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-The Project Gutenberg EBook of Hacia una Moral sin Dogmas, by José Ingenieros
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
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-
-Title: Hacia una Moral sin Dogmas
- Lecciones sobre Emerson y el Eticismo
-
-Author: José Ingenieros
-
-Release Date: January 4, 2018 [EBook #56301]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS ***
-
-
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-
-Produced by Andrés V. Galia and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
-produced from images generously made available by The
-Internet Archive)
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- Hacia una moral sin dogmas
-
-
- JOSÉ INGENIEROS
-
- Hacia una moral sin dogmas
-
- Lecciones sobre Emerson y el eticismo
-
- [Ilustración]
-
-
- BUENOS AIRES
- Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía.--Belgrano 475
-
- 1917
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
- Página
-
- =Advertencia.= 7
-
- =Emerson y Sarmiento.=--1. Un moralista.--2. El ambiente
- puritano.--3. Channing y Emerson.--4. Decepción de la moda
- filosófica.--5. El trascendentalismo.--6. Geografía moral de
- los Estados Unidos.--7. Sarmiento y Horacio Mann.--8. La
- vida en Concord.--9. Emerson y Sarmiento 9
-
- =Orientaciones morales.=--1. Una ética sin metafísica.--2.
- La crítica de las costumbres.--3. Necesidad de caracteres
- firmes.--4. Disconformidad con todo tradicionalismo.--5.
- Panteísmo.--6. Ética naturalista.--7. El optimismo y la
- perfectibilidad.--8. La confianza en sí mismo.--9. La bella
- necesidad.--10. Función social del no-conformismo 61
-
- =La ética social.=--1. Integración del pensamiento
- emersoniano.--2. La autonomía de la experiencia moral.--3.
- Idealismo y perfectibilidad.--4. El dogmatismo teológico
- excluye la perfectibilidad.--5. Valor social de la
- herejía.--6. Las morales independientes.--7. Insuficiencia
- de los dogmas racionales.--8. La ética social en las
- iglesias norteamericanas.--9. Su influencia sobre las
- iglesias inmigradas.--10. Ciencias morales sin
- dogmatismos.--11. El solidarismo 113
-
- =Hacia una moral sin dogmas.=--1. Independencia de la
- moralidad.--2. Una asociación religiosa libre.--3.
- Sociedades de cultura moral en Estados Unidos.--4. Algunos
- antecedentes del eticismo inglés.--5. Las iglesias
- éticas.--6. El culto religioso de la moralidad.--7.
- Espontaneidad y evolución de la moralidad.--8. Síntesis
- del pensamiento eticista.--9. El porvenir del eticismo 165
-
-
-
-
- =ADVERTENCIA=
-
-Estas lecciones sobre _Emerson y el eticismo_ fueron pronunciadas en
-junio de 1917 en la cátedra de Ética, del profesor Rodolfo Rivarola.
-
-El "Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras", ha tenido la
-gentileza de presentarme una versión taquigráfica, exponiéndome
-el deseo de editarlas; tan feliz circunstancia me permite salvar
-esta partícula de ese trabajo invisible en que todos los profesores
-consumimos nuestra actividad. Para corresponder mejor al buen deseo,
-que también lo es mío, pues nunca he hablado a mis alumnos sobre
-asuntos que no me interesan, he revisado el texto, reescribiéndolo en
-parte, _festinantis calami_, e intercalando en él ciertos fragmentos a
-que sólo pude aludir por la medida del tiempo.
-
-Algún lector advertirá frecuentes paréntesis sobre temas incidentales;
-todos los que hablamos sin poseer esa feliz memoria que constituye
-el secreto de los buenos improvisadores, estamos condenados a esos
-imprevistos esparcimientos. Y al ver escrito lo que hablamos, nos
-sorprende nuestra incapacidad de hablar como escribimos.
-
-Si el lector es amigo, su simpatía dispensará esos tropiezos durante la
-lectura y pasará por alto alguna imperfección del estilo, que solamente
-es claro.
-
- Buenos Aires, julio de 1917.
-
-
-
-
- =EMERSON Y SARMIENTO=
-
- 1. Un moralista.--2. El ambiente puritano.--3. Channing
- y Emerson.--4. Decepción de la moda filosófica.--5. El
- trascendentalismo.--6. Geografía moral de los Estados Unidos.--7.
- Sarmiento y Horacio Mann.--8. La vida en Concord.--9. Emerson y
- Sarmiento.
-
-
- 1.--UN MORALISTA
-
-¿Pueden los hombres vivir _en tensión_ hacia una moralidad cada vez
-menos imperfecta sin más brújula que los ideales naturalmente derivados
-de la experiencia social? ¿La humanidad podrá renovar indefinidamente
-sus aspiraciones éticas con independencia de todo imperativo dogmático?
-¿La extinción progresiva del temor a las sanciones sobrenaturales
-eximirá a los hombres del cumplimiento severo de sus deberes sociales?
-
-Someto estas preguntas a la consideración de todos los jóvenes que me
-escuchan. En los más, no lo ignoro, crece de día en día la desconfianza
-frente a los dogmatismos tradicionales que el mundo feudal legó a las
-sociedades modernas; y quiero, por eso mismo, dilucidar esas preguntas
-con detenimiento, a fin de justificar esta sentencia de Emerson que
-considero independiente de toda teoría o sistema filosófico: _la
-soberanía de la moralidad_ es un axioma de la vida social.
-
-Sois antidogmáticos y os apruebo; he compartido siempre, como todo
-hombre que estudia incesantemente, vuestra actitud antidogmática.
-Todo lo que sabemos, todo lo que anhelamos, puede ser superado por
-hombres que estudien más y que sientan mejor. Adherir a un dogma,
-como acostumbran los ignorantes y los holgazanes, implica negar la
-posibilidad de perfeccionamientos infinitos.
-
-La vida, las doctrinas y la acción social de Emerson, nos permitirán
-comprender que la moralidad humana puede vivir sin la tutela de dogma
-alguno; más, aún, la subordinación de la moralidad a los dogmas que
-suelen complicarla es un obstáculo constante al libre desenvolvimiento
-de nuestra experiencia moral. El camino del error no es el que mejor
-conduce a la virtud.
-
-Con las palabras finales de su expresivo ensayo sobre _La soberanía
-de la moralidad_--palabras vagas, es cierto, como suyas--Ralph Waldo
-Emerson sugiere, en pocas líneas, el múltiple sentido místico y
-optimista, social y humano, natural y panteísta, que en sus rebeldías
-de estudioso, en su acción de reformador y en sus lirismos de poeta,
-nos permite reconocer uno de los moralistas más intensos del siglo
-XIX. Escuchadlas: "El hombre que se ha acostumbrado a mirar la extrema
-variabilidad de su condición, a manejar con las propias manos sus
-bienes, sus relaciones y sus opiniones, a remontarse hasta el principio
-de todas las cosas en busca de la Ley Moral, ese hombre ha eludido las
-asechanzas del escepticismo; cuanto hay de más conmovedor y sublime
-en nuestras relaciones, en nuestra felicidad y en nuestras desdichas,
-tiende realmente a elevamos hasta esa vida excelsa, y, si es posible
-llamarla así, sobrehumana".
-
-Moralista intenso, dijimos, aunque no creador: Emerson pertenece
-a la familia de los hombres representativos, en el sentido más
-riguroso del concepto; no es posible estimarlo sin conocer el medio
-sociológico y moral en que se desenvolvió. La simpatía que inspira no
-es provocada solamente por sus escritos, sino por la acción de su vida
-entera, actuante como una levadura de renovación moral en el ambiente
-anglo-americano, a punto de persistir hasta hoy en la orientación
-ética de su raza, perfeccionándose insesantemente, algunas direcciones
-básicas por él impresas o representadas.
-
-Emerson, más apóstol que doctrinario, no ha escrito página alguna que
-por su rigor razonante nos evoque las luminosidades, a veces frías, de
-un Spinoza o de un Kant; pero tal como fué, imaginativo y nebuloso,
-supo condensar en sus palabras ese calor de metal candente que, en todo
-tiempo, ha polarizado el misticismo de la especie humana, concretando
-en innumerables afirmaciones positivas la secular experiencia religiosa
-de la humanidad. Fué moralista porque intentó salvar la moral del
-naufragio de los dogmas que la complicaban; fué moralista porque
-infundió a toda una época la idea-fuerza del deber humano, cuando
-vió apagarse la creencia supersticiosa del deber sobrenatural; fué
-moralista--sobre todo--porque vivió en armonía con los principios que
-tuvo por mejores. Sabéis que es la mayor de las inmoralidades predicar
-a otros las virtudes que no se practican, según el risueño consejo de
-los teólogos: "haz lo que digo, no lo que hago".
-
-Por eso no está en la historia de las religiones el puesto de Emerson,
-sino en la historia de la ética. Porque la característica fundamental
-de su pensamiento, no obstante expresarlo en forma de calurosos
-sermones, fué, precisamente, independizar la conciencia moral de la
-humanidad de todo dogmatismo teológico, demostrando que la moralidad,
-como fenómeno autónomo, es un resultado espontáneo de la naturaleza
-y de la vida en sociedad. Sometida, como toda otra experiencia, a
-un proceso de evolución incesante, la moral no puede fijarse en las
-fórmulas muertas de ningún catecismo dogmático, ni en los esquemas
-secos de ningún sistema apriorístico; se va haciendo, deviene en la
-naturaleza misma, inevitablemente, y es el estudio de la experiencia
-moral pasada lo que nos permite comprender la presente, como en ésta
-podemos entrever la del porvenir. Esa doble condición de espontaneidad
-y de perfectibilidad, ajena a toda fuerza extrínseca o sobrenatural,
-ilimitable por ningún precepto, pone la moralidad en la cumbre de lo
-humano, la identifica con la divinidad misma y permite mirar todo
-perfeccionamiento ético del hombre como un paso hacia lo Divino,
-cuyas fuentes y suya esencia ve Emerson en el universo infinito: la
-Naturaleza.
-
-Por estas palabras, en que he procurado dar una primera y aproximativa
-impresión del pensamiento emersoniano,--que luego analizaremos y
-miraremos fructificar,--fácil es advertir que su anhelo de emancipar la
-ética del dogma le condujo a concebir una verdadera religión natural
-de la moralidad, acentuadamente mística, profundamente panteísta,
-fervorosa por acrecentar la bondad y la dicha en el individuo y en la
-sociedad: concebidos, el uno y la otra, como instrumentos y fines, a la
-vez, de toda vida intensa y ascendente.
-
-
- 2.--EL AMBIENTE PURITANO
-
-El emersonismo, sin conocer el ambiente moral en que floreció, es
-difícil de comprender; no nos proponemos, en efecto, llegar a un juicio
-literario sobre los escritos de un poeta, a un juicio lógico sobre
-las doctrinas de un teorizador, ni siquiera a un juicio filosófico
-sobre la magnitud de un esquema metafísico. Esos aspectos varios de la
-crítica, unas veces más literarios y otras más eruditos, no bastan, en
-mi sentir, para comprender el significado de una nueva orientación de
-sentimientos sociales, que, en el caso particular, me parece lo más
-fundamental del emersonismo.
-
-Hay que buscar lejos, en la genealogía de su raza, los gérmenes que
-determinan su aparición. Un nuevo sentido fué impreso a los ideales de
-la sociedad humana por los puritanos que buscaron su primer refugio en
-Holanda, antes de emigrar a la América del Norte; cuando los disidentes
-de la iglesia anglicana, inspirados por John Robinson, fundaron en
-Leyden su iglesia propia (1608), estaba ya fijado el espíritu que los
-peregrinos de la _Mayflower_ transportarían allende los mares, para
-fundar su iglesia en Plymouth (1620). El primer destierro en Holanda
-engendró condiciones de vida incompatibles con la intolerancia y el
-egoísmo; las últimas palabras con que Robinson despidió a los que
-emigraban fueron recomendaciones de austera rigidez en la conducta y
-de bondadosa flexibilidad en la doctrina: ninguna revelación divina
-podía tenerse por completa y definitiva; ni Cristo impedía escuchar a
-Lutero, ni éste a Calvino, ni éste a otras que trajeran un buen mensaje
-a los hombres... Y así como los puritanos creían ser los elegidos de la
-cristiandad, los emigrantes a Nueva Inglaterra se creyeron, a su vez,
-los elegidos del puritanismo.
-
-Sus colonias fueron una comunidad, en el doble sentido religioso
-y social. La lucha contra la naturaleza fué, en los primeras años,
-ruda. El cristianismo, más que un culto de lo sobrenatural, fué para
-esos hombres un vínculo espiritual de solidaridad; y, poco a poco,
-los hombres se acostumbraron a dar un sentido esencialmente cívico a
-los deberes evangélicos. La comunidad fué el objeto esencial de la
-devoción; todas las virtudes fueron públicas. Nadie se preocupó de
-los problemas dogmáticos que en Europa agitaban el mundo religioso;
-ellos no habrían tenido ninguna aplicación al mejoramiento de la vida
-humana en las colonias. "La inquisición católica está siempre inquieta
-de lo que se piensa; la inquisición puritana, de lo que se hace". Las
-diferencias de moralidad residen en las costumbres; no dependen de los
-preceptos verbales, ni siquiera de las intenciones.
-
-La exaltación mística tenía un profundo sentido político e implicaba
-un ardiente afán de justicia. La sociedad, reconociendo como único
-derecho el que emanaba de la ley divina, excluía, por eso mismo, todo
-privilegio y todo abuso humano; el gobernante y el pastor no eran
-intermediarios entre los hombres y la divinidad, sino funcionarios
-doblemente responsables ante los unos y la otra. Y, sobre todo, como
-lo recordaría dos siglos después el propio Emerson, la intensidad del
-esfuerzo para construir de raíz una sociedad nueva en una naturaleza
-casi virgen, fué creando resortes morales vigorosos, que el tiempo no
-lograría enmohecer. Todo el que hizo bien y fué virtuoso, cumplió, sólo
-con eso, su deber moral con sus semejantes y con la comunidad.
-
-Mezcla de estoicismo ingenuo y de trágico sentimiento del deber fué, en
-su primera época, la moral de los puritanos. Fuera del trabajo tenaz,
-la austeridad fué su norte; y desde el primer día surgieron en todas
-partes colegios y escuelas para que se transmitiera a los descendientes
-una rígida educación moral, junto con los conocimientos indispensables
-para multiplicar el valor social del hombre.
-
-Era la ética de una raza futura, de la raza europea modificada al
-adaptarse a una naturaleza extraña, creando una variedad étnica y una
-sociedad distintas. Y la experiencia moral, fundada en postulados
-esencialmente religiosos en el país de origen, fué adaptándose a
-condiciones humanas independientes de lo sobrenatural, persiguiendo
-siempre más la virtud y preocupándose escasamente del dogma, pensando
-tanto menos en las sanciones del cielo cuando más grande era el mérito
-reconocido a las virtudes desarrolladas en la tierra.
-
-Había cierta candorosa simpleza en esos místicos de la Nueva Inglaterra
-que ignoraban el fasto de las cortes, el refinamiento de las maneras y
-la agudeza de los pícaros; pero había, por eso mismo, otra moral, sin
-intrigas, sin hipocresías, sin picarismo.
-
-A medida que creció la colonia, hasta formarse los estados que al fin
-se apartaron dignamente de su metrópoli, la severidad primitiva sufrió
-algunos quebrantos; nuevos inmigrados llegaron con otros sentimientos;
-fué filtrándose la iglesia anglicana con sus intolerancias; atenuaron
-su tensión inicial las fuerzas morales del puritanismo primitivo; y
-hubo momento, a fines del siglo XVII, en que parecía apagarse aquel
-fuego de hogar que habían encendido, con uniforme temperatura moral,
-las comunidades de Plymouth y de Boston.
-
-La independencia nacional, el enciclopedismo, la revolución francesa,
-la crisis política y social europea, el liberalismo, todo se sumaba
-para comprometer la estabilidad de las tradiciones religiosas;
-el desarrollo del anglicanismo, que pretendía tener autoridad
-metropolitana, creaba en el siglo XVIII conflictos dogmáticos antes
-desconocidos, que encubrían, simplemente, la ambición temporal de
-la iglesia anglicana, deseosa de conseguir en su esfera la misma
-influencia política y social que la romana mantenía secularmente en las
-naciones católicas.
-
-Fué el resultado de ello una crisis de disputas e intolerancias, hasta
-entonces poco frecuentes; pues las que antes hubo, adviértase bien,
-desde el cismatismo de Rogelio Williams hasta las persecuciones a los
-cuáqueros y los presbiterianos, tenían, en el fondo un significado
-político y social concreto, en que la herejía era concebida,
-esencialmente, como un peligro práctico contra la cohesión y la
-estabilidad social. Desvanecido el peligro, terminaba la lucha; la
-experiencia, y no la teología, era el juez último en aquella sociedad
-cuyo organismo religioso era un simple instrumento de la organización
-civil.
-
-A fines del siglo XVIII el problema cambió. Las iglesias americanas
-acentuaron su carácter nacional y antidogmático, dando mayor
-importancia a la conducta moral que a los principios teológicos.
-Pronto, en las mismas colonias del centro, el metodismo llegó a
-pesar sobre la iglesia presbiteriana, imponiendo el rigorismo moral
-sobre el rigorismo teológico, las orientaciones americanas sobre las
-supersticiones europeas. En 1783 el Sínodo presbiteriano se vió en el
-caso de declarar "solemne y públicamente, que siempre ha aborrecido
-y aborrece todavía los principios de intolerancia". Los metodistas,
-no teniendo dogmas propios y persiguiendo una intensificación moral
-de todos los cristianos, sin iglesia propiamente dicha, prosperaron
-rápidamente en las colonias del centro, sin romper con la iglesia
-anglicana. En las del norte, el congregacionalismo puritano, entendido
-siempre como una religión cívica, seguía tolerante en materias
-dogmáticas; los feligreses juzgaban a los ministros por su conducta y
-no por su teología; su vida diaria daba la medida de su capacidad para
-el ministerio, siendo frecuente que los pastores de una iglesia fuesen
-invitados a predicar ante los feligreses de otra, acostumbrándose
-todos a estimar las virtudes de los hombres, independientemente de sus
-discrepancias teóricas sobre el fundamento de sus credos.
-
-Debemos ver el antecedente natural del emersonismo en la evolución,
-esencialmente práctica, del puritanismo en Nueva Inglaterra; la
-exaltación del celo religioso tuvo siempre un sentido cívico y conducía
-al cumplimiento del deber social, ya que la sociedad misma era
-concebida como una manifestación de la voluntad divina, actuante de una
-manera fatal e ineludible.
-
-Las mismas crisis de fanatismo religioso, tenían ese sentido práctico;
-Edwards, en 1734, había estremecido a los puritanos con sus sermones,
-determinando una vuelta al rigor moral; simultáneamente, en 1740,
-la renovación metodista se acompañaba de una crisis análoga en las
-colonias del Sud. ¿Era una mayor obsecuencia a los dogmas lo que se
-perseguía? De ninguna manera. El objetivo de la exaltación fanática
-eran las costumbres, la conducta, la acción; Edwards, como sus
-predecesores los congregacionalistas Hoocker y Schepard, daba a la
-doctrina un sentido de exaltación de la energía personal para vivir
-una vida conforme a la moralidad estricta; así la expuso en su obra
-_Libertad de la Voluntad_, cuyo carácter más singular es el desdén
-por el libre albedrío metafísico y la concepción de la libertad como
-el poder para obrar de acuerdo con nuestras principios de acción.
-Esa determinación de la conducta humana constituía en su sentir la
-necesidad suprema, y fuera de ella no había virtud ni vicio, sino
-conducta absurda; la libertad por contingencia parecíale enemiga de
-toda energía actuante, en cuanto libraba al azar y al accidente la
-firme continuidad de la conducta. Señalemos, desde ya, que ese punto
-de vista es el mismo que reaparecerá en Henry James, en Emerson y más
-tarde en el pragmatismo: "Para todo el que tiene un fin, una misión
-o una fe, la libertad consiste en la posibilidad de consagrarse
-íntegramente al servicio de ese fin; la libertad es el poder, que tiene
-el móvil principal, de desprenderse de los otros móviles secundarios
-o subordinárseles; libertar la personalidad significa emancipar
-los deseos que le son intrínsecos de los deseos que contrarían su
-desenvolvimiento". Y eso mismo, en el fondo, expresaría más tarde
-Emerson en una proposición concisa: "La vida es libertad en razón
-directa de su intensidad".
-
-Estas orientaciones prácticas permiten comprender que el presidente
-del colegio de Harvard llegara a declarar, en 1772, que "no debía
-imponerse ningún credo o profesión de fe, bajo pena de castigo eterno".
-Algún pastor se negó a predicar sobre la Trinidad; otros definían
-el cristianismo como "el arte de vivir virtuosa y piadosamente". Y
-mientras los anglicanos se indignaban por ese desprecio del dogma,
-poco a poco, a la sordina, sin que nadie advirtiera en su origen el
-movimiento, muchas iglesias fueron declarándose _unitarias_. Cuando
-se produjo, en 1815, la controversia sobre la Trinidad, resultó que
-los más de los pastores no creían en la divinidad de Cristo y hacían
-profesión de liberalismo, sin que hubiera decaído por ello su celo en
-la edificación moral. La herejía dominaba y se había desenvuelto sin
-ruído, durante cuarenta años, al amparo del sensato espíritu puritano
-que había hecho de la religión una moral antes que una teología.
-
-Dentro del unitarismo aparece en escena Emerson. Querer comprender los
-escritos de éste sin conocer el espíritu de aquél, es como estudiar
-una planta por sus hojas disecadas en un herbario, sin verla en la
-naturaleza, bajo la luz del sol, entre la humedad de su atmósfera.
-Y esto que decimos de un moralista, podemos repetirlo de todos los
-pensadores y filósofos; la historia de la filosofía, en muchos de los
-tratados circulantes, es una abstracción falsa e ininteligible, por
-cuanto estudia las doctrinas de ciertos hombres olvidando que éstos
-vivieron en un ambiente social, político y religioso determinado.
-La historia de la filosofía es absolutamente incomprensible sin
-la historia política y religiosa; para comprender a un filósofo
-hay que saber cuándo, dónde y para quién escribía, cuál era su
-posición en la política de las ideas. Parece olvidarlo la especie
-híbrida de los eruditos sin inteligencia, que barajan nombres de
-doctrinas sin sospechar que ellos carecen de sentido, o lo tienen
-contradictorio,--palabras, palabras, palabras--si no se los estima
-en función del medio y como expresiones de una actitud personal, no
-teórica ni abstracta, sino militante y social. Y es el caso más típico
-de ello todo lo que la crítica europea escribió sobre el pragmatismo,
-cuando lo formuló Pierce y lo difundió James; a pocos se les ocurrió
-que ésa era la expresión doctrinaria de una ética sin dogmas
-constituída como resultado natural de la experiencia social.
-
-
- 3.--CHANNING Y EMERSON
-
-De padres en hijos, durante muchas generaciones, los Emerson habían
-sido pastores de las iglesias puritanas. William, padre del moralista,
-figuró entre los hombres más liberales de su tiempo y fué pastor de
-la Primera Iglesia Unitaria de Boston; en esta ciudad, el 25 de mayo
-de 1803, nació Ralph Waldo, cuya infancia transcurrió en un ambiente
-doméstico de exquisita cultura y severa moralidad. Huérfano a la edad
-de ocho años, dos mujeres, su madre y su tía, dirigieron su educación
-y plasmaron su carácter, imprimiéndole un sello de estoico optimismo.
-Se cuenta que a los diez años componía poemas y que a los once escribía
-en griego y tradujo en verso una bucólica de Virgilio; es seguro que
-a los diez y nueve se graduó en el Colegio de Harvard, lo que le
-entreabrió el doble camino de la escuela y de la iglesia. ¿La iglesia?
-Evidentemente, la iglesia, como todos sus abuelos; y la iglesia
-unitaria, como su padre.
-
-Pasaba ella por una crisis. Las reservas antidogmáticas de los
-pastores unitarios estaban a la orden del día; los de otras iglesias
-acusábanlos abiertamente de irreligiosidad, a veces de ateísmo. No se
-apartaban del cristianismo porque deseaban la unidad de las iglesias
-cristianas, su armonía independiente de todo dogma; para ello se
-resignaban a continuar en sus ministerios, sin provocar polémicas ni
-cismas, callando sus disidencias más radicales en homenaje a la paz
-religiosa. Aquello, en efecto, no era otra cosa que el liberalismo
-inspirado en los enciclopedistas; por más que siguieran llamándose
-iglesias unitarias, eran sociedades de libres pensadores cristianos.
-Los ortodoxos hablaron de la "hipocresía unitaria", escandalizándose
-de su "religión sin doctrinas". Era tarde. Cuando Emerson estuvo en
-condiciones de ser pastor, el unitarismo había triunfado; en 1823, dice
-Becker, "todos los hombres de letras de Massachussets eran unitarios;
-todos los administradores y profesores del Colegio de Harvard eran
-unitarios; todo lo que se distinguía por el rango, la fortuna y la
-elegancia, se apiñaba en las iglesias unitarias; los jueces del
-tribunal eran unitarios y producían sentencias que perturbaban la
-organización eclesiástica tan cuidadosamente establecida por los Padres
-Peregrinos". En ese momento vióse Emerson en el trance difícil de tener
-que decidir acerca de su propia vocación.
-
-El personaje central del unitarismo era, entonces, William Ellery
-Channing, nacido en Newport, en 1780. Desde 1803 había ocupado un
-ministerio en la Federal Street Church, de Boston, llamando la atención
-por la elocuencia y profundidad de sus sermones; aunque en 1812 se
-produjo la separación entre las dos ramas de la iglesia congregacional,
-sólo en 1819, en un sermón pronunciado en Baltimore, expresó su
-disconformidad con los tradicionalistas y se plegó definitivamente
-al unitarismo, de que fué luego el más eminente propagandista y
-escritor. En la fecha de graduarse Emerson (1822), Channing visitaba
-el viejo mundo; al regresar, en sus _Remarks on a National Literature_
-(1823), proclamaba ya la necesidad de que América se emancipara
-intelectualmente de Europa. Channing es el representante de un
-misticismo pragmatista, en que la acción constituye el centro mismo
-de la moralidad y en que las virtudes se miden por sus resultados
-sociales. Su credo religioso contiene elementos de un neto panteísmo,
-y Dios aparece como un supremo Bien, en que están refundidas las
-cualidades que en los hombres llamamos virtudes; la divinidad es para
-él una abstracción ética de la humanidad y con razón se ha interpretado
-su pensamiento como un verdadero "antropomorfismo moral". La
-conciliación del sentido práctico y del misticismo idealista es una de
-sus preocupaciones; entendiendo que la independencia moral es más fácil
-y completa cuando se tiene la independencia económica, estimula todo
-esfuerzo individual y social para adquirirla. Boston se liberalizó al
-enriquecerse; la comunidad de intereses educó a los hombres a soportar
-las divergencias de opiniones. La actividad intensa fué la mejor
-escuela de tolerancia.
-
-Hasta 1830 era Channing el eje de esa gran evolución ética; Emerson y
-los trascendentalistas son, si no sus discípulos, sus continuadores.
-Channing convirtió en doctrina lo que se venía desenvolviendo como
-una tendencia instintiva: hacer de la religión una moral social. Su
-escenario fué el Unitarismo, cuyo único dogma fué no tener ninguno.
-Cuando fundó, en 1813, el _Discípulo Cristiano_, comenzó declarando que
-los fundadores no estaban de acuerdo sobre la divinidad de Jesús, pero
-que lo estaban sobre la necesidad de asociar los esfuerzos de todos
-los cristianos movidos por una idéntica piedad natural. Su religión
-era lo contrario de una secta; no teniendo dogmas, poco le interesaba
-el proselitismo. Las ciencias morales y religiosas entraban en el
-campo de las ciencias sociales; el unitarismo no quería atraer a nadie
-mediante doctrinas metafísicas, sino ensanchando para todos el campo de
-la acción enérgica y fecunda. La iglesia unitaria, tal como Channing
-la concebía, era una mutualidad para el perfeccionamiento moral de los
-individuos, una comunidad solidarista para la acción social.
-
-Su espíritu liberal y tolerante, encaminado a reducir el
-cristianismo a una moral evangélica, reapareció en Emerson y en los
-trascendentalistas; nuevos elementos se le agregaron, sin embargo:
-fuertes influjos sansimonianos y fourieristas, con una vehemente
-inquietud de reformas sociales.
-
-Bajo estas ideas, dominantes en su medio, Emerson había estudiado en la
-_Divinity School_, ordenándose como colega de Henry Ware en la Segunda
-Iglesia Unitaria de Boston (1829).
-
-Aunque predicador elocuente, Emerson no fué seducido por la tentación
-del éxito; no tenía verdadera vocación para la cátedra sagrada, a
-la que había llegado profesionalmente o por necesidad. Las rutinas
-del culto le parecían incompatibles con el espíritu liberal del
-unitarismo; no llegó a decir abiertamente que era una "hipocresía"
-conservar fórmulas y preceptos a las que ya no se atribuía ningún valor
-ideológico, pero su conciencia moral le mostró como un delito, como el
-más grave de los delitos contra la propia dignidad, seguir fomentando
-en los demás las supersticiones y errores en que uno mismo ha dejado
-de creer. Emerson tuvo la mayor de las virtudes intelectuales: la
-lealtad para consigo mismo; pensó, sin duda, como todos los hombres
-verdaderamente dignos, que es una vileza disfrazar su pensamiento para
-acomodarlo a las dos formas sociales del error que conspiran contra la
-verdad: el tradicionalismo, que es el sistema ideológico de las clases
-privilegiadas, y la moda, que es el sistema de los que carecen de ideas
-propias.
-
-Emerson no era animal doméstico, ni servidor de los poderosos, ni
-arrullador de las rutinas ajenas, ni rutinario él mismo; no tenía
-la docilidad necesaria para acatar dogmas y repetir prácticas
-tradicionales, que el estudio le demostraba falaces o absurdas. El
-credo que sus antepasados recibieran de Calvino le pareció insostenible
-frente al espíritu científico que había animado al enciclopedismo y a
-la ideología, y también frente al idealismo romántico que comenzaba
-a agitarse contra la restauración católica promovida por la Santa
-Alianza. En esa hora dió el primer paso hacia su emancipación
-intelectual. La herencia le daba un temperamento místico, pero su
-educación le condujo a contemplar la religiosidad como un sentimiento
-interior y subjetivo; al mismo tiempo el cristianismo fué pareciéndole,
-cada día más, un sistema de educación moral que era necesario desligar
-de todas las superfetaciones con que las Iglesias lo habían apartado de
-su primitiva y sencilla significación.
-
-Pastor de una Iglesia que ya no aceptaba el dogma de la divinidad
-de Cristo, Emerson creyó que su conciencia le impedía mantener la
-ceremonia de la comunión, cuya absurdidad parecíale evidente dentro del
-unitarismo; y como pensó, así obró. En 1832 devolvió a sus feligreses
-el ministerio que le habían confiado, serenamente, con espíritu
-bondadoso y fraterno, conservando con las iglesias unitarias una sólida
-amistad y actuando con ellas en todas sus iniciativas de educación
-social.
-
-Educados en una tradición religiosa distinta, os parecerá singular
-sin duda, que puedan llamarse iglesias _cristianas_ las que niegan la
-divinidad de Cristo; nada más natural, sin embargo. Sabéis muy bien,
-por vuestros estudios de filosofía e historia de las religiones, que
-los dogmas son el resultado de una lenta elaboración en el seno de las
-iglesias. Las revelaciones o inspiraciones primitivas son transmitidas
-oralmente, hasta que alguien las escribe a su manera; convertidas en
-libros, circulan y se modifican arbitrariamente; al fin las iglesias,
-comprometidas por sus contradicciones, eligen como verdaderas las más
-adaptadas a las creencias e intereses del momento. Este proceso, bien
-demostrado ya en la formación de los dogmas judíos, cristianos, árabes,
-etc., se repitió con el Dogma de la Trinidad, que los unitarios no
-aceptan.
-
-La primitiva tradición apostólica, la de los Doce, no contiene
-suposición alguna acerca de la divinidad de Jesús; los que habían
-escuchado a Pedro, a Juan y a los otros humildes galileos elegidos
-para anunciar la inminente venida del mesías esperado por el pueblo
-de Israel, debieron sorprenderse cuando un griego fariseo, Pablo,
-comenzó a traducir de muy personal manera las nociones sencillas que
-aprendiera en Damasco. De Pablo pasó a la tradición la costumbre de
-decir indistintamente Padre, Hijo o Espíritu, al referirse a Dios; el
-redactor del cuarto evangelio coadyuvó involuntariamente a la obra,
-formándose poco a poco el dogma de la trinidad, que fué definitivamente
-impuesto, siglos después, por Agustín. Bajo la fe del "Símbolo de
-Atanasio", cuya redacción es evidentemente apócrifa, se introdujo entre
-los artículos de fe de la iglesia romana, sin ser aceptado por los
-griegos ortodoxos, que tampoco aceptan el "Símbolo de los Apóstoles",
-igualmente apócrifo, limitándose a confesar el "Símbolo de Nicea", que
-no es del concilio de Nicea sino del concilio de Constantinopla.
-
-La singular interpretación de tres personas distintas constituyendo
-un sólo Dios verdadero, en que nunca pensó Jesús ni los primeros
-cristianos, fué repetidas veces negada en la Edad Media, por teólogos
-y obispos, recrudeciendo esa herejía en la época de la Reforma; ella
-costó la vida a Miguel Servet, que escapando de la persecución católica
-fué a morir en los quemaderos calvinistas. El antitrinitarismo prosperó
-en Inglaterra y tuvo adeptos en todos los países, entre las clases
-ilustradas, aunque llegó a ser crimen de herejía y castigado con la
-pena de muerte. El progreso general de la cultura en el siglo del
-enciclopedismo trajo mayor tolerancia; en 1778, un pastor anglicano, se
-atrevió a inaugurar una capilla _unitaria_, desenvolviéndose el vasto
-movimiento cristiano antitrinitario en que aparecen actuando Channing y
-Emerson. Como veis, no carecían de razones históricas para creer que su
-doctrina era la más _cristiana_, la más conforme con la predicación de
-Cristo.
-
-
- 4.--DECEPCIÓN DE LA MODA FILOSÓFICA
-
-Doblemente romántico, por su temperamento y por su edad, Emerson
-sentía "el mal del siglo" que, en 1830, era la moda entre la juventud
-literaria de Europa. La política y la religión determinaron por
-ese tiempo la actitud filosófica de los jóvenes intelectuales que,
-por falta de estudios ponderados, carecían de ideas propias sobre
-las cuestiones que los filósofos estudian. La Revolución Francesa,
-cuyo espíritu representaran sucesivamente los fisiócratas, los
-enciclopedistas y los ideólogos, había cerrado su primer ciclo con
-la caída de Napoleón; la Santa Alianza acometía ya la restauración
-del antiguo régimen, volviendo por los privilegios de la reyecía y
-de la Iglesia, al mismo tiempo que desterraba el espíritu liberal
-revolucionario, persiguiéndolo severamente.
-
-Contra la restauración difundióse el movimiento romántico, cuyas
-raíces han remontado algunos hasta aquella época del idealismo alemán
-conocida por _Sturm und Drang_, palabras pálidamente traducibles
-por "Tempestad y Osadía"; los escritores de ese período tenían una
-ilimitada confianza en sí mismos y una visible exaltación de su
-personalidad, que los llevaba a considerarse como renovadores absolutos
-y a llamarse la generación de los "genios originales". Rousseau y
-Goethe dieron alas a esta doble corriente sentimental y naturista,
-creadora durante medio siglo de algunas obras maestras imperecederas,
-pero sin verdadero contenido ideológico; sus características esenciales
-fueron la falta de claridad, de medida y de armonía; su único método,
-el espontáneo esparcimiento de las tendencias sentimentales.
-
-Conocéis la historia del romanticismo. Conocéis también la del
-eclecticismo, traducción muy rebajada del idealismo filosófico alemán;
-fué un compromiso cómodo para desenvolver en Francia una política
-universitaria liberal, evitando las imputaciones de materialismo que
-la restauración clerical había difundido contra la enciclopedia y la
-ideología. Ese espiritualismo ecléctico, como todas las modas similares
-que de tiempo en tiempo se repiten, era una simple componenda de
-profesores--no de filósofos--que hacían carrera en el mundo renunciando
-a toda verdad peligrosa en homenaje a las opiniones medias difundidas
-en la sociedad semiculta, representada por la clase gobernante. Podéis
-leer sobre este episodio culminante de la retórica pseudofilosófica
-el agudísimo libro de Taine, y sobre su cabecilla Víctor Cousin el
-magnífico ensayo biográfico de Jules Simon. Sabido es que si el
-romanticismo engendró obras maestras literarias, el espiritualismo de
-los eclécticos no produjo ninguna filosófica; oradores interesantes,
-arrullaban o entusiasmaban a los auditorios con hermosos discursos e
-imperscrutables metáforas, bastándoles para ello no plantear ningún
-problema claro y concreto, ni chocar en lo restante con esa vanidad
-humana que cree en la posibilidad de saber sin estudiar, adivinando. ¿Y
-quién renuncia a creerse capaz de adivinar lo que no tiene el coraje
-de estudiar? ¿Cuántos prefieren la fatiga de meditar muchos años un
-problema filosófico, o todos si su vida es larga, a la dulce ilusión de
-que su "espíritu" o su "intuición" es bastante aguda para resolverlos
-"por pálpito" personal, ya que nadie se atreve en nuestros días a
-contar que ha recibido "revelaciones" de la divinidad?
-
-De esa manera, los eclécticos "hicieron literatura" sobre cuestiones
-filosóficas inaccesibles a la imaginación no ilustrada y a la cultura
-superficial. La literatura y la erudición son admirables cuando
-producen los géneros literarios o históricos, en manos de un Musset
-o de un France, de un Taine o de un Renan; pero son fuentes de
-ilusión y de error cuando se emplean como único método para adivinar
-verdades, o cuando inducen a creer que todas las verdades pudieron
-ser definitivamente conocidas por grandes adivinos que no sabían
-estudiarlas. La verdad--como expresión abstracta de todas las verdades
-parciales--está en formación continua. Aunque los resultados de
-quienes la investigan sean relativos y perfectibles, es seguro que
-cada siglo, cada lustro, contribuye a su formación, depurándola de
-algún error: sólo asentándose sobre la base de una experiencia que
-crece incesantemente, podrá la metafísica del porvenir aumentar la
-legitimidad de las hipótesis con que el hombre se atreve a descifrar lo
-mucho desconocido que aún queda en la naturaleza.
-
-Convenía detenernos un momento sobre el sentido político y la
-vaciedad filosófica del espiritualismo francés, para comprender
-el desencanto de Emerson, hombre leal y estudioso, ante la moda
-retórica reinante en la filosofía europea. Sus biógrafos concuerdan
-en decir que su viaje a Europa (1832), lleno para él de atractivos
-literarios--la Italia de los románticos y la amistad de Coleridge, de
-Quincey, Wordsworth, Carlyle y otros--le produjo una honda decepción
-filosófica. Espíritu práctico y americano, comprendió probablemente
-que las disputas doctrinarias eran simples disfraces políticos: el
-decaído escolasticismo francés era el clericalismo de la restauración,
-el eclecticismo floreciente era el liberalismo burgués, el sansimonismo
-que asomaba era el renacimiento del espíritu revolucionario. De regreso
-a su patria, Emerson volvió a la tribuna, como conferencista laico,
-más decidido que nunca a predicar la necesidad de una educación moral
-independiente de todo dogma religioso y de todo sistema metafísico.
-Para preparar sus discursos se apartó del tumulto urbano de Boston y
-buscó un tranquilo refugio en Concord, donde transcurrió casi todo el
-resto de su existencia. La vida simple y las costumbres modestas, la
-contemplación incesante de la naturaleza, la visión del cielo y la
-auscultación del bosque, el trato exclusivo de personas agradables,
-infundiéronle ese doble sentimiento de anarquismo optimista y de
-panteísmo místico que fué dominante en sus primeros ensayos. La
-personalidad de Emerson, casi completa ya, no tardó en encontrar la
-nota social, con que se integró definitivamente.
-
-
- 5.--EL TRASCENDENTALISMO
-
-Mientras los eclécticos franceses mantuvieron su bandera espiritualista
-como enseña de lucha contra la restauración borbónica, las simpatías
-del pueblo y de los literatos románticos estuvieron de su parte. La
-revolución de 1830, con el triunfo de los Orléans y el advenimiento
-de Luis Felipe, señaló su entrada al "oficialismo" y el comienzo de
-su impopularidad. Viniendo a cuentas, el liberalismo revolucionario
-advirtió que la nueva dinastía, aunque menos reaccionaria que la caída,
-estaba lejos de ser la continuadora de los principios del 89; y poco a
-poco, frente al eclecticismo oficializado que decaía, los portavoces de
-los partidos radicales fueron plegándose al sansimonismo, renovado en
-consonancia con el espíritu de Condorcet, es decir, del Ideologismo en
-su aspecto integral y social.
-
-La palabra de orden fué _filosofía social_, sistema de ideas útil para
-la justicia y la solidaridad humanas, con un programa esencialmente
-optimista y lírico, nacionalista a pesar de su humanitarismo, puramente
-político no obstante sus divagaciones filosóficas. En 1835 era Pierre
-Leroux su propagandista más influyente.
-
-Esta nueva corriente ideológica llegó casi simultáneamente a las
-dos Américas, engendrando en Boston un movimiento social famoso,
-cuyo centro fué el _Club de los Trascendentales_, y en Buenos Aires
-un germen similar que ahogó la restauración clerical de Rosas, la
-_Asociación de Mayo_; sabido es que en otros países del continente,
-poco después, nacieron sociedades de análoga inspiración. Emerson
-y Echeverría fueron el alma de esas agrupaciones, constituídas
-respectivamente en 1836 y 1837, ignorándose la una a la otra, pero
-alentadas por idénticos principios.
-
-Las dos imitaban el tipo de las sociedades cerradas, cuyo modelo
-era la "Joven Italia"; las dos se proponían reformar la sociedad en
-que actuaban; las dos dedicaban preferente atención al estudio de
-los problemas económicos; las dos afirmaban la necesidad de marchar
-hacia la democracia y acabar con los privilegios tradicionales; las
-dos declaraban ser cristianas y ponían la moralidad como condición
-intrínseca del progreso social. Es innecesario insistir en que
-cristianismo significaba en Boston lo contrario de dogmatismo
-protestante y en Buenos Aires lo contrario de dogmatismo católico; era,
-en ambas partes, un liberalismo adverso a la religión imperante: como
-el cristianismo de Saint Simon y de Leroux.
-
-El movimiento norteamericano y el argentino tuvieron un claro
-sentido nacionalista, insistiendo ambos en la necesidad de adaptar
-su acción al medio social, prescindiendo de fórmulas elaboradas en
-Europa y sugeridas por la observación de ambientes muy distintos de
-los americanos. En esto, por falta de ilustración histórica o por
-ingenuo patriotismo, desearían ver muchos críticos una expresión de
-americanismo y un deseo de originalidad; esa ilusión se disipa cuando
-se estudia la filosofía política del radicalismo europeo, precedente
-a la revolución de 1848. Desde los célebres "Discursos a la nación
-alemana" de Fichte, pronunciados en 1808, planteábase en todos los
-pueblos europeas el problema de regenerar las nacionalidades y educar
-a la juventud en principios sociales más firmes que los anteriores,
-pues el fracaso de la revolución del 89 se atribuía a que las naciones
-no estaban capacitadas para adoptar el nuevo régimen. Por eso cada
-extrema izquierda nacional, sin olvidar su poco de retórica acerca del
-humanitarismo y la fraternidad universal, se preocupaba intensamente
-del bienestar interno de su país e inscribía en su programa reformas
-éticas y económicas esencialmente nacionales.
-
-Por ignorar ese influjo sansimoniano--o por no confesarlo--los
-comentaristas del movimiento de los _Trascendentales_ lo presentan como
-una exaltación reformista puramente autóctona, que minaba todas las
-tradiciones: el gobierno, la familia, la iglesia, la escuela; todo lo
-que en Francia preludiaba a la revolución del 48; todo lo que en forma
-prudente está repetido en el _Dogma Socialista_ de nuestra Asociación
-de Mayo.
-
-Adviértase bien la uniforme significación histórica y política
-de esas expresiones americanas del "romanticismo social": el
-sansimonismo termina en Europa con la revolución del 48, el Club de
-los Trascendentales deja de reunirse en 1850 y los afiliados de la
-Asociación de Mayo, dispersados por la Restauración de Rosas, terminan
-su ciclo de propaganda liberal con el levantamiento de 1851 y la caída
-de la dictadura.
-
-En torno del Trascendentalismo se mueve la generación liberal
-norteamericana, teniendo por cabezas a Channing y Emerson, rodeados
-por David Thoreau, el poeta naturalista, por Ripley, Margarita Fuller,
-Parker, Bancroft, Hedge, Bartol, Brownson, Peabody, Cranch, Follen y
-los Channing juniors. El hombre de acción, el motor del _Club_, era
-Amós Bronson Alcott, el espíritu más equilibrado y menos literario del
-grupo, exactamente como fué Juan B. Alberdi el verdadero empresario de
-nuestra _Asociación de Mayo_.
-
-Emerson, sensible en esa época a la exaltación militante, se plegó
-a los Trascendentales, les prestó su nombre, les dió sus consejos y
-dirigió su famosa revista _The Dial_. Es indudable que sus amigos
-eran un tanto comprometedores; Emerson mismo comentó más tarde sus
-fantásticos excesos, en páginas llenas de risueña bonhomía. Del
-sansimonismo cayeron muchos en el fourierismo, fundando comunidades
-falansterianas que subsistieron poco tiempo: la _Brook-Farm_ fué
-famosa. "Es algo único en la historia del mundo", dice un narrador
-de ese ensayo comunista en que aparecen exaltados, al mismo tiempo,
-el cristianismo social y el individualismo anarquista. Los hombres y
-las mujeres más ilustradas del país entregáronse a roturar la chacra
-y a menesteres domésticos, al mismo tiempo que enriquecían la cultura
-nacional con producciones de calidad superior; según Emerson, "todo
-lo investigaron: lo necesario, lo simple, lo verdadero, lo humano,
-trepándose a la cima que domina la historia del pasado y del presente".
-El respeto escrupuloso de la libertad individual se armonizaba allí
-con el interés colectivo de la comunidad, sin que se advirtiese la
-necesidad de coacción alguna para que todos cumplieran su deber,
-y muchos bastante más que el deber mismo, el sacrificio. ¿Qué los
-impulsaba? Un ideal: la concepción de que era posible organizar la
-sociedad humana en tal forma que fuesen proscritos el privilegio
-y la holgazanería, la política y la mentira, los dogmas y las
-supersticiones, el convencionalismo y la injusticia. Ideal nobilísimo,
-si los hay; ideal cien veces renovado en la historia del último siglo;
-ideal lejano, si queréis; impracticable en su totalidad, probablemente;
-pero ideal cuya legitimidad nadie podría negar sin sonrojarse, como
-nadie podría negar que gracias a él los pueblos más civilizados han
-dado algunos pasos seguros hacia la democracia social del porvenir.
-
-El ensayo práctico, en verdad, sólo fué posible por la calidad
-selectísima de los falansterianos de _Brook-Farm_; de su ferviente celo
-futurista podréis tener una impresión exacta leyendo cualquier historia
-de la literatura norteamericana. "¡Cuántos proyectos para salvar a la
-humanidad!", exclamaría Emerson más tarde: éste quería volver a la vida
-campestre, el otro suprimir la moneda y prohibir el comercio, aquél
-era vegetariano, algunos combatían el matrimonio indisoluble, muchos
-deseaban la extinción de toda autoridad política, un grupo ensayaba la
-educación integral, otro quería transformar las iglesias en escuelas de
-ciencias y de fraternidad.
-
-¿Pretendían otra cosa los sansimonianos y los fourieristas, antes de
-la revolución del 48? La respuesta, harto sencilla, sugiere curiosas
-inducciones sobre la evolución de nuestra _Asociación de Mayo_ si
-hubiera logrado prosperar en Buenos Aires en una época de tolerancia
-liberal, la de Rivadavia, pongamos por caso.
-
-Fácil es comprender que el Trascendentalismo levantó resistencias
-y provocó reacciones, mirado por los políticos conservadores como
-un peligro y por las iglesias tradicionalistas como un semillero de
-herejía. Para contrarrestar su influjo se acentuó en todos los Estados
-la predicación religiosa, intensa, exaltada a la vez por el celo propio
-y por la competencia ajena, pues eran varias las comunidades que se
-disputaban la clientela de los creyentes.
-
-_The Dial_ suspendió sus publicaciones en 1844; los Trascendentales
-siguieron algún tiempo más, soñando con la armonía social de sus
-comunidades falansterianas. Emerson, en 1847, emprendió un viaje a
-Inglaterra, dejando en pleno hervor el movimiento liberal. Además
-de las iglesias unitarias y de los trascendentalistas de Boston,
-convergían a él los poetas de Cambridge: Longfellow, Holmes, Russell
-Lowell, Parsons y Story; el novelista Hawthorne; los historiadores
-Prescott, Bancroft, Motley, Parkman; los agitadores de la campaña
-antiesclavista: Garrison, Phillips, Sumner, Enriqueta Beecher
-Stowe, Whittier; toda, en fin, una legión de poetas, pensadores y
-apóstoles que representa para los Estados Unidos lo que--guardando las
-distancias--significa para la Argentina la generación de los emigrados:
-Echeverría, los Varela, Alberdi, López, Mitre, Sarmiento, Gutiérrez,
-Cané, Mármol, etc. Y sin pretender convertir en paralelismos estas
-sencillas y evidentes analogías, señalemos que la campaña liberal
-contra el antiguo régimen termina allá con el triunfo de la guerra
-contra los esclavistas y aquí con el éxito del ejército grande contra
-Rosas.
-
-
- 6.--GEOGRAFÍA MORAL DE LOS ESTADOS UNIDOS
-
-En 1847, mientras Emerson pronunciaba algunas conferencias en
-Inglaterra, llegó a Estados Unidos nuestro Sarmiento.
-
-Autor ya de _Facundo_ y ejercitado en las tareas educacionales,
-Sarmiento acababa de recorrer la Europa en busca de inspiración y de
-ejemplos que pudieran servir al progreso de nuestra América. Había
-visto mucho y aprovechado poco en Europa, donde todo era inquietud,
-preludiando la gran tempestad que estallaría un año después. En Estados
-Unidos llamó singularmente su atención la intensa agitación religiosa,
-pues los unitarios y los trascendentales habían provocado, como
-dijimos, una formidable reacción de las iglesias dogmáticas. Cada una
-ponía un fervor inusitado en la propaganda, siendo curioso que todas se
-disputaran las simpatías de la opinión, Biblia en mano y en nombre del
-cristianismo.
-
-En una carta a don Valentín Alsina, incluída en su libro "Viajes por
-Europa y por América" (Vol. V de sus _Obras Completas_), examina
-Sarmiento la _geografía moral_ de los Estados Unidos.
-
-Para describir la rigidez de los puritanos ortodoxos trae un cuento al
-caso. "Sábese que en la Nueva Inglaterra rigieron por mucho tiempo las
-leyes de Moisés: tal era, y es aún, la idea de la perfección inmaculada
-de cada frase y de cada versículo de la Biblia. A bordo de un buque
-se hablaba de las maravillas del cloroformo. Un médico aseguraba que
-podía aplicarse a los alumbramientos, sin peligro.--¿Y Vd. lo aplicaría
-a su mujer? preguntaba un puritano presente.--¡Por qué no!--Pues yo
-no lo haría, replicó seriamente el interlocutor.--Eso depende del
-grado de confianza de cada uno en su eficacia.--No, señor; el Génesis
-dice: alumbrará la mujer con dolores, y Vd. contraría la voluntad de
-Dios.--Como se ve, la cuestión del cloroformo era mirada por el lado de
-la conciencia, y medida su bondad en el cartabón de la Biblia".
-
-Sarmiento llegó cuando más ardía la hoguera mística. "Para mantener
-el fuego sagrado, hay en viaje permanente por las campañas remotas,
-millares de pastores viajeros, que pasan toda su vida en misión;
-hombres rudos y enérgicos, que llevan a todas partes la agitación,
-despiertan los ánimos, excitándolos a la contemplación de las verdades
-eternas. Son éstos verdaderos ejercicios espirituales, como los de
-los católicos; más espirituales aún, pues sin amedrentarlos con las
-penas del infierno, el pastor, o los pastores, reunidos en _meeting_
-religioso, al aire libre o en algún galpón (improvisado), sacuden las
-embotadas inteligencias de los campesinos, les presentan la imagen de
-Dios en formas grandiosas, inconcebibles; y cuando el estimulante ha
-producido su efecto, envían a las mujeres al bosque de un lado, y a los
-hombres de otro, para que mediten a solas, se encuentren en presencia
-de sí mismos viendo su nada, su desamparo y sus defectos morales". Para
-Sarmiento no tenían interés las doctrinas difundidas, sino el hecho
-mismo de la agitación espiritual mantenida por los predicadores, que
-así efectuaban una obra educativa y moral. "Pero lo que de todo esto
-importa para mi objeto, es que mediante los ejercicios religiosos,
-las disidencias teológicas y los pastores ambulantes, aquella gran
-marea humana vive todavía en fermentación, y la inteligencia de
-los habitantes más apartados de las centros se conserva despierta,
-activa, y con sus poros abiertos para recibir toda clase de cultura.
-A semejanza de una cuba, se mantiene ajustada y apta para servir, no
-importa la calidad del líquido que encierre; mientras que si la dejan
-vacía, las duelas se tuercen, los arcos se aflojan y queda, con la
-acción del tiempo y las fluctuaciones de la intemperie, inutilizada
-para siempre". En el fondo, con palabras distintas, repite Sarmiento
-el concepto fundamental de Emerson: lo que importa es la acción moral,
-independientemente de cualquier contenido dogmático o doctrinario.
-
-Esto no significa que Sarmiento no hiciera diferencias entre las
-sectas ortodoxas y las liberales. "Este caos religioso, aquellas cien
-verdades contradictorias, están a su vez sufriendo una elaboración
-lenta, es verdad, pero segura, ascendente". Y no se equivoca en sus
-preferencias: "La filosofía religiosa de los descendientes de los
-peregrinos viene descendiendo de lo alto hasta las profundidades de
-la sociedad, acercando las distancias que separan las disidencias,
-echando entre ellas blandas ligaduras que acaban por estrecharlas, y
-que terminarán al fin en absorberlas en el _unitarismo_, secta nueva,
-panteísta, en cuanto admite todas las disidencias y respeta todos los
-bautismos por cuyo intermedio se ha transmitido la gracia; y elevándose
-a regiones más encumbradas, desprendiéndose de toda interpretación
-religiosa, concluye por reunir en un solo abrazo a judíos, mahometanos
-y cristianos, prescindiendo de milagros y ministerios, como cosas que
-no cuadran con la forma orgánica que Dios ha dado al espíritu humano y
-clasificándolas en el número de las figuras de retórica. La moral del
-cristianismo, como expresión y regla de la vida humana, como punto de
-reunión asequible y aceptable por todas las naciones: he ahí el único
-dogma que admiten, así como la virtud y la humanidad forman el único
-culto y la única práctica que prescriben a los creyentes".
-
-Los comentarios que todo ello le sugiere son interesantes y
-exactos; espiguemos algunos. "El espíritu puritano ha estado en
-actividad durante dos siglos, y marcha a darse conclusiones pacíficas,
-conciliadoras, obrando siempre el progreso sin romper en guerra con
-los hechos existentes, trabajándolos sin destruirlos violentamente
-como lo emprendió la filosofía nacida del catolicismo en el siglo
-XVIII, y que tan poco camino ha hecho". "Concluyo de todo esto, mi
-buen amigo, en una cosa que hará pararse los pelos de horror a los
-buenos yankees, y es que marchan derecho a la unidad de creencias, y
-que un día no muy remoto la Unión presentará al mundo el espectáculo de
-un pueblo devoto, sin forma religiosa aparente, filósofo sin abjurar
-al cristianismo, exactamente como los chinos han concluído por tener
-una religión sin culto, cuyo gran apóstol es Confucio, el moralista
-que con el auxilio de su razón dió con el axioma: "no hagas lo que no
-quieres que te hagan a tí mismo", añadiéndole este sublime corolario:
-"y sacrifícate por la masa". Si tal sucediera, y debe suceder, cuán
-grande y fecundo habrá de ser para la humanidad el experimento hecho
-en aquella porción, que dará por resultado la dignificación del hombre
-por la igualdad de derechos, la elevación moral por la desaparición
-de las sectas que hoy lo subdividen a aquel pueblo, enérgico por las
-facultades físicas y eminentemente civilizado por la apropiación a
-su existencia y bienestar de todos los progresos de la inteligencia
-humana. Norteamericano es el principio de la tolerancia religiosa; está
-inscripto en todas sus constituciones y ha pasado a axioma vulgar; en
-Norte América fué por vez primera pronunciada esta palabra que debía
-restañar la sangre que la humanidad ha derramado a torrentes, y venido
-destilando hasta nosotros desde los primeros tiempos del mundo". Las
-diversas religiones cristianas que emigraron de Europa, tenían dogmas
-e intolerancias, hábitos de persecución y de venganza; "unos más
-pronto, otros más de mala gana y refunfuñando, han tenido que apagar
-sus tizoncitos y dejarse de esa bufonada de mal género que consiste
-en quemar hombres para mayor gloria y honra de Dios. No tengo cuándo
-acabar cuando entro en el campo de la teología; me vuelvo yankee, como
-Vd. ve, y hasta gangoso me pongo al leer estos razonamientos. Pero mal
-que le pese, tengo aún que apuntar una de las fuerzas de regeneración,
-propaganda y auxilio al moroso que tiene en movimiento la inteligencia
-en Norte América y fuerza a marchar adelante a los rezagados. Su origen
-y su forma es religiosa, si bien sus efectos se hacen sentir en todos
-los aspectos sociales. Hablo del espíritu de asociación religiosa y
-filantrópica, que pone en actividad millares de voluntades para la
-consecución de un fin laudable y consagra caudales gigantescos a la
-prosecución de su obra. En este punto el norteamericano se ha creado
-necesidades espirituales tan dispendiosas e imprescindibles como las
-del cuerpo mismo, y esta provisión de necesidades del ánimo, aquel
-tiempo, trabajo y dinero empleado en dejar satisfecho un deseo, una
-preocupación, muestra cuán activa es la vida moral de aquel pueblo".
-Y termina con estas palabras: "En todo este enorme y complicado
-trabajo nacional, verá Vd. predominar una gran idea, la igualdad; un
-sentimiento, el religioso, depurado de las formas exteriores; un medio,
-la asociación, que es el alma y la base de toda la existencia nacional
-e individual de aquel pueblo."
-
-Conocéis la simpatía de Sarmiento por todo lo que representaba
-liberalismo, progreso, porvenir. Era en él obsesiva la idea de
-regenerar a nuestra América latina emancipándola de su pasado colonial,
-en que sólo veía pereza y superstición; los conquistadores habían
-enseñado a mirar el trabajo como una vergonzosa humillación, filtrando
-en las venas de sus descendientes el parasitismo; los teólogos habían
-enseñado a rezar mucho y a leer poco, limitándose a fundar las escuelas
-necesarias para ir formando un clero autóctono. Con esas ideas, que
-había expresado ya en _Facundo_ y de que no se apartaría hasta la
-hora de escribir _Conflicto y armonías de las razas en América_,
-profunda impresión debía producirle aquella otra América "en que
-todos saben leer y trabajar". Se explica así el constante entusiasmo
-por el modelo político y social norteamericano; y se explica también
-su preferencia por aquellas religiones protestantes, creyendo que
-en ellas la fe primaba sobre la superstición, el celo evangélico no
-excluía la tolerancia recíproca y el misticismo personal podía escoger
-una atmósfera propicia para remontar su vuelo sin que el Estado le
-impusiera una determinada dirección dogmática. Sabéis que Alberdi,
-con quien riñó tanto y tantas veces,--sin duda porque perseguían un
-mismo ideal a través de sus opuestos temperamentos,--expresó análogas
-simpatías por las religiones disidentes.
-
-
- 7.--SARMIENTO Y HORACIO MANN
-
-Llevaba Sarmiento una preocupación cardinal, la instrucción pública;
-con ella se proponía redimir a estas antiguas colonias que habían
-heredado un analfabetismo casi universal. Estuvo en Boston, "la Menfis
-de la civilización yankee", llevado por su preocupación pedagógica.
-"El principal objeto de mi viaje era ver a Horacio Mann, el secretario
-del Board de Educación, el gran reformador de la educación primaria,
-viajero como yo en busca de métodos y sistemas por Europa, y hombre
-que a su fondo inagotable de bondad y de filantropía, reunía en sus
-actos y sus escritos una rara prudencia y un profundo saber. Vivía
-fuera de Boston y hube de tomar el ferrocarril para dirigirme a
-Newton-East, pequeña aldea de su residencia. Pasamos largas horas de
-conferencia, en dos días consecutivos. Contóme sus tribulaciones y
-las dificultades con que su grande obra había tenido que luchar por
-las preocupaciones populares sobre educación, y los celos locales y
-de secta, y la mezquindad del partido democrático que deslucía las
-mejores instituciones. La legislatura misma del Estado habría estado a
-punto de destruirle su trabajo, destituirlo y disolver la comisión de
-educación, cediendo a los móviles más indignos: la intriga y la rutina.
-Su trabajo era inmenso y la retribución escasa, enterándola él en su
-ánimo con los frutos ya cosechados y el porvenir que abría a su país".
-Y después de pasar en reseña los adelantos de la educación pública,
-refiere lo que fué, diremos así, la escuela de su futuro apostolado en
-la enseñanza argentina: "Usted ve, querido amigo, que estos yankees
-tienen el derecho de ser impertinentes. Cien habitantes por milla,
-cuatrocientos pesos de capital por persona, una escuela o colegio
-para cada doscientos habitantes, cinco pesos de renta anual para cada
-niño y además los colegios: esto para preparar el espíritu. Para la
-materia o la producción tiene Boston una red de caminos de hierro, otra
-de canales, otra de ríos y una línea de costas; para el pensamiento
-tiene la cátedra del Evangelio y cuarenta y cinco diarios, periódicos
-y revistas; y para el buen orden de todo, la educación de todos sus
-funcionarios, los _meetings_ frecuentes por objeto de utilidad y
-conveniencia pública, y las sociedades religiosas y filantrópicas que
-dan dirección e impulso a todo. ¿Puede concebirse cosa más bella que la
-obligación, en que está Mr. Mann, de viajar una parte del año, convocar
-a un _meeting_ educacional a la población de cada aldea y ciudad a
-donde llega; subir a la tribuna y predicar un sermón sobre educación
-primaria, demostrar las ventajas prácticas que de su difusión resultan,
-estimular a los padres, vencer el egoísmo, allanar las dificultades,
-aconsejar a los maestros y hacerles indicaciones, proponer en las
-escuelas las mejoras que su ciencia, su bondad y su experiencia le
-sugieren?"
-
-Recordemos, al pasar, que Horacio Mann, verdadero trasuntador del
-eticismo emersoniano en la pedagogía, fué, para Sarmiento, el gran
-amigo y el gran modelo, cuyas doctrinas creyó poder sintetizar en pocas
-sentencias:
-
---El hombre que no ha desenvuelto su razón con el auxilio de los
-conocimientos que habilitan su recto ejercicio, no es hombre, en la
-plenitud y dignidad de la acepción.
-
---La ignorancia es casi un delito, pues que presupone la infracción de
-leyes morales y sociales.
-
---La asociación de los hombres tiene por objeto la elevación moral de
-todos y el auxilio mutuo para asegurarse su quietud y su felicidad.
-
---La propiedad particular debe proveer a la educación de todos los
-habitantes del país, como garantía de su conservación, como elemento
-de su desarrollo, y como restitución y cambio de los dones de la
-naturaleza que son la base de la propiedad.
-
---La libertad supone la razón colectiva del pueblo.
-
---La producción es obra de la inteligencia.
-
-Y deberíamos los argentinos releer, de tiempo en tiempo, las páginas
-de fondo substancioso, aunque desaliñadas en la forma, en que Sarmiento
-condensó la _Vida de Horacio Mann_ (Obras, XLIII), bastando, a veces,
-dos párrafos, para explicar la personalidad del gran educador y el
-sentido emersoniano de su moral independiente: "Las pronunciadas
-y naturales propensiones del hombre aparecen a menudo durante su
-juventud, y antes que la experiencia haya venido a enseñarnos a
-proceder con cautela. Los que conocieron a Mr. Mann en el colegio y lo
-han conocido después, encontrarán muy aplicable a él esta reflexión.
-Se distinguía entre sus camaradas y será notable y recordado siempre,
-por aquellos rasgos peculiares que son constantes en su personalidad,
-es decir: primeramente, como un pensador original y atrevido, que lo
-hacía investigar por sí mismo todas las materias, sin miramiento a
-nadie, atendiendo sólo a la verdad y al derecho que asiste en ello;
-y segundo, el horror que le inspiraba toda impostura e hipocresía,
-aborreciendo por esto la impostura y la sátira, por atribuirlos a
-motivos egoístas. La osadía y la fuerza con que manifestó estos dos
-caracteres distintivos, han velado a los ojos del vulgo una tercera
-cualidad que le era también muy peculiar, a saber, el ardor y actividad
-del sentimiento religioso. De aquí viene que muchos no lo tomaran por
-un hombre religioso, en el sentido técnico de la palabra, aunque lo era
-verdadera y eminentemente en su significación más elevada. Investigando
-siempre las leyes del universo moral y físico y atribuyéndolas a Dios
-solo, cuando las ha encontrado, rinde a ellas y a su Autor el justo
-homenaje de la obediencia y de la veneración; y esto lo hacía en
-todas las ocasiones y hasta en los más mínimos asuntos. No sólo acata
-los diez mandamientos, sino diez mil más. Éste es el origen de aquel
-delicado sentimiento moral, de su firme y rígida fineza, de la guerra
-sin tregua que siempre hizo a toda clase de impiedad, de quien quiera
-que procediese" (pág. 331 y sig.).
-
-Toda la herejía emersoniana y todo su panteísmo moral parecen
-resumidos en esa frase con que Sarmiento hace el mayor elogio de
-Horacio Mann: "no sólo acata los diez mandamientos, sino diez mil
-más". Ésa es su interpretación expresiva de la moral sin dogmas y de
-la religión sin doctrinas. Al catecismo de una religión dogmática que
-impone obedecer diez mandamientos, y sólo esos diez, el hombre virtuoso
-puede violarlo si obedece los infinitos deberes que le dicta su
-conciencia moral, incesantemente sugeridos por la múltiple acción que
-puede cada uno desenvolver en beneficio de la sociedad a que pertenece.
-
-
- 8.--LA VIDA EN CONCORD
-
-Habría que estar ciego para no comprender que en Boston, en aquella
-atmósfera llena de Channing y de Emerson, de unitarismo y de
-liberalismo, verdadero almácigo de moralistas sin dogmas, recibió
-Sarmiento las inspiraciones educacionales que luego, durante casi medio
-siglo, fueron la enseña de su apostolado en nuestra patria.
-
-En ese primer viaje no conoció personalmente a Emerson, aunque lo
-percibió en todas las personas e instituciones que significaban
-liberación del tradicionalismo y germen de progreso. Emerson comenzaba
-a lograr la mayor de las sanciones a que puede aspirar un gran hombre:
-que todos, amigos y enemigos, le hicieran fuente de sus consejos o
-blanco de sus ataques, los iguales venerando sus altas virtudes,
-los inferiores explotando sus legítimos prestigios para ponerse en
-evidencia, sin advertir estos últimos que los ataques de los envidiosos
-constituyen el mejor abono para la gloria de los hombres excelentes.
-
-A su regreso de Inglaterra, Emerson tenía cuarenta y cinco años.
-Al calor romántico y combativo de la juventud comenzaba a suceder
-la serenidad estoica y optimista que es el dulce privilegio de los
-caracteres virtuosos. Su apostolado, desde 1850, fué cada vez más
-afirmativo; antes que corregir la mentira y la perversidad de hombres
-adultos, cuyas rutinas y vicios estuviesen ya consolidados por la edad,
-le interesó difundir la verdad y el bien, tal como los comprendía,
-entre jóvenes que aún estuvieran en edad de rectificar sus ideas y su
-conducta: ¡enderezad, si podéis, el arbusto; no perdáis vuestro tiempo
-en destorcer el tronco añoso! Su afán de crear le indujo a mirar la
-polémica y la discusión como una pérdida de tiempo y una malversación
-de energías; parecíale de más provecho cooperar al advenimiento de la
-verdad y del bien, que reñir con los incapaces de estudiar para saber
-y de simpatizar para amar. Ese concepto afirmativo, dominante en su
-conducta personal, fué la condición básica de su optimismo.
-
-Todas las sectas y partidos conservadores, disfrazándose de vagos
-espiritualismos, le acusaban hoy de incredulidad, mañana de ateísmo,
-y al fin le consideraban peligroso para la tranquilidad general, como
-llamaban a la propia. Emerson, por ser el más conspícuo de los hombres
-vinculados al Trascendentalismo, seguía atrayendo el rencor implacable
-de todos los que habían mirado con terror esa efervescencia del
-romanticismo social contra el tartufismo tradicionalista; y cuando más
-arreció la reacción, en vísperas de la campaña antiesclavista, Emerson,
-desafiando las pasiones de los extraviados, tomó la responsabilidad de
-defender a Alcott--como, entre nosotros, Echeverría defendió a Alberdi,
-cuando sus primeros enemigos lo difamaban,--adhiriéndose al fin y de
-lleno a la campaña contra la esclavitud, que será siempre el mayor
-timbre de gloria de aquella memorable generación norteamericana.
-
-Solitario en Concord, vivió una existencia socrática, que, en páginas
-edificantes, podéis leer en algunos de sus biógrafos--_Emerson in
-Concord_, por su hijo Eduardo W. Emerson, _Emerson at Home and Abroad_,
-por Conway, _Concord Days_, por Alcott, etc. No todas las naciones, ni
-todos los siglos, han presenciado una vida como la suya.
-
-Toda mente superior leerá siempre con placer sus páginas consagradas
-a elogiar su _Soledad_. Reconoce que el hombre debe vivir en sociedad,
-rodeado de artes, de instituciones, de amigos que tengan su propia
-estatura moral, buscando en la simpatía estímulos para su acción y su
-constancia; pero... "de tiempo en tiempo el hombre excelente puede
-vivir solo; debe hacerlo... La gente de mundo debe tomarse en pequeñas
-dosis. Si la soledad es orgullosa, la sociedad es vulgar. En el mundo,
-las capacidades superiores del hombre suelen considerarse como cosas
-que lo descalifican. La simpatía nos rebaja con la misma facilidad con
-que nos eleva... La soledad es impracticable y la sociedad es fatal:
-debemos mantener nuestra cabeza en la primera y confiar nuestras
-manos a la segunda. Sólo podemos conseguirlo si conservando nuestra
-independencia no perdemos nuestra simpatía". No es bueno que el
-hombre esté solo, pero es indispensable que no esté mal acompañado.
-La conducta del hombre perfecto, decía Spencer, sólo aparecería
-perfecta cuando el ambiente lo fuera; en ningún ambiente inferior sería
-adaptable, porque la idealidad de la conducta es absolutamente un
-problema de adaptación.
-
-Eso nos permite comprender la antipatía que tienen los grandes
-caracteres morales a la vida bulliciosa de las ciudades, donde las
-circunstancias obligan a un contacto excesivo con personas indiferentes
-o desagradables. Felices los que pueden, como Emerson, buscar un retiro
-tranquilo, propicio a la meditación y al estudio, transcurriendo una
-vida simple entre las gracias siempre renovadas de la Naturaleza;
-felices los que pueden refugiarse en una apacible soledad y como desde
-una cumbre abarcar a toda la humanidad en una sola mirada de simpatía,
-no turbada por la visión de pequeñeces y disonancias. Es allí donde
-el ingenio se revela en toda su pureza, allí donde la santidad se
-encumbra; y desde allí el hombre ubérrimo puede ofrecer a la humanidad
-los más sabrosos frutos de su experiencia: sus ideales.
-
-Las obras de educación, de justicia, de solidaridad, recibieron de
-Emerson una palabra de aliento o una cooperación efectiva. Cada año que
-pasaba sobre él, cada nueva cana sobreviviente, aumentaba la grandeza
-moral del hombre que seguía dando a la nación nuevas expresiones de su
-mensaje ético. Su primitiva predicación, esencialmente individualista,
-fué acentuando día a día aquel sentido social y humanitario que
-apareciera ya en las columnas de _The Dial_, cuando la visión de una
-humanidad mejor y perfectible le hizo comprender que la moralidad del
-individuo debe tener por atmósfera la moralidad de todo el agregado
-social.
-
-Pasados los años, creciendo él siempre y ajamelgándose siempre sus
-enemigos, la envidia y la pasión se entibiaron en torno suyo, y poco
-a poco, por ese proceso natural que anticipa en vida las sanciones
-póstumas de la gloria, Emerson _el hereje_ fué convirtiéndose, para
-todos, en Emerson _el santo_. Porque la santidad, hay que afirmarlo, es
-de este mundo; o no es de ninguno. Y sólo entran a ella los hombres que
-por la inflexibilidad de sus virtudes, por la derechez de su carácter,
-por su leal obsecuencia a la verdad, merecen ser indicados a sus
-contemporáneos y a la posteridad como ejemplares arquetípicos de una
-humanidad más perfecta, que la imaginación concibe como un ideal para
-el porvenir.
-
-Los niños--si me está permitido complicar la verdad con una imagen
-superflua--los niños fueron los pájaros predilectos en su jardín
-otoñal; adoraba en ellos la ingenuidad, no envenenada todavía por el
-aprendizaje del mal. La educación le parecía la tarea más "divina" que
-un hombre puede desempeñar sobre la tierra, ya que sólo educando pueden
-fomentarse los elementos de moralidad y de optimismo que constituyen la
-partícula del gran todo divino que reside en cada uno de los seres que
-integran la Naturaleza, que es la divinidad misma...
-
-Es preciso detenernos, dejando para la próxima lección el examen de
-las doctrinas éticas de Emerson y la determinación de su actitud ante
-los problemas propiamente metafísicos. Por hoy nos concretaremos a
-señalar algunos influjos de Emerson sobre Sarmiento, infiriéndolos de
-las repetidas menciones que este último hizo de aquél en sus escritos.
-
-
- 9.--EMERSON Y SARMIENTO
-
-En sus cartas de Boston, de 1865 (Vol. XXIX, de sus _Obras_:
-"Ambas Américas"), Sarmiento refiere con admiración casi mística las
-impresiones de su permanencia en Concord, entre los amigos de Emerson.
-"Necesitaría muchas páginas--le escribe a Aurelia Vélez--para narrar
-todo lo que ha pasado de bello, de grande, de útil, en estos ocho días,
-por mis sentidos, por mi corazón, por mi espíritu. Son cuadros vistos
-con vidrios de aumento en que parece asistimos a un mundo de gigantes,
-que está delante, sin ser el nuestro. Fuí a Concord, verdadera aldea,
-sin alumbrado y sin embargo bellísima, en medio de la naturaleza de
-otoño, que me habrá oído es aquí de una belleza sobrenatural, por los
-colores vivísimos que reviste la vegetación al aproximarse el invierno;
-y usted sabe que gozo con estos espectáculos. En esta simple aldea
-viven algunas reputaciones literarias. La señorita Peabody, escritora
-de libros de educación. Waldo Emerson, poeta y filósofo. La señora Mann
-me ha recibido como a uno de la familia, con la simplicidad de la Nueva
-Inglaterra, donde todos son hermanos, con el cariño y la solicitud
-de una antigua amiga... Fuimos al día siguiente a Lexington a ver el
-establecimiento de educación del doctor Lewis para mujeres. Vuelve
-este país a los tiempos de la Grecia, dando a los juegos gimnásticos
-una grande atención. Los que ví ejecutar a las niñas aseguran la mayor
-perfección de la raza, por la fuerza, la belleza y la gracia. Al día
-siguiente comí con Waldo Emerson, a quien había mandado el _Facundo_.
-Este libro me sirve de introducción. Si ser Ministro no vale para
-todos, ser educacionista es ya un gran título a la benevolencia de
-este pueblo de profesores y de maestros... De casa de la señora Mann
-me llevaron a Cambridge, la célebre Universidad, donde he pasado dos
-días de banquete continuo, para ser presentado a todos los eminentes
-sabios que están allí reunidos: Longfellow, el gran poeta, que habla
-perfectamente el español; Gould, el astrónomo, amigo de Humboldt;
-Agassiz, hijo, a quien pronostican mayor celebridad que al padre;
-Hill, el viejo presidente de la Universidad. ¡Cómo se gozaría su
-padre en este seminario de ciencias y de estudios clásicos, con una
-biblioteca por templo y una villa entera de escuelas para todos los
-ramos del saber humano!", (pág. 65 y sig.). Estas impresiones se
-repiten, ya que no pueden aumentarse, en otras cartas, especialmente
-en la publicada con el título: "Una aldea norteamericana.--Las
-mujeres.--Emerson.--Longfellow.--La nieve" (pág. 80 y sig.). De
-sus conversaciones con el gran eticista, merece transcribirse este
-interesante párrafo: "Entre los hombres notables de la educación
-pública, aquí está el viejo Emerson, que fué uno de los cinco que
-emprendieron hace treinta años mejorar las escuelas, y elevarlas al
-rango a que han llegado hoy. Es ahora un monumento público, este
-hombre, a quien rodea como una aureola la veneración pública. En
-larguísimas conferencias que hemos tenido sobre materia que tanto nos
-interesa a ambos, me ha hecho una observación que quiero trasmitir
-aquí, para que la tengan presente. En cuarenta años de trabajos en
-la difusión de la enseñanza, me dijo, un hecho se me ha presentado
-constante en todas partes; y es que es inútil rentar las escuelas,
-organizarlas, inspeccionarlas, si en cada villa, población o ciudad,
-no hay un vecino que las cuide o visite por puro amor a la enseñanza.
-Donde quiera que las escuelas van bien estamos seguros que hay un
-buen filántropo que no las pierde de vista; donde van mal, es porque
-falta; y como absorbidos por la conversación, hubiérase casi apagado la
-chimenea, al atizar el casi extinguido fuego, me dijo, señalándolo: así
-son las escuelas, si no se atienden se apagan." (Obras, XXIX, 84). No
-cabe duda que este pensamiento de Emerson, sobre la cooperación vecinal
-para el éxito de las escuelas del estado, preocupó a Sarmiento; muchos
-años más tarde, con motivo de inaugurarse una biblioteca popular en
-San Fernando, repite, en 1878, las opiniones del "anciano Emerson, de
-Concord, célebre filósofo que, con Horacio Mann, había encabezado la
-agitación de educación popular que acabó por generalizarse a todos los
-Estados Unidos." (Obras, XLVII, 67).
-
-Desde que lo conoció, tuvo Sarmiento una gran admiración por el
-moralista sin dogmas, aunque eran tan distintos sus temperamentos,
-pragmático el de aquél y místico el de éste. Es creíble que Sarmiento
-oyera en Boston los últimos ecos de la maledicencia sectaria; no
-pudiendo decir ya que Emerson era un pensador peligroso para la
-sociedad, los conservadores habían resuelto desteñir su admiración
-forzosa, declarándolo... demasiado metafísico. En otras memorias de
-viaje, relativas a las escuelas, Sarmiento recoge el eco: "poeta y
-autor de varias obras filosóficas que lo revelan pensador profundo,
-y los que lo acusan de metafísico le reconocen, sin embargo, genio"
-(Obras, XXX, 89). Influía, sin duda, en estos sentimientos la noticia
-de que Emerson y Channing habían sido los mejores puntales de su amigo
-Horacio Mann, durante su campaña educacional; y del segundo, en sus
-notas sobre la vida de Mann, transcribe la carta de adhesión que le
-escribiera en los momentos más difíciles (Obras, XLIII, 346). De allí
-también su persistente simpatía por el _unitarismo_, que veinte años
-atrás le parecía encarnar el porvenir ético de los Estados Unidos y
-a cuyas ceremonias religiosas volvió a asistir en su segundo viaje:
-"Estoy invitado a la comisión de los _Unitarios_, cuyo órgano es el
-"Liberal Christian". Su objeto es reunir todas las disidencias en
-una, que las contiene a todas: la caridad cristiana. Yo le había
-pronosticado hace veinte años a esta secta el porvenir; y lo saben
-ellos". Frecuentó también a los _unitarios radicales_; es interesante
-ver cómo los juzga: "Al día siguiente, uno de los editores de _El
-Radical_ va a mi hotel, para hacerme tomar parte en los ejercicios
-del ala izquierda de los liberales. Éstos van mucho más allá de
-cuanto había esperado. Seis predicadores se suceden ante una numerosa
-audiencia, la mayor parte de señoras. Nosotros somos cristianos, dice
-devotamente uno de ellos. Somos sólo hombres, en comunicación con Dios,
-nuestro padre común, sin intermediarios. Jesús llenó su grande misión,
-en proporción de su época y al desarrollo de la humana inteligencia.
-La doctrina no está hoy en armonía con los datos de la ciencia y su
-obra no ha podido en diez y ocho siglos afectar ni modificar sino a
-una pequeña parte de la humanidad. Somos más felices que nuestros
-hermanos de otras sectas. No aborrecemos a nadie por causa de Jesús...
