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-The Project Gutenberg EBook of Las transformaciones de la sociedad
-argentina y sus consecuencias insti, by Horacio C. Rivarola
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
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-
-Title: Las transformaciones de la sociedad argentina y sus consecuencias institucionales (1853 à 1910)
-
-Author: Horacio C. Rivarola
-
-Release Date: November 19, 2017 [EBook #56010]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD ARGENTINA ***
-
-
-
-
-Produced by Adrian Mastronardi, Josep Cols Canals and the
-Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive/American Libraries.)
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-En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del
-original, incluyendo las variadas normas de acentuación presentes en el
-texto. (la lista de errores corregidos sigue al texto.)
-
-Se ha unificado la utilización de ‘.’ y ‘,’ para separar frases.
-
-En el texto original, faltan algunos caracteres ¡ que no se han corregido.
-
-Tablas se han dividido en varias tablas para facilitar la lectura y
-limitar la longitud de cada línea.
-
-En la tabla de la página 140, algunos totales no concuerdan con la suma
-de los datos parciales. Se ha mantenido el texto original.
-
-Las letras itálicas se muestran entre _subrayados_. Las versalitas
-(letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) han sido
-sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
-
-(nota del transcriptor)
-
-
-
-
- LAS TRANSFORMACIONES
-
- DE LA
-
- SOCIEDAD ARGENTINA
-
- Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES
-
- (1853 Á 1910)
-
-
-
-
- HORACIO C. RIVAROLA
-
-Abogado y doctor en jurisprudencia; doctor en filosofía y letras; profesor
- suplente en las Universidades de Buenos Aires y La Plata
-
- * * * * *
-
- LAS TRANSFORMACIONES
-
- DE LA
-
- SOCIEDAD ARGENTINA
-
- Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES
-
- (1853 Á 1910)
-
- * * * * *
-
- ENSAYO HISTÓRICO
-
- * * * * *
-
- BUENOS AIRES
-
- IMPRENTA DE CONI HERMANOS
-
- * * * * *
-
- 1911
-
-
-
-
- ÍNDICE
-
- * * * * *
-
-
- INTRODUCCIÓN
-
- 1. Correspondencia entre las instituciones y la sociedad que las
- adopta.--2. Las transformaciones de la sociedad argentina,
- reveladas por la historia, la sociología y la geografía, y
- su correspondencia con las instituciones.--3. Factores para
- su estudio: a) Concepto moderno de la historia; b) Criterios
- etnológico y económico en sociología: c) Valor de los datos
- geográficos.--4. Planteamiento de la cuestión tratada en este
- libro 1
-
-
- CAPÍTULO I
-
- 1853: LA ÉPOCA DE LA CONSTITUCIÓN DE LA CONFEDERACIÓN
- ARGENTINA
-
- 1. La sociedad argentina de 1853: su formación étnica é
- histórica; la inmigración.--2. La Capital; la religión;
- educación; prensa; artes y ciencias; las ciudades.--3.
- Las industrias; agricultura; ganadería.--4. Vías de
- comunicación.--5. La situación económica.--6. Propósitos
- enunciados en la Constitución. Conclusión 27
-
-
- CAPÍTULO II
-
- 1869: EL PRIMER CENSO NACIONAL
-
- 1. La sociedad argentina de 1869. Medidas protectoras de
- la inmigración.--La formación de la raza y factores que
- contribuyen.--2. Los progresos: la libertad de imprenta;
- la tendencia hacia la _desespañolización_.--3. Cambios
- políticos; situación económica.--4. Vías de comunicación.--5.
- Agricultura; ganadería; otras industrias. Comercio.--6.
- Consecuencias institucionales.--7. Conclusión. 67
-
-
- CAPÍTULO III
-
- 1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL
-
- 1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas
- protectoras. La tendencia anti-extranjera. Los
- naturalizados.--2. Cambios políticos y situación
- económica.--3. Vías de comunicación.--4. Agricultura y
- ganadería; otras industrias.--5. Las ciencias y las artes.--6.
- La educación é instrucción pública.--7. La legislación.--8. El
- socialismo. Conclusión. 125
-
-
- CAPÍTULO IV
-
- 1910: CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO
-
- 1. El estado de formación de la raza en 1910. La
- inmigración.--2. Agricultura; ganadería; otras industrias.
- Comercio.--3. Cambios políticos y situación económica.--4.
- Vías de comunicación.--5. La educación é instrucción
- pública.--6. La prensa; bellas artes: religión.--7. El
- socialismo. El anarquismo.--8. Conclusión. 185
-
-
- CAPÍTULO V
-
- TRANSFORMACIÓN SOCIAL É INSTITUCIONES
-
- 1. Factores que deben considerar el historiador y el
- legislador.--2. La transformación material y étnica de la
- República Argentina. La mestización y el hibridismo. Los
- aportes inmigratorios.--3. El carácter del pueblo argentino.
- Afirmaciones de Le Bon. Falta de fundamento. Una opinión de
- Belmar sobre el porvenir del Río de la Plata.--4. Nacimiento
- y transformación de las instituciones. Acuerdo necesario
- entre sociedad é instituciones. El problema respecto de
- la Argentina. Disposiciones constitucionales ó legales de
- relativa permanencia y disposiciones transitorias. Conclusión. 225
-
-
-
-
- LAS TRANSFORMACIONES
- DE
- LA SOCIEDAD ARGENTINA
- Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES
-
-
-
-
- INTRODUCCIÓN
-
- 1. Correspondencia entre las instituciones y la sociedad que las
- adopta.--2. Las transformaciones de la sociedad argentina, reveladas
- por la historia, la sociología y la geografía, y su correspondencia
- con las instituciones.--3. Factores para su estudio: _a_) Concepto
- moderno de la historia; _b_) Criterios etnológico y económico en
- sociología; _c_) Valor de los datos geográficos.--4. Planteamiento
- de la cuestión tratada en este libro.
-
-
-1. En 1853, la población argentina, sin contar la de indígenas
-salvajes, no alcanzaba á 950.000 habitantes, de los cuales sólo 3200
-eran extranjeros. En 1910 es próximamente de 6.800.000 habitantes,
-comprendiendo 2.300.000 extranjeros. Desde 1853 á 1909, entraron al
-país más de 3.400.000 inmigrantes europeos. La primitiva sociedad de
-españoles, criollos, indios, negros y mulatos, ha sido aumentada con
-el número extraordinario de aportes extraños que revelan estas cifras,
-aun descontando las emigraciones y los decesos. Son evidentes los
-cambios que simultáneamente se han realizado en la industria, comercio,
-agricultura, ganadería ...
-
-Por otra parte, es indiscutible la necesidad de que las instituciones
-políticas y las normas legales que se dicten para un pueblo, respondan,
-más que á la perfección ideal, á un ideal de adaptación. Sociedad é
-instituciones deben acordar y su acuerdo es una ley involucrada en otra
-más general que desde Comte, la historia y la sociología aceptan: «Es
-que en el fondo de la evolución social, un análisis prolijo descubre
-una ley de relación y solidaridad, base indiscutible de todo concepto
-científico de las sociedades, un vínculo poderoso que une á las
-instituciones, usos, costumbres, ciencias, artes, derecho, religión ...
-de tal manera que conociendo una de ellas podrá el sociólogo inducir
-sobre las demás; que la modificación sufrida por cualquiera de los
-fenómenos repercute en todos, variando su intensidad según los casos.
-De ahí el débil poder de los gobiernos para alterar el curso de los
-fenómenos sociales, la ineficacia de las leyes, de los congresos, y de
-todo el aparato constitucional contemporáneo, que cuando no coincide
-con las aspiraciones y sentimientos de los gobernados, se apolilla en
-los archivos de las oficinas públicas»[1].
-
-La afirmación no pretende que lo mejor ó más bueno quede en absoluto
-relegado porque el pueblo ó el momento no sean propicios para el
-cambio. Tal cosa sería afirmar que las instituciones políticas y
-legales no son factores en el adelanto de una sociedad, y conclusión
-semejante, por exagerada, sería errónea. El principio quiere sólo que
-no se proceda por saltos, y que si el ideal de lo bueno absoluto ó
-de lo mejor, debe ser guía en las determinaciones, débese también
-examinar lo posible antes de aceptar la reforma. No siempre, sin
-embargo, la práctica ha correspondido á la teoría. Lo bueno absoluto,
-ha intentado disputar el camino á lo mejor y más útil del momento.
-
-Admito como verdad ya adquirida la afirmación de necesaria correlación
-entre sociedades é instituciones: cuando un principio se comprueba
-en los hechos y en la historia sin que lo contradigan excepciones,
-adquiere los contornos y las cualidades de verdad. De otro modo, la
-ciencia se hallaría de continuo recomenzando su marcha.
-
-
-2. Corolario de semejante principio y deducción implícita, es el
-reconocimiento de que los cambios que determinada sociedad sufra
-en sus elementos componentes, en sus costumbres, en la forma de su
-desarrollo, deben llevar como acompañamiento, cambios correspondientes
-en sus instituciones, á menos que éstas por su elasticidad, sigan
-respondiendo también á los nuevos aspectos de la sociedad.
-
-Nuestro país es ejemplo de una sociedad en que se altera con frecuencia
-la proporción de los elementos componentes. Los trasatlánticos
-descargan á diario millares de individuos de las más diferentes razas
-naturales ó históricas, que llegan con sus mil costumbres diversas,
-desde la monogamia estricta hasta la poligamia habitual; con sus
-ideas religiosas variables, catolicismo, mahometismo, judaísmo,
-budismo, ateísmo ...; con sus grados diversos de educación desde el
-pobre inmigrante que no sabe leer ni escribir, que no entiende de
-números, atacado de miopía intelectual incurable, hasta un Jacques,
-un Burmeister ó un Berg; llegan desde el judío reducido al culto del
-centavo y al estudio del tanto por ciento, hasta el músico, el pintor
-ó el escultor que lleva en sus venas la sangre de veinte generaciones
-de artistas, que tiene ascendientes en los colosos del Renacimiento,
-que trabaja todo el día en las faenas más rudas para poder pagar por la
-noche un lugar incómodo de algún teatro donde podrá absorberse en los
-encantos de las obras de los compositores italianos ó en las energías
-y bellezas de la música alemana. Inmigrantes con ideas políticas
-distintas, desde el autócrata ruso hasta el anarquista que reniega de
-toda patria y que origina en alguno el pensamiento, anárquico también,
-de declararlo fuera de toda ley ...
-
-El indio también concurre, y antiguo señor de la tierra se somete
-á la civilización que otrora lo venciera: acude á las ciudades y á
-los establecimientos de campo. Alguna vez se cruza todavía con los
-elementos de la raza superior. Toma ideas, las amolda, las transforma
-y obliga al sociólogo argentino á dedicarle capítulos de sus estudios.
-Y los negros y mestizos de la época colonial, los criollos y españoles
-han impreso también su sello más ó menos débil ó fuerte. La caída de
-Rozas abre las puertas á todas las naciones. La avalancha aumenta. No
-son los llegados, elementos en reducido número que hagan simplemente
-evolucionar ó modificar la sociedad. Pueden serlo en las provincias del
-interior, donde los cambios son más lentos. Mas en la capital y en el
-litoral son algo más: son elementos que transforman la sociedad, la
-superponen, la substituyen. Algunos escritores implícitamente admiten
-esta aseveración; otros la manifiestan en términos más concretos. «Si
-debiera dar una denominación científica á este fenómeno, le llamaría
-substitución de la sociabilidad argentina y no emplearía como muchos
-otros, el de _evolución_ argentina, porque éste no expresa con verdad
-el hecho, si se ha de respetar el concepto propio de la palabra ...
-Las grandes emigraciones de los pueblos no pueden llamarse evolución
-del pueblo ó de la raza cuya tierra van á ocupar. A nadie se le ocurre
-decir que la raza indígena de esta parte de América, ha evolucionado
-hasta constituír nuestra sociedad actual»[2].
-
-La geografía física que preordenó una forma de distribución de
-individuos, mantiene su importancia en las nuevas distribuciones: la
-económica aporta caudal de conocimientos, que hacen más visible la
-transformación: y la inmigración, la ganadería, la agricultura, la
-colonización, los ferrocarriles, son factores de primera magnitud en la
-solución del problema.
-
-La historia política, depósito de recuerdos en que viven los anhelos,
-las luchas, los triunfos ó desengaños de los hombres de estado que
-pasaron, concurre con todo su bagaje de enseñanza á la prueba de las
-transformaciones producidas.
-
-Y la sociología, en su carácter de ciencia que estudia los fenómenos
-sociales, sus relaciones, leyes y consecuencias, adhiere con aquellas
-otras enseñanzas á las mismas conclusiones.
-
-Las instituciones políticas y la legislación, no pueden dejar de
-considerar todos y cada uno de estos elementos. En la práctica la
-cuestión es más difícil. ¿Pueden dictarse instituciones y leyes
-permanentes para un pueblo que se transforma en modo diverso en una
-región y en otra, que mientras permanece el mismo en Jujuy ó en
-Santiago del Estero, cambia desmedidamente en Buenos Aires y en el
-litoral? ¿Se pueden dictar para un pueblo cuya raza histórica no se
-encuentra constituída aún? ¿Es posible, por el contrario, dejarlo
-sin instituciones? Sería caer en la anarquía. ¿Se impondrá sin otras
-consideraciones, á todo extranjero una conducta determinada? En caso
-tal, sus ideas permanecerán poco menos tales como las trajo, las
-transmitirá á sus hijos, y con los años la conducta impuesta será
-modificada.
-
-Es de interés nacional el estudio de esos cambios y de aquella
-relación. Este ensayo es parte de aquel estudio, indudablemente más
-vasto y de la mayor importancia.
-
-
-3. Así, este trabajo será al mismo tiempo, de historia, de sociología,
-de geografía: estas ciencias y otras, contribuyen á la solución del
-problema. Indudablemente unas serán de mayor importancia, otras de
-menor. Los datos que cada una aporte, deben ser examinados en vista del
-fin propuesto.
-
-
-_a_) Consideraré la historia en el llamado concepto moderno. Sabido
-es que esta disciplina científica ha ampliado sus dominios por una
-parte, y por otra ha variado en el fin que debe proponerse; la antigua
-cronología de los reyes, gobiernos y batallas, deja de ser, con Luis
-Vives quizás, con Voltaire sin duda, el único contenido de la historia;
-los hombres que á ella se dedican y en ella trabajan se dan cuenta
-de la unidad de la vida humana y de la solidaridad de sus aspectos:
-verifican que los sucesos políticos no son únicos en la marcha de los
-pueblos. Aquellos están relacionados con otros, sufren sus influencias
-é influyen á su vez. Los gobiernos no son el pueblo todo, y la historia
-de un pueblo no puede en consecuencia limitarse á la de su gobierno y
-sus luchas. Se abren paso las descripciones de usos, costumbres, artes,
-religión, instituciones. Historiadores subsiguientes encuentran que
-aquella ampliación es conveniente y la imitan. Verdad es que no todos
-lo hacen en el mismo sentido ni dando igual importancia á idéntico
-factor. Para unos las costumbres, el conjunto llamado civilización es
-la base de los conocimientos históricos, para otros la religión, para
-aquél el arte; mas no importa, el concepto amplio gana terreno, los
-escritores lo aceptan, las academias lo admiten y los nombres de Renan,
-Taine, Foustel de Coulanges, Altamira, Langlois, Seignobos, Letelier...
-responden á otras tantas obras que afirman ó conciben la historia en
-aquel sentido.
-
-No obstante, la historia política mantiene su preponderancia: creo que
-la razón es de carácter utilitario: ella permite tener en el tiempo un
-punto cierto de referencia. Mientras las artes, costumbres, religiones,
-varían lentamente, de tal modo que para hallar cambios, débense tomar
-momentos algo distantes el uno del otro, los cambios políticos, aunque
-sus causas sean remotas, tienen fechas precisas y ciertas. Tomando como
-esquema el aspecto político, puede ser éste ampliado luego con los
-demás aspectos: ninguno quedará excluído y en cambio las referencias en
-el tiempo serán más ciertas.
-
-Abandona también esta disciplina el fin que para muchos ha tenido, fin
-que desde antiguo se le daba, ya como principal, ya como secundario, de
-presentar cuadros literarios, pasajes hermosos, descripciones llenas
-de atracción, afirmando que «una cosa son los sucesos en si mismos y
-otra cosa es el arte de presentarlos en la vida con todo el interés
-y con toda la animación del drama que ejecutaron. Es preciso ver los
-tumultos y sus actores, oir el estruendo de sus voces, sorprenderlos
-en las tinieblas de sus conciliábulos, sentir sus triunfos y temblar
-al derrumbe de sus cataclismos, como si todo ese bullicio estuviera
-removiéndose en el fondo de cada una de las páginas que se escribe.
-Este arte no debe confundirse con la mecánica exactitud ni con la
-filiación metódica de los hechos. Una y otra cosa tienen su mérito y
-su necesidad relativa; pero estas últimas condiciones no son el arte,
-sino cuestiones de simple ordenación; mientras que la actualidad de la
-acción es cuestión de estética, de más ó menos poder _imaginativo_ para
-agrupar los conflictos de la vida social, para restablecer los golpes
-de la lucha, para dar movimientos, gesto, ademán y palabra, á las
-generaciones desaparecidas que actuaron en la escena de la patria»[3].
-
-Tal fin es indudablemente útil, apto para despertar el patriotismo,
-para educar en un género literario: son cuadros escritos que pueden
-ser tan ó más preciosos que los pintados. Pero no es el fin de
-la historia, como no sería una historia argentina una galería de
-grabados representando las escenas guerreras ó políticas sucedidas
-en el territorio argentino: la historia en esta forma en que se hace
-intervenir la estética, la imaginación, el golpe de teatro, es novela
-histórica; es la historia tal cual la ve quien la describe, sin que
-pueda tenerse la seguridad de la correspondencia entre lo descripto y
-lo real.
-
-Así, pues, en este ensayo, por la parte que de histórico pueda tener,
-no primará la descripción literaria, ni el concepto estrecho, y me
-referiré sólo á los hechos que tengan comprobación, indicando al hacer
-mis afirmaciones, cuáles están corroboradas por documentos ú obras y
-cuáles son indicaciones que aquéllos me sugieren.
-
-
-_b_) La sociología, la ciencia nueva, despreciada unas veces, elevada
-á los honores más altos otras, me servirá también y mucho. Tomaré en
-cuenta por su aplicación inmediata, y sin olvidar alguna otra, una
-de sus teorías, aquella que renovara Gobineau á mitad del siglo XIX,
-teoría que pretende explicar la marcha de las sociedades y las causas
-de sus transformaciones, evoluciones y decadencias por el estudio
-del factor _raza_. Los orígenes de la teoría son remotos: presentida
-en un principio, fué más tarde analizada y demostrada en parte. Las
-formas que adoptó fueron muchas, más todas tienen de común, bajo los
-diversos aspectos en que cada una se plantea, la afirmación de que
-es de indispensable necesidad en los estudios histórico-sociales la
-consideración del factor raza, de la constitución individual, del
-examen de los elementos individuos que son los «actores del drama»
-según la expresión de Mougeole.
-
-Podríanse comparar los procedimientos de esta teoría á los de la
-química: quiere examinar los elementos para entender el producto:
-comparación tal, permite el acuerdo de sus sostenedores y adversarios:
-unos afirman que el producto sociedad se puede comprender, conociendo
-los elementos: serían partidarios de la explicación química de la
-mezcla: otros, niegan la posibilidad de solución parecida: serían
-partidarios de la explicación química de la combinación. Ni unos ni
-otros niegan,--lo que sería absurdo,--que los hechos sociales sean
-producidos por los individuos componentes.
-
-La teoría etno-antropológica tiene antecedentes remotos: como sucede
-con la mayor parte de los conocimientos humanos, sus gérmenes pueden
-encontrarse en las obras del sabio de Estagira: en efecto, al
-justificar Aristóteles en la _Política_ la esclavitud, sin hacer por
-ello un estudio de razas habla de la diferencia de clases, idea que
-forma parte del desarrollo posterior de la doctrina. Más adelante, y
-desde el siglo XVI, es usada como argumento en las luchas políticas de
-Francia. Con todas las afirmaciones de uno y otro lado, se forma un
-residuo de ideas que serán utilizadas en forma sistemática á mitad del
-siglo XIX.
-
-Gobineau en 1853, en su obra _Ensayo sobre la desigualdad de las razas
-humanas_, primero, y en varias otras después, desenvuelve y aplica la
-idea de que las transformaciones, las formas políticas, los progresos y
-las decadencias de los pueblos dependen de la pureza de la raza; que el
-cruzamiento arrastra á la decadencia; que los pueblos más puros, están
-destinados á dirigir á los menos puros; que el pueblo germano lleva en
-sí el sello de la excelencia por ser el menos contaminado. Así formuló
-en un principio su teoría, que cambios fundamentales desnaturalizarían
-después. Así sirvió de base á las nuevas formas que en adelante tomó:
-con Ammon y Lapouge, el factor permanente y característico de la
-raza es el antropológico; con Gumplowicz, la raza es susceptible de
-evolución; con Bopp, el factor filológico desempeña importante papel;
-con Chamberlain, el psicológico es el superior, el verdadero, el nexo
-real. Y nuevas obras de Letourneau, Jacoby, Sergi, Vaccaro, siguieron
-trabajando el tema, buscando aplicaciones, explicando, haciendo nuevas
-conjeturas ...
-
-Pero la humanidad no puede dividirse en fracciones netamente
-determinadas, como no puede una biblioteca dividirse de tal modo
-que las obras contenidas en un estante correspondan con precisión á
-una ciencia determinada con exclusión de toda otra; obras habrá que
-correspondan igualmente á ese estante ó á aquél. Las divisiones se
-hacen artificialmente porque son útiles, más no porque naturalmente
-existan. Y así en la humanidad. La ciencia que es una, no admite una
-división natural en fracciones excluyentes. La humanidad, en modo
-semejante, se niega á admitir una división parecida.
-
-La teoría llevó á excesos. Se pretendió hacerla indiscutible. Lapouge,
-por ejemplo, exageró tanto las cosas que creyó poder determinar de
-una manera exacta los caracteres psicológicos que corresponderían á
-los antropológicos del _H. Europeus_ y del _H. Alpinus_, llegando á
-decir del primero: «Es lógico cuando conviene; su mayor necesidad es
-el progreso. En religión es protestante» ... y de este modo veinte
-caracteres más. ¿No recuerda la ciencia así expresada, aquellas
-afirmaciones de los almanaques anunciadores que al pie de cada mes
-llevan un calendario astrológico con palabras más ó menos como éstas:
-el varón nacido en este mes, vivirá tranquilo, se casará joven, será
-tímido mas no cobarde?...
-
-Pero si la humanidad no admite divisiones perfectas en el sentido
-antes indicado, las admite en cuanto, en parte naturales, sean
-simultáneamente útiles. Si la división natural de la humanidad en
-razas determinadas con fijeza es hoy difícil, no lo es tanto la
-división ideada por Le Bon, de razas históricas[4], entendiendo por
-tales las razas artificiales formadas en el tiempo por los azares de
-la conquista, inmigraciones, cambios políticos, etc. Le Bon afirma
-y demuestra que «cada pueblo posee una constitución mental tan fija
-como sus caracteres anatómicos y de la cual derivan sus sentimientos,
-sus pensamientos, sus instituciones, sus creencias y sus artes».
-Esta constitución mental explica las leyes más ciertas de la marcha
-general de los pueblos; representa el pasado, los mil sentimientos
-heredados desde tantas y tantas generaciones; contribuye con el medio,
-la educación, el clima á explicar la formación del carácter de los
-individuos. Más adelante establece las condiciones necesarias para
-que las razas distintas puedan, mezclándose, formar una nueva. «La
-primera de estas condiciones es que las razas sometidas al cruzamiento
-no sean muy desiguales en número; la segunda, que no difieran mucho
-por sus caracteres; la tercera, que estén sometidas durante largo
-tiempo á condiciones de medio idénticas»[5]. Todo este conjunto
-forma el alma de los pueblos, que varía de uno á otro y que lleva
-variaciones concomitantes en todas sus manifestaciones: ciencia,
-arte, religión y con especialidad en las instituciones políticas, que
-tanta importancia desempeñan en la historia. Más adelante y antes de
-analizar la influencia de algunos factores y las causas y formas de
-las decadencias, hace una aplicación de todos los principios expuestos
-al estudio comparado de la evolución de los Estados Unidos de América
-y de las repúblicas sudamericanas. Oportunamente me ocuparé con mayor
-atención de esta parte de su obra, por dos razones: la primera, porque
-su interés es grande en un trabajo como éste. La segunda, que es un
-buen ejemplo de cómo hasta los sabios se equivocan y corren el riesgo
-de decir cosas que no son y no serán, cuando se basan exclusivamente en
-afirmaciones ajenas y cuando no se precaven contra el peligro de las
-generalizaciones.
-
-De todos modos y dejando para después esta cuestión, puédese admitir
-y nadie la discute, la existencia de «razas históricas» en término
-en que la palabra raza cambia de sentido y se usa en el de «conjunto
-de modalidades comunes á un Estado ó una nación determinada». Así y
-solamente de ese modo se puede hablar de razas sin dar lugar á las
-ilimitadas discusiones á que llevaría el término, tomado en su sentido
-originario.
-
-Admito, pues, sus principios, para hablar de nuestro pueblo; llamaréle
-«sociedad argentina» y no «raza argentina» porque si bien la sociedad
-está constituída ya como tal, no ha llegado todavía á ser lo que
-el término raza expresa, ni aun en el sentido de raza histórica
-desarrollado por Le Bon.
-
-No se puede tampoco olvidar aquella otra doctrina que se llama el
-materialismo histórico ó con más propiedad, interpretación económica
-de la historia, para referirla en cierto modo á nuestro estudio. No es
-éste el momento de discutirla ni detallarla, investigar si comenzó con
-Marx y Engels, ó si tenía antecedentes remotos: si es más verdadera
-en las afirmaciones que contiene el primer volumen de _El Capital_
-ó si lo son las que encierra el último. Basta para mi objeto dejar
-establecido que en términos generales y libres de las exageraciones,
-sostiene que «á las causas económicas, deben referirse, en último
-término, todas las transformaciones en la estructura de la sociedad,
-las cuales, por sí mismas, condicionan las relaciones de las clases
-sociales y las varias manifestaciones de la vida social»[6]. Si bien no
-entraré á discutir si el factor económico ha sido ó no preponderante
-en el período de que trato, si ha podido ó no ser la causa de las
-inmigraciones colosales que transforman la sangre argentina, le tendré
-bien en cuenta desde que no se puede dudar de su importancia.
-
-Así, pues, me serviré de la sociología, con sus principios generales y
-con las conclusiones á que llegan dos de las más importantes teorías
-entre las que tratan de explicar los fenómenos histórico-sociales.
-
-
-_c_) La geografía será la tercera de las disciplinas científicas que
-más me ayudarán en este estudio. La geografía física y la geografía
-económica explicarán muchos hechos. Es indispensable recordar la
-topografía del suelo donde las transformaciones se verifican, y
-tener en cuenta que «la formación de las agrupaciones humanas no
-obedece ciertamente á inspiraciones caprichosas, ni reconoce como
-causa la casualidad; hay que reconocer que su factor primordial
-reside en el _medio físico_; en ésta como en otras manifestaciones
-antropogeográficas, domina aun casi por completo á la actual
-humanidad»[7] aunque conviene cuidar aquí también del peligro de la
-unilateralidad.
-
-La geografía económica contribuirá con el estudio de las relaciones del
-individuo con el suelo; de la influencia de la posición geográfica
-con relación al comercio; de las causas y modos de desarrollo de la
-inmigración, colonización, de las industrias, agricultura, ganadería,
-vías de comunicación ...
-
-Y con la historia, sociología, geografía, ayudarán en las soluciones,
-el derecho constitucional y administrativo, la estadística toda,
-los datos que suministra la ciencia financiera y la economía
-política, la práctica de la educación, el desarrollo de las ideas, el
-desenvolvimiento de las costumbres, artes, ciencia, religión ... Todos
-ellos en relación al tema del trabajo, según he expuesto ya.
-
-Estudio amplio sin duda, lleno de material inexplotado en su mayor
-parte, y que es sin embargo, digno de las mayores dedicaciones.
-
-
-4. Veré cuál era el estado de la sociedad argentina en 1853, cuando
-terminada la tiranía se abría la Argentina á la inmigración en grande
-escala, al comercio y á la industria de todo el mundo. En aquella época
-dictó su código fundamental que, con pequeños cambios, subsiste.
-Veré después las transformaciones que esa sociedad sufre en su
-constitución étnica y las correspondientes en la industria, ciencia,
-etc., tomando como épocas de referencia aquéllas que sean más precisas
-por la aparición en ellas de censos, estadísticas ó determinados
-acontecimientos. Veré cuál ha sido en esta forma el estado social
-argentino al celebrar el primer centenario de la revolución de Mayo:
-simultáneamente á este trabajo, la indicación somera de las sanciones
-legislativas que la transformación social han hecho de imperiosa
-necesidad y que se han dictado. Al término de mi trabajo, estableceré
-las conclusiones que el conjunto me sugiere.
-
-
-
-
- CAPÍTULO I
-
- 1853: LA ÉPOCA DE LA CONSTITUCIÓN DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA
-
- 1. La sociedad argentina de 1853; su formación étnica é histórica;
- la inmigración.--2. La Capital; la religión; educación; prensa;
- artes y ciencias; las ciudades.--3. Las industrias; agricultura;
- ganadería.--4. Vías de comunicación.--5. La situación económica.--6.
- Propósitos enunciados en la Constitución. Conclusión.
-
-
-1. El 1^o de mayo de 1853, el congreso general constituyente reunido
-en la ciudad de Santa Fe, con asistencia de los representantes de
-todas las provincias á excepción de la de Buenos Aires, sancionó la
-constitución de la Confederación Argentina, que siete años después,
-terminadas las divergencias entre la confederación y el estado de
-Buenos Aires, sería la constitución de la nación argentina, cuyas
-disposiciones, salvo detalles, rigen en la actualidad.
-
-Este código amplio y generoso fué el primero del mundo que equiparó en
-los derechos civiles el extranjero al natural, algunos años antes que
-lo hiciera el código civil italiano que le siguió en antigüedad.
-
-Sus antecedentes fueron muchos: los principios de la norteamericana;
-las constituciones, estatutos, pactos anteriores; enfín las ideas de
-la época y los deseos comunes cuyas aspiraciones habían traducido
-Echeverría y Alberdi.
-
-Independientemente de su faz práctica, fué una constitución buena en su
-teoría. La libertad, fraternidad, igualdad, que usaron como blasón los
-revolucionarios franceses, se encontraban también allí. Código de paz,
-llamaba al seno de la patria á todos los extranjeros que con buenas
-intenciones quisieran habitarlo; las libertades estaban en su apogeo;
-las ideas, el culto, el honor, la imprenta, la propiedad, los derechos
-ciudadanos, quedaban tutelados con principios reconocidos como los
-mejores.
-
-¿Cuál era la sociedad á la que iba destinada tan sabia reglamentación?
-
-Es inútil discutir si la constitución revelaba el estado contemporáneo
-de la civilización nacional ó si aquellos principios se adelantaban á
-su época. Discusiones semejantes son posibles cuando existe la duda,
-cosa que no ocurre en el caso presente. Los mismos constituyentes
-comprendían bien que aquella carta de libertades y garantías,
-juntamente con principios de aplicación inmediata, traducía en otros,
-aspiraciones para un porvenir, que podía ó no ser cercano. En el
-oficio que con fecha 9 de mayo de aquel año, el congreso comunicaba al
-excelentísimo señor director, la constitución y las leyes orgánicas
-que había sancionado, se decía: «El congreso prevé que la sabiduría
-del mal consejo y la prudencia que disfraza á la debilidad, han de
-reprochar á la constitución los defectos de su mérito. Poniendo en
-contraste _la ignorancia, la escasez de población, y de riqueza, y
-hasta la corrupción de los pueblos y provincias_ que componen la
-Confederación con las exigencias de la constitución, deducirán de
-aquí su inoportunidad y su impertinencia, y muy listos la condenarán
-como inadecuada. El tirano ponderó y exageró estos mismos pretextos;
-¿y por ventura, él con su omnipotente mano de hierro, ha devuelto á
-los pueblos mejorados, después de veinte años de horribles martirios?
-¡Decepción y escándalo! Aun cuando esta desgraciada y mísera situación
-fuera natural á estos pueblos, aun cuando tuviéramos á la vista la
-especie social que se supone desgraciada é ineducable, _el legislador
-no podía ni debía emplear su ciencia para disimular y confirmar este
-monstruo social_; antes debería consagrar el arte contra la misma
-naturaleza para corregirlo. ¡Decepción y escándalo, señor! Dios creó al
-hombre bueno y sociable bajo todas las latitudes. El argentino lo es y
-por serlo, su sangre generosa ha corrido á torrentes. El sentimiento
-de los justos ha hecho reclamar, tal vez con exageración, la justicia;
-el sentimiento de su dignidad, los derechos de libertad, seguridad y
-propiedad. Sus instintos de progreso lo hacen reclamar con impaciencia,
-todas las mejoras y todas las relaciones morales, intelectuales
-y comerciales. La constitución llena estos conatos»...[8] Este
-interesante documento, prueba, no obstante la justificación y defensa
-que hace, que las ideas eran buenas pero que la práctica de la época no
-acordaba con ellas: no se desmiente la ignorancia ó la escasez de la
-población; si se reclamaba justicia y libertades era á causa de que no
-se tenían, pues no se reclama lo que se tiene, y otro tanto pasa con la
-impaciencia en el deseo de mejoras y relaciones morales, intelectuales
-y comerciales. Verdad es que no otra cosa podía suceder un año después
-de terminada la larga tiranía, en que Rozas no tuvo la inteligencia
-necesaria para comprender que aun acordando algunas libertades y
-ventajas, se puede mantener un pueblo largo tiempo en obediencia.
-
-Examinaré pues, como estaba formada la sociedad argentina en el
-comienzo de la organización nacional y qué manifestaciones de progreso
-tenía.
-
- * * * * *
-
-El suelo, propicio al trabajo, había permitido desde remotos tiempos
-la distribución de los individuos venidos con los conquistadores; los
-indios amansados, fueron en un tiempo substituídos por los negros, para
-ciertos trabajos sin dejar de prestarlos ellos también. Los españoles
-se cruzaron con unos y con otros y aquellos entre sí también cruzaron
-las razas. La inmigración de españoles continuó; sus descendientes
-criollos les discutieron derechos, se formaron partidos, se luchó y los
-tiempos pacíficos alternaron con los tiempos de discordia, formas que
-en la historia se presentan con frecuencia unidas.
-
-Pero aquellas mismas tres razas históricas estaban formadas de las
-más diversas. Los españoles tenían en su sangre la de celtas, iberos,
-fenicios, cartagineses, griegos, romanos, godos, árabes. Los indios,
-aunque comprendidos en esa denominación general, pertenecían á tantas
-razas y subrazas cuantas poblaban estas regiones, desde los guaraníes y
-tobas del norte á los yaganes del sur y desde los querandíes y charrúas
-del este á los araucanos del oeste; indios distintos en sus caracteres
-físicos, en sus idiomas, en sus costumbres. Y los negros traídos
-como esclavos, pertenecían también á distintas regiones. De modo que
-el pueblo que ocupó esta región sur de América estaba formado por
-descendientes de muchos otros diversos en caracteres físicos, morales
-é intelectuales. Aparte de los españoles, en la época colonial pocos
-europeos llegaron á nuestra región: portugueses, por la proximidad de
-sus dominios, y algunos ingleses; mas sabido es que su entrada estaba
-prohibida.
-
-Por otra parte, no predominó de una manera exclusiva una raza en
-toda esta parte del continente; la distribución de individuos no fué
-semejante en todo el país, pues mientras en el norte de Santa Fe
-y en el Chaco, por ejemplo, siguió dominando el indio, en algunas
-provincias del centro predominaron los mestizos y en la cabeza ciudad
-como asimismo en las ciudades importantes, la raza española.
