diff options
| -rw-r--r-- | 58545-0.txt | 5115 | ||||
| -rw-r--r-- | 58545-8.txt | 5501 | ||||
| -rw-r--r-- | 58545-h/58545-h.htm | 414 |
3 files changed, 5117 insertions, 5913 deletions
diff --git a/58545-0.txt b/58545-0.txt new file mode 100644 index 0000000..1fbe435 --- /dev/null +++ b/58545-0.txt @@ -0,0 +1,5115 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58545 *** + + + + + + + + + + + + + + Nota del Transcriptor: + + + Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original. + + Errores obvios de imprenta han sido corregidos. + + Páginas en blanco han sido eliminadas. + + Letras itálicas son denotadas con _líneas_. + + Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) + han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal. + + + + + Jacinto Benavente + + + De sobremesa + + CRÓNICAS + + _QUINTA SERIE_ + + + MADRID + PERLADO, PÁEZ Y COMPAÑÍA + SUCESORES DE HERNANDO + Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33 + 1913 + + + + + ES PROPIEDAD.--DERECHOS RESERVADOS + + Artes Gráficas MATEU.--Paseo del Prado, 30.--MADRID + + + + +[Ilustración] + + + + +De sobremesa + + + + +I + + +Los ojos y las almas se van tras lo que brilla, y la botadura del barco +_España_ ha sido lo más brillante en esta semana pasada. + +¡Un barco de guerra magnífico! La consideración de la cantidad pudiera +entibiar el entusiasmo por la calidad, si, como dijo Shakespeare, lo +que es hambre para un gigante, no fuera hartazgo para un enano. + +Los que no se deslumbran por lo que brilla, acaso más relumbrón que +lucimiento, sin quitarle importancia al flamante acorazado, estiman en +tanto el saber que muy pronto la Transatlántica Española contará con +dos nuevos barcos, barcos de paz, con todos los adelantos y comodidades +de los mejores transatlánticos ingleses y alemanes. + +Como en España todo se hace cuestión de ideas, por lo mismo que nos +tienen todas sin cuidado, el hablar mal y por sistema de la Compañía +Transatlántica Española es uno de los tópicos anticlericales. + +Aquí, hasta del hallazgo de un supuesto retrato de Cervantes se hace +programa de partido y poco menos que dogma católico. D. Alejandro Pidal +ya comprometió á la Divina Providencia en el hallazgo. + +Se ha censurado á la Compañía Transatlántica porque en sus barcos +se dice misa y se reza la oración y el rosario. Yo no creo que la +asistencia á estos actos sea obligatoria para los pasajeros. Pero, +nótese: siempre censuran la celebración de estas ceremonias los que, +sin creer en ellas, no se atreven á proclamar su descreimiento y... +porque no se diga, se molestan en presenciarlas. Es cobardía suya y +dicen que es intolerancia ajena. + +A mí me parece más intolerancia la de los barcos ingleses, que, al +viajar por líneas donde son muchos los pasajeros católicos, sólo +celebran el culto protestante y no llevan un sacerdote que pueda +auxiliar á un moribundo de religión católica. + +Pero, en este caso, nadie habla de intolerancias ni de intransigencias, +y lo más gracioso es que los más libres pensadores no pierden ceremonia +del culto protestante por... curiosidad, por pasar el rato. Y eso que, +al final, hay colecta. + +También habrá oído usted decir que los camareros de los barcos +españoles, con esa democracia tan nuestra, se permitían andar en mangas +de camisa entre los pasajeros. No he podido comprobarlo; pero sí que, +en barcos ingleses, con esa aristocracia tan suya, andaban... no en +mangas de camisa, en calzoncillos. + +En esto, como en todo, así hemos escrito nuestra historia y así vamos +contándola por el mundo. + +El saludo al nuevo barco de guerra _España_ no debe ser cuestión de +ideas; tampoco debe serlo el saludo á los barcos de paz de la Compañía +Transatlántica Española. + + + + +II + + +Distinguidos escritores y críticos de Arte han solicitado, para la +próxima Exposición Nacional de Bellas Artes, una instalación destinada +á exponer obras de don Ignacio Pinazo. + +Tan de justicia es la demanda que, sin duda, la inmediata respuesta +será la concesión, y aun ha de parecemos tardía, pues quizás hubiera +debido anticiparse á la petición el ofrecimiento en este caso. + +En la inquietud algo anarquista de nuestra moderna pintura, entre +oscilaciones de la moda, influencia de fuertes individualidades, +titubeos de los unos y afirmaciones prematuras de los otros, Pinazo +ha sido de esos grandes y seguros artistas que, fieles á la realidad +objetiva del Arte, sobre modas y gustos pasajeros, son como estrellas +fijas guiadoras infalibles del derrotero cierto. + +No quiere decir que la moda no sea legítima en arte y que no tenga sus +encantos. La moda es siempre expresión de una modalidad espiritual en +el tiempo, y por ser documento interesante en la Historia del Espíritu +Humano, también puede serlo en la Filosofía del Arte. + +Mas si nada pierde una mujer hermosa con ir vestida y adornada al gusto +del día, y aun lo gracioso del atavío es picante realce de la hermosura +á los ojos vulgares, solicitados por lo llamativo del adorno antes que +por la verdad de la hermosura, no es menos cierto que, si el adorno es +gracia, sólo la desnudez es verdad. + +Un figurín es muy poco; una hermosa mujer, bien vestida, es algo; una +mujer desnuda y muy hermosa, es hermosa de veras. + +Pues de esta sólida hermosura es la obra de Pinazo. Por las obras +de otros pintores han dejado figurines y modas sus gracias y sus +artificios; en unas, eso fué toda su razón de ser; de otras, quizás por +haber atendido demasiado á lo pasajero no quedó todo lo que debiera +haber quedado. En Arte sólo sobrevive lo que es vida, lo que es +Espíritu. + +La obra de Pinazo es algo más que un figurín, y la exposición de sus +obras puede ser saludable enseñanza para tantos jóvenes artistas en +camino de perderse desorientados; unos, por andar á la última moda; +otros, por sacar moda nueva, como no se haya visto, si es posible. + +Hay obras de arte de contemplación recomendable contra neurastenias +artísticas, como el campo y el mar y sus aires puros contra la +neurastenia física. + +Las obras de Pinazo son de estas obras privilegiadas; obras de salud, +de fuerza, de verdad, como las de Velázquez, sus hermanas mayores. + + * * * * * + +En París han andado á cachetes un autor y un crítico por un quítame +allá esa obra. El autor es M. Caillavet, fecundo colaborador de M. +Flers, con algunas infidelidades, como es natural en toda colaboración, +ya sea matrimonial, ya literaria; el crítico es M. Mas, del periódico +_Comedia_; y la obra en cuestión es _Primerose_, representada en la +Comedia Francesa. + +En los Círculos teatrales de París ha sido sabrosa comidilla el +incidente. Unos ponen por Tenorio y otros por Mejía. No estoy seguro, +pero me atrevería á jurar, supuesto el compañerismo entre gente de +letras, que los autores estarán á favor del crítico y los críticos á +favor del autor. Los actores, naturalmente, á favor del autor y del +crítico, en presencia de cada uno de ellos, y en ausencia... deseando +que no hubieran quedado ni las plumas del uno y del otro. + +En París, como en todas partes, la crítica teatral peca de benévola. +Su mayor injusticia consiste, quizás, en tratar con igual benevolencia +á todo el mundo. En este caso particular M. Caillavet no ha tenido +razón para incomodarse. M. Mas es un fanático admirador de la Comedia +Francesa. Considera dicho teatro como una preciosa institución nacional +y vela celoso por sus prestigios y por sus excelencias. M. Mas cree +que el teatro Francés no puede ser como otro teatro cualquiera, atento +sólo á lo productivo del negocio; cree que son más elevados sus deberes +y sus atenciones. Se lamenta de continuo porque los actores de la +Comedia andan desperdigados por esos mundos y dificultan con sus +continuas ausencias la esmerada interpretación de las obras. Deplora +que las actrices del severo teatro conviertan la clásica escena en +escaparate exhibitorio de atrevidas creaciones modistiles, y truena +contra el predominio de las obras modernas sobre el repertorio clásico +de Corneille, Racine y Molière. + +Lo mismo que ahora contra _Primerose_, la obra de Flers y Caillavet, +ha protestado contra otras muchas obras de Lavedan, de Donnay, de +Bataille, de Hervieu. + +Era un sistema, y ya se sabe que contra un sistema sólo es posible +otro sistema. Como las bofetadas no pueden ser un sistema, el mejor de +todos era el seguido por los demás autores y por el administrador de la +Comedia Francesa, M. Claretie, hombre de mundo y de teatro: Dejar decir +y... ¡que critiquen!, como decía Pina Domínguez al cerrar con ímpetu la +portezuela de su elegante berlina. + +Monsieur Mas sostiene, con razón, que sólo por tratarse de un teatro +subvencionado se permitía protestar contra el excesivo número de +representaciones de _Primerose_. + +Monsieur Claretie opina que, no sólo de la subvención oficial vive +su teatro, y con números, vencedores siempre de las letras, puede +demostrar que el público prefiere las obras modernas á las de +Corneille, Racine y Molière. + +En un país republicano y democrático el sufragio universal es la razón +suprema. + +Y en cuestiones de Arte es en lo único que estará de acuerdo la +aristocracia con la democracia. Votarán siempre por la vulgaridad y por +la tontería. + +En un salón se notaría gran diferencia entre una duquesa y una +cocinera. En el teatro, si hay alguna, es en ventaja de la cocinera. + + + + +III + + +Un curioso impertinente ha descubierto y publicado la verdadera fecha +del natalicio de algunas celebridades. + +La gente goza mucho con estas indiscreciones. + +Nuestra admiración se trocaría en odio si no considerásemos á los seres +superiores sujetos á estas miserias, patrimonio de la humanidad. + +Necesitamos saber que en algo son nuestros iguales, y en algo, tal vez, +inferiores. + +La tristeza de admirar sólo está comparada por la alegría de compadecer. + +Pobre del grande hombre de quien no se haya dicho alguna vez ¡Pobre +hombre! + +Por eso la admiración á los grandes hombres es más espontánea cuando +son más viejos. No se les admira por haber sido grandes más tiempo, +sino porque ya les queda menos tiempo de serlo. + +Los setenta años de la Patti, los sesenta y pico de Sarah, +despertaron generales simpatías y admiración. Cuando un artista es +tan declaradamente viejo, quisiéramos que, á poder ser, no se muriera +nunca. Las gracias seniles hallan tan propicia nuestra admiración como +las gracias infantiles. Todo lo que sea poder decir: ¿Ha visto usted? +¡A su edad! ¡Es admirable! + +Los perjudicados con estas indiscreciones son los de la edad ingrata: +Caruso y D'Annunzio, con sus cuarenta y tantos años, y las artistas +cincuentonas. Para estas edades no hay compasión. Son los años crueles, +sin amor y sin respeto. Años en que todo es ridículo, en que todo +parece afectado, impropio, equivalentes á las horas de la tarde en +el día, las más difíciles de distraer, las más difíciles en acertar +con el traje adecuado. Cualquiera es elegante por la mañana ó por la +noche; pero ¡por la tarde! La tarde es la verdadera piedra de toque +de la elegancia; como la tarde de la vida lo es del saber vivir. ¡No +ser ridículo en esa edad ingrata, de los cuarenta á los sesenta! +¡Insuperable dificultad! + +Y ¡si hombres y mujeres se limitaran en esa edad terrible al trato y +sociedad de sus contemporáneos! Mas, justamente, en esa edad, como +se teme al espejo, se huye de la confrontación con los que pueden +servirnos de espejo. + +Las señoras y los señores maduros se rodean de jovencitos. Es la edad +de los amores desproporcionados, trágicos. La edad en que á nuestro +llanto responden las risas; á nuestra fidelidad el engaño; en que +decimos: Tú, y nos dicen: Usted. Besamos en la boca y nos besan en la +frente. + + * * * * * + +También ha sido sabrosa indiscreción la de haber enterado al público de +lo que cobran anualmente los más aplaudidos autores y compositores. + +A estas horas habrá quien crea que no hay profesión en España como la +de compositor ó autor dramático. + +Yo me permito advertir á los deslumbrados por esas cifras, más +verdaderas que elocuentes en esta ocasión, cómo esas cantidades +apetitosas, cobradas por algunos autores durante algunos años de su +vida teatral, son, en parte, los atrasos de muchos años de penuria y +de lucha, y en parte anticipo de otros que llegarán, de agotamiento y +decadencia. + +Si el público quiere saber la verdad que se esconde detrás de esas +cifras, no mire lo que cobran los autores; mire cómo viven muchos de +ellos, y sabrá mejor á qué atenerse. + +Y no es que pequen de ahorradores ni de avarientos. ¡Si el público +supiera los apuros que pasan á veces, por muy poco dinero, muchos de +esos que cobran tanto! + +No hay duda que sobre el dinero del teatro pesa alguna maldición, sin +duda por ser el teatro cosa diabólica. Lo cierto es que no hay dinero +que menos luzca. Ni renta que en menos tiempo consuma el capital. + +Todo autor pudiera decir, como la actriz francesa Mme. Dorval, ante los +aplausos del público: Bien pueden aplaudirme; les doy mi vida. + +En fin, si será teatral el dinero del teatro, que estoy seguro de que, +al leer las cantidades cobradas, los primeros sorprendidos habrán +sido los mismos autores. Pero ¿es posible que yo haya cobrado todo ese +dinero?--pensarán algunos. + +Y no hay duda; las cifras no mienten, todo eso es verdad. La de autor +dramático debe ser profesión envidiable. ¡Ojalá pudiera cederse ó +traspasarse como un comercio ó establecimiento cualquiera con todos sus +enseres! Y ¡ojalá pudiera anunciarse la cesión ó el traspaso como en +Francia: _¡Après fortune faite!_ + + * * * * * + +Entre dos amigos: + +--Pero ¡chico! ¿Estás comprando ostras? ¿Quieres suicidarte? + +--No. Yo no soy aprensivo. Además, tengo convidada á la familia de mi +mujer. + + + + +IV + + +Como anticipo al centenario de Shakespeare, y ya nos contentaríamos +para suma total con un anticipo como ese en nuestro centenario de +Cervantes, durante el próximo Mayo ha de inaugurarse en Londres una +curiosa reconstitución de dicha capital en tiempos de Shakespeare, con +sus tortuosas callejas, sus casas de madera. Habrá suntuosas fiestas, +en que tomarán parte más de tres mil personas de la mejor sociedad, +vestidas á usanza de la época en la severa pero fastuosa corte de la +reina Isabel, la vestal de Occidente. Habrá torneos y pasos de armas, +con históricas armaduras en caballeros y palafrenes. + +En el teatro del Globo, copia exacta del que fué dirigido por +Shakespeare en unión de Burlage, serán representadas obras de +Shakespeare, de Marlowe, de Ben-Johnson, de Beaumont y Fletcher y de +otros gloriosos autores contemporáneos del que logró oscurecer la +gloria de todos. + +Una _kermesse_ revivirá costumbres populares, las canciones y danzas de +la época, pavanas y gallardas. + +En la sala de los festines podrá asistirse á una comida de ceremonia de +la reina Isabel, rodeada de sus adoradores y de sus cortesanos. + +Habrá conciertos de música del siglo XVI y mascaradas á la italiana, +tan del gusto de aquella corte, rara mezcla de rudeza y refinamiento, +de energía y de corrupción. + +No faltará el recuerdo triste para nosotros; la reproducción del +_Revenge_, el barco que mandaba lord Ricardo Granville en el combate +contra nuestra Armada Invencible; el mismo, también, en que nuestro +mortal enemigo el Drake dió por primera vez la vuelta al mundo. + +Tan magnífico espectáculo ha sido organizado por una empresa particular +y será á modo de heraldo anunciador de las grandiosas fiestas que +dispone Inglaterra para el año diez y seis. + +Lo mismito que aquí, ¿no es verdad, amigo Cávia? Aquí ya hemos +convertido la conmemoración de Cervantes en algo religioso, en declarar +dogma católico y conservador la Invención del escondido retrato; +Invención no menos gloriosa que la de la Santa Cruz por Santa Elena. + +Ahora van á enviarse fotografías y foto-grabados del retrato por esos +mundos. ¡Quiera Dios que no vuelva maltrecho y vapuleado, como Don +Quijote de sus aventuras y andanzas! + + * * * * * + +En nuestro espíritu nada se pierde ni se destruye, aunque mucho se +oculte. De continuo allegamos experiencia y conocimiento, y por +una serie de superposiciones, juzgamos tal vez terreno de solidez +fundamental lo que sólo es arena de aluvión movediza. Cuando creemos +más perdida alguna primera cualidad de nuestro espíritu, una emoción, +un recuerdo, una sacudida cualquiera, arrastra todo lo superpuesto y +reaparece en nosotros lo que más enterrado parecía. + +Sólo así se comprende cómo sobre una balumba de ciencias filosóficas y +naturales surje y se alza de pronto un libro diminuto: el Catecismo. + +Sólo así se explica cómo después de haber leído á Mæterlink y á Ibsen, +nos interesamos en el teatro con pueril interés, con emoción plebeya, +por el melodrama de burdas complicaciones. Cómo, después de haber leído +á Flaubert y á D'Annunzio, nos divierte el folletín policíaco ó el +cuento de niños. + +Por eso hay espectáculos y libros y cuentos que durarán cuanto dure la +Humanidad. Y no porque al renovarse las generaciones cada generación +celebre las novedades, sino porque, como en la Humanidad, con ser +tan vieja, siempre habrá niños y juventud, en el hombre, por muchos +años y mucha experiencia y muchos desengaños que pesen sobre su vida, +siempre existirán el joven y el niño, prontos á mostrarse apenas una +emoción de su mocedad ó de su infancia los solicite. Como la tierra +madre, el corazón del hombre se abre en grietas, simas, para decirnos, +una, la historia, de sus edades geológicas; el otro, la de sus edades +espirituales. + +He aquí por qué unos cuantos hombres maduros y muchos viejos estábamos +encantados una de estas noches con los juegos de prestidigitación y de +ilusionismo del caballero Watry. + +Este es un espectáculo en que se ha progresado muy poco. Quizá en eso +está su mayor encanto. Las innovaciones le perjudican. Preferimos á los +modernos aparatos de electricidad, combinaciones de espejos y cámaras +oscuras, las antiguas suertes de baraja y de escamoteos; las que dieron +inmortal prestigio á Roberto Houdin, á Benita Anguinet, á Herman, al +conde Patricio y demás célebres figuras de un arte siempre antiguo +y siempre nuevo, como todo lo que tiene raíces profundas en lo más +profundo de la Humanidad. + +¿No es este todo el secreto del Arte? ¿Hay novedad que valga tanto como +acertar con una de vejeces que nunca envejecen; el cuento de ilusión +que al niño maravilla por ser niño y al hombre le ilusiona porque se +cree niño al recordarlo? + + + + +V + + +Bien dice el refrán: «No hay peor cuña que la de la misma madera». +Cuando entre los pintores hay más literatos, deciden los pintores +recusar el juicio de los literatos. + +Para la próxima Exposición de Bellas Artes desean los pintores que +nadie, ajeno á la pintura, intervenga en la admisión de cuadros. Grave +pecado de ingratitud me parece. ¿Qué sería de la mayor parte de los +pintores modernos si los literatos no se encargaran de comentar y de +explicar sus cuadros al público? + +Sin los literatos, ¿hubiera logrado imponerse el impresionismo francés? +¿Qué hubiera sido sin Ruskin de los hermanos prerrafaelistas de +Inglaterra? Y ¡de cuántos pintores modernos no puede decirse lo que el +conde Tolstoi decía de Ibsen: «Ibsen es feliz; él escribe lo que le +parece, sin saber lo que escribe, y después los críticos se encargan +de explicárselo». ¡Ah! ¡Si algunos de nuestros pintores modernos +tuvieran que entendérselas directamente y cara á cara con el público! Y +también muchos de los antiguos. + +Uno de los experimentos más interesantes es el de acompañar en su +visita al Museo á una persona que no esté tocada de literatura, +á un espíritu virgen y sincero. Yo les aseguro á ustedes que las +convicciones más firmes se tambalean. ¡Ven tan claro y tan limpio estos +ojos vulgares! ¿No veríamos nosotros como ellos, si sólo percibiéramos +la objetividad de la belleza en los cuadros, en vez de ir saturados +de subjetivismos de escritores y críticos? ¡Cuántas obras de arte no +deben su gloria á su propia hermosura, sino á la hermosa página que +inspiraron! Cuando contemplamos la Venus de Milo, ¿es la Venus de Milo +la que nos admira, ó tantas famosas páginas literarias escritas en su +honor? + +La cultura es la buena educación del entendimiento, mas por lo mismo +que es buena educación, no puede ser siempre sinceridad. + +Hay buenas formas, indispensables para frecuentar el mundo artístico, +como para andar en sociedad. ¡Si dijéramos siempre lo que pensamos y lo +que sentimos! + +Pero, como dice en la comedia de Pailleron _Le monde oú l'on s'ennuie_, +en castellano, _Las tres jaquecas_, el subprefecto republicano á la +duquesa monárquica, que le propone hablar mal del Gobierno: «¡Ah, +duquesa, yo no puedo hablar mal, soy empleado; pero la oiré á usted con +mucho gusto». Cuando no nos atrevemos á ser sinceros ni con nosotros +mismos, ¡cómo agradecemos y cuánto celebramos que alguien se atreva á +serlo! + +Por esto, los reyes y los grandes señores, obligados á fingimientos de +cortesía, gustaban de traer á su lado bufones y chocarreros, que, con +achaque de burlas, dijeran las verdades. Por esta misma razón, todavía, +en muchas casas aristocráticas gustan de convidar á unas cuantas +personas mal educadas, que puedan, de cuando en cuando, soltar cuatro +frescas á los demás invitados, con gran susto, aparente, de los señores +de la casa; en realidad, con gran regocijo, porque son las cuatro +frescas que ellos soltarían con mucho gusto, si la buena educación no +se lo estorbara. + +Y hay que convenir en que si la sinceridad y la mala educación á todas +horas serían intolerables, son muy convenientes alguna vez, como +ventiladores. Sin ellos no se podría respirar en algunos momentos. ¡Tan +cargada de mentiras y de convencionalismos está la atmósfera social! + +Hay salidas de tono, ó dígase coces, inapreciables para determinar una +corriente de aire puro. + +Ahora, que á las personas de buen talante ni les gusta acocear ni +ser acoceadas. Por eso suelen acompañarse de quien sepa hacerlo con +oportunidad. + +Un empresario de mucho entendimiento decía que todo empresario +necesitaba tener dos representantes: uno, honrado, para entenderse con +él, y otro, pillo, para entenderse con el público. Del mismo modo, +es muy conveniente en la vida tener dos amigos de confianza: uno, +bien educado, para tratar con él; otro, mal educado, para que trate +á los demás amigos. Y ¡si fuera posible reunir en uno solo al que +supiera decirnos las mentiras agradables á nosotros y las verdades +desagradables á los demás! + +Pero esta suerte es patrimonio de los grandes personajes políticos. Por +lo regular, cuando se tiene un amigo mal educado, somos sus primeras +víctimas. Pero, en fin, en gracia de que puede molestar á todo el +mundo, le perdonamos gustosos que nos moleste. + + * * * * * + +La huelga carbonera de Inglaterra, de interés mundial, como ahora se +dice, nos preocupa muy poco. La actitud de Francia en la cuestión de +Marruecos, de interés tan nacional, nos preocupa lo mismo; menos, es +imposible. + +Los temas de conversación preferentes son: la crisis probable, el +nuevo arrendamiento de la Plaza de Toros, la opereta vienesa, las tres +peticiones en la Iglesia de Jesús, la chismografía de sociedad y de +bastidores... Amenidades todo: como en los pueblos felices y en las +casas en donde hay que comer. + +Y bien mirado, ¿no es admirable esta despreocupación nuestra? Los +destinos futuros de la Humanidad ¡son tan inciertos! ¡Todo el poderío, +toda la riqueza del Imperio británico á merced de una huelga proletaria! + +¡Oh! ¡El brazo de reyes, emperadores, hombres de guerra y hombres de +Estado, ese brazo extendido, que parece en nuestras estatuas imperioso, +dominador! + +Ya son los brazos cruzados del obrero, del trabajador, del miserable, +los que rigen, gobiernan y mandan en el mundo. + +Ante esta pasiva acción, ¿qué puede otra acción? ¿Qué puede el +pensamiento? Los bárbaros no necesitan esta vez ni avanzar sobre el +Imperio; les basta con cruzarse de brazos, y el Imperio caerá por sí +solo. + +Mientras el mundo viva preocupado por esta amenaza, y hasta realizarse, +nosotros, que ni aun entonces nos preocuparemos gran cosa, podemos +ser el rincón apetecible del mundo, que sirva como de Sanatorio á los +pensadores europeos que se hayan vuelto locos de tanto preocuparse por +lo que nosotros nos tendrá sin cuidado. + + + + +VI + + +No hay que echar á mala parte nuestra ingratitud con los grandes +hombres. Se ha dicho que la ingratitud es la independencia del corazón. +Entre nosotros no es sino la independencia del cerebro. Nuestra +ingratitud sólo es olvido, y somos olvidadizos por pereza. + +Como la soberanía nacional en unos cuantos políticos de profesión, +delegamos gustosos la facultad de discurrir, con tal de molestarnos lo +menos posible. + +Cuando admiramos ó cuando dejamos de admirar, no hay que tomar en +serio nuestro entusiasmo ó nuestro desvío. Nada es convicción, todo es +comodidad. + +Así, no hay gloria duradera entre nosotros. Y no por combatida, por +ignorada. La crítica, aunque fuera para negar, ya sería conocimiento, +pero ya sería molestia. Es mejor suprimir. + +La fama de todo gran escritor, por glorioso que sea, padece un +eclipse peligroso: cuando extirpada la generación de sus admiradores +contemporáneos, se suceden otras nuevas generaciones, solicitadas por +nuevos nombres y nuevas glorias; cuando la obra es vieja y aún no es +antigua; cuando ya no es actualidad y aún no es historia; cuando ya no +creemos en el Revilla que la celebró en su tiempo y aún no llegó para +ella el Menéndez y Pelayo que haya de consagrarla á nuestra admiración +definitiva. + +La gloria de Campoamor ha podido tener este eclipse. Los jóvenes +dejaron de admirarle porque era el mejor pretexto para no leerle. Lo +mismo ha sido con Víctor Hugo, con Lamartine, con otros muchos. + +Apenaba la escasez de estudios biográficos y críticos de Campoamor +y de sus obras. Entristece que el poeta de las mujeres no tenga una +edición de sus obras, elegante, artística, digna de ser ofrecida á una +mujer como regalo. Las mujeres ¡ingratas! dejaron morir al poeta sin +ofrecerle el homenaje de su admiración y de su cariño. + +Ahora, patrocinada por leales amigos, se abre una suscripción para +erigir un monumento al poeta. Las hijas de aquellas madres que amó +tanto, como él decía, ¿se acordarán del poeta? «Me besan hoy como se +besa á un santo»; exclamaba con ternura de abuelo, en el noble ocaso de +su vida. + +Las jóvenes de ahora no besan á los poetas ni los tienen por santos, +y á los santos tampoco los besan, se los comen. Como no ande en ello +batuta eclesiástica, poco puede esperarse de las damas aristocráticas y +de las jóvenes distinguidas. + +De este modo, como decía Hamlet, bien puede asegurarse que la memoria +del más ilustre hombre vivirá cuatro días, y eso si fué fundador de +iglesias, que si no, podrá decirse como del caballito de palo se canta: + + ¡Ya murió el caballito de palo, + y ya le olvidaron así que murió! + +Sería muy triste que sólo contribuyeran los hombres al monumento que ha +de perpetuar las glorias del poeta de las mujeres, del que poetizó el +dolor en femenino con nombre de dolora. + +Andrés González Blanco ha redimido culpas de la juventud literaria +de nuestros días con un magistral estudio sobre Campoamor; libro de +crítica seria, sin impresionismos, sin nerviosidades; un estudio todo +serenidad, como corresponde á uno de los pocos poetas españoles del +siglo XIX, que ha de hallar, por lo menos cada veinte años, un crítico +de entendimiento que lea sus obras y sepa imponerlas á la admiración de +los que no leen. + +En España, este público que no lee nunca es el que más sostiene el +esplendor de las glorias literarias; como la multitud que nunca piensa, +el esplendor de las religiones. + + * * * * * + +Los deportistas de nuestra Sierra del Guadarrama se oponen á la +construcción de un Sanatorio para tuberculosos. + +El deportista ha leído á Nietzche; el deportista no tiene compasión. +Como aquel hombre frío, del que habla Wordsworth en una poesía, capaz +de estudiar botánica sobre la sepultura de su madre, el deportista +considera el mundo como un inmenso campo de recreo. Si su afición +es el automóvil, quisiera que el mundo fuera una inmensa carretera +asfaltada y que hasta los cráneos de los transeuntes fueran de asfalto +para deslizarse con suavidad sobre ellos. + +Sobre la Sierra han puesto sus grandes patines dominadores. Bien está +que se expongan por gusto á romperse la cabeza en un ejercicio tan +saludable y tan útil en España; pero ¡exponerse, por sensiblerías +impropias de hombres fuertes, á contagiarse de tuberculosis! Una cosa +es tener valor ante un riesgo seguro, y otra ante un riesgo imaginario. +Sí sabe uno cómo puede matarse, pero ¡cómo puede morir! + +En este caso, los higienistas se ven combatidos con sus propias armas. +¡Se ha exagerado tanto el peligro de los contagios! Ya es casi heroísmo +acercarse á un enfermo. + +Lo que debieron considerar esos intratables deportistas opuestos á la +construcción del Sanatorio en el Guadarrama es que, más vale prevenir +y curar á los tuberculosos en un Sanatorio apropiado, que no vivir de +continuo entre ellos sin medios de evitar el contagio. ¿Es el nombre +lo que asusta? Pues si en el edificio de la Sierra puede escribirse: +Sanatorio, por todo Madrid puede escribirse: Foco. Véase lo que es +preferible y dónde es mayor el peligro. + + + + +VII + + +Es la Academia Española institución tan aristocrática y conservadora, +que tiene á gala no dejarse guiar en sus acuerdos y en sus +determinaciones por nada que trascienda á dictado de la opinión pública +y democrática. Por esto, tal vez sea contraproducente el movimiento +general de la opinión á favor de la candidatura de la condesa de Pardo +Bazán para ocupar uno de los sillones académicos vacantes. + +Aunque tanto blasonan de su mayoría, cuando les conviene, es axioma +de nuestras clases conservadoras que la mayoría no tiene razón nunca. +Pero es, claro está, cuando se trata de la otra mayoría. En España, +tratándose de literatura, la mayoría, por desgracia, es una mayoría +relativa, que solo puede considerarse mayoría como D. Hermógenes +consideraba numerosos los tres ejemplares vendidos de _El cerco de +Viena_, con relación á uno. La opinión general ¡se interesa tan poco +por estos asuntos! Tener cinco mil lectores en España, ya es ser un +escritor popular. Como nuestro poeta más popular hemos celebrado +siempre á Zorrilla, y, aparte _Don Juan Tenorio_, ¡cuántos de los que +conocen la obra ignoran el nombre de su autor! De sus restantes obras, +¿qué razón puede dar el pueblo, lo que se llama el pueblo? + +La Academia Española debiera, pues, atender de vez en cuando +indicaciones de la opinión, sin temor á verse atropellada por el vulgo +y mucho menos por el populacho. Los que se preocupan en España por la +literatura, aun los más vulgares, ya constituyen una aristocracia. + +En el caso de la condesa de Pardo Bazán no podrá atribuirse la demanda +á espíritu sectario de ninguna clase. La condesa de Pardo Bazán ha +sido siempre una gran señora de las Letras, y ya que tan mal parece á +nuestras clases conservadoras el escritor metido en política--cuando +esta política no es la suya, por supuesto, pues á los suyos bien les +celebran el civismo y la literatura,--no se dirá en esta ocasión que +la política y el sectarismo y las pícaras ideas desnaturalizan el puro +desinterés artístico de lo solicitado. + +¿Qué puede oponerse á la concesión? Fundar la negativa en el sexo de +la ilustre escritora sería notoria injusticia, y ni siquiera puede +alegarse como tradición. Justamente las primeras Academias de España, +aquellas Academias de poesía, famosas en lo antiguo, eran presididas y +congregadas por mujeres y las más nobles y discretas damas concurrían á +ellas. Los Juegos Florales, las Cortes de Amor, origen de las modernas +Academias, por la mujer tuvieron vida y espíritu. + +Por lo mismo que las Academias son instituciones aristocráticas, +conservadoras, y está bien que así sea y esa es toda su razón de ser, +yo creo que nada puede aristocratizarlas tanto como el ingreso de las +mujeres distinguidas. + +Sin negar ni desconocer el mérito de algunos escritores, indicados á +cada vacante por la opinión pública, no dejo de conocer que su sitio +no está en la Academia; desentonan. La Academia no debe atender sólo +al mérito literario. No es en círculo tan selecto como una Academia, +es en cualquier reunión de café, y hay escritores de gran talento +y de grandes merecimientos á quienes no se les puede tolerar de +contertulios... + +Por eso está muy justificada la resistencia de la Academia Española á +ciertos nombramientos. + +Ahora, tratándose de la condesa de Pardo Bazán, ninguna oposición lo +estaría. + +¿Se teme que, una vez abierta la puerta á las mujeres, no habría +marisabidilla ni literata de las perniciosas que no se creyera con el +mismo derecho á ser académica? Esta objeción lo mismo reza con los +hombres. ¡Pues sí que hay entre los escritores varones alguno que no se +crea academizable! + +Nos quejamos á todas horas de la inferior cultura y capacidad de la +mujer, y cuando alguna mujer sobresale entre todas, la negamos el +debido premio á sus merecimientos á pretexto de que es mujer. + +Hay, además, una razón patriótica para que la condesa de Pardo Bazán +sea nombrada académica. Muy pronto ha de ir á la República Argentina, +quizás á otras Repúblicas americanas. Son pueblos progresivos, donde +la mujer es el alma de la cultura, donde se tiene muy triste idea de +nuestro atraso y de nuestro espíritu tradicionalista. Conviene, ya +que una infanta de España fué nuestra embajadora política con todos +los honores, que nuestra embajadora literaria vaya rodeada de todos +los prestigios y pueda dar testimonio, no sólo de lo que puedan valer +las mujeres entre nosotros, de esto se basta la ilustre escritora +para responder, sino de algo que significa más para nosotros: de cómo +sabemos honrarlas y enaltecerlas. Cuando al saber y al talento se le +regatean satisfacciones en su patria, por donde va, más que grandezas, +va atestiguando mezquindades. + + * * * * * + +Se anuncia el estreno de una refundición, reducción, adaptación, ó como +quiera llamarse, de _El barbero de Sevilla_, de Rossini, con destino á +los teatros de zarzuela española y de género chico. + +Hay quien clama contra esto, que le parece atentado y profanación +contra la ópera de Rossini. + +No lo creo así. Si las obras musicales fueran profanadas en cuanto no +se presentan en toda su integridad y en su marco adecuado, profanadas +están todos los días en interpretaciones detestables, en ejecuciones +parciales, en sextetos, pianos, discos fonográficos, etc. + +Popularizar y vulgarizar estas obras en condiciones decorosas me parece +obra muy laudable. Sobre que el interés del refundidor y el de los +artistas que han de interpretar estas refundiciones, han de tener en +cuenta con quién y hasta dónde pueden atreverse. Seguramente, á nadie +se le ocurrirá reducir _El ocaso de los dioses ni La Walkiria_. + +Pero la música ligera y alegre de _El barbero_, ¿por qué no ha de oirse +en nuestros teatros de zarzuela? En Romea oímos la «Quinta sinfonía», +de Beethoven, entre las danzas de la Tórtola de Valencia. + +El teatro Real es teatro caro. Hay muchos que no pueden ir á la +montaña; hay que llevarlos á la montaña--_El barbero_ no son los +Andes--aunque sea en pedacitos. + +Créanlo esos críticos celosos del respeto debido á una obra. No es tan +grave falta descender una ópera al género chico como elevar el género +chico á categoría de ópera. + + + + +VIII + + +La obra literaria, el Arte moderno en general, aun en lo más serio y +meditado, adolecen de inconsistencia, con aire de improvisación, de +algo ligero y provisional. + +En cada época hay un género literario dominante que, por decirlo así, +da el tono á toda la literatura de una época. Hay un período literario +épico, hay otro dramático, los hay líricos y los hay novelescos. + +En la época actual el género dominante, el que da el tono á toda +la producción artística, es el género periodístico. La literatura +periodística domina sobre todo el Arte moderno. + +El poeta lírico, el autor dramático, el novelista, el orador sagrado, +el historiador, pintores y escultores; todos ellos son periodistas +en sus poesías, en sus dramas y comedias, en sus novelas, en sus +sermones, en sus historias, en sus cuadros y en sus estatuas. + +La actualidad periodística con alas de mariposa; polvillo de sus alas, +tinta fresca y pegajosa de imprenta, es la musa del Arte moderno. + +Por eso cuando los mismos edificios, sólidas obras de arquitectura, +los monumentos escultóricos de mármol ó de bronce nos parecen hojas de +volandera actualidad, más nos sorprende hallar la obra de serenidad y +de reposo en la obra periodística juntamente. + +Tal es el libro de _Azorín_ «Lecturas de España», formado con artículos +de periódico que tuvieron su día de actualidad y entran ahora, por +derecho propio, en la eterna actualidad de las obras maestras. + +Cuando tantos libros grandes ofrecidos á la inmortalidad por sus +autores, desdeñosos del juicio y del aplauso de sus contemporáneos, +pasaron como pasa el artículo de periódico, este libro de artículos +de periódico sólo ahora parece en su verdadera forma, con su prosa +robusta, sano equilibrio de músculos y nervios, sus juicios certeros, +su noble continente de hidalgo castellano. + +Para mí, tan propenso á nerviosismos y destemplanzas, nada tan +admirable como esta prosa de _Azorín_, tan distinta de casi toda +nuestra moderna prosa. Entre tanto asomo de chillones colorines, es la +prosa de _Azorín_ como un buen grabado en acero, como un aguafuerte, +donde claros y obscuros dan la exacta equivalencia de todos los colores +y de todos los tonos. + +Tiene este libro, además, para los que siempre hemos admirado á +_Azorín_, aunque alguna vez haya irritado nuestra sensibilidad, la +ventaja, sobre otros libros suyos, de que nada, al leerle, en nuestro +sentimiento protesta contra nuestra admiración. + +_Azorín_, como no podía ser menos, parece curado de su «maurismo» +agudo. Ya no cree, como creen los conservadores, que el mundo es sólo +un medio para que don Antonio Maura y don Juan de la Cierva gobiernen +en España. + +_Azorín_ es demasiado inteligente, demasiado artista para limitar su +ideal á los ideales de ninguno de nuestros partidos políticos. Su +apasionada ceguedad conservadora fué... natural reacción de protesta +contra los liberales. + +Nuestros partidos liberales se dan tal arte que, en España, parece +incompatible el ser liberal y el ser inteligente. Los conservadores +tienen de bueno el no ser liberales; pero el no ser algo es ser muy +poca cosa. Como la única ventaja que tiene un partido español sobre +otro es no ser el otro, lo mejor es echar por la calle de en medio, +aunque se exponga uno á que le miren de mala manera los de una acera +y los de la otra, y más si ven que uno va por su camino sin hacerles +maldito el caso. + +Se quejan los políticos del desvío de los escritores, de los artistas. +Pero ¿estiman en algo los políticos á los escritores, á los artistas? +Lo que ellos estiman en el escritor no es la inteligencia, es la +sumisión de la inteligencia. + +Los políticos, como las mujeres, no se contentan con dominar en el +corazón si no dominan en la cabeza. No se contentan con que los +perdonemos sus faltas por cariño, quieren que no las conozcamos por +ignorancia. Los políticos y las mujeres perciben claramente, aunque la +envolvamos en palabras de afecto, la mirada de inteligencia que parece +decirles: «Aunque te quiero... te conozco; á mí no me engañas.» + +Las mujeres y los políticos odian á todo el que no pueden engañar. + +Por eso los hombres inteligentes no son nunca afortunados en amor ni en +política. + + + + +IX + + +En la historia del teatro español, durante la segunda mitad del siglo +XIX, es de gran importancia el estudio de los actores italianos que han +pasado por nuestros escenarios y de su influencia sobre nuestro arte +dramático y nuestro arte escénico. + +Los actores italianos han sido siempre los que mejor han realizado el +ideal de la representación escénica: verdad en la poesía y poesía en la +verdad. + +Este era el arte de sus grandes trágicos: la Ristori, Salvini, Rossi. +Este es el arte de sus modernos comediantes. + +Lo extraño es que, tierra de admirables actores, no lo haya sido de +grandes autores. Italia no ha tenido un Shakespeare, un Calderón, ni +siquiera un Molière. Sus actores, más que del teatro patrio, han sido +por todo el mundo mensajeros y vulgarizadores del teatro de Shakespeare +y del teatro francés. + +La Ristori apenas representaba obras italianas: _Medea_, _Fedra_, +_María Estuardo_, _Macbeth_ eran las obras de su repertorio. Alguna +tragedia de Alfieri, como _Mirra_, y la _Francesca de Rimini_, de +Silvio Pellico, eran las únicas obras italianas de su repertorio. + +Salvini y Rossi eran los intérpretes de Shakespeare. + +Virginia Marini, con su excelente compañía, la mejor compañía italiana +que hemos visto en Madrid, en la que figuraban segundas actrices que +luego fueron eminentes y primerísimas, como la Vitaliani, la Reiter y +la Belli-Blanes, y actores como Ceresa, Cola, Vitaliani y Zoppetti, +nos dió á conocer el repertorio, antes modernísimo, de Sardou y Dumas, +hijo: _Dora_, _Fernanda_, _Rabagás_, _Demi-monde_, _Monsieur Alphonse_, +_La princesa Jorge_, etc. + +Estas obras parecían la última palabra del realismo en el teatro. La +falsedad esencial se ocultaba bajo la minuciosidad de los detalles y +el verismo de la presentación escénica. Los árboles no dejaban ver el +bosque. + +Después de Virginia Marini fueron la Pía Marchi, Novelli; después la +Mariani, Zacconi, la Vitaliani, Tina di Lorenzo, y entre ellos Emmanuel +con la Glech, primero, después con la Reiter, y, sobre todos, la Duse +incomparable: la divina y la humana, dolorosa del Arte, cuerpo de nube +fulgurada por intensa luz espiritual, resplandeciente en relámpagos de +pasión ó ensombrecida de tristezas profundas como la noche sobre el mar. + +Todos estos actores han influído con su arte sobre nuestros actores, +sobre nuestros autores y sobre nuestro público. Han sido educadores +de nuestro gusto y vulgarizadores del teatro extranjero. Gracias á +ellos, nuestro público sabe que hay algo mejor, algo lo mismo, y mucho, +también, peor que lo nuestro. + +Hoy su influencia no es tan notoria, las novedades teatrales que pueden +ofrecernos son pocas, y el interés por asistir á sus representaciones +se limita al aprecio del mérito personal de los actores. + +Lyda Borelli es la actriz italiana de este año. Llega la última, sin +novedades llamativas en su repertorio, y lucha con desventaja en el +terreno ocasionado de las comparaciones. Pero su figura, su arte, son +tan personales, es tan _ella_, que la comparación más inevitable se +desvirtúa. Lyda Borelli es la última... como el último amor, que nos +parece el primero. + +En esa melo-comedia de _Zazá_, que es á _La dama de las camelias_ lo +que la República francesa es al Imperio, en lo social y político, y lo +que Zola es á Víctor Hugo, en imperios y repúblicas literarias, Lyda +Borelli consigue, con ser obra de tantos recuerdos, que no recordemos á +ninguna otra actriz; y esto, sin preocuparse de no recordar á ninguna, +sin rebuscar nuevos efectos ni caer en extravagantes originalidades. La +mayor originalidad de Lyda Borelli es ésa: que no pretende ser original. + +Y, por eso mismo, lo es, del único modo que se puede ser original en +Arte: por sentimiento propio, íntimo. + +Lyda Borelli, sobre todas las excelencias de su arte, posee la +_gracia_; la gracia, en el sentido artístico de la palabra, más cerca +del teológico que del vulgar significado. Es la gracia, ese don de +esclarecerlo todo, de ver alegría hasta en la tristeza; en una armonía +de la inteligencia y del sentimiento, que siempre es claridad. + +Esa gracia que es todo el arte griego y pone la divina alegría de +comprender sobre el humano dolor de sentir; como la serenidad del +mármol, en la escultura, ennoblece el dolor inquietante de la carne. + +El arte de Lyda Borelli culmina en _Salomé_, de Oscar Wilde. + +Ella consigue lo que no pudo conseguir el desdichado poeta inglés en su +obra ni en su vida: con nervios modernos, actitudes esculturales. + + + + +X + + +La Exposición Beruete, con fervorosa atención ordenada por el cariño +filial y el noble afecto de un insigne artista, Sorolla, quizás haya +sido una revelación para lo que hemos convenido en llamar el gran +público. + +Aquí, donde el Arte sólo es cultivado por los pobretes, nadie suele +tomar en serio las aficiones artísticas de un gran señor que para nada +necesita del Arte. El título de buen aficionado es el más alto á que +puede aspirar. + +Que don Aureliano Beruete era un admirable paisajista han de +reconocerlo ahora todos al visitar la Exposición de sus obras, y esta +hora de justicia quizá sea para muchos de remordimiento. + +Con ser un gran lírico del paisaje, como lo es todo gran artista, +era Beruete, como todos los grandes líricos, un espíritu abierto y +receptivo que en todo se transformaba, en vez de transformarlo todo á +la propia comodidad de una manera y de una técnica, como tantos falsos +líricos del Arte. Conviene no confundir el carácter con la tozudez, y, +en el artista, la personalidad con el amaneramiento. + +Ha de ser el artista, como la luz del sol, más admirada en cuanto +alumbra al esparcirse que en el sol mismo. Y ¡el sol es un gran lírico! + +Toledo, Guadarrama, Avila, Suiza, nada perdieron de su objetividad, con +ser tan diversa, porque todo fué contemplado sin la preocupación del +procedimiento. No era el paisaje el que se acomodaba á la técnica; era +la técnica la que se acomodaba al paisaje. + +No es siempre lo que más se admira lo que más enamora. Para mis +simpatías hay, entre todos, un cuadro; una vista de Madrid, castiza +como un sainete de Ricardo de la Vega: entre solares y tapias de +ladrillo rojo, desmontes areniscos, unas pobres casuchas bajas, y, +sobre ellas, una de esas casas madrileñas, tejado color de puchero, +balcones de colorines, la fachada con sucio revoque amarillento, y el +sol de Madrid alegrándolo todo; el sol, que rosea y dora los sucios +revoques descoloridos como si fueran mármoles y jaspes de palacios +señoriales. + +Es preciso ser muy madrileño para hallar poesía en estas cosas. Es +preciso ser muy artista para saber decir á los demás: Aquí hay poesía. + + * * * * * + +Los países meridionales, tan calumniados por las personas serias, +ejercen una gran atracción sobre los artistas y los escritores del +Norte. Italia, España, su Arte, su Historia, son de continuo estudiados +por ingleses, alemanes, rusos y escandinavos. + +Ahora es el dinamarqués Joerguensen, enamorado de San Francisco de +Asís, peregrino fervoroso por los lugares que en su vida recorrió aquel +caballero andante de Cristo, vestido el sayal de la fuerte humildad por +toda armadura. + +Es el sueco Bratli, estudioso investigador de la vida y la obra de +Felipe II, con imparcialidad desacostumbrada en autores extranjeros, +y aun nacionales, al tratarse de rey tan desgraciado con los +historiadores como con los novelistas y autores dramáticos. + +De estos últimos, el que le ha presentado con menos sombríos colores ha +sido el más cercano á sus días, el español Enciso, en su comedia _El +príncipe Don Carlos_. + +El escritor sueco, en su monografía, pretende, y no en vano, esclarecer +la sombría figura del monarca español, tan mal estudiada y comprendida +por sus apologistas como por sus detractores. + +Se considere la Historia como Ciencia ó como Arte, sólo cabe poner en +ella el calor de una pasión, la pasión por la verdad. + +La obra de Bratli debe ser agradecida por los españoles. Nuestra +Historia corre por el mundo en libros extranjeros y en libros casi +siempre inspirados por odios y antipatías. Diríase, al leerlos, que +sólo en España hubo Inquisición; que sólo en España hubo persecuciones +religiosas, cuando fué, en realidad, donde hubo menos; que sólo España +conquistó y colonizó cruelmente, y que sólo la Ciencia y las Artes +españolas padecieron bajo la presión de la Iglesia y del Poder real. Y +no es lo malo que los extranjeros hayan contado así nuestra Historia; +lo peor es que nosotros la hemos aprendido también en sus libros, sin +tomarnos el trabajo de aprender las Historias de otras naciones, para +comprender cómo, calumniados y todo, la nuestra no desmerece nada. + +Felipe II era el soberano más noble, más culto y más humano de su +tiempo. Su mayor defecto fué el que tan donosamente le señaló don Juan +Valera: el de ser un tanto _engorroso_. Y esto fué lo que alabaron en +él de prudencia. + + * * * * * + +El alcalde de Madrid se ha creído en el caso de amonestar al +concesionario del teatro Español, el sabio doctor Madrazo, por la +baratura del precio en las localidades. + +Yo creo que el Ayuntamiento debiera agradecer el desinterés del señor +Madrazo y congratularse de que un teatro municipal sea, por fin, un +teatro popular, por sus precios, al alcance de las clases menos +acomodadas. + +¿No es deber del Ayuntamiento procurar por todos los medios el +abaratamiento de las subsistencias? ¿Quieren que el teatro español sea +un teatro aristocrático? Entonces debieron empezar por no concedérselo +al doctor Madrazo, tan conocido por sus ideas democráticas y +republicanas. + +Entonces, si un millonario generoso se ofreciera como empresario del +teatro Español para obsequiar al público con funciones gratuitas, ¿no +se le concedería el teatro? + +Además, ¿cree el Ayuntamiento que es el precio de las localidades lo +que da ó quita al teatro el decoro debido á sus prestigios? + +No es al precio, sino á la calidad del espectáculo á lo que debiera +atender el Ayuntamiento. + +Bien está á peseta el chocolate de á peseta. El Ayuntamiento, en este +caso, al contrario que en el sabido cuento, lo pide más caro, sabiendo +que peor es imposible. + + + + +XI + + +Dice una antigua canción inglesa, parafraseada por Dante Gabriel +Rossetti: «El mar no tiene más rey que Dios». + +Los archimillonarios, reyes del mundo, pasajeros del _Titanic_, +navegaban sobre el mar con toda confianza, seguros de haberle vencido. +En un palacio, fortaleza flotante, con la garantía de haber pagado +muchos miles de francos por el pasaje. La travesía, alegre: fiestas, +bailes y músicas y amoríos viajeros de esos que no comprometen á nada. +¿Naufragar? ¿Hundirse? ¿Quién pensaba en eso? El barco poderoso, con +toda su fuerza, con todas sus seguridades, era, en medio del mar, como +un símbolo de un Estado social capitalista, defendido por cañones y +escuadras pagados á buen precio, como el pasaje en el transatlántico de +lujo. + +Algunos de aquellos millonarios, grandes industriales, hombres +de negocios, quizás buscaban en viaje de recreo descanso á sus +preocupaciones, al malestar causado por una huelga obrera en sus +fábricas, en sus industrias. Y las olas del mar les parecían de +mansedumbre; no amenazadoras, como las olas proletarias. Era el mar un +reposo y una caricia. ¿Cómo habían de imaginarse que pudiera ser el +vengador? + +Vencieron la huelga de los hambrientos y no contaban con el hambre +vengativa del mar. + +Ya no se ofrecen víctimas humanas en sacrificios religiosos. Pero hay +una divinidad justiciera para ordenarlos. Y esta imprevista nivelación +ante el dolor y la muerte es tal vez el único destello de justicia que +resplandece sobre la tierra. + +Víctimas expiatorias son estos millonarios. Con su muerte ponen +inquietud sobre la soberbia de los poderosos y paz sobre el odio de los +miserables. + +¡También los grandes transatlánticos pueden hundirse en un momento! + +Entre ellos y las pobres embarcaciones veleras, donde van á ganarse +la vida pescadores y marineros de ventura, ya puede haber algo de +simpatía. ¡El mar no tiene más rey que Dios! Más grande y más fuerte +que la tierra, ni siquiera el dinero. + + * * * * * + +Y el mar no cuenta sus historias con ruinas, epitafios ni monumentos, +como la tierra, vieja comadre, que nos va señalando á cada paso: «Aquí +fué Troya», «Estas son las ruinas de Nínive», «Esta fué la Acrópolis +de Atenas». En la mayor desolación hay siempre rastros visibles sobre +la tierra, efemérides de su historia. En el mar no hay señales ni +vestigios de ruinas ó grandezas. El mar no dice historias, sólo nos +dice: ¡Eternidad! + +Por eso en él se templan las almas mejor que en la tierra. Unos pobres +músicos, los últimos tripulantes del barco, sin duda, que tal vez en +el incendio de un teatro, en una catástrofe terrestre, hubieran sido +los primeros en huir y en defender su existencia precaria de músicos +jornaleros, ante el mar se agrandaron como héroes de epopeya y fué su +pobre música destemplada un himno al espíritu: el salmo religioso en +que acepta el Dios de misericordia la música de valses y rigodones que +animó el danzar frívolo de los millonarios durante la alegre travesía +de recreo. + + * * * * * + +Monsieur Le Bargy, el ex socio de la Comedia Francesa, en reciente +entrevista con el travieso _Duende de la Colegiata_, ha juzgado con +despectiva frase á los actores italianos. + +Al decirle el inquieto duende que los actores italianos ensayan las +obras con mayor prontitud que los franceses, el celebrado actor hubo de +replicar: ¡Así las hacen! + +¿Cree el aplaudido intérprete de _El marqués de Priola_ que es tanta la +diferencia y siempre en favor de los actores grandes actrices? + +Ni por artistas, individualmente considerados, y por compañías, en su +conjunto, mucho menos, creo, y conmigo el público madrileño, que la +desventaja está de parte de los actores italianos. + +Entre los actores franceses los hay excelentes ¡quién lo duda! Pero, +sea por culpa suya ó de los autores que para ellos escriben, lo cierto +es que su trabajo se limita á una especialidad. Ni Sarah, ni la Bartet, +ni la Réjane han interpretado en toda su carrera artística la variedad +de obras y de personajes distintos que nuestra María Guerrero ó +cualquiera de nuestras actrices. + +Ahora mismo, en el último retrato de Sarah, intérprete de la obra +_Isabel de Inglaterra_, vemos á Sarah, la de siempre, vestida... como +Sarah, no como la reina Isabel; peinada... como Sarah... La misma Sarah +que se presentó rubia en _Cleopatra_ y ha sido Sarah eternamente; como +Guitry es Guitry siempre y Mounet Sully es Mounet Sully en cuantas +obras interpreta. + +Actor por actor, ni Sarah es la Duse, ni ninguno de los actores +franceses que nos han visitado es comparable á Zacconi, á Novelli, á +Emmanuel, á Ceresa, á Flavio Andó; ni las compañías francesas, la de +Antoine inclusive, han presentado nunca un conjunto como cualquiera de +las compañías italianas. + +En arte escénico no hemos podido aprender nada de los franceses; de los +italianos, sí. + +Los actores franceses van demasiado poseídos de su superioridad por +esos mundos. Ya es hora de que se vayan desengañando. + +Y conste que soy el primero en admirar á los buenos actores franceses +y, entre ellos, á M. Le Bargy, á quien es lástima que el público +madrileño no haya podido admirar como galán joven cuando, al sustituir +á M. Delonnay en la Comedia Francesa, era excelente intérprete de las +comedias de Musset. + +Hoy, como primer actor, _grand premier sole_, habría algunos reparos +que ponerle. Pero no es cosa de complicar la cuestión de Marruecos. + + + + +XII + + +El actor M. Le-Bargy me ruega que inserte en esta sección la siguiente +carta. Así lo hago con sumo gusto y fina voluntad. + + «Sr. D. Jacinto Benavente. + + Muy señor mío: He tenido ocasión de decir á uno de sus compañeros + que la improvisación en cualquier arte no me parecía un buen + mecanismo de perfección en el trabajo y que para la _mise en scene_ + de una obra dramática prefiero, á los bruscos procedimientos de + los comediantes italianos, el sistema de los ensayos lentos y + minuciosos que han adoptado los teatros de París. Con tal motivo, + se ha lanzado usted á la guerra como un conquistador y ha declarado + que en la interpretación dramática, París ha sido eclipsado por + Roma. + + Las opiniones son libres; mas tengo la costumbre, respetándolas + todas, de no prestar atención sino á aquellas que se apoyan sobre + pruebas ó sobre la autoridad de un juicio informado, prudente, + comprensible. Respeto, pues, infinitamente su juicio sobre los + actores franceses; pero excusándome de no poder detenerme en esto, + pues se vislumbra en aquél una idea preconcebida de menosprecio, ó + al menos el desconocimiento absoluto del genio de nuestra raza. Si + yo tomase en consideración lo que ha dicho usted, en particular, + de Sarah Bernhardt y de Mounet Sully, haría, al defender á estos + gloriosos artistas, un esfuerzo más vano sin duda que el que hizo + usted al atacarles. + + Antes de despedirme os ruego vengáis un día á París: tendré el + honor y el placer de recibirle, enseñarle nuestro arte dramático en + su propio marco y revelarle esos matices que parecen haber pasado + desapercibidos á su fino discernimiento. + + Queda su más atento seguro servidor, q. b. s. m., _Ch. Le-Bargy_.» + +Conste, en primer término, que mis ideas respecto á los actores +franceses podrán ser equivocadas, pero no preconcebidas, como M. +Le-Bargy asegura. + +Contra la opinión de la crítica, en general, juzgué en la temporada +anterior al artista italiano Caravaglia como desdichado intérprete de +_Hamlet_. Ya ve M. Le-Bargy cómo no siempre es Roma la capital del +Arte. En Italia, por fortuna, el Arte está descentralizado y no es +Roma, ciertamente, la capital artística de mayor importancia. + +He sido y soy gran admirador de Sarah, sin desconocer que la Duse es +artista de más sinceridad. + +En cuanto á Mounet Sully, cuando tanto dió que reir al público +madrileño, fuí de los pocos defensores que tuvo. No me negará M. +Le-Bargy que el arte de Mounet Sully es un arte _sui géneris_, y en +el mismo París no todos son admiradores del fogoso artista. Monsieur +Le-Bargy procede con nobleza al defenderle, ya que todos sabemos que +no ha reinado siempre la mejor armonía entre el decano de la Comedia +Francesa y el propio M. Le Bargy. + +¿No recuerda el excelente artista--han pasado algunos años,--durante +una representación de _Enrique III y su Corte_, de Dumas, padre, una +desagradable escena, _hors d'oevre_, ocurrida entre M. Le-Bargy y +Mounet Sully? Parece ser que Mounet Sully reprendió en tono algo +destemplado á M. Le-Bargy por haberse permitido una alteración en +la _mise en scene_ de la obra. Monsieur Le-Bargy replicó con la +misma viveza y dijo, refiriéndose á Mounet Sully: «Il se permet bien +d'autres». + +Ya ve M. Le-Bargy que conozco las intimidades artísticas de los +teatros de París tanto como á sus actores, y que mi juicio podrá ser +equivocado, pero no ligero. Es el de todo el público madrileño, y M. +Le-Bargy sabe que empieza á ser el del americano. + +Los actores franceses carecen de sinceridad; son muy especialistas. +¿Puede citarse una actriz francesa que haya interpretado la variedad de +personajes que María Tubau, María Guerrero ó Rosario Pino? + +Los actores franceses cuentan por docenas lo que ellos llaman sus +«creaciones»; los actores españoles y los italianos, por cientos. Esta +intensidad en la variedad es tan estimable, por lo menos, como la +intensidad en la unidad. Y para el público, más interesante. + +Si alguna vez vuelvo á París, tendré sumo gusto en saludar á M. +Le-Bargy y en atender sus indicaciones; aunque temo no consigan +rectificar mis juicios, ya que, actrices y actores, por dicha suya, +serán los mismos que tuve ocasión de aplaudir, hace treinta años, +cuando fuí á París por primera vez, y los mismos que he vuelto á +celebrar cuantas veces he vuelto. Y los actores ¡ay! no son como el +buen vino: con los años y con los viajes no ganan nada. + + + + +XIII + + +Existen industrias por esos mundos de las que no tenemos aquí la menor +idea. Una de ellas es la cría de mariposas. En Inglaterra, en el +condado de Kent, Mr. Newman ha destinado una granja á esta novísima +producción, recompensada con no despreciables rendimientos. + +En Inglaterra son muchos los coleccionistas de mariposas. Son muchos +también los Museos que tienen por proveedor á míster Newman. La moda +también ha venido á favorecer su industria. Mesas y veladores se +cubren con una tela de seda y sobre ella mariposas disecadas de varias +especies y múltiples colores. Todo ello se cubre con un cristal y el +efecto es muy vistoso, como de bordado japonés ó chinesco. + +Para obtener alguna nueva especie de mariposas es preciso un +procedimiento llamado «azucarar». Para azucarar se emplea una mezcla +de azúcar, melaza, ron, cerveza y jugo de pera. Con esta mezcla se +trazan rayas sobre la corteza de los árboles. Las rayas han de ser +verticales, á un metro del suelo, y han de tener 45 centímetros de +largo por dos de ancho. Entrada la noche, las mariposas acuden á +golosear. Las mejores noches de caza son las noches tormentosas. Cuanto +más cerrada la noche, más fructuosa recolección. + +Para la caza hay que proveerse de una cajita, bien mullida de algodón +en rama, y de una linterna: con la linterna se ilumina la raya +azucarada; el cazador acerca la caja, cuya tapa sostiene abierta con +un dedo; el cazador elige su presa, toca ligeramente en la cabeza á la +mariposa, la mariposa cae en la caja, que se cierra de golpe. Desde +allí pasa á las jaulas de cultivo, cuando no es condenada á inmediata +muerte. + +Míster Newman posee unas cien mil mariposas. Algunas de ellas, como +la llamada «Rey de la selva» (Purple Emperor), se paga á cinco y seis +francos. Aunque son muchas las pérdidas en tan frágil mercancía, las +ganancias compensan lo suficiente. + +Y ¡es una industria tan poética! Aquí no se concibe. Y eso que el +procedimiento de «azucarar» es muy conocido. Es el medio empleado +por los Gobiernos para obtener mayoría en todas las votaciones. Los +caramelos repartidos con profusión en el Parlamento vienen á ser el +símbolo tangible y chupable de otras más apetitosas golosinas. Todo es +«azucarar». + +Pero ¿quién ha de criar mariposas aquí, donde es preciso proteger á los +pájaros y donde no quedará dentro de poco animalito con alas, pájaro, +mariposa ó poeta? + +Lo raro es no ver cazuelas de mariposas fritas como de pájaros. Entre +la substancia de una mariposa y la de un pájaro... ¡Comida de ilusión! +Por eso tan española, tan madrileña sobre todo. El pájaro frito viene +á ser para los madrileños la gallina que Enrique IV de Francia deseaba +para todo ciudadano francés, como garantía de paz y de ventura en sus +Estados. + +En estos de España no pueden pedir los gobernantes más de lo que +asegura un pájaro frito. + +Ahora se trata de proteger á los pájaros con detrimento de la popular +alimentación. + +El pájaro tiene una leyenda sentimental de beneficioso para la +agricultura. + +Yo sé de quien prohibió que se matara ni se hostigara á un solo pájaro +en sus huertas y tierras de labranza, y ¡vaya si notó el beneficio! De +la siembra dieron tan buena cuenta como administrador en «absentismo» +del amo. Y de la fruta... como si se hubieran propuesto anunciar un +remedio contra la obesidad: la dejaron toda en los huesos. + +Por eso digo que lo de beneficiar á la agricultura debe ser leyenda +que han hecho correr los pájaros en combinación con los naturalistas. +Y es que la mayor parte de los naturalistas estudian á los animales... +disecados. Como al pueblo la mayor parte de los sociólogos. Así hay +tantas lamentables equivocaciones al legislar. + + * * * * * + +Dentro de pocos días tendremos en el teatro de la Comedia una compañía +italiana con el repertorio del Gran Guignol, á imitación del tan +celebrado de París. + +Género teatral, á ratos también literario, muy á la moderna. Rápido, +cinematográfico, violento, brutal en ocasiones, se apodera del +espectador por los nervios. ¡La inteligencia y el corazón se defienden +tanto! Los autores dramáticos, atentos á la psicología del público, +han comprendido que el espectador moderno es más atacable por lo +fisiológico. Se impone un teatro rascanervios. Como única emoción, el +espanto; como único razonamiento, la sorpresa; como único sentimiento, +la curiosidad. + +El autor se entra por los nervios del espectador como un loco, como un +criminal, como un violador. Le considera como á una mujer histérica, +se impone á él como