo triste para nosotros; la reproduccin del
-_Revenge_, el barco que mandaba lord Ricardo Granville en el combate
-contra nuestra Armada Invencible; el mismo, tambin, en que nuestro
-mortal enemigo el Drake di por primera vez la vuelta al mundo.
-
-Tan magnfico espectculo ha sido organizado por una empresa particular
-y ser modo de heraldo anunciador de las grandiosas fiestas que
-dispone Inglaterra para el ao diez y seis.
-
-Lo mismito que aqu, no es verdad, amigo Cvia? Aqu ya hemos
-convertido la conmemoracin de Cervantes en algo religioso, en declarar
-dogma catlico y conservador la Invencin del escondido retrato;
-Invencin no menos gloriosa que la de la Santa Cruz por Santa Elena.
-
-Ahora van enviarse fotografas y foto-grabados del retrato por esos
-mundos. Quiera Dios que no vuelva maltrecho y vapuleado, como Don
-Quijote de sus aventuras y andanzas!
-
- * * * * *
-
-En nuestro espritu nada se pierde ni se destruye, aunque mucho se
-oculte. De continuo allegamos experiencia y conocimiento, y por
-una serie de superposiciones, juzgamos tal vez terreno de solidez
-fundamental lo que slo es arena de aluvin movediza. Cuando creemos
-ms perdida alguna primera cualidad de nuestro espritu, una emocin,
-un recuerdo, una sacudida cualquiera, arrastra todo lo superpuesto y
-reaparece en nosotros lo que ms enterrado pareca.
-
-Slo as se comprende cmo sobre una balumba de ciencias filosficas y
-naturales surje y se alza de pronto un libro diminuto: el Catecismo.
-
-Slo as se explica cmo despus de haber ledo Mterlink y Ibsen,
-nos interesamos en el teatro con pueril inters, con emocin plebeya,
-por el melodrama de burdas complicaciones. Cmo, despus de haber ledo
- Flaubert y D'Annunzio, nos divierte el folletn policaco el
-cuento de nios.
-
-Por eso hay espectculos y libros y cuentos que durarn cuanto dure la
-Humanidad. Y no porque al renovarse las generaciones cada generacin
-celebre las novedades, sino porque, como en la Humanidad, con ser
-tan vieja, siempre habr nios y juventud, en el hombre, por muchos
-aos y mucha experiencia y muchos desengaos que pesen sobre su vida,
-siempre existirn el joven y el nio, prontos mostrarse apenas una
-emocin de su mocedad de su infancia los solicite. Como la tierra
-madre, el corazn del hombre se abre en grietas, simas, para decirnos,
-una, la historia, de sus edades geolgicas; el otro, la de sus edades
-espirituales.
-
-He aqu por qu unos cuantos hombres maduros y muchos viejos estbamos
-encantados una de estas noches con los juegos de prestidigitacin y de
-ilusionismo del caballero Watry.
-
-Este es un espectculo en que se ha progresado muy poco. Quiz en eso
-est su mayor encanto. Las innovaciones le perjudican. Preferimos los
-modernos aparatos de electricidad, combinaciones de espejos y cmaras
-oscuras, las antiguas suertes de baraja y de escamoteos; las que dieron
-inmortal prestigio Roberto Houdin, Benita Anguinet, Herman, al
-conde Patricio y dems clebres figuras de un arte siempre antiguo
-y siempre nuevo, como todo lo que tiene races profundas en lo ms
-profundo de la Humanidad.
-
-No es este todo el secreto del Arte? Hay novedad que valga tanto como
-acertar con una de vejeces que nunca envejecen; el cuento de ilusin
-que al nio maravilla por ser nio y al hombre le ilusiona porque se
-cree nio al recordarlo?
-
-
-
-
-V
-
-
-Bien dice el refrn: No hay peor cua que la de la misma madera.
-Cuando entre los pintores hay ms literatos, deciden los pintores
-recusar el juicio de los literatos.
-
-Para la prxima Exposicin de Bellas Artes desean los pintores que
-nadie, ajeno la pintura, intervenga en la admisin de cuadros. Grave
-pecado de ingratitud me parece. Qu sera de la mayor parte de los
-pintores modernos si los literatos no se encargaran de comentar y de
-explicar sus cuadros al pblico?
-
-Sin los literatos, hubiera logrado imponerse el impresionismo francs?
-Qu hubiera sido sin Ruskin de los hermanos prerrafaelistas de
-Inglaterra? Y de cuntos pintores modernos no puede decirse lo que el
-conde Tolstoi deca de Ibsen: Ibsen es feliz; l escribe lo que le
-parece, sin saber lo que escribe, y despus los crticos se encargan
-de explicrselo. Ah! Si algunos de nuestros pintores modernos
-tuvieran que entendrselas directamente y cara cara con el pblico! Y
-tambin muchos de los antiguos.
-
-Uno de los experimentos ms interesantes es el de acompaar en su
-visita al Museo una persona que no est tocada de literatura,
- un espritu virgen y sincero. Yo les aseguro ustedes que las
-convicciones ms firmes se tambalean. Ven tan claro y tan limpio estos
-ojos vulgares! No veramos nosotros como ellos, si slo percibiramos
-la objetividad de la belleza en los cuadros, en vez de ir saturados
-de subjetivismos de escritores y crticos? Cuntas obras de arte no
-deben su gloria su propia hermosura, sino la hermosa pgina que
-inspiraron! Cuando contemplamos la Venus de Milo, es la Venus de Milo
-la que nos admira, tantas famosas pginas literarias escritas en su
-honor?
-
-La cultura es la buena educacin del entendimiento, mas por lo mismo
-que es buena educacin, no puede ser siempre sinceridad.
-
-Hay buenas formas, indispensables para frecuentar el mundo artstico,
-como para andar en sociedad. Si dijramos siempre lo que pensamos y lo
-que sentimos!
-
-Pero, como dice en la comedia de Pailleron _Le monde o l'on s'ennuie_,
-en castellano, _Las tres jaquecas_, el subprefecto republicano la
-duquesa monrquica, que le propone hablar mal del Gobierno: Ah,
-duquesa, yo no puedo hablar mal, soy empleado; pero la oir usted con
-mucho gusto. Cuando no nos atrevemos ser sinceros ni con nosotros
-mismos, cmo agradecemos y cunto celebramos que alguien se atreva
-serlo!
-
-Por esto, los reyes y los grandes seores, obligados fingimientos de
-cortesa, gustaban de traer su lado bufones y chocarreros, que, con
-achaque de burlas, dijeran las verdades. Por esta misma razn, todava,
-en muchas casas aristocrticas gustan de convidar unas cuantas
-personas mal educadas, que puedan, de cuando en cuando, soltar cuatro
-frescas los dems invitados, con gran susto, aparente, de los seores
-de la casa; en realidad, con gran regocijo, porque son las cuatro
-frescas que ellos soltaran con mucho gusto, si la buena educacin no
-se lo estorbara.
-
-Y hay que convenir en que si la sinceridad y la mala educacin todas
-horas seran intolerables, son muy convenientes alguna vez, como
-ventiladores. Sin ellos no se podra respirar en algunos momentos. Tan
-cargada de mentiras y de convencionalismos est la atmsfera social!
-
-Hay salidas de tono, dgase coces, inapreciables para determinar una
-corriente de aire puro.
-
-Ahora, que las personas de buen talante ni les gusta acocear ni
-ser acoceadas. Por eso suelen acompaarse de quien sepa hacerlo con
-oportunidad.
-
-Un empresario de mucho entendimiento deca que todo empresario
-necesitaba tener dos representantes: uno, honrado, para entenderse con
-l, y otro, pillo, para entenderse con el pblico. Del mismo modo,
-es muy conveniente en la vida tener dos amigos de confianza: uno,
-bien educado, para tratar con l; otro, mal educado, para que trate
- los dems amigos. Y si fuera posible reunir en uno solo al que
-supiera decirnos las mentiras agradables nosotros y las verdades
-desagradables los dems!
-
-Pero esta suerte es patrimonio de los grandes personajes polticos. Por
-lo regular, cuando se tiene un amigo mal educado, somos sus primeras
-vctimas. Pero, en fin, en gracia de que puede molestar todo el
-mundo, le perdonamos gustosos que nos moleste.
-
- * * * * *
-
-La huelga carbonera de Inglaterra, de inters mundial, como ahora se
-dice, nos preocupa muy poco. La actitud de Francia en la cuestin de
-Marruecos, de inters tan nacional, nos preocupa lo mismo; menos, es
-imposible.
-
-Los temas de conversacin preferentes son: la crisis probable, el
-nuevo arrendamiento de la Plaza de Toros, la opereta vienesa, las tres
-peticiones en la Iglesia de Jess, la chismografa de sociedad y de
-bastidores... Amenidades todo: como en los pueblos felices y en las
-casas en donde hay que comer.
-
-Y bien mirado, no es admirable esta despreocupacin nuestra? Los
-destinos futuros de la Humanidad son tan inciertos! Todo el podero,
-toda la riqueza del Imperio britnico merced de una huelga proletaria!
-
-Oh! El brazo de reyes, emperadores, hombres de guerra y hombres de
-Estado, ese brazo extendido, que parece en nuestras estatuas imperioso,
-dominador!
-
-Ya son los brazos cruzados del obrero, del trabajador, del miserable,
-los que rigen, gobiernan y mandan en el mundo.
-
-Ante esta pasiva accin, qu puede otra accin? Qu puede el
-pensamiento? Los brbaros no necesitan esta vez ni avanzar sobre el
-Imperio; les basta con cruzarse de brazos, y el Imperio caer por s
-solo.
-
-Mientras el mundo viva preocupado por esta amenaza, y hasta realizarse,
-nosotros, que ni aun entonces nos preocuparemos gran cosa, podemos
-ser el rincn apetecible del mundo, que sirva como de Sanatorio los
-pensadores europeos que se hayan vuelto locos de tanto preocuparse por
-lo que nosotros nos tendr sin cuidado.
-
-
-
-
-VI
-
-
-No hay que echar mala parte nuestra ingratitud con los grandes
-hombres. Se ha dicho que la ingratitud es la independencia del corazn.
-Entre nosotros no es sino la independencia del cerebro. Nuestra
-ingratitud slo es olvido, y somos olvidadizos por pereza.
-
-Como la soberana nacional en unos cuantos polticos de profesin,
-delegamos gustosos la facultad de discurrir, con tal de molestarnos lo
-menos posible.
-
-Cuando admiramos cuando dejamos de admirar, no hay que tomar en
-serio nuestro entusiasmo nuestro desvo. Nada es conviccin, todo es
-comodidad.
-
-As, no hay gloria duradera entre nosotros. Y no por combatida, por
-ignorada. La crtica, aunque fuera para negar, ya sera conocimiento,
-pero ya sera molestia. Es mejor suprimir.
-
-La fama de todo gran escritor, por glorioso que sea, padece un
-eclipse peligroso: cuando extirpada la generacin de sus admiradores
-contemporneos, se suceden otras nuevas generaciones, solicitadas por
-nuevos nombres y nuevas glorias; cuando la obra es vieja y an no es
-antigua; cuando ya no es actualidad y an no es historia; cuando ya no
-creemos en el Revilla que la celebr en su tiempo y an no lleg para
-ella el Menndez y Pelayo que haya de consagrarla nuestra admiracin
-definitiva.
-
-La gloria de Campoamor ha podido tener este eclipse. Los jvenes
-dejaron de admirarle porque era el mejor pretexto para no leerle. Lo
-mismo ha sido con Vctor Hugo, con Lamartine, con otros muchos.
-
-Apenaba la escasez de estudios biogrficos y crticos de Campoamor
-y de sus obras. Entristece que el poeta de las mujeres no tenga una
-edicin de sus obras, elegante, artstica, digna de ser ofrecida una
-mujer como regalo. Las mujeres ingratas! dejaron morir al poeta sin
-ofrecerle el homenaje de su admiracin y de su cario.
-
-Ahora, patrocinada por leales amigos, se abre una suscripcin para
-erigir un monumento al poeta. Las hijas de aquellas madres que am
-tanto, como l deca, se acordarn del poeta? Me besan hoy como se
-besa un santo; exclamaba con ternura de abuelo, en el noble ocaso de
-su vida.
-
-Las jvenes de ahora no besan los poetas ni los tienen por santos,
-y los santos tampoco los besan, se los comen. Como no ande en ello
-batuta eclesistica, poco puede esperarse de las damas aristocrticas y
-de las jvenes distinguidas.
-
-De este modo, como deca Hamlet, bien puede asegurarse que la memoria
-del ms ilustre hombre vivir cuatro das, y eso si fu fundador de
-iglesias, que si no, podr decirse como del caballito de palo se canta:
-
- Ya muri el caballito de palo,
- y ya le olvidaron as que muri!
-
-Sera muy triste que slo contribuyeran los hombres al monumento que ha
-de perpetuar las glorias del poeta de las mujeres, del que poetiz el
-dolor en femenino con nombre de dolora.
-
-Andrs Gonzlez Blanco ha redimido culpas de la juventud literaria
-de nuestros das con un magistral estudio sobre Campoamor; libro de
-crtica seria, sin impresionismos, sin nerviosidades; un estudio todo
-serenidad, como corresponde uno de los pocos poetas espaoles del
-siglo XIX, que ha de hallar, por lo menos cada veinte aos, un crtico
-de entendimiento que lea sus obras y sepa imponerlas la admiracin de
-los que no leen.
-
-En Espaa, este pblico que no lee nunca es el que ms sostiene el
-esplendor de las glorias literarias; como la multitud que nunca piensa,
-el esplendor de las religiones.
-
- * * * * *
-
-Los deportistas de nuestra Sierra del Guadarrama se oponen la
-construccin de un Sanatorio para tuberculosos.
-
-El deportista ha ledo Nietzche; el deportista no tiene compasin.
-Como aquel hombre fro, del que habla Wordsworth en una poesa, capaz
-de estudiar botnica sobre la sepultura de su madre, el deportista
-considera el mundo como un inmenso campo de recreo. Si su aficin
-es el automvil, quisiera que el mundo fuera una inmensa carretera
-asfaltada y que hasta los crneos de los transeuntes fueran de asfalto
-para deslizarse con suavidad sobre ellos.
-
-Sobre la Sierra han puesto sus grandes patines dominadores. Bien est
-que se expongan por gusto romperse la cabeza en un ejercicio tan
-saludable y tan til en Espaa; pero exponerse, por sensibleras
-impropias de hombres fuertes, contagiarse de tuberculosis! Una cosa
-es tener valor ante un riesgo seguro, y otra ante un riesgo imaginario.
-S sabe uno cmo puede matarse, pero cmo puede morir!
-
-En este caso, los higienistas se ven combatidos con sus propias armas.
-Se ha exagerado tanto el peligro de los contagios! Ya es casi herosmo
-acercarse un enfermo.
-
-Lo que debieron considerar esos intratables deportistas opuestos la
-construccin del Sanatorio en el Guadarrama es que, ms vale prevenir
-y curar los tuberculosos en un Sanatorio apropiado, que no vivir de
-continuo entre ellos sin medios de evitar el contagio. Es el nombre
-lo que asusta? Pues si en el edificio de la Sierra puede escribirse:
-Sanatorio, por todo Madrid puede escribirse: Foco. Vase lo que es
-preferible y dnde es mayor el peligro.
-
-
-
-
-VII
-
-
-Es la Academia Espaola institucin tan aristocrtica y conservadora,
-que tiene gala no dejarse guiar en sus acuerdos y en sus
-determinaciones por nada que trascienda dictado de la opinin pblica
-y democrtica. Por esto, tal vez sea contraproducente el movimiento
-general de la opinin favor de la candidatura de la condesa de Pardo
-Bazn para ocupar uno de los sillones acadmicos vacantes.
-
-Aunque tanto blasonan de su mayora, cuando les conviene, es axioma
-de nuestras clases conservadoras que la mayora no tiene razn nunca.
-Pero es, claro est, cuando se trata de la otra mayora. En Espaa,
-tratndose de literatura, la mayora, por desgracia, es una mayora
-relativa, que solo puede considerarse mayora como D. Hermgenes
-consideraba numerosos los tres ejemplares vendidos de _El cerco de
-Viena_, con relacin uno. La opinin general se interesa tan poco
-por estos asuntos! Tener cinco mil lectores en Espaa, ya es ser un
-escritor popular. Como nuestro poeta ms popular hemos celebrado
-siempre Zorrilla, y, aparte _Don Juan Tenorio_, cuntos de los que
-conocen la obra ignoran el nombre de su autor! De sus restantes obras,
-qu razn puede dar el pueblo, lo que se llama el pueblo?
-
-La Academia Espaola debiera, pues, atender de vez en cuando
-indicaciones de la opinin, sin temor verse atropellada por el vulgo
-y mucho menos por el populacho. Los que se preocupan en Espaa por la
-literatura, aun los ms vulgares, ya constituyen una aristocracia.
-
-En el caso de la condesa de Pardo Bazn no podr atribuirse la demanda
- espritu sectario de ninguna clase. La condesa de Pardo Bazn ha
-sido siempre una gran seora de las Letras, y ya que tan mal parece
-nuestras clases conservadoras el escritor metido en poltica--cuando
-esta poltica no es la suya, por supuesto, pues los suyos bien les
-celebran el civismo y la literatura,--no se dir en esta ocasin que
-la poltica y el sectarismo y las pcaras ideas desnaturalizan el puro
-desinters artstico de lo solicitado.
-
-Qu puede oponerse la concesin? Fundar la negativa en el sexo de
-la ilustre escritora sera notoria injusticia, y ni siquiera puede
-alegarse como tradicin. Justamente las primeras Academias de Espaa,
-aquellas Academias de poesa, famosas en lo antiguo, eran presididas y
-congregadas por mujeres y las ms nobles y discretas damas concurran
-ellas. Los Juegos Florales, las Cortes de Amor, origen de las modernas
-Academias, por la mujer tuvieron vida y espritu.
-
-Por lo mismo que las Academias son instituciones aristocrticas,
-conservadoras, y est bien que as sea y esa es toda su razn de ser,
-yo creo que nada puede aristocratizarlas tanto como el ingreso de las
-mujeres distinguidas.
-
-Sin negar ni desconocer el mrito de algunos escritores, indicados
-cada vacante por la opinin pblica, no dejo de conocer que su sitio
-no est en la Academia; desentonan. La Academia no debe atender slo
-al mrito literario. No es en crculo tan selecto como una Academia,
-es en cualquier reunin de caf, y hay escritores de gran talento
-y de grandes merecimientos quienes no se les puede tolerar de
-contertulios...
-
-Por eso est muy justificada la resistencia de la Academia Espaola
-ciertos nombramientos.
-
-Ahora, tratndose de la condesa de Pardo Bazn, ninguna oposicin lo
-estara.
-
-Se teme que, una vez abierta la puerta las mujeres, no habra
-marisabidilla ni literata de las perniciosas que no se creyera con el
-mismo derecho ser acadmica? Esta objecin lo mismo reza con los
-hombres. Pues s que hay entre los escritores varones alguno que no se
-crea academizable!
-
-Nos quejamos todas horas de la inferior cultura y capacidad de la
-mujer, y cuando alguna mujer sobresale entre todas, la negamos el
-debido premio sus merecimientos pretexto de que es mujer.
-
-Hay, adems, una razn patritica para que la condesa de Pardo Bazn
-sea nombrada acadmica. Muy pronto ha de ir la Repblica Argentina,
-quizs otras Repblicas americanas. Son pueblos progresivos, donde
-la mujer es el alma de la cultura, donde se tiene muy triste idea de
-nuestro atraso y de nuestro espritu tradicionalista. Conviene, ya
-que una infanta de Espaa fu nuestra embajadora poltica con todos
-los honores, que nuestra embajadora literaria vaya rodeada de todos
-los prestigios y pueda dar testimonio, no slo de lo que puedan valer
-las mujeres entre nosotros, de esto se basta la ilustre escritora
-para responder, sino de algo que significa ms para nosotros: de cmo
-sabemos honrarlas y enaltecerlas. Cuando al saber y al talento se le
-regatean satisfacciones en su patria, por donde va, ms que grandezas,
-va atestiguando mezquindades.
-
- * * * * *
-
-Se anuncia el estreno de una refundicin, reduccin, adaptacin, como
-quiera llamarse, de _El barbero de Sevilla_, de Rossini, con destino
-los teatros de zarzuela espaola y de gnero chico.
-
-Hay quien clama contra esto, que le parece atentado y profanacin
-contra la pera de Rossini.
-
-No lo creo as. Si las obras musicales fueran profanadas en cuanto no
-se presentan en toda su integridad y en su marco adecuado, profanadas
-estn todos los das en interpretaciones detestables, en ejecuciones
-parciales, en sextetos, pianos, discos fonogrficos, etc.
-
-Popularizar y vulgarizar estas obras en condiciones decorosas me parece
-obra muy laudable. Sobre que el inters del refundidor y el de los
-artistas que han de interpretar estas refundiciones, han de tener en
-cuenta con quin y hasta dnde pueden atreverse. Seguramente, nadie
-se le ocurrir reducir _El ocaso de los dioses ni La Walkiria_.
-
-Pero la msica ligera y alegre de _El barbero_, por qu no ha de oirse
-en nuestros teatros de zarzuela? En Romea omos la Quinta sinfona,
-de Beethoven, entre las danzas de la Trtola de Valencia.
-
-El teatro Real es teatro caro. Hay muchos que no pueden ir la
-montaa; hay que llevarlos la montaa--_El barbero_ no son los
-Andes--aunque sea en pedacitos.
-
-Cranlo esos crticos celosos del respeto debido una obra. No es tan
-grave falta descender una pera al gnero chico como elevar el gnero
-chico categora de pera.
-
-
-
-
-VIII
-
-
-La obra literaria, el Arte moderno en general, aun en lo ms serio y
-meditado, adolecen de inconsistencia, con aire de improvisacin, de
-algo ligero y provisional.
-
-En cada poca hay un gnero literario dominante que, por decirlo as,
-da el tono toda la literatura de una poca. Hay un perodo literario
-pico, hay otro dramtico, los hay lricos y los hay novelescos.
-
-En la poca actual el gnero dominante, el que da el tono toda
-la produccin artstica, es el gnero periodstico. La literatura
-periodstica domina sobre todo el Arte moderno.
-
-El poeta lrico, el autor dramtico, el novelista, el orador sagrado,
-el historiador, pintores y escultores; todos ellos son periodistas
-en sus poesas, en sus dramas y comedias, en sus novelas, en sus
-sermones, en sus historias, en sus cuadros y en sus estatuas.
-
-La actualidad periodstica con alas de mariposa; polvillo de sus alas,
-tinta fresca y pegajosa de imprenta, es la musa del Arte moderno.
-
-Por eso cuando los mismos edificios, slidas obras de arquitectura,
-los monumentos escultricos de mrmol de bronce nos parecen hojas de
-volandera actualidad, ms nos sorprende hallar la obra de serenidad y
-de reposo en la obra periodstica juntamente.
-
-Tal es el libro de _Azorn_ Lecturas de Espaa, formado con artculos
-de peridico que tuvieron su da de actualidad y entran ahora, por
-derecho propio, en la eterna actualidad de las obras maestras.
-
-Cuando tantos libros grandes ofrecidos la inmortalidad por sus
-autores, desdeosos del juicio y del aplauso de sus contemporneos,
-pasaron como pasa el artculo de peridico, este libro de artculos
-de peridico slo ahora parece en su verdadera forma, con su prosa
-robusta, sano equilibrio de msculos y nervios, sus juicios certeros,
-su noble continente de hidalgo castellano.
-
-Para m, tan propenso nerviosismos y destemplanzas, nada tan
-admirable como esta prosa de _Azorn_, tan distinta de casi toda
-nuestra moderna prosa. Entre tanto asomo de chillones colorines, es la
-prosa de _Azorn_ como un buen grabado en acero, como un aguafuerte,
-donde claros y obscuros dan la exacta equivalencia de todos los colores
-y de todos los tonos.
-
-Tiene este libro, adems, para los que siempre hemos admirado
-_Azorn_, aunque alguna vez haya irritado nuestra sensibilidad, la
-ventaja, sobre otros libros suyos, de que nada, al leerle, en nuestro
-sentimiento protesta contra nuestra admiracin.
-
-_Azorn_, como no poda ser menos, parece curado de su maurismo
-agudo. Ya no cree, como creen los conservadores, que el mundo es slo
-un medio para que don Antonio Maura y don Juan de la Cierva gobiernen
-en Espaa.
-
-_Azorn_ es demasiado inteligente, demasiado artista para limitar su
-ideal los ideales de ninguno de nuestros partidos polticos. Su
-apasionada ceguedad conservadora fu... natural reaccin de protesta
-contra los liberales.
-
-Nuestros partidos liberales se dan tal arte que, en Espaa, parece
-incompatible el ser liberal y el ser inteligente. Los conservadores
-tienen de bueno el no ser liberales; pero el no ser algo es ser muy
-poca cosa. Como la nica ventaja que tiene un partido espaol sobre
-otro es no ser el otro, lo mejor es echar por la calle de en medio,
-aunque se exponga uno que le miren de mala manera los de una acera
-y los de la otra, y ms si ven que uno va por su camino sin hacerles
-maldito el caso.
-
-Se quejan los polticos del desvo de los escritores, de los artistas.
-Pero estiman en algo los polticos los escritores, los artistas?
-Lo que ellos estiman en el escritor no es la inteligencia, es la
-sumisin de la inteligencia.
-
-Los polticos, como las mujeres, no se contentan con dominar en el
-corazn si no dominan en la cabeza. No se contentan con que los
-perdonemos sus faltas por cario, quieren que no las conozcamos por
-ignorancia. Los polticos y las mujeres perciben claramente, aunque la
-envolvamos en palabras de afecto, la mirada de inteligencia que parece
-decirles: Aunque te quiero... te conozco; m no me engaas.
-
-Las mujeres y los polticos odian todo el que no pueden engaar.
-
-Por eso los hombres inteligentes no son nunca afortunados en amor ni en
-poltica.
-
-
-
-
-IX
-
-
-En la historia del teatro espaol, durante la segunda mitad del siglo
-XIX, es de gran importancia el estudio de los actores italianos que han
-pasado por nuestros escenarios y de su influencia sobre nuestro arte
-dramtico y nuestro arte escnico.
-
-Los actores italianos han sido siempre los que mejor han realizado el
-ideal de la representacin escnica: verdad en la poesa y poesa en la
-verdad.
-
-Este era el arte de sus grandes trgicos: la Ristori, Salvini, Rossi.
-Este es el arte de sus modernos comediantes.
-
-Lo extrao es que, tierra de admirables actores, no lo haya sido de
-grandes autores. Italia no ha tenido un Shakespeare, un Caldern, ni
-siquiera un Molire. Sus actores, ms que del teatro patrio, han sido
-por todo el mundo mensajeros y vulgarizadores del teatro de Shakespeare
-y del teatro francs.
-
-La Ristori apenas representaba obras italianas: _Medea_, _Fedra_,
-_Mara Estuardo_, _Macbeth_ eran las obras de su repertorio. Alguna
-tragedia de Alfieri, como _Mirra_, y la _Francesca de Rimini_, de
-Silvio Pellico, eran las nicas obras italianas de su repertorio.
-
-Salvini y Rossi eran los intrpretes de Shakespeare.
-
-Virginia Marini, con su excelente compaa, la mejor compaa italiana
-que hemos visto en Madrid, en la que figuraban segundas actrices que
-luego fueron eminentes y primersimas, como la Vitaliani, la Reiter y
-la Belli-Blanes, y actores como Ceresa, Cola, Vitaliani y Zoppetti,
-nos di conocer el repertorio, antes modernsimo, de Sardou y Dumas,
-hijo: _Dora_, _Fernanda_, _Rabags_, _Demi-monde_, _Monsieur Alphonse_,
-_La princesa Jorge_, etc.
-
-Estas obras parecan la ltima palabra del realismo en el teatro. La
-falsedad esencial se ocultaba bajo la minuciosidad de los detalles y
-el verismo de la presentacin escnica. Los rboles no dejaban ver el
-bosque.
-
-Despus de Virginia Marini fueron la Pa Marchi, Novelli; despus la
-Mariani, Zacconi, la Vitaliani, Tina di Lorenzo, y entre ellos Emmanuel
-con la Glech, primero, despus con la Reiter, y, sobre todos, la Duse
-incomparable: la divina y la humana, dolorosa del Arte, cuerpo de nube
-fulgurada por intensa luz espiritual, resplandeciente en relmpagos de
-pasin ensombrecida de tristezas profundas como la noche sobre el mar.
-
-Todos estos actores han infludo con su arte sobre nuestros actores,
-sobre nuestros autores y sobre nuestro pblico. Han sido educadores
-de nuestro gusto y vulgarizadores del teatro extranjero. Gracias
-ellos, nuestro pblico sabe que hay algo mejor, algo lo mismo, y mucho,
-tambin, peor que lo nuestro.
-
-Hoy su influencia no es tan notoria, las novedades teatrales que pueden
-ofrecernos son pocas, y el inters por asistir sus representaciones
-se limita al aprecio del mrito personal de los actores.
-
-Lyda Borelli es la actriz italiana de este ao. Llega la ltima, sin
-novedades llamativas en su repertorio, y lucha con desventaja en el
-terreno ocasionado de las comparaciones. Pero su figura, su arte, son
-tan personales, es tan _ella_, que la comparacin ms inevitable se
-desvirta. Lyda Borelli es la ltima... como el ltimo amor, que nos
-parece el primero.
-
-En esa melo-comedia de _Zaz_, que es _La dama de las camelias_ lo
-que la Repblica francesa es al Imperio, en lo social y poltico, y lo
-que Zola es Vctor Hugo, en imperios y repblicas literarias, Lyda
-Borelli consigue, con ser obra de tantos recuerdos, que no recordemos
-ninguna otra actriz; y esto, sin preocuparse de no recordar ninguna,
-sin rebuscar nuevos efectos ni caer en extravagantes originalidades. La
-mayor originalidad de Lyda Borelli es sa: que no pretende ser original.
-
-Y, por eso mismo, lo es, del nico modo que se puede ser original en
-Arte: por sentimiento propio, ntimo.
-
-Lyda Borelli, sobre todas las excelencias de su arte, posee la
-_gracia_; la gracia, en el sentido artstico de la palabra, ms cerca
-del teolgico que del vulgar significado. Es la gracia, ese don de
-esclarecerlo todo, de ver alegra hasta en la tristeza; en una armona
-de la inteligencia y del sentimiento, que siempre es claridad.
-
-Esa gracia que es todo el arte griego y pone la divina alegra de
-comprender sobre el humano dolor de sentir; como la serenidad del
-mrmol, en la escultura, ennoblece el dolor inquietante de la carne.
-
-El arte de Lyda Borelli culmina en _Salom_, de Oscar Wilde.
-
-Ella consigue lo que no pudo conseguir el desdichado poeta ingls en su
-obra ni en su vida: con nervios modernos, actitudes esculturales.
-
-
-
-
-X
-
-
-La Exposicin Beruete, con fervorosa atencin ordenada por el cario
-filial y el noble afecto de un insigne artista, Sorolla, quizs haya
-sido una revelacin para lo que hemos convenido en llamar el gran
-pblico.