-
-Tal sociedad pasó de la colonia á la nación nueva y con pocos cambios
-llegó hasta la fecha de que trata este capítulo, en que aun no había
-comenzado la gran corriente de la inmigración transformadora.
-
-Mas, la necesidad de sangre nueva y la conveniencia de la inmigración
-no fueron novedades que descubrieran los constituyentes del 53. Desde
-mucho antes se hablaba de esa necesidad y conveniencia como asimismo se
-tenía la visión precisa de los adelantos que el factor población puede
-traer á un pueblo, cuando se elige bien.
-
-En 1812, el triunvirato, juntamente con la afirmación de que la
-población es el principio de la industria y el fundamento de
-la felicidad de los estados, dictó medidas tendientes á atraer
-inmigrantes[9]. El gobierno de Pueyrredón y el de Rodríguez con su
-ministro Rivadavia, trataron de convertir aquel principio en acción,
-y los más distinguidos vecinos de Buenos Aires formaron parte de la
-comisión de inmigración que debía ocuparse de atraer gente europea.
-Estas medidas habían comenzado, aunque en términos muy reducidos, á
-producir efectos; independientemente de ellas, algunos extranjeros,
-ingleses en su mayoría, llegaban, atraídos por las relaciones
-comerciales. La tiranía de Rozas, paralizó aquella inmigración aun
-cuando ella no cesó en absoluto; en la época de su gobierno, llegó
-alguna cantidad de gallegos y canarios, ingleses y franceses; estos
-últimos en número considerable ya, formaron colonia y fundaron en 1845,
-su hospital.
-
-Estas inmigraciones no tienen mayor importancia en relación al número
-de los llegados, pues no modificaron mayormente la constitución étnica
-de la población argentina.
-
-La necesidad de poblar, que hizo axioma la frase de Alberdi, unida á
-la necesidad, comprendida por muchos de poblar con buenos elementos,
-continuó latente y la constitución de 1853 con las disposiciones
-pertinentes, no hizo más que enunciar una aspiración general de la
-gente sensata.
-
-Los datos numéricos de la población en aquella época aparecen
-defectuosos: en primer lugar rara vez se refieren á toda la república;
-por otra parte, se usa mucho del procedimiento del cálculo por
-aproximación, y generalmente la población india ó no se tiene en
-cuenta, ó se establece en un más ó menos, que muchas veces es
-arbitrario.
-
-El mismo censo del 69 que es posterior en diez y ocho años á la fecha
-que estoy estudiando, al hablar de la población argentina dice: «dadas
-nuestras investigaciones, la república _no tomándose en cuenta la
-población indígena_», etc., y el censo de 1895, hace en cuanto á ella
-un cálculo simplemente de aproximación.
-
-Nada quiere decir esto en contra de sus autores, desde que si
-imposible era proceder de otro modo, buscaron un medio para considerar
-esa población ó establecieron francamente que no la consideraban. Lo
-único que hace esta advertencia, es poner de relieve las dificultades
-que se presentan en cuanto á la población india, cuando se desea hacer
-un estudio estadístico de la población argentina. No obstante, los
-cálculos y descripciones de la época, se acuerdan al afirmar que «la
-mayor parte de la población argentina es de origen español y pertenece
-á la raza caucásica; sin embargo, en los campos se encuentran muchos
-mestizos y algunos indios de pura sangre. Los negros no han sido jamás
-numerosos en esta parte de América, pero la mezcla de las diferentes
-razas, ha producido todos los matices imaginables en el color de la
-piel»[10].
-
-En cuanto al número y distribución por provincias, Belmar, cuya obra
-es de 1856, nos da estas cantidades aproximadas:
-
- Población Extranjeros Indios
- Buenos Aires 171.376 3.369 6.000
- Santa Fe 40.000 -- --
- Entre Ríos 60.000 -- --
- Corrientes 85.000 -- --
- Córdoba 150.000 -- --
- San Luis 35.000 -- --
- Santiago del Estero 80.000 -- --
- Mendoza 60.000 -- --
- Tucumán 60.000 -- --
- Catamarca 35.000 -- --
- La Rioja 30.000 -- --
- Salta 70.000 -- --
- Jujuy 35.000 -- --
- Chaco 30.000 -- --
- ------- ---- ----
- Total aproximado: 941.376 ? ?
-
-Si se tiene en cuenta que en estas cifras la población nacional no
-india, era en su noventa por ciento mestiza ó de origen español y
-que de los que aparecen como extranjeros, un sesenta por ciento eran
-también españoles: que por otra parte, el cruzamiento con los indios
-había disminuído considerablemente, desde que el crecimiento de la
-población blanca lo mostrara innecesario, que todos los antecedentes
-eran españoles, desde que la independencia había roto vínculos
-políticos, más no los morales, más difíciles de desatar; se podrá
-afirmar que la Nación Argentina de 1853 en cuanto raza histórica,
-era una derivación de la española, con las modalidades que el suelo,
-la mezcla hispano-indo-negra y las circunstancias habían impuesto,
-sobre todo en la población de campo. Los sentimientos é ideas de
-aquellas gentes se habían modificado poco, y el desprecio de la ley,
-el culto del coraje, el deseo inmoderado de fortuna, la creencia en
-la grandeza futura del país, de que habla refiriéndolos á la colonia,
-un distinguido autor[11],--continuaban á través de los tiempos como
-continúan ahora, traduciéndose en el valor de nuestros hombres de
-campo, en las fortunas fáciles, y también en los presupuestos de gastos
-públicos fuera de proporción con las entradas reales del erario. Del
-mismo modo la arrogancia en sus diversas formas, la pereza criolla,
-la crueldad de épocas anteriores[12], dejaban traslucir el hecho
-bien real de que la colonia continuaba y aparecía bajo el velo de la
-nación nueva, como aparecen en las paredes los viejos letreros que
-han recibido una mano de pintura para permitir la colocación de otros
-nuevos, pintura que los ha atenuado sin borrarlos dejándolos traslucir
-cuando las claridades indiscretas del día lo permiten...
-
-Pero en las ciudades, en las ciudades sobre todo, donde no había que
-luchar ni con el salvaje ni con el ganado, donde se recibían noticias
-frecuentes de Europa, era donde la vida colonial se continuaba y
-donde España descubría prolongaciones de si misma. Aun muchos años
-después las cosas no pasaban de otro modo; es así que un distinguido
-escritor, evocando recuerdos dice que «hasta 1870 Buenos Aires no
-era otra cosa que una ciudad de España, reproducida en América con
-su gobierno municipal y provincial, su milicia muy poco numerosa, un
-ejército cívico, una policía en embrión, sus serenos á estilo antiguo,
-su ausencia de tramways y otros medios de transporte, su empedrado
-escaso y áspero, sus calles sin cloacas, inundadas al primer aguacero
-que suprimía toda comunicación, sus ambiciones de campanario, su
-ausencia de telégrafo y su aislamiento que la falta de ferrocarriles
-y de caminos de penetración aumentaban. El país era muy estrecho; más
-allá del Azul y del Pergamino se estaba fuera de las fronteras. Los
-cristianos combatían en esos límites para defender sus ganados. Poco
-agradable era entonces vivir ahí donde la vida es hoy tan apacible
-y donde los únicos enemigos son la langosta y las autoridades de
-campaña»[13].
-
-Se ha escrito, se escribe todavía achacando á aquellas mezclas,
-hibridismos y degeneraciones, aumentados quizás por las nuevas
-inmigraciones; aspectos que se dicen causas de decadencia y de muchos
-males. Yo no veo tal cosa, no creo en la degeneración argentina, ni
-estimo peligrosos los cruzamientos; de esas opiniones me ocuparé en un
-último capítulo.
-
-Por ahora, dejo establecido que la población y la sociedad en 1853, eran
-tal como la he descripto, y veamos cuál era el grado de progreso en que
-se encontraba.
-
-
-2. La Capital, desde tiempos coloniales, era algo así como el Petronio
-de la leyenda romana: sus gustos, sus formas, sus ideas llegaban á
-través de las pampas y de los desiertos á las ciudades de adentro,
-aunque alguna vez la docta Córdoba ó la elegante Tucumán, quisieran
-aparecer con aire de pretenciosas rivales.
-
-En todas las ciudades, la religión se conservaba en su apogeo, y el
-cura amigo de la familia y consejero eficaz de la época colonial[14],
-se mantenía en muchos casos conservando sus prerrogativas.
-
-Las ciudades eran religiosas: las procesiones continuas, las misas
-concurridas y respetadas, y los representantes de la iglesia
-afectuosamente recibidos en los hogares. Este respeto á la la
-religión influyó en los ánimos de los constituyentes, y á pesar de
-las oposiciones que se suscitaron, triunfó en la constitución la idea
-religiosa.
-
- * * * * *
-
-La educación pública y la instrucción tenían necesariamente que
-ser defectuosas y escasas: no obstante, pudieron ser peores. La
-universidad de Buenos Aires fundada por Rivadavia, había tenido bajo
-su dirección la enseñanza primaria y superior. Desde 1838 desapareció
-del presupuesto la asignación que se le había acordado hasta entonces,
-obligándosele á sostenerse por la acción privada. Sólo en febrero de
-1852 se derogó el decreto que había quitado la protección oficial, y
-se reglamentó el derecho acordado á colegios particulares, de expedir
-certificados que valieran como cursos universitarios, de los que se
-había hecho algún abuso. Inicióse también entonces el departamento de
-estudios preparatorios. En 1853 se dió una nueva reglamentación á la
-facultad de medicina[15].
-
-La Universidad de Córdoba á su vez, había vivido con vida muchas veces
-irregular, con cursos excesivamente teóricos unas veces, otras con uso
-de anticuados métodos, pero de cualquier modo, había vivido. En 1854 se
-puso bajo el gobierno de la confederación, el colegio de Monserrat[16].
-
-Otras provincias tenían colegios más ó menos buenos, según las
-direcciones que les tocaran en suerte: Entre Ríos contaba desde 1849 con
-su colegio nacional establecido en Paraná, que luego se trasladó á
-Concepción del Uruguay, para adquirir la importancia de todos conocida.
-Allí se estudiaba latinidad, filosofía, matemáticas, teneduría de
-libros, jurisprudencia y música[17]. Catamarca tenía desde 1850 el
-colegio de la Merced[18]. En Corrientes subsistía el colegio Argentino,
-que años antes fundara el general Virasoro[19]. En Tucumán, el colegio
-San Miguel, desde 1852, año en el que en Buenos Aires se estableció la
-primera escuela normal de enseñanza elemental.
-
-En cuanto á la enseñanza elemental y de las primeras letras, las
-provincias, ciudades, villas y pueblos, contaban con lo que para sí
-hubieran podido conseguir: en general los maestros eran españoles,
-hecho debido entre otras circunstancias, al conocimiento del idioma que
-facilitaba la tarea.
-
-Enfín, débese recordar que de 1836 data la introducción de padres
-jesuítas con fines de enseñanza.
-
- * * * * *
-
-La prensa amordazada durante tantos años, despertaba: en 1851 se había
-fundado en Buenos Aires el _Agente Comercial del Plata_; en 1852
-_La Avispa_, _El Español_, _La Revista del Plata_. Diarios de mayor
-importancia aparecieron á poco, en Buenos Aires y Córdoba: pertenecen á
-la época siguiente.
-
- * * * * *
-
-Las artes y las ciencias, no obstante los tiempos de desgracia que
-acababan de pasar, tenían algún desarrollo de relativa importancia.
-Libros é ideas habían llegado desde la época de la revolución; muchos
-naturales habían viajado por Europa, y en los países vecinos de Chile
-y Uruguay las relaciones con aquel continente habían sido un tanto
-más frecuentes. Por último, la sociedad anglo-argentina desde tiempo
-antes existente, había tenido algún influjo: baste recordar el que en
-las modas femeninas y en las costumbres de salón desempeñó la señora
-Thompson.
-
-Verdad es que en lo que á bellas artes se refiere, trabajo cuesta
-encontrar alguna obra que merezca recuerdo; con excepción de los
-cuadros de Pellegrini, que no era argentino, la pintura permite
-recordar sólo el nombre de Pedro Prilidiano Pueyrredón, hijo del héroe.
-
-Un distinguido artista actual, estudiando la evolución del gusto
-artístico en Buenos Aires[20] enumera la lista de los artistas que en
-la Argentina tuvieron mayor influencia en el espacio del medio siglo
-comprendido entre 1825-1875: fueron Goulú, Pellegrini, Bacle, Fiorini,
-D’Hactrel, Monvoisin, Uhl, Manzoni, Veraggi, Noel, Paliere, Chiama,
-Novarese, Agujarri, Romero, Blanes, Ramairone: ocho son franceses, ocho
-italianos, uno alemán y uno uruguayo. Argentino, ninguno; y hace una
-afirmación que no podemos dejar de recordar: «Hay, pues, durante ese
-lapso de cincuenta años, ausencia absoluta de artistas españoles, á
-pesar de ser tan numerosa la agrupación española entre nosotros.» El
-hecho por sí mismo está indicando, en la inmigración no española, el
-origen del adelanto posterior de este arte.
-
-La música estaba á altura semejante: sus adelantos pertenecen á época
-más reciente: _La muerte de Corina_ de Juan Cruz Varela, música de
-S. Somellera, ó _La tórtola viuda_ de Rivera Indarte, con música de
-Massini, si pudieron gustar á falta de otra cosa, no debieron ser
-mayormente artísticas, desde que sólo se recuerdan ahora en su nombre,
-más en ninguna parte se ejecutan.
-
-La escultura y arquitectura carecen de obras que deban ser recordadas.
-
-La poesía en cambio, adelantándose á sus congéneres, llegó con
-Echeverría, Mármol, Varela... á composiciones de mérito llenas de
-patriotismo y sentimiento.
-
-Las ciencias en 1853, estaban aun en lugar más inferior que las artes:
-no he encontrado en parte alguna el recuerdo de un solo descubrimiento
-científico. La excepción corresponde, si se acepta la existencia de la
-ciencia política ó de las ciencias políticas. _El dogma socialista_
-de Echeverría, las obras de Alberdi, todas las de Sarmiento y los
-conocimientos en la materia que se demostraron en las sesiones del
-congreso constituyente, no están en relación con aquella sociedad. Son
-muy superiores, son obras de positivo mérito, que hoy, cincuenta años
-después de escritas, son citadas, y con ellas se procura acordar las
-propias convicciones, como si llevaran en sí la verdad indiscutible.
-
- * * * * *
-
-En cuanto á los adelantos urbanos, la edificación adoptaba la forma de
-las casas pompeyanas ó moriscas, que se admiran en la ciudad destruída
-ó que se visitan en España en las ciudades de Sevilla ó Córdoba; las
-casas macizas con techo de teja, de épocas anteriores, daban modelos á
-las nuevas construcciones. El pavimento de las calles era el natural,
-excepción hecha de algunos cortos trechos de empedrado: para los
-que se utilizaban piedras traídas de Martín García[21]. El alumbrado
-confiado aun en su casi totalidad á la lamparilla de aceite. En los
-alrededores de Buenos Aires, las quintas á las que conducían caminos
-poco cómodos, ofrecían un punto de llegada en las excursiones y paseos
-de que tan gratos recuerdos conservan los viejos de nuestro tiempo.
-
-
-3. En los campos, las circunstancias políticas habían hecho causa común
-con el desierto, la tradición y la fácil ganadería para impedir el
-desarrollo de la agricultura y favorecer el de aquélla; las quintas
-y chacras de los alrededores no alcanzaban á producir todo lo que
-las ciudades consumían, dando así lugar á que subsistiera aun la
-importación de cereales. Y en cuanto á los procedimientos de cultivo,
-eran sólo los que las costumbres habían transmitido: es de fecha
-posterior la introducción de máquinas y sistemas.
-
-En cambio, la ganadería se conservaba en su apogeo; aquel trabajo más
-arriesgado y más libre de la época colonial, era todavía el predilecto
-en la elección que para el despliegue de sus actividades hacía el
-hombre de campo. La enorme extensión del territorio no hacía necesaria
-la economía del suelo, y ayudaba también en aquel sentido la existencia
-de los grandes fundos que adquiridos por medios más ó menos legítimos
-é ilegítimos se han perpetuado, y que hasta en la actualidad, ahogan
-con su abrazo el desarrollo de muchos pueblos y ciudades, y retardan
-el progreso de algunas provincias. Debe recordarse sin embargo, que la
-ganadería había dado algunos pasos con las tentativas de refinamiento
-que recuerda el general Mitre en la arenga pronunciada en la exposición
-agrícola-industrial de Buenos Aires, el 10 de abril de 1859.
-
-Un poco más allá, donde la población escaseaba aun más, los territorios
-abandonados al indio, poco ó nada explorados, las tierras fiscales, los
-grandes bosques vírgenes, las montañas y las sierras cuyo contenido se
-ignoraba y que contribuirán algún día á la riqueza del país.
-
-En cada provincia, sus particularidades: los saladeros en Buenos Aires,
-Entre Ríos y Corrientes, los tejidos en el interior y las tantas otras
-industrias, muchas de ellas conservadas en la actualidad.
-
-
-4. Pueblos y ciudades así aislados, tenían una idea, vaga aun, de que
-formaban una nación: que además de la patria reducida donde gobernaba
-el caudillo, había otra más grande á la que también pertenecían
-aquellos otros pueblos á quienes le unían largos caminos y un comercio
-continuo. Esas comunicaciones se hacían no obstante las enormes
-dificultades y distancias de que apenas se tiene una idea cuando se
-atraviesa ahora la república en cómodos ferrocarriles.
-
-Las vías de comunicación actuales en la República Argentina, sin estar
-sino en mínima parte trazadas, han alcanzado desarrollo regular,
-permitiendo, sobre todo en la región noreste, trasladarse con facilidad
-de un punto á otro, comunicarse con relativa rapidez, no vivir cada
-población ignorando lo que pasa en su vecina de algunas leguas.
-
-No era así sin duda en la época á que este capítulo se refiere,
-teniendo sin embargo ya larga historia el desarrollo de estos medios de
-unión entre los hombres. Es necesario hacer un recuerdo de ellos; su
-importancia era grande, aunque tan poca pareciera tomando la fecha 1853
-sin referirla á otras anteriores.
-
-Como lo afirma Moussy[22], los mismos medios que usaron los
-conquistadores en el siglo XVI, debían servir con pocas variantes
-para las comunicaciones argentinas á mediados del siglo XIX. Las
-naturalezas de hierro podrían resistir las largas travesías; los que
-no las tenían, debían perecer. Entre salvajes y animales de toda
-especie, sólo podrían resistir los mejor dotados, y á los débiles se
-aplicaría la ley de selección natural. La función hizo al órgano
-y apareció el baqueano conocedor de todos los lugares, «personaje
-eminente y que tiene en sus manos la suerte de los particulares y de
-las provincias. El baqueano es un gaucho grave y reservado, que conoce
-á palmo veinte mil leguas cuadradas de llanuras, bosques y montañas.
-Es el topógrafo más completo, es el único mapa que lleva un general
-para dirigir los movimientos de su campaña»[23]. Los ríos se cruzaban
-en pequeñas canoas, cuando no se conservaban las antiguas _pelotas_, y
-las selvas por las veredas ó sendas heredadas del salvaje ó abiertas
-para las nuevas necesidades. Las rutas de Chile y la del norte eran
-las más frecuentadas y lo habían sido también en la época colonial
-cuando las mercancías que llegaban de Europa á Buenos Aires, debían
-ser conducidas á Potosí ó á la intendencia de Cuyo. Y al lado de estas
-rutas capitales, las rutas secundarias de Buenos Aires al Rosario, de
-Mendoza á San Juan, de San Juan á San Luis. Las rutas intercapitales,
-las de la mesopotamia y todas aquellas á que las necesidades del
-comercio, ó el interés del conocimiento de lugares, ó cualquier otra
-causa importante hubieran dado nacimiento.
-
-En cuanto á los sistemas de transporte, la misma obra de Moussy antes
-citada, enumera éstos: _viajes á caballo_, de día, con descansos
-nocturnos cuando la existencia de postas lo permitieran, llevando
-consigo las mercaderías y la tropilla de caballos que substituyeran
-á los ya cansados. _Viajes en coche_, la _galera_ principalmente,
-que conserva aún hoy su importancia en los lugares que no han sido
-favorecidos por el ferrocarril. Finalmente, _las diligencias_, recién
-establecidas en 1853, más grandes, más confortables, más adelantadas.
-Y en lo que á transporte de mercaderías se refiere, las carretas
-de bueyes y las tropillas de mulas se hacían la competencia y eran
-igualmente usadas, siendo preferidas unas ú otras, según la topografía
-del suelo y la menor ó mayor urgencia que tuviese el destinante
-en hacerlas llegar á su destino. Lo que aquellas eran y el enorme
-cambio sufrido desde entonces á aquí, ha podido verse en la reciente
-exposición ferroviaria, donde se han exhibido aquellos carruajes y
-otros por el mismo estilo, que Moussy no enumera: la _volanta_, la
-_catanga_, el _landeau_, á pocos pasos de las colosales máquinas y
-elegantes coches de ferrocarril, introducidos en el país ó que prometen
-introducirse.
-
-La organización postal, antes del decreto de 8 de junio de 1854 que
-instituyó las mensajerías nacionales, conservaba también carácter
-cuasi colonial; los dueños de posta desempeñaban gran papel; sus
-instituciones eran útiles, más que útiles, necesarias y únicas y
-muchas veces más seguras que el actual correo... Existían también los
-correos entre muchos puntos del territorio argentino. En cuanto á los
-telégrafos, su creación data de época posterior: de 1860.
-
-Á todo ésto se deben agregar las comunicaciones marítimas con Europa,
-Brasil, Uruguay, litoral, existiendo desde 1851 la navegación á vapor
-que comenzó un navío, el _William Pearce_.
-
-Tales eran los medios de comunicación en 1853, cuando la Constitución
-vino á facilitarlos, declarando la libertad de tránsito para los
-hombres, las cargas y las bestias, y la libre navegación de los ríos
-interiores de la nación para todas las banderas del mundo.
-
-
-5. La situación económica del país no podía ser superior á la situación
-general. Se salía de la época de Rozas en la que la historia financiera
-«puede concretarse á la enumeración de los déficits dentro del
-presupuesto, de los gastos extraordinarios y de los medios adoptados
-para enjugar los primeros y llenar los segundos»[24]. Época de
-emisiones de papel moneda en abundancia, que debió ser imitada después,
-aun cuando hubiera progresado tanto la nación.
-
-Caído Rozas, en un primer momento no se pudo remediar aquel estado; en
-Buenos Aires se emitió por valor de 19.500.000 pesos moneda corriente
-en los años 1852 y 1853; en la Confederación la vida financiera fué
-precaria y llegó á los resultados que se expondrán en el próximo
-capítulo.
-
-
-6. Tal era el cuadro en que se desarrollaba el pueblo para el que se
-dictaba la Constitución de 1853. Tales eran también los adelantos á que
-había llegado en los siglos coloniales, y en los años de emancipación.
-
-La Constitución quiso, pues, tomando en cuenta en la medida de lo
-posible, el estado del país en aquel momento, promover su adelanto: en
-su preámbulo estableció los móviles que la habían originado y los fines
-que se proponía; está allí expresado el deseo de dar cumplimiento á
-pactos preexistentes que las luchas anteriores habían provocado y cuyo
-respeto era necesario para constituír la unión nacional, consolidar la
-paz interior y promover el bienestar general; las continuas prácticas
-judiciales poco respetuosas de las leyes, y obedeciendo muchas veces á
-influencias de toda especie, pedían quizás con exceso, como afirma el
-documento antes mencionado y en parte transcripto, que se afianzara la
-justicia, y tal cosa prometió aquel preámbulo; y la aspiración general
-quedaba satisfecha cuando se ofrecía la libertad que alcanzaría á
-nacionales y extranjeros.
-
-En las declaraciones, derechos y garantías, tratábase por todos los
-medios de promover y estimular el adelanto del país; el comercio, la
-industria, artes, propiedad, vida, libertad, imprenta, educación, el
-tránsito libre de hombres, vehículos y bestias, las actividades todas
-de los individuos, quedaban protegidas; hasta se recordó al indio
-encomendándose al Congreso (art. 29, inc. 15) que vigilara por la
-conservación del trato pacífico con ellos y de promover su conversión
-al catolicismo. Cierto es,--y el recuerdo es justo, pues poco se tiene
-en cuenta,--que esta disposición se encontraba ya en la Constitución
-de 1819 y en una forma más amplia; su artículo 128 decía: “Siendo los
-indios iguales en dignidad y derechos á los demás ciudadanos, gozarán
-de las mismas preeminencias y serán regidos por las mismas leyes.
-Queda extinguida toda tasa ó servicio personal bajo cualquier pretexto
-ó denominación que sea. El cuerpo legislativo promoverá eficazmente
-el bien de los naturales por medio de leyes que mejoren su condición
-hasta ponerlos al nivel de las demás clases del estado”[25]. La
-Constitución de 1853 al equiparar el indio al civilizado, buscar su
-trato, y disponer que se le civilizara, no hacía pues, sino repetir
-una disposición anterior que había dado forma á un deseo general de la
-población, deseo que continúa subsistente en nuestra época en que á
-pesar de los años transcurridos desde la sanción de aquel mandato, poco
-se ha hecho por cumplirlo.
-
-Á pesar de los deseos de igualdad y sanciones que pretendían que todo
-extranjero se encontrara aquí como en su patria, la Constitución dictó
-un principio contrario á tal propósito, aunque en realidad con esa
-determinación se marchara más de acuerdo con las ideas de la sociedad
-de aquella época. Demasiados españoles había y demasiado española era
-la sangre para que fuera posible separar la religión del estado. El
-culto católico-apostólico-romano ejercía demasiada influencia para
-que no se le recordara en alguna forma. La Constitución llevó en el
-artículo 2^o la afirmación de «el gobierno federal sostiene el culto
-católico, apostólico, romano» y el artículo 73 (art. 76 de la vigente)
-en que se establece como condición para ser presidente ó vicepresidente
-de la confederación «pertenecer á la comunión católica, apostólica,
-romana». Nótese que la disposición que elige el culto fué concebida en
-esos términos como medio de transacción; algunos constituyentes, como
-el diputado Zenteno, deseaban que aquella declaración fuera más amplia.
-Proponía sancionar el artículo en esta forma: «la religión católica,
-apostólica, romana, como única y sóla verdadera, es, exclusivamente
-la del estado. El gobierno federal la acata, sostiene y protege,
-particularmente, para el libre ejercicio de su culto público, y todos
-los habitantes de la confederación le tributan respeto, sumisión y
-obediencia»[26].
-
-Estas disposiciones constitucionales que se completan con las de los
-artículos 64, incisos 19-20, y 83, inciso 8 (67, inc. 19-20, y 86,
-inc. 8 de la actual), han sido combatidas aun por autores de espíritu
-religioso como Estrada, que encuentra que á guisa de libertades, el
-estado toma á la religión mucho más de lo que da[27]. No hay para qué
-recordar todo lo que los enemigos de la iglesia dicen sobre ellas.
-
-Á nuestro fin, baste establecer dos proposiciones: la primera es
-que, cualquiera sea la interpretación y el sentido que se dé á las
-disposiciones constitucionales, no puede hablarse de religión de
-estado, desde que cosa semejante sería sostener el absurdo de una
-persona jurídica, sér de abstracción, teniendo conciencia y religión.
-La segunda es que, para un país que deseaba inmigración sin distinguir
-religiones de los inmigrantes y que prometía la igualdad, convenía
-que las disposiciones que á la religión se referían, fueran lo menos
-prohibitivas posibles. De ahí resultó que al mismo tiempo que se
-imponía el sello de autoridad á los artículos á que hemos referido, el
-espíritu de tolerancia, dictara también los artículos 14 y 20 en los
-que se declaraba la libertad de cultos para nacionales y extranjeros.
-
- * * * * *
-
-En cuanto á su bondad política, la Constitución de 1853 que con
-pequeñas modificaciones nos rige, será discutida, tal vez reformada
-por errónea ó anticuada, tal vez conservada por acertada y fácil de
-acordar con los tiempos actuales. Está ello fuera de nuestro estudio.
-Más en lo que á formación de la nacionalidad se refiere, fué buena
-por una razón fundamental: no es un código de restricciones; es un
-código de libertades y derechos: acordó derechos y libertades como
-no los acordaba en esa época constitución alguna; aseguró la paz, la
-libertad, los derechos todos á nacionales y extranjeros. Hasta recordó
-al indio... Era propicia para ser la ley fundamental del pueblo donde
-debían encontrarse representados con el tiempo cien pueblos diversos,
-disputándose el derecho de moldear la nueva nacionalidad que nacía.
-Tomada desde este punto de vista no se puede dudar de que fué buena,
-más aun en teoría que en la práctica; teóricamente, porque es de
-sentido común que el individuo que encuentra en el país donde va á
-establecerse tantos derechos como en el suyo y más facilidades de
-trabajo y vida, servirá de propagandista y atraerá más extranjeros.
-Prácticamente, porque á pesar de las irregularidades cometidas en la
-aplicación de sus principios, lo cierto es que facilitó, con otras
-circunstancias coadyuvantes, la inmigración y que es á la inmigración
-que produce y que deja descendientes que producen en todas las esferas
-de la actividad á quien se debe en gran parte el adelanto argentino.
-
-
-
-
- CAPÍTULO II
-
- 1869: EL PRIMER CENSO NACIONAL
-
- 1. La sociedad argentina de 1869. Medidas protectoras de la
- inmigración. La formación de la raza y factores que contribuyen.--2.
- Los progresos; la libertad de imprenta; la tendencia hacia la
- _desespañolización_.--3. Cambios políticos; situación económica.--4.
- Vías de comunicación.--5. Agricultura: ganadería: otras industrias.
- Comercio.--6. Consecuencias institucionales.--7. Conclusión.
-
-
-1. Dieciseis años después de dictada la constitución para la
-Confederación Argentina, el primer censo nacional demostró con sus
-cifras, el exponente en cuanto á población, del grande adelanto
-que dieron á esta tierra las seguridades y libertades ofrecidas á
-nacionales y extranjeros, la paz y la justicia para todos.
-
-Ese período de dieciseis años es pequeño, extremadamente pequeño en la
-historia de un pueblo cuyos orígenes sean remotos y cuya complexión
-orgánica responda á sólidas bases. Mas es un período grande para un
-pueblo incipiente, nacido en el ayer. En esos pocos años la nación hace
-grandes progresos, sufre transformaciones notables, cambia de traje.
-Es verdad que el cambio y los progresos no se presentan en todo su
-territorio de un modo semejante. Más aun, es sabido que las diferencias
-en los adelantos son grandes entre Buenos Aires y Jujuy, por ejemplo.
-No importa; existen progresos que llegan al mayor grado en la capital,
-y los progresos de la capital, pueden tomarse como próximos cambios en
-toda la nación.
-
- * * * * *
-
-La ciudad cabeza aumenta, crece desmesuradamente, y da motivo á la
-afirmación tantas veces traída y llevada del peligro é inconveniente de
-la cabeza enorme con cuerpo pequeño. Y ya que esta afirmación vulgar se
-presenta, diré al pasar dos palabras sobre ella. Se dice que la grande
-ciudad con civilización adelantada, con comodidades á que permanece
-ajeno el resto del territorio, con abundancia de oficios que retienen
-la inmigración impidiéndole desparramarse por los campos, es un grave
-inconveniente que retarda el progreso general del país, en beneficio
-sólo de la ciudad. Yo no creo en ese inconveniente; más aun, creo que
-los males que tal situación acarrea son pasajeros, en tanto que sus
-beneficios son positivos. Las grandes ciudades son como los grandes
-focos que irradian luz en derredor. La civilización limitada en un
-primer momento á un pequeño pedazo de terreno, cuando éste no pueda
-contener la población que afluye, la obligará á extenderse, á formar
-nuevas ciudades ó nuevos pueblos, los que á su vez facilitarán el
-originarse de establecimientos agrícolas y ganaderos en su vecindad.
-Sin Buenos Aires no se explicarían La Plata y Bahía Blanca, ni los cien
-pueblos que circundan á la gran metrópoli. La civilización se extenderá
-de este modo, quizás en una forma más lenta, pero indudablemente de un
-modo más firme.
-
- * * * * *
-
-Hecha la digresión volvamos á nuestro camino. Veamos el estado de la
-formación de la raza, el factor étnico, y relacionémoslo con el estado
-general de los progresos argentinos en aquellos años, que estudiaré
-sintéticamente.
-
-La convicción de la necesidad de unir la sangre de la nueva nación, á
-la sangre de las naciones viejas, y de completar el futuro individuo
-argentino agregando elementos de las naciones formadas siglos antes,
-permaneció latente como la semilla que espera en tierra propicia, y
-tan pronto como la piedra que lo impedía, representada aquí por Rozas,
-fué sacada del camino, la semilla fecundó y el nuevo árbol dió frutos
-gratos.
-
-Las nuevas medidas tendientes á favorecer la inmigración, partieron del
-estado de Buenos Aires por un lado, de la Confederación Argentina por
-otro, mientras permanecieron separadas; de la Nación Argentina, cuando
-la unión nacional se consolidó.
-
-Del estado de Buenos Aires ó sus habitantes son estas iniciativas[28]:
-
-Ley de 1854, que creó la comisión de inmigración y estableció la
-exención de derechos á los buques que trajesen 50 inmigrantes ó más.
-
-En 1856, un grupo de ciudadanos distinguidos se encarga de ayudar á los
-inmigrantes en sus primeros días de patria nueva; solicita y obtiene
-del gobierno, local para albergar á los inmigrantes recién llegados
-que lo necesitaran; por susbcripción reune fondos para alimentarlos,
-obtiene una subvención del gobierno, y bajo el nombre de «Asociación
-filantrópica de inmigración, auxiliada y bajo la protección del
-superior gobierno del estado de Buenos Aires», que adoptó á poco
-de constituída, contribuyó grandemente á facilitar y favorecer la
-inmigración. Nacionalizada en 1862, llevó su existencia hasta 1869, en
-que fué reemplazada por la comisión central de la inmigración.
-
-Las clases no pudientes del pueblo de Buenos Aires tampoco
-permanecieron ajenas á las demostraciones en favor del extranjero:
-deseaban su venida, le esperaban, le agasajaban; no importaba que el
-inmigrante viniera á Buenos Aires ó á la confederación: de cualquier
-modo llegaba á la patria próxima á constituirse, á trabajar en
-ella, á formar colonias agrícolas. «No son sólo las autoridades
-constituídas--dice un autor de la época--y la voz de la prensa
-sudamericana que apoyan con todos sus esfuerzos la realización de un
-vasto plan de colonización agrícola; la población entera favorece la
-ejecución de este proyecto por manifestaciones inequívocas. Hemos sido
-testigos de las demostraciones de fraternal simpatía que se prodigaron
-á un convoy de doscientas familias destinado á las colonias del señor
-Castellanos; á su llegada á Buenos Aires estas valientes personas
-se vieron objeto de una verdadera ovación. Por un acuerdo perfecto
-de franqueza y amenidad, por completo en las costumbres americanas,
-parecía querer borrarse en el espíritu de los recién llegados, las
-últimas tristezas que podían alimentar aun en el recuerdo de la
-vieja patria. Sería necesario, seguramente, citar el nombre de cada
-habitante de la ciudad, si se quisiera mencionar todos los actos de
-generosa hospitalidad que señalaron aquel día; nos contentaremos con
-recordar en esta obra al del señor Rams, ciudadano de Buenos Aires,
-quien haciendo un noble uso de su afortunada posición, hizo distribuír
-á los colonos, cigarros, confituras y refrescos de toda especie»[29].