hipnotizador, como alienista, como juez de +instrucción. Es un teatro para estudiar á los espectadores. Obtendrá un +excelente éxito. Sobre todo con las señoras. ¡A las mujeres les gusta +tanto asustarse en público! + +Después, y visto el buen éxito, padeceremos las imitaciones +consiguientes. Y aquí sí que puede decirse como de tantas otras cosas: +¡Bien vengas, Gran Guignol, si vienes solo! + + + + +XIV + + +Un escritor de alto entendimiento y generoso corazón, el señor Zozaya, +ha supuesto que yo era enemigo de los pájaros. De ningún modo. + +Unas cuantas libras de fruta averiada por su glotonería no es +razón para malquistarse con los pájaros. Como unas cuantas pesetas +«sableadas» por un amigo no es razón para reñir con él, si el amigo es +simpático y sablea con gracia; que es el caso de los pájaros al picar +en la fruta. + +Nadie como yo les defiende de asechanzas de gentes y de muchachos. +Para sazonarles la acidez de la fruta añado unas migajas de pan á su +merienda. + +De no haber sido gato en otra encarnación--en ésta lo soy por gracia +de madrileño--ó ave de rapiña--menos probable, pues no me queda el +menor instinto,--no me remuerde la conciencia por haber perseguido, +maltratado, cazado, ó simplemente devorado, después de cazado por otro, +al más insignificante pajarillo. + +A predicarles, como San Francisco de Asís ó San Antonio de Padua, no he +llegado. Pero versos de Rubén Darío, de Gabriel D'Annunzio y de Guerra +Junqueiro sí han podido oirme recitar en mis soledades, á las horas +de siesta canicular, en que todo se amodorra, como en la cantada por +Zorrilla. Todo, menos los pájaros y yo, bien hallados á la sombra de un +huerto, oasis en dorada llanura castellana. + +Su piar y los versos por mí recitados son como escala de armonía +infinita, ascendente, que va del abecedario, balbucido por labios +infantiles, al libro todo sabiduría. + +Por todo esto amo á los pájaros, sin pararme á considerar si son útiles +para la agricultura. + +Mis poetas tampoco le serán de gran utilidad. + +Pero yo no quisiera creer que los pájaros cantores y yo, recitador de +poetas, somos como un insulto á los campos de trabajo y de pena que nos +rodean. + +Tampoco debemos creer, como algunos pájaros y muchos poetas, que todo +aquello no es más de apropiada decoración para nuestra escena poética. + +Como el piar de los pájaros es preludio balbuciente de tanta música +y tanta poesía, mi recitar de versos en el silencio de los campos +abrasados acaso es también preludio de cosechas futuras. Los poetas no +pueden haber sembrado en vano. Entre tanto, sería injusto preguntarles +como á los pájaros: si son útiles para la agricultura. + + * * * * * + +Los niños son muchas veces víctimas de la vanidad de los padres. Los +perros, de la vanidad de sus amos. + +¿A qué otro sentimiento responde, en el primer caso, los concursos +de belleza infantil, los disfraces de Carnaval, la exhibición de +habilidades en los niños; en el segundo caso, las Exposiciones de +perros? Los pobres animales, encerrados en jaulas mal acondicionadas, +rodeados de personas extrañas, padecen, inocentes, el mal del siglo: +el exhibicionismo. Cuando ya no tenemos más que exhibir, exhibimos al +perro. + +El perro, animal simbólico de la fidelidad, atributo de tumbas +conyugales en otros tiempos, simboliza en estas Exposiciones la +exhibición íntima de los hogares. Ya sabían ustedes cómo éramos todos +en casa: la señora, las niñas, los criados; ahí va el perro. Que no se +quede sin su fotografía. + +El trabajo de los futuros historiadores no será, ciertamente, el de +juntar documentos, sino el de aportarlos. ¡Bien documentada va la +posteridad! + +Ni siquiera tienen estas Exposiciones de perros la justificación de +contribuir á la mejora ó propagación de las razas mejores. Sabido que +no hay nadie tan egoísta como un poseedor de ejemplares de precio. + +Es más difícil obtener la mano izquierda de uno de estos perritos de +lujo que la derecha de una linajuda y bien dotada heredera. + +Ahora que ha vuelto á reconstituirse la Sociedad Protectora de +Animales, bajo la presidencia de una inteligente dama, debiera oponerse +á estas Exposiciones tan opuestas al verdadero amor por los animales. + +En algunas partes las Sociedades protectoras han llegado á oponerse al +sostenimiento de las casas de fieras y jardines zoológicos. + +Tratándose de animales feroces y salvajes, sin cesar perseguidos, yo +no sé, ignorante de su concepto y su aprecio de la libertad, si ellos +no pudieran preferir la cómoda y descansada vida de estos jardines y +_menageries_ á la azarosa vida de las selvas y de los desiertos. + +Tratándose de animales domésticos, no hay duda. La protesta de las +Sociedades protectoras estaría más justificada. + +El jardín zoológico puede ser civilizador para las fieras. Todas las +razas salvajes se han civilizado en jaulas, más ó menos holgadas. + +El perro está ya bastante civilizado. Volverle á la jaula es un +peligro. Podría volver á sentirse lobo. Tal vez de puro civilizado +participe del sentimiento vanidoso de los hombres y goce con las +exhibiciones. Pero hay que concederle alguna superioridad mental. + +Aunque lleva mucho tiempo de ser el mejor amigo del hombre. Mucho +más que Muley Hafid de ser el buen amigo de los franceses. Debe estar +contagiado del todo. Muley Hafid parecía más fiero y hoy está hecho un +falderillo. Dentro de poco también estará en París en su buena jaula y +¡tan contento! + + + + +XV + + +_Voces de gesta_ ha aparecido en las librerías antes de ser +representada en Madrid. Esto indica en cuánto más estima Valle-Inclán +el juicio reposado del lector que la emoción arrancada al público, +por sorpresa unas veces, con habilidades teatrales, que tienen más de +lo artificioso que de lo artístico; otras, con los recursos del arte +escénico: brillantez de la interpretación ó del decorado. + +Son muy pocas las obras dramáticas que, como esta admirable tragedia +de Valle-Inclán, pueden permitirse el lujo de su desnudez artística al +presentarse sin engaños teatrales. + +Al escribir estas líneas ignoro la opinión del público de teatro. +Importa poco. Obras como _Voces de gesta_ están sobre el público, y +su probable fracaso demostraría, una vez más, que hay un nivel medio +del que no conviene elevarse. Yo estoy seguro de que el público del +estreno, en el teatro de la Princesa, alcanza ese nivel con holgura. +No me atrevería á decir lo mismo del público en los días de abono +aristocrático. + +_Voces de gesta_ es obra redentora. Ella sola se basta á redimir de +muchos pecados teatrales. Es obra de esas que sirven para justificar á +un empresario: «No dirán que no se hace Arte.» Y sirve para disculparle +cuando no lo hace: «Pero, ya ven ustedes, el Arte no da dinero.» + +Por desgracia, los empresarios tienen razón... mientras el público se +obstine en dársela. + + * * * * * + +Hay que afrontar la verdad cara á cara. La Prensa periódica ha +procurado, con alto patriotismo, realzar la tristeza de todos por la +muerte de Menéndez y Pelayo. + +En este caso, la actitud de tristeza no ha bastado á determinar el +sentimiento, como afirma el psicólogo James. + +Cierto que la persona de Menéndez y Pelayo ni su obra, por su índole +misma, podían ser populares. Lo triste ha sido que, entre la misma +gente culta, antes hemos advertido el revuelo alrededor de las muchas +vacantes dejadas por el muerto glorioso que la emoción por su prematura +pérdida. + +En los mismos artículos necrológicos han podido advertirse más +amplificaciones de fórmulas encomiásticas que estudio detenido de +las obras de Menéndez y Pelayo. Sin duda el dolor embargaba las +inteligencias. + +Es muy de la tierra lo de contar por cada lector cien admiradores. +Hablen los muchos que se decían admiradores de Costa, sin haber leído +uno solo de sus libros; hablen muchos de los que se decían admiradores +de Menéndez y Pelayo. + +La fe y la admiración son muy amables formas de la pereza. Hay quien no +cree y quien no admira por la misma causa. + +Por todo esto, sucede que la fe, como la admiración, como sus +contrarios, adolecen entre nosotros de una tibieza fundamental, por +falta de fundamento, que en vano pretende mostrarse calurosa entre +voces enfáticas y gestos exaltados. + +Sólo parece al exterior, con luz del alma, lo que ha sido calor del +alma interiormente. + +Por eso al morir Menéndez y Pelayo hemos oído clamar su nombre; +pero ese clamor sonaba como el eco de vacío aposento: un aposento +que debieran haber llenado las obras del escritor, más admirado que +conocido. + + + + +XVI + + +Los Museos de cuadros antiguos tienen algo de panteón. Un cuadro sólo +parece animado con vida propia como acorde justo en toda una armonía +de ambiente. El retrato del noble caballero ó de la dama infanzona, +en la sala señorial de linajudo palacio, entre sillones y escaños de +roble, mullidos de terciopelos ó damascos desvaídos; entre tapicerías +heráldicas, candelabros de plata ó de hierro forjado, armaduras +enmohecidas y códices miniados. La pintura religiosa de atormentado +ascetismo, á la indecisa claridad de lámpara votiva, en un rincón +de alguna antigua iglesia ó convento pobre. La pintura religiosa +risueña, de vírgenes y niños de Dios familiares, divinizados por +gozosa humanidad, en altares acariciados de sol, en iglesias muy +blancas, de algún convento de monjitas más hacendosas que rezadoras; +hadas de santidad con manos milagrosas para confituras, bizcochadas, +bordados al realce y randales sutiles como vilanos ó telas de araña. +Las triunfantes alegorías, entre mitológicas y caballerescas, con su +trompetear de oros y púrpuras, en la amplia galería del alcázar, frente +á los ventanales que dominan á la ciudad de leyenda. + +Fuera de su lugar son los cuadros vago contorno espectral sin vida. +Siquiera en los Museos dice la tumba, que es cada cuadro, un nombre +glorioso. Y el nombre evoca un recuerdo vivo en nuestra memoria, y no +es todo muerte. + +Pero estas Exposiciones de cuadros modernos son aun más tristes. Si +nos ponemos en la realidad, parecen almacén y dicen comercio. Si +poetizamos, son como galería de nichos; pero con nombres que no dicen +glorias; sólo dicen muerte, con la frialdad de una estadística. + +Y uno por uno, en adecuado lugar, en propio ambiente, es posible que +todos los cuadros estuvieran bien. Figuraos una Exposición de niños: +al verlos allí solos, ante las miradas curiosas, indiferentes del +público, no pensaríamos en que era alegría de una casa; pensaríamos +en la Inclusa. El Arte necesita un calor que no puede hallar en las +Exposiciones. Todo parece allí muerto ó abandonado, y, con la multitud +de sepulturas, todo va en el recuerdo al hoyo grande. + +Cuando la Exposición haya terminado, el Arte reconocerá á los suyos, +como Dios en la matanza de hugonotes. + + * * * * * + +Los sultanes de Marruecos serán muy brutos, pero no tienen nada +de tontos. Cuando se hallan muy empeñados, en toda la magnitud de +la palabra, corte de cuentas, borrón y... sultán nuevo. Como su +dulce hermano, cuando se vió metido en el callejón sin salida de la +Conferencia de Algeciras, Muley Haffid, acorralado por los franceses, +tira por la calle de en medio y les deja con tres palmos de narices. +Esta insolvencia--también en toda la extensión de la palabra--supone +mucho trabajo y mucho dinero perdidos para los franceses. La diplomacia +marroquí es única en el arte de no pagar al casero. Aunque, en este +caso, el casero era el sultán y su arte ha sido el de quedarse con +la fianza y el mes adelantado por un inquilino que está pagando el +alquiler bastante caro. + +Con este juego de sultanes compadres todo es tejer y tejer, para la +diplomacia europea, en los asuntos de Marruecos. Lo peor es que Europa +no consigue la civilización de Marruecos; pero Marruecos va á conseguir +la descivilización de Europa. + +En Francia, en el propio París, en el corazón de su corazón, como si +dijéramos, ya se ha levantado cruzada contra el extranjero. + +¡Si esto no es africanizarse! + + * * * * * + +La opereta vienesa triunfante no será una fórmula suprema ni definitiva +del Arte para los teatros de género chico. Yo la juzgo reacción +saludable; tal vez extremosa, como todas las reacciones. Hay quien la +juzga inferior á nuestro género chico; hay quien, por el contrario, +asegura que ésto ha matado aquéllo. En mi opinión, mejor puede +decirse: Aquéllo ha traído ésto. + +Aquéllo, es decir, nuestro género chico ¡había caído tan bajo! Hay que +convenir en que la gracia española es siempre agresiva, dura. ¿No ha +sido el hambre tema fecundo de chistes en nuestra novela y en nuestro +teatro? + +También el error de muchos escritores, al creer que lo castizo sólo se +halla en las clases bajas de la sociedad española, porque es en ellas +más superficial y no cuesta desentrañarlo, como en las clases alta y +media, trajo la fatigosa repetición de cuadros populares, de cada vez +más falseados. + +De la calle vinieron admirables cuadros al teatro: _La verbena de la +Paloma_, _El santo de la Isidra_; los hermanos Quintero trajeron las +calles andaluzas, con su sana alegría y sus limpios donaires. Pero +después llegaron los imitadores; como ya no quedaba qué traer de la +calle más que el arroyo, se trajeron el arroyo al teatro con toda su +suciedad y su grosería. + +Esta opereta vienesa representa, en el género, la reacción idealista. +Su gracia es inocentona, sus chistes infantiles, su literatura de +novela sentimental á la moda del año 30; pero todo es dulce, amable, +de una fantasía sin perversión, como sueño de niña casadera. Los dúos +de amor terminan con besos en tiempo de vals y en el ritmo del vals se +espiritualizan. Los hombres son galantes y las mujeres coquetas. Nadie +se insulta ni salen á relucir las navajas. Las aldeanas visten de raso +y ofrecen flores. Los militares son como príncipes de cromo... + +Todo es lindo, lindo. ¿Pondremos á la finura el reparo de cursi? De +ningún modo. Más vale que nuestras cocineras aprendan estas finuras de +las operetas vienesas que no nuestras señoritas aquellas ordinarieces. +Y perdonen los casticistas. + + + + +XVII + + +El conde de Pradére ha tenido un rasgo de verdadero españolismo al +adquirir _La Vicaría_, de Fortuny. Ya que del conde no puede decirse +nada, se dice del cuadro. Ha pasado de moda; Fortuny ya no se lleva. + +Y ¿qué pintor no ha pasado por estas alternativas y veleidades de la +moda? Tiempo hubo en que Murillo era estimado sobre Velázquez, el Greco +era menospreciado y Goya no era tenido en mucho. Ahora mismo ¿no hemos +desempolvado á Lucas? + +La pintura de Fortuny está, sin duda, en ese período crítico para toda +obra de arte: cuando se está viejo y no se ha llegado á ser antiguo. +Hasta muy pocos años ha ¿no eran risibles y ridículos los retratos +de señora con su miriñaque? Hoy ya tienen valor histórico. Actrices +modernas se han atrevido á presentarse con miriñaque en escena al +interpretar obras de aquel tiempo. Y obras dramáticas; á lo que +ninguna actriz se hubiera atrevido antes, segura de comprometer el +éxito, ante el público regocijado. + +El polisón no ha logrado todavía estos honores. Dentro de algunos años +tendrá también su valor histórico y las actrices podrán atreverse con +él como ahora con el tontillo y con el miriñaque. + +Fortuny, como Meissonier, como tantos otros pintores, indiscutibles +en su tiempo, pasan ahora por el período difícil del miriñaque y del +polisón. + +La posteridad inmediata es el más recusable juez para las obras de +arte. Sólo nos interesa lo actual ó lo que ya parece muy lejano. Lo que +pasó, pero aun está cerca, diríase que nos envejece al considerarlo. +Mejor sabemos dar razón de las guerras púnicas que de la guerra +francoprusiana. Más sabemos de Carlos V que de Isabel II. + +_La Vicaría_, de Fortuny, recobrará su puesto de honor en la historia +de la pintura española. Aunque no fuera más que por la numerosa +descendencia que tuvo. Durante medio siglo la pintura española fué +procedente de Fortuny. Los grandes cuadros de historia, teatrales +en sus personajes y en su indumentaria, los cuadros de género, +lindos, acabaditos, como miniaturas: de una España amable, bonita, de +terciopelos, rasos y blondas. Visión de un arte lisonjero que á todos +nos tenía adormecidos hasta el despertar cruel del desastre. ¡Oh! ¡El +arte optimista! + +Hoy todavía dicen algunos de Zuloaga que nos calumnia. Zuloaga no +hubiera pintado nunca _La Vicaría_. + +_La Vicaría_ era un cuadro de sueño. Los cuadros de Zuloaga son el +despertar. Pero ¡hay quien dormía tan á gusto! + + * * * * * + +En Barcelona la opinión ilustrada de algunos médicos se ha creído en el +deber de llamar la atención sobre los perjudiciales efectos causados en +la imaginación de los niños por las películas cinematográficas. + +El cinematógrafo, como el teatro, abusa de lo terrorífico. + +Cuando la vida era más ruda y violenta; cuando la expansión individual +alternaba, por lo menos, grandes heroísmos con grandes crímenes, estos +espectáculos de horror no podían ser tan nocivos. En la vida moderna, +tan socialmente disciplinada, en que los buenos ciudadanos no son +capaces de grandes heroísmos ni de grandes virtudes, por no desentonar, +por no descomponer el conjunto, y sólo se manifiesta el individualismo +en los rebeldes y en los criminales, el contraste es más llamativo. +Para una imaginación inquieta, al huir del gris monótono, sólo ve la +intensidad del rojo de sangre. Los criminales son como héroes cuando no +vemos héroes mejores. + +Los dramas y las novelas románticas de ahora son dramas y novelas de +ladrones y de asesinos. Sus aventuras son robos y asesinatos. + +Estos son los modernos libros de caballerías, capaces á crear elementos +artificiales inspiradores de siniestros propósitos. + +El teatro y el cinematógrafo para los niños es un problema de higiene, +un problema educador en que el Estado debe intervenir con urgencia. + +Nuestras calles y nuestras casas, y el espectáculo todo de nuestra +vida, ya son bastante para manchar el alma de nuestros niños. Que al +asomarse con la imaginación á los sueños de nuestro Arte, nuestro Arte +no sea más sucio, más negro que la misma vida. + +¿Llevaríais á vuestros hijos á pasear por un estercolero ó junto á una +charca pestilente? + +Pues aun es más necesario el aire puro á su imaginación que á sus +pulmones. + + * * * * * + +Al ver cómo se interesaba la opinión por el nombramiento del nuevo +director de la Biblioteca, alguien de buena fe habrá pensado: ¡Gracias +á Dios que nos interesamos por algo que no sea política menuda ó +torería! + +¡Ay! Todo es uno y lo mismo. Si la gente se ha interesado en este caso +es por lo que ello ha tenido de política y de torería. La importancia +del cargo era lo de menos. Las personas designadas para ocuparle, +significaba poco. Lo divertido era la lucha, la competencia. Hasta se +han cruzado apuestas. + +Como siempre, y muy á la española, los partidarios del uno negaban al +otro todo merecimiento. + +La triste satisfacción que pueden tener uno y otro es la seguridad de +que los más fieros disputadores eran los que más ignoraban el valer de +los dos ilustres contrincantes. + +En España sería millonario cualquier escritor si le leyeran todos los +que le admiran y la mitad siquiera de los que le odian. + + + + +XVIII + + +Desde Hamburgo me envía persona respetable el original y la traducción +de un artículo publicado en el diario _General Anzeigner_, de la ciudad +citada. + +Extractaré lo más substancioso, según la traducción de referencia. El +artículo se titula «Deshonra de la raza», y dice, entre otras cosas: +«Varios periódicos publican relación de las impúdicas aproximaciones +de algunas señoras y señoritas de raza blanca, á los hombres de la +tribu de beduínos que actualmente se exhibe en el Jardín Zoológico de +Hagenbeck, en Hamburgo. + +Los buenos beduínos vinieron á las manos por cuestión de faldas y fué +necesaria la intervención de la Policía y la repatriación de los más +levantiscos. + +Aunque la empresa Hagenbeck ha tomado enérgicas medidas para evitar +la repetición de estos incidentes y ha dado á sus empleados orden +terminante de expulsar del parque á toda _señora_ que se aproxime á +los beduínos en forma sospechosa, todavía han ocurrido escenas tan +lamentables como la que acabamos de describir. + +Triste y lamentable es que la mujer alemana, por lo general de carácter +y costumbres ejemplares, olvide hasta ese punto su decoro.» + +Otras muchas consideraciones trae el artículo; pero no quisiera que, +al transcribirlo, nadie creyera que yo me complacía en publicar +debilidades de algunas señoras alemanas; debilidades que, si allí son +excepcionales, aunque numerosas, no son exclusivas de Alemania. + +Cuando en París se han exhibido de estas tribus salvajes, en el Jardín +de Aclimatación ó con motivo de Exposiciones universales ó coloniales, +tampoco han faltado curiosas de amores exóticos. + +Los mulateros de la calle del Cairo, en la Exposición de 1889, fueron +en aquella temporada, la _coqueluche de cés dames_. + +Por aquí no menudea ese género de exhibiciones. Sólo hemos tenido una +de aschantis y otra de esquimales, en los malogrados Jardines del Buen +Retiro. Para prueba no es mucho. La mujer meridional, contra la vulgar +opinión, es mucho menos acometedora en amor que las mujeres del Norte. +Pero, en fin, celebremos que las exhibiciones no hayan sido muchas y +que los aschantis y los esquimales fueran, unos, demasiado negros, y +otros, demasiado descoloridos. + +Las inglesas, por su parte, también se han significado bastante en +estas exhibiciones; con más cautela y decoro, claro está: con pretextos +de filantropía ó de evangelización. La raza inglesa ha sido siempre +maestra en hallar buenas razones para hacer lo que le conviene ó lo que +se le antoja. En esto tal vez consiste su superioridad. Los ingleses +tienen una religión ó una filosofía para justificarlo todo. Pero su +conducto no es nunca consecuencia de una religión ó de una filosofía, +sino lo contrario; la religión ó la filosofía, consecuencia de su +conducta. La conciencia procede del acto; como en todos los pueblos y +en todos los hombres fuertes. + +Las alemanas, por lo visto, á pesar de hallarse en tierra de filosofías +para todos los gustos, no se andan por las ramas filosóficas y se +descaran buenamente en este sistema de colonización pacífica y casera. + +La mujer tiende siempre á restaurar más que á revolucionar. Esta +manifiesta inclinación por los hombres de otras razas es, quizás, un +argumento á favor de la unidad de origen de las diversas razas humanas. +Pero aunque á la unidad volviéramos por estos procedimientos, respecto +á las mujeres, siempre habría dos razas, comunes á todos los pueblos y +en todas las latitudes: las unas y... las otras. Es á saber, para que +no haya duda en la clasificación: las limpias y... las puercas. + + * * * * * + +De todas las intolerancias, la más intolerable es la pretensión de un +monopolio para ejercitar el bien ó cumplir un deber. + +Por esta pretensión se ha planteado un desagradable conflicto en el +benéfico Instituto del doctor Rubio. + +La Junta de señoras pretendía sustituir á las enfermeras laicas por +hermanas de la Caridad. Los fieles guardadores de la voluntad del +doctor Rubio se oponían á esta sustitución. No obstante, con mayor +espíritu de tolerancia, no se oponían á que alternara un número +determinado de hermanas de la Caridad con otro determinado número de +enfermeras en la asistencia de los enfermos. + +Las señoras intransigentes no admitieron este _modus vivendi_. +Dimitieron sus cargos muy ofendidas y retiraron su valiosa protección +al benéfico Instituto. + +No soy sospechoso; desde muy niño aprendí á respetar, á admirar á las +hermanas de la Caridad. En una de mis obras presento la figura de una +de ellas, de tal modo, que muchos la juzgaron por ideal; pero yo sé que +bien podía ser copia exacta de la realidad. Hay muchas hermanas como +aquella hermana. + +Cuando se fundó el hospital del Niño Jesús, el primitivo, en el barrio +de las Peñuelas, era su directora una admirable mujer, por su talento +y por sus virtudes: sor Rosalía. El doctor Tolosa Latour la conoció +seguramente y podrá atestiguarlo. Ella sola podía ser honor de una +institución. Pero también, como aquélla, son muchas otras. + +Pero también como éstas y como todas las hermanas de la Caridad, hay +otras mujeres inteligentes y honradas y buenas, capaces de cumplir con +su deber profesional tan santamente como las hermanas de la Caridad con +su deber religioso. + +Cuando alguien cumple con su deber, no debe preguntársele en nombre +de qué ideal lo cumple. A buen seguro que si esas señoras de la +Junta se hallaran en peligro de muerte y supieran que sólo un doctor +especialista podía salvarlas, no se andarían preguntando si era buen +católico, protestante ó librepensador. + +El personal facultativo del establecimiento se basta y se sobra para +juzgar si las enfermeras atienden con solicitud á los enfermos y +cumplen con su deber. Ellos son los más interesados en que así sea. + +Ni el amor al prójimo, ni la más sublime caridad, ni el sacrificio por +la más alta idea del deber, son patrimonio de una creencia religiosa +determinada. ¿Con qué derecho puede negarse á nadie que cumpla con su +deber, porque sus razones no son las mismas que las nuestras? + +Además, no hay religión en el mundo que llegue á imprimir uno solo de +sus mandamientos en nuestro corazón, si en nuestro corazón no estaban +ya impresos todos los mandamientos religiosos. + + + + +XIX + + +Doña Sol Rubio, hija del eminente fundador del Instituto Rubio, me +pide en carta abierta rectificación de algunos errores en que incurrí, +por equivocados informes, al relatar los hechos que dieron ocasión á +disidencias en dicho Instituto. + +No fué descortesía mi retraso en acusar recibo de tan atenta carta, +sino el deseo de rectificar en esta misma sección. + +Lo de menos eran los hechos en mis apreciaciones. Pero, en fin, conste +que los cumplidores de la voluntad del doctor Rubio no podían admitir +la asistencia de hermanas de la Caridad, por oponerse á ello la +voluntad del fundador. Fueron, pues, las damas del Patronato las que +propusieron la asistencia mixta de hermanas y de enfermeras. + +Lo importante era consignar que bien estaban unas y otras, como todas +cumplieran con su deber. + +Al decir laicas á las enfermeras, sólo quise significar el no hallarse +sujetas á la regla de una Hermandad religiosa, sin poner en duda +su catolicismo. Por más que yo nunca haya creído que la caridad y, +sobre todo, el cumplimiento del deber sean patrimonio de una religión +determinada. Sin desconocer tampoco que en nuestra santa religión +católica resplandecen como en ninguna otra las más altas virtudes. + +¿Estamos todos contentos? + + * * * * * + +La noche del miércoles pasado fué de fiesta mayor en casa de Joaquín +Sorolla. Se obsequiaba á Mr. Huntington, hispanófilo americano, +meritísimo de cuantos honores pueda España ofrecerle. + +La casa de Sorolla es un palacio del Arte, tan á la española trazado, +que allí la suntuosidad no es soberbia ostentación, sino hidalga +limpieza. Antes que el palacio os admire os acaricia el hogar, y antes +que las maravillas del Arte absorten vuestros ojos el amor y la paz +familiares ungieron de buenos pensamientos vuestra frente. Por inquieto +y perturbado que esté nuestro espíritu, cuando nos hallamos entre +gentes buenas y dichosas nos sentimos también dichosos y buenos, como +si las alas de nuestros ángeles custodios, los que nos guardaban de +niños, volvieran á traernos nuestra inocencia. + +Con vuelo impetuoso más suele el Arte destruir que labrar nidos. Sus +glorias rara vez van unidas á la gloria de amar y ser amado. Por eso +al juntarse en la casa de Joaquín Sorolla, este hogar del Arte, este +palacio del Amor, parece como un templo ideal á una diosa más ideal +todavía: la felicidad. + +La casa de Joaquín Sorolla es tan española como el alma de cuantos la +habitan; modelo de la verdadera familia española. ¡La familia española, +la más pura gloria de nuestra raza! + +La casa de Joaquín Sorolla debiera ser provechosa lección de +edificaciones españolas enfrente de tantos esperpentos á la francesa, +á la inglesa y á la suiza con que la cursilería europeizante deshonra +nuestras tradiciones arquitectónicas. + +Sorolla debe ahora recorrer toda España. Estudia tipos y paisajes para +el grandioso friso decorativo del Museo Español de Mr. Huntington en +los Estados Unidos. + +¿Podíamos soñar mejor desquite de pasadas humillaciones? Detrás de una +puerta cerrada, en un gran salón, se nos dice que están los estudios +del natural apuntados por Sorolla para su gran obra. La entrada está +prohibida. Míster Huntington no quiere que nadie goce las primicias de +su encargo. ¡El simpático hispanófilo no lo es del todo! + +Nada podemos ver, pero es mucho lo que adivinamos. Adivinamos, con los +ojos que tantas admirables obras del gran pintor español admiraron, la +más asombrosa evocación de España, la verdadera España: luz, color, +brío. Se abren ante nosotros páginas del Romancero y del _Quijote_, de +las novelas picarescas y de las hazañas de Italia y de Nueva España... + +Y también tristezas, y también sombras que el pincel de Sorolla, al +no mentir, no lisonjea. Pero de esas sombras y esas tristezas no se +alza el pesimismo espectral, agüero de muerte; es más bien la sensación +caótica de algo muy fuerte y vigoroso que no puede morir porque no ha +nacido todavía. + +He aquí la obra de un gran pintor, todo realismo, que, para poner +espíritu en su obra, le basta con poner verdad. Y todo es Arte. + +Y es que en Arte hay dos grandes estilos: uno, en que el alma del +artista envuelve el alma de las cosas; otro, en que el alma de las +cosas envuelve el alma del artista. + + + + +XX + + +Con la firma de «Un concursante de buena fe» recibo una carta muy +atendible, de la que copio lo más interesante: + +«¿Querría usted llamar la atención del Ayuntamiento respecto á lo que +está ocurriendo con el tercer concurso de comedias? + +Es el caso que, iniciativa tan plausible, no ha dado hasta ahora otro +resultado práctico que molestar inútilmente á los Jurados y hacer +perder tiempo é ilusiones á los concursantes de buena fe. + +Tres concursos van convocados; permítame que en pocas palabras le +recuerde el historial de cada uno. + +El primero se convocó el 29 de Noviembre de 1909. Al expirar el plazo +de admisión se habían presentado 153 obras. El Jurado, que formaban +los señores Sellés, Rodríguez Marín, Répide, Gómez de Baquero, Linares +Rivas y Jurado de la Parra, falló el 25 de Junio. (Es decir, invirtió +menos de cuatro meses en examinar los 153 originales), premió la +comedia _Los jácaros_ y mencionó con elogio otras varias. + +Bajo su firma declararon los señores del Jurado que el concurso era +excelente. ¿Recuerda usted el expresivo artículo que Répide publicó en +_El Liberal_? Pues si hubiera sido pésimo, no hubiera fracasado de más +completo modo. Ninguna de las obras elogiadas se ha representado, ni +siquiera la premiada, en el Español ni en ningún otro teatro. + +Segundo concurso. Se convocó el 5 de Diciembre de 1910; se clausuró el +5 del siguiente Marzo, con 86 originales. El Jurado, que formaban los +señores Villegas, Linares Rivas, Zozaya, Bueno y Martínez Sierra, tardó +en fallar cerca de nueve meses. Por fin, premió la comedia _El bobo_ y +declaró por buenas otras cinco. + +¿Resultado práctico? Acaso por la demora del fallo, _El bobo_ sólo +pudo estrenarse, al terminar la temporada oficial, en deplorables +condiciones. Así, mal ensayada, representada para salir del paso, la +obra sólo tuvo las tres representaciones á que obliga la ley. Las +demás comedias elogiadas siguen inéditas. + +Antes de fallar en el segundo concurso--vea otra anomalía--se convocó +para el tercero. Al terminar el plazo de admisión--el 4 del pasado +Febrero--sólo había presentadas 46 obras. Esta progresión descendente +significa mucho también. Estamos á fines de Junio, esto es, han +transcurrido cinco meses, y ni hay fallo, ni se sabe si hay Jurado, +aunque en el Ayuntamiento son pródigos en dar noticias hasta de lo que +pasea cada concejal. + +¿Considera usted justo hacer una excitación al Ayuntamiento, encaminada +á que se sepa lo que ha sido de esos originales y á evitar que, una vez +más, se esterilice la iniciativa con un fallo en exceso tardío?» + +Queda complacido el comunicante. Muy razonables me parecen sus quejas; +pero ¡ay! ¡si el concursante de buena fe supiera lo que es ser Jurado, +también de buena fe, en uno de estos concursos! Por haberlo sido en +varios, no tengo ninguna fe en sus resultados. + +Cierto que los autores desconocidos dirán: Y ¿cómo hemos de darnos á +conocer? Hay que ser algo fatalistas: lo que ha de ser, está escrito, +y cuando está bien escrito... es siempre. ¿Que puede existir algún +talento ignorado? Es posible. ¡Dichoso él, que, al verse desconocido, +llegará á dudar de su talento y podrá creerse tonto... y ser feliz! + + * * * * * + +El cultísimo escritor Bernardo Cándamo abre información sobre la +conveniencia de establecer la previa censura teatral. + +Un exceso de celo del jefe superior de Policía ha dado ocasión á que se +discuta de la moral y del arte. + +De todo ello podrá discutirse, como de las ventajas y desventajas de +la previa censura. Lo que está fuera de discusión es que un jefe de +Policía, de no producirse alboroto ó grave escándalo en el teatro, +no es quién para juzgar de moral ni de arte, cuando ni artistas, ni +críticos, ni filósofos han logrado dictaminar de acuerdo en tan ardua +materia. + +La vulgar opinión entiende por inmoral en arte algo que muchas +veces nada tiene que ver con la moral, en el más alto sentido de la +palabra. Hay quien se escandaliza en el teatro por algo que bien puede +calificarse de «mera porquería», como un ingenio peregrino calificaba +en picarescos versos algo que otro, no menos peregrino, diputaba por +pecado nefando. + +En cambio, obras que pueden ser antisociales, demoledoras ó tal vez +peligrosas por inoportunas, no pasan por inmorales ni dan ocasión á que +se alarmen los jefes de Policía. + +Estas otras, que tanto alarman á los pudibundos, me parecen la suprema +inocencia, y el público que con ellas se regocija de una simplicidad +infantil. Considérese que toda la gracia del espectáculo consiste en +que nos digan ante centenares de personas lo que estamos aburridos +de oir en reducidos grupos. La novedad no está en lo que oímos, sino +en oirlo delante de mucha gente. Ya sabemos lo que ha de parecemos +á nosotros; la picardía está en averiguar lo que les parecerá á los +demás. + +Obsérvese al espectador durante la representación de una de estas obras +«inmorales». Más que á la escena, atiende al público. No dirá nunca: +¡Cómo me he reído!, sino: ¡Cómo se reían! + +El efecto cómico de este género es el mismo que se logra en cátedra ó +en el salón de sesiones con un chiste malo que en los claustros ó en el +salón de conferencias no tendría maldita la gracia. + +¿Previa censura? Voto en contra. En España estaría supeditada á todo +género de pasioncillas, caprichos y arbitrariedades, sin contar con la +influencia de los cambios políticos. + +Y no sería la censura conservadora la más temible. Sabido es que +los liberales son los que aquí se toman mayores confianzas con las +libertades. + +Hay una solución productiva. Este género alegre no es más nocivo que +el juego. ¿Por qué no gravarle con un impuesto especial? Es el mejor +partido que puede sacarse de todo lo malo. ¡Ay! ¡Menos de los malos +Gobiernos! + + + + +XXI + + +Las únicas cartas anónimas insultantes que recibo proceden de furiosos +aficionados á toros, cuando me permito atacar la sublime fiesta. Como +el blanco de mis tiros, más que la fiesta misma, ha sido siempre su +público, claro está que esas cartas llenas de improperios vienen +á confirmar lo que pienso respecto á los furibundos aficionados á +toros. Escriben como van á la Plaza. Son ellos, los mismos, los de las +almohadillas al redondel y los insultos á los lidiadores que arriesgan +su vida, y sólo por esto, ya merecen el mayor respeto. + +En justa compensación recibo otras muchas cartas que bastarían á +sostenerme en mi empeño, si yo lo tuviera en combatir contra las +corridas de toros. Pero siempre he juzgado ineficaz toda predicación +destructora. En la vida no se destruye nada. Las cosas desaparecen por +sí solas cuando deben desaparecer. Es decir, cuando se ha edificado +lo que debe sustituirlas. No es la labor negativa de clamar contra las +corridas de toros lo que puede ser provechosa, sino la paciente labor +de promover en las gentes más nobles aficiones. + +Entre las cartas agradables recibo una, firmada por un madrileño, +solicitando mi atención sobre un niño, verdadero «fenómeno»; así dice, +con razón, la carta. + +Ese niño, fenómeno en España, se halla en el Asilo de la Paloma, quiere +y cuida á los pajarillos y ha llegado á inspirarles á su vez tal cariño +que, cuando sale por los patios y jardines, le siguen en bandadas, +se posan confiados en sus manos y sobre sus hombros y, á su modo, le +saludan y le agasajan. + +Esto, que en otras partes del extranjero es cosa corriente; que en las +vidas de santos, como San Francisco de Asís y San Antonio de Padua, +pasa por milagroso; que Murillo juzgó como suprema bondad infantil, +al mostrarnos en su cuadro de _La Sagrada Familia_, conocida por la +del pajarillo, al niño Jesús en actitud de defender á un pájaro del +gozquezuelo que le espanta con sus ladridos, en un niño español es más +que milagroso por lo inaudito. + +Cuántas veces he visto con pena, porque pensaba en los niños y en los +pájaros de España, en paseos y jardines de París á los niños rodeados +de pájaros. Los pájaros eran como los nuestros. ¡Eran los niños los +que no eran iguales! Aquí el niño es el enemigo, el hostigador; allí +era el buen amiguito, el esperado con impaciencia. Y nada excede en +poesía á la realidad cuando compone estos cuadros. Cuando el arte, +al imaginarlos, no pudo inspirarse en ella, nos parece arte falso y +sensiblero. + +Nuestro arte, si quiere ser realista, por fuerza ha de ser duro y seco. +¿Dónde están las inspiraciones de dulzura en nuestra realidad? + +Los que no sentimos la poesía de lo violento, ¿no hemos de agradecer á +ese niño su inspiración piadosa? + +¿No habrá quien le premie por ella? ¿No ha de merecer la atención que +no le hubiera faltado de ser un precoz criminal? + +El nombre de ese niño es Francisco Pancorbo, como dije, asilado en +la Paloma. Los amantes de los niños, ¿no harán algo en favor de ese +niño bueno? No estaría bien que se anticiparan los protectores de los +pájaros á recompensarle. + + * * * * * + +Cuando la política apesta--y nunca apesta como al convertir en cuestión +política la que debiera ser cuestión nacional,--el único desinfectante +eficativo es volver los ojos á otras manifestaciones de la actividad: á +las corrientes aguas, donde va la vida española por más ancho cauce. + +¡Si atendiéramos sólo al salón de sesiones del Congreso! ¡Si todo fuera +como la política en España! Por fortuna, fuera de ella, á despecho de +ella, casi siempre se trabaja, se camina y se progresa. Siempre que +nos sorprende alguna novedad agradable es algo que no se ha discutido +en las Cortes ó que pasó por ellas en silencio, en un renglón de los +presupuestos; esos presupuestos que nadie discute, cuya enunciación +basta para despejar la Cámara de diputados y de curiosos. + +La admirable instalación de telegrafía sin hilos, en Carabanchel Alto, +es una de estas gratas novedades confortadoras. + +¿Por qué nuestros modernos poetas, tan desmayados y luctuosos, por +regla general, no cantan estas cosas? ¿Son menos interesantes que los +parterres de Versalles? Hay para dar razón á los futuristas, con todas +sus exageraciones. + +Yo os aseguro que la instalación de telegrafía sin hilos de Carabanchel +Alto bien merece una oda. + +El invento pertenece á la Humanidad. Admira y deslumbra á nuestra +inteligencia. Pero aquella instalación es nuestra, es de España; +halaga y conforta el corazón. Y españoles, soldados de su ejército, +son los sargentos inteligentes, modestos, que allí prestan servicio y +han recibido ofertas tentadoras de empresas extranjeras de navegación +y prefieren servir á su patria: á esta patria que no suele ser muy +espléndida con los que trabajan por ella; porque los que trabajan no +intervienen en los presupuestos, y los que intervienen... no trabajan. + + + + +XXII + + +Tres muertos ilustres cuenta la crónica en estos días: Massenet, el +general Booth, y, el más grave de todos, Muley Hafid. + +El músico francés no ha tenido á su fallecimiento la Prensa que podía +esperarse de su popularidad en vida. No es que la Prensa francesa y, +por reflejo, la europea le haya escatimado las necrologías; pero los +elogios han sido tímidos. + +Desde que un aristocratismo intelectual y artístico ha sentado como +criterio fundamental en sus juicios la razón inversa del mérito con el +aplauso público, es preciso blasonar de independiente y despreocupado +para atreverse á celebrar lo que todos celebran. Por donde sucede que, +cuando una obra empieza á ser aplaudida, es cuando empezamos á dudar de +que merezca serlo. ¡Ah! ¡Si las obras de Massenet no hubieran sido tan +del gusto público! ¡Si Massenet hubiera muerto obscuro y postergado +como Bizet! + +Yo no digo que Massenet fuera uno de esos genios musicales definitivos +en una época; pero supo agradar y agradará por mucho tiempo á los que +aun piensan ó sienten que la música no es una tabla de logaritmos. Al +fin y al cabo, genios, lo que se dice genios musicales, ¿cuántos han +sido? Por los dedos de una mano pueden contarse. Y algunos de ellos muy +discutidos por los grandes inteligentes. Por ejemplo, Bach, de quien +yo he oído decir perrerías á personas de muy buen gusto musical. Yo no +entro ni salgo, ni juzgo de música más que por sentimiento. A mí la +música de Bach me suena á capilla protestante, que es para mí el sonido +más antipático que puede tener música en el mundo. A otro gran músico, +César Franck, también se le cedo á ustedes por una friolera. Me parece +un filósofo de esos que pretenden explicar por razonamientos cosas +pertenecientes á la emoción íntima; conciliadores entre la Ciencia y la +Fe, que no concilian nada. + +Por todo esto, bien merecía Massenet elogio más fervoroso de la +crítica. ¿Es que sólo puede haber dioses mayores? + +En Madrid sólo hemos oído tres óperas de Massenet: _El rey de Lahore_, +_Manon_ y _Werther_. La primera es de las más endebles. Obra estrenada +en la Opera de París, confiado el éxito al aparato escénico, á la +espléndida figura de la Reskée y á la hermosa voz del barítono Lasalle. + +_Manon_, mutilada con supresiones importantes, no tuvo al estrenarse +en Madrid favorable acogida. Hasta que no fué cantada por Anselmi, y +después por Anselmi y la Storchio, no logró el aprecio del público. + +El estreno de _Werther_ también fué desgraciado. Batistini, primero, +luego, Anselmi, consiguieron rehabilitarla. + +Massenet lo intentó todo, con desigual desempeño, pero con laudable +propósito siempre. Soñaba con hacer grande, y, como tantos otros, sólo +consiguió triunfar cuando menos se preocupaba por el triunfo. ¡Vanidad +del artista! En sus obras siempre prevalece un sentido inconciente que +está sobre los cinco sentidos puestos por el artista en su obra. + +En las óperas de Massenet hay variedad de asuntos y de estilos. +Historias de amor en _Manon_ y en _Werther_; el cuento de hadas en _La +Cenicienta_; el poema lírico en _Don Quijote_; en _Esclarmonda_ la +mística leyenda; en _Lohengrin_ hembra, donde Massenet aspiró á Wagner +y fué su aspiración dulce suspiro de enamorado más que de creyente. + +La crítica hostil llamaba á Massenet el músico de las _cocottes_. Ya +es algo ser el músico de alguien; porque ¿quién no tiene algo de todo +á sus horas? Sólo los espíritus superiores son siempre ellos mismos, +que es ser muy poca cosa. Los demás, á poco que soltemos las riendas, +ya nos interesamos con las peripecias de un melodrama como la _Margot_ +de Musset--«¡vive le mélodrame oú Margot a pleuré!»,--ya relinchamos +como sementales rijosos ante un tablado de tangos y garrotines, ya, +como sencillas _cocottes_, nos emocionamos con las chulerías Luis XV de +Manon y de su caballero, puestas en música absolutoria por un músico +amable y francés. + +El general Booth, el admirable fundador del Ejército de Salvación, +sólo hubiera podido salir adelante con su obra en Inglaterra. Sólo en +Inglaterra podía salvarse el peligro más terrible de su empresa: el +ridículo. ¿Qué hubiéramos hecho en España con un general Booth? ¿Qué +hubieran hecho en Francia? Sólo en Inglaterra es posible predicar el +Evangelio al son de una murga, entre una estrafalaria mascarada, y sólo +allí es posible sobreponer la intención de la obra á los procedimientos +hasta ser considerado por los Poderes públicos y colaborador suyo en +ocasiones difíciles. + +Todavía, al contemplar el retrato del difunto general, publicado +en casi todos los periódicos ilustrados del mundo, una sonrisa de +escepticismo se disimula apenas en labios latinos. ¿Era un santo? ¿Era +un vividor? ¿Un grande hombre? ¿Un chiflado? ¡Ah! ¡Cuántas buenas obras +como la del general Booth se habrán malogrado en el mundo por temor á +que todos pregunten: ¿Quién es el hombre? + +¡Y cuántas veces el hombre no puede dar mejor razón de sí que sus obras! + +¿Nos da Dios, con ser Dios, otra razón de su existencia? + + + + +XXIII + + +Para la próxima temporada teatral la dirección artística del teatro +Español anuncia obras de casi todos los autores militantes y otras +de autores noveles en el teatro, pero no tan desconocidos que sea +aventurado esperar mucho y bueno de sus obras. Un nombre falta en +la lista, un nombre que está sobre todos, el del propio director +artístico: el de don Benito Pérez Galdós. Por delicadeza, estimada por +todos en cuanto significa, pero inatendible en esta ocasión, don Benito +se niega á estrenar obra suya y á que sean representadas las de su +repertorio; y eso no debe ser. + +Cuando, por causas de enojosa explicación, las obras y el nombre de +don Benito Pérez Galdós no figuran en teatros de importancia, y, por +dificultades de interpretación, no pueden ser representadas como ellas +merecen en teatros de segundo orden, el teatro Español es el único +que puede ofrecerlas digno escenario. ¿Habrá un solo autor de los que +tienen obras anunciadas que pueda mirar con recelo la representación +de las obras de don Benito? Todo lo contrario; yo creo que todos se +apresurarán á firmar una solicitud pidiéndole que vuelva de su acuerdo. +Una campaña de Arte independiente, popular, como debe ser la que en el +teatro Español se emprenda en esta temporada, con actores de juveniles +alientos como Matilde Moreno y Francisco Fuentes, no sería completa +si faltaran las obras del maestro glorioso de la novela y del teatro +contemporáneo. Con palabras de _Un drama nuevo_ yo, soldado de fila, +me atrevo á dirigirme al maestro de todos para decirle: «Sed nuestro +general: conducidnos á la victoria.» + + * * * * * + +Ni en costumbres, ni en leyes, ni en política, en nada se muestra +Francia tan republicana como en el arte de poner en ridículo á cuantos +reyes y soberanos, en activo ó pasivo, transeuntes ó residentes, +caen en ella. No son, por cierto, reyes y príncipes modernos héroes +de tragedia; mas si alguno lo fuera, al llegar á Francia quedaría +convertido en caricatura de opereta. Francia es la Dalila capaz de +tomar la cabellera al más fuerte Sansón. Ved á Muley Hafid, el sultán +esperanza de los creyentes, el que fué proclamado por ellos como +restaurador del espíritu nacional y religioso, contra su hermano, el +débil, el descreído, el europeo. Nada pudo contra los invasores de +su Imperio; pero todavía, en el recogimiento de su palacio, podíamos +suponerle, como á Prometeo encadenado, más alto y más noble en su +vencimiento que el vencedor injusto. ¡Estaba escrito! Pero ahora, al +permitir que se traduzca al francés--¡al francés de Montmartre!--lo +que el Destino escribió en árabe, ha perdido hasta el derecho á la +compasión. Es un triste león de feria, amaestrado como un perro. +Lastimosas fueron las femeniles lágrimas del último rey moro de +Granada; pero aun han podido hallar piadosa acogida en la leyenda y +en el poema. Para Muley Hafid sólo queda la musa «bulevardesca» del +café-concierto y de las revistas del año. + +Olvidado en el último rincón de su Imperio, pudo ser una figura trágica +digna de ser representada en tiempos futuros por algún Monnet-Sully +del porvenir, en París mismo, en la escena del teatro Francés. Así, no +habrá clown que no le remede y ridiculice por circos y tablados. Al +ofrecerle Francia las libertades de su República ha sido más cruel que +si le hubiera encerrado en una jaula del Jardín de Plantas. Su libertad +es el ridículo. Y ¿qué hace en París el sultán caído que no hiciera en +su Imperio? Lo mismo: satisfacer todos sus deseos; pero lo que allí +parecían voluntades de un Dios, aquí parecen caprichos de niño ó de +loco. + + * * * * * + +Nuestro aislamiento de la política internacional no era, ciertamente, +el espléndido aislamiento de que blasonaba Inglaterra al saberse odiado +de todos, pero, al fin, temida, en tiempos no muy lejanos. + +Ahora, según noticias, nos disponemos á entrar en alianzas; esas +alianzas políticas en abstracto, que significan muy poco en concreto. +¡Francia, España, Inglaterra, Rusia! Está muy bien; no puede sonar +mejor. Pero... ¿y los franceses, los españoles, los ingleses y los +rusos? + +Formidable alianza si fuera siquiera por conveniencia de todos, ya que +de amor no hay para qué hablar en estos matrimonios internacionales. +¡Cómo se reirá Alemania! Si es que las abstracciones pueden reirse como +pueden aliarse. + +La alianza es preciosa; pero ¿qué apostamos á que, salvo entre Francia +y Rusia, hay muy pronto que lamentar algún _coup de canif_, como +dicen los franceses, en el contrato matrimonial? Pese á quien pese, +Inglaterra y Alemania están llamadas á entenderse; y en cuanto á +Francia y España... Al buen callar llaman Sancho; pero bueno sería que +le llamáramos Don Quijote. + + + + +XXIV + + +Como en todos los veranos, las «capeas» han originado conflictos por +esos pueblos. La autoridad gubernativa las prohibe, la autoridad de +los alcaldes es insuficiente para imponer la prohibición. Los mozos +se amotinan; la intervención de la Guardia civil ocasionaría mayor +conflicto. ¿Qué han de hacer los alcaldes? Dejar que los mozos se +salgan con la suya. ¡Es mucho salvajismo el de los pueblos!, se dice. +No es más del que se ha cultivado en ellos. ¡Si para ellos no hay otra +fiesta más que la «capea», y, suprimida, no les queda otra diversión! +Pero, aunque otra cosa crean los que por comodidad ó desidia declaran +al pueblo ineducable, ¡es tan fácil su educación! + +Buen ejemplo es un humilde lugar de la provincia de Toledo: Aldeaencabo +de Escalona. Por la fiesta del Santo Patrón era inevitable la «capea». +Verdad es que á la «capea» quedaba reducido todo el festejo. En este +año se acordó organizar una función teatral, hubo unas cucañas, unas +carreras en sacos, unos fuegos artificiales y nadie echó de menos la +«capea» y nadie protestó contra su prohibición. Para ello ha bastado +con muy poco: con la autoridad de un sacerdote ejemplar, con la +influencia educadora de un maestro, con la buena voluntad de algunos +vecinos, y la fiesta se ha celebrado á satisfacción de todos, modelo de +orden y de cultura. + +Con muy poco gasto y menor esfuerzo se conseguiría lo mismo en todos +los lugares de España. El paisaje de España es como su espíritu: +hosco, áspero. Pongamos dulzura en los paisajes y en las almas. No +escuchemos la voz egoísta de esos enamorados de lo característico, de +lo pintoresco. Son los que se asoman al campo y pasan de largo, sin +dejar á su paso amor ni bondad. El amor al paisaje por el paisaje es +como el amor á los animales: una forma del egoísmo, de la misantropía. +Los paisajes y los animales no dan disgustos como las personas. +Estos _dilettanti_ de lo pintoresco se complacen en la rudeza de los +campesinos. ¡Para lo que han de estar entre ellos! ¿Que se instruyen? +¡Qué lástima! ¿Que pierden carácter? ¡Qué profanación! Hasta el día de +la pedrada ó del garrotazo ó de la coz, que todo llega... + +No hay derecho á mantener, en nombre de lo pintoresco, la ignorancia, +el atraso, que nunca son bondad, aunque puedan parecer sencillez. +Dulcifiquemos, dulcifiquemos, sin temor á que la dulzura desvirtúe +la virilidad. Los pueblos de vida amable serán siempre más ardorosos +defensores de su independencia que los pueblos de vida ingrata, +atormentada. Sólo entre los descontentos nacen los traidores. Es +preciso una gran virtud para amar á una patria en que nada es amable. + +El señor Canalejas, que tan gubernamentalmente ha tronado contra los +inadaptados, debiera darse una vueltecita por algunos lugares de +España; y lo que había de admirarle entonces sería... que hubiera +tantos adaptados á lo inadaptable. + + * * * * * + +Sarah Bernhardt celebra sus bodas de oro teatrales. ¡Cincuenta años de +teatro! Y todavía su arte extraordinario, único en la historia de la +escena, logra sobreponerse á los ultrajes del tiempo. Verdad es que +nunca el espíritu se sirvió de medios tan inmateriales de expresión +material como en la divina artista. El cuerpo de Sarah nunca tuvo edad; +su voz no fué nunca de humano timbre. No era la voz que se oye; era la +voz con que se sueña. Era como la luz musical del pensamiento. Y ¡la +noble armonía de sus actitudes! No hubo sensación fugitiva que no se +consagrara en ella, como en escultura, para la inmortalidad. + +París, escéptico adorador de sus dioses, ya sonríe ante los cincuenta +años escénicos de la actriz bisabuela; pero sonríe cariñoso y admirado. +Sarah, con muy buen acuerdo, ha ido á celebrar sus cincuenta años de +teatro á Inglaterra. Los ingleses saben admirarla sin escepticismo. +La juventud espiritual de Sarah es para ellos tan respetable como la +propia juventud de la vieja Inglaterra. Un milagro de voluntad, si al +decir voluntad cabe decir milagro. Esa gloriosa vida de arte supone +una tensión constante de espíritu sin un desfallecimiento, sin una +desconfianza en las propias fuerzas. Sarah sólo ha vivido para su arte; +el arte ha correspondido, generoso, á tanta fidelidad. + + * * * * * + +En las fiestas de Salamanca he podido apreciar los tristes efectos del +_absentismo_. De las casas grandes, de linajuda nobleza, cuyas más +saneadas rentas de Salamanca proceden, muy contadas han sido las que +contribuyeron al lucimiento de las fiestas. Y digo yo, y decían muchos: +«¿Qué mejor ocasión para un acto de presencia?» Son días en que los +humildes, no sólo miran sin odio el lujo de los señores, sino que lo +agradecen y lo admiran como un esplendor más de la fiesta. Son días de +acortar distancias y de suavizar asperezas. + +Las hermosas muchachas premiadas en el Concurso de belleza, las que +vistieron los trajes clásicos de charra, tuvieron que pasear por la +población en deslucidos coches de alquiler. ¿Para cuándo guardan los +grandes señores de la provincia sus trenes de gala? + +En la escolta de charros montaraces, que dieron guardia de honor á los +príncipes de Baviera, faltaron los de casas muy principales. ¡Buen +ejemplo para los de abajo! + +¡Luego se quejarán del desamor de los humildes! ¡Pues qué!, ¿hacen algo +por merecer su amor ó su respeto? + +Hay altas posiciones sociales que imponen muy altos deberes. No es de +los más penosos el de dejar, por unos días de fiesta en la provincia, +alguna playa ó balneario del extranjero, donde, sin pensar, se va en la +ruleta del Casino lo mejor de las rentas solariegas. + +Los grandes señores han olvidado el arte de agradar, que, claro está, +no es más que el arte de saber aburrirse. Pero ese arte es un deber +de la nobleza y del dinero. Y ¡es un deber que está tan compensado! +Siempre que procuramos agradar acabamos por ser agradables; y... cuando +se es agradable, se está más divertido que nunca. + + + + +XXV + + +Bien pudiera algún predicador haber repetido las exclamaciones famosas +de Bossuet, en los funerales de una princesa de Francia: «¡Madame +se meurt!... ¡Madame est morte!» Las que pusieron espanto en aquel +auditorio de príncipes y grandes señores de la Corte, al considerar +cómo, en el breve espacio de dos exclamaciones, aun no vista llegar, +pasó la Muerte. La Muerte niveladora, y, por serlo, el más cierto +resplandor de la ideal Justicia sobre la tierra; el más seguro anticipo +suyo para otra eterna vida. La Muerte, de quien otro poeta francés +dijo: «Et les gardes qui veillent aux barriéres du Louvre, n'en +defendent pas nos rois». + +Y triste actualidad recobran también los versos de Cervantes á la +súbita muerte de la reina Isabel de Valois: + + Cuando dejaba la guerra + libre ya el hispano suelo, + en un repentino vuelo, + la mejor flor de la tierra + se fué trasplantada al cielo. + Y al cortarla de la rama + el mortífero accidente, + fué tan oculto á la gente, + como el que no ve la llama + hasta después que la siente. + +Los poetas de ahora temen ser tildados de cortesanos, y, sólo cuando +se trata de lisonjear las malas pasiones de los de abajo, no se +juzgan aduladores. Así, los poetas no cantarán á la buena memoria de +la infanta María Teresa. Ni es necesario: estas vidas sencillas, de +bondad, de recogimiento, parece como si se profanaran con altisonancias +ditirámbicas. En el abultado libro de la Historia, sobre el trompeteo +de las grandes hazañas bélicas y de las intrincadas empresas políticas, +estas vidas han de ser como flor guardada entre las hojas del libro: +una meditación, un silencio entre el barullo de tantas grandes y de +tantas malas acciones, que son la Historia y son la vida... + +Ni aun sientan bien ponderaciones cortesanas por el dolor que su +muerte causara á los suyos. ¿Para qué decirnos que las tristezas de los +grandes de la tierra son excepcionales como su grandeza? ¿No estará +nuestra mayor simpatía en saber que son iguales á las nuestras? ¿El +dolor de la madre? No digáis á las madres que es un dolor de reina; +decidles que es el dolor de todas las madres, y ¿cómo no han de +comprenderlo? Ved cómo la Religión cristiana, al divinizar el dolor de +Cristo, humanizó el dolor de la Virgen madre; porque divinizado hubiera +dejado de ser dolor, al gloriarse en la gloria del Hijo. + +Ni es bien poner distancias ante el dolor que á todos iguala. Ofrezcan, +con grandeza de alma, los grandes de la tierra sus dolores, como +sacrificio aplacador de odios y envidias. Nunca como en la Cruz +comprendió á Dios la Humanidad; porque en la Cruz está más cerca de +nosotros. + + * * * * * + +Cuando se estudia con serenidad algún problema económico, hay que decir +como aquel personaje de una comedia: «¿A quién se engaña aquí?» Esto +es: «¿Quién se lleva aquí el dinero?» Porque oye usted á los patronos, +y no es porque lo digan ellos, les ajusta usted las cuentas y no puede +usted por menos de darles la razón. Ellos no se llevan el dinero. Oye +usted al trabajador, al obrero, y la razón les sobra: no pueden vivir. +Y oye usted á todo el mundo, y el dinero no parece por ninguna parte. +El propietario de fincas, ya rústicas, ya urbanas, obtiene un menguado +interés de su capital, y el arrendatario y el inquilino dicen que ya +no pueden con la renta. El industrial se queja del comerciante, el +comerciante del industrial, y el comprador de todos. Todo el mundo está +mal servido y nadie está contento. Y, no obstante, á esto es á lo que +llaman orden social y esto es lo que, según dicen, hay que sostener á +toda costa. + +¿No valdría la pena de hacer algún ensayito para cambiarlo todo? +Aunque fuera en seco; esto es, sin guillotina ni tiroteo por las +calles; un ensayo en buena armonía, puesto que nadie está á gusto y +todos se quejan. Y si viniera á resultar, como es de temer, que el +verdadero tenedor del dinero de todos es el Estado, con impuestos +desproporcionados, insoportables para el país, que el Estado se +encargue de todo y con dos suculentos ranchos al día nos alimente á +todos. Y no nos asustemos del socialismo, cuando la actual organización +social no es otra cosa: un socialismo con mala administración. + + * * * * * + +Caricatura veraniega (sin dibujo y fuera de Concurso). + +En el Casino: + +--¿Qué le pasa á Juanito? ¡Tiene una cara! + +--Que le han dejado sin una peseta. + +--¿Sí? ¿Cuánto ha perdido? + +--Pues eso: una peseta. + + + + +XXVI + + +Cuando un madrileño, en cualquier esfera social, ha llegado á ocupar +un puesto, alto ó bajo, ya puede asegurarse que se lo ha ganado por +su propio esfuerzo. Al madrileño no le gusta deber nada á nadie. Por +eso, aun de la clase más humilde, prefiere los oficios independientes, +en los que menos haya que obedecer y ser mandado. Así es muy raro +hallar un madrileño dedicado al servicio doméstico, y si, por razón +de sus ocupaciones, depende de algún patrón, maestro ó jefe, todo se +conseguirá del madrileño por la razón persuasiva ó por el ruego amable; +nada por el mandato indiscutible, ni por el rigor áspero. + +El madrileño no tiene cacique á quien pedir recomendaciones; no trata, +ni siquiera conoce, á sus diputados; no tiene colonia que le proteja ó +le obsequie. + +Por todas estas consideraciones, yo, que he perdido en absoluto mi +afición á los toros, siento muy viva simpatía por el torero madrileño +Vicente Pastor y celebro su triunfo en la última corrida. Lo celebro +con doble satisfacción, porque, aunque me esté mal el decirlo, entiendo +de toros una barbaridad y no soy de los admiradores del día siguiente. +Cuando Vicente Pastor, en sus años de desgracia, que fueron más de +los debidos, y apuntados van á su condición de madrileño, andaba +aperreado por esas Plazas, y en la madrileña sobre todo; favorecido por +los empresarios con todo el ganado de peor lidia, toros cornalones, +resabiados, mansos perdidos, nunca dejé de ver y de apreciar en él lo +que más tarde apreciaron muchos como un descubrimiento: que Vicente +Pastor es de los pocos toreros que saben para lo que sirve la muleta; +de los pocos que paran y castigan. + +Y ¡vaya si ha bregado Vicente Pastor hasta colocarse en el lugar que le +corresponde! Nadie dirá que lo ha robado. + +Los toreros madrileños luchan siempre con grandes desventajas. Por +la mayor baratura y facilidad de conducción, en las novilladas les +sueltan, por lo regular, ganado de la tierra que, si escogido para +corridas de toros, es siempre más duro y más dificultoso que el ganado +andaluz, que será en novilladas, donde todo boyancón es de recibo. +Hechos á torear mansos, al tomar la alternativa y encontrarse con toros +ligeros y bravos, los toreros madrileños andan de primeras torpes y +desmañados. Al contrario de lo que suele sucederles á los fenómenos +novilleriles de Andalucía, que, acostumbrados á torear allí toritos +fáciles y ligeros, al primer toro de la tierra que ven asomar por los +toriles andan de cabeza y se acabó el fenómeno. + +Con Vicente Pastor hicieron horrores las empresas. Recuerdo una corrida +de novillos, con lucha entre un león y un toro como amenidad de mayor +atractivo, y en ella Vicente Pastor hubo de torear con el estorbo de +una gran jaula en medio del redondel; y por si esto no bastara, como +después de la lucha no hubo medio de sacar al toro de la jaula, el +presidente ordenó la salida del toro de lidia, el cual, naturalmente, +tomó la querencia de su compañero y semejante, y así hubiera tenido +que torearle y que matarle Vicente Pastor si la protesta unánime del +público no hubiera obligado al presidente á disponer la retirada del +toro enjaulado. + +Luego se espantan los empresarios si los toreros, cuando llega la suya, +tienen exigencias. + +Vicente Pastor no ha llegado por intrigas; no, ciertamente. Bien puede +estar orgulloso de ello; ha llegado, como buen madrileño, sin deber +nada á nadie. Y hoy habrá toreros más vistosos, más bonitos, más +alegres; pero lo único verdad, lo único serio, el único toreo de buena +ley que se ve en las Plazas es el de Vicente Pastor, el madrileño. + + * * * * * + +El Hotel Palace se levanta soberbio como un gran transatlántico. Aquel +trozo de Madrid, de tan señorial aspecto cuando los tres linajudos +palacios, de Medinaceli, del Infantado y de Vistahermosa, eran todo un +caserío; tan desolado, cuando el inmenso solar del primero de dichos +palacios llenaba de obscuridad y de tristeza aquella parte de Madrid; +hoy, con el gran hotel á la moderna, ha cobrado un aire cosmopolita, de +playa ó de balneario á la moda, con su Casino resplandeciente de luces, +bullicioso de multitud pasajera, con su música bailable y su ejército +de servidores. + +Con el hotel Ritz y el Palace ya cuenta Madrid con dos hoteles +europeos. Quizás los precios sean más asiáticos que europeos y, por +este lado, el problema de los alojamientos en Madrid no se haya +resuelto con arreglo á la capacidad española. Es de esperar que los +europeos y los americanos nos sostendrán estos lujos, que para nosotros +solos serían excesivos. + +Ya no hay pretexto para no venir á Madrid. Y, en verdad, ahora que +tanto se habla del turismo y tendremos en Madrid un Congreso para +discutir cuanto al turismo se refiere, todo el problema es este: ¿No +acuden los turistas á España por falta de buenos hoteles, ó no hay +buenos hoteles en España por falta de turistas? Problema biológico: ¿Es +la función la que crea el órgano ó el órgano la función? + +De cualquier modo, hay mucho que agradecer á los que así arriesgan su +dinero en el órgano, anticipándose á la función. + +El viajero de raza no retrocede ante las incomodidades; pero el viajero +de raza es poco productivo; suele viajar á pie y sin dinero. Al +viajero _snob_, que es el más provechoso, hay que atraerle con mucho +mimo y cultivarle con todo regalo. Una catedral gótica, las ruinas +de un castillo son admirables después de una buena comida en un buen +hotel. Tan admirables, que algún viajero que sólo venía por admirar +la catedral ó las ruinas, deja de visitarlas por el gusto de volver á +un hotel donde tan bien se come. Porque si es verdad que un cuadro de +Velázquez compensa de una mala fonda, también es verdad que una buena +fonda compensa de no ver el cuadro. + + + + +XXVII + + +A los que se inquietan por mis obras futuras, á los que suponen mi +entrada en la Academia como una abdicación de mi independencia, puedo +asegurarles que no reniego de una sola de mis obras ni renegaré nunca; +ellas son toda mi vida, y unas mejores, otras peores, todas responden á +un estado espiritual. Ni de las culpas ni de los errores debe renegarse +cuando no se ha perdido en ellos nuestra conciencia, antes nos han +servido de provechosa enseñanza. + +Nuestra vida no se gobierna por ideas, sino por sentimientos. Nadie se +asimila las ideas que no apetece, como nadie se alimenta de lo que no +le gusta, salvo en caso de necesidad extrema. Por fortuna, yo no me he +visto precisado á comer de ideas que me repugnaran. Es aventurado jurar +sobre nuestro estómago mucho más que jurar sobre nuestra conciencia; +pero me creo capaz de haberme dejado morir de hambre. Mas, si alguna +vez me hubiera visto en esa extremidad, como el miserable boticario de +_Romeo y Julieta_, hubiera dicho: «Mi necesidad es la que delinque; no +mi conciencia.» + +De que son las ideas las que se coloran de nuestros sentimientos, +es buena prueba la idea religiosa. Ninguna parece más fija, más +determinada; parece que á todos los creyentes había de unificar en una +misma acción, encaminada al mismo fin; no obstante, unos prefieren la +vida contemplativa; otros, se consagran á obras de caridad con fervor +activísimo; otros, á la propaganda batalladora; todos creen seguir una +idea, y lo que siguen es las naturales inclinaciones de su corazón. +Lo mismo en Arte; si por ideas escribiéramos, diríamos siempre lo +mismo y diríamos una misma tontería siempre. Que nuestro arte sea +espontáneo, como juego de niños, expresión de vida y de fuerza y de +natural esparcimiento; después, nuestro arte, como los juegos también, +irá ordenándose con cierto ritmo, y lo que fué primero actividad será +luego belleza y al fin será bondad. + +¿No habrá sido así la creación, como una obra de arte, como un juego +de niños; expresión de una fuerza que, por ser fuerza, es bella y por +ser bella es al fin buena? Actividad, Inteligencia, Bienaventuranza: el +«Tamas», «Rajas» y «Gattva» de la Teosofía india, en que Dios dice al +hombre: «Tú eres yo mismo, mi imagen y mi sombra; yo me he revestido +de ti y tú eres mi vehículo, hasta el día ¡sea con nosotros! en que +volverás á ser yo mismo y los demás tú mismo y yo.» + +De donde se deduce que en la vida universal, como en la vida de cada +uno de nosotros, todo es armonía y no hay para qué maldecir de las +disonancias. + + * * * * * + +Sería falsa modestia hacerme el desentendido. Amigos cariñosos +pretenden obsequiarme y, con el mejor deseo, acaso no aciertan con el +obsequio de mi gusto. ¿Queréis saber lo que más pudiera satisfacerme? +Nada de banquetes, nada de exhibiciones; podéis suponer que por grande +que fuera mi vanidad personal, estaría ya bien satisfecha. + +Empieza el invierno; hay una obra meritoria que no consigue prosperar, +en lucha con la indiferencia: la obra del Desayuno Escolar. Yo os +agradecería con toda mi alma que ese fuera el obsequio: contribuir á +ella en lo que habíais de contribuir á obsequiarme en otra forma. A +todos nos quedaría mejor recuerdo; la buena obra del Desayuno Escolar, +atendida, será el mejor obsequio para mí y un obsequio más duradero en +el corazón de todos los que nos unamos en el amor á los niños. + +Si me creéis capaz de una gran vanidad, permitidme que me envanezca de +este modo; si me estimáis lo bastante para creer que llevo más alto el +corazón que la inteligencia, ya que por amigos os estimo más que por +admiradores, sea el obsequio de corazón á corazón. Así el día que me +sienta vanidoso, podré decir: «¡Gracias á mi talento, he procurado el +desayuno á muchos pobres niños!» Y el día que me sienta modesto, por +lo menos tendré el consuelo de pensar: «¡Yo no tendré mucho talento; +pero los pobres niños de las escuelas tienen su buen desayuno en las +mañanas del invierno!» + +De suerte que ya lo sabéis: con este obsequio no me obsequiais para +un día solo, que sería de vanidad; me obsequiais para muchos días: +unos, de vanidad; otros, de modestia, que allá se van alternados, como +los días tristes y los alegres; pero todos son buenos cuando sobre su +variable temperanza ponemos algo que esté sobre nosotros mismos, sobre +nuestras arrogancias ó nuestros desalientos. + + + + +XXVIII + + +Siento molestar á mis lectores con asunto referente en parte á mi +persona, aunque, por tratarse de una obra buena, tenga ya más alto +interés para todos. Pero debo satisfacción á cuantos han respondido +generosos, y es justo que responda la gratitud en donde mismo se elevó +el ruego. + +De todas partes llegan á mí ofrecimientos en favor del «Desayuno +Escolar» y también importantes donativos. Gracias á todos. A Rosario +Pino, la insigne actriz, que ofrece el producto íntegro de la función +inaugural de su temporada en Valladolid. Y, en este caso, yo me atrevo +á solicitar de Rosario Pino que la mitad del ingreso se destine á La +Gota de Leche, institución fundada en Valladolid. Del mismo modo, +cuantos beneficios se den en teatros de provincias deben repartirse +entre la institución madrileña y alguna que, con el mismo fin de +protección á la infancia, exista en la provincia. + +La empresa del teatro Español y, al frente de ella, Matilde Moreno, +la gran artista de todas las delicadezas, se apresuraba á ceder el +ingreso de otra función que ha sido aplazada á ruegos de la Comisión +organizadora de estos beneficios. + +El Círculo de Bellas Artes me anuncia en carta de su presidente, don +Alberto Aguilera, que destina la cantidad de 1.000 pesetas para el +«Desayuno escolar». + +El primer actor don Luis Echaide me ha entregado la cantidad de 500 +pesetas, importe total de su sueldo durante los días en que ha actuado +en el teatro Español. Luis Echaide no quería cobrar dichas funciones y +sólo ha aceptado el cobro con la idea de ofrecerme esa cantidad. + +En carta que firma «Un admirador» me envían 25 pesetas; don Santiago +Aragón, otras 25; el señor Gazul, de Llerena, otras 25; el señor +Sabito, de Infiesto, 7,50. Muchas gracias á todos. + +Ahora yo suplico á los que me anuncian el envío de otros donativos y +á los que me preguntan á quién han de enviarlos, esperen por unos +días hasta que pueda organizarse convenientemente. Yo tengo sobradas +ocupaciones para entender en esto. + +Muchas son también las solicitudes para que se atienda á otras +instituciones benéficas, todas muy laudables y muy dignas de ser +atendidas; pero como atender á todas es imposible, preferible es +atender á una sola con resultado. + +Una hay, sin embargo, que yo creía identificada con el «Desayuno +escolar», y aunque no sea una misma en la organización, identificada +está en el propósito. Es la institución de las Cantinas Escolares. +Como todo hace esperar que la recaudación ha de ser importante, bien +puede repartirse el ingreso entre las dos benéficas instituciones, ya +que las dos realizan la misma buena obra y mal puede haber división ni +rivalidad entre ellas. De todas suertes, como el ofrecimiento primero +fué al «Desayuno escolar», no he de ser yo quien decida; apelo á la +generosidad de los señores organizadores de esta última institución, y +creo que no apelaré en vano. + + * * * * * + +Entre los acuerdos de la Comisión reunida para festejarme hay uno con +el que no puedo estar conforme, y perdone la respetable Comisión. Todo +cuanto redunde en beneficio de los pobres niños me parece de perlas, +aunque sea á costa de mi exhibición personal. Pero la idea de erigirme +un monumento, por sencilla que sea, tendrá siempre mi oposición más +decidida. Soy enemigo de esos homenajes en vida, mucho más si la vida, +por desgracia ó por dicha, aun no toca á su acabamiento. Yo no sé si +habré ya escrito mis mejores obras; pero sé que aun puedo escribir las +peores. Esos homenajes esculturales que, por serlo, tienen algo de +funerarios, sólo pueden discernirlos con serenidad las generaciones +futuras. ¿Qué sabemos lo que pensarán los que vengan de nuestras obras? +Pesa mucha literatura sobre la Humanidad y de cada vez se impondrá una +selección más depurada. + +Necesitan estos monumentos, además, para su contemplación gentes +desapasionadas; pero mientras vivimos entre amigos y entre enemigos +personales, ¿quién sabrá decirnos dónde acaba la pasión y dónde +empieza el conocimiento? + +No, por Dios; nada de monumentos: todo para los niños pobres. + +Y otra vez pido perdón á mis lectores por haberles hablado de mí; vaya +en gracia de la intención. + + + + +XXIX + + +Aquellas guerras de los cien años, de los treinta años, tan molestas +para los estudiantes de Historia Universal, ya no serían posibles. +Las guerras de ahora tienen la ventaja de la brevedad. Mueren en +ellas más hombres que en las antiguas; pero mueren más pronto. Puede +ponderarse su corta duración con las mismas expresivas frases de cierto +predicador, al considerar la rapidez de los deleites carnales: ¿Por qué +os condenáis, hermanos? Si fuera asunto de una hora... ¿Qué digo de una +hora? Si fuera asunto de cinco minutos... Pero, no; ¡zás, zás, zás, y +ya estáis en el infierno! + +Por fortuna, las guerras modernas son un lujo muy costoso. Lo único +barato en ellas, por eso es lo único que puede derrocharse, es el +factor hombre. Un soldado, con su ración y todo, vale bastante menos +que los cartuchos por él disparados. + +Esta baratura del factor hombre es consecuencia del poco coste de +producción. + +En esta guerra de los Balkanes se ha dado el mismo edificante +espectáculo que solían dar en otros tiempos algunos príncipes +cristianos aliándose con el Gran Turco por enemistad con otros +príncipes cristianos. Mal disimuladas, por el buen parecer, las +simpatías de la culta y cristiana Europa estaban, en esta guerra, del +lado turco. No quiero pensar mal; pero sospecho que hasta oraciones, en +templos muy católicos, se han elevado al cielo en favor de las armas +mahometanas. + +Los turcos tenían su deuda muy bien repartida. Los otros desgraciados, +por no tener, no tenían ni acreedores. ¿Qué interés podían inspirar á +nadie? + +Todavía, después de las victorias conseguidas, han de esperar á que las +grandes potencias las den por buenas; porque los turcos habrán perdido +muchas batallas, pero ¡pensar que Europa va á perder su dinero! + +Como que no hay quien mire por uno como los acreedores. Por +patriotismo, debiera procurar el Gobierno español, al levantar el +anunciado empréstito de 300 millones, que se cubriera en el extranjero; +de ese modo, tal vez en situaciones apuradas contaríamos con la +simpatía y el interés de otras naciones fuertes; interés y simpatía +que nos faltaron en momentos muy críticos, quizás porque no estábamos +bastante entrampados con el extranjero. + +Todo el arte de la guerra moderna está en enzarzarse, no con quien +pueda menos que nosotros, sino con quien deba menos. + + * * * * * + +Tan vulgar tópico era el de la alegría española que, por extremosa +reacción, han sido muchos los escritores á rectificarle con la +contraria afirmación de nuestra tristeza. Yo no sé si seremos alegres; +pero tristes, de ningún modo. El pueblo español no es un pueblo triste; +es un pueblo duro, que no es lo mismo. + +De que no somos tristes es buena prueba nuestro modo de celebrar la +conmemoración de los difuntos. ¿Puede darse menos emoción, menos +recogimiento espiritual, menos ternura, en una palabra? + +La gente pasea por los cementerios como por un jardín; ríe y bromea +y comenta con chistes los epitafios. Esto no puede llamarse alegría, +ni siquiera desprecio á la muerte, por fe religiosa ó por elevado +estoicismo filosófico; esto es, sencillamente, dureza; esa dureza +agresiva que está en la entraña de la vida española. En el hogar, en la +vida pública, en el Arte. Por eso hemos sido siempre tan retóricos; por +eso tenemos tantas fórmulas de cortesía y de cumplimientos. ¡Nuestra +naturalidad es tan áspera! + +La fiesta de los muertos debiera serlo de gratitud para los muertos +gloriosos, para los buenos muertos... Y el amor acude á las sepulturas +en el primer año, la vanidad hasta cinco; mas la verdadera piedad del +recuerdo no tiene flores para los poetas, ni para los héroes, ni para +los humildes... ¡Allá nos esperen por muchos años!, dicen los que viven +á gusto. ¡Están muy ricamente!, dicen los que viven desesperados. Y +así, entre el egoísmo satisfecho de los unos y el egoísmo desesperado +de los otros, los vivos van á la muerte, los muertos al olvido, y la +vida española es muy alegre, si alegría es que nada importe, y muy +triste, si tristeza es no amar la vida, en verdad, ni alegre ni triste; +dura como el odio: la única pasión sin risas y sin lágrimas. + + * * * * * + +_Don Juan Tenorio_, casi desterrado de Madrid, ha encontrado espléndido +refugio en Barcelona. En quince teatros, lo menos, se ha representado +allí en estos días. + +Si no supiéramos que en Barcelona ha triunfado también durante +muchos años, y aun sostiene muy bien su cartel, el señor Lerroux, +que es el Don Juan Tenorio de la política española, por lo seductor, +por lo audaz y por lo de bajar á las cabañas y lo de subir á los +palacios--presidenciales, se entiende,--pudiera creerse que la +predilección del público de Barcelona por héroe tan nacional como Don +Juan Tenorio tenía mucho de ensañamiento despectivo: ¡Vean el personaje +que nos mandan esos castellanos! + +Pero no; no hay segunda ni pérfida intención. El público de Barcelona +se entusiasma con nuestro Don Juan, como ya no nos entusiasmamos +nosotros. ¡Señales de los tiempos! + +Váyase por el proyecto de mancomunidades, que tiene en Madrid más +decididos partidarios que en Barcelona. + + + + +XXX + + +En la sesión dedicada por el Ateneo de Madrid á la gloriosa memoria de +Menéndez y Pelayo, al oir algunos fragmentos de sus obras, sabiamente +glosados por el señor Bonilla San Martín en su magistral estudio de +las obras y del espíritu del gran don Marcelino; al sentir cómo la +prosa cálida, vibrante, toda emoción, toda elocuencia, del insigne +polígrafo conmovía hondamente al auditorio, pensaba yo cómo se debiera +en España, á imitación de Francia y de Inglaterra, sobre todo, publicar +selecciones de las obras maestras; medio eficacísimo para vulgarizar el +conocimiento de muchos escritores que, como Menéndez y Pelayo, por no +haber escrito siempre obras de un interés general, sólo consiguen ser +leídos por los especialistas interesados en aquellas materias. + +Dije en otra ocasión que Menéndez y Pelayo era más admirado que leído. +Y no hay que espantarse por ello. Hay dos clases de lectores: los +estudiosos, atentos con preferencia á las obras que pueden servirles en +sus investigaciones especiales, y los desocupados, atentos sólo á la +amenidad de los libros; lectores de novelas, de poesías, de cuentos. + +La obra total de Menéndez y Pelayo, cada una de sus obras en +particular, aunque nadie como él, por ser tan artista y tan poeta y +tan creador, supo dar amenidad y calor de vida á la crítica erudición, +todavía mantiene á respetuosa distancia á los que muy especialmente no +se interesan por la crítica y la historia literarias. + +Una esmerada selección de sus obras, á semejanza de las muchas +publicadas en Inglaterra, de Ruskin, de Carlyle, de otros grandes +escritores, facilitaría la lectura de lo bueno á los asustadizos de lo +mucho. + +En España no sabemos ser oportunistas; siempre por los extremos: ó todo +ó nada. + +¿No convendría refundir, aligerar muchas de nuestras obras clásicas? +¿Es preferible que permanezcan ignoradas del todo? Ya sé que sus +admiradores incondicionales, muchos de los cuales las admiran de oídas, +no dejarían de clamar: ¡Profanación! ¡Sacrilegio! + +Profanación sería recortar, borrar y repintar una pintura de Velázquez +ó de Goya, pues los cuadros sólo tienen un ejemplar. Pero una obra +literaria no padece detrimento por estas experiencias. Siempre queda el +original para los que quieran admirarla y estudiarla en su integridad. + +Quevedo, Gracián, Saavedra Fajardo, otros grandes escritores, hoy +tan poco leídos; _La Celestina_, _Guzmán de Alfarache_, otras muchas +excelentes novelas, ¿perderían algo con estas selecciones? + +De Inglaterra nos llegan todos los días libros pequeños, libros +amables, lindos como juguetes, con pensamientos y trozos escogidos +de los grandes poetas y escritores. Para quien de ellos sabe, son un +recuerdo, una flor del jardín, una rama del bosque; para el que nada +sabía, son una iniciación, tal vez la puerta de oro que se abre al +jardín encantado. + +Pongamos estos libros ligeros en las manos perezosas, ante los ojos +distraídos de las almas frívolas, que vayan perdiéndoles el miedo... +El libro español trae siempre un severo ceño de maestro; es preciso +alegrarle con la sonrisa del buen amigo. + + * * * * * + +Por fin, el señor jefe superior de Policía, tan riguroso cumplidor de +la ley de protección á la infancia, cuando de espectáculos teatrales se +trataba, se ha convencido de que lo menos perjudicial, el trabajo menos +penoso para un niño es el de representar un corto papel en el teatro. + +Era ridícula esa severidad en el trabajo de los niños en el teatro, +cuando á todas horas del día y de la noche andan infelices criaturas +tiradas como perros por esas calles; cuando niños de cuatro y de cinco +años vocean periódicos á las altas horas de la madrugada; cuando hay +vendedoras de periódicos y décimos de lotería, menores de edad, que, +como los horteras complacientes, siempre le preguntan al comprador: +¿Desea usted algo más? No hablemos de los botones y recaderos de +Círculos y hoteles que, por razón de su oficio, muy semejante, en +ocasiones, al que Cervantes tenía por muy necesario en toda república +bien ordenada, han de enterarse y entender de todo. + +Y ya que de niños hablamos, á las muchas personas que á mí se dirigen, +interesadas en la buena obra del «Desayuno escolar» y de las Cantinas, +les diré, que, nombrada una Comisión, ella es la que ha de disponer lo +más conveniente. + +A mí estas andanzas, por ahora, no me han traído más que disgustos y +molestias. A disposición de la Comisión está lo recaudado por mí; y en +cuanto á la nube de pedigüeños que de continuo me envía solicitudes y +memoriales, ha de saber que el cargo de académico no tiene asignadas +rentas ni sueldos; que agradezco mucho las postales alegóricas, mesas +revueltas, platos pintados y otras chucherías, como toda prueba de +admiración, siempre que sea, por lo menos, gratuita. Sí, por Dios. +«¡Basta de aplausos ya, bravos pecheros!» + + + + +XXXI + + +Un crimen es un caso de una enfermedad social, que puede ser endémica +ó epidémica. Por eso todo crimen debe ser asunto de meditación, de +recogimiento de nuestra conciencia. No caigan todo el horror y toda la +culpa sobre el _caso_, tan irresponsable como el palúdico que en su +organismo debilitado recogió los miasmas perniciosos, inofensivos para +el fuerte. + +¿El anarquista? Si le consideráis como un hombre de ideas, _sus +ideas_, ya le enaltecéis demasiado y al mismo tiempo eludís vuestra +responsabilidad. El anarquista viene á ser lo que en Teosofía llamamos +una forma de pensamiento, un elemental artificial, producto de esa +misteriosa energía animada por nuestros pensamientos, buenos ó malos, +de amor ó de odio. + +¿Sabéis de qué está hecho un anarquista? Del espectáculo del lujo +insolente, de la ociosidad parasitaria, de la envidia que calumnia y +murmura, de la intriga y del favor encumbrados, del mérito desconocido, +de la justicia recomendada, y, sobre todo esto, de mil ligerezas que +consideramos insignificantes: amenidades, pasatiempos de la vida +diaria... + +El orador que, por redondear un discurso con una frase de efecto, +preconiza el atentado personal contra el enemigo político á quien +después saluda respetuoso, á quien por sí mismo ó por tercera persona, +pedirá algún favor, á quien estima personalmente, á quien sería incapaz +de ocasionar el menor daño. + +El escritor--y entremos todos--malabarista de frases que desmiente +en privado lo que escribió en público, y esas graciosas charlas que +desgranamos en los Círculos, en los cafés, y esas indignaciones que no +llegan á perturbar nuestra digestión... ¡Qué país este! ¡Los políticos! +¡El chanchullo! ¡El negocio sucio! ¿Sabe usted por qué se ha hecho +esto? ¡Todos lo mismo!... + +Y todo ello, un día y otro, va condensándose en una forma de +pensamiento, en ese elemental artificial, ávido de tomar vida y +cuerpo, y, al fin, como espíritu diabólico en los antiguos posesos, +se entra por el cerebro débil del mastoide, ya perturbado con pobres +lecturas, se adueña de él y le deslumbra con la idea fija de ser el +reparador, el justiciero. Una idea fija siempre parece una gran idea, +no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro. Y el brazo se +arma, y el crimen, como el rayo, hiere brutalmente, sin elección, +sin descernimiento... Un zarpazo de fiera desgarra una página de la +Historia. Los más inconscientes culpan al criminal, los más cándidos +á la Policía, los más solapados aprovechan la ocasión para culpar al +enemigo, para pedir represión violenta, prevenciones extremadas. Todo +se vuelve aspavientos sobre el _caso_. No es el caso, es la enfermedad, +endémica ó epidémica, lo que importa. + +Hagamos escrupuloso examen de conciencia social, y todos tendremos de +qué acusarnos. ¿Quién no ha sembrado un granito de anarquismo? ¿Quién +no ha perturbado con algún pensamiento de odio? + +¡Hay que reprimir, hay que escarmentar, hay que suprimir! Ya se sabe: +al energúmeno siempre responde el energúmeno. + +No; no es por el campo exterior por donde hay que dar la batida; +intrinquémonos dentro de nosotros mismos, y será más segura caza y más +acertado remedio. + +Cuando ocurre un caso de enfermedad contagiosa--y ninguna tan +contagiosa como el crimen,--desinfectar la vivienda es muy importante, +por lo pronto; pero es más importante sanear toda la ciudad, todo el +ambiente. + + * * * * * + +La sesión del Congreso suspendida en señal de duelo por la muerte del +presidente del Consejo, fué de tan glacial severidad, que no parecía +sino que la mano trágica de la _Intrusa_ atenazaba todos los corazones. +Aquello fué hielito puro. Dícese que los grandes dolores son mudos y +que el verdadero sentimiento nunca es retórico. No lo creo yo así; +antes creo que el dolor, como todo sentimiento verdadero, son los +más grandes retóricos; que no fué la retórica la que dió reglas al +sentimiento, sino el sentimiento á la retórica. + +Y la verdad es que un poco de retórica no hubiera sentado mal en +aquellos momentos. Se abomina, sin razón, de la retórica, y tal vez +creyóse dar más solemnidad al acto con aquel laconismo sin arte y sin +artificio. + +Pero aquella elegante concisión, aquella noble sobriedad, no fueron +apreciadas en toda su delicadeza ni por los diputados en el Congreso, +ni por el público después. + +El alma de la multitud es amplia y, como en los amplios lugares, se +pierden en ella los matices delicados; necesita de frases sonoras, +calurosas, vibrantes. Sin duda los oradores lloraban de verdad en +aquellos momentos; pero el público no pudo apreciar el valor de +aquellas lágrimas sin palabras... + +Y es que el Arte será una mentira, pero es insustituíble para comunicar +verdades. + + + + +XXXII + + +El decreto para organización de la Policía ha promovido discusiones. La +Policía es uno de los organismos sociales más difíciles de acomodar á +gusto de todos. Si pretende ser previsora, es casi imposible que lo sea +sin profanar á cada paso las libertades públicas y hasta el sagrado de +la vida privada. Las indagaciones secretas, los informes privados, las +fichas; en una palabra, todo lo que viene á ser higiene en la Policía +es antipático á los ciudadanos. Sin perjuicio de censurarla airadamente +y de pedirle estrecha cuenta de la imprevisión, cuando no ha podido +evitar un delito, por falta, muchas veces, de esa higiene preventiva y +molesta. + +¿Cómo conciliarlo todo? Llamamos inquisitorial á la Policía si se +excede en sus previsiones, y la censuramos por inepta si no es capaz de +impedir un delito ó, si cometido, no lo descubre y esclarece en todos +sus pormenores. + +Sobre la Policía pesa una triste tradición en nuestro país, desde los +alguaciles siniestros de nuestras novelas picarescas y sus cuadrilleros +pavorosos hasta el polizonte del absolutismo y el guindilla de nuestras +jaranas populares. No se dignifica una institución en un día. ¿Qué +es preciso para ello? Que nadie considere vergonzosa la profesión de +policía, que nadie se desdore por ser auxiliar suyo. + +Indicado el nombre de un distinguido personaje político para la +Jefatura de Policía, ¿no hemos leído la rectificación desabrida, como +de quien rechaza una injuria? Pues es preciso que la Policía llegue á +ser estimada como profesión noble. + +Para ser un buen jefe de Policía son necesarias condiciones superiores +de inteligencia. Hay que ser hombre de mundo, ante todo, y no de un +solo mundo. Hay que ser gran psicólogo, para saber tratar las leyes +como á las mujeres; esto es: lo mismo cuando se las atropella que +cuando se las respeta, parezca siempre que es por amarlas, sobre todo. + +En nombre del amor están justificados todos los atropellos. Un buen +jefe de Policía debe poseer con las leyes el supremo arte en que fué +maestro Don Juan Tenorio con las mujeres: el de violador que enamora; +al que, cuando atropella, se le dice: ¡Gracias! + + * * * * * + +En París se ha conmemorado el trescientos cincuenta aniversario del +natalicio de Lope de Vega. En un teatro de los llamados allí «à coté» +se ha representado, precedido de una interesante conferencia, un acto +de _La estrella de Sevilla_, otro de _El mejor alcalde, el rey_, unas +escenas de _La Dorotea_, no representadas nunca, ni en España, decía +el cartel, y unas escenas de _El castigo sin venganza_. Todo ello +traducido con cierta libertad, pero muy lindamente. + +Aquí se ha representado por estos días _El anzuelo de Fenisa_, una +de las más primorosas comedias de Lope de Vega. Ya sabemos que estas +obras antiguas, nunca viejas, no pueden despertar hoy la viva emoción +de cualquier obra moderna. El teatro, como la oratoria, como el +periodismo, vive de lo actual y su mayor gracia es lo efímero; como en +la flor, como en la mariposa. Son contados los genios poderosos que en +la oratoria, en el teatro ó en el periodismo lograron «eternizar el +instante». + +Pero causa tristeza la displicente actitud de nuestro público ante +esas obras. Ello revela una incultura, un alejamiento de nuestra +historia, una incapacidad de ponerse en situación, todo ello á base +de ignorancia, que mal pretende disfrazarse de sabiduría, echándolo á +elegante escepticismo. + +Dentro de poco nuestro teatro clásico será letra muerta. Y lo malo es +que no lo habremos sustituído en nuestra admiración con el teatro de +Ibsen ni con el de Mæterlink. + + * * * * * + +El doctor Moliner anda por Madrid en busca de... cien millones de +pesetas, nada menos. El doctor Moliner no es hombre para desistir de +su propósito. Esos cien millones son su idea fija. Tener en España +una idea fija, constituirse en incansable propagandista de ella, +sacrificar comodidades, posición social, por esa idea, es sentar plaza +de loco ó, por lo menos, de monomaníaco. + +Las ideas son bonitas para exponerlas un día en un brillante discurso, +en un artículo vibrante, en una crónica de actualidad; pero ¡por Dios!, +no conviene insistir sobre ellas... + +A mí me advirtieron: Ya verá usted; el doctor Moliner le irá á ver á +usted, le hablará á usted de sus cosas, le dará á usted la lata; no +sabe hablar de otra cosa. + +Y el doctor Moliner vino á verme y le oí con admiración, y volví +á oírle en la conferencia que dió en el Ateneo sobre lo mismo; +conferencia, por cierto, que no ha merecido una noticia en muchos +periódicos, y el doctor Moliner tendrá en mí otro incansable +propagandista de su locura, de su lata, como quieran llamarla. + +Esa locura, esa lata, es pedir al Gobierno cien millones de pesetas +para Sanatorios marítimos, para colonias escolares, para escuelas +higiénicas... Es un presupuesto que pudiéramos llamar de la salud, de +la vida. ¡Ya veis si la cosa es disparatada! Las Sociedades obreras de +Valencia lo piden en respetuoso mensaje, de que es portador el doctor +Moliner. + +Las Sociedades obreras de Madrid, la Casa del Pueblo, no se han dignado +tomarlo en consideración. + +Manifiesta señal de la funesta orientación revolucionaria de esas +Sociedades. + +No quieren tener que agradecer nada para conservar en toda su plenitud +el derecho á la queja; opinan como el sabio, en la comedia de Calderón, +que: + + A trueque de quejarse, + habían las desdichas de buscarse. + +Ya lo dicen en carta dirigida al doctor Moliner: «Todo eso no es más +que un calmante...» + +Lo quieren todo ó nada. ¿Todo? Y ¿qué es todo en la vida? ¿Qué es todo +si no es un poco cada día, un paso en el camino de la perfección? +¿Serían ellos capaces de revolucionar su mundo interior en un día? ¡Y +de lo que no son capaces en su espíritu, se creen capaces con el mundo +entero! + +Por lo mismo que así desvarían, hay que darles eso que ellas llaman +calmante, á pesar suyo, contra su voluntad; voluntad que ni siquiera +interpreta la voluntad de todos, como lo muestra ese mensaje de las +Sociedades obreras de Valencia. + +El Gobierno del señor conde de Romanones puede hallar el mejor programa +de su política en ese «calmante», en ese presupuesto de salud, de +vida. + + + + +XXXIII + + +En el número de _El Libro Popular_, correspondiente al 5 de Diciembre, +en un artículo titulado «El príncipe de los dramaturgos», referente +al autor francés M. Curel, escribe don Enrique Gómez Carrillo lo que +textualmente copio: + + --¡Curel!--os oigo murmurar--¿quién es Curel?... En castellano + nunca hemos visto ninguna de sus obras. + + Con su nombre no, efectivamente. Pero hay una comedia suya que fué + traducida por Benavente y que obtiene desde hace diez años el más + grande de los éxitos en España y en América. Me refiero al «Repas + du lion», que en nuestra lengua se titula «La comida de las fieras». + + --Pero--vais, sin duda, á decirme con justa malicia--¿por qué esta + pieza figura como original entre las obras de Benavente? + + --Sin duda por razones de empresa--os contestaré, repitiendo una + frase del mismo dramaturgo madrileño. + + Una comedia que se da como traducida, no tiene nunca, para las + compañías, la misma importancia que una comedia nueva. + + En todo caso, si el autor de «Los intereses creados», que es, ante + todo, un hombre de honor, se apropia la paternidad del «Repas + du lion», no por eso deja de entregarle los derechos que le + corresponden al verdadero autor. En las cuentas que la Sociedad + de Autores, de Madrid, manda cada trimestre á la Société des + Auteurs, de París, los productos de «La comida de las fieras» + figuran siempre en el haber de Curel. Entre gente del oficio esto + no es un secreto para nadie. El gran Joaquín Dicenta, que tan + admirablemente ha presidido el Sindicato de los comediógrafos + madrileños durante algunos años, da testimonio de que en cuanto los + «auteurs» parisinos reclamaron en nombre de uno de sus asociados la + paternidad de la obra castellana, Jacinto Benavente fué el primero + en reconocer que su «Comida de las fieras» no era, en efecto, sino + un arreglo del francés. + +Cuando un escritor de seriedad y respetabilidad como don Enrique Gómez +Carrillo asienta con tal aplomo semejantes afirmaciones, algo debe +haber de verdad en ellas. Veamos. ¿Será verdad que _La comida de las +fieras_ no es sino traducción ó arreglo de la obra de Curel _Le repas +du lion_? Por unas cinco ó seis pesetas que costarán los ejemplares de +las dos obras puede cualquiera salir de dudas. Ni por el asunto, ni +por la idea, ni por los personajes, hay el menor parecido entre una y +otra. Hasta la aparente similitud del título es una gran diferencia. +_Le repas du lion_--basta haber leído las fábulas--es, como todos +saben, la parte del león. _La comida de las fieras_ es... el domador, +según mi obra, basada, como recuerdan cuantos la han visto ó leído, +en escenas muy madrileñas y de actualidad cuando la obra se estrenó. +Pasemos. + +¿Será verdad que don Joaquín Dicenta, como presidente de la Sociedad +de Autores Españoles, aseguró á don Enrique Gómez Carrillo que los +derechos de _La comida de las fieras_ eran enviados á la Sociedad de +Autores Franceses? + +Don Joaquín Dicenta tiene la palabra; entre tanto, don Miguel Ramos +Carrión, actual presidente de la Sociedad, me escribe la siguiente +carta: + + Mi querido amigo: La Sociedad de Autores Españoles no envía ni ha + enviado nunca á la de Autores Franceses parte, grande ni pequeña, + de los derechos de representación correspondientes á las obras de + usted, porque, para hacerlo, no hay ninguna orden. + + Claro es que á usted le consta; pero, por complacerle en lo que + desea, así lo declaro oficialmente. + + Sirva, pues, para quien, sin fundamento, afirma lo contrario. + Siempre de usted compañero y padrino literario, + + MIGUEL RAMOS CARRIÓN. + +Todo esto aparte, mal podría M. Curel cobrar esos trimestres, de que el +señor don Enrique Gómez Carrillo está tan al tanto, cuando _La comida +de las fieras_ no se ha representado en España ni en América desde +hace once ó doce años. Como se ve, á pesar de mi buen deseo, no puede +hallarse el fondo de verdad que yo deseaba en las afirmaciones de don +Enrique Gómez Carrillo. + +¿Ha sido ligereza? Para ligereza, es demasiado. ¿Ha sido mala +intención? Para mala intención, es poco. ¿Ha sido ironía? Para +ironía faltaba el fundamento de que _La comida de las fieras_ fuera, +en efecto, algo parecido á _Le repas du lion_. ¿Ha sido una broma +literaria? Como broma sí hubiera tenido gracia... allá en la juventud +de don Enrique Gómez Carrillo. + +Contra la opinión de muchos, yo creo que sólo ha habido ligereza por +parte de don Enrique Gómez Carrillo, y espero que se apresurará á +rectificarla. + +Don Enrique Gómez Carrillo, por su historia literaria, por su +significación, no está en el caso de que se le confunda con uno de +esos jovenzuelos cronistas que sueltan dos ó tres impertinencias, para +llamar la atención, en cualquier periódico de ventura. + +Y conste que el menos molestado con «la ligereza» he sido yo. En esta +semana la actualidad era hablar, en pro ó en contra, de la Prensa. +Don Enrique Gómez Carrillo me ha dado asunto para no verme obligado á +opinar; asunto y argumento. Muchas gracias. + + + + +XXXIV + + +A cada año nuevo acude, con todo el valor de una gran verdad +filosófica, la reflexión que, en otras ocasiones, no es más de un +tópico adecuado á tertulias caseras: ¡Cómo pasa el tiempo! + +Parece que fué ayer cuando estrenábamos siglo, y ya nos andamos por su +año 13. ¡Pavoroso número para los agoreros! + +Por lo pronto, aparte la guerra de los Balkanes, ineludible legado de +su antecesor, para nosotros ha comenzado con su poquito de perturbación +política y, lo que es más grave, con la amenaza de una carestía general +de los comestibles si no sacamos pronto en rogativa á unas cuantas +imágenes de singular devoción. + +A este respecto, sería muy de agradecer la buena intención del ilustre +jefe del partido conservador si, al retirarse de la vida pública, +hubiera pensado: «Después de mí, el diluvio». Hoy por hoy, un diluvio +es lo más necesario sobre esta tierra nuestra, siempre combatida por +los extremos: ó sequía hasta perecer, ó inundaciones y desbordamientos +hasta la ruina. + +Por una vez, llovería á gusto de todos; conformidad tan dificultosa de +obtener en negocios del cielo y de la tierra. + +En la noche primera del año una multitud alborozada, más que un nuevo +año, parecía estrenar una vida nueva. ¡A la flor de ilusión le basta +con tan poco para prender de nuevo en nuestras almas! Una fecha del +calendario es suficiente. A las once y media, nada esperamos de la +vida; al sonar de las doce, lo esperamos todo de un año nuevo. Doce +uvas nos bastan para embriagarnos de ilusiones y de esperanzas. + +¿Qué nos traerá el año 13? Hasta ahora no trae, como cumple á todo +recién nacido, su correspondiente pan debajo del brazo. + +La multitud gozosa, que le saludaba al nacer, no pensaba en esto. Ni +siquiera pensaba que, con el pan, subirá la carne, y con la carne el +precio de los toros de lidia. + +La multitud, como los niños, es irreflexiva en su alegría. + + * * * * * + +La moda tiene su significación en Arte. Y tiene su valor el artista que +logra imponer una moda, y más si la moda es natural expresión de su +espíritu y en él fué originalidad y sólo pareció moda al ser después +seguida y copiada por los imitadores. Y gran valor tiene también el +que, con ajustarse á la moda, logra, no obstante, destacarse entre los +uniformes figurines con fisonomía y aire muy personales. + +Pero así como en una reunión de la mejor sociedad, aunque por lo pronto +se lleven la atención las mujeres más llamativas en el vestir y en el +adorno, las que ponen la moda, cuando nuestra curiosidad se ha reposado +agradecemos el sencillo atavío de alguna noble dama y en su señorial +sencillez aprendemos dónde está la verdadera distinción, así en Arte, +sobre las gracias y frivolidades llamativas de la moda, acabamos por +volver los ojos á la noble sencillez, que es de todos los tiempos. + +Antes de ahora lo he dicho: creo que en ningún tiempo hubo en España +tantos y tan buenos poetas como ahora. De ellos, los hay favorecidos +por la moda; de ellos, á quien la moda perjudica. De ellos, y Manuel +Sandoval es el primero, de los que no vistieron su poesía con galas á +la última, de los que dejaron pasar figurines, seguros de que la moda +volvería á ellos, y ellos, aunque alguna vez pudieron desesperarse al +verse desairados, nada perdieron con esperar. + +_De mi cercado_ es el último libro de versos de Manuel de Sandoval. +En los anteriores, _Cancionero_ y _Musa castellana_, había dado clara +muestra de su valer. Hay en uno de ellos una poesía á los primeros +pasos de su hija, de las que no se olvidan, de las que dejan esa +emoción perdurable que se suma á las emociones de nuestra propia vida y +es el verdadero valor de una obra de Arte. + +_De mi cercado_ es la plenitud del poeta. Léase «Pátina»; léase +«Recompensa». + +Como es esta última poesía la musa castiza, de noble prosapia +castellana de Manuel Sandoval, bien puede decir á los que á ella se +lleguen: + + Yo soy para vosotros deidad, sirena y maga; + yo soy pasión sin celos y goce sin hastío; + hoguera que el aliento del huracán no apaga + y fuente que no seca los soles del estío. + + Tan sólo al que me ama someto á mi albedrío; + me otorgo como premio, mas no como merced; + exijo, si soy fuego, que me busquéis con frío, + y quiero, si soy agua, que me busquéis con sed. + + * * * * * + +Irá para tres años, día más, día menos, que empecé á escribir estas +charlas de Sobremesa. Muy agradecido á mis lectores, muy agradecido á +la dirección de este periódico, creo que ha llegado, con el año nuevo, +ocasión de despedirme por algún tiempo, no sin sentimiento por mi +parte; fuera ingratitud, de que soy incapaz. + +Renovarse ó morir, ha dicho un excelso poeta. Ya que uno no pueda +renovarse á su voluntad, bueno es que la propia conciencia nos advierta +del peligro que hay en ser siempre el mismo, que es el de fatigar á los +lectores. A mí me conviene descanso, y á vosotros variedad. + + + + +XXXV + + +_Desde Algeciras._--Algeciras es una minúscula Cosmópolis. Picaresca, +linda andaluza de todos festejada, á quien nadie pregunta por su +abolengo y de quien nadie indaga el origen de su fortuna. Es bonita, se +presenta bien, sabe comportarse en sociedad, y basta. + +Su nombre logró resonancia universal en los días de la Conferencia; +aquella Conferencia en que la diplomacia europea dejó arreglado todo... +lo que ha sido preciso arreglar después punto por punto. + +Tiene dos excelentes hoteles muy á la europea, un _kursaal_ muy +concurrido, con recreos honestos; cinematógrafo, un buen sexteto. +Alguien echará de menos otros recreos, aliciente sabroso de estos +lugares. Yo no eché nada de menos. Algunos murmuradores dirán que allí +se juega; yo no he visto jugar. + +Las mujeres de Algeciras son muy guapas y visten con verdadera +elegancia. El madrileño puede guardar para otro lugar y otra ocasión la +compasiva sonrisa que tuvo para otras elegancias provincianas. Aquí no +hay por qué sonreir. + +Frente á Algeciras se alza el Peñón de Gibraltar como enorme +_dreadnought_ anclado. Un lejano atavismo nos mueve á indignación y á +tristeza. Bien será guardar el sentimiento patriótico en lo más amplio +de nuestra filosofía. De manifestarlo, nos expondríamos á observar en +torno esas actitudes y esas caras que podemos advertir cuando en una +visita cometemos alguna indiscreción de la que no es posible avisarnos +en voz alta sin cometer otra más grave. + +Algeciras, La Línea, San Roque, toda la comarca debe mucho á la +vecindad del Peñón. Corren aires de Europa. Tal vez se piensa si no +sería más conveniente que razas y pueblos estuvieran así salpicados, +entremezclados, por pequeñas agrupaciones, sin la gran división de +extensos territorios y señaladas fronteras. Quizás la fraternidad +universal sería ya efectiva. + + * * * * * + +_Desde Ceuta._--Estremece pensar que Ceuta, en manos de nuestros +Gobiernos, haya sido lo que fué hasta muy poco. Por fortuna, gracias á +los conjuros del general Alfau, se desvaneció la pesadilla. Aun dejó el +presidio alguna atmósfera angustiosa: los elementales artificiales de +que nos habla la Teosofía. No subsistirán. Ceuta despierta, Ceuta vive +y trabaja con fe y con entusiasmo. + +Las tropas españolas animan y alegran la ciudad de situación +privilegiada, de suave clima, de sanos aires. Soldados y oficialidad +son orgullo de todo buen español. Los que hemos visto en ciudades +extranjeras muy guarnecidas, tumultos, indisciplinas, borracheras, y +vemos este orden, esta disciplina, esta confraternidad de nuestros +soldados, nos atrevemos á decir á nuestros inquietos antimilitaristas: +La perfección no es de este mundo; pero, dentro de nuestro estado +social, el Ejército es lo mejor que tenemos en España. + + * * * * * + +En las canteras de Benzú trabajan españoles y moros en las obras del +puerto. Un moro jovenzuelo, de vivo mirar, fino de cabos, como una +gacela, como un antílope; resplandeciente de señorío sobre el pobre +jaique, con esa nobleza de origen, don celestial en todas las razas +hijas del Sol. Su vestidura es mísera, no teme al sol ni á las lluvias +y lleva, como pudiera llevar un atributo de realeza, un gran paraguas, +bien arrollada su tela de algodón. Los moros más pobres tienen +predilección por el paraguas. No es utilidad, es lujo. Como el sultán +bajo su imperial quitasol, ellos van orgullosos con su paraguas de tres +pesetas debajo del brazo. La democracia busca extraños senderos para +llegar á todas partes. + +El morito busca trabajo, se conduele--Moro no tiene trabajo; busca y +no encuentra.--Y el morito sonríe ladino. Yo sé que en las obras del +puerto se da trabajo con facilidad. Le digo que no lo buscará con +muchas ganas. De seguro. Será su padre quien le mande. El morito se +ríe ya francamente.--Cuando trabaja, duele cabeza.--Y se tiende sobre +unas piedras como sobre un almohadillado diván; me pide un cigarro, +lo enciende y ni siquiera se divierte en mirar á los que trabajan en +derredor; alza los ojos y mira á lo alto. + + * * * * * + +Desde Ceuta á Tetuán va pasando ante nuestros ojos todo el escenario de +nuestra guerra de Africa. ¿Cómo sobreponerse á la emoción del glorioso +recuerdo? La guerra de Africa fué el único redoble épico que sonó á +glorias españolas en nuestros días. + +Recordamos cuanto oímos referir á nuestros padres, con el calor de +viviente actualidad. La entrada de las tropas victoriosas en Madrid, +después de la toma de Tetuán; el entusiasmo delirante del pueblo +madrileño; las bizarrías de Prim; la serena inteligencia de O'Donnell. +Recordamos el _Diario de un testigo de la guerra de Africa_, el libro +que prendió en nuestra infancia bélicas llamaradas, resueltas en peleas +á pedradas; juegos de moros y cristianos. + +¡El _Diario de un testigo_, tantas veces leído en aquella edición de +Gaspar y Roig, con sus ingenuos grabados en madera, con sus terribles +morazos, terror de nuestros sueños infantiles! + +Ahora, en la realidad, pasan ante nuestros ojos Sierra Bullones, Los +Castillejos, con su prestigio de épica leyenda. Ya puede haber caído +sobre nuestro espíritu una avalancha arrolladora de escepticismo, de +criticismo y de cuanto puede pesar sobre el corazón como losa sepulcral +de entusiasmos, que la losa saltará á latidos del corazón ante estos +lugares y la oración á la patria se alzará desde muy hondo; más hondo +que de nuestro propio corazón: desde el corazón de nuestra madre; como +las oraciones á Dios que ella nos enseñaba y surgen siempre cuando, +sobre todos los engaños de nuestra inteligencia, la verdad del corazón +se estremece al golpear de un verdadero sentimiento. + + * * * * * + +Antes de llegar á Tetuán son bosquecillos de adelfales, frondosos de +laurel y floridos de rosa. El mar, muy azul, se festonea de blancura +al caer sobre la playa de las conchas; blanca también, más blanca que +las espumas; de albor calizo sus arenas. + +Después, al fin, Tetuán, más blanco todavía; sus caseríos, como +terrones de azúcar, extendidos aquí, allá apilados. Como irisación de +tanta blancura deslumbradora, los alminares de las mezquitas con el +esmalte de sus mosaicos multicolores. + +Un aura de encanto, de misterio sagrado, envuelve á la ciudad de las +cincuenta mezquitas y los innumerables morabitos. Yo tengo que recordar +algunas ciudades españolas para no asustarme. + +Al entrar por la Puerta de Ceuta el encanto queda roto. Parece +imposible que toda aquella blancura total pueda descomponerse en tantas +negras suciedades. Nunca con más razón puede decirse que la suma no es +igual á los sumandos. + +El «¿Quién vive?» á las puertas de la ciudad le da un acre olor á +tenerías; el olor que os perseguirá siempre, que sentiréis penetrar +hasta los huesos, correr por las venas. + +Figuras y grupos interesantes restablecen pronto la atención +desilusionada. Un negro enano, con grandes anillos en las orejas, +loquea en la plaza. Es el _Garibaldi_ de Tetuán. Pasa un aguador, +vestido de los más pintorescos harapos que puede imaginarse. Toca +su cabeza con un canastillo de mimbres. Sólo nosotros le miramos +sorprendidos. El ni siquiera se sorprende de nuestra extrañeza. + + +Visitamos al nuevo bajá, recién llegado á Tetuán. Es mulato, de +arrogante figura y noble porte. Viste como un moro de romance: de sedas +sutiles como gasas, una túnica azul muy pálido, y sobre ella otra +blanca, y sobre todo ello un ropón también blanco y transparente. Nos +ofrece el té á la morisca. Sonríe y se lleva la mano al corazón. + +El cónsul me presenta. Tiene una frase amable, que pudiera envidiar +cualquiera de nuestros hombres públicos: Las ciencias y las artes hacen +grandes á las naciones. + +Las casas de los moros acomodados presentan graciosos contrastes. +Patios y salas á lo morisco, y, entre todo, lámparas de comedor, +procedentes de cualquier bazar europeo; cómodas dignas de la calle de +los Estudios, espejos de cafetín, floreros y baratijas de baratillo. + +En la casa de un rico moro, sobre una cómoda se ostentaban dos floreros +de altar entre candeleros de la misma especie. Parecía dispuesto para +las Flores de Mayo ó para una devota novena casera. No falta el álbum +de retratos con música y profusión de relojes sin mérito alguno. + +En el patio de un moro poeta, un patio todo recogimiento, todo poesía, +junto á una fuente de preciosos azulejos veíase un armario chinero, y, +al través de sus cristales, como preciosidades de vitrina, un frasco +de Odol. ¡Buen reclamo! Otros cachivaches, y... ¡oh, civilización!, +verdadero símbolo de la penetración pacífica, un instrumento... ¿Cómo +nombrarlo? Una soberbia lavativa, en fin, inglesa, de llave. + +Este poeta, famoso entre los suyos, escribió en el álbum de uno de mis +acompañantes unos versos en árabe. Traducidos, decían así: «Cuántas +veces amamos á la ciudad, aunque sepamos que no es la mejor, ni su +cielo el más azul, ni buena el agua de sus manantiales... Pero ¡es la +Patria!» + +Yo no sé si el poeta moro escribiría con intención y á la nuestra, +estos versos. En su fisonomía inteligente la ancianidad sonreía con +maliciosa resignación. + + + + +XXXVI[1] + + [1] Discurso leído en la fiesta que dió el _Mundo Gráfico_ á + beneficio de los soldados heridos en campaña. + + + Señoras y señores: + +Si yo creyera que habíais tomado en serio el anuncio de esta, que +mal puede llamarse conferencia, ni lección, ni disertación, y no ha +de ser más que una charla veraniega, apropiada al lugar y al tiempo, +no sabría cómo disculparme antes de empezar, ni cómo pediros perdón +al haber terminado sin deciros cosa de provecho. ¡Ahí es nada! ¡El +arte de escribir! Toda una vida de escritor sólo puede mostrarnos las +dificultades de ese arte, que ni se aprende ni se enseña, por lo menos +con reglas fijas. + +Cuentan de un señorón adinerado, que al recibir en su casa á un +glorioso poeta, con esa osadía que da el dinero, le preguntó: +«Dígame usted: ¿Es muy difícil ser poeta?» Y el poeta le contestó +sencillamente: «¡Oh, señor! O es muy fácil ó es imposible.» + +De todo arte, del arte de escribir, por lo tanto, puede asegurarse lo +mismo. O es muy fácil ó es imposible. + +¿Quiere esto decir que el estudio no sirva de nada, que el arte sea un +don ajeno á todo esfuerzo, á toda voluntad; que el verdadero artista +sea inconsciente y en su obra se limite á ser instrumento, poco menos +material que los materiales, y como dice la Escritura: «La voz sea de +Jacob; pero la mano de Esaú»? + +Cierto que, sin ser fatalistas, es preciso creer en una predestinación. +Basta leer la vida de los grandes hombres de la Humanidad, basta con +observar nuestra propia vida para comprender cómo hay en toda criatura +una predisposición natural que le inclina, sin forzarle, como dicen los +teólogos, hacia una dirección espiritual determinada, y cómo hasta los +sucesos de nuestra vida que más parecen apartarnos de nuestro camino, +al fin vienen á ser como atajos de ventaja, y sin ellos veríamos que +algo faltaba á nuestra vida y no hubiéramos llegado tan seguros y tan +experimentados al derechero camino de nuestro propósito. + +Sin esta inclinación natural, sin esta predestinación, ¿comprenderíamos +el ejercicio de algunas profesiones necesarias á la soberana armonía +del mundo? Si por libre elección procediéramos, todos elegiríamos las +profesiones más brillantes. + +Ved una orquesta, por ejemplo; todos comprenderéis que haya quien +sea director, hasta violín, lleguemos hasta el clarinete; ¡pero el +bombo y los platillos!, ¿quien comprende que puedan tocarse sin una +predestinación irresistible? Y no obstante, como es preciso que haya +bombo y platillos para el perfecto conjunto instrumental, admiremos la +sabiduría infinita que no inclinó á todos los hombres al violín ó la +batuta. ¡Y desgraciados los pueblos en que todos quieren ser directores +de orquesta! + +Que sobre la natural predisposición es preciso el estudio, ¿quién lo +duda? No creáis nunca en eso que llaman inspiración. Hay artistas +que prefieren pasar por geniales á pasar por estudiosos. Quieren dar +á sus obras la importancia de lo sobrenatural: «Yo no he estudiado +nada--afirman;--yo no sé cómo escribo, yo no sé cómo pinto...» No lo +creáis; son coqueterías de artista. Alguien dijo que el genio era una +gran paciencia; yo me atrevería á decir que el genio es siempre el +premio de un gran trabajo. + +Ahora que, el trabajo del artista, es muchas veces lo más parecido á la +holganza. El artista pasea, el artista está tumbado, el artista fuma +ó saborea una taza de café; el artista, al parecer, no hace nada. Los +que andan como azacanes por la vida en trabajos de actividad material, +pasan por delante de él y sonríen despectivos: ¡Que buena vida! El +artista, tal vez pudoroso, ¿como convencerá al afanado de que aquel su +holgar es trabajo contra la vulgar opinión?--¿No se hace nada?--¡Phs! +Ya lo ve usted; nada.--Pero en esos aparentes ocios fueron engendradas +las grandes obras del espíritu; porque todo es trabajo para el artista, +siempre en actividad su conciencia, siempre al atisbo su percepción, +siempre vibrantes sus nervios... tan vibrantes, que muchas veces saltan +y se quiebran y en vez del bien templado acorde y la dulce armonía, +es el desgarrado desconcierto de la locura ó es el silencio pavoroso +de la muerte. ¡El arte de escribir! El más perfecto sería el que +llegara á comunicar esa exaltación de nuestro espíritu sin necesidad de +expresarnos con palabras. + +Escribir es una limitación, como lo es toda obra, como lo es todo lo +creado. Sí; la creación es una resta del infinito; como toda obra es +una resta del espíritu creador del artista. Por eso, lo mejor de una +obra no es lo que está en ella, sino lo que de ella se escapa para ir á +sumarse al espíritu infinito. + +Ved, pues, si es difícil espiritualizar materializando. Y eso es la +obra del escritor y eso es la creación. Somos los hombres como vasos +en que fué recogida un poco de agua de un mar espiritual infinito. El +mar se ignoraba en su infinidad y quiso conocerse, ganar conciencia +así limitado. Nuestra labor espiritual no es otra cosa: reintegrar una +conciencia á lo infinito inconsciente. + +A pesar mío, he hablado demasiado en serio. La ocasión que aquí me +trajo á interrumpir por unos instantes el grato esparcimiento de esta +noche, era para mí seguridad de vuestra benevolencia. + +Yo sí quisiera, en esta noche, poseer absoluto dominio del arte de +escribir para unir todos los corazones españoles en un solo sentimiento +de amor á nuestros hermanos. El nos juntó aquí esta noche, y por la +expresión de este material sentimiento hasta sería ofensa daros las +gracias. + +Esperemos que esta fiesta de amor sea el precedente de otras muchas +en este verano en San Sebastián, en las playas y balnearios donde +la gente adinerada se esparce y se divierte. Olvidarnos de los que +luchan y mueren por España, sería criminal. Cuando allí se cumplen +deberes penosos, ¿olvidaremos nosotros los más fáciles? Ved que para +el triunfo glorioso de España en tan difícil empresa, si mucho importa +que nosotros confiemos en los que allá combaten, importa más que ellos +confíen en los que aquí quedamos. Al ¡alerta! de aquellos campamentos +en tierra extraña ha de responder el ¡alerta está! de la tierra +española. Sólo así comprenderán nuestros hermanos que donde ellos están +está con ellos toda España. + + + + +XXXVII[2] + + [2] Leído en la ciudad de Valladolid en una fiesta de los + pájaros. + + +Si esta fiesta, queridos niños míos, solo significase una lección +aprendida en la escuela, poco significaría en verdad. No aprendida +por vuestra inteligencia, prendida en vuestro corazón la quisiera yo +para siempre; no por razonamientos de necesaria cultura y menos de +provechosa utilidad, sino por sentimiento muy íntimo, muy hondo, por +efusión de simpatía, por amor, en una palabra: aquella misma llamarada +de amor en que se ardía el corazón de San Francisco, el serafín de +Asís, cuando cantaba á todas las criaturas de Dios como á hermanos: +Hermano sol, hermana agua, hermano lobo, hasta la hermana muerte; el +mismo amor que se eleva en aquella sublime plegaria del Buda: ¡Dios +mío, evitad el dolor á cuanto existe! + +Si esta fiesta solo significa una pública exhibición, algo como un +examen bien preparado de una asignatura, nada valdría, os digo. +No valdría más que esas ruidosas hazañas guerreras de tambores y +trompetería, que con ser mucho en la historia de los pueblos son muy +poco en su vida. Los héroes de la vida son muy otros que los reyes y +los guerreros de la Historia; son los trabajadores del telar, de la +aguja, los inventores humildes, que ni un nombre dejaron. + +Si hoy diéseis suelta á estos pajarillos y mañana en casa atormentárais +al gato y al perro, y al otro día en el jardín ó en el campo, os +dedicárais á sorprender nidos y á destrozar árboles y flores, ¿qué +valdría esta fiesta? + +No es que yo desconfíe de vosotros, queridos niños; aunque muy graves +sabios aseguran que sois de mala condición por lo general, esos +sabios no os conocen bien, porque sólo os han estudiado como hombres +de ciencia, y á vosotros hay que estudiaros con el corazón. Yo sé +que los buenos sentimientos son naturales en vosotros, que vuestro +corazón está siempre abierto á la generosidad, que en vuestro espíritu +alienta la más clara idea de justicia; pero sé también que los hombres, +cuando no con palabras y obras, con obras que desmienten á cada paso +sus palabras, os enseñan muy pronto la mentira, la crueldad, la +desconfianza. Y no sé yo qué sea peor, si malas palabras y malas obras +de acuerdo, ó buenas palabras en contradicción con las malas obras; aun +es más perturbador, más dañoso este desacuerdo. + +¿Qué importa que digamos al niño: no se debe mentir nunca, si el niño +ve y observa y comprende que nosotros mentimos siempre que nos conviene +y á él mismo le engañamos muchas veces por comodidad nuestra? + +¿Qué importa que le digamos: hay que ser afable con todo el mundo, si +él nos ve descompuestos y groseros con los criados, con la familia, +con él mismo, con enojo desproporcionado, más cuando una travesura +suya inocente nos molesta que cuando una verdadera manifestación de +peligrosa maldad no llega á molestarnos? + +¿Y creéis que los niños no se percatan muy pronto de todas estas +contradicciones nuestras? ¿Creeis que todo ello no va labrando en su +espíritu recelos, hipocresía y rencores? + +Por todo esto me atrevo yo á dudar de la eficacia de esta fiesta. Si +hoy los niños dan suelta á los pájaros y mañana los padres van á los +toros, ¿á qué lección se inclinará su espíritu? + +Palabras buenas nos llegan de todas partes; pero ¿de dónde vendrá el +ejemplo? Y en la educación sólo el ejemplo es eficaz y sólo él tiene +virtud de imprimir bueno ó malo en las almas. + +Ya lo dijo San Juan de la Cruz: más vale predicador de pocas letras, +pero de ejemplares costumbres, que muy sabio en letras humanas y +divinas y de mal arreglada conducta. + +No lo que nos dijeron padres y maestros, lo que en ellos vimos es lo +que quedó para siempre grabado en nuestra inteligencia y en nuestro +corazón. Por eso la escuela sin la cooperación del hogar nada valdría: +casa y escuela ha de ser como un solo templo con un solo culto: el alma +del niño. + +Con palabras y con ejemplos es preciso educar la sensibilidad del +niño, despertar su simpatía por cuanto existe y vive á su alrededor. +Los españoles carecemos de ese precioso don de la simpatía, que es +comprenderlo y amarlo todo. Si en lo geográfico somos una península, en +lo espiritual somos un archipiélago. Separados unos de otros como islas +espirituales. Somos hoscos y duros, y toda la vida española adolece de +esta sequedad de nuestro espíritu. + +Somos pobres y nuestra vida es dura; como la vida es cruel con +nosotros, nosotros somos también duros y crueles. Y es que cuando somos +crueles con los demás, es que alguien fué antes cruel con nosotros. +Sólo muy altos y nobles espíritus saben volver el dolor en bondad y en +dulzura. + +La historia nos lo dice: los reyes que dejaron nombres de sanguinarios +y de crueles, fueron los que antes de reinar tuvieron que soportar +penurias y afrentas: tal fué el caso de Nerón en Roma, de Don Pedro +llamado el Cruel en España. En cambio, los que se criaron entre +halagos y blanduras, sin que nadie les afrentara ni persiguiera, +fueron de condición apacible y magnánima: tales San Luis de Francia +y San Fernando de España, educados por aquellas dos nobles reinas de +Castilla, Doña Blanca y Doña Berenguela, de eterno ejemplo como madres +y reinas. + +Yo sé que muchos son en España los que en nombre de un mal entendido +casticismo preconizan esta dureza nuestra como una preciosa virtud. +Juzgan que si fuéramos blandos de condición, acaso perderíamos en +virilidad. Nunca fueron á mi entender muy varoniles virtudes la +crueldad y la destemplanza. Mejor sienta al varón fuerte la noble +continencia y la apacible gravedad. Ni la dulzura de costumbres +debilita á los pueblos, antes por ser más amable la vida será en ellos +también más firme el amor patrio. + +De los descontentos y los mal hallados salen los traidores y los malos +patriotas, y en verdad que gran virtud es preciso para amar lo que no +es amable. + +Una patria en que todos fueran dichosos, ¿cómo no había de defenderse +con mayor entusiasmo que una patria en que nadie se hallara á gusto? + +Meditad sobre la significación de esta fiesta. Al llegar á un pueblo no +hay que conocer á sus sabios, ni á sus artistas, ni su riqueza, ni su +poderío para apreciar su grado de educación y de bienestar; basta con +muy poco. Pueblo en que veáis que los pájaros no huyen espantados al +acercarse un niño; pueblo en que veáis que los gatos, esos mansos gatos +que se tienden al sol en las puertas de calle, no huyen como escaldados +y escarmentados cuando niños y mozalbetes se les acercan; pueblo en +que sobre las más pobres tapias se alza la frescura frondosa de unos +árboles y en las ventanas sonríen como saludo de paz las macetas +floridas, bien cuidadas, como á caricias de manos de mujer, bien puede +asegurarse que es un pueblo culto, de dulces costumbres, un pueblo +dichoso. + +Queridos niños, vosotros sois el sol de mañana: que ese sol brille más +glorioso en nuestro cielo que aquel otro de nuestras grandezas, cuando +el sol no se ocultaba nunca en los dominios de España. + + + + +XXXVIII[3] + + [3] Leído en una función á beneficio del Montepío para médicos. + + +Para mostrarnos cómo no puede haber paz en el alma de los malvados, +como aun al verlos triunfantes y en apariencia dichosos, no por eso +debemos desconfiar de la eterna justicia, dice un Santo Padre de la +Iglesia: «En la conciencia del malvado hay siempre algo que tiembla». +Sí, es verdad...; pero también para los buenos, para los justos hay +algo que tiembla siempre. Ved; es un día feliz en la familia, tal vez +se celebra un santo, una fecha venturosa, más unidos que nunca los +corazones, padres, hijos, allegados... todos respiran esa confianza +mutua, ese enlace de unas almas con otras, probadas en alegrías y +dolores compartidos á todas horas... el corazón de cada uno engrana +en el corazón de los otros, como una piedra en sólido edificio... el +edificio familiar; ¡la familia! Nuestro pequeño mundo, en que nunca +pesa sobre nosotros la angustia de sentirnos abandonados, como Robinsón +en su isla, ni la tristeza de sentirnos perdidos, dispersos en la +multitud del mundo grande, indiferente, hostil, acaso... Es la hora de +la comida; la familia modesta, parte de su pan de comunión, bendito por +el trabajo honrado. En el silencio hay más efusiva cordialidad que en +las palabras. Los pequeños ríen alborozados. + +Los padres sin mirarse se miran en sus hijos... De pronto la mirada +del padre se nubla de tristeza, un pensamiento triste ha pasado por +su frente, ha estrujado su corazón. Sí, también en el alma de los +buenos hay algo que tiembla, como en el alma de los malvados. El amor +de los suyos. Si yo me muero, ha pensado el padre, ¿qué será de estos +hijos? ¿Quién podrá darles esta alegría de ahora? Y en la desolación +de su alma, los ve con hambre, con frío, como esas criaturas de la +calle que estremecieron tantas veces su corazón de padre, tanto de +compasión por ellos como de egoísmo por los suyos... las criaturas +que piden limosna, que venden periódicos, la mozuela desvergonzada, +víctima de hombres soeces... el ladronzuelo conducido entre guardias á +empellones... Todo eso puede ser de sus hijos, de aquellas criaturas +que ahora son tan felices con tan poco, con la alegría de estar juntos, +de compartir con amor aquella comida de bendición... alegrada por +alguna golosina de extraordinario... Y el padre tiembla y palidece, y +cuanto más ríen los hijos más le cuesta contener el llanto que desborda +en su corazón. + +--¿Qué te pasa?