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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58484 ***
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+ Nota del Transcriptor:
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+ Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
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+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
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+ Páginas en blanco han sido eliminadas.
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+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
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+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
+ han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
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+ De sobremesa
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+ CRÓNICAS
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+ Cuarta serie
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+ Jacinto Benavente
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+ De sobremesa
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+ CRÓNICAS
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+ _CUARTA SERIE_
+
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+ MADRID
+ PERLADO, PÁEZ Y COMPAÑÍA
+ SUCESORES DE HERNANDO
+ Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33
+ 1912
+
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+
+
+ ES PROPIEDAD.--DERECHOS RESERVADOS
+
+
+ Artes Gráficas MATEU.--Paseo del Prado, 30.--Madrid.
+
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+[Ilustración]
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+
+
+De sobremesa
+
+
+
+
+I
+
+
+La obra de Gregorio Martínez Sierra _Canción de cuna_ es una de las más
+bellas comedias estrenadas en estos últimos años. Fuí de los primeros
+en conocerla y en predecir su triunfo. Aunque el aplauso del público y
+los justos elogios de la crítica no hubieran sido en esta ocasión tan
+unánimes, en nada hubiera rectificado mi juicio. Además... ¡esperaba
+desde hace tanto tiempo esa comedia! ¿Os acordáis, mi querido Gregorio,
+de aquella Redacción del _Madrid Cómico_, y de aquel vuestro primer
+libro, y de vuestra timidez, que es el pudor de las inteligencias
+honradas; timidez y pudor que hoy desconocen tantos jovenzuelos osados
+que aun no escribieron una línea y ya creen haber conquistado el mundo?
+
+A cualquiera podrá haberle sorprendido el triunfo de ahora, el que
+muchos llaman definitivo, ¡haber llegado! A mí no podía sorprenderme:
+no es Gregorio Martínez Sierra de los que se revelan de pronto. ¡Dios
+nos libre de las revelaciones! Si esta obra es una cifra brillante en
+su haber literario, no vino por un golpe de audacia ó de fortuna; es
+la suma de muchos sumandos que ya indicaban la riqueza acumulada por
+un trabajo constante, progresivo, bien intencionado siempre. Gregorio
+Martínez Sierra no es de los que aciertan una vez á sorprender con
+relámpagos ó fuegos artificiales; la luz de su entendimiento es calor
+de hogar permanente, porque es calor de corazón...
+
+Y ahora, mi amigo de siempre, cuando yo sé que alguna vez juzgasteis
+tibieza de mi amistad el no haberse representado antes alguna de
+vuestras comedias, ¿lo deploráis ahora? ¿No veis cómo todo llega á su
+tiempo? ¿No veis cómo todo viene encadenado en la vida, y cuando á
+distancia vemos los años pasados, tan necesarias como las alegrías son
+las tristezas para armonizar el destino de nuestra existencia? Hora por
+hora procuramos huir del dolor que nos sale al paso y se levanta ante
+nosotros como obstáculo entorpecedor; al cabo de los años nos parece
+que algo hubiera faltado en nuestra vida si aquel dolor nos hubiera
+faltado.
+
+Y era cuanto yo quería decir en el día del triunfo, que yo no llamo
+definitivo, al autor de _Canción de cuna_. Y sabed, mi amigo de
+siempre, que una buena lágrima que tal vez visteis asomar á mis ojos
+al abrazaros después del estreno de vuestra obra, venía de más lejos
+que de la emoción causada por la obra misma: venía de muchos recuerdos,
+de muchas palabras calladas, de aquel vuestro primer libro, de aquella
+vuestra timidez de niño, y, ¿por qué no decirlo?, del orgullo de que,
+cuando para muchos se estrenaba en aquella noche _Canción de cuna_,
+para mí se había estrenado hace mucho tiempo.
+
+ * * * * *
+
+Persona respetable y bien enterada me asegura que los restos de D.
+Manuel Bretón de los Herreros, sepultados en el antiguo cementerio
+de San Nicolás, caerán en la fosa común en breve plazo si nadie se
+presenta á pagar los gastos de traslación. Creo que bastará con la
+noticia, sin lamentaciones ni comentarios, para que la Sociedad de
+Autores, ó la de Escritores y Artistas, ó el Ateneo, ó la Academia
+Española, ó todos juntos, ó el primer buen español que tenga unas
+pesetas sobrantes, se apresuren á evitar esa... pequeña vergüenza.
+¡Ojalá pudieran evitarse á tan poca costa otras mayores! La persecución
+de mujeres por esas calles, sin ir más lejos. Cualquier medida que
+tomen las autoridades para ello, la más arbitraria, la más draconiana,
+será bien recibida. Hasta la de obligar á esos hombres valientes,
+insultadores de mujeres, á vestir las faldas-pantalones que tanto les
+indignan. Si entre las mujeres hubiera verdadera solidaridad, ellas
+son las que debieran correr por esas calles á esos varones sin otra
+apariencia de ello que el traje masculino. Aunque, bien mirado, hay
+para compadecerlos. ¿Qué mujeres tendrá ó habrá tenido en su casa el
+que no sabe que toda mujer es tan respetable en la calle para todo
+hombre como si fuera mujer de su propia familia? Pero, es claro, hay
+caballero que se echa á la calle, harto de haber insultado con mil
+groserías á las de casa. ¿Qué no hará con las extrañas? El hombre,
+como el caracol, lleva siempre su casa á cuestas. El que insulta á una
+mujer en la calle, es que le sobraron insultos de los que acostumbra á
+dirigir á su señora. O que devuelve los que su señora le ha dirigido,
+y no se atrevió á contestar, y ¡el pobre hombre no ha de quedarse con
+ellos!
+
+ * * * * *
+
+Las modernas indagaciones de la crítica artística llevan la alegría
+por barrios. Cuando un Museo ó un coleccionista están más ufanos con
+un Velázquez ó con un Rafael ó con un Greco, sale un señor crítico de
+Arte aguándoles la fiesta con decirles que, lo que se creyó original,
+es copia, ó alegrándoles el duelo con la afirmación contraria. Nadie
+sabe ya lo que tiene. Es para creer en todos los cuadros viejos y para
+no creer en ninguno.
+
+El Museo del Louvre se ufanaba de poseer la verdadera _Gioconda_;
+nosotros mirábamos despectivamente la de nuestro Museo del Prado. Se
+volvieron las tornas; durante unos cuantos años la verdadera _Gioconda_
+será la nuestra. Aunque bien pudieran serlo las dos, y aun no serlo
+ninguna. Esta _Monna Lisa_, tan traída y llevada con el enigma de su
+sonrisa, quiere, por lo visto, ser enigmática en todo. Leonardo de
+Vinci era artista minucioso hasta el resobado, y es lo más probable que
+las dos _Giocondas_ fueran, en su intención, estudios y apuntes para
+una tercera, que acaso parezca el día menos pensado. Mucha importancia
+concedía Leonardo al fondo de sus figuras, y hasta procuraba infundirle
+algún simbolismo apropiado. Por esta consideración más parece la
+_Gioconda_ definitiva la del Louvre. Pero también pudo ser que,
+para mayor enigma, le pareciera mejor fondo el fondo indeterminado
+de la _Gioconda_ de Madrid. ¡El demonio de la señora! Nada, que
+se ha propuesto dar que hablar por los siglos de los siglos. Bien
+dijo su pintor y presunto enamorado: «Bella forma mortal passa é non
+d'arte». Ya sé yo cómo resolvería este pleito uno de nuestros chulos
+castizos; diciendo de una vez. «¡Vaya una tía _Gioconda_!» Sólo que, al
+pronunciarlo mal, estaría en lo cierto.
+
+
+
+
+II
+
+
+La comedia novelada de D. Eugenio Sellés, _Icara_, con satisfacer
+plenamente en la lectura, deja, no obstante, en nuestro espíritu el
+sinsabor que deja una vida truncada que nos pareció encaminarse á
+muy otro destino. No quiere esto decir que la serenidad del libro
+convenga menos, para una obra de serio y noble arte, que el bullicio
+de los teatros. Obras hay, en forma dramática, que nada ganarían al
+afrontar las luces de la batería: muchas de Byron; los admirables
+poemas de Browning; algunas comedias, quizás las mejores, de Musset.
+Pero _Icara_, no; se advierte, desde luego, que nació para el teatro, y
+todo en ella pide la expresión vigorosa que sólo en la representación
+escénica puede lograr la verdadera obra dramática. _Icara_ se malogra
+en el libro. Y cuando público, crítica y empresarios se lamentan de que
+faltan autores y obras en consecuencia, ¿qué razones hay, que la razón
+no alcanza, para que _Icara_ no haya sido representada? Descontemos la
+razón de méritos: tiene la obra muy sobrados, literarios y teatrales.
+Interesante asunto, de una importancia social que se sobrepone á lo
+que pudiera parecer de efímera actualidad. En cuanto á los papeles,
+razón suprema muchas veces para la admisión de una obra, nada dejan
+que desear al lucimiento de los actores. ¿Atrevimientos? Es el autor
+de _Icara_ bien probado señor de la pluma, para temer groserías de
+pensamientos y de lenguaje en obra suya. ¿Por qué, entonces, _Icara_
+no ha sido representada? No ha muchos días nos ofreció una espléndida
+empresa minuciosa estadística de las obras representadas por su
+compañía; todo ello para blasonar, á más de un trabajo constante, de
+una amplitud de criterio que sería laudable si estuviéramos seguros
+de que era sincera. Lo cierto es que, sin contar las que han dejado
+de escribirse, en la seguridad de que no hubieran sido admitidas por
+ninguna empresa, acaso las mejores obras dramáticas de estos últimos
+años impresas andan sin haber logrado el favor de ese amplio criterio.
+Díganlo las tragedias bárbaras de Valle-Inclán _Aguila de blasón_ y
+_Romance de lobos_; dígalo _Icara_; díganlo, del teatro extranjero,
+las verdaderas obras de arte: unas, traducidas para ser publicadas;
+otras, no traducidas por no perder el tiempo; mientras las empresas se
+desviven por traernos cualquier «comedieta» sin importancia ó cualquier
+dramón, al que se ha concedido demasiada. No es que me parezca mal, y
+cada uno en su casa es muy dueño de hacer lo que mejor le parezca y
+más crea que le conviene; pero no se pretenda darnos plaza de tontos,
+haciéndonos creer, cuando sólo se atiende á los legítimos ingresos de
+la contaduría, que se piensa, sobre todo, en los altos intereses del
+Arte.
+
+ * * * * *
+
+El batallador obispo de Jaca, él pelea en Madrid y la diócesis á la
+puerta, se opone, en nombre de la religión cristiana, á la cremación
+de los cadáveres. No sabemos en qué texto sagrado podrá fundarse. No
+será, ciertamente, en el bíblico de la destrucción por el fuego ¡ay,
+Teresita! de las ciudades nefandas Sodoma y Gomorra. Si fuere, por
+dificultarse con la cremación, el prodigio final de la resurrección
+de la carne, grave ofensa de la divinidad, nos parece suponer que ha
+de serle más difícil resucitarnos de unas pavesas que de un montón de
+huesos. El que nos hizo de la nada, aun de la nada volverá á sacarnos,
+y, francamente, no valía la pena de molestarse.
+
+No era preciso que el señor obispo de Jaca tronara desde tan alto
+contra la cremación. Sin consideraciones religiosas de tanto peso,
+ya basta contra ella la natural y humana repugnancia á desaparecer
+de modo tan terminante. Queremos aferrarnos á la vida hasta en la
+muerte; de ahí esa vanidad de monumentos funerarios, los epitafios
+rimbombantes, las esculturas que perpetúen nuestra forma mortal. Los
+más descreídos en la imperecedera existencia del alma creen todavía
+en lo imperecedero de la materia al través de transformaciones; acaso
+creen que aun han de renacer, con los jugos de la tierra, en la
+flor, en la mariposa; que su «yo», su soberbio «yo», ha de existir
+por siempre, aunque algo desperdigado. ¿Cómo es posible que al morir
+se anule por siempre tanta grandeza? ¡Perderse así nuestras opiniones
+políticas, nuestros entusiasmos artísticos, nuestras preocupaciones
+sociales! ¡Saber que nuestro juicio particular sobre los más notables
+contemporáneos no significará ya nada en la armonía universal! ¡Que
+habremos oído el vals de los besos de _El conde de Luxemburgo_ para
+no recordarlo en toda una eternidad! ¿Qué significaría entonces esta
+vida nuestra? No es cosa de perder, por una medida de higiene y de
+estética como la cremación, las posibles transformaciones de nuestro
+cuerpo miserable. No defraudemos á los gusanos. ¡Es tan numerosa la
+fauna de los sepulcros! Hay libros muy interesantes en que se estudia.
+Hay gusanos especialistas de cada parte de nuestro apetitoso individuo:
+unos, para el corazón; otros, para roernos los sesos; otros, los más
+golosos, tienen á su cargo, como los del romance, «donde más pecado
+había». Tienen nombres distintos, nombres científicos, sonoros y
+expresivos. ¡Oh, es muy curioso! ¡Animalitos! ¡Hermanos gusanos!--como
+diría San Francisco.--La cremación sería una estafa para ellos. Dejemos
+á la Naturaleza completar su obra; sólo ella es sabia, sólo ella sabe
+lo que nos conviene. De este modo, las cenizas de Alejandro podrían
+tapar un barril de cerveza, como razona Hamlet en el cementerio. ¡Pobre
+príncipe! Aunque al morir sólo desea el silencio, como suprema paz para
+su espíritu, antes había soñado para sus cenizas la posible utilidad de
+tapar barriles. Todo, menos desaparecer del todo y para siempre.
+
+He aquí por qué la cremación tiene tan pocos partidarios. Entre
+una sepultura en la tierra y una pequeña urna en poder de nuestros
+allegados... La tierra nos ofrece mayor seguridad. La familia puede que
+perdiera la urna en una mudanza.
+
+
+
+
+III
+
+
+El señor obispo de Jaca es de incesante actualidad. Los cronistas le
+deben un homenaje de gratitud. Su último grito es un llamamiento á
+las plumas ociosas--no confundirlas con las ociosas plumas; de dormir
+son éstas, y aquéllas de no dormirse.--El señor obispo tiene por
+lema: «A Dios rogando y con la pluma dando». Si en su mano estuviera
+proponer alguna inusitada advocación, en todas las iglesias de la
+cristiandad tendría especial culto Nuestra Señora de la Rotativa. Es de
+agradecer este singularísimo aprecio á las letras periodísticas. Pero
+¡ay! en vez de tocar llamada á las plumas, ¿no fuera más pertinente
+llamar á los bolsillos? ¿A qué están las plumas? No, no es: «¡El
+que sepa escribir, que escriba!», lo que hay que gritar. «¡El que
+pueda pagar, que pague!» Ahí está el toque, el verdadero toque de
+llamada. Todos nos lamentamos de la indiferencia general, nadie se
+apasiona por una idea, todas ellas están indefensas: las religiosas,
+las antirreligiosas, las políticas y las artísticas. Y es que ¡está
+todo tan mal pagado! La literatura, en general; la periodística, en
+particular, no halla mejor recompensa que la de ser retirado de ella
+para ocupar algún puesto oficial. No hay mejor premio para los que
+valen; de donde resulta que los premiados, son baja por ascenso; los
+que quedan, baja por inútiles, y los postergados por la soberbia ajena
+ó la modestia propia, baja por desilusión y desmayo, por falta de esa
+interior satisfacción tan necesaria en todo militante. Si el periodismo
+fuera por sí mismo un buen fin, y no un medio para otros fines, nadie
+cambiaría su puesto de honor en el combate por otros puestos que han
+de quedar indefensos al faltar los mejores para defenderlos. Entre los
+que van de pasada, con la ambición más alta, y los que á nada pueden
+aspirar, ya desesperanzados, las ideas quedan á merced del enemigo,
+abandonadas como impedimenta. Menos cargos políticos y mejores
+sueldos. Así habrá menos impaciencias y menos desfallecimientos. ¡El
+que pueda pagar, que pague! Veremos entonces cómo todo el que sepa
+escribir, escribe. Procure, procure el señor obispo de Jaca conmover
+el bolsillo de los fieles, funde un periódico, pague á los periodistas
+con sueldo de obispo y verá leones defendiendo los obispados. Con 25
+ó 30 duros al mes, ¿qué ha de hacer el redactor del periódico más
+piadoso sino ayudarse y defenderse escribiendo algún entremés para el
+Salón Madrileño, sin licencia del ordinario? Y ¿qué ha de hacer el
+redactor del órgano más revolucionario más que escribir los gozos á
+unas monjitas, si se los encargasen? ¡Felices los que ignoran lo que
+pueden pesar 25 pesetas sobre nuestras convicciones más íntimas y nunca
+hicieron traición á una idea por menos de dos ó tres millones!
+
+ * * * * *
+
+Las tiples han dado en fugarse. Es el modo más delicado de
+participarnos su efectuado enlace, que no sería bien anunciar más
+claramente. Hoy todo se anuncia, hasta las defunciones de la virtud;
+para las que está más indicado que en ninguna otra el: «Se suplica el
+coche».
+
+¡Y hay quien cree que en el teatro todo es libertad! Ya ven que no es
+así, cuando las tiples necesitan fugarse para poder amar libremente.
+Hay muchas señoritas de buena casa que, para mucho más, no pasan de la
+escalera. Verdad es que unas piensan en el contrato matrimonial, al
+que nada favorecen los anuncios previos, y las otras en la contrata
+artística, á la que favorece cualquier reclamo, aunque sea de codorniz
+y tan redoblado como el de las «verdecillas» del sainete. Ya se pagará
+á las tiples por fugas; siempre es una garantía de buenas formas y
+hasta de algún conocimiento musical, á falta de otros. Con todo esto,
+los perjudicados son el público y los empresarios; no porque se fuguen,
+sino porque vuelven.
+
+ * * * * *
+
+Algunos escritores de provincias claman contra nosotros los de Madrid
+porque, según ellos, tenemos establecido un _trust_ de los bombos y nos
+pasamos la vida en batalla de flores: elogio va, elogio viene; siempre
+entre los mismos del corro. Y ¿qué se le va á hacer si el corro es
+tan reducido? Pero ¡lo que son las cosas y qué difícil es contentar á
+todos! Aquí, aun de los del corro, hay quien se queja si no se le cita
+á cada paso y se deja pasar sin referencia la comedia, el libro, la
+crónica ó el artículo. Claro está que sería preferible fuera el público
+quien nos diera á cada cual lo nuestro y nosotros lo suyo al público;
+pero con público tan indiferente y distraído, ¿no será obra meritoria
+la de bombearnos los unos á los otros? Ya procuramos destruir el efecto
+de las caricias públicas con los arañazos y mordiscos privados. ¡Pues
+sí que reina la paz entre los príncipes cristianos! Da gusto discurrir
+por cualquier Círculo literario.--¿Has leído la imbecilidad que publica
+hoy Fulano?--Nunca leo esas latas.--¿Has leído lo que dice de ti el
+idiota de Mengano?--Esto cuando se trata de un elogio, para darle todo
+su valor.
+
+Y se habla mal de todo lo que se lee, y peor de lo que no se lee; y
+todo es tabarra, todo es lata, ¡tan vaporosos estamos que todo nos
+pesa! Y nada es original y todo está dicho, ¡tan enterados estamos de
+todo!
+
+Dejad, dejad que funcione el bombo mutuo; es cuanto queda de agrado
+y cortesanía en nuestras relaciones literarias. ¿Será mejor que nos
+destrocemos los unos á los otros y los artículos sólo sirvan para
+alabanza de los políticos y de los _sportsmen_, de las marquesas
+viejas y de los toreros; las críticas de teatros para celebrar las
+decoraciones y el rumbo de los empresarios y la belleza de las
+espectadoras, y que todos suban, triunfen y medren sobre nuestras
+costillas, molidas por nosotros mismos? ¿Para todos hemos de guardar
+el secreto y entre nosotros no hemos de guardarlo? ¿Vale el público
+más que nosotros, para que le debamos la verdad? La verdad es para
+los iguales. El que quiera saberla, que llegue con la inteligencia ó
+con el corazón. Y si aun hablando bien unos de otros no engañamos al
+público sobre nuestro mérito, ya que nos crea malos escritores que nos
+crea siquiera buenas personas.
+
+
+
+
+IV
+
+
+Todos los años nieva en primavera y todos los años reaparece el
+invierno por Abril ó por Mayo, con un frío, según frase consagrada,
+impropio de la estación. Todo esto no tiene nada de particular; lo
+particular es que, sucediendo lo mismo todos los años, todos los años
+nos produzca la misma sorpresa, como algo fuera del orden natural.--¿Ha
+visto usted qué frío se nos ha echado encima? Aquí todo se nos echa
+encima: la nieve, como la revisión del proceso Ferrer, como el problema
+de Marruecos. Nada se aprende de un año para otro. En el año próximo
+volverá á nevar en primavera y volverá á parecemos que la Naturaleza
+padece graves trastornos y volveremos á sorprendernos del frío impropio
+de la estación.
+
+En las actuales circunstancias, la nieve ha sido tal vez la más
+elocuente manifestación de la opinión pública; el verdadero jarro de
+agua fría sobre el ardor, más ó menos sincero, de tantos acalorados
+discursos. La temperatura de la calle no ha correspondido con la del
+salón de sesiones. Verdad es que ¡tan pocas veces está á tono lo que se
+discute dentro con lo que se opina fuera!
+
+ * * * * *
+
+Los que se habrán tranquilizado mucho serán todos los que se hallan
+bien avenidos con el orden social, venga de donde venga y lo imponga
+quien lo imponga. ¡Si estarán convencidos de la apacible condición de
+nuestros revolucionarios! Para una vez que podían disputarse la gloria
+de haber intervenido en una revolución, chica ó grande, todos, por el
+contrario, han procurado á toda costa convencernos de que ni ellos ni
+sus amigos pudieron tener la menor intervención en ella. ¡No faltaba
+más! Ellos no están conformes con nada de lo existente, pero en el
+fondo son gente de orden. Con creyentes así poco hubiera prosperado el
+cristianismo. Al primer mártir sacrificado, en vez de ensalzarle por
+su fe, hubieran tratado de probar que era tan pagano como el primero y
+que su martirio... había sido una lamentable equivocación imperial; con
+lo cual el calendario hubiera perdido un santo y mártir y el emperador
+se hubiera quedado tan fresco. Yo no sé, pero me parece que siempre es
+más lucido ser mártir de las ideas propias que de las ajenas.
+
+ * * * * *
+
+Sin eufemismos de contaduría, Ivette Guilbert ha sido un fracaso ante
+nuestro público. ¿Por falta de ambiente? No puedo creerlo: el público
+que asistía á la presentación de Ivette Guilbert era justamente el
+público selecto para quien París y sus artistas no son una novedad ni
+una rareza. ¿Es que la artista ha perdido con los años? No, Ivette
+Guilbert ha ganado físicamente, y artísticamente, si nada podía ganar,
+porque en su arte llegó á la perfección hace mucho tiempo, nada ha
+perdido tampoco. Su repertorio es hoy más variado, más extenso; á las
+canciones canallescas y macabras, que eran su especialidad, ha unido
+canciones del siglo XVIII, ingenuas unas, como canciones de niñas al
+corro; galantemente picarescas otras. Ivette Guilbert es la Duse de
+este género, que, por ser muy de Francia, no es de un particularismo
+tal que no pueda interesarnos y justifique el desvío de nuestro
+público. No hay arte chico ni grande; hay artistas muy chicos y grandes
+artistas. Ivette Guilbert sabe hacer de una canción una comedia ó una
+tragedia; en su voz, en su gesto, en sus actitudes, viven, á cada
+estrofa, almas diversas. ¿No es todo un drama la canción _Le roi fait
+battre tambour_--escrita á la muerte de la famosa Adriana Lecouvreur?
+
+El público de Madrid ha sido injusto en esta ocasión. Es ya tarde para
+reparar la injusticia. Se comprende que haya público para todo, y hasta
+me parecería mal que todo el público entendiera de todo, mientras
+haya clases; pero, la verdad, que precisamente cuando hay que admirar
+verdadero arte sea cuando falte el público, es algo triste.
+
+ * * * * *
+
+Gracias á los que se interesan por mi salud ó por mi estado de ánimo
+cuando falta una _Sobremesa_. Váyase por los que desearían que
+reventara de indigestión en una de ellas. Gracias también á los que
+creen que algunas, por impublicables, van al cesto de los papeles.
+Basta con que sepamos que no es así los que debemos saberlo. La verdad
+es que no ha de trabajar uno siempre para fuera y quizás escribe uno
+más cuando menos escribe, y aun en páginas más duraderas, y no siempre
+está uno para expansionarse, y más cuando se va para viejo, y rara vez
+rompería uno el silencio de oro sin apremios de plata. Conque ya lo
+saben todos los molestos ó contrariados con que uno escriba: no tienen
+más que organizar una suscripción, á unas pesetitas por molestia, y yo
+prometo no volver á tomar la pluma en mi vida, ni aun para agradecerles
+la mala voluntad de su buena obra. Con dinero se arregla todo.
+
+
+
+
+V
+
+
+Yo no sé si se ha escrito--la erudición no es mi fuerte;--pero de
+no haberse escrito, debiera escribirse un libro de las procesiones
+de Semana Santa en España. Decía un gran actor francés, maestro de
+actores, que el verdadero actor debe aprovecharse, en primer lugar, de
+sus buenas cualidades, y, en segundo lugar, de las malas. Este buen
+consejo puede hacerse extensivo á toda persona, cualquiera que sea su
+condición social, y á todos los pueblos, cualquiera que sea su estado
+de civilización. Cuando no se puede sobresalir por adelantados, se
+debe procurar sobresalir por el atraso; el caso es sobresalir de algún
+modo. Esto de las procesiones no es precisamente como la aviación ó
+la telegrafía sin hilos; pero es mucho más pintoresco y mucho más
+castizo y, bien anunciado, pudiera ser de una gran atracción para los
+extranjeros, curiosos de algo típico, cada vez más escaso, por culpa
+de la civilización, tan niveladora de costumbres como desniveladora
+de peculios. Sólo las procesiones de Sevilla han conseguido lo que
+ahora se dice reputación mundial. Sin rebajar nada de su bien ganado
+renombre, hay muchas otras que merecen ser conocidas. Las de Murcia,
+con sus imágenes de Salcillo, el Murillo de la escultura española,
+y, con él, una de las pocas notas de dulzura en el Arte español;
+con aquel ángel de la Oración del Huerto, bello como los de Rafael,
+símbolo artístico, al erguirse en su pagana belleza sobre la postración
+dolorosa del Nazareno, de todo el Renacimiento, protestante en nombre
+de la vida triunfadora y del Arte embellecedor de la vida.
+
+Las procesiones de Cartagena, con pasos de Montañés, de Salcillo,
+comparación interesante. Las de Lorca, de primitiva ingenuidad, con sus
+escenas bíblicas y evangélicas, representadas por personajes de carne
+y hueso; reñidas competidoras en propiedad y en lujo. Y en poblaciones
+más humildes, en pueblos ignorados, ¡qué tesoros de observación para
+el curioso! Las legiones de armados, los nazarenos, el pretorio con
+sus trompetas destempladas... Y sobre la devoción y la austeridad y
+las tinieblas en el templo, y las Siete Palabras en el púlpito, y los
+siete cuchillos clavados en el corazón de la Dolorosa, y sobre la Cruz
+redentora y el Santo Sepulcro, miradas y palabras y silencios de amor y
+de deseos que van encendiéndose por la boca y por los ojos de hombres
+y mujeres... Y la vida triunfa sobre toda tristeza, como el ángel
+murciano en la Oración del Huerto.
+
+ * * * * *
+
+Las Sociedades de aficionados protestan contra el aumento en los
+derechos de representación de las obras teatrales exigido por la
+Sociedad de Autores. Todo el que conozca la organización íntima de esas
+Sociedades ha de estar conforme con la protesta. No se comprende que
+pueda haber animadversión contra ellas por parte de los autores, de los
+actores ni de los empresarios. Para estos últimos, las Sociedades de
+aficionados son una saneada fuente de ingresos; los actores no deben,
+sin ingratitud, mirarlas con malos ojos; casi todos se dieron á conocer
+en alguna de esas Sociedades, que vienen á ser las novilladas del arte
+dramático. En cuanto á los autores, por ellas ven popularizadas sus
+obras y por ellas ven representarse obras de repertorio olvidadas por
+las empresas. Las Sociedades apenas cubren gastos; de su desinterés no
+cabe sospechar. Son un interesante ensayo de socialismo aplicado al fin
+de proporcionar honesto recreo á muchas familias que no pueden pagar
+el lujo del teatro, si barato en Madrid, comparado con otras grandes
+capitales, muy caro en comparación con la riqueza de esas capitales y
+la madrileña.
+
+Con la subida de los derechos sólo se conseguirá, como siempre, que
+la autoridad se excede, que el favor solicitado con recomendaciones
+se sustituya á la justicia, y, como el favor no es nunca equitativo
+ni desapasionado, todo parará en intrigas, desigualdades y molestias
+para ambas partes beligerantes: Sociedades dramáticas y Sociedad de
+Autores. De nada sirve el general acuerdo si, después, unos autores
+ofrecen rebaja en sus derechos, y otros, por el contrario, exigen
+montes y morenas y anticipos y un número fijo de representaciones,
+cuando de obras estrenadas con aplauso se trate. Todo ello sólo sirve
+para que medren los que están en el secreto y hagan el tonto de la
+pantomima los que se atienen á la letra de los reglamentos. Lo mejor
+sería dejar á cada uno en libertad de estipular sus derechos con las
+empresas y con las Sociedades. Y ya que todo sea comercio, libertad de
+comercio y competencia libre. Es el sistema inglés, y hemos convenido
+en que Inglaterra es el mejor modelo para todo.
+
+ * * * * *
+
+El prefecto de Atenas ¡oh, cuán poco ateniense! ha dado á rajatabla
+la orden de que todas las artistas extranjeras que se exhiben en los
+teatrillos y salones--cines en griego--sean sometidas--¡oh, manes de
+Friné! ¿dónde hallar aticismo para expresar el ultrajante concepto?--á
+una inspección facultativa, muy relacionada en verdad con algunos
+dioses de la Mitología: la diosa del Amor y el dios del Comercio; pero,
+hasta ahora, nada relacionada con Apolo, dios de las Artes, á no ser
+por parte de hijo, ó sea Esculapio, dios de la Medicina.
+
+Las ofendidas han puesto el grito en el Olimpo, y mientras, de allí
+vienen los rayos, en sus Embajadas y Consulados respectivos. Sí
+que hay para una intervención. Por lo pronto, en la primera ojeada
+han resultado dos virtudes sin detrimento. No es mal reclamo, con
+certificación facultativa y todo. Pero el que luzcan dos virtudes no
+es razón para deslucir las de otras señoritas. Siempre se dijo que
+las comparaciones son odiosas. Aparte de que es ocasionado á errores
+localizar la virtud en estos tiempos, y la ciencia no ve el fondo de
+los corazones.
+
+Lo malo será que algún prefecto de por acá se sienta helenista y quiera
+traducir al ateniense. Cierto que hay escenarios por esos teatros que
+más parecen aceras, y aun arroyos; pero, en fin, aunque en ellos el
+Arte no sea ni su sombra, todavía debe amparar con su nombre á las
+pobres mujeres que en él buscan sagrado. Y, en todo caso, la inspección
+no debiera aplicarse sólo á las artistas, sino á los espectadores,
+especialmente al cerebro. Puede que no se encontrara uno sin tacha,
+como la virtud de esas dos chicas, en Atenas.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Por los que hacen ostentación de lo superfluo cuando lo más preciso
+escasea, se dijo: «Gran tocado y chico recado». Nuestra vanidad
+de hidalgos ha cambiado los términos, y ahora, con el monumental
+evacuatorio de la Puerta del Sol, bien puede decirse de nosotros lo
+contrario: «Chico tocado y gran recado», con la significación que la
+palabra _recado_ tiene en Andalucía.
+
+Si las _preciosas_ ridiculizadas por Molière poetizaban, denominando
+_Le superflú de la boisson_, á lo que tiene más bajo nombre, los
+madrileños hemos puesto una superfluidad al servicio de esas
+superfluidades.
+
+El suntuoso evacuatorio vendrá á ser, como el mondadientes paseado
+por aquellos hidalgos del siglo XVII: más para engañar la
+curiosidad ajena que el estómago propio.
+
+Todo quiere principio, y bueno es empezar por algo, aunque se empiece
+por el final; como en este caso se ha procedido, en el orden de las
+funciones digestivas.
+
+Lo que no me parece tan bien es el emplazamiento; pues si Madrid es el
+centro de España y la Puerta del Sol el centro oficial de Madrid y de
+ella ha venido á ser ornamento principal, con perjuicio del ministerio
+de la Gobernación, ese precioso evacuatorio, véase lo que viene á ser
+el centro de España. Esperemos que no haya confusión en tiempos de
+elecciones y cada asunto se despache en su departamento adecuado.
+
+ * * * * *
+
+Un periódico de París, en cariñoso saludo de despedida á Mlle. Sorel,
+la pronostica un gran triunfo entre nosotros y nos dice de paso
+que, gracias á la bella _socia_ de la Comedia Francesa, podremos
+aquí admirar esos monumentos de la literatura francesa que son:
+_Demi-monde_, _Antony_, _L'Aventuriere_, etc.
+
+De ayer por la tarde fué cuando D. José Valero representaba el
+_Antony_, de Dumas padre, y también de hoy por la mañana cuando la
+Virginia Marini, en italiano, y María Tubau con Emilio Mario y Sánchez
+de León, en castellano, nos dieron á conocer el _Demi-monde_, de Dumas
+hijo. En cuanto á _L'Aventuriere_, representada en el teatro de la
+Comedia, de Madrid, por Coquelin, admirable de todo punto en el papel
+de D. Aníbal, el rufianesco hermano de doña Clorinda, había sido
+representada muchos años antes, en excelente traducción, no recuerdo
+ahora si de doña Gertrudis Gómez de Avellaneda ó de doña Carolina
+Coronado. De modo que si no es por mademoiselle Sorel, nos quedamos tan
+ignorantes.
+
+Algo hubiera ganado la distinguida actriz con seguir cultivando
+nuestra ignorancia y dejarnos la impresión de su elegante silueta
+en la favorable y lejana irrealidad de las postales y de las cajas
+de cerillas, poetizada por ese encanto en que París envuelve á sus
+artistas, siempre hermosas, siempre jóvenes, siempre espirituales,
+siempre vestidas de armiños y de encajes, siempre cubiertas de perlas
+y diamantes... ¡Oh presencia, presencia, destructora de encantos! Ayer
+fué la Cleo de Merode, hoy es la Sorel... Los adolescentes ilusionados
+que os vieron de cerca, ya no volverán á extasiarse ante las postales y
+las cajas de cerillas. ¡Oh princesas lejanas, como la de Rostand! ¿Por
+qué os acercasteis nunca para decirnos que no sois como érais?
+
+ * * * * *
+
+Los tripulantes de un barco, en mares de Australia, han presenciado
+la más descomunal batalla imaginable. Treinta y seis ballenas machos
+luchando por una sola hembra, Elena de esta _Iliada_ entre cetáceos. Ya
+no es sólo por las calles de Madrid por donde no puede andar una señora
+sola. Cierto que los batalladores cetáceos tenían en su disculpa la
+enorme desproporción entre el género masculino y el femenino. ¡Treinta
+y seis para una! ¡Pobre ballena, que no encontraría en tal apuro ni á
+un pez espada para defenderla!
+
+Este suceso es el que ha determinado, sin duda, la formación de una
+Liga contra la pornografía. Todos los días no puede uno hacerse cargo
+de todo; así es que cada cuatro ó cinco años nos hacemos cargo de una
+cosa. Ahora que va decayendo la pornografía, conseguiremos que vuelva á
+tomar incremento con dedicarnos á combatirla.
+
+Parece ser que el medio indicado es el _sport_. ¿De veras? ¿No será el
+exceso de _sport_ y el de los ejercicios físicos lo que haya embotado
+las inteligencias para goces más espirituales y más artísticos?
+Adviértase quiénes son los que gozan en el teatro con las groserías y
+las marranadas; no son los que han leído á Ibsen: suelen ser los que
+se aburren con la representación de cualquier obra de verdadero arte.
+¿Quiénes son los que leen las novelas pornográficas? Los que no leen
+ninguna otra, porque nada dice á su inteligencia.
+
+Bueno está fortalecer los músculos; pero no estará de más fortalecer
+el cerebro. Un error lamentable de educación tiende á suprimir todo
+esfuerzo mental en el estudio, ya nadie quiere calentarse la cabeza;
+queremos que todo sea agradable, fácil, ligero; ya todo el _lata_ para
+el vaporoso cerebro moderno.
+
+Es preciso que la inteligencia tenga también su gimnasia; porque si
+durante todo el día no hemos hecho más que correr, saltar y darnos de
+puñetazos, ¿cómo vamos á entender por la noche _La vida es sueño_ mejor
+que unas canciones por todo lo bajo y un garrotín por todo lo alto?
+
+Yo sé que en los tiempos de mi juventud nos obligaban á estudiar con
+trabajo, y todo el _sport_ era algún marro, jugado en algunos sabrosos
+novillos; pero sé que llegaba un domingo por la tarde y preferíamos
+gastarnos los cuartos de nuestro pobre peculio de estudiantes, en
+admirar á Elisa Boldún y á Rafael Calvo en alguna obra del teatro
+antiguo. Y los mozos de ahora se van al _cine_ á relinchar como potros,
+á insultar á las pobres mujeres, y cuando van á un teatro serio, por
+moda, no por gusto, creen que es todavía el _cine_. Pues estos mozos
+son los que, por higiene, tienen seis horas de gimnasia, de _sports_,
+de armas, y media hora de estudio ligero, muy ligero, no se caliente
+el niño la cabeza. No; más vale que se le rompa por fuera de un golpe
+ó de un batacazo, que no se le caldee por dentro al chocar de dos
+ideas.
+
+
+
+
+VII
+
+
+Debe de ser un encanto gobernar un país, como ser jefe de una familia
+en que reine de continuo la mayor unanimidad de pareceres. Si el
+Gobierno no se ha enterado todavía de la verdadera opinión nacional
+en los asuntos de Marruecos... Unos que: «Vamos allá, que para luego
+es tarde, que allí está nuestro porvenir». Otros que: «Nada tenemos
+que hacer allí, que Marruecos es como los amores y las zarzas, donde,
+según el refrán, quien en ellos se metiere entrará cuando guste, mas no
+saldrá cuando quisiere».
+
+Hay señor, de los expansivos y belicosos, que, como caballero
+particular, le basta con un piso muy reducido, con habitaciones de
+un metro en cuadro, para todas sus expansiones; pero, como ciudadano
+español, teme ahogarse entre las fronteras naturales y le parece que
+le va á faltar aire si, por abajo, no llegamos hasta Tetuán y, por
+arriba, hasta qué sé yo dónde; como si, por mucho que se dilaten
+las fronteras, no vinieran á parar al fin en vecindades más ó menos
+molestas y peligrosas. El Imperio universal está muy desacreditado,
+por aquello de: «Quien mucho abarca, poco aprieta». Y nadie abarcó ni
+apretó más que nosotros, y no es cosa lo que nos ha lucido el pelo.
+
+Otros lo toman por lo agrícola, y como en España ¡á Dios gracias! ya no
+queda sitio para plantar una mata de habas, se extasían considerando
+las siembras y plantaciones que podemos extender por los territorios
+conquistados. Por aquí, tabaco; más allá, pimientos; detrás, unas
+coles, y, entre col y col, lechugas. ¡Qué porvenir, qué riqueza!
+
+A todo esto, la verdadera opinión, que, como siempre, es la que nada
+dice, y hace mal, como siempre, piensa que: del lobo un pelo, y de la
+hermosa Dulcinea de esos andantes caballeros, que no andan, un retrato,
+siquiera tamaño como el blanco de una uña; como pedían los mercaderes á
+Don Quijote, para proclamar, con algún fundamento, la soberana beldad
+de su dama.
+
+Lo cierto es que, de América, con todos los errores y todas las
+torpezas, se sacó algún provecho, y aun colea; pero de Africa no
+sacamos más que romances; muy heroicos, pero nada prácticos. Las
+guerras modernas van por otros caminos. Los ejércitos son hoy avanzadas
+de los viajantes de comercio. Pero es muy triste cosa que, cuando un
+ejército se haya cubierto de gloria y pueda decirnos: «Aquí está todo
+este territorio que os hemos conquistado», haya que responderle: «¿Y
+qué hago yo con esto?»
+
+ * * * * *
+
+¡Dichosos tiempos éstos en que, por cada pierna que podemos mover, y
+aun echar por alto, tenemos una liga que nos sujete y nos impida andar
+en malos pasos! Hay ligas femeninas, hay ligas masculinas, las hay de
+ambos sexos; las hay para todo y contra todo. Esta de ahora, contra
+la pornografía, promete ser de las más batalladoras. ¿Será verdad
+que estamos tan encenagados? ¿Se escriben y se publican más libros
+pornográficos que en otros tiempos? ¿El teatro es más inmoral que lo ha
+sido nunca? ¿Se escandaliza por esas calles como en ningún otro período
+histórico?
+
+Yo creo que no; lo que yo creo es que ahora, como nunca, le ha dado á
+todo el mundo por enterarse de todo y por hablar de todo, y... ¡oye
+uno á señoras y señoritas, niñas y niños, tratar de unos asuntos!
+Sucede como en esos países de clima templado en que las casas están
+mal acondicionadas para el invierno: cuando quiere uno estar abrigado,
+hay que echarse á la calle. Lo mismo es con la pornografía moderna. La
+calle está á mejor temperatura que las casas.
+
+Ciertos libros, ciertos teatros, solicitan á un público especial.
+¿Qué culpa tienen ellos de que todo el público los busque? Los que
+se indignan con la literatura pornográfica, ¿están seguros de haber
+dispensado su protección á la literatura honesta? Los que protestan
+contra las obras inmorales en el teatro, ¿están seguros de no haberse
+aburrido en la representación de alguna comedia moralísima?
+
+No me cansaré de decirlo; lo que llamais pornografía tiene su origen
+principal en la exagerada ñoñería. Por ñoñería cultivais la incultura,
+y ahí tenéis el fruto. Impedís que vuestros hijos y vuestras hijas
+afronten cara á cara, como la luz del sol, una verdadera obra de
+arte, y, es claro, como algo han de leer, leen á escondidas cualquier
+porquería; y como no tienen formado el gusto para saborear cosa mejor,
+les parece excelente.
+
+Si no les permitís admirar las obras maestras de la escultura, ni los
+desnudos del Tiziano, ¿cómo no han de recrearse, á hurtadillas, con
+alguna colección de postales que sólo puede causar asco en quien más
+alta y más pura belleza haya contemplado?
+
+Cuidad de vuestros hijos en casa y no os cuidéis tanto de la calle; que
+nadie sale á buscar en ella lo que le prohibieron que buscara, sino lo
+que le enseñaron á buscar.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+En los Estados Unidos un matrimonio ha realizado, efectivamente, ese
+duelo á muerte que es todo matrimonio. La esposa, el adversario, según
+Capús, lo ha sido en este caso con todas sus consecuencias. Con mayor
+lealtad, al batirse á pistola con su marido, que tantas otras mujeres
+en ese duelo continuo á pinchazos, pellizcos y mordisquitos--morales,
+por supuesto--que tienen su campo de honor á todas horas, en la mesa,
+en el despacho, en el cuarto de costura, en el mismo tálamo, y por
+testigos, á parientes, criados, vecinos, visitantes y á la misma prole
+de los combatientes.
+
+--Contigo no hay quien pueda. No haces más que tonterías. Ahí tienes
+á Fulano; ¡si fueras como él! ¿Por qué seremos tan tontas las mujeres
+honradas?--¡Oh, la perfecta comunicación de vidas! ¡Oh, mujer nuestra,
+nunca nuestra! Si sabemos alguna vez cuál es tu pensamiento, es porque
+piensas siempre lo contrario, y aun sabes burlar nuestras suposiciones,
+pensando en una distinta contrariedad contraria á cuanto pensamos. Tú
+eres la conciencia del hogar cuando, por la Patria ó por la Humanidad,
+sacrificamos conveniencias familiares, y eres la conciencia acusadora,
+en nombre de la Patria y de la Humanidad, si nos dejamos seducir por tu
+voz de sirena doméstica. Nos quieres mezquinos por ti, y nos quisieras
+después grandes á pesar tuyo.--Déjate de cuentos; sé como todos--nos
+dices antes.--Déjate de cuentos. ¿No ves cómo eres lo mismo que
+todos?--nos dices después.
+
+¿De qué es tu cariño, que siempre nos quiere otros? ¡Oh, mujer nuestra;
+siempre dolorida; malograda siempre, y nunca nuestra!
+
+ * * * * *
+
+Al aficionado de sangre--no diremos á la sangre, por no ofenderle--no
+le basta con la lucha entre el torero y el toro; necesita que haya
+lucha también--en este caso se llama competencia--entre los toreros.
+Cuanto mayor y más enzarzada es la competencia, mayor brillantez logra
+el espectáculo. No hay duda; del toro puede huirse, pero ¿cómo huir
+del competidor que viene azuzando? En todos los órdenes de la vida es
+bueno que haya conservadores y liberales, y hasta revolucionarios á la
+expectativa, que son los no contratados, que de todo murmuran. ¡Pues
+digo si los que van llegando y los que están al llegar no empujaran
+á los que han llegado! ¿Qué sería de nosotros si Maura y Bombita,
+La Cierva y Machaquito se vieran dueños y señores del redondel? Por
+fortuna, las empresas comprenden sus intereses y avivan la competencia.
+El que quiera torear que no sea conservador... de su piel. Y el que
+quiera gobernarnos que no sea liberal... de la nuestra.
+
+ * * * * *
+
+Como nuestra buena amiga, la de Trafalgar, nos ha salido algo «cocota»,
+pero de las prácticas, ahora hemos caído en la cuenta de que mejor nos
+hubiera estado poner nuestros amores y nuestra confianza en la señora
+Germania, que, aunque burguesota y carillena, es señora formal y de
+peso.
+
+A buena hora, mangas verdes; para que nos respondan con el ademán más
+adecuado á esa parte de la indumentaria. Bien que, para justificar
+nuestra conducta, podíamos recordar el cuento de aquella novia á quien,
+en vísperas de la boda, el novio apremiaba para la concesión de ciertos
+anticipos á cuenta, y como ella se resistiera bravamente, y después
+de todas las ceremonias nupciales el novio la dijera: «Anduviste muy
+discreta; si me haces el menor anticipo, no me caso contigo»; ella
+entonces, con la mayor inocencia: «Sí, ¡que soy yo tonta! Ya me había
+pasado dos veces».
+
+De donde se deduce que para sacar marido ó aliado no conviene hacer el
+menor anticipo, sino estar á las resultas, que es la mejor proporción y
+acomodo.
+
+ * * * * *
+
+Max Rheinhardt, el primer director escénico de Alemania, ha obtenido un
+triunfo de alabanzas, de burlas y de discusiones en la representación,
+en la pista de un circo, del _Edipo_, de Sófocles, y el _Ricardo II_,
+de Shakespeare. La prueba es digna del inteligente director, y según
+sus admiradores incondicionales, en los tiempos modernos no se había
+logrado tan exacta presentación de la tragedia griega en toda su
+grandeza. El coro, verdadero protagonista en ella, recobra así toda su
+importancia, invadiendo la pista por diferentes partes, como verdadera
+masa popular, interviniendo en la acción á cada paso espectador y actor
+al mismo tiempo.
+
+En cuanto al _Ricardo II_, de Shakespeare, como todos los dramas
+históricos del mismo autor, creo que sólo en un circo pueden hallar
+su verdadero escenario. Allí pueden evolucionar guerreros y caballos;
+allí pueden sucederse los varios episodios, todos interesantes y todos
+necesarios. Y, en efecto, las representaciones primitivas de esas
+obras, en tiempos de su autor, actor y empresario, más semejanza tenían
+con la representación de una pantomima de circo en nuestros tiempos,
+que con las representaciones de esas mismas obras en nuestros modernos
+teatros. Los actores pasaban á caballo entre el público; como aun hoy,
+por tradición teatral, puede verse en Granada, en las representaciones
+de la famosa Toma, y como era uso también en nuestros corrales; y
+actriz hubo, como la Bárbara Coronel, más celebrada por su arrogancia
+de amazona que por sus méritos de comedianta.
+
+Todo vuelve á fuerza de buscar novedades, y el mayor progreso
+escenográfico está en volver á la sencillez de los teatros primitivos.
+El teatro vive, ante todo, de la imaginación, y á la imaginación, ó se
+la engaña con muy poco ó no se la engaña con nada. Hay algo con que se
+la engaña siempre: el interés y la emoción. Sófocles y Shakespeare no
+necesitaban de los ojos del espectador; con los oídos les bastaba.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Después de leer el libro _L'art de bien tenir sa maison_, publicado
+en París por la biblioteca «Fémina», cae uno en la cuenta de cómo es
+preciso renovarse ó morir, según la frase de Gabriel D'Annunzio. Hay
+que renovar nuestra educación cada diez años, por lo menos, si no
+quiere uno caer en graves faltas de tacto y de buen gusto. Parece que
+esto de la urbanidad y del trato social debiera estar sujeto á leyes
+más permanentes; nada de eso; lo que ayer era exquisita cortesía,
+hoy es ordinariez; lo que ayer acreditaba á cualquiera como hombre
+de sociedad, hoy le pondría en el más lastimoso ridículo. La exacta
+observación de las famosas máximas del barón de Andilla podrá hacer
+del más zafio patán el más cumplido cortesano. ¡Eran tan claras,
+tan sencillas, tan aplicables! Ya por los tiempos de su publicación
+empezaba á desecharse tradicionales reglas de buena crianza. Dice el
+barón:
+
+ «Hoy, en la mesa principal, es uso
+ servir trinchado ya: sistema ruso.»
+
+Nadie ignora que allá en los años en que Larra escribía su _Castellano
+viejo_, nada acreditaba tanto á una persona de finura y cortesanía como
+su habilidad en el arte cisoria, mostrada al trinchar un ave entre la
+admiración y el aplauso de los comensales... Arte y habilidad perdidos,
+cuya tradición sólo conservan algunos cirujanos modernos, tal vez por
+atavismo, tal vez porque consideren, como el filósofo, que el hombre es
+un ave sin plumas.
+
+Lo cierto es que ha de estar uno siempre pendiente de estos utilísimos
+Códigos de la buena crianza, que, con los títulos de _El modo de vivir
+en sociedad_, _El perfecto caballero_, _La verdadera gran dama_,
+_El arte de servir la mesa_, _La educación y las buenas maneras en
+sociedad_, _Las buenas formas en el cine_, y otros por el estilo, más
+ó menos afrancesados, como á toda fiel traducción corresponde, nos
+impiden estar en ridículo ante las nuevas generaciones. Ya debe uno
+entrar con los guantes puestos en un salón, ya debe uno quitárselo; ya
+debe uno besar la mano á la señora de la casa, ya no debe besarse nada;
+ya está bien ofrecer el brazo á las señoras, ya es una ridiculez de mal
+tono; ya deben presentarse unas á otras todas las personas reunidas
+en un salón, ya no debe presentarse á nadie para no imponer nuestras
+relaciones, aunque el sistema de la abstención es muy peligroso.
+¡Cualquiera empieza á murmurar de nadie en una reunión donde la mayoría
+de las personas nos son desconocidas! A lo mejor suelta usted su
+murmuración y se hace un silencio de hielo; mira usted á su alrededor
+y todo son risitas mordidas para no soltarlas; sólo ve usted dos caras
+muy serias: la de la señora de la casa y la de otra señora. No hay
+duda: se ha metido la pata. Y si la murmuración se dificulta, ¿de qué
+se habla en sociedad? El tema teatral se agota pronto. ¿De toros? No
+es conversación para señoras y pueden hallar alusiones molestas en lo
+más inocente. Yo creo que, no sólo se debía presentar á todo el mundo,
+sino que todos debiéramos llevar colgado un pequeño cuadro de nuestra
+genealogía: profesión, opiniones religiosas y políticas, asuntos de que
+se puede hablar en nuestra presencia y asuntos que no deben mentarse.
+En toda reunión está siempre pendiente la plancha de Damocles, pronta á
+caer sobre la cabeza del primer indiscreto.
+
+¿Y las comidas? Cualquiera se sienta hoy á una mesa de etiqueta sin
+llevarse muy aprendido el destino y aplicación del sinnúmero de
+utensilios de diferente forma indispensables en toda mesa de buen tono.
+Pinzas, garfios, tijeras, cuchillos de mil formas: unos para comer los
+espárragos con pulcritud; otros para triturar con gracia los cangrejos;
+un chisme para cada cosa, y viceversa. ¡El ideal feminista! Una mesa
+moderna parece el aparador de un dentista, con su imponente colección
+de instrumentos relucientes. Y ya se estila adornar la mesa; ya es de
+mal gusto recargarla de adornos; y hoy no es de buen gusto comer mucho
+pan; y mañana se debe comer tostado... Hay para llenar una existencia
+con el estudio de estas que no pueden considerarse menudencias, pero
+que á lo mejor deciden de nuestra suerte en la vida.
+
+ * * * * *
+
+Publicación muy interesante y muy digna de que se solicite atención
+para ella es la nueva revista _Archivo de Investigaciones Históricas_.
+Por el contenido de los números publicados puede apreciarse su
+importancia. Seguramente su editor no aspirará á enriquecerse con
+ella; ya se contentará con no empobrecerse, de dinero y de ilusiones,
+que también valen algo. En España no hay gran afición á los estudios
+históricos documentales, y mucho menos á enfrascarse en la lectura de
+documentos auténticos. Estudiamos la Historia; mejor dicho, nos la dan
+estudiada, si estudiar puede llamarse á esto, por grandes síntesis. Las
+grandes síntesis son de una gran comodidad. Con decir: «La Historia
+se divide en tres edades: antigua, media y moderna»; con atribuir á
+cada una de ellas un carácter general, según las opiniones políticas
+del historiador, ya estamos al cabo de la calle y de los siglos. Y es
+lástima, porque sólo por el conocimiento de la Historia puede formarse
+la verdadera conciencia de un pueblo. Si la verdadera ciencia de
+gobernar consiste, como la ciencia del agricultor, en el conocimiento
+del terreno que ha de cultivarse, sólo el conocimiento de la Historia
+puede enseñarnos cómo puede cultivarse el espíritu de los pueblos para
+no exponerse á sembrar en terreno estéril ó á malograr cosechas por no
+conocer el terreno y lo que en él puede sembrarse con esperanza de buen
+fruto. Aquí sembramos á tontas y á locas; allá van leyes y allá van
+proyectos; esta ley de Francia; aquélla de Inglaterra; sin cuidarse si
+en esta tierra española podrán tener buen arraigo y floración lucida.
+
+ * * * * *
+
+Un libro raro también entre los libros recientemente publicados: _Mundo
+interior_, de un escritor joven: García Martí, que se nos presenta en
+su libro con esa serenidad espiritual que sólo la fe religiosa ó la fe
+en nosotros mismos pueden asentar en nuestro espíritu. Si esa serenidad
+fuera literatura, aun sería estimable el libro; mas tengo razones
+para creer que llegó al libro después de luchas muy hondas. Aun llora
+la resignación en esas páginas; aun se percibe el fragor del combate.
+Lo que pudiera parecer inspiración de otros escritores, es aquí como
+nueva emoción, acrecida por las palabras de un amigo que supo acertar
+con el secreto de nuestra alma. Y así llega también á nosotros este
+libro, como un buen amigo que todo lo comprende y lo perdona todo y con
+la serenidad de sus palabras viene á poner calma en nuestro corazón
+atormentado.
+
+Y un saludo para un libro de cuentos: _La Serafina_, del veterano
+escritor Sr. Tusquets, no tan conocido como debiera serlo; pero sí
+muy estimado de cuantos le conocen. Escritor que no vivió atento á
+veleidades de modas literarias; que emprendió su camino por la novela
+naturalista, cuando apenas se hablaba del naturalismo en España. Otros,
+con menos merecimientos, lograron más ruidosos aplausos. Olvidamos
+demasiado pronto. No es el Sr. Tusquets, el autor de _La hembra_, de
+los que deben ser tan injustamente olvidados.
+
+
+
+
+X
+
+
+A nadie como á los políticos y á los escritores conviene, de cuando
+en cuando, descentralizarse. ¡Unos y otros son tan inclinados á creer
+que es todo el mundo el pequeño mundo que les rodea! Y en el mundo
+hay más, siempre hay algo más. Sólo alejándonos de nuestro medio,
+que es alejarnos en parte de nosotros mismos, podemos apreciar el
+verdadero valor de nuestra obra. Nuestra vida, como nuestra obra, sólo
+á distancia parecen lo que son en realidad. De aquí la conveniencia de
+los viajes para políticos y escritores. Al observar cómo nos juzgan los
+espectadores lejanos, aprendemos á juzgarnos mejor nosotros mismos.
+Tanto más ganará nuestra conciencia cuanto más castigada quede nuestra
+vanidad.
+
+Convienen también los viajes para curarnos de nuestra impertinente
+superioridad de madrileños. Hay en provincias más reposado ambiente
+de intelectualidad; el tacto de codos no llevó hasta sus Círculos
+literarios la complicidad de las admiraciones ó de los odios. Se
+juzga con menos pasión, porque se sabe más de las obras y menos de
+las personas. Justo es que desde Madrid correspondamos con nuestra
+atención y nuestra simpatía á los que trabajan en provincias, con mayor
+desinterés que en Madrid se trabaja, por un noble ideal de cultura.
+
+Mi saludo al Ateneo de Badajoz que, con sus propios recursos, bien
+escasos, organiza Exposiciones de pintura, Certámenes literarios,
+Conferencias científicas y artísticas. Mi saludo á los poetas y
+escritores premiados en los Juegos florales; sus poesías y sus
+cuentos en prosa no eran las acostumbradas vulgaridades que tanto han
+desacreditado estos tradicionales concursos. Luis Bardaje, Antonio
+Teixeira, Montero, Enrique Segura, son poetas y cuentistas superiores
+á la flor natural y á los objetos de arte, obligado premio en estos
+Certámenes.
+
+No vea nadie en mis elogios obligación del agradecimiento. Es justo
+pago á la verdad. Mi corazón no paga con tan poco.
+
+ * * * * *
+
+Como casi todo el año, aunque no nos demos cuenta como ahora, hemos
+estado viviendo en el aire. Nuestra imaginación, de suyo perezosa,
+aunque tenga, por meridional, fama de lo contrario, ha volado por
+esta vez siguiendo, y aun adelantándose, al vuelo de los aeroplanos.
+Como actores, no es cosa lo que nos lucimos en estas emocionantes
+luchas por la conquista del aire; pero ¡como espectadores!, aquí
+nos las den todas, en un día de sol, entre buenas mozas y con una
+buena merienda. Este, éste es nuestro papel: contemplativos y algo
+escépticos, hasta que llegue el día en que podamos aprovecharnos de
+lo que otros inventaron y trabajaron para nosotros. ¡Sí, que somos
+primos! Cuando el invento esté bien perfeccionado y no haya riesgo que
+temer ni peligros en que aventurarse, el volar será para nosotros un
+divertido _sport_. Entretanto, bien estamos de espectadores. Nuestro
+terreno es la Teología y la Mística, según D. Miguel de Unamuno. Ya
+es bastante que nos dignemos admirar. ¡Y vaya usted á saber, si de la
+admiración se quita la bulla del viaje y las buenas mozas y la merienda
+y la juerguecita, lo que quedaría para el valor de los voladores y
+el triunfo de sus máquinas! Como decía Cromwell, al ver la multitud
+agolpada para aclamarle: «La misma gente habría si me llevaran á
+ahorcar.» No digo yo la misma; pero alguna más sí hubiera acudido, si
+en estas corridas aéreas no estuviera comprobado que el «hule» suele
+alcanzar también á los espectadores. Y que, alguna vez, como en París
+ahora, los viajeros no son de tercera, como, según el comentario de
+un periódico, lo fueron, afortunadamente, todas las víctimas de un
+descarrilamiento.
+
+ * * * * *
+
+Como algunos críticos le hubieran acusado de plagiario, lamentábase
+Bernardo Shaw de la triste idea que dichos críticos tenían de la
+mentalidad inglesa, que, apenas daban con una obra sobresaliente, ya
+no podían creer que en cerebro inglés hubiera sido concebida. Si de los
+críticos y del público inglés se quejaba Bernardo Shaw, ¿qué podremos
+decir en España, donde todo lo de casa está siempre en entredicho y
+nadie cree en la capacidad intelectual de nadie, y así andamos todos de
+acobardados y desconfiados de nuestras propias fuerzas? ¿Quién piensa
+aquí en acometer empresa alguna si, en vez de alientos y esperanzas,
+sólo ha de oir el cubrefuego que paraliza su resolución? ¿Qué va á
+hacer ese hombre? ¿Ha visto usted qué atrevimiento? Y si alguien da con
+una idea original, todos se preguntarán: ¿De dónde la habrá copiado?
+Y cualquier atrevimiento parece desvergüenza, y cualquier resolución,
+osadía y falta de respeto. ¡Admirable país, en que sólo los holgazanes
+y los ociosos viven tranquilos y respetados!
+
+Pensaba yo todo esto viendo al actor italiano Caravaglia representar
+_Hamlet_. No es que estuviera mal del todo; pero yo pensaba qué se
+hubiera dicho de un actor nuestro si se hubiera atrevido á una mitad
+de las cosas raras y de mal gusto á que el actor extranjero se atreve
+en la interpretación de la obra de Shakespeare. Y á la mayoría de los
+espectadores estaba á punto de parecerles todo aquello algo maravilloso
+y de un soberano arte. Risa para todo el año hubiéramos tenido con uno
+de casa. ¿No tomamos á broma á Tallaví porque se atrevió á representar
+_Los espectros_, de Ibsen, después de Zacconi? ¿Era tan gran osadía?
+¡Ah! ¡Si Tallaví hubiera sido extranjero! Pero nuestros actores no
+pueden atreverse á nada; los queremos discretos, muy discretos,
+medrositos y respetuosos siempre; les pedimos que ni se molesten ni nos
+molesten demasiado; nada de gritos, ni de gestos, ni escenas mudas, ni
+desplantes; á decir su papelito, y á salir del paso; aquí nos conocemos
+todos; ya sabemos todos de lo que somos capaces. Los extranjeros, ya es
+otra cosa; ya pueden atreverse á todo; es otra cosa, sobre que no se
+entiende lo que dicen si no hacen algo raro...
+
+Y no es que Caravaglia sea un mal actor; al contrario, es demasiado
+actor; no hay modo con él de olvidarse de que estamos en el teatro.
+Pero, la verdad, como Hamlet era algo más que un comediante, y
+Shakespeare algo más que un autor de teatro... ¡Oh, la _Cleopatra_,
+toda humanidad, de Eleonora Duse! ¡Oh, el _Hamlet_ de ensueño de Sarah!
+¡Y cómo el teatro dejaba de ser teatro al encanto de las dos divinas
+intérpretes de Shakespeare!
+
+
+
+
+XI
+
+
+Aunque la supresión del impuesto de Consumos en nada favoreciera al
+contribuyente, aunque sólo cambiara la forma del cobro, ya sería de
+agradecer y de estimar la supresión. Como hay una Ética, debe haber una
+Estética en el arte de gobernar, y el impuesto de Consumos no puede
+negarse que era de lo más antiestético. Ese registro del viajero,
+que tal vez llega angustiado por tristes preocupaciones, tal vez
+todo ilusiones y esperanzas, y, como anticipo de hospitalidad, se le
+ofrece la mirada hosca del vigilante, á quien tampoco hay que culpar
+demasiado, expuesto siempre á desconfiar cuando menos debiera ó á
+dejarse engañar cuando mejor le engañan.
+
+Ya se necesita ser conservador para obstinarse en conservar el lindo
+impuesto. Ojalá pudiera suprimirse tan fácilmente el registro
+y el pago en las Aduanas. Todo sería caminar deprisita hacia la
+civilización. Los dos impuestos, por la forma del cobro, recuerdan
+la dulce manera con que los señores de horca y cuchillo ponían á
+contribución, en especie ó en dinero, á todo viandante que pasara por
+sus dominios. Ya que todo venga á parar en sacarnos el dinero, que
+se nos saque con buenas formas, que es como ponen á contribución las
+mujeres, y á ver si hay quien se dé mejor arte para sacar dinero.
+
+Mientras lo mejor de nuestras clases directoras anda preocupado
+con la supresión de dicho impuesto, y lo más mejor con el Congreso
+Eucarístico, cuya perentoria necesidad se dejaba sentir desde los
+comienzos del siglo XX, no sale uno á esparcirse un poco por esas
+calles que no vea uno, dos, tres... ¿quién puede contarlos? entierros
+de niños, con sus cajitas blancas, como de juguete, cubiertas de flores
+algunas, otras muy pobres, sin adorno alguno. Detrás, si el entierro
+no es de niño rico, van dos ó tres simones; la gente va sin pena.
+¡Angelitos al cielo!
+
+La muerte de los niños sólo es tristeza para los padres, para los más
+allegados; los demás... ¡pensamos tantas veces lo bien que nos hubiera
+sido morir apenas nacimos; mejor, no haber nacido! Todo el pesimismo
+y toda la tristeza de nuestra vida caen, como gran consuelo, sobre
+esas cajitas blancas, como de juguete; un juguete que nos trajeron por
+equivocación, y vuelve á su destino.
+
+Y en esas cajitas blancas, como en esas otras grandes cajas, que
+también tienen algo de ataúd, los barcos de emigrantes, tal vez se va
+lo mejor de España. No son los fríos del invierno, son las heladas de
+primavera las que deshojan la flor que había de ser fruto sazonado.
+Procuremos que nada muera prematuramente. No miremos con indiferencia
+esos barcos grandes ni esas cajas pequeñas. Miremos en la flor el
+fruto, y pongamos todos más solicitud, más cariño en defenderla de
+esos hielos, que son la miseria y la ignorancia de muchos entre la
+indiferencia de casi todos. Y los menos indiferentes suelen ser de
+la raza de los poetas, que ni han gobernado nunca el mundo, ni han
+conseguido nunca hacerse oir de los que lo gobiernan.
+
+ * * * * *
+
+La representación de _El rey Lear_ ha renovado la discusión sobre la
+teatralidad de las obras de Shakespeare; esto es: si son mejor para
+leídas que para representadas. Desde muy antiguo, los admiradores
+literarios de Shakespeare están contra la representación. Carlos
+Lamb, uno de los mayores idólatras del gran autor, se lamentaba del
+deplorable efecto que le había producido la representación de este
+mismo _Rey Lear_, representado ahora en Madrid por Garavaglia. «La
+figura del rey Lear no cabe en la escena--decía;--sus proporciones son
+demasiado gigantescas.» Ceguedad de idólatra; porque yo creo que jamás
+obras dramáticas fueron tan obras de teatro como las de Shakespeare.