-
-Por su parte, la Confederación Argentina no procedió de otro modo;
-la prueba está en los decretos destinados á cumplir los mandatos de
-la Constitución al respecto; está en los nombramientos de cónsules,
-los tratados comerciales con naciones de América y Europa; está en
-la creación de un premio á la mejor memoria sobre clasificación y
-distribución de tierras públicas; en la concesión del ferrocarril
-del Rosario á Córdoba; está, para no citar más, en el encargo dado
-á Moussy, de la descripción de la Confederación Argentina, á fin de
-que en todas partes pudieran tenerse noticias de estas tierras; en
-la indemnización á los extranjeros de los perjuicios sufridos en las
-guerras civiles, y sobre todo en la buena acogida que recibieron los
-proyectos colonizadores de Brougues y Anchorena, en los que el gobierno
-nacional se responsabilizó por las obligaciones respectivas contraídas
-por los de Corrientes y Santa Fe.
-
-Nuevas leyes, decretos, contratos, aparecen con iguales móviles, cuando
-Buenos Aires y la confederación formaron un solo país; resoluciones
-de esta índole son las leyes de 1862, autorizando el poder ejecutivo
-para celebrar contratos sobre inmigración extranjera, con facultad para
-conceder beneficios; la de libre introducción de los equipajes de los
-inmigrantes, en 1863, que se establece y conserva después en la ley de
-aduana; la creación de la «Comisión protectora de la inmigración», y en
-fin, muchas otras resoluciones de semejante especie, hasta la creación,
-en 1869, de la «Comisión central de inmigración», de cuya obra nos
-ocuparemos después.
-
-Es claro que todas estas resoluciones realizadas en los hechos, en
-todo ó en parte tenían forzosamente que facilitar la llegada de los
-extranjeros que adhiriéndose á la nueva patria, darían á ella su sangre
-y su trabajo.
-
-Cada nación, con sus hijos mandaba su espíritu; con su fuerza
-económica, su fuerza moral; allí donde ellos llegaban, traducían
-sus ideas en hechos y removían el espíritu; las regiones preferidas
-cambiaban de aspecto más pronto, las rezagadas cambiarían después. La
-entrada de inmigrantes que era de 1500 en 1854, alcanzaba tres años
-después á 4950, llegados en 1857; á 6300 en 1861, á 11.600 en 1864; á
-29.000 en 1869. En estos totales, los italianos ocuparon durante todo
-este período el primer lugar; correspondiendo á aquella nacionalidad,
-siete décimos de los llegados cada año; habían desalojado á los
-españoles: la ciudad capital les contaba en gran número; en 1856, en
-sus 91.395 habitantes, contaba con 10.279 italianos; su número siguió
-creciendo y en 1869, el censo dió 41.957 italianos para una ciudad
-de 177.787 habitantes, y 71.442 para toda la nación cuya población
-era de 1.877.490 habitantes (contados 41.000 argentinos residentes
-en el extranjero). En aquel año llegaron de esa nacionalidad 21.419
-individuos.
-
-Su número fué proporcionalmente tan grande, que algunos espíritus
-timoratos de pocos alcances, creyeron ver en esa abundancia un peligro
-que se expresó en el diario de la época _Los intereses argentinos_;
-campaña anti-italiana efímera que murió al nacer, siendo destruída en
-sus comienzos, entre otras tantas, por la palabra incisiva de Héctor
-Varela[30]. El peligro que la educación italiana pudiera traernos y
-que las ideas monárquicas pudieran infiltrarse, no fueron más que
-alucinaciones; no lo fueron en cambio las colonias agrícolas, la
-población numerosa, las artes y las ciencias. Y es desde 1859, dato
-curioso, que los compatriotas de Colón monopolizan el cabotaje[31].
-Viviendo vida argentina, no olvidaban la patria, y mantenían el
-recuerdo y la unión de sus connacionales agrupándose en sociedades y
-fundando diarios: en 1869, los italianos tenían dos diarios _La Nazione
-Italiana_ y _Eco d’Italia_.
-
-España, no obstante la tendencia á la _desespañolización_, que
-mostraban sus antiguas colonias de aquende los mares y de la que más
-adelante nos ocuparemos, seguía suministrando hijos á la Argentina,
-brazos á la agricultura y... criados á las familias pudientes. Es
-un error el que expresa Daireaux[32], cuando al referirse á 1868,
-á las grandes afluencias de extranjeros, dice que la inmigración
-menos poderosa era la española; lejos de ello, ocupaba el primer
-lugar después de la italiana, como lo siguió ocupando en adelante
-con excepción de los años 1872, 1881 y 1890 en que fué superada por
-la francesa. Es fácil comprobar tal cosa, con las cifras de la
-estadística de la oficina de inmigración.
-
-Más, la sangre española no modificó el carácter étnico argentino;
-contribuyó más bien á mantenerlo tal cual era, demorando la
-transformación; á pesar de la «oposición que los sucesos
-revolucionarios debían convertir en aversión y degenerar por
-desplazamiento de aquélla, en prurito de imitación excluyente de las
-ideas de la metrópoli», también es cierto que «no se elimina por la
-sola fuerza de la voluntad lo que arrastra la sangre ó está adherido
-á la estructura íntima del nervio»[33]. Y es así que el hispano
-continúa su dominio en la raza á pesar de la ruptura de vínculos
-políticos, y sus hijos venidos á estas tierras son como los enviados
-á mantener las tradiciones seculares de todo género. Y en la pereza,
-en la fácil palabra, en el valor, en la tendencia religiosa, en las
-formas arquitectónicas de las ciudades, España conserva su poderío que
-durará mucho aún, aunque el transcurso del tiempo pueda reducirlo á la
-expresión más abreviada del resumen.
-
-En cuanto á las industrias, á las invenciones é ideas que forman la
-base de los adelantos del país, forzoso es confesarlo: ni los grandes
-establecimientos industriales, ni las artes, ni la ciencia, ni los
-ferrocarriles, ni los tramways, ni los puertos deben nada á esta
-inmigración, apta para recibir y adoptar los inventos y las máquinas y
-las faenas, pero que nada da de por sí en aquella materia. Quizás sea
-debido á esta causa y á este factor, que mientras en Europa los grandes
-inventos y descubrimientos se hacen comunes por su abundancia, y
-Estados Unidos compite con ventaja con la Europa toda, Sud América nada
-da de por sí, á pesar de la inteligencia reconocida de sus hijos, y que
-el único descubrimiento de importancia realizado por un sudamericano,
-la dirección de los globos, pertenezca precisamente á un hijo de la
-única nación no hispánica de Sud América.
-
-Los franceses por su parte, habían dado un buen contingente aun en la
-época de Rozas, y conservaron en adelante el tercer puesto en cuanto á
-número de inmigrantes, llegando á ocupar el segundo en las épocas que
-hemos señalado al hablar de la inmigración española; los 276 llegados
-en 1857, son en 1869, 1465, es decir casi seis veces más. Muchos de
-ellos permanecían en la ciudad de Buenos Aires; en una estadística
-de 1856, Buenos Aires tenía 91.395 habitantes, de los cuales 9489
-eran franceses, y solamente 5702 españoles. Y las ideas francesas
-también se expandían y se expandía su idioma, base de toda enseñanza
-adelantada[34]. Los franceses no eran sólo agricultores; los había
-también hombres de letras y artistas, hombres de pensamiento y acción,
-hombres de comercio é industriales: Bonpland, de todos conocido, y
-Moussy autor de la _Geografía de la confederación_, tantas veces citada
-en este trabajo, y de la _Memoria histórica sobre la decadencia y
-ruina de las misiones jesuíticas del Río de la Plata_; el almirante
-Mouchez, autor de las obras náuticas, aunque sólo fuera visitante;
-educacionistas como Jacques, Larroque, y Peyret; agricultores como
-Brougues y Lelong, é industriales como Hileret, el de los ingenios
-tucumanos, Sansinena, Prat, el de la tintorería, Godet, fabricante
-de chocolate, Molet, de conservas alimenticias, Berthe, destilero,
-Lavigne, fabricante de aceite, Bieckert, cervecero... Y las colonias
-de vascos franceses y las tiendas principales, acumulaban materiales
-para la nueva nación, por más que durante algún tiempo continuaran
-formando colonias separadas del resto de la población, y unidas en el
-recuerdo de la lejana patria, y contribuyera á ello, la aparición de
-periódicos escritos en la lengua nativa, muchos de éstos suprimidos ó
-desaparecidos, otros conservados como el _Courrier de la Plata_, nacido
-en 1865 y núcleo de la tradición francesa en el Río de la Plata[35].
-
-Después de Francia, los países que más contribuían á poblar estas
-tierras eran Gran Bretaña, Austria, Suiza, Alemania y Bélgica, cada
-una trayendo en sus hijos sus caracteres, su inteligencia, sus
-particularidades.
-
-La inmigración inglesa y alemana merece recuerdo especial; la inglesa
-sobre todo, más que por el número de sus súbditos que es relativamente
-insignificante, por los capitales que aportaron y que se fijaron en el
-país y por las nuevas industrias que introdujeron; es así que al hablar
-de ellas, se puede recordar el establecimiento de los ferrocarriles
-norte (1861), sud (1863) y central argentino (1863), la compañía de
-minas de San Juan (1863), la fábrica de Liebig (1864), el ferrocarril
-Buenos Aires Ensenada (1865), enfín, el nombre del alemán Felipe
-Schwarz que establecido en Buenos Aires en 1859, efectúa la primera
-construcción en el país, de un navío de vapor, para navegación de los
-ríos interiores.
-
-Aunque las estadísticas sean escasas y los datos locales deficientes,
-conviene transcribir aquí el cómputo de la población nacional y
-extranjera y de la distribución geográfica, que nos da Moussy,
-interesante y útil como término de referencia con el de 1869.
-
- Total
- Provincias Extranjeros Cifra en números
- en 1857 en 1857 redondos
- en 1860
-
- Entre Ríos 12.044 79.282 82.000
- Corrientes 2.006 85.447 86.000
- Santa Fe 4.304 41.261 43.000
- Córdoba 380 137.079 140.000
- San Luis 153 37.602 38.000
- Mendoza 3.181 47.478 49.000
- San Juan ? ? 50.000
- La Rioja ? ? 34.000
- Catamarca ? ? 60.000
- Santiago del Estero ? 77.575 80.000
- Tucumán 273 84.044 85.000
- Salta ? ? 70.000
- Jujuy ? ? 33.000
- Buenos Aires ? ? 330.000
- ---------
- Total 1.180.000
-
- Indios del Sud 10.000 ?
- -- del Norte 20.000 ? 30.000
- ---------
- Indios de la Patagonia ?
- ---------
- Total 1.210.000
-
-Todos estos elementos debían traer en el transcurso de algunos años
-grandes cambios; un día sería una nueva idea, un edificio de formas
-distintas, el de más allá una industria nueva; así de continuo, en
-modo que cuando se efectúa el censo de 1869, la población y los
-caracteres generales del país habían cambiado; el carácter hospitalario
-de la familia colonial, debía continuar, continúa todavía sobre todo
-en las provincias; el gaucho con sus caracteres raros, mezcla de
-menestral y del peregrino de la edad media, como lo ha considerado
-un distinguido autor, atravesaría los años, cambiaría posiciones,
-mas seguiría existiendo; la haraganería, que ya en 1853 había hecho
-fortaleza principal en los empleados de las oficinas públicas[36],
-seguía conservando su sitio inexpugnable en 1869, lo conservaría en
-1880, sería dueña de sus hombres en 1895, cuando el censo revelara cómo
-había extendido sus fronteras, y el primer centenario de la revolución,
-invencible en sus asientos la encontraría.
-
-La cria del ganado, que tanto papel desempeñara anteriormente,
-continuaba predilecta, sobre todo en un principio. Los extranjeros
-mismos, en algún número se dedicaban á ella, abandonando el
-comercio[37].
-
-
-2. Pero los cambios de costumbres también son grandes aun en los
-detalles, y este hecho curioso lo señala: la siesta, la famosa siesta
-colonial, desaparece en el Rosario en 1864, debido al trabajo y á las
-ideas y costumbres traídas por el elemento extranjero[38]. En las
-ciudades en que el incremento de la población extranjera no ha sido
-tan considerable, aquélla se ha mantenido más tiempo y en algunas se
-mantiene aún.
-
-Se introducen métodos nuevos para el cultivo de los campos: las
-colonias de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y Corrientes, muestran
-las ventajas de la agricultura; los nacionales empiezan á tener afición
-á ella; en las ciudades, desde 1856 aparecen las luminarias á gas, los
-empedrados adelantan, el valor de la tierra sube, las modificaciones
-se propagan al interior, los capitales afluyen; en 1865 los serenos
-se declaran en huelga, «signo de progreso»[39]; en 1866, se funda la
-sociedad rural, de la que es iniciador con otros, el inglés don Ricardo
-Newton que poco antes había inventado los alambrados y ensayado la
-introducción de animales finos. Se le llamó loco porque pretendía con
-débiles alambres, sujetar la fuerza de formidables toros, y gastaba en
-un carnero traído de afuera, cinco veces más de lo que gastaría en el
-mejor carnero argentino; no importaba, sabía lo que hacía.
-
- * * * * *
-
-De los extranjeros que llegaban, muchos quedaban en las ciudades,
-algunos avanzaban sobre el litoral donde otros les habían precedido,
-otros pocos se expandían por el resto de la nación; era la mayor ó
-menor facilidad de vida lo que determinaba sus movimientos. Algunos
-pensarían retornar al país de origen, enriquecidos; otros dejaban
-aquel pensamiento, se vinculaban, se casaban con hijas del país, se
-establecían definitivamente, daban descendientes argentinos.
-
-Las uniones naturales entre extranjeros é hijas del país, eran muy
-comunes; la reproducción era abundante; un cálculo de treinta y ocho
-años, hecho considerando los libros parroquiales de Córdoba, ha dado el
-resultado de siete hijos para cada matrimonio de blancos[40].
-
-En el cálculo de matrimonios en el litoral se llega á que
-aproximadamente, de cada cien extranjeros que contraen matrimonio,
-sesenta y seis lo hacen con hijas del país y treinta y cuatro con
-extranjeras; en el interior, el porcentaje es mayor.
-
-Algunos documentos antiguos traen noticias interesantes á este
-respecto: como muestra y confirmación de lo que digo, puedo recordar
-estos datos tomados del registro estadístico para el estado de
-Buenos Aires, que dirigió Maeso primero, y luego Trelles: trae el
-tomo correspondiente al primer semestre de 1856 una estadística de
-matrimonios de la ciudad de Buenos Aires por parroquias, estadística
-primitiva, indudablemente con errores y de la que se excluyen
-del sistema con que se dan los números, los de la parroquia del
-Socorro, «por cuanto el señor cura no los ha enviado en la forma que
-correspondía». Para no enumerar todo aquello, he hecho este resumen:
-
- Matrimonios de argentinos con argentinas 125
- -- -- con orientales 2
- -- franceses con argentinas 13
- -- -- con francesas 57
- -- -- con orientales 1
- -- -- con españolas 1
- -- italianos con argentinas 19
- -- -- con italianas 71
- -- -- con inglesas 1
- -- -- con orientales 2
- -- españoles con argentinas 23
- -- -- con españolas 25
- -- -- con italianas 1
- -- portugueses con argentinas 8
- -- -- con africanas 1
- -- ingleses con argentinas 3
- -- -- con inglesas 16
- -- alemanes con argentinas 2
- -- -- con inglesas 1
- -- -- con francesas 1
- -- austriacos con argentinas 1
- -- suizos con argentinas 1
- -- brasileros con argentinas 1
- -- -- con brasileras 1
- -- paraguayos con argentinas 1
- -- orientales con argentinas 7
- -- -- con orientales 5
- -- bolivianos con argentinas 1
- -- chilenos con argentinas 1
- -- africanos con argentinas 1
- -- -- con africanas 5
-
- En congregaciones extranjeras 26, entre protestantes, ingleses,
- alemanes, americanos y escoceses.
-
- * * * * *
-
-Estos datos son sin duda defectuosos, pero interesan del punto de vista
-de la cantidad de nacionalidades que comenzaban ya á formar la nueva
-nación. Y estos matrimonios tienen hijos que nuestra ley considera
-argentinos y que lo son también en sus sentimientos. Pero ¿tienen los
-mismos caracteres que tendría la población si hubiera continuado siendo
-española ó descendiente de española? ¿no vale entonces de nada la
-herencia? Indudablemente son argentinos, pero distintos de los otros;
-no son ni parecidos á los primitivos argentinos ni á los compatriotas
-de sus padres; tienen de uno y de otro; el medio los modifica: los
-cruces los modifican más; no son, serán; son argentinos en un sentido;
-tienden á ser, en otro: su unidad como raza no está hecha, será, está
-en el futuro.
-
-Así se llegó al censo de 1869, hecho bajo la dirección del señor Diego
-G. de la Fuente; obra muy buena; primer censo nacional, cuyo capítulo
-de población futura (pág. 22) da esta curiosa previsión, ejemplo de
-como el método estadístico puede algunas veces dar resultados para
-el futuro. La República Argentina tendrá aproximadamente, dice, en
-1879, 2.464.000 habitantes; en 1889, 2.444.000; en 1899, 4.778.000; en
-1909, 6.591.000. Como se ve, el error ó no existe ó es pequeño y el
-dato curioso. La ilusión se perdería si se leyera como se lee poco más
-allá, el cálculo para la ciudad de Buenos Aires en que da para 1909,
-650.000 habitantes; por más que dice como condición, «si se conserva
-en sus límites», y Buenos Aires se ha excedido y se ha apoderado de los
-alrededores; pero con todo, el cálculo resultó reducido en cuanto al
-desarrollo de la gran ciudad, como han resultado todos los que se han
-hecho sobre dicho crecimiento para épocas más ó menos distantes.
-
-Dejando ésto, veamos la estadística de nacionalidades. Existían dentro
-de la nación, en la época del censo, 1.531.360 argentinos y 211.993
-extranjeros divididos como lo expresa el cuadro siguiente:
-
- Clave
- A = Argentinos
- B = Otros hispano americanos
- C = Brasileros
- D = Norteamericanos
- E = Alemanes
-
- +------------------------------------------------------------------------+
- |Distribución | Total | A | B | C | D | E |
- |Geográfica | | | | | | |
- |-------------------+---------+---------+--------+-------+-------+-------|
- |Buenos Aires | 495.107 | 343.866 | 12.062 | 1.118 | 863 | 3.192 |
- |Santa Fe | 89.117 | 75.178 | 1.253 | 121 | 76 | 1.146 |
- |Entre Ríos | 134.271 | 115.963 | 5.379 | 800 | 39 | 358 |
- |Corrientes | 129.023 | 120.198 | 2.050 | 3.823 | 13 | 118 |
- |Córdoba | 210.508 | 208.771 | 381 | 22 | 19 | 67 |
- |San Luis | 53.294 | 52.761 | 399 | 6 | --- | 20 |
- |S. del Estero | 132.898 | 132.763 | 35 | 2 | 2 | 5 |
- |Mendoza | 65.413 | 59.269 | 5.625 | 9 | 23 | 16 |
- |San Juan | 60.319 | 58.007 | 2.087 | 1 | 8 | 26 |
- |La Rioja | 48.746 | 48.493 | 216 | 1 | 1 | 3 |
- |Catamarca | 79.962 | 79.551 | 270 | --- | 40 | 11 |
- |Tucumán | 108.953 | 108.602 | 160 | 8 | 4 | 12 |
- |Salta | 88.933 | 85.959 | 2.784 | 7 | --- | 15 |
- |Jujuy | 40.379 | 37.353 | 2.993 | 1 | 1 | 2 |
- |Chaco | 45.291 | --- | --- | --- | --- | --- |
- |Misiones | 3.000 | --- | --- | --- | --- | --- |
- |Pampa | 21.000 | --- | --- | --- | --- | --- |
- |Patagonia | 153 | 47 | 1 | --- | --- | --- |
- |Id. pobl. ind. | 23.847 | --- | --- | --- | --- | --- |
- |Ejérci^{to} en op^{es}| --- | 4.579 | 608 | 146 | 5 | 6 |
- |-------------------+---------+---------+--------+-------+-------+-------|
- | |1.830.214|1.531.360| 35.663 | 6.065 | 1.095 | 4.997 |
- +------------------------------------------------------------------------+
-
- Clave
- F = Austriacos
- G = Españoles
- H = Franceses
- I = Ingleses
- J = Italianos
-
- +--------------------------------------------------------------------+
- |Distribución | F | G | H | I | J |
- |Geográfica | | | | | |
- |-------------------+---------+---------+---------+--------+---------+
- |Buenos Aires | 657 | 28.534 | 27.141 | 9.052 | 60.686 |
- |Santa Fe | 27 | 1.559 | 1.728 | 690 | 4.223 |
- |Entre Ríos | 54 | 3.025 | 2.421 | 451 | 4.258 |
- |Corrientes | 65 | 432 | 462 | 100 | 1.513 |
- |Córdoba | 17 | 225 | 262 | 174 | 396 |
- |San Luis | --- | 35 | 49 | 3 | 19 |
- |S. del Estero | 1 | 26 | 16 | --- | 25 |
- |Mendoza | 2 | 75 | 78 | 11 | 75 |
- |San Juan | 3 | 38 | 45 | 26 | 54 |
- |La Rioja | --- | 10 | 11 | 1 | 8 |
- |Catamarca | 5 | 21 | 12 | 17 | 27 |
- |Tucumán | 1 | 39 | 73 | 3 | 43 |
- |Salta | 2 | 40 | 34 | 5 | 65 |
- |Jujuy | --- | 9 | 4 | --- | 12 |
- |Chaco | --- | --- | --- | --- | --- |
- |Misiones | --- | --- | --- | --- | --- |
- |Pampa | --- | --- | --- | --- | --- |
- |Patagonia | --- | --- | --- | 104 | --- |
- |Id. pobl. ind. | --- | --- | --- | --- | --- |
- |Ejérci^{to} en op^{es}| --- | 12 | 47 | 79 | 39 |
- |-------------------+---------+---------+---------+--------+---------|
- | | 834 | 34.080 | 32.382 | 10.709 | 71.442 |
- +--------------------------------------------------------------------+
-
- Clave
- K = Portugueses
- L = Suizos
- M = Otros estados
- N = Africanos
-
- +-----------------------------------------------------------+
- |Distribución | K | L | M | N |
- |Geográfica | | | | |
- |-------------------+---------+---------+---------+---------+
- |Buenos Aires | 1.228 | 2.369 | 3.672 | 1.067 |
- |Santa Fe | 127 | 2.272 | 712 | 5 |
- |Entre Ríos | 167 | 1.020 | 219 | 117 |
- |Corrientes | 121 | 62 | 45 | 21 |
- |Córdoba | 10 | 80 | 81 | 3 |
- |San Luis | 1 | 1 | --- | --- |
- |S. del Estero | --- | 7 | 15 | 1 |
- |Mendoza | --- | 6 | 20 | 4 |
- |San Juan | 3 | 6 | 10 | 5 |
- |La Rioja | --- | 1 | 1 | --- |
- |Catamarca | --- | 1 | 6 | 1 |
- |Tucumán | 2 | 6 | --- | 1 |
- |Salta | 3 | 9 | 3 | 7 |
- |Jujuy | --- | --- | 1 | 3 |
- |Chaco | --- | --- | --- | --- |
- |Misiones | --- | --- | --- | --- |
- |Pampa | --- | --- | --- | --- |
- |Patagonia | --- | --- | --- | --- |
- |Id. pobl. ind. | --- | --- | --- | --- |
- |Ejérci^{to} en op^{es}| 304 | 20 | 100 | 338 |
- |-------------------+---------+---------+---------+---------|
- | | 834 | 34.080 | 32.382 | 10.709 |
- +-----------------------------------------------------------+
-
-El total de extranjeros que dió aquel censo, correspondía á una
-población de 1.830.214. Es así que la proporción fué de 121 por 1000.
-Mas, de aquel número de extranjeros, 28.000 aproximadamente son
-hispano-americanos no brasileros, es decir, de igual sangre que la que
-aquí se iba formando. Este número modifica en algo el porcentaje de
-individuos de sangre nueva, pero las líneas generales permanecen las
-mismas y los datos citados son suficientes para indicar cuál podría ser
-el grado de formación de la raza y cómo la transformación era desigual,
-pues mientras en Buenos Aires la población extranjera era tan numerosa
-como se ha visto, en algunas provincias, San Luis por ejemplo, su
-número era tan reducido que podía considerarse insignificante. Esto
-quiere decir, que la superposición ó mejor dicho, la transformación
-va en progresión decreciente de la capital al litoral, y del litoral
-al interior. No obstante, debe tenerse presente que en cuanto á
-industrias, artes y costumbres, llegaban á algunas regiones, aun cuando
-el número de extranjeros fuera escaso; las ideas llevadas por unos
-pocos, tenían en sí fuerza expansiva y se propagaban.
-
-Hay que tener presente que para establecer la cifra exacta de los
-individuos de sangre argentina y los de sangre extranjera, debe
-recordarse el número que da la inmigración en los años anteriores,
-lo que aumentaría en un 20 por 100 por lo menos, para la ciudad de
-Buenos Aires y para el Rosario, el número de los individuos-elemento
-extranjero y en un 10 por 100 para toda la nación. Es verdad, también
-que en ese elemento hay mucho español que aunque con modificaciones
-impuestas por los tiempos, trata en su naturaleza de continuar la
-constitución étnica argentina de 1853.
-
-Por otra parte, las condiciones geográficas, físicas y económicas
-del país, el camino más corto de Europa, la mayor población desde
-siglos establecida en las regiones del Plata, el mayor conocimiento de
-las mismas, la facilidad de los cultivos, del abundante riego, eran
-todas circunstancias que hacían preferir el establecimiento en las
-provincias del litoral con relación á las del interior. Como era con
-la inmigración que los progresos se acentuaban, se explica de por sí la
-forma en que ellos se desarrollaron.
-
- * * * * *
-
-En lo que á educación se refiere, las dos universidades de antaño,
-continuaron desempeñando su cometido, y no obstante las deficiencias
-y los malos momentos porque á veces pasaran, lo cierto es que de sus
-aulas salían la mayor parte de los hombres que con su pensamiento
-tuvieron influencia en la marcha del país. En la enseñanza secundaria,
-este período cuenta con la fundación del colegio del Uruguay, la
-implantación de nuevos métodos, planes y organizaciones, en todo lo
-cual descuella la figura de Amadeo Jacques. Se fundan también los
-colegios nacionales de Buenos Aires, Mendoza, San Juan, Tucumán, Salta
-y Catamarca. La enseñanza primaria, encomendada á las provincias era,
-tal vez por aquella misma circunstancia, la más deficiente, aun cuando
-su existencia fuera condición para la garantía que la nación daba y da
-á las provincias, del libre goce de sus instituciones. Las provincias
-llenaron sus deberes como pudieron, y los adelantos en la materia
-fueron lentos.
-
-
-2. La libertad de transmitir ideas había impulsado el desarrollo de las
-empresas de diarios: la _Ilustración Argentina_, _Los Debates_, _La
-América_, _La Nación Argentina_, _El Nacional_, _La Reforma Pacífica_,
-pertenecen á este período; entre los extranjeros, _El Español_, _La
-Nazione Italiana_, _L’Eco d’Italia_, _Le Courrier de la Plata_; _The
-Standard_, primer periódico inglés que se publicó en sudamérica, y que
-tuvo subvención nacional hasta 1891 y provincial hasta 1869. Del mismo
-modo, el periodismo se expandía en el interior: Córdoba, por ejemplo,
-tenía varios diarios: _El Imparcial_, _La Bandera Católica_, _El Eco_,
-_El Diario_. Buenas ó malas, estas publicaciones prueban por lo menos
-un hecho: que eran posibles; y gran adelanto es para un pueblo, la
-posibilidad de emitir libremente sus opiniones.
-
- * * * * *
-
-Las ideas generales también cambiaban y se ansiaba el progreso. La
-vista de los adelantos que los extranjeros traían, y las noticias de
-que algunos naturales eran portadores á su regreso de Francia, Italia ó
-Inglaterra, causaban admiración. Se compararía el hábito de trabajo de
-los italianos ó suizos, la inteligencia de los franceses, las máquinas
-é inventos de los ingleses, con la nada que el país tenía. Se buscó
-la causa de esta inferioridad y se la encontró en aquella España que
-no es ciertamente la de hoy. Los escritores de aquella época pensaron
-que no le había bastado mantener siglos enteros á las colonias en la
-ignorancia y desprecio; su acción continuaba porque los argentinos
-llevaban en su sangre mucha sangre española; aconsejaron como supremo
-remedio la _desespañolización_. El país se mantendría en la obscuridad
-y se revolvería en luchas sin fin si no se _desespañolizaba_: «la
-España conquistó la América. Los ingleses conquistaron el norte.
-Con la España vino el catolicismo, la monarquía, la feudalidad, la
-inquisición, el aislamiento, el silencio, la depravación, y el genio
-de la intolerancia exterminadora, la sociabilidad de la obediencia
-ciega. Con los ingleses vino la corriente liberal de la reforma: la
-ley del individualismo soberano, pensador y trabajador en completa
-libertad. ¿Cuál ha sido el resultado? Al norte, los Estados Unidos,
-la primera de las naciones antiguas y modernas. Al sur, los Estados
-Des-Unidos, cuyo progreso consiste en _desespañolizarse_»[41]. Aquella
-obra era cuestión de vida ó muerte. Había que llevarla á los elementos
-todos de la vida, al hogar y á la escuela, á la materia y al alma. «Es
-necesario tener muy presente que la obra de la _desespañolización_ no
-consiste solamente en abolir las leyes é instituciones de la conquista.
-No es eso sino una parte, que podemos llamar la desespañolización
-exterior. La grande obra, el trabajo magno, consiste en el nuevo
-espíritu que debe animar á la nueva personalidad del americano. La
-desespañolización del alma, es pues lo principal»[42]. Á España se le
-reputaba la culpable, y procurando explicar el fenómeno, se llegó á
-ver que no pudo aquella nación proceder de otro modo. España no trató
-mal á sus colonias y á los habitantes de ella con un fin de maldad;
-aun más, este maltrato no debió parecer tal á los españoles. Y esa
-sumisión en cuerpo y alma no era sino la consecuencia de las ideas
-dominantes y por hábito convertidas en principios á los que se les
-tenía por verdaderos: desde la caída del imperio romano, datan las
-guerras religiosas, con la que emprendió Clovis para la conversión de
-los visigodos. El clero asumía autoridad importante, que era tomada un
-siglo más tarde por el clero católico visigótico; los reyes dieron gran
-importancia y autoridad á las decisiones y mandatos de los concilios,
-que vinieron á formar parte de la legislación. Y la guerra mora, de
-independencia y religión volvió nuevamente á hacer que la autoridad
-de los príncipes y de los obispos fuera grande. Para triunfar era
-necesaria la sumisión á los jefes, sumisión absoluta; y en cuanto á
-la sumisión religiosa se encargaban de mantenerla, la religión unas
-veces, el fanatismo y la superstición otras[43]. Esta obediencia y
-superstición, este dominio del espíritu se grabó en el alma de los
-hijos y los descendientes lo heredaron para hacerlo con el transcurso
-del tiempo, parte integrante de su personalidad. El principio dominó en
-España y pasó á América donde también dominó. Aquí mezclóse con otras
-ideas. Los españoles, aun de peor ralea, creyéronse amos de los nativos
-y comenzó la lucha sorda unas veces y tempestuosa otras, que debía,
-convertida en factor preponderante, decidir la lucha emancipadora. Mas
-la sumisión espiritual dominó, atravesó la época de Rozas y dominaba
-después; en las otras naciones de América siguió con mayor ó menor
-potencia, según las circunstancias favorables ó contrarias; en algunas,
-domina quizás en la actualidad; pero en todas originaba la expresión
-de pensamientos é ideas, y adquiría fuerzas la afirmación de que
-«_la emancipación del espíritu_, ese es el gran fin de la revolución
-hispano-americana... La civilización española consagraba y mantiene
-todavía en la península el principio contrario. Toda ella reposaba
-sobre la base de la esclavitud del espíritu humano. La política y
-la religión, la legislación y las costumbres anonadaban al hombre,
-como sér inteligente y como sér moral, porque el poder absoluto no
-podía existir sino sobre ese aniquilamiento. Jamás se ha visto en el
-mundo cristiano un poder espiritual más fuertemente organizado, más
-omnipotente, más completo, más invasor, más voraz, más universal que
-el poder constituído en la monarquía española: el hombre le pertenecía
-completamente, sin excepción. No tenía iniciativa ni espontaneidad y
-sus facultades intelectuales sólo podían concebir las ideas que aquel
-poder le transmitía; pero sin dar al hombre el derecho de juzgarlas;
-su corazón sólo podía adherir... la verdad estaba prescripta de
-antemano... los sentimientos, las afecciones tenían también su ley...
-una ley arbitraria, que no era otra que la voluntad de los hombres que
-tenían el privilegio de administrar el poder espiritual»[44]. Aquellos
-hombres que deseaban un país libre y grande, en quienes la vida del
-campo y las luchas civiles habían exaltado el sentimiento del valor,
-al ver que los hechos y la historia de los hechos señalaban á España
-como causa dominante del malestar, quisieron, no por rencor sino por
-patriotismo, _desespañolizarse_; no odiaron á la nación española sino á
-los métodos de gobierno, y no tendrían sus hijos inconveniente, cuando
-el sistema cambió aun en España, en recibir con los mayores afectos á
-la representante del trono español, al que tanta culpa se le daba en
-nuestras desgracias.
-
-
-3. El período político transcurrido desde 1853 á 1869, comprende la
-separación de la provincia de Buenos Aires del resto de las provincias;
-la sanción de la constitución nacional de 1860, la reforma de 1866, la
-presidencia del general Mitre y el comienzo de la de Sarmiento.
-
-El rechazo del acuerdo de San Nicolás por Buenos Aires, dió motivo
-á la lucha próxima. Urquiza intentó imponerse; lo consiguió en un
-principio. La tea incendió. Mitre levantó las milicias contra «el nuevo
-tirano»; se desconoció toda autoridad nacional y se retiró á Urquiza
-el encargo de mantener las relaciones exteriores. En 1854 se sancionó
-la constitución provincial para Buenos Aires, y la separación se
-mantuvo hasta después que las batallas de Cepeda y Pavón, sirviendo de
-derivativo á las energías nerviosas y á los enconos, permitieron tratar
-la cuestión con razones más estudiadas y en términos más pacíficos.
-
-En 1859 la convención de Buenos Aires propuso las reformas que creía
-necesarias á la constitución de 1853.
-
-Las reformas que se sancionaron fueron de poca importancia no alterando
-las líneas generales de aquella y consistieron en la determinación de
-residencia de las autoridades nacionales en la ciudad que se declarare
-Capital de la República por una ley especial del Congreso, previa
-cesión de la provincia á que pertenezca el territorio á federalizarse;
-en resoluciones respecto á derechos de exportación y comercio, á la
-libertad de los esclavos que por cualquier modo se introdujeren en la
-república; á la prohibición de las ejecuciones á lanza y cuchillo; á
-la libertad de imprenta, á las cuestiones de competencia de la suprema
-corte, y algunas otras más. Se aclararon principios contenidos en la
-constitución y se buscaron soluciones á algunos reclamos posibles entre
-la provincia de Buenos Aires por un lado y la Confederación Argentina
-por el otro.
-
-En cuanto á la reforma de 1866 consistió sólo en la supresión de
-la cláusula que determinaba entre los fondos del tesoro nacional
-los derechos de importación y exportación sólo hasta 1866; quedó
-establecido que aquella contribución correspondiera siempre al tesoro
-nacional. Y como consecuencia, la supresión en el inciso 1^o del
-artículo 67, la parte en que atribuía al congreso el establecimiento de
-«los derechos de exportación hasta 1866, en cuya fecha cesarán como
-impuesto nacional, no pudiendo serlo provincial». Quedó redactada esta
-parte así: «establecer igualmente los derechos de exportación».
-
- * * * * *
-
-La vida financiera de una nación contribuye con notable coeficiente
-en sus progresos, como que es la síntesis de la vida económica, base
-aceptada por Marx como estructura de la sociedad, de lo que las
-instituciones, derecho, religión, son sólo la superestructura variable
-con las variaciones de aquella.
