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| author | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-02-08 19:37:41 -0800 |
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Fuí de los primeros +en conocerla y en predecir su triunfo. Aunque el aplauso del público y +los justos elogios de la crítica no hubieran sido en esta ocasión tan +unánimes, en nada hubiera rectificado mi juicio. Además... ¡esperaba +desde hace tanto tiempo esa comedia! ¿Os acordáis, mi querido Gregorio, +de aquella Redacción del _Madrid Cómico_, y de aquel vuestro primer +libro, y de vuestra timidez, que es el pudor de las inteligencias +honradas; timidez y pudor que hoy desconocen tantos jovenzuelos osados +que aun no escribieron una línea y ya creen haber conquistado el mundo? + +A cualquiera podrá haberle sorprendido el triunfo de ahora, el que +muchos llaman definitivo, ¡haber llegado! A mí no podía sorprenderme: +no es Gregorio Martínez Sierra de los que se revelan de pronto. ¡Dios +nos libre de las revelaciones! Si esta obra es una cifra brillante en +su haber literario, no vino por un golpe de audacia ó de fortuna; es +la suma de muchos sumandos que ya indicaban la riqueza acumulada por +un trabajo constante, progresivo, bien intencionado siempre. Gregorio +Martínez Sierra no es de los que aciertan una vez á sorprender con +relámpagos ó fuegos artificiales; la luz de su entendimiento es calor +de hogar permanente, porque es calor de corazón... + +Y ahora, mi amigo de siempre, cuando yo sé que alguna vez juzgasteis +tibieza de mi amistad el no haberse representado antes alguna de +vuestras comedias, ¿lo deploráis ahora? ¿No veis cómo todo llega á su +tiempo? ¿No veis cómo todo viene encadenado en la vida, y cuando á +distancia vemos los años pasados, tan necesarias como las alegrías son +las tristezas para armonizar el destino de nuestra existencia? Hora por +hora procuramos huir del dolor que nos sale al paso y se levanta ante +nosotros como obstáculo entorpecedor; al cabo de los años nos parece +que algo hubiera faltado en nuestra vida si aquel dolor nos hubiera +faltado. + +Y era cuanto yo quería decir en el día del triunfo, que yo no llamo +definitivo, al autor de _Canción de cuna_. Y sabed, mi amigo de +siempre, que una buena lágrima que tal vez visteis asomar á mis ojos +al abrazaros después del estreno de vuestra obra, venía de más lejos +que de la emoción causada por la obra misma: venía de muchos recuerdos, +de muchas palabras calladas, de aquel vuestro primer libro, de aquella +vuestra timidez de niño, y, ¿por qué no decirlo?, del orgullo de que, +cuando para muchos se estrenaba en aquella noche _Canción de cuna_, +para mí se había estrenado hace mucho tiempo. + + * * * * * + +Persona respetable y bien enterada me asegura que los restos de D. +Manuel Bretón de los Herreros, sepultados en el antiguo cementerio +de San Nicolás, caerán en la fosa común en breve plazo si nadie se +presenta á pagar los gastos de traslación. Creo que bastará con la +noticia, sin lamentaciones ni comentarios, para que la Sociedad de +Autores, ó la de Escritores y Artistas, ó el Ateneo, ó la Academia +Española, ó todos juntos, ó el primer buen español que tenga unas +pesetas sobrantes, se apresuren á evitar esa... pequeña vergüenza. +¡Ojalá pudieran evitarse á tan poca costa otras mayores! La persecución +de mujeres por esas calles, sin ir más lejos. Cualquier medida que +tomen las autoridades para ello, la más arbitraria, la más draconiana, +será bien recibida. Hasta la de obligar á esos hombres valientes, +insultadores de mujeres, á vestir las faldas-pantalones que tanto les +indignan. Si entre las mujeres hubiera verdadera solidaridad, ellas +son las que debieran correr por esas calles á esos varones sin otra +apariencia de ello que el traje masculino. Aunque, bien mirado, hay +para compadecerlos. ¿Qué mujeres tendrá ó habrá tenido en su casa el +que no sabe que toda mujer es tan respetable en la calle para todo +hombre como si fuera mujer de su propia familia? Pero, es claro, hay +caballero que se echa á la calle, harto de haber insultado con mil +groserías á las de casa. ¿Qué no hará con las extrañas? El hombre, +como el caracol, lleva siempre su casa á cuestas. El que insulta á una +mujer en la calle, es que le sobraron insultos de los que acostumbra á +dirigir á su señora. O que devuelve los que su señora le ha dirigido, +y no se atrevió á contestar, y ¡el pobre hombre no ha de quedarse con +ellos! + + * * * * * + +Las modernas indagaciones de la crítica artística llevan la alegría +por barrios. Cuando un Museo ó un coleccionista están más ufanos con +un Velázquez ó con un Rafael ó con un Greco, sale un señor crítico de +Arte aguándoles la fiesta con decirles que, lo que se creyó original, +es copia, ó alegrándoles el duelo con la afirmación contraria. Nadie +sabe ya lo que tiene. Es para creer en todos los cuadros viejos y para +no creer en ninguno. + +El Museo del Louvre se ufanaba de poseer la verdadera _Gioconda_; +nosotros mirábamos despectivamente la de nuestro Museo del Prado. Se +volvieron las tornas; durante unos cuantos años la verdadera _Gioconda_ +será la nuestra. Aunque bien pudieran serlo las dos, y aun no serlo +ninguna. Esta _Monna Lisa_, tan traída y llevada con el enigma de su +sonrisa, quiere, por lo visto, ser enigmática en todo. Leonardo de +Vinci era artista minucioso hasta el resobado, y es lo más probable que +las dos _Giocondas_ fueran, en su intención, estudios y apuntes para +una tercera, que acaso parezca el día menos pensado. Mucha importancia +concedía Leonardo al fondo de sus figuras, y hasta procuraba infundirle +algún simbolismo apropiado. Por esta consideración más parece la +_Gioconda_ definitiva la del Louvre. Pero también pudo ser que, +para mayor enigma, le pareciera mejor fondo el fondo indeterminado +de la _Gioconda_ de Madrid. ¡El demonio de la señora! Nada, que +se ha propuesto dar que hablar por los siglos de los siglos. Bien +dijo su pintor y presunto enamorado: «Bella forma mortal passa é non +d'arte». Ya sé yo cómo resolvería este pleito uno de nuestros chulos +castizos; diciendo de una vez. «¡Vaya una tía _Gioconda_!» Sólo que, al +pronunciarlo mal, estaría en lo cierto. + + + + +II + + +La comedia novelada de D. Eugenio Sellés, _Icara_, con satisfacer +plenamente en la lectura, deja, no obstante, en nuestro espíritu el +sinsabor que deja una vida truncada que nos pareció encaminarse á +muy otro destino. No quiere esto decir que la serenidad del libro +convenga menos, para una obra de serio y noble arte, que el bullicio +de los teatros. Obras hay, en forma dramática, que nada ganarían al +afrontar las luces de la batería: muchas de Byron; los admirables +poemas de Browning; algunas comedias, quizás las mejores, de Musset. +Pero _Icara_, no; se advierte, desde luego, que nació para el teatro, y +todo en ella pide la expresión vigorosa que sólo en la representación +escénica puede lograr la verdadera obra dramática. _Icara_ se malogra +en el libro. Y cuando público, crítica y empresarios se lamentan de que +faltan autores y obras en consecuencia, ¿qué razones hay, que la razón +no alcanza, para que _Icara_ no haya sido representada? Descontemos la +razón de méritos: tiene la obra muy sobrados, literarios y teatrales. +Interesante asunto, de una importancia social que se sobrepone á lo +que pudiera parecer de efímera actualidad. En cuanto á los papeles, +razón suprema muchas veces para la admisión de una obra, nada dejan +que desear al lucimiento de los actores. ¿Atrevimientos? Es el autor +de _Icara_ bien probado señor de la pluma, para temer groserías de +pensamientos y de lenguaje en obra suya. ¿Por qué, entonces, _Icara_ +no ha sido representada? No ha muchos días nos ofreció una espléndida +empresa minuciosa estadística de las obras representadas por su +compañía; todo ello para blasonar, á más de un trabajo constante, de +una amplitud de criterio que sería laudable si estuviéramos seguros +de que era sincera. Lo cierto es que, sin contar las que han dejado +de escribirse, en la seguridad de que no hubieran sido admitidas por +ninguna empresa, acaso las mejores obras dramáticas de estos últimos +años impresas andan sin haber logrado el favor de ese amplio criterio. +Díganlo las tragedias bárbaras de Valle-Inclán _Aguila de blasón_ y +_Romance de lobos_; dígalo _Icara_; díganlo, del teatro extranjero, +las verdaderas obras de arte: unas, traducidas para ser publicadas; +otras, no traducidas por no perder el tiempo; mientras las empresas se +desviven por traernos cualquier «comedieta» sin importancia ó cualquier +dramón, al que se ha concedido demasiada. No es que me parezca mal, y +cada uno en su casa es muy dueño de hacer lo que mejor le parezca y +más crea que le conviene; pero no se pretenda darnos plaza de tontos, +haciéndonos creer, cuando sólo se atiende á los legítimos ingresos de +la contaduría, que se piensa, sobre todo, en los altos intereses del +Arte. + + * * * * * + +El batallador obispo de Jaca, él pelea en Madrid y la diócesis á la +puerta, se opone, en nombre de la religión cristiana, á la cremación +de los cadáveres. No sabemos en qué texto sagrado podrá fundarse. No +será, ciertamente, en el bíblico de la destrucción por el fuego ¡ay, +Teresita! de las ciudades nefandas Sodoma y Gomorra. Si fuere, por +dificultarse con la cremación, el prodigio final de la resurrección +de la carne, grave ofensa de la divinidad, nos parece suponer que ha +de serle más difícil resucitarnos de unas pavesas que de un montón de +huesos. El que nos hizo de la nada, aun de la nada volverá á sacarnos, +y, francamente, no valía la pena de molestarse. + +No era preciso que el señor obispo de Jaca tronara desde tan alto +contra la cremación. Sin consideraciones religiosas de tanto peso, +ya basta contra ella la natural y humana repugnancia á desaparecer +de modo tan terminante. Queremos aferrarnos á la vida hasta en la +muerte; de ahí esa vanidad de monumentos funerarios, los epitafios +rimbombantes, las esculturas que perpetúen nuestra forma mortal. Los +más descreídos en la imperecedera existencia del alma creen todavía +en lo imperecedero de la materia al través de transformaciones; acaso +creen que aun han de renacer, con los jugos de la tierra, en la +flor, en la mariposa; que su «yo», su soberbio «yo», ha de existir +por siempre, aunque algo desperdigado. ¿Cómo es posible que al morir +se anule por siempre tanta grandeza? ¡Perderse así nuestras opiniones +políticas, nuestros entusiasmos artísticos, nuestras preocupaciones +sociales! ¡Saber que nuestro juicio particular sobre los más notables +contemporáneos no significará ya nada en la armonía universal! ¡Que +habremos oído el vals de los besos de _El conde de Luxemburgo_ para +no recordarlo en toda una eternidad! ¿Qué significaría entonces esta +vida nuestra? No es cosa de perder, por una medida de higiene y de +estética como la cremación, las posibles transformaciones de nuestro +cuerpo miserable. No defraudemos á los gusanos. ¡Es tan numerosa la +fauna de los sepulcros! Hay libros muy interesantes en que se estudia. +Hay gusanos especialistas de cada parte de nuestro apetitoso individuo: +unos, para el corazón; otros, para roernos los sesos; otros, los más +golosos, tienen á su cargo, como los del romance, «donde más pecado +había». Tienen nombres distintos, nombres científicos, sonoros y +expresivos. ¡Oh, es muy curioso! ¡Animalitos! ¡Hermanos gusanos!--como +diría San Francisco.--La cremación sería una estafa para ellos. Dejemos +á la Naturaleza completar su obra; sólo ella es sabia, sólo ella sabe +lo que nos conviene. De este modo, las cenizas de Alejandro podrían +tapar un barril de cerveza, como razona Hamlet en el cementerio. ¡Pobre +príncipe! Aunque al morir sólo desea el silencio, como suprema paz para +su espíritu, antes había soñado para sus cenizas la posible utilidad de +tapar barriles. Todo, menos desaparecer del todo y para siempre. + +He aquí por qué la cremación tiene tan pocos partidarios. Entre +una sepultura en la tierra y una pequeña urna en poder de nuestros +allegados... La tierra nos ofrece mayor seguridad. La familia puede que +perdiera la urna en una mudanza. + + + + +III + + +El señor obispo de Jaca es de incesante actualidad. Los cronistas le +deben un homenaje de gratitud. Su último grito es un llamamiento á +las plumas ociosas--no confundirlas con las ociosas plumas; de dormir +son éstas, y aquéllas de no dormirse.--El señor obispo tiene por +lema: «A Dios rogando y con la pluma dando». Si en su mano estuviera +proponer alguna inusitada advocación, en todas las iglesias de la +cristiandad tendría especial culto Nuestra Señora de la Rotativa. Es de +agradecer este singularísimo aprecio á las letras periodísticas. Pero +¡ay! en vez de tocar llamada á las plumas, ¿no fuera más pertinente +llamar á los bolsillos? ¿A qué están las plumas? No, no es: «¡El +que sepa escribir, que escriba!», lo que hay que gritar. «¡El que +pueda pagar, que pague!» Ahí está el toque, el verdadero toque de +llamada. Todos nos lamentamos de la indiferencia general, nadie se +apasiona por una idea, todas ellas están indefensas: las religiosas, +las antirreligiosas, las políticas y las artísticas. Y es que ¡está +todo tan mal pagado! La literatura, en general; la periodística, en +particular, no halla mejor recompensa que la de ser retirado de ella +para ocupar algún puesto oficial. No hay mejor premio para los que +valen; de donde resulta que los premiados, son baja por ascenso; los +que quedan, baja por inútiles, y los postergados por la soberbia ajena +ó la modestia propia, baja por desilusión y desmayo, por falta de esa +interior satisfacción tan necesaria en todo militante. Si el periodismo +fuera por sí mismo un buen fin, y no un medio para otros fines, nadie +cambiaría su puesto de honor en el combate por otros puestos que han +de quedar indefensos al faltar los mejores para defenderlos. Entre los +que van de pasada, con la ambición más alta, y los que á nada pueden +aspirar, ya desesperanzados, las ideas quedan á merced del enemigo, +abandonadas como impedimenta. Menos cargos políticos y mejores +sueldos. Así habrá menos impaciencias y menos desfallecimientos. ¡El +que pueda pagar, que pague! Veremos entonces cómo todo el que sepa +escribir, escribe. Procure, procure el señor obispo de Jaca conmover +el bolsillo de los fieles, funde un periódico, pague á los periodistas +con sueldo de obispo y verá leones defendiendo los obispados. Con 25 +ó 30 duros al mes, ¿qué ha de hacer el redactor del periódico más +piadoso sino ayudarse y defenderse escribiendo algún entremés para el +Salón Madrileño, sin licencia del ordinario? Y ¿qué ha de hacer el +redactor del órgano más revolucionario más que escribir los gozos á +unas monjitas, si se los encargasen? ¡Felices los que ignoran lo que +pueden pesar 25 pesetas sobre nuestras convicciones más íntimas y nunca +hicieron traición á una idea por menos de dos ó tres millones! + + * * * * * + +Las tiples han dado en fugarse. Es el modo más delicado de +participarnos su efectuado enlace, que no sería bien anunciar más +claramente. Hoy todo se anuncia, hasta las defunciones de la virtud; +para las que está más indicado que en ninguna otra el: «Se suplica el +coche». + +¡Y hay quien cree que en el teatro todo es libertad! Ya ven que no es +así, cuando las tiples necesitan fugarse para poder amar libremente. +Hay muchas señoritas de buena casa que, para mucho más, no pasan de la +escalera. Verdad es que unas piensan en el contrato matrimonial, al +que nada favorecen los anuncios previos, y las otras en la contrata +artística, á la que favorece cualquier reclamo, aunque sea de codorniz +y tan redoblado como el de las «verdecillas» del sainete. Ya se pagará +á las tiples por fugas; siempre es una garantía de buenas formas y +hasta de algún conocimiento musical, á falta de otros. Con todo esto, +los perjudicados son el público y los empresarios; no porque se fuguen, +sino porque vuelven. + + * * * * * + +Algunos escritores de provincias claman contra nosotros los de Madrid +porque, según ellos, tenemos establecido un _trust_ de los bombos y nos +pasamos la vida en batalla de flores: elogio va, elogio viene; siempre +entre los mismos del corro. Y ¿qué se le va á hacer si el corro es +tan reducido? Pero ¡lo que son las cosas y qué difícil es contentar á +todos! Aquí, aun de los del corro, hay quien se queja si no se le cita +á cada paso y se deja pasar sin referencia la comedia, el libro, la +crónica ó el artículo. Claro está que sería preferible fuera el público +quien nos diera á cada cual lo nuestro y nosotros lo suyo al público; +pero con público tan indiferente y distraído, ¿no será obra meritoria +la de bombearnos los unos á los otros? Ya procuramos destruir el efecto +de las caricias públicas con los arañazos y mordiscos privados. ¡Pues +sí que reina la paz entre los príncipes cristianos! Da gusto discurrir +por cualquier Círculo literario.--¿Has leído la imbecilidad que publica +hoy Fulano?--Nunca leo esas latas.--¿Has leído lo que dice de ti el +idiota de Mengano?--Esto cuando se trata de un elogio, para darle todo +su valor. + +Y se habla mal de todo lo que se lee, y peor de lo que no se lee; y +todo es tabarra, todo es lata, ¡tan vaporosos estamos que todo nos +pesa! Y nada es original y todo está dicho, ¡tan enterados estamos de +todo! + +Dejad, dejad que funcione el bombo mutuo; es cuanto queda de agrado +y cortesanía en nuestras relaciones literarias. ¿Será mejor que nos +destrocemos los unos á los otros y los artículos sólo sirvan para +alabanza de los políticos y de los _sportsmen_, de las marquesas +viejas y de los toreros; las críticas de teatros para celebrar las +decoraciones y el rumbo de los empresarios y la belleza de las +espectadoras, y que todos suban, triunfen y medren sobre nuestras +costillas, molidas por nosotros mismos? ¿Para todos hemos de guardar +el secreto y entre nosotros no hemos de guardarlo? ¿Vale el público +más que nosotros, para que le debamos la verdad? La verdad es para +los iguales. El que quiera saberla, que llegue con la inteligencia ó +con el corazón. Y si aun hablando bien unos de otros no engañamos al +público sobre nuestro mérito, ya que nos crea malos escritores que nos +crea siquiera buenas personas. + + + + +IV + + +Todos los años nieva en primavera y todos los años reaparece el +invierno por Abril ó por Mayo, con un frío, según frase consagrada, +impropio de la estación. Todo esto no tiene nada de particular; lo +particular es que, sucediendo lo mismo todos los años, todos los años +nos produzca la misma sorpresa, como algo fuera del orden natural.--¿Ha +visto usted qué frío se nos ha echado encima? Aquí todo se nos echa +encima: la nieve, como la revisión del proceso Ferrer, como el problema +de Marruecos. Nada se aprende de un año para otro. En el año próximo +volverá á nevar en primavera y volverá á parecemos que la Naturaleza +padece graves trastornos y volveremos á sorprendernos del frío impropio +de la estación. + +En las actuales circunstancias, la nieve ha sido tal vez la más +elocuente manifestación de la opinión pública; el verdadero jarro de +agua fría sobre el ardor, más ó menos sincero, de tantos acalorados +discursos. La temperatura de la calle no ha correspondido con la del +salón de sesiones. Verdad es que ¡tan pocas veces está á tono lo que se +discute dentro con lo que se opina fuera! + + * * * * * + +Los que se habrán tranquilizado mucho serán todos los que se hallan +bien avenidos con el orden social, venga de donde venga y lo imponga +quien lo imponga. ¡Si estarán convencidos de la apacible condición de +nuestros revolucionarios! Para una vez que podían disputarse la gloria +de haber intervenido en una revolución, chica ó grande, todos, por el +contrario, han procurado á toda costa convencernos de que ni ellos ni +sus amigos pudieron tener la menor intervención en ella. ¡No faltaba +más! Ellos no están conformes con nada de lo existente, pero en el +fondo son gente de orden. Con creyentes así poco hubiera prosperado el +cristianismo. Al primer mártir sacrificado, en vez de ensalzarle por +su fe, hubieran tratado de probar que era tan pagano como el primero y +que su martirio... había sido una lamentable equivocación imperial; con +lo cual el calendario hubiera perdido un santo y mártir y el emperador +se hubiera quedado tan fresco. Yo no sé, pero me parece que siempre es +más lucido ser mártir de las ideas propias que de las ajenas. + + * * * * * + +Sin eufemismos de contaduría, Ivette Guilbert ha sido un fracaso ante +nuestro público. ¿Por falta de ambiente? No puedo creerlo: el público +que asistía á la presentación de Ivette Guilbert era justamente el +público selecto para quien París y sus artistas no son una novedad ni +una rareza. ¿Es que la artista ha perdido con los años? No, Ivette +Guilbert ha ganado físicamente, y artísticamente, si nada podía ganar, +porque en su arte llegó á la perfección hace mucho tiempo, nada ha +perdido tampoco. Su repertorio es hoy más variado, más extenso; á las +canciones canallescas y macabras, que eran su especialidad, ha unido +canciones del siglo XVIII, ingenuas unas, como canciones de niñas al +corro; galantemente picarescas otras. Ivette Guilbert es la Duse de +este género, que, por ser muy de Francia, no es de un particularismo +tal que no pueda interesarnos y justifique el desvío de nuestro +público. No hay arte chico ni grande; hay artistas muy chicos y grandes +artistas. Ivette Guilbert sabe hacer de una canción una comedia ó una +tragedia; en su voz, en su gesto, en sus actitudes, viven, á cada +estrofa, almas diversas. ¿No es todo un drama la canción _Le roi fait +battre tambour_--escrita á la muerte de la famosa Adriana Lecouvreur? + +El público de Madrid ha sido injusto en esta ocasión. Es ya tarde para +reparar la injusticia. Se comprende que haya público para todo, y hasta +me parecería mal que todo el público entendiera de todo, mientras +haya clases; pero, la verdad, que precisamente cuando hay que admirar +verdadero arte sea cuando falte el público, es algo triste. + + * * * * * + +Gracias á los que se interesan por mi salud ó por mi estado de ánimo +cuando falta una _Sobremesa_. Váyase por los que desearían que +reventara de indigestión en una de ellas. Gracias también á los que +creen que algunas, por impublicables, van al cesto de los papeles. +Basta con que sepamos que no es así los que debemos saberlo. La verdad +es que no ha de trabajar uno siempre para fuera y quizás escribe uno +más cuando menos escribe, y aun en páginas más duraderas, y no siempre +está uno para expansionarse, y más cuando se va para viejo, y rara vez +rompería uno el silencio de oro sin apremios de plata. Conque ya lo +saben todos los molestos ó contrariados con que uno escriba: no tienen +más que organizar una suscripción, á unas pesetitas por molestia, y yo +prometo no volver á tomar la pluma en mi vida, ni aun para agradecerles +la mala voluntad de su buena obra. Con dinero se arregla todo. + + + + +V + + +Yo no sé si se ha escrito--la erudición no es mi fuerte;--pero de +no haberse escrito, debiera escribirse un libro de las procesiones +de Semana Santa en España. Decía un gran actor francés, maestro de +actores, que el verdadero actor debe aprovecharse, en primer lugar, de +sus buenas cualidades, y, en segundo lugar, de las malas. Este buen +consejo puede hacerse extensivo á toda persona, cualquiera que sea su +condición social, y á todos los pueblos, cualquiera que sea su estado +de civilización. Cuando no se puede sobresalir por adelantados, se +debe procurar sobresalir por el atraso; el caso es sobresalir de algún +modo. Esto de las procesiones no es precisamente como la aviación ó +la telegrafía sin hilos; pero es mucho más pintoresco y mucho más +castizo y, bien anunciado, pudiera ser de una gran atracción para los +extranjeros, curiosos de algo típico, cada vez más escaso, por culpa +de la civilización, tan niveladora de costumbres como desniveladora +de peculios. Sólo las procesiones de Sevilla han conseguido lo que +ahora se dice reputación mundial. Sin rebajar nada de su bien ganado +renombre, hay muchas otras que merecen ser conocidas. Las de Murcia, +con sus imágenes de Salcillo, el Murillo de la escultura española, +y, con él, una de las pocas notas de dulzura en el Arte español; +con aquel ángel de la Oración del Huerto, bello como los de Rafael, +símbolo artístico, al erguirse en su pagana belleza sobre la postración +dolorosa del Nazareno, de todo el Renacimiento, protestante en nombre +de la vida triunfadora y del Arte embellecedor de la vida. + +Las procesiones de Cartagena, con pasos de Montañés, de Salcillo, +comparación interesante. Las de Lorca, de primitiva ingenuidad, con sus +escenas bíblicas y evangélicas, representadas por personajes de carne +y hueso; reñidas competidoras en propiedad y en lujo. Y en poblaciones +más humildes, en pueblos ignorados, ¡qué tesoros de observación para +el curioso! Las legiones de armados, los nazarenos, el pretorio con +sus trompetas destempladas... Y sobre la devoción y la austeridad y +las tinieblas en el templo, y las Siete Palabras en el púlpito, y los +siete cuchillos clavados en el corazón de la Dolorosa, y sobre la Cruz +redentora y el Santo Sepulcro, miradas y palabras y silencios de amor y +de deseos que van encendiéndose por la boca y por los ojos de hombres +y mujeres... Y la vida triunfa sobre toda tristeza, como el ángel +murciano en la Oración del Huerto. + + * * * * * + +Las Sociedades de aficionados protestan contra el aumento en los +derechos de representación de las obras teatrales exigido por la +Sociedad de Autores. Todo el que conozca la organización íntima de esas +Sociedades ha de estar conforme con la protesta. No se comprende que +pueda haber animadversión contra ellas por parte de los autores, de los +actores ni de los empresarios. Para estos últimos, las Sociedades de +aficionados son una saneada fuente de ingresos; los actores no deben, +sin ingratitud, mirarlas con malos ojos; casi todos se dieron á conocer +en alguna de esas Sociedades, que vienen á ser las novilladas del arte +dramático. En cuanto á los autores, por ellas ven popularizadas sus +obras y por ellas ven representarse obras de repertorio olvidadas por +las empresas. Las Sociedades apenas cubren gastos; de su desinterés no +cabe sospechar. Son un interesante ensayo de socialismo aplicado al fin +de proporcionar honesto recreo á muchas familias que no pueden pagar +el lujo del teatro, si barato en Madrid, comparado con otras grandes +capitales, muy caro en comparación con la riqueza de esas capitales y +la madrileña. + +Con la subida de los derechos sólo se conseguirá, como siempre, que +la autoridad se excede, que el favor solicitado con recomendaciones +se sustituya á la justicia, y, como el favor no es nunca equitativo +ni desapasionado, todo parará en intrigas, desigualdades y molestias +para ambas partes beligerantes: Sociedades dramáticas y Sociedad de +Autores. De nada sirve el general acuerdo si, después, unos autores +ofrecen rebaja en sus derechos, y otros, por el contrario, exigen +montes y morenas y anticipos y un número fijo de representaciones, +cuando de obras estrenadas con aplauso se trate. Todo ello sólo sirve +para que medren los que están en el secreto y hagan el tonto de la +pantomima los que se atienen á la letra de los reglamentos. Lo mejor +sería dejar á cada uno en libertad de estipular sus derechos con las +empresas y con las Sociedades. Y ya que todo sea comercio, libertad de +comercio y competencia libre. Es el sistema inglés, y hemos convenido +en que Inglaterra es el mejor modelo para todo. + + * * * * * + +El prefecto de Atenas ¡oh, cuán poco ateniense! ha dado á rajatabla +la orden de que todas las artistas extranjeras que se exhiben en los +teatrillos y salones--cines en griego--sean sometidas--¡oh, manes de +Friné! ¿dónde hallar aticismo para expresar el ultrajante concepto?--á +una inspección facultativa, muy relacionada en verdad con algunos +dioses de la Mitología: la diosa del Amor y el dios del Comercio; pero, +hasta ahora, nada relacionada con Apolo, dios de las Artes, á no ser +por parte de hijo, ó sea Esculapio, dios de la Medicina. + +Las ofendidas han puesto el grito en el Olimpo, y mientras, de allí +vienen los rayos, en sus Embajadas y Consulados respectivos. Sí +que hay para una intervención. Por lo pronto, en la primera ojeada +han resultado dos virtudes sin detrimento. No es mal reclamo, con +certificación facultativa y todo. Pero el que luzcan dos virtudes no +es razón para deslucir las de otras señoritas. Siempre se dijo que +las comparaciones son odiosas. Aparte de que es ocasionado á errores +localizar la virtud en estos tiempos, y la ciencia no ve el fondo de +los corazones. + +Lo malo será que algún prefecto de por acá se sienta helenista y quiera +traducir al ateniense. Cierto que hay escenarios por esos teatros que +más parecen aceras, y aun arroyos; pero, en fin, aunque en ellos el +Arte no sea ni su sombra, todavía debe amparar con su nombre á las +pobres mujeres que en él buscan sagrado. Y, en todo caso, la inspección +no debiera aplicarse sólo á las artistas, sino á los espectadores, +especialmente al cerebro. Puede que no se encontrara uno sin tacha, +como la virtud de esas dos chicas, en Atenas. + + + + +VI + + +Por los que hacen ostentación de lo superfluo cuando lo más preciso +escasea, se dijo: «Gran tocado y chico recado». Nuestra vanidad +de hidalgos ha cambiado los términos, y ahora, con el monumental +evacuatorio de la Puerta del Sol, bien puede decirse de nosotros lo +contrario: «Chico tocado y gran recado», con la significación que la +palabra _recado_ tiene en Andalucía. + +Si las _preciosas_ ridiculizadas por Molière poetizaban, denominando +_Le superflú de la boisson_, á lo que tiene más bajo nombre, los +madrileños hemos puesto una superfluidad al servicio de esas +superfluidades. + +El suntuoso evacuatorio vendrá á ser, como el mondadientes paseado +por aquellos hidalgos del siglo XVII: más para engañar la +curiosidad ajena que el estómago propio. + +Todo quiere principio, y bueno es empezar por algo, aunque se empiece +por el final; como en este caso se ha procedido, en el orden de las +funciones digestivas. + +Lo que no me parece tan bien es el emplazamiento; pues si Madrid es el +centro de España y la Puerta del Sol el centro oficial de Madrid y de +ella ha venido á ser ornamento principal, con perjuicio del ministerio +de la Gobernación, ese precioso evacuatorio, véase lo que viene á ser +el centro de España. Esperemos que no haya confusión en tiempos de +elecciones y cada asunto se despache en su departamento adecuado. + + * * * * * + +Un periódico de París, en cariñoso saludo de despedida á Mlle. Sorel, +la pronostica un gran triunfo entre nosotros y nos dice de paso +que, gracias á la bella _socia_ de la Comedia Francesa, podremos +aquí admirar esos monumentos de la literatura francesa que son: +_Demi-monde_, _Antony_, _L'Aventuriere_, etc. + +De ayer por la tarde fué cuando D. José Valero representaba el +_Antony_, de Dumas padre, y también de hoy por la mañana cuando la +Virginia Marini, en italiano, y María Tubau con Emilio Mario y Sánchez +de León, en castellano, nos dieron á conocer el _Demi-monde_, de Dumas +hijo. En cuanto á _L'Aventuriere_, representada en el teatro de la +Comedia, de Madrid, por Coquelin, admirable de todo punto en el papel +de D. Aníbal, el rufianesco hermano de doña Clorinda, había sido +representada muchos años antes, en excelente traducción, no recuerdo +ahora si de doña Gertrudis Gómez de Avellaneda ó de doña Carolina +Coronado. De modo que si no es por mademoiselle Sorel, nos quedamos tan +ignorantes. + +Algo hubiera ganado la distinguida actriz con seguir cultivando +nuestra ignorancia y dejarnos la impresión de su elegante silueta +en la favorable y lejana irrealidad de las postales y de las cajas +de cerillas, poetizada por ese encanto en que París envuelve á sus +artistas, siempre hermosas, siempre jóvenes, siempre espirituales, +siempre vestidas de armiños y de encajes, siempre cubiertas de perlas +y diamantes... ¡Oh presencia, presencia, destructora de encantos! Ayer +fué la Cleo de Merode, hoy es la Sorel... Los adolescentes ilusionados +que os vieron de cerca, ya no volverán á extasiarse ante las postales y +las cajas de cerillas. ¡Oh princesas lejanas, como la de Rostand! ¿Por +qué os acercasteis nunca para decirnos que no sois como érais? + + * * * * * + +Los tripulantes de un barco, en mares de Australia, han presenciado +la más descomunal batalla imaginable. Treinta y seis ballenas machos +luchando por una sola hembra, Elena de esta _Iliada_ entre cetáceos. Ya +no es sólo por las calles de Madrid por donde no puede andar una señora +sola. Cierto que los batalladores cetáceos tenían en su disculpa la +enorme desproporción entre el género masculino y el femenino. ¡Treinta +y seis para una! ¡Pobre ballena, que no encontraría en tal apuro ni á +un pez espada para defenderla! + +Este suceso es el que ha determinado, sin duda, la formación de una +Liga contra la pornografía. Todos los días no puede uno hacerse cargo +de todo; así es que cada cuatro ó cinco años nos hacemos cargo de una +cosa. Ahora que va decayendo la pornografía, conseguiremos que vuelva á +tomar incremento con dedicarnos á combatirla. + +Parece ser que el medio indicado es el _sport_. ¿De veras? ¿No será el +exceso de _sport_ y el de los ejercicios físicos lo que haya embotado +las inteligencias para goces más espirituales y más artísticos? +Adviértase quiénes son los que gozan en el teatro con las groserías y +las marranadas; no son los que han leído á Ibsen: suelen ser los que +se aburren con la representación de cualquier obra de verdadero arte. +¿Quiénes son los que leen las novelas pornográficas? Los que no leen +ninguna otra, porque nada dice á su inteligencia. + +Bueno está fortalecer los músculos; pero no estará de más fortalecer +el cerebro. Un error lamentable de educación tiende á suprimir todo +esfuerzo mental en el estudio, ya nadie quiere calentarse la cabeza; +queremos que todo sea agradable, fácil, ligero; ya todo el _lata_ para +el vaporoso cerebro moderno. + +Es preciso que la inteligencia tenga también su gimnasia; porque si +durante todo el día no hemos hecho más que correr, saltar y darnos de +puñetazos, ¿cómo vamos á entender por la noche _La vida es sueño_ mejor +que unas canciones por todo lo bajo y un garrotín por todo lo alto? + +Yo sé que en los tiempos de mi juventud nos obligaban á estudiar con +trabajo, y todo el _sport_ era algún marro, jugado en algunos sabrosos +novillos; pero sé que llegaba un domingo por la tarde y preferíamos +gastarnos los cuartos de nuestro pobre peculio de estudiantes, en +admirar á Elisa Boldún y á Rafael Calvo en alguna obra del teatro +antiguo. Y los mozos de ahora se van al _cine_ á relinchar como potros, +á insultar á las pobres mujeres, y cuando van á un teatro serio, por +moda, no por gusto, creen que es todavía el _cine_. Pues estos mozos +son los que, por higiene, tienen seis horas de gimnasia, de _sports_, +de armas, y media hora de estudio ligero, muy ligero, no se caliente +el niño la cabeza. No; más vale que se le rompa por fuera de un golpe +ó de un batacazo, que no se le caldee por dentro al chocar de dos +ideas. + + + + +VII + + +Debe de ser un encanto gobernar un país, como ser jefe de una familia +en que reine de continuo la mayor unanimidad de pareceres. Si el +Gobierno no se ha enterado todavía de la verdadera opinión nacional +en los asuntos de Marruecos... Unos que: «Vamos allá, que para luego +es tarde, que allí está nuestro porvenir». Otros que: «Nada tenemos +que hacer allí, que Marruecos es como los amores y las zarzas, donde, +según el refrán, quien en ellos se metiere entrará cuando guste, mas no +saldrá cuando quisiere». + +Hay señor, de los expansivos y belicosos, que, como caballero +particular, le basta con un piso muy reducido, con habitaciones de +un metro en cuadro, para todas sus expansiones; pero, como ciudadano +español, teme ahogarse entre las fronteras naturales y le parece que +le va á faltar aire si, por abajo, no llegamos hasta Tetuán y, por +arriba, hasta qué sé yo dónde; como si, por mucho que se dilaten +las fronteras, no vinieran á parar al fin en vecindades más ó menos +molestas y peligrosas. El Imperio universal está muy desacreditado, +por aquello de: «Quien mucho abarca, poco aprieta». Y nadie abarcó ni +apretó más que nosotros, y no es cosa lo que nos ha lucido el pelo. + +Otros lo toman por lo agrícola, y como en España ¡á Dios gracias! ya no +queda sitio para plantar una mata de habas, se extasían considerando +las siembras y plantaciones que podemos extender por los territorios +conquistados. Por aquí, tabaco; más allá, pimientos; detrás, unas +coles, y, entre col y col, lechugas. ¡Qué porvenir, qué riqueza! + +A todo esto, la verdadera opinión, que, como siempre, es la que nada +dice, y hace mal, como siempre, piensa que: del lobo un pelo, y de la +hermosa Dulcinea de esos andantes caballeros, que no andan, un retrato, +siquiera tamaño como el blanco de una uña; como pedían los mercaderes á +Don Quijote, para proclamar, con algún fundamento, la soberana beldad +de su dama. + +Lo cierto es que, de América, con todos los errores y todas las +torpezas, se sacó algún provecho, y aun colea; pero de Africa no +sacamos más que romances; muy heroicos, pero nada prácticos. Las +guerras modernas van por otros caminos. Los ejércitos son hoy avanzadas +de los viajantes de comercio. Pero es muy triste cosa que, cuando un +ejército se haya cubierto de gloria y pueda decirnos: «Aquí está todo +este territorio que os hemos conquistado», haya que responderle: «¿Y +qué hago yo con esto?» + + * * * * * + +¡Dichosos tiempos éstos en que, por cada pierna que podemos mover, y +aun echar por alto, tenemos una liga que nos sujete y nos impida andar +en malos pasos! Hay ligas femeninas, hay ligas masculinas, las hay de +ambos sexos; las hay para todo y contra todo. Esta de ahora, contra +la pornografía, promete ser de las más batalladoras. ¿Será verdad +que estamos tan encenagados? ¿Se escriben y se publican más libros +pornográficos que en otros tiempos? ¿El teatro es más inmoral que lo ha +sido nunca? ¿Se escandaliza por esas calles como en ningún otro período +histórico? + +Yo creo que no; lo que yo creo es que ahora, como nunca, le ha dado á +todo el mundo por enterarse de todo y por hablar de todo, y... ¡oye +uno á señoras y señoritas, niñas y niños, tratar de unos asuntos! +Sucede como en esos países de clima templado en que las casas están +mal acondicionadas para el invierno: cuando quiere uno estar abrigado, +hay que echarse á la calle. Lo mismo es con la pornografía moderna. La +calle está á mejor temperatura que las casas. + +Ciertos libros, ciertos teatros, solicitan á un público especial. +¿Qué culpa tienen ellos de que todo el público los busque? Los que +se indignan con la literatura pornográfica, ¿están seguros de haber +dispensado su protección á la literatura honesta? Los que protestan +contra las obras inmorales en el teatro, ¿están seguros de no haberse +aburrido en la representación de alguna comedia moralísima? + +No me cansaré de decirlo; lo que llamais pornografía tiene su origen +principal en la exagerada ñoñería. Por ñoñería cultivais la incultura, +y ahí tenéis el fruto. Impedís que vuestros hijos y vuestras hijas +afronten cara á cara, como la luz del sol, una verdadera obra de +arte, y, es claro, como algo han de leer, leen á escondidas cualquier +porquería; y como no tienen formado el gusto para saborear cosa mejor, +les parece excelente. + +Si no les permitís admirar las obras maestras de la escultura, ni los +desnudos del Tiziano, ¿cómo no han de recrearse, á hurtadillas, con +alguna colección de postales que sólo puede causar asco en quien más +alta y más pura belleza haya contemplado? + +Cuidad de vuestros hijos en casa y no os cuidéis tanto de la calle; que +nadie sale á buscar en ella lo que le prohibieron que buscara, sino lo +que le enseñaron á buscar. + + + + +VIII + + +En los Estados Unidos un matrimonio ha realizado, efectivamente, ese +duelo á muerte que es todo matrimonio. La esposa, el adversario, según +Capús, lo ha sido en este caso con todas sus consecuencias. Con mayor +lealtad, al batirse á pistola con su marido, que tantas otras mujeres +en ese duelo continuo á pinchazos, pellizcos y mordisquitos--morales, +por supuesto--que tienen su campo de honor á todas horas, en la mesa, +en el despacho, en el cuarto de costura, en el mismo tálamo, y por +testigos, á parientes, criados, vecinos, visitantes y á la misma prole +de los combatientes. + +--Contigo no hay quien pueda. No haces más que tonterías. Ahí tienes +á Fulano; ¡si fueras como él! ¿Por qué seremos tan tontas las mujeres +honradas?--¡Oh, la perfecta comunicación de vidas! ¡Oh, mujer nuestra, +nunca nuestra! Si sabemos alguna vez cuál es tu pensamiento, es porque +piensas siempre lo contrario, y aun sabes burlar nuestras suposiciones, +pensando en una distinta contrariedad contraria á cuanto pensamos. Tú +eres la conciencia del hogar cuando, por la Patria ó por la Humanidad, +sacrificamos conveniencias familiares, y eres la conciencia acusadora, +en nombre de la Patria y de la Humanidad, si nos dejamos seducir por tu +voz de sirena doméstica. Nos quieres mezquinos por ti, y nos quisieras +después grandes á pesar tuyo.--Déjate de cuentos; sé como todos--nos +dices antes.--Déjate de cuentos. ¿No ves cómo eres lo mismo que +todos?--nos dices después. + +¿De qué es tu cariño, que siempre nos quiere otros? ¡Oh, mujer nuestra; +siempre dolorida; malograda siempre, y nunca nuestra! + + * * * * * + +Al aficionado de sangre--no diremos á la sangre, por no ofenderle--no +le basta con la lucha entre el torero y el toro; necesita que haya +lucha también--en este caso se llama competencia--entre los toreros. +Cuanto mayor y más enzarzada es la competencia, mayor brillantez logra +el espectáculo. No hay duda; del toro puede huirse, pero ¿cómo huir +del competidor que viene azuzando? En todos los órdenes de la vida es +bueno que haya conservadores y liberales, y hasta revolucionarios á la +expectativa, que son los no contratados, que de todo murmuran. ¡Pues +digo si los que van llegando y los que están al llegar no empujaran +á los que han llegado! ¿Qué sería de nosotros si Maura y Bombita, +La Cierva y Machaquito se vieran dueños y señores del redondel? Por +fortuna, las empresas comprenden sus intereses y avivan la competencia. +El que quiera torear que no sea conservador... de su piel. Y el que +quiera gobernarnos que no sea liberal... de la nuestra. + + * * * * * + +Como nuestra buena amiga, la de Trafalgar, nos ha salido algo «cocota», +pero de las prácticas, ahora hemos caído en la cuenta de que mejor nos +hubiera estado poner nuestros amores y nuestra confianza en la señora +Germania, que, aunque burguesota y carillena, es señora formal y de +peso. + +A buena hora, mangas verdes; para que nos respondan con el ademán más +adecuado á esa parte de la indumentaria. Bien que, para justificar +nuestra conducta, podíamos recordar el cuento de aquella novia á quien, +en vísperas de la boda, el novio apremiaba para la concesión de ciertos +anticipos á cuenta, y como ella se resistiera bravamente, y después +de todas las ceremonias nupciales el novio la dijera: «Anduviste muy +discreta; si me haces el menor anticipo, no me caso contigo»; ella +entonces, con la mayor inocencia: «Sí, ¡que soy yo tonta! Ya me había +pasado dos veces». + +De donde se deduce que para sacar marido ó aliado no conviene hacer el +menor anticipo, sino estar á las resultas, que es la mejor proporción y +acomodo. + + * * * * * + +Max Rheinhardt, el primer director escénico de Alemania, ha obtenido un +triunfo de alabanzas, de burlas y de discusiones en la representación, +en la pista de un circo, del _Edipo_, de Sófocles, y el _Ricardo II_, +de Shakespeare. La prueba es digna del inteligente director, y según +sus admiradores incondicionales, en los tiempos modernos no se había +logrado tan exacta presentación de la tragedia griega en toda su +grandeza. El coro, verdadero protagonista en ella, recobra así toda su +importancia, invadiendo la pista por diferentes partes, como verdadera +masa popular, interviniendo en la acción á cada paso espectador y actor +al mismo tiempo. + +En cuanto al _Ricardo II_, de Shakespeare, como todos los dramas +históricos del mismo autor, creo que sólo en un circo pueden hallar +su verdadero escenario. Allí pueden evolucionar guerreros y caballos; +allí pueden sucederse los varios episodios, todos interesantes y todos +necesarios. Y, en efecto, las representaciones primitivas de esas +obras, en tiempos de su autor, actor y empresario, más semejanza tenían +con la representación de una pantomima de circo en nuestros tiempos, +que con las representaciones de esas mismas obras en nuestros modernos +teatros. Los actores pasaban á caballo entre el público; como aun hoy, +por tradición teatral, puede verse en Granada, en las representaciones +de la famosa Toma, y como era uso también en nuestros corrales; y +actriz hubo, como la Bárbara Coronel, más celebrada por su arrogancia +de amazona que por sus méritos de comedianta. + +Todo vuelve á fuerza de buscar novedades, y el mayor progreso +escenográfico está en volver á la sencillez de los teatros primitivos. +El teatro vive, ante todo, de la imaginación, y á la imaginación, ó se +la engaña con muy poco ó no se la engaña con nada. Hay algo con que se +la engaña siempre: el interés y la emoción. Sófocles y Shakespeare no +necesitaban de los ojos del espectador; con los oídos les bastaba. + + + + +IX + + +Después de leer el libro _L'art de bien tenir sa maison_, publicado +en París por la biblioteca «Fémina», cae uno en la cuenta de cómo es +preciso renovarse ó morir, según la frase de Gabriel D'Annunzio. Hay +que renovar nuestra educación cada diez años, por lo menos, si no +quiere uno caer en graves faltas de tacto y de buen gusto. Parece que +esto de la urbanidad y del trato social debiera estar sujeto á leyes +más permanentes; nada de eso; lo que ayer era exquisita cortesía, +hoy es ordinariez; lo que ayer acreditaba á cualquiera como hombre +de sociedad, hoy le pondría en el más lastimoso ridículo. La exacta +observación de las famosas máximas del barón de Andilla podrá hacer +del más zafio patán el más cumplido cortesano. ¡Eran tan claras, +tan sencillas, tan aplicables! Ya por los tiempos de su publicación +empezaba á desecharse tradicionales reglas de buena crianza. Dice el +barón: + + «Hoy, en la mesa principal, es uso + servir trinchado ya: sistema ruso.» + +Nadie ignora que allá en los años en que Larra escribía su _Castellano +viejo_, nada acreditaba tanto á una persona de finura y cortesanía como +su habilidad en el arte cisoria, mostrada al trinchar un ave entre la +admiración y el aplauso de los comensales... Arte y habilidad perdidos, +cuya tradición sólo conservan algunos cirujanos modernos, tal vez por +atavismo, tal vez porque consideren, como el filósofo, que el hombre es +un ave sin plumas. + +Lo cierto es que ha de estar uno siempre pendiente de estos utilísimos +Códigos de la buena crianza, que, con los títulos de _El modo de vivir +en sociedad_, _El perfecto caballero_, _La verdadera gran dama_, +_El arte de servir la mesa_, _La educación y las buenas maneras en +sociedad_, _Las buenas formas en el cine_, y otros por el estilo, más +ó menos afrancesados, como á toda fiel traducción corresponde, nos +impiden estar en ridículo ante las nuevas generaciones. Ya debe uno +entrar con los guantes puestos en un salón, ya debe uno quitárselo; ya +debe uno besar la mano á la señora de la casa, ya no debe besarse nada; +ya está bien ofrecer el brazo á las señoras, ya es una ridiculez de mal +tono; ya deben presentarse unas á otras todas las personas reunidas +en un salón, ya no debe presentarse á nadie para no imponer nuestras +relaciones, aunque el sistema de la abstención es muy peligroso. +¡Cualquiera empieza á murmurar de nadie en una reunión donde la mayoría +de las personas nos son desconocidas! A lo mejor suelta usted su +murmuración y se hace un silencio de hielo; mira usted á su alrededor +y todo son risitas mordidas para no soltarlas; sólo ve usted dos caras +muy serias: la de la señora de la casa y la de otra señora. No hay +duda: se ha metido la pata. Y si la murmuración se dificulta, ¿de qué +se habla en sociedad? El tema teatral se agota pronto. ¿De toros? No +es conversación para señoras y pueden hallar alusiones molestas en lo +más inocente. Yo creo que, no sólo se debía presentar á todo el mundo, +sino que todos debiéramos llevar colgado un pequeño cuadro de nuestra +genealogía: profesión, opiniones religiosas y políticas, asuntos de que +se puede hablar en nuestra presencia y asuntos que no deben mentarse. +En toda reunión está siempre pendiente la plancha de Damocles, pronta á +caer sobre la cabeza del primer indiscreto. + +¿Y las comidas? Cualquiera se sienta hoy á una mesa de etiqueta sin +llevarse muy aprendido el destino y aplicación del sinnúmero de +utensilios de diferente forma indispensables en toda mesa de buen tono. +Pinzas, garfios, tijeras, cuchillos de mil formas: unos para comer los +espárragos con pulcritud; otros para triturar con gracia los cangrejos; +un chisme para cada cosa, y viceversa. ¡El ideal feminista! Una mesa +moderna parece el aparador de un dentista, con su imponente colección +de instrumentos relucientes. Y ya se estila adornar la mesa; ya es de +mal gusto recargarla de adornos; y hoy no es de buen gusto comer mucho +pan; y mañana se debe comer tostado... Hay para llenar una existencia +con el estudio de estas que no pueden considerarse menudencias, pero +que á lo mejor deciden de nuestra suerte en la vida. + + * * * * * + +Publicación muy interesante y muy digna de que se solicite atención +para ella es la nueva revista _Archivo de Investigaciones Históricas_. +Por el contenido de los números publicados puede apreciarse su +importancia. Seguramente su editor no aspirará á enriquecerse con +ella; ya se contentará con no empobrecerse, de dinero y de ilusiones, +que también valen algo. En España no hay gran afición á los estudios +históricos documentales, y mucho menos á enfrascarse en la lectura de +documentos auténticos. Estudiamos la Historia; mejor dicho, nos la dan +estudiada, si estudiar puede llamarse á esto, por grandes síntesis. Las +grandes síntesis son de una gran comodidad. Con decir: «La Historia +se divide en tres edades: antigua, media y moderna»; con atribuir á +cada una de ellas un carácter general, según las opiniones políticas +del historiador, ya estamos al cabo de la calle y de los siglos. Y es +lástima, porque sólo por el conocimiento de la Historia puede formarse +la verdadera conciencia de un pueblo. Si la verdadera ciencia de +gobernar consiste, como la ciencia del agricultor, en el conocimiento +del terreno que ha de cultivarse, sólo el conocimiento de la Historia +puede enseñarnos cómo puede cultivarse el espíritu de los pueblos para +no exponerse á sembrar en terreno estéril ó á malograr cosechas por no +conocer el terreno y lo que en él puede sembrarse con esperanza de buen +fruto. Aquí sembramos á tontas y á locas; allá van leyes y allá van +proyectos; esta ley de Francia; aquélla de Inglaterra; sin cuidarse si +en esta tierra española podrán tener buen arraigo y floración lucida. + + * * * * * + +Un libro raro también entre los libros recientemente publicados: _Mundo +interior_, de un escritor joven: García Martí, que se nos presenta en +su libro con esa serenidad espiritual que sólo la fe religiosa ó la fe +en nosotros mismos pueden asentar en nuestro espíritu. Si esa serenidad +fuera literatura, aun sería estimable el libro; mas tengo razones +para creer que llegó al libro después de luchas muy hondas. Aun llora +la resignación en esas páginas; aun se percibe el fragor del combate. +Lo que pudiera parecer inspiración de otros escritores, es aquí como +nueva emoción, acrecida por las palabras de un amigo que supo acertar +con el secreto de nuestra alma. Y así llega también á nosotros este +libro, como un buen amigo que todo lo comprende y lo perdona todo y con +la serenidad de sus palabras viene á poner calma en nuestro corazón +atormentado. + +Y un saludo para un libro de cuentos: _La Serafina_, del veterano +escritor Sr. Tusquets, no tan conocido como debiera serlo; pero sí +muy estimado de cuantos le conocen. Escritor que no vivió atento á +veleidades de modas literarias; que emprendió su camino por la novela +naturalista, cuando apenas se hablaba del naturalismo en España. Otros, +con menos merecimientos, lograron más ruidosos aplausos. Olvidamos +demasiado pronto. No es el Sr. Tusquets, el autor de _La hembra_, de +los que deben ser tan injustamente olvidados. + + + + +X + + +A nadie como á los políticos y á los escritores conviene, de cuando +en cuando, descentralizarse. ¡Unos y otros son tan inclinados á creer +que es todo el mundo el pequeño mundo que les rodea! Y en el mundo +hay más, siempre hay algo más. Sólo alejándonos de nuestro medio, +que es alejarnos en parte de nosotros mismos, podemos apreciar el +verdadero valor de nuestra obra. Nuestra vida, como nuestra obra, sólo +á distancia parecen lo que son en realidad. De aquí la conveniencia de +los viajes para políticos y escritores. Al observar cómo nos juzgan los +espectadores lejanos, aprendemos á juzgarnos mejor nosotros mismos. +Tanto más ganará nuestra conciencia cuanto más castigada quede nuestra +vanidad. + +Convienen también los viajes para curarnos de nuestra impertinente +superioridad de madrileños. Hay en provincias más reposado ambiente +de intelectualidad; el tacto de codos no llevó hasta sus Círculos +literarios la complicidad de las admiraciones ó de los odios. Se +juzga con menos pasión, porque se sabe más de las obras y menos de +las personas. Justo es que desde Madrid correspondamos con nuestra +atención y nuestra simpatía á los que trabajan en provincias, con mayor +desinterés que en Madrid se trabaja, por un noble ideal de cultura. + +Mi saludo al Ateneo de Badajoz que, con sus propios recursos, bien +escasos, organiza Exposiciones de pintura, Certámenes literarios, +Conferencias científicas y artísticas. Mi saludo á los poetas y +escritores premiados en los Juegos florales; sus poesías y sus +cuentos en prosa no eran las acostumbradas vulgaridades que tanto han +desacreditado estos tradicionales concursos. Luis Bardaje, Antonio +Teixeira, Montero, Enrique Segura, son poetas y cuentistas superiores +á la flor natural y á los objetos de arte, obligado premio en estos +Certámenes. + +No vea nadie en mis elogios obligación del agradecimiento. Es justo +pago á la verdad. Mi corazón no paga con tan poco. + + * * * * * + +Como casi todo el año, aunque no nos demos cuenta como ahora, hemos +estado viviendo en el aire. Nuestra imaginación, de suyo perezosa, +aunque tenga, por meridional, fama de lo contrario, ha volado por +esta vez siguiendo, y aun adelantándose, al vuelo de los aeroplanos. +Como actores, no es cosa lo que nos lucimos en estas emocionantes +luchas por la conquista del aire; pero ¡como espectadores!, aquí +nos las den todas, en un día de sol, entre buenas mozas y con una +buena merienda. Este, éste es nuestro papel: contemplativos y algo +escépticos, hasta que llegue el día en que podamos aprovecharnos de +lo que otros inventaron y trabajaron para nosotros. ¡Sí, que somos +primos! Cuando el invento esté bien perfeccionado y no haya riesgo que +temer ni peligros en que aventurarse, el volar será para nosotros un +divertido _sport_. Entretanto, bien estamos de espectadores. Nuestro +terreno es la Teología y la Mística, según D. Miguel de Unamuno. Ya +es bastante que nos dignemos admirar. ¡Y vaya usted á saber, si de la +admiración se quita la bulla del viaje y las buenas mozas y la merienda +y la juerguecita, lo que quedaría para el valor de los voladores y +el triunfo de sus máquinas! Como decía Cromwell, al ver la multitud +agolpada para aclamarle: «La misma gente habría si me llevaran á +ahorcar.» No digo yo la misma; pero alguna más sí hubiera acudido, si +en estas corridas aéreas no estuviera comprobado que el «hule» suele +alcanzar también á los espectadores. Y que, alguna vez, como en París +ahora, los viajeros no son de tercera, como, según el comentario de +un periódico, lo fueron, afortunadamente, todas las víctimas de un +descarrilamiento. + + * * * * * + +Como algunos críticos le hubieran acusado de plagiario, lamentábase +Bernardo Shaw de la triste idea que dichos críticos tenían de la +mentalidad inglesa, que, apenas daban con una obra sobresaliente, ya +no podían creer que en cerebro inglés hubiera sido concebida. Si de los +críticos y del público inglés se quejaba Bernardo Shaw, ¿qué podremos +decir en España, donde todo lo de casa está siempre en entredicho y +nadie cree en la capacidad intelectual de nadie, y así andamos todos de +acobardados y desconfiados de nuestras propias fuerzas? ¿Quién piensa +aquí en acometer empresa alguna si, en vez de alientos y esperanzas, +sólo ha de oir el cubrefuego que paraliza su resolución? ¿Qué va á +hacer ese hombre? ¿Ha visto usted qué atrevimiento? Y si alguien da con +una idea original, todos se preguntarán: ¿De dónde la habrá copiado? +Y cualquier atrevimiento parece desvergüenza, y cualquier resolución, +osadía y falta de respeto. ¡Admirable país, en que sólo los holgazanes +y los ociosos viven tranquilos y respetados! + +Pensaba yo todo esto viendo al actor italiano Caravaglia representar +_Hamlet_. No es que estuviera mal del todo; pero yo pensaba qué se +hubiera dicho de un actor nuestro si se hubiera atrevido á una mitad +de las cosas raras y de mal gusto á que el actor extranjero se atreve +en la interpretación de la obra de Shakespeare. Y á la mayoría de los +espectadores estaba á punto de parecerles todo aquello algo maravilloso +y de un soberano arte. Risa para todo el año hubiéramos tenido con uno +de casa. ¿No tomamos á broma á Tallaví porque se atrevió á representar +_Los espectros_, de Ibsen, después de Zacconi? ¿Era tan gran osadía? +¡Ah! ¡Si Tallaví hubiera sido extranjero! Pero nuestros actores no +pueden atreverse á nada; los queremos discretos, muy discretos, +medrositos y respetuosos siempre; les pedimos que ni se molesten ni nos +molesten demasiado; nada de gritos, ni de gestos, ni escenas mudas, ni +desplantes; á decir su papelito, y á salir del paso; aquí nos conocemos +todos; ya sabemos todos de lo que somos capaces. Los extranjeros, ya es +otra cosa; ya pueden atreverse á todo; es otra cosa, sobre que no se +entiende lo que dicen si no hacen algo raro... + +Y no es que Caravaglia sea un mal actor; al contrario, es demasiado +actor; no hay modo con él de olvidarse de que estamos en el teatro. +Pero, la verdad, como Hamlet era algo más que un comediante, y +Shakespeare algo más que un autor de teatro... ¡Oh, la _Cleopatra_, +toda humanidad, de Eleonora Duse! ¡Oh, el _Hamlet_ de ensueño de Sarah! +¡Y cómo el teatro dejaba de ser teatro al encanto de las dos divinas +intérpretes de Shakespeare! + + + + +XI + + +Aunque la supresión del impuesto de Consumos en nada favoreciera al +contribuyente, aunque sólo cambiara la forma del cobro, ya sería de +agradecer y de estimar la supresión. Como hay una Ética, debe haber una +Estética en el arte de gobernar, y el impuesto de Consumos no puede +negarse que era de lo más antiestético. Ese registro del viajero, +que tal vez llega angustiado por tristes preocupaciones, tal vez +todo ilusiones y esperanzas, y, como anticipo de hospitalidad, se le +ofrece la mirada hosca del vigilante, á quien tampoco hay que culpar +demasiado, expuesto siempre á desconfiar cuando menos debiera ó á +dejarse engañar cuando mejor le engañan. + +Ya se necesita ser conservador para obstinarse en conservar el lindo +impuesto. Ojalá pudiera suprimirse tan fácilmente el registro +y el pago en las Aduanas. Todo sería caminar deprisita hacia la +civilización. Los dos impuestos, por la forma del cobro, recuerdan +la dulce manera con que los señores de horca y cuchillo ponían á +contribución, en especie ó en dinero, á todo viandante que pasara por +sus dominios. Ya que todo venga á parar en sacarnos el dinero, que +se nos saque con buenas formas, que es como ponen á contribución las +mujeres, y á ver si hay quien se dé mejor arte para sacar dinero. + +Mientras lo mejor de nuestras clases directoras anda preocupado +con la supresión de dicho impuesto, y lo más mejor con el Congreso +Eucarístico, cuya perentoria necesidad se dejaba sentir desde los +comienzos del siglo XX, no sale uno á esparcirse un poco por esas +calles que no vea uno, dos, tres... ¿quién puede contarlos? entierros +de niños, con sus cajitas blancas, como de juguete, cubiertas de flores +algunas, otras muy pobres, sin adorno alguno. Detrás, si el entierro +no es de niño rico, van dos ó tres simones; la gente va sin pena. +¡Angelitos al cielo! + +La muerte de los niños sólo es tristeza para los padres, para los más +allegados; los demás... ¡pensamos tantas veces lo bien que nos hubiera +sido morir apenas nacimos; mejor, no haber nacido! Todo el pesimismo +y toda la tristeza de nuestra vida caen, como gran consuelo, sobre +esas cajitas blancas, como de juguete; un juguete que nos trajeron por +equivocación, y vuelve á su destino. + +Y en esas cajitas blancas, como en esas otras grandes cajas, que +también tienen algo de ataúd, los barcos de emigrantes, tal vez se va +lo mejor de España. No son los fríos del invierno, son las heladas de +primavera las que deshojan la flor que había de ser fruto sazonado. +Procuremos que nada muera prematuramente. No miremos con indiferencia +esos barcos grandes ni esas cajas pequeñas. Miremos en la flor el +fruto, y pongamos todos más solicitud, más cariño en defenderla de +esos hielos, que son la miseria y la ignorancia de muchos entre la +indiferencia de casi todos. Y los menos indiferentes suelen ser de +la raza de los poetas, que ni han gobernado nunca el mundo, ni han +conseguido nunca hacerse oir de los que lo gobiernan. + + * * * * * + +La representación de _El rey Lear_ ha renovado la discusión sobre la +teatralidad de las obras de Shakespeare; esto es: si son mejor para +leídas que para representadas. Desde muy antiguo, los admiradores +literarios de Shakespeare están contra la representación. Carlos +Lamb, uno de los mayores idólatras del gran autor, se lamentaba del +deplorable efecto que le había producido la representación de este +mismo _Rey Lear_, representado ahora en Madrid por Garavaglia. «La +figura del rey Lear no cabe en la escena--decía;--sus proporciones son +demasiado gigantescas.» Ceguedad de idólatra; porque yo creo que jamás +obras dramáticas fueron tan obras de teatro como las de Shakespeare. +Lo que hay es que pesa demasiada crítica literaria sobre ellas, y que +cualquier auditorio moderno, al juzgarlas, como cualquier actor de +nuestros días, al representarlas, se empeña en buscarles, como suele +decirse, tres pies al gato. Las obras de Shakespeare siguen siendo lo +que fueron en su tiempo: obras para un público popular, un público de +emoción. La literatura apenas tiene que ver con ellas. Los asuntos de +todas sus obras son como cuentos populares, á los que no es difícil +hallar correspondencia en todos los tiempos y en todos los países. Esta +historia del rey Lear, ¿no es el eterno cuento de las tres hijas de un +rey; las mayores, perversas, y la menor, dechado de perfecciones; la +menor, perseguida por la maldad de sus hermanas, hasta que triunfa, +al fin, por el poder de sus virtudes? Tragedia para los corazones más +que para las inteligencias. Tragedia que lo mismo comprende el rey que +haya dividido sus Estados entre sus hijos, que el pobre labriego que +les haya repartido sus tierras y después padezca la ingratitud y el +abandono de sus hijos. + +En cuanto á la decantada psicología de los personajes de Shakespeare, +¿puede haber nada más sencillo, más infantil? Son los actores los que +se empeñan, según frase del mismo Shakespeare, en dorar el oro, en +pintar la azucena y en endulzar lo dulce. Actores ingenuos que se +limitaran á decir su papel, con la natural emoción en algunos momentos, +obtendrán mayor efecto que estos críticos alambicadores actores +modernos. La Duse era la sencillez misma en _Cleopatra_, y quien la +recuerde en esta obra ¿no cree recordar á la misma reina de Egipto? + +La crítica literaria tampoco se ha fijado en _El rey Lear_ más que en +un solo aspecto del drama: la ingratitud de las dos hijas mayores del +rey. Por eso les parece esta tragedia de un pesimismo desolador. Pero +adviértase que la ingratitud de las dos hijas del rey Lear es justo +castigo de su injusticia al repartir su reino. Como el viejo rey, todos +somos alguna vez injustos en nuestra generosidad y en nuestro cariño. +Hallamos siempre buenas razones para recompensar á quien nos halaga, y +la verdad de un sincero afecto nos parece falta de cariño. + +En pocos dramas resplandece la idea de justicia tan alta como en _El +rey Lear_. Solo que la justicia de Shakespeare no es la de un autor +de melodramas ó de folletines; no es tampoco justicia de directora de +colegio que premia con dulces ó estampistas, y castiga privando del +recreo; es justicia como la de Dios: la muerte es igual para todos; +para todos es igual el dolor. Nuestra conciencia es la que dice que +no es igual morir como Regania y Gonerila que morir como Cordelia. +Y el que diga «¡qué atrocidad! Todos mueren lo mismo: los buenos y +los malos...», ese ni puede comprender á Dios ni puede comprender á +Shakespeare. + + + + +XII + + +A la carta abierta que me dirige _Caramanchel_ sólo he de contestar +que, al referirme á la crítica, tratándose de _El rey Lear_, no me +refería á la crítica de actualidad, sino al conjunto de críticas +referentes, á las obras de Shakespeare. En todas ellas la excepción, +por ser excepción, confirma la opinión general, se considera al rey +Lear como víctima de sus dos hijas mayores, sin tener para nada en +cuenta la desconsiderada conducta del rey con su hija menor, Cordelia. +Regania y Gonerila son odiosas; pero es mucho cuento que sobre ellas +caiga toda la culpa de las desdichas de su padre. Yo siempre he sentido +cierta simpatía por Judas y por Pilatos cuando, en los sermones de +Semana Santa, caen sobre ellos, desde esos púlpitos, los mayores +improperios y los más terribles anatemas. No puedo por menos de +considerar que si todo lo que sucedió en la Pasión y Muerte de Jesús +estaba así ordenado; si Jesús sabía de antemano que Judas había de +venderle y Pilatos entregarle al pueblo judío, Judas y Pilatos fueron +víctimas del papel que les había tocado en suerte, y no hay para qué +insultarlos cuando, sin su intervención, no hubieran podido cumplirse +las Escrituras. Y ahí es nada; siendo Escrituras y cosa del pueblo +judío, ¿cómo habían de dejar de cumplirse? Buenos son los judíos para +no hacer cumplir sus escrituras. Del mismo modo Regania y Gonerila me +inspiran compasión en fuerza de verlas tan maldecidas. + +En cuanto á que nada nuevo puede decirse de Shakespeare y de sus +obras, la crítica universal es buena demostración de lo contrario. +Continuamente se publican estudios biográficos y críticos que aportan +nuevos é interesantes datos al copioso caudal de la literatura +shakespiriana. + +Lo del carácter infantil y la sencilla psicología de los personajes +de Shakespeare no lo dije como reproche, antes como excelencia de sus +obras. Pero ¿hay nada más sencillo que la psicología de Otello? ¿Nada +más infantil que su credulidad ante las burdas maquinaciones de Yago? +¿Hay nada más infantil que la conducta de Yago? Un malvado que nos +avisa él mismo de que es un malvado. ¿Hay nada más infantil que Romeo +y Julieta? Ni sería bien que fuera de otro modo. El mismo Hamlet, +considerado como prototipo de la complejidad psicológica, ¿hay nada +más ondulantemente rectilíneo, valga el contrasentido? No soy en nada +opuesto, antes muy partidario, de las polémicas literarias, cuando se +entablan sin animosidad personal y con la cortesía que _Caramanchel_ no +olvida nunca aun en sus críticas más apasionadas. + +Respecto á Garavaglia, yo sólo quise hacer constar que si un actor +español hubiera representado el _Hamlet_ tan desdichadamente como +el actor italiano, la rechifla hubiera sido soberana. Aparte +las mutilaciones y alteraciones del texto, no justificadas por +conveniencias escénicas, dígase qué momento de acierto tuvo Garavaglia +en toda la obra. Falsa y en oposición con el texto su llegada á las +murallas del castillo de Elsingor, cuando viene á esperar la aparición +de su padre. Se presenta poseído ya del mayor espanto, y el texto +indica, por lo contrario, que Hamlet, natural ó forzadamente, habla +de cosas triviales como para distraer su pensamiento. Con el modo de +entender Garavaglia la situación, además de tener que mutilar el texto, +el momento de la aparición pierde toda su terrible grandeza. + +Además, dado el carácter de Hamlet, que, aun después de ver y de oir +al espectro de su padre, duda de la realidad de la aparición, debe +llegar á las murallas del castillo creyendo que el espectro no ha de +aparecerse; por eso mismo es mayor su espanto al verle aparecer. + +Por este orden, pudiera citar caprichosas interpretaciones en cada +situación de la obra. Sin duda Garavaglia estudió esta obra más +cuidadoso de producir un efecto momentáneo de originalidad, de +sugestión sobre el público. Si valiera mi consejo, yo le diría á +Garavaglia con toda lealtad que, por algún tiempo, debiera dejar de +representar el _Hamlet_ y estudiarlo de nuevo, más atento al texto +original que á los efectismos teatrales. Así hizo Talma muchas veces +cuando creyó haberse equivocado en la interpretación de una obra. + + * * * * * + +Si los tiempos fueran de creer en presagios y en agüeros, bien podía +dar qué pensar á los mejicanos la espantosa sacudida de terremotos +que ha sucedido á la caída de D. Porfirio «Imperator». Quiera Dios, y +quieran también los mejicanos, que esos materiales terremotos no sean +anuncio de otras sacudidas en el orden público, económico y político de +la que fué de nombre gran República y ahora puede serlo de nombre y de +hecho. Aun no es llegado el día en que la fiel balanza de la Historia +pueda pesar los méritos y las culpas de D. Porfirio. Como todos los +grandes tiranos, fué la paz á su hora. Achaque es de todos los tiranos +no conocer la hora en que ha de empezar á ser la justicia. Llegan á +la suprema dictadura en momentos de perturbación de la conciencia +pública; impone el orden, más que su propia fuerza, la misma fuerza +del desorden, que ha llegado á ser intolerable, y no aciertan á darse +cuenta como Chantecler, de que ellos sólo fueron el gallo que cantó á +la hora de salir el sol, pero el sol no estaba sujeto á su quiquiriquí. +La eterna historia de todos los tiranos; pero mala maestra debe ser la +Historia cuando ninguno aprovecha sus avisos ni sus enseñanzas. + +Alguien dirá que Méjico debía alguna gratitud á D. Porfirio, y que los +mejicanos acaso debieron respetar su ancianidad, dejándole morir en su +sitio. Los mejicanos responderán que también D. Porfirio debió respetar +la mayor edad de Méjico. Es error de padres severos creer que los hijos +son siempre niños. No aprendemos á calcular por nuestra edad la edad +de los que hemos visto nacer. La dictadura había envejecido; el pueblo +había dejado de ser niño. Esperemos que, en pleno uso de su razón, sepa +justificar que puede gobernarse por sí solo. + +En cuanto á D. Porfirio, bien pueden quedarle muchos años de vida para +meditar en la realidad lo que no supo aprender en la Historia. + + * * * * * + +En una casa del mejor tono se celebra una suntuosa fiesta. De pronto, +uno de los invitados se acerca al señor de la casa, dando muestras del +mayor disgusto. + +--Yo no hubiera querido decirle á usted nada; pero es tan horrible... +Usted no puede saber quién es todo el mundo; recibe á tanta gente... +Pero debe usted saberlo: aquel caballero, al parecer, tan distinguido... + +--¿Qué? + +--Acaba de quitarme el reloj. + +--¿Qué me dice usted? ¿Está usted seguro? + +--Sí, señor, sí; lo he visto, no me cabe duda; ha sido él. + +--Descuide usted. Tendrá usted su reloj. Voy yo mismo... + +--De ningún modo. Yo sólo quería advertirle á usted... pero no le diga +usted nada; sería una escena violenta, desagradable. + +--Déjeme usted, déjeme usted. + +Al poco rato el señor de la casa vuelve y entrega su reloj al invitado; +el invitado se deshace en excusas. + +--¡Por Dios! Yo deploro... ¡Cuánto siento!... ¡Qué disgusto!... ¿Habrá +sido una escena horrible?... ¿Qué le ha dicho usted? ¿Qué ha dicho +él?... He debido callarme... + +Y el señor de la casa, imperturbable: + +--No se preocupe usted. Se lo he quitado sin que se enterara. + + + + +XIII + + +Las verbenas, excelente pretexto para que los retrógrados del Arte nos +cantaran todos los años las gracias de chisperos y majas, han perdido +todo carácter popular. El pueblo ya no es nada bullanguero; la misma +baja chulería, que nunca debe confundirse con el verdadero pueblo, no +está tampoco por exhibirse gratuitamente en romerías y verbenas. El +público de estas fiestas, actor y espectador á un tiempo, es el de la +última sección de los teatrillos alegres; señoritos todos, que ya es lo +único alegre, lo único chulo y lo único castizo que nos va quedando. + +Las clases populares ¿quién lo dijera? se han hecho cosmopolitas. +Estas fiestas tradicionales no les dicen nada. La aristocracia, como +sabe que ya no es querida ni respetada, ni siquiera admirada, por el +pueblo, huye de mezclarse con él. Acabaron las pintorescas aventuras +de duquesas y toreros. El señorito es el único que alegra estas fiestas +tristes, con la artificial alegría de los teatros y de las novelas; +alegría de literatura. ¿Alegría espontánea, verdadera alegría?... +Esa alegría es para los pueblos fuertes y ricos, de los que sabemos +burlarnos también. Esa alegría sólo es posible cuando se ha trabajado +mucho y hemos visto justamente recompensado nuestro trabajo... Pero +¡esta pobre alegría nuestra, es como borrachera de olvido!... Tirar +los cinco duros que sobran porque no llegan para nada. Ni con ellos se +ha de comer mejor, ni se ha de pagar al casero, ni al sastre... ¿Puede +hacerse cosa mejor con ellos que gastarlos en olvidar alegremente? +Por eso parece que hay tanto dinero de sobra en España, precisamente +porque falta para todo. ¿Qué hago yo con un duro? Tomar un décimo de la +lotería. ¿Qué hago yo con dos pesetas? Gastármelas en el teatro... Es +lo único que se puede comprar con poco dinero: un poco de ilusión y un +poco de olvido. Las realidades son muy caras. + + * * * * * + +Aunque él no lo crea, yo siento una gran admiración por D. Miguel de +Unamuno. Aquí donde cada escritor ha decidido no leerse más que á sí +propio y, salvo el caso de alguna cooperativa de bombos, nos dedicamos +á espantarnos el público los unos á los otros, ya puede significar +la atención á lo que otros escriben, tanto como en otras partes +significa la admiración. Ya es bastante que nos atiendan, aunque sea, +como vulgarmente se dice, para hacernos polvo. Lo triste, lo malo es +que, casi siempre, los pulverizadores son los que no se han tomado la +molestia de leernos. Váyase por los que admiran con el mismo motivo. +Entre esos dos viciosos extremos, ha de labrarse penosamente la +reputación del escritor en España. Y, en resumidas cuentas, con ser la +envidia gran defecto nacional, como aun es mayor la pereza, todavía es +más fácil ser admirado que atendido. Conste, de una vez para siempre, +que yo atiendo y admiro á D. Miguel de Unamuno. + +Acabo de leer su libro último: _Rosario lírico de sonetos_. Bien +puede ser que estos sonetos no resistan una lectura pública, ni +los chistosos comentarios de un grupo de amigos... Son para leídos +á solas, en intimidad con lo más intenso de nosotros mismos. Como +fueron pensados y sentidos, como fueron escritos. ¿Han de ser siempre +estimables cualidades de la poesía la dulzura y la suavidad? ¿No ha +de haber también poesía amarga y poesía áspera? Si á lo que más puede +aspirar la poesía es á llegar á lo más hondo de nuestra alma, ¿no se +entrarán más adentro estas asperezas, que las suavidades resbaladizas? +Leed el libro: al principio tal vez sonriáis un poco; ya os iréis +poniendo serios. Quizás al terminar su lectura no quede un solo dulce +verso en vuestra memoria, pero sí más graves pensamientos en vuestra +conciencia. + +De esta áspera, rocosa calidad, eran los versos de Wordsworth, tan +admirado por Unamuno. También su poesía fué donosamente comentada por +algunos críticos. _A sonnet is a moment's monument_, definía Rossetti. +El soneto es un monumento elevado á la memoria de un instante, pudiera +traducirse. No diré yo que todos los monumentos elevados en estos +sonetos sean igualmente admirables; pero sí que todos los instantes +del espíritu de D. Miguel de Unamuno tienen un gran valor. Los más +grandes poetas no son los que aciertan á contenerse en la más perfecta +forma, sino los que no caben en ninguna. + + * * * * * + +_Vida interna_ es otro libro de poesías, de Rafael Torromé, autor +dramático, á quien nunca perdonará el teatro español desvíos ó +desalientos injustificados. Precédele un sabroso prólogo, donde se +ponen las cosas muy en su punto respecto á la frondosidad de nuestra +poesía lírica, que tan poco tiene de lírica, hasta llegar á tiempos muy +cercanos y... aún, aún. Hemos sido siempre muy de exterior, para que la +cuerda lírica sonara entre nosotros. En esta misma _Vida interna_ de +Rafael Torromé, parece, á pesar suyo--y no lo digo como censura,--más +el autor dramático que el poeta lírico... No es un lirismo egoísta +el suyo, antes muy objetivo; más de tristezas y dolores de todos, +que de melancolías cultivadas en un espíritu reconcentrado. Poesía +de generosa expansión, poesía á lo Schiller, que también era autor +dramático y por eso tampoco fué lírico del todo en sus poesías líricas, +con ser tal vez demasiado lírico en sus obras dramáticas. Por fin de +cuentas: ¿qué importa esta confusión de géneros? _Vida interna_ es un +libro de un buen poeta y, lo que más importa, de un poeta bueno. + + + + +XIV + + +La revista _Je Sais Tout_ abrió concurso para conceder un premio +al más elegante ó al más práctico figurín de traje masculino. El +resultado del concurso no ha sido muy brillante. La inventiva, ninguna. +En el capítulo de las elegancias, todo es volver á la moda del año +30; en el capítulo del trapillo diario, no salimos de los modelos +generalmente adoptados para campo, caza, automóvil, canoa ó aeroplano. +De donde se deduce que la moda, tanto femenina como masculina, no es +algo caprichoso que puede imponerse por dictadura: es producto de +elaboración social; á la que todos contribuímos. Obra de evolución; +nunca de revolución. En la moda, más que en nada, se observa el +serpenteo, avance y retroceso alternados; que es el andar de la +humanidad, según la escuela positivista. + +La fantasía de un sastre, el humor de un _dandy_, no cambiarán +la tendencia niveladora del traje masculino en nuestro tiempo. La +aspiración social es la confusión de clases. Va desapareciendo el +sombrero de copa, que ha venido á quedar en algo así como prenda de +uniforme honorario, para lucirlo sólo en determinadas solemnidades. +La levita sigue la suerte de su inseparable aditamento el sombrero de +copa. Desaparece también la capa, y el sombrero flexible, intermedio +entre la gorrilla y el hongo, iguala al artesano con el artista y al +obrero con el empleado. + +Por desgracia, la nivelación va también por dentro, y si desnivel +hubiere, no está la mayor altura por lo más alto. Es posible que, si os +volvéis en la calle al escuchar alguna palabrota, os encontréis con un +señorito. El alcoholismo disminuye por días entre las clases populares; +en cambio, ¡hay cada manga aristocrática en todas las aristocracias, y +en la intelectual las más holgadas! Si hoy viviera Horacio, tendría que +rectificar lo de: _pauperum_ tabernas. + +Mucho preocupa á las clases directoras cualquier huelga de obreros, +al fin pasajera... ¡Si fueran á preocuparse por la constante huelga +de señoritos! ¡Y quién sabe cuáles son más perturbadores de la +vida social! ¡Y si holgaran sólo los incapaces, los verdaderamente +inútiles! Al fin esos no pueden rendir mejor tributo al bien general, +que el de consumir lo más pronto posible su hacienda y su vida. Pero +¡cuánta capacidad, cuántos buenos ingenios malogrados en esa huelga +de voluntades pobres con inteligencias ricas! Cierto que el ambiente +moral en nada favorece ni alienta al luchador; que es tierra la nuestra +en que todo se le perdona al ocioso y nada al que trabaja. Pero ese +ambiente ¿es causa, ó efecto? ¿No sería un lucido _sport_, no tan +arriesgado como la aviación, el de sobreponerse á ese ambiente? + + * * * * * + +El Congreso Eucarístico va á presentarse muy bien. Esas tramoyas á lo +divino requieren mucho gasto. Por fortuna, entre los fieles católicos +figura la gente más adinerada. Convendría saber si tienen dinero por +haber sido fieles católicos, ó si son fieles católicos porque tienen +dinero. Yo no sé si continuará siendo más fácil que entre un camello +por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos; pero un +camello cargado de dinero entra por todas partes. Si el reino de los +cielos se gana también por violencia, según textos sagrados, ¿no ha +de producir su efecto amenazador, así en la tierra como en el cielo, +ese alarde de número y de numerario, ese recuento de fuerzas con que +nos asombrarán los buenos católicos? No, no están solitos, como los +gallegos del cuento. Aunque el día en que les faltara el dinero puede +que no estuvieran tan acompañados. Acaso faltarían los figurantes, +parte la más lucida del espectáculo. Nos presentarán sus carrozas de +gala, sus automóviles, su servidumbre, hasta sus colonos y sus guardas +jurados y tal vez sus pastores, como en Belén. Hay que movilizar todas +las fuerzas, como en un día de elecciones reñidas. + +¡Pobres ilusos! Con estas aparatosas exhibiciones creen haber puesto el +mejor pararrayos sobre el tinglado social que les cobija. ¡La Fe los +salve! + + * * * * * + +La Exposición de perros y gatos será durante unos días, y desde el +punto de vista de los perros y de los gatos, exposición de personas +distinguidas. Si los perros y los gatos tienen un poco de imaginación, +¿por qué no han de creer que son ellos los espectadores, y señoras y +caballeros los expuestos?--¡Qué amable es toda esta gente!--pensarán +tal vez.--Se molestan en venir para que los veamos. + +Para el perro y el gato de lujo la sociedad elegante es muy conocida. +Los perros y los gatos son los que mejor viven en ella. Los criados lo +saben: antes que á los señores hay que tener contentos al perro ó al +gato favoritos. + +Pero los perrazos de campo ¿qué pensarán de nuestra sociedad? ¿Volverán +á sus soledades monteses llevando el germen de una revolución social? +En adelante ¿no mirarán con más simpatía al lobo? ¿Y el día en que los +perros se unieran á los lobos?... ¡Bah! Todavía quedarían los pastores, +que, aunque dejaran de ser perros, no sabrían ser lobos. + + + + +XV + + +Que el hombre es un animal social, aunque haya muchos insociables, +lo sabíamos desde muy antiguo. Tan social, que no satisfecho con +formar parte de la sociedad civil que, por nacimiento y consiguiente +inscripción en el Registro le corresponde, todavía se desvive por +ingresar en otras muchas Sociedades, Círculos, Corporaciones, Cofradías +ó Logias; que hay designaciones para todos los gustos. Esta natural +tendencia del hombre á la agrupación, parece que debiera facilitar +el triunfo del socialismo en breve plazo. Mas ¡ay! una cosa es la +Sociedad grande, donde el individuo se encuentra disminuído, y otra +esas Sociedades pequeñas, donde cada uno se crece y se refuerza y se +envalentona, hasta adquirir un carácter que él mismo no se conocía. + +A mi juicio, esto es lo más interesante que puede observarse al +paso de una procesión religiosa ó de una manifestación laica: el +aire altivo, enérgico, arrogante, con que se nos muestran muchos +buenos señores y pobres hombres, conocidos por tales en su vida y +costumbres particulares y casi desconocidos en aquella transfiguración +procesional. Hay cofrade que, con su cetro en mano ó su cordón de +estandarte, su medalla al cuello y su levita cívico-religiosa, parece +que desafía al mundo entero, una vez metido en procesión:--¡Eh! +¿Qué tal?--nos va diciendo á cada solemne paso.--Creo que somos una +fuerza.--¡Habrá que verle en casa, zarandeado por la señora y las +niñas, ó en la oficina, burro de carga de todos sus compañeros! + +Por eso los Gobiernos no deben temer nunca esas manifestaciones +colectivas. De cuando en cuando hay que contarse; miedosos que se dan +valor unos á otros. El peligro está en los que van solos por el mundo. +Por fortuna, van quedando pocos. ¡Es tan caro andar solo! ¡Es tan +conveniente andar en procesión! + + * * * * * + +El demonio lo enreda--no hay nadie más enredador que el demonio.--El +primer contragolpe de la supresión de los consumos ha ido á dar sobre +las corridas de toros. ¡Ahora que estábamos en pleno renacimiento de +la afición, tal vez á consecuencia de cómo anda la afición! Nunca +es tan fácil contentar á un público como cuando se contenta con +poco. ¡Si Lagartijo y Frascuelo, y Guerra, después, á quien se le +denostaba muchas tardes por faenas de las que ahora valen orejas y +salidas triunfales; si Fuentes y Machaquito y Bombita, en tiempos más +recientes, hubieran gozado de un público tan amable y tan consecuente, +como dicen los chulos! No hay duda, las costumbres se dulcifican. Ya +es hora de que el público se haga cargo de la dificultad y del riesgo +en la lucha con brutos, bravos ó mansos, y no sea tan exigente. Cuatro +mantazos, pegadito el torero al costillar del toro, muy abierto de +piernas y sacudiendo el trapo como unos zorros, es lo que ahora se +llama y se aplaude como verónicas. A que el toro pase por debajo de la +muleta, como pasaría por la Puerta de Alcalá, se llama pase de cabeza +á rabo. A cualquier cosa se le llama quiebro y á cualquier estocada +volapié. Asistimos, en efecto, á un renacimiento de la afición. Como +que los únicos que ya no van á la Plaza son los verdaderos aficionados. + +Es que, renacimientos así, son peor que la irrupción de los bárbaros. + + * * * * * + +Después de las mudanzas propias, nada hay tan molesto como las mudanzas +de los vecinos. Hasta que nuestros simpáticos cuanto suspicaces +vecinos los portugueses no se hallen instalados á satisfacción en su +nuevo régimen, habrá que conllevar amablemente sus reclamaciones, +desconfianzas y alarmas, ante el temor de que se les entre por la +vecindad lo que ellos mismos serán los primeros en desear algún día. +Pero aun es pronto, y el derecho á la experiencia propia no debe +negársele á nadie. + +El día en que Portugal comprendiera su verdadero interés nacional, no +miraría con recelo á nuestra frontera; borrada quedaría de tal modo, +que no volviera á saberse dónde empezaba Portugal y dónde acababa +España. Cosas son éstas en que el tiempo trabaja más que los hombres. +Ni es justo pedir, aunque para bien de todos sea, que ellos sólo sean á +enmendar errores que fueron nuestros. + + * * * * * + +En rigor, es fuerte cosa para una empresa, aun á cambio de positivas +ventajas, exigirle el contrato de determinados artistas, entregándola, +así, atada de pies y manos á sus exigencias. Con muy buen acuerdo, el +Ayuntamiento se ha limitado á recomendar, sin imposición, el contrato +de una primera actriz para la compañía del teatro Español. + +Bien están las estrellas y los luceros, y aun los soles; aunque en el +cielo teatral es difícil ver una ordenada república de estrellas, como +decían los autores del siglo de oro. + +Astros de primera magnitud no faltan en la compañía. Todos sabemos lo +que vale Borrás. Los que no lo saben aún, se enterarán de lo que vale +Codina. Hay otros actores muy estimados por el público madrileño. Entre +las actrices... todas son estrellitas. Alguna hay de quien yo espero +mucho, si le dan ocasión y mimbres. No he de nombrarla. El público +no la conoce en todo su valor. Téngola por una de las más discretas +actrices españolas. ¿Discreta, es poco? ¡Ay, señor; si las eminencias +fueran discretas, ya nos contentaríamos! ¡Ser discreto, según va el +mundo--diremos, parafraseando á Hamlet,--es como ser elegido uno entre +mil. + + + + +XVI + + +Bien mirado, había que agradecer á los franceses el trabajo que se +toman por la conquista de Marruecos, como antes se lo tomaron por la +de Argelia. De ellos puede decirse: _Sic vos non vobis_... Porque si +el verdadero y magno problema de Francia es la disminución constante y +progresiva en el nacimiento de ciudadanos franceses, ¿para qué diablos +querrá aumentar la extensión de sus territorios? + +Si se considera también el espíritu poco aventurero de los franceses, +su apego á Francia--dicho sea en honor de ella,--su mal arte para +comerciar fuera de su casa, ¿no les vendrá á suceder, después de darse +tan malos ratos y de indisponerse, sin necesidad, con estos pobres +vecinos y, necesariamente, acaso con otros de más campanillas, que, +cuando dueños en absoluto del Imperio marroquí, puedan exclamar: ¡Al +fin, solos!, tan solos sea que, como en Argelia, la agricultura y los +oficios vengan á ser de los españoles, y el comercio, como en todo el +mundo, de los alemanes? Sin contar con los indígenas, que seguirán +reproduciéndose, como si hubieran leído _Fecundidad_, de Zola, que +no se escribió para ellos, precisamente. Y, hay que desengañarse, el +porvenir será de quien más hijos tenga; aunque sean muy brutos; tiempo +habrá de educarlos. + +Lo que no sabemos es si es preferible vivir de brutos ó morir de +civilizados. Hay quien piensa que lo importante es vivir, aunque se +viva mal. Es decir, los brutos no suelen vivir mal; lo desagradable es +que no dejan vivir bien á los inteligentes. Entre el contador de las +gentes civilizadas y el caño libre de las incultas, siempre llevarán +las de perder los civilizados. A mí me asusta pensar que, si á muchas +personas de regular posición, se les dijera: ¿Por qué no tiene usted un +perro danés en su casa?, la mayor parte contestaría: ¡Hombre! Porque +un perro de ese tamaño se come lo menos dos pesetas diarias. Y esos +mismos que tasan la alimentación del perro en lo justo, con la mayor +inconsciencia se llenan de hijos, que, por lo visto, cuestan menos de +mantener que los perros. + +Entre el exceso de previsión á la francesa y la imprevisión de otros +pueblos y de otras razas, ¿no habría un buen término medio? La Iglesia +católica no sabe de ellos. O aconseja la castidad absoluta ó, una vez +en faena matrimonial, cuantos más cristianitos, mejor. La potestad +civil también está por que se aumente el número de ciudadanos, sea +como sea; todos son buenos, los legítimos y los naturales. Por leyes +económicas y por otras muchas leyes restrictivas del matrimonio, se +diría que más favorece el nacimiento de los naturales. En cuanto á la +Naturaleza, ¡tan maestra, tan sabia! ¡Oh! Ella sabe más que todos. + +Recuerdo de una gata que tuvo de una vez siete gatitos. La más vulgar +precaución aconsejaba que se le quitaran tres ó cuatro, por lo menos. +Pero, ¡eran todos tan lindos y traían tantas ganas de vivir! Y ¡era tan +cruel sentirse Providencia y decidir entre unos y otros! + +Alguien dijo:--¿Por qué no dejarlos todos? Por algo han nacido. No hay +que enmendar á la Naturaleza. + +A los ocho días todos los gatitos habían muerto y la madre también, +extenuada. En efecto; no hay que enmendar á la Naturaleza; ella sola se +basta para enmendarse. + + * * * * * + +¡Oh, mi querida y amable lectora! Al protestar contra alguna ligera +broma que me he permitido alrededor del Congreso Eucarístico, me dice +usted que, hablar mal de la Religión, no es de buen gusto. No lo crea +usted, según como se habla. Además, conozco demasiado esa tecla del +buen gusto, para saber lo que significa tocada por ustedes. Y, si por +no tomarles á ustedes en serio, he de pasar por persona de mal gusto, +desde ahora me declaro cursi y hasta ordinario, como ustedes prefieran. +Ya sé yo que esto del descreimiento no está muy bien visto, ni le +coloca á uno en sociedad, como en otros tiempos, cuando los descreídos +se llamaban Voltaire y Federico el Grande, y las más bellas y nobles +damas se prendían graciosamente con un tanto de volterianismo. + +Pero nada tema usted; las bromas ligeras de las cuatro personas de mal +gusto que nos las permitimos, poniéndonos á mal con nuestros intereses, +no perturban en lo más mínimo el espíritu de los creyentes. + +Al que más y al que menos le va un sueldo ó una prebenda. ¡Valladar +inexpugnable contra la duda! + +Pero, ¡son ustedes de tanto cuidado y conviene tanto no perderles de +vista! Ahora mismo, entre el furor de sus preces, ¿no han deslizado +ustedes, mansamente, no sé que proposiciones de leyes, derechamente +torcidas, como todas sus intenciones, contra la libertad de la Prensa y +la libre emisión del pensamiento? + +¡Sí que son ustedes para dejarles de la mano! + +En los asuntos mismos de Marruecos: ¿no convendría poner en claro hasta +dónde el interés patriótico y dónde empiezan otros intereses de algunas +Ordenes religiosas, que, como Calipso, de la partida de Ulises, no +pueden consolarse de la pérdida de las Filipinas, y acaso sueñan con +que les conquistemos otras para su particular disfrute? Y eso no, mi +querida y amable lectora; sea lo que podamos obtener ó conquistar en +Marruecos, del soldado, del agricultor, del comerciante, del doctor +Maestre, que bien se lo habrá ganado y otros lo gobernarían peor... +Pero nada de frailes, en comunidad ni sueltos. Una cosa es continuar la +Historia y otra repetirla. + + + + +XVII + + +Aquella _Theroigne de Mericourt_, intrépida amazona de la Revolución +francesa, que, á consecuencia de una formidable azotina, administrada +en público y á lo pajarero, se volvió loca de remate, bien parece un +símbolo de lo que años después y por muy parecidos motivos había de +sucederle á Francia. + +¡Lástima de nación! Desde que, para desgracia de todo el mundo latino, +fué derrotada por Alemania, apenas ha vuelto á dar señales de juicio. +Ella, la encantadora, la atractiva, la adorable, se tornó hosca y +atrabiliaria. Nos entristeció la vida con una literatura y un arte, que +en futuras historias literarias se llamará de la derrota. Su delirio +persecutorio tuvo su crisis aguda y terrible en aquel asunto Dreyfus, +aun palpitante con el nombre de cuestión judía. ¿No es una pena ver +renovarse, en la nación que debía ser faro del mundo civilizado, +cuestiones de la Edad Media, y en la moderna, patrimonio de pueblos +atrasados como Rusia? Con la inquietud y el malestar de su derrota, +con el dolor de su mermado territorio, la nación que fué siempre más +generosamente romántica en su política, á última hora y en plena +República democrática se vé atacada de furia conquistadora y pone en +juego artimañas y habilidades políticas, desacreditadas ya en todo el +mundo, hasta en Inglaterra. Por fortuna, ya va siendo verdad práctica y +practicada, que la honradez es la mejor política. _Honesty is the best +policy_, que han dicho siempre los ingleses, por si los demás gustaban +de practicarlo. Pero en estos últimos tiempos hay que convenir en que +no son los ingleses los que se creen llamados á intervenir para poner +orden en los desórdenes interiores de cualquier pueblo. + +Y ahora, la conducta de Francia con España, ¿puede justificarse de +ningún modo? Eramos buenos para tapadera de codicias; somos un estorbo +á la hora en que se destapan. Mal corresponde, mal ha correspondido +siempre Francia á nuestra debilidad por ella. Porque lo cierto es que +nunca hemos podido odiarla; hemos sido con ella como esos enamorados de +poco carácter, más rendidos á una mujer cuanto más lo desprecia y más +se burla de ellos. + +Hasta cuando hemos peleado con ella no hemos dejado de admirarla, y +nuestro odio se personalizaba en los soberanos ó en los ministros, +dejando siempre á salvo nuestra invencible simpatía por la nación +francesa. Durante la guerra de la Independencia, la más nacional de +cuantas sostuvimos contra Francia, el odio popular se fijaba sobre +Napoleón y á él sólo se hacía responsable de la injusta guerra. + +Hoy tampoco, aunque no haya un Napoleón en quien fijarse, no queremos +ni podemos suponer que es toda Francia nuestra enemiga. Preferimos +culpar á unos cuantos políticos, á unos cuantos periódicos, á una parte +del organismo, irritada todavía por la funesta derrota, impaciente +de glorias y desquites, vengan por donde vengan y sea como sea. +Involuntariamente fuimos ocasión ó pretexto para el desastre. Quizás +no nos lo han perdonado todavía, aunque parece que lo hayan olvidado +muy pronto. + + * * * * * + +Los más terribles desengaños proceden casi siempre del desconocimiento +de la realidad. En la supresión de los Consumos debimos limitarnos á +considerar su aspecto estético y nada más. Todos los procedimientos +para extraer dinero, como para extraer muelas, son desagradables, pero +aquél lo era sobremanera, y aunque algunos aristocráticos escritores +opinan que sólo habían de padecer sus molestias matuteros y gente de +poco más ó menos, sólo el verlo ya era repugnante; había de salir más +caro cualquier otro impuesto y podía darse por bien empleado. Pero +hay quien no se conforma con este aspecto artístico y aspiraba ¡loca +ceguedad! á un abaratamiento rápido y simultáneo de las subsistencias. +¡Qué desconocimiento del corazón humano en general y de los proveedores +en particular! + +En todo lo referente á subsistencias, los madrileños estaremos +destinados de por vida al papel de víctimas en las aplaudidas obras de +repertorio _La corte de los venenos_ y _Robo y envenenamiento_. + +Sobre todo, el inocente y parvulillo boquerón ha causado más estragos +en estos días que un espantable cetáceo ó aquella mitológica serpiente +de mar, tan socorrida como notición de los veranos del antiguo régimen. +De la leche no hablemos, porque es antigua enemiga nuestra, y yo +creo que la que produce los cólicos es la poca expendida en buenas +condiciones, por la falta de costumbre. Cada madrileño llevamos un +Mitrídates en esto de irnos haciendo día por día á ingerir toda clase +de tósigos. + + * * * * * + +No sé hasta qué punto la pasión de partido podrá influir en los +encomios ó en las censuras á la obra _Carlos II y su corte_, cuyo +primer tomo acaba de publicar D. Gabriel Maura y Gamazo. Muy lamentable +sería que la pasión interviniera al juzgarla, ocultando al público el +verdadero mérito de la obra, haciendo creer á unos y á otros que se +trataba de una obra _toda conservadora_. El autor es de los que merecen +no pertenecer á ningún partido. En pocos libros de historia parecerá +menos el amigo de Platón antes que de la verdad, sin que peque tampoco +de esa glacial indiferencia que tan mal sienta en todo arte, aunque +este arte sea el de historiar, más cercano á la ciencia. + +Bien dice, sobre la noble serenidad del historiador, la simpática +emoción del artista. Buena muestra es la descripción del bautizo del +príncipe Carlos, modelo de narración histórica y poética al mismo +tiempo. + +Lo que no comprendemos es, cómo después de leer cualquier libro de +historia, hay quien suspira y vuelve los ojos á cualquier tiempo +pasado. A ese no le daría mayor castigo que decirle: ¿En qué siglo, en +qué época de las pasadas hubiera usted querido vivir? Y cuando hubiera +elegido, poderle decir: ¿Sí? Pues va usted á vivir ocho días en ella, +nada más que ocho días, y luego, vuelva usted á contarme cómo le ha +ido. + + + + +XVIII + + +Si ya es difícil en esta brega literaria agradar á los amigos y +complacer á los más halagados en sus ideas ó sentimientos ó vanidades +por lo que uno escribe, ¿qué puede uno esperar de los enemigos y de los +mortificados? + +Dije que las Comunidades religiosas acaso buscaban en Marruecos otras +Filipinas, y hay quien muy indignado protesta, diciéndome que nunca las +Comunidades han sido tan respetadas en Filipinas y en toda América como +ahora, desde que allí no tenemos arte ni parte en el material dominio. +No lo dudo, que Ordenes y Comunidades religiosas fueron siempre de +condición de gato; ni yo dije que por ellas se hubiera perdido nada; +pero, en fin, se perdió con ellas y todo. Por eso creo que, llegado +el caso de conquistar nuevos territorios, vale la pena de ensayar +si nos iría mejor sin ellas. Porque ellas evangelizarían todo lo +posible, pero españolizar no fué cosa mayor, si hemos de juzgar por +los resultados. Tampoco dudo que bajo la autoridad de los americanos +en Filipinas y de otras Repúblicas en toda América, las Comunidades +no presten excelentes servicios. Es cualidad de religiosos españoles +ser candilitos de casa ajena. Todo lo que tienen de turbulentos y +amenazadores con los Gobiernos de casa, tienen de complacientes y +serviciales con los de fuera. Tal vez consista en ellos; tal vez +consista en los Gobiernos. De seguro que ningún presidente de los +Estados Unidos habrá tenido que decir de las Comunidades lo que, según +fama, dijo en cierta ocasión de graves complicaciones don Antonio +Cánovas del Castillo, que no era ningún demagogo, aunque hoy andaría á +dos dedos de parecerlo, según va todo. + +En cuanto á lo que asegura un airado articulista, que gracias á las +Comunidades religiosas cobramos los autores dramáticos españoles +pingües derechos de toda América... ¡Ay, mi buen señor! Deseche, +deseche esas ilusiones del dinero americano. ¡Si los autores españoles +no tuviéramos otros rendimientos de los que vienen de América! Y ¡para +lo que van á durar! Porque con toda la influencia españolizadora de +las Comunidades, con todo eso de los lazos espirituales y la madre +y los hijos y demás tópicos de Congresos, banquetes y conferencias +hispanoamericanas, ¿sabe usted en qué parará todo ello? Pues en que +dentro de algunos años--y quisiera ser mal profeta--media América será +yankee y la otra media italiana, con mucho de alemana. + +Y lo peor para los autores españoles no es que dejásemos de cobrar +lo poco que todavía se cobra de América, sino que tampoco cobrásemos +nada en España, gracias á las Comunidades y Ordenes religiosas que +han educado á unas cuantas generaciones incapaces de admirar otra +literatura que sea tan combatida en sus efectos por los mismos que +admiran, sostienen y fomentan la verdadera causa. + + * * * * * + +¿Por qué razones psíquico-fisiológicas el sentido de la vista y el +sentido estético modernos admiten en los trajes femeninos colores +y combinaciones de colores que por mucho tiempo habían parecido +intolerables al buen gusto y á los ojos? Nada de _academicismo_ en +la moda; la paleta de sus artistas no es la paleta académica, de +tonalidades y mezclas severamente ordenadas. El color de moda es +el más peligroso de los colores: el azul, considerado siempre como +divisa arrogante que sólo alguna soberana belleza blanca y rubia podía +atreverse á ostentar, sin dar que reir al enemigo, en su doble acepción +de demonio y de mujer amiga. Vulgarmente solía decirse: A las morenas, +azul en ellas, para que luego el diablo se ría de ellas. Hoy, morenas +y rubias, se atreven con el azul, y no es á las morenas á las que peor +les dice. El gran pintor inglés Gainsborough, como alarde pictórico, +venció en su famoso _Niño Azul_ las dificultades del temible color. +Hoy casi todas las mujeres son _niñas azules_, y lo que entonces fué +atrevimiento de un artista, hoy sería sujeción á la realidad. + +Mis _Lily Elsie_, muy linda artista inglesa, en _El conde de +Luxemburgo_, estrenado recientemente en Londres--no siempre han de +ir los ingleses á la cabeza de la civilización,--luce un ideal traje +del más brillante azul: un azul de cielo andaluz, un azul de turquesa, +adornado con plata y menudas rosas de coral; el sombrero, una airosa +monterilla del mismo color que el vestido, con enhiestas plumas también +azules, y suavizándolo todo un abrigo color malva, un malva de ocaso +otoñal, un malva de lejanía, de confín entre cielo y tierra, entre mar +y nube. + +Y años antes, ¿quién nos hubiera dicho, sin escándalo, que habían de +combinarse en elegantes vestidos el morado con el amarillo, el carmesí +con el verde, el negro con el botón de oro, el naranjado con el azul? +Entre los modistos y los escenógrafos rusos están revolucionando +nuestro sentido del color. ¿Se han enterado nuestros pintores y +nuestros directores de escena? Las mujeres sí se han enterado. ¡Oh, si +fueran en todo tan atrevidas y emprendedoras! + + * * * * * + +Digamos, como el otro, de los catecúmenos en la iglesia: Por mí, que +entren. Bien estarían, ¡oh, mis buenos amigos D. Mariano de Cávia y +D. Antonio Zozaya!, el periodismo sin periodistas y la literatura +sin literatos y el Arte en general sin artistas, si en esta nueva +irrupción, que pudiéramos llamar de los bárbaros, no en el sentido +ofensivo de la palabra, sino en el suyo original de gente extraña, +los tales aportaran al periodismo, á la literatura y al Arte algo +que mejor fuera; esto es, vida, espontaneidad, frescura... Pero, +¡ay!, que nada más literario que un iliterato. Lo sé por experiencia. +De continuo recibo dramas y comedias, pues bien, siempre que el +remitente me anuncia «Sin estudios de ninguna clase, sin conocer el +teatro, he escrito esta obra, inspirada en algo que me sucedió y creo +interesante...», se puede asegurar que la obra es un compendio de toda +la mala literatura dramática y de todas las triquiñuelas teatrales del +peor género, exornado de la más ramplona retórica de folletín. Si todo +el que ha pasado por algo supiera decírnoslo, el mundo estaría lleno +de grandes artistas. Pero si muy difícil es saber ver, aun es más +difícil saber contar. Se refiere el caso de un procesado que, al oir la +elocuente oración de su defensor y cómo enumeraba con patéticas frases +las desdichas que le habían traído á tan triste pasó, exclamó:--¡Hasta +ahora no me había yo dado cuenta de lo que he padecido! Y es que, hasta +del propio dolor, es mal intérprete la ignorancia. + +Nadie sabe la literatura que hace falta para no parecer literato, ni lo +que hay que saber de dibujo para desdibujar. Para ocultar todo arte hay +que ser un supremo artista. + + + + +XIX + + +El caso de _La Croix_, periódico de París, órgano conservador y +católico, es curiosísimo. Se pasa la vida bombeándonos como país +católico, poniéndonos de ejemplo á los empecatados Gobiernos franceses, +que han llegado á la separación de la Iglesia y del Estado, y cuando +pudiera creerse que somos el mejor modelo que todos los países del +mundo debieran copiar, llega la cuestión de Marruecos y, ¡adiós mis +pavos!, nos pone de atrasados, de bárbaros y hasta incapaces de +Sacramentos, á pesar de todo nuestro catolicismo, que no tiene Muley +Hafid por dónde cogernos. ¡Aten ustedes esa mosca por el rabo! De +suerte, que muy buenos cristianos, pero en lo demás, cosa perdida; pues +sí que es para animarnos á perseverar si son esas las consecuencias de +nuestro fervor religioso. + +Como los nuestros de á cuarto, tienen los beatos franceses cosas de á +_sou_. + +Para consuelo nuestro, y en honor del decantado _bon sens_ de los +franceses, no toda la Prensa se ha despeñado por el precipicio de +las tonterías. Espíritus belicosos se complacen en trasladarnos lo +desagradable; justo es consignar que hay quien no ha perdido los +estribos y que la razón y el sentido común no han huído todavía de +Francia, aunque estén pasando muy malos ratos, como en todas partes, +cuando los energúmenos vocean. + +El _Diario de los Debates_, _La Humanidad_ y algunos otros periódicos +hablan como la razón y la cordura mismas. Bueno es que nuestros +energúmenos colonistas, que por aquí también los tenemos, se den +por enterados. En Francia, como en España, es deber patriótico y de +humanidad no contribuir en lo más mínimo á enconar rozamientos. Un +choque entre las dos naciones sería dar que reir á las demás, que no +habían de intervenir en favor de ninguna y muy tranquilamente estarían +á las resultas. Lo urgente es tirar bien la raya, cerca ó lejos; hasta +aquí unos, desde aquí otros. Esas zonas neutrales, esas policías +internacionales, esas divisiones de mandos, desde la más remota +antigüedad vienen dando el mismo resultado. La diplomacia lo combina +todo muy bien, y todo iría perfectamente si, al decir Francia y España +unidas, se tratara, en efecto, de una abstracción ideal de las dos +naciones, ó si fueran los propios diplomáticos con toda su corrección, +exquisitas maneras y excelentes formas los encargados de traer y llevar +por esas zonas neutrales. Pero eso de que las buenas relaciones entre +dos pueblos y su tranquilidad y su honor estén pendientes de que el +último policía internacional, que ni siquiera es francés, ni español +en muchos casos, tuvo unas palabras con otro de la misma categoría y +casta, francamente, es poner en ocasión cosas que mucho valen para +fiarlas en tan poco. + + * * * * * + +El bailarín, así el de rango francés como el clásico bolero español, +el que tuvo su canto del cisne con música de Barbieri: «Aquí viene un +bolero muy afligido...», había desaparecido de los teatros. Para el +público de nuestros días la presencia de un bailarín era intolerable. +Pero todo tiene su renacimiento. La directora de baile de la Opera +Cómica, de París, la célebre madame Mariquita, ¡oh, predestinación +de los nombres!, ha declarado que se propone restaurar el bailarín +masculino en los bailes encomendados á su dirección:--Es una nota +necesaria--ha dicho;--es preciso el contraste; el «travestí» es +antiartístico, el público empieza á cansarse de las mujeres vestidas +de hombre. Claro está que madame Mariquita se atreve á tanto fiada en +el triunfo de Nijinsky, el extraordinario bailarín ruso que ha sido la +_coqueluche_ de París en las dos últimas temporadas de primavera, que +ha inspirado infinidad de crónicas y de versos, de quien ha dicho un +poeta: + + C'est un monstre ingénu qui naquit pour la gloire. + +Y más adelante, cosas de este calibre: + + Il met le coeur en doute et l'instinct en danger. + +Pero, ¡ay, que todos los bailarines y danzantes no serán Nijinskys! En +nada se marca tanto la diferencia de clases como en lo que no tiene +clasificación posible. + + * * * * * + +La Banda municipal es objeto de controversia en el seno mismo del +Ayuntamiento. Hay quien la quiere aristocrática; hay quien la quiere +popular. Unos quisieran que no tocara nunca de _La Walkyria_ para +abajo; otros, del «Himno de Riego» para arriba. Popular, sí; debe +serlo. Pero todos sabemos que lo de popular es valor entendido. Cuando +decimos teatro popular, música popular, escritor popular, todos sabemos +hasta dónde llega esa popularidad y dónde termina ese pueblo. Más allá +sabemos que ni el teatro, ni la música, ni el escritor han de ser +comprendidos. ¿Que debe aspirarse á que lo sean? Sí, muy bien. Pero si +ha de educarse al pueblo artísticamente ha de ser presentándole el Arte +con cierto respeto, no poniéndolo á sus pies, sino sobre su cabeza. +Que oiga la música, la mejor, cuando de oir música se trate; cuando se +trate de bailotear en una verbena ó jolgorio de barrio, con una buena +charanga tiene bastante; sobra la Banda municipal, como sobraría la +Orquesta Sinfónica en el palacio más aristocrático si sólo de bailar +rigodones, valses y cotillón era el caso. Cada ocasión pide su lujo +particular; no hay que ser _rastaqueres_, señores concejales. + + + + +XX + + +Nuestra pobre vida, ahogada entre las cuatro paredes de la actualidad +prosaica, sólo en lo misterioso halla asidero para lanzarse iluminada +hacia donde algo novelesco ó poético se vislumbra. Sabemos que de nada +extraordinario somos capaces; sabemos hasta dónde nos llevan nuestras +pasiones, nuestros vicios, nuestras maldades y nuestras virtudes; +hemos perdido toda ilusión en nosotros mismos, hemos renunciado á ser +actores hasta en la propia comedia de nuestra vida; por lo mismo, somos +espectadores curiosos de la vida de los demás y esperamos de cualquiera +de ellos la emoción que divierta un poco la monotonía de nuestra vida. +¿No hay quien quiera ser héroe, para que, de espectadores, ascendamos, +siquiera por unos días, á ser coro de la tragedia? + +La muerte de Mad. Lantelme, lindo artículo de París--ciudad única en +la fabricación de esas muñecas vivientes, imitación perfecta de todo, +de la hermosura, de la elegancia, hasta del talento,--nos defraudaría +como espectadores si, en efecto, hubiera sido causada por un accidente +de los que llamamos casuales. Y he aquí cómo, hasta cuando queremos +poetizar, nos asimos de la más vulgar lógica. + +La casualidad es un desenlace, pero no es una explicación. La +casualidad es algo que irrumpe por nuestra vida, fuera de todo cauce; +algo que, de puro fatal, parece desviarnos de la fatalidad de nuestro +destino. Son pocos los espíritus que saben percibir en la casualidad +algo que sea lógico y necesario en esa armonía que es toda vida humana. + +A nadie le parece buena explicación el accidente casual. Todas las +mujeres que envidiaban á la Lantelme, creyéndola muy dichosa, caen +ahora en la cuenta de que era muy desgraciada. Menos mal que la muerte +pone un poco de moralidad en la vida. Las que más la envidiaban han +dejado de envidiarla ahora: «No, no era feliz; no podía serlo--se +dicen unas á otras.--La felicidad no es sólo el dinero...» Pero, á +estas horas, todas pensarán en el opulento viudo, por si acaso. Todo es +poner barandal más alto á las ventanas del yate. + +Todos prefieren creer que la linda muñeca de lujo se ha suicidado. Esta +explicación, que es más lógica, es, por lo mismo, más vulgar, queriendo +ser poética. Hasta en Francia, donde aun florece la tragedia con toda +la pompa de sus alejandrinos, se ha perdido el sentido de lo trágico. +Buscando la tragedia, se cae en el melodrama. + +¿Un suicidio? Según eso, las mariposas efímeras también se suicidan +cuando se queman á la luz. No; cumplen su destino: vuelan hacia la +luz y se abrasan. Igual, ese bonito juguete, mariposa-mujer con alas +de encajes y colores de pedrería, volaba en torno de esas luces +deslumbradoras que son el amor, la riqueza, el arte, la gloria... y se +abrasó en cualquiera de ellas, tal vez en la que menos calor daba. + + * * * * * + +Los que no salen de Madrid por sus ocupaciones ó por su gusto--por +falta de dinero no será; por esa razón sólo podrían veranear dos +docenas de madrileños,--con nada se divierten. En la Ciudad Lineal, +unas luchas greco-romanas, que más transcienden á barraca de feria +francesa que á Grecia y Roma. En los nuevos Jardines del Retiro, en +oposición al clasicismo de la Ciudad Lineal, triunfa el romanticismo +con don Jenaro, «el Feo», por mal nombre. Un bufo de la tierra que, +sin saberlo, como M. Jourdain, hablaba en prosa, ha traducido muy +castizamente excentricidades de _minstrel_ inglés. Con eso, y con +el mujerío de verano, un mujerío que se oculta en invierno como los +pájaros se ocultan para morir, según el poeta, no se pasa del todo mal +en Madrid. + +Para los que no pueden vivir sin emociones de Arte, en cualquier tiempo +que sea, ahí tienen el Gran Teatro, con una mínima de 40 grados al sol +de sus baterías y á la sombra de sus tiples. + +Mucho es, aquí, donde todo se copia, que no tenemos ya, al modo de +Francia, teatros de la Naturaleza, teatros al aire libre ó teatros +de verdura, que de las tres maneras los llaman, aunque en la última +acepción ya podríamos competir ventajosamente con los franceses. De +verdura tenemos aquí muchos teatros que, si el público tuviera mejor +gusto, aun había de justificar más su nombre, sembrando el escenario de +hortalizas. + +El teatro de la Naturaleza cunde en Francia que es una bendición... +de los campos. No hay ciudad de alguna importancia, villa de +aguas--traducción literal--villaje,--esto ya es más castizo, aunque no +lo parezca,--donde no se represente alguna obra, con montañas y cielo +por telón de fondo y árboles seculares por bastidores--suprimidas las +bambalinas. Por fortuna, entre los actores franceses, gracias á la +frecuente interpretación de sus insoportables tragedias, los hay de +hermosa voz y grandes facultades, que les permite ser oídos sin el +recurso de la máscara bocina de los actores griegos y romanos. + +Lo malo es que, si al principio sólo se representaba en estos +teatros obras adecuadas á la grandiosidad de la escena, hoy, por el +consumo excesivo, cualquier obra parece buena para servirla en plena +Naturaleza. Así se ha representado _La estrella de Sevilla_, de Lope de +Vega, y así se representará el mejor día _La dama de las camelias_, que +acaso no llegue al quinto acto, expuesta á los cuatro vientos, ó acaso +se reponga antes del cuarto con este tratamiento al aire libre. + +Lo que sí podrá decir cualquiera en Francia, sin ponderación y sin +sacrilegio, cuando quiera recordar que estuvo en un teatro de estos, es +que fué allá, donde _Mounet Sully_ dió las tres voces. Como decía un +abonado del Real á otro que le preguntaba el lugar de la acción en _La +Walkyria_ y era en una representación muy desdichada: + +--¿No lo ve usted? Donde Wotan dió los tres gallos. + + * * * * * + +Los vaticinadores y agoreros de acontecimientos mundiales, barajan sin +cesar el nombre de las grandes naciones. Lo que hará Alemania, lo que +piensa Francia, la actitud de Inglaterra. Parece que son los tiempos +en que se nombraba á los reyes por el nombre del Estado donde eran +soberanos. Cuando se decía: Francia se casa; Inglaterra se muere. Hoy +esos nombres, con significar mucho, no lo significan todo... Lo que +hará Alemania, lo que piensa Francia, la actitud de Inglaterra... Muy +bien, sí; pero ¿no convendría más saber lo que harán los alemanes, lo +que piensan los franceses y la actitud de los ingleses? + + + + +XXI + + +No es de extrañar, siendo la noble aspiración del socialismo la +realización de un estado social paradisíaco, que los socialistas +sean á veces de una inocente simplicidad, tan paradisíaca, por lo +menos, como el mundo de sus ideales. Sobre todo, los socialistas +españoles más noveles y, por lo tanto, menos baqueteados por las +impurezas de la realidad. De otro modo, al escuchar el otro día á esos +oradores franceses en _tornée_--y nunca pudo anunciarse con mayor +fundamento--_pour l'Espagne et le Maroc_, y oirles amenazar con la +huelga general internacional si el Gobierno de Francia ó cualquiera +otro se lanzaba á guerreras aventuras, nuestros buenos socialistas, en +vez de aplaudir, debieron preguntar, desconfiados, á los compañeros +franceses:--¿Qué apostamos á que ustedes no? En el mayor silencio +dejaron ustedes pasar la ocupación de Casablanca; sin ruidosas +protestas han consentido ustedes en la ocupación de Fez, llevada á +cabo con todos los pretextos y malas artes usuales en el viejo juego +de las ocupaciones. ¿Por qué en cualquiera de estos dos casos no han +ensayado ustedes esa terrible huelga general con que vienen ustedes +á conminarnos á nosotros, que ninguna deslealtad hemos cometido en +Marruecos? ¿Es que han tomado ustedes á España como una especie de +colonia agrícola ó granja de experimentación, buena para ensayar ese +cultivo de la huelga general y la protesta airada? Internacionalismo, y +no por mi casa, ¿verdad? Como si no supiéramos que en Francia hasta los +anarquistas son _chauvinistas_. + +Y no hay que recordar el levantamiento de la _Commune_, porque +aquello mismo no fué sino exasperación del patriotismo dolorido. +Mientras se creyó fácil llegar á Berlín, no hubo en Francia un solo +internacional que protestara contra la guerra. Y hoy sucedería lo +mismo; y sólo nuestros inocentes socialistas, creyendo hacer el juego +del internacionalismo, no hacen más que enseñar las cartas del suyo á +quienes menos conviene. + +De los socialistas alemanes no hablemos; el día en que el Kaiser +desenvainara su imperial espada, ¡boca abajo todo el mundo! ¿A que +nadie hablaba de huelga general en Alemania? + +Hablen, trabajen en favor de la paz cuanto quieran y puedan nuestros +socialistas; están en su razón y en su derecho. Pero no fíen demasiado +en los de fuera. Hasta ahora no los hemos visto protestar ni contra la +injustificada ocupación de Fez ni contra las injustas provocaciones á +España. Si hay que ser internacionalistas, bien es que empiecen otros. +Aquí hemos sido siempre algo retrasados en todo; no hay por qué tomar +carrerilla en esto. + + * * * * * + +En Nueva York se ha inaugurado un Círculo literario hispano. +Discursos, poesías, música... De todo ello, lo más interesante, por +ser más del extranjero, ha sido el breve discurso del Dr. William R. +Shepherd, vicepresidente del nuevo Círculo, profesor de Historia de +la Universidad de Columbia. Ya que tan pocas veces nos llegan gratas +palabras, bueno es que conozcamos, para agradecerlas, las del ilustre +profesor, que dijo así: + +«Aun cuando hiciera uso de mi lengua nativa para expresar el +sentimiento que me conmueve en estos momentos, al pensar en mis +impresiones de España, de la América hispana, del alma española, +aquende y allende los mares, las palabras me faltarían. + +¡Cuánto más débiles y pobres no serán, pues, las breves frases que +podré pronunciar en una lengua que, si la amo al par de la mía, no deja +de ser siempre extraña para mí! + +Os ruego, por tanto, que seáis indulgentes con mis faltas de dicción y +que miréis tan sólo á la sinceridad y al calor que las animan. + +Quienes no conocen los países hispanos, quienes nunca han sondeado el +corazón de los pueblos de origen español, suelen á veces referirse á +ellos con todo el menosprecio. Los que así hacen, debe notarse son +hombres propensos á tomar lo accidental de la vida como característico; +lo temporal, como permanente; lo superficial, como esencial; la sombra, +como si fuera substancia. + +¿Me será permitido á mí, un extranjero, un norteamericano, un yanqui, +si así lo queréis, un hispanófilo, sin embargo, de buena ley, el +aventurarse á deciros lo que creo, mejor dicho, lo que me consta +personalmente que significa la frase: España en América? Pues España +en América significa las cualidades de amabilidad y hospitalidad, de +cordialidad y caballerosidad, de afecto y fraternidad que distingue +tan marcadamente los pensamientos y los hechos de España y sus hijos. +Las colonias de antaño, las diez y ocho Repúblicas americanas de hoy, +las cualidades, en fin, que ennoblecen tan gloriosamente su múltiple +contribución á la cultura y al bienestar de la Humanidad entera. + +Así es que en la fundación del Círculo literario hispano abrigamos +la esperanza de que podamos hacer todo lo que esté dentro de nuestro +alcance para que las virtudes del alma, las bellezas de la literatura +y la dulzura de la lengua que anhelamos fomentar sean más y más +conocidas, para que vivan, crezcan y florezcan, para que sean en el +porvenir aun más que lo que han sido en el pasado, para que sigan +siendo la luz, la alegría, la verdad, la vida, siempre bondadosa, +siempre fiel.» + +También pronunciaron elocuentes discursos D. Manuel González, cónsul +de Costa Rica; D. Máximo Iturralde, catedrático de Castellano en la +Universidad de Nueva York; D. Francisco Borda, ministro de Colombia en +Wáshington. + +Una verdadera fiesta española que bien merece aplauso y gratitud. + +En Nueva Orleans se anuncia también la publicación de una Revista +española con el título _Mercurio_, y dirigida por míster Allen H. +Borden, que se propone fomentar nuestra literatura, nuestras artes y, +en general, nuestro progreso en todo orden. + +Parafraseando á Voltaire cuando decía: _C'est du nord aujourd'oui qui +nous vient la lumière_, diremos: Es de los Estados Unidos de donde +hoy nos viene la luz. Aquí tienen un buen argumento los partidarios +y defensores de la guerra. ¿No será, al combatir unos contra otros, +como los pueblos se comprendan mejor y por comprenderse lleguen á +estimarse? + + + + +XXII + + +Cuando los sucesos tienen por sí solos la suficiente fuerza de +penetración ¿qué puede añadirles el comentario? Las noticias de +Inglaterra se comentan por sí mismas. De un lado, el esplendor de sus +fiestas marítimas, el más insolente lujo ostentado por los poderosos +más poderosos del mundo, señores de la tierra y de los mares. De otro +lado, la huelga sangrienta, el alarido desesperado de los hambrientos, +que, por ser legión, quieren también ser poderosos un día á su manera, +que es destruirlo todo, aunque no estén muy seguros de lo que después +ha de edificarse. No hay colosal ídolo de oro que no tenga los pies +de barro. El relato de esas huelgas de Londres y de Liverpool, +cortando bruscamente la admiración envidiosa que pudiera causarnos +la descripción de las fiestas brillantes, viene á ser consuelo de +pobres, ya que no de tontos. En todas partes cuecen habas; menos mal +donde también asan perdices; lo peor es donde sólo cuecen habas y de +la peor calidad. Aquí tenemos huelgas y no tenemos yates ni duques de +Westminster, que siempre es un entretenimiento hasta ver en qué para +todo. + +Y aun pretenderán los soberbios lores oponerse á la sabia política de +Lloyd George, de quien bien pudiera decirse, como dijo Calderón de la +Cruz redentora, que es «Iris de paz que se puso entre las iras del +Cielo y los pecados del mundo». + +Si con política tan previsora de lo que está viendo venir el más ciego, +no se consigue evitar algún tremendo choque, ¿qué sucederá donde nadie +piensa en nada ó se piensa en lo que menos importa? + +Los ricos de Inglaterra han recibido en estos días una buena lección de +Economía política. Con todo su dinero se han visto carecer de muchas +cosas. En los muelles se pudrían las frutas, se derretía el hielo, se +estropeaban las golosinas, que por una vez estimaban en todo su valor +los que nunca creyeron que todo eso significaba más que dinero. Por +una vez, se han permitido los hambrientos el lujo que los hartos se +permiten toda la vida: desperdiciar. + + * * * * * + +Explicaba un señor que había viajado mucho, cómo la razón de ser España +el país más democrático en su trato y costumbres consistía justamente +en ser el más aristocrático. Y esto que parecía implicar contradicción +ó paradoja, lo resolvía él muy en su punto. En otras partes, sólo las +personas que, por su rango ó su elevada posición social, se creen +lo bastante seguras de sí mismas para saber que en nada desmerecen +por alternar con quien mejor les plazca, son las que se permiten esa +familiaridad y llaneza, que aquí nos permitimos todos porque todos +llevamos un gran señor dentro y todos nos creemos autorizados para +dispensar nuestra confianza á quien mejor nos parece; y así, de nuestra +misma altivez procede el ser sencillos, y de ser todos aristócratas el +vivir en plena democracia. + +Esta española confusión de castas y linajes se acentúa en el veraneo, +donde apenas es posible distinguir de clases, y tal vez no haya dato +más seguro de información que las diferentes tertulias, formadas, no al +calor, sino al fresco de playas ó montañas. + +Dime en qué tertulia andas y te diré quién eres; por lo menos te diré +lo que buscas, ya que saber quién sea cada uno es imposible. + +Puestos á considerar las tertulias y sus afinadas electivas, tenemos: +la tertulia de los selectos, alrededor de alguna gran señora, ya +entrada en años; tertulia aburrida, pero de mucho tono. Por lo regular, +aparte los que quieren tomar alternativa, exhibiéndose en ella, los que +para nada la necesitan, saludan y pasan de largo. + +Tenemos la tertulia de los despreocupados, en torno de alguna +profesional belleza; como es de rigor, acompañada por una +sobresaliente, vestida con los desechos y en todo atenida á lo mismo; +pero no es la que menos se divierte. Al pasar por esta tertulia hay que +hacerse los desentendidos cuando se va con señoras respetables. + +Tenemos la tertulia del prohombre político: un corro muy ancho, con las +sillas muy espaciadas; al lado del prohombre una silla de respeto, +con el bastón y el sombrero y muchos periódicos. Esta silla sólo la +ocupa algún otro prohombre del partido ó algún enemigo político muy +caracterizado. El prohombre sólo deja oir su voz grave y sentenciosa, +hasta cuando quiere parecer familiarmente trivial, cuando hay +_repórter_ nuevo de periódico importante ó persona significada á quien +deslumbrar. De otro modo, queda encargado de amenizar la tertulia el +bufón del partido. En todos los partidos hay bufones de cámara.