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Galia and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images generously made available by The -Internet Archive) - - - - - - - - - - Hacia una moral sin dogmas - - - JOSÉ INGENIEROS - - Hacia una moral sin dogmas - - Lecciones sobre Emerson y el eticismo - - [Ilustración] - - - BUENOS AIRES - Talleres Gráficos de L. J. Rosso y Cía.--Belgrano 475 - - 1917 - - - - - ÍNDICE - - Página - - =Advertencia.= 7 - - =Emerson y Sarmiento.=--1. Un moralista.--2. El ambiente - puritano.--3. Channing y Emerson.--4. Decepción de la moda - filosófica.--5. El trascendentalismo.--6. Geografía moral de - los Estados Unidos.--7. Sarmiento y Horacio Mann.--8. La - vida en Concord.--9. Emerson y Sarmiento 9 - - =Orientaciones morales.=--1. Una ética sin metafísica.--2. - La crítica de las costumbres.--3. Necesidad de caracteres - firmes.--4. Disconformidad con todo tradicionalismo.--5. - Panteísmo.--6. Ética naturalista.--7. El optimismo y la - perfectibilidad.--8. La confianza en sí mismo.--9. La bella - necesidad.--10. Función social del no-conformismo 61 - - =La ética social.=--1. Integración del pensamiento - emersoniano.--2. La autonomía de la experiencia moral.--3. - Idealismo y perfectibilidad.--4. El dogmatismo teológico - excluye la perfectibilidad.--5. Valor social de la - herejía.--6. Las morales independientes.--7. Insuficiencia - de los dogmas racionales.--8. La ética social en las - iglesias norteamericanas.--9. Su influencia sobre las - iglesias inmigradas.--10. Ciencias morales sin - dogmatismos.--11. El solidarismo 113 - - =Hacia una moral sin dogmas.=--1. Independencia de la - moralidad.--2. Una asociación religiosa libre.--3. - Sociedades de cultura moral en Estados Unidos.--4. Algunos - antecedentes del eticismo inglés.--5. Las iglesias - éticas.--6. El culto religioso de la moralidad.--7. - Espontaneidad y evolución de la moralidad.--8. Síntesis - del pensamiento eticista.--9. El porvenir del eticismo 165 - - - - - =ADVERTENCIA= - -Estas lecciones sobre _Emerson y el eticismo_ fueron pronunciadas en -junio de 1917 en la cátedra de Ética, del profesor Rodolfo Rivarola. - -El "Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras", ha tenido la -gentileza de presentarme una versión taquigráfica, exponiéndome -el deseo de editarlas; tan feliz circunstancia me permite salvar -esta partícula de ese trabajo invisible en que todos los profesores -consumimos nuestra actividad. Para corresponder mejor al buen deseo, -que también lo es mío, pues nunca he hablado a mis alumnos sobre -asuntos que no me interesan, he revisado el texto, reescribiéndolo en -parte, _festinantis calami_, e intercalando en él ciertos fragmentos a -que sólo pude aludir por la medida del tiempo. - -Algún lector advertirá frecuentes paréntesis sobre temas incidentales; -todos los que hablamos sin poseer esa feliz memoria que constituye -el secreto de los buenos improvisadores, estamos condenados a esos -imprevistos esparcimientos. Y al ver escrito lo que hablamos, nos -sorprende nuestra incapacidad de hablar como escribimos. - -Si el lector es amigo, su simpatía dispensará esos tropiezos durante la -lectura y pasará por alto alguna imperfección del estilo, que solamente -es claro. - - Buenos Aires, julio de 1917. - - - - - =EMERSON Y SARMIENTO= - - 1. Un moralista.--2. El ambiente puritano.--3. Channing - y Emerson.--4. Decepción de la moda filosófica.--5. El - trascendentalismo.--6. Geografía moral de los Estados Unidos.--7. - Sarmiento y Horacio Mann.--8. La vida en Concord.--9. Emerson y - Sarmiento. - - - 1.--UN MORALISTA - -¿Pueden los hombres vivir _en tensión_ hacia una moralidad cada vez -menos imperfecta sin más brújula que los ideales naturalmente derivados -de la experiencia social? ¿La humanidad podrá renovar indefinidamente -sus aspiraciones éticas con independencia de todo imperativo dogmático? -¿La extinción progresiva del temor a las sanciones sobrenaturales -eximirá a los hombres del cumplimiento severo de sus deberes sociales? - -Someto estas preguntas a la consideración de todos los jóvenes que me -escuchan. En los más, no lo ignoro, crece de día en día la desconfianza -frente a los dogmatismos tradicionales que el mundo feudal legó a las -sociedades modernas; y quiero, por eso mismo, dilucidar esas preguntas -con detenimiento, a fin de justificar esta sentencia de Emerson que -considero independiente de toda teoría o sistema filosófico: _la -soberanía de la moralidad_ es un axioma de la vida social. - -Sois antidogmáticos y os apruebo; he compartido siempre, como todo -hombre que estudia incesantemente, vuestra actitud antidogmática. -Todo lo que sabemos, todo lo que anhelamos, puede ser superado por -hombres que estudien más y que sientan mejor. Adherir a un dogma, -como acostumbran los ignorantes y los holgazanes, implica negar la -posibilidad de perfeccionamientos infinitos. - -La vida, las doctrinas y la acción social de Emerson, nos permitirán -comprender que la moralidad humana puede vivir sin la tutela de dogma -alguno; más, aún, la subordinación de la moralidad a los dogmas que -suelen complicarla es un obstáculo constante al libre desenvolvimiento -de nuestra experiencia moral. El camino del error no es el que mejor -conduce a la virtud. - -Con las palabras finales de su expresivo ensayo sobre _La soberanía -de la moralidad_--palabras vagas, es cierto, como suyas--Ralph Waldo -Emerson sugiere, en pocas líneas, el múltiple sentido místico y -optimista, social y humano, natural y panteísta, que en sus rebeldías -de estudioso, en su acción de reformador y en sus lirismos de poeta, -nos permite reconocer uno de los moralistas más intensos del siglo -XIX. Escuchadlas: "El hombre que se ha acostumbrado a mirar la extrema -variabilidad de su condición, a manejar con las propias manos sus -bienes, sus relaciones y sus opiniones, a remontarse hasta el principio -de todas las cosas en busca de la Ley Moral, ese hombre ha eludido las -asechanzas del escepticismo; cuanto hay de más conmovedor y sublime -en nuestras relaciones, en nuestra felicidad y en nuestras desdichas, -tiende realmente a elevamos hasta esa vida excelsa, y, si es posible -llamarla así, sobrehumana". - -Moralista intenso, dijimos, aunque no creador: Emerson pertenece -a la familia de los hombres representativos, en el sentido más -riguroso del concepto; no es posible estimarlo sin conocer el medio -sociológico y moral en que se desenvolvió. La simpatía que inspira no -es provocada solamente por sus escritos, sino por la acción de su vida -entera, actuante como una levadura de renovación moral en el ambiente -anglo-americano, a punto de persistir hasta hoy en la orientación -ética de su raza, perfeccionándose insesantemente, algunas direcciones -básicas por él impresas o representadas. - -Emerson, más apóstol que doctrinario, no ha escrito página alguna que -por su rigor razonante nos evoque las luminosidades, a veces frías, de -un Spinoza o de un Kant; pero tal como fué, imaginativo y nebuloso, -supo condensar en sus palabras ese calor de metal candente que, en todo -tiempo, ha polarizado el misticismo de la especie humana, concretando -en innumerables afirmaciones positivas la secular experiencia religiosa -de la humanidad. Fué moralista porque intentó salvar la moral del -naufragio de los dogmas que la complicaban; fué moralista porque -infundió a toda una época la idea-fuerza del deber humano, cuando -vió apagarse la creencia supersticiosa del deber sobrenatural; fué -moralista--sobre todo--porque vivió en armonía con los principios que -tuvo por mejores. Sabéis que es la mayor de las inmoralidades predicar -a otros las virtudes que no se practican, según el risueño consejo de -los teólogos: "haz lo que digo, no lo que hago". - -Por eso no está en la historia de las religiones el puesto de Emerson, -sino en la historia de la ética. Porque la característica fundamental -de su pensamiento, no obstante expresarlo en forma de calurosos -sermones, fué, precisamente, independizar la conciencia moral de la -humanidad de todo dogmatismo teológico, demostrando que la moralidad, -como fenómeno autónomo, es un resultado espontáneo de la naturaleza -y de la vida en sociedad. Sometida, como toda otra experiencia, a -un proceso de evolución incesante, la moral no puede fijarse en las -fórmulas muertas de ningún catecismo dogmático, ni en los esquemas -secos de ningún sistema apriorístico; se va haciendo, deviene en la -naturaleza misma, inevitablemente, y es el estudio de la experiencia -moral pasada lo que nos permite comprender la presente, como en ésta -podemos entrever la del porvenir. Esa doble condición de espontaneidad -y de perfectibilidad, ajena a toda fuerza extrínseca o sobrenatural, -ilimitable por ningún precepto, pone la moralidad en la cumbre de lo -humano, la identifica con la divinidad misma y permite mirar todo -perfeccionamiento ético del hombre como un paso hacia lo Divino, -cuyas fuentes y suya esencia ve Emerson en el universo infinito: la -Naturaleza. - -Por estas palabras, en que he procurado dar una primera y aproximativa -impresión del pensamiento emersoniano,--que luego analizaremos y -miraremos fructificar,--fácil es advertir que su anhelo de emancipar la -ética del dogma le condujo a concebir una verdadera religión natural -de la moralidad, acentuadamente mística, profundamente panteísta, -fervorosa por acrecentar la bondad y la dicha en el individuo y en la -sociedad: concebidos, el uno y la otra, como instrumentos y fines, a la -vez, de toda vida intensa y ascendente. - - - 2.--EL AMBIENTE PURITANO - -El emersonismo, sin conocer el ambiente moral en que floreció, es -difícil de comprender; no nos proponemos, en efecto, llegar a un juicio -literario sobre los escritos de un poeta, a un juicio lógico sobre -las doctrinas de un teorizador, ni siquiera a un juicio filosófico -sobre la magnitud de un esquema metafísico. Esos aspectos varios de la -crítica, unas veces más literarios y otras más eruditos, no bastan, en -mi sentir, para comprender el significado de una nueva orientación de -sentimientos sociales, que, en el caso particular, me parece lo más -fundamental del emersonismo. - -Hay que buscar lejos, en la genealogía de su raza, los gérmenes que -determinan su aparición. Un nuevo sentido fué impreso a los ideales de -la sociedad humana por los puritanos que buscaron su primer refugio en -Holanda, antes de emigrar a la América del Norte; cuando los disidentes -de la iglesia anglicana, inspirados por John Robinson, fundaron en -Leyden su iglesia propia (1608), estaba ya fijado el espíritu que los -peregrinos de la _Mayflower_ transportarían allende los mares, para -fundar su iglesia en Plymouth (1620). El primer destierro en Holanda -engendró condiciones de vida incompatibles con la intolerancia y el -egoísmo; las últimas palabras con que Robinson despidió a los que -emigraban fueron recomendaciones de austera rigidez en la conducta y -de bondadosa flexibilidad en la doctrina: ninguna revelación divina -podía tenerse por completa y definitiva; ni Cristo impedía escuchar a -Lutero, ni éste a Calvino, ni éste a otras que trajeran un buen mensaje -a los hombres... Y así como los puritanos creían ser los elegidos de la -cristiandad, los emigrantes a Nueva Inglaterra se creyeron, a su vez, -los elegidos del puritanismo. - -Sus colonias fueron una comunidad, en el doble sentido religioso -y social. La lucha contra la naturaleza fué, en los primeras años, -ruda. El cristianismo, más que un culto de lo sobrenatural, fué para -esos hombres un vínculo espiritual de solidaridad; y, poco a poco, -los hombres se acostumbraron a dar un sentido esencialmente cívico a -los deberes evangélicos. La comunidad fué el objeto esencial de la -devoción; todas las virtudes fueron públicas. Nadie se preocupó de -los problemas dogmáticos que en Europa agitaban el mundo religioso; -ellos no habrían tenido ninguna aplicación al mejoramiento de la vida -humana en las colonias. "La inquisición católica está siempre inquieta -de lo que se piensa; la inquisición puritana, de lo que se hace". Las -diferencias de moralidad residen en las costumbres; no dependen de los -preceptos verbales, ni siquiera de las intenciones. - -La exaltación mística tenía un profundo sentido político e implicaba -un ardiente afán de justicia. La sociedad, reconociendo como único -derecho el que emanaba de la ley divina, excluía, por eso mismo, todo -privilegio y todo abuso humano; el gobernante y el pastor no eran -intermediarios entre los hombres y la divinidad, sino funcionarios -doblemente responsables ante los unos y la otra. Y, sobre todo, como -lo recordaría dos siglos después el propio Emerson, la intensidad del -esfuerzo para construir de raíz una sociedad nueva en una naturaleza -casi virgen, fué creando resortes morales vigorosos, que el tiempo no -lograría enmohecer. Todo el que hizo bien y fué virtuoso, cumplió, sólo -con eso, su deber moral con sus semejantes y con la comunidad. - -Mezcla de estoicismo ingenuo y de trágico sentimiento del deber fué, en -su primera época, la moral de los puritanos. Fuera del trabajo tenaz, -la austeridad fué su norte; y desde el primer día surgieron en todas -partes colegios y escuelas para que se transmitiera a los descendientes -una rígida educación moral, junto con los conocimientos indispensables -para multiplicar el valor social del hombre. - -Era la ética de una raza futura, de la raza europea modificada al -adaptarse a una naturaleza extraña, creando una variedad étnica y una -sociedad distintas. Y la experiencia moral, fundada en postulados -esencialmente religiosos en el país de origen, fué adaptándose a -condiciones humanas independientes de lo sobrenatural, persiguiendo -siempre más la virtud y preocupándose escasamente del dogma, pensando -tanto menos en las sanciones del cielo cuando más grande era el mérito -reconocido a las virtudes desarrolladas en la tierra. - -Había cierta candorosa simpleza en esos místicos de la Nueva Inglaterra -que ignoraban el fasto de las cortes, el refinamiento de las maneras y -la agudeza de los pícaros; pero había, por eso mismo, otra moral, sin -intrigas, sin hipocresías, sin picarismo. - -A medida que creció la colonia, hasta formarse los estados que al fin -se apartaron dignamente de su metrópoli, la severidad primitiva sufrió -algunos quebrantos; nuevos inmigrados llegaron con otros sentimientos; -fué filtrándose la iglesia anglicana con sus intolerancias; atenuaron -su tensión inicial las fuerzas morales del puritanismo primitivo; y -hubo momento, a fines del siglo XVII, en que parecía apagarse aquel -fuego de hogar que habían encendido, con uniforme temperatura moral, -las comunidades de Plymouth y de Boston. - -La independencia nacional, el enciclopedismo, la revolución francesa, -la crisis política y social europea, el liberalismo, todo se sumaba -para comprometer la estabilidad de las tradiciones religiosas; -el desarrollo del anglicanismo, que pretendía tener autoridad -metropolitana, creaba en el siglo XVIII conflictos dogmáticos antes -desconocidos, que encubrían, simplemente, la ambición temporal de -la iglesia anglicana, deseosa de conseguir en su esfera la misma -influencia política y social que la romana mantenía secularmente en las -naciones católicas. - -Fué el resultado de ello una crisis de disputas e intolerancias, hasta -entonces poco frecuentes; pues las que antes hubo, adviértase bien, -desde el cismatismo de Rogelio Williams hasta las persecuciones a los -cuáqueros y los presbiterianos, tenían, en el fondo un significado -político y social concreto, en que la herejía era concebida, -esencialmente, como un peligro práctico contra la cohesión y la -estabilidad social. Desvanecido el peligro, terminaba la lucha; la -experiencia, y no la teología, era el juez último en aquella sociedad -cuyo organismo religioso era un simple instrumento de la organización -civil. - -A fines del siglo XVIII el problema cambió. Las iglesias americanas -acentuaron su carácter nacional y antidogmático, dando mayor -importancia a la conducta moral que a los principios teológicos. -Pronto, en las mismas colonias del centro, el metodismo llegó a -pesar sobre la iglesia presbiteriana, imponiendo el rigorismo moral -sobre el rigorismo teológico, las orientaciones americanas sobre las -supersticiones europeas. En 1783 el Sínodo presbiteriano se vió en el -caso de declarar "solemne y públicamente, que siempre ha aborrecido -y aborrece todavía los principios de intolerancia". Los metodistas, -no teniendo dogmas propios y persiguiendo una intensificación moral -de todos los cristianos, sin iglesia propiamente dicha, prosperaron -rápidamente en las colonias del centro, sin romper con la iglesia -anglicana. En las del norte, el congregacionalismo puritano, entendido -siempre como una religión cívica, seguía tolerante en materias -dogmáticas; los feligreses juzgaban a los ministros por su conducta y -no por su teología; su vida diaria daba la medida de su capacidad para -el ministerio, siendo frecuente que los pastores de una iglesia fuesen -invitados a predicar ante los feligreses de otra, acostumbrándose -todos a estimar las virtudes de los hombres, independientemente de sus -discrepancias teóricas sobre el fundamento de sus credos. - -Debemos ver el antecedente natural del emersonismo en la evolución, -esencialmente práctica, del puritanismo en Nueva Inglaterra; la -exaltación del celo religioso tuvo siempre un sentido cívico y conducía -al cumplimiento del deber social, ya que la sociedad misma era -concebida como una manifestación de la voluntad divina, actuante de una -manera fatal e ineludible. - -Las mismas crisis de fanatismo religioso, tenían ese sentido práctico; -Edwards, en 1734, había estremecido a los puritanos con sus sermones, -determinando una vuelta al rigor moral; simultáneamente, en 1740, -la renovación metodista se acompañaba de una crisis análoga en las -colonias del Sud. ¿Era una mayor obsecuencia a los dogmas lo que se -perseguía? De ninguna manera. El objetivo de la exaltación fanática -eran las costumbres, la conducta, la acción; Edwards, como sus -predecesores los congregacionalistas Hoocker y Schepard, daba a la -doctrina un sentido de exaltación de la energía personal para vivir -una vida conforme a la moralidad estricta; así la expuso en su obra -_Libertad de la Voluntad_, cuyo carácter más singular es el desdén -por el libre albedrío metafísico y la concepción de la libertad como -el poder para obrar de acuerdo con nuestras principios de acción. -Esa determinación de la conducta humana constituía en su sentir la -necesidad suprema, y fuera de ella no había virtud ni vicio, sino -conducta absurda; la libertad por contingencia parecíale enemiga de -toda energía actuante, en cuanto libraba al azar y al accidente la -firme continuidad de la conducta. Señalemos, desde ya, que ese punto -de vista es el mismo que reaparecerá en Henry James, en Emerson y más -tarde en el pragmatismo: "Para todo el que tiene un fin, una misión -o una fe, la libertad consiste en la posibilidad de consagrarse -íntegramente al servicio de ese fin; la libertad es el poder, que tiene -el móvil principal, de desprenderse de los otros móviles secundarios -o subordinárseles; libertar la personalidad significa emancipar -los deseos que le son intrínsecos de los deseos que contrarían su -desenvolvimiento". Y eso mismo, en el fondo, expresaría más tarde -Emerson en una proposición concisa: "La vida es libertad en razón -directa de su intensidad". - -Estas orientaciones prácticas permiten comprender que el presidente -del colegio de Harvard llegara a declarar, en 1772, que "no debía -imponerse ningún credo o profesión de fe, bajo pena de castigo eterno". -Algún pastor se negó a predicar sobre la Trinidad; otros definían -el cristianismo como "el arte de vivir virtuosa y piadosamente". Y -mientras los anglicanos se indignaban por ese desprecio del dogma, -poco a poco, a la sordina, sin que nadie advirtiera en su origen el -movimiento, muchas iglesias fueron declarándose _unitarias_. Cuando -se produjo, en 1815, la controversia sobre la Trinidad, resultó que -los más de los pastores no creían en la divinidad de Cristo y hacían -profesión de liberalismo, sin que hubiera decaído por ello su celo en -la edificación moral. La herejía dominaba y se había desenvuelto sin -ruído, durante cuarenta años, al amparo del sensato espíritu puritano -que había hecho de la religión una moral antes que una teología. - -Dentro del unitarismo aparece en escena Emerson. Querer comprender los -escritos de éste sin conocer el espíritu de aquél, es como estudiar -una planta por sus hojas disecadas en un herbario, sin verla en la -naturaleza, bajo la luz del sol, entre la humedad de su atmósfera. -Y esto que decimos de un moralista, podemos repetirlo de todos los -pensadores y filósofos; la historia de la filosofía, en muchos de los -tratados circulantes, es una abstracción falsa e ininteligible, por -cuanto estudia las doctrinas de ciertos hombres olvidando que éstos -vivieron en un ambiente social, político y religioso determinado. -La historia de la filosofía es absolutamente incomprensible sin -la historia política y religiosa; para comprender a un filósofo -hay que saber cuándo, dónde y para quién escribía, cuál era su -posición en la política de las ideas. Parece olvidarlo la especie -híbrida de los eruditos sin inteligencia, que barajan nombres de -doctrinas sin sospechar que ellos carecen de sentido, o lo tienen -contradictorio,--palabras, palabras, palabras--si no se los estima -en función del medio y como expresiones de una actitud personal, no -teórica ni abstracta, sino militante y social. Y es el caso más típico -de ello todo lo que la crítica europea escribió sobre el pragmatismo, -cuando lo formuló Pierce y lo difundió James; a pocos se les ocurrió -que ésa era la expresión doctrinaria de una ética sin dogmas -constituída como resultado natural de la experiencia social. - - - 3.--CHANNING Y EMERSON - -De padres en hijos, durante muchas generaciones, los Emerson habían -sido pastores de las iglesias puritanas. William, padre del moralista, -figuró entre los hombres más liberales de su tiempo y fué pastor de -la Primera Iglesia Unitaria de Boston; en esta ciudad, el 25 de mayo -de 1803, nació Ralph Waldo, cuya infancia transcurrió en un ambiente -doméstico de exquisita cultura y severa moralidad. Huérfano a la edad -de ocho años, dos mujeres, su madre y su tía, dirigieron su educación -y plasmaron su carácter, imprimiéndole un sello de estoico optimismo. -Se cuenta que a los diez años componía poemas y que a los once escribía -en griego y tradujo en verso una bucólica de Virgilio; es seguro que -a los diez y nueve se graduó en el Colegio de Harvard, lo que le -entreabrió el doble camino de la escuela y de la iglesia. ¿La iglesia? -Evidentemente, la iglesia, como todos sus abuelos; y la iglesia -unitaria, como su padre. - -Pasaba ella por una crisis. Las reservas antidogmáticas de los -pastores unitarios estaban a la orden del día; los de otras iglesias -acusábanlos abiertamente de irreligiosidad, a veces de ateísmo. No se -apartaban del cristianismo porque deseaban la unidad de las iglesias -cristianas, su armonía independiente de todo dogma; para ello se -resignaban a continuar en sus ministerios, sin provocar polémicas ni -cismas, callando sus disidencias más radicales en homenaje a la paz -religiosa. Aquello, en efecto, no era otra cosa que el liberalismo -inspirado en los enciclopedistas; por más que siguieran llamándose -iglesias unitarias, eran sociedades de libres pensadores cristianos. -Los ortodoxos hablaron de la "hipocresía unitaria", escandalizándose -de su "religión sin doctrinas". Era tarde. Cuando Emerson estuvo en -condiciones de ser pastor, el unitarismo había triunfado; en 1823, dice -Becker, "todos los hombres de letras de Massachussets eran unitarios; -todos los administradores y profesores del Colegio de Harvard eran -unitarios; todo lo que se distinguía por el rango, la fortuna y la -elegancia, se apiñaba en las iglesias unitarias; los jueces del -tribunal eran unitarios y producían sentencias que perturbaban la -organización eclesiástica tan cuidadosamente establecida por los Padres -Peregrinos". En ese momento vióse Emerson en el trance difícil de tener -que decidir acerca de su propia vocación. - -El personaje central del unitarismo era, entonces, William Ellery -Channing, nacido en Newport, en 1780. Desde 1803 había ocupado un -ministerio en la Federal Street Church, de Boston, llamando la atención -por la elocuencia y profundidad de sus sermones; aunque en 1812 se -produjo la separación entre las dos ramas de la iglesia congregacional, -sólo en 1819, en un sermón pronunciado en Baltimore, expresó su -disconformidad con los tradicionalistas y se plegó definitivamente -al unitarismo, de que fué luego el más eminente propagandista y -escritor. En la fecha de graduarse Emerson (1822), Channing visitaba -el viejo mundo; al regresar, en sus _Remarks on a National Literature_ -(1823), proclamaba ya la necesidad de que América se emancipara -intelectualmente de Europa. Channing es el representante de un -misticismo pragmatista, en que la acción constituye el centro mismo -de la moralidad y en que las virtudes se miden por sus resultados -sociales. Su credo religioso contiene elementos de un neto panteísmo, -y Dios aparece como un supremo Bien, en que están refundidas las -cualidades que en los hombres llamamos virtudes; la divinidad es para -él una abstracción ética de la humanidad y con razón se ha interpretado -su pensamiento como un verdadero "antropomorfismo moral". La -conciliación del sentido práctico y del misticismo idealista es una de -sus preocupaciones; entendiendo que la independencia moral es más fácil -y completa cuando se tiene la independencia económica, estimula todo -esfuerzo individual y social para adquirirla. Boston se liberalizó al -enriquecerse; la comunidad de intereses educó a los hombres a soportar -las divergencias de opiniones. La actividad intensa fué la mejor -escuela de tolerancia. - -Hasta 1830 era Channing el eje de esa gran evolución ética; Emerson y -los trascendentalistas son, si no sus discípulos, sus continuadores. -Channing convirtió en doctrina lo que se venía desenvolviendo como -una tendencia instintiva: hacer de la religión una moral social. Su -escenario fué el Unitarismo, cuyo único dogma fué no tener ninguno. -Cuando fundó, en 1813, el _Discípulo Cristiano_, comenzó declarando que -los fundadores no estaban de acuerdo sobre la divinidad de Jesús, pero -que lo estaban sobre la necesidad de asociar los esfuerzos de todos -los cristianos movidos por una idéntica piedad natural. Su religión -era lo contrario de una secta; no teniendo dogmas, poco le interesaba -el proselitismo. Las ciencias morales y religiosas entraban en el -campo de las ciencias sociales; el unitarismo no quería atraer a nadie -mediante doctrinas metafísicas, sino ensanchando para todos el campo de -la acción enérgica y fecunda. La iglesia unitaria, tal como Channing -la concebía, era una mutualidad para el perfeccionamiento moral de los -individuos, una comunidad solidarista para la acción social. - -Su espíritu liberal y tolerante, encaminado a reducir el -cristianismo a una moral evangélica, reapareció en Emerson y en los -trascendentalistas; nuevos elementos se le agregaron, sin embargo: -fuertes influjos sansimonianos y fourieristas, con una vehemente -inquietud de reformas sociales. - -Bajo estas ideas, dominantes en su medio, Emerson había estudiado en la -_Divinity School_, ordenándose como colega de Henry Ware en la Segunda -Iglesia Unitaria de Boston (1829). - -Aunque predicador elocuente, Emerson no fué seducido por la tentación -del éxito; no tenía verdadera vocación para la cátedra sagrada, a -la que había llegado profesionalmente o por necesidad. Las rutinas -del culto le parecían incompatibles con el espíritu liberal del -unitarismo; no llegó a decir abiertamente que era una "hipocresía" -conservar fórmulas y preceptos a las que ya no se atribuía ningún valor -ideológico, pero su conciencia moral le mostró como un delito, como el -más grave de los delitos contra la propia dignidad, seguir fomentando -en los demás las supersticiones y errores en que uno mismo ha dejado -de creer. Emerson tuvo la mayor de las virtudes intelectuales: la -lealtad para consigo mismo; pensó, sin duda, como todos los hombres -verdaderamente dignos, que es una vileza disfrazar su pensamiento para -acomodarlo a las dos formas sociales del error que conspiran contra la -verdad: el tradicionalismo, que es el sistema ideológico de las clases -privilegiadas, y la moda, que es el sistema de los que carecen de ideas -propias. - -Emerson no era animal doméstico, ni servidor de los poderosos, ni -arrullador de las rutinas ajenas, ni rutinario él mismo; no tenía -la docilidad necesaria para acatar dogmas y repetir prácticas -tradicionales, que el estudio le demostraba falaces o absurdas. El -credo que sus antepasados recibieran de Calvino le pareció insostenible -frente al espíritu científico que había animado al enciclopedismo y a -la ideología, y también frente al idealismo romántico que comenzaba -a agitarse contra la restauración católica promovida por la Santa -Alianza. En esa hora dió el primer paso hacia su emancipación -intelectual. La herencia le daba un temperamento místico, pero su -educación le condujo a contemplar la religiosidad como un sentimiento -interior y subjetivo; al mismo tiempo el cristianismo fué pareciéndole, -cada día más, un sistema de educación moral que era necesario desligar -de todas las superfetaciones con que las Iglesias lo habían apartado de -su primitiva y sencilla significación. - -Pastor de una Iglesia que ya no aceptaba el dogma de la divinidad -de Cristo, Emerson creyó que su conciencia le impedía mantener la -ceremonia de la comunión, cuya absurdidad parecíale evidente dentro del -unitarismo; y como pensó, así obró. En 1832 devolvió a sus feligreses -el ministerio que le habían confiado, serenamente, con espíritu -bondadoso y fraterno, conservando con las iglesias unitarias una sólida -amistad y actuando con ellas en todas sus iniciativas de educación -social. - -Educados en una tradición religiosa distinta, os parecerá singular -sin duda, que puedan llamarse iglesias _cristianas_ las que niegan la -divinidad de Cristo; nada más natural, sin embargo. Sabéis muy bien, -por vuestros estudios de filosofía e historia de las religiones, que -los dogmas son el resultado de una lenta elaboración en el seno de las -iglesias. Las revelaciones o inspiraciones primitivas son transmitidas -oralmente, hasta que alguien las escribe a su manera; convertidas en -libros, circulan y se modifican arbitrariamente; al fin las iglesias, -comprometidas por sus contradicciones, eligen como verdaderas las más -adaptadas a las creencias e intereses del momento. Este proceso, bien -demostrado ya en la formación de los dogmas judíos, cristianos, árabes, -etc., se repitió con el Dogma de la Trinidad, que los unitarios no -aceptan. - -La primitiva tradición apostólica, la de los Doce, no contiene -suposición alguna acerca de la divinidad de Jesús; los que habían -escuchado a Pedro, a Juan y a los otros humildes galileos elegidos -para anunciar la inminente venida del mesías esperado por el pueblo -de Israel, debieron sorprenderse cuando un griego fariseo, Pablo, -comenzó a traducir de muy personal manera las nociones sencillas que -aprendiera en Damasco. De Pablo pasó a la tradición la costumbre de -decir indistintamente Padre, Hijo o Espíritu, al referirse a Dios; el -redactor del cuarto evangelio coadyuvó involuntariamente a la obra, -formándose poco a poco el dogma de la trinidad, que fué definitivamente -impuesto, siglos después, por Agustín. Bajo la fe del "Símbolo de -Atanasio", cuya redacción es evidentemente apócrifa, se introdujo entre -los artículos de fe de la iglesia romana, sin ser aceptado por los -griegos ortodoxos, que tampoco aceptan el "Símbolo de los Apóstoles", -igualmente apócrifo, limitándose a confesar el "Símbolo de Nicea", que -no es del concilio de Nicea sino del concilio de Constantinopla. - -La singular interpretación de tres personas distintas constituyendo -un sólo Dios verdadero, en que nunca pensó Jesús ni los primeros -cristianos, fué repetidas veces negada en la Edad Media, por teólogos -y obispos, recrudeciendo esa herejía en la época de la Reforma; ella -costó la vida a Miguel Servet, que escapando de la persecución católica -fué a morir en los quemaderos calvinistas. El antitrinitarismo prosperó -en Inglaterra y tuvo adeptos en todos los países, entre las clases -ilustradas, aunque llegó a ser crimen de herejía y castigado con la -pena de muerte. El progreso general de la cultura en el siglo del -enciclopedismo trajo mayor tolerancia; en 1778, un pastor anglicano, se -atrevió a inaugurar una capilla _unitaria_, desenvolviéndose el vasto -movimiento cristiano antitrinitario en que aparecen actuando Channing y -Emerson. Como veis, no carecían de razones históricas para creer que su -doctrina era la más _cristiana_, la más conforme con la predicación de -Cristo. - - - 4.--DECEPCIÓN DE LA MODA FILOSÓFICA - -Doblemente romántico, por su temperamento y por su edad, Emerson -sentía "el mal del siglo" que, en 1830, era la moda entre la juventud -literaria de Europa. La política y la religión determinaron por -ese tiempo la actitud filosófica de los jóvenes intelectuales que, -por falta de estudios ponderados, carecían de ideas propias sobre -las cuestiones que los filósofos estudian. La Revolución Francesa, -cuyo espíritu representaran sucesivamente los fisiócratas, los -enciclopedistas y los ideólogos, había cerrado su primer ciclo con -la caída de Napoleón; la Santa Alianza acometía ya la restauración -del antiguo régimen, volviendo por los privilegios de la reyecía y -de la Iglesia, al mismo tiempo que desterraba el espíritu liberal -revolucionario, persiguiéndolo severamente. - -Contra la restauración difundióse el movimiento romántico, cuyas -raíces han remontado algunos hasta aquella época del idealismo alemán -conocida por _Sturm und Drang_, palabras pálidamente traducibles -por "Tempestad y Osadía"; los escritores de ese período tenían una -ilimitada confianza en sí mismos y una visible exaltación de su -personalidad, que los llevaba a considerarse como renovadores absolutos -y a llamarse la generación de los "genios originales". Rousseau y -Goethe dieron alas a esta doble corriente sentimental y naturista, -creadora durante medio siglo de algunas obras maestras imperecederas, -pero sin verdadero contenido ideológico; sus características esenciales -fueron la falta de claridad, de medida y de armonía; su único método, -el espontáneo esparcimiento de las tendencias sentimentales. - -Conocéis la historia del romanticismo. Conocéis también la del -eclecticismo, traducción muy rebajada del idealismo filosófico alemán; -fué un compromiso cómodo para desenvolver en Francia una política -universitaria liberal, evitando las imputaciones de materialismo que -la restauración clerical había difundido contra la enciclopedia y la -ideología. Ese espiritualismo ecléctico, como todas las modas similares -que de tiempo en tiempo se repiten, era una simple componenda de -profesores--no de filósofos--que hacían carrera en el mundo renunciando -a toda verdad peligrosa en homenaje a las opiniones medias difundidas -en la sociedad semiculta, representada por la clase gobernante. Podéis -leer sobre este episodio culminante de la retórica pseudofilosófica -el agudísimo libro de Taine, y sobre su cabecilla Víctor Cousin el -magnífico ensayo biográfico de Jules Simon. Sabido es que si el -romanticismo engendró obras maestras literarias, el espiritualismo de -los eclécticos no produjo ninguna filosófica; oradores interesantes, -arrullaban o entusiasmaban a los auditorios con hermosos discursos e -imperscrutables metáforas, bastándoles para ello no plantear ningún -problema claro y concreto, ni chocar en lo restante con esa vanidad -humana que cree en la posibilidad de saber sin estudiar, adivinando. ¿Y -quién renuncia a creerse capaz de adivinar lo que no tiene el coraje -de estudiar? ¿Cuántos prefieren la fatiga de meditar muchos años un -problema filosófico, o todos si su vida es larga, a la dulce ilusión de -que su "espíritu" o su "intuición" es bastante aguda para resolverlos -"por pálpito" personal, ya que nadie se atreve en nuestros días a -contar que ha recibido "revelaciones" de la divinidad? - -De esa manera, los eclécticos "hicieron literatura" sobre cuestiones -filosóficas inaccesibles a la imaginación no ilustrada y a la cultura -superficial. La literatura y la erudición son admirables cuando -producen los géneros literarios o históricos, en manos de un Musset -o de un France, de un Taine o de un Renan; pero son fuentes de -ilusión y de error cuando se emplean como único método para adivinar -verdades, o cuando inducen a creer que todas las verdades pudieron -ser definitivamente conocidas por grandes adivinos que no sabían -estudiarlas. La verdad--como expresión abstracta de todas las verdades -parciales--está en formación continua. Aunque los resultados de -quienes la investigan sean relativos y perfectibles, es seguro que -cada siglo, cada lustro, contribuye a su formación, depurándola de -algún error: sólo asentándose sobre la base de una experiencia que -crece incesantemente, podrá la metafísica del porvenir aumentar la -legitimidad de las hipótesis con que el hombre se atreve a descifrar lo -mucho desconocido que aún queda en la naturaleza. - -Convenía detenernos un momento sobre el sentido político y la -vaciedad filosófica del espiritualismo francés, para comprender -el desencanto de Emerson, hombre leal y estudioso, ante la moda -retórica reinante en la filosofía europea. Sus biógrafos concuerdan -en decir que su viaje a Europa (1832), lleno para él de atractivos -literarios--la Italia de los románticos y la amistad de Coleridge, de -Quincey, Wordsworth, Carlyle y otros--le produjo una honda decepción -filosófica. Espíritu práctico y americano, comprendió probablemente -que las disputas doctrinarias eran simples disfraces políticos: el -decaído escolasticismo francés era el clericalismo de la restauración, -el eclecticismo floreciente era el liberalismo burgués, el sansimonismo -que asomaba era el renacimiento del espíritu revolucionario. De regreso -a su patria, Emerson volvió a la tribuna, como conferencista laico, -más decidido que nunca a predicar la necesidad de una educación moral -independiente de todo dogma religioso y de todo sistema metafísico. -Para preparar sus discursos se apartó del tumulto urbano de Boston y -buscó un tranquilo refugio en Concord, donde transcurrió casi todo el -resto de su existencia. La vida simple y las costumbres modestas, la -contemplación incesante de la naturaleza, la visión del cielo y la -auscultación del bosque, el trato exclusivo de personas agradables, -infundiéronle ese doble sentimiento de anarquismo optimista y de -panteísmo místico que fué dominante en sus primeros ensayos. La -personalidad de Emerson, casi completa ya, no tardó en encontrar la -nota social, con que se integró definitivamente. - - - 5.