+Lo que hay es que pesa demasiada crítica literaria sobre ellas, y que
+cualquier auditorio moderno, al juzgarlas, como cualquier actor de
+nuestros días, al representarlas, se empeña en buscarles, como suele
+decirse, tres pies al gato. Las obras de Shakespeare siguen siendo lo
+que fueron en su tiempo: obras para un público popular, un público de
+emoción. La literatura apenas tiene que ver con ellas. Los asuntos de
+todas sus obras son como cuentos populares, á los que no es difícil
+hallar correspondencia en todos los tiempos y en todos los países. Esta
+historia del rey Lear, ¿no es el eterno cuento de las tres hijas de un
+rey; las mayores, perversas, y la menor, dechado de perfecciones; la
+menor, perseguida por la maldad de sus hermanas, hasta que triunfa,
+al fin, por el poder de sus virtudes? Tragedia para los corazones más
+que para las inteligencias. Tragedia que lo mismo comprende el rey que
+haya dividido sus Estados entre sus hijos, que el pobre labriego que
+les haya repartido sus tierras y después padezca la ingratitud y el
+abandono de sus hijos.
+
+En cuanto á la decantada psicología de los personajes de Shakespeare,
+¿puede haber nada más sencillo, más infantil? Son los actores los que
+se empeñan, según frase del mismo Shakespeare, en dorar el oro, en
+pintar la azucena y en endulzar lo dulce. Actores ingenuos que se
+limitaran á decir su papel, con la natural emoción en algunos momentos,
+obtendrán mayor efecto que estos críticos alambicadores actores
+modernos. La Duse era la sencillez misma en _Cleopatra_, y quien la
+recuerde en esta obra ¿no cree recordar á la misma reina de Egipto?
+
+La crítica literaria tampoco se ha fijado en _El rey Lear_ más que en
+un solo aspecto del drama: la ingratitud de las dos hijas mayores del
+rey. Por eso les parece esta tragedia de un pesimismo desolador. Pero
+adviértase que la ingratitud de las dos hijas del rey Lear es justo
+castigo de su injusticia al repartir su reino. Como el viejo rey, todos
+somos alguna vez injustos en nuestra generosidad y en nuestro cariño.
+Hallamos siempre buenas razones para recompensar á quien nos halaga, y
+la verdad de un sincero afecto nos parece falta de cariño.
+
+En pocos dramas resplandece la idea de justicia tan alta como en _El
+rey Lear_. Solo que la justicia de Shakespeare no es la de un autor
+de melodramas ó de folletines; no es tampoco justicia de directora de
+colegio que premia con dulces ó estampistas, y castiga privando del
+recreo; es justicia como la de Dios: la muerte es igual para todos;
+para todos es igual el dolor. Nuestra conciencia es la que dice que
+no es igual morir como Regania y Gonerila que morir como Cordelia.
+Y el que diga «¡qué atrocidad! Todos mueren lo mismo: los buenos y
+los malos...», ese ni puede comprender á Dios ni puede comprender á
+Shakespeare.
+
+
+
+
+XII
+
+
+A la carta abierta que me dirige _Caramanchel_ sólo he de contestar
+que, al referirme á la crítica, tratándose de _El rey Lear_, no me
+refería á la crítica de actualidad, sino al conjunto de críticas
+referentes, á las obras de Shakespeare. En todas ellas la excepción,
+por ser excepción, confirma la opinión general, se considera al rey
+Lear como víctima de sus dos hijas mayores, sin tener para nada en
+cuenta la desconsiderada conducta del rey con su hija menor, Cordelia.
+Regania y Gonerila son odiosas; pero es mucho cuento que sobre ellas
+caiga toda la culpa de las desdichas de su padre. Yo siempre he sentido
+cierta simpatía por Judas y por Pilatos cuando, en los sermones de
+Semana Santa, caen sobre ellos, desde esos púlpitos, los mayores
+improperios y los más terribles anatemas. No puedo por menos de
+considerar que si todo lo que sucedió en la Pasión y Muerte de Jesús
+estaba así ordenado; si Jesús sabía de antemano que Judas había de
+venderle y Pilatos entregarle al pueblo judío, Judas y Pilatos fueron
+víctimas del papel que les había tocado en suerte, y no hay para qué
+insultarlos cuando, sin su intervención, no hubieran podido cumplirse
+las Escrituras. Y ahí es nada; siendo Escrituras y cosa del pueblo
+judío, ¿cómo habían de dejar de cumplirse? Buenos son los judíos para
+no hacer cumplir sus escrituras. Del mismo modo Regania y Gonerila me
+inspiran compasión en fuerza de verlas tan maldecidas.
+
+En cuanto á que nada nuevo puede decirse de Shakespeare y de sus
+obras, la crítica universal es buena demostración de lo contrario.
+Continuamente se publican estudios biográficos y críticos que aportan
+nuevos é interesantes datos al copioso caudal de la literatura
+shakespiriana.
+
+Lo del carácter infantil y la sencilla psicología de los personajes
+de Shakespeare no lo dije como reproche, antes como excelencia de sus
+obras. Pero ¿hay nada más sencillo que la psicología de Otello? ¿Nada
+más infantil que su credulidad ante las burdas maquinaciones de Yago?
+¿Hay nada más infantil que la conducta de Yago? Un malvado que nos
+avisa él mismo de que es un malvado. ¿Hay nada más infantil que Romeo
+y Julieta? Ni sería bien que fuera de otro modo. El mismo Hamlet,
+considerado como prototipo de la complejidad psicológica, ¿hay nada
+más ondulantemente rectilíneo, valga el contrasentido? No soy en nada
+opuesto, antes muy partidario, de las polémicas literarias, cuando se
+entablan sin animosidad personal y con la cortesía que _Caramanchel_ no
+olvida nunca aun en sus críticas más apasionadas.
+
+Respecto á Garavaglia, yo sólo quise hacer constar que si un actor
+español hubiera representado el _Hamlet_ tan desdichadamente como
+el actor italiano, la rechifla hubiera sido soberana. Aparte
+las mutilaciones y alteraciones del texto, no justificadas por
+conveniencias escénicas, dígase qué momento de acierto tuvo Garavaglia
+en toda la obra. Falsa y en oposición con el texto su llegada á las
+murallas del castillo de Elsingor, cuando viene á esperar la aparición
+de su padre. Se presenta poseído ya del mayor espanto, y el texto
+indica, por lo contrario, que Hamlet, natural ó forzadamente, habla
+de cosas triviales como para distraer su pensamiento. Con el modo de
+entender Garavaglia la situación, además de tener que mutilar el texto,
+el momento de la aparición pierde toda su terrible grandeza.
+
+Además, dado el carácter de Hamlet, que, aun después de ver y de oir
+al espectro de su padre, duda de la realidad de la aparición, debe
+llegar á las murallas del castillo creyendo que el espectro no ha de
+aparecerse; por eso mismo es mayor su espanto al verle aparecer.
+
+Por este orden, pudiera citar caprichosas interpretaciones en cada
+situación de la obra. Sin duda Garavaglia estudió esta obra más
+cuidadoso de producir un efecto momentáneo de originalidad, de
+sugestión sobre el público. Si valiera mi consejo, yo le diría á
+Garavaglia con toda lealtad que, por algún tiempo, debiera dejar de
+representar el _Hamlet_ y estudiarlo de nuevo, más atento al texto
+original que á los efectismos teatrales. Así hizo Talma muchas veces
+cuando creyó haberse equivocado en la interpretación de una obra.
+
+ * * * * *
+
+Si los tiempos fueran de creer en presagios y en agüeros, bien podía
+dar qué pensar á los mejicanos la espantosa sacudida de terremotos
+que ha sucedido á la caída de D. Porfirio «Imperator». Quiera Dios, y
+quieran también los mejicanos, que esos materiales terremotos no sean
+anuncio de otras sacudidas en el orden público, económico y político de
+la que fué de nombre gran República y ahora puede serlo de nombre y de
+hecho. Aun no es llegado el día en que la fiel balanza de la Historia
+pueda pesar los méritos y las culpas de D. Porfirio. Como todos los
+grandes tiranos, fué la paz á su hora. Achaque es de todos los tiranos
+no conocer la hora en que ha de empezar á ser la justicia. Llegan á
+la suprema dictadura en momentos de perturbación de la conciencia
+pública; impone el orden, más que su propia fuerza, la misma fuerza
+del desorden, que ha llegado á ser intolerable, y no aciertan á darse
+cuenta como Chantecler, de que ellos sólo fueron el gallo que cantó á
+la hora de salir el sol, pero el sol no estaba sujeto á su quiquiriquí.
+La eterna historia de todos los tiranos; pero mala maestra debe ser la
+Historia cuando ninguno aprovecha sus avisos ni sus enseñanzas.
+
+Alguien dirá que Méjico debía alguna gratitud á D. Porfirio, y que los
+mejicanos acaso debieron respetar su ancianidad, dejándole morir en su
+sitio. Los mejicanos responderán que también D. Porfirio debió respetar
+la mayor edad de Méjico. Es error de padres severos creer que los hijos
+son siempre niños. No aprendemos á calcular por nuestra edad la edad
+de los que hemos visto nacer. La dictadura había envejecido; el pueblo
+había dejado de ser niño. Esperemos que, en pleno uso de su razón, sepa
+justificar que puede gobernarse por sí solo.
+
+En cuanto á D. Porfirio, bien pueden quedarle muchos años de vida para
+meditar en la realidad lo que no supo aprender en la Historia.
+
+ * * * * *
+
+En una casa del mejor tono se celebra una suntuosa fiesta. De pronto,
+uno de los invitados se acerca al señor de la casa, dando muestras del
+mayor disgusto.
+
+--Yo no hubiera querido decirle á usted nada; pero es tan horrible...
+Usted no puede saber quién es todo el mundo; recibe á tanta gente...
+Pero debe usted saberlo: aquel caballero, al parecer, tan distinguido...
+
+--¿Qué?
+
+--Acaba de quitarme el reloj.
+
+--¿Qué me dice usted? ¿Está usted seguro?
+
+--Sí, señor, sí; lo he visto, no me cabe duda; ha sido él.
+
+--Descuide usted. Tendrá usted su reloj. Voy yo mismo...
+
+--De ningún modo. Yo sólo quería advertirle á usted... pero no le diga
+usted nada; sería una escena violenta, desagradable.
+
+--Déjeme usted, déjeme usted.
+
+Al poco rato el señor de la casa vuelve y entrega su reloj al invitado;
+el invitado se deshace en excusas.
+
+--¡Por Dios! Yo deploro... ¡Cuánto siento!... ¡Qué disgusto!... ¿Habrá
+sido una escena horrible?... ¿Qué le ha dicho usted? ¿Qué ha dicho
+él?... He debido callarme...
+
+Y el señor de la casa, imperturbable:
+
+--No se preocupe usted. Se lo he quitado sin que se enterara.
+
+
+
+
+XIII
+
+
+Las verbenas, excelente pretexto para que los retrógrados del Arte nos
+cantaran todos los años las gracias de chisperos y majas, han perdido
+todo carácter popular. El pueblo ya no es nada bullanguero; la misma
+baja chulería, que nunca debe confundirse con el verdadero pueblo, no
+está tampoco por exhibirse gratuitamente en romerías y verbenas. El
+público de estas fiestas, actor y espectador á un tiempo, es el de la
+última sección de los teatrillos alegres; señoritos todos, que ya es lo
+único alegre, lo único chulo y lo único castizo que nos va quedando.
+
+Las clases populares ¿quién lo dijera? se han hecho cosmopolitas.
+Estas fiestas tradicionales no les dicen nada. La aristocracia, como
+sabe que ya no es querida ni respetada, ni siquiera admirada, por el
+pueblo, huye de mezclarse con él. Acabaron las pintorescas aventuras
+de duquesas y toreros. El señorito es el único que alegra estas fiestas
+tristes, con la artificial alegría de los teatros y de las novelas;
+alegría de literatura. ¿Alegría espontánea, verdadera alegría?...
+Esa alegría es para los pueblos fuertes y ricos, de los que sabemos
+burlarnos también. Esa alegría sólo es posible cuando se ha trabajado
+mucho y hemos visto justamente recompensado nuestro trabajo... Pero
+¡esta pobre alegría nuestra, es como borrachera de olvido!... Tirar
+los cinco duros que sobran porque no llegan para nada. Ni con ellos se
+ha de comer mejor, ni se ha de pagar al casero, ni al sastre... ¿Puede
+hacerse cosa mejor con ellos que gastarlos en olvidar alegremente?
+Por eso parece que hay tanto dinero de sobra en España, precisamente
+porque falta para todo. ¿Qué hago yo con un duro? Tomar un décimo de la
+lotería. ¿Qué hago yo con dos pesetas? Gastármelas en el teatro... Es
+lo único que se puede comprar con poco dinero: un poco de ilusión y un
+poco de olvido. Las realidades son muy caras.
+
+ * * * * *
+
+Aunque él no lo crea, yo siento una gran admiración por D. Miguel de
+Unamuno. Aquí donde cada escritor ha decidido no leerse más que á sí
+propio y, salvo el caso de alguna cooperativa de bombos, nos dedicamos
+á espantarnos el público los unos á los otros, ya puede significar
+la atención á lo que otros escriben, tanto como en otras partes
+significa la admiración. Ya es bastante que nos atiendan, aunque sea,
+como vulgarmente se dice, para hacernos polvo. Lo triste, lo malo es
+que, casi siempre, los pulverizadores son los que no se han tomado la
+molestia de leernos. Váyase por los que admiran con el mismo motivo.
+Entre esos dos viciosos extremos, ha de labrarse penosamente la
+reputación del escritor en España. Y, en resumidas cuentas, con ser la
+envidia gran defecto nacional, como aun es mayor la pereza, todavía es
+más fácil ser admirado que atendido. Conste, de una vez para siempre,
+que yo atiendo y admiro á D. Miguel de Unamuno.
+
+Acabo de leer su libro último: _Rosario lírico de sonetos_. Bien
+puede ser que estos sonetos no resistan una lectura pública, ni
+los chistosos comentarios de un grupo de amigos... Son para leídos
+á solas, en intimidad con lo más intenso de nosotros mismos. Como
+fueron pensados y sentidos, como fueron escritos. ¿Han de ser siempre
+estimables cualidades de la poesía la dulzura y la suavidad? ¿No ha
+de haber también poesía amarga y poesía áspera? Si á lo que más puede
+aspirar la poesía es á llegar á lo más hondo de nuestra alma, ¿no se
+entrarán más adentro estas asperezas, que las suavidades resbaladizas?
+Leed el libro: al principio tal vez sonriáis un poco; ya os iréis
+poniendo serios. Quizás al terminar su lectura no quede un solo dulce
+verso en vuestra memoria, pero sí más graves pensamientos en vuestra
+conciencia.
+
+De esta áspera, rocosa calidad, eran los versos de Wordsworth, tan
+admirado por Unamuno. También su poesía fué donosamente comentada por
+algunos críticos. _A sonnet is a moment's monument_, definía Rossetti.
+El soneto es un monumento elevado á la memoria de un instante, pudiera
+traducirse. No diré yo que todos los monumentos elevados en estos
+sonetos sean igualmente admirables; pero sí que todos los instantes
+del espíritu de D. Miguel de Unamuno tienen un gran valor. Los más
+grandes poetas no son los que aciertan á contenerse en la más perfecta
+forma, sino los que no caben en ninguna.
+
+ * * * * *
+
+_Vida interna_ es otro libro de poesías, de Rafael Torromé, autor
+dramático, á quien nunca perdonará el teatro español desvíos ó
+desalientos injustificados. Precédele un sabroso prólogo, donde se
+ponen las cosas muy en su punto respecto á la frondosidad de nuestra
+poesía lírica, que tan poco tiene de lírica, hasta llegar á tiempos muy
+cercanos y... aún, aún. Hemos sido siempre muy de exterior, para que la
+cuerda lírica sonara entre nosotros. En esta misma _Vida interna_ de
+Rafael Torromé, parece, á pesar suyo--y no lo digo como censura,--más
+el autor dramático que el poeta lírico... No es un lirismo egoísta
+el suyo, antes muy objetivo; más de tristezas y dolores de todos,
+que de melancolías cultivadas en un espíritu reconcentrado. Poesía
+de generosa expansión, poesía á lo Schiller, que también era autor
+dramático y por eso tampoco fué lírico del todo en sus poesías líricas,
+con ser tal vez demasiado lírico en sus obras dramáticas. Por fin de
+cuentas: ¿qué importa esta confusión de géneros? _Vida interna_ es un
+libro de un buen poeta y, lo que más importa, de un poeta bueno.
+
+
+
+
+XIV
+
+
+La revista _Je Sais Tout_ abrió concurso para conceder un premio
+al más elegante ó al más práctico figurín de traje masculino. El
+resultado del concurso no ha sido muy brillante. La inventiva, ninguna.
+En el capítulo de las elegancias, todo es volver á la moda del año
+30; en el capítulo del trapillo diario, no salimos de los modelos
+generalmente adoptados para campo, caza, automóvil, canoa ó aeroplano.
+De donde se deduce que la moda, tanto femenina como masculina, no es
+algo caprichoso que puede imponerse por dictadura: es producto de
+elaboración social; á la que todos contribuímos. Obra de evolución;
+nunca de revolución. En la moda, más que en nada, se observa el
+serpenteo, avance y retroceso alternados; que es el andar de la
+humanidad, según la escuela positivista.
+
+La fantasía de un sastre, el humor de un _dandy_, no cambiarán
+la tendencia niveladora del traje masculino en nuestro tiempo. La
+aspiración social es la confusión de clases. Va desapareciendo el
+sombrero de copa, que ha venido á quedar en algo así como prenda de
+uniforme honorario, para lucirlo sólo en determinadas solemnidades.
+La levita sigue la suerte de su inseparable aditamento el sombrero de
+copa. Desaparece también la capa, y el sombrero flexible, intermedio
+entre la gorrilla y el hongo, iguala al artesano con el artista y al
+obrero con el empleado.
+
+Por desgracia, la nivelación va también por dentro, y si desnivel
+hubiere, no está la mayor altura por lo más alto. Es posible que, si os
+volvéis en la calle al escuchar alguna palabrota, os encontréis con un
+señorito. El alcoholismo disminuye por días entre las clases populares;
+en cambio, ¡hay cada manga aristocrática en todas las aristocracias, y
+en la intelectual las más holgadas! Si hoy viviera Horacio, tendría que
+rectificar lo de: _pauperum_ tabernas.
+
+Mucho preocupa á las clases directoras cualquier huelga de obreros,
+al fin pasajera... ¡Si fueran á preocuparse por la constante huelga
+de señoritos! ¡Y quién sabe cuáles son más perturbadores de la
+vida social! ¡Y si holgaran sólo los incapaces, los verdaderamente
+inútiles! Al fin esos no pueden rendir mejor tributo al bien general,
+que el de consumir lo más pronto posible su hacienda y su vida. Pero
+¡cuánta capacidad, cuántos buenos ingenios malogrados en esa huelga
+de voluntades pobres con inteligencias ricas! Cierto que el ambiente
+moral en nada favorece ni alienta al luchador; que es tierra la nuestra
+en que todo se le perdona al ocioso y nada al que trabaja. Pero ese
+ambiente ¿es causa, ó efecto? ¿No sería un lucido _sport_, no tan
+arriesgado como la aviación, el de sobreponerse á ese ambiente?
+
+ * * * * *
+
+El Congreso Eucarístico va á presentarse muy bien. Esas tramoyas á lo
+divino requieren mucho gasto. Por fortuna, entre los fieles católicos
+figura la gente más adinerada. Convendría saber si tienen dinero por
+haber sido fieles católicos, ó si son fieles católicos porque tienen
+dinero. Yo no sé si continuará siendo más fácil que entre un camello
+por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos; pero un
+camello cargado de dinero entra por todas partes. Si el reino de los
+cielos se gana también por violencia, según textos sagrados, ¿no ha
+de producir su efecto amenazador, así en la tierra como en el cielo,
+ese alarde de número y de numerario, ese recuento de fuerzas con que
+nos asombrarán los buenos católicos? No, no están solitos, como los
+gallegos del cuento. Aunque el día en que les faltara el dinero puede
+que no estuvieran tan acompañados. Acaso faltarían los figurantes,
+parte la más lucida del espectáculo. Nos presentarán sus carrozas de
+gala, sus automóviles, su servidumbre, hasta sus colonos y sus guardas
+jurados y tal vez sus pastores, como en Belén. Hay que movilizar todas
+las fuerzas, como en un día de elecciones reñidas.
+
+¡Pobres ilusos! Con estas aparatosas exhibiciones creen haber puesto el
+mejor pararrayos sobre el tinglado social que les cobija. ¡La Fe los
+salve!
+
+ * * * * *
+
+La Exposición de perros y gatos será durante unos días, y desde el
+punto de vista de los perros y de los gatos, exposición de personas
+distinguidas. Si los perros y los gatos tienen un poco de imaginación,
+¿por qué no han de creer que son ellos los espectadores, y señoras y
+caballeros los expuestos?--¡Qué amable es toda esta gente!--pensarán
+tal vez.--Se molestan en venir para que los veamos.
+
+Para el perro y el gato de lujo la sociedad elegante es muy conocida.
+Los perros y los gatos son los que mejor viven en ella. Los criados lo
+saben: antes que á los señores hay que tener contentos al perro ó al
+gato favoritos.
+
+Pero los perrazos de campo ¿qué pensarán de nuestra sociedad? ¿Volverán
+á sus soledades monteses llevando el germen de una revolución social?
+En adelante ¿no mirarán con más simpatía al lobo? ¿Y el día en que los
+perros se unieran á los lobos?... ¡Bah! Todavía quedarían los pastores,
+que, aunque dejaran de ser perros, no sabrían ser lobos.
+
+
+
+
+XV
+
+
+Que el hombre es un animal social, aunque haya muchos insociables,
+lo sabíamos desde muy antiguo. Tan social, que no satisfecho con
+formar parte de la sociedad civil que, por nacimiento y consiguiente
+inscripción en el Registro le corresponde, todavía se desvive por
+ingresar en otras muchas Sociedades, Círculos, Corporaciones, Cofradías
+ó Logias; que hay designaciones para todos los gustos. Esta natural
+tendencia del hombre á la agrupación, parece que debiera facilitar
+el triunfo del socialismo en breve plazo. Mas ¡ay! una cosa es la
+Sociedad grande, donde el individuo se encuentra disminuído, y otra
+esas Sociedades pequeñas, donde cada uno se crece y se refuerza y se
+envalentona, hasta adquirir un carácter que él mismo no se conocía.
+
+A mi juicio, esto es lo más interesante que puede observarse al
+paso de una procesión religiosa ó de una manifestación laica: el
+aire altivo, enérgico, arrogante, con que se nos muestran muchos
+buenos señores y pobres hombres, conocidos por tales en su vida y
+costumbres particulares y casi desconocidos en aquella transfiguración
+procesional. Hay cofrade que, con su cetro en mano ó su cordón de
+estandarte, su medalla al cuello y su levita cívico-religiosa, parece
+que desafía al mundo entero, una vez metido en procesión:--¡Eh!
+¿Qué tal?--nos va diciendo á cada solemne paso.--Creo que somos una
+fuerza.--¡Habrá que verle en casa, zarandeado por la señora y las
+niñas, ó en la oficina, burro de carga de todos sus compañeros!
+
+Por eso los Gobiernos no deben temer nunca esas manifestaciones
+colectivas. De cuando en cuando hay que contarse; miedosos que se dan
+valor unos á otros. El peligro está en los que van solos por el mundo.
+Por fortuna, van quedando pocos. ¡Es tan caro andar solo! ¡Es tan
+conveniente andar en procesión!
+
+ * * * * *
+
+El demonio lo enreda--no hay nadie más enredador que el demonio.--El
+primer contragolpe de la supresión de los consumos ha ido á dar sobre
+las corridas de toros. ¡Ahora que estábamos en pleno renacimiento de
+la afición, tal vez á consecuencia de cómo anda la afición! Nunca
+es tan fácil contentar á un público como cuando se contenta con
+poco. ¡Si Lagartijo y Frascuelo, y Guerra, después, á quien se le
+denostaba muchas tardes por faenas de las que ahora valen orejas y
+salidas triunfales; si Fuentes y Machaquito y Bombita, en tiempos más
+recientes, hubieran gozado de un público tan amable y tan consecuente,
+como dicen los chulos! No hay duda, las costumbres se dulcifican. Ya
+es hora de que el público se haga cargo de la dificultad y del riesgo
+en la lucha con brutos, bravos ó mansos, y no sea tan exigente. Cuatro
+mantazos, pegadito el torero al costillar del toro, muy abierto de
+piernas y sacudiendo el trapo como unos zorros, es lo que ahora se
+llama y se aplaude como verónicas. A que el toro pase por debajo de la
+muleta, como pasaría por la Puerta de Alcalá, se llama pase de cabeza
+á rabo. A cualquier cosa se le llama quiebro y á cualquier estocada
+volapié. Asistimos, en efecto, á un renacimiento de la afición. Como
+que los únicos que ya no van á la Plaza son los verdaderos aficionados.
+
+Es que, renacimientos así, son peor que la irrupción de los bárbaros.
+
+ * * * * *
+
+Después de las mudanzas propias, nada hay tan molesto como las mudanzas
+de los vecinos. Hasta que nuestros simpáticos cuanto suspicaces
+vecinos los portugueses no se hallen instalados á satisfacción en su
+nuevo régimen, habrá que conllevar amablemente sus reclamaciones,
+desconfianzas y alarmas, ante el temor de que se les entre por la
+vecindad lo que ellos mismos serán los primeros en desear algún día.
+Pero aun es pronto, y el derecho á la experiencia propia no debe
+negársele á nadie.
+
+El día en que Portugal comprendiera su verdadero interés nacional, no
+miraría con recelo á nuestra frontera; borrada quedaría de tal modo,
+que no volviera á saberse dónde empezaba Portugal y dónde acababa
+España. Cosas son éstas en que el tiempo trabaja más que los hombres.
+Ni es justo pedir, aunque para bien de todos sea, que ellos sólo sean á
+enmendar errores que fueron nuestros.
+
+ * * * * *
+
+En rigor, es fuerte cosa para una empresa, aun á cambio de positivas
+ventajas, exigirle el contrato de determinados artistas, entregándola,
+así, atada de pies y manos á sus exigencias. Con muy buen acuerdo, el
+Ayuntamiento se ha limitado á recomendar, sin imposición, el contrato
+de una primera actriz para la compañía del teatro Español.
+
+Bien están las estrellas y los luceros, y aun los soles; aunque en el
+cielo teatral es difícil ver una ordenada república de estrellas, como
+decían los autores del siglo de oro.
+
+Astros de primera magnitud no faltan en la compañía. Todos sabemos lo
+que vale Borrás. Los que no lo saben aún, se enterarán de lo que vale
+Codina. Hay otros actores muy estimados por el público madrileño. Entre
+las actrices... todas son estrellitas. Alguna hay de quien yo espero
+mucho, si le dan ocasión y mimbres. No he de nombrarla. El público
+no la conoce en todo su valor. Téngola por una de las más discretas
+actrices españolas. ¿Discreta, es poco? ¡Ay, señor; si las eminencias
+fueran discretas, ya nos contentaríamos! ¡Ser discreto, según va el
+mundo--diremos, parafraseando á Hamlet,--es como ser elegido uno entre
+mil.
+
+
+
+
+XVI
+
+
+Bien mirado, había que agradecer á los franceses el trabajo que se
+toman por la conquista de Marruecos, como antes se lo tomaron por la
+de Argelia. De ellos puede decirse: _Sic vos non vobis_... Porque si
+el verdadero y magno problema de Francia es la disminución constante y
+progresiva en el nacimiento de ciudadanos franceses, ¿para qué diablos
+querrá aumentar la extensión de sus territorios?
+
+Si se considera también el espíritu poco aventurero de los franceses,
+su apego á Francia--dicho sea en honor de ella,--su mal arte para
+comerciar fuera de su casa, ¿no les vendrá á suceder, después de darse
+tan malos ratos y de indisponerse, sin necesidad, con estos pobres
+vecinos y, necesariamente, acaso con otros de más campanillas, que,
+cuando dueños en absoluto del Imperio marroquí, puedan exclamar: ¡Al
+fin, solos!, tan solos sea que, como en Argelia, la agricultura y los
+oficios vengan á ser de los españoles, y el comercio, como en todo el
+mundo, de los alemanes? Sin contar con los indígenas, que seguirán
+reproduciéndose, como si hubieran leído _Fecundidad_, de Zola, que
+no se escribió para ellos, precisamente. Y, hay que desengañarse, el
+porvenir será de quien más hijos tenga; aunque sean muy brutos; tiempo
+habrá de educarlos.
+
+Lo que no sabemos es si es preferible vivir de brutos ó morir de
+civilizados. Hay quien piensa que lo importante es vivir, aunque se
+viva mal. Es decir, los brutos no suelen vivir mal; lo desagradable es
+que no dejan vivir bien á los inteligentes. Entre el contador de las
+gentes civilizadas y el caño libre de las incultas, siempre llevarán
+las de perder los civilizados. A mí me asusta pensar que, si á muchas
+personas de regular posición, se les dijera: ¿Por qué no tiene usted un
+perro danés en su casa?, la mayor parte contestaría: ¡Hombre! Porque
+un perro de ese tamaño se come lo menos dos pesetas diarias. Y esos
+mismos que tasan la alimentación del perro en lo justo, con la mayor
+inconsciencia se llenan de hijos, que, por lo visto, cuestan menos de
+mantener que los perros.
+
+Entre el exceso de previsión á la francesa y la imprevisión de otros
+pueblos y de otras razas, ¿no habría un buen término medio? La Iglesia
+católica no sabe de ellos. O aconseja la castidad absoluta ó, una vez
+en faena matrimonial, cuantos más cristianitos, mejor. La potestad
+civil también está por que se aumente el número de ciudadanos, sea
+como sea; todos son buenos, los legítimos y los naturales. Por leyes
+económicas y por otras muchas leyes restrictivas del matrimonio, se
+diría que más favorece el nacimiento de los naturales. En cuanto á la
+Naturaleza, ¡tan maestra, tan sabia! ¡Oh! Ella sabe más que todos.
+
+Recuerdo de una gata que tuvo de una vez siete gatitos. La más vulgar
+precaución aconsejaba que se le quitaran tres ó cuatro, por lo menos.
+Pero, ¡eran todos tan lindos y traían tantas ganas de vivir! Y ¡era tan
+cruel sentirse Providencia y decidir entre unos y otros!
+
+Alguien dijo:--¿Por qué no dejarlos todos? Por algo han nacido. No hay
+que enmendar á la Naturaleza.
+
+A los ocho días todos los gatitos habían muerto y la madre también,
+extenuada. En efecto; no hay que enmendar á la Naturaleza; ella sola se
+basta para enmendarse.
+
+ * * * * *
+
+¡Oh, mi querida y amable lectora! Al protestar contra alguna ligera
+broma que me he permitido alrededor del Congreso Eucarístico, me dice
+usted que, hablar mal de la Religión, no es de buen gusto. No lo crea
+usted, según como se habla. Además, conozco demasiado esa tecla del
+buen gusto, para saber lo que significa tocada por ustedes. Y, si por
+no tomarles á ustedes en serio, he de pasar por persona de mal gusto,
+desde ahora me declaro cursi y hasta ordinario, como ustedes prefieran.
+Ya sé yo que esto del descreimiento no está muy bien visto, ni le
+coloca á uno en sociedad, como en otros tiempos, cuando los descreídos
+se llamaban Voltaire y Federico el Grande, y las más bellas y nobles
+damas se prendían graciosamente con un tanto de volterianismo.
+
+Pero nada tema usted; las bromas ligeras de las cuatro personas de mal
+gusto que nos las permitimos, poniéndonos á mal con nuestros intereses,
+no perturban en lo más mínimo el espíritu de los creyentes.
+
+Al que más y al que menos le va un sueldo ó una prebenda. ¡Valladar
+inexpugnable contra la duda!
+
+Pero, ¡son ustedes de tanto cuidado y conviene tanto no perderles de
+vista! Ahora mismo, entre el furor de sus preces, ¿no han deslizado
+ustedes, mansamente, no sé que proposiciones de leyes, derechamente
+torcidas, como todas sus intenciones, contra la libertad de la Prensa y
+la libre emisión del pensamiento?
+
+¡Sí que son ustedes para dejarles de la mano!
+
+En los asuntos mismos de Marruecos: ¿no convendría poner en claro hasta
+dónde el interés patriótico y dónde empiezan otros intereses de algunas
+Ordenes religiosas, que, como Calipso, de la partida de Ulises, no
+pueden consolarse de la pérdida de las Filipinas, y acaso sueñan con
+que les conquistemos otras para su particular disfrute? Y eso no, mi
+querida y amable lectora; sea lo que podamos obtener ó conquistar en
+Marruecos, del soldado, del agricultor, del comerciante, del doctor
+Maestre, que bien se lo habrá ganado y otros lo gobernarían peor...
+Pero nada de frailes, en comunidad ni sueltos. Una cosa es continuar la
+Historia y otra repetirla.
+
+
+
+
+XVII
+
+
+Aquella _Theroigne de Mericourt_, intrépida amazona de la Revolución
+francesa, que, á consecuencia de una formidable azotina, administrada
+en público y á lo pajarero, se volvió loca de remate, bien parece un
+símbolo de lo que años después y por muy parecidos motivos había de
+sucederle á Francia.
+
+¡Lástima de nación! Desde que, para desgracia de todo el mundo latino,
+fué derrotada por Alemania, apenas ha vuelto á dar señales de juicio.
+Ella, la encantadora, la atractiva, la adorable, se tornó hosca y
+atrabiliaria. Nos entristeció la vida con una literatura y un arte, que
+en futuras historias literarias se llamará de la derrota. Su delirio
+persecutorio tuvo su crisis aguda y terrible en aquel asunto Dreyfus,
+aun palpitante con el nombre de cuestión judía. ¿No es una pena ver
+renovarse, en la nación que debía ser faro del mundo civilizado,
+cuestiones de la Edad Media, y en la moderna, patrimonio de pueblos
+atrasados como Rusia? Con la inquietud y el malestar de su derrota,
+con el dolor de su mermado territorio, la nación que fué siempre más
+generosamente romántica en su política, á última hora y en plena
+República democrática se vé atacada de furia conquistadora y pone en
+juego artimañas y habilidades políticas, desacreditadas ya en todo el
+mundo, hasta en Inglaterra. Por fortuna, ya va siendo verdad práctica y
+practicada, que la honradez es la mejor política. _Honesty is the best
+policy_, que han dicho siempre los ingleses, por si los demás gustaban
+de practicarlo. Pero en estos últimos tiempos hay que convenir en que
+no son los ingleses los que se creen llamados á intervenir para poner
+orden en los desórdenes interiores de cualquier pueblo.
+
+Y ahora, la conducta de Francia con España, ¿puede justificarse de
+ningún modo? Eramos buenos para tapadera de codicias; somos un estorbo
+á la hora en que se destapan. Mal corresponde, mal ha correspondido
+siempre Francia á nuestra debilidad por ella. Porque lo cierto es que
+nunca hemos podido odiarla; hemos sido con ella como esos enamorados de
+poco carácter, más rendidos á una mujer cuanto más lo desprecia y más
+se burla de ellos.
+
+Hasta cuando hemos peleado con ella no hemos dejado de admirarla, y
+nuestro odio se personalizaba en los soberanos ó en los ministros,
+dejando siempre á salvo nuestra invencible simpatía por la nación
+francesa. Durante la guerra de la Independencia, la más nacional de
+cuantas sostuvimos contra Francia, el odio popular se fijaba sobre
+Napoleón y á él sólo se hacía responsable de la injusta guerra.
+
+Hoy tampoco, aunque no haya un Napoleón en quien fijarse, no queremos
+ni podemos suponer que es toda Francia nuestra enemiga. Preferimos
+culpar á unos cuantos políticos, á unos cuantos periódicos, á una parte
+del organismo, irritada todavía por la funesta derrota, impaciente
+de glorias y desquites, vengan por donde vengan y sea como sea.
+Involuntariamente fuimos ocasión ó pretexto para el desastre. Quizás
+no nos lo han perdonado todavía, aunque parece que lo hayan olvidado
+muy pronto.
+
+ * * * * *
+
+Los más terribles desengaños proceden casi siempre del desconocimiento
+de la realidad. En la supresión de los Consumos debimos limitarnos á
+considerar su aspecto estético y nada más. Todos los procedimientos
+para extraer dinero, como para extraer muelas, son desagradables, pero
+aquél lo era sobremanera, y aunque algunos aristocráticos escritores
+opinan que sólo habían de padecer sus molestias matuteros y gente de
+poco más ó menos, sólo el verlo ya era repugnante; había de salir más
+caro cualquier otro impuesto y podía darse por bien empleado. Pero
+hay quien no se conforma con este aspecto artístico y aspiraba ¡loca
+ceguedad! á un abaratamiento rápido y simultáneo de las subsistencias.
+¡Qué desconocimiento del corazón humano en general y de los proveedores
+en particular!
+
+En todo lo referente á subsistencias, los madrileños estaremos
+destinados de por vida al papel de víctimas en las aplaudidas obras de
+repertorio _La corte de los venenos_ y _Robo y envenenamiento_.
+
+Sobre todo, el inocente y parvulillo boquerón ha causado más estragos
+en estos días que un espantable cetáceo ó aquella mitológica serpiente
+de mar, tan socorrida como notición de los veranos del antiguo régimen.
+De la leche no hablemos, porque es antigua enemiga nuestra, y yo
+creo que la que produce los cólicos es la poca expendida en buenas
+condiciones, por la falta de costumbre. Cada madrileño llevamos un
+Mitrídates en esto de irnos haciendo día por día á ingerir toda clase
+de tósigos.
+
+ * * * * *
+
+No sé hasta qué punto la pasión de partido podrá influir en los
+encomios ó en las censuras á la obra _Carlos II y su corte_, cuyo
+primer tomo acaba de publicar D. Gabriel Maura y Gamazo. Muy lamentable
+sería que la pasión interviniera al juzgarla, ocultando al público el
+verdadero mérito de la obra, haciendo creer á unos y á otros que se
+trataba de una obra _toda conservadora_. El autor es de los que merecen
+no pertenecer á ningún partido. En pocos libros de historia parecerá
+menos el amigo de Platón antes que de la verdad, sin que peque tampoco
+de esa glacial indiferencia que tan mal sienta en todo arte, aunque
+este arte sea el de historiar, más cercano á la ciencia.
+
+Bien dice, sobre la noble serenidad del historiador, la simpática
+emoción del artista. Buena muestra es la descripción del bautizo del
+príncipe Carlos, modelo de narración histórica y poética al mismo
+tiempo.
+
+Lo que no comprendemos es, cómo después de leer cualquier libro de
+historia, hay quien suspira y vuelve los ojos á cualquier tiempo
+pasado. A ese no le daría mayor castigo que decirle: ¿En qué siglo, en
+qué época de las pasadas hubiera usted querido vivir? Y cuando hubiera
+elegido, poderle decir: ¿Sí? Pues va usted á vivir ocho días en ella,
+nada más que ocho días, y luego, vuelva usted á contarme cómo le ha
+ido.
+
+
+
+
+XVIII
+
+
+Si ya es difícil en esta brega literaria agradar á los amigos y
+complacer á los más halagados en sus ideas ó sentimientos ó vanidades
+por lo que uno escribe, ¿qué puede uno esperar de los enemigos y de los
+mortificados?
+
+Dije que las Comunidades religiosas acaso buscaban en Marruecos otras
+Filipinas, y hay quien muy indignado protesta, diciéndome que nunca las
+Comunidades han sido tan respetadas en Filipinas y en toda América como
+ahora, desde que allí no tenemos arte ni parte en el material dominio.
+No lo dudo, que Ordenes y Comunidades religiosas fueron siempre de
+condición de gato; ni yo dije que por ellas se hubiera perdido nada;
+pero, en fin, se perdió con ellas y todo. Por eso creo que, llegado
+el caso de conquistar nuevos territorios, vale la pena de ensayar
+si nos iría mejor sin ellas. Porque ellas evangelizarían todo lo
+posible, pero españolizar no fué cosa mayor, si hemos de juzgar por
+los resultados. Tampoco dudo que bajo la autoridad de los americanos
+en Filipinas y de otras Repúblicas en toda América, las Comunidades
+no presten excelentes servicios. Es cualidad de religiosos españoles
+ser candilitos de casa ajena. Todo lo que tienen de turbulentos y
+amenazadores con los Gobiernos de casa, tienen de complacientes y
+serviciales con los de fuera. Tal vez consista en ellos; tal vez
+consista en los Gobiernos. De seguro que ningún presidente de los
+Estados Unidos habrá tenido que decir de las Comunidades lo que, según
+fama, dijo en cierta ocasión de graves complicaciones don Antonio
+Cánovas del Castillo, que no era ningún demagogo, aunque hoy andaría á
+dos dedos de parecerlo, según va todo.
+
+En cuanto á lo que asegura un airado articulista, que gracias á las
+Comunidades religiosas cobramos los autores dramáticos españoles
+pingües derechos de toda América... ¡Ay, mi buen señor! Deseche,
+deseche esas ilusiones del dinero americano. ¡Si los autores españoles
+no tuviéramos otros rendimientos de los que vienen de América! Y ¡para
+lo que van á durar! Porque con toda la influencia españolizadora de
+las Comunidades, con todo eso de los lazos espirituales y la madre
+y los hijos y demás tópicos de Congresos, banquetes y conferencias
+hispanoamericanas, ¿sabe usted en qué parará todo ello? Pues en que
+dentro de algunos años--y quisiera ser mal profeta--media América será
+yankee y la otra media italiana, con mucho de alemana.
+
+Y lo peor para los autores españoles no es que dejásemos de cobrar
+lo poco que todavía se cobra de América, sino que tampoco cobrásemos
+nada en España, gracias á las Comunidades y Ordenes religiosas que
+han educado á unas cuantas generaciones incapaces de admirar otra
+literatura que sea tan combatida en sus efectos por los mismos que
+admiran, sostienen y fomentan la verdadera causa.
+
+ * * * * *
+
+¿Por qué razones psíquico-fisiológicas el sentido de la vista y el
+sentido estético modernos admiten en los trajes femeninos colores
+y combinaciones de colores que por mucho tiempo habían parecido
+intolerables al buen gusto y á los ojos? Nada de _academicismo_ en
+la moda; la paleta de sus artistas no es la paleta académica, de
+tonalidades y mezclas severamente ordenadas. El color de moda es
+el más peligroso de los colores: el azul, considerado siempre como
+divisa arrogante que sólo alguna soberana belleza blanca y rubia podía
+atreverse á ostentar, sin dar que reir al enemigo, en su doble acepción
+de demonio y de mujer amiga. Vulgarmente solía decirse: A las morenas,
+azul en ellas, para que luego el diablo se ría de ellas. Hoy, morenas
+y rubias, se atreven con el azul, y no es á las morenas á las que peor
+les dice. El gran pintor inglés Gainsborough, como alarde pictórico,
+venció en su famoso _Niño Azul_ las dificultades del temible color.
+Hoy casi todas las mujeres son _niñas azules_, y lo que entonces fué
+atrevimiento de un artista, hoy sería sujeción á la realidad.
+
+Mis _Lily Elsie_, muy linda artista inglesa, en _El conde de
+Luxemburgo_, estrenado recientemente en Londres--no siempre han de
+ir los ingleses á la cabeza de la civilización,--luce un ideal traje
+del más brillante azul: un azul de cielo andaluz, un azul de turquesa,
+adornado con plata y menudas rosas de coral; el sombrero, una airosa
+monterilla del mismo color que el vestido, con enhiestas plumas también
+azules, y suavizándolo todo un abrigo color malva, un malva de ocaso
+otoñal, un malva de lejanía, de confín entre cielo y tierra, entre mar
+y nube.
+
+Y años antes, ¿quién nos hubiera dicho, sin escándalo, que habían de
+combinarse en elegantes vestidos el morado con el amarillo, el carmesí
+con el verde, el negro con el botón de oro, el naranjado con el azul?
+Entre los modistos y los escenógrafos rusos están revolucionando
+nuestro sentido del color. ¿Se han enterado nuestros pintores y
+nuestros directores de escena? Las mujeres sí se han enterado. ¡Oh, si
+fueran en todo tan atrevidas y emprendedoras!
+
+ * * * * *
+
+Digamos, como el otro, de los catecúmenos en la iglesia: Por mí, que
+entren. Bien estarían, ¡oh, mis buenos amigos D. Mariano de Cávia y
+D. Antonio Zozaya!, el periodismo sin periodistas y la literatura
+sin literatos y el Arte en general sin artistas, si en esta nueva
+irrupción, que pudiéramos llamar de los bárbaros, no en el sentido
+ofensivo de la palabra, sino en el suyo original de gente extraña,
+los tales aportaran al periodismo, á la literatura y al Arte algo
+que mejor fuera; esto es, vida, espontaneidad, frescura... Pero,
+¡ay!, que nada más literario que un iliterato. Lo sé por experiencia.
+De continuo recibo dramas y comedias, pues bien, siempre que el
+remitente me anuncia «Sin estudios de ninguna clase, sin conocer el
+teatro, he escrito esta obra, inspirada en algo que me sucedió y creo
+interesante...», se puede asegurar que la obra es un compendio de toda
+la mala literatura dramática y de todas las triquiñuelas teatrales del
+peor género, exornado de la más ramplona retórica de folletín. Si todo
+el que ha pasado por algo supiera decírnoslo, el mundo estaría lleno
+de grandes artistas. Pero si muy difícil es saber ver, aun es más
+difícil saber contar. Se refiere el caso de un procesado que, al oir la
+elocuente oración de su defensor y cómo enumeraba con patéticas frases
+las desdichas que le habían traído á tan triste pasó, exclamó:--¡Hasta
+ahora no me había yo dado cuenta de lo que he padecido! Y es que, hasta
+del propio dolor, es mal intérprete la ignorancia.
+
+Nadie sabe la literatura que hace falta para no parecer literato, ni lo
+que hay que saber de dibujo para desdibujar. Para ocultar todo arte hay
+que ser un supremo artista.
+
+
+
+
+XIX
+
+
+El caso de _La Croix_, periódico de París, órgano conservador y
+católico, es curiosísimo. Se pasa la vida bombeándonos como país
+católico, poniéndonos de ejemplo á los empecatados Gobiernos franceses,
+que han llegado á la separación de la Iglesia y del Estado, y cuando
+pudiera creerse que somos el mejor modelo que todos los países del
+mundo debieran copiar, llega la cuestión de Marruecos y, ¡adiós mis
+pavos!, nos pone de atrasados, de bárbaros y hasta incapaces de
+Sacramentos, á pesar de todo nuestro catolicismo, que no tiene Muley
+Hafid por dónde cogernos. ¡Aten ustedes esa mosca por el rabo! De
+suerte, que muy buenos cristianos, pero en lo demás, cosa perdida; pues
+sí que es para animarnos á perseverar si son esas las consecuencias de
+nuestro fervor religioso.
+
+Como los nuestros de á cuarto, tienen los beatos franceses cosas de á
+_sou_.
+
+Para consuelo nuestro, y en honor del decantado _bon sens_ de los
+franceses, no toda la Prensa se ha despeñado por el precipicio de
+las tonterías. Espíritus belicosos se complacen en trasladarnos lo
+desagradable; justo es consignar que hay quien no ha perdido los
+estribos y que la razón y el sentido común no han huído todavía de
+Francia, aunque estén pasando muy malos ratos, como en todas partes,
+cuando los energúmenos vocean.
+
+El _Diario de los Debates_, _La Humanidad_ y algunos otros periódicos
+hablan como la razón y la cordura mismas. Bueno es que nuestros
+energúmenos colonistas, que por aquí también los tenemos, se den
+por enterados. En Francia, como en España, es deber patriótico y de
+humanidad no contribuir en lo más mínimo á enconar rozamientos. Un
+choque entre las dos naciones sería dar que reir á las demás, que no
+habían de intervenir en favor de ninguna y muy tranquilamente estarían
+á las resultas. Lo urgente es tirar bien la raya, cerca ó lejos; hasta
+aquí unos, desde aquí otros. Esas zonas neutrales, esas policías
+internacionales, esas divisiones de mandos, desde la más remota
+antigüedad vienen dando el mismo resultado. La diplomacia lo combina
+todo muy bien, y todo iría perfectamente si, al decir Francia y España
+unidas, se tratara, en efecto, de una abstracción ideal de las dos
+naciones, ó si fueran los propios diplomáticos con toda su corrección,
+exquisitas maneras y excelentes formas los encargados de traer y llevar
+por esas zonas neutrales. Pero eso de que las buenas relaciones entre
+dos pueblos y su tranquilidad y su honor estén pendientes de que el
+último policía internacional, que ni siquiera es francés, ni español
+en muchos casos, tuvo unas palabras con otro de la misma categoría y
+casta, francamente, es poner en ocasión cosas que mucho valen para
+fiarlas en tan poco.
+
+ * * * * *
+
+El bailarín, así el de rango francés como el clásico bolero español,
+el que tuvo su canto del cisne con música de Barbieri: «Aquí viene un
+bolero muy afligido...», había desaparecido de los teatros. Para el
+público de nuestros días la presencia de un bailarín era intolerable.
+Pero todo tiene su renacimiento. La directora de baile de la Opera
+Cómica, de París, la célebre madame Mariquita, ¡oh, predestinación
+de los nombres!, ha declarado que se propone restaurar el bailarín
+masculino en los bailes encomendados á su dirección:--Es una nota
+necesaria--ha dicho;--es preciso el contraste; el «travestí» es
+antiartístico, el público empieza á cansarse de las mujeres vestidas
+de hombre. Claro está que madame Mariquita se atreve á tanto fiada en
+el triunfo de Nijinsky, el extraordinario bailarín ruso que ha sido la
+_coqueluche_ de París en las dos últimas temporadas de primavera, que
+ha inspirado infinidad de crónicas y de versos, de quien ha dicho un
+poeta:
+
+ C'est un monstre ingénu qui naquit pour la gloire.
+
+Y más adelante, cosas de este calibre:
+
+ Il met le coeur en doute et l'instinct en danger.
+
+Pero, ¡ay, que todos los bailarines y danzantes no serán Nijinskys! En
+nada se marca tanto la diferencia de clases como en lo que no tiene
+clasificación posible.
+
+ * * * * *
+
+La Banda municipal es objeto de controversia en el seno mismo del
+Ayuntamiento. Hay quien la quiere aristocrática; hay quien la quiere
+popular. Unos quisieran que no tocara nunca de _La Walkyria_ para
+abajo; otros, del «Himno de Riego» para arriba. Popular, sí; debe
+serlo. Pero todos sabemos que lo de popular es valor entendido. Cuando
+decimos teatro popular, música popular, escritor popular, todos sabemos
+hasta dónde llega esa popularidad y dónde termina ese pueblo. Más allá
+sabemos que ni el teatro, ni la música, ni el escritor han de ser
+comprendidos. ¿Que debe aspirarse á que lo sean? Sí, muy bien. Pero si
+ha de educarse al pueblo artísticamente ha de ser presentándole el Arte
+con cierto respeto, no poniéndolo á sus pies, sino sobre su cabeza.
+Que oiga la música, la mejor, cuando de oir música se trate; cuando se
+trate de bailotear en una verbena ó jolgorio de barrio, con una buena
+charanga tiene bastante; sobra la Banda municipal, como sobraría la
+Orquesta Sinfónica en el palacio más aristocrático si sólo de bailar
+rigodones, valses y cotillón era el caso. Cada ocasión pide su lujo
+particular; no hay que ser _rastaqueres_, señores concejales.
+
+
+
+
+XX
+
+
+Nuestra pobre vida, ahogada entre las cuatro paredes de la actualidad
+prosaica, sólo en lo misterioso halla asidero para lanzarse iluminada
+hacia donde algo novelesco ó poético se vislumbra. Sabemos que de nada
+extraordinario somos capaces; sabemos hasta dónde nos llevan nuestras
+pasiones, nuestros vicios, nuestras maldades y nuestras virtudes;
+hemos perdido toda ilusión en nosotros mismos, hemos renunciado á ser
+actores hasta en la propia comedia de nuestra vida; por lo mismo, somos
+espectadores curiosos de la vida de los demás y esperamos de cualquiera
+de ellos la emoción que divierta un poco la monotonía de nuestra vida.
+¿No hay quien quiera ser héroe, para que, de espectadores, ascendamos,
+siquiera por unos días, á ser coro de la tragedia?
+
+La muerte de Mad. Lantelme, lindo artículo de París--ciudad única en
+la fabricación de esas muñecas vivientes, imitación perfecta de todo,
+de la hermosura, de la elegancia, hasta del talento,--nos defraudaría
+como espectadores si, en efecto, hubiera sido causada por un accidente
+de los que llamamos casuales. Y he aquí cómo, hasta cuando queremos
+poetizar, nos asimos de la más vulgar lógica.
+
+La casualidad es un desenlace, pero no es una explicación. La
+casualidad es algo que irrumpe por nuestra vida, fuera de todo cauce;
+algo que, de puro fatal, parece desviarnos de la fatalidad de nuestro
+destino. Son pocos los espíritus que saben percibir en la casualidad
+algo que sea lógico y necesario en esa armonía que es toda vida humana.
+
+A nadie le parece buena explicación el accidente casual. Todas las
+mujeres que envidiaban á la Lantelme, creyéndola muy dichosa, caen
+ahora en la cuenta de que era muy desgraciada. Menos mal que la muerte
+pone un poco de moralidad en la vida. Las que más la envidiaban han
+dejado de envidiarla ahora: «No, no era feliz; no podía serlo--se
+dicen unas á otras.--La felicidad no es sólo el dinero...» Pero, á
+estas horas, todas pensarán en el opulento viudo, por si acaso. Todo es
+poner barandal más alto á las ventanas del yate.
+
+Todos prefieren creer que la linda muñeca de lujo se ha suicidado. Esta
+explicación, que es más lógica, es, por lo mismo, más vulgar, queriendo
+ser poética. Hasta en Francia, donde aun florece la tragedia con toda
+la pompa de sus alejandrinos, se ha perdido el sentido de lo trágico.
+Buscando la tragedia, se cae en el melodrama.
+
+¿Un suicidio? Según eso, las mariposas efímeras también se suicidan
+cuando se queman á la luz. No; cumplen su destino: vuelan hacia la
+luz y se abrasan. Igual, ese bonito juguete, mariposa-mujer con alas
+de encajes y colores de pedrería, volaba en torno de esas luces
+deslumbradoras que son el amor, la riqueza, el arte, la gloria... y se
+abrasó en cualquiera de ellas, tal vez en la que menos calor daba.
+
+ * * * * *
+
+Los que no salen de Madrid por sus ocupaciones ó por su gusto--por
+falta de dinero no será; por esa razón sólo podrían veranear dos
+docenas de madrileños,--con nada se divierten. En la Ciudad Lineal,
+unas luchas greco-romanas, que más transcienden á barraca de feria
+francesa que á Grecia y Roma. En los nuevos Jardines del Retiro, en
+oposición al clasicismo de la Ciudad Lineal, triunfa el romanticismo
+con don Jenaro, «el Feo», por mal nombre. Un bufo de la tierra que,
+sin saberlo, como M. Jourdain, hablaba en prosa, ha traducido muy
+castizamente excentricidades de _minstrel_ inglés. Con eso, y con
+el mujerío de verano, un mujerío que se oculta en invierno como los
+pájaros se ocultan para morir, según el poeta, no se pasa del todo mal
+en Madrid.
+
+Para los que no pueden vivir sin emociones de Arte, en cualquier tiempo
+que sea, ahí tienen el Gran Teatro, con una mínima de 40 grados al sol
+de sus baterías y á la sombra de sus tiples.
+
+Mucho es, aquí, donde todo se copia, que no tenemos ya, al modo de
+Francia, teatros de la Naturaleza, teatros al aire libre ó teatros
+de verdura, que de las tres maneras los llaman, aunque en la última
+acepción ya podríamos competir ventajosamente con los franceses. De
+verdura tenemos aquí muchos teatros que, si el público tuviera mejor
+gusto, aun había de justificar más su nombre, sembrando el escenario de
+hortalizas.
+
+El teatro de la Naturaleza cunde en Francia que es una bendición...
+de los campos. No hay ciudad de alguna importancia, villa de
+aguas--traducción literal--villaje,--esto ya es más castizo, aunque no
+lo parezca,--donde no se represente alguna obra, con montañas y cielo
+por telón de fondo y árboles seculares por bastidores--suprimidas las
+bambalinas. Por fortuna, entre los actores franceses, gracias á la
+frecuente interpretación de sus insoportables tragedias, los hay de
+hermosa voz y grandes facultades, que les permite ser oídos sin el
+recurso de la máscara bocina de los actores griegos y romanos.
+
+Lo malo es que, si al principio sólo se representaba en estos
+teatros obras adecuadas á la grandiosidad de la escena, hoy, por el
+consumo excesivo, cualquier obra parece buena para servirla en plena
+Naturaleza. Así se ha representado _La estrella de Sevilla_, de Lope de
+Vega, y así se representará el mejor día _La dama de las camelias_, que
+acaso no llegue al quinto acto, expuesta á los cuatro vientos, ó acaso
+se reponga antes del cuarto con este tratamiento al aire libre.
+
+Lo que sí podrá decir cualquiera en Francia, sin ponderación y sin
+sacrilegio, cuando quiera recordar que estuvo en un teatro de estos, es
+que fué allá, donde _Mounet Sully_ dió las tres voces. Como decía un
+abonado del Real á otro que le preguntaba el lugar de la acción en _La
+Walkyria_ y era en una representación muy desdichada:
+
+--¿No lo ve usted? Donde Wotan dió los tres gallos.
+
+ * * * * *
+
+Los vaticinadores y agoreros de acontecimientos mundiales, barajan sin
+cesar el nombre de las grandes naciones. Lo que hará Alemania, lo que
+piensa Francia, la actitud de Inglaterra. Parece que son los tiempos
+en que se nombraba á los reyes por el nombre del Estado donde eran
+soberanos. Cuando se decía: Francia se casa; Inglaterra se muere. Hoy
+esos nombres, con significar mucho, no lo significan todo... Lo que
+hará Alemania, lo que piensa Francia, la actitud de Inglaterra... Muy
+bien, sí; pero ¿no convendría más saber lo que harán los alemanes, lo
+que piensan los franceses y la actitud de los ingleses?
+
+
+
+
+XXI
+
+
+No es de extrañar, siendo la noble aspiración del socialismo la
+realización de un estado social paradisíaco, que los socialistas
+sean á veces de una inocente simplicidad, tan paradisíaca, por lo
+menos, como el mundo de sus ideales. Sobre todo, los socialistas
+españoles más noveles y, por lo tanto, menos baqueteados por las
+impurezas de la realidad. De otro modo, al escuchar el otro día á esos
+oradores franceses en _tornée_--y nunca pudo anunciarse con mayor
+fundamento--_pour l'Espagne et le Maroc_, y oirles amenazar con la
+huelga general internacional si el Gobierno de Francia ó cualquiera
+otro se lanzaba á guerreras aventuras, nuestros buenos socialistas, en
+vez de aplaudir, debieron preguntar, desconfiados, á los compañeros
+franceses:--¿Qué apostamos á que ustedes no? En el mayor silencio
+dejaron ustedes pasar la ocupación de Casablanca; sin ruidosas
+protestas han consentido ustedes en la ocupación de Fez, llevada á
+cabo con todos los pretextos y malas artes usuales en el viejo juego
+de las ocupaciones. ¿Por qué en cualquiera de estos dos casos no han
+ensayado ustedes esa terrible huelga general con que vienen ustedes
+á conminarnos á nosotros, que ninguna deslealtad hemos cometido en
+Marruecos? ¿Es que han tomado ustedes á España como una especie de
+colonia agrícola ó granja de experimentación, buena para ensayar ese
+cultivo de la huelga general y la protesta airada? Internacionalismo, y
+no por mi casa, ¿verdad? Como si no supiéramos que en Francia hasta los
+anarquistas son _chauvinistas_.
+
+Y no hay que recordar el levantamiento de la _Commune_, porque
+aquello mismo no fué sino exasperación del patriotismo dolorido.
+Mientras se creyó fácil llegar á Berlín, no hubo en Francia un solo
+internacional que protestara contra la guerra. Y hoy sucedería lo
+mismo; y sólo nuestros inocentes socialistas, creyendo hacer el juego
+del internacionalismo, no hacen más que enseñar las cartas del suyo á
+quienes menos conviene.
+
+De los socialistas alemanes no hablemos; el día en que el Kaiser
+desenvainara su imperial espada, ¡boca abajo todo el mundo! ¿A que
+nadie hablaba de huelga general en Alemania?
+
+Hablen, trabajen en favor de la paz cuanto quieran y puedan nuestros
+socialistas; están en su razón y en su derecho. Pero no fíen demasiado
+en los de fuera. Hasta ahora no los hemos visto protestar ni contra la
+injustificada ocupación de Fez ni contra las injustas provocaciones á
+España. Si hay que ser internacionalistas, bien es que empiecen otros.
+Aquí hemos sido siempre algo retrasados en todo; no hay por qué tomar
+carrerilla en esto.
+
+ * * * * *
+
+En Nueva York se ha inaugurado un Círculo literario hispano.
+Discursos, poesías, música... De todo ello, lo más interesante, por
+ser más del extranjero, ha sido el breve discurso del Dr. William R.
+Shepherd, vicepresidente del nuevo Círculo, profesor de Historia de
+la Universidad de Columbia. Ya que tan pocas veces nos llegan gratas
+palabras, bueno es que conozcamos, para agradecerlas, las del ilustre
+profesor, que dijo así:
+
+«Aun cuando hiciera uso de mi lengua nativa para expresar el
+sentimiento que me conmueve en estos momentos, al pensar en mis
+impresiones de España, de la América hispana, del alma española,
+aquende y allende los mares, las palabras me faltarían.
+
+¡Cuánto más débiles y pobres no serán, pues, las breves frases que
+podré pronunciar en una lengua que, si la amo al par de la mía, no deja
+de ser siempre extraña para mí!
+
+Os ruego, por tanto, que seáis indulgentes con mis faltas de dicción y
+que miréis tan sólo á la sinceridad y al calor que las animan.
+
+Quienes no conocen los países hispanos, quienes nunca han sondeado el
+corazón de los pueblos de origen español, suelen á veces referirse á
+ellos con todo el menosprecio. Los que así hacen, debe notarse son
+hombres propensos á tomar lo accidental de la vida como característico;
+lo temporal, como permanente; lo superficial, como esencial; la sombra,
+como si fuera substancia.
+
+¿Me será permitido á mí, un extranjero, un norteamericano, un yanqui,
+si así lo queréis, un hispanófilo, sin embargo, de buena ley, el
+aventurarse á deciros lo que creo, mejor dicho, lo que me consta
+personalmente que significa la frase: España en América? Pues España
+en América significa las cualidades de amabilidad y hospitalidad, de
+cordialidad y caballerosidad, de afecto y fraternidad que distingue
+tan marcadamente los pensamientos y los hechos de España y sus hijos.
+Las colonias de antaño, las diez y ocho Repúblicas americanas de hoy,
+las cualidades, en fin, que ennoblecen tan gloriosamente su múltiple
+contribución á la cultura y al bienestar de la Humanidad entera.
+
+Así es que en la fundación del Círculo literario hispano abrigamos
+la esperanza de que podamos hacer todo lo que esté dentro de nuestro
+alcance para que las virtudes del alma, las bellezas de la literatura
+y la dulzura de la lengua que anhelamos fomentar sean más y más
+conocidas, para que vivan, crezcan y florezcan, para que sean en el
+porvenir aun más que lo que han sido en el pasado, para que sigan
+siendo la luz, la alegría, la verdad, la vida, siempre bondadosa,
+siempre fiel.»
+
+También pronunciaron elocuentes discursos D. Manuel González, cónsul
+de Costa Rica; D. Máximo Iturralde, catedrático de Castellano en la
+Universidad de Nueva York; D. Francisco Borda, ministro de Colombia en
+Wáshington.
+
+Una verdadera fiesta española que bien merece aplauso y gratitud.
+
+En Nueva Orleans se anuncia también la publicación de una Revista
+española con el título _Mercurio_, y dirigida por míster Allen H.
+Borden, que se propone fomentar nuestra literatura, nuestras artes y,
+en general, nuestro progreso en todo orden.
+
+Parafraseando á Voltaire cuando decía: _C'est du nord aujourd'oui qui
+nous vient la lumière_, diremos: Es de los Estados Unidos de donde
+hoy nos viene la luz. Aquí tienen un buen argumento los partidarios
+y defensores de la guerra. ¿No será, al combatir unos contra otros,
+como los pueblos se comprendan mejor y por comprenderse lleguen á
+estimarse?
+
+
+
+
+XXII
+
+
+Cuando los sucesos tienen por sí solos la suficiente fuerza de
+penetración ¿qué puede añadirles el comentario? Las noticias de
+Inglaterra se comentan por sí mismas. De un lado, el esplendor de sus
+fiestas marítimas, el más insolente lujo ostentado por los poderosos
+más poderosos del mundo, señores de la tierra y de los mares. De otro
+lado, la huelga sangrienta, el alarido desesperado de los hambrientos,
+que, por ser legión, quieren también ser poderosos un día á su manera,
+que es destruirlo todo, aunque no estén muy seguros de lo que después
+ha de edificarse. No hay colosal ídolo de oro que no tenga los pies
+de barro. El relato de esas huelgas de Londres y de Liverpool,
+cortando bruscamente la admiración envidiosa que pudiera causarnos
+la descripción de las fiestas brillantes, viene á ser consuelo de
+pobres, ya que no de tontos. En todas partes cuecen habas; menos mal
+donde también asan perdices; lo peor es donde sólo cuecen habas y de
+la peor calidad. Aquí tenemos huelgas y no tenemos yates ni duques de
+Westminster, que siempre es un entretenimiento hasta ver en qué para
+todo.
+
+Y aun pretenderán los soberbios lores oponerse á la sabia política de
+Lloyd George, de quien bien pudiera decirse, como dijo Calderón de la
+Cruz redentora, que es «Iris de paz que se puso entre las iras del
+Cielo y los pecados del mundo».
+
+Si con política tan previsora de lo que está viendo venir el más ciego,
+no se consigue evitar algún tremendo choque, ¿qué sucederá donde nadie
+piensa en nada ó se piensa en lo que menos importa?
+
+Los ricos de Inglaterra han recibido en estos días una buena lección de
+Economía política. Con todo su dinero se han visto carecer de muchas
+cosas. En los muelles se pudrían las frutas, se derretía el hielo, se
+estropeaban las golosinas, que por una vez estimaban en todo su valor
+los que nunca creyeron que todo eso significaba más que dinero. Por
+una vez, se han permitido los hambrientos el lujo que los hartos se
+permiten toda la vida: desperdiciar.
+
+ * * * * *
+
+Explicaba un señor que había viajado mucho, cómo la razón de ser España
+el país más democrático en su trato y costumbres consistía justamente
+en ser el más aristocrático. Y esto que parecía implicar contradicción
+ó paradoja, lo resolvía él muy en su punto. En otras partes, sólo las
+personas que, por su rango ó su elevada posición social, se creen
+lo bastante seguras de sí mismas para saber que en nada desmerecen
+por alternar con quien mejor les plazca, son las que se permiten esa
+familiaridad y llaneza, que aquí nos permitimos todos porque todos
+llevamos un gran señor dentro y todos nos creemos autorizados para
+dispensar nuestra confianza á quien mejor nos parece; y así, de nuestra
+misma altivez procede el ser sencillos, y de ser todos aristócratas el
+vivir en plena democracia.