-Seis sermones a la tarde y otros seis a la noche, completaron los
-ejercicios. Yo asistí a todos, admirando este profundo sentimiento
-religioso que mantiene en actividad la mente y el corazón de este
-pueblo. Nosotros, ni cristianos somos. Convenido como está que hemos
-nacido católicos, y que fuera del girón de la Iglesia no hay salvación,
-descansamos en la dulce y consoladora esperanza de que todos los demás
-se condenarán. ¡Ay! son mil millones de seres humanos los que no
-entran en la geografía católica: cuestión de geografía, la salvación"
-(_Obras_, XLIX, 291).
-
-Fuerza es abreviar los recuerdos y las citas. En su momento de más
-terrible lucha pedagógica, Sarmiento, viejo ya de años, estaba más
-joven que nunca por sus ideales, por su valor bravío; 1882, la hora
-de agitarse la conciencia nacional para afirmar definitivamente el
-espíritu laico de la enseñanza impartida por el Estado. Era la época
-en que el canónigo Piñero, para asociarse a la campaña de la iglesia
-romana contra la escuela argentina, quemaba en Santiago la biblioteca
-del Colegio Nacional, cometiendo "el último auto de fe ocurrido entre
-los católicos, en toda la redondez de la tierra, a fines de este siglo,
-y debe ser conocido el hecho, proclamado y anunciado al mundo y a su
-Santidad, para la canonización de este héroe de la necedad humana!".
-Sarmiento recordó, con ese motivo, que en Norte América, habiendo
-reclamado los católicos contra la lectura de los Evangelios en las
-escuelas del Estado, sin los comentarios católicos, se reunió un
-Consejo de personajes de otras religiones para decidir el punto; y los
-más, Emerson entre ellos, declararon que debía suprimirse la lectura de
-textos religiosos que no concordaren con la doctrina de los católicas,
-ya que éstos, como toda otra minoría, religiosa o no, tenían el derecho
-de que el Estado respetara sus creencias al dar educación a sus hijos
-(_La Escuela Ultrapampeana_, XLVIII, 158).
-
-En los mismos días de evocar su ejemplo en favor de la enseñanza sin
-dogmas, se apagaba en Concord, el 27 de abril de 1882, la existencia
-del eticista. Sarmiento, en un breve artículo expresivo, escribió un
-cariñoso adiós al que volvía al seno de su Naturaleza adorada, donde
-ya le habían precedido casi todos sus compañeros de ideales y de acción.
-El 26 de junio apareció en "_El Nacional_" de Buenos Aires
-aquella página conmovida: _Emerson. ¡Los dioses se van!_... "Decíase de
-Emerson que era una cabeza griega sobre cuadradas espaldas yankees. La
-opinión general es, ahora, que durante cuarenta años, después de veinte
-opuestos a sus doctrinas, él ha tenido la dirección de los espíritus en
-Norte América y ha visto formarse una escuela de ideas emersionianas.
-Vivió siempre en Concord, pretendiendo que, como poeta, debía vivir
-bajo las influencias directas de la Naturaleza... Vivimos en tiempos
-felices, en que el talento del escritor, y las ideas que difundió en
-torno suyo, no quedan por largo tiempo estancadas si fueran auspiciadas
-por la pasión y el interés de la humanidad y del progreso. Hase dicho
-que no hay genio sino en los trabajos que afectan a la especie humana
-para su mejora... Una palabra desde el Río de la Plata, que va con
-conciencia y amor a reunirse a los amigos de los Estados Unidos, no ha
-de ser desatendida por los que sobreviven en Concord" (_Obras_, XLV,
-374).
-
-Así el formidable luchador del Sur saludaba al místico panteísta
-del Norte, sabiendo que, de ser oída, ninguna palabra de este
-hemisferio hubiérale sido más grata que la suya. Y hablaba, acaso
-involuntariamente, como un discípulo, al titular _Los dioses se van_
-su artículo de adiós a un hombre conspícuo en la evolución de la ética
-moderna; eso había enseñado Emerson, en su concepción natural de la
-divinidad, poniendo una partícula divina en cada ser humano, enseñando
-a creerla perfectible, ascendente en virtudes, en santidad, hasta
-confundirse el hombre en esa ideal harmonía de la Naturaleza que su
-mente concebía como la esencia y el espíritu de Dios.
-
-
-
-
- =ORIENTACIONES MORALES=
-
- 1. Una ética sin metafísica.--2. La crítica de las costumbres.--3.
- Necesidad de caracteres firmes.--4. Disconformidad con todo
- tradicionalismo.--5. Panteísmo.--6. Ética naturalista.--7. El
- optimismo y la perfectibilidad.--8. La confianza en sí mismo.--9.
- La bella necesidad.--10. Función social del no-conformismo.
-
-
- 1.--UNA ÉTICA SIN METAFÍSICA
-
-En la lección anterior, sin copiar a sus numerosos biógrafos, ni
-pretender substituirlos, bosquejamos la personalidad de Emerson;
-para dar un interés argentino al examen de su acción y de su
-pensamiento, aproximamos el esfuerzo renovador de los _Trascendentales_
-norteamericanos con el ensayo fugaz de Echeverría, al fundar la
-_Asociación de Mayo_, señalando sus semejanzas de inspiraciones y de
-finalidades. Y recordando la relación de esa corriente renovadora
-con la pedagogía social de Horacio Mann, evocamos las vinculaciones
-personales e ideológicas de Sarmiento con el moralista de Concord.
-
-Entremos, hoy, a examinar el contenido intrínseco del emersonismo,
-procurando quintaesenciar en algunos principios concretos el
-pensamiento vago y difuso de Emerson, que por la misma nebulosidad de
-sus contornos suele ser objeto de interpretaciones heterogéneas.
-
-Aunque fué eminente moralista, Emerson no puede ser llamado filósofo,
-si es que este nombre debe tener un sentido más claro del que le
-atribuyen los que no han estudiado ningún problema filosófico. Emerson
-era orador y era poeta; mejor orador que poeta. Orador, tenía el
-temperamento de los sofistas clásicos; era como éstos un periodista
-hablado, un agitador de la opinión pública, un propagandista. Poeta, lo
-era por temperamento, por su inclinación a las razones sentimentales
-e imaginativas, con un temperamento muy superior a las poesías que
-escribió, inferiores, sin duda, y sin admitir comparación, a las de
-Longfellow o de Walt Whitman. Impregnado de la herencia religiosa común
-a todos los pobladores de la Nueva Inglaterra, acentuábala en él la
-circunstancia de pertenecer a una familia de pastores disidentes, en
-que el ministerio evangélico se transmitió de padres a hijos durante
-muchas generaciones. Emerson era un místico; el misticismo corría en
-sus arterias y daba colorido a toda su personalidad moral.
-
-La ética de Emerson, por su falta de armonía arquitectónica, es la
-antítesis de la ética de Spinoza; carece de estructura y de sistema.
-No hay claridad en sus preceptos ni exactitud en su método. Emerson
-pertenece al tipo de los grandes predicadores, tiene más de inspirado
-que de lógico, más de profeta que de sabio. Habla al sentimiento
-siempre, rara vez a la inteligencia; trata problemas que interesan
-al gran público, despreocupándose de los que entretienen a los
-metafísicos; predica para la humanidad entera, viéndola a través de
-su pueblo; para ello, se pone a su nivel. Quiere encender en todos
-sus oyentes el culto de la moral, con abstracción de cualquier dogma
-o doctrina religiosa; pasa así de una razón a la contraria, emplea
-imágenes, muestra ejemplos, aprovecha los sentimientos religiosos de la
-mayoría para orientarlos en el cauce de la ética pura, sin preocuparse
-nunca de ser coherente y ordenado, sin tomar ninguna posición fija
-ante los problemas insolubles, contradiciéndose en todo lo que no le
-interesa, si ello converge a su objetivo único: llevar a todos un
-mensaje básico: _la soberanía de la moral_. Basta leer su ensayo así
-titulado para corroborar lo que decimos; en vano se buscaría en él,
-cediendo a la sugestión del título, una concreción clara de lo que es,
-sin embargo, la nota fundamental en el conjunto de sus escritos.
-
-Emerson no era, pues, un filósofo; ni malo ni bueno, no lo era. Los
-que estudiamos filosofía tenemos el derecho de reservar este nombre
-a la investigación de los problemas generales más distantes de la
-experiencia actual o posible, que escapan a los métodos de las ciencias
-y exceden sus límites: lo que en todo tiempo y lugar ha constituído el
-dominio de la metafísica. Y aunque concebimos que su horizonte, y las
-premisas para estudiar sus problemas, varían incesantemente en la justa
-medida en que se enriquece la experiencia, que le sirve de fundamento
-y punto de partida, no podemos llamar filósofos a los retóricos que
-agitan los sentimientos sociales, ni a los simples eruditos que viven
-rumiando la historia de las doctrinas filosóficas pasadas. Cousin,
-propagandista, y Zeller, historiador, no tienen rango alguno como
-filósofos, aunque sean de alabar la retórica del uno y la erudición
-del otro. ¿A quién se le ocurriría llamar poeta a un profesor de
-declamación o de literatura?
-
-Filósofo es el que da nuevas soluciones a los problemas filosóficos,
-o los plantea diversamente, o renueva con originalidad las soluciones
-ya previstas. Si no lo entendiéramos así acabaríamos por creer, como
-las mundanas y los periodistas, que hay filosofía del buen gusto, de
-la esperanza, de la sensibilidad, del coraje, de la felicidad o de la
-adivinación, problemas, todos, que por su misma vaguedad deleitan y
-entretienen a los que nunca podrían entender una página de Platón, de
-Tomás, de Spinoza o de Hegel.
-
-Emerson tuvo el buen sentido de no confundir su ética con una
-filosofía. Movíase en el dominio de las creencias y no en el de las
-doctrinas; procuraba dar nueva dirección al ancestral misticismo
-humano, sin abordar problema alguno gnoseológico o metafísico. Por
-eso, poniéndose a cubierto de toda crítica, dijo simplemente: "_en el
-orden moral las verdades no se demuestran_". Habría sido menos inexacto
-diciendo: la eficacia de las creencias, para la acción, no depende
-de su veracidad. Pero Emerson no habló nunca un lenguaje exacto, ni
-siquiera tuvo, como Spinoza, el deseo de hacerlo.
-
-Renunciando a inventarle a Emerson un sistema filosófico, podemos
-examinar su posición dentro de la ética, señalando los _leit-motif_ que
-reaparecen con insistencia en la serie de sus escritos; y aunque no
-podemos hablar de sus doctrinas, señalaremos su actitud personal frente
-al mayor de los problemas filosóficos, ya que de ella parten sus más
-interesantes deducciones éticas.
-
-En otra lección examinaremos las resonancias sociales del emersonismo
-sobre la evolución de la experiencia moral.
-
-
- 2.--LA CRÍTICA DE LAS COSTUMBRES
-
-Uno de sus primeros discursos--que, en cierto modo, resulta una
-auto-presentación--se titula _El Hombre Reformador_; en él dominan el
-interés por los problemas sociales y la simpatía por los hombres que
-trabajan. Parécenos este ensayo el de mayor contenido sansimoniano,
-el que preludia más claramente a la agitación Trascendentalista.
-"Debemos revisar,--dice,--toda nuestra estructura social, el Estado,
-la escuela, la religión, el matrimonio, el comercio, la ciencia, y
-examinar sus fundamentos en nuestra propia naturaleza; nosotros no
-debemos limitarnos a constatar que el mundo ha sido adaptado a los
-primeros hombres, sino preocuparnos de que se adapte a nosotros,
-desprendiéndonos de toda práctica que no tenga sus razones en nuestro
-propio espíritu. ¿Para qué ha nacido el hombre si no es para ser un
-Reformador, un Rehacedor de lo que antes hizo el hombre, para renunciar
-a la mentira, para restaurar la verdad y el bien, imitando la gran
-Naturaleza que a todas nos abraza sin descansar un instante sobre el
-pasado envejecido, rehaciéndose a toda hora, dándonos cada mañana una
-nueva jornada y una pulsación de vida nueva? Renuncie a todo lo que ya
-no tiene por verdadero, remonte sus actos a su idea primera, nada haga
-donde no comprenda que el Universo mismo le da razón". No puede ser más
-firme y radical su pensamiento de poner bases nuevas a todo el orden
-social, negando su adhesión a las rutinas tradicionales.
-
-La conferencia _Sobre el tiempo presente_ es una de sus primeras
-palabras decisivas. "Los dos partidos omnipotentes de la
-historia--dice--el partido del Pasado y el partido del Porvenir,
-dividen hoy la humanidad, como antes. He aquí la innumerable multitud
-de los que aceptan el Gobierno y la Iglesia de sus predecesores
-sin apoyarse en otro argumento que el de la posesión... Esa clase,
-por numerosa que sea, reposando sobre el instinto y no sobre la
-inteligencia, esa clase se confunde con las fuerzas brutas de la
-naturaleza; y aunque es respetable bajo ese aspecto, sus miembros
-carecen de interés para nosotros. El que despierta nuestro interés es
-el disidente, el teorizador, el hombre de aspiraciones, el que deja esa
-antigua región para embarcarse sobre un mar de aventuras". Y Emerson se
-embarca, sin vacilaciones, como vamos a verlo.
-
-Sus biógrafos--admiradores literarios o compatriotas
-prudentes--parecen haberse convenido para ocultar este aspecto, para mí
-simpático, de su personalidad viril. El Emerson anciano y venerable,
-el que conoció Sarmiento, me parece digno del mayor respeto, pero
-lo encuentro convencional, aburrido; el buen Emerson, de treinta,
-de cuarenta años, el autor de _Nature_, el director de _The Dial_,
-el animador de los Trascendentales, es el único Emerson legítimo.
-Comprendo que para convertirle en genio nacional, grato a todos los
-partidos, era menester despojarle de todo lo que podría desagradar a
-los que siempre le miraron como un enemigo; pero así ya no es Emerson,
-no es el Emerson apóstol y creador, sino un Emerson de escaparate
-patriótico o de museo histórico, con todas las canas y los afeites con
-que la humanidad rutinaria acostumbra engalanar a sus ídolos.
-
-Léase el ensayo "_El Conservador_" que, además de su honda psicología,
-contiene algunas páginas literarias excelentes. Es decisivo desde la
-primera línea: "Los dos partidos que dividen el Estado, el partido
-conservador y el partido innovador, son muy antiguos y se han disputado
-la posesión del mundo desde que éste existe. La querella es el tema de
-la historia de los pueblos. El partido conservador ha instituído las
-venerables jerarquías y monarquías del viejo mundo. La lucha de los
-patricios y de los plebeyos, de las metrópolis y de las colonias, de
-las antiguas costumbres y de las concesiones a los hechos nuevos, de
-los ricos y de los pobres, reaparece en todos los países y en todos
-los tiempos. La guerra no hace estragos solamente en los campos de
-batalla, en las asambleas políticas y en los sínodos eclesiásticos;
-ella arde a toda hora y divide el corazón de cada hombre, solicitándolo
-en opuestas direcciones. Sin embargo, el viejo mundo sigue girando,
-se alternan los vencedores y el combate continúa renovándose como la
-vez primera, bajo nombres distintos y con apasionados conductores. Un
-antagonismo igualmente irreductible debe, naturalmente, estar arraigado
-en la constitución humana con una profundidad correspondiente a su
-fuerza. Es la oposición del Pasado y del Porvenir, del Recuerdo y de la
-Esperanza, del Asentimiento y de la Razón. Es el antagonismo original,
-la manifestación de dos polos en todos los detalles de la naturaleza".
-Planteado así el problema, lo analiza magistralmente; me parece, entre
-los ensayos emersonianos, uno de los más claros por su concepto y
-de los más atrayentes por su estilo. No sigamos leyéndolo, pues no
-sabríamos dejarlo hasta el final.
-
-Las premisas que engendran la necesidad de _intensificar la educación
-moral_ son, para Emerson, puramente prácticas y experimentales. La
-observación del medio en que vive le lleva a comprobar una visible
-disparidad entre el progreso material y el progreso moral, induciéndole
-a analizar sus causas antes de aconsejar los remedios. Ante el
-espectáculo de la civilización moderna que pone al servicio de una
-parte creciente de la humanidad una serie de admirables inventos y
-descubrimientos, afirma su fe en el progreso y saluda con palabras
-jubilosas la disminución progresiva del sufrimiento material en el
-mundo. Pero esa comprobación, lejos de satisfacerle plenamente,
-le induce a preguntarse si el progreso moral de la humanidad ha
-corrido parejo con sus adelantos técnicos, si el hombre civilizado
-contemporáneo es más bueno que el de hace dos o cincuenta siglos, si
-el coeficiente medio de moralidad social se ha elevado sobre el de
-nuestros antepasados.
-
-Su respuesta es negativa. Veinte siglos de cristianismo no han
-aumentado la bondad individual de los hombres ni han aproximado las
-sociedades al ideal de fraternidad predicado por Cristo.
-
-Las iglesias cristianas, la anglicana lo mismo que la católica, la
-calvinista lo mismo que las metodistas, le parecen ya insuficientes
-para el progreso de la moralidad; en ellas el culto impera, mas la
-fe en la virtud ha disminuído; la superstición ciega resiste a las
-creencias iluminadas por la razón y los dogmas siguen domesticando
-voluntades que los obedecen pero no los aman. El fervor en las formas,
-en el ceremonial, en la liturgia, ha reemplazado a la sencilla piedad
-primitiva, convirtiéndose cada iglesia en un partido político que
-aspira a dominar la sociedad temporal, dividiendo a la humanidad en
-fracciones que se odian en vez de reunirla en una sola y misma comunión
-universal, toda de amor y de solidaridad.
-
-Las costumbres sociales tienden a complicar inútilmente la vida,
-apartando al hombre de la Naturaleza, que es la fuente única de su
-felicidad. Lo superfluo y lo frívolo, disfrazados a menudo con el
-nombre de refinamientos, aumentan de hora en hora la cantidad de
-sacrificios estériles, tan indispensables para parecer como inútiles
-para intensificar el ser. El hombre, acicatado por pasiones ambiciosas
-y egoístas, da menos de sí a la comunidad y no encuentra en ella la
-cooperación moral que le estimularía a emprender grandes cosas, bellas
-y desinteresadas.
-
-El mundo particular de los políticos profesionales le inspira terror.
-¿Cómo es posible que el interés de camarillas, exentas de moral y
-de ideales progresivos, pueda ser sobrepuesto al interés de toda la
-nación, de toda la sociedad? ¿Y es admisible que ciertos hombres, no
-siendo los más ilustrados ni los más morales, tengan el derecho de
-administrar los frutos de la inteligencia y del trabajo de todos, como
-si la sociedad tuviera que seguir pagando un impuesto feudal a esas
-gavillas de bandoleros que han abandonado los caminos y las montañas
-para refugiarse en las ciudades? ¿Y no prueba una incapacidad moral del
-mayor número, esa misma posibilidad de que unos pocos pícaros puedan
-sobreponer su actividad maléfica a la necesidad social de encaminarnos
-hacia la solidaridad, por el estudio y por el trabajo?
-
-En el ensayo _La Política_ (incluído en la Segunda Serie), aun
-reconociendo que la democracia es preferible para las naciones nuevas,
-se pronuncia contra todos los regímenes políticos, en masa. "Aunque
-nuestras instituciones corresponden al espíritu de la época, no están
-exentas de los defectos que han desacreditado a otras formas de
-gobierno. Todo Estado está corrompido. Los justos no deben obedecer muy
-estrictamente a la ley. ¿Qué sátira contra los gobiernos puede igualar
-la severidad de la censura implicada en la palabra _política_, que
-desde hace siglos significa _engaño_, dando a entender que el Estado es
-una engañaduría?". Este pasaje, y muchos otros similares, nos permite
-comprender la tierna acogida que siempre tuvieron los ensayos de
-Emerson entre los anarquistas, lo que no se explicaría si atendiéramos
-el tono místico de sus palabras, sin penetrar su pensamiento, que es,
-con frecuencia, profundamente herético y revolucionario.
-
-Su "idealismo trascendental" es una rebelión romántica antes que una
-actitud filosófica, con más de estética que de metafísica. La divinidad
-se esfuma en un ideal abstracto, sin personalidad sobrehumana; es,
-apenas, una condición inmanente de la naturaleza, una arquitectura
-moral del universo, que induce a descubrir en las imperfecciones reales
-la posibilidad misma de futuras perfecciones. Y, en otro sentido,
-propiamente ético, quiere ser lo contrario del "utilitarismo", en la
-acepción vulgar del término, que da idea de algo bajo y pequeño: de
-oportunismo acomodaticio, sucia hipocresía, cien formas larvadas de la
-domesticidad y de la avaricia.
-
-No nos engañen, empero, las palabras. Esa noción denigrante del
-utilitarismo no tiene relación alguna con las escuelas morales llamadas
-utilitarias, interpretaciones teóricas que tienden a poner en la
-utilidad personal o social los motores íntimos de la experiencia
-moral. En este buen sentido, Emerson era utilitario y despreciaba
-toda conducta que no fuese útil al mejoramiento del hombre y de la
-sociedad. Iba más lejos. Creía que la primera preocupación del hombre
-debía ser redimirse de la miseria, que sólo enseña a mentir y a adular;
-libertarse económicamente por el trabajo, bastándose a sí mismo, sin
-esperar favores ni beneficios del Estado, parecíale la base misma de la
-moralidad individual; y en la _incapacidad de bastarse con su propio
-trabajo_ veía la causa de la degeneración moral, como esos animales que
-por vivir parasitariamente de un huésped acaban por perder los órganos
-más nobles de su autonomía personal.
-
-La independencia económica sería inútil, sin embargo, para seres que no
-tuviesen capacidad para pensar y actuar con independencia moral. Por
-eso, la cultura debería primar sobre la riqueza, que sólo puede ser su
-instrumento y nunca un fin en sí misma; pintorescamente afirma que "el
-valor de un dólar aumenta con la ilustración y la virtud del que lo
-usa: un dólar, en la universidad, vale más que un dólar en la prisión".
-Y le fastidia que la prosperidad creciente de los valores materiales no
-se acompañe todavía de un crecimiento de los valores morales.
-
-Las consecuencias de esa falta de progreso ético en la sociedad,
-son visibles todavía en los diversos órdenes de la actividad social.
-Los hombres perdida su fe en las fuerzas morales que se arraigaban
-en supersticiones absurdas, han entibiado su confianza en el valor
-del mérito propio y de la dignidad personal, tornándose escépticos y
-pesimistas. El abajamiento moral del conjunto trae como consecuencia la
-contaminación de los individuos; la sanción social tórnase tolerante;
-todos se acostumbran a consentir la inmoralidad de cada uno; la
-austeridad llega a mirarse como una simpleza o una tontería. Infiere de
-ello, Emerson, que el signo más típico del descenso moral de un pueblo
-es la ausencia de grandes caracteres, de personalidades vigorosas, de
-hombres que irradian un pensamiento iluminador o sustentan con heroísmo
-cívico grandes ideales de enaltecimiento humano. En esa tranquilidad
-de estanque, las fuerzas de progreso social se entorpecen o paralizan;
-ningún estímulo reciben de la sociedad los que piensan, los que
-renuevan, los que crean, los que empujan el conjunto hacia un porvenir
-mejor.
-
-En sus premisas críticas, la actitud y el lenguaje de Emerson coinciden
-con los de todos los moralistas. Bastaría recordar que el único
-escritor argentino a quien podemos clasificar con ese nombre, Agustín
-Álvarez, ha partido del examen de una situación análoga, aunque
-contemplada en los países hispano-americanos, en sus libros _South
-América_, _Manual de Patología Política_ y _¿Adónde vamos?_, antes
-de señalar los remedios y formular su credo, en _Educación Moral_ y
-_La Creación del Mundo Moral_. Ya que mencionamos a Agustín Álvarez,
-creemos oportuno decir que casi todos sus críticos y apologistas han
-coincidido en señalar cierta concordancia entre sus ideas y las de
-Emerson; muchos le consideran como un verdadero y puro emersoniano.
-
-
- 3.--NECESIDAD DE CARACTERES FIRMES
-
-En presencia de la crisis moral de su tiempo, Emerson busca su causa
-y cree poder señalarla en la _decadencia progresiva de las fuerzas
-éticas tradicionales_. Y al revés de los que buscan el remedio en la
-posible restauración de esas fuerzas, afirma la _necesidad de engendrar
-fuerzas morales nuevas_, primero en los individuos mismos y luego en la
-sociedad entera.
-
-Ve en el tradicionalismo la parálisis, la muerte. Si los hombres
-han dejado de acatar ciertos dogmas del pasado, ello se debe a que
-tales dogmas tenían fundamentos falsos; y "nadie, dice Emerson, puede
-sentirse obligado a ser virtuoso por obsecuencia a la mentira". Lo que
-es falso, muerto está; hay que darle sepultura. Saber que es falso y
-predicar la vuelta a él, sería una desvergüenza si no fuese un crimen;
-perdida la creencia en el carácter sobrenatural de la obligación
-moral, el único remedio está en buscar sus fuentes naturales; de otro
-modo caeríamos de nuevo en el absurdo de perseguir un ideal moral
-poniéndonos en el camino de la inmoralidad suprema, que es la mentira.
-
-Una moral sin dogmas, en formación continua, cada vez mejor
-adaptada a la naturaleza, persiguiendo una mayor armonía entre el
-hombre y todo lo que le rodea, incesantemente perfectible en cuanto la
-perfectibilidad es una mejor adaptación de la humanidad al medio en que
-vive: tal es, desde la publicación de _Natura_ (1836), la orientación
-general de la ética emersoniana. En vano había buscado Emerson en las
-morales europeas de su tiempo un modelo que le pareciera trasplantable
-a su país; el viejo mundo, minado por iglesias poderosas que habían
-sobrepuesto sus intereses políticos a la primitiva moral predicada por
-Cristo, no podía servir de ejemplo a los pueblos nuevos. América debía
-buscar en las entrañas de su propia sociabilidad las fuerzas morales
-más convenientes a su progreso colectivo y a la dignificación de la
-vida humana. Su famoso discurso a los estudiosos e intelectuales, el
-_Scholar_ (1837), es un llamado elocuente al estudio y a la reflexión,
-al embellecimiento de la vida por la cultura del espíritu, al desdén
-de todos los beneficios con que la política y los negocios tientan a
-los intelectuales. Como el músico que ejecuta para gozar él mismo,
-tanto como para deleitar a otros, Emerson habla "para inspirar a los
-demás el coraje y el amor, fortificando su fe en el amor y la sabiduría
-que están en el fondo de las cosas; para afirmar sentimientos nobles;
-para escucharlos en otros, dondequiera aparezcan; y no para turbar a
-nadie, sino para atraer a todos los hombres a la verdad, tornándolos
-cultos y bondadosos". Muestra la esterilidad del talento extraviado por
-la frivolidad o por la moda, mirando como la mayor insensatez la de
-opinar sobre lo que no se ha estudiado. Si el talento se desarrolla a
-expensas del carácter, mayores son sus peligros y sus extravíos cuanto
-más crece; "por eso hoy todo es falso, se confunde el talento con el
-genio, se confunde los dogmas y los sistemas con la verdad, la ambición
-con la grandeza, la frivolidad con la poesía, la sensualidad con el
-arte; y los jóvenes, llegando con esperanzas inocentes y mirando en
-torno suyo la educación, las profesiones, los empleos, los maestros,
-la enseñanza literaria y religiosa, encuentran que nada satisface sus
-nobles aspiraciones espirituales y se aturden, vuélvense escépticos,
-están perdidos. Y la juventud quedaría desesperanzada si, por gracia
-divina, no tuviese bastante energía para decir: todo esto es falso y
-de invención humana, la verdad existe, nueva, hermosa, eternamente
-bienhechora". El orden es la primera ley del progreso espiritual;
-las mejores aptitudes se pierden si libramos nuestra cultura a la
-improvisación y divagamos sobre lo que no entendemos. "Para qué sirven
-la fuerza, la habilidad, la belleza, una voz grata, la educación o el
-dinero a un loco furioso?". Todo el que es incapaz de continuidad y de
-sacrificio en el estudio, pretendiendo adivinar mal en un minuto lo que
-podría estudiar bien en muchos años, es tan iluso y tan inútil como
-ese loco furioso. "Leyendo los diarios, viendo la audacia con que la
-fuerza y el dinero trabajan para sus fines, pisando la honradez y la
-voluntad de los buenos, parece que el patriotismo y la religión gritan
-como fantasmas vanos. No hablamos para ellos, porque el hacerlo parece
-cosa inútil; habitualmente preferimos mantener nuestra opinión y morir
-en silencio. Pero un espíritu elocuente nos hará sentir que los estados
-y las reyecías, los senadores, los leguleyos y los ricos, no son sino
-montones de gusanos cuando se los mira a la luz de esta Verdad, débil y
-despreciada. Entonces sentimos cuán cobardes hemos sido, venerándolos,
-porque sólo la Verdad es grande". Como fruto de esa actitud
-independiente espera que vendrá un Renacimiento nuevo y que todos los
-hombres podrán sentirse capacitados para hacer su propio examen: "¿Qué
-eres? ¿Qué has hecho? ¿Puedes obtener lo que deseas? ¿Hay un método en
-tu conciencia? ¿Hay una dirección en tu propia vida? ¿Puedes ayudar a
-otro?". Para ello la humanidad desea y necesita de hombres intensos,
-creedores, afirmativos. "El genio no se divierte en rayar la arena,
-ni se ocupa de frivolidades; se entrega a cosas esenciales; es una
-fuerza que se defiende de sí misma, que existe originariamente, que
-resiste a todos los obstáculos. Posee la verdad y se aferra a ella;
-nunca habla ni actúa en esas callejuelas de través donde se entra por
-curiosidad, sino en las rutas maestras de la naturaleza, preexistentes
-a la Vía Appia, donde todos los espíritus están forzados a transitar.
-El genio sólo gusta de las afirmaciones verdaderas que atacan y
-hieren a todo el que se les opone; afirmaciones que son como personas
-vivientes que diariamente declaran guerra a toda falsedad y a toda
-rutina; afirmaciones de que la sociedad no puede librarse y no puede
-olvidar, pues persisten, no se someten a ninguna autoridad, se levantan
-severas y formidables porque quieren y deben ser fielmente ejecutadas y
-realizadas". En ese tono de apóstol se desarrollan todos los primeros
-discursos de Emerson; y no es extraño que a pesar de su vaguedad, o por
-ella misma, lograran entusiasmar a todos los temperamentos románticos,
-prometiéndoles que serían una generación de genios, como los jóvenes
-alemanes del _Sturm und Drang_.
-
-
- 4.--NO CONFORMISMO Y OBEDIENCIA
-
-Desconociendo el valor de los preceptos y dogmas tradicionales, como
-fundamento de la ética, Emerson da una amplitud antes desconocida al
-_No-Conformismo_, afirmado por las iglesias disidentes de la Anglicana.
-Conocéis, sin duda, ese episodio de la historia religiosa. Así como el
-Cristianismo fué una herejía dentro del Judaísmo, y el Protestantismo
-dentro del Catolicismo, numerosas sectas protestantes han nacido como
-herejías dentro de la iglesia Anglicana. Bajo el reinado de Elisabeth,
-en 1563, el parlamento inglés votó una _Acta de Uniformidad_, fijando
-las doctrinas y el rito del culto anglicano, que fué luego renovada,
-en 1662, bajo Carlos II. Desde entonces llamáronse _conformistas_ los
-que acataron esa Acta, y _no-conformistas_ todos los que le negaron su
-adhesión, generalizándose después el término a todos los cristianos
-disidentes que no aceptaban la autoridad dogmática de la iglesia
-Anglicana.
-
-Dentro de esa actitud común, el _no-conformismo_, nacido como simple
-episodio de política religiosa, ha evolucionado muy diversamente en
-las distintas iglesias disidentes. Partiendo del derecho del libre
-examen, afirmado por la Reforma, algunas se han limitado a simples
-apartamientos del dogma y del rito, mientras otras han extendido
-progresivamente su libertad de crítica a todos los problemas
-teológicos, éticos y sociales; conservándose cristianas, han abierto
-ampliamente sus puertas a todas las doctrinas modernas, encauzándose
-sin reticencia, desde principios del siglo XIX, en las corrientes de
-liberalismo nacidas al calor de la renovación enciclopedista.
-
-Tal era la posición de la _iglesia Unitaria_ en que Emerson fué
-educado; en ella, el _no-conformismo_ desbordaba ya de la disidencia
-inicial y contenía los gérmenes que se manifestaron ampliamente en
-el Trascendentalismo. "Lutero, escribe Emerson, se habría cortado la
-mano derecha antes de clavar sus tesis en la puerta de Witenburgo, si
-hubiese podido suponer que ellas conducirían a las escuetas negaciones
-del Unitarismo de Boston". Y el mismo Emerson, cuando habla de
-No-Conformismo, se refiere a un desacato sistemático de todas las ideas
-y cosas tradicionales; conformarse a la tradición es renunciar a la
-vida misma, cuya continuidad se desenvuelve en un incesante porvenir.
-El conformismo importa cerrar nuestra inteligencia a toda verdad nueva,
-apartar de nuestra felicidad todo elemento no previsto en el pasado,
-negar la posibilidad misma del progreso y de la perfección. Acatar
-los intereses creados en el orden moral, lo mismo que en el material,
-significa negar el advenimiento de una humanidad moralmente mejor.
-¿Porqué, se pregunta Emerson, seguiremos bebiendo aguas estancadas en
-pantanos seculares, mientras la Naturaleza sigue ofreciéndonos en la
-veta de sus rocas el chorro de fuentes cristalinas, que pueden apagar
-nuestra sed infinita de saber y de amor? Para él las aguas estancadas
-son los dogmas consagrados por la tradición y las fuentes de roca son
-las fuerzas morales que siguen manando de nuestra naturaleza humana,
-incesantes, eternas. Esas fuerzas morales, que llama "divinas", no
-han dejado de brotar nunca, jamás se han cegado sus fuentes; viven,
-crean todavía, cada vez mejores; renunciar a ellas, como quiere el
-tradicionalismo, es decir ¡alto! a la divinidad misma, es decir ¡no! a
-todos los ideales éticos de la humanidad presente.
-
-El No-Conformismo, en esta significación amplia, se nos presenta
-como la antítesis del dogma de obediencia; leed algunas páginas que
-dedica a este asunto William James y reconoceréis, como él, que "es
-imposible comprender, y hasta imaginar, que hombres dotados de una vida
-interior suya y propia, hayan podido llegar a considerar recomendable
-la sujeción de su voluntad a la de otros seres finitos como ellos". Le
-parece inverosímil ese renunciamiento de la personalidad, exigido por
-algunas órdenes religiosas como un voto necesario para la profesión. La
-obediencia no es a Dios, sino a otro hombre, al superior; y es curiosa
-la explicación poco mística y muy utilitaria que da de ella el ilustre
-jesuíta Alonso Rodríguez: "Uno de los mayores descansos y consuelos que
-tenemos los que estamos en Religión, es éste: que estamos seguros de
-que, haciendo la obediencia, vamos acertados. El superior podrá errar
-en mandar esto o aquello; mas vos cierto estáis de que en hacer eso
-que os mandan no erráis, porque a vos solamente os pedirá Dios cuenta
-si hicisteis lo que os mandaron, y con eso daréis vuestro descargo muy
-suficientemente delante de Dios. No tenéis que dar cuenta, si fué bien
-aquello, o si fuera mejor otra cosa; porque eso no pertenece a vos, ni
-se pondrá a vuestra cuenta sino a la cuenta del superior. En haciendo
-la cosa por obediencia, quita Dios eso de vuestro libro y lo pone en
-el libro del superior." Así entendido, el dogma de obediencia lleva
-implícito un renunciamiento a la responsabilidad moral: el hombre se
-convierte en una cosa, en un instrumento irresponsable al servicio de
-quien lo manda. Y para que todo no sea solemne, James transcribe de
-Sainte-Beuve (_Hist. de Port Royal_, I, 346), una anécdota que muestra
-la extravagante interpretación que pueden dar al dogma de obediencia
-los temperamentos sugestionables: "Sor María Clara, estaba muy
-penetrada de la santidad y excelencia de M. de Langres. Este prelado,
-luego de llegar a Port-Royal, le dijo un día, viéndola tiernamente
-unida a la Madre Angélica, que sería mejor que no volviera a hablar con
-ella. María Clara, sedienta de obediencia, tomó como un oráculo divino
-aquellas palabras dichas inadvertidamente, y desde aquel día estuvo
-muchos años sin dirigir la palabra a su hermana en religión".
-
-Mostrado el conformismo bajo esta fase rigurosa en que lo traduce el
-sentimiento de obediencia, podéis comprender mejor, por contraste, cuál
-es el horizonte máximo en que Emerson pudo dilatar su no-conformismo.
-
-El derecho de crítica y de libre examen se prolonga hasta las fuentes
-de la moralidad humana; es el derecho de buscarlas, de afirmarlas, de
-aprovecharlas para el porvenir, impregnando de ellas la educación,
-ajustando progresivamente a ellas la conducta de los hombres. La
-sabiduría antigua, hoy condensada en dogmas, sólo puede ser respetable
-como punto de partida. Así mirada conviene respetarla, y aprovechar
-de ella todo lo que no sea incompatible con las verdades nuevas que
-incesantemente se van haciendo; pero acatarla como una inflexible norma
-de la vida social venidera, confundiéndola con un término de llegada
-que nuestra experiencia está condenada a no sobrepasar, es una actitud
-absurda frente a la evolución incesante de toda la Naturaleza accesible
-a nuestro conocimiento.
-
-Así planteado, el no-conformismo de Emerson, aunque siempre enmarañado
-por su lenguaje literario y místico, se nos presenta como una
-concepción moral antidogmática y esencialmente evolucionista, como
-la antítesis de un sistema teórico cerrado, como afirmación de un
-pragmatismo ético abierto a toda eventualidad de perfeccionamiento
-moral, ilimitado. No necesito explicar a los que conocen la doctrina de
-la perfectibilidad, común en esa época a todos los sansimonianos, que
-la posición de Emerson concuerda con ella plenamente, no obstante el
-lenguaje religioso a que la tradujo: porque Emerson, en todo y siempre,
-conservó la "manera" religiosa aprendida en su juventud e impuesta por
-su ambiente, aun cuando sus ideas tomaban una dirección contraria.
-
-
- 5.--PANTEÍSMO
-
-Divinidad, Naturaleza, Moralidad, son tres términos que tienden a
-significar lo mismo en los escritos de Emerson. Todo lo natural es
-divino, todo lo divino es moral, todo lo natural es moral. Para elevar
-nuestra Moralidad debemos volver a las fuentes de la Naturaleza y a
-medida que lo conseguimos nos compenetramos con la Divinidad.
-
-Hemos dicho, con esto, que Emerson es panteísta. No sabríamos
-explicar, pues no lo comprendemos, en qué medida su teísmo absoluto se
-distingue de un absoluto ateísmo; lo mismo nos ocurre, por otra parte,
-con la casi totalidad de los panteístas. Adviértase, en efecto, que el
-panteísmo oscila entre dos posiciones metafísicas extremas que parecen
-confundirse; habréis oído decir que se tocan todos los extremos. Una
-verdadera substanciación de lo infinito en lo finito, de Dios en la
-Naturaleza, como lo sugieren todos los panteísmos de tipo emanatista,
-implica una explicación verbal de la divinidad como causa de la
-naturaleza misma, sin que nada distinga o separe a la una de la otra;
-equivale, a lo sumo, a decir que la Naturaleza es todo lo que conocemos
-de Dios. No nos es posible, por otra parte, examinar de buena fe ningún
-sistema idealista absoluto sin tener la impresión de que su autor es
-ateo: Hegel lo es tanto como Spinoza; sus concepciones, en este punto,
-se distinguen por palabras: Hegel llama devenir eterno de la "idea" a
-lo que Spinoza concibe como transfiguración eterna de la "sustancia".
-No perdamos de vista que el idealismo y el materialismo absolutos,
-como doctrinas metafísicas monistas, sólo se diferencian por su
-vocabulario, aunque, claro está, es más cómodo adoptar el primer nombre
-y aborrecer el segundo, por el equívoco moral difícilmente evitable al
-pronunciar esas palabras. Hay en todo esto bastante chicana verbalista
-y resulta evidente que muchos filósofos--ateos respecto de la religión
-efectiva en su medio--han procurado disfrazar su pensamiento. ¿Concebir
-el universo material como la emanación del "Espíritu"--en vez de
-"Dios"--no equivale a la posición del monismo energético? ¿Sustituyendo
-las palabras espíritu y energía se modifica en lo esencial esta
-hipótesis metafísica? Cambia, es cierto, con el nombre, la asociación
-a la hipótesis metafísica central de otras nociones secundarias,
-históricamente implicadas en las diversas denominaciones de un mismo
-sistema cuyos elementos evolucionan.
-
-El panpsiquismo es lo que más se parece en metafísica al materialismo;
-el panteísmo es lo que hay de más semejante al ateísmo. Infundir el
-espíritu en toda la materia es lo mismo que negarlo aparte de ella,
-aunque permita divagar ilimitadamente pretendiendo lo contrario; poner
-en toda la Naturaleza a Dios, equivale a negar que haya dioses fuera
-de ella. Todos estos modos de hablar en difícil, podéis reducirlos,
-sin temor de equivocaros, a un tipo único de doctrinas monistas, o sea
-concepciones metafísicas del universo convergentes a la unidad.
-
-El problema, hablando en fácil, es otro: monismo o dualismo; hay
-también quien habla de pluralismo, ya sea como variante del primero,
-ya como complicación del segundo. Ése es el problema efectivo: Dios y
-Naturaleza, Espíritu y Realidad, Noumeno y Fenómeno, Alma y Cuerpo,
-Energía y Materia. Todo eso es dualismo, y en todas sus expresiones
-equivale siempre a esto: causas imponderables e inaccesibles a la
-experiencia moviéndose en un plano distinto del que podemos conocer,
-sólo accesibles a la hipótesis pura, no como abstracción de experiencia
-sino como invención absoluta, asuntos de fe para muchos, demostrables
-por la razón según pocos.
-
-Emerson, para entendernos, es monista y no dualista, aunque su lenguaje
-poco exacto sugiera a veces lo contrario; francamente, creo que solía
-equivocarse a propósito, para no contrariar a una sociedad religiosa
-sobre un asunto metafísico al que él mismo no atribuía la menor
-importancia práctica. Agregaré, en su disculpa, que en la mayor parte
-de los panteístas suelo descubrir la misma actitud deferente hacia las
-creencias sociales más difundidas. Es una explicable galantería, ya que
-la humanidad tiene horror al ateísmo.
-
-Emerson llama Dios a la naturaleza y Espíritu al pensamiento humano,
-dejando que cada cual lo entienda de acuerdo con sus opiniones. A buen
-entendedor... Y le entendieron, sin duda, los teístas y animistas
-legítimos que durante su época de predicación militante le acusaron mil
-veces de ateísmo, sin mezquinarle el cargo de "hipocresía", de aquella
-"hipocresía unitaria" enrostrada ya a Channing y los suyos.
-
-Emerson da quinientas explicaciones distintas de la Divinidad:
-"fuerza imponderable", "ley invisible", "inteligencia misteriosa",
-"motor supremo", "realidad del todo", "esencia de la naturaleza",
-"perfectibilidad infinita", etc.; pero siempre, invariablemente, afirma
-que la Divinidad es inherente a toda la naturaleza y está difundida
-en todas las partes que constituyen su unidad. Basta entregarse, sin
-intermediarios a la Suprema Sabiduría, que está en todo lo que existe,
-para identifificarse con la Divinidad, reconocerse parte de ella, ser
-ella misma. Así, insensiblemente, a través de la ambigüedad verbal,
-Emerson sugiere que _la Divinidad es la perfección moral que pone al
-hombre en harmonía con la naturaleza_.
-
-
- 6.--ÉTICA NATURALISTA
-
-El concepto panteísta de la divinidad, que convierte a Dios en una
-abstracción pura, en una fórmula, contrasta evidentemente con otros
-sentimientos ancestrales de la humanidad, que llevan a concebir uno o
-más Dioses con realidad propia, ajenos a la Naturaleza, Dioses vivos
-y actuantes, con aptitudes o funciones distintas de las humanas,
-capaces de justicia y de perfección absolutas. Las religiones de cepa
-judía postulan en esa forma extranatural la hipótesis de un Dios
-creador y árbitro del universo, con o sin una corte de pseudodioses
-menores, imaginados, aquél y éstos, a semejanza del hombre; toda otra
-interpretación equivale, para ellas, a negar la divinidad misma.
-
-En esa distinción entre lo sobrenatural y lo natural se fundan las
-relaciones entre lo humano y lo divino, fuente de toda ética religiosa.
-
-La lógica pura se satisface con el panteísmo; la moral práctica,
-no. Este escollo le es común con los otros sistemas monistas; para
-salvarlo, el propio Kant, tuvo que evitar el monismo a que la conducía
-su _Crítica de la Razón Pura_--que es una "Lógica"--postulando el
-dualismo que fluye de su _Crítica de la Razón Práctica_--que es una
-"Ética".
-
-Emerson presenta la clásica antinomia del "mundo físico" y del "mundo
-moral" como un simple documento de la experiencia, sin preocuparse
-de plantearla como un problema metafísico. Se limita a afirmar la
-correlación o paralelismo entre todo lo físico y todo lo moral;
-análoga actitud, cómoda aunque extrafilosófica, ha adoptado el moderno
-paralelismo psicofísico, que así evita plantearse el problema del alma,
-eliminándolo de la psicología y relegándolo a la metafísica.
-
-Ciertas contradicciones en que Emerson incurre, disculpables en
-un moralista y corrientes en la literatura de imaginación, serían
-inconcebibles en un filósofo digno de este nombre. Escuchad: "toda
-la naturaleza es la imagen del espíritu humano", dice, y agrega:
-"las leyes del espíritu dependen de la harmonía de la naturaleza".
-¿Os parece lo mismo?; reflexionad un minuto y comprenderéis que es
-exactamente lo contrario; lo primero implica idealismo a lo Hegel,
-lo segundo sensacionismo a lo Codillac. "Dios está vibrante en todo
-y lo vemos en todas las cosas de la naturaleza" y "la Naturaleza,
-y sólo ella, es toda la divinidad", son proposiciones que implican
-concepciones opuestas de la divinidad, aunque parecen decir lo
-mismo; la primera proposición es conciliable, por ejemplo, con la
-filosofía Vedanta, con Parménides, con los alejandrinos; la segunda
-con la filosofía Sankhya, con Heráclito, con los estoicos. Panteístas
-todas, ciertamente, pero las unas precursoras del espiritualismo
-trascendental y las otras del naturalismo trascendental; místicas
-aquéllas y realistas éstas; emanando las unas lo finito de lo infinito,
-concretando las otras lo infinito en lo finito.
-
-Emerson no trata esas cuestiones. Para él, moralista y no metafísico,
-después de establecida la correlación entre el mundo moral y el
-mundo físico, todo el problema de la ética se resuelve en seguir la
-Naturaleza, que marca el sendero de la perfección. El hombre puede
-equivocarse y decaer; la naturaleza no se equivoca ni decae. Es, pues,
-la maestra del hombre, la que le vuelve al buen camino. Es el reflejo
-o la objetivación del espíritu divino: "un paisaje--dice--es una cara
-de Dios". No pudiendo comprender a Dios en sí, aconseja estudiarle en
-la Naturaleza, cuyas leyes son morales y deben ser escuchadas como la
-mismísima palabra divina.
-
-En su famoso discurso de 1838 expresó esa idea de un culto puro
-de leyes morales abstractas, independientemente de cualquier dogma
-religioso. "Estas leyes se ejecutan por sí mismas. Están fuera del
-tiempo, fuera del espacio y no sujetas a las circunstancias. Así,
-en el alma del hombre existe una justicia cuyas atribuciones son
-inmediatas y completas. Aquél que cumple una buena obra, queda al
-instante ennoblecido. El que ejecuta un acto bajo y vil, es por el
-hecho mismo rebajado. Aquél que rechaza la impunidad, se viste por esta
-sola razón de pureza. Si un hombre es justo de verdadero corazón, es
-Dios en cuanto es justo; la certeza, la inmortalidad y la majestad de
-Dios entran, con la justicia, en aquel hombre. Si un hombre cambia,
-traiciona y engaña, por esto mismo se engaña a sí mismo, y sale de su
-propia conciencia moral; el carácter llega siempre a ser conocido. El
-hurto no enriquece; la limosna jamás empobrece a nadie; del asesino
-hablan hasta las paredes. La más ligera sombra de fraude, destruye
-espontáneamente todo buen efecto. En cambio, decid siempre la verdad,
-y todas las cosas hablarán en favor vuestro; hasta las raíces de las
-hierbas parecerán moverse bajo la tierra, para exaltaros. Porque todas
-las cosas proceden del mismo espíritu, llamado con nombres distintos:
-amor, justicia, templanza, según sus diversas aplicaciones, como el
-océano, que recibe nombres diversos, según las playas que baña. Cuanto
-más se separa un hombre de estos confines, tanto más se priva de poder
-y ayuda. Su ser se contrae..., tórnase cada vez más pequeño y mezquino,
-un grano de polvo, un punto, hasta que llega a la maldad absoluta, que
-es la muerte absoluta también. La percepción de esta ley despierta en
-nuestra mente un sentimiento que llamamos sentimiento religioso y que
-constituye nuestra más elevada felicidad. Es maravilloso el poder que
-tiene de encantarnos y de imponérsenos como el aire que se respira
-en las montañas. Es lo que da perfume a todo el mundo, sublimidad al
-cielo y a los montes; es el canto silencioso de las estrellas en la
-noche, la beatitud del hombre, que le hace partícipe del infinito...
-Todas las expresiones de este sentimiento son sagradas y permanentes en
-proporción a su pureza. Nos conmueven más profundamente que todas las
-demás. Los hechos pasados que destilan esa piedad, están aún frescos y
-fragantes. La impresión única e incomparable producida por Jesús sobre
-la humanidad, por lo cual su nombre no está escrito, sino grabado en la
-historia humana, es una prueba de la sutil virtud de esta penetración".
-
-Romántico sin dejar de ser puritano, Emerson siguió siendo un místico
-cuando se puso en la corriente de adoración a la Naturaleza en que
-ya navegaban todos los continuadores de Rousseau y de Goethe. Aunque
-volvió mil veces sobre el tema, paréceme que es en las primeras páginas
-de _Natura_ donde traduce mejor su misticismo panteísta, muy complicado
-de literatura.
-
-
- 7.--EL OPTIMISMO Y LA PERFECTIBILIDAD
-
-La inexactitud del lenguaje corriente, que hemos señalado ya tantas
-veces, nos obligará a detenemos sobre el sentido _optimista_ atribuído
-generalmente a la ética emersoniana. Desde el punto de vista filosófico
-debieran considerarse optimistas aquellas doctrinas que contemplan
-el universo como una obra perfecta y deducen de ello que la vida del
-hombre en nuestro planeta se desenvuelve en la mejor de las formas
-posibles: "todo sucede inmejorablemente en el más inmejorable de los
-mundos". Así se pensaba, más o menos, en la Academia y en el Pórtico,
-en la escuela de Alejandría, así lo creyeron Anselmo y Tomás, y así
-también se inclinaron a mirar las cosas Descartes y Leibnitz. Si
-hubieran dicho que nada puede ser distinto de como es, omitiendo
-todo juicio calificativo, su opinión equivaldría a reconocer la
-determinación natural de lo existente y que el deseo humano no influye
-para nada sobre la constitución del universo. El mismo concepto de la
-harmonía universal quedaría reducido a la comprobación de que todo lo
-existente está ordenado conforme a reglas generales que concuerdan con
-ciertos resultados de la lógica matemática considerados como formas
-de razonamiento perfecto. Las aplicaciones éticas de este optimismo
-conformista, que en Plotino llega hasta pretender que son grandes
-bienes para el hombre la cárcel, las guerras, las epidemias y la
-misma muerte, han sido, en todo tiempo, objeto de críticas risueñas;
-Voltaire, en su _Cándido_ famoso, dijo la última palabra, que nadie ha
-podido contradecir eficazmente.
-
-Filosóficamente, la doctrina contraria--nótese bien, contraria--al
-optimismo, sería la doctrina del progreso o de la perfectibilidad, que
-fué, como sabemos, uno de los temas habituales del sansimonismo; es
-un presupuesto necesario, en definitiva, en la conducta de todos los
-reformadores militantes. Como tal domina en Emerson y en Echeverría,
-inspirados en las mismas fuentes del romanticismo social francés.
-
-El uso, árbitro del lenguaje, ha dado al término _optimismo_ una
-significación contraria a la filosófica; cuando se dice que alguien es
-optimista se quiere significar su fe en el advenimiento futuro de un
-bien mayor, implicando la posibilidad de una perfección. Es el valor
-ético lo que caracteriza el vocablo, y no su sentido filosófico; y, en
-verdad, los mismos filósofos no han desdeñado conciliar verbalmente una
-cosa con su contraria, pues Leibnitz, en su _Teodicea_, procura enseñar
-que el concepto de la perfección universal debe entenderse como una
-perfectibilidad infinita de todo lo creado.
-
-Emerson, como reformador, cree que lo existente no es perfecto en sí,
-pero afirma que marcha hacia un perfeccionamiento inevitable, que para
-el hombre, en particular, se traduce en una dignificación de su vida.
-Todo lo que existe está sujeto a una ley de mejoramiento progresivo,
-de donde se infiere el advenimiento inevitable de un bien cada vez
-mayor, mensurable por ese conjunto de satisfacciones naturales en que
-el hombre hace consistir su felicidad. Afirmar la soberanía de la moral
-significa, precisamente, poner como base de la conducta humana la
-adaptación a ese mayor bien posible, que aumenta la felicidad de todos;
-y la inmoralidad, el vicio, el crimen, sólo se conciben como actitudes
-contrarias a esa adaptación. "Cada línea de la historia--dice--inspira
-la convicción de que nosotros no podemos avanzar mucho tiempo en el
-error o en el mal, pues las cosas tienden a enderezarse por sí mismas.
-La moral que surge de cuanto aprendemos es que todo justifica la
-Esperanza, madre fecunda de las reformas. Nuestro rol, evidentemente,
-es el de no sentarnos hasta vernos convertidos en piedras, sino de
-acechar las auroras de todos los amaneceres sucesivos, colaborando a
-las nuevas obras de los días nuevos". Se trata, explícitamente, de
-no contemplar la vida humana como la mejor de las cosas en el mejor
-de los mundos--que sería el optimismo filosófico--sino de afirmar su
-perfectibilidad incesante en el porvenir: lo que actualmente suele
-llamarse "optimismo social".
-
-Hay una posición secundaria, muy interesante, en la ética emersoniana:
-la negación del mal, de la culpa y del pecado. Para Emerson el mal no
-existe en el mundo como entidad positiva, sino como ausencia de bien.
-Lo que suele llamarse mal sería un simple no bien o menos bien; la
-maldad humana sería una incapacidad para la virtud, una ausencia de
-fe en el bien o de "gracia" natural, concebida como aquella fe que
-Juan Agrícola oponía a Lutero, contra la ley, en la disputa de los
-"antinomianos"; o como aquella otra gracia divina de Malebranche, que
-fué mística manzana de discordia entre Bossuet y Fenelón.
-
-Con dos diferencias fundamentales, empero. Emerson concibe la aptitud
-meliorativa como una cualidad de la misma Naturaleza humana; y afirma
-que esa verdadera gracia natural puede adquirirse y desarrollarse
-porque el hombre, siendo él mismo una parte de la divinidad, lleva
-en sí la capacidad para el bien, una partícula de gracia capaz de
-florecer... Me detengo, en este punto, temeroso de que en mi deseo de
-explicaros lo que el mismo Emerson no entiende con exactitud, acabéis
-por perder la visión clara del conjunto, única que nos interesa.
-
-Bástenos saber que él niega la existencia de un mal en lucha eterna
-con el bien, del clásico Arimán contra Ormuz, del Diablo contra
-Dios, del Infierno contra el Cielo, y que se inclina a pensar que
-en los buenos y en los malos sólo deben verse grados distintos de
-divinidad en acción, de acercamiento a la naturaleza, de fusión en
-la _Over-Soul_, o Alma Suprema, cuyo carácter podréis deducir del
-siguiente párrafo: "La Crítica suprema de los errores del pasado y del
-presente, y el único profeta de lo que será, es esa gran Naturaleza
-en la cual reposamos como la tierra reposa dulcemente en los brazos
-de la atmósfera; esa Unidad, esa Alma Suprema, en la cual cada sér
-está contenido y unificado, une a los demás; ese corazón común, del
-que toda conversación sincera es el culto y al que es un sometimiento
-toda buena acción; esa omnipotente realidad que confunde nuestras
-habilidades y nuestro ingenio, obligándonos a ser lo que realmente
-somos, a revelarnos por nuestro carácter y no por nuestras palabras,
-y que tiende de más en más a transfundirse en nuestros pensamientos y
-en nuestras acciones, para convertirse en sabiduría, virtud, poder y
-belleza. Nuestra vida se compone de sucesiones, de divisiones de partes
-y de partículas. Sin embargo, el hombre es el alma de todo; y ese
-poder profundo en el cual existimos y cuya beatitud nos es totalmente
-accesible, no sólo es completo por sí mismo (_self sufficing_) y
-perfecto en cada momento, mas es simultáneamente el acto de ver y la
-cosa vista, el espectador y el espectáculo, el sujeto y el objeto.
-Vemos el mundo pieza a pieza: el sol, la luna, el animal, el árbol;
-pero el todo, de que esos cosas son las partes salientes y radiantes,
-el todo es el Alma. Sólo por la visión de esa sabiduría podemos leer
-en el horóscopo de las edades; y solamente volviéndonos hacia nuestros
-mejores pensamientos, cediendo al espíritu profético innato en cada
-hombre, podemos comprender las advertencias de esa sabiduría" (_El Alma
-Suprema_). Esta cita debemos traducirla: "el Alma de la Naturaleza, de
-que el hombre mismo es parte, marca el camino hacia la perfección". Es
-más sencillo, sin duda; pero, como sabéis, una de las cosas hasta ahora
-más admiradas por la humanidad ha sido el arte de nublar con retóricas
-obscuras las cosas más claras, sin darse cuenta de que sólo llegan a
-hablar claramente los que piensan con claridad.
-
-Procediendo como un juez, que entre cien testimonios divergentes
-o contradictorios consigue al fin restaurar una verdad aproximada,
-nosotros podemos encontrar una posición de equilibrio a través de las
-numerosas oscilaciones que sufre el pensamiento de un filósofo o de
-un moralista. Para ello debemos distinguir los conceptos definidos y
-las divagaciones puramente verbales, tan frecuentes en Emerson como
-en todos los retóricos. En uno de sus ensayos (_Leyes del Espíritu_)
-define bien su concepto de la _naturalidad del instinto moral_, que
-es dominante en toda su ética. "La vida intelectual puede conservarse
-sana y clara, si el hombre vive la vida de la naturaleza y si no
-introduce en su espíritu dificultades que para nada le sirven. Nadie
-debe atormentarse con inexplicables especulaciones. Que el hombre
-haga y diga lo que emana estrictamente de él mismo y por ignorante
-que sea no será su naturaleza la que le traiga dudas y obstáculos.
-Nuestros jóvenes sufren a causa de los problemas teológicos del pecado
-original, el origen del mal, la predestinación y otros análogos. Esas
-cosas no han obscurecido nunca la ruta de los que no han salido de
-su camino natural para ir a buscarlas. Esas cosas son la coqueluche,
-el sarampión del espíritu, y los que no las han padecido no pueden
-describirlas ni señalarles remedios. Un espíritu sencillo y natural
-no conoce esos enemigos. Distinta cosa es poder explicar nuestra fe y
-la teoría de nuestra libertad, de nuestra unidad, de nuestra "unión
-con nosotros mismos". Esto exige dones no comunes. Sin embargo,
-aun en ese conocimiento de sí, puede haber una fuerza virgen y una
-integridad natural que empuje nuestras creencias: nos bastan algunos
-instintos poderosos y algunas reglas simples". La personalidad
-intelectual y moral se forma espontáneamente, burlándose de nuestra
-voluntad de nutrirla con artificios: "Los estudios metódicos, los
-años de educación profesional y académica, no han proporcionado a
-mi experiencia mejores datos de los que he aprendido en algún libro
-tonto, leído a hurtadillas bajo los bancos de la clase de latín. Lo que
-no llamamos educación suele ser más precioso que lo así denominado.
-Cuando nos llega una impresión o un dato nuevo no podemos sospechar la
-importancia que él tendrá para nosotros". _Ergo_: hay que dejar obrar
-espontáneamente la naturaleza, confiando en ella, no contrariándola.
-"Igualmente--continúa--nuestra naturaleza moral está viciada por la
-intervención artificiosa de nuestra voluntad. Hay personas que se
-representan la virtud como una lucha, y que se dan aires de héroes
-para calificar sus méritos penosos; y cada vez que aparece una noble
-personalidad, se devanan los sesos para discutir si no tiene más mérito
-el malo que vive luchando contra la tentación. No se trata de apreciar
-el mérito. O Dios está allí, o no está. Amamos a los caracteres en
-proporción de su espontaneidad, de su fuerza de impulsión. Cuanto menos
-conoce un hombre sus virtudes, cuanto menos piensa en ellas, tanto más
-lo amamos. Las victorias de Timoleón son las mejores: ellas fluían como
-los versos de Homero, al decir de Plutarco. Cuando vemos un espíritu
-cuyos actos son todos grandes, graciosos, tan agradables de ver como
-si fueran rosas, agradezcamos a Dios que cosas así puedan existir y
-existan, no le pongamos mala cara, no le digamos: tal desgraciado,
-con sus resistencias gruñonas y todos sus diablos íntimos, vale más
-que tú". De esas reflexiones, y de otras semejantes, deduce Emerson
-su optimismo moral, como posibilidad del perfeccionamiento humano
-acercándose a las leyes de la naturaleza: "esas observaciones nos
-demuestran forzosamente que nuestra vida podría ser más simple y más
-dulce de lo que la hacemos; que el mundo podría ser más feliz de lo
-que es; que no hay necesidad de complicar la existencia con luchas,
-convulsiones, desesperanzas, llantos y sufrimientos; que somos los
-inventores de nuestros propios males. Nosotros nos ocupamos en romper
-el optimismo de la naturaleza; cada vez que trepamos a una cumbre para
-mirar el pasado, o que un espíritu de nuestro siglo, el más sabio entre
-nosotros, nos eleva hasta su misma altura, nos damos cuenta de esta
-verdad fundamental: estamos rodeados de leyes que se cumplen por sí
-mismas".
-
-Creo necesario expresaros una impresión personal sobre el optimismo
-de Emerson. Cuando por vez primera visité la Universidad de Harvard,
-en compañía del naturalista argentino Cristóbal Hicken, accedió éste
-gentilmente a mi deseo de comenzar por el Departamento de Filosofía,
-cuyo nombre, _Emerson Hall_, duplicaba mi interés. Dos metros de
-nieve habían caído aquella mañana de Enero y continuaba la nevisca
-encapotando el cielo; en la penumbra del amplio vestíbulo divisamos
-la estatua del eticista y fuimos instintivamente hacia ella. Hubo un
-minuto de contemplación muda.--¡Era un roble! exclamó el botánico;--Por
-eso fué optimista, comenté con mi experiencia de psicólogo.
-
-En mi libreta de viaje consigné la anécdota; es una explicación
-psicológica del optimismo, tal vez la más importante. Los hombres sanos
-de cuerpo y de mente son, generalmente, optimistas y afirmativos; los
-enfermos y los desequilibrados suelen ser pesimistas y escépticos.
-La salud es bondad, tolerancia, firmeza, simpatía, solidaridad,
-admiración; los temperamentos equilibrados ignoran la maldad, la
-persecución, la inconstancia, el odio, el egoísmo, la envidia. Emerson
-tuvo la moral que correspondía a su salud y a su equilibrio: sus
-ideales fueron la resonancia harmónica de una hermosa Naturaleza en un
-Organismo ejemplar.
-
-
- 8.--LA CONFIANZA EN SÍ MISMO
-
-Muy característico entre los ensayos de Emerson es, sin duda, el
-titulado _Confianza en sí mismo_. Su tono individualista llega, por
-momentos, a parecer antisocial; es el más citado por los místicos
-anarquistas y recuerdo que en mi adolescencia fué el primero que leí,
-inducido a ello por un condiscípulo ácrata.
-
-El ensayo es, rigurosamente, un sermón por su estilo declamatorio,
-obsecrativo en ciertos pasajes; su verdadero tema es _la expansión de
-la personalidad humana_. Habitualmente sólo la mostramos a medias,
-condescendiendo a la hipocresía social: "se diría que tenemos vergüenza
-de ese pensamiento divino que cada uno de nosotros representa. Es
-necesario, sin embargo, confiar en ella con seguridad, considerándola
-proporcionada a nuestras fuerzas y segura de no fracasar, con tal que
-la interpretemos fielmente. Dios no quiere que su obra sea realizada
-por cobardes. Un hombre se siente aliviado y contento cuando ha puesto
-todo su corazón en su obra, cuando ha hecho lo mejor que podía. Lo
-que ha dicho y hecho de otro modo, no lo satisface". Es el grito del
-romanticismo individualista, la palabra de rebelión que reivindica
-los derechos de la personalidad contra toda coacción social: "_Cree
-en tí mismo_: vibre todo corazón a este llamado inflexible. Acepta el
-sitio que el destino te ha dado, la sociedad de tus contemporáneos,
-el encadenamiento de los sucesos. Los grandes hombres lo han hecho
-siempre, confiándose como niños al genio de su época, reflejándolo
-en sus obras; esa confianza absoluta penetraba en sus corazones y
-la misión de trabajar por sus manos dominaba todo su ser. Nosotros
-también somos hombres y debemos aceptar, en su sentido más elevado,
-ese mismo destino sublime; no somos menores ni inválidos refugiados en
-un rincón de asilo, ni cobardes fugitivos ante una revolución, sino
-guías, salvadores, benefactores, obedeciendo a un esfuerzo omnipotente
-y avanzando sobre el caos de las tinieblas". El egotismo no fué mayor
-en Stendhal o en Vigny; es digno, por su tono, de compararse con el de
-Stirner o Nietzsche.
-
-Su paralelo entre la libertad del niño y la esclavitud del hombre
-es interesante. El niño hace lo que quiere con espontaneidad y dice
-naturalmente lo que piensa. "Un niño en un salón es como un banquero en
-una casa de juego: independiente, irresponsable, mira desde su rincón
-a las gentes que pasan, juzgándolas, pronunciando su sentencia según
-sus méritos, y calificándolas con la sumaria viveza de los niños,
-en buenos, malos, interesantes, tontos, aburridos. No estorbándole
-su interés ni las consecuencias de sus palabras, da su veredicto
-independiente y sincero. Hacedle la corte, si queréis; él no os la hará
-nunca. El hombre, en cambio, está, por decir así, aprisionado por su
-experiencia. En cuanto habla o hace cosas significativas, está perdido;
-queda vigilado por el odio o la simpatía de muchos centenares de
-hombres, cuyos juicios y sentimientos gravitan sobre él para siempre".
-Si continuara observando y juzgando, desde lo alto de su inocencia
-natural, ese hombre podría ser una personalidad formidable y su palabra
-llegaría al oído de todos como un dardo; pero la sociedad conspira,
-en todas partes, contra la virilidad de cada uno de sus miembros. La
-sociedad es como una compañía de accionistas que se entienden para el
-progreso del conjunto, sacrificando la libertad y la expansión de cada
-uno: "la virtud más deseada es la _conformidad_ con los demás; se llega
-a odiar a los que confían en sí mismos. No son las cualidades reales
-y los espíritus creadores, los que allí se ama, sino las reputaciones
-y los intereses creados. El que quiere ser un hombre debe ser un
-_no-conformista_. El que quiera adquirir palmas de inmortalidad no debe
-dejarse detener por lo que se llama convencionalmente el bien; debe
-averiguar por sí mismo si lo es realmente. Nada es sagrado fuera de la
-integridad de vuestra propia conciencia moral. Si os podéis absolver
-vos mismo, tendréis el sufragio del mundo".
-
-Meditad las tres últimas frases: son la sinopsis de su moral sin
-dogmas. La obligación y la sanción no emanan ya de lo sobrenatural,
-sino del hombre. La clásica _confianza en Dios_ de las morales
-teológicas se ha convertido en la _confianza en sí mismo_; y es el
-hombre ahora la única divinidad que dirige la experiencia moral.
-
-Observa que, en la apreciación popular, las virtudes son más bien
-la excepción que la regla: existe el hombre y existen las virtudes,
-por separado. Los hombres hacen lo que llaman buenas acciones, como
-si pagaran un impuesto para ser bien juzgados. "Sus virtudes son
-penitencias. Yo no quiero expiar, sino vivir. Mi vida existe por sí
-misma y no para darla en espectáculo. Prefiero dejarle un curso modesto
-pero igual y natural, a hacerla brillante y contradictoria. La quiero
-sana y dulce, y no irregular, precisada de dietas y sangrías". El
-juez de la propia virtud debe ser uno mismo, sin esperar el juicio
-de los demás sobre las propias acciones. "No consiento en pagar como
-un privilegio, lo que considero mi derecho intrínseco". "Lo que debo
-hacer es cosa que concierne a mi personalidad y no lo que las gentes
-creen que debo hacer". "En la sociedad es fácil vivir ajustándose a la
-opinión de los demás; vivir de acuerdo con la nuestra, sólo es posible
-en la soledad. El gran hombre es aquél que conserva en el mundo, con
-perfecta dulzura, la independencia de la soledad". Renunciemos a seguir
-leyendo; sobre este último tópico hay una página casi perfecta (en _La
-Ética Literaria_), la que empieza aconsejando al hombre de estudio que
-abrace la soledad como una esposa.
-
-En el ensayo sobre la confianza en sí mismo, Emerson se nos presenta en
-la fase juvenil y negativa común a todos los románticos; su afirmación
-de la personalidad es francamente hostil a toda solidaridad social. Es
-un anarquista en el sentido más riguroso de la palabra, un stirneriano
-antes de Stirner, un nietzcheísta antes de Nietzche.
-
-Pero en Emerson, como en los más de los románticos, y especialmente en
-los sansimonianos y los fourieristas, la rebelión contra el dogmatismo
-social transformóse muy pronto en un verdadero y propio _mesianismo_,
-en un anhelo de reforma social, de reconstrucción conforme a planos
-ideales que siempre se pretenden fundamentados en la observación de
-la realidad social. Si no queremos estudiar esa evolución en Leroux o
-Fourier, en quienes aparece evidente, bástenos comparar el Echeverría
-quejumbroso y descorazonado, el poeta romántico del año treinta, con el
-Echeverría profético y optimista de la "Asociación de Mayo". En todo el
-mundo la segunda generación romántica engendró una corriente política
-y de acción, el romanticismo social, que en Emerson fué predominante
-en la época del "Club de los Trascendentales". Fué entonces cuando
-vió que la renovación moral del hombre, su perfeccionamiento, sólo
-era posible por la renovación global de la sociedad; desde esa época,
-como complemento de la educación individual por la confianza en sí
-mismo, señala la educación social para la solidaridad y la justicia. Y
-así como antes viera el más alto fin de la ética en la reintegración
-del hombre a la armonía de la naturaleza, comprendió que la sociedad
-humana podía volver también a esas fuentes, poniéndose el individuo y
-la sociedad juntos en un mismo camino de perfección, adaptándose a la
-verdad, tal como la naturaleza la presenta a nuestra experiencia.
-
-Afirmando la intensa profundidad de toda vida humana, Emerson ha
-enseñado a amar la vida, mostrando que la personalidad más humilde es
-susceptible de embellecerse y dignificarse, si sabe buscar en sí misma
-las fuerzas morales de su propio encumbramiento. No es el rango, no
-es la fortuna, no es el poder, lo que hace la grandeza de un hombre,
-sino su capacidad de ser intensamente tal como es por su naturaleza,
-expandiéndose espontáneamente, por la fuerza de su savia interior,
-sin torcerse bajo el peso de las coacciones sociales que espolonean
-la mentira y fomentan la vanidad. En esta orientación sus palabras
-alcanzan un tono místico, mezcla de poesía íntima y de exaltación
-egotista, que, sin embargo, no le impide reiterar su obsecuencia a
-la verdad y predicar todas las virtudes útiles a la vida social, al
-trabajo, a la fraternidad, a la paz, a todo lo que se estima provechoso
-para mejorar la existencia de la humanidad. Fuerza es reconocer que,
-juzgado en conjunto, difícilmente podría nombrarse un místico más
-realista, ni un individualista más social. Su temperamento fué sin
-cesar integrado por su experiencia.
-
-
- 9.--LA BELLA NECESIDAD
-
-Si hubiéramos de analizar, uno por uno, todos los ensayos de Emerson,
-prolongaríase nuestra tarea sin mayor provecho. Casi todos los
-problemas sociales, de actualidad en su medio y en su época, merecieron
-un comentario suyo, siempre perspicaz.
-
-Su imaginación vagó en torno de la naturaleza, de lo divino y de lo
-moral, con la singularidad de oponerse tenazmente a toda noción de
-lo sobrenatural y de confiar en los buenos métodos de investigación;
-sólo vemos fe en esta confianza, desde que nunca los había aprendido
-ni practicado. Su misticismo tradújose por una rebeldía a preceptos,
-cánones, dogmas, a todo lo que representa un intermediario entre el
-espíritu humano y la divinidad misma, incesantemente confundidos en
-sus escritos. Cuando execra la decadencia moral de su tiempo y augura
-"la vuelta a lo divino", su estilo se eleva por momentos hasta el de
-Ruysbroek o Teresa de Ávila, pero su pensamiento sigue estando cerca
-de Marco Aurelio o de Spinoza. Y del estoicismo, y del panteísmo,
-parecería haber heredado Emerson el sentimiento poderoso de la
-fatalidad, más próximo del determinismo moderno que del fatalismo
-alejandrino, musulmán o quietista, a pesar de su lenguaje.
-
-En el ensayo titulado _Fatalidad_ dice que ella se encuentra en
-la materia, en el espíritu, en la moral, en las razas y en los
-acontecimientos, lo mismo que en el pensamiento y en el carácter.
-Pero, a su vez, arguye: "la fatalidad tiene un amo, el límite está
-limitado, aunque la fatalidad es inmensa, la potencia o voluntad de
-querer, ese otro hecho de un mundo de dos caras, también es inmenso.
-Si la fatalidad sigue y limita a la potencia, la potencia acompaña y
-combate a la fatalidad... El espíritu no puede negar su libre voluntad;
-atreviéndonos a afirmar esa contradicción, diremos que "la libertad es
-una cosa necesaria en sí". Si queréis tomar partido por la fatalidad y
-decir que la fatalidad es todo, entonces diremos que "la libertad del
-hombre es una parte de la fatalidad". La facultad de elegir y de obrar
-brota eternamente del espíritu. La inteligencia anula la fatalidad. En
-cuanto un hombre piensa, es libre". Este párrafo, con más triquiñuelas
-verbales que razones, pertenece al número de los que suelen emplearse
-para no molestar las preocupaciones ancestrales del público inculto:
-ése es el insensato palabrismo razonante que las ignorantes confunden
-con la filosofía y con la metafísica, poniéndola en ridículo ante
-las personas capacitadas para descubrir la absoluta vaciedad de las
-palabras y el carácter delirante de tales razonamientos faltos de
-sentido. Creo por eso, como Emerson lo reconoce al elogiar la soledad,
-que el filósofo debe ser la antítesis del retórico, para no convertirse
-en involuntario eco de las supersticiones de la multitud que le
-aplaude. El arquetipo del filósofo es Spinoza; Cousin es el arquetipo
-del exitista.
-
-Toda vez que un pensador desciende a seducir el público, disfrazando
-de equívocas palabras su pensamiento, corre, como Emerson, el peligro
-de caer en disquisiciones intrínsecamente "conformistas" aunque ellas
-sean juegos malabares para hacer menos violenta la exposición de ideas
-"no-conformistas". Emerson no encuentra en el terreno de la ética
-práctica ciertos principios que la lógica pura demuestra absurdos,
-como hace Kant. No es eso; Emerson, por el contrario, después de hacer
-sonar su hojalatería sobre la libertad espiritual, termina su ensayo
-con cuatro invocaciones poéticas a la fatalidad, tan propias de su
-panteísmo como incompatibles con su librearbitrismo.
-
-Antes de leerlos recordemos que entre los puritanos tuvo siempre poco
-arraigo la creencia en la libertad moral; su dogma básico, de la gracia
-o de la predestinación, conducía lógicamente al sentimiento de la
-fatalidad. Emerson no hizo sino transferir a las leyes de la Naturaleza
-la confianza que ellos tenían puesta en el Destino. Contra lo que a
-primera vista parecería, esa idea de la fatalidad es un verdadero
-instrumento de acción para los que se han trazado un camino en la vida:
-vivir es ser fiel a su propio itinerario, recorrerlo sin descanso,
-como quien cumple realmente un destino irrevocable, sin tropezar en
-esas deliberaciones sucesivas que exponen a vivir fragmentariamente.
-Recuerdo esta observación psicológica y moral, de que sin duda se
-reirían los viejos metafísicos que sólo veían en la libertad un tema
-para ejercitar su razón razonante: "los más grandes profesores de
-energía tienen poco interés por el libre albedrío".
-
-¿Os sorprende? Escuchad a Emerson, al maestro de la confianza en sí
-mismo.
-
-"Elevamos altares a esa bella unidad que mantiene a la naturaleza y
-a las almas en una perfecta continuidad, y que obliga a cada átomo a
-servir a un fin universal. No es la extensión de nieve, el capullo, el
-paisaje estival, el esplendor de las estrellas, lo que me maravilla,
-sino la belleza necesaria, o, si queréis, la necesidad de belleza que
-gravita sobre el universo; que todo deba ser pintoresco y lo sea; que
-el arco iris, la curva del horizonte y la comba del cielo deban ser
-resultados del mecanismo del ojo. No necesito que ningún aficionado
-tonto venga a guiarme para admirar jardines, una nube dorada o una
-cascada, desde que no puedo abrir los ojos sin ver algo impregnado de
-esplendor y de gracia. Cuán vana es esa elección de tal o cual chispa
-dispersa al azar, cuando la necesidad inherente a las cosas enciende la
-llama de la belleza en la frente del caos y denuncia que la intención
-central de la naturaleza es ser armonía y dicha.
-
-"Elevemos altares a la bella necesidad. Haber creído libres a los
-hombres, en el sentido de que una voluntad antojadiza puede dominar la
-ley de las cosas, es como pretender que un dedo de niño puede hacer
-caer el sol. ¿Si en la menor de las cosas el hombre pudiera alterar el
-orden de la naturaleza, quien querría aceptar el don de la vida?
-
-"Elevemos altares a esa bella necesidad que nos prueba y nos asegura
-que todo está hecho de una pieza, que el acusador y el acusado, el
-amigo y el enemigo, el animal y el planeta, el alimento y quien lo
-consume, son de la misma y única especie. El espacio astronómico es
-inmenso, pero ningún sistema le es extraño. Los tiempos geológicos
-son inconmensurables, pero han regido en ellos leyes semejantes a
-las actuales. ¿Porqué nos espantaría la naturaleza, en que están
-objetivadas la filosofía y la teología? ¿Porqué temeríamos ser
-aplastados por los elementos de la naturaleza, si estamos hechos de
-esos mismos elementos?
-
-"Elevemos altares a esa bella necesidad que torna valiente al hombre,
-enseñándole que él no puede evitar un peligro seguro, ni exponerse a
-otro ficticio; a esa necesidad que nos conduce, ruda o dulcemente, a
-la noción de que no hay azar ni acontecimientos fortuitos; que la ley
-regula toda existencia,--una ley que no es inteligente, pero que es
-la inteligencia,--que no es personal ni impersonal; que desdeña las
-palabras y sobrepasa al entendimiento; que disuelve las personalidades,
-que vivifica la naturaleza y que sin embargo invita al corazón puro a
-apoyarse sobre toda su omnipotencia".
-
-Hermosa página literaria, sin duda; basta meditar sobre ella un minuto
-para comprender que para Emerson necesidad es fatalidad; lo de suponer
-que la ley de necesidad "es la inteligencia, sin ser inteligente", es
-una tímida portezuela de palabras que Emerson deja entreabierta para
-los hombres "inteligentes y libres" que podrían sentirse humillados
-ante los altares elevados a la bella necesidad. ¿Para qué detenernos?
-Emerson confiesa en ese mismo ensayo que está fuera de la lógica, tal
-como lo estuvo Kant a pesar de sus refinadas argucias dialécticas: "a
-pesar de todo, es _sano_ para el hombre no considerar las cosas desde
-el punto de vista de la fatalidad, sino desde el de la libertad: es
-la manera práctica de encarar la cuestión". Podríamos, una vez más,
-traducirlo en lenguaje claro, diciendo que la ilusión de la libertad
-es útil y sirve al hombre como si realmente existiera. Pero, ya lo
-hemos dicho, ciertas ideas, expresadas con exactitud, no tienen gracia;
-el encanto trascendental desaparecería sin la vaga atmósfera de
-inexactitud que lo hace parecer más hondo y misterioso...
-
-
- 10.--FUNCIÓN SOCIAL DEL NO-CONFORMISMO
-
-A pesar de estas condescendencias verbales a las preocupaciones
-dominantes en su medio, Emerson, fué temido en su edad viril como
-hereje peligroso, aunque en su larga ancianidad fué venerado hasta por
-sus antiguos contendores.