--le pregunta la esposa, que advirtió pronto la cerrazón +de su alma. + +--Nada, mujer. ¿Qué quieres que me pase? + +Pero ella lo sabe, porque también ha pensado lo mismo muchas veces... +sólo que la mujer, cuando piensa en la muerte, piensa en Dios antes, +y ella está segura, porque así se lo ha pedido á Dios muchas veces... +de que el padre no les faltará nunca, porque ella le pide á Dios todos +los días que de morirse alguno sea ella... ¡Yo no les hago tanta falta! +Sólo las madres saben ofrecer así su vida en el recogimiento de sus +rezos, sólo ella, por amor á sus hijos, llega á creer que no les hacen +tanta falta en el mundo como los padres... + +¡Bendita institución esta, que para socorro de viudas y huérfanos de +médicos algún consuelo será en la vida de los que apenas logran con +su trabajo la seguridad del día de hoy, siempre angustiada por la +incertidumbre del mañana! + +Penosa profesión es siempre la medicina, aun para los que logran +cumplida recompensa. No se comprende sin vocación tan decidida como +la del sacerdocio. Consagrarse al dolor... luchar contra la muerte... +enemigo que cuando huye parece que no hubo mérito en vencerle, y cuando +se vence siempre deja lugar á la sospecha de que faltó el acierto en +combatirle. + +Juzga la vulgar opinión que los médicos, en fuerza de frecuentar el +dolor, tienen embotada la sensibilidad... A pocos médicos han conocido +en la intimidad los que así juzgan. Yo sé de médicos que han llorado +por muchos niños las lágrimas que no lloraba alguna madre indigna +de serlo; yo sé de algunos médicos que han salvado con abnegación +á muchos enfermos del abandono de familias despreocupadas, yo sé de +muchos médicos que han muerto sin enfermedad, sin saber de qué... del +corazón, certificaba otro médico, más bien por convencimiento íntimo +que por diagnóstico seguro... Lo que sucede es que el médico, cuando +nadie ve llegar á la muerte, cuando todos sonríen á su alrededor +confiados, es el único que no puede llorar todavía, y cuando todos +lloran porque la ven llegar implacable, es el único que ha de sonreir +hasta el supremo instante... interponiéndose con fingida calma entre +los ojos espantados del moribundo y la negrura insondable de la muerte. + +Pues estos hombres que pasan sonrientes como la esperanza, entre todos +los dolores y males de la tierra no pensaron apenas en el dolor de los +suyos. Ellos que saben como nadie, que esa crueldad del sentimiento +egoísta, cuando al llorar la pérdida de un ser querido hace pensar con +animal instinto: + +¡En qué situación hemos quedado! Ellos que saben la brutalidad de +la frase: El muerto se lleva la llave de la despensa. Realidad más +descarnada que la misma muerte, consideración brutal que parece +como si rebajara el sentimiento del alma al grito de la animalidad; +ellos no habían pensado nunca en los suyos para evitarles este dolor +vergonzoso... + +Pues es preciso que, unidos todos, los predilectos de la ciencia y +de la fortuna con los humildes sea desde hoy tranquilidad de todos y +honra de la clase el que vuestras esposas, vuestros hijos, no tengan +que añadir á un dolor del alma el dolor del hambre. Que el padre +trabajador y honrado no se lleve al morir la llave de la despensa. Que +esas palabras crueles, sólo justificadas por la crueldad de la vida, no +vuelvan á oirse en duelos familiares. + +Es mala disculpa de nuestra indiferencia ante los males exclamar +resignados: ¡La vida es así! ¡Cosas de la vida! + +Hay un espíritu en nosotros que nada valdría si no fuera capaz de +sobreponerse á los males del mundo. + +Tened en cuenta que la mayor seguridad de que hay una Justicia y una +Bondad infinitas está en que nuestro espíritu las comprenda y las +desea, y que en nosotros hay poder para realizarlas, poder que Dios +bendice desde el cielo, cuando cantan sus ángeles: «Paz en la tierra á +los hombres de buena voluntad». + + + + +XXXIX[4] + + [4] Discurso de D. Jacinto Benavente. 11 de Mayo de 1911. En + los Juegos Florales de Badajoz. + + + Señoras y señores: + +Fuera descortesía solicitar vuestra benevolencia. Al haberme designado +para ocupar este puesto de honor, ya os anticipasteis á ofrecerme algo +más: un cariño, al que sabré corresponder con toda la gratitud de +mi alma, y una admiración, á la que ya no puedo aseguraros si sabré +corresponder del mismo modo. Y, no por vanidad propia, creedme, para +contento vuestro, hoy más que nunca quisiera corresponder á ella. Mas +si en algo habíais de ser defraudados, antes prefiero que lo seáis +por mi entendimiento que por mi corazón. Si el verdadero cariño es +el que más perdona, y el más verdadero el que ni aun se cree en el +caso de perdonar, porque ni advierte si hubo falta, mayor será mi +agradecimiento cuanto más crea yo en conciencia que mucho habéis +tenido que perdonarme; como perdona el noble, por natural nobleza, +sin darme á entender siquiera cuanto habéis tenido que perdonar. En +ocasiones como esta, os sentisteis entusiasmados y conmovidos por +la palabra de elocuentes oradores; la palabra vibrante, con todo el +calor del sentimiento, con toda la gracia de la espontaneidad. Hoy la +palabra escrita llegará á vosotros apagada y descolorida. Hay de la +elocuencia del orador, corriente de agua saltadora y libre, á estas +mansas aguas aprisionadas, de la palabra escrita, la diferencia que +hay, entre enamorados, de la declaración de amor trémula, que va de +la boca al oído, mejor diré, de boca á boca, á la carta en que el +amor se declara, con palabras muy comedidas, muy respetuosas, porque +no están delante, al escribirlas, los ojos que niegan ó conceden +licencia para mayor atrevimiento. Y, menos mal, si aunque cortés y +fría, aun indica, por su misma timidez, la verdad del sentimiento, +peor, si con frialdades retóricas, que quieren parecer apasionadas, +dice bien claro que fué copiada de alguna novela ó más vulgarmente del +secretario de los amantes. Yo no soy orador, ni soy elocuente. Aquí me +tenéis con mi carta de enamorado tímido. Las hermosas jóvenes que me +escuchan comprenderán mejor que nadie la verdad de esta comparación +entre oradores y escritores. Habéis tenido novios orales y escritos. +Porque habréis tenido más de un novio. No temáis que descubra aquí +vuestro secreto. Las mamás no escuchan. Las mamás no escuchan nunca; +sólo miran. ¿No lo habéis observado? Al despedirse algún rendido +galán de ingeniosa charla, cuando las jóvenes encantadas dicen: ¡Es +muy simpático!, cómo las mamás solo advierten: lleva muy rozados los +puños ó tuerce los tacones. Es que las jóvenes escuchan hasta con los +ojos; las mamás no escuchan, miran siempre, hasta cuando parece que +leen un periódico ó que duermen. Y ¡qué bien hacen en mirar mientras +escucháis vosotras! Porque su triste experiencia ve más lejos, porque +el matrimonio de mañana y la vida de todos los días, tienen más +relación con los puños rozados y los tacones torcidos que con las +palabras seductoras, eterna letra sin sentido, de esa divina música +del amor, con que la vida se burla eternamente, sin vencerlos nunca, +del eterno dolor y de la eterna muerte. Pensaréis: ya pareció el +escéptico, el ironista. Mal sientan ironías y escepticismo en fiesta de +amor y poesía. Pero el escepticismo no es negación absoluta, es duda y +nadie duda de una verdad aparente, si no lleva en lo más profundo de +su alma el sentimiento íntimo, la limpia imagen de la verdad verdadera +y con ella de lo que es bueno, y es bello, y es justo, y es noble, y +es grande. El escepticismo es comparación y, naturalmente, todos los +que quieren engañarnos quisieran que no hubiera comparaciones, que no +fuéramos escépticos. Ya lo creo... ¡Qué ganga para los falsificadores +de moneda si no hubiera moneda legítima para confrontarla...! Nunca +veréis que el verdadero creyente se escandalice porque haya quien +no crea santidad la hipocresía de muchos devotos por conveniencia. +Nunca veréis que la verdadera caridad se alarme porque no tomemos en +serio esas funciones y esas rifas benéficas organizadas por alguna +Junta de señoras aristocráticas; esa caridad que no cuesta mayor +sacrificio que enviar unas circulares á los amigos, lucir un lindo +traje y leer después la revista de algún cronista de salones--acaso +éste sea el mayor sacrificio--donde á vuelta de adjetivarlas á todas +muy primorosamente, el propio cronista, con guante blanco y llave +de aluminio, les abre de par en par las puertas del cielo. Pues á +no creer en cosas como éstas se llama escepticismo. En cuanto á la +ironía ¿qué es la ironía sino la bondad en la indignación? Vamos á +indignarnos y nos entristecemos tanto que acabamos por compadecer y ni +queremos entristecer compadecidos. Y así es la ironía... una tristeza +que no quiere llorar... y sonríe... porque compadece y perdona. El +escepticismo y la ironía son alas también del ideal, que, si no sirven +para elevarnos á grandes alturas, como la fe y el entusiasmo, sirven +para no tocar demasiado bajo en la tierra cuando á la realidad hemos +de acercarnos. Pero, ¡no creer en nada! Eso sólo es posible cuando +hemos dejado de creer en nosotros mismos. Cuando nada bueno hallamos +en nosotros, es cuando podemos decir: todo es malo; porque es nuestra +alma como nuestros ojos, que al asomarse á otros ojos lo primero que en +ellos vemos es nuestra propia imagen... Pero el bien existe mientras +el sentimiento del bien esté en nosotros, aunque no seamos capaces +de realizarlo por imperfección de nuestra voluntad. El amor existe +mientras seamos capaces de amar, aunque nadie nos ame. La verdad es, +mientras nuestra razón no llegue á persuadirse de que son verdades, +todas las mentiras con que nuestros intereses y nuestras pasiones y +nuestras cobardías procuran engañar á nuestra conciencia. En nosotros +está nuestra vida y está nuestra muerte y está lo que más importa, +nuestra eternidad, siempre que nuestra conciencia esté sobre todo. No +hay que pedir fuera de nosotros mismos esa satisfacción del premio y +del castigo, buena para desenlazar melodramas y folletines. Ved, en +las grandes tragedias de Shakespeare, la más amplia concepción de la +humanidad que produjo el arte. En ellas, como en la vida, el dolor, que +pudiera parecer castigo, cae por igual sobre los buenos y los malos, +con más ciega fatalidad que en la tragedia griega. El poeta mismo, tal +vez espantado de no percibir en la tierra un resplandor de justicia +divina, llega á exclamar: Como las moscas para los chicuelos traviesos, +somos los hombres para los dioses; nos matan por divertirse... Pero +él sabe que sobre el terrible juego de los dioses, si eso fuera, está +siempre la idea de justicia en nuestra conciencia, más alta que los +mismos dioses. Cuando envueltos en la misma trama de maldades mueren +con muerte violenta el infame Yago, el apasionado Otelo, Desdémona +sin culpa; aunque la fatalidad del destino sea para los tres dolor +y muerte, ¿no es verdad que nuestra conciencia basta para decirnos, +aunque el poeta no lo diga, que es infierno y condenación la muerte +para Yago, el que solo vivió para su egoísmo, y es muerte animal, +muerte de fiera, la de Otelo, el que amaba mucho pero no amaba bien, +porque sólo amó por instinto, y es gloriosa la muerte de Desdémona, la +inocente, la que culpada no supo hallar más que sencillas disculpas +porque las razones de la virtud son sencillas siempre? Y de los +tres, aunque solo Yago, por crueldad del poeta, hubiera sobrevivido y +triunfado de todos... ¿Quién quisiera ser Yago? No hay víctima inocente +que quiera cambiarse al sucumbir por su verdugo triunfante. El que hace +bien ni sabe decir por qué lo hace; el que hace mal, ved cómo busca +explicación á su conducta; más que convencernos necesita convencerse +á sí mismo de que hizo bien, tan cierto está de que hizo mal. Y es +que toda la maldad de los malos quizás llegara á suprimir el bien +sobre la tierra, pero no la justicia. Cuando todos los buenos fueran +desdichados, no habría un solo malvado que fuera dichoso. El mundo +moral está regido por rigurosas leyes mercantiles; todo valor recibido +representa el mismo valor abonado. Tal vez recibimos mal por bien, bien +por mal de quien no lo esperábamos. Es que el bien y el mal que hicimos +son créditos transferibles; cobramos ó pagamos unos por otros, pero al +cabo de cierto tiempo todo está satisfecho. Vuelve el mal al mal, el +bien al bien; la moneda tal vez es distinta, el valor es el mismo. El +malvado parece hombre dichoso, está alegre... No os engañéis. Impunes +todos sus delitos que _escaparon_ á las leyes humanas, absuelto por +todas las indulgencias, ó descreído de la justicia de los hombres como +de la justicia de Dios, sin temor á nada ni á nadie, hay siempre en el +fondo algo que tiembla... En la mayor tristeza del justo, abrumado de +todos los males, sobre todas las negruras que pudieran obscurecer su +conciencia, hay siempre una serenidad de cielo, que ya sería el cielo +aunque otro cielo no existiera... Es tan mezquina nuestra idea de la +eternidad, que no podemos concebirla sin que de ella forme parte lo +que más nuestro nos parece, por sentirlo más cerca de nosotros. Esto +es, nosotros mismos; esta mezquindad, esta limitación que es nuestra +persona, un nombre propio, una percepción reducida en una reducción +del tiempo y del espacio. Esperamos que la otra vida sea... casi como +esta vida, otra vez nuestra vida; un lugar de reunión en que hemos +de saludar á la familia y á los amigos por sus nombres y aun hemos +de continuar murmurando de sus asuntos y preocupándonos por nuestros +negocios. ¿Qué eternidad sería esta? Eternidad es no saber de nosotros +mismos; porque la eternidad no es material ganancia. La riqueza de +nuestra vida no será lo que hayamos atesorado, sino lo que hayamos +repartido. Vivirá de nosotros lo que de nosotros hayamos dado; más +se encontrará de nosotros cuanto más hayamos perdido. Y ¿cómo hemos +de entregarnos, cómo hemos de perdernos? ¿Dónde hallaremos nuestra +eternidad, que por serlo del todo, ni podremos decir que es nuestra? +En el amor y solo por el amor. Religión, Ciencia y Poesía; los tres +más claros luminares de nuestro espíritu, nos esclarecen el camino del +Bien, de la Verdad, de la Belleza, que es el camino de la eternidad del +espíritu. Amar inmensamente, amar infinitamente: ascender por escala +de amor desde el instinto á la inteligencia, de la inteligencia á la +divinidad. Hablemos sólo de la poesía... Sabio es el lema tradicional +de su torneo: Fe, Patria, Amor. Amor todo. Amor, primero instinto; +forma ya menos egoísta del instinto de conservación, del miedo á la +muerte, de su instintivo horror en toda criatura... Siente el hombre +que ha de morir y siente la necesidad de prolongar su existencia +en la prole, carne de su carne, vida de su vida. El amor es todavía +instinto... Después, siente que la conservación de la prole le impone +sacrificios, ha de defender á sus hijos, ha de cuidarlos... Empieza el +deber. Este deber se limita á la familia, todo lo más á la tribu... los +otros hombres son... el enemigo, el extraño... Pero el estado de lucha +no puede ser constante... Se pacta con la tribu vecina, tal vez para +combatir contra otra tribu más fuerte, tal vez porque la paz permita +el trabajo del campo, la quietud doméstica. Empieza la amistad. El +hombre, por su propio interés, se desinteresa ya en algo de sí propio +y de los suyos. Y al acercarse al extraño, que fué su enemigo, tal vez +se encuentra en él, porque el extraño también tiene hijos, también los +cuida y los defiende. Y empieza la simpatía, y tras la simpatía, que es +amor, la inteligencia. Sí; tan una es la inteligencia con el corazón +que no podremos nunca entender lo que no hemos sentido. Una vida de +estudios y de meditaciones no dará tanta luz á nuestra inteligencia +como una hora de amor. Cuántas veces nos sucede sentir por alguien una +antipatía invencible. Fulano es un ser odioso, insoportable; le oímos +hablar y sentimos la necesidad de llevarle la contraria, por poco le +mataríamos. Y aquel hombre odioso, antipático, llega un día á nosotros +con cara triste; habla de sus penas, tal vez perdió á su madre, tal +vez á su hijo, tal vez fué víctima de una crueldad, de una injusticia +de los hombres. Ya le escuchamos conmovidos; aquel hombre es un hombre +como nosotros, aquella pena ha sido nuestra alguna vez, puede volver +á serlo, no es una pena extraña, es una pena de nuestro prójimo. Ya +no parece aquel hombre tan odioso ni tan antipático, ya es nuestro +odio lo que nos parece injustificado. Y así todo se entiende cuando la +simpatía nos acerca... La virtud y sus más altos heroísmos, como el +vicio y el crimen. Hay en todo ello algo humano que puede ser también +nuestro. Para el amor no hay nada extraño ni nada incomprensible. Yo +he oído á una desdichada mujer, amante de un verdadero monstruo, un +criminal rematado de presidio: Me dicen todos por qué quiero á este +hombre tan malo; pues porque para mí no lo es, y si es malo para +todos y para mí no, señal de que á mí me quiere más que á nadie en el +mundo. Y era verdad, solo que ella equivocaba la razón de su cariño; +porque aquel hombre también era malo para ella, pero era ella quien le +quería más que nadie en el mundo, y aquel amor de mujer era bastante +para vestir de luz el alma del criminal, como de luz resplandecían las +llagas de los leprosos al posarse en ellas las manos de azucena de la +Santa Reina Isabel de Hungría. Milagros del amor, acaricie leprosos +ó criminales; milagros del amor, sobre todas las miserias del alma. +Nunca tuvo más hermoso gesto el Cid Castellano, que al tender la +mano sin guantelete al lazarino hundido en el fangal. Como esa mano +entonces y tantas manos de mujeres divinas y de santos gloriosos, +fueron las que vistieron en la Edad Media las armaduras de sayales, +los sayales de armaduras, en aquella empresa de bárbara grandeza, que +fueron las cruzadas y el incesante guerrear de los cristianos contra +los infieles. Y ved también cómo lo que empezó en odio y en guerra, +fué origen de civilización y de tolerancia, que si el Occidente y el +Oriente guerrearon, también se conocieron y también llegaron á amarse +y los poetas cristianos cantaron gentilezas y amores y bizarrías de +los infieles, y los poetas orientales hazañas milagrosas, noblezas de +corazón de los cristianos. Y sobre el sentimiento de Patria y el de +Religión, surgió el de Humanidad... Y prendiendo sus alas de luz en el +espaldar de las corazas, el espíritu alboreaba... Aun alborea. No hay +que desesperar porque tarde en brillar el día. ¿Qué importa la tardanza +de siglos en las auroras del Espíritu si amanece para la Eternidad? El +amor á la Patria es primero instinto también, es el amor á la tierra, +al campo que el hombre labra con su trabajo; la Patria es la parte de +tierra necesaria á la subsistencia del hombre y de la prole, es el +terreno en que ha de afirmarse la perpetuidad de la raza. Después van +despertándose emociones; recuerdos de horas felices, recuerdos de días +gloriosos. El espíritu de la Patria surge; van quedando más hondas las +raíces y elevándose más aéreo el ramaje, y en la rama hay flor, y en +la flor aroma. La Patria va teniendo conciencia y se constituye como +Estado, que es ya la Patria inteligente. La raza aspira á realizar +el bien, la justicia. A la venganza se sobrepone la ley y á la ley +el perdón, que es tal vez la más segura justicia. Por el amor á la +Patria comprende el hombre como debe respetarse la Patria de otros +hombres; como por el amor á sus hijos comprendió cómo era respetable +el amor de otros hombres á los suyos. También en otras Patrias hay +campos labrados con pena, y hay hogares de amor, y en torno abuelos +y nietecitos, y recuerdos de días felices y gloriosos, y tierra +que cubre los restos de muertos llorados. Y la simpatía va de unas +Patrias á otras, y contra el combate injusto la conciencia universal +protesta como contra una lucha fratricida. No es decir que toda guerra +sea injusta. Hay guerras inevitables; cuando una nación, un Estado +constituído, olvida, egoísta, las relaciones de amor y de justicia +con otros Estados; cuando un pueblo bárbaro, todavía de instinto, +opone tenaz resistencia al avance de la civilización, precisa es la +guerra, como es preciso limpiar de salteadores los caminos. Si por +ambición personal de un tirano, como Napoleón; si por codicias de una +oligarquía; si por intereses egoístas de un pueblo entero el camino de +la civilización se dificulta, deber es de las naciones inteligentes, +de las que no descendieron de su elevación espiritual, combatir +contra los merodeadores. La guerra entonces es justa y es legítima, +como lo fué nuestra guerra de la Independencia, hoy conmemorada entre +vosotros en una de sus más gloriosas y decisivas batallas, en que +la conciencia de tres nobles pueblos se unió contra el instinto de +un gran ambicioso, de quién apenas desaparecido, ya preguntaba el +poeta: «Fu vera gloria, Ai posteri l'ardua sentenza». La posteridad +ha sentenciado. Todos los arcos triunfales, todas las columnas, todos +los monumentos alzados en su honor por el pueblo cuyo nombre usurpó +para imponer sus ambiciones personales como aspiración nacional, no +hablan tan alto de justicia como cualquiera de esos humildes campos +aldeanos, cuyos terruños, nutridos con la sangre de sus labriegos, +que supieron morir gloriosos sobre la misma tierra que cultivaron +humildes, levantan las espigas de sus mieses, como si protestaran +de haber sido pisoteados por el extranjero. Extranjero de espíritu, +que extranjeros eran también por la Patria y no lo fueron al pelear +con nosotros en nombre de la justicia y del Derecho atropellados, los +nobles ejércitos de Inglaterra y de Portugal que en España y por España +combatieron. Si necesaria es en ocasiones semejantes la solidaridad de +naciones alejadas por la distancia, unidas sólo por el sentimiento, +¿qué debemos pensar de esas demencias separatistas que pretenden la +desunión en un Estado inteligente para volver á la Patria primitiva del +instinto? ¿Empequeñecer la Patria que antes debe tener por aspiración +constante destruir fronteras por el amor, que levantarlas por el odio? +Si una Patria se perdiera y hasta el recuerdo de todas sus tradiciones +y todas sus glorias, por realizar mejor la justicia al fundirse con +otras naciones, para constituir un Estado más perfecto, más apto para +realizar la justicia... bien perdida estaría; nunca había realizado +mejor el destino de su eternidad. ¿Y qué decir de esos que en nombre +de la Patria son constantes perturbadores del Estado? ¿Qué les impide +aportar su concurso inteligente á mejorar lo que sólo por solicitud +amorosa de todos llegará á ser perfecto? ¡Ah, no están conformes con +la forma de gobierno! ¿La forma? ¿No les dice bastante esta palabra? +¿Hay alguna forma de Gobierno en los pueblos modernos civilizados que +se oponga á la realización de los más altos ideales de justicia? Todo +será saber imponerlos y por el odio nada se impone. ¡Ah, cuantas de +esas brillantes inteligencias servirían mejor á la Patria trabajando +más por ideales de fondo que por ideales de forma! ¿Qué importa el +metro en que se versifica si la poesía es buena? Cuánto mejor fuera +que muchos de esos halagadores de instintos despertaran inteligencias +dormidas, y mejor que á prometer bienaventuranzas que ellos son los +primeros en saber que no consisten en cambiar de régimen, en vez de +decir al pueblo mentiras de la República fueran á los palacios á decir +á los Reyes, cara á cara, sin grosería pero con entereza, verdades +de la Monarquía... ¡Ah, ese amor á la Patria que lo pide todo de +los demás y nada ofrece por cuenta propia! El que no lee, pide que +se estudie; el holgazán, que se trabaje; el falsificador, que no se +engañe. El padre que no supo educar á sus hijos, se lamenta de la +falta de escuelas. No: en la escuela, en la Universidad, ilustran los +maestros, los libros. Educar sólo educan los padres. Y no con palabras +que se contradicen después en las acciones, sino con ejemplos. Por eso +son tantos los padres que dicen: Que vayan al colegio estos chicos, +hay que educarlos. Saben que ellos no los educarían nunca. Y cuando +no se educa á la Patria en nuestros hijos, cuando nada hacemos por +ella en nuestra propia casa, queremos que los gobiernos trabajen por +los que no trabajan, estudien por los que no estudian, piensen por +los que nunca pensaron, tengan una conciencia que nadie tiene. Nadie +barre la puerta de su casa y nos quejamos de que la calle esté sucia. +Pedimos gobiernos inteligentes. ¡Felices los pueblos que pueden ser +gobernados por tontos! Y ahora, ved otra grave falta de educación. Si +preguntáis al pueblo para qué sirve el Ejército, os dirá: para hacer la +guerra. Así lo aprendió, así se lo dijeron. No fuera mejor decirle: el +Ejército sirve para mantener la paz. El Ejército es la fuerza, sí, pero +es la fuerza á la orden de la razón y de la justicia. No es amenaza, +es seguridad. Si le juzgáis improductivo en su acción, no veis que +es todo vigilancia y la vigilancia no es nunca ociosa aunque parezca +improductiva. La espada del Ejército, como la espada de la justicia, +vela sobre vuestros campos, sobre vuestros talleres, sobre vuestros +amores y vuestros ideales; sobre las codicias de fuera y las traiciones +de dentro. Desconfiad de los que dicen: ¿para qué tanta fuerza, para +qué tantas precauciones? El que nada intenta contra la seguridad de +un domicilio, no se ofende si al llamar á la puerta observa que le +miran por el ventanillo. Sólo á la gente maleante le parece que sobra +la policía. Hasta del cielo cristiano, mansión de amor, donde la fe +del creyente ó la imaginación del poeta asientan todos los ideales de +perfección, se dice que hay milicias celestiales. Hasta la justicia y +el amor divino afirman el santo temor de Dios entre espadas flamígeras +de arcángeles. Aun no ha llegado el día en que la inteligencia sea +tan natural en los hombres como el instinto, cuando todo instinto +animal se haya espiritualizado en la conciencia de nuestra eternidad. +La fe religiosa del hombre es también instinto al despertar. Es anhelo +angustioso de no morir para siempre. El hombre mira dentro de sí y +halla una vida interior que es algo que no palpan sus manos, ni ven +sus ojos: es el pensamiento que vive en todo él y no está en parte +alguna de su cuerpo. No es el latir de su corazón, ni es el golpear +de su cerebro, es algo sutil, algo impalpable. Cierra los ojos, y le +parece que ha muerto al cerrarlos á la visión de cuanto le rodea y su +pensamiento vive todavía, dormido sueña... No hay duda, el pensamiento +es la parte inmortal de su ser. Morirá, pero seguirá pensando siempre. +Y su pensamiento sueña con una eternidad de vida. Vivirá eternamente, +pero ¿dónde vivirá? Y sus ojos entonces se vuelven adonde el horizonte +es limitado, al misterio insondable de los cielos donde todo habla +eternidad. Y allí va su esperanza y allí pone su fe. Después, aquel +cielo ignorado va poblándose de imágenes ideales. Primero, para el +hombre de instinto, hay un Dios de venganza; después es un Dios de +justicia, después un Dios de misericordia, un Dios que por amor se +hace hombre y siendo todo sabiduría y todo poder, no quiere juzgar á +los hombres sin haber padecido todo el dolor de la humanidad. Y padece +como si no supiera. El, que todo lo sabe, que es un Dios quien padece +y puede sobreponerse al dolor. ¡Hermosa verdad para el creyente! +¡Hermoso símbolo de la verdad para los descreídos! Al expirar en la +cruz, al gemir como una pobre criatura humana, ¡Padre mío! ¿por qué +me has abandonado? Habrá quien dude de que Dios pudiera nunca hacerse +hombre; no habrá quien dude de que en aquel instante, crucificado por +amor á todos los dolores de la carne y á todas las tristezas del alma, +el hombre se hizo Dios. Y nunca alboreó la aurora del espíritu como al +morir un Dios crucificado, señalando á los hombres el camino de nuestra +redención y nuestra eternidad. Poetas, reina, damas gentiles, señores +todos: vuestro corazón sea conmigo, el mío es con vosotros. Nada más. + + + + +XL[5] + + [5] Leído en la función de despedida de Rosario Pino. + + +Mi vida de autor dramático no podrá recordarse sin recordar á Rosario +Pino, la intérprete ideal de tantas comedias mías cuando mis comedias +no le gustaban á nadie más que á mí, al contrario de lo que ahora +sucede, que á muchos les gustan y á mí no me gustan nada. Y yo estoy +más triste ahora, que no puedo estar conforme con el aplauso, que +entonces cuando no sabía estar conforme con las censuras. + +Sé que al despedirse Rosario Pino muchas obras mías se despiden +también; pero no seré yo, por eso, quien entristezca esta despedida. +¡Despedirnos, caminar, alejarnos... morir... olvidar al fin, que es +verdadera muerte...! Todo es lo mismo, todo es la vida... y hay que +afrontarlo cara á cara... + +Si fuímos siquiera, ya que no luz de astro esplendoroso, amable luz +de lámpara familiar; si por algún alma pasamos como una caricia; +si supimos avivar á nuestro paso la simpatía de otros corazones, +capaces de sentir como propios toda alegría y toda tristeza humanas... +al alejarnos--despedida ó muerte--y sustituir la presencia con el +recuerdo, será como purificarnos, será como desmaterializarnos, será +un resplandor sin llamarada, será como una diafanidad de gloria... Lo +mejor de nuestra vida está en el corazón de los que nos aman. Para el +artista el amor es la admiración, que, como dijo Shelley, la gloria es +amor disfrazado... Por eso sólo puede decirse que se van ó que mueren +los que no supieron hacerse amar. + +La dulce voz será silencio. Pero ¿qué música valdrá lo que el recuerdo +de esa voz en nuestras almas? No seré yo quien le salga á usted al paso +para decirle: No nos deje, que el callar de su voz es como si algo +también enmudeciera en nosotros... No; que aquí, en nuestro corazón, +queda para siempre y bastará poner atento el oído al corazón para +escucharla, como al acercar un caracol nos parece oir como recogidos en +sus repligues de nácar el oleaje del mar lejano... + +No seamos egoístas en nuestra admiración... De una insigne actriz +francesa se cuenta que en triunfo de teatro exclamaba: ¡Bien me pueden +aplaudir; les doy mi vida! Usted nos ha dado lo mejor de su vida; justo +es que nuestra admiración le consienta á usted descanso. + +El público no ve, no sabe que cuando á él llega una ráfaga de arte +puro, esa ráfaga... presupone una tempestad en el alma del artista, +como el aire apacible que refresca un día ardoroso nos llega tal vez de +un vendaval remoto que fué desolación y espanto... + +Para el artista son las lágrimas crueles, para el espectador las dulces +lágrimas. Amor y gratitud para el artista que da por bien pagadas sus +tristezas más hondas con vuestro aplauso. + +Rosario Pino no podrá olvidar nunca los aplausos de este público suyo: +su recuerdo será quizás toda su alegría en el descanso buscado... No +olvidéis vosotros pronto á la que supo haceros olvidar tantas veces las +emociones penosas de la vida con la elevada emoción de su arte. + + + + +XLI + +CAMPOAMOR + + +Siempre he temido volver á los lugares que dejaran en mí gratos +recuerdos. Siempre he temido volver á leer los libros que fueron el +encanto de mi niñez ó de mi juventud. El lugar será el mismo, el libro +también. Pero ¿estaba en ellos el encanto ó el encanto era el de +nuestras almas, sorprendidas y admiradas de todo, como ojos de ciego +abiertos por milagro á la luz... y sólo de ver ya gozosos, porque ya el +ver es una hermosura, aunque no sea hermoso todo lo visto...? + +Pero, entonces, ¿es que las cosas no son nada por sí? ¿No hay valor +alguno objetivo? Sí; las cosas son algo, son ellas, las mismas siempre; +pero la luz que las alegra ó las entristece, auroras ó crepúsculos, +pleno sol estival ó luz de luna, nubarrones tormentosos con relámpagos +de luz ó relámpagos de sombra, frecuentes en el cielo de las almas, +todo eso es nuestro, y todo eso es el espíritu de las cosas... y +también nuestro espíritu. Nos vemos en los ojos que nos miran y vivimos +en las almas que nos atienden... + +Nosotros mismos no sabemos de nosotros más de lo que saben decirnos los +demás. Nuestra propia conciencia, lo más nuestro, se esconde ante la +conciencia ajena para que ella no pueda decirnos la verdad de nuestra +conciencia. Y este ocultarnos unos á otros la verdad para creernos +mejores de lo que somos, si es hipocresía cuando nos damos tan mal arte +á vestir el disfraz que todos advierten que es disfraz, bien pudiera +ser toda nuestra verdad cuando sabemos disfrazarnos de tal suerte +que el disfraz llega á ser más que el vestido, algo tan propio y tan +adaptado á nuestro espíritu como nuestra corporal hechura. El que logra +hacerse una cara con la más agradable de las caretas ha dejado de ser +hipócrita para ser virtuoso. Y no digáis: ¡Buena virtud de mascarada +será esa!, si consideramos que ya es virtud llevar de ese modo una +careta, y que estas caretas espirituales, si han de parecer como +nuestra propia cara, han de amoldarse de dentro á fuera, y han de ir +muy prendidas en nuestro corazón. + +Pues si difícil es saber la verdad de nosotros mismos, ¡cuánto más +difícil será saber la verdad de las cosas! Y si al volver á ellas ya no +somos los mismos, ¿qué habrá sido de ellas? + +Como decía Ronssard, el poeta que dió sus mejores canciones á la gloria +efímera, ¿dónde están las nieves de antaño...? Nuestro corazón es +caminante que aunque dos veces pase por un camino siempre le parece +camino nuevo. + +Un amigo mío acababa de reñir con su novia, á la que había jurado +amar eternamente, y á los pocos días me daba á leer una carta de otra +novia. Y con otra carta en sus manos de la novia antigua, me decía como +loco: «Esta sí que me quiere. Lee esa carta y compara, compara con esa +carta». Yo leí las dos cartas, y comparé: las dos decían lo mismo. Y +cuando él, al verme reir, se dió cuenta de ello, sin darse á partido, +me decía: «Sí, sí, dicen lo mismo; pero esta es verdad y aquella era +mentira». + +Después de esto no extrañaréis que aun no os haya dicho nada de nuestro +poeta. Si veis que la apariencia de las cosas, no me atrevo á decir su +verdad, está en nosotros más que en ellas, estas emociones suscitadas +por el poeta, ¿no os dirán más lo que del poeta siento que si de él os +hablara? + +¡Campoamor! Yo le conocí. Era yo un niño y su fisonomía me era ya +familiar. Sólo una vez hablé con él en los postreros años de su vida; +yo comenzaba á _literatear_, literatura de señorito. + +Un ferviente admirador del gran poeta, gran amigo mío, me presentó +á él. Era á la puerta de la librería de Fe. Don Ramón, antiguo +tertuliante de la librería, por aquellos últimos años de su vida, +llegaba en coche ante la puerta, y desde allí saludaba á los amigos; +todos salían un momento de la tienda, rodeaban el coche y conversaban +con el anciano poeta, de rostro rubicundo, de ojos azules, muy claros, +unos ojos que sonreían á todo, con tal gracia, que con no sonreir sus +labios nunca, pues la boca era de severa expresión, la gracia de sus +ojos bastaba á mostrarle sonriente, como abuelo bondadoso que con la +voz reprende al nietezuelo y con los ojos ríe la travesura. + +Un amigo le dijo al presentarme: «Maestro, le presento á usted á +Jacinto Benavente, escritor; tiene mucho talento». Y el maestro, el +abuelo, me miró muy despacio y dijo: «¿Mucho, mucho talento? Porque +si no tiene mucho talento, vale más que sea bueno». Y yo no he +olvidado nunca aquellas palabras ni la mirada de bondad. Y como no +he estado nunca muy seguro de tener mucho talento, mucho talento, he +procurado siquiera, ya que en talento no fuese aventajado, aventajar en +bondad. Porque aquellas palabras del poeta y otras del obispo, que al +confirmarme me dijo: «Hijito, seas santo», no he dejado de repetirlas +un solo día desde que las oyera, y han sido acaso mis oraciones más +fervorosas, para que ellas me guarden de toda vanidad. + +Ahora, de la vida de Campoamor, ¿que sabré deciros? La vida de los +poetas está en sus poesías. La poesía de Campoamor es toda inquietud +espiritual; pero una inquietud que pudiera decirse sosegada. Hay +hombres de vida azarosa, perdida en vanas agitaciones, que al parecer +responden á desasosiego interior, á inquietud espiritual, y si vamos á +ver, toda aquella turbulencia es epidérmica, de gestos y pasos. + +Otras vidas hay de tranquila apariencia, sin sacudidas aparentes, +y toda aquella serenidad y placidez es muro de piedra en palacio +señorial, que parece al exterior alegre mansión de riqueza y es por +dentro mansión de dolor. + +Nuestro poeta hubiera podido escribir como Goethe: «Tengo bien señalada +la demarcación entre mi vida política y social y mi vida moral y +poética. Demarcación puramente exterior, se entiende; pero me va muy +bien así». Goethe llamaba á Beethoven ser indomesticable, y él se decía +á sí mismo un ser social. + +Campoamor era, como Goethe, un ser social. Y como el hombre era tan +amable de cerca, su poesía era también amable. Y el poeta de las +ironías y de los sarcasmos, el menos ortodoxo de los poetas españoles, +oía celebrados y repetidos sus versos en labios de las damas y de las +jóvenes más distinguidas de la mejor sociedad. + +Fué el poeta preferido de las mujeres. Era el poeta que mejor las +comprendía; las perdonaba todo. Las mujeres ¡pobres mujeres! creían +por eso que las amaba mucho... No comprendían que aquel su amable +perdón, aquella su indulgencia para todas las faltas y errores que +pueden cometer las mujeres, tenía más de profundo conocimiento de que +no podían ser de otra manera, de que no se las debía pedir lo que no +pueden dar... + +Las mujeres que saben de amor saben que el hombre que de verdad las +ama es el que peor habla de ellas y más abomina de sus engaños y más +se atormenta por sus traiciones... Lo otro no es amar, es comprender +y perdonar. Ahora, que la mujer, cuando sólo de poesía se trata, no +sabe distinguir al amigo del amante. El poeta amigo de las mujeres, +comprende y perdona. El poeta amante, maldice y castiga. + +En la realidad, ya saben ellas distinguirlos. Al buen amigo es al que +las mujeres le cuentan las perrerías que les hace el verdadero amante, +y suelen decirle: ¿Por qué no será como usted? Usted sí que me quiere, +usted sí que es bueno para mí. No hay que creerlas mucho, porque si lo +creyeran así, con dejar al amante y tomar al amigo... Y ya se sabe que +las mujeres conceden rara vez ese ascenso. + +El amor y la muerte fueron las dos grandes inquietudes que animaron +en la poesía de Campoamor. ¿Y qué pensaba Campoamor del amor y de la +muerte? + +Del amor, tal vez como el filósofo pesimista. Es el lazo que la +Naturaleza nos tiende para perpetuar la especie. + +¿Nada más? No, que de este lazo tendido por la Naturaleza, de este +instinto en que el hombre puede ser inferior al bruto, cuando el hombre +solo atienda al placer que engendra dolor, el espíritu puede elevarse +en sacrificio que, con ser dolor, será más alto goce, si nuestro +espíritu sabe elevarse al aceptarlo. Así, del placer instintivo, por +su conciencia de dolor, podemos elevarnos al amor espiritual. Cerrado +queda así el círculo de nuestra evolución. Completa será cuando en +sentido inverso, aceptado el deber, ya todo será espiritualidad en +nuestros amores, y del deber como instinto proceda el goce espiritual, +en vez de proceder del goce instintivo el deber doloroso. + +Y de la muerte... La región ignorada, de cuyos límites ningún caminante +torna, como dice Hamlet, ¿qué pensó Campoamor? + +Campoamor no sabía si había un Dios; creía que debía haberlo. Y +esta creencia ya era una realidad. Si encerrados en un aposento +obscuro, por donde entre las maderas entornadas llega un rayo de sol +á nuestra frente, no supiéramos que el sol estaba allí detrás; si +ese rayo viniera del cielo azul sin astro visible á nuestros ojos, +¿no pudiéramos creer que ese rayo de luz lo mismo pudiera llegar del +cielo á nuestra frente que de nuestra frente perderse en el cielo? ¿Y +dejaría su luz de ser luz por eso? ¡Dios! ¡Dios! ¿Dónde está? ¿Qué +es? ¿Qué importa? Si el sol fuese invisible á nuestros ojos pero su +luz no nos faltara... ¿qué importaría? Creyéramos que el rayo de sol +en el aposento obscuro era luz de nuestra frente ó luz de lo alto, su +resplandor siempre sería divino. + + + + +XLII[6] + + [6] Leído en la inauguración del Florilegio de poetas + castellanos. + + + Señoras y señores: + +La Sección de Literatura sabe muy bien á lo que se expone con este +florilegio de poetas cuya lectura hoy comenzamos. Se expone á vuestro +aburrimiento. Y á conciencia de aburriros nos arriesgamos en esta +empresa. Sí, señores. En España es preciso que nos acostumbremos al +aburrimiento. Los españoles somos tristes por ser demasiado divertidos. +Parece paradoja, ¿verdad? Pues así es... Todo nos aburre y todo nos +fastidia, porque pretendemos divertirnos con todo. De la palabra lata +hemos hecho una pavorosa divinidad. Todo es lata. Lata es un discurso +de presupuestos; los diputados y senadores huyen apenas se inicia la +discusión, se refugian en el salón de conferencias, en los pasillos +y allí se bromea á costa de los oradores serios y se prefiere la +amenidad, la diversión de la comidilla política diaria... + +Después nos sorprende algún impuesto oneroso, algún despilfarro que ha +de pesar sobre el contribuyente harto castigado. + +Pero ¿qué importa? Nos hemos librado de una lata. + +La Ciencia nos engorra, el Arte en serio nos fastidia. Faltos de +ambiente, son muy contados los que trabajan por la Ciencia y el Arte... +¡Asusta tanto que nos llamen lateros! + +Un día las naciones de Europa llaman á concurso, se buscan nombres, +obras, no hay nombres ni obras que ofrecer á los extranjeros. La +vanidad nacional se siente herida... No tenemos Ciencia, no tenemos +Arte. Está bien. Pero tampoco hemos tenido que soportar latas, ¿y lo +que nos hemos divertido entre tanto? + +Yo confieso que me encanta y me enamora este modo de ser nuestro y +prefiero para vivir las ciudades á lo morisco, en que las gentes se +tienden al sol y van reposadas por las calles en amables y ociosas +charlas á las ciudades á la europea, á la americana, por donde se +camina á empujones, á codazos, sin un saludo cordial, sin un piropo +chirigotero... + +Lo malo es que la humanidad ha llegado á su madurez, y estos pueblos +infantiles, que sólo quieren diversión y juego como los niños, están +muy expuestos á ser traídos á la razón de mala manera. Porque en la +casa donde se trabaja, á la hora de trabajar molestan los niños. + +Por eso conviene que los españoles empecemos á saber aburrirnos. La +cultura no es otra cosa. Sólo son grandes y cultos los pueblos que han +logrado por fin no aburrirse con todo lo aburrido. Cuando se ha llegado +á sublimar el aburrimiento hasta el éxtasis, como en la música de +Wagner, se ha llegado á esa civilización suprema. + +Por fortuna, este aburrimiento disciplinado concluye por ser más segura +diversión que la otra, la diversión alocada de un día y otro. Porque la +vida, aunque parece que es eso, un día y otro y una hora y otra hora es +algo más. Es el día de la suma, la hora de las cuentas, en que todo se +paga. + +Hay una parte de nuestro ser perezosa, casi inerte, su aspiración es el +reposo y todo lo más un dulce columpiarnos, una diversión del espíritu; +avanzar un poco para retroceder al mismo punto. Hay otra parte más +alta y más noble que aspira á desprendernos de todo esto que sujeta y +detiene, de esto que llamamos la vida y con decir «la vida es así» lo +disculpa todo. Pero esta parte, única evolutiva, creadora, única que +puede libertarnos al fin de la vida y de nosotros mismos, es la que +hemos de cultivar con dolor y con aburrimiento hasta vencerlos, hasta +sobreponerse á ellos. + +Decir ¡Qué lata! Es decir pereza mental, indigencia de nuestro +entendimiento, sequedad de nuestro corazón. + +Decimos ¡Qué lata! Y cerramos el libro y apartamos al amigo y por no +aburrirnos un día nos quedamos en soledad para muchos días, para toda +la vida. + +Y esa soledad, que es desolación porque nada queda donde nada hubo y +por habernos divertido unas horas nos aburrimos para siempre. + +He dicho, y como pocas veces he dicho lo que sentía, porque ¡deja uno +tantas veces de decir lo que siente por temor á parecer latero...! + + + + +XLIII[7] + + [7] Leído en la sesión en honor de Rubén Darío. + + + Señoras y señores: + +Por esta vez ¡Loado sea Dios! la Sección de Literatura no celebra +funerales literarios. Hoy podemos regocijarnos sin asomos de tristeza, +más ó menos espontánea. En otras ocasiones, al honrar la memoria de +algún difunto, veníamos á ser como la viuda rica, según dice el refrán: +«La viuda rica con un ojo llora y con el otro repica». Hoy por fortuna +podemos repicar y tocar á gloria de todo corazón. + +Vivo y entre nosotros está el poeta festejado, vivo y en plenitud +de su númen poético; así es que tampoco tiene esta fiesta ese dejo +amargo de las despedidas, como otras semejantes en que parece decirse +al festejado, al declinar de su vida y de su entendimiento: «Con esto +cumplimos; ahora á casita y no se moleste usted más por nosotros». +Estos homenajes á lo Carlos V vienen á ser algo así como el tercer +aviso ó como la salida de tono de aquel ingenioso cuanto iracundo +escritor, al increpar á un portero agonizante: Usted á morirse pronto, +que es su obligación. + +La Sección de Literatura bien quisiera no ser siempre una especie de +funeraria. Y si no prodiga con los vivos estos homenajes es... porque +entre los vivos los hay tan vivos que se organizarían ellos mismos el +obsequio y habría que declararse en sesión permanente. Los muertos no +suelen valerse de recomendación ni son tan intrigantes. Aun así, yo no +sé, ahora que hemos dado en practicar el espiritismo, si no acudirá +alguno del otro mundo á solicitar su homenaje. + +Pero, en verdad, estos honores, sólo son en verdad honores cuando más +honra á quien los ofrece que á quien los acepta. Y nadie dudará que hoy +es el caso para esta Sección de Literatura. + +Fuera también de toda utilidad y de toda consideración extraña al Arte, +ni siquiera pensamos al realizar este acto en estrechar los consabidos +lazos hispano-americanos... esos lazos tan traídos y llevados en +congresiles discursos y brindis de banquetes. + +¿Qué discurso valdrá lo que un solo verso de Rubén Darío escrito en +noble lengua castellana? + +¿Qué brindis, como la inspirada elevación de su poesía al alzar +el poeta, como el sacerdote en el más sublime misterio de nuestra +religión, en cáliz de oro la propia sangre que no es otro el misterio +de la poesía? + +No hay poeta cuyo corazón no sangre siempre. La sangre del poeta es +chorro de luz, pero esa luz que es resplandor para todos, es en el +corazón del poeta herida dolorosa. Cuando cantáis á nuestra gloria +cantáis á vuestro dolor. ¿No es cierto, poeta? Que vuestras rosas +suavicen por un instante las espinas de vuestra corona. Las mejores que +os ofrecemos son de vuestros floridos rosales. + +Nos las ofrecísteis para gloria de todos. Su aroma fué una música +espiritual de oraciones que saturó nuestras almas de poesía. Al +prenderlas sobre nuestro corazón aprenderán la más dulce palabra de +gloria. ¡Amor! ¡Amor al poeta! canta hoy en nuestros corazones esa +canción que es armonía de risa y llanto y pone en las palabras más +vulgares acentos de una verdad resplandeciente, y es como temblar de +aguas vivas, y es la caricia de lo sublime, y es el pasar de Dios por +nuestras almas. + +He dicho. + + + + +XLIV + +JUAN DE LEPES + + +Nació este santo poeta en Ontiveros, provincia de Salamanca; el menor +de tres hijos que tuvieran de su matrimonio Gonzalo de Lepes, tejedor +de oficio, y Catalina Alvarez. Nació en el año de 1542. + +Viuda á muy poco su madre, y en extrema pobreza, pasó con sus hijos á +la villa de Arévalo y después á Medina del Campo. Allí halló Juan un +noble protector en don Alonso Alvarez de Toledo, administrador de un +Hospital de la villa. En este Hospital cuidaba Juan de los enfermos y +era en edad de doce años grave y pensativo. + +A los veintiuno entró como novicio en el Monasterio de Santa Ana, de +los PP. Carmelitas, en Medina, y en este mismo Monasterio profesó á su +tiempo, con el nombre de Fray Juan de Santa María. + +Enviáronle sus superiores á estudiar teología en Salamanca, y +aconsejado por Santa Teresa, ingresó en la Orden expresada de +Carmelitas descalzos. Discordias entre los calzados y los descalzos, +fueron causa de persecuciones para Fray Juan de la Cruz, que así se +llamó al cambiar de Orden. Fué trasladado á Toledo y allí encerrado en +el convento de observantes sujeto á duras penitencias. + +Por inspiración divina, nunca nos falta en semejante caso, recibió +la orden de fugarse y así lo ejecutó, descolgándose por una ventana. +Refugióse en un convento de monjas y huyó después á Almodóvar. De +allí pasó á Granada y fué nombrado, primero, definidor de la Orden, y +después, vicario de la casa de Segovia. + +Mal hallado su natural humilde en estos cargos, se retiró al desierto +de la Penila, en Sierra Morena, y allí, caballero andante á lo divino, +como Don Quijote, hizo penitencia, aunque por más alta Dulcinea. + +Quebrantada su salud, hubo de recogerse en el convento de Ubeda, y allí +murió á 14 de Diciembre de 1591. + +Fué canonizado en 1674. Su cuerpo está en Segovia en el convento de la +Orden. + + * * * * * + +Fué San Juan de la Cruz el místico por excelencia. La vulgar acepción +considera místicos á muchos escritores, que en rigor sólo pueden ser +llamados devotos y cuando más, ascéticos. De los españoles, sólo Santa +Teresa, en «Las moradas», el beato Juan de Avila, algunas veces, pueden +ser considerados como místicos en el verdadero sentido del misticismo. + +El misticismo, ha dicho Matter, se eleva sobre la ciencia positiva y +la especulación racional y aspira al elevarse, á la intuición en lo +metafísico, en lo moral á la perfección. + +El misticismo llega al conocimiento por el amor como la filosofía y la +teología pretenden llegar por el entendimiento. + +El misticismo no es luz que alumbra la razón, es llamarada que abrasa +sentidos y potencias y sublima el espíritu hasta confundirse con +el objeto de su amor. Amada en el amado confundido. Y para él la +verdad sólo tiene un nombre. Amor. ¡Amor! Unica verdad que no admite +contradicción ni razonamiento. + +Cuando se dice: Creo, tal vez se dice: Dudo. La duda condescendiente +siempre se expresa así: Yo creo que... Cuando se dice: Amo, se dice: +Creo, creo con toda el alma. + +De todos nuestros místicos ninguno tan desunido del mundo exterior, +de su propio mundo interior como San Juan de la Cruz. Su espíritu no +era siquiera mariposa que se abrasa á la llama del amor divino, era +la propia llama ardiente como el Espíritu divino en los zarzales de +Moisés, en el tabor de Cristo. + +Voy á leeros la canción entre el alma y el Esposo, paráfrasis del +Cantar de los Cantares. San Juan de la Cruz escribió sobre estas +canciones: «El Cántico Espiritual», glosa y declaración de cada una de +sus estrofas. + +Y según palabras del Santo. Por cuanto estas canciones parecen ser +escritas con algún fervor por el amor de Dios, no quiero yo decir toda +la anchura y copia que el espíritu fecundo del amor en ellos lleva. +Porque--añade después:--¿Quién podrá escribir lo que á las almas +amorosas donde él mora, hace entender? + +Esta es la causa porque con figuras, comparaciones y semejanzas antes +rebosan algo de lo que sienten. + +Las cuales semejanzas no leídas con la sencillez del espíritu de amor +é inteligencia que ellas llevan, antes parecen dislates que dichos +puestos en razón. + +Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante +inteligencia mística, no se podrá declarar al justo, ni mi intento es +tal, sino dar alguna luz en general, y esto tengo por mejor, porque los +dichos de amor es mejor dejarlos á su anchura. + +Sabia advertencia para los que pretenden razonar de lo que está sobre +toda razón. + +Dejemos el amor á su anchura y ensanche el amor nuestras almas. + + + + +XLV + + +El proyecto de erigir una estatua á _Lagartijo_ ha escandalizado á +muchos. No hay razón para ello. + +Nunca tan bien empleado el arte de la escultura como al reproducir en +bronce ó mármol la humana belleza en su más apreciable manifestación: +la belleza del cuerpo. + +Sabido es que, hasta la representación simbólica de abstracciones por +medio de la escultura, no tiene otra forma de expresión que la más +bella forma del cuerpo humano. + +¿Es preciso buscar antecedentes, razón suprema de muchas sinrazones +nacionales? En Grecia tuvieron más estatuas los atletas y corredores de +sus juegos olímpicos, que los hombres de Estado, los filósofos y los +poetas. No se diga en Roma y en Bizancio. + +Un sabio, un escritor, cualquier intelectual, en suma, va mejor +servido con la reproducción y estudio de sus obras, y si de perpetuar +su memoria en efigie se trata, con un busto es suficiente. ¿A qué +afligirnos con la contemplación antiestética de su abdomen, doblemente +si se nos presenta enfundado en una levita? + +Por mucho arte y mucha habilidad del escultor, no podrá evitarse que la +estatua de un caballero moderno más nos recuerde las figuras de cera +del Museo Grevin que las esculturas del Museo del Vaticano. + +La prueba es, que los escultores modernos procuran desquitarse en +grupos ó figuras alegóricas, del inconveniente buen señor, que viene, +de este modo, á ser accesorio del monumento elevado á su gloria. + +Lo que sí puede discutirse es si la figura del torero en general, +y la de _Lagartijo_, en particular, se prestan á la representación +escultórica. + +El toreo es una habilidad. Sus apasionados y sus cultivadores aseguran +que es un arte. Vaya por el arte. De toda suerte--y aquí bien puede +decirse y _en todas las suertes_, es un arte cuya gracia está en el +movimiento.--Fijad cualquiera actitud de un lidiador, como cualquiera +actitud de una bailarina y habrá perdido toda su gracia en la +inmovilidad. No hay más que ver las fotografías instantáneas obtenidas +durante la ejecución de las más graciosas suertes del toreo. + +Sin el ritmo y el garbo en la sucesión de movimientos, ni el lidiador +ni la bailarina tienen valor artístico alguno. Es difícil, casi +imposible, plantar en una sola actitud la gracia, resultado de varias +armónicas actitudes. _The moments monuments._ La eternidad de un +instante, que según Rossetti es el soneto, no puede serlo el arte de +torear. + +Particularmente en _Lagartijo_, el ritmo era su mayor encanto. Aquella +dejadez señorial de sus pasos y de sus actitudes. + +Este arte, de gracia dinámica, digámoslo así, tiene su mejor expresión +en la música. Por eso vemos que el toreo, con ser cosa tan española, no +ha inspirado grandes obras á los pintores ó los escultores españoles. +En cambio, es mucha y excelente la música torera de nuestros más +famosos compositores. + +Y nótese, cómo un pasodoble brillante es más evocador de majezas +taurinas, que puede serlo una página literaria, un cuadro ó una +escultura. + +Con ser figuras tan famosas y características, la pintura española +no ha legado á la posteridad un buen retrato de _Lagartijo_, ni de +_Frascuelo_, ni de _Guerrita_, ni del _Espartero_, ni de _Reverte_. + +Los mejores cuadros inspirados por nuestra fiesta nacional, son los de +Zuloaga. Y no son por cierto un himno á sus gallardías y sus proezas. +Hay en ellos una sonrisa de amargura, más patriótica que las fanfarrias +coloristas de los aduladores de multitudes incultas. + +Hay más luz interior en los cuadros de Zuloaga que en todos los cuadros +de esos pintores de la luz tan celebrados. Hay luz que debiera iluminar +la conciencia española. Por eso ofende, irrita á muchos. + +--¡Es una España de fantasía!--dicen.--No; la de fantasía es la otra. + +Por eso me parece muy bien el proyecto de erigir una estatua á +_Lagartijo_, y celebraría con toda el alma que se llegara á su +realización. + +Esa estatua pudiera, al levantarse, ser una forma visible del +remordimiento, _como la sombra de Banguo en el festín de Macbeth_. + +Hay conciencias tan dormidas que no necesitan menos para despertarse. + +Ante la estatua de _Lagartijo_ se caería en la cuenta: ó de las muchas +que faltan, ó de que sobran todas. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crónicas, Quinta Parte +(de 5), by Jacinto Benavente + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58545 *** diff --git a/58545-8.txt b/58545-8.txt deleted file mode 100644 index 843e507..0000000 --- a/58545-8.txt +++ /dev/null @@ -1,5501 +0,0 @@ -The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte (de 5), by -Jacinto Benavente - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte (de 5) - -Author: Jacinto Benavente - -Release Date: December 26, 2018 [EBook #58545] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS *** - - - - -Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - - - - - - Nota del Transcriptor: - - - Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original. - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - - Pginas en blanco han sido eliminadas. - - Letras itlicas son denotadas con _lneas_. - - Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas) - han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal. - - - - - Jacinto Benavente - - - De sobremesa - - CRNICAS - - _QUINTA SERIE_ - - - MADRID - PERLADO, PEZ Y COMPAA - SUCESORES DE HERNANDO - Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33 - 1913 - - - - - ES PROPIEDAD.--DERECHOS RESERVADOS - - Artes Grficas MATEU.--Paseo del Prado, 30.