+
+Esta española confusión de castas y linajes se acentúa en el veraneo,
+donde apenas es posible distinguir de clases, y tal vez no haya dato
+más seguro de información que las diferentes tertulias, formadas, no al
+calor, sino al fresco de playas ó montañas.
+
+Dime en qué tertulia andas y te diré quién eres; por lo menos te diré
+lo que buscas, ya que saber quién sea cada uno es imposible.
+
+Puestos á considerar las tertulias y sus afinadas electivas, tenemos:
+la tertulia de los selectos, alrededor de alguna gran señora, ya
+entrada en años; tertulia aburrida, pero de mucho tono. Por lo regular,
+aparte los que quieren tomar alternativa, exhibiéndose en ella, los que
+para nada la necesitan, saludan y pasan de largo.
+
+Tenemos la tertulia de los despreocupados, en torno de alguna
+profesional belleza; como es de rigor, acompañada por una
+sobresaliente, vestida con los desechos y en todo atenida á lo mismo;
+pero no es la que menos se divierte. Al pasar por esta tertulia hay que
+hacerse los desentendidos cuando se va con señoras respetables.
+
+Tenemos la tertulia del prohombre político: un corro muy ancho, con las
+sillas muy espaciadas; al lado del prohombre una silla de respeto,
+con el bastón y el sombrero y muchos periódicos. Esta silla sólo la
+ocupa algún otro prohombre del partido ó algún enemigo político muy
+caracterizado. El prohombre sólo deja oir su voz grave y sentenciosa,
+hasta cuando quiere parecer familiarmente trivial, cuando hay
+_repórter_ nuevo de periódico importante ó persona significada á quien
+deslumbrar. De otro modo, queda encargado de amenizar la tertulia el
+bufón del partido. En todos los partidos hay bufones de cámara.--El
+hacer frases y chistes á costa de los correligionarios ausentes,
+espiando las que son bien acogidas por una sonrisa del jefe, mal
+disimulada entre protestas:--¡Oh! ¡Este Fulano es terrible! ¡No diga
+usted eso! ¡Son cosas de usted! ¡No vaya á creer nadie que yo pienso lo
+mismo!
+
+En esta tertulia hay siempre un proveedor de cerillas, porque el
+prohombre, gran fumador, nunca lleva cerillas.
+
+Tenemos la tertulia del torero; muy parecida á la del político, salvo
+que es más desinteresada. Con su bufón también, que habla mal de los
+rivales en arte y de los revisteros apasionados por otros diestros,
+con las mismas sonrisas de agrado y protestas hipócritas del ídolo.
+
+En esta tertulia, como en la del prohombre, hay terribles celos y
+envidias, que no suele haber entre los amigos de la profesional
+belleza, con estar allí más justificados. Las preferencias del ídolo se
+cotizan muy alto. Se recibe con hostilidad á cualquier amigo nuevo. Los
+desairados desahogan su pena unos con otros.
+
+--¿No le dijo á usted que almorzaría hoy con nosotros?
+
+--Sí; pero llegó ese imbécil...
+
+--Este Manolo es del último que llega...
+
+Los asiduos á esta tertulia, siempre que se encuentran, antes de
+saludarse, se preguntan:--¿Ha visto usted al «hombre»?--¿Qué sabe usted
+del «hombre»?--¿Ha visto usted cómo ha quedado el «hombre»?
+
+Les digo á ustedes que estas tertulias de veraneo son un manantial
+inagotable de amenidades.
+
+ * * * * *
+
+Muy de temer es que, á esos graciosos canastillos, última importación
+con que el Ayuntamiento prosigue la tarea de europeizarnos, no les
+caiga del todo mal la clásica definición de la escupidera: «Un
+recipiente alrededor del cual se escupe y se tiran las colillas.»
+
+¿Servirán precisamente los nuevos recipientes para el uso á que parecen
+destinados? ¿Será el órgano engendrador de la función? ¿O cuando
+tengamos todo lo necesario para ser limpios, nos seguirá faltando
+la limpieza, como cuando tengamos todo lo que hace falta para estar
+educados nos seguirá faltando la educación?
+
+
+
+
+XXIII
+
+
+Si alguna traducción se impone por su propia virtud, es la de esos
+tribunales que han de juzgar á los niños precoces delincuentes;
+institución establecida en varios países de Europa; en París, desde
+algunos años, y ahora extensiva á toda Francia.
+
+Discútase por criminalistas y sociólogos si la Justicia ha de tener
+cara de perro ó rostro más benigno, cuando de juzgar á los hombres se
+trate. Pero, tratándose de niños, ¿no podrá sustituir la severa balanza
+por un pesa-bebés, blando como una cuna, y la imponente espada, cuando
+menos por aquella caña tradicional en los antiguos maestros de escuela?
+
+Yo no sé si hay niños rematadamente malos; pero sé que, en niños y
+en hombres, nada hace tan malos á los malos como el saberse tenidos
+por incapaces de toda bondad. Repetid á un niño continuamente:--¡Qué
+malo es! ¡Es muy malo!,--y lo será en efecto. Aunque lo sea, dejadle
+alguna ilusión sobre su bondad. Cuando queráis conseguir algo de él
+y estéis seguros de su desobediencia, no vea que la dais por segura;
+al contrario, decidle:--Sí lo hará, porque él es muy bueno.--Para
+gobernar pueblos, como para educar niños, hay que hacerles ver que son
+gobernables y educables, aunque no se crea.
+
+Yo creo que si el pueblo español es de tan difícil gobernar ha sido de
+tanto decirle que lo era.
+
+Es humana tendencia la de sobresalir, la de afirmar nuestra
+personalidad destacada. Hay quien, no pudiendo distinguirse de otro
+modo, se contenta con presumir de sus achaques:--Como las jaquecas que
+tengo yo no las tiene nadie.
+
+Entre las señoras, no digamos; la que ha conseguido tener el parto más
+laborioso se considera dichosa cuando lo echa á competir entre las
+amigas.
+
+Por esto, la sociedad y los Tribunales de Justicia, que la representan,
+ni al juzgar á un criminal, á un delincuente nato é incorregible,
+deben darse por entendidos de que se hallan en presencia de algún
+monstruo. Esto envanece al criminal, y hay que procurar que los
+criminales sean modestos. Hay que persuadirles de que no son tan malos
+como ellos se creen. Es el sistema de los confesores sabios y prudentes
+con los más empedernidos pecadores, y así consiguen conversiones
+notables.
+
+En los niños, vanidosillos de suyo, nadie sabe lo que puede importar
+esta estudiada indiferencia ante sus precoces delitos.
+
+En Francia, con muy buen acuerdo, se ha evitado toda publicidad en las
+vistas y sentencias de estos tribunales para niños. Y aquí, si llegaran
+á establecerse, habría que suplicar á la insaciable información, en sus
+dos aspectos, literario y fotográfico, un discreto silencio.
+
+¿Será ilusión, ó falta de memoria? Tengo entendido que algo se ha
+legislado en España sobre tribunales para niños. Si así no fuera ó algo
+faltara para llegar á la perfección en su funcionamiento, nada más
+urgente.
+
+Habiendo de tener estos tribunales mucho de patronato, debieran
+constituirse por distritos y, aparte el juez especial designado,
+formarse por jurados cuidadosamente elegidos. Entre ellos figurará
+siempre un médico, un maestro, y, como ha indicado muy bien un
+distinguido escritor, nunca mejor ocasión para que la mujer entrara en
+funciones judiciales. Un voto de mujer no puede faltar al juzgar la
+culpa de un niño. Un voto que sería una lágrima y un beso.
+
+ * * * * *
+
+Un periódico inglés--_Daily Mirror_--propone lo que bien pudiera
+llamarse vacaciones matrimoniales. Esto es, que, en los matrimonios,
+debe veranear el marido de una parte y la mujer de otra, sin dejar de
+escribirse durante la ausencia largas cartas de amor. Sería--añade
+_Daily Mirror_--el mejor medio de mantener y reanimar la llama de
+un sentimiento siempre expuesto á extinguirse _by the friction of
+every day life_. Una tregua anual es muy conveniente, y escribiéndose
+cartas que recordaran las adorables cartas de novios, los esposos
+encontrarían, al reunirse de nuevo, una frescura de emociones que
+despertaría en ellos al _boy_ y á la _girl_ adormecidos por el
+matrimonio.
+
+Hasta aquí el periódico inglés.
+
+Yo no sé si en Inglaterra sería una novedad este descanso conyugal
+ó vacaciones matrimoniales. En los países latinos no hay nada
+más corriente, y, hasta ahora, los resultados no han sido muy
+satisfactorios. Más de una separación á cencerros tapados y más de
+un divorcio á cencerrada libre han tenido su origen en estos ensayos
+veraniegos de libertad.
+
+Un soltero pierde su libertad fácilmente, porque, en la mayoría de
+los casos, no hay tal libertad. Hay que saber lo que es un padre
+de familia á la española y la familia que se agrupa á su alrededor
+en consecuencia, para comprender que cualquier medio es bueno para
+emanciparse. Y como nuestro terrible padre de familia no comprende que
+su hijo salga de su casa más que para casarse... pues se casa y en paz,
+es decir, en guerra, la misma guerra que en la casa paterna; pero en la
+suya siquiera, puede gritar él más que nadie.
+
+Pero ¡ay! cuando un casado prueba unos días de libertad... matrimonio
+perdido. Si es el marido quien veranea y la mujer la que se queda en
+casa, la vida de fonda es para él un paraíso. Aunque los que viven en
+casa de huéspedes aseguran que se está muy mal en las fondas, crean
+ustedes que en cualquier casa de huéspedes se está mejor que en la
+mayoría de las casas de la clase media española. En alimentación y
+comodidades materiales hay poca diferencia; pero en cuanto á educación
+y trato y ambiente espiritual, todas las ventajas están en favor de las
+casas de huéspedes.
+
+En el caso de ser la esposa la que veranea y el marido el que se queda
+en casa, con ó sin criada, no hay idea del orden que puede reinar
+en una casa cuando falta quien ponga orden en ella. Este ramo de la
+limpieza y del buen orden doméstico, que, con la honradez, son los
+últimos baluartes de las mujeres que no tienen otras gracias, están muy
+desacreditados desde que se ha caído en la cuenta de que nada hay más
+en orden ni con más limpieza que los tres lugares justamente en que
+para nada intervienen las mujeres: un cuartel, un convento de frailes
+y un barco de guerra.
+
+Por todo esto y otras muchas cosas, no conviene dejar solos á los
+maridos. En cuanto á las mujeres... ellas vuelven siempre encantadas al
+hogar, por bien que lo hayan pasado fuera. ¿A quién podrán decir con el
+tono de superioridad despreciativa que al marido:--¡Como éste es así!
+¡Si éste no fuera así!
+
+
+
+
+XXIV
+
+
+Los que quieran oir, que oigan; los que quieran entender, que
+entiendan. En algo habíamos de ser precursores. Nuestro género chico,
+que no tuvo nunca mayor enemigo que sus propios cultivadores, va siendo
+ya imitado en todas partes. En París son ya muchos los teatros mejor
+defendidos con variedad de piezas en un acto, que con la obra grande,
+de tres ó más actos; obra que no suele tener de grande más que las
+dimensiones, y en donde, por dos ó tres escenas, que vienen á ser en
+resumidas cuentas toda la substancia de la obra, hay que soportar todo
+el ripio y cascote, que no es patrimonio exclusivo de las obras en
+verso. En Londres, autores y actores famosos pasan sin desdorarse del
+teatro al _music-hall_, y en bocetos dramáticos ó cómicos, _sketches_,
+ofrecen, ganando en intensidad lo que pierden en extensión, brillante
+muestra de su talento. Graves autores y críticos protestan contra la
+innovación, que ellos estiman contra el Arte; pero el público la halla
+muy de su gusto.
+
+Y hay que abrir los ojos á la evidencia: La obra _grande_, en tres
+ó más actos, es contemporánea de aquellas novelas en cuatro ó cinco
+tomos, lectura reposada para todas las largas noches de un largo
+invierno. Hoy nadie las escribiría, porque nadie había de leerlas.
+En la vida moderna, hasta los desocupados tienen más ocupaciones que
+los más activos de otros tiempos. El fracaso de muchas obras muy
+estimables, la dificultad de sostenerlas en el cartel mucho tiempo,
+no puede explicarse por su mayor ó menor mérito, sino sencillamente
+porque es preciso tener muy pocas cosas en qué pensar y ninguna en
+qué distraerse, para dedicar una velada entera á escuchar á un autor
+y á unos actores, por muy lindas cosas que nos digan muy lindamente
+dichas. Pesa mucha literatura sobre la Humanidad, y los autores están
+en la obligación de decirnos lo más brevemente posible las novedades
+que tengan que comunicarnos. ¿No es bastante un acto? Los autores y
+los actores ingleses demuestran que aun el acto es mucho; el _sketch_
+les basta para dar al público completa muestra de su arte. El teatro
+del porvenir será como estos _music-halls_ ingleses á la moderna, donde
+alterna la cupletista con la gran cantante, el excéntrico con el actor,
+el baile con la tragedia condensada; donde hay espectáculo y arte, y
+falta el arte también para todos los gustos; en donde cada espectador
+puede elegir la hora y el número que le conviene, y al que le convenga
+verlo y oirlo todo, no fatigará su atención con un mismo tema, y en la
+diversidad de impresiones hallará el mayor encanto del espectáculo.
+
+Todo el secreto y el arte de ganar dinero como empresario de teatros,
+consiste en ofrecer al público, no lo que le ha gustado ayer y le gusta
+hoy, sino lo que le gustará mañana.
+
+En el teatro sólo han podido enriquecerse alguna vez los previsores,
+los que han sabido anticiparse al gusto del público. Por desgracia
+suya, aun estos previsores, encariñados con su hallazgo, no saben
+entender que otro de los secretos del teatro consiste en abandonar un
+género precisamente cuando más le está gustando al público. En todo lo
+humano, la cumbre ya empieza á ser decadencia.
+
+¿Qué podrá decirse del género grande, que de puro bajar hasta parece
+que está empezando á subir? Pero una golondrina no hace verano, ni una
+ola temporales. El género grande está muerto. Y no es porque las obras
+sean mejores ó peores, tampoco los actores: ha muerto de grande, de los
+tres actos y de las tres horas de duración. Y lo sorprendente es que
+haya vivido tanto y conserve todavía apariencia de vida. ¿Hay algo en
+la vida moderna á lo que dedique nadie tres horas seguidas de atención?
+Pero el autor que no es vanidoso, sabe que de esas tres horas, una
+corresponde á los entreactos, otra á los espectadores, y una, todo lo
+más, á la obra, si no es día de abono aristocrático.
+
+ * * * * *
+
+Todos los veranos leemos las mismas consideraciones sobre el veraneo y
+sobre la predilección de los veraneantes por los grandes centros de
+atracción veraniega, traslado en todo, con un poco más de ventilación,
+de la vida madrileña.
+
+Y aquí del problema: ¿No se hace vida de campo porque nuestros campos
+son inhospitalarios?, ó ¿son nuestros campos inhospitalarios porque
+nadie quiere vivir en ellos?
+
+No es razón pedir á los cortesanos que vayan á pasar molestias, sin la
+recompensa siquiera de pasar á la Historia como colonizadores. No es
+razón tampoco pedir á los campesinos que vayan disponiendo comodidades
+y atracciones, sin la seguridad de que los cortesanos han de acudir á
+compensar los gastos. El problema es de solución difícil. Alguien ha de
+empezar. En otras partes, han sido los viajeros los que han hecho el
+camino, y los huéspedes los hoteles. En España, acaso necesitemos lo
+contrario. Así empezaron Biarritz y Trouville, en Francia. En España
+mismo, así empezaron San Sebastián y Zarauz y Deva; así empezaron,
+más cercanos á Madrid, Cercedilla y otros lugares de la Sierra. Los
+primeros en acudir pasaron lo suyo; tuvieron, en cambio, el supremo
+goce de la virginidad.
+
+Y como decía un buen señor, que siempre prolongaba su estancia en un
+lugar de estos hasta muy entrado el otoño, cuando ya no quedaba nadie
+de la colonia veraniega: «Ahora es cuando se está aquí á gusto. Si la
+gente no fuera tonta, ahora es cuando debía venir aquí todo el mundo.»
+
+ * * * * *
+
+Una escritora de entendimiento y de corazón propone que los niños
+asistentes á las escuelas públicas tengan al entrar ellos, no sólo
+alimento espiritual, sino algo también de ese alimento material, tan
+necesario para bien disponer el espíritu; que si tripas llevan pies--y
+andamos tan malamente,--también llevan cerebro: y si de la panza sale
+la danza, también la enseñanza, si ha de ser provechosa.
+
+Plausible idea es la del desayuno escolar, y es preciso que no quede en
+idea. Es triste cosa que, por amor propio mal entendido ó por temor
+á que pueda parecer bombo mutuo ó tacto de codos, nadie patrocine más
+ideas que las propias, y así queden perdidas y malogradas las mejores.
+
+Ese desayuno de los niños pobres debe quedar á cuenta de los niños
+ricos, y las madres que enseñan á rezar á sus hijos, deben hacerles
+comprender que por algo en el Padrenuestro no se dice: «El pan mío
+de cada día», sino «el pan nuestro». ¿Qué menos puede comprender ese
+plural que el pan de todos los niños? ¿Qué almas pueden unirse mejor en
+ese acto de compartir el pan, que siendo de comunión cristiana, lo es
+también de solidaridad social?
+
+ * * * * *
+
+Lances de veraneo: Un tenorio de playa, locamente enamorado de una
+bella compañera de hospedaje, la persigue día y noche dispuesto á
+todo. Un día, por fin, acompañándola desde la calle, se entra decidido
+hasta el mismo cuarto de la señora, que protesta muy indignada. El,
+sin oirla, se entrega á los transportes más apasionados. La dama le
+rechaza con toda su fuerza: «¡Está usted loco! ¿Qué hace usted? ¿Quiere
+usted que grite? ¡Qué atrevimiento! Y... ¿á que no ha echado usted el
+pestillo?»
+
+
+
+
+XXV
+
+
+Que si Francia, que si Alemania... Cuando aun saboreamos las
+delicias del _ménage à trois_, anglo-franco-español, concertado en
+la Conferencia de Algeciras, á la ligera, de pasada y como para que
+nadie haga caso, como puede decirse en estas notas por quien no tiene
+autoridad, me permití decir que el sentido común más rudimentario
+aconsejaba la alianza con Alemania, como más conveniente á los
+intereses españoles. De modo que no se dirá que me apasiono por
+Francia. Ahora, cuando veo que el apasionamiento por Alemania llega
+hasta desconocer y negar todo valor positivo á la cultura francesa,
+creo que, por lo menos, debemos acordarnos de que lo que sabemos de
+Alemania lo sabemos por Francia. Con todos sus defectos y su influencia
+más ó menos funesta en nuestra política, en nuestras costumbres, en
+nuestro arte--y tal vez el pro contrapesara la contra,--todavía
+podíamos imitarla en mucho, que nos sería muy conveniente. Por ejemplo:
+en su patriotismo, no limitado al aspecto bélico. Bien haremos al no
+confundir en nuestra admiración á un Cousin con un Kant, á Corneille
+con Shakespeare; pero, ¿no es altamente plausible y no debiéramos
+imitar nosotros ese laudable afán de los franceses por elevar sus
+glorias y presentarlas rodeadas de todo respeto á la consideración de
+los extraños? Cierto que es más ocasionada al ridículo la exagerada
+admiración, y nosotros somos un pueblo serio, que, por salvarnos del
+ridículo, caemos en la odiosidad de rebajar y denigrarlo todo.
+
+La compañía de la Opera Cómica, de París, con su director, M. Carré,
+y su esposa, la espiritual artista Margarita Carré, han ido á Buenos
+Aires á dar unas representaciones de ópera francesa. Los periódicos
+hablan del valor, en sus dos acepciones, _courage et valeur_, de
+los artistas expedicionarios, de su abnegación al marchar á lejanas
+tierras á predicar la buena nueva del arte musical francés; el público
+se dispone á recibir en triunfo á la gentil Margarita Carré y á su
+esposo... Lo mismo que aquí. María Guerrero, Rosario Pino, han hecho en
+América, por nuestro arte y por nuestro buen nombre, más que todos los
+embajadores y diplomáticos. A su vuelta nos contentamos con contarles
+el dinero; á la ida... no falta quien envíe un extracto ó crónica
+desacreditándolas. No digamos si el que viaja es algún escritor: ya
+nos encargamos de prepararle desde aquí el terreno, y cuando llega, va
+precedido de cartas particulares y artículos de muy buena firma, que
+vienen á decir en substancia: «Ahí les mandamos á ustedes ese pendejo,
+á quien aquí no admira nadie ni nadie toma en serio; suponemos que
+ustedes tampoco. ¡Ah! cuidado con los cubiertos». Lo mismo que enviaron
+los franceses á Clemenceau y á Anatole France; lo mismo que envían al
+más insignificante de sus cómicos ó cantantes. Aquí nos reimos mucho
+de esas cosas; pero con esas cosas pueden atreverse á escribir: «La
+Argentina, hija de Francia», y con razón se indigna Mariano de Cávia,
+y con razón no se indigna sólo con el autor de la fanfarronada, sino
+también con los que desde aquí, por su desidia, la hicieron posible.
+
+Entretanto, que si Francia, que si Alemania. Y ¿nadie se acuerda de
+Italia, que es la verdadera madre de todos los cerebros latinos?
+
+Y no sólo de los latinos, sino de toda la cultura europea.
+
+¿No debemos á Italia lo mejor de nuestro arte? ¿Nuestros poetas,
+nuestros novelistas, nuestros pintores? ¿No están Velázquez, Ribera, el
+Greco, en los pintores venecianos? ¿No está Murillo en Rafael? ¿No está
+Cervantes en _Bocaccio_ y el Ariosto? ¿No está Calderón en Dante? Y ¿no
+está toda Italia en Lope de Vega?
+
+Allá que la sombra negra del Vaticano se interponga entre las
+relaciones oficiales de los dos pueblos más hermanos en carácter, en
+glorias y hasta en desdichas: los demás no debemos ser ingratos ni
+olvidadizos. Aceptada la clasificación de pueblos latinos, si todos son
+hermanos, sólo Italia es madre de todos, y, sobre todos, gloriosa.
+
+ * * * * *
+
+La cuestión de las «capeas» ocasiona muchos disgustos en este año por
+esos pueblos de nuestros pecados. Mayores disgustos, pues que, con
+desigual injusticia, mientras en este pueblo se prohibe la «capea», se
+permite en el de al lado, sin duda por disfrutar de mayor influencia
+cerca de los gobernadores. Mientras aquí se hace la ley gorda, dos
+leguas más allá se hila muy delgado. Sabido es que nada irrita tanto
+como estas diferencias y distinciones. Entretanto, llueven multas sobre
+muchos infelices alcaldes, á quien se quiere exigir que se impongan á
+todo un pueblo con tres números de la Guardia civil; bastantes menos de
+los que se envía en día de elecciones, cuando hay que poner miedo en
+los electores de oposición.
+
+Gobernadores que, cuando presiden una corrida de toros en su diócesis,
+pasan por cuanto les pide el público, aun sin razón, en el natural
+deseo de evitar conflictos, quieren que estos pobres alcaldes, sin
+fuerza material, y con poca autoridad moral, se basten y se sobren para
+prohibir las «capeas». No saben los gobernadores que el conflicto
+sería mayor para ellos si los alcaldes se obstinaran en prohibirlas á
+raja tabla.
+
+Además, donde se paga á los maestros como aquí se les paga, ¿hay
+derecho á prohibir «las capeas»? De unas cosas provienen las otras, y
+cuando se quiere educar á un pueblo, hay que empezar por el principio.
+
+ * * * * *
+
+Otra de las especialidades del veraneo es, al derramarse por las
+varias regiones de España, los agricultores, que pudiéramos llamar de
+la cátedra; cuerdos en casa ajena que pretenden saber más que el loco
+en la propia.--Aquí tienen ustedes una riqueza sin explotar... Si se
+sirvieran ustedes de máquinas...
+
+--Como no las despeñáramos por esos cerros--piensa el labrador
+socarrón.--Aquí tienen ustedes una riqueza en fruta. ¿Qué hacen
+ustedes con ella?--Nos la comemos.--¿Por qué no la exportan ustedes á
+Inglaterra?--Pues, ¡qué sé yo!
+
+--¡Qué país éste! ¿Ustedes saben lo que pagarían por esta fruta en
+Londres?
+
+El agricultor de gabinete, á los pocos días de regresar á la corte,
+recibe, muy bien acondicionado, un cajón de aquella riquísima fruta; la
+mitad llega para tirarla, y el viaje no ha sido muy largo. ¿No es ésta
+la mejor contestación á todos estos que quieren saber de la tierra y
+de sus productos más que sus cultivadores, que no se chupan el dedo,
+aunque otra cosa parezca, y saben muy bien dónde les aprieta el zapato?
+
+Sí, algo hay que hacer por esos campos de España; pero ni es tanto ni
+lo que creen muchos que todo lo aprendieron en los libros. A la mayor
+parte de los campesinos, cuando van á enseñarles algo, ya están ellos
+de vuelta, y el viaje no ha sido muy fructífero. Y lo que dicen ellos:
+De consejos, la mitad en dinero.
+
+
+
+
+XXVI
+
+
+Tan sobresaltados nos han tenido durante todo el verano con amenazas de
+conflagraciones europeas, cólera, disturbios interiores; tanto nos han
+gritado «¡el lobo, el lobo!», que cuando el lobo ha venido, en efecto,
+casi estábamos curados de espanto; y la verdad es que la intranquilidad
+de los espíritus no corresponde á lo crítico de las circunstancias. No
+parece sino que no fuera nada con nosotros. El ilustre político que
+consideró á España incorregible é ingobernable porque había perdido
+el pulso, hallaría ahora nuevas razones para reforzar su diagnóstico.
+No creo yo que hayamos perdido el pulso; lo que sucede es que no se
+nos altera por nada. ¡Nos hemos visto con el agua al cuello tantas
+veces! Sólo una gran catástrofe nacional, como la cogida de un torero,
+es capaz ya de conmovernos y alterar el ritmo normal de nuestras
+pulsaciones. Menos mal; si fuéramos á emocionarnos por todo lo que
+vale la pena, estaríamos enfermos del corazón todos los españoles. Y
+¿para qué hay una Providencia allá arriba y un Gobierno aquí abajo?
+
+Pero los ricos son egoístas; ellos se toman sus vacaciones del veraneo
+y se molestan porque los pobres se declaren en huelga, que es, salvo
+enfermedad ó paro forzoso, su único modo de tener vacaciones. Con la
+diferencia de que no son tan divertidas como las de los ricos; porque
+las Cajas de resistencia no dan para tanto como las Cajas de los Bancos
+y las rentas de casas y tierras. ¡Ah! Si los pobres tuvieran algún
+dinero para jugárselo en algún Casino mientras dura la huelga, nadie
+tendría que decir nada de ellos. Sería gente que se divierte; la gente
+que se divierte, no perturba. Pero ¿á quién se le ocurre holgar sin
+dinero? Peor todavía: á costa del dinero de los demás. ¿No piensan esos
+obreros que sus días de huelga significan tal vez el automóvil, la
+partida de «bac» del señor que veranea tranquilamente? Pues bueno sería
+que lo pensaran, que eso de no pensar más que en sí mismos se queda
+también para los ricos. Bueno es que ellos no piensen que su automóvil,
+y su «bac», y sus «cocottes» significan el pan que falta muchos días
+en muchas mesas; porque si lo pensaran no se divertirían tanto, y
+conviene que los ricos se diviertan para que los pobres vivan. Cuando
+se han pagado seis reales ó dos pesetas por el trabajo de un hombre en
+todo un día, bien puede uno jugarse 1.000 pesetas á una carta, con la
+conciencia tranquila, y pedir energía á los Gobiernos para reprimir
+cualquier desorden, y espantarse de que haya quien hable todavía de
+problemas y cuestiones sociales.
+
+ * * * * *
+
+Una millonaria americana ha celebrado en París el segundo cumpleaños
+de un lindo perrillo de su pertenencia con una original y espléndida
+fiesta. Invitó á todos los perros y perras de sus amigas, que acudieron
+acompañados de sus distinguidas amitas, naturalmente. Hubo verdadera
+competencia en el atavío de los perros: collares y pulseras con
+piedras preciosas, golas de magníficos encajes, mantas de fantasía,
+pañuelitos bordados. El héroe de la fiesta lucía un suntuoso manto,
+que era llevado graciosamente del pico por un pato blanco que, según
+dicen, cometió mil incorrecciones y acabó por tragarse un anillo de
+oro y brillantes que dejó caer una de las más espirituales falderas
+asistentes á la reunión. Se sirvió un delicado agasajo, y las revistas
+no dicen si se bailó ó se hizo música, ni si las alfombras y cortinajes
+ó las faldas de las amitas padecieron graves ultrajes. Tampoco dicen si
+el _flirt_ se contuvo en límites decorosos ó hubo que lamentar algunas
+expansiones de dudoso gusto. Se supone que, siendo todos los perritos
+de buena casa y educados por señoras tan distinguidas, la reunión
+tendría el mejor tono. De seguro que no se mordieron unos á otros como
+sus señoras y dueñas, que saldrían encantadas de la fiesta. Sería
+interesante saber lo que pensaron los perros, y más interesante saber
+lo que dijeron los criados de la casa. De los maridos y los hijos de
+las señoras, no se sabe nada.
+
+ * * * * *
+
+No se dirá que nos descuidamos en los preparativos para solemnizar el
+centenario de Cervantes. El Salón Nacional, nombre ya de suyo sonoro
+y significativo, se llamará teatro de Cervantes, y, al anunciar el
+cambio de nombre, se anunció primeramente que actuaría en él una buena
+compañía dramática; pero después referencias muy autorizadas dan por
+seguro que actuará en él una de esas compañías de _varietés_ tan poco
+variadas. Era lo único que le faltaba á Cervantes. Con un guiñol iría
+mejor servido; siquiera recordaría aquel retablo de Maravillas ó el
+famoso de maese Pedro; pero estas _varietés_ á la moderna no sé qué
+puedan recordar, como no sean las desdichas que le persiguieron en vida
+y no dejaron de perseguirle en muerte, sin la tregua del centenario,
+que ya veremos cómo nos lo deparan entre unos y otros.
+
+Admirable sería que, al engaño del nombre, acudiera algún extranjero
+al teatro de Cervantes creyendo hallar el verdadero teatro nacional, ó
+poco menos, y se encontrara con su buen garrotín y sus buenas coplitas
+en el más puro estilo cervantesco. Triste sería que, sólo por los
+artistas y el público, pudiera creerse transportado á lo más triste
+de la triste España de Cervantes, y que, viniendo á festejar al autor
+del _Quijote_, sólo pudiera admirar al de _Rinconete y Cortadillo_, no
+tanto por la certera observación de su tiempo como por la penetrante
+visión del porvenir.
+
+ * * * * *
+
+Los franceses nos pondrán en solfa, y por eso, sin duda, padecen la
+obsesión musical de España. De diez ó doce conciertos anunciados
+en días pasados, de los que dan en París continuamente las bandas
+militares, no había uno solo en que no figurara alguna pieza de
+inspiración española. La _España_, de Chabrier; fantasías de _Carmen_;
+un Vito; fantasía de _El Cid_, de Massenet; serenata española. Eso sí,
+entre tanta música española ni un sólo compositor español. Basta con
+que la inspiración sea nuestra; ellos se bastan para instrumentarlo
+todo. Lo mismo que en Marruecos, y que en todas partes. Aquí cantamos y
+bailamos; ellos instrumentan... y cobran. ¿No ha sido ésta siempre la
+suprema habilidad francesa: instrumentar todas las músicas de todo el
+mundo? Sólo que hay músicas bravías que se resisten á todo pentagrama y
+á toda batuta. Napoleón, aquel gran director de orquesta, lo aprendió
+á su costa. Pudo con los pueblos entonces más civilizados y fué á
+estrellarse en los que él despreciaba más por incultos.
+
+
+
+
+XXVII
+
+
+Si para todo Gobierno es siempre desagradable la perturbación del orden
+público, es natural que lo sea doblemente para un Gobierno liberal y
+democrático. Siendo el primer deber de un Gobierno el sostenimiento del
+orden, ¿cómo conciliar las ideas liberales con las medidas necesarias
+de previsión y de represión? Según frase de un eminente novelista y
+lastimoso republicano, en la vida los hechos van dando de puntapiés á
+las ideas. Pero no deja de ser triste cosa, cuando de ideas liberales
+se trata, que los hechos brutales puedan despedirlas de tan brutal
+manera.
+
+Convalecientes todavía de un acceso de fiebre, en que, por fortuna, no
+todos han perdido la cabeza, aunque bien pudo temerse, no es ocasión de
+aquilatar errores y responsabilidades.
+
+Hay en estos accesos agudos el peligro de que, por atender con premura
+á lo sintomático, se desatienda la dolencia esencial. Es indudable
+que los vínculos de solidaridad social entre unas clases y otras
+están muy relajados. Nadie sabe á qué alta claridad han de llegar las
+inteligencias para suplir el calor que falta en los corazones. Hemos
+apagado la lumbre antes de encender la luz, y todos vamos á tientas por
+la vida; no es extraño que nos tropecemos unos á otros á cada paso.
+Se ha destruído mucho y no se ha edificado lo bastante. La voluntad
+moderna es negativa. Sabemos muy bien lo que no queremos; nadie sabe de
+cierto lo que quiere.
+
+Sería injusto desconocer, y los más apasionados enemigos y los más
+condicionales amigos, que son peores, no podrán negarlo, que el
+Gobierno ha salvado con gran cordura, digan otros con gran suerte, las
+difíciles circunstancias en que tanto podía pecarse por falta como por
+exceso.
+
+El pueblo de Madrid, tan desconocido, tan calumniado á veces, ha dado
+una vez más pruebas de su ánimo sereno y bien templado. Nadie se ha
+intimidado. El comercio abrió sus tiendas confiadamente; nadie dejó sus
+habituales ocupaciones y esparcimientos. La clase media, sobre todo,
+la que bien tendría motivos justificados para ir á la huelga y á la
+protesta violenta, puede decirse que ha sido en este caso el muro de
+contención contra posibles desbordamientos del motín amenazador, por
+una parte, de la represión excesiva, por otra. No olviden la Monarquía
+ni sus Gobiernos dónde está su más firme apoyo. ¿Los de abajo? Aun sin
+razones sentimentales. ¡Hay tantas razones de conciencia para perdonar
+sus errores y sus extravíos! La grey es buena... ¿Los pastores? ¡Pobre
+pueblo! ¡La vida es tan dura para él! ¿Cómo culparle si, para soñar y
+esperanzarse, prefiere todavía la blandura y dulzor de las mentiras
+lisonjeras al áspero y sano amargor de las verdades? ¡Si sólo se le
+acercan los que tienen aspiraciones de ídolos y ninguno que tenga
+vocación de mártir! ¿Cómo ha de escuchar nunca palabras de verdad?
+Hasta la entrada en Jerusalén, entre aclamaciones y palmas, hay muchos
+Cristos; hasta la Cruz, sólo hubo uno: El que era todo amor.
+
+ * * * * *
+
+Bien merecen una especial recompensa los reservistas y licenciados
+temporalmente que se han presentado espontáneamente en sus respectivos
+Cuerpos, anticipándose á la orden de incorporarse á ellos.
+
+Merecedores son también del mayor encomio los aristócratas veraneantes,
+los próceres ilustres, políticos y financieros, lo más saneado de
+nuestras clases conservadoras, que se han apresurado á dejar las
+comodidades y el descanso de sus residencias veraniegas para mostrar
+á la Monarquía y al Gobierno su lealtad acrisolada. Imponente fué la
+manifestación de todos ellos realizada en Madrid, pareciendo en los
+sitios de mayor peligro, ofreciéndose con sus servidores y empleados á
+defender y sostener el orden. No podían hacer menos por la Monarquía
+los que tanto hicieron por la Religión en los días del Congreso
+Eucarístico. Sólo los impedidos y achacosos se han limitado á enviar
+sus adhesiones por escrito. Y, aun á éstos, habría que oirles en
+la terraza del Casino de Biarritz y en otros puntos del extranjero
+abominar de los viles afrancesados, que se aprovechan de los momentos
+difíciles para perturbar el orden y traer graves complicaciones sobre
+España.
+
+Admirable ha sido su conducta, y razón es que, después de tan
+significativo acto de presencia, vuelvan á reanudar sus vacaciones,
+interrumpidas hasta que llegue el invierno y, con él, ocasiones en que
+lucir más tranquilamente Toisones, bandas y cruces, que tan bien saben
+ostentarse en los momentos de peligro como en las ceremonias pacíficas.
+
+La Monarquía y los Gobiernos deben tener muy en cuenta la actitud de
+estas clases privilegiadas, que aun no han hallado por aquí su Lloyd
+George como en Inglaterra.
+
+ * * * * *
+
+Y nada más. De todo ello el Gobierno del Sr. Canalejas ha salido
+incólume, cuando sus mejores enemigos y sus peores amigos esperaban
+que saldría muy quebrantado. Algo que importa más ha salido también
+incólume: la vitalidad de esta España nuestra, más resistente con su
+apariencia de debilidad que muchos organismos de robustez engañosa.
+
+Y á este nuestro Madrid bien puede perdonársele su femenina debilidad
+por algún torero, en gracia de su masculina serenidad ante un
+espectáculo en que la mayor prueba de cordura era permanecer impasibles
+como espectadores; único medio de que no se hicieran locuras en el
+redondel, que, por fortuna, en esta ocasión ha sido todo olivo,
+considerado como símbolo de la Paz, para los bien intencionados. En
+su sentido taurino; para los que gritando ¡al toro, al toro!, no se
+contentan con quedarse entre barreras, sino que se suben al palco de
+la presidencia apenas suenan los clarines y, de paso que se ponen en
+seguro, le piden algún favorcillo al presidente, mientras los incautos
+lidiadores, jaleados por estos capitanes Araña, se juegan la vida en el
+ruedo.
+
+
+
+
+XXVIII
+
+
+Gran revuelo en París. Cuestión de faldas: faldas de bailarina. Osados
+reformadores tratan de suprimir en el cuerpo de baile de la Gran
+Opera, el «tutú» ó sea la tradicional faldilla de las bailarinas.
+Dicen que es inverosímil--¡miren ustedes dónde demonios van á buscar
+la verosimilitud!--que en un baile de campesinos, ó de griegos, ó de
+romanos, se presenten las danzarinas con ese traje, sin época y sin
+estilo, que es sólo de bailarina, por unos de esos convencionalismos
+teatrales que, si bien se mira, ¡ay!, son todo el teatro. Hay quien,
+dejando á un lado la propiedad escénica, que nada importa cuando se
+trata de admirar bellezas femeninas, protesta contra el «tutú», en
+nombre de la Estética. Dicen que el «tutú» destruye la armonía de
+líneas. ¡Picarones!
+
+En seguida han levantado partido, de una parte, los tradicionalistas;
+de otra, los innovadores. Entre las mismas interesadas, las hay que
+están por las faldillas; las hay que están por las líneas. Las madres,
+corporación respetabilísima en el cuerpo de baile, inmortalizadas por
+Halevy en su _Madame Cardinal_, con su experiencia de madres, están
+por la falda: saben cuánto importa reservar alguna sorpresa para los
+momentos definitivos. La juventud, con sus impaciencias á la moderna,
+está por la línea. Saben que, como en Geometría la línea recta, en Amor
+la curva es la distancia más corta entre el escenario y el hotelito de
+sus sueños.
+
+Hay también un partido intermedio: el partido templado de un
+transigente eclecticismo. Adóptese la innovación para las óperas y
+bailes modernos, y respétese la tradición para los del antiguo régimen.
+Hay tal vez abonados viejos, «fetichistas» de amor, para quien el
+«tutú» es toda la bailarina. Sería una crueldad privarles de la prenda
+sugestiva y evocadora.
+
+Hay también un partido revolucionario y avanzado que, no sólo pide
+la supresión de los tules y gasas, sino la supresión de las mallas,
+que, si no destruyen, ocultan las líneas. Dicen que siendo el baile
+exhibición de la belleza corporal femenina, ritmo plástico de formas
+y actitudes, tapar las formas de una bailarina es como tapar la boca
+á un cantante. Estos señores quieren que les canten á toda voz, y que
+les bailen... aquí no puede decirse á todo trapo; al contrario: ¡fuera
+trapitos!
+
+Para comprender lo que esta cuestión interesa en París, es preciso
+saber lo que significa el cuerpo de baile de la Gran Opera, que es
+toda una institución nacional. Wágner tuvo que sucumbir ante su
+tiranía, amenizando _Tannhauser_ con un bailecito, pues de otro modo
+no se hubiera representado nunca. Verdi, en todo el esplendor de su
+gloria, tuvo que intercalar también unas danzas en su _Otelo_ cuando
+fué representado en la Gran Opera. Hasta el _Don Juan_, de Mozart, se
+ameniza con un añadido bailable, para el cual se aplica uno de los
+minués del mismo divino maestro, y la marcha turca, que cae en el _Don
+Juan_ como el calañé en la cabeza de Dulcinea--véase la ópera de
+Massenet _Don Quichote_, cuya representación en Madrid demandan algunos
+cervantófilos.--Buena obra para inaugurar el nuevo teatro de Cervantes,
+para que al «Inri» no le falte letra... ni música.
+
+ * * * * *
+
+Ahora que se agita la idea--en España se agitan mucho las ideas,
+por eso llegan las pobres tan cansadas cuando hay que ponerlas en
+práctica--de fomentar el turismo por los medios más adecuados,
+no sería malo convocar una Asamblea de veraneantes ó abrir una
+información pública para que expusieran sus observaciones, sus agrados
+y sus quejas. De este modo, podría trazarse algo así como un mapa
+hospitalario de España, que podría ser muy útil para los turistas.
+
+¡Hay que oir á muchos de los que regresan! Claro es que muchas veces
+el espectáculo está en el espectador y el viaje en el viajero. Los que
+buscan pueblecillos ignorados y tranquilos para su descanso, vuelven
+encantados. ¡Qué amabilidad y dulzura en el trato de los campesinos!
+¡Qué sencillez! ¡Qué arte para adulterar los alimentos y encarecer los
+precios, para que el veraneante no eche de menos las comodidades de
+Madrid! ¡Qué modo de amenizar la vida al forastero! Eso sí; el paisaje
+y el aire sano del campo compensan de todo. Salvo que el paisaje está
+todo acotado, para consuelo de los que no quieren terrenos baldíos, y
+no hay por dónde pasear ni por dónde asomarse al campo; salvo que el
+aire huele á paja quemada ó á carroña de animales muertos que se pudren
+al aire libre; salvo que los niños, que fueron de Madrid tan sanos,
+atrapan la tos ferina ó el sarampión, ó unas calenturas, gracias á la
+higiene de esos admirables lugares, reino eterno de Herodes.
+
+¡Oh, el campo, los pueblecitos! ¡Qué bien se vive en ellos con una
+casa á estilo de Madrid, con criados de Madrid, haciéndose llevar los
+alimentos de Madrid, con periódicos de Madrid, amigos de Madrid y mucha
+agua de Colonia... de cualquier parte!
+
+Los más exaltados africanistas debieran emprender frecuentes
+exploraciones por muchos de estos lugares. Tal vez á la vuelta se
+hubiera enturbiado su fervor de civilizadores y conquistadores de
+tierras extrañas. ¡Pues no hay poco que civilizar y que conquistar
+sin salir de casa! Y no vale decir que para eso siempre hay tiempo, y
+para eso los tenemos cerca. Precisamente porque están cerca es posible
+que, si no los conquistamos pronto, nos conquisten ellos. Y que, á los
+bárbaros de fuera, se les ve venir; pero los de casa, no han avisado y
+ya están encima. Todo será que el hambre apriete un día demasiado. Así
+como así, con los remedios que proponen algunos economistas, dignos
+de los mejores tiempos de la Edad Media... Proteccionismo y cierre
+de puertas. Es el mejor remedio. Bien decía D. Juan Valera que la
+Humanidad estaba empezando á vivir.
+
+
+
+
+XXIX
+
+
+El malestar ocasionado por la carestía de la vida es universal. Las
+gentes andan mal humoradas, y el mal humor se traduce en motines,
+huelgas y disturbios, con cualquier pretexto, que, no pareciendo
+suficiente á los que no quieren enterarse de la verdadera causa, les
+hace pensar en el oro extranjero, en traidores y agitadores extraños.
+Aquí pensamos en el afrancesado, como en tiempos de la invasión
+napoleónica.--Todo esto es como pensar en polvos misteriosos que
+envenenan las aguas, en tiempo de mortífera epidemia.
+
+Claro es que, muchas veces, los mismos que protestan y se enfurecen,
+no se dan cuenta de la verdadera causa de sus furores. ¡Pesan sobre
+el dinero y sobre las necesidades materiales tantos anatemas poéticos
+y románticos, que á todos nos da cierta vergüenza confesar, cuando
+andamos tristes y cariacontecidos, que la causa primordial es la falta
+de metales preciosos y precisos! ¡Hay tanta pasión de ánimo y tanta
+neurastenia que se curaría con unos cuantos billetes de mil pesetas! Y
+¡hay tanto socialismo, tanto republicanismo y tanto idealismo que se
+curaría del mismo modo!
+
+Los médicos y los gobernantes, para acertar en sus diagnósticos, han de
+ser algo materialistas. El estado financiero del paciente, individuo ó
+pueblo, es de gran importancia para diagnosticar y recetar con acierto.
+Hay tristezas que parecen, y así lo asegura el enfermo, de lo más
+espiritual del mundo; y con buena alimentación, diversiones y algún
+dinero, desaparecen en cuatro días, sin dejar señales. No hay más que
+comparar lo que dura un duelo en una casa donde la familia queda muy
+bien, con lo que dura donde, como suele decirse, el difunto se llevó la
+llave de la despensa.
+
+Yo estimo en mucho á esas buenas señoras, serviciales y conocedoras del
+corazón humano, que, en las grandes catástrofes familiares, se dedican
+á ofrecer y servir tazas de caldo, vasos de leche y yemas de huevo.
+
+Este sistema, aplicado al gobierno de los pueblos, produciría los
+mejores efectos. ¿Que los pueblos se agitan y se inquietan por alguna
+idea política? Leyes económicas, de lo más grosero y materialista: la
+taza de caldo, el vasito de leche y las yemitas de huevos.--Llore usted
+lo que quiera, pero hay que tener fuerzas.--Así dicen esas señoras
+solícitas que, por haber asistido á muchos duelos de familia, saben el
+modo de curar desmayos y síncopes de viudas y huérfanas. ¡Al estómago,
+al estómago! No hay que tomar el corazón muy en serio, ni en los
+pueblos ni en los individuos.
+
+ * * * * *
+
+Hasta ahora, el público del teatro de Apolo era el que ofrecía mayor
+resistencia á dejarse emocionar por la pura emoción artística. Los
+mejores éxitos literarios obtenidos por algunas obras en aquel teatro
+fueron logrados á punta de chiste. Presentarse allí á cuerpo limpio era
+empresa arriesgada. Sinesio Delgado es testigo de mayor excepción. El
+éxito de _Lirio entre espinas_ ¿será sólo un acierto de una obra y de
+un autor?, ó ¿será también un acierto del público? Mucho habría que
+celebrar lo primero; lo segundo, doblemente.
+
+Una de las grandes ventajas de los teatrillos y salones en que se
+cultiva el género llamado _varietés_, es haber sido un derivativo para
+que cierto público no busque en teatros donde debe cultivarse otro
+género, lo que en esos salones puede encontrar en abundancia.
+
+Bueno es que se deslinde el campo. A un lado, el teatro; á otro, el
+escaparate. Que cada cual sepa dónde debe ir y dónde no, á satisfacer
+sus gustos y sus aficiones.
+
+Hasta ahora, el arte y la literatura habían sido para esos teatros
+lirio entre espinas.
+
+Esperemos que, en adelante, aunque no todo sean lirios, todas sean
+flores.
+
+ * * * * *
+
+Con los comienzos de la temporada teatral anuncia su alegre entrada en
+Madrid el invierno de los dichosos.
+
+Como en las procesiones españolas, Dios grande y Dios chico, hay
+siempre dos estaciones en cada estación del año. Una, para los que
+tienen sus diversiones distintas en cada una; otra, para los que pasan
+los mismos apuros en todas ellas.
+
+En unas casas se piensa ahora en el abono á los teatros, en bailes y
+fiestas, en las nuevas noches de invierno, en alfombras y pieles. En
+otras se piensa en la falta de trabajo, en la pobre ropa empeñada.
+
+El invierno acusa, como ninguna otra estación, lo terrible de las
+desigualdades sociales.
+
+El hielo que endurece la tierra y dificulta al pobre labrador sus
+labores, sirve para que los ricos patinen sobre él, bien aforrados
+en pieles. Por si el hielo natural falta para su diversión, tienen
+patinaderos de hielo artificial.
+
+La industria de los hombres no se ha cuidado tanto de aliviar males al
+pobre como de aumentar goces al rico. Verdad es que los pobres pagan
+mal y agradecen peor.
+
+Por eso nadie trabaja para ellos; ni ellos mismos. Todas las
+comodidades, todo el lujo, todo lo que embellece y alegra la vida,
+pasa por sus manos sin dejar rastro de bienestar, de belleza ni de
+alegría. En sus manos todo es trabajo, pena y miseria.
+
+
+
+
+XXX
+
+
+¡Buenas reprimendas se está ganando Italia, de la parte de las señoras
+mayores, por querer ella jugar también á la señora mayor y hacer de
+gran potencia! ¡Como si fuéramos todos unos, frailes y tamborileros!
+
+¡Tendría que ver! Cuando las grandes andan con mil remilgos y
+miramientos por no tropezarse ni ofenderse, que una loquilla viniera á
+enredarlas á todas.
+
+Están Francia y Alemania, muy señoras y muy reverendas, nota va, nota
+viene, hasta aquí cedo y de aquí no paso, por si pueden evitarse el
+venir á las manos, que las dos tienen muy ocupadas, y se le ocurre á la
+señorita sin juicio de las tarantelas echarse de conquista y de bulla
+por esos mares.
+
+Las grandes señoras, acostumbradas á ponerse el mundo por montera,
+dicen, escandalizadas ante la empresa de Trípoli, que esas no son
+formas entre naciones decentes y que de quién las habrá aprendido
+Italia.
+
+--Ella no tiene posición para eso--como decía una aristócrata,
+censurando á una burguesa que se permitía tener amantes.
+
+El que tiene posición puede permitírselo todo en este mundo. Pero el
+que no la tiene ¿cómo llega á tenerla? ¿Cómo van á llegar los pequeños
+á grandes, si los grandes tienen monopolizados todos los medios de
+engrandecerse?: el atraco, el despojo, la estafa; los medios más
+usuales entre naciones decentes y civilizadas.
+
+ * * * * *
+
+Peligroso, peligrosísimo juego, que no aconsejaríamos á ningún
+Gobierno, es el de ilusionar y desilusionar de un día á otro.
+
+Contra su certero instinto de gato escaldado, el pueblo español está
+como quien quiere creer, si no cree; en las mejores disposiciones
+para terminar en creyente. No pide milagros, pero... ¡si se los
+cuentan! Casi, casi, se dará por contento con volver de la aventura,
+como el gitano tuerto, por lo menos con el ojo que le quedaba sano.
+No pretendamos ponerle vendas en los ojos, que la verdadera fe no
+se falsifica con nada; y no hagamos que, por querer infundírsela
+con milagrerías, acabe por no creer ni en los milagreros ni en los
+verdaderos apóstoles. Hasta ahora sólo cree en los mártires.
+
+ * * * * *
+
+La Biblioteca Nacional era una institución intangible é inviolable. Un
+distinguido escritor se lamentaba días pasados de que nadie sostuviera
+una campaña contra esa plaza fuerte. Sólo algunos artículos en broma y
+algunas quejas tenues.
+
+Las bromas no sientan mal, y, por desgracia, es más fácil llamar la
+atención sobre un asunto echándolo á broma que tomándolo en serio.
+Las quejas... ¡Caramba! ¡Cualquiera se atreve á insistir! Apenas se
+atreve uno á protestar contra una deficiencia, un descuido, salen
+como energúmenos unos cuantos señores, clamando que todo ello es
+ganas de molestar, que la Biblioteca es una perfección y no hay nada
+que mejorar ni que corregir en ella ni en sus servicios. ¡Admirable
+institución que ha llegado á ese punto en que ya nada puede mejorarse!
+
+Cuidado que en esas quejas nada iba contra el respetable Cuerpo de
+Archiveros y Bibliotecarios; al contrario; más se procuraba que se les
+aliviara en trabajo y se les aumentara el sueldo. Pero nada, ni aun así
+agradecen las quejas.
+
+En cuanto á los señores de la casa, los eruditos y bibliófilos del
+santo y seña, esos ya es sabido que son como los devotos beatones:
+parroquianos fieles de una iglesia, les molesta cualquier extraño que
+venga á turbarles en sus oraciones. Dicen que para cuatro golfos que
+van á la Biblioteca á destrozar los libros... Yo tengo la seguridad de
+que peligra más un libro en manos de un bibliófilo, rata de biblioteca,
+que en manos de un golfo. La verdad, no veo á un golfo arrancando hojas
+de un libro, para ahorrarse el trabajo de copiarlas ó para evitar que
+otro las copie. Además, cuanto mayor sea el número de golfos que acuda
+á la Biblioteca, menor será el peligro de que manchen ó estropeen los
+libros. Cuantos más sean los que pueden verse unos á otros, más cuidado
+tendrán de que alguno pudiera delatarlos en su vandálica tarea. Sabido
+es que en París estaba más seguro el Museo del Louvre cuando, por ser
+gratuita la entrada, acudían numerosos golfos, que cuando, por costar
+dinero, apenas si acudían más que los extranjeros y provincianos. En
+los tiempos de la entrada libre y popular no hubo ningún robo. Acaso
+hubiera sido imposible el de _La Gioconda_ con el sistema de la puerta
+franca. Del mismo modo, facilitando la asistencia de numeroso público
+á las bibliotecas, serán más difíciles esos actos de destrucción y de
+mala crianza. El público es el mejor vigilante del público. Y aunque se
+destrocen algunos volúmenes... Todos hemos aprendido á leer ensuciando
+y rompiendo libros; si por eso no hubieran vuelto á poner un libro en
+nuestras manos, ni hubiéramos aprendido á leer... y ¡pobre libro el que
+hubiera caído después en poder nuestro! Siempre hubiera sido el enemigo
+odioso.
+
+La Biblioteca popular puede servir para todo esto: para que se
+desahogue el odio al libro, rompiendo y ensuciando unos cuantos; y
+después... para que se le vaya perdiendo el miedo, y, por fin, para que
+se le vaya tomando cariño.
+
+
+
+
+XXXI
+
+
+La buena obra del desayuno escolar, de las cantinas escolares, está en
+buenas manos, y es seguro que se salvará del infructuoso destino de ir
+á estrellar el cielo.--¿Por qué ha de decirse empedrar el infierno,
+cuando de buenas intenciones se trate?--Ninguna buena intención se
+pierde, aunque no pase de la intención. Toda simiente espiritual
+fructifica, más tarde ó más temprano, en la realidad práctica.
+
+Si fueran graves y sesudos varones los encargados de llevar á cabo el
+buen propósito, no habría que fiar mucho en su realización. Todo se
+perdería en discusiones, Memorias y nombramiento de cargos. Las señoras
+son más expeditivas en todas sus resoluciones, discuten andando; sus
+discusiones no son por discursos en severas sesiones, sino por réplicas
+animadas y vivas en charla amistosa. Las señoras son únicas también
+en el manejo y dominio de las cifras. Mientras los hombres necesitan
+servirse de la tabla de logaritmos para averiguar el precio de las
+patatas, con todo rigor científico, las señoras, por los dedos muchas
+veces, calculan y resuelven los problemas más dificultosos mejor que
+Inaudi.
+
+No quisiera yo actuar solamente de jaleador y tocador de palmas en
+empresa tan loable. Desde ahora me ofrezco á las distinguidas señoras
+para cuanto crean que pueda serles mi cooperación de alguna eficacia.
+
+Muy explotado está el teatro y cuanto con él se relaciona, para
+pensar en recargarle con un nuevo tributo. Algo queda todavía sin
+explotar, que bien pudiera explotarse en beneficio de tan buena
+obra. Los gorrones y los _pelmazos_. ¿Por qué no ha de cobrarse un
+impuesto de caridad sobre los vales? El que asiste gratuitamente á
+un espectáculo, con mayor razón debe pagar ese impuesto. Son muchos
+también los aficionados á curiosear en lecturas, ensayos, sobre todo en
+los generales. ¿No estaría muy en razón también que pagaran con algo
+las primicias y el fisgoneo? En todo lo de este mundo--¿no es verdad,
+viejos verdes?--las primicias es lo que más se paga. Sólo en el teatro
+son gratuitas.
+
+Por mi parte, y desde ahora, fuera de los precisos operarios, como dice
+el cartel de las corridas de toros, á todo curioso, fisgón, _pelmazo_
+ó buen amigo que asista al ensayo de una obra mía, le sablearé sin
+consideración alguna y pondré á disposición de las damas lo recaudado.
+¿Que entonces no habrá curiosos? Por lo pronto, eso iremos ganando.
+
+De cualquier modo, bueno sería que las empresas y los autores se
+pusieran de acuerdo para explotar á todo _pelmazo_.--Entiéndase lo de
+_pelmazo_ en el mejor sentido de la palabra.--Cada cual puede aplicar
+este ingreso, que al cabo del año sería importante, á la obra meritoria
+más de su agrado y de su simpatía.
+
+También pueden rendir un tributo los ejemplares regalados, las tarjetas
+postales firmadas y demás molestias hasta ahora gratuitas y, por lo
+regular, poco agradecidas.
+
+Los tiempos son prácticos, pero como los escritores y artistas hemos
+convenido que no está bien serlo en provecho propio, sigamos siendo
+desprendidos y generosos; pero ya que hemos de padecer tanta _lata_ por
+amor al Arte, que nos sirva á lo menos de satisfacción padecerla en
+provecho de alguna obra de caridad.
+
+ * * * * *
+
+En los salones de variedades se inicia un renacimiento nacional.
+Hasta ahora las canciones eran imitación ó traslado de _couplets_
+extranjeros. Hoy se cantan canciones españolas, antiguas y modernas;
+las artistas se tocan con la mantilla blanca, gran peineta y
+claveles--también se tocan de otras mil maneras; pero quédese esto de
+jugar del vocablo para sus intencionadas canciones.--Renace también el
+baile clásico español: fandango, bolero y panaderos; hay trajes del
+siglo XVIII y bailarinas de la misma época. ¡Ese siglo XVIII, el más
+afrancesado, que muchos tienen por el prototipo de lo castizo! ¿No hay
+quien tiene á Goya por el más español de nuestros pintores? A Goya, que
+unas veces pintó como los ingleses, otra como los franceses, y cuando
+pintó á su manera pintó de muy mala manera.
+
+Verdad es que yo he leído en papeles de la época cómo se censuraban los
+sainetes de D. Ramón de la Cruz, como género á la francesa.
+
+También creo que en este españolismo de bailarinas y cantadoras hay más
+de afrancesamiento que de españolismo. La prueba es que cuando vienen
+más españolas es cuando vienen de París. Y es que, ante la niveladora
+civilización, lo castizo va emigrando de unos pueblos á otros, como
+curiosidad de exportación. Dentro de poco será lo más difícil, para
+los curiosos de costumbres pintorescas y características, saber dónde
+han de hallar las de cada pueblo, porque lo más italiano estará en la
+Argentina, lo más americano en París, lo más francés en Nueva York, lo
+español, en Rusia, y lo ruso, en China. En Arte sucederá lo mismo: el
+del Norte habrá pasado al Mediodía, y viceversa. Los europeos pintarán
+como los japoneses, y los japoneses como los europeos. Habrá corridas
+de toros en Londres y boxeo en Sevilla. En Alemania no gustarán
+más óperas que las italianas, y en Italia, las de Wágner y Strauss.
+En Madrid se representarán operetas vienesas, y en Viena, zarzuelas
+españolas. Los pueblos juegan á las cuatro esquinas, y cuando alguien
+pide un poco de casticismo, en todas partes le dicen:--Por allí
+rebulle.--El cosmopolitismo es ya castizo en todas partes; lo castizo
+se ha hecho cosmopolita.
+
+
+
+
+XXXII
+
+
+Muy doloroso es ver renovarse á cada paso de nuestra historia la negra
+leyenda de las torturas inquisitoriales. Pero hay que confesar, por muy
+triste que sea, que no hay leyenda ni calumnia sin fundamento. Cuando
+se ha pecado mucho, son necesarias muchas y muy seguras pruebas de
+virtud, hasta llegar á convencer á las gentes de que en verdad hemos
+mejorado nuestra vida y costumbres.
+
+En realidad, sólo nos alarmamos cuando los de fuera nos llaman
+la atención sobre estos supuestos actos de crueldad. Pero, en
+familia, entre nosotros, todos los días celebramos y alentamos estos
+procedimientos, más frecuentes de lo que parece, en actuaciones
+procesales, en cárceles, en Juzgados y hasta en Delegaciones. ¿Vale
+hacernos los ignorantes, si todo ello es á ciencia y aquiescencia de
+todos? ¿Quién no ha oído celebrar, hasta por personas muy cultas,
+la oportunidad del empleo de estos procedimientos, sobre todo si de
+descubrir y castigar un delito que personalmente le perjudicaba era el
+caso?
+
+Lo que no está bien es que se pretenda culpar á ningún Gobierno, sea
+conservador ó liberal, ni hacer cuestión política lo que es cuestión
+de educación nacional. No cabe en cabeza humana que ningún Gobierno
+español, sobrado advertido ya, ordene, autorice ó consienta semejantes
+procedimientos; todo lo contrario.
+
+Esa negra leyenda está fundamentada en nuestro carácter. Tan es así,
+que, siendo España, seguramente, digan lo que quieran historiadores
+parciales, el pueblo en que menos se ha perseguido y atormentado por
+ideas políticas y religiosas, es, no obstante, el pueblo en que más se
+destaca y perdura la triste fama de estas persecuciones y fanatismos.
+
+Y es que, en otros pueblos, eran los altos poderes los que imponían la
+intolerancia y las crueldades, contra la conciencia de los gobernados.
+En España, fueron siempre los gobernados los que impusieron á los
+gobernantes la crueldad y la intolerancia. Por eso en otras partes,
+aunque más terribles en sus efectos, fueron menos permanentes en sus
+causas.
+
+La verdad es que el espíritu de cada español está como amurallado,
+y todo lo que está fuera de su recinto, juzgado como extraño é
+incomprensible. No simpatizan unos espíritus con otros, porque no
+se comprenden, y no se comprenden porque se ignoran. En cada uno
+de nosotros hay un pequeño inquisidor por el poder, grande por la
+intención.
+
+¿No oímos decir á cada paso, no habremos dicho todos alguna vez:--Yo,
+al que hace esto, al que hace esto otro, al que piensa de este modo,
+al que no piensa de esta manera, le mataría?--Mataríamos por todo. La
+justicia no nos satisface por completo si no tiene algo de venganza.
+Aplaudimos al que venga una injuria por su mano, tenemos por cobarde al
+que pide reparación de una ofensa por justicia.
+
+Con las mujeres, pecamos de afectada retórica galantería en el trato
+superficial y, digámoslo así, poético y literario. En el trato
+ordinario ¡y tan ordinario! de la vida, somos groseros, brutales,
+duros. Para los niños no hay pueblo de menos delicadeza. Para los
+animales, no se diga. Y á todas horas, en la vida familiar, en la vida
+política, en el teatro, en las plazas de toros, puede observarse esta
+dureza de nuestro carácter, esta carencia del sentido de la simpatía y
+de la comprensión.
+
+Ahora mismo, al protestar indignados contra los que vuelven á propalar
+la leyenda negra, tal vez decimos:--¡Es para matarlos!
+
+Aceptemos en penitencia de nuestros pecados esa leyenda, que ya estaría
+destruida, si no fuera tan verosímil. Procuremos hacerla imposible, y,
+para ello, antes de protestar y de indignarnos, hagamos un buen examen
+de conciencia.
+
+ * * * * *
+
+_El Porvenir Postal_ dedica todo un número á los carteros y peatones,
+elevando sentida y razonada exposición á los Poderes públicos,
+para que no tarden en mejorar la triste situación de tan humildes y
+desatendidos funcionarios.
+
+Debiera ser obligatorio para todo gobernante un certificado cierto
+de haber vivido durante algunos años en algún pueblecillo, de esos
+abandonados de Dios y de los hombres. «Quien ve un pueblo, ve un
+reino», dícese en Castilla. Y más enseña la observación directa de uno
+de esos lugares, que todos los libros de Ciencias sociales y políticas.
+
+¡El cartero rural, el peatón! ¿Quién piensa en las grandes capitales
+lo que sus servicios significan? Con nada están bien pagados. Cuando
+se aprecia de cerca su penoso servicio, ¿cómo no llamar la atención
+á gritos contra la injusticia, iniquidad en muchos casos, con que se
+desatiende á esos modestos héroes?
+
+Pensando en esto y en muchas cosas más, es cuando se aprecian en todo
+su valor las brillantes campañas parlamentarias de republicanos y
+socialistas. Pequeñeces son éstas que no merecen fijar su atención.
+Es más importante demostrar que Maura es reaccionario y Canalejas
+poco liberal. Ser el eterno obstáculo y, como el alcalde famoso de
+Valdemorillo, que entraba por el Ayuntamiento diciendo desde la
+puerta:--¿De qué se trata? Que yo me opongo,--oponerse á todo y no
+oponerse á nada.
+
+Próxima la discusión de nuevos presupuestos, ¿no habrá quien se acuerde
+de los carteros y peatones?
+
+ * * * * *
+
+La fecunda imaginación de nuestros hacendistas, cuando de arbitrar
+nuevos recursos se trata, ya se sabe: al teatro por ellos. Como
+en ninguna otra industria ó negocio es tan fácil la investigación
+y comprobación de los ingresos, aquí que no peco ni me caliento
+la cabeza. Verdad es que los empresarios, actores y autores son
+pacientísimos corderos y, por verse unos á otros perjudicados, se
+conforman, muy satisfechos, con el perjuicio propio. El precio de las
+localidades aumenta, el público se queda en casa ó se va á la sesión
+continua del _cine_, y todos tan contentos.
+
+Entretanto, los grandes caciques y terratenientes seguirán defraudando
+á la Hacienda y serán los primeros en decir que el teatro está muy caro
+y hay que organizar loterías caseras para esparcimiento de los niños
+y de los amiguitos. Porque ya se sabe que, cuando todo está caro, los
+únicos que pueden hacer economías son los ricos.