-
-Aqu, donde el Arte slo es cultivado por los pobretes, nadie suele
-tomar en serio las aficiones artsticas de un gran seor que para nada
-necesita del Arte. El ttulo de buen aficionado es el ms alto que
-puede aspirar.
-
-Que don Aureliano Beruete era un admirable paisajista han de
-reconocerlo ahora todos al visitar la Exposicin de sus obras, y esta
-hora de justicia quiz sea para muchos de remordimiento.
-
-Con ser un gran lrico del paisaje, como lo es todo gran artista,
-era Beruete, como todos los grandes lricos, un espritu abierto y
-receptivo que en todo se transformaba, en vez de transformarlo todo
-la propia comodidad de una manera y de una tcnica, como tantos falsos
-lricos del Arte. Conviene no confundir el carcter con la tozudez, y,
-en el artista, la personalidad con el amaneramiento.
-
-Ha de ser el artista, como la luz del sol, ms admirada en cuanto
-alumbra al esparcirse que en el sol mismo. Y el sol es un gran lrico!
-
-Toledo, Guadarrama, Avila, Suiza, nada perdieron de su objetividad, con
-ser tan diversa, porque todo fu contemplado sin la preocupacin del
-procedimiento. No era el paisaje el que se acomodaba la tcnica; era
-la tcnica la que se acomodaba al paisaje.
-
-No es siempre lo que ms se admira lo que ms enamora. Para mis
-simpatas hay, entre todos, un cuadro; una vista de Madrid, castiza
-como un sainete de Ricardo de la Vega: entre solares y tapias de
-ladrillo rojo, desmontes areniscos, unas pobres casuchas bajas, y,
-sobre ellas, una de esas casas madrileas, tejado color de puchero,
-balcones de colorines, la fachada con sucio revoque amarillento, y el
-sol de Madrid alegrndolo todo; el sol, que rosea y dora los sucios
-revoques descoloridos como si fueran mrmoles y jaspes de palacios
-seoriales.
-
-Es preciso ser muy madrileo para hallar poesa en estas cosas. Es
-preciso ser muy artista para saber decir los dems: Aqu hay poesa.
-
- * * * * *
-
-Los pases meridionales, tan calumniados por las personas serias,
-ejercen una gran atraccin sobre los artistas y los escritores del
-Norte. Italia, Espaa, su Arte, su Historia, son de continuo estudiados
-por ingleses, alemanes, rusos y escandinavos.
-
-Ahora es el dinamarqus Joerguensen, enamorado de San Francisco de
-Ass, peregrino fervoroso por los lugares que en su vida recorri aquel
-caballero andante de Cristo, vestido el sayal de la fuerte humildad por
-toda armadura.
-
-Es el sueco Bratli, estudioso investigador de la vida y la obra de
-Felipe II, con imparcialidad desacostumbrada en autores extranjeros,
-y aun nacionales, al tratarse de rey tan desgraciado con los
-historiadores como con los novelistas y autores dramticos.
-
-De estos ltimos, el que le ha presentado con menos sombros colores ha
-sido el ms cercano sus das, el espaol Enciso, en su comedia _El
-prncipe Don Carlos_.
-
-El escritor sueco, en su monografa, pretende, y no en vano, esclarecer
-la sombra figura del monarca espaol, tan mal estudiada y comprendida
-por sus apologistas como por sus detractores.
-
-Se considere la Historia como Ciencia como Arte, slo cabe poner en
-ella el calor de una pasin, la pasin por la verdad.
-
-La obra de Bratli debe ser agradecida por los espaoles. Nuestra
-Historia corre por el mundo en libros extranjeros y en libros casi
-siempre inspirados por odios y antipatas. Dirase, al leerlos, que
-slo en Espaa hubo Inquisicin; que slo en Espaa hubo persecuciones
-religiosas, cuando fu, en realidad, donde hubo menos; que slo Espaa
-conquist y coloniz cruelmente, y que slo la Ciencia y las Artes
-espaolas padecieron bajo la presin de la Iglesia y del Poder real. Y
-no es lo malo que los extranjeros hayan contado as nuestra Historia;
-lo peor es que nosotros la hemos aprendido tambin en sus libros, sin
-tomarnos el trabajo de aprender las Historias de otras naciones, para
-comprender cmo, calumniados y todo, la nuestra no desmerece nada.
-
-Felipe II era el soberano ms noble, ms culto y ms humano de su
-tiempo. Su mayor defecto fu el que tan donosamente le seal don Juan
-Valera: el de ser un tanto _engorroso_. Y esto fu lo que alabaron en
-l de prudencia.
-
- * * * * *
-
-El alcalde de Madrid se ha credo en el caso de amonestar al
-concesionario del teatro Espaol, el sabio doctor Madrazo, por la
-baratura del precio en las localidades.
-
-Yo creo que el Ayuntamiento debiera agradecer el desinters del seor
-Madrazo y congratularse de que un teatro municipal sea, por fin, un
-teatro popular, por sus precios, al alcance de las clases menos
-acomodadas.
-
-No es deber del Ayuntamiento procurar por todos los medios el
-abaratamiento de las subsistencias? Quieren que el teatro espaol sea
-un teatro aristocrtico? Entonces debieron empezar por no concedrselo
-al doctor Madrazo, tan conocido por sus ideas democrticas y
-republicanas.
-
-Entonces, si un millonario generoso se ofreciera como empresario del
-teatro Espaol para obsequiar al pblico con funciones gratuitas, no
-se le concedera el teatro?
-
-Adems, cree el Ayuntamiento que es el precio de las localidades lo
-que da quita al teatro el decoro debido sus prestigios?
-
-No es al precio, sino la calidad del espectculo lo que debiera
-atender el Ayuntamiento.
-
-Bien est peseta el chocolate de peseta. El Ayuntamiento, en este
-caso, al contrario que en el sabido cuento, lo pide ms caro, sabiendo
-que peor es imposible.
-
-
-
-
-XI
-
-
-Dice una antigua cancin inglesa, parafraseada por Dante Gabriel
-Rossetti: El mar no tiene ms rey que Dios.
-
-Los archimillonarios, reyes del mundo, pasajeros del _Titanic_,
-navegaban sobre el mar con toda confianza, seguros de haberle vencido.
-En un palacio, fortaleza flotante, con la garanta de haber pagado
-muchos miles de francos por el pasaje. La travesa, alegre: fiestas,
-bailes y msicas y amoros viajeros de esos que no comprometen nada.
-Naufragar? Hundirse? Quin pensaba en eso? El barco poderoso, con
-toda su fuerza, con todas sus seguridades, era, en medio del mar, como
-un smbolo de un Estado social capitalista, defendido por caones y
-escuadras pagados buen precio, como el pasaje en el transatlntico de
-lujo.
-
-Algunos de aquellos millonarios, grandes industriales, hombres
-de negocios, quizs buscaban en viaje de recreo descanso sus
-preocupaciones, al malestar causado por una huelga obrera en sus
-fbricas, en sus industrias. Y las olas del mar les parecan de
-mansedumbre; no amenazadoras, como las olas proletarias. Era el mar un
-reposo y una caricia. Cmo haban de imaginarse que pudiera ser el
-vengador?
-
-Vencieron la huelga de los hambrientos y no contaban con el hambre
-vengativa del mar.
-
-Ya no se ofrecen vctimas humanas en sacrificios religiosos. Pero hay
-una divinidad justiciera para ordenarlos. Y esta imprevista nivelacin
-ante el dolor y la muerte es tal vez el nico destello de justicia que
-resplandece sobre la tierra.
-
-Vctimas expiatorias son estos millonarios. Con su muerte ponen
-inquietud sobre la soberbia de los poderosos y paz sobre el odio de los
-miserables.
-
-Tambin los grandes transatlnticos pueden hundirse en un momento!
-
-Entre ellos y las pobres embarcaciones veleras, donde van ganarse
-la vida pescadores y marineros de ventura, ya puede haber algo de
-simpata. El mar no tiene ms rey que Dios! Ms grande y ms fuerte
-que la tierra, ni siquiera el dinero.
-
- * * * * *
-
-Y el mar no cuenta sus historias con ruinas, epitafios ni monumentos,
-como la tierra, vieja comadre, que nos va sealando cada paso: Aqu
-fu Troya, Estas son las ruinas de Nnive, Esta fu la Acrpolis
-de Atenas. En la mayor desolacin hay siempre rastros visibles sobre
-la tierra, efemrides de su historia. En el mar no hay seales ni
-vestigios de ruinas grandezas. El mar no dice historias, slo nos
-dice: Eternidad!
-
-Por eso en l se templan las almas mejor que en la tierra. Unos pobres
-msicos, los ltimos tripulantes del barco, sin duda, que tal vez en
-el incendio de un teatro, en una catstrofe terrestre, hubieran sido
-los primeros en huir y en defender su existencia precaria de msicos
-jornaleros, ante el mar se agrandaron como hroes de epopeya y fu su
-pobre msica destemplada un himno al espritu: el salmo religioso en
-que acepta el Dios de misericordia la msica de valses y rigodones que
-anim el danzar frvolo de los millonarios durante la alegre travesa
-de recreo.
-
- * * * * *
-
-Monsieur Le Bargy, el ex socio de la Comedia Francesa, en reciente
-entrevista con el travieso _Duende de la Colegiata_, ha juzgado con
-despectiva frase los actores italianos.
-
-Al decirle el inquieto duende que los actores italianos ensayan las
-obras con mayor prontitud que los franceses, el celebrado actor hubo de
-replicar: As las hacen!
-
-Cree el aplaudido intrprete de _El marqus de Priola_ que es tanta la
-diferencia y siempre en favor de los actores grandes actrices?
-
-Ni por artistas, individualmente considerados, y por compaas, en su
-conjunto, mucho menos, creo, y conmigo el pblico madrileo, que la
-desventaja est de parte de los actores italianos.
-
-Entre los actores franceses los hay excelentes quin lo duda! Pero,
-sea por culpa suya de los autores que para ellos escriben, lo cierto
-es que su trabajo se limita una especialidad. Ni Sarah, ni la Bartet,
-ni la Rjane han interpretado en toda su carrera artstica la variedad
-de obras y de personajes distintos que nuestra Mara Guerrero
-cualquiera de nuestras actrices.
-
-Ahora mismo, en el ltimo retrato de Sarah, intrprete de la obra
-_Isabel de Inglaterra_, vemos Sarah, la de siempre, vestida... como
-Sarah, no como la reina Isabel; peinada... como Sarah... La misma Sarah
-que se present rubia en _Cleopatra_ y ha sido Sarah eternamente; como
-Guitry es Guitry siempre y Mounet Sully es Mounet Sully en cuantas
-obras interpreta.
-
-Actor por actor, ni Sarah es la Duse, ni ninguno de los actores
-franceses que nos han visitado es comparable Zacconi, Novelli,
-Emmanuel, Ceresa, Flavio And; ni las compaas francesas, la de
-Antoine inclusive, han presentado nunca un conjunto como cualquiera de
-las compaas italianas.
-
-En arte escnico no hemos podido aprender nada de los franceses; de los
-italianos, s.
-
-Los actores franceses van demasiado posedos de su superioridad por
-esos mundos. Ya es hora de que se vayan desengaando.
-
-Y conste que soy el primero en admirar los buenos actores franceses
-y, entre ellos, M. Le Bargy, quien es lstima que el pblico
-madrileo no haya podido admirar como galn joven cuando, al sustituir
- M. Delonnay en la Comedia Francesa, era excelente intrprete de las
-comedias de Musset.
-
-Hoy, como primer actor, _grand premier sole_, habra algunos reparos
-que ponerle. Pero no es cosa de complicar la cuestin de Marruecos.
-
-
-
-
-XII
-
-
-El actor M. Le-Bargy me ruega que inserte en esta seccin la siguiente
-carta. As lo hago con sumo gusto y fina voluntad.
-
- Sr. D. Jacinto Benavente.
-
- Muy seor mo: He tenido ocasin de decir uno de sus compaeros
- que la improvisacin en cualquier arte no me pareca un buen
- mecanismo de perfeccin en el trabajo y que para la _mise en scene_
- de una obra dramtica prefiero, los bruscos procedimientos de
- los comediantes italianos, el sistema de los ensayos lentos y
- minuciosos que han adoptado los teatros de Pars. Con tal motivo,
- se ha lanzado usted la guerra como un conquistador y ha declarado
- que en la interpretacin dramtica, Pars ha sido eclipsado por
- Roma.
-
- Las opiniones son libres; mas tengo la costumbre, respetndolas
- todas, de no prestar atencin sino aquellas que se apoyan sobre
- pruebas sobre la autoridad de un juicio informado, prudente,
- comprensible. Respeto, pues, infinitamente su juicio sobre los
- actores franceses; pero excusndome de no poder detenerme en esto,
- pues se vislumbra en aqul una idea preconcebida de menosprecio,
- al menos el desconocimiento absoluto del genio de nuestra raza. Si
- yo tomase en consideracin lo que ha dicho usted, en particular,
- de Sarah Bernhardt y de Mounet Sully, hara, al defender estos
- gloriosos artistas, un esfuerzo ms vano sin duda que el que hizo
- usted al atacarles.
-
- Antes de despedirme os ruego vengis un da Pars: tendr el
- honor y el placer de recibirle, ensearle nuestro arte dramtico en
- su propio marco y revelarle esos matices que parecen haber pasado
- desapercibidos su fino discernimiento.
-
- Queda su ms atento seguro servidor, q. b. s. m., _Ch. Le-Bargy_.
-
-Conste, en primer trmino, que mis ideas respecto los actores
-franceses podrn ser equivocadas, pero no preconcebidas, como M.
-Le-Bargy asegura.
-
-Contra la opinin de la crtica, en general, juzgu en la temporada
-anterior al artista italiano Caravaglia como desdichado intrprete de
-_Hamlet_. Ya ve M. Le-Bargy cmo no siempre es Roma la capital del
-Arte. En Italia, por fortuna, el Arte est descentralizado y no es
-Roma, ciertamente, la capital artstica de mayor importancia.
-
-He sido y soy gran admirador de Sarah, sin desconocer que la Duse es
-artista de ms sinceridad.
-
-En cuanto Mounet Sully, cuando tanto di que reir al pblico
-madrileo, fu de los pocos defensores que tuvo. No me negar M.
-Le-Bargy que el arte de Mounet Sully es un arte _sui gneris_, y en
-el mismo Pars no todos son admiradores del fogoso artista. Monsieur
-Le-Bargy procede con nobleza al defenderle, ya que todos sabemos que
-no ha reinado siempre la mejor armona entre el decano de la Comedia
-Francesa y el propio M. Le Bargy.
-
-No recuerda el excelente artista--han pasado algunos aos,--durante
-una representacin de _Enrique III y su Corte_, de Dumas, padre, una
-desagradable escena, _hors d'oevre_, ocurrida entre M. Le-Bargy y
-Mounet Sully? Parece ser que Mounet Sully reprendi en tono algo
-destemplado M. Le-Bargy por haberse permitido una alteracin en
-la _mise en scene_ de la obra. Monsieur Le-Bargy replic con la
-misma viveza y dijo, refirindose Mounet Sully: Il se permet bien
-d'autres.
-
-Ya ve M. Le-Bargy que conozco las intimidades artsticas de los
-teatros de Pars tanto como sus actores, y que mi juicio podr ser
-equivocado, pero no ligero. Es el de todo el pblico madrileo, y M.
-Le-Bargy sabe que empieza ser el del americano.
-
-Los actores franceses carecen de sinceridad; son muy especialistas.
-Puede citarse una actriz francesa que haya interpretado la variedad de
-personajes que Mara Tubau, Mara Guerrero Rosario Pino?
-
-Los actores franceses cuentan por docenas lo que ellos llaman sus
-creaciones; los actores espaoles y los italianos, por cientos. Esta
-intensidad en la variedad es tan estimable, por lo menos, como la
-intensidad en la unidad. Y para el pblico, ms interesante.
-
-Si alguna vez vuelvo Pars, tendr sumo gusto en saludar M.
-Le-Bargy y en atender sus indicaciones; aunque temo no consigan
-rectificar mis juicios, ya que, actrices y actores, por dicha suya,
-sern los mismos que tuve ocasin de aplaudir, hace treinta aos,
-cuando fu Pars por primera vez, y los mismos que he vuelto
-celebrar cuantas veces he vuelto. Y los actores ay! no son como el
-buen vino: con los aos y con los viajes no ganan nada.
-
-
-
-
-XIII
-
-
-Existen industrias por esos mundos de las que no tenemos aqu la menor
-idea. Una de ellas es la cra de mariposas. En Inglaterra, en el
-condado de Kent, Mr. Newman ha destinado una granja esta novsima
-produccin, recompensada con no despreciables rendimientos.
-
-En Inglaterra son muchos los coleccionistas de mariposas. Son muchos
-tambin los Museos que tienen por proveedor mster Newman. La moda
-tambin ha venido favorecer su industria. Mesas y veladores se
-cubren con una tela de seda y sobre ella mariposas disecadas de varias
-especies y mltiples colores. Todo ello se cubre con un cristal y el
-efecto es muy vistoso, como de bordado japons chinesco.
-
-Para obtener alguna nueva especie de mariposas es preciso un
-procedimiento llamado azucarar. Para azucarar se emplea una mezcla
-de azcar, melaza, ron, cerveza y jugo de pera. Con esta mezcla se
-trazan rayas sobre la corteza de los rboles. Las rayas han de ser
-verticales, un metro del suelo, y han de tener 45 centmetros de
-largo por dos de ancho. Entrada la noche, las mariposas acuden
-golosear. Las mejores noches de caza son las noches tormentosas. Cuanto
-ms cerrada la noche, ms fructuosa recoleccin.
-
-Para la caza hay que proveerse de una cajita, bien mullida de algodn
-en rama, y de una linterna: con la linterna se ilumina la raya
-azucarada; el cazador acerca la caja, cuya tapa sostiene abierta con
-un dedo; el cazador elige su presa, toca ligeramente en la cabeza la
-mariposa, la mariposa cae en la caja, que se cierra de golpe. Desde
-all pasa las jaulas de cultivo, cuando no es condenada inmediata
-muerte.
-
-Mster Newman posee unas cien mil mariposas. Algunas de ellas, como
-la llamada Rey de la selva (Purple Emperor), se paga cinco y seis
-francos. Aunque son muchas las prdidas en tan frgil mercanca, las
-ganancias compensan lo suficiente.
-
-Y es una industria tan potica! Aqu no se concibe. Y eso que el
-procedimiento de azucarar es muy conocido. Es el medio empleado
-por los Gobiernos para obtener mayora en todas las votaciones. Los
-caramelos repartidos con profusin en el Parlamento vienen ser el
-smbolo tangible y chupable de otras ms apetitosas golosinas. Todo es
-azucarar.
-
-Pero quin ha de criar mariposas aqu, donde es preciso proteger los
-pjaros y donde no quedar dentro de poco animalito con alas, pjaro,
-mariposa poeta?
-
-Lo raro es no ver cazuelas de mariposas fritas como de pjaros. Entre
-la substancia de una mariposa y la de un pjaro... Comida de ilusin!
-Por eso tan espaola, tan madrilea sobre todo. El pjaro frito viene
- ser para los madrileos la gallina que Enrique IV de Francia deseaba
-para todo ciudadano francs, como garanta de paz y de ventura en sus
-Estados.
-
-En estos de Espaa no pueden pedir los gobernantes ms de lo que
-asegura un pjaro frito.
-
-Ahora se trata de proteger los pjaros con detrimento de la popular
-alimentacin.
-
-El pjaro tiene una leyenda sentimental de beneficioso para la
-agricultura.
-
-Yo s de quien prohibi que se matara ni se hostigara un solo pjaro
-en sus huertas y tierras de labranza, y vaya si not el beneficio! De
-la siembra dieron tan buena cuenta como administrador en absentismo
-del amo. Y de la fruta... como si se hubieran propuesto anunciar un
-remedio contra la obesidad: la dejaron toda en los huesos.
-
-Por eso digo que lo de beneficiar la agricultura debe ser leyenda
-que han hecho correr los pjaros en combinacin con los naturalistas.
-Y es que la mayor parte de los naturalistas estudian los animales...
-disecados. Como al pueblo la mayor parte de los socilogos. As hay
-tantas lamentables equivocaciones al legislar.
-
- * * * * *
-
-Dentro de pocos das tendremos en el teatro de la Comedia una compaa
-italiana con el repertorio del Gran Guignol, imitacin del tan
-celebrado de Pars.
-
-Gnero teatral, ratos tambin literario, muy la moderna. Rpido,
-cinematogrfico, violento, brutal en ocasiones, se apodera del
-espectador por los nervios. La inteligencia y el corazn se defienden
-tanto! Los autores dramticos, atentos la psicologa del pblico,
-han comprendido que el espectador moderno es ms atacable por lo
-fisiolgico. Se impone un teatro rascanervios. Como nica emocin, el
-espanto; como nico razonamiento, la sorpresa; como nico sentimiento,
-la curiosidad.
-
-El autor se entra por los nervios del espectador como un loco, como un
-criminal, como un violador. Le considera como una mujer histrica,
-se impone l como hipnotizador, como alienista, como juez de
-instruccin. Es un teatro para estudiar los espectadores. Obtendr un
-excelente xito. Sobre todo con las seoras. A las mujeres les gusta
-tanto asustarse en pblico!
-
-Despus, y visto el buen xito, padeceremos las imitaciones
-consiguientes. Y aqu s que puede decirse como de tantas otras cosas:
-Bien vengas, Gran Guignol, si vienes solo!
-
-
-
-
-XIV
-
-
-Un escritor de alto entendimiento y generoso corazn, el seor Zozaya,
-ha supuesto que yo era enemigo de los pjaros. De ningn modo.
-
-Unas cuantas libras de fruta averiada por su glotonera no es
-razn para malquistarse con los pjaros. Como unas cuantas pesetas
-sableadas por un amigo no es razn para reir con l, si el amigo es
-simptico y sablea con gracia; que es el caso de los pjaros al picar
-en la fruta.
-
-Nadie como yo les defiende de asechanzas de gentes y de muchachos.
-Para sazonarles la acidez de la fruta aado unas migajas de pan su
-merienda.
-
-De no haber sido gato en otra encarnacin--en sta lo soy por gracia
-de madrileo-- ave de rapia--menos probable, pues no me queda el
-menor instinto,--no me remuerde la conciencia por haber perseguido,
-maltratado, cazado, simplemente devorado, despus de cazado por otro,
-al ms insignificante pajarillo.
-
-A predicarles, como San Francisco de Ass San Antonio de Padua, no he
-llegado. Pero versos de Rubn Daro, de Gabriel D'Annunzio y de Guerra
-Junqueiro s han podido oirme recitar en mis soledades, las horas
-de siesta canicular, en que todo se amodorra, como en la cantada por
-Zorrilla. Todo, menos los pjaros y yo, bien hallados la sombra de un
-huerto, oasis en dorada llanura castellana.
-
-Su piar y los versos por m recitados son como escala de armona
-infinita, ascendente, que va del abecedario, balbucido por labios
-infantiles, al libro todo sabidura.
-
-Por todo esto amo los pjaros, sin pararme considerar si son tiles
-para la agricultura.
-
-Mis poetas tampoco le sern de gran utilidad.
-
-Pero yo no quisiera creer que los pjaros cantores y yo, recitador de
-poetas, somos como un insulto los campos de trabajo y de pena que nos
-rodean.
-
-Tampoco debemos creer, como algunos pjaros y muchos poetas, que todo
-aquello no es ms de apropiada decoracin para nuestra escena potica.
-
-Como el piar de los pjaros es preludio balbuciente de tanta msica
-y tanta poesa, mi recitar de versos en el silencio de los campos
-abrasados acaso es tambin preludio de cosechas futuras. Los poetas no
-pueden haber sembrado en vano. Entre tanto, sera injusto preguntarles
-como los pjaros: si son tiles para la agricultura.
-
- * * * * *
-
-Los nios son muchas veces vctimas de la vanidad de los padres. Los
-perros, de la vanidad de sus amos.
-
-A qu otro sentimiento responde, en el primer caso, los concursos
-de belleza infantil, los disfraces de Carnaval, la exhibicin de
-habilidades en los nios; en el segundo caso, las Exposiciones de
-perros? Los pobres animales, encerrados en jaulas mal acondicionadas,
-rodeados de personas extraas, padecen, inocentes, el mal del siglo:
-el exhibicionismo. Cuando ya no tenemos ms que exhibir, exhibimos al
-perro.
-
-El perro, animal simblico de la fidelidad, atributo de tumbas
-conyugales en otros tiempos, simboliza en estas Exposiciones la
-exhibicin ntima de los hogares. Ya saban ustedes cmo ramos todos
-en casa: la seora, las nias, los criados; ah va el perro. Que no se
-quede sin su fotografa.
-
-El trabajo de los futuros historiadores no ser, ciertamente, el de
-juntar documentos, sino el de aportarlos. Bien documentada va la
-posteridad!
-
-Ni siquiera tienen estas Exposiciones de perros la justificacin de
-contribuir la mejora propagacin de las razas mejores. Sabido que
-no hay nadie tan egosta como un poseedor de ejemplares de precio.
-
-Es ms difcil obtener la mano izquierda de uno de estos perritos de
-lujo que la derecha de una linajuda y bien dotada heredera.
-
-Ahora que ha vuelto reconstituirse la Sociedad Protectora de
-Animales, bajo la presidencia de una inteligente dama, debiera oponerse
- estas Exposiciones tan opuestas al verdadero amor por los animales.
-
-En algunas partes las Sociedades protectoras han llegado oponerse al
-sostenimiento de las casas de fieras y jardines zoolgicos.
-
-Tratndose de animales feroces y salvajes, sin cesar perseguidos, yo
-no s, ignorante de su concepto y su aprecio de la libertad, si ellos
-no pudieran preferir la cmoda y descansada vida de estos jardines y
-_menageries_ la azarosa vida de las selvas y de los desiertos.
-
-Tratndose de animales domsticos, no hay duda. La protesta de las
-Sociedades protectoras estara ms justificada.
-
-El jardn zoolgico puede ser civilizador para las fieras. Todas las
-razas salvajes se han civilizado en jaulas, ms menos holgadas.
-
-El perro est ya bastante civilizado. Volverle la jaula es un
-peligro. Podra volver sentirse lobo. Tal vez de puro civilizado
-participe del sentimiento vanidoso de los hombres y goce con las
-exhibiciones. Pero hay que concederle alguna superioridad mental.
-
-Aunque lleva mucho tiempo de ser el mejor amigo del hombre. Mucho
-ms que Muley Hafid de ser el buen amigo de los franceses. Debe estar
-contagiado del todo. Muley Hafid pareca ms fiero y hoy est hecho un
-falderillo. Dentro de poco tambin estar en Pars en su buena jaula y
-tan contento!
-
-
-
-
-XV
-
-
-_Voces de gesta_ ha aparecido en las libreras antes de ser
-representada en Madrid. Esto indica en cunto ms estima Valle-Incln
-el juicio reposado del lector que la emocin arrancada al pblico,
-por sorpresa unas veces, con habilidades teatrales, que tienen ms de
-lo artificioso que de lo artstico; otras, con los recursos del arte
-escnico: brillantez de la interpretacin del decorado.
-
-Son muy pocas las obras dramticas que, como esta admirable tragedia
-de Valle-Incln, pueden permitirse el lujo de su desnudez artstica al
-presentarse sin engaos teatrales.
-
-Al escribir estas lneas ignoro la opinin del pblico de teatro.
-Importa poco. Obras como _Voces de gesta_ estn sobre el pblico, y
-su probable fracaso demostrara, una vez ms, que hay un nivel medio
-del que no conviene elevarse. Yo estoy seguro de que el pblico del
-estreno, en el teatro de la Princesa, alcanza ese nivel con holgura.
-No me atrevera decir lo mismo del pblico en los das de abono
-aristocrtico.
-
-_Voces de gesta_ es obra redentora. Ella sola se basta redimir de
-muchos pecados teatrales. Es obra de esas que sirven para justificar
-un empresario: No dirn que no se hace Arte. Y sirve para disculparle
-cuando no lo hace: Pero, ya ven ustedes, el Arte no da dinero.
-
-Por desgracia, los empresarios tienen razn... mientras el pblico se
-obstine en drsela.
-
- * * * * *
-
-Hay que afrontar la verdad cara cara. La Prensa peridica ha
-procurado, con alto patriotismo, realzar la tristeza de todos por la
-muerte de Menndez y Pelayo.
-
-En este caso, la actitud de tristeza no ha bastado determinar el
-sentimiento, como afirma el psiclogo James.
-
-Cierto que la persona de Menndez y Pelayo ni su obra, por su ndole
-misma, podan ser populares. Lo triste ha sido que, entre la misma
-gente culta, antes hemos advertido el revuelo alrededor de las muchas
-vacantes dejadas por el muerto glorioso que la emocin por su prematura
-prdida.
-
-En los mismos artculos necrolgicos han podido advertirse ms
-amplificaciones de frmulas encomisticas que estudio detenido de
-las obras de Menndez y Pelayo. Sin duda el dolor embargaba las
-inteligencias.
-
-Es muy de la tierra lo de contar por cada lector cien admiradores.
-Hablen los muchos que se decan admiradores de Costa, sin haber ledo
-uno solo de sus libros; hablen muchos de los que se decan admiradores
-de Menndez y Pelayo.
-
-La fe y la admiracin son muy amables formas de la pereza. Hay quien no
-cree y quien no admira por la misma causa.
-
-Por todo esto, sucede que la fe, como la admiracin, como sus
-contrarios, adolecen entre nosotros de una tibieza fundamental, por
-falta de fundamento, que en vano pretende mostrarse calurosa entre
-voces enfticas y gestos exaltados.
-
-Slo parece al exterior, con luz del alma, lo que ha sido calor del
-alma interiormente.
-
-Por eso al morir Menndez y Pelayo hemos odo clamar su nombre;
-pero ese clamor sonaba como el eco de vaco aposento: un aposento
-que debieran haber llenado las obras del escritor, ms admirado que
-conocido.
-
-
-
-
-XVI
-
-
-Los Museos de cuadros antiguos tienen algo de panten. Un cuadro slo
-parece animado con vida propia como acorde justo en toda una armona
-de ambiente. El retrato del noble caballero de la dama infanzona,
-en la sala seorial de linajudo palacio, entre sillones y escaos de
-roble, mullidos de terciopelos damascos desvados; entre tapiceras
-herldicas, candelabros de plata de hierro forjado, armaduras
-enmohecidas y cdices miniados. La pintura religiosa de atormentado
-ascetismo, la indecisa claridad de lmpara votiva, en un rincn
-de alguna antigua iglesia convento pobre. La pintura religiosa
-risuea, de vrgenes y nios de Dios familiares, divinizados por
-gozosa humanidad, en altares acariciados de sol, en iglesias muy
-blancas, de algn convento de monjitas ms hacendosas que rezadoras;
-hadas de santidad con manos milagrosas para confituras, bizcochadas,
-bordados al realce y randales sutiles como vilanos telas de araa.
-Las triunfantes alegoras, entre mitolgicas y caballerescas, con su
-trompetear de oros y prpuras, en la amplia galera del alczar, frente
- los ventanales que dominan la ciudad de leyenda.
-
-Fuera de su lugar son los cuadros vago contorno espectral sin vida.