--EL TRASCENDENTALISMO - -Mientras los eclécticos franceses mantuvieron su bandera espiritualista -como enseña de lucha contra la restauración borbónica, las simpatías -del pueblo y de los literatos románticos estuvieron de su parte. La -revolución de 1830, con el triunfo de los Orléans y el advenimiento -de Luis Felipe, señaló su entrada al "oficialismo" y el comienzo de -su impopularidad. Viniendo a cuentas, el liberalismo revolucionario -advirtió que la nueva dinastía, aunque menos reaccionaria que la caída, -estaba lejos de ser la continuadora de los principios del 89; y poco a -poco, frente al eclecticismo oficializado que decaía, los portavoces de -los partidos radicales fueron plegándose al sansimonismo, renovado en -consonancia con el espíritu de Condorcet, es decir, del Ideologismo en -su aspecto integral y social. - -La palabra de orden fué _filosofía social_, sistema de ideas útil para -la justicia y la solidaridad humanas, con un programa esencialmente -optimista y lírico, nacionalista a pesar de su humanitarismo, puramente -político no obstante sus divagaciones filosóficas. En 1835 era Pierre -Leroux su propagandista más influyente. - -Esta nueva corriente ideológica llegó casi simultáneamente a las -dos Américas, engendrando en Boston un movimiento social famoso, -cuyo centro fué el _Club de los Trascendentales_, y en Buenos Aires -un germen similar que ahogó la restauración clerical de Rosas, la -_Asociación de Mayo_; sabido es que en otros países del continente, -poco después, nacieron sociedades de análoga inspiración. Emerson -y Echeverría fueron el alma de esas agrupaciones, constituídas -respectivamente en 1836 y 1837, ignorándose la una a la otra, pero -alentadas por idénticos principios. - -Las dos imitaban el tipo de las sociedades cerradas, cuyo modelo -era la "Joven Italia"; las dos se proponían reformar la sociedad en -que actuaban; las dos dedicaban preferente atención al estudio de -los problemas económicos; las dos afirmaban la necesidad de marchar -hacia la democracia y acabar con los privilegios tradicionales; las -dos declaraban ser cristianas y ponían la moralidad como condición -intrínseca del progreso social. Es innecesario insistir en que -cristianismo significaba en Boston lo contrario de dogmatismo -protestante y en Buenos Aires lo contrario de dogmatismo católico; era, -en ambas partes, un liberalismo adverso a la religión imperante: como -el cristianismo de Saint Simon y de Leroux. - -El movimiento norteamericano y el argentino tuvieron un claro -sentido nacionalista, insistiendo ambos en la necesidad de adaptar -su acción al medio social, prescindiendo de fórmulas elaboradas en -Europa y sugeridas por la observación de ambientes muy distintos de -los americanos. En esto, por falta de ilustración histórica o por -ingenuo patriotismo, desearían ver muchos críticos una expresión de -americanismo y un deseo de originalidad; esa ilusión se disipa cuando -se estudia la filosofía política del radicalismo europeo, precedente -a la revolución de 1848. Desde los célebres "Discursos a la nación -alemana" de Fichte, pronunciados en 1808, planteábase en todos los -pueblos europeas el problema de regenerar las nacionalidades y educar -a la juventud en principios sociales más firmes que los anteriores, -pues el fracaso de la revolución del 89 se atribuía a que las naciones -no estaban capacitadas para adoptar el nuevo régimen. Por eso cada -extrema izquierda nacional, sin olvidar su poco de retórica acerca del -humanitarismo y la fraternidad universal, se preocupaba intensamente -del bienestar interno de su país e inscribía en su programa reformas -éticas y económicas esencialmente nacionales. - -Por ignorar ese influjo sansimoniano--o por no confesarlo--los -comentaristas del movimiento de los _Trascendentales_ lo presentan como -una exaltación reformista puramente autóctona, que minaba todas las -tradiciones: el gobierno, la familia, la iglesia, la escuela; todo lo -que en Francia preludiaba a la revolución del 48; todo lo que en forma -prudente está repetido en el _Dogma Socialista_ de nuestra Asociación -de Mayo. - -Adviértase bien la uniforme significación histórica y política -de esas expresiones americanas del "romanticismo social": el -sansimonismo termina en Europa con la revolución del 48, el Club de -los Trascendentales deja de reunirse en 1850 y los afiliados de la -Asociación de Mayo, dispersados por la Restauración de Rosas, terminan -su ciclo de propaganda liberal con el levantamiento de 1851 y la caída -de la dictadura. - -En torno del Trascendentalismo se mueve la generación liberal -norteamericana, teniendo por cabezas a Channing y Emerson, rodeados -por David Thoreau, el poeta naturalista, por Ripley, Margarita Fuller, -Parker, Bancroft, Hedge, Bartol, Brownson, Peabody, Cranch, Follen y -los Channing juniors. El hombre de acción, el motor del _Club_, era -Amós Bronson Alcott, el espíritu más equilibrado y menos literario del -grupo, exactamente como fué Juan B. Alberdi el verdadero empresario de -nuestra _Asociación de Mayo_. - -Emerson, sensible en esa época a la exaltación militante, se plegó -a los Trascendentales, les prestó su nombre, les dió sus consejos y -dirigió su famosa revista _The Dial_. Es indudable que sus amigos -eran un tanto comprometedores; Emerson mismo comentó más tarde sus -fantásticos excesos, en páginas llenas de risueña bonhomía. Del -sansimonismo cayeron muchos en el fourierismo, fundando comunidades -falansterianas que subsistieron poco tiempo: la _Brook-Farm_ fué -famosa. "Es algo único en la historia del mundo", dice un narrador -de ese ensayo comunista en que aparecen exaltados, al mismo tiempo, -el cristianismo social y el individualismo anarquista. Los hombres y -las mujeres más ilustradas del país entregáronse a roturar la chacra -y a menesteres domésticos, al mismo tiempo que enriquecían la cultura -nacional con producciones de calidad superior; según Emerson, "todo -lo investigaron: lo necesario, lo simple, lo verdadero, lo humano, -trepándose a la cima que domina la historia del pasado y del presente". -El respeto escrupuloso de la libertad individual se armonizaba allí -con el interés colectivo de la comunidad, sin que se advirtiese la -necesidad de coacción alguna para que todos cumplieran su deber, -y muchos bastante más que el deber mismo, el sacrificio. ¿Qué los -impulsaba? Un ideal: la concepción de que era posible organizar la -sociedad humana en tal forma que fuesen proscritos el privilegio -y la holgazanería, la política y la mentira, los dogmas y las -supersticiones, el convencionalismo y la injusticia. Ideal nobilísimo, -si los hay; ideal cien veces renovado en la historia del último siglo; -ideal lejano, si queréis; impracticable en su totalidad, probablemente; -pero ideal cuya legitimidad nadie podría negar sin sonrojarse, como -nadie podría negar que gracias a él los pueblos más civilizados han -dado algunos pasos seguros hacia la democracia social del porvenir. - -El ensayo práctico, en verdad, sólo fué posible por la calidad -selectísima de los falansterianos de _Brook-Farm_; de su ferviente celo -futurista podréis tener una impresión exacta leyendo cualquier historia -de la literatura norteamericana. "¡Cuántos proyectos para salvar a la -humanidad!", exclamaría Emerson más tarde: éste quería volver a la vida -campestre, el otro suprimir la moneda y prohibir el comercio, aquél -era vegetariano, algunos combatían el matrimonio indisoluble, muchos -deseaban la extinción de toda autoridad política, un grupo ensayaba la -educación integral, otro quería transformar las iglesias en escuelas de -ciencias y de fraternidad. - -¿Pretendían otra cosa los sansimonianos y los fourieristas, antes de -la revolución del 48? La respuesta, harto sencilla, sugiere curiosas -inducciones sobre la evolución de nuestra _Asociación de Mayo_ si -hubiera logrado prosperar en Buenos Aires en una época de tolerancia -liberal, la de Rivadavia, pongamos por caso. - -Fácil es comprender que el Trascendentalismo levantó resistencias -y provocó reacciones, mirado por los políticos conservadores como -un peligro y por las iglesias tradicionalistas como un semillero de -herejía. Para contrarrestar su influjo se acentuó en todos los Estados -la predicación religiosa, intensa, exaltada a la vez por el celo propio -y por la competencia ajena, pues eran varias las comunidades que se -disputaban la clientela de los creyentes. - -_The Dial_ suspendió sus publicaciones en 1844; los Trascendentales -siguieron algún tiempo más, soñando con la armonía social de sus -comunidades falansterianas. Emerson, en 1847, emprendió un viaje a -Inglaterra, dejando en pleno hervor el movimiento liberal. Además -de las iglesias unitarias y de los trascendentalistas de Boston, -convergían a él los poetas de Cambridge: Longfellow, Holmes, Russell -Lowell, Parsons y Story; el novelista Hawthorne; los historiadores -Prescott, Bancroft, Motley, Parkman; los agitadores de la campaña -antiesclavista: Garrison, Phillips, Sumner, Enriqueta Beecher -Stowe, Whittier; toda, en fin, una legión de poetas, pensadores y -apóstoles que representa para los Estados Unidos lo que--guardando las -distancias--significa para la Argentina la generación de los emigrados: -Echeverría, los Varela, Alberdi, López, Mitre, Sarmiento, Gutiérrez, -Cané, Mármol, etc. Y sin pretender convertir en paralelismos estas -sencillas y evidentes analogías, señalemos que la campaña liberal -contra el antiguo régimen termina allá con el triunfo de la guerra -contra los esclavistas y aquí con el éxito del ejército grande contra -Rosas. - - - 6.--GEOGRAFÍA MORAL DE LOS ESTADOS UNIDOS - -En 1847, mientras Emerson pronunciaba algunas conferencias en -Inglaterra, llegó a Estados Unidos nuestro Sarmiento. - -Autor ya de _Facundo_ y ejercitado en las tareas educacionales, -Sarmiento acababa de recorrer la Europa en busca de inspiración y de -ejemplos que pudieran servir al progreso de nuestra América. Había -visto mucho y aprovechado poco en Europa, donde todo era inquietud, -preludiando la gran tempestad que estallaría un año después. En Estados -Unidos llamó singularmente su atención la intensa agitación religiosa, -pues los unitarios y los trascendentales habían provocado, como -dijimos, una formidable reacción de las iglesias dogmáticas. Cada una -ponía un fervor inusitado en la propaganda, siendo curioso que todas se -disputaran las simpatías de la opinión, Biblia en mano y en nombre del -cristianismo. - -En una carta a don Valentín Alsina, incluída en su libro "Viajes por -Europa y por América" (Vol. V de sus _Obras Completas_), examina -Sarmiento la _geografía moral_ de los Estados Unidos. - -Para describir la rigidez de los puritanos ortodoxos trae un cuento al -caso. "Sábese que en la Nueva Inglaterra rigieron por mucho tiempo las -leyes de Moisés: tal era, y es aún, la idea de la perfección inmaculada -de cada frase y de cada versículo de la Biblia. A bordo de un buque -se hablaba de las maravillas del cloroformo. Un médico aseguraba que -podía aplicarse a los alumbramientos, sin peligro.--¿Y Vd. lo aplicaría -a su mujer? preguntaba un puritano presente.--¡Por qué no!--Pues yo -no lo haría, replicó seriamente el interlocutor.--Eso depende del -grado de confianza de cada uno en su eficacia.--No, señor; el Génesis -dice: alumbrará la mujer con dolores, y Vd. contraría la voluntad de -Dios.--Como se ve, la cuestión del cloroformo era mirada por el lado de -la conciencia, y medida su bondad en el cartabón de la Biblia". - -Sarmiento llegó cuando más ardía la hoguera mística. "Para mantener -el fuego sagrado, hay en viaje permanente por las campañas remotas, -millares de pastores viajeros, que pasan toda su vida en misión; -hombres rudos y enérgicos, que llevan a todas partes la agitación, -despiertan los ánimos, excitándolos a la contemplación de las verdades -eternas. Son éstos verdaderos ejercicios espirituales, como los de -los católicos; más espirituales aún, pues sin amedrentarlos con las -penas del infierno, el pastor, o los pastores, reunidos en _meeting_ -religioso, al aire libre o en algún galpón (improvisado), sacuden las -embotadas inteligencias de los campesinos, les presentan la imagen de -Dios en formas grandiosas, inconcebibles; y cuando el estimulante ha -producido su efecto, envían a las mujeres al bosque de un lado, y a los -hombres de otro, para que mediten a solas, se encuentren en presencia -de sí mismos viendo su nada, su desamparo y sus defectos morales". Para -Sarmiento no tenían interés las doctrinas difundidas, sino el hecho -mismo de la agitación espiritual mantenida por los predicadores, que -así efectuaban una obra educativa y moral. "Pero lo que de todo esto -importa para mi objeto, es que mediante los ejercicios religiosos, -las disidencias teológicas y los pastores ambulantes, aquella gran -marea humana vive todavía en fermentación, y la inteligencia de -los habitantes más apartados de las centros se conserva despierta, -activa, y con sus poros abiertos para recibir toda clase de cultura. -A semejanza de una cuba, se mantiene ajustada y apta para servir, no -importa la calidad del líquido que encierre; mientras que si la dejan -vacía, las duelas se tuercen, los arcos se aflojan y queda, con la -acción del tiempo y las fluctuaciones de la intemperie, inutilizada -para siempre". En el fondo, con palabras distintas, repite Sarmiento -el concepto fundamental de Emerson: lo que importa es la acción moral, -independientemente de cualquier contenido dogmático o doctrinario. - -Esto no significa que Sarmiento no hiciera diferencias entre las -sectas ortodoxas y las liberales. "Este caos religioso, aquellas cien -verdades contradictorias, están a su vez sufriendo una elaboración -lenta, es verdad, pero segura, ascendente". Y no se equivoca en sus -preferencias: "La filosofía religiosa de los descendientes de los -peregrinos viene descendiendo de lo alto hasta las profundidades de -la sociedad, acercando las distancias que separan las disidencias, -echando entre ellas blandas ligaduras que acaban por estrecharlas, y -que terminarán al fin en absorberlas en el _unitarismo_, secta nueva, -panteísta, en cuanto admite todas las disidencias y respeta todos los -bautismos por cuyo intermedio se ha transmitido la gracia; y elevándose -a regiones más encumbradas, desprendiéndose de toda interpretación -religiosa, concluye por reunir en un solo abrazo a judíos, mahometanos -y cristianos, prescindiendo de milagros y ministerios, como cosas que -no cuadran con la forma orgánica que Dios ha dado al espíritu humano y -clasificándolas en el número de las figuras de retórica. La moral del -cristianismo, como expresión y regla de la vida humana, como punto de -reunión asequible y aceptable por todas las naciones: he ahí el único -dogma que admiten, así como la virtud y la humanidad forman el único -culto y la única práctica que prescriben a los creyentes". - -Los comentarios que todo ello le sugiere son interesantes y -exactos; espiguemos algunos. "El espíritu puritano ha estado en -actividad durante dos siglos, y marcha a darse conclusiones pacíficas, -conciliadoras, obrando siempre el progreso sin romper en guerra con -los hechos existentes, trabajándolos sin destruirlos violentamente -como lo emprendió la filosofía nacida del catolicismo en el siglo -XVIII, y que tan poco camino ha hecho". "Concluyo de todo esto, mi -buen amigo, en una cosa que hará pararse los pelos de horror a los -buenos yankees, y es que marchan derecho a la unidad de creencias, y -que un día no muy remoto la Unión presentará al mundo el espectáculo de -un pueblo devoto, sin forma religiosa aparente, filósofo sin abjurar -al cristianismo, exactamente como los chinos han concluído por tener -una religión sin culto, cuyo gran apóstol es Confucio, el moralista -que con el auxilio de su razón dió con el axioma: "no hagas lo que no -quieres que te hagan a tí mismo", añadiéndole este sublime corolario: -"y sacrifícate por la masa". Si tal sucediera, y debe suceder, cuán -grande y fecundo habrá de ser para la humanidad el experimento hecho -en aquella porción, que dará por resultado la dignificación del hombre -por la igualdad de derechos, la elevación moral por la desaparición -de las sectas que hoy lo subdividen a aquel pueblo, enérgico por las -facultades físicas y eminentemente civilizado por la apropiación a -su existencia y bienestar de todos los progresos de la inteligencia -humana. Norteamericano es el principio de la tolerancia religiosa; está -inscripto en todas sus constituciones y ha pasado a axioma vulgar; en -Norte América fué por vez primera pronunciada esta palabra que debía -restañar la sangre que la humanidad ha derramado a torrentes, y venido -destilando hasta nosotros desde los primeros tiempos del mundo". Las -diversas religiones cristianas que emigraron de Europa, tenían dogmas -e intolerancias, hábitos de persecución y de venganza; "unos más -pronto, otros más de mala gana y refunfuñando, han tenido que apagar -sus tizoncitos y dejarse de esa bufonada de mal género que consiste -en quemar hombres para mayor gloria y honra de Dios. No tengo cuándo -acabar cuando entro en el campo de la teología; me vuelvo yankee, como -Vd. ve, y hasta gangoso me pongo al leer estos razonamientos. Pero mal -que le pese, tengo aún que apuntar una de las fuerzas de regeneración, -propaganda y auxilio al moroso que tiene en movimiento la inteligencia -en Norte América y fuerza a marchar adelante a los rezagados. Su origen -y su forma es religiosa, si bien sus efectos se hacen sentir en todos -los aspectos sociales. Hablo del espíritu de asociación religiosa y -filantrópica, que pone en actividad millares de voluntades para la -consecución de un fin laudable y consagra caudales gigantescos a la -prosecución de su obra. En este punto el norteamericano se ha creado -necesidades espirituales tan dispendiosas e imprescindibles como las -del cuerpo mismo, y esta provisión de necesidades del ánimo, aquel -tiempo, trabajo y dinero empleado en dejar satisfecho un deseo, una -preocupación, muestra cuán activa es la vida moral de aquel pueblo". -Y termina con estas palabras: "En todo este enorme y complicado -trabajo nacional, verá Vd. predominar una gran idea, la igualdad; un -sentimiento, el religioso, depurado de las formas exteriores; un medio, -la asociación, que es el alma y la base de toda la existencia nacional -e individual de aquel pueblo." - -Conocéis la simpatía de Sarmiento por todo lo que representaba -liberalismo, progreso, porvenir. Era en él obsesiva la idea de -regenerar a nuestra América latina emancipándola de su pasado colonial, -en que sólo veía pereza y superstición; los conquistadores habían -enseñado a mirar el trabajo como una vergonzosa humillación, filtrando -en las venas de sus descendientes el parasitismo; los teólogos habían -enseñado a rezar mucho y a leer poco, limitándose a fundar las escuelas -necesarias para ir formando un clero autóctono. Con esas ideas, que -había expresado ya en _Facundo_ y de que no se apartaría hasta la -hora de escribir _Conflicto y armonías de las razas en América_, -profunda impresión debía producirle aquella otra América "en que -todos saben leer y trabajar". Se explica así el constante entusiasmo -por el modelo político y social norteamericano; y se explica también -su preferencia por aquellas religiones protestantes, creyendo que -en ellas la fe primaba sobre la superstición, el celo evangélico no -excluía la tolerancia recíproca y el misticismo personal podía escoger -una atmósfera propicia para remontar su vuelo sin que el Estado le -impusiera una determinada dirección dogmática. Sabéis que Alberdi, -con quien riñó tanto y tantas veces,--sin duda porque perseguían un -mismo ideal a través de sus opuestos temperamentos,--expresó análogas -simpatías por las religiones disidentes. - - - 7.--SARMIENTO Y HORACIO MANN - -Llevaba Sarmiento una preocupación cardinal, la instrucción pública; -con ella se proponía redimir a estas antiguas colonias que habían -heredado un analfabetismo casi universal. Estuvo en Boston, "la Menfis -de la civilización yankee", llevado por su preocupación pedagógica. -"El principal objeto de mi viaje era ver a Horacio Mann, el secretario -del Board de Educación, el gran reformador de la educación primaria, -viajero como yo en busca de métodos y sistemas por Europa, y hombre -que a su fondo inagotable de bondad y de filantropía, reunía en sus -actos y sus escritos una rara prudencia y un profundo saber. Vivía -fuera de Boston y hube de tomar el ferrocarril para dirigirme a -Newton-East, pequeña aldea de su residencia. Pasamos largas horas de -conferencia, en dos días consecutivos. Contóme sus tribulaciones y -las dificultades con que su grande obra había tenido que luchar por -las preocupaciones populares sobre educación, y los celos locales y -de secta, y la mezquindad del partido democrático que deslucía las -mejores instituciones. La legislatura misma del Estado habría estado a -punto de destruirle su trabajo, destituirlo y disolver la comisión de -educación, cediendo a los móviles más indignos: la intriga y la rutina. -Su trabajo era inmenso y la retribución escasa, enterándola él en su -ánimo con los frutos ya cosechados y el porvenir que abría a su país". -Y después de pasar en reseña los adelantos de la educación pública, -refiere lo que fué, diremos así, la escuela de su futuro apostolado en -la enseñanza argentina: "Usted ve, querido amigo, que estos yankees -tienen el derecho de ser impertinentes. Cien habitantes por milla, -cuatrocientos pesos de capital por persona, una escuela o colegio -para cada doscientos habitantes, cinco pesos de renta anual para cada -niño y además los colegios: esto para preparar el espíritu. Para la -materia o la producción tiene Boston una red de caminos de hierro, otra -de canales, otra de ríos y una línea de costas; para el pensamiento -tiene la cátedra del Evangelio y cuarenta y cinco diarios, periódicos -y revistas; y para el buen orden de todo, la educación de todos sus -funcionarios, los _meetings_ frecuentes por objeto de utilidad y -conveniencia pública, y las sociedades religiosas y filantrópicas que -dan dirección e impulso a todo. ¿Puede concebirse cosa más bella que la -obligación, en que está Mr. Mann, de viajar una parte del año, convocar -a un _meeting_ educacional a la población de cada aldea y ciudad a -donde llega; subir a la tribuna y predicar un sermón sobre educación -primaria, demostrar las ventajas prácticas que de su difusión resultan, -estimular a los padres, vencer el egoísmo, allanar las dificultades, -aconsejar a los maestros y hacerles indicaciones, proponer en las -escuelas las mejoras que su ciencia, su bondad y su experiencia le -sugieren?" - -Recordemos, al pasar, que Horacio Mann, verdadero trasuntador del -eticismo emersoniano en la pedagogía, fué, para Sarmiento, el gran -amigo y el gran modelo, cuyas doctrinas creyó poder sintetizar en pocas -sentencias: - ---El hombre que no ha desenvuelto su razón con el auxilio de los -conocimientos que habilitan su recto ejercicio, no es hombre, en la -plenitud y dignidad de la acepción. - ---La ignorancia es casi un delito, pues que presupone la infracción de -leyes morales y sociales. - ---La asociación de los hombres tiene por objeto la elevación moral de -todos y el auxilio mutuo para asegurarse su quietud y su felicidad. - ---La propiedad particular debe proveer a la educación de todos los -habitantes del país, como garantía de su conservación, como elemento -de su desarrollo, y como restitución y cambio de los dones de la -naturaleza que son la base de la propiedad. - ---La libertad supone la razón colectiva del pueblo. - ---La producción es obra de la inteligencia. - -Y deberíamos los argentinos releer, de tiempo en tiempo, las páginas -de fondo substancioso, aunque desaliñadas en la forma, en que Sarmiento -condensó la _Vida de Horacio Mann_ (Obras, XLIII), bastando, a veces, -dos párrafos, para explicar la personalidad del gran educador y el -sentido emersoniano de su moral independiente: "Las pronunciadas -y naturales propensiones del hombre aparecen a menudo durante su -juventud, y antes que la experiencia haya venido a enseñarnos a -proceder con cautela. Los que conocieron a Mr. Mann en el colegio y lo -han conocido después, encontrarán muy aplicable a él esta reflexión. -Se distinguía entre sus camaradas y será notable y recordado siempre, -por aquellos rasgos peculiares que son constantes en su personalidad, -es decir: primeramente, como un pensador original y atrevido, que lo -hacía investigar por sí mismo todas las materias, sin miramiento a -nadie, atendiendo sólo a la verdad y al derecho que asiste en ello; -y segundo, el horror que le inspiraba toda impostura e hipocresía, -aborreciendo por esto la impostura y la sátira, por atribuirlos a -motivos egoístas. La osadía y la fuerza con que manifestó estos dos -caracteres distintivos, han velado a los ojos del vulgo una tercera -cualidad que le era también muy peculiar, a saber, el ardor y actividad -del sentimiento religioso. De aquí viene que muchos no lo tomaran por -un hombre religioso, en el sentido técnico de la palabra, aunque lo era -verdadera y eminentemente en su significación más elevada. Investigando -siempre las leyes del universo moral y físico y atribuyéndolas a Dios -solo, cuando las ha encontrado, rinde a ellas y a su Autor el justo -homenaje de la obediencia y de la veneración; y esto lo hacía en -todas las ocasiones y hasta en los más mínimos asuntos. No sólo acata -los diez mandamientos, sino diez mil más. Éste es el origen de aquel -delicado sentimiento moral, de su firme y rígida fineza, de la guerra -sin tregua que siempre hizo a toda clase de impiedad, de quien quiera -que procediese" (pág. 331 y sig.). - -Toda la herejía emersoniana y todo su panteísmo moral parecen -resumidos en esa frase con que Sarmiento hace el mayor elogio de -Horacio Mann: "no sólo acata los diez mandamientos, sino diez mil -más". Ésa es su interpretación expresiva de la moral sin dogmas y de -la religión sin doctrinas. Al catecismo de una religión dogmática que -impone obedecer diez mandamientos, y sólo esos diez, el hombre virtuoso -puede violarlo si obedece los infinitos deberes que le dicta su -conciencia moral, incesantemente sugeridos por la múltiple acción que -puede cada uno desenvolver en beneficio de la sociedad a que pertenece. - - - 8.--LA VIDA EN CONCORD - -Habría que estar ciego para no comprender que en Boston, en aquella -atmósfera llena de Channing y de Emerson, de unitarismo y de -liberalismo, verdadero almácigo de moralistas sin dogmas, recibió -Sarmiento las inspiraciones educacionales que luego, durante casi medio -siglo, fueron la enseña de su apostolado en nuestra patria. - -En ese primer viaje no conoció personalmente a Emerson, aunque lo -percibió en todas las personas e instituciones que significaban -liberación del tradicionalismo y germen de progreso. Emerson comenzaba -a lograr la mayor de las sanciones a que puede aspirar un gran hombre: -que todos, amigos y enemigos, le hicieran fuente de sus consejos o -blanco de sus ataques, los iguales venerando sus altas virtudes, -los inferiores explotando sus legítimos prestigios para ponerse en -evidencia, sin advertir estos últimos que los ataques de los envidiosos -constituyen el mejor abono para la gloria de los hombres excelentes. - -A su regreso de Inglaterra, Emerson tenía cuarenta y cinco años. -Al calor romántico y combativo de la juventud comenzaba a suceder -la serenidad estoica y optimista que es el dulce privilegio de los -caracteres virtuosos. Su apostolado, desde 1850, fué cada vez más -afirmativo; antes que corregir la mentira y la perversidad de hombres -adultos, cuyas rutinas y vicios estuviesen ya consolidados por la edad, -le interesó difundir la verdad y el bien, tal como los comprendía, -entre jóvenes que aún estuvieran en edad de rectificar sus ideas y su -conducta: ¡enderezad, si podéis, el arbusto; no perdáis vuestro tiempo -en destorcer el tronco añoso! Su afán de crear le indujo a mirar la -polémica y la discusión como una pérdida de tiempo y una malversación -de energías; parecíale de más provecho cooperar al advenimiento de la -verdad y del bien, que reñir con los incapaces de estudiar para saber -y de simpatizar para amar. Ese concepto afirmativo, dominante en su -conducta personal, fué la condición básica de su optimismo. - -Todas las sectas y partidos conservadores, disfrazándose de vagos -espiritualismos, le acusaban hoy de incredulidad, mañana de ateísmo, -y al fin le consideraban peligroso para la tranquilidad general, como -llamaban a la propia. Emerson, por ser el más conspícuo de los hombres -vinculados al Trascendentalismo, seguía atrayendo el rencor implacable -de todos los que habían mirado con terror esa efervescencia del -romanticismo social contra el tartufismo tradicionalista; y cuando más -arreció la reacción, en vísperas de la campaña antiesclavista, Emerson, -desafiando las pasiones de los extraviados, tomó la responsabilidad de -defender a Alcott--como, entre nosotros, Echeverría defendió a Alberdi, -cuando sus primeros enemigos lo difamaban,--adhiriéndose al fin y de -lleno a la campaña contra la esclavitud, que será siempre el mayor -timbre de gloria de aquella memorable generación norteamericana. - -Solitario en Concord, vivió una existencia socrática, que, en páginas -edificantes, podéis leer en algunos de sus biógrafos--_Emerson in -Concord_, por su hijo Eduardo W. Emerson, _Emerson at Home and Abroad_, -por Conway, _Concord Days_, por Alcott, etc. No todas las naciones, ni -todos los siglos, han presenciado una vida como la suya. - -Toda mente superior leerá siempre con placer sus páginas consagradas -a elogiar su _Soledad_. Reconoce que el hombre debe vivir en sociedad, -rodeado de artes, de instituciones, de amigos que tengan su propia -estatura moral, buscando en la simpatía estímulos para su acción y su -constancia; pero... "de tiempo en tiempo el hombre excelente puede -vivir solo; debe hacerlo... La gente de mundo debe tomarse en pequeñas -dosis. Si la soledad es orgullosa, la sociedad es vulgar. En el mundo, -las capacidades superiores del hombre suelen considerarse como cosas -que lo descalifican. La simpatía nos rebaja con la misma facilidad con -que nos eleva... La soledad es impracticable y la sociedad es fatal: -debemos mantener nuestra cabeza en la primera y confiar nuestras -manos a la segunda. Sólo podemos conseguirlo si conservando nuestra -independencia no perdemos nuestra simpatía". No es bueno que el -hombre esté solo, pero es indispensable que no esté mal acompañado. -La conducta del hombre perfecto, decía Spencer, sólo aparecería -perfecta cuando el ambiente lo fuera; en ningún ambiente inferior sería -adaptable, porque la idealidad de la conducta es absolutamente un -problema de adaptación. - -Eso nos permite comprender la antipatía que tienen los grandes -caracteres morales a la vida bulliciosa de las ciudades, donde las -circunstancias obligan a un contacto excesivo con personas indiferentes -o desagradables. Felices los que pueden, como Emerson, buscar un retiro -tranquilo, propicio a la meditación y al estudio, transcurriendo una -vida simple entre las gracias siempre renovadas de la Naturaleza; -felices los que pueden refugiarse en una apacible soledad y como desde -una cumbre abarcar a toda la humanidad en una sola mirada de simpatía, -no turbada por la visión de pequeñeces y disonancias. Es allí donde -el ingenio se revela en toda su pureza, allí donde la santidad se -encumbra; y desde allí el hombre ubérrimo puede ofrecer a la humanidad -los más sabrosos frutos de su experiencia: sus ideales. - -Las obras de educación, de justicia, de solidaridad, recibieron de -Emerson una palabra de aliento o una cooperación efectiva. Cada año que -pasaba sobre él, cada nueva cana sobreviviente, aumentaba la grandeza -moral del hombre que seguía dando a la nación nuevas expresiones de su -mensaje ético. Su primitiva predicación, esencialmente individualista, -fué acentuando día a día aquel sentido social y humanitario que -apareciera ya en las columnas de _The Dial_, cuando la visión de una -humanidad mejor y perfectible le hizo comprender que la moralidad del -individuo debe tener por atmósfera la moralidad de todo el agregado -social. - -Pasados los años, creciendo él siempre y ajamelgándose siempre sus -enemigos, la envidia y la pasión se entibiaron en torno suyo, y poco -a poco, por ese proceso natural que anticipa en vida las sanciones -póstumas de la gloria, Emerson _el hereje_ fué convirtiéndose, para -todos, en Emerson _el santo_. Porque la santidad, hay que afirmarlo, es -de este mundo; o no es de ninguno. Y sólo entran a ella los hombres que -por la inflexibilidad de sus virtudes, por la derechez de su carácter, -por su leal obsecuencia a la verdad, merecen ser indicados a sus -contemporáneos y a la posteridad como ejemplares arquetípicos de una -humanidad más perfecta, que la imaginación concibe como un ideal para -el porvenir. - -Los niños--si me está permitido complicar la verdad con una imagen -superflua--los niños fueron los pájaros predilectos en su jardín -otoñal; adoraba en ellos la ingenuidad, no envenenada todavía por el -aprendizaje del mal. La educación le parecía la tarea más "divina" que -un hombre puede desempeñar sobre la tierra, ya que sólo educando pueden -fomentarse los elementos de moralidad y de optimismo que constituyen la -partícula del gran todo divino que reside en cada uno de los seres que -integran la Naturaleza, que es la divinidad misma... - -Es preciso detenernos, dejando para la próxima lección el examen de -las doctrinas éticas de Emerson y la determinación de su actitud ante -los problemas propiamente metafísicos. Por hoy nos concretaremos a -señalar algunos influjos de Emerson sobre Sarmiento, infiriéndolos de -las repetidas menciones que este último hizo de aquél en sus escritos. - - - 9.--EMERSON Y SARMIENTO - -En sus cartas de Boston, de 1865 (Vol. XXIX, de sus _Obras_: -"Ambas Américas"), Sarmiento refiere con admiración casi mística las -impresiones de su permanencia en Concord, entre los amigos de Emerson. -"Necesitaría muchas páginas--le escribe a Aurelia Vélez--para narrar -todo lo que ha pasado de bello, de grande, de útil, en estos ocho días, -por mis sentidos, por mi corazón, por mi espíritu. Son cuadros vistos -con vidrios de aumento en que parece asistimos a un mundo de gigantes, -que está delante, sin ser el nuestro. Fuí a Concord, verdadera aldea, -sin alumbrado y sin embargo bellísima, en medio de la naturaleza de -otoño, que me habrá oído es aquí de una belleza sobrenatural, por los -colores vivísimos que reviste la vegetación al aproximarse el invierno; -y usted sabe que gozo con estos espectáculos. En esta simple aldea -viven algunas reputaciones literarias. La señorita Peabody, escritora -de libros de educación. Waldo Emerson, poeta y filósofo. La señora Mann -me ha recibido como a uno de la familia, con la simplicidad de la Nueva -Inglaterra, donde todos son hermanos, con el cariño y la solicitud -de una antigua amiga... Fuimos al día siguiente a Lexington a ver el -establecimiento de educación del doctor Lewis para mujeres. Vuelve -este país a los tiempos de la Grecia, dando a los juegos gimnásticos -una grande atención. Los que ví ejecutar a las niñas aseguran la mayor -perfección de la raza, por la fuerza, la belleza y la gracia. Al día -siguiente comí con Waldo Emerson, a quien había mandado el _Facundo_. -Este libro me sirve de introducción. Si ser Ministro no vale para -todos, ser educacionista es ya un gran título a la benevolencia de -este pueblo de profesores y de maestros... De casa de la señora Mann -me llevaron a Cambridge, la célebre Universidad, donde he pasado dos -días de banquete continuo, para ser presentado a todos los eminentes -sabios que están allí reunidos: Longfellow, el gran poeta, que habla -perfectamente el español; Gould, el astrónomo, amigo de Humboldt; -Agassiz, hijo, a quien pronostican mayor celebridad que al padre; -Hill, el viejo presidente de la Universidad. ¡Cómo se gozaría su -padre en este seminario de ciencias y de estudios clásicos, con una -biblioteca por templo y una villa entera de escuelas para todos los -ramos del saber humano!", (pág. 65 y sig.). Estas impresiones se -repiten, ya que no pueden aumentarse, en otras cartas, especialmente -en la publicada con el título: "Una aldea norteamericana.--Las -mujeres.--Emerson.--Longfellow.