-
-La vida financiera argentina, sin embargo, no sería suficiente para
-darnos á conocer la marcha de nuestra historia; los progresos y
-adelantos argentinos en diversos órdenes de actividad de 1853 á 1869,
-avanzaron al movimiento financiero que quedó un tanto en retardo porque
-las circunstancias así lo impusieron.
-
-De 1853 hasta el 1860, la historia financiera argentina marcha
-desdoblada en dos: el estado rico, el hermano mayor, Buenos Aires, por
-este lado: la confederación de los otros, por aquél.
-
-El primero no se arredró por los cuantiosos presupuestos con enormes
-déficits; no importaba; las necesidades los exigían y el sentimiento
-de la grandeza futura de la patria los autorizaba; las emisiones de
-papel moneda y la emisión de fondos públicos eran cosas que á diario
-se sucedían y las resoluciones sobre el modo de amortización de todo
-aquello, eran más para el papel que para ser cumplidas: la lógica
-de los sentimientos y el razonamiento de justificación de que Ribot
-nos habla en su obra _La logique des sentiments_, ocuparía un lugar
-prominente, dada su utilidad.
-
-No obstante se hicieron adelantos y grandes: bastando para ejemplo, el
-Banco de la provincia de Buenos Aires, antigua casa de moneda, que tuvo
-gran prosperidad, que prestó grandes servicios al comercio y que ayudó
-al estado á desenvolverse en las redes de deudas y fardos de papel
-moneda.
-
-La confederación por su parte, debió también pensar en el gran
-problema, que se presentaba para ella en las peores condiciones;
-los grandes remedios ideados no siempre atacaron en sus raíces los
-grandes males, y por eso fué un fracaso la famosa junta que se creó
-para regir todo lo económico-financiero de la nación, desempeñando
-á un tiempo mismo las funciones de crédito público, contaduría,
-tesorería, banco nacional, ministerio de obras públicas, dirección de
-correos, intendencia, etc. No dió mayores resultados la ley de derechos
-diferenciales, y Buenos Aires siguió dominando la situación comercial.
-El gobierno de la confederación se encontraba así sin créditos, sin
-dinero, sin bancos, sin recursos para accionar: y no podía ser de
-otro modo, desde que hoy mismo Buenos Aires sostiene en gran parte la
-nación y ayuda en mucho al sinnúmero de subvenciones que se otorgan á
-las provincias. Su aduana, con sus entradas que le dan _diariamente_
-sumas que alcanzan y pasan de 500.000 pesos moneda nacional, es una
-potencia colosal que mantiene en sus espaldas muchos de los gastos que
-el progreso nacional ó el sistema parasitario argentino imponen á los
-presupuestos.
-
-De 1860 en adelante, Buenos Aires y la confederación tienen una vida
-común y como consecuencia, su historia financiera vuelve á unirse;
-hecha la paz, porteños y provincianos juntos pensaron en lo económico;
-se reconocieron como una, las deudas respectivas, se nacionalizó la
-rica mina de la aduana de Buenos Aires y se consiguió dar alguna
-estabilidad al papel moneda, fijándole un precio ó por lo menos
-disminuyendo su agio.
-
-Para organizar el tesoro se debió partir literalmente de la nada.
-Recuerda el doctor Terry en su trabajo citado, que el doctor Vélez
-Sarsfield, ministro de hacienda en la época, manifestaba en sus
-conversaciones particulares, que el gobierno había encontrado por único
-numerario existente en las cajas de la confederación dos pesos plata.
-
-Entre empréstitos, garantías, impuestos, mejoraba la situación, cuando
-la guerra del Paraguay, vino á renovar el desequilibrio, siendo
-necesario recurrir á nuevos empréstitos. Más este desequilibrio es
-inferior al que las luchas interiores causaban, y los dineros que se
-iban para defender á la patria, dejarían recuerdos menos ingratos que
-los que se habían ido para estériles luchas intestinas.
-
-Como síntesis y como prueba de que no obstante ésto, la marcha
-financiera era buena, tomo de aquel trabajo estos datos bien
-demostrativos que nos dan también las cifras del estado económico
-argentino al iniciarse el año 1869, época en que se realiza el primer
-censo nacional:
-
- Renta Presupuesto
- pesos pesos
- 1863 6.478.000 1864 8.900.000
- 1868 12.496.000 1869 9.620.000
-
-Al iniciarse aquel año se tenía pues, por lo menos dentro de las cosas
-probables, un superávit en el presupuesto.
-
-
-4. En lo referente á vías de comunicación, debe recordarse que en los
-primeros años de este período, á las galeras de que hemos hablado en el
-capítulo anterior, se agregaron en 1855, las «Mensajerías argentinas».
-Prestó esta empresa servicios inmensos, unió lugares y sirvió para la
-conducción de pasajeros, correspondencia y noticias con un horario más
-ó menos fijo según el tiempo lo permitiera. El sistema se extendió, y
-en 1865 eran muchas las empresas de semejante transporte que existían
-en la provincia de Buenos Aires, con nombres particulares que querrían
-arrancar alguna evocación: «La favorecida», «La brisa del desierto»,
-«La protegida», «Los peninsulares», y así muchas otras, que sirvieron
-mientras el ferrocarril no las substituyó[45].
-
-Los ferrocarriles, acortando las distancias desalojaban las carretas.
-El 30 de julio de 1857, fué el primer día de júbilo que originó á la
-Argentina la locomotora; el servicio de trenes inaugurado aquel día,
-sólo recorría 24.000 varas, del Once á Floresta; en 1860 el espacio
-cruzado por los rieles alcanzó á 36 kilómetros; en 1865 llegaba á
-Mercedes, en 1866, Chivilcoy también quedó unido á Buenos Aires y
-fué entonces de 134 kilómetros la extensión total de las vías del
-ferrocarril del Oeste, al mismo tiempo que el ferrocarril del Norte
-permitía desde 1865 trasladarse sobre sus vías de Buenos Aires al
-Tigre. Poco después y mientras se acercaba por el lado de Buenos
-Aires el momento en que las vías llegaran á Chascomús, un suceso de
-importancia mayor para la república entera, de importancia inmensa
-para el interior, de lujo para el litoral, acaba de realizarse: en
-1870--y llegamos á esta fecha, adelantándonos un tanto al límite de
-este capítulo,--Córdoba y Rosario, las dos ciudades poderosas, la
-docta y la laboriosa, quedaban unidas para siempre por las cintas
-de acero propulsoras del progreso. Indudablemente no todas fueron
-rosas en estas empresas; los capitales no siempre abundaron; fué
-necesario hacer grandes concesiones de tierras como la que se hizo á
-la empresa del ferrocarril de Córdoba al Rosario; el público tardó en
-acostumbrarse á los ferrocarriles, y no sólo en las clases bajas, sino
-hasta en las cultas; el mismo directorio del primer ferrocarril tuvo
-necesidad de ver viajar ensayando, al doctor Vélez Sarsfield, para
-animarse á imitarlo, y que los temores no eran infundados lo probó
-el descarrilamiento acaecido mientras viajaban las personas que lo
-componían[46]. Y recordemos por fin el notable signo de progreso que
-dice Onelli[47]: en 1864 acaece el primer choque de trenes.
-
-Á este período pertenece también la instalación de tramways en la
-ciudad: el primero, accesorio del ferrocarril del Sud se estableció en
-1865; el segundo en 1868, por el ferrocarril del Norte; poco después,
-en 1869, don Mariano Billinghurst, inauguraba el primer tramway urbano.
-
-El correo estableció el servicio urbano en 1852; se creó en 1862 la
-dirección general de correos de la República. El telégrafo llegaba en
-1860 hasta Moreno; en 1869 hasta el Rosario.
-
-En fin, débese recordar que también corresponde á este período, el
-desarrollo de las comunicaciones marítimas directas con Europa, debido
-á la compañía general de transportes marítimos creada con capitales
-franceses.
-
-
-5. En todas las industrias los cambios verificados en el corto
-espacio de años fueron grandes, y puede decirse, en general, que los
-progresos seguían á la inmigración, y donde ella se establecía allí se
-implantaban aquéllos.
-
- * * * * *
-
-En agricultura, la investigación general realizada por la inspección
-de colonias, permitió la reconstrucción del cuadro de la superficie
-cultivada en la República Argentina en el año 1872. En un total de
-580.000 hectáreas cultivadas en la república, Buenos Aires cuenta
-117.000, es decir, casi una tercera parte; Santa Fe con 62.548; Entre
-Ríos con 34.000; es cierto que Mendoza y San Juan cuentan también con
-cifras elevadas, debido al extenso cultivo de la viña que ya entonces
-se hacía en aquellas provincias. Por ser estos datos más precisos,
-los he tomado para referirlos á la época que trato, pues dos años de
-diferencia no pueden alterar profundamente las deducciones que permiten
-las cifras comparadas[48].
-
-La agricultura estaba estrechamente relacionada á la fundación de
-colonias; Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba vieron surgir
-en su territorio numerosas colonias y los gobiernos se apresuraron á
-ayudarlas. En Santa Fe se fundaron con franceses, suizos é italianos,
-las colonias Esperanza (1856), San Jerónimo (1856) y San Carlos (1857)
-para llegar en 1870 á contar 31 colonias agrícolas. Buenos Aires, tuvo
-por primera colonia á Baradero, en 1856 con suizos y alemanes y poco
-después, nueve pueblos agrícolas, dieron muestra de vida potente. En
-Entre Ríos, Urquiza fundó la colonia San José en 1857 con italianos,
-franceses, suizos y alemanes y poco después le siguió Villa Urquiza
-(1858) en que se establecieron agricultores alemanes, franceses,
-españoles, belgas, italianos y suizos juntamente con cincuenta
-familias argentinas[49]. En Córdoba, la primera colonia, Tortugas,
-es de fecha posterior: fué establecida en 1870; no obstante, la
-importancia agrícola de la provincia era ya grande entonces, y mucha
-la extensión dedicada á la agricultura; los alfalfares que introdujera
-de un modo casual Patricio Oyolas en 1861, se habían extendido y
-comenzaban á adquirir el buen nombre que conservan.
-
-En el informe del señor Wilken, sobre las colonias agrícolas que visitó
-en 1872[50], se encuentran interesantísimas noticias sobre la vida,
-educación, modos y útiles de trabajo de todos aquellos pobladores; y
-todas esas gentes de diversas razas históricas, puestas en contacto
-y unidas también á los nacionales, debían forzosamente producir
-descendientes con nuevos caracteres, que heredarían sus costumbres y
-que podrían tener al lado de la inclinación á los trabajos ganaderos
-y del sentimiento de desprecio de la ley, los sentimientos de orden y
-respeto y la convicción de que la agricultura puede ser también fuente
-de riqueza particular y pública.
-
-Todo el desarrollo de las colonias está íntimamente relacionado con las
-medidas y propósitos para atraer la inmigración á que antes hemos hecho
-referencia.
-
- * * * * *
-
-Los productos de la ganadería mejoraban: algunos estancieros renovaron
-las iniciativas del tiempo de Rivadavia tendientes á mejorar el
-ganado con el cruzamiento de otros de clases superiores, traidos de
-Europa. En un principio se tuvo poca confianza y pocos fueron los que
-se dedicaron á tal empresa, prefiriendo la mayor parte dejar obrar
-á la naturaleza sin preocuparse del mejoramiento. Poco á poco el
-ensayo, que correspondió á algunos estancieros ingleses establecidos
-en Buenos Aires, tuvo imitadores en los argentinos. Por otra parte,
-el ganado lanar, había mejorado desde 1824, con las iniciativas de
-Pinto, Capdevila, Bell, Harrat, Sheridan. Todo esto permitió en 1859
-al gobernador de Buenos Aires, alabar los adelantos de la Argentina y
-alzar en discurso memorable un himno de felicitación á los _pioneers_
-de la agricultura y ganadería argentina[51].
-
- * * * * *
-
-No hay datos abundantes sobre las industrias de la época. No obstante,
-por los nombres de las profesiones que da el censo de 1869, como por
-algunas investigaciones particulares en determinadas industrias, puede
-llegarse á la conclusión que aun en esa fecha aquellas eran pocas
-relativamente y que primaban las que se referían á alimentación,
-vestido, construcciones, talabartería y herrería; y en cada región las
-que hacían posibles las circunstancias y la mejor condición del suelo:
-en Mendoza y San Juan la vinícola, en Tucumán la azucarera, etc. Más
-entonces todavía aquellas industrias producían en reducida escala:
-así, por ejemplo, hacia la época del censo, la importación de azúcar
-alcanzaba á 22.000 toneladas por año; la de vino á 600.000 hectólitros.
-
- * * * * *
-
-Con todos esos progresos, con la mayor producción, con las
-mayores facilidades para las comunicaciones, con las franquicias
-constitucionales, con la afluencia de extranjeros que dejaban lazos
-de amistad y relaciones financieras en Europa, fácil es comprender,
-que el comercio nacional y extranjero, interior y exterior, aumentó
-considerablemente.
-
-Las naciones con quienes se comerciaba en mayor escala, estaban en el
-siguiente orden: Inglaterra, Francia, Estados Unidos y España. Es así
-que en 1869 pudo considerarse como extremadamente pequeño el movimiento
-de navíos efectuado en 1856 y que había asombrado en aquel año por su
-cantidad: llegados 616: salidos 613.
-
-La profesión de comerciante, contaba entre las principales, y jóvenes
-distinguidos no se ruborizaban porque se les viera midiendo piezas de
-género detrás de un mostrador ó dirigiendo las maniobras de desembarque
-de los fardos de mercaderías.
-
-Este estado de cosas originó diversas leyes y medidas de gobierno. Dos
-hay que deben ser recordadas por su importancia para el comercio del
-mundo entero: la ley de 1^o de septiembre de 1863, que hizo obligatoria
-la adopción del sistema métrico decimal, tan útil y conveniente que
-hace cada vez más risible la terquedad anglo-sajona á su respecto; la
-segunda es la ley de 1864 sobre patentes de invención, reglamentada en
-1866.
-
-
-6. La constante transformación del país, la llegada continua
-de inmigrantes portadores de ideas, la nueva vida que el país
-adquiría, hicieron necesarias nuevas leyes que acordaron con las
-nuevas modalidades. Incidentalmente he indicado ya al hablar de la
-inmigración, educación, etc., las consecuencias institucionales que los
-cambios originaban. Mas, aun debo recordar el hecho de que además de
-esas leyes especiales se vió la necesidad de leyes generales, códigos
-destinados á regir las relaciones civiles y de comercio.
-
-Desde el gobierno de Urquiza, se comprendió aquella necesidad de
-fáciles compilaciones de códigos que reglaran derechos; en 1854, por
-ley se determina para aquel fin, el nombramiento de una comisión de
-jurisconsultos; la constitución de 1853 y la de 1860, dan al congreso
-la facultad de dictar los códigos civil, penal, comercial y de minería.
-
-El único que tuvo sanción en este período fué el de comercio: en 1862
-se declaró nacional el vigente en la provincia de Buenos Aires. Sus
-reformas, así como la sanción de los otros códigos pertenecen á época
-posterior.
-
-
-7. Entiendo haber aportado suficiente cantidad de datos para que se
-admitan como establecidas: en primer término la rápida transformación
-del país en el período de que tratamos; en segundo lugar, que aquellos
-cambios y adelantos han sido debidos principalmente á la inmigración
-europea no española, que llegó en abundancia á nuestras playas.
-
-Se nos presenta el país en 1853 como una nación rutinaria y sin embargo
-llena de individuos de grande inteligencia; de sangre ardiente como
-lo es la española, llenos de valor y exaltados en el sentimiento del
-honor, dispuestos á defenderlo al primer menoscabo real ó supuesto.
-Llenos de alma y al mismo tiempo sometidos de espíritu, sin darse
-cuenta de ello. Á fuerza de sentirse luchadores, pelean y cuando no
-tienen enemigos exteriores, los buscan en otras provincias, en otros
-partidos políticos y aun en otra vecindad. Aptos para el trabajo, lo
-desprecian y lo dejan á extranjeros, y las ventajas de la industria es
-cosa que no los preocupa.
-
-De continuo llegan extranjeros, individuos de otras tierras, más
-acostumbrados al trabajo porque en su país la vida es más difícil.
-Se insinúan en la sociedad, aportan ideas y sentimientos; la ley de
-la imitación ejerce función importante. Se establecen en la capital,
-en el litoral y comienzan á llegar al interior. Adquieren vínculos
-de familia, con los naturales, transmiten ideas á sus hijos, que
-serán modificadas por las de la otra herencia, por las del medio y la
-educación. La ciudad empieza á cambiar de aspecto: hay mayor luz, hay
-tramways y empedrados; los progresos son continuos; el ferrocarril
-substituye á la carreta; se fundan colonias, los campos también cambian
-de aspecto: el verde claro de los pastizales, es substituído por el
-amarillo de los trigales, ó verde vivo de los campos de alfalfa; los
-animales mejoran; las costumbres evolucionan y la transformación
-continúa. Arriban inmigrantes y producen argentinos de la nueva raza
-que será. El país se pacifica, y los resultados del censo de 1869 y de
-las investigaciones en los diversos aspectos de la actividad, traen á
-los corazones grandes esperanzas y se cree en la futura realidad de las
-mejores ilusiones.
-
-
-
-
- CAPÍTULO III
-
- 1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL
-
- 1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas protectoras. La
- tendencia anti-extranjera. Los naturalizados.--2. Cambios políticos
- y situación económica.--3. Vías de comunicación.--4. Agricultura
- y ganadería; otras industrias.--5. Las ciencias y las artes.--6.
- La educación é instrucción pública.--7. La legislación.--8. El
- socialismo. Conclusión.
-
-
-1. El segundo censo nacional se realiza en 1895, bajo la dirección del
-mismo doctor Diego G. de la Fuente que veintiseis años antes había
-presidido la confección del primero.
-
-En esta época se pudo hacer la operación con mejores elementos: el
-país se conocía más, las estadísticas eran llevadas con mayor cuidado,
-se habían realizado censos locales en épocas diversas, existía
-mayor facilidad de comunicaciones, factores todos que ayudaron en la
-obtención de buenos resultados.
-
-Los cambios y transformaciones que el censo tradujo, admiran,
-pareciendo imposible que sea sólo la distancia de veintiseis años la
-que media entre la nación como era según hemos tratado de comprenderla
-en el anterior capítulo, y la que las cifras del segundo censo nos dan.
-
-Para llegar á penetrar estos cambios, no se puede tomar simplemente las
-dos épocas y hacer comparaciones. Es necesario seguir el desarrollo
-cuanto sea posible. Ver por qué se transforma, cuáles influencias
-determinan los cambios, qué orientación dan á las leyes é instituciones
-políticas.
-
- * * * * *
-
-El factor étnico, al que con preferencia se refiere este trabajo,
-impone de la causa de muchos cambios, como afirma el carácter de
-nacionalidad por raza en formación. Para que una nacionalidad tal,
-adquiera sus modalidades distintivas, son necesarias cantidad de
-adaptaciones y de evoluciones.
-
-Comenzaré pues, por el factor étnico, para estudiar luego las
-transformaciones materiales, relacionando uno y otras con las
-disposiciones legales que ha motivado ó que las han favorecido.
-
-El número total de inmigrantes arribados por año, que en 1869 era
-aproximadamente de 38.000, aumentó con variaciones más ó menos grandes;
-en 1873 alcanza á 76.000, para disminuir luego y aumentar de nuevo,
-pasando por primera vez en 1885 de 100.000; en 1889 llega á la cifra de
-220.000 y desciende de nuevo: se cuentan en esta línea los llegados por
-vía de Montevideo.
-
-Á los italianos les correspondió siempre el primer lugar: en 1873, de
-los 48.000 llegados por vía de ultramar, 27.000 eran italianos; en
-1881, de 80.000 eran 63.000; en 1889, 88.000.
-
-Españoles, franceses, ingleses, ocupaban los puestos siguientes y
-luego los súbditos de los países que los ocupaban también en la época
-anterior.
-
-Á todos ellos se agregó una nueva corriente de rusos, holandeses,
-portugueses, norteamericanos en número que obliga á tenerlos en
-consideración, pues que cruzándose con nacionales y extranjeros de
-otros países residentes aquí, tendrían también su parte en la formación
-del tipo argentino.
-
-El gobierno continuó fomentando la inmigración con medidas de índole
-diversa: unas veces se creyó que la espontánea era la mejor, más
-económica y más verdadera en el sentido de la posibilidad de su
-arraigo en el país; otras, en la necesidad de la protección amplia,
-con pasajes, alimento, tierra garantida; alguna vez se estimó
-necesaria la propaganda en Europa y fueron comisionados con ese fin.
-El 10 de agosto de 1869 se creó la Comisión central de inmigración,
-que duró en su funciones hasta 1874. Sus proyectos, consejos y
-resoluciones encontraron buena acogida y sus planes de colonización
-recibieron el apoyo y el concurso de hombres influyentes de todas las
-nacionalidades[52].
-
-En 1875 se autoriza al poder ejecutivo para fomentar la inmigración
-dando tierras y facilitando el establecimiento de los inmigrantes. En
-1876 se dicta la extensa ley de inmigración y colonización en la que
-con el convencimiento completo de la necesidad y conveniencia de la
-inmigración, como asimismo con la visión clara de los medios propios
-para atraerla, se establecen disposiciones referentes al régimen
-administrativo y las funciones del departamento de inmigración; á
-los agentes en el exterior, á las comisiones de inmigración en las
-ciudades capitales de provincia, á las oficinas de trabajo que debían
-establecerse en Buenos Aires y en las capitales donde existiera
-comisión de inmigración; al desembarco de inmigrantes, á los buques
-conductores de inmigrantes, y beneficios que se les acordaban; al
-alojamiento y manutención, enfín á la internación y colocación, y los
-fondos para realizar tales propósitos.
-
-Nuevas medidas dictadas en 1887 y 1889, completaron aquellas benéficas
-disposiciones, con resoluciones sobre construcción de hoteles de
-inmigrantes, anticipos de pasajes, propaganda, etc.
-
-Es curioso observar, que aun cuando la Constitución entiende facilitar
-el establecimiento de inmigrantes que traigan por objeto no sólo
-cultivar la tierra, sino también ejercer las industrias, etc., la mayor
-parte de las medidas adoptadas en esta época, en la posterior y hasta
-ahora, relacionan de una manera casi exclusiva la inmigración con la
-agricultura y establecimiento de colonias. La misma ley de 1876 es ley
-de inmigración y colonización. Las provincias á la vez que la nación,
-en leyes y decretos tienden á fines semejantes.
-
-La provincia de Buenos Aires dicta la ley de egidos, estableciendo
-formas para la venta de tierras, y en 1887 tiene origen la famosa
-ley de centros agrícolas, tan discutida, tan buena en abstracto y
-desastrosa siempre por las facilidades para negocios pocos limpios.
-Surgen así en Buenos Aires pueblos agrícolas que impulsan el adelanto
-de la provincia.
-
-La colonización en Entre Ríos, á su vez hace grandes adelantos, y
-acertadas medidas de gobierno le permiten presentar en 1895, 176
-colonias.
-
-Corrientes también, desde 1869, toma disposiciones respecto de
-la inmigración, con la ley de tierras reservando lugares para el
-establecimiento de colonias agrícolas; en 1876 con el contrato para el
-establecimiento de la colonia agrícola industrial «Corpus», y con el
-celebrado en 1877 con los señores Firmat, Napp y Wilken para colonizar
-Misiones. En 1895 podían contarse en Corrientes 25 colonias, aunque no
-todas hubieran debido su origen á esas disposiciones, y aunque algunas
-fueran colonias sólo en el nombre.
-
-Santa Fe más que todas, admira con sus progresos. Sus gobiernos se
-preocuparon de inmigrantes y colonias con un empeño digno de los
-mejores recuerdos. El señor Alsina en la obra citada, enumera[53] todas
-las medidas de gobierno que tienden á la colonización, y á protección
-de inmigrantes: desde las medidas anteriores á esta época prohibiendo
-la venta de tierra pública en previsión de futuras colonias (1853),
-hasta los contratos con Castellanos ó con Romang, cediendo al primero
-tierras para que establezca colonias y construya un ferrocarril, y
-vendiéndolas al segundo á condición de que las pueble con familias
-agricultoras traídas de fuera de la provincia; las medidas de gobierno,
-ayudando eficazmente á las condiciones del terreno, han dado á Santa
-Fe el rango importante que ocupa como provincia colonizadora por
-excelencia y que le permitieron presentar en 1895, 298 colonias.
-
-Á las provincias anteriores sigue en importancia y como consecuencia
-de la expansión de las colonias de Santa Fe, la provincia de Córdoba,
-que se inició con las fundación de la colonia «Tortugas» en 1879; dictó
-en 1871 una ley que destinó 200 leguas para la inmigración espontánea,
-exonerándola de impuestos, facilitándo semillas á los agricultores,
-etc., ley que se completa con la de 1886, que estableció la formación
-de colonias, concesiones de campos y solares, facilidades para la
-adquisición de tierras, etc. Córdoba tenía en 1895, cerca de 150
-colonias, aunque debamos hacer para esta provincia también la misma
-salvedad que hicimos para Corrientes.
-
-Recordemos también como resultado de la expansión santafecina, el
-comienzo de colonización en Santiago del Estero, que dió en la época á
-que nos referimos, cuatro colonias.
-
-Todas estas medidas provocaron grandes progresos en el país y
-convirtieron extensas regiones antes incultas, en hermosos prados,
-fuentes de riqueza nacional.
-
-Pero no quiero dejar de repetir mi observación de que la mayor parte
-de las medidas gubernamentales han tendido al establecimiento de
-colonias agrícolas y que al atraerse la inmigración se ha tenido como
-principal punto de mira el cultivo de los campos. Cierto es que ese
-cultivo es de valiosísima importancia y que representa un gran factor
-de riqueza argentina, el que exige mayores consideraciones, pero es
-cierto también que no es el único. El examen de la vida argentina y de
-sus progresos, los revela en muchas manifestaciones de la actividad.
-El progreso y la riqueza no están sólo en las hectáreas cultivadas. Lo
-están también en las artes y en las industrias de toda especie; y bien,
-las medidas tendientes á la protección de las industrias son escasas;
-para algunas no existen; para otras los impuestos son exorbitantes;
-enfín para otras más, como el laboreo de las minas y el cultivo de los
-bosques, no sólo no cuentan con ninguna protección, sino, lo que es
-peor, se admite que sean combatidas indirectamente, como lo son con los
-fletes elevados, á tal punto que se prefiera importar tales productos á
-elaborarlos en el país.
-
-Creo que pueden y deben protegerse las industrias nacionales
-con disposiciones correspondientes á las que se han tomado para
-la agricultura. Hay modos más eficaces de protección, que las
-exorbitancias aduaneras á los productos extranjeros, que sólo encarecen
-la vida. No son necesarias medidas de proteccionismo aduanero para
-que prosperen las industrias. El proteccionismo bien entendido debe
-estimular y favorecer la industria dentro del país, eximiendo de
-impuestos á las máquinas, rebajando contribuciones, facilitando y
-favoreciendo la inmigración apta para esos trabajos, con preferencia al
-exceso de impuesto en beneficio de unos pocos industriales.
-
-Además de la inmigración que arroja millares de brazos agricultores é
-industriales, futuros padres de individuos argentinos, dos hechos de
-suma importancia para la constitución de la raza argentina registra
-esta época: el primero es la constante disminución del elemento negro.
-Esta época no hace en ello sino continuar la anterior. El elemento
-negro tiende á desaparecer con gran rapidez: primero las guerras en que
-se les hacía servir, después las enfermedades y pestes que parecían
-encontrar en ellos buen material de consumo; los cruces enfín lo han
-disminuído hasta casi hacerlo desaparecer. En 1869 era corriente y de
-muchas veces al día, ver individuos de color. En la época del segundo
-censo, como ahora, se pasan días y semanas sin notar su presencia,
-excepto para los _habitués_ á ciertas oficinas públicas, en las que los
-restos de la extinguida falange llenan con gravedad las funciones de
-porteros.
-
-El segundo hecho á que entiendo referirme, es la conquista del
-desierto, la liberación para siempre de territorios inmensos sometidos
-á la autoridad del indio semicivilizado, que asolaba sin descanso las
-poblaciones vecinas y hacía incómoda y peligrosa la vida en aquellas
-apartadas regiones. La conquista del desierto que terminó el 24 de mayo
-de 1879, entregó á la civilización extensas regiones que hoy puebla el
-elemento blanco en villas, chacras, estancias.
-
-La inmigración que aumentaba el número de habitantes de nuestro
-territorio, continuó en este período; la distribución se hizo en la
-misma forma y regiones á que hemos referido en el anterior capítulo;
-fué así por razones geográficas y climatéricas fáciles de comprender.
-Con ella fué el progreso, y en general sólo existió éste donde aquella
-llegó. Digo en general, porque hay excepciones, como lo son Mendoza y
-Tucumán. En estas provincias los progresos son evidentes, no obstante
-que la inmigración europea fuera relativamente escasa. Mendoza con sus
-vinos y Tucumán con el azúcar, han alimentado industrias de la mayor
-importancia en que el elemento nacional ha trabajado grandemente, aun
-cuando ciertos procedimientos, ideas ó reformas correspondan á algunos
-extranjeros. Las provincias mencionadas han experimentado así adelantos
-que las colocan en el orden del trabajo en igualdad de condiciones á la
-capital, provincia de Buenos Aires y provincia de Santa Fe[54].
-
-La población aumentó mucho es verdad, más no todavía en relación
-con las posibilidades de su crecimiento. El número absoluto de
-población fué en 1869, 1.830.214 habitantes: en 1895, 4.044.911, lo
-que representa un aumento de 121 por ciento que si bien es notable en
-abstracto, no lo es si se considera que en él está comprendido el
-aumento vegetativo de los nacionales, el inmigratorio de una poderosa
-corriente y los hijos de los inmigrantes. En cuanto al aumento
-proporcional es sumamente irregular: desde Santa Fe con un 346 por mil,
-la Capital con 255 por mil, ó Buenos Aires con 199 por mil, hasta Jujuy
-con 23 por mil, Santiago con 21 por mil y Catamarca con 13 por mil, lo
-cual es realmente poco.
-
-Mas adelante, (pág. 140-141) se encuentra un cuadro semejante al que
-hice con los resultados del censo de 1869 (pág. 65).
-
-Sus cifras revelan la desproporción en el aumento de población en
-diferentes regiones; la zona litoral tiene un aumento de 1.700.000 en
-un total de 2.200.000, desproporción enorme que pone de manifiesto la
-influencia de la geografía física en los destinos de un pueblo.
-
-La importancia numérica de las respectivas inmigraciones guarda como
-se ha dicho el siguiente orden: italiana, española, francesa, inglesa
-(hasta 1881 en que es superada por la alemana, con excepción de alguno
-que otro año.) Siguen luego la austriaca, suiza y belga. Á partir de
-1890 la inmigración rusa adquiere una importancia grande, tan grande
-que en años posteriores lucha hasta con la italiana y española para
-lograr los primeros puestos. De tal influencia corresponderá ocuparnos
-en el capítulo siguiente. Inmigración de difícil amalgama, puede, si
-logra mezclarse con la población ya establecida, introducir profundos
-cambios en nuestra constitución étnica, que tal vez sean perjudiciales
-más que favorables.
-
-Ya no es posible en la época de que tratamos seguir á cada nacionalidad
-para descubrir los progresos que se le deben. Los extranjeros se
-incorporan á nuestra vida y ponen á la Argentina en la corriente de la
-civilización europea. Las industrias, las ciencias, las artes, no se
-presentan como exclusiva pertenencia de una ó dos colonias ó grupos
-de extranjeros pertenecientes á algún país: pertenecen á todos, todos
-traen algo y los argentinos dan también.
-
- Clave
- A = Total
- B = Argentinos
- C = Brasileros
- D = Otros hispano americanos
- E = Norte americanos
- F = Alemanes
-
- +-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+
- | | A | B | C | D | E | F |
- +-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+
- |Capital | 663.854 | 318.361 | 1.380 | 21.640 | 591 | 5.297 |
- |Buenos Aires | 921.168 | 636.882 | 720 | 13.615 | 330 | 3.154 |
- |Santa Fe | 397.188 | 130.701 | 546 | 4.617 | 129 | 4.475 |
- |Entre Ríos | 292.019 | 128.130 | 1.102 | 12.032 | 73 | 1.794 |
- |Corrientes | 239.618 | 217.677 | 8.977 | 6.003 | 16 | 272 |
- |Córdoba | 351.223 | 315.706 | 92 | 735 | 31 | 1.061 |
- |San Luis | 81.450 | 79.327 | 10 | 227 | 4 | 30 |
- |Santiago del | | | | | | |
- | Estero | 161.502 | 159.195 | 14 | 98 | 1 | 41 |
- |Mendoza | 116.136 | 100.240 | 24 | 5.395 | 27 | 227 |
- |San Juan | 84.251 | 78.929 | 6 | 1.581 | 6 | 52 |
- |Rioja | 69.502 | 68.666 | 1 | 356 | 2 | 13 |
- |Catamarca | 90.161 | 89.096 | 1 | 276 | 2 | 30 |
- |Tucumán | 215.742 | 205.035 | 105 | 652 | 13 | 254 |
- |Salta | 118.015 | 113.477 | 4 | 3.029 | 8 | 73 |
- |Jujuy | 49.713 | 45.089 | 23 | 3.870 | 6 | 19 |
- |Misiones | 33.163 | 16.334 | 11.630 | 4.227 | 3 | 119 |
- |Formosa | 4.829 | 2.392 | 23 | 1.806 | 3 | 25 |
- |Chaco | 10.422 | 7.555 | 36 | 804 | 2 | 34 |
- |La Pampa | 25.914 | 21.373 | 14 | 811 | 3 | 61 |
- |Neuquen | 14.517 | 5.505 | 1 | 8.881 | 4 | 13 |
- |Río Negro | 9.241 | 7.614 | 1 | 760 | 3 | 48 |
- |Chubut | 3.748 | 2.203 | 12 | 130 | 21 | 12 |
- |Santa Cruz | 1.058 | 556 | 2 | 137 | 1 | 35 |
- |Tierra del | | | | | | |
- | Fuego | 477 | 271 | 1 | 24 | 2 | 4 |
- +-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+
- | |3.954.911 |2.950.384 | 24.725 | 92.026 | 1.381| 17.143 |
- +-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+
-
- Clave
- G = Austriacos
- H = Españoles
- I = Franceses
- J = Ingleses
- K = Italianos
-
- +-------------+----------+----------+----------+----------+----------+
- | | G | H | I | J | K |
- +-------------+----------+----------+----------+----------+----------+
- |Capital | 3.057 | 80.352 | 33.185 | 6.838 | 181.693 |
- |Buenos Aires | 2.458 | 70.003 | 35.139 | 8.764 | 140.249 |
- |Santa Fe | 1.896 | 21.163 | 10.272 | 2.944 | 109.634 |
- |Entre Ríos | 2.189 | 6.421 | 4.828 | 660 | 21.043 |
- |Corrientes | 110 | 1.548 | 870 | 162 | 3.456 |
- |Córdoba | 993 | 5.442 | 2.747 | 365 | 22.230 |
- |San Luis | 24 | 573 | 257 | 51 | 809 |
- |Santiago del | | | | | |
- | Estero | 73 | 451 | 278 | 52 | 1.093 |
- |Mendoza | 249 | 1.851 | 2.467 | 114 | 4.148 |
- |San Juan | 36 | 1.842 | 737 | 17 | 863 |
- |Rioja | 12 | 89 | 51 | 11 | 238 |
- |Catamarca | 21 | 178 | 101 | 14 | 349 |
- |Tucumán | 176 | 3.985 | 1.353 | 148 | 2.293 |
- |Salta | 55 | 442 | 130 | 13 | 687 |
- |Jujuy | 22 | 183 | 84 | 46 | 264 |
- |Misiones | 12 | 260 | 120 | 23 | 308 |
- |Formosa | 145 | 118 | 99 | 3 | 196 |
- |Chaco | 174 | 408 | 306 | 49 | 954 |
- |La Pampa | 36 | 2.919 | 849 | 102 | 602 |
- |Neuquen | 1 | 41 | 30 | 5 | 29 |
- |Río Negro | 15 | 307 | 143 | 32 | 257 |
- |Chubut | 13 | 55 | 16 | 1.099 | 168 |
- |Santa Cruz | 12 | 75 | 31 | 148 | 27 |
- |Tierra del | | | | | |
- | Fuego | 24 | 69 | 5 | 26 | 36 |
- +-------------+----------+----------+----------+----------+----------+
- | | 12.803 | 198.685 | 94.098 | 21.788 | 492.636 |
- +-------------+----------+----------+----------+----------+----------+
-
- Clave
- L = Suizos
- M = Rusos
- N = Otros estados
- O = Asiáticos
- P = Africanos
-
- +-------------+---------+---------+---------+---------+---------+
- | | L | M | N | O | P |
- +-------------+---------+---------+---------+---------+---------+
- |Capital | 2.829 | 1.257 } | 64 | 176 |
- |Buenos Aires | 2.699 | 2.039 } | 66 | 50 |
- |Santa Fe | 5.522 | 1.099 } | 29 | 102 |
- |Entre Ríos | 2.034 | 10.328 } | 15 | 41 |
- |Corrientes | 86 | 12 } | 7 | 13 |
- |Córdoba | 722 | 290 } | 11 | 25 |
- |San Luis | 60 | 1 } | -- | 10 |
- |Santiago del | | } | | |
- | Estero | 68 | 6 } | 12 | -- |
- |Mendoza | 160 | 18 } | 21 | 9 |
- |San Juan | 71 | 1 } | 47 | 8 |
- |Rioja | 3 | -- } | 3 | -- |
- |Catamarca | 5 | 2 } 14.778 | 8 | 2 |
- |Tucumán | 166 | 6 } | 93 | 5 |
- |Salta | 21 | 3 } | 25 | 1 |
- |Jujuy | 6 | -- } | 7 | -- |
- |Misiones | 24 | -- } { | |
- |Formosa | 5 | -- } { | |
- |Chaco | 39 | -- } { | |
- |La Pampa | 27 | -- } { | |
- |Neuquen | 3 | -- } { 6 | 12 |
- |Río Negro | 25 | -- } { | |
- |Chubut | 1 | -- } { | |
- |Santa Cruz | 8 | -- } { | |
- |Tierra del | | } { | |
- | Fuego | 5 | -- } { | |
- +-------------+---------+---------+---------+---------+---------+
- | | 14.789 | 15.047 | 14.778 | 414 | 454 |
- +-------------+---------+---------+---------+---------+---------+
-
-Los italianos avanzan en número y progresos, incorporándose á nuestra
-vida: las colonias agrícolas les cuentan por millares; sus capitales
-afluyen y les permiten en 1872 fundar el Banco de Italia y Río de la
-Plata. Nuevos diarios les comunican: el _Operaio Italiano_ después
-_Patria d’Italia_, _L’Italia Platense_, _La Rassegna Italiana_;
-cantidad de sociedades les agrupan, sus artistas invaden los teatros,
-enfín, su influencia se revela en la Exposición continental de 1882.