+
+
+
+
+XXXIII
+
+
+Lamentable es la conducta de los partidos revolucionarios no reparando,
+por servir á su causa, en propalar y sostener especies que más
+desacreditan á la nación española que á un Gobierno y á determinado
+régimen.
+
+Pero tan lamentable como la conducta de estos partidos, es candorosa
+la actitud de aquellos monárquicos que piden lealtad al enemigo en sus
+procedimientos de combate. Lo malo en nuestros enemigos es que nos
+ataquen de buena manera. El enemigo sólo empieza á ser temible cuando
+empieza á tener razón. Si los partidos revolucionarios tuvieran un
+programa económico bien estudiado y bien definido; si tuvieran para los
+problemas nacionales más soluciones constructoras que destructoras; si
+trabajaran por España más que por el triunfo de sus ideas, venga por
+donde venga y salga como salga, entonces es cuando serían temibles.
+Como son, la Monarquía no puede desear mejores enemigos; ni de encargo.
+¡Si parece que trabajan por la causa enemiga más que por su propia
+causa! Más han hecho en estos últimos años por la Monarquía los
+partidos republicanos y revolucionarios que los Gobiernos y los amigos
+del régimen. No es para que éstos estén orgullosos, porque es muy
+triste que nuestros aciertos sólo consistan en los desaciertos ajenos.
+Más eres tú es una razón que tiene su fuerza por el momento; pero, en
+definitiva, el país viene á caer en la cuenta de que, unas veces unos,
+otras veces otros, todos tienen sus más y sus menos.
+
+Se preguntaba en una ocasión á Filipo de Macedonia cómo se vengaría de
+alguien que le había calumniado. «Mejorando mis costumbres»--respondió
+el rey magnánimo.--De este modo, con su lealtad al servicio de la
+Patria, es como deben responder los monárquicos á deslealtades del
+enemigo. No hay mejor protesta. Pedir que el enemigo emplee mejores
+armas es candidez sin ejemplo. Dejadle, dejadle que siga con ese
+viejo armamento de mala ley, que suele dispararse por la culata
+y hacer explosión en manos de quien lo maneja torpemente. En la
+opinión nacional tal vez pudiera caer la mancha sobre un Gobierno y
+sobre el régimen; en la opinión extranjera esas manchas caen sobre
+España entera; y esas manchas no se quitan con bencina republicana ni
+revolucionaria.
+
+ * * * * *
+
+Joaquín Dicenta ha presentado al Ayuntamiento de Madrid una razonada
+Memoria: Proyecto para construcción de edificios escolares.
+
+Esta obra que, llevada á la realidad, debiera ser la mejor obra de
+quien tantas obras admirables ha escrito, porque es como el resumen
+de todas ellas, no ha sido admitida, á lo que parece, por la empresa
+á quien estaba destinada. Los hombres de carne y hueso, aunque tengan
+también corazón y cerebro, no son tan fáciles de manejar como los
+personajes teatrales, creación de nuestra fantasía, aunque materiales
+de la realidad los informen. Pero es una realidad sumisa á nuestro
+esfuerzo creador. Por lo pronto, los personajes dramáticos viven con
+muy poco. Esta otra ilusión de Joaquín Dicenta, que aspiraba á ser
+realidad en la práctica, es mucho más costosa. Pero es de esas obras
+que el público debe imponer á una empresa, porque el público tiene
+derecho á ello. Esa obra no puede ser un fracaso. Y, en todo caso,
+nunca sería un fracaso del autor, sino de la empresa que no ha querido
+admitirla.
+
+ * * * * *
+
+Está visto que hay que ponerse machacón para que algunas gentes
+entiendan lo que uno quiere decir. Algo que dije referente á Goya ha
+indignado á muchos. Muchos también me han expresado su conformidad.
+Váyase lo uno por lo otro. No seré yo quien estime la calidad de los
+votos. Para mí todos son respetables. A los indignados debo decir: que
+soy el primero en admirar á Goya; en lo que no estoy conforme es en
+que se le considere como genuino producto de la tierra, representación
+la más pura del casticismo. Que hay retratos de Goya que pudiera
+firmarlos Reynolds, basta con verlos. ¿Que siempre hay en él un
+elemento de raza y mucho de personal? ¿Quién lo duda? Como en todo
+artista, por servil imitador que sea.
+
+Lo que yo quise decir es que eso del casticismo á todo trapo no es una
+gracia para celebrada; que en todo tiempo los pueblos han influído
+unos sobre otros, y que no hay gran artista en quien, sobre la raza y
+la personalidad, no predomine la influencia de una cultura superior á
+su tiempo y á su nación. Bueno es ser de la tierra; pero no como la
+patata. Arraigue muy hondo nuestro arte; pero tienda á lo alto, al sol
+y al cielo, que es de toda la tierra y de todos los hombres.
+
+Por lo demás, claro está que yo no entiendo una palabra de pintura;
+juzgo por sentimiento nada más. Y decir lo que siento podrá ser osadía,
+ignorancia, todo lo que se quiera; todo menos «desaprensión», como dice
+uno de los indignados. Poca aprensión será decir lo contrario de lo que
+se siente, sobre todo si es por alguna consideración interesada. Y
+por Goya, pueden ustedes creerme, no tengo antipatía personal ninguna;
+todo lo contrario, su persona, su vida, sus obras me son igualmente
+simpáticas. Le admiro hasta cuando pintó la alegoría _Salutación al rey
+José_, que esa sí que no me negarán los más admiradores del castizo
+pintor que está pintada, como sentida, á la francesa.
+
+
+
+
+XXXIV
+
+
+Nunca he rebatido censuras á mis obras, en lo que á ellas y á mi
+persona particularmente se ha referido. Más veces he sido tentado de
+rebatir elogios excesivos. Pero cuando se trata de algo que puede ser
+de interés general para el público y para otros autores, creo que bien
+se puede discutir sin acritud y sin soberbia.
+
+De _La losa de los sueños_ se ha dicho que era una obra pesimista.
+¿Pesimista? ¿Por qué? Cierto que su desenlace no es de esa alegría toda
+exterior que suele ser la más apetecida. Pero es de fortaleza y temple
+espiritual, es de triunfo sobre el instinto, que, por una satisfacción
+pasajera, nos hace olvidarnos de nuestra responsabilidad y de las
+consecuencias de nuestra ligereza. ¿Pesimista una obra en que la mujer
+que pecó por amor y por confianza, tal vez porque no se creyera que su
+desconfianza era cálculo interesado, acepta las consecuencias de su
+falta y consagra toda su vida al amor de su hijo? ¿Pesimista una obra
+en que el hombre que amaba á esa mujer perdona la falta, ofrece al
+hijo y á la madre nombre y cariño, y si no llega á hacerla su esposa
+es porque no está seguro de poder librarla de la miseria y del dolor?
+Si esto no es idealismo, si esto no es optimismo, confieso que he
+perdido la noción de lo que sean. ¡Ah! ¡Los pesimismos con amarguras!
+¡Qué distinto hubiera sido el cuadro y el desenlace de la obra sin
+falsificar para nada la realidad! Para todas las amarguras y las
+tristezas de la obra he tenido modelos vivos; sólo para la bondad y la
+grandeza de alma he tenido que poetizar. He respetado la figura de la
+madre que no se ensaña en la hija perdida. Un buen amigo me lo decía
+antes del estreno: «Con la madre no se ha quedado usted corto». Y, en
+efecto. ¡He conocido algunas en ese caso!...
+
+En cuanto á la tendencia moral de la obra, sólo un periódico,
+considerado por la voz pública como inspiración de determinada
+institución religiosa, ha puesto graves reparos á su moralidad. Mi
+sorpresa ha sido grande, porque he de confesar que, por primera vez
+en mi vida, atento á los intereses de la empresa, y deseoso de no
+tropezar con esos reparos, antes del estreno sometí la obra al examen
+de un docto padre de dicha institución, cuyo nombre no he de revelar,
+quien no sólo no halló en ella nada contra la Religión y las buenas
+costumbres, sino que la conceptuó como obra de elevada moralidad y
+de saludable advertencia y ejemplo. Por lo visto, no reina la mayor
+uniformidad de pareceres en la religiosa institución de referencia.
+
+Deseoso también de no molestar á nadie, ni con la inmoralidad, mi
+conciencia estaba tranquila con el visto bueno de tan docto religioso;
+pero vi el ambiente tristón de la obra é indiqué á la empresa del
+teatro de Lara la conveniencia de que no se representara en los días
+de abono aristocrático. Así se dispuso, y sólo á ruego de los mismos
+abonados se representó ante el abono, sin la menor protesta. Esto
+indica que el censor estaba en lo cierto. Nadie más enemigo que yo de
+escandalizar con obras ni con acciones. Nunca defenderé mis obras como
+obras literarias, pero sí como obras de moralidad intachable. Si en
+alguna hay algo que, en apariencia, puede parecer pecaminoso, no soy yo
+quien habla: es algún personaje, de cuya moralidad no soy responsable.
+Tengo por costumbre dejar expresarse á los personajes de mis obras
+según su carácter y temperamento. Por desgracia, estos malos personajes
+son los que hablan más verdad siempre. ¡Sólo Dios y mi conciencia
+artística saben lo que hay que mentir cuando se quiere moralizar!
+
+ * * * * *
+
+La ignorancia de un daño puede ser muy cómoda y muy optimista--aquí
+del optimismo;--pero nunca es provechosa. Tal vez retarde el remedio y
+no lo haya cuando nos demos cuenta de la magnitud del mal. Por cartas,
+por referencias particulares, sabemos que en Méjico se manifiesta de
+modo ostensible el odio á España y á los españoles. ¡Oh, Congresos
+hispano-americanos! ¡Oh, amables tópicos de maternidad y fraternidad
+en discursos y brindis elocuentes! Diariamente aparecen en las calles
+rótulos insultantes y despectivos: «¡Muerte á los gachupines! ¿Quién
+quiere carne de gachupín muy barata?» Y otros por este orden y de este
+elegante aticismo.
+
+Sabemos que para los españoles se ha hecho la vida intolerable. Hasta
+en las revistas de toros transciende esta animosidad injustificada.
+Los toreros españoles tienen que atarse muy bien la taleguilla para no
+verse expuestos á ser insultados. En una corrida tuvieron la desgracia
+de ser cogidos algunos de ellos, y un periódico proponía nada menos
+que la expulsión de las plazas y del territorio de los toreros que se
+dejaban coger por torpes.
+
+No puede creerse que estas y otras manifestaciones menos visibles de
+hostilidad expresen el general sentir del pueblo mejicano, sobre todo
+de las personas sensatas y cultas; pero ¡ay! como éstas son la minoría
+en todas partes, bueno será que no desatienda el Gobierno español y
+su representación diplomática en Méjico lo que todo esto significa,
+sus causas y sus remedios. Si fuesen circunstanciales y políticas,
+no será difícil dar en la causa y atender al remedio. Si fueran más
+fundamentales deber es de todos estudiar lealmente dónde está la culpa
+y dónde ha de estar la enmienda.
+
+Son muchos los intereses materiales y morales de España en Méjico para
+no preocuparnos de este estado de opinión actual, y es de esperar que
+pasajero.
+
+Cierto que del amor de la América española por España vivimos en plena
+ilusión. Pero de la ilusión á la simpleza, hay todavía una buena
+distancia, que conviene salvar con algún conocimiento de la verdad.
+
+
+
+
+XXXV
+
+
+A tiempo está España de satisfacer una deuda de honor. Nadie, entre
+los escritores españoles, merece el premio Nobel como D. Benito
+Pérez Galdós. Pero el premio de este año ya está concedido al belga
+Maeterlink. Hagan el Gobierno español y cuantos puedan, cuanto esté
+en su mano para que el premio del año próximo sea para Pérez Galdós.
+Sea el premio Nobel la coronación del homenaje nacional, que debe
+anticiparse, porque no estaría bien que confiáramos al extranjero el
+pago de una deuda nacional. Y sea el homenaje todo lo práctico que
+pueda ser, sin que dejemos de poner en él toda nuestra alma.
+
+Yo deploro, aunque lo haya agradecido, que un distinguido escritor, á
+quien ni siquiera conozco personalmente--y hago esta salvedad porque
+hay gente capaz de creerlo todo,--se haya acordado de mi nombre como
+candidato al premio Nobel. Tengo conciencia de mi significación para
+alejar de mí esas pretensiones. No quisiera, por eso, que alguien
+juzgara mis palabras forzada cortesía. Cuantos me conocen, cuantos me
+hayan oído, saben cuánta es mi admiración por el que he proclamado
+siempre como maestro. En sus novelas aprendí á escribir comedias, antes
+que en modelos extranjeros, por los que se me ha juzgado influído.
+
+Yo he leído las novelas de Galdós antes que las de Julio Verne, antes
+que las de Dumas, antes que _Robinsón_ y antes que los cuentos de
+hadas, lecturas obligadas en la niñez y en la mocedad. Mi padre, gran
+admirador del novelista, puso en mis manos sus libros cuando yo era muy
+niño. ¡Cómo no ha de ser el primero en mi admiración! ¡Cuántas veces
+me habré peleado, yo que no me tengo por patriotero, con algunos que
+lo eran en cosas sin importancia y no podían tolerar que yo estimara
+á nuestro gran novelista como superior á Dickens, á Balzac, á Daudet
+y á Zola! ¡Cuántas veces habré sostenido que, con ser nuestro mejor
+novelista, era también nuestro mejor autor dramático!
+
+De haber nacido en cualquier otro país del mundo, el estudio crítico
+de sus obras, de los personajes que figuran en ellas, de los lugares
+que en ellas se describen, completísimo mapa moral de España, formarían
+una copiosa biblioteca, como los libros dedicados á Shakespeare y á
+Dickens, en Inglaterra. Habría ediciones á todo lujo de sus obras, y
+ediciones populares que podría adquirir todo el mundo.
+
+¡Dichosos los pueblos grandes y fuertes que agrandan con su poderío la
+gloria de sus hijos! ¿Comprendéis la diferencia que hay entre decir:
+Shakespeare es inglés, á decir: España es la patria de Cervantes?
+
+ * * * * *
+
+Y Pérez Galdós no es rico. Y dirán muchos hombres prácticos: ¿Cómo
+es eso? Sus obras deben haber producido un dineral. Sin duda. Un
+dineral para mucha gente que no ha necesitado perder su tiempo en
+escribirlas. Porque el escribir pide mucho tiempo, y el tiempo es
+dinero, como dicen los ingleses. ¡Ah! ¡El dinero de la literatura!
+El público empieza á contarlo desde la hora de la celebridad. ¿Y los
+primeros libros? ¿Y los años en que hay que luchar con la indiferencia
+del público, el desvío de los editores y la cuquería de los que
+saben mostrarse generosos, cuando todo se agradece ante la general
+indiferencia? Dinero que tarde llega, pronto pasa, como suele decirse.
+Y así es el dinero de la literatura.
+
+Pues bien; es preciso que el dinero, por una vez siquiera, se haga
+romántico, idealista, expresión palpable de la gloria. Los españoles
+hemos estado cobrando crecidos intereses, en páginas gloriosas que nos
+han hecho pensar y sentir hondamente, de una deuda que no hemos pagado.
+Es empeño de honor nacional satisfacerla.
+
+ * * * * *
+
+La empresa del teatro Real, de acuerdo con la naciente Sociedad
+Wagneriana, ha dispuesto que los miércoles sean dedicados á la
+representación de óperas de Wágner. Son noches de alivio para la
+empresa y de luto riguroso para Wágner y para los wagneristas, si
+continúan como han empezado. Una descolorida interpretación de _El oro
+del Rhin_ y una lastimosa representación de _La Walkyria_, han sido,
+hasta ahora, el homenaje al músico inmortal.
+
+Yo no sé en qué teatro de drama, ó de comedia, ó de opereta, ó de
+género chico, hubiera tolerado el público tan pacientemente una cosa
+tan desdichada como la representación de _La Walkyria_. ¡Y aun dicen
+que el público de nuestro teatro Real es de los más severos del mundo!
+No hay Jurado de crimen pasional que sea más benévolo. ¡Qué dioses
+y qué diosas! ¡Qué walkyrias! Aquello era un tejado por foso. La
+orquesta, dirigida por ese admirable metrónomo que es el maestro Rabl,
+tan fría y tan desapasionada como la batuta ordenaba. Los cantantes
+desafinaban en frío, que es el modo más triste de desafinar; pero la
+orquesta, ni en frío ni en caliente. No hay cuidado. Las walkyrias
+cabalgaron al paso; todo lo más, á trote cochinero.
+
+Si ese es todo el homenaje á Wágner y eso es todo lo que la empresa
+del Real ofrece como obsequio á la Sociedad Wagneriana, habrá que
+decir, como el corregidor al padre de la bolera que daba satisfacción
+al público por ciertos ademanes descompuestos de su hija, y al
+explicarlos, soltó una palabra más inconveniente que los ademanes de la
+niña: ¡Basta! ¡Que no dé más satisfacciones!
+
+
+
+
+XXXVI
+
+
+Algunas señoritas estudiantes se quejaron de que sus compañeros
+masculinos las habían tratado con cierta desconsideración, que no era
+por ningún modo en menosprecio del sexo, como suele apreciarse en
+veredictos judiciales, más bien todo lo contrario. Algunos escritores,
+y en particular una vehemente escritora, afearon, en artículos llenos
+de indignación, la conducta de los estudiantes. Estos, por su parte,
+protestaron contra las quejas de sus compañeras, por juzgarlas
+infundadas, y doblemente contra la indignación de los escritores, que
+de tanto extremar su agradecido papel de paladines de damas, venían á
+parar en ponerlas de vuelta y media en la parte más noble y elevada
+de la feminidad: en la de madres. De suerte que, al arremeter contra
+el sexo fuerte, era el débil el que venía á pagar de rechazo. Esto me
+recuerda á un amigo mío que, refiriéndole en cierta ocasión cómo un
+sujeto había insultado á su propia madre de muy mala manera, exclamaba
+indignado:--¿Qué me dice usted? ¡Que ha insultado á su madre, ese hijo
+de!...--Y aquí ponía un calificativo con el que quedaba la pobre señora
+peor parada que con todo cuanto su hijo hubiera podido decirla.
+
+Yo no sé si, en efecto, algún estudiante se habrá propasado algún
+día con alguna de sus compañeras; es muy difícil apreciar lo que se
+entiende por propasarse, concepto puramente subjetivo, como la poesía
+lírica. Vaya porque alguna expansión masculina haya podido alarmar
+el pudor femenino. Las horas de estudio no son horas de galanteos,
+dicen los estudiantes. ¡Ay! Este es el error. En contacto hombres y
+mujeres, no es posible otra cosa. Este será el eterno obstáculo de
+la coeducación. O las compañeras estudiantes serán desgraciadillas,
+y en ese caso, ¿cuánto va á que no agradecen la indiferencia de sus
+compañeros?; ó si algo valen, no hay remedio, con mejores ó peores
+formas, han de sentir á su alrededor el resoplido del deseo excitado á
+su paso.
+
+ * * * * *
+
+Habrá quien diga que esto es sólo entre los meridionales; que en los
+países del Norte esto de la coeducación y de la comunicación frecuente
+entre los dos sexos se lleva mucho sin riesgo y sin ofensa de nadie.
+Convengo en ello. En los países del Norte parece otra cosa, porque es
+de otra manera. La manera es todo.
+
+Me hallaba yo una vez en Tánger y llegó al hotel una lucida compañía
+de jóvenes ingleses, muchachos y muchachas, amigos todos, que viajaban
+en sociedad, sin padres ni madres las jóvenes, sólo autorizadas por
+dos ó tres señoras de compañía. ¡Qué inglés es esto!--me decía yo.--En
+España no podría hacerse. ¡Cualquiera echaba por esos mundos á sus
+hijas, acompañadas de tantos muchachos jóvenes y bien parecidos, sin
+más vigilancia que la de unas ayas aburridas!
+
+En efecto, pronto me convencí de que hombres y mujeres son lo mismo
+en todos los climas y latitudes. Lo que cambia es la manera, el
+procedimiento. Los meridionales tenemos la endiablada costumbre de
+unir la acción á la palabra. Nos gusta que nos expliquen y explicar
+todo lo que se hace. Así, en el teatro, sale una guapa mujer y no nos
+contentamos con que se presente, más ó menos vestida, á recitarnos
+alguna fábula candorosa ó á cantarnos alguna canción delicada y
+poética, todo lo cual nos permitiría recrearnos en sus encantos físicos
+con el pretexto de que asistimos á un espectáculo moral y hasta
+instructivo. Espectáculo de Arte, como dicen por ahí á los cuadros
+plásticos. Reproducción de cuadros y estatuas de los grandes Museos del
+mundo. Ya ven ustedes si todo esto se presta á muy agradables vistas,
+como quien no hace nada de particular.
+
+Pues, no señor; los meridionales no nos contentamos con recrear la
+vista; es preciso que al exhibirse la señora, vestida ó desnuda,
+explique su argumento en alguna relación muy expresiva, ó en canciones
+de doble sentido ó de un solo sentido. Así no es posible engañar á
+nadie. Los pueblos del Norte ven mucho más que nosotros, pero no oyen
+nada de particular.
+
+Aquellas inglesitas y aquellos inglesitos del hotel de Tánger, con
+el pretexto de juegos infantiles de la mayor inocencia, se daban
+cada sobo por aquellas galerías del hotel y por todos los rincones
+y divanes, que ¡ríanse ustedes de nosotros, pobres meridionales!
+Pero allí no se oía nada que tuviera la menor relación con lo que se
+hacía. Aquí no puede ser; al achuchón precede siempre el comentario,
+al pellizco sigue el chillido, que no deje lugar á dudas sobre la
+intención y el lugar.
+
+Allí, hasta los besos ¡y granizaba! parecían la pura inocencia. Aquí,
+hasta las miradas parecen mordiscos. La manera es todo. ¿Para qué se ha
+inventado tanto gracioso _sport_ en los países del Norte? Para exhibir
+pantorrillas y biceps, para correr unos detrás de otros, y tropezar,
+y caer, y revolcarse por el suelo; pero sin más comentarios que los
+pertinentes al juego. En cuanto se oyera un suspiro anheloso ó un «¡Sí
+que está usted bueno!», se deshizo el encanto.
+
+ * * * * *
+
+Por estas y otras razones, la coeducación no será nunca posible en los
+países meridionales. Aquí todo es cantar juego, y el toque está en que
+el juego vaya por un lado y la canción por otro.
+
+Si las muchachas y los muchachos españoles fueran capaces de retozar
+con la corrección que aquellos jóvenes ingleses, no habría ningún
+inconveniente en que viajaran juntos y solos y se coeducaran á todas
+horas.
+
+Estoy seguro de que ninguna de aquellas lindas inglesitas tendría que
+lamentar un percance. ¡Oh! Se advertía de sobra que la coeducación no
+tenía secretos para ellas.
+
+
+
+
+XXXVII
+
+
+Con motivo del concurso abierto por un empresario de Buenos Aires, para
+premiar varias zarzuelas en uno ó dos actos, han vuelto á protestar los
+noveles por haber sido excluídos del concurso. La protesta, en este
+caso, es muy natural, aunque no puede tener mucha fuerza, por tratarse
+de una empresa particular que, en uso de su perfecto derecho, convoca
+al concurso á quien mejor le parece. Otra cosa sería si de un concurso
+oficial se tratara, ó de teatros subvencionados por algún Gobierno.
+
+Esta cuestión de los noveles será siempre difícil de resolver
+á gusto de todos. Sucede con los noveles lo mismo que con los
+liberales. No pueden serlo más que en la oposición. En cuanto pasan
+á ser gobierno dejan de ser liberales. Es principal deber de un
+Gobierno el de sostener el orden social; por muchas que sean las
+libertades concedidas y las reformas implantadas, todavía habrá
+gentes más avanzadas, más radicales, á quienes todas ellas parezcan
+insignificantes. Reducida la legalidad á la mínima expresión de fuerza
+restrictiva, siempre habrá rebeldes y descontentos mal hallados en esa
+estricta restricción.
+
+Del mismo modo, en cuanto un novel logra estrenar una obra, ya deja de
+ser considerado como novel por sus mismos compañeros de la víspera, ya
+empieza á ser combatido como un consagrado. Cuando todos los noveles
+dignos de ser conocidos llegaran á serlo, siempre quedarán los que se
+creen tan dignos de serlo como los otros. Siempre habrá descontentos y
+mal avenidos. Todo ello, sin duda, es necesario para la mejor armonía
+del mundo, formada, en apariencia, de discordancias, como gran parte
+de la música moderna. Tal vez todo no sea más que música en el mundo,
+hasta llegar á la suprema armonía del silencio infinito.
+
+Cuando el espíritu en hora de serenidad ha llegado á penetrarse de ese
+gran silencio, ladridos y vocinglerías suenan á cánticos celestiales.
+
+ * * * * *
+
+No hay duda que, sin los rebeldes, el mundo no hubiera progresado gran
+cosa. Todo el que ha hecho algo de provecho en el mundo se ha visto
+precisado á perturbar la tranquilidad de su familia, tal vez la de su
+patria, tal vez á toda la humanidad.
+
+Los mismos santos perturban la vida familiar á la misma Iglesia en
+ocasiones. Recuérdese los graves disgustos que San Francisco de Asís
+ocasionó á su padre. El mismo Jesús tuvo en continuo sobresalto á su
+amantísima Madre, desde que, muy niño aún, se perdió y fué encontrado
+en el templo, entre los doctores, hasta el trance doloroso del Calvario.
+
+La rebeldía tiene precedentes gloriosos; no es extraño que se vea con
+simpatía.
+
+En España han sido muchos los príncipes rebeldes, y todos ellos
+perduran en la historia con resplandores de leyenda. Hermenegildo,
+santificado; Sancho el Bravo, el príncipe de Viana, el príncipe D.
+Carlos, tan esclarecido por historiadores, poetas y autores dramáticos,
+que entre él y D. Juan de Austria se han llevado toda la claridad del
+reinado de Felipe II, y para este rey sólo ha quedado la sombra más
+tenebrosa. Hasta Fernando VII, cuando era príncipe de Asturias, tuvo su
+hora de poesía como rebelde.
+
+Entre príncipes extranjeros abundan también los poéticos ejemplos,
+desde la antigüedad hasta nuestros días.
+
+En estos últimos tiempos, feministas por excelencia, las princesas se
+han llevado la palma en la historia, que no es todavía más que crónica
+escandalosa, de las rebeldías.
+
+Han sido muchas y muy ilustres las princesas que han lanzado su diadema
+por encima de los molinos.
+
+Los periodistas republicanos, los caricaturistas, los autores de
+cancioncillas y de revistas de París, ya se relamían de gusto con la
+esperanza de haber hallado un tema con que remozar sus inspiraciones.
+
+Por fortuna, pocas veces fué la actualidad tan efímera.
+
+En lo que tiene de actualidad el asunto, los comentarios serían ya
+irrespetuosos. Contra lo que creen los avanzados en ideas políticas,
+una mujer no es menos respetable por ser princesa.
+
+Y en nadie son tan disculpables los errores como en los príncipes.
+Nadie les dice la verdad. Los amigos celebran sus equivocaciones por
+adulación; los enemigos por conveniencia.
+
+Pero hay un modo seguro de acertar para los príncipes, y quizá para
+todos: hacer siempre lo contrario de lo que sería nuestro gusto. Al
+principio molesta, después acaba por agradar, y entonces es ocasión
+de volver á contrariarnos; porque hasta la virtud, cuando empieza á
+agradarnos, está en camino de no ser virtud. Es doctrina de nuestros
+místicos, tan provechosa, por lo menos, como la filosofía de Kant,
+aunque adorne menos.
+
+ * * * * *
+
+En menos de un año han dado cima los hermanos Quintero á su noble y
+generosa empresa de levantar en Sevilla un monumento á Bécquer.
+
+Yo no sé si esta obra de los aplaudidos autores será también discutida.
+Todo es de esperar en los tiempos de confraternidad que corren.
+
+Ya sé que algunos escritores de provincias suponen que aquí tenemos
+establecida una Sociedad de bombos mutuos. No será una, sino varias, y
+en oposición constante; porque yo no sé que seamos más de tres ó cuatro
+los escritores que nos profesamos franca y leal amistad, y no somos
+ciertamente los que más andamos elogiándonos unos á otros.
+
+Pero á tal extremo hemos llegado que, no ya de bombos mutuos, de justa
+y legítima defensa, habrá que formar Sociedades.
+
+En esta ocasión, no es que nadie haya censurado á los hermanos
+Quintero. ¡No faltaba otra cosa! Pero hay silencios tan malignos como
+las censuras. Callar del bien es mil veces peor intencionado que decir
+del mal.
+
+
+
+
+XXXVIII
+
+
+Que el concepto de la moralidad varía con las latitudes y los tiempos,
+ya lo sabíamos. Sobre todo, siempre que por moralidad se entienda algo
+que no pasa de ser conveniencias sociales, y justamente por lo que
+tienen de _conveniencias_, la sociedad ha querido elevarlas á preceptos
+morales. La verdadera moral está sobre estas conveniencias.
+
+Lo que nos desconcierta un poco es que el concepto de la moralidad
+varíe de un distrito á otro, sin más imperativo categórico que el
+criterio de un delegado ó inspector. Y esto es lo que sucede con los
+salones de variedades y teatros del género chico.
+
+En unos se prohibe lo que en otros se consiente. Aquí se escandaliza
+la autoridad por todo y más allá no se escandaliza por nada. Los
+empresarios, los directores y los artistas no saben á qué moral
+quedarse.
+
+El autor de la parodia de _Lirio entre espinas--Chumbo entre
+jazmines_--ha tenido la mala suerte de estrenar su obra en uno de
+los distritos comprendidos en la zona moral más rigurosa. Su obra ha
+padecido persecuciones sin cuento y, por fin, ha desaparecido de los
+carteles.
+
+El autor apela á mi testimonio en defensa de su obra. Como para mí no
+hay nada más injusto que la justicia desigual, digo y declaro que nada
+vi ni oí en dicha parodia que justifique ese rigor excepcional.
+
+Pero es posible que yo esté equivocado. En un periódico de los que
+celebraron siempre cualquier obra en que frailes ó curas salieran
+malparados, he leído la más enérgica protesta contra la obra. En
+cambio, un periódico de los más conservadores y respetuosos con la
+clerecía, se limitaba á celebrar la gracia de la parodia sin la
+menor protesta. Es para perder los papeles de la moralidad, y no es
+extraño que los delegados no logren ponerse de acuerdo en punto en que
+discrepan los filósofos.
+
+Desde ahora habrá una moralidad en el Centro, otra en la Latina, y así
+en cada distrito y aun en cada calle.
+
+Un empresario dirá á una cupletista:--¡Mucho cuidado con lo que se
+canta, que aquí no está usted en el Hospicio!--Y otro dirá:--Aquí cante
+usted lo que quiera, que estamos en la Inclusa.
+
+¿Dónde hallar el definidor que nos unifique el concepto de la moralidad?
+
+Mal ha de ser mientras sean los delegados y no el público los que hayan
+de definirla.
+
+ * * * * *
+
+Pues no es tan triste que la moralidad vaya por distritos, como que la
+piedad, fundamento de la moral, según Schopenhauer, vaya por partidos
+políticos.
+
+Y parece ser, como la libertad se hizo en tiempos conservadora, que la
+piedad se ha hecho ahora revolucionaria.
+
+Aunque lo que se ha hecho más que nada, en esta ocasión, es inoportuno.
+Verdad es que tan inoportunos como los compasivos han estado los
+crueles, y ni éstos han debido azuzar á la justicia para que fuera
+inexorable en su fallo, ni aquéllos conmover su serenidad con
+llamamientos que, en ciertos casos, pueden parecer amenazas. Todo
+ello es perturbar el ejercicio de las leyes. Unos y otros han debido
+callar mientras la justicia sentenciaba. La compasión y la crueldad,
+disfrazadas con sed de justicia, han sido por igual indiscretas. Ante
+todo, ha debido respetarse á los jueces.
+
+Después, era llegada la hora de unirnos todos en la compasión, que debe
+alzarse siempre majestuosa: por algo es el más alto atributo de los
+reyes sobre la justicia de los hombres.
+
+No hay delito, por horrible que sea, en que no tengamos todos una
+parte de responsabilidad; volvamos algo de esa justicia inexorable
+sobre nosotros mismos, para corregir en lo que podamos nuestra vida, y
+vaya toda nuestra compasión al delincuente; pero como sentimiento de
+humanidad, no como idea política. Que al decir al que delinquió: «Te
+perdono», vea en nosotros al hermano, no al correligionario.
+
+Que las manos que se tienden implorantes no parezca que se alzan
+amenazadoras, porque, ante la amenaza, hasta el perdón pudiera parecer
+cobardía, y bien está que la justicia ceda á la compasión, pero no al
+miedo.
+
+ * * * * *
+
+La empresa del teatro de Romea ha dignificado por unas horas el género
+de variedades. Una sesión entera sin groserías. Tórtola Valencia con
+sus danzas, graciosas evocaciones de arte. Música selecta, vistas
+cinematográficas agradables, público... público que lo llevó todo con
+paciencia, menos la Quinta sinfonía de Beethoven. No se puede cargar la
+dosis en la primera toma. Pero todo se andará. El género ínfimo puede y
+debe dignificarse. Sobre todo ahora que los teatros de género chico van
+perdiendo todo su atractivo: el de ser baratos y el de que sus obras
+fueran chicas. Profundo error del que volverán pronto las empresas.
+Como volverán pronto del abuso de obscuridad. Es mucha obscuridad. Esta
+noche que Wágner impuso en su teatro, y que el _snobismo_ universal
+ha aceptado como condición indispensable para admirar, empieza á ser
+ridícula y sigue siendo perjudicial para la vista. No sé por qué ha de
+escucharse á Wágner á obscuras--¿será un símbolo?--cuando á Beethoven y
+á Bach se les escucha á toda luz en los conciertos. Y pase con Wágner,
+aunque ya es pasar toda una ópera atormentando la vista para brujulear
+lo que pasa en la escena; pero como hasta los gatos quieren zapatos, ya
+no hay piececilla ni esperpento que no pretenda fijar la atención del
+espectador con este recurso.
+
+Los oculistas y los ópticos deben de estar en grande con los
+espectáculos modernos.
+
+
+
+
+XXXIX
+
+
+Las tiendas de juguetes son en vísperas de Reyes el verdadero paraíso
+de los niños. Todos se aprestan para recibir la visita de los Reyes
+Magos, los reyes de leyenda y de ensueño, que vienen de tierras lejanas
+con su cabalgada de dromedarios cargados de juguetes y golosinas por
+tesoro.
+
+De todas las leyendas piadosas ninguna tan arraigada en nuestro
+espíritu. Los padres más racionalistas y librepensadores la respetan
+en sus hijos, y al poner los regalos de misterio en la ventana, tal
+vez los padres estén más ilusionados que á la mañana los niños al
+descubrirlos.
+
+Y ¿quién no espera toda la vida y cada día la llegada de los Reyes
+Magos?
+
+El prosaico cartero es el mago de Oriente. A cada carta de letra
+desconocida, pensamos al abrirla, trémulos de ilusión y de esperanza:
+¿Será el amor? ¿Será la riqueza? ¿Será nuestra felicidad?
+
+Nuestro corazón está siempre en la torre, como la hermana Ana en el
+cuento de Barba Azul, y sin cesar le preguntamos:--¿Qué ves? ¿Quién
+llega por el camino? Y hasta la hora de morir esperamos, y cuando llega
+la muerte, acaso esperamos todavía que sea la felicidad.
+
+ * * * * *
+
+Entre los libros de estrena--esta palabra, traducción exacta de los
+êtrennes franceses, fué muy usada por nuestros clásicos Lope de
+Rueda, Mateo Alemán y otros,--se destacan por su elegante y graciosa
+presentación los libros ingleses. Maestros en las artes tipográficas,
+grandes artistas ilustrados, todos los años nos presentan nuevas
+ediciones de sus autores clásicos y de sus poetas, los primeros del
+mundo.
+
+En libros para niños ofrecen maravillas de buen gusto, libros
+educadores, aunque sólo fuera por su artística presentación.
+
+Las ilustraciones de _Rackam_ en _El sueño en noche estival_, de
+Shakespeare; la trilogía de Wágner, los cuentos de Grimm y Peter Pan,
+son admirables obras de arte.
+
+De inspiración japonesa, unen á la más graciosa espontaneidad, la
+ejecución minuciosa. Parecen acotaciones ligeras, apuntadas, como
+por juego, al hojear el libro, y nos muestran, como profundo estudio
+crítico, el espíritu de la obra ilustrada. Ilustrar de ese modo, bien
+puede llamarse ilustrar.
+
+En España son raras las ediciones de libros ilustrados. ¿No hay
+editores de ellos por falta de ilustradores, ó no hay ilustradores por
+falta de editores? Este es uno de tantos problemas nacionales en que es
+difícil precisar cuál sea la causa, cuál sea el efecto. ¿No hay oferta
+porque no hay demanda ó no hay demanda porque no hay oferta?
+
+España, tierra de grandes pintores, no lo ha sido de grandes
+dibujantes. Nuestros artistas consideran el arte de la ilustración
+como un arte inferior; sólo obligados por la necesidad consienten en
+rebajarse hasta él, y siempre con cierta displicencia, que no es la
+mejor disposición de espíritu para producir obras de arte.
+
+ * * * * *
+
+Mucho bueno creemos que puede hacerse en la Escuela del Hogar, proyecto
+y realización muy laudables del ministro de Instrucción pública, hombre
+muy de su tiempo.
+
+Podrá decirse que la mejor escuela del hogar debiera ser el hogar
+mismo, pero como lo cierto es que la mayoría de los hogares no pueden
+ser escuelas, preciso es que haya escuelas que parezcan hogares.
+
+Mas, como no sólo en el hogar vive el hombre, no como protesta, ni
+en oposición, todo lo contrario, como complemento, algo así como las
+clases de adorno en los colegios, yo sé que algunos señores de buen
+humor se proponen fundar otra escuela que pudiera llamarse... el nombre
+es difícil; vamos, algo así... lo que no es hogar... Ya me entienden
+ustedes.
+
+Aunque con la buena enseñanza de la escuela oficial es seguro que
+disminuirá el número de solterones, todavía quedarán algunos
+recalcitrantes que tienen derecho á la vida, sin contar con los muchos
+casados de alternativa y algunos eclesiásticos.
+
+En todos ellos han pensado los fundadores de la escuela, que pudiéramos
+llamar libre, para prevenirles una existencia placentera en que, sin
+el calor un poco atufante del hogar doméstico, no les falte nunca una
+agradable calefacción.
+
+También han pensado en las innumerables jóvenes distinguidas, sin
+vocación de vestales de hogares, que ven malogradas sus aptitudes por
+falta de una esmerada enseñanza, que no siempre pueden dar las madres,
+aunque haya casos excepcionales.
+
+Se organizarán cursos teóricos y prácticos de asignaturas muy
+interesantes. Las alumnas podrán ser matriculadas ó libres, aunque
+siempre serán preferidas las segundas á las primeras.
+
+Las faltas de asistencia serán dispensadas, siempre que la alumna las
+justifique con haber repasado en su casa la asignatura ó haber salido
+de prácticas.
+
+En el claustro de profesores y de profesoras figurarán personas muy
+poco respetables, verdaderas autoridades en las asignaturas cuya
+explicación les ha sido confiada.
+
+Algunas distinguidas escritoras fluctúan entre ocupar una cátedra en la
+Escuela del Hogar ó en esta nueva escuela. Hay algunas que estarán con
+un pie en cada una y su actitud parecerá naturalísima á todo el mundo.
+No hay la menor incompatibilidad. Ni en la comida casera dice mal algún
+plato de fonda, ni en la comida de fonda algún plato casero.
+
+A las señoras de su casa les convendrá matricularse en alguna clase
+de adorno, aunque sólo apliquen las enseñanzas á las necesidades
+domésticas; como á las otras les convendrán algunas asignaturas de la
+Escuela del Hogar, porque el mundo da muchas vueltas, y hay hombres
+tan de hogar que, cuando dejan uno, es para buscar otro, y son los
+que compran á pares los pares de zapatillas alfombradas, y quieren
+encontrar en todas partes las mismas cosas en el mismo sitio. No
+varían, continúan. Son fieles hasta en las infidelidades.
+
+
+
+
+XL
+
+
+Si en torno á los reos de Cullera sólo hubieran disputado bandos
+políticos contrarios por la vida ó la muerte de los condenados á la
+última pena, tal vez, en este caso, no fueran los compasivos los que
+tuvieran razón.
+
+Mas pasada la turbia que estas revueltas aguas de la actualidad traen
+de origen consigo, los espíritus desinteresados, los que no pierden
+nunca la noble serenidad inteligente, comprenderán, aunque por algo del
+momento se apasionaran unos y otros, que algo sobre la actualidad, con
+aspiración á lo definitivo, se eleva sobre las discusiones apasionadas.
+
+Nada sería el perdón de hoy si no significara la abolición de la pena
+de muerte en España. Esa pena, que es vergüenza en toda sociedad
+civilizada, y si la civilización se enorgullece con el nombre de
+cristiana, no es ya sólo vergüenza, es crimen y es pecado.
+
+La pena de muerte es la negación de la Justicia: es la pena bárbara
+del Talión, es la venganza que el propio ofendido se tomaría por su
+mano, sin necesidad de que unos jueces togados se interpusieran para
+dilatar fríamente la ejecución, cuando quizás los propios ofendidos han
+perdonado.
+
+Pena que nada remedia y nada evita. Cuando más se aplicaba, más
+numerosos eran los crímenes. Hasta en delitos de imaginación, como en
+los brujos y posesos, puede comprobarse: cuanto más arreciaba el rigor
+en los suplicios, más se recrudecía el contagio, y eran en mayor número
+los que á sí mismos se acusaban de practicar diabólicas artes.
+
+¿Ejemplaridad? No debe ser mucha la de una pena que todos los modernos
+legisladores creen más conveniente rodear en su ejecución de misterio y
+hasta se ha consignado, al término de largas discusiones en Congresos
+penitenciarios, la conveniencia de que la Prensa periódica se abstenga
+de publicar detallados relatos de toda ejecución capital. ¿Por qué todo
+esto, si de tan provechoso aviso y ejemplo fuera la pena de muerte?
+¿No es todo esto palmaria confesión de que tan contagioso es el crimen
+como la pena, cuando se iguala al crimen en el procedimiento?
+
+Ya es sobrada concesión que los hombres podamos juzgarnos unos á otros,
+pero nunca de un modo irreparable. Porque andamos individualmente
+sueltos por el mundo, nos creemos desligados unos de otros, y hay
+un espiritual cordón umbilical que á todos nos une como á un solo
+organismo humano.
+
+En toda gloria de la humanidad tenemos todos nuestra parte de gloria, y
+en todo crimen, nuestra parte de culpa.
+
+¿Por qué ante las hazañas de nuestros soldados, ante los triunfos
+de nuestros grandes artistas, algún buen hombre, ajeno á todo valor
+y á todo arte, exclama con orgullo: «¡Somos muy valientes! ¡Somos
+muy artistas!» Hay quien ante las gallardías de un torero se ufana
+de ellas, como si fueran propias, y dice muy orgulloso: «¿Han visto
+ustedes cómo hemos quedado en Méjico?» ¿Por qué no se considera del
+mismo modo solidario de crímenes y errores?
+
+¿Quién sabe de dónde cayó la piedra propulsora de las ondas sociales?
+¿Quién sabe de qué baja bestialidad llegó la inspiración al artista?
+¿Quién sabe de qué alta inteligencia luminosa llegó la negrura del
+crimen á un alma de tinieblas?
+
+Los pueblos tienen sus héroes y sus artistas y sus grandes hombres,
+como tienen sus criminales. En todos hay algo de todos.
+
+No lo olvidemos al juzgarlos. Por todo esto, ya veis si un Gobierno
+español tiene siempre razón para perdonar, y todos para agradecerle que
+perdone. Es como si nos perdonaran á todos y todos nos perdonáramos
+unos á otros.
+
+ * * * * *
+
+Persona, al parecer eclesiástica, me escribe muy indignada porque yo he
+dicho que los santos en vida no fueron muy bien mirados por la Iglesia.
+¿Habré de recordar á persona tan docta los muchos santos que anduvieron
+en opinión de herejes y padecieron persecuciones y entredicho? ¿Bastará
+con recordar á San Francisco de Asís, San Juan de la Cruz y Santa
+Teresa de Jesús? ¿No tiene el primero que pasar los imposibles hasta
+ver aprobados los Estatutos de su Orden? ¿No padecieron los de casa
+persecuciones de la Inquisición y de sus superiores? ¿No llamó el
+Nuncio de Roma fémina inquieta y andariega á Santa Teresa?
+
+No es que á mí me parezca mal; todo ello es naturalísimo. Los espíritus
+superiores, en cualquier esfera de actividad, son una perturbación.
+
+Parafraseando un refrán algo brutal, bien puede decirse: «El grande
+hombre muerto, y el apio en el huerto».
+
+Digan ustedes á cualquier familia de un grande hombre: «¡Qué orgullosos
+estarán ustedes!» Y por vergüenza no se atreverán á decirlo; pero,
+¡vaya si lo piensan!: «Lo que estamos es... que no le podemos aguantar.»
+
+Los santos y los genios no tienen vista más que á muchos siglos
+de distancia, cuando ya no les queda ni descendencia; porque hay
+descendientes que, sin ser santos ni genios, abusan del nombre del
+antecesor ilustre para seguir molestando.
+
+
+
+
+XLI
+
+
+En literatura destinada á los niños hemos sido, por mucho tiempo,
+importadores de libros extranjeros. El _Juanito_ de nuestra niñez, el
+admirable _Corazón_, de Amicis; los cuentos de Grimm, de Andersen, no
+tienen en España equivalentes. Las mismas fábulas de Samaniego, la más
+castiza lectura en nuestros tiempos de colegiales, al través de Esopo
+y de Fedro, llegan á España por el francés La Fontaine, tan odioso á
+Lamartine como educador. En efecto, la moral de las fábulas es algo
+sanchopancesca, rastrera, y el gran poeta tenía sobrada razón para
+abominar de ellas como libro iniciador de poesía en el espíritu del
+niño.
+
+Los cuentos de Perrault, por su asunto, serán eternamente encanto de
+los niños, aunque su erudito autor, al contarlos, puso en ellos cierta
+socarronería, como para las damas y cortesanos de colmillo retorcido,
+en quienes pensaba al escribirlos más que en los ingenuos lectores
+infantiles.
+
+Las _Mil y una noches_, por mucho que se expurgen, no son de lectura
+muy conveniente para niños. Trascienden á sensualidad oriental y
+perturban la imaginación.
+
+Nuestro _Don Quijote_, fuerza es confesarlo, es de incomprensible y
+aburridísima lectura para chicos. Es libro para leerlo después de los
+treinta años. Por eso hay tan pocas mujeres que lo hayan leído.
+
+En publicaciones periódicas para la infancia tampoco hemos sido muy
+fecundos. La mejor, sin duda, fué _Los Niños_, periódico fundado y
+dirigido por D. Carlos Frontaura, de grata memoria, y sus artículos y
+cuentos más amenos traducciones eran también casi siempre.
+
+En colaboración con D. Teodoro Guerrero publicó el mismo D. Carlos
+Frontaura unas cuantas comedias para niños, de moral un tanto
+sensiblera, pero muy bien intencionadas; y una entre todas, titulada
+_Una lección de historia_, muy bien compuesta para grabar en la
+imaginación de los niños gloriosas páginas de la Historia de España.
+
+Otro distinguido escritor, Segovia Rocaberti, publicó también una
+colección de obritas teatrales infantiles. Hoy día publica también una
+el Sr. Espasa, en Barcelona. De Buenos Aires recibí, poco tiempo ha,
+otra numerosa colección.
+
+De Fernán-Caballero tenemos una Mitología, explicada á los niños,
+verdadera obra maestra de discreción y de buen gusto.
+
+Para niños de librepensadores y racionalistas es obra muy apreciable
+_Ponos ó La Comedia Humana_, de D. Melitón Martín, obra injustamente
+olvidada, á mi entender; tal vez famosa en todo el mundo si no fuera
+española.
+
+Como nuestra enseñanza, cuando no es de una estrechez de miras
+clerical, es de una pedantería filosófica aún más estrecha, la obra de
+D. Melitón Martín ha padecido bajo el natural desvío de los unos, que
+no quieren que nadie sepa de nada, y de los otros, que se lo saben todo.
+
+Entre la infinita ignorancia y la infinita sabiduría, extremos, sin
+término medio, de la mentalidad española, ó no nos enteramos de nada,
+ó sólo de Kant para arriba. O en el zaguán ó en el quinto cielo. Y en
+el quinto cielo de un salto, sin tomarnos el trabajo de subir por las
+escaleras.
+
+Género muy difícil de literatura es un género en que ha de olvidarse
+el escritor de toda literatura; cosa muy difícil para el verdadero
+literato y cosa imposible al que no lo es: que se acuerde de toda la
+mala literatura á la hora de escribir.
+
+Para escribir un buen cuento de niños hay que tener alma de madre. Lo
+que es lo mismo, ser un gran artista, verdadero artista. El alma del
+Arte es alma de madre, como el alma de la Naturaleza.
+
+Género de arte en que debieran triunfar las mujeres, si no fuera que la
+mayoría de las mujeres escritoras tienen muy poco de femenino.
+
+Cuando la mujer es mujer antes que escritora y mucho antes que
+literata, escribe, cuenta, mejor dicho, deliciosos cuentos de niños,
+todos de ingenua imaginación y candoroso sentimiento. Cuentos que
+pueden interesar á los niños de todos los tiempos y de todos los
+países; porque el alma del niño es siempre universalmente primitiva.
+
+En cada niño nace la Humanidad. En cada nación, desde las capitales
+civilizadas, emporio de cultura, hasta las aldehuelas pastoriles, más
+que unidas, apartadas por senderos riscosos de las ciudades, puede
+estudiarse, mejor que en los libros, la historia de las razas y los
+pueblos en su más remota ascendencia. No son códices y monumentos,
+cronicones y sepulcros los que mejor nos hablan de edades pasadas;
+son seres vivos, hombres y mujeres, que viven hoy en el alma de otras
+edades, las más remotas, hasta la misma edad de piedra.
+
+Los grandes escritores, cuya gloria perdura sobre los pueblos y los
+siglos, son los que acertaron á contar mejor esos eternos cuentos que
+interesa siempre al espíritu infantil de la Humanidad.
+
+Todas las grandes obras de la literatura, si bien se advierte, son
+cuentos de niños. Obras que conmoverán eternamente lo que hay de niño
+en el alma de todos los hombres y de todos los pueblos.
+
+Cuentos de niños, _La Iliada_ y _La Odisea_; cuentos de niños, _La
+Divina Comedia_, y nuestro _Romancero_, y _La Canción_, de Roldán, y
+los _Fabliaux_ franceses, y los cuentos de Chaucer, y las tragedias de
+Shakespeare, y los dramas legendarios de nuestro teatro...
+
+Hoy, entre el espíritu del escritor y el espíritu del pueblo, el
+eterno niño, media una distancia que no basta á salvar una artificiosa
+sencillez toda de habilidades literarias. La sencillez no se imita con
+nada; con la bobería, mucho menos. Ni con místicos ó castizos vocablos.
+
+Sin afectación, alegre, claro, limpio, llega un libro de cuentos para
+niños, _Cuentos de hechos_, de Gertrudis Segovia, libro de mujer,
+como yo quisiera todos los libros escritos por mujeres; libro que
+añade á nuestra pobre literatura infantil unas flores, más valiosas
+que joyas. Hay en él cuentos comparables en interés al delicioso del
+_Pájaro Azul_, de Mme. D'Aulnoy, y á _La Bella y la Bestia_, de Mme.
+de Beaumont. Son verdaderos cuentos para niños. Y doy fe de ello,
+porque sé de varios niños que los han leído con entusiasmo y sé de una
+señorita distinguida que se ha aburrido mucho. Una señorita distinguida
+es lo menos infantil que se conoce. Una señorita distinguida, si la
+dicen que puede tener hijos, suele exclamar: ¡Por Dios! Chiquillos, no.
+¡Qué lata!
+
+A señoritas de estas de ¡Qué lata! no hay que ofrecerles cuentos para
+niños. Con la conversación de algún joven, tan distinguido como ellas,
+tienen bastante pasto intelectual.
+
+
+
+
+XLII
+
+
+El príncipe de Mónaco es un príncipe dichoso. Su minúsculo Estado, el
+más pacífico del mundo. No agobian á sus súbditos contribuciones ni
+cargas. Su ejército es un elegante Cuerpo de Policía; sus barcos no son
+de guerra, son de paz, y su insignia, la más alta y más noble expresión
+de paz, la Ciencia.
+
+En el _Princesa Alicia_ no van, con el noble príncipe de Mónaco, ni el
+conquistador, ni el colonizador, ni el aventurero, ni el viajante de
+comercio, ni el deportista; va el sabio explorador de tierras y mares,
+sin otro interés que el estudio mismo.
+
+Al contrario de otros príncipes, para este afortunado, el gobernar es
+un descanso. Por eso puede hacer del estudio su deporte.
+
+Contra siete vicios hay siete virtudes en este mundo. Pero en los
+felices dominios de este príncipe, contra innumerables virtudes hay un
+solo vicio.
+
+Él es fuente de prosperidad y bienandanza, él costea las exploraciones
+científicas, él permite en Exposiciones universales, al minúsculo
+Estado, tan lucido papel como á muchas grandes potencias. El amor á la
+Ciencia de un príncipe sabio contrapesa, muy justamente, grandeza y
+poderío de otras naciones.
+
+Con todo esto, ¿no pudiera escribirse algo muy interesante sobre la
+moral de lo inmoral?
+
+Como toda la moralidad de un Estado no puede ser, en resumidas cuentas,
+más que hipocresía, en los Estados moralistas son los trabajadores y
+los honrados los que vienen á pagar y á sostener vicios y holganza.
+
+El Principado de Mónaco, sin hipocresía, logra algo más justo: el vicio
+tributario y el trabajo exento.
+
+No hay persecución capaz de exterminar un vicio, como el vicio sea de
+los arraigados en la naturaleza humana. La persecución infructuosa sólo
+conseguirá añadir al vicio del vicioso el delito del encubridor: más
+repugnante todavía, cuando tras de encubrir, delata.
+
+En cuanto á que no hay nada tan elástico como la moralidad, ¿es preciso
+insistir? Yo confío mucho en la discreción de nuestras autoridades.
+Pero, ¿se imaginan ustedes el contraste, si en estos días se le
+ocurriera á un delegado sorprender alguna partidita de juego?
+
+El Gobierno, que honra, agasaja, condecora y recibe como se merece al
+noble príncipe, soberano dichoso del más dichoso Estado, no podría
+consentir esa inconveniencia.
+
+¡Envidiable suerte la de este príncipe! ¡Ay! Tanto como él la Ciencia,
+amaría yo el Arte, si se me permitiera explotar siquiera una ruletita
+con un par de ceros.
+
+ * * * * *
+
+A los partidarios de la pena de muerte les ha parecido crisis de
+sentimentalismo y aun de histerismo el movimiento abolicionista
+determinado con ocasión de recientes indultos.
+
+Si á histerismo fuéramos, también pudiera haberlo sanguinario, y
+siempre sería más expuesto que el filantrópico y sentimental. Pero, ¿á
+qué agraviarnos mutuamente? Siempre habrá dos conceptos fundamentales
+de la vida: conservador y liberal. En el más amplio sentido de estas
+palabras.
+
+El sentido conservador considera la vida con escepticismo oportunista.
+La humanidad es mala de suyo y las sociedades constituídas por los
+hombres adolecen de sus mismas imperfecciones. Siempre ha sido lo mismo
+y lo mismo será mientras el mundo exista. Es inútil aspirar á mejoría ó
+perfección.
+
+Contra los perturbadores del orden social no hay más defensa que...
+defenderse. Contra los malos, el castigo. ¿La enmienda? ¡Ilusión,
+utopía progresista!
+
+Este sentido es muy respetable, y más lo sería llevado al extremo.
+Supresión radical de cuanto hay de inútil, perjudicial y parasitario.
+A defenderse del criminal como del apestado, del inútil como del vago,
+del loco como del imbécil.
+
+¿Quién sabe si esta despiadada selección no sería el medio más eficaz
+de cultura?
+
+Pero hay quien considera, tal vez ilusionado, que el espíritu humano es
+perfectible y perfectible la vida, y perfectibles las sociedades. La
+historia conocida de la humanidad es de muy poco tiempo y son días los
+siglos de que podemos tener noticias, y aun esos bastan para decirnos
+que es hacia el bien el lento caminar y hacia la perfección todo el
+camino. Poco á poco y despacio, eso sí. El efectivo avance apenas
+responde al aliento espiritual.
+
+El poeta del premio Nobel, en este año, Maeterlink, lo dice: «Para
+realizar siquiera un bien pequeño en nuestras acciones, hay que soñar
+con las más altas y generosas empresas de bondad.»
+
+En cuanto á la parte de responsabilidad social, de solidaridad, mejor,
+en virtudes y en crímenes, ¿no habéis leído _Resurrección_, de Tolstoi?
+
+Antes de juzgar debemos juzgarnos. Será la mejor lección de todo delito.
+
+Consideremos el caso de Cullera. Ya parece lejano, como un suceso
+histórico. No puede haber ofensa para la memoria del juez cruelmente
+asesinado. Doy por supuesto que era el juez más íntegro, más justo,
+más digno. Lo era. Pero, ¿es siempre así? El que haya vivido algún
+tiempo en un pueblo, ¿sabe de las injusticias, de las iniquidades, de
+las tropelías de la justicia al servicio de los caciques?
+
+Los pueblos sufren años y años, y en un día, por fin, se cobran, con
+aparente injusticia, quizás cuando menos debieran y en quien menos mal
+hizo, todas las injusticias padecidas... Hicieron mal, no hay duda.
+Pero, ¿dónde empezó el mal?
+
+Eranse dos amigos, de los cuales el uno en cuanto ponía mano prosperaba
+y juntó un cuantioso capital en poco tiempo. El otro era tan
+desdichado, que el negocio más seguro acababa para él en un desastre.
+Por si su mala suerte consistía en ser más honrado en sus tratos
+que el amigo, se dejó de escrúpulos y quiso imitarle, por ver si se
+desquitaba. Todo le salía mal del mismo modo.
+
+Un día jugaban al tute los dos amigos, mano á mano, y el infeliz no
+lograba baza, mientras el otro no dejaba de acusarle las cuarenta, más
+veinte, y vuelta á lo mismo, y así toda la partida.
+
+El perdidoso bramaba y para sus adentros iba repasando su historia y
+la de su amigo, la sinrazón de sus malos negocios y los buenos del
+otro, las pillerías que al amigo le habían enriquecido y á él sólo
+le habían traído pleitos y disgustos. Y al fin, cuando una vez más
+le acusaba el amigo las cuarenta, se levantó, rojo de cólera, tiró
+cartas, mesa, sillas y luces y la emprendió á golpes con el ganancioso,
+gritándole:--¡Ladrón! ¡Pillo! ¡Granuja! ¡Si toda tu vida has sido lo
+mismo!
+
+Nadie podía explicarse aquel arrebato; todos se lo afearon mucho.
+¡Ponerse así porque le acusaban las cuarenta!
+
+Pero, lo que él decía:--¡Señor! ¿Si creerán que ha sido por estas
+cuarenta de hoy? ¡Si es que toda su vida me las ha estado acusando y...
+ya no podía más, ea, ya no podía más!
+
+Hay muchas cosas, inexplicables en un momento, que tienen su
+explicación en toda una vida.
+
+
+
+
+XLIII
+
+
+El Municipio de la opulenta Bilbao, al discutir sus presupuestos,
+acordó grandes economías en las subvenciones á las cantinas y á las
+colonias escolares.
+
+Cuando en todos los países civilizados se concede la mayor protección,
+moral y espiritual, á estas instituciones, en el Ayuntamiento de Bilbao
+se alzan destempladas voces para protestar contra ellas.
+
+Un edil dice que las colonias escolares no pasan de ser un recreo, una
+diversión para los niños. ¡Gran argumento! Y si no fueran más que eso,
+si no fueran salud y vida, ¿estaría tan mal empleado el dinero?
+
+Otro dice que no hay para qué contribuir á la regeneración de los hijos
+de los borrachos. ¡Admirable argumento también! Y, ¡admirable espíritu
+de caridad cristiana!
+
+Para ellos hacen y para sus hijos, al no hacer por los hijos de los
+demás, por borrachos que fueran.
+
+A un hombre muy inteligente le oí yo decir muchas veces que, para
+tratar en cualquier negocio, si había de ser un pillo, le diera
+Dios pillos muy pillos, que éstos, al fin, por interés propio,
+atinaban siempre con el interés ajeno. No como el pillo bruto--mezcla
+detonante,--que por quererlo todo para sí, malogra las mejores empresas.
+
+Del mismo modo, ya que sea el egoísmo primer móvil de las acciones
+humanas, seamos de veras egoístas, y, por verdadero egoísmo,
+comprenderemos la conveniencia del bien ajeno. Por nuestra salud, nos
+cuidaremos de la salud de los otros; por nuestra seguridad, de su
+honradez; por nuestra inteligencia, de su cultura; por nuestra riqueza,
+de su bienestar. No es lo malo que seamos egoístas, sino que lo somos
+malamente. Los grandes bienhechores de la humanidad han sido los
+grandes egoístas. Querían un mundo mejor para vivir mejor ellos.
+
+A los que no son egoístas, cualquier cosa les está bien y viven tan
+á gusto en una pocilga. Esos no moverán pie ni mano por mejor cosa
+propia ni ajena.
+
+ * * * * *
+
+Nada más gracioso y artístico que las danzas de Loie Fuller y sus
+discípulas. Loie Fuller, inventora de la famosa danza serpentina tan
+copiada y tan imitada después, ha comprendido toda la verdad de la
+máxima de D'Annunzio: Renovarse ó perecer. Y si es cierto que en la
+parte física no ha podido contrarrestar el irreparable ultraje de los
+años, como dijo el trágico, en la parte artística, ya que no renovado
+del todo, ha rejuvenecido su arte con artísticas variaciones sobre
+el antiguo tema: «Bella forma mortal passa, é non d'arte», que dijo
+Leonardo, y adoptó después por lema el mismo Gabriel D'Annunzio.
+
+Loie Fuller, con sus vaporosos contornos de nube, de llamarada, de
+viviente flor, de mariposa, con sus combinaciones de luces y colores,
+ha sido una gran innovadora en arte. Con especialidad, en el arte
+decorativo llamado modernista. La moda femenina también ha encontrado
+en ella atrevidas inspiraciones coloristas.
+
+En el arte de la danza, su influencia ha sido decisiva. Loie Fuller,
+según ella misma refiere, halló en la India la inspiración de sus
+bailes. Hoy todo el moderno arte del baile busca en la antigüedad
+ritmos de líneas y colores. Y son Isadora Duncan, Maud Allens, Regina
+Budet, Ida Rubenstein, la Truhanowa, Tórtola de Valencia, toda una
+pléyade de bailarinas, evocadoras de las antiguas danzas de Grecia y de
+la India, danzas religiosas, sacerdotales, de iniciación y de misterio.
+
+Unas por instinto, otras por arte. La mujer es siempre vaso de
+elección, propicio al hervor del fuego sagrado.
+
+El baile moderno ha dejado de ser acrobatismo. Hoy pueden danzar las
+bailarinas con los pies desnudos; las bailarinas más famosas de antes
+no hubieran podido mostrar sus pies, atormentados por el horrible
+ejercicio al bailar sobre las puntas de los dedos; pies que habían
+perdido su forma, ensangrentados muchas veces al cabo de horas y horas
+de ensayos mil veces repetidos para lograr fuerza y agilidad. ¡Las
+vueltas de cintura de la Pinchiara, los punteados de Rosita Mauri! Todo
+ello pasó para no volver, hasta que de puro viejo sea antiguo, que la
+antigüedad es la juventud de las cosas viejas.
+
+ * * * * *
+
+Pero una de nuestras autoridades se ha propuesto cumplir con la ley
+de protección á la infancia y ha prohibido la presentación de las
+discípulas de Loie Fuller en el teatro.
+
+De todos los trabajos que puede hacer un niño, ninguno menos penoso
+que el de estas danzas. Nada más parecido á un juego infantil. Nada en
+ellas da idea de pena ó de esfuerzo.
+
+La directora ha protestado contra esa medida de la autoridad. Es que
+está mal acostumbrada. Viene de otros países donde no se concede
+la menor importancia á los niños. Aquí no habrá podido ver niños
+abandonados por las calles, ni vendedores de periódicos menores de
+trece años expuestos al frío en estas noches de invierno y alternando
+con golfos y golfas de la peor especie. Y si recorriera esos pueblos de
+Dios, no vería niños y niñas, al sol de Agosto, en las faenas del campo.
+
+Como nada de esto ha podido ver, comprenderá lo justo de la
+determinación al prohibir ese espectáculo de unas niñas sanas y alegres
+que, seguramente, no lo habrán pasado mejor en su vida.
+
+Pero nuestras autoridades no se enteran más que de lo que pasa en los
+teatros. Verdad es que, cuando no se encuentre á una autoridad por
+esas calles, ya se sabe dónde hay que buscarlas, en los teatros del
+distrito.
+
+
+
+
+XLIV
+
+
+Como los encendedores mecánicos han obtenido tan general aceptación, y
+es de suponer que lo mejor de su clientela se halle entre las personas
+más liberales, por lo que tienen de novedad y adelanto, ó entre
+gentes inquietas y viciosas, por lo que tienen de azaroso, la caja de
+cerillas, orgullo de la fabricación española, ha quedado relegada á los
+fieles espíritus tradicionalistas, donde toda virtud y toda moralidad
+se asientan.
+
+Reducido el consumo de las cerillas retrógadas á esta noble y severa
+parroquia, no es extraño que los fabricantes de cerillas cuiden la
+honestidad de los envases, como empresa de teatro aristocrático la
+honestidad de las comedias.
+
+¿No han reparado ustedes? En las fotografías de célebres y lindas
+artistas, ornamento de las cajas de fósforos, de algún tiempo á
+esta parte no se descubre descote ni desnudez pecaminosa. Hábiles
+retocadores lo han tapado todo. Ya con un chal, ya con una pañoleta,
+ya con un remiendo de la misma tela del vestido. No ha faltado más que
+poner un antifaz á los rostros, mientras se sustituye la emisión de
+retratos femeninos por una de santos varones de la cristiandad, ó de
+políticos conservadores, ó de coristas masculinos del teatro Real, ó
+cualquiera otra tan incombustible como éstas.
+
+Entretanto se agotan las existencias de caras bonitas con las
+precauciones indicadas, no hay peligro de inflamación en las cerillas
+ni en el consumidor. Todo es economizar fósforo, y en esta parte hay
+que alabar el desprendimiento de los expendedores.
+
+Según tengo entendido, la venta de cerillas corre ahora por cuenta
+del Estado, y vean ustedes cómo en tiempos de Gobierno liberal y
+democrático se moraliza y se honestiza. ¡Para que digan y murmuren
+luego cuatro viejas beatonas!