--La nieve" (pág. 80 y sig.). De -sus conversaciones con el gran eticista, merece transcribirse este -interesante párrafo: "Entre los hombres notables de la educación -pública, aquí está el viejo Emerson, que fué uno de los cinco que -emprendieron hace treinta años mejorar las escuelas, y elevarlas al -rango a que han llegado hoy. Es ahora un monumento público, este -hombre, a quien rodea como una aureola la veneración pública. En -larguísimas conferencias que hemos tenido sobre materia que tanto nos -interesa a ambos, me ha hecho una observación que quiero trasmitir -aquí, para que la tengan presente. En cuarenta años de trabajos en -la difusión de la enseñanza, me dijo, un hecho se me ha presentado -constante en todas partes; y es que es inútil rentar las escuelas, -organizarlas, inspeccionarlas, si en cada villa, población o ciudad, -no hay un vecino que las cuide o visite por puro amor a la enseñanza. -Donde quiera que las escuelas van bien estamos seguros que hay un -buen filántropo que no las pierde de vista; donde van mal, es porque -falta; y como absorbidos por la conversación, hubiérase casi apagado la -chimenea, al atizar el casi extinguido fuego, me dijo, señalándolo: así -son las escuelas, si no se atienden se apagan." (Obras, XXIX, 84). No -cabe duda que este pensamiento de Emerson, sobre la cooperación vecinal -para el éxito de las escuelas del estado, preocupó a Sarmiento; muchos -años más tarde, con motivo de inaugurarse una biblioteca popular en -San Fernando, repite, en 1878, las opiniones del "anciano Emerson, de -Concord, célebre filósofo que, con Horacio Mann, había encabezado la -agitación de educación popular que acabó por generalizarse a todos los -Estados Unidos." (Obras, XLVII, 67). - -Desde que lo conoció, tuvo Sarmiento una gran admiración por el -moralista sin dogmas, aunque eran tan distintos sus temperamentos, -pragmático el de aquél y místico el de éste. Es creíble que Sarmiento -oyera en Boston los últimos ecos de la maledicencia sectaria; no -pudiendo decir ya que Emerson era un pensador peligroso para la -sociedad, los conservadores habían resuelto desteñir su admiración -forzosa, declarándolo... demasiado metafísico. En otras memorias de -viaje, relativas a las escuelas, Sarmiento recoge el eco: "poeta y -autor de varias obras filosóficas que lo revelan pensador profundo, -y los que lo acusan de metafísico le reconocen, sin embargo, genio" -(Obras, XXX, 89). Influía, sin duda, en estos sentimientos la noticia -de que Emerson y Channing habían sido los mejores puntales de su amigo -Horacio Mann, durante su campaña educacional; y del segundo, en sus -notas sobre la vida de Mann, transcribe la carta de adhesión que le -escribiera en los momentos más difíciles (Obras, XLIII, 346). De allí -también su persistente simpatía por el _unitarismo_, que veinte años -atrás le parecía encarnar el porvenir ético de los Estados Unidos y -a cuyas ceremonias religiosas volvió a asistir en su segundo viaje: -"Estoy invitado a la comisión de los _Unitarios_, cuyo órgano es el -"Liberal Christian". Su objeto es reunir todas las disidencias en -una, que las contiene a todas: la caridad cristiana. Yo le había -pronosticado hace veinte años a esta secta el porvenir; y lo saben -ellos". Frecuentó también a los _unitarios radicales_; es interesante -ver cómo los juzga: "Al día siguiente, uno de los editores de _El -Radical_ va a mi hotel, para hacerme tomar parte en los ejercicios -del ala izquierda de los liberales. Éstos van mucho más allá de -cuanto había esperado. Seis predicadores se suceden ante una numerosa -audiencia, la mayor parte de señoras. Nosotros somos cristianos, dice -devotamente uno de ellos. Somos sólo hombres, en comunicación con Dios, -nuestro padre común, sin intermediarios. Jesús llenó su grande misión, -en proporción de su época y al desarrollo de la humana inteligencia. -La doctrina no está hoy en armonía con los datos de la ciencia y su -obra no ha podido en diez y ocho siglos afectar ni modificar sino a -una pequeña parte de la humanidad. Somos más felices que nuestros -hermanos de otras sectas. No aborrecemos a nadie por causa de Jesús... -Seis sermones a la tarde y otros seis a la noche, completaron los -ejercicios. Yo asistí a todos, admirando este profundo sentimiento -religioso que mantiene en actividad la mente y el corazón de este -pueblo. Nosotros, ni cristianos somos. Convenido como está que hemos -nacido católicos, y que fuera del girón de la Iglesia no hay salvación, -descansamos en la dulce y consoladora esperanza de que todos los demás -se condenarán. ¡Ay! son mil millones de seres humanos los que no -entran en la geografía católica: cuestión de geografía, la salvación" -(_Obras_, XLIX, 291). - -Fuerza es abreviar los recuerdos y las citas. En su momento de más -terrible lucha pedagógica, Sarmiento, viejo ya de años, estaba más -joven que nunca por sus ideales, por su valor bravío; 1882, la hora -de agitarse la conciencia nacional para afirmar definitivamente el -espíritu laico de la enseñanza impartida por el Estado. Era la época -en que el canónigo Piñero, para asociarse a la campaña de la iglesia -romana contra la escuela argentina, quemaba en Santiago la biblioteca -del Colegio Nacional, cometiendo "el último auto de fe ocurrido entre -los católicos, en toda la redondez de la tierra, a fines de este siglo, -y debe ser conocido el hecho, proclamado y anunciado al mundo y a su -Santidad, para la canonización de este héroe de la necedad humana!". -Sarmiento recordó, con ese motivo, que en Norte América, habiendo -reclamado los católicos contra la lectura de los Evangelios en las -escuelas del Estado, sin los comentarios católicos, se reunió un -Consejo de personajes de otras religiones para decidir el punto; y los -más, Emerson entre ellos, declararon que debía suprimirse la lectura de -textos religiosos que no concordaren con la doctrina de los católicas, -ya que éstos, como toda otra minoría, religiosa o no, tenían el derecho -de que el Estado respetara sus creencias al dar educación a sus hijos -(_La Escuela Ultrapampeana_, XLVIII, 158). - -En los mismos días de evocar su ejemplo en favor de la enseñanza sin -dogmas, se apagaba en Concord, el 27 de abril de 1882, la existencia -del eticista. Sarmiento, en un breve artículo expresivo, escribió un -cariñoso adiós al que volvía al seno de su Naturaleza adorada, donde -ya le habían precedido casi todos sus compañeros de ideales y de acción. -El 26 de junio apareció en "_El Nacional_" de Buenos Aires -aquella página conmovida: _Emerson. ¡Los dioses se van!_... "Decíase de -Emerson que era una cabeza griega sobre cuadradas espaldas yankees. La -opinión general es, ahora, que durante cuarenta años, después de veinte -opuestos a sus doctrinas, él ha tenido la dirección de los espíritus en -Norte América y ha visto formarse una escuela de ideas emersionianas. -Vivió siempre en Concord, pretendiendo que, como poeta, debía vivir -bajo las influencias directas de la Naturaleza... Vivimos en tiempos -felices, en que el talento del escritor, y las ideas que difundió en -torno suyo, no quedan por largo tiempo estancadas si fueran auspiciadas -por la pasión y el interés de la humanidad y del progreso. Hase dicho -que no hay genio sino en los trabajos que afectan a la especie humana -para su mejora... Una palabra desde el Río de la Plata, que va con -conciencia y amor a reunirse a los amigos de los Estados Unidos, no ha -de ser desatendida por los que sobreviven en Concord" (_Obras_, XLV, -374). - -Así el formidable luchador del Sur saludaba al místico panteísta -del Norte, sabiendo que, de ser oída, ninguna palabra de este -hemisferio hubiérale sido más grata que la suya. Y hablaba, acaso -involuntariamente, como un discípulo, al titular _Los dioses se van_ -su artículo de adiós a un hombre conspícuo en la evolución de la ética -moderna; eso había enseñado Emerson, en su concepción natural de la -divinidad, poniendo una partícula divina en cada ser humano, enseñando -a creerla perfectible, ascendente en virtudes, en santidad, hasta -confundirse el hombre en esa ideal harmonía de la Naturaleza que su -mente concebía como la esencia y el espíritu de Dios. - - - - - =ORIENTACIONES MORALES= - - 1. Una ética sin metafísica.--2. La crítica de las costumbres.--3. - Necesidad de caracteres firmes.--4. Disconformidad con todo - tradicionalismo.--5. Panteísmo.--6. Ética naturalista.--7. El - optimismo y la perfectibilidad.--8. La confianza en sí mismo.--9. - La bella necesidad.--10. Función social del no-conformismo. - - - 1.--UNA ÉTICA SIN METAFÍSICA - -En la lección anterior, sin copiar a sus numerosos biógrafos, ni -pretender substituirlos, bosquejamos la personalidad de Emerson; -para dar un interés argentino al examen de su acción y de su -pensamiento, aproximamos el esfuerzo renovador de los _Trascendentales_ -norteamericanos con el ensayo fugaz de Echeverría, al fundar la -_Asociación de Mayo_, señalando sus semejanzas de inspiraciones y de -finalidades. Y recordando la relación de esa corriente renovadora -con la pedagogía social de Horacio Mann, evocamos las vinculaciones -personales e ideológicas de Sarmiento con el moralista de Concord. - -Entremos, hoy, a examinar el contenido intrínseco del emersonismo, -procurando quintaesenciar en algunos principios concretos el -pensamiento vago y difuso de Emerson, que por la misma nebulosidad de -sus contornos suele ser objeto de interpretaciones heterogéneas. - -Aunque fué eminente moralista, Emerson no puede ser llamado filósofo, -si es que este nombre debe tener un sentido más claro del que le -atribuyen los que no han estudiado ningún problema filosófico. Emerson -era orador y era poeta; mejor orador que poeta. Orador, tenía el -temperamento de los sofistas clásicos; era como éstos un periodista -hablado, un agitador de la opinión pública, un propagandista. Poeta, lo -era por temperamento, por su inclinación a las razones sentimentales -e imaginativas, con un temperamento muy superior a las poesías que -escribió, inferiores, sin duda, y sin admitir comparación, a las de -Longfellow o de Walt Whitman. Impregnado de la herencia religiosa común -a todos los pobladores de la Nueva Inglaterra, acentuábala en él la -circunstancia de pertenecer a una familia de pastores disidentes, en -que el ministerio evangélico se transmitió de padres a hijos durante -muchas generaciones. Emerson era un místico; el misticismo corría en -sus arterias y daba colorido a toda su personalidad moral. - -La ética de Emerson, por su falta de armonía arquitectónica, es la -antítesis de la ética de Spinoza; carece de estructura y de sistema. -No hay claridad en sus preceptos ni exactitud en su método. Emerson -pertenece al tipo de los grandes predicadores, tiene más de inspirado -que de lógico, más de profeta que de sabio. Habla al sentimiento -siempre, rara vez a la inteligencia; trata problemas que interesan -al gran público, despreocupándose de los que entretienen a los -metafísicos; predica para la humanidad entera, viéndola a través de -su pueblo; para ello, se pone a su nivel. Quiere encender en todos -sus oyentes el culto de la moral, con abstracción de cualquier dogma -o doctrina religiosa; pasa así de una razón a la contraria, emplea -imágenes, muestra ejemplos, aprovecha los sentimientos religiosos de la -mayoría para orientarlos en el cauce de la ética pura, sin preocuparse -nunca de ser coherente y ordenado, sin tomar ninguna posición fija -ante los problemas insolubles, contradiciéndose en todo lo que no le -interesa, si ello converge a su objetivo único: llevar a todos un -mensaje básico: _la soberanía de la moral_. Basta leer su ensayo así -titulado para corroborar lo que decimos; en vano se buscaría en él, -cediendo a la sugestión del título, una concreción clara de lo que es, -sin embargo, la nota fundamental en el conjunto de sus escritos. - -Emerson no era, pues, un filósofo; ni malo ni bueno, no lo era. Los -que estudiamos filosofía tenemos el derecho de reservar este nombre -a la investigación de los problemas generales más distantes de la -experiencia actual o posible, que escapan a los métodos de las ciencias -y exceden sus límites: lo que en todo tiempo y lugar ha constituído el -dominio de la metafísica. Y aunque concebimos que su horizonte, y las -premisas para estudiar sus problemas, varían incesantemente en la justa -medida en que se enriquece la experiencia, que le sirve de fundamento -y punto de partida, no podemos llamar filósofos a los retóricos que -agitan los sentimientos sociales, ni a los simples eruditos que viven -rumiando la historia de las doctrinas filosóficas pasadas. Cousin, -propagandista, y Zeller, historiador, no tienen rango alguno como -filósofos, aunque sean de alabar la retórica del uno y la erudición -del otro. ¿A quién se le ocurriría llamar poeta a un profesor de -declamación o de literatura? - -Filósofo es el que da nuevas soluciones a los problemas filosóficos, -o los plantea diversamente, o renueva con originalidad las soluciones -ya previstas. Si no lo entendiéramos así acabaríamos por creer, como -las mundanas y los periodistas, que hay filosofía del buen gusto, de -la esperanza, de la sensibilidad, del coraje, de la felicidad o de la -adivinación, problemas, todos, que por su misma vaguedad deleitan y -entretienen a los que nunca podrían entender una página de Platón, de -Tomás, de Spinoza o de Hegel. - -Emerson tuvo el buen sentido de no confundir su ética con una -filosofía. Movíase en el dominio de las creencias y no en el de las -doctrinas; procuraba dar nueva dirección al ancestral misticismo -humano, sin abordar problema alguno gnoseológico o metafísico. Por -eso, poniéndose a cubierto de toda crítica, dijo simplemente: "_en el -orden moral las verdades no se demuestran_". Habría sido menos inexacto -diciendo: la eficacia de las creencias, para la acción, no depende -de su veracidad. Pero Emerson no habló nunca un lenguaje exacto, ni -siquiera tuvo, como Spinoza, el deseo de hacerlo. - -Renunciando a inventarle a Emerson un sistema filosófico, podemos -examinar su posición dentro de la ética, señalando los _leit-motif_ que -reaparecen con insistencia en la serie de sus escritos; y aunque no -podemos hablar de sus doctrinas, señalaremos su actitud personal frente -al mayor de los problemas filosóficos, ya que de ella parten sus más -interesantes deducciones éticas. - -En otra lección examinaremos las resonancias sociales del emersonismo -sobre la evolución de la experiencia moral. - - - 2.--LA CRÍTICA DE LAS COSTUMBRES - -Uno de sus primeros discursos--que, en cierto modo, resulta una -auto-presentación--se titula _El Hombre Reformador_; en él dominan el -interés por los problemas sociales y la simpatía por los hombres que -trabajan. Parécenos este ensayo el de mayor contenido sansimoniano, -el que preludia más claramente a la agitación Trascendentalista. -"Debemos revisar,--dice,--toda nuestra estructura social, el Estado, -la escuela, la religión, el matrimonio, el comercio, la ciencia, y -examinar sus fundamentos en nuestra propia naturaleza; nosotros no -debemos limitarnos a constatar que el mundo ha sido adaptado a los -primeros hombres, sino preocuparnos de que se adapte a nosotros, -desprendiéndonos de toda práctica que no tenga sus razones en nuestro -propio espíritu. ¿Para qué ha nacido el hombre si no es para ser un -Reformador, un Rehacedor de lo que antes hizo el hombre, para renunciar -a la mentira, para restaurar la verdad y el bien, imitando la gran -Naturaleza que a todas nos abraza sin descansar un instante sobre el -pasado envejecido, rehaciéndose a toda hora, dándonos cada mañana una -nueva jornada y una pulsación de vida nueva? Renuncie a todo lo que ya -no tiene por verdadero, remonte sus actos a su idea primera, nada haga -donde no comprenda que el Universo mismo le da razón". No puede ser más -firme y radical su pensamiento de poner bases nuevas a todo el orden -social, negando su adhesión a las rutinas tradicionales. - -La conferencia _Sobre el tiempo presente_ es una de sus primeras -palabras decisivas. "Los dos partidos omnipotentes de la -historia--dice--el partido del Pasado y el partido del Porvenir, -dividen hoy la humanidad, como antes. He aquí la innumerable multitud -de los que aceptan el Gobierno y la Iglesia de sus predecesores -sin apoyarse en otro argumento que el de la posesión... Esa clase, -por numerosa que sea, reposando sobre el instinto y no sobre la -inteligencia, esa clase se confunde con las fuerzas brutas de la -naturaleza; y aunque es respetable bajo ese aspecto, sus miembros -carecen de interés para nosotros. El que despierta nuestro interés es -el disidente, el teorizador, el hombre de aspiraciones, el que deja esa -antigua región para embarcarse sobre un mar de aventuras". Y Emerson se -embarca, sin vacilaciones, como vamos a verlo. - -Sus biógrafos--admiradores literarios o compatriotas -prudentes--parecen haberse convenido para ocultar este aspecto, para mí -simpático, de su personalidad viril. El Emerson anciano y venerable, -el que conoció Sarmiento, me parece digno del mayor respeto, pero -lo encuentro convencional, aburrido; el buen Emerson, de treinta, -de cuarenta años, el autor de _Nature_, el director de _The Dial_, -el animador de los Trascendentales, es el único Emerson legítimo. -Comprendo que para convertirle en genio nacional, grato a todos los -partidos, era menester despojarle de todo lo que podría desagradar a -los que siempre le miraron como un enemigo; pero así ya no es Emerson, -no es el Emerson apóstol y creador, sino un Emerson de escaparate -patriótico o de museo histórico, con todas las canas y los afeites con -que la humanidad rutinaria acostumbra engalanar a sus ídolos. - -Léase el ensayo "_El Conservador_" que, además de su honda psicología, -contiene algunas páginas literarias excelentes. Es decisivo desde la -primera línea: "Los dos partidos que dividen el Estado, el partido -conservador y el partido innovador, son muy antiguos y se han disputado -la posesión del mundo desde que éste existe. La querella es el tema de -la historia de los pueblos. El partido conservador ha instituído las -venerables jerarquías y monarquías del viejo mundo. La lucha de los -patricios y de los plebeyos, de las metrópolis y de las colonias, de -las antiguas costumbres y de las concesiones a los hechos nuevos, de -los ricos y de los pobres, reaparece en todos los países y en todos -los tiempos. La guerra no hace estragos solamente en los campos de -batalla, en las asambleas políticas y en los sínodos eclesiásticos; -ella arde a toda hora y divide el corazón de cada hombre, solicitándolo -en opuestas direcciones. Sin embargo, el viejo mundo sigue girando, -se alternan los vencedores y el combate continúa renovándose como la -vez primera, bajo nombres distintos y con apasionados conductores. Un -antagonismo igualmente irreductible debe, naturalmente, estar arraigado -en la constitución humana con una profundidad correspondiente a su -fuerza. Es la oposición del Pasado y del Porvenir, del Recuerdo y de la -Esperanza, del Asentimiento y de la Razón. Es el antagonismo original, -la manifestación de dos polos en todos los detalles de la naturaleza". -Planteado así el problema, lo analiza magistralmente; me parece, entre -los ensayos emersonianos, uno de los más claros por su concepto y -de los más atrayentes por su estilo. No sigamos leyéndolo, pues no -sabríamos dejarlo hasta el final. - -Las premisas que engendran la necesidad de _intensificar la educación -moral_ son, para Emerson, puramente prácticas y experimentales. La -observación del medio en que vive le lleva a comprobar una visible -disparidad entre el progreso material y el progreso moral, induciéndole -a analizar sus causas antes de aconsejar los remedios. Ante el -espectáculo de la civilización moderna que pone al servicio de una -parte creciente de la humanidad una serie de admirables inventos y -descubrimientos, afirma su fe en el progreso y saluda con palabras -jubilosas la disminución progresiva del sufrimiento material en el -mundo. Pero esa comprobación, lejos de satisfacerle plenamente, -le induce a preguntarse si el progreso moral de la humanidad ha -corrido parejo con sus adelantos técnicos, si el hombre civilizado -contemporáneo es más bueno que el de hace dos o cincuenta siglos, si -el coeficiente medio de moralidad social se ha elevado sobre el de -nuestros antepasados. - -Su respuesta es negativa. Veinte siglos de cristianismo no han -aumentado la bondad individual de los hombres ni han aproximado las -sociedades al ideal de fraternidad predicado por Cristo. - -Las iglesias cristianas, la anglicana lo mismo que la católica, la -calvinista lo mismo que las metodistas, le parecen ya insuficientes -para el progreso de la moralidad; en ellas el culto impera, mas la -fe en la virtud ha disminuído; la superstición ciega resiste a las -creencias iluminadas por la razón y los dogmas siguen domesticando -voluntades que los obedecen pero no los aman. El fervor en las formas, -en el ceremonial, en la liturgia, ha reemplazado a la sencilla piedad -primitiva, convirtiéndose cada iglesia en un partido político que -aspira a dominar la sociedad temporal, dividiendo a la humanidad en -fracciones que se odian en vez de reunirla en una sola y misma comunión -universal, toda de amor y de solidaridad. - -Las costumbres sociales tienden a complicar inútilmente la vida, -apartando al hombre de la Naturaleza, que es la fuente única de su -felicidad. Lo superfluo y lo frívolo, disfrazados a menudo con el -nombre de refinamientos, aumentan de hora en hora la cantidad de -sacrificios estériles, tan indispensables para parecer como inútiles -para intensificar el ser. El hombre, acicatado por pasiones ambiciosas -y egoístas, da menos de sí a la comunidad y no encuentra en ella la -cooperación moral que le estimularía a emprender grandes cosas, bellas -y desinteresadas. - -El mundo particular de los políticos profesionales le inspira terror. -¿Cómo es posible que el interés de camarillas, exentas de moral y -de ideales progresivos, pueda ser sobrepuesto al interés de toda la -nación, de toda la sociedad? ¿Y es admisible que ciertos hombres, no -siendo los más ilustrados ni los más morales, tengan el derecho de -administrar los frutos de la inteligencia y del trabajo de todos, como -si la sociedad tuviera que seguir pagando un impuesto feudal a esas -gavillas de bandoleros que han abandonado los caminos y las montañas -para refugiarse en las ciudades? ¿Y no prueba una incapacidad moral del -mayor número, esa misma posibilidad de que unos pocos pícaros puedan -sobreponer su actividad maléfica a la necesidad social de encaminarnos -hacia la solidaridad, por el estudio y por el trabajo? - -En el ensayo _La Política_ (incluído en la Segunda Serie), aun -reconociendo que la democracia es preferible para las naciones nuevas, -se pronuncia contra todos los regímenes políticos, en masa. "Aunque -nuestras instituciones corresponden al espíritu de la época, no están -exentas de los defectos que han desacreditado a otras formas de -gobierno. Todo Estado está corrompido. Los justos no deben obedecer muy -estrictamente a la ley. ¿Qué sátira contra los gobiernos puede igualar -la severidad de la censura implicada en la palabra _política_, que -desde hace siglos significa _engaño_, dando a entender que el Estado es -una engañaduría?". Este pasaje, y muchos otros similares, nos permite -comprender la tierna acogida que siempre tuvieron los ensayos de -Emerson entre los anarquistas, lo que no se explicaría si atendiéramos -el tono místico de sus palabras, sin penetrar su pensamiento, que es, -con frecuencia, profundamente herético y revolucionario. - -Su "idealismo trascendental" es una rebelión romántica antes que una -actitud filosófica, con más de estética que de metafísica. La divinidad -se esfuma en un ideal abstracto, sin personalidad sobrehumana; es, -apenas, una condición inmanente de la naturaleza, una arquitectura -moral del universo, que induce a descubrir en las imperfecciones reales -la posibilidad misma de futuras perfecciones. Y, en otro sentido, -propiamente ético, quiere ser lo contrario del "utilitarismo", en la -acepción vulgar del término, que da idea de algo bajo y pequeño: de -oportunismo acomodaticio, sucia hipocresía, cien formas larvadas de la -domesticidad y de la avaricia. - -No nos engañen, empero, las palabras. Esa noción denigrante del -utilitarismo no tiene relación alguna con las escuelas morales llamadas -utilitarias, interpretaciones teóricas que tienden a poner en la -utilidad personal o social los motores íntimos de la experiencia -moral. En este buen sentido, Emerson era utilitario y despreciaba -toda conducta que no fuese útil al mejoramiento del hombre y de la -sociedad. Iba más lejos. Creía que la primera preocupación del hombre -debía ser redimirse de la miseria, que sólo enseña a mentir y a adular; -libertarse económicamente por el trabajo, bastándose a sí mismo, sin -esperar favores ni beneficios del Estado, parecíale la base misma de la -moralidad individual; y en la _incapacidad de bastarse con su propio -trabajo_ veía la causa de la degeneración moral, como esos animales que -por vivir parasitariamente de un huésped acaban por perder los órganos -más nobles de su autonomía personal. - -La independencia económica sería inútil, sin embargo, para seres que no -tuviesen capacidad para pensar y actuar con independencia moral. Por -eso, la cultura debería primar sobre la riqueza, que sólo puede ser su -instrumento y nunca un fin en sí misma; pintorescamente afirma que "el -valor de un dólar aumenta con la ilustración y la virtud del que lo -usa: un dólar, en la universidad, vale más que un dólar en la prisión". -Y le fastidia que la prosperidad creciente de los valores materiales no -se acompañe todavía de un crecimiento de los valores morales. - -Las consecuencias de esa falta de progreso ético en la sociedad, -son visibles todavía en los diversos órdenes de la actividad social. -Los hombres perdida su fe en las fuerzas morales que se arraigaban -en supersticiones absurdas, han entibiado su confianza en el valor -del mérito propio y de la dignidad personal, tornándose escépticos y -pesimistas. El abajamiento moral del conjunto trae como consecuencia la -contaminación de los individuos; la sanción social tórnase tolerante; -todos se acostumbran a consentir la inmoralidad de cada uno; la -austeridad llega a mirarse como una simpleza o una tontería. Infiere de -ello, Emerson, que el signo más típico del descenso moral de un pueblo -es la ausencia de grandes caracteres, de personalidades vigorosas, de -hombres que irradian un pensamiento iluminador o sustentan con heroísmo -cívico grandes ideales de enaltecimiento humano. En esa tranquilidad -de estanque, las fuerzas de progreso social se entorpecen o paralizan; -ningún estímulo reciben de la sociedad los que piensan, los que -renuevan, los que crean, los que empujan el conjunto hacia un porvenir -mejor. - -En sus premisas críticas, la actitud y el lenguaje de Emerson coinciden -con los de todos los moralistas. Bastaría recordar que el único -escritor argentino a quien podemos clasificar con ese nombre, Agustín -Álvarez, ha partido del examen de una situación análoga, aunque -contemplada en los países hispano-americanos, en sus libros _South -América_, _Manual de Patología Política_ y _¿Adónde vamos?_, antes -de señalar los remedios y formular su credo, en _Educación Moral_ y -_La Creación del Mundo Moral_. Ya que mencionamos a Agustín Álvarez, -creemos oportuno decir que casi todos sus críticos y apologistas han -coincidido en señalar cierta concordancia entre sus ideas y las de -Emerson; muchos le consideran como un verdadero y puro emersoniano. - - - 3.--NECESIDAD DE CARACTERES FIRMES - -En presencia de la crisis moral de su tiempo, Emerson busca su causa -y cree poder señalarla en la _decadencia progresiva de las fuerzas -éticas tradicionales_. Y al revés de los que buscan el remedio en la -posible restauración de esas fuerzas, afirma la _necesidad de engendrar -fuerzas morales nuevas_, primero en los individuos mismos y luego en la -sociedad entera. - -Ve en el tradicionalismo la parálisis, la muerte. Si los hombres -han dejado de acatar ciertos dogmas del pasado, ello se debe a que -tales dogmas tenían fundamentos falsos; y "nadie, dice Emerson, puede -sentirse obligado a ser virtuoso por obsecuencia a la mentira". Lo que -es falso, muerto está; hay que darle sepultura. Saber que es falso y -predicar la vuelta a él, sería una desvergüenza si no fuese un crimen; -perdida la creencia en el carácter sobrenatural de la obligación -moral, el único remedio está en buscar sus fuentes naturales; de otro -modo caeríamos de nuevo en el absurdo de perseguir un ideal moral -poniéndonos en el camino de la inmoralidad suprema, que es la mentira. - -Una moral sin dogmas, en formación continua, cada vez mejor -adaptada a la naturaleza, persiguiendo una mayor armonía entre el -hombre y todo lo que le rodea, incesantemente perfectible en cuanto la -perfectibilidad es una mejor adaptación de la humanidad al medio en que -vive: tal es, desde la publicación de _Natura_ (1836), la orientación -general de la ética emersoniana. En vano había buscado Emerson en las -morales europeas de su tiempo un modelo que le pareciera trasplantable -a su país; el viejo mundo, minado por iglesias poderosas que habían -sobrepuesto sus intereses políticos a la primitiva moral predicada por -Cristo, no podía servir de ejemplo a los pueblos nuevos. América debía -buscar en las entrañas de su propia sociabilidad las fuerzas morales -más convenientes a su progreso colectivo y a la dignificación de la -vida humana. Su famoso discurso a los estudiosos e intelectuales, el -_Scholar_ (1837), es un llamado elocuente al estudio y a la reflexión, -al embellecimiento de la vida por la cultura del espíritu, al desdén -de todos los beneficios con que la política y los negocios tientan a -los intelectuales. Como el músico que ejecuta para gozar él mismo, -tanto como para deleitar a otros, Emerson habla "para inspirar a los -demás el coraje y el amor, fortificando su fe en el amor y la sabiduría -que están en el fondo de las cosas; para afirmar sentimientos nobles; -para escucharlos en otros, dondequiera aparezcan; y no para turbar a -nadie, sino para atraer a todos los hombres a la verdad, tornándolos -cultos y bondadosos". Muestra la esterilidad del talento extraviado por -la frivolidad o por la moda, mirando como la mayor insensatez la de -opinar sobre lo que no se ha estudiado. Si el talento se desarrolla a -expensas del carácter, mayores son sus peligros y sus extravíos cuanto -más crece; "por eso hoy todo es falso, se confunde el talento con el -genio, se confunde los dogmas y los sistemas con la verdad, la ambición -con la grandeza, la frivolidad con la poesía, la sensualidad con el -arte; y los jóvenes, llegando con esperanzas inocentes y mirando en -torno suyo la educación, las profesiones, los empleos, los maestros, -la enseñanza literaria y religiosa, encuentran que nada satisface sus -nobles aspiraciones espirituales y se aturden, vuélvense escépticos, -están perdidos. Y la juventud quedaría desesperanzada si, por gracia -divina, no tuviese bastante energía para decir: todo esto es falso y -de invención humana, la verdad existe, nueva, hermosa, eternamente -bienhechora". El orden es la primera ley del progreso espiritual; -las mejores aptitudes se pierden si libramos nuestra cultura a la -improvisación y divagamos sobre lo que no entendemos. "Para qué sirven -la fuerza, la habilidad, la belleza, una voz grata, la educación o el -dinero a un loco furioso?". Todo el que es incapaz de continuidad y de -sacrificio en el estudio, pretendiendo adivinar mal en un minuto lo que -podría estudiar bien en muchos años, es tan iluso y tan inútil como -ese loco furioso. "Leyendo los diarios, viendo la audacia con que la -fuerza y el dinero trabajan para sus fines, pisando la honradez y la -voluntad de los buenos, parece que el patriotismo y la religión gritan -como fantasmas vanos. No hablamos para ellos, porque el hacerlo parece -cosa inútil; habitualmente preferimos mantener nuestra opinión y morir -en silencio. Pero un espíritu elocuente nos hará sentir que los estados -y las reyecías, los senadores, los leguleyos y los ricos, no son sino -montones de gusanos cuando se los mira a la luz de esta Verdad, débil y -despreciada. Entonces sentimos cuán cobardes hemos sido, venerándolos, -porque sólo la Verdad es grande". Como fruto de esa actitud -independiente espera que vendrá un Renacimiento nuevo y que todos los -hombres podrán sentirse capacitados para hacer su propio examen: "¿Qué -eres? ¿Qué has hecho? ¿Puedes obtener lo que deseas? ¿Hay un método en -tu conciencia? ¿Hay una dirección en tu propia vida? ¿Puedes ayudar a -otro?". Para ello la humanidad desea y necesita de hombres intensos, -creedores, afirmativos. "El genio no se divierte en rayar la arena, -ni se ocupa de frivolidades; se entrega a cosas esenciales; es una -fuerza que se defiende de sí misma, que existe originariamente, que -resiste a todos los obstáculos. Posee la verdad y se aferra a ella; -nunca habla ni actúa en esas callejuelas de través donde se entra por -curiosidad, sino en las rutas maestras de la naturaleza, preexistentes -a la Vía Appia, donde todos los espíritus están forzados a transitar. -El genio sólo gusta de las afirmaciones verdaderas que atacan y -hieren a todo el que se les opone; afirmaciones que son como personas -vivientes que diariamente declaran guerra a toda falsedad y a toda -rutina; afirmaciones de que la sociedad no puede librarse y no puede -olvidar, pues persisten, no se someten a ninguna autoridad, se levantan -severas y formidables porque quieren y deben ser fielmente ejecutadas y -realizadas". En ese tono de apóstol se desarrollan todos los primeros -discursos de Emerson; y no es extraño que a pesar de su vaguedad, o por -ella misma, lograran entusiasmar a todos los temperamentos románticos, -prometiéndoles que serían una generación de genios, como los jóvenes -alemanes del _Sturm und Drang_. - - - 4.--NO CONFORMISMO Y OBEDIENCIA - -Desconociendo el valor de los preceptos y dogmas tradicionales, como -fundamento de la ética, Emerson da una amplitud antes desconocida al -_No-Conformismo_, afirmado por las iglesias disidentes de la Anglicana. -Conocéis, sin duda, ese episodio de la historia religiosa. Así como el -Cristianismo fué una herejía dentro del Judaísmo, y el Protestantismo -dentro del Catolicismo, numerosas sectas protestantes han nacido como -herejías dentro de la iglesia Anglicana. Bajo el reinado de Elisabeth, -en 1563, el parlamento inglés votó una _Acta de Uniformidad_, fijando -las doctrinas y el rito del culto anglicano, que fué luego renovada, -en 1662, bajo Carlos II. Desde entonces llamáronse _conformistas_ los -que acataron esa Acta, y _no-conformistas_ todos los que le negaron su -adhesión, generalizándose después el término a todos los cristianos -disidentes que no aceptaban la autoridad dogmática de la iglesia -Anglicana. - -Dentro de esa actitud común, el _no-conformismo_, nacido como simple -episodio de política religiosa, ha evolucionado muy diversamente en -las distintas iglesias disidentes. Partiendo del derecho del libre -examen, afirmado por la Reforma, algunas se han limitado a simples -apartamientos del dogma y del rito, mientras otras han extendido -progresivamente su libertad de crítica a todos los problemas -teológicos, éticos y sociales; conservándose cristianas, han abierto -ampliamente sus puertas a todas las doctrinas modernas, encauzándose -sin reticencia, desde principios del siglo XIX, en las corrientes de -liberalismo nacidas al calor de la renovación enciclopedista. - -Tal era la posición de la _iglesia Unitaria_ en que Emerson fué -educado; en ella, el _no-conformismo_ desbordaba ya de la disidencia -inicial y contenía los gérmenes que se manifestaron ampliamente en -el Trascendentalismo. "Lutero, escribe Emerson, se habría cortado la -mano derecha antes de clavar sus tesis en la puerta de Witenburgo, si -hubiese podido suponer que ellas conducirían a las escuetas negaciones -del Unitarismo de Boston". Y el mismo Emerson, cuando habla de -No-Conformismo, se refiere a un desacato sistemático de todas las ideas -y cosas tradicionales; conformarse a la tradición es renunciar a la -vida misma, cuya continuidad se desenvuelve en un incesante porvenir. -El conformismo importa cerrar nuestra inteligencia a toda verdad nueva, -apartar de nuestra felicidad todo elemento no previsto en el pasado, -negar la posibilidad misma del progreso y de la perfección. Acatar -los intereses creados en el orden moral, lo mismo que en el material, -significa negar el advenimiento de una humanidad moralmente mejor. -¿Porqué, se pregunta Emerson, seguiremos bebiendo aguas estancadas en -pantanos seculares, mientras la Naturaleza sigue ofreciéndonos en la -veta de sus rocas el chorro de fuentes cristalinas, que pueden apagar -nuestra sed infinita de saber y de amor? Para él las aguas estancadas -son los dogmas consagrados por la tradición y las fuentes de roca son -las fuerzas morales que siguen manando de nuestra naturaleza humana, -incesantes, eternas. Esas fuerzas morales, que llama "divinas", no -han dejado de brotar nunca, jamás se han cegado sus fuentes; viven, -crean todavía, cada vez mejores; renunciar a ellas, como quiere el -tradicionalismo, es decir ¡alto! a la divinidad misma, es decir ¡no! a -todos los ideales éticos de la humanidad presente. - -El No-Conformismo, en esta significación amplia, se nos presenta -como la antítesis del dogma de obediencia; leed algunas páginas que -dedica a este asunto William James y reconoceréis, como él, que "es -imposible comprender, y hasta imaginar, que hombres dotados de una vida -interior suya y propia, hayan podido llegar a considerar recomendable -la sujeción de su voluntad a la de otros seres finitos como ellos". Le -parece inverosímil ese renunciamiento de la personalidad, exigido por -algunas órdenes religiosas como un voto necesario para la profesión. La -obediencia no es a Dios, sino a otro hombre, al superior; y es curiosa -la explicación poco mística y muy utilitaria que da de ella el ilustre -jesuíta Alonso Rodríguez: "Uno de los mayores descansos y consuelos que -tenemos los que estamos en Religión, es éste: que estamos seguros de -que, haciendo la obediencia, vamos acertados. El superior podrá errar -en mandar esto o aquello; mas vos cierto estáis de que en hacer eso -que os mandan no erráis, porque a vos solamente os pedirá Dios cuenta -si hicisteis lo que os mandaron, y con eso daréis vuestro descargo muy -suficientemente delante de Dios. No tenéis que dar cuenta, si fué bien -aquello, o si fuera mejor otra cosa; porque eso no pertenece a vos, ni -se pondrá a vuestra cuenta sino a la cuenta del superior. En haciendo -la cosa por obediencia, quita Dios eso de vuestro libro y lo pone en -el libro del superior." Así entendido, el dogma de obediencia lleva -implícito un renunciamiento a la responsabilidad moral: el hombre se -convierte en una cosa, en un instrumento irresponsable al servicio de -quien lo manda. Y para que todo no sea solemne, James transcribe de -Sainte-Beuve (_Hist. de Port Royal_, I, 346), una anécdota que muestra -la extravagante interpretación que pueden dar al dogma de obediencia -los temperamentos sugestionables: "Sor María Clara, estaba muy -penetrada de la santidad y excelencia de M. de Langres. Este prelado, -luego de llegar a Port-Royal, le dijo un día, viéndola tiernamente -unida a la Madre Angélica, que sería mejor que no volviera a hablar con -ella. María Clara, sedienta de obediencia, tomó como un oráculo divino -aquellas palabras dichas inadvertidamente, y desde aquel día estuvo -muchos años sin dirigir la palabra a su hermana en religión". - -Mostrado el conformismo bajo esta fase rigurosa en que lo traduce el -sentimiento de obediencia, podéis comprender mejor, por contraste, cuál -es el horizonte máximo en que Emerson pudo dilatar su no-conformismo. - -El derecho de crítica y de libre examen se prolonga hasta las fuentes -de la moralidad humana; es el derecho de buscarlas, de afirmarlas, de -aprovecharlas para el porvenir, impregnando de ellas la educación, -ajustando progresivamente a ellas la conducta de los hombres. La -sabiduría antigua, hoy condensada en dogmas, sólo puede ser respetable -como punto de partida. Así mirada conviene respetarla, y aprovechar -de ella todo lo que no sea incompatible con las verdades nuevas que -incesantemente se van haciendo; pero acatarla como una inflexible norma -de la vida social venidera, confundiéndola con un término de llegada -que nuestra experiencia está condenada a no sobrepasar, es una actitud -absurda frente a la evolución incesante de toda la Naturaleza accesible -a nuestro conocimiento. - -Así planteado, el no-conformismo de Emerson, aunque siempre enmarañado -por su lenguaje literario y místico, se nos presenta como una -concepción moral antidogmática y esencialmente evolucionista, como -la antítesis de un sistema teórico cerrado, como afirmación de un -pragmatismo ético abierto a toda eventualidad de perfeccionamiento -moral, ilimitado. No necesito explicar a los que conocen la doctrina de -la perfectibilidad, común en esa época a todos los sansimonianos, que -la posición de Emerson concuerda con ella plenamente, no obstante el -lenguaje religioso a que la tradujo: porque Emerson, en todo y siempre, -conservó la "manera" religiosa aprendida en su juventud e impuesta por -su ambiente, aun cuando sus ideas tomaban una dirección contraria. - - - 5.