-Siquiera en los Museos dice la tumba, que es cada cuadro, un nombre
-glorioso. Y el nombre evoca un recuerdo vivo en nuestra memoria, y no
-es todo muerte.
-
-Pero estas Exposiciones de cuadros modernos son aun ms tristes. Si
-nos ponemos en la realidad, parecen almacn y dicen comercio. Si
-poetizamos, son como galera de nichos; pero con nombres que no dicen
-glorias; slo dicen muerte, con la frialdad de una estadstica.
-
-Y uno por uno, en adecuado lugar, en propio ambiente, es posible que
-todos los cuadros estuvieran bien. Figuraos una Exposicin de nios:
-al verlos all solos, ante las miradas curiosas, indiferentes del
-pblico, no pensaramos en que era alegra de una casa; pensaramos
-en la Inclusa. El Arte necesita un calor que no puede hallar en las
-Exposiciones. Todo parece all muerto abandonado, y, con la multitud
-de sepulturas, todo va en el recuerdo al hoyo grande.
-
-Cuando la Exposicin haya terminado, el Arte reconocer los suyos,
-como Dios en la matanza de hugonotes.
-
- * * * * *
-
-Los sultanes de Marruecos sern muy brutos, pero no tienen nada
-de tontos. Cuando se hallan muy empeados, en toda la magnitud de
-la palabra, corte de cuentas, borrn y... sultn nuevo. Como su
-dulce hermano, cuando se vi metido en el callejn sin salida de la
-Conferencia de Algeciras, Muley Haffid, acorralado por los franceses,
-tira por la calle de en medio y les deja con tres palmos de narices.
-Esta insolvencia--tambin en toda la extensin de la palabra--supone
-mucho trabajo y mucho dinero perdidos para los franceses. La diplomacia
-marroqu es nica en el arte de no pagar al casero. Aunque, en este
-caso, el casero era el sultn y su arte ha sido el de quedarse con
-la fianza y el mes adelantado por un inquilino que est pagando el
-alquiler bastante caro.
-
-Con este juego de sultanes compadres todo es tejer y tejer, para la
-diplomacia europea, en los asuntos de Marruecos. Lo peor es que Europa
-no consigue la civilizacin de Marruecos; pero Marruecos va conseguir
-la descivilizacin de Europa.
-
-En Francia, en el propio Pars, en el corazn de su corazn, como si
-dijramos, ya se ha levantado cruzada contra el extranjero.
-
-Si esto no es africanizarse!
-
- * * * * *
-
-La opereta vienesa triunfante no ser una frmula suprema ni definitiva
-del Arte para los teatros de gnero chico. Yo la juzgo reaccin
-saludable; tal vez extremosa, como todas las reacciones. Hay quien la
-juzga inferior nuestro gnero chico; hay quien, por el contrario,
-asegura que sto ha matado aqullo. En mi opinin, mejor puede
-decirse: Aqullo ha trado sto.
-
-Aqullo, es decir, nuestro gnero chico haba cado tan bajo! Hay que
-convenir en que la gracia espaola es siempre agresiva, dura. No ha
-sido el hambre tema fecundo de chistes en nuestra novela y en nuestro
-teatro?
-
-Tambin el error de muchos escritores, al creer que lo castizo slo se
-halla en las clases bajas de la sociedad espaola, porque es en ellas
-ms superficial y no cuesta desentraarlo, como en las clases alta y
-media, trajo la fatigosa repeticin de cuadros populares, de cada vez
-ms falseados.
-
-De la calle vinieron admirables cuadros al teatro: _La verbena de la
-Paloma_, _El santo de la Isidra_; los hermanos Quintero trajeron las
-calles andaluzas, con su sana alegra y sus limpios donaires. Pero
-despus llegaron los imitadores; como ya no quedaba qu traer de la
-calle ms que el arroyo, se trajeron el arroyo al teatro con toda su
-suciedad y su grosera.
-
-Esta opereta vienesa representa, en el gnero, la reaccin idealista.
-Su gracia es inocentona, sus chistes infantiles, su literatura de
-novela sentimental la moda del ao 30; pero todo es dulce, amable,
-de una fantasa sin perversin, como sueo de nia casadera. Los dos
-de amor terminan con besos en tiempo de vals y en el ritmo del vals se
-espiritualizan. Los hombres son galantes y las mujeres coquetas. Nadie
-se insulta ni salen relucir las navajas. Las aldeanas visten de raso
-y ofrecen flores. Los militares son como prncipes de cromo...
-
-Todo es lindo, lindo. Pondremos la finura el reparo de cursi? De
-ningn modo. Ms vale que nuestras cocineras aprendan estas finuras de
-las operetas vienesas que no nuestras seoritas aquellas ordinarieces.
-Y perdonen los casticistas.
-
-
-
-
-XVII
-
-
-El conde de Pradre ha tenido un rasgo de verdadero espaolismo al
-adquirir _La Vicara_, de Fortuny. Ya que del conde no puede decirse
-nada, se dice del cuadro. Ha pasado de moda; Fortuny ya no se lleva.
-
-Y qu pintor no ha pasado por estas alternativas y veleidades de la
-moda? Tiempo hubo en que Murillo era estimado sobre Velzquez, el Greco
-era menospreciado y Goya no era tenido en mucho. Ahora mismo no hemos
-desempolvado Lucas?
-
-La pintura de Fortuny est, sin duda, en ese perodo crtico para toda
-obra de arte: cuando se est viejo y no se ha llegado ser antiguo.
-Hasta muy pocos aos ha no eran risibles y ridculos los retratos
-de seora con su miriaque? Hoy ya tienen valor histrico. Actrices
-modernas se han atrevido presentarse con miriaque en escena al
-interpretar obras de aquel tiempo. Y obras dramticas; lo que
-ninguna actriz se hubiera atrevido antes, segura de comprometer el
-xito, ante el pblico regocijado.
-
-El polisn no ha logrado todava estos honores. Dentro de algunos aos
-tendr tambin su valor histrico y las actrices podrn atreverse con
-l como ahora con el tontillo y con el miriaque.
-
-Fortuny, como Meissonier, como tantos otros pintores, indiscutibles
-en su tiempo, pasan ahora por el perodo difcil del miriaque y del
-polisn.
-
-La posteridad inmediata es el ms recusable juez para las obras de
-arte. Slo nos interesa lo actual lo que ya parece muy lejano. Lo que
-pas, pero aun est cerca, dirase que nos envejece al considerarlo.
-Mejor sabemos dar razn de las guerras pnicas que de la guerra
-francoprusiana. Ms sabemos de Carlos V que de Isabel II.
-
-_La Vicara_, de Fortuny, recobrar su puesto de honor en la historia
-de la pintura espaola. Aunque no fuera ms que por la numerosa
-descendencia que tuvo. Durante medio siglo la pintura espaola fu
-procedente de Fortuny. Los grandes cuadros de historia, teatrales
-en sus personajes y en su indumentaria, los cuadros de gnero,
-lindos, acabaditos, como miniaturas: de una Espaa amable, bonita, de
-terciopelos, rasos y blondas. Visin de un arte lisonjero que todos
-nos tena adormecidos hasta el despertar cruel del desastre. Oh! El
-arte optimista!
-
-Hoy todava dicen algunos de Zuloaga que nos calumnia. Zuloaga no
-hubiera pintado nunca _La Vicara_.
-
-_La Vicara_ era un cuadro de sueo. Los cuadros de Zuloaga son el
-despertar. Pero hay quien dorma tan gusto!
-
- * * * * *
-
-En Barcelona la opinin ilustrada de algunos mdicos se ha credo en el
-deber de llamar la atencin sobre los perjudiciales efectos causados en
-la imaginacin de los nios por las pelculas cinematogrficas.
-
-El cinematgrafo, como el teatro, abusa de lo terrorfico.
-
-Cuando la vida era ms ruda y violenta; cuando la expansin individual
-alternaba, por lo menos, grandes herosmos con grandes crmenes, estos
-espectculos de horror no podan ser tan nocivos. En la vida moderna,
-tan socialmente disciplinada, en que los buenos ciudadanos no son
-capaces de grandes herosmos ni de grandes virtudes, por no desentonar,
-por no descomponer el conjunto, y slo se manifiesta el individualismo
-en los rebeldes y en los criminales, el contraste es ms llamativo.
-Para una imaginacin inquieta, al huir del gris montono, slo ve la
-intensidad del rojo de sangre. Los criminales son como hroes cuando no
-vemos hroes mejores.
-
-Los dramas y las novelas romnticas de ahora son dramas y novelas de
-ladrones y de asesinos. Sus aventuras son robos y asesinatos.
-
-Estos son los modernos libros de caballeras, capaces crear elementos
-artificiales inspiradores de siniestros propsitos.
-
-El teatro y el cinematgrafo para los nios es un problema de higiene,
-un problema educador en que el Estado debe intervenir con urgencia.
-
-Nuestras calles y nuestras casas, y el espectculo todo de nuestra
-vida, ya son bastante para manchar el alma de nuestros nios. Que al
-asomarse con la imaginacin los sueos de nuestro Arte, nuestro Arte
-no sea ms sucio, ms negro que la misma vida.
-
-Llevarais vuestros hijos pasear por un estercolero junto una
-charca pestilente?
-
-Pues aun es ms necesario el aire puro su imaginacin que sus
-pulmones.
-
- * * * * *
-
-Al ver cmo se interesaba la opinin por el nombramiento del nuevo
-director de la Biblioteca, alguien de buena fe habr pensado: Gracias
- Dios que nos interesamos por algo que no sea poltica menuda
-torera!
-
-Ay! Todo es uno y lo mismo. Si la gente se ha interesado en este caso
-es por lo que ello ha tenido de poltica y de torera. La importancia
-del cargo era lo de menos. Las personas designadas para ocuparle,
-significaba poco. Lo divertido era la lucha, la competencia. Hasta se
-han cruzado apuestas.
-
-Como siempre, y muy la espaola, los partidarios del uno negaban al
-otro todo merecimiento.
-
-La triste satisfaccin que pueden tener uno y otro es la seguridad de
-que los ms fieros disputadores eran los que ms ignoraban el valer de
-los dos ilustres contrincantes.
-
-En Espaa sera millonario cualquier escritor si le leyeran todos los
-que le admiran y la mitad siquiera de los que le odian.
-
-
-
-
-XVIII
-
-
-Desde Hamburgo me enva persona respetable el original y la traduccin
-de un artculo publicado en el diario _General Anzeigner_, de la ciudad
-citada.
-
-Extractar lo ms substancioso, segn la traduccin de referencia. El
-artculo se titula Deshonra de la raza, y dice, entre otras cosas:
-Varios peridicos publican relacin de las impdicas aproximaciones
-de algunas seoras y seoritas de raza blanca, los hombres de la
-tribu de bedunos que actualmente se exhibe en el Jardn Zoolgico de
-Hagenbeck, en Hamburgo.
-
-Los buenos bedunos vinieron las manos por cuestin de faldas y fu
-necesaria la intervencin de la Polica y la repatriacin de los ms
-levantiscos.
-
-Aunque la empresa Hagenbeck ha tomado enrgicas medidas para evitar
-la repeticin de estos incidentes y ha dado sus empleados orden
-terminante de expulsar del parque toda _seora_ que se aproxime
-los bedunos en forma sospechosa, todava han ocurrido escenas tan
-lamentables como la que acabamos de describir.
-
-Triste y lamentable es que la mujer alemana, por lo general de carcter
-y costumbres ejemplares, olvide hasta ese punto su decoro.
-
-Otras muchas consideraciones trae el artculo; pero no quisiera que,
-al transcribirlo, nadie creyera que yo me complaca en publicar
-debilidades de algunas seoras alemanas; debilidades que, si all son
-excepcionales, aunque numerosas, no son exclusivas de Alemania.
-
-Cuando en Pars se han exhibido de estas tribus salvajes, en el Jardn
-de Aclimatacin con motivo de Exposiciones universales coloniales,
-tampoco han faltado curiosas de amores exticos.
-
-Los mulateros de la calle del Cairo, en la Exposicin de 1889, fueron
-en aquella temporada, la _coqueluche de cs dames_.
-
-Por aqu no menudea ese gnero de exhibiciones. Slo hemos tenido una
-de aschantis y otra de esquimales, en los malogrados Jardines del Buen
-Retiro. Para prueba no es mucho. La mujer meridional, contra la vulgar
-opinin, es mucho menos acometedora en amor que las mujeres del Norte.
-Pero, en fin, celebremos que las exhibiciones no hayan sido muchas y
-que los aschantis y los esquimales fueran, unos, demasiado negros, y
-otros, demasiado descoloridos.
-
-Las inglesas, por su parte, tambin se han significado bastante en
-estas exhibiciones; con ms cautela y decoro, claro est: con pretextos
-de filantropa de evangelizacin. La raza inglesa ha sido siempre
-maestra en hallar buenas razones para hacer lo que le conviene lo que
-se le antoja. En esto tal vez consiste su superioridad. Los ingleses
-tienen una religin una filosofa para justificarlo todo. Pero su
-conducto no es nunca consecuencia de una religin de una filosofa,
-sino lo contrario; la religin la filosofa, consecuencia de su
-conducta. La conciencia procede del acto; como en todos los pueblos y
-en todos los hombres fuertes.
-
-Las alemanas, por lo visto, pesar de hallarse en tierra de filosofas
-para todos los gustos, no se andan por las ramas filosficas y se
-descaran buenamente en este sistema de colonizacin pacfica y casera.
-
-La mujer tiende siempre restaurar ms que revolucionar. Esta
-manifiesta inclinacin por los hombres de otras razas es, quizs, un
-argumento favor de la unidad de origen de las diversas razas humanas.
-Pero aunque la unidad volviramos por estos procedimientos, respecto
- las mujeres, siempre habra dos razas, comunes todos los pueblos y
-en todas las latitudes: las unas y... las otras. Es saber, para que
-no haya duda en la clasificacin: las limpias y... las puercas.
-
- * * * * *
-
-De todas las intolerancias, la ms intolerable es la pretensin de un
-monopolio para ejercitar el bien cumplir un deber.
-
-Por esta pretensin se ha planteado un desagradable conflicto en el
-benfico Instituto del doctor Rubio.
-
-La Junta de seoras pretenda sustituir las enfermeras laicas por
-hermanas de la Caridad. Los fieles guardadores de la voluntad del
-doctor Rubio se oponan esta sustitucin. No obstante, con mayor
-espritu de tolerancia, no se oponan que alternara un nmero
-determinado de hermanas de la Caridad con otro determinado nmero de
-enfermeras en la asistencia de los enfermos.
-
-Las seoras intransigentes no admitieron este _modus vivendi_.
-Dimitieron sus cargos muy ofendidas y retiraron su valiosa proteccin
-al benfico Instituto.
-
-No soy sospechoso; desde muy nio aprend respetar, admirar las
-hermanas de la Caridad. En una de mis obras presento la figura de una
-de ellas, de tal modo, que muchos la juzgaron por ideal; pero yo s que
-bien poda ser copia exacta de la realidad. Hay muchas hermanas como
-aquella hermana.
-
-Cuando se fund el hospital del Nio Jess, el primitivo, en el barrio
-de las Peuelas, era su directora una admirable mujer, por su talento
-y por sus virtudes: sor Rosala. El doctor Tolosa Latour la conoci
-seguramente y podr atestiguarlo. Ella sola poda ser honor de una
-institucin. Pero tambin, como aqulla, son muchas otras.
-
-Pero tambin como stas y como todas las hermanas de la Caridad, hay
-otras mujeres inteligentes y honradas y buenas, capaces de cumplir con
-su deber profesional tan santamente como las hermanas de la Caridad con
-su deber religioso.
-
-Cuando alguien cumple con su deber, no debe preguntrsele en nombre
-de qu ideal lo cumple. A buen seguro que si esas seoras de la
-Junta se hallaran en peligro de muerte y supieran que slo un doctor
-especialista poda salvarlas, no se andaran preguntando si era buen
-catlico, protestante librepensador.
-
-El personal facultativo del establecimiento se basta y se sobra para
-juzgar si las enfermeras atienden con solicitud los enfermos y
-cumplen con su deber. Ellos son los ms interesados en que as sea.
-
-Ni el amor al prjimo, ni la ms sublime caridad, ni el sacrificio por
-la ms alta idea del deber, son patrimonio de una creencia religiosa
-determinada. Con qu derecho puede negarse nadie que cumpla con su
-deber, porque sus razones no son las mismas que las nuestras?
-
-Adems, no hay religin en el mundo que llegue imprimir uno solo de
-sus mandamientos en nuestro corazn, si en nuestro corazn no estaban
-ya impresos todos los mandamientos religiosos.
-
-
-
-
-XIX
-
-
-Doa Sol Rubio, hija del eminente fundador del Instituto Rubio, me
-pide en carta abierta rectificacin de algunos errores en que incurr,
-por equivocados informes, al relatar los hechos que dieron ocasin
-disidencias en dicho Instituto.
-
-No fu descortesa mi retraso en acusar recibo de tan atenta carta,
-sino el deseo de rectificar en esta misma seccin.
-
-Lo de menos eran los hechos en mis apreciaciones. Pero, en fin, conste
-que los cumplidores de la voluntad del doctor Rubio no podan admitir
-la asistencia de hermanas de la Caridad, por oponerse ello la
-voluntad del fundador. Fueron, pues, las damas del Patronato las que
-propusieron la asistencia mixta de hermanas y de enfermeras.
-
-Lo importante era consignar que bien estaban unas y otras, como todas
-cumplieran con su deber.
-
-Al decir laicas las enfermeras, slo quise significar el no hallarse
-sujetas la regla de una Hermandad religiosa, sin poner en duda
-su catolicismo. Por ms que yo nunca haya credo que la caridad y,
-sobre todo, el cumplimiento del deber sean patrimonio de una religin
-determinada. Sin desconocer tampoco que en nuestra santa religin
-catlica resplandecen como en ninguna otra las ms altas virtudes.
-
-Estamos todos contentos?
-
- * * * * *
-
-La noche del mircoles pasado fu de fiesta mayor en casa de Joaqun
-Sorolla. Se obsequiaba Mr. Huntington, hispanfilo americano,
-meritsimo de cuantos honores pueda Espaa ofrecerle.
-
-La casa de Sorolla es un palacio del Arte, tan la espaola trazado,
-que all la suntuosidad no es soberbia ostentacin, sino hidalga
-limpieza. Antes que el palacio os admire os acaricia el hogar, y antes
-que las maravillas del Arte absorten vuestros ojos el amor y la paz
-familiares ungieron de buenos pensamientos vuestra frente. Por inquieto
-y perturbado que est nuestro espritu, cuando nos hallamos entre
-gentes buenas y dichosas nos sentimos tambin dichosos y buenos, como
-si las alas de nuestros ngeles custodios, los que nos guardaban de
-nios, volvieran traernos nuestra inocencia.
-
-Con vuelo impetuoso ms suele el Arte destruir que labrar nidos. Sus
-glorias rara vez van unidas la gloria de amar y ser amado. Por eso
-al juntarse en la casa de Joaqun Sorolla, este hogar del Arte, este
-palacio del Amor, parece como un templo ideal una diosa ms ideal
-todava: la felicidad.
-
-La casa de Joaqun Sorolla es tan espaola como el alma de cuantos la
-habitan; modelo de la verdadera familia espaola. La familia espaola,
-la ms pura gloria de nuestra raza!
-
-La casa de Joaqun Sorolla debiera ser provechosa leccin de
-edificaciones espaolas enfrente de tantos esperpentos la francesa,
- la inglesa y la suiza con que la cursilera europeizante deshonra
-nuestras tradiciones arquitectnicas.
-
-Sorolla debe ahora recorrer toda Espaa. Estudia tipos y paisajes para
-el grandioso friso decorativo del Museo Espaol de Mr. Huntington en
-los Estados Unidos.
-
-Podamos soar mejor desquite de pasadas humillaciones? Detrs de una
-puerta cerrada, en un gran saln, se nos dice que estn los estudios
-del natural apuntados por Sorolla para su gran obra. La entrada est
-prohibida. Mster Huntington no quiere que nadie goce las primicias de
-su encargo. El simptico hispanfilo no lo es del todo!
-
-Nada podemos ver, pero es mucho lo que adivinamos. Adivinamos, con los
-ojos que tantas admirables obras del gran pintor espaol admiraron, la
-ms asombrosa evocacin de Espaa, la verdadera Espaa: luz, color,
-bro. Se abren ante nosotros pginas del Romancero y del _Quijote_, de
-las novelas picarescas y de las hazaas de Italia y de Nueva Espaa...
-
-Y tambin tristezas, y tambin sombras que el pincel de Sorolla, al
-no mentir, no lisonjea. Pero de esas sombras y esas tristezas no se
-alza el pesimismo espectral, agero de muerte; es ms bien la sensacin
-catica de algo muy fuerte y vigoroso que no puede morir porque no ha
-nacido todava.
-
-He aqu la obra de un gran pintor, todo realismo, que, para poner
-espritu en su obra, le basta con poner verdad. Y todo es Arte.
-
-Y es que en Arte hay dos grandes estilos: uno, en que el alma del
-artista envuelve el alma de las cosas; otro, en que el alma de las
-cosas envuelve el alma del artista.
-
-
-
-
-XX
-
-
-Con la firma de Un concursante de buena fe recibo una carta muy
-atendible, de la que copio lo ms interesante:
-
-Querra usted llamar la atencin del Ayuntamiento respecto lo que
-est ocurriendo con el tercer concurso de comedias?
-
-Es el caso que, iniciativa tan plausible, no ha dado hasta ahora otro
-resultado prctico que molestar intilmente los Jurados y hacer
-perder tiempo ilusiones los concursantes de buena fe.
-
-Tres concursos van convocados; permtame que en pocas palabras le
-recuerde el historial de cada uno.
-
-El primero se convoc el 29 de Noviembre de 1909. Al expirar el plazo
-de admisin se haban presentado 153 obras. El Jurado, que formaban
-los seores Sells, Rodrguez Marn, Rpide, Gmez de Baquero, Linares
-Rivas y Jurado de la Parra, fall el 25 de Junio. (Es decir, invirti
-menos de cuatro meses en examinar los 153 originales), premi la
-comedia _Los jcaros_ y mencion con elogio otras varias.
-
-Bajo su firma declararon los seores del Jurado que el concurso era
-excelente. Recuerda usted el expresivo artculo que Rpide public en
-_El Liberal_? Pues si hubiera sido psimo, no hubiera fracasado de ms
-completo modo. Ninguna de las obras elogiadas se ha representado, ni
-siquiera la premiada, en el Espaol ni en ningn otro teatro.
-
-Segundo concurso. Se convoc el 5 de Diciembre de 1910; se clausur el
-5 del siguiente Marzo, con 86 originales. El Jurado, que formaban los
-seores Villegas, Linares Rivas, Zozaya, Bueno y Martnez Sierra, tard
-en fallar cerca de nueve meses. Por fin, premi la comedia _El bobo_ y
-declar por buenas otras cinco.
-
-Resultado prctico? Acaso por la demora del fallo, _El bobo_ slo
-pudo estrenarse, al terminar la temporada oficial, en deplorables
-condiciones. As, mal ensayada, representada para salir del paso, la
-obra slo tuvo las tres representaciones que obliga la ley. Las
-dems comedias elogiadas siguen inditas.
-
-Antes de fallar en el segundo concurso--vea otra anomala--se convoc
-para el tercero. Al terminar el plazo de admisin--el 4 del pasado
-Febrero--slo haba presentadas 46 obras. Esta progresin descendente
-significa mucho tambin. Estamos fines de Junio, esto es, han
-transcurrido cinco meses, y ni hay fallo, ni se sabe si hay Jurado,
-aunque en el Ayuntamiento son prdigos en dar noticias hasta de lo que
-pasea cada concejal.
-
-Considera usted justo hacer una excitacin al Ayuntamiento, encaminada
- que se sepa lo que ha sido de esos originales y evitar que, una vez
-ms, se esterilice la iniciativa con un fallo en exceso tardo?
-
-Queda complacido el comunicante. Muy razonables me parecen sus quejas;
-pero ay! si el concursante de buena fe supiera lo que es ser Jurado,
-tambin de buena fe, en uno de estos concursos! Por haberlo sido en
-varios, no tengo ninguna fe en sus resultados.
-
-Cierto que los autores desconocidos dirn: Y cmo hemos de darnos
-conocer? Hay que ser algo fatalistas: lo que ha de ser, est escrito,
-y cuando est bien escrito... es siempre. Que puede existir algn
-talento ignorado? Es posible. Dichoso l, que, al verse desconocido,
-llegar dudar de su talento y podr creerse tonto... y ser feliz!
-
- * * * * *
-
-El cultsimo escritor Bernardo Cndamo abre informacin sobre la
-conveniencia de establecer la previa censura teatral.
-
-Un exceso de celo del jefe superior de Polica ha dado ocasin que se
-discuta de la moral y del arte.
-
-De todo ello podr discutirse, como de las ventajas y desventajas de
-la previa censura. Lo que est fuera de discusin es que un jefe de
-Polica, de no producirse alboroto grave escndalo en el teatro,
-no es quin para juzgar de moral ni de arte, cuando ni artistas, ni
-crticos, ni filsofos han logrado dictaminar de acuerdo en tan ardua
-materia.
-
-La vulgar opinin entiende por inmoral en arte algo que muchas
-veces nada tiene que ver con la moral, en el ms alto sentido de la
-palabra. Hay quien se escandaliza en el teatro por algo que bien puede
-calificarse de mera porquera, como un ingenio peregrino calificaba
-en picarescos versos algo que otro, no menos peregrino, diputaba por
-pecado nefando.
-
-En cambio, obras que pueden ser antisociales, demoledoras tal vez
-peligrosas por inoportunas, no pasan por inmorales ni dan ocasin que
-se alarmen los jefes de Polica.
-
-Estas otras, que tanto alarman los pudibundos, me parecen la suprema
-inocencia, y el pblico que con ellas se regocija de una simplicidad
-infantil. Considrese que toda la gracia del espectculo consiste en
-que nos digan ante centenares de personas lo que estamos aburridos
-de oir en reducidos grupos. La novedad no est en lo que omos, sino
-en oirlo delante de mucha gente. Ya sabemos lo que ha de parecemos
- nosotros; la picarda est en averiguar lo que les parecer los
-dems.
-
-Obsrvese al espectador durante la representacin de una de estas obras
-inmorales. Ms que la escena, atiende al pblico. No dir nunca:
-Cmo me he redo!, sino: Cmo se rean!
-
-El efecto cmico de este gnero es el mismo que se logra en ctedra
-en el saln de sesiones con un chiste malo que en los claustros en el
-saln de conferencias no tendra maldita la gracia.
-
-Previa censura? Voto en contra. En Espaa estara supeditada todo
-gnero de pasioncillas, caprichos y arbitrariedades, sin contar con la
-influencia de los cambios polticos.
-
-Y no sera la censura conservadora la ms temible. Sabido es que
-los liberales son los que aqu se toman mayores confianzas con las
-libertades.
-
-Hay una solucin productiva. Este gnero alegre no es ms nocivo que
-el juego. Por qu no gravarle con un impuesto especial? Es el mejor
-partido que puede sacarse de todo lo malo. Ay! Menos de los malos
-Gobiernos!
-
-
-
-
-XXI
-
-
-Las nicas cartas annimas insultantes que recibo proceden de furiosos
-aficionados toros, cuando me permito atacar la sublime fiesta. Como
-el blanco de mis tiros, ms que la fiesta misma, ha sido siempre su
-pblico, claro est que esas cartas llenas de improperios vienen
- confirmar lo que pienso respecto los furibundos aficionados
-toros. Escriben como van la Plaza. Son ellos, los mismos, los de las
-almohadillas al redondel y los insultos los lidiadores que arriesgan
-su vida, y slo por esto, ya merecen el mayor respeto.
-
-En justa compensacin recibo otras muchas cartas que bastaran
-sostenerme en mi empeo, si yo lo tuviera en combatir contra las
-corridas de toros. Pero siempre he juzgado ineficaz toda predicacin
-destructora. En la vida no se destruye nada. Las cosas desaparecen por
-s solas cuando deben desaparecer. Es decir, cuando se ha edificado
-lo que debe sustituirlas. No es la labor negativa de clamar contra las
-corridas de toros lo que puede ser provechosa, sino la paciente labor
-de promover en las gentes ms nobles aficiones.
-
-Entre las cartas agradables recibo una, firmada por un madrileo,
-solicitando mi atencin sobre un nio, verdadero fenmeno; as dice,
-con razn, la carta.
-
-Ese nio, fenmeno en Espaa, se halla en el Asilo de la Paloma, quiere
-y cuida los pajarillos y ha llegado inspirarles su vez tal cario
-que, cuando sale por los patios y jardines, le siguen en bandadas,
-se posan confiados en sus manos y sobre sus hombros y, su modo, le
-saludan y le agasajan.
-
-Esto, que en otras partes del extranjero es cosa corriente; que en las
-vidas de santos, como San Francisco de Ass y San Antonio de Padua,
-pasa por milagroso; que Murillo juzg como suprema bondad infantil,
-al mostrarnos en su cuadro de _La Sagrada Familia_, conocida por la
-del pajarillo, al nio Jess en actitud de defender un pjaro del
-gozquezuelo que le espanta con sus ladridos, en un nio espaol es ms
-que milagroso por lo inaudito.
-
-Cuntas veces he visto con pena, porque pensaba en los nios y en los
-pjaros de Espaa, en paseos y jardines de Pars los nios rodeados
-de pjaros. Los pjaros eran como los nuestros. Eran los nios los
-que no eran iguales! Aqu el nio es el enemigo, el hostigador; all
-era el buen amiguito, el esperado con impaciencia. Y nada excede en
-poesa la realidad cuando compone estos cuadros. Cuando el arte,
-al imaginarlos, no pudo inspirarse en ella, nos parece arte falso y
-sensiblero.
-
-Nuestro arte, si quiere ser realista, por fuerza ha de ser duro y seco.
-Dnde estn las inspiraciones de dulzura en nuestra realidad?
-
-Los que no sentimos la poesa de lo violento, no hemos de agradecer
-ese nio su inspiracin piadosa?
-
-No habr quien le premie por ella? No ha de merecer la atencin que
-no le hubiera faltado de ser un precoz criminal?
-
-El nombre de ese nio es Francisco Pancorbo, como dije, asilado en
-la Paloma. Los amantes de los nios, no harn algo en favor de ese
-nio bueno? No estara bien que se anticiparan los protectores de los
-pjaros recompensarle.
-
- * * * * *
-
-Cuando la poltica apesta--y nunca apesta como al convertir en cuestin
-poltica la que debiera ser cuestin nacional,--el nico desinfectante
-eficativo es volver los ojos otras manifestaciones de la actividad:
-las corrientes aguas, donde va la vida espaola por ms ancho cauce.
-
-Si atendiramos slo al saln de sesiones del Congreso! Si todo fuera
-como la poltica en Espaa! Por fortuna, fuera de ella, despecho de
-ella, casi siempre se trabaja, se camina y se progresa. Siempre que
-nos sorprende alguna novedad agradable es algo que no se ha discutido
-en las Cortes que pas por ellas en silencio, en un rengln de los
-presupuestos; esos presupuestos que nadie discute, cuya enunciacin
-basta para despejar la Cmara de diputados y de curiosos.