+
+¡Oh, aquel empecatado Molière! Al presentarnos á su Tartuffe en escena,
+con pincelada maestra, le vemos encararse con la traviesa Dorina y
+decirle:
+
+ --Ah! mon Dieu! je vous prie
+ Avant que de parler, prenez-moi ce mouchoir.
+ ... Couvrez ce sein que je ne saurais voir.
+ Par de pareils objets les âmes sont blessées,
+ et cela fait venir de coupables pensées.
+
+Como Tartuffe y como estos moralistas fosforeros de ahora, conocí yo
+un señor que, apenas veía uno de estos descotes de caja de cerillas,
+pedía tintero y pluma y lo emborronaba con presteza. Alguien le dijo
+un día:--¡Pues si fuera usted al teatro Real y viera usted á muchas
+señoras! ¿Qué haría usted?--A esas, ¡todo el tintero, hijo mío, todo el
+tintero!
+
+Ahora, ¡alerta, diosas de Ticiano y de Rubens, maja desnuda de Goya!
+Estos moralistas de ahora pueden trataros un día como á fotografías de
+caja de fósforos, ya que la luz gloriosa del Arte vale para ellos tanto
+como una cerilla y menos que un pitillo.
+
+Es gente que sólo ve la Belleza por donde, como se dice vulgarmente,
+ven los gigantones de Burgos. Y se figuran que todos la ven como ellos.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crónicas, Cuarta Parte
+(de 5), by Jacinto Benavente
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58484 ***
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-The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte (de 5), by
-Jacinto Benavente
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-
-Title: De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte (de 5)
-
-Author: Jacinto Benavente
-
-Release Date: December 17, 2018 [EBook #58484]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS, CUARTA PARTE ***
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-Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals, the University
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-generously made available by The Internet Archive/Canadian
-Libraries)
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- Nota del Transcriptor:
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- Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original.
-
- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
-
- Pginas en blanco han sido eliminadas.
-
- Letras itlicas son denotadas con _lneas_.
-
- Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas)
- han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal.
-
-
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-
- De sobremesa
-
- CRNICAS
-
-
- Cuarta serie
-
-
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-
- Jacinto Benavente
-
-
- De sobremesa
-
-
- CRNICAS
-
-
- _CUARTA SERIE_
-
-
- MADRID
- PERLADO, PEZ Y COMPAA
- SUCESORES DE HERNANDO
- Arenal, 11 y Quintana, 31 y 33
- 1912
-
-
-
-
- ES PROPIEDAD.--DERECHOS RESERVADOS
-
-
- Artes Grficas MATEU.--Paseo del Prado, 30.--Madrid.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-De sobremesa
-
-
-
-
-I
-
-
-La obra de Gregorio Martnez Sierra _Cancin de cuna_ es una de las ms
-bellas comedias estrenadas en estos ltimos aos. Fu de los primeros
-en conocerla y en predecir su triunfo. Aunque el aplauso del pblico y
-los justos elogios de la crtica no hubieran sido en esta ocasin tan
-unnimes, en nada hubiera rectificado mi juicio. Adems... esperaba
-desde hace tanto tiempo esa comedia! Os acordis, mi querido Gregorio,
-de aquella Redaccin del _Madrid Cmico_, y de aquel vuestro primer
-libro, y de vuestra timidez, que es el pudor de las inteligencias
-honradas; timidez y pudor que hoy desconocen tantos jovenzuelos osados
-que aun no escribieron una lnea y ya creen haber conquistado el mundo?
-
-A cualquiera podr haberle sorprendido el triunfo de ahora, el que
-muchos llaman definitivo, haber llegado! A m no poda sorprenderme:
-no es Gregorio Martnez Sierra de los que se revelan de pronto. Dios
-nos libre de las revelaciones! Si esta obra es una cifra brillante en
-su haber literario, no vino por un golpe de audacia de fortuna; es
-la suma de muchos sumandos que ya indicaban la riqueza acumulada por
-un trabajo constante, progresivo, bien intencionado siempre. Gregorio
-Martnez Sierra no es de los que aciertan una vez sorprender con
-relmpagos fuegos artificiales; la luz de su entendimiento es calor
-de hogar permanente, porque es calor de corazn...
-
-Y ahora, mi amigo de siempre, cuando yo s que alguna vez juzgasteis
-tibieza de mi amistad el no haberse representado antes alguna de
-vuestras comedias, lo deploris ahora? No veis cmo todo llega su
-tiempo? No veis cmo todo viene encadenado en la vida, y cuando
-distancia vemos los aos pasados, tan necesarias como las alegras son
-las tristezas para armonizar el destino de nuestra existencia? Hora por
-hora procuramos huir del dolor que nos sale al paso y se levanta ante
-nosotros como obstculo entorpecedor; al cabo de los aos nos parece
-que algo hubiera faltado en nuestra vida si aquel dolor nos hubiera
-faltado.
-
-Y era cuanto yo quera decir en el da del triunfo, que yo no llamo
-definitivo, al autor de _Cancin de cuna_. Y sabed, mi amigo de
-siempre, que una buena lgrima que tal vez visteis asomar mis ojos
-al abrazaros despus del estreno de vuestra obra, vena de ms lejos
-que de la emocin causada por la obra misma: vena de muchos recuerdos,
-de muchas palabras calladas, de aquel vuestro primer libro, de aquella
-vuestra timidez de nio, y, por qu no decirlo?, del orgullo de que,
-cuando para muchos se estrenaba en aquella noche _Cancin de cuna_,
-para m se haba estrenado hace mucho tiempo.
-
- * * * * *
-
-Persona respetable y bien enterada me asegura que los restos de D.
-Manuel Bretn de los Herreros, sepultados en el antiguo cementerio
-de San Nicols, caern en la fosa comn en breve plazo si nadie se
-presenta pagar los gastos de traslacin. Creo que bastar con la
-noticia, sin lamentaciones ni comentarios, para que la Sociedad de
-Autores, la de Escritores y Artistas, el Ateneo, la Academia
-Espaola, todos juntos, el primer buen espaol que tenga unas
-pesetas sobrantes, se apresuren evitar esa... pequea vergenza.
-Ojal pudieran evitarse tan poca costa otras mayores! La persecucin
-de mujeres por esas calles, sin ir ms lejos. Cualquier medida que
-tomen las autoridades para ello, la ms arbitraria, la ms draconiana,
-ser bien recibida. Hasta la de obligar esos hombres valientes,
-insultadores de mujeres, vestir las faldas-pantalones que tanto les
-indignan. Si entre las mujeres hubiera verdadera solidaridad, ellas
-son las que debieran correr por esas calles esos varones sin otra
-apariencia de ello que el traje masculino. Aunque, bien mirado, hay
-para compadecerlos. Qu mujeres tendr habr tenido en su casa el
-que no sabe que toda mujer es tan respetable en la calle para todo
-hombre como si fuera mujer de su propia familia? Pero, es claro, hay
-caballero que se echa la calle, harto de haber insultado con mil
-groseras las de casa. Qu no har con las extraas? El hombre,
-como el caracol, lleva siempre su casa cuestas. El que insulta una
-mujer en la calle, es que le sobraron insultos de los que acostumbra
-dirigir su seora. O que devuelve los que su seora le ha dirigido,
-y no se atrevi contestar, y el pobre hombre no ha de quedarse con
-ellos!
-
- * * * * *
-
-Las modernas indagaciones de la crtica artstica llevan la alegra
-por barrios. Cuando un Museo un coleccionista estn ms ufanos con
-un Velzquez con un Rafael con un Greco, sale un seor crtico de
-Arte agundoles la fiesta con decirles que, lo que se crey original,
-es copia, alegrndoles el duelo con la afirmacin contraria. Nadie
-sabe ya lo que tiene. Es para creer en todos los cuadros viejos y para
-no creer en ninguno.
-
-El Museo del Louvre se ufanaba de poseer la verdadera _Gioconda_;
-nosotros mirbamos despectivamente la de nuestro Museo del Prado. Se
-volvieron las tornas; durante unos cuantos aos la verdadera _Gioconda_
-ser la nuestra. Aunque bien pudieran serlo las dos, y aun no serlo
-ninguna. Esta _Monna Lisa_, tan trada y llevada con el enigma de su
-sonrisa, quiere, por lo visto, ser enigmtica en todo. Leonardo de
-Vinci era artista minucioso hasta el resobado, y es lo ms probable que
-las dos _Giocondas_ fueran, en su intencin, estudios y apuntes para
-una tercera, que acaso parezca el da menos pensado. Mucha importancia
-conceda Leonardo al fondo de sus figuras, y hasta procuraba infundirle
-algn simbolismo apropiado. Por esta consideracin ms parece la
-_Gioconda_ definitiva la del Louvre. Pero tambin pudo ser que,
-para mayor enigma, le pareciera mejor fondo el fondo indeterminado
-de la _Gioconda_ de Madrid. El demonio de la seora! Nada, que
-se ha propuesto dar que hablar por los siglos de los siglos. Bien
-dijo su pintor y presunto enamorado: Bella forma mortal passa non
-d'arte. Ya s yo cmo resolvera este pleito uno de nuestros chulos
-castizos; diciendo de una vez. Vaya una ta _Gioconda_! Slo que, al
-pronunciarlo mal, estara en lo cierto.
-
-
-
-
-II
-
-
-La comedia novelada de D. Eugenio Sells, _Icara_, con satisfacer
-plenamente en la lectura, deja, no obstante, en nuestro espritu el
-sinsabor que deja una vida truncada que nos pareci encaminarse
-muy otro destino. No quiere esto decir que la serenidad del libro
-convenga menos, para una obra de serio y noble arte, que el bullicio
-de los teatros. Obras hay, en forma dramtica, que nada ganaran al
-afrontar las luces de la batera: muchas de Byron; los admirables
-poemas de Browning; algunas comedias, quizs las mejores, de Musset.
-Pero _Icara_, no; se advierte, desde luego, que naci para el teatro, y
-todo en ella pide la expresin vigorosa que slo en la representacin
-escnica puede lograr la verdadera obra dramtica. _Icara_ se malogra
-en el libro. Y cuando pblico, crtica y empresarios se lamentan de que
-faltan autores y obras en consecuencia, qu razones hay, que la razn
-no alcanza, para que _Icara_ no haya sido representada? Descontemos la
-razn de mritos: tiene la obra muy sobrados, literarios y teatrales.
-Interesante asunto, de una importancia social que se sobrepone lo
-que pudiera parecer de efmera actualidad. En cuanto los papeles,
-razn suprema muchas veces para la admisin de una obra, nada dejan
-que desear al lucimiento de los actores. Atrevimientos? Es el autor
-de _Icara_ bien probado seor de la pluma, para temer groseras de
-pensamientos y de lenguaje en obra suya. Por qu, entonces, _Icara_
-no ha sido representada? No ha muchos das nos ofreci una esplndida
-empresa minuciosa estadstica de las obras representadas por su
-compaa; todo ello para blasonar, ms de un trabajo constante, de
-una amplitud de criterio que sera laudable si estuviramos seguros
-de que era sincera. Lo cierto es que, sin contar las que han dejado
-de escribirse, en la seguridad de que no hubieran sido admitidas por
-ninguna empresa, acaso las mejores obras dramticas de estos ltimos
-aos impresas andan sin haber logrado el favor de ese amplio criterio.
-Dganlo las tragedias brbaras de Valle-Incln _Aguila de blasn_ y
-_Romance de lobos_; dgalo _Icara_; dganlo, del teatro extranjero,
-las verdaderas obras de arte: unas, traducidas para ser publicadas;
-otras, no traducidas por no perder el tiempo; mientras las empresas se
-desviven por traernos cualquier comedieta sin importancia cualquier
-dramn, al que se ha concedido demasiada. No es que me parezca mal, y
-cada uno en su casa es muy dueo de hacer lo que mejor le parezca y
-ms crea que le conviene; pero no se pretenda darnos plaza de tontos,
-hacindonos creer, cuando slo se atiende los legtimos ingresos de
-la contadura, que se piensa, sobre todo, en los altos intereses del
-Arte.
-
- * * * * *
-
-El batallador obispo de Jaca, l pelea en Madrid y la dicesis la
-puerta, se opone, en nombre de la religin cristiana, la cremacin
-de los cadveres. No sabemos en qu texto sagrado podr fundarse. No
-ser, ciertamente, en el bblico de la destruccin por el fuego ay,
-Teresita! de las ciudades nefandas Sodoma y Gomorra. Si fuere, por
-dificultarse con la cremacin, el prodigio final de la resurreccin
-de la carne, grave ofensa de la divinidad, nos parece suponer que ha
-de serle ms difcil resucitarnos de unas pavesas que de un montn de
-huesos. El que nos hizo de la nada, aun de la nada volver sacarnos,
-y, francamente, no vala la pena de molestarse.
-
-No era preciso que el seor obispo de Jaca tronara desde tan alto
-contra la cremacin. Sin consideraciones religiosas de tanto peso,
-ya basta contra ella la natural y humana repugnancia desaparecer
-de modo tan terminante. Queremos aferrarnos la vida hasta en la
-muerte; de ah esa vanidad de monumentos funerarios, los epitafios
-rimbombantes, las esculturas que perpeten nuestra forma mortal. Los
-ms descredos en la imperecedera existencia del alma creen todava
-en lo imperecedero de la materia al travs de transformaciones; acaso
-creen que aun han de renacer, con los jugos de la tierra, en la
-flor, en la mariposa; que su yo, su soberbio yo, ha de existir
-por siempre, aunque algo desperdigado. Cmo es posible que al morir
-se anule por siempre tanta grandeza? Perderse as nuestras opiniones
-polticas, nuestros entusiasmos artsticos, nuestras preocupaciones
-sociales! Saber que nuestro juicio particular sobre los ms notables
-contemporneos no significar ya nada en la armona universal! Que
-habremos odo el vals de los besos de _El conde de Luxemburgo_ para
-no recordarlo en toda una eternidad! Qu significara entonces esta
-vida nuestra? No es cosa de perder, por una medida de higiene y de
-esttica como la cremacin, las posibles transformaciones de nuestro
-cuerpo miserable. No defraudemos los gusanos. Es tan numerosa la
-fauna de los sepulcros! Hay libros muy interesantes en que se estudia.
-Hay gusanos especialistas de cada parte de nuestro apetitoso individuo:
-unos, para el corazn; otros, para roernos los sesos; otros, los ms
-golosos, tienen su cargo, como los del romance, donde ms pecado
-haba. Tienen nombres distintos, nombres cientficos, sonoros y
-expresivos. Oh, es muy curioso! Animalitos! Hermanos gusanos!--como
-dira San Francisco.--La cremacin sera una estafa para ellos. Dejemos
- la Naturaleza completar su obra; slo ella es sabia, slo ella sabe
-lo que nos conviene. De este modo, las cenizas de Alejandro podran
-tapar un barril de cerveza, como razona Hamlet en el cementerio. Pobre
-prncipe! Aunque al morir slo desea el silencio, como suprema paz para
-su espritu, antes haba soado para sus cenizas la posible utilidad de
-tapar barriles. Todo, menos desaparecer del todo y para siempre.
-
-He aqu por qu la cremacin tiene tan pocos partidarios. Entre
-una sepultura en la tierra y una pequea urna en poder de nuestros
-allegados... La tierra nos ofrece mayor seguridad. La familia puede que
-perdiera la urna en una mudanza.
-
-
-
-
-III
-
-
-El seor obispo de Jaca es de incesante actualidad. Los cronistas le
-deben un homenaje de gratitud. Su ltimo grito es un llamamiento
-las plumas ociosas--no confundirlas con las ociosas plumas; de dormir
-son stas, y aqullas de no dormirse.--El seor obispo tiene por
-lema: A Dios rogando y con la pluma dando. Si en su mano estuviera
-proponer alguna inusitada advocacin, en todas las iglesias de la
-cristiandad tendra especial culto Nuestra Seora de la Rotativa. Es de
-agradecer este singularsimo aprecio las letras periodsticas. Pero
-ay! en vez de tocar llamada las plumas, no fuera ms pertinente
-llamar los bolsillos? A qu estn las plumas? No, no es: El
-que sepa escribir, que escriba!, lo que hay que gritar. El que
-pueda pagar, que pague! Ah est el toque, el verdadero toque de
-llamada. Todos nos lamentamos de la indiferencia general, nadie se
-apasiona por una idea, todas ellas estn indefensas: las religiosas,
-las antirreligiosas, las polticas y las artsticas. Y es que est
-todo tan mal pagado! La literatura, en general; la periodstica, en
-particular, no halla mejor recompensa que la de ser retirado de ella
-para ocupar algn puesto oficial. No hay mejor premio para los que
-valen; de donde resulta que los premiados, son baja por ascenso; los
-que quedan, baja por intiles, y los postergados por la soberbia ajena
- la modestia propia, baja por desilusin y desmayo, por falta de esa
-interior satisfaccin tan necesaria en todo militante. Si el periodismo
-fuera por s mismo un buen fin, y no un medio para otros fines, nadie
-cambiara su puesto de honor en el combate por otros puestos que han
-de quedar indefensos al faltar los mejores para defenderlos. Entre los
-que van de pasada, con la ambicin ms alta, y los que nada pueden
-aspirar, ya desesperanzados, las ideas quedan merced del enemigo,
-abandonadas como impedimenta. Menos cargos polticos y mejores
-sueldos. As habr menos impaciencias y menos desfallecimientos. El
-que pueda pagar, que pague! Veremos entonces cmo todo el que sepa
-escribir, escribe. Procure, procure el seor obispo de Jaca conmover
-el bolsillo de los fieles, funde un peridico, pague los periodistas
-con sueldo de obispo y ver leones defendiendo los obispados. Con 25
- 30 duros al mes, qu ha de hacer el redactor del peridico ms
-piadoso sino ayudarse y defenderse escribiendo algn entrems para el
-Saln Madrileo, sin licencia del ordinario? Y qu ha de hacer el
-redactor del rgano ms revolucionario ms que escribir los gozos
-unas monjitas, si se los encargasen? Felices los que ignoran lo que
-pueden pesar 25 pesetas sobre nuestras convicciones ms ntimas y nunca
-hicieron traicin una idea por menos de dos tres millones!
-
- * * * * *
-
-Las tiples han dado en fugarse. Es el modo ms delicado de
-participarnos su efectuado enlace, que no sera bien anunciar ms
-claramente. Hoy todo se anuncia, hasta las defunciones de la virtud;
-para las que est ms indicado que en ninguna otra el: Se suplica el
-coche.
-
-Y hay quien cree que en el teatro todo es libertad! Ya ven que no es
-as, cuando las tiples necesitan fugarse para poder amar libremente.
-Hay muchas seoritas de buena casa que, para mucho ms, no pasan de la
-escalera. Verdad es que unas piensan en el contrato matrimonial, al
-que nada favorecen los anuncios previos, y las otras en la contrata
-artstica, la que favorece cualquier reclamo, aunque sea de codorniz
-y tan redoblado como el de las verdecillas del sainete. Ya se pagar
- las tiples por fugas; siempre es una garanta de buenas formas y
-hasta de algn conocimiento musical, falta de otros. Con todo esto,
-los perjudicados son el pblico y los empresarios; no porque se fuguen,
-sino porque vuelven.
-
- * * * * *
-
-Algunos escritores de provincias claman contra nosotros los de Madrid
-porque, segn ellos, tenemos establecido un _trust_ de los bombos y nos
-pasamos la vida en batalla de flores: elogio va, elogio viene; siempre
-entre los mismos del corro. Y qu se le va hacer si el corro es
-tan reducido? Pero lo que son las cosas y qu difcil es contentar
-todos! Aqu, aun de los del corro, hay quien se queja si no se le cita
- cada paso y se deja pasar sin referencia la comedia, el libro, la
-crnica el artculo. Claro est que sera preferible fuera el pblico
-quien nos diera cada cual lo nuestro y nosotros lo suyo al pblico;
-pero con pblico tan indiferente y distrado, no ser obra meritoria
-la de bombearnos los unos los otros? Ya procuramos destruir el efecto
-de las caricias pblicas con los araazos y mordiscos privados. Pues
-s que reina la paz entre los prncipes cristianos! Da gusto discurrir
-por cualquier Crculo literario.--Has ledo la imbecilidad que publica
-hoy Fulano?--Nunca leo esas latas.--Has ledo lo que dice de ti el
-idiota de Mengano?--Esto cuando se trata de un elogio, para darle todo
-su valor.
-
-Y se habla mal de todo lo que se lee, y peor de lo que no se lee; y
-todo es tabarra, todo es lata, tan vaporosos estamos que todo nos
-pesa! Y nada es original y todo est dicho, tan enterados estamos de
-todo!
-
-Dejad, dejad que funcione el bombo mutuo; es cuanto queda de agrado
-y cortesana en nuestras relaciones literarias. Ser mejor que nos
-destrocemos los unos los otros y los artculos slo sirvan para
-alabanza de los polticos y de los _sportsmen_, de las marquesas
-viejas y de los toreros; las crticas de teatros para celebrar las
-decoraciones y el rumbo de los empresarios y la belleza de las
-espectadoras, y que todos suban, triunfen y medren sobre nuestras
-costillas, molidas por nosotros mismos? Para todos hemos de guardar
-el secreto y entre nosotros no hemos de guardarlo? Vale el pblico
-ms que nosotros, para que le debamos la verdad? La verdad es para
-los iguales. El que quiera saberla, que llegue con la inteligencia
-con el corazn. Y si aun hablando bien unos de otros no engaamos al
-pblico sobre nuestro mrito, ya que nos crea malos escritores que nos
-crea siquiera buenas personas.
-
-
-
-
-IV
-
-
-Todos los aos nieva en primavera y todos los aos reaparece el
-invierno por Abril por Mayo, con un fro, segn frase consagrada,
-impropio de la estacin. Todo esto no tiene nada de particular; lo
-particular es que, sucediendo lo mismo todos los aos, todos los aos
-nos produzca la misma sorpresa, como algo fuera del orden natural.--Ha
-visto usted qu fro se nos ha echado encima? Aqu todo se nos echa
-encima: la nieve, como la revisin del proceso Ferrer, como el problema
-de Marruecos. Nada se aprende de un ao para otro. En el ao prximo
-volver nevar en primavera y volver parecemos que la Naturaleza
-padece graves trastornos y volveremos sorprendernos del fro impropio
-de la estacin.
-
-En las actuales circunstancias, la nieve ha sido tal vez la ms
-elocuente manifestacin de la opinin pblica; el verdadero jarro de
-agua fra sobre el ardor, ms menos sincero, de tantos acalorados
-discursos. La temperatura de la calle no ha correspondido con la del
-saln de sesiones. Verdad es que tan pocas veces est tono lo que se
-discute dentro con lo que se opina fuera!
-
- * * * * *
-
-Los que se habrn tranquilizado mucho sern todos los que se hallan
-bien avenidos con el orden social, venga de donde venga y lo imponga
-quien lo imponga. Si estarn convencidos de la apacible condicin de
-nuestros revolucionarios! Para una vez que podan disputarse la gloria
-de haber intervenido en una revolucin, chica grande, todos, por el
-contrario, han procurado toda costa convencernos de que ni ellos ni
-sus amigos pudieron tener la menor intervencin en ella. No faltaba
-ms! Ellos no estn conformes con nada de lo existente, pero en el
-fondo son gente de orden. Con creyentes as poco hubiera prosperado el
-cristianismo. Al primer mrtir sacrificado, en vez de ensalzarle por
-su fe, hubieran tratado de probar que era tan pagano como el primero y
-que su martirio... haba sido una lamentable equivocacin imperial; con
-lo cual el calendario hubiera perdido un santo y mrtir y el emperador
-se hubiera quedado tan fresco. Yo no s, pero me parece que siempre es
-ms lucido ser mrtir de las ideas propias que de las ajenas.
-
- * * * * *
-
-Sin eufemismos de contadura, Ivette Guilbert ha sido un fracaso ante
-nuestro pblico. Por falta de ambiente? No puedo creerlo: el pblico
-que asista la presentacin de Ivette Guilbert era justamente el
-pblico selecto para quien Pars y sus artistas no son una novedad ni
-una rareza. Es que la artista ha perdido con los aos? No, Ivette
-Guilbert ha ganado fsicamente, y artsticamente, si nada poda ganar,
-porque en su arte lleg la perfeccin hace mucho tiempo, nada ha
-perdido tampoco. Su repertorio es hoy ms variado, ms extenso; las
-canciones canallescas y macabras, que eran su especialidad, ha unido
-canciones del siglo XVIII, ingenuas unas, como canciones de nias al
-corro; galantemente picarescas otras. Ivette Guilbert es la Duse de
-este gnero, que, por ser muy de Francia, no es de un particularismo
-tal que no pueda interesarnos y justifique el desvo de nuestro
-pblico. No hay arte chico ni grande; hay artistas muy chicos y grandes
-artistas. Ivette Guilbert sabe hacer de una cancin una comedia una
-tragedia; en su voz, en su gesto, en sus actitudes, viven, cada
-estrofa, almas diversas. No es todo un drama la cancin _Le roi fait
-battre tambour_--escrita la muerte de la famosa Adriana Lecouvreur?
-
-El pblico de Madrid ha sido injusto en esta ocasin. Es ya tarde para
-reparar la injusticia. Se comprende que haya pblico para todo, y hasta
-me parecera mal que todo el pblico entendiera de todo, mientras
-haya clases; pero, la verdad, que precisamente cuando hay que admirar
-verdadero arte sea cuando falte el pblico, es algo triste.
-
- * * * * *
-
-Gracias los que se interesan por mi salud por mi estado de nimo
-cuando falta una _Sobremesa_. Vyase por los que desearan que
-reventara de indigestin en una de ellas. Gracias tambin los que
-creen que algunas, por impublicables, van al cesto de los papeles.
-Basta con que sepamos que no es as los que debemos saberlo. La verdad
-es que no ha de trabajar uno siempre para fuera y quizs escribe uno
-ms cuando menos escribe, y aun en pginas ms duraderas, y no siempre
-est uno para expansionarse, y ms cuando se va para viejo, y rara vez
-rompera uno el silencio de oro sin apremios de plata. Conque ya lo
-saben todos los molestos contrariados con que uno escriba: no tienen
-ms que organizar una suscripcin, unas pesetitas por molestia, y yo
-prometo no volver tomar la pluma en mi vida, ni aun para agradecerles
-la mala voluntad de su buena obra. Con dinero se arregla todo.
-
-
-
-
-V
-
-
-Yo no s si se ha escrito--la erudicin no es mi fuerte;--pero de
-no haberse escrito, debiera escribirse un libro de las procesiones
-de Semana Santa en Espaa. Deca un gran actor francs, maestro de
-actores, que el verdadero actor debe aprovecharse, en primer lugar, de
-sus buenas cualidades, y, en segundo lugar, de las malas. Este buen
-consejo puede hacerse extensivo toda persona, cualquiera que sea su
-condicin social, y todos los pueblos, cualquiera que sea su estado
-de civilizacin. Cuando no se puede sobresalir por adelantados, se
-debe procurar sobresalir por el atraso; el caso es sobresalir de algn
-modo. Esto de las procesiones no es precisamente como la aviacin
-la telegrafa sin hilos; pero es mucho ms pintoresco y mucho ms
-castizo y, bien anunciado, pudiera ser de una gran atraccin para los
-extranjeros, curiosos de algo tpico, cada vez ms escaso, por culpa
-de la civilizacin, tan niveladora de costumbres como desniveladora
-de peculios. Slo las procesiones de Sevilla han conseguido lo que
-ahora se dice reputacin mundial. Sin rebajar nada de su bien ganado
-renombre, hay muchas otras que merecen ser conocidas. Las de Murcia,
-con sus imgenes de Salcillo, el Murillo de la escultura espaola,
-y, con l, una de las pocas notas de dulzura en el Arte espaol;
-con aquel ngel de la Oracin del Huerto, bello como los de Rafael,
-smbolo artstico, al erguirse en su pagana belleza sobre la postracin
-dolorosa del Nazareno, de todo el Renacimiento, protestante en nombre
-de la vida triunfadora y del Arte embellecedor de la vida.
-
-Las procesiones de Cartagena, con pasos de Montas, de Salcillo,
-comparacin interesante. Las de Lorca, de primitiva ingenuidad, con sus
-escenas bblicas y evanglicas, representadas por personajes de carne
-y hueso; reidas competidoras en propiedad y en lujo. Y en poblaciones
-ms humildes, en pueblos ignorados, qu tesoros de observacin para
-el curioso! Las legiones de armados, los nazarenos, el pretorio con
-sus trompetas destempladas... Y sobre la devocin y la austeridad y
-las tinieblas en el templo, y las Siete Palabras en el plpito, y los
-siete cuchillos clavados en el corazn de la Dolorosa, y sobre la Cruz
-redentora y el Santo Sepulcro, miradas y palabras y silencios de amor y
-de deseos que van encendindose por la boca y por los ojos de hombres
-y mujeres... Y la vida triunfa sobre toda tristeza, como el ngel
-murciano en la Oracin del Huerto.
-
- * * * * *
-
-Las Sociedades de aficionados protestan contra el aumento en los
-derechos de representacin de las obras teatrales exigido por la
-Sociedad de Autores. Todo el que conozca la organizacin ntima de esas
-Sociedades ha de estar conforme con la protesta. No se comprende que
-pueda haber animadversin contra ellas por parte de los autores, de los
-actores ni de los empresarios. Para estos ltimos, las Sociedades de
-aficionados son una saneada fuente de ingresos; los actores no deben,
-sin ingratitud, mirarlas con malos ojos; casi todos se dieron conocer
-en alguna de esas Sociedades, que vienen ser las novilladas del arte
-dramtico. En cuanto los autores, por ellas ven popularizadas sus
-obras y por ellas ven representarse obras de repertorio olvidadas por
-las empresas. Las Sociedades apenas cubren gastos; de su desinters no
-cabe sospechar. Son un interesante ensayo de socialismo aplicado al fin
-de proporcionar honesto recreo muchas familias que no pueden pagar
-el lujo del teatro, si barato en Madrid, comparado con otras grandes
-capitales, muy caro en comparacin con la riqueza de esas capitales y
-la madrilea.
-
-Con la subida de los derechos slo se conseguir, como siempre, que
-la autoridad se excede, que el favor solicitado con recomendaciones
-se sustituya la justicia, y, como el favor no es nunca equitativo
-ni desapasionado, todo parar en intrigas, desigualdades y molestias
-para ambas partes beligerantes: Sociedades dramticas y Sociedad de
-Autores. De nada sirve el general acuerdo si, despus, unos autores
-ofrecen rebaja en sus derechos, y otros, por el contrario, exigen
-montes y morenas y anticipos y un nmero fijo de representaciones,
-cuando de obras estrenadas con aplauso se trate. Todo ello slo sirve
-para que medren los que estn en el secreto y hagan el tonto de la
-pantomima los que se atienen la letra de los reglamentos. Lo mejor
-sera dejar cada uno en libertad de estipular sus derechos con las
-empresas y con las Sociedades. Y ya que todo sea comercio, libertad de
-comercio y competencia libre. Es el sistema ingls, y hemos convenido
-en que Inglaterra es el mejor modelo para todo.
-
- * * * * *
-
-El prefecto de Atenas oh, cun poco ateniense! ha dado rajatabla
-la orden de que todas las artistas extranjeras que se exhiben en los
-teatrillos y salones--cines en griego--sean sometidas--oh, manes de
-Frin! dnde hallar aticismo para expresar el ultrajante concepto?--
-una inspeccin facultativa, muy relacionada en verdad con algunos
-dioses de la Mitologa: la diosa del Amor y el dios del Comercio; pero,
-hasta ahora, nada relacionada con Apolo, dios de las Artes, no ser
-por parte de hijo, sea Esculapio, dios de la Medicina.
-
-Las ofendidas han puesto el grito en el Olimpo, y mientras, de all
-vienen los rayos, en sus Embajadas y Consulados respectivos. S
-que hay para una intervencin. Por lo pronto, en la primera ojeada
-han resultado dos virtudes sin detrimento. No es mal reclamo, con
-certificacin facultativa y todo. Pero el que luzcan dos virtudes no
-es razn para deslucir las de otras seoritas. Siempre se dijo que
-las comparaciones son odiosas. Aparte de que es ocasionado errores
-localizar la virtud en estos tiempos, y la ciencia no ve el fondo de
-los corazones.
-
-Lo malo ser que algn prefecto de por ac se sienta helenista y quiera
-traducir al ateniense. Cierto que hay escenarios por esos teatros que
-ms parecen aceras, y aun arroyos; pero, en fin, aunque en ellos el
-Arte no sea ni su sombra, todava debe amparar con su nombre las
-pobres mujeres que en l buscan sagrado. Y, en todo caso, la inspeccin
-no debiera aplicarse slo las artistas, sino los espectadores,
-especialmente al cerebro. Puede que no se encontrara uno sin tacha,
-como la virtud de esas dos chicas, en Atenas.
-
-
-
-
-VI
-
-
-Por los que hacen ostentacin de lo superfluo cuando lo ms preciso
-escasea, se dijo: Gran tocado y chico recado. Nuestra vanidad
-de hidalgos ha cambiado los trminos, y ahora, con el monumental
-evacuatorio de la Puerta del Sol, bien puede decirse de nosotros lo
-contrario: Chico tocado y gran recado, con la significacin que la
-palabra _recado_ tiene en Andaluca.
-
-Si las _preciosas_ ridiculizadas por Molire poetizaban, denominando
-_Le superfl de la boisson_, lo que tiene ms bajo nombre, los
-madrileos hemos puesto una superfluidad al servicio de esas
-superfluidades.
-
-El suntuoso evacuatorio vendr ser, como el mondadientes paseado
-por aquellos hidalgos del siglo XVII: ms para engaar la
-curiosidad ajena que el estmago propio.
-
-Todo quiere principio, y bueno es empezar por algo, aunque se empiece
-por el final; como en este caso se ha procedido, en el orden de las
-funciones digestivas.
-
-Lo que no me parece tan bien es el emplazamiento; pues si Madrid es el
-centro de Espaa y la Puerta del Sol el centro oficial de Madrid y de
-ella ha venido ser ornamento principal, con perjuicio del ministerio
-de la Gobernacin, ese precioso evacuatorio, vase lo que viene ser
-el centro de Espaa. Esperemos que no haya confusin en tiempos de
-elecciones y cada asunto se despache en su departamento adecuado.
-
- * * * * *
-
-Un peridico de Pars, en carioso saludo de despedida Mlle. Sorel,
-la pronostica un gran triunfo entre nosotros y nos dice de paso
-que, gracias la bella _socia_ de la Comedia Francesa, podremos
-aqu admirar esos monumentos de la literatura francesa que son:
-_Demi-monde_, _Antony_, _L'Aventuriere_, etc.
-
-De ayer por la tarde fu cuando D. Jos Valero representaba el
-_Antony_, de Dumas padre, y tambin de hoy por la maana cuando la
-Virginia Marini, en italiano, y Mara Tubau con Emilio Mario y Snchez
-de Len, en castellano, nos dieron conocer el _Demi-monde_, de Dumas
-hijo. En cuanto _L'Aventuriere_, representada en el teatro de la
-Comedia, de Madrid, por Coquelin, admirable de todo punto en el papel
-de D. Anbal, el rufianesco hermano de doa Clorinda, haba sido
-representada muchos aos antes, en excelente traduccin, no recuerdo
-ahora si de doa Gertrudis Gmez de Avellaneda de doa Carolina
-Coronado. De modo que si no es por mademoiselle Sorel, nos quedamos tan
-ignorantes.
-
-Algo hubiera ganado la distinguida actriz con seguir cultivando
-nuestra ignorancia y dejarnos la impresin de su elegante silueta
-en la favorable y lejana irrealidad de las postales y de las cajas
-de cerillas, poetizada por ese encanto en que Pars envuelve sus
-artistas, siempre hermosas, siempre jvenes, siempre espirituales,
-siempre vestidas de armios y de encajes, siempre cubiertas de perlas
-y diamantes... Oh presencia, presencia, destructora de encantos! Ayer
-fu la Cleo de Merode, hoy es la Sorel... Los adolescentes ilusionados
-que os vieron de cerca, ya no volvern extasiarse ante las postales y
-las cajas de cerillas. Oh princesas lejanas, como la de Rostand! Por
-qu os acercasteis nunca para decirnos que no sois como rais?
-
- * * * * *
-
-Los tripulantes de un barco, en mares de Australia, han presenciado
-la ms descomunal batalla imaginable. Treinta y seis ballenas machos
-luchando por una sola hembra, Elena de esta _Iliada_ entre cetceos. Ya
-no es slo por las calles de Madrid por donde no puede andar una seora
-sola. Cierto que los batalladores cetceos tenan en su disculpa la
-enorme desproporcin entre el gnero masculino y el femenino. Treinta
-y seis para una! Pobre ballena, que no encontrara en tal apuro ni
-un pez espada para defenderla!
-
-Este suceso es el que ha determinado, sin duda, la formacin de una
-Liga contra la pornografa. Todos los das no puede uno hacerse cargo
-de todo; as es que cada cuatro cinco aos nos hacemos cargo de una
-cosa. Ahora que va decayendo la pornografa, conseguiremos que vuelva
-tomar incremento con dedicarnos combatirla.
-
-Parece ser que el medio indicado es el _sport_. De veras? No ser el
-exceso de _sport_ y el de los ejercicios fsicos lo que haya embotado
-las inteligencias para goces ms espirituales y ms artsticos?
-Advirtase quines son los que gozan en el teatro con las groseras y
-las marranadas; no son los que han ledo Ibsen: suelen ser los que
-se aburren con la representacin de cualquier obra de verdadero arte.
-Quines son los que leen las novelas pornogrficas? Los que no leen
-ninguna otra, porque nada dice su inteligencia.
-
-Bueno est fortalecer los msculos; pero no estar de ms fortalecer
-el cerebro. Un error lamentable de educacin tiende suprimir todo
-esfuerzo mental en el estudio, ya nadie quiere calentarse la cabeza;
-queremos que todo sea agradable, fcil, ligero; ya todo el _lata_ para
-el vaporoso cerebro moderno.
-
-Es preciso que la inteligencia tenga tambin su gimnasia; porque si
-durante todo el da no hemos hecho ms que correr, saltar y darnos de
-puetazos, cmo vamos entender por la noche _La vida es sueo_ mejor
-que unas canciones por todo lo bajo y un garrotn por todo lo alto?
-
-Yo s que en los tiempos de mi juventud nos obligaban estudiar con
-trabajo, y todo el _sport_ era algn marro, jugado en algunos sabrosos
-novillos; pero s que llegaba un domingo por la tarde y preferamos
-gastarnos los cuartos de nuestro pobre peculio de estudiantes, en
-admirar Elisa Boldn y Rafael Calvo en alguna obra del teatro
-antiguo. Y los mozos de ahora se van al _cine_ relinchar como potros,
- insultar las pobres mujeres, y cuando van un teatro serio, por
-moda, no por gusto, creen que es todava el _cine_. Pues estos mozos
-son los que, por higiene, tienen seis horas de gimnasia, de _sports_,
-de armas, y media hora de estudio ligero, muy ligero, no se caliente
-el nio la cabeza. No; ms vale que se le rompa por fuera de un golpe
- de un batacazo, que no se le caldee por dentro al chocar de dos
-ideas.
-
-
-
-
-VII
-
-
-Debe de ser un encanto gobernar un pas, como ser jefe de una familia
-en que reine de continuo la mayor unanimidad de pareceres. Si el
-Gobierno no se ha enterado todava de la verdadera opinin nacional
-en los asuntos de Marruecos... Unos que: Vamos all, que para luego
-es tarde, que all est nuestro porvenir. Otros que: Nada tenemos
-que hacer all, que Marruecos es como los amores y las zarzas, donde,
-segn el refrn, quien en ellos se metiere entrar cuando guste, mas no
-saldr cuando quisiere.
-
-Hay seor, de los expansivos y belicosos, que, como caballero
-particular, le basta con un piso muy reducido, con habitaciones de
-un metro en cuadro, para todas sus expansiones; pero, como ciudadano
-espaol, teme ahogarse entre las fronteras naturales y le parece que
-le va faltar aire si, por abajo, no llegamos hasta Tetun y, por
-arriba, hasta qu s yo dnde; como si, por mucho que se dilaten
-las fronteras, no vinieran parar al fin en vecindades ms menos
-molestas y peligrosas. El Imperio universal est muy desacreditado,
-por aquello de: Quien mucho abarca, poco aprieta. Y nadie abarc ni
-apret ms que nosotros, y no es cosa lo que nos ha lucido el pelo.
-
-Otros lo toman por lo agrcola, y como en Espaa Dios gracias! ya no
-queda sitio para plantar una mata de habas, se extasan considerando
-las siembras y plantaciones que podemos extender por los territorios
-conquistados. Por aqu, tabaco; ms all, pimientos; detrs, unas
-coles, y, entre col y col, lechugas. Qu porvenir, qu riqueza!
-
-A todo esto, la verdadera opinin, que, como siempre, es la que nada
-dice, y hace mal, como siempre, piensa que: del lobo un pelo, y de la
-hermosa Dulcinea de esos andantes caballeros, que no andan, un retrato,
-siquiera tamao como el blanco de una ua; como pedan los mercaderes
-Don Quijote, para proclamar, con algn fundamento, la soberana beldad
-de su dama.
-
-Lo cierto es que, de Amrica, con todos los errores y todas las
-torpezas, se sac algn provecho, y aun colea; pero de Africa no
-sacamos ms que romances; muy heroicos, pero nada prcticos. Las
-guerras modernas van por otros caminos. Los ejrcitos son hoy avanzadas
-de los viajantes de comercio. Pero es muy triste cosa que, cuando un
-ejrcito se haya cubierto de gloria y pueda decirnos: Aqu est todo
-este territorio que os hemos conquistado, haya que responderle: Y
-qu hago yo con esto?
-
- * * * * *
-
-Dichosos tiempos stos en que, por cada pierna que podemos mover, y
-aun echar por alto, tenemos una liga que nos sujete y nos impida andar
-en malos pasos! Hay ligas femeninas, hay ligas masculinas, las hay de
-ambos sexos; las hay para todo y contra todo. Esta de ahora, contra
-la pornografa, promete ser de las ms batalladoras. Ser verdad
-que estamos tan encenagados? Se escriben y se publican ms libros
-pornogrficos que en otros tiempos? El teatro es ms inmoral que lo ha
-sido nunca? Se escandaliza por esas calles como en ningn otro perodo
-histrico?
-
-Yo creo que no; lo que yo creo es que ahora, como nunca, le ha dado
-todo el mundo por enterarse de todo y por hablar de todo, y... oye
-uno seoras y seoritas, nias y nios, tratar de unos asuntos!
-Sucede como en esos pases de clima templado en que las casas estn
-mal acondicionadas para el invierno: cuando quiere uno estar abrigado,
-hay que echarse la calle. Lo mismo es con la pornografa moderna. La
-calle est mejor temperatura que las casas.
-
-Ciertos libros, ciertos teatros, solicitan un pblico especial.
-Qu culpa tienen ellos de que todo el pblico los busque? Los que
-se indignan con la literatura pornogrfica, estn seguros de haber
-dispensado su proteccin la literatura honesta? Los que protestan
-contra las obras inmorales en el teatro, estn seguros de no haberse
-aburrido en la representacin de alguna comedia moralsima?
-
-No me cansar de decirlo; lo que llamais pornografa tiene su origen
-principal en la exagerada oera. Por oera cultivais la incultura,
-y ah tenis el fruto. Impeds que vuestros hijos y vuestras hijas
-afronten cara cara, como la luz del sol, una verdadera obra de
-arte, y, es claro, como algo han de leer, leen escondidas cualquier
-porquera; y como no tienen formado el gusto para saborear cosa mejor,
-les parece excelente.
-
-Si no les permits admirar las obras maestras de la escultura, ni los
-desnudos del Tiziano, cmo no han de recrearse, hurtadillas, con
-alguna coleccin de postales que slo puede causar asco en quien ms
-alta y ms pura belleza haya contemplado?
-
-Cuidad de vuestros hijos en casa y no os cuidis tanto de la calle; que
-nadie sale buscar en ella lo que le prohibieron que buscara, sino lo
-que le ensearon buscar.
-
-
-
-
-VIII
-
-
-En los Estados Unidos un matrimonio ha realizado, efectivamente, ese
-duelo muerte que es todo matrimonio. La esposa, el adversario, segn
-Caps, lo ha sido en este caso con todas sus consecuencias. Con mayor
-lealtad, al batirse pistola con su marido, que tantas otras mujeres
-en ese duelo continuo pinchazos, pellizcos y mordisquitos--morales,
-por supuesto--que tienen su campo de honor todas horas, en la mesa,
-en el despacho, en el cuarto de costura, en el mismo tlamo, y por
-testigos, parientes, criados, vecinos, visitantes y la misma prole
-de los combatientes.
-
---Contigo no hay quien pueda. No haces ms que tonteras. Ah tienes
- Fulano; si fueras como l! Por qu seremos tan tontas las mujeres
-honradas?--Oh, la perfecta comunicacin de vidas! Oh, mujer nuestra,
-nunca nuestra! Si sabemos alguna vez cul es tu pensamiento, es porque
-piensas siempre lo contrario, y aun sabes burlar nuestras suposiciones,
-pensando en una distinta contrariedad contraria cuanto pensamos. T
-eres la conciencia del hogar cuando, por la Patria por la Humanidad,
-sacrificamos conveniencias familiares, y eres la conciencia acusadora,
-en nombre de la Patria y de la Humanidad, si nos dejamos seducir por tu
-voz de sirena domstica. Nos quieres mezquinos por ti, y nos quisieras
-despus grandes pesar tuyo.--Djate de cuentos; s como todos--nos
-dices antes.--Djate de cuentos. No ves cmo eres lo mismo que
-todos?--nos dices despus.
-
-De qu es tu cario, que siempre nos quiere otros? Oh, mujer nuestra;
-siempre dolorida; malograda siempre, y nunca nuestra!
-
- * * * * *
-
-Al aficionado de sangre--no diremos la sangre, por no ofenderle--no
-le basta con la lucha entre el torero y el toro; necesita que haya
-lucha tambin--en este caso se llama competencia--entre los toreros.
-Cuanto mayor y ms enzarzada es la competencia, mayor brillantez logra
-el espectculo. No hay duda; del toro puede huirse, pero cmo huir
-del competidor que viene azuzando? En todos los rdenes de la vida es
-bueno que haya conservadores y liberales, y hasta revolucionarios la
-expectativa, que son los no contratados, que de todo murmuran. Pues
-digo si los que van llegando y los que estn al llegar no empujaran
- los que han llegado! Qu sera de nosotros si Maura y Bombita,
-La Cierva y Machaquito se vieran dueos y seores del redondel? Por
-fortuna, las empresas comprenden sus intereses y avivan la competencia.
-El que quiera torear que no sea conservador... de su piel. Y el que
-quiera gobernarnos que no sea liberal... de la nuestra.
-
- * * * * *
-
-Como nuestra buena amiga, la de Trafalgar, nos ha salido algo cocota,
-pero de las prcticas, ahora hemos cado en la cuenta de que mejor nos
-hubiera estado poner nuestros amores y nuestra confianza en la seora
-Germania, que, aunque burguesota y carillena, es seora formal y de
-peso.
-
-A buena hora, mangas verdes; para que nos respondan con el ademn ms
-adecuado esa parte de la indumentaria. Bien que, para justificar
-nuestra conducta, podamos recordar el cuento de aquella novia quien,
-en vsperas de la boda, el novio apremiaba para la concesin de ciertos
-anticipos cuenta, y como ella se resistiera bravamente, y despus
-de todas las ceremonias nupciales el novio la dijera: Anduviste muy
-discreta; si me haces el menor anticipo, no me caso contigo; ella
-entonces, con la mayor inocencia: S, que soy yo tonta! Ya me haba
-pasado dos veces.
-
-De donde se deduce que para sacar marido aliado no conviene hacer el
-menor anticipo, sino estar las resultas, que es la mejor proporcin y
-acomodo.
-
- * * * * *
-
-Max Rheinhardt, el primer director escnico de Alemania, ha obtenido un
-triunfo de alabanzas, de burlas y de discusiones en la representacin,
-en la pista de un circo, del _Edipo_, de Sfocles, y el _Ricardo II_,
-de Shakespeare. La prueba es digna del inteligente director, y segn
-sus admiradores incondicionales, en los tiempos modernos no se haba
-logrado tan exacta presentacin de la tragedia griega en toda su
-grandeza. El coro, verdadero protagonista en ella, recobra as toda su
-importancia, invadiendo la pista por diferentes partes, como verdadera
-masa popular, interviniendo en la accin cada paso espectador y actor
-al mismo tiempo.
-
-En cuanto al _Ricardo II_, de Shakespeare, como todos los dramas
-histricos del mismo autor, creo que slo en un circo pueden hallar
-su verdadero escenario. All pueden evolucionar guerreros y caballos;
-all pueden sucederse los varios episodios, todos interesantes y todos
-necesarios. Y, en efecto, las representaciones primitivas de esas
-obras, en tiempos de su autor, actor y empresario, ms semejanza tenan
-con la representacin de una pantomima de circo en nuestros tiempos,
-que con las representaciones de esas mismas obras en nuestros modernos
-teatros. Los actores pasaban caballo entre el pblico; como aun hoy,
-por tradicin teatral, puede verse en Granada, en las representaciones
-de la famosa Toma, y como era uso tambin en nuestros corrales; y
-actriz hubo, como la Brbara Coronel, ms celebrada por su arrogancia
-de amazona que por sus mritos de comedianta.
-
-Todo vuelve fuerza de buscar novedades, y el mayor progreso
-escenogrfico est en volver la sencillez de los teatros primitivos.
-El teatro vive, ante todo, de la imaginacin, y la imaginacin, se
-la engaa con muy poco no se la engaa con nada. Hay algo con que se
-la engaa siempre: el inters y la emocin. Sfocles y Shakespeare no
-necesitaban de los ojos del espectador; con los odos les bastaba.
-
-
-
-
-IX
-
-
-Despus de leer el libro _L'art de bien tenir sa maison_, publicado
-en Pars por la biblioteca Fmina, cae uno en la cuenta de cmo es
-preciso renovarse morir, segn la frase de Gabriel D'Annunzio. Hay
-que renovar nuestra educacin cada diez aos, por lo menos, si no
-quiere uno caer en graves faltas de tacto y de buen gusto. Parece que
-esto de la urbanidad y del trato social debiera estar sujeto leyes
-ms permanentes; nada de eso; lo que ayer era exquisita cortesa,
-hoy es ordinariez; lo que ayer acreditaba cualquiera como hombre
-de sociedad, hoy le pondra en el ms lastimoso ridculo. La exacta
-observacin de las famosas mximas del barn de Andilla podr hacer
-del ms zafio patn el ms cumplido cortesano. Eran tan claras,
-tan sencillas, tan aplicables! Ya por los tiempos de su publicacin
-empezaba desecharse tradicionales reglas de buena crianza. Dice el
-barn:
-
- Hoy, en la mesa principal, es uso
- servir trinchado ya: sistema ruso.
-
-Nadie ignora que all en los aos en que Larra escriba su _Castellano
-viejo_, nada acreditaba tanto una persona de finura y cortesana como
-su habilidad en el arte cisoria, mostrada al trinchar un ave entre la
-admiracin y el aplauso de los comensales... Arte y habilidad perdidos,
-cuya tradicin slo conservan algunos cirujanos modernos, tal vez por
-atavismo, tal vez porque consideren, como el filsofo, que el hombre es
-un ave sin plumas.
-
-Lo cierto es que ha de estar uno siempre pendiente de estos utilsimos
-Cdigos de la buena crianza, que, con los ttulos de _El modo de vivir
-en sociedad_, _El perfecto caballero_, _La verdadera gran dama_,
-_El arte de servir la mesa_, _La educacin y las buenas maneras en
-sociedad_, _Las buenas formas en el cine_, y otros por el estilo, ms
- menos afrancesados, como toda fiel traduccin corresponde, nos
-impiden estar en ridculo ante las nuevas generaciones. Ya debe uno
-entrar con los guantes puestos en un saln, ya debe uno quitrselo; ya
-debe uno besar la mano la seora de la casa, ya no debe besarse nada;
-ya est bien ofrecer el brazo las seoras, ya es una ridiculez de mal
-tono; ya deben presentarse unas otras todas las personas reunidas
-en un saln, ya no debe presentarse nadie para no imponer nuestras
-relaciones, aunque el sistema de la abstencin es muy peligroso.
-Cualquiera empieza murmurar de nadie en una reunin donde la mayora
-de las personas nos son desconocidas! A lo mejor suelta usted su
-murmuracin y se hace un silencio de hielo; mira usted su alrededor
-y todo son risitas mordidas para no soltarlas; slo ve usted dos caras
-muy serias: la de la seora de la casa y la de otra seora. No hay
-duda: se ha metido la pata. Y si la murmuracin se dificulta, de qu
-se habla en sociedad? El tema teatral se agota pronto. De toros? No
-es conversacin para seoras y pueden hallar alusiones molestas en lo
-ms inocente. Yo creo que, no slo se deba presentar todo el mundo,
-sino que todos debiramos llevar colgado un pequeo cuadro de nuestra
-genealoga: profesin, opiniones religiosas y polticas, asuntos de que
-se puede hablar en nuestra presencia y asuntos que no deben mentarse.
-En toda reunin est siempre pendiente la plancha de Damocles, pronta
-caer sobre la cabeza del primer indiscreto.
-
-Y las comidas? Cualquiera se sienta hoy una mesa de etiqueta sin
-llevarse muy aprendido el destino y aplicacin del sinnmero de
-utensilios de diferente forma indispensables en toda mesa de buen tono.
-Pinzas, garfios, tijeras, cuchillos de mil formas: unos para comer los
-esprragos con pulcritud; otros para triturar con gracia los cangrejos;
-un chisme para cada cosa, y viceversa. El ideal feminista! Una mesa
-moderna parece el aparador de un dentista, con su imponente coleccin
-de instrumentos relucientes. Y ya se estila adornar la mesa; ya es de
-mal gusto recargarla de adornos; y hoy no es de buen gusto comer mucho
-pan; y maana se debe comer tostado... Hay para llenar una existencia
-con el estudio de estas que no pueden considerarse menudencias, pero
-que lo mejor deciden de nuestra suerte en la vida.
-
- * * * * *
-
-Publicacin muy interesante y muy digna de que se solicite atencin
-para ella es la nueva revista _Archivo de Investigaciones Histricas_.
-Por el contenido de los nmeros publicados puede apreciarse su
-importancia. Seguramente su editor no aspirar enriquecerse con
-ella; ya se contentar con no empobrecerse, de dinero y de ilusiones,
-que tambin valen algo. En Espaa no hay gran aficin los estudios
-histricos documentales, y mucho menos enfrascarse en la lectura de
-documentos autnticos. Estudiamos la Historia; mejor dicho, nos la dan
-estudiada, si estudiar puede llamarse esto, por grandes sntesis. Las
-grandes sntesis son de una gran comodidad. Con decir: La Historia
-se divide en tres edades: antigua, media y moderna; con atribuir
-cada una de ellas un carcter general, segn las opiniones polticas
-del historiador, ya estamos al cabo de la calle y de los siglos. Y es
-lstima, porque slo por el conocimiento de la Historia puede formarse
-la verdadera conciencia de un pueblo. Si la verdadera ciencia de
-gobernar consiste, como la ciencia del agricultor, en el conocimiento
-del terreno que ha de cultivarse, slo el conocimiento de la Historia
-puede ensearnos cmo puede cultivarse el espritu de los pueblos para
-no exponerse sembrar en terreno estril malograr cosechas por no
-conocer el terreno y lo que en l puede sembrarse con esperanza de buen
-fruto. Aqu sembramos tontas y locas; all van leyes y all van
-proyectos; esta ley de Francia; aqulla de Inglaterra; sin cuidarse si
-en esta tierra espaola podrn tener buen arraigo y floracin lucida.
-
- * * * * *
-
-Un libro raro tambin entre los libros recientemente publicados: _Mundo
-interior_, de un escritor joven: Garca Mart, que se nos presenta en
-su libro con esa serenidad espiritual que slo la fe religiosa la fe
-en nosotros mismos pueden asentar en nuestro espritu. Si esa serenidad
-fuera literatura, aun sera estimable el libro; mas tengo razones
-para creer que lleg al libro despus de luchas muy hondas. Aun llora
-la resignacin en esas pginas; aun se percibe el fragor del combate.
-Lo que pudiera parecer inspiracin de otros escritores, es aqu como
-nueva emocin, acrecida por las palabras de un amigo que supo acertar
-con el secreto de nuestra alma. Y as llega tambin nosotros este
-libro, como un buen amigo que todo lo comprende y lo perdona todo y con
-la serenidad de sus palabras viene poner calma en nuestro corazn
-atormentado.
-
-Y un saludo para un libro de cuentos: _La Serafina_, del veterano
-escritor Sr. Tusquets, no tan conocido como debiera serlo; pero s
-muy estimado de cuantos le conocen. Escritor que no vivi atento
-veleidades de modas literarias; que emprendi su camino por la novela
-naturalista, cuando apenas se hablaba del naturalismo en Espaa. Otros,
-con menos merecimientos, lograron ms ruidosos aplausos. Olvidamos
-demasiado pronto. No es el Sr. Tusquets, el autor de _La hembra_, de
-los que deben ser tan injustamente olvidados.
-
-
-
-
-X
-
-
-A nadie como los polticos y los escritores conviene, de cuando
-en cuando, descentralizarse. Unos y otros son tan inclinados creer
-que es todo el mundo el pequeo mundo que les rodea! Y en el mundo
-hay ms, siempre hay algo ms. Slo alejndonos de nuestro medio,
-que es alejarnos en parte de nosotros mismos, podemos apreciar el
-verdadero valor de nuestra obra. Nuestra vida, como nuestra obra, slo
- distancia parecen lo que son en realidad. De aqu la conveniencia de
-los viajes para polticos y escritores. Al observar cmo nos juzgan los
-espectadores lejanos, aprendemos juzgarnos mejor nosotros mismos.
-Tanto ms ganar nuestra conciencia cuanto ms castigada quede nuestra
-vanidad.
-
-Convienen tambin los viajes para curarnos de nuestra impertinente
-superioridad de madrileos. Hay en provincias ms reposado ambiente
-de intelectualidad; el tacto de codos no llev hasta sus Crculos
-literarios la complicidad de las admiraciones de los odios. Se
-juzga con menos pasin, porque se sabe ms de las obras y menos de
-las personas. Justo es que desde Madrid correspondamos con nuestra
-atencin y nuestra simpata los que trabajan en provincias, con mayor
-desinters que en Madrid se trabaja, por un noble ideal de cultura.
-
-Mi saludo al Ateneo de Badajoz que, con sus propios recursos, bien
-escasos, organiza Exposiciones de pintura, Certmenes literarios,
-Conferencias cientficas y artsticas. Mi saludo los poetas y
-escritores premiados en los Juegos florales; sus poesas y sus
-cuentos en prosa no eran las acostumbradas vulgaridades que tanto han
-desacreditado estos tradicionales concursos. Luis Bardaje, Antonio
-Teixeira, Montero, Enrique Segura, son poetas y cuentistas superiores
- la flor natural y los objetos de arte, obligado premio en estos
-Certmenes.
-
-No vea nadie en mis elogios obligacin del agradecimiento. Es justo
-pago la verdad. Mi corazn no paga con tan poco.
-
- * * * * *
-
-Como casi todo el ao, aunque no nos demos cuenta como ahora, hemos
-estado viviendo en el aire. Nuestra imaginacin, de suyo perezosa,
-aunque tenga, por meridional, fama de lo contrario, ha volado por
-esta vez siguiendo, y aun adelantndose, al vuelo de los aeroplanos.
-Como actores, no es cosa lo que nos lucimos en estas emocionantes
-luchas por la conquista del aire; pero como espectadores!, aqu
-nos las den todas, en un da de sol, entre buenas mozas y con una
-buena merienda. Este, ste es nuestro papel: contemplativos y algo
-escpticos, hasta que llegue el da en que podamos aprovecharnos de
-lo que otros inventaron y trabajaron para nosotros. S, que somos
-primos! Cuando el invento est bien perfeccionado y no haya riesgo que
-temer ni peligros en que aventurarse, el volar ser para nosotros un
-divertido _sport_. Entretanto, bien estamos de espectadores. Nuestro
-terreno es la Teologa y la Mstica, segn D. Miguel de Unamuno. Ya
-es bastante que nos dignemos admirar. Y vaya usted saber, si de la
-admiracin se quita la bulla del viaje y las buenas mozas y la merienda
-y la juerguecita, lo que quedara para el valor de los voladores y
-el triunfo de sus mquinas! Como deca Cromwell, al ver la multitud
-agolpada para aclamarle: La misma gente habra si me llevaran
-ahorcar. No digo yo la misma; pero alguna ms s hubiera acudido, si
-en estas corridas areas no estuviera comprobado que el hule suele
-alcanzar tambin los espectadores. Y que, alguna vez, como en Pars
-ahora, los viajeros no son de tercera, como, segn el comentario de
-un peridico, lo fueron, afortunadamente, todas las vctimas de un
-descarrilamiento.
-
- * * * * *
-
-Como algunos crticos le hubieran acusado de plagiario, lamentbase
-Bernardo Shaw de la triste idea que dichos crticos tenan de la
-mentalidad inglesa, que, apenas daban con una obra sobresaliente, ya
-no podan creer que en cerebro ingls hubiera sido concebida. Si de los
-crticos y del pblico ingls se quejaba Bernardo Shaw, qu podremos
-decir en Espaa, donde todo lo de casa est siempre en entredicho y
-nadie cree en la capacidad intelectual de nadie, y as andamos todos de
-acobardados y desconfiados de nuestras propias fuerzas? Quin piensa
-aqu en acometer empresa alguna si, en vez de alientos y esperanzas,
-slo ha de oir el cubrefuego que paraliza su resolucin? Qu va
-hacer ese hombre? Ha visto usted qu atrevimiento? Y si alguien da con
-una idea original, todos se preguntarn: De dnde la habr copiado?
-Y cualquier atrevimiento parece desvergenza, y cualquier resolucin,
-osada y falta de respeto. Admirable pas, en que slo los holgazanes
-y los ociosos viven tranquilos y respetados!
-
-Pensaba yo todo esto viendo al actor italiano Caravaglia representar
-_Hamlet_. No es que estuviera mal del todo; pero yo pensaba qu se
-hubiera dicho de un actor nuestro si se hubiera atrevido una mitad
-de las cosas raras y de mal gusto que el actor extranjero se atreve
-en la interpretacin de la obra de Shakespeare. Y la mayora de los
-espectadores estaba punto de parecerles todo aquello algo maravilloso
-y de un soberano arte. Risa para todo el ao hubiramos tenido con uno
-de casa. No tomamos broma Tallav porque se atrevi representar
-_Los espectros_, de Ibsen, despus de Zacconi? Era tan gran osada?
-Ah! Si Tallav hubiera sido extranjero! Pero nuestros actores no
-pueden atreverse nada; los queremos discretos, muy discretos,
-medrositos y respetuosos siempre; les pedimos que ni se molesten ni nos
-molesten demasiado; nada de gritos, ni de gestos, ni escenas mudas, ni
-desplantes; decir su papelito, y salir del paso; aqu nos conocemos
-todos; ya sabemos todos de lo que somos capaces. Los extranjeros, ya es
-otra cosa; ya pueden atreverse todo; es otra cosa, sobre que no se
-entiende lo que dicen si no hacen algo raro...
-
-Y no es que Caravaglia sea un mal actor; al contrario, es demasiado
-actor; no hay modo con l de olvidarse de que estamos en el teatro.
-Pero, la verdad, como Hamlet era algo ms que un comediante, y
-Shakespeare algo ms que un autor de teatro... Oh, la _Cleopatra_,
-toda humanidad, de Eleonora Duse! Oh, el _Hamlet_ de ensueo de Sarah!
-Y cmo el teatro dejaba de ser teatro al encanto de las dos divinas
-intrpretes de Shakespeare!
-
-
-
-
-XI
-
-
-Aunque la supresin del impuesto de Consumos en nada favoreciera al
-contribuyente, aunque slo cambiara la forma del cobro, ya sera de
-agradecer y de estimar la supresin. Como hay una tica, debe haber una
-Esttica en el arte de gobernar, y el impuesto de Consumos no puede
-negarse que era de lo ms antiesttico. Ese registro del viajero,
-que tal vez llega angustiado por tristes preocupaciones, tal vez
-todo ilusiones y esperanzas, y, como anticipo de hospitalidad, se le
-ofrece la mirada hosca del vigilante, quien tampoco hay que culpar
-demasiado, expuesto siempre desconfiar cuando menos debiera
-dejarse engaar cuando mejor le engaan.
-
-Ya se necesita ser conservador para obstinarse en conservar el lindo
-impuesto. Ojal pudiera suprimirse tan fcilmente el registro
-y el pago en las Aduanas. Todo sera caminar deprisita hacia la
-civilizacin. Los dos impuestos, por la forma del cobro, recuerdan
-la dulce manera con que los seores de horca y cuchillo ponan
-contribucin, en especie en dinero, todo viandante que pasara por
-sus dominios. Ya que todo venga parar en sacarnos el dinero, que
-se nos saque con buenas formas, que es como ponen contribucin las
-mujeres, y ver si hay quien se d mejor arte para sacar dinero.
-
-Mientras lo mejor de nuestras clases directoras anda preocupado
-con la supresin de dicho impuesto, y lo ms mejor con el Congreso
-Eucarstico, cuya perentoria necesidad se dejaba sentir desde los
-comienzos del siglo XX, no sale uno esparcirse un poco por esas
-calles que no vea uno, dos, tres... quin puede contarlos? entierros
-de nios, con sus cajitas blancas, como de juguete, cubiertas de flores
-algunas, otras muy pobres, sin adorno alguno. Detrs, si el entierro
-no es de nio rico, van dos tres simones; la gente va sin pena.
-Angelitos al cielo!
-
-La muerte de los nios slo es tristeza para los padres, para los ms
-allegados; los dems... pensamos tantas veces lo bien que nos hubiera
-sido morir apenas nacimos; mejor, no haber nacido! Todo el pesimismo
-y toda la tristeza de nuestra vida caen, como gran consuelo, sobre
-esas cajitas blancas, como de juguete; un juguete que nos trajeron por
-equivocacin, y vuelve su destino.
-
-Y en esas cajitas blancas, como en esas otras grandes cajas, que
-tambin tienen algo de atad, los barcos de emigrantes, tal vez se va
-lo mejor de Espaa. No son los fros del invierno, son las heladas de
-primavera las que deshojan la flor que haba de ser fruto sazonado.
-Procuremos que nada muera prematuramente. No miremos con indiferencia
-esos barcos grandes ni esas cajas pequeas. Miremos en la flor el
-fruto, y pongamos todos ms solicitud, ms cario en defenderla de
-esos hielos, que son la miseria y la ignorancia de muchos entre la
-indiferencia de casi todos. Y los menos indiferentes suelen ser de
-la raza de los poetas, que ni han gobernado nunca el mundo, ni han
-conseguido nunca hacerse oir de los que lo gobiernan.