--PANTEÍSMO - -Divinidad, Naturaleza, Moralidad, son tres términos que tienden a -significar lo mismo en los escritos de Emerson. Todo lo natural es -divino, todo lo divino es moral, todo lo natural es moral. Para elevar -nuestra Moralidad debemos volver a las fuentes de la Naturaleza y a -medida que lo conseguimos nos compenetramos con la Divinidad. - -Hemos dicho, con esto, que Emerson es panteísta. No sabríamos -explicar, pues no lo comprendemos, en qué medida su teísmo absoluto se -distingue de un absoluto ateísmo; lo mismo nos ocurre, por otra parte, -con la casi totalidad de los panteístas. Adviértase, en efecto, que el -panteísmo oscila entre dos posiciones metafísicas extremas que parecen -confundirse; habréis oído decir que se tocan todos los extremos. Una -verdadera substanciación de lo infinito en lo finito, de Dios en la -Naturaleza, como lo sugieren todos los panteísmos de tipo emanatista, -implica una explicación verbal de la divinidad como causa de la -naturaleza misma, sin que nada distinga o separe a la una de la otra; -equivale, a lo sumo, a decir que la Naturaleza es todo lo que conocemos -de Dios. No nos es posible, por otra parte, examinar de buena fe ningún -sistema idealista absoluto sin tener la impresión de que su autor es -ateo: Hegel lo es tanto como Spinoza; sus concepciones, en este punto, -se distinguen por palabras: Hegel llama devenir eterno de la "idea" a -lo que Spinoza concibe como transfiguración eterna de la "sustancia". -No perdamos de vista que el idealismo y el materialismo absolutos, -como doctrinas metafísicas monistas, sólo se diferencian por su -vocabulario, aunque, claro está, es más cómodo adoptar el primer nombre -y aborrecer el segundo, por el equívoco moral difícilmente evitable al -pronunciar esas palabras. Hay en todo esto bastante chicana verbalista -y resulta evidente que muchos filósofos--ateos respecto de la religión -efectiva en su medio--han procurado disfrazar su pensamiento. ¿Concebir -el universo material como la emanación del "Espíritu"--en vez de -"Dios"--no equivale a la posición del monismo energético? ¿Sustituyendo -las palabras espíritu y energía se modifica en lo esencial esta -hipótesis metafísica? Cambia, es cierto, con el nombre, la asociación -a la hipótesis metafísica central de otras nociones secundarias, -históricamente implicadas en las diversas denominaciones de un mismo -sistema cuyos elementos evolucionan. - -El panpsiquismo es lo que más se parece en metafísica al materialismo; -el panteísmo es lo que hay de más semejante al ateísmo. Infundir el -espíritu en toda la materia es lo mismo que negarlo aparte de ella, -aunque permita divagar ilimitadamente pretendiendo lo contrario; poner -en toda la Naturaleza a Dios, equivale a negar que haya dioses fuera -de ella. Todos estos modos de hablar en difícil, podéis reducirlos, -sin temor de equivocaros, a un tipo único de doctrinas monistas, o sea -concepciones metafísicas del universo convergentes a la unidad. - -El problema, hablando en fácil, es otro: monismo o dualismo; hay -también quien habla de pluralismo, ya sea como variante del primero, -ya como complicación del segundo. Ése es el problema efectivo: Dios y -Naturaleza, Espíritu y Realidad, Noumeno y Fenómeno, Alma y Cuerpo, -Energía y Materia. Todo eso es dualismo, y en todas sus expresiones -equivale siempre a esto: causas imponderables e inaccesibles a la -experiencia moviéndose en un plano distinto del que podemos conocer, -sólo accesibles a la hipótesis pura, no como abstracción de experiencia -sino como invención absoluta, asuntos de fe para muchos, demostrables -por la razón según pocos. - -Emerson, para entendernos, es monista y no dualista, aunque su lenguaje -poco exacto sugiera a veces lo contrario; francamente, creo que solía -equivocarse a propósito, para no contrariar a una sociedad religiosa -sobre un asunto metafísico al que él mismo no atribuía la menor -importancia práctica. Agregaré, en su disculpa, que en la mayor parte -de los panteístas suelo descubrir la misma actitud deferente hacia las -creencias sociales más difundidas. Es una explicable galantería, ya que -la humanidad tiene horror al ateísmo. - -Emerson llama Dios a la naturaleza y Espíritu al pensamiento humano, -dejando que cada cual lo entienda de acuerdo con sus opiniones. A buen -entendedor... Y le entendieron, sin duda, los teístas y animistas -legítimos que durante su época de predicación militante le acusaron mil -veces de ateísmo, sin mezquinarle el cargo de "hipocresía", de aquella -"hipocresía unitaria" enrostrada ya a Channing y los suyos. - -Emerson da quinientas explicaciones distintas de la Divinidad: -"fuerza imponderable", "ley invisible", "inteligencia misteriosa", -"motor supremo", "realidad del todo", "esencia de la naturaleza", -"perfectibilidad infinita", etc.; pero siempre, invariablemente, afirma -que la Divinidad es inherente a toda la naturaleza y está difundida -en todas las partes que constituyen su unidad. Basta entregarse, sin -intermediarios a la Suprema Sabiduría, que está en todo lo que existe, -para identifificarse con la Divinidad, reconocerse parte de ella, ser -ella misma. Así, insensiblemente, a través de la ambigüedad verbal, -Emerson sugiere que _la Divinidad es la perfección moral que pone al -hombre en harmonía con la naturaleza_. - - - 6.--ÉTICA NATURALISTA - -El concepto panteísta de la divinidad, que convierte a Dios en una -abstracción pura, en una fórmula, contrasta evidentemente con otros -sentimientos ancestrales de la humanidad, que llevan a concebir uno o -más Dioses con realidad propia, ajenos a la Naturaleza, Dioses vivos -y actuantes, con aptitudes o funciones distintas de las humanas, -capaces de justicia y de perfección absolutas. Las religiones de cepa -judía postulan en esa forma extranatural la hipótesis de un Dios -creador y árbitro del universo, con o sin una corte de pseudodioses -menores, imaginados, aquél y éstos, a semejanza del hombre; toda otra -interpretación equivale, para ellas, a negar la divinidad misma. - -En esa distinción entre lo sobrenatural y lo natural se fundan las -relaciones entre lo humano y lo divino, fuente de toda ética religiosa. - -La lógica pura se satisface con el panteísmo; la moral práctica, -no. Este escollo le es común con los otros sistemas monistas; para -salvarlo, el propio Kant, tuvo que evitar el monismo a que la conducía -su _Crítica de la Razón Pura_--que es una "Lógica"--postulando el -dualismo que fluye de su _Crítica de la Razón Práctica_--que es una -"Ética". - -Emerson presenta la clásica antinomia del "mundo físico" y del "mundo -moral" como un simple documento de la experiencia, sin preocuparse -de plantearla como un problema metafísico. Se limita a afirmar la -correlación o paralelismo entre todo lo físico y todo lo moral; -análoga actitud, cómoda aunque extrafilosófica, ha adoptado el moderno -paralelismo psicofísico, que así evita plantearse el problema del alma, -eliminándolo de la psicología y relegándolo a la metafísica. - -Ciertas contradicciones en que Emerson incurre, disculpables en -un moralista y corrientes en la literatura de imaginación, serían -inconcebibles en un filósofo digno de este nombre. Escuchad: "toda -la naturaleza es la imagen del espíritu humano", dice, y agrega: -"las leyes del espíritu dependen de la harmonía de la naturaleza". -¿Os parece lo mismo?; reflexionad un minuto y comprenderéis que es -exactamente lo contrario; lo primero implica idealismo a lo Hegel, -lo segundo sensacionismo a lo Codillac. "Dios está vibrante en todo -y lo vemos en todas las cosas de la naturaleza" y "la Naturaleza, -y sólo ella, es toda la divinidad", son proposiciones que implican -concepciones opuestas de la divinidad, aunque parecen decir lo -mismo; la primera proposición es conciliable, por ejemplo, con la -filosofía Vedanta, con Parménides, con los alejandrinos; la segunda -con la filosofía Sankhya, con Heráclito, con los estoicos. Panteístas -todas, ciertamente, pero las unas precursoras del espiritualismo -trascendental y las otras del naturalismo trascendental; místicas -aquéllas y realistas éstas; emanando las unas lo finito de lo infinito, -concretando las otras lo infinito en lo finito. - -Emerson no trata esas cuestiones. Para él, moralista y no metafísico, -después de establecida la correlación entre el mundo moral y el -mundo físico, todo el problema de la ética se resuelve en seguir la -Naturaleza, que marca el sendero de la perfección. El hombre puede -equivocarse y decaer; la naturaleza no se equivoca ni decae. Es, pues, -la maestra del hombre, la que le vuelve al buen camino. Es el reflejo -o la objetivación del espíritu divino: "un paisaje--dice--es una cara -de Dios". No pudiendo comprender a Dios en sí, aconseja estudiarle en -la Naturaleza, cuyas leyes son morales y deben ser escuchadas como la -mismísima palabra divina. - -En su famoso discurso de 1838 expresó esa idea de un culto puro -de leyes morales abstractas, independientemente de cualquier dogma -religioso. "Estas leyes se ejecutan por sí mismas. Están fuera del -tiempo, fuera del espacio y no sujetas a las circunstancias. Así, -en el alma del hombre existe una justicia cuyas atribuciones son -inmediatas y completas. Aquél que cumple una buena obra, queda al -instante ennoblecido. El que ejecuta un acto bajo y vil, es por el -hecho mismo rebajado. Aquél que rechaza la impunidad, se viste por esta -sola razón de pureza. Si un hombre es justo de verdadero corazón, es -Dios en cuanto es justo; la certeza, la inmortalidad y la majestad de -Dios entran, con la justicia, en aquel hombre. Si un hombre cambia, -traiciona y engaña, por esto mismo se engaña a sí mismo, y sale de su -propia conciencia moral; el carácter llega siempre a ser conocido. El -hurto no enriquece; la limosna jamás empobrece a nadie; del asesino -hablan hasta las paredes. La más ligera sombra de fraude, destruye -espontáneamente todo buen efecto. En cambio, decid siempre la verdad, -y todas las cosas hablarán en favor vuestro; hasta las raíces de las -hierbas parecerán moverse bajo la tierra, para exaltaros. Porque todas -las cosas proceden del mismo espíritu, llamado con nombres distintos: -amor, justicia, templanza, según sus diversas aplicaciones, como el -océano, que recibe nombres diversos, según las playas que baña. Cuanto -más se separa un hombre de estos confines, tanto más se priva de poder -y ayuda. Su ser se contrae..., tórnase cada vez más pequeño y mezquino, -un grano de polvo, un punto, hasta que llega a la maldad absoluta, que -es la muerte absoluta también. La percepción de esta ley despierta en -nuestra mente un sentimiento que llamamos sentimiento religioso y que -constituye nuestra más elevada felicidad. Es maravilloso el poder que -tiene de encantarnos y de imponérsenos como el aire que se respira -en las montañas. Es lo que da perfume a todo el mundo, sublimidad al -cielo y a los montes; es el canto silencioso de las estrellas en la -noche, la beatitud del hombre, que le hace partícipe del infinito... -Todas las expresiones de este sentimiento son sagradas y permanentes en -proporción a su pureza. Nos conmueven más profundamente que todas las -demás. Los hechos pasados que destilan esa piedad, están aún frescos y -fragantes. La impresión única e incomparable producida por Jesús sobre -la humanidad, por lo cual su nombre no está escrito, sino grabado en la -historia humana, es una prueba de la sutil virtud de esta penetración". - -Romántico sin dejar de ser puritano, Emerson siguió siendo un místico -cuando se puso en la corriente de adoración a la Naturaleza en que -ya navegaban todos los continuadores de Rousseau y de Goethe. Aunque -volvió mil veces sobre el tema, paréceme que es en las primeras páginas -de _Natura_ donde traduce mejor su misticismo panteísta, muy complicado -de literatura. - - - 7.--EL OPTIMISMO Y LA PERFECTIBILIDAD - -La inexactitud del lenguaje corriente, que hemos señalado ya tantas -veces, nos obligará a detenemos sobre el sentido _optimista_ atribuído -generalmente a la ética emersoniana. Desde el punto de vista filosófico -debieran considerarse optimistas aquellas doctrinas que contemplan -el universo como una obra perfecta y deducen de ello que la vida del -hombre en nuestro planeta se desenvuelve en la mejor de las formas -posibles: "todo sucede inmejorablemente en el más inmejorable de los -mundos". Así se pensaba, más o menos, en la Academia y en el Pórtico, -en la escuela de Alejandría, así lo creyeron Anselmo y Tomás, y así -también se inclinaron a mirar las cosas Descartes y Leibnitz. Si -hubieran dicho que nada puede ser distinto de como es, omitiendo -todo juicio calificativo, su opinión equivaldría a reconocer la -determinación natural de lo existente y que el deseo humano no influye -para nada sobre la constitución del universo. El mismo concepto de la -harmonía universal quedaría reducido a la comprobación de que todo lo -existente está ordenado conforme a reglas generales que concuerdan con -ciertos resultados de la lógica matemática considerados como formas -de razonamiento perfecto. Las aplicaciones éticas de este optimismo -conformista, que en Plotino llega hasta pretender que son grandes -bienes para el hombre la cárcel, las guerras, las epidemias y la -misma muerte, han sido, en todo tiempo, objeto de críticas risueñas; -Voltaire, en su _Cándido_ famoso, dijo la última palabra, que nadie ha -podido contradecir eficazmente. - -Filosóficamente, la doctrina contraria--nótese bien, contraria--al -optimismo, sería la doctrina del progreso o de la perfectibilidad, que -fué, como sabemos, uno de los temas habituales del sansimonismo; es -un presupuesto necesario, en definitiva, en la conducta de todos los -reformadores militantes. Como tal domina en Emerson y en Echeverría, -inspirados en las mismas fuentes del romanticismo social francés. - -El uso, árbitro del lenguaje, ha dado al término _optimismo_ una -significación contraria a la filosófica; cuando se dice que alguien es -optimista se quiere significar su fe en el advenimiento futuro de un -bien mayor, implicando la posibilidad de una perfección. Es el valor -ético lo que caracteriza el vocablo, y no su sentido filosófico; y, en -verdad, los mismos filósofos no han desdeñado conciliar verbalmente una -cosa con su contraria, pues Leibnitz, en su _Teodicea_, procura enseñar -que el concepto de la perfección universal debe entenderse como una -perfectibilidad infinita de todo lo creado. - -Emerson, como reformador, cree que lo existente no es perfecto en sí, -pero afirma que marcha hacia un perfeccionamiento inevitable, que para -el hombre, en particular, se traduce en una dignificación de su vida. -Todo lo que existe está sujeto a una ley de mejoramiento progresivo, -de donde se infiere el advenimiento inevitable de un bien cada vez -mayor, mensurable por ese conjunto de satisfacciones naturales en que -el hombre hace consistir su felicidad. Afirmar la soberanía de la moral -significa, precisamente, poner como base de la conducta humana la -adaptación a ese mayor bien posible, que aumenta la felicidad de todos; -y la inmoralidad, el vicio, el crimen, sólo se conciben como actitudes -contrarias a esa adaptación. "Cada línea de la historia--dice--inspira -la convicción de que nosotros no podemos avanzar mucho tiempo en el -error o en el mal, pues las cosas tienden a enderezarse por sí mismas. -La moral que surge de cuanto aprendemos es que todo justifica la -Esperanza, madre fecunda de las reformas. Nuestro rol, evidentemente, -es el de no sentarnos hasta vernos convertidos en piedras, sino de -acechar las auroras de todos los amaneceres sucesivos, colaborando a -las nuevas obras de los días nuevos". Se trata, explícitamente, de -no contemplar la vida humana como la mejor de las cosas en el mejor -de los mundos--que sería el optimismo filosófico--sino de afirmar su -perfectibilidad incesante en el porvenir: lo que actualmente suele -llamarse "optimismo social". - -Hay una posición secundaria, muy interesante, en la ética emersoniana: -la negación del mal, de la culpa y del pecado. Para Emerson el mal no -existe en el mundo como entidad positiva, sino como ausencia de bien. -Lo que suele llamarse mal sería un simple no bien o menos bien; la -maldad humana sería una incapacidad para la virtud, una ausencia de -fe en el bien o de "gracia" natural, concebida como aquella fe que -Juan Agrícola oponía a Lutero, contra la ley, en la disputa de los -"antinomianos"; o como aquella otra gracia divina de Malebranche, que -fué mística manzana de discordia entre Bossuet y Fenelón. - -Con dos diferencias fundamentales, empero. Emerson concibe la aptitud -meliorativa como una cualidad de la misma Naturaleza humana; y afirma -que esa verdadera gracia natural puede adquirirse y desarrollarse -porque el hombre, siendo él mismo una parte de la divinidad, lleva -en sí la capacidad para el bien, una partícula de gracia capaz de -florecer... Me detengo, en este punto, temeroso de que en mi deseo de -explicaros lo que el mismo Emerson no entiende con exactitud, acabéis -por perder la visión clara del conjunto, única que nos interesa. - -Bástenos saber que él niega la existencia de un mal en lucha eterna -con el bien, del clásico Arimán contra Ormuz, del Diablo contra -Dios, del Infierno contra el Cielo, y que se inclina a pensar que -en los buenos y en los malos sólo deben verse grados distintos de -divinidad en acción, de acercamiento a la naturaleza, de fusión en -la _Over-Soul_, o Alma Suprema, cuyo carácter podréis deducir del -siguiente párrafo: "La Crítica suprema de los errores del pasado y del -presente, y el único profeta de lo que será, es esa gran Naturaleza -en la cual reposamos como la tierra reposa dulcemente en los brazos -de la atmósfera; esa Unidad, esa Alma Suprema, en la cual cada sér -está contenido y unificado, une a los demás; ese corazón común, del -que toda conversación sincera es el culto y al que es un sometimiento -toda buena acción; esa omnipotente realidad que confunde nuestras -habilidades y nuestro ingenio, obligándonos a ser lo que realmente -somos, a revelarnos por nuestro carácter y no por nuestras palabras, -y que tiende de más en más a transfundirse en nuestros pensamientos y -en nuestras acciones, para convertirse en sabiduría, virtud, poder y -belleza. Nuestra vida se compone de sucesiones, de divisiones de partes -y de partículas. Sin embargo, el hombre es el alma de todo; y ese -poder profundo en el cual existimos y cuya beatitud nos es totalmente -accesible, no sólo es completo por sí mismo (_self sufficing_) y -perfecto en cada momento, mas es simultáneamente el acto de ver y la -cosa vista, el espectador y el espectáculo, el sujeto y el objeto. -Vemos el mundo pieza a pieza: el sol, la luna, el animal, el árbol; -pero el todo, de que esos cosas son las partes salientes y radiantes, -el todo es el Alma. Sólo por la visión de esa sabiduría podemos leer -en el horóscopo de las edades; y solamente volviéndonos hacia nuestros -mejores pensamientos, cediendo al espíritu profético innato en cada -hombre, podemos comprender las advertencias de esa sabiduría" (_El Alma -Suprema_). Esta cita debemos traducirla: "el Alma de la Naturaleza, de -que el hombre mismo es parte, marca el camino hacia la perfección". Es -más sencillo, sin duda; pero, como sabéis, una de las cosas hasta ahora -más admiradas por la humanidad ha sido el arte de nublar con retóricas -obscuras las cosas más claras, sin darse cuenta de que sólo llegan a -hablar claramente los que piensan con claridad. - -Procediendo como un juez, que entre cien testimonios divergentes -o contradictorios consigue al fin restaurar una verdad aproximada, -nosotros podemos encontrar una posición de equilibrio a través de las -numerosas oscilaciones que sufre el pensamiento de un filósofo o de -un moralista. Para ello debemos distinguir los conceptos definidos y -las divagaciones puramente verbales, tan frecuentes en Emerson como -en todos los retóricos. En uno de sus ensayos (_Leyes del Espíritu_) -define bien su concepto de la _naturalidad del instinto moral_, que -es dominante en toda su ética. "La vida intelectual puede conservarse -sana y clara, si el hombre vive la vida de la naturaleza y si no -introduce en su espíritu dificultades que para nada le sirven. Nadie -debe atormentarse con inexplicables especulaciones. Que el hombre -haga y diga lo que emana estrictamente de él mismo y por ignorante -que sea no será su naturaleza la que le traiga dudas y obstáculos. -Nuestros jóvenes sufren a causa de los problemas teológicos del pecado -original, el origen del mal, la predestinación y otros análogos. Esas -cosas no han obscurecido nunca la ruta de los que no han salido de -su camino natural para ir a buscarlas. Esas cosas son la coqueluche, -el sarampión del espíritu, y los que no las han padecido no pueden -describirlas ni señalarles remedios. Un espíritu sencillo y natural -no conoce esos enemigos. Distinta cosa es poder explicar nuestra fe y -la teoría de nuestra libertad, de nuestra unidad, de nuestra "unión -con nosotros mismos". Esto exige dones no comunes. Sin embargo, -aun en ese conocimiento de sí, puede haber una fuerza virgen y una -integridad natural que empuje nuestras creencias: nos bastan algunos -instintos poderosos y algunas reglas simples". La personalidad -intelectual y moral se forma espontáneamente, burlándose de nuestra -voluntad de nutrirla con artificios: "Los estudios metódicos, los -años de educación profesional y académica, no han proporcionado a -mi experiencia mejores datos de los que he aprendido en algún libro -tonto, leído a hurtadillas bajo los bancos de la clase de latín. Lo que -no llamamos educación suele ser más precioso que lo así denominado. -Cuando nos llega una impresión o un dato nuevo no podemos sospechar la -importancia que él tendrá para nosotros". _Ergo_: hay que dejar obrar -espontáneamente la naturaleza, confiando en ella, no contrariándola. -"Igualmente--continúa--nuestra naturaleza moral está viciada por la -intervención artificiosa de nuestra voluntad. Hay personas que se -representan la virtud como una lucha, y que se dan aires de héroes -para calificar sus méritos penosos; y cada vez que aparece una noble -personalidad, se devanan los sesos para discutir si no tiene más mérito -el malo que vive luchando contra la tentación. No se trata de apreciar -el mérito. O Dios está allí, o no está. Amamos a los caracteres en -proporción de su espontaneidad, de su fuerza de impulsión. Cuanto menos -conoce un hombre sus virtudes, cuanto menos piensa en ellas, tanto más -lo amamos. Las victorias de Timoleón son las mejores: ellas fluían como -los versos de Homero, al decir de Plutarco. Cuando vemos un espíritu -cuyos actos son todos grandes, graciosos, tan agradables de ver como -si fueran rosas, agradezcamos a Dios que cosas así puedan existir y -existan, no le pongamos mala cara, no le digamos: tal desgraciado, -con sus resistencias gruñonas y todos sus diablos íntimos, vale más -que tú". De esas reflexiones, y de otras semejantes, deduce Emerson -su optimismo moral, como posibilidad del perfeccionamiento humano -acercándose a las leyes de la naturaleza: "esas observaciones nos -demuestran forzosamente que nuestra vida podría ser más simple y más -dulce de lo que la hacemos; que el mundo podría ser más feliz de lo -que es; que no hay necesidad de complicar la existencia con luchas, -convulsiones, desesperanzas, llantos y sufrimientos; que somos los -inventores de nuestros propios males. Nosotros nos ocupamos en romper -el optimismo de la naturaleza; cada vez que trepamos a una cumbre para -mirar el pasado, o que un espíritu de nuestro siglo, el más sabio entre -nosotros, nos eleva hasta su misma altura, nos damos cuenta de esta -verdad fundamental: estamos rodeados de leyes que se cumplen por sí -mismas". - -Creo necesario expresaros una impresión personal sobre el optimismo -de Emerson. Cuando por vez primera visité la Universidad de Harvard, -en compañía del naturalista argentino Cristóbal Hicken, accedió éste -gentilmente a mi deseo de comenzar por el Departamento de Filosofía, -cuyo nombre, _Emerson Hall_, duplicaba mi interés. Dos metros de -nieve habían caído aquella mañana de Enero y continuaba la nevisca -encapotando el cielo; en la penumbra del amplio vestíbulo divisamos -la estatua del eticista y fuimos instintivamente hacia ella. Hubo un -minuto de contemplación muda.--¡Era un roble! exclamó el botánico;--Por -eso fué optimista, comenté con mi experiencia de psicólogo. - -En mi libreta de viaje consigné la anécdota; es una explicación -psicológica del optimismo, tal vez la más importante. Los hombres sanos -de cuerpo y de mente son, generalmente, optimistas y afirmativos; los -enfermos y los desequilibrados suelen ser pesimistas y escépticos. -La salud es bondad, tolerancia, firmeza, simpatía, solidaridad, -admiración; los temperamentos equilibrados ignoran la maldad, la -persecución, la inconstancia, el odio, el egoísmo, la envidia. Emerson -tuvo la moral que correspondía a su salud y a su equilibrio: sus -ideales fueron la resonancia harmónica de una hermosa Naturaleza en un -Organismo ejemplar. - - - 8.--LA CONFIANZA EN SÍ MISMO - -Muy característico entre los ensayos de Emerson es, sin duda, el -titulado _Confianza en sí mismo_. Su tono individualista llega, por -momentos, a parecer antisocial; es el más citado por los místicos -anarquistas y recuerdo que en mi adolescencia fué el primero que leí, -inducido a ello por un condiscípulo ácrata. - -El ensayo es, rigurosamente, un sermón por su estilo declamatorio, -obsecrativo en ciertos pasajes; su verdadero tema es _la expansión de -la personalidad humana_. Habitualmente sólo la mostramos a medias, -condescendiendo a la hipocresía social: "se diría que tenemos vergüenza -de ese pensamiento divino que cada uno de nosotros representa. Es -necesario, sin embargo, confiar en ella con seguridad, considerándola -proporcionada a nuestras fuerzas y segura de no fracasar, con tal que -la interpretemos fielmente. Dios no quiere que su obra sea realizada -por cobardes. Un hombre se siente aliviado y contento cuando ha puesto -todo su corazón en su obra, cuando ha hecho lo mejor que podía. Lo -que ha dicho y hecho de otro modo, no lo satisface". Es el grito del -romanticismo individualista, la palabra de rebelión que reivindica -los derechos de la personalidad contra toda coacción social: "_Cree -en tí mismo_: vibre todo corazón a este llamado inflexible. Acepta el -sitio que el destino te ha dado, la sociedad de tus contemporáneos, -el encadenamiento de los sucesos. Los grandes hombres lo han hecho -siempre, confiándose como niños al genio de su época, reflejándolo -en sus obras; esa confianza absoluta penetraba en sus corazones y -la misión de trabajar por sus manos dominaba todo su ser. Nosotros -también somos hombres y debemos aceptar, en su sentido más elevado, -ese mismo destino sublime; no somos menores ni inválidos refugiados en -un rincón de asilo, ni cobardes fugitivos ante una revolución, sino -guías, salvadores, benefactores, obedeciendo a un esfuerzo omnipotente -y avanzando sobre el caos de las tinieblas". El egotismo no fué mayor -en Stendhal o en Vigny; es digno, por su tono, de compararse con el de -Stirner o Nietzsche. - -Su paralelo entre la libertad del niño y la esclavitud del hombre -es interesante. El niño hace lo que quiere con espontaneidad y dice -naturalmente lo que piensa. "Un niño en un salón es como un banquero en -una casa de juego: independiente, irresponsable, mira desde su rincón -a las gentes que pasan, juzgándolas, pronunciando su sentencia según -sus méritos, y calificándolas con la sumaria viveza de los niños, -en buenos, malos, interesantes, tontos, aburridos. No estorbándole -su interés ni las consecuencias de sus palabras, da su veredicto -independiente y sincero. Hacedle la corte, si queréis; él no os la hará -nunca. El hombre, en cambio, está, por decir así, aprisionado por su -experiencia. En cuanto habla o hace cosas significativas, está perdido; -queda vigilado por el odio o la simpatía de muchos centenares de -hombres, cuyos juicios y sentimientos gravitan sobre él para siempre". -Si continuara observando y juzgando, desde lo alto de su inocencia -natural, ese hombre podría ser una personalidad formidable y su palabra -llegaría al oído de todos como un dardo; pero la sociedad conspira, -en todas partes, contra la virilidad de cada uno de sus miembros. La -sociedad es como una compañía de accionistas que se entienden para el -progreso del conjunto, sacrificando la libertad y la expansión de cada -uno: "la virtud más deseada es la _conformidad_ con los demás; se llega -a odiar a los que confían en sí mismos. No son las cualidades reales -y los espíritus creadores, los que allí se ama, sino las reputaciones -y los intereses creados. El que quiere ser un hombre debe ser un -_no-conformista_. El que quiera adquirir palmas de inmortalidad no debe -dejarse detener por lo que se llama convencionalmente el bien; debe -averiguar por sí mismo si lo es realmente. Nada es sagrado fuera de la -integridad de vuestra propia conciencia moral. Si os podéis absolver -vos mismo, tendréis el sufragio del mundo". - -Meditad las tres últimas frases: son la sinopsis de su moral sin -dogmas. La obligación y la sanción no emanan ya de lo sobrenatural, -sino del hombre. La clásica _confianza en Dios_ de las morales -teológicas se ha convertido en la _confianza en sí mismo_; y es el -hombre ahora la única divinidad que dirige la experiencia moral. - -Observa que, en la apreciación popular, las virtudes son más bien -la excepción que la regla: existe el hombre y existen las virtudes, -por separado. Los hombres hacen lo que llaman buenas acciones, como -si pagaran un impuesto para ser bien juzgados. "Sus virtudes son -penitencias. Yo no quiero expiar, sino vivir. Mi vida existe por sí -misma y no para darla en espectáculo. Prefiero dejarle un curso modesto -pero igual y natural, a hacerla brillante y contradictoria. La quiero -sana y dulce, y no irregular, precisada de dietas y sangrías". El -juez de la propia virtud debe ser uno mismo, sin esperar el juicio -de los demás sobre las propias acciones. "No consiento en pagar como -un privilegio, lo que considero mi derecho intrínseco". "Lo que debo -hacer es cosa que concierne a mi personalidad y no lo que las gentes -creen que debo hacer". "En la sociedad es fácil vivir ajustándose a la -opinión de los demás; vivir de acuerdo con la nuestra, sólo es posible -en la soledad. El gran hombre es aquél que conserva en el mundo, con -perfecta dulzura, la independencia de la soledad". Renunciemos a seguir -leyendo; sobre este último tópico hay una página casi perfecta (en _La -Ética Literaria_), la que empieza aconsejando al hombre de estudio que -abrace la soledad como una esposa. - -En el ensayo sobre la confianza en sí mismo, Emerson se nos presenta en -la fase juvenil y negativa común a todos los románticos; su afirmación -de la personalidad es francamente hostil a toda solidaridad social. Es -un anarquista en el sentido más riguroso de la palabra, un stirneriano -antes de Stirner, un nietzcheísta antes de Nietzche. - -Pero en Emerson, como en los más de los románticos, y especialmente en -los sansimonianos y los fourieristas, la rebelión contra el dogmatismo -social transformóse muy pronto en un verdadero y propio _mesianismo_, -en un anhelo de reforma social, de reconstrucción conforme a planos -ideales que siempre se pretenden fundamentados en la observación de -la realidad social. Si no queremos estudiar esa evolución en Leroux o -Fourier, en quienes aparece evidente, bástenos comparar el Echeverría -quejumbroso y descorazonado, el poeta romántico del año treinta, con el -Echeverría profético y optimista de la "Asociación de Mayo". En todo el -mundo la segunda generación romántica engendró una corriente política -y de acción, el romanticismo social, que en Emerson fué predominante -en la época del "Club de los Trascendentales". Fué entonces cuando -vió que la renovación moral del hombre, su perfeccionamiento, sólo -era posible por la renovación global de la sociedad; desde esa época, -como complemento de la educación individual por la confianza en sí -mismo, señala la educación social para la solidaridad y la justicia. Y -así como antes viera el más alto fin de la ética en la reintegración -del hombre a la armonía de la naturaleza, comprendió que la sociedad -humana podía volver también a esas fuentes, poniéndose el individuo y -la sociedad juntos en un mismo camino de perfección, adaptándose a la -verdad, tal como la naturaleza la presenta a nuestra experiencia. - -Afirmando la intensa profundidad de toda vida humana, Emerson ha -enseñado a amar la vida, mostrando que la personalidad más humilde es -susceptible de embellecerse y dignificarse, si sabe buscar en sí misma -las fuerzas morales de su propio encumbramiento. No es el rango, no -es la fortuna, no es el poder, lo que hace la grandeza de un hombre, -sino su capacidad de ser intensamente tal como es por su naturaleza, -expandiéndose espontáneamente, por la fuerza de su savia interior, -sin torcerse bajo el peso de las coacciones sociales que espolonean -la mentira y fomentan la vanidad. En esta orientación sus palabras -alcanzan un tono místico, mezcla de poesía íntima y de exaltación -egotista, que, sin embargo, no le impide reiterar su obsecuencia a -la verdad y predicar todas las virtudes útiles a la vida social, al -trabajo, a la fraternidad, a la paz, a todo lo que se estima provechoso -para mejorar la existencia de la humanidad. Fuerza es reconocer que, -juzgado en conjunto, difícilmente podría nombrarse un místico más -realista, ni un individualista más social. Su temperamento fué sin -cesar integrado por su experiencia. - - - 9.--LA BELLA NECESIDAD - -Si hubiéramos de analizar, uno por uno, todos los ensayos de Emerson, -prolongaríase nuestra tarea sin mayor provecho. Casi todos los -problemas sociales, de actualidad en su medio y en su época, merecieron -un comentario suyo, siempre perspicaz. - -Su imaginación vagó en torno de la naturaleza, de lo divino y de lo -moral, con la singularidad de oponerse tenazmente a toda noción de -lo sobrenatural y de confiar en los buenos métodos de investigación; -sólo vemos fe en esta confianza, desde que nunca los había aprendido -ni practicado. Su misticismo tradújose por una rebeldía a preceptos, -cánones, dogmas, a todo lo que representa un intermediario entre el -espíritu humano y la divinidad misma, incesantemente confundidos en -sus escritos. Cuando execra la decadencia moral de su tiempo y augura -"la vuelta a lo divino", su estilo se eleva por momentos hasta el de -Ruysbroek o Teresa de Ávila, pero su pensamiento sigue estando cerca -de Marco Aurelio o de Spinoza. Y del estoicismo, y del panteísmo, -parecería haber heredado Emerson el sentimiento poderoso de la -fatalidad, más próximo del determinismo moderno que del fatalismo -alejandrino, musulmán o quietista, a pesar de su lenguaje. - -En el ensayo titulado _Fatalidad_ dice que ella se encuentra en -la materia, en el espíritu, en la moral, en las razas y en los -acontecimientos, lo mismo que en el pensamiento y en el carácter. -Pero, a su vez, arguye: "la fatalidad tiene un amo, el límite está -limitado, aunque la fatalidad es inmensa, la potencia o voluntad de -querer, ese otro hecho de un mundo de dos caras, también es inmenso. -Si la fatalidad sigue y limita a la potencia, la potencia acompaña y -combate a la fatalidad... El espíritu no puede negar su libre voluntad; -atreviéndonos a afirmar esa contradicción, diremos que "la libertad es -una cosa necesaria en sí". Si queréis tomar partido por la fatalidad y -decir que la fatalidad es todo, entonces diremos que "la libertad del -hombre es una parte de la fatalidad". La facultad de elegir y de obrar -brota eternamente del espíritu. La inteligencia anula la fatalidad. En -cuanto un hombre piensa, es libre". Este párrafo, con más triquiñuelas -verbales que razones, pertenece al número de los que suelen emplearse -para no molestar las preocupaciones ancestrales del público inculto: -ése es el insensato palabrismo razonante que las ignorantes confunden -con la filosofía y con la metafísica, poniéndola en ridículo ante -las personas capacitadas para descubrir la absoluta vaciedad de las -palabras y el carácter delirante de tales razonamientos faltos de -sentido. Creo por eso, como Emerson lo reconoce al elogiar la soledad, -que el filósofo debe ser la antítesis del retórico, para no convertirse -en involuntario eco de las supersticiones de la multitud que le -aplaude. El arquetipo del filósofo es Spinoza; Cousin es el arquetipo -del exitista. - -Toda vez que un pensador desciende a seducir el público, disfrazando -de equívocas palabras su pensamiento, corre, como Emerson, el peligro -de caer en disquisiciones intrínsecamente "conformistas" aunque ellas -sean juegos malabares para hacer menos violenta la exposición de ideas -"no-conformistas". Emerson no encuentra en el terreno de la ética -práctica ciertos principios que la lógica pura demuestra absurdos, -como hace Kant. No es eso; Emerson, por el contrario, después de hacer -sonar su hojalatería sobre la libertad espiritual, termina su ensayo -con cuatro invocaciones poéticas a la fatalidad, tan propias de su -panteísmo como incompatibles con su librearbitrismo. - -Antes de leerlos recordemos que entre los puritanos tuvo siempre poco -arraigo la creencia en la libertad moral; su dogma básico, de la gracia -o de la predestinación, conducía lógicamente al sentimiento de la -fatalidad. Emerson no hizo sino transferir a las leyes de la Naturaleza -la confianza que ellos tenían puesta en el Destino. Contra lo que a -primera vista parecería, esa idea de la fatalidad es un verdadero -instrumento de acción para los que se han trazado un camino en la vida: -vivir es ser fiel a su propio itinerario, recorrerlo sin descanso, -como quien cumple realmente un destino irrevocable, sin tropezar en -esas deliberaciones sucesivas que exponen a vivir fragmentariamente. -Recuerdo esta observación psicológica y moral, de que sin duda se -reirían los viejos metafísicos que sólo veían en la libertad un tema -para ejercitar su razón razonante: "los más grandes profesores de -energía tienen poco interés por el libre albedrío". - -¿Os sorprende? Escuchad a Emerson, al maestro de la confianza en sí -mismo. - -"Elevamos altares a esa bella unidad que mantiene a la naturaleza y -a las almas en una perfecta continuidad, y que obliga a cada átomo a -servir a un fin universal. No es la extensión de nieve, el capullo, el -paisaje estival, el esplendor de las estrellas, lo que me maravilla, -sino la belleza necesaria, o, si queréis, la necesidad de belleza que -gravita sobre el universo; que todo deba ser pintoresco y lo sea; que -el arco iris, la curva del horizonte y la comba del cielo deban ser -resultados del mecanismo del ojo. No necesito que ningún aficionado -tonto venga a guiarme para admirar jardines, una nube dorada o una -cascada, desde que no puedo abrir los ojos sin ver algo impregnado de -esplendor y de gracia. Cuán vana es esa elección de tal o cual chispa -dispersa al azar, cuando la necesidad inherente a las cosas enciende la -llama de la belleza en la frente del caos y denuncia que la intención -central de la naturaleza es ser armonía y dicha. - -"Elevemos altares a la bella necesidad. Haber creído libres a los -hombres, en el sentido de que una voluntad antojadiza puede dominar la -ley de las cosas, es como pretender que un dedo de niño puede hacer -caer el sol. ¿Si en la menor de las cosas el hombre pudiera alterar el -orden de la naturaleza, quien querría aceptar el don de la vida? - -"Elevemos altares a esa bella necesidad que nos prueba y nos asegura -que todo está hecho de una pieza, que el acusador y el acusado, el -amigo y el enemigo, el animal y el planeta, el alimento y quien lo -consume, son de la misma y única especie. El espacio astronómico es -inmenso, pero ningún sistema le es extraño. Los tiempos geológicos -son inconmensurables, pero han regido en ellos leyes semejantes a -las actuales. ¿Porqué nos espantaría la naturaleza, en que están -objetivadas la filosofía y la teología? ¿Porqué temeríamos ser -aplastados por los elementos de la naturaleza, si estamos hechos de -esos mismos elementos? - -"Elevemos altares a esa bella necesidad que torna valiente al hombre, -enseñándole que él no puede evitar un peligro seguro, ni exponerse a -otro ficticio; a esa necesidad que nos conduce, ruda o dulcemente, a -la noción de que no hay azar ni acontecimientos fortuitos; que la ley -regula toda existencia,--una ley que no es inteligente, pero que es -la inteligencia,--que no es personal ni impersonal; que desdeña las -palabras y sobrepasa al entendimiento; que disuelve las personalidades, -que vivifica la naturaleza y que sin embargo invita al corazón puro a -apoyarse sobre toda su omnipotencia". - -Hermosa página literaria, sin duda; basta meditar sobre ella un minuto -para comprender que para Emerson necesidad es fatalidad; lo de suponer -que la ley de necesidad "es la inteligencia, sin ser inteligente", es -una tímida portezuela de palabras que Emerson deja entreabierta para -los hombres "inteligentes y libres" que podrían sentirse humillados -ante los altares elevados a la bella necesidad. ¿Para qué detenernos? -Emerson confiesa en ese mismo ensayo que está fuera de la lógica, tal -como lo estuvo Kant a pesar de sus refinadas argucias dialécticas: "a -pesar de todo, es _sano_ para el hombre no considerar las cosas desde -el punto de vista de la fatalidad, sino desde el de la libertad: es -la manera práctica de encarar la cuestión". Podríamos, una vez más, -traducirlo en lenguaje claro, diciendo que la ilusión de la libertad -es útil y sirve al hombre como si realmente existiera. Pero, ya lo -hemos dicho, ciertas ideas, expresadas con exactitud, no tienen gracia; -el encanto trascendental desaparecería sin la vaga atmósfera de -inexactitud que lo hace parecer más hondo y misterioso... - - - 10.