-
-Reconozcamos que la sociedad es enemiga de toda verdad que perturbe sus
-creencias más ancestrales.
-
-Frente a los hombres que le traen un nuevo mensaje su primera actitud
-es siempre hostil; vive de esas "mentiras vitales" cuyo símbolo
-expresivo nos dió Ibsen en _El Pato Salvaje_. ¡Qué sería de ella sin
-esos grandes caracteres que de tiempo en tiempo desafían su encono
-predicando alguna partícula de "verdad vital"!...
-
-Todos los que reforman y crean, mientras lo hacen, son
-_no-conformistas_ y herejes: contra las rutinas sociales, contra
-las leyes políticas, contra los dogmas religiosos. Sin ellos sería
-inconcebible la evolución de las ideas y de las costumbres colectivas,
-no existiría posibilidad de progreso social. Emerson, tantas veces
-acusado de herejía, pudo, ciertamente, consolarse pensando que también
-Cristo había sido hereje contra la rutina, contra la ley y contra el
-dogma de su pueblo, como lo fuera antes Sócrates, como después lo
-fué Bruno. Y acaso pensaría también en el común destino de todas las
-víctimas del conformismo: la humanidad venera por siglos sus nombres,
-ignorando el de sus perseguidores.
-
-Porque existe,--podemos creerlo,--una conciencia moral de la
-humanidad que da su sanción. Tarda a veces, cuando la disputan los
-contemporáneos; pero llega siempre, y acrecentada por la perspectiva
-del tiempo, cuando la discierne la posteridad.
-
-
-
-
- =LA ÉTICA SOCIAL=
-
- 1. Integración del pensamiento emersoniano.--2. La autonomía
- de la experiencia moral.--3. Idealismo y perfectibilidad.--4.
- El dogmatismo teológico excluye la perfectibilidad.--5. Valor
- social de la herejía.--6. Las morales independientes.--7.
- Insuficiencia de los dogmas racionales.--8. La ética social en las
- iglesias norteamericanas.--9. Su influencia sobre las iglesias
- inmigradas.--10. Ciencias morales sin dogmatismos.--11. El
- solidarismo.
-
-
- 1.--INTEGRACIÓN DEL PENSAMIENTO EMERSONIANO
-
-Renovarse o morir, dijeron los renacentistas en el siglo XVI;
-renovarse o morir, ha repetido el siglo XIX. No dudéis que en el siglo
-nuestro y en los venideros será ésa, y ninguna otra, la fórmula, de los
-hombres y de las naciones que aspiran a tener un porvenir mejor que
-su pasado. La juventud es, por definición, capacidad renovadora; la
-virilidad misma sólo se mide por la aptitud de renovarse parcialmente
-dentro de las orientaciones ya adquiridas. Cuando ella se apaga, cuando
-se miran con temor las ideas y los métodos que son piedras miliares en
-el sendero del porvenir, podemos asegurar que un hombre o una nación
-comienzan a envejecer; y si el temor se convierte en odio sordo, en
-suspicacia hostil, es un signo inequívoco de irreparable decrepitud.
-
-Sabemos muy bien, pues lo enseña la experiencia de siglos, que
-los grandes renovadores nunca han visto realizarse íntegramente
-sus ensueños; es destino común de todos los futuristas ver que la
-realidad reduce a términos exiguos sus ideales, como si la sociedad
-sólo pudiera beber muy aguada la pura esencia con que ellos embriagan
-su imaginación. Pero no es menos cierto que en las reclamaciones
-exageradas de los ilusos y utopistas están contenidas las pequeñas
-variaciones éticas y sociales que, en su conjunto, constituyen el
-progreso efectivo. ¡Alabados sean todos los hombres que equivocándose
-como ciento auguran a sus semejantes un beneficio igual a uno!
-¡Alabados sean todos los que arrojan semillas a puñados, generosamente,
-sin preguntarse cuántas de ellas se perderán y sólo pensando en que
-la más exigua puede ser fecunda! Para el perfeccionamiento moral de
-la humanidad son inútiles los que se ajustan escrupulosamente a los
-resultados de la experiencia pasada, sin arriesgarse a tentar nuevas
-experiencias; son los innovadores los únicos que sirven, descubriendo
-un astro o encendiendo una chispa. Y si bien es personalmente más
-cómodo no equivocarse nunca a errar muchas veces, para la humanidad son
-más provechosos los hombres que, en su afán de renovarse, para acertar
-una vez, aceptan los inconvenientes de equivocarse muchas.
-
-Es más cómodo, pensaréis, dejar a otros la función peligrosa de
-innovar, reservándoos el tranquilo aprovechamiento de los resultados.
-Cuestión es ésta que los epicúreos de todos los tiempos han resuelto
-según su temperamento; pero es indiscutible que los renovadores de
-las ciencias, de las artes, de la filosofía, de la política, de las
-costumbres, son los arquetipos selectos, las afortunadas variaciones
-de la especie humana, de que la naturaleza se ha valido para revelar
-a los demás hombres alguna de las formas innumerables en que deviene
-incesantemente el porvenir.
-
-Emerson fué de estos elegidos, en su tiempo y para su medio.
-Emerson fué joven y fué viril, al revés de esos jóvenes de años que
-nacen viejos de inteligencia y de corazón, esclavos de los errores
-tradicionales e impermeables a las verdades nuevas. Emerson supo ver y
-supo anunciar, antes que otros, un aspecto del mundo moral que estaba
-ya maduro para renovaciones provechosas. Y no calló lo que entreveía y
-deseaba: renunció a la tranquilidad epicúrea de gozar en silencio, se
-expuso a las heridas de los rutinarios y de los pasadistas. Por eso su
-nombre es amado por toda una raza joven, que ha visto ya realizarse una
-parte de sus ilusiones y ha dado algunos pasos hacia la religión sin
-doctrinas y hacia la moral sin dogmas.
-
-Siempre observando, siempre estudiando, siempre reflexionando, con esa
-inquietud sin sosiego que mantiene despierta nuestra curiosidad sobre
-la infinita Naturaleza que nos rodea, Emerson conservó hasta la edad
-viril la plasticidad mental de la juventud. Y supo renovarse, cuando
-fué menester; no volviendo atrás, sino mirando más lejos. Cuando su
-doctrina o su actitud juvenil le pareció insegura o incompleta, en
-vez de cerrar los ojos para volver a los errores tradicionales, buscó
-nuevas fórmulas que superasen el presente y se adaptasen al porvenir
-que devenía. Para decirlo con exactitud: cuando le pareció imperfecta
-su moral independiente e individualista, en vez de retrogradar a la
-moral sobrehumana y dogmática, fijó su pensamiento en la ética social.
-En eso se distingue el hombre mentalmente superior del inferior: el
-primero, cuando duda, rectifica su marcha y sigue adelante; el segundo,
-incapaz de sobreponerse a la dificultad, desiste y vuelve atrás. Esto,
-lo mismo que en la ética, ocurre en todos los dominios de la filosofía.
-
-La vida de Emerson presenta dos etapas distintas, habitualmente
-refundidas por sus biógrafos, sólo preocupados de elaborar un arquetipo
-abstracto más conforme con el deseo simplista de la mentalidad social.
-Nosotros podemos distinguir dos Emerson, que se suceden por una
-transición progresiva: el individualista rebelde y el reconstructor
-social.
-
-Ministro de una iglesia unitaria, como recordaréis, descendía, por
-varias generaciones, de pastores Congregacionistas. Cuando le llega
-la hora de ejercitar su ministerio, Emerson interroga su conciencia
-moral: no cree ya en los dogmas y prácticas rituales de su Iglesia.
-Duda, medita y se decide con dignidad: renuncia a predicar dogmas que
-no satisfacen su razón. En sus escritos de esa época vaga un intenso
-personalismo ético, una crítica sagaz del dogmatismo, un constante afán
-por afirmar la autonomía y la soberanía de la moralidad, poniendo la
-obligación y la sanción en los dominios individuales de la conciencia.
-A los ensayos de esa época se debe la simpatía con que Emerson es
-leído, hasta hoy, por los anarquistas individualistas.
-
-Al mismo tiempo que exalta la personalidad humana, postulando una
-moral independiente, Emerson conserva el tono místico: su panteísmo,
-mezcla de religión natural a lo Goethe y de amor a la naturaleza a
-lo Rousseau, fué el cauce en que tuvieron libre desahogo su herencia
-pastoral y su educación teológica. Es difícil concebir una combinación
-más íntima de profundo misticismo y de absoluto antidogmatismo; cuando
-exalta la energía individual, hace derivar la confianza propia del
-carácter divino que tiene la personalidad humana; cuando afirma la
-soberanía de la moralidad, pone la fuente espontánea de toda vida
-moral en la naturaleza. Y todo es uno para él: naturaleza, moralidad,
-divinidad.
-
-El interés social despertado en su tiempo por las conferencias de
-Emerson es fácil de comprender. Ellas satisfacían dos condiciones, rara
-vez coincidentes: su forma mística respetaba el viejo fondo religioso
-de sus oyentes y sus ideas individualistas satisfacían la inquietud
-renovadora, propia de la generación romántica. Esto podría hacernos
-pensar que los apóstoles más eficaces son los que dicen cosas nuevas en
-el tono que nos es familiar; si se cantaran estrofas anarquistas con
-música de viejos himnos religiosos, serían más fácilmente aprendidas
-por los que ya tuviesen el hábito de cantar los himnos.
-
-Así podemos explicarnos que Emerson fuese requerido para sermonear en
-las iglesias unitarias: hablaba de la misma manera, aunque decía otra
-cosa. Por otra parte, en los países protestantes existe--en épocas
-normales--una tolerancia religiosa que difícilmente comprendemos los
-que recibimos una educación católica. Decir que un sacerdote, después
-de colgar los hábitos, puede ser invitado a predicar en su parroquia,
-es para nosotros inconcebible; y no lo es menos ver a un sacerdote
-católico o a un rabí judío ocupar una tribuna protestante, o viceversa,
-o bien hallar reunidos en un congreso de religiones a los teólogos más
-eminentes de todas ellas...
-
-En su actitud individualista e independiente se mantiene Emerson hasta
-la fundación del Club de los Trascendentales y la aparición de _The
-Dial_. Conocemos ya la genealogía sansimoniana de ese movimiento. Con
-la revolución del año 30, los eclécticos habían pasado a actuar en
-el mundo oficioso y las simpatías de los románticos se pronunciaron
-por la filosofía social, hasta la revolución de 1848. El reflejo de
-esa evolución es fundamental en Emerson; desde entonces hasta su
-muerte, sin atenuar su culto por la intensificación de la personalidad
-individual, va acentuando progresivamente el sentido social de sus
-ideas éticas. Poco a poco ve en la sociedad la fuente de la obligación
-y el instrumento de la sanción moral; el deber no es mandamiento
-divino, sino producto de la convivencia, que impone la justicia
-como condición del libre desenvolvimiento personal; la sanción no
-está librada a la razón del individuo aislado, sino a la conciencia
-social en que se armoniza la razón de todos. Y el concepto de la
-perfectibilidad humana se consolida al poner como base de la escuela
-la educación moral, creando hábitos de veracidad, de justicia, de
-cooperación, de solidaridad.
-
-No decimos que Emerson llegó a definir la ética social tal como en
-la actualidad la vemos formulada. Reconocemos, simplemente, que esa
-tendencia llegó a prevalecer en él, en una época en que prefería hacer
-a conferenciar.
-
-¿Hacer? Hacer. Sonaba para su patria la hora de consolidar la
-nacionalidad y de prepararse a la asimilación de otros millones de
-europeos que vendrían a enriquecerla con el trabajo de sus brazos y con
-la sangre de sus hijos.
-
-Fué entonces que nació espontáneamente una nueva ética social, en
-función del medio, cuya expresión doctrinaria hemos conocido cincuenta
-años después: el pragmatismo.
-
-
- 2.--LA AUTONOMÍA DE LA EXPERIENCIA MORAL
-
-La evolución mental de un pensador--muy distinta de su variación
-ajustada a la moda, que sólo demuestra ausencia de ideas
-propias,--sigue siempre un curso lógico, es una integración permanente,
-enriquecida sin cesar por una experiencia que crece y por un sentido
-crítico que se perfecciona. Cambiar de ideas en esa forma es un proceso
-normal y una prueba de juventud; revela posibilidad de educarse más y
-más, de crecer mentalmente, de expandir la personalidad propia. Y es,
-precisamente, la incapacidad de perfeccionar las propias ideas, lo que
-permite diagnosticar el envejecimiento de un pensador: la declinación
-de esas aptitudes asimiladoras e imaginativas que enriquecen la cultura
-personal o ensanchan el horizonte de las síntesis, elevando los puntos
-de vista.
-
-El examen de las ideas dominantes en la obra de Emerson nos ha
-permitido establecer que si ellas carecen de contenido metafísico y,
-por ende, propiamente filosófico, tienen, en cambio, un alto valor
-ético; su obra es un continuo esfuerzo por acrecentar la intensidad
-intrínseca de los valores morales, separando la experiencia moral de la
-experiencia religiosa y tendiendo a constituir una moral sin dogmas.
-
-Este aspecto del problema, hoy definitivamente resuelto para todos
-los filósofos, sin distinción de escuelas o de creencias, no lo estaba
-hace un siglo. Las instituciones básicas del mundo feudal, la Reyecía
-y la Iglesia, no habían desaparecido por la crisis revolucionaria de
-fines del siglo XVIII; la soberanía popular, afirmada como fundamento
-de la vida civil democrática, no lograba aún sobreponerse a los
-regímenes de privilegio asentados en el derecho divino. Más todavía:
-las naciones reaccionarias en política y en religión--Rusia, Austria
-y Prusia,--en complicidad con la iglesia Romana, habíanse coaligado
-en la famosa Santa Alianza para restaurar el antiguo régimen y borrar
-las constituciones que preludiaban el advenimiento de una etapa nueva
-en la historia de la civilización; la iglesia Anglicana desempeñaba en
-los ambientes anglo-americanos una equivalente función conservadora o
-reaccionaria.
-
-La lucha por el progreso de las ciencias morales planteábase entre los
-sistemas fundados en el dogmatismo, en que se inspiraban las morales
-afirmativas de los teólogos escolásticos, y las morales críticas de los
-filósofos independientes.
-
-Conviene tener presente que, en todo tiempo, los filósofos
-independientes--llamando así a los que no tenían por objeto de sus
-especulaciones consolidar las bases de las religiones oficiales en sus
-medios respectivos--han sido, más o menos desembozadamente, enemigos de
-la teología y contradictores de la apologética. Ellos han determinado
-los progresos de la metafísica y de la ética contra el espíritu
-tradicionalista de las cartas sacerdotales, muchas veces pagando
-con sus vidas ese noble privilegio de pensar libremente contra la
-religión y contra el estado: así murieron Sócrates, y Jesús, y Bruno,
-y Servet, víctimas de las religiones de su tiempo, intolerantes todas
-cuando fueron oficiales, llamáranse paganismo, judaísmo, catolicismo,
-calvinismo.
-
-En nuestro siglo XX esa lucha entre los teólogos dogmáticos y los
-filósofos independientes parece terminada. La constitución civil de
-las nacionalidades modernas ha quitado a las iglesias su antigua
-preeminencia dentro de los estados; la autoridad las protege con
-benevolencia, pero está muy lejos de considerarse como simple brazo
-secular de los representantes de la divinidad.
-
-Este paréntesis me ha parecido necesario para comprender la posición de
-Emerson en la evolución de la moral. Juzgada con nuestro criterio de
-hoy, nos parecería atrasada e inexplicable; lo que en su tiempo era un
-ideal, hoy tiende a ser una realidad en las naciones civilizadas; otros
-ideales nuevos han venido a polarizar la actividad apasionada de los
-temperamentos idealistas.
-
-
- 3.--IDEALISMO Y PERFECTIBILIDAD
-
-He pronunciado las palabras "ideales" e "idealistas"; temería enmarañar
-vuestras ideas si las dejara sin explicación. Idealismo, en moral,
-significa perfectibilidad, y expresa cierto anhelo de remontarse
-hacia ideales que son concebidos como perfecciones posibles de la
-realidad. Todo dogmatismo, todo conformismo, todo tradicionalismo,
-implica inmovilización en fórmulas ya establecidas, que se acatan
-como invariables; y lo invariable es, por definición, imperfectible,
-como lo es todo lo que significa adhesión inamovible a las doctrinas,
-costumbres y rutinas del pasado.
-
-Es frecuente, sin embargo, que los dogmatistas de todo género, los
-conformistas en filosofía, en ciencia, en política, en moral, se
-llamen a sí mismos "idealistas", y mucha parte de la humanidad cree
-serlo sinceramente, confundiendo su adhesión al tradicionalismo con un
-"ideal". Prescindiendo de cierta fácil charlatanería que suele haber en
-ello, confieso que no concibo el idealismo moral separado del concepto
-de perfección incesante y del esfuerzo activo hacia la perfección; creo
-que sólo merecen el nombre de idealistas los que trabajan por aumentar
-la verdad y disminuir el error, los que fomentan la virtud contra la
-hipocresía, la dignidad contra el servilismo, el estudio contra la
-ignorancia, todo lo que es mejor y futuro contra todo lo que es actual
-e imperfecto.
-
-Sólo por eso doy a Emerson el calificativo de idealista, y pocos
-hombres lo han merecido mejor que él; sólo por eso un hombre
-estudioso puede enorgullecerse de usar tal nombre, que los ignorantes
-suelen prodigar a manos llenas a los que abusan de su inocencia
-para incitarlos a permanecer en el error y la domesticidad. Si las
-palabras que usamos no fueran precisas, nunca sería claro nuestro
-pensamiento; y nos temblaría el labio al hablar de idealismo, si con
-ello contribuyéramos a confundir los innovadores con los rutinarios,
-los estudiosos con los holgazanes, los pensadores con los palabristas
-y los virtuosos con los sinvergüenza. ¿Es un ideal obstruir el
-crecimiento progresivo de las verdades que permiten al hombre
-conocer la naturaleza y adaptarse a ella? ¿Es un ideal aconsejar la
-aquiescencia a las mentiras consuetudinarias y a los intereses creados,
-perpetuando entre los hombres los privilegios y las injusticias
-sustentadas en la tradición? ¿Es un ideal impedir que los hombres se
-instruyan y se eduquen en la medida máxima compatible con sus aptitudes
-individuales, convirtiéndose en unidades más intensas del guarismo
-social? ¿Es un ideal predicar acatamiento servil al despotismo de
-los autócratas, a los dogmas de los teólogos, a las mentiras de los
-políticos, a los intereses de los enriquecidos, a las argucias de
-los sofistas? Avergüenza el pensar que esas cosas puedan disfrazarse
-con el nombre de idealismo; y más avergüenza, todavía, que ciertas
-literaturas espiritualistas contribuyan a sugerir que las doctrinas o
-las realidades del pasado pueden ser preferibles a las que sin cesar
-van perfeccionándose hacia el porvenir, como si idealismo pudiera
-significar Regresión y no Perfeccionamiento.
-
-Es necesario no equivocarse en tan delicado problema, incesantemente
-embrollado por los que halagan el misticismo ancestral de los hombres y
-su incapacidad de prolongar su entendimiento más allá del galimatías de
-las palabras.
-
-El idealismo--fuera de su sentido metafísico, que significa ideísmo
-por oposición a realismo--no puede concebirse sino como doctrina de la
-perfectibilidad moral indefinida; y es, esencialmente, la antítesis de
-cualquier dogmatismo moral. Los ideales éticos son hipótesis acerca
-de posibles perfecciones morales futuras; se forman como todas las
-hipótesis y como ellas sirven a los hombres que creen en su posible
-advenimiento. Hemos definido ya la evolución humana como un esfuerzo
-continuo del hombre para adaptarse a la naturaleza, que evoluciona a
-su vez, necesitando para ello conocer la realidad ambiente y prever el
-sentido de sus propias adaptaciones: los caminos de su perfección. Sus
-etapas, entrevistas por la imaginación humana, constituyen los ideales.
-Un hombre, un grupo o una raza, son idealistas porque circunstancias
-propicias determinan su imaginación a concebir perfeccionamientos
-posibles. Los ideales--si puedo repetir mi propia opinión--son
-formaciones naturales; aparecen cuando la función de pensar alcanza
-tal desarrollo que la imaginación puede anticiparse a la experiencia.
-No son entidades misteriosamente infundadas en los hombres, ni
-nacen del azar; se forman como todos los fenómenos accesibles a
-nuestra observación, son efectos de causas, accidentes en el devenir
-universal metódicamente investigado por las ciencias e hipotéticamente
-sintetizado por la filosofía. Los ideales no son apriorísticos, sino
-inducidos de una vasta experiencia; sobre ésta se empina la imaginación
-para prever el sentido en que variará la Humanidad, y por ello todo
-ideal representa un nuevo estado de equilibrio entre el pasado y el
-porvenir.
-
-Partiendo de ese concepto he procurado distinguir siempre el idealismo
-moral, que considero admirable en todas sus formas, desde el estoicismo
-de Epicteto y el cristianismo de Jesús, hasta el panteísmo de Spinoza
-y el anarquismo de Tolstoy, del idealismo metafísico que--bien
-analizado--está más próximo del panteísmo que de cualquiera teología
-religiosa.
-
-Se engañan o mienten--¡la eterna hipocresía!--todos los que procuran
-reducir el idealismo moral a cualquier forma de dogmatismo, teológico
-o racionalista; ideal moral significa perfectibilidad, y ninguna
-perfectibilidad es compatible con el concepto mismo del dogma. Por eso
-he dicho tantas veces que subordinar el idealismo moral a una fórmula
-de escuela metafísica, equivale a castrarlo; por eso he insistido
-en que llamar idealismo a las fantasías y supersticiones de mentes
-enfermizas o ignorantes, es una de tantas ligerezas fomentadas por el
-palabrismo discursivo.
-
-El idealismo moral no es patrimonio exclusivo de ningún credo. Hay
-tantos idealismos como ideales, y tantos ideales como idealistas,
-y tantos idealistas como hombres aptos para concebir perfecciones
-y capaces de vivir hacia ellas; por eso rehusamos el monopolio de
-llamarse idealistas a cuantos lo reclaman en nombre de escuelas
-filosóficas, sistemas de moral, credos de religión, fanatismos de secta
-o dogmas de estética. Conocéis, probablemente, una página mía cuya
-lectura me permitiréis, pues la creo oportuna. "El idealismo moral no
-es privilegio de las doctrinas espiritualistas que desearían oponerlo
-al "materialismo", llamando así, despectivamente, a todas las demás;
-ese equívoco, tan explotado por los enemigos de las Ciencias--temidas
-justamente como hontanares de Verdad y de Libertad--se duplica
-al sugerir que la materia es la antítesis de la idea, después de
-confundir al ideal con la idea y a ésta con el espíritu, como entidad
-trascendente y ajena al mundo real. Se trata, visiblemente, de un
-juego de palabras, secularmente repetido por sus beneficiarios, que
-transportan a las doctrinas filosóficas el sentido que tienen los
-vocablos idealismo y materialismo en el orden moral. El anhelo de
-perfección en el conocimiento de la Verdad puede animar con igual
-ímpetu al filósofo monista y al dualista, al teólogo y al ateo, al
-estoico y al pragmatista. El particular ideal de cada uno concurre al
-ritmo total de la perfección posible, antes que obstar al esfuerzo
-similar de los demás.
-
-"Y es más estrecha, aún, la tendencia a confundir el idealismo, que
-se refiere a los ideales, con las tendencias metafísicas que así se
-denominan porque consideran a las "ideas" más reales que la realidad
-misma, o presuponen que ellas son la realidad única, forjada por
-nuestra mente, como en el sistema hegeliano. "Ideólogos" no puede ser
-sinónimo de "idealistas", aunque el mal uso induzca a creerlo.
-
-"Ni podríamos restringirlo al pretendido idealismo de ciertas escuelas
-estéticas, porque todas las maneras del naturalismo y del realismo
-pueden constituir un ideal de arte, cuando sus sacerdotes son Miguel
-Angel, Ticiano, Flaubert o Wagner; el esfuerzo imaginativo de los
-que persiguen una ideal armonía de ritmos, de colores, de líneas o
-de sonidos, se equivale, siempre que su obra trasparente un modo de
-belleza o una original personalidad.
-
-"No le confundiremos, en fin, con cierto idealismo ético que tiende
-a monopolizar el culto de la perfección en favor de alguno de los
-fanatismos religiosos predominantes en cada época, pues sobre no
-existir un único e invariable Bien ideal, difícilmente cabría en los
-catecismos para mentes obtusas. El esfuerzo individual hacia la virtud
-puede ser tan magníficamente concebido y realizado por el peripatético
-como por el cirenaico, por el cristiano como por el anarquista, por el
-filántropo como por el epicúreo, pues todas las teorías filosóficas
-son igualmente compatibles con la aspiración individual hacia el
-perfeccionamiento humano. Todos ellos pueden ser idealistas, si saben
-iluminarse en su doctrina; y en todas las doctrinas pueden cobijarse
-dignos y buscavidas, virtuosos y sin vergüenza. El anhelo y la
-posibilidad de la perfección no es patrimonio de ningún credo: recuerda
-el agua de aquella fuente citada por Platón, que no podía contenerse en
-ningún vaso.
-
-"La experiencia, sólo ella, decide sobre la legitimidad de los
-ideales, en cada tiempo y lugar. En el curso de la vida social se
-seleccionan naturalmente; sobreviven los más adaptados, los que
-mejor prevén el sentido de la evolución; es decir, los coincidentes
-con el perfeccionamiento efectivo. Mientras la experiencia no da su
-fallo, todo ideal es respetable, aunque parezca absurdo. Y es útil,
-por su fuerza de contraste; si es falso muere solo, no daña. Todo
-ideal, por ser una creencia, puede contener una parte de error, o
-serlo totalmente: es una visión remota y por lo tanto expuesta a
-ser inexacta. Lo único malo es carecer de ideales y esclavizarse a
-las contingencias de la vida práctica inmediata, renunciando a la
-posibilidad de la perfección moral."
-
-Me detengo en la lectura. Cuando hablamos de idealismo moral, sea
-en un individuo o en una sociedad, ¿qué es, exactamente, lo que
-expresamos? Que ese individuo o esa sociedad poseen ideales de
-perfeccionamiento y actúan en consonancia con su realización posible.
-
-En ese inequívoco sentido, nadie mejor que Emerson merece llamarse
-idealista; cuando llamó al conjunto de sus orientaciones _idealismo
-trascendental_ no quiso adherir estrictamente a la doctrina platónica
-de las ideas ni a la concepción metafísica hegeliana, sino expresar
-ese panteísmo naturalista que le inducía a contemplar la divinidad
-abstracta de las cosas y mostrar como digna de veneración la
-arquitectura moral del universo. Podríamos, también, acercar ciertas
-ideas de Emerson con otros modos de ver convergentes a postular la
-eficacia de las ideas abstractas, de las ideas-fuerzas y de las
-creencias sobre la conducta, en una heteróclita familia de pensadores
-que englobarían desde Kant hasta Fouilléc y hasta William James, que se
-han referido a un mismo asunto hablando idiomas heterogéneos.
-
-Os pido, aquí, una atención más firme para comprender con exactitud
-lo que va a seguir; no son ideas de Emerson, pero nos permitirán
-comprender mejor la posición del moralista de Concord en la evolución
-ética del siglo XIX.
-
-
- 4.--EL DOGMATISMO TEOLÓGICO EXCLUYE LA PERFECTIBILIDAD
-
-Trataré de ser claro y preciso; todo lo confuso o vago, aunque sea
-grato al oído, es sospechable de involuntario error o de obsecuencia
-deliberada a los errores de los demás.
-
-La historia de la ética, desde sus primeras concreciones hasta nuestros
-días, es una lucha constante entre dos géneros de sistemas morales:
-los unos--religiosos y dogmáticos--incompatibles con cualquier ideal
-de perfeccionamiento, y los otros--filosóficos e independientes--más o
-menos compatibles con la posibilidad de ideales.
-
-Presiento vuestra objeción: ¿Cómo podría negarse que los creadores y
-apóstoles de religiones se han propuesto el perfeccionamiento moral de
-la humanidad?
-
-No se puede negar; y sería insensato negarlo. Pero la objeción--aunque
-parezca--no se refiere a lo que antes dije. Si habéis leído, como es
-seguro, el libro de William James sobre la experiencia religiosa,
-recordaréis este párrafo: "al juzgar de un modo crítico el valor de
-los fenómenos religiosos, es importantísimo insistir en la distinción
-entre la religiosidad como función individual personal y las religiones
-organizadas como iglesias colectivas. Ya recordaréis que hice
-indicaciones respecto a dicha distinción. La palabra "religión", tal
-como se usa ordinariamente, es equívoca. La historia nos demuestra
-que, por lo general, los genios religiosos atraen discípulos a su
-alrededor y producen grupos que simpatizan con ellos. Cuando estos
-grupos son suficientemente fuertes para "organizarse", se convierten en
-instituciones eclesiásticas con ambiciones corporativas particulares.
-El espíritu de la política y el gusto por las reglas dogmáticas
-pueden entonces invadir y contaminar las cosas más inocentes en su
-origen; de modo que cuando actualmente oímos la palabra "religión",
-pensamos por necesidad en alguna "iglesia" u organización semejante.
-En algunas personas la palabra "iglesia" sugiere de tal manera la idea
-de hipocresía, tiranía, bajeza y aferramiento a toda superstición, de
-un modo general e indeterminado, que se envanecen diciendo "que son
-absolutamente contrarias a toda religión"; y hasta los que pertenecen
-a una Iglesia determinada, no libran de una condena general a los que
-pertenecen a otras".
-
-Si entendéis bien, eso quiere expresar que la religiosidad (como
-sentimiento personal) nada tiene que ver con los dogmas (como teología
-eclesiástica); la religiosidad es común a todos los creyentes, los
-dogmas son particulares de cada iglesia. De allí que la perfectibilidad
-sea un anhelo frecuente en los individuos de intensa religiosidad, al
-mismo tiempo que está cohibida por los sistemas morales establecidos en
-las teologías.
-
-La noción de dogma en la historia de las religiones es inequívoca;
-podéis leer su examen metódico en el excelente libro _La evolución
-de los dogmas_, de Guignebert, profesor de historia del cristianismo
-en la Sorbona. Un dogma--dice--es, a la vez, una verdad infalible y
-un precepto inviolable, revelado directamente por la divinidad o por
-sus elegidos, o indirectamente inspirada a hombres que tenían calidad
-particular para recibirla. El dogma debe ser acatado tal como lo ha
-definido y formulado de conformidad con la inspiración divina, una
-autoridad cuya competencia es indiscutida; la palabra de la autoridad,
-el dogma, expresa la verdad absoluta y debe ser objeto de fe inmutable,
-puesto que la divinidad no se engaña nunca ni puede engañar. "Tal es
-por lo menos la teoría. Revelación, autoridad, inmutabilidad, son sus
-tres cualidades principales. La razón, fundamento necesario de los
-dogmas filosóficos entre los griegos, no tiene aquí otro rol que el
-de aceptar las proposiciones dogmáticas y justificarlas si puede".
-Sabido es que no tienen otra función las Teologías y las Apologéticas,
-destinadas a sistematizar y defender los dogmas de las diversas
-religiones.
-
-Esa teoría, implícita en todos los sistemas teológicos, ha sido
-generalmente combatida por los filósofos independientes y auspiciada
-por los gobiernos feudales que cimentaban su autoridad en el derecho
-divino. Teoría absurda, de completa absurdidad según la historia de las
-religiones, cuyos estudios concuerdan unánimemente en aplicar a los
-dogmas el principio universal de evolución: "un dogma, históricamente
-considerado, no se presenta como un hecho revelado por la divinidad a
-la ignorancia del hombre, sino como una combinación laboriosa y sin
-cesar variable de una colectividad humana; es ante todo un fenómeno
-social y acumula durante su existencia el trabajo de la fe, a veces muy
-activo, de muchas generaciones" (pág. 339); "un dogma es un organismo
-viviente, que nace, se desarrolla, se transforma, envejece y muere;
-la vida lo arrastra, sin que pueda nunca detenerse: y cuando llega su
-hora, la vida se aparta de él, sin que él pueda retenerla". Eso os
-enseñarán, uniformemente, Guignebert en la obra citada y Harnack en su
-libro sobre la historia de los dogmas, para citar solamente los textos
-menos viejos y más accesibles.
-
-Toda ética fundada en una teología es, por definición, dogmática. Quien
-dice dogma, pretende invariabilidad, imperfectibilidad, imposibilidad
-de crítica y de reflexión personal. Quien acepte que la moral está
-formulada en una revelación, en la de su iglesia, y no en la de las
-otras, reconoce que sus preceptos son mandamientos sobrenaturales o
-divinos, ajenos a la posibilidad de alterarlos o perfeccionarlos, desde
-que son acatados como la perfección misma. El dogma no deja al creyente
-la menor libertad, ninguna iniciativa; un verdadero creyente reconoce,
-por el simple hecho de serlo, la imposibilidad de cualquier esfuerzo
-eficaz para el perfeccionamiento moral del individuo o de la sociedad,
-fuera de los preceptos dogmáticos.
-
-Esta breve y explícita consideración nos permite comprender la actitud
-herética de Emerson, al afirmar que _los dogmas sobrenaturales son
-incompatibles con el perfeccionamiento moral_. Su disconformismo es una
-rebeldía contra los dogmas propios de la secta protestante en que fué
-educado. Poniendo fuera de la Naturaleza el origen de los mandamientos
-que rigen la conducta moral del hombre, las morales teológicas excluyen
-de la vida humana actual, que segura y evidentemente vivimos, toda
-posibilidad de perfección; si alguna queda, es para después de la
-muerte, en otro mundo cuya existencia es creída por simple acto de fe,
-ya que las mayores iglesias cristianas se resisten violentamente a
-aceptar las pruebas que de ella ha intentado dar la moderna religión
-espiritista.
-
-Los mandamientos divinos imponen la obediencia a los dogmas morales de
-las iglesias, cuyas normas del deber no nacen de la reflexión personal,
-ni pueden ser modificadas por la razón. El hombre no interviene
-en la fijación de sus propios deberes; los acata como decretos
-sobrenaturales. Por eso la obligación y la sanción tienen un valor
-completamente distintos que en las morales filosóficas independientes.
-La obligación consiste en ajustarse al mandato imperativo de la
-divinidad, que ha fijado el deber sin intervención del que lo cumple;
-la única sanción reservada al cumplimiento de ese deber, es el premio
-o el castigo después de la muerte, o sea lo que en lenguaje sencillo,
-y por cierto más pintoresco, podríamos llamar la sanción trascendental
-del cielo y del infierno. Sabéis muy bien, los que habéis leído a
-Homero y a Virgilio, que el mundo pagano había inventado ya estos
-lugares de sanción eterna, heredados por el cristianismo, y tan
-magníficamente desenvueltos por la imaginación de Dante, cuya _Comedia_
-bien merecería calificarse de divina si este adjetivo significara
-superlativa excelsitud.
-
-
- 5.--VALOR SOCIAL DE LA HEREJÍA
-
-Todas las religiones, en cierto momento de su evolución, el más
-culminante, procuran fijar sus dogmas en una teología que interpreta
-inapelablemente los textos en que está enunciada la revelación
-primitiva; las teologías han pretendido ser, en su tiempo y en su
-medio, códigos de moral destinados a regir dogmáticamente la conducta
-humana.
-
-De allí que el disconformismo de Emerson, mucho más amplio que la
-primitiva disidencia en el seno de la iglesia Anglicana, se nos
-presente como un episodio en la eterna lucha de la razón humana contra
-los dogmas, como una renovación del derecho de libre examen. Eso es
-lo que, en todo tiempo, ha constituído la herejía. Hereje es todo el
-que discute y niega los dogmas, todo el que somete a su propia razón
-las conclusiones de una teología. La intensa religiosidad individual,
-propia de los temperamentos místicos, es la causa más frecuente de
-herejías; por lo mismo que ella permite concebir perfeccionamientos
-nuevos, aparta a los individuos de los dogmas teológicos que los
-obstaculizan. "Un experimento religioso genuino y de primera mano--dice
-James--debe parecer una heterodoxia a los que lo contemplan, y tal
-profeta debe producir el efecto de un loco solitario. Si su doctrina
-se muestra bastante contagiosa para difundirse a otros, entonces
-se convierte en herejía definida y catalogada. Pero si resulta tan
-contagiosa que llega a triunfar de las persecuciones, entonces se
-convierte a su vez en ortodoxa, y cuando una religión llega a este
-punto, es que ha terminado el tiempo en que se mantenía interior: el
-manantial se ha secado; los fieles viven sólo de una fe exclusivamente
-de segunda mano, y entonces, a su vez, lapidan a los nuevos profetas.
-No obstante la bondad humana que la nueva Iglesia está pronta a
-favorecer, se puede contar siempre con ella, como fiel aliado, cada
-vez que se trate de sofocar el espíritu religioso espontáneo y de
-reducir al silencio todo ulterior murmullo del manantial, de donde
-ella misma sacaba en días más puros su propia inspiración, a menos
-que adopte los nuevos movimientos y los aproveche para sus propios
-intereses corporativos egoístas. Nos ofrecen ejemplos muy instructivos
-de una acción política de este género, pronto o tardíamente asumida,
-los procedimientos de la Iglesia católica respecto a muchos santos y
-profetas individuales".
-
-Mientras no se produce esta asimilación práctica, todo proyecto de
-innovación es una herejía y la conducta del reformador es considerada
-inmoral; el hábito de ver la moralidad conformada al dogmatismo induce
-a juzgar inmorales a todos los que sienten esa honda "emoción cósmica"
-que sugiere la naturaleza y hace amar con optimismo una vida intensa y
-sin restricciones artificiales. "Los heréticos anteriores a la Reforma
-veíanse casi siempre acusados por la Iglesia de ejercer prácticas
-inmorales, del mismo modo que a los primeros cristianos acusábanles
-los romanos de entregarse a la orgía. Probablemente no ha existido
-período alguno en la vida de la humanidad, en que un número crecido de
-individuos no haya idealizado su resistencia a pensar mal de la vida,
-formando sectas libres o secretas, proclamando que todas las cosas
-naturales son permitidas. La máxima de San Agustín: _Dilige et quod
-vis fac_--si amas (a Dios) haz lo que te plazca--es moralmente una
-observación muy profunda; pero las personas de que hablábamos, la toman
-en el sentido de que es lícito salirse de los confines de la moral
-dogmática convencional. Según sus caracteres, podrán ser espíritus
-refinados o groseros, pero en todo tiempo sus creencias fueron lo
-suficientemente sistemáticas para constituir una actitud religiosa
-determinada. Para ellos, Dios es un dispensador de libertades; de este
-modo vencen el remordimiento del mal. San Francisco y sus discípulos
-pertenecían a esta categoría de almas, de la cual existen infinitas
-variedades. Rousseau, durante los primeros años de su vida literaria,
-Diderot, B. de Saint-Pierre y muchos otros, entre las mentes directoras
-del movimiento anticristiano del siglo XVIII, pertenecían a ese tipo de
-optimismo. Pensaban que la Naturaleza, siempre que sepamos entenderla,
-es absolutamente buena".
-
-No sorprende, pues, que los grandes místicos hayan sido melioristas lo
-mismo que los filósofos independientes; por eso han merecido, unos y
-otros, las persecuciones de la autoridad dogmática: teólogos, jueces,
-políticos, confundidos en un mismo interés común de preservar a la
-sociedad de toda herejía. ¡Y cómo se equivocan! Hereje es Sócrates
-cuando enseña a dudar de "la religión de sus padres", y le dan la
-cicuta. Hereje es Cristo para los judíos, y le dan la cruz, Hereje
-es Lutero para la iglesia romana, y le cubren de anatemas. Hereje es
-Spinoza, y le expulsan de la sinagoga. Hereje es Teresa de Ávila, y la
-persigue la inquisición. Hereje es Emerson, y le acusan de ateísmo.
-Hereje es Mæterlinck, cuyas obras están inscriptas en el Index, como
-las de Anatole France y las de Enrique Bergson, de igual manera que
-en nuestro país está prohibida la lectura de Ameghino y de Agustín
-Álvarez..... y aun la de Almafuerte y de Lugones.
-
-Quiero, con ésto, sugeriros que al hablar de dogmas y de herejías no se
-trata de cosas trascendentes y remotas, sino de fenómenos sencillos y
-actuales, que durarán tantos siglos cuantos persista en los hombres la
-tendencia a organizar su misticismo individual en iglesias colectivas.
-Los miles de religiones que han existido, todas verdaderas según sus
-adeptos, serán seguidas por otras en el porvenir, igualmente verdaderas
-para quienes las profesarán. Para que aparezcan--como producto natural
-de la experiencia religiosa, sin cesar renovada por los hombres--serán
-indispensables nuevas e incesantes herejías, es decir, _variaciones_
-personales para mejorar la _herencia_ social, inventores o renovadores
-de dogmas, inventores o renovadores de moral. Sabéis muy bien que, en
-los últimos cincuenta años, por disgregación de las iglesias cristianas
-han aparecido numerosas religiones nuevas. Se cuentan por docenas y
-algunas elevan a millones el número de sus creyentes.
-
-No se equivoca James al decir que a través de los siglos se han
-transformado sin cesar los sentimientos y necesidades místicas de los
-hombres, infiriendo que sería absurdo suponer que la edad presente
-está destinada a no sufrir correcciones por parte de las edades
-venideras. Habrá, pues, nuevas e incesantes herejías, y gracias a ellas
-evolucionará la experiencia religiosa y moral de la humanidad: "Los
-dioses que defendemos son los dioses que necesitamos y de los cuales
-podemos servirnos, los dioses cuyas preguntas respecto a nosotros
-son elementos para fundamentar las preguntas que nosotros mismos
-nos hacemos, unos a otros. En una palabra, lo que yo me propongo
-hacer es estudiar la santidad a la luz del sentido común, empleando
-criterios humanos para resolver la cuestión de si la vida religiosa se
-recomienda como forma ideal de actividad humana. Si es así, cualquier
-creencia teológica que pueda inspirarla es fundamentada, por lo menos
-en tal aspecto. En el caso contrario, aquellas creencias perderán
-todo crédito, sin más que referirlas a principios humanos activos.
-Sólo se trata de la eliminación de los humanamente ineptos y de la
-supervivencia de los más aptos, aplicada a las creencias religiosas;
-y si examinamos la historia, ingenuamente y sin prejuicios, debemos
-admitir que jamás ninguna religión ha podido establecerse o confirmarse
-a sí misma de un modo diverso. Las religiones se han _aprobado_ a sí
-mismas, han subvenido a las necesidades vitales que reinaban a su
-aparición; y han sido sustituídas por otras cuando violaron en exceso
-ciertas necesidades o al presentarse otras creencias que las proveían
-mejor".
-
-Volvamos atrás, el tiempo de Emerson. En la Nueva Inglaterra, y con
-relación a la iglesia protestante, ocurría un movimiento análogo al que
-en las naciones católicas se llamó catolicismo liberal, hace setenta
-años; la iglesia unitaria, en que Emerson se educara, representaba
-lo que hoy el modernismo dentro de la iglesia romana, acaso con un
-espíritu más acentuadamente liberal. Los teólogos protestantes, aunque
-sus escuelas e investigadores son, desde la Reforma, mucho más notables
-que los católicos, gracias al libre examen y a la alta crítica, no
-pudieron mirar con indiferencia las negaciones dogmáticas a que se
-entregaron los unitarios radicales y los trascendentalistas; Emerson,
-y podríamos decir que el mismo Channing, fueron sindicados como
-herejes, temiéndose que su liberalismo fuera el primer paso hacia la
-irreligiosidad.
-
-¿Quienes tenían razón? Desde su punto de vista, digámoslo sin vacilar:
-los teólogos dogmáticos. No existe, para una iglesia, la posibilidad
-de la fe a medias. Se cree o no se cree en sus dogmas; pretender que
-cada hombre se considere parte de la divinidad, es conceder a cada uno
-la posibilidad de revelarse a sí mismo la verdad en que debe creer y
-la moral a que debe conformarse. Desde ese punto de vista la lógica
-estaría en favor de los dogmáticos y contra todos los liberalismos;
-una iglesia que consiente algo, acaba por ceder todo. Proclamar que el
-cristianismo es un asunto de moral antes que de dogmas, es rebelarse,
-abiertamente, a las iglesias cristianas tradicionales; y ésa era, como
-lo dijimos, la posición religiosa de Emerson y de los trascendentales,
-lo mismo que la de Echeverría y la Asociación de Mayo entre nosotros:
-herejía frente a sus iglesias respectivas.
-
-
- 6.--LAS MORALES INDEPENDIENTES
-
-Implicada la moral en los dogmas teológicos, toda disconformidad
-religiosa es una disconformidad con el dogmatismo moral. Recordemos,
-como la mejor prueba de ello, que durante diez siglos, desde el
-edicto imperial que proscribió de Roma a los filósofos hasta el grito
-cismático proferido por Lutero, una sola teología y una sola moral
-floreció en la cristiandad. La patrología y la escolástica se mueven
-dentro de un dogmatismo único; bastaría comparar a Clemente y Orígenes
-con Tertuliano y Lactancio, a Agustín con Tomás, cuyos discípulos
-disputan hasta nuestros días, para comprender que si bien los dogmas
-evolucionaban, todos pretendían explícitamente ser fieles a ellos, sin
-lo cual hubiérase roto la unidad política de la iglesia romana. He
-dicho _unidad política_ y debo explicarme; la fuerza de esa iglesia,
-desde que reyes y emperadores, por razones políticas y no teológicas,
-resolvieron declararla oficial en sus estados, no residió en sus
-doctrinas, sino en el poder político adquirido por ella en el mundo
-feudal europeo. No podríamos detenernos ahora a examinar en qué medida
-la difusión del protestantismo fué, a su vez, un movimiento político,
-nacionalista en cada país, contra el poder internacional del estado
-pontificio; ello se percibiría también analizando en los estados
-católicos la lucha por constituir iglesias nacionales, emancipadas
-de Roma, de que dió memorable ejemplo el nunca apagado movimiento
-galicano. Y veríamos, también, que en nuestros días la fuerza de esa
-iglesia no está en sus doctrinas sino en la admirable organización
-como partido internacional, actuante en la política de cada país con
-unidad de miras temporales y con sorprendente disciplina para la acción
-práctica. Nunca, en la historia de la humanidad, ha existido un partido
-internacional que pueda comparársele en organización y eficacia.
-
-Cortemos la digresión. Durante la edad media no hay en la cristiandad
-un nombre de moralista independiente que merezca citarse, con la
-excepción, acaso única, de Eckhart, que a principios del siglo XIV
-puso en circulación un misticismo panteísta, declarado herético por
-la iglesia romana. Llega el Renacimiento y se rompen los moldes de
-la teología escolástica; los filósofos contemplan la naturaleza o
-el espíritu, independientemente de los dogmas religiosos. Averroes
-insinúa la doctrina de la religión natural y de la moral natural,
-que más tarde reaparece en Spinoza. El neoaristotelismo encuentra su
-hombre representativo en Bacon y se continúa en toda la escuela de los
-moralistas ingleses, que culmina en Hobbes, Locke, Shaftesbury, y en
-los escoceses, Hutcheson, Hume, Smith; la corriente neoplatónica se
-transmuta en el racionalismo, con Descartes y Malebranche en Francia,
-al mismo tiempo que aparecen con caracteres propios Leibnitz y Wolff,
-en Alemania. Y así, luchando los filósofos independiente contra la
-teología dogmática, el siglo XVIII ve surgir el racionalismo inglés,
-el enciclopedismo francés y la filosofía de las luces en Alemania.
-Cauteloso el primero, revolucionario el segundo, abstracta la
-tercera, predomina en todos el afán inquieto de poner en la razón los
-fundamentos de la moral, que hasta entonces residieran en el dogma.
-Sabéis que Kant elaboró, en su _Crítica de la Razón Práctica_, el
-monumento más grandioso concebido por hombre alguno hasta su tiempo;
-estoy muy lejos de significar, con ésto, que en nuestros días puedan
-considerarse aceptables los fundamentos racionales y apriorísticos de
-su sistema.
-
-Si Kant quiso decir que la moralidad es una exigencia de la razón
-para el bien de la sociedad, y no que la existencia social exige la
-formulación racional de una ética,--pareceres encontrados sobre los
-que no han logrado entenderse los que se creen sus continuadores--es
-seguro que el siglo XIX se pronunció por la segunda interpretación, que
-es la menos kantiana de las dos. Creemos más bien que el patriotismo
-filosófico alemán, empeñado en poner a Kant en el centro de la historia
-filosófica universal, ha estado y seguirá dispuesto a ver en Kant
-todos los gérmenes de las más contradictorias filosofías del porvenir;
-sabéis que el culto de Kant tiene vestales en irreconciliables escuelas
-filosóficas de su patria.
-
-Así como Tomás puede representar el momento culminante de la teología
-escolástica, Kant simboliza el más alto esfuerzo de la filosofía
-racionalista. La moral, antes dictada a los hombres por la misma
-divinidad, aparece ahora impuesta al hombre por su propia razón.
-
-Llamadle Hume, llamadle Helvecio o llamadle Kant, subrayad todas sus
-inconciliables divergencias, y os quedará siempre en sus concepciones
-de la moral un denominador común: su emancipación de la teología.
-
-Cualquiera de ellos constituye un tipo de moralista independiente; la
-moral de los tres es, ante todo, individual y pretende ser demostrable
-por la razón. La crítica y el libre examen las engendran, en oposición
-al dogmatismo religioso; para el mismo Kant, la religión es una
-necesidad racional y no un antecedente de la moralidad.
-
-En casi todos los moralistas independientes, cuyos ejemplares máximos
-acabamos de citar, aparece postulada la perfectibilidad humana y
-aumentado el valor del hombre mismo; aunque unos partan de la razón y
-otros de la naturaleza, convergen a reemplazar los mandamientos divinos
-por mandamientos humanos, y a sustituir sus fuentes sobrenaturales por
-fuentes naturales.
-
-A la afirmación intensiva de la personalidad, recogida por todas las
-literaturas románticas, se unió el concepto nuevo del deber; ya no
-se vió en él un simple acatamiento a una voluntad extraña, sino la
-obediencia del hombre a sí mismo. Y este tipo de ética individualista
-fué consonante con la más alta profesada por escuela alguna,--la de
-los estoicos,--poniendo el culto de la dignidad personal como norma
-directriz de la conducta.
-
-Así como es personal la obligación, es personal la sanción; no queda
-ya relegada a lo sobrenatural, no se traduce necesariamente en penas y
-castigos después de la muerte, sino que hace del hombre el juez de sí
-mismo, juzgado constantemente por su propia conciencia moral. En estas
-morales emancipadas de las teologías, la razón del hombre ha suplantado
-al mandamiento de la divinidad.
-
-
- 7.--INSUFICIENCIA DE LOS DOGMAS RACIONALES
-
-Los sistemas éticos racionales que se han apartado del dogmatismo
-religioso, afirmando la posibilidad de una moral independiente, no han
-conseguido la menor difusión social, reclutándose sus partidarios entre
-una minoría ilustrada, restringida muchas veces al círculo exiguo de
-los aficionados a las lecturas filosóficas.
-
-Esas deserciones esencialmente cualitativas, carecen de medida
-cuantitativa en la sociedad. ¿Por qué? En mi entender, por su carácter
-negativo; son fuerzas disolventes del pasado teológico, pero nada han
-construido para el porvenir; cual más, cual menos, son esencialmente
-individuales, cuando no individualistas.
-
-Las morales religiosas tenían en sus dogmas afirmativos una fuerza
-de cohesión social; y aunque nunca pusieron sus fundamentos en
-la sociedad, sino en lo sobrenatural, desempeñaban una función
-socializadora de la obligación, imponiendo normas de conducta
-apropiadas para facilitar la convivencia humana dentro de un régimen
-social dado.
-
-Las morales individuales, poniendo en la conciencia moral del hombre la
-medida de la obligación y de la sanción, carecen de valor social. Se
-concibe, y es la evidencia misma, que determinados individuos puedan
-vivir virtuosamente, santamente, sin necesidad de los dogmas morales
-que ofrecen las religiones; pero cuesta concebir que todos los hombres
-sean capaces de dirigir su conducta hacia el bien sin recibir impulso
-alguno superior a su propia razón personal. Bastaría recordar el daño
-que han causado tres moralistas individualistas del siglo XIX entre sus
-contados adeptos. Stendhal, con su diletantismo moral, Schopenhauer
-con su escepticismo pesimista, y Nietzsche, con su individualismo
-superhombrista, han hecho estragos morales entre jóvenes literatos
-que se tenían por genios y se creían autorizados a prescindir de toda
-obligación moral, ya porque fuera elegante hacerlo así, ya porque era
-absurdo respetar como valores reales a valores ilusorios, ya porque
-sólo los esclavos debían sujetarse al dogmatismo social.
-
-Tenemos que reconocerlo, todos los esfuerzos de los filósofos para
-construir una moral teórica racional han carecido de función eficaz,
-han sido actitudes individuales, prácticamente negativas; y en la
-sociedad no se pueden destruir creencias fundadas en seculares
-sentimientos y en intereses reales, sin sustituir lo destruido con
-otras creencias que puedan satisfacer los sentimientos e intereses que
-aquéllas sustentaban. Una moral de gabinete no puede reemplazar a una
-creencia social; podemos admirar la _Ética_ de Spinoza o la _Crítica de
-la Razón Práctica_ de Kant como prodigiosos poemas de lógica racional,
-sin creerlos susceptibles de dar nueva orientación a la moralidad de
-los hombres, ni de satisfacer su sentimiento místico. Los filósofos
-han elaborado hipótesis éticas para filósofos; sólo la humanidad--por
-su incesante experiencia social--puede elaborar éticas efectivas para
-la humanidad. Para entendernos: toda ética efectiva es un resultado
-natural de la experiencia.
-
-En la época inicial de Emerson--ya que estas digresiones deben
-servirnos para comprenderlo--el conflicto se planteaba todavía entre
-las dos concepciones clásicas de la moral: la religiosa, ínsita en las
-teologías dogmáticas, y la individualista, elaborada por filósofos
-independientes.
-
-
- 8.--LA ÉTICA SOCIAL DE LAS IGLESIAS NORTEAMERICANAS
-
-En la primera lección hemos recordado el sentido cívico y social,
-antes que dogmático, del puritanismo norteamericano; y vimos que en el
-unitario Channing, poco antes que en Emerson, se definió claramente la
-tendencia a convertir la religión en una pura moral social. Cerrado
-el ciclo del movimiento trascendentalista, que fué una exaltación del
-unitarismo radical, Emerson, como todos, quedó incluído en un gran
-movimiento de renovación nacional, al que ninguna iglesia permaneció
-totalmente ajena.
-
-Fuerzas poderosas se necesitaban para consolidar la nacionalidad. Las
-primitivas colonias del nordeste se veían incesantemente agrandadas
-por la anexión de vastos territorios, ocupados por una población
-étnica y moralmente inferior. Las colonizaciones española y francesa
-habían engendrado núcleos sociales muy distintos del que en la Nueva
-Inglaterra mantenía puro de toda mezcla indígena el tesoro biológico de
-la raza blanca; para mayor desgracia la miserable avidez humana había
-introducido turbas de negros esclavos, en cuyas mujeres los viejos amos
-latinos no habían desdeñado engendrar toda la gama del mulataje étnico
-y religioso, ya que en la mente de la obscura progenie se mezclaban
-pintorescamente las supersticiones africanas con los dogmas católicos,
-que en singular maridaje perduran hasta nuestros días en muchas que
-fueron colonias españolas. No hablemos de la espantosa guerra entre
-el Norte y el Sur, motivada por la abolición de la esclavitud; no
-hablemos del pavoroso problema de la raza negra, que aún preocupa a la
-nación que recibió esa triste herencia de las colonizaciones latinas;
-no hablemos, por fin, de la imposibilidad de segregar ese tumor
-del moderno organismo norteamericano y de la sensata resistencia a
-asimilarlo por la mestización. Sólo el tiempo dará una respuesta a ese
-interrogante, que los conquistadores ibero-americanos suprimieron en
-forma poco feliz desde la época colonial, mestizándose.
-
-Prescindiendo de ese núcleo inasimilable, la mayor preocupación
-nacional fué irradiar desde la Nueva Inglaterra el tipo de educación
-moral que la experiencia había demostrado más benéfico para la nueva
-raza; para ello era indispensable infundir cierta unidad de fines
-prácticos a las diversas comuniones religiosas, entendiéndose acerca de
-lo que no fuese dogmático: la acción ética y social. Es en esa obra de
-harmonización y tolerancia donde fué más eficaz la obra de las iglesias
-unitarias y de sus aliados históricos. La corriente de ideas en cuyo
-centro actuaron Channing, Emerson y Henry James, influyó de inmediato
-sobre todas las iglesias protestantes, y más tarde sobre dos grandes
-núcleos inmigrados, los católicos y los judíos.
-
-Por el ejemplo--nunca por imposición, desde que el Estado no tenía
-iglesia oficial,--los hombres y las iglesias de las otras comuniones
-fueron adaptándose al criterio que miraba las religiones como vehículos
-de moral sin dogmas o como instrumentos de acción cívica.
-
-El proceso no fué sencillo. Convergieron a él los esfuerzos de los
-independientes, con Emerson en la cumbre; de las iglesias unitarias,
-con Channing; de las presbiterianas, con Henry James. Conocemos ya a
-los dos primeros; el último, educado en el seminario más ortodoxo de su
-comunidad, en sus andanzas por Europa fué contagiado por la secta de
-Sandeman y por la teología de Swedemborg, que atenuaron grandemente su
-eficacia para actuar en Norte América. Por sus ideas tuvo, sin embargo,
-muchos puntos de contacto con Emerson, poniendo, como éste, la acción
-como fin supremo de la moralidad, haciéndola derivar de la naturaleza
-y servir a la sociedad. En los dogmas religiosos veía el inconveniente
-de obstaculizar la espontaneidad natural, poniendo en lo sobrenatural
-y no en la sociedad los móviles y la sanción de la conducta humana. Su
-mejor obra, "La Sociedad redentora del hombre", tiende a reemplazar
-la conciencia de la raza a la conciencia del individuo, sosteniendo
-que el resultado natural de la evolución histórica es el crecimiento
-de la solidaridad humana. Su sistema "se cierra como un círculo, que
-abre la idea de la naturaleza y que cierra la idea de la sociedad.
-La una es el símbolo y la revelación de la otra. La naturaleza y la
-sociedad rodean al hombre, la una sirviéndole de asiento, cubriéndolo
-la otra; en aquélla está su principio y en ésta su fin. Ambas le son
-necesarias y suficientes". De allí que James, conservándose cristiano,
-haga en realidad del cristianismo una moral naturalista y humanitaria,
-ajena a todo dogmatismo teológico. Toda su exaltación mística sobre la
-sublimidad de Cristo como revelador, resulta una simple condescendencia
-con la sociedad cristiana en que vivió: su hijo, el psicólogo William
-James, pudo escribir sin temor de equivocarse: "Me es forzoso creer
-que si mi padre hubiese nacido fuera del mundo cristiano habría podido
-construir todo su sistema, tal cual es, casi sin mentar a Cristo". Es,
-en efecto, una verdadera religión de la humanidad, en que la sociedad
-aparece como el objetivo natural del perfeccionamiento infinito.
-
-Acercad estas ideas a las dominantes en Channing y en el Emerson
-de la segunda época, y tendréis una noción acabada de la _ética
-social_ en las iglesias liberales norteamericanas. La obligación es
-social, lo mismo que la sanción; toda la modalidad es concebida como
-un producto natural y espontáneo del hombre, por el hecho mismo de
-vivir en sociedad. Y el propio Channing, menos audaz que Emerson como
-pensador, llegó a decir--más o menos,--que si no concibiéramos a Dios
-como provisto en grado perfecto de las cualidades humanas que llamamos
-virtudes, los hombres no podríamos concebirlo ni tendríamos necesidad
-de pensar en él. Panteísmo moral, diréis; antropomorfismo ético,
-tal vez. No es, en efecto, otra cosa; y de otro modo, agregan sus
-creadores, _no serviría a la humanidad_, representada concretamente por
-las diversas sociedades que la constituyen.
-
-No es todavía una ética _fuera_ de la religión; pero es ya una ética
-como fundamento de la religión misma, invirtiendo su rango clásico.
-Todo el que ha conversado con pastores norteamericanos sobre este
-punto ha oído repetir un estribillo expresivo: preferimos festejar
-a la patrona (la ética social) y no a las sirvientas (las teologías
-dogmáticas). Gracias a ello, sobreponiéndose a la pluralidad de
-los dogmas, ha sido posible entrever--no digo realizar, entiéndase
-bien,--la futura unidad moral de los hombres, independientemente de
-sus creencias. Y ya que todas las religiones expresan el propósito
-de contribuir al enaltecimiento moral de la sociedad ¿no es legítimo
-entenderse sobre esa común finalidad, antes que seguir riñendo por
-dogmas envejecidos? Este pensamiento central del unitarismo ha
-influenciado a todas las comunidades, aun a las que fueron sus más
-apasionadas enemigas: si no se ha llegado a una religión sin doctrinas,
-se está ya en camino de una moral sin dogmas, cuya única fuente sea la
-experiencia social.
-
-
- 9.--SU INFLUENCIA SOBRE LAS IGLESIAS INMIGRADAS
-
-Adaptándose a esas direcciones ético-sociales se ha desenvuelto
-el catolicismo norteamericano. En sus comienzos fué una religión
-extranjera; su vida fué raquítica, aunque respetada, tal como el
-protestantismo entre nosotros en la época de Rivadavia. Adquirió
-caracteres propios, esencialmente nacionales, cuando se le incorporaron
-elementos nativos, que lo impregnaron del espíritu unitario y
-trascendentalista; desde entonces dejó de circular un risueño libro
-católico de oraciones, titulado: "Leche espiritual para los niños
-americanos extraída de los pechos de los dos Testamentos", que menciona
-William James. Con esas metáforas de culinaria infantil no se podía
-ir muy lejos en un país de cuáqueros y puritanos. Brownson y Hecker,
-cristianos liberales, amigos de Channing y lectores de Emerson, afectos
-al sansimonismo y al fourierismo, a punto de vivir en el falansterio
-de Brook Farm, acabaron por entrar a la iglesia católica. ¿Atraídos
-por sus dogmas? En manera alguna. Pequeños desencantos de la política
-indujeron a Brownson a apartarse del radicalismo, inclinando sus
-simpatías hacia la política conservadora. Estaba a un paso y lo dió:
-"del conservatismo en política--dice--pasé muy pronto al conservatismo
-en religión". Optó por la más autoritaria y dogmática, viendo en el
-catolicismo el mejor camino para sobreponer una ética social a los
-desvaríos individuales, así como un escenario favorable para sus
-precedentes anhelos filantrópicos y humanitaristas. Brownson arrastró a
-Hecker, que había sido su discípulo; ambos entraron a su nueva iglesia
-poco antes de que Sarmiento escribiera sus interesantes impresiones
-sobre la geografía moral de los Estados Unidos (1847).
-
-Señalemos un hecho. En todos los países el liberalismo mira con
-simpatía a las iglesias contrarias de la oficial, tradicional o
-imperante; y el liberalismo, en los hombres de temperamento místico,
-suele resolverse en una adhesión a las primeras. En los países
-católicos el liberalismo puede conducir a las iglesias disidentes;
-en los protestantes, al catolicismo. En uno y otro caso la actitud
-es idéntica, ya que los dogmas nuevos sólo son aceptados como una
-disconformidad militante contra los tradicionales. Esto nos ayudará
-a comprender el siguiente párrafo de Bargy, en su libro sobre la
-evolución religiosa de los Estados Unidos: "No podrá insistirse
-bastante sobre este hecho, que fué el espíritu de Channing y de los
-Unitarios, de Emerson y los Trascendentalistas, el que condujo a
-Brownson y Hecker hasta las puertas de la Iglesia romana. En esa
-época, los protestantes más liberales se habían plegado al unitarismo;
-al mismo tiempo, las iglesias de que aquéllos desertaban, tendían
-por desconfianza a una reacción de intolerancia. El unitarismo, al
-constituirse, había monopolizado transitoriamente ese gusto por la
-tolerancia conciliadora que en el siglo anterior había favorecido
-su nacimiento; de manera que para las iglesias establecidas bajo
-otra inspiración fué un período de retroceso. Por eso Hecker las
-consideró como un elemento de discordia y el disgusto de la ortodoxia
-protestante le habría arrojado lejos del cristianismo, sin la acogida
-amplia y tranquila que encontró entre los discípulos de Channing y de
-Emerson". Brownson que declaraba "no creer sino en la humanidad" y
-entendía poderse comparar a Cristo en cuanto "reformador social", fué
-en busca de Hecker que estaba consagrado al "apostolado social" en el
-falansterio trascendentalista; de allí saltaron a la Iglesia católica,
-por un curioso proceso más práctico que espiritual, descrito en el
-libro mencionado. Hombres de acción, nacionalizaron el romanismo,
-siguiendo la política del primer obispo de Boston, Chévérus, un
-desterrado por la revolución francesa que comenzó por ciudadanizarse en
-su nueva sede y prestar servicios públicos de inmediata utilidad.
-
-Ése era el salvoconducto único para establecerse en un pueblo que
-juzgaba a los hombres por su conducta social, sin preocuparse de sus
-dogmas teológicos. A medida que fué creciendo, la Iglesia católica
-comprendió que en ese medio los hombres no se asociaban para rezar,
-sino para hacer. E hizo. La prosperidad de los Estados Unidos comenzaba
-a atraer grandes masas de poblaciones católicas europeas: italianos,
-franceses, irlandeses, alemanes. La iglesia católica tuvo una función
-que cumplir: asimilarlas a la nacionalidad, infundirles su espíritu.
-"Su rol--dice Bargy--fué formar como una vanguardia para recibir el
-primer choque de la inmigración, acoger los millones de desterrados
-que venían de los países católicos, orientar desde el desembarque
-sus masas flotantes e ignorantes, gobernarlas por la fe hasta que
-aprendan a gobernarse por la ley; ser, en una palabra, en torno de
-los puertos de inmigración, como un tentáculo avanzado y como un gran
-órgano digestivo capaz de asimilar los elementos extranjeros antes de
-volcarlos en la nación. Es por su rol de civilizadora provisoria que
-la Iglesia católica se ha impuesto al respeto del gran público". Este
-aspecto práctico, lo más social y lo menos dogmático posible, presenta
-una acentuada concordancia con la evolución ética de las iglesias
-norteamericanas.
-
-Americanizando la inmigración católica, esa Iglesia cumplió una
-función social; y en ello hubo su parte de sacrificio, pues los
-mejor americanizados se apartaron del catolicismo, cuyos dogmas y
-escenografías resultaban poco severos en parangón con los de las
-iglesias disidentes. Creo oportuno señalar el error en que incurrió
-recientemente un orador argentino al celebrar los grandes progresos de
-la iglesia romana en los Estados Unidos, error que es ya un lugar común
-en la oratoria de los países católicos. Carecería de interés entrar a
-un análisis estadístico; me limitaré a citaros un párrafo del mismo
-Bargy, de cuya exactitud global estoy seguro: "El patriotismo de la
-Iglesia americana ha sido puesto a prueba. Americanizando a sus fieles,
-ha perdido más de la mitad; familiarizándolos con el idioma, las leyes
-y las costumbres de su nueva patria ella ha apresurado su deserción
-hacia el protestantismo o el libre pensamiento. Según la estadística de
-inmigración, los católicos en los Estados Unidos deberían ser más de
-25 millones: sólo son 10 millones. La pérdida ha causado alarma y se
-ha buscado el remedio en la formación de Iglesias de lenguas diversas,
-que fortificando en los Alemanes, los Irlandeses, los Italianos,
-los Franceses, el recuerdo de su país natal, los retuvieran así más
-fuertemente en su religión originaria. En 1890 comenzó, por la división
-de la iglesia católica norteamericana en Iglesias llamadas nacionales,
-un gran movimiento... Pero monseñor Ireland y todo el alto clero
-afirmaron resueltamente la unidad: donde sólo debe haber una nación,
-sólo puede existir una Iglesia nacional.... De cada católico debía
-hacerse un Americano, aun a riesgo de preparar en él un protestante. La
-lealtad hacia el país fué antepuesta a la obsecuencia a la fe".
-
-Esta actitud antidogmática y social, es simplemente inconcebible en
-las naciones donde la iglesia católica es tradicionalmente amparada
-por el Estado. Y no vacilo en deciros, por haberlas visto, que las
-iglesias católicas de los Estados Unidos, desde los edificios hasta
-los sermones, se parecen mucho más a las iglesias protestantes de allí
-mismo, que a las católicas de los países latinos. El catolicismo se
-descatoliza, adaptándose al medio; descuida los dogmas y se eleva hacia
-la acción moral.
-
-No podemos detenernos a analizar el proceso que ha determinado una
-evolución semejante en la religión judía, iniciada,--la fecha es
-esencial,--antes de 1850. Las primeras sinagogas reformadas funcionaron
-según el tipo autónomo del Congregacionalismo puritano; su precursor,
-Isaac Wise, "el papa judío de América", había extremado en 1846 su
-liberalismo, a punto de ser expulsado de la sinagoga de Albany, en
-Nueva York. Su propaganda eficacísima fué coronada por la declaración
-de los rabíes reformados (Pittsburgh, 1885), cuyo liberalismo y
-nacionalismo norteamericano, produce escalofríos a los nuevos
-inmigrantes que llegan saturados de ortodoxia y de sionismo. En una o
-dos generaciones--lo mismo que los católicos--curan de sus dogmas y
-acaban por converger hacia los ideales de esa "religión sin dogmas"
-difundida por el unitarismo.
-
-La asimilación moral de los judíos por el ambiente norteamericano
-sugiere optimistas reflexiones respecto de la adaptabilidad de su raza
-en las naciones nuevas. Su fe en la redención por el trabajo y por
-la ilustración es, simplemente, admirable; acaban por descollar en
-todas las formas de la actividad social y por distinguirse en las más
-nobles emulaciones intelectuales. El esfuerzo prodigioso de esta raza,
-fortalecida en las persecuciones, se nota en ciertas Universidades, y
-de las mejores, como la _Columbia University_, de Nueva York; en la
-cátedra y en el aula se siente ya el hervor de estos nuevos americanos,
-que han encontrado en la patria de Lincoln su Tierra Prometida.
-
-
- 10.--CIENCIAS MORALES SIN DOGMATISMO
-
-El antiguo conflicto entre las morales teológicas sobrenaturales y las
-morales individualistas racionales, perturba poco a los contemporáneos;
-es una cuestión histórica. El tema actual es otro: en qué forma la
-experiencia moral coordina los derechos individuales y los deberes
-sociales. Es el problema de las relaciones entre el individuo y la
-sociedad.
-
-Consérvense o no los dogmas religiosos, interprétense de tal o cual
-manera los fundamentos racionales de la moral, prefiérase cualquiera
-de los métodos indicados para estudiar sus problemas, los moralistas
-contemporáneos convergen a afirmar el carácter _social_ de la ética.
-Es un hecho que escapa a toda discusión; basta leer cualquier manual
-de ética escrito en los últimos veinte años para advertir que la
-obligación social y la sanción social ocupan un rango preeminente.
-
-Eso ha pasado ya al dominio de las nociones no controvertidas. En
-cuanto al método para estudiar la experiencia moral, si exceptuamos a
-los escritores religiosos, los demás parecen contestes en que ella,
-siendo una ciencia social, es accesible a la investigación histórica
-y a los métodos científicos. Cada sociedad, y en cada momento de
-su evolución, ha tenido valores morales diversos, que han variado
-conjuntamente con la experiencia social; partiendo de ello se trata
-de plantear el estudio de la experiencia moral como una pura y simple
-historia de las costumbres.
-
-De esa experiencia, sin cesar renovada e infinitamente perfectible,
-han surgido, y seguirán surgiendo, los juicios de valor con que se ha
-calificado la conducta; y por un proceso espontáneo, más acentuado
-en el último siglo, la experiencia moral se ha desprendido de la
-experiencia religiosa, adquiriendo autonomía propia fuera de los
-dominios de lo sobrenatural. Independientemente del juicio que ello
-pueda merecernos, existen ya, fuera de toda metafísica teológica
-o racional, una ciencia de las costumbres y una ciencia de las
-religiones, con dominios bien deslindados.
-
-Personas inocentes--e inocencia en este caso resulta sinónimo
-de ignorancia--suponen que esas ciencias se proponen establecer
-dogmáticamente los principios definidos, _ne varietur_, de la moral
-que debemos practicar o de la religión que debemos creer. Los que
-desean o temen ese "dogmatismo científico" son personas incultas, que
-no habiendo estudiado jamás ciencia alguna creen que la Ciencia--con
-mayúscula y en abstracto--es una entidad metafísica susceptible de
-fijar dogmas nuevos que sustituyan a los dogmas viejos. Los que hemos
-estudiado algunas ciencias pensamos exactamente lo contrario; sabemos
-que ellas se proponen una integración progresiva e incesante de la
-experiencia en cada dominio de la realidad, valiéndose para ello
-de métodos cada vez menos inexactos; esos métodos, cuya aplicación
-distingue al método científico del método palabrista, permiten
-disminuir la cantidad de error contenido en las hipótesis con que la
-inteligencia humana se aventura a explicar los diversos problemas que
-escapan a la experiencia. Esto equivale a afirmar la relatividad de
-los conocimientos científicos, la perfectibilidad de los métodos y de
-los resultados, la absurdidad de toda creencia dogmática: absoluta,
-indiscutible e irrevocable.
-
-Sabéis muy bien que este modo de ver no difiere en lo más mínimo
-del adoptado por todos los hombres de ciencia dignos de ese nombre;
-leed "La Ciencia y la Realidad" de Pierre Delbet, uno de los libros
-filosóficos más claros y profundos publicados en los últimos años;
-escuchad, por el momento, las palabras con que William James respondía
-a los que le acusaban de contemporizar con el escepticismo, en su obra
-ya mencionada: "Quien reconoce la imperfección del propio instrumento
-de investigación y la tiene en cuenta al discutir sus propias
-observaciones, está en posición mucho mejor para llegar a la conquista
-de la verdad, que el que proclama la infalibilidad de su propio método.
-¿Es acaso menos dudosa de hecho la teología dogmática y escolástica
-porque se proclama infalible? Y, por lo contrario, ¿qué dominio sobre
-la verdad perdería realmente dicha teología si en vez de la certeza
-absoluta proclamase, en favor de sus conclusiones, una razonable
-probabilidad? Proclamarla equivale a afirmar que los hombres que aman
-la verdad pueden, siempre y en cualquier momento determinado, esperar
-alcanzarla, e indudablemente estaremos más prontos a ser dueños de ella
-los que nos damos cuenta de que estamos sujetos al error.
-
-"Sin embargo, el dogmatismo seguirá condenándonos por una confesión
-semejante. La pura forma exterior de la certeza inalterable es tan
-apreciada para algunas mentes, que no pueden renunciar explícitamente a
-ella. Dichas mentes la reclamarían hasta cuando los hechos pronunciasen
-de un modo patente su locura. Pero el camino más seguro es el de
-admitir que todos los modos de ver de efímeras criaturas, como los
-hombres, deben ser por necesidad provisionales. El más sabio de los
-críticos es un ser siempre variable, expuesto continuamente a ver mejor
-el mañana, y consciente de estar solo en la verdad cuando se trata
-de una verdad provisional, relativamente al momento o a la época, y
-aproximada. Cuando frente a nosotros se abren horizontes de verdad,
-es ciertamente mejor para nosotros que estemos en condiciones de
-contemplarlos sin que nos cieguen nuestras convicciones anteriores".
-
-Como veis, no puede concebirse un antidogmatismo más radical; afirmando
-que no es posible alcanzar jamás ninguna verdad "inmodificable", sobre
-todo en lo que respecta a cuestiones éticas y religiosas, los métodos
-científicos han eludido el peligro--históricamente comprobado--de
-perder un poco de verdad posible, por la pretensión de poseerla ya
-completa.
-
-La verdad se va haciendo, incesante e ilimitadamente, en todos los
-dominios de nuestra experiencia. Los que suponen que existe alguna
-ciencia terminada, revelan ignorarla; es tan candorosa la tontería de
-los que creen que las ciencias han resuelto todos los enigmas de la
-naturaleza, como la de los que esperan adivinar alguno sin estudiar
-previamente los resultados de las ciencias que con él se relacionan.
-
-Los buenos métodos, que permiten evitar algunos de los errores en que
-incurrieron nuestros predecesores, son un camino y no un fin. Por ese
-camino, y por ningún otro, podrá llegar la humanidad a la desaparición
-del dogmatismo. Dijimos que el dogma es una verdad infalible y un
-precepto fijo, sustentado en el principio de autoridad, y tenido por
-inmutable; las ciencias morales del porvenir no formularán verdades ni
-preceptos que tengan esos caracteres. El hombre que pretendiera poner
-sus opiniones fuera del contralor de la experiencia futura, revelaría
-carecer de las nociones más elementales del método científico.
-
-Desde hace muchos años, insisto sobre la incompatibilidad del
-dogmatismo con la filosofía científica del porvenir. "Las ciencias--he
-dicho--son impersonales. El principio de autoridad no puede ya imponer
-errores; la aplicación de los métodos científicos impedirá que el
-pensamiento futuro incurra en nuevos dogmatismos, que obstruyan el
-aumento de nuestra experiencia y la formación natural de nuestros
-ideales". Por eso no definimos las filosofías científicas como sistemas
-de verdades demostradas, sino como "_sistemas de hipótesis_ para
-explicar los problemas que exceden a la experiencia actual y posible,
-fundados en las leyes demostradas por las ciencias particulares".
-Cualquier dogmatismo es enemigo de la verdad; concebir una filosofía
-científica definitiva, sería absurdo, ya que la experiencia y las
-hipótesis se integran y se rectifican incesantemente: "_es un sistema
-en formación continua. Tiene métodos_, pero _no tiene dogmas_: _Se
-corrige incesantemente_, conforme varía el ritmo de la experiencia".
-Por todo eso he creído legítimo interpretarla como "una metafísica
-de la experiencia". Y acaso pueda establecer su programa y su método
-dentro de algunos años, si vivo; sus resultados definitivos nunca, pues
-los concibo indefinidamente perfectibles.
-
-Aplicad estas ideas a la _experiencia moral_ y comprenderéis
-exactamente lo que significará la _moral sin dogmas_ del porvenir: no
-solamente sin dogmas religiosos, sino también sin dogmas racionales.
-Suponed que esa experiencia es distinta en cada sociedad humana y en
-cada momento de su evolución, y comprenderéis la inevitable _variación
-de los ideales de perfección moral_ que los hombres construirán
-hipotéticamente sobre su experiencia incesantemente renovada.
-
-
- 11.--EL SOLIDARISMO
-
-Volvamos a Emerson y a la ética social, para terminar.
-
-En las sociedades contemporáneas que suelen considerarse más
-civilizadas, los ideales éticos predominantes son esencialmente
-sociales. El individualismo radical--estilo Stirner--y el humanitarismo
-absoluto--estilo Tolstoy--se consideran ya como posiciones reñidas
-con la experiencia moral. No se conocen individuos que no vivan en
-sociedad, ni sociedades que no estén constituídas por individuos;
-concebir los derechos individuales como antítesis de los deberes
-sociales, implica ignorar que la condición básica de aquellos derechos
-es la existencia de estos deberes. El derecho de cada uno representa
-el deber de los demás; y el deber de cada uno constituye el derecho
-de los otros. El ideal de Justicia, en una sociedad dada, consiste
-en determinar la fórmula de equilibrio entre el individuo que dice:
-"ningún deber sin derechos", y la sociedad que replica: "ningún derecho
-sin deberes".
-
-A ello tiende el _solidarismo_. Partiendo de principios heterogéneos
-muchos moralistas han llegado a esta misma conclusión: la perfección
-moral del individuo y el progreso moral de la sociedad son solidarios.
-El valor de la parte aumenta el valor del conjunto y el mayor valor
-de éste refluye sobre aquélla; como si dijéramos que un buen profesor
-aumenta la importancia de la Universidad a que pertenece, y que el
-formar parte de una buena Universidad aumenta la importancia de un
-profesor.
-
-
-
-
- =HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS=
-
- 1. Independencia de la moralidad.--2. Una asociación religiosa
- libre.--3. Sociedades de cultura moral en Estados Unidos.--4.
- Algunos antecedentes del eticismo inglés.--5. Las iglesias
- éticas.--6. El culto religioso de la moralidad.--7. Espontaneidad
- y evolución de la moralidad.--8. Síntesis del pensamiento
- eticista.--9. El porvenir del eticismo.
-
-
- 1.--INDEPENDENCIA DE LA MORALIDAD
-
-Los principios éticos fundamentales en el pensamiento de Emerson,
-además de influir poderosamente sobre las iglesias norteamericanas,
-determinando su atenuación dogmática e intensificando su ética social,
-reaparecen más puros en el movimiento de que vamos a ocuparnos:
-las _sociedades de cultura moral_, independientes de las iglesias
-tradicionales.
-
-"America shall introduce a pure religion", había pronosticado
-Emerson. En su sentir, pura, significaba depurada de todo contenido
-sobrenatural, ajena a todo preceptismo teológico, adaptable a toda
-verdad conquistada por la ciencia, encaminada a exaltar en el hombre la
-autoeducación, la confianza en el propio esfuerzo, el culto del deber
-social.