-
- * * * * *
-
-La representacin de _El rey Lear_ ha renovado la discusin sobre la
-teatralidad de las obras de Shakespeare; esto es: si son mejor para
-ledas que para representadas. Desde muy antiguo, los admiradores
-literarios de Shakespeare estn contra la representacin. Carlos
-Lamb, uno de los mayores idlatras del gran autor, se lamentaba del
-deplorable efecto que le haba producido la representacin de este
-mismo _Rey Lear_, representado ahora en Madrid por Garavaglia. La
-figura del rey Lear no cabe en la escena--deca;--sus proporciones son
-demasiado gigantescas. Ceguedad de idlatra; porque yo creo que jams
-obras dramticas fueron tan obras de teatro como las de Shakespeare.
-Lo que hay es que pesa demasiada crtica literaria sobre ellas, y que
-cualquier auditorio moderno, al juzgarlas, como cualquier actor de
-nuestros das, al representarlas, se empea en buscarles, como suele
-decirse, tres pies al gato. Las obras de Shakespeare siguen siendo lo
-que fueron en su tiempo: obras para un pblico popular, un pblico de
-emocin. La literatura apenas tiene que ver con ellas. Los asuntos de
-todas sus obras son como cuentos populares, los que no es difcil
-hallar correspondencia en todos los tiempos y en todos los pases. Esta
-historia del rey Lear, no es el eterno cuento de las tres hijas de un
-rey; las mayores, perversas, y la menor, dechado de perfecciones; la
-menor, perseguida por la maldad de sus hermanas, hasta que triunfa,
-al fin, por el poder de sus virtudes? Tragedia para los corazones ms
-que para las inteligencias. Tragedia que lo mismo comprende el rey que
-haya dividido sus Estados entre sus hijos, que el pobre labriego que
-les haya repartido sus tierras y despus padezca la ingratitud y el
-abandono de sus hijos.
-
-En cuanto la decantada psicologa de los personajes de Shakespeare,
-puede haber nada ms sencillo, ms infantil? Son los actores los que
-se empean, segn frase del mismo Shakespeare, en dorar el oro, en
-pintar la azucena y en endulzar lo dulce. Actores ingenuos que se
-limitaran decir su papel, con la natural emocin en algunos momentos,
-obtendrn mayor efecto que estos crticos alambicadores actores
-modernos. La Duse era la sencillez misma en _Cleopatra_, y quien la
-recuerde en esta obra no cree recordar la misma reina de Egipto?
-
-La crtica literaria tampoco se ha fijado en _El rey Lear_ ms que en
-un solo aspecto del drama: la ingratitud de las dos hijas mayores del
-rey. Por eso les parece esta tragedia de un pesimismo desolador. Pero
-advirtase que la ingratitud de las dos hijas del rey Lear es justo
-castigo de su injusticia al repartir su reino. Como el viejo rey, todos
-somos alguna vez injustos en nuestra generosidad y en nuestro cario.
-Hallamos siempre buenas razones para recompensar quien nos halaga, y
-la verdad de un sincero afecto nos parece falta de cario.
-
-En pocos dramas resplandece la idea de justicia tan alta como en _El
-rey Lear_. Solo que la justicia de Shakespeare no es la de un autor
-de melodramas de folletines; no es tampoco justicia de directora de
-colegio que premia con dulces estampistas, y castiga privando del
-recreo; es justicia como la de Dios: la muerte es igual para todos;
-para todos es igual el dolor. Nuestra conciencia es la que dice que
-no es igual morir como Regania y Gonerila que morir como Cordelia.
-Y el que diga qu atrocidad! Todos mueren lo mismo: los buenos y
-los malos..., ese ni puede comprender Dios ni puede comprender
-Shakespeare.
-
-
-
-
-XII
-
-
-A la carta abierta que me dirige _Caramanchel_ slo he de contestar
-que, al referirme la crtica, tratndose de _El rey Lear_, no me
-refera la crtica de actualidad, sino al conjunto de crticas
-referentes, las obras de Shakespeare. En todas ellas la excepcin,
-por ser excepcin, confirma la opinin general, se considera al rey
-Lear como vctima de sus dos hijas mayores, sin tener para nada en
-cuenta la desconsiderada conducta del rey con su hija menor, Cordelia.
-Regania y Gonerila son odiosas; pero es mucho cuento que sobre ellas
-caiga toda la culpa de las desdichas de su padre. Yo siempre he sentido
-cierta simpata por Judas y por Pilatos cuando, en los sermones de
-Semana Santa, caen sobre ellos, desde esos plpitos, los mayores
-improperios y los ms terribles anatemas. No puedo por menos de
-considerar que si todo lo que sucedi en la Pasin y Muerte de Jess
-estaba as ordenado; si Jess saba de antemano que Judas haba de
-venderle y Pilatos entregarle al pueblo judo, Judas y Pilatos fueron
-vctimas del papel que les haba tocado en suerte, y no hay para qu
-insultarlos cuando, sin su intervencin, no hubieran podido cumplirse
-las Escrituras. Y ah es nada; siendo Escrituras y cosa del pueblo
-judo, cmo haban de dejar de cumplirse? Buenos son los judos para
-no hacer cumplir sus escrituras. Del mismo modo Regania y Gonerila me
-inspiran compasin en fuerza de verlas tan maldecidas.
-
-En cuanto que nada nuevo puede decirse de Shakespeare y de sus
-obras, la crtica universal es buena demostracin de lo contrario.
-Continuamente se publican estudios biogrficos y crticos que aportan
-nuevos interesantes datos al copioso caudal de la literatura
-shakespiriana.
-
-Lo del carcter infantil y la sencilla psicologa de los personajes
-de Shakespeare no lo dije como reproche, antes como excelencia de sus
-obras. Pero hay nada ms sencillo que la psicologa de Otello? Nada
-ms infantil que su credulidad ante las burdas maquinaciones de Yago?
-Hay nada ms infantil que la conducta de Yago? Un malvado que nos
-avisa l mismo de que es un malvado. Hay nada ms infantil que Romeo
-y Julieta? Ni sera bien que fuera de otro modo. El mismo Hamlet,
-considerado como prototipo de la complejidad psicolgica, hay nada
-ms ondulantemente rectilneo, valga el contrasentido? No soy en nada
-opuesto, antes muy partidario, de las polmicas literarias, cuando se
-entablan sin animosidad personal y con la cortesa que _Caramanchel_ no
-olvida nunca aun en sus crticas ms apasionadas.
-
-Respecto Garavaglia, yo slo quise hacer constar que si un actor
-espaol hubiera representado el _Hamlet_ tan desdichadamente como
-el actor italiano, la rechifla hubiera sido soberana. Aparte
-las mutilaciones y alteraciones del texto, no justificadas por
-conveniencias escnicas, dgase qu momento de acierto tuvo Garavaglia
-en toda la obra. Falsa y en oposicin con el texto su llegada las
-murallas del castillo de Elsingor, cuando viene esperar la aparicin
-de su padre. Se presenta posedo ya del mayor espanto, y el texto
-indica, por lo contrario, que Hamlet, natural forzadamente, habla
-de cosas triviales como para distraer su pensamiento. Con el modo de
-entender Garavaglia la situacin, adems de tener que mutilar el texto,
-el momento de la aparicin pierde toda su terrible grandeza.
-
-Adems, dado el carcter de Hamlet, que, aun despus de ver y de oir
-al espectro de su padre, duda de la realidad de la aparicin, debe
-llegar las murallas del castillo creyendo que el espectro no ha de
-aparecerse; por eso mismo es mayor su espanto al verle aparecer.
-
-Por este orden, pudiera citar caprichosas interpretaciones en cada
-situacin de la obra. Sin duda Garavaglia estudi esta obra ms
-cuidadoso de producir un efecto momentneo de originalidad, de
-sugestin sobre el pblico. Si valiera mi consejo, yo le dira
-Garavaglia con toda lealtad que, por algn tiempo, debiera dejar de
-representar el _Hamlet_ y estudiarlo de nuevo, ms atento al texto
-original que los efectismos teatrales. As hizo Talma muchas veces
-cuando crey haberse equivocado en la interpretacin de una obra.
-
- * * * * *
-
-Si los tiempos fueran de creer en presagios y en ageros, bien poda
-dar qu pensar los mejicanos la espantosa sacudida de terremotos
-que ha sucedido la cada de D. Porfirio Imperator. Quiera Dios, y
-quieran tambin los mejicanos, que esos materiales terremotos no sean
-anuncio de otras sacudidas en el orden pblico, econmico y poltico de
-la que fu de nombre gran Repblica y ahora puede serlo de nombre y de
-hecho. Aun no es llegado el da en que la fiel balanza de la Historia
-pueda pesar los mritos y las culpas de D. Porfirio. Como todos los
-grandes tiranos, fu la paz su hora. Achaque es de todos los tiranos
-no conocer la hora en que ha de empezar ser la justicia. Llegan
-la suprema dictadura en momentos de perturbacin de la conciencia
-pblica; impone el orden, ms que su propia fuerza, la misma fuerza
-del desorden, que ha llegado ser intolerable, y no aciertan darse
-cuenta como Chantecler, de que ellos slo fueron el gallo que cant
-la hora de salir el sol, pero el sol no estaba sujeto su quiquiriqu.
-La eterna historia de todos los tiranos; pero mala maestra debe ser la
-Historia cuando ninguno aprovecha sus avisos ni sus enseanzas.
-
-Alguien dir que Mjico deba alguna gratitud D. Porfirio, y que los
-mejicanos acaso debieron respetar su ancianidad, dejndole morir en su
-sitio. Los mejicanos respondern que tambin D. Porfirio debi respetar
-la mayor edad de Mjico. Es error de padres severos creer que los hijos
-son siempre nios. No aprendemos calcular por nuestra edad la edad
-de los que hemos visto nacer. La dictadura haba envejecido; el pueblo
-haba dejado de ser nio. Esperemos que, en pleno uso de su razn, sepa
-justificar que puede gobernarse por s solo.
-
-En cuanto D. Porfirio, bien pueden quedarle muchos aos de vida para
-meditar en la realidad lo que no supo aprender en la Historia.
-
- * * * * *
-
-En una casa del mejor tono se celebra una suntuosa fiesta. De pronto,
-uno de los invitados se acerca al seor de la casa, dando muestras del
-mayor disgusto.
-
---Yo no hubiera querido decirle usted nada; pero es tan horrible...
-Usted no puede saber quin es todo el mundo; recibe tanta gente...
-Pero debe usted saberlo: aquel caballero, al parecer, tan distinguido...
-
---Qu?
-
---Acaba de quitarme el reloj.
-
---Qu me dice usted? Est usted seguro?
-
---S, seor, s; lo he visto, no me cabe duda; ha sido l.
-
---Descuide usted. Tendr usted su reloj. Voy yo mismo...
-
---De ningn modo. Yo slo quera advertirle usted... pero no le diga
-usted nada; sera una escena violenta, desagradable.
-
---Djeme usted, djeme usted.
-
-Al poco rato el seor de la casa vuelve y entrega su reloj al invitado;
-el invitado se deshace en excusas.
-
---Por Dios! Yo deploro... Cunto siento!... Qu disgusto!... Habr
-sido una escena horrible?... Qu le ha dicho usted? Qu ha dicho
-l?... He debido callarme...
-
-Y el seor de la casa, imperturbable:
-
---No se preocupe usted. Se lo he quitado sin que se enterara.
-
-
-
-
-XIII
-
-
-Las verbenas, excelente pretexto para que los retrgrados del Arte nos
-cantaran todos los aos las gracias de chisperos y majas, han perdido
-todo carcter popular. El pueblo ya no es nada bullanguero; la misma
-baja chulera, que nunca debe confundirse con el verdadero pueblo, no
-est tampoco por exhibirse gratuitamente en romeras y verbenas. El
-pblico de estas fiestas, actor y espectador un tiempo, es el de la
-ltima seccin de los teatrillos alegres; seoritos todos, que ya es lo
-nico alegre, lo nico chulo y lo nico castizo que nos va quedando.
-
-Las clases populares quin lo dijera? se han hecho cosmopolitas.
-Estas fiestas tradicionales no les dicen nada. La aristocracia, como
-sabe que ya no es querida ni respetada, ni siquiera admirada, por el
-pueblo, huye de mezclarse con l. Acabaron las pintorescas aventuras
-de duquesas y toreros. El seorito es el nico que alegra estas fiestas
-tristes, con la artificial alegra de los teatros y de las novelas;
-alegra de literatura. Alegra espontnea, verdadera alegra?...
-Esa alegra es para los pueblos fuertes y ricos, de los que sabemos
-burlarnos tambin. Esa alegra slo es posible cuando se ha trabajado
-mucho y hemos visto justamente recompensado nuestro trabajo... Pero
-esta pobre alegra nuestra, es como borrachera de olvido!... Tirar
-los cinco duros que sobran porque no llegan para nada. Ni con ellos se
-ha de comer mejor, ni se ha de pagar al casero, ni al sastre... Puede
-hacerse cosa mejor con ellos que gastarlos en olvidar alegremente?
-Por eso parece que hay tanto dinero de sobra en Espaa, precisamente
-porque falta para todo. Qu hago yo con un duro? Tomar un dcimo de la
-lotera. Qu hago yo con dos pesetas? Gastrmelas en el teatro... Es
-lo nico que se puede comprar con poco dinero: un poco de ilusin y un
-poco de olvido. Las realidades son muy caras.
-
- * * * * *
-
-Aunque l no lo crea, yo siento una gran admiracin por D. Miguel de
-Unamuno. Aqu donde cada escritor ha decidido no leerse ms que s
-propio y, salvo el caso de alguna cooperativa de bombos, nos dedicamos
- espantarnos el pblico los unos los otros, ya puede significar
-la atencin lo que otros escriben, tanto como en otras partes
-significa la admiracin. Ya es bastante que nos atiendan, aunque sea,
-como vulgarmente se dice, para hacernos polvo. Lo triste, lo malo es
-que, casi siempre, los pulverizadores son los que no se han tomado la
-molestia de leernos. Vyase por los que admiran con el mismo motivo.
-Entre esos dos viciosos extremos, ha de labrarse penosamente la
-reputacin del escritor en Espaa. Y, en resumidas cuentas, con ser la
-envidia gran defecto nacional, como aun es mayor la pereza, todava es
-ms fcil ser admirado que atendido. Conste, de una vez para siempre,
-que yo atiendo y admiro D. Miguel de Unamuno.
-
-Acabo de leer su libro ltimo: _Rosario lrico de sonetos_. Bien
-puede ser que estos sonetos no resistan una lectura pblica, ni
-los chistosos comentarios de un grupo de amigos... Son para ledos
- solas, en intimidad con lo ms intenso de nosotros mismos. Como
-fueron pensados y sentidos, como fueron escritos. Han de ser siempre
-estimables cualidades de la poesa la dulzura y la suavidad? No ha
-de haber tambin poesa amarga y poesa spera? Si lo que ms puede
-aspirar la poesa es llegar lo ms hondo de nuestra alma, no se
-entrarn ms adentro estas asperezas, que las suavidades resbaladizas?
-Leed el libro: al principio tal vez sonriis un poco; ya os iris
-poniendo serios. Quizs al terminar su lectura no quede un solo dulce
-verso en vuestra memoria, pero s ms graves pensamientos en vuestra
-conciencia.
-
-De esta spera, rocosa calidad, eran los versos de Wordsworth, tan
-admirado por Unamuno. Tambin su poesa fu donosamente comentada por
-algunos crticos. _A sonnet is a moment's monument_, defina Rossetti.
-El soneto es un monumento elevado la memoria de un instante, pudiera
-traducirse. No dir yo que todos los monumentos elevados en estos
-sonetos sean igualmente admirables; pero s que todos los instantes
-del espritu de D. Miguel de Unamuno tienen un gran valor. Los ms
-grandes poetas no son los que aciertan contenerse en la ms perfecta
-forma, sino los que no caben en ninguna.
-
- * * * * *
-
-_Vida interna_ es otro libro de poesas, de Rafael Torrom, autor
-dramtico, quien nunca perdonar el teatro espaol desvos
-desalientos injustificados. Precdele un sabroso prlogo, donde se
-ponen las cosas muy en su punto respecto la frondosidad de nuestra
-poesa lrica, que tan poco tiene de lrica, hasta llegar tiempos muy
-cercanos y... an, an. Hemos sido siempre muy de exterior, para que la
-cuerda lrica sonara entre nosotros. En esta misma _Vida interna_ de
-Rafael Torrom, parece, pesar suyo--y no lo digo como censura,--ms
-el autor dramtico que el poeta lrico... No es un lirismo egosta
-el suyo, antes muy objetivo; ms de tristezas y dolores de todos,
-que de melancolas cultivadas en un espritu reconcentrado. Poesa
-de generosa expansin, poesa lo Schiller, que tambin era autor
-dramtico y por eso tampoco fu lrico del todo en sus poesas lricas,
-con ser tal vez demasiado lrico en sus obras dramticas. Por fin de
-cuentas: qu importa esta confusin de gneros? _Vida interna_ es un
-libro de un buen poeta y, lo que ms importa, de un poeta bueno.
-
-
-
-
-XIV
-
-
-La revista _Je Sais Tout_ abri concurso para conceder un premio
-al ms elegante al ms prctico figurn de traje masculino. El
-resultado del concurso no ha sido muy brillante. La inventiva, ninguna.
-En el captulo de las elegancias, todo es volver la moda del ao
-30; en el captulo del trapillo diario, no salimos de los modelos
-generalmente adoptados para campo, caza, automvil, canoa aeroplano.
-De donde se deduce que la moda, tanto femenina como masculina, no es
-algo caprichoso que puede imponerse por dictadura: es producto de
-elaboracin social; la que todos contribumos. Obra de evolucin;
-nunca de revolucin. En la moda, ms que en nada, se observa el
-serpenteo, avance y retroceso alternados; que es el andar de la
-humanidad, segn la escuela positivista.
-
-La fantasa de un sastre, el humor de un _dandy_, no cambiarn
-la tendencia niveladora del traje masculino en nuestro tiempo. La
-aspiracin social es la confusin de clases. Va desapareciendo el
-sombrero de copa, que ha venido quedar en algo as como prenda de
-uniforme honorario, para lucirlo slo en determinadas solemnidades.
-La levita sigue la suerte de su inseparable aditamento el sombrero de
-copa. Desaparece tambin la capa, y el sombrero flexible, intermedio
-entre la gorrilla y el hongo, iguala al artesano con el artista y al
-obrero con el empleado.
-
-Por desgracia, la nivelacin va tambin por dentro, y si desnivel
-hubiere, no est la mayor altura por lo ms alto. Es posible que, si os
-volvis en la calle al escuchar alguna palabrota, os encontris con un
-seorito. El alcoholismo disminuye por das entre las clases populares;
-en cambio, hay cada manga aristocrtica en todas las aristocracias, y
-en la intelectual las ms holgadas! Si hoy viviera Horacio, tendra que
-rectificar lo de: _pauperum_ tabernas.
-
-Mucho preocupa las clases directoras cualquier huelga de obreros,
-al fin pasajera... Si fueran preocuparse por la constante huelga
-de seoritos! Y quin sabe cules son ms perturbadores de la
-vida social! Y si holgaran slo los incapaces, los verdaderamente
-intiles! Al fin esos no pueden rendir mejor tributo al bien general,
-que el de consumir lo ms pronto posible su hacienda y su vida. Pero
-cunta capacidad, cuntos buenos ingenios malogrados en esa huelga
-de voluntades pobres con inteligencias ricas! Cierto que el ambiente
-moral en nada favorece ni alienta al luchador; que es tierra la nuestra
-en que todo se le perdona al ocioso y nada al que trabaja. Pero ese
-ambiente es causa, efecto? No sera un lucido _sport_, no tan
-arriesgado como la aviacin, el de sobreponerse ese ambiente?
-
- * * * * *
-
-El Congreso Eucarstico va presentarse muy bien. Esas tramoyas lo
-divino requieren mucho gasto. Por fortuna, entre los fieles catlicos
-figura la gente ms adinerada. Convendra saber si tienen dinero por
-haber sido fieles catlicos, si son fieles catlicos porque tienen
-dinero. Yo no s si continuar siendo ms fcil que entre un camello
-por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos; pero un
-camello cargado de dinero entra por todas partes. Si el reino de los
-cielos se gana tambin por violencia, segn textos sagrados, no ha
-de producir su efecto amenazador, as en la tierra como en el cielo,
-ese alarde de nmero y de numerario, ese recuento de fuerzas con que
-nos asombrarn los buenos catlicos? No, no estn solitos, como los
-gallegos del cuento. Aunque el da en que les faltara el dinero puede
-que no estuvieran tan acompaados. Acaso faltaran los figurantes,
-parte la ms lucida del espectculo. Nos presentarn sus carrozas de
-gala, sus automviles, su servidumbre, hasta sus colonos y sus guardas
-jurados y tal vez sus pastores, como en Beln. Hay que movilizar todas
-las fuerzas, como en un da de elecciones reidas.
-
-Pobres ilusos! Con estas aparatosas exhibiciones creen haber puesto el
-mejor pararrayos sobre el tinglado social que les cobija. La Fe los
-salve!
-
- * * * * *
-
-La Exposicin de perros y gatos ser durante unos das, y desde el
-punto de vista de los perros y de los gatos, exposicin de personas
-distinguidas. Si los perros y los gatos tienen un poco de imaginacin,
-por qu no han de creer que son ellos los espectadores, y seoras y
-caballeros los expuestos?--Qu amable es toda esta gente!--pensarn
-tal vez.--Se molestan en venir para que los veamos.
-
-Para el perro y el gato de lujo la sociedad elegante es muy conocida.
-Los perros y los gatos son los que mejor viven en ella. Los criados lo
-saben: antes que los seores hay que tener contentos al perro al
-gato favoritos.
-
-Pero los perrazos de campo qu pensarn de nuestra sociedad? Volvern
- sus soledades monteses llevando el germen de una revolucin social?
-En adelante no mirarn con ms simpata al lobo? Y el da en que los
-perros se unieran los lobos?... Bah! Todava quedaran los pastores,
-que, aunque dejaran de ser perros, no sabran ser lobos.
-
-
-
-
-XV
-
-
-Que el hombre es un animal social, aunque haya muchos insociables,
-lo sabamos desde muy antiguo. Tan social, que no satisfecho con
-formar parte de la sociedad civil que, por nacimiento y consiguiente
-inscripcin en el Registro le corresponde, todava se desvive por
-ingresar en otras muchas Sociedades, Crculos, Corporaciones, Cofradas
- Logias; que hay designaciones para todos los gustos. Esta natural
-tendencia del hombre la agrupacin, parece que debiera facilitar
-el triunfo del socialismo en breve plazo. Mas ay! una cosa es la
-Sociedad grande, donde el individuo se encuentra disminudo, y otra
-esas Sociedades pequeas, donde cada uno se crece y se refuerza y se
-envalentona, hasta adquirir un carcter que l mismo no se conoca.
-
-A mi juicio, esto es lo ms interesante que puede observarse al
-paso de una procesin religiosa de una manifestacin laica: el
-aire altivo, enrgico, arrogante, con que se nos muestran muchos
-buenos seores y pobres hombres, conocidos por tales en su vida y
-costumbres particulares y casi desconocidos en aquella transfiguracin
-procesional. Hay cofrade que, con su cetro en mano su cordn de
-estandarte, su medalla al cuello y su levita cvico-religiosa, parece
-que desafa al mundo entero, una vez metido en procesin:--Eh!
-Qu tal?--nos va diciendo cada solemne paso.--Creo que somos una
-fuerza.--Habr que verle en casa, zarandeado por la seora y las
-nias, en la oficina, burro de carga de todos sus compaeros!
-
-Por eso los Gobiernos no deben temer nunca esas manifestaciones
-colectivas. De cuando en cuando hay que contarse; miedosos que se dan
-valor unos otros. El peligro est en los que van solos por el mundo.
-Por fortuna, van quedando pocos. Es tan caro andar solo! Es tan
-conveniente andar en procesin!
-
- * * * * *
-
-El demonio lo enreda--no hay nadie ms enredador que el demonio.--El
-primer contragolpe de la supresin de los consumos ha ido dar sobre
-las corridas de toros. Ahora que estbamos en pleno renacimiento de
-la aficin, tal vez consecuencia de cmo anda la aficin! Nunca
-es tan fcil contentar un pblico como cuando se contenta con
-poco. Si Lagartijo y Frascuelo, y Guerra, despus, quien se le
-denostaba muchas tardes por faenas de las que ahora valen orejas y
-salidas triunfales; si Fuentes y Machaquito y Bombita, en tiempos ms
-recientes, hubieran gozado de un pblico tan amable y tan consecuente,
-como dicen los chulos! No hay duda, las costumbres se dulcifican. Ya
-es hora de que el pblico se haga cargo de la dificultad y del riesgo
-en la lucha con brutos, bravos mansos, y no sea tan exigente. Cuatro
-mantazos, pegadito el torero al costillar del toro, muy abierto de
-piernas y sacudiendo el trapo como unos zorros, es lo que ahora se
-llama y se aplaude como vernicas. A que el toro pase por debajo de la
-muleta, como pasara por la Puerta de Alcal, se llama pase de cabeza
- rabo. A cualquier cosa se le llama quiebro y cualquier estocada
-volapi. Asistimos, en efecto, un renacimiento de la aficin. Como
-que los nicos que ya no van la Plaza son los verdaderos aficionados.
-
-Es que, renacimientos as, son peor que la irrupcin de los brbaros.
-
- * * * * *
-
-Despus de las mudanzas propias, nada hay tan molesto como las mudanzas
-de los vecinos. Hasta que nuestros simpticos cuanto suspicaces
-vecinos los portugueses no se hallen instalados satisfaccin en su
-nuevo rgimen, habr que conllevar amablemente sus reclamaciones,
-desconfianzas y alarmas, ante el temor de que se les entre por la
-vecindad lo que ellos mismos sern los primeros en desear algn da.
-Pero aun es pronto, y el derecho la experiencia propia no debe
-negrsele nadie.
-
-El da en que Portugal comprendiera su verdadero inters nacional, no
-mirara con recelo nuestra frontera; borrada quedara de tal modo,
-que no volviera saberse dnde empezaba Portugal y dnde acababa
-Espaa. Cosas son stas en que el tiempo trabaja ms que los hombres.
-Ni es justo pedir, aunque para bien de todos sea, que ellos slo sean
-enmendar errores que fueron nuestros.
-
- * * * * *
-
-En rigor, es fuerte cosa para una empresa, aun cambio de positivas
-ventajas, exigirle el contrato de determinados artistas, entregndola,
-as, atada de pies y manos sus exigencias. Con muy buen acuerdo, el
-Ayuntamiento se ha limitado recomendar, sin imposicin, el contrato
-de una primera actriz para la compaa del teatro Espaol.
-
-Bien estn las estrellas y los luceros, y aun los soles; aunque en el
-cielo teatral es difcil ver una ordenada repblica de estrellas, como
-decan los autores del siglo de oro.
-
-Astros de primera magnitud no faltan en la compaa. Todos sabemos lo
-que vale Borrs. Los que no lo saben an, se enterarn de lo que vale
-Codina. Hay otros actores muy estimados por el pblico madrileo. Entre
-las actrices... todas son estrellitas. Alguna hay de quien yo espero
-mucho, si le dan ocasin y mimbres. No he de nombrarla. El pblico
-no la conoce en todo su valor. Tngola por una de las ms discretas
-actrices espaolas. Discreta, es poco? Ay, seor; si las eminencias
-fueran discretas, ya nos contentaramos! Ser discreto, segn va el
-mundo--diremos, parafraseando Hamlet,--es como ser elegido uno entre
-mil.
-
-
-
-
-XVI
-
-
-Bien mirado, haba que agradecer los franceses el trabajo que se
-toman por la conquista de Marruecos, como antes se lo tomaron por la
-de Argelia. De ellos puede decirse: _Sic vos non vobis_... Porque si
-el verdadero y magno problema de Francia es la disminucin constante y
-progresiva en el nacimiento de ciudadanos franceses, para qu diablos
-querr aumentar la extensin de sus territorios?
-
-Si se considera tambin el espritu poco aventurero de los franceses,
-su apego Francia--dicho sea en honor de ella,--su mal arte para
-comerciar fuera de su casa, no les vendr suceder, despus de darse
-tan malos ratos y de indisponerse, sin necesidad, con estos pobres
-vecinos y, necesariamente, acaso con otros de ms campanillas, que,
-cuando dueos en absoluto del Imperio marroqu, puedan exclamar: Al
-fin, solos!, tan solos sea que, como en Argelia, la agricultura y los
-oficios vengan ser de los espaoles, y el comercio, como en todo el
-mundo, de los alemanes? Sin contar con los indgenas, que seguirn
-reproducindose, como si hubieran ledo _Fecundidad_, de Zola, que
-no se escribi para ellos, precisamente. Y, hay que desengaarse, el
-porvenir ser de quien ms hijos tenga; aunque sean muy brutos; tiempo
-habr de educarlos.
-
-Lo que no sabemos es si es preferible vivir de brutos morir de
-civilizados. Hay quien piensa que lo importante es vivir, aunque se
-viva mal. Es decir, los brutos no suelen vivir mal; lo desagradable es
-que no dejan vivir bien los inteligentes. Entre el contador de las
-gentes civilizadas y el cao libre de las incultas, siempre llevarn
-las de perder los civilizados. A m me asusta pensar que, si muchas
-personas de regular posicin, se les dijera: Por qu no tiene usted un
-perro dans en su casa?, la mayor parte contestara: Hombre! Porque
-un perro de ese tamao se come lo menos dos pesetas diarias. Y esos
-mismos que tasan la alimentacin del perro en lo justo, con la mayor
-inconsciencia se llenan de hijos, que, por lo visto, cuestan menos de
-mantener que los perros.
-
-Entre el exceso de previsin la francesa y la imprevisin de otros
-pueblos y de otras razas, no habra un buen trmino medio? La Iglesia
-catlica no sabe de ellos. O aconseja la castidad absoluta , una vez
-en faena matrimonial, cuantos ms cristianitos, mejor. La potestad
-civil tambin est por que se aumente el nmero de ciudadanos, sea
-como sea; todos son buenos, los legtimos y los naturales. Por leyes
-econmicas y por otras muchas leyes restrictivas del matrimonio, se
-dira que ms favorece el nacimiento de los naturales. En cuanto la
-Naturaleza, tan maestra, tan sabia! Oh! Ella sabe ms que todos.
-
-Recuerdo de una gata que tuvo de una vez siete gatitos. La ms vulgar
-precaucin aconsejaba que se le quitaran tres cuatro, por lo menos.
-Pero, eran todos tan lindos y traan tantas ganas de vivir! Y era tan
-cruel sentirse Providencia y decidir entre unos y otros!
-
-Alguien dijo:--Por qu no dejarlos todos? Por algo han nacido. No hay
-que enmendar la Naturaleza.
-
-A los ocho das todos los gatitos haban muerto y la madre tambin,
-extenuada. En efecto; no hay que enmendar la Naturaleza; ella sola se
-basta para enmendarse.
-
- * * * * *
-
-Oh, mi querida y amable lectora! Al protestar contra alguna ligera
-broma que me he permitido alrededor del Congreso Eucarstico, me dice
-usted que, hablar mal de la Religin, no es de buen gusto. No lo crea
-usted, segn como se habla. Adems, conozco demasiado esa tecla del
-buen gusto, para saber lo que significa tocada por ustedes. Y, si por
-no tomarles ustedes en serio, he de pasar por persona de mal gusto,
-desde ahora me declaro cursi y hasta ordinario, como ustedes prefieran.
-Ya s yo que esto del descreimiento no est muy bien visto, ni le
-coloca uno en sociedad, como en otros tiempos, cuando los descredos
-se llamaban Voltaire y Federico el Grande, y las ms bellas y nobles
-damas se prendan graciosamente con un tanto de volterianismo.
-
-Pero nada tema usted; las bromas ligeras de las cuatro personas de mal
-gusto que nos las permitimos, ponindonos mal con nuestros intereses,
-no perturban en lo ms mnimo el espritu de los creyentes.
-
-Al que ms y al que menos le va un sueldo una prebenda. Valladar
-inexpugnable contra la duda!
-
-Pero, son ustedes de tanto cuidado y conviene tanto no perderles de
-vista! Ahora mismo, entre el furor de sus preces, no han deslizado
-ustedes, mansamente, no s que proposiciones de leyes, derechamente
-torcidas, como todas sus intenciones, contra la libertad de la Prensa y
-la libre emisin del pensamiento?
-
-S que son ustedes para dejarles de la mano!
-
-En los asuntos mismos de Marruecos: no convendra poner en claro hasta
-dnde el inters patritico y dnde empiezan otros intereses de algunas
-Ordenes religiosas, que, como Calipso, de la partida de Ulises, no
-pueden consolarse de la prdida de las Filipinas, y acaso suean con
-que les conquistemos otras para su particular disfrute? Y eso no, mi
-querida y amable lectora; sea lo que podamos obtener conquistar en
-Marruecos, del soldado, del agricultor, del comerciante, del doctor
-Maestre, que bien se lo habr ganado y otros lo gobernaran peor...
-Pero nada de frailes, en comunidad ni sueltos. Una cosa es continuar la
-Historia y otra repetirla.
-
-
-
-
-XVII
-
-
-Aquella _Theroigne de Mericourt_, intrpida amazona de la Revolucin
-francesa, que, consecuencia de una formidable azotina, administrada
-en pblico y lo pajarero, se volvi loca de remate, bien parece un
-smbolo de lo que aos despus y por muy parecidos motivos haba de
-sucederle Francia.
-
-Lstima de nacin! Desde que, para desgracia de todo el mundo latino,
-fu derrotada por Alemania, apenas ha vuelto dar seales de juicio.
-Ella, la encantadora, la atractiva, la adorable, se torn hosca y
-atrabiliaria. Nos entristeci la vida con una literatura y un arte, que
-en futuras historias literarias se llamar de la derrota. Su delirio
-persecutorio tuvo su crisis aguda y terrible en aquel asunto Dreyfus,
-aun palpitante con el nombre de cuestin juda. No es una pena ver
-renovarse, en la nacin que deba ser faro del mundo civilizado,
-cuestiones de la Edad Media, y en la moderna, patrimonio de pueblos
-atrasados como Rusia? Con la inquietud y el malestar de su derrota,
-con el dolor de su mermado territorio, la nacin que fu siempre ms
-generosamente romntica en su poltica, ltima hora y en plena
-Repblica democrtica se v atacada de furia conquistadora y pone en
-juego artimaas y habilidades polticas, desacreditadas ya en todo el
-mundo, hasta en Inglaterra. Por fortuna, ya va siendo verdad prctica y
-practicada, que la honradez es la mejor poltica. _Honesty is the best
-policy_, que han dicho siempre los ingleses, por si los dems gustaban
-de practicarlo. Pero en estos ltimos tiempos hay que convenir en que
-no son los ingleses los que se creen llamados intervenir para poner
-orden en los desrdenes interiores de cualquier pueblo.
-
-Y ahora, la conducta de Francia con Espaa, puede justificarse de
-ningn modo? Eramos buenos para tapadera de codicias; somos un estorbo
- la hora en que se destapan. Mal corresponde, mal ha correspondido
-siempre Francia nuestra debilidad por ella. Porque lo cierto es que
-nunca hemos podido odiarla; hemos sido con ella como esos enamorados de
-poco carcter, ms rendidos una mujer cuanto ms lo desprecia y ms
-se burla de ellos.
-
-Hasta cuando hemos peleado con ella no hemos dejado de admirarla, y
-nuestro odio se personalizaba en los soberanos en los ministros,
-dejando siempre salvo nuestra invencible simpata por la nacin
-francesa. Durante la guerra de la Independencia, la ms nacional de
-cuantas sostuvimos contra Francia, el odio popular se fijaba sobre
-Napolen y l slo se haca responsable de la injusta guerra.
-
-Hoy tampoco, aunque no haya un Napolen en quien fijarse, no queremos
-ni podemos suponer que es toda Francia nuestra enemiga. Preferimos
-culpar unos cuantos polticos, unos cuantos peridicos, una parte
-del organismo, irritada todava por la funesta derrota, impaciente
-de glorias y desquites, vengan por donde vengan y sea como sea.
-Involuntariamente fuimos ocasin pretexto para el desastre. Quizs
-no nos lo han perdonado todava, aunque parece que lo hayan olvidado
-muy pronto.
-
- * * * * *
-
-Los ms terribles desengaos proceden casi siempre del desconocimiento
-de la realidad. En la supresin de los Consumos debimos limitarnos
-considerar su aspecto esttico y nada ms. Todos los procedimientos
-para extraer dinero, como para extraer muelas, son desagradables, pero
-aqul lo era sobremanera, y aunque algunos aristocrticos escritores
-opinan que slo haban de padecer sus molestias matuteros y gente de
-poco ms menos, slo el verlo ya era repugnante; haba de salir ms
-caro cualquier otro impuesto y poda darse por bien empleado. Pero
-hay quien no se conforma con este aspecto artstico y aspiraba loca
-ceguedad! un abaratamiento rpido y simultneo de las subsistencias.
-Qu desconocimiento del corazn humano en general y de los proveedores
-en particular!
-
-En todo lo referente subsistencias, los madrileos estaremos
-destinados de por vida al papel de vctimas en las aplaudidas obras de
-repertorio _La corte de los venenos_ y _Robo y envenenamiento_.
-
-Sobre todo, el inocente y parvulillo boquern ha causado ms estragos
-en estos das que un espantable cetceo aquella mitolgica serpiente
-de mar, tan socorrida como noticin de los veranos del antiguo rgimen.
-De la leche no hablemos, porque es antigua enemiga nuestra, y yo
-creo que la que produce los clicos es la poca expendida en buenas
-condiciones, por la falta de costumbre. Cada madrileo llevamos un
-Mitrdates en esto de irnos haciendo da por da ingerir toda clase
-de tsigos.
-
- * * * * *
-
-No s hasta qu punto la pasin de partido podr influir en los
-encomios en las censuras la obra _Carlos II y su corte_, cuyo
-primer tomo acaba de publicar D. Gabriel Maura y Gamazo. Muy lamentable
-sera que la pasin interviniera al juzgarla, ocultando al pblico el
-verdadero mrito de la obra, haciendo creer unos y otros que se
-trataba de una obra _toda conservadora_. El autor es de los que merecen
-no pertenecer ningn partido. En pocos libros de historia parecer
-menos el amigo de Platn antes que de la verdad, sin que peque tampoco
-de esa glacial indiferencia que tan mal sienta en todo arte, aunque
-este arte sea el de historiar, ms cercano la ciencia.
-
-Bien dice, sobre la noble serenidad del historiador, la simptica
-emocin del artista. Buena muestra es la descripcin del bautizo del
-prncipe Carlos, modelo de narracin histrica y potica al mismo
-tiempo.
-
-Lo que no comprendemos es, cmo despus de leer cualquier libro de
-historia, hay quien suspira y vuelve los ojos cualquier tiempo
-pasado. A ese no le dara mayor castigo que decirle: En qu siglo, en
-qu poca de las pasadas hubiera usted querido vivir? Y cuando hubiera
-elegido, poderle decir: S? Pues va usted vivir ocho das en ella,
-nada ms que ocho das, y luego, vuelva usted contarme cmo le ha
-ido.
-
-
-
-
-XVIII
-
-
-Si ya es difcil en esta brega literaria agradar los amigos y
-complacer los ms halagados en sus ideas sentimientos vanidades
-por lo que uno escribe, qu puede uno esperar de los enemigos y de los
-mortificados?
-
-Dije que las Comunidades religiosas acaso buscaban en Marruecos otras
-Filipinas, y hay quien muy indignado protesta, dicindome que nunca las
-Comunidades han sido tan respetadas en Filipinas y en toda Amrica como
-ahora, desde que all no tenemos arte ni parte en el material dominio.
-No lo dudo, que Ordenes y Comunidades religiosas fueron siempre de
-condicin de gato; ni yo dije que por ellas se hubiera perdido nada;
-pero, en fin, se perdi con ellas y todo. Por eso creo que, llegado
-el caso de conquistar nuevos territorios, vale la pena de ensayar
-si nos ira mejor sin ellas. Porque ellas evangelizaran todo lo
-posible, pero espaolizar no fu cosa mayor, si hemos de juzgar por
-los resultados. Tampoco dudo que bajo la autoridad de los americanos
-en Filipinas y de otras Repblicas en toda Amrica, las Comunidades
-no presten excelentes servicios. Es cualidad de religiosos espaoles
-ser candilitos de casa ajena. Todo lo que tienen de turbulentos y
-amenazadores con los Gobiernos de casa, tienen de complacientes y
-serviciales con los de fuera. Tal vez consista en ellos; tal vez
-consista en los Gobiernos. De seguro que ningn presidente de los
-Estados Unidos habr tenido que decir de las Comunidades lo que, segn
-fama, dijo en cierta ocasin de graves complicaciones don Antonio
-Cnovas del Castillo, que no era ningn demagogo, aunque hoy andara
-dos dedos de parecerlo, segn va todo.
-
-En cuanto lo que asegura un airado articulista, que gracias las
-Comunidades religiosas cobramos los autores dramticos espaoles
-pinges derechos de toda Amrica... Ay, mi buen seor! Deseche,
-deseche esas ilusiones del dinero americano. Si los autores espaoles
-no tuviramos otros rendimientos de los que vienen de Amrica! Y para
-lo que van durar! Porque con toda la influencia espaolizadora de
-las Comunidades, con todo eso de los lazos espirituales y la madre
-y los hijos y dems tpicos de Congresos, banquetes y conferencias
-hispanoamericanas, sabe usted en qu parar todo ello? Pues en que
-dentro de algunos aos--y quisiera ser mal profeta--media Amrica ser
-yankee y la otra media italiana, con mucho de alemana.
-
-Y lo peor para los autores espaoles no es que dejsemos de cobrar
-lo poco que todava se cobra de Amrica, sino que tampoco cobrsemos
-nada en Espaa, gracias las Comunidades y Ordenes religiosas que
-han educado unas cuantas generaciones incapaces de admirar otra
-literatura que sea tan combatida en sus efectos por los mismos que
-admiran, sostienen y fomentan la verdadera causa.
-
- * * * * *
-
-Por qu razones psquico-fisiolgicas el sentido de la vista y el
-sentido esttico modernos admiten en los trajes femeninos colores
-y combinaciones de colores que por mucho tiempo haban parecido
-intolerables al buen gusto y los ojos? Nada de _academicismo_ en
-la moda; la paleta de sus artistas no es la paleta acadmica, de
-tonalidades y mezclas severamente ordenadas. El color de moda es
-el ms peligroso de los colores: el azul, considerado siempre como
-divisa arrogante que slo alguna soberana belleza blanca y rubia poda
-atreverse ostentar, sin dar que reir al enemigo, en su doble acepcin
-de demonio y de mujer amiga. Vulgarmente sola decirse: A las morenas,
-azul en ellas, para que luego el diablo se ra de ellas. Hoy, morenas
-y rubias, se atreven con el azul, y no es las morenas las que peor
-les dice. El gran pintor ingls Gainsborough, como alarde pictrico,
-venci en su famoso _Nio Azul_ las dificultades del temible color.
-Hoy casi todas las mujeres son _nias azules_, y lo que entonces fu
-atrevimiento de un artista, hoy sera sujecin la realidad.
-
-Mis _Lily Elsie_, muy linda artista inglesa, en _El conde de
-Luxemburgo_, estrenado recientemente en Londres--no siempre han de
-ir los ingleses la cabeza de la civilizacin,--luce un ideal traje
-del ms brillante azul: un azul de cielo andaluz, un azul de turquesa,
-adornado con plata y menudas rosas de coral; el sombrero, una airosa
-monterilla del mismo color que el vestido, con enhiestas plumas tambin
-azules, y suavizndolo todo un abrigo color malva, un malva de ocaso
-otoal, un malva de lejana, de confn entre cielo y tierra, entre mar
-y nube.
-
-Y aos antes, quin nos hubiera dicho, sin escndalo, que haban de
-combinarse en elegantes vestidos el morado con el amarillo, el carmes
-con el verde, el negro con el botn de oro, el naranjado con el azul?
-Entre los modistos y los escengrafos rusos estn revolucionando
-nuestro sentido del color. Se han enterado nuestros pintores y
-nuestros directores de escena? Las mujeres s se han enterado. Oh, si
-fueran en todo tan atrevidas y emprendedoras!
-
- * * * * *
-
-Digamos, como el otro, de los catecmenos en la iglesia: Por m, que
-entren. Bien estaran, oh, mis buenos amigos D. Mariano de Cvia y
-D. Antonio Zozaya!, el periodismo sin periodistas y la literatura
-sin literatos y el Arte en general sin artistas, si en esta nueva
-irrupcin, que pudiramos llamar de los brbaros, no en el sentido
-ofensivo de la palabra, sino en el suyo original de gente extraa,
-los tales aportaran al periodismo, la literatura y al Arte algo
-que mejor fuera; esto es, vida, espontaneidad, frescura... Pero,
-ay!, que nada ms literario que un iliterato. Lo s por experiencia.
-De continuo recibo dramas y comedias, pues bien, siempre que el
-remitente me anuncia Sin estudios de ninguna clase, sin conocer el
-teatro, he escrito esta obra, inspirada en algo que me sucedi y creo
-interesante..., se puede asegurar que la obra es un compendio de toda
-la mala literatura dramtica y de todas las triquiuelas teatrales del
-peor gnero, exornado de la ms ramplona retrica de folletn. Si todo
-el que ha pasado por algo supiera decrnoslo, el mundo estara lleno
-de grandes artistas. Pero si muy difcil es saber ver, aun es ms
-difcil saber contar. Se refiere el caso de un procesado que, al oir la
-elocuente oracin de su defensor y cmo enumeraba con patticas frases
-las desdichas que le haban trado tan triste pas, exclam:--Hasta
-ahora no me haba yo dado cuenta de lo que he padecido! Y es que, hasta
-del propio dolor, es mal intrprete la ignorancia.
-
-Nadie sabe la literatura que hace falta para no parecer literato, ni lo
-que hay que saber de dibujo para desdibujar. Para ocultar todo arte hay
-que ser un supremo artista.
-
-
-
-
-XIX
-
-
-El caso de _La Croix_, peridico de Pars, rgano conservador y
-catlico, es curiossimo. Se pasa la vida bombendonos como pas
-catlico, ponindonos de ejemplo los empecatados Gobiernos franceses,
-que han llegado la separacin de la Iglesia y del Estado, y cuando
-pudiera creerse que somos el mejor modelo que todos los pases del
-mundo debieran copiar, llega la cuestin de Marruecos y, adis mis
-pavos!, nos pone de atrasados, de brbaros y hasta incapaces de
-Sacramentos, pesar de todo nuestro catolicismo, que no tiene Muley
-Hafid por dnde cogernos. Aten ustedes esa mosca por el rabo! De
-suerte, que muy buenos cristianos, pero en lo dems, cosa perdida; pues
-s que es para animarnos perseverar si son esas las consecuencias de
-nuestro fervor religioso.
-
-Como los nuestros de cuarto, tienen los beatos franceses cosas de
-_sou_.
-
-Para consuelo nuestro, y en honor del decantado _bon sens_ de los
-franceses, no toda la Prensa se ha despeado por el precipicio de
-las tonteras. Espritus belicosos se complacen en trasladarnos lo
-desagradable; justo es consignar que hay quien no ha perdido los
-estribos y que la razn y el sentido comn no han hudo todava de
-Francia, aunque estn pasando muy malos ratos, como en todas partes,
-cuando los energmenos vocean.
-
-El _Diario de los Debates_, _La Humanidad_ y algunos otros peridicos
-hablan como la razn y la cordura mismas. Bueno es que nuestros
-energmenos colonistas, que por aqu tambin los tenemos, se den
-por enterados. En Francia, como en Espaa, es deber patritico y de
-humanidad no contribuir en lo ms mnimo enconar rozamientos. Un
-choque entre las dos naciones sera dar que reir las dems, que no
-haban de intervenir en favor de ninguna y muy tranquilamente estaran
- las resultas. Lo urgente es tirar bien la raya, cerca lejos; hasta
-aqu unos, desde aqu otros. Esas zonas neutrales, esas policas
-internacionales, esas divisiones de mandos, desde la ms remota
-antigedad vienen dando el mismo resultado. La diplomacia lo combina
-todo muy bien, y todo ira perfectamente si, al decir Francia y Espaa
-unidas, se tratara, en efecto, de una abstraccin ideal de las dos
-naciones, si fueran los propios diplomticos con toda su correccin,
-exquisitas maneras y excelentes formas los encargados de traer y llevar
-por esas zonas neutrales. Pero eso de que las buenas relaciones entre
-dos pueblos y su tranquilidad y su honor estn pendientes de que el
-ltimo polica internacional, que ni siquiera es francs, ni espaol
-en muchos casos, tuvo unas palabras con otro de la misma categora y
-casta, francamente, es poner en ocasin cosas que mucho valen para
-fiarlas en tan poco.
-
- * * * * *
-
-El bailarn, as el de rango francs como el clsico bolero espaol,
-el que tuvo su canto del cisne con msica de Barbieri: Aqu viene un
-bolero muy afligido..., haba desaparecido de los teatros. Para el
-pblico de nuestros das la presencia de un bailarn era intolerable.
-Pero todo tiene su renacimiento. La directora de baile de la Opera
-Cmica, de Pars, la clebre madame Mariquita, oh, predestinacin
-de los nombres!, ha declarado que se propone restaurar el bailarn
-masculino en los bailes encomendados su direccin:--Es una nota
-necesaria--ha dicho;--es preciso el contraste; el travest es
-antiartstico, el pblico empieza cansarse de las mujeres vestidas
-de hombre. Claro est que madame Mariquita se atreve tanto fiada en
-el triunfo de Nijinsky, el extraordinario bailarn ruso que ha sido la
-_coqueluche_ de Pars en las dos ltimas temporadas de primavera, que
-ha inspirado infinidad de crnicas y de versos, de quien ha dicho un
-poeta:
-
- C'est un monstre ingnu qui naquit pour la gloire.
-
-Y ms adelante, cosas de este calibre:
-
- Il met le coeur en doute et l'instinct en danger.
-
-Pero, ay, que todos los bailarines y danzantes no sern Nijinskys! En
-nada se marca tanto la diferencia de clases como en lo que no tiene
-clasificacin posible.
-
- * * * * *
-
-La Banda municipal es objeto de controversia en el seno mismo del
-Ayuntamiento. Hay quien la quiere aristocrtica; hay quien la quiere
-popular. Unos quisieran que no tocara nunca de _La Walkyria_ para
-abajo; otros, del Himno de Riego para arriba. Popular, s; debe
-serlo. Pero todos sabemos que lo de popular es valor entendido. Cuando
-decimos teatro popular, msica popular, escritor popular, todos sabemos
-hasta dnde llega esa popularidad y dnde termina ese pueblo. Ms all
-sabemos que ni el teatro, ni la msica, ni el escritor han de ser
-comprendidos. Que debe aspirarse que lo sean? S, muy bien. Pero si
-ha de educarse al pueblo artsticamente ha de ser presentndole el Arte
-con cierto respeto, no ponindolo sus pies, sino sobre su cabeza.
-Que oiga la msica, la mejor, cuando de oir msica se trate; cuando se
-trate de bailotear en una verbena jolgorio de barrio, con una buena
-charanga tiene bastante; sobra la Banda municipal, como sobrara la
-Orquesta Sinfnica en el palacio ms aristocrtico si slo de bailar
-rigodones, valses y cotilln era el caso. Cada ocasin pide su lujo
-particular; no hay que ser _rastaqueres_, seores concejales.
-
-
-
-
-XX
-
-
-Nuestra pobre vida, ahogada entre las cuatro paredes de la actualidad
-prosaica, slo en lo misterioso halla asidero para lanzarse iluminada
-hacia donde algo novelesco potico se vislumbra. Sabemos que de nada
-extraordinario somos capaces; sabemos hasta dnde nos llevan nuestras
-pasiones, nuestros vicios, nuestras maldades y nuestras virtudes;
-hemos perdido toda ilusin en nosotros mismos, hemos renunciado ser
-actores hasta en la propia comedia de nuestra vida; por lo mismo, somos
-espectadores curiosos de la vida de los dems y esperamos de cualquiera
-de ellos la emocin que divierta un poco la monotona de nuestra vida.
-No hay quien quiera ser hroe, para que, de espectadores, ascendamos,
-siquiera por unos das, ser coro de la tragedia?
-
-La muerte de Mad. Lantelme, lindo artculo de Pars--ciudad nica en
-la fabricacin de esas muecas vivientes, imitacin perfecta de todo,
-de la hermosura, de la elegancia, hasta del talento,--nos defraudara
-como espectadores si, en efecto, hubiera sido causada por un accidente
-de los que llamamos casuales. Y he aqu cmo, hasta cuando queremos
-poetizar, nos asimos de la ms vulgar lgica.
-
-La casualidad es un desenlace, pero no es una explicacin. La
-casualidad es algo que irrumpe por nuestra vida, fuera de todo cauce;
-algo que, de puro fatal, parece desviarnos de la fatalidad de nuestro
-destino. Son pocos los espritus que saben percibir en la casualidad
-algo que sea lgico y necesario en esa armona que es toda vida humana.
-
-A nadie le parece buena explicacin el accidente casual. Todas las
-mujeres que envidiaban la Lantelme, creyndola muy dichosa, caen
-ahora en la cuenta de que era muy desgraciada. Menos mal que la muerte
-pone un poco de moralidad en la vida. Las que ms la envidiaban han
-dejado de envidiarla ahora: No, no era feliz; no poda serlo--se
-dicen unas otras.--La felicidad no es slo el dinero... Pero,
-estas horas, todas pensarn en el opulento viudo, por si acaso. Todo es
-poner barandal ms alto las ventanas del yate.
-
-Todos prefieren creer que la linda mueca de lujo se ha suicidado. Esta
-explicacin, que es ms lgica, es, por lo mismo, ms vulgar, queriendo
-ser potica. Hasta en Francia, donde aun florece la tragedia con toda
-la pompa de sus alejandrinos, se ha perdido el sentido de lo trgico.
-Buscando la tragedia, se cae en el melodrama.
-
-Un suicidio? Segn eso, las mariposas efmeras tambin se suicidan
-cuando se queman la luz. No; cumplen su destino: vuelan hacia la
-luz y se abrasan. Igual, ese bonito juguete, mariposa-mujer con alas
-de encajes y colores de pedrera, volaba en torno de esas luces
-deslumbradoras que son el amor, la riqueza, el arte, la gloria... y se
-abras en cualquiera de ellas, tal vez en la que menos calor daba.
-
- * * * * *
-
-Los que no salen de Madrid por sus ocupaciones por su gusto--por
-falta de dinero no ser; por esa razn slo podran veranear dos
-docenas de madrileos,--con nada se divierten. En la Ciudad Lineal,
-unas luchas greco-romanas, que ms transcienden barraca de feria
-francesa que Grecia y Roma. En los nuevos Jardines del Retiro, en
-oposicin al clasicismo de la Ciudad Lineal, triunfa el romanticismo
-con don Jenaro, el Feo, por mal nombre. Un bufo de la tierra que,
-sin saberlo, como M. Jourdain, hablaba en prosa, ha traducido muy
-castizamente excentricidades de _minstrel_ ingls. Con eso, y con
-el mujero de verano, un mujero que se oculta en invierno como los
-pjaros se ocultan para morir, segn el poeta, no se pasa del todo mal
-en Madrid.
-
-Para los que no pueden vivir sin emociones de Arte, en cualquier tiempo
-que sea, ah tienen el Gran Teatro, con una mnima de 40 grados al sol
-de sus bateras y la sombra de sus tiples.
-
-Mucho es, aqu, donde todo se copia, que no tenemos ya, al modo de
-Francia, teatros de la Naturaleza, teatros al aire libre teatros
-de verdura, que de las tres maneras los llaman, aunque en la ltima
-acepcin ya podramos competir ventajosamente con los franceses. De
-verdura tenemos aqu muchos teatros que, si el pblico tuviera mejor
-gusto, aun haba de justificar ms su nombre, sembrando el escenario de
-hortalizas.
-
-El teatro de la Naturaleza cunde en Francia que es una bendicin...
-de los campos. No hay ciudad de alguna importancia, villa de
-aguas--traduccin literal--villaje,--esto ya es ms castizo, aunque no
-lo parezca,--donde no se represente alguna obra, con montaas y cielo
-por teln de fondo y rboles seculares por bastidores--suprimidas las
-bambalinas. Por fortuna, entre los actores franceses, gracias la
-frecuente interpretacin de sus insoportables tragedias, los hay de
-hermosa voz y grandes facultades, que les permite ser odos sin el
-recurso de la mscara bocina de los actores griegos y romanos.
-
-Lo malo es que, si al principio slo se representaba en estos
-teatros obras adecuadas la grandiosidad de la escena, hoy, por el
-consumo excesivo, cualquier obra parece buena para servirla en plena
-Naturaleza. As se ha representado _La estrella de Sevilla_, de Lope de
-Vega, y as se representar el mejor da _La dama de las camelias_, que
-acaso no llegue al quinto acto, expuesta los cuatro vientos, acaso
-se reponga antes del cuarto con este tratamiento al aire libre.
-
-Lo que s podr decir cualquiera en Francia, sin ponderacin y sin
-sacrilegio, cuando quiera recordar que estuvo en un teatro de estos, es
-que fu all, donde _Mounet Sully_ di las tres voces. Como deca un
-abonado del Real otro que le preguntaba el lugar de la accin en _La
-Walkyria_ y era en una representacin muy desdichada:
-
---No lo ve usted? Donde Wotan di los tres gallos.
-
- * * * * *
-
-Los vaticinadores y agoreros de acontecimientos mundiales, barajan sin
-cesar el nombre de las grandes naciones. Lo que har Alemania, lo que
-piensa Francia, la actitud de Inglaterra. Parece que son los tiempos
-en que se nombraba los reyes por el nombre del Estado donde eran
-soberanos. Cuando se deca: Francia se casa; Inglaterra se muere. Hoy
-esos nombres, con significar mucho, no lo significan todo... Lo que
-har Alemania, lo que piensa Francia, la actitud de Inglaterra... Muy
-bien, s; pero no convendra ms saber lo que harn los alemanes, lo
-que piensan los franceses y la actitud de los ingleses?
-
-
-
-
-XXI
-
-
-No es de extraar, siendo la noble aspiracin del socialismo la
-realizacin de un estado social paradisaco, que los socialistas
-sean veces de una inocente simplicidad, tan paradisaca, por lo
-menos, como el mundo de sus ideales. Sobre todo, los socialistas
-espaoles ms noveles y, por lo tanto, menos baqueteados por las
-impurezas de la realidad. De otro modo, al escuchar el otro da esos
-oradores franceses en _torne_--y nunca pudo anunciarse con mayor
-fundamento--_pour l'Espagne et le Maroc_, y oirles amenazar con la
-huelga general internacional si el Gobierno de Francia cualquiera
-otro se lanzaba guerreras aventuras, nuestros buenos socialistas, en
-vez de aplaudir, debieron preguntar, desconfiados, los compaeros
-franceses:--Qu apostamos que ustedes no? En el mayor silencio
-dejaron ustedes pasar la ocupacin de Casablanca; sin ruidosas
-protestas han consentido ustedes en la ocupacin de Fez, llevada
-cabo con todos los pretextos y malas artes usuales en el viejo juego
-de las ocupaciones. Por qu en cualquiera de estos dos casos no han
-ensayado ustedes esa terrible huelga general con que vienen ustedes
- conminarnos nosotros, que ninguna deslealtad hemos cometido en
-Marruecos? Es que han tomado ustedes Espaa como una especie de
-colonia agrcola granja de experimentacin, buena para ensayar ese
-cultivo de la huelga general y la protesta airada? Internacionalismo, y
-no por mi casa, verdad? Como si no supiramos que en Francia hasta los
-anarquistas son _chauvinistas_.
-
-Y no hay que recordar el levantamiento de la _Commune_, porque
-aquello mismo no fu sino exasperacin del patriotismo dolorido.
-Mientras se crey fcil llegar Berln, no hubo en Francia un solo
-internacional que protestara contra la guerra. Y hoy sucedera lo
-mismo; y slo nuestros inocentes socialistas, creyendo hacer el juego
-del internacionalismo, no hacen ms que ensear las cartas del suyo
-quienes menos conviene.
-
-De los socialistas alemanes no hablemos; el da en que el Kaiser
-desenvainara su imperial espada, boca abajo todo el mundo! A que
-nadie hablaba de huelga general en Alemania?
-
-Hablen, trabajen en favor de la paz cuanto quieran y puedan nuestros
-socialistas; estn en su razn y en su derecho. Pero no fen demasiado
-en los de fuera. Hasta ahora no los hemos visto protestar ni contra la
-injustificada ocupacin de Fez ni contra las injustas provocaciones
-Espaa. Si hay que ser internacionalistas, bien es que empiecen otros.
-Aqu hemos sido siempre algo retrasados en todo; no hay por qu tomar
-carrerilla en esto.
-
- * * * * *
-
-En Nueva York se ha inaugurado un Crculo literario hispano.
-Discursos, poesas, msica... De todo ello, lo ms interesante, por
-ser ms del extranjero, ha sido el breve discurso del Dr. William R.
-Shepherd, vicepresidente del nuevo Crculo, profesor de Historia de
-la Universidad de Columbia. Ya que tan pocas veces nos llegan gratas
-palabras, bueno es que conozcamos, para agradecerlas, las del ilustre
-profesor, que dijo as:
-
-Aun cuando hiciera uso de mi lengua nativa para expresar el
-sentimiento que me conmueve en estos momentos, al pensar en mis
-impresiones de Espaa, de la Amrica hispana, del alma espaola,
-aquende y allende los mares, las palabras me faltaran.
-
-Cunto ms dbiles y pobres no sern, pues, las breves frases que
-podr pronunciar en una lengua que, si la amo al par de la ma, no deja
-de ser siempre extraa para m!
-
-Os ruego, por tanto, que seis indulgentes con mis faltas de diccin y
-que miris tan slo la sinceridad y al calor que las animan.
-
-Quienes no conocen los pases hispanos, quienes nunca han sondeado el
-corazn de los pueblos de origen espaol, suelen veces referirse
-ellos con todo el menosprecio. Los que as hacen, debe notarse son
-hombres propensos tomar lo accidental de la vida como caracterstico;
-lo temporal, como permanente; lo superficial, como esencial; la sombra,
-como si fuera substancia.
-
-Me ser permitido m, un extranjero, un norteamericano, un yanqui,
-si as lo queris, un hispanfilo, sin embargo, de buena ley, el
-aventurarse deciros lo que creo, mejor dicho, lo que me consta
-personalmente que significa la frase: Espaa en Amrica? Pues Espaa
-en Amrica significa las cualidades de amabilidad y hospitalidad, de
-cordialidad y caballerosidad, de afecto y fraternidad que distingue
-tan marcadamente los pensamientos y los hechos de Espaa y sus hijos.
-Las colonias de antao, las diez y ocho Repblicas americanas de hoy,
-las cualidades, en fin, que ennoblecen tan gloriosamente su mltiple
-contribucin la cultura y al bienestar de la Humanidad entera.
-
-As es que en la fundacin del Crculo literario hispano abrigamos
-la esperanza de que podamos hacer todo lo que est dentro de nuestro
-alcance para que las virtudes del alma, las bellezas de la literatura
-y la dulzura de la lengua que anhelamos fomentar sean ms y ms
-conocidas, para que vivan, crezcan y florezcan, para que sean en el
-porvenir aun ms que lo que han sido en el pasado, para que sigan
-siendo la luz, la alegra, la verdad, la vida, siempre bondadosa,
-siempre fiel.
-
-Tambin pronunciaron elocuentes discursos D. Manuel Gonzlez, cnsul
-de Costa Rica; D. Mximo Iturralde, catedrtico de Castellano en la
-Universidad de Nueva York; D. Francisco Borda, ministro de Colombia en
-Wshington.
-
-Una verdadera fiesta espaola que bien merece aplauso y gratitud.
-
-En Nueva Orleans se anuncia tambin la publicacin de una Revista
-espaola con el ttulo _Mercurio_, y dirigida por mster Allen H.
-Borden, que se propone fomentar nuestra literatura, nuestras artes y,
-en general, nuestro progreso en todo orden.
-
-Parafraseando Voltaire cuando deca: _C'est du nord aujourd'oui qui
-nous vient la lumire_, diremos: Es de los Estados Unidos de donde
-hoy nos viene la luz. Aqu tienen un buen argumento los partidarios
-y defensores de la guerra. No ser, al combatir unos contra otros,
-como los pueblos se comprendan mejor y por comprenderse lleguen
-estimarse?
-
-
-
-
-XXII
-
-
-Cuando los sucesos tienen por s solos la suficiente fuerza de
-penetracin qu puede aadirles el comentario? Las noticias de
-Inglaterra se comentan por s mismas. De un lado, el esplendor de sus
-fiestas martimas, el ms insolente lujo ostentado por los poderosos
-ms poderosos del mundo, seores de la tierra y de los mares. De otro
-lado, la huelga sangrienta, el alarido desesperado de los hambrientos,
-que, por ser legin, quieren tambin ser poderosos un da su manera,
-que es destruirlo todo, aunque no estn muy seguros de lo que despus
-ha de edificarse. No hay colosal dolo de oro que no tenga los pies
-de barro. El relato de esas huelgas de Londres y de Liverpool,
-cortando bruscamente la admiracin envidiosa que pudiera causarnos
-la descripcin de las fiestas brillantes, viene ser consuelo de
-pobres, ya que no de tontos. En todas partes cuecen habas; menos mal
-donde tambin asan perdices; lo peor es donde slo cuecen habas y de
-la peor calidad. Aqu tenemos huelgas y no tenemos yates ni duques de
-Westminster, que siempre es un entretenimiento hasta ver en qu para
-todo.
-
-Y aun pretendern los soberbios lores oponerse la sabia poltica de
-Lloyd George, de quien bien pudiera decirse, como dijo Caldern de la
-Cruz redentora, que es Iris de paz que se puso entre las iras del
-Cielo y los pecados del mundo.
-
-Si con poltica tan previsora de lo que est viendo venir el ms ciego,
-no se consigue evitar algn tremendo choque, qu suceder donde nadie
-piensa en nada se piensa en lo que menos importa?
-
-Los ricos de Inglaterra han recibido en estos das una buena leccin de
-Economa poltica. Con todo su dinero se han visto carecer de muchas
-cosas. En los muelles se pudran las frutas, se derreta el hielo, se
-estropeaban las golosinas, que por una vez estimaban en todo su valor
-los que nunca creyeron que todo eso significaba ms que dinero. Por
-una vez, se han permitido los hambrientos el lujo que los hartos se
-permiten toda la vida: desperdiciar.
-
- * * * * *
-
-Explicaba un seor que haba viajado mucho, cmo la razn de ser Espaa
-el pas ms democrtico en su trato y costumbres consista justamente
-en ser el ms aristocrtico. Y esto que pareca implicar contradiccin
- paradoja, lo resolva l muy en su punto. En otras partes, slo las
-personas que, por su rango su elevada posicin social, se creen
-lo bastante seguras de s mismas para saber que en nada desmerecen
-por alternar con quien mejor les plazca, son las que se permiten esa
-familiaridad y llaneza, que aqu nos permitimos todos porque todos
-llevamos un gran seor dentro y todos nos creemos autorizados para
-dispensar nuestra confianza quien mejor nos parece; y as, de nuestra
-misma altivez procede el ser sencillos, y de ser todos aristcratas el
-vivir en plena democracia.