-
-La admirable instalacin de telegrafa sin hilos, en Carabanchel Alto,
-es una de estas gratas novedades confortadoras.
-
-Por qu nuestros modernos poetas, tan desmayados y luctuosos, por
-regla general, no cantan estas cosas? Son menos interesantes que los
-parterres de Versalles? Hay para dar razn los futuristas, con todas
-sus exageraciones.
-
-Yo os aseguro que la instalacin de telegrafa sin hilos de Carabanchel
-Alto bien merece una oda.
-
-El invento pertenece la Humanidad. Admira y deslumbra nuestra
-inteligencia. Pero aquella instalacin es nuestra, es de Espaa;
-halaga y conforta el corazn. Y espaoles, soldados de su ejrcito,
-son los sargentos inteligentes, modestos, que all prestan servicio y
-han recibido ofertas tentadoras de empresas extranjeras de navegacin
-y prefieren servir su patria: esta patria que no suele ser muy
-esplndida con los que trabajan por ella; porque los que trabajan no
-intervienen en los presupuestos, y los que intervienen... no trabajan.
-
-
-
-
-XXII
-
-
-Tres muertos ilustres cuenta la crnica en estos das: Massenet, el
-general Booth, y, el ms grave de todos, Muley Hafid.
-
-El msico francs no ha tenido su fallecimiento la Prensa que poda
-esperarse de su popularidad en vida. No es que la Prensa francesa y,
-por reflejo, la europea le haya escatimado las necrologas; pero los
-elogios han sido tmidos.
-
-Desde que un aristocratismo intelectual y artstico ha sentado como
-criterio fundamental en sus juicios la razn inversa del mrito con el
-aplauso pblico, es preciso blasonar de independiente y despreocupado
-para atreverse celebrar lo que todos celebran. Por donde sucede que,
-cuando una obra empieza ser aplaudida, es cuando empezamos dudar de
-que merezca serlo. Ah! Si las obras de Massenet no hubieran sido tan
-del gusto pblico! Si Massenet hubiera muerto obscuro y postergado
-como Bizet!
-
-Yo no digo que Massenet fuera uno de esos genios musicales definitivos
-en una poca; pero supo agradar y agradar por mucho tiempo los que
-aun piensan sienten que la msica no es una tabla de logaritmos. Al
-fin y al cabo, genios, lo que se dice genios musicales, cuntos han
-sido? Por los dedos de una mano pueden contarse. Y algunos de ellos muy
-discutidos por los grandes inteligentes. Por ejemplo, Bach, de quien
-yo he odo decir perreras personas de muy buen gusto musical. Yo no
-entro ni salgo, ni juzgo de msica ms que por sentimiento. A m la
-msica de Bach me suena capilla protestante, que es para m el sonido
-ms antiptico que puede tener msica en el mundo. A otro gran msico,
-Csar Franck, tambin se le cedo ustedes por una friolera. Me parece
-un filsofo de esos que pretenden explicar por razonamientos cosas
-pertenecientes la emocin ntima; conciliadores entre la Ciencia y la
-Fe, que no concilian nada.
-
-Por todo esto, bien mereca Massenet elogio ms fervoroso de la
-crtica. Es que slo puede haber dioses mayores?
-
-En Madrid slo hemos odo tres peras de Massenet: _El rey de Lahore_,
-_Manon_ y _Werther_. La primera es de las ms endebles. Obra estrenada
-en la Opera de Pars, confiado el xito al aparato escnico, la
-esplndida figura de la Reske y la hermosa voz del bartono Lasalle.
-
-_Manon_, mutilada con supresiones importantes, no tuvo al estrenarse
-en Madrid favorable acogida. Hasta que no fu cantada por Anselmi, y
-despus por Anselmi y la Storchio, no logr el aprecio del pblico.
-
-El estreno de _Werther_ tambin fu desgraciado. Batistini, primero,
-luego, Anselmi, consiguieron rehabilitarla.
-
-Massenet lo intent todo, con desigual desempeo, pero con laudable
-propsito siempre. Soaba con hacer grande, y, como tantos otros, slo
-consigui triunfar cuando menos se preocupaba por el triunfo. Vanidad
-del artista! En sus obras siempre prevalece un sentido inconciente que
-est sobre los cinco sentidos puestos por el artista en su obra.
-
-En las peras de Massenet hay variedad de asuntos y de estilos.
-Historias de amor en _Manon_ y en _Werther_; el cuento de hadas en _La
-Cenicienta_; el poema lrico en _Don Quijote_; en _Esclarmonda_ la
-mstica leyenda; en _Lohengrin_ hembra, donde Massenet aspir Wagner
-y fu su aspiracin dulce suspiro de enamorado ms que de creyente.
-
-La crtica hostil llamaba Massenet el msico de las _cocottes_. Ya
-es algo ser el msico de alguien; porque quin no tiene algo de todo
- sus horas? Slo los espritus superiores son siempre ellos mismos,
-que es ser muy poca cosa. Los dems, poco que soltemos las riendas,
-ya nos interesamos con las peripecias de un melodrama como la _Margot_
-de Musset--vive le mlodrame o Margot a pleur!,--ya relinchamos
-como sementales rijosos ante un tablado de tangos y garrotines, ya,
-como sencillas _cocottes_, nos emocionamos con las chuleras Luis XV de
-Manon y de su caballero, puestas en msica absolutoria por un msico
-amable y francs.
-
-El general Booth, el admirable fundador del Ejrcito de Salvacin,
-slo hubiera podido salir adelante con su obra en Inglaterra. Slo en
-Inglaterra poda salvarse el peligro ms terrible de su empresa: el
-ridculo. Qu hubiramos hecho en Espaa con un general Booth? Qu
-hubieran hecho en Francia? Slo en Inglaterra es posible predicar el
-Evangelio al son de una murga, entre una estrafalaria mascarada, y slo
-all es posible sobreponer la intencin de la obra los procedimientos
-hasta ser considerado por los Poderes pblicos y colaborador suyo en
-ocasiones difciles.
-
-Todava, al contemplar el retrato del difunto general, publicado
-en casi todos los peridicos ilustrados del mundo, una sonrisa de
-escepticismo se disimula apenas en labios latinos. Era un santo? Era
-un vividor? Un grande hombre? Un chiflado? Ah! Cuntas buenas obras
-como la del general Booth se habrn malogrado en el mundo por temor
-que todos pregunten: Quin es el hombre?
-
-Y cuntas veces el hombre no puede dar mejor razn de s que sus obras!
-
-Nos da Dios, con ser Dios, otra razn de su existencia?
-
-
-
-
-XXIII
-
-
-Para la prxima temporada teatral la direccin artstica del teatro
-Espaol anuncia obras de casi todos los autores militantes y otras
-de autores noveles en el teatro, pero no tan desconocidos que sea
-aventurado esperar mucho y bueno de sus obras. Un nombre falta en
-la lista, un nombre que est sobre todos, el del propio director
-artstico: el de don Benito Prez Galds. Por delicadeza, estimada por
-todos en cuanto significa, pero inatendible en esta ocasin, don Benito
-se niega estrenar obra suya y que sean representadas las de su
-repertorio; y eso no debe ser.
-
-Cuando, por causas de enojosa explicacin, las obras y el nombre de
-don Benito Prez Galds no figuran en teatros de importancia, y, por
-dificultades de interpretacin, no pueden ser representadas como ellas
-merecen en teatros de segundo orden, el teatro Espaol es el nico
-que puede ofrecerlas digno escenario. Habr un solo autor de los que
-tienen obras anunciadas que pueda mirar con recelo la representacin
-de las obras de don Benito? Todo lo contrario; yo creo que todos se
-apresurarn firmar una solicitud pidindole que vuelva de su acuerdo.
-Una campaa de Arte independiente, popular, como debe ser la que en el
-teatro Espaol se emprenda en esta temporada, con actores de juveniles
-alientos como Matilde Moreno y Francisco Fuentes, no sera completa
-si faltaran las obras del maestro glorioso de la novela y del teatro
-contemporneo. Con palabras de _Un drama nuevo_ yo, soldado de fila,
-me atrevo dirigirme al maestro de todos para decirle: Sed nuestro
-general: conducidnos la victoria.
-
- * * * * *
-
-Ni en costumbres, ni en leyes, ni en poltica, en nada se muestra
-Francia tan republicana como en el arte de poner en ridculo cuantos
-reyes y soberanos, en activo pasivo, transeuntes residentes,
-caen en ella. No son, por cierto, reyes y prncipes modernos hroes
-de tragedia; mas si alguno lo fuera, al llegar Francia quedara
-convertido en caricatura de opereta. Francia es la Dalila capaz de
-tomar la cabellera al ms fuerte Sansn. Ved Muley Hafid, el sultn
-esperanza de los creyentes, el que fu proclamado por ellos como
-restaurador del espritu nacional y religioso, contra su hermano, el
-dbil, el descredo, el europeo. Nada pudo contra los invasores de
-su Imperio; pero todava, en el recogimiento de su palacio, podamos
-suponerle, como Prometeo encadenado, ms alto y ms noble en su
-vencimiento que el vencedor injusto. Estaba escrito! Pero ahora, al
-permitir que se traduzca al francs--al francs de Montmartre!--lo
-que el Destino escribi en rabe, ha perdido hasta el derecho la
-compasin. Es un triste len de feria, amaestrado como un perro.
-Lastimosas fueron las femeniles lgrimas del ltimo rey moro de
-Granada; pero aun han podido hallar piadosa acogida en la leyenda y
-en el poema. Para Muley Hafid slo queda la musa bulevardesca del
-caf-concierto y de las revistas del ao.
-
-Olvidado en el ltimo rincn de su Imperio, pudo ser una figura trgica
-digna de ser representada en tiempos futuros por algn Monnet-Sully
-del porvenir, en Pars mismo, en la escena del teatro Francs. As, no
-habr clown que no le remede y ridiculice por circos y tablados. Al
-ofrecerle Francia las libertades de su Repblica ha sido ms cruel que
-si le hubiera encerrado en una jaula del Jardn de Plantas. Su libertad
-es el ridculo. Y qu hace en Pars el sultn cado que no hiciera en
-su Imperio? Lo mismo: satisfacer todos sus deseos; pero lo que all
-parecan voluntades de un Dios, aqu parecen caprichos de nio de
-loco.
-
- * * * * *
-
-Nuestro aislamiento de la poltica internacional no era, ciertamente,
-el esplndido aislamiento de que blasonaba Inglaterra al saberse odiado
-de todos, pero, al fin, temida, en tiempos no muy lejanos.
-
-Ahora, segn noticias, nos disponemos entrar en alianzas; esas
-alianzas polticas en abstracto, que significan muy poco en concreto.
-Francia, Espaa, Inglaterra, Rusia! Est muy bien; no puede sonar
-mejor. Pero... y los franceses, los espaoles, los ingleses y los
-rusos?
-
-Formidable alianza si fuera siquiera por conveniencia de todos, ya que
-de amor no hay para qu hablar en estos matrimonios internacionales.
-Cmo se reir Alemania! Si es que las abstracciones pueden reirse como
-pueden aliarse.
-
-La alianza es preciosa; pero qu apostamos que, salvo entre Francia
-y Rusia, hay muy pronto que lamentar algn _coup de canif_, como
-dicen los franceses, en el contrato matrimonial? Pese quien pese,
-Inglaterra y Alemania estn llamadas entenderse; y en cuanto
-Francia y Espaa... Al buen callar llaman Sancho; pero bueno sera que
-le llamramos Don Quijote.
-
-
-
-
-XXIV
-
-
-Como en todos los veranos, las capeas han originado conflictos por
-esos pueblos. La autoridad gubernativa las prohibe, la autoridad de
-los alcaldes es insuficiente para imponer la prohibicin. Los mozos
-se amotinan; la intervencin de la Guardia civil ocasionara mayor
-conflicto. Qu han de hacer los alcaldes? Dejar que los mozos se
-salgan con la suya. Es mucho salvajismo el de los pueblos!, se dice.
-No es ms del que se ha cultivado en ellos. Si para ellos no hay otra
-fiesta ms que la capea, y, suprimida, no les queda otra diversin!
-Pero, aunque otra cosa crean los que por comodidad desidia declaran
-al pueblo ineducable, es tan fcil su educacin!
-
-Buen ejemplo es un humilde lugar de la provincia de Toledo: Aldeaencabo
-de Escalona. Por la fiesta del Santo Patrn era inevitable la capea.
-Verdad es que la capea quedaba reducido todo el festejo. En este
-ao se acord organizar una funcin teatral, hubo unas cucaas, unas
-carreras en sacos, unos fuegos artificiales y nadie ech de menos la
-capea y nadie protest contra su prohibicin. Para ello ha bastado
-con muy poco: con la autoridad de un sacerdote ejemplar, con la
-influencia educadora de un maestro, con la buena voluntad de algunos
-vecinos, y la fiesta se ha celebrado satisfaccin de todos, modelo de
-orden y de cultura.
-
-Con muy poco gasto y menor esfuerzo se conseguira lo mismo en todos
-los lugares de Espaa. El paisaje de Espaa es como su espritu:
-hosco, spero. Pongamos dulzura en los paisajes y en las almas. No
-escuchemos la voz egosta de esos enamorados de lo caracterstico, de
-lo pintoresco. Son los que se asoman al campo y pasan de largo, sin
-dejar su paso amor ni bondad. El amor al paisaje por el paisaje es
-como el amor los animales: una forma del egosmo, de la misantropa.
-Los paisajes y los animales no dan disgustos como las personas.
-Estos _dilettanti_ de lo pintoresco se complacen en la rudeza de los
-campesinos. Para lo que han de estar entre ellos! Que se instruyen?
-Qu lstima! Que pierden carcter? Qu profanacin! Hasta el da de
-la pedrada del garrotazo de la coz, que todo llega...
-
-No hay derecho mantener, en nombre de lo pintoresco, la ignorancia,
-el atraso, que nunca son bondad, aunque puedan parecer sencillez.
-Dulcifiquemos, dulcifiquemos, sin temor que la dulzura desvirte
-la virilidad. Los pueblos de vida amable sern siempre ms ardorosos
-defensores de su independencia que los pueblos de vida ingrata,
-atormentada. Slo entre los descontentos nacen los traidores. Es
-preciso una gran virtud para amar una patria en que nada es amable.
-
-El seor Canalejas, que tan gubernamentalmente ha tronado contra los
-inadaptados, debiera darse una vueltecita por algunos lugares de
-Espaa; y lo que haba de admirarle entonces sera... que hubiera
-tantos adaptados lo inadaptable.
-
- * * * * *
-
-Sarah Bernhardt celebra sus bodas de oro teatrales. Cincuenta aos de
-teatro! Y todava su arte extraordinario, nico en la historia de la
-escena, logra sobreponerse los ultrajes del tiempo. Verdad es que
-nunca el espritu se sirvi de medios tan inmateriales de expresin
-material como en la divina artista. El cuerpo de Sarah nunca tuvo edad;
-su voz no fu nunca de humano timbre. No era la voz que se oye; era la
-voz con que se suea. Era como la luz musical del pensamiento. Y la
-noble armona de sus actitudes! No hubo sensacin fugitiva que no se
-consagrara en ella, como en escultura, para la inmortalidad.
-
-Pars, escptico adorador de sus dioses, ya sonre ante los cincuenta
-aos escnicos de la actriz bisabuela; pero sonre carioso y admirado.
-Sarah, con muy buen acuerdo, ha ido celebrar sus cincuenta aos de
-teatro Inglaterra. Los ingleses saben admirarla sin escepticismo.
-La juventud espiritual de Sarah es para ellos tan respetable como la
-propia juventud de la vieja Inglaterra. Un milagro de voluntad, si al
-decir voluntad cabe decir milagro. Esa gloriosa vida de arte supone
-una tensin constante de espritu sin un desfallecimiento, sin una
-desconfianza en las propias fuerzas. Sarah slo ha vivido para su arte;
-el arte ha correspondido, generoso, tanta fidelidad.
-
- * * * * *
-
-En las fiestas de Salamanca he podido apreciar los tristes efectos del
-_absentismo_. De las casas grandes, de linajuda nobleza, cuyas ms
-saneadas rentas de Salamanca proceden, muy contadas han sido las que
-contribuyeron al lucimiento de las fiestas. Y digo yo, y decan muchos:
-Qu mejor ocasin para un acto de presencia? Son das en que los
-humildes, no slo miran sin odio el lujo de los seores, sino que lo
-agradecen y lo admiran como un esplendor ms de la fiesta. Son das de
-acortar distancias y de suavizar asperezas.
-
-Las hermosas muchachas premiadas en el Concurso de belleza, las que
-vistieron los trajes clsicos de charra, tuvieron que pasear por la
-poblacin en deslucidos coches de alquiler. Para cundo guardan los
-grandes seores de la provincia sus trenes de gala?
-
-En la escolta de charros montaraces, que dieron guardia de honor los
-prncipes de Baviera, faltaron los de casas muy principales. Buen
-ejemplo para los de abajo!
-
-Luego se quejarn del desamor de los humildes! Pues qu!, hacen algo
-por merecer su amor su respeto?
-
-Hay altas posiciones sociales que imponen muy altos deberes. No es de
-los ms penosos el de dejar, por unos das de fiesta en la provincia,
-alguna playa balneario del extranjero, donde, sin pensar, se va en la
-ruleta del Casino lo mejor de las rentas solariegas.
-
-Los grandes seores han olvidado el arte de agradar, que, claro est,
-no es ms que el arte de saber aburrirse. Pero ese arte es un deber
-de la nobleza y del dinero. Y es un deber que est tan compensado!
-Siempre que procuramos agradar acabamos por ser agradables; y... cuando
-se es agradable, se est ms divertido que nunca.
-
-
-
-
-XXV
-
-
-Bien pudiera algn predicador haber repetido las exclamaciones famosas
-de Bossuet, en los funerales de una princesa de Francia: Madame
-se meurt!... Madame est morte! Las que pusieron espanto en aquel
-auditorio de prncipes y grandes seores de la Corte, al considerar
-cmo, en el breve espacio de dos exclamaciones, aun no vista llegar,
-pas la Muerte. La Muerte niveladora, y, por serlo, el ms cierto
-resplandor de la ideal Justicia sobre la tierra; el ms seguro anticipo
-suyo para otra eterna vida. La Muerte, de quien otro poeta francs
-dijo: Et les gardes qui veillent aux barrires du Louvre, n'en
-defendent pas nos rois.
-
-Y triste actualidad recobran tambin los versos de Cervantes la
-sbita muerte de la reina Isabel de Valois:
-
- Cuando dejaba la guerra
- libre ya el hispano suelo,
- en un repentino vuelo,
- la mejor flor de la tierra
- se fu trasplantada al cielo.
- Y al cortarla de la rama
- el mortfero accidente,
- fu tan oculto la gente,
- como el que no ve la llama
- hasta despus que la siente.
-
-Los poetas de ahora temen ser tildados de cortesanos, y, slo cuando
-se trata de lisonjear las malas pasiones de los de abajo, no se
-juzgan aduladores. As, los poetas no cantarn la buena memoria de
-la infanta Mara Teresa. Ni es necesario: estas vidas sencillas, de
-bondad, de recogimiento, parece como si se profanaran con altisonancias
-ditirmbicas. En el abultado libro de la Historia, sobre el trompeteo
-de las grandes hazaas blicas y de las intrincadas empresas polticas,
-estas vidas han de ser como flor guardada entre las hojas del libro:
-una meditacin, un silencio entre el barullo de tantas grandes y de
-tantas malas acciones, que son la Historia y son la vida...
-
-Ni aun sientan bien ponderaciones cortesanas por el dolor que su
-muerte causara los suyos. Para qu decirnos que las tristezas de los
-grandes de la tierra son excepcionales como su grandeza? No estar
-nuestra mayor simpata en saber que son iguales las nuestras? El
-dolor de la madre? No digis las madres que es un dolor de reina;
-decidles que es el dolor de todas las madres, y cmo no han de
-comprenderlo? Ved cmo la Religin cristiana, al divinizar el dolor de
-Cristo, humaniz el dolor de la Virgen madre; porque divinizado hubiera
-dejado de ser dolor, al gloriarse en la gloria del Hijo.
-
-Ni es bien poner distancias ante el dolor que todos iguala. Ofrezcan,
-con grandeza de alma, los grandes de la tierra sus dolores, como
-sacrificio aplacador de odios y envidias. Nunca como en la Cruz
-comprendi Dios la Humanidad; porque en la Cruz est ms cerca de
-nosotros.
-
- * * * * *
-
-Cuando se estudia con serenidad algn problema econmico, hay que decir
-como aquel personaje de una comedia: A quin se engaa aqu? Esto
-es: Quin se lleva aqu el dinero? Porque oye usted los patronos,
-y no es porque lo digan ellos, les ajusta usted las cuentas y no puede
-usted por menos de darles la razn. Ellos no se llevan el dinero. Oye
-usted al trabajador, al obrero, y la razn les sobra: no pueden vivir.
-Y oye usted todo el mundo, y el dinero no parece por ninguna parte.
-El propietario de fincas, ya rsticas, ya urbanas, obtiene un menguado
-inters de su capital, y el arrendatario y el inquilino dicen que ya
-no pueden con la renta. El industrial se queja del comerciante, el
-comerciante del industrial, y el comprador de todos. Todo el mundo est
-mal servido y nadie est contento. Y, no obstante, esto es lo que
-llaman orden social y esto es lo que, segn dicen, hay que sostener
-toda costa.
-
-No valdra la pena de hacer algn ensayito para cambiarlo todo?
-Aunque fuera en seco; esto es, sin guillotina ni tiroteo por las
-calles; un ensayo en buena armona, puesto que nadie est gusto y
-todos se quejan. Y si viniera resultar, como es de temer, que el
-verdadero tenedor del dinero de todos es el Estado, con impuestos
-desproporcionados, insoportables para el pas, que el Estado se
-encargue de todo y con dos suculentos ranchos al da nos alimente
-todos. Y no nos asustemos del socialismo, cuando la actual organizacin
-social no es otra cosa: un socialismo con mala administracin.
-
- * * * * *
-
-Caricatura veraniega (sin dibujo y fuera de Concurso).
-
-En el Casino:
-
---Qu le pasa Juanito? Tiene una cara!
-
---Que le han dejado sin una peseta.
-
---S? Cunto ha perdido?
-
---Pues eso: una peseta.
-
-
-
-
-XXVI
-
-
-Cuando un madrileo, en cualquier esfera social, ha llegado ocupar
-un puesto, alto bajo, ya puede asegurarse que se lo ha ganado por
-su propio esfuerzo. Al madrileo no le gusta deber nada nadie. Por
-eso, aun de la clase ms humilde, prefiere los oficios independientes,
-en los que menos haya que obedecer y ser mandado. As es muy raro
-hallar un madrileo dedicado al servicio domstico, y si, por razn
-de sus ocupaciones, depende de algn patrn, maestro jefe, todo se
-conseguir del madrileo por la razn persuasiva por el ruego amable;
-nada por el mandato indiscutible, ni por el rigor spero.
-
-El madrileo no tiene cacique quien pedir recomendaciones; no trata,
-ni siquiera conoce, sus diputados; no tiene colonia que le proteja
-le obsequie.
-
-Por todas estas consideraciones, yo, que he perdido en absoluto mi
-aficin los toros, siento muy viva simpata por el torero madrileo
-Vicente Pastor y celebro su triunfo en la ltima corrida. Lo celebro
-con doble satisfaccin, porque, aunque me est mal el decirlo, entiendo
-de toros una barbaridad y no soy de los admiradores del da siguiente.
-Cuando Vicente Pastor, en sus aos de desgracia, que fueron ms de
-los debidos, y apuntados van su condicin de madrileo, andaba
-aperreado por esas Plazas, y en la madrilea sobre todo; favorecido por
-los empresarios con todo el ganado de peor lidia, toros cornalones,
-resabiados, mansos perdidos, nunca dej de ver y de apreciar en l lo
-que ms tarde apreciaron muchos como un descubrimiento: que Vicente
-Pastor es de los pocos toreros que saben para lo que sirve la muleta;
-de los pocos que paran y castigan.
-
-Y vaya si ha bregado Vicente Pastor hasta colocarse en el lugar que le
-corresponde! Nadie dir que lo ha robado.
-
-Los toreros madrileos luchan siempre con grandes desventajas. Por
-la mayor baratura y facilidad de conduccin, en las novilladas les
-sueltan, por lo regular, ganado de la tierra que, si escogido para
-corridas de toros, es siempre ms duro y ms dificultoso que el ganado
-andaluz, que ser en novilladas, donde todo boyancn es de recibo.
-Hechos torear mansos, al tomar la alternativa y encontrarse con toros
-ligeros y bravos, los toreros madrileos andan de primeras torpes y
-desmaados. Al contrario de lo que suele sucederles los fenmenos
-novilleriles de Andaluca, que, acostumbrados torear all toritos
-fciles y ligeros, al primer toro de la tierra que ven asomar por los
-toriles andan de cabeza y se acab el fenmeno.
-
-Con Vicente Pastor hicieron horrores las empresas. Recuerdo una corrida
-de novillos, con lucha entre un len y un toro como amenidad de mayor
-atractivo, y en ella Vicente Pastor hubo de torear con el estorbo de
-una gran jaula en medio del redondel; y por si esto no bastara, como
-despus de la lucha no hubo medio de sacar al toro de la jaula, el
-presidente orden la salida del toro de lidia, el cual, naturalmente,
-tom la querencia de su compaero y semejante, y as hubiera tenido
-que torearle y que matarle Vicente Pastor si la protesta unnime del
-pblico no hubiera obligado al presidente disponer la retirada del
-toro enjaulado.
-
-Luego se espantan los empresarios si los toreros, cuando llega la suya,
-tienen exigencias.
-
-Vicente Pastor no ha llegado por intrigas; no, ciertamente. Bien puede
-estar orgulloso de ello; ha llegado, como buen madrileo, sin deber
-nada nadie. Y hoy habr toreros ms vistosos, ms bonitos, ms
-alegres; pero lo nico verdad, lo nico serio, el nico toreo de buena
-ley que se ve en las Plazas es el de Vicente Pastor, el madrileo.
-
- * * * * *
-
-El Hotel Palace se levanta soberbio como un gran transatlntico. Aquel
-trozo de Madrid, de tan seorial aspecto cuando los tres linajudos
-palacios, de Medinaceli, del Infantado y de Vistahermosa, eran todo un
-casero; tan desolado, cuando el inmenso solar del primero de dichos
-palacios llenaba de obscuridad y de tristeza aquella parte de Madrid;
-hoy, con el gran hotel la moderna, ha cobrado un aire cosmopolita, de
-playa de balneario la moda, con su Casino resplandeciente de luces,
-bullicioso de multitud pasajera, con su msica bailable y su ejrcito
-de servidores.
-
-Con el hotel Ritz y el Palace ya cuenta Madrid con dos hoteles
-europeos. Quizs los precios sean ms asiticos que europeos y, por
-este lado, el problema de los alojamientos en Madrid no se haya
-resuelto con arreglo la capacidad espaola. Es de esperar que los
-europeos y los americanos nos sostendrn estos lujos, que para nosotros
-solos seran excesivos.
-
-Ya no hay pretexto para no venir Madrid. Y, en verdad, ahora que
-tanto se habla del turismo y tendremos en Madrid un Congreso para
-discutir cuanto al turismo se refiere, todo el problema es este: No
-acuden los turistas Espaa por falta de buenos hoteles, no hay
-buenos hoteles en Espaa por falta de turistas? Problema biolgico: Es
-la funcin la que crea el rgano el rgano la funcin?
-
-De cualquier modo, hay mucho que agradecer los que as arriesgan su
-dinero en el rgano, anticipndose la funcin.
-
-El viajero de raza no retrocede ante las incomodidades; pero el viajero
-de raza es poco productivo; suele viajar pie y sin dinero. Al
-viajero _snob_, que es el ms provechoso, hay que atraerle con mucho
-mimo y cultivarle con todo regalo. Una catedral gtica, las ruinas
-de un castillo son admirables despus de una buena comida en un buen
-hotel. Tan admirables, que algn viajero que slo vena por admirar
-la catedral las ruinas, deja de visitarlas por el gusto de volver
-un hotel donde tan bien se come. Porque si es verdad que un cuadro de
-Velzquez compensa de una mala fonda, tambin es verdad que una buena
-fonda compensa de no ver el cuadro.
-
-
-
-
-XXVII
-
-
-A los que se inquietan por mis obras futuras, los que suponen mi
-entrada en la Academia como una abdicacin de mi independencia, puedo
-asegurarles que no reniego de una sola de mis obras ni renegar nunca;
-ellas son toda mi vida, y unas mejores, otras peores, todas responden
-un estado espiritual. Ni de las culpas ni de los errores debe renegarse
-cuando no se ha perdido en ellos nuestra conciencia, antes nos han
-servido de provechosa enseanza.
-
-Nuestra vida no se gobierna por ideas, sino por sentimientos. Nadie se
-asimila las ideas que no apetece, como nadie se alimenta de lo que no
-le gusta, salvo en caso de necesidad extrema. Por fortuna, yo no me he
-visto precisado comer de ideas que me repugnaran. Es aventurado jurar
-sobre nuestro estmago mucho ms que jurar sobre nuestra conciencia;
-pero me creo capaz de haberme dejado morir de hambre. Mas, si alguna
-vez me hubiera visto en esa extremidad, como el miserable boticario de
-_Romeo y Julieta_, hubiera dicho: Mi necesidad es la que delinque; no
-mi conciencia.
-
-De que son las ideas las que se coloran de nuestros sentimientos,
-es buena prueba la idea religiosa. Ninguna parece ms fija, ms
-determinada; parece que todos los creyentes haba de unificar en una
-misma accin, encaminada al mismo fin; no obstante, unos prefieren la
-vida contemplativa; otros, se consagran obras de caridad con fervor
-activsimo; otros, la propaganda batalladora; todos creen seguir una
-idea, y lo que siguen es las naturales inclinaciones de su corazn.
-Lo mismo en Arte; si por ideas escribiramos, diramos siempre lo
-mismo y diramos una misma tontera siempre. Que nuestro arte sea
-espontneo, como juego de nios, expresin de vida y de fuerza y de
-natural esparcimiento; despus, nuestro arte, como los juegos tambin,
-ir ordenndose con cierto ritmo, y lo que fu primero actividad ser
-luego belleza y al fin ser bondad.
-
-No habr sido as la creacin, como una obra de arte, como un juego
-de nios; expresin de una fuerza que, por ser fuerza, es bella y por
-ser bella es al fin buena? Actividad, Inteligencia, Bienaventuranza: el
-Tamas, Rajas y Gattva de la Teosofa india, en que Dios dice al
-hombre: T eres yo mismo, mi imagen y mi sombra; yo me he revestido
-de ti y t eres mi vehculo, hasta el da sea con nosotros! en que
-volvers ser yo mismo y los dems t mismo y yo.
-
-De donde se deduce que en la vida universal, como en la vida de cada
-uno de nosotros, todo es armona y no hay para qu maldecir de las
-disonancias.
-
- * * * * *
-
-Sera falsa modestia hacerme el desentendido. Amigos cariosos
-pretenden obsequiarme y, con el mejor deseo, acaso no aciertan con el
-obsequio de mi gusto. Queris saber lo que ms pudiera satisfacerme?