--FUNCIÓN SOCIAL DEL NO-CONFORMISMO - -A pesar de estas condescendencias verbales a las preocupaciones -dominantes en su medio, Emerson, fué temido en su edad viril como -hereje peligroso, aunque en su larga ancianidad fué venerado hasta por -sus antiguos contendores. - -Reconozcamos que la sociedad es enemiga de toda verdad que perturbe sus -creencias más ancestrales. - -Frente a los hombres que le traen un nuevo mensaje su primera actitud -es siempre hostil; vive de esas "mentiras vitales" cuyo símbolo -expresivo nos dió Ibsen en _El Pato Salvaje_. ¡Qué sería de ella sin -esos grandes caracteres que de tiempo en tiempo desafían su encono -predicando alguna partícula de "verdad vital"!... - -Todos los que reforman y crean, mientras lo hacen, son -_no-conformistas_ y herejes: contra las rutinas sociales, contra -las leyes políticas, contra los dogmas religiosos. Sin ellos sería -inconcebible la evolución de las ideas y de las costumbres colectivas, -no existiría posibilidad de progreso social. Emerson, tantas veces -acusado de herejía, pudo, ciertamente, consolarse pensando que también -Cristo había sido hereje contra la rutina, contra la ley y contra el -dogma de su pueblo, como lo fuera antes Sócrates, como después lo -fué Bruno. Y acaso pensaría también en el común destino de todas las -víctimas del conformismo: la humanidad venera por siglos sus nombres, -ignorando el de sus perseguidores. - -Porque existe,--podemos creerlo,--una conciencia moral de la -humanidad que da su sanción. Tarda a veces, cuando la disputan los -contemporáneos; pero llega siempre, y acrecentada por la perspectiva -del tiempo, cuando la discierne la posteridad. - - - - - =LA ÉTICA SOCIAL= - - 1. Integración del pensamiento emersoniano.--2. La autonomía - de la experiencia moral.--3. Idealismo y perfectibilidad.--4. - El dogmatismo teológico excluye la perfectibilidad.--5. Valor - social de la herejía.--6. Las morales independientes.--7. - Insuficiencia de los dogmas racionales.--8. La ética social en las - iglesias norteamericanas.--9. Su influencia sobre las iglesias - inmigradas.--10. Ciencias morales sin dogmatismos.--11. El - solidarismo. - - - 1.--INTEGRACIÓN DEL PENSAMIENTO EMERSONIANO - -Renovarse o morir, dijeron los renacentistas en el siglo XVI; -renovarse o morir, ha repetido el siglo XIX. No dudéis que en el siglo -nuestro y en los venideros será ésa, y ninguna otra, la fórmula, de los -hombres y de las naciones que aspiran a tener un porvenir mejor que -su pasado. La juventud es, por definición, capacidad renovadora; la -virilidad misma sólo se mide por la aptitud de renovarse parcialmente -dentro de las orientaciones ya adquiridas. Cuando ella se apaga, cuando -se miran con temor las ideas y los métodos que son piedras miliares en -el sendero del porvenir, podemos asegurar que un hombre o una nación -comienzan a envejecer; y si el temor se convierte en odio sordo, en -suspicacia hostil, es un signo inequívoco de irreparable decrepitud. - -Sabemos muy bien, pues lo enseña la experiencia de siglos, que -los grandes renovadores nunca han visto realizarse íntegramente -sus ensueños; es destino común de todos los futuristas ver que la -realidad reduce a términos exiguos sus ideales, como si la sociedad -sólo pudiera beber muy aguada la pura esencia con que ellos embriagan -su imaginación. Pero no es menos cierto que en las reclamaciones -exageradas de los ilusos y utopistas están contenidas las pequeñas -variaciones éticas y sociales que, en su conjunto, constituyen el -progreso efectivo. ¡Alabados sean todos los hombres que equivocándose -como ciento auguran a sus semejantes un beneficio igual a uno! -¡Alabados sean todos los que arrojan semillas a puñados, generosamente, -sin preguntarse cuántas de ellas se perderán y sólo pensando en que -la más exigua puede ser fecunda! Para el perfeccionamiento moral de -la humanidad son inútiles los que se ajustan escrupulosamente a los -resultados de la experiencia pasada, sin arriesgarse a tentar nuevas -experiencias; son los innovadores los únicos que sirven, descubriendo -un astro o encendiendo una chispa. Y si bien es personalmente más -cómodo no equivocarse nunca a errar muchas veces, para la humanidad son -más provechosos los hombres que, en su afán de renovarse, para acertar -una vez, aceptan los inconvenientes de equivocarse muchas. - -Es más cómodo, pensaréis, dejar a otros la función peligrosa de -innovar, reservándoos el tranquilo aprovechamiento de los resultados. -Cuestión es ésta que los epicúreos de todos los tiempos han resuelto -según su temperamento; pero es indiscutible que los renovadores de -las ciencias, de las artes, de la filosofía, de la política, de las -costumbres, son los arquetipos selectos, las afortunadas variaciones -de la especie humana, de que la naturaleza se ha valido para revelar -a los demás hombres alguna de las formas innumerables en que deviene -incesantemente el porvenir. - -Emerson fué de estos elegidos, en su tiempo y para su medio. -Emerson fué joven y fué viril, al revés de esos jóvenes de años que -nacen viejos de inteligencia y de corazón, esclavos de los errores -tradicionales e impermeables a las verdades nuevas. Emerson supo ver y -supo anunciar, antes que otros, un aspecto del mundo moral que estaba -ya maduro para renovaciones provechosas. Y no calló lo que entreveía y -deseaba: renunció a la tranquilidad epicúrea de gozar en silencio, se -expuso a las heridas de los rutinarios y de los pasadistas. Por eso su -nombre es amado por toda una raza joven, que ha visto ya realizarse una -parte de sus ilusiones y ha dado algunos pasos hacia la religión sin -doctrinas y hacia la moral sin dogmas. - -Siempre observando, siempre estudiando, siempre reflexionando, con esa -inquietud sin sosiego que mantiene despierta nuestra curiosidad sobre -la infinita Naturaleza que nos rodea, Emerson conservó hasta la edad -viril la plasticidad mental de la juventud. Y supo renovarse, cuando -fué menester; no volviendo atrás, sino mirando más lejos. Cuando su -doctrina o su actitud juvenil le pareció insegura o incompleta, en -vez de cerrar los ojos para volver a los errores tradicionales, buscó -nuevas fórmulas que superasen el presente y se adaptasen al porvenir -que devenía. Para decirlo con exactitud: cuando le pareció imperfecta -su moral independiente e individualista, en vez de retrogradar a la -moral sobrehumana y dogmática, fijó su pensamiento en la ética social. -En eso se distingue el hombre mentalmente superior del inferior: el -primero, cuando duda, rectifica su marcha y sigue adelante; el segundo, -incapaz de sobreponerse a la dificultad, desiste y vuelve atrás. Esto, -lo mismo que en la ética, ocurre en todos los dominios de la filosofía. - -La vida de Emerson presenta dos etapas distintas, habitualmente -refundidas por sus biógrafos, sólo preocupados de elaborar un arquetipo -abstracto más conforme con el deseo simplista de la mentalidad social. -Nosotros podemos distinguir dos Emerson, que se suceden por una -transición progresiva: el individualista rebelde y el reconstructor -social. - -Ministro de una iglesia unitaria, como recordaréis, descendía, por -varias generaciones, de pastores Congregacionistas. Cuando le llega -la hora de ejercitar su ministerio, Emerson interroga su conciencia -moral: no cree ya en los dogmas y prácticas rituales de su Iglesia. -Duda, medita y se decide con dignidad: renuncia a predicar dogmas que -no satisfacen su razón. En sus escritos de esa época vaga un intenso -personalismo ético, una crítica sagaz del dogmatismo, un constante afán -por afirmar la autonomía y la soberanía de la moralidad, poniendo la -obligación y la sanción en los dominios individuales de la conciencia. -A los ensayos de esa época se debe la simpatía con que Emerson es -leído, hasta hoy, por los anarquistas individualistas. - -Al mismo tiempo que exalta la personalidad humana, postulando una -moral independiente, Emerson conserva el tono místico: su panteísmo, -mezcla de religión natural a lo Goethe y de amor a la naturaleza a -lo Rousseau, fué el cauce en que tuvieron libre desahogo su herencia -pastoral y su educación teológica. Es difícil concebir una combinación -más íntima de profundo misticismo y de absoluto antidogmatismo; cuando -exalta la energía individual, hace derivar la confianza propia del -carácter divino que tiene la personalidad humana; cuando afirma la -soberanía de la moralidad, pone la fuente espontánea de toda vida -moral en la naturaleza. Y todo es uno para él: naturaleza, moralidad, -divinidad. - -El interés social despertado en su tiempo por las conferencias de -Emerson es fácil de comprender. Ellas satisfacían dos condiciones, rara -vez coincidentes: su forma mística respetaba el viejo fondo religioso -de sus oyentes y sus ideas individualistas satisfacían la inquietud -renovadora, propia de la generación romántica. Esto podría hacernos -pensar que los apóstoles más eficaces son los que dicen cosas nuevas en -el tono que nos es familiar; si se cantaran estrofas anarquistas con -música de viejos himnos religiosos, serían más fácilmente aprendidas -por los que ya tuviesen el hábito de cantar los himnos. - -Así podemos explicarnos que Emerson fuese requerido para sermonear en -las iglesias unitarias: hablaba de la misma manera, aunque decía otra -cosa. Por otra parte, en los países protestantes existe--en épocas -normales--una tolerancia religiosa que difícilmente comprendemos los -que recibimos una educación católica. Decir que un sacerdote, después -de colgar los hábitos, puede ser invitado a predicar en su parroquia, -es para nosotros inconcebible; y no lo es menos ver a un sacerdote -católico o a un rabí judío ocupar una tribuna protestante, o viceversa, -o bien hallar reunidos en un congreso de religiones a los teólogos más -eminentes de todas ellas... - -En su actitud individualista e independiente se mantiene Emerson hasta -la fundación del Club de los Trascendentales y la aparición de _The -Dial_. Conocemos ya la genealogía sansimoniana de ese movimiento. Con -la revolución del año 30, los eclécticos habían pasado a actuar en -el mundo oficioso y las simpatías de los románticos se pronunciaron -por la filosofía social, hasta la revolución de 1848. El reflejo de -esa evolución es fundamental en Emerson; desde entonces hasta su -muerte, sin atenuar su culto por la intensificación de la personalidad -individual, va acentuando progresivamente el sentido social de sus -ideas éticas. Poco a poco ve en la sociedad la fuente de la obligación -y el instrumento de la sanción moral; el deber no es mandamiento -divino, sino producto de la convivencia, que impone la justicia -como condición del libre desenvolvimiento personal; la sanción no -está librada a la razón del individuo aislado, sino a la conciencia -social en que se armoniza la razón de todos. Y el concepto de la -perfectibilidad humana se consolida al poner como base de la escuela -la educación moral, creando hábitos de veracidad, de justicia, de -cooperación, de solidaridad. - -No decimos que Emerson llegó a definir la ética social tal como en -la actualidad la vemos formulada. Reconocemos, simplemente, que esa -tendencia llegó a prevalecer en él, en una época en que prefería hacer -a conferenciar. - -¿Hacer? Hacer. Sonaba para su patria la hora de consolidar la -nacionalidad y de prepararse a la asimilación de otros millones de -europeos que vendrían a enriquecerla con el trabajo de sus brazos y con -la sangre de sus hijos. - -Fué entonces que nació espontáneamente una nueva ética social, en -función del medio, cuya expresión doctrinaria hemos conocido cincuenta -años después: el pragmatismo. - - - 2.--LA AUTONOMÍA DE LA EXPERIENCIA MORAL - -La evolución mental de un pensador--muy distinta de su variación -ajustada a la moda, que sólo demuestra ausencia de ideas -propias,--sigue siempre un curso lógico, es una integración permanente, -enriquecida sin cesar por una experiencia que crece y por un sentido -crítico que se perfecciona. Cambiar de ideas en esa forma es un proceso -normal y una prueba de juventud; revela posibilidad de educarse más y -más, de crecer mentalmente, de expandir la personalidad propia. Y es, -precisamente, la incapacidad de perfeccionar las propias ideas, lo que -permite diagnosticar el envejecimiento de un pensador: la declinación -de esas aptitudes asimiladoras e imaginativas que enriquecen la cultura -personal o ensanchan el horizonte de las síntesis, elevando los puntos -de vista. - -El examen de las ideas dominantes en la obra de Emerson nos ha -permitido establecer que si ellas carecen de contenido metafísico y, -por ende, propiamente filosófico, tienen, en cambio, un alto valor -ético; su obra es un continuo esfuerzo por acrecentar la intensidad -intrínseca de los valores morales, separando la experiencia moral de la -experiencia religiosa y tendiendo a constituir una moral sin dogmas. - -Este aspecto del problema, hoy definitivamente resuelto para todos -los filósofos, sin distinción de escuelas o de creencias, no lo estaba -hace un siglo. Las instituciones básicas del mundo feudal, la Reyecía -y la Iglesia, no habían desaparecido por la crisis revolucionaria de -fines del siglo XVIII; la soberanía popular, afirmada como fundamento -de la vida civil democrática, no lograba aún sobreponerse a los -regímenes de privilegio asentados en el derecho divino. Más todavía: -las naciones reaccionarias en política y en religión--Rusia, Austria -y Prusia,--en complicidad con la iglesia Romana, habíanse coaligado -en la famosa Santa Alianza para restaurar el antiguo régimen y borrar -las constituciones que preludiaban el advenimiento de una etapa nueva -en la historia de la civilización; la iglesia Anglicana desempeñaba en -los ambientes anglo-americanos una equivalente función conservadora o -reaccionaria. - -La lucha por el progreso de las ciencias morales planteábase entre los -sistemas fundados en el dogmatismo, en que se inspiraban las morales -afirmativas de los teólogos escolásticos, y las morales críticas de los -filósofos independientes. - -Conviene tener presente que, en todo tiempo, los filósofos -independientes--llamando así a los que no tenían por objeto de sus -especulaciones consolidar las bases de las religiones oficiales en sus -medios respectivos--han sido, más o menos desembozadamente, enemigos de -la teología y contradictores de la apologética. Ellos han determinado -los progresos de la metafísica y de la ética contra el espíritu -tradicionalista de las cartas sacerdotales, muchas veces pagando -con sus vidas ese noble privilegio de pensar libremente contra la -religión y contra el estado: así murieron Sócrates, y Jesús, y Bruno, -y Servet, víctimas de las religiones de su tiempo, intolerantes todas -cuando fueron oficiales, llamáranse paganismo, judaísmo, catolicismo, -calvinismo. - -En nuestro siglo XX esa lucha entre los teólogos dogmáticos y los -filósofos independientes parece terminada. La constitución civil de -las nacionalidades modernas ha quitado a las iglesias su antigua -preeminencia dentro de los estados; la autoridad las protege con -benevolencia, pero está muy lejos de considerarse como simple brazo -secular de los representantes de la divinidad. - -Este paréntesis me ha parecido necesario para comprender la posición de -Emerson en la evolución de la moral. Juzgada con nuestro criterio de -hoy, nos parecería atrasada e inexplicable; lo que en su tiempo era un -ideal, hoy tiende a ser una realidad en las naciones civilizadas; otros -ideales nuevos han venido a polarizar la actividad apasionada de los -temperamentos idealistas. - - - 3.--IDEALISMO Y PERFECTIBILIDAD - -He pronunciado las palabras "ideales" e "idealistas"; temería enmarañar -vuestras ideas si las dejara sin explicación. Idealismo, en moral, -significa perfectibilidad, y expresa cierto anhelo de remontarse -hacia ideales que son concebidos como perfecciones posibles de la -realidad. Todo dogmatismo, todo conformismo, todo tradicionalismo, -implica inmovilización en fórmulas ya establecidas, que se acatan -como invariables; y lo invariable es, por definición, imperfectible, -como lo es todo lo que significa adhesión inamovible a las doctrinas, -costumbres y rutinas del pasado. - -Es frecuente, sin embargo, que los dogmatistas de todo género, los -conformistas en filosofía, en ciencia, en política, en moral, se -llamen a sí mismos "idealistas", y mucha parte de la humanidad cree -serlo sinceramente, confundiendo su adhesión al tradicionalismo con un -"ideal". Prescindiendo de cierta fácil charlatanería que suele haber en -ello, confieso que no concibo el idealismo moral separado del concepto -de perfección incesante y del esfuerzo activo hacia la perfección; creo -que sólo merecen el nombre de idealistas los que trabajan por aumentar -la verdad y disminuir el error, los que fomentan la virtud contra la -hipocresía, la dignidad contra el servilismo, el estudio contra la -ignorancia, todo lo que es mejor y futuro contra todo lo que es actual -e imperfecto. - -Sólo por eso doy a Emerson el calificativo de idealista, y pocos -hombres lo han merecido mejor que él; sólo por eso un hombre -estudioso puede enorgullecerse de usar tal nombre, que los ignorantes -suelen prodigar a manos llenas a los que abusan de su inocencia -para incitarlos a permanecer en el error y la domesticidad. Si las -palabras que usamos no fueran precisas, nunca sería claro nuestro -pensamiento; y nos temblaría el labio al hablar de idealismo, si con -ello contribuyéramos a confundir los innovadores con los rutinarios, -los estudiosos con los holgazanes, los pensadores con los palabristas -y los virtuosos con los sinvergüenza. ¿Es un ideal obstruir el -crecimiento progresivo de las verdades que permiten al hombre -conocer la naturaleza y adaptarse a ella? ¿Es un ideal aconsejar la -aquiescencia a las mentiras consuetudinarias y a los intereses creados, -perpetuando entre los hombres los privilegios y las injusticias -sustentadas en la tradición? ¿Es un ideal impedir que los hombres se -instruyan y se eduquen en la medida máxima compatible con sus aptitudes -individuales, convirtiéndose en unidades más intensas del guarismo -social? ¿Es un ideal predicar acatamiento servil al despotismo de -los autócratas, a los dogmas de los teólogos, a las mentiras de los -políticos, a los intereses de los enriquecidos, a las argucias de -los sofistas? Avergüenza el pensar que esas cosas puedan disfrazarse -con el nombre de idealismo; y más avergüenza, todavía, que ciertas -literaturas espiritualistas contribuyan a sugerir que las doctrinas o -las realidades del pasado pueden ser preferibles a las que sin cesar -van perfeccionándose hacia el porvenir, como si idealismo pudiera -significar Regresión y no Perfeccionamiento. - -Es necesario no equivocarse en tan delicado problema, incesantemente -embrollado por los que halagan el misticismo ancestral de los hombres y -su incapacidad de prolongar su entendimiento más allá del galimatías de -las palabras. - -El idealismo--fuera de su sentido metafísico, que significa ideísmo -por oposición a realismo--no puede concebirse sino como doctrina de la -perfectibilidad moral indefinida; y es, esencialmente, la antítesis de -cualquier dogmatismo moral. Los ideales éticos son hipótesis acerca -de posibles perfecciones morales futuras; se forman como todas las -hipótesis y como ellas sirven a los hombres que creen en su posible -advenimiento. Hemos definido ya la evolución humana como un esfuerzo -continuo del hombre para adaptarse a la naturaleza, que evoluciona a -su vez, necesitando para ello conocer la realidad ambiente y prever el -sentido de sus propias adaptaciones: los caminos de su perfección. Sus -etapas, entrevistas por la imaginación humana, constituyen los ideales. -Un hombre, un grupo o una raza, son idealistas porque circunstancias -propicias determinan su imaginación a concebir perfeccionamientos -posibles. Los ideales--si puedo repetir mi propia opinión--son -formaciones naturales; aparecen cuando la función de pensar alcanza -tal desarrollo que la imaginación puede anticiparse a la experiencia. -No son entidades misteriosamente infundadas en los hombres, ni -nacen del azar; se forman como todos los fenómenos accesibles a -nuestra observación, son efectos de causas, accidentes en el devenir -universal metódicamente investigado por las ciencias e hipotéticamente -sintetizado por la filosofía. Los ideales no son apriorísticos, sino -inducidos de una vasta experiencia; sobre ésta se empina la imaginación -para prever el sentido en que variará la Humanidad, y por ello todo -ideal representa un nuevo estado de equilibrio entre el pasado y el -porvenir. - -Partiendo de ese concepto he procurado distinguir siempre el idealismo -moral, que considero admirable en todas sus formas, desde el estoicismo -de Epicteto y el cristianismo de Jesús, hasta el panteísmo de Spinoza -y el anarquismo de Tolstoy, del idealismo metafísico que--bien -analizado--está más próximo del panteísmo que de cualquiera teología -religiosa. - -Se engañan o mienten--¡la eterna hipocresía!--todos los que procuran -reducir el idealismo moral a cualquier forma de dogmatismo, teológico -o racionalista; ideal moral significa perfectibilidad, y ninguna -perfectibilidad es compatible con el concepto mismo del dogma. Por eso -he dicho tantas veces que subordinar el idealismo moral a una fórmula -de escuela metafísica, equivale a castrarlo; por eso he insistido -en que llamar idealismo a las fantasías y supersticiones de mentes -enfermizas o ignorantes, es una de tantas ligerezas fomentadas por el -palabrismo discursivo. - -El idealismo moral no es patrimonio exclusivo de ningún credo. Hay -tantos idealismos como ideales, y tantos ideales como idealistas, -y tantos idealistas como hombres aptos para concebir perfecciones -y capaces de vivir hacia ellas; por eso rehusamos el monopolio de -llamarse idealistas a cuantos lo reclaman en nombre de escuelas -filosóficas, sistemas de moral, credos de religión, fanatismos de secta -o dogmas de estética. Conocéis, probablemente, una página mía cuya -lectura me permitiréis, pues la creo oportuna. "El idealismo moral no -es privilegio de las doctrinas espiritualistas que desearían oponerlo -al "materialismo", llamando así, despectivamente, a todas las demás; -ese equívoco, tan explotado por los enemigos de las Ciencias--temidas -justamente como hontanares de Verdad y de Libertad--se duplica -al sugerir que la materia es la antítesis de la idea, después de -confundir al ideal con la idea y a ésta con el espíritu, como entidad -trascendente y ajena al mundo real. Se trata, visiblemente, de un -juego de palabras, secularmente repetido por sus beneficiarios, que -transportan a las doctrinas filosóficas el sentido que tienen los -vocablos idealismo y materialismo en el orden moral. El anhelo de -perfección en el conocimiento de la Verdad puede animar con igual -ímpetu al filósofo monista y al dualista, al teólogo y al ateo, al -estoico y al pragmatista. El particular ideal de cada uno concurre al -ritmo total de la perfección posible, antes que obstar al esfuerzo -similar de los demás. - -"Y es más estrecha, aún, la tendencia a confundir el idealismo, que -se refiere a los ideales, con las tendencias metafísicas que así se -denominan porque consideran a las "ideas" más reales que la realidad -misma, o presuponen que ellas son la realidad única, forjada por -nuestra mente, como en el sistema hegeliano. "Ideólogos" no puede ser -sinónimo de "idealistas", aunque el mal uso induzca a creerlo. - -"Ni podríamos restringirlo al pretendido idealismo de ciertas escuelas -estéticas, porque todas las maneras del naturalismo y del realismo -pueden constituir un ideal de arte, cuando sus sacerdotes son Miguel -Angel, Ticiano, Flaubert o Wagner; el esfuerzo imaginativo de los -que persiguen una ideal armonía de ritmos, de colores, de líneas o -de sonidos, se equivale, siempre que su obra trasparente un modo de -belleza o una original personalidad. - -"No le confundiremos, en fin, con cierto idealismo ético que tiende -a monopolizar el culto de la perfección en favor de alguno de los -fanatismos religiosos predominantes en cada época, pues sobre no -existir un único e invariable Bien ideal, difícilmente cabría en los -catecismos para mentes obtusas. El esfuerzo individual hacia la virtud -puede ser tan magníficamente concebido y realizado por el peripatético -como por el cirenaico, por el cristiano como por el anarquista, por el -filántropo como por el epicúreo, pues todas las teorías filosóficas -son igualmente compatibles con la aspiración individual hacia el -perfeccionamiento humano. Todos ellos pueden ser idealistas, si saben -iluminarse en su doctrina; y en todas las doctrinas pueden cobijarse -dignos y buscavidas, virtuosos y sin vergüenza. El anhelo y la -posibilidad de la perfección no es patrimonio de ningún credo: recuerda -el agua de aquella fuente citada por Platón, que no podía contenerse en -ningún vaso. - -"La experiencia, sólo ella, decide sobre la legitimidad de los -ideales, en cada tiempo y lugar. En el curso de la vida social se -seleccionan naturalmente; sobreviven los más adaptados, los que -mejor prevén el sentido de la evolución; es decir, los coincidentes -con el perfeccionamiento efectivo. Mientras la experiencia no da su -fallo, todo ideal es respetable, aunque parezca absurdo. Y es útil, -por su fuerza de contraste; si es falso muere solo, no daña. Todo -ideal, por ser una creencia, puede contener una parte de error, o -serlo totalmente: es una visión remota y por lo tanto expuesta a -ser inexacta. Lo único malo es carecer de ideales y esclavizarse a -las contingencias de la vida práctica inmediata, renunciando a la -posibilidad de la perfección moral." - -Me detengo en la lectura. Cuando hablamos de idealismo moral, sea -en un individuo o en una sociedad, ¿qué es, exactamente, lo que -expresamos? Que ese individuo o esa sociedad poseen ideales de -perfeccionamiento y actúan en consonancia con su realización posible. - -En ese inequívoco sentido, nadie mejor que Emerson merece llamarse -idealista; cuando llamó al conjunto de sus orientaciones _idealismo -trascendental_ no quiso adherir estrictamente a la doctrina platónica -de las ideas ni a la concepción metafísica hegeliana, sino expresar -ese panteísmo naturalista que le inducía a contemplar la divinidad -abstracta de las cosas y mostrar como digna de veneración la -arquitectura moral del universo. Podríamos, también, acercar ciertas -ideas de Emerson con otros modos de ver convergentes a postular la -eficacia de las ideas abstractas, de las ideas-fuerzas y de las -creencias sobre la conducta, en una heteróclita familia de pensadores -que englobarían desde Kant hasta Fouilléc y hasta William James, que se -han referido a un mismo asunto hablando idiomas heterogéneos. - -Os pido, aquí, una atención más firme para comprender con exactitud -lo que va a seguir; no son ideas de Emerson, pero nos permitirán -comprender mejor la posición del moralista de Concord en la evolución -ética del siglo XIX. - - - 4.--EL DOGMATISMO TEOLÓGICO EXCLUYE LA PERFECTIBILIDAD - -Trataré de ser claro y preciso; todo lo confuso o vago, aunque sea -grato al oído, es sospechable de involuntario error o de obsecuencia -deliberada a los errores de los demás. - -La historia de la ética, desde sus primeras concreciones hasta nuestros -días, es una lucha constante entre dos géneros de sistemas morales: -los unos--religiosos y dogmáticos--incompatibles con cualquier ideal -de perfeccionamiento, y los otros--filosóficos e independientes--más o -menos compatibles con la posibilidad de ideales. - -Presiento vuestra objeción: ¿Cómo podría negarse que los creadores y -apóstoles de religiones se han propuesto el perfeccionamiento moral de -la humanidad? - -No se puede negar; y sería insensato negarlo. Pero la objeción--aunque -parezca--no se refiere a lo que antes dije. Si habéis leído, como es -seguro, el libro de William James sobre la experiencia religiosa, -recordaréis este párrafo: "al juzgar de un modo crítico el valor de -los fenómenos religiosos, es importantísimo insistir en la distinción -entre la religiosidad como función individual personal y las religiones -organizadas como iglesias colectivas. Ya recordaréis que hice -indicaciones respecto a dicha distinción. La palabra "religión", tal -como se usa ordinariamente, es equívoca. La historia nos demuestra -que, por lo general, los genios religiosos atraen discípulos a su -alrededor y producen grupos que simpatizan con ellos. Cuando estos -grupos son suficientemente fuertes para "organizarse", se convierten en -instituciones eclesiásticas con ambiciones corporativas particulares. -El espíritu de la política y el gusto por las reglas dogmáticas -pueden entonces invadir y contaminar las cosas más inocentes en su -origen; de modo que cuando actualmente oímos la palabra "religión", -pensamos por necesidad en alguna "iglesia" u organización semejante. -En algunas personas la palabra "iglesia" sugiere de tal manera la idea -de hipocresía, tiranía, bajeza y aferramiento a toda superstición, de -un modo general e indeterminado, que se envanecen diciendo "que son -absolutamente contrarias a toda religión"; y hasta los que pertenecen -a una Iglesia determinada, no libran de una condena general a los que -pertenecen a otras". - -Si entendéis bien, eso quiere expresar que la religiosidad (como -sentimiento personal) nada tiene que ver con los dogmas (como teología -eclesiástica); la religiosidad es común a todos los creyentes, los -dogmas son particulares de cada iglesia. De allí que la perfectibilidad -sea un anhelo frecuente en los individuos de intensa religiosidad, al -mismo tiempo que está cohibida por los sistemas morales establecidos en -las teologías. - -La noción de dogma en la historia de las religiones es inequívoca; -podéis leer su examen metódico en el excelente libro _La evolución -de los dogmas_, de Guignebert, profesor de historia del cristianismo -en la Sorbona. Un dogma--dice--es, a la vez, una verdad infalible y -un precepto inviolable, revelado directamente por la divinidad o por -sus elegidos, o indirectamente inspirada a hombres que tenían calidad -particular para recibirla. El dogma debe ser acatado tal como lo ha -definido y formulado de conformidad con la inspiración divina, una -autoridad cuya competencia es indiscutida; la palabra de la autoridad, -el dogma, expresa la verdad absoluta y debe ser objeto de fe inmutable, -puesto que la divinidad no se engaña nunca ni puede engañar. "Tal es -por lo menos la teoría. Revelación, autoridad, inmutabilidad, son sus -tres cualidades principales. La razón, fundamento necesario de los -dogmas filosóficos entre los griegos, no tiene aquí otro rol que el -de aceptar las proposiciones dogmáticas y justificarlas si puede". -Sabido es que no tienen otra función las Teologías y las Apologéticas, -destinadas a sistematizar y defender los dogmas de las diversas -religiones. - -Esa teoría, implícita en todos los sistemas teológicos, ha sido -generalmente combatida por los filósofos independientes y auspiciada -por los gobiernos feudales que cimentaban su autoridad en el derecho -divino. Teoría absurda, de completa absurdidad según la historia de las -religiones, cuyos estudios concuerdan unánimemente en aplicar a los -dogmas el principio universal de evolución: "un dogma, históricamente -considerado, no se presenta como un hecho revelado por la divinidad a -la ignorancia del hombre, sino como una combinación laboriosa y sin -cesar variable de una colectividad humana; es ante todo un fenómeno -social y acumula durante su existencia el trabajo de la fe, a veces muy -activo, de muchas generaciones" (pág. 339); "un dogma es un organismo -viviente, que nace, se desarrolla, se transforma, envejece y muere; -la vida lo arrastra, sin que pueda nunca detenerse: y cuando llega su -hora, la vida se aparta de él, sin que él pueda retenerla". Eso os -enseñarán, uniformemente, Guignebert en la obra citada y Harnack en su -libro sobre la historia de los dogmas, para citar solamente los textos -menos viejos y más accesibles. - -Toda ética fundada en una teología es, por definición, dogmática. Quien -dice dogma, pretende invariabilidad, imperfectibilidad, imposibilidad -de crítica y de reflexión personal. Quien acepte que la moral está -formulada en una revelación, en la de su iglesia, y no en la de las -otras, reconoce que sus preceptos son mandamientos sobrenaturales o -divinos, ajenos a la posibilidad de alterarlos o perfeccionarlos, desde -que son acatados como la perfección misma. El dogma no deja al creyente -la menor libertad, ninguna iniciativa; un verdadero creyente reconoce, -por el simple hecho de serlo, la imposibilidad de cualquier esfuerzo -eficaz para el perfeccionamiento moral del individuo o de la sociedad, -fuera de los preceptos dogmáticos. - -Esta breve y explícita consideración nos permite comprender la actitud -herética de Emerson, al afirmar que _los dogmas sobrenaturales son -incompatibles con el perfeccionamiento moral_. Su disconformismo es una -rebeldía contra los dogmas propios de la secta protestante en que fué -educado. Poniendo fuera de la Naturaleza el origen de los mandamientos -que rigen la conducta moral del hombre, las morales teológicas excluyen -de la vida humana actual, que segura y evidentemente vivimos, toda -posibilidad de perfección; si alguna queda, es para después de la -muerte, en otro mundo cuya existencia es creída por simple acto de fe, -ya que las mayores iglesias cristianas se resisten violentamente a -aceptar las pruebas que de ella ha intentado dar la moderna religión -espiritista. - -Los mandamientos divinos imponen la obediencia a los dogmas morales de -las iglesias, cuyas normas del deber no nacen de la reflexión personal, -ni pueden ser modificadas por la razón. El hombre no interviene -en la fijación de sus propios deberes; los acata como decretos -sobrenaturales. Por eso la obligación y la sanción tienen un valor -completamente distintos que en las morales filosóficas independientes. -La obligación consiste en ajustarse al mandato imperativo de la -divinidad, que ha fijado el deber sin intervención del que lo cumple; -la única sanción reservada al cumplimiento de ese deber, es el premio -o el castigo después de la muerte, o sea lo que en lenguaje sencillo, -y por cierto más pintoresco, podríamos llamar la sanción trascendental -del cielo y del infierno. Sabéis muy bien, los que habéis leído a -Homero y a Virgilio, que el mundo pagano había inventado ya estos -lugares de sanción eterna, heredados por el cristianismo, y tan -magníficamente desenvueltos por la imaginación de Dante, cuya _Comedia_ -bien merecería calificarse de divina si este adjetivo significara -superlativa excelsitud. - - - 5.