--El +hacer frases y chistes á costa de los correligionarios ausentes, +espiando las que son bien acogidas por una sonrisa del jefe, mal +disimulada entre protestas:--¡Oh! ¡Este Fulano es terrible! ¡No diga +usted eso! ¡Son cosas de usted! ¡No vaya á creer nadie que yo pienso lo +mismo! + +En esta tertulia hay siempre un proveedor de cerillas, porque el +prohombre, gran fumador, nunca lleva cerillas. + +Tenemos la tertulia del torero; muy parecida á la del político, salvo +que es más desinteresada. Con su bufón también, que habla mal de los +rivales en arte y de los revisteros apasionados por otros diestros, +con las mismas sonrisas de agrado y protestas hipócritas del ídolo. + +En esta tertulia, como en la del prohombre, hay terribles celos y +envidias, que no suele haber entre los amigos de la profesional +belleza, con estar allí más justificados. Las preferencias del ídolo se +cotizan muy alto. Se recibe con hostilidad á cualquier amigo nuevo. Los +desairados desahogan su pena unos con otros. + +--¿No le dijo á usted que almorzaría hoy con nosotros? + +--Sí; pero llegó ese imbécil... + +--Este Manolo es del último que llega... + +Los asiduos á esta tertulia, siempre que se encuentran, antes de +saludarse, se preguntan:--¿Ha visto usted al «hombre»?--¿Qué sabe usted +del «hombre»?--¿Ha visto usted cómo ha quedado el «hombre»? + +Les digo á ustedes que estas tertulias de veraneo son un manantial +inagotable de amenidades. + + * * * * * + +Muy de temer es que, á esos graciosos canastillos, última importación +con que el Ayuntamiento prosigue la tarea de europeizarnos, no les +caiga del todo mal la clásica definición de la escupidera: «Un +recipiente alrededor del cual se escupe y se tiran las colillas.» + +¿Servirán precisamente los nuevos recipientes para el uso á que parecen +destinados? ¿Será el órgano engendrador de la función? ¿O cuando +tengamos todo lo necesario para ser limpios, nos seguirá faltando +la limpieza, como cuando tengamos todo lo que hace falta para estar +educados nos seguirá faltando la educación? + + + + +XXIII + + +Si alguna traducción se impone por su propia virtud, es la de esos +tribunales que han de juzgar á los niños precoces delincuentes; +institución establecida en varios países de Europa; en París, desde +algunos años, y ahora extensiva á toda Francia. + +Discútase por criminalistas y sociólogos si la Justicia ha de tener +cara de perro ó rostro más benigno, cuando de juzgar á los hombres se +trate. Pero, tratándose de niños, ¿no podrá sustituir la severa balanza +por un pesa-bebés, blando como una cuna, y la imponente espada, cuando +menos por aquella caña tradicional en los antiguos maestros de escuela? + +Yo no sé si hay niños rematadamente malos; pero sé que, en niños y +en hombres, nada hace tan malos á los malos como el saberse tenidos +por incapaces de toda bondad. Repetid á un niño continuamente:--¡Qué +malo es! ¡Es muy malo!,--y lo será en efecto. Aunque lo sea, dejadle +alguna ilusión sobre su bondad. Cuando queráis conseguir algo de él +y estéis seguros de su desobediencia, no vea que la dais por segura; +al contrario, decidle:--Sí lo hará, porque él es muy bueno.--Para +gobernar pueblos, como para educar niños, hay que hacerles ver que son +gobernables y educables, aunque no se crea. + +Yo creo que si el pueblo español es de tan difícil gobernar ha sido de +tanto decirle que lo era. + +Es humana tendencia la de sobresalir, la de afirmar nuestra +personalidad destacada. Hay quien, no pudiendo distinguirse de otro +modo, se contenta con presumir de sus achaques:--Como las jaquecas que +tengo yo no las tiene nadie. + +Entre las señoras, no digamos; la que ha conseguido tener el parto más +laborioso se considera dichosa cuando lo echa á competir entre las +amigas. + +Por esto, la sociedad y los Tribunales de Justicia, que la representan, +ni al juzgar á un criminal, á un delincuente nato é incorregible, +deben darse por entendidos de que se hallan en presencia de algún +monstruo. Esto envanece al criminal, y hay que procurar que los +criminales sean modestos. Hay que persuadirles de que no son tan malos +como ellos se creen. Es el sistema de los confesores sabios y prudentes +con los más empedernidos pecadores, y así consiguen conversiones +notables. + +En los niños, vanidosillos de suyo, nadie sabe lo que puede importar +esta estudiada indiferencia ante sus precoces delitos. + +En Francia, con muy buen acuerdo, se ha evitado toda publicidad en las +vistas y sentencias de estos tribunales para niños. Y aquí, si llegaran +á establecerse, habría que suplicar á la insaciable información, en sus +dos aspectos, literario y fotográfico, un discreto silencio. + +¿Será ilusión, ó falta de memoria? Tengo entendido que algo se ha +legislado en España sobre tribunales para niños. Si así no fuera ó algo +faltara para llegar á la perfección en su funcionamiento, nada más +urgente. + +Habiendo de tener estos tribunales mucho de patronato, debieran +constituirse por distritos y, aparte el juez especial designado, +formarse por jurados cuidadosamente elegidos. Entre ellos figurará +siempre un médico, un maestro, y, como ha indicado muy bien un +distinguido escritor, nunca mejor ocasión para que la mujer entrara en +funciones judiciales. Un voto de mujer no puede faltar al juzgar la +culpa de un niño. Un voto que sería una lágrima y un beso. + + * * * * * + +Un periódico inglés--_Daily Mirror_--propone lo que bien pudiera +llamarse vacaciones matrimoniales. Esto es, que, en los matrimonios, +debe veranear el marido de una parte y la mujer de otra, sin dejar de +escribirse durante la ausencia largas cartas de amor. Sería--añade +_Daily Mirror_--el mejor medio de mantener y reanimar la llama de +un sentimiento siempre expuesto á extinguirse _by the friction of +every day life_. Una tregua anual es muy conveniente, y escribiéndose +cartas que recordaran las adorables cartas de novios, los esposos +encontrarían, al reunirse de nuevo, una frescura de emociones que +despertaría en ellos al _boy_ y á la _girl_ adormecidos por el +matrimonio. + +Hasta aquí el periódico inglés. + +Yo no sé si en Inglaterra sería una novedad este descanso conyugal +ó vacaciones matrimoniales. En los países latinos no hay nada +más corriente, y, hasta ahora, los resultados no han sido muy +satisfactorios. Más de una separación á cencerros tapados y más de +un divorcio á cencerrada libre han tenido su origen en estos ensayos +veraniegos de libertad. + +Un soltero pierde su libertad fácilmente, porque, en la mayoría de +los casos, no hay tal libertad. Hay que saber lo que es un padre +de familia á la española y la familia que se agrupa á su alrededor +en consecuencia, para comprender que cualquier medio es bueno para +emanciparse. Y como nuestro terrible padre de familia no comprende que +su hijo salga de su casa más que para casarse... pues se casa y en paz, +es decir, en guerra, la misma guerra que en la casa paterna; pero en la +suya siquiera, puede gritar él más que nadie. + +Pero ¡ay! cuando un casado prueba unos días de libertad... matrimonio +perdido. Si es el marido quien veranea y la mujer la que se queda en +casa, la vida de fonda es para él un paraíso. Aunque los que viven en +casa de huéspedes aseguran que se está muy mal en las fondas, crean +ustedes que en cualquier casa de huéspedes se está mejor que en la +mayoría de las casas de la clase media española. En alimentación y +comodidades materiales hay poca diferencia; pero en cuanto á educación +y trato y ambiente espiritual, todas las ventajas están en favor de las +casas de huéspedes. + +En el caso de ser la esposa la que veranea y el marido el que se queda +en casa, con ó sin criada, no hay idea del orden que puede reinar +en una casa cuando falta quien ponga orden en ella. Este ramo de la +limpieza y del buen orden doméstico, que, con la honradez, son los +últimos baluartes de las mujeres que no tienen otras gracias, están muy +desacreditados desde que se ha caído en la cuenta de que nada hay más +en orden ni con más limpieza que los tres lugares justamente en que +para nada intervienen las mujeres: un cuartel, un convento de frailes +y un barco de guerra. + +Por todo esto y otras muchas cosas, no conviene dejar solos á los +maridos. En cuanto á las mujeres... ellas vuelven siempre encantadas al +hogar, por bien que lo hayan pasado fuera. ¿A quién podrán decir con el +tono de superioridad despreciativa que al marido:--¡Como éste es así! +¡Si éste no fuera así! + + + + +XXIV + + +Los que quieran oir, que oigan; los que quieran entender, que +entiendan. En algo habíamos de ser precursores. Nuestro género chico, +que no tuvo nunca mayor enemigo que sus propios cultivadores, va siendo +ya imitado en todas partes. En París son ya muchos los teatros mejor +defendidos con variedad de piezas en un acto, que con la obra grande, +de tres ó más actos; obra que no suele tener de grande más que las +dimensiones, y en donde, por dos ó tres escenas, que vienen á ser en +resumidas cuentas toda la substancia de la obra, hay que soportar todo +el ripio y cascote, que no es patrimonio exclusivo de las obras en +verso. En Londres, autores y actores famosos pasan sin desdorarse del +teatro al _music-hall_, y en bocetos dramáticos ó cómicos, _sketches_, +ofrecen, ganando en intensidad lo que pierden en extensión, brillante +muestra de su talento. Graves autores y críticos protestan contra la +innovación, que ellos estiman contra el Arte; pero el público la halla +muy de su gusto. + +Y hay que abrir los ojos á la evidencia: La obra _grande_, en tres +ó más actos, es contemporánea de aquellas novelas en cuatro ó cinco +tomos, lectura reposada para todas las largas noches de un largo +invierno. Hoy nadie las escribiría, porque nadie había de leerlas. +En la vida moderna, hasta los desocupados tienen más ocupaciones que +los más activos de otros tiempos. El fracaso de muchas obras muy +estimables, la dificultad de sostenerlas en el cartel mucho tiempo, +no puede explicarse por su mayor ó menor mérito, sino sencillamente +porque es preciso tener muy pocas cosas en qué pensar y ninguna en +qué distraerse, para dedicar una velada entera á escuchar á un autor +y á unos actores, por muy lindas cosas que nos digan muy lindamente +dichas. Pesa mucha literatura sobre la Humanidad, y los autores están +en la obligación de decirnos lo más brevemente posible las novedades +que tengan que comunicarnos. ¿No es bastante un acto? Los autores y +los actores ingleses demuestran que aun el acto es mucho; el _sketch_ +les basta para dar al público completa muestra de su arte. El teatro +del porvenir será como estos _music-halls_ ingleses á la moderna, donde +alterna la cupletista con la gran cantante, el excéntrico con el actor, +el baile con la tragedia condensada; donde hay espectáculo y arte, y +falta el arte también para todos los gustos; en donde cada espectador +puede elegir la hora y el número que le conviene, y al que le convenga +verlo y oirlo todo, no fatigará su atención con un mismo tema, y en la +diversidad de impresiones hallará el mayor encanto del espectáculo. + +Todo el secreto y el arte de ganar dinero como empresario de teatros, +consiste en ofrecer al público, no lo que le ha gustado ayer y le gusta +hoy, sino lo que le gustará mañana. + +En el teatro sólo han podido enriquecerse alguna vez los previsores, +los que han sabido anticiparse al gusto del público. Por desgracia +suya, aun estos previsores, encariñados con su hallazgo, no saben +entender que otro de los secretos del teatro consiste en abandonar un +género precisamente cuando más le está gustando al público. En todo lo +humano, la cumbre ya empieza á ser decadencia. + +¿Qué podrá decirse del género grande, que de puro bajar hasta parece +que está empezando á subir? Pero una golondrina no hace verano, ni una +ola temporales. El género grande está muerto. Y no es porque las obras +sean mejores ó peores, tampoco los actores: ha muerto de grande, de los +tres actos y de las tres horas de duración. Y lo sorprendente es que +haya vivido tanto y conserve todavía apariencia de vida. ¿Hay algo en +la vida moderna á lo que dedique nadie tres horas seguidas de atención? +Pero el autor que no es vanidoso, sabe que de esas tres horas, una +corresponde á los entreactos, otra á los espectadores, y una, todo lo +más, á la obra, si no es día de abono aristocrático. + + * * * * * + +Todos los veranos leemos las mismas consideraciones sobre el veraneo y +sobre la predilección de los veraneantes por los grandes centros de +atracción veraniega, traslado en todo, con un poco más de ventilación, +de la vida madrileña. + +Y aquí del problema: ¿No se hace vida de campo porque nuestros campos +son inhospitalarios?, ó ¿son nuestros campos inhospitalarios porque +nadie quiere vivir en ellos? + +No es razón pedir á los cortesanos que vayan á pasar molestias, sin la +recompensa siquiera de pasar á la Historia como colonizadores. No es +razón tampoco pedir á los campesinos que vayan disponiendo comodidades +y atracciones, sin la seguridad de que los cortesanos han de acudir á +compensar los gastos. El problema es de solución difícil. Alguien ha de +empezar. En otras partes, han sido los viajeros los que han hecho el +camino, y los huéspedes los hoteles. En España, acaso necesitemos lo +contrario. Así empezaron Biarritz y Trouville, en Francia. En España +mismo, así empezaron San Sebastián y Zarauz y Deva; así empezaron, +más cercanos á Madrid, Cercedilla y otros lugares de la Sierra. Los +primeros en acudir pasaron lo suyo; tuvieron, en cambio, el supremo +goce de la virginidad. + +Y como decía un buen señor, que siempre prolongaba su estancia en un +lugar de estos hasta muy entrado el otoño, cuando ya no quedaba nadie +de la colonia veraniega: «Ahora es cuando se está aquí á gusto. Si la +gente no fuera tonta, ahora es cuando debía venir aquí todo el mundo.» + + * * * * * + +Una escritora de entendimiento y de corazón propone que los niños +asistentes á las escuelas públicas tengan al entrar ellos, no sólo +alimento espiritual, sino algo también de ese alimento material, tan +necesario para bien disponer el espíritu; que si tripas llevan pies--y +andamos tan malamente,--también llevan cerebro: y si de la panza sale +la danza, también la enseñanza, si ha de ser provechosa. + +Plausible idea es la del desayuno escolar, y es preciso que no quede en +idea. Es triste cosa que, por amor propio mal entendido ó por temor +á que pueda parecer bombo mutuo ó tacto de codos, nadie patrocine más +ideas que las propias, y así queden perdidas y malogradas las mejores. + +Ese desayuno de los niños pobres debe quedar á cuenta de los niños +ricos, y las madres que enseñan á rezar á sus hijos, deben hacerles +comprender que por algo en el Padrenuestro no se dice: «El pan mío +de cada día», sino «el pan nuestro». ¿Qué menos puede comprender ese +plural que el pan de todos los niños? ¿Qué almas pueden unirse mejor en +ese acto de compartir el pan, que siendo de comunión cristiana, lo es +también de solidaridad social? + + * * * * * + +Lances de veraneo: Un tenorio de playa, locamente enamorado de una +bella compañera de hospedaje, la persigue día y noche dispuesto á +todo. Un día, por fin, acompañándola desde la calle, se entra decidido +hasta el mismo cuarto de la señora, que protesta muy indignada. El, +sin oirla, se entrega á los transportes más apasionados. La dama le +rechaza con toda su fuerza: «¡Está usted loco! ¿Qué hace usted? ¿Quiere +usted que grite? ¡Qué atrevimiento! Y... ¿á que no ha echado usted el +pestillo?» + + + + +XXV + + +Que si Francia, que si Alemania... Cuando aun saboreamos las +delicias del _ménage à trois_, anglo-franco-español, concertado en +la Conferencia de Algeciras, á la ligera, de pasada y como para que +nadie haga caso, como puede decirse en estas notas por quien no tiene +autoridad, me permití decir que el sentido común más rudimentario +aconsejaba la alianza con Alemania, como más conveniente á los +intereses españoles. De modo que no se dirá que me apasiono por +Francia. Ahora, cuando veo que el apasionamiento por Alemania llega +hasta desconocer y negar todo valor positivo á la cultura francesa, +creo que, por lo menos, debemos acordarnos de que lo que sabemos de +Alemania lo sabemos por Francia. Con todos sus defectos y su influencia +más ó menos funesta en nuestra política, en nuestras costumbres, en +nuestro arte--y tal vez el pro contrapesara la contra,--todavía +podíamos imitarla en mucho, que nos sería muy conveniente. Por ejemplo: +en su patriotismo, no limitado al aspecto bélico. Bien haremos al no +confundir en nuestra admiración á un Cousin con un Kant, á Corneille +con Shakespeare; pero, ¿no es altamente plausible y no debiéramos +imitar nosotros ese laudable afán de los franceses por elevar sus +glorias y presentarlas rodeadas de todo respeto á la consideración de +los extraños? Cierto que es más ocasionada al ridículo la exagerada +admiración, y nosotros somos un pueblo serio, que, por salvarnos del +ridículo, caemos en la odiosidad de rebajar y denigrarlo todo. + +La compañía de la Opera Cómica, de París, con su director, M. Carré, +y su esposa, la espiritual artista Margarita Carré, han ido á Buenos +Aires á dar unas representaciones de ópera francesa. Los periódicos +hablan del valor, en sus dos acepciones, _courage et valeur_, de +los artistas expedicionarios, de su abnegación al marchar á lejanas +tierras á predicar la buena nueva del arte musical francés; el público +se dispone á recibir en triunfo á la gentil Margarita Carré y á su +esposo... Lo mismo que aquí. María Guerrero, Rosario Pino, han hecho en +América, por nuestro arte y por nuestro buen nombre, más que todos los +embajadores y diplomáticos. A su vuelta nos contentamos con contarles +el dinero; á la ida... no falta quien envíe un extracto ó crónica +desacreditándolas. No digamos si el que viaja es algún escritor: ya +nos encargamos de prepararle desde aquí el terreno, y cuando llega, va +precedido de cartas particulares y artículos de muy buena firma, que +vienen á decir en substancia: «Ahí les mandamos á ustedes ese pendejo, +á quien aquí no admira nadie ni nadie toma en serio; suponemos que +ustedes tampoco. ¡Ah! cuidado con los cubiertos». Lo mismo que enviaron +los franceses á Clemenceau y á Anatole France; lo mismo que envían al +más insignificante de sus cómicos ó cantantes. Aquí nos reimos mucho +de esas cosas; pero con esas cosas pueden atreverse á escribir: «La +Argentina, hija de Francia», y con razón se indigna Mariano de Cávia, +y con razón no se indigna sólo con el autor de la fanfarronada, sino +también con los que desde aquí, por su desidia, la hicieron posible. + +Entretanto, que si Francia, que si Alemania. Y ¿nadie se acuerda de +Italia, que es la verdadera madre de todos los cerebros latinos? + +Y no sólo de los latinos, sino de toda la cultura europea. + +¿No debemos á Italia lo mejor de nuestro arte? ¿Nuestros poetas, +nuestros novelistas, nuestros pintores? ¿No están Velázquez, Ribera, el +Greco, en los pintores venecianos? ¿No está Murillo en Rafael? ¿No está +Cervantes en _Bocaccio_ y el Ariosto? ¿No está Calderón en Dante? Y ¿no +está toda Italia en Lope de Vega? + +Allá que la sombra negra del Vaticano se interponga entre las +relaciones oficiales de los dos pueblos más hermanos en carácter, en +glorias y hasta en desdichas: los demás no debemos ser ingratos ni +olvidadizos. Aceptada la clasificación de pueblos latinos, si todos son +hermanos, sólo Italia es madre de todos, y, sobre todos, gloriosa. + + * * * * * + +La cuestión de las «capeas» ocasiona muchos disgustos en este año por +esos pueblos de nuestros pecados. Mayores disgustos, pues que, con +desigual injusticia, mientras en este pueblo se prohibe la «capea», se +permite en el de al lado, sin duda por disfrutar de mayor influencia +cerca de los gobernadores. Mientras aquí se hace la ley gorda, dos +leguas más allá se hila muy delgado. Sabido es que nada irrita tanto +como estas diferencias y distinciones. Entretanto, llueven multas sobre +muchos infelices alcaldes, á quien se quiere exigir que se impongan á +todo un pueblo con tres números de la Guardia civil; bastantes menos de +los que se envía en día de elecciones, cuando hay que poner miedo en +los electores de oposición. + +Gobernadores que, cuando presiden una corrida de toros en su diócesis, +pasan por cuanto les pide el público, aun sin razón, en el natural +deseo de evitar conflictos, quieren que estos pobres alcaldes, sin +fuerza material, y con poca autoridad moral, se basten y se sobren para +prohibir las «capeas». No saben los gobernadores que el conflicto +sería mayor para ellos si los alcaldes se obstinaran en prohibirlas á +raja tabla. + +Además, donde se paga á los maestros como aquí se les paga, ¿hay +derecho á prohibir «las capeas»? De unas cosas provienen las otras, y +cuando se quiere educar á un pueblo, hay que empezar por el principio. + + * * * * * + +Otra de las especialidades del veraneo es, al derramarse por las +varias regiones de España, los agricultores, que pudiéramos llamar de +la cátedra; cuerdos en casa ajena que pretenden saber más que el loco +en la propia.--Aquí tienen ustedes una riqueza sin explotar... Si se +sirvieran ustedes de máquinas... + +--Como no las despeñáramos por esos cerros--piensa el labrador +socarrón.--Aquí tienen ustedes una riqueza en fruta. ¿Qué hacen +ustedes con ella?--Nos la comemos.--¿Por qué no la exportan ustedes á +Inglaterra?--Pues, ¡qué sé yo! + +--¡Qué país éste! ¿Ustedes saben lo que pagarían por esta fruta en +Londres? + +El agricultor de gabinete, á los pocos días de regresar á la corte, +recibe, muy bien acondicionado, un cajón de aquella riquísima fruta; la +mitad llega para tirarla, y el viaje no ha sido muy largo. ¿No es ésta +la mejor contestación á todos estos que quieren saber de la tierra y +de sus productos más que sus cultivadores, que no se chupan el dedo, +aunque otra cosa parezca, y saben muy bien dónde les aprieta el zapato? + +Sí, algo hay que hacer por esos campos de España; pero ni es tanto ni +lo que creen muchos que todo lo aprendieron en los libros. A la mayor +parte de los campesinos, cuando van á enseñarles algo, ya están ellos +de vuelta, y el viaje no ha sido muy fructífero. Y lo que dicen ellos: +De consejos, la mitad en dinero. + + + + +XXVI + + +Tan sobresaltados nos han tenido durante todo el verano con amenazas de +conflagraciones europeas, cólera, disturbios interiores; tanto nos han +gritado «¡el lobo, el lobo!», que cuando el lobo ha venido, en efecto, +casi estábamos curados de espanto; y la verdad es que la intranquilidad +de los espíritus no corresponde á lo crítico de las circunstancias. No +parece sino que no fuera nada con nosotros. El ilustre político que +consideró á España incorregible é ingobernable porque había perdido +el pulso, hallaría ahora nuevas razones para reforzar su diagnóstico. +No creo yo que hayamos perdido el pulso; lo que sucede es que no se +nos altera por nada. ¡Nos hemos visto con el agua al cuello tantas +veces! Sólo una gran catástrofe nacional, como la cogida de un torero, +es capaz ya de conmovernos y alterar el ritmo normal de nuestras +pulsaciones. Menos mal; si fuéramos á emocionarnos por todo lo que +vale la pena, estaríamos enfermos del corazón todos los españoles. Y +¿para qué hay una Providencia allá arriba y un Gobierno aquí abajo? + +Pero los ricos son egoístas; ellos se toman sus vacaciones del veraneo +y se molestan porque los pobres se declaren en huelga, que es, salvo +enfermedad ó paro forzoso, su único modo de tener vacaciones. Con la +diferencia de que no son tan divertidas como las de los ricos; porque +las Cajas de resistencia no dan para tanto como las Cajas de los Bancos +y las rentas de casas y tierras. ¡Ah! Si los pobres tuvieran algún +dinero para jugárselo en algún Casino mientras dura la huelga, nadie +tendría que decir nada de ellos. Sería gente que se divierte; la gente +que se divierte, no perturba. Pero ¿á quién se le ocurre holgar sin +dinero? Peor todavía: á costa del dinero de los demás. ¿No piensan esos +obreros que sus días de huelga significan tal vez el automóvil, la +partida de «bac» del señor que veranea tranquilamente? Pues bueno sería +que lo pensaran, que eso de no pensar más que en sí mismos se queda +también para los ricos. Bueno es que ellos no piensen que su automóvil, +y su «bac», y sus «cocottes» significan el pan que falta muchos días +en muchas mesas; porque si lo pensaran no se divertirían tanto, y +conviene que los ricos se diviertan para que los pobres vivan. Cuando +se han pagado seis reales ó dos pesetas por el trabajo de un hombre en +todo un día, bien puede uno jugarse 1.000 pesetas á una carta, con la +conciencia tranquila, y pedir energía á los Gobiernos para reprimir +cualquier desorden, y espantarse de que haya quien hable todavía de +problemas y cuestiones sociales. + + * * * * * + +Una millonaria americana ha celebrado en París el segundo cumpleaños +de un lindo perrillo de su pertenencia con una original y espléndida +fiesta. Invitó á todos los perros y perras de sus amigas, que acudieron +acompañados de sus distinguidas amitas, naturalmente. Hubo verdadera +competencia en el atavío de los perros: collares y pulseras con +piedras preciosas, golas de magníficos encajes, mantas de fantasía, +pañuelitos bordados. El héroe de la fiesta lucía un suntuoso manto, +que era llevado graciosamente del pico por un pato blanco que, según +dicen, cometió mil incorrecciones y acabó por tragarse un anillo de +oro y brillantes que dejó caer una de las más espirituales falderas +asistentes á la reunión. Se sirvió un delicado agasajo, y las revistas +no dicen si se bailó ó se hizo música, ni si las alfombras y cortinajes +ó las faldas de las amitas padecieron graves ultrajes. Tampoco dicen si +el _flirt_ se contuvo en límites decorosos ó hubo que lamentar algunas +expansiones de dudoso gusto. Se supone que, siendo todos los perritos +de buena casa y educados por señoras tan distinguidas, la reunión +tendría el mejor tono. De seguro que no se mordieron unos á otros como +sus señoras y dueñas, que saldrían encantadas de la fiesta. Sería +interesante saber lo que pensaron los perros, y más interesante saber +lo que dijeron los criados de la casa. De los maridos y los hijos de +las señoras, no se sabe nada. + + * * * * * + +No se dirá que nos descuidamos en los preparativos para solemnizar el +centenario de Cervantes. El Salón Nacional, nombre ya de suyo sonoro +y significativo, se llamará teatro de Cervantes, y, al anunciar el +cambio de nombre, se anunció primeramente que actuaría en él una buena +compañía dramática; pero después referencias muy autorizadas dan por +seguro que actuará en él una de esas compañías de _varietés_ tan poco +variadas. Era lo único que le faltaba á Cervantes. Con un guiñol iría +mejor servido; siquiera recordaría aquel retablo de Maravillas ó el +famoso de maese Pedro; pero estas _varietés_ á la moderna no sé qué +puedan recordar, como no sean las desdichas que le persiguieron en vida +y no dejaron de perseguirle en muerte, sin la tregua del centenario, +que ya veremos cómo nos lo deparan entre unos y otros. + +Admirable sería que, al engaño del nombre, acudiera algún extranjero +al teatro de Cervantes creyendo hallar el verdadero teatro nacional, ó +poco menos, y se encontrara con su buen garrotín y sus buenas coplitas +en el más puro estilo cervantesco. Triste sería que, sólo por los +artistas y el público, pudiera creerse transportado á lo más triste +de la triste España de Cervantes, y que, viniendo á festejar al autor +del _Quijote_, sólo pudiera admirar al de _Rinconete y Cortadillo_, no +tanto por la certera observación de su tiempo como por la penetrante +visión del porvenir. + + * * * * * + +Los franceses nos pondrán en solfa, y por eso, sin duda, padecen la +obsesión musical de España. De diez ó doce conciertos anunciados +en días pasados, de los que dan en París continuamente las bandas +militares, no había uno solo en que no figurara alguna pieza de +inspiración española. La _España_, de Chabrier; fantasías de _Carmen_; +un Vito; fantasía de _El Cid_, de Massenet; serenata española. Eso sí, +entre tanta música española ni un sólo compositor español. Basta con +que la inspiración sea nuestra; ellos se bastan para instrumentarlo +todo. Lo mismo que en Marruecos, y que en todas partes. Aquí cantamos y +bailamos; ellos instrumentan... y cobran. ¿No ha sido ésta siempre la +suprema habilidad francesa: instrumentar todas las músicas de todo el +mundo? Sólo que hay músicas bravías que se resisten á todo pentagrama y +á toda batuta. Napoleón, aquel gran director de orquesta, lo aprendió +á su costa. Pudo con los pueblos entonces más civilizados y fué á +estrellarse en los que él despreciaba más por incultos. + + + + +XXVII + + +Si para todo Gobierno es siempre desagradable la perturbación del orden +público, es natural que lo sea doblemente para un Gobierno liberal y +democrático. Siendo el primer deber de un Gobierno el sostenimiento del +orden, ¿cómo conciliar las ideas liberales con las medidas necesarias +de previsión y de represión? Según frase de un eminente novelista y +lastimoso republicano, en la vida los hechos van dando de puntapiés á +las ideas. Pero no deja de ser triste cosa, cuando de ideas liberales +se trata, que los hechos brutales puedan despedirlas de tan brutal +manera. + +Convalecientes todavía de un acceso de fiebre, en que, por fortuna, no +todos han perdido la cabeza, aunque bien pudo temerse, no es ocasión de +aquilatar errores y responsabilidades. + +Hay en estos accesos agudos el peligro de que, por atender con premura +á lo sintomático, se desatienda la dolencia esencial. Es indudable +que los vínculos de solidaridad social entre unas clases y otras +están muy relajados. Nadie sabe á qué alta claridad han de llegar las +inteligencias para suplir el calor que falta en los corazones. Hemos +apagado la lumbre antes de encender la luz, y todos vamos á tientas por +la vida; no es extraño que nos tropecemos unos á otros á cada paso. +Se ha destruído mucho y no se ha edificado lo bastante. La voluntad +moderna es negativa. Sabemos muy bien lo que no queremos; nadie sabe de +cierto lo que quiere. + +Sería injusto desconocer, y los más apasionados enemigos y los más +condicionales amigos, que son peores, no podrán negarlo, que el +Gobierno ha salvado con gran cordura, digan otros con gran suerte, las +difíciles circunstancias en que tanto podía pecarse por falta como por +exceso. + +El pueblo de Madrid, tan desconocido, tan calumniado á veces, ha dado +una vez más pruebas de su ánimo sereno y bien templado. Nadie se ha +intimidado. El comercio abrió sus tiendas confiadamente; nadie dejó sus +habituales ocupaciones y esparcimientos. La clase media, sobre todo, +la que bien tendría motivos justificados para ir á la huelga y á la +protesta violenta, puede decirse que ha sido en este caso el muro de +contención contra posibles desbordamientos del motín amenazador, por +una parte, de la represión excesiva, por otra. No olviden la Monarquía +ni sus Gobiernos dónde está su más firme apoyo. ¿Los de abajo? Aun sin +razones sentimentales. ¡Hay tantas razones de conciencia para perdonar +sus errores y sus extravíos! La grey es buena... ¿Los pastores? ¡Pobre +pueblo! ¡La vida es tan dura para él! ¿Cómo culparle si, para soñar y +esperanzarse, prefiere todavía la blandura y dulzor de las mentiras +lisonjeras al áspero y sano amargor de las verdades? ¡Si sólo se le +acercan los que tienen aspiraciones de ídolos y ninguno que tenga +vocación de mártir! ¿Cómo ha de escuchar nunca palabras de verdad? +Hasta la entrada en Jerusalén, entre aclamaciones y palmas, hay muchos +Cristos; hasta la Cruz, sólo hubo uno: El que era todo amor. + + * * * * * + +Bien merecen una especial recompensa los reservistas y licenciados +temporalmente que se han presentado espontáneamente en sus respectivos +Cuerpos, anticipándose á la orden de incorporarse á ellos. + +Merecedores son también del mayor encomio los aristócratas veraneantes, +los próceres ilustres, políticos y financieros, lo más saneado de +nuestras clases conservadoras, que se han apresurado á dejar las +comodidades y el descanso de sus residencias veraniegas para mostrar +á la Monarquía y al Gobierno su lealtad acrisolada. Imponente fué la +manifestación de todos ellos realizada en Madrid, pareciendo en los +sitios de mayor peligro, ofreciéndose con sus servidores y empleados á +defender y sostener el orden. No podían hacer menos por la Monarquía +los que tanto hicieron por la Religión en los días del Congreso +Eucarístico. Sólo los impedidos y achacosos se han limitado á enviar +sus adhesiones por escrito. Y, aun á éstos, habría que oirles en +la terraza del Casino de Biarritz y en otros puntos del extranjero +abominar de los viles afrancesados, que se aprovechan de los momentos +difíciles para perturbar el orden y traer graves complicaciones sobre +España. + +Admirable ha sido su conducta, y razón es que, después de tan +significativo acto de presencia, vuelvan á reanudar sus vacaciones, +interrumpidas hasta que llegue el invierno y, con él, ocasiones en que +lucir más tranquilamente Toisones, bandas y cruces, que tan bien saben +ostentarse en los momentos de peligro como en las ceremonias pacíficas. + +La Monarquía y los Gobiernos deben tener muy en cuenta la actitud de +estas clases privilegiadas, que aun no han hallado por aquí su Lloyd +George como en Inglaterra. + + * * * * * + +Y nada más. De todo ello el Gobierno del Sr. Canalejas ha salido +incólume, cuando sus mejores enemigos y sus peores amigos esperaban +que saldría muy quebrantado. Algo que importa más ha salido también +incólume: la vitalidad de esta España nuestra, más resistente con su +apariencia de debilidad que muchos organismos de robustez engañosa. + +Y á este nuestro Madrid bien puede perdonársele su femenina debilidad +por algún torero, en gracia de su masculina serenidad ante un +espectáculo en que la mayor prueba de cordura era permanecer impasibles +como espectadores; único medio de que no se hicieran locuras en el +redondel, que, por fortuna, en esta ocasión ha sido todo olivo, +considerado como símbolo de la Paz, para los bien intencionados. En +su sentido taurino; para los que gritando ¡al toro, al toro!, no se +contentan con quedarse entre barreras, sino que se suben al palco de +la presidencia apenas suenan los clarines y, de paso que se ponen en +seguro, le piden algún favorcillo al presidente, mientras los incautos +lidiadores, jaleados por estos capitanes Araña, se juegan la vida en el +ruedo. + + + + +XXVIII + + +Gran revuelo en París. Cuestión de faldas: faldas de bailarina. Osados +reformadores tratan de suprimir en el cuerpo de baile de la Gran +Opera, el «tutú» ó sea la tradicional faldilla de las bailarinas. +Dicen que es inverosímil--¡miren ustedes dónde demonios van á buscar +la verosimilitud!--que en un baile de campesinos, ó de griegos, ó de +romanos, se presenten las danzarinas con ese traje, sin época y sin +estilo, que es sólo de bailarina, por unos de esos convencionalismos +teatrales que, si bien se mira, ¡ay!, son todo el teatro. Hay quien, +dejando á un lado la propiedad escénica, que nada importa cuando se +trata de admirar bellezas femeninas, protesta contra el «tutú», en +nombre de la Estética. Dicen que el «tutú» destruye la armonía de +líneas. ¡Picarones! + +En seguida han levantado partido, de una parte, los tradicionalistas; +de otra, los innovadores. Entre las mismas interesadas, las hay que +están por las faldillas; las hay que están por las líneas. Las madres, +corporación respetabilísima en el cuerpo de baile, inmortalizadas por +Halevy en su _Madame Cardinal_, con su experiencia de madres, están +por la falda: saben cuánto importa reservar alguna sorpresa para los +momentos definitivos. La juventud, con sus impaciencias á la moderna, +está por la línea. Saben que, como en Geometría la línea recta, en Amor +la curva es la distancia más corta entre el escenario y el hotelito de +sus sueños. + +Hay también un partido intermedio: el partido templado de un +transigente eclecticismo. Adóptese la innovación para las óperas y +bailes modernos, y respétese la tradición para los del antiguo régimen. +Hay tal vez abonados viejos, «fetichistas» de amor, para quien el +«tutú» es toda la bailarina. Sería una crueldad privarles de la prenda +sugestiva y evocadora. + +Hay también un partido revolucionario y avanzado que, no sólo pide +la supresión de los tules y gasas, sino la supresión de las mallas, +que, si no destruyen, ocultan las líneas. Dicen que siendo el baile +exhibición de la belleza corporal femenina, ritmo plástico de formas +y actitudes, tapar las formas de una bailarina es como tapar la boca +á un cantante. Estos señores quieren que les canten á toda voz, y que +les bailen... aquí no puede decirse á todo trapo; al contrario: ¡fuera +trapitos! + +Para comprender lo que esta cuestión interesa en París, es preciso +saber lo que significa el cuerpo de baile de la Gran Opera, que es +toda una institución nacional. Wágner tuvo que sucumbir ante su +tiranía, amenizando _Tannhauser_ con un bailecito, pues de otro modo +no se hubiera representado nunca. Verdi, en todo el esplendor de su +gloria, tuvo que intercalar también unas danzas en su _Otelo_ cuando +fué representado en la Gran Opera. Hasta el _Don Juan_, de Mozart, se +ameniza con un añadido bailable, para el cual se aplica uno de los +minués del mismo divino maestro, y la marcha turca, que cae en el _Don +Juan_ como el calañé en la cabeza de Dulcinea--véase la ópera de +Massenet _Don Quichote_, cuya representación en Madrid demandan algunos +cervantófilos.--Buena obra para inaugurar el nuevo teatro de Cervantes, +para que al «Inri» no le falte letra... ni música. + + * * * * * + +Ahora que se agita la idea--en España se agitan mucho las ideas, +por eso llegan las pobres tan cansadas cuando hay que ponerlas en +práctica--de fomentar el turismo por los medios más adecuados, +no sería malo convocar una Asamblea de veraneantes ó abrir una +información pública para que expusieran sus observaciones, sus agrados +y sus quejas. De este modo, podría trazarse algo así como un mapa +hospitalario de España, que podría ser muy útil para los turistas. + +¡Hay que oir á muchos de los que regresan! Claro es que muchas veces +el espectáculo está en el espectador y el viaje en el viajero. Los que +buscan pueblecillos ignorados y tranquilos para su descanso, vuelven +encantados. ¡Qué amabilidad y dulzura en el trato de los campesinos! +¡Qué sencillez! ¡Qué arte para adulterar los alimentos y encarecer los +precios, para que el veraneante no eche de menos las comodidades de +Madrid! ¡Qué modo de amenizar la vida al forastero! Eso sí; el paisaje +y el aire sano del campo compensan de todo. Salvo que el paisaje está +todo acotado, para consuelo de los que no quieren terrenos baldíos, y +no hay por dónde pasear ni por dónde asomarse al campo; salvo que el +aire huele á paja quemada ó á carroña de animales muertos que se pudren +al aire libre; salvo que los niños, que fueron de Madrid tan sanos, +atrapan la tos ferina ó el sarampión, ó unas calenturas, gracias á la +higiene de esos admirables lugares, reino eterno de Herodes. + +¡Oh, el campo, los pueblecitos! ¡Qué bien se vive en ellos con una +casa á estilo de Madrid, con criados de Madrid, haciéndose llevar los +alimentos de Madrid, con periódicos de Madrid, amigos de Madrid y mucha +agua de Colonia... de cualquier parte! + +Los más exaltados africanistas debieran emprender frecuentes +exploraciones por muchos de estos lugares. Tal vez á la vuelta se +hubiera enturbiado su fervor de civilizadores y conquistadores de +tierras extrañas. ¡Pues no hay poco que civilizar y que conquistar +sin salir de casa! Y no vale decir que para eso siempre hay tiempo, y +para eso los tenemos cerca. Precisamente porque están cerca es posible +que, si no los conquistamos pronto, nos conquisten ellos. Y que, á los +bárbaros de fuera, se les ve venir; pero los de casa, no han avisado y +ya están encima. Todo será que el hambre apriete un día demasiado. Así +como así, con los remedios que proponen algunos economistas, dignos +de los mejores tiempos de la Edad Media... Proteccionismo y cierre +de puertas. Es el mejor remedio. Bien decía D. Juan Valera que la +Humanidad estaba empezando á vivir. + + + + +XXIX + + +El malestar ocasionado por la carestía de la vida es universal. Las +gentes andan mal humoradas, y el mal humor se traduce en motines, +huelgas y disturbios, con cualquier pretexto, que, no pareciendo +suficiente á los que no quieren enterarse de la verdadera causa, les +hace pensar en el oro extranjero, en traidores y agitadores extraños. +Aquí pensamos en el afrancesado, como en tiempos de la invasión +napoleónica.--Todo esto es como pensar en polvos misteriosos que +envenenan las aguas, en tiempo de mortífera epidemia. + +Claro es que, muchas veces, los mismos que protestan y se enfurecen, +no se dan cuenta de la verdadera causa de sus furores. ¡Pesan sobre +el dinero y sobre las necesidades materiales tantos anatemas poéticos +y románticos, que á todos nos da cierta vergüenza confesar, cuando +andamos tristes y cariacontecidos, que la causa primordial es la falta +de metales preciosos y precisos! ¡Hay tanta pasión de ánimo y tanta +neurastenia que se curaría con unos cuantos billetes de mil pesetas! Y +¡hay tanto socialismo, tanto republicanismo y tanto idealismo que se +curaría del mismo modo! + +Los médicos y los gobernantes, para acertar en sus diagnósticos, han de +ser algo materialistas. El estado financiero del paciente, individuo ó +pueblo, es de gran importancia para diagnosticar y recetar con acierto. +Hay tristezas que parecen, y así lo asegura el enfermo, de lo más +espiritual del mundo; y con buena alimentación, diversiones y algún +dinero, desaparecen en cuatro días, sin dejar señales. No hay más que +comparar lo que dura un duelo en una casa donde la familia queda muy +bien, con lo que dura donde, como suele decirse, el difunto se llevó la +llave de la despensa. + +Yo estimo en mucho á esas buenas señoras, serviciales y conocedoras del +corazón humano, que, en las grandes catástrofes familiares, se dedican +á ofrecer y servir tazas de caldo, vasos de leche y yemas de huevo. + +Este sistema, aplicado al gobierno de los pueblos, produciría los +mejores efectos. ¿Que los pueblos se agitan y se inquietan por alguna +idea política? Leyes económicas, de lo más grosero y materialista: la +taza de caldo, el vasito de leche y las yemitas de huevos.--Llore usted +lo que quiera, pero hay que tener fuerzas.--Así dicen esas señoras +solícitas que, por haber asistido á muchos duelos de familia, saben el +modo de curar desmayos y síncopes de viudas y huérfanas. ¡Al estómago, +al estómago! No hay que tomar el corazón muy en serio, ni en los +pueblos ni en los individuos. + + * * * * * + +Hasta ahora, el público del teatro de Apolo era el que ofrecía mayor +resistencia á dejarse emocionar por la pura emoción artística. Los +mejores éxitos literarios obtenidos por algunas obras en aquel teatro +fueron logrados á punta de chiste. Presentarse allí á cuerpo limpio era +empresa arriesgada. Sinesio Delgado es testigo de mayor excepción. El +éxito de _Lirio entre espinas_ ¿será sólo un acierto de una obra y de +un autor?, ó ¿será también un acierto del público? Mucho habría que +celebrar lo primero; lo segundo, doblemente. + +Una de las grandes ventajas de los teatrillos y salones en que se +cultiva el género llamado _varietés_, es haber sido un derivativo para +que cierto público no busque en teatros donde debe cultivarse otro +género, lo que en esos salones puede encontrar en abundancia. + +Bueno es que se deslinde el campo. A un lado, el teatro; á otro, el +escaparate. Que cada cual sepa dónde debe ir y dónde no, á satisfacer +sus gustos y sus aficiones. + +Hasta ahora, el arte y la literatura habían sido para esos teatros +lirio entre espinas. + +Esperemos que, en adelante, aunque no todo sean lirios, todas sean +flores. + + * * * * * + +Con los comienzos de la temporada teatral anuncia su alegre entrada en +Madrid el invierno de los dichosos. + +Como en las procesiones españolas, Dios grande y Dios chico, hay +siempre dos estaciones en cada estación del año. Una, para los que +tienen sus diversiones distintas en cada una; otra, para los que pasan +los mismos apuros en todas ellas. + +En unas casas se piensa ahora en el abono á los teatros, en bailes y +fiestas, en las nuevas noches de invierno, en alfombras y pieles. En +otras se piensa en la falta de trabajo, en la pobre ropa empeñada. + +El invierno acusa, como ninguna otra estación, lo terrible de las +desigualdades sociales. + +El hielo que endurece la tierra y dificulta al pobre labrador sus +labores, sirve para que los ricos patinen sobre él, bien aforrados +en pieles. Por si el hielo natural falta para su diversión, tienen +patinaderos de hielo artificial. + +La industria de los hombres no se ha cuidado tanto de aliviar males al +pobre como de aumentar goces al rico. Verdad es que los pobres pagan +mal y agradecen peor. + +Por eso nadie trabaja para ellos; ni ellos mismos. Todas las +comodidades, todo el lujo, todo lo que embellece y alegra la vida, +pasa por sus manos sin dejar rastro de bienestar, de belleza ni de +alegría. En sus manos todo es trabajo, pena y miseria. + + + + +XXX + + +¡Buenas reprimendas se está ganando Italia, de la parte de las señoras +mayores, por querer ella jugar también á la señora mayor y hacer de +gran potencia! ¡Como si fuéramos todos unos, frailes y tamborileros! + +¡Tendría que ver! Cuando las grandes andan con mil remilgos y +miramientos por no tropezarse ni ofenderse, que una loquilla viniera á +enredarlas á todas. + +Están Francia y Alemania, muy señoras y muy reverendas, nota va, nota +viene, hasta aquí cedo y de aquí no paso, por si pueden evitarse el +venir á las manos, que las dos tienen muy ocupadas, y se le ocurre á la +señorita sin juicio de las tarantelas echarse de conquista y de bulla +por esos mares. + +Las grandes señoras, acostumbradas á ponerse el mundo por montera, +dicen, escandalizadas ante la empresa de Trípoli, que esas no son +formas entre naciones decentes y que de quién las habrá aprendido +Italia. + +--Ella no tiene posición para eso--como decía una aristócrata, +censurando á una burguesa que se permitía tener amantes. + +El que tiene posición puede permitírselo todo en este mundo. Pero el +que no la tiene ¿cómo llega á tenerla? ¿Cómo van á llegar los pequeños +á grandes, si los grandes tienen monopolizados todos los medios de +engrandecerse?: el atraco, el despojo, la estafa; los medios más +usuales entre naciones decentes y civilizadas. + + * * * * * + +Peligroso, peligrosísimo juego, que no aconsejaríamos á ningún +Gobierno, es el de ilusionar y desilusionar de un día á otro. + +Contra su certero instinto de gato escaldado, el pueblo español está +como quien quiere creer, si no cree; en las mejores disposiciones +para terminar en creyente. No pide milagros, pero... ¡si se los +cuentan! Casi, casi, se dará por contento con volver de la aventura, +como el gitano tuerto, por lo menos con el ojo que le quedaba sano. +No pretendamos ponerle vendas en los ojos, que la verdadera fe no +se falsifica con nada; y no hagamos que, por querer infundírsela +con milagrerías, acabe por no creer ni en los milagreros ni en los +verdaderos apóstoles. Hasta ahora sólo cree en los mártires. + + * * * * * + +La Biblioteca Nacional era una institución intangible é inviolable. Un +distinguido escritor se lamentaba días pasados de que nadie sostuviera +una campaña contra esa plaza fuerte. Sólo algunos artículos en broma y +algunas quejas tenues. + +Las bromas no sientan mal, y, por desgracia, es más fácil llamar la +atención sobre un asunto echándolo á broma que tomándolo en serio. +Las quejas... ¡Caramba! ¡Cualquiera se atreve á insistir! Apenas se +atreve uno á protestar contra una deficiencia, un descuido, salen +como energúmenos unos cuantos señores, clamando que todo ello es +ganas de molestar, que la Biblioteca es una perfección y no hay nada +que mejorar ni que corregir en ella ni en sus servicios. ¡Admirable +institución que ha llegado á ese punto en que ya nada puede mejorarse! + +Cuidado que en esas quejas nada iba contra el respetable Cuerpo de +Archiveros y Bibliotecarios; al contrario; más se procuraba que se les +aliviara en trabajo y se les aumentara el sueldo. Pero nada, ni aun así +agradecen las quejas. + +En cuanto á los señores de la casa, los eruditos y bibliófilos del +santo y seña, esos ya es sabido que son como los devotos beatones: +parroquianos fieles de una iglesia, les molesta cualquier extraño que +venga á turbarles en sus oraciones. Dicen que para cuatro golfos que +van á la Biblioteca á destrozar los libros... Yo tengo la seguridad de +que peligra más un libro en manos de un bibliófilo, rata de biblioteca, +que en manos de un golfo. La verdad, no veo á un golfo arrancando hojas +de un libro, para ahorrarse el trabajo de copiarlas ó para evitar que +otro las copie. Además, cuanto mayor sea el número de golfos que acuda +á la Biblioteca, menor será el peligro de que manchen ó estropeen los +libros. Cuantos más sean los que pueden verse unos á otros, más cuidado +tendrán de que alguno pudiera delatarlos en su vandálica tarea. Sabido +es que en París estaba más seguro el Museo del Louvre cuando, por ser +gratuita la entrada, acudían numerosos golfos, que cuando, por costar +dinero, apenas si acudían más que los extranjeros y provincianos. En +los tiempos de la entrada libre y popular no hubo ningún robo. Acaso +hubiera sido imposible el de _La Gioconda_ con el sistema de la puerta +franca. Del mismo modo, facilitando la asistencia de numeroso público +á las bibliotecas, serán más difíciles esos actos de destrucción y de +mala crianza. El público es el mejor vigilante del público. Y aunque se +destrocen algunos volúmenes... Todos hemos aprendido á leer ensuciando +y rompiendo libros; si por eso no hubieran vuelto á poner un libro en +nuestras manos, ni hubiéramos aprendido á leer... y ¡pobre libro el que +hubiera caído después en poder nuestro! Siempre hubiera sido el enemigo +odioso. + +La Biblioteca popular puede servir para todo esto: para que se +desahogue el odio al libro, rompiendo y ensuciando unos cuantos; y +después... para que se le vaya perdiendo el miedo, y, por fin, para que +se le vaya tomando cariño. + + + + +XXXI + + +La buena obra del desayuno escolar, de las cantinas escolares, está en +buenas manos, y es seguro que se salvará del infructuoso destino de ir +á estrellar el cielo.--¿Por qué ha de decirse empedrar el infierno, +cuando de buenas intenciones se trate?--Ninguna buena intención se +pierde, aunque no pase de la intención. Toda simiente espiritual +fructifica, más tarde ó más temprano, en la realidad práctica. + +Si fueran graves y sesudos varones los encargados de llevar á cabo el +buen propósito, no habría que fiar mucho en su realización. Todo se +perdería en discusiones, Memorias y nombramiento de cargos. Las señoras +son más expeditivas en todas sus resoluciones, discuten andando; sus +discusiones no son por discursos en severas sesiones, sino por réplicas +animadas y vivas en charla amistosa. Las señoras son únicas también +en el manejo y dominio de las cifras. Mientras los hombres necesitan +servirse de la tabla de logaritmos para averiguar el precio de las +patatas, con todo rigor científico, las señoras, por los dedos muchas +veces, calculan y resuelven los problemas más dificultosos mejor que +Inaudi. + +No quisiera yo actuar solamente de jaleador y tocador de palmas en +empresa tan loable. Desde ahora me ofrezco á las distinguidas señoras +para cuanto crean que pueda serles mi cooperación de alguna eficacia. + +Muy explotado está el teatro y cuanto con él se relaciona, para +pensar en recargarle con un nuevo tributo. Algo queda todavía sin +explotar, que bien pudiera explotarse en beneficio de tan buena +obra. Los gorrones y los _pelmazos_. ¿Por qué no ha de cobrarse un +impuesto de caridad sobre los vales? El que asiste gratuitamente á +un espectáculo, con mayor razón debe pagar ese impuesto. Son muchos +también los aficionados á curiosear en lecturas, ensayos, sobre todo en +los generales. ¿No estaría muy en razón también que pagaran con algo +las primicias y el fisgoneo? En todo lo de este mundo--¿no es verdad, +viejos verdes?--las primicias es lo que más se paga. Sólo en el teatro +son gratuitas. + +Por mi parte, y desde ahora, fuera de los precisos operarios, como dice +el cartel de las corridas de toros, á todo curioso, fisgón, _pelmazo_ +ó buen amigo que asista al ensayo de una obra mía, le sablearé sin +consideración alguna y pondré á disposición de las damas lo recaudado. +¿Que entonces no habrá curiosos? Por lo pronto, eso iremos ganando. + +De cualquier modo, bueno sería que las empresas y los autores se +pusieran de acuerdo para explotar á todo _pelmazo_.--Entiéndase lo de +_pelmazo_ en el mejor sentido de la palabra.--Cada cual puede aplicar +este ingreso, que al cabo del año sería importante, á la obra meritoria +más de su agrado y de su simpatía. + +También pueden rendir un tributo los ejemplares regalados, las tarjetas +postales firmadas y demás molestias hasta ahora gratuitas y, por lo +regular, poco agradecidas. + +Los tiempos son prácticos, pero como los escritores y artistas hemos +convenido que no está bien serlo en provecho propio, sigamos siendo +desprendidos y generosos; pero ya que hemos de padecer tanta _lata_ por +amor al Arte, que nos sirva á lo menos de satisfacción padecerla en +provecho de alguna obra de caridad. + + * * * * * + +En los salones de variedades se inicia un renacimiento nacional. +Hasta ahora las canciones eran imitación ó traslado de _couplets_ +extranjeros. Hoy se cantan canciones españolas, antiguas y modernas; +las artistas se tocan con la mantilla blanca, gran peineta y +claveles--también se tocan de otras mil maneras; pero quédese esto de +jugar del vocablo para sus intencionadas canciones.--Renace también el +baile clásico español: fandango, bolero y panaderos; hay trajes del +siglo XVIII y bailarinas de la misma época. ¡Ese siglo XVIII, el más +afrancesado, que muchos tienen por el prototipo de lo castizo! ¿No hay +quien tiene á Goya por el más español de nuestros pintores? A Goya, que +unas veces pintó como los ingleses, otra como los franceses, y cuando +pintó á su manera pintó de muy mala manera. + +Verdad es que yo he leído en papeles de la época cómo se censuraban los +sainetes de D. Ramón de la Cruz, como género á la francesa. + +También creo que en este españolismo de bailarinas y cantadoras hay más +de afrancesamiento que de españolismo. La prueba es que cuando vienen +más españolas es cuando vienen de París. Y es que, ante la niveladora +civilización, lo castizo va emigrando de unos pueblos á otros, como +curiosidad de exportación. Dentro de poco será lo más difícil, para +los curiosos de costumbres pintorescas y características, saber dónde +han de hallar las de cada pueblo, porque lo más italiano estará en la +Argentina, lo más americano en París, lo más francés en Nueva York, lo +español, en Rusia, y lo ruso, en China. En Arte sucederá lo mismo: el +del Norte habrá pasado al Mediodía, y viceversa. Los europeos pintarán +como los japoneses, y los japoneses como los europeos. Habrá corridas +de toros en Londres y boxeo en Sevilla. En Alemania no gustarán +más óperas que las italianas, y en Italia, las de Wágner y Strauss. +En Madrid se representarán operetas vienesas, y en Viena, zarzuelas +españolas. Los pueblos juegan á las cuatro esquinas, y cuando alguien +pide un poco de casticismo, en todas partes le dicen:--Por allí +rebulle.--El cosmopolitismo es ya castizo en todas partes; lo castizo +se ha hecho cosmopolita. + + + + +XXXII + + +Muy doloroso es ver renovarse á cada paso de nuestra historia la negra +leyenda de las torturas inquisitoriales. Pero hay que confesar, por muy +triste que sea, que no hay leyenda ni calumnia sin fundamento. Cuando +se ha pecado mucho, son necesarias muchas y muy seguras pruebas de +virtud, hasta llegar á convencer á las gentes de que en verdad hemos +mejorado nuestra vida y costumbres. + +En realidad, sólo nos alarmamos cuando los de fuera nos llaman +la atención sobre estos supuestos actos de crueldad. Pero, en +familia, entre nosotros, todos los días celebramos y alentamos estos +procedimientos, más frecuentes de lo que parece, en actuaciones +procesales, en cárceles, en Juzgados y hasta en Delegaciones. ¿Vale +hacernos los ignorantes, si todo ello es á ciencia y aquiescencia de +todos? ¿Quién no ha oído celebrar, hasta por personas muy cultas, +la oportunidad del empleo de estos procedimientos, sobre todo si de +descubrir y castigar un delito que personalmente le perjudicaba era el +caso? + +Lo que no está bien es que se pretenda culpar á ningún Gobierno, sea +conservador ó liberal, ni hacer cuestión política lo que es cuestión +de educación nacional. No cabe en cabeza humana que ningún Gobierno +español, sobrado advertido ya, ordene, autorice ó consienta semejantes +procedimientos; todo lo contrario. + +Esa negra leyenda está fundamentada en nuestro carácter. Tan es así, +que, siendo España, seguramente, digan lo que quieran historiadores +parciales, el pueblo en que menos se ha perseguido y atormentado por +ideas políticas y religiosas, es, no obstante, el pueblo en que más se +destaca y perdura la triste fama de estas persecuciones y fanatismos. + +Y es que, en otros pueblos, eran los altos poderes los que imponían la +intolerancia y las crueldades, contra la conciencia de los gobernados. +En España, fueron siempre los gobernados los que impusieron á los +gobernantes la crueldad y la intolerancia. Por eso en otras partes, +aunque más terribles en sus efectos, fueron menos permanentes en sus +causas. + +La verdad es que el espíritu de cada español está como amurallado, +y todo lo que está fuera de su recinto, juzgado como extraño é +incomprensible. No simpatizan unos espíritus con otros, porque no +se comprenden, y no se comprenden porque se ignoran. En cada uno +de nosotros hay un pequeño inquisidor por el poder, grande por la +intención. + +¿No oímos decir á cada paso, no habremos dicho todos alguna vez:--Yo, +al que hace esto, al que hace esto otro, al que piensa de este modo, +al que no piensa de esta manera, le mataría?--Mataríamos por todo. La +justicia no nos satisface por completo si no tiene algo de venganza. +Aplaudimos al que venga una injuria por su mano, tenemos por cobarde al +que pide reparación de una ofensa por justicia. + +Con las mujeres, pecamos de afectada retórica galantería en el trato +superficial y, digámoslo así, poético y literario. En el trato +ordinario ¡y tan ordinario! de la vida, somos groseros, brutales, +duros. Para los niños no hay pueblo de menos delicadeza. Para los +animales, no se diga. Y á todas horas, en la vida familiar, en la vida +política, en el teatro, en las plazas de toros, puede observarse esta +dureza de nuestro carácter, esta carencia del sentido de la simpatía y +de la comprensión. + +Ahora mismo, al protestar indignados contra los que vuelven á propalar +la leyenda negra, tal vez decimos:--¡Es para matarlos! + +Aceptemos en penitencia de nuestros pecados esa leyenda, que ya estaría +destruida, si no fuera tan verosímil. Procuremos hacerla imposible, y, +para ello, antes de protestar y de indignarnos, hagamos un buen examen +de conciencia. + + * * * * * + +_El Porvenir Postal_ dedica todo un número á los carteros y peatones, +elevando sentida y razonada exposición á los Poderes públicos, +para que no tarden en mejorar la triste situación de tan humildes y +desatendidos funcionarios. + +Debiera ser obligatorio para todo gobernante un certificado cierto +de haber vivido durante algunos años en algún pueblecillo, de esos +abandonados de Dios y de los hombres. «Quien ve un pueblo, ve un +reino», dícese en Castilla. Y más enseña la observación directa de uno +de esos lugares, que todos los libros de Ciencias sociales y políticas. + +¡El cartero rural, el peatón! ¿Quién piensa en las grandes capitales +lo que sus servicios significan? Con nada están bien pagados. Cuando +se aprecia de cerca su penoso servicio, ¿cómo no llamar la atención +á gritos contra la injusticia, iniquidad en muchos casos, con que se +desatiende á esos modestos héroes? + +Pensando en esto y en muchas cosas más, es cuando se aprecian en todo +su valor las brillantes campañas parlamentarias de republicanos y +socialistas. Pequeñeces son éstas que no merecen fijar su atención. +Es más importante demostrar que Maura es reaccionario y Canalejas +poco liberal. Ser el eterno obstáculo y, como el alcalde famoso de +Valdemorillo, que entraba por el Ayuntamiento diciendo desde la +puerta:--¿De qué se trata? Que yo me opongo,--oponerse á todo y no +oponerse á nada. + +Próxima la discusión de nuevos presupuestos, ¿no habrá quien se acuerde +de los carteros y peatones? + + * * * * * + +La fecunda imaginación de nuestros hacendistas, cuando de arbitrar +nuevos recursos se trata, ya se sabe: al teatro por ellos. Como +en ninguna otra industria ó negocio es tan fácil la investigación +y comprobación de los ingresos, aquí que no peco ni me caliento +la cabeza. Verdad es que los empresarios, actores y autores son +pacientísimos corderos y, por verse unos á otros perjudicados, se +conforman, muy satisfechos, con el perjuicio propio. El precio de las +localidades aumenta, el público se queda en casa ó se va á la sesión +continua del _cine_, y todos tan contentos. + +Entretanto, los grandes caciques y terratenientes seguirán defraudando +á la Hacienda y serán los primeros en decir que el teatro está muy caro +y hay que organizar loterías caseras para esparcimiento de los niños +y de los amiguitos. Porque ya se sabe que, cuando todo está caro, los +únicos que pueden hacer economías son los ricos. + + + + +XXXIII + + +Lamentable es la conducta de los partidos revolucionarios no reparando, +por servir á su causa, en propalar y sostener especies que más +desacreditan á la nación española que á un Gobierno y á determinado +régimen. + +Pero tan lamentable como la conducta de estos partidos, es candorosa +la actitud de aquellos monárquicos que piden lealtad al enemigo en sus +procedimientos de combate. Lo malo en nuestros enemigos es que nos +ataquen de buena manera. El enemigo sólo empieza á ser temible cuando +empieza á tener razón. Si los partidos revolucionarios tuvieran un +programa económico bien estudiado y bien definido; si tuvieran para los +problemas nacionales más soluciones constructoras que destructoras; si +trabajaran por España más que por el triunfo de sus ideas, venga por +donde venga y salga como salga, entonces es cuando serían temibles. +Como son, la Monarquía no puede desear mejores enemigos; ni de encargo. +¡Si parece que trabajan por la causa enemiga más que por su propia +causa! Más han hecho en estos últimos años por la Monarquía los +partidos republicanos y revolucionarios que los Gobiernos y los amigos +del régimen. No es para que éstos estén orgullosos, porque es muy +triste que nuestros aciertos sólo consistan en los desaciertos ajenos. +Más eres tú es una razón que tiene su fuerza por el momento; pero, en +definitiva, el país viene á caer en la cuenta de que, unas veces unos, +otras veces otros, todos tienen sus más y sus menos. + +Se preguntaba en una ocasión á Filipo de Macedonia cómo se vengaría de +alguien que le había calumniado. «Mejorando mis costumbres»--respondió +el rey magnánimo.