-Nada de banquetes, nada de exhibiciones; podis suponer que por grande
-que fuera mi vanidad personal, estara ya bien satisfecha.
-
-Empieza el invierno; hay una obra meritoria que no consigue prosperar,
-en lucha con la indiferencia: la obra del Desayuno Escolar. Yo os
-agradecera con toda mi alma que ese fuera el obsequio: contribuir
-ella en lo que habais de contribuir obsequiarme en otra forma. A
-todos nos quedara mejor recuerdo; la buena obra del Desayuno Escolar,
-atendida, ser el mejor obsequio para m y un obsequio ms duradero en
-el corazn de todos los que nos unamos en el amor los nios.
-
-Si me creis capaz de una gran vanidad, permitidme que me envanezca de
-este modo; si me estimis lo bastante para creer que llevo ms alto el
-corazn que la inteligencia, ya que por amigos os estimo ms que por
-admiradores, sea el obsequio de corazn corazn. As el da que me
-sienta vanidoso, podr decir: Gracias mi talento, he procurado el
-desayuno muchos pobres nios! Y el da que me sienta modesto, por
-lo menos tendr el consuelo de pensar: Yo no tendr mucho talento;
-pero los pobres nios de las escuelas tienen su buen desayuno en las
-maanas del invierno!
-
-De suerte que ya lo sabis: con este obsequio no me obsequiais para
-un da solo, que sera de vanidad; me obsequiais para muchos das:
-unos, de vanidad; otros, de modestia, que all se van alternados, como
-los das tristes y los alegres; pero todos son buenos cuando sobre su
-variable temperanza ponemos algo que est sobre nosotros mismos, sobre
-nuestras arrogancias nuestros desalientos.
-
-
-
-
-XXVIII
-
-
-Siento molestar mis lectores con asunto referente en parte mi
-persona, aunque, por tratarse de una obra buena, tenga ya ms alto
-inters para todos. Pero debo satisfaccin cuantos han respondido
-generosos, y es justo que responda la gratitud en donde mismo se elev
-el ruego.
-
-De todas partes llegan m ofrecimientos en favor del Desayuno
-Escolar y tambin importantes donativos. Gracias todos. A Rosario
-Pino, la insigne actriz, que ofrece el producto ntegro de la funcin
-inaugural de su temporada en Valladolid. Y, en este caso, yo me atrevo
- solicitar de Rosario Pino que la mitad del ingreso se destine La
-Gota de Leche, institucin fundada en Valladolid. Del mismo modo,
-cuantos beneficios se den en teatros de provincias deben repartirse
-entre la institucin madrilea y alguna que, con el mismo fin de
-proteccin la infancia, exista en la provincia.
-
-La empresa del teatro Espaol y, al frente de ella, Matilde Moreno,
-la gran artista de todas las delicadezas, se apresuraba ceder el
-ingreso de otra funcin que ha sido aplazada ruegos de la Comisin
-organizadora de estos beneficios.
-
-El Crculo de Bellas Artes me anuncia en carta de su presidente, don
-Alberto Aguilera, que destina la cantidad de 1.000 pesetas para el
-Desayuno escolar.
-
-El primer actor don Luis Echaide me ha entregado la cantidad de 500
-pesetas, importe total de su sueldo durante los das en que ha actuado
-en el teatro Espaol. Luis Echaide no quera cobrar dichas funciones y
-slo ha aceptado el cobro con la idea de ofrecerme esa cantidad.
-
-En carta que firma Un admirador me envan 25 pesetas; don Santiago
-Aragn, otras 25; el seor Gazul, de Llerena, otras 25; el seor
-Sabito, de Infiesto, 7,50. Muchas gracias todos.
-
-Ahora yo suplico los que me anuncian el envo de otros donativos y
- los que me preguntan quin han de enviarlos, esperen por unos
-das hasta que pueda organizarse convenientemente. Yo tengo sobradas
-ocupaciones para entender en esto.
-
-Muchas son tambin las solicitudes para que se atienda otras
-instituciones benficas, todas muy laudables y muy dignas de ser
-atendidas; pero como atender todas es imposible, preferible es
-atender una sola con resultado.
-
-Una hay, sin embargo, que yo crea identificada con el Desayuno
-escolar, y aunque no sea una misma en la organizacin, identificada
-est en el propsito. Es la institucin de las Cantinas Escolares.
-Como todo hace esperar que la recaudacin ha de ser importante, bien
-puede repartirse el ingreso entre las dos benficas instituciones, ya
-que las dos realizan la misma buena obra y mal puede haber divisin ni
-rivalidad entre ellas. De todas suertes, como el ofrecimiento primero
-fu al Desayuno escolar, no he de ser yo quien decida; apelo la
-generosidad de los seores organizadores de esta ltima institucin, y
-creo que no apelar en vano.
-
- * * * * *
-
-Entre los acuerdos de la Comisin reunida para festejarme hay uno con
-el que no puedo estar conforme, y perdone la respetable Comisin. Todo
-cuanto redunde en beneficio de los pobres nios me parece de perlas,
-aunque sea costa de mi exhibicin personal. Pero la idea de erigirme
-un monumento, por sencilla que sea, tendr siempre mi oposicin ms
-decidida. Soy enemigo de esos homenajes en vida, mucho ms si la vida,
-por desgracia por dicha, aun no toca su acabamiento. Yo no s si
-habr ya escrito mis mejores obras; pero s que aun puedo escribir las
-peores. Esos homenajes esculturales que, por serlo, tienen algo de
-funerarios, slo pueden discernirlos con serenidad las generaciones
-futuras. Qu sabemos lo que pensarn los que vengan de nuestras obras?
-Pesa mucha literatura sobre la Humanidad y de cada vez se impondr una
-seleccin ms depurada.
-
-Necesitan estos monumentos, adems, para su contemplacin gentes
-desapasionadas; pero mientras vivimos entre amigos y entre enemigos
-personales, quin sabr decirnos dnde acaba la pasin y dnde
-empieza el conocimiento?
-
-No, por Dios; nada de monumentos: todo para los nios pobres.
-
-Y otra vez pido perdn mis lectores por haberles hablado de m; vaya
-en gracia de la intencin.
-
-
-
-
-XXIX
-
-
-Aquellas guerras de los cien aos, de los treinta aos, tan molestas
-para los estudiantes de Historia Universal, ya no seran posibles.
-Las guerras de ahora tienen la ventaja de la brevedad. Mueren en
-ellas ms hombres que en las antiguas; pero mueren ms pronto. Puede
-ponderarse su corta duracin con las mismas expresivas frases de cierto
-predicador, al considerar la rapidez de los deleites carnales: Por qu
-os condenis, hermanos? Si fuera asunto de una hora... Qu digo de una
-hora? Si fuera asunto de cinco minutos... Pero, no; zs, zs, zs, y
-ya estis en el infierno!
-
-Por fortuna, las guerras modernas son un lujo muy costoso. Lo nico
-barato en ellas, por eso es lo nico que puede derrocharse, es el
-factor hombre. Un soldado, con su racin y todo, vale bastante menos
-que los cartuchos por l disparados.
-
-Esta baratura del factor hombre es consecuencia del poco coste de
-produccin.
-
-En esta guerra de los Balkanes se ha dado el mismo edificante
-espectculo que solan dar en otros tiempos algunos prncipes
-cristianos alindose con el Gran Turco por enemistad con otros
-prncipes cristianos. Mal disimuladas, por el buen parecer, las
-simpatas de la culta y cristiana Europa estaban, en esta guerra, del
-lado turco. No quiero pensar mal; pero sospecho que hasta oraciones, en
-templos muy catlicos, se han elevado al cielo en favor de las armas
-mahometanas.
-
-Los turcos tenan su deuda muy bien repartida. Los otros desgraciados,
-por no tener, no tenan ni acreedores. Qu inters podan inspirar
-nadie?
-
-Todava, despus de las victorias conseguidas, han de esperar que las
-grandes potencias las den por buenas; porque los turcos habrn perdido
-muchas batallas, pero pensar que Europa va perder su dinero!
-
-Como que no hay quien mire por uno como los acreedores. Por
-patriotismo, debiera procurar el Gobierno espaol, al levantar el
-anunciado emprstito de 300 millones, que se cubriera en el extranjero;
-de ese modo, tal vez en situaciones apuradas contaramos con la
-simpata y el inters de otras naciones fuertes; inters y simpata
-que nos faltaron en momentos muy crticos, quizs porque no estbamos
-bastante entrampados con el extranjero.
-
-Todo el arte de la guerra moderna est en enzarzarse, no con quien
-pueda menos que nosotros, sino con quien deba menos.
-
- * * * * *
-
-Tan vulgar tpico era el de la alegra espaola que, por extremosa
-reaccin, han sido muchos los escritores rectificarle con la
-contraria afirmacin de nuestra tristeza. Yo no s si seremos alegres;
-pero tristes, de ningn modo. El pueblo espaol no es un pueblo triste;
-es un pueblo duro, que no es lo mismo.
-
-De que no somos tristes es buena prueba nuestro modo de celebrar la
-conmemoracin de los difuntos. Puede darse menos emocin, menos
-recogimiento espiritual, menos ternura, en una palabra?
-
-La gente pasea por los cementerios como por un jardn; re y bromea
-y comenta con chistes los epitafios. Esto no puede llamarse alegra,
-ni siquiera desprecio la muerte, por fe religiosa por elevado
-estoicismo filosfico; esto es, sencillamente, dureza; esa dureza
-agresiva que est en la entraa de la vida espaola. En el hogar, en la
-vida pblica, en el Arte. Por eso hemos sido siempre tan retricos; por
-eso tenemos tantas frmulas de cortesa y de cumplimientos. Nuestra
-naturalidad es tan spera!
-
-La fiesta de los muertos debiera serlo de gratitud para los muertos
-gloriosos, para los buenos muertos... Y el amor acude las sepulturas
-en el primer ao, la vanidad hasta cinco; mas la verdadera piedad del
-recuerdo no tiene flores para los poetas, ni para los hroes, ni para
-los humildes... All nos esperen por muchos aos!, dicen los que viven
- gusto. Estn muy ricamente!, dicen los que viven desesperados. Y
-as, entre el egosmo satisfecho de los unos y el egosmo desesperado
-de los otros, los vivos van la muerte, los muertos al olvido, y la
-vida espaola es muy alegre, si alegra es que nada importe, y muy
-triste, si tristeza es no amar la vida, en verdad, ni alegre ni triste;
-dura como el odio: la nica pasin sin risas y sin lgrimas.
-
- * * * * *
-
-_Don Juan Tenorio_, casi desterrado de Madrid, ha encontrado esplndido
-refugio en Barcelona. En quince teatros, lo menos, se ha representado
-all en estos das.
-
-Si no supiramos que en Barcelona ha triunfado tambin durante
-muchos aos, y aun sostiene muy bien su cartel, el seor Lerroux,
-que es el Don Juan Tenorio de la poltica espaola, por lo seductor,
-por lo audaz y por lo de bajar las cabaas y lo de subir los
-palacios--presidenciales, se entiende,--pudiera creerse que la
-predileccin del pblico de Barcelona por hroe tan nacional como Don
-Juan Tenorio tena mucho de ensaamiento despectivo: Vean el personaje
-que nos mandan esos castellanos!
-
-Pero no; no hay segunda ni prfida intencin. El pblico de Barcelona
-se entusiasma con nuestro Don Juan, como ya no nos entusiasmamos
-nosotros. Seales de los tiempos!
-
-Vyase por el proyecto de mancomunidades, que tiene en Madrid ms
-decididos partidarios que en Barcelona.
-
-
-
-
-XXX
-
-
-En la sesin dedicada por el Ateneo de Madrid la gloriosa memoria de
-Menndez y Pelayo, al oir algunos fragmentos de sus obras, sabiamente
-glosados por el seor Bonilla San Martn en su magistral estudio de
-las obras y del espritu del gran don Marcelino; al sentir cmo la
-prosa clida, vibrante, toda emocin, toda elocuencia, del insigne
-polgrafo conmova hondamente al auditorio, pensaba yo cmo se debiera
-en Espaa, imitacin de Francia y de Inglaterra, sobre todo, publicar
-selecciones de las obras maestras; medio eficacsimo para vulgarizar el
-conocimiento de muchos escritores que, como Menndez y Pelayo, por no
-haber escrito siempre obras de un inters general, slo consiguen ser
-ledos por los especialistas interesados en aquellas materias.
-
-Dije en otra ocasin que Menndez y Pelayo era ms admirado que ledo.
-Y no hay que espantarse por ello. Hay dos clases de lectores: los
-estudiosos, atentos con preferencia las obras que pueden servirles en
-sus investigaciones especiales, y los desocupados, atentos slo la
-amenidad de los libros; lectores de novelas, de poesas, de cuentos.
-
-La obra total de Menndez y Pelayo, cada una de sus obras en
-particular, aunque nadie como l, por ser tan artista y tan poeta y
-tan creador, supo dar amenidad y calor de vida la crtica erudicin,
-todava mantiene respetuosa distancia los que muy especialmente no
-se interesan por la crtica y la historia literarias.
-
-Una esmerada seleccin de sus obras, semejanza de las muchas
-publicadas en Inglaterra, de Ruskin, de Carlyle, de otros grandes
-escritores, facilitara la lectura de lo bueno los asustadizos de lo
-mucho.
-
-En Espaa no sabemos ser oportunistas; siempre por los extremos: todo
- nada.
-
-No convendra refundir, aligerar muchas de nuestras obras clsicas?
-Es preferible que permanezcan ignoradas del todo? Ya s que sus
-admiradores incondicionales, muchos de los cuales las admiran de odas,
-no dejaran de clamar: Profanacin! Sacrilegio!
-
-Profanacin sera recortar, borrar y repintar una pintura de Velzquez
- de Goya, pues los cuadros slo tienen un ejemplar. Pero una obra
-literaria no padece detrimento por estas experiencias. Siempre queda el
-original para los que quieran admirarla y estudiarla en su integridad.
-
-Quevedo, Gracin, Saavedra Fajardo, otros grandes escritores, hoy
-tan poco ledos; _La Celestina_, _Guzmn de Alfarache_, otras muchas
-excelentes novelas, perderan algo con estas selecciones?
-
-De Inglaterra nos llegan todos los das libros pequeos, libros
-amables, lindos como juguetes, con pensamientos y trozos escogidos
-de los grandes poetas y escritores. Para quien de ellos sabe, son un
-recuerdo, una flor del jardn, una rama del bosque; para el que nada
-saba, son una iniciacin, tal vez la puerta de oro que se abre al
-jardn encantado.
-
-Pongamos estos libros ligeros en las manos perezosas, ante los ojos
-distrados de las almas frvolas, que vayan perdindoles el miedo...
-El libro espaol trae siempre un severo ceo de maestro; es preciso
-alegrarle con la sonrisa del buen amigo.
-
- * * * * *
-
-Por fin, el seor jefe superior de Polica, tan riguroso cumplidor de
-la ley de proteccin la infancia, cuando de espectculos teatrales se
-trataba, se ha convencido de que lo menos perjudicial, el trabajo menos
-penoso para un nio es el de representar un corto papel en el teatro.
-
-Era ridcula esa severidad en el trabajo de los nios en el teatro,
-cuando todas horas del da y de la noche andan infelices criaturas
-tiradas como perros por esas calles; cuando nios de cuatro y de cinco
-aos vocean peridicos las altas horas de la madrugada; cuando hay
-vendedoras de peridicos y dcimos de lotera, menores de edad, que,
-como los horteras complacientes, siempre le preguntan al comprador:
-Desea usted algo ms? No hablemos de los botones y recaderos de
-Crculos y hoteles que, por razn de su oficio, muy semejante, en
-ocasiones, al que Cervantes tena por muy necesario en toda repblica
-bien ordenada, han de enterarse y entender de todo.
-
-Y ya que de nios hablamos, las muchas personas que m se dirigen,
-interesadas en la buena obra del Desayuno escolar y de las Cantinas,
-les dir, que, nombrada una Comisin, ella es la que ha de disponer lo
-ms conveniente.
-
-A m estas andanzas, por ahora, no me han trado ms que disgustos y
-molestias. A disposicin de la Comisin est lo recaudado por m; y en
-cuanto la nube de pedigeos que de continuo me enva solicitudes y
-memoriales, ha de saber que el cargo de acadmico no tiene asignadas
-rentas ni sueldos; que agradezco mucho las postales alegricas, mesas
-revueltas, platos pintados y otras chucheras, como toda prueba de
-admiracin, siempre que sea, por lo menos, gratuita. S, por Dios.
-Basta de aplausos ya, bravos pecheros!
-
-
-
-
-XXXI
-
-
-Un crimen es un caso de una enfermedad social, que puede ser endmica
- epidmica. Por eso todo crimen debe ser asunto de meditacin, de
-recogimiento de nuestra conciencia. No caigan todo el horror y toda la
-culpa sobre el _caso_, tan irresponsable como el paldico que en su
-organismo debilitado recogi los miasmas perniciosos, inofensivos para
-el fuerte.
-
-El anarquista? Si le consideris como un hombre de ideas, _sus
-ideas_, ya le enaltecis demasiado y al mismo tiempo eluds vuestra
-responsabilidad. El anarquista viene ser lo que en Teosofa llamamos
-una forma de pensamiento, un elemental artificial, producto de esa
-misteriosa energa animada por nuestros pensamientos, buenos malos,
-de amor de odio.
-
-Sabis de qu est hecho un anarquista? Del espectculo del lujo
-insolente, de la ociosidad parasitaria, de la envidia que calumnia y
-murmura, de la intriga y del favor encumbrados, del mrito desconocido,
-de la justicia recomendada, y, sobre todo esto, de mil ligerezas que
-consideramos insignificantes: amenidades, pasatiempos de la vida
-diaria...
-
-El orador que, por redondear un discurso con una frase de efecto,
-preconiza el atentado personal contra el enemigo poltico quien
-despus saluda respetuoso, quien por s mismo por tercera persona,
-pedir algn favor, quien estima personalmente, quien sera incapaz
-de ocasionar el menor dao.
-
-El escritor--y entremos todos--malabarista de frases que desmiente
-en privado lo que escribi en pblico, y esas graciosas charlas que
-desgranamos en los Crculos, en los cafs, y esas indignaciones que no
-llegan perturbar nuestra digestin... Qu pas este! Los polticos!
-El chanchullo! El negocio sucio! Sabe usted por qu se ha hecho
-esto? Todos lo mismo!...
-
-Y todo ello, un da y otro, va condensndose en una forma de
-pensamiento, en ese elemental artificial, vido de tomar vida y
-cuerpo, y, al fin, como espritu diablico en los antiguos posesos,
-se entra por el cerebro dbil del mastoide, ya perturbado con pobres
-lecturas, se aduea de l y le deslumbra con la idea fija de ser el
-reparador, el justiciero. Una idea fija siempre parece una gran idea,
-no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro. Y el brazo se
-arma, y el crimen, como el rayo, hiere brutalmente, sin eleccin,
-sin descernimiento... Un zarpazo de fiera desgarra una pgina de la
-Historia. Los ms inconscientes culpan al criminal, los ms cndidos
- la Polica, los ms solapados aprovechan la ocasin para culpar al
-enemigo, para pedir represin violenta, prevenciones extremadas. Todo
-se vuelve aspavientos sobre el _caso_. No es el caso, es la enfermedad,
-endmica epidmica, lo que importa.
-
-Hagamos escrupuloso examen de conciencia social, y todos tendremos de
-qu acusarnos. Quin no ha sembrado un granito de anarquismo? Quin
-no ha perturbado con algn pensamiento de odio?
-
-Hay que reprimir, hay que escarmentar, hay que suprimir! Ya se sabe:
-al energmeno siempre responde el energmeno.
-
-No; no es por el campo exterior por donde hay que dar la batida;
-intrinqumonos dentro de nosotros mismos, y ser ms segura caza y ms
-acertado remedio.
-
-Cuando ocurre un caso de enfermedad contagiosa--y ninguna tan
-contagiosa como el crimen,--desinfectar la vivienda es muy importante,
-por lo pronto; pero es ms importante sanear toda la ciudad, todo el
-ambiente.
-
- * * * * *
-
-La sesin del Congreso suspendida en seal de duelo por la muerte del
-presidente del Consejo, fu de tan glacial severidad, que no pareca
-sino que la mano trgica de la _Intrusa_ atenazaba todos los corazones.
-Aquello fu hielito puro. Dcese que los grandes dolores son mudos y
-que el verdadero sentimiento nunca es retrico. No lo creo yo as;
-antes creo que el dolor, como todo sentimiento verdadero, son los
-ms grandes retricos; que no fu la retrica la que di reglas al
-sentimiento, sino el sentimiento la retrica.
-
-Y la verdad es que un poco de retrica no hubiera sentado mal en
-aquellos momentos. Se abomina, sin razn, de la retrica, y tal vez
-creyse dar ms solemnidad al acto con aquel laconismo sin arte y sin
-artificio.
-
-Pero aquella elegante concisin, aquella noble sobriedad, no fueron
-apreciadas en toda su delicadeza ni por los diputados en el Congreso,
-ni por el pblico despus.
-
-El alma de la multitud es amplia y, como en los amplios lugares, se
-pierden en ella los matices delicados; necesita de frases sonoras,
-calurosas, vibrantes. Sin duda los oradores lloraban de verdad en
-aquellos momentos; pero el pblico no pudo apreciar el valor de
-aquellas lgrimas sin palabras...
-
-Y es que el Arte ser una mentira, pero es insustituble para comunicar
-verdades.
-
-
-
-
-XXXII
-
-
-El decreto para organizacin de la Polica ha promovido discusiones. La
-Polica es uno de los organismos sociales ms difciles de acomodar
-gusto de todos. Si pretende ser previsora, es casi imposible que lo sea
-sin profanar cada paso las libertades pblicas y hasta el sagrado de
-la vida privada. Las indagaciones secretas, los informes privados, las
-fichas; en una palabra, todo lo que viene ser higiene en la Polica
-es antiptico los ciudadanos. Sin perjuicio de censurarla airadamente
-y de pedirle estrecha cuenta de la imprevisin, cuando no ha podido
-evitar un delito, por falta, muchas veces, de esa higiene preventiva y
-molesta.
-
-Cmo conciliarlo todo? Llamamos inquisitorial la Polica si se
-excede en sus previsiones, y la censuramos por inepta si no es capaz de
-impedir un delito , si cometido, no lo descubre y esclarece en todos
-sus pormenores.
-
-Sobre la Polica pesa una triste tradicin en nuestro pas, desde los
-alguaciles siniestros de nuestras novelas picarescas y sus cuadrilleros
-pavorosos hasta el polizonte del absolutismo y el guindilla de nuestras
-jaranas populares. No se dignifica una institucin en un da. Qu
-es preciso para ello? Que nadie considere vergonzosa la profesin de
-polica, que nadie se desdore por ser auxiliar suyo.
-
-Indicado el nombre de un distinguido personaje poltico para la
-Jefatura de Polica, no hemos ledo la rectificacin desabrida, como
-de quien rechaza una injuria? Pues es preciso que la Polica llegue
-ser estimada como profesin noble.
-
-Para ser un buen jefe de Polica son necesarias condiciones superiores
-de inteligencia. Hay que ser hombre de mundo, ante todo, y no de un
-solo mundo. Hay que ser gran psiclogo, para saber tratar las leyes
-como las mujeres; esto es: lo mismo cuando se las atropella que
-cuando se las respeta, parezca siempre que es por amarlas, sobre todo.
-
-En nombre del amor estn justificados todos los atropellos. Un buen
-jefe de Polica debe poseer con las leyes el supremo arte en que fu
-maestro Don Juan Tenorio con las mujeres: el de violador que enamora;
-al que, cuando atropella, se le dice: Gracias!
-
- * * * * *
-
-En Pars se ha conmemorado el trescientos cincuenta aniversario del
-natalicio de Lope de Vega. En un teatro de los llamados all cot
-se ha representado, precedido de una interesante conferencia, un acto
-de _La estrella de Sevilla_, otro de _El mejor alcalde, el rey_, unas
-escenas de _La Dorotea_, no representadas nunca, ni en Espaa, deca
-el cartel, y unas escenas de _El castigo sin venganza_. Todo ello
-traducido con cierta libertad, pero muy lindamente.
-
-Aqu se ha representado por estos das _El anzuelo de Fenisa_, una
-de las ms primorosas comedias de Lope de Vega. Ya sabemos que estas
-obras antiguas, nunca viejas, no pueden despertar hoy la viva emocin
-de cualquier obra moderna. El teatro, como la oratoria, como el
-periodismo, vive de lo actual y su mayor gracia es lo efmero; como en
-la flor, como en la mariposa. Son contados los genios poderosos que en
-la oratoria, en el teatro en el periodismo lograron eternizar el
-instante.
-
-Pero causa tristeza la displicente actitud de nuestro pblico ante
-esas obras. Ello revela una incultura, un alejamiento de nuestra
-historia, una incapacidad de ponerse en situacin, todo ello base
-de ignorancia, que mal pretende disfrazarse de sabidura, echndolo
-elegante escepticismo.
-
-Dentro de poco nuestro teatro clsico ser letra muerta. Y lo malo es
-que no lo habremos sustitudo en nuestra admiracin con el teatro de
-Ibsen ni con el de Mterlink.
-
- * * * * *
-
-El doctor Moliner anda por Madrid en busca de... cien millones de
-pesetas, nada menos. El doctor Moliner no es hombre para desistir de
-su propsito. Esos cien millones son su idea fija. Tener en Espaa
-una idea fija, constituirse en incansable propagandista de ella,
-sacrificar comodidades, posicin social, por esa idea, es sentar plaza
-de loco , por lo menos, de monomanaco.
-
-Las ideas son bonitas para exponerlas un da en un brillante discurso,
-en un artculo vibrante, en una crnica de actualidad; pero por Dios!,
-no conviene insistir sobre ellas...
-
-A m me advirtieron: Ya ver usted; el doctor Moliner le ir ver
-usted, le hablar usted de sus cosas, le dar usted la lata; no
-sabe hablar de otra cosa.
-
-Y el doctor Moliner vino verme y le o con admiracin, y volv
- orle en la conferencia que di en el Ateneo sobre lo mismo;
-conferencia, por cierto, que no ha merecido una noticia en muchos
-peridicos, y el doctor Moliner tendr en m otro incansable
-propagandista de su locura, de su lata, como quieran llamarla.
-
-Esa locura, esa lata, es pedir al Gobierno cien millones de pesetas
-para Sanatorios martimos, para colonias escolares, para escuelas
-higinicas... Es un presupuesto que pudiramos llamar de la salud, de
-la vida. Ya veis si la cosa es disparatada! Las Sociedades obreras de
-Valencia lo piden en respetuoso mensaje, de que es portador el doctor
-Moliner.
-
-Las Sociedades obreras de Madrid, la Casa del Pueblo, no se han dignado
-tomarlo en consideracin.
-
-Manifiesta seal de la funesta orientacin revolucionaria de esas
-Sociedades.
-
-No quieren tener que agradecer nada para conservar en toda su plenitud
-el derecho la queja; opinan como el sabio, en la comedia de Caldern,
-que:
-
- A trueque de quejarse,
- haban las desdichas de buscarse.
-
-Ya lo dicen en carta dirigida al doctor Moliner: Todo eso no es ms
-que un calmante...
-
-Lo quieren todo nada. Todo? Y qu es todo en la vida? Qu es todo
-si no es un poco cada da, un paso en el camino de la perfeccin?
-Seran ellos capaces de revolucionar su mundo interior en un da? Y
-de lo que no son capaces en su espritu, se creen capaces con el mundo
-entero!
-
-Por lo mismo que as desvaran, hay que darles eso que ellas llaman
-calmante, pesar suyo, contra su voluntad; voluntad que ni siquiera
-interpreta la voluntad de todos, como lo muestra ese mensaje de las
-Sociedades obreras de Valencia.
-
-El Gobierno del seor conde de Romanones puede hallar el mejor programa
-de su poltica en ese calmante, en ese presupuesto de salud, de
-vida.
-
-
-
-
-XXXIII
-
-
-En el nmero de _El Libro Popular_, correspondiente al 5 de Diciembre,
-en un artculo titulado El prncipe de los dramaturgos, referente
-al autor francs M. Curel, escribe don Enrique Gmez Carrillo lo que
-textualmente copio:
-
- --Curel!--os oigo murmurar--quin es Curel?... En castellano
- nunca hemos visto ninguna de sus obras.
-
- Con su nombre no, efectivamente. Pero hay una comedia suya que fu
- traducida por Benavente y que obtiene desde hace diez aos el ms
- grande de los xitos en Espaa y en Amrica. Me refiero al Repas
- du lion, que en nuestra lengua se titula La comida de las fieras.
-
- --Pero--vais, sin duda, decirme con justa malicia--por qu esta
- pieza figura como original entre las obras de Benavente?
-
- --Sin duda por razones de empresa--os contestar, repitiendo una
- frase del mismo dramaturgo madrileo.
-
- Una comedia que se da como traducida, no tiene nunca, para las
- compaas, la misma importancia que una comedia nueva.
-
- En todo caso, si el autor de Los intereses creados, que es, ante
- todo, un hombre de honor, se apropia la paternidad del Repas
- du lion, no por eso deja de entregarle los derechos que le
- corresponden al verdadero autor. En las cuentas que la Sociedad
- de Autores, de Madrid, manda cada trimestre la Socit des
- Auteurs, de Pars, los productos de La comida de las fieras
- figuran siempre en el haber de Curel. Entre gente del oficio esto
- no es un secreto para nadie. El gran Joaqun Dicenta, que tan
- admirablemente ha presidido el Sindicato de los comedigrafos
- madrileos durante algunos aos, da testimonio de que en cuanto los
- auteurs parisinos reclamaron en nombre de uno de sus asociados la
- paternidad de la obra castellana, Jacinto Benavente fu el primero
- en reconocer que su Comida de las fieras no era, en efecto, sino
- un arreglo del francs.
-
-Cuando un escritor de seriedad y respetabilidad como don Enrique Gmez
-Carrillo asienta con tal aplomo semejantes afirmaciones, algo debe
-haber de verdad en ellas. Veamos. Ser verdad que _La comida de las
-fieras_ no es sino traduccin arreglo de la obra de Curel _Le repas
-du lion_? Por unas cinco seis pesetas que costarn los ejemplares de
-las dos obras puede cualquiera salir de dudas. Ni por el asunto, ni
-por la idea, ni por los personajes, hay el menor parecido entre una y
-otra. Hasta la aparente similitud del ttulo es una gran diferencia.
-_Le repas du lion_--basta haber ledo las fbulas--es, como todos
-saben, la parte del len. _La comida de las fieras_ es... el domador,
-segn mi obra, basada, como recuerdan cuantos la han visto ledo,
-en escenas muy madrileas y de actualidad cuando la obra se estren.
-Pasemos.
-
-Ser verdad que don Joaqun Dicenta, como presidente de la Sociedad
-de Autores Espaoles, asegur don Enrique Gmez Carrillo que los
-derechos de _La comida de las fieras_ eran enviados la Sociedad de
-Autores Franceses?