-
-Los hijos de Francia cuentan con la construcción del ferrocarril de la
-provincia de Santa Fe, con la acción de Lacroze, Ringuelet, con las
-numerosas industrias y colonias. Desde 1884 tienen una sociedad de
-protección de inmigrantes franceses que presta grandes servicios. Desde
-1883 data la introducción á la República de grandes capitales franceses
-y de poco después la colocación en Francia de empréstitos argentinos.
-
-Los ingleses son capitalistas por excelencia: ferrocarriles, tramways,
-colegios, industrias de toda especie donde son necesarios fuertes
-desembolsos, cuentan á los ingleses como dueños. Muchos de ellos
-son también estancieros y algunas de sus costumbres, de todos son
-imitadas: los sports y ejercicios físicos tan en boga no tienen otro
-origen.
-
-Desde 1880 adquiere importancia la inmigración alemana y aun antes
-se introducen grandes capitales que pertenecen á alemanes: en 1872
-empieza la navegación alemana con el _Bahía de Hamburgo S. A._; sigue
-en 1876 con el establecimiento del Lloyd Alemán, y en 1873 con el de
-la compañía Hamburguesa Cosmos. Y entre las grandes industrias, baste
-recordar la compañía Trasatlántica de Electricidad, los nombres de
-Kraft, Peuser y la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco. La
-colonización, mucho les debe: Krell, Herland, Norden, Holdz, Goedecken,
-Stroeder, son decididos emprendedores. Enfín, Lorenz autor de _Estudio
-sistemático de la flora argentina_ y Burmeister, son en esta época los
-representantes de la ciencia alemana en la Argentina.
-
-Muchos combaten la inmigración de ingleses y alemanes: se dice no sin
-razón que, de sangre diversa, son de difícil adaptación; que fundan
-colegios donde se enseña á los hijos que es Inglaterra ó Alemania la
-patria y no la Argentina. Sin embargo el peligro es relativo y la
-causa de esta actitud débese, más que á sangre distinta, á intenso
-amor hacia la patria lejana, que hace desear á los padres que los
-hijos sean también de aquélla. Esperanza efímera, sin duda, desde que
-si el colegio les conserva alemanes ó ingleses, en cambio, les harán
-argentinos la universidad, las amistades, el trabajo, la vida toda.
-En este sentido, estoy de acuerdo con el señor Tjarks en su estudio
-sobre la actuación de los alemanes en la República Argentina; cree que
-ese cariño que los inmigrantes guardan á su país de origen, no sólo no
-perjudica, sino que puede ser útil á la nueva patria, «un mal ciudadano
-de la antigua patria nunca podrá ser bueno en la nueva. Una buena
-educación hará revivir y proseguir en los hijos estas virtudes y formar
-buenos ciudadanos que serán hombres útiles á su patria».
-
-El número de uniones entre nacionales y extranjeras, ó viceversa,
-también ha aumentado en grande escala. El censo de 1895 no da el
-número de argentinos casados con extranjeras ó de extranjeros con
-argentinas, pero la simple observación diaria muestra que esas uniones
-son completamente comunes y que no tienen nada de particular. Como
-los hijos de extranjeros que nacen aquí son argentinos, no es posible
-establecer cuál es el origen de sangre de cada ser argentino que se une
-con un extranjero. Pero la evidencia de estos hechos es tan grande que
-nos eximen de mayor encarecimiento.
-
-No obstante todas estas vinculaciones y armonías entre nacionales
-y extranjeros, todas las fusiones que los acercaban cada vez más,
-la observación presenta dos hechos que pueden parecer extraños: la
-tendencia anti-extranjera recrudece en algunas épocas; el número
-de extranjeros naturalizados en la época del censo de 1895 es
-insignificante. El sentimiento antiextranjero y con especialidad
-antiitaliano tuvo manifestaciones intensas desde 1875 á 1877: en la
-capital, en el Rosario, en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe,
-se cometieron numerosos abusos y arbitrariedades: parte del pueblo,
-generalmente la clase distinguida usaba de expedientes poco amables, y
-los comisarios de campaña, tantas veces y con tanta razón criticados,
-fueron cómplices de hechos vergonzosos[55].
-
-En 1884 nuevamente se repite el hecho, comenzando por la ciudad
-de Buenos Aires; el poder ejecutivo propone al congreso nacional
-la restricción del voto en las elecciones municipales á solo los
-nacionales; se escribe en contra del extranjerismo. Los extranjeros,
-sobre todo los italianos, se sienten ofendidos, reaccionan, y como
-en todas las reacciones se va más allá de lo justo, se insulta á los
-nacionales y se les desconoce la parte que les correspondía en los
-progresos nacionales. El desconocimiento se hace con evidente mala
-fe. La exaltación continúa con calmas y recrudescencias, hasta que un
-acontecimiento de más importancia, natural é inesperado, desviando el
-interés hacia otro punto de mira, hace olvidar aquel estado incómodo
-de los espíritus. «Se habían hecho grandes preparativos para la
-celebración de la fiesta del 20 de septiembre, cuando un terrible
-huracán causó daños enormes á toda la parte sur de la provincia de
-Buenos Aires. Entonces las fiestas patrióticas fueron transformadas en
-fiestas de la caridad y los italianos se unieron á los argentinos para
-concurrir á aliviar las terribles consecuencias de la catástrofe»[56].
-
-Indudablemente la causa de estos hechos no puede tener otro origen que
-el temor que hubieron de tener los argentinos de verse desalojados de
-la patria con tanto trabajo conquistada y organizada. Y el temor pudo
-también no ser inmotivado: los hechos posteriores probaron que no tuvo
-motivo alguno, pero en los momentos en que una determinada inmigración
-afluye en grande escala, no se puede estar en el interior de las
-conciencias de los gobiernos que dirigen el país de procedencia, para
-saber si hay honradez de propósitos: prueba ésto, las consecuencias
-sufridas por Orange y Transvaal que á sus riquezas de diamantes unían
-una codiciosa inmigración inglesa.
-
-El otro hecho, la escasez de naturalizados, tiene á mi juicio varias
-causas. El artículo 20 de la constitución nacional, facilita la
-adquisición de la ciudadanía á los que la soliciten después de dos años
-de residencia en el país y aun menos, cuando se prueben servicios á la
-república. La ley de ciudadanía fecha 8 de octubre 1869, ha facilitado
-esa adquisición é indicado el procedimiento. Sin embargo, el censo de
-1895 tiene este guarismo, exponente de los naturalizados: 1638, cifra
-tan pequeña que casi no permite tenérsela en cuenta. ¿Cuáles son las
-causas?
-
-En primer lugar, el hecho de que los extranjeros tienen tantos derechos
-acordados por la constitución que de poco los aumenta el ser ciudadano.
-
-En segundo, la inercia humana: si se estableciera que son considerados
-ciudadanos argentinos los extranjeros con residencia de 5, 10, 20 años,
-que no manifiesten voluntad contraria, el censo habría revelado muchos
-miles de naturalizados.
-
-En tercer término, el poco cuidado con que se conceden las cartas de
-ciudadanía; la carta de ciudadanía debe ser acordada como un honor,
-como lo era en la antigua Roma: cualquier extranjero honrado que ve la
-manera en que, sea por culpa de los hombres ó por culpa de la ley se
-conceden cartas de ciudadanía á los elementos extranjeros más bajos é
-inconscientes, en las proximidades de las elecciones é inscripciones
-cívicas, prefiere no colocarse en igual rango que ese elemento. Y así
-se pierden buenos ciudadanos y se adquiere sólo la escoria venal.
-
-Es así que miles de extranjeros son argentinos de corazón, son
-padres de argentinos, están vinculados íntimamente á nuestra vida y
-sin embargo no tienen carta de ciudadanía, ni la ley los reconoce
-ciudadanos.
-
-Las páginas que anteceden dicen á las claras que tampoco en el período
-á que este capítulo se refiere, quedó terminada la formación de la
-nacionalidad argentina, de la nueva raza histórica. La germinación
-continúa, pero falta mucho para que la constitución quede acabada.
-
-
-2. La vida política, económica é industrial, acompaña las
-transformaciones: unas veces con relación á ella, otras veces sin
-relación directa.
-
-Encierra el tiempo comprendido entre los dos censos nacionales, casi
-todo el período presidencial de Sarmiento, el de Avellaneda, Roca,
-Juárez Celman-Pellegrini, Saenz Peña-Uriburu. Época de luchas políticas
-cruentas, que tiene en su triste haber, la revolución de López Jordán,
-la de Mitre contra Sarmiento, de Tejedor contra Avellaneda y Roca,
-que dió Buenos Aires á la nación, deshaciendo el resto de localismos
-existentes; la revolución de 1890, las innumerables intervenciones á
-las provincias para dar término á revoluciones locales ó á desacuerdos
-entre poderes. Hechos todos que demuestran que la conciencia de los
-deberes ciudadanos, el respeto á las instituciones y á la patria, eran
-desconocidos por pueblos ó gobiernos; en una palabra, que las ideas de
-gobierno y administración no habían adquirido fundamentos sólidos y que
-la transformación era también necesaria á este respecto.
-
- * * * * *
-
-La vida económica debió soportar el contragolpe de aquellas
-situaciones, y se tuvo el problema financiero como una de las
-cuestiones más graves de que debieron ocuparse los gobiernos.
-
-Durante la presidencia de Sarmiento, los gastos públicos aumentaron en
-proporciones considerables, pero la renta pública aumentada también en
-proporción parecida, impidió el desequilibrio. Data de esta época la
-fundación del Banco Nacional con el principal propósito de dar un corte
-á la anarquía monetaria del interior.
-
-En los primeros años del período del doctor Avellaneda, se produce una
-violenta crisis: el medio circulante, elevado á grandes cantidades, y
-el fácil crédito, su concomitante, produjeron la suba de los valores.
-Poco después los billetes de los bancos Nacional y de la Provincia,
-eran inconvertibles; el malestar económico denunció los perjuicios que
-tal situación acarreaba. Avellaneda con una tenacidad y patriotismo que
-no han sido tenidos suficientemente en cuenta, se propuso legar á las
-futuras generaciones el recuerdo de un gobierno ejemplar en los manejos
-de los dineros públicos; se ahorró por todos los medios; se suspendió
-la ejecución de las obras públicas que no se reputaron indispensables,
-se disminuyeron los sueldos, se aligeró el presupuesto en todas las
-formas imaginables.
-
-No sucedió otro tanto con la presidencia de Roca; del trabajo del
-doctor Terry citado, tomo estos y siguientes significativos datos:
-
- Deuda consolidada 1880 57.079.000
- -- 1884 122.603.000
- _Gastos_: Presupuesto 1881 19.836.000
- -- 1885 43.000.000
- _Renta_ 1881 24.000.000
- -- 1884 37.000.000
-
-La renta aumenta de continuo, pero ya no existe el equilibrio; los
-gastos no están en proporción y como lógica consecuencia, la deuda
-continúa en aumento. Comienza la desconfianza; los giros y extracciones
-representan enormes sumas, los bancos son impotentes para sostenerse y
-se produce de nuevo la inconversión.
-
-Llega luego la presidencia de Juárez Celman: el país próspero hace
-que la renta pública aumente cada vez más; en el primer año de este
-gobierno ella representa 57.000.000; renace la tranquilidad y se fundan
-nuevos bancos. Pero desgraciadamente el fenómeno del desequilibrio en
-los gastos se repite. El presupuesto de gastos es enorme, y si es de
-47.000.000 de pesos lo que se presupuesta para gastos, esa cifra no
-es sino aparente, pues hay cerca de 26.000.000 de pesos que se gastan
-fuera de presupuesto. Las circulaciones fiduciarias abundan nuevamente
-y los grandes negocios se suceden hasta 1890 en que el presupuesto se
-ha elevado á 71.469.000 pesos y la deuda pública á 355.000.000 de
-pesos. Vuelve la desconfianza, el malestar y por fin la revolución.
-
-En las dos presidencias siguientes, de Pellegrini y Sáenz Peña, la
-situación se remedió en lo que se pudo, y la marcha económica del
-país fué regular; no obstante, datan de la época otras emisiones y
-empréstitos que se agregaron á los anteriores.
-
-En la misma situación se encontró el país en la presidencia de Uriburu,
-en la que los presupuestos tuvieron además que soportar los gastos
-impuestos por la necesidad de la provisión de armamentos para una
-guerra que se creía próxima.
-
-Á pesar de tantas novedades en materia financiera el país prosperó
-mucho, pero el crédito externo se había resentido, y pasarían largos
-años antes de que el nombre argentino no despertara irónicos recuerdos
-en los hombres de banca de Europa.
-
-
-3. Entre todas las manifestaciones de progreso ocupan lugar importante
-las vías de comunicación, y sobre todo los ferrocarriles. El adelanto
-de las ciudades, pueblos y colonias, precedía algunas veces al mayor
-desarrollo de aquéllas; otras, iban primero las vías atravesando
-soledades, y eran fecundas, pues que pronto surgían á sus lados
-colonias y sembradíos, signos del progreso de las regiones.
-
-Hemos visto cuál era el estado de las vías de comunicación en 1869;
-desde esa época su desarrollo sigue en progresión geométrica. El mayor
-progreso corresponde á los ferrocarriles: En 1880, los ferrocarriles
-que cruzan la provincia de Buenos Aires permiten trasladarse hasta
-Campana por el norte, por el sur hasta Dolores, por el centro hasta el
-Azul y por el oeste hasta Bragado. Buenos Aires se une con Tucumán,
-y por el oeste con Villa Mercedes. En la siguiente década, de 1880 á
-1890, los ferrocarriles unen la capital á Bahía Blanca, Mar del Plata y
-Tres Arroyos, Pehuajó, Pergamino, Junín y San Nicolás. En Santa Fe se
-llega hasta Calchaquies, cerca del Chaco; San Luis, Mendoza, San Juan,
-Salta, Santiago del Estero tienen este medio de comunicación con la
-capital; en el litoral, Ceibo se une á Concordia, Paraná á Concepción
-del Uruguay, Villaguay á Gualeguaychú. Todo este conjunto formaba un
-total de 9453 kilómetros en explotación.
-
-El segundo censo nacional trae en materia de ferrocarriles cifras
-y datos hasta 1898. En 1896, los kilómetros de vías férreas en
-explotación sumaban 14.462; el 1^o de enero de 1898 eran 14.799.
-Agregándose á esta cantidad la que proporcionaron las líneas
-secundarias y tramways á vapor se llegó á un total de 15.245. La
-cifra fué pequeña sin duda, en proporción á los inmensos territorios
-argentinos, pero de considerable importancia como exponente de progreso
-en el espacio de tiempo intercensal. La importancia del capital y del
-brazo extranjero en esta materia, es tan evidente que hace innecesaria
-cualquier argumentación á su respecto. Es el capital extranjero, sobre
-todo el capital inglés el que ha impulsado aquellas construcciones;
-son extranjeros en su mayor parte los que las han dirigido y millares
-de peones extranjeros se han unido á los argentinos en los trabajos
-materiales.
-
-En lo que á tramways se refiere, debo recordar que en 1873 los tuvieron
-también Rosario y Paraná; después se establecieron en las otras
-ciudades y el censo de 1895 comprobó su existencia en 19 poblaciones
-correspondientes á once provincias. Las empresas eran 39: 28 eran
-argentinas, teniendo como tales á las sociedades anónimas, y 11
-extranjeras.
-
-Las mensajerías eran atendidas por 179 empresas y las galeras y
-diligencias cruzaban también innumerables regiones completando los
-beneficios del ferrocarril ó reemplazando á éste en aquellas á que aun
-no había llegado.
-
-Agréguese á todo esto que las comunicaciones marítimas con
-Europa, Uruguay, litoral y Paraguay, habían realizado notables
-perfeccionamientos, respondiendo á las exigencias cada vez mayores, del
-transporte de pasajeros, del comercio y de la inmigración.
-
-El correo sigue las vías de comunicación: va en los ferrocarriles,
-aprovecha los vapores, las mensajerías lo conducen; se desarrolla en
-toda la república y una modesta estampilla de pocos centavos permite
-enviar noticias á las más apartadas regiones.
-
-Completan estos datos los que se refieren á telégrafos y teléfonos:
-en la presidencia de Sarmiento se estableció el cable á Europa. Las
-empresas ferrocarrileras colocaron telégrafos á lo largo de las vías;
-el segundo censo dió una red telegráfica de 40.814 kilómetros. Las
-compañías de teléfonos á su vez, se multiplicaron: en 1896, eran 41: 33
-propiedad de argentinos y 8 de extranjeros.
-
-La reflexión sobre tanto progreso y el estudio del origen de cada
-empresa, da una lección provechosa del valor que tienen las ideas
-y los conocimientos de las viejas civilizaciones para los pueblos
-en formación; de cómo el bien entendido patriotismo no consiste en
-cerrar las puertas á las industrias, á las ciencias y á los hombres
-de otras razas y naciones. Antes bien, consiste--y acordarán en ello
-altruistas y egoístas--en aprovecharles, dejándoles que aprovechen.
-Las empresas ferrocarrileras habrán extraído muchos millones de pesos
-á los argentinos para pasarlos á manos de accionistas ingleses:
-es cierto, los extranjeros han venido buscando su interés y no el
-nuestro; es innegable y es humano; pero en cambio, han hecho nuestras
-comunicaciones más fáciles, han acortado las distancias, han permitido
-é impulsado el generar de pueblos; y los adelantos quedan y valen mucho
-más que lo que se va. Bienvenidos sean capitales y brazos extranjeros;
-bienvenidos sus propósitos de enriquecimiento; que lo consigan, pues
-que al hacerlo, facilitan el nuestro!
-
-Unas veces adelantándose á los hechos, otras concomitantes con ellos,
-congresos, presidentes y ministros, proyectaron leyes que pronto
-obtuvieron sanciones. Aparte de las que ya he citado, conviene recordar
-aquí que en materia de comunicaciones, se dictó en 1872 la ley de
-ferrocarriles que estuvo en vigencia hasta 1891 en que se dictó la
-ley número 2873 que con la reglamentación de 1894 rige actualmente.
-De 8 de octubre de 1875 data la ley 750, de telégrafos, reformada
-en un artículo en 1889. Además, la República Argentina adhirió á la
-convención de la Unión telegráfica internacional. Asimismo forma parte
-de la Unión postal universal y ha celebrado diversas convenciones
-postales. La ley de correos sancionada en 1876 rige en la actualidad.
-
- * * * * *
-
-En materia de comercio, nada tan claro como las cifras para indicar los
-progresos. Los datos del censo nacional de 1895, completados con los
-estudios y trabajos que publica la división de comercio é industria,
-dirigida por don Ricardo Pillado, informan al detalle. Baste establecer
-que en 1895 el valor de la importación alcanzó á la suma de 205.154.420
-pesos oro; el de la exportación á 322.843.841 pesos oro quedando por
-consiguiente un saldo á favor del país de 117.689.421. Débese hacer
-constar, sin embargo, por respeto á la verdad, que ese saldo fué
-excesivo en relación á los saldos de años anteriores y posteriores,
-no porque hubiera en ellos diferencia apreciable en las cifras de
-importación sino porque la hubo en las exportaciones. Los principales
-capítulos, casi el total de la exportación, los dan los productos de
-la ganadería y de la agricultura. Los de la importación, las materias
-textiles, los artículos de locomoción y transportes, los materiales de
-construcción y los artefactos de hierro.
-
-Como disposiciones legales que al comercio se refieren, recuérdese que
-en 1876 se dictó la ley general de marcas de fábrica, que rige aun,
-con las modificaciones introducidas en 1900. Desde 1899, la Argentina
-adhirió á las disposiciones tomadas en esta materia por el Congreso de
-derecho internacional privado, reunido en Montevideo.
-
-
-4. Hemos hecho ya referencia á las disposiciones tomadas para la
-introducción de inmigrantes agricultores, de las medidas puestas en
-práctica para conseguir la formación de colonias, y al número de éstas
-que existían en la fecha del segundo censo. Débese aquí agregar las
-cifras que completan la demostración de los progresos: Hectáreas
-cultivadas en 1872, 580.008; en 1888, 2.459.120; en 1895, 4.892.005.
-Buenos Aires, el litoral, Córdoba, Mendoza, San Juan y Tucumán, son
-los mayores contribuyentes y como expansión de estas, comienza en la
-época á adquirir importancia la agricultura de Santiago del Estero,
-San Luis y La Pampa. El trigo, maíz, pasto seco y lino, en el orden de
-enumeración, son los cultivos predilectos según las estadísticas.
-
-Con el desarrollo de las colonias, con la especialización en los
-cultivos, llegaron las mejoras en los instrumentos de labranza, que
-disminuyen el trabajo, multiplican los rendimientos, y hacen de este
-modo más fácil y agradable la vida del agricultor. Con el desarrollo
-de la agricultura vino también la subdivisión de la propiedad. Las
-estancias cedieron los lugares vecinos á las grandes ciudades para que
-los ocuparan quintas y chacras; aumentó así el número de propietarios
-y se facilitó el arraigo de los extranjeros al suelo. Estos se
-establecieron de un modo definitivo en general: propiedad y familia
-son sólidos vínculos; el tiempo los hace más fuertes y la nación gana
-nuevos trabajadores, que serán padres de futuros ciudadanos.
-
- * * * * *
-
-Los progresos ganaderos deben entenderse en el sentido de la mejora
-del producto: con esto se consigue mejor rendimiento y colocación en
-el mercado universal. En 1895, los animales argentinos no se criaban
-solo en grandes potreros, sin cuidado alguno. Desde tiempo atrás, en
-estancias y cabañas se cuidaban animales seleccionados que servirían
-para la reproducción. En ferias y exposiciones se obtenían ya altos
-precios y los buenos resultados estimulaban al trabajo. Se combatía
-así también la degeneración del ganado criollo, tantas veces afirmada
-aunque no probada aún de una manera positiva.
-
-El ganado en las estancias mejoró; es que ya los estancieros no son
-sólo los hijos rebeldes de familias pudientes, ó los criollos reacios
-á otras faenas, como pudo acaecer en otros tiempos; hay entre ellos
-cantidad de individuos que han educado su mente, y la educación en
-una disciplina cualquiera, la ha ampliado facilitando la comprensión
-de otras ideas. Son hombres pudientes que unen á éstos, otros
-conocimientos; más aun, en la fecha comienza la tendencia á encomendar
-el cuidado y dirección de las estancias y establecimientos rurales, á
-especialistas que harán ciencia del oficio y substituirán los viejos
-sistemas por los que los conocimientos científicos, el estudio y la
-experiencia proporcionan.
-
-El progreso ha consistido, pues, en el mejoramiento de los animales.
-En cuanto al número, las grandes exportaciones no han permitido que la
-cifra de existencia en el territorio, aumentara. Más aun, se notaba
-en la época, una tendencia á la disminución. El censo de 1895 hace
-comparaciones numéricas con los datos de 1888 y contiene estas cifras:
-
- 1888 1895
- Ganado vacuno 21.961.657 21.701.526
- -- caballar 4.234.032 4.446.212
- -- asnal y mular 417.494 483.369
- -- lanar 66.706.097 74.379.562
- -- porcino 393.758 652.766
- -- cabrío 1.894.386 2.748.860
-
-datos que ponen en evidencia las afirmaciones que acabo de hacer. El
-ganado lanar y el cabrío habían aumentado sin embargo á pesar del gran
-consumo y exportación que se hace del primero. Inundaciones, secas y
-pestes, redujeron después ese número de ganado lanar, haciéndolo entrar
-también en la regla de la disminución que se notó en las demás especies
-de ganado.
-
-En cambio el mestizaje y la pureza aumentaron; de una fecha á la otra,
-el ganado vacuno tuvo un aumento de 1.289.547 en los mestizos y de
-34.358 en los puros; el caballar, de 155.976 mestizos y 10,620 puros;
-el lanar, de 14.103.316 mestizos y disminución en 45.698 puros; en fin
-el porcino, aumentó en 67.041 mestizos y 10.105 puros.
-
-En cuanto á la distribución geográfica de los animales, el este ó
-litoral, lleva enormes ventajas al resto de la nación, salvo para el
-ganado mular y asnal en los que las del oeste ó andinas ocupan el
-primer puesto á causa de la forma territorial que hace indispensable
-esa cría en aquellas regiones.
-
-Como resumen, repito, pues, que los progresos en esta materia han
-consistido en la aplicación de métodos de cuidado de animales, métodos
-unos traídos de fuera, otros de origen nacional, y en la introducción
-de animales finos, idea esta última preconizada por Rivadavia y que
-sólo daría sus resultados esperados, tantos años después.
-
- * * * * *
-
-El estudio de los progresos y mejoras en cada una las industrias,
-llevado al detalle, sería fatigoso y en parte extraño á este trabajo.
-Me he detenido algo en los de las industrias ganadera y agrícola
-por ser éstas las de mayor importancia en nuestro país. Trataré con
-brevedad lo que á las otras respecta.
-
-La industria vinícola y la industria azucarera que caracterizan
-regiones continuaron sus progresos en cuanto á mejoras en los métodos y
-en cuanto á cantidades de productos.
-
-La primera, desde 1890 hizo que la importación de vinos se redujera
-considerablemente; la segunda, no solo bastó para el consumo nacional
-(no obstante lo cual hubo una pequeña importación) sino que preparó la
-plétora que poco después se produjo.
-
-En ambas industrias, los propietarios y trabajadores argentinos, son
-más numerosos que los propietarios y trabajadores extranjeros. Tienden
-á ser éstas, industria nacionales por excelencia, y las regiones de su
-cultivo, muestran al viajero en cuánto adelantan en virtud de tales
-producciones.
-
- * * * * *
-
-Respecto de las industrias en general, el censo trae un cuadro del que
-tomo estos datos.
-
- RESUMEN DE LAS INDUSTRIAS DE LA REPÚBLICA
-
- Clave
- A = Argentinos
- B = Extranjeros
-
- +--------------------------------------------------------------------+
- | | | Nacionalidad | Personal |
- | | Número | de los | empleado |
- | Industrias | de | propietarios | |
- | | casas +--------^-----------------^--------+
- | | | A | B | A | B |
- +-----------------------+--------+--------+--------+--------+--------+
- |1. Alimentación | 4.082 | 508 | 3.574 | 8.345 | 18.726 |
- |2. Vestido y tocador | 5.713 | 647 | 5.066 | 10.414 | 22.185 |
- |3. Construcciones | 3.955 | 960 | 2.995 | 12.702 | 17.817 |
- |4. Muebles y anexos | 2.259 | 326 | 1.933 | 4.123 | 8.598 |
- |5. Artísticos y ornato | 949 | 173 | 776 | 803 | 1.757 |
- |6. Metalurgia y anexos | 3.163 | 389 | 2.774 | 4.018 | 10.613 |
- |7. Productos químicos | 317 | 56 | 261 | 2.203 | 2.509 |
- |8. Gráficos y anexos | 427 | 122 | 305 | 2.558 | 2.522 |
- |9. Mixtas y diversas | 1.339 | 317 | 1.022 | 7.190 | 8.567 |
- | +--------+--------+--------+--------+--------|
- | | 22.204 | 3.498 | 18.706 | 52.356 | 93.294 |
- +-----------------------+--------+--------+--------+--------+--------+
-
-Este cuadro muestra á las claras que la industria argentina está
-en manos de extranjeros. Los propietarios extranjeros de casas
-industriales, son seis veces más que los propietarios argentinos.
-Del personal empleado es extranjero, dos terceras partes. En ninguno
-de los grupos de industrias hay más propietarios argentinos que
-extranjeros; y sólo en las artes gráficas y anexos, los trabajadores
-nacionales exceden en una pequeña cifra á los extranjeros, y en número
-de alguna consideración en el grupo de «mixtas y diversas».
-
-En algunas industrias en particular, la regla anterior tendrá
-excepciones; pero en los grupos de industrias, es tal cual se ha
-expresado.
-
-Quiere esto decir que la nacionalización de las industrias está en
-plena efervescencia; que tiempo pasará todavía para que se pueda hablar
-de industria nacional, entendiendo por tal no ya la de productos
-exclusivamente argentinos, sino con referencia á la nacionalidad de
-los propietarios. Si la industria es factor determinante en la vida
-nacional; si propietarios y operarios en la aplicación de los métodos
-distintos, seguidos en países diversos dan á los respectivos trabajos
-modalidades características, bien puede decirse que también en esta
-materia, la nacionalización se prepara, con cantidad de combinaciones
-y formas, en que todas las anteriores tienen cabida, para dar con
-el tiempo, su carácter propio, á la que será poderosísima industria
-nacional.
-
-
-5. La ciencia en general, no es sino prolongación de la europea, y
-por tal motivo no me detendré en su estudio. Sigue los movimientos de
-aquélla, disfruta sus triunfos, se plantea los mismos problemas. Acá y
-allá es una sola.
-
-El progreso de las bellas artes, en el sentido de nacionalización del
-arte, es desigual, en una y en otra.
-
-No se puede hablar de arquitectura argentina con referencia á 1895. Era
-permitido, como es ahora, á simples constructores afear la ciudad con
-las monótonas casas en forma de tren; les era permitido también, como
-ahora, idear los más extravagantes modelos, con frentes arlequinescos,
-grutas á la calle, castillos medioevales con adornos renacimiento
-ó Luis XV y tantas otras cosas que dañan á la futura arquitectura
-nacional y acostumbran á los jóvenes á no horrorizarse ante ellas.
-Costumbre peligrosa porque permite que surjan imitadores... Lo
-dicho es aplicable á las ciudades grandes: Buenos Aires, Rosario, La
-Plata, un poco Córdoba también. En las demás, el sistema colonial
-de construcción con amplios y cómodos patios, domina, y es sin duda
-preferible á las construcciones á que acabo de referir. Todo esto no
-impide que se reconozca que en la época del censo existieran y muchos,
-buenos edificios y que hubiera ya, sobre todo en Buenos Aires, muchas
-de las hermosas casas que hoy posee.
-
-La escultura, que comenzara con el italiano Camilo Romairone, ha hecho
-algo más. Algunos argentinos se trasladaron á Europa, adquirieron
-conocimientos, los difundieron después y el progreso en la materia es
-evidente.
-
-La pintura, en manos de extranjeros que trabajan acá, tuvo buenas
-producciones: Agujari, Chartón, Romero, son nombres de extranjeros que
-entre nosotros trabajaron en esta bella arte, Della Valle, Fernández
-Villanueva, Rodríguez Etchart, Ballerini y Sivori siguieron sus huellas
-y honraron las bellas artes argentinas.
-
-En fin, en música, los nombres de Bernasconi, Hargreaves y Aguirre,
-Berutti merecen especial recuerdo como iniciadores y propulsores.
-
-En todas estas manifestaciones no veo nada que pueda llamarse ya
-propiamente nacional: son obras de gentes que han hecho estudios en
-escuelas extranjeras y en ellas han moldeado su gusto. No es posible,
-por otra parte, que las bellas artes tengan considerables adelantos, en
-países en formación.
-
-El maestro Williams, en un notable trabajo, afirma que la música
-argentina, se orienta hacia las fuentes populares, y hace un llamado
-á los jóvenes artistas, herederos del genio estético de nuestros
-payadores. No me parece que el ideal del arte argentino sea sólo
-«extraer la esencia» de aquellas músicas y cantos, como en arquitectura
-no puede ser conservar las líneas generales de los ranchos de la pampa.
-Estas primitivas manifestaciones de arte, que la música y cantos de
-los payadores nos legaron, pueden y deben ser estudiadas, trabajadas
-y conservadas como patrios recuerdos, y porque en verdad encierran
-intensas expresiones de sentimientos, pero el ideal debe estar sin duda
-en algo más, y el arte nacional nacerá cuando estos restos nacionales
-se hayan asimilado y confundido con lo que llega de afuera y toma
-patria en nosotros.
-
-En cambio, la poesía sí ha producido obras notables: el genio español,
-imaginativo por excelencia, ha derramado siglos de poesía en la
-Argentina, que se han confundido en sus hijos con todas las energías
-de la poesía italiana y las peculiaridades de las otras, y la nación
-Argentina ha podido tener una literatura nacional, con producciones
-tan buenas como las más perfectas de cualquier nación. Así pues, esta
-literatura que está casi formada y que es argentina, no la constituye
-la poesía gauchesca seguramente aunque ella también tenga su parte. Me
-refiero para la poesía á lo dicho respecto de la música.
-
-En estas breves palabras creo dejar establecido cuál era el grado de
-desarrollo de las bellas artes en 1895, en la Argentina.
-
-
-6. La educación é instrucción pública en las tres formas ó grados
-en que nuestro país la da, recibe la acción benéfica de Sarmiento y
-su ministro Avellaneda, ministro durante cinco años y poco después
-presidente de la República por seis años más. Deliberadamente hago el
-recuerdo de que Avellaneda ejerció acción y dió consistencia á sus
-pensamientos durante once años, con la única interrupción del corto
-período en que el doctor Albarracin fué ministro de Sarmiento. Para que
-los planes de enseñanza den resultados, es condición primordial, que el
-experimento sobre su aplicación y conveniencia no se vea trabado por
-nuevos planes completamente diversos, creados por otros ministros, con
-ideas distintas, que generalmente causas políticas llevan al gobierno,
-y causas políticas lo arrojan de él.