--MADRID - - - - -[Ilustracin] - - - - -De sobremesa - - - - -I - - -Los ojos y las almas se van tras lo que brilla, y la botadura del barco -_Espaa_ ha sido lo ms brillante en esta semana pasada. - -Un barco de guerra magnfico! La consideracin de la cantidad pudiera -entibiar el entusiasmo por la calidad, si, como dijo Shakespeare, lo -que es hambre para un gigante, no fuera hartazgo para un enano. - -Los que no se deslumbran por lo que brilla, acaso ms relumbrn que -lucimiento, sin quitarle importancia al flamante acorazado, estiman en -tanto el saber que muy pronto la Transatlntica Espaola contar con -dos nuevos barcos, barcos de paz, con todos los adelantos y comodidades -de los mejores transatlnticos ingleses y alemanes. - -Como en Espaa todo se hace cuestin de ideas, por lo mismo que nos -tienen todas sin cuidado, el hablar mal y por sistema de la Compaa -Transatlntica Espaola es uno de los tpicos anticlericales. - -Aqu, hasta del hallazgo de un supuesto retrato de Cervantes se hace -programa de partido y poco menos que dogma catlico. D. Alejandro Pidal -ya comprometi la Divina Providencia en el hallazgo. - -Se ha censurado la Compaa Transatlntica porque en sus barcos -se dice misa y se reza la oracin y el rosario. Yo no creo que la -asistencia estos actos sea obligatoria para los pasajeros. Pero, -ntese: siempre censuran la celebracin de estas ceremonias los que, -sin creer en ellas, no se atreven proclamar su descreimiento y... -porque no se diga, se molestan en presenciarlas. Es cobarda suya y -dicen que es intolerancia ajena. - -A m me parece ms intolerancia la de los barcos ingleses, que, al -viajar por lneas donde son muchos los pasajeros catlicos, slo -celebran el culto protestante y no llevan un sacerdote que pueda -auxiliar un moribundo de religin catlica. - -Pero, en este caso, nadie habla de intolerancias ni de intransigencias, -y lo ms gracioso es que los ms libres pensadores no pierden ceremonia -del culto protestante por... curiosidad, por pasar el rato. Y eso que, -al final, hay colecta. - -Tambin habr odo usted decir que los camareros de los barcos -espaoles, con esa democracia tan nuestra, se permitan andar en mangas -de camisa entre los pasajeros. No he podido comprobarlo; pero s que, -en barcos ingleses, con esa aristocracia tan suya, andaban... no en -mangas de camisa, en calzoncillos. - -En esto, como en todo, as hemos escrito nuestra historia y as vamos -contndola por el mundo. - -El saludo al nuevo barco de guerra _Espaa_ no debe ser cuestin de -ideas; tampoco debe serlo el saludo los barcos de paz de la Compaa -Transatlntica Espaola. - - - - -II - - -Distinguidos escritores y crticos de Arte han solicitado, para la -prxima Exposicin Nacional de Bellas Artes, una instalacin destinada - exponer obras de don Ignacio Pinazo. - -Tan de justicia es la demanda que, sin duda, la inmediata respuesta -ser la concesin, y aun ha de parecemos tarda, pues quizs hubiera -debido anticiparse la peticin el ofrecimiento en este caso. - -En la inquietud algo anarquista de nuestra moderna pintura, entre -oscilaciones de la moda, influencia de fuertes individualidades, -titubeos de los unos y afirmaciones prematuras de los otros, Pinazo -ha sido de esos grandes y seguros artistas que, fieles la realidad -objetiva del Arte, sobre modas y gustos pasajeros, son como estrellas -fijas guiadoras infalibles del derrotero cierto. - -No quiere decir que la moda no sea legtima en arte y que no tenga sus -encantos. La moda es siempre expresin de una modalidad espiritual en -el tiempo, y por ser documento interesante en la Historia del Espritu -Humano, tambin puede serlo en la Filosofa del Arte. - -Mas si nada pierde una mujer hermosa con ir vestida y adornada al gusto -del da, y aun lo gracioso del atavo es picante realce de la hermosura - los ojos vulgares, solicitados por lo llamativo del adorno antes que -por la verdad de la hermosura, no es menos cierto que, si el adorno es -gracia, slo la desnudez es verdad. - -Un figurn es muy poco; una hermosa mujer, bien vestida, es algo; una -mujer desnuda y muy hermosa, es hermosa de veras. - -Pues de esta slida hermosura es la obra de Pinazo. Por las obras -de otros pintores han dejado figurines y modas sus gracias y sus -artificios; en unas, eso fu toda su razn de ser; de otras, quizs por -haber atendido demasiado lo pasajero no qued todo lo que debiera -haber quedado. En Arte slo sobrevive lo que es vida, lo que es -Espritu. - -La obra de Pinazo es algo ms que un figurn, y la exposicin de sus -obras puede ser saludable enseanza para tantos jvenes artistas en -camino de perderse desorientados; unos, por andar la ltima moda; -otros, por sacar moda nueva, como no se haya visto, si es posible. - -Hay obras de arte de contemplacin recomendable contra neurastenias -artsticas, como el campo y el mar y sus aires puros contra la -neurastenia fsica. - -Las obras de Pinazo son de estas obras privilegiadas; obras de salud, -de fuerza, de verdad, como las de Velzquez, sus hermanas mayores. - - * * * * * - -En Pars han andado cachetes un autor y un crtico por un qutame -all esa obra. El autor es M. Caillavet, fecundo colaborador de M. -Flers, con algunas infidelidades, como es natural en toda colaboracin, -ya sea matrimonial, ya literaria; el crtico es M. Mas, del peridico -_Comedia_; y la obra en cuestin es _Primerose_, representada en la -Comedia Francesa. - -En los Crculos teatrales de Pars ha sido sabrosa comidilla el -incidente. Unos ponen por Tenorio y otros por Meja. No estoy seguro, -pero me atrevera jurar, supuesto el compaerismo entre gente de -letras, que los autores estarn favor del crtico y los crticos -favor del autor. Los actores, naturalmente, favor del autor y del -crtico, en presencia de cada uno de ellos, y en ausencia... deseando -que no hubieran quedado ni las plumas del uno y del otro. - -En Pars, como en todas partes, la crtica teatral peca de benvola. -Su mayor injusticia consiste, quizs, en tratar con igual benevolencia - todo el mundo. En este caso particular M. Caillavet no ha tenido -razn para incomodarse. M. Mas es un fantico admirador de la Comedia -Francesa. Considera dicho teatro como una preciosa institucin nacional -y vela celoso por sus prestigios y por sus excelencias. M. Mas cree -que el teatro Francs no puede ser como otro teatro cualquiera, atento -slo lo productivo del negocio; cree que son ms elevados sus deberes -y sus atenciones. Se lamenta de continuo porque los actores de la -Comedia andan desperdigados por esos mundos y dificultan con sus -continuas ausencias la esmerada interpretacin de las obras. Deplora -que las actrices del severo teatro conviertan la clsica escena en -escaparate exhibitorio de atrevidas creaciones modistiles, y truena -contra el predominio de las obras modernas sobre el repertorio clsico -de Corneille, Racine y Molire. - -Lo mismo que ahora contra _Primerose_, la obra de Flers y Caillavet, -ha protestado contra otras muchas obras de Lavedan, de Donnay, de -Bataille, de Hervieu. - -Era un sistema, y ya se sabe que contra un sistema slo es posible -otro sistema. Como las bofetadas no pueden ser un sistema, el mejor de -todos era el seguido por los dems autores y por el administrador de la -Comedia Francesa, M. Claretie, hombre de mundo y de teatro: Dejar decir -y... que critiquen!, como deca Pina Domnguez al cerrar con mpetu la -portezuela de su elegante berlina. - -Monsieur Mas sostiene, con razn, que slo por tratarse de un teatro -subvencionado se permita protestar contra el excesivo nmero de -representaciones de _Primerose_. - -Monsieur Claretie opina que, no slo de la subvencin oficial vive -su teatro, y con nmeros, vencedores siempre de las letras, puede -demostrar que el pblico prefiere las obras modernas las de -Corneille, Racine y Molire. - -En un pas republicano y democrtico el sufragio universal es la razn -suprema. - -Y en cuestiones de Arte es en lo nico que estar de acuerdo la -aristocracia con la democracia. Votarn siempre por la vulgaridad y por -la tontera. - -En un saln se notara gran diferencia entre una duquesa y una -cocinera. En el teatro, si hay alguna, es en ventaja de la cocinera. - - - - -III - - -Un curioso impertinente ha descubierto y publicado la verdadera fecha -del natalicio de algunas celebridades. - -La gente goza mucho con estas indiscreciones. - -Nuestra admiracin se trocara en odio si no considersemos los seres -superiores sujetos estas miserias, patrimonio de la humanidad. - -Necesitamos saber que en algo son nuestros iguales, y en algo, tal vez, -inferiores. - -La tristeza de admirar slo est comparada por la alegra de compadecer. - -Pobre del grande hombre de quien no se haya dicho alguna vez Pobre -hombre! - -Por eso la admiracin los grandes hombres es ms espontnea cuando -son ms viejos. No se les admira por haber sido grandes ms tiempo, -sino porque ya les queda menos tiempo de serlo. - -Los setenta aos de la Patti, los sesenta y pico de Sarah, -despertaron generales simpatas y admiracin. Cuando un artista es -tan declaradamente viejo, quisiramos que, poder ser, no se muriera -nunca. Las gracias seniles hallan tan propicia nuestra admiracin como -las gracias infantiles. Todo lo que sea poder decir: Ha visto usted? -A su edad! Es admirable! - -Los perjudicados con estas indiscreciones son los de la edad ingrata: -Caruso y D'Annunzio, con sus cuarenta y tantos aos, y las artistas -cincuentonas. Para estas edades no hay compasin. Son los aos crueles, -sin amor y sin respeto. Aos en que todo es ridculo, en que todo -parece afectado, impropio, equivalentes las horas de la tarde en -el da, las ms difciles de distraer, las ms difciles en acertar -con el traje adecuado. Cualquiera es elegante por la maana por la -noche; pero por la tarde! La tarde es la verdadera piedra de toque -de la elegancia; como la tarde de la vida lo es del saber vivir. No -ser ridculo en esa edad ingrata, de los cuarenta los sesenta! -Insuperable dificultad! - -Y si hombres y mujeres se limitaran en esa edad terrible al trato y -sociedad de sus contemporneos! Mas, justamente, en esa edad, como -se teme al espejo, se huye de la confrontacin con los que pueden -servirnos de espejo. - -Las seoras y los seores maduros se rodean de jovencitos. Es la edad -de los amores desproporcionados, trgicos. La edad en que nuestro -llanto responden las risas; nuestra fidelidad el engao; en que -decimos: T, y nos dicen: Usted. Besamos en la boca y nos besan en la -frente. - - * * * * * - -Tambin ha sido sabrosa indiscrecin la de haber enterado al pblico de -lo que cobran anualmente los ms aplaudidos autores y compositores. - -A estas horas habr quien crea que no hay profesin en Espaa como la -de compositor autor dramtico. - -Yo me permito advertir los deslumbrados por esas cifras, ms -verdaderas que elocuentes en esta ocasin, cmo esas cantidades -apetitosas, cobradas por algunos autores durante algunos aos de su -vida teatral, son, en parte, los atrasos de muchos aos de penuria y -de lucha, y en parte anticipo de otros que llegarn, de agotamiento y -decadencia. - -Si el pblico quiere saber la verdad que se esconde detrs de esas -cifras, no mire lo que cobran los autores; mire cmo viven muchos de -ellos, y sabr mejor qu atenerse. - -Y no es que pequen de ahorradores ni de avarientos. Si el pblico -supiera los apuros que pasan veces, por muy poco dinero, muchos de -esos que cobran tanto! - -No hay duda que sobre el dinero del teatro pesa alguna maldicin, sin -duda por ser el teatro cosa diablica. Lo cierto es que no hay dinero -que menos luzca. Ni renta que en menos tiempo consuma el capital. - -Todo autor pudiera decir, como la actriz francesa Mme. Dorval, ante los -aplausos del pblico: Bien pueden aplaudirme; les doy mi vida. - -En fin, si ser teatral el dinero del teatro, que estoy seguro de que, -al leer las cantidades cobradas, los primeros sorprendidos habrn -sido los mismos autores. Pero es posible que yo haya cobrado todo ese -dinero?--pensarn algunos. - -Y no hay duda; las cifras no mienten, todo eso es verdad. La de autor -dramtico debe ser profesin envidiable. Ojal pudiera cederse -traspasarse como un comercio establecimiento cualquiera con todos sus -enseres! Y ojal pudiera anunciarse la cesin el traspaso como en -Francia: _Aprs fortune faite!_ - - * * * * * - -Entre dos amigos: - ---Pero chico! Ests comprando ostras? Quieres suicidarte? - ---No. Yo no soy aprensivo. Adems, tengo convidada la familia de mi -mujer. - - - - -IV - - -Como anticipo al centenario de Shakespeare, y ya nos contentaramos -para suma total con un anticipo como ese en nuestro centenario de -Cervantes, durante el prximo Mayo ha de inaugurarse en Londres una -curiosa reconstitucin de dicha capital en tiempos de Shakespeare, con -sus tortuosas callejas, sus casas de madera. Habr suntuosas fiestas, -en que tomarn parte ms de tres mil personas de la mejor sociedad, -vestidas usanza de la poca en la severa pero fastuosa corte de la -reina Isabel, la vestal de Occidente. Habr torneos y pasos de armas, -con histricas armaduras en caballeros y palafrenes. - -En el teatro del Globo, copia exacta del que fu dirigido por -Shakespeare en unin de Burlage, sern representadas obras de -Shakespeare, de Marlowe, de Ben-Johnson, de Beaumont y Fletcher y de -otros gloriosos autores contemporneos del que logr oscurecer la -gloria de todos. - -Una _kermesse_ revivir costumbres populares, las canciones y danzas de -la poca, pavanas y gallardas. - -En la sala de los festines podr asistirse una comida de ceremonia de -la reina Isabel, rodeada de sus adoradores y de sus cortesanos. - -Habr conciertos de msica del siglo XVI y mascaradas la italiana, -tan del gusto de aquella corte, rara mezcla de rudeza y refinamiento, -de energa y de corrupcin. - -No faltar el recuerdo triste para nosotros; la reproduccin del -_Revenge_, el barco que mandaba lord Ricardo Granville en el combate -contra nuestra Armada Invencible; el mismo, tambin, en que nuestro -mortal enemigo el Drake di por primera vez la vuelta al mundo. - -Tan magnfico espectculo ha sido organizado por una empresa particular -y ser modo de heraldo anunciador de las grandiosas fiestas que -dispone Inglaterra para el ao diez y seis. - -Lo mismito que aqu, no es verdad, amigo Cvia? Aqu ya hemos -convertido la conmemoracin de Cervantes en algo religioso, en declarar -dogma catlico y conservador la Invencin del escondido retrato; -Invencin no menos gloriosa que la de la Santa Cruz por Santa Elena. - -Ahora van enviarse fotografas y foto-grabados del retrato por esos -mundos. Quiera Dios que no vuelva maltrecho y vapuleado, como Don -Quijote de sus aventuras y andanzas! - - * * * * * - -En nuestro espritu nada se pierde ni se destruye, aunque mucho se -oculte. De continuo allegamos experiencia y conocimiento, y por -una serie de superposiciones, juzgamos tal vez terreno de solidez -fundamental lo que slo es arena de aluvin movediza. Cuando creemos -ms perdida alguna primera cualidad de nuestro espritu, una emocin, -un recuerdo, una sacudida cualquiera, arrastra todo lo superpuesto y -reaparece en nosotros lo que ms enterrado pareca. - -Slo as se comprende cmo sobre una balumba de ciencias filosficas y -naturales surje y se alza de pronto un libro diminuto: el Catecismo. - -Slo as se explica cmo despus de haber ledo Mterlink y Ibsen, -nos interesamos en el teatro con pueril inters, con emocin plebeya, -por el melodrama de burdas complicaciones. Cmo, despus de haber ledo - Flaubert y D'Annunzio, nos divierte el folletn policaco el -cuento de nios. - -Por eso hay espectculos y libros y cuentos que durarn cuanto dure la -Humanidad. Y no porque al renovarse las generaciones cada generacin -celebre las novedades, sino porque, como en la Humanidad, con ser -tan vieja, siempre habr nios y juventud, en el hombre, por muchos -aos y mucha experiencia y muchos desengaos que pesen sobre su vida, -siempre existirn el joven y el nio, prontos mostrarse apenas una -emocin de su mocedad de su infancia los solicite. Como la tierra -madre, el corazn del hombre se abre en grietas, simas, para decirnos, -una, la historia, de sus edades geolgicas; el otro, la de sus edades -espirituales. - -He aqu por qu unos cuantos hombres maduros y muchos viejos estbamos -encantados una de estas noches con los juegos de prestidigitacin y de -ilusionismo del caballero Watry. - -Este es un espectculo en que se ha progresado muy poco. Quiz en eso -est su mayor encanto. Las innovaciones le perjudican. Preferimos los -modernos aparatos de electricidad, combinaciones de espejos y cmaras -oscuras, las antiguas suertes de baraja y de escamoteos; las que dieron -inmortal prestigio Roberto Houdin, Benita Anguinet, Herman, al -conde Patricio y dems clebres figuras de un arte siempre antiguo -y siempre nuevo, como todo lo que tiene races profundas en lo ms -profundo de la Humanidad. - -No es este todo el secreto del Arte? Hay novedad que valga tanto como -acertar con una de vejeces que nunca envejecen; el cuento de ilusin -que al nio maravilla por ser nio y al hombre le ilusiona porque se -cree nio al recordarlo? - - - - -V - - -Bien dice el refrn: No hay peor cua que la de la misma madera. -Cuando entre los pintores hay ms literatos, deciden los pintores -recusar el juicio de los literatos. - -Para la prxima Exposicin de Bellas Artes desean los pintores que -nadie, ajeno la pintura, intervenga en la admisin de cuadros. Grave -pecado de ingratitud me parece. Qu sera de la mayor parte de los -pintores modernos si los literatos no se encargaran de comentar y de -explicar sus cuadros al pblico? - -Sin los literatos, hubiera logrado imponerse el impresionismo francs? -Qu hubiera sido sin Ruskin de los hermanos prerrafaelistas de -Inglaterra? Y de cuntos pintores modernos no puede decirse lo que el -conde Tolstoi deca de Ibsen: Ibsen es feliz; l escribe lo que le -parece, sin saber lo que escribe, y despus los crticos se encargan -de explicrselo. Ah! Si algunos de nuestros pintores modernos -tuvieran que entendrselas directamente y cara cara con el pblico! Y -tambin muchos de los antiguos. - -Uno de los experimentos ms interesantes es el de acompaar en su -visita al Museo una persona que no est tocada de literatura, - un espritu virgen y sincero. Yo les aseguro ustedes que las -convicciones ms firmes se tambalean. Ven tan claro y tan limpio estos -ojos vulgares! No veramos nosotros como ellos, si slo percibiramos -la objetividad de la belleza en los cuadros, en vez de ir saturados -de subjetivismos de escritores y crticos? Cuntas obras de arte no -deben su gloria su propia hermosura, sino la hermosa pgina que -inspiraron! Cuando contemplamos la Venus de Milo, es la Venus de Milo -la que nos admira, tantas famosas pginas literarias escritas en su -honor? - -La cultura es la buena educacin del entendimiento, mas por lo mismo -que es buena educacin, no puede ser siempre sinceridad. - -Hay buenas formas, indispensables para frecuentar el mundo artstico, -como para andar en sociedad. Si dijramos siempre lo que pensamos y lo -que sentimos! - -Pero, como dice en la comedia de Pailleron _Le monde o l'on s'ennuie_, -en castellano, _Las tres jaquecas_, el subprefecto republicano la -duquesa monrquica, que le propone hablar mal del Gobierno: Ah, -duquesa, yo no puedo hablar mal, soy empleado; pero la oir usted con -mucho gusto. Cuando no nos atrevemos ser sinceros ni con nosotros -mismos, cmo agradecemos y cunto celebramos que alguien se atreva -serlo! - -Por esto, los reyes y los grandes seores, obligados fingimientos de -cortesa, gustaban de traer su lado bufones y chocarreros, que, con -achaque de burlas, dijeran las verdades. Por esta misma razn, todava, -en muchas casas aristocrticas gustan de convidar unas cuantas -personas mal educadas, que puedan, de cuando en cuando, soltar cuatro -frescas los dems invitados, con gran susto, aparente, de los seores -de la casa; en realidad, con gran regocijo, porque son las cuatro -frescas que ellos soltaran con mucho gusto, si la buena educacin no -se lo estorbara. - -Y hay que convenir en que si la sinceridad y la mala educacin todas -horas seran intolerables, son muy convenientes alguna vez, como -ventiladores. Sin ellos no se podra respirar en algunos momentos. Tan -cargada de mentiras y de convencionalismos est la atmsfera social! - -Hay salidas de tono, dgase coces, inapreciables para determinar una -corriente de aire puro. - -Ahora, que las personas de buen talante ni les gusta acocear ni -ser acoceadas. Por eso suelen acompaarse de quien sepa hacerlo con -oportunidad. - -Un empresario de mucho entendimiento deca que todo empresario -necesitaba tener dos representantes: uno, honrado, para entenderse con -l, y otro, pillo, para entenderse con el pblico. Del mismo modo, -es muy conveniente en la vida tener dos amigos de confianza: uno, -bien educado, para tratar con l; otro, mal educado, para que trate - los dems amigos. Y si fuera posible reunir en uno solo al que -supiera decirnos las mentiras agradables nosotros y las verdades -desagradables los dems! - -Pero esta suerte es patrimonio de los grandes personajes polticos. Por -lo regular, cuando se tiene un amigo mal educado, somos sus primeras -vctimas. Pero, en fin, en gracia de que puede molestar todo el -mundo, le perdonamos gustosos que nos moleste. - - * * * * * - -La huelga carbonera de Inglaterra, de inters mundial, como ahora se -dice, nos preocupa muy poco. La actitud de Francia en la cuestin de -Marruecos, de inters tan nacional, nos preocupa lo mismo; menos, es -imposible. - -Los temas de conversacin preferentes son: la crisis probable, el -nuevo arrendamiento de la Plaza de Toros, la opereta vienesa, las tres -peticiones en la Iglesia de Jess, la chismografa de sociedad y de -bastidores... Amenidades todo: como en los pueblos felices y en las -casas en donde hay que comer. - -Y bien mirado, no es admirable esta despreocupacin nuestra? Los -destinos futuros de la Humanidad son tan inciertos! Todo el podero, -toda la riqueza del Imperio britnico merced de una huelga proletaria! - -Oh! El brazo de reyes, emperadores, hombres de guerra y hombres de -Estado, ese brazo extendido, que parece en nuestras estatuas imperioso, -dominador! - -Ya son los brazos cruzados del obrero, del trabajador, del miserable, -los que rigen, gobiernan y mandan en el mundo. - -Ante esta pasiva accin, qu puede otra accin? Qu puede el -pensamiento? Los brbaros no necesitan esta vez ni avanzar sobre el -Imperio; les basta con cruzarse de brazos, y el Imperio caer por s -solo. - -Mientras el mundo viva preocupado por esta amenaza, y hasta realizarse, -nosotros, que ni aun entonces nos preocuparemos gran cosa, podemos -ser el rincn apetecible del mundo, que sirva como de Sanatorio los -pensadores europeos que se hayan vuelto locos de tanto preocuparse por -lo que nosotros nos tendr sin cuidado. - - - - -VI - - -No hay que echar mala parte nuestra ingratitud con los grandes -hombres. Se ha dicho que la ingratitud es la independencia del corazn. -Entre nosotros no es sino la independencia del cerebro. Nuestra -ingratitud slo es olvido, y somos olvidadizos por pereza. - -Como la soberana nacional en unos cuantos polticos de profesin, -delegamos gustosos la facultad de discurrir, con tal de molestarnos lo -menos posible. - -Cuando admiramos cuando dejamos de admirar, no hay que tomar en -serio nuestro entusiasmo nuestro desvo. Nada es conviccin, todo es -comodidad. - -As, no hay gloria duradera entre nosotros. Y no por combatida, por -ignorada. La crtica, aunque fuera para negar, ya sera conocimiento, -pero ya sera molestia. Es mejor suprimir. - -La fama de todo gran escritor, por glorioso que sea, padece un -eclipse peligroso: cuando extirpada la generacin de sus admiradores -contemporneos, se suceden otras nuevas generaciones, solicitadas por -nuevos nombres y nuevas glorias; cuando la obra es vieja y an no es -antigua; cuando ya no es actualidad y an no es historia; cuando ya no -creemos en el Revilla que la celebr en su tiempo y an no lleg para -ella el Menndez y Pelayo que haya de consagrarla nuestra admiracin -definitiva. - -La gloria de Campoamor ha podido tener este eclipse. Los jvenes -dejaron de admirarle porque era el mejor pretexto para no leerle. Lo -mismo ha sido con Vctor Hugo, con Lamartine, con otros muchos. - -Apenaba la escasez de estudios biogrficos y crticos de Campoamor -y de sus obras. Entristece que el poeta de las mujeres no tenga una -edicin de sus obras, elegante, artstica, digna de ser ofrecida una -mujer como regalo. Las mujeres ingratas! dejaron morir al poeta sin -ofrecerle el homenaje de su admiracin y de su cario. - -Ahora, patrocinada por leales amigos, se abre una suscripcin para -erigir un monumento al poeta. Las hijas de aquellas madres que am -tanto, como l deca, se acordarn del poeta? Me besan hoy como se -besa un santo; exclamaba con ternura de abuelo, en el noble ocaso de -su vida. - -Las jvenes de ahora no besan los poetas ni los tienen por santos, -y los santos tampoco los besan, se los comen. Como no ande en ello -batuta eclesistica, poco puede esperarse de las damas aristocrticas y -de las jvenes distinguidas. - -De este modo, como deca Hamlet, bien puede asegurarse que la memoria -del ms ilustre hombre vivir cuatro das, y eso si fu fundador de -iglesias, que si no, podr decirse como del caballito de palo se canta: - - Ya muri el caballito de palo, - y ya le olvidaron as que muri! - -Sera muy triste que slo contribuyeran los hombres al monumento que ha -de perpetuar las glorias del poeta de las mujeres, del que poetiz el -dolor en femenino con nombre de dolora. - -Andrs Gonzlez Blanco ha redimido culpas de la juventud literaria -de nuestros das con un magistral estudio sobre Campoamor; libro de -crtica seria, sin impresionismos, sin nerviosidades; un estudio todo -serenidad, como corresponde uno de los pocos poetas espaoles del -siglo XIX, que ha de hallar, por lo menos cada veinte aos, un crtico -de entendimiento que lea sus obras y sepa imponerlas la admiracin de -los que no leen. - -En Espaa, este pblico que no lee nunca es el que ms sostiene el -esplendor de las glorias literarias; como la multitud que nunca piensa, -el esplendor de las religiones. - - * * * * * - -Los deportistas de nuestra Sierra del Guadarrama se oponen la -construccin de un Sanatorio para tuberculosos. - -El deportista ha ledo Nietzche; el deportista no tiene compasin. -Como aquel hombre fro, del que habla Wordsworth en una poesa, capaz -de estudiar botnica sobre la sepultura de su madre, el deportista -considera el mundo como un inmenso campo de recreo. Si su aficin -es el automvil, quisiera que el mundo fuera una inmensa carretera -asfaltada y que hasta los crneos de los transeuntes fueran de asfalto -para deslizarse con suavidad sobre ellos. - -Sobre la Sierra han puesto sus grandes patines dominadores. Bien est -que se expongan por gusto romperse la cabeza en un ejercicio tan -saludable y tan til en Espaa; pero exponerse, por sensibleras -impropias de hombres fuertes, contagiarse de tuberculosis! Una cosa -es tener valor ante un riesgo seguro, y otra ante un riesgo imaginario. -S sabe uno cmo puede matarse, pero cmo puede morir! - -En este caso, los higienistas se ven combatidos con sus propias armas. -Se ha exagerado tanto el peligro de los contagios! Ya es casi herosmo -acercarse un enfermo. - -Lo que debieron considerar esos intratables deportistas opuestos la -construccin del Sanatorio en el Guadarrama es que, ms vale prevenir -y curar los tuberculosos en un Sanatorio apropiado, que no vivir de -continuo entre ellos sin medios de evitar el contagio. Es el nombre -lo que asusta? Pues si en el edificio de la Sierra puede escribirse: -Sanatorio, por todo Madrid puede escribirse: Foco. Vase lo que es -preferible y dnde es mayor el peligro. - - - - -VII - - -Es la Academia Espaola institucin tan aristocrtica y conservadora, -que tiene gala no dejarse guiar en sus acuerdos y en sus -determinaciones por nada que trascienda dictado de la opinin pblica -y democrtica. Por esto, tal vez sea contraproducente el movimiento -general de la opinin favor de la candidatura de la condesa de Pardo -Bazn para ocupar uno de los sillones acadmicos vacantes. - -Aunque tanto blasonan de su mayora, cuando les conviene, es axioma -de nuestras clases conservadoras que la mayora no tiene razn nunca. -Pero es, claro est, cuando se trata de la otra mayora. En Espaa, -tratndose de literatura, la mayora, por desgracia, es una mayora -relativa, que solo puede considerarse mayora como D. Hermgenes -consideraba numerosos los tres ejemplares vendidos de _El cerco de -Viena_, con relacin uno. La opinin general se interesa tan poco -por estos asuntos! Tener cinco mil lectores en Espaa, ya es ser un -escritor popular. Como nuestro poeta ms popular hemos celebrado -siempre Zorrilla, y, aparte _Don Juan Tenorio_, cuntos de los que -conocen la obra ignoran el nombre de su autor! De sus restantes obras, -qu razn puede dar el pueblo, lo que se llama el pueblo? - -La Academia Espaola debiera, pues, atender de vez en cuando -indicaciones de la opinin, sin temor verse atropellada por el vulgo -y mucho menos por el populacho. Los que se preocupan en Espaa por la -literatura, aun los ms vulgares, ya constituyen una aristocracia. - -En el caso de la condesa de Pardo Bazn no podr atribuirse la demanda - espritu sectario de ninguna clase. La condesa de Pardo Bazn ha -sido siempre una gran seora de las Letras, y ya que tan mal parece -nuestras clases conservadoras el escritor metido en poltica--cuando -esta poltica no es la suya, por supuesto, pues los suyos bien les -celebran el civismo y la literatura,--no se dir en esta ocasin que -la poltica y el sectarismo y las pcaras ideas desnaturalizan el puro -desinters artstico de lo solicitado. - -Qu puede oponerse la concesin? Fundar la negativa en el sexo de -la ilustre escritora sera notoria injusticia, y ni siquiera puede -alegarse como tradicin. Justamente las primeras Academias de Espaa, -aquellas Academias de poesa, famosas en lo antiguo, eran presididas y -congregadas por mujeres y las ms nobles y discretas damas concurran -ellas. Los Juegos Florales, las Cortes de Amor, origen de las modernas -Academias, por la mujer tuvieron vida y espritu. - -Por lo mismo que las Academias son instituciones aristocrticas, -conservadoras, y est bien que as sea y esa es toda su razn de ser, -yo creo que nada puede aristocratizarlas tanto como el ingreso de las -mujeres distinguidas. - -Sin negar ni desconocer el mrito de algunos escritores, indicados -cada vacante por la opinin pblica, no dejo de conocer que su sitio -no est en la Academia; desentonan. La Academia no debe atender slo -al mrito literario. No es en crculo tan selecto como una Academia, -es en cualquier reunin de caf, y hay escritores de gran talento -y de grandes merecimientos quienes no se les puede tolerar de -contertulios... - -Por eso est muy justificada la resistencia de la Academia Espaola -ciertos nombramientos. - -Ahora, tratndose de la condesa de Pardo Bazn, ninguna oposicin lo -estara. - -Se teme que, una vez abierta la puerta las mujeres, no habra -marisabidilla ni literata de las perniciosas que no se creyera con el -mismo derecho ser acadmica? Esta objecin lo mismo reza con los -hombres. Pues s que hay entre los escritores varones alguno que no se -crea academizable! - -Nos quejamos todas horas de la inferior cultura y capacidad de la -mujer, y cuando alguna mujer sobresale entre todas, la negamos el -debido premio sus merecimientos pretexto de que es mujer. - -Hay, adems, una razn patritica para que la condesa de Pardo Bazn -sea nombrada acadmica. Muy pronto ha de ir la Repblica Argentina, -quizs otras Repblicas americanas. Son pueblos progresivos, donde -la mujer es el alma de la cultura, donde se tiene muy triste idea de -nuestro atraso y de nuestro espritu tradicionalista. Conviene, ya -que una infanta de Espaa fu nuestra embajadora poltica con todos -los honores, que nuestra embajadora literaria vaya rodeada de todos -los prestigios y pueda dar testimonio, no slo de lo que puedan valer -las mujeres entre nosotros, de esto se basta la ilustre escritora -para responder, sino de algo que significa ms para nosotros: de cmo -sabemos honrarlas y enaltecerlas. Cuando al saber y al talento se le -regatean satisfacciones en su patria, por donde va, ms que grandezas, -va atestiguando mezquindades. - - * * * * * - -Se anuncia el estreno de una refundicin, reduccin, adaptacin, como -quiera llamarse, de _El barbero de Sevilla_, de Rossini, con destino -los teatros de zarzuela espaola y de gnero chico. - -Hay quien clama contra esto, que le parece atentado y profanacin -contra la pera de Rossini. - -No lo creo as. Si las obras musicales fueran profanadas en cuanto no -se presentan en toda su integridad y en su marco adecuado, profanadas -estn todos los das en interpretaciones detestables, en ejecuciones -parciales, en sextetos, pianos, discos fonogrficos, etc. - -Popularizar y vulgarizar estas obras en condiciones decorosas me parece -obra muy laudable. Sobre que el inters del refundidor y el de los -artistas que han de interpretar estas refundiciones, han de tener en -cuenta con quin y hasta dnde pueden atreverse. Seguramente, nadie -se le ocurrir reducir _El ocaso de los dioses ni La Walkiria_. - -Pero la msica ligera y alegre de _El barbero_, por qu no ha de oirse -en nuestros teatros de zarzuela? En Romea omos la Quinta sinfona, -de Beethoven, entre las danzas de la Trtola de Valencia. - -El teatro Real es teatro caro. Hay muchos que no pueden ir la -montaa; hay que llevarlos la montaa--_El barbero_ no son los -Andes--aunque sea en pedacitos. - -Cranlo esos crticos celosos del respeto debido una obra. No es tan -grave falta descender una pera al gnero chico como elevar el gnero -chico categora de pera. - - - - -VIII - - -La obra literaria, el Arte moderno en general, aun en lo ms serio y -meditado, adolecen de inconsistencia, con aire de improvisacin, de -algo ligero y provisional. - -En cada poca hay un gnero literario dominante que, por decirlo as, -da el tono toda la literatura de una poca. Hay un perodo literario -pico, hay otro dramtico, los hay lricos y los hay novelescos. - -En la poca actual el gnero dominante, el que da el tono toda -la produccin artstica, es el gnero periodstico. La literatura -periodstica domina sobre todo el Arte moderno. - -El poeta lrico, el autor dramtico, el novelista, el orador sagrado, -el historiador, pintores y escultores; todos ellos son periodistas -en sus poesas, en sus dramas y comedias, en sus novelas, en sus -sermones, en sus historias, en sus cuadros y en sus estatuas. - -La actualidad periodstica con alas de mariposa; polvillo de sus alas, -tinta fresca y pegajosa de imprenta, es la musa del Arte moderno. - -Por eso cuando los mismos edificios, slidas obras de arquitectura, -los monumentos escultricos de mrmol de bronce nos parecen hojas de -volandera actualidad, ms nos sorprende hallar la obra de serenidad y -de reposo en la obra periodstica juntamente. - -Tal es el libro de _Azorn_ Lecturas de Espaa, formado con artculos -de peridico que tuvieron su da de actualidad y entran ahora, por -derecho propio, en la eterna actualidad de las obras maestras. - -Cuando tantos libros grandes ofrecidos la inmortalidad por sus -autores, desdeosos del juicio y del aplauso de sus contemporneos, -pasaron como pasa el artculo de peridico, este libro de artculos -de peridico slo ahora parece en su verdadera forma, con su prosa -robusta, sano equilibrio de msculos y nervios, sus juicios certeros, -su noble continente de hidalgo castellano. - -Para m, tan propenso nerviosismos y destemplanzas, nada tan -admirable como esta prosa de _Azorn_, tan distinta de casi toda -nuestra moderna prosa. Entre tanto asomo de chillones colorines, es la -prosa de _Azorn_ como un buen grabado en acero, como un aguafuerte, -donde claros y obscuros dan la exacta equivalencia de todos los colores -y de todos los tonos. - -Tiene este libro, adems, para los que siempre hemos admirado -_Azorn_, aunque alguna vez haya irritado nuestra sensibilidad, la -ventaja, sobre otros libros suyos, de que nada, al leerle, en nuestro -sentimiento protesta contra nuestra admiracin. - -_Azorn_, como no poda ser menos, parece curado de su maurismo -agudo. Ya no cree, como creen los conservadores, que el mundo es slo -un medio para que don Antonio Maura y don Juan de la Cierva gobiernen -en Espaa. - -_Azorn_ es demasiado inteligente, demasiado artista para limitar su -ideal los ideales de ninguno de nuestros partidos polticos. Su -apasionada ceguedad conservadora fu... natural reaccin de protesta -contra los liberales. - -Nuestros partidos liberales se dan tal arte que, en Espaa, parece -incompatible el ser liberal y el ser inteligente. Los conservadores -tienen de bueno el no ser liberales; pero el no ser algo es ser muy -poca cosa. Como la nica ventaja que tiene un partido espaol sobre -otro es no ser el otro, lo mejor es echar por la calle de en medio, -aunque se exponga uno que le miren de mala manera los de una acera -y los de la otra, y ms si ven que uno va por su camino sin hacerles -maldito el caso. - -Se quejan los polticos del desvo de los escritores, de los artistas. -Pero estiman en algo los polticos los escritores, los artistas? -Lo que ellos estiman en el escritor no es la inteligencia, es la -sumisin de la inteligencia. - -Los polticos, como las mujeres, no se contentan con dominar en el -corazn si no dominan en la cabeza. No se contentan con que los -perdonemos sus faltas por cario, quieren que no las conozcamos por -ignorancia. Los polticos y las mujeres perciben claramente, aunque la -envolvamos en palabras de afecto, la mirada de inteligencia que parece -decirles: Aunque te quiero... te conozco; m no me engaas. - -Las mujeres y los polticos odian todo el que no pueden engaar. - -Por eso los hombres inteligentes no son nunca afortunados en amor ni en -poltica. - - - - -IX - - -En la historia del teatro espaol, durante la segunda mitad del siglo -XIX, es de gran importancia el estudio de los actores italianos que han -pasado por nuestros escenarios y de su influencia sobre nuestro arte -dramtico y nuestro arte escnico. - -Los actores italianos han sido siempre los que mejor han realizado el -ideal de la representacin escnica: verdad en la poesa y poesa en la -verdad. - -Este era el arte de sus grandes trgicos: la Ristori, Salvini, Rossi. -Este es el arte de sus modernos comediantes. - -Lo extrao es que, tierra de admirables actores, no lo haya sido de -grandes autores. Italia no ha tenido un Shakespeare, un Caldern, ni -siquiera un Molire. Sus actores, ms que del teatro patrio, han sido -por todo el mundo mensajeros y vulgarizadores del teatro de Shakespeare -y del teatro francs. - -La Ristori apenas representaba obras italianas: _Medea_, _Fedra_, -_Mara Estuardo_, _Macbeth_ eran las obras de su repertorio. Alguna -tragedia de Alfieri, como _Mirra_, y la _Francesca de Rimini_, de -Silvio Pellico, eran las nicas obras italianas de su repertorio. - -Salvini y Rossi eran los intrpretes de Shakespeare. - -Virginia Marini, con su excelente compaa, la mejor compaa italiana -que hemos visto en Madrid, en la que figuraban segundas actrices que -luego fueron eminentes y primersimas, como la Vitaliani, la Reiter y -la Belli-Blanes, y actores como Ceresa, Cola, Vitaliani y Zoppetti, -nos di conocer el repertorio, antes modernsimo, de Sardou y Dumas, -hijo: _Dora_, _Fernanda_, _Rabags_, _Demi-monde_, _Monsieur Alphonse_, -_La princesa Jorge_, etc. - -Estas obras parecan la ltima palabra del realismo en el teatro. La -falsedad esencial se ocultaba bajo la minuciosidad de los detalles y -el verismo de la presentacin escnica. Los rboles no dejaban ver el -bosque. - -Despus de Virginia Marini fueron la Pa Marchi, Novelli; despus la -Mariani, Zacconi, la Vitaliani, Tina di Lorenzo, y entre ellos Emmanuel -con la Glech, primero, despus con la Reiter, y, sobre todos, la Duse -incomparable: la divina y la humana, dolorosa del Arte, cuerpo de nube -fulgurada por intensa luz espiritual, resplandeciente en relmpagos de -pasin ensombrecida de tristezas profundas como la noche sobre el mar. - -Todos estos actores han infludo con su arte sobre nuestros actores, -sobre nuestros autores y sobre nuestro pblico. Han sido educadores -de nuestro gusto y vulgarizadores del teatro extranjero. Gracias -ellos, nuestro pblico sabe que hay algo mejor, algo lo mismo, y mucho, -tambin, peor que lo nuestro. - -Hoy su influencia no es tan notoria, las novedades teatrales que pueden -ofrecernos son pocas, y el inters por asistir sus representaciones -se limita al aprecio del mrito personal de los actores. - -Lyda Borelli es la actriz italiana de este ao. Llega la ltima, sin -novedades llamativas en su repertorio, y lucha con desventaja en el -terreno ocasionado de las comparaciones. Pero su figura, su arte, son -tan personales, es tan _ella_, que la comparacin ms inevitable se -desvirta. Lyda Borelli es la ltima... como el ltimo amor, que nos -parece el primero. - -En esa melo-comedia de _Zaz_, que es _La dama de las camelias_ lo -que la Repblica francesa es al Imperio, en lo social y poltico, y lo -que Zola es Vctor Hugo, en imperios y repblicas literarias, Lyda -Borelli consigue, con ser obra de tantos recuerdos, que no recordemos -ninguna otra actriz; y esto, sin preocuparse de no recordar ninguna, -sin rebuscar nuevos efectos ni caer en extravagantes originalidades. La -mayor originalidad de Lyda Borelli es sa: que no pretende ser original. - -Y, por eso mismo, lo es, del nico modo que se puede ser original en -Arte: por sentimiento propio, ntimo. - -Lyda Borelli, sobre todas las excelencias de su arte, posee la -_gracia_; la gracia, en el sentido artstico de la palabra, ms cerca -del teolgico que del vulgar significado. Es la gracia, ese don de -esclarecerlo todo, de ver alegra hasta en la tristeza; en una armona -de la inteligencia y del sentimiento, que siempre es claridad. - -Esa gracia que es todo el arte griego y pone la divina alegra de -comprender sobre el humano dolor de sentir; como la serenidad del -mrmol, en la escultura, ennoblece el dolor inquietante de la carne. - -El arte de Lyda Borelli culmina en _Salom_, de Oscar Wilde. - -Ella consigue lo que no pudo conseguir el desdichado poeta ingls en su -obra ni en su vida: con nervios modernos, actitudes esculturales. - - - - -X - - -La Exposicin Beruete, con fervorosa atencin ordenada por el cario -filial y el noble afecto de un insigne artista, Sorolla, quizs haya -sido una revelacin para lo que hemos convenido en llamar el gran -pblico. - -Aqu, donde el Arte slo es cultivado por los pobretes, nadie suele -tomar en serio las aficiones artsticas de un gran seor que para nada -necesita del Arte. El ttulo de buen aficionado es el ms alto que -puede aspirar. - -Que don Aureliano Beruete era un admirable paisajista han de -reconocerlo ahora todos al visitar la Exposicin de sus obras, y esta -hora de justicia quiz sea para muchos de remordimiento. - -Con ser un gran lrico del paisaje, como lo es todo gran artista, -era Beruete, como todos los grandes lricos, un espritu abierto y -receptivo que en todo se transformaba, en vez de transformarlo todo -la propia comodidad de una manera y de una tcnica, como tantos falsos -lricos del Arte. Conviene no confundir el carcter con la tozudez, y, -en el artista, la personalidad con el amaneramiento. - -Ha de ser el artista, como la luz del sol, ms admirada en cuanto -alumbra al esparcirse que en el sol mismo. Y el sol es un gran lrico! - -Toledo, Guadarrama, Avila, Suiza, nada perdieron de su objetividad, con -ser tan diversa, porque todo fu contemplado sin la preocupacin del -procedimiento. No era el paisaje el que se acomodaba la tcnica; era -la tcnica la que se acomodaba al paisaje. - -No es siempre lo que ms se admira lo que ms enamora. Para mis -simpatas hay, entre todos, un cuadro; una vista de Madrid, castiza -como un sainete de Ricardo de la Vega: entre solares y tapias de -ladrillo rojo, desmontes areniscos, unas pobres casuchas bajas, y, -sobre ellas, una de esas casas madrileas, tejado color de puchero, -balcones de colorines, la fachada con sucio revoque amarillento, y el -sol de Madrid alegrndolo todo; el sol, que rosea y dora los sucios -revoques descoloridos como si fueran mrmoles y jaspes de palacios -seoriales. - -Es preciso ser muy madrileo para hallar poesa en estas cosas. Es -preciso ser muy artista para saber decir los dems: Aqu hay poesa. - - * * * * * - -Los pases meridionales, tan calumniados por las personas serias, -ejercen una gran atraccin sobre los artistas y los escritores del -Norte. Italia, Espaa, su Arte, su Historia, son de continuo estudiados -por ingleses, alemanes, rusos y escandinavos. - -Ahora es el dinamarqus Joerguensen, enamorado de San Francisco de -Ass, peregrino fervoroso por los lugares que en su vida recorri aquel -caballero andante de Cristo, vestido el sayal de la fuerte humildad por -toda armadura. - -Es el sueco Bratli, estudioso investigador de la vida y la obra de -Felipe II, con imparcialidad desacostumbrada en autores extranjeros, -y aun nacionales, al tratarse de rey tan desgraciado con los -historiadores como con los novelistas y autores dramticos. - -De estos ltimos, el que le ha presentado con menos sombros colores ha -sido el ms cercano sus das, el espaol Enciso, en su comedia _El -prncipe Don Carlos_. - -El escritor sueco, en su monografa, pretende, y no en vano, esclarecer -la sombra figura del monarca espaol, tan mal estudiada y comprendida -por sus apologistas como por sus detractores. - -Se considere la Historia como Ciencia como Arte, slo cabe poner en -ella el calor de una pasin, la pasin por la verdad. - -La obra de Bratli debe ser agradecida por los espaoles. Nuestra -Historia corre por el mundo en libros extranjeros y en libros casi -siempre inspirados por odios y antipatas. Dirase, al leerlos, que -slo en Espaa hubo Inquisicin; que slo en Espaa hubo persecuciones -religiosas, cuando fu, en realidad, donde hubo menos; que slo Espaa -conquist y coloniz cruelmente, y que slo la Ciencia y las Artes -espaolas padecieron bajo la presin de la Iglesia y del Poder real. Y -no es lo malo que los extranjeros hayan contado as nuestra Historia; -lo peor es que nosotros la hemos aprendido tambin en sus libros, sin -tomarnos el trabajo de aprender las Historias de otras naciones, para -comprender cmo, calumniados y todo, la nuestra no desmerece nada. - -Felipe II era el soberano ms noble, ms culto y ms humano de su -tiempo. Su mayor defecto fu el que tan donosamente le seal don Juan -Valera: el de ser un tanto _engorroso_. Y esto fu lo que alabaron en -l de prudencia. - - * * * * * - -El alcalde de Madrid se ha credo en el caso de amonestar al -concesionario del teatro Espaol, el sabio doctor Madrazo, por la -baratura del precio en las localidades. - -Yo creo que el Ayuntamiento debiera agradecer el desinters del seor -Madrazo y congratularse de que un teatro municipal sea, por fin, un -teatro popular, por sus precios, al alcance de las clases menos -acomodadas. - -No es deber del Ayuntamiento procurar por todos los medios el -abaratamiento de las subsistencias? Quieren que el teatro espaol sea -un teatro aristocrtico? Entonces debieron empezar por no concedrselo -al doctor Madrazo, tan conocido por sus ideas democrticas y -republicanas. - -Entonces, si un millonario generoso se ofreciera como empresario del -teatro Espaol para obsequiar al pblico con funciones gratuitas, no -se le concedera el teatro? - -Adems, cree el Ayuntamiento que es el precio de las localidades lo -que da quita al teatro el decoro debido sus prestigios? - -No es al precio, sino la calidad del espectculo lo que debiera -atender el Ayuntamiento. - -Bien est peseta el chocolate de peseta. El Ayuntamiento, en este -caso, al contrario que en el sabido cuento, lo pide ms caro, sabiendo -que peor es imposible. - - - - -XI - - -Dice una antigua cancin inglesa, parafraseada por Dante Gabriel -Rossetti: El mar no tiene ms rey que Dios. - -Los archimillonarios, reyes del mundo, pasajeros del _Titanic_, -navegaban sobre el mar con toda confianza, seguros de haberle vencido. -En un palacio, fortaleza flotante, con la garanta de haber pagado -muchos miles de francos por el pasaje. La travesa, alegre: fiestas, -bailes y msicas y amoros viajeros de esos que no comprometen nada. -Naufragar? Hundirse? Quin pensaba en eso? El barco poderoso, con -toda su fuerza, con todas sus seguridades, era, en medio del mar, como -un smbolo de un Estado social capitalista, defendido por caones y -escuadras pagados buen precio, como el pasaje en el transatlntico de -lujo. - -Algunos de aquellos millonarios, grandes industriales, hombres -de negocios, quizs buscaban en viaje de recreo descanso sus -preocupaciones, al malestar causado por una huelga obrera en sus -fbricas, en sus industrias. Y las olas del mar les parecan de -mansedumbre; no amenazadoras, como las olas proletarias. Era el mar un -reposo y una caricia. Cmo haban de imaginarse que pudiera ser el -vengador? - -Vencieron la huelga de los hambrientos y no contaban con el hambre -vengativa del mar. - -Ya no se ofrecen vctimas humanas en sacrificios religiosos. Pero hay -una divinidad justiciera para ordenarlos. Y esta imprevista nivelacin -ante el dolor y la muerte es tal vez el nico destello de justicia que -resplandece sobre la tierra. - -Vctimas expiatorias son estos millonarios. Con su muerte ponen -inquietud sobre la soberbia de los poderosos y paz sobre el odio de los -miserables. - -Tambin los grandes transatlnticos pueden hundirse en un momento! - -Entre ellos y las pobres embarcaciones veleras, donde van ganarse -la vida pescadores y marineros de ventura, ya puede haber algo de -simpata. El mar no tiene ms rey que Dios! Ms grande y ms fuerte -que la tierra, ni siquiera el dinero. - - * * * * * - -Y el mar no cuenta sus historias con ruinas, epitafios ni monumentos, -como la tierra, vieja comadre, que nos va sealando cada paso: Aqu -fu Troya, Estas son las ruinas de Nnive, Esta fu la Acrpolis -de Atenas. En la mayor desolacin hay siempre rastros visibles sobre -la tierra, efemrides de su historia. En el mar no hay seales ni -vestigios de ruinas grandezas. El mar no dice historias, slo nos -dice: Eternidad! - -Por eso en l se templan las almas mejor que en la tierra. Unos pobres -msicos, los ltimos tripulantes del barco, sin duda, que tal vez en -el incendio de un teatro, en una catstrofe terrestre, hubieran sido -los primeros en huir y en defender su existencia precaria de msicos -jornaleros, ante el mar se agrandaron como hroes de epopeya y fu su -pobre msica destemplada un himno al espritu: el salmo religioso en -que acepta el Dios de misericordia la msica de valses y rigodones que -anim el danzar frvolo de los millonarios durante la alegre travesa -de recreo. - - * * * * * - -Monsieur Le Bargy, el ex socio de la Comedia Francesa, en reciente -entrevista con el travieso _Duende de la Colegiata_, ha juzgado con -despectiva frase los actores italianos. - -Al decirle el inquieto duende que los actores italianos ensayan las -obras con mayor prontitud que los franceses, el celebrado actor hubo de -replicar: As las hacen! - -Cree el aplaudido intrprete de _El marqus de Priola_ que es tanta la -diferencia y siempre en favor de los actores grandes actrices? - -Ni por artistas, individualmente considerados, y por compaas, en su -conjunto, mucho menos, creo, y conmigo el pblico madrileo, que la -desventaja est de parte de los actores italianos. - -Entre los actores franceses los hay excelentes quin lo duda! Pero, -sea por culpa suya de los autores que para ellos escriben, lo cierto -es que su trabajo se limita una especialidad. Ni Sarah, ni la Bartet, -ni la Rjane han interpretado en toda su carrera artstica la variedad -de obras y de personajes distintos que nuestra Mara Guerrero -cualquiera de nuestras actrices. - -Ahora mismo, en el ltimo retrato de Sarah, intrprete de la obra -_Isabel de Inglaterra_, vemos Sarah, la de siempre, vestida... como -Sarah, no como la reina Isabel; peinada... como Sarah... La misma Sarah -que se present rubia en _Cleopatra_ y ha sido Sarah eternamente; como -Guitry es Guitry siempre y Mounet Sully es Mounet Sully en cuantas -obras interpreta. - -Actor por actor, ni Sarah es la Duse, ni ninguno de los actores -franceses que nos han visitado es comparable Zacconi, Novelli, -Emmanuel, Ceresa, Flavio And; ni las compaas francesas, la de -Antoine inclusive, han presentado nunca un conjunto como cualquiera de -las compaas italianas. - -En arte escnico no hemos podido aprender nada de los franceses; de los -italianos, s. - -Los actores franceses van demasiado posedos de su superioridad por -esos mundos. Ya es hora de que se vayan desengaando. - -Y conste que soy el primero en admirar los buenos actores franceses -y, entre ellos, M. Le Bargy, quien es lstima que el pblico -madrileo no haya podido admirar como galn joven cuando, al sustituir - M. Delonnay en la Comedia Francesa, era excelente intrprete de las -comedias de Musset. - -Hoy, como primer actor, _grand premier sole_, habra algunos reparos -que ponerle. Pero no es cosa de complicar la cuestin de Marruecos. - - - - -XII - - -El actor M. Le-Bargy me ruega que inserte en esta seccin la siguiente -carta. As lo hago con sumo gusto y fina voluntad. - - Sr. D. Jacinto Benavente. - - Muy seor mo: He tenido ocasin de decir uno de sus compaeros - que la improvisacin en cualquier arte no me pareca un buen - mecanismo de perfeccin en el trabajo y que para la _mise en scene_ - de una obra dramtica prefiero, los bruscos procedimientos de - los comediantes italianos, el sistema de los ensayos lentos y - minuciosos que han adoptado los teatros de Pars. Con tal motivo, - se ha lanzado usted la guerra como un conquistador y ha declarado - que en la interpretacin dramtica, Pars ha sido eclipsado por - Roma. - - Las opiniones son libres; mas tengo la costumbre, respetndolas - todas, de no prestar atencin sino aquellas que se apoyan sobre - pruebas sobre la autoridad de un juicio informado, prudente, - comprensible. Respeto, pues, infinitamente su juicio sobre los - actores franceses; pero excusndome de no poder detenerme en esto, - pues se vislumbra en aqul una idea preconcebida de menosprecio, - al menos el desconocimiento absoluto del genio de nuestra raza. Si - yo tomase en consideracin lo que ha dicho usted, en particular, - de Sarah Bernhardt y de Mounet Sully, hara, al defender estos - gloriosos artistas, un esfuerzo ms vano sin duda que el que hizo - usted al atacarles. - - Antes de despedirme os ruego vengis un da Pars: tendr el - honor y el placer de recibirle, ensearle nuestro arte dramtico en - su propio marco y revelarle esos matices que parecen haber pasado - desapercibidos su fino discernimiento. - - Queda su ms atento seguro servidor, q. b. s. m., _Ch. Le-Bargy_. - -Conste, en primer trmino, que mis ideas respecto los actores -franceses podrn ser equivocadas, pero no preconcebidas, como M. -Le-Bargy asegura. - -Contra la opinin de la crtica, en general, juzgu en la temporada -anterior al artista italiano Caravaglia como desdichado intrprete de -_Hamlet_. Ya ve M. Le-Bargy cmo no siempre es Roma la capital del -Arte. En Italia, por fortuna, el Arte est descentralizado y no es -Roma, ciertamente, la capital artstica de mayor importancia. - -He sido y soy gran admirador de Sarah, sin desconocer que la Duse es -artista de ms sinceridad. - -En cuanto Mounet Sully, cuando tanto di que reir al pblico -madrileo, fu de los pocos defensores que tuvo. No me negar M. -Le-Bargy que el arte de Mounet Sully es un arte _sui gneris_, y en -el mismo Pars no todos son admiradores del fogoso artista. Monsieur -Le-Bargy procede con nobleza al defenderle, ya que todos sabemos que -no ha reinado siempre la mejor armona entre el decano de la Comedia -Francesa y el propio M. Le Bargy. - -No recuerda el excelente artista--han pasado algunos aos,--durante -una representacin de _Enrique III y su Corte_, de Dumas, padre, una -desagradable escena, _hors d'oevre_, ocurrida entre M. Le-Bargy y -Mounet Sully? Parece ser que Mounet Sully reprendi en tono algo -destemplado M. Le-Bargy por haberse permitido una alteracin en -la _mise en scene_ de la obra. Monsieur Le-Bargy replic con la -misma viveza y dijo, refirindose Mounet Sully: Il se permet bien -d'autres. - -Ya ve M. Le-Bargy que conozco las intimidades artsticas de los -teatros de Pars tanto como sus actores, y que mi juicio podr ser -equivocado, pero no ligero. Es el de todo el pblico madrileo, y M. -Le-Bargy sabe que empieza ser el del americano. - -Los actores franceses carecen de sinceridad; son muy especialistas. -Puede citarse una actriz francesa que haya interpretado la variedad de -personajes que Mara Tubau, Mara Guerrero Rosario Pino? - -Los actores franceses cuentan por docenas lo que ellos llaman sus -creaciones; los actores espaoles y los italianos, por cientos. Esta -intensidad en la variedad es tan estimable, por lo menos, como la -intensidad en la unidad. Y para el pblico, ms interesante. - -Si alguna vez vuelvo Pars, tendr sumo gusto en saludar M. -Le-Bargy y en atender sus indicaciones; aunque temo no consigan -rectificar mis juicios, ya que, actrices y actores, por dicha suya, -sern los mismos que tuve ocasin de aplaudir, hace treinta aos, -cuando fu Pars por primera vez, y los mismos que he vuelto -celebrar cuantas veces he vuelto. Y los actores ay! no son como el -buen vino: con los aos y con los viajes no ganan nada. - - - - -XIII - - -Existen industrias por esos mundos de las que no tenemos aqu la menor -idea. Una de ellas es la cra de mariposas. En Inglaterra, en el -condado de Kent, Mr. Newman ha destinado una granja esta novsima -produccin, recompensada con no despreciables rendimientos. - -En Inglaterra son muchos los coleccionistas de mariposas. Son muchos -tambin los Museos que tienen por proveedor mster Newman. La moda -tambin ha venido favorecer su industria. Mesas y veladores se -cubren con una tela de seda y sobre ella mariposas disecadas de varias -especies y mltiples colores. Todo ello se cubre con un cristal y el -efecto es muy vistoso, como de bordado japons chinesco. - -Para obtener alguna nueva especie de mariposas es preciso un -procedimiento llamado azucarar. Para azucarar se emplea una mezcla -de azcar, melaza, ron, cerveza y jugo de pera. Con esta mezcla se -trazan rayas sobre la corteza de los rboles. Las rayas han de ser -verticales, un metro del suelo, y han de tener 45 centmetros de -largo por dos de ancho. Entrada la noche, las mariposas acuden -golosear. Las mejores noches de caza son las noches tormentosas. Cuanto -ms cerrada la noche, ms fructuosa recoleccin. - -Para la caza hay que proveerse de una cajita, bien mullida de algodn -en rama, y de una linterna: con la linterna se ilumina la raya -azucarada; el cazador acerca la caja, cuya tapa sostiene abierta con -un dedo; el cazador elige su presa, toca ligeramente en la cabeza la -mariposa, la mariposa cae en la caja, que se cierra de golpe. Desde -all pasa las jaulas de cultivo, cuando no es condenada inmediata -muerte. - -Mster Newman posee unas cien mil mariposas. Algunas de ellas, como -la llamada Rey de la selva (Purple Emperor), se paga cinco y seis -francos. Aunque son muchas las prdidas en tan frgil mercanca, las -ganancias compensan lo suficiente. - -Y es una industria tan potica! Aqu no se concibe. Y eso que el -procedimiento de azucarar es muy conocido. Es el medio empleado -por los Gobiernos para obtener mayora en todas las votaciones. Los -caramelos repartidos con profusin en el Parlamento vienen ser el -smbolo tangible y chupable de otras ms apetitosas golosinas. Todo es -azucarar. - -Pero quin ha de criar mariposas aqu, donde es preciso proteger los -pjaros y donde no quedar dentro de poco animalito con alas, pjaro, -mariposa poeta? - -Lo raro es no ver cazuelas de mariposas fritas como de pjaros. Entre -la substancia de una mariposa y la de un pjaro... Comida de ilusin! -Por eso tan espaola, tan madrilea sobre todo. El pjaro frito viene - ser para los madrileos la gallina que Enrique IV de Francia deseaba -para todo ciudadano francs, como garanta de paz y de ventura en sus -Estados. - -En estos de Espaa no pueden pedir los gobernantes ms de lo que -asegura un pjaro frito. - -Ahora se trata de proteger los pjaros con detrimento de la popular -alimentacin. - -El pjaro tiene una leyenda sentimental de beneficioso para la -agricultura. - -Yo s de quien prohibi que se matara ni se hostigara un solo pjaro -en sus huertas y tierras de labranza, y vaya si not el beneficio! De -la siembra dieron tan buena cuenta como administrador en absentismo -del amo. Y de la fruta... como si se hubieran propuesto anunciar un -remedio contra la obesidad: la dejaron toda en los huesos. - -Por eso digo que lo de beneficiar la agricultura debe ser leyenda -que han hecho correr los pjaros en combinacin con los naturalistas. -Y es que la mayor parte de los naturalistas estudian los animales... -disecados. Como al pueblo la mayor parte de los socilogos. As hay -tantas lamentables equivocaciones al legislar. - - * * * * * - -Dentro de pocos das tendremos en el teatro de la Comedia una compaa -italiana con el repertorio del Gran Guignol, imitacin del tan -celebrado de Pars. - -Gnero teatral, ratos tambin literario, muy la moderna. Rpido, -cinematogrfico, violento, brutal en ocasiones, se apodera del -espectador por los nervios. La inteligencia y el corazn se defienden -tanto! Los autores dramticos, atentos la psicologa del pblico, -han comprendido que el espectador moderno es ms atacable por lo -fisiolgico. Se impone un teatro rascanervios. Como nica emocin, el -espanto; como nico razonamiento, la sorpresa; como nico sentimiento, -la curiosidad. - -El autor se entra por los nervios del espectador como un loco, como un -criminal, como un violador. Le considera como una mujer histrica, -se impone l como hipnotizador, como alienista, como juez de -instruccin. Es un teatro para estudiar los espectadores. Obtendr un -excelente xito. Sobre todo con las seoras. A las mujeres les gusta -tanto asustarse en pblico! - -Despus, y visto el buen xito, padeceremos las imitaciones -consiguientes. Y aqu s que puede decirse como de tantas otras cosas: -Bien vengas, Gran Guignol, si vienes solo! - - - - -XIV - - -Un escritor de alto entendimiento y generoso corazn, el seor Zozaya, -ha supuesto que yo era enemigo de los pjaros. De ningn modo. - -Unas cuantas libras de fruta averiada por su glotonera no es -razn para malquistarse con los pjaros. Como unas cuantas pesetas -sableadas por un amigo no es razn para reir con l, si el amigo es -simptico y sablea con gracia; que es el caso de los pjaros al picar -en la fruta. - -Nadie como yo les defiende de asechanzas de gentes y de muchachos. -Para sazonarles la acidez de la fruta aado unas migajas de pan su -merienda. - -De no haber sido gato en otra encarnacin--en sta lo soy por gracia -de madrileo-- ave de rapia--menos probable, pues no me queda el -menor instinto,--no me remuerde la conciencia por haber perseguido, -maltratado, cazado, simplemente devorado, despus de cazado por otro, -al ms insignificante pajarillo. - -A predicarles, como San Francisco de Ass San Antonio de Padua, no he -llegado. Pero versos de Rubn Daro, de Gabriel D'Annunzio y de Guerra -Junqueiro s han podido oirme recitar en mis soledades, las horas -de siesta canicular, en que todo se amodorra, como en la cantada por -Zorrilla. Todo, menos los pjaros y yo, bien hallados la sombra de un -huerto, oasis en dorada llanura castellana. - -Su piar y los versos por m recitados son como escala de armona -infinita, ascendente, que va del abecedario, balbucido por labios -infantiles, al libro todo sabidura. - -Por todo esto amo los pjaros, sin pararme considerar si son tiles -para la agricultura. - -Mis poetas tampoco le sern de gran utilidad. - -Pero yo no quisiera creer que los pjaros cantores y yo, recitador de -poetas, somos como un insulto los campos de trabajo y de pena que nos -rodean. - -Tampoco debemos creer, como algunos pjaros y muchos poetas, que todo -aquello no es ms de apropiada decoracin para nuestra escena potica. - -Como el piar de los pjaros es preludio balbuciente de tanta msica -y tanta poesa, mi recitar de versos en el silencio de los campos -abrasados acaso es tambin preludio de cosechas futuras. Los poetas no -pueden haber sembrado en vano. Entre tanto, sera injusto preguntarles -como los pjaros: si son tiles para la agricultura. - - * * * * * - -Los nios son muchas veces vctimas de la vanidad de los padres. Los -perros, de la vanidad de sus amos. - -A qu otro sentimiento responde, en el primer caso, los concursos -de belleza infantil, los disfraces de Carnaval, la exhibicin de -habilidades en los nios; en el segundo caso, las Exposiciones de -perros? Los pobres animales, encerrados en jaulas mal acondicionadas, -rodeados de personas extraas, padecen, inocentes, el mal del siglo: -el exhibicionismo. Cuando ya no tenemos ms que exhibir, exhibimos al -perro. - -El perro, animal simblico de la fidelidad, atributo de tumbas -conyugales en otros tiempos, simboliza en estas Exposiciones la -exhibicin ntima de los hogares. Ya saban ustedes cmo ramos todos -en casa: la seora, las nias, los criados; ah va el perro. Que no se -quede sin su fotografa. - -El trabajo de los futuros historiadores no ser, ciertamente, el de -juntar documentos, sino el de aportarlos. Bien documentada va la -posteridad! - -Ni siquiera tienen estas Exposiciones de perros la justificacin de -contribuir la mejora propagacin de las razas mejores. Sabido que -no hay nadie tan egosta como un poseedor de ejemplares de precio. - -Es ms difcil obtener la mano izquierda de uno de estos perritos de -lujo que la derecha de una linajuda y bien dotada heredera. - -Ahora que ha vuelto reconstituirse la Sociedad Protectora de -Animales, bajo la presidencia de una inteligente dama, debiera oponerse - estas Exposiciones tan opuestas al verdadero amor por los animales. - -En algunas partes las Sociedades protectoras han llegado oponerse al -sostenimiento de las casas de fieras y jardines zoolgicos. - -Tratndose de animales feroces y salvajes, sin cesar perseguidos, yo -no s, ignorante de su concepto y su aprecio de la libertad, si ellos -no pudieran preferir la cmoda y descansada vida de estos jardines y -_menageries_ la azarosa vida de las selvas y de los desiertos. - -Tratndose de animales domsticos, no hay duda. La protesta de las -Sociedades protectoras estara ms justificada. - -El jardn zoolgico puede ser civilizador para las fieras. Todas las -razas salvajes se han civilizado en jaulas, ms menos holgadas. - -El perro est ya bastante civilizado. Volverle la jaula es un -peligro. Podra volver sentirse lobo. Tal vez de puro civilizado -participe del sentimiento vanidoso de los hombres y goce con las -exhibiciones. Pero hay que concederle alguna superioridad mental. - -Aunque lleva mucho tiempo de ser el mejor amigo del hombre. Mucho -ms que Muley Hafid de ser el buen amigo de los franceses. Debe estar -contagiado del todo. Muley Hafid pareca ms fiero y hoy est hecho un -falderillo. Dentro de poco tambin estar en Pars en su buena jaula y -tan contento! - - - - -XV - - -_Voces de gesta_ ha aparecido en las libreras antes de ser -representada en Madrid. Esto indica en cunto ms estima Valle-Incln -el juicio reposado del lector que la emocin arrancada al pblico, -por sorpresa unas veces, con habilidades teatrales, que tienen ms de -lo artificioso que de lo artstico; otras, con los recursos del arte -escnico: brillantez de la interpretacin del decorado. - -Son muy pocas las obras dramticas que, como esta admirable tragedia -de Valle-Incln, pueden permitirse el lujo de su desnudez artstica al -presentarse sin engaos teatrales. - -Al escribir estas lneas ignoro la opinin del pblico de teatro. -Importa poco. Obras como _Voces de gesta_ estn sobre el pblico, y -su probable fracaso demostrara, una vez ms, que hay un nivel medio -del que no conviene elevarse. Yo estoy seguro de que el pblico del -estreno, en el teatro de la Princesa, alcanza ese nivel con holgura. -No me atrevera decir lo mismo del pblico en los das de abono -aristocrtico. - -_Voces de gesta_ es obra redentora. Ella sola se basta redimir de -muchos pecados teatrales. Es obra de esas que sirven para justificar -un empresario: No dirn que no se hace Arte. Y sirve para disculparle -cuando no lo hace: Pero, ya ven ustedes, el Arte no da dinero. - -Por desgracia, los empresarios tienen razn... mientras el pblico se -obstine en drsela. - - * * * * * - -Hay que afrontar la verdad cara cara. La Prensa peridica ha -procurado, con alto patriotismo, realzar la tristeza de todos por la -muerte de Menndez y Pelayo. - -En este caso, la actitud de tristeza no ha bastado determinar el -sentimiento, como afirma el psiclogo James. - -Cierto que la persona de Menndez y Pelayo ni su obra, por su ndole -misma, podan ser populares. Lo triste ha sido que, entre la misma -gente culta, antes hemos advertido el revuelo alrededor de las muchas -vacantes dejadas por el muerto glorioso que la emocin por su prematura -prdida. - -En los mismos artculos necrolgicos han podido advertirse ms -amplificaciones de frmulas encomisticas que estudio detenido de -las obras de Menndez y Pelayo. Sin duda el dolor embargaba las -inteligencias. - -Es muy de la tierra lo de contar por cada lector cien admiradores. -Hablen los muchos que se decan admiradores de Costa, sin haber ledo -uno solo de sus libros; hablen muchos de los que se decan admiradores -de Menndez y Pelayo. - -La fe y la admiracin son muy amables formas de la pereza. Hay quien no -cree y quien no admira por la misma causa. - -Por todo esto, sucede que la fe, como la admiracin, como sus -contrarios, adolecen entre nosotros de una tibieza fundamental, por -falta de fundamento, que en vano pretende mostrarse calurosa entre -voces enfticas y gestos exaltados. - -Slo parece al exterior, con luz del alma, lo que ha sido calor del -alma interiormente. - -Por eso al morir Menndez y Pelayo hemos odo clamar su nombre; -pero ese clamor sonaba como el eco de vaco aposento: un aposento -que debieran haber llenado las obras del escritor, ms admirado que -conocido. - - - - -XVI - - -Los Museos de cuadros antiguos tienen algo de panten. Un cuadro slo -parece animado con vida propia como acorde justo en toda una armona -de ambiente. El retrato del noble caballero de la dama infanzona, -en la sala seorial de linajudo palacio, entre sillones y escaos de -roble, mullidos de terciopelos damascos desvados; entre tapiceras -herldicas, candelabros de plata de hierro forjado, armaduras -enmohecidas y cdices miniados. La pintura religiosa de atormentado -ascetismo, la indecisa claridad de lmpara votiva, en un rincn -de alguna antigua iglesia convento pobre. La pintura religiosa -risuea, de vrgenes y nios de Dios familiares, divinizados por -gozosa humanidad, en altares acariciados de sol, en iglesias muy -blancas, de algn convento de monjitas ms hacendosas que rezadoras; -hadas de santidad con manos milagrosas para confituras, bizcochadas, -bordados al realce y randales sutiles como vilanos telas de araa. -Las triunfantes alegoras, entre mitolgicas y caballerescas, con su -trompetear de oros y prpuras, en la amplia galera del alczar, frente - los ventanales que dominan la ciudad de leyenda. - -Fuera de su lugar son los cuadros vago contorno espectral sin vida. -Siquiera en los Museos dice la tumba, que es cada cuadro, un nombre -glorioso. Y el nombre evoca un recuerdo vivo en nuestra memoria, y no -es todo muerte. - -Pero estas Exposiciones de cuadros modernos son aun ms tristes. Si -nos ponemos en la realidad, parecen almacn y dicen comercio. Si -poetizamos, son como galera de nichos; pero con nombres que no dicen -glorias; slo dicen muerte, con la frialdad de una estadstica. - -Y uno por uno, en adecuado lugar, en propio ambiente, es posible que -todos los cuadros estuvieran bien. Figuraos una Exposicin de nios: -al verlos all solos, ante las miradas curiosas, indiferentes del -pblico, no pensaramos en que era alegra de una casa; pensaramos -en la Inclusa. El Arte necesita un calor que no puede hallar en las -Exposiciones. Todo parece all muerto abandonado, y, con la multitud -de sepulturas, todo va en el recuerdo al hoyo grande. - -Cuando la Exposicin haya terminado, el Arte reconocer los suyos, -como Dios en la matanza de hugonotes. - - * * * * * - -Los sultanes de Marruecos sern muy brutos, pero no tienen nada -de tontos. Cuando se hallan muy empeados, en toda la magnitud de -la palabra, corte de cuentas, borrn y... sultn nuevo. Como su -dulce hermano, cuando se vi metido en el callejn sin salida de la -Conferencia de Algeciras, Muley Haffid, acorralado por los franceses, -tira por la calle de en medio y les deja con tres palmos de narices. -Esta insolvencia--tambin en toda la extensin de la palabra--supone -mucho trabajo y mucho dinero perdidos para los franceses. La diplomacia -marroqu es nica en el arte de no pagar al casero. Aunque, en este -caso, el casero era el sultn y su arte ha sido el de quedarse con -la fianza y el mes adelantado por un inquilino que est pagando el -alquiler bastante caro. - -Con este juego de sultanes compadres todo es tejer y tejer, para la -diplomacia europea, en los asuntos de Marruecos. Lo peor es que Europa -no consigue la civilizacin de Marruecos; pero Marruecos va conseguir -la descivilizacin de Europa. - -En Francia, en el propio Pars, en el corazn de su corazn, como si -dijramos, ya se ha levantado cruzada contra el extranjero. - -Si esto no es africanizarse! - - * * * * * - -La opereta vienesa triunfante no ser una frmula suprema ni definitiva -del Arte para los teatros de gnero chico. Yo la juzgo reaccin -saludable; tal vez extremosa, como todas las reacciones. Hay quien la -juzga inferior nuestro gnero chico; hay quien, por el contrario, -asegura que sto ha matado aqullo. En mi opinin, mejor puede -decirse: Aqullo ha trado sto. - -Aqullo, es decir, nuestro gnero chico haba cado tan bajo! Hay que -convenir en que la gracia espaola es siempre agresiva, dura. No ha -sido el hambre tema fecundo de chistes en nuestra novela y en nuestro -teatro? - -Tambin el error de muchos escritores, al creer que lo castizo slo se -halla en las clases bajas de la sociedad espaola, porque es en ellas -ms superficial y no cuesta desentraarlo, como en las clases alta y -media, trajo la fatigosa repeticin de cuadros populares, de cada vez -ms falseados. - -De la calle vinieron admirables cuadros al teatro: _La verbena de la -Paloma_, _El santo de la Isidra_; los hermanos Quintero trajeron las -calles andaluzas, con su sana alegra y sus limpios donaires. Pero -despus llegaron los imitadores; como ya no quedaba qu traer de la -calle ms que el arroyo, se trajeron el arroyo al teatro con toda su -suciedad y su grosera. - -Esta opereta vienesa representa, en el gnero, la reaccin idealista. -Su gracia es inocentona, sus chistes infantiles, su literatura de -novela sentimental la moda del ao 30; pero todo es dulce, amable, -de una fantasa sin perversin, como sueo de nia casadera. Los dos -de amor terminan con besos en tiempo de vals y en el ritmo del vals se -espiritualizan. Los hombres son galantes y las mujeres coquetas. Nadie -se insulta ni salen relucir las navajas. Las aldeanas visten de raso -y ofrecen flores. Los militares son como prncipes de cromo... - -Todo es lindo, lindo. Pondremos la finura el reparo de cursi? De -ningn modo. Ms vale que nuestras cocineras aprendan estas finuras de -las operetas vienesas que no nuestras seoritas aquellas ordinarieces. -Y perdonen los casticistas. - - - - -XVII - - -El conde de Pradre ha tenido un rasgo de verdadero espaolismo al -adquirir _La Vicara_, de Fortuny. Ya que del conde no puede decirse -nada, se dice del cuadro. Ha pasado de moda; Fortuny ya no se lleva. - -Y qu pintor no ha pasado por estas alternativas y veleidades de la -moda? Tiempo hubo en que Murillo era estimado sobre Velzquez, el Greco -era menospreciado y Goya no era tenido en mucho. Ahora mismo no hemos -desempolvado Lucas? - -La pintura de Fortuny est, sin duda, en ese perodo crtico para toda -obra de arte: cuando se est viejo y no se ha llegado ser antiguo. -Hasta muy pocos aos ha no eran risibles y ridculos los retratos -de seora con su miriaque? Hoy ya tienen valor histrico. Actrices -modernas se han atrevido presentarse con miriaque en escena al -interpretar obras de aquel tiempo. Y obras dramticas; lo que -ninguna actriz se hubiera atrevido antes, segura de comprometer el -xito, ante el pblico regocijado. - -El polisn no ha logrado todava estos honores. Dentro de algunos aos -tendr tambin su valor histrico y las actrices podrn atreverse con -l como ahora con el tontillo y con el miriaque. - -Fortuny, como Meissonier, como tantos otros pintores, indiscutibles -en su tiempo, pasan ahora por el perodo difcil del miriaque y del -polisn. - -La posteridad inmediata es el ms recusable juez para las obras de -arte. Slo nos interesa lo actual lo que ya parece muy lejano. Lo que -pas, pero aun est cerca, dirase que nos envejece al considerarlo. -Mejor sabemos dar razn de las guerras pnicas que de la guerra -francoprusiana. Ms sabemos de Carlos V que de Isabel II. - -_La Vicara_, de Fortuny, recobrar su puesto de honor en la historia -de la pintura espaola. Aunque no fuera ms que por la numerosa -descendencia que tuvo. Durante medio siglo la pintura espaola fu -procedente de Fortuny. Los grandes cuadros de historia, teatrales -en sus personajes y en su indumentaria, los cuadros de gnero, -lindos, acabaditos, como miniaturas: de una Espaa amable, bonita, de -terciopelos, rasos y blondas. Visin de un arte lisonjero que todos -nos tena adormecidos hasta el despertar cruel del desastre. Oh! El -arte optimista! - -Hoy todava dicen algunos de Zuloaga que nos calumnia. Zuloaga no -hubiera pintado nunca _La Vicara_. - -_La Vicara_ era un cuadro de sueo. Los cuadros de Zuloaga son el -despertar. Pero hay quien dorma tan gusto! - - * * * * * - -En Barcelona la opinin ilustrada de algunos mdicos se ha credo en el -deber de llamar la atencin sobre los perjudiciales efectos causados en -la imaginacin de los nios por las pelculas cinematogrficas. - -El cinematgrafo, como el teatro, abusa de lo terrorfico. - -Cuando la vida era ms ruda y violenta; cuando la expansin individual -alternaba, por lo menos, grandes herosmos con grandes crmenes, estos -espectculos de horror no podan ser tan nocivos. En la vida moderna, -tan socialmente disciplinada, en que los buenos ciudadanos no son -capaces de grandes herosmos ni de grandes virtudes, por no desentonar, -por no descomponer el conjunto, y slo se manifiesta el individualismo -en los rebeldes y en los criminales, el contraste es ms llamativo. -Para una imaginacin inquieta, al huir del gris montono, slo ve la -intensidad del rojo de sangre. Los criminales son como hroes cuando no -vemos hroes mejores. - -Los dramas y las novelas romnticas de ahora son dramas y novelas de -ladrones y de asesinos. Sus aventuras son robos y asesinatos. - -Estos son los modernos libros de caballeras, capaces crear elementos -artificiales inspiradores de siniestros propsitos. - -El teatro y el cinematgrafo para los nios es un problema de higiene, -un problema educador en que el Estado debe intervenir con urgencia. - -Nuestras calles y nuestras casas, y el espectculo todo de nuestra -vida, ya son bastante para manchar el alma de nuestros nios. Que al -asomarse con la imaginacin los sueos de nuestro Arte, nuestro Arte -no sea ms sucio, ms negro que la misma vida. - -Llevarais vuestros hijos pasear por un estercolero junto una -charca pestilente? - -Pues aun es ms necesario el aire puro su imaginacin que sus -pulmones. - - * * * * * - -Al ver cmo se interesaba la opinin por el nombramiento del nuevo -director de la Biblioteca, alguien de buena fe habr pensado: Gracias - Dios que nos interesamos por algo que no sea poltica menuda -torera! - -Ay! Todo es uno y lo mismo. Si la gente se ha interesado en este caso -es por lo que ello ha tenido de poltica y de torera. La importancia -del cargo era lo de menos. Las personas designadas para ocuparle, -significaba poco. Lo divertido era la lucha, la competencia. Hasta se -han cruzado apuestas. - -Como siempre, y muy la espaola, los partidarios del uno negaban al -otro todo merecimiento. - -La triste satisfaccin que pueden tener uno y otro es la seguridad de -que los ms fieros disputadores eran los que ms ignoraban el valer de -los dos ilustres contrincantes. - -En Espaa sera millonario cualquier escritor si le leyeran todos los -que le admiran y la mitad siquiera de los que le odian. - - - - -XVIII - - -Desde Hamburgo me enva persona respetable el original y la traduccin -de un artculo publicado en el diario _General Anzeigner_, de la ciudad -citada. - -Extractar lo ms substancioso, segn la traduccin de referencia. El -artculo se titula Deshonra de la raza, y dice, entre otras cosas: -Varios peridicos publican relacin de las impdicas aproximaciones -de algunas seoras y seoritas de raza blanca, los hombres de la -tribu de bedunos que actualmente se exhibe en el Jardn Zoolgico de -Hagenbeck, en Hamburgo. - -Los buenos bedunos vinieron las manos por cuestin de faldas y fu -necesaria la intervencin de la Polica y la repatriacin de los ms -levantiscos. - -Aunque la empresa Hagenbeck ha tomado enrgicas medidas para evitar -la repeticin de estos incidentes y ha dado sus empleados orden -terminante de expulsar del parque toda _seora_ que se aproxime -los bedunos en forma sospechosa, todava han ocurrido escenas tan -lamentables como la que acabamos de describir. - -Triste y lamentable es que la mujer alemana, por lo general de carcter -y costumbres ejemplares, olvide hasta ese punto su decoro. - -Otras muchas consideraciones trae el artculo; pero no quisiera que, -al transcribirlo, nadie creyera que yo me complaca en publicar -debilidades de algunas seoras alemanas; debilidades que, si all son -excepcionales, aunque numerosas, no son exclusivas de Alemania. - -Cuando en Pars se han exhibido de estas tribus salvajes, en el Jardn -de Aclimatacin con motivo de Exposiciones universales coloniales, -tampoco han faltado curiosas de amores exticos. - -Los mulateros de la calle del Cairo, en la Exposicin de 1889, fueron -en aquella temporada, la _coqueluche de cs dames_. - -Por aqu no menudea ese gnero de exhibiciones. Slo hemos tenido una -de aschantis y otra de esquimales, en los malogrados Jardines del Buen -Retiro. Para prueba no es mucho. La mujer meridional, contra la vulgar -opinin, es mucho menos acometedora en amor que las mujeres del Norte. -Pero, en fin, celebremos que las exhibiciones no hayan sido muchas y -que los aschantis y los esquimales fueran, unos, demasiado negros, y -otros, demasiado descoloridos. - -Las inglesas, por su parte, tambin se han significado bastante en -estas exhibiciones; con ms cautela y decoro, claro est: con pretextos -de filantropa de evangelizacin. La raza inglesa ha sido siempre -maestra en hallar buenas razones para hacer lo que le conviene lo que -se le antoja. En esto tal vez consiste su superioridad. Los ingleses -tienen una religin una filosofa para justificarlo todo. Pero su -conducto no es nunca consecuencia de una religin de una filosofa, -sino lo contrario; la religin la filosofa, consecuencia de su -conducta. La conciencia procede del acto; como en todos los pueblos y -en todos los hombres fuertes. - -Las alemanas, por lo visto, pesar de hallarse en tierra de filosofas -para todos los gustos, no se andan por las ramas filosficas y se -descaran buenamente en este sistema de colonizacin pacfica y casera. - -La mujer tiende siempre restaurar ms que revolucionar. Esta -manifiesta inclinacin por los hombres de otras razas es, quizs, un -argumento favor de la unidad de origen de las diversas razas humanas. -Pero aunque la unidad volviramos por estos procedimientos, respecto - las mujeres, siempre habra dos razas, comunes todos los pueblos y -en todas las latitudes: las unas y... las otras. Es saber, para que -no haya duda en la clasificacin: las limpias y... las puercas. - - * * * * * - -De todas las intolerancias, la ms intolerable es la pretensin de un -monopolio para ejercitar el bien cumplir un deber. - -Por esta pretensin se ha planteado un desagradable conflicto en el -benfico Instituto del doctor Rubio. - -La Junta de seoras pretenda sustituir las enfermeras laicas por -hermanas de la Caridad. Los fieles guardadores de la voluntad del -doctor Rubio se oponan esta sustitucin. No obstante, con mayor -espritu de tolerancia, no se oponan que alternara un nmero -determinado de hermanas de la Caridad con otro determinado nmero de -enfermeras en la asistencia de los enfermos. - -Las seoras intransigentes no admitieron este _modus vivendi_. -Dimitieron sus cargos muy ofendidas y retiraron su valiosa proteccin -al benfico Instituto. - -No soy sospechoso; desde muy nio aprend respetar, admirar las -hermanas de la Caridad. En una de mis obras presento la figura de una -de ellas, de tal modo, que muchos la juzgaron por ideal; pero yo s que -bien poda ser copia exacta de la realidad. Hay muchas hermanas como -aquella hermana. - -Cuando se fund el hospital del Nio Jess, el primitivo, en el barrio -de las Peuelas, era su directora una admirable mujer, por su talento -y por sus virtudes: sor Rosala. El doctor Tolosa Latour la conoci -seguramente y podr atestiguarlo. Ella sola poda ser honor de una -institucin. Pero tambin, como aqulla, son muchas otras. - -Pero tambin como stas y como todas las hermanas de la Caridad, hay -otras mujeres inteligentes y honradas y buenas, capaces de cumplir con -su deber profesional tan santamente como las hermanas de la Caridad con -su deber religioso. - -Cuando alguien cumple con su deber, no debe preguntrsele en nombre -de qu ideal lo cumple. A buen seguro que si esas seoras de la -Junta se hallaran en peligro de muerte y supieran que slo un doctor -especialista poda salvarlas, no se andaran preguntando si era buen -catlico, protestante librepensador. - -El personal facultativo del establecimiento se basta y se sobra para -juzgar si las enfermeras atienden con solicitud los enfermos y -cumplen con su deber. Ellos son los ms interesados en que as sea. - -Ni el amor al prjimo, ni la ms sublime caridad, ni el sacrificio por -la ms alta idea del deber, son patrimonio de una creencia religiosa -determinada. Con qu derecho puede negarse nadie que cumpla con su -deber, porque sus razones no son las mismas que las nuestras? - -Adems, no hay religin en el mundo que llegue imprimir uno solo de -sus mandamientos en nuestro corazn, si en nuestro corazn no estaban -ya impresos todos los mandamientos religiosos. - - - - -XIX - - -Doa Sol Rubio, hija del eminente fundador del Instituto Rubio, me -pide en carta abierta rectificacin de algunos errores en que incurr, -por equivocados informes, al relatar los hechos que dieron ocasin -disidencias en dicho Instituto. - -No fu descortesa mi retraso en acusar recibo de tan atenta carta, -sino el deseo de rectificar en esta misma seccin. - -Lo de menos eran los hechos en mis apreciaciones. Pero, en fin, conste -que los cumplidores de la voluntad del doctor Rubio no podan admitir -la asistencia de hermanas de la Caridad, por oponerse ello la -voluntad del fundador. Fueron, pues, las damas del Patronato las que -propusieron la asistencia mixta de hermanas y de enfermeras. - -Lo importante era consignar que bien estaban unas y otras, como todas -cumplieran con su deber. - -Al decir laicas las enfermeras, slo quise significar el no hallarse -sujetas la regla de una Hermandad religiosa, sin poner en duda -su catolicismo. Por ms que yo nunca haya credo que la caridad y, -sobre todo, el cumplimiento del deber sean patrimonio de una religin -determinada. Sin desconocer tampoco que en nuestra santa religin -catlica resplandecen como en ninguna otra las ms altas virtudes. - -Estamos todos contentos? - - * * * * * - -La noche del mircoles pasado fu de fiesta mayor en casa de Joaqun -Sorolla. Se obsequiaba Mr. Huntington, hispanfilo americano, -meritsimo de cuantos honores pueda Espaa ofrecerle. - -La casa de Sorolla es un palacio del Arte, tan la espaola trazado, -que all la suntuosidad no es soberbia ostentacin, sino hidalga -limpieza. Antes que el palacio os admire os acaricia el hogar, y antes -que las maravillas del Arte absorten vuestros ojos el amor y la paz -familiares ungieron de buenos pensamientos vuestra frente. Por inquieto -y perturbado que est nuestro espritu, cuando nos hallamos entre -gentes buenas y dichosas nos sentimos tambin dichosos y buenos, como -si las alas de nuestros ngeles custodios, los que nos guardaban de -nios, volvieran traernos nuestra inocencia. - -Con vuelo impetuoso ms suele el Arte destruir que labrar nidos. Sus -glorias rara vez van unidas la gloria de amar y ser amado. Por eso -al juntarse en la casa de Joaqun Sorolla, este hogar del Arte, este -palacio del Amor, parece como un templo ideal una diosa ms ideal -todava: la felicidad. - -La casa de Joaqun Sorolla es tan espaola como el alma de cuantos la -habitan; modelo de la verdadera familia espaola. La familia espaola, -la ms pura gloria de nuestra raza! - -La casa de Joaqun Sorolla debiera ser provechosa leccin de -edificaciones espaolas enfrente de tantos esperpentos la francesa, - la inglesa y la suiza con que la cursilera europeizante deshonra -nuestras tradiciones arquitectnicas. - -Sorolla debe ahora recorrer toda Espaa. Estudia tipos y paisajes para -el grandioso friso decorativo del Museo Espaol de Mr. Huntington en -los Estados Unidos. - -Podamos soar mejor desquite de pasadas humillaciones? Detrs de una -puerta cerrada, en un gran saln, se nos dice que estn los estudios -del natural apuntados por Sorolla para su gran obra. La entrada est -prohibida. Mster Huntington no quiere que nadie goce las primicias de -su encargo. El simptico hispanfilo no lo es del todo! - -Nada podemos ver, pero es mucho lo que adivinamos. Adivinamos, con los -ojos que tantas admirables obras del gran pintor espaol admiraron, la -ms asombrosa evocacin de Espaa, la verdadera Espaa: luz, color, -bro. Se abren ante nosotros pginas del Romancero y del _Quijote_, de -las novelas picarescas y de las hazaas de Italia y de Nueva Espaa... - -Y tambin tristezas, y tambin sombras que el pincel de Sorolla, al -no mentir, no lisonjea. Pero de esas sombras y esas tristezas no se -alza el pesimismo espectral, agero de muerte; es ms bien la sensacin -catica de algo muy fuerte y vigoroso que no puede morir porque no ha -nacido todava. - -He aqu la obra de un gran pintor, todo realismo, que, para poner -espritu en su obra, le basta con poner verdad. Y todo es Arte. - -Y es que en Arte hay dos grandes estilos: uno, en que el alma del -artista envuelve el alma de las cosas; otro, en que el alma de las -cosas envuelve el alma del artista. - - - - -XX - - -Con la firma de Un concursante de buena fe recibo una carta muy -atendible, de la que copio lo ms interesante: - -Querra usted llamar la atencin del Ayuntamiento respecto lo que -est ocurriendo con el tercer concurso de comedias? - -Es el caso que, iniciativa tan plausible, no ha dado hasta ahora otro -resultado prctico que molestar intilmente los Jurados y hacer -perder tiempo ilusiones los concursantes de buena fe. - -Tres concursos van convocados; permtame que en pocas palabras le -recuerde el historial de cada uno. - -El primero se convoc el 29 de Noviembre de 1909. Al expirar el plazo -de admisin se haban presentado 153 obras. El Jurado, que formaban -los seores Sells, Rodrguez Marn, Rpide, Gmez de Baquero, Linares -Rivas y Jurado de la Parra, fall el 25 de Junio. (Es decir, invirti -menos de cuatro meses en examinar los 153 originales), premi la -comedia _Los jcaros_ y mencion con elogio otras varias. - -Bajo su firma declararon los seores del Jurado que el concurso era -excelente. Recuerda usted el expresivo artculo que Rpide public en -_El Liberal_? Pues si hubiera sido psimo, no hubiera fracasado de ms -completo modo. Ninguna de las obras elogiadas se ha representado, ni -siquiera la premiada, en el Espaol ni en ningn otro teatro. - -Segundo concurso. Se convoc el 5 de Diciembre de 1910; se clausur el -5 del siguiente Marzo, con 86 originales. El Jurado, que formaban los -seores Villegas, Linares Rivas, Zozaya, Bueno y Martnez Sierra, tard -en fallar cerca de nueve meses. Por fin, premi la comedia _El bobo_ y -declar por buenas otras cinco. - -Resultado prctico? Acaso por la demora del fallo, _El bobo_ slo -pudo estrenarse, al terminar la temporada oficial, en deplorables -condiciones. As, mal ensayada, representada para salir del paso, la -obra slo tuvo las tres representaciones que obliga la ley. Las -dems comedias elogiadas siguen inditas. - -Antes de fallar en el segundo concurso--vea otra anomala--se convoc -para el tercero. Al terminar el plazo de admisin--el 4 del pasado -Febrero--slo haba presentadas 46 obras. Esta progresin descendente -significa mucho tambin. Estamos fines de Junio, esto es, han -transcurrido cinco meses, y ni hay fallo, ni se sabe si hay Jurado, -aunque en el Ayuntamiento son prdigos en dar noticias hasta de lo que -pasea cada concejal. - -Considera usted justo hacer una excitacin al Ayuntamiento, encaminada - que se sepa lo que ha sido de esos originales y evitar que, una vez -ms, se esterilice la iniciativa con un fallo en exceso tardo? - -Queda complacido el comunicante. Muy razonables me parecen sus quejas; -pero ay! si el concursante de buena fe supiera lo que es ser Jurado, -tambin de buena fe, en uno de estos concursos! Por haberlo sido en -varios, no tengo ninguna fe en sus resultados. - -Cierto que los autores desconocidos dirn: Y cmo hemos de darnos -conocer? Hay que ser algo fatalistas: lo que ha de ser, est escrito, -y cuando est bien escrito... es siempre. Que puede existir algn -talento ignorado? Es posible. Dichoso l, que, al verse desconocido, -llegar dudar de su talento y podr creerse tonto... y ser feliz! - - * * * * * - -El cultsimo escritor Bernardo Cndamo abre informacin sobre la -conveniencia de establecer la previa censura teatral. - -Un exceso de celo del jefe superior de Polica ha dado ocasin que se -discuta de la moral y del arte. - -De todo ello podr discutirse, como de las ventajas y desventajas de -la previa censura. Lo que est fuera de discusin es que un jefe de -Polica, de no producirse alboroto grave escndalo en el teatro, -no es quin para juzgar de moral ni de arte, cuando ni artistas, ni -crticos, ni filsofos han logrado dictaminar de acuerdo en tan ardua -materia. - -La vulgar opinin entiende por inmoral en arte algo que muchas -veces nada tiene que ver con la moral, en el ms alto sentido de la -palabra. Hay quien se escandaliza en el teatro por algo que bien puede -calificarse de mera porquera, como un ingenio peregrino calificaba -en picarescos versos algo que otro, no menos peregrino, diputaba por -pecado nefando. - -En cambio, obras que pueden ser antisociales, demoledoras tal vez -peligrosas por inoportunas, no pasan por inmorales ni dan ocasin que -se alarmen los jefes de Polica. - -Estas otras, que tanto alarman los pudibundos, me parecen la suprema -inocencia, y el pblico que con ellas se regocija de una simplicidad -infantil. Considrese que toda la gracia del espectculo consiste en -que nos digan ante centenares de personas lo que estamos aburridos -de oir en reducidos grupos. La novedad no est en lo que omos, sino -en oirlo delante de mucha gente. Ya sabemos lo que ha de parecemos - nosotros; la picarda est en averiguar lo que les parecer los -dems. - -Obsrvese al espectador durante la representacin de una de estas obras -inmorales. Ms que la escena, atiende al pblico. No dir nunca: -Cmo me he redo!, sino: Cmo se rean! - -El efecto cmico de este gnero es el mismo que se logra en ctedra -en el saln de sesiones con un chiste malo que en los claustros en el -saln de conferencias no tendra maldita la gracia. - -Previa censura? Voto en contra. En Espaa estara supeditada todo -gnero de pasioncillas, caprichos y arbitrariedades, sin contar con la -influencia de los cambios polticos. - -Y no sera la censura conservadora la ms temible. Sabido es que -los liberales son los que aqu se toman mayores confianzas con las -libertades. - -Hay una solucin productiva. Este gnero alegre no es ms nocivo que -el juego. Por qu no gravarle con un impuesto especial? Es el mejor -partido que puede sacarse de todo lo malo. Ay! Menos de los malos -Gobiernos! - - - - -XXI - - -Las nicas cartas annimas insultantes que recibo proceden de furiosos -aficionados toros, cuando me permito atacar la sublime fiesta. Como -el blanco de mis tiros, ms que la fiesta misma, ha sido siempre su -pblico, claro est que esas cartas llenas de improperios vienen - confirmar lo que pienso respecto los furibundos aficionados -toros. Escriben como van la Plaza. Son ellos, los mismos, los de las -almohadillas al redondel y los insultos los lidiadores que arriesgan -su vida, y slo por esto, ya merecen el mayor respeto. - -En justa compensacin recibo otras muchas cartas que bastaran -sostenerme en mi empeo, si yo lo tuviera en combatir contra las -corridas de toros. Pero siempre he juzgado ineficaz toda predicacin -destructora. En la vida no se destruye nada. Las cosas desaparecen por -s solas cuando deben desaparecer. Es decir, cuando se ha edificado -lo que debe sustituirlas. No es la labor negativa de clamar contra las -corridas de toros lo que puede ser provechosa, sino la paciente labor -de promover en las gentes ms nobles aficiones. - -Entre las cartas agradables recibo una, firmada por un madrileo, -solicitando mi atencin sobre un nio, verdadero fenmeno; as dice, -con razn, la carta. - -Ese nio, fenmeno en Espaa, se halla en el Asilo de la Paloma, quiere -y cuida los pajarillos y ha llegado inspirarles su vez tal cario -que, cuando sale por los patios y jardines, le siguen en bandadas, -se posan confiados en sus manos y sobre sus hombros y, su modo, le -saludan y le agasajan. - -Esto, que en otras partes del extranjero es cosa corriente; que en las -vidas de santos, como San Francisco de Ass y San Antonio de Padua, -pasa por milagroso; que Murillo juzg como suprema bondad infantil, -al mostrarnos en su cuadro de _La Sagrada Familia_, conocida por la -del pajarillo, al nio Jess en actitud de defender un pjaro del -gozquezuelo que le espanta con sus ladridos, en un nio espaol es ms -que milagroso por lo inaudito. - -Cuntas veces he visto con pena, porque pensaba en los nios y en los -pjaros de Espaa, en paseos y jardines de Pars los nios rodeados -de pjaros. Los pjaros eran como los nuestros. Eran los nios los -que no eran iguales! Aqu el nio es el enemigo, el hostigador; all -era el buen amiguito, el esperado con impaciencia. Y nada excede en -poesa la realidad cuando compone estos cuadros. Cuando el arte, -al imaginarlos, no pudo inspirarse en ella, nos parece arte falso y -sensiblero. - -Nuestro arte, si quiere ser realista, por fuerza ha de ser duro y seco. -Dnde estn las inspiraciones de dulzura en nuestra realidad? - -Los que no sentimos la poesa de lo violento, no hemos de agradecer -ese nio su inspiracin piadosa? - -No habr quien le premie por ella? No ha de merecer la atencin que -no le hubiera faltado de ser un precoz criminal? - -El nombre de ese nio es Francisco Pancorbo, como dije, asilado en -la Paloma. Los amantes de los nios, no harn algo en favor de ese -nio bueno? No estara bien que se anticiparan los protectores de los -pjaros recompensarle. - - * * * * * - -Cuando la poltica apesta--y nunca apesta como al convertir en cuestin -poltica la que debiera ser cuestin nacional,--el nico desinfectante -eficativo es volver los ojos otras manifestaciones de la actividad: -las corrientes aguas, donde va la vida espaola por ms ancho cauce. - -Si atendiramos slo al saln de sesiones del Congreso! Si todo fuera -como la poltica en Espaa! Por fortuna, fuera de ella, despecho de -ella, casi siempre se trabaja, se camina y se progresa. Siempre que -nos sorprende alguna novedad agradable es algo que no se ha discutido -en las Cortes que pas por ellas en silencio, en un rengln de los -presupuestos; esos presupuestos que nadie discute, cuya enunciacin -basta para despejar la Cmara de diputados y de curiosos. - -La admirable instalacin de telegrafa sin hilos, en Carabanchel Alto, -es una de estas gratas novedades confortadoras. - -Por qu nuestros modernos poetas, tan desmayados y luctuosos, por -regla general, no cantan estas cosas? Son menos interesantes que los -parterres de Versalles? Hay para dar razn los futuristas, con todas -sus exageraciones. - -Yo os aseguro que la instalacin de telegrafa sin hilos de Carabanchel -Alto bien merece una oda. - -El invento pertenece la Humanidad. Admira y deslumbra nuestra -inteligencia. Pero aquella instalacin es nuestra, es de Espaa; -halaga y conforta el corazn. Y espaoles, soldados de su ejrcito, -son los sargentos inteligentes, modestos, que all prestan servicio y -han recibido ofertas tentadoras de empresas extranjeras de navegacin -y prefieren servir su patria: esta patria que no suele ser muy -esplndida con los que trabajan por ella; porque los que trabajan no -intervienen en los presupuestos, y los que intervienen... no trabajan. - - - - -XXII - - -Tres muertos ilustres cuenta la crnica en estos das: Massenet, el -general Booth, y, el ms grave de todos, Muley Hafid. - -El msico francs no ha tenido su fallecimiento la Prensa que poda -esperarse de su popularidad en vida. No es que la Prensa francesa y, -por reflejo, la europea le haya escatimado las necrologas; pero los -elogios han sido tmidos. - -Desde que un aristocratismo intelectual y artstico ha sentado como -criterio fundamental en sus juicios la razn inversa del mrito con el -aplauso pblico, es preciso blasonar de independiente y despreocupado -para atreverse celebrar lo que todos celebran. Por donde sucede que, -cuando una obra empieza ser aplaudida, es cuando empezamos dudar de -que merezca serlo. Ah! Si las obras de Massenet no hubieran sido tan -del gusto pblico! Si Massenet hubiera muerto obscuro y postergado -como Bizet! - -Yo no digo que Massenet fuera uno de esos genios musicales definitivos -en una poca; pero supo agradar y agradar por mucho tiempo los que -aun piensan sienten que la msica no es una tabla de logaritmos. Al -fin y al cabo, genios, lo que se dice genios musicales, cuntos han -sido? Por los dedos de una mano pueden contarse. Y algunos de ellos muy -discutidos por los grandes inteligentes. Por ejemplo, Bach, de quien -yo he odo decir perreras personas de muy buen gusto musical. Yo no -entro ni salgo, ni juzgo de msica ms que por sentimiento. A m la -msica de Bach me suena capilla protestante, que es para m el sonido -ms antiptico que puede tener msica en el mundo. A otro gran msico, -Csar Franck, tambin se le cedo ustedes por una friolera. Me parece -un filsofo de esos que pretenden explicar por razonamientos cosas -pertenecientes la emocin ntima; conciliadores entre la Ciencia y la -Fe, que no concilian nada. - -Por todo esto, bien mereca Massenet elogio ms fervoroso de la -crtica. Es que slo puede haber dioses mayores? - -En Madrid slo hemos odo tres peras de Massenet: _El rey de Lahore_, -_Manon_ y _Werther_. La primera es de las ms endebles. Obra estrenada -en la Opera de Pars, confiado el xito al aparato escnico, la -esplndida figura de la Reske y la hermosa voz del bartono Lasalle. - -_Manon_, mutilada con supresiones importantes, no tuvo al estrenarse -en Madrid favorable acogida. Hasta que no fu cantada por Anselmi, y -despus por Anselmi y la Storchio, no logr el aprecio del pblico. - -El estreno de _Werther_ tambin fu desgraciado. Batistini, primero, -luego, Anselmi, consiguieron rehabilitarla. - -Massenet lo intent todo, con desigual desempeo, pero con laudable -propsito siempre. Soaba con hacer grande, y, como tantos otros, slo -consigui triunfar cuando menos se preocupaba por el triunfo. Vanidad -del artista! En sus obras siempre prevalece un sentido inconciente que -est sobre los cinco sentidos puestos por el artista en su obra. - -En las peras de Massenet hay variedad de asuntos y de estilos. -Historias de amor en _Manon_ y en _Werther_; el cuento de hadas en _La -Cenicienta_; el poema lrico en _Don Quijote_; en _Esclarmonda_ la -mstica leyenda; en _Lohengrin_ hembra, donde Massenet aspir Wagner -y fu su aspiracin dulce suspiro de enamorado ms que de creyente. - -La crtica hostil llamaba Massenet el msico de las _cocottes_. Ya -es algo ser el msico de alguien; porque quin no tiene algo de todo - sus horas? Slo los espritus superiores son siempre ellos mismos, -que es ser muy poca cosa. Los dems, poco que soltemos las riendas, -ya nos interesamos con las peripecias de un melodrama como la _Margot_ -de Musset--vive le mlodrame o Margot a pleur!,--ya relinchamos -como sementales rijosos ante un tablado de tangos y garrotines, ya, -como sencillas _cocottes_, nos emocionamos con las chuleras Luis XV de -Manon y de su caballero, puestas en msica absolutoria por un msico -amable y francs. - -El general Booth, el admirable fundador del Ejrcito de Salvacin, -slo hubiera podido salir adelante con su obra en Inglaterra. Slo en -Inglaterra poda salvarse el peligro ms terrible de su empresa: el -ridculo. Qu hubiramos hecho en Espaa con un general Booth? Qu -hubieran hecho en Francia? Slo en Inglaterra es posible predicar el -Evangelio al son de una murga, entre una estrafalaria mascarada, y slo -all es posible sobreponer la intencin de la obra los procedimientos -hasta ser considerado por los Poderes pblicos y colaborador suyo en -ocasiones difciles. - -Todava, al contemplar el retrato del difunto general, publicado -en casi todos los peridicos ilustrados del mundo, una sonrisa de -escepticismo se disimula apenas en labios latinos. Era un santo? Era -un vividor? Un grande hombre? Un chiflado? Ah! Cuntas buenas obras -como la del general Booth se habrn malogrado en el mundo por temor -que todos pregunten: Quin es el hombre? - -Y cuntas veces el hombre no puede dar mejor razn de s que sus obras! - -Nos da Dios, con ser Dios, otra razn de su existencia? - - - - -XXIII - - -Para la prxima temporada teatral la direccin artstica del teatro -Espaol anuncia obras de casi todos los autores militantes y otras -de autores noveles en el teatro, pero no tan desconocidos que sea -aventurado esperar mucho y bueno de sus obras. Un nombre falta en -la lista, un nombre que est sobre todos, el del propio director -artstico: el de don Benito Prez Galds. Por delicadeza, estimada por -todos en cuanto significa, pero inatendible en esta ocasin, don Benito -se niega estrenar obra suya y que sean representadas las de su -repertorio; y eso no debe ser. - -Cuando, por causas de enojosa explicacin, las obras y el nombre de -don Benito Prez Galds no figuran en teatros de importancia, y, por -dificultades de interpretacin, no pueden ser representadas como ellas -merecen en teatros de segundo orden, el teatro Espaol es el nico -que puede ofrecerlas digno escenario. Habr un solo autor de los que -tienen obras anunciadas que pueda mirar con recelo la representacin -de las obras de don Benito? Todo lo contrario; yo creo que todos se -apresurarn firmar una solicitud pidindole que vuelva de su acuerdo. -Una campaa de Arte independiente, popular, como debe ser la que en el -teatro Espaol se emprenda en esta temporada, con actores de juveniles -alientos como Matilde Moreno y Francisco Fuentes, no sera completa -si faltaran las obras del maestro glorioso de la novela y del teatro -contemporneo. Con palabras de _Un drama nuevo_ yo, soldado de fila, -me atrevo dirigirme al maestro de todos para decirle: Sed nuestro -general: conducidnos la victoria. - - * * * * * - -Ni en costumbres, ni en leyes, ni en poltica, en nada se muestra -Francia tan republicana como en el arte de poner en ridculo cuantos -reyes y soberanos, en activo pasivo, transeuntes residentes, -caen en ella. No son, por cierto, reyes y prncipes modernos hroes -de tragedia; mas si alguno lo fuera, al llegar Francia quedara -convertido en caricatura de opereta. Francia es la Dalila capaz de -tomar la cabellera al ms fuerte Sansn. Ved Muley Hafid, el sultn -esperanza de los creyentes, el que fu proclamado por ellos como -restaurador del espritu nacional y religioso, contra su hermano, el -dbil, el descredo, el europeo. Nada pudo contra los invasores de -su Imperio; pero todava, en el recogimiento de su palacio, podamos -suponerle, como Prometeo encadenado, ms alto y ms noble en su -vencimiento que el vencedor injusto. Estaba escrito! Pero ahora, al -permitir que se traduzca al francs--al francs de Montmartre!--lo -que el Destino escribi en rabe, ha perdido hasta el derecho la -compasin. Es un triste len de feria, amaestrado como un perro. -Lastimosas fueron las femeniles lgrimas del ltimo rey moro de -Granada; pero aun han podido hallar piadosa acogida en la leyenda y -en el poema. Para Muley Hafid slo queda la musa bulevardesca del -caf-concierto y de las revistas del ao. - -Olvidado en el ltimo rincn de su Imperio, pudo ser una figura trgica -digna de ser representada en tiempos futuros por algn Monnet-Sully -del porvenir, en Pars mismo, en la escena del teatro Francs. As, no -habr clown que no le remede y ridiculice por circos y tablados. Al -ofrecerle Francia las libertades de su Repblica ha sido ms cruel que -si le hubiera encerrado en una jaula del Jardn de Plantas. Su libertad -es el ridculo. Y qu hace en Pars el sultn cado que no hiciera en -su Imperio? Lo mismo: satisfacer todos sus deseos; pero lo que all -parecan voluntades de un Dios, aqu parecen caprichos de nio de -loco. - - * * * * * - -Nuestro aislamiento de la poltica internacional no era, ciertamente, -el esplndido aislamiento de que blasonaba Inglaterra al saberse odiado -de todos, pero, al fin, temida, en tiempos no muy lejanos. - -Ahora, segn noticias, nos disponemos entrar en alianzas; esas -alianzas polticas en abstracto, que significan muy poco en concreto. -Francia, Espaa, Inglaterra, Rusia! Est muy bien; no puede sonar -mejor. Pero... y los franceses, los espaoles, los ingleses y los -rusos? - -Formidable alianza si fuera siquiera por conveniencia de todos, ya que -de amor no hay para qu hablar en estos matrimonios internacionales. -Cmo se reir Alemania! Si es que las abstracciones pueden reirse como -pueden aliarse. - -La alianza es preciosa; pero qu apostamos que, salvo entre Francia -y Rusia, hay muy pronto que lamentar algn _coup de canif_, como -dicen los franceses, en el contrato matrimonial? Pese quien pese, -Inglaterra y Alemania estn llamadas entenderse; y en cuanto -Francia y Espaa... Al buen callar llaman Sancho; pero bueno sera que -le llamramos Don Quijote. - - - - -XXIV - - -Como en todos los veranos, las capeas han originado conflictos por -esos pueblos. La autoridad gubernativa las prohibe, la autoridad de -los alcaldes es insuficiente para imponer la prohibicin. Los mozos -se amotinan; la intervencin de la Guardia civil ocasionara mayor -conflicto. Qu han de hacer los alcaldes? Dejar que los mozos se -salgan con la suya. Es mucho salvajismo el de los pueblos!, se dice. -No es ms del que se ha cultivado en ellos. Si para ellos no hay otra -fiesta ms que la capea, y, suprimida, no les queda otra diversin! -Pero, aunque otra cosa crean los que por comodidad desidia declaran -al pueblo ineducable, es tan fcil su educacin! - -Buen ejemplo es un humilde lugar de la provincia de Toledo: Aldeaencabo -de Escalona. Por la fiesta del Santo Patrn era inevitable la capea. -Verdad es que la capea quedaba reducido todo el festejo. En este -ao se acord organizar una funcin teatral, hubo unas cucaas, unas -carreras en sacos, unos fuegos artificiales y nadie ech de menos la -capea y nadie protest contra su prohibicin. Para ello ha bastado -con muy poco: con la autoridad de un sacerdote ejemplar, con la -influencia educadora de un maestro, con la buena voluntad de algunos -vecinos, y la fiesta se ha celebrado satisfaccin de todos, modelo de -orden y de cultura. - -Con muy poco gasto y menor esfuerzo se conseguira lo mismo en todos -los lugares de Espaa. El paisaje de Espaa es como su espritu: -hosco, spero. Pongamos dulzura en los paisajes y en las almas. No -escuchemos la voz egosta de esos enamorados de lo caracterstico, de -lo pintoresco. Son los que se asoman al campo y pasan de largo, sin -dejar su paso amor ni bondad. El amor al paisaje por el paisaje es -como el amor los animales: una forma del egosmo, de la misantropa. -Los paisajes y los animales no dan disgustos como las personas. -Estos _dilettanti_ de lo pintoresco se complacen en la rudeza de los -campesinos. Para lo que han de estar entre ellos! Que se instruyen? -Qu lstima! Que pierden carcter? Qu profanacin! Hasta el da de -la pedrada del garrotazo de la coz, que todo llega... - -No hay derecho mantener, en nombre de lo pintoresco, la ignorancia, -el atraso, que nunca son bondad, aunque puedan parecer sencillez. -Dulcifiquemos, dulcifiquemos, sin temor que la dulzura desvirte -la virilidad. Los pueblos de vida amable sern siempre ms ardorosos -defensores de su independencia que los pueblos de vida ingrata, -atormentada. Slo entre los descontentos nacen los traidores. Es -preciso una gran virtud para amar una patria en que nada es amable. - -El seor Canalejas, que tan gubernamentalmente ha tronado contra los -inadaptados, debiera darse una vueltecita por algunos lugares de -Espaa; y lo que haba de admirarle entonces sera... que hubiera -tantos adaptados lo inadaptable. - - * * * * * - -Sarah Bernhardt celebra sus bodas de oro teatrales. Cincuenta aos de -teatro! Y todava su arte extraordinario, nico en la historia de la -escena, logra sobreponerse los ultrajes del tiempo. Verdad es que -nunca el espritu se sirvi de medios tan inmateriales de expresin -material como en la divina artista. El cuerpo de Sarah nunca tuvo edad; -su voz no fu nunca de humano timbre. No era la voz que se oye; era la -voz con que se suea. Era como la luz musical del pensamiento. Y la -noble armona de sus actitudes! No hubo sensacin fugitiva que no se -consagrara en ella, como en escultura, para la inmortalidad. - -Pars, escptico adorador de sus dioses, ya sonre ante los cincuenta -aos escnicos de la actriz bisabuela; pero sonre carioso y admirado. -Sarah, con muy buen acuerdo, ha ido celebrar sus cincuenta aos de -teatro Inglaterra. Los ingleses saben admirarla sin escepticismo. -La juventud espiritual de Sarah es para ellos tan respetable como la -propia juventud de la vieja Inglaterra. Un milagro de voluntad, si al -decir voluntad cabe decir milagro. Esa gloriosa vida de arte supone -una tensin constante de espritu sin un desfallecimiento, sin una -desconfianza en las propias fuerzas. Sarah slo ha vivido para su arte; -el arte ha correspondido, generoso, tanta fidelidad. - - * * * * * - -En las fiestas de Salamanca he podido apreciar los tristes efectos del -_absentismo_. De las casas grandes, de linajuda nobleza, cuyas ms -saneadas rentas de Salamanca proceden, muy contadas han sido las que -contribuyeron al lucimiento de las fiestas. Y digo yo, y decan muchos: -Qu mejor ocasin para un acto de presencia? Son das en que los -humildes, no slo miran sin odio el lujo de los seores, sino que lo -agradecen y lo admiran como un esplendor ms de la fiesta. Son das de -acortar distancias y de suavizar asperezas. - -Las hermosas muchachas premiadas en el Concurso de belleza, las que -vistieron los trajes clsicos de charra, tuvieron que pasear por la -poblacin en deslucidos coches de alquiler. Para cundo guardan los -grandes seores de la provincia sus trenes de gala? - -En la escolta de charros montaraces, que dieron guardia de honor los -prncipes de Baviera, faltaron los de casas muy principales. Buen -ejemplo para los de abajo! - -Luego se quejarn del desamor de los humildes! Pues qu!, hacen algo -por merecer su amor su respeto? - -Hay altas posiciones sociales que imponen muy altos deberes. No es de -los ms penosos el de dejar, por unos das de fiesta en la provincia, -alguna playa balneario del extranjero, donde, sin pensar, se va en la -ruleta del Casino lo mejor de las rentas solariegas. - -Los grandes seores han olvidado el arte de agradar, que, claro est, -no es ms que el arte de saber aburrirse. Pero ese arte es un deber -de la nobleza y del dinero. Y es un deber que est tan compensado! -Siempre que procuramos agradar acabamos por ser agradables; y... cuando -se es agradable, se est ms divertido que nunca. - - - - -XXV - - -Bien pudiera algn predicador haber repetido las exclamaciones famosas -de Bossuet, en los funerales de una princesa de Francia: Madame -se meurt!... Madame est morte! Las que pusieron espanto en aquel -auditorio de prncipes y grandes seores de la Corte, al considerar -cmo, en el breve espacio de dos exclamaciones, aun no vista llegar, -pas la Muerte. La Muerte niveladora, y, por serlo, el ms cierto -resplandor de la ideal Justicia sobre la tierra; el ms seguro anticipo -suyo para otra eterna vida. La Muerte, de quien otro poeta francs -dijo: Et les gardes qui veillent aux barrires du Louvre, n'en -defendent pas nos rois. - -Y triste actualidad recobran tambin los versos de Cervantes la -sbita muerte de la reina Isabel de Valois: - - Cuando dejaba la guerra - libre ya el hispano suelo, - en un repentino vuelo, - la mejor flor de la tierra - se fu trasplantada al cielo. - Y al cortarla de la rama - el mortfero accidente, - fu tan oculto la gente, - como el que no ve la llama - hasta despus que la siente. - -Los poetas de ahora temen ser tildados de cortesanos, y, slo cuando -se trata de lisonjear las malas pasiones de los de abajo, no se -juzgan aduladores. As, los poetas no cantarn la buena memoria de -la infanta Mara Teresa. Ni es necesario: estas vidas sencillas, de -bondad, de recogimiento, parece como si se profanaran con altisonancias -ditirmbicas. En el abultado libro de la Historia, sobre el trompeteo -de las grandes hazaas blicas y de las intrincadas empresas polticas, -estas vidas han de ser como flor guardada entre las hojas del libro: -una meditacin, un silencio entre el barullo de tantas grandes y de -tantas malas acciones, que son la Historia y son la vida... - -Ni aun sientan bien ponderaciones cortesanas por el dolor que su -muerte causara los suyos. Para qu decirnos que las tristezas de los -grandes de la tierra son excepcionales como su grandeza? No estar -nuestra mayor simpata en saber que son iguales las nuestras? El -dolor de la madre? No digis las madres que es un dolor de reina; -decidles que es el dolor de todas las madres, y cmo no han de -comprenderlo? Ved cmo la Religin cristiana, al divinizar el dolor de -Cristo, humaniz el dolor de la Virgen madre; porque divinizado hubiera -dejado de ser dolor, al gloriarse en la gloria del Hijo. - -Ni es bien poner distancias ante el dolor que todos iguala. Ofrezcan, -con grandeza de alma, los grandes de la tierra sus dolores, como -sacrificio aplacador de odios y envidias. Nunca como en la Cruz -comprendi Dios la Humanidad; porque en la Cruz est ms cerca de -nosotros. - - * * * * * - -Cuando se estudia con serenidad algn problema econmico, hay que decir -como aquel personaje de una comedia: A quin se engaa aqu? Esto -es: Quin se lleva aqu el dinero? Porque oye usted los patronos, -y no es porque lo digan ellos, les ajusta usted las cuentas y no puede -usted por menos de darles la razn. Ellos no se llevan el dinero. Oye -usted al trabajador, al obrero, y la razn les sobra: no pueden vivir. -Y oye usted todo el mundo, y el dinero no parece por ninguna parte. -El propietario de fincas, ya rsticas, ya urbanas, obtiene un menguado -inters de su capital, y el arrendatario y el inquilino dicen que ya -no pueden con la renta. El industrial se queja del comerciante, el -comerciante del industrial, y el comprador de todos. Todo el mundo est -mal servido y nadie est contento. Y, no obstante, esto es lo que -llaman orden social y esto es lo que, segn dicen, hay que sostener -toda costa. - -No valdra la pena de hacer algn ensayito para cambiarlo todo? -Aunque fuera en seco; esto es, sin guillotina ni tiroteo por las -calles; un ensayo en buena armona, puesto que nadie est gusto y -todos se quejan. Y si viniera resultar, como es de temer, que el -verdadero tenedor del dinero de todos es el Estado, con impuestos -desproporcionados, insoportables para el pas, que el Estado se -encargue de todo y con dos suculentos ranchos al da nos alimente -todos. Y no nos asustemos del socialismo, cuando la actual organizacin -social no es otra cosa: un socialismo con mala administracin. - - * * * * * - -Caricatura veraniega (sin dibujo y fuera de Concurso). - -En el Casino: - ---Qu le pasa Juanito? Tiene una cara! - ---Que le han dejado sin una peseta. - ---S? Cunto ha perdido? - ---Pues eso: una peseta. - - - - -XXVI - - -Cuando un madrileo, en cualquier esfera social, ha llegado ocupar -un puesto, alto bajo, ya puede asegurarse que se lo ha ganado por -su propio esfuerzo. Al madrileo no le gusta deber nada nadie. Por -eso, aun de la clase ms humilde, prefiere los oficios independientes, -en los que menos haya que obedecer y ser mandado. As es muy raro -hallar un madrileo dedicado al servicio domstico, y si, por razn -de sus ocupaciones, depende de algn patrn, maestro jefe, todo se -conseguir del madrileo por la razn persuasiva por el ruego amable; -nada por el mandato indiscutible, ni por el rigor spero. - -El madrileo no tiene cacique quien pedir recomendaciones; no trata, -ni siquiera conoce, sus diputados; no tiene colonia que le proteja -le obsequie. - -Por todas estas consideraciones, yo, que he perdido en absoluto mi -aficin los toros, siento muy viva simpata por el torero madrileo -Vicente Pastor y celebro su triunfo en la ltima corrida. Lo celebro -con doble satisfaccin, porque, aunque me est mal el decirlo, entiendo -de toros una barbaridad y no soy de los admiradores del da siguiente. -Cuando Vicente Pastor, en sus aos de desgracia, que fueron ms de -los debidos, y apuntados van su condicin de madrileo, andaba -aperreado por esas Plazas, y en la madrilea sobre todo; favorecido por -los empresarios con todo el ganado de peor lidia, toros cornalones, -resabiados, mansos perdidos, nunca dej de ver y de apreciar en l lo -que ms tarde apreciaron muchos como un descubrimiento: que Vicente -Pastor es de los pocos toreros que saben para lo que sirve la muleta; -de los pocos que paran y castigan. - -Y vaya si ha bregado Vicente Pastor hasta colocarse en el lugar que le -corresponde! Nadie dir que lo ha robado. - -Los toreros madrileos luchan siempre con grandes desventajas. Por -la mayor baratura y facilidad de conduccin, en las novilladas les -sueltan, por lo regular, ganado de la tierra que, si escogido para -corridas de toros, es siempre ms duro y ms dificultoso que el ganado -andaluz, que ser en novilladas, donde todo boyancn es de recibo. -Hechos torear mansos, al tomar la alternativa y encontrarse con toros -ligeros y bravos, los toreros madrileos andan de primeras torpes y -desmaados. Al contrario de lo que suele sucederles los fenmenos -novilleriles de Andaluca, que, acostumbrados torear all toritos -fciles y ligeros, al primer toro de la tierra que ven asomar por los -toriles andan de cabeza y se acab el fenmeno. - -Con Vicente Pastor hicieron horrores las empresas. Recuerdo una corrida -de novillos, con lucha entre un len y un toro como amenidad de mayor -atractivo, y en ella Vicente Pastor hubo de torear con el estorbo de -una gran jaula en medio del redondel; y por si esto no bastara, como -despus de la lucha no hubo medio de sacar al toro de la jaula, el -presidente orden la salida del toro de lidia, el cual, naturalmente, -tom la querencia de su compaero y semejante, y as hubiera tenido -que torearle y que matarle Vicente Pastor si la protesta unnime del -pblico no hubiera obligado al presidente disponer la retirada del -toro enjaulado. - -Luego se espantan los empresarios si los toreros, cuando llega la suya, -tienen exigencias. - -Vicente Pastor no ha llegado por intrigas; no, ciertamente. Bien puede -estar orgulloso de ello; ha llegado, como buen madrileo, sin deber -nada nadie. Y hoy habr toreros ms vistosos, ms bonitos, ms -alegres; pero lo nico verdad, lo nico serio, el nico toreo de buena -ley que se ve en las Plazas es el de Vicente Pastor, el madrileo. - - * * * * * - -El Hotel Palace se levanta soberbio como un gran transatlntico. Aquel -trozo de Madrid, de tan seorial aspecto cuando los tres linajudos -palacios, de Medinaceli, del Infantado y de Vistahermosa, eran todo un -casero; tan desolado, cuando el inmenso solar del primero de dichos -palacios llenaba de obscuridad y de tristeza aquella parte de Madrid; -hoy, con el gran hotel la moderna, ha cobrado un aire cosmopolita, de -playa de balneario la moda, con su Casino resplandeciente de luces, -bullicioso de multitud pasajera, con su msica bailable y su ejrcito -de servidores. - -Con el hotel Ritz y el Palace ya cuenta Madrid con dos hoteles -europeos. Quizs los precios sean ms asiticos que europeos y, por -este lado, el problema de los alojamientos en Madrid no se haya -resuelto con arreglo la capacidad espaola. Es de esperar que los -europeos y los americanos nos sostendrn estos lujos, que para nosotros -solos seran excesivos. - -Ya no hay pretexto para no venir Madrid. Y, en verdad, ahora que -tanto se habla del turismo y tendremos en Madrid un Congreso para -discutir cuanto al turismo se refiere, todo el problema es este: No -acuden los turistas Espaa por falta de buenos hoteles, no hay -buenos hoteles en Espaa por falta de turistas? Problema biolgico: Es -la funcin la que crea el rgano el rgano la funcin? - -De cualquier modo, hay mucho que agradecer los que as arriesgan su -dinero en el rgano, anticipndose la funcin. - -El viajero de raza no retrocede ante las incomodidades; pero el viajero -de raza es poco productivo; suele viajar pie y sin dinero. Al -viajero _snob_, que es el ms provechoso, hay que atraerle con mucho -mimo y cultivarle con todo regalo. Una catedral gtica, las ruinas -de un castillo son admirables despus de una buena comida en un buen -hotel. Tan admirables, que algn viajero que slo vena por admirar -la catedral las ruinas, deja de visitarlas por el gusto de volver -un hotel donde tan bien se come. Porque si es verdad que un cuadro de -Velzquez compensa de una mala fonda, tambin es verdad que una buena -fonda compensa de no ver el cuadro. - - - - -XXVII - - -A los que se inquietan por mis obras futuras, los que suponen mi -entrada en la Academia como una abdicacin de mi independencia, puedo -asegurarles que no reniego de una sola de mis obras ni renegar nunca; -ellas son toda mi vida, y unas mejores, otras peores, todas responden -un estado espiritual. Ni de las culpas ni de los errores debe renegarse -cuando no se ha perdido en ellos nuestra conciencia, antes nos han -servido de provechosa enseanza. - -Nuestra vida no se gobierna por ideas, sino por sentimientos. Nadie se -asimila las ideas que no apetece, como nadie se alimenta de lo que no -le gusta, salvo en caso de necesidad extrema. Por fortuna, yo no me he -visto precisado comer de ideas que me repugnaran. Es aventurado jurar -sobre nuestro estmago mucho ms que jurar sobre nuestra conciencia; -pero me creo capaz de haberme dejado morir de hambre. Mas, si alguna -vez me hubiera visto en esa extremidad, como el miserable boticario de -_Romeo y Julieta_, hubiera dicho: Mi necesidad es la que delinque; no -mi conciencia. - -De que son las ideas las que se coloran de nuestros sentimientos, -es buena prueba la idea religiosa. Ninguna parece ms fija, ms -determinada; parece que todos los creyentes haba de unificar en una -misma accin, encaminada al mismo fin; no obstante, unos prefieren la -vida contemplativa; otros, se consagran obras de caridad con fervor -activsimo; otros, la propaganda batalladora; todos creen seguir una -idea, y lo que siguen es las naturales inclinaciones de su corazn. -Lo mismo en Arte; si por ideas escribiramos, diramos siempre lo -mismo y diramos una misma tontera siempre. Que nuestro arte sea -espontneo, como juego de nios, expresin de vida y de fuerza y de -natural esparcimiento; despus, nuestro arte, como los juegos tambin, -ir ordenndose con cierto ritmo, y lo que fu primero actividad ser -luego belleza y al fin ser bondad. - -No habr sido as la creacin, como una obra de arte, como un juego -de nios; expresin de una fuerza que, por ser fuerza, es bella y por -ser bella es al fin buena? Actividad, Inteligencia, Bienaventuranza: el -Tamas, Rajas y Gattva de la Teosofa india, en que Dios dice al -hombre: T eres yo mismo, mi imagen y mi sombra; yo me he revestido -de ti y t eres mi vehculo, hasta el da sea con nosotros! en que -volvers ser yo mismo y los dems t mismo y yo. - -De donde se deduce que en la vida universal, como en la vida de cada -uno de nosotros, todo es armona y no hay para qu maldecir de las -disonancias. - - * * * * * - -Sera falsa modestia hacerme el desentendido. Amigos cariosos -pretenden obsequiarme y, con el mejor deseo, acaso no aciertan con el -obsequio de mi gusto. Queris saber lo que ms pudiera satisfacerme? -Nada de banquetes, nada de exhibiciones; podis suponer que por grande -que fuera mi vanidad personal, estara ya bien satisfecha. - -Empieza el invierno; hay una obra meritoria que no consigue prosperar, -en lucha con la indiferencia: la obra del Desayuno Escolar. Yo os -agradecera con toda mi alma que ese fuera el obsequio: contribuir -ella en lo que habais de contribuir obsequiarme en otra forma. A -todos nos quedara mejor recuerdo; la buena obra del Desayuno Escolar, -atendida, ser el mejor obsequio para m y un obsequio ms duradero en -el corazn de todos los que nos unamos en el amor los nios. - -Si me creis capaz de una gran vanidad, permitidme que me envanezca de -este modo; si me estimis lo bastante para creer que llevo ms alto el -corazn que la inteligencia, ya que por amigos os estimo ms que por -admiradores, sea el obsequio de corazn corazn. As el da que me -sienta vanidoso, podr decir: Gracias mi talento, he procurado el -desayuno muchos pobres nios! Y el da que me sienta modesto, por -lo menos tendr el consuelo de pensar: Yo no tendr mucho talento; -pero los pobres nios de las escuelas tienen su buen desayuno en las -maanas del invierno! - -De suerte que ya lo sabis: con este obsequio no me obsequiais para -un da solo, que sera de vanidad; me obsequiais para muchos das: -unos, de vanidad; otros, de modestia, que all se van alternados, como -los das tristes y los alegres; pero todos son buenos cuando sobre su -variable temperanza ponemos algo que est sobre nosotros mismos, sobre -nuestras arrogancias nuestros desalientos. - - - - -XXVIII - - -Siento molestar mis lectores con asunto referente en parte mi -persona, aunque, por tratarse de una obra buena, tenga ya ms alto -inters para todos. Pero debo satisfaccin cuantos han respondido -generosos, y es justo que responda la gratitud en donde mismo se elev -el ruego. - -De todas partes llegan m ofrecimientos en favor del Desayuno -Escolar y tambin importantes donativos. Gracias todos. A Rosario -Pino, la insigne actriz, que ofrece el producto ntegro de la funcin -inaugural de su temporada en Valladolid. Y, en este caso, yo me atrevo - solicitar de Rosario Pino que la mitad del ingreso se destine La -Gota de Leche, institucin fundada en Valladolid. Del mismo modo, -cuantos beneficios se den en teatros de provincias deben repartirse -entre la institucin madrilea y alguna que, con el mismo fin de -proteccin la infancia, exista en la provincia. - -La empresa del teatro Espaol y, al frente de ella, Matilde Moreno, -la gran artista de todas las delicadezas, se apresuraba ceder el -ingreso de otra funcin que ha sido aplazada ruegos de la Comisin -organizadora de estos beneficios. - -El Crculo de Bellas Artes me anuncia en carta de su presidente, don -Alberto Aguilera, que destina la cantidad de 1.000 pesetas para el -Desayuno escolar. - -El primer actor don Luis Echaide me ha entregado la cantidad de 500 -pesetas, importe total de su sueldo durante los das en que ha actuado -en el teatro Espaol. Luis Echaide no quera cobrar dichas funciones y -slo ha aceptado el cobro con la idea de ofrecerme esa cantidad. - -En carta que firma Un admirador me envan 25 pesetas; don Santiago -Aragn, otras 25; el seor Gazul, de Llerena, otras 25; el seor -Sabito, de Infiesto, 7,50. Muchas gracias todos. - -Ahora yo suplico los que me anuncian el envo de otros donativos y - los que me preguntan quin han de enviarlos, esperen por unos -das hasta que pueda organizarse convenientemente. Yo tengo sobradas -ocupaciones para entender en esto. - -Muchas son tambin las solicitudes para que se atienda otras -instituciones benficas, todas muy laudables y muy dignas de ser -atendidas; pero como atender todas es imposible, preferible es -atender una sola con resultado. - -Una hay, sin embargo, que yo crea identificada con el Desayuno -escolar, y aunque no sea una misma en la organizacin, identificada -est en el propsito. Es la institucin de las Cantinas Escolares. -Como todo hace esperar que la recaudacin ha de ser importante, bien -puede repartirse el ingreso entre las dos benficas instituciones, ya -que las dos realizan la misma buena obra y mal puede haber divisin ni -rivalidad entre ellas. De todas suertes, como el ofrecimiento primero -fu al Desayuno escolar, no he de ser yo quien decida; apelo la -generosidad de los seores organizadores de esta ltima institucin, y -creo que no apelar en vano. - - * * * * * - -Entre los acuerdos de la Comisin reunida para festejarme hay uno con -el que no puedo estar conforme, y perdone la respetable Comisin. Todo -cuanto redunde en beneficio de los pobres nios me parece de perlas, -aunque sea costa de mi exhibicin personal. Pero la idea de erigirme -un monumento, por sencilla que sea, tendr siempre mi oposicin ms -decidida. Soy enemigo de esos homenajes en vida, mucho ms si la vida, -por desgracia por dicha, aun no toca su acabamiento. Yo no s si -habr ya escrito mis mejores obras; pero s que aun puedo escribir las -peores. Esos homenajes esculturales que, por serlo, tienen algo de -funerarios, slo pueden discernirlos con serenidad las generaciones -futuras. Qu sabemos lo que pensarn los que