-
-Don Joaqun Dicenta tiene la palabra; entre tanto, don Miguel Ramos
-Carrin, actual presidente de la Sociedad, me escribe la siguiente
-carta:
-
- Mi querido amigo: La Sociedad de Autores Espaoles no enva ni ha
- enviado nunca la de Autores Franceses parte, grande ni pequea,
- de los derechos de representacin correspondientes las obras de
- usted, porque, para hacerlo, no hay ninguna orden.
-
- Claro es que usted le consta; pero, por complacerle en lo que
- desea, as lo declaro oficialmente.
-
- Sirva, pues, para quien, sin fundamento, afirma lo contrario.
- Siempre de usted compaero y padrino literario,
-
- MIGUEL RAMOS CARRIN.
-
-Todo esto aparte, mal podra M. Curel cobrar esos trimestres, de que el
-seor don Enrique Gmez Carrillo est tan al tanto, cuando _La comida
-de las fieras_ no se ha representado en Espaa ni en Amrica desde
-hace once doce aos. Como se ve, pesar de mi buen deseo, no puede
-hallarse el fondo de verdad que yo deseaba en las afirmaciones de don
-Enrique Gmez Carrillo.
-
-Ha sido ligereza? Para ligereza, es demasiado. Ha sido mala
-intencin? Para mala intencin, es poco. Ha sido irona? Para
-irona faltaba el fundamento de que _La comida de las fieras_ fuera,
-en efecto, algo parecido _Le repas du lion_. Ha sido una broma
-literaria? Como broma s hubiera tenido gracia... all en la juventud
-de don Enrique Gmez Carrillo.
-
-Contra la opinin de muchos, yo creo que slo ha habido ligereza por
-parte de don Enrique Gmez Carrillo, y espero que se apresurar
-rectificarla.
-
-Don Enrique Gmez Carrillo, por su historia literaria, por su
-significacin, no est en el caso de que se le confunda con uno de
-esos jovenzuelos cronistas que sueltan dos tres impertinencias, para
-llamar la atencin, en cualquier peridico de ventura.
-
-Y conste que el menos molestado con la ligereza he sido yo. En esta
-semana la actualidad era hablar, en pro en contra, de la Prensa.
-Don Enrique Gmez Carrillo me ha dado asunto para no verme obligado
-opinar; asunto y argumento. Muchas gracias.
-
-
-
-
-XXXIV
-
-
-A cada ao nuevo acude, con todo el valor de una gran verdad
-filosfica, la reflexin que, en otras ocasiones, no es ms de un
-tpico adecuado tertulias caseras: Cmo pasa el tiempo!
-
-Parece que fu ayer cuando estrenbamos siglo, y ya nos andamos por su
-ao 13. Pavoroso nmero para los agoreros!
-
-Por lo pronto, aparte la guerra de los Balkanes, ineludible legado de
-su antecesor, para nosotros ha comenzado con su poquito de perturbacin
-poltica y, lo que es ms grave, con la amenaza de una caresta general
-de los comestibles si no sacamos pronto en rogativa unas cuantas
-imgenes de singular devocin.
-
-A este respecto, sera muy de agradecer la buena intencin del ilustre
-jefe del partido conservador si, al retirarse de la vida pblica,
-hubiera pensado: Despus de m, el diluvio. Hoy por hoy, un diluvio
-es lo ms necesario sobre esta tierra nuestra, siempre combatida por
-los extremos: sequa hasta perecer, inundaciones y desbordamientos
-hasta la ruina.
-
-Por una vez, llovera gusto de todos; conformidad tan dificultosa de
-obtener en negocios del cielo y de la tierra.
-
-En la noche primera del ao una multitud alborozada, ms que un nuevo
-ao, pareca estrenar una vida nueva. A la flor de ilusin le basta
-con tan poco para prender de nuevo en nuestras almas! Una fecha del
-calendario es suficiente. A las once y media, nada esperamos de la
-vida; al sonar de las doce, lo esperamos todo de un ao nuevo. Doce
-uvas nos bastan para embriagarnos de ilusiones y de esperanzas.
-
-Qu nos traer el ao 13? Hasta ahora no trae, como cumple todo
-recin nacido, su correspondiente pan debajo del brazo.
-
-La multitud gozosa, que le saludaba al nacer, no pensaba en esto. Ni
-siquiera pensaba que, con el pan, subir la carne, y con la carne el
-precio de los toros de lidia.
-
-La multitud, como los nios, es irreflexiva en su alegra.
-
- * * * * *
-
-La moda tiene su significacin en Arte. Y tiene su valor el artista que
-logra imponer una moda, y ms si la moda es natural expresin de su
-espritu y en l fu originalidad y slo pareci moda al ser despus
-seguida y copiada por los imitadores. Y gran valor tiene tambin el
-que, con ajustarse la moda, logra, no obstante, destacarse entre los
-uniformes figurines con fisonoma y aire muy personales.
-
-Pero as como en una reunin de la mejor sociedad, aunque por lo pronto
-se lleven la atencin las mujeres ms llamativas en el vestir y en el
-adorno, las que ponen la moda, cuando nuestra curiosidad se ha reposado
-agradecemos el sencillo atavo de alguna noble dama y en su seorial
-sencillez aprendemos dnde est la verdadera distincin, as en Arte,
-sobre las gracias y frivolidades llamativas de la moda, acabamos por
-volver los ojos la noble sencillez, que es de todos los tiempos.
-
-Antes de ahora lo he dicho: creo que en ningn tiempo hubo en Espaa
-tantos y tan buenos poetas como ahora. De ellos, los hay favorecidos
-por la moda; de ellos, quien la moda perjudica. De ellos, y Manuel
-Sandoval es el primero, de los que no vistieron su poesa con galas
-la ltima, de los que dejaron pasar figurines, seguros de que la moda
-volvera ellos, y ellos, aunque alguna vez pudieron desesperarse al
-verse desairados, nada perdieron con esperar.
-
-_De mi cercado_ es el ltimo libro de versos de Manuel de Sandoval.
-En los anteriores, _Cancionero_ y _Musa castellana_, haba dado clara
-muestra de su valer. Hay en uno de ellos una poesa los primeros
-pasos de su hija, de las que no se olvidan, de las que dejan esa
-emocin perdurable que se suma las emociones de nuestra propia vida y
-es el verdadero valor de una obra de Arte.
-
-_De mi cercado_ es la plenitud del poeta. Lase Ptina; lase
-Recompensa.
-
-Como es esta ltima poesa la musa castiza, de noble prosapia
-castellana de Manuel Sandoval, bien puede decir los que ella se
-lleguen:
-
- Yo soy para vosotros deidad, sirena y maga;
- yo soy pasin sin celos y goce sin hasto;
- hoguera que el aliento del huracn no apaga
- y fuente que no seca los soles del esto.
-
- Tan slo al que me ama someto mi albedro;
- me otorgo como premio, mas no como merced;
- exijo, si soy fuego, que me busquis con fro,
- y quiero, si soy agua, que me busquis con sed.
-
- * * * * *
-
-Ir para tres aos, da ms, da menos, que empec escribir estas
-charlas de Sobremesa. Muy agradecido mis lectores, muy agradecido
-la direccin de este peridico, creo que ha llegado, con el ao nuevo,
-ocasin de despedirme por algn tiempo, no sin sentimiento por mi
-parte; fuera ingratitud, de que soy incapaz.
-
-Renovarse morir, ha dicho un excelso poeta. Ya que uno no pueda
-renovarse su voluntad, bueno es que la propia conciencia nos advierta
-del peligro que hay en ser siempre el mismo, que es el de fatigar los
-lectores. A m me conviene descanso, y vosotros variedad.
-
-
-
-
-XXXV
-
-
-_Desde Algeciras._--Algeciras es una minscula Cosmpolis. Picaresca,
-linda andaluza de todos festejada, quien nadie pregunta por su
-abolengo y de quien nadie indaga el origen de su fortuna. Es bonita, se
-presenta bien, sabe comportarse en sociedad, y basta.
-
-Su nombre logr resonancia universal en los das de la Conferencia;
-aquella Conferencia en que la diplomacia europea dej arreglado todo...
-lo que ha sido preciso arreglar despus punto por punto.
-
-Tiene dos excelentes hoteles muy la europea, un _kursaal_ muy
-concurrido, con recreos honestos; cinematgrafo, un buen sexteto.
-Alguien echar de menos otros recreos, aliciente sabroso de estos
-lugares. Yo no ech nada de menos. Algunos murmuradores dirn que all
-se juega; yo no he visto jugar.
-
-Las mujeres de Algeciras son muy guapas y visten con verdadera
-elegancia. El madrileo puede guardar para otro lugar y otra ocasin la
-compasiva sonrisa que tuvo para otras elegancias provincianas. Aqu no
-hay por qu sonreir.
-
-Frente Algeciras se alza el Pen de Gibraltar como enorme
-_dreadnought_ anclado. Un lejano atavismo nos mueve indignacin y
-tristeza. Bien ser guardar el sentimiento patritico en lo ms amplio
-de nuestra filosofa. De manifestarlo, nos expondramos observar en
-torno esas actitudes y esas caras que podemos advertir cuando en una
-visita cometemos alguna indiscrecin de la que no es posible avisarnos
-en voz alta sin cometer otra ms grave.
-
-Algeciras, La Lnea, San Roque, toda la comarca debe mucho la
-vecindad del Pen. Corren aires de Europa. Tal vez se piensa si no
-sera ms conveniente que razas y pueblos estuvieran as salpicados,
-entremezclados, por pequeas agrupaciones, sin la gran divisin de
-extensos territorios y sealadas fronteras. Quizs la fraternidad
-universal sera ya efectiva.
-
- * * * * *
-
-_Desde Ceuta._--Estremece pensar que Ceuta, en manos de nuestros
-Gobiernos, haya sido lo que fu hasta muy poco. Por fortuna, gracias
-los conjuros del general Alfau, se desvaneci la pesadilla. Aun dej el
-presidio alguna atmsfera angustiosa: los elementales artificiales de
-que nos habla la Teosofa. No subsistirn. Ceuta despierta, Ceuta vive
-y trabaja con fe y con entusiasmo.
-
-Las tropas espaolas animan y alegran la ciudad de situacin
-privilegiada, de suave clima, de sanos aires. Soldados y oficialidad
-son orgullo de todo buen espaol. Los que hemos visto en ciudades
-extranjeras muy guarnecidas, tumultos, indisciplinas, borracheras, y
-vemos este orden, esta disciplina, esta confraternidad de nuestros
-soldados, nos atrevemos decir nuestros inquietos antimilitaristas:
-La perfeccin no es de este mundo; pero, dentro de nuestro estado
-social, el Ejrcito es lo mejor que tenemos en Espaa.
-
- * * * * *
-
-En las canteras de Benz trabajan espaoles y moros en las obras del
-puerto. Un moro jovenzuelo, de vivo mirar, fino de cabos, como una
-gacela, como un antlope; resplandeciente de seoro sobre el pobre
-jaique, con esa nobleza de origen, don celestial en todas las razas
-hijas del Sol. Su vestidura es msera, no teme al sol ni las lluvias
-y lleva, como pudiera llevar un atributo de realeza, un gran paraguas,
-bien arrollada su tela de algodn. Los moros ms pobres tienen
-predileccin por el paraguas. No es utilidad, es lujo. Como el sultn
-bajo su imperial quitasol, ellos van orgullosos con su paraguas de tres
-pesetas debajo del brazo. La democracia busca extraos senderos para
-llegar todas partes.
-
-El morito busca trabajo, se conduele--Moro no tiene trabajo; busca y
-no encuentra.--Y el morito sonre ladino. Yo s que en las obras del
-puerto se da trabajo con facilidad. Le digo que no lo buscar con
-muchas ganas. De seguro. Ser su padre quien le mande. El morito se
-re ya francamente.--Cuando trabaja, duele cabeza.--Y se tiende sobre
-unas piedras como sobre un almohadillado divn; me pide un cigarro,
-lo enciende y ni siquiera se divierte en mirar los que trabajan en
-derredor; alza los ojos y mira lo alto.
-
- * * * * *
-
-Desde Ceuta Tetun va pasando ante nuestros ojos todo el escenario de
-nuestra guerra de Africa. Cmo sobreponerse la emocin del glorioso
-recuerdo? La guerra de Africa fu el nico redoble pico que son
-glorias espaolas en nuestros das.
-
-Recordamos cuanto omos referir nuestros padres, con el calor de
-viviente actualidad. La entrada de las tropas victoriosas en Madrid,
-despus de la toma de Tetun; el entusiasmo delirante del pueblo
-madrileo; las bizarras de Prim; la serena inteligencia de O'Donnell.
-Recordamos el _Diario de un testigo de la guerra de Africa_, el libro
-que prendi en nuestra infancia blicas llamaradas, resueltas en peleas
- pedradas; juegos de moros y cristianos.
-
-El _Diario de un testigo_, tantas veces ledo en aquella edicin de
-Gaspar y Roig, con sus ingenuos grabados en madera, con sus terribles
-morazos, terror de nuestros sueos infantiles!
-
-Ahora, en la realidad, pasan ante nuestros ojos Sierra Bullones, Los
-Castillejos, con su prestigio de pica leyenda. Ya puede haber cado
-sobre nuestro espritu una avalancha arrolladora de escepticismo, de
-criticismo y de cuanto puede pesar sobre el corazn como losa sepulcral
-de entusiasmos, que la losa saltar latidos del corazn ante estos
-lugares y la oracin la patria se alzar desde muy hondo; ms hondo
-que de nuestro propio corazn: desde el corazn de nuestra madre; como
-las oraciones Dios que ella nos enseaba y surgen siempre cuando,
-sobre todos los engaos de nuestra inteligencia, la verdad del corazn
-se estremece al golpear de un verdadero sentimiento.
-
- * * * * *
-
-Antes de llegar Tetun son bosquecillos de adelfales, frondosos de
-laurel y floridos de rosa. El mar, muy azul, se festonea de blancura
-al caer sobre la playa de las conchas; blanca tambin, ms blanca que
-las espumas; de albor calizo sus arenas.
-
-Despus, al fin, Tetun, ms blanco todava; sus caseros, como
-terrones de azcar, extendidos aqu, all apilados. Como irisacin de
-tanta blancura deslumbradora, los alminares de las mezquitas con el
-esmalte de sus mosaicos multicolores.
-
-Un aura de encanto, de misterio sagrado, envuelve la ciudad de las
-cincuenta mezquitas y los innumerables morabitos. Yo tengo que recordar
-algunas ciudades espaolas para no asustarme.
-
-Al entrar por la Puerta de Ceuta el encanto queda roto. Parece
-imposible que toda aquella blancura total pueda descomponerse en tantas
-negras suciedades. Nunca con ms razn puede decirse que la suma no es
-igual los sumandos.
-
-El Quin vive? las puertas de la ciudad le da un acre olor
-teneras; el olor que os perseguir siempre, que sentiris penetrar
-hasta los huesos, correr por las venas.
-
-Figuras y grupos interesantes restablecen pronto la atencin
-desilusionada. Un negro enano, con grandes anillos en las orejas,
-loquea en la plaza. Es el _Garibaldi_ de Tetun. Pasa un aguador,
-vestido de los ms pintorescos harapos que puede imaginarse. Toca
-su cabeza con un canastillo de mimbres. Slo nosotros le miramos
-sorprendidos. El ni siquiera se sorprende de nuestra extraeza.
-
-
-Visitamos al nuevo baj, recin llegado Tetun. Es mulato, de
-arrogante figura y noble porte. Viste como un moro de romance: de sedas
-sutiles como gasas, una tnica azul muy plido, y sobre ella otra
-blanca, y sobre todo ello un ropn tambin blanco y transparente. Nos
-ofrece el t la morisca. Sonre y se lleva la mano al corazn.
-
-El cnsul me presenta. Tiene una frase amable, que pudiera envidiar
-cualquiera de nuestros hombres pblicos: Las ciencias y las artes hacen
-grandes las naciones.
-
-Las casas de los moros acomodados presentan graciosos contrastes.
-Patios y salas lo morisco, y, entre todo, lmparas de comedor,
-procedentes de cualquier bazar europeo; cmodas dignas de la calle de
-los Estudios, espejos de cafetn, floreros y baratijas de baratillo.
-
-En la casa de un rico moro, sobre una cmoda se ostentaban dos floreros
-de altar entre candeleros de la misma especie. Pareca dispuesto para
-las Flores de Mayo para una devota novena casera. No falta el lbum
-de retratos con msica y profusin de relojes sin mrito alguno.
-
-En el patio de un moro poeta, un patio todo recogimiento, todo poesa,
-junto una fuente de preciosos azulejos vease un armario chinero, y,
-al travs de sus cristales, como preciosidades de vitrina, un frasco
-de Odol. Buen reclamo! Otros cachivaches, y... oh, civilizacin!,
-verdadero smbolo de la penetracin pacfica, un instrumento... Cmo
-nombrarlo? Una soberbia lavativa, en fin, inglesa, de llave.
-
-Este poeta, famoso entre los suyos, escribi en el lbum de uno de mis
-acompaantes unos versos en rabe. Traducidos, decan as: Cuntas
-veces amamos la ciudad, aunque sepamos que no es la mejor, ni su
-cielo el ms azul, ni buena el agua de sus manantiales... Pero es la
-Patria!
-
-Yo no s si el poeta moro escribira con intencin y la nuestra,
-estos versos. En su fisonoma inteligente la ancianidad sonrea con
-maliciosa resignacin.
-
-
-
-
-XXXVI[1]
-
- [1] Discurso ledo en la fiesta que di el _Mundo Grfico_
- beneficio de los soldados heridos en campaa.
-
-
- Seoras y seores:
-
-Si yo creyera que habais tomado en serio el anuncio de esta, que
-mal puede llamarse conferencia, ni leccin, ni disertacin, y no ha
-de ser ms que una charla veraniega, apropiada al lugar y al tiempo,
-no sabra cmo disculparme antes de empezar, ni cmo pediros perdn
-al haber terminado sin deciros cosa de provecho. Ah es nada! El
-arte de escribir! Toda una vida de escritor slo puede mostrarnos las
-dificultades de ese arte, que ni se aprende ni se ensea, por lo menos
-con reglas fijas.
-
-Cuentan de un seorn adinerado, que al recibir en su casa un
-glorioso poeta, con esa osada que da el dinero, le pregunt:
-Dgame usted: Es muy difcil ser poeta? Y el poeta le contest
-sencillamente: Oh, seor! O es muy fcil es imposible.
-
-De todo arte, del arte de escribir, por lo tanto, puede asegurarse lo
-mismo. O es muy fcil es imposible.
-
-Quiere esto decir que el estudio no sirva de nada, que el arte sea un
-don ajeno todo esfuerzo, toda voluntad; que el verdadero artista
-sea inconsciente y en su obra se limite ser instrumento, poco menos
-material que los materiales, y como dice la Escritura: La voz sea de
-Jacob; pero la mano de Esa?
-
-Cierto que, sin ser fatalistas, es preciso creer en una predestinacin.
-Basta leer la vida de los grandes hombres de la Humanidad, basta con
-observar nuestra propia vida para comprender cmo hay en toda criatura
-una predisposicin natural que le inclina, sin forzarle, como dicen los
-telogos, hacia una direccin espiritual determinada, y cmo hasta los
-sucesos de nuestra vida que ms parecen apartarnos de nuestro camino,
-al fin vienen ser como atajos de ventaja, y sin ellos veramos que
-algo faltaba nuestra vida y no hubiramos llegado tan seguros y tan
-experimentados al derechero camino de nuestro propsito.
-
-Sin esta inclinacin natural, sin esta predestinacin, comprenderamos
-el ejercicio de algunas profesiones necesarias la soberana armona
-del mundo? Si por libre eleccin procediramos, todos elegiramos las
-profesiones ms brillantes.
-
-Ved una orquesta, por ejemplo; todos comprenderis que haya quien
-sea director, hasta violn, lleguemos hasta el clarinete; pero el
-bombo y los platillos!, quien comprende que puedan tocarse sin una
-predestinacin irresistible? Y no obstante, como es preciso que haya
-bombo y platillos para el perfecto conjunto instrumental, admiremos la
-sabidura infinita que no inclin todos los hombres al violn la
-batuta. Y desgraciados los pueblos en que todos quieren ser directores
-de orquesta!
-
-Que sobre la natural predisposicin es preciso el estudio, quin lo
-duda? No creis nunca en eso que llaman inspiracin. Hay artistas
-que prefieren pasar por geniales pasar por estudiosos. Quieren dar
- sus obras la importancia de lo sobrenatural: Yo no he estudiado
-nada--afirman;--yo no s cmo escribo, yo no s cmo pinto... No lo
-creis; son coqueteras de artista. Alguien dijo que el genio era una
-gran paciencia; yo me atrevera decir que el genio es siempre el
-premio de un gran trabajo.
-
-Ahora que, el trabajo del artista, es muchas veces lo ms parecido la
-holganza. El artista pasea, el artista est tumbado, el artista fuma
- saborea una taza de caf; el artista, al parecer, no hace nada. Los
-que andan como azacanes por la vida en trabajos de actividad material,
-pasan por delante de l y sonren despectivos: Que buena vida! El
-artista, tal vez pudoroso, como convencer al afanado de que aquel su
-holgar es trabajo contra la vulgar opinin?--No se hace nada?--Phs!
-Ya lo ve usted; nada.--Pero en esos aparentes ocios fueron engendradas
-las grandes obras del espritu; porque todo es trabajo para el artista,
-siempre en actividad su conciencia, siempre al atisbo su percepcin,
-siempre vibrantes sus nervios... tan vibrantes, que muchas veces saltan
-y se quiebran y en vez del bien templado acorde y la dulce armona,
-es el desgarrado desconcierto de la locura es el silencio pavoroso
-de la muerte. El arte de escribir! El ms perfecto sera el que
-llegara comunicar esa exaltacin de nuestro espritu sin necesidad de
-expresarnos con palabras.
-
-Escribir es una limitacin, como lo es toda obra, como lo es todo lo
-creado. S; la creacin es una resta del infinito; como toda obra es
-una resta del espritu creador del artista. Por eso, lo mejor de una
-obra no es lo que est en ella, sino lo que de ella se escapa para ir
-sumarse al espritu infinito.
-
-Ved, pues, si es difcil espiritualizar materializando. Y eso es la
-obra del escritor y eso es la creacin. Somos los hombres como vasos
-en que fu recogida un poco de agua de un mar espiritual infinito. El
-mar se ignoraba en su infinidad y quiso conocerse, ganar conciencia
-as limitado. Nuestra labor espiritual no es otra cosa: reintegrar una
-conciencia lo infinito inconsciente.
-
-A pesar mo, he hablado demasiado en serio. La ocasin que aqu me
-trajo interrumpir por unos instantes el grato esparcimiento de esta
-noche, era para m seguridad de vuestra benevolencia.
-
-Yo s quisiera, en esta noche, poseer absoluto dominio del arte de
-escribir para unir todos los corazones espaoles en un solo sentimiento
-de amor nuestros hermanos. El nos junt aqu esta noche, y por la
-expresin de este material sentimiento hasta sera ofensa daros las
-gracias.
-
-Esperemos que esta fiesta de amor sea el precedente de otras muchas
-en este verano en San Sebastin, en las playas y balnearios donde
-la gente adinerada se esparce y se divierte. Olvidarnos de los que
-luchan y mueren por Espaa, sera criminal. Cuando all se cumplen
-deberes penosos, olvidaremos nosotros los ms fciles? Ved que para
-el triunfo glorioso de Espaa en tan difcil empresa, si mucho importa
-que nosotros confiemos en los que all combaten, importa ms que ellos
-confen en los que aqu quedamos. Al alerta! de aquellos campamentos
-en tierra extraa ha de responder el alerta est! de la tierra
-espaola. Slo as comprendern nuestros hermanos que donde ellos estn
-est con ellos toda Espaa.
-
-
-
-
-XXXVII[2]
-
- [2] Ledo en la ciudad de Valladolid en una fiesta de los
- pjaros.
-
-
-Si esta fiesta, queridos nios mos, solo significase una leccin
-aprendida en la escuela, poco significara en verdad. No aprendida
-por vuestra inteligencia, prendida en vuestro corazn la quisiera yo
-para siempre; no por razonamientos de necesaria cultura y menos de
-provechosa utilidad, sino por sentimiento muy ntimo, muy hondo, por
-efusin de simpata, por amor, en una palabra: aquella misma llamarada
-de amor en que se arda el corazn de San Francisco, el serafn de
-Ass, cuando cantaba todas las criaturas de Dios como hermanos:
-Hermano sol, hermana agua, hermano lobo, hasta la hermana muerte; el
-mismo amor que se eleva en aquella sublime plegaria del Buda: Dios
-mo, evitad el dolor cuanto existe!
-
-Si esta fiesta solo significa una pblica exhibicin, algo como un
-examen bien preparado de una asignatura, nada valdra, os digo.
-No valdra ms que esas ruidosas hazaas guerreras de tambores y
-trompetera, que con ser mucho en la historia de los pueblos son muy
-poco en su vida. Los hroes de la vida son muy otros que los reyes y
-los guerreros de la Historia; son los trabajadores del telar, de la
-aguja, los inventores humildes, que ni un nombre dejaron.
-
-Si hoy diseis suelta estos pajarillos y maana en casa atormentrais
-al gato y al perro, y al otro da en el jardn en el campo, os
-dedicrais sorprender nidos y destrozar rboles y flores, qu
-valdra esta fiesta?
-
-No es que yo desconfe de vosotros, queridos nios; aunque muy graves
-sabios aseguran que sois de mala condicin por lo general, esos
-sabios no os conocen bien, porque slo os han estudiado como hombres
-de ciencia, y vosotros hay que estudiaros con el corazn. Yo s
-que los buenos sentimientos son naturales en vosotros, que vuestro
-corazn est siempre abierto la generosidad, que en vuestro espritu
-alienta la ms clara idea de justicia; pero s tambin que los hombres,
-cuando no con palabras y obras, con obras que desmienten cada paso
-sus palabras, os ensean muy pronto la mentira, la crueldad, la
-desconfianza. Y no s yo qu sea peor, si malas palabras y malas obras
-de acuerdo, buenas palabras en contradiccin con las malas obras; aun
-es ms perturbador, ms daoso este desacuerdo.
-
-Qu importa que digamos al nio: no se debe mentir nunca, si el nio
-ve y observa y comprende que nosotros mentimos siempre que nos conviene
-y l mismo le engaamos muchas veces por comodidad nuestra?
-
-Qu importa que le digamos: hay que ser afable con todo el mundo, si
-l nos ve descompuestos y groseros con los criados, con la familia,
-con l mismo, con enojo desproporcionado, ms cuando una travesura
-suya inocente nos molesta que cuando una verdadera manifestacin de
-peligrosa maldad no llega molestarnos?
-
-Y creis que los nios no se percatan muy pronto de todas estas
-contradicciones nuestras? Creeis que todo ello no va labrando en su
-espritu recelos, hipocresa y rencores?
-
-Por todo esto me atrevo yo dudar de la eficacia de esta fiesta. Si
-hoy los nios dan suelta los pjaros y maana los padres van los
-toros, qu leccin se inclinar su espritu?
-
-Palabras buenas nos llegan de todas partes; pero de dnde vendr el
-ejemplo? Y en la educacin slo el ejemplo es eficaz y slo l tiene
-virtud de imprimir bueno malo en las almas.
-
-Ya lo dijo San Juan de la Cruz: ms vale predicador de pocas letras,
-pero de ejemplares costumbres, que muy sabio en letras humanas y
-divinas y de mal arreglada conducta.
-
-No lo que nos dijeron padres y maestros, lo que en ellos vimos es lo
-que qued para siempre grabado en nuestra inteligencia y en nuestro
-corazn. Por eso la escuela sin la cooperacin del hogar nada valdra:
-casa y escuela ha de ser como un solo templo con un solo culto: el alma
-del nio.
-
-Con palabras y con ejemplos es preciso educar la sensibilidad del
-nio, despertar su simpata por cuanto existe y vive su alrededor.
-Los espaoles carecemos de ese precioso don de la simpata, que es
-comprenderlo y amarlo todo. Si en lo geogrfico somos una pennsula, en
-lo espiritual somos un archipilago. Separados unos de otros como islas
-espirituales. Somos hoscos y duros, y toda la vida espaola adolece de
-esta sequedad de nuestro espritu.
-
-Somos pobres y nuestra vida es dura; como la vida es cruel con
-nosotros, nosotros somos tambin duros y crueles. Y es que cuando somos
-crueles con los dems, es que alguien fu antes cruel con nosotros.
-Slo muy altos y nobles espritus saben volver el dolor en bondad y en
-dulzura.
-
-La historia nos lo dice: los reyes que dejaron nombres de sanguinarios
-y de crueles, fueron los que antes de reinar tuvieron que soportar
-penurias y afrentas: tal fu el caso de Nern en Roma, de Don Pedro
-llamado el Cruel en Espaa. En cambio, los que se criaron entre
-halagos y blanduras, sin que nadie les afrentara ni persiguiera,
-fueron de condicin apacible y magnnima: tales San Luis de Francia
-y San Fernando de Espaa, educados por aquellas dos nobles reinas de
-Castilla, Doa Blanca y Doa Berenguela, de eterno ejemplo como madres
-y reinas.
-
-Yo s que muchos son en Espaa los que en nombre de un mal entendido
-casticismo preconizan esta dureza nuestra como una preciosa virtud.
-Juzgan que si furamos blandos de condicin, acaso perderamos en
-virilidad. Nunca fueron mi entender muy varoniles virtudes la
-crueldad y la destemplanza. Mejor sienta al varn fuerte la noble
-continencia y la apacible gravedad. Ni la dulzura de costumbres
-debilita los pueblos, antes por ser ms amable la vida ser en ellos
-tambin ms firme el amor patrio.
-
-De los descontentos y los mal hallados salen los traidores y los malos
-patriotas, y en verdad que gran virtud es preciso para amar lo que no
-es amable.
-
-Una patria en que todos fueran dichosos, cmo no haba de defenderse
-con mayor entusiasmo que una patria en que nadie se hallara gusto?
-
-Meditad sobre la significacin de esta fiesta. Al llegar un pueblo no
-hay que conocer sus sabios, ni sus artistas, ni su riqueza, ni su
-podero para apreciar su grado de educacin y de bienestar; basta con
-muy poco. Pueblo en que veis que los pjaros no huyen espantados al
-acercarse un nio; pueblo en que veis que los gatos, esos mansos gatos
-que se tienden al sol en las puertas de calle, no huyen como escaldados
-y escarmentados cuando nios y mozalbetes se les acercan; pueblo en
-que sobre las ms pobres tapias se alza la frescura frondosa de unos
-rboles y en las ventanas sonren como saludo de paz las macetas
-floridas, bien cuidadas, como caricias de manos de mujer, bien puede
-asegurarse que es un pueblo culto, de dulces costumbres, un pueblo
-dichoso.
-
-Queridos nios, vosotros sois el sol de maana: que ese sol brille ms
-glorioso en nuestro cielo que aquel otro de nuestras grandezas, cuando
-el sol no se ocultaba nunca en los dominios de Espaa.
-
-
-
-
-XXXVIII[3]
-
- [3] Ledo en una funcin beneficio del Montepo para mdicos.