-
-La enseñanza secundaria, sometida más que las otras á sufrir las
-consecuencias que los cambios ministeriales por el hecho de ser la
-única que directamente depende del ministro, ha tenido como carácter
-típico, la inestabilidad. En poco más de cuarenta años se han
-modificado notablemente los planes de enseñanza secundaria, más de
-veinticinco veces, lo que ha perturbado mucho la marcha regular de
-tales estudios.
-
-Ahora bien, si Avellaneda pudo impulsar cuanto lo hizo la educación é
-instrucción fué en primer lugar, por la feliz circunstancia de haber
-permanecido tantos años en el gobierno y por la no menos feliz, de
-haber sido compañero, durante muchos de ellos del gran Sarmiento.
-
-Sarmiento, sobre todo en la enseñanza primaria y en la secundaria,
-Avellaneda en la secundaria y en la universitaria, ambos en la normal,
-pusieron la enseñanza en la vía del progreso completando la obra
-anterior de Urquiza y Mitre. El constante desarrollo continúa después,
-aun en las malas épocas políticas, y la acción educadora está en todas
-partes: está en las esferas universitarias con la ley Avellaneda; está
-en la fundación de los colegios nacionales de Jujuy, Rioja, Santiago
-del Estero, Corrientes, Santa Fe y San Luis, y las escuelas normales, ó
-institutos tales, anexos á los colegios nacionales de Concepción del
-Uruguay, Santiago del Estero, Paraná; está en la creación de cátedras
-de mineralogía en los de San Juan y Catamarca, de agronomía en los de
-Salta, Tucumán y Mendoza, todo ello en la presidencia de Sarmiento:
-está en la acción continuada en las presidencias siguientes. Colegios,
-escuelas, institutos especiales surgen por todas partes. Está en el
-llamado de maestros y maestras norteamericanos y alemanes para que
-enseñaran métodos de pedagogía; está, en fin, en las subvenciones á
-las provincias,--quizá las únicas subvenciones justas--destinadas á
-facilitar el desarrollo de la educación é instrucción. Está en la
-preparación de maestros; está en la ley de educación común de 1884,
-en la preocupación constante que por la enseñanza mostraron nuestros
-hombres de gobierno, ó nuestros escritores de ciencia política.
-
-Es claro que quedó mucho por hacer; que el censo de 1895 reveló un
-considerable número de analfabetos, pero tampoco era posible hacer
-más en pocos años. No bastan los buenos deseos para instruir una
-población, y en cuanto á la educación es muchas veces obra de siglos.
-Los progresos en materia de instrucción, son de los más halagadores que
-el período encierra.
-
-
-7. Pasamos á la legislación. Recordé en el capítulo anterior, que desde
-1862, existe el código de comercio. Sucesivos proyectos de reforma, de
-1870, 1876, 1879, 1887, 1889, este último hecho ley, no revelaron que
-los anteriores no fueran buenos: indicaron en primer lugar, que las
-actividades cambiaban á diario, que las nuevas situaciones imponían
-otras reglas y que preciso era seguir á la costumbre y fundar en
-ella las leyes. Debo recordar asimismo, aunque pertenezca á época
-posterior, la reforma de 1902, en la parte referente á quiebras, que
-responde á causas semejantes. En segundo lugar, revelaron la dificultad
-en el dictado de leyes para pueblos en formación, con psicología
-poco estudiada y á la vez difícil de estudiar por sus diarias
-transformaciones.
-
-El código civil, sancionado en 1872, ha recibido la más buena acogida
-en la opinión de quienes, dentro y fuera del país, á tales estudios
-se han dedicado, con pocas y no muy justificadas excepciones. Mezcla
-de estudio de las costumbres y de aplicaciones de razonamientos
-abstractos[57], tiene tal vez muchas disposiciones cuya reforma se hace
-á diario más necesaria; pero en general, es obra digna de los mayores
-respetos, y que coloca á su autor entre los hombres que con mayor
-caudal contribuyen á la formación de nuestras instituciones. Ejemplo
-de las reformas que las transformaciones sociales hicieron necesarias
-á punto de determinar la modificación de la ley, fué la legislación
-sobre el matrimonio. El sistema religioso adoptado por el legislador,
-pudo llenar las necesidades en la época en que fué sancionado; pero
-las transformaciones del país, impusieron la necesidad del cambio. El
-poder ejecutivo en su mensaje de 22 de septiembre de 1887, acompañando
-el proyecto de ley de matrimonio civil, decía en su comienzo: «El
-creciente aumento de la inmigración europea, ha puesto de manifiesto
-la necesidad de reformar nuestra legislación sobre el matrimonio.
-El código civil sólo autoriza el matrimonio religioso, celebrado en
-conformidad á sus disposiciones y según las leyes y ritos de la Iglesia
-á que los contrayentes pertenezcan. Muchos habitantes de la república ó
-no tienen en el país sacerdotes de la comunión á que pertenecen, para
-que bendiga su unión, ó no profesan culto externo alguno, creyendo en
-Dios y adorándolo como autor de lo creado.» La discusión que tuvo lugar
-en el siguiente año, fué larga, y quien la lee ve como las nuevas ideas
-deben combatir para imponerse á los prejuicios: como de una cuestión de
-orden, se hace cuestión de fe, y como al fin, triunfa la reforma. Los
-peligros que se presagiaban por los enemigos de la proyectada ley, no
-se han producido, y en cambio su sanción ha importado una libertad más
-á las que nuestra constitución y nuestras leyes aseguran á todos los
-hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino[58].
-
-El código penal ha sido el más desgraciado. El doctor Tejedor redactó
-hacia 1865-1867 su conocido proyecto. Veinte años pasaron sin que las
-cámaras legislativas lo sancionaran, en tanto que algunas provincias
-lo adoptaban. Después de tanto sueño en las carpetas del congreso,
-éste sancionó, tomando algunas ideas de él, el código penal, «al
-cual por falta de respeto á la verdad, los autores llamarían en la
-ley, código del doctor Tejedor»[59]. Nuevo proyecto se redactó en
-1881; se sancionó otra reforma en 1886; de 1891 data otro proyecto.
-La inercia legislativa malogró siempre estas iniciativas, y cuando
-alguna cosa hizo, fué mala. Así, y para encerrar aquí lo que á época
-posterior pertenece, recordaré que en 1903 se sancionó la llamada ley
-de reformas, tan mala, que á poco andar hizo necesaria la reparación
-del mal, y en 1905 se terminó la redacción de un nuevo proyecto que
-el congreso aun no ha considerado... Es de esperar que las leyes que
-aseguran la propiedad y la vida con la base del estudio del delito y
-del delincuente, merezcan en adelante un poco de atención.
-
-
-8. Al terminar este período un nuevo hecho de orden social, se presenta
-en la Argentina; hecho que es también producto de ideas traídas por los
-trabajadores de Europa. Es la aparición entre nosotros del socialismo.
-Comenzó en la capital, hecho que se explica por cuanto en ella tienen
-residencia, la mayor parte de los obreros industriales extranjeros
-venidos al país. Afirma que las causas que dieron origen al socialismo
-en Europa, existen también en la Argentina; que aquí también hay
-oprimidos; que la clase rica aprovecha la fuerza individual de los
-trabajadores; que «á pesar de la gran extensión de tierra inexplotada,
-la apropiación individual de todo el suelo del país, ha establecido
-de lleno las condiciones de la sociedad capitalista... La aspiración
-final del partido obrero argentino, es la substitución del régimen
-capitalista por la sociedad colectivista, y su programa inmediato tiene
-por fin el mejoramiento económico de la clase proletaria»[60].
-
-No me corresponde hacer un juicio sobre este movimiento. Indico el
-hecho como demostración general de la influencia determinante en la
-nueva forma de ser la vida argentina. El movimiento vago al principio,
-toma fuerzas después y llega á constituír un partido con afirmaciones
-precisas, que aspira á reformas radicales, netamente determinadas. El
-acrecentamiento siempre mayor del número de partidarios es un hecho
-que caracteriza una transformación y obliga á orientar los estudios
-sociales en el sentido de establecer el grado de justicia y necesidad
-que pueda tener tal movimiento en nuestro país.
-
- * * * * *
-
-Queda bosquejada la transformación de la Argentina en el tiempo
-encerrado en el paréntesis que comprenden los dos censos nacionales.
-El cambio rápido indica que no es ella, la que naturalmente sufriría
-la nación si estuviera formada. No es el que de un modo natural sufren
-todos los países. No es el de la joven mariposa que los días envejecen.
-Es anterior: es el de la larva que se convierte en mariposa.
-
-
-
-
- CAPÍTULO IV
-
- 1910: CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO
-
- 1. El estado de formación de la raza en 1910. La inmigración.--2.
- Agricultura; ganadería; otras industrias. Comercio.--3. Cambios
- políticos y situación económica--4. Vías de comunicación.--5. La
- educación é instrucción pública.--6. La prensa, bellas artes,
- religión.--7. El socialismo. El anarquismo.--8. Conclusión.
-
-
-1. Después del largo viaje que hemos hecho á través de los años para
-encontrar la formación étnica de la nación nueva y relacionarla con las
-causas y formas de sus progresos, entramos á estudiar tales cosas en el
-momento en que la nación deja su primera juventud de guerras, luchas y
-reconstrucciones, para vivir días más tranquilos: tal es al menos la
-esperanza común de todos sus hijos.
-
-El capítulo debe ser breve; no es este trabajo una obra de estadística;
-los datos de tal disciplina, han sido tomados como medio de
-demostración ó de relación á épocas anteriores; fueron más necesarios
-en los capítulos que han precedido por cuanto se necesitaba ver lo que
-ya no es; la actualidad la vemos y la comprendemos más fácilmente.
-
- * * * * *
-
-Desde 1895, época á que en la materia llegamos en el anterior capítulo,
-la inmigración continúa su aporte de individuos en grandes cantidades.
-En 1904 la cifra de llegados alcanza á 125.567, con un saldo de 86.644;
-dos años después, en 1906 esas cifras son: llegados 252.536; saldo
-192.412; hay luego un descenso, para aumentar de nuevo en 1910 en que
-la llegada de los primeros meses permite calcular el total del año en
-260.000[61]. Esta cifra debe tomarse con las reservas del caso desde
-que existe la circunstancia anormal del exceso de trabajo originado
-por los preparativos para las exposiciones y fiestas del Centenario.
-
-Pueblos de Europa que antes sólo estaban representados por uno que
-otro hijo audaz que se animaba á venir en busca de mejor fortuna, se
-encuentran ahora con colonias enteras: tal Rusia, Turquía, etc. Los
-rusos, por ejemplo, cuyo número era insignificante en 1890, son, en
-octubre de 1909 en la capital solamente, 13.714. Llegan á ocupar el
-tercer lugar entre las naciones que dan inmigrantes á la Argentina.
-En 1909 arriban cerca de 15.000. En los primeros meses de 1910 esta
-inmigración disminuye. Los turcos y sirios desparramados en todas
-partes y dedicados casi exclusivamente al comercio del menudeo, forman
-legión. Unos y otros se ligan poco á nuestra sociabilidad, son en
-cierto modo inadaptables, pero día llegará en que sino ellos, sus
-hijos se mezclen y crucen con los hijos de otras razas y naciones
-y un nuevo factor de importancia numérica se agregará á los tantos
-que ya concurren á la formación social argentina. La inmigración
-italiana es la que llega en mayor número; pero en 1910 es desalojada
-de su posición por la española, que pasa á ocupar el primer lugar. La
-inmigración italiana compensa la entrada con la salida. No ha de ser
-causa insignificante en esta disminución la gran propaganda que los
-diarios y los escritores de Italia hacen en contra de la inmigración á
-la Argentina, atribuyendo á este país falta de justicia y dificultad
-para su vida. Por otra parte, el gobierno mismo de Italia tiene interés
-en que los hijos de aquellas tierras queden allí para cultivar grandes
-zonas del sur.
-
-El aumento numérico de la inmigración española si es bueno en cuanto á
-acrecentamiento del número total de la población, no es sin duda, lo
-mejor que puede llegarnos. Los motivos de mi opinión los he expresado
-ya en el curso de este trabajo.
-
-La inmigración francesa disminuye un tanto también. Las demás continúan
-en progresivo aumento.
-
-Los cruces, de que en capítulos anteriores hemos hecho mención, se
-presentan en proporciones mayores aún: los cálculos de combinaciones,
-podrían resolver todas las formas en que se presentan: todas las razas
-se unen y los hijos de extranjeros que se han incorporado á nuestro
-suelo vuelven á unirse con otros que proceden de otros pueblos, al
-punto de ser grande el número de personas que pueden recordar que sus
-ocho bisabuelos pertenecieron á ocho distintas nacionalidades.
-
-También la forma de distribución que adopta es, como fué en épocas
-anteriores, señalada por causas geográficas: allí donde el cultivo y la
-vida son más fáciles, allí el inmigrante se dirige: los centros en que
-sus connacionales están en crecido número, ejercen sobre él invencibles
-atracciones y sus esperanzas de fortuna y bienestar le empujan á
-trasladarse y establecerse en tales lugares.
-
-La ciudad capital sigue creciendo: hay en ella grandes comodidades y
-las dificultades para el trabajo no son muchas: se instalan fábricas,
-se adoquinan calles, se trabaja en todas formas. El censo de octubre
-de 1909, le da 1.231.698, que es fácilmente 1.300.000 el 1^o de enero
-de 1910. Conviene tomar esa fecha y no la del 25 de mayo por cuanto el
-número en tal día es anormal: los paseantes argentinos que á fuerza de
-vivir en el extranjero han dejado de ser habitantes de estas tierras,
-vuelven con ocasión de las fiestas; el interior se desborda sobre
-Buenos Aires: las familias pudientes que desde tiempo concertaban un
-paseo á la capital, combinan el paseo con el centenario y los hoteles
-rechazan pasajeros porque hay plétora. Tal situación anormal no puede
-servir para el estudio estadístico, en que se trata de examinar el
-conjunto, quitándoles las irregularidades producidas por hechos ajenos
-á la marcha general del país.
-
-De aquellos 1.300.000 habitantes, 49 por ciento son argentinos y 51
-por ciento extranjeros. Esta proporción no se presenta en ninguna
-provincia, pero es signo indicativo de la constante inmigración;
-siguen en el orden de importancia Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba,
-Entre Ríos, orden idéntico al anterior y que sólo se diferencia en el
-aumento de número.
-
-Con los inmigrantes llegan los capitales: las estimaciones de éstos
-no pueden ser sino aproximativas y variables todos los días; más de
-cualquier modo, son enormes, al punto de que ha podido calcularse
-el capital _inglés solamente_, empleado en la Argentina, en
-12.500.000.000 de francos. El francés ha sido á su vez valuado en
-800.000.000 de francos. En el cálculo del capital inglés, los valores
-de los ferrocarriles hacen en gran parte que las cifras sean tan
-extraordinarias. _La Nación_ del 15 de noviembre de 1908, traducía un
-artículo publicado por el _South American Journal_ de Londres: en él
-se estimaba el valor de las acciones de ferrocarriles argentinos en un
-total de libras 154.814.472 es decir 3.870.361.800 francos. No sé qué
-datos sirvieron á Rigby para hacer el cálculo á que he referido, pero
-creo no obstante, que debe haber alguna exageración.
-
-La preferencia de la inmigración en general, está por la agricultura:
-los gobiernos se preocupan en dictar medidas, término que no
-implica que se cumplan. En efecto, y por desgracia, alguna falta
-de cumplimiento en lo prometido, alguna falta de justicia, unida á
-algunos desengaños, han hecho como acabamos de decir, que los diarios,
-autores y aun autoridades europeas, de Italia é Inglaterra sobre
-todo, se expresen en términos poco amables para la Argentina, y que
-desgraciadamente parte al menos de tales afirmaciones tengan fundamento
-serio.
-
-
-2. La agricultura, ahora como en anteriores épocas, transforma los
-campos. Se calcularon en enero de 1910, en 18.775.672 las hectáreas
-destinadas al cultivo: la cifra que dió el censo de 1905 fué 4.892.005;
-como se ve la diferencia es notable; la tierra inculta se transforma
-en praderas, trigales y sembradíos de toda especie. Existe sin embargo
-un hecho, que por lo menos por curiosidad merece ser recordado. No
-siempre la agricultura conquista los campos de una manera permanente:
-refiriéndose á Córdoba, dice el señor M. E. Río: «La evolución que se
-opera en esas fértiles llanuras es interesante y característica. Así
-que se tiende un nuevo ferrocarril á través de una zona inculta y antes
-aun tan pronto como la traza queda definitivamente establecida, ya
-vienen el empresario «colonizador», el comerciante «habilitador» y los
-colonos «agricultores». Los ranchos se plantan, se prepara el suelo,
-deposítase la semilla y pocos meses más tarde, humean las trilladoras
-y corren las chatas, con pirámides de bolsas, hacia la población que
-se ha improvisado alrededor del cercano apeadero. La avenida continúa
-creciendo, el perímetro del trigal se ensancha, multiplícanse los
-comercios, se edifica la capilla, ábrese la escuela; mas de repente, el
-movimiento disminuye, las casas del pueblo se vacían y los colonos se
-marchan: ha fenecido su usufructo de cuatro ó cinco años y se van en
-busca de otra línea nueva y de otra zona virgen. El alfalfar crecido
-con el último trigo, ha reemplazado al sembradío, la estancia á la
-colonia. En la misma extensión de tierra en que 500 personas hallaron
-trabajo y bienestar ó, quizá algunas la fortuna, hase formado el
-establecimiento ganadero en que subsistiran 15 ó 20 peones y redondeará
-su millón un terrateniente afortunado»[62].
-
-El cuadro no es en verdad consolador, pues implica que la
-transformación es ficticia y sólo dura un corto período:
-afortunadamente lo que el señor Río encuentra para ciertas regiones
-de Córdoba, no es en general; no se vé en Buenos Aires, ni en Santa
-Fe, y el número de hectáreas cultivadas es muy grande sin peligro de
-retroceso, y los territorios nacionales, La Pampa y Río Negro sobre
-todo, atraen inmigrantes y presentan ya extensas zonas cultivadas.
-
- * * * * *
-
-La ganadería no puede oponérsele como rival con pretensiones de
-revancha, en la época actual: sobrados campos hay en que pueda
-ejercitarse la industria ganadera: la tendencia hacia el mayor
-desarrollo de la agricultura es general en todo el mundo; en fin, la
-creciente exigencia del consumo interno y del pedido del exterior,
-hacen que los ganados no aumenten en proporciones grandes. Nuestros
-productores prefieren al aumento en cantidad, el aumento en calidad.
-
-De 1908 data el último censo ganadero y aunque al parecer no llenó
-todas las exigencias necesarias para que se le considerase un trabajo
-sin errores, en conjunto podemos aceptarlo para recordar cifras.
-
- Puro Mestizo Criollo
- Total por ciento por ciento por ciento
- Bovino 29.116.625 3.4 51.7 44.9
- Lanar 67.211.754 1.8 82.5 15.7
- Equino 7.531.376 0.7 22.5 76.8
- Mular 465.037 -- -- --
- Asnal 285.088 -- -- --
- Caprino 3.945.086 -- -- --
- Porcino 1.403.591 -- -- --
-
-La poca inmigración que se dedica á la ganadería, y la población
-argentina numerosa que tiene en ella su riqueza, ha conseguido mejorar
-en cantidad los ganados, sin que sin embargo haya llenado aun su fin de
-una manera completa.
-
-En cuanto á las otras industrias, sería simple trabajo de enumeración
-tomar cada una de ellas á fines de recordar cantidades: es innecesario
-desde que la marcha enunciada en el anterior capítulo, continúa sin
-mayores variaciones y sólo agregándose á las ya existentes alguno que
-otro ensayo de industria nueva. De cualquier modo recordaré estas
-pocas cifras: azúcar, producción, 127.322 toneladas; 20.915.509
-litros alcohol; vino: 379.699.708 (segun censo industrial); cerveza,
-86.256.062; tabaco, 9.922.286[63].
-
-Pero la industria argentina, exceptuadas la agricultura y la ganadería,
-produce sólo para el consumo: la línea de exportación durante 1909
-dió un valor total de 397.350.528 pesos oro; pues bien, de esa suma
-153.548.356 pesos oro pertenecen á productos de la ganadería, y
-230.756.095 pesos oro a productos de la agricultura. En cambio la
-importación está distribuída entre cantidad de productos de industrias
-distintas; son estas las principales cifras: substancias alimenticias,
-23.014.691 pesos oro: materiales textiles y sus artefactos, 59.923.199
-pesos oro; hierro y sus artefactos 36.575.232 pesos oro; locomoción
-y transportes, 31.711.285 pesos oro; materiales de construcción,
-28.365.889 pesos oro.
-
-Con todo, el saldo á favor, que en resumen es índice de riqueza
-nacional alcanzó á 94.594.433 pesos oro, notable cifra tratándose de un
-país nuevo, y más notable aun si se agrega que la renta aduanera por
-tales conceptos sumó 73.455.177 pesos oro.
-
-Las naciones que tienen en la actualidad mayores relaciones comerciales
-con la Argentina, en consideración á los valores de importaciones y
-exportaciones, están en el siguiente orden: Reino Unido, Alemania,
-Estados Unidos de América, Francia, Bélgica, Italia[64].
-
-Tanta cifra de riquezas y de comercio, unido á la escasez de
-reclamaciones de orden comercial internacional, supone otra cosa más:
-vale decir, que no ha de ser tan malo el régimen económico argentino,
-que no ha de ser tan corriente la mala fe y los abusos; de otro modo
-los hechos revelarían algunos datos que en la actualidad no revelan.
-
-
-3. La tranquila vida política de todos estos últimos años ha influído
-para que el país prosperara. Sólo un conato de revolución nacional,
-el del 4 de febrero de 1905 y el cambio de presidencias en los casos
-determinados por la Constitución, son los hechos notables de la vida
-política: la interminable serie de revoluciones provinciales y la
-correspondiente intervención nacional, no deben considerarse sino como
-restos de algo que se extingue, de los cuales renacerán formas nuevas
-de organización ó la organización verdadera dentro de la forma actual.
-
-El período de la presidencia del doctor Uriburu, á cuyo final pertenece
-el principio de la época que estudiamos, tuvo en lo económico las
-dificultades que origina el mantenimiento de la paz armada.
-
-En 1898, por segunda vez ocupó la presidencia argentina el general
-Roca: continuaron los gastos y preparativos bélicos que afortunadamente
-cesaron sin que tuviera lugar la esperada guerra.
-
-El aumento de la población y el desarrollo de la industria, del
-ejército, armada é instrucción pública, obligó á la reforma de la
-Constitución nacional, realizada en las postrimerías del anterior
-gobierno, de modo que desde el comienzo de éste, el poder ejecutivo
-contó con tres ministros más, y la representación nacional se hace con
-diferente base.
-
-El agio y la inestabilidad de la moneda dió motivo á que se dictara
-la ley de conversión que aún subsiste. En fin, y como medida de honor
-nacional, á esta época pertenece también el arreglo de las deudas
-externas de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, San
-Luis, San Juan y Catamarca.
-
-En 1904 comienza el período presidencial del doctor Quintana, que con
-ideas de orden quería dejar honda huella de su paso por el gobierno. El
-doctor Quintana falleció poco después de su ascensión al poder.
-
-No me corresponde y no deseo abrir juicio alguno referente á la
-presidencia del doctor Figueroa Alcorta. No obstante, si para el
-estudio débense tomar en cuenta los datos que llamaré científicos y
-los vulgares, ambos parecen demostrar que no podría el juicio ser
-favorable. Y esto no sólo en la faz política, en el sentido corriente
-del término. También en la faz económica. El doctor Osvaldo M. Piñero,
-autoridad insospechable, que en su carácter de presidente de la
-contaduría nacional ha podido observar de cerca el manejo de fondos
-públicos y los recursos económicos á que se ha acudido, en un artículo
-publicado últimamente mostraba cómo la sana práctica gubernativa de
-no gastar sino lo que se tiene y dejar el uso del crédito externo é
-interno para los casos de suma necesidad, había sido substituída por
-la emisión de títulos y colocación de empréstitos, sin ningún cuidado
-y por cualquier motivo. Apoyaba sus afirmaciones en hechos y cifras, y
-terminaba con estas palabras: «Hay, pues, que reaccionar francamente
-contra esta viciosa corruptela á que nos venimos entregando con tanta
-irreflexión. Debemos volver á la sana y prudente tradición financiera
-del país, que reservaba la autorización para negociar un empréstito,
-á casos muy contados; que por eso mismo daban lugar á una amplia
-deliberación de la representación nacional, y á un meditado estudio de
-los órganos de la opinión. El país tiene el derecho de ser informado
-é instruído en todos los casos en que se trate de aumentar el peso de
-la deuda pública, que él va á servir con sus ahorros; porque él sabe
-que en los días de tribulación financiera, en todo es posible realizar
-economías, menos en el servicio íntegro y puntual de la deuda pública.
-Y nuestro país, más que ningún otro de Sud América, tiene el deber de
-proceder con tacto, desde que le cabe el honor de haber sostenido ante
-el concierto de las naciones, en Río Janeiro y en La Haya, el principio
-de la abolición del cobro compulsivo de las deudas»[65].
-
-Al mismo tiempo, el doctor Montes de Oca, presentaba en el congreso
-nacional un proyecto destinado á limitar la facultad del congreso de
-ordenar y autorizar gastos sin estudio ni cuidado alguno.
-
-Quiere ésto decir que ejecutivo y congreso, halagados quizás por la
-abundante riqueza nacional han ido más allá de lo justo y necesario,
-obligando á los hombres que alcanzan á ver á alguna distancia, á
-levantar la voz para detener la corriente.
-
-En cuanto á las manifestaciones diarias de la prensa y del pueblo, que
-acusaban al gobierno de malos manejos de fondos, injustas concesiones
-de tierras y algunas otras cosas por el estilo, no es posible tomarlas
-en cuenta en un trabajo serio, mientras no se consiga reunir los
-indispensables elementos de juicio.
-
-
-4. En lo que á vías de comunicación se refiere, las líneas tendidas
-vinculan de continuo, poblaciones é individuos. Los antiguos sistemas
-de transporte se alejan cada vez más de los centros de civilización
-para ir á regiones más apartadas donde las necesidades los reclaman.
-Nuevas concesiones y líneas en proyecto, valorizan las tierras al
-solo anuncio de su proximidad. El 1^o de abril de 1910 la superficie
-total recorrida por ferrocarriles en territorio argentino alcanza
-la cifra de 27.138,1 kilómetros. La red ferrocarrilera toca por el
-norte con Bolivia y deja concluído con ello un trozo del ferrocarril
-intercontinental proyectado; en Santa Fe llega á Resistencia; de Buenos
-Aires se llegará en ferrocarril hasta el Paraguay; por el oeste, Chile
-y la Argentina, han vencido y perforado los Andes y el tránsito de
-trenes es diario en el inmenso túnel; por el sur, se llega al Río Negro
-y en los territorios comienzan las construcciones de ferrocarriles.
-Nuevos sistemas se ponen en práctica; el _ferriboat_ atraviesa el
-Paraná, y la exposición ferroviaria con la simple y sencilla muestra
-de los sistemas nuevos y de los antiguos no solo da á conocer los
-adelantos inmensos, sino también el carácter de buenos entre los
-mejores que revisten nuestros ferrocarriles.
-
-El telégrafo se extiende en toda la república y alcanza los últimos
-adelantos de la materia: el inventor del telégrafo sin hilos visita
-la Argentina con el deseo de establecer la comunicación directa con
-Europa. Los teléfonos son comunes en todas las ciudades de alguna
-importancia.
-
-El correo alcanza las más remotas regiones y necesita para cumplir su
-misión el trabajo de 10.121 empleados.
-
-Las ciudades todas tienen líneas de tranvías y la electricidad
-substituye paulatinamente á la fuerza animal.
-
-
-5. La enseñanza primaria, base de toda democracia, ha continuado el
-impulso que se le diera en el período anterior: las provincias pobres
-no pueden costearla y la nación se ve en la necesidad de socorrerlas
-con subvenciones para que puedan llenar esa misión primordial;
-desgraciadamente una vez que tienen asegurada una ayuda nacional para
-tales fines, olvidan que esa ayuda no debe ser regla, la incorporan
-á sus cálculos y no siempre se les da el destino para el que se las
-había previsto: la nación entrega las sumas y no interviene en la
-repartición de ellas. Olvídase que el artículo 5^o de la Constitución
-nacional exige como condición para que el gobierno federal garantice á
-cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones, que ellas á su
-vez aseguren la administración de justicia, el régimen municipal y la
-educación común.
-
-Afortunadamente la ley Láinez invadiendo con suavidad y diplomacia las
-jurisdicciones provinciales promete asegurar en ellas la educación con
-escuelas y hechos más positivos que sus constituciones[66].
-
- ESCUELAS DE LA LEY 4874
-
- Clave
- A = Alumnos en 1910 según datos estadísticos incompletos
- B = La inscripción anterior corresponde al siguiente número de escuelas
- C = Inscripción calculada para 1910 en noviembre 30
- D = Inscripción en 1909
- E = Aumento habido en 1910
-
- +--------------------+-----------------------------------------+
- | | Educandos |
- | Provincias | /------------------^-------------------\|
- | | A | B | C | D | E |
- +--------------------+--------+-----+--------+--------+--------+
- |Buenos Aires | 3.801 | 54 | 3.900 | 1.554 | 2.346 |
- |Santa Fe | 7.319 | 90 | 7.400 | 2.842 | 4.558 |
- |Entre Ríos | 5.046 | 49 | 5.100 | 4.485 | 615 |
- |Corrientes | 4.913 | 39 | 5.000 | 4.783 | 217 |
- |Córdoba | 4.832 | 47 | 4.900 | 3.604 | 1.296 |
- |San Luis | 7.708 | 146 | 8.500 | 3.622 | 4.878 |
- |Mendoza | 3.750 | 34 | 3.750 | 3.674 | 76 |
- |San Juan | 6.737 | 59 | 6.737 | 4.685 | 2.052 |
- |Santiago del Estero | 7.591 | 104 | 7.600 | 4.677 | 2.923 |
- |Catamarca | 8.235 | 91 | 8.500 | 3.862 | 4.638 |
- |La Rioja | 3.824 | 35 | 4.001 | 4.001 | -- |
- |Tucumán | 3.899 | 43 | 3.900 | 3.788 | 112 |
- |Salta | 5.150 | 82 | 5.200 | 3.183 | 2.017 |
- |Jujuy | 2.134 | 38 | 2.134 | 1.538 | 596 |
- | +--------+-----+--------+--------+--------+
- | Totales | 74.939 | 911 | 76.622 | 50.298 | 26.324 |
- +--------------------+--------+-----+--------+--------+--------+
-
- Clave
- F = Escuelas existentes el 31 de diciembre de 1909
- G = Creadas en 1910
- H = Creadas en 1911
- J = Total de escuelas en enero 31 de 1911
-
- +---------------------------------------------+
- | | Escuelas |
- | Provincias |/----------^-----------\|
- | | F | G | H | J |
- +--------------------+-----+-----+-----+------+
- |Buenos Aires | 21 | 77 | 29 | 127 |
- |Santa Fe | 30 | 66 | -- | 96 |
- |Entre Ríos | 44 | 14 | -- | 58 |
- |Corrientes | 35 | 7 | 65 | 107 |
- |Córdoba | 38 | 3 | 47 | 98 |
- |San Luis | 45 | 138 | -- | 183 |
- |Mendoza | 31 | 21 | 1 | 53 |
- |San Juan | 40 | 29 | -- | 69 |
- |Santiago del Estero | 58 | 64 | 26 | 148 |
- |Catamarca | 43 | 57 | -- | 100 |
- |La Rioja | 33 | 12 | 7 | 52 |
- |Tucumán | 40 | 43 | 25 | 108 |
- |Salta | 40 | 54 | 7 | 101 |
- |Jujuy | 28 | 10 | 3 | 41 |
- | +-----+-----+-----+------+
- | Totales | 526 | 605 | 310 | 1341 |
- +--------------------+-----+-----+-----+------+
-
-
- «Por la fecha en que nos encontramos, no es posible tener la
- estadística completa del año 1910. Aproximadamente se calcula que
- habrán funcionado 950 escuelas con 76.000 ó 77.000 alumnos».
-
-Son considerables los progresos de la instrucción primaria pero
-alejándose de las ciudades grandes, y de los lugares de mayor
-población, sobre todo internándose en la república, es todavía muy
-deficiente. Hasta se ignora el idioma en algunos lugares apartados: he
-tenido oportunidad, en un pueblo de Santiago del Estero, de verificar
-el hecho: hombres, criollos al parecer, vestidos á la usanza nuestra,
-no han entendido lo que les decía en castellano y alguien que me veía
-asombrado, me expresó que aquellas gentes sólo entendían el quichua.
-Cosa por el estilo pasa en algunas poblaciones de Corrientes en que
-solo entienden guaraní.
-
-La enseñanza secundaria y normal, no obstante todos los perjuicios
-que sufre algunas veces por obra de ministros que son políticos, y no
-hombres que conozcan los problemas educacionales, ha aumentado si bien
-no en intensidad, en cantidad, contándose ahora 27 colegios nacionales
-y 44 escuelas normales. Desde algunos años se intenta la formación
-del profesorado secundario, aunque hasta ahora sean inciertos sus
-resultados, no obstante rumbosidades de institutos especiales.
-
-En fin, completan la educación general los institutos para determinadas
-enseñanzas.
-
-La enseñanza superior ha agregado una universidad más, la de La Plata,
-y se han dado últimamente grandes ventajas á la universidad provincial
-de Santa Fe.
-
-La educación en general, en sus diversas ramas, ya es materia
-nacional. Es producto nuestro, hecho por nuestros hombres. Se aceptan
-determinados planes extranjeros ó se emplea algunos profesores
-contratados en Europa. Pero en general, los hombres que se dedican á
-todas las enseñanzas desde el maestro de grado hasta el rector de la
-universidad, son argentinos. Y todo podría serlo, aun los institutos
-para los cuales se traen de fuera profesores, si no existiera la
-tendencia general en nuestros hombres de creer como axiomática verdad
-lo que le dice un libro extranjero ó lo que cuenta cualquier _sabio_
-ú orador que nos visita, sin fijarse que lo mismo decía uno de los
-nuestros de quien no se hacía caso; ha sido así necesario que se
-trajera profesores alemanes para que se creyera en la necesidad de
-preparar el profesorado secundario, olvidando una de las funciones que
-desempeñaba la Facultad de Filosofía y Letras: ha sido necesario que
-Clemenceau nos dijera lo que era la democracia para que creyéramos
-que nos dábamos cuenta de ello: que Ferri nos repitiera con su mágica
-palabra lo que tantos nos dicen; que France cantara, quizás con ironía,
-nuestra grandeza, ó la expresara con calor Blasco Ibáñez para que nos
-complaciera tal estado. En fin, que Lorini mostrara nuestros vicios
-políticos y administrativos para que nos alarmáramos, como si no
-estuviéramos á diario sintiendo sus consecuencias.
-
-La educación, decía, se hace nacional, en el sentido de que nos
-bastamos para darla. Y es éste uno de nuestros grandes progresos, y un
-factor de la transformación social argentina. Creo que el fin de todos
-nuestros adelantos debe ser convertir en trabajo nacional todo lo que
-pudiendo ser nacional está en manos extranjeras: la fabricación de
-máquinas, las faenas agrícolas, las grandes industrias... Hacer que el
-pueblo nuevo, transformado, el argentino descendiente de extranjero ó
-que aun lleve en su sangre recuerdos del aborígen adapte á sí todo lo
-que no ha adaptado hasta ahora y sepa bastarse á sí mismo. Y bien, por
-fortuna la educación ha avanzado mucho en ese camino.