--De este modo, con su lealtad al servicio de la +Patria, es como deben responder los monárquicos á deslealtades del +enemigo. No hay mejor protesta. Pedir que el enemigo emplee mejores +armas es candidez sin ejemplo. Dejadle, dejadle que siga con ese +viejo armamento de mala ley, que suele dispararse por la culata +y hacer explosión en manos de quien lo maneja torpemente. En la +opinión nacional tal vez pudiera caer la mancha sobre un Gobierno y +sobre el régimen; en la opinión extranjera esas manchas caen sobre +España entera; y esas manchas no se quitan con bencina republicana ni +revolucionaria. + + * * * * * + +Joaquín Dicenta ha presentado al Ayuntamiento de Madrid una razonada +Memoria: Proyecto para construcción de edificios escolares. + +Esta obra que, llevada á la realidad, debiera ser la mejor obra de +quien tantas obras admirables ha escrito, porque es como el resumen +de todas ellas, no ha sido admitida, á lo que parece, por la empresa +á quien estaba destinada. Los hombres de carne y hueso, aunque tengan +también corazón y cerebro, no son tan fáciles de manejar como los +personajes teatrales, creación de nuestra fantasía, aunque materiales +de la realidad los informen. Pero es una realidad sumisa á nuestro +esfuerzo creador. Por lo pronto, los personajes dramáticos viven con +muy poco. Esta otra ilusión de Joaquín Dicenta, que aspiraba á ser +realidad en la práctica, es mucho más costosa. Pero es de esas obras +que el público debe imponer á una empresa, porque el público tiene +derecho á ello. Esa obra no puede ser un fracaso. Y, en todo caso, +nunca sería un fracaso del autor, sino de la empresa que no ha querido +admitirla. + + * * * * * + +Está visto que hay que ponerse machacón para que algunas gentes +entiendan lo que uno quiere decir. Algo que dije referente á Goya ha +indignado á muchos. Muchos también me han expresado su conformidad. +Váyase lo uno por lo otro. No seré yo quien estime la calidad de los +votos. Para mí todos son respetables. A los indignados debo decir: que +soy el primero en admirar á Goya; en lo que no estoy conforme es en +que se le considere como genuino producto de la tierra, representación +la más pura del casticismo. Que hay retratos de Goya que pudiera +firmarlos Reynolds, basta con verlos. ¿Que siempre hay en él un +elemento de raza y mucho de personal? ¿Quién lo duda? Como en todo +artista, por servil imitador que sea. + +Lo que yo quise decir es que eso del casticismo á todo trapo no es una +gracia para celebrada; que en todo tiempo los pueblos han influído +unos sobre otros, y que no hay gran artista en quien, sobre la raza y +la personalidad, no predomine la influencia de una cultura superior á +su tiempo y á su nación. Bueno es ser de la tierra; pero no como la +patata. Arraigue muy hondo nuestro arte; pero tienda á lo alto, al sol +y al cielo, que es de toda la tierra y de todos los hombres. + +Por lo demás, claro está que yo no entiendo una palabra de pintura; +juzgo por sentimiento nada más. Y decir lo que siento podrá ser osadía, +ignorancia, todo lo que se quiera; todo menos «desaprensión», como dice +uno de los indignados. Poca aprensión será decir lo contrario de lo que +se siente, sobre todo si es por alguna consideración interesada. Y +por Goya, pueden ustedes creerme, no tengo antipatía personal ninguna; +todo lo contrario, su persona, su vida, sus obras me son igualmente +simpáticas. Le admiro hasta cuando pintó la alegoría _Salutación al rey +José_, que esa sí que no me negarán los más admiradores del castizo +pintor que está pintada, como sentida, á la francesa. + + + + +XXXIV + + +Nunca he rebatido censuras á mis obras, en lo que á ellas y á mi +persona particularmente se ha referido. Más veces he sido tentado de +rebatir elogios excesivos. Pero cuando se trata de algo que puede ser +de interés general para el público y para otros autores, creo que bien +se puede discutir sin acritud y sin soberbia. + +De _La losa de los sueños_ se ha dicho que era una obra pesimista. +¿Pesimista? ¿Por qué? Cierto que su desenlace no es de esa alegría toda +exterior que suele ser la más apetecida. Pero es de fortaleza y temple +espiritual, es de triunfo sobre el instinto, que, por una satisfacción +pasajera, nos hace olvidarnos de nuestra responsabilidad y de las +consecuencias de nuestra ligereza. ¿Pesimista una obra en que la mujer +que pecó por amor y por confianza, tal vez porque no se creyera que su +desconfianza era cálculo interesado, acepta las consecuencias de su +falta y consagra toda su vida al amor de su hijo? ¿Pesimista una obra +en que el hombre que amaba á esa mujer perdona la falta, ofrece al +hijo y á la madre nombre y cariño, y si no llega á hacerla su esposa +es porque no está seguro de poder librarla de la miseria y del dolor? +Si esto no es idealismo, si esto no es optimismo, confieso que he +perdido la noción de lo que sean. ¡Ah! ¡Los pesimismos con amarguras! +¡Qué distinto hubiera sido el cuadro y el desenlace de la obra sin +falsificar para nada la realidad! Para todas las amarguras y las +tristezas de la obra he tenido modelos vivos; sólo para la bondad y la +grandeza de alma he tenido que poetizar. He respetado la figura de la +madre que no se ensaña en la hija perdida. Un buen amigo me lo decía +antes del estreno: «Con la madre no se ha quedado usted corto». Y, en +efecto. ¡He conocido algunas en ese caso!... + +En cuanto á la tendencia moral de la obra, sólo un periódico, +considerado por la voz pública como inspiración de determinada +institución religiosa, ha puesto graves reparos á su moralidad. Mi +sorpresa ha sido grande, porque he de confesar que, por primera vez +en mi vida, atento á los intereses de la empresa, y deseoso de no +tropezar con esos reparos, antes del estreno sometí la obra al examen +de un docto padre de dicha institución, cuyo nombre no he de revelar, +quien no sólo no halló en ella nada contra la Religión y las buenas +costumbres, sino que la conceptuó como obra de elevada moralidad y +de saludable advertencia y ejemplo. Por lo visto, no reina la mayor +uniformidad de pareceres en la religiosa institución de referencia. + +Deseoso también de no molestar á nadie, ni con la inmoralidad, mi +conciencia estaba tranquila con el visto bueno de tan docto religioso; +pero vi el ambiente tristón de la obra é indiqué á la empresa del +teatro de Lara la conveniencia de que no se representara en los días +de abono aristocrático. Así se dispuso, y sólo á ruego de los mismos +abonados se representó ante el abono, sin la menor protesta. Esto +indica que el censor estaba en lo cierto. Nadie más enemigo que yo de +escandalizar con obras ni con acciones. Nunca defenderé mis obras como +obras literarias, pero sí como obras de moralidad intachable. Si en +alguna hay algo que, en apariencia, puede parecer pecaminoso, no soy yo +quien habla: es algún personaje, de cuya moralidad no soy responsable. +Tengo por costumbre dejar expresarse á los personajes de mis obras +según su carácter y temperamento. Por desgracia, estos malos personajes +son los que hablan más verdad siempre. ¡Sólo Dios y mi conciencia +artística saben lo que hay que mentir cuando se quiere moralizar! + + * * * * * + +La ignorancia de un daño puede ser muy cómoda y muy optimista--aquí +del optimismo;--pero nunca es provechosa. Tal vez retarde el remedio y +no lo haya cuando nos demos cuenta de la magnitud del mal. Por cartas, +por referencias particulares, sabemos que en Méjico se manifiesta de +modo ostensible el odio á España y á los españoles. ¡Oh, Congresos +hispano-americanos! ¡Oh, amables tópicos de maternidad y fraternidad +en discursos y brindis elocuentes! Diariamente aparecen en las calles +rótulos insultantes y despectivos: «¡Muerte á los gachupines! ¿Quién +quiere carne de gachupín muy barata?» Y otros por este orden y de este +elegante aticismo. + +Sabemos que para los españoles se ha hecho la vida intolerable. Hasta +en las revistas de toros transciende esta animosidad injustificada. +Los toreros españoles tienen que atarse muy bien la taleguilla para no +verse expuestos á ser insultados. En una corrida tuvieron la desgracia +de ser cogidos algunos de ellos, y un periódico proponía nada menos +que la expulsión de las plazas y del territorio de los toreros que se +dejaban coger por torpes. + +No puede creerse que estas y otras manifestaciones menos visibles de +hostilidad expresen el general sentir del pueblo mejicano, sobre todo +de las personas sensatas y cultas; pero ¡ay! como éstas son la minoría +en todas partes, bueno será que no desatienda el Gobierno español y +su representación diplomática en Méjico lo que todo esto significa, +sus causas y sus remedios. Si fuesen circunstanciales y políticas, +no será difícil dar en la causa y atender al remedio. Si fueran más +fundamentales deber es de todos estudiar lealmente dónde está la culpa +y dónde ha de estar la enmienda. + +Son muchos los intereses materiales y morales de España en Méjico para +no preocuparnos de este estado de opinión actual, y es de esperar que +pasajero. + +Cierto que del amor de la América española por España vivimos en plena +ilusión. Pero de la ilusión á la simpleza, hay todavía una buena +distancia, que conviene salvar con algún conocimiento de la verdad. + + + + +XXXV + + +A tiempo está España de satisfacer una deuda de honor. Nadie, entre +los escritores españoles, merece el premio Nobel como D. Benito +Pérez Galdós. Pero el premio de este año ya está concedido al belga +Maeterlink. Hagan el Gobierno español y cuantos puedan, cuanto esté +en su mano para que el premio del año próximo sea para Pérez Galdós. +Sea el premio Nobel la coronación del homenaje nacional, que debe +anticiparse, porque no estaría bien que confiáramos al extranjero el +pago de una deuda nacional. Y sea el homenaje todo lo práctico que +pueda ser, sin que dejemos de poner en él toda nuestra alma. + +Yo deploro, aunque lo haya agradecido, que un distinguido escritor, á +quien ni siquiera conozco personalmente--y hago esta salvedad porque +hay gente capaz de creerlo todo,--se haya acordado de mi nombre como +candidato al premio Nobel. Tengo conciencia de mi significación para +alejar de mí esas pretensiones. No quisiera, por eso, que alguien +juzgara mis palabras forzada cortesía. Cuantos me conocen, cuantos me +hayan oído, saben cuánta es mi admiración por el que he proclamado +siempre como maestro. En sus novelas aprendí á escribir comedias, antes +que en modelos extranjeros, por los que se me ha juzgado influído. + +Yo he leído las novelas de Galdós antes que las de Julio Verne, antes +que las de Dumas, antes que _Robinsón_ y antes que los cuentos de +hadas, lecturas obligadas en la niñez y en la mocedad. Mi padre, gran +admirador del novelista, puso en mis manos sus libros cuando yo era muy +niño. ¡Cómo no ha de ser el primero en mi admiración! ¡Cuántas veces +me habré peleado, yo que no me tengo por patriotero, con algunos que +lo eran en cosas sin importancia y no podían tolerar que yo estimara +á nuestro gran novelista como superior á Dickens, á Balzac, á Daudet +y á Zola! ¡Cuántas veces habré sostenido que, con ser nuestro mejor +novelista, era también nuestro mejor autor dramático! + +De haber nacido en cualquier otro país del mundo, el estudio crítico +de sus obras, de los personajes que figuran en ellas, de los lugares +que en ellas se describen, completísimo mapa moral de España, formarían +una copiosa biblioteca, como los libros dedicados á Shakespeare y á +Dickens, en Inglaterra. Habría ediciones á todo lujo de sus obras, y +ediciones populares que podría adquirir todo el mundo. + +¡Dichosos los pueblos grandes y fuertes que agrandan con su poderío la +gloria de sus hijos! ¿Comprendéis la diferencia que hay entre decir: +Shakespeare es inglés, á decir: España es la patria de Cervantes? + + * * * * * + +Y Pérez Galdós no es rico. Y dirán muchos hombres prácticos: ¿Cómo +es eso? Sus obras deben haber producido un dineral. Sin duda. Un +dineral para mucha gente que no ha necesitado perder su tiempo en +escribirlas. Porque el escribir pide mucho tiempo, y el tiempo es +dinero, como dicen los ingleses. ¡Ah! ¡El dinero de la literatura! +El público empieza á contarlo desde la hora de la celebridad. ¿Y los +primeros libros? ¿Y los años en que hay que luchar con la indiferencia +del público, el desvío de los editores y la cuquería de los que +saben mostrarse generosos, cuando todo se agradece ante la general +indiferencia? Dinero que tarde llega, pronto pasa, como suele decirse. +Y así es el dinero de la literatura. + +Pues bien; es preciso que el dinero, por una vez siquiera, se haga +romántico, idealista, expresión palpable de la gloria. Los españoles +hemos estado cobrando crecidos intereses, en páginas gloriosas que nos +han hecho pensar y sentir hondamente, de una deuda que no hemos pagado. +Es empeño de honor nacional satisfacerla. + + * * * * * + +La empresa del teatro Real, de acuerdo con la naciente Sociedad +Wagneriana, ha dispuesto que los miércoles sean dedicados á la +representación de óperas de Wágner. Son noches de alivio para la +empresa y de luto riguroso para Wágner y para los wagneristas, si +continúan como han empezado. Una descolorida interpretación de _El oro +del Rhin_ y una lastimosa representación de _La Walkyria_, han sido, +hasta ahora, el homenaje al músico inmortal. + +Yo no sé en qué teatro de drama, ó de comedia, ó de opereta, ó de +género chico, hubiera tolerado el público tan pacientemente una cosa +tan desdichada como la representación de _La Walkyria_. ¡Y aun dicen +que el público de nuestro teatro Real es de los más severos del mundo! +No hay Jurado de crimen pasional que sea más benévolo. ¡Qué dioses +y qué diosas! ¡Qué walkyrias! Aquello era un tejado por foso. La +orquesta, dirigida por ese admirable metrónomo que es el maestro Rabl, +tan fría y tan desapasionada como la batuta ordenaba. Los cantantes +desafinaban en frío, que es el modo más triste de desafinar; pero la +orquesta, ni en frío ni en caliente. No hay cuidado. Las walkyrias +cabalgaron al paso; todo lo más, á trote cochinero. + +Si ese es todo el homenaje á Wágner y eso es todo lo que la empresa +del Real ofrece como obsequio á la Sociedad Wagneriana, habrá que +decir, como el corregidor al padre de la bolera que daba satisfacción +al público por ciertos ademanes descompuestos de su hija, y al +explicarlos, soltó una palabra más inconveniente que los ademanes de la +niña: ¡Basta! ¡Que no dé más satisfacciones! + + + + +XXXVI + + +Algunas señoritas estudiantes se quejaron de que sus compañeros +masculinos las habían tratado con cierta desconsideración, que no era +por ningún modo en menosprecio del sexo, como suele apreciarse en +veredictos judiciales, más bien todo lo contrario. Algunos escritores, +y en particular una vehemente escritora, afearon, en artículos llenos +de indignación, la conducta de los estudiantes. Estos, por su parte, +protestaron contra las quejas de sus compañeras, por juzgarlas +infundadas, y doblemente contra la indignación de los escritores, que +de tanto extremar su agradecido papel de paladines de damas, venían á +parar en ponerlas de vuelta y media en la parte más noble y elevada +de la feminidad: en la de madres. De suerte que, al arremeter contra +el sexo fuerte, era el débil el que venía á pagar de rechazo. Esto me +recuerda á un amigo mío que, refiriéndole en cierta ocasión cómo un +sujeto había insultado á su propia madre de muy mala manera, exclamaba +indignado:--¿Qué me dice usted? ¡Que ha insultado á su madre, ese hijo +de!...--Y aquí ponía un calificativo con el que quedaba la pobre señora +peor parada que con todo cuanto su hijo hubiera podido decirla. + +Yo no sé si, en efecto, algún estudiante se habrá propasado algún +día con alguna de sus compañeras; es muy difícil apreciar lo que se +entiende por propasarse, concepto puramente subjetivo, como la poesía +lírica. Vaya porque alguna expansión masculina haya podido alarmar +el pudor femenino. Las horas de estudio no son horas de galanteos, +dicen los estudiantes. ¡Ay! Este es el error. En contacto hombres y +mujeres, no es posible otra cosa. Este será el eterno obstáculo de +la coeducación. O las compañeras estudiantes serán desgraciadillas, +y en ese caso, ¿cuánto va á que no agradecen la indiferencia de sus +compañeros?; ó si algo valen, no hay remedio, con mejores ó peores +formas, han de sentir á su alrededor el resoplido del deseo excitado á +su paso. + + * * * * * + +Habrá quien diga que esto es sólo entre los meridionales; que en los +países del Norte esto de la coeducación y de la comunicación frecuente +entre los dos sexos se lleva mucho sin riesgo y sin ofensa de nadie. +Convengo en ello. En los países del Norte parece otra cosa, porque es +de otra manera. La manera es todo. + +Me hallaba yo una vez en Tánger y llegó al hotel una lucida compañía +de jóvenes ingleses, muchachos y muchachas, amigos todos, que viajaban +en sociedad, sin padres ni madres las jóvenes, sólo autorizadas por +dos ó tres señoras de compañía. ¡Qué inglés es esto!--me decía yo.--En +España no podría hacerse. ¡Cualquiera echaba por esos mundos á sus +hijas, acompañadas de tantos muchachos jóvenes y bien parecidos, sin +más vigilancia que la de unas ayas aburridas! + +En efecto, pronto me convencí de que hombres y mujeres son lo mismo +en todos los climas y latitudes. Lo que cambia es la manera, el +procedimiento. Los meridionales tenemos la endiablada costumbre de +unir la acción á la palabra. Nos gusta que nos expliquen y explicar +todo lo que se hace. Así, en el teatro, sale una guapa mujer y no nos +contentamos con que se presente, más ó menos vestida, á recitarnos +alguna fábula candorosa ó á cantarnos alguna canción delicada y +poética, todo lo cual nos permitiría recrearnos en sus encantos físicos +con el pretexto de que asistimos á un espectáculo moral y hasta +instructivo. Espectáculo de Arte, como dicen por ahí á los cuadros +plásticos. Reproducción de cuadros y estatuas de los grandes Museos del +mundo. Ya ven ustedes si todo esto se presta á muy agradables vistas, +como quien no hace nada de particular. + +Pues, no señor; los meridionales no nos contentamos con recrear la +vista; es preciso que al exhibirse la señora, vestida ó desnuda, +explique su argumento en alguna relación muy expresiva, ó en canciones +de doble sentido ó de un solo sentido. Así no es posible engañar á +nadie. Los pueblos del Norte ven mucho más que nosotros, pero no oyen +nada de particular. + +Aquellas inglesitas y aquellos inglesitos del hotel de Tánger, con +el pretexto de juegos infantiles de la mayor inocencia, se daban +cada sobo por aquellas galerías del hotel y por todos los rincones +y divanes, que ¡ríanse ustedes de nosotros, pobres meridionales! +Pero allí no se oía nada que tuviera la menor relación con lo que se +hacía. Aquí no puede ser; al achuchón precede siempre el comentario, +al pellizco sigue el chillido, que no deje lugar á dudas sobre la +intención y el lugar. + +Allí, hasta los besos ¡y granizaba! parecían la pura inocencia. Aquí, +hasta las miradas parecen mordiscos. La manera es todo. ¿Para qué se ha +inventado tanto gracioso _sport_ en los países del Norte? Para exhibir +pantorrillas y biceps, para correr unos detrás de otros, y tropezar, +y caer, y revolcarse por el suelo; pero sin más comentarios que los +pertinentes al juego. En cuanto se oyera un suspiro anheloso ó un «¡Sí +que está usted bueno!», se deshizo el encanto. + + * * * * * + +Por estas y otras razones, la coeducación no será nunca posible en los +países meridionales. Aquí todo es cantar juego, y el toque está en que +el juego vaya por un lado y la canción por otro. + +Si las muchachas y los muchachos españoles fueran capaces de retozar +con la corrección que aquellos jóvenes ingleses, no habría ningún +inconveniente en que viajaran juntos y solos y se coeducaran á todas +horas. + +Estoy seguro de que ninguna de aquellas lindas inglesitas tendría que +lamentar un percance. ¡Oh! Se advertía de sobra que la coeducación no +tenía secretos para ellas. + + + + +XXXVII + + +Con motivo del concurso abierto por un empresario de Buenos Aires, para +premiar varias zarzuelas en uno ó dos actos, han vuelto á protestar los +noveles por haber sido excluídos del concurso. La protesta, en este +caso, es muy natural, aunque no puede tener mucha fuerza, por tratarse +de una empresa particular que, en uso de su perfecto derecho, convoca +al concurso á quien mejor le parece. Otra cosa sería si de un concurso +oficial se tratara, ó de teatros subvencionados por algún Gobierno. + +Esta cuestión de los noveles será siempre difícil de resolver +á gusto de todos. Sucede con los noveles lo mismo que con los +liberales. No pueden serlo más que en la oposición. En cuanto pasan +á ser gobierno dejan de ser liberales. Es principal deber de un +Gobierno el de sostener el orden social; por muchas que sean las +libertades concedidas y las reformas implantadas, todavía habrá +gentes más avanzadas, más radicales, á quienes todas ellas parezcan +insignificantes. Reducida la legalidad á la mínima expresión de fuerza +restrictiva, siempre habrá rebeldes y descontentos mal hallados en esa +estricta restricción. + +Del mismo modo, en cuanto un novel logra estrenar una obra, ya deja de +ser considerado como novel por sus mismos compañeros de la víspera, ya +empieza á ser combatido como un consagrado. Cuando todos los noveles +dignos de ser conocidos llegaran á serlo, siempre quedarán los que se +creen tan dignos de serlo como los otros. Siempre habrá descontentos y +mal avenidos. Todo ello, sin duda, es necesario para la mejor armonía +del mundo, formada, en apariencia, de discordancias, como gran parte +de la música moderna. Tal vez todo no sea más que música en el mundo, +hasta llegar á la suprema armonía del silencio infinito. + +Cuando el espíritu en hora de serenidad ha llegado á penetrarse de ese +gran silencio, ladridos y vocinglerías suenan á cánticos celestiales. + + * * * * * + +No hay duda que, sin los rebeldes, el mundo no hubiera progresado gran +cosa. Todo el que ha hecho algo de provecho en el mundo se ha visto +precisado á perturbar la tranquilidad de su familia, tal vez la de su +patria, tal vez á toda la humanidad. + +Los mismos santos perturban la vida familiar á la misma Iglesia en +ocasiones. Recuérdese los graves disgustos que San Francisco de Asís +ocasionó á su padre. El mismo Jesús tuvo en continuo sobresalto á su +amantísima Madre, desde que, muy niño aún, se perdió y fué encontrado +en el templo, entre los doctores, hasta el trance doloroso del Calvario. + +La rebeldía tiene precedentes gloriosos; no es extraño que se vea con +simpatía. + +En España han sido muchos los príncipes rebeldes, y todos ellos +perduran en la historia con resplandores de leyenda. Hermenegildo, +santificado; Sancho el Bravo, el príncipe de Viana, el príncipe D. +Carlos, tan esclarecido por historiadores, poetas y autores dramáticos, +que entre él y D. Juan de Austria se han llevado toda la claridad del +reinado de Felipe II, y para este rey sólo ha quedado la sombra más +tenebrosa. Hasta Fernando VII, cuando era príncipe de Asturias, tuvo su +hora de poesía como rebelde. + +Entre príncipes extranjeros abundan también los poéticos ejemplos, +desde la antigüedad hasta nuestros días. + +En estos últimos tiempos, feministas por excelencia, las princesas se +han llevado la palma en la historia, que no es todavía más que crónica +escandalosa, de las rebeldías. + +Han sido muchas y muy ilustres las princesas que han lanzado su diadema +por encima de los molinos. + +Los periodistas republicanos, los caricaturistas, los autores de +cancioncillas y de revistas de París, ya se relamían de gusto con la +esperanza de haber hallado un tema con que remozar sus inspiraciones. + +Por fortuna, pocas veces fué la actualidad tan efímera. + +En lo que tiene de actualidad el asunto, los comentarios serían ya +irrespetuosos. Contra lo que creen los avanzados en ideas políticas, +una mujer no es menos respetable por ser princesa. + +Y en nadie son tan disculpables los errores como en los príncipes. +Nadie les dice la verdad. Los amigos celebran sus equivocaciones por +adulación; los enemigos por conveniencia. + +Pero hay un modo seguro de acertar para los príncipes, y quizá para +todos: hacer siempre lo contrario de lo que sería nuestro gusto. Al +principio molesta, después acaba por agradar, y entonces es ocasión +de volver á contrariarnos; porque hasta la virtud, cuando empieza á +agradarnos, está en camino de no ser virtud. Es doctrina de nuestros +místicos, tan provechosa, por lo menos, como la filosofía de Kant, +aunque adorne menos. + + * * * * * + +En menos de un año han dado cima los hermanos Quintero á su noble y +generosa empresa de levantar en Sevilla un monumento á Bécquer. + +Yo no sé si esta obra de los aplaudidos autores será también discutida. +Todo es de esperar en los tiempos de confraternidad que corren. + +Ya sé que algunos escritores de provincias suponen que aquí tenemos +establecida una Sociedad de bombos mutuos. No será una, sino varias, y +en oposición constante; porque yo no sé que seamos más de tres ó cuatro +los escritores que nos profesamos franca y leal amistad, y no somos +ciertamente los que más andamos elogiándonos unos á otros. + +Pero á tal extremo hemos llegado que, no ya de bombos mutuos, de justa +y legítima defensa, habrá que formar Sociedades. + +En esta ocasión, no es que nadie haya censurado á los hermanos +Quintero. ¡No faltaba otra cosa! Pero hay silencios tan malignos como +las censuras. Callar del bien es mil veces peor intencionado que decir +del mal. + + + + +XXXVIII + + +Que el concepto de la moralidad varía con las latitudes y los tiempos, +ya lo sabíamos. Sobre todo, siempre que por moralidad se entienda algo +que no pasa de ser conveniencias sociales, y justamente por lo que +tienen de _conveniencias_, la sociedad ha querido elevarlas á preceptos +morales. La verdadera moral está sobre estas conveniencias. + +Lo que nos desconcierta un poco es que el concepto de la moralidad +varíe de un distrito á otro, sin más imperativo categórico que el +criterio de un delegado ó inspector. Y esto es lo que sucede con los +salones de variedades y teatros del género chico. + +En unos se prohibe lo que en otros se consiente. Aquí se escandaliza +la autoridad por todo y más allá no se escandaliza por nada. Los +empresarios, los directores y los artistas no saben á qué moral +quedarse. + +El autor de la parodia de _Lirio entre espinas--Chumbo entre +jazmines_--ha tenido la mala suerte de estrenar su obra en uno de +los distritos comprendidos en la zona moral más rigurosa. Su obra ha +padecido persecuciones sin cuento y, por fin, ha desaparecido de los +carteles. + +El autor apela á mi testimonio en defensa de su obra. Como para mí no +hay nada más injusto que la justicia desigual, digo y declaro que nada +vi ni oí en dicha parodia que justifique ese rigor excepcional. + +Pero es posible que yo esté equivocado. En un periódico de los que +celebraron siempre cualquier obra en que frailes ó curas salieran +malparados, he leído la más enérgica protesta contra la obra. En +cambio, un periódico de los más conservadores y respetuosos con la +clerecía, se limitaba á celebrar la gracia de la parodia sin la +menor protesta. Es para perder los papeles de la moralidad, y no es +extraño que los delegados no logren ponerse de acuerdo en punto en que +discrepan los filósofos. + +Desde ahora habrá una moralidad en el Centro, otra en la Latina, y así +en cada distrito y aun en cada calle. + +Un empresario dirá á una cupletista:--¡Mucho cuidado con lo que se +canta, que aquí no está usted en el Hospicio!--Y otro dirá:--Aquí cante +usted lo que quiera, que estamos en la Inclusa. + +¿Dónde hallar el definidor que nos unifique el concepto de la moralidad? + +Mal ha de ser mientras sean los delegados y no el público los que hayan +de definirla. + + * * * * * + +Pues no es tan triste que la moralidad vaya por distritos, como que la +piedad, fundamento de la moral, según Schopenhauer, vaya por partidos +políticos. + +Y parece ser, como la libertad se hizo en tiempos conservadora, que la +piedad se ha hecho ahora revolucionaria. + +Aunque lo que se ha hecho más que nada, en esta ocasión, es inoportuno. +Verdad es que tan inoportunos como los compasivos han estado los +crueles, y ni éstos han debido azuzar á la justicia para que fuera +inexorable en su fallo, ni aquéllos conmover su serenidad con +llamamientos que, en ciertos casos, pueden parecer amenazas. Todo +ello es perturbar el ejercicio de las leyes. Unos y otros han debido +callar mientras la justicia sentenciaba. La compasión y la crueldad, +disfrazadas con sed de justicia, han sido por igual indiscretas. Ante +todo, ha debido respetarse á los jueces. + +Después, era llegada la hora de unirnos todos en la compasión, que debe +alzarse siempre majestuosa: por algo es el más alto atributo de los +reyes sobre la justicia de los hombres. + +No hay delito, por horrible que sea, en que no tengamos todos una +parte de responsabilidad; volvamos algo de esa justicia inexorable +sobre nosotros mismos, para corregir en lo que podamos nuestra vida, y +vaya toda nuestra compasión al delincuente; pero como sentimiento de +humanidad, no como idea política. Que al decir al que delinquió: «Te +perdono», vea en nosotros al hermano, no al correligionario. + +Que las manos que se tienden implorantes no parezca que se alzan +amenazadoras, porque, ante la amenaza, hasta el perdón pudiera parecer +cobardía, y bien está que la justicia ceda á la compasión, pero no al +miedo. + + * * * * * + +La empresa del teatro de Romea ha dignificado por unas horas el género +de variedades. Una sesión entera sin groserías. Tórtola Valencia con +sus danzas, graciosas evocaciones de arte. Música selecta, vistas +cinematográficas agradables, público... público que lo llevó todo con +paciencia, menos la Quinta sinfonía de Beethoven. No se puede cargar la +dosis en la primera toma. Pero todo se andará. El género ínfimo puede y +debe dignificarse. Sobre todo ahora que los teatros de género chico van +perdiendo todo su atractivo: el de ser baratos y el de que sus obras +fueran chicas. Profundo error del que volverán pronto las empresas. +Como volverán pronto del abuso de obscuridad. Es mucha obscuridad. Esta +noche que Wágner impuso en su teatro, y que el _snobismo_ universal +ha aceptado como condición indispensable para admirar, empieza á ser +ridícula y sigue siendo perjudicial para la vista. No sé por qué ha de +escucharse á Wágner á obscuras--¿será un símbolo?--cuando á Beethoven y +á Bach se les escucha á toda luz en los conciertos. Y pase con Wágner, +aunque ya es pasar toda una ópera atormentando la vista para brujulear +lo que pasa en la escena; pero como hasta los gatos quieren zapatos, ya +no hay piececilla ni esperpento que no pretenda fijar la atención del +espectador con este recurso. + +Los oculistas y los ópticos deben de estar en grande con los +espectáculos modernos. + + + + +XXXIX + + +Las tiendas de juguetes son en vísperas de Reyes el verdadero paraíso +de los niños. Todos se aprestan para recibir la visita de los Reyes +Magos, los reyes de leyenda y de ensueño, que vienen de tierras lejanas +con su cabalgada de dromedarios cargados de juguetes y golosinas por +tesoro. + +De todas las leyendas piadosas ninguna tan arraigada en nuestro +espíritu. Los padres más racionalistas y librepensadores la respetan +en sus hijos, y al poner los regalos de misterio en la ventana, tal +vez los padres estén más ilusionados que á la mañana los niños al +descubrirlos. + +Y ¿quién no espera toda la vida y cada día la llegada de los Reyes +Magos? + +El prosaico cartero es el mago de Oriente. A cada carta de letra +desconocida, pensamos al abrirla, trémulos de ilusión y de esperanza: +¿Será el amor? ¿Será la riqueza? ¿Será nuestra felicidad? + +Nuestro corazón está siempre en la torre, como la hermana Ana en el +cuento de Barba Azul, y sin cesar le preguntamos:--¿Qué ves? ¿Quién +llega por el camino? Y hasta la hora de morir esperamos, y cuando llega +la muerte, acaso esperamos todavía que sea la felicidad. + + * * * * * + +Entre los libros de estrena--esta palabra, traducción exacta de los +êtrennes franceses, fué muy usada por nuestros clásicos Lope de +Rueda, Mateo Alemán y otros,--se destacan por su elegante y graciosa +presentación los libros ingleses. Maestros en las artes tipográficas, +grandes artistas ilustrados, todos los años nos presentan nuevas +ediciones de sus autores clásicos y de sus poetas, los primeros del +mundo. + +En libros para niños ofrecen maravillas de buen gusto, libros +educadores, aunque sólo fuera por su artística presentación. + +Las ilustraciones de _Rackam_ en _El sueño en noche estival_, de +Shakespeare; la trilogía de Wágner, los cuentos de Grimm y Peter Pan, +son admirables obras de arte. + +De inspiración japonesa, unen á la más graciosa espontaneidad, la +ejecución minuciosa. Parecen acotaciones ligeras, apuntadas, como +por juego, al hojear el libro, y nos muestran, como profundo estudio +crítico, el espíritu de la obra ilustrada. Ilustrar de ese modo, bien +puede llamarse ilustrar. + +En España son raras las ediciones de libros ilustrados. ¿No hay +editores de ellos por falta de ilustradores, ó no hay ilustradores por +falta de editores? Este es uno de tantos problemas nacionales en que es +difícil precisar cuál sea la causa, cuál sea el efecto. ¿No hay oferta +porque no hay demanda ó no hay demanda porque no hay oferta? + +España, tierra de grandes pintores, no lo ha sido de grandes +dibujantes. Nuestros artistas consideran el arte de la ilustración +como un arte inferior; sólo obligados por la necesidad consienten en +rebajarse hasta él, y siempre con cierta displicencia, que no es la +mejor disposición de espíritu para producir obras de arte. + + * * * * * + +Mucho bueno creemos que puede hacerse en la Escuela del Hogar, proyecto +y realización muy laudables del ministro de Instrucción pública, hombre +muy de su tiempo. + +Podrá decirse que la mejor escuela del hogar debiera ser el hogar +mismo, pero como lo cierto es que la mayoría de los hogares no pueden +ser escuelas, preciso es que haya escuelas que parezcan hogares. + +Mas, como no sólo en el hogar vive el hombre, no como protesta, ni +en oposición, todo lo contrario, como complemento, algo así como las +clases de adorno en los colegios, yo sé que algunos señores de buen +humor se proponen fundar otra escuela que pudiera llamarse... el nombre +es difícil; vamos, algo así... lo que no es hogar... Ya me entienden +ustedes. + +Aunque con la buena enseñanza de la escuela oficial es seguro que +disminuirá el número de solterones, todavía quedarán algunos +recalcitrantes que tienen derecho á la vida, sin contar con los muchos +casados de alternativa y algunos eclesiásticos. + +En todos ellos han pensado los fundadores de la escuela, que pudiéramos +llamar libre, para prevenirles una existencia placentera en que, sin +el calor un poco atufante del hogar doméstico, no les falte nunca una +agradable calefacción. + +También han pensado en las innumerables jóvenes distinguidas, sin +vocación de vestales de hogares, que ven malogradas sus aptitudes por +falta de una esmerada enseñanza, que no siempre pueden dar las madres, +aunque haya casos excepcionales. + +Se organizarán cursos teóricos y prácticos de asignaturas muy +interesantes. Las alumnas podrán ser matriculadas ó libres, aunque +siempre serán preferidas las segundas á las primeras. + +Las faltas de asistencia serán dispensadas, siempre que la alumna las +justifique con haber repasado en su casa la asignatura ó haber salido +de prácticas. + +En el claustro de profesores y de profesoras figurarán personas muy +poco respetables, verdaderas autoridades en las asignaturas cuya +explicación les ha sido confiada. + +Algunas distinguidas escritoras fluctúan entre ocupar una cátedra en la +Escuela del Hogar ó en esta nueva escuela. Hay algunas que estarán con +un pie en cada una y su actitud parecerá naturalísima á todo el mundo. +No hay la menor incompatibilidad. Ni en la comida casera dice mal algún +plato de fonda, ni en la comida de fonda algún plato casero. + +A las señoras de su casa les convendrá matricularse en alguna clase +de adorno, aunque sólo apliquen las enseñanzas á las necesidades +domésticas; como á las otras les convendrán algunas asignaturas de la +Escuela del Hogar, porque el mundo da muchas vueltas, y hay hombres +tan de hogar que, cuando dejan uno, es para buscar otro, y son los +que compran á pares los pares de zapatillas alfombradas, y quieren +encontrar en todas partes las mismas cosas en el mismo sitio. No +varían, continúan. Son fieles hasta en las infidelidades. + + + + +XL + + +Si en torno á los reos de Cullera sólo hubieran disputado bandos +políticos contrarios por la vida ó la muerte de los condenados á la +última pena, tal vez, en este caso, no fueran los compasivos los que +tuvieran razón. + +Mas pasada la turbia que estas revueltas aguas de la actualidad traen +de origen consigo, los espíritus desinteresados, los que no pierden +nunca la noble serenidad inteligente, comprenderán, aunque por algo del +momento se apasionaran unos y otros, que algo sobre la actualidad, con +aspiración á lo definitivo, se eleva sobre las discusiones apasionadas. + +Nada sería el perdón de hoy si no significara la abolición de la pena +de muerte en España. Esa pena, que es vergüenza en toda sociedad +civilizada, y si la civilización se enorgullece con el nombre de +cristiana, no es ya sólo vergüenza, es crimen y es pecado. + +La pena de muerte es la negación de la Justicia: es la pena bárbara +del Talión, es la venganza que el propio ofendido se tomaría por su +mano, sin necesidad de que unos jueces togados se interpusieran para +dilatar fríamente la ejecución, cuando quizás los propios ofendidos han +perdonado. + +Pena que nada remedia y nada evita. Cuando más se aplicaba, más +numerosos eran los crímenes. Hasta en delitos de imaginación, como en +los brujos y posesos, puede comprobarse: cuanto más arreciaba el rigor +en los suplicios, más se recrudecía el contagio, y eran en mayor número +los que á sí mismos se acusaban de practicar diabólicas artes. + +¿Ejemplaridad? No debe ser mucha la de una pena que todos los modernos +legisladores creen más conveniente rodear en su ejecución de misterio y +hasta se ha consignado, al término de largas discusiones en Congresos +penitenciarios, la conveniencia de que la Prensa periódica se abstenga +de publicar detallados relatos de toda ejecución capital. ¿Por qué todo +esto, si de tan provechoso aviso y ejemplo fuera la pena de muerte? +¿No es todo esto palmaria confesión de que tan contagioso es el crimen +como la pena, cuando se iguala al crimen en el procedimiento? + +Ya es sobrada concesión que los hombres podamos juzgarnos unos á otros, +pero nunca de un modo irreparable. Porque andamos individualmente +sueltos por el mundo, nos creemos desligados unos de otros, y hay +un espiritual cordón umbilical que á todos nos une como á un solo +organismo humano. + +En toda gloria de la humanidad tenemos todos nuestra parte de gloria, y +en todo crimen, nuestra parte de culpa. + +¿Por qué ante las hazañas de nuestros soldados, ante los triunfos +de nuestros grandes artistas, algún buen hombre, ajeno á todo valor +y á todo arte, exclama con orgullo: «¡Somos muy valientes! ¡Somos +muy artistas!» Hay quien ante las gallardías de un torero se ufana +de ellas, como si fueran propias, y dice muy orgulloso: «¿Han visto +ustedes cómo hemos quedado en Méjico?» ¿Por qué no se considera del +mismo modo solidario de crímenes y errores? + +¿Quién sabe de dónde cayó la piedra propulsora de las ondas sociales? +¿Quién sabe de qué baja bestialidad llegó la inspiración al artista? +¿Quién sabe de qué alta inteligencia luminosa llegó la negrura del +crimen á un alma de tinieblas? + +Los pueblos tienen sus héroes y sus artistas y sus grandes hombres, +como tienen sus criminales. En todos hay algo de todos. + +No lo olvidemos al juzgarlos. Por todo esto, ya veis si un Gobierno +español tiene siempre razón para perdonar, y todos para agradecerle que +perdone. Es como si nos perdonaran á todos y todos nos perdonáramos +unos á otros. + + * * * * * + +Persona, al parecer eclesiástica, me escribe muy indignada porque yo he +dicho que los santos en vida no fueron muy bien mirados por la Iglesia. +¿Habré de recordar á persona tan docta los muchos santos que anduvieron +en opinión de herejes y padecieron persecuciones y entredicho? ¿Bastará +con recordar á San Francisco de Asís, San Juan de la Cruz y Santa +Teresa de Jesús? ¿No tiene el primero que pasar los imposibles hasta +ver aprobados los Estatutos de su Orden? ¿No padecieron los de casa +persecuciones de la Inquisición y de sus superiores? ¿No llamó el +Nuncio de Roma fémina inquieta y andariega á Santa Teresa? + +No es que á mí me parezca mal; todo ello es naturalísimo. Los espíritus +superiores, en cualquier esfera de actividad, son una perturbación. + +Parafraseando un refrán algo brutal, bien puede decirse: «El grande +hombre muerto, y el apio en el huerto». + +Digan ustedes á cualquier familia de un grande hombre: «¡Qué orgullosos +estarán ustedes!» Y por vergüenza no se atreverán á decirlo; pero, +¡vaya si lo piensan!: «Lo que estamos es... que no le podemos aguantar.» + +Los santos y los genios no tienen vista más que á muchos siglos +de distancia, cuando ya no les queda ni descendencia; porque hay +descendientes que, sin ser santos ni genios, abusan del nombre del +antecesor ilustre para seguir molestando. + + + + +XLI + + +En literatura destinada á los niños hemos sido, por mucho tiempo, +importadores de libros extranjeros. El _Juanito_ de nuestra niñez, el +admirable _Corazón_, de Amicis; los cuentos de Grimm, de Andersen, no +tienen en España equivalentes. Las mismas fábulas de Samaniego, la más +castiza lectura en nuestros tiempos de colegiales, al través de Esopo +y de Fedro, llegan á España por el francés La Fontaine, tan odioso á +Lamartine como educador. En efecto, la moral de las fábulas es algo +sanchopancesca, rastrera, y el gran poeta tenía sobrada razón para +abominar de ellas como libro iniciador de poesía en el espíritu del +niño. + +Los cuentos de Perrault, por su asunto, serán eternamente encanto de +los niños, aunque su erudito autor, al contarlos, puso en ellos cierta +socarronería, como para las damas y cortesanos de colmillo retorcido, +en quienes pensaba al escribirlos más que en los ingenuos lectores +infantiles. + +Las _Mil y una noches_, por mucho que se expurgen, no son de lectura +muy conveniente para niños. Trascienden á sensualidad oriental y +perturban la imaginación. + +Nuestro _Don Quijote_, fuerza es confesarlo, es de incomprensible y +aburridísima lectura para chicos. Es libro para leerlo después de los +treinta años. Por eso hay tan pocas mujeres que lo hayan leído. + +En publicaciones periódicas para la infancia tampoco hemos sido muy +fecundos. La mejor, sin duda, fué _Los Niños_, periódico fundado y +dirigido por D. Carlos Frontaura, de grata memoria, y sus artículos y +cuentos más amenos traducciones eran también casi siempre. + +En colaboración con D. Teodoro Guerrero publicó el mismo D. Carlos +Frontaura unas cuantas comedias para niños, de moral un tanto +sensiblera, pero muy bien intencionadas; y una entre todas, titulada +_Una lección de historia_, muy bien compuesta para grabar en la +imaginación de los niños gloriosas páginas de la Historia de España. + +Otro distinguido escritor, Segovia Rocaberti, publicó también una +colección de obritas teatrales infantiles. Hoy día publica también una +el Sr. Espasa, en Barcelona. De Buenos Aires recibí, poco tiempo ha, +otra numerosa colección. + +De Fernán-Caballero tenemos una Mitología, explicada á los niños, +verdadera obra maestra de discreción y de buen gusto. + +Para niños de librepensadores y racionalistas es obra muy apreciable +_Ponos ó La Comedia Humana_, de D. Melitón Martín, obra injustamente +olvidada, á mi entender; tal vez famosa en todo el mundo si no fuera +española. + +Como nuestra enseñanza, cuando no es de una estrechez de miras +clerical, es de una pedantería filosófica aún más estrecha, la obra de +D. Melitón Martín ha padecido bajo el natural desvío de los unos, que +no quieren que nadie sepa de nada, y de los otros, que se lo saben todo. + +Entre la infinita ignorancia y la infinita sabiduría, extremos, sin +término medio, de la mentalidad española, ó no nos enteramos de nada, +ó sólo de Kant para arriba. O en el zaguán ó en el quinto cielo. Y en +el quinto cielo de un salto, sin tomarnos el trabajo de subir por las +escaleras. + +Género muy difícil de literatura es un género en que ha de olvidarse +el escritor de toda literatura; cosa muy difícil para el verdadero +literato y cosa imposible al que no lo es: que se acuerde de toda la +mala literatura á la hora de escribir. + +Para escribir un buen cuento de niños hay que tener alma de madre. Lo +que es lo mismo, ser un gran artista, verdadero artista. El alma del +Arte es alma de madre, como el alma de la Naturaleza. + +Género de arte en que debieran triunfar las mujeres, si no fuera que la +mayoría de las mujeres escritoras tienen muy poco de femenino. + +Cuando la mujer es mujer antes que escritora y mucho antes que +literata, escribe, cuenta, mejor dicho, deliciosos cuentos de niños, +todos de ingenua imaginación y candoroso sentimiento. Cuentos que +pueden interesar á los niños de todos los tiempos y de todos los +países; porque el alma del niño es siempre universalmente primitiva. + +En cada niño nace la Humanidad. En cada nación, desde las capitales +civilizadas, emporio de cultura, hasta las aldehuelas pastoriles, más +que unidas, apartadas por senderos riscosos de las ciudades, puede +estudiarse, mejor que en los libros, la historia de las razas y los +pueblos en su más remota ascendencia. No son códices y monumentos, +cronicones y sepulcros los que mejor nos hablan de edades pasadas; +son seres vivos, hombres y mujeres, que viven hoy en el alma de otras +edades, las más remotas, hasta la misma edad de piedra. + +Los grandes escritores, cuya gloria perdura sobre los pueblos y los +siglos, son los que acertaron á contar mejor esos eternos cuentos que +interesa siempre al espíritu infantil de la Humanidad. + +Todas las grandes obras de la literatura, si bien se advierte, son +cuentos de niños. Obras que conmoverán eternamente lo que hay de niño +en el alma de todos los hombres y de todos los pueblos. + +Cuentos de niños, _La Iliada_ y _La Odisea_; cuentos de niños, _La +Divina Comedia_, y nuestro _Romancero_, y _La Canción_, de Roldán, y +los _Fabliaux_ franceses, y los cuentos de Chaucer, y las tragedias de +Shakespeare, y los dramas legendarios de nuestro teatro... + +Hoy, entre el espíritu del escritor y el espíritu del pueblo, el +eterno niño, media una distancia que no basta á salvar una artificiosa +sencillez toda de habilidades literarias. La sencillez no se imita con +nada; con la bobería, mucho menos. Ni con místicos ó castizos vocablos. + +Sin afectación, alegre, claro, limpio, llega un libro de cuentos para +niños, _Cuentos de hechos_, de Gertrudis Segovia, libro de mujer, +como yo quisiera todos los libros escritos por mujeres; libro que +añade á nuestra pobre literatura infantil unas flores, más valiosas +que joyas. Hay en él cuentos comparables en interés al delicioso del +_Pájaro Azul_, de Mme. D'Aulnoy, y á _La Bella y la Bestia_, de Mme. +de Beaumont. Son verdaderos cuentos para niños. Y doy fe de ello, +porque sé de varios niños que los han leído con entusiasmo y sé de una +señorita distinguida que se ha aburrido mucho. Una señorita distinguida +es lo menos infantil que se conoce. Una señorita distinguida, si la +dicen que puede tener hijos, suele exclamar: ¡Por Dios! Chiquillos, no. +¡Qué lata! + +A señoritas de estas de ¡Qué lata! no hay que ofrecerles cuentos para +niños. Con la conversación de algún joven, tan distinguido como ellas, +tienen bastante pasto intelectual. + + + + +XLII + + +El príncipe de Mónaco es un príncipe dichoso. Su minúsculo Estado, el +más pacífico del mundo. No agobian á sus súbditos contribuciones ni +cargas. Su ejército es un elegante Cuerpo de Policía; sus barcos no son +de guerra, son de paz, y su insignia, la más alta y más noble expresión +de paz, la Ciencia. + +En el _Princesa Alicia_ no van, con el noble príncipe de Mónaco, ni el +conquistador, ni el colonizador, ni el aventurero, ni el viajante de +comercio, ni el deportista; va el sabio explorador de tierras y mares, +sin otro interés que el estudio mismo. + +Al contrario de otros príncipes, para este afortunado, el gobernar es +un descanso. Por eso puede hacer del estudio su deporte. + +Contra siete vicios hay siete virtudes en este mundo. Pero en los +felices dominios de este príncipe, contra innumerables virtudes hay un +solo vicio. + +Él es fuente de prosperidad y bienandanza, él costea las exploraciones +científicas, él permite en Exposiciones universales, al minúsculo +Estado, tan lucido papel como á muchas grandes potencias. El amor á la +Ciencia de un príncipe sabio contrapesa, muy justamente, grandeza y +poderío de otras naciones. + +Con todo esto, ¿no pudiera escribirse algo muy interesante sobre la +moral de lo inmoral? + +Como toda la moralidad de un Estado no puede ser, en resumidas cuentas, +más que hipocresía, en los Estados moralistas son los trabajadores y +los honrados los que vienen á pagar y á sostener vicios y holganza. + +El Principado de Mónaco, sin hipocresía, logra algo más justo: el vicio +tributario y el trabajo exento. + +No hay persecución capaz de exterminar un vicio, como el vicio sea de +los arraigados en la naturaleza humana. La persecución infructuosa sólo +conseguirá añadir al vicio del vicioso el delito del encubridor: más +repugnante todavía, cuando tras de encubrir, delata. + +En cuanto á que no hay nada tan elástico como la moralidad, ¿es preciso +insistir? Yo confío mucho en la discreción de nuestras autoridades. +Pero, ¿se imaginan ustedes el contraste, si en estos días se le +ocurriera á un delegado sorprender alguna partidita de juego? + +El Gobierno, que honra, agasaja, condecora y recibe como se merece al +noble príncipe, soberano dichoso del más dichoso Estado, no podría +consentir esa inconveniencia. + +¡Envidiable suerte la de este príncipe! ¡Ay! Tanto como él la Ciencia, +amaría yo el Arte, si se me permitiera explotar siquiera una ruletita +con un par de ceros. + + * * * * * + +A los partidarios de la pena de muerte les ha parecido crisis de +sentimentalismo y aun de histerismo el movimiento abolicionista +determinado con ocasión de recientes indultos. + +Si á histerismo fuéramos, también pudiera haberlo sanguinario, y +siempre sería más expuesto que el filantrópico y sentimental. Pero, ¿á +qué agraviarnos mutuamente? Siempre habrá dos conceptos fundamentales +de la vida: conservador y liberal. En el más amplio sentido de estas +palabras. + +El sentido conservador considera la vida con escepticismo oportunista. +La humanidad es mala de suyo y las sociedades constituídas por los +hombres adolecen de sus mismas imperfecciones. Siempre ha sido lo mismo +y lo mismo será mientras el mundo exista. Es inútil aspirar á mejoría ó +perfección. + +Contra los perturbadores del orden social no hay más defensa que... +defenderse. Contra los malos, el castigo. ¿La enmienda? ¡Ilusión, +utopía progresista! + +Este sentido es muy respetable, y más lo sería llevado al extremo. +Supresión radical de cuanto hay de inútil, perjudicial y parasitario. +A defenderse del criminal como del apestado, del inútil como del vago, +del loco como del imbécil. + +¿Quién sabe si esta despiadada selección no sería el medio más eficaz +de cultura? + +Pero hay quien considera, tal vez ilusionado, que el espíritu humano es +perfectible y perfectible la vida, y perfectibles las sociedades. La +historia conocida de la humanidad es de muy poco tiempo y son días los +siglos de que podemos tener noticias, y aun esos bastan para decirnos +que es hacia el bien el lento caminar y hacia la perfección todo el +camino. Poco á poco y despacio, eso sí. El efectivo avance apenas +responde al aliento espiritual. + +El poeta del premio Nobel, en este año, Maeterlink, lo dice: «Para +realizar siquiera un bien pequeño en nuestras acciones, hay que soñar +con las más altas y generosas empresas de bondad.» + +En cuanto á la parte de responsabilidad social, de solidaridad, mejor, +en virtudes y en crímenes, ¿no habéis leído _Resurrección_, de Tolstoi? + +Antes de juzgar debemos juzgarnos. Será la mejor lección de todo delito. + +Consideremos el caso de Cullera. Ya parece lejano, como un suceso +histórico. No puede haber ofensa para la memoria del juez cruelmente +asesinado. Doy por supuesto que era el juez más íntegro, más justo, +más digno. Lo era. Pero, ¿es siempre así? El que haya vivido algún +tiempo en un pueblo, ¿sabe de las injusticias, de las iniquidades, de +las tropelías de la justicia al servicio de los caciques? + +Los pueblos sufren años y años, y en un día, por fin, se cobran, con +aparente injusticia, quizás cuando menos debieran y en quien menos mal +hizo, todas las injusticias padecidas... Hicieron mal, no hay duda. +Pero, ¿dónde empezó el mal? + +Eranse dos amigos, de los cuales el uno en cuanto ponía mano prosperaba +y juntó un cuantioso capital en poco tiempo. El otro era tan +desdichado, que el negocio más seguro acababa para él en un desastre. +Por si su mala suerte consistía en ser más honrado en sus tratos +que el amigo, se dejó de escrúpulos y quiso imitarle, por ver si se +desquitaba. Todo le salía mal del mismo modo. + +Un día jugaban al tute los dos amigos, mano á mano, y el infeliz no +lograba baza, mientras el otro no dejaba de acusarle las cuarenta, más +veinte, y vuelta á lo mismo, y así toda la partida. + +El perdidoso bramaba y para sus adentros iba repasando su historia y +la de su amigo, la sinrazón de sus malos negocios y los buenos del +otro, las pillerías que al amigo le habían enriquecido y á él sólo +le habían traído pleitos y disgustos. Y al fin, cuando una vez más +le acusaba el amigo las cuarenta, se levantó, rojo de cólera, tiró +cartas, mesa, sillas y luces y la emprendió á golpes con el ganancioso, +gritándole:--¡Ladrón! ¡Pillo! ¡Granuja! ¡Si toda tu vida has sido lo +mismo! + +Nadie podía explicarse aquel arrebato; todos se lo afearon mucho. +¡Ponerse así porque le acusaban las cuarenta! + +Pero, lo que él decía:--¡Señor! ¿Si creerán que ha sido por estas +cuarenta de hoy? ¡Si es que toda su vida me las ha estado acusando y... +ya no podía más, ea, ya no podía más! + +Hay muchas cosas, inexplicables en un momento, que tienen su +explicación en toda una vida. + + + + +XLIII + + +El Municipio de la opulenta Bilbao, al discutir sus presupuestos, +acordó grandes economías en las subvenciones á las cantinas y á las +colonias escolares. + +Cuando en todos los países civilizados se concede la mayor protección, +moral y espiritual, á estas instituciones, en el Ayuntamiento de Bilbao +se alzan destempladas voces para protestar contra ellas. + +Un edil dice que las colonias escolares no pasan de ser un recreo, una +diversión para los niños. ¡Gran argumento! Y si no fueran más que eso, +si no fueran salud y vida, ¿estaría tan mal empleado el dinero? + +Otro dice que no hay para qué contribuir á la regeneración de los hijos +de los borrachos. ¡Admirable argumento también! Y, ¡admirable espíritu +de caridad cristiana! + +Para ellos hacen y para sus hijos, al no hacer por los hijos de los +demás, por borrachos que fueran. + +A un hombre muy inteligente le oí yo decir muchas veces que, para +tratar en cualquier negocio, si había de ser un pillo, le diera +Dios pillos muy pillos, que éstos, al fin, por interés propio, +atinaban siempre con el interés ajeno. No como el pillo bruto--mezcla +detonante,--que por quererlo todo para sí, malogra las mejores empresas. + +Del mismo modo, ya que sea el egoísmo primer móvil de las acciones +humanas, seamos de veras egoístas, y, por verdadero egoísmo, +comprenderemos la conveniencia del bien ajeno. Por nuestra salud, nos +cuidaremos de la salud de los otros; por nuestra seguridad, de su +honradez; por nuestra inteligencia, de su cultura; por nuestra riqueza, +de su bienestar. No es lo malo que seamos egoístas, sino que lo somos +malamente. Los grandes bienhechores de la humanidad han sido los +grandes egoístas. Querían un mundo mejor para vivir mejor ellos. + +A los que no son egoístas, cualquier cosa les está bien y viven tan +á gusto en una pocilga. Esos no moverán pie ni mano por mejor cosa +propia ni ajena. + + * * * * * + +Nada más gracioso y artístico que las danzas de Loie Fuller y sus +discípulas. Loie Fuller, inventora de la famosa danza serpentina tan +copiada y tan imitada después, ha comprendido toda la verdad de la +máxima de D'Annunzio: Renovarse ó perecer. Y si es cierto que en la +parte física no ha podido contrarrestar el irreparable ultraje de los +años, como dijo el trágico, en la parte artística, ya que no renovado +del todo, ha rejuvenecido su arte con artísticas variaciones sobre +el antiguo tema: «Bella forma mortal passa, é non d'arte», que dijo +Leonardo, y adoptó después por lema el mismo Gabriel D'Annunzio. + +Loie Fuller, con sus vaporosos contornos de nube, de llamarada, de +viviente flor, de mariposa, con sus combinaciones de luces y colores, +ha sido una gran innovadora en arte. Con especialidad, en el arte +decorativo llamado modernista. La moda femenina también ha encontrado +en ella atrevidas inspiraciones coloristas. + +En el arte de la danza, su influencia ha sido decisiva. Loie Fuller, +según ella misma refiere, halló en la India la inspiración de sus +bailes. Hoy todo el moderno arte del baile busca en la antigüedad +ritmos de líneas y colores. Y son Isadora Duncan, Maud Allens, Regina +Budet, Ida Rubenstein, la Truhanowa, Tórtola de Valencia, toda una +pléyade de bailarinas, evocadoras de las antiguas danzas de Grecia y de +la India, danzas religiosas, sacerdotales, de iniciación y de misterio. + +Unas por instinto, otras por arte. La mujer es siempre vaso de +elección, propicio al hervor del fuego sagrado. + +El baile moderno ha dejado de ser acrobatismo. Hoy pueden danzar las +bailarinas con los pies desnudos; las bailarinas más famosas de antes +no hubieran podido mostrar sus pies, atormentados por el horrible +ejercicio al bailar sobre las puntas de los dedos; pies que habían +perdido su forma, ensangrentados muchas veces al cabo de horas y horas +de ensayos mil veces repetidos para lograr fuerza y agilidad. ¡Las +vueltas de cintura de la Pinchiara, los punteados de Rosita Mauri! Todo +ello pasó para no volver, hasta que de puro viejo sea antiguo, que la +antigüedad es la juventud de las cosas viejas. + + * * * * * + +Pero una de nuestras autoridades se ha propuesto cumplir con la ley +de protección á la infancia y ha prohibido la presentación de las +discípulas de Loie Fuller en el teatro. + +De todos los trabajos que puede hacer un niño, ninguno menos penoso +que el de estas danzas. Nada más parecido á un juego infantil. Nada en +ellas da idea de pena ó de esfuerzo. + +La directora ha protestado contra esa medida de la autoridad. Es que +está mal acostumbrada. Viene de otros países donde no se concede +la menor importancia á los niños. Aquí no habrá podido ver niños +abandonados por las calles, ni vendedores de periódicos menores de +trece años expuestos al frío en estas noches de invierno y alternando +con golfos y golfas de la peor especie. Y si recorriera esos pueblos de +Dios, no vería niños y niñas, al sol de Agosto, en las faenas del campo. + +Como nada de esto ha podido ver, comprenderá lo justo de la +determinación al prohibir ese espectáculo de unas niñas sanas y alegres +que, seguramente, no lo habrán pasado mejor en su vida. + +Pero nuestras autoridades no se enteran más que de lo que pasa en los +teatros. Verdad es que, cuando no se encuentre á una autoridad por +esas calles, ya se sabe dónde hay que buscarlas, en los teatros del +distrito. + + + + +XLIV + + +Como los encendedores mecánicos han obtenido tan general aceptación, y +es de suponer que lo mejor de su clientela se halle entre las personas +más liberales, por lo que tienen de novedad y adelanto, ó entre +gentes inquietas y viciosas, por lo que tienen de azaroso, la caja de +cerillas, orgullo de la fabricación española, ha quedado relegada á los +fieles espíritus tradicionalistas, donde toda virtud y toda moralidad +se asientan. + +Reducido el consumo de las cerillas retrógadas á esta noble y severa +parroquia, no es extraño que los fabricantes de cerillas cuiden la +honestidad de los envases, como empresa de teatro aristocrático la +honestidad de las comedias. + +¿No han reparado ustedes? En las fotografías de célebres y lindas +artistas, ornamento de las cajas de fósforos, de algún tiempo á +esta parte no se descubre descote ni desnudez pecaminosa. Hábiles +retocadores lo han tapado todo. Ya con un chal, ya con una pañoleta, +ya con un remiendo de la misma tela del vestido. No ha faltado más que +poner un antifaz á los rostros, mientras se sustituye la emisión de +retratos femeninos por una de santos varones de la cristiandad, ó de +políticos conservadores, ó de coristas masculinos del teatro Real, ó +cualquiera otra tan incombustible como éstas. + +Entretanto se agotan las existencias de caras bonitas con las +precauciones indicadas, no hay peligro de inflamación en las cerillas +ni en el consumidor. Todo es economizar fósforo, y en esta parte hay +que alabar el desprendimiento de los expendedores. + +Según tengo entendido, la venta de cerillas corre ahora por cuenta +del Estado, y vean ustedes cómo en tiempos de Gobierno liberal y +democrático se moraliza y se honestiza. ¡Para que digan y murmuren +luego cuatro viejas beatonas! + +¡Oh, aquel empecatado Molière! Al presentarnos á su Tartuffe en escena, +con pincelada maestra, le vemos encararse con la traviesa Dorina y +decirle: + + --Ah! mon Dieu! je vous prie + Avant que de parler, prenez-moi ce mouchoir. + ... Couvrez ce sein que je ne saurais voir. + Par de pareils objets les âmes sont blessées, + et cela fait venir de coupables pensées. + +Como Tartuffe y como estos moralistas fosforeros de ahora, conocí yo +un señor que, apenas veía uno de estos descotes de caja de cerillas, +pedía tintero y pluma y lo emborronaba con presteza. Alguien le dijo +un día:--¡Pues si fuera usted al teatro Real y viera usted á muchas +señoras! ¿Qué haría usted?