-
-Esta espaola confusin de castas y linajes se acenta en el veraneo,
-donde apenas es posible distinguir de clases, y tal vez no haya dato
-ms seguro de informacin que las diferentes tertulias, formadas, no al
-calor, sino al fresco de playas montaas.
-
-Dime en qu tertulia andas y te dir quin eres; por lo menos te dir
-lo que buscas, ya que saber quin sea cada uno es imposible.
-
-Puestos considerar las tertulias y sus afinadas electivas, tenemos:
-la tertulia de los selectos, alrededor de alguna gran seora, ya
-entrada en aos; tertulia aburrida, pero de mucho tono. Por lo regular,
-aparte los que quieren tomar alternativa, exhibindose en ella, los que
-para nada la necesitan, saludan y pasan de largo.
-
-Tenemos la tertulia de los despreocupados, en torno de alguna
-profesional belleza; como es de rigor, acompaada por una
-sobresaliente, vestida con los desechos y en todo atenida lo mismo;
-pero no es la que menos se divierte. Al pasar por esta tertulia hay que
-hacerse los desentendidos cuando se va con seoras respetables.
-
-Tenemos la tertulia del prohombre poltico: un corro muy ancho, con las
-sillas muy espaciadas; al lado del prohombre una silla de respeto,
-con el bastn y el sombrero y muchos peridicos. Esta silla slo la
-ocupa algn otro prohombre del partido algn enemigo poltico muy
-caracterizado. El prohombre slo deja oir su voz grave y sentenciosa,
-hasta cuando quiere parecer familiarmente trivial, cuando hay
-_reprter_ nuevo de peridico importante persona significada quien
-deslumbrar. De otro modo, queda encargado de amenizar la tertulia el
-bufn del partido. En todos los partidos hay bufones de cmara.--El
-hacer frases y chistes costa de los correligionarios ausentes,
-espiando las que son bien acogidas por una sonrisa del jefe, mal
-disimulada entre protestas:--Oh! Este Fulano es terrible! No diga
-usted eso! Son cosas de usted! No vaya creer nadie que yo pienso lo
-mismo!
-
-En esta tertulia hay siempre un proveedor de cerillas, porque el
-prohombre, gran fumador, nunca lleva cerillas.
-
-Tenemos la tertulia del torero; muy parecida la del poltico, salvo
-que es ms desinteresada. Con su bufn tambin, que habla mal de los
-rivales en arte y de los revisteros apasionados por otros diestros,
-con las mismas sonrisas de agrado y protestas hipcritas del dolo.
-
-En esta tertulia, como en la del prohombre, hay terribles celos y
-envidias, que no suele haber entre los amigos de la profesional
-belleza, con estar all ms justificados. Las preferencias del dolo se
-cotizan muy alto. Se recibe con hostilidad cualquier amigo nuevo. Los
-desairados desahogan su pena unos con otros.
-
---No le dijo usted que almorzara hoy con nosotros?
-
---S; pero lleg ese imbcil...
-
---Este Manolo es del ltimo que llega...
-
-Los asiduos esta tertulia, siempre que se encuentran, antes de
-saludarse, se preguntan:--Ha visto usted al hombre?--Qu sabe usted
-del hombre?--Ha visto usted cmo ha quedado el hombre?
-
-Les digo ustedes que estas tertulias de veraneo son un manantial
-inagotable de amenidades.
-
- * * * * *
-
-Muy de temer es que, esos graciosos canastillos, ltima importacin
-con que el Ayuntamiento prosigue la tarea de europeizarnos, no les
-caiga del todo mal la clsica definicin de la escupidera: Un
-recipiente alrededor del cual se escupe y se tiran las colillas.
-
-Servirn precisamente los nuevos recipientes para el uso que parecen
-destinados? Ser el rgano engendrador de la funcin? O cuando
-tengamos todo lo necesario para ser limpios, nos seguir faltando
-la limpieza, como cuando tengamos todo lo que hace falta para estar
-educados nos seguir faltando la educacin?
-
-
-
-
-XXIII
-
-
-Si alguna traduccin se impone por su propia virtud, es la de esos
-tribunales que han de juzgar los nios precoces delincuentes;
-institucin establecida en varios pases de Europa; en Pars, desde
-algunos aos, y ahora extensiva toda Francia.
-
-Disctase por criminalistas y socilogos si la Justicia ha de tener
-cara de perro rostro ms benigno, cuando de juzgar los hombres se
-trate. Pero, tratndose de nios, no podr sustituir la severa balanza
-por un pesa-bebs, blando como una cuna, y la imponente espada, cuando
-menos por aquella caa tradicional en los antiguos maestros de escuela?
-
-Yo no s si hay nios rematadamente malos; pero s que, en nios y
-en hombres, nada hace tan malos los malos como el saberse tenidos
-por incapaces de toda bondad. Repetid un nio continuamente:--Qu
-malo es! Es muy malo!,--y lo ser en efecto. Aunque lo sea, dejadle
-alguna ilusin sobre su bondad. Cuando queris conseguir algo de l
-y estis seguros de su desobediencia, no vea que la dais por segura;
-al contrario, decidle:--S lo har, porque l es muy bueno.--Para
-gobernar pueblos, como para educar nios, hay que hacerles ver que son
-gobernables y educables, aunque no se crea.
-
-Yo creo que si el pueblo espaol es de tan difcil gobernar ha sido de
-tanto decirle que lo era.
-
-Es humana tendencia la de sobresalir, la de afirmar nuestra
-personalidad destacada. Hay quien, no pudiendo distinguirse de otro
-modo, se contenta con presumir de sus achaques:--Como las jaquecas que
-tengo yo no las tiene nadie.
-
-Entre las seoras, no digamos; la que ha conseguido tener el parto ms
-laborioso se considera dichosa cuando lo echa competir entre las
-amigas.
-
-Por esto, la sociedad y los Tribunales de Justicia, que la representan,
-ni al juzgar un criminal, un delincuente nato incorregible,
-deben darse por entendidos de que se hallan en presencia de algn
-monstruo. Esto envanece al criminal, y hay que procurar que los
-criminales sean modestos. Hay que persuadirles de que no son tan malos
-como ellos se creen. Es el sistema de los confesores sabios y prudentes
-con los ms empedernidos pecadores, y as consiguen conversiones
-notables.
-
-En los nios, vanidosillos de suyo, nadie sabe lo que puede importar
-esta estudiada indiferencia ante sus precoces delitos.
-
-En Francia, con muy buen acuerdo, se ha evitado toda publicidad en las
-vistas y sentencias de estos tribunales para nios. Y aqu, si llegaran
- establecerse, habra que suplicar la insaciable informacin, en sus
-dos aspectos, literario y fotogrfico, un discreto silencio.
-
-Ser ilusin, falta de memoria? Tengo entendido que algo se ha
-legislado en Espaa sobre tribunales para nios. Si as no fuera algo
-faltara para llegar la perfeccin en su funcionamiento, nada ms
-urgente.
-
-Habiendo de tener estos tribunales mucho de patronato, debieran
-constituirse por distritos y, aparte el juez especial designado,
-formarse por jurados cuidadosamente elegidos. Entre ellos figurar
-siempre un mdico, un maestro, y, como ha indicado muy bien un
-distinguido escritor, nunca mejor ocasin para que la mujer entrara en
-funciones judiciales. Un voto de mujer no puede faltar al juzgar la
-culpa de un nio. Un voto que sera una lgrima y un beso.
-
- * * * * *
-
-Un peridico ingls--_Daily Mirror_--propone lo que bien pudiera
-llamarse vacaciones matrimoniales. Esto es, que, en los matrimonios,
-debe veranear el marido de una parte y la mujer de otra, sin dejar de
-escribirse durante la ausencia largas cartas de amor. Sera--aade
-_Daily Mirror_--el mejor medio de mantener y reanimar la llama de
-un sentimiento siempre expuesto extinguirse _by the friction of
-every day life_. Una tregua anual es muy conveniente, y escribindose
-cartas que recordaran las adorables cartas de novios, los esposos
-encontraran, al reunirse de nuevo, una frescura de emociones que
-despertara en ellos al _boy_ y la _girl_ adormecidos por el
-matrimonio.
-
-Hasta aqu el peridico ingls.
-
-Yo no s si en Inglaterra sera una novedad este descanso conyugal
- vacaciones matrimoniales. En los pases latinos no hay nada
-ms corriente, y, hasta ahora, los resultados no han sido muy
-satisfactorios. Ms de una separacin cencerros tapados y ms de
-un divorcio cencerrada libre han tenido su origen en estos ensayos
-veraniegos de libertad.
-
-Un soltero pierde su libertad fcilmente, porque, en la mayora de
-los casos, no hay tal libertad. Hay que saber lo que es un padre
-de familia la espaola y la familia que se agrupa su alrededor
-en consecuencia, para comprender que cualquier medio es bueno para
-emanciparse. Y como nuestro terrible padre de familia no comprende que
-su hijo salga de su casa ms que para casarse... pues se casa y en paz,
-es decir, en guerra, la misma guerra que en la casa paterna; pero en la
-suya siquiera, puede gritar l ms que nadie.
-
-Pero ay! cuando un casado prueba unos das de libertad... matrimonio
-perdido. Si es el marido quien veranea y la mujer la que se queda en
-casa, la vida de fonda es para l un paraso. Aunque los que viven en
-casa de huspedes aseguran que se est muy mal en las fondas, crean
-ustedes que en cualquier casa de huspedes se est mejor que en la
-mayora de las casas de la clase media espaola. En alimentacin y
-comodidades materiales hay poca diferencia; pero en cuanto educacin
-y trato y ambiente espiritual, todas las ventajas estn en favor de las
-casas de huspedes.
-
-En el caso de ser la esposa la que veranea y el marido el que se queda
-en casa, con sin criada, no hay idea del orden que puede reinar
-en una casa cuando falta quien ponga orden en ella. Este ramo de la
-limpieza y del buen orden domstico, que, con la honradez, son los
-ltimos baluartes de las mujeres que no tienen otras gracias, estn muy
-desacreditados desde que se ha cado en la cuenta de que nada hay ms
-en orden ni con ms limpieza que los tres lugares justamente en que
-para nada intervienen las mujeres: un cuartel, un convento de frailes
-y un barco de guerra.
-
-Por todo esto y otras muchas cosas, no conviene dejar solos los
-maridos. En cuanto las mujeres... ellas vuelven siempre encantadas al
-hogar, por bien que lo hayan pasado fuera. A quin podrn decir con el
-tono de superioridad despreciativa que al marido:--Como ste es as!
-Si ste no fuera as!
-
-
-
-
-XXIV
-
-
-Los que quieran oir, que oigan; los que quieran entender, que
-entiendan. En algo habamos de ser precursores. Nuestro gnero chico,
-que no tuvo nunca mayor enemigo que sus propios cultivadores, va siendo
-ya imitado en todas partes. En Pars son ya muchos los teatros mejor
-defendidos con variedad de piezas en un acto, que con la obra grande,
-de tres ms actos; obra que no suele tener de grande ms que las
-dimensiones, y en donde, por dos tres escenas, que vienen ser en
-resumidas cuentas toda la substancia de la obra, hay que soportar todo
-el ripio y cascote, que no es patrimonio exclusivo de las obras en
-verso. En Londres, autores y actores famosos pasan sin desdorarse del
-teatro al _music-hall_, y en bocetos dramticos cmicos, _sketches_,
-ofrecen, ganando en intensidad lo que pierden en extensin, brillante
-muestra de su talento. Graves autores y crticos protestan contra la
-innovacin, que ellos estiman contra el Arte; pero el pblico la halla
-muy de su gusto.
-
-Y hay que abrir los ojos la evidencia: La obra _grande_, en tres
- ms actos, es contempornea de aquellas novelas en cuatro cinco
-tomos, lectura reposada para todas las largas noches de un largo
-invierno. Hoy nadie las escribira, porque nadie haba de leerlas.
-En la vida moderna, hasta los desocupados tienen ms ocupaciones que
-los ms activos de otros tiempos. El fracaso de muchas obras muy
-estimables, la dificultad de sostenerlas en el cartel mucho tiempo,
-no puede explicarse por su mayor menor mrito, sino sencillamente
-porque es preciso tener muy pocas cosas en qu pensar y ninguna en
-qu distraerse, para dedicar una velada entera escuchar un autor
-y unos actores, por muy lindas cosas que nos digan muy lindamente
-dichas. Pesa mucha literatura sobre la Humanidad, y los autores estn
-en la obligacin de decirnos lo ms brevemente posible las novedades
-que tengan que comunicarnos. No es bastante un acto? Los autores y
-los actores ingleses demuestran que aun el acto es mucho; el _sketch_
-les basta para dar al pblico completa muestra de su arte. El teatro
-del porvenir ser como estos _music-halls_ ingleses la moderna, donde
-alterna la cupletista con la gran cantante, el excntrico con el actor,
-el baile con la tragedia condensada; donde hay espectculo y arte, y
-falta el arte tambin para todos los gustos; en donde cada espectador
-puede elegir la hora y el nmero que le conviene, y al que le convenga
-verlo y oirlo todo, no fatigar su atencin con un mismo tema, y en la
-diversidad de impresiones hallar el mayor encanto del espectculo.
-
-Todo el secreto y el arte de ganar dinero como empresario de teatros,
-consiste en ofrecer al pblico, no lo que le ha gustado ayer y le gusta
-hoy, sino lo que le gustar maana.
-
-En el teatro slo han podido enriquecerse alguna vez los previsores,
-los que han sabido anticiparse al gusto del pblico. Por desgracia
-suya, aun estos previsores, encariados con su hallazgo, no saben
-entender que otro de los secretos del teatro consiste en abandonar un
-gnero precisamente cuando ms le est gustando al pblico. En todo lo
-humano, la cumbre ya empieza ser decadencia.
-
-Qu podr decirse del gnero grande, que de puro bajar hasta parece
-que est empezando subir? Pero una golondrina no hace verano, ni una
-ola temporales. El gnero grande est muerto. Y no es porque las obras
-sean mejores peores, tampoco los actores: ha muerto de grande, de los
-tres actos y de las tres horas de duracin. Y lo sorprendente es que
-haya vivido tanto y conserve todava apariencia de vida. Hay algo en
-la vida moderna lo que dedique nadie tres horas seguidas de atencin?
-Pero el autor que no es vanidoso, sabe que de esas tres horas, una
-corresponde los entreactos, otra los espectadores, y una, todo lo
-ms, la obra, si no es da de abono aristocrtico.
-
- * * * * *
-
-Todos los veranos leemos las mismas consideraciones sobre el veraneo y
-sobre la predileccin de los veraneantes por los grandes centros de
-atraccin veraniega, traslado en todo, con un poco ms de ventilacin,
-de la vida madrilea.
-
-Y aqu del problema: No se hace vida de campo porque nuestros campos
-son inhospitalarios?, son nuestros campos inhospitalarios porque
-nadie quiere vivir en ellos?
-
-No es razn pedir los cortesanos que vayan pasar molestias, sin la
-recompensa siquiera de pasar la Historia como colonizadores. No es
-razn tampoco pedir los campesinos que vayan disponiendo comodidades
-y atracciones, sin la seguridad de que los cortesanos han de acudir
-compensar los gastos. El problema es de solucin difcil. Alguien ha de
-empezar. En otras partes, han sido los viajeros los que han hecho el
-camino, y los huspedes los hoteles. En Espaa, acaso necesitemos lo
-contrario. As empezaron Biarritz y Trouville, en Francia. En Espaa
-mismo, as empezaron San Sebastin y Zarauz y Deva; as empezaron,
-ms cercanos Madrid, Cercedilla y otros lugares de la Sierra. Los
-primeros en acudir pasaron lo suyo; tuvieron, en cambio, el supremo
-goce de la virginidad.
-
-Y como deca un buen seor, que siempre prolongaba su estancia en un
-lugar de estos hasta muy entrado el otoo, cuando ya no quedaba nadie
-de la colonia veraniega: Ahora es cuando se est aqu gusto. Si la
-gente no fuera tonta, ahora es cuando deba venir aqu todo el mundo.
-
- * * * * *
-
-Una escritora de entendimiento y de corazn propone que los nios
-asistentes las escuelas pblicas tengan al entrar ellos, no slo
-alimento espiritual, sino algo tambin de ese alimento material, tan
-necesario para bien disponer el espritu; que si tripas llevan pies--y
-andamos tan malamente,--tambin llevan cerebro: y si de la panza sale
-la danza, tambin la enseanza, si ha de ser provechosa.
-
-Plausible idea es la del desayuno escolar, y es preciso que no quede en
-idea. Es triste cosa que, por amor propio mal entendido por temor
- que pueda parecer bombo mutuo tacto de codos, nadie patrocine ms
-ideas que las propias, y as queden perdidas y malogradas las mejores.
-
-Ese desayuno de los nios pobres debe quedar cuenta de los nios
-ricos, y las madres que ensean rezar sus hijos, deben hacerles
-comprender que por algo en el Padrenuestro no se dice: El pan mo
-de cada da, sino el pan nuestro. Qu menos puede comprender ese
-plural que el pan de todos los nios? Qu almas pueden unirse mejor en
-ese acto de compartir el pan, que siendo de comunin cristiana, lo es
-tambin de solidaridad social?
-
- * * * * *
-
-Lances de veraneo: Un tenorio de playa, locamente enamorado de una
-bella compaera de hospedaje, la persigue da y noche dispuesto
-todo. Un da, por fin, acompandola desde la calle, se entra decidido
-hasta el mismo cuarto de la seora, que protesta muy indignada. El,
-sin oirla, se entrega los transportes ms apasionados. La dama le
-rechaza con toda su fuerza: Est usted loco! Qu hace usted? Quiere
-usted que grite? Qu atrevimiento! Y... que no ha echado usted el
-pestillo?
-
-
-
-
-XXV
-
-
-Que si Francia, que si Alemania... Cuando aun saboreamos las
-delicias del _mnage trois_, anglo-franco-espaol, concertado en
-la Conferencia de Algeciras, la ligera, de pasada y como para que
-nadie haga caso, como puede decirse en estas notas por quien no tiene
-autoridad, me permit decir que el sentido comn ms rudimentario
-aconsejaba la alianza con Alemania, como ms conveniente los
-intereses espaoles. De modo que no se dir que me apasiono por
-Francia. Ahora, cuando veo que el apasionamiento por Alemania llega
-hasta desconocer y negar todo valor positivo la cultura francesa,
-creo que, por lo menos, debemos acordarnos de que lo que sabemos de
-Alemania lo sabemos por Francia. Con todos sus defectos y su influencia
-ms menos funesta en nuestra poltica, en nuestras costumbres, en
-nuestro arte--y tal vez el pro contrapesara la contra,--todava
-podamos imitarla en mucho, que nos sera muy conveniente. Por ejemplo:
-en su patriotismo, no limitado al aspecto blico. Bien haremos al no
-confundir en nuestra admiracin un Cousin con un Kant, Corneille
-con Shakespeare; pero, no es altamente plausible y no debiramos
-imitar nosotros ese laudable afn de los franceses por elevar sus
-glorias y presentarlas rodeadas de todo respeto la consideracin de
-los extraos? Cierto que es ms ocasionada al ridculo la exagerada
-admiracin, y nosotros somos un pueblo serio, que, por salvarnos del
-ridculo, caemos en la odiosidad de rebajar y denigrarlo todo.
-
-La compaa de la Opera Cmica, de Pars, con su director, M. Carr,
-y su esposa, la espiritual artista Margarita Carr, han ido Buenos
-Aires dar unas representaciones de pera francesa. Los peridicos
-hablan del valor, en sus dos acepciones, _courage et valeur_, de
-los artistas expedicionarios, de su abnegacin al marchar lejanas
-tierras predicar la buena nueva del arte musical francs; el pblico
-se dispone recibir en triunfo la gentil Margarita Carr y su
-esposo... Lo mismo que aqu. Mara Guerrero, Rosario Pino, han hecho en
-Amrica, por nuestro arte y por nuestro buen nombre, ms que todos los
-embajadores y diplomticos. A su vuelta nos contentamos con contarles
-el dinero; la ida... no falta quien enve un extracto crnica
-desacreditndolas. No digamos si el que viaja es algn escritor: ya
-nos encargamos de prepararle desde aqu el terreno, y cuando llega, va
-precedido de cartas particulares y artculos de muy buena firma, que
-vienen decir en substancia: Ah les mandamos ustedes ese pendejo,
- quien aqu no admira nadie ni nadie toma en serio; suponemos que
-ustedes tampoco. Ah! cuidado con los cubiertos. Lo mismo que enviaron
-los franceses Clemenceau y Anatole France; lo mismo que envan al
-ms insignificante de sus cmicos cantantes. Aqu nos reimos mucho
-de esas cosas; pero con esas cosas pueden atreverse escribir: La
-Argentina, hija de Francia, y con razn se indigna Mariano de Cvia,
-y con razn no se indigna slo con el autor de la fanfarronada, sino
-tambin con los que desde aqu, por su desidia, la hicieron posible.
-
-Entretanto, que si Francia, que si Alemania. Y nadie se acuerda de
-Italia, que es la verdadera madre de todos los cerebros latinos?
-
-Y no slo de los latinos, sino de toda la cultura europea.
-
-No debemos Italia lo mejor de nuestro arte? Nuestros poetas,
-nuestros novelistas, nuestros pintores? No estn Velzquez, Ribera, el
-Greco, en los pintores venecianos? No est Murillo en Rafael? No est
-Cervantes en _Bocaccio_ y el Ariosto? No est Caldern en Dante? Y no
-est toda Italia en Lope de Vega?
-
-All que la sombra negra del Vaticano se interponga entre las
-relaciones oficiales de los dos pueblos ms hermanos en carcter, en
-glorias y hasta en desdichas: los dems no debemos ser ingratos ni
-olvidadizos. Aceptada la clasificacin de pueblos latinos, si todos son
-hermanos, slo Italia es madre de todos, y, sobre todos, gloriosa.
-
- * * * * *
-
-La cuestin de las capeas ocasiona muchos disgustos en este ao por
-esos pueblos de nuestros pecados. Mayores disgustos, pues que, con
-desigual injusticia, mientras en este pueblo se prohibe la capea, se
-permite en el de al lado, sin duda por disfrutar de mayor influencia
-cerca de los gobernadores. Mientras aqu se hace la ley gorda, dos
-leguas ms all se hila muy delgado. Sabido es que nada irrita tanto
-como estas diferencias y distinciones. Entretanto, llueven multas sobre
-muchos infelices alcaldes, quien se quiere exigir que se impongan
-todo un pueblo con tres nmeros de la Guardia civil; bastantes menos de
-los que se enva en da de elecciones, cuando hay que poner miedo en
-los electores de oposicin.
-
-Gobernadores que, cuando presiden una corrida de toros en su dicesis,
-pasan por cuanto les pide el pblico, aun sin razn, en el natural
-deseo de evitar conflictos, quieren que estos pobres alcaldes, sin
-fuerza material, y con poca autoridad moral, se basten y se sobren para
-prohibir las capeas. No saben los gobernadores que el conflicto
-sera mayor para ellos si los alcaldes se obstinaran en prohibirlas
-raja tabla.
-
-Adems, donde se paga los maestros como aqu se les paga, hay
-derecho prohibir las capeas? De unas cosas provienen las otras, y
-cuando se quiere educar un pueblo, hay que empezar por el principio.
-
- * * * * *
-
-Otra de las especialidades del veraneo es, al derramarse por las
-varias regiones de Espaa, los agricultores, que pudiramos llamar de
-la ctedra; cuerdos en casa ajena que pretenden saber ms que el loco
-en la propia.--Aqu tienen ustedes una riqueza sin explotar... Si se
-sirvieran ustedes de mquinas...
-
---Como no las desperamos por esos cerros--piensa el labrador
-socarrn.--Aqu tienen ustedes una riqueza en fruta. Qu hacen
-ustedes con ella?--Nos la comemos.--Por qu no la exportan ustedes
-Inglaterra?--Pues, qu s yo!
-
---Qu pas ste! Ustedes saben lo que pagaran por esta fruta en
-Londres?
-
-El agricultor de gabinete, los pocos das de regresar la corte,
-recibe, muy bien acondicionado, un cajn de aquella riqusima fruta; la
-mitad llega para tirarla, y el viaje no ha sido muy largo. No es sta
-la mejor contestacin todos estos que quieren saber de la tierra y
-de sus productos ms que sus cultivadores, que no se chupan el dedo,
-aunque otra cosa parezca, y saben muy bien dnde les aprieta el zapato?
-
-S, algo hay que hacer por esos campos de Espaa; pero ni es tanto ni
-lo que creen muchos que todo lo aprendieron en los libros. A la mayor
-parte de los campesinos, cuando van ensearles algo, ya estn ellos
-de vuelta, y el viaje no ha sido muy fructfero. Y lo que dicen ellos:
-De consejos, la mitad en dinero.
-
-
-
-
-XXVI
-
-
-Tan sobresaltados nos han tenido durante todo el verano con amenazas de
-conflagraciones europeas, clera, disturbios interiores; tanto nos han
-gritado el lobo, el lobo!, que cuando el lobo ha venido, en efecto,
-casi estbamos curados de espanto; y la verdad es que la intranquilidad
-de los espritus no corresponde lo crtico de las circunstancias. No
-parece sino que no fuera nada con nosotros. El ilustre poltico que
-consider Espaa incorregible ingobernable porque haba perdido
-el pulso, hallara ahora nuevas razones para reforzar su diagnstico.
-No creo yo que hayamos perdido el pulso; lo que sucede es que no se
-nos altera por nada. Nos hemos visto con el agua al cuello tantas
-veces! Slo una gran catstrofe nacional, como la cogida de un torero,
-es capaz ya de conmovernos y alterar el ritmo normal de nuestras
-pulsaciones. Menos mal; si furamos emocionarnos por todo lo que
-vale la pena, estaramos enfermos del corazn todos los espaoles. Y
-para qu hay una Providencia all arriba y un Gobierno aqu abajo?
-
-Pero los ricos son egostas; ellos se toman sus vacaciones del veraneo
-y se molestan porque los pobres se declaren en huelga, que es, salvo
-enfermedad paro forzoso, su nico modo de tener vacaciones. Con la
-diferencia de que no son tan divertidas como las de los ricos; porque
-las Cajas de resistencia no dan para tanto como las Cajas de los Bancos
-y las rentas de casas y tierras. Ah! Si los pobres tuvieran algn
-dinero para jugrselo en algn Casino mientras dura la huelga, nadie
-tendra que decir nada de ellos. Sera gente que se divierte; la gente
-que se divierte, no perturba. Pero quin se le ocurre holgar sin
-dinero? Peor todava: costa del dinero de los dems. No piensan esos
-obreros que sus das de huelga significan tal vez el automvil, la
-partida de bac del seor que veranea tranquilamente? Pues bueno sera
-que lo pensaran, que eso de no pensar ms que en s mismos se queda
-tambin para los ricos. Bueno es que ellos no piensen que su automvil,
-y su bac, y sus cocottes significan el pan que falta muchos das
-en muchas mesas; porque si lo pensaran no se divertiran tanto, y
-conviene que los ricos se diviertan para que los pobres vivan. Cuando
-se han pagado seis reales dos pesetas por el trabajo de un hombre en
-todo un da, bien puede uno jugarse 1.000 pesetas una carta, con la
-conciencia tranquila, y pedir energa los Gobiernos para reprimir
-cualquier desorden, y espantarse de que haya quien hable todava de
-problemas y cuestiones sociales.
-
- * * * * *
-
-Una millonaria americana ha celebrado en Pars el segundo cumpleaos
-de un lindo perrillo de su pertenencia con una original y esplndida
-fiesta. Invit todos los perros y perras de sus amigas, que acudieron
-acompaados de sus distinguidas amitas, naturalmente. Hubo verdadera
-competencia en el atavo de los perros: collares y pulseras con
-piedras preciosas, golas de magnficos encajes, mantas de fantasa,
-pauelitos bordados. El hroe de la fiesta luca un suntuoso manto,
-que era llevado graciosamente del pico por un pato blanco que, segn
-dicen, cometi mil incorrecciones y acab por tragarse un anillo de
-oro y brillantes que dej caer una de las ms espirituales falderas
-asistentes la reunin. Se sirvi un delicado agasajo, y las revistas
-no dicen si se bail se hizo msica, ni si las alfombras y cortinajes
- las faldas de las amitas padecieron graves ultrajes. Tampoco dicen si
-el _flirt_ se contuvo en lmites decorosos hubo que lamentar algunas
-expansiones de dudoso gusto. Se supone que, siendo todos los perritos
-de buena casa y educados por seoras tan distinguidas, la reunin
-tendra el mejor tono. De seguro que no se mordieron unos otros como
-sus seoras y dueas, que saldran encantadas de la fiesta. Sera
-interesante saber lo que pensaron los perros, y ms interesante saber
-lo que dijeron los criados de la casa. De los maridos y los hijos de
-las seoras, no se sabe nada.
-
- * * * * *
-
-No se dir que nos descuidamos en los preparativos para solemnizar el
-centenario de Cervantes. El Saln Nacional, nombre ya de suyo sonoro
-y significativo, se llamar teatro de Cervantes, y, al anunciar el
-cambio de nombre, se anunci primeramente que actuara en l una buena
-compaa dramtica; pero despus referencias muy autorizadas dan por
-seguro que actuar en l una de esas compaas de _variets_ tan poco
-variadas. Era lo nico que le faltaba Cervantes. Con un guiol ira
-mejor servido; siquiera recordara aquel retablo de Maravillas el
-famoso de maese Pedro; pero estas _variets_ la moderna no s qu
-puedan recordar, como no sean las desdichas que le persiguieron en vida
-y no dejaron de perseguirle en muerte, sin la tregua del centenario,
-que ya veremos cmo nos lo deparan entre unos y otros.
-
-Admirable sera que, al engao del nombre, acudiera algn extranjero
-al teatro de Cervantes creyendo hallar el verdadero teatro nacional,
-poco menos, y se encontrara con su buen garrotn y sus buenas coplitas
-en el ms puro estilo cervantesco. Triste sera que, slo por los
-artistas y el pblico, pudiera creerse transportado lo ms triste
-de la triste Espaa de Cervantes, y que, viniendo festejar al autor
-del _Quijote_, slo pudiera admirar al de _Rinconete y Cortadillo_, no
-tanto por la certera observacin de su tiempo como por la penetrante
-visin del porvenir.
-
- * * * * *
-
-Los franceses nos pondrn en solfa, y por eso, sin duda, padecen la
-obsesin musical de Espaa. De diez doce conciertos anunciados
-en das pasados, de los que dan en Pars continuamente las bandas
-militares, no haba uno solo en que no figurara alguna pieza de
-inspiracin espaola. La _Espaa_, de Chabrier; fantasas de _Carmen_;
-un Vito; fantasa de _El Cid_, de Massenet; serenata espaola. Eso s,
-entre tanta msica espaola ni un slo compositor espaol. Basta con
-que la inspiracin sea nuestra; ellos se bastan para instrumentarlo
-todo. Lo mismo que en Marruecos, y que en todas partes. Aqu cantamos y
-bailamos; ellos instrumentan... y cobran. No ha sido sta siempre la
-suprema habilidad francesa: instrumentar todas las msicas de todo el
-mundo? Slo que hay msicas bravas que se resisten todo pentagrama y
- toda batuta. Napolen, aquel gran director de orquesta, lo aprendi
- su costa. Pudo con los pueblos entonces ms civilizados y fu
-estrellarse en los que l despreciaba ms por incultos.
-
-
-
-
-XXVII
-
-
-Si para todo Gobierno es siempre desagradable la perturbacin del orden
-pblico, es natural que lo sea doblemente para un Gobierno liberal y
-democrtico. Siendo el primer deber de un Gobierno el sostenimiento del
-orden, cmo conciliar las ideas liberales con las medidas necesarias
-de previsin y de represin? Segn frase de un eminente novelista y
-lastimoso republicano, en la vida los hechos van dando de puntapis
-las ideas. Pero no deja de ser triste cosa, cuando de ideas liberales
-se trata, que los hechos brutales puedan despedirlas de tan brutal
-manera.
-
-Convalecientes todava de un acceso de fiebre, en que, por fortuna, no
-todos han perdido la cabeza, aunque bien pudo temerse, no es ocasin de
-aquilatar errores y responsabilidades.
-
-Hay en estos accesos agudos el peligro de que, por atender con premura
- lo sintomtico, se desatienda la dolencia esencial. Es indudable
-que los vnculos de solidaridad social entre unas clases y otras
-estn muy relajados. Nadie sabe qu alta claridad han de llegar las
-inteligencias para suplir el calor que falta en los corazones. Hemos
-apagado la lumbre antes de encender la luz, y todos vamos tientas por
-la vida; no es extrao que nos tropecemos unos otros cada paso.
-Se ha destrudo mucho y no se ha edificado lo bastante. La voluntad
-moderna es negativa. Sabemos muy bien lo que no queremos; nadie sabe de
-cierto lo que quiere.
-
-Sera injusto desconocer, y los ms apasionados enemigos y los ms
-condicionales amigos, que son peores, no podrn negarlo, que el
-Gobierno ha salvado con gran cordura, digan otros con gran suerte, las
-difciles circunstancias en que tanto poda pecarse por falta como por
-exceso.
-
-El pueblo de Madrid, tan desconocido, tan calumniado veces, ha dado
-una vez ms pruebas de su nimo sereno y bien templado. Nadie se ha
-intimidado. El comercio abri sus tiendas confiadamente; nadie dej sus
-habituales ocupaciones y esparcimientos. La clase media, sobre todo,
-la que bien tendra motivos justificados para ir la huelga y la
-protesta violenta, puede decirse que ha sido en este caso el muro de
-contencin contra posibles desbordamientos del motn amenazador, por
-una parte, de la represin excesiva, por otra. No olviden la Monarqua
-ni sus Gobiernos dnde est su ms firme apoyo. Los de abajo? Aun sin
-razones sentimentales. Hay tantas razones de conciencia para perdonar
-sus errores y sus extravos! La grey es buena... Los pastores? Pobre
-pueblo! La vida es tan dura para l! Cmo culparle si, para soar y
-esperanzarse, prefiere todava la blandura y dulzor de las mentiras
-lisonjeras al spero y sano amargor de las verdades? Si slo se le
-acercan los que tienen aspiraciones de dolos y ninguno que tenga
-vocacin de mrtir! Cmo ha de escuchar nunca palabras de verdad?
-Hasta la entrada en Jerusaln, entre aclamaciones y palmas, hay muchos
-Cristos; hasta la Cruz, slo hubo uno: El que era todo amor.
-
- * * * * *
-
-Bien merecen una especial recompensa los reservistas y licenciados
-temporalmente que se han presentado espontneamente en sus respectivos
-Cuerpos, anticipndose la orden de incorporarse ellos.
-
-Merecedores son tambin del mayor encomio los aristcratas veraneantes,
-los prceres ilustres, polticos y financieros, lo ms saneado de
-nuestras clases conservadoras, que se han apresurado dejar las
-comodidades y el descanso de sus residencias veraniegas para mostrar
- la Monarqua y al Gobierno su lealtad acrisolada. Imponente fu la
-manifestacin de todos ellos realizada en Madrid, pareciendo en los
-sitios de mayor peligro, ofrecindose con sus servidores y empleados
-defender y sostener el orden. No podan hacer menos por la Monarqua
-los que tanto hicieron por la Religin en los das del Congreso
-Eucarstico. Slo los impedidos y achacosos se han limitado enviar
-sus adhesiones por escrito. Y, aun stos, habra que oirles en
-la terraza del Casino de Biarritz y en otros puntos del extranjero
-abominar de los viles afrancesados, que se aprovechan de los momentos
-difciles para perturbar el orden y traer graves complicaciones sobre
-Espaa.
-
-Admirable ha sido su conducta, y razn es que, despus de tan
-significativo acto de presencia, vuelvan reanudar sus vacaciones,
-interrumpidas hasta que llegue el invierno y, con l, ocasiones en que
-lucir ms tranquilamente Toisones, bandas y cruces, que tan bien saben
-ostentarse en los momentos de peligro como en las ceremonias pacficas.
-
-La Monarqua y los Gobiernos deben tener muy en cuenta la actitud de
-estas clases privilegiadas, que aun no han hallado por aqu su Lloyd
-George como en Inglaterra.
-
- * * * * *
-
-Y nada ms. De todo ello el Gobierno del Sr. Canalejas ha salido
-inclume, cuando sus mejores enemigos y sus peores amigos esperaban
-que saldra muy quebrantado. Algo que importa ms ha salido tambin
-inclume: la vitalidad de esta Espaa nuestra, ms resistente con su
-apariencia de debilidad que muchos organismos de robustez engaosa.
-
-Y este nuestro Madrid bien puede perdonrsele su femenina debilidad
-por algn torero, en gracia de su masculina serenidad ante un
-espectculo en que la mayor prueba de cordura era permanecer impasibles
-como espectadores; nico medio de que no se hicieran locuras en el
-redondel, que, por fortuna, en esta ocasin ha sido todo olivo,
-considerado como smbolo de la Paz, para los bien intencionados. En
-su sentido taurino; para los que gritando al toro, al toro!, no se
-contentan con quedarse entre barreras, sino que se suben al palco de
-la presidencia apenas suenan los clarines y, de paso que se ponen en
-seguro, le piden algn favorcillo al presidente, mientras los incautos
-lidiadores, jaleados por estos capitanes Araa, se juegan la vida en el
-ruedo.
-
-
-
-
-XXVIII
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-Gran revuelo en Pars. Cuestin de faldas: faldas de bailarina. Osados
-reformadores tratan de suprimir en el cuerpo de baile de la Gran
-Opera, el tut sea la tradicional faldilla de las bailarinas.
-Dicen que es inverosmil--miren ustedes dnde demonios van buscar
-la verosimilitud!--que en un baile de campesinos, de griegos, de
-romanos, se presenten las danzarinas con ese traje, sin poca y sin
-estilo, que es slo de bailarina, por unos de esos convencionalismos
-teatrales que, si bien se mira, ay!, son todo el teatro. Hay quien,
-dejando un lado la propiedad escnica, que nada importa cuando se
-trata de admirar bellezas femeninas, protesta contra el tut, en
-nombre de la Esttica. Dicen que el tut destruye la armona de
-lneas. Picarones!
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-En seguida han levantado partido, de una parte, los tradicionalistas;
-de otra, los innovadores. Entre las mismas interesadas, las hay que
-estn por las faldillas; las hay que estn por las lneas. Las madres,
-corporacin respetabilsima en el cuerpo de baile, inmortalizadas por
-Halevy en su _Madame Cardinal_, con su experiencia de madres, estn
-por la falda: saben cunto importa reservar alguna sorpresa para los
-momentos definitivos. La juventud, con sus impaciencias la moderna,
-est por la lnea. Saben que, como en Geometra la lnea recta, en Amor
-la curva es la distancia ms corta entre el escenario y el hotelito de
-sus sueos.
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-Hay tambin un partido intermedio: el partido templado de un
-transigente eclecticismo. Adptese la innovacin para las peras y
-bailes modernos, y resptese la tradicin para los del antiguo rgimen.
-Hay tal vez abonados viejos, fetichistas de amor, para quien el
-tut es toda la bailarina. Sera una crueldad privarles de la prenda
-sugestiva y evocadora.
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-Hay tambin un partido revolucionario y avanzado que, no slo pide
-la supresin de los tules y gasas, sino la supresin de las mallas,
-que, si no destruyen, ocultan las lneas. Dicen que siendo el baile
-exhibicin de la belleza corporal femenina, ritmo plstico de formas
-y actitudes, tapar las formas de una bailarina es como tapar la boca
- un cantante. Estos seores quieren que les canten toda voz, y que
-les bailen... aqu no puede decirse todo trapo; al contrario: fuera
-trapitos!
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-Para comprender lo que esta cuestin interesa en Pars, es preciso
-saber lo que significa el cuerpo de baile de la Gran Opera, que es
-toda una institucin nacional. Wgner tuvo que sucumbir ante su
-tirana, amenizando _Tannhauser_ con un bailecito, pues de otro modo
-no se hubiera representado nunca. Verdi, en todo el esplendor de su
-gloria, tuvo que intercalar tambin unas danzas en su _Otelo_ cuando
-fu representado en la Gran Opera. Hasta el _Don Juan_, de Mozart, se
-ameniza con un aadido bailable, para el cual se aplica uno de los
-minus del mismo divino maestro, y la marcha turca, que cae en el _Don
-Juan_ como el cala en la cabeza de Dulcinea--vase la pera de
-Massenet _Don Quichote_, cuya representacin en Madrid demandan algunos
-cervantfilos.--Buena obra para inaugurar el nuevo teatro de Cervantes,
-para que al Inri no le falte letra... ni msica.
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- * * * * *
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-Ahora que se agita la idea--en Espaa se agitan mucho las ideas,
-por eso llegan las pobres tan cansadas cuando hay que ponerlas en
-prctica--de fomentar el turismo por los medios ms adecuados,
-no sera malo convocar una Asamblea de veraneantes abrir una
-informacin pblica para que expusieran sus observaciones, sus agrados
-y sus quejas. De este modo, podra trazarse algo as como un mapa
-hospitalario de Espaa, que podra ser muy til para los turistas.
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-Hay que oir muchos de los que regresan! Claro es que muchas veces
-el espectculo est en el espectador y el viaje en el viajero. Los que
-buscan pueblecillos ignorados y tranquilos para su descanso, vuelven
-encantados. Qu amabilidad y dulzura en el trato de los campesinos!
-Qu sencillez! Qu arte para adulterar los alimentos y encarecer los
-precios, para que el veraneante no eche de menos las comodidades de
-Madrid! Qu modo de amenizar la vida al forastero! Eso s; el paisaje
-y el aire sano del campo compensan de todo. Salvo que el paisaje est
-todo acotado, para consuelo de los que no quieren terrenos baldos, y
-no hay por dnde pasear ni por dnde asomarse al campo; salvo que el
-aire huele paja quemada carroa de animales muertos que se pudren
-al aire libre; salvo que los nios, que fueron de Madrid tan sanos,
-atrapan la tos ferina el sarampin, unas calenturas, gracias la
-higiene de esos admirables lugares, reino eterno de Herodes.
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-Oh, el campo, los pueblecitos! Qu bien se vive en ellos con una
-casa estilo de Madrid, con criados de Madrid, hacindose llevar los
-alimentos de Madrid, con peridicos de Madrid, amigos de Madrid y mucha
-agua de Colonia... de cualquier parte!
-
-Los ms exaltados africanistas debieran emprender frecuentes
-exploraciones por muchos de estos lugares. Tal vez la vuelta se
-hubiera enturbiado su fervor de civilizadores y conquistadores de
-tierras extraas. Pues no hay poco que civilizar y que conquistar
-sin salir de casa! Y no vale decir que para eso siempre hay tiempo, y
-para eso los tenemos cerca. Precisamente porque estn cerca es posible
-que, si no los conquistamos pronto, nos conquisten ellos. Y que, los
-brbaros de fuera, se les ve venir; pero los de casa, no han avisado y
-ya estn encima. Todo ser que el hambre apriete un da demasiado. As
-como as, con los remedios que proponen algunos economistas, dignos
-de los mejores tiempos de la Edad Media... Proteccionismo y cierre
-de puertas. Es el mejor remedio. Bien deca D. Juan Valera que la
-Humanidad estaba empezando vivir.
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-
-XXIX
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-El malestar ocasionado por la caresta de la vida es universal. Las
-gentes andan mal humoradas, y el mal humor se traduce en motines,
-huelgas y disturbios, con cualquier pretexto, que, no pareciendo
-suficiente los que no quieren enterarse de la verdadera causa, les
-hace pensar en el oro extranjero, en traidores y agitadores extraos.
-Aqu pensamos en el afrancesado, como en tiempos de la invasin
-napolenica.--Todo esto es como pensar en polvos misteriosos que
-envenenan las aguas, en tiempo de mortfera epidemia.
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-Claro es que, muchas veces, los mismos que protestan y se enfurecen,
-no se dan cuenta de la verdadera causa de sus furores. Pesan sobre
-el dinero y sobre las necesidades materiales tantos anatemas poticos
-y romnticos, que todos nos da cierta vergenza confesar, cuando
-andamos tristes y cariacontecidos, que la causa primordial es la falta
-de metales preciosos y precisos! Hay tanta pasin de nimo y tanta
-neurastenia que se curara con unos cuantos billetes de mil pesetas! Y
-hay tanto socialismo, tanto republicanismo y tanto idealismo que se
-curara del mismo modo!
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-Los mdicos y los gobernantes, para acertar en sus diagnsticos, han de
-ser algo materialistas. El estado financiero del paciente, individuo
-pueblo, es de gran importancia para diagnosticar y recetar con acierto.
-Hay tristezas que parecen, y as lo asegura el enfermo, de lo ms
-espiritual del mundo; y con buena alimentacin, diversiones y algn
-dinero, desaparecen en cuatro das, sin dejar seales. No hay ms que
-comparar lo que dura un duelo en una casa donde la familia queda muy
-bien, con lo que dura donde, como suele decirse, el difunto se llev la
-llave de la despensa.
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-Yo estimo en mucho esas buenas seoras, serviciales y conocedoras del
-corazn humano, que, en las grandes catstrofes familiares, se dedican
- ofrecer y servir tazas de caldo, vasos de leche y yemas de huevo.
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-Este sistema, aplicado al gobierno de los pueblos, producira los
-mejores efectos. Que los pueblos se agitan y se inquietan por alguna
-idea poltica? Leyes econmicas, de lo ms grosero y materialista: la
-taza de caldo, el vasito de leche y las yemitas de huevos.--Llore usted
-lo que quiera, pero hay que tener fuerzas.--As dicen esas seoras
-solcitas que, por haber asistido muchos duelos de familia, saben el
-modo de curar desmayos y sncopes de viudas y hurfanas. Al estmago,
-al estmago! No hay que tomar el corazn muy en serio, ni en los
-pueblos ni en los individuos.
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- * * * * *
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-Hasta ahora, el pblico del teatro de Apolo era el que ofreca mayor
-resistencia dejarse emocionar por la pura emocin artstica. Los
-mejores xitos literarios obtenidos por algunas obras en aquel teatro
-fueron logrados punta de chiste. Presentarse all cuerpo limpio era
-empresa arriesgada. Sinesio Delgado es testigo de mayor excepcin. El
-xito de _Lirio entre espinas_ ser slo un acierto de una obra y de
-un autor?, ser tambin un acierto del pblico? Mucho habra que
-celebrar lo primero; lo segundo, doblemente.
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-Una de las grandes ventajas de los teatrillos y salones en que se
-cultiva el gnero llamado _variets_, es haber sido un derivativo para
-que cierto pblico no busque en teatros donde debe cultivarse otro
-gnero, lo que en esos salones puede encontrar en abundancia.
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-Bueno es que se deslinde el campo. A un lado, el teatro; otro, el
-escaparate. Que cada cual sepa dnde debe ir y dnde no, satisfacer
-sus gustos y sus aficiones.
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-Hasta ahora, el arte y la literatura haban sido para esos teatros
-lirio entre espinas.
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-Esperemos que, en adelante, aunque no todo sean lirios, todas sean
-flores.
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- * * * * *
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-Con los comienzos de la temporada teatral anuncia su alegre entrada en
-Madrid el invierno de los dichosos.
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-Como en las procesiones espaolas, Dios grande y Dios chico, hay
-siempre dos estaciones en cada estacin del ao. Una, para los que
-tienen sus diversiones distintas en cada una; otra, para los que pasan
-los mismos apuros en todas ellas.
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-En unas casas se piensa ahora en el abono los teatros, en bailes y
-fiestas, en las nuevas noches de invierno, en alfombras y pieles. En
-otras se piensa en la falta de trabajo, en la pobre ropa empeada.
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-El invierno acusa, como ninguna otra estacin, lo terrible de las
-desigualdades sociales.
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-El hielo que endurece la tierra y dificulta al pobre labrador sus
-labores, sirve para que los ricos patinen sobre l, bien aforrados
-en pieles. Por si el hielo natural falta para su diversin, tienen
-patinaderos de hielo artificial.
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-La industria de los hombres no se ha cuidado tanto de aliviar males al
-pobre como de aumentar goces al rico. Verdad es que los pobres pagan
-mal y agradecen peor.
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-Por eso nadie trabaja para ellos; ni ellos mismos. Todas las
-comodidades, todo el lujo, todo lo que embellece y alegra la vida,
-pasa por sus manos sin dejar rastro de bienestar, de belleza ni de
-alegra. En sus manos todo es trabajo, pena y miseria.
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-XXX
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-Buenas reprimendas se est ganando Italia, de la parte de las seoras
-mayores, por querer ella jugar tambin la seora mayor y hacer de
-gran potencia! Como si furamos todos unos, frailes y tamborileros!
-
-Tendra que ver! Cuando las grandes andan con mil remilgos y
-miramientos por no tropezarse ni ofenderse, que una loquilla viniera
-enredarlas todas.
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-Estn Francia y Alemania, muy seoras y muy reverendas, nota va, nota
-viene, hasta aqu cedo y de aqu no paso, por si pueden evitarse el
-venir las manos, que las dos tienen muy ocupadas, y se le ocurre la
-seorita sin juicio de las tarantelas echarse de conquista y de bulla
-por esos mares.
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-Las grandes seoras, acostumbradas ponerse el mundo por montera,
-dicen, escandalizadas ante la empresa de Trpoli, que esas no son
-formas entre naciones decentes y que de quin las habr aprendido
-Italia.
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---Ella no tiene posicin para eso--como deca una aristcrata,
-censurando una burguesa que se permita tener amantes.
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-El que tiene posicin puede permitrselo todo en este mundo. Pero el
-que no la tiene cmo llega tenerla? Cmo van llegar los pequeos
- grandes, si los grandes tienen monopolizados todos los medios de
-engrandecerse?: el atraco, el despojo, la estafa; los medios ms
-usuales entre naciones decentes y civilizadas.
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- * * * * *
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-Peligroso, peligrossimo juego, que no aconsejaramos ningn
-Gobierno, es el de ilusionar y desilusionar de un da otro.
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-Contra su certero instinto de gato escaldado, el pueblo espaol est
-como quien quiere creer, si no cree; en las mejores disposiciones
-para terminar en creyente. No pide milagros, pero... si se los
-cuentan! Casi, casi, se dar por contento con volver de la aventura,
-como el gitano tuerto, por lo menos con el ojo que le quedaba sano.
-No pretendamos ponerle vendas en los ojos, que la verdadera fe no
-se falsifica con nada; y no hagamos que, por querer infundrsela
-con milagreras, acabe por no creer ni en los milagreros ni en los
-verdaderos apstoles. Hasta ahora slo cree en los mrtires.
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- * * * * *
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-La Biblioteca Nacional era una institucin intangible inviolable. Un
-distinguido escritor se lamentaba das pasados de que nadie sostuviera
-una campaa contra esa plaza fuerte. Slo algunos artculos en broma y
-algunas quejas tenues.
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-Las bromas no sientan mal, y, por desgracia, es ms fcil llamar la
-atencin sobre un asunto echndolo broma que tomndolo en serio.
-Las quejas... Caramba! Cualquiera se atreve insistir! Apenas se
-atreve uno protestar contra una deficiencia, un descuido, salen
-como energmenos unos cuantos seores, clamando que todo ello es
-ganas de molestar, que la Biblioteca es una perfeccin y no hay nada
-que mejorar ni que corregir en ella ni en sus servicios. Admirable
-institucin que ha llegado ese punto en que ya nada puede mejorarse!
-
-Cuidado que en esas quejas nada iba contra el respetable Cuerpo de
-Archiveros y Bibliotecarios; al contrario; ms se procuraba que se les
-aliviara en trabajo y se les aumentara el sueldo. Pero nada, ni aun as
-agradecen las quejas.
-
-En cuanto los seores de la casa, los eruditos y biblifilos del
-santo y sea, esos ya es sabido que son como los devotos beatones:
-parroquianos fieles de una iglesia, les molesta cualquier extrao que
-venga turbarles en sus oraciones. Dicen que para cuatro golfos que
-van la Biblioteca destrozar los libros... Yo tengo la seguridad de
-que peligra ms un libro en manos de un biblifilo, rata de biblioteca,
-que en manos de un golfo. La verdad, no veo un golfo arrancando hojas
-de un libro, para ahorrarse el trabajo de copiarlas para evitar que
-otro las copie. Adems, cuanto mayor sea el nmero de golfos que acuda
- la Biblioteca, menor ser el peligro de que manchen estropeen los
-libros. Cuantos ms sean los que pueden verse unos otros, ms cuidado
-tendrn de que alguno pudiera delatarlos en su vandlica tarea. Sabido
-es que en Pars estaba ms seguro el Museo del Louvre cuando, por ser
-gratuita la entrada, acudan numerosos golfos, que cuando, por costar
-dinero, apenas si acudan ms que los extranjeros y provincianos. En
-los tiempos de la entrada libre y popular no hubo ningn robo. Acaso
-hubiera sido imposible el de _La Gioconda_ con el sistema de la puerta
-franca. Del mismo modo, facilitando la asistencia de numeroso pblico
- las bibliotecas, sern ms difciles esos actos de destruccin y de
-mala crianza. El pblico es el mejor vigilante del pblico. Y aunque se
-destrocen algunos volmenes... Todos hemos aprendido leer ensuciando
-y rompiendo libros; si por eso no hubieran vuelto poner un libro en
-nuestras manos, ni hubiramos aprendido leer... y pobre libro el que
-hubiera cado despus en poder nuestro! Siempre hubiera sido el enemigo
-odioso.
-
-La Biblioteca popular puede servir para todo esto: para que se
-desahogue el odio al libro, rompiendo y ensuciando unos cuantos; y
-despus... para que se le vaya perdiendo el miedo, y, por fin, para que
-se le vaya tomando cario.
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-XXXI
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-La buena obra del desayuno escolar, de las cantinas escolares, est en
-buenas manos, y es seguro que se salvar del infructuoso destino de ir
- estrellar el cielo.--Por qu ha de decirse empedrar el infierno,
-cuando de buenas intenciones se trate?--Ninguna buena intencin se
-pierde, aunque no pase de la intencin. Toda simiente espiritual
-fructifica, ms tarde ms temprano, en la realidad prctica.
-
-Si fueran graves y sesudos varones los encargados de llevar cabo el
-buen propsito, no habra que fiar mucho en su realizacin. Todo se
-perdera en discusiones, Memorias y nombramiento de cargos. Las seoras
-son ms expeditivas en todas sus resoluciones, discuten andando; sus
-discusiones no son por discursos en severas sesiones, sino por rplicas
-animadas y vivas en charla amistosa. Las seoras son nicas tambin
-en el manejo y dominio de las cifras. Mientras los hombres necesitan
-servirse de la tabla de logaritmos para averiguar el precio de las
-patatas, con todo rigor cientfico, las seoras, por los dedos muchas
-veces, calculan y resuelven los problemas ms dificultosos mejor que
-Inaudi.
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-No quisiera yo actuar solamente de jaleador y tocador de palmas en
-empresa tan loable. Desde ahora me ofrezco las distinguidas seoras
-para cuanto crean que pueda serles mi cooperacin de alguna eficacia.
-
-Muy explotado est el teatro y cuanto con l se relaciona, para
-pensar en recargarle con un nuevo tributo. Algo queda todava sin
-explotar, que bien pudiera explotarse en beneficio de tan buena
-obra. Los gorrones y los _pelmazos_. Por qu no ha de cobrarse un
-impuesto de caridad sobre los vales? El que asiste gratuitamente
-un espectculo, con mayor razn debe pagar ese impuesto. Son muchos
-tambin los aficionados curiosear en lecturas, ensayos, sobre todo en
-los generales. No estara muy en razn tambin que pagaran con algo
-las primicias y el fisgoneo? En todo lo de este mundo--no es verdad,
-viejos verdes?--las primicias es lo que ms se paga. Slo en el teatro
-son gratuitas.
-
-Por mi parte, y desde ahora, fuera de los precisos operarios, como dice
-el cartel de las corridas de toros, todo curioso, fisgn, _pelmazo_
- buen amigo que asista al ensayo de una obra ma, le sablear sin
-consideracin alguna y pondr disposicin de las damas lo recaudado.
-Que entonces no habr curiosos? Por lo pronto, eso iremos ganando.
-
-De cualquier modo, bueno sera que las empresas y los autores se
-pusieran de acuerdo para explotar todo _pelmazo_.--Entindase lo de
-_pelmazo_ en el mejor sentido de la palabra.--Cada cual puede aplicar
-este ingreso, que al cabo del ao sera importante, la obra meritoria
-ms de su agrado y de su simpata.
-
-Tambin pueden rendir un tributo los ejemplares regalados, las tarjetas
-postales firmadas y dems molestias hasta ahora gratuitas y, por lo
-regular, poco agradecidas.
-
-Los tiempos son prcticos, pero como los escritores y artistas hemos
-convenido que no est bien serlo en provecho propio, sigamos siendo
-desprendidos y generosos; pero ya que hemos de padecer tanta _lata_ por
-amor al Arte, que nos sirva lo menos de satisfaccin padecerla en
-provecho de alguna obra de caridad.
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- * * * * *
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-En los salones de variedades se inicia un renacimiento nacional.
-Hasta ahora las canciones eran imitacin traslado de _couplets_
-extranjeros. Hoy se cantan canciones espaolas, antiguas y modernas;
-las artistas se tocan con la mantilla blanca, gran peineta y
-claveles--tambin se tocan de otras mil maneras; pero qudese esto de
-jugar del vocablo para sus intencionadas canciones.--Renace tambin el
-baile clsico espaol: fandango, bolero y panaderos; hay trajes del
-siglo XVIII y bailarinas de la misma poca. Ese siglo XVIII, el ms
-afrancesado, que muchos tienen por el prototipo de lo castizo! No hay
-quien tiene Goya por el ms espaol de nuestros pintores? A Goya, que
-unas veces pint como los ingleses, otra como los franceses, y cuando
-pint su manera pint de muy mala manera.
-
-Verdad es que yo he ledo en papeles de la poca cmo se censuraban los
-sainetes de D. Ramn de la Cruz, como gnero la francesa.
-
-Tambin creo que en este espaolismo de bailarinas y cantadoras hay ms
-de afrancesamiento que de espaolismo. La prueba es que cuando vienen
-ms espaolas es cuando vienen de Pars. Y es que, ante la niveladora
-civilizacin, lo castizo va emigrando de unos pueblos otros, como
-curiosidad de exportacin. Dentro de poco ser lo ms difcil, para
-los curiosos de costumbres pintorescas y caractersticas, saber dnde
-han de hallar las de cada pueblo, porque lo ms italiano estar en la
-Argentina, lo ms americano en Pars, lo ms francs en Nueva York, lo
-espaol, en Rusia, y lo ruso, en China. En Arte suceder lo mismo: el
-del Norte habr pasado al Medioda, y viceversa. Los europeos pintarn
-como los japoneses, y los japoneses como los europeos. Habr corridas
-de toros en Londres y boxeo en Sevilla. En Alemania no gustarn
-ms peras que las italianas, y en Italia, las de Wgner y Strauss.
-En Madrid se representarn operetas vienesas, y en Viena, zarzuelas
-espaolas. Los pueblos juegan las cuatro esquinas, y cuando alguien
-pide un poco de casticismo, en todas partes le dicen:--Por all
-rebulle.--El cosmopolitismo es ya castizo en todas partes; lo castizo
-se ha hecho cosmopolita.
-
-
-
-
-XXXII
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-
-Muy doloroso es ver renovarse cada paso de nuestra historia la negra
-leyenda de las torturas inquisitoriales. Pero hay que confesar, por muy
-triste que sea, que no hay leyenda ni calumnia sin fundamento. Cuando
-se ha pecado mucho, son necesarias muchas y muy seguras pruebas de
-virtud, hasta llegar convencer las gentes de que en verdad hemos
-mejorado nuestra vida y costumbres.
-
-En realidad, slo nos alarmamos cuando los de fuera nos llaman
-la atencin sobre estos supuestos actos de crueldad. Pero, en
-familia, entre nosotros, todos los das celebramos y alentamos estos
-procedimientos, ms frecuentes de lo que parece, en actuaciones
-procesales, en crceles, en Juzgados y hasta en Delegaciones. Vale
-hacernos los ignorantes, si todo ello es ciencia y aquiescencia de
-todos? Quin no ha odo celebrar, hasta por personas muy cultas,
-la oportunidad del empleo de estos procedimientos, sobre todo si de
-descubrir y castigar un delito que personalmente le perjudicaba era el
-caso?
-
-Lo que no est bien es que se pretenda culpar ningn Gobierno, sea
-conservador liberal, ni hacer cuestin poltica lo que es cuestin
-de educacin nacional. No cabe en cabeza humana que ningn Gobierno
-espaol, sobrado advertido ya, ordene, autorice consienta semejantes
-procedimientos; todo lo contrario.
-
-Esa negra leyenda est fundamentada en nuestro carcter. Tan es as,
-que, siendo Espaa, seguramente, digan lo que quieran historiadores
-parciales, el pueblo en que menos se ha perseguido y atormentado por
-ideas polticas y religiosas, es, no obstante, el pueblo en que ms se
-destaca y perdura la triste fama de estas persecuciones y fanatismos.
-
-Y es que, en otros pueblos, eran los altos poderes los que imponan la
-intolerancia y las crueldades, contra la conciencia de los gobernados.
-En Espaa, fueron siempre los gobernados los que impusieron los
-gobernantes la crueldad y la intolerancia. Por eso en otras partes,
-aunque ms terribles en sus efectos, fueron menos permanentes en sus
-causas.
-
-La verdad es que el espritu de cada espaol est como amurallado,
-y todo lo que est fuera de su recinto, juzgado como extrao
-incomprensible. No simpatizan unos espritus con otros, porque no
-se comprenden, y no se comprenden porque se ignoran. En cada uno
-de nosotros hay un pequeo inquisidor por el poder, grande por la
-intencin.
-
-No omos decir cada paso, no habremos dicho todos alguna vez:--Yo,
-al que hace esto, al que hace esto otro, al que piensa de este modo,
-al que no piensa de esta manera, le matara?--Mataramos por todo. La
-justicia no nos satisface por completo si no tiene algo de venganza.
-Aplaudimos al que venga una injuria por su mano, tenemos por cobarde al
-que pide reparacin de una ofensa por justicia.
-
-Con las mujeres, pecamos de afectada retrica galantera en el trato
-superficial y, digmoslo as, potico y literario. En el trato
-ordinario y tan ordinario! de la vida, somos groseros, brutales,
-duros. Para los nios no hay pueblo de menos delicadeza. Para los
-animales, no se diga. Y todas horas, en la vida familiar, en la vida
-poltica, en el teatro, en las plazas de toros, puede observarse esta
-dureza de nuestro carcter, esta carencia del sentido de la simpata y
-de la comprensin.
-
-Ahora mismo, al protestar indignados contra los que vuelven propalar
-la leyenda negra, tal vez decimos:--Es para matarlos!
-
-Aceptemos en penitencia de nuestros pecados esa leyenda, que ya estara
-destruida, si no fuera tan verosmil. Procuremos hacerla imposible, y,
-para ello, antes de protestar y de indignarnos, hagamos un buen examen
-de conciencia.
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- * * * * *
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-_El Porvenir Postal_ dedica todo un nmero los carteros y peatones,
-elevando sentida y razonada exposicin los Poderes pblicos,
-para que no tarden en mejorar la triste situacin de tan humildes y
-desatendidos funcionarios.
-
-Debiera ser obligatorio para todo gobernante un certificado cierto
-de haber vivido durante algunos aos en algn pueblecillo, de esos
-abandonados de Dios y de los hombres. Quien ve un pueblo, ve un
-reino, dcese en Castilla. Y ms ensea la observacin directa de uno
-de esos lugares, que todos los libros de Ciencias sociales y polticas.
-
-El cartero rural, el peatn! Quin piensa en las grandes capitales
-lo que sus servicios significan? Con nada estn bien pagados. Cuando
-se aprecia de cerca su penoso servicio, cmo no llamar la atencin
- gritos contra la injusticia, iniquidad en muchos casos, con que se
-desatiende esos modestos hroes?
-
-Pensando en esto y en muchas cosas ms, es cuando se aprecian en todo
-su valor las brillantes campaas parlamentarias de republicanos y
-socialistas. Pequeeces son stas que no merecen fijar su atencin.
-Es ms importante demostrar que Maura es reaccionario y Canalejas
-poco liberal. Ser el eterno obstculo y, como el alcalde famoso de
-Valdemorillo, que entraba por el Ayuntamiento diciendo desde la
-puerta:--De qu se trata? Que yo me opongo,--oponerse todo y no
-oponerse nada.
-
-Prxima la discusin de nuevos presupuestos, no habr quien se acuerde
-de los carteros y peatones?
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- * * * * *
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-La fecunda imaginacin de nuestros hacendistas, cuando de arbitrar
-nuevos recursos se trata, ya se sabe: al teatro por ellos. Como
-en ninguna otra industria negocio es tan fcil la investigacin
-y comprobacin de los ingresos, aqu que no peco ni me caliento
-la cabeza. Verdad es que los empresarios, actores y autores son
-pacientsimos corderos y, por verse unos otros perjudicados, se
-conforman, muy satisfechos, con el perjuicio propio. El precio de las
-localidades aumenta, el pblico se queda en casa se va la sesin
-continua del _cine_, y todos tan contentos.
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-Entretanto, los grandes caciques y terratenientes seguirn defraudando
- la Hacienda y sern los primeros en decir que el teatro est muy caro
-y hay que organizar loteras caseras para esparcimiento de los nios
-y de los amiguitos. Porque ya se sabe que, cuando todo est caro, los
-nicos que pueden hacer economas son los ricos.
-
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-
-XXXIII
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-Lamentable es la conducta de los partidos revolucionarios no reparando,
-por servir su causa, en propalar y sostener especies que ms
-desacreditan la nacin espaola que un Gobierno y determinado
-rgimen.
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-Pero tan lamentable como la conducta de estos partidos, es candorosa
-la actitud de aquellos monrquicos que piden lealtad al enemigo en sus
-procedimientos de combate. Lo malo en nuestros enemigos es que nos
-ataquen de buena manera. El enemigo slo empieza ser temible cuando
-empieza tener razn. Si los partidos revolucionarios tuvieran un
-programa econmico bien estudiado y bien definido; si tuvieran para los
-problemas nacionales ms soluciones constructoras que destructoras; si
-trabajaran por Espaa ms que por el triunfo de sus ideas, venga por
-donde venga y salga como salga, entonces es cuando seran temibles.
-Como son, la Monarqua no puede desear mejores enemigos; ni de encargo.
-Si parece que trabajan por la causa enemiga ms que por su propia
-causa! Ms han hecho en estos ltimos aos por la Monarqua los
-partidos republicanos y revolucionarios que los Gobiernos y los amigos
-del rgimen. No es para que stos estn orgullosos, porque es muy
-triste que nuestros aciertos slo consistan en los desaciertos ajenos.