-
-
-6. En esta época, los adelantos periodísticos han colocado á la prensa
-argentina entre las mejores del mundo. El desarrollo de las bellas
-artes no ha tomado aun carácter nacional y su estado no difiere del que
-mencioné en el anterior capítulo. Las diferentes religiones no causan
-problema alguno entre nosotros, desde que la libertad de cultos existe
-y es una de las mejor aseguradas. Vivimos con las costumbres europeas
-y sus modificaciones de adaptación local y las costumbres de tierra
-adentro, de todos conocidas, por lo menos de oídas, imprimen algunas
-características especiales que tienden á desaparecer.
-
-
-7. Antes de terminar y como hechos que también entran como factores
-en la transformación social que se opera, y que tienen sus raíces
-y su fuerza en la inmigración, es deber recordar la existencia del
-socialismo, que recién nacido en la época anterior es adulto en ésta, y
-del anarquismo, cosa bien distinta aunque á veces se les confunda de la
-manera más lamentable.
-
-Respecto del socialismo, he ya referido á su origen en la Argentina
-y su foco en la capital: entiendo hablar del socialismo del partido
-socialista; no de las asociaciones de obreros que toman nombre
-parecido: lo hago así porque es el primero el que se presenta como
-movimiento solidario en la Argentina, de los movimientos de la clase
-obrera de Europa.
-
-Con la industria, con los deseos y aspiraciones proletarias, con
-el constante encarecimiento de la vida, el hecho extraño se hace
-cuestión nacional; los obreros son muchos, el partido crece, hombres
-intelectuales argentinos se ponen á su cabeza; los pocos socialistas
-de la época anterior forman ahora millares, se disciplina el partido
-y en las elecciones da ejemplo de civismo y honradez, cumpliendo con
-el deber de votar y no comprar electores. Podrá ó no tener razón de
-ser el socialismo, considerado como semejante al europeo, y podrán ó
-no ser exactas las afirmaciones del profesor Ferri al respecto; mas lo
-cierto es que el partido socialista tiene aspiraciones delineadas, muy
-distintas de las cartas orgánicas de tantos partidos que mueren después
-de un tiempo de parálisis infantil; cierto es que la cuestión obrera,
-semejante ó no á la de Europa, se presenta en nuestra tierra, y dentro
-de ella con caracteres bien distintos en la capital de los que tiene
-en las provincias. En una ú otra forma, resultará siempre cierto que
-«las naciones de este continente no podrán impedir que el socialismo
-las invada, más temprano á las unas, más tarde á las otras, á todas
-cuando las formas productivas nuevas hayan desalojado por completo á
-las antiguas y coordinado así el hecho de la propiedad con el modo de
-producción»[67].
-
-El partido, formado en un principio con elementos europeos, ha seguido
-una orientación fija, luchando sin desfallecimientos, explicando
-razones, aunque por desgracia no siempre se hayan mantenido todos sus
-elementos en el camino de orden y conquistas paulatinas, que son parte
-de su programa. Se ha apoderado de almas argentinas, les ha explicado
-cómo el internacionalismo no se opone al patriotismo y como puede
-conciliarse con él[68]; en fin, ha fundado diarios que divulgan sus
-ideas.
-
-Sea como consecuencia del constante reclamo de los representantes del
-elemento obrero, sea por convicción traída por el análisis de hechos,
-la legislación argentina ha debido por necesidad ser pródiga en
-proyectos y leyes de trabajo. Es de allí que se ha originado notable
-proyecto de ley nacional del trabajo, del doctor Joaquín V. González,
-y el departamento nacional del trabajo, la ley sobre trabajo de mujeres
-y niños, los proyectos sobre accidentes del trabajo, seguros de obreros
-y tantos otros. En cuanto á la ley de residencia y la de seguridad
-social se refieren á la defensa respecto de elementos perturbadores y
-anárquicos, y no á los reclamos de los socialistas.
-
-El socialismo argentino, hecho nuevo llamado á tener grandes
-consecuencias, nacido cuando las condiciones generales del país y la
-transformación de su vida industrial y de sus elementos étnicos lo
-hicieron posible, es uno de los hechos más característicos de la vida
-argentina contemporánea.
-
- * * * * *
-
-Cosa bien distinta al socialismo es el anarquismo. Hace más de quince
-años, el representante argentino en Washington, enviaba á nuestro
-gobierno una recopilación é informe sobre los medios de represión del
-anarquismo, puestos en práctica en las naciones de Europa. Ni entonces
-ni después, por mucho tiempo, se pensó que fuera posible que el
-anarquismo echara raíces, y pudiera existir en la Argentina.
-
-Esta tendencia nació con Bakounine á mediados del siglo pasado:
-considerando á las clases obreras incapaces de mantenerse emancipadas
-una vez que hubieran conseguido tal estado, creía de mayor conveniencia
-limitar la propaganda á lo que fuera destrucción y mantener tal orden
-ó mejor dicho tal desorden como ideal de situación permanente. _La
-Alianza de la democracia socialista_, siguió sus ideas[69]. De allí en
-adelante el anarquismo se fué separando cada vez más del socialismo,
-hasta ser dos cosas completamente distintas. Sus secuaces han invadido
-toda Europa, y han comenzado por las vías de hecho á realizar su
-programa final.
-
-La creencia en la imposibilidad de su introducción á nuestra tierra
-fué debilitándose cuando se vieron signos inequívocos de su existencia
-en ella. Apareció primero un diario, _La Protesta_; se formó después
-un partido que las gentes confundieron durante algún tiempo con los
-socialistas; un día estalló la primera bomba anarquista que mató
-á un niño: la población y la prensa se alarmó llamando á aquél,
-día de luto en los anales argentinos. Los gobiernos, no obstante
-considerar insuficiente y de aplicación equívoca la ley de residencia
-sancionada pocos años antes, nada hicieron, pasado el primer momento de
-excitación. Luego, los hechos fueron de más serias consecuencias: el
-jefe de policía de la capital y su secretario fueron víctimas de una
-bomba anarquista. Después otra bomba anarquista hizo estragos en el
-teatro Colón de la misma ciudad; entonces se comprendió la necesidad
-de evitar que aquellos hechos se repitieran y á toda prisa se sancionó
-una ley de seguridad social, en la que se reprime á todo trance, sin
-que á la sanción de ella precediera un estudio serio del problema. No
-obstante, no era por falta de datos y conocimiento de la situación que
-el estudio no se hacía; era más bien por pereza criolla. Poco tiempo
-antes de su muerte, el jefe de policía de la capital, coronel Falcón,
-en una nota elevada al ministro del interior exponiendo sus vistas
-sobre los acontecimientos socialistas y anarquistas que se sucedían
-en el país en esos días,--mayo de 1909,--recordaba entre los factores
-de la violencia, el _sectarismo anarquista_: «éste conglomerado el
-más peligroso como representación doctrinaria, era ya conocido por la
-policía. Guarda en su seno todo lo que tiene de disolvente y destructor
-el organismo social, todos sus ideales van á una negación y lo mismo
-que en otras partes entre nosotros, su lema es la propaganda por la
-acción, acción revolucionaria de destrucción pura y simple. Arrasar con
-lo existente por cualquier medio, sin elegir: destruir, porque nada
-debe existir organizado... cualquiera que sea la teoría parcial que
-profesen los varios grupos en que se divide y disienten, sólo coinciden
-en la supresión absoluta de toda entidad social orgánica»[70].
-
-El programa del partido anarquista de la Argentina, lo conoce desde
-tiempo el público: en cuarta hoja de _La Protesta_ se han publicado
-hasta hace poco los «fundamentos de la idea anarquista». Declarábase
-allí: 1^o, los anarquistas son irreligiosos, porque consideran que las
-religiones son medios de explotación é hipótesis absurdas; 2^o, el
-capital es una explotación; 3^o, el gobierno es una entidad inútil que
-sirve sólo para mantener la explotación capitalista; 4^o, la política
-es lucha de ambiciones; los anarquistas son impolíticos; 5^o, las leyes
-favorecen á los privilegiados; los anarquistas son adversarios de toda
-legislación; 6^o, la división de la tierra en patrias, es injusta,
-el mundo es de todos; los anarquistas proclaman la abolición de las
-patrias. «Síntesis: los anarquistas queremos una sociedad en que cada
-hombre se gobierne á sí mismo y en la que los medios de producción
-estén al alcance de todos los hombres. Anarquía es la vida libre, sin
-que política, ni social ni económicamente un hombre predomine sobre
-otro.»
-
-En otro documento explicaban la anarquía como hecho congénito de la
-especie, nacida en los primeros tiempos de la humanidad, y ahora cuerpo
-de doctrina: independiente de cualquier otro, con límites y caracteres
-netamente definidos: agregando: «si bien aceptamos las luchas de clases
-como una ineludible fatalidad histórica, somos humanistas, puesto que
-vamos á la abolición de todos los privilegios, á la liberación de todos
-los hombres en una sociedad de igualdad y de justicia. _Nos oponemos,
-pues, á la tendencia_ que en nombre de un mal entendido determinismo
-económico ó social nos llevaría solamente á una nueva tiranía obrera
-ó anarquista, que _no sería la mejor_ de las tiranías. Por estar
-convencidos de que tanto para los individuos como para los pueblos
-son necesarios _grandes ideales_ que sirviendo de lenitivo á los
-sinsabores de las tremendas luchas del presente, sean también estrellas
-directrices en el camino áspero del progreso, propagamos el comunismo
-anárquico como forma suprema de la futura convivencia social»[71].
-Á continuación, habla el manifiesto, de cómo en la Argentina el
-anarquismo tiene razón de ser, y usa de los términos de grueso calibre
-habitual en aquella literatura.
-
-De todas estas cosas se desprenden para nuestro estudio diversas
-consecuencias: en primer lugar, la existencia en la Argentina de
-anarquistas que forman partido y desean la destrucción de todo régimen;
-2^o, la existencia, por propia confesión, de anarquistas que buscan
-mejoras sociales, sosteniendo que la destrucción de todo régimen es
-el ideal que se tiene en vista para la acción, aunque no se crea en
-su posible realidad; 3^o, la separación absoluta entre socialistas y
-anarquistas, separación que da motivo á la formación de dos partidos
-distintos, con métodos é ideas diferentes, y que por error se les
-confunde con frecuencia.
-
-Entiendo que el anarquismo es un partido equivocado, cuya existencia
-es un peligro para la humanidad: pero entiendo también, que dado
-que su existencia en la nación está probada, se impone el estudio
-científico de esta manifestación social para encontrar los medios de
-prevenirlo; la investigación respecto de la parte de verdad que puedan
-tener sus afirmaciones que se refieren á hechos injustos, para evitar
-todo reclamo con fundamento, y al mismo tiempo para tener, al aplicar
-penalidades, la conciencia de proceder dentro de la más estricta
-justicia.
-
-El elemento anarquista es en su mayoría extranjero, pero la constante
-propaganda, hace secuaces entre los argentinos. Tengo informes de
-que muchos obreros que trabajan en el puerto de la capital, que
-son argentinos, sobre todo los naturales de Corrientes, se hacen
-anarquistas. La propaganda es certera: pocas ideas vagas, dos ó tres
-precisas, que hieren sentimientos comunes: el de la injusticia del
-régimen económico sobre todo, el de humillación después; basta entonces
-que la idea caiga en el cerebro de un hombre con poco desarrollo
-intelectual y de algún carácter, y se tiene allí formado un anarquista.
-
-He tomado con alguna detención estas dos manifestaciones de la vida
-argentina contemporánea porque concurren á caracterizar una época. No
-sólo en la composición étnica de la población, en los progresos en
-todas sus formas, en el estado económico, se nota la transformación
-social; se ve también que las ideas traídas por la inmigración fecundan
-en esta tierra; que hechos sociales nuevos, de la mayor importancia,
-acompañan á la transformación incesante. En 1853 nadie hubiera podido
-pensar en la existencia en la Argentina de lo que después sería el
-anarquismo, ni siquiera en los socialistas. Hoy, la realidad la
-evidencia.
-
-
-8. Con ello concluyo el bosquejo de nuestra época: que los adelantos
-de la industria, del trabajo y de la ciencia, marchen acompañados de
-la justicia, del orden, del buen gobierno, para que sean infundadas
-las ironías de la Europa respecto de nosotros; que se respeten las
-autoridades, y que éstas á su vez ayuden á los trabajadores, eviten
-las protestas y mitiguen amarguras. Así podrá la Argentina festejar el
-segundo centenario de la revolución de mayo, con un himno verdadero de
-victoria!
-
-
-
-
- CAPÍTULO V
-
- TRANSFORMACIÓN SOCIAL É INSTITUCIONES
-
- 1. Factores que deben considerar el historiador y el legislador.--2.
- La transformación material y étnica de la República Argentina. La
- mestización y el hibridismo. Los aportes inmigratorios.--3. El
- carácter del pueblo argentino. Afirmaciones de Le Bon. Falta de
- fundamento. Una opinión de Belmar sobre el porvenir del Río de la
- Plata.--4. Nacimiento y transformación de las instituciones. Acuerdo
- necesario entre sociedad é instituciones. El problema respecto de
- la Argentina. Disposiciones constitucionales ó legales de relativa
- permanencia y disposiciones transitorias. Conclusión.
-
-
-1. Las estadísticas, las cifras, los datos geográficos, históricos,
-sociológicos, antropológicos, la psicología social, la educación, las
-costumbres, las instituciones políticas, leyes, constituciones, todo
-es necesario para seguir la trama del desenvolvimiento de un pueblo. El
-mayor conocimiento de tantos factores y de todas las situaciones que
-su combinación provoca, tiene la mayor utilidad para el historiador
-y para el legislador: el uno buscará en la aparente desarmonía de
-tantos materiales la ley que rige el conjunto; de este modo los hechos
-que se suceden no se le presentarán como al niño que por primera vez
-viaja, las hileras interminables de postes del telégrafo que con
-abrumadora regularidad pasan delante de sus ojos á lo largo de la vía:
-se le mostrarán unidos y relacionados los unos como causas de los
-otros ó todos ellos como causas ó efectos de algunos más. Sale así la
-historia del primer momento de su formación, la de simple colección
-de hechos, para hacer de ellos análisis más prolijo, que permita á
-tal disciplina entrar en la categoría de las ciencias. Al otro, al
-legislador, facilitará su tarea; convencido por los estudios propios y
-ajenos, que las instituciones no son sino el bronce fundido que debe
-solidificarse en el molde impuesto de antemano, hará de modo que no
-contradigan las ideas, los modos de ser, las situaciones del pueblo
-á que van destinadas, y sólo sabrá que cumplen tal cosa cuando tenga
-el conocimiento más completo posible de las formas que han presidido
-el desarrollo anterior y de los factores de toda clase que continúan
-influyendo en la evolución de su pueblo.
-
-De aquí también que para expresar, en el más humilde trabajo,
-como éste, la opinión que se tiene sobre la forma en que nuestras
-instituciones han acompañado las transformaciones morales y materiales
-del pueblo argentino, haya debido tener en cuenta todos aquellos
-factores en la medida en que ha sido necesario para tal estudio.
-
-
-2. La transformación material de los modos de existencia en la
-Argentina, es evidente. Se puede discutir, sobre el adelanto ó
-retroceso de los argentinos en lo que á moral ó intelectual se refiere,
-á su carácter, á su patriotismo, á sus modos de ser en general; pero
-nadie discute el hecho manifiesto de la rapidez é importancia de
-sus adelantos materiales: por ser un pueblo nuevo, que partió de una
-situación cercana á la nada, la magnitud del cambio es más visible.
-Desde 1853 á 1910 sólo han transcurrido cincuenta y siete años; período
-tan reducido que permite á nuestros hombres de alguna edad, relacionar
-mentalmente una y otra época después de haber sido espectadores de
-tanta transformación y tanto cambio. En cada capítulo que correspondía
-á pocos años, he tomado en cuenta las principales manifestaciones de la
-actividad: agricultura, ganadería, industrias, vías de comunicación.
-Y el incesante desarrollo febril que allí se revelaba, no ha cesado
-todavía y no es posible siquiera vislumbrar cuando disminuirá su
-vertiginosa marcha.
-
-Es natural que debemos considerar los cambios refiriéndolos al suelo
-y haciendo abstracción de otras consideraciones, pues en este momento
-entiendo hablar de ellos solamente. Por eso, recordémoslos por ahora,
-sin preguntar en cuanto han sido capitales extranjeros los que han
-permitido tales cosas. No preguntemos tampoco cuál es la situación
-económica argentina y en cuanto los banqueros extranjeros, pesan sobre
-su riqueza actual y futura...
-
-En todo ello el factor económico ha ejercido influencia poderosa y
-principal: la idea de la ganancia rápida, de volver á la patria con
-ella, ha sido el propulsor eficaz de las corrientes inmigratorias;
-la facilidad de la colocación del dinero á alto interés, en otros
-lugares penado por usurario, y aquí permitido como justo, ha enviado
-ingentes capitales, y ha opuesto la codicia al peligro de la tardía é
-hipotética restitución. La creencia en la fortuna fácil ha borrado de
-la conciencia de los argentinos, las inquietudes que pudiera provocar
-el pensamiento de la carga que en forma de deuda, se echaba sobre hijos
-y descendientes.
-
- * * * * *
-
-Á la transformación material ha correspondido una transformación étnica
-de importancia suma: españoles, indios, negros, mulatos, y mestizos,
-han cedido al inmigrante el derecho de moldear el futuro pueblo. Por
-condiciones geográficas, han sido vencidos en la capital primero, luego
-en el litoral y la lucha dura en el interior todavía. No siempre se ha
-producido la substitución; también el mestizaje ha dado sus productos
-que no en todas partes han sido malos; productos que han originado
-juicios á mi entender, por excluyentes, parciales.
-
-El doctor Ayarragaray en _La anarquía argentina y el caudillismo_ y
-en _La constitución étnica argentina_, el doctor Bunge en _Nuestra
-América_ y otros autores, consideran el producto del mestizaje como
-inferior y elemento malo, y juzgan que necesitará tiempo para que
-sus descendientes adquieran la inteligencia y aptitudes de los hijos
-de pueblos adelantados. «En el proceso de la mestización se suman
-los valores de la misma naturaleza; sólo se ligan las facultades é
-instintos comunes y vulgares, que forman el sedimento perenne de toda
-alma humana, sea cualquiera la cepa de la cual procede. En el híbrido,
-precisamente se combinan los elementos y las aptitudes inferiores; las
-cualidades superiores, individuales, antropológicamente incorporadas
-á la personalidad de la raza, se extinguen, una vez destruído el
-molde originario del tipo. Es la esencia sutil volatilizada, cuando
-se mezclan dos perfumes de distinta naturaleza, en un recipiente
-común»[72].
-
-Por de pronto, débese convenir que el mote de híbrido con que
-caracterizan á tales individuos, es impropio: el término híbrido
-«aplícase al animal ó al vegetal procreado por dos individuos de
-distinta especie» y nadie sostendrá ya, que el hombre blanco y el
-hombre negro sean de especie distinta. En la innumerable gradación
-de pigmentaciones, hay de todo, y si los carácteres físicos y aun
-morales, son diversos, tal diversidad no es suficiente para que se
-llame híbridos á individuos que son simplemente mestizos; los cruces
-han producido toda clase de individuos: los hay, es verdad de aquellos
-que responden á todos los caracteres que los autores citados les
-atribuyen, como los hay que responden al tipo del _coya_ infeliz,
-modelo de degeneración. Pero en cambio los hay también que responden á
-los caracteres morales de los hombres de mayor civilización, que han
-llegado á desempeñar papel importante en la vida argentina, como hay
-mujeres que justifican en un todo las amables palabras que les dedica
-el señor Ameghino en un reciente artículo, ó los tiernos cantos de
-poetas y payadores.
-
-El cruce y la amalgama dió, pues, un producto mestizo con las más
-variadas condiciones físicas y morales: muchos fueron los pueblos
-existentes en América y diversos entre sí: muchas las especies de
-españoles que vinieron: los resultados de sus cruzamientos fueron los
-más diversos, aumentando esta diversidad el factor negro.
-
-Con tal amalgama se formó la base étnica argentina sobre la que
-vendrían á influír después en formas y cantidades que hemos visto, las
-grandes masas de europeos de todas las naciones; cada una de ellas
-agregó sus caracteres físicos y sus carácteres morales y continuó la
-transformación étnica: mas débese recordar también que el _carácter_ de
-una raza ó de un pueblo es un término muy elástico; que los pueblos se
-componen de individuos y que en éstos encuéntranse muchos caracteres
-distintos. Que sólo con reservas que siempre se tendrán presentes se
-puede hablar de la formación del _carácter_ de una raza ó pueblo.
-
-Este moldeamiento del individuo argentino, continúa todavía: á los
-italianos, españoles, franceses se agregaron otros factores: ingleses
-y alemanes, austro-húngaros y suizos; ahora, Rusia y Turquía ocupan
-lugar importante y su presencia origina nuevos problemas étnicos. Se
-consideran estos elementos inadaptables, no solubles, por así decirlo.
-Su influencia étnica será quizás cuestión de tiempo.
-
-
-3. Tanta formación y transformación social dió lugar y da aún, á que
-toda clase de afirmaciones respecto del carácter de este pueblo, de
-esta raza en formación tenga algún fundamento en los hechos, y que
-junto á himnos de grandeza que nacen después de un estudio de las
-cosas, aparezcan juicios pesimistas nacidos también después de tal
-estudio.
-
-Me he referido al principio de este trabajo á las afirmaciones de
-Le Bon en su obra _Lois psichologiques de l’évolution des peuples_.
-Menester es ahora volver á considerarlo. Tiene mayor valor respecto de
-nuestro estudio el libro de Le Bon, por dos razones: la primera, por el
-nuevo sentido que da al término raza, retirándolo de las interminables
-cuestiones que se suscitaban y suscitan cuando se habla de razas
-naturales. Sin afirmar ni negar la existencia de razas naturales, nos
-encontramos con razas históricas en pueblos y naciones, más fáciles
-de determinar que aquellas otras; la segunda, es que al hablar de la
-Argentina no lo hace con ánimo predispuesto en pro ó en contra: no es
-su estudio un estudio de la Argentina; ésta llega con otras, sólo como
-ejemplo, como aplicación de principios establecidos en la obra, al
-estudio comparado de la evolución de los Estados Unidos de América y
-de las repúblicas hispano-americanas.
-
-Por ésto, por tratarse de la aplicación de una teoría de ciencia
-social, la considero. Por la misma razón no lo hago con otras obras que
-ó son alabanzas ó reproches más ó menos fundados ó infundados, ó son
-simples descripciones de la vida argentina.
-
-El trabajo de Le Bon, en la parte de aplicación de la teoría á los
-hechos, prueba sólo una cosa: la grande dificultad que se tiene
-para hacer aplicaciones de ciencia social, cuando no se basan en un
-conocimiento completo del pueblo sobre el cual se hace; cuando se toma
-una época para caracterizar un pueblo, y cuando se trata de que las
-cosas encajen en las teorías y no que las teorías se adapten á las
-cosas.
-
-Después de un elogioso estudio de las instituciones y pueblo
-norteamericano, que no escapa por eso á algunos tintes sombríos y
-presagios de decadencia, se ocupa de las naciones sudamericanas.
-«Todas han adoptado la constitución política de los Estados Unidos,
-y viven, en consecuencia, bajo idénticas leyes. Y bien, por el
-sólo hecho de que la raza es diferente y le faltan las cualidades
-fundamentales que posee la que puebla los Estados Unidos, todas estas
-repúblicas, sin una sola excepción serán presa perpetuamente, de la
-más sangrienta anarquía, y á pesar de las riquezas asombrosas de su
-suelo, zozobran las unas después de las otras, en dilapidaciones de
-toda especie, en la bancarrota y el despotismo.» Así dice el sabio
-autor: y sin embargo, de todos los antecedentes aportados, resulta
-que fuera absurda falsedad lo que tales palabras significan si no
-fuera sólo un error ó ignorancia de las cosas. Ni es cierto que estas
-naciones continúen en sangrienta anarquía, ni que la bancarrota,
-dilapidaciones y despotismo las acompañen; y es aventurarse más de lo
-justo, atribuír á tales vicios carácter de perpetuidad. Bien es cierto
-que á reglón seguido Le Bon se descubre y muestra cuál ha sido el
-bagaje de conocimientos que le ha permitido pontificar en aquél modo.
-«Es necesario _recorrer_ la notable é imparcial obra de Th. Child,
-sobre las repúblicas hispano-americanas para apreciar lo profundo de su
-decadencia. Las causas están enteramente en la constitución mental de
-una raza que no tiene energía, voluntad ni moralidad. La ausencia de
-moralidad sobre todo, sobrepasa lo que de peor conocemos en Europa».
-Hace alguna salvedad en favor del Brasil. Citando una de las ciudades
-más importantes, Buenos Aires, el autor la declara inhabitable para
-cualquiera que tenga alguna delicadeza de conciencia y moralidad[73].
-En términos parecidos se refiere al comercio argentino; así también á
-las instituciones. En seguida «toda la industria y todo el comercio
-están en manos de extranjeros: ingleses, americanos y alemanes».
-«La República Argentina cuenta cuatro millones de blancos de origen
-español: no sé si se citaría uno solo fuera de los extranjeros, que
-esté á la cabeza de una industria importante». Y termina el capítulo
-«esta espantosa decadencia de la raza latina, abandonada á sí misma,
-puesta en presencia de la prosperidad de la raza inglesa en un país
-vecino, es una de las más sombrías, de las más tristes y, al mismo
-tiempo, de las más instructivas experiencias que se pueden citar en
-apoyo de las leyes psicológicas que he expuesto». Es en la opinión de
-Child, viajero en estos pueblos, que Le Bon apoyó sus afirmaciones:
-la obra es _imparcial_, sin que sepamos por qué y vale más que
-estadísticas, memorias y cuánto pudiera haber tenido á mano. Así, estas
-regiones son declaradas inhabitables, sin recordar á sus millares de
-compatriotas que en la época vivían en ella. Y así también, con igual
-criterio puede hablarnos de falta de moralidad. Olvida la industria
-ganadera, desconociendo á los argentinos cualquier intervención en las
-industrias, y á fuerza de atacar, sólo cree que lo bueno lo trajeron
-ingleses, alemanes y americanos, sin recordar que son los latinos más
-latinos, los italianos, los que han producido la mayor transformación
-económica y los más grandes adelantos. Y amenaza una espantosa
-decadencia, un cataclismo final, basado siempre en ajenas afirmaciones.
-
-El estudio que hemos hecho en todo el trabajo demuestra que toda esa
-amenaza es pueril: que la República Argentina, como otras americanas,
-marcha en la vida de los mayores progresos, no obstante tantos y tantos
-vicios que puedan imputárseles á sus hijos. Que la raza nueva es
-fuerte, que asciende y no degenera y que en su estudio, de complejidad
-suma, debe tenerse mucha cautela. De otro modo, hasta los sabios
-exponen al ridículo su ignorancia.
-
-La parte teórica de la obra de Le Bon es excelente: basta recordar
-la síntesis que hiciéramos en el primer capítulo y aplicarla á la
-Argentina, después de conocer todos los datos que hemos aportado en los
-capítulos anteriores; se verá así que los resultados son bien distintos
-de los que expresara aquel autor, fundado en sospechosos juicios ajenos
-y con conocimiento incompleto de los hechos.
-
-La formación étnica argentina, no ha terminado, decíamos antes;
-continúa. El factor inmigratorio es su gran palanca y la fusión
-de todas las razas toma forma en el nuevo individuo. Así se forman
-argentinos; el inmigrante se hace argentino de corazón, y sus hijos lo
-son también, de corazón y naturaleza: el pilluelo, hijo del inmigrante,
-«ese niño vagabundo y curioso, eterno ocupante de la calle, es el que
-aplaude con más calor las escuelas de cadetes, que con su encantadora
-gravedad desfilan en los días de la patria, el que viva con bullicioso
-entusiasmo la bandera haraposa del viejo y glorioso batallón, el que
-acompaña á las tropas más lejos, el que no falta á la lista, el que
-se asocia con la más candorosa y sincera decisión á todas las cosas
-populares en que está el pabellón y el uniforme»[74].
-
-No estaba en un error, pues, el señor Belmar, cuando en su obra escrita
-en 1856, decía: «El porvenir del Río de la Plata está en la inmigración
-y la colonización... florecientes campos cubiertos de una inmensa
-variedad de productos, ciudades, pueblos, usinas, de toda especie,
-establecimientos agrícolas ó comerciales que se diría creados por la
-varita de algún mago, surgen de todas partes, las selvas se aclaran,
-el desierto retrocede con sus huéspedes espantados y los ríos que
-arrastraban cocodrilos y camalotes, pasean actualmente rápidos navíos.
-Ligados ya por rieles, telégrafo eléctrico, navegación á vapor, _y
-quizás un día por la navegación aérea_, las dos Américas, los dos
-mundos se darán la mano, para ser sólo y á pesar de los grandes ríos,
-cordilleras y océanos, un mismo país donde se desarrolle el vasto
-bazar de la industria universal... Acabamos, repitiendo con la más
-sincera convicción: un gran camino de bienestar, un camino largo tiempo
-esperado, se ha abierto para las clases trabajadoras que llenan el
-suelo de Europa, y que manteniendo la llaga del pauperismo inquietan
-á los gobiernos y afligen á los gobernados. Esperemos que el buen
-sentido de las poblaciones que sufren, y, si necesario es, el sólo
-instinto del interés, les harán ver de más en más, en la colonización
-de que acabamos de trazar un bosquejo fiel, una providencial tabla de
-salvación»[75].
-
-
-4. Á esta transformación de las cosas é individuos ha respondido el
-nacimiento y transformación de las instituciones, que serán después
-materia de nuevas transformaciones. Hemos recordado, en cada caso las
-nuevas leyes de interés general, así como las reformas constitucionales
-que los diversos momentos exigían. El punto de partida fué la
-Constitución de 1853 y de allí en adelante la legislación del país se
-desarrolló á medida que las necesidades lo reclamaban; la legislación
-española que había precedido cedió á la nueva; códigos y leyes
-aparecieron, y muchas veces se adelantaron al momento, quizás porque
-en la mente de sus autores estuviera concebida en términos precisos
-la idea y conocimiento de futuros destinos. Así se llegó á la época
-contemporánea, en que los adelantos de la industria y las nuevas
-orientaciones sociales de toda clase demandan imperiosamente nuevas
-legislaciones; en que la inmigración hecha poderosa exige el estudio
-de las condiciones en que mejor se adaptará; en que la tierra elevando
-de continuo su precio de costo, reclama también un estudio detenido
-necesario para resolver los nuevos problemas que se plantean.
-
-Instituciones y sociedad, deben marchar al unísono; en el primer
-capítulo nos ocupábamos de tal axioma y en los subsiguientes vimos
-que éste era de aplicación á nuestro estudio. Pero tambien allí nos
-planteábamos el problema que resurge ahora; conviene advertir que se
-presenta en la Argentina con mayor importancia que en otras naciones,
-pues fundado en el estudio social de pueblos cuya vida y sociabilidad
-se transforma con lentitud, debe aplicarse á un pueblo cuyas
-transformaciones se efectúan con grande rapidez.
-
-Las premisas del problema son las siguientes:
-
-_a_) Las instituciones deben acordar con el modo de ser y con la vida
-del pueblo al que se destinan;
-
-_b_) El pueblo argentino, varía continuamente en la formación de su
-raza histórica, en el estado de su industria y comercio; la rapidez de
-la variación es distinta en una región que en otra.
-
-El problema: ¿pueden dictarse constituciones y leyes más ó menos
-permanentes para un pueblo en tales condiciones? ¿se debe dejarlo
-con el menor número de ellas, ó sin ellas? ¿se puede imponer á todo
-habitante natural ó extranjero una conducta determinada? ¿Cuál puede
-ser la solución para la Argentina?
-
-Entiendo que la cuestión exige varias cosas:
-
-En primer lugar, que se recuerde, que no es el pueblo el que
-debe adaptarse á las instituciones sino éstas á aquél; siendo
-las instituciones limitación de derechos ó preservativos contra
-limitaciones traídas por otros individuos, deben ser las precisamente
-necesarias y nada más.
-
-En segundo lugar, que ocurre una distinción: unas disposiciones
-constitucionales ó legales, responden á modos de ser generales del
-individuo humano. Afirman principios y garantizan libertades por las
-cuales ha luchado la humanidad en toda la época contemporánea y en
-todos los pueblos civilizados; principios concebidos como aspiraciones
-unas veces y en otras convertidos en realidad; tales son la idea de la
-libertad, el deseo de la intervención de todos en la cosa pública, el
-de la libertad de conciencia, el de no ser penado sin juicio previo, y
-así muchos más.
-
-Otras, responden á modos de ser de un pueblo en un momento determinado:
-no tienen la universalidad de los anteriores; tales son, la religión
-adoptada por el Estado, el régimen de gobierno, el régimen de
-matrimonio, las instituciones que rigen las relaciones privadas; las
-relaciones de comercio libre ó protegido y tantas más, bien fáciles de
-determinar.
-
-Las primeras, aspiraciones humanas, pueden y deben ser mantenidas
-en constituciones y leyes: si todos los pueblos las desean, en nada
-influirá la forma de constitución étnica de la Argentina; serán
-buenas en todo momento; más aun: aun cuando el pueblo no estuviera
-en condiciones de recibirlas, se pueden mantener como ideales que
-se alcanzarán en parte alguna vez; la ley constante de su realidad
-hace que esto no esté en pugna con el principio tal como antes lo
-formulábamos. Leyes y constituciones argentinas deben mantener aquellos
-principios de libertad y justicia, que no son argentinos, son humanos,
-y estarán en su lugar en cualquier nación.
-
-Las segundas, las que se refieren á nuestro modo propio de ser, á
-un momento de la vida argentina, no pueden tener sino carácter de
-transitorias: la forma de gobierno, adoptada como transacción en un
-momento dado, que no respondía á todos los antecedentes argentinos,
-que no responde á muchas de las ideas que los tiempos han hecho que
-se originen, que diariamente se señala como defectuosa, no tiene
-carácter de permanencia; el régimen del matrimonio indisoluble y con
-derechos distintos de los que otras leyes acuerdan, tampoco puede
-ser invariable: la religión sostenida por el Estado, el régimen de la
-propiedad, el proteccionismo aduanero, no pueden ser permanentes; mejor
-dicho pueden estar sometidas á cambios.
-
-Así las unas serán permanentes y útiles mientras se forma la raza
-histórica argentina; las otras serán transitorias, útiles del momento,
-variables en el mañana.
-
-La idolatría constitucional y legal que á diario vemos, no tiene
-razón de ser: que se sustenten ideales de libertad y grandeza, de
-dignidad y justicia, pero que no se considere á disposiciones meramente
-transitorias como principios indestructibles, revelados por seres
-superiores, libres del error. El respeto á los patriotas conciudadanos
-que nos dieron constitución y leyes, consiste en reconocerles el
-acierto con que procedieron en el momento en que rindieron sus afanes,
-la verdad de los principios humanos que quisieron afirmar. Pero es
-irrespetuoso el atribuírles la afirmación de bondad eterna para otros
-principios que concibieron sólo como útiles en el momento, pero
-variables después. Si ellos revivieran un instante, su indignación
-sería magna contra el mundo de idólatras, que desvirtuando sus
-intenciones, los convierte en falsos profetas.
-
- Noviembre de 1910.
-
-
- NOTAS:
-
-[1] J. A. GARCÍA, _Introducción al estudio de las ciencias sociales
-argentinas_, pág. 90. Buenos Aires. P. Igón y C^a, 1899.
-
-[2] R. RIVAROLA, _La nacionalidad argentina_. _Rev. Athenas_, año 1,
-número 2, página 108, Buenos Aires, 1901.
-
-[3] V. F. LÓPEZ, _Historia de la República Argentina_, t. I, pág. LVI,
-Buenos Aires, C. Casavalle, 1883.
-
-[4] G. LE BON, _Lois psycologiques de l’évolution des peuples_, pág.
-41, París, F. Alcan. 1895.