--A esas, ¡todo el tintero, hijo mío, todo el +tintero! + +Ahora, ¡alerta, diosas de Ticiano y de Rubens, maja desnuda de Goya! +Estos moralistas de ahora pueden trataros un día como á fotografías de +caja de fósforos, ya que la luz gloriosa del Arte vale para ellos tanto +como una cerilla y menos que un pitillo. + +Es gente que sólo ve la Belleza por donde, como se dice vulgarmente, +ven los gigantones de Burgos. Y se figuran que todos la ven como ellos. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crónicas, Cuarta Parte +(de 5), by Jacinto Benavente + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58484 *** diff --git a/58484-8.txt b/58484-8.txt deleted file mode 100644 index 87d86cf..0000000 --- a/58484-8.txt +++ /dev/null @@ -1,5319 +0,0 @@ -The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte (de 5), by -Jacinto Benavente - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte (de 5) - -Author: Jacinto Benavente - -Release Date: December 17, 2018 [EBook #58484] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS, CUARTA PARTE *** - - - - -Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals, the University -of Toronto and the Online Distributed Proofreading Team -at http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - - - - - - - - - - Nota del Transcriptor: - - - Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original. - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - - Pginas en blanco han sido eliminadas. - - Letras itlicas son denotadas con _lneas_. - - Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas) - han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal. - - - - - De sobremesa - - CRNICAS - - - Cuarta serie - - - - - Jacinto Benavente - - - De sobremesa - - - CRNICAS - - - _CUARTA SERIE_ - - - MADRID - PERLADO, PEZ Y COMPAA - SUCESORES DE HERNANDO - Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33 - 1912 - - - - - ES PROPIEDAD.--DERECHOS RESERVADOS - - - Artes Grficas MATEU.--Paseo del Prado, 30.--Madrid. - - - - -[Ilustracin] - - - - -De sobremesa - - - - -I - - -La obra de Gregorio Martnez Sierra _Cancin de cuna_ es una de las ms -bellas comedias estrenadas en estos ltimos aos. Fu de los primeros -en conocerla y en predecir su triunfo. Aunque el aplauso del pblico y -los justos elogios de la crtica no hubieran sido en esta ocasin tan -unnimes, en nada hubiera rectificado mi juicio. Adems... esperaba -desde hace tanto tiempo esa comedia! Os acordis, mi querido Gregorio, -de aquella Redaccin del _Madrid Cmico_, y de aquel vuestro primer -libro, y de vuestra timidez, que es el pudor de las inteligencias -honradas; timidez y pudor que hoy desconocen tantos jovenzuelos osados -que aun no escribieron una lnea y ya creen haber conquistado el mundo? - -A cualquiera podr haberle sorprendido el triunfo de ahora, el que -muchos llaman definitivo, haber llegado! A m no poda sorprenderme: -no es Gregorio Martnez Sierra de los que se revelan de pronto. Dios -nos libre de las revelaciones! Si esta obra es una cifra brillante en -su haber literario, no vino por un golpe de audacia de fortuna; es -la suma de muchos sumandos que ya indicaban la riqueza acumulada por -un trabajo constante, progresivo, bien intencionado siempre. Gregorio -Martnez Sierra no es de los que aciertan una vez sorprender con -relmpagos fuegos artificiales; la luz de su entendimiento es calor -de hogar permanente, porque es calor de corazn... - -Y ahora, mi amigo de siempre, cuando yo s que alguna vez juzgasteis -tibieza de mi amistad el no haberse representado antes alguna de -vuestras comedias, lo deploris ahora? No veis cmo todo llega su -tiempo? No veis cmo todo viene encadenado en la vida, y cuando -distancia vemos los aos pasados, tan necesarias como las alegras son -las tristezas para armonizar el destino de nuestra existencia? Hora por -hora procuramos huir del dolor que nos sale al paso y se levanta ante -nosotros como obstculo entorpecedor; al cabo de los aos nos parece -que algo hubiera faltado en nuestra vida si aquel dolor nos hubiera -faltado. - -Y era cuanto yo quera decir en el da del triunfo, que yo no llamo -definitivo, al autor de _Cancin de cuna_. Y sabed, mi amigo de -siempre, que una buena lgrima que tal vez visteis asomar mis ojos -al abrazaros despus del estreno de vuestra obra, vena de ms lejos -que de la emocin causada por la obra misma: vena de muchos recuerdos, -de muchas palabras calladas, de aquel vuestro primer libro, de aquella -vuestra timidez de nio, y, por qu no decirlo?, del orgullo de que, -cuando para muchos se estrenaba en aquella noche _Cancin de cuna_, -para m se haba estrenado hace mucho tiempo. - - * * * * * - -Persona respetable y bien enterada me asegura que los restos de D. -Manuel Bretn de los Herreros, sepultados en el antiguo cementerio -de San Nicols, caern en la fosa comn en breve plazo si nadie se -presenta pagar los gastos de traslacin. Creo que bastar con la -noticia, sin lamentaciones ni comentarios, para que la Sociedad de -Autores, la de Escritores y Artistas, el Ateneo, la Academia -Espaola, todos juntos, el primer buen espaol que tenga unas -pesetas sobrantes, se apresuren evitar esa... pequea vergenza. -Ojal pudieran evitarse tan poca costa otras mayores! La persecucin -de mujeres por esas calles, sin ir ms lejos. Cualquier medida que -tomen las autoridades para ello, la ms arbitraria, la ms draconiana, -ser bien recibida. Hasta la de obligar esos hombres valientes, -insultadores de mujeres, vestir las faldas-pantalones que tanto les -indignan. Si entre las mujeres hubiera verdadera solidaridad, ellas -son las que debieran correr por esas calles esos varones sin otra -apariencia de ello que el traje masculino. Aunque, bien mirado, hay -para compadecerlos. Qu mujeres tendr habr tenido en su casa el -que no sabe que toda mujer es tan respetable en la calle para todo -hombre como si fuera mujer de su propia familia? Pero, es claro, hay -caballero que se echa la calle, harto de haber insultado con mil -groseras las de casa. Qu no har con las extraas? El hombre, -como el caracol, lleva siempre su casa cuestas. El que insulta una -mujer en la calle, es que le sobraron insultos de los que acostumbra -dirigir su seora. O que devuelve los que su seora le ha dirigido, -y no se atrevi contestar, y el pobre hombre no ha de quedarse con -ellos! - - * * * * * - -Las modernas indagaciones de la crtica artstica llevan la alegra -por barrios. Cuando un Museo un coleccionista estn ms ufanos con -un Velzquez con un Rafael con un Greco, sale un seor crtico de -Arte agundoles la fiesta con decirles que, lo que se crey original, -es copia, alegrndoles el duelo con la afirmacin contraria. Nadie -sabe ya lo que tiene. Es para creer en todos los cuadros viejos y para -no creer en ninguno. - -El Museo del Louvre se ufanaba de poseer la verdadera _Gioconda_; -nosotros mirbamos despectivamente la de nuestro Museo del Prado. Se -volvieron las tornas; durante unos cuantos aos la verdadera _Gioconda_ -ser la nuestra. Aunque bien pudieran serlo las dos, y aun no serlo -ninguna. Esta _Monna Lisa_, tan trada y llevada con el enigma de su -sonrisa, quiere, por lo visto, ser enigmtica en todo. Leonardo de -Vinci era artista minucioso hasta el resobado, y es lo ms probable que -las dos _Giocondas_ fueran, en su intencin, estudios y apuntes para -una tercera, que acaso parezca el da menos pensado. Mucha importancia -conceda Leonardo al fondo de sus figuras, y hasta procuraba infundirle -algn simbolismo apropiado. Por esta consideracin ms parece la -_Gioconda_ definitiva la del Louvre. Pero tambin pudo ser que, -para mayor enigma, le pareciera mejor fondo el fondo indeterminado -de la _Gioconda_ de Madrid. El demonio de la seora! Nada, que -se ha propuesto dar que hablar por los siglos de los siglos. Bien -dijo su pintor y presunto enamorado: Bella forma mortal passa non -d'arte. Ya s yo cmo resolvera este pleito uno de nuestros chulos -castizos; diciendo de una vez. Vaya una ta _Gioconda_! Slo que, al -pronunciarlo mal, estara en lo cierto. - - - - -II - - -La comedia novelada de D. Eugenio Sells, _Icara_, con satisfacer -plenamente en la lectura, deja, no obstante, en nuestro espritu el -sinsabor que deja una vida truncada que nos pareci encaminarse -muy otro destino. No quiere esto decir que la serenidad del libro -convenga menos, para una obra de serio y noble arte, que el bullicio -de los teatros. Obras hay, en forma dramtica, que nada ganaran al -afrontar las luces de la batera: muchas de Byron; los admirables -poemas de Browning; algunas comedias, quizs las mejores, de Musset. -Pero _Icara_, no; se advierte, desde luego, que naci para el teatro, y -todo en ella pide la expresin vigorosa que slo en la representacin -escnica puede lograr la verdadera obra dramtica. _Icara_ se malogra -en el libro. Y cuando pblico, crtica y empresarios se lamentan de que -faltan autores y obras en consecuencia, qu razones hay, que la razn -no alcanza, para que _Icara_ no haya sido representada? Descontemos la -razn de mritos: tiene la obra muy sobrados, literarios y teatrales. -Interesante asunto, de una importancia social que se sobrepone lo -que pudiera parecer de efmera actualidad. En cuanto los papeles, -razn suprema muchas veces para la admisin de una obra, nada dejan -que desear al lucimiento de los actores. Atrevimientos? Es el autor -de _Icara_ bien probado seor de la pluma, para temer groseras de -pensamientos y de lenguaje en obra suya. Por qu, entonces, _Icara_ -no ha sido representada? No ha muchos das nos ofreci una esplndida -empresa minuciosa estadstica de las obras representadas por su -compaa; todo ello para blasonar, ms de un trabajo constante, de -una amplitud de criterio que sera laudable si estuviramos seguros -de que era sincera. Lo cierto es que, sin contar las que han dejado -de escribirse, en la seguridad de que no hubieran sido admitidas por -ninguna empresa, acaso las mejores obras dramticas de estos ltimos -aos impresas andan sin haber logrado el favor de ese amplio criterio. -Dganlo las tragedias brbaras de Valle-Incln _Aguila de blasn_ y -_Romance de lobos_; dgalo _Icara_; dganlo, del teatro extranjero, -las verdaderas obras de arte: unas, traducidas para ser publicadas; -otras, no traducidas por no perder el tiempo; mientras las empresas se -desviven por traernos cualquier comedieta sin importancia cualquier -dramn, al que se ha concedido demasiada. No es que me parezca mal, y -cada uno en su casa es muy dueo de hacer lo que mejor le parezca y -ms crea que le conviene; pero no se pretenda darnos plaza de tontos, -hacindonos creer, cuando slo se atiende los legtimos ingresos de -la contadura, que se piensa, sobre todo, en los altos intereses del -Arte. - - * * * * * - -El batallador obispo de Jaca, l pelea en Madrid y la dicesis la -puerta, se opone, en nombre de la religin cristiana, la cremacin -de los cadveres. No sabemos en qu texto sagrado podr fundarse. No -ser, ciertamente, en el bblico de la destruccin por el fuego ay, -Teresita! de las ciudades nefandas Sodoma y Gomorra. Si fuere, por -dificultarse con la cremacin, el prodigio final de la resurreccin -de la carne, grave ofensa de la divinidad, nos parece suponer que ha -de serle ms difcil resucitarnos de unas pavesas que de un montn de -huesos. El que nos hizo de la nada, aun de la nada volver sacarnos, -y, francamente, no vala la pena de molestarse. - -No era preciso que el seor obispo de Jaca tronara desde tan alto -contra la cremacin. Sin consideraciones religiosas de tanto peso, -ya basta contra ella la natural y humana repugnancia desaparecer -de modo tan terminante. Queremos aferrarnos la vida hasta en la -muerte; de ah esa vanidad de monumentos funerarios, los epitafios -rimbombantes, las esculturas que perpeten nuestra forma mortal. Los -ms descredos en la imperecedera existencia del alma creen todava -en lo imperecedero de la materia al travs de transformaciones; acaso -creen que aun han de renacer, con los jugos de la tierra, en la -flor, en la mariposa; que su yo, su soberbio yo, ha de existir -por siempre, aunque algo desperdigado. Cmo es posible que al morir -se anule por siempre tanta grandeza? Perderse as nuestras opiniones -polticas, nuestros entusiasmos artsticos, nuestras preocupaciones -sociales! Saber que nuestro juicio particular sobre los ms notables -contemporneos no significar ya nada en la armona universal! Que -habremos odo el vals de los besos de _El conde de Luxemburgo_ para -no recordarlo en toda una eternidad! Qu significara entonces esta -vida nuestra? No es cosa de perder, por una medida de higiene y de -esttica como la cremacin, las posibles transformaciones de nuestro -cuerpo miserable. No defraudemos los gusanos. Es tan numerosa la -fauna de los sepulcros! Hay libros muy interesantes en que se estudia. -Hay gusanos especialistas de cada parte de nuestro apetitoso individuo: -unos, para el corazn; otros, para roernos los sesos; otros, los ms -golosos, tienen su cargo, como los del romance, donde ms pecado -haba. Tienen nombres distintos, nombres cientficos, sonoros y -expresivos. Oh, es muy curioso! Animalitos! Hermanos gusanos!--como -dira San Francisco.--La cremacin sera una estafa para ellos. Dejemos - la Naturaleza completar su obra; slo ella es sabia, slo ella sabe -lo que nos conviene. De este modo, las cenizas de Alejandro podran -tapar un barril de cerveza, como razona Hamlet en el cementerio. Pobre -prncipe! Aunque al morir slo desea el silencio, como suprema paz para -su espritu, antes haba soado para sus cenizas la posible utilidad de -tapar barriles. Todo, menos desaparecer del todo y para siempre. - -He aqu por qu la cremacin tiene tan pocos partidarios. Entre -una sepultura en la tierra y una pequea urna en poder de nuestros -allegados... La tierra nos ofrece mayor seguridad. La familia puede que -perdiera la urna en una mudanza. - - - - -III - - -El seor obispo de Jaca es de incesante actualidad. Los cronistas le -deben un homenaje de gratitud. Su ltimo grito es un llamamiento -las plumas ociosas--no confundirlas con las ociosas plumas; de dormir -son stas, y aqullas de no dormirse.--El seor obispo tiene por -lema: A Dios rogando y con la pluma dando. Si en su mano estuviera -proponer alguna inusitada advocacin, en todas las iglesias de la -cristiandad tendra especial culto Nuestra Seora de la Rotativa. Es de -agradecer este singularsimo aprecio las letras periodsticas. Pero -ay! en vez de tocar llamada las plumas, no fuera ms pertinente -llamar los bolsillos? A qu estn las plumas? No, no es: El -que sepa escribir, que escriba!, lo que hay que gritar. El que -pueda pagar, que pague! Ah est el toque, el verdadero toque de -llamada. Todos nos lamentamos de la indiferencia general, nadie se -apasiona por una idea, todas ellas estn indefensas: las religiosas, -las antirreligiosas, las polticas y las artsticas. Y es que est -todo tan mal pagado! La literatura, en general; la periodstica, en -particular, no halla mejor recompensa que la de ser retirado de ella -para ocupar algn puesto oficial. No hay mejor premio para los que -valen; de donde resulta que los premiados, son baja por ascenso; los -que quedan, baja por intiles, y los postergados por la soberbia ajena - la modestia propia, baja por desilusin y desmayo, por falta de esa -interior satisfaccin tan necesaria en todo militante. Si el periodismo -fuera por s mismo un buen fin, y no un medio para otros fines, nadie -cambiara su puesto de honor en el combate por otros puestos que han -de quedar indefensos al faltar los mejores para defenderlos. Entre los -que van de pasada, con la ambicin ms alta, y los que nada pueden -aspirar, ya desesperanzados, las ideas quedan merced del enemigo, -abandonadas como impedimenta. Menos cargos polticos y mejores -sueldos. As habr menos impaciencias y menos desfallecimientos. El -que pueda pagar, que pague! Veremos entonces cmo todo el que sepa -escribir, escribe. Procure, procure el seor obispo de Jaca conmover -el bolsillo de los fieles, funde un peridico, pague los periodistas -con sueldo de obispo y ver leones defendiendo los obispados. Con 25 - 30 duros al mes, qu ha de hacer el redactor del peridico ms -piadoso sino ayudarse y defenderse escribiendo algn entrems para el -Saln Madrileo, sin licencia del ordinario? Y qu ha de hacer el -redactor del rgano ms revolucionario ms que escribir los gozos -unas monjitas, si se los encargasen? Felices los que ignoran lo que -pueden pesar 25 pesetas sobre nuestras convicciones ms ntimas y nunca -hicieron traicin una idea por menos de dos tres millones! - - * * * * * - -Las tiples han dado en fugarse. Es el modo ms delicado de -participarnos su efectuado enlace, que no sera bien anunciar ms -claramente. Hoy todo se anuncia, hasta las defunciones de la virtud; -para las que est ms indicado que en ninguna otra el: Se suplica el -coche. - -Y hay quien cree que en el teatro todo es libertad! Ya ven que no es -as, cuando las tiples necesitan fugarse para poder amar libremente. -Hay muchas seoritas de buena casa que, para mucho ms, no pasan de la -escalera. Verdad es que unas piensan en el contrato matrimonial, al -que nada favorecen los anuncios previos, y las otras en la contrata -artstica, la que favorece cualquier reclamo, aunque sea de codorniz -y tan redoblado como el de las verdecillas del sainete. Ya se pagar - las tiples por fugas; siempre es una garanta de buenas formas y -hasta de algn conocimiento musical, falta de otros. Con todo esto, -los perjudicados son el pblico y los empresarios; no porque se fuguen, -sino porque vuelven. - - * * * * * - -Algunos escritores de provincias claman contra nosotros los de Madrid -porque, segn ellos, tenemos establecido un _trust_ de los bombos y nos -pasamos la vida en batalla de flores: elogio va, elogio viene; siempre -entre los mismos del corro. Y qu se le va hacer si el corro es -tan reducido? Pero lo que son las cosas y qu difcil es contentar -todos! Aqu, aun de los del corro, hay quien se queja si no se le cita - cada paso y se deja pasar sin referencia la comedia, el libro, la -crnica el artculo. Claro est que sera preferible fuera el pblico -quien nos diera cada cual lo nuestro y nosotros lo suyo al pblico; -pero con pblico tan indiferente y distrado, no ser obra meritoria -la de bombearnos los unos los otros? Ya procuramos destruir el efecto -de las caricias pblicas con los araazos y mordiscos privados. Pues -s que reina la paz entre los prncipes cristianos! Da gusto discurrir -por cualquier Crculo literario.--Has ledo la imbecilidad que publica -hoy Fulano?--Nunca leo esas latas.--Has ledo lo que dice de ti el -idiota de Mengano?--Esto cuando se trata de un elogio, para darle todo -su valor. - -Y se habla mal de todo lo que se lee, y peor de lo que no se lee; y -todo es tabarra, todo es lata, tan vaporosos estamos que todo nos -pesa! Y nada es original y todo est dicho, tan enterados estamos de -todo! - -Dejad, dejad que funcione el bombo mutuo; es cuanto queda de agrado -y cortesana en nuestras relaciones literarias. Ser mejor que nos -destrocemos los unos los otros y los artculos slo sirvan para -alabanza de los polticos y de los _sportsmen_, de las marquesas -viejas y de los toreros; las crticas de teatros para celebrar las -decoraciones y el rumbo de los empresarios y la belleza de las -espectadoras, y que todos suban, triunfen y medren sobre nuestras -costillas, molidas por nosotros mismos? Para todos hemos de guardar -el secreto y entre nosotros no hemos de guardarlo? Vale el pblico -ms que nosotros, para que le debamos la verdad? La verdad es para -los iguales. El que quiera saberla, que llegue con la inteligencia -con el corazn. Y si aun hablando bien unos de otros no engaamos al -pblico sobre nuestro mrito, ya que nos crea malos escritores que nos -crea siquiera buenas personas. - - - - -IV - - -Todos los aos nieva en primavera y todos los aos reaparece el -invierno por Abril por Mayo, con un fro, segn frase consagrada, -impropio de la estacin. Todo esto no tiene nada de particular; lo -particular es que, sucediendo lo mismo todos los aos, todos los aos -nos produzca la misma sorpresa, como algo fuera del orden natural.--Ha -visto usted qu fro se nos ha echado encima? Aqu todo se nos echa -encima: la nieve, como la revisin del proceso Ferrer, como el problema -de Marruecos. Nada se aprende de un ao para otro. En el ao prximo -volver nevar en primavera y volver parecemos que la Naturaleza -padece graves trastornos y volveremos sorprendernos del fro impropio -de la estacin. - -En las actuales circunstancias, la nieve ha sido tal vez la ms -elocuente manifestacin de la opinin pblica; el verdadero jarro de -agua fra sobre el ardor, ms menos sincero, de tantos acalorados -discursos. La temperatura de la calle no ha correspondido con la del -saln de sesiones. Verdad es que tan pocas veces est tono lo que se -discute dentro con lo que se opina fuera! - - * * * * * - -Los que se habrn tranquilizado mucho sern todos los que se hallan -bien avenidos con el orden social, venga de donde venga y lo imponga -quien lo imponga. Si estarn convencidos de la apacible condicin de -nuestros revolucionarios! Para una vez que podan disputarse la gloria -de haber intervenido en una revolucin, chica grande, todos, por el -contrario, han procurado toda costa convencernos de que ni ellos ni -sus amigos pudieron tener la menor intervencin en ella. No faltaba -ms! Ellos no estn conformes con nada de lo existente, pero en el -fondo son gente de orden. Con creyentes as poco hubiera prosperado el -cristianismo. Al primer mrtir sacrificado, en vez de ensalzarle por -su fe, hubieran tratado de probar que era tan pagano como el primero y -que su martirio... haba sido una lamentable equivocacin imperial; con -lo cual el calendario hubiera perdido un santo y mrtir y el emperador -se hubiera quedado tan fresco. Yo no s, pero me parece que siempre es -ms lucido ser mrtir de las ideas propias que de las ajenas. - - * * * * * - -Sin eufemismos de contadura, Ivette Guilbert ha sido un fracaso ante -nuestro pblico. Por falta de ambiente? No puedo creerlo: el pblico -que asista la presentacin de Ivette Guilbert era justamente el -pblico selecto para quien Pars y sus artistas no son una novedad ni -una rareza. Es que la artista ha perdido con los aos? No, Ivette -Guilbert ha ganado fsicamente, y artsticamente, si nada poda ganar, -porque en su arte lleg la perfeccin hace mucho tiempo, nada ha -perdido tampoco. Su repertorio es hoy ms variado, ms extenso; las -canciones canallescas y macabras, que eran su especialidad, ha unido -canciones del siglo XVIII, ingenuas unas, como canciones de nias al -corro; galantemente picarescas otras. Ivette Guilbert es la Duse de -este gnero, que, por ser muy de Francia, no es de un particularismo -tal que no pueda interesarnos y justifique el desvo de nuestro -pblico. No hay arte chico ni grande; hay artistas muy chicos y grandes -artistas. Ivette Guilbert sabe hacer de una cancin una comedia una -tragedia; en su voz, en su gesto, en sus actitudes, viven, cada -estrofa, almas diversas. No es todo un drama la cancin _Le roi fait -battre tambour_--escrita la muerte de la famosa Adriana Lecouvreur? - -El pblico de Madrid ha sido injusto en esta ocasin. Es ya tarde para -reparar la injusticia. Se comprende que haya pblico para todo, y hasta -me parecera mal que todo el pblico entendiera de todo, mientras -haya clases; pero, la verdad, que precisamente cuando hay que admirar -verdadero arte sea cuando falte el pblico, es algo triste. - - * * * * * - -Gracias los que se interesan por mi salud por mi estado de nimo -cuando falta una _Sobremesa_. Vyase por los que desearan que -reventara de indigestin en una de ellas. Gracias tambin los que -creen que algunas, por impublicables, van al cesto de los papeles. -Basta con que sepamos que no es as los que debemos saberlo. La verdad -es que no ha de trabajar uno siempre para fuera y quizs escribe uno -ms cuando menos escribe, y aun en pginas ms duraderas, y no siempre -est uno para expansionarse, y ms cuando se va para viejo, y rara vez -rompera uno el silencio de oro sin apremios de plata. Conque ya lo -saben todos los molestos contrariados con que uno escriba: no tienen -ms que organizar una suscripcin, unas pesetitas por molestia, y yo -prometo no volver tomar la pluma en mi vida, ni aun para agradecerles -la mala voluntad de su buena obra. Con dinero se arregla todo. - - - - -V - - -Yo no s si se ha escrito--la erudicin no es mi fuerte;--pero de -no haberse escrito, debiera escribirse un libro de las procesiones -de Semana Santa en Espaa. Deca un gran actor francs, maestro de -actores, que el verdadero actor debe aprovecharse, en primer lugar, de -sus buenas cualidades, y, en segundo lugar, de las malas. Este buen -consejo puede hacerse extensivo toda persona, cualquiera que sea su -condicin social, y todos los pueblos, cualquiera que sea su estado -de civilizacin. Cuando no se puede sobresalir por adelantados, se -debe procurar sobresalir por el atraso; el caso es sobresalir de algn -modo. Esto de las procesiones no es precisamente como la aviacin -la telegrafa sin hilos; pero es mucho ms pintoresco y mucho ms -castizo y, bien anunciado, pudiera ser de una gran atraccin para los -extranjeros, curiosos de algo tpico, cada vez ms escaso, por culpa -de la civilizacin, tan niveladora de costumbres como desniveladora -de peculios. Slo las procesiones de Sevilla han conseguido lo que -ahora se dice reputacin mundial. Sin rebajar nada de su bien ganado -renombre, hay muchas otras que merecen ser conocidas. Las de Murcia, -con sus imgenes de Salcillo, el Murillo de la escultura espaola, -y, con l, una de las pocas notas de dulzura en el Arte espaol; -con aquel ngel de la Oracin del Huerto, bello como los de Rafael, -smbolo artstico, al erguirse en su pagana belleza sobre la postracin -dolorosa del Nazareno, de todo el Renacimiento, protestante en nombre -de la vida triunfadora y del Arte embellecedor de la vida. - -Las procesiones de Cartagena, con pasos de Montas, de Salcillo, -comparacin interesante. Las de Lorca, de primitiva ingenuidad, con sus -escenas bblicas y evanglicas, representadas por personajes de carne -y hueso; reidas competidoras en propiedad y en lujo. Y en poblaciones -ms humildes, en pueblos ignorados, qu tesoros de observacin para -el curioso! Las legiones de armados, los nazarenos, el pretorio con -sus trompetas destempladas... Y sobre la devocin y la austeridad y -las tinieblas en el templo, y las Siete Palabras en el plpito, y los -siete cuchillos clavados en el corazn de la Dolorosa, y sobre la Cruz -redentora y el Santo Sepulcro, miradas y palabras y silencios de amor y -de deseos que van encendindose por la boca y por los ojos de hombres -y mujeres... Y la vida triunfa sobre toda tristeza, como el ngel -murciano en la Oracin del Huerto. - - * * * * * - -Las Sociedades de aficionados protestan contra el aumento en los -derechos de representacin de las obras teatrales exigido por la -Sociedad de Autores. Todo el que conozca la organizacin ntima de esas -Sociedades ha de estar conforme con la protesta. No se comprende que -pueda haber animadversin contra ellas por parte de los autores, de los -actores ni de los empresarios. Para estos ltimos, las Sociedades de -aficionados son una saneada fuente de ingresos; los actores no deben, -sin ingratitud, mirarlas con malos ojos; casi todos se dieron conocer -en alguna de esas Sociedades, que vienen ser las novilladas del arte -dramtico. En cuanto los autores, por ellas ven popularizadas sus -obras y por ellas ven representarse obras de repertorio olvidadas por -las empresas. Las Sociedades apenas cubren gastos; de su desinters no -cabe sospechar. Son un interesante ensayo de socialismo aplicado al fin -de proporcionar honesto recreo muchas familias que no pueden pagar -el lujo del teatro, si barato en Madrid, comparado con otras grandes -capitales, muy caro en comparacin con la riqueza de esas capitales y -la madrilea. - -Con la subida de los derechos slo se conseguir, como siempre, que -la autoridad se excede, que el favor solicitado con recomendaciones -se sustituya la justicia, y, como el favor no es nunca equitativo -ni desapasionado, todo parar en intrigas, desigualdades y molestias -para ambas partes beligerantes: Sociedades dramticas y Sociedad de -Autores. De nada sirve el general acuerdo si, despus, unos autores -ofrecen rebaja en sus derechos, y otros, por el contrario, exigen -montes y morenas y anticipos y un nmero fijo de representaciones, -cuando de obras estrenadas con aplauso se trate. Todo ello slo sirve -para que medren los que estn en el secreto y hagan el tonto de la -pantomima los que se atienen la letra de los reglamentos. Lo mejor -sera dejar cada uno en libertad de estipular sus derechos con las -empresas y con las Sociedades. Y ya que todo sea comercio, libertad de -comercio y competencia libre. Es el sistema ingls, y hemos convenido -en que Inglaterra es el mejor modelo para todo. - - * * * * * - -El prefecto de Atenas oh, cun poco ateniense! ha dado rajatabla -la orden de que todas las artistas extranjeras que se exhiben en los -teatrillos y salones--cines en griego--sean sometidas--oh, manes de -Frin! dnde hallar aticismo para expresar el ultrajante concepto?-- -una inspeccin facultativa, muy relacionada en verdad con algunos -dioses de la Mitologa: la diosa del Amor y el dios del Comercio; pero, -hasta ahora, nada relacionada con Apolo, dios de las Artes, no ser -por parte de hijo, sea Esculapio, dios de la Medicina. - -Las ofendidas han puesto el grito en el Olimpo, y mientras, de all -vienen los rayos, en sus Embajadas y Consulados respectivos. S -que hay para una intervencin. Por lo pronto, en la primera ojeada -han resultado dos virtudes sin detrimento. No es mal reclamo, con -certificacin facultativa y todo. Pero el que luzcan dos virtudes no -es razn para deslucir las de otras seoritas. Siempre se dijo que -las comparaciones son odiosas. Aparte de que es ocasionado errores -localizar la virtud en estos tiempos, y la ciencia no ve el fondo de -los corazones. - -Lo malo ser que algn prefecto de por ac se sienta helenista y quiera -traducir al ateniense. Cierto que hay escenarios por esos teatros que -ms parecen aceras, y aun arroyos; pero, en fin, aunque en ellos el -Arte no sea ni su sombra, todava debe amparar con su nombre las -pobres mujeres que en l buscan sagrado. Y, en todo caso, la inspeccin -no debiera aplicarse slo las artistas, sino los espectadores, -especialmente al cerebro. Puede que no se encontrara uno sin tacha, -como la virtud de esas dos chicas, en Atenas. - - - - -VI - - -Por los que hacen ostentacin de lo superfluo cuando lo ms preciso -escasea, se dijo: Gran tocado y chico recado. Nuestra vanidad -de hidalgos ha cambiado los trminos, y ahora, con el monumental -evacuatorio de la Puerta del Sol, bien puede decirse de nosotros lo -contrario: Chico tocado y gran recado, con la significacin que la -palabra _recado_ tiene en Andaluca. - -Si las _preciosas_ ridiculizadas por Molire poetizaban, denominando -_Le superfl de la boisson_, lo que tiene ms bajo nombre, los -madrileos hemos puesto una superfluidad al servicio de esas -superfluidades. - -El suntuoso evacuatorio vendr ser, como el mondadientes paseado -por aquellos hidalgos del siglo XVII: ms para engaar la -curiosidad ajena que el estmago propio. - -Todo quiere principio, y bueno es empezar por algo, aunque se empiece -por el final; como en este caso se ha procedido, en el orden de las -funciones digestivas. - -Lo que no me parece tan bien es el emplazamiento; pues si Madrid es el -centro de Espaa y la Puerta del Sol el centro oficial de Madrid y de -ella ha venido ser ornamento principal, con perjuicio del ministerio -de la Gobernacin, ese precioso evacuatorio, vase lo que viene ser -el centro de Espaa. Esperemos que no haya confusin en tiempos de -elecciones y cada asunto se despache en su departamento adecuado. - - * * * * * - -Un peridico de Pars, en carioso saludo de despedida Mlle. Sorel, -la pronostica un gran triunfo entre nosotros y nos dice de paso -que, gracias la bella _socia_ de la Comedia Francesa, podremos -aqu admirar esos monumentos de la literatura francesa que son: -_Demi-monde_, _Antony_, _L'Aventuriere_, etc. - -De ayer por la tarde fu cuando D. Jos Valero representaba el -_Antony_, de Dumas padre, y tambin de hoy por la maana cuando la -Virginia Marini, en italiano, y Mara Tubau con Emilio Mario y Snchez -de Len, en castellano, nos dieron conocer el _Demi-monde_, de Dumas -hijo. En cuanto _L'Aventuriere_, representada en el teatro de la -Comedia, de Madrid, por Coquelin, admirable de todo punto en el papel -de D. Anbal, el rufianesco hermano de doa Clorinda, haba sido -representada muchos aos antes, en excelente traduccin, no recuerdo -ahora si de doa Gertrudis Gmez de Avellaneda de doa Carolina -Coronado. De modo que si no es por mademoiselle Sorel, nos quedamos tan -ignorantes. - -Algo hubiera ganado la distinguida actriz con seguir cultivando -nuestra ignorancia y dejarnos la impresin de su elegante silueta -en la favorable y lejana irrealidad de las postales y de las cajas -de cerillas, poetizada por ese encanto en que Pars envuelve sus -artistas, siempre hermosas, siempre jvenes, siempre espirituales, -siempre vestidas de armios y de encajes, siempre cubiertas de perlas -y diamantes... Oh presencia, presencia, destructora de encantos! Ayer -fu la Cleo de Merode, hoy es la Sorel... Los adolescentes ilusionados -que os vieron de cerca, ya no volvern extasiarse ante las postales y -las cajas de cerillas. Oh princesas lejanas, como la de Rostand! Por -qu os acercasteis nunca para decirnos que no sois como rais? - - * * * * * - -Los tripulantes de un barco, en mares de Australia, han presenciado -la ms descomunal batalla imaginable. Treinta y seis ballenas machos -luchando por una sola hembra, Elena de esta _Iliada_ entre cetceos. Ya -no es slo por las calles de Madrid por donde no puede andar una seora -sola. Cierto que los batalladores cetceos tenan en su disculpa la -enorme desproporcin entre el gnero masculino y el femenino. Treinta -y seis para una! Pobre ballena, que no encontrara en tal apuro ni -un pez espada para defenderla! - -Este suceso es el que ha determinado, sin duda, la formacin de una -Liga contra la pornografa. Todos los das no puede uno hacerse cargo -de todo; as es que cada cuatro cinco aos nos hacemos cargo de una -cosa. Ahora que va decayendo la pornografa, conseguiremos que vuelva -tomar incremento con dedicarnos combatirla. - -Parece ser que el medio indicado es el _sport_. De veras? No ser el -exceso de _sport_ y el de los ejercicios fsicos lo que haya embotado -las inteligencias para goces ms espirituales y ms artsticos? -Advirtase quines son los que gozan en el teatro con las groseras y -las marranadas; no son los que han ledo Ibsen: suelen ser los que -se aburren con la representacin de cualquier obra de verdadero arte. -Quines son los que leen las novelas pornogrficas? Los que no leen -ninguna otra, porque nada dice su inteligencia. - -Bueno est fortalecer los msculos; pero no estar de ms fortalecer -el cerebro. Un error lamentable de educacin tiende suprimir todo -esfuerzo mental en el estudio, ya nadie quiere calentarse la cabeza; -queremos que todo sea agradable, fcil, ligero; ya todo el _lata_ para -el vaporoso cerebro moderno. - -Es preciso que la inteligencia tenga tambin su gimnasia; porque si -durante todo el da no hemos hecho ms que correr, saltar y darnos de -puetazos, cmo vamos entender por la noche _La vida es sueo_ mejor -que unas canciones por todo lo bajo y un garrotn por todo lo alto? - -Yo s que en los tiempos de mi juventud nos obligaban estudiar con -trabajo, y todo el _sport_ era algn marro, jugado en algunos sabrosos -novillos; pero s que llegaba un domingo por la tarde y preferamos -gastarnos los cuartos de nuestro pobre peculio de estudiantes, en -admirar Elisa Boldn y Rafael Calvo en alguna obra del teatro -antiguo. Y los mozos de ahora se van al _cine_ relinchar como potros, - insultar las pobres mujeres, y cuando van un teatro serio, por -moda, no por gusto, creen que es todava el _cine_. Pues estos mozos -son los que, por higiene, tienen seis horas de gimnasia, de _sports_, -de armas, y media hora de estudio ligero, muy ligero, no se caliente -el nio la cabeza. No; ms vale que se le rompa por fuera de un golpe - de un batacazo, que no se le caldee por dentro al chocar de dos -ideas. - - - - -VII - - -Debe de ser un encanto gobernar un pas, como ser jefe de una familia -en que reine de continuo la mayor unanimidad de pareceres. Si el -Gobierno no se ha enterado todava de la verdadera opinin nacional -en los asuntos de Marruecos... Unos que: Vamos all, que para luego -es tarde, que all est nuestro porvenir. Otros que: Nada tenemos -que hacer all, que Marruecos es como los amores y las zarzas, donde, -segn el refrn, quien en ellos se metiere entrar cuando guste, mas no -saldr cuando quisiere. - -Hay seor, de los expansivos y belicosos, que, como caballero -particular, le basta con un piso muy reducido, con habitaciones de -un metro en cuadro, para todas sus expansiones; pero, como ciudadano -espaol, teme ahogarse entre las fronteras naturales y le parece que -le va faltar aire si, por abajo, no llegamos hasta Tetun y, por -arriba, hasta qu s yo dnde; como si, por mucho que se dilaten -las fronteras, no vinieran parar al fin en vecindades ms menos -molestas y peligrosas. El Imperio universal est muy desacreditado, -por aquello de: Quien mucho abarca, poco aprieta. Y nadie abarc ni -apret ms que nosotros, y no es cosa lo que nos ha lucido el pelo. - -Otros lo toman por lo agrcola, y como en Espaa Dios gracias! ya no -queda sitio para plantar una mata de habas, se extasan considerando -las siembras y plantaciones que podemos extender por los territorios -conquistados. Por aqu, tabaco; ms all, pimientos; detrs, unas -coles, y, entre col y col, lechugas. Qu porvenir, qu riqueza! - -A todo esto, la verdadera opinin, que, como siempre, es la que nada -dice, y hace mal, como siempre, piensa que: del lobo un pelo, y de la -hermosa Dulcinea de esos andantes caballeros, que no andan, un retrato, -siquiera tamao como el blanco de una ua; como pedan los mercaderes -Don Quijote, para proclamar, con algn fundamento, la soberana beldad -de su dama. - -Lo cierto es que, de Amrica, con todos los errores y todas las -torpezas, se sac algn provecho, y aun colea; pero de Africa no -sacamos ms que romances; muy heroicos, pero nada prcticos. Las -guerras modernas van por otros caminos. Los ejrcitos son hoy avanzadas -de los viajantes de comercio. Pero es muy triste cosa que, cuando un -ejrcito se haya cubierto de gloria y pueda decirnos: Aqu est todo -este territorio que os hemos conquistado, haya que responderle: Y -qu hago yo con esto? - - * * * * * - -Dichosos tiempos stos en que, por cada pierna que podemos mover, y -aun echar por alto, tenemos una liga que nos sujete y nos impida andar -en malos pasos! Hay ligas femeninas, hay ligas masculinas, las hay de -ambos sexos; las hay para todo y contra todo. Esta de ahora, contra -la pornografa, promete ser de las ms batalladoras. Ser verdad -que estamos tan encenagados? Se escriben y se publican ms libros -pornogrficos que en otros tiempos? El teatro es ms inmoral que lo ha -sido nunca? Se escandaliza por esas calles como en ningn otro perodo -histrico? - -Yo creo que no; lo que yo creo es que ahora, como nunca, le ha dado -todo el mundo por enterarse de todo y por hablar de todo, y... oye -uno seoras y seoritas, nias y nios, tratar de unos asuntos! -Sucede como en esos pases de clima templado en que las casas estn -mal acondicionadas para el invierno: cuando quiere uno estar abrigado, -hay que echarse la calle. Lo mismo es con la pornografa moderna. La -calle est mejor temperatura que las casas. - -Ciertos libros, ciertos teatros, solicitan un pblico especial. -Qu culpa tienen ellos de que todo el pblico los busque? Los que -se indignan con la literatura pornogrfica, estn seguros de haber -dispensado su proteccin la literatura honesta? Los que protestan -contra las obras inmorales en el teatro, estn seguros de no haberse -aburrido en la representacin de alguna comedia moralsima? - -No me cansar de decirlo; lo que llamais pornografa tiene su origen -principal en la exagerada oera. Por oera cultivais la incultura, -y ah tenis el fruto. Impeds que vuestros hijos y vuestras hijas -afronten cara cara, como la luz del sol, una verdadera obra de -arte, y, es claro, como algo han de leer, leen escondidas cualquier -porquera; y como no tienen formado el gusto para saborear cosa mejor, -les parece excelente. - -Si no les permits admirar las obras maestras de la escultura, ni los -desnudos del Tiziano, cmo no han de recrearse, hurtadillas, con -alguna coleccin de postales que slo puede causar asco en quien ms -alta y ms pura belleza haya contemplado? - -Cuidad de vuestros hijos en casa y no os cuidis tanto de la calle; que -nadie sale buscar en ella lo que le prohibieron que buscara, sino lo -que le ensearon buscar. - - - - -VIII - - -En los Estados Unidos un matrimonio ha realizado, efectivamente, ese -duelo muerte que es todo matrimonio. La esposa, el adversario, segn -Caps, lo ha sido en este caso con todas sus consecuencias. Con mayor -lealtad, al batirse pistola con su marido, que tantas otras mujeres -en ese duelo continuo pinchazos, pellizcos y mordisquitos--morales, -por supuesto--que tienen su campo de honor todas horas, en la mesa, -en el despacho, en el cuarto de costura, en el mismo tlamo, y por -testigos, parientes, criados, vecinos, visitantes y la misma prole -de los combatientes. - ---Contigo no hay quien pueda. No haces ms que tonteras. Ah tienes - Fulano; si fueras como l! Por qu seremos tan tontas las mujeres -honradas?--Oh, la perfecta comunicacin de vidas! Oh, mujer nuestra, -nunca nuestra! Si sabemos alguna vez cul es tu pensamiento, es porque -piensas siempre lo contrario, y aun sabes burlar nuestras suposiciones, -pensando en una distinta contrariedad contraria cuanto pensamos. T -eres la conciencia del hogar cuando, por la Patria por la Humanidad, -sacrificamos conveniencias familiares, y eres la conciencia acusadora, -en nombre de la Patria y de la Humanidad, si nos dejamos seducir por tu -voz de sirena domstica. Nos quieres mezquinos por ti, y nos quisieras -despus grandes pesar tuyo.--Djate de cuentos; s como todos--nos -dices antes.--Djate de cuentos. No ves cmo eres lo mismo que -todos?--nos dices despus. - -De qu es tu cario, que siempre nos quiere otros? Oh, mujer nuestra; -siempre dolorida; malograda siempre, y nunca nuestra! - - * * * * * - -Al aficionado de sangre--no diremos la sangre, por no ofenderle--no -le basta con la lucha entre el torero y el toro; necesita que haya -lucha tambin--en este caso se llama competencia--entre los toreros. -Cuanto mayor y ms enzarzada es la competencia, mayor brillantez logra -el espectculo. No hay duda; del toro puede huirse, pero cmo huir -del competidor que viene azuzando? En todos los rdenes de la vida es -bueno que haya conservadores y liberales, y hasta revolucionarios la -expectativa, que son los no contratados, que de todo murmuran. Pues -digo si los que van llegando y los que estn al llegar no empujaran - los que han llegado! Qu sera de nosotros si Maura y Bombita, -La Cierva y Machaquito se vieran dueos y seores del redondel? Por -fortuna, las empresas comprenden sus intereses y avivan la competencia. -El que quiera torear que no sea conservador... de su piel. Y el que -quiera gobernarnos que no sea liberal... de la nuestra. - - * * * * * - -Como nuestra buena amiga, la de Trafalgar, nos ha salido algo cocota, -pero de las prcticas, ahora hemos cado en la cuenta de que mejor nos -hubiera estado poner nuestros amores y nuestra confianza en la seora -Germania, que, aunque burguesota y carillena, es seora formal y de -peso. - -A buena hora, mangas verdes; para que nos respondan con el ademn ms -adecuado esa parte de la indumentaria. Bien que, para justificar -nuestra conducta, podamos recordar el cuento de aquella novia quien, -en vsperas de la boda, el novio apremiaba para la concesin de ciertos -anticipos cuenta, y como ella se resistiera bravamente, y despus -de todas las ceremonias nupciales el novio la dijera: Anduviste muy -discreta; si me haces el menor anticipo, no me caso contigo; ella -entonces, con la mayor inocencia: S, que soy yo tonta! Ya me haba -pasado dos veces. - -De donde se deduce que para sacar marido aliado no conviene hacer el -menor anticipo, sino estar las resultas, que es la mejor proporcin y -acomodo. - - * * * * * - -Max Rheinhardt, el primer director escnico de Alemania, ha obtenido un -triunfo de alabanzas, de burlas y de discusiones en la representacin, -en la pista de un circo, del _Edipo_, de Sfocles, y el _Ricardo II_, -de Shakespeare. La prueba es digna del inteligente director, y segn -sus admiradores incondicionales, en los tiempos modernos no se haba -logrado tan exacta presentacin de la tragedia griega en toda su -grandeza. El coro, verdadero protagonista en ella, recobra as toda su -importancia, invadiendo la pista por diferentes partes, como verdadera -masa popular, interviniendo en la accin cada paso espectador y actor -al mismo tiempo. - -En cuanto al _Ricardo II_, de Shakespeare, como todos los dramas -histricos del mismo autor, creo que slo en un circo pueden hallar -su verdadero escenario. All pueden evolucionar guerreros y caballos; -all pueden sucederse los varios episodios, todos interesantes y todos -necesarios. Y, en efecto, las representaciones primitivas de esas -obras, en tiempos de su autor, actor y empresario, ms semejanza tenan -con la representacin de una pantomima de circo en nuestros tiempos, -que con las representaciones de esas mismas obras en nuestros modernos -teatros. Los actores pasaban caballo entre el pblico; como aun hoy, -por tradicin teatral, puede verse en Granada, en las representaciones -de la famosa Toma, y como era uso tambin en nuestros corrales; y -actriz hubo, como la Brbara Coronel, ms celebrada por su arrogancia -de amazona que por sus mritos de comedianta. - -Todo vuelve fuerza de buscar novedades, y el mayor progreso -escenogrfico est en volver la sencillez de los teatros primitivos. -El teatro vive, ante todo, de la imaginacin, y la imaginacin, se -la engaa con muy poco no se la engaa con nada. Hay algo con que se -la engaa siempre: el inters y la emocin. Sfocles y Shakespeare no -necesitaban de los ojos del espectador; con los odos les bastaba. - - - - -IX - - -Despus de leer el libro _L'art de bien tenir sa maison_, publicado -en Pars por la biblioteca Fmina, cae uno en la cuenta de cmo es -preciso renovarse morir, segn la frase de Gabriel D'Annunzio. Hay -que renovar nuestra educacin cada diez aos, por lo menos, si no -quiere uno caer en graves faltas de tacto y de buen gusto. Parece que -esto de la urbanidad y del trato social debiera estar sujeto leyes -ms permanentes; nada de eso; lo que ayer era exquisita cortesa, -hoy es ordinariez; lo que ayer acreditaba cualquiera como hombre -de sociedad, hoy le pondra en el ms lastimoso ridculo. La exacta -observacin de las famosas mximas del barn de Andilla podr hacer -del ms zafio patn el ms cumplido cortesano. Eran tan claras, -tan sencillas, tan aplicables! Ya por los tiempos de su publicacin -empezaba desecharse tradicionales reglas de buena crianza. Dice el -barn: - - Hoy, en la mesa principal, es uso - servir trinchado ya: sistema ruso. - -Nadie ignora que all en los aos en que Larra escriba su _Castellano -viejo_, nada acreditaba tanto una persona de finura y cortesana como -su habilidad en el arte cisoria, mostrada al trinchar un ave entre la -admiracin y el aplauso de los comensales... Arte y habilidad perdidos, -cuya tradicin slo conservan algunos cirujanos modernos, tal vez por -atavismo, tal vez porque consideren, como el filsofo, que el hombre es -un ave sin plumas. - -Lo cierto es que ha de estar uno siempre pendiente de estos utilsimos -Cdigos de la buena crianza, que, con los ttulos de _El modo de vivir -en sociedad_, _El perfecto caballero_, _La verdadera gran dama_, -_El arte de servir la mesa_, _La educacin y las buenas maneras en -sociedad_, _Las buenas formas en el cine_, y otros por el estilo, ms - menos afrancesados, como toda fiel traduccin corresponde, nos -impiden estar en ridculo ante las nuevas generaciones. Ya debe uno -entrar con los guantes puestos en un saln, ya debe uno quitrselo; ya -debe uno besar la mano la seora de la casa, ya no debe besarse nada; -ya est bien ofrecer el brazo las seoras, ya es una ridiculez de mal -tono; ya deben presentarse unas otras todas las personas reunidas -en un saln, ya no debe presentarse nadie para no imponer nuestras -relaciones, aunque el sistema de la abstencin es muy peligroso. -Cualquiera empieza murmurar de nadie en una reunin donde la mayora -de las personas nos son desconocidas! A lo mejor suelta usted su -murmuracin y se hace un silencio de hielo; mira usted su alrededor -y todo son risitas mordidas para no soltarlas; slo ve usted dos caras -muy serias: la de la seora de la casa y la de otra seora. No hay -duda: se ha metido la pata. Y si la murmuracin se dificulta, de qu -se habla en sociedad? El tema teatral se agota pronto. De toros? No -es conversacin para seoras y pueden hallar alusiones molestas en lo -ms inocente. Yo creo que, no slo se deba presentar todo el mundo, -sino que todos debiramos llevar colgado un pequeo cuadro de nuestra -genealoga: profesin, opiniones religiosas y polticas, asuntos de que -se puede hablar en nuestra presencia y asuntos que no deben mentarse. -En toda reunin est siempre pendiente la plancha de Damocles, pronta -caer sobre la cabeza del primer indiscreto. - -Y las comidas? Cualquiera se sienta hoy una mesa de etiqueta sin -llevarse muy aprendido el destino y aplicacin del sinnmero de -utensilios de diferente forma indispensables en toda mesa de buen tono. -Pinzas, garfios, tijeras, cuchillos de mil formas: unos para comer los -esprragos con pulcritud; otros para triturar con gracia los cangrejos; -un chisme para cada cosa, y viceversa. El ideal feminista! Una mesa -moderna parece el aparador de un dentista, con su imponente coleccin -de instrumentos relucientes. Y ya se estila adornar la mesa; ya es de -mal gusto recargarla de adornos; y hoy no es de buen gusto comer mucho -pan; y maana se debe comer tostado... Hay para llenar una existencia -con el estudio de estas que no pueden considerarse menudencias, pero -que lo mejor deciden de nuestra suerte en la vida. - - * * * * * - -Publicacin muy interesante y muy digna de que se solicite atencin -para ella es la nueva revista _Archivo de Investigaciones Histricas_. -Por el contenido de los nmeros publicados puede apreciarse su -importancia. Seguramente su editor no aspirar enriquecerse con -ella; ya se contentar con no empobrecerse, de dinero y de ilusiones, -que tambin valen algo. En Espaa no hay gran aficin los estudios -histricos documentales, y mucho menos enfrascarse en la lectura de -documentos autnticos. Estudiamos la Historia; mejor dicho, nos la dan -estudiada, si estudiar puede llamarse esto, por grandes sntesis. Las -grandes sntesis son de una gran comodidad. Con decir: La Historia -se divide en tres edades: antigua, media y moderna; con atribuir -cada una de ellas un carcter general, segn las opiniones polticas -del historiador, ya estamos al cabo de la calle y de los siglos. Y es -lstima, porque slo por el conocimiento de la Historia puede formarse -la verdadera conciencia de un pueblo. Si la verdadera ciencia de -gobernar consiste, como la ciencia del agricultor, en el conocimiento -del terreno que ha de cultivarse, slo el conocimiento de la Historia -puede ensearnos cmo puede cultivarse el espritu de los pueblos para -no exponerse sembrar en terreno estril malograr cosechas por no -conocer el terreno y lo que en l puede sembrarse con esperanza de buen -fruto. Aqu sembramos tontas y locas; all van leyes y all van -proyectos; esta ley de Francia; aqulla de Inglaterra; sin cuidarse si -en esta tierra espaola podrn tener buen arraigo y floracin lucida. - - * * * * * - -Un libro raro tambin entre los libros recientemente publicados: _Mundo -interior_, de un escritor joven: Garca Mart, que se nos presenta en -su libro con esa serenidad espiritual que slo la fe religiosa la fe -en nosotros mismos pueden asentar en nuestro espritu. Si esa serenidad -fuera literatura, aun sera estimable el libro; mas tengo razones -para creer que lleg al libro despus de luchas muy hondas. Aun llora -la resignacin en esas pginas; aun se percibe el fragor del combate. -Lo que pudiera parecer inspiracin de otros escritores, es aqu como -nueva emocin, acrecida por las palabras de un amigo que supo acertar -con el secreto de nuestra alma. Y as llega tambin nosotros este -libro, como un buen amigo que todo lo comprende y lo perdona todo y con -la serenidad de sus palabras viene poner calma en nuestro corazn -atormentado. - -Y un saludo para un libro de cuentos: _La Serafina_, del veterano -escritor Sr. Tusquets, no tan conocido como debiera serlo; pero s -muy estimado de cuantos le conocen. Escritor que no vivi atento -veleidades de modas literarias; que emprendi su camino por la novela -naturalista, cuando apenas se hablaba del naturalismo en Espaa. Otros, -con menos merecimientos, lograron ms ruidosos aplausos. Olvidamos -demasiado pronto. No es el Sr. Tusquets, el autor de _La hembra_, de -los que deben ser tan injustamente olvidados. - - - - -X - - -A nadie como los polticos y los escritores conviene, de cuando -en cuando, descentralizarse. Unos y otros son tan inclinados creer -que es todo el mundo el pequeo mundo que les rodea! Y en el mundo -hay ms, siempre hay algo ms. Slo alejndonos de nuestro medio, -que es alejarnos en parte de nosotros mismos, podemos apreciar el -verdadero valor de nuestra obra. Nuestra vida, como nuestra obra, slo - distancia parecen lo que son en realidad. De aqu la conveniencia de -los viajes para polticos y escritores. Al observar cmo nos juzgan los -espectadores lejanos, aprendemos juzgarnos mejor nosotros mismos. -Tanto ms ganar nuestra conciencia cuanto ms castigada quede nuestra -vanidad. - -Convienen tambin los viajes para curarnos de nuestra impertinente -superioridad de madrileos. Hay en provincias ms reposado ambiente -de intelectualidad; el tacto de codos no llev hasta sus Crculos -literarios la complicidad de las admiraciones de los odios. Se -juzga con menos pasin, porque se sabe ms de las obras y menos de -las personas. Justo es que desde Madrid correspondamos con nuestra -atencin y nuestra simpata los que trabajan en provincias, con mayor -desinters que en Madrid se trabaja, por un noble ideal de cultura. - -Mi saludo al Ateneo de Badajoz que, con sus propios recursos, bien -escasos, organiza Exposiciones de pintura, Certmenes literarios, -Conferencias cientficas y artsticas. Mi saludo los poetas y -escritores premiados en los Juegos florales; sus poesas y sus -cuentos en prosa no eran las acostumbradas vulgaridades que tanto han -desacreditado estos tradicionales concursos. Luis Bardaje, Antonio -Teixeira, Montero, Enrique Segura, son poetas y cuentistas superiores - la flor natural y los objetos de arte, obligado premio en estos -Certmenes. - -No vea nadie en mis elogios obligacin del agradecimiento. Es justo -pago la verdad. Mi corazn no paga con tan poco. - - * * * * * - -Como casi todo el ao, aunque no nos demos cuenta como ahora, hemos -estado viviendo en el aire. Nuestra imaginacin, de suyo perezosa, -aunque tenga, por meridional, fama de lo contrario, ha volado por -esta vez siguiendo, y aun adelantndose, al vuelo de los aeroplanos. -Como actores, no es cosa lo que nos lucimos en estas emocionantes -luchas por la conquista del aire; pero como espectadores!, aqu -nos las den todas, en un da de sol, entre buenas mozas y con una -buena merienda. Este, ste es nuestro papel: contemplativos y algo -escpticos, hasta que llegue el da en que podamos aprovecharnos de -lo que otros inventaron y trabajaron para nosotros. S, que somos -primos! Cuando el invento est bien perfeccionado y no haya riesgo que -temer ni peligros en que aventurarse, el volar ser para nosotros un -divertido _sport_. Entretanto, bien estamos de espectadores. Nuestro -terreno es la Teologa y la Mstica, segn D. Miguel de Unamuno. Ya -es bastante que nos dignemos admirar. Y vaya usted saber, si de la -admiracin se quita la bulla del viaje y las buenas mozas y la merienda -y la juerguecita, lo que quedara para el valor de los voladores y -el triunfo de sus mquinas! Como deca Cromwell, al ver la multitud -agolpada para aclamarle: La misma gente habra si me llevaran -ahorcar. No digo yo la misma; pero alguna ms s hubiera acudido, si -en estas corridas areas no estuviera comprobado que el hule suele -alcanzar tambin los espectadores. Y que, alguna vez, como en Pars -ahora, los viajeros no son de tercera, como, segn el comentario de -un peridico, lo fueron, afortunadamente, todas las vctimas de un -descarrilamiento. - - * * * * * - -Como algunos crticos le hubieran acusado de plagiario, lamentbase -Bernardo Shaw de la triste idea que dichos crticos tenan de la -mentalidad inglesa, que, apenas daban con una obra sobresaliente, ya -no podan creer que en cerebro ingls hubiera sido concebida. Si de los -crticos y del pblico ingls se quejaba Bernardo Shaw, qu podremos -decir en Espaa, donde todo lo de casa est siempre en entredicho y -nadie cree en la capacidad intelectual de nadie, y as andamos todos de -acobardados y desconfiados de nuestras propias fuerzas? Quin piensa -aqu en acometer empresa alguna si, en vez de alientos y esperanzas, -slo ha de oir el cubrefuego que paraliza su resolucin? Qu va -hacer ese hombre? Ha visto usted qu atrevimiento? Y si alguien da con -una idea original, todos se preguntarn: De dnde la habr copiado? -Y cualquier atrevimiento parece desvergenza, y cualquier resolucin, -osada y falta de respeto. Admirable pas, en que slo los holgazanes -y los ociosos viven tranquilos y respetados! - -Pensaba yo todo esto viendo al actor italiano Caravaglia representar -_Hamlet_. No es que estuviera mal del todo; pero yo pensaba qu se -hubiera dicho de un actor nuestro si se hubiera atrevido una mitad -de las cosas raras y de mal gusto que el actor extranjero se atreve -en la interpretacin de la obra de Shakespeare. Y la mayora de los -espectadores estaba punto de parecerles todo aquello algo maravilloso -y de un soberano arte. Risa para todo el ao hubiramos tenido con uno -de casa. No tomamos broma Tallav porque se atrevi representar -_Los espectros_, de Ibsen, despus de Zacconi? Era tan gran osada? -Ah! Si Tallav hubiera sido extranjero! Pero nuestros actores no -pueden atreverse nada; los queremos discretos, muy discretos, -medrositos y respetuosos siempre; les pedimos que ni se molesten ni nos -molesten demasiado; nada de gritos, ni de gestos, ni escenas mudas, ni -desplantes; decir su papelito, y salir del paso; aqu nos conocemos -todos; ya sabemos todos de lo que somos capaces. Los extranjeros, ya es -otra cosa; ya pueden atreverse todo; es otra cosa, sobre que no se -entiende lo que dicen si no hacen algo raro... - -Y no es que Caravaglia sea un mal actor; al contrario, es demasiado -actor; no hay modo con l de olvidarse de que estamos en el teatro. -Pero, la verdad, como Hamlet era algo ms que un comediante, y -Shakespeare algo ms que un autor de teatro... Oh, la _Cleopatra_, -toda humanidad, de Eleonora Duse! Oh, el _Hamlet_ de ensueo de Sarah! -Y cmo el teatro dejaba de ser teatro al encanto de las dos divinas -intrpretes de Shakespeare! - - - - -XI - - -Aunque la supresin del impuesto de Consumos en nada favoreciera al -contribuyente, aunque slo cambiara la forma del cobro, ya sera de -agradecer y de estimar la supresin. Como hay una tica, debe haber una -Esttica en el arte de gobernar, y el impuesto de Consumos no puede -negarse que era de lo ms antiesttico. Ese registro del viajero, -que tal vez llega angustiado por tristes preocupaciones, tal vez -todo ilusiones y esperanzas, y, como anticipo de hospitalidad, se le -ofrece la mirada hosca del vigilante, quien tampoco hay que culpar -demasiado, expuesto siempre desconfiar cuando menos debiera -dejarse engaar cuando mejor le engaan. - -Ya se necesita ser conservador para obstinarse en conservar el lindo -impuesto. Ojal pudiera suprimirse tan fcilmente el registro -y el pago en las Aduanas. Todo sera caminar deprisita hacia la -civilizacin. Los dos impuestos, por la forma del cobro, recuerdan -la dulce manera con que los seores de horca y cuchillo ponan -contribucin, en especie en dinero, todo viandante que pasara por -sus dominios. Ya que todo venga parar en sacarnos el dinero, que -se nos saque con buenas formas, que es como ponen contribucin las -mujeres, y ver si hay quien se d mejor arte para sacar dinero. - -Mientras lo mejor de nuestras clases directoras anda preocupado -con la supresin de dicho impuesto, y lo ms mejor con el Congreso -Eucarstico, cuya perentoria necesidad se dejaba sentir desde los -comienzos del siglo XX, no sale uno esparcirse un poco por esas -calles que no vea uno, dos, tres... quin puede contarlos? entierros -de nios, con sus cajitas blancas, como de juguete, cubiertas de flores -algunas, otras muy pobres, sin adorno alguno. Detrs, si el entierro -no es de nio rico, van dos tres simones; la gente va sin pena. -Angelitos al cielo! - -La muerte de los nios slo es tristeza para los padres, para los ms -allegados; los dems... pensamos tantas veces lo bien que nos hubiera -sido morir apenas nacimos; mejor, no haber nacido! Todo el pesimismo -y toda la tristeza de nuestra vida caen, como gran consuelo, sobre -esas cajitas blancas, como de juguete; un juguete que nos trajeron por -equivocacin, y vuelve su destino. - -Y en esas cajitas blancas, como en esas otras grandes cajas, que -tambin tienen algo de atad, los barcos de emigrantes, tal vez se va -lo mejor de Espaa. No son los fros del invierno, son las heladas de -primavera las que deshojan la flor que haba de ser fruto sazonado. -Procuremos que nada muera prematuramente. No miremos con indiferencia -esos barcos grandes ni esas cajas pequeas. Miremos en la flor el -fruto, y pongamos todos ms solicitud, ms cario en defenderla de -esos hielos, que son la miseria y la ignorancia de muchos entre la -indiferencia de casi todos. Y los menos indiferentes suelen ser de -la raza de los poetas, que ni han gobernado nunca el mundo, ni han -conseguido nunca hacerse oir de los que lo gobiernan. - - * * * * * - -La representacin de _El rey Lear_ ha renovado la discusin sobre la -teatralidad de las obras de Shakespeare; esto es: si son mejor para -ledas que para representadas. Desde muy antiguo, los admiradores -literarios de Shakespeare estn contra la representacin. Carlos -Lamb, uno de los mayores idlatras del gran autor, se lamentaba del -deplorable efecto que le haba producido la representacin de este -mismo _Rey Lear_, representado ahora en Madrid por Garavaglia. La -figura del rey Lear no cabe en la escena--deca;--sus proporciones son -demasiado gigantescas. Ceguedad de idlatra; porque yo creo que jams -obras dramticas fueron tan obras de teatro como las de Shakespeare. -Lo que hay es que pesa demasiada crtica literaria sobre ellas, y que -cualquier auditorio moderno, al juzgarlas, como cualquier actor de -nuestros das, al representarlas, se empea en buscarles, como suele -decirse, tres pies al gato. Las obras de Shakespeare siguen siendo lo -que fueron en su tiempo: obras para un pblico popular, un pblico de -emocin. La literatura apenas tiene que ver con ellas. Los