-
-En la evolución de las iglesias no-conformistas estas ideas fermentaban
-desde principios del siglo XIX, sin atreverse a romper decididamente
-sus ataduras tradicionales. Channing había proclamado ya, sin ambajes,
-que el ideal de los unitarios era anteponer la comunidad de los
-sentimientos éticos a la identidad de las creencias individuales, al
-mismo tiempo que reiteraba la absoluta supremacía de la razón como
-autoridad cardinal en materia religiosa. Humanizando el concepto del
-amor a Dios, sostenía que era exactamente equiparable con el amor a
-la virtud y a la justicia; de ello deducía, legítimamente, que el
-cristianismo debía consistir en la práctica de la virtud y en el anhelo
-de la justicia, antes que en la adhesión escueta a un credo cuyos
-principios pudiera fijar la teología dogmática.
-
-Con Emerson y los trascendentalistas esas tendencias se acentuaron
-a punto de que su actitud pareció de franca hostilidad a todas las
-iglesias cristianas; y aunque no negaban que dentro del cristianismo,
-y sólo dentro de él, debían operarse las evoluciones que reputaban
-necesarias, Alcott se vió tratado como un reformador peligroso,
-Teodoro Parker fué sindicado como ateo, y el mismo Emerson despertó
-desconfianzas entre los que adherían al tradicionalismo.
-
-Su propaganda, empero, hallaba eco en todos los hombres emancipados.
-Al fin los "unitarios radicales" declararon (1866) que la completa
-libertad de pensar era el derecho y el deber de cada hombre, dando
-un sentido más amplio y liberal a las afirmaciones de Channing sobre
-la innecesaria conformidad de creencias, siempre que se conservara
-la unidad de aspiraciones morales. Y de esta extrema izquierda, cada
-día más encarrilada en la heterodoxia, nació, en 1867, la primera
-_asociación de cultura moral_ que se propuso realizar sus fines fuera
-de toda comunidad cristiana.
-
-A un mismo tiempo dos importantes núcleos de cuáqueros y de judíos,
-acentuaron sus respectivas disidencias en dirección análoga. Los
-"amigos progresistas" identificaron su religión con el bienestar
-físico, moral y espiritual de la humanidad, pidiendo el concurso de
-todos los que anhelaran mejorar y embellecer la vida del hombre, sin
-diferencias de dogma; los "judíos liberales", cada vez más adaptados
-al ambiente americano, siguieron las mismas huellas que los unitarios
-radicales.
-
-Digamos, desde ya, que el valor práctico de estas asociaciones
-éticas ha dependido de las oportunidades que ellas han ofrecido a los
-hombres de temperamento místico que ya no creían en los dogmas de las
-iglesias establecidas. William James, en sus excelentes conferencias de
-Edimburgo sobre la experiencia religiosa, insistió constantemente sobre
-la distinción necesaria entre la religiosidad personal y las religiones
-organizadas en iglesias; e hizo notar, con su habitual sagacidad
-de psicólogo, que la religiosidad es primaria e independiente del
-contenido secundario y dogmático de las teologías. Por eso debemos ver
-las sociedades éticas como un sustitutivo de las iglesias, y el culto
-de la moralidad como un equivalente del culto de otras divinidades;
-conocer la inexactitud de las tradiciones dogmáticas no implica para
-los temperamentos místicos librarse de su instintiva religiosidad, que
-es el producto de una acumulada herencia secular. Muchos hombres, aún
-variando sus ideas sobre la divinidad, no consiguen prescindir de esa
-contextura sentimental que los induce a buscar la emoción de lo divino.
-
-Ya que tales temperamentos existen ¿no es posible encauzar su
-misticismo hacia una acción moral intensa, benéfica para la sociedad?
-¿Pueden los ideales morales sustituir a los dogmas religiosos? ¿La
-evolución de la sociedad hacia esos ideales podrá efectuarse dentro de
-las iglesias contemporáneas?
-
-¿Son un exponente de esa evolución las sociedades de cultura moral? ¿Su
-instrumento más eficaz será la educación moral impartida en la escuela
-pública? Sin ofreceros una respuesta a esas interesantes preguntas,
-pues no soy profeta, os diré lo que he visto o leído, muy satisfecho
-si en alguno de entre vosotros despertara una curiosidad simpática por
-estos hechos.
-
-
- 2.--UNA ASOCIACIÓN RELIGIOSA LIBRE
-
-Las precedentes iniciativas encaminadas a la separación de la moral
-y el dogma, tuvieron expresión concreta en la constitución de una
-sociedad religiosa libre, la "_Free Religious Association_" que,
-en 1867, se declaró independiente de todas las sectas cristianas.
-Propúsose, en consonancia con los preceptos de Emerson, "favorecer los
-intereses prácticos de la religión pura", dejando a sus miembros la
-responsabilidad individual de sus creencias religiosas, sin exigirles
-más que su conformidad con el mejoramiento humano obtenido por la
-práctica de la virtud, la investigación de la verdad, el desarrollo de
-la solidaridad y la aspiración a la justicia social.
-
-Esta sociedad religiosa libre equivalía estrictamente a las sociedades
-que en los países latinos se denominan de libres pensadores o de
-creyentes libres. La diferencia de actitud entre aquélla y éstas, fué
-lógica dentro de la mentalidad dominante en unos y otros países. Los
-anglo-americanos, respetuosos de la costumbre, prefieren afirmar su
-liberalismo como una reforma de las costumbres religiosas existentes,
-más bien como un esfuerzo por mejorarlas que como un propósito de
-destruirlas; los latinos, sin duda por ser mayor la estabilidad e
-intolerancia de su religión, no pueden ser liberales sino contra
-ella misma, para combatirla antes que para transformarla. ¿Por qué?
-Es sencillo. El cristianismo católico, llevado hasta la proclamación
-dogmática de la infalibilidad papal, excluye todas las transformaciones
-legítimas exigidas por el aumento progresivo de la cultura social; el
-cristianismo disidente, en cambio, las consiente, por la afirmación
-del principio del libre examen. Lo que puede criticarse y mejorarse
-merece respeto; lo que se reputa infalible e intangible, sólo deja la
-posibilidad de su abandono y sustitución. Por este motivo es fácil
-comprender que la evolución liberal del mundo cristiano se presente
-en los países educados en el libre examen con los caracteres de un
-movimiento de progreso religioso, y en los países educados en la
-intolerancia como una lucha abierta contra las religiones que excluyen
-la posibilidad de su propio progreso.
-
-En la _Free Religious Association_ persistió cierto espíritu
-irreligioso que no era nuevo entre los unitarios más radicales; de allí
-cierta falta de cohesión que acabó por producir la decadencia de la
-sociedad, confirmando un precepto emersoniano: las personas no pueden
-juntarse sino para la acción, para hacer en común, y nunca para dejar
-de hacer lo que ya no les interesa.
-
-Cuando falta comunidad de sentimientos, no existe religión. Es el
-misticismo de los individuos lo que establece entre ellos la unidad de
-acción. La asociación religiosa libre era una sociedad de incrédulos
-que no querían parecerlo, olvidando que tras su irreligiosidad había
-una cuestión de temperamento. Observa Augusto Sabatier, en su _Esbozo
-de una filosofía de la religión_, que las llamadas "religiones
-naturales" no son tales religiones, sino artefactos intelectuales de
-personas que carecen de sentimientos místicos y no saben comunicarse
-con su divinidad racional por medio de la oración. Por eso mantienen
-una distancia entre el hombre y la divinidad, sin ningún comercio
-intenso, sin buscar una acción de ella sobre el hombre, fuera de la
-que naturalmente fluye de las leyes naturales. En el fondo, estas
-pretendidas religiones le parecen simples filosofías; nacidas en una
-época de racionalismo y de historiografía crítica, nunca han sido otra
-cosa que abstracciones nominales, sin contenido alguno místico. Por
-eso veremos que, poco a poco, en las sociedades éticas fué penetrando
-un misticismo que en sus comienzos quisieron evitar; su función de
-aunar voluntades para la acción moral sin dogmas, habría sido ineficaz
-mientras la masa de sus miembros no fuese animada por la levadura de
-una fe nueva. Sólo así se satisfacen los temperamentos religiosos;
-nunca por simples doctrinas de arquitectura racional.
-
-
- 3.--SOCIEDADES DE CULTURA MORAL EN ESTADOS UNIDOS
-
-Uno de los presidentes de la sociedad libre, profesor de lenguas
-orientales en la Universidad de Cornell, acometió la obra con fines
-más concretos. Hijo de un rabí, y destinado a serlo él mismo, Félix
-Adler, después de estudiar algunos años en las universidades alemanas,
-creyó que su vocación era otra; el estudio de la crítica bíblica, la
-influencia de la ética kantiana y el auge de la filosofía naturalista,
-le hicieron perder toda confianza en la autoridad de las teologías.
-Esto no modificó su temperamento místico ni amenguó mínimamente su fe
-en la necesidad de la educación moral; ¿la dignidad, el culto de la
-virtud, el valor de la vida humana, el esfuerzo hacia la perfección, la
-santidad, perderían su profundo sentido porque el hombre se apartase de
-las religiones dogmáticas?
-
-Creyó como Emerson que la vida privada y pública, en la sociedad
-contemporánea, tendía efectivamente a un descenso de su nivel moral,
-viendo en eso un resultado indirecto del viejo tradicionalismo que
-identificaba la moralidad con la religión; perdida la fe en los dogmas
-de ésta, se resentía aquélla. ¿Cuál era el remedio? ¿Volver a los
-dogmas cuya falsedad parecía evidente? Eso, además de inmoral, le
-pareció innecesario. Lo único lógico y moral era salvar la ética, en
-ese naufragio lento de los dogmas religiosos. ¿Cómo? Independizándola.
-
-Si pudiéramos detenernos a comparar la biografía de Emerson con la
-de Adler--su medio social, su ambiente de familia, su temperamento,
-su educación personal, su evolución religiosa--descubriríamos un
-paralelismo constante, en el conjunto y en los detalles, entre el
-fracasado pastor unitario y el abortado rabí judío. Todo lo que
-aquél supo predicar con elocuencia suma y escribir en cálido estilo,
-reaparece como punto de partida en el hombre que, el 15 de mayo de
-1876, fundó en Nueva York la primera _Society of Ethical Culture_.
-
-Proclamar ante todo la "autonomía de la moralidad" y proponerse la
-"educación moral" de sus miembros, fueron los acápites de su programa:
-organizar la vida moral de los individuos y de la sociedad sin
-preocuparse de creencias teológicas y metafísicas; es decir, asentar
-racionalmente la formación del carácter y las reglas de la conducta,
-inspirar el deseo y la fuerza de obrar moralmente, poner como faro de
-la vida humana _el ideal del perfeccionamiento ético_. Sobre la base
-única de la experiencia moral, este último debe derivarse de las nuevas
-condiciones de vida implícitas en el progreso incesante del mundo
-moderno.
-
-Pronto la sociedad formuló principios, dignos de ser mencionados para
-comprender mejor su espíritu. "La ley moral--dicen--es independiente de
-toda teología; nos es impuesta por nuestra misma naturaleza humana, y
-su autoridad es absoluta. Las aspiraciones democráticas y científicas
-de nuestra época, así como el desenvolvimiento de sus actividades
-industriales, han engendrado deberes nuevos que es necesario reconocer
-y formular. Tenemos el deber de emprender grandes obras de solidaridad
-social, sacudiendo la indiferencia general; pero nuestro primer deber
-es la "self-reform", nuestra propia reforma individual. La organización
-interna de la Sociedad Ética debe ser republicana, correspondiendo
-el trabajo y la responsabilidad a todos los miembros, tanto como al
-pastor. Es de la mayor importancia la educación moral de los niños,
-para cultivar en ellos el sentimiento del valor y de la dignidad
-humana".
-
-El espíritu de tolerancia y la indiferencia por los dogmas, fueron, si
-cabe, expresados con mayor firmeza que hasta entonces: "Durante más de
-tres mil años los hombres han reñido sobre las fórmulas de su fe y la
-diversidad de creencias ha ido acentuándose. Nosotros respetaremos toda
-convicción sincera. Unámonos en lo que nada puede dividirnos: en la
-religión práctica de la acción, allí donde el fiel y el infiel pueden
-encontrarse hermanados". Los profetas y los filósofos están de acuerdo
-sobre la primacía de la moralidad en la vida social, aunque difieran en
-la apreciación de su origen; lo importante es que, a fuerza de discutir
-sobre sus orígenes, no se acabe por desamparar la cultura de la moral
-en los hombres.
-
-A primera vista, sin conocer el proceso de su desenvolvimiento,
-podría suponerse que el eticismo presenta analogías con la religión
-de la humanidad de Augusto Comte, y aún se sospecharía que ésta pudo
-tener algún influjo sobre aquél. Nada menos cierto, sin embargo. Los
-verdaderos inspiradores del eticismo fueron Kant y Emerson; Kant, por
-su ética y sin su metafísica, Emerson por su optimismo naturalista y
-sin su misticismo trascendental.
-
-De Emerson acogen con simpatía el concepto panteísta--mejor diríamos
-humanista--de la Divinidad, confundida con la moralidad misma y
-distribuida en todos los hombres en la medida en que ellos son
-virtuosos: "Un hombre es Dios en tanto que es justo; con la justicia
-entran en su corazón la confianza, la inmortalidad y la majestad de
-Dios... La ley moral es la ley natural de nuestro ser. Un hombre tiene
-tanta más vida cuanta mayor es su benevolencia; todo mal es un tanto de
-inexistencia y de muerte. El hombre que persigue fines buenos lleva en
-sí toda la fuerza de la naturaleza; la maldad absoluta sería la muerte
-absoluta. La comprensión del sentimiento moral es una videncia de la
-perfección de nuestro espíritu. Ese sentimiento es divino y nos hace
-dioses".
-
-Adviértase, ya, el buen sentido de los eticistas al no proscribir el
-sentimiento religioso y el hábito ancestral de la adoración por lo
-divino; ni siquiera se preocupan de afirmar la falsedad de los dogmas
-o de combatir el mito de lo sobrenatural; dejan a este respecto una
-ventana abierta sobre el horizonte del teísmo tradicional, confiando en
-que ante el error posible los hombres podrían repetir la frase clásica
-de San Agustín: "¡Dios mío, si estamos engañados lo hemos sido por tí!"
-Se limitan a prescindir de los dogmas y de los mitos como creencias,
-tratando de aprovechar los sentimientos que la humanidad acostumbra
-asociar a ellos. ¿Los hombres necesitan una religión? Le ofrecen la del
-ideal moral. ¿El sentimiento de lo divino no puede desarraigarse porque
-es secular? Demuestran que la divinidad consiste en la perfección
-del hombre hacia un supremo ideal de virtud. ¿Puede acusárseles de
-ser irreligiosos y difundir el ateísmo? Toda su acción ética es el
-ejercicio de lo mejor a que aspira el sentimiento religioso y en el
-fuero de su conciencia moral puede cada eticista adorar a Dios en la
-forma que su propia razón se lo haga concebir.
-
-Las primeras preocupaciones de las sociedades eticistas fueron, en
-suma, encaminadas a tres objetivos principales. Procuraron contribuir
-a establecer una paz religiosa mediante la unificación moral, poniendo
-fin a las inútiles querellas dogmáticas de los teólogos; se propusieron
-aunar voluntades para reaccionar contra la relajación de la moralidad
-privada y pública, así como contra el desaliento de los escépticos y la
-ineficacia social de los individualistas; y, por fin, buscando curar el
-mal en la semilla, trataron de asegurar a los niños una educación moral
-intensa, para que ellos fuesen mañana hombres capaces de confiar en sí
-mismos y de alentar firmes ideales.
-
-Con relación a Emerson, las sociedades de cultura moral representan
-un ensayo práctico para hacer efectivas las doctrinas dominantes en
-el segundo período de su vida, es decir, las propiamente sociales;
-en ellas siguen inspirándose, no obstante cierta liberal amplitud
-de criterio que nunca las obliga a seguir estrictamente su palabra,
-ni a creer que ella fué definitiva. La moralidad se va haciendo, lo
-mismo que la verdad; sería renegar de ella, aceptar como sentencias
-inmutables las opiniones de cualquier pensador, ya que éste, en el
-mejor de los casos, sólo representa una cumbre de la cordillera que se
-eslabona indefinidamente hacia el porvenir.
-
-No es nuestro objeto examinar en detalle la expansión de las sociedades
-éticas americanas; basta decir que son numerosas y que su acción
-social se desenvuelve con sensible eficacia en algunos estados. Cada
-una de ellas aspira a ser un hogar moral para todos sus componentes;
-éstos emprenden fundaciones de utilidad práctica, escuelas, casas
-para obreros, obras de solidaridad social, sin olvidar por ello el
-estudio de todos los problemas sociales y políticos que afectan la vida
-nacional. Su actitud para las religiones que realizan obras análogas
-es de tolerancia y de simpatía, siendo frecuente su cooperación para
-secundar iniciativas ajenas.
-
-
- 4.--ALGUNOS ANTECEDENTES DEL ETICISMO INGLÉS
-
-Lo mismo que en Estados Unidos, numerosas heterodoxias religiosas
-precedieron en Inglaterra a la fundación de las sociedades de cultura
-moral. Un pastor anglicano, Voysey, había atacado durante cuarenta
-años al cristianismo en nombre de una religión universal, proclamando
-en su "Iglesia Teísta" la supremacía de la moral sobre el dogma; los
-"Secularistas", que menciona Guyau en _La irreligión del porvenir_,
-no eran otra cosa que una religión atea, aunque esta calificación
-parezca absurda; un grupo de positivistas había fundado a mediados del
-siglo una "Iglesia de la Humanidad". Más importante fué la "Sociedad
-Religiosa Libre", de South Place; dió nacimiento, en 1825, a una
-"Asociación Unitaria Inglesa", vinculando a Carlyle, a John Stuart
-Mill, a la Martineau, a Holyoake, a Roberto Browning, escuchando en
-su púlpito a William Fox, defendiendo a Th. Paine en sus horas de
-persecución, invitando a hablar en su seno a Max Muller, a Tyndall, a
-Huxley, a Darwin, dedicándose "al deber de la libre investigación y al
-derecho de la libertad religiosa", sin otro vínculo entre sus miembros
-que la "comunidad de la virtud". No es necesario insistir sobre el
-parentesco intelectual de este grupo inglés con el emersonismo; y todo
-induce a suponer que en su primera época tuvo sobre él algún influjo.
-La Sociedad Religiosa Libre, a poco de fundarse en Londres las primeras
-sociedades de cultura moral, se convirtió en la _Sociedad Ética de
-South Place_.
-
-Es interesante señalar dos fenómenos curiosos de adaptación al medio,
-bien manifiestos en el movimiento eticista inglés; por ser en él más
-acentuados preferimos su examen al del eticismo norteamericano.
-
-En América los únicos rastros filosóficos perceptibles fueron las
-de Emerson y Kant, aparte del liberalismo práctico de todas las
-religiones, y especialmente de la unitaria. En Inglaterra, por el año
-1885, las doctrinas filosóficas más difundidas eran el agnosticismo,
-el neo-hegelianismo y el evolucionismo; ya se pronunciaba la actual
-reacción espiritualista y religiosa, favorecida por todas los partidos
-conservadores, que con el equívoco disfraz del idealismo concentraba a
-todos los privilegiados y beneficiarios del régimen feudal contra la
-evolución democrática iniciada por la Revolución Francesa.
-
-Estamos en plena historia contemporánea. Contra todos los que se
-interesaban cada vez menos por el pasado y cada día más por el
-porvenir, contra los que combatían el Dogmatismo y el Privilegio
-en nombre del Libre Examen y de la Solidaridad Social, se difundió
-la denominación de "materialistas" y "positivistas", sabiendo que
-estas palabras tienen para las personas sencillas un significado de
-baja moralidad y de ausencia de ideales; eso permitió explotarlos
-indirectamente en favor de una regresión religiosa, igualmente
-fomentada por la iglesia católica y por la anglicana, ambas al
-servicio de las clases feudales de la sociedad. Frente al incesante
-progreso del espíritu moderno, y para reconquistar las posiciones
-perdidas, se atrajeron a las mujeres, las congregaron en corporaciones
-monopolizadoras del rango social, captaron la educación de sus hijas, y
-a éstas, a las madres de la generación siguiente, les impusieron--_sine
-qua non_--que entregasen sus hijos a educadores religiosos, para
-adiestrarlos a aborrecer los ideales de sus padres. Esta habilísima
-política, comentada desde sus comienzos por Michelet, en sus memorables
-conferencias sobre los jesuítas, tuvo en medio siglo el éxito que
-conocéis: está de moda, es prudente, es cómodo, es de buen tono,
-profesar alguno de esos nuevos espiritualismos palabristas que permiten
-filosofar contemporizando con el misticismo de las clases dirigentes.
-Sabéis que en toda época los que se han preocupado de _hacer carrera_
-en la política, en la enseñanza, en la burocracia, en los salones, han
-necesitado adherir a las "ideas" corrientes en el medio social. O lo
-han fingido. El _no-conformismo_ ha sido el hermoso privilegio de pocos
-renovadores extraordinarios.
-
-Cerremos este paréntesis de historia de la filosofía contemporánea,
-cuya importancia apreciarán mejor los que la estudien dentro de un
-siglo. Por el momento hay un hecho que es, para todos, la evidencia
-misma: las clases conservadoras han fortalecido a las iglesias
-dogmáticas, confiando a los teólogos la lucha contra las clases
-progresistas que surgían de las universidades. Imputando a éstas el
-materialismo de marras y sugiriendo que no hay moral posible fuera
-de la religión, se intentó rehabilitar el dogmatismo en nombre de la
-moral. Conocéis la doctrina difundida por los teólogos contemporáneos:
-"es indispensable renunciar a las verdades adquiridas por las ciencias
-si ellas comprometen el espiritualismo tradicional en que se funda
-nuestra moral religiosa". Son palabras del ilustre cardenal Newmann.
-Conocéis también el _Syllabus_, monumento único en la historia del
-dogmatismo.
-
-La fundación de las sociedades éticas en Inglaterra señala una
-interesante actitud de doble protesta: contra el pretendido
-"materialismo" y contra este nuevo "espiritualismo" que en nombre del
-pasado pretende interceptar la libre investigación de la verdad.
-
-Los eticistas ingleses, como los americanos, afirmaron que el libre
-examen y el sentimiento natural son los únicos árbitros en materia
-religiosa; insistieron en que la moralidad no es dogmática, sino el
-producto espontáneo y perfectible de la experiencia moral; proclamaron,
-en fin, que ninguna verdad adquirida por los hombres podría amenguar
-sus ideales morales. Y en vez de renegar de las verdades nuevas que no
-se ajustaban a los catecismos viejos, trataron de poner la experiencia
-moral en consonancia con la verdad, "a fin de que ningún hombre se
-viera obligado a cometer la suprema indignidad de tener que creer en el
-absurdo para salvar su moralidad".
-
-Así se explica que aparezcan ciertas influencias filosóficas, no
-extrañas al eticismo norteamericano, pero más acentuadas en el inglés.
-"Las doctrinas que han tenido una influencia más evidente sobre
-él--dice Juan Wagner, un discípulo de Coit,--y sin las cuales habría
-revestido una forma diferente, son las teorías evolucionistas de
-Darwin y de Spencer, y los ensayos de moral darwinista y científica,
-particularmente la ética de Leslie Stephen, que fué durante mucho
-tiempo presidente de una Sociedad de Cultura Moral. Es el método
-evolucionista que se quiere aplicar al estudio de los hechos
-religiosos y morales; no se conocen ya ideas absolutas e inmutables;
-la moralidad, particularmente, evoluciona sin cesar. Por otra parte,
-bajo la influencia de Stephen y de Spencer, los eticistas no conciben
-ya la ética como un conjunto de reglas abstractas para la conducta del
-individuo; insisten sobre la influencia de la sociedad, los orígenes
-sociales de la moralidad, el carácter social de la naturaleza humana;
-el altruismo nos es tan innato y es tan natural como el egoísmo;
-todas las relaciones de la vida en sociedad deben estar sometidas
-al imperio de la moralidad. Se separan, pues, de la ética teológica
-y dogmática que sólo ve en la humanidad una asociación accidental y
-no se ocupa sino de la salvación individual, aunque, para colmo, la
-relega a un mundo hipotético y extrahumano. Como la mayor parte de
-los moralistas posteriores a Darwin, los éticos consideran la moral
-como una ciencia positiva y no mezclan en ella las tradicionales
-preocupaciones teológicas". Aunque las ideas de los eticistas sobre una
-religión humana y natural, y sobre la divinidad del hombre, recuerdan
-a veces las de Comte y de Feuerbach, no es posible encontrar rastros
-de una influencia segura. Fácil es, en cambio, hallarlos de los poetas
-y escritores ingleses del siglo, que siempre mantuvieron encendido el
-sentimiento del deber y el culto de la justicia: Shelley, Wordsworth,
-Browning, Tennyson, Matthew Arnold, Coleridge, Swimburne, George
-Elliot; digno es de notarse que por la misma época del movimiento
-eticista floreció la _Sociedad Fabiana_, de acentuado carácter social,
-cuando el pueblo inglés escuchaba como nuevos apóstoles a los Watts,
-los Ruskin y los Morris.
-
-Esos y otros esfuerzos convergían a capacitar al hombre para vivir en
-un plano superior de moralidad, harmonizable con el conocimiento de
-todas las verdades, propicio a la comprensión de todas las bellezas.
-¿Porqué una nueva moral no sería compatible con Darwin y Ruskin, con
-Spencer y Morris? ¿Porqué el hombre renunciaría en este mundo a la
-verdad y a la belleza, persiguiendo el cielo en otro mundo? ¿Cómo sería
-posible que la divinidad todopoderosa y clemente, pusiera la mentira y
-la fealdad como precio de su recompensa futura?
-
-En 1886 un grupo de intelectuales, profesores universitarios y hombres
-afectos a estudiar los problemas sociales, fundaron la _London Ethical
-Society_, proponiéndose "cooperar al estudio y exposición de los
-verdaderos principios de la moralidad social". No tenía carácter
-alguno religioso y afirmaba más bien su propósito de despertar en la
-juventud el sentimiento de las responsabilidades cívicas y sociales.
-Con espíritu análogo se fundaron sociedades semejantes en Cambridge,
-Oxford, Edimburgo, etc.
-
-
- 5.--LAS IGLESIAS ÉTICAS
-
-Félix Adler tuvo entre sus amigos y discípulos a un emersoniano
-inglés, doctor en filosofía, Stanton Coit, que le indujo a fundar en
-Londres una rama de la sociedad ética americana; ella fué el punto de
-partida de las cincuenta que existían en 1914, en vísperas de iniciarse
-la guerra actual.
-
-Coit, en 1888, siendo conferencista en la "Sociedad Religiosa Libre"
-de South Place, hizo venir a Londres al profesor Adler, que en América
-le había asociado al movimiento eticista. La actividad de Coit, como
-organizador y propagandista, fué grandísima, tanto para hacer como para
-hablar y escribir. Con el objeto de disminuir las resistencias que el
-ambiente tradicionalista había opuesto hasta entonces a las sociedades
-de libres creyentes, imprimió a las nuevas un carácter marcadamente
-religioso, no vacilando al fin en llamarlas "_Ethical Church_". En
-1896 se inició la formación de una Unión de las Sociedades de Cultura
-Moral, cuyos principios, renovados y perfeccionados sin cesar, abarcan:
-la independencia de la moralidad, su supremacía, los móviles de la
-conducta moral, la confianza en sí mismo y la cooperación social, la
-evolución de las morales, el método científico aplicado al estudio
-de la experiencia moral, la necesidad de las reformas económicas y
-sociales, de la autoridad en moral, de la libertad en la Unión eticista
-y del poder de la comunidad moral.
-
-Esos _principios_ merecen leerse:
-
-a).--En todas las relaciones de la vida, personales, sociales,
-políticas, el factor moral debería ser el objeto de nuestra
-preocupación suprema.
-
-b).--El amor del bien y el amor de nuestros semejantes son los
-móviles primarios de la conducta moral; las verdaderas fuentes de
-ayuda son la confianza en sí mismo y la cooperación.
-
-c).--El conocimiento del bien ha evolucionado a lo largo de las
-experiencias hechas por la humanidad, y nosotros, que abogamos por un
-ideal progresivo de justicia personal y social, debemos tomar como
-punto de partida las obligaciones morales generalmente aceptadas por
-las comunidades civilizadas.
-
-d).--La autoridad suprema, en cuanto a la moralidad de una opinión o
-de una acción, es para cada individuo su propio juicio, concienzudo
-y razonado, después que él habrá tomado en consideración las
-convicciones de los demás.
-
-e).--En vista del bienestar de la sociedad, es necesario establecer
-las condiciones, económicas y de toda índole, que favorecerán mejor el
-desarrollo integral de cada individuo.
-
-f).--Conviene aplicar el método de las ciencias positivas al estudio
-de la experiencia moral.
-
-g).--La vida moral no implica la adopción o el rechazo de la creencia
-en ninguna divinidad personal o impersonal, ni en una vida después de
-la muerte.
-
-h).--No debe hacerse depender el ingreso a una sociedad eticista de la
-adopción de tal o cual criterio último del bien.
-
-i).--Las sociedades de cultura moral son el más poderoso medio de
-alentar el conocimiento y el amor de los principios que rigen la
-conducta moral, y de crear en sus miembros la fuerza de carácter
-necesaria para convertirlos en acción.
-
-Consecuente con el principio que pone en la sociedad humana las
-fuentes de la moralidad, dedica preferente atención a las cuestiones
-sociales, no descuidando fenómeno alguno que pueda constituir un tema
-de estudio o que pueda servir para el desenvolvimiento de una actividad
-moralizadora. En 1910 la Unión publicó una interesante _Declaración
-sobre las cuestiones sociales_, cuyas bases pueden sintetizarse como
-sigue. El progreso moral de la raza--dice--está estrechamente vinculado
-a su bienestar material; necesitamos, pues, una legislación eficiente
-para asegurar a todos un trabajo dignamente remunerado, asegurando el
-bienestar de los que se encuentren invalidados para el mismo, dando a
-todos un hogar confortable, proporcionando descanso y recreo a cuantos
-los necesiten. Se reputa indispensable la reforma completa del régimen
-escolar inglés, haciéndolo laico y gratuito, educando ante todo el
-carácter, organizando sistemáticamente una instrucción cívica y moral.
-Auspiciar la igualdad civil y política de los dos sexos, una moral
-sexual equivalente para el hombre y la mujer, medidas legislativas
-para impedir los matrimonios eugénicamente peligrosos; lucha contra
-el alcoholismo y el juego; saneamiento de la prensa y de los partidos
-políticos; esfuerzos para ajustar las relaciones internacionales a una
-más alta moralidad que hasta el presente.
-
-Casi no hay movimiento internacional de progreso y de libertad
-al que esta Unión no se haya asociado, con una amplitud de miras
-realmente loable; un día promueve meetings feministas, otro protesta
-contra la ejecución de Ferrer, lucha hoy contra la trata de blancas,
-mañana celebra funerales a Tolstoy, hasta organizar dos _Congresos
-Internacionales de Educación Moral_ (Londres y La Haya), el primer
-_Congreso Universal de las razas_ (Londres, 1911) y la _Liga Inglesa
-para la Enseñanza de la Moral_, que ya tiene entre sus adherentes a
-muchos miembros del parlamento inglés.
-
-En la bibliografía, ya vasta, llama la atención un carácter general: la
-falta de esos adornos literarios que suelen suplir al pensamiento claro
-o que se emplean para encubrirlo. Paul Desjardins ha dicho que algunos
-discursos de los eticistas evocan por su elevación y su eficacia a los
-estoicos antiguos, y ha creído poder compararlos a las páginas del
-_Manual_ de Epicteto.
-
-Cada sociedad o iglesia es libre de formular sus principios como lo
-estime conveniente, dentro de las líneas generales señaladas. Como tipo
-de una de ellas, leamos los "principios" y "fines" enunciados en la
-Constitución de la _Ethical Church_, en que se ha transformado la _West
-London Ethical Society_.
-
-a).--_principios._
-
-1.--La vida moral tiene sobre nosotros derechos supremos, que
-no reposan sobre una autoridad exterior, ni sobre un sistema de
-recompensas y castigos sobrenaturales, pero que se originan en la
-naturaleza del hombre, en cuanto es un ser inteligente y social.
-
-2.--En la práctica, la vida moral debe ser realizada por el
-cumplimiento de los deberes generalmente reconocidos como moralmente
-aceptables y, además, por el cumplimiento de obligaciones que todavía
-no han penetrado en la conciencia social.
-
-3.--Considerando la supremacía para el hombre de esos derechos de la
-vida moral, el ideal ético debe ser considerado como el objeto de
-nuestra devoción religiosa, consistiendo la religión en la obediencia
-y la lealtad a cualquier objeto que se considera digno de la suprema
-devoción.
-
-b).--_fines._
-
-1.--Concurrir a desarrollar la ciencia de la ética.
-
-2.--Aún dejando a los miembros absolutamente libres de creer o no
-creer en la existencia de una vida ulterior y en una realidad que
-excede de nuestra experiencia, enseñarles a independizar de ellas sus
-ideas y sus prácticas morales.
-
-3.--Insistir sobre la importancia del factor moral en todas las
-relaciones de la vida, personales, sociales, políticas, nacionales e
-internacionales.
-
-4.--Ayudar a los hombres a conocer, amar y practicar el bien, por
-medios puramente humanos y naturales.
-
-5.--Infundir a los miembros la fuerza y la inspiración que emanan de
-la actividad en común y de la confraternidad moral.
-
-En síntesis, la Sociedad se propone intensificar la moralidad sobre una
-base no dogmática y naturalista.
-
-Justo es señalar, ya, la segunda forma de adaptación al medio, sufrida
-en Inglaterra por las sociedades de cultura moral. Las reuniones van
-tomando el aspecto de ceremonias _religiosas_; aunque no hay liturgia
-fija, el procedimiento se acerca mucho al de las actuales iglesias
-unitarias de Estados Unidos. Para comprender mejor el espíritu de las
-reuniones creo útil traducir la descripción de la Iglesia, hecha por
-un miembro de la misma. "La antigua capilla metodista que es ahora la
-_Ethical Church_, se compone de una sala en hemiciclo, rodeada por dos
-galerías sobrepuestas. Así todo converge hacia la cátedra, o mejor
-dicho, a la tribuna, adosada a la pared del fondo: un fresco de vivos
-colores la adorna, representando hombres que se pasan antorchas de
-mano en mano. En lo alto, sobre el fresco, un busto de Pallas Athenea
-preside a todos los oficios del culto. Dos bajorrelieves de Della
-Robbia, con niños músicos y cantores, están encastrados en la pared, a
-uno y otro lado de la tribuna. Delante de ésta, sobre dos columnitas,
-estatuas de Jesús y de Buda, y en toda la sala bustos de Marco Aurelio,
-Lincoln, Sócrates, Josefina Butler, etc." Estos detalles decorativos
-dicen más que un programa.
-
-No hay _servicio religioso_ sin conferencia o sermón. Es curioso leer
-algunos títulos de la serie correspondiente a un trimestre de 1912:
-
- "El Dios de Bernard Shaw",
-
- "Dios: el Bien actuando en el mundo",
-
- "Cómo Dios necesita de nosotros",
-
- "La irreligión del Porvenir ",
-
- "La idea que la civilización es una enfermedad",
-
- "Los castillos de naipes de los utopistas",
-
- "La Gran Ilusión de Norman Angell",
-
- "La alquimia del pensamiento",
-
- "Donatello, Miguel Angel, los Della Robbia, Rodin y Meunier",
-
- "La religión de Riquet en la biblioteca de su maestro Bergeret",
-
- "La señora Sidney Webb y las otras mujeres",
-
- "Debemos cumplir nuestras promesas",
-
- "La política por sobre los partidos",
-
- "El poder que salva a los hombres",
-
- "Pericles y el Partenón",
-
- "La construcción de San Pedro en Roma",
-
- "La historia del Divorcio",
-
- "El temor de la responsabilidad",
-
- "Los siete sacramentos de la Iglesia romana",
-
- "La moralidad del Rito",
-
- "En qué Jesucristo sobrepasa a los demás hombres",
-
- "Doce conferencias sobre los Salmos", etc.
-
-Puede inferirse de esos temas que la Iglesia pretende ser, al mismo
-tiempo, una verdadera Universidad popular, con sus correspondientes
-proyecciones luminosas y cintas cinematográficas.
-
-En la imposibilidad de hacer una reseña analítica de las ideas
-contenidas en la vasta bibliografía, digamos solamente que la Iglesia
-encargó, en 1913, a Stanton Coit, la redacción de un _Social Worship_,
-o Manual del Culto Societario, cuyos dos volúmenes acentúan todavía
-más el carácter _religioso_ de las sociedades éticas inglesas. Y para
-que esa evolución de la forma no induzca a creer que las ideas han
-cambiado, mencionaremos este pasaje de un sermón sobre la lealtad
-intelectual: "Si un hombre posee una creencia, pero ahoga las dudas
-que surgen en su espíritu respecto de ella, y evita los hombres y las
-lecturas que de ella tratan y podrían ilustrarlo, y tiene además por
-impíos los pensamientos que podrían perturbarla,--la vida de ese hombre
-no es más que un largo pecado hacia la humanidad".
-
-
- 6.--EL CULTO RELIGIOSO DE LA MORALIDAD
-
-Acostumbrados a concebir la independencia moral como un apartamiento
-de la religiosidad, y no dentro de ella,--como efecto de la religión
-dogmática en que hemos sido educados--nos causa cierta impresión de
-extrañeza la conservación de la exterioridad ceremonial, y aun del
-nombre de iglesias, en sociedades cuya concepción naturalista de la
-divinidad no conseguimos distinguir del ateísmo.
-
-Acaso una comparación con algo que conocemos definidamente, nos permita
-entender mejor el sentido global del eticismo inglés. Poniendo en el
-hombre la divinidad, y mirando su perfeccionamiento moral como el
-advenimiento de la divinidad misma en cada hombre, el eticismo se
-presentaría como una doctrina del superhombre moral, predestinado
-a surgir del hombre religioso contemporáneo, y satisfaciendo las
-tendencias místicas del temperamento individual.
-
-Recordad que William James, después de estudiar las _Fases del
-sentimiento religioso_, llega a la conclusión de que en la hipótesis de
-la divinidad los hombres han sintetizado su sentimiento de admiración
-por lo que creen primordial, unánime y verdadero en sí mismo. La
-religiosidad sólo puede definirla como "la reacción total frente a la
-vida"; de allí su pregunta: ¿por qué, entonces, no decir que cualquier
-reacción total frente a la vida es una religión? Dejo a vosotros la
-respuesta, muy cómoda para los ateos que no quieren pasar por tales;
-yo os confieso que la pregunta de James me parece muy hábil, pero
-sospecho que es peligroso seguir embrollando a la humanidad con sabias
-hipocresías. Si la religiosidad es un sentimiento individual, las
-religiones sólo comienzan a existir cuando los individuos se organizan
-para cultivar o difundir creencias comunes, uniformando su conducta
-para ciertas prácticas. Al decir, pues, que el eticismo puede asumir
-un aspecto religioso, nos referimos, sin ambigüedad, a la organización
-en verdaderas comunidades regidas por prácticas rituales, y no a las
-simples reacciones de los individuos frente a la vida.
-
-En algunas de las Iglesias Éticas se ha producido, con el tiempo, un
-fervor místico que parece contrastar con el espíritu antidogmático y
-de libre crítica que figura en sus programas. Ahondando el examen, sin
-embargo, se percibe que la aparente contradicción sólo es un resultado
-de nuestros hábitos mentales, que nos impiden separar dos cosas que
-acostumbramos ver unidas; el sentimiento místico y las creencias
-dogmáticas. Los eticistas no sólo respetan el primero al repudiar las
-segundas, sino que tratan de utilizar en beneficio de la moralidad el
-misticismo que actualmente está desviado por dogmas contrarios a su
-espontánea expansión: ofrece un campo de experiencia más vasto a una
-inclinación natural de la personalidad humana.
-
-Por otra parte, atendiendo solamente a su eficacia sobre cada uno de
-sus creyentes, es indudable que las iglesias de todos los tiempos,
-además de satisfacer los sentimientos místicos, han satisfecho
-muchos sentimientos estéticos. Que el objeto del culto sea un Dios
-sobrenatural o la Moralidad humana, debe reconocerse que el ceremonial
-de una iglesia es un elemento efectivo de exaltación del culto mismo.
-Los jesuítas, profundos psicólogos, han comprendido siempre que la
-riqueza ornamental de sus iglesias es el mejor imán para atraer
-a las masas místicas; el número de creyentes que puede mirar esa
-_mise en scène_ como una falta de respeto a la Divinidad, es muy
-pequeño. Por esa misma razón comprendemos que, en cierta medida, los
-eticistas hánse visto en la necesidad de no extremar su primitivo
-deseo de formas sencillas y severas; actualmente dan la impresión de
-iglesias cristianas, donde se ha convertido a Dios en la Moral y se ha
-reemplazado el paraíso por la naturaleza, sin que todo esto disminuya
-la exterioridad del culto.
-
-"_Nosotros tenemos un Dios; nosotros tenemos altares._ Nuestro Dios:
-el _Ideal Moral_, la potencia del bien en la humanidad, o, mejor,
-todas las fuerzas del bien actuantes en el mundo. Nuestro Dios está
-diseminado en toda la humanidad.
-
-"En todas partes, donde un ser trata de hacer el bien y se esfuerza
-por perfeccionarse moralmente, allí está Dios, allí Dios deviene. El no
-vive sino en nosotros y por nosotros, y todos nosotros somos divinos en
-alguna medida.
-
-"Nuestro Dios _no es todopoderoso_, no es sobrenatural, no es _exterior
-a la humanidad_.
-
-"No es la fuerza de un Dios lo que lo hace divino a nuestros ojos;
-un Dios todopoderoso nos horroriza. Nunca adoraremos la fuerza; sólo
-adoraremos y sólo queremos servir la justicia y la bondad, aunque ellas
-fueran tan débiles como un niño en su cuna. Pero nuestra religión no
-excluye la contemplación conmovida de las fuerzas del universo, la
-admiración de la regularidad de las leyes naturales. Por otra parte,
-nuestra moralidad no es una mezquina preocupación personal. Aspiramos
-a poner cada vez más, la fuerza al servicio del derecho. Nuestra
-misión es traer el triunfo de la inteligencia sobre el instinto, de la
-moralidad responsable sobre la fuerza irresponsable. Así la moralidad
-deja de ser un asunto privado y deviene cósmica. Ella podrá ser, acaso,
-algún día, el instrumento mediante el cual nuestro amor desinteresado
-guiará al universo".
-
-Convengamos, francamente, en que no se puede pedir un lenguaje más
-impregnado de misticismo, de religiosidad. El sentimiento de lo divino,
-la emoción de lo trascendental emana de páginas escritas para sugerir
-que la perfección moral no requiere la cooperación de entidades
-sobrenaturales ni de principios anteriores a la experiencia humana.
-Para los que no tenemos un temperamento místico, siempre resultará un
-poco desconcertante este misticismo naturalista.
-
-"Se cree muy frecuentemente que los dioses son, necesariamente y por
-definición, espíritus sobrenaturales. Las más fuertes razones morales y
-de sentido común nos impiden creer en un Dios sobrenatural; tal clase
-de divinidad nos repugnaría. Si, a pesar de eso, somos felices de tener
-en nuestra comunidad a cristianos siempre que nos ayuden y nos amen, es
-porque entendemos que ellos no hacen sino interpretar mal una realidad
-que nosotros adoramos como ellos. Rechazando, no la existencia--pues
-esa cuestión no nos concierne,--sino la pretendida potencia redentora
-de seres sobrenaturales, renunciamos a la posibilidad de ser asistidos
-por ninguna divinidad sobrenatural, o por ningún ser humano después
-de su muerte, y particularmente por Jesús de Nazareth, reconociendo
-sin embargo la asistencia que ha podido prestarnos antes de su muerte
-y el valor imperecedero de sus consejos y de su conducta, que siguen
-asistiendo a la humanidad con el valor del ejemplo. Para un eticista
-que comienza por afirmar la autonomía de la moralidad y pone en segundo
-término todo lo demás, todo lo que disminuye la responsabilidad humana
-es condenable. Desde el momento en que imploráis el auxilio de un
-Creador personal, os sustraéis a vuestra responsabilidad propia y
-renegáis la fuente inmanente de redención. Aun si existe un Creador,
-no debemos humillar nuestra humanidad ni vivir postrados ante él. La
-moralidad que no es puramente humana, deja de ser moralidad".
-
-Todos los escritos de los eticistas ingleses convergen a afirmar lo
-que era un axioma para Emerson: la noción de realidades sobrenaturales
-(salvo que se llame "sobrenatural" a la perfección moral suprema)
-no es necesaria, para el desenvolvimiento de las fuerzas morales,
-y debe rechazarse la opinión de los que, sabiendo que aquéllas son
-ilusorias, persisten en creerlas de utilidad práctica. El motivo
-supremo de la conducta debe ser el respeto del ideal moral; cuando
-se lo medita con respetuosa simpatía, se convierte en fuente de
-inspiraciones tan fecundas como las que hasta ahora han emanado de
-entidades sobrehumanas. Los ideales no se proyectan sobre la pantalla
-del cielo, no flotan vagamente en el universo: viven en los hombres y
-entre los hombres, reconociendo a éstos el valor de su personalidad y
-comprendiendo que debe manifestarse en la familia, en la ciudad, en la
-nación, en el mundo. Un nuevo concepto del respeto propio nace en los
-eticistas al afirmar que todo ser se diviniza cuando en él despierta
-la conciencia de la ley moral; blasfemar del hombre, como hacen
-los pesimistas y los escépticos, es blasfemar de Dios, que sólo se
-manifiesta en el hombre. Sea cual fuere la interpretación que el hombre
-se forma de la divinidad, sea cual fuere su teología o su filosofía, es
-la experiencia moral lo único que lo torna divino; de allí que en el
-culto del ideal moral pueda asentarse la única religión incompatible
-con dogmas ni sectas, de allí que sus miembros no crean que será ésa
-"la religión de los incrédulos", sino la forma de creencia más pura a
-que pueden llegar los verdaderos creyentes. En uno de los himnos que
-suelen cantar los eticistas leemos estas palabras de Swinburne: "Los
-dioses rechazan, trampean, negocian, venden, calculan, economizan...",
-y Stanton Coit completa el pensamiento: "el hombre no rechazará
-a nadie, no perderá uno solo de todos los hombres para dignificarlo; a
-todos los enaltecerá con sus cuidados y con su amor".
-
-Insisto en mencionar algunos pasajes y fórmulas que parecen
-inconciliables; mi objeto no es apologético, sino puramente
-informativo. Es útil ver cómo toda nueva corriente de ideas, todo nuevo
-ensayo de prácticas, aparece imperfecto y poblado de disonancias.
-Contra el deseo de emanciparse del pasado, sigue el pasado ejercitando
-alguna influencia; en toda renovación, de costumbres o de ideas, la
-experiencia secular de nuestros abuelos reaparece, reclama su sitio, no
-se resigna a ceder ni a morir, presentándonos el cuadro inquieto del
-hábito luchando contra la experiencia nueva, de la herencia resistiendo
-a la variación.
-
-Concebido el movimiento eticista como una emancipación moral de toda
-tutela dogmática, vemos que el hábito de seculares prácticas religiosas
-se infiltra en él y tiende a convertirlo en una religión, sin contenido
-sobrenatural, ciertamente, pero religión al fin, si la consideramos
-como conjunto de prácticas y como actitud sentimental hacia algo que se
-considera Divino.
-
-Sin embargo, en mayor o menor proporción, lo nuevo altera siempre lo
-viejo, la variación modifica siempre la herencia: y en ello está la
-evolución que engendra perfeccionamientos. Las sociedades éticas se
-hacen más religiosas cada vez, pero su religiosidad es muy distinta que
-en las precedentes religiones; no representa una verdadera regresión
-al tipo de que se apartaron al comenzar. Para aumentar su eficacia
-los eticistas han adoptado, por temperamento o deliberadamente,
-las costumbres exteriores que el sentimiento místico reclama como
-necesarias, sin renunciar por ello a la heterodoxia intrínseca de su
-doctrina.
-
-"La religión--dice Stanton Coit--convertida a un espíritu social y
-democrático, enseñará el respeto de sí mismo como la primera virtud
-religiosa, fundará su plan de redención sobre ese respeto. Desde el
-punto de vista de un idealismo humanista, la religión sobrenatural ha
-cometido hacia el altísimo un sacrilegio casi inexplicable: todo lo que
-parecía emanar del hombre, y era bello y adorable, puro y santo, lo ha
-atribuído a una fuente sobrehumana y sobrenatural, mientras atribuía a
-la naturaleza humana todo lo que era bajo y sórdido. Para glorificar
-una divinidad trascendente, los sacerdotes y los teólogos arrancaban
-del corazón de los hombres hasta el último rastro del respeto de sí
-mismos. No solamente las acciones exteriores, sino la misma devoción
-interior era mirada como lodo. Empujando los hombres al desprecio de
-sí mismos, forzándolos a envilecerse hasta la agonía, se les inducía
-a prosternarse conscientes de su extrema bajeza, a los pies de un Ser
-que no era ni hombre ni naturaleza, pero que tenía sujeto al hombre, en
-cuerpo y espíritu, entre sus tentáculos infatigables... Esta doctrina
-es católica, anglicana, presbiteriana, bautista, wesleyana... Todos,
-todos traicionaban a la naturaleza superior del hombre, mentían a la
-creencia misma de su personalidad, al testimonio de su inteligencia
-y de su conciencia moral. ¿Es necesario sorprenderse de que, así, el
-pueblo cayera bajo la dominación de los sacerdotes y de los príncipes,
-aliados?... Hasta hoy se ha creído que un hombre que se respeta y
-obra por respeto propio, carece de religión y de piedad; hasta hoy,
-apenas un hombre sobre cien mil se atreve a identificar ese respeto
-con el de Dios, osa erguir dignamente la cabeza con la conciencia de
-su valor humano, osa atribuir el mal que lleva en sí al error y a la
-ignorancia, y no a una siniestra predestinación sobrenatural... Hoy,
-por fin, y sólo hoy, se predice la doctrina de la inmanencia del hombre
-y se comprende que ella significa la identidad de la suprema fuerza
-redentora del universo con la enaltecida personalidad de todo hombre o
-mujer."
-
-
- 7.--ESPONTANEIDAD Y EVOLUCIÓN DE LA MORALIDAD
-
-Esta exaltación mística del respeto a la personalidad humana
-acompaña al concepto, fundamental para Emerson, de que _la bondad es
-normal y natural_, debiendo mirarse el mal como una simple traba o
-incapacidad para vivir normalmente, integralmente. La maldad pertenece
-a la teratología o a la patología moral: es una monstruosidad o una
-enfermedad. Son monstruosos todos los que obran contra sí mismos o
-contra los demás, todos los que viven de la hipocresía o esparcen
-la calumnia, todos los que fingen o mienten, todos los que ocultan
-una partícula de la verdad que saben para obtener una prebenda o un
-beneficio, todos los que se avergüenzan de la indignidad propia o
-alientan la indignidad ajena, todos los cómplices interesados del error
-o de la superstición, de la injusticia o del privilegio.
-
-El hombre no se diviniza sino cuando se aproxima a su moralidad
-natural, que es la bondad, librándose del mal que conspira contra su
-propia divinización y contra la de los demás. Porque los resultados de
-la moralidad nunca son individuales, recaen sobre todos. Lo que más
-dificulta la perfección del hombre es su adaptación a un ambiente de
-moralidad inferior. Todos somos solidarios. Lo que rebaja moralmente
-a nuestros semejantes, nos rebaja a nosotros mismos; por eso la
-religión eticista conduce a una fe solidarista inquebrantable e impele
-a auspiciar todas las reformas que tienden a fundar una democracia
-social, aboliendo los obstáculos materiales que alejan al hombre de su
-perfeccionamiento moral.
-
-Creen los eticistas que el esfuerzo humano basta para transformar los
-individuos y las sociedades, creando esa verdadera democracia política
-y moral que ninguna nación puede jactarse de haber realizado todavía.
-Si la bondad es normal, prevalecerá naturalmente. En ninguna parte la
-vemos perfecta y omnipotente; pero su posibilidad puede presentirse
-en el deseo esforzado de los hombres. Si la experiencia permitiera
-descubrir los medios naturales que intensificarían la dignidad en el
-hombre y la justicia en la sociedad, lógico sería presumir que la
-aplicación de esos medios conduciría a un aumento progresivo de la
-moralidad individual y social.
-
-Los eticistas ingleses afirman su fe con una certeza y una esperanza
-impresionantes. Entienden que aun renunciando a lo sobrehumano y lo
-sobrenatural, siguen disponiendo de todos los medios que han usado las
-antiguas iglesias para mejorar a la humanidad; se consideran herederos
-suyos, de su larga experiencia, de su disciplina espiritual, de su
-conocimiento del corazón humano, es decir, de todos los instrumentos
-psicológicos de proselitismo, sin necesidad de conservar ninguno de sus
-dogmas ni transigir con ninguno de sus errores.
-
-La Unión de las sociedades éticas inglesas proclama el deseo firme
-de alentar y preparar el estudio científico de los hechos que
-constituyen la _experiencia moral_ de la humanidad. Reconoce que sólo
-especialistas en tales estudios pueden fundar esas "ciencias morales
-positivas"; pero, ocupándose teórica y prácticamente de las cuestiones
-morales y sociales, entienden proporcionar a los sabios observaciones
-y experimentos útiles, a la vez que preparar un público capaz de
-comprender sus resultados. "No tenemos, ni tendremos nunca, miedo de la
-ciencia; al contrario, su insuficiencia o su arresto nos perturbaría.
-Cuanto mejor conozcamos la naturaleza humana, tanto más seguros
-marcharemos hacia el advenimiento de la moral y de la justicia. Siempre
-nos adaptaremos a los resultados que se obtengan en el estudio de la
-experiencia moral mediante los métodos científicos".
-
-"Solamente los prejuicios que nacen del orgullo, de la avidez, del
-afán de dominar, de los intereses de clase, del envanecimiento, del
-desprecio de los pobres y de las mujeres, pueden cegar al hombre hasta
-impedirle ver los recursos infinitos de que dispondrían las iglesias
-de Cristo el día que aceptaran los descubrimientos y las invenciones
-de la ciencia, las usaran y pusieran en ellas su confianza, en vez de
-esperar una salvación milagrosa suplicando a espíritus invisibles y
-pretendiendo ser guiadas por agentes sobrenaturales."
-
-Justo es reconocer que los eticistas ingleses se adaptan con
-rigor lógico a esa confianza en la ciencia y a ese respeto por sus
-posibles resultados: desde el punto de vista pedagógico su actitud es
-verdaderamente crítica. No pretenden que su religión, sus iglesias,
-sus juicios morales, sean definitivos, ni que pueda erigirse en dogma
-inmutable ninguna de sus opiniones o creencias. No solamente creen
-que sus ideales son reformables y perfectibles, mas afirman que la
-historia del desenvolvimiento ético y religioso demuestra que los
-valores morales y las religiones están en constante evolución. "Ha
-habido en el pasado bastante charlatanismo en materias religiosas y
-morales; queremos tener el coraje de nuestra inevitable ignorancia
-y no presentarnos como sabiendo más de lo que podemos saber en el
-estado presente de las ciencias morales. Por eso no proclamamos nada
-que tengamos por absoluto, ninguna doctrina que reputemos definitiva
-e imperfectible. Tomamos como punto de partida de nuestra enseñanza
-los juicios morales generalmente aceptados en el mundo civilizado
-por los individuos que parecen normales y procuramos intensificarlos
-o expandirlos, contribuyendo así a su evolución, que consiste en
-depurar la moral corriente de todo lo que es solamente tradicional o
-convencional, complementándola, perfeccionándola, acostumbrando a los
-hombres a no concebir ya ningún ideal que no sea progresivo. La voz del
-deber manda augusta y absoluta; pero nuestro conocimiento del deber, y
-la noción que de él nos formamos, varían incesantemente. Las ciencias
-morales podrían darnos nuevas interpretaciones de nuestros ideales
-éticos, sin por eso destruir el fondo humano y social de la moralidad
-misma; y si demostraran que algunas de nuestras interpretaciones son
-erróneas, que algunos de nuestros ideales presentes son contradichos
-por la experiencia moral, encontrándolos nocivos para la dignificación
-de la vida individual y social, nosotros nos someteríamos a sus
-demostraciones o corregiríamos nuestros errores... Por eso, y mientras
-se constituya una ciencia positiva de la moralidad, no tenemos la
-pretensión de anticipar a los hombres la verdad absoluta."
-
-De allí que no se consideren obligados a adoptar un criterio particular
-y absoluto del bien, ni prefieran enseñar tal o cual sistema de moral;
-eso obstaculizaría su progreso, excluyendo experiencias determinadas
-que otros pudieran aportar.
-
-Entre los eticistas hay trinitarios, unitarios, ateos, mahometanos,
-hedonistas, utilitarios, kantianos; separados antes por sus dogmas o
-doctrinas, están unidos ahora por necesidades morales comunes, que
-engendran una fe análoga en el progreso moral de la humanidad. Los
-únicos excluidos son los incapaces de hacer esfuerzo alguno para
-mejorar su conducta y de sumar su voluntad con todas las otras que
-persiguen la solidaridad en el bien.
-
-Esta comunidad de ideales y de acción moral es lo que constituye la
-creencia de una Iglesia; todas las que conoce la historia, en cuanto
-han sido útiles a la humanidad, fueron verdaderas sociedades éticas.
-Si han difundido en el mundo concepciones falsas, y en ciertos casos
-depresivas, ha sido apartándose de su primitiva finalidad natural y
-humana. Por eso los eticistas no se declaran enemigos de las Iglesias
-cristianas; no quieren destruirlas ni suplantar su influencia en el
-mundo, sino reformarlas y perfeccionarlas, infundiéndoles una mayor
-preocupación por el progreso moral y purgándolas de todo su dogmatismo
-teológico. Ese sería el camino hacia la unidad de creencias de toda
-la humanidad; esa sería la única actitud religiosa que todos los
-hombres podrían subscribir sin reservas, sin temor a las ciencias que
-construyen la verdad, con la que nunca podrá estar en disidencia la
-moral. Ambas emanan de la Naturaleza misma, convergen hacia comunes
-ideales de dignificación humana.
-
-
- 8.--SÍNTESIS DEL PENSAMIENTO ETICISTA
-
-Lo característico del eticismo, en suma, no es la simple afirmación
-de "la soberanía de la moral", para repetir el título del ensayo
-de Emerson, sino su convicción de que _la moralidad es natural y
-humana, independiente de todo dogma religioso y de toda especulación
-metafísica_. La moralidad puede nacer, desarrollarse, prosperar,
-alcanzar su máxima plenitud e intensidad, sin tener por fundamento
-la noción de realidades sobrenaturales, la idea de una divinidad
-trascendente o de una vida después de la muerte. Esas hipótesis, sobre
-parecer inútiles, pueden ser nocivas al desarrollo de la moralidad, en
-cuanto ponen fuera de la conducta humana los estímulos y las sanciones
-que favorecen nuestra perfectibilidad. ¡Triste, miserable virtud, la
-de aquellos hombres que no podrían tenerla sino como resultado de una
-imposición dogmática o como simple negocio usurario para después de
-la muerte! ¡Desgraciados esclavos, no hombres, los que en su propia
-conciencia moral no podrían encontrar las normas para vivir con
-dignidad, respetándose a sí mismos, y con justicia, respetando a sus
-semejantes! Fuerza es reconocer que no carecen de lógica los eticistas
-cuando afirman que lo sobrenatural es un peligro para lo natural, y lo
-teológico para lo ético, y el dogmatismo para la perfectibilidad, y la
-superstición para la virtud.
-
-Quieren ellos constituir una religión exclusivamente humana. En todos
-sus escritos se advierte la tendencia firme a propiciar el advenimiento
-de un régimen social en que tengan una parte creciente la solidaridad
-y la justicia; y muestran, también, una confianza optimista que
-concilia su misticismo con los métodos de las ciencias contemporáneas,
-creyendo en la bienhechora fecundidad de sus aplicaciones prácticas a
-la felicidad humana. No temen que la Verdad pueda, en momento alguno,
-disminuir el coeficiente medio de Virtud difundido en el mundo.
-Emancipando la moralidad de todo dogmatismo, afirman que la Verdad sólo
-puede ser temida por los que ven en la ignorancia, en la mentira y en
-la superstición, los medios de perpetuar la maldad representada por la
-injusticia y el dolor cimentado en el privilegio. Y creen, con bella
-firmeza, que si los hombres logran poner algún día toda su fe, la más
-ardiente, la más incontrastable, la más devota, en ideales nacidos de
-la Experiencia Moral, habrá desaparecido el conflicto eterno entre la
-inteligencia racional y el sentimiento místico, entre la Ciencia y la
-Fe,--sólo incompatibles cuando un término busca la Verdad y el otro se
-asienta en el Error,--hermanadas para siempre cuando la religión del
-Ideal Moral limpie de sus malezas tradicionales el sendero que lleva al
-individuo hacia la dignidad, que lleva a la sociedad hacia la justicia.
-
-
- 9.--EL PORVENIR DEL ETICISMO
-
-¿Se organizará definitivamente como una iglesia sin doctrinas para
-cultivar una moral sin dogmas? Confieso que el eticismo me inspira
-mucha simpatía y que no considero perdidos los momentos que he
-consagrado a visitar sus sociedades y leer sus escritos; a pesar de
-ello no podría predecir si, en su forma actual o transformándose, está
-llamado a alcanzar una gran difusión. En todos los países de la Europa
-civilizada existen asociaciones animadas de ese mismo espíritu, con
-nombres análogos o diferentes; pero en todos, fuerza es reconocerlo,
-su esfera de acción es más bien cualitativa que cuantitativa: hombres
-de moralidad superior cuyo temperamento místico coincide con una
-disconformidad religiosa. Acaso lleguen a constituir una iglesia
-para las minorías selectas que necesiten un ambiente organizado para
-desenvolver su misticismo; eso mismo excluirá de ellas al exiguo número
-de hombres que no tenemos un temperamento místico.
-
-La masa de los creyentes, si se apartara de las iglesias actuales,
-preferiría vincularse a las nuevas religiones cristianas cuyo sentido
-práctico y social las hace más humanas que las antiguas. Los incapaces
-de creer en religión alguna, si tienen temperamento místico, serán
-atraídos siempre por esas grandes corrientes de renovación política
-y social, que equivalen prácticamente a verdaderas religiones de la
-humanidad.
-
-¿Evolucionarán las demás iglesias actuales hacia una moral sin dogmas?
-Sin dogmas, no; con menos dogmas, sí. Basta recordar la influencia
-del unitarismo y del trascendentalismo sobre todas las iglesias
-norteamericanas; ese es el sentido general de la evolución religiosa
-contemporánea, en el mundo civilizado: cada iglesia tiene en su seno
-un "modernismo" que depura incesantemente sus dogmas. Es indudable
-que los teólogos del siglo XX han aprendido cosas que no sospechaban
-los del XV; en ninguna Facultad o Seminario de Teología podría
-estudiarse un tratado de hace cincuenta años, fuera de su interés
-histórico o literario; las iglesias, para defender sus dogmas, han
-tenido que adaptarlos a los resultados menos inseguros de las ciencias
-contemporáneas. Revisando los libros de texto usados en la Universidad
-Católica de Louvain, y en la Divinity School de Harvard, he pensado con
-escalofríos en la hoguera que habría carbonizado a sus autores si los
-hubiesen escrito hace tres siglos.
-
-Con esto os quiero expresar que las mayores iglesias euroamericanas han
-experimentado grandes progresos, precursores de otros que atenuarán
-gradualmente su dogmatismo. Como cada una de ellas sólo polariza una
-parte limitada de las creencias sociales, es natural que llegue hasta
-los concilios de los teólogos el eco de lo que pasa fuera de cada
-iglesia; hemos visto que la ética social ha corregido ya en algunos
-países la ética de los teólogos y podemos presumir que toda nueva
-efervescencia moral tendrá repercusiones semejantes. Desde este punto
-de vista considero legítimo suponer que el eticismo puro puede tener
-una influencia indirecta, desdogmatizando poco a poco las morales
-teológicas más difundidas.
-
-Ciertos modos de pensar y de sentir, aunque adoptados por pocos,
-constituyen un obligado término de comparación para los que piensan
-y sienten de otra manera; poco importa que no tengan un éxito de
-proselitismo, su eficacia consiste en que no pueden prescindir de ellos
-los mismos que se proponen combatirlos.
-
-Es una acción indirecta, diréis; pero existe y es benéfica. No es
-la única, sin embargo. En horizontes más reducidos, para la minoría
-ilustrada a que poco antes nos referíamos, las asociaciones éticas son
-de utilidad directa. Baste pensar que ellas ofrecen un ambiente de
-educación moral intensiva a muchos hombres que no creen en dogma alguno
-religioso y que aislados están expuestos a caer en el dilettantismo,
-en el escepticismo o en el pesimismo moral; por el funesto hábito
-de asociar su moralidad a su religión abandonada, están expuestos a
-aflojar los resortes de su conducta privada y cívica, confundiendo
-la buena tolerancia doctrinal de todas las ideas con la detestable
-tolerancia práctica de todos los vicios.
-
-Reconozcamos que ese peligro existe; nadie podría negar su gravedad
-desde una cátedra sin eludir la responsabilidad social que acepta
-al ocuparla. Y el remedio contra ese peligro--después del ejemplo
-personal, que es siempre la lección más fecunda--está en fomentar
-toda nueva forma de experiencia moral que pueda suplir las ya
-impracticables. El hombre que abandona sus dogmas religiosos está
-obligado a intensificar su moral práctica, a ser mejor hijo y mejor
-padre, mejor amigo y mejor esposo, mejor obrero y mejor ciudadano. La
-_obligación social_ no es menor que la teológica o la metafísica; la
-_sanción social_ es tan severa como la divina o la racional... Y bien;
-si entre los hombres que no creen ya en las religiones dogmáticas,
-muchos carecen de energías morales suficientes, ¿no es deseable que las
-sociedades éticas les proporcionen un ambiente propicio para que su
-moralidad sea sostenida y se perfeccione?
-
-Basta reconocer que existe un peligro, para que no sea desdeñable
-ningún medio que contribuya a evitarlo. Sabéis--da vergüenza
-decirlo--que algunos señalan como único remedio la vuelta a los
-dogmatismos tradicionales repudiando de plano todas las verdades que
-desde hace un siglo los contradicen o los comprometen. No vacilemos en
-declarar, en voz alta y en nombre de nuestros hijos, que perseguir la
-moralidad a precio del error deliberado--que es la mentira--nos parece
-la más irreparable de las inmoralidades.
-
-Los eticistas, sin distinción de matices, quieren que la verdad,
-profunda voz con que habla a los hombres la Naturaleza, sea respetada.
-Nunca proponen ahogarla; prefieren depurar los viejos ideales éticos de
-todos sus elementos dogmáticos, perfeccionándolos, elaborando ideales
-nuevos.
-
-Existe, no lo descuidemos, otro aspecto de la cuestión, más importante
-para el porvenir. Las sociedades éticas no lo descuidan: es el problema
-de la educación moral en la enseñanza; es el único práctico para el
-porvenir. Así lo comprendieron, en nuestra patria, muchos grandes
-espíritus: Echeverría, Alberdi, Sarmiento, Estrada, Peyret, en bellas
-páginas que merecen releerse; Agustín Álvarez le consagró un volumen
-especial; desde esta misma cátedra os la ha predicado el dignísimo
-decano de esta Facultad, Rodolfo Rivarola.
-
-Las naciones civilizadas han expresado ya su voluntad de que
-la escuela pública se abstenga de preferir ninguno de los dogmas
-religiosos profesados por sus ciudadanos. Afirmemos también la
-necesidad de intensificar en ella la educación moral, preparando las
-generaciones futuras para esa tolerancia recíproca de las creencias que
-es la base misma de la solidaridad social. Sólo por obra de la escuela
-marchará la humanidad hacia una moral sin dogmas; sólo por ella podrán
-los argentinos de mañana repetir el lema de las sociedades éticas: _Los
-dogmas dividen a los hombres; el ideal moral los une_.
-
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- NOTAS DEL TRANSCRIPTOR
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-Las palabras en itálicas están indicadas con _sub-índices_ las palabras
-en negritas con el =signo igual= y ^a representa la "a" volada.
-
-Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando esta
-obra fue publicada por primera vez eran diferentes a las existentes
-cuando se realizó la transcripción. El criterio utilizado para llevar
-a cabo esta transcripción ha sido el de respetar la ortografía
-original. Sin embargo, en algunos casos la ortografía en la impresión
-original no es consistente. Tal es el caso del vocablo "da". En
-algunas ocasiones el vocablo aparece con acento, da, y en muchos
-más está escrito sin acento. El criterio utilizado para resolver
-esas inconsistencias fue privilegiar la forma que aparece más
-frecuentemente.
-
-Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.
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- The Project Gutenberg eBook of Hacia Una Moral Sin Dogmas, by José Ingenieros.
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-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of Hacia una Moral sin Dogmas, by José Ingenieros
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
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-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
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-
-Title: Hacia una Moral sin Dogmas
- Lecciones sobre Emerson y el Eticismo
-
-Author: José Ingenieros
-
-Release Date: January 4, 2018 [EBook #56301]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS ***
-
-
-
-
-Produced by Andrés V. Galia and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
-produced from images generously made available by The
-Internet Archive)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
-
-
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-</div>
-
-
-<div class="chapter">
-
-<p class="center" style= "font-size: 1.35em; margin-top: 6em; ">Hacia una moral sin dogmas</p>
-
-</div>
-
-<div class="chapter">
-<p class="center" style= "font-size: 1.5em; margin-top: 4em;">JOSÉ INGENIEROS</p>
-</div>
-
-<h1>Hacia una moral sin dogmas</h1>
-
-<p class="center" style= "font-size: 1.20em; margin-bottom: 4em; ">Lecciones sobre Emerson y el eticismo</p>
-
-<div class="figcenter" style="width: 70px;">
-<img src="images/tpage_ilo.jpg" width="70" height="36" alt="tpage_ilo" />
-</div>
-
-<p class="center" style="font-size: 0.90em; margin-top: 4.0em; ">BUENOS AIRES<br />
-Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía.&mdash;Belgrano 475<br />
-1917<br />
-</p>
-
-
-<div class="center chapter">
-<h2>ÍNDICE</h2>
-
-<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="índice">
-
-<tr>
-<td align="left">&nbsp;</td>
-<td align="right">Página</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="left"><b>Advertencia.</b></td>
-<td align="right"><span style="padding-right: 0.8em;" ><a href="#Page_7">7</a></span></td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="left"><b>Emerson y Sarmiento.</b>&mdash;1. Un moralista.&mdash;2. El ambiente<br />
-puritano.&mdash;3. Channing y Emerson.&mdash;4. Decepción de la moda <br />
-filosófica.&mdash;5. El trascendentalismo.&mdash;6. Geografía moral de los Estados <br />
-Unidos.&mdash;7. Sarmiento y Horacio Mann.&mdash;8. La vida en Concord.&mdash;9. <br />
-Emerson y Sarmiento</td>
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-<span style="padding-right: 0.8em;" ><a href="#Page_9">9</a></span></td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td align="left"><b>Orientaciones morales.</b>&mdash;1. Una ética sin metafísica.&mdash;2.<br />
-La crítica de las costumbres.&mdash;3. Necesidad de caracteres firmes.&mdash;4. Disconformidad <br />
-con todo tradicionalismo.&mdash;5. Panteísmo.&mdash;6. Ética naturalista.&mdash;7. El <br />
-optimismo y la perfectibilidad.&mdash;8. La confianza en sí mismo.&mdash;9. La bella<br />
-necesidad.&mdash;10. Función social del no-conformismo</td>
-
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-<span style="padding-right: 0.8em;" ><a href="#Page_61">61</a></span></td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td align="left"><b>La ética social.</b>&mdash;1. Integración del pensamiento emersoniano.&mdash;2. <br />
-La autonomía de la experiencia moral.&mdash;3. Idealismo y perfectibilidad.&mdash;4. El <br />
-dogmatismo teológico excluye la perfectibilidad.&mdash;5. Valor social de la <br />
-herejía.&mdash;6. Las morales independientes.&mdash;7. Insuficiencia de los dogmas<br />
-racionales.&mdash;8. La ética social en las iglesias norteamericanas.&mdash;9. Su <br />
-influencia sobre las iglesias inmigradas.&mdash;10. Ciencias morales sin dogmatismos.&mdash;11. <br />
-El solidarismo</td>
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-<span style="padding-right: 0.8em;" ><a href="#Page_113">113</a></span></td>
-</tr>
-
-
-<tr>
-<td align="left"><b>Hacia una moral sin dogmas.</b>&mdash;1. Independencia de la<br />
-moralidad.&mdash;2. Una asociación religiosa libre.&mdash;3. Sociedades de cultura<br />
- moral en Estados Unidos.&mdash;4. Algunos antecedentes del eticismo <br />
-inglés.&mdash;5. Las iglesias éticas.&mdash;6. El culto religioso de<br />
-la moralidad.&mdash;7. Espontaneidad y evolución de la moralidad.&mdash;8. <br />
-Síntesis del pensamiento eticista.&mdash;9. El porvenir del eticismo</td>
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-&nbsp;<br />
-<span style="padding-right: 0.8em;" ><a href="#Page_165">165</a></span></td>
-</tr>
-
-</table>
-</div>
-
-<div class="chapter">
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span></p>
-
-</div>
-
-
-<h2>ADVERTENCIA</h2>
-
-
-<p>Estas lecciones sobre <cite>Emerson y el eticismo</cite> fueron
-pronunciadas en junio de 1917 en la cátedra de Ética,
-del profesor Rodolfo Rivarola.</p>
-
-<p>El "Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras",
-ha tenido la gentileza de presentarme una versión taquigráfica,
-exponiéndome el deseo de editarlas; tan feliz
-circunstancia me permite salvar esta partícula de
-ese trabajo invisible en que todos los profesores consumimos
-nuestra actividad. Para corresponder mejor al
-buen deseo, que también lo es mío, pues nunca he hablado
-a mis alumnos sobre asuntos que no me interesan,
-he revisado el texto, reescribiéndolo en parte, <i lang="la" xml:lang="la">festinantis
-calami</i>, e intercalando en él ciertos fragmentos
-a que sólo pude aludir por la medida del tiempo.</p>
-
-<p>Algún lector advertirá frecuentes paréntesis sobre
-temas incidentales; todos los que hablamos sin poseer
-esa feliz memoria que constituye el secreto de los buenos
-improvisadores, estamos condenados a esos imprevistos
-esparcimientos. Y al ver escrito lo que hablamos,
-nos sorprende nuestra incapacidad de hablar como escribimos.</p>
-
-<p>Si el lector es amigo, su simpatía dispensará esos
-tropiezos durante la lectura y pasará por alto alguna
-imperfección del estilo, que solamente es claro.</p>
-
-<p class="p2">Buenos Aires, julio de 1917.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a><br /><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span></p>
-
-<h2>EMERSON Y SARMIENTO</h2></div>
-
-<blockquote>
-<p style="font-size: 0.9em; ">1. Un moralista.&mdash;2. El ambiente puritano.&mdash;3. Channing
-y Emerson.&mdash;4. Decepción de la moda filosófica.&mdash;5.
-El trascendentalismo.&mdash;6. Geografía moral
-de los Estados Unidos.&mdash;7. Sarmiento y Horacio
-Mann.&mdash;8. La vida en Concord.&mdash;9. Emerson
-y Sarmiento.</p>
-</blockquote>
-
-
-<h3>1.&mdash;<span class="smcap">Un Moralista</span></h3>
-
-<p>¿Pueden los hombres vivir <em>en tensión</em> hacia una moralidad
-cada vez menos imperfecta sin más brújula que
-los ideales naturalmente derivados de la experiencia
-social? ¿La humanidad podrá renovar indefinidamente
-sus aspiraciones éticas con independencia de todo imperativo
-dogmático? ¿La extinción progresiva del temor
-a las sanciones sobrenaturales eximirá a los hombres
-del cumplimiento severo de sus deberes sociales?</p>
-
-<p>Someto estas preguntas a la consideración de todos
-los jóvenes que me escuchan. En los más, no lo ignoro,
-crece de día en día la desconfianza frente a los dogmatismos
-tradicionales que el mundo feudal legó a las sociedades
-modernas; y quiero, por eso mismo, dilucidar
-esas preguntas con detenimiento, a fin de justificar esta
-sentencia de Emerson que considero independiente de
-<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span>
-toda teoría o sistema filosófico: <em>la soberanía de la moralidad</em>
-es un axioma de la vida social.</p>
-
-<p>Sois antidogmáticos y os apruebo; he compartido
-siempre, como todo hombre que estudia incesantemente,
-vuestra actitud antidogmática. Todo lo que sabemos,
-todo lo que anhelamos, puede ser superado por hombres
-que estudien más y que sientan mejor. Adherir a un
-dogma, como acostumbran los ignorantes y los holgazanes,
-implica negar la posibilidad de perfeccionamientos
-infinitos.</p>
-
-<p>La vida, las doctrinas y la acción social de Emerson,
-nos permitirán comprender que la moralidad humana
-puede vivir sin la tutela de dogma alguno; más, aún,
-la subordinación de la moralidad a los dogmas que suelen
-complicarla es un obstáculo constante al libre desenvolvimiento
-de nuestra experiencia moral. El camino
-del error no es el que mejor conduce a la virtud.</p>
-
-<p>Con las palabras finales de su expresivo ensayo sobre
-<cite>La soberanía de la moralidad</cite>&mdash;palabras vagas, es cierto,
-como suyas&mdash;Ralph Waldo Emerson sugiere, en
-pocas líneas, el múltiple sentido místico y optimista,
-social y humano, natural y panteísta, que en sus rebeldías
-de estudioso, en su acción de reformador y en sus
-lirismos de poeta, nos permite reconocer uno de los moralistas
-más intensos del siglo XIX. Escuchadlas: "El
-hombre que se ha acostumbrado a mirar la extrema variabilidad
-de su condición, a manejar con las propias
-manos sus bienes, sus relaciones y sus opiniones, a remontarse
-hasta el principio de todas las cosas en busca
-de la Ley Moral, ese hombre ha eludido las asechanzas
-<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>
-del escepticismo; cuanto hay de más conmovedor y
-sublime en nuestras relaciones, en nuestra felicidad y
-en nuestras desdichas, tiende realmente a elevamos hasta
-esa vida excelsa, y, si es posible llamarla así, sobrehumana".</p>
-
-<p>Moralista intenso, dijimos, aunque no creador:
-Emerson pertenece a la familia de los hombres representativos,
-en el sentido más riguroso del concepto; no es
-posible estimarlo sin conocer el medio sociológico y moral
-en que se desenvolvió. La simpatía que inspira no
-es provocada solamente por sus escritos, sino por la
-acción de su vida entera, actuante como una levadura
-de renovación moral en el ambiente anglo-americano, a
-punto de persistir hasta hoy en la orientación ética de
-su raza, perfeccionándose insesantemente, algunas direcciones
-básicas por él impresas o representadas.</p>
-
-<p>Emerson, más apóstol que doctrinario, no ha escrito
-página alguna que por su rigor razonante nos evoque
-las luminosidades, a veces frías, de un Spinoza o de un
-Kant; pero tal como fué, imaginativo y nebuloso, supo
-condensar en sus palabras ese calor de metal candente
-que, en todo tiempo, ha polarizado el misticismo de la
-especie humana, concretando en innumerables afirmaciones
-positivas la secular experiencia religiosa de la humanidad.
-Fué moralista porque intentó salvar la moral
-del naufragio de los dogmas que la complicaban; fué
-moralista porque infundió a toda una época la idea-fuerza
-del deber humano, cuando vió apagarse la creencia
-supersticiosa del deber sobrenatural; fué moralista&mdash;sobre
-todo&mdash;porque vivió en armonía con los principios
-<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span>
-que tuvo por mejores. Sabéis que es la mayor de
-las inmoralidades predicar a otros las virtudes que no
-se practican, según el risueño consejo de los teólogos:
-"haz lo que digo, no lo que hago".</p>
-
-<p>Por eso no está en la historia de las religiones
-el puesto de Emerson, sino en la historia de la ética.