--VALOR SOCIAL DE LA HEREJÍA - -Todas las religiones, en cierto momento de su evolución, el más -culminante, procuran fijar sus dogmas en una teología que interpreta -inapelablemente los textos en que está enunciada la revelación -primitiva; las teologías han pretendido ser, en su tiempo y en su -medio, códigos de moral destinados a regir dogmáticamente la conducta -humana. - -De allí que el disconformismo de Emerson, mucho más amplio que la -primitiva disidencia en el seno de la iglesia Anglicana, se nos -presente como un episodio en la eterna lucha de la razón humana contra -los dogmas, como una renovación del derecho de libre examen. Eso es -lo que, en todo tiempo, ha constituído la herejía. Hereje es todo el -que discute y niega los dogmas, todo el que somete a su propia razón -las conclusiones de una teología. La intensa religiosidad individual, -propia de los temperamentos místicos, es la causa más frecuente de -herejías; por lo mismo que ella permite concebir perfeccionamientos -nuevos, aparta a los individuos de los dogmas teológicos que los -obstaculizan. "Un experimento religioso genuino y de primera mano--dice -James--debe parecer una heterodoxia a los que lo contemplan, y tal -profeta debe producir el efecto de un loco solitario. Si su doctrina -se muestra bastante contagiosa para difundirse a otros, entonces -se convierte en herejía definida y catalogada. Pero si resulta tan -contagiosa que llega a triunfar de las persecuciones, entonces se -convierte a su vez en ortodoxa, y cuando una religión llega a este -punto, es que ha terminado el tiempo en que se mantenía interior: el -manantial se ha secado; los fieles viven sólo de una fe exclusivamente -de segunda mano, y entonces, a su vez, lapidan a los nuevos profetas. -No obstante la bondad humana que la nueva Iglesia está pronta a -favorecer, se puede contar siempre con ella, como fiel aliado, cada -vez que se trate de sofocar el espíritu religioso espontáneo y de -reducir al silencio todo ulterior murmullo del manantial, de donde -ella misma sacaba en días más puros su propia inspiración, a menos -que adopte los nuevos movimientos y los aproveche para sus propios -intereses corporativos egoístas. Nos ofrecen ejemplos muy instructivos -de una acción política de este género, pronto o tardíamente asumida, -los procedimientos de la Iglesia católica respecto a muchos santos y -profetas individuales". - -Mientras no se produce esta asimilación práctica, todo proyecto de -innovación es una herejía y la conducta del reformador es considerada -inmoral; el hábito de ver la moralidad conformada al dogmatismo induce -a juzgar inmorales a todos los que sienten esa honda "emoción cósmica" -que sugiere la naturaleza y hace amar con optimismo una vida intensa y -sin restricciones artificiales. "Los heréticos anteriores a la Reforma -veíanse casi siempre acusados por la Iglesia de ejercer prácticas -inmorales, del mismo modo que a los primeros cristianos acusábanles -los romanos de entregarse a la orgía. Probablemente no ha existido -período alguno en la vida de la humanidad, en que un número crecido de -individuos no haya idealizado su resistencia a pensar mal de la vida, -formando sectas libres o secretas, proclamando que todas las cosas -naturales son permitidas. La máxima de San Agustín: _Dilige et quod -vis fac_--si amas (a Dios) haz lo que te plazca--es moralmente una -observación muy profunda; pero las personas de que hablábamos, la toman -en el sentido de que es lícito salirse de los confines de la moral -dogmática convencional. Según sus caracteres, podrán ser espíritus -refinados o groseros, pero en todo tiempo sus creencias fueron lo -suficientemente sistemáticas para constituir una actitud religiosa -determinada. Para ellos, Dios es un dispensador de libertades; de este -modo vencen el remordimiento del mal. San Francisco y sus discípulos -pertenecían a esta categoría de almas, de la cual existen infinitas -variedades. Rousseau, durante los primeros años de su vida literaria, -Diderot, B. de Saint-Pierre y muchos otros, entre las mentes directoras -del movimiento anticristiano del siglo XVIII, pertenecían a ese tipo de -optimismo. Pensaban que la Naturaleza, siempre que sepamos entenderla, -es absolutamente buena". - -No sorprende, pues, que los grandes místicos hayan sido melioristas lo -mismo que los filósofos independientes; por eso han merecido, unos y -otros, las persecuciones de la autoridad dogmática: teólogos, jueces, -políticos, confundidos en un mismo interés común de preservar a la -sociedad de toda herejía. ¡Y cómo se equivocan! Hereje es Sócrates -cuando enseña a dudar de "la religión de sus padres", y le dan la -cicuta. Hereje es Cristo para los judíos, y le dan la cruz, Hereje -es Lutero para la iglesia romana, y le cubren de anatemas. Hereje es -Spinoza, y le expulsan de la sinagoga. Hereje es Teresa de Ávila, y la -persigue la inquisición. Hereje es Emerson, y le acusan de ateísmo. -Hereje es Mæterlinck, cuyas obras están inscriptas en el Index, como -las de Anatole France y las de Enrique Bergson, de igual manera que -en nuestro país está prohibida la lectura de Ameghino y de Agustín -Álvarez..... y aun la de Almafuerte y de Lugones. - -Quiero, con ésto, sugeriros que al hablar de dogmas y de herejías no se -trata de cosas trascendentes y remotas, sino de fenómenos sencillos y -actuales, que durarán tantos siglos cuantos persista en los hombres la -tendencia a organizar su misticismo individual en iglesias colectivas. -Los miles de religiones que han existido, todas verdaderas según sus -adeptos, serán seguidas por otras en el porvenir, igualmente verdaderas -para quienes las profesarán. Para que aparezcan--como producto natural -de la experiencia religiosa, sin cesar renovada por los hombres--serán -indispensables nuevas e incesantes herejías, es decir, _variaciones_ -personales para mejorar la _herencia_ social, inventores o renovadores -de dogmas, inventores o renovadores de moral. Sabéis muy bien que, en -los últimos cincuenta años, por disgregación de las iglesias cristianas -han aparecido numerosas religiones nuevas. Se cuentan por docenas y -algunas elevan a millones el número de sus creyentes. - -No se equivoca James al decir que a través de los siglos se han -transformado sin cesar los sentimientos y necesidades místicas de los -hombres, infiriendo que sería absurdo suponer que la edad presente -está destinada a no sufrir correcciones por parte de las edades -venideras. Habrá, pues, nuevas e incesantes herejías, y gracias a ellas -evolucionará la experiencia religiosa y moral de la humanidad: "Los -dioses que defendemos son los dioses que necesitamos y de los cuales -podemos servirnos, los dioses cuyas preguntas respecto a nosotros -son elementos para fundamentar las preguntas que nosotros mismos -nos hacemos, unos a otros. En una palabra, lo que yo me propongo -hacer es estudiar la santidad a la luz del sentido común, empleando -criterios humanos para resolver la cuestión de si la vida religiosa se -recomienda como forma ideal de actividad humana. Si es así, cualquier -creencia teológica que pueda inspirarla es fundamentada, por lo menos -en tal aspecto. En el caso contrario, aquellas creencias perderán -todo crédito, sin más que referirlas a principios humanos activos. -Sólo se trata de la eliminación de los humanamente ineptos y de la -supervivencia de los más aptos, aplicada a las creencias religiosas; -y si examinamos la historia, ingenuamente y sin prejuicios, debemos -admitir que jamás ninguna religión ha podido establecerse o confirmarse -a sí misma de un modo diverso. Las religiones se han _aprobado_ a sí -mismas, han subvenido a las necesidades vitales que reinaban a su -aparición; y han sido sustituídas por otras cuando violaron en exceso -ciertas necesidades o al presentarse otras creencias que las proveían -mejor". - -Volvamos atrás, el tiempo de Emerson. En la Nueva Inglaterra, y con -relación a la iglesia protestante, ocurría un movimiento análogo al que -en las naciones católicas se llamó catolicismo liberal, hace setenta -años; la iglesia unitaria, en que Emerson se educara, representaba -lo que hoy el modernismo dentro de la iglesia romana, acaso con un -espíritu más acentuadamente liberal. Los teólogos protestantes, aunque -sus escuelas e investigadores son, desde la Reforma, mucho más notables -que los católicos, gracias al libre examen y a la alta crítica, no -pudieron mirar con indiferencia las negaciones dogmáticas a que se -entregaron los unitarios radicales y los trascendentalistas; Emerson, -y podríamos decir que el mismo Channing, fueron sindicados como -herejes, temiéndose que su liberalismo fuera el primer paso hacia la -irreligiosidad. - -¿Quienes tenían razón? Desde su punto de vista, digámoslo sin vacilar: -los teólogos dogmáticos. No existe, para una iglesia, la posibilidad -de la fe a medias. Se cree o no se cree en sus dogmas; pretender que -cada hombre se considere parte de la divinidad, es conceder a cada uno -la posibilidad de revelarse a sí mismo la verdad en que debe creer y -la moral a que debe conformarse. Desde ese punto de vista la lógica -estaría en favor de los dogmáticos y contra todos los liberalismos; -una iglesia que consiente algo, acaba por ceder todo. Proclamar que el -cristianismo es un asunto de moral antes que de dogmas, es rebelarse, -abiertamente, a las iglesias cristianas tradicionales; y ésa era, como -lo dijimos, la posición religiosa de Emerson y de los trascendentales, -lo mismo que la de Echeverría y la Asociación de Mayo entre nosotros: -herejía frente a sus iglesias respectivas. - - - 6.--LAS MORALES INDEPENDIENTES - -Implicada la moral en los dogmas teológicos, toda disconformidad -religiosa es una disconformidad con el dogmatismo moral. Recordemos, -como la mejor prueba de ello, que durante diez siglos, desde el -edicto imperial que proscribió de Roma a los filósofos hasta el grito -cismático proferido por Lutero, una sola teología y una sola moral -floreció en la cristiandad. La patrología y la escolástica se mueven -dentro de un dogmatismo único; bastaría comparar a Clemente y Orígenes -con Tertuliano y Lactancio, a Agustín con Tomás, cuyos discípulos -disputan hasta nuestros días, para comprender que si bien los dogmas -evolucionaban, todos pretendían explícitamente ser fieles a ellos, sin -lo cual hubiérase roto la unidad política de la iglesia romana. He -dicho _unidad política_ y debo explicarme; la fuerza de esa iglesia, -desde que reyes y emperadores, por razones políticas y no teológicas, -resolvieron declararla oficial en sus estados, no residió en sus -doctrinas, sino en el poder político adquirido por ella en el mundo -feudal europeo. No podríamos detenernos ahora a examinar en qué medida -la difusión del protestantismo fué, a su vez, un movimiento político, -nacionalista en cada país, contra el poder internacional del estado -pontificio; ello se percibiría también analizando en los estados -católicos la lucha por constituir iglesias nacionales, emancipadas -de Roma, de que dió memorable ejemplo el nunca apagado movimiento -galicano. Y veríamos, también, que en nuestros días la fuerza de esa -iglesia no está en sus doctrinas sino en la admirable organización -como partido internacional, actuante en la política de cada país con -unidad de miras temporales y con sorprendente disciplina para la acción -práctica. Nunca, en la historia de la humanidad, ha existido un partido -internacional que pueda comparársele en organización y eficacia. - -Cortemos la digresión. Durante la edad media no hay en la cristiandad -un nombre de moralista independiente que merezca citarse, con la -excepción, acaso única, de Eckhart, que a principios del siglo XIV -puso en circulación un misticismo panteísta, declarado herético por -la iglesia romana. Llega el Renacimiento y se rompen los moldes de -la teología escolástica; los filósofos contemplan la naturaleza o -el espíritu, independientemente de los dogmas religiosos. Averroes -insinúa la doctrina de la religión natural y de la moral natural, -que más tarde reaparece en Spinoza. El neoaristotelismo encuentra su -hombre representativo en Bacon y se continúa en toda la escuela de los -moralistas ingleses, que culmina en Hobbes, Locke, Shaftesbury, y en -los escoceses, Hutcheson, Hume, Smith; la corriente neoplatónica se -transmuta en el racionalismo, con Descartes y Malebranche en Francia, -al mismo tiempo que aparecen con caracteres propios Leibnitz y Wolff, -en Alemania. Y así, luchando los filósofos independiente contra la -teología dogmática, el siglo XVIII ve surgir el racionalismo inglés, -el enciclopedismo francés y la filosofía de las luces en Alemania. -Cauteloso el primero, revolucionario el segundo, abstracta la -tercera, predomina en todos el afán inquieto de poner en la razón los -fundamentos de la moral, que hasta entonces residieran en el dogma. -Sabéis que Kant elaboró, en su _Crítica de la Razón Práctica_, el -monumento más grandioso concebido por hombre alguno hasta su tiempo; -estoy muy lejos de significar, con ésto, que en nuestros días puedan -considerarse aceptables los fundamentos racionales y apriorísticos de -su sistema. - -Si Kant quiso decir que la moralidad es una exigencia de la razón -para el bien de la sociedad, y no que la existencia social exige la -formulación racional de una ética,--pareceres encontrados sobre los -que no han logrado entenderse los que se creen sus continuadores--es -seguro que el siglo XIX se pronunció por la segunda interpretación, que -es la menos kantiana de las dos. Creemos más bien que el patriotismo -filosófico alemán, empeñado en poner a Kant en el centro de la historia -filosófica universal, ha estado y seguirá dispuesto a ver en Kant -todos los gérmenes de las más contradictorias filosofías del porvenir; -sabéis que el culto de Kant tiene vestales en irreconciliables escuelas -filosóficas de su patria. - -Así como Tomás puede representar el momento culminante de la teología -escolástica, Kant simboliza el más alto esfuerzo de la filosofía -racionalista. La moral, antes dictada a los hombres por la misma -divinidad, aparece ahora impuesta al hombre por su propia razón. - -Llamadle Hume, llamadle Helvecio o llamadle Kant, subrayad todas sus -inconciliables divergencias, y os quedará siempre en sus concepciones -de la moral un denominador común: su emancipación de la teología. - -Cualquiera de ellos constituye un tipo de moralista independiente; la -moral de los tres es, ante todo, individual y pretende ser demostrable -por la razón. La crítica y el libre examen las engendran, en oposición -al dogmatismo religioso; para el mismo Kant, la religión es una -necesidad racional y no un antecedente de la moralidad. - -En casi todos los moralistas independientes, cuyos ejemplares máximos -acabamos de citar, aparece postulada la perfectibilidad humana y -aumentado el valor del hombre mismo; aunque unos partan de la razón y -otros de la naturaleza, convergen a reemplazar los mandamientos divinos -por mandamientos humanos, y a sustituir sus fuentes sobrenaturales por -fuentes naturales. - -A la afirmación intensiva de la personalidad, recogida por todas las -literaturas románticas, se unió el concepto nuevo del deber; ya no -se vió en él un simple acatamiento a una voluntad extraña, sino la -obediencia del hombre a sí mismo. Y este tipo de ética individualista -fué consonante con la más alta profesada por escuela alguna,--la de -los estoicos,--poniendo el culto de la dignidad personal como norma -directriz de la conducta. - -Así como es personal la obligación, es personal la sanción; no queda -ya relegada a lo sobrenatural, no se traduce necesariamente en penas y -castigos después de la muerte, sino que hace del hombre el juez de sí -mismo, juzgado constantemente por su propia conciencia moral. En estas -morales emancipadas de las teologías, la razón del hombre ha suplantado -al mandamiento de la divinidad. - - - 7.--INSUFICIENCIA DE LOS DOGMAS RACIONALES - -Los sistemas éticos racionales que se han apartado del dogmatismo -religioso, afirmando la posibilidad de una moral independiente, no han -conseguido la menor difusión social, reclutándose sus partidarios entre -una minoría ilustrada, restringida muchas veces al círculo exiguo de -los aficionados a las lecturas filosóficas. - -Esas deserciones esencialmente cualitativas, carecen de medida -cuantitativa en la sociedad. ¿Por qué? En mi entender, por su carácter -negativo; son fuerzas disolventes del pasado teológico, pero nada han -construido para el porvenir; cual más, cual menos, son esencialmente -individuales, cuando no individualistas. - -Las morales religiosas tenían en sus dogmas afirmativos una fuerza -de cohesión social; y aunque nunca pusieron sus fundamentos en -la sociedad, sino en lo sobrenatural, desempeñaban una función -socializadora de la obligación, imponiendo normas de conducta -apropiadas para facilitar la convivencia humana dentro de un régimen -social dado. - -Las morales individuales, poniendo en la conciencia moral del hombre la -medida de la obligación y de la sanción, carecen de valor social. Se -concibe, y es la evidencia misma, que determinados individuos puedan -vivir virtuosamente, santamente, sin necesidad de los dogmas morales -que ofrecen las religiones; pero cuesta concebir que todos los hombres -sean capaces de dirigir su conducta hacia el bien sin recibir impulso -alguno superior a su propia razón personal. Bastaría recordar el daño -que han causado tres moralistas individualistas del siglo XIX entre sus -contados adeptos. Stendhal, con su diletantismo moral, Schopenhauer -con su escepticismo pesimista, y Nietzsche, con su individualismo -superhombrista, han hecho estragos morales entre jóvenes literatos -que se tenían por genios y se creían autorizados a prescindir de toda -obligación moral, ya porque fuera elegante hacerlo así, ya porque era -absurdo respetar como valores reales a valores ilusorios, ya porque -sólo los esclavos debían sujetarse al dogmatismo social. - -Tenemos que reconocerlo, todos los esfuerzos de los filósofos para -construir una moral teórica racional han carecido de función eficaz, -han sido actitudes individuales, prácticamente negativas; y en la -sociedad no se pueden destruir creencias fundadas en seculares -sentimientos y en intereses reales, sin sustituir lo destruido con -otras creencias que puedan satisfacer los sentimientos e intereses que -aquéllas sustentaban. Una moral de gabinete no puede reemplazar a una -creencia social; podemos admirar la _Ética_ de Spinoza o la _Crítica de -la Razón Práctica_ de Kant como prodigiosos poemas de lógica racional, -sin creerlos susceptibles de dar nueva orientación a la moralidad de -los hombres, ni de satisfacer su sentimiento místico. Los filósofos -han elaborado hipótesis éticas para filósofos; sólo la humanidad--por -su incesante experiencia social--puede elaborar éticas efectivas para -la humanidad. Para entendernos: toda ética efectiva es un resultado -natural de la experiencia. - -En la época inicial de Emerson--ya que estas digresiones deben -servirnos para comprenderlo--el conflicto se planteaba todavía entre -las dos concepciones clásicas de la moral: la religiosa, ínsita en las -teologías dogmáticas, y la individualista, elaborada por filósofos -independientes. - - - 8.--LA ÉTICA SOCIAL DE LAS IGLESIAS NORTEAMERICANAS - -En la primera lección hemos recordado el sentido cívico y social, -antes que dogmático, del puritanismo norteamericano; y vimos que en el -unitario Channing, poco antes que en Emerson, se definió claramente la -tendencia a convertir la religión en una pura moral social. Cerrado -el ciclo del movimiento trascendentalista, que fué una exaltación del -unitarismo radical, Emerson, como todos, quedó incluído en un gran -movimiento de renovación nacional, al que ninguna iglesia permaneció -totalmente ajena. - -Fuerzas poderosas se necesitaban para consolidar la nacionalidad. Las -primitivas colonias del nordeste se veían incesantemente agrandadas -por la anexión de vastos territorios, ocupados por una población -étnica y moralmente inferior. Las colonizaciones española y francesa -habían engendrado núcleos sociales muy distintos del que en la Nueva -Inglaterra mantenía puro de toda mezcla indígena el tesoro biológico de -la raza blanca; para mayor desgracia la miserable avidez humana había -introducido turbas de negros esclavos, en cuyas mujeres los viejos amos -latinos no habían desdeñado engendrar toda la gama del mulataje étnico -y religioso, ya que en la mente de la obscura progenie se mezclaban -pintorescamente las supersticiones africanas con los dogmas católicos, -que en singular maridaje perduran hasta nuestros días en muchas que -fueron colonias españolas. No hablemos de la espantosa guerra entre -el Norte y el Sur, motivada por la abolición de la esclavitud; no -hablemos del pavoroso problema de la raza negra, que aún preocupa a la -nación que recibió esa triste herencia de las colonizaciones latinas; -no hablemos, por fin, de la imposibilidad de segregar ese tumor -del moderno organismo norteamericano y de la sensata resistencia a -asimilarlo por la mestización. Sólo el tiempo dará una respuesta a ese -interrogante, que los conquistadores ibero-americanos suprimieron en -forma poco feliz desde la época colonial, mestizándose. - -Prescindiendo de ese núcleo inasimilable, la mayor preocupación -nacional fué irradiar desde la Nueva Inglaterra el tipo de educación -moral que la experiencia había demostrado más benéfico para la nueva -raza; para ello era indispensable infundir cierta unidad de fines -prácticos a las diversas comuniones religiosas, entendiéndose acerca de -lo que no fuese dogmático: la acción ética y social. Es en esa obra de -harmonización y tolerancia donde fué más eficaz la obra de las iglesias -unitarias y de sus aliados históricos. La corriente de ideas en cuyo -centro actuaron Channing, Emerson y Henry James, influyó de inmediato -sobre todas las iglesias protestantes, y más tarde sobre dos grandes -núcleos inmigrados, los católicos y los judíos. - -Por el ejemplo--nunca por imposición, desde que el Estado no tenía -iglesia oficial,--los hombres y las iglesias de las otras comuniones -fueron adaptándose al criterio que miraba las religiones como vehículos -de moral sin dogmas o como instrumentos de acción cívica. - -El proceso no fué sencillo. Convergieron a él los esfuerzos de los -independientes, con Emerson en la cumbre; de las iglesias unitarias, -con Channing; de las presbiterianas, con Henry James. Conocemos ya a -los dos primeros; el último, educado en el seminario más ortodoxo de su -comunidad, en sus andanzas por Europa fué contagiado por la secta de -Sandeman y por la teología de Swedemborg, que atenuaron grandemente su -eficacia para actuar en Norte América. Por sus ideas tuvo, sin embargo, -muchos puntos de contacto con Emerson, poniendo, como éste, la acción -como fin supremo de la moralidad, haciéndola derivar de la naturaleza -y servir a la sociedad. En los dogmas religiosos veía el inconveniente -de obstaculizar la espontaneidad natural, poniendo en lo sobrenatural -y no en la sociedad los móviles y la sanción de la conducta humana. Su -mejor obra, "La Sociedad redentora del hombre", tiende a reemplazar -la conciencia de la raza a la conciencia del individuo, sosteniendo -que el resultado natural de la evolución histórica es el crecimiento -de la solidaridad humana. Su sistema "se cierra como un círculo, que -abre la idea de la naturaleza y que cierra la idea de la sociedad. -La una es el símbolo y la revelación de la otra. La naturaleza y la -sociedad rodean al hombre, la una sirviéndole de asiento, cubriéndolo -la otra; en aquélla está su principio y en ésta su fin. Ambas le son -necesarias y suficientes". De allí que James, conservándose cristiano, -haga en realidad del cristianismo una moral naturalista y humanitaria, -ajena a todo dogmatismo teológico. Toda su exaltación mística sobre la -sublimidad de Cristo como revelador, resulta una simple condescendencia -con la sociedad cristiana en que vivió: su hijo, el psicólogo William -James, pudo escribir sin temor de equivocarse: "Me es forzoso creer -que si mi padre hubiese nacido fuera del mundo cristiano habría podido -construir todo su sistema, tal cual es, casi sin mentar a Cristo". Es, -en efecto, una verdadera religión de la humanidad, en que la sociedad -aparece como el objetivo natural del perfeccionamiento infinito. - -Acercad estas ideas a las dominantes en Channing y en el Emerson -de la segunda época, y tendréis una noción acabada de la _ética -social_ en las iglesias liberales norteamericanas. La obligación es -social, lo mismo que la sanción; toda la modalidad es concebida como -un producto natural y espontáneo del hombre, por el hecho mismo de -vivir en sociedad. Y el propio Channing, menos audaz que Emerson como -pensador, llegó a decir--más o menos,--que si no concibiéramos a Dios -como provisto en grado perfecto de las cualidades humanas que llamamos -virtudes, los hombres no podríamos concebirlo ni tendríamos necesidad -de pensar en él. Panteísmo moral, diréis; antropomorfismo ético, -tal vez. No es, en efecto, otra cosa; y de otro modo, agregan sus -creadores, _no serviría a la humanidad_, representada concretamente por -las diversas sociedades que la constituyen. - -No es todavía una ética _fuera_ de la religión; pero es ya una ética -como fundamento de la religión misma, invirtiendo su rango clásico. -Todo el que ha conversado con pastores norteamericanos sobre este -punto ha oído repetir un estribillo expresivo: preferimos festejar -a la patrona (la ética social) y no a las sirvientas (las teologías -dogmáticas). Gracias a ello, sobreponiéndose a la pluralidad de -los dogmas, ha sido posible entrever--no digo realizar, entiéndase -bien,--la futura unidad moral de los hombres, independientemente de -sus creencias. Y ya que todas las religiones expresan el propósito -de contribuir al enaltecimiento moral de la sociedad ¿no es legítimo -entenderse sobre esa común finalidad, antes que seguir riñendo por -dogmas envejecidos? Este pensamiento central del unitarismo ha -influenciado a todas las comunidades, aun a las que fueron sus más -apasionadas enemigas: si no se ha llegado a una religión sin doctrinas, -se está ya en camino de una moral sin dogmas, cuya única fuente sea la -experiencia social. - - - 9.--SU INFLUENCIA SOBRE LAS IGLESIAS INMIGRADAS - -Adaptándose a esas direcciones ético-sociales se ha desenvuelto -el catolicismo norteamericano. En sus comienzos fué una religión -extranjera; su vida fué raquítica, aunque respetada, tal como el -protestantismo entre nosotros en la época de Rivadavia. Adquirió -caracteres propios, esencialmente nacionales, cuando se le incorporaron -elementos nativos, que lo impregnaron del espíritu unitario y -trascendentalista; desde entonces dejó de circular un risueño libro -católico de oraciones, titulado: "Leche espiritual para los niños -americanos extraída de los pechos de los dos Testamentos", que menciona -William James. Con esas metáforas de culinaria infantil no se podía -ir muy lejos en un país de cuáqueros y puritanos. Brownson y Hecker, -cristianos liberales, amigos de Channing y lectores de Emerson, afectos -al sansimonismo y al fourierismo, a punto de vivir en el falansterio -de Brook Farm, acabaron por entrar a la iglesia católica. ¿Atraídos -por sus dogmas? En manera alguna. Pequeños desencantos de la política -indujeron a Brownson a apartarse del radicalismo, inclinando sus -simpatías hacia la política conservadora. Estaba a un paso y lo dió: -"del conservatismo en política--dice--pasé muy pronto al conservatismo -en religión". Optó por la más autoritaria y dogmática, viendo en el -catolicismo el mejor camino para sobreponer una ética social a los -desvaríos individuales, así como un escenario favorable para sus -precedentes anhelos filantrópicos y humanitaristas. Brownson arrastró a -Hecker, que había sido su discípulo; ambos entraron a su nueva iglesia -poco antes de que Sarmiento escribiera sus interesantes impresiones -sobre la geografía moral de los Estados Unidos (1847). - -Señalemos un hecho. En todos los países el liberalismo mira con -simpatía a las iglesias contrarias de la oficial, tradicional o -imperante; y el liberalismo, en los hombres de temperamento místico, -suele resolverse en una adhesión a las primeras. En los países -católicos el liberalismo puede conducir a las iglesias disidentes; -en los protestantes, al catolicismo. En uno y otro caso la actitud -es idéntica, ya que los dogmas nuevos sólo son aceptados como una -disconformidad militante contra los tradicionales. Esto nos ayudará -a comprender el siguiente párrafo de Bargy, en su libro sobre la -evolución religiosa de los Estados Unidos: "No podrá insistirse -bastante sobre este hecho, que fué el espíritu de Channing y de los -Unitarios, de Emerson y los Trascendentalistas, el que condujo a -Brownson y Hecker hasta las puertas de la Iglesia romana. En esa -época, los protestantes más liberales se habían plegado al unitarismo; -al mismo tiempo, las iglesias de que aquéllos desertaban, tendían -por desconfianza a una reacción de intolerancia. El unitarismo, al -constituirse, había monopolizado transitoriamente ese gusto por la -tolerancia conciliadora que en el siglo anterior había favorecido -su nacimiento; de manera que para las iglesias establecidas bajo -otra inspiración fué un período de retroceso. Por eso Hecker las -consideró como un elemento de discordia y el disgusto de la ortodoxia -protestante le habría arrojado lejos del cristianismo, sin la acogida -amplia y tranquila que encontró entre los discípulos de Channing y de -Emerson". Brownson que declaraba "no creer sino en la humanidad" y -entendía poderse comparar a Cristo en cuanto "reformador social", fué -en busca de Hecker que estaba consagrado al "apostolado social" en el -falansterio trascendentalista; de allí saltaron a la Iglesia católica, -por un curioso proceso más práctico que espiritual, descrito en el -libro mencionado. Hombres de acción, nacionalizaron el romanismo, -siguiendo la política del primer obispo de Boston, Chévérus, un -desterrado por la revolución francesa que comenzó por ciudadanizarse en -su nueva sede y prestar servicios públicos de inmediata utilidad. - -Ése era el salvoconducto único para establecerse en un pueblo que -juzgaba a los hombres por su conducta social, sin preocuparse de sus -dogmas teológicos. A medida que fué creciendo, la Iglesia católica -comprendió que en ese medio los hombres no se asociaban para rezar, -sino para hacer. E hizo. La prosperidad de los Estados Unidos comenzaba -a atraer grandes masas de poblaciones católicas europeas: italianos, -franceses, irlandeses, alemanes. La iglesia católica tuvo una función -que cumplir: asimilarlas a la nacionalidad, infundirles su espíritu. -"Su rol--dice Bargy--fué formar como una vanguardia para recibir el -primer choque de la inmigración, acoger los millones de desterrados -que venían de los países católicos, orientar desde el desembarque -sus masas flotantes e ignorantes, gobernarlas por la fe hasta que -aprendan a gobernarse por la ley; ser, en una palabra, en torno de -los puertos de inmigración, como un tentáculo avanzado y como un gran -órgano digestivo capaz de asimilar los elementos extranjeros antes de -volcarlos en la nación. Es por su rol de civilizadora provisoria que -la Iglesia católica se ha impuesto al respeto del gran público". Este -aspecto práctico, lo más social y lo menos dogmático posible, presenta -una acentuada concordancia con la evolución ética de las iglesias -norteamericanas. - -Americanizando la inmigración católica, esa Iglesia cumplió una -función social; y en ello hubo su parte de sacrificio, pues los -mejor americanizados se apartaron del catolicismo, cuyos dogmas y -escenografías resultaban poco severos en parangón con los de las -iglesias disidentes. Creo oportuno señalar el error en que incurrió -recientemente un orador argentino al celebrar los grandes progresos de -la iglesia romana en los Estados Unidos, error que es ya un lugar común -en la oratoria de los países católicos. Carecería de interés entrar a -un análisis estadístico; me limitaré a citaros un párrafo del mismo -Bargy, de cuya exactitud global estoy seguro: "El patriotismo de la -Iglesia americana ha sido puesto a prueba. Americanizando a sus fieles, -ha perdido más de la mitad; familiarizándolos con el idioma, las leyes -y las costumbres de su nueva patria ella ha apresurado su deserción -hacia el protestantismo o el libre pensamiento. Según la estadística de -inmigración, los católicos en los Estados Unidos deberían ser más de -25 millones: sólo son 10 millones. La pérdida ha causado alarma y se -ha buscado el remedio en la formación de Iglesias de lenguas diversas, -que fortificando en los Alemanes, los Irlandeses, los Italianos, -los Franceses, el recuerdo de su país natal, los retuvieran así más -fuertemente en su religión originaria. En 1890 comenzó, por la división -de la iglesia católica norteamericana en Iglesias llamadas nacionales, -un gran movimiento... Pero monseñor Ireland y todo el alto clero -afirmaron resueltamente la unidad: donde sólo debe haber una nación, -sólo puede existir una Iglesia nacional.... De cada católico debía -hacerse un Americano, aun a riesgo de preparar en él un protestante. La -lealtad hacia el país fué antepuesta a la obsecuencia a la fe". - -Esta actitud antidogmática y social, es simplemente inconcebible en -las naciones donde la iglesia católica es tradicionalmente amparada -por el Estado. Y no vacilo en deciros, por haberlas visto, que las -iglesias católicas de los Estados Unidos, desde los edificios hasta -los sermones, se parecen mucho más a las iglesias protestantes de allí -mismo, que a las católicas de los países latinos. El catolicismo se -descatoliza, adaptándose al medio; descuida los dogmas y se eleva hacia -la acción moral. - -No podemos detenernos a analizar el proceso que ha determinado una -evolución semejante en la religión judía, iniciada,--la fecha es -esencial,--antes de 1850. Las primeras sinagogas reformadas funcionaron -según el tipo autónomo del Congregacionalismo puritano; su precursor, -Isaac Wise, "el papa judío de América", había extremado en 1846 su -liberalismo, a punto de ser expulsado de la sinagoga de Albany, en -Nueva York. Su propaganda eficacísima fué coronada por la declaración -de los rabíes reformados (Pittsburgh, 1885), cuyo liberalismo y -nacionalismo norteamericano, produce escalofríos a los nuevos -inmigrantes que llegan saturados de ortodoxia y de sionismo. En una o -dos generaciones--lo mismo que los católicos--curan de sus dogmas y -acaban por converger hacia los ideales de esa "religión sin dogmas" -difundida por el unitarismo. - -La asimilación moral de los judíos por el ambiente norteamericano -sugiere optimistas reflexiones respecto de la adaptabilidad de su raza -en las naciones nuevas. Su fe en la redención por el trabajo y por -la ilustración es, simplemente, admirable; acaban por descollar en -todas las formas de la actividad social y por distinguirse en las más -nobles emulaciones intelectuales. El esfuerzo prodigioso de esta raza, -fortalecida en las persecuciones, se nota en ciertas Universidades, y -de las mejores, como la _Columbia University_, de Nueva York; en la -cátedra y en el aula se siente ya el hervor de estos nuevos americanos, -que han encontrado en la patria de Lincoln su Tierra Prometida. - - - 10.