asuntos de -todas sus obras son como cuentos populares, los que no es difcil -hallar correspondencia en todos los tiempos y en todos los pases. Esta -historia del rey Lear, no es el eterno cuento de las tres hijas de un -rey; las mayores, perversas, y la menor, dechado de perfecciones; la -menor, perseguida por la maldad de sus hermanas, hasta que triunfa, -al fin, por el poder de sus virtudes? Tragedia para los corazones ms -que para las inteligencias. Tragedia que lo mismo comprende el rey que -haya dividido sus Estados entre sus hijos, que el pobre labriego que -les haya repartido sus tierras y despus padezca la ingratitud y el -abandono de sus hijos. - -En cuanto la decantada psicologa de los personajes de Shakespeare, -puede haber nada ms sencillo, ms infantil? Son los actores los que -se empean, segn frase del mismo Shakespeare, en dorar el oro, en -pintar la azucena y en endulzar lo dulce. Actores ingenuos que se -limitaran decir su papel, con la natural emocin en algunos momentos, -obtendrn mayor efecto que estos crticos alambicadores actores -modernos. La Duse era la sencillez misma en _Cleopatra_, y quien la -recuerde en esta obra no cree recordar la misma reina de Egipto? - -La crtica literaria tampoco se ha fijado en _El rey Lear_ ms que en -un solo aspecto del drama: la ingratitud de las dos hijas mayores del -rey. Por eso les parece esta tragedia de un pesimismo desolador. Pero -advirtase que la ingratitud de las dos hijas del rey Lear es justo -castigo de su injusticia al repartir su reino. Como el viejo rey, todos -somos alguna vez injustos en nuestra generosidad y en nuestro cario. -Hallamos siempre buenas razones para recompensar quien nos halaga, y -la verdad de un sincero afecto nos parece falta de cario. - -En pocos dramas resplandece la idea de justicia tan alta como en _El -rey Lear_. Solo que la justicia de Shakespeare no es la de un autor -de melodramas de folletines; no es tampoco justicia de directora de -colegio que premia con dulces estampistas, y castiga privando del -recreo; es justicia como la de Dios: la muerte es igual para todos; -para todos es igual el dolor. Nuestra conciencia es la que dice que -no es igual morir como Regania y Gonerila que morir como Cordelia. -Y el que diga qu atrocidad! Todos mueren lo mismo: los buenos y -los malos..., ese ni puede comprender Dios ni puede comprender -Shakespeare. - - - - -XII - - -A la carta abierta que me dirige _Caramanchel_ slo he de contestar -que, al referirme la crtica, tratndose de _El rey Lear_, no me -refera la crtica de actualidad, sino al conjunto de crticas -referentes, las obras de Shakespeare. En todas ellas la excepcin, -por ser excepcin, confirma la opinin general, se considera al rey -Lear como vctima de sus dos hijas mayores, sin tener para nada en -cuenta la desconsiderada conducta del rey con su hija menor, Cordelia. -Regania y Gonerila son odiosas; pero es mucho cuento que sobre ellas -caiga toda la culpa de las desdichas de su padre. Yo siempre he sentido -cierta simpata por Judas y por Pilatos cuando, en los sermones de -Semana Santa, caen sobre ellos, desde esos plpitos, los mayores -improperios y los ms terribles anatemas. No puedo por menos de -considerar que si todo lo que sucedi en la Pasin y Muerte de Jess -estaba as ordenado; si Jess saba de antemano que Judas haba de -venderle y Pilatos entregarle al pueblo judo, Judas y Pilatos fueron -vctimas del papel que les haba tocado en suerte, y no hay para qu -insultarlos cuando, sin su intervencin, no hubieran podido cumplirse -las Escrituras. Y ah es nada; siendo Escrituras y cosa del pueblo -judo, cmo haban de dejar de cumplirse? Buenos son los judos para -no hacer cumplir sus escrituras. Del mismo modo Regania y Gonerila me -inspiran compasin en fuerza de verlas tan maldecidas. - -En cuanto que nada nuevo puede decirse de Shakespeare y de sus -obras, la crtica universal es buena demostracin de lo contrario. -Continuamente se publican estudios biogrficos y crticos que aportan -nuevos interesantes datos al copioso caudal de la literatura -shakespiriana. - -Lo del carcter infantil y la sencilla psicologa de los personajes -de Shakespeare no lo dije como reproche, antes como excelencia de sus -obras. Pero hay nada ms sencillo que la psicologa de Otello? Nada -ms infantil que su credulidad ante las burdas maquinaciones de Yago? -Hay nada ms infantil que la conducta de Yago? Un malvado que nos -avisa l mismo de que es un malvado. Hay nada ms infantil que Romeo -y Julieta? Ni sera bien que fuera de otro modo. El mismo Hamlet, -considerado como prototipo de la complejidad psicolgica, hay nada -ms ondulantemente rectilneo, valga el contrasentido? No soy en nada -opuesto, antes muy partidario, de las polmicas literarias, cuando se -entablan sin animosidad personal y con la cortesa que _Caramanchel_ no -olvida nunca aun en sus crticas ms apasionadas. - -Respecto Garavaglia, yo slo quise hacer constar que si un actor -espaol hubiera representado el _Hamlet_ tan desdichadamente como -el actor italiano, la rechifla hubiera sido soberana. Aparte -las mutilaciones y alteraciones del texto, no justificadas por -conveniencias escnicas, dgase qu momento de acierto tuvo Garavaglia -en toda la obra. Falsa y en oposicin con el texto su llegada las -murallas del castillo de Elsingor, cuando viene esperar la aparicin -de su padre. Se presenta posedo ya del mayor espanto, y el texto -indica, por lo contrario, que Hamlet, natural forzadamente, habla -de cosas triviales como para distraer su pensamiento. Con el modo de -entender Garavaglia la situacin, adems de tener que mutilar el texto, -el momento de la aparicin pierde toda su terrible grandeza. - -Adems, dado el carcter de Hamlet, que, aun despus de ver y de oir -al espectro de su padre, duda de la realidad de la aparicin, debe -llegar las murallas del castillo creyendo que el espectro no ha de -aparecerse; por eso mismo es mayor su espanto al verle aparecer. - -Por este orden, pudiera citar caprichosas interpretaciones en cada -situacin de la obra. Sin duda Garavaglia estudi esta obra ms -cuidadoso de producir un efecto momentneo de originalidad, de -sugestin sobre el pblico. Si valiera mi consejo, yo le dira -Garavaglia con toda lealtad que, por algn tiempo, debiera dejar de -representar el _Hamlet_ y estudiarlo de nuevo, ms atento al texto -original que los efectismos teatrales. As hizo Talma muchas veces -cuando crey haberse equivocado en la interpretacin de una obra. - - * * * * * - -Si los tiempos fueran de creer en presagios y en ageros, bien poda -dar qu pensar los mejicanos la espantosa sacudida de terremotos -que ha sucedido la cada de D. Porfirio Imperator. Quiera Dios, y -quieran tambin los mejicanos, que esos materiales terremotos no sean -anuncio de otras sacudidas en el orden pblico, econmico y poltico de -la que fu de nombre gran Repblica y ahora puede serlo de nombre y de -hecho. Aun no es llegado el da en que la fiel balanza de la Historia -pueda pesar los mritos y las culpas de D. Porfirio. Como todos los -grandes tiranos, fu la paz su hora. Achaque es de todos los tiranos -no conocer la hora en que ha de empezar ser la justicia. Llegan -la suprema dictadura en momentos de perturbacin de la conciencia -pblica; impone el orden, ms que su propia fuerza, la misma fuerza -del desorden, que ha llegado ser intolerable, y no aciertan darse -cuenta como Chantecler, de que ellos slo fueron el gallo que cant -la hora de salir el sol, pero el sol no estaba sujeto su quiquiriqu. -La eterna historia de todos los tiranos; pero mala maestra debe ser la -Historia cuando ninguno aprovecha sus avisos ni sus enseanzas. - -Alguien dir que Mjico deba alguna gratitud D. Porfirio, y que los -mejicanos acaso debieron respetar su ancianidad, dejndole morir en su -sitio. Los mejicanos respondern que tambin D. Porfirio debi respetar -la mayor edad de Mjico. Es error de padres severos creer que los hijos -son siempre nios. No aprendemos calcular por nuestra edad la edad -de los que hemos visto nacer. La dictadura haba envejecido; el pueblo -haba dejado de ser nio. Esperemos que, en pleno uso de su razn, sepa -justificar que puede gobernarse por s solo. - -En cuanto D. Porfirio, bien pueden quedarle muchos aos de vida para -meditar en la realidad lo que no supo aprender en la Historia. - - * * * * * - -En una casa del mejor tono se celebra una suntuosa fiesta. De pronto, -uno de los invitados se acerca al seor de la casa, dando muestras del -mayor disgusto. - ---Yo no hubiera querido decirle usted nada; pero es tan horrible... -Usted no puede saber quin es todo el mundo; recibe tanta gente... -Pero debe usted saberlo: aquel caballero, al parecer, tan distinguido... - ---Qu? - ---Acaba de quitarme el reloj. - ---Qu me dice usted? Est usted seguro? - ---S, seor, s; lo he visto, no me cabe duda; ha sido l. - ---Descuide usted. Tendr usted su reloj. Voy yo mismo... - ---De ningn modo. Yo slo quera advertirle usted... pero no le diga -usted nada; sera una escena violenta, desagradable. - ---Djeme usted, djeme usted. - -Al poco rato el seor de la casa vuelve y entrega su reloj al invitado; -el invitado se deshace en excusas. - ---Por Dios! Yo deploro... Cunto siento!... Qu disgusto!... Habr -sido una escena horrible?... Qu le ha dicho usted? Qu ha dicho -l?... He debido callarme... - -Y el seor de la casa, imperturbable: - ---No se preocupe usted. Se lo he quitado sin que se enterara. - - - - -XIII - - -Las verbenas, excelente pretexto para que los retrgrados del Arte nos -cantaran todos los aos las gracias de chisperos y majas, han perdido -todo carcter popular. El pueblo ya no es nada bullanguero; la misma -baja chulera, que nunca debe confundirse con el verdadero pueblo, no -est tampoco por exhibirse gratuitamente en romeras y verbenas. El -pblico de estas fiestas, actor y espectador un tiempo, es el de la -ltima seccin de los teatrillos alegres; seoritos todos, que ya es lo -nico alegre, lo nico chulo y lo nico castizo que nos va quedando. - -Las clases populares quin lo dijera? se han hecho cosmopolitas. -Estas fiestas tradicionales no les dicen nada. La aristocracia, como -sabe que ya no es querida ni respetada, ni siquiera admirada, por el -pueblo, huye de mezclarse con l. Acabaron las pintorescas aventuras -de duquesas y toreros. El seorito es el nico que alegra estas fiestas -tristes, con la artificial alegra de los teatros y de las novelas; -alegra de literatura. Alegra espontnea, verdadera alegra?... -Esa alegra es para los pueblos fuertes y ricos, de los que sabemos -burlarnos tambin. Esa alegra slo es posible cuando se ha trabajado -mucho y hemos visto justamente recompensado nuestro trabajo... Pero -esta pobre alegra nuestra, es como borrachera de olvido!... Tirar -los cinco duros que sobran porque no llegan para nada. Ni con ellos se -ha de comer mejor, ni se ha de pagar al casero, ni al sastre... Puede -hacerse cosa mejor con ellos que gastarlos en olvidar alegremente? -Por eso parece que hay tanto dinero de sobra en Espaa, precisamente -porque falta para todo. Qu hago yo con un duro? Tomar un dcimo de la -lotera. Qu hago yo con dos pesetas? Gastrmelas en el teatro... Es -lo nico que se puede comprar con poco dinero: un poco de ilusin y un -poco de olvido. Las realidades son muy caras. - - * * * * * - -Aunque l no lo crea, yo siento una gran admiracin por D. Miguel de -Unamuno. Aqu donde cada escritor ha decidido no leerse ms que s -propio y, salvo el caso de alguna cooperativa de bombos, nos dedicamos - espantarnos el pblico los unos los otros, ya puede significar -la atencin lo que otros escriben, tanto como en otras partes -significa la admiracin. Ya es bastante que nos atiendan, aunque sea, -como vulgarmente se dice, para hacernos polvo. Lo triste, lo malo es -que, casi siempre, los pulverizadores son los que no se han tomado la -molestia de leernos. Vyase por los que admiran con el mismo motivo. -Entre esos dos viciosos extremos, ha de labrarse penosamente la -reputacin del escritor en Espaa. Y, en resumidas cuentas, con ser la -envidia gran defecto nacional, como aun es mayor la pereza, todava es -ms fcil ser admirado que atendido. Conste, de una vez para siempre, -que yo atiendo y admiro D. Miguel de Unamuno. - -Acabo de leer su libro ltimo: _Rosario lrico de sonetos_. Bien -puede ser que estos sonetos no resistan una lectura pblica, ni -los chistosos comentarios de un grupo de amigos... Son para ledos - solas, en intimidad con lo ms intenso de nosotros mismos. Como -fueron pensados y sentidos, como fueron escritos. Han de ser siempre -estimables cualidades de la poesa la dulzura y la suavidad? No ha -de haber tambin poesa amarga y poesa spera? Si lo que ms puede -aspirar la poesa es llegar lo ms hondo de nuestra alma, no se -entrarn ms adentro estas asperezas, que las suavidades resbaladizas? -Leed el libro: al principio tal vez sonriis un poco; ya os iris -poniendo serios. Quizs al terminar su lectura no quede un solo dulce -verso en vuestra memoria, pero s ms graves pensamientos en vuestra -conciencia. - -De esta spera, rocosa calidad, eran los versos de Wordsworth, tan -admirado por Unamuno. Tambin su poesa fu donosamente comentada por -algunos crticos. _A sonnet is a moment's monument_, defina Rossetti. -El soneto es un monumento elevado la memoria de un instante, pudiera -traducirse. No dir yo que todos los monumentos elevados en estos -sonetos sean igualmente admirables; pero s que todos los instantes -del espritu de D. Miguel de Unamuno tienen un gran valor. Los ms -grandes poetas no son los que aciertan contenerse en la ms perfecta -forma, sino los que no caben en ninguna. - - * * * * * - -_Vida interna_ es otro libro de poesas, de Rafael Torrom, autor -dramtico, quien nunca perdonar el teatro espaol desvos -desalientos injustificados. Precdele un sabroso prlogo, donde se -ponen las cosas muy en su punto respecto la frondosidad de nuestra -poesa lrica, que tan poco tiene de lrica, hasta llegar tiempos muy -cercanos y... an, an. Hemos sido siempre muy de exterior, para que la -cuerda lrica sonara entre nosotros. En esta misma _Vida interna_ de -Rafael Torrom, parece, pesar suyo--y no lo digo como censura,--ms -el autor dramtico que el poeta lrico... No es un lirismo egosta -el suyo, antes muy objetivo; ms de tristezas y dolores de todos, -que de melancolas cultivadas en un espritu reconcentrado. Poesa -de generosa expansin, poesa lo Schiller, que tambin era autor -dramtico y por eso tampoco fu lrico del todo en sus poesas lricas, -con ser tal vez demasiado lrico en sus obras dramticas. Por fin de -cuentas: qu importa esta confusin de gneros? _Vida interna_ es un -libro de un buen poeta y, lo que ms importa, de un poeta bueno. - - - - -XIV - - -La revista _Je Sais Tout_ abri concurso para conceder un premio -al ms elegante al ms prctico figurn de traje masculino. El -resultado del concurso no ha sido muy brillante. La inventiva, ninguna. -En el captulo de las elegancias, todo es volver la moda del ao -30; en el captulo del trapillo diario, no salimos de los modelos -generalmente adoptados para campo, caza, automvil, canoa aeroplano. -De donde se deduce que la moda, tanto femenina como masculina, no es -algo caprichoso que puede imponerse por dictadura: es producto de -elaboracin social; la que todos contribumos. Obra de evolucin; -nunca de revolucin. En la moda, ms que en nada, se observa el -serpenteo, avance y retroceso alternados; que es el andar de la -humanidad, segn la escuela positivista. - -La fantasa de un sastre, el humor de un _dandy_, no cambiarn -la tendencia niveladora del traje masculino en nuestro tiempo. La -aspiracin social es la confusin de clases. Va desapareciendo el -sombrero de copa, que ha venido quedar en algo as como prenda de -uniforme honorario, para lucirlo slo en determinadas solemnidades. -La levita sigue la suerte de su inseparable aditamento el sombrero de -copa. Desaparece tambin la capa, y el sombrero flexible, intermedio -entre la gorrilla y el hongo, iguala al artesano con el artista y al -obrero con el empleado. - -Por desgracia, la nivelacin va tambin por dentro, y si desnivel -hubiere, no est la mayor altura por lo ms alto. Es posible que, si os -volvis en la calle al escuchar alguna palabrota, os encontris con un -seorito. El alcoholismo disminuye por das entre las clases populares; -en cambio, hay cada manga aristocrtica en todas las aristocracias, y -en la intelectual las ms holgadas! Si hoy viviera Horacio, tendra que -rectificar lo de: _pauperum_ tabernas. - -Mucho preocupa las clases directoras cualquier huelga de obreros, -al fin pasajera... Si fueran preocuparse por la constante huelga -de seoritos! Y quin sabe cules son ms perturbadores de la -vida social! Y si holgaran slo los incapaces, los verdaderamente -intiles! Al fin esos no pueden rendir mejor tributo al bien general, -que el de consumir lo ms pronto posible su hacienda y su vida. Pero -cunta capacidad, cuntos buenos ingenios malogrados en esa huelga -de voluntades pobres con inteligencias ricas! Cierto que el ambiente -moral en nada favorece ni alienta al luchador; que es tierra la nuestra -en que todo se le perdona al ocioso y nada al que trabaja. Pero ese -ambiente es causa, efecto? No sera un lucido _sport_, no tan -arriesgado como la aviacin, el de sobreponerse ese ambiente? - - * * * * * - -El Congreso Eucarstico va presentarse muy bien. Esas tramoyas lo -divino requieren mucho gasto. Por fortuna, entre los fieles catlicos -figura la gente ms adinerada. Convendra saber si tienen dinero por -haber sido fieles catlicos, si son fieles catlicos porque tienen -dinero. Yo no s si continuar siendo ms fcil que entre un camello -por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos; pero un -camello cargado de dinero entra por todas partes. Si el reino de los -cielos se gana tambin por violencia, segn textos sagrados, no ha -de producir su efecto amenazador, as en la tierra como en el cielo, -ese alarde de nmero y de numerario, ese recuento de fuerzas con que -nos asombrarn los buenos catlicos? No, no estn solitos, como los -gallegos del cuento. Aunque el da en que les faltara el dinero puede -que no estuvieran tan acompaados. Acaso faltaran los figurantes, -parte la ms lucida del espectculo. Nos presentarn sus carrozas de -gala, sus automviles, su servidumbre, hasta sus colonos y sus guardas -jurados y tal vez sus pastores, como en Beln. Hay que movilizar todas -las fuerzas, como en un da de elecciones reidas. - -Pobres ilusos! Con estas aparatosas exhibiciones creen haber puesto el -mejor pararrayos sobre el tinglado social que les cobija. La Fe los -salve! - - * * * * * - -La Exposicin de perros y gatos ser durante unos das, y desde el -punto de vista de los perros y de los gatos, exposicin de personas -distinguidas. Si los perros y los gatos tienen un poco de imaginacin, -por qu no han de creer que son ellos los espectadores, y seoras y -caballeros los expuestos?--Qu amable es toda esta gente!--pensarn -tal vez.--Se molestan en venir para que los veamos. - -Para el perro y el gato de lujo la sociedad elegante es muy conocida. -Los perros y los gatos son los que mejor viven en ella. Los criados lo -saben: antes que los seores hay que tener contentos al perro al -gato favoritos. - -Pero los perrazos de campo qu pensarn de nuestra sociedad? Volvern - sus soledades monteses llevando el germen de una revolucin social? -En adelante no mirarn con ms simpata al lobo? Y el da en que los -perros se unieran los lobos?... Bah! Todava quedaran los pastores, -que, aunque dejaran de ser perros, no sabran ser lobos. - - - - -XV - - -Que el hombre es un animal social, aunque haya muchos insociables, -lo sabamos desde muy antiguo. Tan social, que no satisfecho con -formar parte de la sociedad civil que, por nacimiento y consiguiente -inscripcin en el Registro le corresponde, todava se desvive por -ingresar en otras muchas Sociedades, Crculos, Corporaciones, Cofradas - Logias; que hay designaciones para todos los gustos. Esta natural -tendencia del hombre la agrupacin, parece que debiera facilitar -el triunfo del socialismo en breve plazo. Mas ay! una cosa es la -Sociedad grande, donde el individuo se encuentra disminudo, y otra -esas Sociedades pequeas, donde cada uno se crece y se refuerza y se -envalentona, hasta adquirir un carcter que l mismo no se conoca. - -A mi juicio, esto es lo ms interesante que puede observarse al -paso de una procesin religiosa de una manifestacin laica: el -aire altivo, enrgico, arrogante, con que se nos muestran muchos -buenos seores y pobres hombres, conocidos por tales en su vida y -costumbres particulares y casi desconocidos en aquella transfiguracin -procesional. Hay cofrade que, con su cetro en mano su cordn de -estandarte, su medalla al cuello y su levita cvico-religiosa, parece -que desafa al mundo entero, una vez metido en procesin:--Eh! -Qu tal?--nos va diciendo cada solemne paso.--Creo que somos una -fuerza.--Habr que verle en casa, zarandeado por la seora y las -nias, en la oficina, burro de carga de todos sus compaeros! - -Por eso los Gobiernos no deben temer nunca esas manifestaciones -colectivas. De cuando en cuando hay que contarse; miedosos que se dan -valor unos otros. El peligro est en los que van solos por el mundo. -Por fortuna, van quedando pocos. Es tan caro andar solo! Es tan -conveniente andar en procesin! - - * * * * * - -El demonio lo enreda--no hay nadie ms enredador que el demonio.--El -primer contragolpe de la supresin de los consumos ha ido dar sobre -las corridas de toros. Ahora que estbamos en pleno renacimiento de -la aficin, tal vez consecuencia de cmo anda la aficin! Nunca -es tan fcil contentar un pblico como cuando se contenta con -poco. Si Lagartijo y Frascuelo, y Guerra, despus, quien se le -denostaba muchas tardes por faenas de las que ahora valen orejas y -salidas triunfales; si Fuentes y Machaquito y Bombita, en tiempos ms -recientes, hubieran gozado de un pblico tan amable y tan consecuente, -como dicen los chulos! No hay duda, las costumbres se dulcifican. Ya -es hora de que el pblico se haga cargo de la dificultad y del riesgo -en la lucha con brutos, bravos mansos, y no sea tan exigente. Cuatro -mantazos, pegadito el torero al costillar del toro, muy abierto de -piernas y sacudiendo el trapo como unos zorros, es lo que ahora se -llama y se aplaude como vernicas. A que el toro pase por debajo de la -muleta, como pasara por la Puerta de Alcal, se llama pase de cabeza - rabo. A cualquier cosa se le llama quiebro y cualquier estocada -volapi. Asistimos, en efecto, un renacimiento de la aficin. Como -que los nicos que ya no van la Plaza son los verdaderos aficionados. - -Es que, renacimientos as, son peor que la irrupcin de los brbaros. - - * * * * * - -Despus de las mudanzas propias, nada hay tan molesto como las mudanzas -de los vecinos. Hasta que nuestros simpticos cuanto suspicaces -vecinos los portugueses no se hallen instalados satisfaccin en su -nuevo rgimen, habr que conllevar amablemente sus reclamaciones, -desconfianzas y alarmas, ante el temor de que se les entre por la -vecindad lo que ellos mismos sern los primeros en desear algn da. -Pero aun es pronto, y el derecho la experiencia propia no debe -negrsele nadie. - -El da en que Portugal comprendiera su verdadero inters nacional, no -mirara con recelo nuestra frontera; borrada quedara de tal modo, -que no volviera saberse dnde empezaba Portugal y dnde acababa -Espaa. Cosas son stas en que el tiempo trabaja ms que los hombres. -Ni es justo pedir, aunque para bien de todos sea, que ellos slo sean -enmendar errores que fueron nuestros. - - * * * * * - -En rigor, es fuerte cosa para una empresa, aun cambio de positivas -ventajas, exigirle el contrato de determinados artistas, entregndola, -as, atada de pies y manos sus exigencias. Con muy buen acuerdo, el -Ayuntamiento se ha limitado recomendar, sin imposicin, el contrato -de una primera actriz para la compaa del teatro Espaol. - -Bien estn las estrellas y los luceros, y aun los soles; aunque en el -cielo teatral es difcil ver una ordenada repblica de estrellas, como -decan los autores del siglo de oro. - -Astros de primera magnitud no faltan en la compaa. Todos sabemos lo -que vale Borrs. Los que no lo saben an, se enterarn de lo que vale -Codina. Hay otros actores muy estimados por el pblico madrileo. Entre -las actrices... todas son estrellitas. Alguna hay de quien yo espero -mucho, si le dan ocasin y mimbres. No he de nombrarla. El pblico -no la conoce en todo su valor. Tngola por una de las ms discretas -actrices espaolas. Discreta, es poco? Ay, seor; si las eminencias -fueran discretas, ya nos contentaramos! Ser discreto, segn va el -mundo--diremos, parafraseando Hamlet,--es como ser elegido uno entre -mil. - - - - -XVI - - -Bien mirado, haba que agradecer los franceses el trabajo que se -toman por la conquista de Marruecos, como antes se lo tomaron por la -de Argelia. De ellos puede decirse: _Sic vos non vobis_... Porque si -el verdadero y magno problema de Francia es la disminucin constante y -progresiva en el nacimiento de ciudadanos franceses, para qu diablos -querr aumentar la extensin de sus territorios? - -Si se considera tambin el espritu poco aventurero de los franceses, -su apego Francia--dicho sea en honor de ella,--su mal arte para -comerciar fuera de su casa, no les vendr suceder, despus de darse -tan malos ratos y de indisponerse, sin necesidad, con estos pobres -vecinos y, necesariamente, acaso con otros de ms campanillas, que, -cuando dueos en absoluto del Imperio marroqu, puedan exclamar: Al -fin, solos!, tan solos sea que, como en Argelia, la agricultura y los -oficios vengan ser de los espaoles, y el comercio, como en todo el -mundo, de los alemanes? Sin contar con los indgenas, que seguirn -reproducindose, como si hubieran ledo _Fecundidad_, de Zola, que -no se escribi para ellos, precisamente. Y, hay que desengaarse, el -porvenir ser de quien ms hijos tenga; aunque sean muy brutos; tiempo -habr de educarlos. - -Lo que no sabemos es si es preferible vivir de brutos morir de -civilizados. Hay quien piensa que lo importante es vivir, aunque se -viva mal. Es decir, los brutos no suelen vivir mal; lo desagradable es -que no dejan vivir bien los inteligentes. Entre el contador de las -gentes civilizadas y el cao libre de las incultas, siempre llevarn -las de perder los civilizados. A m me asusta pensar que, si muchas -personas de regular posicin, se les dijera: Por qu no tiene usted un -perro dans en su casa?, la mayor parte contestara: Hombre! Porque -un perro de ese tamao se come lo menos dos pesetas diarias. Y esos -mismos que tasan la alimentacin del perro en lo justo, con la mayor -inconsciencia se llenan de hijos, que, por lo visto, cuestan menos de -mantener que los perros. - -Entre el exceso de previsin la francesa y la imprevisin de otros -pueblos y de otras razas, no habra un buen trmino medio? La Iglesia -catlica no sabe de ellos. O aconseja la castidad absoluta , una vez -en faena matrimonial, cuantos ms cristianitos, mejor. La potestad -civil tambin est por que se aumente el nmero de ciudadanos, sea -como sea; todos son buenos, los legtimos y los naturales. Por leyes -econmicas y por otras muchas leyes restrictivas del matrimonio, se -dira que ms favorece el nacimiento de los naturales. En cuanto la -Naturaleza, tan maestra, tan sabia! Oh! Ella sabe ms que todos. - -Recuerdo de una gata que tuvo de una vez siete gatitos. La ms vulgar -precaucin aconsejaba que se le quitaran tres cuatro, por lo menos. -Pero, eran todos tan lindos y traan tantas ganas de vivir! Y era tan -cruel sentirse Providencia y decidir entre unos y otros! - -Alguien dijo:--Por qu no dejarlos todos? Por algo han nacido. No hay -que enmendar la Naturaleza. - -A los ocho das todos los gatitos haban muerto y la madre tambin, -extenuada. En efecto; no hay que enmendar la Naturaleza; ella sola se -basta para enmendarse. - - * * * * * - -Oh, mi querida y amable lectora! Al protestar contra alguna ligera -broma que me he permitido alrededor del Congreso Eucarstico, me dice -usted que, hablar mal de la Religin, no es de buen gusto. No lo crea -usted, segn como se habla. Adems, conozco demasiado esa tecla del -buen gusto, para saber lo que significa tocada por ustedes. Y, si por -no tomarles ustedes en serio, he de pasar por persona de mal gusto, -desde ahora me declaro cursi y hasta ordinario, como ustedes prefieran. -Ya s yo que esto del descreimiento no est muy bien visto, ni le -coloca uno en sociedad, como en otros tiempos, cuando los descredos -se llamaban Voltaire y Federico el Grande, y las ms bellas y nobles -damas se prendan graciosamente con un tanto de volterianismo. - -Pero nada tema usted; las bromas ligeras de las cuatro personas de mal -gusto que nos las permitimos, ponindonos mal con nuestros intereses, -no perturban en lo ms mnimo el espritu de los creyentes. - -Al que ms y al que menos le va un sueldo una prebenda. Valladar -inexpugnable contra la duda! - -Pero, son ustedes de tanto cuidado y conviene tanto no perderles de -vista! Ahora mismo, entre el furor de sus preces, no han deslizado -ustedes, mansamente, no s que proposiciones de leyes, derechamente -torcidas, como todas sus intenciones, contra la libertad de la Prensa y -la libre emisin del pensamiento? - -S que son ustedes para dejarles de la mano! - -En los asuntos mismos de Marruecos: no convendra poner en claro hasta -dnde el inters patritico y dnde empiezan otros intereses de algunas -Ordenes religiosas, que, como Calipso, de la partida de Ulises, no -pueden consolarse de la prdida de las Filipinas, y acaso suean con -que les conquistemos otras para su particular disfrute? Y eso no, mi -querida y amable lectora; sea lo que podamos obtener conquistar en -Marruecos, del soldado, del agricultor, del comerciante, del doctor -Maestre, que bien se lo habr ganado y otros lo gobernaran peor... -Pero nada de frailes, en comunidad ni sueltos. Una cosa es continuar la -Historia y otra repetirla. - - - - -XVII - - -Aquella _Theroigne de Mericourt_, intrpida amazona de la Revolucin -francesa, que, consecuencia de una formidable azotina, administrada -en pblico y lo pajarero, se volvi loca de remate, bien parece un -smbolo de lo que aos despus y por muy parecidos motivos haba de -sucederle Francia. - -Lstima de nacin! Desde que, para desgracia de todo el mundo latino, -fu derrotada por Alemania, apenas ha vuelto dar seales de juicio. -Ella, la encantadora, la atractiva, la adorable, se torn hosca y -atrabiliaria. Nos entristeci la vida con una literatura y un arte, que -en futuras historias literarias se llamar de la derrota. Su delirio -persecutorio tuvo su crisis aguda y terrible en aquel asunto Dreyfus, -aun palpitante con el nombre de cuestin juda. No es una pena ver -renovarse, en la nacin que deba ser faro del mundo civilizado, -cuestiones de la Edad Media, y en la moderna, patrimonio de pueblos -atrasados como Rusia? Con la inquietud y el malestar de su derrota, -con el dolor de su mermado territorio, la nacin que fu siempre ms -generosamente romntica en su poltica, ltima hora y en plena -Repblica democrtica se v atacada de furia conquistadora y pone en -juego artimaas y habilidades polticas, desacreditadas ya en todo el -mundo, hasta en Inglaterra. Por fortuna, ya va siendo verdad prctica y -practicada, que la honradez es la mejor poltica. _Honesty is the best -policy_, que han dicho siempre los ingleses, por si los dems gustaban -de practicarlo. Pero en estos ltimos tiempos hay que convenir en que -no son los ingleses los que se creen llamados intervenir para poner -orden en los desrdenes interiores de cualquier pueblo. - -Y ahora, la conducta de Francia con Espaa, puede justificarse de -ningn modo? Eramos buenos para tapadera de codicias; somos un estorbo - la hora en que se destapan. Mal corresponde, mal ha correspondido -siempre Francia nuestra debilidad por ella. Porque lo cierto es que -nunca hemos podido odiarla; hemos sido con ella como esos enamorados de -poco carcter, ms rendidos una mujer cuanto ms lo desprecia y ms -se burla de ellos. - -Hasta cuando hemos peleado con ella no hemos dejado de admirarla, y -nuestro odio se personalizaba en los soberanos en los ministros, -dejando siempre salvo nuestra invencible simpata por la nacin -francesa. Durante la guerra de la Independencia, la ms nacional de -cuantas sostuvimos contra Francia, el odio popular se fijaba sobre -Napolen y l slo se haca responsable de la injusta guerra. - -Hoy tampoco, aunque no haya un Napolen en quien fijarse, no queremos -ni podemos suponer que es toda Francia nuestra enemiga. Preferimos -culpar unos cuantos polticos, unos cuantos peridicos, una parte -del organismo, irritada todava por la funesta derrota, impaciente -de glorias y desquites, vengan por donde vengan y sea como sea. -Involuntariamente fuimos ocasin pretexto para el desastre. Quizs -no nos lo han perdonado todava, aunque parece que lo hayan olvidado -muy pronto. - - * * * * * - -Los ms terribles desengaos proceden casi siempre del desconocimiento -de la realidad. En la supresin de los Consumos debimos limitarnos -considerar su aspecto esttico y nada ms. Todos los procedimientos -para extraer dinero, como para extraer muelas, son desagradables, pero -aqul lo era sobremanera, y aunque algunos aristocrticos escritores -opinan que slo haban de padecer sus molestias matuteros y gente de -poco ms menos, slo el verlo ya era repugnante; haba de salir ms -caro cualquier otro impuesto y poda darse por bien empleado. Pero -hay quien no se conforma con este aspecto artstico y aspiraba loca -ceguedad! un abaratamiento rpido y simultneo de las subsistencias. -Qu desconocimiento del corazn humano en general y de los proveedores -en particular! - -En todo lo referente subsistencias, los madrileos estaremos -destinados de por vida al papel de vctimas en las aplaudidas obras de -repertorio _La corte de los venenos_ y _Robo y envenenamiento_. - -Sobre todo, el inocente y parvulillo boquern ha causado ms estragos -en estos das que un espantable cetceo aquella mitolgica serpiente -de mar, tan socorrida como noticin de los veranos del antiguo rgimen. -De la leche no hablemos, porque es antigua enemiga nuestra, y yo -creo que la que produce los clicos es la poca expendida en buenas -condiciones, por la falta de costumbre. Cada madrileo llevamos un -Mitrdates en esto de irnos haciendo da por da ingerir toda clase -de tsigos. - - * * * * * - -No s hasta qu punto la pasin de partido podr influir en los -encomios en las censuras la obra _Carlos II y su corte_, cuyo -primer tomo acaba de publicar D. Gabriel Maura y Gamazo. Muy lamentable -sera que la pasin interviniera al juzgarla, ocultando al pblico el -verdadero mrito de la obra, haciendo creer unos y otros que se -trataba de una obra _toda conservadora_. El autor es de los que merecen -no pertenecer ningn partido. En pocos libros de historia parecer -menos el amigo de Platn antes que de la verdad, sin que peque tampoco -de esa glacial indiferencia que tan mal sienta en todo arte, aunque -este arte sea el de historiar, ms cercano la ciencia. - -Bien dice, sobre la noble serenidad del historiador, la simptica -emocin del artista. Buena muestra es la descripcin del bautizo del -prncipe Carlos, modelo de narracin histrica y potica al mismo -tiempo. - -Lo que no comprendemos es, cmo despus de leer cualquier libro de -historia, hay quien suspira y vuelve los ojos cualquier tiempo -pasado. A ese no le dara mayor castigo que decirle: En qu siglo, en -qu poca de las pasadas hubiera usted querido vivir? Y cuando hubiera -elegido, poderle decir: S? Pues va usted vivir ocho das en ella, -nada ms que ocho das, y luego, vuelva usted contarme cmo le ha -ido. - - - - -XVIII - - -Si ya es difcil en esta brega literaria agradar los amigos y -complacer los ms halagados en sus ideas sentimientos vanidades -por lo que uno escribe, qu puede uno esperar de los enemigos y de los -mortificados? - -Dije que las Comunidades religiosas acaso buscaban en Marruecos otras -Filipinas, y hay quien muy indignado protesta, dicindome que nunca las -Comunidades han sido tan respetadas en Filipinas y en toda Amrica como -ahora, desde que all no tenemos arte ni parte en el material dominio. -No lo dudo, que Ordenes y Comunidades religiosas fueron siempre de -condicin de gato; ni yo dije que por ellas se hubiera perdido nada; -pero, en fin, se perdi con ellas y todo. Por eso creo que, llegado -el caso de conquistar nuevos territorios, vale la pena de ensayar -si nos ira mejor sin ellas. Porque ellas evangelizaran todo lo -posible, pero espaolizar no fu cosa mayor, si hemos de juzgar por -los resultados. Tampoco dudo que bajo la autoridad de los americanos -en Filipinas y de otras Repblicas en toda Amrica, las Comunidades -no presten excelentes servicios. Es cualidad de religiosos espaoles -ser candilitos de casa ajena. Todo lo que tienen de turbulentos y -amenazadores con los Gobiernos de casa, tienen de complacientes y -serviciales con los de fuera. Tal vez consista en ellos; tal vez -consista en los Gobiernos. De seguro que ningn presidente de los -Estados Unidos habr tenido que decir de las Comunidades lo que, segn -fama, dijo en cierta ocasin de graves complicaciones don Antonio -Cnovas del Castillo, que no era ningn demagogo, aunque hoy andara -dos dedos de parecerlo, segn va todo. - -En cuanto lo que asegura un airado articulista, que gracias las -Comunidades religiosas cobramos los autores dramticos espaoles -pinges derechos de toda Amrica... Ay, mi buen seor! Deseche, -deseche esas ilusiones del dinero americano. Si los autores espaoles -no tuviramos otros rendimientos de los que vienen de Amrica! Y para -lo que van durar! Porque con toda la influencia espaolizadora de -las Comunidades, con todo eso de los lazos espirituales y la madre -y los hijos y dems tpicos de Congresos, banquetes y conferencias -hispanoamericanas, sabe usted en qu parar todo ello? Pues en que -dentro de algunos aos--y quisiera ser mal profeta--media Amrica ser -yankee y la otra media italiana, con mucho de alemana. - -Y lo peor para los autores espaoles no es que dejsemos de cobrar -lo poco que todava se cobra de Amrica, sino que tampoco cobrsemos -nada en Espaa, gracias las Comunidades y Ordenes religiosas que -han educado unas cuantas generaciones incapaces de admirar otra -literatura que sea tan combatida en sus efectos por los mismos que -admiran, sostienen y fomentan la verdadera causa. - - * * * * * - -Por qu razones psquico-fisiolgicas el sentido de la vista y el -sentido esttico modernos admiten en los trajes femeninos colores -y combinaciones de colores que por mucho tiempo haban parecido -intolerables al buen gusto y los ojos? Nada de _academicismo_ en -la moda; la paleta de sus artistas no es la paleta acadmica, de -tonalidades y mezclas severamente ordenadas. El color de moda es -el ms peligroso de los colores: el azul, considerado siempre como -divisa arrogante que slo alguna soberana belleza blanca y rubia poda -atreverse ostentar, sin dar que reir al enemigo, en su doble acepcin -de demonio y de mujer amiga. Vulgarmente sola decirse: A las morenas, -azul en ellas, para que luego el diablo se ra de ellas. Hoy, morenas -y rubias, se atreven con el azul, y no es las morenas las que peor -les dice. El gran pintor ingls Gainsborough, como alarde pictrico, -venci en su famoso _Nio Azul_ las dificultades del temible color. -Hoy casi todas las mujeres son _nias azules_, y lo que entonces fu -atrevimiento de un artista, hoy sera sujecin la realidad. - -Mis _Lily Elsie_, muy linda artista inglesa, en _El conde de -Luxemburgo_, estrenado recientemente en Londres--no siempre han de -ir los ingleses la cabeza de la civilizacin,--luce un ideal traje -del ms brillante azul: un azul de cielo andaluz, un azul de turquesa, -adornado con plata y menudas rosas de coral; el sombrero, una airosa -monterilla del mismo color que el vestido, con enhiestas plumas tambin -azules, y suavizndolo todo un abrigo color malva, un malva de ocaso -otoal, un malva de lejana, de confn entre cielo y tierra, entre mar -y nube. - -Y aos antes, quin nos hubiera dicho, sin escndalo, que haban de -combinarse en elegantes vestidos el morado con el amarillo, el carmes -con el verde, el negro con el botn de oro, el naranjado con el azul? -Entre los modistos y los escengrafos rusos estn revolucionando -nuestro sentido del color. Se han enterado nuestros pintores y -nuestros directores de escena? Las mujeres s se han enterado. Oh, si -fueran en todo tan atrevidas y emprendedoras! - - * * * * * - -Digamos, como el otro, de los catecmenos en la iglesia: Por m, que -entren. Bien estaran, oh, mis buenos amigos D. Mariano de Cvia y -D. Antonio Zozaya!, el periodismo sin periodistas y la literatura -sin literatos y el Arte en general sin artistas, si en esta nueva -irrupcin, que pudiramos llamar de los brbaros, no en el sentido -ofensivo de la palabra, sino en el suyo original de gente extraa, -los tales aportaran al periodismo, la literatura y al Arte algo -que mejor fuera; esto es, vida, espontaneidad, frescura... Pero, -ay!, que nada ms literario que un iliterato. Lo s por experiencia. -De continuo recibo dramas y comedias, pues bien, siempre que el -remitente me anuncia Sin estudios de ninguna clase, sin conocer el -teatro, he escrito esta obra, inspirada en algo que me sucedi y creo -interesante..., se puede asegurar que la obra es un compendio de toda -la mala literatura dramtica y de todas las triquiuelas teatrales del -peor gnero, exornado de la ms ramplona retrica de folletn. Si todo -el que ha pasado por algo supiera decrnoslo, el mundo estara lleno -de grandes artistas. Pero si muy difcil es saber ver, aun es ms -difcil saber contar. Se refiere el caso de un procesado que, al oir la -elocuente oracin de su defensor y cmo enumeraba con patticas frases -las desdichas que le haban trado tan triste pas, exclam:--Hasta -ahora no me haba yo dado cuenta de lo que he padecido! Y es que, hasta -del propio dolor, es mal intrprete la ignorancia. - -Nadie sabe la literatura que hace falta para no parecer literato, ni lo -que hay que saber de dibujo para desdibujar. Para ocultar todo arte hay -que ser un supremo artista. - - - - -XIX - - -El caso de _La Croix_, peridico de Pars, rgano conservador y -catlico, es curiossimo. Se pasa la vida bombendonos como pas -catlico, ponindonos de ejemplo los empecatados Gobiernos franceses, -que han llegado la separacin de la Iglesia y del Estado, y cuando -pudiera creerse que somos el mejor modelo que todos los pases del -mundo debieran copiar, llega la cuestin de Marruecos y, adis mis -pavos!, nos pone de atrasados, de brbaros y hasta incapaces de -Sacramentos, pesar de todo nuestro catolicismo, que no tiene Muley -Hafid por dnde cogernos. Aten ustedes esa mosca por el rabo! De -suerte, que muy buenos cristianos, pero en lo dems, cosa perdida; pues -s que es para animarnos perseverar si son esas las consecuencias de -nuestro fervor religioso. - -Como los nuestros de cuarto, tienen los beatos franceses cosas de -_sou_. - -Para consuelo nuestro, y en honor del decantado _bon sens_ de los -franceses, no toda la Prensa se ha despeado por el precipicio de -las tonteras. Espritus belicosos se complacen en trasladarnos lo -desagradable; justo es consignar que hay quien no ha perdido los -estribos y que la razn y el sentido comn no han hudo todava de -Francia, aunque estn pasando muy malos ratos, como en todas partes, -cuando los energmenos vocean. - -El _Diario de los Debates_, _La Humanidad_ y algunos otros peridicos -hablan como la razn y la cordura mismas. Bueno es que nuestros -energmenos colonistas, que por aqu tambin los tenemos, se den -por enterados. En Francia, como en Espaa, es deber patritico y de -humanidad no contribuir en lo ms mnimo enconar rozamientos. Un -choque entre las dos naciones sera dar que reir las dems, que no -haban de intervenir en favor de ninguna y muy tranquilamente estaran - las resultas. Lo urgente es tirar bien la raya, cerca lejos; hasta -aqu unos, desde aqu otros. Esas zonas neutrales, esas policas -internacionales, esas divisiones de mandos, desde la ms remota -antigedad vienen dando el mismo resultado. La diplomacia lo combina -todo muy bien, y todo ira perfectamente si, al decir Francia y Espaa -unidas, se tratara, en efecto, de una abstraccin ideal de las dos -naciones, si fueran los propios diplomticos con toda su correccin, -exquisitas maneras y excelentes formas los encargados de traer y llevar -por esas zonas neutrales. Pero eso de que las buenas relaciones entre -dos pueblos y su tranquilidad y su honor estn pendientes de que el -ltimo polica internacional, que ni siquiera es francs, ni espaol -en muchos casos, tuvo unas palabras con otro de la misma categora y -casta, francamente, es poner en ocasin cosas que mucho valen para -fiarlas en tan poco. - - * * * * * - -El bailarn, as el de rango francs como el clsico bolero espaol, -el que tuvo su canto del cisne con msica de Barbieri: Aqu viene un -bolero muy afligido..., haba desaparecido de los teatros. Para el -pblico de nuestros das la presencia de un bailarn era intolerable. -Pero todo tiene su renacimiento. La directora de baile de la Opera -Cmica, de Pars, la clebre madame Mariquita, oh, predestinacin -de los nombres!, ha declarado que se propone restaurar el bailarn -masculino en los bailes encomendados su direccin:--Es una nota -necesaria--ha dicho;--es preciso el contraste; el travest es -antiartstico, el pblico empieza cansarse de las mujeres vestidas -de hombre. Claro est que madame Mariquita se atreve tanto fiada en -el triunfo de Nijinsky, el extraordinario bailarn ruso que ha sido la -_coqueluche_ de Pars en las dos ltimas temporadas de primavera, que -ha inspirado infinidad de crnicas y de versos, de quien ha dicho un -poeta: - - C'est un monstre ingnu qui naquit pour la gloire. - -Y ms adelante, cosas de este calibre: - - Il met le coeur en doute et l'instinct en danger. - -Pero, ay, que todos los bailarines y danzantes no sern Nijinskys! En -nada se marca tanto la diferencia de clases como en lo que no tiene -clasificacin posible. - - * * * * * - -La Banda municipal es objeto de controversia en el seno mismo del -Ayuntamiento. Hay quien la quiere aristocrtica; hay quien la quiere -popular. Unos quisieran que no tocara nunca de _La Walkyria_ para -abajo; otros, del Himno de Riego para arriba. Popular, s; debe -serlo. Pero todos sabemos que lo de popular es valor entendido. Cuando -decimos teatro popular, msica popular, escritor popular, todos sabemos -hasta dnde llega esa popularidad y dnde termina ese pueblo. Ms all -sabemos que ni el teatro, ni la msica, ni el escritor han de ser -comprendidos. Que debe aspirarse que lo sean? S, muy bien. Pero si -ha de educarse al pueblo artsticamente ha de ser presentndole el Arte -con cierto respeto, no ponindolo sus pies, sino sobre su cabeza. -Que oiga la msica, la mejor, cuando de oir msica se trate; cuando se -trate de bailotear en una verbena jolgorio de barrio, con una buena -charanga tiene bastante; sobra la Banda municipal, como sobrara la -Orquesta Sinfnica en el palacio ms aristocrtico si slo de bailar -rigodones, valses y cotilln era el caso. Cada ocasin pide su lujo -particular; no hay que ser _rastaqueres_, seores concejales. - - - - -XX - - -Nuestra pobre vida, ahogada entre las cuatro paredes de la actualidad -prosaica, slo en lo misterioso halla asidero para lanzarse iluminada -hacia donde algo novelesco potico se vislumbra. Sabemos que de nada -extraordinario somos capaces; sabemos hasta dnde nos llevan nuestras -pasiones, nuestros vicios, nuestras maldades y nuestras virtudes; -hemos perdido toda ilusin en nosotros mismos, hemos renunciado ser -actores hasta en la propia comedia de nuestra vida; por lo mismo, somos -espectadores curiosos de la vida de los dems y esperamos de cualquiera -de ellos la emocin que divierta un poco la monotona de nuestra vida. -No hay quien quiera ser hroe, para que, de espectadores, ascendamos, -siquiera por unos das, ser coro de la tragedia? - -La muerte de Mad. Lantelme, lindo artculo de Pars--ciudad nica en -la fabricacin de esas muecas vivientes, imitacin perfecta de todo, -de la hermosura, de la elegancia, hasta del talento,--nos defraudara -como espectadores si, en efecto, hubiera sido causada por un accidente -de los que llamamos casuales. Y he aqu cmo, hasta cuando queremos -poetizar, nos asimos de la ms vulgar lgica. - -La casualidad es un desenlace, pero no es una explicacin. La -casualidad es algo que irrumpe por nuestra vida, fuera de todo cauce; -algo que, de puro fatal, parece desviarnos de la fatalidad de nuestro -destino. Son pocos los espritus que saben percibir en la casualidad -algo que sea lgico y necesario en esa armona que es toda vida humana. - -A nadie le parece buena explicacin el accidente casual. Todas las -mujeres que envidiaban la Lantelme, creyndola muy dichosa, caen -ahora en la cuenta de que era muy desgraciada. Menos mal que la muerte -pone un poco de moralidad en la vida. Las que ms la envidiaban han -dejado de envidiarla ahora: No, no era feliz; no poda serlo--se -dicen unas otras.--La felicidad no es slo el dinero... Pero, -estas horas, todas pensarn en el opulento viudo, por si acaso. Todo es -poner barandal ms alto las ventanas del yate. - -Todos prefieren creer que la linda mueca de lujo se ha suicidado. Esta -explicacin, que es ms lgica, es, por lo mismo, ms vulgar, queriendo -ser potica. Hasta en Francia, donde aun florece la tragedia con toda -la pompa de sus alejandrinos, se ha perdido el sentido de lo trgico. -Buscando la tragedia, se cae en el melodrama. - -Un suicidio? Segn eso, las mariposas efmeras tambin se suicidan -cuando se queman la luz. No; cumplen su destino: vuelan hacia la -luz y se abrasan. Igual, ese bonito juguete, mariposa-mujer con alas -de encajes y colores de pedrera, volaba en torno de esas luces -deslumbradoras que son el amor, la riqueza, el arte, la gloria... y se -abras en cualquiera de ellas, tal vez en la que menos calor daba. - - * * * * * - -Los que no salen de Madrid por sus ocupaciones por su gusto--por -falta de dinero no ser; por esa razn slo podran veranear dos -docenas de madrileos,--con nada se divierten. En la Ciudad Lineal, -unas luchas greco-romanas, que ms transcienden barraca de feria -francesa que Grecia y Roma. En los nuevos Jardines del Retiro, en -oposicin al clasicismo de la Ciudad Lineal, triunfa el romanticismo -con don Jenaro, el Feo, por mal nombre. Un bufo de la tierra que, -sin saberlo, como M. Jourdain, hablaba en prosa, ha traducido muy -castizamente excentricidades de _minstrel_ ingls. Con eso, y con -el mujero de verano, un mujero que se oculta en invierno como los -pjaros se ocultan para morir, segn el poeta, no se pasa del todo mal -en Madrid. - -Para los que no pueden vivir sin emociones de Arte, en cualquier tiempo -que sea, ah tienen el Gran Teatro, con una mnima de 40 grados al sol -de sus bateras y la sombra de sus tiples. - -Mucho es, aqu, donde todo se copia, que no tenemos ya, al modo de -Francia, teatros de la Naturaleza, teatros al aire libre teatros -de verdura, que de las tres maneras los llaman, aunque en la ltima -acepcin ya podramos competir ventajosamente con los franceses. De -verdura tenemos aqu muchos teatros que, si el pblico tuviera mejor -gusto, aun haba de justificar ms su nombre, sembrando el escenario de -hortalizas. - -El teatro de la Naturaleza cunde en Francia que es una bendicin... -de los campos. No hay ciudad de alguna importancia, villa de -aguas--traduccin literal--villaje,--esto ya es ms castizo, aunque no -lo parezca,--donde no se represente alguna obra, con montaas y cielo -por teln de fondo y rboles seculares por bastidores--suprimidas las -bambalinas. Por fortuna, entre los actores franceses, gracias la -frecuente interpretacin de sus insoportables tragedias, los hay de -hermosa voz y grandes facultades, que les permite ser odos sin el -recurso de la mscara bocina de los actores griegos y romanos. - -Lo malo es que, si al principio slo se representaba en estos -teatros obras adecuadas la grandiosidad de la escena, hoy, por el -consumo excesivo, cualquier obra parece buena para servirla en plena -Naturaleza. As se ha representado _La estrella de Sevilla_, de Lope de -Vega, y as se representar el mejor da _La dama de las camelias_, que -acaso no llegue al quinto acto, expuesta los cuatro vientos, acaso -se reponga antes del cuarto con este tratamiento al aire libre. - -Lo que s podr decir cualquiera en Francia, sin ponderacin y sin -sacrilegio, cuando quiera recordar que estuvo en un teatro de estos, es -que fu all, donde _Mounet Sully_ di las tres voces. Como deca un -abonado del Real otro que le preguntaba el lugar de la accin en _La -Walkyria_ y era en una representacin muy desdichada: - ---No lo ve usted? Donde Wotan di los tres gallos. - - * * * * * - -Los vaticinadores y agoreros de acontecimientos mundiales, barajan sin -cesar el nombre de las grandes naciones. Lo que har Alemania, lo que -piensa Francia, la actitud de Inglaterra. Parece que son los tiempos -en que se nombraba los reyes por el nombre del Estado donde eran -soberanos. Cuando se deca: Francia se casa; Inglaterra se muere. Hoy -esos nombres, con significar mucho, no lo significan todo... Lo que -har Alemania, lo que piensa Francia, la actitud de Inglaterra... Muy -bien, s; pero no convendra ms saber lo que harn los alemanes, lo -que piensan los franceses y la actitud de los ingleses? - - - - -XXI - - -No es de extraar, siendo la noble aspiracin del socialismo la -realizacin de un estado social paradisaco, que los socialistas -sean veces de una inocente simplicidad, tan paradisaca, por lo -menos, como el mundo de sus ideales. Sobre todo, los socialistas -espaoles ms noveles y, por lo tanto, menos baqueteados por las -impurezas de la realidad. De otro modo, al escuchar el otro da esos -oradores franceses en _torne_--y nunca pudo anunciarse con mayor -fundamento--_pour l'Espagne et le Maroc_, y oirles amenazar con la -huelga general internacional si el Gobierno de Francia cualquiera -otro se lanzaba guerreras aventuras, nuestros buenos socialistas, en -vez de aplaudir, debieron preguntar, desconfiados, los compaeros -franceses:--Qu apostamos que ustedes no? En el mayor silencio -dejaron ustedes pasar la ocupacin de Casablanca; sin ruidosas -protestas han consentido ustedes en la ocupacin de Fez, llevada -cabo con todos los pretextos y malas artes usuales en el viejo juego -de las ocupaciones. Por qu en cualquiera de estos dos casos no han -ensayado ustedes esa terrible huelga general con que vienen ustedes - conminarnos nosotros, que ninguna deslealtad hemos cometido en -Marruecos? Es que han tomado ustedes Espaa como una especie de -colonia agrcola granja de experimentacin, buena para ensayar ese -cultivo de la huelga general y la protesta airada? Internacionalismo, y -no por mi casa, verdad? Como si no supiramos que en Francia hasta los -anarquistas son _chauvinistas_. - -Y no hay que recordar el levantamiento de la _Commune_, porque -aquello mismo no fu sino exasperacin del patriotismo dolorido. -Mientras se crey fcil llegar Berln, no hubo en Francia un solo -internacional que protestara contra la guerra. Y hoy sucedera lo -mismo; y slo nuestros inocentes socialistas, creyendo hacer el juego -del internacionalismo, no hacen ms que ensear las cartas del suyo -quienes menos conviene. - -De los socialistas alemanes no hablemos; el da en que el Kaiser -desenvainara su imperial espada, boca abajo todo el mundo! A que -nadie hablaba de huelga general en Alemania? - -Hablen, trabajen en favor de la paz cuanto quieran y puedan nuestros -socialistas; estn en su razn y en su derecho. Pero no fen demasiado -en los de fuera. Hasta ahora no los hemos visto protestar ni contra la -injustificada ocupacin de Fez ni contra las injustas provocaciones -Espaa. Si hay que ser internacionalistas, bien es que empiecen otros. -Aqu hemos sido siempre algo retrasados en todo; no hay por qu tomar -carrerilla en esto. - - * * * * * - -En Nueva York se ha inaugurado un Crculo literario hispano. -Discursos, poesas, msica... De todo ello, lo ms interesante, por -ser ms del extranjero, ha sido el breve discurso del Dr. William R. -Shepherd, vicepresidente del nuevo Crculo, profesor de Historia de -la Universidad de Columbia. Ya que tan pocas veces nos llegan gratas -palabras, bueno es que conozcamos, para agradecerlas, las del ilustre -profesor, que dijo as: - -Aun cuando hiciera uso de mi lengua nativa para expresar el -sentimiento que me conmueve en estos momentos, al pensar en mis -impresiones de Espaa, de la Amrica hispana, del alma espaola, -aquende y allende los mares, las palabras me faltaran. - -Cunto ms dbiles y pobres no sern, pues, las breves frases que -podr pronunciar en una lengua que, si la amo al par de la ma, no deja -de ser siempre extraa para m! - -Os ruego, por tanto, que seis indulgentes con mis faltas de diccin y -que miris tan slo la sinceridad y al calor que las animan. - -Quienes no conocen los pases hispanos, quienes nunca han sondeado el -corazn de los pueblos de origen espaol, suelen veces referirse -ellos con todo el menosprecio. Los que as hacen, debe notarse son -hombres propensos tomar lo accidental de la vida como caracterstico; -lo temporal, como permanente; lo superficial, como esencial; la sombra, -como si fuera substancia. - -Me ser permitido m, un extranjero, un norteamericano, un yanqui, -si as lo queris, un hispanfilo, sin embargo, de buena ley, el -aventurarse deciros lo que creo, mejor dicho, lo que me consta -personalmente que significa la frase: Espaa en Amrica? Pues Espaa -en Amrica significa las cualidades de amabilidad y hospitalidad, de -cordialidad y caballerosidad, de afecto y fraternidad que distingue -tan marcadamente los pensamientos y los hechos de Espaa y sus hijos. -Las colonias de antao, las diez y ocho Repblicas americanas de hoy, -las cualidades, en fin, que ennoblecen tan gloriosamente su mltiple -contribucin la cultura y al bienestar de la Humanidad entera. - -As es que en la fundacin del Crculo literario hispano abrigamos -la esperanza de que podamos hacer todo lo que est dentro de nuestro -alcance para que las virtudes del alma, las bellezas de la literatura -y la dulzura de la lengua que anhelamos fomentar sean ms y ms -conocidas, para que vivan, crezcan y florezcan, para que sean en el -porvenir aun ms que lo que han sido en el pasado, para que sigan -siendo la luz, la alegra, la verdad, la vida, siempre bondadosa, -siempre fiel. - -Tambin pronunciaron elocuentes discursos D. Manuel Gonzlez, cnsul -de Costa Rica; D. Mximo Iturralde, catedrtico de Castellano en la -Universidad de Nueva York; D. Francisco Borda, ministro de Colombia en -Wshington. - -Una verdadera fiesta espaola que bien merece aplauso y gratitud. - -En Nueva Orleans se anuncia tambin la publicacin de una Revista -espaola con el ttulo _Mercurio_, y dirigida por mster Allen H. -Borden, que se propone fomentar nuestra literatura, nuestras artes y, -en general, nuestro progreso en todo orden. - -Parafraseando Voltaire cuando deca: _C'est du nord aujourd'oui qui -nous vient la lumire_, diremos: Es de los Estados Unidos de donde -hoy nos viene la luz. Aqu tienen un buen argumento los partidarios -y defensores de la guerra. No ser, al combatir unos contra otros, -como los pueblos se comprendan mejor y por comprenderse lleguen -estimarse? - - - - -XXII - - -Cuando los sucesos tienen por s solos la suficiente fuerza de -penetracin qu puede aadirles el comentario? Las noticias de -Inglaterra se comentan por s mismas. De un lado, el esplendor de sus -fiestas martimas, el ms insolente lujo ostentado por los poderosos -ms poderosos del mundo, seores de la tierra y de los mares. De otro -lado, la huelga sangrienta, el alarido desesperado de los hambrientos, -que, por ser legin, quieren tambin ser poderosos un da su manera, -que es destruirlo todo, aunque no estn muy seguros de lo que despus -ha de edificarse. No hay colosal dolo de oro que no tenga los pies -de barro. El relato de esas huelgas de Londres y de Liverpool, -cortando bruscamente la admiracin envidiosa que pudiera causarnos -la descripcin de las fiestas brillantes, viene ser consuelo de -pobres, ya que no de tontos. En todas partes cuecen habas; menos mal -donde tambin asan perdices; lo peor es donde slo cuecen habas y de -la peor calidad. Aqu tenemos huelgas y no tenemos yates ni duques de -Westminster, que siempre es un entretenimiento hasta ver en qu para -todo. - -Y aun pretendern los soberbios lores oponerse la sabia poltica de -Lloyd George, de quien bien pudiera decirse, como dijo Caldern de la -Cruz redentora, que es Iris de paz que se puso entre las iras del -Cielo y los pecados del mundo. - -Si con poltica tan previsora de lo que est viendo venir el ms ciego, -no se consigue evitar algn tremendo choque, qu suceder donde nadie -piensa en nada se piensa en lo que menos importa? - -Los ricos de Inglaterra han recibido en estos das una buena leccin de -Economa poltica. Con todo su dinero se han visto carecer de muchas -cosas. En los muelles se pudran las frutas, se derreta el hielo, se -estropeaban las golosinas, que por una vez estimaban en todo su valor -los que nunca creyeron que todo eso significaba ms que dinero. Por -una vez, se han permitido los hambrientos el lujo que los hartos se -permiten toda la vida: desperdiciar. - - * * * * * - -Explicaba un seor que haba viajado mucho, cmo la razn de ser Espaa -el pas ms democrtico en su trato y costumbres consista justamente -en ser el ms aristocrtico. Y esto que pareca implicar contradiccin - paradoja, lo resolva l muy en su punto. En otras partes, slo las -personas que, por su rango su elevada posicin social, se creen -lo bastante seguras de s mismas para saber que en nada desmerecen -por alternar con quien mejor les plazca, son las que se permiten esa -familiaridad y llaneza, que aqu nos permitimos todos porque todos -llevamos un gran seor dentro y todos nos creemos autorizados para -dispensar nuestra confianza quien mejor nos parece; y as, de nuestra -misma altivez procede el ser sencillos, y de ser todos aristcratas el -vivir en plena democracia. - -Esta espaola confusin de castas y linajes se acenta en el veraneo, -donde apenas es posible distinguir de clases, y tal vez no haya dato -ms seguro de informacin que las diferentes tertulias, formadas, no al -calor, sino al fresco de playas montaas. - -Dime en qu tertulia andas y te dir quin eres; por lo menos te dir -lo que buscas, ya que saber quin sea cada uno es imposible. - -Puestos considerar las tertulias y sus afinadas electivas, tenemos: -la tertulia de los selectos, alrededor de alguna gran seora, ya -entrada en aos; tertulia aburrida, pero de mucho tono. Por lo regular, -aparte los que quieren tomar alternativa, exhibindose en ella, los que -para nada la necesitan, saludan y pasan de largo. - -Tenemos la tertulia de los despreocupados, en torno de alguna -profesional belleza; como es de rigor, acompaada por una -sobresaliente, vestida con los desechos y en todo atenida lo mismo; -pero no es la que menos se divierte. Al pasar por esta tertulia hay que -hacerse los desentendidos cuando se va con seoras respetables. - -Tenemos la tertulia del prohombre poltico: un corro muy ancho, con las -sillas muy espaciadas; al lado del prohombre una silla de respeto, -con el bastn y el sombrero y muchos peridicos. Esta silla slo la -ocupa algn otro prohombre del partido algn enemigo poltico muy -caracterizado. El prohombre slo deja oir su voz grave y sentenciosa, -hasta cuando quiere parecer familiarmente trivial, cuando hay -_reprter_ nuevo de peridico importante persona significada quien -deslumbrar. De otro modo, queda encargado de amenizar la tertulia el -bufn del partido. En todos los partidos hay bufones de cmara.