-Porque la característica fundamental de su pensamiento,
-no obstante expresarlo en forma de calurosos
-sermones, fué, precisamente, independizar la conciencia
-moral de la humanidad de todo dogmatismo teológico,
-demostrando que la moralidad, como fenómeno autónomo,
-es un resultado espontáneo de la naturaleza y de la
-vida en sociedad. Sometida, como toda otra experiencia,
-a un proceso de evolución incesante, la moral no puede
-fijarse en las fórmulas muertas de ningún catecismo dogmático,
-ni en los esquemas secos de ningún sistema apriorístico;
-se va haciendo, deviene en la naturaleza misma,
-inevitablemente, y es el estudio de la experiencia
-moral pasada lo que nos permite comprender la presente,
-como en ésta podemos entrever la del porvenir. Esa
-doble condición de espontaneidad y de perfectibilidad,
-ajena a toda fuerza extrínseca o sobrenatural, ilimitable
-por ningún precepto, pone la moralidad en la
-cumbre de lo humano, la identifica con la divinidad
-misma y permite mirar todo perfeccionamiento ético del
-hombre como un paso hacia lo Divino, cuyas fuentes y
-suya esencia ve Emerson en el universo infinito: la
-Naturaleza.</p>
-
-<p>Por estas palabras, en que he procurado dar una
-primera y aproximativa impresión del pensamiento
-<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span>
-emersoniano,&mdash;que luego analizaremos y miraremos
-fructificar,&mdash;fácil es advertir que su anhelo de emancipar
-la ética del dogma le condujo a concebir una verdadera
-religión natural de la moralidad, acentuadamente
-mística, profundamente panteísta, fervorosa por
-acrecentar la bondad y la dicha en el individuo y en la
-sociedad: concebidos, el uno y la otra, como instrumentos
-y fines, a la vez, de toda vida intensa y ascendente.</p>
-
-
-<h3>2.&mdash;<span class="smcap">El Ambiente Puritano</span></h3>
-
-<p>El emersonismo, sin conocer el ambiente moral en
-que floreció, es difícil de comprender; no nos proponemos,
-en efecto, llegar a un juicio literario sobre los escritos
-de un poeta, a un juicio lógico sobre las doctrinas
-de un teorizador, ni siquiera a un juicio filosófico sobre
-la magnitud de un esquema metafísico. Esos aspectos
-varios de la crítica, unas veces más literarios y otras
-más eruditos, no bastan, en mi sentir, para comprender
-el significado de una nueva orientación de sentimientos
-sociales, que, en el caso particular, me parece lo más
-fundamental del emersonismo.</p>
-
-<p>Hay que buscar lejos, en la genealogía de su raza,
-los gérmenes que determinan su aparición. Un nuevo
-sentido fué impreso a los ideales de la sociedad humana
-por los puritanos que buscaron su primer refugio en
-Holanda, antes de emigrar a la América del Norte;
-cuando los disidentes de la iglesia anglicana, inspirados
-por John Robinson, fundaron en Leyden su iglesia propia
-(1608), estaba ya fijado el espíritu que los peregrinos
-de la <em>Mayflower</em> transportarían allende los mares,
-<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span>
-para fundar su iglesia en Plymouth (1620). El primer
-destierro en Holanda engendró condiciones de vida incompatibles
-con la intolerancia y el egoísmo; las últimas
-palabras con que Robinson despidió a los que emigraban
-fueron recomendaciones de austera rigidez en la
-conducta y de bondadosa flexibilidad en la doctrina:
-ninguna revelación divina podía tenerse por completa y
-definitiva; ni Cristo impedía escuchar a Lutero, ni éste
-a Calvino, ni éste a otras que trajeran un buen mensaje
-a los hombres... Y así como los puritanos creían ser
-los elegidos de la cristiandad, los emigrantes a Nueva
-Inglaterra se creyeron, a su vez, los elegidos del puritanismo.</p>
-
-<p>Sus colonias fueron una comunidad, en el doble sentido
-religioso y social. La lucha contra la naturaleza fué,
-en los primeras años, ruda. El cristianismo, más que un
-culto de lo sobrenatural, fué para esos hombres un
-vínculo espiritual de solidaridad; y, poco a poco, los
-hombres se acostumbraron a dar un sentido esencialmente
-cívico a los deberes evangélicos. La comunidad fué
-el objeto esencial de la devoción; todas las virtudes
-fueron públicas. Nadie se preocupó de los problemas
-dogmáticos que en Europa agitaban el mundo religioso;
-ellos no habrían tenido ninguna aplicación al mejoramiento
-de la vida humana en las colonias. "La inquisición
-católica está siempre inquieta de lo que se piensa; la
-inquisición puritana, de lo que se hace". Las diferencias
-de moralidad residen en las costumbres; no dependen
-de los preceptos verbales, ni siquiera de las intenciones.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span></p>
-
-<p>La exaltación mística tenía un profundo sentido político
-e implicaba un ardiente afán de justicia. La sociedad,
-reconociendo como único derecho el que emanaba
-de la ley divina, excluía, por eso mismo, todo privilegio
-y todo abuso humano; el gobernante y el pastor no eran
-intermediarios entre los hombres y la divinidad, sino funcionarios
-doblemente responsables ante los unos y la
-otra. Y, sobre todo, como lo recordaría dos siglos después
-el propio Emerson, la intensidad del esfuerzo para
-construir de raíz una sociedad nueva en una naturaleza
-casi virgen, fué creando resortes morales vigorosos, que
-el tiempo no lograría enmohecer. Todo el que hizo bien
-y fué virtuoso, cumplió, sólo con eso, su deber moral con
-sus semejantes y con la comunidad.</p>
-
-<p>Mezcla de estoicismo ingenuo y de trágico sentimiento
-del deber fué, en su primera época, la moral de los
-puritanos. Fuera del trabajo tenaz, la austeridad fué
-su norte; y desde el primer día surgieron en todas partes
-colegios y escuelas para que se transmitiera a los descendientes
-una rígida educación moral, junto con los conocimientos
-indispensables para multiplicar el valor social
-del hombre.</p>
-
-<p>Era la ética de una raza futura, de la raza europea
-modificada al adaptarse a una naturaleza extraña, creando
-una variedad étnica y una sociedad distintas. Y la
-experiencia moral, fundada en postulados esencialmente
-religiosos en el país de origen, fué adaptándose a condiciones
-humanas independientes de lo sobrenatural,
-persiguiendo siempre más la virtud y preocupándose
-escasamente del dogma, pensando tanto menos en las
-<span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span>
-sanciones del cielo cuando más grande era el mérito reconocido
-a las virtudes desarrolladas en la tierra.</p>
-
-<p>Había cierta candorosa simpleza en esos místicos de
-la Nueva Inglaterra que ignoraban el fasto de las cortes,
-el refinamiento de las maneras y la agudeza de los
-pícaros; pero había, por eso mismo, otra moral, sin intrigas,
-sin hipocresías, sin picarismo.</p>
-
-<p>A medida que creció la colonia, hasta formarse los
-estados que al fin se apartaron dignamente de su metrópoli,
-la severidad primitiva sufrió algunos quebrantos;
-nuevos inmigrados llegaron con otros sentimientos;
-fué filtrándose la iglesia anglicana con sus intolerancias;
-atenuaron su tensión inicial las fuerzas morales del puritanismo
-primitivo; y hubo momento, a fines del siglo
-XVII, en que parecía apagarse aquel fuego de hogar que
-habían encendido, con uniforme temperatura moral, las
-comunidades de Plymouth y de Boston.</p>
-
-<p>La independencia nacional, el enciclopedismo, la revolución
-francesa, la crisis política y social europea, el
-liberalismo, todo se sumaba para comprometer la estabilidad
-de las tradiciones religiosas; el desarrollo del anglicanismo,
-que pretendía tener autoridad metropolitana,
-creaba en el siglo XVIII conflictos dogmáticos antes
-desconocidos, que encubrían, simplemente, la ambición
-temporal de la iglesia anglicana, deseosa de conseguir
-en su esfera la misma influencia política y social que
-la romana mantenía secularmente en las naciones católicas.</p>
-
-<p>Fué el resultado de ello una crisis de disputas e
-intolerancias, hasta entonces poco frecuentes; pues las
-<span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span>
-que antes hubo, adviértase bien, desde el cismatismo de
-Rogelio Williams hasta las persecuciones a los cuáqueros
-y los presbiterianos, tenían, en el fondo un significado
-político y social concreto, en que la herejía era concebida,
-esencialmente, como un peligro práctico contra la
-cohesión y la estabilidad social. Desvanecido el peligro,
-terminaba la lucha; la experiencia, y no la teología, era
-el juez último en aquella sociedad cuyo organismo religioso
-era un simple instrumento de la organización
-civil.</p>
-
-<p>A fines del siglo XVIII el problema cambió. Las
-iglesias americanas acentuaron su carácter nacional y
-antidogmático, dando mayor importancia a la conducta
-moral que a los principios teológicos. Pronto, en las mismas
-colonias del centro, el metodismo llegó a pesar sobre
-la iglesia presbiteriana, imponiendo el rigorismo moral
-sobre el rigorismo teológico, las orientaciones americanas
-sobre las supersticiones europeas. En 1783 el Sínodo
-presbiteriano se vió en el caso de declarar "solemne y
-públicamente, que siempre ha aborrecido y aborrece todavía
-los principios de intolerancia". Los metodistas, no
-teniendo dogmas propios y persiguiendo una intensificación
-moral de todos los cristianos, sin iglesia propiamente
-dicha, prosperaron rápidamente en las colonias del centro,
-sin romper con la iglesia anglicana. En las del norte,
-el congregacionalismo puritano, entendido siempre
-como una religión cívica, seguía tolerante en materias
-dogmáticas; los feligreses juzgaban a los ministros por
-su conducta y no por su teología; su vida diaria daba la
-medida de su capacidad para el ministerio, siendo frecuente
-<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span>
-que los pastores de una iglesia fuesen invitados
-a predicar ante los feligreses de otra, acostumbrándose
-todos a estimar las virtudes de los hombres, independientemente
-de sus discrepancias teóricas sobre el fundamento
-de sus credos.</p>
-
-<p>Debemos ver el antecedente natural del emersonismo
-en la evolución, esencialmente práctica, del puritanismo
-en Nueva Inglaterra; la exaltación del celo religioso
-tuvo siempre un sentido cívico y conducía al cumplimiento
-del deber social, ya que la sociedad misma era
-concebida como una manifestación de la voluntad divina,
-actuante de una manera fatal e ineludible.</p>
-
-<p>Las mismas crisis de fanatismo religioso, tenían
-ese sentido práctico; Edwards, en 1734, había estremecido
-a los puritanos con sus sermones, determinando una
-vuelta al rigor moral; simultáneamente, en 1740, la renovación
-metodista se acompañaba de una crisis análoga
-en las colonias del Sud. ¿Era una mayor obsecuencia a
-los dogmas lo que se perseguía? De ninguna manera. El
-objetivo de la exaltación fanática eran las costumbres,
-la conducta, la acción; Edwards, como sus predecesores
-los congregacionalistas Hoocker y Schepard, daba a la
-doctrina un sentido de exaltación de la energía personal
-para vivir una vida conforme a la moralidad estricta;
-así la expuso en su obra <cite>Libertad de la Voluntad</cite>, cuyo
-carácter más singular es el desdén por el libre albedrío
-metafísico y la concepción de la libertad como el poder
-para obrar de acuerdo con nuestras principios de acción.
-Esa determinación de la conducta humana constituía en
-su sentir la necesidad suprema, y fuera de ella no había
-<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span>
-virtud ni vicio, sino conducta absurda; la libertad
-por contingencia parecíale enemiga de toda energía actuante,
-en cuanto libraba al azar y al accidente la firme
-continuidad de la conducta. Señalemos, desde ya, que ese
-punto de vista es el mismo que reaparecerá en Henry
-James, en Emerson y más tarde en el pragmatismo:
-"Para todo el que tiene un fin, una misión o una fe, la
-libertad consiste en la posibilidad de consagrarse íntegramente
-al servicio de ese fin; la libertad es el poder,
-que tiene el móvil principal, de desprenderse de los otros
-móviles secundarios o subordinárseles; libertar la personalidad
-significa emancipar los deseos que le son intrínsecos
-de los deseos que contrarían su desenvolvimiento".
-Y eso mismo, en el fondo, expresaría más tarde
-Emerson en una proposición concisa: "La vida es libertad
-en razón directa de su intensidad".</p>
-
-<p>Estas orientaciones prácticas permiten comprender
-que el presidente del colegio de Harvard llegara a declarar,
-en 1772, que "no debía imponerse ningún credo o
-profesión de fe, bajo pena de castigo eterno". Algún
-pastor se negó a predicar sobre la Trinidad; otros definían
-el cristianismo como "el arte de vivir virtuosa y
-piadosamente". Y mientras los anglicanos se indignaban
-por ese desprecio del dogma, poco a poco, a la sordina,
-sin que nadie advirtiera en su origen el movimiento, muchas
-iglesias fueron declarándose <em>unitarias</em>. Cuando se
-produjo, en 1815, la controversia sobre la Trinidad, resultó
-que los más de los pastores no creían en la divinidad
-de Cristo y hacían profesión de liberalismo, sin que
-hubiera decaído por ello su celo en la edificación moral.
-<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span>
-La herejía dominaba y se había desenvuelto sin ruído,
-durante cuarenta años, al amparo del sensato espíritu
-puritano que había hecho de la religión una moral antes
-que una teología.</p>
-
-<p>Dentro del unitarismo aparece en escena Emerson.
-Querer comprender los escritos de éste sin conocer el
-espíritu de aquél, es como estudiar una planta por sus
-hojas disecadas en un herbario, sin verla en la naturaleza,
-bajo la luz del sol, entre la humedad de su atmósfera.
-Y esto que decimos de un moralista, podemos repetirlo
-de todos los pensadores y filósofos; la historia de la
-filosofía, en muchos de los tratados circulantes, es una
-abstracción falsa e ininteligible, por cuanto estudia las
-doctrinas de ciertos hombres olvidando que éstos vivieron
-en un ambiente social, político y religioso determinado.
-La historia de la filosofía es absolutamente incomprensible
-sin la historia política y religiosa; para comprender
-a un filósofo hay que saber cuándo, dónde y para
-quién escribía, cuál era su posición en la política de las
-ideas. Parece olvidarlo la especie híbrida de los eruditos
-sin inteligencia, que barajan nombres de doctrinas sin
-sospechar que ellos carecen de sentido, o lo tienen contradictorio,&mdash;palabras,
-palabras, palabras&mdash;si no se
-los estima en función del medio y como expresiones de
-una actitud personal, no teórica ni abstracta, sino militante
-y social. Y es el caso más típico de ello todo lo que
-la crítica europea escribió sobre el pragmatismo, cuando
-lo formuló Pierce y lo difundió James; a pocos se les
-ocurrió que ésa era la expresión doctrinaria de una ética
-<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span>
-sin dogmas constituída como resultado natural de la experiencia
-social.</p>
-
-
-<h3>3.&mdash;<span class="smcap">Channing y Emerson</span></h3>
-
-<p>De padres en hijos, durante muchas generaciones, los
-Emerson habían sido pastores de las iglesias puritanas.
-William, padre del moralista, figuró entre los hombres
-más liberales de su tiempo y fué pastor de la Primera
-Iglesia Unitaria de Boston; en esta ciudad, el 25 de mayo
-de 1803, nació Ralph Waldo, cuya infancia transcurrió
-en un ambiente doméstico de exquisita cultura y severa
-moralidad. Huérfano a la edad de ocho años, dos
-mujeres, su madre y su tía, dirigieron su educación y
-plasmaron su carácter, imprimiéndole un sello de estoico
-optimismo. Se cuenta que a los diez años componía poemas
-y que a los once escribía en griego y tradujo en verso
-una bucólica de Virgilio; es seguro que a los diez y nueve
-se graduó en el Colegio de Harvard, lo que le entreabrió
-el doble camino de la escuela y de la iglesia.
-¿La iglesia? Evidentemente, la iglesia, como todos sus
-abuelos; y la iglesia unitaria, como su padre.</p>
-
-<p>Pasaba ella por una crisis. Las reservas antidogmáticas
-de los pastores unitarios estaban a la orden del
-día; los de otras iglesias acusábanlos abiertamente de
-irreligiosidad, a veces de ateísmo. No se apartaban del
-cristianismo porque deseaban la unidad de las iglesias
-cristianas, su armonía independiente de todo dogma;
-para ello se resignaban a continuar en sus ministerios,
-sin provocar polémicas ni cismas, callando sus disidencias
-más radicales en homenaje a la paz religiosa. Aquello,
-<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span>
-en efecto, no era otra cosa que el liberalismo inspirado
-en los enciclopedistas; por más que siguieran llamándose
-iglesias unitarias, eran sociedades de libres pensadores
-cristianos. Los ortodoxos hablaron de la "hipocresía
-unitaria", escandalizándose de su "religión sin
-doctrinas". Era tarde. Cuando Emerson estuvo en condiciones
-de ser pastor, el unitarismo había triunfado; en
-1823, dice Becker, "todos los hombres de letras de Massachussets
-eran unitarios; todos los administradores y
-profesores del Colegio de Harvard eran unitarios; todo
-lo que se distinguía por el rango, la fortuna y la elegancia,
-se apiñaba en las iglesias unitarias; los jueces del
-tribunal eran unitarios y producían sentencias que perturbaban
-la organización eclesiástica tan cuidadosamente
-establecida por los Padres Peregrinos". En ese momento
-vióse Emerson en el trance difícil de tener que
-decidir acerca de su propia vocación.</p>
-
-<p>El personaje central del unitarismo era, entonces,
-William Ellery Channing, nacido en Newport, en 1780.
-Desde 1803 había ocupado un ministerio en la Federal
-Street Church, de Boston, llamando la atención por la
-elocuencia y profundidad de sus sermones; aunque en
-1812 se produjo la separación entre las dos ramas de
-la iglesia congregacional, sólo en 1819, en un sermón
-pronunciado en Baltimore, expresó su disconformidad
-con los tradicionalistas y se plegó definitivamente al
-unitarismo, de que fué luego el más eminente propagandista
-y escritor. En la fecha de graduarse Emerson
-(1822), Channing visitaba el viejo mundo; al regresar,
-en sus <cite>Remarks on a National Literature</cite> (1823), proclamaba
-<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span>
-ya la necesidad de que América se emancipara
-intelectualmente de Europa. Channing es el representante
-de un misticismo pragmatista, en que la acción constituye
-el centro mismo de la moralidad y en que las virtudes
-se miden por sus resultados sociales. Su credo religioso
-contiene elementos de un neto panteísmo, y
-Dios aparece como un supremo Bien, en que están
-refundidas las cualidades que en los hombres llamamos
-virtudes; la divinidad es para él una abstracción
-ética de la humanidad y con razón se ha interpretado
-su pensamiento como un verdadero "antropomorfismo
-moral". La conciliación del sentido práctico y del misticismo
-idealista es una de sus preocupaciones; entendiendo
-que la independencia moral es más fácil y completa
-cuando se tiene la independencia económica, estimula
-todo esfuerzo individual y social para adquirirla. Boston
-se liberalizó al enriquecerse; la comunidad de intereses
-educó a los hombres a soportar las divergencias de opiniones.
-La actividad intensa fué la mejor escuela de
-tolerancia.</p>
-
-<p>Hasta 1830 era Channing el eje de esa gran
-evolución ética; Emerson y los trascendentalistas son,
-si no sus discípulos, sus continuadores. Channing convirtió
-en doctrina lo que se venía desenvolviendo como
-una tendencia instintiva: hacer de la religión una moral
-social. Su escenario fué el Unitarismo, cuyo único dogma
-fué no tener ninguno. Cuando fundó, en 1813, el <cite>Discípulo
-Cristiano</cite>, comenzó declarando que los fundadores
-no estaban de acuerdo sobre la divinidad de Jesús, pero
-que lo estaban sobre la necesidad de asociar los esfuerzos
-<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span>
-de todos los cristianos movidos por una idéntica piedad
-natural. Su religión era lo contrario de una secta;
-no teniendo dogmas, poco le interesaba el proselitismo.
-Las ciencias morales y religiosas entraban en el campo
-de las ciencias sociales; el unitarismo no quería atraer a
-nadie mediante doctrinas metafísicas, sino ensanchando
-para todos el campo de la acción enérgica y fecunda. La
-iglesia unitaria, tal como Channing la concebía, era una
-mutualidad para el perfeccionamiento moral de los individuos,
-una comunidad solidarista para la acción social.</p>
-
-<p>Su espíritu liberal y tolerante, encaminado a reducir
-el cristianismo a una moral evangélica, reapareció
-en Emerson y en los trascendentalistas; nuevos elementos
-se le agregaron, sin embargo: fuertes influjos sansimonianos
-y fourieristas, con una vehemente inquietud
-de reformas sociales.</p>
-
-<p>Bajo estas ideas, dominantes en su medio, Emerson
-había estudiado en la <em>Divinity School</em>, ordenándose
-como colega de Henry Ware en la Segunda Iglesia Unitaria
-de Boston (1829).</p>
-
-<p>Aunque predicador elocuente, Emerson no fué seducido
-por la tentación del éxito; no tenía verdadera vocación
-para la cátedra sagrada, a la que había llegado
-profesionalmente o por necesidad. Las rutinas del culto
-le parecían incompatibles con el espíritu liberal del unitarismo;
-no llegó a decir abiertamente que era una "hipocresía"
-conservar fórmulas y preceptos a las que ya
-no se atribuía ningún valor ideológico, pero su conciencia
-moral le mostró como un delito, como el más grave
-<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>
-de los delitos contra la propia dignidad, seguir fomentando
-en los demás las supersticiones y errores en que
-uno mismo ha dejado de creer. Emerson tuvo la mayor
-de las virtudes intelectuales: la lealtad para consigo
-mismo; pensó, sin duda, como todos los hombres verdaderamente
-dignos, que es una vileza disfrazar su pensamiento
-para acomodarlo a las dos formas sociales del
-error que conspiran contra la verdad: el tradicionalismo,
-que es el sistema ideológico de las clases privilegiadas, y
-la moda, que es el sistema de los que carecen de ideas
-propias.</p>
-
-<p>Emerson no era animal doméstico, ni servidor de
-los poderosos, ni arrullador de las rutinas ajenas, ni
-rutinario él mismo; no tenía la docilidad necesaria para
-acatar dogmas y repetir prácticas tradicionales, que el
-estudio le demostraba falaces o absurdas. El credo que
-sus antepasados recibieran de Calvino le pareció insostenible
-frente al espíritu científico que había animado al
-enciclopedismo y a la ideología, y también frente al
-idealismo romántico que comenzaba a agitarse contra la
-restauración católica promovida por la Santa Alianza.
-En esa hora dió el primer paso hacia su emancipación
-intelectual. La herencia le daba un temperamento místico,
-pero su educación le condujo a contemplar la religiosidad
-como un sentimiento interior y subjetivo; al
-mismo tiempo el cristianismo fué pareciéndole, cada día
-más, un sistema de educación moral que era necesario
-desligar de todas las superfetaciones con que las Iglesias
-lo habían apartado de su primitiva y sencilla significación.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span></p>
-
-<p>Pastor de una Iglesia que ya no aceptaba el dogma
-de la divinidad de Cristo, Emerson creyó que su conciencia
-le impedía mantener la ceremonia de la comunión,
-cuya absurdidad parecíale evidente dentro del unitarismo;
-y como pensó, así obró. En 1832 devolvió a sus feligreses
-el ministerio que le habían confiado, serenamente,
-con espíritu bondadoso y fraterno, conservando con las
-iglesias unitarias una sólida amistad y actuando con
-ellas en todas sus iniciativas de educación social.</p>
-
-<p>Educados en una tradición religiosa distinta, os
-parecerá singular sin duda, que puedan llamarse iglesias
-<em>cristianas</em> las que niegan la divinidad de Cristo;
-nada más natural, sin embargo. Sabéis muy bien, por
-vuestros estudios de filosofía e historia de las religiones,
-que los dogmas son el resultado de una lenta elaboración
-en el seno de las iglesias. Las revelaciones o inspiraciones
-primitivas son transmitidas oralmente, hasta
-que alguien las escribe a su manera; convertidas en
-libros, circulan y se modifican arbitrariamente; al fin
-las iglesias, comprometidas por sus contradicciones,
-eligen como verdaderas las más adaptadas a las creencias
-e intereses del momento. Este proceso, bien demostrado
-ya en la formación de los dogmas judíos, cristianos,
-árabes, etc., se repitió con el Dogma de la Trinidad,
-que los unitarios no aceptan.</p>
-
-<p>La primitiva tradición apostólica, la de los Doce,
-no contiene suposición alguna acerca de la divinidad de
-Jesús; los que habían escuchado a Pedro, a Juan y a
-los otros humildes galileos elegidos para anunciar la
-inminente venida del mesías esperado por el pueblo de
-<span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span>
-Israel, debieron sorprenderse cuando un griego fariseo,
-Pablo, comenzó a traducir de muy personal manera las
-nociones sencillas que aprendiera en Damasco. De Pablo
-pasó a la tradición la costumbre de decir indistintamente
-Padre, Hijo o Espíritu, al referirse a Dios; el
-redactor del cuarto evangelio coadyuvó involuntariamente
-a la obra, formándose poco a poco el dogma de la trinidad,
-que fué definitivamente impuesto, siglos después,
-por Agustín. Bajo la fe del "Símbolo de Atanasio",
-cuya redacción es evidentemente apócrifa, se introdujo
-entre los artículos de fe de la iglesia romana,
-sin ser aceptado por los griegos ortodoxos, que tampoco
-aceptan el "Símbolo de los Apóstoles", igualmente
-apócrifo, limitándose a confesar el "Símbolo de Nicea",
-que no es del concilio de Nicea sino del concilio de
-Constantinopla.</p>
-
-<p>La singular interpretación de tres personas distintas
-constituyendo un sólo Dios verdadero, en que
-nunca pensó Jesús ni los primeros cristianos, fué repetidas
-veces negada en la Edad Media, por teólogos y
-obispos, recrudeciendo esa herejía en la época de la Reforma;
-ella costó la vida a Miguel Servet, que escapando
-de la persecución católica fué a morir en los quemaderos
-calvinistas. El antitrinitarismo prosperó en
-Inglaterra y tuvo adeptos en todos los países, entre las
-clases ilustradas, aunque llegó a ser crimen de herejía
-y castigado con la pena de muerte. El progreso general
-de la cultura en el siglo del enciclopedismo trajo mayor
-tolerancia; en 1778, un pastor anglicano, se atrevió a
-inaugurar una capilla <em>unitaria</em>, desenvolviéndose el vasto
-<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span>
-movimiento cristiano antitrinitario en que aparecen
-actuando Channing y Emerson. Como veis, no carecían
-de razones históricas para creer que su doctrina era la
-más <em>cristiana</em>, la más conforme con la predicación de
-Cristo.</p>
-
-
-<h3>4.&mdash;<span class="smcap">Decepción de la Moda Filosófica</span></h3>
-
-<p>Doblemente romántico, por su temperamento y por
-su edad, Emerson sentía "el mal del siglo" que, en 1830,
-era la moda entre la juventud literaria de Europa. La
-política y la religión determinaron por ese tiempo la
-actitud filosófica de los jóvenes intelectuales que, por
-falta de estudios ponderados, carecían de ideas propias
-sobre las cuestiones que los filósofos estudian. La Revolución
-Francesa, cuyo espíritu representaran sucesivamente
-los fisiócratas, los enciclopedistas y los ideólogos,
-había cerrado su primer ciclo con la caída de Napoleón;
-la Santa Alianza acometía ya la restauración del antiguo
-régimen, volviendo por los privilegios de la reyecía y de
-la Iglesia, al mismo tiempo que desterraba el espíritu
-liberal revolucionario, persiguiéndolo severamente.</p>
-
-<p>Contra la restauración difundióse el movimiento romántico,
-cuyas raíces han remontado algunos hasta aquella
-época del idealismo alemán conocida por <em>Sturm und
-Drang</em>, palabras pálidamente traducibles por "Tempestad
-y Osadía"; los escritores de ese período tenían una
-ilimitada confianza en sí mismos y una visible exaltación
-de su personalidad, que los llevaba a considerarse como
-renovadores absolutos y a llamarse la generación de los
-<span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span>
-"genios originales". Rousseau y Goethe dieron alas a
-esta doble corriente sentimental y naturista, creadora
-durante medio siglo de algunas obras maestras imperecederas,
-pero sin verdadero contenido ideológico; sus
-características esenciales fueron la falta de claridad, de
-medida y de armonía; su único método, el espontáneo esparcimiento
-de las tendencias sentimentales.</p>
-
-<p>Conocéis la historia del romanticismo. Conocéis
-también la del eclecticismo, traducción muy rebajada del
-idealismo filosófico alemán; fué un compromiso cómodo
-para desenvolver en Francia una política universitaria
-liberal, evitando las imputaciones de materialismo que la
-restauración clerical había difundido contra la enciclopedia
-y la ideología. Ese espiritualismo ecléctico, como
-todas las modas similares que de tiempo en tiempo se
-repiten, era una simple componenda de profesores&mdash;no
-de filósofos&mdash;que hacían carrera en el mundo renunciando
-a toda verdad peligrosa en homenaje a las opiniones
-medias difundidas en la sociedad semiculta, representada
-por la clase gobernante. Podéis leer sobre este episodio
-culminante de la retórica pseudofilosófica el agudísimo
-libro de Taine, y sobre su cabecilla Víctor Cousin
-el magnífico ensayo biográfico de Jules Simon. Sabido
-es que si el romanticismo engendró obras maestras literarias,
-el espiritualismo de los eclécticos no produjo ninguna
-filosófica; oradores interesantes, arrullaban o entusiasmaban
-a los auditorios con hermosos discursos e
-imperscrutables metáforas, bastándoles para ello no plantear
-ningún problema claro y concreto, ni chocar en lo
-restante con esa vanidad humana que cree en la posibilidad
-<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span>
-de saber sin estudiar, adivinando. ¿Y quién renuncia
-a creerse capaz de adivinar lo que no tiene el
-coraje de estudiar? ¿Cuántos prefieren la fatiga de
-meditar muchos años un problema filosófico, o todos si su
-vida es larga, a la dulce ilusión de que su "espíritu" o
-su "intuición" es bastante aguda para resolverlos "por
-pálpito" personal, ya que nadie se atreve en nuestros
-días a contar que ha recibido "revelaciones" de la divinidad?</p>
-
-<p>De esa manera, los eclécticos "hicieron literatura" sobre
-cuestiones filosóficas inaccesibles a la imaginación no
-ilustrada y a la cultura superficial. La literatura y la
-erudición son admirables cuando producen los géneros
-literarios o históricos, en manos de un Musset o de un
-France, de un Taine o de un Renan; pero son fuentes
-de ilusión y de error cuando se emplean como único método
-para adivinar verdades, o cuando inducen a creer
-que todas las verdades pudieron ser definitivamente conocidas
-por grandes adivinos que no sabían estudiarlas.
-La verdad&mdash;como expresión abstracta de todas las
-verdades parciales&mdash;está en formación continua. Aunque
-los resultados de quienes la investigan sean relativos
-y perfectibles, es seguro que cada siglo, cada lustro,
-contribuye a su formación, depurándola de algún error:
-sólo asentándose sobre la base de una experiencia que
-crece incesantemente, podrá la metafísica del porvenir
-aumentar la legitimidad de las hipótesis con que el
-hombre se atreve a descifrar lo mucho desconocido que
-aún queda en la naturaleza.</p>
-
-<p>Convenía detenernos un momento sobre el sentido
-<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>
-político y la vaciedad filosófica del espiritualismo francés,
-para comprender el desencanto de Emerson, hombre leal
-y estudioso, ante la moda retórica reinante en la filosofía
-europea. Sus biógrafos concuerdan en decir que su
-viaje a Europa (1832), lleno para él de atractivos literarios&mdash;la
-Italia de los románticos y la amistad de
-Coleridge, de Quincey, Wordsworth, Carlyle y otros&mdash;le
-produjo una honda decepción filosófica. Espíritu práctico
-y americano, comprendió probablemente que las disputas
-doctrinarias eran simples disfraces políticos: el decaído
-escolasticismo francés era el clericalismo de la restauración,
-el eclecticismo floreciente era el liberalismo burgués,
-el sansimonismo que asomaba era el renacimiento
-del espíritu revolucionario. De regreso a su patria, Emerson
-volvió a la tribuna, como conferencista laico, más
-decidido que nunca a predicar la necesidad de una educación
-moral independiente de todo dogma religioso y de
-todo sistema metafísico. Para preparar sus discursos se
-apartó del tumulto urbano de Boston y buscó un tranquilo
-refugio en Concord, donde transcurrió casi todo el
-resto de su existencia. La vida simple y las costumbres
-modestas, la contemplación incesante de la naturaleza, la
-visión del cielo y la auscultación del bosque, el trato exclusivo
-de personas agradables, infundiéronle ese doble
-sentimiento de anarquismo optimista y de panteísmo
-místico que fué dominante en sus primeros ensayos. La
-personalidad de Emerson, casi completa ya, no tardó en
-encontrar la nota social, con que se integró definitivamente.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span></p>
-
-
-<h3>5.&mdash;<span class="smcap">El Trascendentalismo</span></h3>
-
-<p>Mientras los eclécticos franceses mantuvieron su
-bandera espiritualista como enseña de lucha contra la
-restauración borbónica, las simpatías del pueblo y de
-los literatos románticos estuvieron de su parte. La revolución
-de 1830, con el triunfo de los Orléans y el
-advenimiento de Luis Felipe, señaló su entrada al "oficialismo"
-y el comienzo de su impopularidad. Viniendo
-a cuentas, el liberalismo revolucionario advirtió que
-la nueva dinastía, aunque menos reaccionaria que la caída,
-estaba lejos de ser la continuadora de los principios
-del 89; y poco a poco, frente al eclecticismo oficializado
-que decaía, los portavoces de los partidos radicales fueron
-plegándose al sansimonismo, renovado en consonancia
-con el espíritu de Condorcet, es decir, del Ideologismo
-en su aspecto integral y social.</p>
-
-<p>La palabra de orden fué <em>filosofía social</em>, sistema de
-ideas útil para la justicia y la solidaridad humanas, con
-un programa esencialmente optimista y lírico, nacionalista
-a pesar de su humanitarismo, puramente político no
-obstante sus divagaciones filosóficas. En 1835 era Pierre
-Leroux su propagandista más influyente.</p>
-
-<p>Esta nueva corriente ideológica llegó casi simultáneamente
-a las dos Américas, engendrando en Boston
-un movimiento social famoso, cuyo centro fué el
-<em>Club de los Trascendentales</em>, y en Buenos Aires un germen
-similar que ahogó la restauración clerical de Rosas,
-la <em>Asociación de Mayo</em>; sabido es que en otros países
-del continente, poco después, nacieron sociedades de
-análoga inspiración. Emerson y Echeverría fueron el
-<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>
-alma de esas agrupaciones, constituídas respectivamente
-en 1836 y 1837, ignorándose la una a la otra, pero
-alentadas por idénticos principios.</p>
-
-<p>Las dos imitaban el tipo de las sociedades cerradas,
-cuyo modelo era la "Joven Italia"; las dos se
-proponían reformar la sociedad en que actuaban; las
-dos dedicaban preferente atención al estudio de los problemas
-económicos; las dos afirmaban la necesidad de
-marchar hacia la democracia y acabar con los privilegios
-tradicionales; las dos declaraban ser cristianas y
-ponían la moralidad como condición intrínseca del progreso
-social. Es innecesario insistir en que cristianismo
-significaba en Boston lo contrario de dogmatismo
-protestante y en Buenos Aires lo contrario de dogmatismo
-católico; era, en ambas partes, un liberalismo
-adverso a la religión imperante: como el cristianismo
-de Saint Simon y de Leroux.</p>
-
-<p>El movimiento norteamericano y el argentino tuvieron
-un claro sentido nacionalista, insistiendo ambos en la
-necesidad de adaptar su acción al medio social, prescindiendo
-de fórmulas elaboradas en Europa y sugeridas
-por la observación de ambientes muy distintos de
-los americanos. En esto, por falta de ilustración histórica
-o por ingenuo patriotismo, desearían ver muchos críticos
-una expresión de americanismo y un deseo de
-originalidad; esa ilusión se disipa cuando se estudia la
-filosofía política del radicalismo europeo, precedente a
-la revolución de 1848. Desde los célebres "Discursos
-a la nación alemana" de Fichte, pronunciados en 1808,
-planteábase en todos los pueblos europeas el problema
-<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span>
-de regenerar las nacionalidades y educar a la juventud
-en principios sociales más firmes que los anteriores, pues
-el fracaso de la revolución del 89 se atribuía a que
-las naciones no estaban capacitadas para adoptar el
-nuevo régimen. Por eso cada extrema izquierda nacional,
-sin olvidar su poco de retórica acerca del humanitarismo
-y la fraternidad universal, se preocupaba
-intensamente del bienestar interno de su país e inscribía
-en su programa reformas éticas y económicas esencialmente
-nacionales.</p>
-
-<p>Por ignorar ese influjo sansimoniano&mdash;o por no
-confesarlo&mdash;los comentaristas del movimiento de los
-<em>Trascendentales</em> lo presentan como una exaltación reformista
-puramente autóctona, que minaba todas las
-tradiciones: el gobierno, la familia, la iglesia, la escuela;
-todo lo que en Francia preludiaba a la revolución
-del 48; todo lo que en forma prudente está
-repetido en el <cite>Dogma Socialista</cite> de nuestra Asociación
-de Mayo.</p>
-
-<p>Adviértase bien la uniforme significación histórica
-y política de esas expresiones americanas del "romanticismo
-social": el sansimonismo termina en Europa
-con la revolución del 48, el Club de los Trascendentales
-deja de reunirse en 1850 y los afiliados de la
-Asociación de Mayo, dispersados por la Restauración
-de Rosas, terminan su ciclo de propaganda liberal
-con el levantamiento de 1851 y la caída de la dictadura.</p>
-
-<p>En torno del Trascendentalismo se mueve la generación
-liberal norteamericana, teniendo por cabezas
-<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span>
-a Channing y Emerson, rodeados por David Thoreau,
-el poeta naturalista, por Ripley, Margarita Fuller,
-Parker, Bancroft, Hedge, Bartol, Brownson, Peabody,
-Cranch, Follen y los Channing juniors. El hombre
-de acción, el motor del <em>Club</em>, era Amós Bronson
-Alcott, el espíritu más equilibrado y menos literario
-del grupo, exactamente como fué Juan B. Alberdi
-el verdadero empresario de nuestra <em>Asociación de Mayo</em>.</p>
-
-<p>Emerson, sensible en esa época a la exaltación militante,
-se plegó a los Trascendentales, les prestó su
-nombre, les dió sus consejos y dirigió su famosa revista
-<cite>The Dial</cite>. Es indudable que sus amigos eran
-un tanto comprometedores; Emerson mismo comentó
-más tarde sus fantásticos excesos, en páginas llenas
-de risueña bonhomía. Del sansimonismo cayeron muchos
-en el fourierismo, fundando comunidades falansterianas
-que subsistieron poco tiempo: la <em>Brook-Farm</em>
-fué famosa. "Es algo único en la historia del mundo",
-dice un narrador de ese ensayo comunista en
-que aparecen exaltados, al mismo tiempo, el cristianismo
-social y el individualismo anarquista. Los hombres
-y las mujeres más ilustradas del país entregáronse a
-roturar la chacra y a menesteres domésticos, al mismo
-tiempo que enriquecían la cultura nacional con
-producciones de calidad superior; según Emerson, "todo
-lo investigaron: lo necesario, lo simple, lo verdadero,
-lo humano, trepándose a la cima que domina
-la historia del pasado y del presente". El respeto
-escrupuloso de la libertad individual se armonizaba
-allí con el interés colectivo de la comunidad, sin que
-<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span>
-se advirtiese la necesidad de coacción alguna para que
-todos cumplieran su deber, y muchos bastante más
-que el deber mismo, el sacrificio. ¿Qué los impulsaba?
-Un ideal: la concepción de que era posible organizar
-la sociedad humana en tal forma que fuesen proscritos
-el privilegio y la holgazanería, la política y la mentira,
-los dogmas y las supersticiones, el convencionalismo
-y la injusticia. Ideal nobilísimo, si los hay;
-ideal cien veces renovado en la historia del último
-siglo; ideal lejano, si queréis; impracticable en su
-totalidad, probablemente; pero ideal cuya legitimidad
-nadie podría negar sin sonrojarse, como nadie podría
-negar que gracias a él los pueblos más civilizados han
-dado algunos pasos seguros hacia la democracia social
-del porvenir.</p>
-
-<p>El ensayo práctico, en verdad, sólo fué posible
-por la calidad selectísima de los falansterianos de <em>Brook-Farm</em>;
-de su ferviente celo futurista podréis tener
-una impresión exacta leyendo cualquier historia de la
-literatura norteamericana. "¡Cuántos proyectos para
-salvar a la humanidad!", exclamaría Emerson más
-tarde: éste quería volver a la vida campestre, el otro
-suprimir la moneda y prohibir el comercio, aquél era
-vegetariano, algunos combatían el matrimonio indisoluble,
-muchos deseaban la extinción de toda autoridad
-política, un grupo ensayaba la educación integral,
-otro quería transformar las iglesias en escuelas de ciencias
-y de fraternidad.</p>
-
-<p>¿Pretendían otra cosa los sansimonianos y los fourieristas,
-antes de la revolución del 48? La respuesta,
-<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span>
-harto sencilla, sugiere curiosas inducciones sobre la
-evolución de nuestra <em>Asociación de Mayo</em> si hubiera logrado
-prosperar en Buenos Aires en una época de tolerancia
-liberal, la de Rivadavia, pongamos por caso.</p>
-
-<p>Fácil es comprender que el Trascendentalismo levantó
-resistencias y provocó reacciones, mirado por los
-políticos conservadores como un peligro y por las iglesias
-tradicionalistas como un semillero de herejía. Para
-contrarrestar su influjo se acentuó en todos los Estados
-la predicación religiosa, intensa, exaltada a la
-vez por el celo propio y por la competencia ajena,
-pues eran varias las comunidades que se disputaban
-la clientela de los creyentes.</p>
-
-<p><cite>The Dial</cite> suspendió sus publicaciones en 1844; los
-Trascendentales siguieron algún tiempo más, soñando
-con la armonía social de sus comunidades falansterianas.
-Emerson, en 1847, emprendió un viaje a
-Inglaterra, dejando en pleno hervor el movimiento liberal.
-Además de las iglesias unitarias y de los trascendentalistas
-de Boston, convergían a él los poetas de
-Cambridge: Longfellow, Holmes, Russell Lowell, Parsons
-y Story; el novelista Hawthorne; los historiadores
-Prescott, Bancroft, Motley, Parkman; los agitadores
-de la campaña antiesclavista: Garrison, Phillips,
-Sumner, Enriqueta Beecher Stowe, Whittier; toda, en
-fin, una legión de poetas, pensadores y apóstoles que
-representa para los Estados Unidos lo que&mdash;guardando
-las distancias&mdash;significa para la Argentina la generación
-de los emigrados: Echeverría, los Varela, Alberdi,
-López, Mitre, Sarmiento, Gutiérrez, Cané, Mármol,
-<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>
-etc. Y sin pretender convertir en paralelismos
-estas sencillas y evidentes analogías, señalemos que la
-campaña liberal contra el antiguo régimen termina allá
-con el triunfo de la guerra contra los esclavistas y aquí
-con el éxito del ejército grande contra Rosas.</p>
-
-
-<h3>6.&mdash;<span class="smcap">Geografía Moral de los Estados Unidos</span></h3>
-
-<p>En 1847, mientras Emerson pronunciaba algunas
-conferencias en Inglaterra, llegó a Estados Unidos
-nuestro Sarmiento.</p>
-
-<p>Autor ya de <cite>Facundo</cite> y ejercitado en las tareas
-educacionales, Sarmiento acababa de recorrer la Europa
-en busca de inspiración y de ejemplos que pudieran
-servir al progreso de nuestra América. Había
-visto mucho y aprovechado poco en Europa, donde todo
-era inquietud, preludiando la gran tempestad que
-estallaría un año después. En Estados Unidos llamó
-singularmente su atención la intensa agitación religiosa,
-pues los unitarios y los trascendentales habían provocado,
-como dijimos, una formidable reacción de las
-iglesias dogmáticas. Cada una ponía un fervor inusitado
-en la propaganda, siendo curioso que todas se
-disputaran las simpatías de la opinión, Biblia en mano
-y en nombre del cristianismo.</p>
-
-<p>En una carta a don Valentín Alsina, incluída en
-su libro "Viajes por Europa y por América" (Vol.
-V de sus <cite>Obras Completas</cite>), examina Sarmiento la
-<em>geografía moral</em> de los Estados Unidos.</p>
-
-<p>Para describir la rigidez de los puritanos ortodoxos
-trae un cuento al caso. "Sábese que en la
-<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span>
-Nueva Inglaterra rigieron por mucho tiempo las leyes
-de Moisés: tal era, y es aún, la idea de la perfección
-inmaculada de cada frase y de cada versículo de la
-Biblia. A bordo de un buque se hablaba de las maravillas
-del cloroformo. Un médico aseguraba que podía
-aplicarse a los alumbramientos, sin peligro.&mdash;¿Y
-Vd. lo aplicaría a su mujer? preguntaba un puritano
-presente.&mdash;¡Por qué no!&mdash;Pues yo no lo haría,
-replicó seriamente el interlocutor.&mdash;Eso depende del
-grado de confianza de cada uno en su eficacia.&mdash;No,
-señor; el Génesis dice: alumbrará la mujer con dolores,
-y Vd. contraría la voluntad de Dios.&mdash;Como se
-ve, la cuestión del cloroformo era mirada por el lado
-de la conciencia, y medida su bondad en el cartabón
-de la Biblia".</p>
-
-<p>Sarmiento llegó cuando más ardía la hoguera mística.
-"Para mantener el fuego sagrado, hay en viaje
-permanente por las campañas remotas, millares de
-pastores viajeros, que pasan toda su vida en misión;
-hombres rudos y enérgicos, que llevan a todas partes
-la agitación, despiertan los ánimos, excitándolos a la
-contemplación de las verdades eternas. Son éstos verdaderos
-ejercicios espirituales, como los de los católicos;
-más espirituales aún, pues sin amedrentarlos con
-las penas del infierno, el pastor, o los pastores, reunidos
-en <i lang="en" xml:lang="en">meeting</i> religioso, al aire libre o en algún galpón
-(improvisado), sacuden las embotadas inteligencias
-de los campesinos, les presentan la imagen de Dios
-en formas grandiosas, inconcebibles; y cuando el estimulante
-ha producido su efecto, envían a las mujeres
-<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span>
-al bosque de un lado, y a los hombres de otro, para
-que mediten a solas, se encuentren en presencia de
-sí mismos viendo su nada, su desamparo y sus defectos
-morales". Para Sarmiento no tenían interés las
-doctrinas difundidas, sino el hecho mismo de la agitación
-espiritual mantenida por los predicadores, que
-así efectuaban una obra educativa y moral. "Pero lo
-que de todo esto importa para mi objeto, es que mediante
-los ejercicios religiosos, las disidencias teológicas
-y los pastores ambulantes, aquella gran marea
-humana vive todavía en fermentación, y la inteligencia
-de los habitantes más apartados de las centros se
-conserva despierta, activa, y con sus poros abiertos para
-recibir toda clase de cultura. A semejanza de una
-cuba, se mantiene ajustada y apta para servir, no importa
-la calidad del líquido que encierre; mientras que
-si la dejan vacía, las duelas se tuercen, los arcos se
-aflojan y queda, con la acción del tiempo y las fluctuaciones
-de la intemperie, inutilizada para siempre".
-En el fondo, con palabras distintas, repite Sarmiento
-el concepto fundamental de Emerson: lo que importa
-es la acción moral, independientemente de cualquier
-contenido dogmático o doctrinario.</p>
-
-<p>Esto no significa que Sarmiento no hiciera diferencias
-entre las sectas ortodoxas y las liberales. "Este
-caos religioso, aquellas cien verdades contradictorias,
-están a su vez sufriendo una elaboración lenta, es verdad,
-pero segura, ascendente". Y no se equivoca en
-sus preferencias: "La filosofía religiosa de los descendientes
-de los peregrinos viene descendiendo de lo alto
-<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span>
-hasta las profundidades de la sociedad, acercando las
-distancias que separan las disidencias, echando entre
-ellas blandas ligaduras que acaban por estrecharlas, y
-que terminarán al fin en absorberlas en el <em>unitarismo</em>,
-secta nueva, panteísta, en cuanto admite todas las disidencias
-y respeta todos los bautismos por cuyo intermedio
-se ha transmitido la gracia; y elevándose a regiones
-más encumbradas, desprendiéndose de toda interpretación
-religiosa, concluye por reunir en un solo
-abrazo a judíos, mahometanos y cristianos, prescindiendo
-de milagros y ministerios, como cosas que no cuadran
-con la forma orgánica que Dios ha dado al espíritu
-humano y clasificándolas en el número de las
-figuras de retórica. La moral del cristianismo, como
-expresión y regla de la vida humana, como punto de
-reunión asequible y aceptable por todas las naciones:
-he ahí el único dogma que admiten, así como la virtud
-y la humanidad forman el único culto y la única práctica
-que prescriben a los creyentes".</p>
-
-<p>Los comentarios que todo ello le sugiere son interesantes
-y exactos; espiguemos algunos. "El espíritu
-puritano ha estado en actividad durante dos siglos,
-y marcha a darse conclusiones pacíficas, conciliadoras,
-obrando siempre el progreso sin romper en guerra con
-los hechos existentes, trabajándolos sin destruirlos violentamente
-como lo emprendió la filosofía nacida del
-catolicismo en el siglo XVIII, y que tan poco camino
-ha hecho". "Concluyo de todo esto, mi buen amigo, en
-una cosa que hará pararse los pelos de horror a los
-buenos yankees, y es que marchan derecho a la unidad
-<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>
-de creencias, y que un día no muy remoto la Unión
-presentará al mundo el espectáculo de un pueblo devoto,
-sin forma religiosa aparente, filósofo sin abjurar al
-cristianismo, exactamente como los chinos han concluído
-por tener una religión sin culto, cuyo gran apóstol
-es Confucio, el moralista que con el auxilio de su
-razón dió con el axioma: "no hagas lo que no quieres
-que te hagan a tí mismo", añadiéndole este sublime
-corolario: "y sacrifícate por la masa". Si tal sucediera,
-y debe suceder, cuán grande y fecundo habrá
-de ser para la humanidad el experimento hecho en
-aquella porción, que dará por resultado la dignificación
-del hombre por la igualdad de derechos, la elevación
-moral por la desaparición de las sectas que hoy lo subdividen
-a aquel pueblo, enérgico por las facultades
-físicas y eminentemente civilizado por la apropiación
-a su existencia y bienestar de todos los progresos de la
-inteligencia humana. Norteamericano es el principio
-de la tolerancia religiosa; está inscripto en todas sus
-constituciones y ha pasado a axioma vulgar; en Norte
-América fué por vez primera pronunciada esta palabra
-que debía restañar la sangre que la humanidad
-ha derramado a torrentes, y venido destilando hasta
-nosotros desde los primeros tiempos del mundo". Las
-diversas religiones cristianas que emigraron de Europa,
-tenían dogmas e intolerancias, hábitos de persecución
-y de venganza; "unos más pronto, otros más
-de mala gana y refunfuñando, han tenido que apagar
-sus tizoncitos y dejarse de esa bufonada de mal género
-que consiste en quemar hombres para mayor gloria
-<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>
-y honra de Dios. No tengo cuándo acabar cuando entro
-en el campo de la teología; me vuelvo yankee, como
-Vd. ve, y hasta gangoso me pongo al leer estos razonamientos.
-Pero mal que le pese, tengo aún que
-apuntar una de las fuerzas de regeneración, propaganda
-y auxilio al moroso que tiene en movimiento la inteligencia
-en Norte América y fuerza a marchar adelante
-a los rezagados. Su origen y su forma es religiosa,
-si bien sus efectos se hacen sentir en todos los
-aspectos sociales. Hablo del espíritu de asociación religiosa
-y filantrópica, que pone en actividad millares
-de voluntades para la consecución de un fin laudable
-y consagra caudales gigantescos a la prosecución de su
-obra. En este punto el norteamericano se ha creado
-necesidades espirituales tan dispendiosas e imprescindibles
-como las del cuerpo mismo, y esta provisión de
-necesidades del ánimo, aquel tiempo, trabajo y dinero
-empleado en dejar satisfecho un deseo, una preocupación,
-muestra cuán activa es la vida moral de aquel
-pueblo". Y termina con estas palabras: "En todo este
-enorme y complicado trabajo nacional, verá Vd.
-predominar una gran idea, la igualdad; un sentimiento,
-el religioso, depurado de las formas exteriores; un
-medio, la asociación, que es el alma y la base de toda
-la existencia nacional e individual de aquel pueblo."</p>
-
-<p>Conocéis la simpatía de Sarmiento por todo lo que
-representaba liberalismo, progreso, porvenir. Era en él
-obsesiva la idea de regenerar a nuestra América latina
-emancipándola de su pasado colonial, en que sólo veía
-pereza y superstición; los conquistadores habían enseñado
-<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span>
-a mirar el trabajo como una vergonzosa humillación,
-filtrando en las venas de sus descendientes el parasitismo;
-los teólogos habían enseñado a rezar mucho
-y a leer poco, limitándose a fundar las escuelas necesarias
-para ir formando un clero autóctono. Con esas
-ideas, que había expresado ya en <cite>Facundo</cite> y de que no
-se apartaría hasta la hora de escribir <cite>Conflicto y armonías
-de las razas en América</cite>, profunda impresión debía
-producirle aquella otra América "en que todos saben
-leer y trabajar". Se explica así el constante entusiasmo
-por el modelo político y social norteamericano;
-y se explica también su preferencia por aquellas religiones
-protestantes, creyendo que en ellas la fe primaba
-sobre la superstición, el celo evangélico no excluía la
-tolerancia recíproca y el misticismo personal podía escoger
-una atmósfera propicia para remontar su vuelo sin
-que el Estado le impusiera una determinada dirección
-dogmática. Sabéis que Alberdi, con quien riñó tanto
-y tantas veces,&mdash;sin duda porque perseguían un mismo
-ideal a través de sus opuestos temperamentos,&mdash;expresó
-análogas simpatías por las religiones disidentes.</p>
-
-
-<h3>7.&mdash;<span class="smcap">Sarmiento y Horacio Mann</span></h3>
-
-<p>Llevaba Sarmiento una preocupación cardinal, la
-instrucción pública; con ella se proponía redimir a
-estas antiguas colonias que habían heredado un analfabetismo
-casi universal. Estuvo en Boston, "la Menfis
-de la civilización yankee", llevado por su preocupación
-pedagógica. "El principal objeto de mi viaje
-<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span>
-era ver a Horacio Mann, el secretario del Board de
-Educación, el gran reformador de la educación primaria,
-viajero como yo en busca de métodos y sistemas
-por Europa, y hombre que a su fondo inagotable de
-bondad y de filantropía, reunía en sus actos y sus escritos
-una rara prudencia y un profundo saber. Vivía
-fuera de Boston y hube de tomar el ferrocarril
-para dirigirme a Newton-East, pequeña aldea de
-su residencia. Pasamos largas horas de conferencia,
-en dos días consecutivos. Contóme sus tribulaciones
-y las dificultades con que su grande obra había tenido
-que luchar por las preocupaciones populares sobre educación,
-y los celos locales y de secta, y la mezquindad
-del partido democrático que deslucía las mejores instituciones.
-La legislatura misma del Estado habría
-estado a punto de destruirle su trabajo, destituirlo y
-disolver la comisión de educación, cediendo a los móviles
-más indignos: la intriga y la rutina. Su trabajo
-era inmenso y la retribución escasa, enterándola él
-en su ánimo con los frutos ya cosechados y el porvenir
-que abría a su país". Y después de pasar en reseña
-los adelantos de la educación pública, refiere lo que fué,
-diremos así, la escuela de su futuro apostolado en la
-enseñanza argentina: "Usted ve, querido amigo, que estos
-yankees tienen el derecho de ser impertinentes. Cien
-habitantes por milla, cuatrocientos pesos de capital por
-persona, una escuela o colegio para cada doscientos habitantes,
-cinco pesos de renta anual para cada niño y
-además los colegios: esto para preparar el espíritu. Para
-la materia o la producción tiene Boston una red de
-<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span>
-caminos de hierro, otra de canales, otra de ríos y una
-línea de costas; para el pensamiento tiene la cátedra del
-Evangelio y cuarenta y cinco diarios, periódicos y revistas;
-y para el buen orden de todo, la educación de
-todos sus funcionarios, los <i lang="en" xml:lang="en">meetings</i> frecuentes por objeto
-de utilidad y conveniencia pública, y las sociedades
-religiosas y filantrópicas que dan dirección e impulso
-a todo. ¿Puede concebirse cosa más bella que
-la obligación, en que está Mr. Mann, de viajar una
-parte del año, convocar a un <i lang="en" xml:lang="en">meeting</i> educacional a la
-población de cada aldea y ciudad a donde llega; subir
-a la tribuna y predicar un sermón sobre educación primaria,
-demostrar las ventajas prácticas que de su difusión
-resultan, estimular a los padres, vencer el egoísmo,
-allanar las dificultades, aconsejar a los maestros
-y hacerles indicaciones, proponer en las escuelas las
-mejoras que su ciencia, su bondad y su experiencia le
-sugieren?"</p>
-
-<p>Recordemos, al pasar, que Horacio Mann, verdadero
-trasuntador del eticismo emersoniano en la pedagogía,
-fué, para Sarmiento, el gran amigo y el gran modelo,
-cuyas doctrinas creyó poder sintetizar en pocas
-sentencias:</p>
-
-<p>&mdash;El hombre que no ha desenvuelto su razón con
-el auxilio de los conocimientos que habilitan su recto
-ejercicio, no es hombre, en la plenitud y dignidad de
-la acepción.</p>
-
-<p>&mdash;La ignorancia es casi un delito, pues que presupone
-la infracción de leyes morales y sociales.</p>
-
-<p>&mdash;La asociación de los hombres tiene por objeto la
-<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span>
-elevación moral de todos y el auxilio mutuo para asegurarse
-su quietud y su felicidad.</p>
-
-<p>&mdash;La propiedad particular debe proveer a la educación
-de todos los habitantes del país, como garantía
-de su conservación, como elemento de su desarrollo, y
-como restitución y cambio de los dones de la naturaleza
-que son la base de la propiedad.</p>
-
-<p>&mdash;La libertad supone la razón colectiva del pueblo.</p>
-
-<p>&mdash;La producción es obra de la inteligencia.</p>
-
-<p>Y deberíamos los argentinos releer, de tiempo en
-tiempo, las páginas de fondo substancioso, aunque desaliñadas
-en la forma, en que Sarmiento condensó la
-<cite>Vida de Horacio Mann</cite> (Obras, XLIII), bastando, a
-veces, dos párrafos, para explicar la personalidad del
-gran educador y el sentido emersoniano de su moral
-independiente: "Las pronunciadas y naturales propensiones
-del hombre aparecen a menudo durante su
-juventud, y antes que la experiencia haya venido a enseñarnos
-a proceder con cautela. Los que conocieron a
-Mr. Mann en el colegio y lo han conocido después, encontrarán
-muy aplicable a él esta reflexión. Se distinguía
-entre sus camaradas y será notable y recordado
-siempre, por aquellos rasgos peculiares que son constantes
-en su personalidad, es decir: primeramente, como
-un pensador original y atrevido, que lo hacía investigar
-por sí mismo todas las materias, sin miramiento
-a nadie, atendiendo sólo a la verdad y al derecho
-que asiste en ello; y segundo, el horror que le
-inspiraba toda impostura e hipocresía, aborreciendo
-<span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span>
-por esto la impostura y la sátira, por atribuirlos a motivos
-egoístas. La osadía y la fuerza con que manifestó
-estos dos caracteres distintivos, han velado a los
-ojos del vulgo una tercera cualidad que le era también
-muy peculiar, a saber, el ardor y actividad del sentimiento
-religioso. De aquí viene que muchos no lo tomaran
-por un hombre religioso, en el sentido técnico
-de la palabra, aunque lo era verdadera y eminentemente
-en su significación más elevada. Investigando siempre
-las leyes del universo moral y físico y atribuyéndolas
-a Dios solo, cuando las ha encontrado, rinde a ellas
-y a su Autor el justo homenaje de la obediencia y de
-la veneración; y esto lo hacía en todas las ocasiones y
-hasta en los más mínimos asuntos. No sólo acata los
-diez mandamientos, sino diez mil más. Éste es el origen
-de aquel delicado sentimiento moral, de su firme y
-rígida fineza, de la guerra sin tregua que siempre hizo
-a toda clase de impiedad, de quien quiera que procediese"
-(pág. 331 y sig.).</p>
-
-<p>Toda la herejía emersoniana y todo su panteísmo
-moral parecen resumidos en esa frase con que Sarmiento
-hace el mayor elogio de Horacio Mann: "no sólo
-acata los diez mandamientos, sino diez mil más".
-Ésa es su interpretación expresiva de la moral sin dogmas
-y de la religión sin doctrinas. Al catecismo de una
-religión dogmática que impone obedecer diez mandamientos,
-y sólo esos diez, el hombre virtuoso puede violarlo
-si obedece los infinitos deberes que le dicta su conciencia
-moral, incesantemente sugeridos por la múltiple
-<span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span>
-acción que puede cada uno desenvolver en beneficio de
-la sociedad a que pertenece.</p>
-
-
-<h3>8.&mdash;<span class="smcap">La Vida en Concord</span></h3>
-
-<p>Habría que estar ciego para no comprender que en
-Boston, en aquella atmósfera llena de Channing y de
-Emerson, de unitarismo y de liberalismo, verdadero almácigo
-de moralistas sin dogmas, recibió Sarmiento las
-inspiraciones educacionales que luego, durante casi medio
-siglo, fueron la enseña de su apostolado en nuestra
-patria.</p>
-
-<p>En ese primer viaje no conoció personalmente a
-Emerson, aunque lo percibió en todas las personas e
-instituciones que significaban liberación del tradicionalismo
-y germen de progreso. Emerson comenzaba a
-lograr la mayor de las sanciones a que puede aspirar
-un gran hombre: que todos, amigos y enemigos, le hicieran
-fuente de sus consejos o blanco de sus ataques,
-los iguales venerando sus altas virtudes, los inferiores
-explotando sus legítimos prestigios para ponerse en
-evidencia, sin advertir estos últimos que los ataques de
-los envidiosos constituyen el mejor abono para la gloria
-de los hombres excelentes.</p>
-
-<p>A su regreso de Inglaterra, Emerson tenía cuarenta
-y cinco años. Al calor romántico y combativo de
-la juventud comenzaba a suceder la serenidad estoica
-y optimista que es el dulce privilegio de los caracteres
-virtuosos. Su apostolado, desde 1850, fué cada vez
-más afirmativo; antes que corregir la mentira y la perversidad
-<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span>
-de hombres adultos, cuyas rutinas y vicios estuviesen
-ya consolidados por la edad, le interesó difundir
-la verdad y el bien, tal como los comprendía,
-entre jóvenes que aún estuvieran en edad de rectificar
-sus ideas y su conducta: ¡enderezad, si podéis, el arbusto;
-no perdáis vuestro tiempo en destorcer el tronco
-añoso! Su afán de crear le indujo a mirar la polémica
-y la discusión como una pérdida de tiempo y
-una malversación de energías; parecíale de más provecho
-cooperar al advenimiento de la verdad y del bien,
-que reñir con los incapaces de estudiar para saber y de
-simpatizar para amar. Ese concepto afirmativo, dominante
-en su conducta personal, fué la condición básica
-de su optimismo.</p>
-
-<p>Todas las sectas y partidos conservadores, disfrazándose
-de vagos espiritualismos, le acusaban hoy de
-incredulidad, mañana de ateísmo, y al fin le consideraban
-peligroso para la tranquilidad general, como llamaban
-a la propia. Emerson, por ser el más conspícuo
-de los hombres vinculados al Trascendentalismo,
-seguía atrayendo el rencor implacable de todos los que
-habían mirado con terror esa efervescencia del romanticismo
-social contra el tartufismo tradicionalista; y
-cuando más arreció la reacción, en vísperas de la campaña
-antiesclavista, Emerson, desafiando las pasiones
-de los extraviados, tomó la responsabilidad de defender
-a Alcott&mdash;como, entre nosotros, Echeverría defendió
-a Alberdi, cuando sus primeros enemigos lo difamaban,&mdash;adhiriéndose
-al fin y de lleno a la campaña contra
-<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span>
-la esclavitud, que será siempre el mayor timbre de gloria
-de aquella memorable generación norteamericana.</p>
-
-<p>Solitario en Concord, vivió una existencia socrática,
-que, en páginas edificantes, podéis leer en algunos
-de sus biógrafos&mdash;<cite>Emerson in Concord</cite>, por su hijo
-Eduardo W. Emerson, <cite>Emerson at Home and
-Abroad</cite>, por Conway, <cite>Concord Days</cite>, por Alcott, etc.
-No todas las naciones, ni todos los siglos, han presenciado
-una vida como la suya.</p>
-
-<p>Toda mente superior leerá siempre con placer sus
-páginas consagradas a elogiar su <cite>Soledad</cite>. Reconoce
-que el hombre debe vivir en sociedad, rodeado de artes,
-de instituciones, de amigos que tengan su propia estatura
-moral, buscando en la simpatía estímulos para su
-acción y su constancia; pero... "de tiempo en tiempo
-el hombre excelente puede vivir solo; debe hacerlo...
-La gente de mundo debe tomarse en pequeñas dosis. Si
-la soledad es orgullosa, la sociedad es vulgar. En el
-mundo, las capacidades superiores del hombre suelen
-considerarse como cosas que lo descalifican. La simpatía
-nos rebaja con la misma facilidad con que nos eleva...
-La soledad es impracticable y la sociedad es fatal: debemos
-mantener nuestra cabeza en la primera y confiar
-nuestras manos a la segunda. Sólo podemos conseguirlo
-si conservando nuestra independencia no perdemos
-nuestra simpatía". No es bueno que el hombre esté
-solo, pero es indispensable que no esté mal acompañado.
-La conducta del hombre perfecto, decía Spencer, sólo
-aparecería perfecta cuando el ambiente lo fuera; en
-ningún ambiente inferior sería adaptable, porque la
-<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span>
-idealidad de la conducta es absolutamente un problema
-de adaptación.</p>
-
-<p>Eso nos permite comprender la antipatía que tienen
-los grandes caracteres morales a la vida bulliciosa
-de las ciudades, donde las circunstancias obligan a un
-contacto excesivo con personas indiferentes o desagradables.
-Felices los que pueden, como Emerson, buscar
-un retiro tranquilo, propicio a la meditación y al estudio,
-transcurriendo una vida simple entre las gracias
-siempre renovadas de la Naturaleza; felices los que
-pueden refugiarse en una apacible soledad y como desde
-una cumbre abarcar a toda la humanidad en una sola
-mirada de simpatía, no turbada por la visión de pequeñeces
-y disonancias. Es allí donde el ingenio se revela
-en toda su pureza, allí donde la santidad se encumbra;
-y desde allí el hombre ubérrimo puede ofrecer a la humanidad
-los más sabrosos frutos de su experiencia: sus
-ideales.</p>
-
-<p>Las obras de educación, de justicia, de solidaridad,
-recibieron de Emerson una palabra de aliento o una
-cooperación efectiva. Cada año que pasaba sobre él,
-cada nueva cana sobreviviente, aumentaba la grandeza
-moral del hombre que seguía dando a la nación nuevas
-expresiones de su mensaje ético. Su primitiva
-predicación, esencialmente individualista, fué acentuando
-día a día aquel sentido social y humanitario que
-apareciera ya en las columnas de <cite>The Dial</cite>, cuando la
-visión de una humanidad mejor y perfectible le hizo
-comprender que la moralidad del individuo debe tener
-por atmósfera la moralidad de todo el agregado social.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span></p>
-
-<p>Pasados los años, creciendo él siempre y ajamelgándose
-siempre sus enemigos, la envidia y la pasión se
-entibiaron en torno suyo, y poco a poco, por ese proceso
-natural que anticipa en vida las sanciones póstumas
-de la gloria, Emerson <em>el hereje</em> fué convirtiéndose,
-para todos, en Emerson <em>el santo</em>. Porque la santidad,
-hay que afirmarlo, es de este mundo; o no es de ninguno.
-Y sólo entran a ella los hombres que por la
-inflexibilidad de sus virtudes, por la derechez de su
-carácter, por su leal obsecuencia a la verdad, merecen
-ser indicados a sus contemporáneos y a la posteridad
-como ejemplares arquetípicos de una humanidad más
-perfecta, que la imaginación concibe como un ideal para
-el porvenir.</p>
-
-<p>Los niños&mdash;si me está permitido complicar la verdad
-con una imagen superflua&mdash;los niños fueron los
-pájaros predilectos en su jardín otoñal; adoraba en
-ellos la ingenuidad, no envenenada todavía por el aprendizaje
-del mal. La educación le parecía la tarea más
-"divina" que un hombre puede desempeñar sobre la
-tierra, ya que sólo educando pueden fomentarse los elementos
-de moralidad y de optimismo que constituyen
-la partícula del gran todo divino que reside en cada
-uno de los seres que integran la Naturaleza, que es la
-divinidad misma...</p>
-
-<p>Es preciso detenernos, dejando para la próxima
-lección el examen de las doctrinas éticas de Emerson
-y la determinación de su actitud ante los problemas
-propiamente metafísicos. Por hoy nos concretaremos
-a señalar algunos influjos de Emerson sobre Sarmiento,
-<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span>
-infiriéndolos de las repetidas menciones que este último
-hizo de aquél en sus escritos.</p>
-
-
-<h3>9.&mdash;<span class="smcap">Emerson y Sarmiento</span></h3>
-
-<p>En sus cartas de Boston, de 1865 (Vol. XXIX, de
-sus <cite>Obras</cite>: "Ambas Américas"), Sarmiento refiere con
-admiración casi mística las impresiones de su permanencia
-en Concord, entre los amigos de Emerson. "Necesitaría
-muchas páginas&mdash;le escribe a Aurelia Vélez&mdash;para
-narrar todo lo que ha pasado de bello, de grande,
-de útil, en estos ocho días, por mis sentidos, por mi
-corazón, por mi espíritu. Son cuadros vistos con vidrios
-de aumento en que parece asistimos a un mundo
-de gigantes, que está delante, sin ser el nuestro. Fuí
-a Concord, verdadera aldea, sin alumbrado y sin embargo
-bellísima, en medio de la naturaleza de otoño,
-que me habrá oído es aquí de una belleza sobrenatural,
-por los colores vivísimos que reviste la vegetación al
-aproximarse el invierno; y usted sabe que gozo con
-estos espectáculos. En esta simple aldea viven algunas
-reputaciones literarias. La señorita Peabody, escritora
-de libros de educación. Waldo Emerson, poeta y filósofo.
-La señora Mann me ha recibido como a uno de la
-familia, con la simplicidad de la Nueva Inglaterra,
-donde todos son hermanos, con el cariño y la solicitud
-de una antigua amiga... Fuimos al día siguiente a
-Lexington a ver el establecimiento de educación del
-doctor Lewis para mujeres. Vuelve este país a los
-tiempos de la Grecia, dando a los juegos gimnásticos
-<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>
-una grande atención. Los que ví ejecutar a las niñas
-aseguran la mayor perfección de la raza, por la fuerza,
-la belleza y la gracia. Al día siguiente comí con Waldo
-Emerson, a quien había mandado el <cite>Facundo</cite>. Este libro
-me sirve de introducción. Si ser Ministro no vale
-para todos, ser educacionista es ya un gran título a la
-benevolencia de este pueblo de profesores y de maestros...
-De casa de la señora Mann me llevaron a Cambridge,
-la célebre Universidad, donde he pasado dos
-días de banquete continuo, para ser presentado a todos
-los eminentes sabios que están allí reunidos: Longfellow,
-el gran poeta, que habla perfectamente el español;
-Gould, el astrónomo, amigo de Humboldt; Agassiz,
-hijo, a quien pronostican mayor celebridad que al padre;
-Hill, el viejo presidente de la Universidad. ¡Cómo
-se gozaría su padre en este seminario de ciencias y de
-estudios clásicos, con una biblioteca por templo y una
-villa entera de escuelas para todos los ramos del saber
-humano!", (pág. 65 y sig.). Estas impresiones se repiten,
-ya que no pueden aumentarse, en otras cartas,
-especialmente en la publicada con el título: "Una aldea
-norteamericana.&mdash;Las mujeres.&mdash;Emerson.&mdash;Longfellow.&mdash;La
-nieve" (pág. 80 y sig.). De sus conversaciones con
-el gran eticista, merece transcribirse este interesante párrafo:
-"Entre los hombres notables de la educación
-pública, aquí está el viejo Emerson, que fué uno de los
-cinco que emprendieron hace treinta años mejorar las
-escuelas, y elevarlas al rango a que han llegado hoy.
-Es ahora un monumento público, este hombre, a quien
-rodea como una aureola la veneración pública. En larguísimas
-<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span>
-conferencias que hemos tenido sobre materia
-que tanto nos interesa a ambos, me ha hecho una observación
-que quiero trasmitir aquí, para que la tengan
-presente. En cuarenta años de trabajos en la difusión
-de la enseñanza, me dijo, un hecho se me ha presentado
-constante en todas partes; y es que es inútil rentar
-las escuelas, organizarlas, inspeccionarlas, si en
-cada villa, población o ciudad, no hay un vecino que
-las cuide o visite por puro amor a la enseñanza. Donde
-quiera que las escuelas van bien estamos seguros que
-hay un buen filántropo que no las pierde de vista; donde
-van mal, es porque falta; y como absorbidos por la
-conversación, hubiérase casi apagado la chimenea, al
-atizar el casi extinguido fuego, me dijo, señalándolo:
-así son las escuelas, si no se atienden se apagan."
-(Obras, XXIX, 84). No cabe duda que este pensamiento
-de Emerson, sobre la cooperación vecinal para el éxito
-de las escuelas del estado, preocupó a Sarmiento; muchos
-años más tarde, con motivo de inaugurarse una
-biblioteca popular en San Fernando, repite, en 1878,
-las opiniones del "anciano Emerson, de Concord, célebre
-filósofo que, con Horacio Mann, había encabezado
-la agitación de educación popular que acabó por
-generalizarse a todos los Estados Unidos." (Obras,
-XLVII, 67).</p>
-
-<p>Desde que lo conoció, tuvo Sarmiento una gran admiración
-por el moralista sin dogmas, aunque eran
-tan distintos sus temperamentos, pragmático el de aquél
-y místico el de éste. Es creíble que Sarmiento oyera
-en Boston los últimos ecos de la maledicencia sectaria;
-<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span>
-no pudiendo decir ya que Emerson era un pensador
-peligroso para la sociedad, los conservadores habían
-resuelto desteñir su admiración forzosa, declarándolo...
-demasiado metafísico. En otras memorias de viaje,
-relativas a las escuelas, Sarmiento recoge el eco:
-"poeta y autor de varias obras filosóficas que lo revelan
-pensador profundo, y los que lo acusan de metafísico
-le reconocen, sin embargo, genio" (Obras, XXX,
-89). Influía, sin duda, en estos sentimientos la noticia
-de que Emerson y Channing habían sido los mejores
-puntales de su amigo Horacio Mann, durante su campaña
-educacional; y del segundo, en sus notas sobre
-la vida de Mann, transcribe la carta de adhesión que le
-escribiera en los momentos más difíciles (Obras, XLIII,
-346). De allí también su persistente simpatía por el
-<em>unitarismo</em>, que veinte años atrás le parecía encarnar
-el porvenir ético de los Estados Unidos y a cuyas ceremonias
-religiosas volvió a asistir en su segundo viaje:
-"Estoy invitado a la comisión de los <em>Unitarios</em>, cuyo
-órgano es el "Liberal Christian". Su objeto es reunir
-todas las disidencias en una, que las contiene a todas:
-la caridad cristiana. Yo le había pronosticado hace
-veinte años a esta secta el porvenir; y lo saben ellos".
-Frecuentó también a los <em>unitarios radicales</em>; es interesante
-ver cómo los juzga: "Al día siguiente, uno de
-los editores de <cite>El Radical</cite> va a mi hotel, para hacerme
-tomar parte en los ejercicios del ala izquierda
-de los liberales. Éstos van mucho más allá de cuanto
-había esperado. Seis predicadores se suceden ante una
-numerosa audiencia, la mayor parte de señoras. Nosotros
-<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span>
-somos cristianos, dice devotamente uno de ellos.
-Somos sólo hombres, en comunicación con Dios, nuestro
-padre común, sin intermediarios. Jesús llenó su grande
-misión, en proporción de su época y al desarrollo de la
-humana inteligencia. La doctrina no está hoy en armonía
-con los datos de la ciencia y su obra no ha podido
-en diez y ocho siglos afectar ni modificar sino a una
-pequeña parte de la humanidad. Somos más felices que
-nuestros hermanos de otras sectas. No aborrecemos a
-nadie por causa de Jesús... Seis sermones a la tarde
-y otros seis a la noche, completaron los ejercicios. Yo
-asistí a todos, admirando este profundo sentimiento religioso
-que mantiene en actividad la mente y el corazón
-de este pueblo. Nosotros, ni cristianos somos. Convenido
-como está que hemos nacido católicos, y que fuera
-del girón de la Iglesia no hay salvación, descansamos
-en la dulce y consoladora esperanza de que todos los
-demás se condenarán. ¡Ay! son mil millones de seres
-humanos los que no entran en la geografía católica:
-cuestión de geografía, la salvación" (<cite>Obras</cite>, XLIX,
-291).</p>
-
-<p>Fuerza es abreviar los recuerdos y las citas. En
-su momento de más terrible lucha pedagógica, Sarmiento,
-viejo ya de años, estaba más joven que nunca por
-sus ideales, por su valor bravío; 1882, la hora de agitarse
-la conciencia nacional para afirmar definitivamente
-el espíritu laico de la enseñanza impartida por
-el Estado. Era la época en que el canónigo Piñero,
-para asociarse a la campaña de la iglesia romana contra
-la escuela argentina, quemaba en Santiago la biblioteca
-<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span>
-del Colegio Nacional, cometiendo "el último
-auto de fe ocurrido entre los católicos, en toda la redondez
-de la tierra, a fines de este siglo, y debe ser
-conocido el hecho, proclamado y anunciado al mundo
-y a su Santidad, para la canonización de este héroe
-de la necedad humana!". Sarmiento recordó, con ese
-motivo, que en Norte América, habiendo reclamado
-los católicos contra la lectura de los Evangelios en las
-escuelas del Estado, sin los comentarios católicos, se
-reunió un Consejo de personajes de otras religiones
-para decidir el punto; y los más, Emerson entre ellos,
-declararon que debía suprimirse la lectura de textos
-religiosos que no concordaren con la doctrina de los
-católicas, ya que éstos, como toda otra minoría, religiosa
-o no, tenían el derecho de que el Estado respetara
-sus creencias al dar educación a sus hijos (<cite>La Escuela
-Ultrapampeana</cite>, XLVIII, 158).</p>
-
-<p>En los mismos días de evocar su ejemplo en favor
-de la enseñanza sin dogmas, se apagaba en Concord, el
-27 de abril de 1882, la existencia del eticista. Sarmiento,
-en un breve artículo expresivo, escribió un cariñoso
-adiós al que volvía al seno de su Naturaleza adorada,
-donde ya le habían precedido casi todos sus compañeros
-de ideales y de acción. El 26 de junio apareció en
-"<cite>El Nacional</cite>" de Buenos Aires aquella página conmovida:
-<cite>Emerson. ¡Los dioses se van!</cite>... "Decíase de
-Emerson que era una cabeza griega sobre cuadradas
-espaldas yankees. La opinión general es, ahora, que
-durante cuarenta años, después de veinte opuestos a
-sus doctrinas, él ha tenido la dirección de los espíritus
-<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span>
-en Norte América y ha visto formarse una escuela de
-ideas emersionianas. Vivió siempre en Concord, pretendiendo
-que, como poeta, debía vivir bajo las influencias
-directas de la Naturaleza... Vivimos en tiempos
-felices, en que el talento del escritor, y las ideas que
-difundió en torno suyo, no quedan por largo tiempo
-estancadas si fueran auspiciadas por la pasión y el interés
-de la humanidad y del progreso. Hase dicho que
-no hay genio sino en los trabajos que afectan a la especie
-humana para su mejora... Una palabra desde el
-Río de la Plata, que va con conciencia y amor a reunirse
-a los amigos de los Estados Unidos, no ha de ser
-desatendida por los que sobreviven en Concord"
-(<cite>Obras</cite>, XLV, 374).</p>
-
-<p>Así el formidable luchador del Sur saludaba al
-místico panteísta del Norte, sabiendo que, de ser oída,
-ninguna palabra de este hemisferio hubiérale sido más
-grata que la suya. Y hablaba, acaso involuntariamente,
-como un discípulo, al titular <cite>Los dioses se van</cite> su artículo
-de adiós a un hombre conspícuo en la evolución
-de la ética moderna; eso había enseñado Emerson, en
-su concepción natural de la divinidad, poniendo una
-partícula divina en cada ser humano, enseñando a
-creerla perfectible, ascendente en virtudes, en santidad,
-hasta confundirse el hombre en esa ideal harmonía de
-la Naturaleza que su mente concebía como la esencia y
-el espíritu de Dios.</p>
-
-<hr class="r5" />
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h2>ORIENTACIONES MORALES</h2></div>
-
-<blockquote>
-<p style="font-size: 0.9em; ">1. Una ética sin metafísica.&mdash;2. La crítica de las costumbres.&mdash;3.
-Necesidad de caracteres firmes.&mdash;4.
-Disconformidad con todo tradicionalismo.&mdash;5. Panteísmo.&mdash;6.
-Ética naturalista.&mdash;7. El optimismo y
-la perfectibilidad.&mdash;8. La confianza en sí mismo.&mdash;9.