-
-
-Para mostrarnos cmo no puede haber paz en el alma de los malvados,
-como aun al verlos triunfantes y en apariencia dichosos, no por eso
-debemos desconfiar de la eterna justicia, dice un Santo Padre de la
-Iglesia: En la conciencia del malvado hay siempre algo que tiembla.
-S, es verdad...; pero tambin para los buenos, para los justos hay
-algo que tiembla siempre. Ved; es un da feliz en la familia, tal vez
-se celebra un santo, una fecha venturosa, ms unidos que nunca los
-corazones, padres, hijos, allegados... todos respiran esa confianza
-mutua, ese enlace de unas almas con otras, probadas en alegras y
-dolores compartidos todas horas... el corazn de cada uno engrana
-en el corazn de los otros, como una piedra en slido edificio... el
-edificio familiar; la familia! Nuestro pequeo mundo, en que nunca
-pesa sobre nosotros la angustia de sentirnos abandonados, como Robinsn
-en su isla, ni la tristeza de sentirnos perdidos, dispersos en la
-multitud del mundo grande, indiferente, hostil, acaso... Es la hora de
-la comida; la familia modesta, parte de su pan de comunin, bendito por
-el trabajo honrado. En el silencio hay ms efusiva cordialidad que en
-las palabras. Los pequeos ren alborozados.
-
-Los padres sin mirarse se miran en sus hijos... De pronto la mirada
-del padre se nubla de tristeza, un pensamiento triste ha pasado por
-su frente, ha estrujado su corazn. S, tambin en el alma de los
-buenos hay algo que tiembla, como en el alma de los malvados. El amor
-de los suyos. Si yo me muero, ha pensado el padre, qu ser de estos
-hijos? Quin podr darles esta alegra de ahora? Y en la desolacin
-de su alma, los ve con hambre, con fro, como esas criaturas de la
-calle que estremecieron tantas veces su corazn de padre, tanto de
-compasin por ellos como de egosmo por los suyos... las criaturas
-que piden limosna, que venden peridicos, la mozuela desvergonzada,
-vctima de hombres soeces... el ladronzuelo conducido entre guardias
-empellones... Todo eso puede ser de sus hijos, de aquellas criaturas
-que ahora son tan felices con tan poco, con la alegra de estar juntos,
-de compartir con amor aquella comida de bendicin... alegrada por
-alguna golosina de extraordinario... Y el padre tiembla y palidece, y
-cuanto ms ren los hijos ms le cuesta contener el llanto que desborda
-en su corazn.
-
---Qu te pasa?--le pregunta la esposa, que advirti pronto la cerrazn
-de su alma.
-
---Nada, mujer. Qu quieres que me pase?
-
-Pero ella lo sabe, porque tambin ha pensado lo mismo muchas veces...
-slo que la mujer, cuando piensa en la muerte, piensa en Dios antes,
-y ella est segura, porque as se lo ha pedido Dios muchas veces...
-de que el padre no les faltar nunca, porque ella le pide Dios todos
-los das que de morirse alguno sea ella... Yo no les hago tanta falta!
-Slo las madres saben ofrecer as su vida en el recogimiento de sus
-rezos, slo ella, por amor sus hijos, llega creer que no les hacen
-tanta falta en el mundo como los padres...
-
-Bendita institucin esta, que para socorro de viudas y hurfanos de
-mdicos algn consuelo ser en la vida de los que apenas logran con
-su trabajo la seguridad del da de hoy, siempre angustiada por la
-incertidumbre del maana!
-
-Penosa profesin es siempre la medicina, aun para los que logran
-cumplida recompensa. No se comprende sin vocacin tan decidida como
-la del sacerdocio. Consagrarse al dolor... luchar contra la muerte...
-enemigo que cuando huye parece que no hubo mrito en vencerle, y cuando
-se vence siempre deja lugar la sospecha de que falt el acierto en
-combatirle.
-
-Juzga la vulgar opinin que los mdicos, en fuerza de frecuentar el
-dolor, tienen embotada la sensibilidad... A pocos mdicos han conocido
-en la intimidad los que as juzgan. Yo s de mdicos que han llorado
-por muchos nios las lgrimas que no lloraba alguna madre indigna
-de serlo; yo s de algunos mdicos que han salvado con abnegacin
- muchos enfermos del abandono de familias despreocupadas, yo s de
-muchos mdicos que han muerto sin enfermedad, sin saber de qu... del
-corazn, certificaba otro mdico, ms bien por convencimiento ntimo
-que por diagnstico seguro... Lo que sucede es que el mdico, cuando
-nadie ve llegar la muerte, cuando todos sonren su alrededor
-confiados, es el nico que no puede llorar todava, y cuando todos
-lloran porque la ven llegar implacable, es el nico que ha de sonreir
-hasta el supremo instante... interponindose con fingida calma entre
-los ojos espantados del moribundo y la negrura insondable de la muerte.
-
-Pues estos hombres que pasan sonrientes como la esperanza, entre todos
-los dolores y males de la tierra no pensaron apenas en el dolor de los
-suyos. Ellos que saben como nadie, que esa crueldad del sentimiento
-egosta, cuando al llorar la prdida de un ser querido hace pensar con
-animal instinto:
-
-En qu situacin hemos quedado! Ellos que saben la brutalidad de
-la frase: El muerto se lleva la llave de la despensa. Realidad ms
-descarnada que la misma muerte, consideracin brutal que parece
-como si rebajara el sentimiento del alma al grito de la animalidad;
-ellos no haban pensado nunca en los suyos para evitarles este dolor
-vergonzoso...
-
-Pues es preciso que, unidos todos, los predilectos de la ciencia y
-de la fortuna con los humildes sea desde hoy tranquilidad de todos y
-honra de la clase el que vuestras esposas, vuestros hijos, no tengan
-que aadir un dolor del alma el dolor del hambre. Que el padre
-trabajador y honrado no se lleve al morir la llave de la despensa. Que
-esas palabras crueles, slo justificadas por la crueldad de la vida, no
-vuelvan oirse en duelos familiares.
-
-Es mala disculpa de nuestra indiferencia ante los males exclamar
-resignados: La vida es as! Cosas de la vida!
-
-Hay un espritu en nosotros que nada valdra si no fuera capaz de
-sobreponerse los males del mundo.
-
-Tened en cuenta que la mayor seguridad de que hay una Justicia y una
-Bondad infinitas est en que nuestro espritu las comprenda y las
-desea, y que en nosotros hay poder para realizarlas, poder que Dios
-bendice desde el cielo, cuando cantan sus ngeles: Paz en la tierra
-los hombres de buena voluntad.
-
-
-
-
-XXXIX[4]
-
- [4] Discurso de D. Jacinto Benavente. 11 de Mayo de 1911. En
- los Juegos Florales de Badajoz.
-
-
- Seoras y seores:
-
-Fuera descortesa solicitar vuestra benevolencia. Al haberme designado
-para ocupar este puesto de honor, ya os anticipasteis ofrecerme algo
-ms: un cario, al que sabr corresponder con toda la gratitud de
-mi alma, y una admiracin, la que ya no puedo aseguraros si sabr
-corresponder del mismo modo. Y, no por vanidad propia, creedme, para
-contento vuestro, hoy ms que nunca quisiera corresponder ella. Mas
-si en algo habais de ser defraudados, antes prefiero que lo seis
-por mi entendimiento que por mi corazn. Si el verdadero cario es
-el que ms perdona, y el ms verdadero el que ni aun se cree en el
-caso de perdonar, porque ni advierte si hubo falta, mayor ser mi
-agradecimiento cuanto ms crea yo en conciencia que mucho habis
-tenido que perdonarme; como perdona el noble, por natural nobleza,
-sin darme entender siquiera cuanto habis tenido que perdonar. En
-ocasiones como esta, os sentisteis entusiasmados y conmovidos por
-la palabra de elocuentes oradores; la palabra vibrante, con todo el
-calor del sentimiento, con toda la gracia de la espontaneidad. Hoy la
-palabra escrita llegar vosotros apagada y descolorida. Hay de la
-elocuencia del orador, corriente de agua saltadora y libre, estas
-mansas aguas aprisionadas, de la palabra escrita, la diferencia que
-hay, entre enamorados, de la declaracin de amor trmula, que va de
-la boca al odo, mejor dir, de boca boca, la carta en que el
-amor se declara, con palabras muy comedidas, muy respetuosas, porque
-no estn delante, al escribirlas, los ojos que niegan conceden
-licencia para mayor atrevimiento. Y, menos mal, si aunque corts y
-fra, aun indica, por su misma timidez, la verdad del sentimiento,
-peor, si con frialdades retricas, que quieren parecer apasionadas,
-dice bien claro que fu copiada de alguna novela ms vulgarmente del
-secretario de los amantes. Yo no soy orador, ni soy elocuente. Aqu me
-tenis con mi carta de enamorado tmido. Las hermosas jvenes que me
-escuchan comprendern mejor que nadie la verdad de esta comparacin
-entre oradores y escritores. Habis tenido novios orales y escritos.
-Porque habris tenido ms de un novio. No temis que descubra aqu
-vuestro secreto. Las mams no escuchan. Las mams no escuchan nunca;
-slo miran. No lo habis observado? Al despedirse algn rendido
-galn de ingeniosa charla, cuando las jvenes encantadas dicen: Es
-muy simptico!, cmo las mams solo advierten: lleva muy rozados los
-puos tuerce los tacones. Es que las jvenes escuchan hasta con los
-ojos; las mams no escuchan, miran siempre, hasta cuando parece que
-leen un peridico que duermen. Y qu bien hacen en mirar mientras
-escuchis vosotras! Porque su triste experiencia ve ms lejos, porque
-el matrimonio de maana y la vida de todos los das, tienen ms
-relacin con los puos rozados y los tacones torcidos que con las
-palabras seductoras, eterna letra sin sentido, de esa divina msica
-del amor, con que la vida se burla eternamente, sin vencerlos nunca,
-del eterno dolor y de la eterna muerte. Pensaris: ya pareci el
-escptico, el ironista. Mal sientan ironas y escepticismo en fiesta de
-amor y poesa. Pero el escepticismo no es negacin absoluta, es duda y
-nadie duda de una verdad aparente, si no lleva en lo ms profundo de
-su alma el sentimiento ntimo, la limpia imagen de la verdad verdadera
-y con ella de lo que es bueno, y es bello, y es justo, y es noble, y
-es grande. El escepticismo es comparacin y, naturalmente, todos los
-que quieren engaarnos quisieran que no hubiera comparaciones, que no
-furamos escpticos. Ya lo creo... Qu ganga para los falsificadores
-de moneda si no hubiera moneda legtima para confrontarla...! Nunca
-veris que el verdadero creyente se escandalice porque haya quien
-no crea santidad la hipocresa de muchos devotos por conveniencia.
-Nunca veris que la verdadera caridad se alarme porque no tomemos en
-serio esas funciones y esas rifas benficas organizadas por alguna
-Junta de seoras aristocrticas; esa caridad que no cuesta mayor
-sacrificio que enviar unas circulares los amigos, lucir un lindo
-traje y leer despus la revista de algn cronista de salones--acaso
-ste sea el mayor sacrificio--donde vuelta de adjetivarlas todas
-muy primorosamente, el propio cronista, con guante blanco y llave
-de aluminio, les abre de par en par las puertas del cielo. Pues
-no creer en cosas como stas se llama escepticismo. En cuanto la
-irona qu es la irona sino la bondad en la indignacin? Vamos
-indignarnos y nos entristecemos tanto que acabamos por compadecer y ni
-queremos entristecer compadecidos. Y as es la irona... una tristeza
-que no quiere llorar... y sonre... porque compadece y perdona. El
-escepticismo y la irona son alas tambin del ideal, que, si no sirven
-para elevarnos grandes alturas, como la fe y el entusiasmo, sirven
-para no tocar demasiado bajo en la tierra cuando la realidad hemos
-de acercarnos. Pero, no creer en nada! Eso slo es posible cuando
-hemos dejado de creer en nosotros mismos. Cuando nada bueno hallamos
-en nosotros, es cuando podemos decir: todo es malo; porque es nuestra
-alma como nuestros ojos, que al asomarse otros ojos lo primero que en
-ellos vemos es nuestra propia imagen... Pero el bien existe mientras
-el sentimiento del bien est en nosotros, aunque no seamos capaces
-de realizarlo por imperfeccin de nuestra voluntad. El amor existe
-mientras seamos capaces de amar, aunque nadie nos ame. La verdad es,
-mientras nuestra razn no llegue persuadirse de que son verdades,
-todas las mentiras con que nuestros intereses y nuestras pasiones y
-nuestras cobardas procuran engaar nuestra conciencia. En nosotros
-est nuestra vida y est nuestra muerte y est lo que ms importa,
-nuestra eternidad, siempre que nuestra conciencia est sobre todo. No
-hay que pedir fuera de nosotros mismos esa satisfaccin del premio y
-del castigo, buena para desenlazar melodramas y folletines. Ved, en
-las grandes tragedias de Shakespeare, la ms amplia concepcin de la
-humanidad que produjo el arte. En ellas, como en la vida, el dolor, que
-pudiera parecer castigo, cae por igual sobre los buenos y los malos,
-con ms ciega fatalidad que en la tragedia griega. El poeta mismo, tal
-vez espantado de no percibir en la tierra un resplandor de justicia
-divina, llega exclamar: Como las moscas para los chicuelos traviesos,
-somos los hombres para los dioses; nos matan por divertirse... Pero
-l sabe que sobre el terrible juego de los dioses, si eso fuera, est
-siempre la idea de justicia en nuestra conciencia, ms alta que los
-mismos dioses. Cuando envueltos en la misma trama de maldades mueren
-con muerte violenta el infame Yago, el apasionado Otelo, Desdmona
-sin culpa; aunque la fatalidad del destino sea para los tres dolor
-y muerte, no es verdad que nuestra conciencia basta para decirnos,
-aunque el poeta no lo diga, que es infierno y condenacin la muerte
-para Yago, el que solo vivi para su egosmo, y es muerte animal,
-muerte de fiera, la de Otelo, el que amaba mucho pero no amaba bien,
-porque slo am por instinto, y es gloriosa la muerte de Desdmona, la
-inocente, la que culpada no supo hallar ms que sencillas disculpas
-porque las razones de la virtud son sencillas siempre? Y de los
-tres, aunque solo Yago, por crueldad del poeta, hubiera sobrevivido y
-triunfado de todos... Quin quisiera ser Yago? No hay vctima inocente
-que quiera cambiarse al sucumbir por su verdugo triunfante. El que hace
-bien ni sabe decir por qu lo hace; el que hace mal, ved cmo busca
-explicacin su conducta; ms que convencernos necesita convencerse
- s mismo de que hizo bien, tan cierto est de que hizo mal. Y es
-que toda la maldad de los malos quizs llegara suprimir el bien
-sobre la tierra, pero no la justicia. Cuando todos los buenos fueran
-desdichados, no habra un solo malvado que fuera dichoso. El mundo
-moral est regido por rigurosas leyes mercantiles; todo valor recibido
-representa el mismo valor abonado. Tal vez recibimos mal por bien, bien
-por mal de quien no lo esperbamos. Es que el bien y el mal que hicimos
-son crditos transferibles; cobramos pagamos unos por otros, pero al
-cabo de cierto tiempo todo est satisfecho. Vuelve el mal al mal, el
-bien al bien; la moneda tal vez es distinta, el valor es el mismo. El
-malvado parece hombre dichoso, est alegre... No os engais. Impunes
-todos sus delitos que _escaparon_ las leyes humanas, absuelto por
-todas las indulgencias, descredo de la justicia de los hombres como
-de la justicia de Dios, sin temor nada ni nadie, hay siempre en el
-fondo algo que tiembla... En la mayor tristeza del justo, abrumado de
-todos los males, sobre todas las negruras que pudieran obscurecer su
-conciencia, hay siempre una serenidad de cielo, que ya sera el cielo
-aunque otro cielo no existiera... Es tan mezquina nuestra idea de la
-eternidad, que no podemos concebirla sin que de ella forme parte lo
-que ms nuestro nos parece, por sentirlo ms cerca de nosotros. Esto
-es, nosotros mismos; esta mezquindad, esta limitacin que es nuestra
-persona, un nombre propio, una percepcin reducida en una reduccin
-del tiempo y del espacio. Esperamos que la otra vida sea... casi como
-esta vida, otra vez nuestra vida; un lugar de reunin en que hemos
-de saludar la familia y los amigos por sus nombres y aun hemos
-de continuar murmurando de sus asuntos y preocupndonos por nuestros
-negocios. Qu eternidad sera esta? Eternidad es no saber de nosotros
-mismos; porque la eternidad no es material ganancia. La riqueza de
-nuestra vida no ser lo que hayamos atesorado, sino lo que hayamos
-repartido. Vivir de nosotros lo que de nosotros hayamos dado; ms
-se encontrar de nosotros cuanto ms hayamos perdido. Y cmo hemos
-de entregarnos, cmo hemos de perdernos? Dnde hallaremos nuestra
-eternidad, que por serlo del todo, ni podremos decir que es nuestra?
-En el amor y solo por el amor. Religin, Ciencia y Poesa; los tres
-ms claros luminares de nuestro espritu, nos esclarecen el camino del
-Bien, de la Verdad, de la Belleza, que es el camino de la eternidad del
-espritu. Amar inmensamente, amar infinitamente: ascender por escala
-de amor desde el instinto la inteligencia, de la inteligencia la
-divinidad. Hablemos slo de la poesa... Sabio es el lema tradicional
-de su torneo: Fe, Patria, Amor. Amor todo. Amor, primero instinto;
-forma ya menos egosta del instinto de conservacin, del miedo la
-muerte, de su instintivo horror en toda criatura... Siente el hombre
-que ha de morir y siente la necesidad de prolongar su existencia
-en la prole, carne de su carne, vida de su vida. El amor es todava
-instinto... Despus, siente que la conservacin de la prole le impone
-sacrificios, ha de defender sus hijos, ha de cuidarlos... Empieza el
-deber. Este deber se limita la familia, todo lo ms la tribu... los
-otros hombres son... el enemigo, el extrao... Pero el estado de lucha
-no puede ser constante... Se pacta con la tribu vecina, tal vez para
-combatir contra otra tribu ms fuerte, tal vez porque la paz permita
-el trabajo del campo, la quietud domstica. Empieza la amistad. El
-hombre, por su propio inters, se desinteresa ya en algo de s propio
-y de los suyos. Y al acercarse al extrao, que fu su enemigo, tal vez
-se encuentra en l, porque el extrao tambin tiene hijos, tambin los
-cuida y los defiende. Y empieza la simpata, y tras la simpata, que es
-amor, la inteligencia. S; tan una es la inteligencia con el corazn
-que no podremos nunca entender lo que no hemos sentido. Una vida de
-estudios y de meditaciones no dar tanta luz nuestra inteligencia
-como una hora de amor. Cuntas veces nos sucede sentir por alguien una
-antipata invencible. Fulano es un ser odioso, insoportable; le omos
-hablar y sentimos la necesidad de llevarle la contraria, por poco le
-mataramos. Y aquel hombre odioso, antiptico, llega un da nosotros
-con cara triste; habla de sus penas, tal vez perdi su madre, tal
-vez su hijo, tal vez fu vctima de una crueldad, de una injusticia
-de los hombres. Ya le escuchamos conmovidos; aquel hombre es un hombre
-como nosotros, aquella pena ha sido nuestra alguna vez, puede volver
- serlo, no es una pena extraa, es una pena de nuestro prjimo. Ya
-no parece aquel hombre tan odioso ni tan antiptico, ya es nuestro
-odio lo que nos parece injustificado. Y as todo se entiende cuando la
-simpata nos acerca... La virtud y sus ms altos herosmos, como el
-vicio y el crimen. Hay en todo ello algo humano que puede ser tambin
-nuestro. Para el amor no hay nada extrao ni nada incomprensible. Yo
-he odo una desdichada mujer, amante de un verdadero monstruo, un
-criminal rematado de presidio: Me dicen todos por qu quiero este
-hombre tan malo; pues porque para m no lo es, y si es malo para
-todos y para m no, seal de que m me quiere ms que nadie en el
-mundo. Y era verdad, solo que ella equivocaba la razn de su cario;
-porque aquel hombre tambin era malo para ella, pero era ella quien le
-quera ms que nadie en el mundo, y aquel amor de mujer era bastante
-para vestir de luz el alma del criminal, como de luz resplandecan las
-llagas de los leprosos al posarse en ellas las manos de azucena de la
-Santa Reina Isabel de Hungra. Milagros del amor, acaricie leprosos
- criminales; milagros del amor, sobre todas las miserias del alma.
-Nunca tuvo ms hermoso gesto el Cid Castellano, que al tender la
-mano sin guantelete al lazarino hundido en el fangal. Como esa mano
-entonces y tantas manos de mujeres divinas y de santos gloriosos,
-fueron las que vistieron en la Edad Media las armaduras de sayales,
-los sayales de armaduras, en aquella empresa de brbara grandeza, que
-fueron las cruzadas y el incesante guerrear de los cristianos contra
-los infieles. Y ved tambin cmo lo que empez en odio y en guerra,
-fu origen de civilizacin y de tolerancia, que si el Occidente y el
-Oriente guerrearon, tambin se conocieron y tambin llegaron amarse
-y los poetas cristianos cantaron gentilezas y amores y bizarras de
-los infieles, y los poetas orientales hazaas milagrosas, noblezas de
-corazn de los cristianos. Y sobre el sentimiento de Patria y el de
-Religin, surgi el de Humanidad... Y prendiendo sus alas de luz en el
-espaldar de las corazas, el espritu alboreaba... Aun alborea. No hay
-que desesperar porque tarde en brillar el da. Qu importa la tardanza
-de siglos en las auroras del Espritu si amanece para la Eternidad? El
-amor la Patria es primero instinto tambin, es el amor la tierra,
-al campo que el hombre labra con su trabajo; la Patria es la parte de
-tierra necesaria la subsistencia del hombre y de la prole, es el
-terreno en que ha de afirmarse la perpetuidad de la raza. Despus van
-despertndose emociones; recuerdos de horas felices, recuerdos de das
-gloriosos. El espritu de la Patria surge; van quedando ms hondas las
-races y elevndose ms areo el ramaje, y en la rama hay flor, y en
-la flor aroma. La Patria va teniendo conciencia y se constituye como
-Estado, que es ya la Patria inteligente. La raza aspira realizar
-el bien, la justicia. A la venganza se sobrepone la ley y la ley
-el perdn, que es tal vez la ms segura justicia. Por el amor la
-Patria comprende el hombre como debe respetarse la Patria de otros
-hombres; como por el amor sus hijos comprendi cmo era respetable
-el amor de otros hombres los suyos. Tambin en otras Patrias hay
-campos labrados con pena, y hay hogares de amor, y en torno abuelos
-y nietecitos, y recuerdos de das felices y gloriosos, y tierra
-que cubre los restos de muertos llorados. Y la simpata va de unas
-Patrias otras, y contra el combate injusto la conciencia universal
-protesta como contra una lucha fratricida. No es decir que toda guerra
-sea injusta. Hay guerras inevitables; cuando una nacin, un Estado
-constitudo, olvida, egosta, las relaciones de amor y de justicia
-con otros Estados; cuando un pueblo brbaro, todava de instinto,
-opone tenaz resistencia al avance de la civilizacin, precisa es la
-guerra, como es preciso limpiar de salteadores los caminos. Si por
-ambicin personal de un tirano, como Napolen; si por codicias de una
-oligarqua; si por intereses egostas de un pueblo entero el camino de
-la civilizacin se dificulta, deber es de las naciones inteligentes,
-de las que no descendieron de su elevacin espiritual, combatir
-contra los merodeadores. La guerra entonces es justa y es legtima,
-como lo fu nuestra guerra de la Independencia, hoy conmemorada entre
-vosotros en una de sus ms gloriosas y decisivas batallas, en que
-la conciencia de tres nobles pueblos se uni contra el instinto de
-un gran ambicioso, de quin apenas desaparecido, ya preguntaba el
-poeta: Fu vera gloria, Ai posteri l'ardua sentenza. La posteridad
-ha sentenciado. Todos los arcos triunfales, todas las columnas, todos
-los monumentos alzados en su honor por el pueblo cuyo nombre usurp
-para imponer sus ambiciones personales como aspiracin nacional, no
-hablan tan alto de justicia como cualquiera de esos humildes campos
-aldeanos, cuyos terruos, nutridos con la sangre de sus labriegos,
-que supieron morir gloriosos sobre la misma tierra que cultivaron
-humildes, levantan las espigas de sus mieses, como si protestaran
-de haber sido pisoteados por el extranjero. Extranjero de espritu,
-que extranjeros eran tambin por la Patria y no lo fueron al pelear
-con nosotros en nombre de la justicia y del Derecho atropellados, los
-nobles ejrcitos de Inglaterra y de Portugal que en Espaa y por Espaa
-combatieron. Si necesaria es en ocasiones semejantes la solidaridad de
-naciones alejadas por la distancia, unidas slo por el sentimiento,
-qu debemos pensar de esas demencias separatistas que pretenden la
-desunin en un Estado inteligente para volver la Patria primitiva del
-instinto? Empequeecer la Patria que antes debe tener por aspiracin
-constante destruir fronteras por el amor, que levantarlas por el odio?
-Si una Patria se perdiera y hasta el recuerdo de todas sus tradiciones
-y todas sus glorias, por realizar mejor la justicia al fundirse con
-otras naciones, para constituir un Estado ms perfecto, ms apto para
-realizar la justicia... bien perdida estara; nunca haba realizado
-mejor el destino de su eternidad. Y qu decir de esos que en nombre
-de la Patria son constantes perturbadores del Estado? Qu les impide
-aportar su concurso inteligente mejorar lo que slo por solicitud
-amorosa de todos llegar ser perfecto? Ah, no estn conformes con
-la forma de gobierno! La forma? No les dice bastante esta palabra?
-Hay alguna forma de Gobierno en los pueblos modernos civilizados que
-se oponga la realizacin de los ms altos ideales de justicia? Todo
-ser saber imponerlos y por el odio nada se impone. Ah, cuantas de
-esas brillantes inteligencias serviran mejor la Patria trabajando
-ms por ideales de fondo que por ideales de forma! Qu importa el
-metro en que se versifica si la poesa es buena? Cunto mejor fuera
-que muchos de esos halagadores de instintos despertaran inteligencias
-dormidas, y mejor que prometer bienaventuranzas que ellos son los
-primeros en saber que no consisten en cambiar de rgimen, en vez de
-decir al pueblo mentiras de la Repblica fueran los palacios decir
- los Reyes, cara cara, sin grosera pero con entereza, verdades
-de la Monarqua... Ah, ese amor la Patria que lo pide todo de
-los dems y nada ofrece por cuenta propia! El que no lee, pide que
-se estudie; el holgazn, que se trabaje; el falsificador, que no se
-engae. El padre que no supo educar sus hijos, se lamenta de la
-falta de escuelas. No: en la escuela, en la Universidad, ilustran los
-maestros, los libros. Educar slo educan los padres. Y no con palabras
-que se contradicen despus en las acciones, sino con ejemplos. Por eso
-son tantos los padres que dicen: Que vayan al colegio estos chicos,
-hay que educarlos. Saben que ellos no los educaran nunca. Y cuando
-no se educa la Patria en nuestros hijos, cuando nada hacemos por
-ella en nuestra propia casa, queremos que los gobiernos trabajen por
-los que no trabajan, estudien por los que no estudian, piensen por
-los que nunca pensaron, tengan una conciencia que nadie tiene. Nadie
-barre la puerta de su casa y nos quejamos de que la calle est sucia.
-Pedimos gobiernos inteligentes. Felices los pueblos que pueden ser
-gobernados por tontos! Y ahora, ved otra grave falta de educacin. Si
-preguntis al pueblo para qu sirve el Ejrcito, os dir: para hacer la
-guerra. As lo aprendi, as se lo dijeron. No fuera mejor decirle: el
-Ejrcito sirve para mantener la paz. El Ejrcito es la fuerza, s, pero
-es la fuerza la orden de la razn y de la justicia. No es amenaza,
-es seguridad. Si le juzgis improductivo en su accin, no veis que
-es todo vigilancia y la vigilancia no es nunca ociosa aunque parezca
-improductiva. La espada del Ejrcito, como la espada de la justicia,
-vela sobre vuestros campos, sobre vuestros talleres, sobre vuestros
-amores y vuestros ideales; sobre las codicias de fuera y las traiciones
-de dentro. Desconfiad de los que dicen: para qu tanta fuerza, para
-qu tantas precauciones? El que nada intenta contra la seguridad de
-un domicilio, no se ofende si al llamar la puerta observa que le
-miran por el ventanillo. Slo la gente maleante le parece que sobra
-la polica. Hasta del cielo cristiano, mansin de amor, donde la fe
-del creyente la imaginacin del poeta asientan todos los ideales de
-perfeccin, se dice que hay milicias celestiales. Hasta la justicia y
-el amor divino afirman el santo temor de Dios entre espadas flamgeras
-de arcngeles. Aun no ha llegado el da en que la inteligencia sea
-tan natural en los hombres como el instinto, cuando todo instinto
-animal se haya espiritualizado en la conciencia de nuestra eternidad.
-La fe religiosa del hombre es tambin instinto al despertar. Es anhelo
-angustioso de no morir para siempre. El hombre mira dentro de s y
-halla una vida interior que es algo que no palpan sus manos, ni ven
-sus ojos: es el pensamiento que vive en todo l y no est en parte
-alguna de su cuerpo. No es el latir de su corazn, ni es el golpear
-de su cerebro, es algo sutil, algo impalpable. Cierra los ojos, y le
-parece que ha muerto al cerrarlos la visin de cuanto le rodea y su
-pensamiento vive todava, dormido suea... No hay duda, el pensamiento
-es la parte inmortal de su ser. Morir, pero seguir pensando siempre.
-Y su pensamiento suea con una eternidad de vida. Vivir eternamente,
-pero dnde vivir? Y sus ojos entonces se vuelven adonde el horizonte
-es limitado, al misterio insondable de los cielos donde todo habla
-eternidad. Y all va su esperanza y all pone su fe. Despus, aquel
-cielo ignorado va poblndose de imgenes ideales. Primero, para el
-hombre de instinto, hay un Dios de venganza; despus es un Dios de
-justicia, despus un Dios de misericordia, un Dios que por amor se
-hace hombre y siendo todo sabidura y todo poder, no quiere juzgar
-los hombres sin haber padecido todo el dolor de la humanidad. Y padece
-como si no supiera. El, que todo lo sabe, que es un Dios quien padece
-y puede sobreponerse al dolor. Hermosa verdad para el creyente!
-Hermoso smbolo de la verdad para los descredos! Al expirar en la
-cruz, al gemir como una pobre criatura humana, Padre mo! por qu
-me has abandonado? Habr quien dude de que Dios pudiera nunca hacerse
-hombre; no habr quien dude de que en aquel instante, crucificado por
-amor todos los dolores de la carne y todas las tristezas del alma,
-el hombre se hizo Dios. Y nunca albore la aurora del espritu como al
-morir un Dios crucificado, sealando los hombres el camino de nuestra
-redencin y nuestra eternidad. Poetas, reina, damas gentiles, seores
-todos: vuestro corazn sea conmigo, el mo es con vosotros. Nada ms.