--El -hacer frases y chistes costa de los correligionarios ausentes, -espiando las que son bien acogidas por una sonrisa del jefe, mal -disimulada entre protestas:--Oh! Este Fulano es terrible! No diga -usted eso! Son cosas de usted! No vaya creer nadie que yo pienso lo -mismo! - -En esta tertulia hay siempre un proveedor de cerillas, porque el -prohombre, gran fumador, nunca lleva cerillas. - -Tenemos la tertulia del torero; muy parecida la del poltico, salvo -que es ms desinteresada. Con su bufn tambin, que habla mal de los -rivales en arte y de los revisteros apasionados por otros diestros, -con las mismas sonrisas de agrado y protestas hipcritas del dolo. - -En esta tertulia, como en la del prohombre, hay terribles celos y -envidias, que no suele haber entre los amigos de la profesional -belleza, con estar all ms justificados. Las preferencias del dolo se -cotizan muy alto. Se recibe con hostilidad cualquier amigo nuevo. Los -desairados desahogan su pena unos con otros. - ---No le dijo usted que almorzara hoy con nosotros? - ---S; pero lleg ese imbcil... - ---Este Manolo es del ltimo que llega... - -Los asiduos esta tertulia, siempre que se encuentran, antes de -saludarse, se preguntan:--Ha visto usted al hombre?--Qu sabe usted -del hombre?--Ha visto usted cmo ha quedado el hombre? - -Les digo ustedes que estas tertulias de veraneo son un manantial -inagotable de amenidades. - - * * * * * - -Muy de temer es que, esos graciosos canastillos, ltima importacin -con que el Ayuntamiento prosigue la tarea de europeizarnos, no les -caiga del todo mal la clsica definicin de la escupidera: Un -recipiente alrededor del cual se escupe y se tiran las colillas. - -Servirn precisamente los nuevos recipientes para el uso que parecen -destinados? Ser el rgano engendrador de la funcin? O cuando -tengamos todo lo necesario para ser limpios, nos seguir faltando -la limpieza, como cuando tengamos todo lo que hace falta para estar -educados nos seguir faltando la educacin? - - - - -XXIII - - -Si alguna traduccin se impone por su propia virtud, es la de esos -tribunales que han de juzgar los nios precoces delincuentes; -institucin establecida en varios pases de Europa; en Pars, desde -algunos aos, y ahora extensiva toda Francia. - -Disctase por criminalistas y socilogos si la Justicia ha de tener -cara de perro rostro ms benigno, cuando de juzgar los hombres se -trate. Pero, tratndose de nios, no podr sustituir la severa balanza -por un pesa-bebs, blando como una cuna, y la imponente espada, cuando -menos por aquella caa tradicional en los antiguos maestros de escuela? - -Yo no s si hay nios rematadamente malos; pero s que, en nios y -en hombres, nada hace tan malos los malos como el saberse tenidos -por incapaces de toda bondad. Repetid un nio continuamente:--Qu -malo es! Es muy malo!,--y lo ser en efecto. Aunque lo sea, dejadle -alguna ilusin sobre su bondad. Cuando queris conseguir algo de l -y estis seguros de su desobediencia, no vea que la dais por segura; -al contrario, decidle:--S lo har, porque l es muy bueno.--Para -gobernar pueblos, como para educar nios, hay que hacerles ver que son -gobernables y educables, aunque no se crea. - -Yo creo que si el pueblo espaol es de tan difcil gobernar ha sido de -tanto decirle que lo era. - -Es humana tendencia la de sobresalir, la de afirmar nuestra -personalidad destacada. Hay quien, no pudiendo distinguirse de otro -modo, se contenta con presumir de sus achaques:--Como las jaquecas que -tengo yo no las tiene nadie. - -Entre las seoras, no digamos; la que ha conseguido tener el parto ms -laborioso se considera dichosa cuando lo echa competir entre las -amigas. - -Por esto, la sociedad y los Tribunales de Justicia, que la representan, -ni al juzgar un criminal, un delincuente nato incorregible, -deben darse por entendidos de que se hallan en presencia de algn -monstruo. Esto envanece al criminal, y hay que procurar que los -criminales sean modestos. Hay que persuadirles de que no son tan malos -como ellos se creen. Es el sistema de los confesores sabios y prudentes -con los ms empedernidos pecadores, y as consiguen conversiones -notables. - -En los nios, vanidosillos de suyo, nadie sabe lo que puede importar -esta estudiada indiferencia ante sus precoces delitos. - -En Francia, con muy buen acuerdo, se ha evitado toda publicidad en las -vistas y sentencias de estos tribunales para nios. Y aqu, si llegaran - establecerse, habra que suplicar la insaciable informacin, en sus -dos aspectos, literario y fotogrfico, un discreto silencio. - -Ser ilusin, falta de memoria? Tengo entendido que algo se ha -legislado en Espaa sobre tribunales para nios. Si as no fuera algo -faltara para llegar la perfeccin en su funcionamiento, nada ms -urgente. - -Habiendo de tener estos tribunales mucho de patronato, debieran -constituirse por distritos y, aparte el juez especial designado, -formarse por jurados cuidadosamente elegidos. Entre ellos figurar -siempre un mdico, un maestro, y, como ha indicado muy bien un -distinguido escritor, nunca mejor ocasin para que la mujer entrara en -funciones judiciales. Un voto de mujer no puede faltar al juzgar la -culpa de un nio. Un voto que sera una lgrima y un beso. - - * * * * * - -Un peridico ingls--_Daily Mirror_--propone lo que bien pudiera -llamarse vacaciones matrimoniales. Esto es, que, en los matrimonios, -debe veranear el marido de una parte y la mujer de otra, sin dejar de -escribirse durante la ausencia largas cartas de amor. Sera--aade -_Daily Mirror_--el mejor medio de mantener y reanimar la llama de -un sentimiento siempre expuesto extinguirse _by the friction of -every day life_. Una tregua anual es muy conveniente, y escribindose -cartas que recordaran las adorables cartas de novios, los esposos -encontraran, al reunirse de nuevo, una frescura de emociones que -despertara en ellos al _boy_ y la _girl_ adormecidos por el -matrimonio. - -Hasta aqu el peridico ingls. - -Yo no s si en Inglaterra sera una novedad este descanso conyugal - vacaciones matrimoniales. En los pases latinos no hay nada -ms corriente, y, hasta ahora, los resultados no han sido muy -satisfactorios. Ms de una separacin cencerros tapados y ms de -un divorcio cencerrada libre han tenido su origen en estos ensayos -veraniegos de libertad. - -Un soltero pierde su libertad fcilmente, porque, en la mayora de -los casos, no hay tal libertad. Hay que saber lo que es un padre -de familia la espaola y la familia que se agrupa su alrededor -en consecuencia, para comprender que cualquier medio es bueno para -emanciparse. Y como nuestro terrible padre de familia no comprende que -su hijo salga de su casa ms que para casarse... pues se casa y en paz, -es decir, en guerra, la misma guerra que en la casa paterna; pero en la -suya siquiera, puede gritar l ms que nadie. - -Pero ay! cuando un casado prueba unos das de libertad... matrimonio -perdido. Si es el marido quien veranea y la mujer la que se queda en -casa, la vida de fonda es para l un paraso. Aunque los que viven en -casa de huspedes aseguran que se est muy mal en las fondas, crean -ustedes que en cualquier casa de huspedes se est mejor que en la -mayora de las casas de la clase media espaola. En alimentacin y -comodidades materiales hay poca diferencia; pero en cuanto educacin -y trato y ambiente espiritual, todas las ventajas estn en favor de las -casas de huspedes. - -En el caso de ser la esposa la que veranea y el marido el que se queda -en casa, con sin criada, no hay idea del orden que puede reinar -en una casa cuando falta quien ponga orden en ella. Este ramo de la -limpieza y del buen orden domstico, que, con la honradez, son los -ltimos baluartes de las mujeres que no tienen otras gracias, estn muy -desacreditados desde que se ha cado en la cuenta de que nada hay ms -en orden ni con ms limpieza que los tres lugares justamente en que -para nada intervienen las mujeres: un cuartel, un convento de frailes -y un barco de guerra. - -Por todo esto y otras muchas cosas, no conviene dejar solos los -maridos. En cuanto las mujeres... ellas vuelven siempre encantadas al -hogar, por bien que lo hayan pasado fuera. A quin podrn decir con el -tono de superioridad despreciativa que al marido:--Como ste es as! -Si ste no fuera as! - - - - -XXIV - - -Los que quieran oir, que oigan; los que quieran entender, que -entiendan. En algo habamos de ser precursores. Nuestro gnero chico, -que no tuvo nunca mayor enemigo que sus propios cultivadores, va siendo -ya imitado en todas partes. En Pars son ya muchos los teatros mejor -defendidos con variedad de piezas en un acto, que con la obra grande, -de tres ms actos; obra que no suele tener de grande ms que las -dimensiones, y en donde, por dos tres escenas, que vienen ser en -resumidas cuentas toda la substancia de la obra, hay que soportar todo -el ripio y cascote, que no es patrimonio exclusivo de las obras en -verso. En Londres, autores y actores famosos pasan sin desdorarse del -teatro al _music-hall_, y en bocetos dramticos cmicos, _sketches_, -ofrecen, ganando en intensidad lo que pierden en extensin, brillante -muestra de su talento. Graves autores y crticos protestan contra la -innovacin, que ellos estiman contra el Arte; pero el pblico la halla -muy de su gusto. - -Y hay que abrir los ojos la evidencia: La obra _grande_, en tres - ms actos, es contempornea de aquellas novelas en cuatro cinco -tomos, lectura reposada para todas las largas noches de un largo -invierno. Hoy nadie las escribira, porque nadie haba de leerlas. -En la vida moderna, hasta los desocupados tienen ms ocupaciones que -los ms activos de otros tiempos. El fracaso de muchas obras muy -estimables, la dificultad de sostenerlas en el cartel mucho tiempo, -no puede explicarse por su mayor menor mrito, sino sencillamente -porque es preciso tener muy pocas cosas en qu pensar y ninguna en -qu distraerse, para dedicar una velada entera escuchar un autor -y unos actores, por muy lindas cosas que nos digan muy lindamente -dichas. Pesa mucha literatura sobre la Humanidad, y los autores estn -en la obligacin de decirnos lo ms brevemente posible las novedades -que tengan que comunicarnos. No es bastante un acto? Los autores y -los actores ingleses demuestran que aun el acto es mucho; el _sketch_ -les basta para dar al pblico completa muestra de su arte. El teatro -del porvenir ser como estos _music-halls_ ingleses la moderna, donde -alterna la cupletista con la gran cantante, el excntrico con el actor, -el baile con la tragedia condensada; donde hay espectculo y arte, y -falta el arte tambin para todos los gustos; en donde cada espectador -puede elegir la hora y el nmero que le conviene, y al que le convenga -verlo y oirlo todo, no fatigar su atencin con un mismo tema, y en la -diversidad de impresiones hallar el mayor encanto del espectculo. - -Todo el secreto y el arte de ganar dinero como empresario de teatros, -consiste en ofrecer al pblico, no lo que le ha gustado ayer y le gusta -hoy, sino lo que le gustar maana. - -En el teatro slo han podido enriquecerse alguna vez los previsores, -los que han sabido anticiparse al gusto del pblico. Por desgracia -suya, aun estos previsores, encariados con su hallazgo, no saben -entender que otro de los secretos del teatro consiste en abandonar un -gnero precisamente cuando ms le est gustando al pblico. En todo lo -humano, la cumbre ya empieza ser decadencia. - -Qu podr decirse del gnero grande, que de puro bajar hasta parece -que est empezando subir? Pero una golondrina no hace verano, ni una -ola temporales. El gnero grande est muerto. Y no es porque las obras -sean mejores peores, tampoco los actores: ha muerto de grande, de los -tres actos y de las tres horas de duracin. Y lo sorprendente es que -haya vivido tanto y conserve todava apariencia de vida. Hay algo en -la vida moderna lo que dedique nadie tres horas seguidas de atencin? -Pero el autor que no es vanidoso, sabe que de esas tres horas, una -corresponde los entreactos, otra los espectadores, y una, todo lo -ms, la obra, si no es da de abono aristocrtico. - - * * * * * - -Todos los veranos leemos las mismas consideraciones sobre el veraneo y -sobre la predileccin de los veraneantes por los grandes centros de -atraccin veraniega, traslado en todo, con un poco ms de ventilacin, -de la vida madrilea. - -Y aqu del problema: No se hace vida de campo porque nuestros campos -son inhospitalarios?, son nuestros campos inhospitalarios porque -nadie quiere vivir en ellos? - -No es razn pedir los cortesanos que vayan pasar molestias, sin la -recompensa siquiera de pasar la Historia como colonizadores. No es -razn tampoco pedir los campesinos que vayan disponiendo comodidades -y atracciones, sin la seguridad de que los cortesanos han de acudir -compensar los gastos. El problema es de solucin difcil. Alguien ha de -empezar. En otras partes, han sido los viajeros los que han hecho el -camino, y los huspedes los hoteles. En Espaa, acaso necesitemos lo -contrario. As empezaron Biarritz y Trouville, en Francia. En Espaa -mismo, as empezaron San Sebastin y Zarauz y Deva; as empezaron, -ms cercanos Madrid, Cercedilla y otros lugares de la Sierra. Los -primeros en acudir pasaron lo suyo; tuvieron, en cambio, el supremo -goce de la virginidad. - -Y como deca un buen seor, que siempre prolongaba su estancia en un -lugar de estos hasta muy entrado el otoo, cuando ya no quedaba nadie -de la colonia veraniega: Ahora es cuando se est aqu gusto. Si la -gente no fuera tonta, ahora es cuando deba venir aqu todo el mundo. - - * * * * * - -Una escritora de entendimiento y de corazn propone que los nios -asistentes las escuelas pblicas tengan al entrar ellos, no slo -alimento espiritual, sino algo tambin de ese alimento material, tan -necesario para bien disponer el espritu; que si tripas llevan pies--y -andamos tan malamente,--tambin llevan cerebro: y si de la panza sale -la danza, tambin la enseanza, si ha de ser provechosa. - -Plausible idea es la del desayuno escolar, y es preciso que no quede en -idea. Es triste cosa que, por amor propio mal entendido por temor - que pueda parecer bombo mutuo tacto de codos, nadie patrocine ms -ideas que las propias, y as queden perdidas y malogradas las mejores. - -Ese desayuno de los nios pobres debe quedar cuenta de los nios -ricos, y las madres que ensean rezar sus hijos, deben hacerles -comprender que por algo en el Padrenuestro no se dice: El pan mo -de cada da, sino el pan nuestro. Qu menos puede comprender ese -plural que el pan de todos los nios? Qu almas pueden unirse mejor en -ese acto de compartir el pan, que siendo de comunin cristiana, lo es -tambin de solidaridad social? - - * * * * * - -Lances de veraneo: Un tenorio de playa, locamente enamorado de una -bella compaera de hospedaje, la persigue da y noche dispuesto -todo. Un da, por fin, acompandola desde la calle, se entra decidido -hasta el mismo cuarto de la seora, que protesta muy indignada. El, -sin oirla, se entrega los transportes ms apasionados. La dama le -rechaza con toda su fuerza: Est usted loco! Qu hace usted? Quiere -usted que grite? Qu atrevimiento! Y... que no ha echado usted el -pestillo? - - - - -XXV - - -Que si Francia, que si Alemania... Cuando aun saboreamos las -delicias del _mnage trois_, anglo-franco-espaol, concertado en -la Conferencia de Algeciras, la ligera, de pasada y como para que -nadie haga caso, como puede decirse en estas notas por quien no tiene -autoridad, me permit decir que el sentido comn ms rudimentario -aconsejaba la alianza con Alemania, como ms conveniente los -intereses espaoles. De modo que no se dir que me apasiono por -Francia. Ahora, cuando veo que el apasionamiento por Alemania llega -hasta desconocer y negar todo valor positivo la cultura francesa, -creo que, por lo menos, debemos acordarnos de que lo que sabemos de -Alemania lo sabemos por Francia. Con todos sus defectos y su influencia -ms menos funesta en nuestra poltica, en nuestras costumbres, en -nuestro arte--y tal vez el pro contrapesara la contra,--todava -podamos imitarla en mucho, que nos sera muy conveniente. Por ejemplo: -en su patriotismo, no limitado al aspecto blico. Bien haremos al no -confundir en nuestra admiracin un Cousin con un Kant, Corneille -con Shakespeare; pero, no es altamente plausible y no debiramos -imitar nosotros ese laudable afn de los franceses por elevar sus -glorias y presentarlas rodeadas de todo respeto la consideracin de -los extraos? Cierto que es ms ocasionada al ridculo la exagerada -admiracin, y nosotros somos un pueblo serio, que, por salvarnos del -ridculo, caemos en la odiosidad de rebajar y denigrarlo todo. - -La compaa de la Opera Cmica, de Pars, con su director, M. Carr, -y su esposa, la espiritual artista Margarita Carr, han ido Buenos -Aires dar unas representaciones de pera francesa. Los peridicos -hablan del valor, en sus dos acepciones, _courage et valeur_, de -los artistas expedicionarios, de su abnegacin al marchar lejanas -tierras predicar la buena nueva del arte musical francs; el pblico -se dispone recibir en triunfo la gentil Margarita Carr y su -esposo... Lo mismo que aqu. Mara Guerrero, Rosario Pino, han hecho en -Amrica, por nuestro arte y por nuestro buen nombre, ms que todos los -embajadores y diplomticos. A su vuelta nos contentamos con contarles -el dinero; la ida... no falta quien enve un extracto crnica -desacreditndolas. No digamos si el que viaja es algn escritor: ya -nos encargamos de prepararle desde aqu el terreno, y cuando llega, va -precedido de cartas particulares y artculos de muy buena firma, que -vienen decir en substancia: Ah les mandamos ustedes ese pendejo, - quien aqu no admira nadie ni nadie toma en serio; suponemos que -ustedes tampoco. Ah! cuidado con los cubiertos. Lo mismo que enviaron -los franceses Clemenceau y Anatole France; lo mismo que envan al -ms insignificante de sus cmicos cantantes. Aqu nos reimos mucho -de esas cosas; pero con esas cosas pueden atreverse escribir: La -Argentina, hija de Francia, y con razn se indigna Mariano de Cvia, -y con razn no se indigna slo con el autor de la fanfarronada, sino -tambin con los que desde aqu, por su desidia, la hicieron posible. - -Entretanto, que si Francia, que si Alemania. Y nadie se acuerda de -Italia, que es la verdadera madre de todos los cerebros latinos? - -Y no slo de los latinos, sino de toda la cultura europea. - -No debemos Italia lo mejor de nuestro arte? Nuestros poetas, -nuestros novelistas, nuestros pintores? No estn Velzquez, Ribera, el -Greco, en los pintores venecianos? No est Murillo en Rafael? No est -Cervantes en _Bocaccio_ y el Ariosto? No est Caldern en Dante? Y no -est toda Italia en Lope de Vega? - -All que la sombra negra del Vaticano se interponga entre las -relaciones oficiales de los dos pueblos ms hermanos en carcter, en -glorias y hasta en desdichas: los dems no debemos ser ingratos ni -olvidadizos. Aceptada la clasificacin de pueblos latinos, si todos son -hermanos, slo Italia es madre de todos, y, sobre todos, gloriosa. - - * * * * * - -La cuestin de las capeas ocasiona muchos disgustos en este ao por -esos pueblos de nuestros pecados. Mayores disgustos, pues que, con -desigual injusticia, mientras en este pueblo se prohibe la capea, se -permite en el de al lado, sin duda por disfrutar de mayor influencia -cerca de los gobernadores. Mientras aqu se hace la ley gorda, dos -leguas ms all se hila muy delgado. Sabido es que nada irrita tanto -como estas diferencias y distinciones. Entretanto, llueven multas sobre -muchos infelices alcaldes, quien se quiere exigir que se impongan -todo un pueblo con tres nmeros de la Guardia civil; bastantes menos de -los que se enva en da de elecciones, cuando hay que poner miedo en -los electores de oposicin. - -Gobernadores que, cuando presiden una corrida de toros en su dicesis, -pasan por cuanto les pide el pblico, aun sin razn, en el natural -deseo de evitar conflictos, quieren que estos pobres alcaldes, sin -fuerza material, y con poca autoridad moral, se basten y se sobren para -prohibir las capeas. No saben los gobernadores que el conflicto -sera mayor para ellos si los alcaldes se obstinaran en prohibirlas -raja tabla. - -Adems, donde se paga los maestros como aqu se les paga, hay -derecho prohibir las capeas? De unas cosas provienen las otras, y -cuando se quiere educar un pueblo, hay que empezar por el principio. - - * * * * * - -Otra de las especialidades del veraneo es, al derramarse por las -varias regiones de Espaa, los agricultores, que pudiramos llamar de -la ctedra; cuerdos en casa ajena que pretenden saber ms que el loco -en la propia.--Aqu tienen ustedes una riqueza sin explotar... Si se -sirvieran ustedes de mquinas... - ---Como no las desperamos por esos cerros--piensa el labrador -socarrn.--Aqu tienen ustedes una riqueza en fruta. Qu hacen -ustedes con ella?--Nos la comemos.--Por qu no la exportan ustedes -Inglaterra?--Pues, qu s yo! - ---Qu pas ste! Ustedes saben lo que pagaran por esta fruta en -Londres? - -El agricultor de gabinete, los pocos das de regresar la corte, -recibe, muy bien acondicionado, un cajn de aquella riqusima fruta; la -mitad llega para tirarla, y el viaje no ha sido muy largo. No es sta -la mejor contestacin todos estos que quieren saber de la tierra y -de sus productos ms que sus cultivadores, que no se chupan el dedo, -aunque otra cosa parezca, y saben muy bien dnde les aprieta el zapato? - -S, algo hay que hacer por esos campos de Espaa; pero ni es tanto ni -lo que creen muchos que todo lo aprendieron en los libros. A la mayor -parte de los campesinos, cuando van ensearles algo, ya estn ellos -de vuelta, y el viaje no ha sido muy fructfero. Y lo que dicen ellos: -De consejos, la mitad en dinero. - - - - -XXVI - - -Tan sobresaltados nos han tenido durante todo el verano con amenazas de -conflagraciones europeas, clera, disturbios interiores; tanto nos han -gritado el lobo, el lobo!, que cuando el lobo ha venido, en efecto, -casi estbamos curados de espanto; y la verdad es que la intranquilidad -de los espritus no corresponde lo crtico de las circunstancias. No -parece sino que no fuera nada con nosotros. El ilustre poltico que -consider Espaa incorregible ingobernable porque haba perdido -el pulso, hallara ahora nuevas razones para reforzar su diagnstico. -No creo yo que hayamos perdido el pulso; lo que sucede es que no se -nos altera por nada. Nos hemos visto con el agua al cuello tantas -veces! Slo una gran catstrofe nacional, como la cogida de un torero, -es capaz ya de conmovernos y alterar el ritmo normal de nuestras -pulsaciones. Menos mal; si furamos emocionarnos por todo lo que -vale la pena, estaramos enfermos del corazn todos los espaoles. Y -para qu hay una Providencia all arriba y un Gobierno aqu abajo? - -Pero los ricos son egostas; ellos se toman sus vacaciones del veraneo -y se molestan porque los pobres se declaren en huelga, que es, salvo -enfermedad paro forzoso, su nico modo de tener vacaciones. Con la -diferencia de que no son tan divertidas como las de los ricos; porque -las Cajas de resistencia no dan para tanto como las Cajas de los Bancos -y las rentas de casas y tierras. Ah! Si los pobres tuvieran algn -dinero para jugrselo en algn Casino mientras dura la huelga, nadie -tendra que decir nada de ellos. Sera gente que se divierte; la gente -que se divierte, no perturba. Pero quin se le ocurre holgar sin -dinero? Peor todava: costa del dinero de los dems. No piensan esos -obreros que sus das de huelga significan tal vez el automvil, la -partida de bac del seor que veranea tranquilamente? Pues bueno sera -que lo pensaran, que eso de no pensar ms que en s mismos se queda -tambin para los ricos. Bueno es que ellos no piensen que su automvil, -y su bac, y sus cocottes significan el pan que falta muchos das -en muchas mesas; porque si lo pensaran no se divertiran tanto, y -conviene que los ricos se diviertan para que los pobres vivan. Cuando -se han pagado seis reales dos pesetas por el trabajo de un hombre en -todo un da, bien puede uno jugarse 1.000 pesetas una carta, con la -conciencia tranquila, y pedir energa los Gobiernos para reprimir -cualquier desorden, y espantarse de que haya quien hable todava de -problemas y cuestiones sociales. - - * * * * * - -Una millonaria americana ha celebrado en Pars el segundo cumpleaos -de un lindo perrillo de su pertenencia con una original y esplndida -fiesta. Invit todos los perros y perras de sus amigas, que acudieron -acompaados de sus distinguidas amitas, naturalmente. Hubo verdadera -competencia en el atavo de los perros: collares y pulseras con -piedras preciosas, golas de magnficos encajes, mantas de fantasa, -pauelitos bordados. El hroe de la fiesta luca un suntuoso manto, -que era llevado graciosamente del pico por un pato blanco que, segn -dicen, cometi mil incorrecciones y acab por tragarse un anillo de -oro y brillantes que dej caer una de las ms espirituales falderas -asistentes la reunin. Se sirvi un delicado agasajo, y las revistas -no dicen si se bail se hizo msica, ni si las alfombras y cortinajes - las faldas de las amitas padecieron graves ultrajes. Tampoco dicen si -el _flirt_ se contuvo en lmites decorosos hubo que lamentar algunas -expansiones de dudoso gusto. Se supone que, siendo todos los perritos -de buena casa y educados por seoras tan distinguidas, la reunin -tendra el mejor tono. De seguro que no se mordieron unos otros como -sus seoras y dueas, que saldran encantadas de la fiesta. Sera -interesante saber lo que pensaron los perros, y ms interesante saber -lo que dijeron los criados de la casa. De los maridos y los hijos de -las seoras, no se sabe nada. - - * * * * * - -No se dir que nos descuidamos en los preparativos para solemnizar el -centenario de Cervantes. El Saln Nacional, nombre ya de suyo sonoro -y significativo, se llamar teatro de Cervantes, y, al anunciar el -cambio de nombre, se anunci primeramente que actuara en l una buena -compaa dramtica; pero despus referencias muy autorizadas dan por -seguro que actuar en l una de esas compaas de _variets_ tan poco -variadas. Era lo nico que le faltaba Cervantes. Con un guiol ira -mejor servido; siquiera recordara aquel retablo de Maravillas el -famoso de maese Pedro; pero estas _variets_ la moderna no s qu -puedan recordar, como no sean las desdichas que le persiguieron en vida -y no dejaron de perseguirle en muerte, sin la tregua del centenario, -que ya veremos cmo nos lo deparan entre unos y otros. - -Admirable sera que, al engao del nombre, acudiera algn extranjero -al teatro de Cervantes creyendo hallar el verdadero teatro nacional, -poco menos, y se encontrara con su buen garrotn y sus buenas coplitas -en el ms puro estilo cervantesco. Triste sera que, slo por los -artistas y el pblico, pudiera creerse transportado lo ms triste -de la triste Espaa de Cervantes, y que, viniendo festejar al autor -del _Quijote_, slo pudiera admirar al de _Rinconete y Cortadillo_, no -tanto por la certera observacin de su tiempo como por la penetrante -visin del porvenir. - - * * * * * - -Los franceses nos pondrn en solfa, y por eso, sin duda, padecen la -obsesin musical de Espaa. De diez doce conciertos anunciados -en das pasados, de los que dan en Pars continuamente las bandas -militares, no haba uno solo en que no figurara alguna pieza de -inspiracin espaola. La _Espaa_, de Chabrier; fantasas de _Carmen_; -un Vito; fantasa de _El Cid_, de Massenet; serenata espaola. Eso s, -entre tanta msica espaola ni un slo compositor espaol. Basta con -que la inspiracin sea nuestra; ellos se bastan para instrumentarlo -todo. Lo mismo que en Marruecos, y que en todas partes. Aqu cantamos y -bailamos; ellos instrumentan... y cobran. No ha sido sta siempre la -suprema habilidad francesa: instrumentar todas las msicas de todo el -mundo? Slo que hay msicas bravas que se resisten todo pentagrama y - toda batuta. Napolen, aquel gran director de orquesta, lo aprendi - su costa. Pudo con los pueblos entonces ms civilizados y fu -estrellarse en los que l despreciaba ms por incultos. - - - - -XXVII - - -Si para todo Gobierno es siempre desagradable la perturbacin del orden -pblico, es natural que lo sea doblemente para un Gobierno liberal y -democrtico. Siendo el primer deber de un Gobierno el sostenimiento del -orden, cmo conciliar las ideas liberales con las medidas necesarias -de previsin y de represin? Segn frase de un eminente novelista y -lastimoso republicano, en la vida los hechos van dando de puntapis -las ideas. Pero no deja de ser triste cosa, cuando de ideas liberales -se trata, que los hechos brutales puedan despedirlas de tan brutal -manera. - -Convalecientes todava de un acceso de fiebre, en que, por fortuna, no -todos han perdido la cabeza, aunque bien pudo temerse, no es ocasin de -aquilatar errores y responsabilidades. - -Hay en estos accesos agudos el peligro de que, por atender con premura - lo sintomtico, se desatienda la dolencia esencial. Es indudable -que los vnculos de solidaridad social entre unas clases y otras -estn muy relajados. Nadie sabe qu alta claridad han de llegar las -inteligencias para suplir el calor que falta en los corazones. Hemos -apagado la lumbre antes de encender la luz, y todos vamos tientas por -la vida; no es extrao que nos tropecemos unos otros cada paso. -Se ha destrudo mucho y no se ha edificado lo bastante. La voluntad -moderna es negativa. Sabemos muy bien lo que no queremos; nadie sabe de -cierto lo que quiere. - -Sera injusto desconocer, y los ms apasionados enemigos y los ms -condicionales amigos, que son peores, no podrn negarlo, que el -Gobierno ha salvado con gran cordura, digan otros con gran suerte, las -difciles circunstancias en que tanto poda pecarse por falta como por -exceso. - -El pueblo de Madrid, tan desconocido, tan calumniado veces, ha dado -una vez ms pruebas de su nimo sereno y bien templado. Nadie se ha -intimidado. El comercio abri sus tiendas confiadamente; nadie dej sus -habituales ocupaciones y esparcimientos. La clase media, sobre todo, -la que bien tendra motivos justificados para ir la huelga y la -protesta violenta, puede decirse que ha sido en este caso el muro de -contencin contra posibles desbordamientos del motn amenazador, por -una parte, de la represin excesiva, por otra. No olviden la Monarqua -ni sus Gobiernos dnde est su ms firme apoyo. Los de abajo? Aun sin -razones sentimentales. Hay tantas razones de conciencia para perdonar -sus errores y sus extravos! La grey es buena... Los pastores? Pobre -pueblo! La vida es tan dura para l! Cmo culparle si, para soar y -esperanzarse, prefiere todava la blandura y dulzor de las mentiras -lisonjeras al spero y sano amargor de las verdades? Si slo se le -acercan los que tienen aspiraciones de dolos y ninguno que tenga -vocacin de mrtir! Cmo ha de escuchar nunca palabras de verdad? -Hasta la entrada en Jerusaln, entre aclamaciones y palmas, hay muchos -Cristos; hasta la Cruz, slo hubo uno: El que era todo amor. - - * * * * * - -Bien merecen una especial recompensa los reservistas y licenciados -temporalmente que se han presentado espontneamente en sus respectivos -Cuerpos, anticipndose la orden de incorporarse ellos. - -Merecedores son tambin del mayor encomio los aristcratas veraneantes, -los prceres ilustres, polticos y financieros, lo ms saneado de -nuestras clases conservadoras, que se han apresurado dejar las -comodidades y el descanso de sus residencias veraniegas para mostrar - la Monarqua y al Gobierno su lealtad acrisolada. Imponente fu la -manifestacin de todos ellos realizada en Madrid, pareciendo en los -sitios de mayor peligro, ofrecindose con sus servidores y empleados -defender y sostener el orden. No podan hacer menos por la Monarqua -los que tanto hicieron por la Religin en los das del Congreso -Eucarstico. Slo los impedidos y achacosos se han limitado enviar -sus adhesiones por escrito. Y, aun stos, habra que oirles en -la terraza del Casino de Biarritz y en otros puntos del extranjero -abominar de los viles afrancesados, que se aprovechan de los momentos -difciles para perturbar el orden y traer graves complicaciones sobre -Espaa. - -Admirable ha sido su conducta, y razn es que, despus de tan -significativo acto de presencia, vuelvan reanudar sus vacaciones, -interrumpidas hasta que llegue el invierno y, con l, ocasiones en que -lucir ms tranquilamente Toisones, bandas y cruces, que tan bien saben -ostentarse en los momentos de peligro como en las ceremonias pacficas. - -La Monarqua y los Gobiernos deben tener muy en cuenta la actitud de -estas clases privilegiadas, que aun no han hallado por aqu su Lloyd -George como en Inglaterra. - - * * * * * - -Y nada ms. De todo ello el Gobierno del Sr. Canalejas ha salido -inclume, cuando sus mejores enemigos y sus peores amigos esperaban -que saldra muy quebrantado. Algo que importa ms ha salido tambin -inclume: la vitalidad de esta Espaa nuestra, ms resistente con su -apariencia de debilidad que muchos organismos de robustez engaosa. - -Y este nuestro Madrid bien puede perdonrsele su femenina debilidad -por algn torero, en gracia de su masculina serenidad ante un -espectculo en que la mayor prueba de cordura era permanecer impasibles -como espectadores; nico medio de que no se hicieran locuras en el -redondel, que, por fortuna, en esta ocasin ha sido todo olivo, -considerado como smbolo de la Paz, para los bien intencionados. En -su sentido taurino; para los que gritando al toro, al toro!, no se -contentan con quedarse entre barreras, sino que se suben al palco de -la presidencia apenas suenan los clarines y, de paso que se ponen en -seguro, le piden algn favorcillo al presidente, mientras los incautos -lidiadores, jaleados por estos capitanes Araa, se juegan la vida en el -ruedo. - - - - -XXVIII - - -Gran revuelo en Pars. Cuestin de faldas: faldas de bailarina. Osados -reformadores tratan de suprimir en el cuerpo de baile de la Gran -Opera, el tut sea la tradicional faldilla de las bailarinas. -Dicen que es inverosmil--miren ustedes dnde demonios van buscar -la verosimilitud!--que en un baile de campesinos, de griegos, de -romanos, se presenten las danzarinas con ese traje, sin poca y sin -estilo, que es slo de bailarina, por unos de esos convencionalismos -teatrales que, si bien se mira, ay!, son todo el teatro. Hay quien, -dejando un lado la propiedad escnica, que nada importa cuando se -trata de admirar bellezas femeninas, protesta contra el tut, en -nombre de la Esttica. Dicen que el tut destruye la armona de -lneas. Picarones! - -En seguida han levantado partido, de una parte, los tradicionalistas; -de otra, los innovadores. Entre las mismas interesadas, las hay que -estn por las faldillas; las hay que estn por las lneas. Las madres, -corporacin respetabilsima en el cuerpo de baile, inmortalizadas por -Halevy en su _Madame Cardinal_, con su experiencia de madres, estn -por la falda: saben cunto importa reservar alguna sorpresa para los -momentos definitivos. La juventud, con sus impaciencias la moderna, -est por la lnea. Saben que, como en Geometra la lnea recta, en Amor -la curva es la distancia ms corta entre el escenario y el hotelito de -sus sueos. - -Hay tambin un partido intermedio: el partido templado de un -transigente eclecticismo. Adptese la innovacin para las peras y -bailes modernos, y resptese la tradicin para los del antiguo rgimen. -Hay tal vez abonados viejos, fetichistas de amor, para quien el -tut es toda la bailarina. Sera una crueldad privarles de la prenda -sugestiva y evocadora. - -Hay tambin un partido revolucionario y avanzado que, no slo pide -la supresin de los tules y gasas, sino la supresin de las mallas, -que, si no destruyen, ocultan las lneas. Dicen que siendo el baile -exhibicin de la belleza corporal femenina, ritmo plstico de formas -y actitudes, tapar las formas de una bailarina es como tapar la boca - un cantante. Estos seores quieren que les canten toda voz, y que -les bailen... aqu no puede decirse todo trapo; al contrario: fuera -trapitos! - -Para comprender lo que esta cuestin interesa en Pars, es preciso -saber lo que significa el cuerpo de baile de la Gran Opera, que es -toda una institucin nacional. Wgner tuvo que sucumbir ante su -tirana, amenizando _Tannhauser_ con un bailecito, pues de otro modo -no se hubiera representado nunca. Verdi, en todo el esplendor de su -gloria, tuvo que intercalar tambin unas danzas en su _Otelo_ cuando -fu representado en la Gran Opera. Hasta el _Don Juan_, de Mozart, se -ameniza con un aadido bailable, para el cual se aplica uno de los -minus del mismo divino maestro, y la marcha turca, que cae en el _Don -Juan_ como el cala en la cabeza de Dulcinea--vase la pera de -Massenet _Don Quichote_, cuya representacin en Madrid demandan algunos -cervantfilos.--Buena obra para inaugurar el nuevo teatro de Cervantes, -para que al Inri no le falte letra... ni msica. - - * * * * * - -Ahora que se agita la idea--en Espaa se agitan mucho las ideas, -por eso llegan las pobres tan cansadas cuando hay que ponerlas en -prctica--de fomentar el turismo por los medios ms adecuados, -no sera malo convocar una Asamblea de veraneantes abrir una -informacin pblica para que expusieran sus observaciones, sus agrados -y sus quejas. De este modo, podra trazarse algo as como un mapa -hospitalario de Espaa, que podra ser muy til para los turistas. - -Hay que oir muchos de los que regresan! Claro es que muchas veces -el espectculo est en el espectador y el viaje en el viajero. Los que -buscan pueblecillos ignorados y tranquilos para su descanso, vuelven -encantados. Qu amabilidad y dulzura en el trato de los campesinos! -Qu sencillez! Qu arte para adulterar los alimentos y encarecer los -precios, para que el veraneante no eche de menos las comodidades de -Madrid! Qu modo de amenizar la vida al forastero! Eso s; el paisaje -y el aire sano del campo compensan de todo. Salvo que el paisaje est -todo acotado, para consuelo de los que no quieren terrenos baldos, y -no hay por dnde pasear ni por dnde asomarse al campo; salvo que el -aire huele paja quemada carroa de animales muertos que se pudren -al aire libre; salvo que los nios, que fueron de Madrid tan sanos, -atrapan la tos ferina el sarampin, unas calenturas, gracias la -higiene de esos admirables lugares, reino eterno de Herodes. - -Oh, el campo, los pueblecitos! Qu bien se vive en ellos con una -casa estilo de Madrid, con criados de Madrid, hacindose llevar los -alimentos de Madrid, con peridicos de Madrid, amigos de Madrid y mucha -agua de Colonia... de cualquier parte! - -Los ms exaltados africanistas debieran emprender frecuentes -exploraciones por muchos de estos lugares. Tal vez la vuelta se -hubiera enturbiado su fervor de civilizadores y conquistadores de -tierras extraas. Pues no hay poco que civilizar y que conquistar -sin salir de casa! Y no vale decir que para eso siempre hay tiempo, y -para eso los tenemos cerca. Precisamente porque estn cerca es posible -que, si no los conquistamos pronto, nos conquisten ellos. Y que, los -brbaros de fuera, se les ve venir; pero los de casa, no han avisado y -ya estn encima. Todo ser que el hambre apriete un da demasiado. As -como as, con los remedios que proponen algunos economistas, dignos -de los mejores tiempos de la Edad Media... Proteccionismo y cierre -de puertas. Es el mejor remedio. Bien deca D. Juan Valera que la -Humanidad estaba empezando vivir. - - - - -XXIX - - -El malestar ocasionado por la caresta de la vida es universal. Las -gentes andan mal humoradas, y el mal humor se traduce en motines, -huelgas y disturbios, con cualquier pretexto, que, no pareciendo -suficiente los que no quieren enterarse de la verdadera causa, les -hace pensar en el oro extranjero, en traidores y agitadores extraos. -Aqu pensamos en el afrancesado, como en tiempos de la invasin -napolenica.--Todo esto es como pensar en polvos misteriosos que -envenenan las aguas, en tiempo de mortfera epidemia. - -Claro es que, muchas veces, los mismos que protestan y se enfurecen, -no se dan cuenta de la verdadera causa de sus furores. Pesan sobre -el dinero y sobre las necesidades materiales tantos anatemas poticos -y romnticos, que todos nos da cierta vergenza confesar, cuando -andamos tristes y cariacontecidos, que la causa primordial es la falta -de metales preciosos y precisos! Hay tanta pasin de nimo y tanta -neurastenia que se curara con unos cuantos billetes de mil pesetas! Y -hay tanto socialismo, tanto republicanismo y tanto idealismo que se -curara del mismo modo! - -Los mdicos y los gobernantes, para acertar en sus diagnsticos, han de -ser algo materialistas. El estado financiero del paciente, individuo -pueblo, es de gran importancia para diagnosticar y recetar con acierto. -Hay tristezas que parecen, y as lo asegura el enfermo, de lo ms -espiritual del mundo; y con buena alimentacin, diversiones y algn -dinero, desaparecen en cuatro das, sin dejar seales. No hay ms que -comparar lo que dura un duelo en una casa donde la familia queda muy -bien, con lo que dura donde, como suele decirse, el difunto se llev la -llave de la despensa. - -Yo estimo en mucho esas buenas seoras, serviciales y conocedoras del -corazn humano, que, en las grandes catstrofes familiares, se dedican - ofrecer y servir tazas de caldo, vasos de leche y yemas de huevo. - -Este sistema, aplicado al gobierno de los pueblos, producira los -mejores efectos. Que los pueblos se agitan y se inquietan por alguna -idea poltica? Leyes econmicas, de lo ms grosero y materialista: la -taza de caldo, el vasito de leche y las yemitas de huevos.--Llore usted -lo que quiera, pero hay que tener fuerzas.--As dicen esas seoras -solcitas que, por haber asistido muchos duelos de familia, saben el -modo de curar desmayos y sncopes de viudas y hurfanas. Al estmago, -al estmago! No hay que tomar el corazn muy en serio, ni en los -pueblos ni en los individuos. - - * * * * * - -Hasta ahora, el pblico del teatro de Apolo era el que ofreca mayor -resistencia dejarse emocionar por la pura emocin artstica. Los -mejores xitos literarios obtenidos por algunas obras en aquel teatro -fueron logrados punta de chiste. Presentarse all cuerpo limpio era -empresa arriesgada. Sinesio Delgado es testigo de mayor excepcin. El -xito de _Lirio entre espinas_ ser slo un acierto de una obra y de -un autor?, ser tambin un acierto del pblico? Mucho habra que -celebrar lo primero; lo segundo, doblemente. - -Una de las grandes ventajas de los teatrillos y salones en que se -cultiva el gnero llamado _variets_, es haber sido un derivativo para -que cierto pblico no busque en teatros donde debe cultivarse otro -gnero, lo que en esos salones puede encontrar en abundancia. - -Bueno es que se deslinde el campo. A un lado, el teatro; otro, el -escaparate. Que cada cual sepa dnde debe ir y dnde no, satisfacer -sus gustos y sus aficiones. - -Hasta ahora, el arte y la literatura haban sido para esos teatros -lirio entre espinas. - -Esperemos que, en adelante, aunque no todo sean lirios, todas sean -flores. - - * * * * * - -Con los comienzos de la temporada teatral anuncia su alegre entrada en -Madrid el invierno de los dichosos. - -Como en las procesiones espaolas, Dios grande y Dios chico, hay -siempre dos estaciones en cada estacin del ao. Una, para los que -tienen sus diversiones distintas en cada una; otra, para los que pasan -los mismos apuros en todas ellas. - -En unas casas se piensa ahora en el abono los teatros, en bailes y -fiestas, en las nuevas noches de invierno, en alfombras y pieles. En -otras se piensa en la falta de trabajo, en la pobre ropa empeada. - -El invierno acusa, como ninguna otra estacin, lo terrible de las -desigualdades sociales. - -El hielo que endurece la tierra y dificulta al pobre labrador sus -labores, sirve para que los ricos patinen sobre l, bien aforrados -en pieles. Por si el hielo natural falta para su diversin, tienen -patinaderos de hielo artificial. - -La industria de los hombres no se ha cuidado tanto de aliviar males al -pobre como de aumentar goces al rico. Verdad es que los pobres pagan -mal y agradecen peor. - -Por eso nadie trabaja para ellos; ni ellos mismos. Todas las -comodidades, todo el lujo, todo lo que embellece y alegra la vida, -pasa por sus manos sin dejar rastro de bienestar, de belleza ni de -alegra. En sus manos todo es trabajo, pena y miseria. - - - - -XXX - - -Buenas reprimendas se est ganando Italia, de la parte de las seoras -mayores, por querer ella jugar tambin la seora mayor y hacer de -gran potencia! Como si furamos todos unos, frailes y tamborileros! - -Tendra que ver! Cuando las grandes andan con mil remilgos y -miramientos por no tropezarse ni ofenderse, que una loquilla viniera -enredarlas todas. - -Estn Francia y Alemania, muy seoras y muy reverendas, nota va, nota -viene, hasta aqu cedo y de aqu no paso, por si pueden evitarse el -venir las manos, que las dos tienen muy ocupadas, y se le ocurre la -seorita sin juicio de las tarantelas echarse de conquista y de bulla -por esos mares. - -Las grandes seoras, acostumbradas ponerse el mundo por montera, -dicen, escandalizadas ante la empresa de Trpoli, que esas no son -formas entre naciones decentes y que de quin las habr aprendido -Italia. - ---Ella no tiene posicin para eso--como deca una aristcrata, -censurando una burguesa que se permita tener amantes. - -El que tiene posicin puede permitrselo todo en este mundo. Pero el -que no la tiene cmo llega tenerla? Cmo van llegar los pequeos - grandes, si los grandes tienen monopolizados todos los medios de -engrandecerse?: el atraco, el despojo, la estafa; los medios ms -usuales entre naciones decentes y civilizadas. - - * * * * * - -Peligroso, peligrossimo juego, que no aconsejaramos ningn -Gobierno, es el de ilusionar y desilusionar de un da otro. - -Contra su certero instinto de gato escaldado, el pueblo espaol est -como quien quiere creer, si no cree; en las mejores disposiciones -para terminar en creyente. No pide milagros, pero... si se los -cuentan! Casi, casi, se dar por contento con volver de la aventura, -como el gitano tuerto, por lo menos con el ojo que le quedaba sano. -No pretendamos ponerle vendas en los ojos, que la verdadera fe no -se falsifica con nada; y no hagamos que, por querer infundrsela -con milagreras, acabe por no creer ni en los milagreros ni en los -verdaderos apstoles. Hasta ahora slo cree en los mrtires. - - * * * * * - -La Biblioteca Nacional era una institucin intangible inviolable. Un -distinguido escritor se lamentaba das pasados de que nadie sostuviera -una campaa contra esa plaza fuerte. Slo algunos artculos en broma y -algunas quejas tenues. - -Las bromas no sientan mal, y, por desgracia, es ms fcil llamar la -atencin sobre un asunto echndolo broma que tomndolo en serio. -Las quejas... Caramba! Cualquiera se atreve insistir! Apenas se -atreve uno protestar contra una deficiencia, un descuido, salen -como energmenos unos cuantos seores, clamando que todo ello es -ganas de molestar, que la Biblioteca es una perfeccin y no hay nada -que mejorar ni que corregir en ella ni en sus servicios. Admirable -institucin que ha llegado ese punto en que ya nada puede mejorarse! - -Cuidado que en esas quejas nada iba contra el respetable Cuerpo de -Archiveros y Bibliotecarios; al contrario; ms se procuraba que se les -aliviara en trabajo y se les aumentara el sueldo. Pero nada, ni aun as -agradecen las quejas. - -En cuanto los seores de la casa, los eruditos y biblifilos del -santo y sea, esos ya es sabido que son como los devotos beatones: -parroquianos fieles de una iglesia, les molesta cualquier extrao que -venga turbarles en sus oraciones. Dicen que para cuatro golfos que -van la Biblioteca destrozar los libros... Yo tengo la seguridad de -que peligra ms un libro en manos de un biblifilo, rata de biblioteca, -que en manos de un golfo. La verdad, no veo un golfo arrancando hojas -de un libro, para ahorrarse el trabajo de copiarlas para evitar que -otro las copie. Adems, cuanto mayor sea el nmero de golfos que acuda - la Biblioteca, menor ser el peligro de que manchen estropeen los -libros. Cuantos ms sean los que pueden verse unos otros, ms cuidado -tendrn de que alguno pudiera delatarlos en su vandlica tarea. Sabido -es que en Pars estaba ms seguro el Museo del Louvre cuando, por ser -gratuita la entrada, acudan numerosos golfos, que cuando, por costar -dinero, apenas si acudan ms que los extranjeros y provincianos. En -los tiempos de la entrada libre y popular no hubo ningn robo. Acaso -hubiera sido imposible el de _La Gioconda_ con el sistema de la puerta -franca. Del mismo modo, facilitando la asistencia de numeroso pblico - las bibliotecas, sern ms difciles esos actos de destruccin y de -mala crianza. El pblico es el mejor vigilante del pblico. Y aunque se -destrocen algunos volmenes... Todos hemos aprendido leer ensuciando -y rompiendo libros; si por eso no hubieran vuelto poner un libro en -nuestras manos, ni hubiramos aprendido leer... y pobre libro el que -hubiera cado despus en poder nuestro! Siempre hubiera sido el enemigo -odioso. - -La Biblioteca popular puede servir para todo esto: para que se -desahogue el odio al libro, rompiendo y ensuciando unos cuantos; y -despus... para que se le vaya perdiendo el miedo, y, por fin, para que -se le vaya tomando cario. - - - - -XXXI - - -La buena obra del desayuno escolar, de las cantinas escolares, est en -buenas manos, y es seguro que se salvar del infructuoso destino de ir - estrellar el cielo.--Por qu ha de decirse empedrar el infierno, -cuando de buenas intenciones se trate?--Ninguna buena intencin se -pierde, aunque no pase de la intencin. Toda simiente espiritual -fructifica, ms tarde ms temprano, en la realidad prctica. - -Si fueran graves y sesudos varones los encargados de llevar cabo el -buen propsito, no habra que fiar mucho en su realizacin. Todo se -perdera en discusiones, Memorias y nombramiento de cargos. Las seoras -son ms expeditivas en todas sus resoluciones, discuten andando; sus -discusiones no son por discursos en severas sesiones, sino por rplicas -animadas y vivas en charla amistosa. Las seoras son nicas tambin -en el manejo y dominio de las cifras. Mientras los hombres necesitan -servirse de la tabla de logaritmos para averiguar el precio de las -patatas, con todo rigor cientfico, las seoras, por los dedos muchas -veces, calculan y resuelven los problemas ms dificultosos mejor que -Inaudi. - -No quisiera yo actuar solamente de jaleador y tocador de palmas en -empresa tan loable. Desde ahora me ofrezco las distinguidas seoras -para cuanto crean que pueda serles mi cooperacin de alguna eficacia. - -Muy explotado est el teatro y cuanto con l se relaciona, para -pensar en recargarle con un nuevo tributo. Algo queda todava sin -explotar, que bien pudiera explotarse en beneficio de tan buena -obra. Los gorrones y los _pelmazos_. Por qu no ha de cobrarse un -impuesto de caridad sobre los vales? El que asiste gratuitamente -un espectculo, con mayor razn debe pagar ese impuesto. Son muchos -tambin los aficionados curiosear en lecturas, ensayos, sobre todo en -los generales. No estara muy en razn tambin que pagaran con algo -las primicias y el fisgoneo? En todo lo de este mundo--no es verdad, -viejos verdes?--las primicias es lo que ms se paga. Slo en el teatro -son gratuitas. - -Por mi parte, y desde ahora, fuera de los precisos operarios, como dice -el cartel de las corridas de toros, todo curioso, fisgn, _pelmazo_ - buen amigo que asista al ensayo de una obra ma, le sablear sin -consideracin alguna y pondr disposicin de las damas lo recaudado. -Que entonces no habr curiosos? Por lo pronto, eso iremos ganando. - -De cualquier modo, bueno sera que las empresas y los autores se -pusieran de acuerdo para explotar todo _pelmazo_.--Entindase lo de -_pelmazo_ en el mejor sentido de la palabra.--Cada cual puede aplicar -este ingreso, que al cabo del ao sera importante, la obra meritoria -ms de su agrado y de su simpata. - -Tambin pueden rendir un tributo los ejemplares regalados, las tarjetas -postales firmadas y dems molestias hasta ahora gratuitas y, por lo -regular, poco agradecidas. - -Los tiempos son prcticos, pero como los escritores y artistas hemos -convenido que no est bien serlo en provecho propio, sigamos siendo -desprendidos y generosos; pero ya que hemos de padecer tanta _lata_ por -amor al Arte, que nos sirva lo menos de satisfaccin padecerla en -provecho de alguna obra de caridad. - - * * * * * - -En los salones de variedades se inicia un renacimiento nacional. -Hasta ahora las canciones eran imitacin traslado de _couplets_ -extranjeros. Hoy se cantan canciones espaolas, antiguas y modernas; -las artistas se tocan con la mantilla blanca, gran peineta y -claveles--tambin se tocan de otras mil maneras; pero qudese esto de -jugar del vocablo para sus intencionadas canciones.--Renace tambin el -baile clsico espaol: fandango, bolero y panaderos; hay trajes del -siglo XVIII y bailarinas de la misma poca. Ese siglo XVIII, el ms -afrancesado, que muchos tienen por el prototipo de lo castizo! No hay -quien tiene Goya por el ms espaol de nuestros pintores? A Goya, que -unas veces pint como los ingleses, otra como los franceses, y cuando -pint su manera pint de muy mala manera. - -Verdad es que yo he ledo en papeles de la poca cmo se censuraban los -sainetes de D. Ramn de la Cruz, como gnero la francesa. - -Tambin creo que en este espaolismo de bailarinas y cantadoras hay ms -de afrancesamiento que de espaolismo. La prueba es que cuando vienen -ms espaolas es cuando vienen de Pars. Y es que, ante la niveladora -civilizacin, lo castizo va emigrando de unos pueblos otros, como -curiosidad de exportacin. Dentro de poco ser lo ms difcil, para -los curiosos de costumbres pintorescas y caractersticas, saber dnde -han de hallar las de cada pueblo, porque lo ms italiano estar en la -Argentina, lo ms americano en Pars, lo ms francs en Nueva York, lo -espaol, en Rusia, y lo ruso, en China. En Arte suceder lo mismo: el -del Norte habr pasado al Medioda, y viceversa. Los europeos pintarn -como los japoneses, y los japoneses como los europeos. Habr corridas -de toros en Londres y boxeo en Sevilla. En Alemania no gustarn -ms peras que las italianas, y en Italia, las de Wgner y Strauss. -En Madrid se representarn operetas vienesas, y en Viena, zarzuelas -espaolas. Los pueblos juegan las cuatro esquinas, y cuando alguien -pide un poco de casticismo, en todas partes le dicen:--Por all -rebulle.--El cosmopolitismo es ya castizo en todas partes; lo castizo -se ha hecho cosmopolita. - - - - -XXXII - - -Muy doloroso es ver renovarse cada paso de nuestra historia la negra -leyenda de las torturas inquisitoriales. Pero hay que confesar, por muy -triste que sea, que no hay leyenda ni calumnia sin fundamento. Cuando -se ha pecado mucho, son necesarias muchas y muy seguras pruebas de -virtud, hasta llegar convencer las gentes de que en verdad hemos -mejorado nuestra vida y costumbres. - -En realidad, slo nos alarmamos cuando los de fuera nos llaman -la atencin sobre estos supuestos actos de crueldad. Pero, en -familia, entre nosotros, todos los das celebramos y alentamos estos -procedimientos, ms frecuentes de lo que parece, en actuaciones -procesales, en crceles, en Juzgados y hasta en Delegaciones. Vale -hacernos los ignorantes, si todo ello es ciencia y aquiescencia de -todos? Quin no ha odo celebrar, hasta por personas muy cultas, -la oportunidad del empleo de estos procedimientos, sobre todo si de -descubrir y castigar un delito que personalmente le perjudicaba era el -caso? - -Lo que no est bien es que se pretenda culpar ningn Gobierno, sea -conservador liberal, ni hacer cuestin poltica lo que es cuestin -de educacin nacional. No cabe en cabeza humana que ningn Gobierno -espaol, sobrado advertido ya, ordene, autorice consienta semejantes -procedimientos; todo lo contrario. - -Esa negra leyenda est fundamentada en nuestro carcter. Tan es as, -que, siendo Espaa, seguramente, digan lo que quieran historiadores -parciales, el pueblo en que menos se ha perseguido y atormentado por -ideas polticas y religiosas, es, no obstante, el pueblo en que ms se -destaca y perdura la triste fama de estas persecuciones y fanatismos. - -Y es que, en otros pueblos, eran los altos poderes los que imponan la -intolerancia y las crueldades, contra la conciencia de los gobernados. -En Espaa, fueron siempre los gobernados los que impusieron los -gobernantes la crueldad y la intolerancia. Por eso en otras partes, -aunque ms terribles en sus efectos, fueron menos permanentes en sus -causas. - -La verdad es que el espritu de cada espaol est como amurallado, -y todo lo que est fuera de su recinto, juzgado como extrao -incomprensible. No simpatizan unos espritus con otros, porque no -se comprenden, y no se comprenden porque se ignoran. En cada uno -de nosotros hay un pequeo inquisidor por el poder, grande por la -intencin. - -No omos decir cada paso, no habremos dicho todos alguna vez:--Yo, -al que hace esto, al que hace esto otro, al que piensa de este modo, -al que no piensa de esta manera, le matara?--Mataramos por todo. La -justicia no nos satisface por completo si no tiene algo de venganza. -Aplaudimos al que venga una injuria por su mano, tenemos por cobarde al -que pide reparacin de una ofensa por justicia. - -Con las mujeres, pecamos de afectada retrica galantera en el trato -superficial y, digmoslo as, potico y literario. En el trato -ordinario y tan ordinario! de la vida, somos groseros, brutales, -duros. Para los nios no hay pueblo de menos delicadeza. Para los -animales, no se diga. Y todas horas, en la vida familiar, en la vida -poltica, en el teatro, en las plazas de toros, puede observarse esta -dureza de nuestro carcter, esta carencia del sentido de la simpata y -de la comprensin. - -Ahora mismo, al protestar indignados contra los que vuelven propalar -la leyenda negra, tal vez decimos:--Es para matarlos! - -Aceptemos en penitencia de nuestros pecados esa leyenda, que ya estara -destruida, si no fuera tan verosmil. Procuremos hacerla imposible, y, -para ello, antes de protestar y de indignarnos, hagamos un buen examen -de conciencia. - - * * * * * - -_El Porvenir Postal_ dedica todo un nmero los carteros y peatones, -elevando sentida y razonada exposicin los Poderes pblicos, -para que no tarden en mejorar la triste situacin de tan humildes y -desatendidos funcionarios. - -Debiera ser obligatorio para todo gobernante un certificado cierto -de haber vivido durante algunos aos en algn pueblecillo, de esos -abandonados de Dios y de los hombres. Quien ve un pueblo, ve un -reino, dcese en Castilla. Y ms ensea la observacin directa de uno -de esos lugares, que todos los libros de Ciencias sociales y polticas. - -El cartero rural, el peatn! Quin piensa en las grandes capitales -lo que sus servicios significan? Con nada estn bien pagados. Cuando -se aprecia de cerca su penoso servicio, cmo no llamar la atencin - gritos contra la injusticia, iniquidad en muchos casos, con que se -desatiende esos modestos hroes? - -Pensando en esto y en muchas cosas ms, es cuando se aprecian en todo -su valor las brillantes campaas parlamentarias de republicanos y -socialistas. Pequeeces son stas que no merecen fijar su atencin. -Es ms importante demostrar que Maura es reaccionario y Canalejas -poco liberal. Ser el eterno obstculo y, como el alcalde famoso de -Valdemorillo, que entraba por el Ayuntamiento diciendo desde la -puerta:--De qu se trata? Que yo me opongo,--oponerse todo y no -oponerse nada. - -Prxima la discusin de nuevos presupuestos, no habr quien se acuerde -de los carteros y peatones? - - * * * * * - -La fecunda imaginacin de nuestros hacendistas, cuando de arbitrar -nuevos recursos se trata, ya se sabe: al teatro por ellos. Como -en ninguna otra industria negocio es tan fcil la investigacin -y comprobacin de los ingresos, aqu que no peco ni me caliento -la cabeza. Verdad es que los empresarios, actores y autores son -pacientsimos corderos y, por verse unos otros perjudicados, se -conforman, muy satisfechos, con el perjuicio propio. El precio de las -localidades aumenta, el pblico se queda en casa se va la sesin -continua del _cine_, y todos tan contentos. - -Entretanto, los grandes caciques y terratenientes seguirn defraudando - la Hacienda y sern los primeros en decir que el teatro est muy caro -y hay que organizar loteras caseras para esparcimiento de los nios -y de los amiguitos. Porque ya se sabe que, cuando todo est caro, los -nicos que pueden hacer economas son los ricos. - - - - -XXXIII - - -Lamentable es la conducta de los partidos revolucionarios no reparando, -por servir su causa, en propalar y sostener especies que ms -desacreditan la nacin espaola que un Gobierno y determinado -rgimen. - -Pero tan lamentable como la conducta de estos partidos, es candorosa -la actitud de aquellos monrquicos que piden lealtad al enemigo en sus -procedimientos de combate. Lo malo en nuestros enemigos es que nos -ataquen de buena manera. El enemigo slo empieza ser temible cuando -empieza tener razn. Si los partidos revolucionarios tuvieran un -programa econmico bien estudiado y bien definido; si tuvieran para los -problemas nacionales ms soluciones constructoras que destructoras; si -trabajaran por Espaa ms que por el triunfo de sus ideas, venga por -donde venga y salga como salga, entonces es cuando seran temibles. -Como son, la Monarqua no puede desear mejores enemigos; ni de encargo. -Si parece que trabajan por la causa enemiga ms que por su propia -causa! Ms han hecho en estos ltimos aos por la Monarqua los -partidos republicanos y revolucionarios que los Gobiernos y los amigos -del rgimen. No es para que stos estn orgullosos, porque es muy -triste que nuestros aciertos slo consistan en los desaciertos ajenos. -Ms eres t es una razn que tiene su fuerza por el momento; pero, en -definitiva, el pas viene caer en la cuenta de que, unas veces unos, -otras veces otros, todos tienen sus ms y sus menos. - -Se preguntaba en una ocasin Filipo de Macedonia cmo se vengara de -alguien que le haba calumniado. Mejorando mis costumbres--respondi -el rey magnnimo.