-La bella necesidad.&mdash;10. Función social del no-conformismo.</p>
-</blockquote>
-
-<h3>1.&mdash;<span class="smcap">Una Ética sin Metafísica</span></h3>
-
-<p>En la lección anterior, sin copiar a sus numerosos
-biógrafos, ni pretender substituirlos, bosquejamos la
-personalidad de Emerson; para dar un interés argentino
-al examen de su acción y de su pensamiento, aproximamos
-el esfuerzo renovador de los <em>Trascendentales</em>
-norteamericanos con el ensayo fugaz de Echeverría, al
-fundar la <em>Asociación de Mayo</em>, señalando sus semejanzas
-de inspiraciones y de finalidades. Y recordando
-la relación de esa corriente renovadora con la pedagogía
-social de Horacio Mann, evocamos las vinculaciones
-personales e ideológicas de Sarmiento con el moralista
-de Concord.</p>
-
-<p>Entremos, hoy, a examinar el contenido intrínseco
-del emersonismo, procurando quintaesenciar en algunos
-principios concretos el pensamiento vago y difuso
-<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>
-de Emerson, que por la misma nebulosidad de sus contornos
-suele ser objeto de interpretaciones heterogéneas.</p>
-
-<p>Aunque fué eminente moralista, Emerson no puede
-ser llamado filósofo, si es que este nombre debe tener
-un sentido más claro del que le atribuyen los que
-no han estudiado ningún problema filosófico. Emerson
-era orador y era poeta; mejor orador que poeta.
-Orador, tenía el temperamento de los sofistas clásicos;
-era como éstos un periodista hablado, un agitador de
-la opinión pública, un propagandista. Poeta, lo era
-por temperamento, por su inclinación a las razones
-sentimentales e imaginativas, con un temperamento
-muy superior a las poesías que escribió, inferiores, sin
-duda, y sin admitir comparación, a las de Longfellow
-o de Walt Whitman. Impregnado de la herencia religiosa
-común a todos los pobladores de la Nueva Inglaterra,
-acentuábala en él la circunstancia de pertenecer
-a una familia de pastores disidentes, en que el
-ministerio evangélico se transmitió de padres a hijos
-durante muchas generaciones. Emerson era un místico;
-el misticismo corría en sus arterias y daba colorido a
-toda su personalidad moral.</p>
-
-<p>La ética de Emerson, por su falta de armonía arquitectónica,
-es la antítesis de la ética de Spinoza; carece
-de estructura y de sistema. No hay claridad en
-sus preceptos ni exactitud en su método. Emerson
-pertenece al tipo de los grandes predicadores, tiene
-más de inspirado que de lógico, más de profeta que de
-sabio. Habla al sentimiento siempre, rara vez a la
-inteligencia; trata problemas que interesan al gran público,
-<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>
-despreocupándose de los que entretienen a los
-metafísicos; predica para la humanidad entera, viéndola
-a través de su pueblo; para ello, se pone a su nivel.
-Quiere encender en todos sus oyentes el culto
-de la moral, con abstracción de cualquier dogma o doctrina
-religiosa; pasa así de una razón a la contraria,
-emplea imágenes, muestra ejemplos, aprovecha los sentimientos
-religiosos de la mayoría para orientarlos en
-el cauce de la ética pura, sin preocuparse nunca de ser
-coherente y ordenado, sin tomar ninguna posición fija
-ante los problemas insolubles, contradiciéndose en todo
-lo que no le interesa, si ello converge a su objetivo
-único: llevar a todos un mensaje básico: <em>la soberanía
-de la moral</em>. Basta leer su ensayo así titulado para
-corroborar lo que decimos; en vano se buscaría en él,
-cediendo a la sugestión del título, una concreción clara
-de lo que es, sin embargo, la nota fundamental en el conjunto
-de sus escritos.</p>
-
-<p>Emerson no era, pues, un filósofo; ni malo ni bueno,
-no lo era. Los que estudiamos filosofía tenemos el
-derecho de reservar este nombre a la investigación de
-los problemas generales más distantes de la experiencia
-actual o posible, que escapan a los métodos de las
-ciencias y exceden sus límites: lo que en todo tiempo
-y lugar ha constituído el dominio de la metafísica. Y
-aunque concebimos que su horizonte, y las premisas para
-estudiar sus problemas, varían incesantemente en la
-justa medida en que se enriquece la experiencia, que
-le sirve de fundamento y punto de partida, no podemos
-llamar filósofos a los retóricos que agitan los sentimientos
-<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span>
-sociales, ni a los simples eruditos que viven
-rumiando la historia de las doctrinas filosóficas pasadas.
-Cousin, propagandista, y Zeller, historiador, no
-tienen rango alguno como filósofos, aunque sean de alabar
-la retórica del uno y la erudición del otro. ¿A
-quién se le ocurriría llamar poeta a un profesor de declamación
-o de literatura?</p>
-
-<p>Filósofo es el que da nuevas soluciones a los problemas
-filosóficos, o los plantea diversamente, o renueva
-con originalidad las soluciones ya previstas. Si no lo
-entendiéramos así acabaríamos por creer, como las mundanas
-y los periodistas, que hay filosofía del buen gusto,
-de la esperanza, de la sensibilidad, del coraje, de la
-felicidad o de la adivinación, problemas, todos, que por
-su misma vaguedad deleitan y entretienen a los que
-nunca podrían entender una página de Platón, de Tomás,
-de Spinoza o de Hegel.</p>
-
-<p>Emerson tuvo el buen sentido de no confundir su
-ética con una filosofía. Movíase en el dominio de las
-creencias y no en el de las doctrinas; procuraba dar
-nueva dirección al ancestral misticismo humano, sin
-abordar problema alguno gnoseológico o metafísico.
-Por eso, poniéndose a cubierto de toda crítica, dijo simplemente:
-"<em>en el orden moral las verdades no se demuestran</em>".
-Habría sido menos inexacto diciendo: la
-eficacia de las creencias, para la acción, no depende de
-su veracidad. Pero Emerson no habló nunca un lenguaje
-exacto, ni siquiera tuvo, como Spinoza, el deseo
-de hacerlo.</p>
-
-<p>Renunciando a inventarle a Emerson un sistema
-<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span>
-filosófico, podemos examinar su posición dentro de la
-ética, señalando los <i lang="en" xml:lang="en">leit-motif</i> que reaparecen con insistencia
-en la serie de sus escritos; y aunque no podemos
-hablar de sus doctrinas, señalaremos su actitud
-personal frente al mayor de los problemas filosóficos,
-ya que de ella parten sus más interesantes deducciones
-éticas.</p>
-
-<p>En otra lección examinaremos las resonancias sociales
-del emersonismo sobre la evolución de la experiencia
-moral.</p>
-
-
-<h3>2.&mdash;<span class="smcap">La Crítica de las Costumbres</span></h3>
-
-<p>Uno de sus primeros discursos&mdash;que, en cierto modo,
-resulta una auto-presentación&mdash;se titula <cite>El Hombre
-Reformador</cite>; en él dominan el interés por los problemas
-sociales y la simpatía por los hombres que trabajan.
-Parécenos este ensayo el de mayor contenido
-sansimoniano, el que preludia más claramente a la agitación
-Trascendentalista. "Debemos revisar,&mdash;dice,&mdash;toda
-nuestra estructura social, el Estado, la escuela,
-la religión, el matrimonio, el comercio, la ciencia, y
-examinar sus fundamentos en nuestra propia naturaleza;
-nosotros no debemos limitarnos a constatar que
-el mundo ha sido adaptado a los primeros hombres, sino
-preocuparnos de que se adapte a nosotros, desprendiéndonos
-de toda práctica que no tenga sus razones
-en nuestro propio espíritu. ¿Para qué ha nacido el
-hombre si no es para ser un Reformador, un Rehacedor
-de lo que antes hizo el hombre, para renunciar a la
-mentira, para restaurar la verdad y el bien, imitando
-<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span>
-la gran Naturaleza que a todas nos abraza sin descansar
-un instante sobre el pasado envejecido, rehaciéndose
-a toda hora, dándonos cada mañana una nueva jornada
-y una pulsación de vida nueva? Renuncie a todo
-lo que ya no tiene por verdadero, remonte sus actos
-a su idea primera, nada haga donde no comprenda que
-el Universo mismo le da razón". No puede ser más
-firme y radical su pensamiento de poner bases nuevas
-a todo el orden social, negando su adhesión a las rutinas
-tradicionales.</p>
-
-<p>La conferencia <em>Sobre el tiempo presente</em> es una
-de sus primeras palabras decisivas. "Los dos partidos
-omnipotentes de la historia&mdash;dice&mdash;el partido
-del Pasado y el partido del Porvenir, dividen hoy la
-humanidad, como antes. He aquí la innumerable multitud
-de los que aceptan el Gobierno y la Iglesia de sus
-predecesores sin apoyarse en otro argumento que el
-de la posesión... Esa clase, por numerosa que sea, reposando
-sobre el instinto y no sobre la inteligencia, esa
-clase se confunde con las fuerzas brutas de la naturaleza;
-y aunque es respetable bajo ese aspecto, sus miembros
-carecen de interés para nosotros. El que despierta
-nuestro interés es el disidente, el teorizador, el hombre
-de aspiraciones, el que deja esa antigua región para
-embarcarse sobre un mar de aventuras". Y Emerson
-se embarca, sin vacilaciones, como vamos a verlo.</p>
-
-<p>Sus biógrafos&mdash;admiradores literarios o compatriotas
-prudentes&mdash;parecen haberse convenido para
-ocultar este aspecto, para mí simpático, de su personalidad
-viril. El Emerson anciano y venerable, el que
-<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span>
-conoció Sarmiento, me parece digno del mayor respeto,
-pero lo encuentro convencional, aburrido; el buen
-Emerson, de treinta, de cuarenta años, el autor de <cite>Nature</cite>,
-el director de <cite>The Dial</cite>, el animador de los Trascendentales,
-es el único Emerson legítimo. Comprendo
-que para convertirle en genio nacional, grato a todos
-los partidos, era menester despojarle de todo lo que
-podría desagradar a los que siempre le miraron como
-un enemigo; pero así ya no es Emerson, no es el Emerson
-apóstol y creador, sino un Emerson de escaparate
-patriótico o de museo histórico, con todas las canas y
-los afeites con que la humanidad rutinaria acostumbra
-engalanar a sus ídolos.</p>
-
-<p>Léase el ensayo "<cite>El Conservador</cite>" que, además de
-su honda psicología, contiene algunas páginas literarias
-excelentes. Es decisivo desde la primera línea: "Los
-dos partidos que dividen el Estado, el partido conservador
-y el partido innovador, son muy antiguos y se
-han disputado la posesión del mundo desde que éste
-existe. La querella es el tema de la historia de los
-pueblos. El partido conservador ha instituído las venerables
-jerarquías y monarquías del viejo mundo. La
-lucha de los patricios y de los plebeyos, de las metrópolis
-y de las colonias, de las antiguas costumbres y
-de las concesiones a los hechos nuevos, de los ricos y de
-los pobres, reaparece en todos los países y en todos los
-tiempos. La guerra no hace estragos solamente en los
-campos de batalla, en las asambleas políticas y en los
-sínodos eclesiásticos; ella arde a toda hora y divide el
-corazón de cada hombre, solicitándolo en opuestas direcciones.
-<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span>
-Sin embargo, el viejo mundo sigue girando,
-se alternan los vencedores y el combate continúa renovándose
-como la vez primera, bajo nombres distintos
-y con apasionados conductores. Un antagonismo igualmente
-irreductible debe, naturalmente, estar arraigado
-en la constitución humana con una profundidad correspondiente
-a su fuerza. Es la oposición del Pasado
-y del Porvenir, del Recuerdo y de la Esperanza, del
-Asentimiento y de la Razón. Es el antagonismo original,
-la manifestación de dos polos en todos los detalles
-de la naturaleza". Planteado así el problema, lo analiza
-magistralmente; me parece, entre los ensayos emersonianos,
-uno de los más claros por su concepto y de
-los más atrayentes por su estilo. No sigamos leyéndolo,
-pues no sabríamos dejarlo hasta el final.</p>
-
-<p>Las premisas que engendran la necesidad de <em>intensificar
-la educación moral</em> son, para Emerson, puramente
-prácticas y experimentales. La observación del medio
-en que vive le lleva a comprobar una visible disparidad
-entre el progreso material y el progreso moral,
-induciéndole a analizar sus causas antes de aconsejar
-los remedios. Ante el espectáculo de la civilización
-moderna que pone al servicio de una parte creciente
-de la humanidad una serie de admirables inventos
-y descubrimientos, afirma su fe en el progreso y saluda
-con palabras jubilosas la disminución progresiva
-del sufrimiento material en el mundo. Pero esa comprobación,
-lejos de satisfacerle plenamente, le induce a
-preguntarse si el progreso moral de la humanidad ha
-corrido parejo con sus adelantos técnicos, si el hombre
-<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span>
-civilizado contemporáneo es más bueno que el de hace
-dos o cincuenta siglos, si el coeficiente medio de moralidad
-social se ha elevado sobre el de nuestros antepasados.</p>
-
-<p>Su respuesta es negativa. Veinte siglos de cristianismo
-no han aumentado la bondad individual de
-los hombres ni han aproximado las sociedades al ideal
-de fraternidad predicado por Cristo.</p>
-
-<p>Las iglesias cristianas, la anglicana lo mismo que
-la católica, la calvinista lo mismo que las metodistas,
-le parecen ya insuficientes para el progreso de la moralidad;
-en ellas el culto impera, mas la fe en la virtud
-ha disminuído; la superstición ciega resiste a las creencias
-iluminadas por la razón y los dogmas siguen domesticando
-voluntades que los obedecen pero no los aman.
-El fervor en las formas, en el ceremonial, en la liturgia,
-ha reemplazado a la sencilla piedad primitiva, convirtiéndose
-cada iglesia en un partido político que aspira
-a dominar la sociedad temporal, dividiendo a la
-humanidad en fracciones que se odian en vez de reunirla
-en una sola y misma comunión universal, toda
-de amor y de solidaridad.</p>
-
-<p>Las costumbres sociales tienden a complicar inútilmente
-la vida, apartando al hombre de la Naturaleza,
-que es la fuente única de su felicidad. Lo superfluo
-y lo frívolo, disfrazados a menudo con el nombre
-de refinamientos, aumentan de hora en hora la cantidad
-de sacrificios estériles, tan indispensables para
-parecer como inútiles para intensificar el ser. El hombre,
-acicatado por pasiones ambiciosas y egoístas, da
-<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span>
-menos de sí a la comunidad y no encuentra en ella la
-cooperación moral que le estimularía a emprender grandes
-cosas, bellas y desinteresadas.</p>
-
-<p>El mundo particular de los políticos profesionales le
-inspira terror. ¿Cómo es posible que el interés de camarillas,
-exentas de moral y de ideales progresivos, pueda ser
-sobrepuesto al interés de toda la nación, de toda la sociedad?
-¿Y es admisible que ciertos hombres, no siendo
-los más ilustrados ni los más morales, tengan el derecho
-de administrar los frutos de la inteligencia y del
-trabajo de todos, como si la sociedad tuviera que seguir
-pagando un impuesto feudal a esas gavillas de
-bandoleros que han abandonado los caminos y las montañas
-para refugiarse en las ciudades? ¿Y no prueba
-una incapacidad moral del mayor número, esa misma
-posibilidad de que unos pocos pícaros puedan sobreponer
-su actividad maléfica a la necesidad social de encaminarnos
-hacia la solidaridad, por el estudio y por
-el trabajo?</p>
-
-<p>En el ensayo <cite>La Política</cite> (incluído en la Segunda
-Serie), aun reconociendo que la democracia es preferible
-para las naciones nuevas, se pronuncia contra todos
-los regímenes políticos, en masa. "Aunque nuestras
-instituciones corresponden al espíritu de la época,
-no están exentas de los defectos que han desacreditado
-a otras formas de gobierno. Todo Estado está corrompido.
-Los justos no deben obedecer muy estrictamente
-a la ley. ¿Qué sátira contra los gobiernos puede igualar
-la severidad de la censura implicada en la palabra
-<em>política</em>, que desde hace siglos significa <em>engaño</em>, dando
-<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span>
-a entender que el Estado es una engañaduría?". Este
-pasaje, y muchos otros similares, nos permite comprender
-la tierna acogida que siempre tuvieron los ensayos
-de Emerson entre los anarquistas, lo que no se
-explicaría si atendiéramos el tono místico de sus palabras,
-sin penetrar su pensamiento, que es, con frecuencia,
-profundamente herético y revolucionario.</p>
-
-<p>Su "idealismo trascendental" es una rebelión romántica
-antes que una actitud filosófica, con más de estética
-que de metafísica. La divinidad se esfuma en un
-ideal abstracto, sin personalidad sobrehumana; es, apenas,
-una condición inmanente de la naturaleza, una arquitectura
-moral del universo, que induce a descubrir
-en las imperfecciones reales la posibilidad misma de futuras
-perfecciones. Y, en otro sentido, propiamente ético,
-quiere ser lo contrario del "utilitarismo", en la
-acepción vulgar del término, que da idea de algo bajo
-y pequeño: de oportunismo acomodaticio, sucia hipocresía,
-cien formas larvadas de la domesticidad y de la
-avaricia.</p>
-
-<p>No nos engañen, empero, las palabras. Esa noción
-denigrante del utilitarismo no tiene relación alguna con
-las escuelas morales llamadas utilitarias, interpretaciones
-teóricas que tienden a poner en la utilidad personal
-o social los motores íntimos de la experiencia moral. En
-este buen sentido, Emerson era utilitario y despreciaba
-toda conducta que no fuese útil al mejoramiento del
-hombre y de la sociedad. Iba más lejos. Creía que la
-primera preocupación del hombre debía ser redimirse
-de la miseria, que sólo enseña a mentir y a adular;
-<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span>
-libertarse económicamente por el trabajo, bastándose a
-sí mismo, sin esperar favores ni beneficios del Estado,
-parecíale la base misma de la moralidad individual; y
-en la <em>incapacidad de bastarse con su propio trabajo</em>
-veía la causa de la degeneración moral, como esos animales
-que por vivir parasitariamente de un huésped
-acaban por perder los órganos más nobles de su autonomía
-personal.</p>
-
-<p>La independencia económica sería inútil, sin embargo,
-para seres que no tuviesen capacidad para pensar
-y actuar con independencia moral. Por eso, la cultura
-debería primar sobre la riqueza, que sólo puede
-ser su instrumento y nunca un fin en sí misma; pintorescamente
-afirma que "el valor de un dólar aumenta
-con la ilustración y la virtud del que lo usa: un dólar,
-en la universidad, vale más que un dólar en la prisión".
-Y le fastidia que la prosperidad creciente de los valores
-materiales no se acompañe todavía de un crecimiento
-de los valores morales.</p>
-
-<p>Las consecuencias de esa falta de progreso ético en
-la sociedad, son visibles todavía en los diversos órdenes
-de la actividad social. Los hombres perdida su fe en
-las fuerzas morales que se arraigaban en supersticiones
-absurdas, han entibiado su confianza en el valor del
-mérito propio y de la dignidad personal, tornándose
-escépticos y pesimistas. El abajamiento moral del conjunto
-trae como consecuencia la contaminación de los
-individuos; la sanción social tórnase tolerante; todos
-se acostumbran a consentir la inmoralidad de cada uno;
-<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span>
-la austeridad llega a mirarse como una simpleza o una
-tontería. Infiere de ello, Emerson, que el signo más típico
-del descenso moral de un pueblo es la ausencia de
-grandes caracteres, de personalidades vigorosas, de
-hombres que irradian un pensamiento iluminador o sustentan
-con heroísmo cívico grandes ideales de enaltecimiento
-humano. En esa tranquilidad de estanque, las
-fuerzas de progreso social se entorpecen o paralizan;
-ningún estímulo reciben de la sociedad los que piensan,
-los que renuevan, los que crean, los que empujan el
-conjunto hacia un porvenir mejor.</p>
-
-<p>En sus premisas críticas, la actitud y el lenguaje
-de Emerson coinciden con los de todos los moralistas.
-Bastaría recordar que el único escritor argentino a quien
-podemos clasificar con ese nombre, Agustín Álvarez,
-ha partido del examen de una situación análoga, aunque
-contemplada en los países hispano-americanos,
-en sus libros <cite>South América</cite>, <cite>Manual de Patología Política</cite>
-y <cite>¿Adónde vamos?</cite>, antes de señalar los remedios
-y formular su credo, en <cite>Educación Moral</cite> y <cite>La Creación
-del Mundo Moral</cite>. Ya que mencionamos a Agustín
-Álvarez, creemos oportuno decir que casi todos sus críticos
-y apologistas han coincidido en señalar cierta
-concordancia entre sus ideas y las de Emerson; muchos
-le consideran como un verdadero y puro emersoniano.</p>
-
-
-<h3>3.&mdash;<span class="smcap">Necesidad de Caracteres Firmes</span></h3>
-
-<p>En presencia de la crisis moral de su tiempo, Emerson
-busca su causa y cree poder señalarla en la <em>decadencia</em>
-<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>
-<em>progresiva de las fuerzas éticas tradicionales</em>. Y
-al revés de los que buscan el remedio en la posible restauración
-de esas fuerzas, afirma la <em>necesidad de engendrar
-fuerzas morales nuevas</em>, primero en los individuos
-mismos y luego en la sociedad entera.</p>
-
-<p>Ve en el tradicionalismo la parálisis, la muerte.
-Si los hombres han dejado de acatar ciertos dogmas del
-pasado, ello se debe a que tales dogmas tenían fundamentos
-falsos; y "nadie, dice Emerson, puede sentirse
-obligado a ser virtuoso por obsecuencia a la mentira".
-Lo que es falso, muerto está; hay que darle sepultura.
-Saber que es falso y predicar la vuelta a él, sería una
-desvergüenza si no fuese un crimen; perdida la creencia
-en el carácter sobrenatural de la obligación moral,
-el único remedio está en buscar sus fuentes naturales;
-de otro modo caeríamos de nuevo en el absurdo de
-perseguir un ideal moral poniéndonos en el camino de
-la inmoralidad suprema, que es la mentira.</p>
-
-<p>Una moral sin dogmas, en formación continua, cada
-vez mejor adaptada a la naturaleza, persiguiendo
-una mayor armonía entre el hombre y todo lo que le
-rodea, incesantemente perfectible en cuanto la perfectibilidad
-es una mejor adaptación de la humanidad al
-medio en que vive: tal es, desde la publicación de <cite>Natura</cite>
-(1836), la orientación general de la ética emersoniana.
-En vano había buscado Emerson en las morales
-europeas de su tiempo un modelo que le pareciera
-trasplantable a su país; el viejo mundo, minado por
-iglesias poderosas que habían sobrepuesto sus intereses
-políticos a la primitiva moral predicada por Cristo,
-<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span>
-no podía servir de ejemplo a los pueblos nuevos. América
-debía buscar en las entrañas de su propia sociabilidad
-las fuerzas morales más convenientes a su progreso
-colectivo y a la dignificación de la vida humana.
-Su famoso discurso a los estudiosos e intelectuales,
-el <cite>Scholar</cite> (1837), es un llamado elocuente al estudio
-y a la reflexión, al embellecimiento de la vida
-por la cultura del espíritu, al desdén de todos los beneficios
-con que la política y los negocios tientan a los
-intelectuales. Como el músico que ejecuta para gozar
-él mismo, tanto como para deleitar a otros, Emerson
-habla "para inspirar a los demás el coraje y el
-amor, fortificando su fe en el amor y la sabiduría que
-están en el fondo de las cosas; para afirmar sentimientos
-nobles; para escucharlos en otros, dondequiera aparezcan;
-y no para turbar a nadie, sino para atraer a
-todos los hombres a la verdad, tornándolos cultos y
-bondadosos". Muestra la esterilidad del talento extraviado
-por la frivolidad o por la moda, mirando como
-la mayor insensatez la de opinar sobre lo que no
-se ha estudiado. Si el talento se desarrolla a expensas
-del carácter, mayores son sus peligros y sus extravíos
-cuanto más crece; "por eso hoy todo es falso, se
-confunde el talento con el genio, se confunde los dogmas
-y los sistemas con la verdad, la ambición con la
-grandeza, la frivolidad con la poesía, la sensualidad
-con el arte; y los jóvenes, llegando con esperanzas
-inocentes y mirando en torno suyo la educación, las
-profesiones, los empleos, los maestros, la enseñanza literaria
-y religiosa, encuentran que nada satisface sus
-<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>
-nobles aspiraciones espirituales y se aturden, vuélvense
-escépticos, están perdidos. Y la juventud quedaría
-desesperanzada si, por gracia divina, no tuviese bastante
-energía para decir: todo esto es falso y de invención
-humana, la verdad existe, nueva, hermosa, eternamente
-bienhechora". El orden es la primera ley del
-progreso espiritual; las mejores aptitudes se pierden
-si libramos nuestra cultura a la improvisación y divagamos
-sobre lo que no entendemos. "Para qué sirven
-la fuerza, la habilidad, la belleza, una voz grata, la educación
-o el dinero a un loco furioso?". Todo el que
-es incapaz de continuidad y de sacrificio en el estudio,
-pretendiendo adivinar mal en un minuto lo que podría
-estudiar bien en muchos años, es tan iluso y tan inútil
-como ese loco furioso. "Leyendo los diarios, viendo
-la audacia con que la fuerza y el dinero trabajan
-para sus fines, pisando la honradez y la voluntad de
-los buenos, parece que el patriotismo y la religión gritan
-como fantasmas vanos. No hablamos para ellos,
-porque el hacerlo parece cosa inútil; habitualmente preferimos
-mantener nuestra opinión y morir en silencio.
-Pero un espíritu elocuente nos hará sentir que los estados
-y las reyecías, los senadores, los leguleyos y los
-ricos, no son sino montones de gusanos cuando se los
-mira a la luz de esta Verdad, débil y despreciada. Entonces
-sentimos cuán cobardes hemos sido, venerándolos,
-porque sólo la Verdad es grande". Como fruto
-de esa actitud independiente espera que vendrá un Renacimiento
-nuevo y que todos los hombres podrán sentirse
-capacitados para hacer su propio examen: "¿Qué
-<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span>
-eres? ¿Qué has hecho? ¿Puedes obtener lo que deseas?
-¿Hay un método en tu conciencia? ¿Hay una dirección
-en tu propia vida? ¿Puedes ayudar a otro?". Para
-ello la humanidad desea y necesita de hombres intensos,
-creedores, afirmativos. "El genio no se divierte
-en rayar la arena, ni se ocupa de frivolidades; se
-entrega a cosas esenciales; es una fuerza que se defiende
-de sí misma, que existe originariamente, que resiste
-a todos los obstáculos. Posee la verdad y se aferra
-a ella; nunca habla ni actúa en esas callejuelas
-de través donde se entra por curiosidad, sino en las
-rutas maestras de la naturaleza, preexistentes a la Vía
-Appia, donde todos los espíritus están forzados a transitar.
-El genio sólo gusta de las afirmaciones verdaderas
-que atacan y hieren a todo el que se les opone;
-afirmaciones que son como personas vivientes que diariamente
-declaran guerra a toda falsedad y a toda rutina;
-afirmaciones de que la sociedad no puede librarse
-y no puede olvidar, pues persisten, no se someten
-a ninguna autoridad, se levantan severas y formidables
-porque quieren y deben ser fielmente ejecutadas y realizadas".
-En ese tono de apóstol se desarrollan todos
-los primeros discursos de Emerson; y no es extraño
-que a pesar de su vaguedad, o por ella misma, lograran
-entusiasmar a todos los temperamentos románticos, prometiéndoles
-que serían una generación de genios, como
-los jóvenes alemanes del <em>Sturm und Drang</em>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span></p>
-
-
-<h3>4.&mdash;<span class="smcap">No Conformismo y Obediencia</span></h3>
-
-<p>Desconociendo el valor de los preceptos y dogmas
-tradicionales, como fundamento de la ética, Emerson da
-una amplitud antes desconocida al <cite>No-Conformismo</cite>,
-afirmado por las iglesias disidentes de la Anglicana. Conocéis,
-sin duda, ese episodio de la historia religiosa.
-Así como el Cristianismo fué una herejía dentro del Judaísmo,
-y el Protestantismo dentro del Catolicismo, numerosas
-sectas protestantes han nacido como herejías
-dentro de la iglesia Anglicana. Bajo el reinado de Elisabeth,
-en 1563, el parlamento inglés votó una <cite>Acta de
-Uniformidad</cite>, fijando las doctrinas y el rito del culto
-anglicano, que fué luego renovada, en 1662, bajo Carlos
-II. Desde entonces llamáronse <em>conformistas</em> los que
-acataron esa Acta, y <em>no-conformistas</em> todos los que le
-negaron su adhesión, generalizándose después el término
-a todos los cristianos disidentes que no aceptaban la autoridad
-dogmática de la iglesia Anglicana.</p>
-
-<p>Dentro de esa actitud común, el <em>no-conformismo</em>,
-nacido como simple episodio de política religiosa, ha evolucionado
-muy diversamente en las distintas iglesias disidentes.
-Partiendo del derecho del libre examen, afirmado
-por la Reforma, algunas se han limitado a simples
-apartamientos del dogma y del rito, mientras otras han
-extendido progresivamente su libertad de crítica a todos
-los problemas teológicos, éticos y sociales; conservándose
-cristianas, han abierto ampliamente sus puertas a todas
-las doctrinas modernas, encauzándose sin reticencia, desde
-<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span>
-principios del siglo XIX, en las corrientes de liberalismo
-nacidas al calor de la renovación enciclopedista.</p>
-
-<p>Tal era la posición de la <em>iglesia Unitaria</em> en que
-Emerson fué educado; en ella, el <em>no-conformismo</em> desbordaba
-ya de la disidencia inicial y contenía los gérmenes
-que se manifestaron ampliamente en el Trascendentalismo.
-"Lutero, escribe Emerson, se habría cortado la
-mano derecha antes de clavar sus tesis en la puerta de
-Witenburgo, si hubiese podido suponer que ellas conducirían
-a las escuetas negaciones del Unitarismo de Boston".
-Y el mismo Emerson, cuando habla de No-Conformismo,
-se refiere a un desacato sistemático de todas las
-ideas y cosas tradicionales; conformarse a la tradición
-es renunciar a la vida misma, cuya continuidad se desenvuelve
-en un incesante porvenir. El conformismo importa
-cerrar nuestra inteligencia a toda verdad nueva,
-apartar de nuestra felicidad todo elemento no previsto
-en el pasado, negar la posibilidad misma del progreso y
-de la perfección. Acatar los intereses creados en el orden
-moral, lo mismo que en el material, significa negar el
-advenimiento de una humanidad moralmente mejor.
-¿Porqué, se pregunta Emerson, seguiremos bebiendo
-aguas estancadas en pantanos seculares, mientras la Naturaleza
-sigue ofreciéndonos en la veta de sus rocas el
-chorro de fuentes cristalinas, que pueden apagar nuestra
-sed infinita de saber y de amor? Para él las aguas
-estancadas son los dogmas consagrados por la tradición
-y las fuentes de roca son las fuerzas morales que siguen
-manando de nuestra naturaleza humana, incesantes,
-eternas. Esas fuerzas morales, que llama "divinas", no
-<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span>
-han dejado de brotar nunca, jamás se han cegado sus
-fuentes; viven, crean todavía, cada vez mejores; renunciar
-a ellas, como quiere el tradicionalismo, es decir ¡alto!
-a la divinidad misma, es decir ¡no! a todos los ideales
-éticos de la humanidad presente.</p>
-
-<p>El No-Conformismo, en esta significación amplia,
-se nos presenta como la antítesis del dogma de obediencia;
-leed algunas páginas que dedica a este asunto William
-James y reconoceréis, como él, que "es imposible
-comprender, y hasta imaginar, que hombres dotados de
-una vida interior suya y propia, hayan podido llegar a
-considerar recomendable la sujeción de su voluntad a
-la de otros seres finitos como ellos". Le parece inverosímil
-ese renunciamiento de la personalidad, exigido
-por algunas órdenes religiosas como un voto necesario
-para la profesión. La obediencia no es a Dios, sino a
-otro hombre, al superior; y es curiosa la explicación
-poco mística y muy utilitaria que da de ella el ilustre
-jesuíta Alonso Rodríguez: "Uno de los mayores descansos
-y consuelos que tenemos los que estamos en Religión,
-es éste: que estamos seguros de que, haciendo la
-obediencia, vamos acertados. El superior podrá errar
-en mandar esto o aquello; mas vos cierto estáis de que
-en hacer eso que os mandan no erráis, porque a vos solamente
-os pedirá Dios cuenta si hicisteis lo que os
-mandaron, y con eso daréis vuestro descargo muy suficientemente
-delante de Dios. No tenéis que dar cuenta,
-si fué bien aquello, o si fuera mejor otra cosa; porque
-eso no pertenece a vos, ni se pondrá a vuestra cuenta
-sino a la cuenta del superior. En haciendo la cosa por
-<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span>
-obediencia, quita Dios eso de vuestro libro y lo pone en
-el libro del superior." Así entendido, el dogma de obediencia
-lleva implícito un renunciamiento a la responsabilidad
-moral: el hombre se convierte en una cosa, en
-un instrumento irresponsable al servicio de quien lo
-manda. Y para que todo no sea solemne, James transcribe
-de Sainte-Beuve (<cite>Hist. de Port Royal</cite>, I, 346),
-una anécdota que muestra la extravagante interpretación
-que pueden dar al dogma de obediencia los temperamentos
-sugestionables: "Sor María Clara, estaba
-muy penetrada de la santidad y excelencia de M. de
-Langres. Este prelado, luego de llegar a Port-Royal, le
-dijo un día, viéndola tiernamente unida a la Madre
-Angélica, que sería mejor que no volviera a hablar con
-ella. María Clara, sedienta de obediencia, tomó como
-un oráculo divino aquellas palabras dichas inadvertidamente,
-y desde aquel día estuvo muchos años sin dirigir
-la palabra a su hermana en religión".</p>
-
-<p>Mostrado el conformismo bajo esta fase rigurosa
-en que lo traduce el sentimiento de obediencia, podéis
-comprender mejor, por contraste, cuál es el horizonte
-máximo en que Emerson pudo dilatar su no-conformismo.</p>
-
-<p>El derecho de crítica y de libre examen se prolonga
-hasta las fuentes de la moralidad humana; es el derecho
-de buscarlas, de afirmarlas, de aprovecharlas para
-el porvenir, impregnando de ellas la educación, ajustando
-progresivamente a ellas la conducta de los hombres.
-La sabiduría antigua, hoy condensada en dogmas, sólo
-puede ser respetable como punto de partida. Así mirada
-<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span>
-conviene respetarla, y aprovechar de ella todo lo que no
-sea incompatible con las verdades nuevas que incesantemente
-se van haciendo; pero acatarla como una inflexible
-norma de la vida social venidera, confundiéndola
-con un término de llegada que nuestra experiencia está
-condenada a no sobrepasar, es una actitud absurda frente
-a la evolución incesante de toda la Naturaleza accesible
-a nuestro conocimiento.</p>
-
-<p>Así planteado, el no-conformismo de Emerson, aunque
-siempre enmarañado por su lenguaje literario y místico,
-se nos presenta como una concepción moral antidogmática
-y esencialmente evolucionista, como la antítesis de
-un sistema teórico cerrado, como afirmación de un pragmatismo
-ético abierto a toda eventualidad de perfeccionamiento
-moral, ilimitado. No necesito explicar a los
-que conocen la doctrina de la perfectibilidad, común en
-esa época a todos los sansimonianos, que la posición de
-Emerson concuerda con ella plenamente, no obstante el
-lenguaje religioso a que la tradujo: porque Emerson, en
-todo y siempre, conservó la "manera" religiosa aprendida
-en su juventud e impuesta por su ambiente, aun
-cuando sus ideas tomaban una dirección contraria.</p>
-
-
-<h3>5.&mdash;<span class="smcap">Panteísmo</span></h3>
-
-<p>Divinidad, Naturaleza, Moralidad, son tres términos
-que tienden a significar lo mismo en los escritos de
-Emerson. Todo lo natural es divino, todo lo divino es
-moral, todo lo natural es moral. Para elevar nuestra
-Moralidad debemos volver a las fuentes de la Naturaleza
-<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span>
-y a medida que lo conseguimos nos compenetramos con
-la Divinidad.</p>
-
-<p>Hemos dicho, con esto, que Emerson es panteísta.
-No sabríamos explicar, pues no lo comprendemos, en qué
-medida su teísmo absoluto se distingue de un absoluto
-ateísmo; lo mismo nos ocurre, por otra parte, con la casi
-totalidad de los panteístas. Adviértase, en efecto, que
-el panteísmo oscila entre dos posiciones metafísicas extremas
-que parecen confundirse; habréis oído decir que
-se tocan todos los extremos. Una verdadera substanciación
-de lo infinito en lo finito, de Dios en la Naturaleza,
-como lo sugieren todos los panteísmos de tipo emanatista,
-implica una explicación verbal de la divinidad como causa
-de la naturaleza misma, sin que nada distinga o separe
-a la una de la otra; equivale, a lo sumo, a decir
-que la Naturaleza es todo lo que conocemos de Dios.
-No nos es posible, por otra parte, examinar de buena fe
-ningún sistema idealista absoluto sin tener la impresión
-de que su autor es ateo: Hegel lo es tanto como Spinoza;
-sus concepciones, en este punto, se distinguen por
-palabras: Hegel llama devenir eterno de la "idea" a lo
-que Spinoza concibe como transfiguración eterna de la
-"sustancia". No perdamos de vista que el idealismo y
-el materialismo absolutos, como doctrinas metafísicas
-monistas, sólo se diferencian por su vocabulario, aunque,
-claro está, es más cómodo adoptar el primer nombre y
-aborrecer el segundo, por el equívoco moral difícilmente
-evitable al pronunciar esas palabras. Hay en todo esto
-bastante chicana verbalista y resulta evidente que muchos
-filósofos&mdash;ateos respecto de la religión efectiva en
-<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span>
-su medio&mdash;han procurado disfrazar su pensamiento.
-¿Concebir el universo material como la emanación del
-"Espíritu"&mdash;en vez de "Dios"&mdash;no equivale a la posición
-del monismo energético? ¿Sustituyendo las palabras
-espíritu y energía se modifica en lo esencial esta
-hipótesis metafísica? Cambia, es cierto, con el nombre, la
-asociación a la hipótesis metafísica central de otras nociones
-secundarias, históricamente implicadas en las diversas
-denominaciones de un mismo sistema cuyos elementos
-evolucionan.</p>
-
-<p>El panpsiquismo es lo que más se parece en metafísica
-al materialismo; el panteísmo es lo que hay de
-más semejante al ateísmo. Infundir el espíritu en toda
-la materia es lo mismo que negarlo aparte de ella, aunque
-permita divagar ilimitadamente pretendiendo lo
-contrario; poner en toda la Naturaleza a Dios, equivale
-a negar que haya dioses fuera de ella. Todos estos modos
-de hablar en difícil, podéis reducirlos, sin temor de
-equivocaros, a un tipo único de doctrinas monistas, o sea
-concepciones metafísicas del universo convergentes a la
-unidad.</p>
-
-<p>El problema, hablando en fácil, es otro: monismo o
-dualismo; hay también quien habla de pluralismo, ya
-sea como variante del primero, ya como complicación del
-segundo. Ése es el problema efectivo: Dios y Naturaleza,
-Espíritu y Realidad, Noumeno y Fenómeno, Alma y
-Cuerpo, Energía y Materia. Todo eso es dualismo, y en
-todas sus expresiones equivale siempre a esto: causas imponderables
-e inaccesibles a la experiencia moviéndose en
-un plano distinto del que podemos conocer, sólo accesibles
-<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span>
-a la hipótesis pura, no como abstracción de experiencia
-sino como invención absoluta, asuntos de fe para
-muchos, demostrables por la razón según pocos.</p>
-
-<p>Emerson, para entendernos, es monista y no dualista,
-aunque su lenguaje poco exacto sugiera a veces lo
-contrario; francamente, creo que solía equivocarse a propósito,
-para no contrariar a una sociedad religiosa sobre
-un asunto metafísico al que él mismo no atribuía la
-menor importancia práctica. Agregaré, en su disculpa,
-que en la mayor parte de los panteístas suelo descubrir
-la misma actitud deferente hacia las creencias sociales
-más difundidas. Es una explicable galantería, ya que
-la humanidad tiene horror al ateísmo.</p>
-
-<p>Emerson llama Dios a la naturaleza y Espíritu al
-pensamiento humano, dejando que cada cual lo entienda
-de acuerdo con sus opiniones. A buen entendedor... Y
-le entendieron, sin duda, los teístas y animistas legítimos
-que durante su época de predicación militante le
-acusaron mil veces de ateísmo, sin mezquinarle el cargo
-de "hipocresía", de aquella "hipocresía unitaria" enrostrada
-ya a Channing y los suyos.</p>
-
-<p>Emerson da quinientas explicaciones distintas de la
-Divinidad: "fuerza imponderable", "ley invisible",
-"inteligencia misteriosa", "motor supremo", "realidad
-del todo", "esencia de la naturaleza", "perfectibilidad
-infinita", etc.; pero siempre, invariablemente, afirma
-que la Divinidad es inherente a toda la naturaleza y
-está difundida en todas las partes que constituyen su unidad.
-Basta entregarse, sin intermediarios a la Suprema
-Sabiduría, que está en todo lo que existe, para identifificarse
-<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span>
-con la Divinidad, reconocerse parte de ella, ser
-ella misma. Así, insensiblemente, a través de la ambigüedad
-verbal, Emerson sugiere que <em>la Divinidad es la
-perfección moral que pone al hombre en harmonía con
-la naturaleza</em>.</p>
-
-
-<h3>6.&mdash;<span class="smcap">Ética Naturalista</span></h3>
-
-<p>El concepto panteísta de la divinidad, que convierte
-a Dios en una abstracción pura, en una fórmula,
-contrasta evidentemente con otros sentimientos ancestrales
-de la humanidad, que llevan a concebir uno
-o más Dioses con realidad propia, ajenos a la Naturaleza,
-Dioses vivos y actuantes, con aptitudes o funciones
-distintas de las humanas, capaces de justicia y de
-perfección absolutas. Las religiones de cepa judía
-postulan en esa forma extranatural la hipótesis de un
-Dios creador y árbitro del universo, con o sin una
-corte de pseudodioses menores, imaginados, aquél y
-éstos, a semejanza del hombre; toda otra interpretación
-equivale, para ellas, a negar la divinidad misma.</p>
-
-<p>En esa distinción entre lo sobrenatural y lo natural
-se fundan las relaciones entre lo humano y lo divino,
-fuente de toda ética religiosa.</p>
-
-<p>La lógica pura se satisface con el panteísmo; la moral
-práctica, no. Este escollo le es común con los otros
-sistemas monistas; para salvarlo, el propio Kant, tuvo
-que evitar el monismo a que la conducía su <cite>Crítica de
-la Razón Pura</cite>&mdash;que es una "Lógica"&mdash;postulando
-el dualismo que fluye de su <cite>Crítica de la Razón Práctica</cite>&mdash;que
-es una "Ética".</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span></p>
-
-<p>Emerson presenta la clásica antinomia del "mundo
-físico" y del "mundo moral" como un simple documento
-de la experiencia, sin preocuparse de plantearla
-como un problema metafísico. Se limita a afirmar
-la correlación o paralelismo entre todo lo físico y todo
-lo moral; análoga actitud, cómoda aunque extrafilosófica,
-ha adoptado el moderno paralelismo psicofísico,
-que así evita plantearse el problema del alma, eliminándolo
-de la psicología y relegándolo a la metafísica.</p>
-
-<p>Ciertas contradicciones en que Emerson incurre,
-disculpables en un moralista y corrientes en la literatura
-de imaginación, serían inconcebibles en un filósofo
-digno de este nombre. Escuchad: "toda la naturaleza
-es la imagen del espíritu humano", dice, y agrega:
-"las leyes del espíritu dependen de la harmonía
-de la naturaleza". ¿Os parece lo mismo?; reflexionad
-un minuto y comprenderéis que es exactamente lo contrario;
-lo primero implica idealismo a lo Hegel, lo
-segundo sensacionismo a lo Codillac. "Dios está vibrante
-en todo y lo vemos en todas las cosas de la naturaleza"
-y "la Naturaleza, y sólo ella, es toda la divinidad",
-son proposiciones que implican concepciones
-opuestas de la divinidad, aunque parecen decir lo mismo;
-la primera proposición es conciliable, por ejemplo,
-con la filosofía Vedanta, con Parménides, con
-los alejandrinos; la segunda con la filosofía Sankhya,
-con Heráclito, con los estoicos. Panteístas todas, ciertamente,
-pero las unas precursoras del espiritualismo
-trascendental y las otras del naturalismo trascendental;
-místicas aquéllas y realistas éstas; emanando las unas
-<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span>
-lo finito de lo infinito, concretando las otras lo infinito
-en lo finito.</p>
-
-<p>Emerson no trata esas cuestiones. Para él, moralista
-y no metafísico, después de establecida la correlación
-entre el mundo moral y el mundo físico, todo
-el problema de la ética se resuelve en seguir la Naturaleza,
-que marca el sendero de la perfección. El hombre
-puede equivocarse y decaer; la naturaleza no se
-equivoca ni decae. Es, pues, la maestra del hombre, la
-que le vuelve al buen camino. Es el reflejo o la objetivación
-del espíritu divino: "un paisaje&mdash;dice&mdash;es
-una cara de Dios". No pudiendo comprender a
-Dios en sí, aconseja estudiarle en la Naturaleza, cuyas
-leyes son morales y deben ser escuchadas como la mismísima
-palabra divina.</p>
-
-<p>En su famoso discurso de 1838 expresó esa idea de
-un culto puro de leyes morales abstractas, independientemente
-de cualquier dogma religioso. "Estas leyes se
-ejecutan por sí mismas. Están fuera del tiempo, fuera
-del espacio y no sujetas a las circunstancias. Así, en el
-alma del hombre existe una justicia cuyas atribuciones
-son inmediatas y completas. Aquél que cumple una
-buena obra, queda al instante ennoblecido. El que ejecuta
-un acto bajo y vil, es por el hecho mismo rebajado.
-Aquél que rechaza la impunidad, se viste por esta sola
-razón de pureza. Si un hombre es justo de verdadero
-corazón, es Dios en cuanto es justo; la certeza, la inmortalidad
-y la majestad de Dios entran, con la justicia,
-en aquel hombre. Si un hombre cambia, traiciona y
-engaña, por esto mismo se engaña a sí mismo, y sale
-<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span>
-de su propia conciencia moral; el carácter llega siempre
-a ser conocido. El hurto no enriquece; la limosna
-jamás empobrece a nadie; del asesino hablan hasta las
-paredes. La más ligera sombra de fraude, destruye espontáneamente
-todo buen efecto. En cambio, decid
-siempre la verdad, y todas las cosas hablarán en favor
-vuestro; hasta las raíces de las hierbas parecerán moverse
-bajo la tierra, para exaltaros. Porque todas las
-cosas proceden del mismo espíritu, llamado con nombres
-distintos: amor, justicia, templanza, según sus diversas
-aplicaciones, como el océano, que recibe nombres
-diversos, según las playas que baña. Cuanto más se separa
-un hombre de estos confines, tanto más se priva de
-poder y ayuda. Su ser se contrae..., tórnase cada vez
-más pequeño y mezquino, un grano de polvo, un punto,
-hasta que llega a la maldad absoluta, que es la muerte
-absoluta también. La percepción de esta ley despierta
-en nuestra mente un sentimiento que llamamos sentimiento
-religioso y que constituye nuestra más elevada
-felicidad. Es maravilloso el poder que tiene de encantarnos
-y de imponérsenos como el aire que se respira en
-las montañas. Es lo que da perfume a todo el mundo,
-sublimidad al cielo y a los montes; es el canto silencioso
-de las estrellas en la noche, la beatitud del hombre,
-que le hace partícipe del infinito... Todas las expresiones
-de este sentimiento son sagradas y permanentes
-en proporción a su pureza. Nos conmueven más profundamente
-que todas las demás. Los hechos pasados
-que destilan esa piedad, están aún frescos y fragantes.
-La impresión única e incomparable producida por Jesús
-<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span>
-sobre la humanidad, por lo cual su nombre no está
-escrito, sino grabado en la historia humana, es una
-prueba de la sutil virtud de esta penetración".</p>
-
-<p>Romántico sin dejar de ser puritano, Emerson siguió
-siendo un místico cuando se puso en la corriente de
-adoración a la Naturaleza en que ya navegaban todos
-los continuadores de Rousseau y de Goethe. Aunque
-volvió mil veces sobre el tema, paréceme que es en las
-primeras páginas de <cite>Natura</cite> donde traduce mejor su
-misticismo panteísta, muy complicado de literatura.</p>
-
-
-<h3>7.&mdash;<span class="smcap">El Optimismo y la Perfectibilidad</span></h3>
-
-<p>La inexactitud del lenguaje corriente, que hemos señalado
-ya tantas veces, nos obligará a detenemos sobre
-el sentido <em>optimista</em> atribuído generalmente a la ética
-emersoniana. Desde el punto de vista filosófico debieran
-considerarse optimistas aquellas doctrinas que contemplan
-el universo como una obra perfecta y deducen de
-ello que la vida del hombre en nuestro planeta se desenvuelve
-en la mejor de las formas posibles: "todo sucede
-inmejorablemente en el más inmejorable de los mundos".
-Así se pensaba, más o menos, en la Academia y en el
-Pórtico, en la escuela de Alejandría, así lo creyeron
-Anselmo y Tomás, y así también se inclinaron a mirar
-las cosas Descartes y Leibnitz. Si hubieran dicho que
-nada puede ser distinto de como es, omitiendo todo juicio
-calificativo, su opinión equivaldría a reconocer la
-determinación natural de lo existente y que el deseo humano
-no influye para nada sobre la constitución del universo.
-<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span>
-El mismo concepto de la harmonía universal quedaría
-reducido a la comprobación de que todo lo existente
-está ordenado conforme a reglas generales que
-concuerdan con ciertos resultados de la lógica matemática
-considerados como formas de razonamiento perfecto.
-Las aplicaciones éticas de este optimismo conformista,
-que en Plotino llega hasta pretender que son grandes
-bienes para el hombre la cárcel, las guerras, las epidemias
-y la misma muerte, han sido, en todo tiempo, objeto
-de críticas risueñas; Voltaire, en su <cite>Cándido</cite> famoso,
-dijo la última palabra, que nadie ha podido contradecir
-eficazmente.</p>
-
-<p>Filosóficamente, la doctrina contraria&mdash;nótese bien,
-contraria&mdash;al optimismo, sería la doctrina del progreso
-o de la perfectibilidad, que fué, como sabemos, uno de
-los temas habituales del sansimonismo; es un presupuesto
-necesario, en definitiva, en la conducta de todos los
-reformadores militantes. Como tal domina en Emerson
-y en Echeverría, inspirados en las mismas fuentes del
-romanticismo social francés.</p>
-
-<p>El uso, árbitro del lenguaje, ha dado al término
-<em>optimismo</em> una significación contraria a la filosófica;
-cuando se dice que alguien es optimista se quiere significar
-su fe en el advenimiento futuro de un bien mayor,
-implicando la posibilidad de una perfección. Es el valor
-ético lo que caracteriza el vocablo, y no su sentido
-filosófico; y, en verdad, los mismos filósofos no han desdeñado
-conciliar verbalmente una cosa con su contraria,
-pues Leibnitz, en su <cite>Teodicea</cite>, procura enseñar que
-<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span>
-el concepto de la perfección universal debe entenderse
-como una perfectibilidad infinita de todo lo creado.</p>
-
-<p>Emerson, como reformador, cree que lo existente
-no es perfecto en sí, pero afirma que marcha hacia un
-perfeccionamiento inevitable, que para el hombre, en
-particular, se traduce en una dignificación de su vida.
-Todo lo que existe está sujeto a una ley de mejoramiento
-progresivo, de donde se infiere el advenimiento inevitable
-de un bien cada vez mayor, mensurable por ese
-conjunto de satisfacciones naturales en que el hombre
-hace consistir su felicidad. Afirmar la soberanía de la
-moral significa, precisamente, poner como base de la
-conducta humana la adaptación a ese mayor bien posible,
-que aumenta la felicidad de todos; y la inmoralidad,
-el vicio, el crimen, sólo se conciben como actitudes contrarias
-a esa adaptación. "Cada línea de la historia&mdash;dice&mdash;inspira
-la convicción de que nosotros no podemos avanzar
-mucho tiempo en el error o en el mal, pues las cosas
-tienden a enderezarse por sí mismas. La moral que surge
-de cuanto aprendemos es que todo justifica la Esperanza,
-madre fecunda de las reformas. Nuestro rol, evidentemente,
-es el de no sentarnos hasta vernos convertidos
-en piedras, sino de acechar las auroras de todos
-los amaneceres sucesivos, colaborando a las nuevas obras
-de los días nuevos". Se trata, explícitamente, de no
-contemplar la vida humana como la mejor de las cosas
-en el mejor de los mundos&mdash;que sería el optimismo filosófico&mdash;sino
-de afirmar su perfectibilidad incesante en
-el porvenir: lo que actualmente suele llamarse "optimismo
-social".</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span></p>
-
-<p>Hay una posición secundaria, muy interesante, en
-la ética emersoniana: la negación del mal, de la culpa
-y del pecado. Para Emerson el mal no existe en el
-mundo como entidad positiva, sino como ausencia de
-bien. Lo que suele llamarse mal sería un simple no
-bien o menos bien; la maldad humana sería una incapacidad
-para la virtud, una ausencia de fe en el
-bien o de "gracia" natural, concebida como aquella fe
-que Juan Agrícola oponía a Lutero, contra la ley, en
-la disputa de los "antinomianos"; o como aquella otra
-gracia divina de Malebranche, que fué mística manzana
-de discordia entre Bossuet y Fenelón.</p>
-
-<p>Con dos diferencias fundamentales, empero. Emerson
-concibe la aptitud meliorativa como una cualidad
-de la misma Naturaleza humana; y afirma que esa verdadera
-gracia natural puede adquirirse y desarrollarse
-porque el hombre, siendo él mismo una parte de la
-divinidad, lleva en sí la capacidad para el bien, una
-partícula de gracia capaz de florecer... Me detengo,
-en este punto, temeroso de que en mi deseo de explicaros
-lo que el mismo Emerson no entiende con exactitud,
-acabéis por perder la visión clara del conjunto,
-única que nos interesa.</p>
-
-<p>Bástenos saber que él niega la existencia de un
-mal en lucha eterna con el bien, del clásico Arimán
-contra Ormuz, del Diablo contra Dios, del Infierno contra
-el Cielo, y que se inclina a pensar que en los buenos
-y en los malos sólo deben verse grados distintos
-de divinidad en acción, de acercamiento a la naturaleza,
-de fusión en la <cite>Over-Soul</cite>, o Alma Suprema, cuyo
-<span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span>
-carácter podréis deducir del siguiente párrafo: "La
-Crítica suprema de los errores del pasado y del presente,
-y el único profeta de lo que será, es esa gran
-Naturaleza en la cual reposamos como la tierra reposa
-dulcemente en los brazos de la atmósfera; esa Unidad,
-esa Alma Suprema, en la cual cada sér está contenido
-y unificado, une a los demás; ese corazón común, del
-que toda conversación sincera es el culto y al que es un
-sometimiento toda buena acción; esa omnipotente realidad
-que confunde nuestras habilidades y nuestro ingenio,
-obligándonos a ser lo que realmente somos, a revelarnos
-por nuestro carácter y no por nuestras palabras,
-y que tiende de más en más a transfundirse en
-nuestros pensamientos y en nuestras acciones, para
-convertirse en sabiduría, virtud, poder y belleza. Nuestra
-vida se compone de sucesiones, de divisiones de partes
-y de partículas. Sin embargo, el hombre es el
-alma de todo; y ese poder profundo en el cual existimos
-y cuya beatitud nos es totalmente accesible, no sólo
-es completo por sí mismo (<i lang="en" xml:lang="en">self sufficing</i>) y perfecto
-en cada momento, mas es simultáneamente el acto
-de ver y la cosa vista, el espectador y el espectáculo,
-el sujeto y el objeto. Vemos el mundo pieza a pieza:
-el sol, la luna, el animal, el árbol; pero el todo, de que
-esos cosas son las partes salientes y radiantes, el todo
-es el Alma. Sólo por la visión de esa sabiduría podemos
-leer en el horóscopo de las edades; y solamente volviéndonos
-hacia nuestros mejores pensamientos, cediendo
-al espíritu profético innato en cada hombre, podemos
-comprender las advertencias de esa sabiduría"
-<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span>
-(<cite>El Alma Suprema</cite>). Esta cita debemos traducirla: "el
-Alma de la Naturaleza, de que el hombre mismo es
-parte, marca el camino hacia la perfección". Es más
-sencillo, sin duda; pero, como sabéis, una de las cosas
-hasta ahora más admiradas por la humanidad ha sido
-el arte de nublar con retóricas obscuras las cosas más
-claras, sin darse cuenta de que sólo llegan a hablar claramente
-los que piensan con claridad.</p>
-
-<p>Procediendo como un juez, que entre cien testimonios
-divergentes o contradictorios consigue al fin restaurar
-una verdad aproximada, nosotros podemos encontrar
-una posición de equilibrio a través de las numerosas
-oscilaciones que sufre el pensamiento de un
-filósofo o de un moralista. Para ello debemos distinguir
-los conceptos definidos y las divagaciones puramente
-verbales, tan frecuentes en Emerson como en todos
-los retóricos. En uno de sus ensayos (<cite>Leyes del Espíritu</cite>)
-define bien su concepto de la <em>naturalidad del
-instinto moral</em>, que es dominante en toda su ética. "La
-vida intelectual puede conservarse sana y clara, si el
-hombre vive la vida de la naturaleza y si no introduce
-en su espíritu dificultades que para nada le sirven.
-Nadie debe atormentarse con inexplicables especulaciones.
-Que el hombre haga y diga lo que emana estrictamente
-de él mismo y por ignorante que sea no será
-su naturaleza la que le traiga dudas y obstáculos.
-Nuestros jóvenes sufren a causa de los problemas
-teológicos del pecado original, el origen del mal, la
-predestinación y otros análogos. Esas cosas no han
-obscurecido nunca la ruta de los que no han salido
-<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span>
-de su camino natural para ir a buscarlas. Esas cosas
-son la coqueluche, el sarampión del espíritu, y los
-que no las han padecido no pueden describirlas ni
-señalarles remedios. Un espíritu sencillo y natural
-no conoce esos enemigos. Distinta cosa es poder explicar
-nuestra fe y la teoría de nuestra libertad, de
-nuestra unidad, de nuestra "unión con nosotros mismos".
-Esto exige dones no comunes. Sin embargo,
-aun en ese conocimiento de sí, puede haber una fuerza
-virgen y una integridad natural que empuje nuestras
-creencias: nos bastan algunos instintos poderosos
-y algunas reglas simples". La personalidad intelectual
-y moral se forma espontáneamente, burlándose
-de nuestra voluntad de nutrirla con artificios: "Los
-estudios metódicos, los años de educación profesional
-y académica, no han proporcionado a mi experiencia
-mejores datos de los que he aprendido en algún libro
-tonto, leído a hurtadillas bajo los bancos de la clase
-de latín. Lo que no llamamos educación suele ser
-más precioso que lo así denominado. Cuando nos llega
-una impresión o un dato nuevo no podemos sospechar
-la importancia que él tendrá para nosotros".
-<em>Ergo</em>: hay que dejar obrar espontáneamente la naturaleza,
-confiando en ella, no contrariándola. "Igualmente&mdash;continúa&mdash;nuestra
-naturaleza moral está viciada
-por la intervención artificiosa de nuestra voluntad.
-Hay personas que se representan la virtud como
-una lucha, y que se dan aires de héroes para calificar
-sus méritos penosos; y cada vez que aparece una
-noble personalidad, se devanan los sesos para discutir
-<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span>
-si no tiene más mérito el malo que vive luchando
-contra la tentación. No se trata de apreciar el mérito.
-O Dios está allí, o no está. Amamos a los caracteres
-en proporción de su espontaneidad, de su fuerza de
-impulsión. Cuanto menos conoce un hombre sus virtudes,
-cuanto menos piensa en ellas, tanto más lo
-amamos. Las victorias de Timoleón son las mejores:
-ellas fluían como los versos de Homero, al decir de
-Plutarco. Cuando vemos un espíritu cuyos actos son
-todos grandes, graciosos, tan agradables de ver como
-si fueran rosas, agradezcamos a Dios que cosas así
-puedan existir y existan, no le pongamos mala cara,
-no le digamos: tal desgraciado, con sus resistencias
-gruñonas y todos sus diablos íntimos, vale más que
-tú". De esas reflexiones, y de otras semejantes, deduce
-Emerson su optimismo moral, como posibilidad
-del perfeccionamiento humano acercándose a las leyes
-de la naturaleza: "esas observaciones nos demuestran
-forzosamente que nuestra vida podría ser
-más simple y más dulce de lo que la hacemos; que el
-mundo podría ser más feliz de lo que es; que no hay
-necesidad de complicar la existencia con luchas, convulsiones,
-desesperanzas, llantos y sufrimientos; que
-somos los inventores de nuestros propios males. Nosotros
-nos ocupamos en romper el optimismo de la
-naturaleza; cada vez que trepamos a una cumbre para
-mirar el pasado, o que un espíritu de nuestro siglo,
-el más sabio entre nosotros, nos eleva hasta su misma
-altura, nos damos cuenta de esta verdad fundamental:
-<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span>
-estamos rodeados de leyes que se cumplen por
-sí mismas".</p>
-
-<p>Creo necesario expresaros una impresión personal
-sobre el optimismo de Emerson. Cuando por vez primera
-visité la Universidad de Harvard, en compañía
-del naturalista argentino Cristóbal Hicken, accedió éste
-gentilmente a mi deseo de comenzar por el Departamento
-de Filosofía, cuyo nombre, <em>Emerson Hall</em>, duplicaba
-mi interés. Dos metros de nieve habían caído
-aquella mañana de Enero y continuaba la nevisca encapotando
-el cielo; en la penumbra del amplio vestíbulo
-divisamos la estatua del eticista y fuimos instintivamente
-hacia ella. Hubo un minuto de contemplación
-muda.&mdash;¡Era un roble! exclamó el botánico;&mdash;Por
-eso fué optimista, comenté con mi experiencia de psicólogo.</p>
-
-<p>En mi libreta de viaje consigné la anécdota; es
-una explicación psicológica del optimismo, tal vez la
-más importante. Los hombres sanos de cuerpo y de
-mente son, generalmente, optimistas y afirmativos; los
-enfermos y los desequilibrados suelen ser pesimistas y
-escépticos. La salud es bondad, tolerancia, firmeza, simpatía,
-solidaridad, admiración; los temperamentos equilibrados
-ignoran la maldad, la persecución, la inconstancia,
-el odio, el egoísmo, la envidia. Emerson tuvo la
-moral que correspondía a su salud y a su equilibrio:
-sus ideales fueron la resonancia harmónica de una hermosa
-Naturaleza en un Organismo ejemplar.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span></p>
-
-
-<h3>8.&mdash;<span class="smcap">La Confianza en Sí Mismo</span></h3>
-
-<p>Muy característico entre los ensayos de Emerson
-es, sin duda, el titulado <cite>Confianza en sí mismo</cite>. Su
-tono individualista llega, por momentos, a parecer
-antisocial; es el más citado por los místicos anarquistas
-y recuerdo que en mi adolescencia fué el primero
-que leí, inducido a ello por un condiscípulo ácrata.</p>
-
-<p>El ensayo es, rigurosamente, un sermón por su estilo
-declamatorio, obsecrativo en ciertos pasajes; su
-verdadero tema es <em>la expansión de la personalidad
-humana</em>. Habitualmente sólo la mostramos a medias,
-condescendiendo a la hipocresía social: "se diría que
-tenemos vergüenza de ese pensamiento divino que
-cada uno de nosotros representa. Es necesario, sin
-embargo, confiar en ella con seguridad, considerándola
-proporcionada a nuestras fuerzas y segura de
-no fracasar, con tal que la interpretemos fielmente.
-Dios no quiere que su obra sea realizada por cobardes.
-Un hombre se siente aliviado y contento cuando
-ha puesto todo su corazón en su obra, cuando ha hecho
-lo mejor que podía. Lo que ha dicho y hecho de
-otro modo, no lo satisface". Es el grito del romanticismo
-individualista, la palabra de rebelión que reivindica
-los derechos de la personalidad contra toda
-coacción social: "<em>Cree en tí mismo</em>: vibre todo corazón
-a este llamado inflexible. Acepta el sitio que el
-destino te ha dado, la sociedad de tus contemporáneos,
-el encadenamiento de los sucesos. Los grandes
-hombres lo han hecho siempre, confiándose como niños
-<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span>
-al genio de su época, reflejándolo en sus obras;
-esa confianza absoluta penetraba en sus corazones
-y la misión de trabajar por sus manos dominaba todo
-su ser. Nosotros también somos hombres y debemos
-aceptar, en su sentido más elevado, ese mismo destino
-sublime; no somos menores ni inválidos refugiados
-en un rincón de asilo, ni cobardes fugitivos ante una
-revolución, sino guías, salvadores, benefactores, obedeciendo
-a un esfuerzo omnipotente y avanzando sobre
-el caos de las tinieblas". El egotismo no fué mayor
-en Stendhal o en Vigny; es digno, por su tono, de
-compararse con el de Stirner o Nietzsche.</p>
-
-<p>Su paralelo entre la libertad del niño y la esclavitud
-del hombre es interesante. El niño hace lo que quiere
-con espontaneidad y dice naturalmente lo que piensa.
-"Un niño en un salón es como un banquero en una
-casa de juego: independiente, irresponsable, mira desde
-su rincón a las gentes que pasan, juzgándolas, pronunciando
-su sentencia según sus méritos, y calificándolas
-con la sumaria viveza de los niños, en buenos,
-malos, interesantes, tontos, aburridos. No estorbándole
-su interés ni las consecuencias de sus palabras, da su
-veredicto independiente y sincero. Hacedle la corte, si
-queréis; él no os la hará nunca. El hombre, en cambio,
-está, por decir así, aprisionado por su experiencia.
-En cuanto habla o hace cosas significativas, está perdido;
-queda vigilado por el odio o la simpatía de muchos
-centenares de hombres, cuyos juicios y sentimientos
-gravitan sobre él para siempre". Si continuara
-observando y juzgando, desde lo alto de su inocencia
-<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span>
-natural, ese hombre podría ser una personalidad formidable
-y su palabra llegaría al oído de todos como
-un dardo; pero la sociedad conspira, en todas partes,
-contra la virilidad de cada uno de sus miembros. La
-sociedad es como una compañía de accionistas que se
-entienden para el progreso del conjunto, sacrificando
-la libertad y la expansión de cada uno: "la virtud
-más deseada es la <em>conformidad</em> con los demás; se llega
-a odiar a los que confían en sí mismos. No son las
-cualidades reales y los espíritus creadores, los que allí
-se ama, sino las reputaciones y los intereses creados.
-El que quiere ser un hombre debe ser un <em>no-conformista</em>.
-El que quiera adquirir palmas de inmortalidad
-no debe dejarse detener por lo que se llama convencionalmente
-el bien; debe averiguar por sí mismo si lo
-es realmente. Nada es sagrado fuera de la integridad
-de vuestra propia conciencia moral. Si os podéis absolver
-vos mismo, tendréis el sufragio del mundo".</p>
-
-<p>Meditad las tres últimas frases: son la sinopsis de
-su moral sin dogmas. La obligación y la sanción no
-emanan ya de lo sobrenatural, sino del hombre. La clásica
-<em>confianza en Dios</em> de las morales teológicas se ha
-convertido en la <em>confianza en sí mismo</em>; y es el hombre
-ahora la única divinidad que dirige la experiencia moral.</p>
-
-<p>Observa que, en la apreciación popular, las virtudes
-son más bien la excepción que la regla: existe el hombre
-y existen las virtudes, por separado. Los hombres
-hacen lo que llaman buenas acciones, como si pagaran
-un impuesto para ser bien juzgados. "Sus virtudes
-<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span>
-son penitencias. Yo no quiero expiar, sino vivir. Mi
-vida existe por sí misma y no para darla en espectáculo.
-Prefiero dejarle un curso modesto pero igual y
-natural, a hacerla brillante y contradictoria. La quiero
-sana y dulce, y no irregular, precisada de dietas y
-sangrías". El juez de la propia virtud debe ser uno
-mismo, sin esperar el juicio de los demás sobre las
-propias acciones. "No consiento en pagar como un
-privilegio, lo que considero mi derecho intrínseco".
-"Lo que debo hacer es cosa que concierne a mi personalidad
-y no lo que las gentes creen que debo hacer".
-"En la sociedad es fácil vivir ajustándose a la opinión
-de los demás; vivir de acuerdo con la nuestra, sólo es
-posible en la soledad. El gran hombre es aquél que
-conserva en el mundo, con perfecta dulzura, la independencia
-de la soledad". Renunciemos a seguir leyendo;
-sobre este último tópico hay una página casi
-perfecta (en <cite>La Ética Literaria</cite>), la que empieza aconsejando
-al hombre de estudio que abrace la soledad
-como una esposa.</p>
-
-<p>En el ensayo sobre la confianza en sí mismo, Emerson
-se nos presenta en la fase juvenil y negativa común
-a todos los románticos; su afirmación de la personalidad
-es francamente hostil a toda solidaridad social.
-Es un anarquista en el sentido más riguroso de la palabra,
-un stirneriano antes de Stirner, un nietzcheísta
-antes de Nietzche.</p>
-
-<p>Pero en Emerson, como en los más de los románticos,
-y especialmente en los sansimonianos y los fourieristas,
-la rebelión contra el dogmatismo social transformóse
-<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>
-muy pronto en un verdadero y propio <em>mesianismo</em>,
-en un anhelo de reforma social, de reconstrucción
-conforme a planos ideales que siempre se pretenden
-fundamentados en la observación de la realidad
-social. Si no queremos estudiar esa evolución en Leroux
-o Fourier, en quienes aparece evidente, bástenos
-comparar el Echeverría quejumbroso y descorazonado,
-el poeta romántico del año treinta, con el Echeverría
-profético y optimista de la "Asociación de Mayo". En
-todo el mundo la segunda generación romántica engendró
-una corriente política y de acción, el romanticismo
-social, que en Emerson fué predominante en la
-época del "Club de los Trascendentales". Fué entonces
-cuando vió que la renovación moral del hombre,
-su perfeccionamiento, sólo era posible por la renovación
-global de la sociedad; desde esa época, como complemento
-de la educación individual por la confianza
-en sí mismo, señala la educación social para la solidaridad
-y la justicia. Y así como antes viera el más alto
-fin de la ética en la reintegración del hombre a la armonía
-de la naturaleza, comprendió que la sociedad
-humana podía volver también a esas fuentes, poniéndose
-el individuo y la sociedad juntos en un mismo
-camino de perfección, adaptándose a la verdad, tal como
-la naturaleza la presenta a nuestra experiencia.</p>
-
-<p>Afirmando la intensa profundidad de toda vida humana,
-Emerson ha enseñado a amar la vida, mostrando
-que la personalidad más humilde es susceptible de
-embellecerse y dignificarse, si sabe buscar en sí misma
-las fuerzas morales de su propio encumbramiento. No
-<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span>
-es el rango, no es la fortuna, no es el poder, lo que
-hace la grandeza de un hombre, sino su capacidad de
-ser intensamente tal como es por su naturaleza, expandiéndose
-espontáneamente, por la fuerza de su savia
-interior, sin torcerse bajo el peso de las coacciones
-sociales que espolonean la mentira y fomentan la vanidad.
-En esta orientación sus palabras alcanzan un
-tono místico, mezcla de poesía íntima y de exaltación
-egotista, que, sin embargo, no le impide reiterar su
-obsecuencia a la verdad y predicar todas las virtudes
-útiles a la vida social, al trabajo, a la fraternidad, a
-la paz, a todo lo que se estima provechoso para mejorar
-la existencia de la humanidad. Fuerza es reconocer
-que, juzgado en conjunto, difícilmente podría nombrarse
-un místico más realista, ni un individualista
-más social. Su temperamento fué sin cesar integrado
-por su experiencia.</p>
-
-
-<h3>9.&mdash;<span class="smcap">La Bella Necesidad</span></h3>
-
-<p>Si hubiéramos de analizar, uno por uno, todos los
-ensayos de Emerson, prolongaríase nuestra tarea sin
-mayor provecho. Casi todos los problemas sociales, de
-actualidad en su medio y en su época, merecieron un
-comentario suyo, siempre perspicaz.</p>
-
-<p>Su imaginación vagó en torno de la naturaleza, de
-lo divino y de lo moral, con la singularidad de oponerse
-tenazmente a toda noción de lo sobrenatural y
-de confiar en los buenos métodos de investigación; sólo
-vemos fe en esta confianza, desde que nunca los había
-<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span>
-aprendido ni practicado. Su misticismo tradújose por
-una rebeldía a preceptos, cánones, dogmas, a todo lo
-que representa un intermediario entre el espíritu humano
-y la divinidad misma, incesantemente confundidos
-en sus escritos. Cuando execra la decadencia moral
-de su tiempo y augura "la vuelta a lo divino", su
-estilo se eleva por momentos hasta el de Ruysbroek o
-Teresa de Ávila, pero su pensamiento sigue estando cerca
-de Marco Aurelio o de Spinoza. Y del estoicismo, y
-del panteísmo, parecería haber heredado Emerson el
-sentimiento poderoso de la fatalidad, más próximo del
-determinismo moderno que del fatalismo alejandrino,
-musulmán o quietista, a pesar de su lenguaje.</p>
-
-<p>En el ensayo titulado <em>Fatalidad</em> dice que ella se
-encuentra en la materia, en el espíritu, en la moral, en
-las razas y en los acontecimientos, lo mismo que en el
-pensamiento y en el carácter. Pero, a su vez, arguye:
-"la fatalidad tiene un amo, el límite está limitado, aunque
-la fatalidad es inmensa, la potencia o voluntad de
-querer, ese otro hecho de un mundo de dos caras, también
-es inmenso. Si la fatalidad sigue y limita a la potencia,
-la potencia acompaña y combate a la fatalidad...
-El espíritu no puede negar su libre voluntad;
-atreviéndonos a afirmar esa contradicción, diremos que
-"la libertad es una cosa necesaria en sí". Si queréis
-tomar partido por la fatalidad y decir que la fatalidad
-es todo, entonces diremos que "la libertad del hombre
-es una parte de la fatalidad". La facultad de elegir
-y de obrar brota eternamente del espíritu. La inteligencia
-anula la fatalidad. En cuanto un hombre
-<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span>
-piensa, es libre". Este párrafo, con más triquiñuelas
-verbales que razones, pertenece al número de los que suelen
-emplearse para no molestar las preocupaciones ancestrales
-del público inculto: ése es el insensato palabrismo
-razonante que las ignorantes confunden con la
-filosofía y con la metafísica, poniéndola en ridículo
-ante las personas capacitadas para descubrir la absoluta
-vaciedad de las palabras y el carácter delirante de tales
-razonamientos faltos de sentido. Creo por eso, como
-Emerson lo reconoce al elogiar la soledad, que el filósofo
-debe ser la antítesis del retórico, para no convertirse
-en involuntario eco de las supersticiones de la
-multitud que le aplaude. El arquetipo del filósofo es
-Spinoza; Cousin es el arquetipo del exitista.</p>
-
-<p>Toda vez que un pensador desciende a seducir el
-público, disfrazando de equívocas palabras su pensamiento,
-corre, como Emerson, el peligro de caer en disquisiciones
-intrínsecamente "conformistas" aunque
-ellas sean juegos malabares para hacer menos violenta
-la exposición de ideas "no-conformistas". Emerson no
-encuentra en el terreno de la ética práctica ciertos principios
-que la lógica pura demuestra absurdos, como hace
-Kant. No es eso; Emerson, por el contrario, después de
-hacer sonar su hojalatería sobre la libertad espiritual,
-termina su ensayo con cuatro invocaciones poéticas a la
-fatalidad, tan propias de su panteísmo como incompatibles
-con su librearbitrismo.</p>
-
-<p>Antes de leerlos recordemos que entre los puritanos
-tuvo siempre poco arraigo la creencia en la libertad
-moral; su dogma básico, de la gracia o de la predestinación,
-<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span>
-conducía lógicamente al sentimiento de la fatalidad.
-Emerson no hizo sino transferir a las leyes de
-la Naturaleza la confianza que ellos tenían puesta en el
-Destino. Contra lo que a primera vista parecería, esa
-idea de la fatalidad es un verdadero instrumento de acción
-para los que se han trazado un camino en la vida:
-vivir es ser fiel a su propio itinerario, recorrerlo sin
-descanso, como quien cumple realmente un destino irrevocable,
-sin tropezar en esas deliberaciones sucesivas
-que exponen a vivir fragmentariamente. Recuerdo esta
-observación psicológica y moral, de que sin duda se
-reirían los viejos metafísicos que sólo veían en la libertad
-un tema para ejercitar su razón razonante: "los
-más grandes profesores de energía tienen poco interés
-por el libre albedrío".</p>
-
-<p>¿Os sorprende? Escuchad a Emerson, al maestro
-de la confianza en sí mismo.</p>
-
-<p>"Elevamos altares a esa bella unidad que mantiene
-a la naturaleza y a las almas en una perfecta continuidad,
-y que obliga a cada átomo a servir a un fin
-universal. No es la extensión de nieve, el capullo, el
-paisaje estival, el esplendor de las estrellas, lo que
-me maravilla, sino la belleza necesaria, o, si queréis, la
-necesidad de belleza que gravita sobre el universo; que
-todo deba ser pintoresco y lo sea; que el arco iris, la
-curva del horizonte y la comba del cielo deban ser resultados
-del mecanismo del ojo. No necesito que ningún
-aficionado tonto venga a guiarme para admirar jardines,
-una nube dorada o una cascada, desde que no puedo
-abrir los ojos sin ver algo impregnado de esplendor y
-<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>
-de gracia. Cuán vana es esa elección de tal o cual
-chispa dispersa al azar, cuando la necesidad inherente
-a las cosas enciende la llama de la belleza en la frente
-del caos y denuncia que la intención central de la naturaleza
-es ser armonía y dicha.</p>
-
-<p>"Elevemos altares a la bella necesidad. Haber
-creído libres a los hombres, en el sentido de que una
-voluntad antojadiza puede dominar la ley de las cosas,
-es como pretender que un dedo de niño puede hacer
-caer el sol. ¿Si en la menor de las cosas el hombre pudiera
-alterar el orden de la naturaleza, quien querría
-aceptar el don de la vida?</p>
-
-<p>"Elevemos altares a esa bella necesidad que nos
-prueba y nos asegura que todo está hecho de una pieza,
-que el acusador y el acusado, el amigo y el enemigo,
-el animal y el planeta, el alimento y quien lo consume,
-son de la misma y única especie. El espacio astronómico
-es inmenso, pero ningún sistema le es extraño. Los
-tiempos geológicos son inconmensurables, pero han regido
-en ellos leyes semejantes a las actuales. ¿Porqué
-nos espantaría la naturaleza, en que están objetivadas
-la filosofía y la teología? ¿Porqué temeríamos ser aplastados
-por los elementos de la naturaleza, si estamos hechos
-de esos mismos elementos?</p>
-
-<p>"Elevemos altares a esa bella necesidad que torna
-valiente al hombre, enseñándole que él no puede evitar
-un peligro seguro, ni exponerse a otro ficticio; a esa necesidad
-que nos conduce, ruda o dulcemente, a la noción
-de que no hay azar ni acontecimientos fortuitos;
-que la ley regula toda existencia,&mdash;una ley que no es
-<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span>
-inteligente, pero que es la inteligencia,&mdash;que no es personal
-ni impersonal; que desdeña las palabras y sobrepasa
-al entendimiento; que disuelve las personalidades,
-que vivifica la naturaleza y que sin embargo invita
-al corazón puro a apoyarse sobre toda su omnipotencia".</p>
-
-<p>Hermosa página literaria, sin duda; basta meditar
-sobre ella un minuto para comprender que para Emerson
-necesidad es fatalidad; lo de suponer que la ley de
-necesidad "es la inteligencia, sin ser inteligente", es
-una tímida portezuela de palabras que Emerson deja
-entreabierta para los hombres "inteligentes y libres"
-que podrían sentirse humillados ante los altares elevados
-a la bella necesidad. ¿Para qué detenernos? Emerson
-confiesa en ese mismo ensayo que está fuera de la
-lógica, tal como lo estuvo Kant a pesar de sus refinadas
-argucias dialécticas: "a pesar de todo, es <em>sano</em>
-para el hombre no considerar las cosas desde el punto
-de vista de la fatalidad, sino desde el de la libertad: es
-la manera práctica de encarar la cuestión". Podríamos,
-una vez más, traducirlo en lenguaje claro, diciendo que
-la ilusión de la libertad es útil y sirve al hombre
-como si realmente existiera. Pero, ya lo hemos dicho,
-ciertas ideas, expresadas con exactitud, no tienen gracia;
-el encanto trascendental desaparecería sin la vaga atmósfera
-de inexactitud que lo hace parecer más hondo
-y misterioso...</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span></p>
-
-
-<h3>10.&mdash;<span class="smcap">Función Social Del no-Conformismo</span></h3>
-
-<p>A pesar de estas condescendencias verbales a las
-preocupaciones dominantes en su medio, Emerson, fué
-temido en su edad viril como hereje peligroso, aunque
-en su larga ancianidad fué venerado hasta por sus antiguos
-contendores.</p>
-
-<p>Reconozcamos que la sociedad es enemiga de toda
-verdad que perturbe sus creencias más ancestrales.</p>
-
-<p>Frente a los hombres que le traen un nuevo mensaje
-su primera actitud es siempre hostil; vive de esas
-"mentiras vitales" cuyo símbolo expresivo nos dió Ibsen
-en <cite>El Pato Salvaje</cite>. ¡Qué sería de ella sin esos
-grandes caracteres que de tiempo en tiempo desafían
-su encono predicando alguna partícula de "verdad vital"!...</p>
-
-<p>Todos los que reforman y crean, mientras lo hacen,
-son <em>no-conformistas</em> y herejes: contra las rutinas sociales,
-contra las leyes políticas, contra los dogmas religiosos.