vengan de nuestras obras? -Pesa mucha literatura sobre la Humanidad y de cada vez se impondr una -seleccin ms depurada. - -Necesitan estos monumentos, adems, para su contemplacin gentes -desapasionadas; pero mientras vivimos entre amigos y entre enemigos -personales, quin sabr decirnos dnde acaba la pasin y dnde -empieza el conocimiento? - -No, por Dios; nada de monumentos: todo para los nios pobres. - -Y otra vez pido perdn mis lectores por haberles hablado de m; vaya -en gracia de la intencin. - - - - -XXIX - - -Aquellas guerras de los cien aos, de los treinta aos, tan molestas -para los estudiantes de Historia Universal, ya no seran posibles. -Las guerras de ahora tienen la ventaja de la brevedad. Mueren en -ellas ms hombres que en las antiguas; pero mueren ms pronto. Puede -ponderarse su corta duracin con las mismas expresivas frases de cierto -predicador, al considerar la rapidez de los deleites carnales: Por qu -os condenis, hermanos? Si fuera asunto de una hora... Qu digo de una -hora? Si fuera asunto de cinco minutos... Pero, no; zs, zs, zs, y -ya estis en el infierno! - -Por fortuna, las guerras modernas son un lujo muy costoso. Lo nico -barato en ellas, por eso es lo nico que puede derrocharse, es el -factor hombre. Un soldado, con su racin y todo, vale bastante menos -que los cartuchos por l disparados. - -Esta baratura del factor hombre es consecuencia del poco coste de -produccin. - -En esta guerra de los Balkanes se ha dado el mismo edificante -espectculo que solan dar en otros tiempos algunos prncipes -cristianos alindose con el Gran Turco por enemistad con otros -prncipes cristianos. Mal disimuladas, por el buen parecer, las -simpatas de la culta y cristiana Europa estaban, en esta guerra, del -lado turco. No quiero pensar mal; pero sospecho que hasta oraciones, en -templos muy catlicos, se han elevado al cielo en favor de las armas -mahometanas. - -Los turcos tenan su deuda muy bien repartida. Los otros desgraciados, -por no tener, no tenan ni acreedores. Qu inters podan inspirar -nadie? - -Todava, despus de las victorias conseguidas, han de esperar que las -grandes potencias las den por buenas; porque los turcos habrn perdido -muchas batallas, pero pensar que Europa va perder su dinero! - -Como que no hay quien mire por uno como los acreedores. Por -patriotismo, debiera procurar el Gobierno espaol, al levantar el -anunciado emprstito de 300 millones, que se cubriera en el extranjero; -de ese modo, tal vez en situaciones apuradas contaramos con la -simpata y el inters de otras naciones fuertes; inters y simpata -que nos faltaron en momentos muy crticos, quizs porque no estbamos -bastante entrampados con el extranjero. - -Todo el arte de la guerra moderna est en enzarzarse, no con quien -pueda menos que nosotros, sino con quien deba menos. - - * * * * * - -Tan vulgar tpico era el de la alegra espaola que, por extremosa -reaccin, han sido muchos los escritores rectificarle con la -contraria afirmacin de nuestra tristeza. Yo no s si seremos alegres; -pero tristes, de ningn modo. El pueblo espaol no es un pueblo triste; -es un pueblo duro, que no es lo mismo. - -De que no somos tristes es buena prueba nuestro modo de celebrar la -conmemoracin de los difuntos. Puede darse menos emocin, menos -recogimiento espiritual, menos ternura, en una palabra? - -La gente pasea por los cementerios como por un jardn; re y bromea -y comenta con chistes los epitafios. Esto no puede llamarse alegra, -ni siquiera desprecio la muerte, por fe religiosa por elevado -estoicismo filosfico; esto es, sencillamente, dureza; esa dureza -agresiva que est en la entraa de la vida espaola. En el hogar, en la -vida pblica, en el Arte. Por eso hemos sido siempre tan retricos; por -eso tenemos tantas frmulas de cortesa y de cumplimientos. Nuestra -naturalidad es tan spera! - -La fiesta de los muertos debiera serlo de gratitud para los muertos -gloriosos, para los buenos muertos... Y el amor acude las sepulturas -en el primer ao, la vanidad hasta cinco; mas la verdadera piedad del -recuerdo no tiene flores para los poetas, ni para los hroes, ni para -los humildes... All nos esperen por muchos aos!, dicen los que viven - gusto. Estn muy ricamente!, dicen los que viven desesperados. Y -as, entre el egosmo satisfecho de los unos y el egosmo desesperado -de los otros, los vivos van la muerte, los muertos al olvido, y la -vida espaola es muy alegre, si alegra es que nada importe, y muy -triste, si tristeza es no amar la vida, en verdad, ni alegre ni triste; -dura como el odio: la nica pasin sin risas y sin lgrimas. - - * * * * * - -_Don Juan Tenorio_, casi desterrado de Madrid, ha encontrado esplndido -refugio en Barcelona. En quince teatros, lo menos, se ha representado -all en estos das. - -Si no supiramos que en Barcelona ha triunfado tambin durante -muchos aos, y aun sostiene muy bien su cartel, el seor Lerroux, -que es el Don Juan Tenorio de la poltica espaola, por lo seductor, -por lo audaz y por lo de bajar las cabaas y lo de subir los -palacios--presidenciales, se entiende,--pudiera creerse que la -predileccin del pblico de Barcelona por hroe tan nacional como Don -Juan Tenorio tena mucho de ensaamiento despectivo: Vean el personaje -que nos mandan esos castellanos! - -Pero no; no hay segunda ni prfida intencin. El pblico de Barcelona -se entusiasma con nuestro Don Juan, como ya no nos entusiasmamos -nosotros. Seales de los tiempos! - -Vyase por el proyecto de mancomunidades, que tiene en Madrid ms -decididos partidarios que en Barcelona. - - - - -XXX - - -En la sesin dedicada por el Ateneo de Madrid la gloriosa memoria de -Menndez y Pelayo, al oir algunos fragmentos de sus obras, sabiamente -glosados por el seor Bonilla San Martn en su magistral estudio de -las obras y del espritu del gran don Marcelino; al sentir cmo la -prosa clida, vibrante, toda emocin, toda elocuencia, del insigne -polgrafo conmova hondamente al auditorio, pensaba yo cmo se debiera -en Espaa, imitacin de Francia y de Inglaterra, sobre todo, publicar -selecciones de las obras maestras; medio eficacsimo para vulgarizar el -conocimiento de muchos escritores que, como Menndez y Pelayo, por no -haber escrito siempre obras de un inters general, slo consiguen ser -ledos por los especialistas interesados en aquellas materias. - -Dije en otra ocasin que Menndez y Pelayo era ms admirado que ledo. -Y no hay que espantarse por ello. Hay dos clases de lectores: los -estudiosos, atentos con preferencia las obras que pueden servirles en -sus investigaciones especiales, y los desocupados, atentos slo la -amenidad de los libros; lectores de novelas, de poesas, de cuentos. - -La obra total de Menndez y Pelayo, cada una de sus obras en -particular, aunque nadie como l, por ser tan artista y tan poeta y -tan creador, supo dar amenidad y calor de vida la crtica erudicin, -todava mantiene respetuosa distancia los que muy especialmente no -se interesan por la crtica y la historia literarias. - -Una esmerada seleccin de sus obras, semejanza de las muchas -publicadas en Inglaterra, de Ruskin, de Carlyle, de otros grandes -escritores, facilitara la lectura de lo bueno los asustadizos de lo -mucho. - -En Espaa no sabemos ser oportunistas; siempre por los extremos: todo - nada. - -No convendra refundir, aligerar muchas de nuestras obras clsicas? -Es preferible que permanezcan ignoradas del todo? Ya s que sus -admiradores incondicionales, muchos de los cuales las admiran de odas, -no dejaran de clamar: Profanacin! Sacrilegio! - -Profanacin sera recortar, borrar y repintar una pintura de Velzquez - de Goya, pues los cuadros slo tienen un ejemplar. Pero una obra -literaria no padece detrimento por estas experiencias. Siempre queda el -original para los que quieran admirarla y estudiarla en su integridad. - -Quevedo, Gracin, Saavedra Fajardo, otros grandes escritores, hoy -tan poco ledos; _La Celestina_, _Guzmn de Alfarache_, otras muchas -excelentes novelas, perderan algo con estas selecciones? - -De Inglaterra nos llegan todos los das libros pequeos, libros -amables, lindos como juguetes, con pensamientos y trozos escogidos -de los grandes poetas y escritores. Para quien de ellos sabe, son un -recuerdo, una flor del jardn, una rama del bosque; para el que nada -saba, son una iniciacin, tal vez la puerta de oro que se abre al -jardn encantado. - -Pongamos estos libros ligeros en las manos perezosas, ante los ojos -distrados de las almas frvolas, que vayan perdindoles el miedo... -El libro espaol trae siempre un severo ceo de maestro; es preciso -alegrarle con la sonrisa del buen amigo. - - * * * * * - -Por fin, el seor jefe superior de Polica, tan riguroso cumplidor de -la ley de proteccin la infancia, cuando de espectculos teatrales se -trataba, se ha convencido de que lo menos perjudicial, el trabajo menos -penoso para un nio es el de representar un corto papel en el teatro. - -Era ridcula esa severidad en el trabajo de los nios en el teatro, -cuando todas horas del da y de la noche andan infelices criaturas -tiradas como perros por esas calles; cuando nios de cuatro y de cinco -aos vocean peridicos las altas horas de la madrugada; cuando hay -vendedoras de peridicos y dcimos de lotera, menores de edad, que, -como los horteras complacientes, siempre le preguntan al comprador: -Desea usted algo ms? No hablemos de los botones y recaderos de -Crculos y hoteles que, por razn de su oficio, muy semejante, en -ocasiones, al que Cervantes tena por muy necesario en toda repblica -bien ordenada, han de enterarse y entender de todo. - -Y ya que de nios hablamos, las muchas personas que m se dirigen, -interesadas en la buena obra del Desayuno escolar y de las Cantinas, -les dir, que, nombrada una Comisin, ella es la que ha de disponer lo -ms conveniente. - -A m estas andanzas, por ahora, no me han trado ms que disgustos y -molestias. A disposicin de la Comisin est lo recaudado por m; y en -cuanto la nube de pedigeos que de continuo me enva solicitudes y -memoriales, ha de saber que el cargo de acadmico no tiene asignadas -rentas ni sueldos; que agradezco mucho las postales alegricas, mesas -revueltas, platos pintados y otras chucheras, como toda prueba de -admiracin, siempre que sea, por lo menos, gratuita. S, por Dios. -Basta de aplausos ya, bravos pecheros! - - - - -XXXI - - -Un crimen es un caso de una enfermedad social, que puede ser endmica - epidmica. Por eso todo crimen debe ser asunto de meditacin, de -recogimiento de nuestra conciencia. No caigan todo el horror y toda la -culpa sobre el _caso_, tan irresponsable como el paldico que en su -organismo debilitado recogi los miasmas perniciosos, inofensivos para -el fuerte. - -El anarquista? Si le consideris como un hombre de ideas, _sus -ideas_, ya le enaltecis demasiado y al mismo tiempo eluds vuestra -responsabilidad. El anarquista viene ser lo que en Teosofa llamamos -una forma de pensamiento, un elemental artificial, producto de esa -misteriosa energa animada por nuestros pensamientos, buenos malos, -de amor de odio. - -Sabis de qu est hecho un anarquista? Del espectculo del lujo -insolente, de la ociosidad parasitaria, de la envidia que calumnia y -murmura, de la intriga y del favor encumbrados, del mrito desconocido, -de la justicia recomendada, y, sobre todo esto, de mil ligerezas que -consideramos insignificantes: amenidades, pasatiempos de la vida -diaria... - -El orador que, por redondear un discurso con una frase de efecto, -preconiza el atentado personal contra el enemigo poltico quien -despus saluda respetuoso, quien por s mismo por tercera persona, -pedir algn favor, quien estima personalmente, quien sera incapaz -de ocasionar el menor dao. - -El escritor--y entremos todos--malabarista de frases que desmiente -en privado lo que escribi en pblico, y esas graciosas charlas que -desgranamos en los Crculos, en los cafs, y esas indignaciones que no -llegan perturbar nuestra digestin... Qu pas este! Los polticos! -El chanchullo! El negocio sucio! Sabe usted por qu se ha hecho -esto? Todos lo mismo!... - -Y todo ello, un da y otro, va condensndose en una forma de -pensamiento, en ese elemental artificial, vido de tomar vida y -cuerpo, y, al fin, como espritu diablico en los antiguos posesos, -se entra por el cerebro dbil del mastoide, ya perturbado con pobres -lecturas, se aduea de l y le deslumbra con la idea fija de ser el -reparador, el justiciero. Una idea fija siempre parece una gran idea, -no por ser grande, sino porque llena todo un cerebro. Y el brazo se -arma, y el crimen, como el rayo, hiere brutalmente, sin eleccin, -sin descernimiento... Un zarpazo de fiera desgarra una pgina de la -Historia. Los ms inconscientes culpan al criminal, los ms cndidos - la Polica, los ms solapados aprovechan la ocasin para culpar al -enemigo, para pedir represin violenta, prevenciones extremadas. Todo -se vuelve aspavientos sobre el _caso_. No es el caso, es la enfermedad, -endmica epidmica, lo que importa. - -Hagamos escrupuloso examen de conciencia social, y todos tendremos de -qu acusarnos. Quin no ha sembrado un granito de anarquismo? Quin -no ha perturbado con algn pensamiento de odio? - -Hay que reprimir, hay que escarmentar, hay que suprimir! Ya se sabe: -al energmeno siempre responde el energmeno. - -No; no es por el campo exterior por donde hay que dar la batida; -intrinqumonos dentro de nosotros mismos, y ser ms segura caza y ms -acertado remedio. - -Cuando ocurre un caso de enfermedad contagiosa--y ninguna tan -contagiosa como el crimen,--desinfectar la vivienda es muy importante, -por lo pronto; pero es ms importante sanear toda la ciudad, todo el -ambiente. - - * * * * * - -La sesin del Congreso suspendida en seal de duelo por la muerte del -presidente del Consejo, fu de tan glacial severidad, que no pareca -sino que la mano trgica de la _Intrusa_ atenazaba todos los corazones. -Aquello fu hielito puro. Dcese que los grandes dolores son mudos y -que el verdadero sentimiento nunca es retrico. No lo creo yo as; -antes creo que el dolor, como todo sentimiento verdadero, son los -ms grandes retricos; que no fu la retrica la que di reglas al -sentimiento, sino el sentimiento la retrica. - -Y la verdad es que un poco de retrica no hubiera sentado mal en -aquellos momentos. Se abomina, sin razn, de la retrica, y tal vez -creyse dar ms solemnidad al acto con aquel laconismo sin arte y sin -artificio. - -Pero aquella elegante concisin, aquella noble sobriedad, no fueron -apreciadas en toda su delicadeza ni por los diputados en el Congreso, -ni por el pblico despus. - -El alma de la multitud es amplia y, como en los amplios lugares, se -pierden en ella los matices delicados; necesita de frases sonoras, -calurosas, vibrantes. Sin duda los oradores lloraban de verdad en -aquellos momentos; pero el pblico no pudo apreciar el valor de -aquellas lgrimas sin palabras... - -Y es que el Arte ser una mentira, pero es insustituble para comunicar -verdades. - - - - -XXXII - - -El decreto para organizacin de la Polica ha promovido discusiones. La -Polica es uno de los organismos sociales ms difciles de acomodar -gusto de todos. Si pretende ser previsora, es casi imposible que lo sea -sin profanar cada paso las libertades pblicas y hasta el sagrado de -la vida privada. Las indagaciones secretas, los informes privados, las -fichas; en una palabra, todo lo que viene ser higiene en la Polica -es antiptico los ciudadanos. Sin perjuicio de censurarla airadamente -y de pedirle estrecha cuenta de la imprevisin, cuando no ha podido -evitar un delito, por falta, muchas veces, de esa higiene preventiva y -molesta. - -Cmo conciliarlo todo? Llamamos inquisitorial la Polica si se -excede en sus previsiones, y la censuramos por inepta si no es capaz de -impedir un delito , si cometido, no lo descubre y esclarece en todos -sus pormenores. - -Sobre la Polica pesa una triste tradicin en nuestro pas, desde los -alguaciles siniestros de nuestras novelas picarescas y sus cuadrilleros -pavorosos hasta el polizonte del absolutismo y el guindilla de nuestras -jaranas populares. No se dignifica una institucin en un da. Qu -es preciso para ello? Que nadie considere vergonzosa la profesin de -polica, que nadie se desdore por ser auxiliar suyo. - -Indicado el nombre de un distinguido personaje poltico para la -Jefatura de Polica, no hemos ledo la rectificacin desabrida, como -de quien rechaza una injuria? Pues es preciso que la Polica llegue -ser estimada como profesin noble. - -Para ser un buen jefe de Polica son necesarias condiciones superiores -de inteligencia. Hay que ser hombre de mundo, ante todo, y no de un -solo mundo. Hay que ser gran psiclogo, para saber tratar las leyes -como las mujeres; esto es: lo mismo cuando se las atropella que -cuando se las respeta, parezca siempre que es por amarlas, sobre todo. - -En nombre del amor estn justificados todos los atropellos. Un buen -jefe de Polica debe poseer con las leyes el supremo arte en que fu -maestro Don Juan Tenorio con las mujeres: el de violador que enamora; -al que, cuando atropella, se le dice: Gracias! - - * * * * * - -En Pars se ha conmemorado el trescientos cincuenta aniversario del -natalicio de Lope de Vega. En un teatro de los llamados all cot -se ha representado, precedido de una interesante conferencia, un acto -de _La estrella de Sevilla_, otro de _El mejor alcalde, el rey_, unas -escenas de _La Dorotea_, no representadas nunca, ni en Espaa, deca -el cartel, y unas escenas de _El castigo sin venganza_. Todo ello -traducido con cierta libertad, pero muy lindamente. - -Aqu se ha representado por estos das _El anzuelo de Fenisa_, una -de las ms primorosas comedias de Lope de Vega. Ya sabemos que estas -obras antiguas, nunca viejas, no pueden despertar hoy la viva emocin -de cualquier obra moderna. El teatro, como la oratoria, como el -periodismo, vive de lo actual y su mayor gracia es lo efmero; como en -la flor, como en la mariposa. Son contados los genios poderosos que en -la oratoria, en el teatro en el periodismo lograron eternizar el -instante. - -Pero causa tristeza la displicente actitud de nuestro pblico ante -esas obras. Ello revela una incultura, un alejamiento de nuestra -historia, una incapacidad de ponerse en situacin, todo ello base -de ignorancia, que mal pretende disfrazarse de sabidura, echndolo -elegante escepticismo. - -Dentro de poco nuestro teatro clsico ser letra muerta. Y lo malo es -que no lo habremos sustitudo en nuestra admiracin con el teatro de -Ibsen ni con el de Mterlink. - - * * * * * - -El doctor Moliner anda por Madrid en busca de... cien millones de -pesetas, nada menos. El doctor Moliner no es hombre para desistir de -su propsito. Esos cien millones son su idea fija. Tener en Espaa -una idea fija, constituirse en incansable propagandista de ella, -sacrificar comodidades, posicin social, por esa idea, es sentar plaza -de loco , por lo menos, de monomanaco. - -Las ideas son bonitas para exponerlas un da en un brillante discurso, -en un artculo vibrante, en una crnica de actualidad; pero por Dios!, -no conviene insistir sobre ellas... - -A m me advirtieron: Ya ver usted; el doctor Moliner le ir ver -usted, le hablar usted de sus cosas, le dar usted la lata; no -sabe hablar de otra cosa. - -Y el doctor Moliner vino verme y le o con admiracin, y volv - orle en la conferencia que di en el Ateneo sobre lo mismo; -conferencia, por cierto, que no ha merecido una noticia en muchos -peridicos, y el doctor Moliner tendr en m otro incansable -propagandista de su locura, de su lata, como quieran llamarla. - -Esa locura, esa lata, es pedir al Gobierno cien millones de pesetas -para Sanatorios martimos, para colonias escolares, para escuelas -higinicas... Es un presupuesto que pudiramos llamar de la salud, de -la vida. Ya veis si la cosa es disparatada! Las Sociedades obreras de -Valencia lo piden en respetuoso mensaje, de que es portador el doctor -Moliner. - -Las Sociedades obreras de Madrid, la Casa del Pueblo, no se han dignado -tomarlo en consideracin. - -Manifiesta seal de la funesta orientacin revolucionaria de esas -Sociedades. - -No quieren tener que agradecer nada para conservar en toda su plenitud -el derecho la queja; opinan como el sabio, en la comedia de Caldern, -que: - - A trueque de quejarse, - haban las desdichas de buscarse. - -Ya lo dicen en carta dirigida al doctor Moliner: Todo eso no es ms -que un calmante... - -Lo quieren todo nada. Todo? Y qu es todo en la vida? Qu es todo -si no es un poco cada da, un paso en el camino de la perfeccin? -Seran ellos capaces de revolucionar su mundo interior en un da? Y -de lo que no son capaces en su espritu, se creen capaces con el mundo -entero! - -Por lo mismo que as desvaran, hay que darles eso que ellas llaman -calmante, pesar suyo, contra su voluntad; voluntad que ni siquiera -interpreta la voluntad de todos, como lo muestra ese mensaje de las -Sociedades obreras de Valencia. - -El Gobierno del seor conde de Romanones puede hallar el mejor programa -de su poltica en ese calmante, en ese presupuesto de salud, de -vida. - - - - -XXXIII - - -En el nmero de _El Libro Popular_, correspondiente al 5 de Diciembre, -en un artculo titulado El prncipe de los dramaturgos, referente -al autor francs M. Curel, escribe don Enrique Gmez Carrillo lo que -textualmente copio: - - --Curel!--os oigo murmurar--quin es Curel?... En castellano - nunca hemos visto ninguna de sus obras. - - Con su nombre no, efectivamente. Pero hay una comedia suya que fu - traducida por Benavente y que obtiene desde hace diez aos el ms - grande de los xitos en Espaa y en Amrica. Me refiero al Repas - du lion, que en nuestra lengua se titula La comida de las fieras. - - --Pero--vais, sin duda, decirme con justa malicia--por qu esta - pieza figura como original entre las obras de Benavente? - - --Sin duda por razones de empresa--os contestar, repitiendo una - frase del mismo dramaturgo madrileo. - - Una comedia que se da como traducida, no tiene nunca, para las - compaas, la misma importancia que una comedia nueva. - - En todo caso, si el autor de Los intereses creados, que es, ante - todo, un hombre de honor, se apropia la paternidad del Repas - du lion, no por eso deja de entregarle los derechos que le - corresponden al verdadero autor. En las cuentas que la Sociedad - de Autores, de Madrid, manda cada trimestre la Socit des - Auteurs, de Pars, los productos de La comida de las fieras - figuran siempre en el haber de Curel. Entre gente del oficio esto - no es un secreto para nadie. El gran Joaqun Dicenta, que tan - admirablemente ha presidido el Sindicato de los comedigrafos - madrileos durante algunos aos, da testimonio de que en cuanto los - auteurs parisinos reclamaron en nombre de uno de sus asociados la - paternidad de la obra castellana, Jacinto Benavente fu el primero - en reconocer que su Comida de las fieras no era, en efecto, sino - un arreglo del francs. - -Cuando un escritor de seriedad y respetabilidad como don Enrique Gmez -Carrillo asienta con tal aplomo semejantes afirmaciones, algo debe -haber de verdad en ellas. Veamos. Ser verdad que _La comida de las -fieras_ no es sino traduccin arreglo de la obra de Curel _Le repas -du lion_? Por unas cinco seis pesetas que costarn los ejemplares de -las dos obras puede cualquiera salir de dudas. Ni por el asunto, ni -por la idea, ni por los personajes, hay el menor parecido entre una y -otra. Hasta la aparente similitud del ttulo es una gran diferencia. -_Le repas du lion_--basta haber ledo las fbulas--es, como todos -saben, la parte del len. _La comida de las fieras_ es... el domador, -segn mi obra, basada, como recuerdan cuantos la han visto ledo, -en escenas muy madrileas y de actualidad cuando la obra se estren. -Pasemos. - -Ser verdad que don Joaqun Dicenta, como presidente de la Sociedad -de Autores Espaoles, asegur don Enrique Gmez Carrillo que los -derechos de _La comida de las fieras_ eran enviados la Sociedad de -Autores Franceses? - -Don Joaqun Dicenta tiene la palabra; entre tanto, don Miguel Ramos -Carrin, actual presidente de la Sociedad, me escribe la siguiente -carta: - - Mi querido amigo: La Sociedad de Autores Espaoles no enva ni ha - enviado nunca la de Autores Franceses parte, grande ni pequea, - de los derechos de representacin correspondientes las obras de - usted, porque, para hacerlo, no hay ninguna orden. - - Claro es que usted le consta; pero, por complacerle en lo que - desea, as lo declaro oficialmente. - - Sirva, pues, para quien, sin fundamento, afirma lo contrario. - Siempre de usted compaero y padrino literario, - - MIGUEL RAMOS CARRIN. - -Todo esto aparte, mal podra M. Curel cobrar esos trimestres, de que el -seor don Enrique Gmez Carrillo est tan al tanto, cuando _La comida -de las fieras_ no se ha representado en Espaa ni en Amrica desde -hace once doce aos. Como se ve, pesar de mi buen deseo, no puede -hallarse el fondo de verdad que yo deseaba en las afirmaciones de don -Enrique Gmez Carrillo. - -Ha sido ligereza? Para ligereza, es demasiado. Ha sido mala -intencin? Para mala intencin, es poco. Ha sido irona? Para -irona faltaba el fundamento de que _La comida de las fieras_ fuera, -en efecto, algo parecido _Le repas du lion_. Ha sido una broma -literaria? Como broma s hubiera tenido gracia... all en la juventud -de don Enrique Gmez Carrillo. - -Contra la opinin de muchos, yo creo que slo ha habido ligereza por -parte de don Enrique Gmez Carrillo, y espero que se apresurar -rectificarla. - -Don Enrique Gmez Carrillo, por su historia literaria, por su -significacin, no est en el caso de que se le confunda con uno de -esos jovenzuelos cronistas que sueltan dos tres impertinencias, para -llamar la atencin, en cualquier peridico de ventura. - -Y conste que el menos molestado con la ligereza he sido yo. En esta -semana la actualidad era hablar, en pro en contra, de la Prensa. -Don Enrique Gmez Carrillo me ha dado asunto para no verme obligado -opinar; asunto y argumento. Muchas gracias. - - - - -XXXIV - - -A cada ao nuevo acude, con todo el valor de una gran verdad -filosfica, la reflexin que, en otras ocasiones, no es ms de un -tpico adecuado tertulias caseras: Cmo pasa el tiempo! - -Parece que fu ayer cuando estrenbamos siglo, y ya nos andamos por su -ao 13. Pavoroso nmero para los agoreros! - -Por lo pronto, aparte la guerra de los Balkanes, ineludible legado de -su antecesor, para nosotros ha comenzado con su poquito de perturbacin -poltica y, lo que es ms grave, con la amenaza de una caresta general -de los comestibles si no sacamos pronto en rogativa unas cuantas -imgenes de singular devocin. - -A este respecto, sera muy de agradecer la buena intencin del ilustre -jefe del partido conservador si, al retirarse de la vida pblica, -hubiera pensado: Despus de m, el diluvio. Hoy por hoy, un diluvio -es lo ms necesario sobre esta tierra nuestra, siempre combatida por -los extremos: sequa hasta perecer, inundaciones y desbordamientos -hasta la ruina. - -Por una vez, llovera gusto de todos; conformidad tan dificultosa de -obtener en negocios del cielo y de la tierra. - -En la noche primera del ao una multitud alborozada, ms que un nuevo -ao, pareca estrenar una vida nueva. A la flor de ilusin le basta -con tan poco para prender de nuevo en nuestras almas! Una fecha del -calendario es suficiente. A las once y media, nada esperamos de la -vida; al sonar de las doce, lo esperamos todo de un ao nuevo. Doce -uvas nos bastan para embriagarnos de ilusiones y de esperanzas. - -Qu nos traer el ao 13? Hasta ahora no trae, como cumple todo -recin nacido, su correspondiente pan debajo del brazo. - -La multitud gozosa, que le saludaba al nacer, no pensaba en esto. Ni -siquiera pensaba que, con el pan, subir la carne, y con la carne el -precio de los toros de lidia. - -La multitud, como los nios, es irreflexiva en su alegra. - - * * * * * - -La moda tiene su significacin en Arte. Y tiene su valor el artista que -logra imponer una moda, y ms si la moda es natural expresin de su -espritu y en l fu originalidad y slo pareci moda al ser despus -seguida y copiada por los imitadores. Y gran valor tiene tambin el -que, con ajustarse la moda, logra, no obstante, destacarse entre los -uniformes figurines con fisonoma y aire muy personales. - -Pero as como en una reunin de la mejor sociedad, aunque por lo pronto -se lleven la atencin las mujeres ms llamativas en el vestir y en el -adorno, las que ponen la moda, cuando nuestra curiosidad se ha reposado -agradecemos el sencillo atavo de alguna noble dama y en su seorial -sencillez aprendemos dnde est la verdadera distincin, as en Arte, -sobre las gracias y frivolidades llamativas de la moda, acabamos por -volver los ojos la noble sencillez, que es de todos los tiempos. - -Antes de ahora lo he dicho: creo que en ningn tiempo hubo en Espaa -tantos y tan buenos poetas como ahora. De ellos, los hay favorecidos -por la moda; de ellos, quien la moda perjudica. De ellos, y Manuel -Sandoval es el primero, de los que no vistieron su poesa con galas -la ltima, de los que dejaron pasar figurines, seguros de que la moda -volvera ellos, y ellos, aunque alguna vez pudieron desesperarse al -verse desairados, nada perdieron con esperar. - -_De mi cercado_ es el ltimo libro de versos de Manuel de Sandoval. -En los anteriores, _Cancionero_ y _Musa castellana_, haba dado clara -muestra de su valer. Hay en uno de ellos una poesa los primeros -pasos de su hija, de las que no se olvidan, de las que dejan esa -emocin perdurable que se suma las emociones de nuestra propia vida y -es el verdadero valor de una obra de Arte. - -_De mi cercado_ es la plenitud del poeta. Lase Ptina; lase -Recompensa. - -Como es esta ltima poesa la musa castiza, de noble prosapia -castellana de Manuel Sandoval, bien puede decir los que ella se -lleguen: - - Yo soy para vosotros deidad, sirena y maga; - yo soy pasin sin celos y goce sin hasto; - hoguera que el aliento del huracn no apaga - y fuente que no seca los soles del esto. - - Tan slo al que me ama someto mi albedro; - me otorgo como premio, mas no como merced; - exijo, si soy fuego, que me busquis con fro, - y quiero, si soy agua, que me busquis con sed. - - * * * * * - -Ir para tres aos, da ms, da menos, que empec escribir estas -charlas de Sobremesa. Muy agradecido mis lectores, muy agradecido -la direccin de este peridico, creo que ha llegado, con el ao nuevo, -ocasin de despedirme por algn tiempo, no sin sentimiento por mi -parte; fuera ingratitud, de que soy incapaz. - -Renovarse morir, ha dicho un excelso poeta. Ya que uno no pueda -renovarse su voluntad, bueno es que la propia conciencia nos advierta -del peligro que hay en ser siempre el mismo, que es el de fatigar los -lectores. A m me conviene descanso, y vosotros variedad. - - - - -XXXV - - -_Desde Algeciras._--Algeciras es una minscula Cosmpolis. Picaresca, -linda andaluza de todos festejada, quien nadie pregunta por su -abolengo y de quien nadie indaga el origen de su fortuna. Es bonita, se -presenta bien, sabe comportarse en sociedad, y basta. - -Su nombre logr resonancia universal en los das de la Conferencia; -aquella Conferencia en que la diplomacia europea dej arreglado todo... -lo que ha sido preciso arreglar despus punto por punto. - -Tiene dos excelentes hoteles muy la europea, un _kursaal_ muy -concurrido, con recreos honestos; cinematgrafo, un buen sexteto. -Alguien echar de menos otros recreos, aliciente sabroso de estos -lugares. Yo no ech nada de menos. Algunos murmuradores dirn que all -se juega; yo no he visto jugar. - -Las mujeres de Algeciras son muy guapas y visten con verdadera -elegancia. El madrileo puede guardar para otro lugar y otra ocasin la -compasiva sonrisa que tuvo para otras elegancias provincianas. Aqu no -hay por qu sonreir. - -Frente Algeciras se alza el Pen de Gibraltar como enorme -_dreadnought_ anclado. Un lejano atavismo nos mueve indignacin y -tristeza. Bien ser guardar el sentimiento patritico en lo ms amplio -de nuestra filosofa. De manifestarlo, nos expondramos observar en -torno esas actitudes y esas caras que podemos advertir cuando en una -visita cometemos alguna indiscrecin de la que no es posible avisarnos -en voz alta sin cometer otra ms grave. - -Algeciras, La Lnea, San Roque, toda la comarca debe mucho la -vecindad del Pen. Corren aires de Europa. Tal vez se piensa si no -sera ms conveniente que razas y pueblos estuvieran as salpicados, -entremezclados, por pequeas agrupaciones, sin la gran divisin de -extensos territorios y sealadas fronteras. Quizs la fraternidad -universal sera ya efectiva. - - * * * * * - -_Desde Ceuta._--Estremece pensar que Ceuta, en manos de nuestros -Gobiernos, haya sido lo que fu hasta muy poco. Por fortuna, gracias -los conjuros del general Alfau, se desvaneci la pesadilla. Aun dej el -presidio alguna atmsfera angustiosa: los elementales artificiales de -que nos habla la Teosofa. No subsistirn. Ceuta despierta, Ceuta vive -y trabaja con fe y con entusiasmo. - -Las tropas espaolas animan y alegran la ciudad de situacin -privilegiada, de suave clima, de sanos aires. Soldados y oficialidad -son orgullo de todo buen espaol. Los que hemos visto en ciudades -extranjeras muy guarnecidas, tumultos, indisciplinas, borracheras, y -vemos este orden, esta disciplina, esta confraternidad de nuestros -soldados, nos atrevemos decir nuestros inquietos antimilitaristas: -La perfeccin no es de este mundo; pero, dentro de nuestro estado -social, el Ejrcito es lo mejor que tenemos en Espaa. - - * * * * * - -En las canteras de Benz trabajan espaoles y moros en las obras del -puerto. Un moro jovenzuelo, de vivo mirar, fino de cabos, como una -gacela, como un antlope; resplandeciente de seoro sobre el pobre -jaique, con esa nobleza de origen, don celestial en todas las razas -hijas del Sol. Su vestidura es msera, no teme al sol ni las lluvias -y lleva, como pudiera llevar un atributo de realeza, un gran paraguas, -bien arrollada su tela de algodn. Los moros ms pobres tienen -predileccin por el paraguas. No es utilidad, es lujo. Como el sultn -bajo su imperial quitasol, ellos van orgullosos con su paraguas de tres -pesetas debajo del brazo. La democracia busca extraos senderos para -llegar todas partes. - -El morito busca trabajo, se conduele--Moro no tiene trabajo; busca y -no encuentra.--Y el morito sonre ladino. Yo s que en las obras del -puerto se da trabajo con facilidad. Le digo que no lo buscar con -muchas ganas. De seguro. Ser su padre quien le mande. El morito se -re ya francamente.--Cuando trabaja, duele cabeza.--Y se tiende sobre -unas piedras como sobre un almohadillado divn; me pide un cigarro, -lo enciende y ni siquiera se divierte en mirar los que trabajan en -derredor; alza los ojos y mira lo alto. - - * * * * * - -Desde Ceuta Tetun va pasando ante nuestros ojos todo el escenario de -nuestra guerra de Africa. Cmo sobreponerse la emocin del glorioso -recuerdo? La guerra de Africa fu el nico redoble pico que son -glorias espaolas en nuestros das. - -Recordamos cuanto omos referir nuestros padres, con el calor de -viviente actualidad. La entrada de las tropas victoriosas en Madrid, -despus de la toma de Tetun; el entusiasmo delirante del pueblo -madrileo; las bizarras de Prim; la serena inteligencia de O'Donnell. -Recordamos el _Diario de un testigo de la guerra de Africa_, el libro -que prendi en nuestra infancia blicas llamaradas, resueltas en peleas - pedradas; juegos de moros y cristianos. - -El _Diario de un testigo_, tantas veces ledo en aquella edicin de -Gaspar y Roig, con sus ingenuos grabados en madera, con sus terribles -morazos, terror de nuestros sueos infantiles! - -Ahora, en la realidad, pasan ante nuestros ojos Sierra Bullones, Los -Castillejos, con su prestigio de pica leyenda. Ya puede haber cado -sobre nuestro espritu una avalancha arrolladora de escepticismo, de -criticismo y de cuanto puede pesar sobre el corazn como losa sepulcral -de entusiasmos, que la losa saltar latidos del corazn ante estos -lugares y la oracin la patria se alzar desde muy hondo; ms hondo -que de nuestro propio corazn: desde el corazn de nuestra madre; como -las oraciones Dios que ella nos enseaba y surgen siempre cuando, -sobre todos los engaos de nuestra inteligencia, la verdad del corazn -se estremece al golpear de un verdadero sentimiento. - - * * * * * - -Antes de llegar Tetun son bosquecillos de adelfales, frondosos de -laurel y floridos de rosa. El mar, muy azul, se festonea de blancura -al caer sobre la playa de las conchas; blanca tambin, ms blanca que -las espumas; de albor calizo sus arenas. - -Despus, al fin, Tetun, ms blanco todava; sus caseros, como -terrones de azcar, extendidos aqu, all apilados. Como irisacin de -tanta blancura deslumbradora, los alminares de las mezquitas con el -esmalte de sus mosaicos multicolores. - -Un aura de encanto, de misterio sagrado, envuelve la ciudad de las -cincuenta mezquitas y los innumerables morabitos. Yo tengo que recordar -algunas ciudades espaolas para no asustarme. - -Al entrar por la Puerta de Ceuta el encanto queda roto. Parece -imposible que toda aquella blancura total pueda descomponerse en tantas -negras suciedades. Nunca con ms razn puede decirse que la suma no es -igual los sumandos. - -El Quin vive? las puertas de la ciudad le da un acre olor -teneras; el olor que os perseguir siempre, que sentiris penetrar -hasta los huesos, correr por las venas. - -Figuras y grupos interesantes restablecen pronto la atencin -desilusionada. Un negro enano, con grandes anillos en las orejas, -loquea en la plaza. Es el _Garibaldi_ de Tetun. Pasa un aguador, -vestido de los ms pintorescos harapos que puede imaginarse. Toca -su cabeza con un canastillo de mimbres. Slo nosotros le miramos -sorprendidos. El ni siquiera se sorprende de nuestra extraeza. - - -Visitamos al nuevo baj, recin llegado Tetun. Es mulato, de -arrogante figura y noble porte. Viste como un moro de romance: de sedas -sutiles como gasas, una tnica azul muy plido, y sobre ella otra -blanca, y sobre todo ello un ropn tambin blanco y transparente. Nos -ofrece el t la morisca. Sonre y se lleva la mano al corazn. - -El cnsul me presenta. Tiene una frase amable, que pudiera envidiar -cualquiera de nuestros hombres pblicos: Las ciencias y las artes hacen -grandes las naciones. - -Las casas de los moros acomodados presentan graciosos contrastes. -Patios y salas lo morisco, y, entre todo, lmparas de comedor, -procedentes de cualquier bazar europeo; cmodas dignas de la calle de -los Estudios, espejos de cafetn, floreros y baratijas de baratillo. - -En la casa de un rico moro, sobre una cmoda se ostentaban dos floreros -de altar entre candeleros de la misma especie. Pareca dispuesto para -las Flores de Mayo para una devota novena casera. No falta el lbum -de retratos con msica y profusin de relojes sin mrito alguno. - -En el patio de un moro poeta, un patio todo recogimiento, todo poesa, -junto una fuente de preciosos azulejos vease un armario chinero, y, -al travs de sus cristales, como preciosidades de vitrina, un frasco -de Odol. Buen reclamo! Otros cachivaches, y... oh, civilizacin!, -verdadero smbolo de la penetracin pacfica, un instrumento... Cmo -nombrarlo? Una soberbia lavativa, en fin, inglesa, de llave. - -Este poeta, famoso entre los suyos, escribi en el lbum de uno de mis -acompaantes unos versos en rabe. Traducidos, decan as: Cuntas -veces amamos la ciudad, aunque sepamos que no es la mejor, ni su -cielo el ms azul, ni buena el agua de sus manantiales... Pero es la -Patria! - -Yo no s si el poeta moro escribira con intencin y la nuestra, -estos versos. En su fisonoma inteligente la ancianidad sonrea con -maliciosa resignacin. - - - - -XXXVI[1] - - [1] Discurso ledo en la fiesta que di el _Mundo Grfico_ - beneficio de los soldados heridos en campaa. - - - Seoras y seores: - -Si yo creyera que habais tomado en serio el anuncio de esta, que -mal puede llamarse conferencia, ni leccin, ni disertacin, y no ha -de ser ms que una charla veraniega, apropiada al lugar y al tiempo, -no sabra cmo disculparme antes de empezar, ni cmo pediros perdn -al haber terminado sin deciros cosa de provecho. Ah es nada! El -arte de escribir! Toda una vida de escritor slo puede mostrarnos las -dificultades de ese arte, que ni se aprende ni se ensea, por lo menos -con reglas fijas. - -Cuentan de un seorn adinerado, que al recibir en su casa un -glorioso poeta, con esa osada que da el dinero, le pregunt: -Dgame usted: Es muy difcil ser poeta? Y el poeta le contest -sencillamente: Oh, seor! O es muy fcil es imposible. - -De todo arte, del arte de escribir, por lo tanto, puede asegurarse lo -mismo. O es muy fcil es imposible. - -Quiere esto decir que el estudio no sirva de nada, que el arte sea un -don ajeno todo esfuerzo, toda voluntad; que el verdadero artista -sea inconsciente y en su obra se limite ser instrumento, poco menos -material que los materiales, y como dice la Escritura: La voz sea de -Jacob; pero la mano de Esa? - -Cierto que, sin ser fatalistas, es preciso creer en una predestinacin. -Basta leer la vida de los grandes hombres de la Humanidad, basta con -observar nuestra propia vida para comprender cmo hay en toda criatura -una predisposicin natural que le inclina, sin forzarle, como dicen los -telogos, hacia una direccin espiritual determinada, y cmo hasta los -sucesos de nuestra vida que ms parecen apartarnos de nuestro camino, -al fin vienen ser como atajos de ventaja, y sin ellos veramos que -algo faltaba nuestra vida y no hubiramos llegado tan seguros y tan -experimentados al derechero camino de nuestro propsito. - -Sin esta inclinacin natural, sin esta predestinacin, comprenderamos -el ejercicio de algunas profesiones necesarias la soberana armona -del mundo? Si por libre eleccin procediramos, todos elegiramos las -profesiones ms brillantes. - -Ved una orquesta, por ejemplo; todos comprenderis que haya quien -sea director, hasta violn, lleguemos hasta el clarinete; pero el -bombo y los platillos!, quien comprende que puedan tocarse sin una -predestinacin irresistible? Y no obstante, como es preciso que haya -bombo y platillos para el perfecto conjunto instrumental, admiremos la -sabidura infinita que no inclin todos los hombres al violn la -batuta. Y desgraciados los pueblos en que todos quieren ser directores -de orquesta! - -Que sobre la natural predisposicin es preciso el estudio, quin lo -duda? No creis nunca en eso que llaman inspiracin. Hay artistas -que prefieren pasar por geniales pasar por estudiosos. Quieren dar - sus obras la importancia de lo sobrenatural: Yo no he estudiado -nada--afirman;--yo no s cmo escribo, yo no s cmo pinto... No lo -creis; son coqueteras de artista. Alguien dijo que el genio era una -gran paciencia; yo me atrevera decir que el genio es siempre el -premio de un gran trabajo. - -Ahora que, el trabajo del artista, es muchas veces lo ms parecido la -holganza. El artista pasea, el artista est tumbado, el artista fuma - saborea una taza de caf; el artista, al parecer, no hace nada. Los -que andan como azacanes por la vida en trabajos de actividad material, -pasan por delante de l y sonren despectivos: Que buena vida! El -artista, tal vez pudoroso, como convencer al afanado de que aquel su -holgar es trabajo contra la vulgar opinin?--No se hace nada?--Phs! -Ya lo ve usted; nada.--Pero en esos aparentes ocios fueron engendradas -las grandes obras del espritu; porque todo es trabajo para el artista, -siempre en actividad su conciencia, siempre al atisbo su percepcin, -siempre vibrantes sus nervios... tan vibrantes, que muchas veces saltan -y se quiebran y en vez del bien templado acorde y la dulce armona, -es el desgarrado desconcierto de la locura es el silencio pavoroso -de la muerte. El arte de escribir! El ms perfecto sera el que -llegara comunicar esa exaltacin de nuestro espritu sin necesidad de -expresarnos con palabras. - -Escribir es una limitacin, como lo es toda obra, como lo es todo lo -creado. S; la creacin es una resta del infinito; como toda obra es -una resta del espritu creador del artista. Por eso, lo mejor de una -obra no es lo que est en ella, sino lo que de ella se escapa para ir -sumarse al espritu infinito. - -Ved, pues, si es difcil espiritualizar materializando. Y eso es la -obra del escritor y eso es la creacin. Somos los hombres como vasos -en que fu recogida un poco de agua de un mar espiritual infinito. El -mar se ignoraba en su infinidad y quiso conocerse, ganar conciencia -as limitado. Nuestra labor espiritual no es otra cosa: reintegrar una -conciencia lo infinito inconsciente. - -A pesar mo, he hablado demasiado en serio. La ocasin que aqu me -trajo interrumpir por unos instantes el grato esparcimiento de esta -noche, era para m seguridad de vuestra benevolencia. - -Yo s quisiera, en esta noche, poseer absoluto dominio del arte de -escribir para unir todos los corazones espaoles en un solo sentimiento -de amor nuestros hermanos. El nos junt aqu esta noche, y por la -expresin de este material sentimiento hasta sera ofensa daros las -gracias. - -Esperemos que esta fiesta de amor sea el precedente de otras muchas -en este verano en San Sebastin, en las playas y balnearios donde -la gente adinerada se esparce y se divierte. Olvidarnos de los que -luchan y mueren por Espaa, sera criminal. Cuando all se cumplen -deberes penosos, olvidaremos nosotros los ms fciles? Ved que para -el triunfo glorioso de Espaa en tan difcil empresa, si mucho importa -que nosotros confiemos en los que all combaten, importa ms que ellos -confen en los que aqu quedamos. Al alerta! de aquellos campamentos -en tierra extraa ha de responder el alerta est! de la tierra -espaola. Slo as comprendern nuestros hermanos que donde ellos estn -est con ellos toda Espaa. - - - - -XXXVII[2] - - [2] Ledo en la ciudad de Valladolid en una fiesta de los - pjaros. - - -Si esta fiesta, queridos nios mos, solo significase una leccin -aprendida en la escuela, poco significara en verdad. No aprendida -por vuestra inteligencia, prendida en vuestro corazn la quisiera yo -para siempre; no por razonamientos de necesaria cultura y menos de -provechosa utilidad, sino por sentimiento muy ntimo, muy hondo, por -efusin de simpata, por amor, en una palabra: aquella misma llamarada -de amor en que se arda el corazn de San Francisco, el serafn de -Ass, cuando cantaba todas las criaturas de Dios como hermanos: -Hermano sol, hermana agua, hermano lobo, hasta la hermana muerte; el -mismo amor que se eleva en aquella sublime plegaria del Buda: Dios -mo, evitad el dolor cuanto existe! - -Si esta fiesta solo significa una pblica exhibicin, algo como un -examen bien preparado de una asignatura, nada valdra, os digo. -No valdra ms que esas ruidosas hazaas guerreras de tambores y -trompetera, que con ser mucho en la historia de los pueblos son muy -poco en su vida. Los hroes de la vida son muy otros que los reyes y -los guerreros de la Historia; son los trabajadores del telar, de la -aguja, los inventores humildes, que ni un nombre dejaron. - -Si hoy diseis suelta estos pajarillos y maana en casa atormentrais -al gato y al perro, y al otro da en el jardn en el campo, os -dedicrais sorprender nidos y destrozar rboles y flores, qu -valdra esta fiesta? - -No es que yo desconfe de vosotros, queridos nios; aunque muy graves -sabios aseguran que sois de mala condicin por lo general, esos -sabios no os conocen bien, porque slo os han estudiado como hombres -de ciencia, y vosotros hay que estudiaros con el corazn. Yo s -que los buenos sentimientos son naturales en vosotros, que vuestro -corazn est siempre abierto la generosidad, que en vuestro espritu -alienta la ms clara idea de justicia; pero s tambin que los hombres, -cuando no con palabras y obras, con obras que desmienten cada paso -sus palabras, os ensean muy pronto la mentira, la crueldad, la -desconfianza. Y no s yo qu sea peor, si malas palabras y malas obras -de acuerdo, buenas palabras en contradiccin con las malas obras; aun -es ms perturbador, ms daoso este desacuerdo. - -Qu importa que digamos al nio: no se debe mentir nunca, si el nio -ve y observa y comprende que nosotros mentimos siempre que nos conviene -y l mismo le engaamos muchas veces por comodidad nuestra? - -Qu importa que le digamos: hay que ser afable con todo el mundo, si -l nos ve descompuestos y groseros con los criados, con la familia, -con l mismo, con enojo desproporcionado, ms cuando una travesura -suya inocente nos molesta que cuando una verdadera manifestacin de -peligrosa maldad no llega molestarnos? - -Y creis que los nios no se percatan muy pronto de todas estas -contradicciones nuestras? Creeis que todo ello no va labrando en su -espritu recelos, hipocresa y rencores? - -Por todo esto me atrevo yo dudar de la eficacia de esta fiesta. Si -hoy los nios dan suelta los pjaros y maana los padres van los -toros, qu leccin se inclinar su espritu? - -Palabras buenas nos llegan de todas partes; pero de dnde vendr el -ejemplo? Y en la educacin slo el ejemplo es eficaz y slo l tiene -virtud de imprimir bueno malo en las almas. - -Ya lo dijo San Juan de la Cruz: ms vale predicador de pocas letras, -pero de ejemplares costumbres, que muy sabio en letras humanas y -divinas y de mal arreglada conducta. - -No lo que nos dijeron padres y maestros, lo que en ellos vimos es lo -que qued para siempre grabado en nuestra inteligencia y en nuestro -corazn. Por eso la escuela sin la cooperacin del hogar nada valdra: -casa y escuela ha de ser como un solo templo con un solo culto: el alma -del nio. - -Con palabras y con ejemplos es preciso educar la sensibilidad del -nio, despertar su simpata por cuanto existe y vive su alrededor. -Los espaoles carecemos de ese precioso don de la simpata, que es -comprenderlo y amarlo todo. Si en lo geogrfico somos una pennsula, en -lo espiritual somos un archipilago. Separados unos de otros como islas -espirituales. Somos hoscos y duros, y toda la vida espaola adolece de -esta sequedad de nuestro espritu. - -Somos pobres y nuestra vida es dura; como la vida es cruel con -nosotros, nosotros somos tambin duros y crueles. Y es que cuando somos -crueles con los dems, es que alguien fu antes cruel con nosotros. -Slo muy altos y nobles espritus saben volver el dolor en bondad y en -dulzura. - -La historia nos lo dice: los reyes que dejaron nombres de sanguinarios -y de crueles, fueron los que antes de reinar tuvieron que soportar -penurias y afrentas: tal fu el caso de Nern en Roma, de Don Pedro -llamado el Cruel en Espaa. En cambio, los que se criaron entre -halagos y blanduras, sin que nadie les afrentara ni persiguiera, -fueron de condicin apacible y magnnima: tales San Luis de Francia -y San Fernando de Espaa, educados por aquellas dos nobles reinas de -Castilla, Doa Blanca y Doa Berenguela, de eterno ejemplo como madres -y reinas. - -Yo s que muchos son en Espaa los que en nombre de un mal entendido -casticismo preconizan esta dureza nuestra como una preciosa virtud. -Juzgan que si furamos blandos de condicin, acaso perderamos en -virilidad. Nunca fueron mi entender muy varoniles virtudes la -crueldad y la destemplanza. Mejor sienta al varn fuerte la noble -continencia y la apacible gravedad. Ni la dulzura de costumbres -debilita los pueblos, antes por ser ms amable la vida ser en ellos -tambin ms firme el amor patrio. - -De los descontentos y los mal hallados salen los traidores y los malos -patriotas, y en verdad que gran virtud es preciso para amar lo que no -es amable. - -Una patria en que todos fueran dichosos, cmo no haba de defenderse -con mayor entusiasmo que una patria en que nadie se hallara gusto? - -Meditad sobre la significacin de esta fiesta. Al llegar un pueblo no -hay que conocer sus sabios, ni sus artistas, ni su riqueza, ni su -podero para apreciar su grado de educacin y de bienestar; basta con -muy poco. Pueblo en que veis que los pjaros no huyen espantados al -acercarse un nio; pueblo en que veis que los gatos, esos mansos gatos -que se tienden al sol en las puertas de calle, no huyen como escaldados -y escarmentados cuando nios y mozalbetes se les acercan; pueblo en -que sobre las ms pobres tapias se alza la frescura frondosa de unos -rboles y en las ventanas sonren como saludo de paz las macetas -floridas, bien cuidadas, como caricias de manos de mujer, bien puede -asegurarse que es un pueblo culto, de dulces costumbres, un pueblo -dichoso. - -Queridos nios, vosotros sois el sol de maana: que ese sol brille ms -glorioso en nuestro cielo que aquel otro de nuestras grandezas, cuando -el sol no se ocultaba nunca en los dominios de Espaa. - - - - -XXXVIII[3] - - [3] Ledo en una funcin beneficio del Montepo para mdicos. - - -Para mostrarnos cmo no puede haber paz en el alma de los malvados, -como aun al verlos triunfantes y en apariencia dichosos, no por eso -debemos desconfiar de la eterna justicia, dice un Santo Padre de la -Iglesia: En la conciencia del malvado hay siempre algo que tiembla. -S, es verdad...; pero tambin para los buenos, para los justos hay -algo que tiembla siempre. Ved; es un da feliz en la familia, tal vez -se celebra un santo, una fecha venturosa, ms unidos que nunca los -corazones, padres, hijos, allegados... todos respiran esa confianza -mutua, ese enlace de unas almas con otras, probadas en alegras y -dolores compartidos todas horas... el corazn de cada uno engrana -en el corazn de los otros, como una piedra en slido edificio... el -edificio familiar; la familia! Nuestro pequeo mundo, en que nunca -pesa sobre nosotros la angustia de sentirnos abandonados, como Robinsn -en su isla, ni la tristeza de sentirnos perdidos, dispersos en la -multitud del mundo grande, indiferente, hostil, acaso... Es la hora de -la comida; la familia modesta, parte de su pan de comunin, bendito por -el trabajo honrado. En el silencio hay ms efusiva cordialidad que en -las palabras. Los pequeos ren alborozados. - -Los padres sin mirarse se miran en sus hijos... De pronto la mirada -del padre se nubla de tristeza, un pensamiento triste ha pasado por -su frente, ha estrujado su corazn. S, tambin en el alma de los -buenos hay algo que tiembla, como en el alma de los malvados. El amor -de los suyos. Si yo me muero, ha pensado el padre, qu ser de estos -hijos? Quin podr darles esta alegra de ahora? Y en la desolacin -de su alma, los ve con hambre, con fro, como esas criaturas de la -calle que estremecieron tantas veces su corazn de padre, tanto de -compasin por ellos como de egosmo por los suyos... las criaturas -que piden limosna, que venden peridicos, la mozuela desvergonzada, -vctima de hombres soeces... el ladronzuelo conducido entre guardias -empellones... Todo eso puede ser de sus hijos, de aquellas criaturas -que ahora son tan felices con tan poco, con la alegra de estar juntos, -de compartir con amor aquella comida de bendicin... alegrada por -alguna golosina de extraordinario... Y el padre tiembla y palidece, y -cuanto ms ren los hijos ms le cuesta contener el llanto que desborda -en su corazn. - ---Qu te pasa?--le pregunta la esposa, que advirti pronto la cerrazn -de su alma. - ---Nada, mujer. Qu quieres que me pase? - -Pero ella lo sabe, porque tambin ha pensado lo mismo muchas veces... -slo que la mujer, cuando piensa en la muerte, piensa en Dios antes, -y ella est segura, porque as se lo ha pedido Dios muchas veces... -de que el padre no les faltar nunca, porque ella le pide Dios todos -los das que de morirse alguno sea ella... Yo no les hago tanta falta! -Slo las madres saben ofrecer as su vida en el recogimiento de sus -rezos, slo ella, por amor sus hijos, llega creer que no les hacen -tanta falta en el mundo como los padres... - -Bendita institucin esta, que para socorro de viudas y hurfanos de -mdicos algn consuelo ser en la vida de los que apenas logran con -su trabajo la seguridad del da de hoy, siempre angustiada por la -incertidumbre del maana! - -Penosa profesin es siempre la medicina, aun para los que logran -cumplida recompensa. No se comprende sin vocacin tan decidida como -la del sacerdocio. Consagrarse al dolor... luchar contra la muerte... -enemigo que cuando huye parece que no hubo mrito en vencerle, y cuando -se vence siempre deja lugar la sospecha de que falt el acierto en -combatirle. - -Juzga la vulgar opinin que los mdicos, en fuerza de frecuentar el -dolor, tienen embotada la sensibilidad... A pocos mdicos han conocido -en la intimidad los que as juzgan. Yo s de mdicos que han llorado -por muchos nios las lgrimas que no lloraba alguna madre indigna -de serlo; yo s de algunos mdicos que han salvado con abnegacin - muchos enfermos del abandono de familias despreocupadas, yo s de -muchos mdicos que han muerto sin enfermedad, sin saber de qu... del -corazn, certificaba otro mdico, ms bien por convencimiento ntimo -que por diagnstico seguro... Lo que sucede es que el mdico, cuando -nadie ve llegar la muerte, cuando todos sonren su alrededor -confiados, es el nico que no puede llorar todava, y cuando todos -lloran porque la ven llegar implacable, es el nico que ha de sonreir -hasta el supremo instante... interponindose con fingida calma entre -los ojos espantados del moribundo y la negrura insondable de la muerte. - -Pues estos hombres que pasan sonrientes como la esperanza, entre todos -los dolores y males de la tierra no pensaron apenas en el dolor de los -suyos. Ellos que saben como nadie, que esa crueldad del sentimiento -egosta, cuando al llorar la prdida de un ser querido hace pensar con -animal instinto: - -En qu situacin hemos quedado! Ellos que saben la brutalidad de -la frase: El muerto se lleva la llave de la despensa. Realidad ms -descarnada que la misma muerte, consideracin brutal que parece -como si rebajara el sentimiento del alma al grito de la animalidad; -ellos no haban pensado nunca en los suyos para evitarles este dolor -vergonzoso... - -Pues es preciso que, unidos todos, los predilectos de la ciencia y -de la fortuna con los humildes sea desde hoy tranquilidad de todos y -honra de la clase el que vuestras esposas, vuestros hijos, no tengan -que aadir un dolor del alma el dolor del hambre. Que el padre -trabajador y honrado no se lleve al morir la llave de la despensa. Que -esas palabras crueles, slo justificadas por la crueldad de la vida, no -vuelvan oirse en duelos familiares. - -Es mala disculpa de nuestra indiferencia ante los males exclamar -resignados: La vida es as! Cosas de la vida! - -Hay un espritu en nosotros que nada valdra si no fuera capaz de -sobreponerse los males del mundo. - -Tened en cuenta que la mayor seguridad de que hay una Justicia y una -Bondad infinitas est en que nuestro espritu las comprenda y las -desea, y que en nosotros hay poder para realizarlas, poder que Dios -bendice desde el cielo, cuando cantan sus ngeles: Paz en la tierra -los hombres de buena voluntad. - - - - -XXXIX[4] - - [4] Discurso de D. Jacinto Benavente. 