-Ms eres t es una razn que tiene su fuerza por el momento; pero, en
-definitiva, el pas viene caer en la cuenta de que, unas veces unos,
-otras veces otros, todos tienen sus ms y sus menos.
-
-Se preguntaba en una ocasin Filipo de Macedonia cmo se vengara de
-alguien que le haba calumniado. Mejorando mis costumbres--respondi
-el rey magnnimo.--De este modo, con su lealtad al servicio de la
-Patria, es como deben responder los monrquicos deslealtades del
-enemigo. No hay mejor protesta. Pedir que el enemigo emplee mejores
-armas es candidez sin ejemplo. Dejadle, dejadle que siga con ese
-viejo armamento de mala ley, que suele dispararse por la culata
-y hacer explosin en manos de quien lo maneja torpemente. En la
-opinin nacional tal vez pudiera caer la mancha sobre un Gobierno y
-sobre el rgimen; en la opinin extranjera esas manchas caen sobre
-Espaa entera; y esas manchas no se quitan con bencina republicana ni
-revolucionaria.
-
- * * * * *
-
-Joaqun Dicenta ha presentado al Ayuntamiento de Madrid una razonada
-Memoria: Proyecto para construccin de edificios escolares.
-
-Esta obra que, llevada la realidad, debiera ser la mejor obra de
-quien tantas obras admirables ha escrito, porque es como el resumen
-de todas ellas, no ha sido admitida, lo que parece, por la empresa
- quien estaba destinada. Los hombres de carne y hueso, aunque tengan
-tambin corazn y cerebro, no son tan fciles de manejar como los
-personajes teatrales, creacin de nuestra fantasa, aunque materiales
-de la realidad los informen. Pero es una realidad sumisa nuestro
-esfuerzo creador. Por lo pronto, los personajes dramticos viven con
-muy poco. Esta otra ilusin de Joaqun Dicenta, que aspiraba ser
-realidad en la prctica, es mucho ms costosa. Pero es de esas obras
-que el pblico debe imponer una empresa, porque el pblico tiene
-derecho ello. Esa obra no puede ser un fracaso. Y, en todo caso,
-nunca sera un fracaso del autor, sino de la empresa que no ha querido
-admitirla.
-
- * * * * *
-
-Est visto que hay que ponerse machacn para que algunas gentes
-entiendan lo que uno quiere decir. Algo que dije referente Goya ha
-indignado muchos. Muchos tambin me han expresado su conformidad.
-Vyase lo uno por lo otro. No ser yo quien estime la calidad de los
-votos. Para m todos son respetables. A los indignados debo decir: que
-soy el primero en admirar Goya; en lo que no estoy conforme es en
-que se le considere como genuino producto de la tierra, representacin
-la ms pura del casticismo. Que hay retratos de Goya que pudiera
-firmarlos Reynolds, basta con verlos. Que siempre hay en l un
-elemento de raza y mucho de personal? Quin lo duda? Como en todo
-artista, por servil imitador que sea.
-
-Lo que yo quise decir es que eso del casticismo todo trapo no es una
-gracia para celebrada; que en todo tiempo los pueblos han infludo
-unos sobre otros, y que no hay gran artista en quien, sobre la raza y
-la personalidad, no predomine la influencia de una cultura superior
-su tiempo y su nacin. Bueno es ser de la tierra; pero no como la
-patata. Arraigue muy hondo nuestro arte; pero tienda lo alto, al sol
-y al cielo, que es de toda la tierra y de todos los hombres.
-
-Por lo dems, claro est que yo no entiendo una palabra de pintura;
-juzgo por sentimiento nada ms. Y decir lo que siento podr ser osada,
-ignorancia, todo lo que se quiera; todo menos desaprensin, como dice
-uno de los indignados. Poca aprensin ser decir lo contrario de lo que
-se siente, sobre todo si es por alguna consideracin interesada. Y
-por Goya, pueden ustedes creerme, no tengo antipata personal ninguna;
-todo lo contrario, su persona, su vida, sus obras me son igualmente
-simpticas. Le admiro hasta cuando pint la alegora _Salutacin al rey
-Jos_, que esa s que no me negarn los ms admiradores del castizo
-pintor que est pintada, como sentida, la francesa.
-
-
-
-
-XXXIV
-
-
-Nunca he rebatido censuras mis obras, en lo que ellas y mi
-persona particularmente se ha referido. Ms veces he sido tentado de
-rebatir elogios excesivos. Pero cuando se trata de algo que puede ser
-de inters general para el pblico y para otros autores, creo que bien
-se puede discutir sin acritud y sin soberbia.
-
-De _La losa de los sueos_ se ha dicho que era una obra pesimista.
-Pesimista? Por qu? Cierto que su desenlace no es de esa alegra toda
-exterior que suele ser la ms apetecida. Pero es de fortaleza y temple
-espiritual, es de triunfo sobre el instinto, que, por una satisfaccin
-pasajera, nos hace olvidarnos de nuestra responsabilidad y de las
-consecuencias de nuestra ligereza. Pesimista una obra en que la mujer
-que pec por amor y por confianza, tal vez porque no se creyera que su
-desconfianza era clculo interesado, acepta las consecuencias de su
-falta y consagra toda su vida al amor de su hijo? Pesimista una obra
-en que el hombre que amaba esa mujer perdona la falta, ofrece al
-hijo y la madre nombre y cario, y si no llega hacerla su esposa
-es porque no est seguro de poder librarla de la miseria y del dolor?
-Si esto no es idealismo, si esto no es optimismo, confieso que he
-perdido la nocin de lo que sean. Ah! Los pesimismos con amarguras!
-Qu distinto hubiera sido el cuadro y el desenlace de la obra sin
-falsificar para nada la realidad! Para todas las amarguras y las
-tristezas de la obra he tenido modelos vivos; slo para la bondad y la
-grandeza de alma he tenido que poetizar. He respetado la figura de la
-madre que no se ensaa en la hija perdida. Un buen amigo me lo deca
-antes del estreno: Con la madre no se ha quedado usted corto. Y, en
-efecto. He conocido algunas en ese caso!...
-
-En cuanto la tendencia moral de la obra, slo un peridico,
-considerado por la voz pblica como inspiracin de determinada
-institucin religiosa, ha puesto graves reparos su moralidad. Mi
-sorpresa ha sido grande, porque he de confesar que, por primera vez
-en mi vida, atento los intereses de la empresa, y deseoso de no
-tropezar con esos reparos, antes del estreno somet la obra al examen
-de un docto padre de dicha institucin, cuyo nombre no he de revelar,
-quien no slo no hall en ella nada contra la Religin y las buenas
-costumbres, sino que la conceptu como obra de elevada moralidad y
-de saludable advertencia y ejemplo. Por lo visto, no reina la mayor
-uniformidad de pareceres en la religiosa institucin de referencia.
-
-Deseoso tambin de no molestar nadie, ni con la inmoralidad, mi
-conciencia estaba tranquila con el visto bueno de tan docto religioso;
-pero vi el ambiente tristn de la obra indiqu la empresa del
-teatro de Lara la conveniencia de que no se representara en los das
-de abono aristocrtico. As se dispuso, y slo ruego de los mismos
-abonados se represent ante el abono, sin la menor protesta. Esto
-indica que el censor estaba en lo cierto. Nadie ms enemigo que yo de
-escandalizar con obras ni con acciones. Nunca defender mis obras como
-obras literarias, pero s como obras de moralidad intachable. Si en
-alguna hay algo que, en apariencia, puede parecer pecaminoso, no soy yo
-quien habla: es algn personaje, de cuya moralidad no soy responsable.
-Tengo por costumbre dejar expresarse los personajes de mis obras
-segn su carcter y temperamento. Por desgracia, estos malos personajes
-son los que hablan ms verdad siempre. Slo Dios y mi conciencia
-artstica saben lo que hay que mentir cuando se quiere moralizar!
-
- * * * * *
-
-La ignorancia de un dao puede ser muy cmoda y muy optimista--aqu
-del optimismo;--pero nunca es provechosa. Tal vez retarde el remedio y
-no lo haya cuando nos demos cuenta de la magnitud del mal. Por cartas,
-por referencias particulares, sabemos que en Mjico se manifiesta de
-modo ostensible el odio Espaa y los espaoles. Oh, Congresos
-hispano-americanos! Oh, amables tpicos de maternidad y fraternidad
-en discursos y brindis elocuentes! Diariamente aparecen en las calles
-rtulos insultantes y despectivos: Muerte los gachupines! Quin
-quiere carne de gachupn muy barata? Y otros por este orden y de este
-elegante aticismo.
-
-Sabemos que para los espaoles se ha hecho la vida intolerable. Hasta
-en las revistas de toros transciende esta animosidad injustificada.
-Los toreros espaoles tienen que atarse muy bien la taleguilla para no
-verse expuestos ser insultados. En una corrida tuvieron la desgracia
-de ser cogidos algunos de ellos, y un peridico propona nada menos
-que la expulsin de las plazas y del territorio de los toreros que se
-dejaban coger por torpes.
-
-No puede creerse que estas y otras manifestaciones menos visibles de
-hostilidad expresen el general sentir del pueblo mejicano, sobre todo
-de las personas sensatas y cultas; pero ay! como stas son la minora
-en todas partes, bueno ser que no desatienda el Gobierno espaol y
-su representacin diplomtica en Mjico lo que todo esto significa,
-sus causas y sus remedios. Si fuesen circunstanciales y polticas,
-no ser difcil dar en la causa y atender al remedio. Si fueran ms
-fundamentales deber es de todos estudiar lealmente dnde est la culpa
-y dnde ha de estar la enmienda.
-
-Son muchos los intereses materiales y morales de Espaa en Mjico para
-no preocuparnos de este estado de opinin actual, y es de esperar que
-pasajero.
-
-Cierto que del amor de la Amrica espaola por Espaa vivimos en plena
-ilusin. Pero de la ilusin la simpleza, hay todava una buena
-distancia, que conviene salvar con algn conocimiento de la verdad.
-
-
-
-
-XXXV
-
-
-A tiempo est Espaa de satisfacer una deuda de honor. Nadie, entre
-los escritores espaoles, merece el premio Nobel como D. Benito
-Prez Galds. Pero el premio de este ao ya est concedido al belga
-Maeterlink. Hagan el Gobierno espaol y cuantos puedan, cuanto est
-en su mano para que el premio del ao prximo sea para Prez Galds.
-Sea el premio Nobel la coronacin del homenaje nacional, que debe
-anticiparse, porque no estara bien que confiramos al extranjero el
-pago de una deuda nacional. Y sea el homenaje todo lo prctico que
-pueda ser, sin que dejemos de poner en l toda nuestra alma.
-
-Yo deploro, aunque lo haya agradecido, que un distinguido escritor,
-quien ni siquiera conozco personalmente--y hago esta salvedad porque
-hay gente capaz de creerlo todo,--se haya acordado de mi nombre como
-candidato al premio Nobel. Tengo conciencia de mi significacin para
-alejar de m esas pretensiones. No quisiera, por eso, que alguien
-juzgara mis palabras forzada cortesa. Cuantos me conocen, cuantos me
-hayan odo, saben cunta es mi admiracin por el que he proclamado
-siempre como maestro. En sus novelas aprend escribir comedias, antes
-que en modelos extranjeros, por los que se me ha juzgado infludo.
-
-Yo he ledo las novelas de Galds antes que las de Julio Verne, antes
-que las de Dumas, antes que _Robinsn_ y antes que los cuentos de
-hadas, lecturas obligadas en la niez y en la mocedad. Mi padre, gran
-admirador del novelista, puso en mis manos sus libros cuando yo era muy
-nio. Cmo no ha de ser el primero en mi admiracin! Cuntas veces
-me habr peleado, yo que no me tengo por patriotero, con algunos que
-lo eran en cosas sin importancia y no podan tolerar que yo estimara
- nuestro gran novelista como superior Dickens, Balzac, Daudet
-y Zola! Cuntas veces habr sostenido que, con ser nuestro mejor
-novelista, era tambin nuestro mejor autor dramtico!
-
-De haber nacido en cualquier otro pas del mundo, el estudio crtico
-de sus obras, de los personajes que figuran en ellas, de los lugares
-que en ellas se describen, completsimo mapa moral de Espaa, formaran
-una copiosa biblioteca, como los libros dedicados Shakespeare y
-Dickens, en Inglaterra. Habra ediciones todo lujo de sus obras, y
-ediciones populares que podra adquirir todo el mundo.
-
-Dichosos los pueblos grandes y fuertes que agrandan con su podero la
-gloria de sus hijos! Comprendis la diferencia que hay entre decir:
-Shakespeare es ingls, decir: Espaa es la patria de Cervantes?
-
- * * * * *
-
-Y Prez Galds no es rico. Y dirn muchos hombres prcticos: Cmo
-es eso? Sus obras deben haber producido un dineral. Sin duda. Un
-dineral para mucha gente que no ha necesitado perder su tiempo en
-escribirlas. Porque el escribir pide mucho tiempo, y el tiempo es
-dinero, como dicen los ingleses. Ah! El dinero de la literatura!
-El pblico empieza contarlo desde la hora de la celebridad. Y los
-primeros libros? Y los aos en que hay que luchar con la indiferencia
-del pblico, el desvo de los editores y la cuquera de los que
-saben mostrarse generosos, cuando todo se agradece ante la general
-indiferencia? Dinero que tarde llega, pronto pasa, como suele decirse.
-Y as es el dinero de la literatura.
-
-Pues bien; es preciso que el dinero, por una vez siquiera, se haga
-romntico, idealista, expresin palpable de la gloria. Los espaoles
-hemos estado cobrando crecidos intereses, en pginas gloriosas que nos
-han hecho pensar y sentir hondamente, de una deuda que no hemos pagado.
-Es empeo de honor nacional satisfacerla.
-
- * * * * *
-
-La empresa del teatro Real, de acuerdo con la naciente Sociedad
-Wagneriana, ha dispuesto que los mircoles sean dedicados la
-representacin de peras de Wgner. Son noches de alivio para la
-empresa y de luto riguroso para Wgner y para los wagneristas, si
-continan como han empezado. Una descolorida interpretacin de _El oro
-del Rhin_ y una lastimosa representacin de _La Walkyria_, han sido,
-hasta ahora, el homenaje al msico inmortal.
-
-Yo no s en qu teatro de drama, de comedia, de opereta, de
-gnero chico, hubiera tolerado el pblico tan pacientemente una cosa
-tan desdichada como la representacin de _La Walkyria_. Y aun dicen
-que el pblico de nuestro teatro Real es de los ms severos del mundo!
-No hay Jurado de crimen pasional que sea ms benvolo. Qu dioses
-y qu diosas! Qu walkyrias! Aquello era un tejado por foso. La
-orquesta, dirigida por ese admirable metrnomo que es el maestro Rabl,
-tan fra y tan desapasionada como la batuta ordenaba. Los cantantes
-desafinaban en fro, que es el modo ms triste de desafinar; pero la
-orquesta, ni en fro ni en caliente. No hay cuidado. Las walkyrias
-cabalgaron al paso; todo lo ms, trote cochinero.
-
-Si ese es todo el homenaje Wgner y eso es todo lo que la empresa
-del Real ofrece como obsequio la Sociedad Wagneriana, habr que
-decir, como el corregidor al padre de la bolera que daba satisfaccin
-al pblico por ciertos ademanes descompuestos de su hija, y al
-explicarlos, solt una palabra ms inconveniente que los ademanes de la
-nia: Basta! Que no d ms satisfacciones!
-
-
-
-
-XXXVI
-
-
-Algunas seoritas estudiantes se quejaron de que sus compaeros
-masculinos las haban tratado con cierta desconsideracin, que no era
-por ningn modo en menosprecio del sexo, como suele apreciarse en
-veredictos judiciales, ms bien todo lo contrario. Algunos escritores,
-y en particular una vehemente escritora, afearon, en artculos llenos
-de indignacin, la conducta de los estudiantes. Estos, por su parte,
-protestaron contra las quejas de sus compaeras, por juzgarlas
-infundadas, y doblemente contra la indignacin de los escritores, que
-de tanto extremar su agradecido papel de paladines de damas, venan
-parar en ponerlas de vuelta y media en la parte ms noble y elevada
-de la feminidad: en la de madres. De suerte que, al arremeter contra
-el sexo fuerte, era el dbil el que vena pagar de rechazo. Esto me
-recuerda un amigo mo que, refirindole en cierta ocasin cmo un
-sujeto haba insultado su propia madre de muy mala manera, exclamaba
-indignado:--Qu me dice usted? Que ha insultado su madre, ese hijo
-de!...--Y aqu pona un calificativo con el que quedaba la pobre seora
-peor parada que con todo cuanto su hijo hubiera podido decirla.
-
-Yo no s si, en efecto, algn estudiante se habr propasado algn
-da con alguna de sus compaeras; es muy difcil apreciar lo que se
-entiende por propasarse, concepto puramente subjetivo, como la poesa
-lrica. Vaya porque alguna expansin masculina haya podido alarmar
-el pudor femenino. Las horas de estudio no son horas de galanteos,
-dicen los estudiantes. Ay! Este es el error. En contacto hombres y
-mujeres, no es posible otra cosa. Este ser el eterno obstculo de
-la coeducacin. O las compaeras estudiantes sern desgraciadillas,
-y en ese caso, cunto va que no agradecen la indiferencia de sus
-compaeros?; si algo valen, no hay remedio, con mejores peores
-formas, han de sentir su alrededor el resoplido del deseo excitado
-su paso.
-
- * * * * *
-
-Habr quien diga que esto es slo entre los meridionales; que en los
-pases del Norte esto de la coeducacin y de la comunicacin frecuente
-entre los dos sexos se lleva mucho sin riesgo y sin ofensa de nadie.
-Convengo en ello. En los pases del Norte parece otra cosa, porque es
-de otra manera. La manera es todo.
-
-Me hallaba yo una vez en Tnger y lleg al hotel una lucida compaa
-de jvenes ingleses, muchachos y muchachas, amigos todos, que viajaban
-en sociedad, sin padres ni madres las jvenes, slo autorizadas por
-dos tres seoras de compaa. Qu ingls es esto!--me deca yo.--En
-Espaa no podra hacerse. Cualquiera echaba por esos mundos sus
-hijas, acompaadas de tantos muchachos jvenes y bien parecidos, sin
-ms vigilancia que la de unas ayas aburridas!
-
-En efecto, pronto me convenc de que hombres y mujeres son lo mismo
-en todos los climas y latitudes. Lo que cambia es la manera, el
-procedimiento. Los meridionales tenemos la endiablada costumbre de
-unir la accin la palabra. Nos gusta que nos expliquen y explicar
-todo lo que se hace. As, en el teatro, sale una guapa mujer y no nos
-contentamos con que se presente, ms menos vestida, recitarnos
-alguna fbula candorosa cantarnos alguna cancin delicada y
-potica, todo lo cual nos permitira recrearnos en sus encantos fsicos
-con el pretexto de que asistimos un espectculo moral y hasta
-instructivo. Espectculo de Arte, como dicen por ah los cuadros
-plsticos. Reproduccin de cuadros y estatuas de los grandes Museos del
-mundo. Ya ven ustedes si todo esto se presta muy agradables vistas,
-como quien no hace nada de particular.
-
-Pues, no seor; los meridionales no nos contentamos con recrear la
-vista; es preciso que al exhibirse la seora, vestida desnuda,
-explique su argumento en alguna relacin muy expresiva, en canciones
-de doble sentido de un solo sentido. As no es posible engaar
-nadie. Los pueblos del Norte ven mucho ms que nosotros, pero no oyen
-nada de particular.
-
-Aquellas inglesitas y aquellos inglesitos del hotel de Tnger, con
-el pretexto de juegos infantiles de la mayor inocencia, se daban
-cada sobo por aquellas galeras del hotel y por todos los rincones
-y divanes, que ranse ustedes de nosotros, pobres meridionales!
-Pero all no se oa nada que tuviera la menor relacin con lo que se
-haca. Aqu no puede ser; al achuchn precede siempre el comentario,
-al pellizco sigue el chillido, que no deje lugar dudas sobre la
-intencin y el lugar.
-
-All, hasta los besos y granizaba! parecan la pura inocencia. Aqu,
-hasta las miradas parecen mordiscos. La manera es todo. Para qu se ha
-inventado tanto gracioso _sport_ en los pases del Norte? Para exhibir
-pantorrillas y biceps, para correr unos detrs de otros, y tropezar,
-y caer, y revolcarse por el suelo; pero sin ms comentarios que los
-pertinentes al juego. En cuanto se oyera un suspiro anheloso un S
-que est usted bueno!, se deshizo el encanto.
-
- * * * * *
-
-Por estas y otras razones, la coeducacin no ser nunca posible en los
-pases meridionales. Aqu todo es cantar juego, y el toque est en que
-el juego vaya por un lado y la cancin por otro.
-
-Si las muchachas y los muchachos espaoles fueran capaces de retozar
-con la correccin que aquellos jvenes ingleses, no habra ningn
-inconveniente en que viajaran juntos y solos y se coeducaran todas
-horas.
-
-Estoy seguro de que ninguna de aquellas lindas inglesitas tendra que
-lamentar un percance. Oh! Se adverta de sobra que la coeducacin no
-tena secretos para ellas.
-
-
-
-
-XXXVII
-
-
-Con motivo del concurso abierto por un empresario de Buenos Aires, para
-premiar varias zarzuelas en uno dos actos, han vuelto protestar los
-noveles por haber sido excludos del concurso. La protesta, en este
-caso, es muy natural, aunque no puede tener mucha fuerza, por tratarse
-de una empresa particular que, en uso de su perfecto derecho, convoca
-al concurso quien mejor le parece. Otra cosa sera si de un concurso
-oficial se tratara, de teatros subvencionados por algn Gobierno.
-
-Esta cuestin de los noveles ser siempre difcil de resolver
- gusto de todos. Sucede con los noveles lo mismo que con los
-liberales. No pueden serlo ms que en la oposicin. En cuanto pasan
- ser gobierno dejan de ser liberales. Es principal deber de un
-Gobierno el de sostener el orden social; por muchas que sean las
-libertades concedidas y las reformas implantadas, todava habr
-gentes ms avanzadas, ms radicales, quienes todas ellas parezcan
-insignificantes. Reducida la legalidad la mnima expresin de fuerza
-restrictiva, siempre habr rebeldes y descontentos mal hallados en esa
-estricta restriccin.
-
-Del mismo modo, en cuanto un novel logra estrenar una obra, ya deja de
-ser considerado como novel por sus mismos compaeros de la vspera, ya
-empieza ser combatido como un consagrado. Cuando todos los noveles
-dignos de ser conocidos llegaran serlo, siempre quedarn los que se
-creen tan dignos de serlo como los otros. Siempre habr descontentos y
-mal avenidos. Todo ello, sin duda, es necesario para la mejor armona
-del mundo, formada, en apariencia, de discordancias, como gran parte
-de la msica moderna. Tal vez todo no sea ms que msica en el mundo,
-hasta llegar la suprema armona del silencio infinito.
-
-Cuando el espritu en hora de serenidad ha llegado penetrarse de ese
-gran silencio, ladridos y vocingleras suenan cnticos celestiales.
-
- * * * * *
-
-No hay duda que, sin los rebeldes, el mundo no hubiera progresado gran
-cosa. Todo el que ha hecho algo de provecho en el mundo se ha visto
-precisado perturbar la tranquilidad de su familia, tal vez la de su
-patria, tal vez toda la humanidad.
-
-Los mismos santos perturban la vida familiar la misma Iglesia en
-ocasiones. Recurdese los graves disgustos que San Francisco de Ass
-ocasion su padre. El mismo Jess tuvo en continuo sobresalto su
-amantsima Madre, desde que, muy nio an, se perdi y fu encontrado
-en el templo, entre los doctores, hasta el trance doloroso del Calvario.
-
-La rebelda tiene precedentes gloriosos; no es extrao que se vea con
-simpata.
-
-En Espaa han sido muchos los prncipes rebeldes, y todos ellos
-perduran en la historia con resplandores de leyenda. Hermenegildo,
-santificado; Sancho el Bravo, el prncipe de Viana, el prncipe D.
-Carlos, tan esclarecido por historiadores, poetas y autores dramticos,
-que entre l y D. Juan de Austria se han llevado toda la claridad del
-reinado de Felipe II, y para este rey slo ha quedado la sombra ms
-tenebrosa. Hasta Fernando VII, cuando era prncipe de Asturias, tuvo su
-hora de poesa como rebelde.
-
-Entre prncipes extranjeros abundan tambin los poticos ejemplos,
-desde la antigedad hasta nuestros das.
-
-En estos ltimos tiempos, feministas por excelencia, las princesas se
-han llevado la palma en la historia, que no es todava ms que crnica
-escandalosa, de las rebeldas.
-
-Han sido muchas y muy ilustres las princesas que han lanzado su diadema
-por encima de los molinos.
-
-Los periodistas republicanos, los caricaturistas, los autores de
-cancioncillas y de revistas de Pars, ya se relaman de gusto con la
-esperanza de haber hallado un tema con que remozar sus inspiraciones.
-
-Por fortuna, pocas veces fu la actualidad tan efmera.
-
-En lo que tiene de actualidad el asunto, los comentarios seran ya
-irrespetuosos. Contra lo que creen los avanzados en ideas polticas,
-una mujer no es menos respetable por ser princesa.
-
-Y en nadie son tan disculpables los errores como en los prncipes.
-Nadie les dice la verdad. Los amigos celebran sus equivocaciones por
-adulacin; los enemigos por conveniencia.
-
-Pero hay un modo seguro de acertar para los prncipes, y quiz para
-todos: hacer siempre lo contrario de lo que sera nuestro gusto. Al
-principio molesta, despus acaba por agradar, y entonces es ocasin
-de volver contrariarnos; porque hasta la virtud, cuando empieza
-agradarnos, est en camino de no ser virtud. Es doctrina de nuestros
-msticos, tan provechosa, por lo menos, como la filosofa de Kant,
-aunque adorne menos.
-
- * * * * *
-
-En menos de un ao han dado cima los hermanos Quintero su noble y
-generosa empresa de levantar en Sevilla un monumento Bcquer.
-
-Yo no s si esta obra de los aplaudidos autores ser tambin discutida.
-Todo es de esperar en los tiempos de confraternidad que corren.
-
-Ya s que algunos escritores de provincias suponen que aqu tenemos
-establecida una Sociedad de bombos mutuos. No ser una, sino varias, y
-en oposicin constante; porque yo no s que seamos ms de tres cuatro
-los escritores que nos profesamos franca y leal amistad, y no somos
-ciertamente los que ms andamos elogindonos unos otros.
-
-Pero tal extremo hemos llegado que, no ya de bombos mutuos, de justa
-y legtima defensa, habr que formar Sociedades.
-
-En esta ocasin, no es que nadie haya censurado los hermanos
-Quintero. No faltaba otra cosa! Pero hay silencios tan malignos como
-las censuras. Callar del bien es mil veces peor intencionado que decir
-del mal.
-
-
-
-
-XXXVIII
-
-
-Que el concepto de la moralidad vara con las latitudes y los tiempos,
-ya lo sabamos. Sobre todo, siempre que por moralidad se entienda algo
-que no pasa de ser conveniencias sociales, y justamente por lo que
-tienen de _conveniencias_, la sociedad ha querido elevarlas preceptos
-morales. La verdadera moral est sobre estas conveniencias.
-
-Lo que nos desconcierta un poco es que el concepto de la moralidad
-vare de un distrito otro, sin ms imperativo categrico que el
-criterio de un delegado inspector. Y esto es lo que sucede con los
-salones de variedades y teatros del gnero chico.
-
-En unos se prohibe lo que en otros se consiente. Aqu se escandaliza
-la autoridad por todo y ms all no se escandaliza por nada. Los
-empresarios, los directores y los artistas no saben qu moral
-quedarse.
-
-El autor de la parodia de _Lirio entre espinas--Chumbo entre
-jazmines_--ha tenido la mala suerte de estrenar su obra en uno de
-los distritos comprendidos en la zona moral ms rigurosa. Su obra ha
-padecido persecuciones sin cuento y, por fin, ha desaparecido de los
-carteles.
-
-El autor apela mi testimonio en defensa de su obra. Como para m no
-hay nada ms injusto que la justicia desigual, digo y declaro que nada
-vi ni o en dicha parodia que justifique ese rigor excepcional.
-
-Pero es posible que yo est equivocado. En un peridico de los que
-celebraron siempre cualquier obra en que frailes curas salieran
-malparados, he ledo la ms enrgica protesta contra la obra. En
-cambio, un peridico de los ms conservadores y respetuosos con la
-clereca, se limitaba celebrar la gracia de la parodia sin la
-menor protesta. Es para perder los papeles de la moralidad, y no es
-extrao que los delegados no logren ponerse de acuerdo en punto en que
-discrepan los filsofos.
-
-Desde ahora habr una moralidad en el Centro, otra en la Latina, y as
-en cada distrito y aun en cada calle.
-
-Un empresario dir una cupletista:--Mucho cuidado con lo que se
-canta, que aqu no est usted en el Hospicio!--Y otro dir:--Aqu cante
-usted lo que quiera, que estamos en la Inclusa.
-
-Dnde hallar el definidor que nos unifique el concepto de la moralidad?
-
-Mal ha de ser mientras sean los delegados y no el pblico los que hayan
-de definirla.
-
- * * * * *
-
-Pues no es tan triste que la moralidad vaya por distritos, como que la
-piedad, fundamento de la moral, segn Schopenhauer, vaya por partidos
-polticos.
-
-Y parece ser, como la libertad se hizo en tiempos conservadora, que la
-piedad se ha hecho ahora revolucionaria.
-
-Aunque lo que se ha hecho ms que nada, en esta ocasin, es inoportuno.
-Verdad es que tan inoportunos como los compasivos han estado los
-crueles, y ni stos han debido azuzar la justicia para que fuera
-inexorable en su fallo, ni aqullos conmover su serenidad con
-llamamientos que, en ciertos casos, pueden parecer amenazas. Todo
-ello es perturbar el ejercicio de las leyes. Unos y otros han debido
-callar mientras la justicia sentenciaba. La compasin y la crueldad,
-disfrazadas con sed de justicia, han sido por igual indiscretas. Ante
-todo, ha debido respetarse los jueces.
-
-Despus, era llegada la hora de unirnos todos en la compasin, que debe
-alzarse siempre majestuosa: por algo es el ms alto atributo de los
-reyes sobre la justicia de los hombres.
-
-No hay delito, por horrible que sea, en que no tengamos todos una
-parte de responsabilidad; volvamos algo de esa justicia inexorable
-sobre nosotros mismos, para corregir en lo que podamos nuestra vida, y
-vaya toda nuestra compasin al delincuente; pero como sentimiento de
-humanidad, no como idea poltica. Que al decir al que delinqui: Te
-perdono, vea en nosotros al hermano, no al correligionario.
-
-Que las manos que se tienden implorantes no parezca que se alzan
-amenazadoras, porque, ante la amenaza, hasta el perdn pudiera parecer
-cobarda, y bien est que la justicia ceda la compasin, pero no al
-miedo.
-
- * * * * *
-
-La empresa del teatro de Romea ha dignificado por unas horas el gnero
-de variedades. Una sesin entera sin groseras. Trtola Valencia con
-sus danzas, graciosas evocaciones de arte. Msica selecta, vistas
-cinematogrficas agradables, pblico... pblico que lo llev todo con
-paciencia, menos la Quinta sinfona de Beethoven. No se puede cargar la
-dosis en la primera toma. Pero todo se andar. El gnero nfimo puede y
-debe dignificarse. Sobre todo ahora que los teatros de gnero chico van
-perdiendo todo su atractivo: el de ser baratos y el de que sus obras
-fueran chicas. Profundo error del que volvern pronto las empresas.
-Como volvern pronto del abuso de obscuridad. Es mucha obscuridad. Esta
-noche que Wgner impuso en su teatro, y que el _snobismo_ universal
-ha aceptado como condicin indispensable para admirar, empieza ser
-ridcula y sigue siendo perjudicial para la vista. No s por qu ha de
-escucharse Wgner obscuras--ser un smbolo?--cuando Beethoven y
- Bach se les escucha toda luz en los conciertos. Y pase con Wgner,
-aunque ya es pasar toda una pera atormentando la vista para brujulear
-lo que pasa en la escena; pero como hasta los gatos quieren zapatos, ya
-no hay piececilla ni esperpento que no pretenda fijar la atencin del
-espectador con este recurso.
-
-Los oculistas y los pticos deben de estar en grande con los
-espectculos modernos.
-
-
-
-
-XXXIX
-
-
-Las tiendas de juguetes son en vsperas de Reyes el verdadero paraso
-de los nios. Todos se aprestan para recibir la visita de los Reyes
-Magos, los reyes de leyenda y de ensueo, que vienen de tierras lejanas
-con su cabalgada de dromedarios cargados de juguetes y golosinas por
-tesoro.
-
-De todas las leyendas piadosas ninguna tan arraigada en nuestro
-espritu. Los padres ms racionalistas y librepensadores la respetan
-en sus hijos, y al poner los regalos de misterio en la ventana, tal
-vez los padres estn ms ilusionados que la maana los nios al
-descubrirlos.
-
-Y quin no espera toda la vida y cada da la llegada de los Reyes
-Magos?
-
-El prosaico cartero es el mago de Oriente. A cada carta de letra
-desconocida, pensamos al abrirla, trmulos de ilusin y de esperanza:
-Ser el amor? Ser la riqueza? Ser nuestra felicidad?
-
-Nuestro corazn est siempre en la torre, como la hermana Ana en el
-cuento de Barba Azul, y sin cesar le preguntamos:--Qu ves? Quin
-llega por el camino? Y hasta la hora de morir esperamos, y cuando llega
-la muerte, acaso esperamos todava que sea la felicidad.
-
- * * * * *
-
-Entre los libros de estrena--esta palabra, traduccin exacta de los
-trennes franceses, fu muy usada por nuestros clsicos Lope de
-Rueda, Mateo Alemn y otros,--se destacan por su elegante y graciosa
-presentacin los libros ingleses. Maestros en las artes tipogrficas,
-grandes artistas ilustrados, todos los aos nos presentan nuevas
-ediciones de sus autores clsicos y de sus poetas, los primeros del
-mundo.
-
-En libros para nios ofrecen maravillas de buen gusto, libros
-educadores, aunque slo fuera por su artstica presentacin.
-
-Las ilustraciones de _Rackam_ en _El sueo en noche estival_, de
-Shakespeare; la triloga de Wgner, los cuentos de Grimm y Peter Pan,
-son admirables obras de arte.
-
-De inspiracin japonesa, unen la ms graciosa espontaneidad, la
-ejecucin minuciosa. Parecen acotaciones ligeras, apuntadas, como
-por juego, al hojear el libro, y nos muestran, como profundo estudio
-crtico, el espritu de la obra ilustrada. Ilustrar de ese modo, bien
-puede llamarse ilustrar.
-
-En Espaa son raras las ediciones de libros ilustrados. No hay
-editores de ellos por falta de ilustradores, no hay ilustradores por
-falta de editores? Este es uno de tantos problemas nacionales en que es
-difcil precisar cul sea la causa, cul sea el efecto. No hay oferta
-porque no hay demanda no hay demanda porque no hay oferta?
-
-Espaa, tierra de grandes pintores, no lo ha sido de grandes
-dibujantes. Nuestros artistas consideran el arte de la ilustracin
-como un arte inferior; slo obligados por la necesidad consienten en
-rebajarse hasta l, y siempre con cierta displicencia, que no es la
-mejor disposicin de espritu para producir obras de arte.
-
- * * * * *
-
-Mucho bueno creemos que puede hacerse en la Escuela del Hogar, proyecto
-y realizacin muy laudables del ministro de Instruccin pblica, hombre
-muy de su tiempo.
-
-Podr decirse que la mejor escuela del hogar debiera ser el hogar
-mismo, pero como lo cierto es que la mayora de los hogares no pueden
-ser escuelas, preciso es que haya escuelas que parezcan hogares.
-
-Mas, como no slo en el hogar vive el hombre, no como protesta, ni
-en oposicin, todo lo contrario, como complemento, algo as como las
-clases de adorno en los colegios, yo s que algunos seores de buen
-humor se proponen fundar otra escuela que pudiera llamarse... el nombre
-es difcil; vamos, algo as... lo que no es hogar... Ya me entienden
-ustedes.
-
-Aunque con la buena enseanza de la escuela oficial es seguro que
-disminuir el nmero de solterones, todava quedarn algunos
-recalcitrantes que tienen derecho la vida, sin contar con los muchos
-casados de alternativa y algunos eclesisticos.
-
-En todos ellos han pensado los fundadores de la escuela, que pudiramos
-llamar libre, para prevenirles una existencia placentera en que, sin
-el calor un poco atufante del hogar domstico, no les falte nunca una
-agradable calefaccin.
-
-Tambin han pensado en las innumerables jvenes distinguidas, sin
-vocacin de vestales de hogares, que ven malogradas sus aptitudes por
-falta de una esmerada enseanza, que no siempre pueden dar las madres,
-aunque haya casos excepcionales.
-
-Se organizarn cursos tericos y prcticos de asignaturas muy
-interesantes. Las alumnas podrn ser matriculadas libres, aunque
-siempre sern preferidas las segundas las primeras.
-
-Las faltas de asistencia sern dispensadas, siempre que la alumna las
-justifique con haber repasado en su casa la asignatura haber salido
-de prcticas.
-
-En el claustro de profesores y de profesoras figurarn personas muy
-poco respetables, verdaderas autoridades en las asignaturas cuya
-explicacin les ha sido confiada.
-
-Algunas distinguidas escritoras fluctan entre ocupar una ctedra en la
-Escuela del Hogar en esta nueva escuela. Hay algunas que estarn con
-un pie en cada una y su actitud parecer naturalsima todo el mundo.
-No hay la menor incompatibilidad. Ni en la comida casera dice mal algn
-plato de fonda, ni en la comida de fonda algn plato casero.
-
-A las seoras de su casa les convendr matricularse en alguna clase
-de adorno, aunque slo apliquen las enseanzas las necesidades
-domsticas; como las otras les convendrn algunas asignaturas de la
-Escuela del Hogar, porque el mundo da muchas vueltas, y hay hombres
-tan de hogar que, cuando dejan uno, es para buscar otro, y son los
-que compran pares los pares de zapatillas alfombradas, y quieren
-encontrar en todas partes las mismas cosas en el mismo sitio. No
-varan, continan. Son fieles hasta en las infidelidades.
-
-
-
-
-XL
-
-
-Si en torno los reos de Cullera slo hubieran disputado bandos
-polticos contrarios por la vida la muerte de los condenados la
-ltima pena, tal vez, en este caso, no fueran los compasivos los que
-tuvieran razn.
-
-Mas pasada la turbia que estas revueltas aguas de la actualidad traen
-de origen consigo, los espritus desinteresados, los que no pierden
-nunca la noble serenidad inteligente, comprendern, aunque por algo del
-momento se apasionaran unos y otros, que algo sobre la actualidad, con
-aspiracin lo definitivo, se eleva sobre las discusiones apasionadas.
-
-Nada sera el perdn de hoy si no significara la abolicin de la pena
-de muerte en Espaa. Esa pena, que es vergenza en toda sociedad
-civilizada, y si la civilizacin se enorgullece con el nombre de
-cristiana, no es ya slo vergenza, es crimen y es pecado.
-
-La pena de muerte es la negacin de la Justicia: es la pena brbara
-del Talin, es la venganza que el propio ofendido se tomara por su
-mano, sin necesidad de que unos jueces togados se interpusieran para
-dilatar framente la ejecucin, cuando quizs los propios ofendidos han
-perdonado.
-
-Pena que nada remedia y nada evita. Cuando ms se aplicaba, ms
-numerosos eran los crmenes. Hasta en delitos de imaginacin, como en
-los brujos y posesos, puede comprobarse: cuanto ms arreciaba el rigor
-en los suplicios, ms se recrudeca el contagio, y eran en mayor nmero
-los que s mismos se acusaban de practicar diablicas artes.
-
-Ejemplaridad? No debe ser mucha la de una pena que todos los modernos
-legisladores creen ms conveniente rodear en su ejecucin de misterio y
-hasta se ha consignado, al trmino de largas discusiones en Congresos
-penitenciarios, la conveniencia de que la Prensa peridica se abstenga
-de publicar detallados relatos de toda ejecucin capital. Por qu todo
-esto, si de tan provechoso aviso y ejemplo fuera la pena de muerte?
-No es todo esto palmaria confesin de que tan contagioso es el crimen
-como la pena, cuando se iguala al crimen en el procedimiento?
-
-Ya es sobrada concesin que los hombres podamos juzgarnos unos otros,
-pero nunca de un modo irreparable. Porque andamos individualmente
-sueltos por el mundo, nos creemos desligados unos de otros, y hay
-un espiritual cordn umbilical que todos nos une como un solo
-organismo humano.
-
-En toda gloria de la humanidad tenemos todos nuestra parte de gloria, y
-en todo crimen, nuestra parte de culpa.
-
-Por qu ante las hazaas de nuestros soldados, ante los triunfos
-de nuestros grandes artistas, algn buen hombre, ajeno todo valor
-y todo arte, exclama con orgullo: Somos muy valientes! Somos
-muy artistas! Hay quien ante las gallardas de un torero se ufana
-de ellas, como si fueran propias, y dice muy orgulloso: Han visto
-ustedes cmo hemos quedado en Mjico? Por qu no se considera del
-mismo modo solidario de crmenes y errores?
-
-Quin sabe de dnde cay la piedra propulsora de las ondas sociales?
-Quin sabe de qu baja bestialidad lleg la inspiracin al artista?
-Quin sabe de qu alta inteligencia luminosa lleg la negrura del
-crimen un alma de tinieblas?
-
-Los pueblos tienen sus hroes y sus artistas y sus grandes hombres,
-como tienen sus criminales. En todos hay algo de todos.
-
-No lo olvidemos al juzgarlos. Por todo esto, ya veis si un Gobierno
-espaol tiene siempre razn para perdonar, y todos para agradecerle que
-perdone. Es como si nos perdonaran todos y todos nos perdonramos
-unos otros.
-
- * * * * *
-
-Persona, al parecer eclesistica, me escribe muy indignada porque yo he
-dicho que los santos en vida no fueron muy bien mirados por la Iglesia.
-Habr de recordar persona tan docta los muchos santos que anduvieron
-en opinin de herejes y padecieron persecuciones y entredicho? Bastar
-con recordar San Francisco de Ass, San Juan de la Cruz y Santa
-Teresa de Jess? No tiene el primero que pasar los imposibles hasta
-ver aprobados los Estatutos de su Orden? No padecieron los de casa
-persecuciones de la Inquisicin y de sus superiores? No llam el
-Nuncio de Roma fmina inquieta y andariega Santa Teresa?
-
-No es que m me parezca mal; todo ello es naturalsimo. Los espritus
-superiores, en cualquier esfera de actividad, son una perturbacin.
-
-Parafraseando un refrn algo brutal, bien puede decirse: El grande
-hombre muerto, y el apio en el huerto.
-
-Digan ustedes cualquier familia de un grande hombre: Qu orgullosos
-estarn ustedes! Y por vergenza no se atrevern decirlo; pero,
-vaya si lo piensan!: Lo que estamos es... que no le podemos aguantar.
-
-Los santos y los genios no tienen vista ms que muchos siglos
-de distancia, cuando ya no les queda ni descendencia; porque hay
-descendientes que, sin ser santos ni genios, abusan del nombre del
-antecesor ilustre para seguir molestando.
-
-
-
-
-XLI
-
-
-En literatura destinada los nios hemos sido, por mucho tiempo,
-importadores de libros extranjeros. El _Juanito_ de nuestra niez, el
-admirable _Corazn_, de Amicis; los cuentos de Grimm, de Andersen, no
-tienen en Espaa equivalentes. Las mismas fbulas de Samaniego, la ms
-castiza lectura en nuestros tiempos de colegiales, al travs de Esopo
-y de Fedro, llegan Espaa por el francs La Fontaine, tan odioso
-Lamartine como educador. En efecto, la moral de las fbulas es algo
-sanchopancesca, rastrera, y el gran poeta tena sobrada razn para
-abominar de ellas como libro iniciador de poesa en el espritu del
-nio.
-
-Los cuentos de Perrault, por su asunto, sern eternamente encanto de
-los nios, aunque su erudito autor, al contarlos, puso en ellos cierta
-socarronera, como para las damas y cortesanos de colmillo retorcido,
-en quienes pensaba al escribirlos ms que en los ingenuos lectores
-infantiles.
-
-Las _Mil y una noches_, por mucho que se expurgen, no son de lectura
-muy conveniente para nios. Trascienden sensualidad oriental y
-perturban la imaginacin.
-
-Nuestro _Don Quijote_, fuerza es confesarlo, es de incomprensible y
-aburridsima lectura para chicos. Es libro para leerlo despus de los
-treinta aos. Por eso hay tan pocas mujeres que lo hayan ledo.
-
-En publicaciones peridicas para la infancia tampoco hemos sido muy
-fecundos. La mejor, sin duda, fu _Los Nios_, peridico fundado y
-dirigido por D. Carlos Frontaura, de grata memoria, y sus artculos y
-cuentos ms amenos traducciones eran tambin casi siempre.
-
-En colaboracin con D. Teodoro Guerrero public el mismo D. Carlos
-Frontaura unas cuantas comedias para nios, de moral un tanto
-sensiblera, pero muy bien intencionadas; y una entre todas, titulada
-_Una leccin de historia_, muy bien compuesta para grabar en la
-imaginacin de los nios gloriosas pginas de la Historia de Espaa.
-
-Otro distinguido escritor, Segovia Rocaberti, public tambin una
-coleccin de obritas teatrales infantiles. Hoy da publica tambin una
-el Sr. Espasa, en Barcelona. De Buenos Aires recib, poco tiempo ha,
-otra numerosa coleccin.
-
-De Fernn-Caballero tenemos una Mitologa, explicada los nios,
-verdadera obra maestra de discrecin y de buen gusto.
-
-Para nios de librepensadores y racionalistas es obra muy apreciable
-_Ponos La Comedia Humana_, de D. Melitn Martn, obra injustamente
-olvidada, mi entender; tal vez famosa en todo el mundo si no fuera
-espaola.
-
-Como nuestra enseanza, cuando no es de una estrechez de miras
-clerical, es de una pedantera filosfica an ms estrecha, la obra de
-D. Melitn Martn ha padecido bajo el natural desvo de los unos, que
-no quieren que nadie sepa de nada, y de los otros, que se lo saben todo.
-
-Entre la infinita ignorancia y la infinita sabidura, extremos, sin
-trmino medio, de la mentalidad espaola, no nos enteramos de nada,
- slo de Kant para arriba. O en el zagun en el quinto cielo. Y en
-el quinto cielo de un salto, sin tomarnos el trabajo de subir por las
-escaleras.
-
-Gnero muy difcil de literatura es un gnero en que ha de olvidarse
-el escritor de toda literatura; cosa muy difcil para el verdadero
-literato y cosa imposible al que no lo es: que se acuerde de toda la
-mala literatura la hora de escribir.
-
-Para escribir un buen cuento de nios hay que tener alma de madre. Lo
-que es lo mismo, ser un gran artista, verdadero artista. El alma del
-Arte es alma de madre, como el alma de la Naturaleza.
-
-Gnero de arte en que debieran triunfar las mujeres, si no fuera que la
-mayora de las mujeres escritoras tienen muy poco de femenino.
-
-Cuando la mujer es mujer antes que escritora y mucho antes que
-literata, escribe, cuenta, mejor dicho, deliciosos cuentos de nios,
-todos de ingenua imaginacin y candoroso sentimiento. Cuentos que
-pueden interesar los nios de todos los tiempos y de todos los
-pases; porque el alma del nio es siempre universalmente primitiva.
-
-En cada nio nace la Humanidad. En cada nacin, desde las capitales
-civilizadas, emporio de cultura, hasta las aldehuelas pastoriles, ms
-que unidas, apartadas por senderos riscosos de las ciudades, puede
-estudiarse, mejor que en los libros, la historia de las razas y los
-pueblos en su ms remota ascendencia. No son cdices y monumentos,
-cronicones y sepulcros los que mejor nos hablan de edades pasadas;
-son seres vivos, hombres y mujeres, que viven hoy en el alma de otras
-edades, las ms remotas, hasta la misma edad de piedra.
-
-Los grandes escritores, cuya gloria perdura sobre los pueblos y los
-siglos, son los que acertaron contar mejor esos eternos cuentos que
-interesa siempre al espritu infantil de la Humanidad.
-
-Todas las grandes obras de la literatura, si bien se advierte, son
-cuentos de nios. Obras que conmovern eternamente lo que hay de nio
-en el alma de todos los hombres y de todos los pueblos.
-
-Cuentos de nios, _La Iliada_ y _La Odisea_; cuentos de nios, _La
-Divina Comedia_, y nuestro _Romancero_, y _La Cancin_, de Roldn, y
-los _Fabliaux_ franceses, y los cuentos de Chaucer, y las tragedias de
-Shakespeare, y los dramas legendarios de nuestro teatro...
-
-Hoy, entre el espritu del escritor y el espritu del pueblo, el
-eterno nio, media una distancia que no basta salvar una artificiosa
-sencillez toda de habilidades literarias. La sencillez no se imita con
-nada; con la bobera, mucho menos. Ni con msticos castizos vocablos.
-
-Sin afectacin, alegre, claro, limpio, llega un libro de cuentos para
-nios, _Cuentos de hechos_, de Gertrudis Segovia, libro de mujer,
-como yo quisiera todos los libros escritos por mujeres; libro que
-aade nuestra pobre literatura infantil unas flores, ms valiosas
-que joyas. Hay en l cuentos comparables en inters al delicioso del
-_Pjaro Azul_, de Mme. D'Aulnoy, y _La Bella y la Bestia_, de Mme.
-de Beaumont. Son verdaderos cuentos para nios. Y doy fe de ello,
-porque s de varios nios que los han ledo con entusiasmo y s de una
-seorita distinguida que se ha aburrido mucho. Una seorita distinguida
-es lo menos infantil que se conoce. Una seorita distinguida, si la
-dicen que puede tener hijos, suele exclamar: Por Dios! Chiquillos, no.
-Qu lata!
-
-A seoritas de estas de Qu lata! no hay que ofrecerles cuentos para
-nios. Con la conversacin de algn joven, tan distinguido como ellas,
-tienen bastante pasto intelectual.
-
-
-
-
-XLII
-
-
-El prncipe de Mnaco es un prncipe dichoso. Su minsculo Estado, el
-ms pacfico del mundo. No agobian sus sbditos contribuciones ni
-cargas. Su ejrcito es un elegante Cuerpo de Polica; sus barcos no son
-de guerra, son de paz, y su insignia, la ms alta y ms noble expresin
-de paz, la Ciencia.
-
-En el _Princesa Alicia_ no van, con el noble prncipe de Mnaco, ni el
-conquistador, ni el colonizador, ni el aventurero, ni el viajante de
-comercio, ni el deportista; va el sabio explorador de tierras y mares,
-sin otro inters que el estudio mismo.
-
-Al contrario de otros prncipes, para este afortunado, el gobernar es
-un descanso. Por eso puede hacer del estudio su deporte.
-
-Contra siete vicios hay siete virtudes en este mundo. Pero en los
-felices dominios de este prncipe, contra innumerables virtudes hay un
-solo vicio.
-
-l es fuente de prosperidad y bienandanza, l costea las exploraciones
-cientficas, l permite en Exposiciones universales, al minsculo
-Estado, tan lucido papel como muchas grandes potencias. El amor la
-Ciencia de un prncipe sabio contrapesa, muy justamente, grandeza y
-podero de otras naciones.
-
-Con todo esto, no pudiera escribirse algo muy interesante sobre la
-moral de lo inmoral?
-
-Como toda la moralidad de un Estado no puede ser, en resumidas cuentas,
-ms que hipocresa, en los Estados moralistas son los trabajadores y
-los honrados los que vienen pagar y sostener vicios y holganza.
-
-El Principado de Mnaco, sin hipocresa, logra algo ms justo: el vicio
-tributario y el trabajo exento.
-
-No hay persecucin capaz de exterminar un vicio, como el vicio sea de
-los arraigados en la naturaleza humana. La persecucin infructuosa slo
-conseguir aadir al vicio del vicioso el delito del encubridor: ms
-repugnante todava, cuando tras de encubrir, delata.
-
-En cuanto que no hay nada tan elstico como la moralidad, es preciso
-insistir? Yo confo mucho en la discrecin de nuestras autoridades.
-Pero, se imaginan ustedes el contraste, si en estos das se le
-ocurriera un delegado sorprender alguna partidita de juego?
-
-El Gobierno, que honra, agasaja, condecora y recibe como se merece al
-noble prncipe, soberano dichoso del ms dichoso Estado, no podra
-consentir esa inconveniencia.
-
-Envidiable suerte la de este prncipe! Ay! Tanto como l la Ciencia,
-amara yo el Arte, si se me permitiera explotar siquiera una ruletita
-con un par de ceros.
-
- * * * * *
-
-A los partidarios de la pena de muerte les ha parecido crisis de
-sentimentalismo y aun de histerismo el movimiento abolicionista
-determinado con ocasin de recientes indultos.
-
-Si histerismo furamos, tambin pudiera haberlo sanguinario, y
-siempre sera ms expuesto que el filantrpico y sentimental. Pero,
-qu agraviarnos mutuamente? Siempre habr dos conceptos fundamentales
-de la vida: conservador y liberal. En el ms amplio sentido de estas
-palabras.
-
-El sentido conservador considera la vida con escepticismo oportunista.
-La humanidad es mala de suyo y las sociedades constitudas por los
-hombres adolecen de sus mismas imperfecciones. Siempre ha sido lo mismo
-y lo mismo ser mientras el mundo exista. Es intil aspirar mejora
-perfeccin.
-
-Contra los perturbadores del orden social no hay ms defensa que...
-defenderse. Contra los malos, el castigo. La enmienda? Ilusin,
-utopa progresista!
-
-Este sentido es muy respetable, y ms lo sera llevado al extremo.
-Supresin radical de cuanto hay de intil, perjudicial y parasitario.
-A defenderse del criminal como del apestado, del intil como del vago,
-del loco como del imbcil.
-
-Quin sabe si esta despiadada seleccin no sera el medio ms eficaz
-de cultura?
-
-Pero hay quien considera, tal vez ilusionado, que el espritu humano es
-perfectible y perfectible la vida, y perfectibles las sociedades. La
-historia conocida de la humanidad es de muy poco tiempo y son das los
-siglos de que podemos tener noticias, y aun esos bastan para decirnos
-que es hacia el bien el lento caminar y hacia la perfeccin todo el
-camino. Poco poco y despacio, eso s. El efectivo avance apenas
-responde al aliento espiritual.
-
-El poeta del premio Nobel, en este ao, Maeterlink, lo dice: Para
-realizar siquiera un bien pequeo en nuestras acciones, hay que soar
-con las ms altas y generosas empresas de bondad.
-
-En cuanto la parte de responsabilidad social, de solidaridad, mejor,
-en virtudes y en crmenes, no habis ledo _Resurreccin_, de Tolstoi?
-
-Antes de juzgar debemos juzgarnos. Ser la mejor leccin de todo delito.
-
-Consideremos el caso de Cullera. Ya parece lejano, como un suceso
-histrico. No puede haber ofensa para la memoria del juez cruelmente
-asesinado. Doy por supuesto que era el juez ms ntegro, ms justo,
-ms digno. Lo era. Pero, es siempre as? El que haya vivido algn
-tiempo en un pueblo, sabe de las injusticias, de las iniquidades, de
-las tropelas de la justicia al servicio de los caciques?
-
-Los pueblos sufren aos y aos, y en un da, por fin, se cobran, con
-aparente injusticia, quizs cuando menos debieran y en quien menos mal
-hizo, todas las injusticias padecidas... Hicieron mal, no hay duda.
-Pero, dnde empez el mal?
-
-Eranse dos amigos, de los cuales el uno en cuanto pona mano prosperaba
-y junt un cuantioso capital en poco tiempo. El otro era tan
-desdichado, que el negocio ms seguro acababa para l en un desastre.
-Por si su mala suerte consista en ser ms honrado en sus tratos
-que el amigo, se dej de escrpulos y quiso imitarle, por ver si se
-desquitaba. Todo le sala mal del mismo modo.
-
-Un da jugaban al tute los dos amigos, mano mano, y el infeliz no
-lograba baza, mientras el otro no dejaba de acusarle las cuarenta, ms
-veinte, y vuelta lo mismo, y as toda la partida.
-
-El perdidoso bramaba y para sus adentros iba repasando su historia y
-la de su amigo, la sinrazn de sus malos negocios y los buenos del
-otro, las pilleras que al amigo le haban enriquecido y l slo
-le haban trado pleitos y disgustos. Y al fin, cuando una vez ms
-le acusaba el amigo las cuarenta, se levant, rojo de clera, tir
-cartas, mesa, sillas y luces y la emprendi golpes con el ganancioso,
-gritndole:--Ladrn! Pillo! Granuja! Si toda tu vida has sido lo
-mismo!
-
-Nadie poda explicarse aquel arrebato; todos se lo afearon mucho.
-Ponerse as porque le acusaban las cuarenta!
-
-Pero, lo que l deca:--Seor! Si creern que ha sido por estas
-cuarenta de hoy? Si es que toda su vida me las ha estado acusando y...
-ya no poda ms, ea, ya no poda ms!
-
-Hay muchas cosas, inexplicables en un momento, que tienen su
-explicacin en toda una vida.
-
-
-
-
-XLIII
-
-
-El Municipio de la opulenta Bilbao, al discutir sus presupuestos,
-acord grandes economas en las subvenciones las cantinas y las
-colonias escolares.
-
-Cuando en todos los pases civilizados se concede la mayor proteccin,
-moral y espiritual, estas instituciones, en el Ayuntamiento de Bilbao
-se alzan destempladas voces para protestar contra ellas.
-
-Un edil dice que las colonias escolares no pasan de ser un recreo, una
-diversin para los nios. Gran argumento! Y si no fueran ms que eso,
-si no fueran salud y vida, estara tan mal empleado el dinero?
-
-Otro dice que no hay para qu contribuir la regeneracin de los hijos
-de los borrachos. Admirable argumento tambin! Y, admirable espritu
-de caridad cristiana!
-
-Para ellos hacen y para sus hijos, al no hacer por los hijos de los
-dems, por borrachos que fueran.
-
-A un hombre muy inteligente le o yo decir muchas veces que, para
-tratar en cualquier negocio, si haba de ser un pillo, le diera
-Dios pillos muy pillos, que stos, al fin, por inters propio,
-atinaban siempre con el inters ajeno. No como el pillo bruto--mezcla
-detonante,--que por quererlo todo para s, malogra las mejores empresas.
-
-Del mismo modo, ya que sea el egosmo primer mvil de las acciones
-humanas, seamos de veras egostas, y, por verdadero egosmo,
-comprenderemos la conveniencia del bien ajeno. Por nuestra salud, nos
-cuidaremos de la salud de los otros; por nuestra seguridad, de su
-honradez; por nuestra inteligencia, de su cultura; por nuestra riqueza,
-de su bienestar. No es lo malo que seamos egostas, sino que lo somos
-malamente. Los grandes bienhechores de la humanidad han sido los
-grandes egostas. Queran un mundo mejor para vivir mejor ellos.
-
-A los que no son egostas, cualquier cosa les est bien y viven tan
- gusto en una pocilga. Esos no movern pie ni mano por mejor cosa
-propia ni ajena.
-
- * * * * *
-
-Nada ms gracioso y artstico que las danzas de Loie Fuller y sus
-discpulas. Loie Fuller, inventora de la famosa danza serpentina tan
-copiada y tan imitada despus, ha comprendido toda la verdad de la
-mxima de D'Annunzio: Renovarse perecer. Y si es cierto que en la
-parte fsica no ha podido contrarrestar el irreparable ultraje de los
-aos, como dijo el trgico, en la parte artstica, ya que no renovado
-del todo, ha rejuvenecido su arte con artsticas variaciones sobre
-el antiguo tema: Bella forma mortal passa, non d'arte, que dijo
-Leonardo, y adopt despus por lema el mismo Gabriel D'Annunzio.
-
-Loie Fuller, con sus vaporosos contornos de nube, de llamarada, de
-viviente flor, de mariposa, con sus combinaciones de luces y colores,
-ha sido una gran innovadora en arte. Con especialidad, en el arte
-decorativo llamado modernista. La moda femenina tambin ha encontrado
-en ella atrevidas inspiraciones coloristas.
-
-En el arte de la danza, su influencia ha sido decisiva. Loie Fuller,
-segn ella misma refiere, hall en la India la inspiracin de sus
-bailes. Hoy todo el moderno arte del baile busca en la antigedad
-ritmos de lneas y colores. Y son Isadora Duncan, Maud Allens, Regina
-Budet, Ida Rubenstein, la Truhanowa, Trtola de Valencia, toda una
-plyade de bailarinas, evocadoras de las antiguas danzas de Grecia y de
-la India, danzas religiosas, sacerdotales, de iniciacin y de misterio.
-
-Unas por instinto, otras por arte. La mujer es siempre vaso de
-eleccin, propicio al hervor del fuego sagrado.
-
-El baile moderno ha dejado de ser acrobatismo. Hoy pueden danzar las
-bailarinas con los pies desnudos; las bailarinas ms famosas de antes
-no hubieran podido mostrar sus pies, atormentados por el horrible
-ejercicio al bailar sobre las puntas de los dedos; pies que haban
-perdido su forma, ensangrentados muchas veces al cabo de horas y horas
-de ensayos mil veces repetidos para lograr fuerza y agilidad. Las
-vueltas de cintura de la Pinchiara, los punteados de Rosita Mauri! Todo
-ello pas para no volver, hasta que de puro viejo sea antiguo, que la
-antigedad es la juventud de las cosas viejas.
-
- * * * * *
-
-Pero una de nuestras autoridades se ha propuesto cumplir con la ley
-de proteccin la infancia y ha prohibido la presentacin de las
-discpulas de Loie Fuller en el teatro.
-
-De todos los trabajos que puede hacer un nio, ninguno menos penoso
-que el de estas danzas. Nada ms parecido un juego infantil. Nada en
-ellas da idea de pena de esfuerzo.
-
-La directora ha protestado contra esa medida de la autoridad. Es que
-est mal acostumbrada. Viene de otros pases donde no se concede
-la menor importancia los nios. Aqu no habr podido ver nios
-abandonados por las calles, ni vendedores de peridicos menores de
-trece aos expuestos al fro en estas noches de invierno y alternando
-con golfos y golfas de la peor especie. Y si recorriera esos pueblos de
-Dios, no vera nios y nias, al sol de Agosto, en las faenas del campo.
-
-Como nada de esto ha podido ver, comprender lo justo de la
-determinacin al prohibir ese espectculo de unas nias sanas y alegres
-que, seguramente, no lo habrn pasado mejor en su vida.
-
-Pero nuestras autoridades no se enteran ms que de lo que pasa en los
-teatros. Verdad es que, cuando no se encuentre una autoridad por
-esas calles, ya se sabe dnde hay que buscarlas, en los teatros del
-distrito.
-
-
-
-
-XLIV
-
-
-Como los encendedores mecnicos han obtenido tan general aceptacin, y
-es de suponer que lo mejor de su clientela se halle entre las personas
-ms liberales, por lo que tienen de novedad y adelanto, entre
-gentes inquietas y viciosas, por lo que tienen de azaroso, la caja de
-cerillas, orgullo de la fabricacin espaola, ha quedado relegada los
-fieles espritus tradicionalistas, donde toda virtud y toda moralidad
-se asientan.
-
-Reducido el consumo de las cerillas retrgadas esta noble y severa
-parroquia, no es extrao que los fabricantes de cerillas cuiden la
-honestidad de los envases, como empresa de teatro aristocrtico la
-honestidad de las comedias.
-
-No han reparado ustedes? En las fotografas de clebres y lindas
-artistas, ornamento de las cajas de fsforos, de algn tiempo
-esta parte no se descubre descote ni desnudez pecaminosa. Hbiles
-retocadores lo han tapado todo. Ya con un chal, ya con una paoleta,
-ya con un remiendo de la misma tela del vestido. No ha faltado ms que
-poner un antifaz los rostros, mientras se sustituye la emisin de
-retratos femeninos por una de santos varones de la cristiandad, de
-polticos conservadores, de coristas masculinos del teatro Real,
-cualquiera otra tan incombustible como stas.
-
-Entretanto se agotan las existencias de caras bonitas con las
-precauciones indicadas, no hay peligro de inflamacin en las cerillas
-ni en el consumidor. Todo es economizar fsforo, y en esta parte hay
-que alabar el desprendimiento de los expendedores.
-
-Segn tengo entendido, la venta de cerillas corre ahora por cuenta
-del Estado, y vean ustedes cmo en tiempos de Gobierno liberal y
-democrtico se moraliza y se honestiza. Para que digan y murmuren
-luego cuatro viejas beatonas!
-
-Oh, aquel empecatado Molire! Al presentarnos su Tartuffe en escena,
-con pincelada maestra, le vemos encararse con la traviesa Dorina y
-decirle:
-
- --Ah! mon Dieu! je vous prie
- Avant que de parler, prenez-moi ce mouchoir.
- ... Couvrez ce sein que je ne saurais voir.
- Par de pareils objets les mes sont blesses,
- et cela fait venir de coupables penses.
-
-Como Tartuffe y como estos moralistas fosforeros de ahora, conoc yo
-un seor que, apenas vea uno de estos descotes de caja de cerillas,
-peda tintero y pluma y lo emborronaba con presteza. Alguien le dijo
-un da:--Pues si fuera usted al teatro Real y viera usted muchas
-seoras! Qu hara usted?--A esas, todo el tintero, hijo mo, todo el
-tintero!
-
-Ahora, alerta, diosas de Ticiano y de Rubens, maja desnuda de Goya!
-Estos moralistas de ahora pueden trataros un da como fotografas de
-caja de fsforos, ya que la luz gloriosa del Arte vale para ellos tanto
-como una cerilla y menos que un pitillo.
-
-Es gente que slo ve la Belleza por donde, como se dice vulgarmente,
-ven los gigantones de Burgos. Y se figuran que todos la ven como ellos.
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte
-(de 5), by Jacinto Benavente
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS, CUARTA PARTE ***
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index 4607124..15fa6ff 100644
--- a/58484-h/58484-h.htm
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-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte (de 5), by
-Jacinto Benavente
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
-to check the laws of the country where you are located before using this ebook.
-
-Title: De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte (de 5)
-
-Author: Jacinto Benavente
-
-Release Date: December 17, 2018 [EBook #58484]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS, CUARTA PARTE ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals, the University
-of Toronto and the Online Distributed Proofreading Team
-at http://www.pgdp.net (This file was produced from images
-generously made available by The Internet Archive/Canadian
-Libraries)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58484 ***</div>
<div class="chapter">
@@ -7608,383 +7570,7 @@ la ven como ellos.</p>
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of De Sobremesa; crnicas, Cuarta Parte
-(de 5), by Jacinto Benavente
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK DE SOBREMESA; CRONICAS, CUARTA PARTE ***
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-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
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-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
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