-Sin ellos sería inconcebible la evolución de las ideas
-y de las costumbres colectivas, no existiría posibilidad
-de progreso social. Emerson, tantas veces acusado de
-herejía, pudo, ciertamente, consolarse pensando que
-también Cristo había sido hereje contra la rutina, contra
-la ley y contra el dogma de su pueblo, como lo fuera
-antes Sócrates, como después lo fué Bruno. Y acaso pensaría
-también en el común destino de todas las víctimas
-del conformismo: la humanidad venera por siglos
-sus nombres, ignorando el de sus perseguidores.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span></p>
-
-<p>Porque existe,&mdash;podemos creerlo,&mdash;una conciencia
-moral de la humanidad que da su sanción. Tarda a veces,
-cuando la disputan los contemporáneos; pero llega
-siempre, y acrecentada por la perspectiva del tiempo,
-cuando la discierne la posteridad.</p>
-
-<hr class="r5" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span></p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span></p>
-</div>
-
-
-
-<h2>LA ÉTICA SOCIAL</h2>
-
-<blockquote>
-<p style="font-size: 0.9em; ">1. Integración del pensamiento emersoniano.&mdash;2. La autonomía
-de la experiencia moral.&mdash;3. Idealismo y perfectibilidad.&mdash;4.
-El dogmatismo teológico excluye la perfectibilidad.&mdash;5.
-Valor social de la herejía.&mdash;6. Las
-morales independientes.&mdash;7. Insuficiencia de los dogmas
-racionales.&mdash;8. La ética social en las iglesias norteamericanas.&mdash;9.
-Su influencia sobre las iglesias inmigradas.&mdash;10.
-Ciencias morales sin dogmatismos.&mdash;11. El solidarismo.</p>
-</blockquote>
-
-<h3>1.&mdash;<span class="smcap">Integración del Pensamiento Emersoniano</span></h3>
-
-<p>Renovarse o morir, dijeron los renacentistas en el
-siglo XVI; renovarse o morir, ha repetido el siglo XIX.
-No dudéis que en el siglo nuestro y en los venideros
-será ésa, y ninguna otra, la fórmula, de los hombres y
-de las naciones que aspiran a tener un porvenir mejor
-que su pasado. La juventud es, por definición, capacidad
-renovadora; la virilidad misma sólo se mide por
-la aptitud de renovarse parcialmente dentro de las
-orientaciones ya adquiridas. Cuando ella se apaga,
-cuando se miran con temor las ideas y los métodos que
-son piedras miliares en el sendero del porvenir, podemos
-asegurar que un hombre o una nación comienzan a envejecer;
-y si el temor se convierte en odio sordo, en
-<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span>
-suspicacia hostil, es un signo inequívoco de irreparable
-decrepitud.</p>
-
-<p>Sabemos muy bien, pues lo enseña la experiencia
-de siglos, que los grandes renovadores nunca han visto
-realizarse íntegramente sus ensueños; es destino común
-de todos los futuristas ver que la realidad reduce a términos
-exiguos sus ideales, como si la sociedad sólo pudiera
-beber muy aguada la pura esencia con que ellos
-embriagan su imaginación. Pero no es menos cierto
-que en las reclamaciones exageradas de los ilusos y
-utopistas están contenidas las pequeñas variaciones
-éticas y sociales que, en su conjunto, constituyen el
-progreso efectivo. ¡Alabados sean todos los hombres
-que equivocándose como ciento auguran a sus semejantes
-un beneficio igual a uno! ¡Alabados sean todos los
-que arrojan semillas a puñados, generosamente, sin
-preguntarse cuántas de ellas se perderán y sólo pensando
-en que la más exigua puede ser fecunda! Para
-el perfeccionamiento moral de la humanidad son inútiles
-los que se ajustan escrupulosamente a los resultados
-de la experiencia pasada, sin arriesgarse a tentar
-nuevas experiencias; son los innovadores los únicos
-que sirven, descubriendo un astro o encendiendo
-una chispa. Y si bien es personalmente más cómodo
-no equivocarse nunca a errar muchas veces, para la
-humanidad son más provechosos los hombres que, en su
-afán de renovarse, para acertar una vez, aceptan los
-inconvenientes de equivocarse muchas.</p>
-
-<p>Es más cómodo, pensaréis, dejar a otros la función
-peligrosa de innovar, reservándoos el tranquilo
-<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span>
-aprovechamiento de los resultados. Cuestión es ésta
-que los epicúreos de todos los tiempos han resuelto según
-su temperamento; pero es indiscutible que los renovadores
-de las ciencias, de las artes, de la filosofía,
-de la política, de las costumbres, son los arquetipos
-selectos, las afortunadas variaciones de la especie
-humana, de que la naturaleza se ha valido para revelar
-a los demás hombres alguna de las formas innumerables
-en que deviene incesantemente el porvenir.</p>
-
-<p>Emerson fué de estos elegidos, en su tiempo y para
-su medio. Emerson fué joven y fué viril, al revés
-de esos jóvenes de años que nacen viejos de inteligencia
-y de corazón, esclavos de los errores tradicionales
-e impermeables a las verdades nuevas. Emerson
-supo ver y supo anunciar, antes que otros, un aspecto
-del mundo moral que estaba ya maduro para renovaciones
-provechosas. Y no calló lo que entreveía y
-deseaba: renunció a la tranquilidad epicúrea de gozar
-en silencio, se expuso a las heridas de los rutinarios
-y de los pasadistas. Por eso su nombre es amado por
-toda una raza joven, que ha visto ya realizarse una
-parte de sus ilusiones y ha dado algunos pasos hacia la
-religión sin doctrinas y hacia la moral sin dogmas.</p>
-
-<p>Siempre observando, siempre estudiando, siempre
-reflexionando, con esa inquietud sin sosiego que mantiene
-despierta nuestra curiosidad sobre la infinita Naturaleza
-que nos rodea, Emerson conservó hasta la
-edad viril la plasticidad mental de la juventud. Y
-supo renovarse, cuando fué menester; no volviendo
-atrás, sino mirando más lejos. Cuando su doctrina o
-<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span>
-su actitud juvenil le pareció insegura o incompleta,
-en vez de cerrar los ojos para volver a los errores tradicionales,
-buscó nuevas fórmulas que superasen el presente
-y se adaptasen al porvenir que devenía. Para
-decirlo con exactitud: cuando le pareció imperfecta su
-moral independiente e individualista, en vez de retrogradar
-a la moral sobrehumana y dogmática, fijó su
-pensamiento en la ética social. En eso se distingue
-el hombre mentalmente superior del inferior: el primero,
-cuando duda, rectifica su marcha y sigue adelante;
-el segundo, incapaz de sobreponerse a la dificultad,
-desiste y vuelve atrás. Esto, lo mismo que en la
-ética, ocurre en todos los dominios de la filosofía.</p>
-
-<p>La vida de Emerson presenta dos etapas distintas,
-habitualmente refundidas por sus biógrafos, sólo
-preocupados de elaborar un arquetipo abstracto más
-conforme con el deseo simplista de la mentalidad social.
-Nosotros podemos distinguir dos Emerson, que
-se suceden por una transición progresiva: el individualista
-rebelde y el reconstructor social.</p>
-
-<p>Ministro de una iglesia unitaria, como recordaréis,
-descendía, por varias generaciones, de pastores Congregacionistas.
-Cuando le llega la hora de ejercitar
-su ministerio, Emerson interroga su conciencia moral:
-no cree ya en los dogmas y prácticas rituales de su
-Iglesia. Duda, medita y se decide con dignidad: renuncia
-a predicar dogmas que no satisfacen su razón.
-En sus escritos de esa época vaga un intenso personalismo
-ético, una crítica sagaz del dogmatismo, un constante
-afán por afirmar la autonomía y la soberanía de
-<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span>
-la moralidad, poniendo la obligación y la sanción en
-los dominios individuales de la conciencia. A los ensayos
-de esa época se debe la simpatía con que Emerson
-es leído, hasta hoy, por los anarquistas individualistas.</p>
-
-<p>Al mismo tiempo que exalta la personalidad humana,
-postulando una moral independiente, Emerson
-conserva el tono místico: su panteísmo, mezcla de religión
-natural a lo Goethe y de amor a la naturaleza
-a lo Rousseau, fué el cauce en que tuvieron libre desahogo
-su herencia pastoral y su educación teológica.
-Es difícil concebir una combinación más íntima de profundo
-misticismo y de absoluto antidogmatismo; cuando
-exalta la energía individual, hace derivar la confianza
-propia del carácter divino que tiene la personalidad
-humana; cuando afirma la soberanía de la moralidad,
-pone la fuente espontánea de toda vida moral
-en la naturaleza. Y todo es uno para él: naturaleza,
-moralidad, divinidad.</p>
-
-<p>El interés social despertado en su tiempo por las
-conferencias de Emerson es fácil de comprender. Ellas
-satisfacían dos condiciones, rara vez coincidentes: su
-forma mística respetaba el viejo fondo religioso de sus
-oyentes y sus ideas individualistas satisfacían la inquietud
-renovadora, propia de la generación romántica.
-Esto podría hacernos pensar que los apóstoles más
-eficaces son los que dicen cosas nuevas en el tono que
-nos es familiar; si se cantaran estrofas anarquistas con
-música de viejos himnos religiosos, serían más fácilmente
-<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span>
-aprendidas por los que ya tuviesen el hábito de
-cantar los himnos.</p>
-
-<p>Así podemos explicarnos que Emerson fuese requerido
-para sermonear en las iglesias unitarias: hablaba
-de la misma manera, aunque decía otra cosa. Por otra
-parte, en los países protestantes existe&mdash;en épocas
-normales&mdash;una tolerancia religiosa que difícilmente
-comprendemos los que recibimos una educación católica.
-Decir que un sacerdote, después de colgar los
-hábitos, puede ser invitado a predicar en su parroquia,
-es para nosotros inconcebible; y no lo es menos ver a
-un sacerdote católico o a un rabí judío ocupar una tribuna
-protestante, o viceversa, o bien hallar reunidos
-en un congreso de religiones a los teólogos más eminentes
-de todas ellas...</p>
-
-<p>En su actitud individualista e independiente se
-mantiene Emerson hasta la fundación del Club de los
-Trascendentales y la aparición de <cite>The Dial</cite>. Conocemos
-ya la genealogía sansimoniana de ese movimiento.
-Con la revolución del año 30, los eclécticos habían pasado
-a actuar en el mundo oficioso y las simpatías de
-los románticos se pronunciaron por la filosofía social,
-hasta la revolución de 1848. El reflejo de esa evolución
-es fundamental en Emerson; desde entonces hasta
-su muerte, sin atenuar su culto por la intensificación
-de la personalidad individual, va acentuando progresivamente
-el sentido social de sus ideas éticas. Poco
-a poco ve en la sociedad la fuente de la obligación
-y el instrumento de la sanción moral; el deber no es
-mandamiento divino, sino producto de la convivencia,
-<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span>
-que impone la justicia como condición del libre desenvolvimiento
-personal; la sanción no está librada a la
-razón del individuo aislado, sino a la conciencia social
-en que se armoniza la razón de todos. Y el concepto
-de la perfectibilidad humana se consolida al poner
-como base de la escuela la educación moral, creando
-hábitos de veracidad, de justicia, de cooperación, de solidaridad.</p>
-
-<p>No decimos que Emerson llegó a definir la ética
-social tal como en la actualidad la vemos formulada.
-Reconocemos, simplemente, que esa tendencia llegó a
-prevalecer en él, en una época en que prefería hacer a
-conferenciar.</p>
-
-<p>¿Hacer? Hacer. Sonaba para su patria la hora de
-consolidar la nacionalidad y de prepararse a la asimilación
-de otros millones de europeos que vendrían a enriquecerla
-con el trabajo de sus brazos y con la sangre
-de sus hijos.</p>
-
-<p>Fué entonces que nació espontáneamente una nueva
-ética social, en función del medio, cuya expresión
-doctrinaria hemos conocido cincuenta años después: el
-pragmatismo.</p>
-
-
-<h3>2.&mdash;<span class="smcap">La Autonomía de la Experiencia Moral</span></h3>
-
-<p>La evolución mental de un pensador&mdash;muy distinta
-de su variación ajustada a la moda, que sólo demuestra
-ausencia de ideas propias,&mdash;sigue siempre un
-curso lógico, es una integración permanente, enriquecida
-sin cesar por una experiencia que crece y por
-<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>
-un sentido crítico que se perfecciona. Cambiar de
-ideas en esa forma es un proceso normal y una prueba
-de juventud; revela posibilidad de educarse más y más,
-de crecer mentalmente, de expandir la personalidad
-propia. Y es, precisamente, la incapacidad de perfeccionar
-las propias ideas, lo que permite diagnosticar el
-envejecimiento de un pensador: la declinación de esas
-aptitudes asimiladoras e imaginativas que enriquecen
-la cultura personal o ensanchan el horizonte de las síntesis,
-elevando los puntos de vista.</p>
-
-<p>El examen de las ideas dominantes en la obra de
-Emerson nos ha permitido establecer que si ellas carecen
-de contenido metafísico y, por ende, propiamente
-filosófico, tienen, en cambio, un alto valor ético; su
-obra es un continuo esfuerzo por acrecentar la intensidad
-intrínseca de los valores morales, separando la
-experiencia moral de la experiencia religiosa y tendiendo
-a constituir una moral sin dogmas.</p>
-
-<p>Este aspecto del problema, hoy definitivamente resuelto
-para todos los filósofos, sin distinción de escuelas
-o de creencias, no lo estaba hace un siglo. Las instituciones
-básicas del mundo feudal, la Reyecía y la Iglesia,
-no habían desaparecido por la crisis revolucionaria
-de fines del siglo XVIII; la soberanía popular, afirmada
-como fundamento de la vida civil democrática,
-no lograba aún sobreponerse a los regímenes de privilegio
-asentados en el derecho divino. Más todavía:
-las naciones reaccionarias en política y en religión&mdash;Rusia,
-Austria y Prusia,&mdash;en complicidad con la iglesia
-Romana, habíanse coaligado en la famosa Santa
-<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span>
-Alianza para restaurar el antiguo régimen y borrar
-las constituciones que preludiaban el advenimiento de
-una etapa nueva en la historia de la civilización; la
-iglesia Anglicana desempeñaba en los ambientes anglo-americanos
-una equivalente función conservadora o reaccionaria.</p>
-
-<p>La lucha por el progreso de las ciencias morales
-planteábase entre los sistemas fundados en el dogmatismo,
-en que se inspiraban las morales afirmativas de
-los teólogos escolásticos, y las morales críticas de
-los filósofos independientes.</p>
-
-<p>Conviene tener presente que, en todo tiempo, los
-filósofos independientes&mdash;llamando así a los que no
-tenían por objeto de sus especulaciones consolidar
-las bases de las religiones oficiales en sus medios respectivos&mdash;han
-sido, más o menos desembozadamente,
-enemigos de la teología y contradictores de la apologética.
-Ellos han determinado los progresos de la metafísica
-y de la ética contra el espíritu tradicionalista de
-las cartas sacerdotales, muchas veces pagando con sus
-vidas ese noble privilegio de pensar libremente contra
-la religión y contra el estado: así murieron Sócrates, y
-Jesús, y Bruno, y Servet, víctimas de las religiones de
-su tiempo, intolerantes todas cuando fueron oficiales,
-llamáranse paganismo, judaísmo, catolicismo, calvinismo.</p>
-
-<p>En nuestro siglo XX esa lucha entre los teólogos
-dogmáticos y los filósofos independientes parece terminada.
-La constitución civil de las nacionalidades modernas
-ha quitado a las iglesias su antigua preeminencia
-<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span>
-dentro de los estados; la autoridad las protege con
-benevolencia, pero está muy lejos de considerarse como
-simple brazo secular de los representantes de la divinidad.</p>
-
-<p>Este paréntesis me ha parecido necesario para comprender
-la posición de Emerson en la evolución de la
-moral. Juzgada con nuestro criterio de hoy, nos parecería
-atrasada e inexplicable; lo que en su tiempo era
-un ideal, hoy tiende a ser una realidad en las naciones
-civilizadas; otros ideales nuevos han venido a polarizar
-la actividad apasionada de los temperamentos idealistas.</p>
-
-
-<h3>3.&mdash;<span class="smcap">Idealismo y Perfectibilidad</span></h3>
-
-<p>He pronunciado las palabras "ideales" e "idealistas";
-temería enmarañar vuestras ideas si las dejara sin
-explicación. Idealismo, en moral, significa perfectibilidad,
-y expresa cierto anhelo de remontarse hacia ideales
-que son concebidos como perfecciones posibles de la realidad.
-Todo dogmatismo, todo conformismo, todo tradicionalismo,
-implica inmovilización en fórmulas ya establecidas,
-que se acatan como invariables; y lo invariable
-es, por definición, imperfectible, como lo es todo lo que
-significa adhesión inamovible a las doctrinas, costumbres
-y rutinas del pasado.</p>
-
-<p>Es frecuente, sin embargo, que los dogmatistas de
-todo género, los conformistas en filosofía, en ciencia, en
-política, en moral, se llamen a sí mismos "idealistas",
-y mucha parte de la humanidad cree serlo sinceramente,
-confundiendo su adhesión al tradicionalismo con un
-<span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span>
-"ideal". Prescindiendo de cierta fácil charlatanería
-que suele haber en ello, confieso que no concibo el idealismo
-moral separado del concepto de perfección incesante
-y del esfuerzo activo hacia la perfección; creo que sólo
-merecen el nombre de idealistas los que trabajan por aumentar
-la verdad y disminuir el error, los que fomentan
-la virtud contra la hipocresía, la dignidad contra el servilismo,
-el estudio contra la ignorancia, todo lo que es
-mejor y futuro contra todo lo que es actual e imperfecto.</p>
-
-<p>Sólo por eso doy a Emerson el calificativo de idealista,
-y pocos hombres lo han merecido mejor que él; sólo
-por eso un hombre estudioso puede enorgullecerse de
-usar tal nombre, que los ignorantes suelen prodigar a
-manos llenas a los que abusan de su inocencia para incitarlos
-a permanecer en el error y la domesticidad. Si
-las palabras que usamos no fueran precisas, nunca sería
-claro nuestro pensamiento; y nos temblaría el labio al
-hablar de idealismo, si con ello contribuyéramos a confundir
-los innovadores con los rutinarios, los estudiosos
-con los holgazanes, los pensadores con los palabristas y
-los virtuosos con los sinvergüenza. ¿Es un ideal obstruir
-el crecimiento progresivo de las verdades que permiten
-al hombre conocer la naturaleza y adaptarse a ella? ¿Es
-un ideal aconsejar la aquiescencia a las mentiras consuetudinarias
-y a los intereses creados, perpetuando entre
-los hombres los privilegios y las injusticias sustentadas
-en la tradición? ¿Es un ideal impedir que los hombres
-se instruyan y se eduquen en la medida máxima compatible
-con sus aptitudes individuales, convirtiéndose en
-<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>
-unidades más intensas del guarismo social? ¿Es un ideal
-predicar acatamiento servil al despotismo de los autócratas,
-a los dogmas de los teólogos, a las mentiras de los
-políticos, a los intereses de los enriquecidos, a las argucias
-de los sofistas? Avergüenza el pensar que esas cosas
-puedan disfrazarse con el nombre de idealismo; y más
-avergüenza, todavía, que ciertas literaturas espiritualistas
-contribuyan a sugerir que las doctrinas o las realidades
-del pasado pueden ser preferibles a las que sin
-cesar van perfeccionándose hacia el porvenir, como si
-idealismo pudiera significar Regresión y no Perfeccionamiento.</p>
-
-<p>Es necesario no equivocarse en tan delicado problema,
-incesantemente embrollado por los que halagan
-el misticismo ancestral de los hombres y su incapacidad
-de prolongar su entendimiento más allá del galimatías
-de las palabras.</p>
-
-<p>El idealismo&mdash;fuera de su sentido metafísico,
-que significa ideísmo por oposición a realismo&mdash;no
-puede concebirse sino como doctrina de la perfectibilidad
-moral indefinida; y es, esencialmente, la antítesis
-de cualquier dogmatismo moral. Los ideales éticos son
-hipótesis acerca de posibles perfecciones morales futuras;
-se forman como todas las hipótesis y como ellas
-sirven a los hombres que creen en su posible advenimiento.
-Hemos definido ya la evolución humana como
-un esfuerzo continuo del hombre para adaptarse a
-la naturaleza, que evoluciona a su vez, necesitando para
-ello conocer la realidad ambiente y prever el sentido
-de sus propias adaptaciones: los caminos de su perfección.
-<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span>
-Sus etapas, entrevistas por la imaginación
-humana, constituyen los ideales. Un hombre, un grupo
-o una raza, son idealistas porque circunstancias propicias
-determinan su imaginación a concebir perfeccionamientos
-posibles. Los ideales&mdash;si puedo repetir
-mi propia opinión&mdash;son formaciones naturales; aparecen
-cuando la función de pensar alcanza tal desarrollo
-que la imaginación puede anticiparse a la experiencia.
-No son entidades misteriosamente infundadas en los
-hombres, ni nacen del azar; se forman como todos los
-fenómenos accesibles a nuestra observación, son efectos
-de causas, accidentes en el devenir universal metódicamente
-investigado por las ciencias e hipotéticamente
-sintetizado por la filosofía. Los ideales no son apriorísticos,
-sino inducidos de una vasta experiencia; sobre
-ésta se empina la imaginación para prever el sentido
-en que variará la Humanidad, y por ello todo
-ideal representa un nuevo estado de equilibrio entre
-el pasado y el porvenir.</p>
-
-<p>Partiendo de ese concepto he procurado distinguir
-siempre el idealismo moral, que considero admirable
-en todas sus formas, desde el estoicismo de Epicteto y
-el cristianismo de Jesús, hasta el panteísmo de Spinoza
-y el anarquismo de Tolstoy, del idealismo metafísico
-que&mdash;bien analizado&mdash;está más próximo del panteísmo
-que de cualquiera teología religiosa.</p>
-
-<p>Se engañan o mienten&mdash;¡la eterna hipocresía!&mdash;todos
-los que procuran reducir el idealismo moral a
-cualquier forma de dogmatismo, teológico o racionalista;
-ideal moral significa perfectibilidad, y ninguna
-<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span>
-perfectibilidad es compatible con el concepto mismo del
-dogma. Por eso he dicho tantas veces que subordinar
-el idealismo moral a una fórmula de escuela metafísica,
-equivale a castrarlo; por eso he insistido en que llamar
-idealismo a las fantasías y supersticiones de mentes enfermizas
-o ignorantes, es una de tantas ligerezas fomentadas
-por el palabrismo discursivo.</p>
-
-<p>El idealismo moral no es patrimonio exclusivo de
-ningún credo. Hay tantos idealismos como ideales, y
-tantos ideales como idealistas, y tantos idealistas como
-hombres aptos para concebir perfecciones y capaces
-de vivir hacia ellas; por eso rehusamos el monopolio
-de llamarse idealistas a cuantos lo reclaman en
-nombre de escuelas filosóficas, sistemas de moral, credos
-de religión, fanatismos de secta o dogmas de estética.
-Conocéis, probablemente, una página mía cuya
-lectura me permitiréis, pues la creo oportuna. "El
-idealismo moral no es privilegio de las doctrinas espiritualistas
-que desearían oponerlo al "materialismo",
-llamando así, despectivamente, a todas las demás; ese
-equívoco, tan explotado por los enemigos de las Ciencias&mdash;temidas
-justamente como hontanares de Verdad
-y de Libertad&mdash;se duplica al sugerir que la materia
-es la antítesis de la idea, después de confundir
-al ideal con la idea y a ésta con el espíritu, como entidad
-trascendente y ajena al mundo real. Se trata,
-visiblemente, de un juego de palabras, secularmente
-repetido por sus beneficiarios, que transportan a las
-doctrinas filosóficas el sentido que tienen los vocablos
-idealismo y materialismo en el orden moral. El anhelo
-<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span>
-de perfección en el conocimiento de la Verdad puede
-animar con igual ímpetu al filósofo monista y al dualista,
-al teólogo y al ateo, al estoico y al pragmatista.
-El particular ideal de cada uno concurre al ritmo total
-de la perfección posible, antes que obstar al esfuerzo
-similar de los demás.</p>
-
-<p>"Y es más estrecha, aún, la tendencia a confundir
-el idealismo, que se refiere a los ideales, con las tendencias
-metafísicas que así se denominan porque consideran
-a las "ideas" más reales que la realidad misma,
-o presuponen que ellas son la realidad única, forjada
-por nuestra mente, como en el sistema hegeliano.
-"Ideólogos" no puede ser sinónimo de "idealistas",
-aunque el mal uso induzca a creerlo.</p>
-
-<p>"Ni podríamos restringirlo al pretendido idealismo
-de ciertas escuelas estéticas, porque todas las maneras
-del naturalismo y del realismo pueden constituir un
-ideal de arte, cuando sus sacerdotes son Miguel Angel,
-Ticiano, Flaubert o Wagner; el esfuerzo imaginativo
-de los que persiguen una ideal armonía de ritmos,
-de colores, de líneas o de sonidos, se equivale, siempre
-que su obra trasparente un modo de belleza o una
-original personalidad.</p>
-
-<p>"No le confundiremos, en fin, con cierto idealismo
-ético que tiende a monopolizar el culto de la perfección
-en favor de alguno de los fanatismos religiosos
-predominantes en cada época, pues sobre no existir un
-único e invariable Bien ideal, difícilmente cabría en
-los catecismos para mentes obtusas. El esfuerzo individual
-hacia la virtud puede ser tan magníficamente
-<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span>
-concebido y realizado por el peripatético como por el
-cirenaico, por el cristiano como por el anarquista, por
-el filántropo como por el epicúreo, pues todas las teorías
-filosóficas son igualmente compatibles con la aspiración
-individual hacia el perfeccionamiento humano.
-Todos ellos pueden ser idealistas, si saben iluminarse
-en su doctrina; y en todas las doctrinas pueden cobijarse
-dignos y buscavidas, virtuosos y sin vergüenza.
-El anhelo y la posibilidad de la perfección no es patrimonio
-de ningún credo: recuerda el agua de aquella
-fuente citada por Platón, que no podía contenerse en
-ningún vaso.</p>
-
-<p>"La experiencia, sólo ella, decide sobre la legitimidad
-de los ideales, en cada tiempo y lugar. En el curso
-de la vida social se seleccionan naturalmente; sobreviven
-los más adaptados, los que mejor prevén el
-sentido de la evolución; es decir, los coincidentes con
-el perfeccionamiento efectivo. Mientras la experiencia
-no da su fallo, todo ideal es respetable, aunque parezca
-absurdo. Y es útil, por su fuerza de contraste;
-si es falso muere solo, no daña. Todo ideal, por ser
-una creencia, puede contener una parte de error, o
-serlo totalmente: es una visión remota y por lo tanto
-expuesta a ser inexacta. Lo único malo es carecer de
-ideales y esclavizarse a las contingencias de la vida
-práctica inmediata, renunciando a la posibilidad de la
-perfección moral."</p>
-
-<p>Me detengo en la lectura. Cuando hablamos de
-idealismo moral, sea en un individuo o en una sociedad,
-¿qué es, exactamente, lo que expresamos? Que
-<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span>
-ese individuo o esa sociedad poseen ideales de perfeccionamiento
-y actúan en consonancia con su realización
-posible.</p>
-
-<p>En ese inequívoco sentido, nadie mejor que Emerson
-merece llamarse idealista; cuando llamó al conjunto
-de sus orientaciones <em>idealismo trascendental</em> no quiso
-adherir estrictamente a la doctrina platónica de las
-ideas ni a la concepción metafísica hegeliana, sino expresar
-ese panteísmo naturalista que le inducía a contemplar
-la divinidad abstracta de las cosas y mostrar
-como digna de veneración la arquitectura moral del
-universo. Podríamos, también, acercar ciertas ideas
-de Emerson con otros modos de ver convergentes a postular
-la eficacia de las ideas abstractas, de las ideas-fuerzas
-y de las creencias sobre la conducta, en una
-heteróclita familia de pensadores que englobarían desde
-Kant hasta Fouilléc y hasta William James, que se han
-referido a un mismo asunto hablando idiomas heterogéneos.</p>
-
-<p>Os pido, aquí, una atención más firme para comprender
-con exactitud lo que va a seguir; no son ideas
-de Emerson, pero nos permitirán comprender mejor
-la posición del moralista de Concord en la evolución
-ética del siglo XIX.</p>
-
-
-<h3>4.&mdash;<span class="smcap">El Dogmatismo Teológico Excluye la Perfectibilidad</span></h3>
-
-<p>Trataré de ser claro y preciso; todo lo confuso o
-vago, aunque sea grato al oído, es sospechable de involuntario
-<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span>
-error o de obsecuencia deliberada a los errores
-de los demás.</p>
-
-<p>La historia de la ética, desde sus primeras concreciones
-hasta nuestros días, es una lucha constante entre
-dos géneros de sistemas morales: los unos&mdash;religiosos
-y dogmáticos&mdash;incompatibles con cualquier
-ideal de perfeccionamiento, y los otros&mdash;filosóficos e
-independientes&mdash;más o menos compatibles con la posibilidad
-de ideales.</p>
-
-<p>Presiento vuestra objeción: ¿Cómo podría negarse
-que los creadores y apóstoles de religiones se han
-propuesto el perfeccionamiento moral de la humanidad?</p>
-
-<p>No se puede negar; y sería insensato negarlo. Pero
-la objeción&mdash;aunque parezca&mdash;no se refiere a lo
-que antes dije. Si habéis leído, como es seguro, el libro
-de William James sobre la experiencia religiosa, recordaréis
-este párrafo: "al juzgar de un modo crítico
-el valor de los fenómenos religiosos, es importantísimo
-insistir en la distinción entre la religiosidad como función
-individual personal y las religiones organizadas
-como iglesias colectivas. Ya recordaréis que hice indicaciones
-respecto a dicha distinción. La palabra "religión",
-tal como se usa ordinariamente, es equívoca.
-La historia nos demuestra que, por lo general, los genios
-religiosos atraen discípulos a su alrededor y producen
-grupos que simpatizan con ellos. Cuando estos
-grupos son suficientemente fuertes para "organizarse",
-se convierten en instituciones eclesiásticas con ambiciones
-corporativas particulares. El espíritu de la política
-<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span>
-y el gusto por las reglas dogmáticas pueden entonces
-invadir y contaminar las cosas más inocentes en
-su origen; de modo que cuando actualmente oímos la
-palabra "religión", pensamos por necesidad en alguna "iglesia"
-u organización semejante. En algunas personas
-la palabra "iglesia" sugiere de tal manera la
-idea de hipocresía, tiranía, bajeza y aferramiento a toda
-superstición, de un modo general e indeterminado,
-que se envanecen diciendo "que son absolutamente contrarias
-a toda religión"; y hasta los que pertenecen a
-una Iglesia determinada, no libran de una condena general
-a los que pertenecen a otras".</p>
-
-<p>Si entendéis bien, eso quiere expresar que la religiosidad
-(como sentimiento personal) nada tiene que
-ver con los dogmas (como teología eclesiástica); la religiosidad
-es común a todos los creyentes, los dogmas
-son particulares de cada iglesia. De allí que la perfectibilidad
-sea un anhelo frecuente en los individuos de
-intensa religiosidad, al mismo tiempo que está cohibida
-por los sistemas morales establecidos en las teologías.</p>
-
-<p>La noción de dogma en la historia de las religiones
-es inequívoca; podéis leer su examen metódico en
-el excelente libro <cite>La evolución de los dogmas</cite>, de
-Guignebert, profesor de historia del cristianismo en la
-Sorbona. Un dogma&mdash;dice&mdash;es, a la vez, una verdad
-infalible y un precepto inviolable, revelado directamente
-por la divinidad o por sus elegidos, o indirectamente
-inspirada a hombres que tenían calidad particular
-para recibirla. El dogma debe ser acatado tal
-como lo ha definido y formulado de conformidad con
-<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>
-la inspiración divina, una autoridad cuya competencia
-es indiscutida; la palabra de la autoridad, el dogma,
-expresa la verdad absoluta y debe ser objeto de fe inmutable,
-puesto que la divinidad no se engaña nunca
-ni puede engañar. "Tal es por lo menos la teoría.
-Revelación, autoridad, inmutabilidad, son sus tres cualidades
-principales. La razón, fundamento necesario
-de los dogmas filosóficos entre los griegos, no tiene aquí
-otro rol que el de aceptar las proposiciones dogmáticas
-y justificarlas si puede". Sabido es que no tienen
-otra función las Teologías y las Apologéticas, destinadas
-a sistematizar y defender los dogmas de las diversas
-religiones.</p>
-
-<p>Esa teoría, implícita en todos los sistemas teológicos,
-ha sido generalmente combatida por los filósofos
-independientes y auspiciada por los gobiernos feudales
-que cimentaban su autoridad en el derecho divino.
-Teoría absurda, de completa absurdidad según la historia
-de las religiones, cuyos estudios concuerdan unánimemente
-en aplicar a los dogmas el principio universal
-de evolución: "un dogma, históricamente considerado,
-no se presenta como un hecho revelado por la
-divinidad a la ignorancia del hombre, sino como una
-combinación laboriosa y sin cesar variable de una colectividad
-humana; es ante todo un fenómeno social y
-acumula durante su existencia el trabajo de la fe, a
-veces muy activo, de muchas generaciones" (pág. 339);
-"un dogma es un organismo viviente, que nace, se desarrolla,
-se transforma, envejece y muere; la vida lo
-arrastra, sin que pueda nunca detenerse: y cuando llega
-<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>
-su hora, la vida se aparta de él, sin que él pueda
-retenerla". Eso os enseñarán, uniformemente, Guignebert
-en la obra citada y Harnack en su libro sobre
-la historia de los dogmas, para citar solamente los textos
-menos viejos y más accesibles.</p>
-
-<p>Toda ética fundada en una teología es, por definición,
-dogmática. Quien dice dogma, pretende invariabilidad,
-imperfectibilidad, imposibilidad de crítica
-y de reflexión personal. Quien acepte que la moral
-está formulada en una revelación, en la de su iglesia, y
-no en la de las otras, reconoce que sus preceptos son
-mandamientos sobrenaturales o divinos, ajenos a la posibilidad
-de alterarlos o perfeccionarlos, desde que son
-acatados como la perfección misma. El dogma no deja
-al creyente la menor libertad, ninguna iniciativa;
-un verdadero creyente reconoce, por el simple hecho
-de serlo, la imposibilidad de cualquier esfuerzo eficaz
-para el perfeccionamiento moral del individuo o de la
-sociedad, fuera de los preceptos dogmáticos.</p>
-
-<p>Esta breve y explícita consideración nos permite
-comprender la actitud herética de Emerson, al afirmar
-que <em>los dogmas sobrenaturales son incompatibles con el
-perfeccionamiento moral</em>. Su disconformismo es una
-rebeldía contra los dogmas propios de la secta protestante
-en que fué educado. Poniendo fuera de la Naturaleza
-el origen de los mandamientos que rigen la
-conducta moral del hombre, las morales teológicas excluyen
-de la vida humana actual, que segura y evidentemente
-vivimos, toda posibilidad de perfección; si alguna
-queda, es para después de la muerte, en otro
-<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span>
-mundo cuya existencia es creída por simple acto de fe,
-ya que las mayores iglesias cristianas se resisten violentamente
-a aceptar las pruebas que de ella ha intentado
-dar la moderna religión espiritista.</p>
-
-<p>Los mandamientos divinos imponen la obediencia
-a los dogmas morales de las iglesias, cuyas normas del
-deber no nacen de la reflexión personal, ni pueden ser
-modificadas por la razón. El hombre no interviene en
-la fijación de sus propios deberes; los acata como decretos
-sobrenaturales. Por eso la obligación y la sanción
-tienen un valor completamente distintos que en
-las morales filosóficas independientes. La obligación
-consiste en ajustarse al mandato imperativo de la divinidad,
-que ha fijado el deber sin intervención del que
-lo cumple; la única sanción reservada al cumplimiento
-de ese deber, es el premio o el castigo después de la
-muerte, o sea lo que en lenguaje sencillo, y por cierto
-más pintoresco, podríamos llamar la sanción trascendental
-del cielo y del infierno. Sabéis muy bien, los
-que habéis leído a Homero y a Virgilio, que el mundo
-pagano había inventado ya estos lugares de sanción
-eterna, heredados por el cristianismo, y tan magníficamente
-desenvueltos por la imaginación de Dante, cuya
-<cite>Comedia</cite> bien merecería calificarse de divina si este adjetivo
-significara superlativa excelsitud.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span></p>
-
-
-<h3>5.&mdash;<span class="smcap">Valor Social de la Herejía</span></h3>
-
-<p>Todas las religiones, en cierto momento de su evolución,
-el más culminante, procuran fijar sus dogmas
-en una teología que interpreta inapelablemente los
-textos en que está enunciada la revelación primitiva;
-las teologías han pretendido ser, en su tiempo y en su
-medio, códigos de moral destinados a regir dogmáticamente
-la conducta humana.</p>
-
-<p>De allí que el disconformismo de Emerson, mucho
-más amplio que la primitiva disidencia en el seno de
-la iglesia Anglicana, se nos presente como un episodio
-en la eterna lucha de la razón humana contra los dogmas,
-como una renovación del derecho de libre examen.
-Eso es lo que, en todo tiempo, ha constituído la herejía.
-Hereje es todo el que discute y niega los dogmas,
-todo el que somete a su propia razón las conclusiones
-de una teología. La intensa religiosidad individual,
-propia de los temperamentos místicos, es la causa más
-frecuente de herejías; por lo mismo que ella permite
-concebir perfeccionamientos nuevos, aparta a los individuos
-de los dogmas teológicos que los obstaculizan.
-"Un experimento religioso genuino y de primera mano&mdash;dice
-James&mdash;debe parecer una heterodoxia a los que
-lo contemplan, y tal profeta debe producir el efecto
-de un loco solitario. Si su doctrina se muestra bastante
-contagiosa para difundirse a otros, entonces se convierte
-en herejía definida y catalogada. Pero si resulta
-tan contagiosa que llega a triunfar de las persecuciones,
-entonces se convierte a su vez en ortodoxa, y
-<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span>
-cuando una religión llega a este punto, es que ha terminado
-el tiempo en que se mantenía interior: el manantial
-se ha secado; los fieles viven sólo de una fe
-exclusivamente de segunda mano, y entonces, a su vez,
-lapidan a los nuevos profetas. No obstante la bondad
-humana que la nueva Iglesia está pronta a favorecer,
-se puede contar siempre con ella, como fiel aliado, cada
-vez que se trate de sofocar el espíritu religioso espontáneo
-y de reducir al silencio todo ulterior murmullo
-del manantial, de donde ella misma sacaba en días
-más puros su propia inspiración, a menos que adopte
-los nuevos movimientos y los aproveche para sus propios
-intereses corporativos egoístas. Nos ofrecen ejemplos
-muy instructivos de una acción política de este
-género, pronto o tardíamente asumida, los procedimientos
-de la Iglesia católica respecto a muchos santos y
-profetas individuales".</p>
-
-<p>Mientras no se produce esta asimilación práctica,
-todo proyecto de innovación es una herejía y la conducta
-del reformador es considerada inmoral; el hábito
-de ver la moralidad conformada al dogmatismo
-induce a juzgar inmorales a todos los que sienten esa
-honda "emoción cósmica" que sugiere la naturaleza
-y hace amar con optimismo una vida intensa y sin
-restricciones artificiales. "Los heréticos anteriores a
-la Reforma veíanse casi siempre acusados por la Iglesia
-de ejercer prácticas inmorales, del mismo modo que
-a los primeros cristianos acusábanles los romanos de
-entregarse a la orgía. Probablemente no ha existido
-período alguno en la vida de la humanidad, en que
-<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span>
-un número crecido de individuos no haya idealizado su
-resistencia a pensar mal de la vida, formando sectas
-libres o secretas, proclamando que todas las cosas naturales
-son permitidas. La máxima de San Agustín: <i lang="la" xml:lang="la">Dilige
-et quod vis fac</i>&mdash;si amas (a Dios) haz lo que te plazca&mdash;es
-moralmente una observación muy profunda; pero las
-personas de que hablábamos, la toman en el sentido de
-que es lícito salirse de los confines de la moral dogmática
-convencional. Según sus caracteres, podrán ser espíritus
-refinados o groseros, pero en todo tiempo sus
-creencias fueron lo suficientemente sistemáticas para
-constituir una actitud religiosa determinada. Para
-ellos, Dios es un dispensador de libertades; de este
-modo vencen el remordimiento del mal. San Francisco
-y sus discípulos pertenecían a esta categoría de almas,
-de la cual existen infinitas variedades. Rousseau,
-durante los primeros años de su vida literaria, Diderot,
-B. de Saint-Pierre y muchos otros, entre las mentes
-directoras del movimiento anticristiano del siglo
-XVIII, pertenecían a ese tipo de optimismo. Pensaban
-que la Naturaleza, siempre que sepamos entenderla,
-es absolutamente buena".</p>
-
-<p>No sorprende, pues, que los grandes místicos hayan
-sido melioristas lo mismo que los filósofos independientes;
-por eso han merecido, unos y otros, las
-persecuciones de la autoridad dogmática: teólogos, jueces,
-políticos, confundidos en un mismo interés común
-de preservar a la sociedad de toda herejía. ¡Y cómo
-se equivocan! Hereje es Sócrates cuando enseña a dudar
-de "la religión de sus padres", y le dan la cicuta.
-<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span>
-Hereje es Cristo para los judíos, y le dan la cruz,
-Hereje es Lutero para la iglesia romana, y le cubren
-de anatemas. Hereje es Spinoza, y le expulsan de la
-sinagoga. Hereje es Teresa de Ávila, y la persigue la
-inquisición. Hereje es Emerson, y le acusan de ateísmo.
-Hereje es Mæterlinck, cuyas obras están inscriptas
-en el Index, como las de Anatole France y las de Enrique
-Bergson, de igual manera que en nuestro país
-está prohibida la lectura de Ameghino y de Agustín
-Álvarez..... y aun la de Almafuerte y de Lugones.</p>
-
-<p>Quiero, con ésto, sugeriros que al hablar de dogmas
-y de herejías no se trata de cosas trascendentes
-y remotas, sino de fenómenos sencillos y actuales, que
-durarán tantos siglos cuantos persista en los hombres
-la tendencia a organizar su misticismo individual en
-iglesias colectivas. Los miles de religiones que han
-existido, todas verdaderas según sus adeptos, serán seguidas
-por otras en el porvenir, igualmente verdaderas
-para quienes las profesarán. Para que aparezcan&mdash;como
-producto natural de la experiencia religiosa, sin
-cesar renovada por los hombres&mdash;serán indispensables
-nuevas e incesantes herejías, es decir, <em>variaciones</em> personales
-para mejorar la <em>herencia</em> social, inventores o
-renovadores de dogmas, inventores o renovadores de
-moral. Sabéis muy bien que, en los últimos cincuenta
-años, por disgregación de las iglesias cristianas han
-aparecido numerosas religiones nuevas. Se cuentan
-por docenas y algunas elevan a millones el número de
-sus creyentes.</p>
-
-<p>No se equivoca James al decir que a través de los
-<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>
-siglos se han transformado sin cesar los sentimientos
-y necesidades místicas de los hombres, infiriendo que
-sería absurdo suponer que la edad presente está destinada
-a no sufrir correcciones por parte de las edades
-venideras. Habrá, pues, nuevas e incesantes herejías,
-y gracias a ellas evolucionará la experiencia religiosa
-y moral de la humanidad: "Los dioses que defendemos
-son los dioses que necesitamos y de los cuales podemos
-servirnos, los dioses cuyas preguntas respecto a
-nosotros son elementos para fundamentar las preguntas
-que nosotros mismos nos hacemos, unos a otros. En
-una palabra, lo que yo me propongo hacer es estudiar
-la santidad a la luz del sentido común, empleando
-criterios humanos para resolver la cuestión de si la
-vida religiosa se recomienda como forma ideal de actividad
-humana. Si es así, cualquier creencia teológica
-que pueda inspirarla es fundamentada, por lo menos
-en tal aspecto. En el caso contrario, aquellas creencias
-perderán todo crédito, sin más que referirlas a principios
-humanos activos. Sólo se trata de la eliminación
-de los humanamente ineptos y de la supervivencia de
-los más aptos, aplicada a las creencias religiosas; y si
-examinamos la historia, ingenuamente y sin prejuicios,
-debemos admitir que jamás ninguna religión ha podido
-establecerse o confirmarse a sí misma de un modo
-diverso. Las religiones se han <em>aprobado</em> a sí mismas,
-han subvenido a las necesidades vitales que reinaban a
-su aparición; y han sido sustituídas por otras cuando
-violaron en exceso ciertas necesidades o al presentarse
-otras creencias que las proveían mejor".</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span></p>
-
-<p>Volvamos atrás, el tiempo de Emerson. En la
-Nueva Inglaterra, y con relación a la iglesia protestante,
-ocurría un movimiento análogo al que en las
-naciones católicas se llamó catolicismo liberal, hace setenta
-años; la iglesia unitaria, en que Emerson se
-educara, representaba lo que hoy el modernismo dentro
-de la iglesia romana, acaso con un espíritu más
-acentuadamente liberal. Los teólogos protestantes,
-aunque sus escuelas e investigadores son, desde la Reforma,
-mucho más notables que los católicos, gracias
-al libre examen y a la alta crítica, no pudieron mirar
-con indiferencia las negaciones dogmáticas a que se
-entregaron los unitarios radicales y los trascendentalistas;
-Emerson, y podríamos decir que el mismo
-Channing, fueron sindicados como herejes, temiéndose
-que su liberalismo fuera el primer paso hacia la irreligiosidad.</p>
-
-<p>¿Quienes tenían razón? Desde su punto de vista,
-digámoslo sin vacilar: los teólogos dogmáticos. No
-existe, para una iglesia, la posibilidad de la fe a medias.
-Se cree o no se cree en sus dogmas; pretender
-que cada hombre se considere parte de la divinidad,
-es conceder a cada uno la posibilidad de revelarse a
-sí mismo la verdad en que debe creer y la moral a que
-debe conformarse. Desde ese punto de vista la lógica
-estaría en favor de los dogmáticos y contra todos los
-liberalismos; una iglesia que consiente algo, acaba por
-ceder todo. Proclamar que el cristianismo es un asunto
-de moral antes que de dogmas, es rebelarse, abiertamente,
-a las iglesias cristianas tradicionales; y ésa
-<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span>
-era, como lo dijimos, la posición religiosa de Emerson
-y de los trascendentales, lo mismo que la de Echeverría
-y la Asociación de Mayo entre nosotros: herejía
-frente a sus iglesias respectivas.</p>
-
-
-<h3>6.&mdash;<span class="smcap">Las Morales Independientes</span></h3>
-
-<p>Implicada la moral en los dogmas teológicos, toda
-disconformidad religiosa es una disconformidad con el
-dogmatismo moral. Recordemos, como la mejor prueba
-de ello, que durante diez siglos, desde el edicto imperial
-que proscribió de Roma a los filósofos hasta el grito
-cismático proferido por Lutero, una sola teología y
-una sola moral floreció en la cristiandad. La patrología
-y la escolástica se mueven dentro de un dogmatismo
-único; bastaría comparar a Clemente y Orígenes
-con Tertuliano y Lactancio, a Agustín con Tomás, cuyos
-discípulos disputan hasta nuestros días, para comprender
-que si bien los dogmas evolucionaban, todos
-pretendían explícitamente ser fieles a ellos, sin lo cual
-hubiérase roto la unidad política de la iglesia romana.
-He dicho <em>unidad política</em> y debo explicarme; la fuerza
-de esa iglesia, desde que reyes y emperadores, por razones
-políticas y no teológicas, resolvieron declararla
-oficial en sus estados, no residió en sus doctrinas, sino
-en el poder político adquirido por ella en el mundo
-feudal europeo. No podríamos detenernos ahora a
-examinar en qué medida la difusión del protestantismo
-fué, a su vez, un movimiento político, nacionalista en
-cada país, contra el poder internacional del estado
-<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span>
-pontificio; ello se percibiría también analizando en los
-estados católicos la lucha por constituir iglesias nacionales,
-emancipadas de Roma, de que dió memorable
-ejemplo el nunca apagado movimiento galicano. Y
-veríamos, también, que en nuestros días la fuerza de
-esa iglesia no está en sus doctrinas sino en la admirable
-organización como partido internacional, actuante
-en la política de cada país con unidad de miras temporales
-y con sorprendente disciplina para la acción
-práctica. Nunca, en la historia de la humanidad, ha
-existido un partido internacional que pueda comparársele
-en organización y eficacia.</p>
-
-<p>Cortemos la digresión. Durante la edad media no
-hay en la cristiandad un nombre de moralista independiente
-que merezca citarse, con la excepción, acaso
-única, de Eckhart, que a principios del siglo XIV puso
-en circulación un misticismo panteísta, declarado herético
-por la iglesia romana. Llega el Renacimiento y
-se rompen los moldes de la teología escolástica; los
-filósofos contemplan la naturaleza o el espíritu, independientemente
-de los dogmas religiosos. Averroes
-insinúa la doctrina de la religión natural y de la moral
-natural, que más tarde reaparece en Spinoza. El neoaristotelismo
-encuentra su hombre representativo en
-Bacon y se continúa en toda la escuela de los moralistas
-ingleses, que culmina en Hobbes, Locke, Shaftesbury,
-y en los escoceses, Hutcheson, Hume, Smith; la
-corriente neoplatónica se transmuta en el racionalismo,
-con Descartes y Malebranche en Francia, al mismo
-tiempo que aparecen con caracteres propios Leibnitz y
-<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span>
-Wolff, en Alemania. Y así, luchando los filósofos independiente
-contra la teología dogmática, el siglo XVIII
-ve surgir el racionalismo inglés, el enciclopedismo
-francés y la filosofía de las luces en Alemania. Cauteloso
-el primero, revolucionario el segundo, abstracta
-la tercera, predomina en todos el afán inquieto de
-poner en la razón los fundamentos de la moral, que
-hasta entonces residieran en el dogma. Sabéis que Kant
-elaboró, en su <cite>Crítica de la Razón Práctica</cite>, el monumento
-más grandioso concebido por hombre alguno hasta
-su tiempo; estoy muy lejos de significar, con ésto,
-que en nuestros días puedan considerarse aceptables los
-fundamentos racionales y apriorísticos de su sistema.</p>
-
-<p>Si Kant quiso decir que la moralidad es una exigencia
-de la razón para el bien de la sociedad, y no
-que la existencia social exige la formulación racional
-de una ética,&mdash;pareceres encontrados sobre los que no
-han logrado entenderse los que se creen sus continuadores&mdash;es
-seguro que el siglo XIX se pronunció por la
-segunda interpretación, que es la menos kantiana de
-las dos. Creemos más bien que el patriotismo filosófico
-alemán, empeñado en poner a Kant en el centro de la
-historia filosófica universal, ha estado y seguirá dispuesto
-a ver en Kant todos los gérmenes de las más
-contradictorias filosofías del porvenir; sabéis que el
-culto de Kant tiene vestales en irreconciliables escuelas
-filosóficas de su patria.</p>
-
-<p>Así como Tomás puede representar el momento
-culminante de la teología escolástica, Kant simboliza
-el más alto esfuerzo de la filosofía racionalista. La
-<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span>
-moral, antes dictada a los hombres por la misma divinidad,
-aparece ahora impuesta al hombre por su propia
-razón.</p>
-
-<p>Llamadle Hume, llamadle Helvecio o llamadle Kant,
-subrayad todas sus inconciliables divergencias, y os
-quedará siempre en sus concepciones de la moral un
-denominador común: su emancipación de la teología.</p>
-
-<p>Cualquiera de ellos constituye un tipo de moralista
-independiente; la moral de los tres es, ante todo,
-individual y pretende ser demostrable por la razón. La
-crítica y el libre examen las engendran, en oposición
-al dogmatismo religioso; para el mismo Kant, la religión
-es una necesidad racional y no un antecedente de la
-moralidad.</p>
-
-<p>En casi todos los moralistas independientes, cuyos
-ejemplares máximos acabamos de citar, aparece postulada
-la perfectibilidad humana y aumentado el valor
-del hombre mismo; aunque unos partan de la razón y
-otros de la naturaleza, convergen a reemplazar los
-mandamientos divinos por mandamientos humanos, y a
-sustituir sus fuentes sobrenaturales por fuentes naturales.</p>
-
-<p>A la afirmación intensiva de la personalidad,
-recogida por todas las literaturas románticas, se unió
-el concepto nuevo del deber; ya no se vió en él un
-simple acatamiento a una voluntad extraña, sino la
-obediencia del hombre a sí mismo. Y este tipo de ética
-individualista fué consonante con la más alta profesada
-por escuela alguna,&mdash;la de los estoicos,&mdash;poniendo
-<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span>
-el culto de la dignidad personal como norma directriz
-de la conducta.</p>
-
-<p>Así como es personal la obligación, es personal la
-sanción; no queda ya relegada a lo sobrenatural, no
-se traduce necesariamente en penas y castigos después
-de la muerte, sino que hace del hombre el juez de sí
-mismo, juzgado constantemente por su propia conciencia
-moral. En estas morales emancipadas de las teologías,
-la razón del hombre ha suplantado al mandamiento
-de la divinidad.</p>
-
-
-<h3>7.&mdash;<span class="smcap">Insuficiencia de los Dogmas Racionales</span></h3>
-
-<p>Los sistemas éticos racionales que se han apartado
-del dogmatismo religioso, afirmando la posibilidad
-de una moral independiente, no han conseguido la
-menor difusión social, reclutándose sus partidarios entre
-una minoría ilustrada, restringida muchas veces
-al círculo exiguo de los aficionados a las lecturas filosóficas.</p>
-
-<p>Esas deserciones esencialmente cualitativas, carecen
-de medida cuantitativa en la sociedad. ¿Por qué?
-En mi entender, por su carácter negativo; son fuerzas
-disolventes del pasado teológico, pero nada han construido
-para el porvenir; cual más, cual menos, son
-esencialmente individuales, cuando no individualistas.</p>
-
-<p>Las morales religiosas tenían en sus dogmas afirmativos
-una fuerza de cohesión social; y aunque nunca pusieron
-sus fundamentos en la sociedad, sino en lo sobrenatural,
-desempeñaban una función socializadora
-<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span>
-de la obligación, imponiendo normas de conducta apropiadas
-para facilitar la convivencia humana dentro de
-un régimen social dado.</p>
-
-<p>Las morales individuales, poniendo en la conciencia
-moral del hombre la medida de la obligación y de
-la sanción, carecen de valor social. Se concibe, y es
-la evidencia misma, que determinados individuos puedan
-vivir virtuosamente, santamente, sin necesidad de
-los dogmas morales que ofrecen las religiones; pero
-cuesta concebir que todos los hombres sean capaces de
-dirigir su conducta hacia el bien sin recibir impulso
-alguno superior a su propia razón personal. Bastaría
-recordar el daño que han causado tres moralistas individualistas
-del siglo XIX entre sus contados adeptos.
-Stendhal, con su diletantismo moral, Schopenhauer
-con su escepticismo pesimista, y Nietzsche, con su
-individualismo superhombrista, han hecho estragos
-morales entre jóvenes literatos que se tenían por genios
-y se creían autorizados a prescindir de toda obligación
-moral, ya porque fuera elegante hacerlo así, ya
-porque era absurdo respetar como valores reales a valores
-ilusorios, ya porque sólo los esclavos debían sujetarse
-al dogmatismo social.</p>
-
-<p>Tenemos que reconocerlo, todos los esfuerzos de
-los filósofos para construir una moral teórica racional
-han carecido de función eficaz, han sido actitudes individuales,
-prácticamente negativas; y en la sociedad no
-se pueden destruir creencias fundadas en seculares
-sentimientos y en intereses reales, sin sustituir lo destruido
-con otras creencias que puedan satisfacer los
-<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span>
-sentimientos e intereses que aquéllas sustentaban. Una
-moral de gabinete no puede reemplazar a una creencia
-social; podemos admirar la <cite>Ética</cite> de Spinoza o la
-<cite>Crítica de la Razón Práctica</cite> de Kant como prodigiosos
-poemas de lógica racional, sin creerlos susceptibles
-de dar nueva orientación a la moralidad de los hombres,
-ni de satisfacer su sentimiento místico. Los filósofos
-han elaborado hipótesis éticas para filósofos; sólo
-la humanidad&mdash;por su incesante experiencia social&mdash;puede
-elaborar éticas efectivas para la humanidad.
-Para entendernos: toda ética efectiva es un resultado
-natural de la experiencia.</p>
-
-<p>En la época inicial de Emerson&mdash;ya que estas digresiones
-deben servirnos para comprenderlo&mdash;el conflicto
-se planteaba todavía entre las dos concepciones
-clásicas de la moral: la religiosa, ínsita en las teologías
-dogmáticas, y la individualista, elaborada por filósofos
-independientes.</p>
-
-
-<h3>8.&mdash;<span class="smcap">La Ética Social de las Iglesias Norteamericanas</span></h3>
-
-<p>En la primera lección hemos recordado el sentido
-cívico y social, antes que dogmático, del puritanismo
-norteamericano; y vimos que en el unitario Channing,
-poco antes que en Emerson, se definió claramente la
-tendencia a convertir la religión en una pura moral
-social. Cerrado el ciclo del movimiento trascendentalista,
-que fué una exaltación del unitarismo radical,
-Emerson, como todos, quedó incluído en un gran movimiento
-de renovación nacional, al que ninguna iglesia
-permaneció totalmente ajena.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span></p>
-
-<p>Fuerzas poderosas se necesitaban para consolidar
-la nacionalidad. Las primitivas colonias del nordeste
-se veían incesantemente agrandadas por la anexión de
-vastos territorios, ocupados por una población étnica
-y moralmente inferior. Las colonizaciones española y
-francesa habían engendrado núcleos sociales muy distintos
-del que en la Nueva Inglaterra mantenía puro
-de toda mezcla indígena el tesoro biológico de la raza
-blanca; para mayor desgracia la miserable avidez humana
-había introducido turbas de negros esclavos, en
-cuyas mujeres los viejos amos latinos no habían desdeñado
-engendrar toda la gama del mulataje étnico y
-religioso, ya que en la mente de la obscura progenie
-se mezclaban pintorescamente las supersticiones africanas
-con los dogmas católicos, que en singular maridaje
-perduran hasta nuestros días en muchas que fueron
-colonias españolas. No hablemos de la espantosa
-guerra entre el Norte y el Sur, motivada por la abolición
-de la esclavitud; no hablemos del pavoroso problema
-de la raza negra, que aún preocupa a la nación
-que recibió esa triste herencia de las colonizaciones
-latinas; no hablemos, por fin, de la imposibilidad de
-segregar ese tumor del moderno organismo norteamericano
-y de la sensata resistencia a asimilarlo por la
-mestización. Sólo el tiempo dará una respuesta a ese
-interrogante, que los conquistadores ibero-americanos
-suprimieron en forma poco feliz desde la época colonial,
-mestizándose.</p>
-
-<p>Prescindiendo de ese núcleo inasimilable, la mayor
-preocupación nacional fué irradiar desde la Nueva
-<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span>
-Inglaterra el tipo de educación moral que la experiencia
-había demostrado más benéfico para la nueva raza;
-para ello era indispensable infundir cierta unidad de
-fines prácticos a las diversas comuniones religiosas,
-entendiéndose acerca de lo que no fuese dogmático:
-la acción ética y social. Es en esa obra de harmonización
-y tolerancia donde fué más eficaz la obra de las
-iglesias unitarias y de sus aliados históricos. La corriente
-de ideas en cuyo centro actuaron Channing,
-Emerson y Henry James, influyó de inmediato sobre
-todas las iglesias protestantes, y más tarde sobre dos
-grandes núcleos inmigrados, los católicos y los judíos.</p>
-
-<p>Por el ejemplo&mdash;nunca por imposición, desde que
-el Estado no tenía iglesia oficial,&mdash;los hombres y las
-iglesias de las otras comuniones fueron adaptándose
-al criterio que miraba las religiones como vehículos de
-moral sin dogmas o como instrumentos de acción
-cívica.</p>
-
-<p>El proceso no fué sencillo. Convergieron a él los
-esfuerzos de los independientes, con Emerson en la
-cumbre; de las iglesias unitarias, con Channing; de
-las presbiterianas, con Henry James. Conocemos ya a
-los dos primeros; el último, educado en el seminario
-más ortodoxo de su comunidad, en sus andanzas por
-Europa fué contagiado por la secta de Sandeman y
-por la teología de Swedemborg, que atenuaron grandemente
-su eficacia para actuar en Norte América. Por
-sus ideas tuvo, sin embargo, muchos puntos de contacto
-con Emerson, poniendo, como éste, la acción como
-fin supremo de la moralidad, haciéndola derivar de la
-<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span>
-naturaleza y servir a la sociedad. En los dogmas religiosos
-veía el inconveniente de obstaculizar la espontaneidad
-natural, poniendo en lo sobrenatural y no
-en la sociedad los móviles y la sanción de la conducta
-humana. Su mejor obra, "La Sociedad redentora del
-hombre", tiende a reemplazar la conciencia de la raza
-a la conciencia del individuo, sosteniendo que el resultado
-natural de la evolución histórica es el crecimiento
-de la solidaridad humana. Su sistema "se cierra
-como un círculo, que abre la idea de la naturaleza
-y que cierra la idea de la sociedad. La una es el
-símbolo y la revelación de la otra. La naturaleza y
-la sociedad rodean al hombre, la una sirviéndole de
-asiento, cubriéndolo la otra; en aquélla está su principio
-y en ésta su fin. Ambas le son necesarias y suficientes".
-De allí que James, conservándose cristiano,
-haga en realidad del cristianismo una moral naturalista
-y humanitaria, ajena a todo dogmatismo teológico.
-Toda su exaltación mística sobre la sublimidad de
-Cristo como revelador, resulta una simple condescendencia
-con la sociedad cristiana en que vivió: su hijo,
-el psicólogo William James, pudo escribir sin temor
-de equivocarse: "Me es forzoso creer que si mi padre
-hubiese nacido fuera del mundo cristiano habría podido
-construir todo su sistema, tal cual es, casi sin
-mentar a Cristo". Es, en efecto, una verdadera religión
-de la humanidad, en que la sociedad aparece
-como el objetivo natural del perfeccionamiento infinito.</p>
-
-<p>Acercad estas ideas a las dominantes en Channing
-<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span>
-y en el Emerson de la segunda época, y tendréis una
-noción acabada de la <em>ética social</em> en las iglesias liberales
-norteamericanas. La obligación es social, lo mismo
-que la sanción; toda la modalidad es concebida como
-un producto natural y espontáneo del hombre, por el
-hecho mismo de vivir en sociedad. Y el propio Channing,
-menos audaz que Emerson como pensador, llegó
-a decir&mdash;más o menos,&mdash;que si no concibiéramos a
-Dios como provisto en grado perfecto de las cualidades
-humanas que llamamos virtudes, los hombres no
-podríamos concebirlo ni tendríamos necesidad de pensar
-en él. Panteísmo moral, diréis; antropomorfismo
-ético, tal vez. No es, en efecto, otra cosa; y de otro
-modo, agregan sus creadores, <em>no serviría a la humanidad</em>,
-representada concretamente por las diversas sociedades
-que la constituyen.</p>
-
-<p>No es todavía una ética <em>fuera</em> de la religión; pero
-es ya una ética como fundamento de la religión misma,
-invirtiendo su rango clásico. Todo el que ha conversado
-con pastores norteamericanos sobre este punto
-ha oído repetir un estribillo expresivo: preferimos
-festejar a la patrona (la ética social) y no a las sirvientas
-(las teologías dogmáticas). Gracias a ello,
-sobreponiéndose a la pluralidad de los dogmas, ha sido
-posible entrever&mdash;no digo realizar, entiéndase bien,&mdash;la
-futura unidad moral de los hombres, independientemente
-de sus creencias. Y ya que todas las religiones
-expresan el propósito de contribuir al enaltecimiento
-moral de la sociedad ¿no es legítimo entenderse sobre
-esa común finalidad, antes que seguir riñendo por
-<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span>
-dogmas envejecidos? Este pensamiento central del
-unitarismo ha influenciado a todas las comunidades,
-aun a las que fueron sus más apasionadas enemigas:
-si no se ha llegado a una religión sin doctrinas, se
-está ya en camino de una moral sin dogmas, cuya
-única fuente sea la experiencia social.</p>
-
-
-<h3>9.&mdash;<span class="smcap">Su Influencia Sobre las Iglesias Inmigradas</span></h3>
-
-<p>Adaptándose a esas direcciones ético-sociales se ha
-desenvuelto el catolicismo norteamericano. En sus comienzos
-fué una religión extranjera; su vida fué raquítica,
-aunque respetada, tal como el protestantismo
-entre nosotros en la época de Rivadavia. Adquirió
-caracteres propios, esencialmente nacionales, cuando se
-le incorporaron elementos nativos, que lo impregnaron
-del espíritu unitario y trascendentalista; desde entonces
-dejó de circular un risueño libro católico de oraciones,
-titulado: "Leche espiritual para los niños
-americanos extraída de los pechos de los dos Testamentos",
-que menciona William James. Con esas
-metáforas de culinaria infantil no se podía ir muy
-lejos en un país de cuáqueros y puritanos. Brownson
-y Hecker, cristianos liberales, amigos de Channing y
-lectores de Emerson, afectos al sansimonismo y al
-fourierismo, a punto de vivir en el falansterio de
-Brook Farm, acabaron por entrar a la iglesia católica.
-¿Atraídos por sus dogmas? En manera alguna. Pequeños
-desencantos de la política indujeron a Brownson
-a apartarse del radicalismo, inclinando sus simpatías
-<span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span>
-hacia la política conservadora. Estaba a un paso
-y lo dió: "del conservatismo en política&mdash;dice&mdash;pasé
-muy pronto al conservatismo en religión". Optó por
-la más autoritaria y dogmática, viendo en el catolicismo
-el mejor camino para sobreponer una ética social
-a los desvaríos individuales, así como un escenario
-favorable para sus precedentes anhelos filantrópicos y
-humanitaristas. Brownson arrastró a Hecker, que había
-sido su discípulo; ambos entraron a su nueva iglesia
-poco antes de que Sarmiento escribiera sus interesantes
-impresiones sobre la geografía moral de los
-Estados Unidos (1847).</p>
-
-<p>Señalemos un hecho. En todos los países el liberalismo
-mira con simpatía a las iglesias contrarias de
-la oficial, tradicional o imperante; y el liberalismo, en
-los hombres de temperamento místico, suele resolverse
-en una adhesión a las primeras. En los países católicos
-el liberalismo puede conducir a las iglesias disidentes;
-en los protestantes, al catolicismo. En uno y otro caso
-la actitud es idéntica, ya que los dogmas nuevos sólo
-son aceptados como una disconformidad militante contra
-los tradicionales. Esto nos ayudará a comprender
-el siguiente párrafo de Bargy, en su libro sobre la
-evolución religiosa de los Estados Unidos: "No podrá
-insistirse bastante sobre este hecho, que fué el espíritu
-de Channing y de los Unitarios, de Emerson y los
-Trascendentalistas, el que condujo a Brownson y Hecker
-hasta las puertas de la Iglesia romana. En esa
-época, los protestantes más liberales se habían plegado
-al unitarismo; al mismo tiempo, las iglesias de que
-<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span>
-aquéllos desertaban, tendían por desconfianza a una
-reacción de intolerancia. El unitarismo, al constituirse,
-había monopolizado transitoriamente ese gusto por
-la tolerancia conciliadora que en el siglo anterior había
-favorecido su nacimiento; de manera que para las
-iglesias establecidas bajo otra inspiración fué un período
-de retroceso. Por eso Hecker las consideró como un
-elemento de discordia y el disgusto de la ortodoxia
-protestante le habría arrojado lejos del cristianismo,
-sin la acogida amplia y tranquila que encontró entre
-los discípulos de Channing y de Emerson". Brownson
-que declaraba "no creer sino en la humanidad"
-y entendía poderse comparar a Cristo en cuanto "reformador
-social", fué en busca de Hecker que estaba
-consagrado al "apostolado social" en el falansterio
-trascendentalista; de allí saltaron a la Iglesia católica,
-por un curioso proceso más práctico que espiritual,
-descrito en el libro mencionado. Hombres de acción,
-nacionalizaron el romanismo, siguiendo la política del
-primer obispo de Boston, Chévérus, un desterrado por
-la revolución francesa que comenzó por ciudadanizarse
-en su nueva sede y prestar servicios públicos de inmediata
-utilidad.</p>
-
-<p>Ése era el salvoconducto único para establecerse
-en un pueblo que juzgaba a los hombres por su conducta
-social, sin preocuparse de sus dogmas teológicos.
-A medida que fué creciendo, la Iglesia católica comprendió
-que en ese medio los hombres no se asociaban
-para rezar, sino para hacer. E hizo. La prosperidad
-de los Estados Unidos comenzaba a atraer grandes masas
-<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span>
-de poblaciones católicas europeas: italianos, franceses,
-irlandeses, alemanes. La iglesia católica tuvo
-una función que cumplir: asimilarlas a la nacionalidad,
-infundirles su espíritu. "Su rol&mdash;dice Bargy&mdash;fué
-formar como una vanguardia para recibir el primer
-choque de la inmigración, acoger los millones de desterrados
-que venían de los países católicos, orientar
-desde el desembarque sus masas flotantes e ignorantes,
-gobernarlas por la fe hasta que aprendan a gobernarse
-por la ley; ser, en una palabra, en torno de
-los puertos de inmigración, como un tentáculo avanzado
-y como un gran órgano digestivo capaz de asimilar
-los elementos extranjeros antes de volcarlos en la nación.
-Es por su rol de civilizadora provisoria que la
-Iglesia católica se ha impuesto al respeto del gran
-público". Este aspecto práctico, lo más social y lo
-menos dogmático posible, presenta una acentuada
-concordancia con la evolución ética de las iglesias
-norteamericanas.</p>
-
-<p>Americanizando la inmigración católica, esa Iglesia
-cumplió una función social; y en ello hubo su parte
-de sacrificio, pues los mejor americanizados se apartaron
-del catolicismo, cuyos dogmas y escenografías
-resultaban poco severos en parangón con los de las
-iglesias disidentes. Creo oportuno señalar el error
-en que incurrió recientemente un orador argentino al
-celebrar los grandes progresos de la iglesia romana en
-los Estados Unidos, error que es ya un lugar común
-en la oratoria de los países católicos. Carecería de
-interés entrar a un análisis estadístico; me limitaré a
-<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span>
-citaros un párrafo del mismo Bargy, de cuya exactitud
-global estoy seguro: "El patriotismo de la Iglesia
-americana ha sido puesto a prueba. Americanizando
-a sus fieles, ha perdido más de la mitad; familiarizándolos
-con el idioma, las leyes y las costumbres
-de su nueva patria ella ha apresurado su deserción
-hacia el protestantismo o el libre pensamiento. Según
-la estadística de inmigración, los católicos en los Estados
-Unidos deberían ser más de 25 millones: sólo
-son 10 millones. La pérdida ha causado alarma y se
-ha buscado el remedio en la formación de Iglesias
-de lenguas diversas, que fortificando en los Alemanes,
-los Irlandeses, los Italianos, los Franceses, el recuerdo
-de su país natal, los retuvieran así más fuertemente en
-su religión originaria. En 1890 comenzó, por la división
-de la iglesia católica norteamericana en Iglesias
-llamadas nacionales, un gran movimiento... Pero monseñor
-Ireland y todo el alto clero afirmaron resueltamente
-la unidad: donde sólo debe haber una nación,
-sólo puede existir una Iglesia nacional.... De cada
-católico debía hacerse un Americano, aun a riesgo de
-preparar en él un protestante. La lealtad hacia el
-país fué antepuesta a la obsecuencia a la fe".</p>
-
-<p>Esta actitud antidogmática y social, es simplemente
-inconcebible en las naciones donde la iglesia
-católica es tradicionalmente amparada por el Estado.
-Y no vacilo en deciros, por haberlas visto, que las
-iglesias católicas de los Estados Unidos, desde los edificios
-hasta los sermones, se parecen mucho más a las iglesias
-protestantes de allí mismo, que a las católicas de los
-<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span>
-países latinos. El catolicismo se descatoliza, adaptándose
-al medio; descuida los dogmas y se eleva hacia la acción
-moral.</p>
-
-<p>No podemos detenernos a analizar el proceso que
-ha determinado una evolución semejante en la religión
-judía, iniciada,&mdash;la fecha es esencial,&mdash;antes de 1850.
-Las primeras sinagogas reformadas funcionaron según
-el tipo autónomo del Congregacionalismo puritano; su
-precursor, Isaac Wise, "el papa judío de América",
-había extremado en 1846 su liberalismo, a punto de
-ser expulsado de la sinagoga de Albany, en Nueva
-York. Su propaganda eficacísima fué coronada por
-la declaración de los rabíes reformados (Pittsburgh,
-1885), cuyo liberalismo y nacionalismo norteamericano,
-produce escalofríos a los nuevos inmigrantes que llegan
-saturados de ortodoxia y de sionismo. En una o
-dos generaciones&mdash;lo mismo que los católicos&mdash;curan
-de sus dogmas y acaban por converger hacia los ideales
-de esa "religión sin dogmas" difundida por el
-unitarismo.</p>
-
-<p>La asimilación moral de los judíos por el ambiente
-norteamericano sugiere optimistas reflexiones respecto
-de la adaptabilidad de su raza en las naciones nuevas.
-Su fe en la redención por el trabajo y por la ilustración
-es, simplemente, admirable; acaban por descollar
-en todas las formas de la actividad social y por distinguirse
-en las más nobles emulaciones intelectuales. El
-esfuerzo prodigioso de esta raza, fortalecida en las persecuciones,
-se nota en ciertas Universidades, y de las
-mejores, como la <em>Columbia University</em>, de Nueva York;
-<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>
-en la cátedra y en el aula se siente ya el hervor de estos
-nuevos americanos, que han encontrado en la patria de
-Lincoln su Tierra Prometida.</p>
-
-
-<h3>10.&mdash;<span class="smcap">Ciencias Morales Sin Dogmatismo</span></h3>
-
-<p>El antiguo conflicto entre las morales teológicas
-sobrenaturales y las morales individualistas racionales,
-perturba poco a los contemporáneos; es una cuestión histórica.
-El tema actual es otro: en qué forma la experiencia
-moral coordina los derechos individuales y los
-deberes sociales. Es el problema de las relaciones entre
-el individuo y la sociedad.</p>
-
-<p>Consérvense o no los dogmas religiosos, interprétense
-de tal o cual manera los fundamentos racionales
-de la moral, prefiérase cualquiera de los métodos indicados
-para estudiar sus problemas, los moralistas contemporáneos
-convergen a afirmar el carácter <em>social</em> de
-la ética. Es un hecho que escapa a toda discusión;
-basta leer cualquier manual de ética escrito en los últimos
-veinte años para advertir que la obligación social
-y la sanción social ocupan un rango preeminente.</p>
-
-<p>Eso ha pasado ya al dominio de las nociones no
-controvertidas. En cuanto al método para estudiar la
-experiencia moral, si exceptuamos a los escritores religiosos,
-los demás parecen contestes en que ella, siendo
-una ciencia social, es accesible a la investigación histórica
-y a los métodos científicos. Cada sociedad, y en
-cada momento de su evolución, ha tenido valores morales
-diversos, que han variado conjuntamente con la
-<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span>
-experiencia social; partiendo de ello se trata de plantear
-el estudio de la experiencia moral como una pura
-y simple historia de las costumbres.</p>
-
-<p>De esa experiencia, sin cesar renovada e infinitamente
-perfectible, han surgido, y seguirán surgiendo,
-los juicios de valor con que se ha calificado la conducta;
-y por un proceso espontáneo, más acentuado en el
-último siglo, la experiencia moral se ha desprendido
-de la experiencia religiosa, adquiriendo autonomía propia
-fuera de los dominios de lo sobrenatural. Independientemente
-del juicio que ello pueda merecernos,
-existen ya, fuera de toda metafísica teológica o racional,
-una ciencia de las costumbres y una ciencia de las
-religiones, con dominios bien deslindados.</p>
-
-<p>Personas inocentes&mdash;e inocencia en este caso resulta
-sinónimo de ignorancia&mdash;suponen que esas
-ciencias se proponen establecer dogmáticamente los
-principios definidos, <i lang="fr" xml:lang="fr">ne varietur</i>, de la moral que debemos
-practicar o de la religión que debemos creer.
-Los que desean o temen ese "dogmatismo científico"
-son personas incultas, que no habiendo estudiado jamás
-ciencia alguna creen que la Ciencia&mdash;con mayúscula
-y en abstracto&mdash;es una entidad metafísica
-susceptible de fijar dogmas nuevos que sustituyan a
-los dogmas viejos. Los que hemos estudiado algunas
-ciencias pensamos exactamente lo contrario; sabemos
-que ellas se proponen una integración progresiva
-e incesante de la experiencia en cada dominio
-de la realidad, valiéndose para ello de métodos
-cada vez menos inexactos; esos métodos, cuya aplicación
-<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span>
-distingue al método científico del método palabrista,
-permiten disminuir la cantidad de error contenido
-en las hipótesis con que la inteligencia humana
-se aventura a explicar los diversos problemas que
-escapan a la experiencia. Esto equivale a afirmar la
-relatividad de los conocimientos científicos, la perfectibilidad
-de los métodos y de los resultados, la absurdidad
-de toda creencia dogmática: absoluta, indiscutible
-e irrevocable.</p>
-
-<p>Sabéis muy bien que este modo de ver no difiere
-en lo más mínimo del adoptado por todos los hombres
-de ciencia dignos de ese nombre; leed "La Ciencia y
-la Realidad" de Pierre Delbet, uno de los libros filosóficos
-más claros y profundos publicados en los últimos
-años; escuchad, por el momento, las palabras
-con que William James respondía a los que le acusaban
-de contemporizar con el escepticismo, en su obra
-ya mencionada: "Quien reconoce la imperfección del
-propio instrumento de investigación y la tiene en
-cuenta al discutir sus propias observaciones, está en
-posición mucho mejor para llegar a la conquista de
-la verdad, que el que proclama la infalibilidad de su
-propio método. ¿Es acaso menos dudosa de hecho la
-teología dogmática y escolástica porque se proclama
-infalible? Y, por lo contrario, ¿qué dominio sobre
-la verdad perdería realmente dicha teología si en vez
-de la certeza absoluta proclamase, en favor de sus
-conclusiones, una razonable probabilidad? Proclamarla
-equivale a afirmar que los hombres que aman
-la verdad pueden, siempre y en cualquier momento
-<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span>
-determinado, esperar alcanzarla, e indudablemente estaremos
-más prontos a ser dueños de ella los que nos
-damos cuenta de que estamos sujetos al error.</p>
-
-<p>"Sin embargo, el dogmatismo seguirá condenándonos
-por una confesión semejante. La pura forma
-exterior de la certeza inalterable es tan apreciada para
-algunas mentes, que no pueden renunciar explícitamente
-a ella. Dichas mentes la reclamarían hasta
-cuando los hechos pronunciasen de un modo patente
-su locura. Pero el camino más seguro es el de admitir
-que todos los modos de ver de efímeras criaturas,
-como los hombres, deben ser por necesidad provisionales.
-El más sabio de los críticos es un ser siempre
-variable, expuesto continuamente a ver mejor el
-mañana, y consciente de estar solo en la verdad cuando
-se trata de una verdad provisional, relativamente
-al momento o a la época, y aproximada. Cuando
-frente a nosotros se abren horizontes de verdad, es
-ciertamente mejor para nosotros que estemos en condiciones
-de contemplarlos sin que nos cieguen nuestras
-convicciones anteriores".</p>
-
-<p>Como veis, no puede concebirse un antidogmatismo
-más radical; afirmando que no es posible alcanzar
-jamás ninguna verdad "inmodificable", sobre todo en
-lo que respecta a cuestiones éticas y religiosas, los
-métodos científicos han eludido el peligro&mdash;históricamente
-comprobado&mdash;de perder un poco de verdad
-posible, por la pretensión de poseerla ya completa.</p>
-
-<p>La verdad se va haciendo, incesante e ilimitadamente,
-en todos los dominios de nuestra experiencia.
-<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span>
-Los que suponen que existe alguna ciencia terminada,
-revelan ignorarla; es tan candorosa la tontería de los
-que creen que las ciencias han resuelto todos los enigmas
-de la naturaleza, como la de los que esperan adivinar
-alguno sin estudiar previamente los resultados
-de las ciencias que con él se relacionan.</p>
-
-<p>Los buenos métodos, que permiten evitar algunos
-de los errores en que incurrieron nuestros predecesores,
-son un camino y no un fin. Por ese camino, y por
-ningún otro, podrá llegar la humanidad a la desaparición
-del dogmatismo. Dijimos que el dogma es una
-verdad infalible y un precepto fijo, sustentado en el
-principio de autoridad, y tenido por inmutable; las
-ciencias morales del porvenir no formularán verdades
-ni preceptos que tengan esos caracteres. El hombre
-que pretendiera poner sus opiniones fuera del contralor
-de la experiencia futura, revelaría carecer de las
-nociones más elementales del método científico.</p>
-
-<p>Desde hace muchos años, insisto sobre la incompatibilidad
-del dogmatismo con la filosofía científica
-del porvenir. "Las ciencias&mdash;he dicho&mdash;son impersonales.