11 de Mayo de 1911. En - los Juegos Florales de Badajoz. - - - Seoras y seores: - -Fuera descortesa solicitar vuestra benevolencia. Al haberme designado -para ocupar este puesto de honor, ya os anticipasteis ofrecerme algo -ms: un cario, al que sabr corresponder con toda la gratitud de -mi alma, y una admiracin, la que ya no puedo aseguraros si sabr -corresponder del mismo modo. Y, no por vanidad propia, creedme, para -contento vuestro, hoy ms que nunca quisiera corresponder ella. Mas -si en algo habais de ser defraudados, antes prefiero que lo seis -por mi entendimiento que por mi corazn. Si el verdadero cario es -el que ms perdona, y el ms verdadero el que ni aun se cree en el -caso de perdonar, porque ni advierte si hubo falta, mayor ser mi -agradecimiento cuanto ms crea yo en conciencia que mucho habis -tenido que perdonarme; como perdona el noble, por natural nobleza, -sin darme entender siquiera cuanto habis tenido que perdonar. En -ocasiones como esta, os sentisteis entusiasmados y conmovidos por -la palabra de elocuentes oradores; la palabra vibrante, con todo el -calor del sentimiento, con toda la gracia de la espontaneidad. Hoy la -palabra escrita llegar vosotros apagada y descolorida. Hay de la -elocuencia del orador, corriente de agua saltadora y libre, estas -mansas aguas aprisionadas, de la palabra escrita, la diferencia que -hay, entre enamorados, de la declaracin de amor trmula, que va de -la boca al odo, mejor dir, de boca boca, la carta en que el -amor se declara, con palabras muy comedidas, muy respetuosas, porque -no estn delante, al escribirlas, los ojos que niegan conceden -licencia para mayor atrevimiento. Y, menos mal, si aunque corts y -fra, aun indica, por su misma timidez, la verdad del sentimiento, -peor, si con frialdades retricas, que quieren parecer apasionadas, -dice bien claro que fu copiada de alguna novela ms vulgarmente del -secretario de los amantes. Yo no soy orador, ni soy elocuente. Aqu me -tenis con mi carta de enamorado tmido. Las hermosas jvenes que me -escuchan comprendern mejor que nadie la verdad de esta comparacin -entre oradores y escritores. Habis tenido novios orales y escritos. -Porque habris tenido ms de un novio. No temis que descubra aqu -vuestro secreto. Las mams no escuchan. Las mams no escuchan nunca; -slo miran. No lo habis observado? Al despedirse algn rendido -galn de ingeniosa charla, cuando las jvenes encantadas dicen: Es -muy simptico!, cmo las mams solo advierten: lleva muy rozados los -puos tuerce los tacones. Es que las jvenes escuchan hasta con los -ojos; las mams no escuchan, miran siempre, hasta cuando parece que -leen un peridico que duermen. Y qu bien hacen en mirar mientras -escuchis vosotras! Porque su triste experiencia ve ms lejos, porque -el matrimonio de maana y la vida de todos los das, tienen ms -relacin con los puos rozados y los tacones torcidos que con las -palabras seductoras, eterna letra sin sentido, de esa divina msica -del amor, con que la vida se burla eternamente, sin vencerlos nunca, -del eterno dolor y de la eterna muerte. Pensaris: ya pareci el -escptico, el ironista. Mal sientan ironas y escepticismo en fiesta de -amor y poesa. Pero el escepticismo no es negacin absoluta, es duda y -nadie duda de una verdad aparente, si no lleva en lo ms profundo de -su alma el sentimiento ntimo, la limpia imagen de la verdad verdadera -y con ella de lo que es bueno, y es bello, y es justo, y es noble, y -es grande. El escepticismo es comparacin y, naturalmente, todos los -que quieren engaarnos quisieran que no hubiera comparaciones, que no -furamos escpticos. Ya lo creo... Qu ganga para los falsificadores -de moneda si no hubiera moneda legtima para confrontarla...! Nunca -veris que el verdadero creyente se escandalice porque haya quien -no crea santidad la hipocresa de muchos devotos por conveniencia. -Nunca veris que la verdadera caridad se alarme porque no tomemos en -serio esas funciones y esas rifas benficas organizadas por alguna -Junta de seoras aristocrticas; esa caridad que no cuesta mayor -sacrificio que enviar unas circulares los amigos, lucir un lindo -traje y leer despus la revista de algn cronista de salones--acaso -ste sea el mayor sacrificio--donde vuelta de adjetivarlas todas -muy primorosamente, el propio cronista, con guante blanco y llave -de aluminio, les abre de par en par las puertas del cielo. Pues -no creer en cosas como stas se llama escepticismo. En cuanto la -irona qu es la irona sino la bondad en la indignacin? Vamos -indignarnos y nos entristecemos tanto que acabamos por compadecer y ni -queremos entristecer compadecidos. Y as es la irona... una tristeza -que no quiere llorar... y sonre... porque compadece y perdona. El -escepticismo y la irona son alas tambin del ideal, que, si no sirven -para elevarnos grandes alturas, como la fe y el entusiasmo, sirven -para no tocar demasiado bajo en la tierra cuando la realidad hemos -de acercarnos. Pero, no creer en nada! Eso slo es posible cuando -hemos dejado de creer en nosotros mismos. Cuando nada bueno hallamos -en nosotros, es cuando podemos decir: todo es malo; porque es nuestra -alma como nuestros ojos, que al asomarse otros ojos lo primero que en -ellos vemos es nuestra propia imagen... Pero el bien existe mientras -el sentimiento del bien est en nosotros, aunque no seamos capaces -de realizarlo por imperfeccin de nuestra voluntad. El amor existe -mientras seamos capaces de amar, aunque nadie nos ame. La verdad es, -mientras nuestra razn no llegue persuadirse de que son verdades, -todas las mentiras con que nuestros intereses y nuestras pasiones y -nuestras cobardas procuran engaar nuestra conciencia. En nosotros -est nuestra vida y est nuestra muerte y est lo que ms importa, -nuestra eternidad, siempre que nuestra conciencia est sobre todo. No -hay que pedir fuera de nosotros mismos esa satisfaccin del premio y -del castigo, buena para desenlazar melodramas y folletines. Ved, en -las grandes tragedias de Shakespeare, la ms amplia concepcin de la -humanidad que produjo el arte. En ellas, como en la vida, el dolor, que -pudiera parecer castigo, cae por igual sobre los buenos y los malos, -con ms ciega fatalidad que en la tragedia griega. El poeta mismo, tal -vez espantado de no percibir en la tierra un resplandor de justicia -divina, llega exclamar: Como las moscas para los chicuelos traviesos, -somos los hombres para los dioses; nos matan por divertirse... Pero -l sabe que sobre el terrible juego de los dioses, si eso fuera, est -siempre la idea de justicia en nuestra conciencia, ms alta que los -mismos dioses. Cuando envueltos en la misma trama de maldades mueren -con muerte violenta el infame Yago, el apasionado Otelo, Desdmona -sin culpa; aunque la fatalidad del destino sea para los tres dolor -y muerte, no es verdad que nuestra conciencia basta para decirnos, -aunque el poeta no lo diga, que es infierno y condenacin la muerte -para Yago, el que solo vivi para su egosmo, y es muerte animal, -muerte de fiera, la de Otelo, el que amaba mucho pero no amaba bien, -porque slo am por instinto, y es gloriosa la muerte de Desdmona, la -inocente, la que culpada no supo hallar ms que sencillas disculpas -porque las razones de la virtud son sencillas siempre? Y de los -tres, aunque solo Yago, por crueldad del poeta, hubiera sobrevivido y -triunfado de todos... Quin quisiera ser Yago? No hay vctima inocente -que quiera cambiarse al sucumbir por su verdugo triunfante. El que hace -bien ni sabe decir por qu lo hace; el que hace mal, ved cmo busca -explicacin su conducta; ms que convencernos necesita convencerse - s mismo de que hizo bien, tan cierto est de que hizo mal. Y es -que toda la maldad de los malos quizs llegara suprimir el bien -sobre la tierra, pero no la justicia. Cuando todos los buenos fueran -desdichados, no habra un solo malvado que fuera dichoso. El mundo -moral est regido por rigurosas leyes mercantiles; todo valor recibido -representa el mismo valor abonado. Tal vez recibimos mal por bien, bien -por mal de quien no lo esperbamos. Es que el bien y el mal que hicimos -son crditos transferibles; cobramos pagamos unos por otros, pero al -cabo de cierto tiempo todo est satisfecho. Vuelve el mal al mal, el -bien al bien; la moneda tal vez es distinta, el valor es el mismo. El -malvado parece hombre dichoso, est alegre... No os engais. Impunes -todos sus delitos que _escaparon_ las leyes humanas, absuelto por -todas las indulgencias, descredo de la justicia de los hombres como -de la justicia de Dios, sin temor nada ni nadie, hay siempre en el -fondo algo que tiembla... En la mayor tristeza del justo, abrumado de -todos los males, sobre todas las negruras que pudieran obscurecer su -conciencia, hay siempre una serenidad de cielo, que ya sera el cielo -aunque otro cielo no existiera... Es tan mezquina nuestra idea de la -eternidad, que no podemos concebirla sin que de ella forme parte lo -que ms nuestro nos parece, por sentirlo ms cerca de nosotros. Esto -es, nosotros mismos; esta mezquindad, esta limitacin que es nuestra -persona, un nombre propio, una percepcin reducida en una reduccin -del tiempo y del espacio. Esperamos que la otra vida sea... casi como -esta vida, otra vez nuestra vida; un lugar de reunin en que hemos -de saludar la familia y los amigos por sus nombres y aun hemos -de continuar murmurando de sus asuntos y preocupndonos por nuestros -negocios. Qu eternidad sera esta? Eternidad es no saber de nosotros -mismos; porque la eternidad no es material ganancia. La riqueza de -nuestra vida no ser lo que hayamos atesorado, sino lo que hayamos -repartido. Vivir de nosotros lo que de nosotros hayamos dado; ms -se encontrar de nosotros cuanto ms hayamos perdido. Y cmo hemos -de entregarnos, cmo hemos de perdernos? Dnde hallaremos nuestra -eternidad, que por serlo del todo, ni podremos decir que es nuestra? -En el amor y solo por el amor. Religin, Ciencia y Poesa; los tres -ms claros luminares de nuestro espritu, nos esclarecen el camino del -Bien, de la Verdad, de la Belleza, que es el camino de la eternidad del -espritu. Amar inmensamente, amar infinitamente: ascender por escala -de amor desde el instinto la inteligencia, de la inteligencia la -divinidad. Hablemos slo de la poesa... Sabio es el lema tradicional -de su torneo: Fe, Patria, Amor. Amor todo. Amor, primero instinto; -forma ya menos egosta del instinto de conservacin, del miedo la -muerte, de su instintivo horror en toda criatura... Siente el hombre -que ha de morir y siente la necesidad de prolongar su existencia -en la prole, carne de su carne, vida de su vida. El amor es todava -instinto... Despus, siente que la conservacin de la prole le impone -sacrificios, ha de defender sus hijos, ha de cuidarlos... Empieza el -deber. Este deber se limita la familia, todo lo ms la tribu... los -otros hombres son... el enemigo, el extrao... Pero el estado de lucha -no puede ser constante... Se pacta con la tribu vecina, tal vez para -combatir contra otra tribu ms fuerte, tal vez porque la paz permita -el trabajo del campo, la quietud domstica. Empieza la amistad. El -hombre, por su propio inters, se desinteresa ya en algo de s propio -y de los suyos. Y al acercarse al extrao, que fu su enemigo, tal vez -se encuentra en l, porque el extrao tambin tiene hijos, tambin los -cuida y los defiende. Y empieza la simpata, y tras la simpata, que es -amor, la inteligencia. S; tan una es la inteligencia con el corazn -que no podremos nunca entender lo que no hemos sentido. Una vida de -estudios y de meditaciones no dar tanta luz nuestra inteligencia -como una hora de amor. Cuntas veces nos sucede sentir por alguien una -antipata invencible. Fulano es un ser odioso, insoportable; le omos -hablar y sentimos la necesidad de llevarle la contraria, por poco le -mataramos. Y aquel hombre odioso, antiptico, llega un da nosotros -con cara triste; habla de sus penas, tal vez perdi su madre, tal -vez su hijo, tal vez fu vctima de una crueldad, de una injusticia -de los hombres. Ya le escuchamos conmovidos; aquel hombre es un hombre -como nosotros, aquella pena ha sido nuestra alguna vez, puede volver - serlo, no es una pena extraa, es una pena de nuestro prjimo. Ya -no parece aquel hombre tan odioso ni tan antiptico, ya es nuestro -odio lo que nos parece injustificado. Y as todo se entiende cuando la -simpata nos acerca... La virtud y sus ms altos herosmos, como el -vicio y el crimen. Hay en todo ello algo humano que puede ser tambin -nuestro. Para el amor no hay nada extrao ni nada incomprensible. Yo -he odo una desdichada mujer, amante de un verdadero monstruo, un -criminal rematado de presidio: Me dicen todos por qu quiero este -hombre tan malo; pues porque para m no lo es, y si es malo para -todos y para m no, seal de que m me quiere ms que nadie en el -mundo. Y era verdad, solo que ella equivocaba la razn de su cario; -porque aquel hombre tambin era malo para ella, pero era ella quien le -quera ms que nadie en el mundo, y aquel amor de mujer era bastante -para vestir de luz el alma del criminal, como de luz resplandecan las -llagas de los leprosos al posarse en ellas las manos de azucena de la -Santa Reina Isabel de Hungra. Milagros del amor, acaricie leprosos - criminales; milagros del amor, sobre todas las miserias del alma. -Nunca tuvo ms hermoso gesto el Cid Castellano, que al tender la -mano sin guantelete al lazarino hundido en el fangal. Como esa mano -entonces y tantas manos de mujeres divinas y de santos gloriosos, -fueron las que vistieron en la Edad Media las armaduras de sayales, -los sayales de armaduras, en aquella empresa de brbara grandeza, que -fueron las cruzadas y el incesante guerrear de los cristianos contra -los infieles. Y ved tambin cmo lo que empez en odio y en guerra, -fu origen de civilizacin y de tolerancia, que si el Occidente y el -Oriente guerrearon, tambin se conocieron y tambin llegaron amarse -y los poetas cristianos cantaron gentilezas y amores y bizarras de -los infieles, y los poetas orientales hazaas milagrosas, noblezas de -corazn de los cristianos. Y sobre el sentimiento de Patria y el de -Religin, surgi el de Humanidad... Y prendiendo sus alas de luz en el -espaldar de las corazas, el espritu alboreaba... Aun alborea. No hay -que desesperar porque tarde en brillar el da. Qu importa la tardanza -de siglos en las auroras del Espritu si amanece para la Eternidad? El -amor la Patria es primero instinto tambin, es el amor la tierra, -al campo que el hombre labra con su trabajo; la Patria es la parte de -tierra necesaria la subsistencia del hombre y de la prole, es el -terreno en que ha de afirmarse la perpetuidad de la raza. Despus van -despertndose emociones; recuerdos de horas felices, recuerdos de das -gloriosos. El espritu de la Patria surge; van quedando ms hondas las -races y elevndose ms areo el ramaje, y en la rama hay flor, y en -la flor aroma. La Patria va teniendo conciencia y se constituye como -Estado, que es ya la Patria inteligente. La raza aspira realizar -el bien, la justicia. A la venganza se sobrepone la ley y la ley -el perdn, que es tal vez la ms segura justicia. Por el amor la -Patria comprende el hombre como debe respetarse la Patria de otros -hombres; como por el amor sus hijos comprendi cmo era respetable -el amor de otros hombres los suyos. Tambin en otras Patrias hay -campos labrados con pena, y hay hogares de amor, y en torno abuelos -y nietecitos, y recuerdos de das felices y gloriosos, y tierra -que cubre los restos de muertos llorados. Y la simpata va de unas -Patrias otras, y contra el combate injusto la conciencia universal -protesta como contra una lucha fratricida. No es decir que toda guerra -sea injusta. Hay guerras inevitables; cuando una nacin, un Estado -constitudo, olvida, egosta, las relaciones de amor y de justicia -con otros Estados; cuando un pueblo brbaro, todava de instinto, -opone tenaz resistencia al avance de la civilizacin, precisa es la -guerra, como es preciso limpiar de salteadores los caminos. Si por -ambicin personal de un tirano, como Napolen; si por codicias de una -oligarqua; si por intereses egostas de un pueblo entero el camino de -la civilizacin se dificulta, deber es de las naciones inteligentes, -de las que no descendieron de su elevacin espiritual, combatir -contra los merodeadores. La guerra entonces es justa y es legtima, -como lo fu nuestra guerra de la Independencia, hoy conmemorada entre -vosotros en una de sus ms gloriosas y decisivas batallas, en que -la conciencia de tres nobles pueblos se uni contra el instinto de -un gran ambicioso, de quin apenas desaparecido, ya preguntaba el -poeta: Fu vera gloria, Ai posteri l'ardua sentenza. La posteridad -ha sentenciado. Todos los arcos triunfales, todas las columnas, todos -los monumentos alzados en su honor por el pueblo cuyo nombre usurp -para imponer sus ambiciones personales como aspiracin nacional, no -hablan tan alto de justicia como cualquiera de esos humildes campos -aldeanos, cuyos terruos, nutridos con la sangre de sus labriegos, -que supieron morir gloriosos sobre la misma tierra que cultivaron -humildes, levantan las espigas de sus mieses, como si protestaran -de haber sido pisoteados por el extranjero. Extranjero de espritu, -que extranjeros eran tambin por la Patria y no lo fueron al pelear -con nosotros en nombre de la justicia y del Derecho atropellados, los -nobles ejrcitos de Inglaterra y de Portugal que en Espaa y por Espaa -combatieron. Si necesaria es en ocasiones semejantes la solidaridad de -naciones alejadas por la distancia, unidas slo por el sentimiento, -qu debemos pensar de esas demencias separatistas que pretenden la -desunin en un Estado inteligente para volver la Patria primitiva del -instinto? Empequeecer la Patria que antes debe tener por aspiracin -constante destruir fronteras por el amor, que levantarlas por el odio? -Si una Patria se perdiera y hasta el recuerdo de todas sus tradiciones -y todas sus glorias, por realizar mejor la justicia al fundirse con -otras naciones, para constituir un Estado ms perfecto, ms apto para -realizar la justicia... bien perdida estara; nunca haba realizado -mejor el destino de su eternidad. Y qu decir de esos que en nombre -de la Patria son constantes perturbadores del Estado? Qu les impide -aportar su concurso inteligente mejorar lo que slo por solicitud -amorosa de todos llegar ser perfecto? Ah, no estn conformes con -la forma de gobierno! La forma? No les dice bastante esta palabra? -Hay alguna forma de Gobierno en los pueblos modernos civilizados que -se oponga la realizacin de los ms altos ideales de justicia? Todo -ser saber imponerlos y por el odio nada se impone. Ah, cuantas de -esas brillantes inteligencias serviran mejor la Patria trabajando -ms por ideales de fondo que por ideales de forma! Qu importa el -metro en que se versifica si la poesa es buena? Cunto mejor fuera -que muchos de esos halagadores de instintos despertaran inteligencias -dormidas, y mejor que prometer bienaventuranzas que ellos son los -primeros en saber que no consisten en cambiar de rgimen, en vez de -decir al pueblo mentiras de la Repblica fueran los palacios decir - los Reyes, cara cara, sin grosera pero con entereza, verdades -de la Monarqua... Ah, ese amor la Patria que lo pide todo de -los dems y nada ofrece por cuenta propia! El que no lee, pide que -se estudie; el holgazn, que se trabaje; el falsificador, que no se -engae. El padre que no supo educar sus hijos, se lamenta de la -falta de escuelas. No: en la escuela, en la Universidad, ilustran los -maestros, los libros. Educar slo educan los padres. Y no con palabras -que se contradicen despus en las acciones, sino con ejemplos. Por eso -son tantos los padres que dicen: Que vayan al colegio estos chicos, -hay que educarlos. Saben que ellos no los educaran nunca. Y cuando -no se educa la Patria en nuestros hijos, cuando nada hacemos por -ella en nuestra propia casa, queremos que los gobiernos trabajen por -los que no trabajan, estudien por los que no estudian, piensen por -los que nunca pensaron, tengan una conciencia que nadie tiene. Nadie -barre la puerta de su casa y nos quejamos de que la calle est sucia. -Pedimos gobiernos inteligentes. Felices los pueblos que pueden ser -gobernados por tontos! Y ahora, ved otra grave falta de educacin. Si -preguntis al pueblo para qu sirve el Ejrcito, os dir: para hacer la -guerra. As lo aprendi, as se lo dijeron. No fuera mejor decirle: el -Ejrcito sirve para mantener la paz. El Ejrcito es la fuerza, s, pero -es la fuerza la orden de la razn y de la justicia. No es amenaza, -es seguridad. Si le juzgis improductivo en su accin, no veis que -es todo vigilancia y la vigilancia no es nunca ociosa aunque parezca -improductiva. La espada del Ejrcito, como la espada de la justicia, -vela sobre vuestros campos, sobre vuestros talleres, sobre vuestros -amores y vuestros ideales; sobre las codicias de fuera y las traiciones -de dentro. Desconfiad de los que dicen: para qu tanta fuerza, para -qu tantas precauciones? El que nada intenta contra la seguridad de -un domicilio, no se ofende si al llamar la puerta observa que le -miran por el ventanillo. Slo la gente maleante le parece que sobra -la polica. Hasta del cielo cristiano, mansin de amor, donde la fe -del creyente la imaginacin del poeta asientan todos los ideales de -perfeccin, se dice que hay milicias celestiales. Hasta la justicia y -el amor divino afirman el santo temor de Dios entre espadas flamgeras -de arcngeles. Aun no ha llegado el da en que la inteligencia sea -tan natural en los hombres como el instinto, cuando todo instinto -animal se haya espiritualizado en la conciencia de nuestra eternidad. -La fe religiosa del hombre es tambin instinto al despertar. Es anhelo -angustioso de no morir para siempre. El hombre mira dentro de s y -halla una vida interior que es algo que no palpan sus manos, ni ven -sus ojos: es el pensamiento que vive en todo l y no est en parte -alguna de su cuerpo. No es el latir de su corazn, ni es el golpear -de su cerebro, es algo sutil, algo impalpable. Cierra los ojos, y le -parece que ha muerto al cerrarlos la visin de cuanto le rodea y su -pensamiento vive todava, dormido suea... No hay duda, el pensamiento -es la parte inmortal de su ser. Morir, pero seguir pensando siempre. -Y su pensamiento suea con una eternidad de vida. Vivir eternamente, -pero dnde vivir? Y sus ojos entonces se vuelven adonde el horizonte -es limitado, al misterio insondable de los cielos donde todo habla -eternidad. Y all va su esperanza y all pone su fe. Despus, aquel -cielo ignorado va poblndose de imgenes ideales. Primero, para el -hombre de instinto, hay un Dios de venganza; despus es un Dios de -justicia, despus un Dios de misericordia, un Dios que por amor se -hace hombre y siendo todo sabidura y todo poder, no quiere juzgar -los hombres sin haber padecido todo el dolor de la humanidad. Y padece -como si no supiera. El, que todo lo sabe, que es un Dios quien padece -y puede sobreponerse al dolor. Hermosa verdad para el creyente! -Hermoso smbolo de la verdad para los descredos! Al expirar en la -cruz, al gemir como una pobre criatura humana, Padre mo! por qu -me has abandonado? Habr quien dude de que Dios pudiera nunca hacerse -hombre; no habr quien dude de que en aquel instante, crucificado por -amor todos los dolores de la carne y todas las tristezas del alma, -el hombre se hizo Dios. Y nunca albore la aurora del espritu como al -morir un Dios crucificado, sealando los hombres el camino de nuestra -redencin y nuestra eternidad. Poetas, reina, damas gentiles, seores -todos: vuestro corazn sea conmigo, el mo es con vosotros. Nada ms. - - - - -XL[5] - - [5] Ledo en la funcin de despedida de Rosario Pino. - - -Mi vida de autor dramtico no podr recordarse sin recordar Rosario -Pino, la intrprete ideal de tantas comedias mas cuando mis comedias -no le gustaban nadie ms que m, al contrario de lo que ahora -sucede, que muchos les gustan y m no me gustan nada. Y yo estoy -ms triste ahora, que no puedo estar conforme con el aplauso, que -entonces cuando no saba estar conforme con las censuras. - -S que al despedirse Rosario Pino muchas obras mas se despiden -tambin; pero no ser yo, por eso, quien entristezca esta despedida. -Despedirnos, caminar, alejarnos... morir... olvidar al fin, que es -verdadera muerte...! Todo es lo mismo, todo es la vida... y hay que -afrontarlo cara cara... - -Si fumos siquiera, ya que no luz de astro esplendoroso, amable luz -de lmpara familiar; si por algn alma pasamos como una caricia; -si supimos avivar nuestro paso la simpata de otros corazones, -capaces de sentir como propios toda alegra y toda tristeza humanas... -al alejarnos--despedida muerte--y sustituir la presencia con el -recuerdo, ser como purificarnos, ser como desmaterializarnos, ser -un resplandor sin llamarada, ser como una diafanidad de gloria... Lo -mejor de nuestra vida est en el corazn de los que nos aman. Para el -artista el amor es la admiracin, que, como dijo Shelley, la gloria es -amor disfrazado... Por eso slo puede decirse que se van que mueren -los que no supieron hacerse amar. - -La dulce voz ser silencio. Pero qu msica valdr lo que el recuerdo -de esa voz en nuestras almas? No ser yo quien le salga usted al paso -para decirle: No nos deje, que el callar de su voz es como si algo -tambin enmudeciera en nosotros... No; que aqu, en nuestro corazn, -queda para siempre y bastar poner atento el odo al corazn para -escucharla, como al acercar un caracol nos parece oir como recogidos en -sus repligues de ncar el oleaje del mar lejano... - -No seamos egostas en nuestra admiracin... De una insigne actriz -francesa se cuenta que en triunfo de teatro exclamaba: Bien me pueden -aplaudir; les doy mi vida! Usted nos ha dado lo mejor de su vida; justo -es que nuestra admiracin le consienta usted descanso. - -El pblico no ve, no sabe que cuando l llega una rfaga de arte -puro, esa rfaga... presupone una tempestad en el alma del artista, -como el aire apacible que refresca un da ardoroso nos llega tal vez de -un vendaval remoto que fu desolacin y espanto... - -Para el artista son las lgrimas crueles, para el espectador las dulces -lgrimas. Amor y gratitud para el artista que da por bien pagadas sus -tristezas ms hondas con vuestro aplauso. - -Rosario Pino no podr olvidar nunca los aplausos de este pblico suyo: -su recuerdo ser quizs toda su alegra en el descanso buscado... No -olvidis vosotros pronto la que supo haceros olvidar tantas veces las -emociones penosas de la vida con la elevada emocin de su arte. - - - - -XLI - -CAMPOAMOR - - -Siempre he temido volver los lugares que dejaran en m gratos -recuerdos. Siempre he temido volver leer los libros que fueron el -encanto de mi niez de mi juventud. El lugar ser el mismo, el libro -tambin. Pero estaba en ellos el encanto el encanto era el de -nuestras almas, sorprendidas y admiradas de todo, como ojos de ciego -abiertos por milagro la luz... y slo de ver ya gozosos, porque ya el -ver es una hermosura, aunque no sea hermoso todo lo visto...? - -Pero, entonces, es que las cosas no son nada por s? No hay valor -alguno objetivo? S; las cosas son algo, son ellas, las mismas siempre; -pero la luz que las alegra las entristece, auroras crepsculos, -pleno sol estival luz de luna, nubarrones tormentosos con relmpagos -de luz relmpagos de sombra, frecuentes en el cielo de las almas, -todo eso es nuestro, y todo eso es el espritu de las cosas... y -tambin nuestro espritu. Nos vemos en los ojos que nos miran y vivimos -en las almas que nos atienden... - -Nosotros mismos no sabemos de nosotros ms de lo que saben decirnos los -dems. Nuestra propia conciencia, lo ms nuestro, se esconde ante la -conciencia ajena para que ella no pueda decirnos la verdad de nuestra -conciencia. Y este ocultarnos unos otros la verdad para creernos -mejores de lo que somos, si es hipocresa cuando nos damos tan mal arte - vestir el disfraz que todos advierten que es disfraz, bien pudiera -ser toda nuestra verdad cuando sabemos disfrazarnos de tal suerte -que el disfraz llega ser ms que el vestido, algo tan propio y tan -adaptado nuestro espritu como nuestra corporal hechura. El que logra -hacerse una cara con la ms agradable de las caretas ha dejado de ser -hipcrita para ser virtuoso. Y no digis: Buena virtud de mascarada -ser esa!, si consideramos que ya es virtud llevar de ese modo una -careta, y que estas caretas espirituales, si han de parecer como -nuestra propia cara, han de amoldarse de dentro fuera, y han de ir -muy prendidas en nuestro corazn. - -Pues si difcil es saber la verdad de nosotros mismos, cunto ms -difcil ser saber la verdad de las cosas! Y si al volver ellas ya no -somos los mismos, qu habr sido de ellas? - -Como deca Ronssard, el poeta que di sus mejores canciones la gloria -efmera, dnde estn las nieves de antao...? Nuestro corazn es -caminante que aunque dos veces pase por un camino siempre le parece -camino nuevo. - -Un amigo mo acababa de reir con su novia, la que haba jurado -amar eternamente, y los pocos das me daba leer una carta de otra -novia. Y con otra carta en sus manos de la novia antigua, me deca como -loco: Esta s que me quiere. Lee esa carta y compara, compara con esa -carta. Yo le las dos cartas, y compar: las dos decan lo mismo. Y -cuando l, al verme reir, se di cuenta de ello, sin darse partido, -me deca: S, s, dicen lo mismo; pero esta es verdad y aquella era -mentira. - -Despus de esto no extraaris que aun no os haya dicho nada de nuestro -poeta. Si veis que la apariencia de las cosas, no me atrevo decir su -verdad, est en nosotros ms que en ellas, estas emociones suscitadas -por el poeta, no os dirn ms lo que del poeta siento que si de l os -hablara? - -Campoamor! Yo le conoc. Era yo un nio y su fisonoma me era ya -familiar. Slo una vez habl con l en los postreros aos de su vida; -yo comenzaba _literatear_, literatura de seorito. - -Un ferviente admirador del gran poeta, gran amigo mo, me present - l. Era la puerta de la librera de Fe. Don Ramn, antiguo -tertuliante de la librera, por aquellos ltimos aos de su vida, -llegaba en coche ante la puerta, y desde all saludaba los amigos; -todos salan un momento de la tienda, rodeaban el coche y conversaban -con el anciano poeta, de rostro rubicundo, de ojos azules, muy claros, -unos ojos que sonrean todo, con tal gracia, que con no sonreir sus -labios nunca, pues la boca era de severa expresin, la gracia de sus -ojos bastaba mostrarle sonriente, como abuelo bondadoso que con la -voz reprende al nietezuelo y con los ojos re la travesura. - -Un amigo le dijo al presentarme: Maestro, le presento usted -Jacinto Benavente, escritor; tiene mucho talento. Y el maestro, el -abuelo, me mir muy despacio y dijo: Mucho, mucho talento? Porque -si no tiene mucho talento, vale ms que sea bueno. Y yo no he -olvidado nunca aquellas palabras ni la mirada de bondad. Y como no -he estado nunca muy seguro de tener mucho talento, mucho talento, he -procurado siquiera, ya que en talento no fuese aventajado, aventajar en -bondad. Porque aquellas palabras del poeta y otras del obispo, que al -confirmarme me dijo: Hijito, seas santo, no he dejado de repetirlas -un solo da desde que las oyera, y han sido acaso mis oraciones ms -fervorosas, para que ellas me guarden de toda vanidad. - -Ahora, de la vida de Campoamor, que sabr deciros? La vida de los -poetas est en sus poesas. La poesa de Campoamor es toda inquietud -espiritual; pero una inquietud que pudiera decirse sosegada. Hay -hombres de vida azarosa, perdida en vanas agitaciones, que al parecer -responden desasosiego interior, inquietud espiritual, y si vamos -ver, toda aquella turbulencia es epidrmica, de gestos y pasos. - -Otras vidas hay de tranquila apariencia, sin sacudidas aparentes, -y toda aquella serenidad y placidez es muro de piedra en palacio -seorial, que parece al exterior alegre mansin de riqueza y es por -dentro mansin de dolor. - -Nuestro poeta hubiera podido escribir como Goethe: Tengo bien sealada -la demarcacin entre mi vida poltica y social y mi vida moral y -potica. Demarcacin puramente exterior, se entiende; pero me va muy -bien as. Goethe llamaba Beethoven ser indomesticable, y l se deca - s mismo un ser social. - -Campoamor era, como Goethe, un ser social. Y como el hombre era tan -amable de cerca, su poesa era tambin amable. Y el poeta de las -ironas y de los sarcasmos, el menos ortodoxo de los poetas espaoles, -oa celebrados y repetidos sus versos en labios de las damas y de las -jvenes ms distinguidas de la mejor sociedad. - -Fu el poeta preferido de las mujeres. Era el poeta que mejor las -comprenda; las perdonaba todo. Las mujeres pobres mujeres! crean -por eso que las amaba mucho... No comprendan que aquel su amable -perdn, aquella su indulgencia para todas las faltas y errores que -pueden cometer las mujeres, tena ms de profundo conocimiento de que -no podan ser de otra manera, de que no se las deba pedir lo que no -pueden dar... - -Las mujeres que saben de amor saben que el hombre que de verdad las -ama es el que peor habla de ellas y ms abomina de sus engaos y ms -se atormenta por sus traiciones... Lo otro no es amar, es comprender -y perdonar. Ahora, que la mujer, cuando slo de poesa se trata, no -sabe distinguir al amigo del amante. El poeta amigo de las mujeres, -comprende y perdona. El poeta amante, maldice y castiga. - -En la realidad, ya saben ellas distinguirlos. Al buen amigo es al que -las mujeres le cuentan las perreras que les hace el verdadero amante, -y suelen decirle: Por qu no ser como usted? Usted s que me quiere, -usted s que es bueno para m. No hay que creerlas mucho, porque si lo -creyeran as, con dejar al amante y tomar al amigo... Y ya se sabe que -las mujeres conceden rara vez ese ascenso. - -El amor y la muerte fueron las dos grandes inquietudes que animaron -en la poesa de Campoamor. Y qu pensaba Campoamor del amor y de la -muerte? - -Del amor, tal vez como el filsofo pesimista. Es el lazo que la -Naturaleza nos tiende para perpetuar la especie. - -Nada ms? No, que de este lazo tendido por la Naturaleza, de este -instinto en que el hombre puede ser inferior al bruto, cuando el hombre -solo atienda al placer que engendra dolor, el espritu puede elevarse -en sacrificio que, con ser dolor, ser ms alto goce, si nuestro -espritu sabe elevarse al aceptarlo. As, del placer instintivo, por -su conciencia de dolor, podemos elevarnos al amor espiritual. Cerrado -queda as el crculo de nuestra evolucin. Completa ser cuando en -sentido inverso, aceptado el deber, ya todo ser espiritualidad en -nuestros amores, y del deber como instinto proceda el goce espiritual, -en vez de proceder del goce instintivo el deber doloroso. - -Y de la muerte... La regin ignorada, de cuyos lmites ningn caminante -torna, como dice Hamlet, qu pens Campoamor? - -Campoamor no saba si haba un Dios; crea que deba haberlo. Y -esta creencia ya era una realidad. Si encerrados en un aposento -obscuro, por donde entre las maderas entornadas llega un rayo de sol - nuestra frente, no supiramos que el sol estaba all detrs; si -ese rayo viniera del cielo azul sin astro visible nuestros ojos, -no pudiramos creer que ese rayo de luz lo mismo pudiera llegar del -cielo nuestra frente que de nuestra frente perderse en el cielo? Y -dejara su luz de ser luz por eso? Dios! Dios! Dnde est? Qu -es? Qu importa? Si el sol fuese invisible nuestros ojos pero su -luz no nos faltara... qu importara? Creyramos que el rayo de sol -en el aposento obscuro era luz de nuestra frente luz de lo alto, su -resplandor siempre sera divino. - - - - -XLII[6] - - [6] Ledo en la inauguracin del Florilegio de poetas - castellanos. - - - Seoras y seores: - -La Seccin de Literatura sabe muy bien lo que se expone con este -florilegio de poetas cuya lectura hoy comenzamos. Se expone vuestro -aburrimiento. Y conciencia de aburriros nos arriesgamos en esta -empresa. S, seores. En Espaa es preciso que nos acostumbremos al -aburrimiento. Los espaoles somos tristes por ser demasiado divertidos. -Parece paradoja, verdad? Pues as es... Todo nos aburre y todo nos -fastidia, porque pretendemos divertirnos con todo. De la palabra lata -hemos hecho una pavorosa divinidad. Todo es lata. Lata es un discurso -de presupuestos; los diputados y senadores huyen apenas se inicia la -discusin, se refugian en el saln de conferencias, en los pasillos -y all se bromea costa de los oradores serios y se prefiere la -amenidad, la diversin de la comidilla poltica diaria... - -Despus nos sorprende algn impuesto oneroso, algn despilfarro que ha -de pesar sobre el contribuyente harto castigado. - -Pero qu importa? Nos hemos librado de una lata. - -La Ciencia nos engorra, el Arte en serio nos fastidia. Faltos de -ambiente, son muy contados los que trabajan por la Ciencia y el Arte... -Asusta tanto que nos llamen lateros! - -Un da las naciones de Europa llaman concurso, se buscan nombres, -obras, no hay nombres ni obras que ofrecer los extranjeros. La -vanidad nacional se siente herida... No tenemos Ciencia, no tenemos -Arte. Est bien. Pero tampoco hemos tenido que soportar latas, y lo -que nos hemos divertido entre tanto? - -Yo confieso que me encanta y me enamora este modo de ser nuestro y -prefiero para vivir las ciudades lo morisco, en que las gentes se -tienden al sol y van reposadas por las calles en amables y ociosas -charlas las ciudades la europea, la americana, por donde se -camina empujones, codazos, sin un saludo cordial, sin un piropo -chirigotero... - -Lo malo es que la humanidad ha llegado su madurez, y estos pueblos -infantiles, que slo quieren diversin y juego como los nios, estn -muy expuestos ser trados la razn de mala manera. Porque en la -casa donde se trabaja, la hora de trabajar molestan los nios. - -Por eso conviene que los espaoles empecemos saber aburrirnos. La -cultura no es otra cosa. Slo son grandes y cultos los pueblos que han -logrado por fin no aburrirse con todo lo aburrido. Cuando se ha llegado - sublimar el aburrimiento hasta el xtasis, como en la msica de -Wagner, se ha llegado esa civilizacin suprema. - -Por fortuna, este aburrimiento disciplinado concluye por ser ms segura -diversin que la otra, la diversin alocada de un da y otro. Porque la -vida, aunque parece que es eso, un da y otro y una hora y otra hora es -algo ms. Es el da de la suma, la hora de las cuentas, en que todo se -paga. - -Hay una parte de nuestro ser perezosa, casi inerte, su aspiracin es el -reposo y todo lo ms un dulce columpiarnos, una diversin del espritu; -avanzar un poco para retroceder al mismo punto. Hay otra parte ms -alta y ms noble que aspira desprendernos de todo esto que sujeta y -detiene, de esto que llamamos la vida y con decir la vida es as lo -disculpa todo. Pero esta parte, nica evolutiva, creadora, nica que -puede libertarnos al fin de la vida y de nosotros mismos, es la que -hemos de cultivar con dolor y con aburrimiento hasta vencerlos, hasta -sobreponerse ellos. - -Decir Qu lata! Es decir pereza mental, indigencia de nuestro -entendimiento, sequedad de nuestro corazn. - -Decimos Qu lata! Y cerramos el libro y apartamos al amigo y por no -aburrirnos un da nos quedamos en soledad para muchos das, para toda -la vida. - -Y esa soledad, que es desolacin porque nada queda donde nada hubo y -por habernos divertido unas horas nos aburrimos para siempre. - -He dicho, y como pocas veces he dicho lo que senta, porque deja uno -tantas veces de decir lo que siente por temor parecer latero...! - - - - -XLIII[7] - - [7] Ledo en la sesin en honor de Rubn Daro. - - - Seoras y seores: - -Por esta vez Loado sea Dios! la Seccin de Literatura no celebra -funerales literarios. Hoy podemos regocijarnos sin asomos de tristeza, -ms menos espontnea. En otras ocasiones, al honrar la memoria de -algn difunto, venamos ser como la viuda rica, segn dice el refrn: -La viuda rica con un ojo llora y con el otro repica. Hoy por fortuna -podemos repicar y tocar gloria de todo corazn. - -Vivo y entre nosotros est el poeta festejado, vivo y en plenitud -de su nmen potico; as es que tampoco tiene esta fiesta ese dejo -amargo de las despedidas, como otras semejantes en que parece decirse -al festejado, al declinar de su vida y de su entendimiento: Con esto -cumplimos; ahora casita y no se moleste usted ms por nosotros. -Estos homenajes lo Carlos V vienen ser algo as como el tercer -aviso como la salida de tono de aquel ingenioso cuanto iracundo -escritor, al increpar un portero agonizante: Usted morirse pronto, -que es su obligacin. - -La Seccin de Literatura bien quisiera no ser siempre una especie de -funeraria. Y si no prodiga con los vivos estos homenajes es... porque -entre los vivos los hay tan vivos que se organizaran ellos mismos el -obsequio y habra que declararse en sesin permanente. Los muertos no -suelen valerse de recomendacin ni son tan intrigantes. Aun as, yo no -s, ahora que hemos dado en practicar el espiritismo, si no acudir -alguno del otro mundo solicitar su homenaje. - -Pero, en verdad, estos honores, slo son en verdad honores cuando ms -honra quien los ofrece que quien los acepta. Y nadie dudar que hoy -es el caso para esta Seccin de Literatura. - -Fuera tambin de toda utilidad y de toda consideracin extraa al Arte, -ni siquiera pensamos al realizar este acto en estrechar los consabidos -lazos hispano-americanos... esos lazos tan trados y llevados en -congresiles discursos y brindis de banquetes. - -Qu discurso valdr lo que un solo verso de Rubn Daro escrito en -noble lengua castellana? - -Qu brindis, como la inspirada elevacin de su poesa al alzar -el poeta, como el sacerdote en el ms sublime misterio de nuestra -religin, en cliz de oro la propia sangre que no es otro el misterio -de la poesa? - -No hay poeta cuyo corazn no sangre siempre. La sangre del poeta es -chorro de luz, pero esa luz que es resplandor para todos, es en el -corazn del poeta herida dolorosa. Cuando cantis nuestra gloria -cantis vuestro dolor. No es cierto, poeta? Que vuestras rosas -suavicen por un instante las espinas de vuestra corona. Las mejores que -os ofrecemos son de vuestros floridos rosales. - -Nos las ofrecsteis para gloria de todos. Su aroma fu una msica -espiritual de oraciones que satur nuestras almas de poesa. Al -prenderlas sobre nuestro corazn aprendern la ms dulce palabra de -gloria. Amor! Amor al poeta! canta hoy en nuestros corazones esa -cancin que es armona de risa y llanto y pone en las palabras ms -vulgares acentos de una verdad resplandeciente, y es como temblar de -aguas vivas, y es la caricia de lo sublime, y es el pasar de Dios por -nuestras almas. - -He dicho. - - - - -XLIV - -JUAN DE LEPES - - -Naci este santo poeta en Ontiveros, provincia de Salamanca; el menor -de tres hijos que tuvieran de su matrimonio Gonzalo de Lepes, tejedor -de oficio, y Catalina Alvarez. Naci en el ao de 1542. - -Viuda muy poco su madre, y en extrema pobreza, pas con sus hijos -la villa de Arvalo y despus Medina del Campo. All hall Juan un -noble protector en don Alonso Alvarez de Toledo, administrador de un -Hospital de la villa. En este Hospital cuidaba Juan de los enfermos y -era en edad de doce aos grave y pensativo. - -A los veintiuno entr como novicio en el Monasterio de Santa Ana, de -los PP. Carmelitas, en Medina, y en este mismo Monasterio profes su -tiempo, con el nombre de Fray Juan de Santa Mara. - -Environle sus superiores estudiar teologa en Salamanca, y -aconsejado por Santa Teresa, ingres en la Orden expresada de -Carmelitas descalzos. Discordias entre los calzados y los descalzos, -fueron causa de persecuciones para Fray Juan de la Cruz, que as se -llam al cambiar de Orden. Fu trasladado Toledo y all encerrado en -el convento de observantes sujeto duras penitencias. - -Por inspiracin divina, nunca nos falta en semejante caso, recibi -la orden de fugarse y as lo ejecut, descolgndose por una ventana. -Refugise en un convento de monjas y huy despus Almodvar. De -all pas Granada y fu nombrado, primero, definidor de la Orden, y -despus, vicario de la casa de Segovia. - -Mal hallado su natural humilde en estos cargos, se retir al desierto -de la Penila, en Sierra Morena, y all, caballero andante lo divino, -como Don Quijote, hizo penitencia, aunque por ms alta Dulcinea. - -Quebrantada su salud, hubo de recogerse en el convento de Ubeda, y all -muri 14 de Diciembre de 1591. - -Fu canonizado en 1674. Su cuerpo est en Segovia en el convento de la -Orden. - - * * * * * - -Fu San Juan de la Cruz el mstico por excelencia. La vulgar acepcin -considera msticos muchos escritores, que en rigor slo pueden ser -llamados devotos y cuando ms, ascticos. De los espaoles, slo Santa -Teresa, en Las moradas, el beato Juan de Avila, algunas veces, pueden -ser considerados como msticos en el verdadero sentido del misticismo. - -El misticismo, ha dicho Matter, se eleva sobre la ciencia positiva y -la especulacin racional y aspira al elevarse, la intuicin en lo -metafsico, en lo moral la perfeccin. - -El misticismo llega al conocimiento por el amor como la filosofa y la -teologa pretenden llegar por el entendimiento. - -El misticismo no es luz que alumbra la razn, es llamarada que abrasa -sentidos y potencias y sublima el espritu hasta confundirse con -el objeto de su amor. Amada en el amado confundido. Y para l la -verdad slo tiene un nombre. Amor. Amor! Unica verdad que no admite -contradiccin ni razonamiento. - -Cuando se dice: Creo, tal vez se dice: Dudo. La duda condescendiente -siempre se expresa as: Yo creo que... Cuando se dice: Amo, se dice: -Creo, creo con toda el alma. - -De todos nuestros msticos ninguno tan desunido del mundo exterior, -de su propio mundo interior como San Juan de la Cruz. Su espritu no -era siquiera mariposa que se abrasa la llama del amor divino, era -la propia llama ardiente como el Espritu divino en los zarzales de -Moiss, en el tabor de Cristo. - -Voy leeros la cancin entre el alma y el Esposo, parfrasis del -Cantar de los Cantares. San Juan de la Cruz escribi sobre estas -canciones: El Cntico Espiritual, glosa y declaracin de cada una de -sus estrofas. - -Y segn palabras del Santo. Por cuanto estas canciones parecen ser -escritas con algn fervor por el amor de Dios, no quiero yo decir toda -la anchura y copia que el espritu fecundo del amor en ellos lleva. -Porque--aade despus:--Quin podr escribir lo que las almas -amorosas donde l mora, hace entender? - -Esta es la causa porque con figuras, comparaciones y semejanzas antes -rebosan algo de lo que sienten. - -Las cuales semejanzas no ledas con la sencillez del espritu de amor - inteligencia que ellas llevan, antes parecen dislates que dichos -puestos en razn. - -Por haberse, pues, estas canciones compuesto en amor de abundante -inteligencia mstica, no se podr declarar al justo, ni mi intento es -tal, sino dar alguna luz en general, y esto tengo por mejor, porque los -dichos de amor es mejor dejarlos su anchura. - -Sabia advertencia para los que pretenden razonar de lo que est sobre -toda razn. - -Dejemos el amor su anchura y ensanche el amor nuestras almas. - - - - -XLV - - -El proyecto de erigir una estatua _Lagartijo_ ha escandalizado -muchos. No hay razn para ello. - -Nunca tan bien empleado el arte de la escultura como al reproducir en -bronce mrmol la humana belleza en su ms apreciable manifestacin: -la belleza del cuerpo. - -Sabido es que, hasta la representacin simblica de abstracciones por -medio de la escultura, no tiene otra forma de expresin que la ms -bella forma del cuerpo humano. - -Es preciso buscar antecedentes, razn suprema de muchas sinrazones -nacionales? En Grecia tuvieron ms estatuas los atletas y corredores de -sus juegos olmpicos, que los hombres de Estado, los filsofos y los -poetas. No se diga en Roma y en Bizancio. - -Un sabio, un escritor, cualquier intelectual, en suma, va mejor -servido con la reproduccin y estudio de sus obras, y si de perpetuar -su memoria en efigie se trata, con un busto es suficiente. A qu -afligirnos con la contemplacin antiesttica de su abdomen, doblemente -si se nos presenta enfundado en una levita? - -Por mucho arte y mucha habilidad del escultor, no podr evitarse que la -estatua de un caballero moderno ms nos recuerde las figuras de cera -del Museo Grevin que las esculturas del Museo del Vaticano. - -La prueba es, que los escultores modernos procuran desquitarse en -grupos figuras alegricas, del inconveniente buen seor, que viene, -de este modo, ser accesorio del monumento elevado su gloria. - -Lo que s puede discutirse es si la figura del torero en general, -y la de _Lagartijo_, en particular, se prestan la representacin -escultrica. - -El toreo es una habilidad. Sus apasionados y sus cultivadores aseguran -que es un arte. Vaya por el arte. De toda suerte--y aqu bien puede -decirse y _en todas las suertes_, es un arte cuya gracia est en el -movimiento.--Fijad cualquiera actitud de un lidiador, como cualquiera -actitud de una bailarina y habr perdido toda su gracia en la -inmovilidad. No hay ms que ver las fotografas instantneas obtenidas -durante la ejecucin de las ms graciosas suertes del toreo. - -Sin el ritmo y el garbo en la sucesin de movimientos, ni el lidiador -ni la bailarina tienen valor artstico alguno. Es difcil, casi -imposible, plantar en una sola actitud la gracia, resultado de varias -armnicas actitudes. _The moments monuments._ La eternidad de un -instante, que segn Rossetti es el soneto, no puede serlo el arte de -torear. - -Particularmente en _Lagartijo_, el ritmo era su mayor encanto. Aquella -dejadez seorial de sus pasos y de sus actitudes. - -Este arte, de gracia dinmica, digmoslo as, tiene su mejor expresin -en la msica. Por eso vemos que el toreo, con ser cosa tan espaola, no -ha inspirado grandes obras los pintores los escultores espaoles. -En cambio, es mucha y excelente la msica torera de nuestros ms -famosos compositores. - -Y ntese, cmo un pasodoble brillante es ms evocador de majezas -taurinas, que puede serlo una pgina literaria, un cuadro una -escultura. - -Con ser figuras tan famosas y caractersticas, la pintura espaola -no ha legado la posteridad un buen retrato de _Lagartijo_, ni de -_Frascuelo_, ni de _Guerrita_, ni del _Espartero_, ni de _Reverte_. - -Los mejores cuadros inspirados por nuestra fiesta nacional, son los de -Zuloaga. Y no son por cierto un himno sus gallardas y sus proezas. -Hay en ellos una sonrisa de amargura, ms patritica que las fanfarrias -coloristas de los aduladores de multitudes incultas. - -Hay ms luz interior en los cuadros de Zuloaga que en todos los cuadros -de esos pintores de la luz tan celebrados. Hay luz que debiera iluminar -la conciencia espaola. Por eso ofende, irrita muchos. - ---Es una Espaa de fantasa!--dicen.--No; la de fantasa es la otra. - -Por eso me parece muy bien el proyecto de erigir una estatua -_Lagartijo_, y celebrara con toda el alma que se llegara su -realizacin. - -Esa estatua pudiera, al levantarse, ser una forma visible del -remordimiento, _como la sombra de Banguo en el festn de Macbeth_. - -Hay conciencias tan dormidas que no necesitan menos para despertarse. - -Ante la estatua de _Lagartijo_ se caera en la cuenta: de las muchas -que faltan, de que sobran todas. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte -(de 5), by Jacinto Benavente - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS *** - -***** This file should be named 58545-8.txt or 58545-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/8/5/4/58545/ - -Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project -Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you -charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you -do not charge anything for copies of this eBook, complying with the -rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose -such as creation of derivative works, reports, performances and -research. They may be modified and printed and given away--you may do -practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is -subject to the trademark license, especially commercial -redistribution. - - - -*** START: FULL LICENSE *** - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project -Gutenberg-tm License (available with this file or online at -http://gutenberg.org/license). - - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm -electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy -all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. -If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project -Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the -terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or -entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement -and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic -works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation" -or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project -Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the -collection are in the public domain in the United States. If an -individual work is in the public domain in the United States and you are -located in the United States, we do not claim a right to prevent you from -copying, distributing, performing, displaying or creating derivative -works based on the work as long as all references to Project Gutenberg -are removed. Of course, we hope that you will support the Project -Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by -freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of -this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with -the work. You can easily comply with the terms of this agreement by -keeping this work in the same format with its attached full Project -Gutenberg-tm License when you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in -a constant state of change. If you are outside the United States, check -the laws of your country in addition to the terms of this agreement -before downloading, copying, displaying, performing, distributing or -creating derivative works based on this work or any other Project -Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning -the copyright status of any work in any country outside the United -States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate -access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently -whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the -phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project -Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed, -copied or distributed: - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived -from the public domain (does not contain a notice indicating that it is -posted with permission of the copyright holder), the work can be copied -and distributed to anyone in the United States without paying any fees -or charges. If you are redistributing or providing access to a work -with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the -work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1 -through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the -Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or -1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional -terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked -to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the -permission of the copyright holder found at the beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any -word processing or hypertext form. However, if you provide access to or -distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than -"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version -posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org), -you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a -copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon -request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other -form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm -License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided -that - -- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is - owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he - has agreed to donate royalties under this paragraph to the - Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments - must be paid within 60 days following each date on which you - prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax - returns. Royalty payments should be clearly marked as such and - sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the - address specified in Section 4, "Information about donations to - the Project Gutenberg Literary Archive Foundation." - -- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or - destroy all copies of the works possessed in a physical medium - and discontinue all use of and all access to other copies of - Project Gutenberg-tm works. - -- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any - money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days - of receipt of the work. - -- You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm -electronic work or group of works on different terms than are set -forth in this agreement, you must obtain permission in writing from -both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael -Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the -Foundation as set forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -public domain works in creating the Project Gutenberg-tm -collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic -works, and the medium on which they may be stored, may contain -"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or -corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual -property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a -computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by -your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium with -your written explanation. The person or entity that provided you with -the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a -refund. If you received the work electronically, the person or entity -providing it to you may choose to give you a second opportunity to -receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy -is also defective, you may demand a refund in writing without further -opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER -WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO -WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages. -If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the -law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be -interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by -the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any -provision of this agreement shall not void the remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance -with this agreement, and any volunteers associated with the production, -promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, -harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, -that arise directly or indirectly from any of the following which you do -or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm -work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any -Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. - - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of computers -including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at -http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at -809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email -business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact -information can be found at the Foundation's web site and official -page at http://pglaf.org - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To -SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any -particular state visit http://pglaf.org - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. -To donate, please visit: http://pglaf.org/donate - - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic -works. - -Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm -concept of a library of electronic works that could be freely shared -with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project -Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. - - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. -unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily -keep eBooks in compliance with any particular paper edition. - - -Most people start at our Web site which has the main PG search facility: - - http://www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. diff --git a/58545-h/58545-h.htm b/58545-h/58545-h.htm index d82ae91..66558cb 100644 --- a/58545-h/58545-h.htm +++ b/58545-h/58545-h.htm @@ -169,43 +169,7 @@ hr.chap {width: 25%; margin-top: 2em; margin-bottom: 2em;} <body> -<pre> - -The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte (de 5), by -Jacinto Benavente - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte (de 5) - -Author: Jacinto Benavente - -Release Date: December 26, 2018 [EBook #58545] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS *** - - - - -Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - - - - - -</pre> +<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58545 ***</div> <div class="chapter"> @@ -7688,381 +7652,7 @@ poetas castellanos.</p> -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Quinta Parte -(de 5), by Jacinto Benavente - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS *** - -***** This file should be named 58545-h.htm or 58545-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/8/5/4/58545/ - -Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by The Internet Archive/Canadian Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project -Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you -charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you -do not charge anything for copies of this eBook, complying with the -rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose -such as creation of derivative works, reports, performances and -research. They may be modified and printed and given away--you may do -practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is -subject to the trademark license, especially commercial -redistribution. - - - -*** START: FULL LICENSE *** - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project -Gutenberg-tm License (available with this file or online at -http://gutenberg.org/license). - - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm -electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy -all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. -If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project -Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the -terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or -entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement -and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic -works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation" -or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project -Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the -collection are in the public domain in the United States. If an -individual work is in the public domain in the United States and you are -located in the United States, we do not claim a right to prevent you from -copying, distributing, performing, displaying or creating derivative -works based on the work as long as all references to Project Gutenberg -are removed. Of course, we hope that you will support the Project -Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by -freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of -this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with -the work. You can easily comply with the terms of this agreement by -keeping this work in the same format with its attached full Project -Gutenberg-tm License when you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in -a constant state of change. If you are outside the United States, check -the laws of your country in addition to the terms of this agreement -before downloading, copying, displaying, performing, distributing or -creating derivative works based on this work or any other Project -Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning -the copyright status of any work in any country outside the United -States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate -access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently -whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the -phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project -Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed, -copied or distributed: - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived -from the public domain (does not contain a notice indicating that it is -posted with permission of the copyright holder), the work can be copied -and distributed to anyone in the United States without paying any fees -or charges. If you are redistributing or providing access to a work -with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the -work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1 -through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the -Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or -1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional -terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked -to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the -permission of the copyright holder found at the beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any -word processing or hypertext form. However, if you provide access to or -distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than -"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version -posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org), -you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a -copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon -request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other -form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm -License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided -that - -- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is - owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he - has agreed to donate royalties under this paragraph to the - Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments - must be paid within 60 days following each date on which you - prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax - returns. Royalty payments should be clearly marked as such and - sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the - address specified in Section 4, "Information about donations to - the Project Gutenberg Literary Archive Foundation." - -- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or - destroy all copies of the works possessed in a physical medium - and discontinue all use of and all access to other copies of - Project Gutenberg-tm works. - -- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any - money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days - of receipt of the work. - -- You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm -electronic work or group of works on different terms than are set -forth in this agreement, you must obtain permission in writing from -both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael -Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the -Foundation as set forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -public domain works in creating the Project Gutenberg-tm -collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic -works, and the medium on which they may be stored, may contain -"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or -corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual -property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a -computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by -your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium with -your written explanation. The person or entity that provided you with -the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a -refund. If you received the work electronically, the person or entity -providing it to you may choose to give you a second opportunity to -receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy -is also defective, you may demand a refund in writing without further -opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER -WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO -WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages. -If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the -law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be -interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by -the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any -provision of this agreement shall not void the remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance -with this agreement, and any volunteers associated with the production, -promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works, -harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees, -that arise directly or indirectly from any of the following which you do -or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm -work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any -Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause. - - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of computers -including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at -http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at -809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email -business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact -information can be found at the Foundation's web site and official -page at http://pglaf.org - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To -SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any -particular state visit http://pglaf.org - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. -To donate, please visit: http://pglaf.org/donate - - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic -works. - -Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm -concept of a library of electronic works that could be freely shared -with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project -Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. - - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. -unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily -keep eBooks in compliance with any particular paper edition. - - -Most people start at our Web site which has the main PG search facility: - - http://www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - -</pre> +<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58545 ***</div> </body> </html> |