--De este modo, con su lealtad al servicio de la -Patria, es como deben responder los monrquicos deslealtades del -enemigo. No hay mejor protesta. Pedir que el enemigo emplee mejores -armas es candidez sin ejemplo. Dejadle, dejadle que siga con ese -viejo armamento de mala ley, que suele dispararse por la culata -y hacer explosin en manos de quien lo maneja torpemente. En la -opinin nacional tal vez pudiera caer la mancha sobre un Gobierno y -sobre el rgimen; en la opinin extranjera esas manchas caen sobre -Espaa entera; y esas manchas no se quitan con bencina republicana ni -revolucionaria. - - * * * * * - -Joaqun Dicenta ha presentado al Ayuntamiento de Madrid una razonada -Memoria: Proyecto para construccin de edificios escolares. - -Esta obra que, llevada la realidad, debiera ser la mejor obra de -quien tantas obras admirables ha escrito, porque es como el resumen -de todas ellas, no ha sido admitida, lo que parece, por la empresa - quien estaba destinada. Los hombres de carne y hueso, aunque tengan -tambin corazn y cerebro, no son tan fciles de manejar como los -personajes teatrales, creacin de nuestra fantasa, aunque materiales -de la realidad los informen. Pero es una realidad sumisa nuestro -esfuerzo creador. Por lo pronto, los personajes dramticos viven con -muy poco. Esta otra ilusin de Joaqun Dicenta, que aspiraba ser -realidad en la prctica, es mucho ms costosa. Pero es de esas obras -que el pblico debe imponer una empresa, porque el pblico tiene -derecho ello. Esa obra no puede ser un fracaso. Y, en todo caso, -nunca sera un fracaso del autor, sino de la empresa que no ha querido -admitirla. - - * * * * * - -Est visto que hay que ponerse machacn para que algunas gentes -entiendan lo que uno quiere decir. Algo que dije referente Goya ha -indignado muchos. Muchos tambin me han expresado su conformidad. -Vyase lo uno por lo otro. No ser yo quien estime la calidad de los -votos. Para m todos son respetables. A los indignados debo decir: que -soy el primero en admirar Goya; en lo que no estoy conforme es en -que se le considere como genuino producto de la tierra, representacin -la ms pura del casticismo. Que hay retratos de Goya que pudiera -firmarlos Reynolds, basta con verlos. Que siempre hay en l un -elemento de raza y mucho de personal? Quin lo duda? Como en todo -artista, por servil imitador que sea. - -Lo que yo quise decir es que eso del casticismo todo trapo no es una -gracia para celebrada; que en todo tiempo los pueblos han infludo -unos sobre otros, y que no hay gran artista en quien, sobre la raza y -la personalidad, no predomine la influencia de una cultura superior -su tiempo y su nacin. Bueno es ser de la tierra; pero no como la -patata. Arraigue muy hondo nuestro arte; pero tienda lo alto, al sol -y al cielo, que es de toda la tierra y de todos los hombres. - -Por lo dems, claro est que yo no entiendo una palabra de pintura; -juzgo por sentimiento nada ms. Y decir lo que siento podr ser osada, -ignorancia, todo lo que se quiera; todo menos desaprensin, como dice -uno de los indignados. Poca aprensin ser decir lo contrario de lo que -se siente, sobre todo si es por alguna consideracin interesada. Y -por Goya, pueden ustedes creerme, no tengo antipata personal ninguna; -todo lo contrario, su persona, su vida, sus obras me son igualmente -simpticas. Le admiro hasta cuando pint la alegora _Salutacin al rey -Jos_, que esa s que no me negarn los ms admiradores del castizo -pintor que est pintada, como sentida, la francesa. - - - - -XXXIV - - -Nunca he rebatido censuras mis obras, en lo que ellas y mi -persona particularmente se ha referido. Ms veces he sido tentado de -rebatir elogios excesivos. Pero cuando se trata de algo que puede ser -de inters general para el pblico y para otros autores, creo que bien -se puede discutir sin acritud y sin soberbia. - -De _La losa de los sueos_ se ha dicho que era una obra pesimista. -Pesimista? Por qu? Cierto que su desenlace no es de esa alegra toda -exterior que suele ser la ms apetecida. Pero es de fortaleza y temple -espiritual, es de triunfo sobre el instinto, que, por una satisfaccin -pasajera, nos hace olvidarnos de nuestra responsabilidad y de las -consecuencias de nuestra ligereza. Pesimista una obra en que la mujer -que pec por amor y por confianza, tal vez porque no se creyera que su -desconfianza era clculo interesado, acepta las consecuencias de su -falta y consagra toda su vida al amor de su hijo? Pesimista una obra -en que el hombre que amaba esa mujer perdona la falta, ofrece al -hijo y la madre nombre y cario, y si no llega hacerla su esposa -es porque no est seguro de poder librarla de la miseria y del dolor? -Si esto no es idealismo, si esto no es optimismo, confieso que he -perdido la nocin de lo que sean. Ah! Los pesimismos con amarguras! -Qu distinto hubiera sido el cuadro y el desenlace de la obra sin -falsificar para nada la realidad! Para todas las amarguras y las -tristezas de la obra he tenido modelos vivos; slo para la bondad y la -grandeza de alma he tenido que poetizar. He respetado la figura de la -madre que no se ensaa en la hija perdida. Un buen amigo me lo deca -antes del estreno: Con la madre no se ha quedado usted corto. Y, en -efecto. He conocido algunas en ese caso!... - -En cuanto la tendencia moral de la obra, slo un peridico, -considerado por la voz pblica como inspiracin de determinada -institucin religiosa, ha puesto graves reparos su moralidad. Mi -sorpresa ha sido grande, porque he de confesar que, por primera vez -en mi vida, atento los intereses de la empresa, y deseoso de no -tropezar con esos reparos, antes del estreno somet la obra al examen -de un docto padre de dicha institucin, cuyo nombre no he de revelar, -quien no slo no hall en ella nada contra la Religin y las buenas -costumbres, sino que la conceptu como obra de elevada moralidad y -de saludable advertencia y ejemplo. Por lo visto, no reina la mayor -uniformidad de pareceres en la religiosa institucin de referencia. - -Deseoso tambin de no molestar nadie, ni con la inmoralidad, mi -conciencia estaba tranquila con el visto bueno de tan docto religioso; -pero vi el ambiente tristn de la obra indiqu la empresa del -teatro de Lara la conveniencia de que no se representara en los das -de abono aristocrtico. As se dispuso, y slo ruego de los mismos -abonados se represent ante el abono, sin la menor protesta. Esto -indica que el censor estaba en lo cierto. Nadie ms enemigo que yo de -escandalizar con obras ni con acciones. Nunca defender mis obras como -obras literarias, pero s como obras de moralidad intachable. Si en -alguna hay algo que, en apariencia, puede parecer pecaminoso, no soy yo -quien habla: es algn personaje, de cuya moralidad no soy responsable. -Tengo por costumbre dejar expresarse los personajes de mis obras -segn su carcter y temperamento. Por desgracia, estos malos personajes -son los que hablan ms verdad siempre. Slo Dios y mi conciencia -artstica saben lo que hay que mentir cuando se quiere moralizar! - - * * * * * - -La ignorancia de un dao puede ser muy cmoda y muy optimista--aqu -del optimismo;--pero nunca es provechosa. Tal vez retarde el remedio y -no lo haya cuando nos demos cuenta de la magnitud del mal. Por cartas, -por referencias particulares, sabemos que en Mjico se manifiesta de -modo ostensible el odio Espaa y los espaoles. Oh, Congresos -hispano-americanos! Oh, amables tpicos de maternidad y fraternidad -en discursos y brindis elocuentes! Diariamente aparecen en las calles -rtulos insultantes y despectivos: Muerte los gachupines! Quin -quiere carne de gachupn muy barata? Y otros por este orden y de este -elegante aticismo. - -Sabemos que para los espaoles se ha hecho la vida intolerable. Hasta -en las revistas de toros transciende esta animosidad injustificada. -Los toreros espaoles tienen que atarse muy bien la taleguilla para no -verse expuestos ser insultados. En una corrida tuvieron la desgracia -de ser cogidos algunos de ellos, y un peridico propona nada menos -que la expulsin de las plazas y del territorio de los toreros que se -dejaban coger por torpes. - -No puede creerse que estas y otras manifestaciones menos visibles de -hostilidad expresen el general sentir del pueblo mejicano, sobre todo -de las personas sensatas y cultas; pero ay! como stas son la minora -en todas partes, bueno ser que no desatienda el Gobierno espaol y -su representacin diplomtica en Mjico lo que todo esto significa, -sus causas y sus remedios. Si fuesen circunstanciales y polticas, -no ser difcil dar en la causa y atender al remedio. Si fueran ms -fundamentales deber es de todos estudiar lealmente dnde est la culpa -y dnde ha de estar la enmienda. - -Son muchos los intereses materiales y morales de Espaa en Mjico para -no preocuparnos de este estado de opinin actual, y es de esperar que -pasajero. - -Cierto que del amor de la Amrica espaola por Espaa vivimos en plena -ilusin. Pero de la ilusin la simpleza, hay todava una buena -distancia, que conviene salvar con algn conocimiento de la verdad. - - - - -XXXV - - -A tiempo est Espaa de satisfacer una deuda de honor. Nadie, entre -los escritores espaoles, merece el premio Nobel como D. Benito -Prez Galds. Pero el premio de este ao ya est concedido al belga -Maeterlink. Hagan el Gobierno espaol y cuantos puedan, cuanto est -en su mano para que el premio del ao prximo sea para Prez Galds. -Sea el premio Nobel la coronacin del homenaje nacional, que debe -anticiparse, porque no estara bien que confiramos al extranjero el -pago de una deuda nacional. Y sea el homenaje todo lo prctico que -pueda ser, sin que dejemos de poner en l toda nuestra alma. - -Yo deploro, aunque lo haya agradecido, que un distinguido escritor, -quien ni siquiera conozco personalmente--y hago esta salvedad porque -hay gente capaz de creerlo todo,--se haya acordado de mi nombre como -candidato al premio Nobel. Tengo conciencia de mi significacin para -alejar de m esas pretensiones. No quisiera, por eso, que alguien -juzgara mis palabras forzada cortesa. Cuantos me conocen, cuantos me -hayan odo, saben cunta es mi admiracin por el que he proclamado -siempre como maestro. En sus novelas aprend escribir comedias, antes -que en modelos extranjeros, por los que se me ha juzgado infludo. - -Yo he ledo las novelas de Galds antes que las de Julio Verne, antes -que las de Dumas, antes que _Robinsn_ y antes que los cuentos de -hadas, lecturas obligadas en la niez y en la mocedad. Mi padre, gran -admirador del novelista, puso en mis manos sus libros cuando yo era muy -nio. Cmo no ha de ser el primero en mi admiracin! Cuntas veces -me habr peleado, yo que no me tengo por patriotero, con algunos que -lo eran en cosas sin importancia y no podan tolerar que yo estimara - nuestro gran novelista como superior Dickens, Balzac, Daudet -y Zola! Cuntas veces habr sostenido que, con ser nuestro mejor -novelista, era tambin nuestro mejor autor dramtico! - -De haber nacido en cualquier otro pas del mundo, el estudio crtico -de sus obras, de los personajes que figuran en ellas, de los lugares -que en ellas se describen, completsimo mapa moral de Espaa, formaran -una copiosa biblioteca, como los libros dedicados Shakespeare y -Dickens, en Inglaterra. Habra ediciones todo lujo de sus obras, y -ediciones populares que podra adquirir todo el mundo. - -Dichosos los pueblos grandes y fuertes que agrandan con su podero la -gloria de sus hijos! Comprendis la diferencia que hay entre decir: -Shakespeare es ingls, decir: Espaa es la patria de Cervantes? - - * * * * * - -Y Prez Galds no es rico. Y dirn muchos hombres prcticos: Cmo -es eso? Sus obras deben haber producido un dineral. Sin duda. Un -dineral para mucha gente que no ha necesitado perder su tiempo en -escribirlas. Porque el escribir pide mucho tiempo, y el tiempo es -dinero, como dicen los ingleses. Ah! El dinero de la literatura! -El pblico empieza contarlo desde la hora de la celebridad. Y los -primeros libros? Y los aos en que hay que luchar con la indiferencia -del pblico, el desvo de los editores y la cuquera de los que -saben mostrarse generosos, cuando todo se agradece ante la general -indiferencia? Dinero que tarde llega, pronto pasa, como suele decirse. -Y as es el dinero de la literatura. - -Pues bien; es preciso que el dinero, por una vez siquiera, se haga -romntico, idealista, expresin palpable de la gloria. Los espaoles -hemos estado cobrando crecidos intereses, en pginas gloriosas que nos -han hecho pensar y sentir hondamente, de una deuda que no hemos pagado. -Es empeo de honor nacional satisfacerla. - - * * * * * - -La empresa del teatro Real, de acuerdo con la naciente Sociedad -Wagneriana, ha dispuesto que los mircoles sean dedicados la -representacin de peras de Wgner. Son noches de alivio para la -empresa y de luto riguroso para Wgner y para los wagneristas, si -continan como han empezado. Una descolorida interpretacin de _El oro -del Rhin_ y una lastimosa representacin de _La Walkyria_, han sido, -hasta ahora, el homenaje al msico inmortal. - -Yo no s en qu teatro de drama, de comedia, de opereta, de -gnero chico, hubiera tolerado el pblico tan pacientemente una cosa -tan desdichada como la representacin de _La Walkyria_. Y aun dicen -que el pblico de nuestro teatro Real es de los ms severos del mundo! -No hay Jurado de crimen pasional que sea ms benvolo. Qu dioses -y qu diosas! Qu walkyrias! Aquello era un tejado por foso. La -orquesta, dirigida por ese admirable metrnomo que es el maestro Rabl, -tan fra y tan desapasionada como la batuta ordenaba. Los cantantes -desafinaban en fro, que es el modo ms triste de desafinar; pero la -orquesta, ni en fro ni en caliente. No hay cuidado. Las walkyrias -cabalgaron al paso; todo lo ms, trote cochinero. - -Si ese es todo el homenaje Wgner y eso es todo lo que la empresa -del Real ofrece como obsequio la Sociedad Wagneriana, habr que -decir, como el corregidor al padre de la bolera que daba satisfaccin -al pblico por ciertos ademanes descompuestos de su hija, y al -explicarlos, solt una palabra ms inconveniente que los ademanes de la -nia: Basta! Que no d ms satisfacciones! - - - - -XXXVI - - -Algunas seoritas estudiantes se quejaron de que sus compaeros -masculinos las haban tratado con cierta desconsideracin, que no era -por ningn modo en menosprecio del sexo, como suele apreciarse en -veredictos judiciales, ms bien todo lo contrario. Algunos escritores, -y en particular una vehemente escritora, afearon, en artculos llenos -de indignacin, la conducta de los estudiantes. Estos, por su parte, -protestaron contra las quejas de sus compaeras, por juzgarlas -infundadas, y doblemente contra la indignacin de los escritores, que -de tanto extremar su agradecido papel de paladines de damas, venan -parar en ponerlas de vuelta y media en la parte ms noble y elevada -de la feminidad: en la de madres. De suerte que, al arremeter contra -el sexo fuerte, era el dbil el que vena pagar de rechazo. Esto me -recuerda un amigo mo que, refirindole en cierta ocasin cmo un -sujeto haba insultado su propia madre de muy mala manera, exclamaba -indignado:--Qu me dice usted? Que ha insultado su madre, ese hijo -de!...--Y aqu pona un calificativo con el que quedaba la pobre seora -peor parada que con todo cuanto su hijo hubiera podido decirla. - -Yo no s si, en efecto, algn estudiante se habr propasado algn -da con alguna de sus compaeras; es muy difcil apreciar lo que se -entiende por propasarse, concepto puramente subjetivo, como la poesa -lrica. Vaya porque alguna expansin masculina haya podido alarmar -el pudor femenino. Las horas de estudio no son horas de galanteos, -dicen los estudiantes. Ay! Este es el error. En contacto hombres y -mujeres, no es posible otra cosa. Este ser el eterno obstculo de -la coeducacin. O las compaeras estudiantes sern desgraciadillas, -y en ese caso, cunto va que no agradecen la indiferencia de sus -compaeros?; si algo valen, no hay remedio, con mejores peores -formas, han de sentir su alrededor el resoplido del deseo excitado -su paso. - - * * * * * - -Habr quien diga que esto es slo entre los meridionales; que en los -pases del Norte esto de la coeducacin y de la comunicacin frecuente -entre los dos sexos se lleva mucho sin riesgo y sin ofensa de nadie. -Convengo en ello. En los pases del Norte parece otra cosa, porque es -de otra manera. La manera es todo. - -Me hallaba yo una vez en Tnger y lleg al hotel una lucida compaa -de jvenes ingleses, muchachos y muchachas, amigos todos, que viajaban -en sociedad, sin padres ni madres las jvenes, slo autorizadas por -dos tres seoras de compaa. Qu ingls es esto!--me deca yo.--En -Espaa no podra hacerse. Cualquiera echaba por esos mundos sus -hijas, acompaadas de tantos muchachos jvenes y bien parecidos, sin -ms vigilancia que la de unas ayas aburridas! - -En efecto, pronto me convenc de que hombres y mujeres son lo mismo -en todos los climas y latitudes. Lo que cambia es la manera, el -procedimiento. Los meridionales tenemos la endiablada costumbre de -unir la accin la palabra. Nos gusta que nos expliquen y explicar -todo lo que se hace. As, en el teatro, sale una guapa mujer y no nos -contentamos con que se presente, ms menos vestida, recitarnos -alguna fbula candorosa cantarnos alguna cancin delicada y -potica, todo lo cual nos permitira recrearnos en sus encantos fsicos -con el pretexto de que asistimos un espectculo moral y hasta -instructivo. Espectculo de Arte, como dicen por ah los cuadros -plsticos. Reproduccin de cuadros y estatuas de los grandes Museos del -mundo. Ya ven ustedes si todo esto se presta muy agradables vistas, -como quien no hace nada de particular. - -Pues, no seor; los meridionales no nos contentamos con recrear la -vista; es preciso que al exhibirse la seora, vestida desnuda, -explique su argumento en alguna relacin muy expresiva, en canciones -de doble sentido de un solo sentido. As no es posible engaar -nadie. Los pueblos del Norte ven mucho ms que nosotros, pero no oyen -nada de particular. - -Aquellas inglesitas y aquellos inglesitos del hotel de Tnger, con -el pretexto de juegos infantiles de la mayor inocencia, se daban -cada sobo por aquellas galeras del hotel y por todos los rincones -y divanes, que ranse ustedes de nosotros, pobres meridionales! -Pero all no se oa nada que tuviera la menor relacin con lo que se -haca. Aqu no puede ser; al achuchn precede siempre el comentario, -al pellizco sigue el chillido, que no deje lugar dudas sobre la -intencin y el lugar. - -All, hasta los besos y granizaba! parecan la pura inocencia. Aqu, -hasta las miradas parecen mordiscos. La manera es todo. Para qu se ha -inventado tanto gracioso _sport_ en los pases del Norte? Para exhibir -pantorrillas y biceps, para correr unos detrs de otros, y tropezar, -y caer, y revolcarse por el suelo; pero sin ms comentarios que los -pertinentes al juego. En cuanto se oyera un suspiro anheloso un S -que est usted bueno!, se deshizo el encanto. - - * * * * * - -Por estas y otras razones, la coeducacin no ser nunca posible en los -pases meridionales. Aqu todo es cantar juego, y el toque est en que -el juego vaya por un lado y la cancin por otro. - -Si las muchachas y los muchachos espaoles fueran capaces de retozar -con la correccin que aquellos jvenes ingleses, no habra ningn -inconveniente en que viajaran juntos y solos y se coeducaran todas -horas. - -Estoy seguro de que ninguna de aquellas lindas inglesitas tendra que -lamentar un percance. Oh! Se adverta de sobra que la coeducacin no -tena secretos para ellas. - - - - -XXXVII - - -Con motivo del concurso abierto por un empresario de Buenos Aires, para -premiar varias zarzuelas en uno dos actos, han vuelto protestar los -noveles por haber sido excludos del concurso. La protesta, en este -caso, es muy natural, aunque no puede tener mucha fuerza, por tratarse -de una empresa particular que, en uso de su perfecto derecho, convoca -al concurso quien mejor le parece. Otra cosa sera si de un concurso -oficial se tratara, de teatros subvencionados por algn Gobierno. - -Esta cuestin de los noveles ser siempre difcil de resolver - gusto de todos. Sucede con los noveles lo mismo que con los -liberales. No pueden serlo ms que en la oposicin. En cuanto pasan - ser gobierno dejan de ser liberales. Es principal deber de un -Gobierno el de sostener el orden social; por muchas que sean las -libertades concedidas y las reformas implantadas, todava habr -gentes ms avanzadas, ms radicales, quienes todas ellas parezcan -insignificantes. Reducida la legalidad la mnima expresin de fuerza -restrictiva, siempre habr rebeldes y descontentos mal hallados en esa -estricta restriccin. - -Del mismo modo, en cuanto un novel logra estrenar una obra, ya deja de -ser considerado como novel por sus mismos compaeros de la vspera, ya -empieza ser combatido como un consagrado. Cuando todos los noveles -dignos de ser conocidos llegaran serlo, siempre quedarn los que se -creen tan dignos de serlo como los otros. Siempre habr descontentos y -mal avenidos. Todo ello, sin duda, es necesario para la mejor armona -del mundo, formada, en apariencia, de discordancias, como gran parte -de la msica moderna. Tal vez todo no sea ms que msica en el mundo, -hasta llegar la suprema armona del silencio infinito. - -Cuando el espritu en hora de serenidad ha llegado penetrarse de ese -gran silencio, ladridos y vocingleras suenan cnticos celestiales. - - * * * * * - -No hay duda que, sin los rebeldes, el mundo no hubiera progresado gran -cosa. Todo el que ha hecho algo de provecho en el mundo se ha visto -precisado perturbar la tranquilidad de su familia, tal vez la de su -patria, tal vez toda la humanidad. - -Los mismos santos perturban la vida familiar la misma Iglesia en -ocasiones. Recurdese los graves disgustos que San Francisco de Ass -ocasion su padre. El mismo Jess tuvo en continuo sobresalto su -amantsima Madre, desde que, muy nio an, se perdi y fu encontrado -en el templo, entre los doctores, hasta el trance doloroso del Calvario. - -La rebelda tiene precedentes gloriosos; no es extrao que se vea con -simpata. - -En Espaa han sido muchos los prncipes rebeldes, y todos ellos -perduran en la historia con resplandores de leyenda. Hermenegildo, -santificado; Sancho el Bravo, el prncipe de Viana, el prncipe D. -Carlos, tan esclarecido por historiadores, poetas y autores dramticos, -que entre l y D. Juan de Austria se han llevado toda la claridad del -reinado de Felipe II, y para este rey slo ha quedado la sombra ms -tenebrosa. Hasta Fernando VII, cuando era prncipe de Asturias, tuvo su -hora de poesa como rebelde. - -Entre prncipes extranjeros abundan tambin los poticos ejemplos, -desde la antigedad hasta nuestros das. - -En estos ltimos tiempos, feministas por excelencia, las princesas se -han llevado la palma en la historia, que no es todava ms que crnica -escandalosa, de las rebeldas. - -Han sido muchas y muy ilustres las princesas que han lanzado su diadema -por encima de los molinos. - -Los periodistas republicanos, los caricaturistas, los autores de -cancioncillas y de revistas de Pars, ya se relaman de gusto con la -esperanza de haber hallado un tema con que remozar sus inspiraciones. - -Por fortuna, pocas veces fu la actualidad tan efmera. - -En lo que tiene de actualidad el asunto, los comentarios seran ya -irrespetuosos. Contra lo que creen los avanzados en ideas polticas, -una mujer no es menos respetable por ser princesa. - -Y en nadie son tan disculpables los errores como en los prncipes. -Nadie les dice la verdad. Los amigos celebran sus equivocaciones por -adulacin; los enemigos por conveniencia. - -Pero hay un modo seguro de acertar para los prncipes, y quiz para -todos: hacer siempre lo contrario de lo que sera nuestro gusto. Al -principio molesta, despus acaba por agradar, y entonces es ocasin -de volver contrariarnos; porque hasta la virtud, cuando empieza -agradarnos, est en camino de no ser virtud. Es doctrina de nuestros -msticos, tan provechosa, por lo menos, como la filosofa de Kant, -aunque adorne menos. - - * * * * * - -En menos de un ao han dado cima los hermanos Quintero su noble y -generosa empresa de levantar en Sevilla un monumento Bcquer. - -Yo no s si esta obra de los aplaudidos autores ser tambin discutida. -Todo es de esperar en los tiempos de confraternidad que corren. - -Ya s que algunos escritores de provincias suponen que aqu tenemos -establecida una Sociedad de bombos mutuos. No ser una, sino varias, y -en oposicin constante; porque yo no s que seamos ms de tres cuatro -los escritores que nos profesamos franca y leal amistad, y no somos -ciertamente los que ms andamos elogindonos unos otros. - -Pero tal extremo hemos llegado que, no ya de bombos mutuos, de justa -y legtima defensa, habr que formar Sociedades. - -En esta ocasin, no es que nadie haya censurado los hermanos -Quintero. No faltaba otra cosa! Pero hay silencios tan malignos como -las censuras. Callar del bien es mil veces peor intencionado que decir -del mal. - - - - -XXXVIII - - -Que el concepto de la moralidad vara con las latitudes y los tiempos, -ya lo sabamos. Sobre todo, siempre que por moralidad se entienda algo -que no pasa de ser conveniencias sociales, y justamente por lo que -tienen de _conveniencias_, la sociedad ha querido elevarlas preceptos -morales. La verdadera moral est sobre estas conveniencias. - -Lo que nos desconcierta un poco es que el concepto de la moralidad -vare de un distrito otro, sin ms imperativo categrico que el -criterio de un delegado inspector. Y esto es lo que sucede con los -salones de variedades y teatros del gnero chico. - -En unos se prohibe lo que en otros se consiente. Aqu se escandaliza -la autoridad por todo y ms all no se escandaliza por nada. Los -empresarios, los directores y los artistas no saben qu moral -quedarse. - -El autor de la parodia de _Lirio entre espinas--Chumbo entre -jazmines_--ha tenido la mala suerte de estrenar su obra en uno de -los distritos comprendidos en la zona moral ms rigurosa. Su obra ha -padecido persecuciones sin cuento y, por fin, ha desaparecido de los -carteles. - -El autor apela mi testimonio en defensa de su obra. Como para m no -hay nada ms injusto que la justicia desigual, digo y declaro que nada -vi ni o en dicha parodia que justifique ese rigor excepcional. - -Pero es posible que yo est equivocado. En un peridico de los que -celebraron siempre cualquier obra en que frailes curas salieran -malparados, he ledo la ms enrgica protesta contra la obra. En -cambio, un peridico de los ms conservadores y respetuosos con la -clereca, se limitaba celebrar la gracia de la parodia sin la -menor protesta. Es para perder los papeles de la moralidad, y no es -extrao que los delegados no logren ponerse de acuerdo en punto en que -discrepan los filsofos. - -Desde ahora habr una moralidad en el Centro, otra en la Latina, y as -en cada distrito y aun en cada calle. - -Un empresario dir una cupletista:--Mucho cuidado con lo que se -canta, que aqu no est usted en el Hospicio!--Y otro dir:--Aqu cante -usted lo que quiera, que estamos en la Inclusa. - -Dnde hallar el definidor que nos unifique el concepto de la moralidad? - -Mal ha de ser mientras sean los delegados y no el pblico los que hayan -de definirla. - - * * * * * - -Pues no es tan triste que la moralidad vaya por distritos, como que la -piedad, fundamento de la moral, segn Schopenhauer, vaya por partidos -polticos. - -Y parece ser, como la libertad se hizo en tiempos conservadora, que la -piedad se ha hecho ahora revolucionaria. - -Aunque lo que se ha hecho ms que nada, en esta ocasin, es inoportuno. -Verdad es que tan inoportunos como los compasivos han estado los -crueles, y ni stos han debido azuzar la justicia para que fuera -inexorable en su fallo, ni aqullos conmover su serenidad con -llamamientos que, en ciertos casos, pueden parecer amenazas. Todo -ello es perturbar el ejercicio de las leyes. Unos y otros han debido -callar mientras la justicia sentenciaba. La compasin y la crueldad, -disfrazadas con sed de justicia, han sido por igual indiscretas. Ante -todo, ha debido respetarse los jueces. - -Despus, era llegada la hora de unirnos todos en la compasin, que debe -alzarse siempre majestuosa: por algo es el ms alto atributo de los -reyes sobre la justicia de los hombres. - -No hay delito, por horrible que sea, en que no tengamos todos una -parte de responsabilidad; volvamos algo de esa justicia inexorable -sobre nosotros mismos, para corregir en lo que podamos nuestra vida, y -vaya toda nuestra compasin al delincuente; pero como sentimiento de -humanidad, no como idea poltica. Que al decir al que delinqui: Te -perdono, vea en nosotros al hermano, no al correligionario. - -Que las manos que se tienden implorantes no parezca que se alzan -amenazadoras, porque, ante la amenaza, hasta el perdn pudiera parecer -cobarda, y bien est que la justicia ceda la compasin, pero no al -miedo. - - * * * * * - -La empresa del teatro de Romea ha dignificado por unas horas el gnero -de variedades. Una sesin entera sin groseras. Trtola Valencia con -sus danzas, graciosas evocaciones de arte. Msica selecta, vistas -cinematogrficas agradables, pblico... pblico que lo llev todo con -paciencia, menos la Quinta sinfona de Beethoven. No se puede cargar la -dosis en la primera toma. Pero todo se andar. El gnero nfimo puede y -debe dignificarse. Sobre todo ahora que los teatros de gnero chico van -perdiendo todo su atractivo: el de ser baratos y el de que sus obras -fueran chicas. Profundo error del que volvern pronto las empresas. -Como volvern pronto del abuso de obscuridad. Es mucha obscuridad. Esta -noche que Wgner impuso en su teatro, y que el _snobismo_ universal -ha aceptado como condicin indispensable para admirar, empieza ser -ridcula y sigue siendo perjudicial para la vista. No s por qu ha de -escucharse Wgner obscuras--ser un smbolo?--cuando Beethoven y - Bach se les escucha toda luz en los conciertos. Y pase con Wgner, -aunque ya es pasar toda una pera atormentando la vista para brujulear -lo que pasa en la escena; pero como hasta los gatos quieren zapatos, ya -no hay piececilla ni esperpento que no pretenda fijar la atencin del -espectador con este recurso. - -Los oculistas y los pticos deben de estar en grande con los -espectculos modernos. - - - - -XXXIX - - -Las tiendas de juguetes son en vsperas de Reyes el verdadero paraso -de los nios. Todos se aprestan para recibir la visita de los Reyes -Magos, los reyes de leyenda y de ensueo, que vienen de tierras lejanas -con su cabalgada de dromedarios cargados de juguetes y golosinas por -tesoro. - -De todas las leyendas piadosas ninguna tan arraigada en nuestro -espritu. Los padres ms racionalistas y librepensadores la respetan -en sus hijos, y al poner los regalos de misterio en la ventana, tal -vez los padres estn ms ilusionados que la maana los nios al -descubrirlos. - -Y quin no espera toda la vida y cada da la llegada de los Reyes -Magos? - -El prosaico cartero es el mago de Oriente. A cada carta de letra -desconocida, pensamos al abrirla, trmulos de ilusin y de esperanza: -Ser el amor? Ser la riqueza? Ser nuestra felicidad? - -Nuestro corazn est siempre en la torre, como la hermana Ana en el -cuento de Barba Azul, y sin cesar le preguntamos:--Qu ves? Quin -llega por el camino? Y hasta la hora de morir esperamos, y cuando llega -la muerte, acaso esperamos todava que sea la felicidad. - - * * * * * - -Entre los libros de estrena--esta palabra, traduccin exacta de los -trennes franceses, fu muy usada por nuestros clsicos Lope de -Rueda, Mateo Alemn y otros,--se destacan por su elegante y graciosa -presentacin los libros ingleses. Maestros en las artes tipogrficas, -grandes artistas ilustrados, todos los aos nos presentan nuevas -ediciones de sus autores clsicos y de sus poetas, los primeros del -mundo. - -En libros para nios ofrecen maravillas de buen gusto, libros -educadores, aunque slo fuera por su artstica presentacin. - -Las ilustraciones de _Rackam_ en _El sueo en noche estival_, de -Shakespeare; la triloga de Wgner, los cuentos de Grimm y Peter Pan, -son admirables obras de arte. - -De inspiracin japonesa, unen la ms graciosa espontaneidad, la -ejecucin minuciosa. Parecen acotaciones ligeras, apuntadas, como -por juego, al hojear el libro, y nos muestran, como profundo estudio -crtico, el espritu de la obra ilustrada. Ilustrar de ese modo, bien -puede llamarse ilustrar. - -En Espaa son raras las ediciones de libros ilustrados. No hay -editores de ellos por falta de ilustradores, no hay ilustradores por -falta de editores? Este es uno de tantos problemas nacionales en que es -difcil precisar cul sea la causa, cul sea el efecto. No hay oferta -porque no hay demanda no hay demanda porque no hay oferta? - -Espaa, tierra de grandes pintores, no lo ha sido de grandes -dibujantes. Nuestros artistas consideran el arte de la ilustracin -como un arte inferior; slo obligados por la necesidad consienten en -rebajarse hasta l, y siempre con cierta displicencia, que no es la -mejor disposicin de espritu para producir obras de arte. - - * * * * * - -Mucho bueno creemos que puede hacerse en la Escuela del Hogar, proyecto -y realizacin muy laudables del ministro de Instruccin pblica, hombre -muy de su tiempo. - -Podr decirse que la mejor escuela del hogar debiera ser el hogar -mismo, pero como lo cierto es que la mayora de los hogares no pueden -ser escuelas, preciso es que haya escuelas que parezcan hogares. - -Mas, como no slo en el hogar vive el hombre, no como protesta, ni -en oposicin, todo lo contrario, como complemento, algo as como las -clases de adorno en los colegios, yo s que algunos seores de buen -humor se proponen fundar otra escuela que pudiera llamarse... el nombre -es difcil; vamos, algo as... lo que no es hogar... Ya me entienden -ustedes. - -Aunque con la buena enseanza de la escuela oficial es seguro que -disminuir el nmero de solterones, todava quedarn algunos -recalcitrantes que tienen derecho la vida, sin contar con los muchos -casados de alternativa y algunos eclesisticos. - -En todos ellos han pensado los fundadores de la escuela, que pudiramos -llamar libre, para prevenirles una existencia placentera en que, sin -el calor un poco atufante del hogar domstico, no les falte nunca una -agradable calefaccin. - -Tambin han pensado en las innumerables jvenes distinguidas, sin -vocacin de vestales de hogares, que ven malogradas sus aptitudes por -falta de una esmerada enseanza, que no siempre pueden dar las madres, -aunque haya casos excepcionales. - -Se organizarn cursos tericos y prcticos de asignaturas muy -interesantes. Las alumnas podrn ser matriculadas libres, aunque -siempre sern preferidas las segundas las primeras. - -Las faltas de asistencia sern dispensadas, siempre que la alumna las -justifique con haber repasado en su casa la asignatura haber salido -de prcticas. - -En el claustro de profesores y de profesoras figurarn personas muy -poco respetables, verdaderas autoridades en las asignaturas cuya -explicacin les ha sido confiada. - -Algunas distinguidas escritoras fluctan entre ocupar una ctedra en la -Escuela del Hogar en esta nueva escuela. Hay algunas que estarn con -un pie en cada una y su actitud parecer naturalsima todo el mundo. -No hay la menor incompatibilidad. Ni en la comida casera dice mal algn -plato de fonda, ni en la comida de fonda algn plato casero. - -A las seoras de su casa les convendr matricularse en alguna clase -de adorno, aunque slo apliquen las enseanzas las necesidades -domsticas; como las otras les convendrn algunas asignaturas de la -Escuela del Hogar, porque el mundo da muchas vueltas, y hay hombres -tan de hogar que, cuando dejan uno, es para buscar otro, y son los -que compran pares los pares de zapatillas alfombradas, y quieren -encontrar en todas partes las mismas cosas en el mismo sitio. No -varan, continan. Son fieles hasta en las infidelidades. - - - - -XL - - -Si en torno los reos de Cullera slo hubieran disputado bandos -polticos contrarios por la vida la muerte de los condenados la -ltima pena, tal vez, en este caso, no fueran los compasivos los que -tuvieran razn. - -Mas pasada la turbia que estas revueltas aguas de la actualidad traen -de origen consigo, los espritus desinteresados, los que no pierden -nunca la noble serenidad inteligente, comprendern, aunque por algo del -momento se apasionaran unos y otros, que algo sobre la actualidad, con -aspiracin lo definitivo, se eleva sobre las discusiones apasionadas. - -Nada sera el perdn de hoy si no significara la abolicin de la pena -de muerte en Espaa. Esa pena, que es vergenza en toda sociedad -civilizada, y si la civilizacin se enorgullece con el nombre de -cristiana, no es ya slo vergenza, es crimen y es pecado. - -La pena de muerte es la negacin de la Justicia: es la pena brbara -del Talin, es la venganza que el propio ofendido se tomara por su -mano, sin necesidad de que unos jueces togados se interpusieran para -dilatar framente la ejecucin, cuando quizs los propios ofendidos han -perdonado. - -Pena que nada remedia y nada evita. Cuando ms se aplicaba, ms -numerosos eran los crmenes. Hasta en delitos de imaginacin, como en -los brujos y posesos, puede comprobarse: cuanto ms arreciaba el rigor -en los suplicios, ms se recrudeca el contagio, y eran en mayor nmero -los que s mismos se acusaban de practicar diablicas artes. - -Ejemplaridad? No debe ser mucha la de una pena que todos los modernos -legisladores creen ms conveniente rodear en su ejecucin de misterio y -hasta se ha consignado, al trmino de largas discusiones en Congresos -penitenciarios, la conveniencia de que la Prensa peridica se abstenga -de publicar detallados relatos de toda ejecucin capital. Por qu todo -esto, si de tan provechoso aviso y ejemplo fuera la pena de muerte? -No es todo esto palmaria confesin de que tan contagioso es el crimen -como la pena, cuando se iguala al crimen en el procedimiento? - -Ya es sobrada concesin que los hombres podamos juzgarnos unos otros, -pero nunca de un modo irreparable. Porque andamos individualmente -sueltos por el mundo, nos creemos desligados unos de otros, y hay -un espiritual cordn umbilical que todos nos une como un solo -organismo humano. - -En toda gloria de la humanidad tenemos todos nuestra parte de gloria, y -en todo crimen, nuestra parte de culpa. - -Por qu ante las hazaas de nuestros soldados, ante los triunfos -de nuestros grandes artistas, algn buen hombre, ajeno todo valor -y todo arte, exclama con orgullo: Somos muy valientes! Somos -muy artistas! Hay quien ante las gallardas de un torero se ufana -de ellas, como si fueran propias, y dice muy orgulloso: Han visto -ustedes cmo hemos quedado en Mjico? Por qu no se considera del -mismo modo solidario de crmenes y errores? - -Quin sabe de dnde cay la piedra propulsora de las ondas sociales? -Quin sabe de qu baja bestialidad lleg la inspiracin al artista? -Quin sabe de qu alta inteligencia luminosa lleg la negrura del -crimen un alma de tinieblas? - -Los pueblos tienen sus hroes y sus artistas y sus grandes hombres, -como tienen sus criminales. En todos hay algo de todos. - -No lo olvidemos al juzgarlos. Por todo esto, ya veis si un Gobierno -espaol tiene siempre razn para perdonar, y todos para agradecerle que -perdone. Es como si nos perdonaran todos y todos nos perdonramos -unos otros. - - * * * * * - -Persona, al parecer eclesistica, me escribe muy indignada porque yo he -dicho que los santos en vida no fueron muy bien mirados por la Iglesia. -Habr de recordar persona tan docta los muchos santos que anduvieron -en opinin de herejes y padecieron persecuciones y entredicho? Bastar -con recordar San Francisco de Ass, San Juan de la Cruz y Santa -Teresa de Jess? No tiene el primero que pasar los imposibles hasta -ver aprobados los Estatutos de su Orden? No padecieron los de casa -persecuciones de la Inquisicin y de sus superiores? No llam el -Nuncio de Roma fmina inquieta y andariega Santa Teresa? - -No es que m me parezca mal; todo ello es naturalsimo. Los espritus -superiores, en cualquier esfera de actividad, son una perturbacin. - -Parafraseando un refrn algo brutal, bien puede decirse: El grande -hombre muerto, y el apio en el huerto. - -Digan ustedes cualquier familia de un grande hombre: Qu orgullosos -estarn ustedes! Y por vergenza no se atrevern decirlo; pero, -vaya si lo piensan!: Lo que estamos es... que no le podemos aguantar. - -Los santos y los genios no tienen vista ms que muchos siglos -de distancia, cuando ya no les queda ni descendencia; porque hay -descendientes que, sin ser santos ni genios, abusan del nombre del -antecesor ilustre para seguir molestando. - - - - -XLI - - -En literatura destinada los nios hemos sido, por mucho tiempo, -importadores de libros extranjeros. El _Juanito_ de nuestra niez, el -admirable _Corazn_, de Amicis; los cuentos de Grimm, de Andersen, no -tienen en Espaa equivalentes. Las mismas fbulas de Samaniego, la ms -castiza lectura en nuestros tiempos de colegiales, al travs de Esopo -y de Fedro, llegan Espaa por el francs La Fontaine, tan odioso -Lamartine como educador. En efecto, la moral de las fbulas es algo -sanchopancesca, rastrera, y el gran poeta tena sobrada razn para -abominar de ellas como libro iniciador de poesa en el espritu del -nio. - -Los cuentos de Perrault, por su asunto, sern eternamente encanto de -los nios, aunque su erudito autor, al contarlos, puso en ellos cierta -socarronera, como para las damas y cortesanos de colmillo retorcido, -en quienes pensaba al escribirlos ms que en los ingenuos lectores -infantiles. - -Las _Mil y una noches_, por mucho que se expurgen, no son de lectura -muy conveniente para nios. Trascienden sensualidad oriental y -perturban la imaginacin. - -Nuestro _Don Quijote_, fuerza es confesarlo, es de incomprensible y -aburridsima lectura para chicos. Es libro para leerlo despus de los -treinta aos. Por eso hay tan pocas mujeres que lo hayan ledo. - -En publicaciones peridicas para la infancia tampoco hemos sido muy -fecundos. La mejor, sin duda, fu _Los Nios_, peridico fundado y -dirigido por D. Carlos Frontaura, de grata memoria, y sus artculos y -cuentos ms amenos traducciones eran tambin casi siempre. - -En colaboracin con D. Teodoro Guerrero public el mismo D. Carlos -Frontaura unas cuantas comedias para nios, de moral un tanto -sensiblera, pero muy bien intencionadas; y una entre todas, titulada -_Una leccin de historia_, muy bien compuesta para grabar en la -imaginacin de los nios gloriosas pginas de la Historia de Espaa. - -Otro distinguido escritor, Segovia Rocaberti, public tambin una -coleccin de obritas teatrales infantiles. Hoy da publica tambin una -el Sr. Espasa, en Barcelona. De Buenos Aires recib, poco tiempo ha, -otra numerosa coleccin. - -De Fernn-Caballero tenemos una Mitologa, explicada los nios, -verdadera obra maestra de discrecin y de buen gusto. - -Para nios de librepensadores y racionalistas es obra muy apreciable -_Ponos La Comedia Humana_, de D. Melitn Martn, obra injustamente -olvidada, mi entender; tal vez famosa en todo el mundo si no fuera -espaola. - -Como nuestra enseanza, cuando no es de una estrechez de miras -clerical, es de una pedantera filosfica an ms estrecha, la obra de -D. Melitn Martn ha padecido bajo el natural desvo de los unos, que -no quieren que nadie sepa de nada, y de los otros, que se lo saben todo. - -Entre la infinita ignorancia y la infinita sabidura, extremos, sin -trmino medio, de la mentalidad espaola, no nos enteramos de nada, - slo de Kant para arriba. O en el zagun en el quinto cielo. Y en -el quinto cielo de un salto, sin tomarnos el trabajo de subir por las -escaleras. - -Gnero muy difcil de literatura es un gnero en que ha de olvidarse -el escritor de toda literatura; cosa muy difcil para el verdadero -literato y cosa imposible al que no lo es: que se acuerde de toda la -mala literatura la hora de escribir. - -Para escribir un buen cuento de nios hay que tener alma de madre. Lo -que es lo mismo, ser un gran artista, verdadero artista. El alma del -Arte es alma de madre, como el alma de la Naturaleza. - -Gnero de arte en que debieran triunfar las mujeres, si no fuera que la -mayora de las mujeres escritoras tienen muy poco de femenino. - -Cuando la mujer es mujer antes que escritora y mucho antes que -literata, escribe, cuenta, mejor dicho, deliciosos cuentos de nios, -todos de ingenua imaginacin y candoroso sentimiento. Cuentos que -pueden interesar los nios de todos los tiempos y de todos los -pases; porque el alma del nio es siempre universalmente primitiva. - -En cada nio nace la Humanidad. En cada nacin, desde las capitales -civilizadas, emporio de cultura, hasta las aldehuelas pastoriles, ms -que unidas, apartadas por senderos riscosos de las ciudades, puede -estudiarse, mejor que en los libros, la historia de las razas y los -pueblos en su ms remota ascendencia. No son cdices y monumentos, -cronicones y sepulcros los que mejor nos hablan de edades pasadas; -son seres vivos, hombres y mujeres, que viven hoy en el alma de otras -edades, las ms remotas, hasta la misma edad de piedra. - -Los grandes escritores, cuya gloria perdura sobre los pueblos y los -siglos, son los que acertaron contar mejor esos eternos cuentos que -interesa siempre al espritu infantil de la Humanidad. - -Todas las grandes obras de la literatura, si bien se advierte, son -cuentos de nios. Obras que conmovern eternamente lo que hay de nio -en el alma de todos los hombres y de todos los pueblos. - -Cuentos de nios, _La Iliada_ y _La Odisea_; cuentos de nios, _La -Divina Comedia_, y nuestro _Romancero_, y _La Cancin_, de Roldn, y -los _Fabliaux_ franceses, y los cuentos de Chaucer, y las tragedias de -Shakespeare, y los dramas legendarios de nuestro teatro... - -Hoy, entre el espritu del escritor y el espritu del pueblo, el -eterno nio, media una distancia que no basta salvar una artificiosa -sencillez toda de habilidades literarias. La sencillez no se imita con -nada; con la bobera, mucho menos. Ni con msticos castizos vocablos. - -Sin afectacin, alegre, claro, limpio, llega un libro de cuentos para -nios, _Cuentos de hechos_, de Gertrudis Segovia, libro de mujer, -como yo quisiera todos los libros escritos por mujeres; libro que -aade nuestra pobre literatura infantil unas flores, ms valiosas -que joyas. Hay en l cuentos comparables en inters al delicioso del -_Pjaro Azul_, de Mme. D'Aulnoy, y _La Bella y la Bestia_, de Mme. -de Beaumont. Son verdaderos cuentos para nios. Y doy fe de ello, -porque s de varios nios que los han ledo con entusiasmo y s de una -seorita distinguida que se ha aburrido mucho. Una seorita distinguida -es lo menos infantil que se conoce. Una seorita distinguida, si la -dicen que puede tener hijos, suele exclamar: Por Dios! Chiquillos, no. -Qu lata! - -A seoritas de estas de Qu lata! no hay que ofrecerles cuentos para -nios. Con la conversacin de algn joven, tan distinguido como ellas, -tienen bastante pasto intelectual. - - - - -XLII - - -El prncipe de Mnaco es un prncipe dichoso. Su minsculo Estado, el -ms pacfico del mundo. No agobian sus sbditos contribuciones ni -cargas. Su ejrcito es un elegante Cuerpo de Polica; sus barcos no son -de guerra, son de paz, y su insignia, la ms alta y ms noble expresin -de paz, la Ciencia. - -En el _Princesa Alicia_ no van, con el noble prncipe de Mnaco, ni el -conquistador, ni el colonizador, ni el aventurero, ni el viajante de -comercio, ni el deportista; va el sabio explorador de tierras y mares, -sin otro inters que el estudio mismo. - -Al contrario de otros prncipes, para este afortunado, el gobernar es -un descanso. Por eso puede hacer del estudio su deporte. - -Contra siete vicios hay siete virtudes en este mundo. Pero en los -felices dominios de este prncipe, contra innumerables virtudes hay un -solo vicio. - -l es fuente de prosperidad y bienandanza, l costea las exploraciones -cientficas, l permite en Exposiciones universales, al minsculo -Estado, tan lucido papel como muchas grandes potencias. El amor la -Ciencia de un prncipe sabio contrapesa, muy justamente, grandeza y -podero de otras naciones. - -Con todo esto, no pudiera escribirse algo muy interesante sobre la -moral de lo inmoral? - -Como toda la moralidad de un Estado no puede ser, en resumidas cuentas, -ms que hipocresa, en los Estados moralistas son los trabajadores y -los honrados los que vienen pagar y sostener vicios y holganza. - -El Principado de Mnaco, sin hipocresa, logra algo ms justo: el vicio -tributario y el trabajo exento. - -No hay persecucin capaz de exterminar un vicio, como el vicio sea de -los arraigados en la naturaleza humana. La persecucin infructuosa slo -conseguir aadir al vicio del vicioso el delito del encubridor: ms -repugnante todava, cuando tras de encubrir, delata. - -En cuanto que no hay nada tan elstico como la moralidad, es preciso -insistir? Yo confo mucho en la discrecin de nuestras autoridades. -Pero, se imaginan ustedes el contraste, si en estos das se le -ocurriera un delegado sorprender alguna partidita de juego? - -El Gobierno, que honra, agasaja, condecora y recibe como se merece al -noble prncipe, soberano dichoso del ms dichoso Estado, no podra -consentir esa inconveniencia. - -Envidiable suerte la de este prncipe! Ay! Tanto como l la Ciencia, -amara yo el Arte, si se me permitiera explotar siquiera una ruletita -con un par de ceros. - - * * * * * - -A los partidarios de la pena de muerte les ha parecido crisis de -sentimentalismo y aun de histerismo el movimiento abolicionista -determinado con ocasin de recientes indultos. - -Si histerismo furamos, tambin pudiera haberlo sanguinario, y -siempre sera ms expuesto que el filantrpico y sentimental. Pero, -qu agraviarnos mutuamente? Siempre habr dos conceptos fundamentales -de la vida: conservador y liberal. En el ms amplio sentido de estas -palabras. - -El sentido conservador considera la vida con escepticismo oportunista. -La humanidad es mala de suyo y las sociedades constitudas por los -hombres adolecen de sus mismas imperfecciones. Siempre ha sido lo mismo -y lo mismo ser mientras el mundo exista. Es intil aspirar mejora -perfeccin. - -Contra los perturbadores del orden social no hay ms defensa que... -defenderse. Contra los malos, el castigo. La enmienda? Ilusin, -utopa progresista! - -Este sentido es muy respetable, y ms lo sera llevado al extremo. -Supresin radical de cuanto hay de intil, perjudicial y parasitario. -A defenderse del criminal como del apestado, del intil como del vago, -del loco como del imbcil. - -Quin sabe si esta despiadada seleccin no sera el medio ms eficaz -de cultura? - -Pero hay quien considera, tal vez ilusionado, que el espritu humano es -perfectible y perfectible la vida, y perfectibles las sociedades. La -historia conocida de la humanidad es de muy poco tiempo y son das los -siglos de que podemos tener noticias, y aun esos bastan para decirnos -que es hacia el bien el lento caminar y hacia la perfeccin todo el -camino. Poco poco y despacio, eso s. El efectivo avance apenas -responde al aliento espiritual. - -El poeta del premio Nobel, en este ao, Maeterlink, lo dice: Para -realizar siquiera un bien pequeo en nuestras acciones, hay que soar -con las ms altas y generosas empresas de bondad. - -En cuanto la parte de responsabilidad social, de solidaridad, mejor, -en virtudes y en crmenes, no habis ledo _Resurreccin_, de Tolstoi? - -Antes de juzgar debemos juzgarnos. Ser la mejor leccin de todo delito. - -Consideremos el caso de Cullera. Ya parece lejano, como un suceso -histrico. No puede haber ofensa para la memoria del juez cruelmente -asesinado. Doy por supuesto que era el juez ms ntegro, ms justo, -ms digno. Lo era. Pero, es siempre as? El que haya vivido algn -tiempo en un pueblo, sabe de las injusticias, de las iniquidades, de -las tropelas de la justicia al servicio de los caciques? - -Los pueblos sufren aos y aos, y en un da, por fin, se cobran, con -aparente injusticia, quizs cuando menos debieran y en quien menos mal -hizo, todas las injusticias padecidas... Hicieron mal, no hay duda. -Pero, dnde empez el mal? - -Eranse dos amigos, de los cuales el uno en cuanto pona mano prosperaba -y junt un cuantioso capital en poco tiempo. El otro era tan -desdichado, que el negocio ms seguro acababa para l en un desastre. -Por si su mala suerte consista en ser ms honrado en sus tratos -que el amigo, se dej de escrpulos y quiso imitarle, por ver si se -desquitaba. Todo le sala mal del mismo modo. - -Un da jugaban al tute los dos amigos, mano mano, y el infeliz no -lograba baza, mientras el otro no dejaba de acusarle las cuarenta, ms -veinte, y vuelta lo mismo, y as toda la partida. - -El perdidoso bramaba y para sus adentros iba repasando su historia y -la de su amigo, la sinrazn de sus malos negocios y los buenos del -otro, las pilleras que al amigo le haban enriquecido y l slo -le haban trado pleitos y disgustos. Y al fin, cuando una vez ms -le acusaba el amigo las cuarenta, se levant, rojo de clera, tir -cartas, mesa, sillas y luces y la emprendi golpes con el ganancioso, -gritndole:--Ladrn! Pillo! Granuja! Si toda tu vida has sido lo -mismo! - -Nadie poda explicarse aquel arrebato; todos se lo afearon mucho. -Ponerse as porque le acusaban las cuarenta! - -Pero, lo que l deca:--Seor! Si creern que ha sido por estas -cuarenta de hoy? Si es que toda su vida me las ha estado acusando y... -ya no poda ms, ea, ya no poda ms! - -Hay muchas cosas, inexplicables en un momento, que tienen su -explicacin en toda una vida. - - - - -XLIII - - -El Municipio de la opulenta Bilbao, al discutir sus presupuestos, -acord grandes economas en las subvenciones las cantinas y las -colonias escolares. - -Cuando en todos los pases civilizados se concede la mayor proteccin, -moral y espiritual, estas instituciones, en el Ayuntamiento de Bilbao -se alzan destempladas voces para protestar contra ellas. - -Un edil dice que las colonias escolares no pasan de ser un recreo, una -diversin para los nios. Gran argumento! Y si no fueran ms que eso, -si no fueran salud y vida, estara tan mal empleado el dinero? - -Otro dice que no hay para qu contribuir la regeneracin de los hijos -de los borrachos. Admirable argumento tambin! Y, admirable espritu -de caridad cristiana! - -Para ellos hacen y para sus hijos, al no hacer por los hijos de los -dems, por borrachos que fueran. - -A un hombre muy inteligente le o yo decir muchas veces que, para -tratar en cualquier negocio, si haba de ser un pillo, le diera -Dios pillos muy pillos, que stos, al fin, por inters propio, -atinaban siempre con el inters ajeno. No como el pillo bruto--mezcla -detonante,--que por quererlo todo para s, malogra las mejores empresas. - -Del mismo modo, ya que sea el egosmo primer mvil de las acciones -humanas, seamos de veras egostas, y, por verdadero egosmo, -comprenderemos la conveniencia del bien ajeno. Por nuestra salud, nos -cuidaremos de la salud de los otros; por nuestra seguridad, de su -honradez; por nuestra inteligencia, de su cultura; por nuestra riqueza, -de su bienestar. No es lo malo que seamos egostas, sino que lo somos -malamente. Los grandes bienhechores de la humanidad han sido los -grandes egostas. Queran un mundo mejor para vivir mejor ellos. - -A los que no son egostas, cualquier cosa les est bien y viven tan - gusto en una pocilga. Esos no movern pie ni mano por mejor cosa -propia ni ajena. - - * * * * * - -Nada ms gracioso y artstico que las danzas de Loie Fuller y sus -discpulas. Loie Fuller, inventora de la famosa danza serpentina tan -copiada y tan imitada despus, ha comprendido toda la verdad de la -mxima de D'Annunzio: Renovarse perecer. Y si es cierto que en la -parte fsica no ha podido contrarrestar el irreparable ultraje de los -aos, como dijo el trgico, en la parte artstica, ya que no renovado -del todo, ha rejuvenecido su arte con artsticas variaciones sobre -el antiguo tema: Bella forma mortal passa, non d'arte, que dijo -Leonardo, y adopt despus por lema el mismo Gabriel D'Annunzio. - -Loie Fuller, con sus vaporosos contornos de nube, de llamarada, de -viviente flor, de mariposa, con sus combinaciones de luces y colores, -ha sido una gran innovadora en arte. Con especialidad, en el arte -decorativo llamado modernista. La moda femenina tambin ha encontrado -en ella atrevidas inspiraciones coloristas. - -En el arte de la danza, su influencia ha sido decisiva. Loie Fuller, -segn ella misma refiere, hall en la India la inspiracin de sus -bailes. Hoy todo el moderno arte del baile busca en la antigedad -ritmos de lneas y colores. Y son Isadora Duncan, Maud Allens, Regina -Budet, Ida Rubenstein, la Truhanowa, Trtola de Valencia, toda una -plyade de bailarinas, evocadoras de las antiguas danzas de Grecia y de -la India, danzas religiosas, sacerdotales, de iniciacin y de misterio. - -Unas por instinto, otras por arte. La mujer es siempre vaso de -eleccin, propicio al hervor del fuego sagrado. - -El baile moderno ha dejado de ser acrobatismo. Hoy pueden danzar las -bailarinas con los pies desnudos; las bailarinas ms famosas de antes -no hubieran podido mostrar sus pies, atormentados por el horrible -ejercicio al bailar sobre las puntas de los dedos; pies que haban -perdido su forma, ensangrentados muchas veces al cabo de horas y horas -de ensayos mil veces repetidos para lograr fuerza y agilidad. Las -vueltas de cintura de la Pinchiara, los punteados de Rosita Mauri! Todo -ello pas para no volver, hasta que de puro viejo sea antiguo, que la -antigedad es la juventud de las cosas viejas. - - * * * * * - -Pero una de nuestras autoridades se ha propuesto cumplir con la ley -de proteccin la infancia y ha prohibido la presentacin de las -discpulas de Loie Fuller en el teatro. - -De todos los trabajos que puede hacer un nio, ninguno menos penoso -que el de estas danzas. Nada ms parecido un juego infantil. Nada en -ellas da idea de pena de esfuerzo. - -La directora ha protestado contra esa medida de la autoridad. Es que -est mal acostumbrada. Viene de otros pases donde no se concede -la menor importancia los nios. Aqu no habr podido ver nios -abandonados por las calles, ni vendedores de peridicos menores de -trece aos expuestos al fro en estas noches de invierno y alternando -con golfos y golfas de la peor especie. Y si recorriera esos pueblos de -Dios, no vera nios y nias, al sol de Agosto, en las faenas del campo. - -Como nada de esto ha podido ver, comprender lo justo de la -determinacin al prohibir ese espectculo de unas nias sanas y alegres -que, seguramente, no lo habrn pasado mejor en su vida. - -Pero nuestras autoridades no se enteran ms que de lo que pasa en los -teatros. Verdad es que, cuando no se encuentre una autoridad por -esas calles, ya se sabe dnde hay que buscarlas, en los teatros del -distrito. - - - - -XLIV - - -Como los encendedores mecnicos han obtenido tan general aceptacin, y -es de suponer que lo mejor de su clientela se halle entre las personas -ms liberales, por lo que tienen de novedad y adelanto, entre -gentes inquietas y viciosas, por lo que tienen de azaroso, la caja de -cerillas, orgullo de la fabricacin espaola, ha quedado relegada los -fieles espritus tradicionalistas, donde toda virtud y toda moralidad -se asientan. - -Reducido el consumo de las cerillas retrgadas esta noble y severa -parroquia, no es extrao que los fabricantes de cerillas cuiden la -honestidad de los envases, como empresa de teatro aristocrtico la -honestidad de las comedias. - -No han reparado ustedes? En las fotografas de clebres y lindas -artistas, ornamento de las cajas de fsforos, de algn tiempo -esta parte no se descubre descote ni desnudez pecaminosa. Hbiles -retocadores lo han tapado todo. Ya con un chal, ya con una paoleta, -ya con un remiendo de la misma tela del vestido. No ha faltado ms que -poner un antifaz los rostros, mientras se sustituye la emisin de -retratos femeninos por una de santos varones de la cristiandad, de -polticos conservadores, de coristas masculinos del teatro Real, -cualquiera otra tan incombustible como stas. - -Entretanto se agotan las existencias de caras bonitas con las -precauciones indicadas, no hay peligro de inflamacin en las cerillas -ni en el consumidor. Todo es economizar fsforo, y en esta parte hay -que alabar el desprendimiento de los expendedores. - -Segn tengo entendido, la venta de cerillas corre ahora por cuenta -del Estado, y vean ustedes cmo en tiempos de Gobierno liberal y -democrtico se moraliza y se honestiza. Para que digan y murmuren -luego cuatro viejas beatonas! - -Oh, aquel empecatado Molire! Al presentarnos su Tartuffe en escena, -con pincelada maestra, le vemos encararse con la traviesa Dorina y -decirle: - - --Ah! mon Dieu! je vous prie - Avant que de parler, prenez-moi ce mouchoir. - ... Couvrez ce sein que je ne saurais voir. - Par de pareils objets les mes sont blesses, - et cela fait venir de coupables penses. - -Como Tartuffe y como estos moralistas fosforeros de ahora, conoc yo -un seor que, apenas vea uno de estos descotes de caja de cerillas, -peda tintero y pluma y lo emborronaba con presteza. Alguien le dijo -un da:--Pues si fuera usted al teatro Real y viera usted muchas -seoras! Qu hara usted?--A esas, todo el tintero, hijo mo, todo el -tintero! - -Ahora, alerta, diosas de Ticiano y de Rubens, maja desnuda de Goya! -Estos moralistas de ahora pueden trataros un da como fotografas de -caja de fsforos, ya que la luz gloriosa del Arte vale para ellos tanto -como una cerilla y menos que un pitillo. - -Es gente que slo ve la Belleza por donde, como se dice vulgarmente, -ven los gigantones de Burgos. Y se figuran que todos la ven como ellos. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte -(de 5), by Jacinto Benavente - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS, CUARTA PARTE *** - -***** This file should be named 58484-8.txt or 58484-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/8/4/8/58484/ - -Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals, the University -of Toronto and the Online Distributed Proofreading Team -at http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive -specific permission. If you do not charge anything for copies of this -eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook -for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports, -performances and research. They may be modified and printed and given -away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks -not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm -electronic works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the -Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. 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If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format -other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg-tm web site -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain -Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. 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Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. - -1.F.4. 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It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. 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Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - diff --git a/58484-h/58484-h.htm b/58484-h/58484-h.htm index 4607124..15fa6ff 100644 --- a/58484-h/58484-h.htm +++ b/58484-h/58484-h.htm @@ -151,45 +151,7 @@ hr.chap {width: 25%; margin-top: 2em; margin-bottom: 2em;} <body> -<pre> - -The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte (de 5), by -Jacinto Benavente - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte (de 5) - -Author: Jacinto Benavente - -Release Date: December 17, 2018 [EBook #58484] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS, CUARTA PARTE *** - - - - -Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals, the University -of Toronto and the Online Distributed Proofreading Team -at http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - - - - - -</pre> +<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58484 ***</div> <div class="chapter"> @@ -7608,383 +7570,7 @@ la ven como ellos.</p> -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte -(de 5), by Jacinto Benavente - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS, CUARTA PARTE *** - -***** This file should be named 58484-h.htm or 58484-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/8/4/8/58484/ - -Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals, the University -of Toronto and the Online Distributed Proofreading Team -at http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive -specific permission. If you do not charge anything for copies of this -eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook -for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports, -performances and research. They may be modified and printed and given -away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks -not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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If you are not located in the - United States, you'll have to check the laws of the country where you - are located before using this ebook. - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase "Project -Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.3. 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Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation." - -* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. 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INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. 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Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. 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