-El principio de autoridad no puede ya
-imponer errores; la aplicación de los métodos científicos
-impedirá que el pensamiento futuro incurra en
-nuevos dogmatismos, que obstruyan el aumento de
-nuestra experiencia y la formación natural de nuestros
-ideales". Por eso no definimos las filosofías científicas
-como sistemas de verdades demostradas, sino como
-"<em>sistemas de hipótesis</em> para explicar los problemas
-que exceden a la experiencia actual y posible, fundados
-<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span>
-en las leyes demostradas por las ciencias particulares".
-Cualquier dogmatismo es enemigo de la verdad;
-concebir una filosofía científica definitiva, sería
-absurdo, ya que la experiencia y las hipótesis se integran
-y se rectifican incesantemente: "<em>es un sistema en
-formación continua. Tiene métodos</em>, pero <em>no tiene dogmas</em>:
-<em>Se corrige incesantemente</em>, conforme varía el ritmo
-de la experiencia". Por todo eso he creído legítimo
-interpretarla como "una metafísica de la experiencia".
-Y acaso pueda establecer su programa y su
-método dentro de algunos años, si vivo; sus resultados
-definitivos nunca, pues los concibo indefinidamente perfectibles.</p>
-
-<p>Aplicad estas ideas a la <em>experiencia moral</em> y comprenderéis
-exactamente lo que significará la <em>moral sin
-dogmas</em> del porvenir: no solamente sin dogmas religiosos,
-sino también sin dogmas racionales. Suponed que
-esa experiencia es distinta en cada sociedad humana
-y en cada momento de su evolución, y comprenderéis
-la inevitable <em>variación de los ideales de perfección moral</em>
-que los hombres construirán hipotéticamente sobre
-su experiencia incesantemente renovada.</p>
-
-
-<h3>11.&mdash;<span class="smcap">El Solidarismo</span></h3>
-
-<p>Volvamos a Emerson y a la ética social, para terminar.</p>
-
-<p>En las sociedades contemporáneas que suelen considerarse
-más civilizadas, los ideales éticos predominantes
-son esencialmente sociales. El individualismo radical&mdash;estilo
-<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>
-Stirner&mdash;y el humanitarismo absoluto&mdash;estilo
-Tolstoy&mdash;se consideran ya como posiciones
-reñidas con la experiencia moral. No se conocen individuos
-que no vivan en sociedad, ni sociedades que
-no estén constituídas por individuos; concebir los derechos
-individuales como antítesis de los deberes sociales,
-implica ignorar que la condición básica de aquellos
-derechos es la existencia de estos deberes. El derecho
-de cada uno representa el deber de los demás; y
-el deber de cada uno constituye el derecho de los otros.
-El ideal de Justicia, en una sociedad dada, consiste
-en determinar la fórmula de equilibrio entre el individuo
-que dice: "ningún deber sin derechos", y la sociedad
-que replica: "ningún derecho sin deberes".</p>
-
-<p>A ello tiende el <em>solidarismo</em>. Partiendo de principios
-heterogéneos muchos moralistas han llegado a esta
-misma conclusión: la perfección moral del individuo
-y el progreso moral de la sociedad son solidarios. El
-valor de la parte aumenta el valor del conjunto y el
-mayor valor de éste refluye sobre aquélla; como si dijéramos
-que un buen profesor aumenta la importancia
-de la Universidad a que pertenece, y que el formar parte
-de una buena Universidad aumenta la importancia
-de un profesor.</p>
-
-<hr class="r5" />
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h2>HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS</h2></div>
-
-<blockquote>
-<p style="font-size: 0.9em; ">1. Independencia de la moralidad.&mdash;2. Una asociación
-religiosa libre.&mdash;3. Sociedades de cultura moral en
-Estados Unidos.&mdash;4. Algunos antecedentes del eticismo
-inglés.&mdash;5. Las iglesias éticas.&mdash;6. El culto religioso
-de la moralidad.&mdash;7. Espontaneidad y evolución
-de la moralidad.&mdash;8. Síntesis del pensamiento
-eticista.&mdash;9. El porvenir del eticismo.</p>
-</blockquote>
-
-<h3>1.&mdash;<span class="smcap">Independencia de la Moralidad</span></h3>
-
-<p>Los principios éticos fundamentales en el pensamiento
-de Emerson, además de influir poderosamente
-sobre las iglesias norteamericanas, determinando su
-atenuación dogmática e intensificando su ética social,
-reaparecen más puros en el movimiento de que vamos a
-ocuparnos: las <em>sociedades de cultura moral</em>, independientes
-de las iglesias tradicionales.</p>
-
-<p>"America shall introduce a pure religion", había
-pronosticado Emerson. En su sentir, pura, significaba
-depurada de todo contenido sobrenatural, ajena a todo
-preceptismo teológico, adaptable a toda verdad conquistada
-por la ciencia, encaminada a exaltar en el hombre
-la autoeducación, la confianza en el propio esfuerzo, el
-culto del deber social.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span></p>
-
-<p>En la evolución de las iglesias no-conformistas estas
-ideas fermentaban desde principios del siglo XIX,
-sin atreverse a romper decididamente sus ataduras tradicionales.
-Channing había proclamado ya, sin ambajes,
-que el ideal de los unitarios era anteponer la comunidad
-de los sentimientos éticos a la identidad de las
-creencias individuales, al mismo tiempo que reiteraba
-la absoluta supremacía de la razón como autoridad cardinal
-en materia religiosa. Humanizando el concepto
-del amor a Dios, sostenía que era exactamente equiparable
-con el amor a la virtud y a la justicia; de ello deducía,
-legítimamente, que el cristianismo debía consistir
-en la práctica de la virtud y en el anhelo de la
-justicia, antes que en la adhesión escueta a un credo
-cuyos principios pudiera fijar la teología dogmática.</p>
-
-<p>Con Emerson y los trascendentalistas esas tendencias
-se acentuaron a punto de que su actitud pareció
-de franca hostilidad a todas las iglesias cristianas; y
-aunque no negaban que dentro del cristianismo, y sólo
-dentro de él, debían operarse las evoluciones que reputaban
-necesarias, Alcott se vió tratado como un reformador
-peligroso, Teodoro Parker fué sindicado como
-ateo, y el mismo Emerson despertó desconfianzas entre
-los que adherían al tradicionalismo.</p>
-
-<p>Su propaganda, empero, hallaba eco en todos los
-hombres emancipados. Al fin los "unitarios radicales"
-declararon (1866) que la completa libertad de pensar era
-el derecho y el deber de cada hombre, dando un sentido
-más amplio y liberal a las afirmaciones de Channing
-<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>
-sobre la innecesaria conformidad de creencias, siempre
-que se conservara la unidad de aspiraciones morales. Y
-de esta extrema izquierda, cada día más encarrilada en
-la heterodoxia, nació, en 1867, la primera <em>asociación de
-cultura moral</em> que se propuso realizar sus fines fuera de
-toda comunidad cristiana.</p>
-
-<p>A un mismo tiempo dos importantes núcleos de
-cuáqueros y de judíos, acentuaron sus respectivas disidencias
-en dirección análoga. Los "amigos progresistas"
-identificaron su religión con el bienestar físico, moral y
-espiritual de la humanidad, pidiendo el concurso de todos
-los que anhelaran mejorar y embellecer la vida del
-hombre, sin diferencias de dogma; los "judíos liberales",
-cada vez más adaptados al ambiente americano,
-siguieron las mismas huellas que los unitarios radicales.</p>
-
-<p>Digamos, desde ya, que el valor práctico de estas
-asociaciones éticas ha dependido de las oportunidades
-que ellas han ofrecido a los hombres de temperamento
-místico que ya no creían en los dogmas de las iglesias
-establecidas. William James, en sus excelentes conferencias
-de Edimburgo sobre la experiencia religiosa,
-insistió constantemente sobre la distinción necesaria
-entre la religiosidad personal y las religiones organizadas
-en iglesias; e hizo notar, con su habitual sagacidad
-de psicólogo, que la religiosidad es primaria e independiente
-del contenido secundario y dogmático de las
-teologías. Por eso debemos ver las sociedades éticas
-como un sustitutivo de las iglesias, y el culto de la moralidad
-como un equivalente del culto de otras divinidades;
-<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span>
-conocer la inexactitud de las tradiciones dogmáticas
-no implica para los temperamentos místicos librarse
-de su instintiva religiosidad, que es el producto de
-una acumulada herencia secular. Muchos hombres, aún
-variando sus ideas sobre la divinidad, no consiguen
-prescindir de esa contextura sentimental que los induce
-a buscar la emoción de lo divino.</p>
-
-<p>Ya que tales temperamentos existen ¿no es posible
-encauzar su misticismo hacia una acción moral intensa,
-benéfica para la sociedad? ¿Pueden los ideales morales
-sustituir a los dogmas religiosos? ¿La evolución de la
-sociedad hacia esos ideales podrá efectuarse dentro de
-las iglesias contemporáneas?</p>
-
-<p>¿Son un exponente de esa evolución las sociedades
-de cultura moral? ¿Su instrumento más eficaz será la
-educación moral impartida en la escuela pública? Sin
-ofreceros una respuesta a esas interesantes preguntas,
-pues no soy profeta, os diré lo que he visto o leído, muy
-satisfecho si en alguno de entre vosotros despertara una
-curiosidad simpática por estos hechos.</p>
-
-
-<h3>2.&mdash;<span class="smcap">Una Asociación Religiosa Libre</span></h3>
-
-<p>Las precedentes iniciativas encaminadas a la separación
-de la moral y el dogma, tuvieron expresión concreta
-en la constitución de una sociedad religiosa libre, la
-"<em>Free Religious Association</em>" que, en 1867, se declaró independiente
-de todas las sectas cristianas. Propúsose, en
-consonancia con los preceptos de Emerson, "favorecer
-los intereses prácticos de la religión pura", dejando a
-<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span>
-sus miembros la responsabilidad individual de sus creencias
-religiosas, sin exigirles más que su conformidad
-con el mejoramiento humano obtenido por la práctica
-de la virtud, la investigación de la verdad, el desarrollo
-de la solidaridad y la aspiración a la justicia social.</p>
-
-<p>Esta sociedad religiosa libre equivalía estrictamente
-a las sociedades que en los países latinos se denominan
-de libres pensadores o de creyentes libres. La diferencia
-de actitud entre aquélla y éstas, fué lógica dentro de
-la mentalidad dominante en unos y otros países. Los
-anglo-americanos, respetuosos de la costumbre, prefieren
-afirmar su liberalismo como una reforma de las costumbres
-religiosas existentes, más bien como un esfuerzo por
-mejorarlas que como un propósito de destruirlas; los
-latinos, sin duda por ser mayor la estabilidad e intolerancia
-de su religión, no pueden ser liberales sino
-contra ella misma, para combatirla antes que para
-transformarla. ¿Por qué? Es sencillo. El cristianismo
-católico, llevado hasta la proclamación dogmática de la
-infalibilidad papal, excluye todas las transformaciones
-legítimas exigidas por el aumento progresivo de la cultura
-social; el cristianismo disidente, en cambio, las
-consiente, por la afirmación del principio del libre examen.
-Lo que puede criticarse y mejorarse merece respeto;
-lo que se reputa infalible e intangible, sólo deja la
-posibilidad de su abandono y sustitución. Por este motivo
-es fácil comprender que la evolución liberal del
-mundo cristiano se presente en los países educados en
-el libre examen con los caracteres de un movimiento de
-<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span>
-progreso religioso, y en los países educados en la intolerancia
-como una lucha abierta contra las religiones
-que excluyen la posibilidad de su propio progreso.</p>
-
-<p>En la <em>Free Religious Association</em> persistió cierto
-espíritu irreligioso que no era nuevo entre los unitarios
-más radicales; de allí cierta falta de cohesión que acabó
-por producir la decadencia de la sociedad, confirmando
-un precepto emersoniano: las personas no pueden juntarse
-sino para la acción, para hacer en común, y nunca
-para dejar de hacer lo que ya no les interesa.</p>
-
-<p>Cuando falta comunidad de sentimientos, no existe
-religión. Es el misticismo de los individuos lo que establece
-entre ellos la unidad de acción. La asociación religiosa
-libre era una sociedad de incrédulos que no querían
-parecerlo, olvidando que tras su irreligiosidad había
-una cuestión de temperamento. Observa Augusto
-Sabatier, en su <cite>Esbozo de una filosofía de la religión</cite>, que
-las llamadas "religiones naturales" no son tales religiones,
-sino artefactos intelectuales de personas que carecen
-de sentimientos místicos y no saben comunicarse con
-su divinidad racional por medio de la oración. Por eso
-mantienen una distancia entre el hombre y la divinidad,
-sin ningún comercio intenso, sin buscar una acción de
-ella sobre el hombre, fuera de la que naturalmente fluye
-de las leyes naturales. En el fondo, estas pretendidas
-religiones le parecen simples filosofías; nacidas en una
-época de racionalismo y de historiografía crítica, nunca
-han sido otra cosa que abstracciones nominales, sin contenido
-alguno místico. Por eso veremos que, poco a poco,
-en las sociedades éticas fué penetrando un misticismo
-<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span>
-que en sus comienzos quisieron evitar; su función de
-aunar voluntades para la acción moral sin dogmas, habría
-sido ineficaz mientras la masa de sus miembros no
-fuese animada por la levadura de una fe nueva. Sólo
-así se satisfacen los temperamentos religiosos; nunca
-por simples doctrinas de arquitectura racional.</p>
-
-
-<h3>3.&mdash;<span class="smcap">Sociedades de Cultura Moral en Estados Unidos</span></h3>
-
-<p>Uno de los presidentes de la sociedad libre, profesor
-de lenguas orientales en la Universidad de Cornell,
-acometió la obra con fines más concretos. Hijo de un
-rabí, y destinado a serlo él mismo, Félix Adler, después
-de estudiar algunos años en las universidades alemanas,
-creyó que su vocación era otra; el estudio de la
-crítica bíblica, la influencia de la ética kantiana y el
-auge de la filosofía naturalista, le hicieron perder toda
-confianza en la autoridad de las teologías. Esto no modificó
-su temperamento místico ni amenguó mínimamente
-su fe en la necesidad de la educación moral; ¿la dignidad,
-el culto de la virtud, el valor de la vida humana,
-el esfuerzo hacia la perfección, la santidad, perderían
-su profundo sentido porque el hombre se apartase de
-las religiones dogmáticas?</p>
-
-<p>Creyó como Emerson que la vida privada y pública,
-en la sociedad contemporánea, tendía efectivamente
-a un descenso de su nivel moral, viendo en eso un resultado
-indirecto del viejo tradicionalismo que identificaba
-la moralidad con la religión; perdida la fe en los dogmas
-de ésta, se resentía aquélla. ¿Cuál era el remedio?
-<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span>
-¿Volver a los dogmas cuya falsedad parecía evidente?
-Eso, además de inmoral, le pareció innecesario. Lo único
-lógico y moral era salvar la ética, en ese naufragio
-lento de los dogmas religiosos. ¿Cómo? Independizándola.</p>
-
-<p>Si pudiéramos detenernos a comparar la biografía
-de Emerson con la de Adler&mdash;su medio social, su ambiente
-de familia, su temperamento, su educación personal,
-su evolución religiosa&mdash;descubriríamos un paralelismo
-constante, en el conjunto y en los detalles, entre
-el fracasado pastor unitario y el abortado rabí judío.
-Todo lo que aquél supo predicar con elocuencia suma y
-escribir en cálido estilo, reaparece como punto de partida
-en el hombre que, el 15 de mayo de 1876, fundó en
-Nueva York la primera <em>Society of Ethical Culture</em>.</p>
-
-<p>Proclamar ante todo la "autonomía de la moralidad"
-y proponerse la "educación moral" de sus miembros,
-fueron los acápites de su programa: organizar la
-vida moral de los individuos y de la sociedad sin preocuparse
-de creencias teológicas y metafísicas; es decir,
-asentar racionalmente la formación del carácter y las
-reglas de la conducta, inspirar el deseo y la fuerza de
-obrar moralmente, poner como faro de la vida humana
-<em>el ideal del perfeccionamiento ético</em>. Sobre la base única
-de la experiencia moral, este último debe derivarse
-de las nuevas condiciones de vida implícitas en el progreso
-incesante del mundo moderno.</p>
-
-<p>Pronto la sociedad formuló principios, dignos de
-ser mencionados para comprender mejor su espíritu.
-"La ley moral&mdash;dicen&mdash;es independiente de toda
-<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span>
-teología; nos es impuesta por nuestra misma naturaleza
-humana, y su autoridad es absoluta. Las aspiraciones
-democráticas y científicas de nuestra época, así
-como el desenvolvimiento de sus actividades industriales,
-han engendrado deberes nuevos que es necesario reconocer
-y formular. Tenemos el deber de emprender
-grandes obras de solidaridad social, sacudiendo la indiferencia
-general; pero nuestro primer deber es la
-"self-reform", nuestra propia reforma individual. La
-organización interna de la Sociedad Ética debe ser republicana,
-correspondiendo el trabajo y la responsabilidad
-a todos los miembros, tanto como al pastor. Es de
-la mayor importancia la educación moral de los niños,
-para cultivar en ellos el sentimiento del valor y de la
-dignidad humana".</p>
-
-<p>El espíritu de tolerancia y la indiferencia por los
-dogmas, fueron, si cabe, expresados con mayor firmeza
-que hasta entonces: "Durante más de tres mil años los
-hombres han reñido sobre las fórmulas de su fe y la
-diversidad de creencias ha ido acentuándose. Nosotros
-respetaremos toda convicción sincera. Unámonos en lo
-que nada puede dividirnos: en la religión práctica de
-la acción, allí donde el fiel y el infiel pueden encontrarse
-hermanados". Los profetas y los filósofos están de
-acuerdo sobre la primacía de la moralidad en la vida
-social, aunque difieran en la apreciación de su origen;
-lo importante es que, a fuerza de discutir sobre sus orígenes,
-no se acabe por desamparar la cultura de la moral
-en los hombres.</p>
-
-<p>A primera vista, sin conocer el proceso de su desenvolvimiento,
-<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span>
-podría suponerse que el eticismo presenta
-analogías con la religión de la humanidad de Augusto
-Comte, y aún se sospecharía que ésta pudo tener algún
-influjo sobre aquél. Nada menos cierto, sin embargo.
-Los verdaderos inspiradores del eticismo fueron Kant
-y Emerson; Kant, por su ética y sin su metafísica, Emerson
-por su optimismo naturalista y sin su misticismo
-trascendental.</p>
-
-<p>De Emerson acogen con simpatía el concepto panteísta&mdash;mejor
-diríamos humanista&mdash;de la Divinidad,
-confundida con la moralidad misma y distribuida en
-todos los hombres en la medida en que ellos son virtuosos:
-"Un hombre es Dios en tanto que es justo; con
-la justicia entran en su corazón la confianza, la inmortalidad
-y la majestad de Dios... La ley moral es la
-ley natural de nuestro ser. Un hombre tiene tanta más
-vida cuanta mayor es su benevolencia; todo mal es un
-tanto de inexistencia y de muerte. El hombre que persigue
-fines buenos lleva en sí toda la fuerza de la naturaleza;
-la maldad absoluta sería la muerte absoluta. La
-comprensión del sentimiento moral es una videncia de
-la perfección de nuestro espíritu. Ese sentimiento es
-divino y nos hace dioses".</p>
-
-<p>Adviértase, ya, el buen sentido de los eticistas al
-no proscribir el sentimiento religioso y el hábito ancestral
-de la adoración por lo divino; ni siquiera se preocupan
-de afirmar la falsedad de los dogmas o de combatir
-el mito de lo sobrenatural; dejan a este respecto
-una ventana abierta sobre el horizonte del teísmo tradicional,
-<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span>
-confiando en que ante el error posible los hombres
-podrían repetir la frase clásica de San Agustín:
-"¡Dios mío, si estamos engañados lo hemos sido por tí!"
-Se limitan a prescindir de los dogmas y de los mitos como
-creencias, tratando de aprovechar los sentimientos
-que la humanidad acostumbra asociar a ellos. ¿Los hombres
-necesitan una religión? Le ofrecen la del ideal moral.
-¿El sentimiento de lo divino no puede desarraigarse
-porque es secular? Demuestran que la divinidad consiste
-en la perfección del hombre hacia un supremo ideal
-de virtud. ¿Puede acusárseles de ser irreligiosos y difundir
-el ateísmo? Toda su acción ética es el ejercicio
-de lo mejor a que aspira el sentimiento religioso y en
-el fuero de su conciencia moral puede cada eticista adorar
-a Dios en la forma que su propia razón se lo haga
-concebir.</p>
-
-<p>Las primeras preocupaciones de las sociedades eticistas
-fueron, en suma, encaminadas a tres objetivos
-principales. Procuraron contribuir a establecer una paz
-religiosa mediante la unificación moral, poniendo fin a
-las inútiles querellas dogmáticas de los teólogos; se propusieron
-aunar voluntades para reaccionar contra la
-relajación de la moralidad privada y pública, así como
-contra el desaliento de los escépticos y la ineficacia social
-de los individualistas; y, por fin, buscando curar el mal
-en la semilla, trataron de asegurar a los niños una educación
-moral intensa, para que ellos fuesen mañana hombres
-capaces de confiar en sí mismos y de alentar firmes
-ideales.</p>
-
-<p>Con relación a Emerson, las sociedades de cultura
-<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>
-moral representan un ensayo práctico para hacer efectivas
-las doctrinas dominantes en el segundo período de
-su vida, es decir, las propiamente sociales; en ellas siguen
-inspirándose, no obstante cierta liberal amplitud
-de criterio que nunca las obliga a seguir estrictamente su
-palabra, ni a creer que ella fué definitiva. La moralidad
-se va haciendo, lo mismo que la verdad; sería renegar
-de ella, aceptar como sentencias inmutables las opiniones
-de cualquier pensador, ya que éste, en el mejor de
-los casos, sólo representa una cumbre de la cordillera
-que se eslabona indefinidamente hacia el porvenir.</p>
-
-<p>No es nuestro objeto examinar en detalle la expansión
-de las sociedades éticas americanas; basta decir
-que son numerosas y que su acción social se desenvuelve
-con sensible eficacia en algunos estados. Cada
-una de ellas aspira a ser un hogar moral para todos sus
-componentes; éstos emprenden fundaciones de utilidad
-práctica, escuelas, casas para obreros, obras de solidaridad
-social, sin olvidar por ello el estudio de todos los
-problemas sociales y políticos que afectan la vida nacional.
-Su actitud para las religiones que realizan obras
-análogas es de tolerancia y de simpatía, siendo frecuente
-su cooperación para secundar iniciativas ajenas.</p>
-
-
-<h3>4.&mdash;<span class="smcap">Algunos Antecedentes del Eticismo Inglés</span></h3>
-
-<p>Lo mismo que en Estados Unidos, numerosas heterodoxias
-religiosas precedieron en Inglaterra a la fundación
-de las sociedades de cultura moral. Un pastor
-anglicano, Voysey, había atacado durante cuarenta años
-<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span>
-al cristianismo en nombre de una religión universal, proclamando
-en su "Iglesia Teísta" la supremacía de la
-moral sobre el dogma; los "Secularistas", que menciona
-Guyau en <cite>La irreligión del porvenir</cite>, no eran otra cosa
-que una religión atea, aunque esta calificación parezca
-absurda; un grupo de positivistas había fundado a mediados
-del siglo una "Iglesia de la Humanidad". Más
-importante fué la "Sociedad Religiosa Libre", de South
-Place; dió nacimiento, en 1825, a una "Asociación Unitaria
-Inglesa", vinculando a Carlyle, a John Stuart
-Mill, a la Martineau, a Holyoake, a Roberto Browning,
-escuchando en su púlpito a William Fox, defendiendo a
-Th. Paine en sus horas de persecución, invitando a hablar
-en su seno a Max Muller, a Tyndall, a Huxley, a
-Darwin, dedicándose "al deber de la libre investigación
-y al derecho de la libertad religiosa", sin otro vínculo
-entre sus miembros que la "comunidad de la virtud".
-No es necesario insistir sobre el parentesco intelectual
-de este grupo inglés con el emersonismo; y todo induce
-a suponer que en su primera época tuvo sobre él algún
-influjo. La Sociedad Religiosa Libre, a poco de fundarse
-en Londres las primeras sociedades de cultura moral,
-se convirtió en la <em>Sociedad Ética de South Place</em>.</p>
-
-<p>Es interesante señalar dos fenómenos curiosos de
-adaptación al medio, bien manifiestos en el movimiento
-eticista inglés; por ser en él más acentuados preferimos
-su examen al del eticismo norteamericano.</p>
-
-<p>En América los únicos rastros filosóficos perceptibles
-fueron las de Emerson y Kant, aparte del liberalismo
-<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>
-práctico de todas las religiones, y especialmente
-de la unitaria. En Inglaterra, por el año 1885, las
-doctrinas filosóficas más difundidas eran el agnosticismo,
-el neo-hegelianismo y el evolucionismo; ya se pronunciaba
-la actual reacción espiritualista y religiosa, favorecida
-por todas los partidos conservadores, que con el
-equívoco disfraz del idealismo concentraba a todos los
-privilegiados y beneficiarios del régimen feudal contra
-la evolución democrática iniciada por la Revolución
-Francesa.</p>
-
-<p>Estamos en plena historia contemporánea. Contra
-todos los que se interesaban cada vez menos por el pasado
-y cada día más por el porvenir, contra los que combatían
-el Dogmatismo y el Privilegio en nombre del
-Libre Examen y de la Solidaridad Social, se difundió
-la denominación de "materialistas" y "positivistas",
-sabiendo que estas palabras tienen para las personas
-sencillas un significado de baja moralidad y de ausencia
-de ideales; eso permitió explotarlos indirectamente en
-favor de una regresión religiosa, igualmente fomentada
-por la iglesia católica y por la anglicana, ambas al servicio
-de las clases feudales de la sociedad. Frente al
-incesante progreso del espíritu moderno, y para reconquistar
-las posiciones perdidas, se atrajeron a las mujeres,
-las congregaron en corporaciones monopolizadoras
-del rango social, captaron la educación de sus hijas,
-y a éstas, a las madres de la generación siguiente, les
-impusieron&mdash;<i lang="la" xml:lang="la">sine qua non</i>&mdash;que entregasen sus hijos
-a educadores religiosos, para adiestrarlos a aborrecer
-los ideales de sus padres. Esta habilísima política, comentada
-<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span>
-desde sus comienzos por Michelet, en sus memorables
-conferencias sobre los jesuítas, tuvo en medio
-siglo el éxito que conocéis: está de moda, es prudente,
-es cómodo, es de buen tono, profesar alguno de esos nuevos
-espiritualismos palabristas que permiten filosofar
-contemporizando con el misticismo de las clases dirigentes.
-Sabéis que en toda época los que se han preocupado
-de <em>hacer carrera</em> en la política, en la enseñanza, en
-la burocracia, en los salones, han necesitado adherir a
-las "ideas" corrientes en el medio social. O lo han fingido.
-El <em>no-conformismo</em> ha sido el hermoso privilegio
-de pocos renovadores extraordinarios.</p>
-
-<p>Cerremos este paréntesis de historia de la filosofía
-contemporánea, cuya importancia apreciarán mejor los
-que la estudien dentro de un siglo. Por el momento hay
-un hecho que es, para todos, la evidencia misma: las
-clases conservadoras han fortalecido a las iglesias dogmáticas,
-confiando a los teólogos la lucha contra las clases
-progresistas que surgían de las universidades. Imputando
-a éstas el materialismo de marras y sugiriendo
-que no hay moral posible fuera de la religión, se intentó
-rehabilitar el dogmatismo en nombre de la moral.
-Conocéis la doctrina difundida por los teólogos contemporáneos:
-"es indispensable renunciar a las verdades
-adquiridas por las ciencias si ellas comprometen el espiritualismo
-tradicional en que se funda nuestra moral
-religiosa". Son palabras del ilustre cardenal Newmann.
-Conocéis también el <cite>Syllabus</cite>, monumento único en la
-historia del dogmatismo.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span></p>
-
-<p>La fundación de las sociedades éticas en Inglaterra
-señala una interesante actitud de doble protesta:
-contra el pretendido "materialismo" y contra este nuevo
-"espiritualismo" que en nombre del pasado pretende
-interceptar la libre investigación de la verdad.</p>
-
-<p>Los eticistas ingleses, como los americanos, afirmaron
-que el libre examen y el sentimiento natural son
-los únicos árbitros en materia religiosa; insistieron en
-que la moralidad no es dogmática, sino el producto espontáneo
-y perfectible de la experiencia moral; proclamaron,
-en fin, que ninguna verdad adquirida por los
-hombres podría amenguar sus ideales morales. Y en vez
-de renegar de las verdades nuevas que no se ajustaban a
-los catecismos viejos, trataron de poner la experiencia
-moral en consonancia con la verdad, "a fin de que ningún
-hombre se viera obligado a cometer la suprema indignidad
-de tener que creer en el absurdo para salvar
-su moralidad".</p>
-
-<p>Así se explica que aparezcan ciertas influencias
-filosóficas, no extrañas al eticismo norteamericano, pero
-más acentuadas en el inglés. "Las doctrinas que han
-tenido una influencia más evidente sobre él&mdash;dice
-Juan Wagner, un discípulo de Coit,&mdash;y sin las cuales
-habría revestido una forma diferente, son las teorías
-evolucionistas de Darwin y de Spencer, y los ensayos
-de moral darwinista y científica, particularmente la
-ética de Leslie Stephen, que fué durante mucho tiempo
-presidente de una Sociedad de Cultura Moral. Es el
-método evolucionista que se quiere aplicar al estudio de
-<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span>
-los hechos religiosos y morales; no se conocen ya ideas
-absolutas e inmutables; la moralidad, particularmente,
-evoluciona sin cesar. Por otra parte, bajo la influencia
-de Stephen y de Spencer, los eticistas no conciben ya
-la ética como un conjunto de reglas abstractas para la
-conducta del individuo; insisten sobre la influencia de
-la sociedad, los orígenes sociales de la moralidad, el
-carácter social de la naturaleza humana; el altruismo
-nos es tan innato y es tan natural como el egoísmo;
-todas las relaciones de la vida en sociedad deben estar
-sometidas al imperio de la moralidad. Se separan, pues,
-de la ética teológica y dogmática que sólo ve en la humanidad
-una asociación accidental y no se ocupa sino de
-la salvación individual, aunque, para colmo, la relega
-a un mundo hipotético y extrahumano. Como la mayor
-parte de los moralistas posteriores a Darwin, los éticos
-consideran la moral como una ciencia positiva y no
-mezclan en ella las tradicionales preocupaciones teológicas".
-Aunque las ideas de los eticistas sobre una religión
-humana y natural, y sobre la divinidad del hombre,
-recuerdan a veces las de Comte y de Feuerbach,
-no es posible encontrar rastros de una influencia segura.
-Fácil es, en cambio, hallarlos de los poetas y escritores
-ingleses del siglo, que siempre mantuvieron encendido
-el sentimiento del deber y el culto de la justicia:
-Shelley, Wordsworth, Browning, Tennyson, Matthew
-Arnold, Coleridge, Swimburne, George Elliot;
-digno es de notarse que por la misma época del movimiento
-eticista floreció la <em>Sociedad Fabiana</em>, de acentuado
-carácter social, cuando el pueblo inglés escuchaba
-<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span>
-como nuevos apóstoles a los Watts, los Ruskin y los Morris.</p>
-
-<p>Esos y otros esfuerzos convergían a capacitar al
-hombre para vivir en un plano superior de moralidad,
-harmonizable con el conocimiento de todas las verdades,
-propicio a la comprensión de todas las bellezas.
-¿Porqué una nueva moral no sería compatible con Darwin
-y Ruskin, con Spencer y Morris? ¿Porqué el hombre
-renunciaría en este mundo a la verdad y a la belleza,
-persiguiendo el cielo en otro mundo? ¿Cómo sería
-posible que la divinidad todopoderosa y clemente, pusiera
-la mentira y la fealdad como precio de su recompensa
-futura?</p>
-
-<p>En 1886 un grupo de intelectuales, profesores universitarios
-y hombres afectos a estudiar los problemas
-sociales, fundaron la <em>London Ethical Society</em>, proponiéndose
-"cooperar al estudio y exposición de los verdaderos
-principios de la moralidad social". No tenía carácter
-alguno religioso y afirmaba más bien su propósito de
-despertar en la juventud el sentimiento de las responsabilidades
-cívicas y sociales. Con espíritu análogo se
-fundaron sociedades semejantes en Cambridge, Oxford,
-Edimburgo, etc.</p>
-
-
-
-<hr class="r5" />
-<h3>5.&mdash;<span class="smcap">Las Iglesias Éticas</span></h3>
-
-
-<p>Félix Adler tuvo entre sus amigos y discípulos a
-un emersoniano inglés, doctor en filosofía, Stanton Coit,
-que le indujo a fundar en Londres una rama de la
-sociedad ética americana; ella fué el punto de partida
-<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span>
-de las cincuenta que existían en 1914, en vísperas de
-iniciarse la guerra actual.</p>
-
-<p>Coit, en 1888, siendo conferencista en la "Sociedad
-Religiosa Libre" de South Place, hizo venir a Londres
-al profesor Adler, que en América le había asociado al
-movimiento eticista. La actividad de Coit, como organizador
-y propagandista, fué grandísima, tanto para
-hacer como para hablar y escribir. Con el objeto de
-disminuir las resistencias que el ambiente tradicionalista
-había opuesto hasta entonces a las sociedades de
-libres creyentes, imprimió a las nuevas un carácter
-marcadamente religioso, no vacilando al fin en llamarlas
-"<em>Ethical Church</em>". En 1896 se inició la formación
-de una Unión de las Sociedades de Cultura Moral,
-cuyos principios, renovados y perfeccionados sin cesar,
-abarcan: la independencia de la moralidad, su supremacía,
-los móviles de la conducta moral, la confianza
-en sí mismo y la cooperación social, la evolución de las
-morales, el método científico aplicado al estudio de la
-experiencia moral, la necesidad de las reformas económicas
-y sociales, de la autoridad en moral, de la libertad
-en la Unión eticista y del poder de la comunidad
-moral.</p>
-
-
-
-<p>Esos <em>principios</em> merecen leerse:</p>
-
-<p>a).&mdash;En todas las relaciones de la vida, personales,
-sociales, políticas, el factor moral debería ser el
-objeto de nuestra preocupación suprema.</p>
-
-<p>b).&mdash;El amor del bien y el amor de nuestros semejantes
-son los móviles primarios de la conducta moral;
-<span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span>
-las verdaderas fuentes de ayuda son la confianza en
-sí mismo y la cooperación.</p>
-
-<p>c).&mdash;El conocimiento del bien ha evolucionado a
-lo largo de las experiencias hechas por la humanidad,
-y nosotros, que abogamos por un ideal progresivo de
-justicia personal y social, debemos tomar como punto
-de partida las obligaciones morales generalmente aceptadas
-por las comunidades civilizadas.</p>
-
-<p>d).&mdash;La autoridad suprema, en cuanto a la moralidad
-de una opinión o de una acción, es para cada
-individuo su propio juicio, concienzudo y razonado,
-después que él habrá tomado en consideración las convicciones
-de los demás.</p>
-
-<p>e).&mdash;En vista del bienestar de la sociedad, es necesario
-establecer las condiciones, económicas y de
-toda índole, que favorecerán mejor el desarrollo integral
-de cada individuo.</p>
-
-<p>f).&mdash;Conviene aplicar el método de las ciencias
-positivas al estudio de la experiencia moral.</p>
-
-<p>g).&mdash;La vida moral no implica la adopción o el
-rechazo de la creencia en ninguna divinidad personal
-o impersonal, ni en una vida después de la muerte.</p>
-
-<p>h).&mdash;No debe hacerse depender el ingreso a una
-sociedad eticista de la adopción de tal o cual criterio
-último del bien.</p>
-
-<p>i).&mdash;Las sociedades de cultura moral son el más
-poderoso medio de alentar el conocimiento y el amor
-de los principios que rigen la conducta moral, y de
-crear en sus miembros la fuerza de carácter necesaria
-para convertirlos en acción.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span></p>
-
-<p>Consecuente con el principio que pone en la sociedad
-humana las fuentes de la moralidad, dedica
-preferente atención a las cuestiones sociales, no descuidando
-fenómeno alguno que pueda constituir un
-tema de estudio o que pueda servir para el desenvolvimiento
-de una actividad moralizadora. En 1910 la
-Unión publicó una interesante <em>Declaración sobre las
-cuestiones sociales</em>, cuyas bases pueden sintetizarse como
-sigue. El progreso moral de la raza&mdash;dice&mdash;está
-estrechamente vinculado a su bienestar material; necesitamos,
-pues, una legislación eficiente para asegurar
-a todos un trabajo dignamente remunerado, asegurando
-el bienestar de los que se encuentren invalidados
-para el mismo, dando a todos un hogar confortable,
-proporcionando descanso y recreo a cuantos los necesiten.
-Se reputa indispensable la reforma completa del
-régimen escolar inglés, haciéndolo laico y gratuito,
-educando ante todo el carácter, organizando sistemáticamente
-una instrucción cívica y moral. Auspiciar la
-igualdad civil y política de los dos sexos, una moral
-sexual equivalente para el hombre y la mujer, medidas
-legislativas para impedir los matrimonios eugénicamente
-peligrosos; lucha contra el alcoholismo y el juego;
-saneamiento de la prensa y de los partidos políticos;
-esfuerzos para ajustar las relaciones internacionales a
-una más alta moralidad que hasta el presente.</p>
-
-<p>Casi no hay movimiento internacional de progreso
-y de libertad al que esta Unión no se haya asociado,
-con una amplitud de miras realmente loable; un día
-promueve meetings feministas, otro protesta contra la
-<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span>
-ejecución de Ferrer, lucha hoy contra la trata de blancas,
-mañana celebra funerales a Tolstoy, hasta organizar
-dos <em>Congresos Internacionales de Educación Moral</em>
-(Londres y La Haya), el primer <em>Congreso Universal
-de las razas</em> (Londres, 1911) y la <em>Liga Inglesa para
-la Enseñanza de la Moral</em>, que ya tiene entre sus adherentes
-a muchos miembros del parlamento inglés.</p>
-
-<p>En la bibliografía, ya vasta, llama la atención un
-carácter general: la falta de esos adornos literarios
-que suelen suplir al pensamiento claro o que se emplean
-para encubrirlo. Paul Desjardins ha dicho que
-algunos discursos de los eticistas evocan por su elevación
-y su eficacia a los estoicos antiguos, y ha creído
-poder compararlos a las páginas del <cite>Manual</cite> de Epicteto.</p>
-
-<p>Cada sociedad o iglesia es libre de formular sus
-principios como lo estime conveniente, dentro de las
-líneas generales señaladas. Como tipo de una de ellas,
-leamos los "principios" y "fines" enunciados en la
-Constitución de la <em>Ethical Church</em>, en que se ha transformado
-la <em>West London Ethical Society</em>.</p>
-
-
-
-<p>a).&mdash;<em>principios.</em></p>
-
-<p>1.&mdash;La vida moral tiene sobre nosotros derechos
-supremos, que no reposan sobre una autoridad exterior,
-ni sobre un sistema de recompensas y castigos
-sobrenaturales, pero que se originan en la naturaleza
-del hombre, en cuanto es un ser inteligente y social.</p>
-
-<p>2.&mdash;En la práctica, la vida moral debe ser realizada
-por el cumplimiento de los deberes generalmente
-reconocidos como moralmente aceptables y, además,
-<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span>
-por el cumplimiento de obligaciones que todavía no
-han penetrado en la conciencia social.</p>
-
-<p>3.&mdash;Considerando la supremacía para el hombre
-de esos derechos de la vida moral, el ideal ético debe
-ser considerado como el objeto de nuestra devoción
-religiosa, consistiendo la religión en la obediencia y
-la lealtad a cualquier objeto que se considera digno
-de la suprema devoción.</p>
-
-<p>b).&mdash;<em>fines.</em></p>
-
-<p>1.&mdash;Concurrir a desarrollar la ciencia de la ética.</p>
-
-<p>2.&mdash;Aún dejando a los miembros absolutamente
-libres de creer o no creer en la existencia de una vida
-ulterior y en una realidad que excede de nuestra experiencia,
-enseñarles a independizar de ellas sus ideas
-y sus prácticas morales.</p>
-
-<p>3.&mdash;Insistir sobre la importancia del factor moral
-en todas las relaciones de la vida, personales, sociales,
-políticas, nacionales e internacionales.</p>
-
-<p>4.&mdash;Ayudar a los hombres a conocer, amar y practicar
-el bien, por medios puramente humanos y naturales.</p>
-
-<p>5.&mdash;Infundir a los miembros la fuerza y la inspiración
-que emanan de la actividad en común y de la
-confraternidad moral.</p>
-
-<p>En síntesis, la Sociedad se propone intensificar la
-moralidad sobre una base no dogmática y naturalista.</p>
-
-<p>Justo es señalar, ya, la segunda forma de adaptación
-al medio, sufrida en Inglaterra por las sociedades
-de cultura moral. Las reuniones van tomando el aspecto
-de ceremonias <em>religiosas</em>; aunque no hay liturgia
-<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span>
-fija, el procedimiento se acerca mucho al de las actuales
-iglesias unitarias de Estados Unidos. Para comprender
-mejor el espíritu de las reuniones creo útil
-traducir la descripción de la Iglesia, hecha por un
-miembro de la misma. "La antigua capilla metodista
-que es ahora la <em>Ethical Church</em>, se compone de una
-sala en hemiciclo, rodeada por dos galerías sobrepuestas.
-Así todo converge hacia la cátedra, o mejor dicho,
-a la tribuna, adosada a la pared del fondo: un fresco
-de vivos colores la adorna, representando hombres
-que se pasan antorchas de mano en mano. En lo alto,
-sobre el fresco, un busto de Pallas Athenea preside a
-todos los oficios del culto. Dos bajorrelieves de Della
-Robbia, con niños músicos y cantores, están encastrados
-en la pared, a uno y otro lado de la tribuna. Delante
-de ésta, sobre dos columnitas, estatuas de Jesús
-y de Buda, y en toda la sala bustos de Marco Aurelio,
-Lincoln, Sócrates, Josefina Butler, etc." Estos detalles
-decorativos dicen más que un programa.</p>
-
-<p>No hay <em>servicio religioso</em> sin conferencia o sermón.
-Es curioso leer algunos títulos de la serie correspondiente
-a un trimestre de 1912:</p>
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>"El Dios de Bernard Shaw",</p>
-
-<p>"Dios: el Bien actuando en el mundo",</p>
-
-<p>"Cómo Dios necesita de nosotros",</p>
-
-<p>"La irreligión del Porvenir ",</p>
-
-<p>"La idea que la civilización es una enfermedad",</p>
-
-<p>"Los castillos de naipes de los utopistas",</p>
-
-<p>"La Gran Ilusión de Norman Angell",</p>
-
-<p>"La alquimia del pensamiento",</p>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span></p>
-
-<div class="blockquot">
-
-<p>"Donatello, Miguel Angel, los Della Robbia, Rodin
-y Meunier",</p>
-
-<p>"La religión de Riquet en la biblioteca de su
-maestro Bergeret",</p>
-
-<p>"La señora Sidney Webb y las otras mujeres",</p>
-
-<p>"Debemos cumplir nuestras promesas",</p>
-
-<p>"La política por sobre los partidos",</p>
-
-<p>"El poder que salva a los hombres",</p>
-
-<p>"Pericles y el Partenón",</p>
-
-<p>"La construcción de San Pedro en Roma",</p>
-
-<p>"La historia del Divorcio",</p>
-
-<p>"El temor de la responsabilidad",</p>
-
-<p>"Los siete sacramentos de la Iglesia romana",</p>
-
-<p>"La moralidad del Rito",</p>
-
-<p>"En qué Jesucristo sobrepasa a los demás hombres",</p>
-
-<p>"Doce conferencias sobre los Salmos", etc.</p>
-
-</div>
-
-<p>Puede inferirse de esos temas que la Iglesia pretende
-ser, al mismo tiempo, una verdadera Universidad
-popular, con sus correspondientes proyecciones luminosas
-y cintas cinematográficas.</p>
-
-<p>En la imposibilidad de hacer una reseña analítica
-de las ideas contenidas en la vasta bibliografía, digamos
-solamente que la Iglesia encargó, en 1913, a Stanton
-Coit, la redacción de un <em>Social Worship</em>, o Manual
-del Culto Societario, cuyos dos volúmenes acentúan
-todavía más el carácter <em>religioso</em> de las sociedades éticas
-inglesas. Y para que esa evolución de la forma no
-induzca a creer que las ideas han cambiado, mencionaremos
-este pasaje de un sermón sobre la lealtad intelectual:
-<span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span>
-"Si un hombre posee una creencia, pero
-ahoga las dudas que surgen en su espíritu respecto de
-ella, y evita los hombres y las lecturas que de ella tratan
-y podrían ilustrarlo, y tiene además por impíos
-los pensamientos que podrían perturbarla,&mdash;la vida de
-ese hombre no es más que un largo pecado hacia la
-humanidad".</p>
-
-
-<h3>6.&mdash;<span class="smcap">El Culto Religioso de la Moralidad</span></h3>
-
-<p>Acostumbrados a concebir la independencia moral
-como un apartamiento de la religiosidad, y no dentro
-de ella,&mdash;como efecto de la religión dogmática en que
-hemos sido educados&mdash;nos causa cierta impresión de
-extrañeza la conservación de la exterioridad ceremonial,
-y aun del nombre de iglesias, en sociedades cuya
-concepción naturalista de la divinidad no conseguimos
-distinguir del ateísmo.</p>
-
-<p>Acaso una comparación con algo que conocemos
-definidamente, nos permita entender mejor el sentido
-global del eticismo inglés. Poniendo en el hombre la
-divinidad, y mirando su perfeccionamiento moral como
-el advenimiento de la divinidad misma en cada hombre,
-el eticismo se presentaría como una doctrina del
-superhombre moral, predestinado a surgir del hombre
-religioso contemporáneo, y satisfaciendo las tendencias
-místicas del temperamento individual.</p>
-
-<p>Recordad que William James, después de estudiar
-las <em>Fases del sentimiento religioso</em>, llega a la conclusión
-de que en la hipótesis de la divinidad los hombres han
-<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span>
-sintetizado su sentimiento de admiración por lo que
-creen primordial, unánime y verdadero en sí mismo.
-La religiosidad sólo puede definirla como "la reacción
-total frente a la vida"; de allí su pregunta: ¿por qué,
-entonces, no decir que cualquier reacción total frente
-a la vida es una religión? Dejo a vosotros la respuesta,
-muy cómoda para los ateos que no quieren pasar por
-tales; yo os confieso que la pregunta de James me parece
-muy hábil, pero sospecho que es peligroso seguir
-embrollando a la humanidad con sabias hipocresías. Si
-la religiosidad es un sentimiento individual, las religiones
-sólo comienzan a existir cuando los individuos se
-organizan para cultivar o difundir creencias comunes,
-uniformando su conducta para ciertas prácticas. Al
-decir, pues, que el eticismo puede asumir un aspecto
-religioso, nos referimos, sin ambigüedad, a la organización
-en verdaderas comunidades regidas por prácticas
-rituales, y no a las simples reacciones de los individuos
-frente a la vida.</p>
-
-<p>En algunas de las Iglesias Éticas se ha producido,
-con el tiempo, un fervor místico que parece contrastar
-con el espíritu antidogmático y de libre crítica que
-figura en sus programas. Ahondando el examen, sin
-embargo, se percibe que la aparente contradicción sólo
-es un resultado de nuestros hábitos mentales, que nos
-impiden separar dos cosas que acostumbramos ver unidas;
-el sentimiento místico y las creencias dogmáticas.
-Los eticistas no sólo respetan el primero al repudiar
-las segundas, sino que tratan de utilizar en beneficio
-<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span>
-de la moralidad el misticismo que actualmente está desviado
-por dogmas contrarios a su espontánea expansión:
-ofrece un campo de experiencia más vasto a una
-inclinación natural de la personalidad humana.</p>
-
-<p>Por otra parte, atendiendo solamente a su eficacia
-sobre cada uno de sus creyentes, es indudable que las
-iglesias de todos los tiempos, además de satisfacer los
-sentimientos místicos, han satisfecho muchos sentimientos
-estéticos. Que el objeto del culto sea un Dios sobrenatural
-o la Moralidad humana, debe reconocerse
-que el ceremonial de una iglesia es un elemento efectivo
-de exaltación del culto mismo. Los jesuítas, profundos
-psicólogos, han comprendido siempre que la riqueza
-ornamental de sus iglesias es el mejor imán para
-atraer a las masas místicas; el número de creyentes
-que puede mirar esa <i lang="fr" xml:lang="fr">mise en scène</i> como una falta de
-respeto a la Divinidad, es muy pequeño. Por esa misma
-razón comprendemos que, en cierta medida, los
-eticistas hánse visto en la necesidad de no extremar su
-primitivo deseo de formas sencillas y severas; actualmente
-dan la impresión de iglesias cristianas, donde se
-ha convertido a Dios en la Moral y se ha reemplazado
-el paraíso por la naturaleza, sin que todo esto disminuya
-la exterioridad del culto.</p>
-
-<p>"<em>Nosotros tenemos un Dios; nosotros tenemos altares.</em>
-Nuestro Dios: el <em>Ideal Moral</em>, la potencia del
-bien en la humanidad, o, mejor, todas las fuerzas del
-bien actuantes en el mundo. Nuestro Dios está diseminado
-en toda la humanidad.</p>
-
-<p>"En todas partes, donde un ser trata de hacer
-<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span>
-el bien y se esfuerza por perfeccionarse moralmente,
-allí está Dios, allí Dios deviene. El no vive sino en
-nosotros y por nosotros, y todos nosotros somos divinos
-en alguna medida.</p>
-
-<p>"Nuestro Dios <em>no es todopoderoso</em>, no es sobrenatural,
-no es <em>exterior a la humanidad</em>.</p>
-
-<p>"No es la fuerza de un Dios lo que lo hace divino a
-nuestros ojos; un Dios todopoderoso nos horroriza.
-Nunca adoraremos la fuerza; sólo adoraremos y sólo
-queremos servir la justicia y la bondad, aunque ellas
-fueran tan débiles como un niño en su cuna. Pero
-nuestra religión no excluye la contemplación conmovida
-de las fuerzas del universo, la admiración de la
-regularidad de las leyes naturales. Por otra parte,
-nuestra moralidad no es una mezquina preocupación
-personal. Aspiramos a poner cada vez más, la fuerza
-al servicio del derecho. Nuestra misión es traer el
-triunfo de la inteligencia sobre el instinto, de la moralidad
-responsable sobre la fuerza irresponsable. Así la
-moralidad deja de ser un asunto privado y deviene cósmica.
-Ella podrá ser, acaso, algún día, el instrumento
-mediante el cual nuestro amor desinteresado guiará al
-universo".</p>
-
-<p>Convengamos, francamente, en que no se puede
-pedir un lenguaje más impregnado de misticismo, de
-religiosidad. El sentimiento de lo divino, la emoción
-de lo trascendental emana de páginas escritas para
-sugerir que la perfección moral no requiere la cooperación
-de entidades sobrenaturales ni de principios anteriores
-a la experiencia humana. Para los que no tenemos
-<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span>
-un temperamento místico, siempre resultará un
-poco desconcertante este misticismo naturalista.</p>
-
-<p>"Se cree muy frecuentemente que los dioses son,
-necesariamente y por definición, espíritus sobrenaturales.
-Las más fuertes razones morales y de sentido común
-nos impiden creer en un Dios sobrenatural; tal
-clase de divinidad nos repugnaría. Si, a pesar de eso,
-somos felices de tener en nuestra comunidad a cristianos
-siempre que nos ayuden y nos amen, es porque
-entendemos que ellos no hacen sino interpretar mal
-una realidad que nosotros adoramos como ellos. Rechazando,
-no la existencia&mdash;pues esa cuestión no nos
-concierne,&mdash;sino la pretendida potencia redentora de
-seres sobrenaturales, renunciamos a la posibilidad de
-ser asistidos por ninguna divinidad sobrenatural, o por
-ningún ser humano después de su muerte, y particularmente
-por Jesús de Nazareth, reconociendo sin embargo
-la asistencia que ha podido prestarnos antes de
-su muerte y el valor imperecedero de sus consejos y de
-su conducta, que siguen asistiendo a la humanidad con
-el valor del ejemplo. Para un eticista que comienza
-por afirmar la autonomía de la moralidad y pone en
-segundo término todo lo demás, todo lo que disminuye
-la responsabilidad humana es condenable. Desde el
-momento en que imploráis el auxilio de un Creador
-personal, os sustraéis a vuestra responsabilidad propia
-y renegáis la fuente inmanente de redención. Aun si
-existe un Creador, no debemos humillar nuestra humanidad
-ni vivir postrados ante él. La moralidad que no
-es puramente humana, deja de ser moralidad".</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span></p>
-
-<p>Todos los escritos de los eticistas ingleses convergen
-a afirmar lo que era un axioma para Emerson:
-la noción de realidades sobrenaturales (salvo que se
-llame "sobrenatural" a la perfección moral suprema)
-no es necesaria, para el desenvolvimiento de las fuerzas
-morales, y debe rechazarse la opinión de los que,
-sabiendo que aquéllas son ilusorias, persisten en creerlas
-de utilidad práctica. El motivo supremo de la conducta
-debe ser el respeto del ideal moral; cuando se
-lo medita con respetuosa simpatía, se convierte en
-fuente de inspiraciones tan fecundas como las que hasta
-ahora han emanado de entidades sobrehumanas.
-Los ideales no se proyectan sobre la pantalla del cielo,
-no flotan vagamente en el universo: viven en los hombres
-y entre los hombres, reconociendo a éstos el valor de
-su personalidad y comprendiendo que debe manifestarse
-en la familia, en la ciudad, en la nación, en el mundo.
-Un nuevo concepto del respeto propio nace en los eticistas
-al afirmar que todo ser se diviniza cuando en él
-despierta la conciencia de la ley moral; blasfemar del
-hombre, como hacen los pesimistas y los escépticos, es
-blasfemar de Dios, que sólo se manifiesta en el hombre.
-Sea cual fuere la interpretación que el hombre se forma
-de la divinidad, sea cual fuere su teología o su filosofía,
-es la experiencia moral lo único que lo torna divino; de
-allí que en el culto del ideal moral pueda asentarse la
-única religión incompatible con dogmas ni sectas, de allí
-que sus miembros no crean que será ésa "la religión de
-los incrédulos", sino la forma de creencia más pura a
-que pueden llegar los verdaderos creyentes. En uno de
-<span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span>
-los himnos que suelen cantar los eticistas leemos estas
-palabras de Swinburne: "Los dioses rechazan, trampean,
-negocian, venden, calculan, economizan ...", y
-Stanton Coit completa el pensamiento: "el hombre no rechazará
-a nadie, no perderá uno solo de todos los hombres
-para dignificarlo; a todos los enaltecerá con sus cuidados
-y con su amor".</p>
-
-<p>Insisto en mencionar algunos pasajes y fórmulas
-que parecen inconciliables; mi objeto no es apologético,
-sino puramente informativo. Es útil ver cómo toda nueva
-corriente de ideas, todo nuevo ensayo de prácticas,
-aparece imperfecto y poblado de disonancias. Contra el
-deseo de emanciparse del pasado, sigue el pasado ejercitando
-alguna influencia; en toda renovación, de costumbres
-o de ideas, la experiencia secular de nuestros abuelos
-reaparece, reclama su sitio, no se resigna a ceder ni
-a morir, presentándonos el cuadro inquieto del hábito
-luchando contra la experiencia nueva, de la herencia resistiendo
-a la variación.</p>
-
-<p>Concebido el movimiento eticista como una emancipación
-moral de toda tutela dogmática, vemos que el
-hábito de seculares prácticas religiosas se infiltra en él
-y tiende a convertirlo en una religión, sin contenido sobrenatural,
-ciertamente, pero religión al fin, si la consideramos
-como conjunto de prácticas y como actitud
-sentimental hacia algo que se considera Divino.</p>
-
-<p>Sin embargo, en mayor o menor proporción, lo nuevo
-altera siempre lo viejo, la variación modifica siempre
-la herencia: y en ello está la evolución que engendra
-perfeccionamientos. Las sociedades éticas se hacen
-<span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span>
-más religiosas cada vez, pero su religiosidad es muy distinta
-que en las precedentes religiones; no representa
-una verdadera regresión al tipo de que se apartaron al
-comenzar. Para aumentar su eficacia los eticistas han
-adoptado, por temperamento o deliberadamente, las costumbres
-exteriores que el sentimiento místico reclama
-como necesarias, sin renunciar por ello a la heterodoxia
-intrínseca de su doctrina.</p>
-
-<p>"La religión&mdash;dice Stanton Coit&mdash;convertida a un
-espíritu social y democrático, enseñará el respeto de sí
-mismo como la primera virtud religiosa, fundará su plan
-de redención sobre ese respeto. Desde el punto de vista
-de un idealismo humanista, la religión sobrenatural ha
-cometido hacia el altísimo un sacrilegio casi inexplicable:
-todo lo que parecía emanar del hombre, y era bello y
-adorable, puro y santo, lo ha atribuído a una fuente sobrehumana
-y sobrenatural, mientras atribuía a la naturaleza
-humana todo lo que era bajo y sórdido. Para glorificar
-una divinidad trascendente, los sacerdotes y los
-teólogos arrancaban del corazón de los hombres hasta el
-último rastro del respeto de sí mismos. No solamente
-las acciones exteriores, sino la misma devoción interior
-era mirada como lodo. Empujando los hombres al desprecio
-de sí mismos, forzándolos a envilecerse hasta la
-agonía, se les inducía a prosternarse conscientes de su
-extrema bajeza, a los pies de un Ser que no era ni hombre
-ni naturaleza, pero que tenía sujeto al hombre, en
-cuerpo y espíritu, entre sus tentáculos infatigables...
-Esta doctrina es católica, anglicana, presbiteriana, bautista,
-wesleyana... Todos, todos traicionaban a la naturaleza
-<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span>
-superior del hombre, mentían a la creencia misma
-de su personalidad, al testimonio de su inteligencia
-y de su conciencia moral. ¿Es necesario sorprenderse
-de que, así, el pueblo cayera bajo la dominación de los
-sacerdotes y de los príncipes, aliados?... Hasta hoy se
-ha creído que un hombre que se respeta y obra por respeto
-propio, carece de religión y de piedad; hasta hoy,
-apenas un hombre sobre cien mil se atreve a identificar
-ese respeto con el de Dios, osa erguir dignamente la cabeza
-con la conciencia de su valor humano, osa atribuir
-el mal que lleva en sí al error y a la ignorancia, y no a
-una siniestra predestinación sobrenatural... Hoy, por
-fin, y sólo hoy, se predice la doctrina de la inmanencia
-del hombre y se comprende que ella significa la identidad
-de la suprema fuerza redentora del universo con la
-enaltecida personalidad de todo hombre o mujer."</p>
-
-
-<h3>7.&mdash;<span class="smcap">Espontaneidad y Evolución de la Moralidad</span></h3>
-
-<p>Esta exaltación mística del respeto a la personalidad
-humana acompaña al concepto, fundamental para
-Emerson, de que <em>la bondad es normal y natural</em>, debiendo
-mirarse el mal como una simple traba o incapacidad
-para vivir normalmente, integralmente. La
-maldad pertenece a la teratología o a la patología moral:
-es una monstruosidad o una enfermedad. Son
-monstruosos todos los que obran contra sí mismos o
-contra los demás, todos los que viven de la hipocresía
-o esparcen la calumnia, todos los que fingen o mienten,
-todos los que ocultan una partícula de la verdad que
-<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>
-saben para obtener una prebenda o un beneficio, todos
-los que se avergüenzan de la indignidad propia o alientan
-la indignidad ajena, todos los cómplices interesados
-del error o de la superstición, de la injusticia o del
-privilegio.</p>
-
-<p>El hombre no se diviniza sino cuando se aproxima
-a su moralidad natural, que es la bondad, librándose
-del mal que conspira contra su propia divinización y
-contra la de los demás. Porque los resultados de la
-moralidad nunca son individuales, recaen sobre todos.
-Lo que más dificulta la perfección del hombre es su
-adaptación a un ambiente de moralidad inferior. Todos
-somos solidarios. Lo que rebaja moralmente a
-nuestros semejantes, nos rebaja a nosotros mismos; por
-eso la religión eticista conduce a una fe solidarista inquebrantable
-e impele a auspiciar todas las reformas
-que tienden a fundar una democracia social, aboliendo
-los obstáculos materiales que alejan al hombre de su
-perfeccionamiento moral.</p>
-
-<p>Creen los eticistas que el esfuerzo humano basta
-para transformar los individuos y las sociedades, creando
-esa verdadera democracia política y moral que ninguna
-nación puede jactarse de haber realizado todavía.
-Si la bondad es normal, prevalecerá naturalmente.
-En ninguna parte la vemos perfecta y omnipotente;
-pero su posibilidad puede presentirse en el deseo
-esforzado de los hombres. Si la experiencia permitiera
-descubrir los medios naturales que intensificarían la
-dignidad en el hombre y la justicia en la sociedad, lógico
-<span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span>
-sería presumir que la aplicación de esos medios conduciría
-a un aumento progresivo de la moralidad individual
-y social.</p>
-
-<p>Los eticistas ingleses afirman su fe con una certeza
-y una esperanza impresionantes. Entienden que
-aun renunciando a lo sobrehumano y lo sobrenatural,
-siguen disponiendo de todos los medios que han usado
-las antiguas iglesias para mejorar a la humanidad;
-se consideran herederos suyos, de su larga experiencia,
-de su disciplina espiritual, de su conocimiento del corazón
-humano, es decir, de todos los instrumentos psicológicos
-de proselitismo, sin necesidad de conservar ninguno
-de sus dogmas ni transigir con ninguno de sus
-errores.</p>
-
-<p>La Unión de las sociedades éticas inglesas proclama
-el deseo firme de alentar y preparar el estudio científico
-de los hechos que constituyen la <em>experiencia moral</em>
-de la humanidad. Reconoce que sólo especialistas
-en tales estudios pueden fundar esas "ciencias morales
-positivas"; pero, ocupándose teórica y prácticamente
-de las cuestiones morales y sociales, entienden proporcionar
-a los sabios observaciones y experimentos útiles,
-a la vez que preparar un público capaz de comprender
-sus resultados. "No tenemos, ni tendremos
-nunca, miedo de la ciencia; al contrario, su insuficiencia
-o su arresto nos perturbaría. Cuanto mejor conozcamos
-la naturaleza humana, tanto más seguros marcharemos
-hacia el advenimiento de la moral y de la
-justicia. Siempre nos adaptaremos a los resultados
-<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span>
-que se obtengan en el estudio de la experiencia moral
-mediante los métodos científicos".</p>
-
-<p>"Solamente los prejuicios que nacen del orgullo,
-de la avidez, del afán de dominar, de los intereses de
-clase, del envanecimiento, del desprecio de los pobres y
-de las mujeres, pueden cegar al hombre hasta impedirle
-ver los recursos infinitos de que dispondrían las iglesias
-de Cristo el día que aceptaran los descubrimientos
-y las invenciones de la ciencia, las usaran y pusieran
-en ellas su confianza, en vez de esperar una salvación
-milagrosa suplicando a espíritus invisibles y pretendiendo
-ser guiadas por agentes sobrenaturales."</p>
-
-<p>Justo es reconocer que los eticistas ingleses se adaptan
-con rigor lógico a esa confianza en la ciencia y a
-ese respeto por sus posibles resultados: desde el punto
-de vista pedagógico su actitud es verdaderamente
-crítica. No pretenden que su religión, sus iglesias, sus
-juicios morales, sean definitivos, ni que pueda erigirse
-en dogma inmutable ninguna de sus opiniones o creencias.
-No solamente creen que sus ideales son reformables
-y perfectibles, mas afirman que la historia del desenvolvimiento
-ético y religioso demuestra que los valores
-morales y las religiones están en constante evolución.
-"Ha habido en el pasado bastante charlatanismo
-en materias religiosas y morales; queremos tener
-el coraje de nuestra inevitable ignorancia y no
-presentarnos como sabiendo más de lo que podemos saber
-en el estado presente de las ciencias morales. Por
-eso no proclamamos nada que tengamos por absoluto,
-ninguna doctrina que reputemos definitiva e imperfectible.
-<span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span>
-Tomamos como punto de partida de nuestra enseñanza
-los juicios morales generalmente aceptados en
-el mundo civilizado por los individuos que parecen
-normales y procuramos intensificarlos o expandirlos,
-contribuyendo así a su evolución, que consiste en depurar
-la moral corriente de todo lo que es solamente tradicional
-o convencional, complementándola, perfeccionándola,
-acostumbrando a los hombres a no concebir
-ya ningún ideal que no sea progresivo. La voz del
-deber manda augusta y absoluta; pero nuestro conocimiento
-del deber, y la noción que de él nos formamos,
-varían incesantemente. Las ciencias morales podrían
-darnos nuevas interpretaciones de nuestros ideales
-éticos, sin por eso destruir el fondo humano y social
-de la moralidad misma; y si demostraran que algunas
-de nuestras interpretaciones son erróneas, que
-algunos de nuestros ideales presentes son contradichos
-por la experiencia moral, encontrándolos nocivos para
-la dignificación de la vida individual y social, nosotros
-nos someteríamos a sus demostraciones o corregiríamos
-nuestros errores... Por eso, y mientras se constituya
-una ciencia positiva de la moralidad, no tenemos la
-pretensión de anticipar a los hombres la verdad absoluta."</p>
-
-<p>De allí que no se consideren obligados a adoptar
-un criterio particular y absoluto del bien, ni prefieran
-enseñar tal o cual sistema de moral; eso obstaculizaría
-su progreso, excluyendo experiencias determinadas que
-otros pudieran aportar.</p>
-
-<p>Entre los eticistas hay trinitarios, unitarios, ateos,
-<span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span>
-mahometanos, hedonistas, utilitarios, kantianos; separados
-antes por sus dogmas o doctrinas, están unidos
-ahora por necesidades morales comunes, que engendran
-una fe análoga en el progreso moral de la humanidad.
-Los únicos excluidos son los incapaces de hacer esfuerzo
-alguno para mejorar su conducta y de sumar su voluntad
-con todas las otras que persiguen la solidaridad
-en el bien.</p>
-
-<p>Esta comunidad de ideales y de acción moral es
-lo que constituye la creencia de una Iglesia; todas las
-que conoce la historia, en cuanto han sido útiles a la
-humanidad, fueron verdaderas sociedades éticas. Si
-han difundido en el mundo concepciones falsas, y en
-ciertos casos depresivas, ha sido apartándose de su primitiva
-finalidad natural y humana. Por eso los eticistas
-no se declaran enemigos de las Iglesias cristianas;
-no quieren destruirlas ni suplantar su influencia en
-el mundo, sino reformarlas y perfeccionarlas, infundiéndoles
-una mayor preocupación por el progreso moral
-y purgándolas de todo su dogmatismo teológico.
-Ese sería el camino hacia la unidad de creencias de toda
-la humanidad; esa sería la única actitud religiosa
-que todos los hombres podrían subscribir sin reservas,
-sin temor a las ciencias que construyen la verdad, con
-la que nunca podrá estar en disidencia la moral. Ambas
-emanan de la Naturaleza misma, convergen hacia
-comunes ideales de dignificación humana.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span></p>
-
-
-<h3>8.&mdash;<span class="smcap">Síntesis del Pensamiento Eticista</span></h3>
-
-<p>Lo característico del eticismo, en suma, no es la
-simple afirmación de "la soberanía de la moral", para
-repetir el título del ensayo de Emerson, sino su convicción
-de que <em>la moralidad es natural y humana, independiente
-de todo dogma religioso y de toda especulación
-metafísica</em>. La moralidad puede nacer, desarrollarse,
-prosperar, alcanzar su máxima plenitud e intensidad,
-sin tener por fundamento la noción de realidades
-sobrenaturales, la idea de una divinidad trascendente
-o de una vida después de la muerte. Esas hipótesis,
-sobre parecer inútiles, pueden ser nocivas al
-desarrollo de la moralidad, en cuanto ponen fuera de
-la conducta humana los estímulos y las sanciones que
-favorecen nuestra perfectibilidad. ¡Triste, miserable
-virtud, la de aquellos hombres que no podrían tenerla
-sino como resultado de una imposición dogmática o como
-simple negocio usurario para después de la muerte!
-¡Desgraciados esclavos, no hombres, los que en su
-propia conciencia moral no podrían encontrar las normas
-para vivir con dignidad, respetándose a sí mismos,
-y con justicia, respetando a sus semejantes! Fuerza es
-reconocer que no carecen de lógica los eticistas cuando
-afirman que lo sobrenatural es un peligro para lo natural,
-y lo teológico para lo ético, y el dogmatismo para
-la perfectibilidad, y la superstición para la virtud.</p>
-
-<p>Quieren ellos constituir una religión exclusivamente
-humana. En todos sus escritos se advierte la tendencia
-firme a propiciar el advenimiento de un régimen
-<span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span>
-social en que tengan una parte creciente la solidaridad
-y la justicia; y muestran, también, una confianza
-optimista que concilia su misticismo con los métodos
-de las ciencias contemporáneas, creyendo en la bienhechora
-fecundidad de sus aplicaciones prácticas a la
-felicidad humana. No temen que la Verdad pueda, en
-momento alguno, disminuir el coeficiente medio de Virtud
-difundido en el mundo. Emancipando la moralidad
-de todo dogmatismo, afirman que la Verdad sólo puede
-ser temida por los que ven en la ignorancia, en la mentira
-y en la superstición, los medios de perpetuar la
-maldad representada por la injusticia y el dolor cimentado
-en el privilegio. Y creen, con bella firmeza,
-que si los hombres logran poner algún día toda su fe,
-la más ardiente, la más incontrastable, la más devota,
-en ideales nacidos de la Experiencia Moral, habrá desaparecido
-el conflicto eterno entre la inteligencia racional
-y el sentimiento místico, entre la Ciencia y la Fe,&mdash;sólo
-incompatibles cuando un término busca la Verdad
-y el otro se asienta en el Error,&mdash;hermanadas para
-siempre cuando la religión del Ideal Moral limpie de
-sus malezas tradicionales el sendero que lleva al individuo
-hacia la dignidad, que lleva a la sociedad hacia la
-justicia.</p>
-
-
-<h3>9.&mdash;<span class="smcap">El Porvenir del Eticismo</span></h3>
-
-<p>¿Se organizará definitivamente como una iglesia
-sin doctrinas para cultivar una moral sin dogmas?
-Confieso que el eticismo me inspira mucha simpatía y
-<span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span>
-que no considero perdidos los momentos que he consagrado
-a visitar sus sociedades y leer sus escritos; a
-pesar de ello no podría predecir si, en su forma actual
-o transformándose, está llamado a alcanzar una gran
-difusión. En todos los países de la Europa civilizada
-existen asociaciones animadas de ese mismo espíritu,
-con nombres análogos o diferentes; pero en todos, fuerza
-es reconocerlo, su esfera de acción es más bien cualitativa
-que cuantitativa: hombres de moralidad superior
-cuyo temperamento místico coincide con una disconformidad
-religiosa. Acaso lleguen a constituir una
-iglesia para las minorías selectas que necesiten un ambiente
-organizado para desenvolver su misticismo; eso
-mismo excluirá de ellas al exiguo número de hombres
-que no tenemos un temperamento místico.</p>
-
-<p>La masa de los creyentes, si se apartara de las
-iglesias actuales, preferiría vincularse a las nuevas religiones
-cristianas cuyo sentido práctico y social las
-hace más humanas que las antiguas. Los incapaces de
-creer en religión alguna, si tienen temperamento místico,
-serán atraídos siempre por esas grandes corrientes
-de renovación política y social, que equivalen prácticamente
-a verdaderas religiones de la humanidad.</p>
-
-<p>¿Evolucionarán las demás iglesias actuales hacia
-una moral sin dogmas? Sin dogmas, no; con menos
-dogmas, sí. Basta recordar la influencia del unitarismo
-y del trascendentalismo sobre todas las iglesias norteamericanas;
-ese es el sentido general de la evolución
-religiosa contemporánea, en el mundo civilizado: cada
-<span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span>
-iglesia tiene en su seno un "modernismo" que depura
-incesantemente sus dogmas. Es indudable que
-los teólogos del siglo XX han aprendido cosas que no
-sospechaban los del XV; en ninguna Facultad o Seminario
-de Teología podría estudiarse un tratado de
-hace cincuenta años, fuera de su interés histórico o literario;
-las iglesias, para defender sus dogmas, han tenido
-que adaptarlos a los resultados menos inseguros
-de las ciencias contemporáneas. Revisando los libros
-de texto usados en la Universidad Católica de Louvain,
-y en la Divinity School de Harvard, he pensado con escalofríos
-en la hoguera que habría carbonizado a sus
-autores si los hubiesen escrito hace tres siglos.</p>
-
-<p>Con esto os quiero expresar que las mayores iglesias
-euroamericanas han experimentado grandes progresos,
-precursores de otros que atenuarán gradualmente
-su dogmatismo. Como cada una de ellas sólo polariza
-una parte limitada de las creencias sociales, es natural
-que llegue hasta los concilios de los teólogos el
-eco de lo que pasa fuera de cada iglesia; hemos visto
-que la ética social ha corregido ya en algunos países
-la ética de los teólogos y podemos presumir que toda
-nueva efervescencia moral tendrá repercusiones semejantes.
-Desde este punto de vista considero legítimo
-suponer que el eticismo puro puede tener una influencia
-indirecta, desdogmatizando poco a poco las morales
-teológicas más difundidas.</p>
-
-<p>Ciertos modos de pensar y de sentir, aunque adoptados
-por pocos, constituyen un obligado término de
-comparación para los que piensan y sienten de otra
-<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span>
-manera; poco importa que no tengan un éxito de proselitismo,
-su eficacia consiste en que no pueden prescindir
-de ellos los mismos que se proponen combatirlos.</p>
-
-<p>Es una acción indirecta, diréis; pero existe y es
-benéfica. No es la única, sin embargo. En horizontes
-más reducidos, para la minoría ilustrada a que poco
-antes nos referíamos, las asociaciones éticas son de
-utilidad directa. Baste pensar que ellas ofrecen un
-ambiente de educación moral intensiva a muchos hombres
-que no creen en dogma alguno religioso y que aislados
-están expuestos a caer en el dilettantismo, en el
-escepticismo o en el pesimismo moral; por el funesto
-hábito de asociar su moralidad a su religión abandonada,
-están expuestos a aflojar los resortes de su conducta
-privada y cívica, confundiendo la buena tolerancia
-doctrinal de todas las ideas con la detestable tolerancia
-práctica de todos los vicios.</p>
-
-<p>Reconozcamos que ese peligro existe; nadie podría
-negar su gravedad desde una cátedra sin eludir la responsabilidad
-social que acepta al ocuparla. Y el remedio
-contra ese peligro&mdash;después del ejemplo personal,
-que es siempre la lección más fecunda&mdash;está
-en fomentar toda nueva forma de experiencia moral
-que pueda suplir las ya impracticables. El hombre
-que abandona sus dogmas religiosos está obligado
-a intensificar su moral práctica, a ser mejor hijo y mejor
-padre, mejor amigo y mejor esposo, mejor obrero
-y mejor ciudadano. La <em>obligación social</em> no es menor
-que la teológica o la metafísica; la <em>sanción social</em> es
-<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span>
-tan severa como la divina o la racional... Y bien; si
-entre los hombres que no creen ya en las religiones
-dogmáticas, muchos carecen de energías morales suficientes,
-¿no es deseable que las sociedades éticas les
-proporcionen un ambiente propicio para que su moralidad
-sea sostenida y se perfeccione?</p>
-
-<p>Basta reconocer que existe un peligro, para que
-no sea desdeñable ningún medio que contribuya a evitarlo.
-Sabéis&mdash;da vergüenza decirlo&mdash;que algunos
-señalan como único remedio la vuelta a los dogmatismos
-tradicionales repudiando de plano todas las verdades
-que desde hace un siglo los contradicen o los
-comprometen. No vacilemos en declarar, en voz alta
-y en nombre de nuestros hijos, que perseguir la moralidad
-a precio del error deliberado&mdash;que es la mentira&mdash;nos
-parece la más irreparable de las inmoralidades.</p>
-
-<p>Los eticistas, sin distinción de matices, quieren que
-la verdad, profunda voz con que habla a los hombres
-la Naturaleza, sea respetada. Nunca proponen ahogarla;
-prefieren depurar los viejos ideales éticos de todos
-sus elementos dogmáticos, perfeccionándolos, elaborando
-ideales nuevos.</p>
-
-<p>Existe, no lo descuidemos, otro aspecto de la cuestión,
-más importante para el porvenir. Las sociedades
-éticas no lo descuidan: es el problema de la educación
-moral en la enseñanza; es el único práctico para el
-porvenir. Así lo comprendieron, en nuestra patria,
-muchos grandes espíritus: Echeverría, Alberdi, Sarmiento,
-<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span>
-Estrada, Peyret, en bellas páginas que merecen
-releerse; Agustín Álvarez le consagró un volumen
-especial; desde esta misma cátedra os la ha predicado
-el dignísimo decano de esta Facultad, Rodolfo
-Rivarola.</p>
-
-<p>Las naciones civilizadas han expresado ya su voluntad
-de que la escuela pública se abstenga de preferir
-ninguno de los dogmas religiosos profesados por sus
-ciudadanos. Afirmemos también la necesidad de intensificar
-en ella la educación moral, preparando las
-generaciones futuras para esa tolerancia recíproca de
-las creencias que es la base misma de la solidaridad social.
-Sólo por obra de la escuela marchará la humanidad
-hacia una moral sin dogmas; sólo por ella podrán
-los argentinos de mañana repetir el lema de las sociedades
-éticas: <em>Los dogmas dividen a los hombres; el
-ideal moral los une</em>.</p>
-
-<div class="chapter">
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a><br /><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span></p>
-</div>
-
-
-<p class="center" style="font-size: 1.2em; margin-top: 6em; margin-bottom: 2em; "><span class="smcap">Del autor, reediciones en el mismo formato:</span></p>
-
-<div class="center">
-<table class="toc" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="author">
-
-
-<tr>
-<td align="left">Principios de Psicología (5.<sup>a</sup> edición, corregida),<br />
-<span style="padding-left: 2em; ">1 vol. de 500 páginas.</span></td>
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-2 $ m|n.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="left">Criminología (6.<sup>a</sup> edición, corregida),<br />
-<span style="padding-left: 2em; ">1 vol. de 400 páginas.</span></td>
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-2&nbsp;&nbsp; "&nbsp;&nbsp;"&nbsp;&nbsp;</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="left">El Hombre Mediocre (3.<sup>a</sup> edición, corregida),<br />
-<span style="padding-left: 2em;">1 vol. de 256 páginas.</span></td>
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-agotada</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="left">Hacia una moral sin dogmas,<br />
-<span style="padding-left: 2em; ">1 volumen de 212 páginas.</span></td>
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-1 $ m|n.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td align="left">El Hombre Mediocre (4.<sup>a</sup> edición, formato menor).</td>
-<td align="right">1 $ m|n.</td>
-</tr>
-
-</table>
-</div>
-
-
-
-
-<p class="center" style="font-size: 1.2em; margin-top: 2em; "><span class="smcap">En prensa</span>:</p>
-
-<div class="center">
-<table class="toc" border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="prensa">
-
-<tr>
-<td align="left">La simulación en la lucha por la vida<br />
-<span style="padding-left: 2em;">(11.<sup>a</sup> edición, corregida), 1 vol. de 256 páginas.</span></td>
-
-<td align="right">&nbsp;<br />
-1 $ m|n.</td>
-</tr>
-</table>
-</div>
-
-
-<p class="center" style="margin-top: 4em; ">PEDIDOS A LA CASA VACCARO<br />
-Avenida de Mayo 646&mdash;Buenos Aires</p>
-
-
-<div class="chapter">
-
-<hr />
-
-</div>
-
-<div class='tnote'>
-
-<p class="center" style="font-size: 1.3em; ">NOTAS DEL TRANSCRIPTOR</p>
-
-
-<p>Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando esta obra
-fue publicada por primera vez eran diferentes a las existentes cuando
-se realizó la transcripción. El criterio utilizado para llevar a cabo
-esta transcripción ha sido el de respetar la ortografía original.
-Sin embargo, en algunos casos la ortografía en la impresión
-original no es consistente. Tal es el caso del vocablo "da". En
-algunas ocasiones el vocablo aparece con acento, dá, y en muchos
-más está escrito sin acento. El criterio utilizado para resolver
-esas inconsistencias fue privilegiar la forma que aparece más
-frecuentemente.</p>
-
-<p>Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos.</p>
-
-</div>
-
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of Project Gutenberg's Hacia una Moral sin Dogmas, by José Ingenieros
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS ***
-
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-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
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