--CIENCIAS MORALES SIN DOGMATISMO - -El antiguo conflicto entre las morales teológicas sobrenaturales y las -morales individualistas racionales, perturba poco a los contemporáneos; -es una cuestión histórica. El tema actual es otro: en qué forma la -experiencia moral coordina los derechos individuales y los deberes -sociales. Es el problema de las relaciones entre el individuo y la -sociedad. - -Consérvense o no los dogmas religiosos, interprétense de tal o cual -manera los fundamentos racionales de la moral, prefiérase cualquiera -de los métodos indicados para estudiar sus problemas, los moralistas -contemporáneos convergen a afirmar el carácter _social_ de la ética. -Es un hecho que escapa a toda discusión; basta leer cualquier manual -de ética escrito en los últimos veinte años para advertir que la -obligación social y la sanción social ocupan un rango preeminente. - -Eso ha pasado ya al dominio de las nociones no controvertidas. En -cuanto al método para estudiar la experiencia moral, si exceptuamos a -los escritores religiosos, los demás parecen contestes en que ella, -siendo una ciencia social, es accesible a la investigación histórica -y a los métodos científicos. Cada sociedad, y en cada momento de -su evolución, ha tenido valores morales diversos, que han variado -conjuntamente con la experiencia social; partiendo de ello se trata -de plantear el estudio de la experiencia moral como una pura y simple -historia de las costumbres. - -De esa experiencia, sin cesar renovada e infinitamente perfectible, -han surgido, y seguirán surgiendo, los juicios de valor con que se ha -calificado la conducta; y por un proceso espontáneo, más acentuado -en el último siglo, la experiencia moral se ha desprendido de la -experiencia religiosa, adquiriendo autonomía propia fuera de los -dominios de lo sobrenatural. Independientemente del juicio que ello -pueda merecernos, existen ya, fuera de toda metafísica teológica -o racional, una ciencia de las costumbres y una ciencia de las -religiones, con dominios bien deslindados. - -Personas inocentes--e inocencia en este caso resulta sinónimo -de ignorancia--suponen que esas ciencias se proponen establecer -dogmáticamente los principios definidos, _ne varietur_, de la moral -que debemos practicar o de la religión que debemos creer. Los que -desean o temen ese "dogmatismo científico" son personas incultas, que -no habiendo estudiado jamás ciencia alguna creen que la Ciencia--con -mayúscula y en abstracto--es una entidad metafísica susceptible de -fijar dogmas nuevos que sustituyan a los dogmas viejos. Los que hemos -estudiado algunas ciencias pensamos exactamente lo contrario; sabemos -que ellas se proponen una integración progresiva e incesante de la -experiencia en cada dominio de la realidad, valiéndose para ello -de métodos cada vez menos inexactos; esos métodos, cuya aplicación -distingue al método científico del método palabrista, permiten -disminuir la cantidad de error contenido en las hipótesis con que la -inteligencia humana se aventura a explicar los diversos problemas que -escapan a la experiencia. Esto equivale a afirmar la relatividad de -los conocimientos científicos, la perfectibilidad de los métodos y de -los resultados, la absurdidad de toda creencia dogmática: absoluta, -indiscutible e irrevocable. - -Sabéis muy bien que este modo de ver no difiere en lo más mínimo -del adoptado por todos los hombres de ciencia dignos de ese nombre; -leed "La Ciencia y la Realidad" de Pierre Delbet, uno de los libros -filosóficos más claros y profundos publicados en los últimos años; -escuchad, por el momento, las palabras con que William James respondía -a los que le acusaban de contemporizar con el escepticismo, en su obra -ya mencionada: "Quien reconoce la imperfección del propio instrumento -de investigación y la tiene en cuenta al discutir sus propias -observaciones, está en posición mucho mejor para llegar a la conquista -de la verdad, que el que proclama la infalibilidad de su propio método. -¿Es acaso menos dudosa de hecho la teología dogmática y escolástica -porque se proclama infalible? Y, por lo contrario, ¿qué dominio sobre -la verdad perdería realmente dicha teología si en vez de la certeza -absoluta proclamase, en favor de sus conclusiones, una razonable -probabilidad? Proclamarla equivale a afirmar que los hombres que aman -la verdad pueden, siempre y en cualquier momento determinado, esperar -alcanzarla, e indudablemente estaremos más prontos a ser dueños de ella -los que nos damos cuenta de que estamos sujetos al error. - -"Sin embargo, el dogmatismo seguirá condenándonos por una confesión -semejante. La pura forma exterior de la certeza inalterable es tan -apreciada para algunas mentes, que no pueden renunciar explícitamente a -ella. Dichas mentes la reclamarían hasta cuando los hechos pronunciasen -de un modo patente su locura. Pero el camino más seguro es el de -admitir que todos los modos de ver de efímeras criaturas, como los -hombres, deben ser por necesidad provisionales. El más sabio de los -críticos es un ser siempre variable, expuesto continuamente a ver mejor -el mañana, y consciente de estar solo en la verdad cuando se trata -de una verdad provisional, relativamente al momento o a la época, y -aproximada. Cuando frente a nosotros se abren horizontes de verdad, -es ciertamente mejor para nosotros que estemos en condiciones de -contemplarlos sin que nos cieguen nuestras convicciones anteriores". - -Como veis, no puede concebirse un antidogmatismo más radical; afirmando -que no es posible alcanzar jamás ninguna verdad "inmodificable", sobre -todo en lo que respecta a cuestiones éticas y religiosas, los métodos -científicos han eludido el peligro--históricamente comprobado--de -perder un poco de verdad posible, por la pretensión de poseerla ya -completa. - -La verdad se va haciendo, incesante e ilimitadamente, en todos los -dominios de nuestra experiencia. Los que suponen que existe alguna -ciencia terminada, revelan ignorarla; es tan candorosa la tontería de -los que creen que las ciencias han resuelto todos los enigmas de la -naturaleza, como la de los que esperan adivinar alguno sin estudiar -previamente los resultados de las ciencias que con él se relacionan. - -Los buenos métodos, que permiten evitar algunos de los errores en que -incurrieron nuestros predecesores, son un camino y no un fin. Por ese -camino, y por ningún otro, podrá llegar la humanidad a la desaparición -del dogmatismo. Dijimos que el dogma es una verdad infalible y un -precepto fijo, sustentado en el principio de autoridad, y tenido por -inmutable; las ciencias morales del porvenir no formularán verdades ni -preceptos que tengan esos caracteres. El hombre que pretendiera poner -sus opiniones fuera del contralor de la experiencia futura, revelaría -carecer de las nociones más elementales del método científico. - -Desde hace muchos años, insisto sobre la incompatibilidad del -dogmatismo con la filosofía científica del porvenir. "Las ciencias--he -dicho--son impersonales. El principio de autoridad no puede ya imponer -errores; la aplicación de los métodos científicos impedirá que el -pensamiento futuro incurra en nuevos dogmatismos, que obstruyan el -aumento de nuestra experiencia y la formación natural de nuestros -ideales". Por eso no definimos las filosofías científicas como sistemas -de verdades demostradas, sino como "_sistemas de hipótesis_ para -explicar los problemas que exceden a la experiencia actual y posible, -fundados en las leyes demostradas por las ciencias particulares". -Cualquier dogmatismo es enemigo de la verdad; concebir una filosofía -científica definitiva, sería absurdo, ya que la experiencia y las -hipótesis se integran y se rectifican incesantemente: "_es un sistema -en formación continua. Tiene métodos_, pero _no tiene dogmas_: _Se -corrige incesantemente_, conforme varía el ritmo de la experiencia". -Por todo eso he creído legítimo interpretarla como "una metafísica -de la experiencia". Y acaso pueda establecer su programa y su método -dentro de algunos años, si vivo; sus resultados definitivos nunca, pues -los concibo indefinidamente perfectibles. - -Aplicad estas ideas a la _experiencia moral_ y comprenderéis -exactamente lo que significará la _moral sin dogmas_ del porvenir: no -solamente sin dogmas religiosos, sino también sin dogmas racionales. -Suponed que esa experiencia es distinta en cada sociedad humana y en -cada momento de su evolución, y comprenderéis la inevitable _variación -de los ideales de perfección moral_ que los hombres construirán -hipotéticamente sobre su experiencia incesantemente renovada. - - - 11.--EL SOLIDARISMO - -Volvamos a Emerson y a la ética social, para terminar. - -En las sociedades contemporáneas que suelen considerarse más -civilizadas, los ideales éticos predominantes son esencialmente -sociales. El individualismo radical--estilo Stirner--y el humanitarismo -absoluto--estilo Tolstoy--se consideran ya como posiciones reñidas -con la experiencia moral. No se conocen individuos que no vivan en -sociedad, ni sociedades que no estén constituídas por individuos; -concebir los derechos individuales como antítesis de los deberes -sociales, implica ignorar que la condición básica de aquellos derechos -es la existencia de estos deberes. El derecho de cada uno representa -el deber de los demás; y el deber de cada uno constituye el derecho -de los otros. El ideal de Justicia, en una sociedad dada, consiste -en determinar la fórmula de equilibrio entre el individuo que dice: -"ningún deber sin derechos", y la sociedad que replica: "ningún derecho -sin deberes". - -A ello tiende el _solidarismo_. Partiendo de principios heterogéneos -muchos moralistas han llegado a esta misma conclusión: la perfección -moral del individuo y el progreso moral de la sociedad son solidarios. -El valor de la parte aumenta el valor del conjunto y el mayor valor -de éste refluye sobre aquélla; como si dijéramos que un buen profesor -aumenta la importancia de la Universidad a que pertenece, y que el -formar parte de una buena Universidad aumenta la importancia de un -profesor. - - - - - =HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS= - - 1. Independencia de la moralidad.--2. Una asociación religiosa - libre.--3. Sociedades de cultura moral en Estados Unidos.--4. - Algunos antecedentes del eticismo inglés.--5. Las iglesias - éticas.--6. El culto religioso de la moralidad.--7. Espontaneidad - y evolución de la moralidad.--8. Síntesis del pensamiento - eticista.--9. El porvenir del eticismo. - - - 1.--INDEPENDENCIA DE LA MORALIDAD - -Los principios éticos fundamentales en el pensamiento de Emerson, -además de influir poderosamente sobre las iglesias norteamericanas, -determinando su atenuación dogmática e intensificando su ética social, -reaparecen más puros en el movimiento de que vamos a ocuparnos: -las _sociedades de cultura moral_, independientes de las iglesias -tradicionales. - -"America shall introduce a pure religion", había pronosticado -Emerson. En su sentir, pura, significaba depurada de todo contenido -sobrenatural, ajena a todo preceptismo teológico, adaptable a toda -verdad conquistada por la ciencia, encaminada a exaltar en el hombre la -autoeducación, la confianza en el propio esfuerzo, el culto del deber -social. - -En la evolución de las iglesias no-conformistas estas ideas fermentaban -desde principios del siglo XIX, sin atreverse a romper decididamente -sus ataduras tradicionales. Channing había proclamado ya, sin ambajes, -que el ideal de los unitarios era anteponer la comunidad de los -sentimientos éticos a la identidad de las creencias individuales, al -mismo tiempo que reiteraba la absoluta supremacía de la razón como -autoridad cardinal en materia religiosa. Humanizando el concepto del -amor a Dios, sostenía que era exactamente equiparable con el amor a -la virtud y a la justicia; de ello deducía, legítimamente, que el -cristianismo debía consistir en la práctica de la virtud y en el anhelo -de la justicia, antes que en la adhesión escueta a un credo cuyos -principios pudiera fijar la teología dogmática. - -Con Emerson y los trascendentalistas esas tendencias se acentuaron -a punto de que su actitud pareció de franca hostilidad a todas las -iglesias cristianas; y aunque no negaban que dentro del cristianismo, -y sólo dentro de él, debían operarse las evoluciones que reputaban -necesarias, Alcott se vió tratado como un reformador peligroso, -Teodoro Parker fué sindicado como ateo, y el mismo Emerson despertó -desconfianzas entre los que adherían al tradicionalismo. - -Su propaganda, empero, hallaba eco en todos los hombres emancipados. -Al fin los "unitarios radicales" declararon (1866) que la completa -libertad de pensar era el derecho y el deber de cada hombre, dando -un sentido más amplio y liberal a las afirmaciones de Channing sobre -la innecesaria conformidad de creencias, siempre que se conservara -la unidad de aspiraciones morales. Y de esta extrema izquierda, cada -día más encarrilada en la heterodoxia, nació, en 1867, la primera -_asociación de cultura moral_ que se propuso realizar sus fines fuera -de toda comunidad cristiana. - -A un mismo tiempo dos importantes núcleos de cuáqueros y de judíos, -acentuaron sus respectivas disidencias en dirección análoga. Los -"amigos progresistas" identificaron su religión con el bienestar -físico, moral y espiritual de la humanidad, pidiendo el concurso de -todos los que anhelaran mejorar y embellecer la vida del hombre, sin -diferencias de dogma; los "judíos liberales", cada vez más adaptados -al ambiente americano, siguieron las mismas huellas que los unitarios -radicales. - -Digamos, desde ya, que el valor práctico de estas asociaciones -éticas ha dependido de las oportunidades que ellas han ofrecido a los -hombres de temperamento místico que ya no creían en los dogmas de las -iglesias establecidas. William James, en sus excelentes conferencias de -Edimburgo sobre la experiencia religiosa, insistió constantemente sobre -la distinción necesaria entre la religiosidad personal y las religiones -organizadas en iglesias; e hizo notar, con su habitual sagacidad -de psicólogo, que la religiosidad es primaria e independiente del -contenido secundario y dogmático de las teologías. Por eso debemos ver -las sociedades éticas como un sustitutivo de las iglesias, y el culto -de la moralidad como un equivalente del culto de otras divinidades; -conocer la inexactitud de las tradiciones dogmáticas no implica para -los temperamentos místicos librarse de su instintiva religiosidad, que -es el producto de una acumulada herencia secular. Muchos hombres, aún -variando sus ideas sobre la divinidad, no consiguen prescindir de esa -contextura sentimental que los induce a buscar la emoción de lo divino. - -Ya que tales temperamentos existen ¿no es posible encauzar su -misticismo hacia una acción moral intensa, benéfica para la sociedad? -¿Pueden los ideales morales sustituir a los dogmas religiosos? ¿La -evolución de la sociedad hacia esos ideales podrá efectuarse dentro de -las iglesias contemporáneas? - -¿Son un exponente de esa evolución las sociedades de cultura moral? ¿Su -instrumento más eficaz será la educación moral impartida en la escuela -pública? Sin ofreceros una respuesta a esas interesantes preguntas, -pues no soy profeta, os diré lo que he visto o leído, muy satisfecho -si en alguno de entre vosotros despertara una curiosidad simpática por -estos hechos. - - - 2.--UNA ASOCIACIÓN RELIGIOSA LIBRE - -Las precedentes iniciativas encaminadas a la separación de la moral -y el dogma, tuvieron expresión concreta en la constitución de una -sociedad religiosa libre, la "_Free Religious Association_" que, -en 1867, se declaró independiente de todas las sectas cristianas. -Propúsose, en consonancia con los preceptos de Emerson, "favorecer los -intereses prácticos de la religión pura", dejando a sus miembros la -responsabilidad individual de sus creencias religiosas, sin exigirles -más que su conformidad con el mejoramiento humano obtenido por la -práctica de la virtud, la investigación de la verdad, el desarrollo de -la solidaridad y la aspiración a la justicia social. - -Esta sociedad religiosa libre equivalía estrictamente a las sociedades -que en los países latinos se denominan de libres pensadores o de -creyentes libres. La diferencia de actitud entre aquélla y éstas, fué -lógica dentro de la mentalidad dominante en unos y otros países. Los -anglo-americanos, respetuosos de la costumbre, prefieren afirmar su -liberalismo como una reforma de las costumbres religiosas existentes, -más bien como un esfuerzo por mejorarlas que como un propósito de -destruirlas; los latinos, sin duda por ser mayor la estabilidad e -intolerancia de su religión, no pueden ser liberales sino contra -ella misma, para combatirla antes que para transformarla. ¿Por qué? -Es sencillo. El cristianismo católico, llevado hasta la proclamación -dogmática de la infalibilidad papal, excluye todas las transformaciones -legítimas exigidas por el aumento progresivo de la cultura social; el -cristianismo disidente, en cambio, las consiente, por la afirmación -del principio del libre examen. Lo que puede criticarse y mejorarse -merece respeto; lo que se reputa infalible e intangible, sólo deja la -posibilidad de su abandono y sustitución. Por este motivo es fácil -comprender que la evolución liberal del mundo cristiano se presente -en los países educados en el libre examen con los caracteres de un -movimiento de progreso religioso, y en los países educados en la -intolerancia como una lucha abierta contra las religiones que excluyen -la posibilidad de su propio progreso. - -En la _Free Religious Association_ persistió cierto espíritu -irreligioso que no era nuevo entre los unitarios más radicales; de allí -cierta falta de cohesión que acabó por producir la decadencia de la -sociedad, confirmando un precepto emersoniano: las personas no pueden -juntarse sino para la acción, para hacer en común, y nunca para dejar -de hacer lo que ya no les interesa. - -Cuando falta comunidad de sentimientos, no existe religión. Es el -misticismo de los individuos lo que establece entre ellos la unidad de -acción. La asociación religiosa libre era una sociedad de incrédulos -que no querían parecerlo, olvidando que tras su irreligiosidad había -una cuestión de temperamento. Observa Augusto Sabatier, en su _Esbozo -de una filosofía de la religión_, que las llamadas "religiones -naturales" no son tales religiones, sino artefactos intelectuales de -personas que carecen de sentimientos místicos y no saben comunicarse -con su divinidad racional por medio de la oración. Por eso mantienen -una distancia entre el hombre y la divinidad, sin ningún comercio -intenso, sin buscar una acción de ella sobre el hombre, fuera de la -que naturalmente fluye de las leyes naturales. En el fondo, estas -pretendidas religiones le parecen simples filosofías; nacidas en una -época de racionalismo y de historiografía crítica, nunca han sido otra -cosa que abstracciones nominales, sin contenido alguno místico. Por -eso veremos que, poco a poco, en las sociedades éticas fué penetrando -un misticismo que en sus comienzos quisieron evitar; su función de -aunar voluntades para la acción moral sin dogmas, habría sido ineficaz -mientras la masa de sus miembros no fuese animada por la levadura de -una fe nueva. Sólo así se satisfacen los temperamentos religiosos; -nunca por simples doctrinas de arquitectura racional. - - - 3.--SOCIEDADES DE CULTURA MORAL EN ESTADOS UNIDOS - -Uno de los presidentes de la sociedad libre, profesor de lenguas -orientales en la Universidad de Cornell, acometió la obra con fines -más concretos. Hijo de un rabí, y destinado a serlo él mismo, Félix -Adler, después de estudiar algunos años en las universidades alemanas, -creyó que su vocación era otra; el estudio de la crítica bíblica, la -influencia de la ética kantiana y el auge de la filosofía naturalista, -le hicieron perder toda confianza en la autoridad de las teologías. -Esto no modificó su temperamento místico ni amenguó mínimamente su fe -en la necesidad de la educación moral; ¿la dignidad, el culto de la -virtud, el valor de la vida humana, el esfuerzo hacia la perfección, la -santidad, perderían su profundo sentido porque el hombre se apartase de -las religiones dogmáticas? - -Creyó como Emerson que la vida privada y pública, en la sociedad -contemporánea, tendía efectivamente a un descenso de su nivel moral, -viendo en eso un resultado indirecto del viejo tradicionalismo que -identificaba la moralidad con la religión; perdida la fe en los dogmas -de ésta, se resentía aquélla. ¿Cuál era el remedio? ¿Volver a los -dogmas cuya falsedad parecía evidente? Eso, además de inmoral, le -pareció innecesario. Lo único lógico y moral era salvar la ética, en -ese naufragio lento de los dogmas religiosos. ¿Cómo? Independizándola. - -Si pudiéramos detenernos a comparar la biografía de Emerson con la -de Adler--su medio social, su ambiente de familia, su temperamento, -su educación personal, su evolución religiosa--descubriríamos un -paralelismo constante, en el conjunto y en los detalles, entre el -fracasado pastor unitario y el abortado rabí judío. Todo lo que -aquél supo predicar con elocuencia suma y escribir en cálido estilo, -reaparece como punto de partida en el hombre que, el 15 de mayo de -1876, fundó en Nueva York la primera _Society of Ethical Culture_. - -Proclamar ante todo la "autonomía de la moralidad" y proponerse la -"educación moral" de sus miembros, fueron los acápites de su programa: -organizar la vida moral de los individuos y de la sociedad sin -preocuparse de creencias teológicas y metafísicas; es decir, asentar -racionalmente la formación del carácter y las reglas de la conducta, -inspirar el deseo y la fuerza de obrar moralmente, poner como faro de -la vida humana _el ideal del perfeccionamiento ético_. Sobre la base -única de la experiencia moral, este último debe derivarse de las nuevas -condiciones de vida implícitas en el progreso incesante del mundo -moderno. - -Pronto la sociedad formuló principios, dignos de ser mencionados para -comprender mejor su espíritu. "La ley moral--dicen--es independiente de -toda teología; nos es impuesta por nuestra misma naturaleza humana, y -su autoridad es absoluta. Las aspiraciones democráticas y científicas -de nuestra época, así como el desenvolvimiento de sus actividades -industriales, han engendrado deberes nuevos que es necesario reconocer -y formular. Tenemos el deber de emprender grandes obras de solidaridad -social, sacudiendo la indiferencia general; pero nuestro primer deber -es la "self-reform", nuestra propia reforma individual. La organización -interna de la Sociedad Ética debe ser republicana, correspondiendo -el trabajo y la responsabilidad a todos los miembros, tanto como al -pastor. Es de la mayor importancia la educación moral de los niños, -para cultivar en ellos el sentimiento del valor y de la dignidad -humana". - -El espíritu de tolerancia y la indiferencia por los dogmas, fueron, si -cabe, expresados con mayor firmeza que hasta entonces: "Durante más de -tres mil años los hombres han reñido sobre las fórmulas de su fe y la -diversidad de creencias ha ido acentuándose. Nosotros respetaremos toda -convicción sincera. Unámonos en lo que nada puede dividirnos: en la -religión práctica de la acción, allí donde el fiel y el infiel pueden -encontrarse hermanados". Los profetas y los filósofos están de acuerdo -sobre la primacía de la moralidad en la vida social, aunque difieran en -la apreciación de su origen; lo importante es que, a fuerza de discutir -sobre sus orígenes, no se acabe por desamparar la cultura de la moral -en los hombres. - -A primera vista, sin conocer el proceso de su desenvolvimiento, -podría suponerse que el eticismo presenta analogías con la religión -de la humanidad de Augusto Comte, y aún se sospecharía que ésta pudo -tener algún influjo sobre aquél. Nada menos cierto, sin embargo. Los -verdaderos inspiradores del eticismo fueron Kant y Emerson; Kant, por -su ética y sin su metafísica, Emerson por su optimismo naturalista y -sin su misticismo trascendental. - -De Emerson acogen con simpatía el concepto panteísta--mejor diríamos -humanista--de la Divinidad, confundida con la moralidad misma y -distribuida en todos los hombres en la medida en que ellos son -virtuosos: "Un hombre es Dios en tanto que es justo; con la justicia -entran en su corazón la confianza, la inmortalidad y la majestad de -Dios... La ley moral es la ley natural de nuestro ser. Un hombre tiene -tanta más vida cuanta mayor es su benevolencia; todo mal es un tanto de -inexistencia y de muerte. El hombre que persigue fines buenos lleva en -sí toda la fuerza de la naturaleza; la maldad absoluta sería la muerte -absoluta. La comprensión del sentimiento moral es una videncia de la -perfección de nuestro espíritu. Ese sentimiento es divino y nos hace -dioses". - -Adviértase, ya, el buen sentido de los eticistas al no proscribir el -sentimiento religioso y el hábito ancestral de la adoración por lo -divino; ni siquiera se preocupan de afirmar la falsedad de los dogmas -o de combatir el mito de lo sobrenatural; dejan a este respecto una -ventana abierta sobre el horizonte del teísmo tradicional, confiando en -que ante el error posible los hombres podrían repetir la frase clásica -de San Agustín: "¡Dios mío, si estamos engañados lo hemos sido por tí!" -Se limitan a prescindir de los dogmas y de los mitos como creencias, -tratando de aprovechar los sentimientos que la humanidad acostumbra -asociar a ellos. ¿Los hombres necesitan una religión? Le ofrecen la del -ideal moral. ¿El sentimiento de lo divino no puede desarraigarse porque -es secular? Demuestran que la divinidad consiste en la perfección -del hombre hacia un supremo ideal de virtud. ¿Puede acusárseles de -ser irreligiosos y difundir el ateísmo? Toda su acción ética es el -ejercicio de lo mejor a que aspira el sentimiento religioso y en el -fuero de su conciencia moral puede cada eticista adorar a Dios en la -forma que su propia razón se lo haga concebir. - -Las primeras preocupaciones de las sociedades eticistas fueron, en -suma, encaminadas a tres objetivos principales. Procuraron contribuir -a establecer una paz religiosa mediante la unificación moral, poniendo -fin a las inútiles querellas dogmáticas de los teólogos; se propusieron -aunar voluntades para reaccionar contra la relajación de la moralidad -privada y pública, así como contra el desaliento de los escépticos y la -ineficacia social de los individualistas; y, por fin, buscando curar el -mal en la semilla, trataron de asegurar a los niños una educación moral -intensa, para que ellos fuesen mañana hombres capaces de confiar en sí -mismos y de alentar firmes ideales. - -Con relación a Emerson, las sociedades de cultura moral representan -un ensayo práctico para hacer efectivas las doctrinas dominantes en -el segundo período de su vida, es decir, las propiamente sociales; -en ellas siguen inspirándose, no obstante cierta liberal amplitud -de criterio que nunca las obliga a seguir estrictamente su palabra, -ni a creer que ella fué definitiva. La moralidad se va haciendo, lo -mismo que la verdad; sería renegar de ella, aceptar como sentencias -inmutables las opiniones de cualquier pensador, ya que éste, en el -mejor de los casos, sólo representa una cumbre de la cordillera que se -eslabona indefinidamente hacia el porvenir. - -No es nuestro objeto examinar en detalle la expansión de las sociedades -éticas americanas; basta decir que son numerosas y que su acción -social se desenvuelve con sensible eficacia en algunos estados. Cada -una de ellas aspira a ser un hogar moral para todos sus componentes; -éstos emprenden fundaciones de utilidad práctica, escuelas, casas -para obreros, obras de solidaridad social, sin olvidar por ello el -estudio de todos los problemas sociales y políticos que afectan la vida -nacional. Su actitud para las religiones que realizan obras análogas -es de tolerancia y de simpatía, siendo frecuente su cooperación para -secundar iniciativas ajenas. - - - 4.--ALGUNOS ANTECEDENTES DEL ETICISMO INGLÉS - -Lo mismo que en Estados Unidos, numerosas heterodoxias religiosas -precedieron en Inglaterra a la fundación de las sociedades de cultura -moral. Un pastor anglicano, Voysey, había atacado durante cuarenta -años al cristianismo en nombre de una religión universal, proclamando -en su "Iglesia Teísta" la supremacía de la moral sobre el dogma; los -"Secularistas", que menciona Guyau en _La irreligión del porvenir_, -no eran otra cosa que una religión atea, aunque esta calificación -parezca absurda; un grupo de positivistas había fundado a mediados del -siglo una "Iglesia de la Humanidad". Más importante fué la "Sociedad -Religiosa Libre", de South Place; dió nacimiento, en 1825, a una -"Asociación Unitaria Inglesa", vinculando a Carlyle, a John Stuart -Mill, a la Martineau, a Holyoake, a Roberto Browning, escuchando en -su púlpito a William Fox, defendiendo a Th. Paine en sus horas de -persecución, invitando a hablar en su seno a Max Muller, a Tyndall, a -Huxley, a Darwin, dedicándose "al deber de la libre investigación y al -derecho de la libertad religiosa", sin otro vínculo entre sus miembros -que la "comunidad de la virtud". No es necesario insistir sobre el -parentesco intelectual de este grupo inglés con el emersonismo; y todo -induce a suponer que en su primera época tuvo sobre él algún influjo. -La Sociedad Religiosa Libre, a poco de fundarse en Londres las primeras -sociedades de cultura moral, se convirtió en la _Sociedad Ética de -South Place_. - -Es interesante señalar dos fenómenos curiosos de adaptación al medio, -bien manifiestos en el movimiento eticista inglés; por ser en él más -acentuados preferimos su examen al del eticismo norteamericano. - -En América los únicos rastros filosóficos perceptibles fueron las -de Emerson y Kant, aparte del liberalismo práctico de todas las -religiones, y especialmente de la unitaria. En Inglaterra, por el año -1885, las doctrinas filosóficas más difundidas eran el agnosticismo, -el neo-hegelianismo y el evolucionismo; ya se pronunciaba la actual -reacción espiritualista y religiosa, favorecida por todas los partidos -conservadores, que con el equívoco disfraz del idealismo concentraba a -todos los privilegiados y beneficiarios del régimen feudal contra la -evolución democrática iniciada por la Revolución Francesa. - -Estamos en plena historia contemporánea. Contra todos los que se -interesaban cada vez menos por el pasado y cada día más por el -porvenir, contra los que combatían el Dogmatismo y el Privilegio -en nombre del Libre Examen y de la Solidaridad Social, se difundió -la denominación de "materialistas" y "positivistas", sabiendo que -estas palabras tienen para las personas sencillas un significado de -baja moralidad y de ausencia de ideales; eso permitió explotarlos -indirectamente en favor de una regresión religiosa, igualmente -fomentada por la iglesia católica y por la anglicana, ambas al -servicio de las clases feudales de la sociedad. Frente al incesante -progreso del espíritu moderno, y para reconquistar las posiciones -perdidas, se atrajeron a las mujeres, las congregaron en corporaciones -monopolizadoras del rango social, captaron la educación de sus hijas, y -a éstas, a las madres de la generación siguiente, les impusieron--_sine -qua non_--que entregasen sus hijos a educadores religiosos, para -adiestrarlos a aborrecer los ideales de sus padres. Esta habilísima -política, comentada desde sus comienzos por Michelet, en sus memorables -conferencias sobre los jesuítas, tuvo en medio siglo el éxito que -conocéis: está de moda, es prudente, es cómodo, es de buen tono, -profesar alguno de esos nuevos espiritualismos palabristas que permiten -filosofar contemporizando con el misticismo de las clases dirigentes. -Sabéis que en toda época los que se han preocupado de _hacer carrera_ -en la política, en la enseñanza, en la burocracia, en los salones, han -necesitado adherir a las "ideas" corrientes en el medio social. O lo -han fingido. El _no-conformismo_ ha sido el hermoso privilegio de pocos -renovadores extraordinarios. - -Cerremos este paréntesis de historia de la filosofía contemporánea, -cuya importancia apreciarán mejor los que la estudien dentro de un -siglo. Por el momento hay un hecho que es, para todos, la evidencia -misma: las clases conservadoras han fortalecido a las iglesias -dogmáticas, confiando a los teólogos la lucha contra las clases -progresistas que surgían de las universidades. Imputando a éstas el -materialismo de marras y sugiriendo que no hay moral posible fuera -de la religión, se intentó rehabilitar el dogmatismo en nombre de la -moral. Conocéis la doctrina difundida por los teólogos contemporáneos: -"es indispensable renunciar a las verdades adquiridas por las ciencias -si ellas comprometen el espiritualismo tradicional en que se funda -nuestra moral religiosa". Son palabras del ilustre cardenal Newmann. -Conocéis también el _Syllabus_, monumento único en la historia del -dogmatismo. - -La fundación de las sociedades éticas en Inglaterra señala una -interesante actitud de doble protesta: contra el pretendido -"materialismo" y contra este nuevo "espiritualismo" que en nombre del -pasado pretende interceptar la libre investigación de la verdad. - -Los eticistas ingleses, como los americanos, afirmaron que el libre -examen y el sentimiento natural son los únicos árbitros en materia -religiosa; insistieron en que la moralidad no es dogmática, sino el -producto espontáneo y perfectible de la experiencia moral; proclamaron, -en fin, que ninguna verdad adquirida por los hombres podría amenguar -sus ideales morales. Y en vez de renegar de las verdades nuevas que no -se ajustaban a los catecismos viejos, trataron de poner la experiencia -moral en consonancia con la verdad, "a fin de que ningún hombre se -viera obligado a cometer la suprema indignidad de tener que creer en el -absurdo para salvar su moralidad". - -Así se explica que aparezcan ciertas influencias filosóficas, no -extrañas al eticismo norteamericano, pero más acentuadas en el inglés. -"Las doctrinas que han tenido una influencia más evidente sobre -él--dice Juan Wagner, un discípulo de Coit,--y sin las cuales habría -revestido una forma diferente, son las teorías evolucionistas de -Darwin y de Spencer, y los ensayos de moral darwinista y científica, -particularmente la ética de Leslie Stephen, que fué durante mucho -tiempo presidente de una Sociedad de Cultura Moral. Es el método -evolucionista que se quiere aplicar al estudio de los hechos -religiosos y morales; no se conocen ya ideas absolutas e inmutables; -la moralidad, particularmente, evoluciona sin cesar. Por otra parte, -bajo la influencia de Stephen y de Spencer, los eticistas no conciben -ya la ética como un conjunto de reglas abstractas para la conducta del -individuo; insisten sobre la influencia de la sociedad, los orígenes -sociales de la moralidad, el carácter social de la naturaleza humana; -el altruismo nos es tan innato y es tan natural como el egoísmo; -todas las relaciones de la vida en sociedad deben estar sometidas -al imperio de la moralidad. Se separan, pues, de la ética teológica -y dogmática que sólo ve en la humanidad una asociación accidental y -no se ocupa sino de la salvación individual, aunque, para colmo, la -relega a un mundo hipotético y extrahumano. Como la mayor parte de -los moralistas posteriores a Darwin, los éticos consideran la moral -como una ciencia positiva y no mezclan en ella las tradicionales -preocupaciones teológicas". Aunque las ideas de los eticistas sobre una -religión humana y natural, y sobre la divinidad del hombre, recuerdan -a veces las de Comte y de Feuerbach, no es posible encontrar rastros -de una influencia segura. Fácil es, en cambio, hallarlos de los poetas -y escritores ingleses del siglo, que siempre mantuvieron encendido el -sentimiento del deber y el culto de la justicia: Shelley, Wordsworth, -Browning, Tennyson, Matthew Arnold, Coleridge, Swimburne, George -Elliot; digno es de notarse que por la misma época del movimiento -eticista floreció la _Sociedad Fabiana_, de acentuado carácter social, -cuando el pueblo inglés escuchaba como nuevos apóstoles a los Watts, -los Ruskin y los Morris. - -Esos y otros esfuerzos convergían a capacitar al hombre para vivir en -un plano superior de moralidad, harmonizable con el conocimiento de -todas las verdades, propicio a la comprensión de todas las bellezas. -¿Porqué una nueva moral no sería compatible con Darwin y Ruskin, con -Spencer y Morris? ¿Porqué el hombre renunciaría en este mundo a la -verdad y a la belleza, persiguiendo el cielo en otro mundo? ¿Cómo sería -posible que la divinidad todopoderosa y clemente, pusiera la mentira y -la fealdad como precio de su recompensa futura? - -En 1886 un grupo de intelectuales, profesores universitarios y hombres -afectos a estudiar los problemas sociales, fundaron la _London Ethical -Society_, proponiéndose "cooperar al estudio y exposición de los -verdaderos principios de la moralidad social". No tenía carácter -alguno religioso y afirmaba más bien su propósito de despertar en la -juventud el sentimiento de las responsabilidades cívicas y sociales. -Con espíritu análogo se fundaron sociedades semejantes en Cambridge, -Oxford, Edimburgo, etc. - - - 5.--LAS IGLESIAS ÉTICAS - -Félix Adler tuvo entre sus amigos y discípulos a un emersoniano -inglés, doctor en filosofía, Stanton Coit, que le indujo a fundar en -Londres una rama de la sociedad ética americana; ella fué el punto de -partida de las cincuenta que existían en 1914, en vísperas de iniciarse -la guerra actual. - -Coit, en 1888, siendo conferencista en la "Sociedad Religiosa Libre" -de South Place, hizo venir a Londres al profesor Adler, que en América -le había asociado al movimiento eticista. La actividad de Coit, como -organizador y propagandista, fué grandísima, tanto para hacer como para -hablar y escribir. Con el objeto de disminuir las resistencias que el -ambiente tradicionalista había opuesto hasta entonces a las sociedades -de libres creyentes, imprimió a las nuevas un carácter marcadamente -religioso, no vacilando al fin en llamarlas "_Ethical Church_". En -1896 se inició la formación de una Unión de las Sociedades de Cultura -Moral, cuyos principios, renovados y perfeccionados sin cesar, abarcan: -la independencia de la moralidad, su supremacía, los móviles de la -conducta moral, la confianza en sí mismo y la cooperación social, la -evolución de las morales, el método científico aplicado al estudio -de la experiencia moral, la necesidad de las reformas económicas y -sociales, de la autoridad en moral, de la libertad en la Unión eticista -y del poder de la comunidad moral. - -Esos _principios_ merecen leerse: - -a).--En todas las relaciones de la vida, personales, sociales, -políticas, el factor moral debería ser el objeto de nuestra -preocupación suprema. - -b).--El amor del bien y el amor de nuestros semejantes son los -móviles primarios de la conducta moral; las verdaderas fuentes de -ayuda son la confianza en sí mismo y la cooperación. - -c).--El conocimiento del bien ha evolucionado a lo largo de las -experiencias hechas por la humanidad, y nosotros, que abogamos por un -ideal progresivo de justicia personal y social, debemos tomar como -punto de partida las obligaciones morales generalmente aceptadas por -las comunidades civilizadas. - -d).--La autoridad suprema, en cuanto a la moralidad de una opinión o -de una acción, es para cada individuo su propio juicio, concienzudo -y razonado, después que él habrá tomado en consideración las -convicciones de los demás. - -e).--En vista del bienestar de la sociedad, es necesario establecer -las condiciones, económicas y de toda índole, que favorecerán mejor el -desarrollo integral de cada individuo. - -f).--Conviene aplicar el método de las ciencias positivas al estudio -de la experiencia moral. - -g).--La vida moral no implica la adopción o el rechazo de la creencia -en ninguna divinidad personal o impersonal, ni en una vida después de -la muerte. - -h).--No debe hacerse depender el ingreso a una sociedad eticista de la -adopción de tal o cual criterio último del bien. - -i).--Las sociedades de cultura moral son el más poderoso medio de -alentar el conocimiento y el amor de los principios que rigen la -conducta moral, y de crear en sus miembros la fuerza de carácter -necesaria para convertirlos en acción. - -Consecuente con el principio que pone en la sociedad humana las -fuentes de la moralidad, dedica preferente atención a las cuestiones -sociales, no descuidando fenómeno alguno que pueda constituir un tema -de estudio o que pueda servir para el desenvolvimiento de una actividad -moralizadora. En 1910 la Unión publicó una interesante _Declaración -sobre las cuestiones sociales_, cuyas bases pueden sintetizarse como -sigue. El progreso moral de la raza--dice--está estrechamente vinculado -a su bienestar material; necesitamos, pues, una legislación eficiente -para asegurar a todos un trabajo dignamente remunerado, asegurando el -bienestar de los que se encuentren invalidados para el mismo, dando a -todos un hogar confortable, proporcionando descanso y recreo a cuantos -los necesiten. Se reputa indispensable la reforma completa del régimen -escolar inglés, haciéndolo laico y gratuito, educando ante todo el -carácter, organizando sistemáticamente una instrucción cívica y moral. -Auspiciar la igualdad civil y política de los dos sexos, una moral -sexual equivalente para el hombre y la mujer, medidas legislativas -para impedir los matrimonios eugénicamente peligrosos; lucha contra -el alcoholismo y el juego; saneamiento de la prensa y de los partidos -políticos; esfuerzos para ajustar las relaciones internacionales a una -más alta moralidad que hasta el presente. - -Casi no hay movimiento internacional de progreso y de libertad -al que esta Unión no se haya asociado, con una amplitud de miras -realmente loable; un día promueve meetings feministas, otro protesta -contra la ejecución de Ferrer, lucha hoy contra la trata de blancas, -mañana celebra funerales a Tolstoy, hasta organizar dos _Congresos -Internacionales de Educación Moral_ (Londres y La Haya), el primer -_Congreso Universal de las razas_ (Londres, 1911) y la _Liga Inglesa -para la Enseñanza de la Moral_, que ya tiene entre sus adherentes a -muchos miembros del parlamento inglés. - -En la bibliografía, ya vasta, llama la atención un carácter general: la -falta de esos adornos literarios que suelen suplir al pensamiento claro -o que se emplean para encubrirlo. Paul Desjardins ha dicho que algunos -discursos de los eticistas evocan por su elevación y su eficacia a los -estoicos antiguos, y ha creído poder compararlos a las páginas del -_Manual_ de Epicteto. - -Cada sociedad o iglesia es libre de formular sus principios como lo -estime conveniente, dentro de las líneas generales señaladas. Como tipo -de una de ellas, leamos los "principios" y "fines" enunciados en la -Constitución de la _Ethical Church_, en que se ha transformado la _West -London Ethical Society_. - -a).