-
-
-
-
-XL[5]
-
- [5] Ledo en la funcin de despedida de Rosario Pino.
-
-
-Mi vida de autor dramtico no podr recordarse sin recordar Rosario
-Pino, la intrprete ideal de tantas comedias mas cuando mis comedias
-no le gustaban nadie ms que m, al contrario de lo que ahora
-sucede, que muchos les gustan y m no me gustan nada. Y yo estoy
-ms triste ahora, que no puedo estar conforme con el aplauso, que
-entonces cuando no saba estar conforme con las censuras.
-
-S que al despedirse Rosario Pino muchas obras mas se despiden
-tambin; pero no ser yo, por eso, quien entristezca esta despedida.
-Despedirnos, caminar, alejarnos... morir... olvidar al fin, que es
-verdadera muerte...! Todo es lo mismo, todo es la vida... y hay que
-afrontarlo cara cara...
-
-Si fumos siquiera, ya que no luz de astro esplendoroso, amable luz
-de lmpara familiar; si por algn alma pasamos como una caricia;
-si supimos avivar nuestro paso la simpata de otros corazones,
-capaces de sentir como propios toda alegra y toda tristeza humanas...
-al alejarnos--despedida muerte--y sustituir la presencia con el
-recuerdo, ser como purificarnos, ser como desmaterializarnos, ser
-un resplandor sin llamarada, ser como una diafanidad de gloria... Lo
-mejor de nuestra vida est en el corazn de los que nos aman. Para el
-artista el amor es la admiracin, que, como dijo Shelley, la gloria es
-amor disfrazado... Por eso slo puede decirse que se van que mueren
-los que no supieron hacerse amar.
-
-La dulce voz ser silencio. Pero qu msica valdr lo que el recuerdo
-de esa voz en nuestras almas? No ser yo quien le salga usted al paso
-para decirle: No nos deje, que el callar de su voz es como si algo
-tambin enmudeciera en nosotros... No; que aqu, en nuestro corazn,
-queda para siempre y bastar poner atento el odo al corazn para
-escucharla, como al acercar un caracol nos parece oir como recogidos en
-sus repligues de ncar el oleaje del mar lejano...
-
-No seamos egostas en nuestra admiracin... De una insigne actriz
-francesa se cuenta que en triunfo de teatro exclamaba: Bien me pueden
-aplaudir; les doy mi vida! Usted nos ha dado lo mejor de su vida; justo
-es que nuestra admiracin le consienta usted descanso.
-
-El pblico no ve, no sabe que cuando l llega una rfaga de arte
-puro, esa rfaga... presupone una tempestad en el alma del artista,
-como el aire apacible que refresca un da ardoroso nos llega tal vez de
-un vendaval remoto que fu desolacin y espanto...
-
-Para el artista son las lgrimas crueles, para el espectador las dulces
-lgrimas. Amor y gratitud para el artista que da por bien pagadas sus
-tristezas ms hondas con vuestro aplauso.
-
-Rosario Pino no podr olvidar nunca los aplausos de este pblico suyo:
-su recuerdo ser quizs toda su alegra en el descanso buscado... No
-olvidis vosotros pronto la que supo haceros olvidar tantas veces las
-emociones penosas de la vida con la elevada emocin de su arte.
-
-
-
-
-XLI
-
-CAMPOAMOR
-
-
-Siempre he temido volver los lugares que dejaran en m gratos
-recuerdos. Siempre he temido volver leer los libros que fueron el
-encanto de mi niez de mi juventud. El lugar ser el mismo, el libro
-tambin. Pero estaba en ellos el encanto el encanto era el de
-nuestras almas, sorprendidas y admiradas de todo, como ojos de ciego
-abiertos por milagro la luz... y slo de ver ya gozosos, porque ya el
-ver es una hermosura, aunque no sea hermoso todo lo visto...?
-
-Pero, entonces, es que las cosas no son nada por s? No hay valor
-alguno objetivo? S; las cosas son algo, son ellas, las mismas siempre;
-pero la luz que las alegra las entristece, auroras crepsculos,
-pleno sol estival luz de luna, nubarrones tormentosos con relmpagos
-de luz relmpagos de sombra, frecuentes en el cielo de las almas,
-todo eso es nuestro, y todo eso es el espritu de las cosas... y
-tambin nuestro espritu. Nos vemos en los ojos que nos miran y vivimos
-en las almas que nos atienden...
-
-Nosotros mismos no sabemos de nosotros ms de lo que saben decirnos los
-dems. Nuestra propia conciencia, lo ms nuestro, se esconde ante la
-conciencia ajena para que ella no pueda decirnos la verdad de nuestra
-conciencia. Y este ocultarnos unos otros la verdad para creernos
-mejores de lo que somos, si es hipocresa cuando nos damos tan mal arte
- vestir el disfraz que todos advierten que es disfraz, bien pudiera
-ser toda nuestra verdad cuando sabemos disfrazarnos de tal suerte
-que el disfraz llega ser ms que el vestido, algo tan propio y tan
-adaptado nuestro espritu como nuestra corporal hechura. El que logra
-hacerse una cara con la ms agradable de las caretas ha dejado de ser
-hipcrita para ser virtuoso. Y no digis: Buena virtud de mascarada
-ser esa!, si consideramos que ya es virtud llevar de ese modo una
-careta, y que estas caretas espirituales, si han de parecer como
-nuestra propia cara, han de amoldarse de dentro fuera, y han de ir
-muy prendidas en nuestro corazn.
-
-Pues si difcil es saber la verdad de nosotros mismos, cunto ms
-difcil ser saber la verdad de las cosas! Y si al volver ellas ya no
-somos los mismos, qu habr sido de ellas?
-
-Como deca Ronssard, el poeta que di sus mejores canciones la gloria
-efmera, dnde estn las nieves de antao...? Nuestro corazn es
-caminante que aunque dos veces pase por un camino siempre le parece
-camino nuevo.
-
-Un amigo mo acababa de reir con su novia, la que haba jurado
-amar eternamente, y los pocos das me daba leer una carta de otra
-novia. Y con otra carta en sus manos de la novia antigua, me deca como
-loco: Esta s que me quiere. Lee esa carta y compara, compara con esa
-carta. Yo le las dos cartas, y compar: las dos decan lo mismo. Y
-cuando l, al verme reir, se di cuenta de ello, sin darse partido,
-me deca: S, s, dicen lo mismo; pero esta es verdad y aquella era
-mentira.
-
-Despus de esto no extraaris que aun no os haya dicho nada de nuestro
-poeta. Si veis que la apariencia de las cosas, no me atrevo decir su
-verdad, est en nosotros ms que en ellas, estas emociones suscitadas
-por el poeta, no os dirn ms lo que del poeta siento que si de l os
-hablara?
-
-Campoamor! Yo le conoc. Era yo un nio y su fisonoma me era ya
-familiar. Slo una vez habl con l en los postreros aos de su vida;
-yo comenzaba _literatear_, literatura de seorito.
-
-Un ferviente admirador del gran poeta, gran amigo mo, me present
- l. Era la puerta de la librera de Fe. Don Ramn, antiguo
-tertuliante de la librera, por aquellos ltimos aos de su vida,
-llegaba en coche ante la puerta, y desde all saludaba los amigos;
-todos salan un momento de la tienda, rodeaban el coche y conversaban
-con el anciano poeta, de rostro rubicundo, de ojos azules, muy claros,
-unos ojos que sonrean todo, con tal gracia, que con no sonreir sus
-labios nunca, pues la boca era de severa expresin, la gracia de sus
-ojos bastaba mostrarle sonriente, como abuelo bondadoso que con la
-voz reprende al nietezuelo y con los ojos re la travesura.
-
-Un amigo le dijo al presentarme: Maestro, le presento usted
-Jacinto Benavente, escritor; tiene mucho talento. Y el maestro, el
-abuelo, me mir muy despacio y dijo: Mucho, mucho talento? Porque
-si no tiene mucho talento, vale ms que sea bueno. Y yo no he
-olvidado nunca aquellas palabras ni la mirada de bondad. Y como no
-he estado nunca muy seguro de tener mucho talento, mucho talento, he
-procurado siquiera, ya que en talento no fuese aventajado, aventajar en
-bondad. Porque aquellas palabras del poeta y otras del obispo, que al
-confirmarme me dijo: Hijito, seas santo, no he dejado de repetirlas
-un solo da desde que las oyera, y han sido acaso mis oraciones ms
-fervorosas, para que ellas me guarden de toda vanidad.
-
-Ahora, de la vida de Campoamor, que sabr deciros? La vida de los
-poetas est en sus poesas. La poesa de Campoamor es toda inquietud
-espiritual; pero una inquietud que pudiera decirse sosegada. Hay
-hombres de vida azarosa, perdida en vanas agitaciones, que al parecer
-responden desasosiego interior, inquietud espiritual, y si vamos
-ver, toda aquella turbulencia es epidrmica, de gestos y pasos.
-
-Otras vidas hay de tranquila apariencia, sin sacudidas aparentes,
-y toda aquella serenidad y placidez es muro de piedra en palacio
-seorial, que parece al exterior alegre mansin de riqueza y es por
-dentro mansin de dolor.
-
-Nuestro poeta hubiera podido escribir como Goethe: Tengo bien sealada
-la demarcacin entre mi vida poltica y social y mi vida moral y
-potica. Demarcacin puramente exterior, se entiende; pero me va muy
-bien as. Goethe llamaba Beethoven ser indomesticable, y l se deca
- s mismo un ser social.
-
-Campoamor era, como Goethe, un ser social. Y como el hombre era tan
-amable de cerca, su poesa era tambin amable. Y el poeta de las
-ironas y de los sarcasmos, el menos ortodoxo de los poetas espaoles,
-oa celebrados y repetidos sus versos en labios de las damas y de las
-jvenes ms distinguidas de la mejor sociedad.
-
-Fu el poeta preferido de las mujeres. Era el poeta que mejor las
-comprenda; las perdonaba todo. Las mujeres pobres mujeres! crean
-por eso que las amaba mucho... No comprendan que aquel su amable
-perdn, aquella su indulgencia para todas las faltas y errores que
-pueden cometer las mujeres, tena ms de profundo conocimiento de que
-no podan ser de otra manera, de que no se las deba pedir lo que no
-pueden dar...
-
-Las mujeres que saben de amor saben que el hombre que de verdad las
-ama es el que peor habla de ellas y ms abomina de sus engaos y ms
-se atormenta por sus traiciones... Lo otro no es amar, es comprender
-y perdonar. Ahora, que la mujer, cuando slo de poesa se trata, no
-sabe distinguir al amigo del amante. El poeta amigo de las mujeres,
-comprende y perdona. El poeta amante, maldice y castiga.
-
-En la realidad, ya saben ellas distinguirlos. Al buen amigo es al que
-las mujeres le cuentan las perreras que les hace el verdadero amante,
-y suelen decirle: Por qu no ser como usted? Usted s que me quiere,
-usted s que es bueno para m. No hay que creerlas mucho, porque si lo
-creyeran as, con dejar al amante y tomar al amigo... Y ya se sabe que
-las mujeres conceden rara vez ese ascenso.
-
-El amor y la muerte fueron las dos grandes inquietudes que animaron
-en la poesa de Campoamor. Y qu pensaba Campoamor del amor y de la
-muerte?
-
-Del amor, tal vez como el filsofo pesimista. Es el lazo que la
-Naturaleza nos tiende para perpetuar la especie.
-
-Nada ms? No, que de este lazo tendido por la Naturaleza, de este
-instinto en que el hombre puede ser inferior al bruto, cuando el hombre
-solo atienda al placer que engendra dolor, el espritu puede elevarse
-en sacrificio que, con ser dolor, ser ms alto goce, si nuestro
-espritu sabe elevarse al aceptarlo. As, del placer instintivo, por
-su conciencia de dolor, podemos elevarnos al amor espiritual. Cerrado
-queda as el crculo de nuestra evolucin. Completa ser cuando en
-sentido inverso, aceptado el deber, ya todo ser espiritualidad en
-nuestros amores, y del deber como instinto proceda el goce espiritual,
-en vez de proceder del goce instintivo el deber doloroso.
-
-Y de la muerte... La regin ignorada, de cuyos lmites ningn caminante
-torna, como dice Hamlet, qu pens Campoamor?
-
-Campoamor no saba si haba un Dios; crea que deba haberlo. Y
-esta creencia ya era una realidad. Si encerrados en un aposento
-obscuro, por donde entre las maderas entornadas llega un rayo de sol
- nuestra frente, no supiramos que el sol estaba all detrs; si
-ese rayo viniera del cielo azul sin astro visible nuestros ojos,
-no pudiramos creer que ese rayo de luz lo mismo pudiera llegar del
-cielo nuestra frente que de nuestra frente perderse en el cielo? Y
-dejara su luz de ser luz por eso? Dios! Dios! Dnde est? Qu
-es? Qu importa? Si el sol fuese invisible nuestros ojos pero su
-luz no nos faltara... qu importara? Creyramos que el rayo de sol
-en el aposento obscuro era luz de nuestra frente luz de lo alto, su
-resplandor siempre sera divino.
-
-
-
-
-XLII[6]
-
- [6] Ledo en la inauguracin del Florilegio de poetas
- castellanos.
-
-
- Seoras y seores:
-
-La Seccin de Literatura sabe muy bien lo que se expone con este
-florilegio de poetas cuya lectura hoy comenzamos. Se expone vuestro
-aburrimiento. Y conciencia de aburriros nos arriesgamos en esta
-empresa. S, seores. En Espaa es preciso que nos acostumbremos al
-aburrimiento. Los espaoles somos tristes por ser demasiado divertidos.
-Parece paradoja, verdad? Pues as es... Todo nos aburre y todo nos
-fastidia, porque pretendemos divertirnos con todo. De la palabra lata
-hemos hecho una pavorosa divinidad. Todo es lata. Lata es un discurso
-de presupuestos; los diputados y senadores huyen apenas se inicia la
-discusin, se refugian en el saln de conferencias, en los pasillos
-y all se bromea costa de los oradores serios y se prefiere la
-amenidad, la diversin de la comidilla poltica diaria...
-
-Despus nos sorprende algn impuesto oneroso, algn despilfarro que ha
-de pesar sobre el contribuyente harto castigado.
-
-Pero qu importa? Nos hemos librado de una lata.
-
-La Ciencia nos engorra, el Arte en serio nos fastidia. Faltos de
-ambiente, son muy contados los que trabajan por la Ciencia y el Arte...
-Asusta tanto que nos llamen lateros!
-
-Un da las naciones de Europa llaman concurso, se buscan nombres,
-obras, no hay nombres ni obras que ofrecer los extranjeros. La
-vanidad nacional se siente herida... No tenemos Ciencia, no tenemos
-Arte. Est bien. Pero tampoco hemos tenido que soportar latas, y lo
-que nos hemos divertido entre tanto?
-
-Yo confieso que me encanta y me enamora este modo de ser nuestro y
-prefiero para vivir las ciudades lo morisco, en que las gentes se
-tienden al sol y van reposadas por las calles en amables y ociosas
-charlas las ciudades la europea, la americana, por donde se
-camina empujones, codazos, sin un saludo cordial, sin un piropo
-chirigotero...
-
-Lo malo es que la humanidad ha llegado su madurez, y estos pueblos
-infantiles, que slo quieren diversin y juego como los nios, estn
-muy expuestos ser trados la razn de mala manera. Porque en la
-casa donde se trabaja, la hora de trabajar molestan los nios.
-
-Por eso conviene que los espaoles empecemos saber aburrirnos. La
-cultura no es otra cosa. Slo son grandes y cultos los pueblos que han
-logrado por fin no aburrirse con todo lo aburrido. Cuando se ha llegado
- sublimar el aburrimiento hasta el xtasis, como en la msica de
-Wagner, se ha llegado esa civilizacin suprema.
-
-Por fortuna, este aburrimiento disciplinado concluye por ser ms segura
-diversin que la otra, la diversin alocada de un da y otro. Porque la
-vida, aunque parece que es eso, un da y otro y una hora y otra hora es
-algo ms. Es el da de la suma, la hora de las cuentas, en que todo se
-paga.
-
-Hay una parte de nuestro ser perezosa, casi inerte, su aspiracin es el
-reposo y todo lo ms un dulce columpiarnos, una diversin del espritu;
-avanzar un poco para retroceder al mismo punto. Hay otra parte ms
-alta y ms noble que aspira desprendernos de todo esto que sujeta y
-detiene, de esto que llamamos la vida y con decir la vida es as lo
-disculpa todo. Pero esta parte, nica evolutiva, creadora, nica que
-puede libertarnos al fin de la vida y de nosotros mismos, es la que
-hemos de cultivar con dolor y con aburrimiento hasta vencerlos, hasta
-sobreponerse ellos.
-
-Decir Qu lata! Es decir pereza mental, indigencia de nuestro
-entendimiento, sequedad de nuestro corazn.
-
-Decimos Qu lata! Y cerramos el libro y apartamos al amigo y por no
-aburrirnos un da nos quedamos en soledad para muchos das, para toda
-la vida.
-
-Y esa soledad, que es desolacin porque nada queda donde nada hubo y
-por habernos divertido unas horas nos aburrimos para siempre.
-
-He dicho, y como pocas veces he dicho lo que senta, porque deja uno
-tantas veces de decir lo que siente por temor parecer latero...!
-
-
-
-
-XLIII[7]
-
- [7] Ledo en la sesin en honor de Rubn Daro.
-
-
- Seoras y seores:
-
-Por esta vez Loado sea Dios! la Seccin de Literatura no celebra
-funerales literarios. Hoy podemos regocijarnos sin asomos de tristeza,
-ms menos espontnea. En otras ocasiones, al honrar la memoria de
-algn difunto, venamos ser como la viuda rica, segn dice el refrn:
-La viuda rica con un ojo llora y con el otro repica. Hoy por fortuna
-podemos repicar y tocar gloria de todo corazn.
-
-Vivo y entre nosotros est el poeta festejado, vivo y en plenitud
-de su nmen potico; as es que tampoco tiene esta fiesta ese dejo
-amargo de las despedidas, como otras semejantes en que parece decirse
-al festejado, al declinar de su vida y de su entendimiento: Con esto
-cumplimos; ahora casita y no se moleste usted ms por nosotros.
-Estos homenajes lo Carlos V vienen ser algo as como el tercer
-aviso como la salida de tono de aquel ingenioso cuanto iracundo
-escritor, al increpar un portero agonizante: Usted morirse pronto,
-que es su obligacin.
-
-La Seccin de Literatura bien quisiera no ser siempre una especie de
-funeraria. Y si no prodiga con los vivos estos homenajes es... porque
-entre los vivos los hay tan vivos que se organizaran ellos mismos el
-obsequio y habra que declararse en sesin permanente. Los muertos no
-suelen valerse de recomendacin ni son tan intrigantes. Aun as, yo no
-s, ahora que hemos dado en practicar el espiritismo, si no acudir
-alguno del otro mundo solicitar su homenaje.
-
-Pero, en verdad, estos honores, slo son en verdad honores cuando ms
-honra quien los ofrece que quien los acepta. Y nadie dudar que hoy
-es el caso para esta Seccin de Literatura.
-
-Fuera tambin de toda utilidad y de toda consideracin extraa al Arte,
-ni siquiera pensamos al realizar este acto en estrechar los consabidos
-lazos hispano-americanos... esos lazos tan trados y llevados en
-congresiles discursos y brindis de banquetes.
-
-Qu discurso valdr lo que un solo verso de Rubn Daro escrito en
-noble lengua castellana?
-
-Qu brindis, como la inspirada elevacin de su poesa al alzar
-el poeta, como el sacerdote en el ms sublime misterio de nuestra
-religin, en cliz de oro la propia sangre que no es otro el misterio
-de la poesa?
-
-No hay poeta cuyo corazn no sangre siempre. La sangre del poeta es
-chorro de luz, pero esa luz que es resplandor para todos, es en el
-corazn del poeta herida dolorosa. Cuando cantis nuestra gloria
-cantis vuestro dolor. No es cierto, poeta? Que vuestras rosas
-suavicen por un instante las espinas de vuestra corona. Las mejores que
-os ofrecemos son de vuestros floridos rosales.
-
-Nos las ofrecsteis para gloria de todos. Su aroma fu una msica
-espiritual de oraciones que satur nuestras almas de poesa. Al
-prenderlas sobre nuestro corazn aprendern la ms dulce palabra de
-gloria. Amor! Amor al poeta! canta hoy en nuestros corazones esa
-cancin que es armona de risa y llanto y pone en las palabras ms
-vulgares acentos de una verdad resplandeciente, y es como temblar de
-aguas vivas, y es la caricia de lo sublime, y es el pasar de Dios por
-nuestras almas.
-
-He dicho.
-
-
-
-
-XLIV
-
-JUAN DE LEPES
-
-
-Naci este santo poeta en Ontiveros, provincia de Salamanca; el menor
-de tres hijos que tuvieran de su matrimonio Gonzalo de Lepes, tejedor
-de oficio, y Catalina Alvarez. Naci en el ao de 1542.
-
-Viuda muy poco su madre, y en extrema pobreza, pas con sus hijos
-la villa de Arvalo y despus Medina del Campo. All hall Juan un
-noble protector en don Alonso Alvarez de Toledo, administrador de un
-Hospital de la villa. En este Hospital cuidaba Juan de los enfermos y
-era en edad de doce aos grave y pensativo.
-
-A los veintiuno entr como novicio en el Monasterio de Santa Ana, de
-los PP. Carmelitas, en Medina, y en este mismo Monasterio profes su
-tiempo, con el nombre de Fray Juan de Santa Mara.
-
-Environle sus superiores estudiar teologa en Salamanca, y
-aconsejado por Santa Teresa, ingres en la Orden expresada de
-Carmelitas descalzos. Discordias entre los calzados y los descalzos,
-fueron causa de persecuciones para Fray Juan de la Cruz, que as se
-llam al cambiar de Orden. Fu trasladado Toledo y all encerrado en
-el convento de observantes sujeto duras penitencias.
-
-Por inspiracin divina, nunca nos falta en semejante caso, recibi
-la orden de fugarse y as lo ejecut, descolgndose por una ventana.
-Refugise en un convento de monjas y huy despus Almodvar. De
-all pas Granada y fu nombrado, primero, definidor de la Orden, y
-despus, vicario de la casa de Segovia.
-
-Mal hallado su natural humilde en estos cargos, se retir al desierto
-de la Penila, en Sierra Morena, y all, caballero andante lo divino,
-como Don Quijote, hizo penitencia, aunque por ms alta Dulcinea.
-
-Quebrantada su salud, hubo de recogerse en el convento de Ubeda, y all
-muri 14 de Diciembre de 1591.
-
-Fu canonizado en 1674. Su cuerpo est en Segovia en el convento de la
-Orden.
-
- * * * * *
-
-Fu San Juan de la Cruz el mstico por excelencia. La vulgar acepcin
-considera msticos muchos escritores, que en rigor slo pueden ser
-llamados devotos y cuando ms, ascticos. De los espaoles, slo Santa
-Teresa, en Las moradas, el beato Juan de Avila, algunas veces, pueden
-ser considerados como msticos en el verdadero sentido del misticismo.
-
-El misticismo, ha dicho Matter, se eleva sobre la ciencia positiva y
-la especulacin racional y aspira al elevarse, la intuicin en lo
-metafsico, en lo moral la perfeccin.
-
-El misticismo llega al conocimiento por el amor como la filosofa y la
-teologa pretenden llegar por el entendimiento.
-
-El misticismo no es luz que alumbra la razn, es llamarada que abrasa
-sentidos y potencias y sublima el espritu hasta confundirse con
-el objeto de su amor. Amada en el amado confundido. Y para l la
-verdad slo tiene un nombre. Amor. Amor! Unica verdad que no admite
-contradiccin ni razonamiento.
-
-Cuando se dice: Creo, tal vez se dice: Dudo. La duda condescendiente
-siempre se expresa as: Yo creo que... Cuando se dice: Amo, se dice:
-Creo, creo con toda el alma.
-
-De todos nuestros msticos ninguno tan desunido del mundo exterior,
-de su propio mundo interior como San Juan de la Cruz. Su espritu no
-era siquiera mariposa que se abrasa la llama del amor divino, era
-la propia llama ardiente como el Espritu divino en los zarzales de
-Moiss, en el tabor de Cristo.
-
-Voy leeros la cancin entre el alma y el Esposo, parfrasis del
-Cantar de los Cantares. San Juan de la Cruz escribi sobre estas
-canciones: El Cntico Espiritual, glosa y declaracin de cada una de
-sus estrofas.
-
-Y segn palabras del Santo. Por cuanto estas canciones parecen ser
-escritas con algn fervor por el amor de Dios, no quiero yo decir toda
-la anchura y copia que el espritu fecundo del amor en ellos lleva.
-Porque--aade despus:--Quin podr escribir lo que las almas
-amorosas donde l mora, hace entender?
-
-Esta es la causa porque con figuras, comparaciones y semejanzas antes
-rebosan algo de lo que sienten.
-
-Las cuales semejanzas no ledas con la sencillez del espritu de amor
- inteligencia que ellas llevan, antes parecen dislates que dichos
-puestos en razn.
-
-Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante
-inteligencia mstica, no se podr declarar al justo, ni mi intento es
-tal, sino dar alguna luz en general, y esto tengo por mejor, porque los
-dichos de amor es mejor dejarlos su anchura.
-
-Sabia advertencia para los que pretenden razonar de lo que est sobre
-toda razn.
-
-Dejemos el amor su anchura y ensanche el amor nuestras almas.
-
-
-
-
-XLV
-
-
-El proyecto de erigir una estatua _Lagartijo_ ha escandalizado
-muchos. No hay razn para ello.
-
-Nunca tan bien empleado el arte de la escultura como al reproducir en
-bronce mrmol la humana belleza en su ms apreciable manifestacin:
-la belleza del cuerpo.
-
-Sabido es que, hasta la representacin simblica de abstracciones por
-medio de la escultura, no tiene otra forma de expresin que la ms
-bella forma del cuerpo humano.
-
-Es preciso buscar antecedentes, razn suprema de muchas sinrazones
-nacionales? En Grecia tuvieron ms estatuas los atletas y corredores de
-sus juegos olmpicos, que los hombres de Estado, los filsofos y los
-poetas. No se diga en Roma y en Bizancio.
-
-Un sabio, un escritor, cualquier intelectual, en suma, va mejor
-servido con la reproduccin y estudio de sus obras, y si de perpetuar
-su memoria en efigie se trata, con un busto es suficiente. A qu
-afligirnos con la contemplacin antiesttica de su abdomen, doblemente
-si se nos presenta enfundado en una levita?
-
-Por mucho arte y mucha habilidad del escultor, no podr evitarse que la
-estatua de un caballero moderno ms nos recuerde las figuras de cera
-del Museo Grevin que las esculturas del Museo del Vaticano.
-
-La prueba es, que los escultores modernos procuran desquitarse en
-grupos figuras alegricas, del inconveniente buen seor, que viene,
-de este modo, ser accesorio del monumento elevado su gloria.
-
-Lo que s puede discutirse es si la figura del torero en general,
-y la de _Lagartijo_, en particular, se prestan la representacin
-escultrica.
-
-El toreo es una habilidad. Sus apasionados y sus cultivadores aseguran
-que es un arte. Vaya por el arte. De toda suerte--y aqu bien puede
-decirse y _en todas las suertes_, es un arte cuya gracia est en el
-movimiento.--Fijad cualquiera actitud de un lidiador, como cualquiera
-actitud de una bailarina y habr perdido toda su gracia en la
-inmovilidad. No hay ms que ver las fotografas instantneas obtenidas
-durante la ejecucin de las ms graciosas suertes del toreo.
-
-Sin el ritmo y el garbo en la sucesin de movimientos, ni el lidiador
-ni la bailarina tienen valor artstico alguno. Es difcil, casi
-imposible, plantar en una sola actitud la gracia, resultado de varias
-armnicas actitudes. _The moments monuments._ La eternidad de un
-instante, que segn Rossetti es el soneto, no puede serlo el arte de
-torear.
-
-Particularmente en _Lagartijo_, el ritmo era su mayor encanto. Aquella
-dejadez seorial de sus pasos y de sus actitudes.
-
-Este arte, de gracia dinmica, digmoslo as, tiene su mejor expresin
-en la msica. Por eso vemos que el toreo, con ser cosa tan espaola, no
-ha inspirado grandes obras los pintores los escultores espaoles.
-En cambio, es mucha y excelente la msica torera de nuestros ms
-famosos compositores.
-
-Y ntese, cmo un pasodoble brillante es ms evocador de majezas
-taurinas, que puede serlo una pgina literaria, un cuadro una
-escultura.
-
-Con ser figuras tan famosas y caractersticas, la pintura espaola
-no ha legado la posteridad un buen retrato de _Lagartijo_, ni de
-_Frascuelo_, ni de _Guerrita_, ni del _Espartero_, ni de _Reverte_.
-
-Los mejores cuadros inspirados por nuestra fiesta nacional, son los de
-Zuloaga. Y no son por cierto un himno sus gallardas y sus proezas.
-Hay en ellos una sonrisa de amargura, ms patritica que las fanfarrias
-coloristas de los aduladores de multitudes incultas.
-
-Hay ms luz interior en los cuadros de Zuloaga que en todos los cuadros
-de esos pintores de la luz tan celebrados. Hay luz que debiera iluminar
-la conciencia espaola. Por eso ofende, irrita muchos.
-
---Es una Espaa de fantasa!--dicen.--No; la de fantasa es la otra.
-
-Por eso me parece muy bien el proyecto de erigir una estatua
-_Lagartijo_, y celebrara con toda el alma que se llegara su
-realizacin.
-
-Esa estatua pudiera, al levantarse, ser una forma visible del
-remordimiento, _como la sombra de Banguo en el festn de Macbeth_.
-
-Hay conciencias tan dormidas que no necesitan menos para despertarse.
-
-Ante la estatua de _Lagartijo_ se caera en la cuenta: de las muchas
-que faltan, de que sobran todas.
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte
-(de 5), by Jacinto Benavente
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-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
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-Foundation
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-Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
-throughout numerous locations. Its business office is located at
-809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
-business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
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diff --git a/58545-h/58545-h.htm b/58545-h/58545-h.htm
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-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte (de 5), by
-Jacinto Benavente
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte (de 5)
-
-Author: Jacinto Benavente
-
-Release Date: December 26, 2018 [EBook #58545]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
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-
-
-
-
-
-
-</pre>
+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58545 ***</div>
<div class="chapter">
@@ -7688,381 +7652,7 @@ poetas castellanos.</p>
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte
-(de 5), by Jacinto Benavente
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-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS ***
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-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of computers
-including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
-because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
-people in all walks of life.
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-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
-To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
-Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
-http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
-permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
-Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
-throughout numerous locations. Its business office is located at
-809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
-business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
-information can be found at the Foundation's web site and official
-page at http://pglaf.org
-
-For additional contact information:
- Dr. Gregory B. Newby
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- gbnewby@pglaf.org
-
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To
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-particular state visit http://pglaf.org
-
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-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations.
-To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
-
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
-works.
-
-Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
-concept of a library of electronic works that could be freely shared
-with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
-Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
-
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
-unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
-keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
-
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
-
- http://www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
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+<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58545 ***</div>
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