--_principios._ - -1.--La vida moral tiene sobre nosotros derechos supremos, que -no reposan sobre una autoridad exterior, ni sobre un sistema de -recompensas y castigos sobrenaturales, pero que se originan en la -naturaleza del hombre, en cuanto es un ser inteligente y social. - -2.--En la práctica, la vida moral debe ser realizada por el -cumplimiento de los deberes generalmente reconocidos como moralmente -aceptables y, además, por el cumplimiento de obligaciones que todavía -no han penetrado en la conciencia social. - -3.--Considerando la supremacía para el hombre de esos derechos de la -vida moral, el ideal ético debe ser considerado como el objeto de -nuestra devoción religiosa, consistiendo la religión en la obediencia -y la lealtad a cualquier objeto que se considera digno de la suprema -devoción. - -b).--_fines._ - -1.--Concurrir a desarrollar la ciencia de la ética. - -2.--Aún dejando a los miembros absolutamente libres de creer o no -creer en la existencia de una vida ulterior y en una realidad que -excede de nuestra experiencia, enseñarles a independizar de ellas sus -ideas y sus prácticas morales. - -3.--Insistir sobre la importancia del factor moral en todas las -relaciones de la vida, personales, sociales, políticas, nacionales e -internacionales. - -4.--Ayudar a los hombres a conocer, amar y practicar el bien, por -medios puramente humanos y naturales. - -5.--Infundir a los miembros la fuerza y la inspiración que emanan de -la actividad en común y de la confraternidad moral. - -En síntesis, la Sociedad se propone intensificar la moralidad sobre una -base no dogmática y naturalista. - -Justo es señalar, ya, la segunda forma de adaptación al medio, sufrida -en Inglaterra por las sociedades de cultura moral. Las reuniones van -tomando el aspecto de ceremonias _religiosas_; aunque no hay liturgia -fija, el procedimiento se acerca mucho al de las actuales iglesias -unitarias de Estados Unidos. Para comprender mejor el espíritu de las -reuniones creo útil traducir la descripción de la Iglesia, hecha por -un miembro de la misma. "La antigua capilla metodista que es ahora la -_Ethical Church_, se compone de una sala en hemiciclo, rodeada por dos -galerías sobrepuestas. Así todo converge hacia la cátedra, o mejor -dicho, a la tribuna, adosada a la pared del fondo: un fresco de vivos -colores la adorna, representando hombres que se pasan antorchas de -mano en mano. En lo alto, sobre el fresco, un busto de Pallas Athenea -preside a todos los oficios del culto. Dos bajorrelieves de Della -Robbia, con niños músicos y cantores, están encastrados en la pared, a -uno y otro lado de la tribuna. Delante de ésta, sobre dos columnitas, -estatuas de Jesús y de Buda, y en toda la sala bustos de Marco Aurelio, -Lincoln, Sócrates, Josefina Butler, etc." Estos detalles decorativos -dicen más que un programa. - -No hay _servicio religioso_ sin conferencia o sermón. Es curioso leer -algunos títulos de la serie correspondiente a un trimestre de 1912: - - "El Dios de Bernard Shaw", - - "Dios: el Bien actuando en el mundo", - - "Cómo Dios necesita de nosotros", - - "La irreligión del Porvenir ", - - "La idea que la civilización es una enfermedad", - - "Los castillos de naipes de los utopistas", - - "La Gran Ilusión de Norman Angell", - - "La alquimia del pensamiento", - - "Donatello, Miguel Angel, los Della Robbia, Rodin y Meunier", - - "La religión de Riquet en la biblioteca de su maestro Bergeret", - - "La señora Sidney Webb y las otras mujeres", - - "Debemos cumplir nuestras promesas", - - "La política por sobre los partidos", - - "El poder que salva a los hombres", - - "Pericles y el Partenón", - - "La construcción de San Pedro en Roma", - - "La historia del Divorcio", - - "El temor de la responsabilidad", - - "Los siete sacramentos de la Iglesia romana", - - "La moralidad del Rito", - - "En qué Jesucristo sobrepasa a los demás hombres", - - "Doce conferencias sobre los Salmos", etc. - -Puede inferirse de esos temas que la Iglesia pretende ser, al mismo -tiempo, una verdadera Universidad popular, con sus correspondientes -proyecciones luminosas y cintas cinematográficas. - -En la imposibilidad de hacer una reseña analítica de las ideas -contenidas en la vasta bibliografía, digamos solamente que la Iglesia -encargó, en 1913, a Stanton Coit, la redacción de un _Social Worship_, -o Manual del Culto Societario, cuyos dos volúmenes acentúan todavía -más el carácter _religioso_ de las sociedades éticas inglesas. Y para -que esa evolución de la forma no induzca a creer que las ideas han -cambiado, mencionaremos este pasaje de un sermón sobre la lealtad -intelectual: "Si un hombre posee una creencia, pero ahoga las dudas -que surgen en su espíritu respecto de ella, y evita los hombres y las -lecturas que de ella tratan y podrían ilustrarlo, y tiene además por -impíos los pensamientos que podrían perturbarla,--la vida de ese hombre -no es más que un largo pecado hacia la humanidad". - - - 6.--EL CULTO RELIGIOSO DE LA MORALIDAD - -Acostumbrados a concebir la independencia moral como un apartamiento -de la religiosidad, y no dentro de ella,--como efecto de la religión -dogmática en que hemos sido educados--nos causa cierta impresión de -extrañeza la conservación de la exterioridad ceremonial, y aun del -nombre de iglesias, en sociedades cuya concepción naturalista de la -divinidad no conseguimos distinguir del ateísmo. - -Acaso una comparación con algo que conocemos definidamente, nos permita -entender mejor el sentido global del eticismo inglés. Poniendo en el -hombre la divinidad, y mirando su perfeccionamiento moral como el -advenimiento de la divinidad misma en cada hombre, el eticismo se -presentaría como una doctrina del superhombre moral, predestinado -a surgir del hombre religioso contemporáneo, y satisfaciendo las -tendencias místicas del temperamento individual. - -Recordad que William James, después de estudiar las _Fases del -sentimiento religioso_, llega a la conclusión de que en la hipótesis de -la divinidad los hombres han sintetizado su sentimiento de admiración -por lo que creen primordial, unánime y verdadero en sí mismo. La -religiosidad sólo puede definirla como "la reacción total frente a la -vida"; de allí su pregunta: ¿por qué, entonces, no decir que cualquier -reacción total frente a la vida es una religión? Dejo a vosotros la -respuesta, muy cómoda para los ateos que no quieren pasar por tales; -yo os confieso que la pregunta de James me parece muy hábil, pero -sospecho que es peligroso seguir embrollando a la humanidad con sabias -hipocresías. Si la religiosidad es un sentimiento individual, las -religiones sólo comienzan a existir cuando los individuos se organizan -para cultivar o difundir creencias comunes, uniformando su conducta -para ciertas prácticas. Al decir, pues, que el eticismo puede asumir -un aspecto religioso, nos referimos, sin ambigüedad, a la organización -en verdaderas comunidades regidas por prácticas rituales, y no a las -simples reacciones de los individuos frente a la vida. - -En algunas de las Iglesias Éticas se ha producido, con el tiempo, un -fervor místico que parece contrastar con el espíritu antidogmático y -de libre crítica que figura en sus programas. Ahondando el examen, sin -embargo, se percibe que la aparente contradicción sólo es un resultado -de nuestros hábitos mentales, que nos impiden separar dos cosas que -acostumbramos ver unidas; el sentimiento místico y las creencias -dogmáticas. Los eticistas no sólo respetan el primero al repudiar las -segundas, sino que tratan de utilizar en beneficio de la moralidad el -misticismo que actualmente está desviado por dogmas contrarios a su -espontánea expansión: ofrece un campo de experiencia más vasto a una -inclinación natural de la personalidad humana. - -Por otra parte, atendiendo solamente a su eficacia sobre cada uno de -sus creyentes, es indudable que las iglesias de todos los tiempos, -además de satisfacer los sentimientos místicos, han satisfecho -muchos sentimientos estéticos. Que el objeto del culto sea un Dios -sobrenatural o la Moralidad humana, debe reconocerse que el ceremonial -de una iglesia es un elemento efectivo de exaltación del culto mismo. -Los jesuítas, profundos psicólogos, han comprendido siempre que la -riqueza ornamental de sus iglesias es el mejor imán para atraer -a las masas místicas; el número de creyentes que puede mirar esa -_mise en scène_ como una falta de respeto a la Divinidad, es muy -pequeño. Por esa misma razón comprendemos que, en cierta medida, los -eticistas hánse visto en la necesidad de no extremar su primitivo -deseo de formas sencillas y severas; actualmente dan la impresión de -iglesias cristianas, donde se ha convertido a Dios en la Moral y se ha -reemplazado el paraíso por la naturaleza, sin que todo esto disminuya -la exterioridad del culto. - -"_Nosotros tenemos un Dios; nosotros tenemos altares._ Nuestro Dios: -el _Ideal Moral_, la potencia del bien en la humanidad, o, mejor, -todas las fuerzas del bien actuantes en el mundo. Nuestro Dios está -diseminado en toda la humanidad. - -"En todas partes, donde un ser trata de hacer el bien y se esfuerza -por perfeccionarse moralmente, allí está Dios, allí Dios deviene. El no -vive sino en nosotros y por nosotros, y todos nosotros somos divinos en -alguna medida. - -"Nuestro Dios _no es todopoderoso_, no es sobrenatural, no es _exterior -a la humanidad_. - -"No es la fuerza de un Dios lo que lo hace divino a nuestros ojos; -un Dios todopoderoso nos horroriza. Nunca adoraremos la fuerza; sólo -adoraremos y sólo queremos servir la justicia y la bondad, aunque ellas -fueran tan débiles como un niño en su cuna. Pero nuestra religión no -excluye la contemplación conmovida de las fuerzas del universo, la -admiración de la regularidad de las leyes naturales. Por otra parte, -nuestra moralidad no es una mezquina preocupación personal. Aspiramos -a poner cada vez más, la fuerza al servicio del derecho. Nuestra -misión es traer el triunfo de la inteligencia sobre el instinto, de la -moralidad responsable sobre la fuerza irresponsable. Así la moralidad -deja de ser un asunto privado y deviene cósmica. Ella podrá ser, acaso, -algún día, el instrumento mediante el cual nuestro amor desinteresado -guiará al universo". - -Convengamos, francamente, en que no se puede pedir un lenguaje más -impregnado de misticismo, de religiosidad. El sentimiento de lo divino, -la emoción de lo trascendental emana de páginas escritas para sugerir -que la perfección moral no requiere la cooperación de entidades -sobrenaturales ni de principios anteriores a la experiencia humana. -Para los que no tenemos un temperamento místico, siempre resultará un -poco desconcertante este misticismo naturalista. - -"Se cree muy frecuentemente que los dioses son, necesariamente y por -definición, espíritus sobrenaturales. Las más fuertes razones morales y -de sentido común nos impiden creer en un Dios sobrenatural; tal clase -de divinidad nos repugnaría. Si, a pesar de eso, somos felices de tener -en nuestra comunidad a cristianos siempre que nos ayuden y nos amen, es -porque entendemos que ellos no hacen sino interpretar mal una realidad -que nosotros adoramos como ellos. Rechazando, no la existencia--pues -esa cuestión no nos concierne,--sino la pretendida potencia redentora -de seres sobrenaturales, renunciamos a la posibilidad de ser asistidos -por ninguna divinidad sobrenatural, o por ningún ser humano después -de su muerte, y particularmente por Jesús de Nazareth, reconociendo -sin embargo la asistencia que ha podido prestarnos antes de su muerte -y el valor imperecedero de sus consejos y de su conducta, que siguen -asistiendo a la humanidad con el valor del ejemplo. Para un eticista -que comienza por afirmar la autonomía de la moralidad y pone en segundo -término todo lo demás, todo lo que disminuye la responsabilidad humana -es condenable. Desde el momento en que imploráis el auxilio de un -Creador personal, os sustraéis a vuestra responsabilidad propia y -renegáis la fuente inmanente de redención. Aun si existe un Creador, -no debemos humillar nuestra humanidad ni vivir postrados ante él. La -moralidad que no es puramente humana, deja de ser moralidad". - -Todos los escritos de los eticistas ingleses convergen a afirmar lo -que era un axioma para Emerson: la noción de realidades sobrenaturales -(salvo que se llame "sobrenatural" a la perfección moral suprema) -no es necesaria, para el desenvolvimiento de las fuerzas morales, -y debe rechazarse la opinión de los que, sabiendo que aquéllas son -ilusorias, persisten en creerlas de utilidad práctica. El motivo -supremo de la conducta debe ser el respeto del ideal moral; cuando -se lo medita con respetuosa simpatía, se convierte en fuente de -inspiraciones tan fecundas como las que hasta ahora han emanado de -entidades sobrehumanas. Los ideales no se proyectan sobre la pantalla -del cielo, no flotan vagamente en el universo: viven en los hombres y -entre los hombres, reconociendo a éstos el valor de su personalidad y -comprendiendo que debe manifestarse en la familia, en la ciudad, en la -nación, en el mundo. Un nuevo concepto del respeto propio nace en los -eticistas al afirmar que todo ser se diviniza cuando en él despierta -la conciencia de la ley moral; blasfemar del hombre, como hacen -los pesimistas y los escépticos, es blasfemar de Dios, que sólo se -manifiesta en el hombre. Sea cual fuere la interpretación que el hombre -se forma de la divinidad, sea cual fuere su teología o su filosofía, es -la experiencia moral lo único que lo torna divino; de allí que en el -culto del ideal moral pueda asentarse la única religión incompatible -con dogmas ni sectas, de allí que sus miembros no crean que será ésa -"la religión de los incrédulos", sino la forma de creencia más pura a -que pueden llegar los verdaderos creyentes. En uno de los himnos que -suelen cantar los eticistas leemos estas palabras de Swinburne: "Los -dioses rechazan, trampean, negocian, venden, calculan, economizan...", -y Stanton Coit completa el pensamiento: "el hombre no rechazará -a nadie, no perderá uno solo de todos los hombres para dignificarlo; a -todos los enaltecerá con sus cuidados y con su amor". - -Insisto en mencionar algunos pasajes y fórmulas que parecen -inconciliables; mi objeto no es apologético, sino puramente -informativo. Es útil ver cómo toda nueva corriente de ideas, todo nuevo -ensayo de prácticas, aparece imperfecto y poblado de disonancias. -Contra el deseo de emanciparse del pasado, sigue el pasado ejercitando -alguna influencia; en toda renovación, de costumbres o de ideas, la -experiencia secular de nuestros abuelos reaparece, reclama su sitio, no -se resigna a ceder ni a morir, presentándonos el cuadro inquieto del -hábito luchando contra la experiencia nueva, de la herencia resistiendo -a la variación. - -Concebido el movimiento eticista como una emancipación moral de toda -tutela dogmática, vemos que el hábito de seculares prácticas religiosas -se infiltra en él y tiende a convertirlo en una religión, sin contenido -sobrenatural, ciertamente, pero religión al fin, si la consideramos -como conjunto de prácticas y como actitud sentimental hacia algo que se -considera Divino. - -Sin embargo, en mayor o menor proporción, lo nuevo altera siempre lo -viejo, la variación modifica siempre la herencia: y en ello está la -evolución que engendra perfeccionamientos. Las sociedades éticas se -hacen más religiosas cada vez, pero su religiosidad es muy distinta que -en las precedentes religiones; no representa una verdadera regresión -al tipo de que se apartaron al comenzar. Para aumentar su eficacia -los eticistas han adoptado, por temperamento o deliberadamente, -las costumbres exteriores que el sentimiento místico reclama como -necesarias, sin renunciar por ello a la heterodoxia intrínseca de su -doctrina. - -"La religión--dice Stanton Coit--convertida a un espíritu social y -democrático, enseñará el respeto de sí mismo como la primera virtud -religiosa, fundará su plan de redención sobre ese respeto. Desde el -punto de vista de un idealismo humanista, la religión sobrenatural ha -cometido hacia el altísimo un sacrilegio casi inexplicable: todo lo que -parecía emanar del hombre, y era bello y adorable, puro y santo, lo ha -atribuído a una fuente sobrehumana y sobrenatural, mientras atribuía a -la naturaleza humana todo lo que era bajo y sórdido. Para glorificar -una divinidad trascendente, los sacerdotes y los teólogos arrancaban -del corazón de los hombres hasta el último rastro del respeto de sí -mismos. No solamente las acciones exteriores, sino la misma devoción -interior era mirada como lodo. Empujando los hombres al desprecio de -sí mismos, forzándolos a envilecerse hasta la agonía, se les inducía -a prosternarse conscientes de su extrema bajeza, a los pies de un Ser -que no era ni hombre ni naturaleza, pero que tenía sujeto al hombre, en -cuerpo y espíritu, entre sus tentáculos infatigables... Esta doctrina -es católica, anglicana, presbiteriana, bautista, wesleyana... Todos, -todos traicionaban a la naturaleza superior del hombre, mentían a la -creencia misma de su personalidad, al testimonio de su inteligencia -y de su conciencia moral. ¿Es necesario sorprenderse de que, así, el -pueblo cayera bajo la dominación de los sacerdotes y de los príncipes, -aliados?... Hasta hoy se ha creído que un hombre que se respeta y -obra por respeto propio, carece de religión y de piedad; hasta hoy, -apenas un hombre sobre cien mil se atreve a identificar ese respeto -con el de Dios, osa erguir dignamente la cabeza con la conciencia de -su valor humano, osa atribuir el mal que lleva en sí al error y a la -ignorancia, y no a una siniestra predestinación sobrenatural... Hoy, -por fin, y sólo hoy, se predice la doctrina de la inmanencia del hombre -y se comprende que ella significa la identidad de la suprema fuerza -redentora del universo con la enaltecida personalidad de todo hombre o -mujer." - - - 7.--ESPONTANEIDAD Y EVOLUCIÓN DE LA MORALIDAD - -Esta exaltación mística del respeto a la personalidad humana -acompaña al concepto, fundamental para Emerson, de que _la bondad es -normal y natural_, debiendo mirarse el mal como una simple traba o -incapacidad para vivir normalmente, integralmente. La maldad pertenece -a la teratología o a la patología moral: es una monstruosidad o una -enfermedad. Son monstruosos todos los que obran contra sí mismos o -contra los demás, todos los que viven de la hipocresía o esparcen -la calumnia, todos los que fingen o mienten, todos los que ocultan -una partícula de la verdad que saben para obtener una prebenda o un -beneficio, todos los que se avergüenzan de la indignidad propia o -alientan la indignidad ajena, todos los cómplices interesados del error -o de la superstición, de la injusticia o del privilegio. - -El hombre no se diviniza sino cuando se aproxima a su moralidad -natural, que es la bondad, librándose del mal que conspira contra su -propia divinización y contra la de los demás. Porque los resultados de -la moralidad nunca son individuales, recaen sobre todos. Lo que más -dificulta la perfección del hombre es su adaptación a un ambiente de -moralidad inferior. Todos somos solidarios. Lo que rebaja moralmente -a nuestros semejantes, nos rebaja a nosotros mismos; por eso la -religión eticista conduce a una fe solidarista inquebrantable e impele -a auspiciar todas las reformas que tienden a fundar una democracia -social, aboliendo los obstáculos materiales que alejan al hombre de su -perfeccionamiento moral. - -Creen los eticistas que el esfuerzo humano basta para transformar los -individuos y las sociedades, creando esa verdadera democracia política -y moral que ninguna nación puede jactarse de haber realizado todavía. -Si la bondad es normal, prevalecerá naturalmente. En ninguna parte la -vemos perfecta y omnipotente; pero su posibilidad puede presentirse -en el deseo esforzado de los hombres. Si la experiencia permitiera -descubrir los medios naturales que intensificarían la dignidad en el -hombre y la justicia en la sociedad, lógico sería presumir que la -aplicación de esos medios conduciría a un aumento progresivo de la -moralidad individual y social. - -Los eticistas ingleses afirman su fe con una certeza y una esperanza -impresionantes. Entienden que aun renunciando a lo sobrehumano y lo -sobrenatural, siguen disponiendo de todos los medios que han usado las -antiguas iglesias para mejorar a la humanidad; se consideran herederos -suyos, de su larga experiencia, de su disciplina espiritual, de su -conocimiento del corazón humano, es decir, de todos los instrumentos -psicológicos de proselitismo, sin necesidad de conservar ninguno de sus -dogmas ni transigir con ninguno de sus errores. - -La Unión de las sociedades éticas inglesas proclama el deseo firme -de alentar y preparar el estudio científico de los hechos que -constituyen la _experiencia moral_ de la humanidad. Reconoce que sólo -especialistas en tales estudios pueden fundar esas "ciencias morales -positivas"; pero, ocupándose teórica y prácticamente de las cuestiones -morales y sociales, entienden proporcionar a los sabios observaciones -y experimentos útiles, a la vez que preparar un público capaz de -comprender sus resultados. "No tenemos, ni tendremos nunca, miedo de la -ciencia; al contrario, su insuficiencia o su arresto nos perturbaría. -Cuanto mejor conozcamos la naturaleza humana, tanto más seguros -marcharemos hacia el advenimiento de la moral y de la justicia. Siempre -nos adaptaremos a los resultados que se obtengan en el estudio de la -experiencia moral mediante los métodos científicos". - -"Solamente los prejuicios que nacen del orgullo, de la avidez, del -afán de dominar, de los intereses de clase, del envanecimiento, del -desprecio de los pobres y de las mujeres, pueden cegar al hombre hasta -impedirle ver los recursos infinitos de que dispondrían las iglesias -de Cristo el día que aceptaran los descubrimientos y las invenciones -de la ciencia, las usaran y pusieran en ellas su confianza, en vez de -esperar una salvación milagrosa suplicando a espíritus invisibles y -pretendiendo ser guiadas por agentes sobrenaturales." - -Justo es reconocer que los eticistas ingleses se adaptan con -rigor lógico a esa confianza en la ciencia y a ese respeto por sus -posibles resultados: desde el punto de vista pedagógico su actitud es -verdaderamente crítica. No pretenden que su religión, sus iglesias, -sus juicios morales, sean definitivos, ni que pueda erigirse en dogma -inmutable ninguna de sus opiniones o creencias. No solamente creen -que sus ideales son reformables y perfectibles, mas afirman que la -historia del desenvolvimiento ético y religioso demuestra que los -valores morales y las religiones están en constante evolución. "Ha -habido en el pasado bastante charlatanismo en materias religiosas y -morales; queremos tener el coraje de nuestra inevitable ignorancia -y no presentarnos como sabiendo más de lo que podemos saber en el -estado presente de las ciencias morales. Por eso no proclamamos nada -que tengamos por absoluto, ninguna doctrina que reputemos definitiva -e imperfectible. Tomamos como punto de partida de nuestra enseñanza -los juicios morales generalmente aceptados en el mundo civilizado -por los individuos que parecen normales y procuramos intensificarlos -o expandirlos, contribuyendo así a su evolución, que consiste en -depurar la moral corriente de todo lo que es solamente tradicional o -convencional, complementándola, perfeccionándola, acostumbrando a los -hombres a no concebir ya ningún ideal que no sea progresivo. La voz del -deber manda augusta y absoluta; pero nuestro conocimiento del deber, y -la noción que de él nos formamos, varían incesantemente. Las ciencias -morales podrían darnos nuevas interpretaciones de nuestros ideales -éticos, sin por eso destruir el fondo humano y social de la moralidad -misma; y si demostraran que algunas de nuestras interpretaciones son -erróneas, que algunos de nuestros ideales presentes son contradichos -por la experiencia moral, encontrándolos nocivos para la dignificación -de la vida individual y social, nosotros nos someteríamos a sus -demostraciones o corregiríamos nuestros errores... Por eso, y mientras -se constituya una ciencia positiva de la moralidad, no tenemos la -pretensión de anticipar a los hombres la verdad absoluta." - -De allí que no se consideren obligados a adoptar un criterio particular -y absoluto del bien, ni prefieran enseñar tal o cual sistema de moral; -eso obstaculizaría su progreso, excluyendo experiencias determinadas -que otros pudieran aportar. - -Entre los eticistas hay trinitarios, unitarios, ateos, mahometanos, -hedonistas, utilitarios, kantianos; separados antes por sus dogmas o -doctrinas, están unidos ahora por necesidades morales comunes, que -engendran una fe análoga en el progreso moral de la humanidad. Los -únicos excluidos son los incapaces de hacer esfuerzo alguno para -mejorar su conducta y de sumar su voluntad con todas las otras que -persiguen la solidaridad en el bien. - -Esta comunidad de ideales y de acción moral es lo que constituye la -creencia de una Iglesia; todas las que conoce la historia, en cuanto -han sido útiles a la humanidad, fueron verdaderas sociedades éticas. -Si han difundido en el mundo concepciones falsas, y en ciertos casos -depresivas, ha sido apartándose de su primitiva finalidad natural y -humana. Por eso los eticistas no se declaran enemigos de las Iglesias -cristianas; no quieren destruirlas ni suplantar su influencia en el -mundo, sino reformarlas y perfeccionarlas, infundiéndoles una mayor -preocupación por el progreso moral y purgándolas de todo su dogmatismo -teológico. Ese sería el camino hacia la unidad de creencias de toda -la humanidad; esa sería la única actitud religiosa que todos los -hombres podrían subscribir sin reservas, sin temor a las ciencias que -construyen la verdad, con la que nunca podrá estar en disidencia la -moral. Ambas emanan de la Naturaleza misma, convergen hacia comunes -ideales de dignificación humana. - - - 8.--SÍNTESIS DEL PENSAMIENTO ETICISTA - -Lo característico del eticismo, en suma, no es la simple afirmación -de "la soberanía de la moral", para repetir el título del ensayo -de Emerson, sino su convicción de que _la moralidad es natural y -humana, independiente de todo dogma religioso y de toda especulación -metafísica_. La moralidad puede nacer, desarrollarse, prosperar, -alcanzar su máxima plenitud e intensidad, sin tener por fundamento -la noción de realidades sobrenaturales, la idea de una divinidad -trascendente o de una vida después de la muerte. Esas hipótesis, sobre -parecer inútiles, pueden ser nocivas al desarrollo de la moralidad, en -cuanto ponen fuera de la conducta humana los estímulos y las sanciones -que favorecen nuestra perfectibilidad. ¡Triste, miserable virtud, la -de aquellos hombres que no podrían tenerla sino como resultado de una -imposición dogmática o como simple negocio usurario para después de -la muerte! ¡Desgraciados esclavos, no hombres, los que en su propia -conciencia moral no podrían encontrar las normas para vivir con -dignidad, respetándose a sí mismos, y con justicia, respetando a sus -semejantes! Fuerza es reconocer que no carecen de lógica los eticistas -cuando afirman que lo sobrenatural es un peligro para lo natural, y lo -teológico para lo ético, y el dogmatismo para la perfectibilidad, y la -superstición para la virtud. - -Quieren ellos constituir una religión exclusivamente humana. En todos -sus escritos se advierte la tendencia firme a propiciar el advenimiento -de un régimen social en que tengan una parte creciente la solidaridad -y la justicia; y muestran, también, una confianza optimista que -concilia su misticismo con los métodos de las ciencias contemporáneas, -creyendo en la bienhechora fecundidad de sus aplicaciones prácticas a -la felicidad humana. No temen que la Verdad pueda, en momento alguno, -disminuir el coeficiente medio de Virtud difundido en el mundo. -Emancipando la moralidad de todo dogmatismo, afirman que la Verdad sólo -puede ser temida por los que ven en la ignorancia, en la mentira y en -la superstición, los medios de perpetuar la maldad representada por la -injusticia y el dolor cimentado en el privilegio. Y creen, con bella -firmeza, que si los hombres logran poner algún día toda su fe, la más -ardiente, la más incontrastable, la más devota, en ideales nacidos de -la Experiencia Moral, habrá desaparecido el conflicto eterno entre la -inteligencia racional y el sentimiento místico, entre la Ciencia y la -Fe,--sólo incompatibles cuando un término busca la Verdad y el otro se -asienta en el Error,--hermanadas para siempre cuando la religión del -Ideal Moral limpie de sus malezas tradicionales el sendero que lleva al -individuo hacia la dignidad, que lleva a la sociedad hacia la justicia. - - - 9.--EL PORVENIR DEL ETICISMO - -¿Se organizará definitivamente como una iglesia sin doctrinas para -cultivar una moral sin dogmas? Confieso que el eticismo me inspira -mucha simpatía y que no considero perdidos los momentos que he -consagrado a visitar sus sociedades y leer sus escritos; a pesar de -ello no podría predecir si, en su forma actual o transformándose, está -llamado a alcanzar una gran difusión. En todos los países de la Europa -civilizada existen asociaciones animadas de ese mismo espíritu, con -nombres análogos o diferentes; pero en todos, fuerza es reconocerlo, -su esfera de acción es más bien cualitativa que cuantitativa: hombres -de moralidad superior cuyo temperamento místico coincide con una -disconformidad religiosa. Acaso lleguen a constituir una iglesia -para las minorías selectas que necesiten un ambiente organizado para -desenvolver su misticismo; eso mismo excluirá de ellas al exiguo número -de hombres que no tenemos un temperamento místico. - -La masa de los creyentes, si se apartara de las iglesias actuales, -preferiría vincularse a las nuevas religiones cristianas cuyo sentido -práctico y social las hace más humanas que las antiguas. Los incapaces -de creer en religión alguna, si tienen temperamento místico, serán -atraídos siempre por esas grandes corrientes de renovación política -y social, que equivalen prácticamente a verdaderas religiones de la -humanidad. - -¿Evolucionarán las demás iglesias actuales hacia una moral sin dogmas? -Sin dogmas, no; con menos dogmas, sí. Basta recordar la influencia -del unitarismo y del trascendentalismo sobre todas las iglesias -norteamericanas; ese es el sentido general de la evolución religiosa -contemporánea, en el mundo civilizado: cada iglesia tiene en su seno -un "modernismo" que depura incesantemente sus dogmas. Es indudable -que los teólogos del siglo XX han aprendido cosas que no sospechaban -los del XV; en ninguna Facultad o Seminario de Teología podría -estudiarse un tratado de hace cincuenta años, fuera de su interés -histórico o literario; las iglesias, para defender sus dogmas, han -tenido que adaptarlos a los resultados menos inseguros de las ciencias -contemporáneas. Revisando los libros de texto usados en la Universidad -Católica de Louvain, y en la Divinity School de Harvard, he pensado con -escalofríos en la hoguera que habría carbonizado a sus autores si los -hubiesen escrito hace tres siglos. - -Con esto os quiero expresar que las mayores iglesias euroamericanas han -experimentado grandes progresos, precursores de otros que atenuarán -gradualmente su dogmatismo. Como cada una de ellas sólo polariza una -parte limitada de las creencias sociales, es natural que llegue hasta -los concilios de los teólogos el eco de lo que pasa fuera de cada -iglesia; hemos visto que la ética social ha corregido ya en algunos -países la ética de los teólogos y podemos presumir que toda nueva -efervescencia moral tendrá repercusiones semejantes. Desde este punto -de vista considero legítimo suponer que el eticismo puro puede tener -una influencia indirecta, desdogmatizando poco a poco las morales -teológicas más difundidas. - -Ciertos modos de pensar y de sentir, aunque adoptados por pocos, -constituyen un obligado término de comparación para los que piensan -y sienten de otra manera; poco importa que no tengan un éxito de -proselitismo, su eficacia consiste en que no pueden prescindir de ellos -los mismos que se proponen combatirlos. - -Es una acción indirecta, diréis; pero existe y es benéfica. No es -la única, sin embargo. En horizontes más reducidos, para la minoría -ilustrada a que poco antes nos referíamos, las asociaciones éticas son -de utilidad directa. Baste pensar que ellas ofrecen un ambiente de -educación moral intensiva a muchos hombres que no creen en dogma alguno -religioso y que aislados están expuestos a caer en el dilettantismo, -en el escepticismo o en el pesimismo moral; por el funesto hábito -de asociar su moralidad a su religión abandonada, están expuestos a -aflojar los resortes de su conducta privada y cívica, confundiendo -la buena tolerancia doctrinal de todas las ideas con la detestable -tolerancia práctica de todos los vicios. - -Reconozcamos que ese peligro existe; nadie podría negar su gravedad -desde una cátedra sin eludir la responsabilidad social que acepta -al ocuparla. Y el remedio contra ese peligro--después del ejemplo -personal, que es siempre la lección más fecunda--está en fomentar -toda nueva forma de experiencia moral que pueda suplir las ya -impracticables. El hombre que abandona sus dogmas religiosos está -obligado a intensificar su moral práctica, a ser mejor hijo y mejor -padre, mejor amigo y mejor esposo, mejor obrero y mejor ciudadano. La -_obligación social_ no es menor que la teológica o la metafísica; la -_sanción social_ es tan severa como la divina o la racional... Y bien; -si entre los hombres que no creen ya en las religiones dogmáticas, -muchos carecen de energías morales suficientes, ¿no es deseable que las -sociedades éticas les proporcionen un ambiente propicio para que su -moralidad sea sostenida y se perfeccione? - -Basta reconocer que existe un peligro, para que no sea desdeñable -ningún medio que contribuya a evitarlo. Sabéis--da vergüenza -decirlo--que algunos señalan como único remedio la vuelta a los -dogmatismos tradicionales repudiando de plano todas las verdades que -desde hace un siglo los contradicen o los comprometen. No vacilemos en -declarar, en voz alta y en nombre de nuestros hijos, que perseguir la -moralidad a precio del error deliberado--que es la mentira--nos parece -la más irreparable de las inmoralidades. - -Los eticistas, sin distinción de matices, quieren que la verdad, -profunda voz con que habla a los hombres la Naturaleza, sea respetada. -Nunca proponen ahogarla; prefieren depurar los viejos ideales éticos de -todos sus elementos dogmáticos, perfeccionándolos, elaborando ideales -nuevos. - -Existe, no lo descuidemos, otro aspecto de la cuestión, más importante -para el porvenir. Las sociedades éticas no lo descuidan: es el problema -de la educación moral en la enseñanza; es el único práctico para el -porvenir. Así lo comprendieron, en nuestra patria, muchos grandes -espíritus: Echeverría, Alberdi, Sarmiento, Estrada, Peyret, en bellas -páginas que merecen releerse; Agustín Álvarez le consagró un volumen -especial; desde esta misma cátedra os la ha predicado el dignísimo -decano de esta Facultad, Rodolfo Rivarola. - -Las naciones civilizadas han expresado ya su voluntad de que -la escuela pública se abstenga de preferir ninguno de los dogmas -religiosos profesados por sus ciudadanos. Afirmemos también la -necesidad de intensificar en ella la educación moral, preparando las -generaciones futuras para esa tolerancia recíproca de las creencias que -es la base misma de la solidaridad social. Sólo por obra de la escuela -marchará la humanidad hacia una moral sin dogmas; sólo por ella podrán -los argentinos de mañana repetir el lema de las sociedades éticas: _Los -dogmas dividen a los hombres; el ideal moral los une_. - - - - - DEL AUTOR, REEDICIONES EN EL MISMO FORMATO: - - - Principios de Psicología (5.^a edición, corregida), - 1 vol. de 500 páginas. 2 $ m|n. - - Criminología (6.^a edición, corregida), - 1 vol. de 400 páginas. 2 " " - - El Hombre Mediocre (3.^a edición, corregida), - 1 vol. de 256 páginas. (agotada) - - Hacia una moral sin dogmas, 1 volumen de 212 páginas. 1 $ m|n. - - ------- - - El Hombre Mediocre (4.^a edición, formato menor). 1 $ m|n. - - EN PRENSA: - - La simulación en la lucha por la vida - (11.^a edición, corregida), 1 vol. de 256 páginas. 1 $ m|n. - - ------- - - PEDIDOS A LA CASA VACCARO - - Avenida de Mayo 646--Buenos Aires - - - * * * * * - - - NOTAS DEL TRANSCRIPTOR - -Las palabras en itálicas están indicadas con _sub-índices_ las palabras -en negritas con el =signo igual= y ^a representa la "a" volada. - -Ciertas reglas de acentuación ortográfica del castellano cuando esta -obra fue publicada por primera vez eran diferentes a las existentes -cuando se realizó la transcripción. El criterio utilizado para llevar -a cabo esta transcripción ha sido el de respetar la ortografía -original. Sin embargo, en algunos casos la ortografía en la impresión -original no es consistente. Tal es el caso del vocablo "da". En -algunas ocasiones el vocablo aparece con acento, da, y en muchos -más está escrito sin acento. El criterio utilizado para resolver -esas inconsistencias fue privilegiar la forma que aparece más -frecuentemente. - -Errores evidentes de impresión y de puntuación han sido corregidos. - - - - - - - -End of Project Gutenberg's Hacia una Moral sin Dogmas, by José Ingenieros - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS *** - -***** This file should be named 56301-8.txt or 56301-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/6/3/0/56301/ - -Produced by Andrés V. 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