-
-[5] G. LE BON., _bo cit._, pág. 44.
-
-[6] E. R. A. SELIGMAN, _La interpretación económica de la historia_,
-Trad. de Posada y Sempere; pág. 77. Madrid. lib. Fernando Fe.
-
-[7] E. A. S. DELACHAUX, _La población de la República Argentina, Rev.
-de la Universidad de Buenos Aires_, t. 3. pág. 18. Buenos Aires, 1905.
-
-[8] _Registro nacional de la República Argentina_, t. III, número 3051,
-Buenos Aires, imprenta de _La República_, 1882.
-
-[9] _Registro nacional de la República Argentina_, t. I, número 360,
-Buenos Aires, imprenta de _La República_, 1879.
-
-[10] M. A. BÉLMAR, _Les provinces de la fédération Argentine et Buenos
-Aires_, pág. 3. París, imprenta D’Aubusson et Kugelmann, 1856.
-
-[11] J. A. GARCÍA, _La ciudad indiana_, pág. 13 y sig. Buenos Aires, A.
-Estrada, 1900; ID., _Introducción el estudio de las ciencias sociales
-argentinas_, pág. 55 y sig.
-
-[12] C. O. Bunge, _Nuestra América_, pág. 193, 196, etc. Buenos Aires.
-V. Abeledo, 1905.
-
-[13] E. DAIREAUX, _Aristocracia de antaño. Revista de derecho,
-historia_, etc., t. 2, pág. 36. Buenos Aires, 1898.
-
-[14] J. A. GARCÍA, _La ciudad indiana_, pág. 94.
-
-[15] A. ALCORTA, _La instrucción secundaria_, cap. V. Buenos Aires, J.
-Lajouane, 1886; N. PIÑERO, E. L. BIDAU, _Historia de la Universidad de
-Buenos Aires en los Anales de la Universidad de Buenos Aires_, cap. I,
-Buenos Aires, 1888.
-
-[16] J. R. FERNÁNDEZ, _Enseñanza secundaria y normal de la República
-Argentina_. Sección 1^a. Buenos Aires, Taller tip. de la Penitenciaría
-Nacional. 1903.
-
-[17] J. R. FERNÁNDEZ: _ob. cit._, pág. 39.
-
-[18] _Id._, _id._, pág. 51.
-
-[19] _Id._, _id._, pág. 63.
-
-[20] E. SCHIAFFINO, _La evolución del gusto artístico en Buenos Aires_.
-Número de _La Nación_, 25 de mayo de 1910, pág. 187.
-
-[21] M. A. BELMAR, _ob. cit._, pág. 35.
-
-[22] M. DE MOUSSY, _Description géographique et statistique de la
-Confédération Argentine_, t. 2, pág. 542. París, Didot frères fils et
-C^{ie}, 1860.
-
-[23] D. F. SARMIENTO, _Obras_, t. VII, _Civilización y barbarie_, pág.
-41. Santiago de Chile, Imp. Gutenberg. 1889.
-
-[24] J. A. TERRY, _Contribución á la historia financiera de la
-República Argentina_. Número de _La Nación_ del 25 de mayo de 1910,
-pág. 60.
-
-[25] Reg. nacional, número 1300.
-
-[26] _Convención nacional de 1898. Antecedentes. Congreso constituyente
-de 1853 y convenciones reformadoras de 1860 y 1866_. Sesión número 39
-del congreso general constituyente de 1853, pág. 299. Buenos Aires.
-Comp. Sudamericana de billetes de banco, 1899.
-
-[27] J. M. ESTRADA. Curso de derecho constitucional, federal,
-administrativo, pág. 49 y sig., Buenos Aires. Comp. Sudamericana de
-billetes de banco, 1875.
-
-[28] J. A. ALSINA, _La inmigración europea en la República Argentina_,
-pág. 37 y sig., Buenos Aires, 1900.
-
-[29] M. A. BELMAR, _ob. cit._, pág. 153.
-
-[30] Véase G. PARISI, _Storia degl’italiani nell’ Argentina_. Roma, ed.
-Voghera, 1907; B. CITTADINI, _Cuarenta años después_, en _La Nación_,
-25 de mayo de 1910, pág. 204.
-
-[31] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. II, pág. 291.
-
-[32] E. DAIREAUX, _Aristocracia de antaño_, en _Revista de derecho,
-historia y letras_, t. I, pág. 36, Buenos Aires, 1898.
-
-[33] O. MAGNASCO, _Nuestro derecho en la centuria_, en _La Nación_, 25
-de mayo 1910, pág. 87.
-
-[34] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. I., pág. 6.
-
-[35] Véase: H. PAPILLAUD, _L’effort français_ en _Argentine_, en número
-de _La Nación_, 25 de mayo de 1910, pág. 212; MULHALL, _Las repúblicas
-del Plata_. Imprenta del _Standart_. Buenos Aires.
-
-[36] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. II, pág. 282.
-
-[37] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. I, pág. 546.
-
-[38] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. I, pág. 44.
-
-[39] C. ONELLI, _Los progresos argentinos en el siglo_, en número de
-_La Nación_, 25 de mayo 1910, pág. 268.
-
-[40] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. II. pág. 275.
-
-[41] F. BILBAO, _Obras completas_, t. II, pág. 338. Buenos Aires, Imp.
-de Buenos Aires. 1865.
-
-[42] ID., t. II, pág. 377.
-
-[43] J. V. LASTARRIA, _La América_, pág. 191 y siguientes. Gante, Imp.
-de E. Vanderhaeghen, 1867.
-
-[44] J. V. LASTARRIA, _ob. cit._, pág. 103.
-
-[45] M. BILBAO, _Buenos Aires_, pág. 250 y siguientes. Buenos Aires, J.
-A. Alsina. 1902.
-
-[46] M. BILBAO, _ob. cit._, pág. 258 y siguientes.
-
-[47] ONELLI, _art. cit._
-
-[48] Cifras reproducidas por el censo de 1895, pág. XXX.
-
-[49] J. A. ALSINA, _ob. cit._, pág. 238.
-
-[50] G. WILCKEN, _Las colonias_; Buenos Aires, imp. de la Soc. Anónima,
-1873.
-
-[51] Véase: B. MITRE, _Arengas_, t. I, pág. 172, Buenos Aires. Ed. de
-_La Nación_, 1902.
-
-[52] J. A. ALSINA, _ob. cit._, pág. 73.
-
-[53] J. A. ALSINA, _ob. cit._, pág. 184 á 191.
-
-[54] C. L. FREGEIRO. _Apuntes tomados en su curso de 1902_, en la
-Facultad de Filosofía y Letras.
-
-[55] G. PARISI, _ob. cit._, pág. 198.
-
-[56] G. PARISI, _ob. cit._, pág. 375 y 381.
-
-[57] J. A. GARCÍA. _Introducción al estudio de las ciencias sociales
-argentinas_, pág. 127.
-
-[58] Véase: _Ley de matrimonio civil_. Discusión en el Congreso
-nacional, Buenos Aires, imprenta Tribuna nacional, 1888.
-
-[59] R. RIVAROLA, _Derecho penal argentino_, pág. 5. Buenos Aires.
-1910. G. Mendesky é hijo.
-
-[60] E. DEL VALLE IBERLUCEA, _El movimiento socialista en la
-república_, en los _Anales de la facultad de derecho de Buenos Aires_,
-números 7 y 8, páginas 304 y 306, año 1903.
-
-[61] Informe de la dirección general de inmigración al ministerio de
-Agricultura, octubre de 1910.
-
-[62] M. E. RIO. _Córdoba_ en número de _La Nación_, 25 de mayo de 1910,
-pág. 310.
-
-[63] R. PILLADO, _El comercio internacional argentino_. Cifras que
-revelan su progreso. Buenos Aires. 1910.
-
-[64] R. PILLADO. _ob. cit._
-
-[65] O. M. PIÑERO, _El recurso de emisión de títulos para los gastos
-públicos en Revista argentina de ciencias políticas_, año 1, número 1,
-página 49 y siguientes, año 1910.
-
-[66] Al corregir las pruebas de imprenta de este trabajo (febrero
-de 1911) se ha publicado el siguiente cuadro, que transcribo porque
-demuestra lo que aquí afirmo.
-
-[67] E. DEL VALLE IBERLUCEA. _art. cit._, pág. 262.
-
-[68] Véase: A. PALACIOS, _La evolución Argentina y la patria_, Buenos
-Aires, 1910.
-
-[69] Véase: CH. SEIGNOBOS, _Histoire politique de l’Europe
-contemporaine_, pág. 699. A. Colín. París, 1903.
-
-[70] Nota del coronel Ramón L. Falcón al ministro del interior,
-publicada en _La Nación_ de Buenos Aires, del 18 de mayo de 1909.
-
-[71] _La voz de los anarquistas._ Manifiesto secreto publicado bajo el
-estado de sitio, en mayo de 1910.
-
-[72] L. AYARRAGARAY, _La anarquía argentina y el caudillismo_, pág.
-289. F. Lajouane y C^{ia}, Buenos Aires, 1904.
-
-[73] G. LE BON, _ob. cit._, pág. 116.
-
-[74] J. M. RAMOS MEJÍA, _Las multitudes argentinas_, pag. 299, Buenos
-Aires, J. Lajouane, 1899.
-
-[75] M. A. BELMAR, op. cit., pág. 148 y sig.
-
-
-Errores corregidos por el etext transcriptor:
- Pág. {v} Plantamiento de la cuestión ==> Planteamiento de la cuestión
- Pág. {3} condice con las aspiraciones ==> coincide con las aspiraciones
- Pág. {4} Colorario ==> Corolario
- Pág. {19} representan el pasado ==> representa el pasado
- Pág. {41} de tranways y otros medios de transporte ==> de tramways y
- otros medios de transporte
- Pág. {41} que un ciudad de España ==> que una ciudad de España
- Pág. {42} era tal como ==> eran tal como
- Pág. {43} respeto á la la religión ==> respeto á la religión
- Pág. {44} que les tocara en suerte ==> que les tocaran en suerte
- Pág. {45} es estableció ==> se estableció
- Pág. {69} nuesto camino. ==> nuestro camino.
- Pág. {72} verdadera ovasión ==> verdadera ovación
- Pág. {74} obligacioness ==> obligaciones
- Pág. {78} la tradiciones seculares ==> las tradiciones seculares
- Pág. {83} las distribución geográfica ==> la distribución geográfica
- Pág. {105} de la provincias ==> de la provincia
- Pág. {112} este capípítulo ==> este capítulo
- Pág. {113} accesorio de ferrocarril ==> accesorio del ferrocarril
- Pág. {119} que habían asombrado ==> que había asombrado
- Pág. {122} lo buscan ==> los buscan
- Pág. {125} La ciencias ==> Las ciencias
- Pág. {132} prolección de inmigrantes ==> protección de inmigrantes
- Pág. {135} diminución del elemento ==> disminución del elemento
- Pág. {142} la introdución ==> la introducción
- Pág. {143} no tiene otro origen ==> no tienen otro origen
- Pág. {149} que se concede ==> que se conceden
- Pág. {164} la diminución. ==> la disminución.
- Pág. {165} la diminución que se notó ==> la disminución que se notó
- Pág. {165} y diminución en ==> y disminución en
- Pág. {174} polítiticas ==> políticas
- Pág. {174} la instabilidad ==> la inestabilidad
- Pág. {177} tranformaciones ==> transformaciones
- Pág. {188} esta diminución ==> esta disminución
- Pág. {192} la hectáreas destinadas al cultivo ==> las hectáreas
- destinadas al cultivo
- Pág. {219} un hombre prodomine sobre ==> un hombre predomine sobre
- Pág. {225} porve- del Río ==> porvenir del Río
- Pág. {231} antropológicamente incorparadas ==>antropológicamente
- incorporadas
- Pág. {231} sutilv olatilizada ==> sutil volatilizada
- Pág. {236} antecedentes aportatados ==> antecedentes aportados
- Pág. {239} siempre en en ajenas ==> siempre en ajenas
-
-
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- The Project Gutenberg eBook of Las transformaciones de la sociedad argentina y sus consecuencias institucionales (1853 a 1910), by Horacio C. Rivarola.
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-<body>
-
-
-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of Las transformaciones de la sociedad
-argentina y sus consecuencias insti, by Horacio C. Rivarola
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have
-to check the laws of the country where you are located before using this ebook.
-
-Title: Las transformaciones de la sociedad argentina y sus consecuencias institucionales (1853 à 1910)
-
-Author: Horacio C. Rivarola
-
-Release Date: November 19, 2017 [EBook #56010]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD ARGENTINA ***
-
-
-
-
-Produced by Adrian Mastronardi, Josep Cols Canals and the
-Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net
-(This file was produced from images generously made
-available by The Internet Archive/American Libraries.)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
-
-
-<div class="transnote">
-<p>En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del
-original, incluyendo las variadas normas de acentuación presentes en el
-texto. (<a href="#transcriptor">la lista de errores corregidos sigue al texto.</a>)</p>
-
-<p>Se ha unificado la utilización de ‘.’ y ‘,’ para separar frases.</p>
-
-<p>En el texto original, faltan algunos caracteres <b>¡</b> que no se han corregido.</p>
-
-<p>En la tabla de la página <a href="#Page_140">140</a>, algunos totales no concuerdan con la suma
-de los datos parciales. Se ha mantenido el texto original.</p>
-
-<p>(nota del transcriptor)</p>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_i" id="Page_i">[i]</a></span></p>
-
-<p class="break-before p6 center" style="line-height:200%">LAS TRANSFORMACIONES<br />
-<span class="xsmall">DE LA</span><br />
-<span class="xlarge gesperrt">SOCIEDAD ARGENTINA</span><br />
-<span class="xsmall">Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES</span><br />
-<span class="xsmall">(1853 Á 1910)</span></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_ii" id="Page_ii">[ii]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_iii" id="Page_iii">[iii]</a></span></p>
-
-<p class="break-before p6 center">HORACIO C. RIVAROLA<br />
-<b><span class="xsmall">Abogado y doctor en jurisprudencia; doctor en filosofía y letras; profesor</span><br />
-<span class="xsmall">suplente en las Universidades de Buenos Aires y La Plata</span></b></p>
-
-<hr class="r5" />
-
-<h1><span class="large">LAS TRANSFORMACIONES</span><br />
-<span class="xsmall">DE LA</span><br />
-<span class="xlarge gesperrt">SOCIEDAD ARGENTINA</span><br />
-<span class="xsmall">Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES</span><br />
-<span class="xsmall">(1853 Á 1910)</span></h1>
-
-<hr class="r5" />
-
-<p class="p4 p6-after center"><b><span class="xsmall gesperrt">ENSAYO HISTÓRICO</span></b></p>
-
-<div class="figcenter" style="width: 120px">
-<img src="images/tb3.png" width="120" height="30" alt="" />
-</div>
-
-<p class="p6 center">BUENOS AIRES<br />
-<span class="smcap small">imprenta de coni hermanos</span></p>
-
-<hr class="r5" />
-
-<p class="center"><span class="small">1911</span></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_iv" id="Page_iv">[iv]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_v" id="Page_v">[v]</a></span></p>
-
-<h2 id="INDICE">ÍNDICE</h2>
-
-<hr class="r5" />
-
-<div class="center">
-<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Índice">
-<tr>
- <td colspan="2" class="tdci"><a href="#INTRODUCCION">INTRODUCCIÓN</a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdli">
- 1. Correspondencia entre las instituciones y la sociedad
- que las adopta.&mdash;2. Las transformaciones de la
- sociedad argentina, reveladas por la historia, la sociología
- y la geografía, y su correspondencia con las
- instituciones.&mdash;3. Factores para su estudio: a) Concepto
- moderno de la historia; b) Criterios etnológico
- y económico en sociología: c) Valor de los datos
- geográficos.&mdash;4. Planteamiento de la cuestión tratada
- en este libro
- </td>
- <td class="tdri"><a href="#Page_1">1</a></td>
-</tr>
-<tr>
- <td colspan="2" class="tdci">
- <a href="#CAPITULO_I">CAPÍTULO I<br />
- <span class="small">1853: LA ÉPOCA DE LA CONSTITUCIÓN DE LA CONFEDERACIÓN
- ARGENTINA</span></a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdli">
- 1. La sociedad argentina de 1853: su formación étnica
- é histórica; la inmigración.&mdash;2. La Capital; la religión;
- educación; prensa; artes y ciencias; las ciudades.&mdash;3.
- Las industrias; agricultura; ganadería.&mdash;4.
- Vías de comunicación.&mdash;5. La situación económica.&mdash;6.
- Propósitos enunciados en la Constitución.
- Conclusión
- </td>
- <td class="tdri"><a href="#Page_27">27</a><span class="pagenum"><a name="Page_vi" id="Page_vi">[vi]</a></span>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td colspan="2" class="tdci">
- <a href="#CAPITULO_II">CAPÍTULO II<br />
- <span class="small">1869: EL PRIMER CENSO NACIONAL</span></a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdli">
- 1. La sociedad argentina de 1869. Medidas protectoras
- de la inmigración.&mdash;La formación de la raza y factores
- que contribuyen.&mdash;2. Los progresos: la libertad
- de imprenta; la tendencia hacia la <i>desespañolización</i>.&mdash;3.
- Cambios políticos; situación económica.&mdash;4.
- Vías de comunicación.&mdash;5. Agricultura; ganadería;
- otras industrias. Comercio.&mdash;6. Consecuencias
- institucionales.&mdash;7. Conclusión.
- </td>
- <td class="tdri"><a href="#Page_67">67</a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td colspan="2" class="tdci">
- <a href="#CAPITULO_III">CAPÍTULO III<br />
- <span class="small">1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL</span></a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdli">
- 1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas
- protectoras. La tendencia anti-extranjera. Los
- naturalizados.&mdash;2. Cambios políticos y situación
- económica.&mdash;3. Vías de comunicación.&mdash;4. Agricultura y
- ganadería; otras industrias.&mdash;5. Las ciencias y las artes.&mdash;6.
- La educación é instrucción pública.&mdash;7. La legislación.&mdash;8. El
- socialismo. Conclusión.
- </td>
- <td class="tdri"><a href="#Page_125">125</a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td colspan="2" class="tdci">
- <a href="#CAPITULO_IV">CAPÍTULO IV<br />
- <span class="small">1910: CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO</span></a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdli">
- 1. El estado de formación de la raza en 1910. La
- inmigración.&mdash;2. Agricultura; ganadería; otras<span class="pagenum"><a name="Page_vii" id="Page_vii">[vii]</a></span>
- industrias. Comercio.&mdash;3. Cambios políticos y situación
- económica.&mdash;4. Vías de comunicación.&mdash;5.
- La educación é instrucción pública.&mdash;6. La prensa;
- bellas artes: religión.&mdash;7. El socialismo. El
- anarquismo.&mdash;8. Conclusión.
- </td>
- <td class="tdri"><a href="#Page_185">185</a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td colspan="2" class="tdci">
- <a href="#CAPITULO_V">CAPÍTULO V<br />
- <span class="small">TRANSFORMACIÓN SOCIAL É INSTITUCIONES</span></a>
- </td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdli">
- 1. Factores que deben considerar el historiador y el legislador.&mdash;2.
- La transformación material y étnica de
- la República Argentina. La mestización y el hibridismo.
- Los aportes inmigratorios.&mdash;3. El carácter del
- pueblo argentino. Afirmaciones de Le Bon. Falta de
- fundamento. Una opinión de Belmar sobre el porvenir
- del Río de la Plata.&mdash;4. Nacimiento y transformación
- de las instituciones. Acuerdo necesario entre
- sociedad é instituciones. El problema respecto de la
- Argentina. Disposiciones constitucionales ó legales de
- relativa permanencia y disposiciones transitorias. Conclusión.
- </td>
- <td class="tdri"><a href="#Page_225">225</a>
- </td>
-</tr>
-</table>
-</div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_viii" id="Page_viii">[viii]</a></span></p>
-
-<hr class="full" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_1" id="Page_1">[1]</a></span></p>
-
-<p class="break-before p6 center" style="line-height:200%"><span class="large">LAS TRANSFORMACIONES</span><br />
-<span class="medium">DE</span><br />
-<span class="xlarge gesperrt">LA SOCIEDAD ARGENTINA</span><br />
-<span class="small">Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES</span></p>
-
-<hr class="full" />
-
-<h2 id="INTRODUCCION">INTRODUCCIÓN</h2>
-
-<div class="blockquote">
-
-<p>1. Correspondencia entre las instituciones y la sociedad que las
-adopta.&mdash;2. Las transformaciones de la sociedad argentina,
-reveladas por la historia, la sociología y la geografía, y su
-correspondencia con las instituciones.&mdash;3. Factores para su estudio:
-<i>a</i>) Concepto moderno de la historia; <i>b</i>) Criterios etnológico y
-económico en sociología; <i>c</i>) Valor de los datos geográficos.&mdash;4.
-Planteamiento de la cuestión tratada en este libro.</p>
-
-</div>
-
-<p class="blanc-line">1. En 1853, la población argentina, sin contar
-la de indígenas salvajes, no alcanzaba á 950.000
-habitantes, de los cuales sólo 3200 eran extranjeros.
-En 1910 es próximamente de 6.800.000 habitantes,
-comprendiendo 2.300.000 extranjeros.
-Desde 1853 á 1909, entraron al país más de<span class="pagenum"><a name="Page_2" id="Page_2">[2]</a></span>
-3.400.000 inmigrantes europeos. La primitiva
-sociedad de españoles, criollos, indios, negros
-y mulatos, ha sido aumentada con el número
-extraordinario de aportes extraños que revelan
-estas cifras, aun descontando las emigraciones
-y los decesos. Son evidentes los cambios que
-simultáneamente se han realizado en la industria,
-comercio, agricultura, ganadería ...</p>
-
-<p>Por otra parte, es indiscutible la necesidad de
-que las instituciones políticas y las normas legales
-que se dicten para un pueblo, respondan,
-más que á la perfección ideal, á un ideal de
-adaptación. Sociedad é instituciones deben acordar
-y su acuerdo es una ley involucrada en otra
-más general que desde Comte, la historia y la
-sociología aceptan: «Es que en el fondo de la
-evolución social, un análisis prolijo descubre
-una ley de relación y solidaridad, base indiscutible
-de todo concepto científico de las sociedades,
-un vínculo poderoso que une á las instituciones,
-usos, costumbres, ciencias, artes, derecho,
-religión ... de tal manera que conociendo
-una de ellas podrá el sociólogo inducir sobre las<span class="pagenum"><a name="Page_3" id="Page_3">[3]</a></span>
-demás; que la modificación sufrida por cualquiera
-de los fenómenos repercute en todos, variando
-su intensidad según los casos. De ahí el
-débil poder de los gobiernos para alterar el curso
-de los fenómenos sociales, la ineficacia de las
-leyes, de los congresos, y de todo el aparato
-constitucional contemporáneo, que cuando no
-coincide con las aspiraciones y sentimientos de
-los gobernados, se apolilla en los archivos de
-las oficinas públicas»<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>.</p>
-
-<p>La afirmación no pretende que lo mejor ó más
-bueno quede en absoluto relegado porque el pueblo
-ó el momento no sean propicios para el cambio.
-Tal cosa sería afirmar que las instituciones
-políticas y legales no son factores en el adelanto
-de una sociedad, y conclusión semejante, por
-exagerada, sería errónea. El principio quiere sólo
-que no se proceda por saltos, y que si el ideal
-de lo bueno absoluto ó de lo mejor, debe ser<span class="pagenum"><a name="Page_4" id="Page_4">[4]</a></span>
-guía en las determinaciones, débese también
-examinar lo posible antes de aceptar la reforma.
-No siempre, sin embargo, la práctica ha
-correspondido á la teoría. Lo bueno absoluto,
-ha intentado disputar el camino á lo mejor y
-más útil del momento.</p>
-
-<p>Admito como verdad ya adquirida la afirmación
-de necesaria correlación entre sociedades
-é instituciones: cuando un principio se comprueba
-en los hechos y en la historia sin que
-lo contradigan excepciones, adquiere los contornos
-y las cualidades de verdad. De otro modo,
-la ciencia se hallaría de continuo recomenzando
-su marcha.</p>
-
-<p class="blanc-line">2. Corolario de semejante principio y deducción
-implícita, es el reconocimiento de que los
-cambios que determinada sociedad sufra en
-sus elementos componentes, en sus costumbres,
-en la forma de su desarrollo, deben llevar
-como acompañamiento, cambios correspondientes
-en sus instituciones, á menos que
-éstas por su elasticidad, sigan respondiendo<span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">[5]</a></span>
-también á los nuevos aspectos de la sociedad.</p>
-
-<p>Nuestro país es ejemplo de una sociedad en
-que se altera con frecuencia la proporción de los
-elementos componentes. Los trasatlánticos descargan
-á diario millares de individuos de las
-más diferentes razas naturales ó históricas, que
-llegan con sus mil costumbres diversas, desde
-la monogamia estricta hasta la poligamia habitual;
-con sus ideas religiosas variables, catolicismo,
-mahometismo, judaísmo, budismo, ateísmo ...;
-con sus grados diversos de educación
-desde el pobre inmigrante que no sabe leer ni escribir,
-que no entiende de números, atacado de
-miopía intelectual incurable, hasta un Jacques,
-un Burmeister ó un Berg; llegan desde el judío
-reducido al culto del centavo y al estudio del
-tanto por ciento, hasta el músico, el pintor ó el
-escultor que lleva en sus venas la sangre de
-veinte generaciones de artistas, que tiene ascendientes
-en los colosos del Renacimiento, que
-trabaja todo el día en las faenas más rudas para
-poder pagar por la noche un lugar incómodo de
-algún teatro donde podrá absorberse en los en<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">[6]</a></span>cantos
-de las obras de los compositores italianos
-ó en las energías y bellezas de la música
-alemana. Inmigrantes con ideas políticas distintas,
-desde el autócrata ruso hasta el anarquista
-que reniega de toda patria y que origina en alguno
-el pensamiento, anárquico también, de
-declararlo fuera de toda ley ...</p>
-
-<p>El indio también concurre, y antiguo señor de
-la tierra se somete á la civilización que otrora
-lo venciera: acude á las ciudades y á los establecimientos
-de campo. Alguna vez se cruza todavía
-con los elementos de la raza superior.
-Toma ideas, las amolda, las transforma y obliga
-al sociólogo argentino á dedicarle capítulos
-de sus estudios. Y los negros y mestizos de la
-época colonial, los criollos y españoles han impreso
-también su sello más ó menos débil ó
-fuerte. La caída de Rozas abre las puertas á todas
-las naciones. La avalancha aumenta. No son
-los llegados, elementos en reducido número que
-hagan simplemente evolucionar ó modificar la
-sociedad. Pueden serlo en las provincias del
-interior, donde los cambios son más lentos.<span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span>
-Mas en la capital y en el litoral son algo más:
-son elementos que transforman la sociedad, la
-superponen, la substituyen. Algunos escritores
-implícitamente admiten esta aseveración; otros
-la manifiestan en términos más concretos. «Si
-debiera dar una denominación científica á este
-fenómeno, le llamaría substitución de la sociabilidad
-argentina y no emplearía como muchos
-otros, el de <i>evolución</i> argentina, porque éste no
-expresa con verdad el hecho, si se ha de respetar
-el concepto propio de la palabra ... Las grandes
-emigraciones de los pueblos no pueden
-llamarse evolución del pueblo ó de la raza cuya
-tierra van á ocupar. A nadie se le ocurre decir
-que la raza indígena de esta parte de América,
-ha evolucionado hasta constituír nuestra sociedad
-actual»<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a>.</p>
-
-<p>La geografía física que preordenó una forma
-de distribución de individuos, mantiene su im<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span>portancia
-en las nuevas distribuciones: la económica
-aporta caudal de conocimientos, que
-hacen más visible la transformación: y la inmigración,
-la ganadería, la agricultura, la colonización,
-los ferrocarriles, son factores de primera
-magnitud en la solución del problema.</p>
-
-<p>La historia política, depósito de recuerdos en
-que viven los anhelos, las luchas, los triunfos ó
-desengaños de los hombres de estado que pasaron,
-concurre con todo su bagaje de enseñanza
-á la prueba de las transformaciones producidas.</p>
-
-<p>Y la sociología, en su carácter de ciencia que
-estudia los fenómenos sociales, sus relaciones,
-leyes y consecuencias, adhiere con aquellas
-otras enseñanzas á las mismas conclusiones.</p>
-
-<p>Las instituciones políticas y la legislación, no
-pueden dejar de considerar todos y cada uno de
-estos elementos. En la práctica la cuestión es
-más difícil. ¿Pueden dictarse instituciones y
-leyes permanentes para un pueblo que se transforma
-en modo diverso en una región y en
-otra, que mientras permanece el mismo en Ju<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span>juy
-ó en Santiago del Estero, cambia desmedidamente
-en Buenos Aires y en el litoral? ¿Se
-pueden dictar para un pueblo cuya raza histórica
-no se encuentra constituída aún? ¿Es posible,
-por el contrario, dejarlo sin instituciones?
-Sería caer en la anarquía. ¿Se impondrá sin
-otras consideraciones, á todo extranjero una
-conducta determinada? En caso tal, sus ideas
-permanecerán poco menos tales como las trajo,
-las transmitirá á sus hijos, y con los años la
-conducta impuesta será modificada.</p>
-
-<p>Es de interés nacional el estudio de esos cambios
-y de aquella relación. Este ensayo es parte
-de aquel estudio, indudablemente más vasto
-y de la mayor importancia.</p>
-
-<p class="blanc-line">3. Así, este trabajo será al mismo tiempo,
-de historia, de sociología, de geografía: estas
-ciencias y otras, contribuyen á la solución del
-problema. Indudablemente unas serán de mayor
-importancia, otras de menor. Los datos que
-cada una aporte, deben ser examinados en vista
-del fin propuesto.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span></p>
-
-<p><i>a</i>) Consideraré la historia en el llamado concepto
-moderno. Sabido es que esta disciplina
-científica ha ampliado sus dominios por una
-parte, y por otra ha variado en el fin que debe
-proponerse; la antigua cronología de los reyes,
-gobiernos y batallas, deja de ser, con Luis Vives
-quizás, con Voltaire sin duda, el único contenido
-de la historia; los hombres que á ella se dedican
-y en ella trabajan se dan cuenta de la unidad
-de la vida humana y de la solidaridad de
-sus aspectos: verifican que los sucesos políticos
-no son únicos en la marcha de los pueblos.
-Aquellos están relacionados con otros, sufren
-sus influencias é influyen á su vez. Los gobiernos
-no son el pueblo todo, y la historia de un
-pueblo no puede en consecuencia limitarse á la
-de su gobierno y sus luchas. Se abren paso las
-descripciones de usos, costumbres, artes, religión,
-instituciones. Historiadores subsiguientes
-encuentran que aquella ampliación es conveniente
-y la imitan. Verdad es que no todos lo
-hacen en el mismo sentido ni dando igual importancia
-á idéntico factor. Para unos las cos<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>tumbres,
-el conjunto llamado civilización es la
-base de los conocimientos históricos, para otros
-la religión, para aquél el arte; mas no importa,
-el concepto amplio gana terreno, los escritores lo
-aceptan, las academias lo admiten y los nombres
-de Renan, Taine, Foustel de Coulanges, Altamira,
-Langlois, Seignobos, Letelier... responden
-á otras tantas obras que afirman ó conciben
-la historia en aquel sentido.</p>
-
-<p>No obstante, la historia política mantiene su
-preponderancia: creo que la razón es de carácter
-utilitario: ella permite tener en el tiempo un
-punto cierto de referencia. Mientras las artes,
-costumbres, religiones, varían lentamente, de
-tal modo que para hallar cambios, débense tomar
-momentos algo distantes el uno del otro,
-los cambios políticos, aunque sus causas sean
-remotas, tienen fechas precisas y ciertas. Tomando
-como esquema el aspecto político, puede
-ser éste ampliado luego con los demás aspectos:
-ninguno quedará excluído y en cambio las
-referencias en el tiempo serán más ciertas.</p>
-
-<p>Abandona también esta disciplina el fin que<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span>
-para muchos ha tenido, fin que desde antiguo
-se le daba, ya como principal, ya como secundario,
-de presentar cuadros literarios, pasajes
-hermosos, descripciones llenas de atracción,
-afirmando que «una cosa son los sucesos en si
-mismos y otra cosa es el arte de presentarlos en
-la vida con todo el interés y con toda la animación
-del drama que ejecutaron. Es preciso ver
-los tumultos y sus actores, oir el estruendo de
-sus voces, sorprenderlos en las tinieblas de sus
-conciliábulos, sentir sus triunfos y temblar al
-derrumbe de sus cataclismos, como si todo ese
-bullicio estuviera removiéndose en el fondo de
-cada una de las páginas que se escribe. Este arte
-no debe confundirse con la mecánica exactitud
-ni con la filiación metódica de los hechos.
-Una y otra cosa tienen su mérito y su necesidad
-relativa; pero estas últimas condiciones no son
-el arte, sino cuestiones de simple ordenación;
-mientras que la actualidad de la acción es cuestión
-de estética, de más ó menos poder <i>imaginativo</i>
-para agrupar los conflictos de la vida
-social, para restablecer los golpes de la lucha,<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span>
-para dar movimientos, gesto, ademán y palabra,
-á las generaciones desaparecidas que actuaron
-en la escena de la patria»<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>.</p>
-
-<p>Tal fin es indudablemente útil, apto para despertar
-el patriotismo, para educar en un género
-literario: son cuadros escritos que pueden ser
-tan ó más preciosos que los pintados. Pero no
-es el fin de la historia, como no sería una historia
-argentina una galería de grabados representando
-las escenas guerreras ó políticas sucedidas
-en el territorio argentino: la historia en esta
-forma en que se hace intervenir la estética, la
-imaginación, el golpe de teatro, es novela histórica;
-es la historia tal cual la ve quien la describe,
-sin que pueda tenerse la seguridad de la correspondencia
-entre lo descripto y lo real.</p>
-
-<p>Así, pues, en este ensayo, por la parte que de
-histórico pueda tener, no primará la descripción
-literaria, ni el concepto estrecho, y me referiré
-sólo á los hechos que tengan comproba<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span>ción,
-indicando al hacer mis afirmaciones, cuáles
-están corroboradas por documentos ú obras
-y cuáles son indicaciones que aquéllos me sugieren.</p>
-
-<p><i>b</i>) La sociología, la ciencia nueva, despreciada
-unas veces, elevada á los honores más altos
-otras, me servirá también y mucho. Tomaré
-en cuenta por su aplicación inmediata, y sin
-olvidar alguna otra, una de sus teorías, aquella
-que renovara Gobineau á mitad del siglo <span class="smcap">xix</span>,
-teoría que pretende explicar la marcha de las
-sociedades y las causas de sus transformaciones,
-evoluciones y decadencias por el estudio
-del factor <i>raza</i>. Los orígenes de la teoría son
-remotos: presentida en un principio, fué más
-tarde analizada y demostrada en parte. Las formas
-que adoptó fueron muchas, más todas tienen
-de común, bajo los diversos aspectos en
-que cada una se plantea, la afirmación de que
-es de indispensable necesidad en los estudios
-histórico-sociales la consideración del factor
-raza, de la constitución individual, del examen
-de los elementos individuos que son los «ac<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span>tores
-del drama» según la expresión de Mougeole.</p>
-
-<p>Podríanse comparar los procedimientos de
-esta teoría á los de la química: quiere examinar
-los elementos para entender el producto:
-comparación tal, permite el acuerdo de sus sostenedores
-y adversarios: unos afirman que el
-producto sociedad se puede comprender, conociendo
-los elementos: serían partidarios de la
-explicación química de la mezcla: otros, niegan
-la posibilidad de solución parecida: serían partidarios
-de la explicación química de la combinación.
-Ni unos ni otros niegan,&mdash;lo que sería
-absurdo,&mdash;que los hechos sociales sean producidos
-por los individuos componentes.</p>
-
-<p>La teoría etno-antropológica tiene antecedentes
-remotos: como sucede con la mayor parte
-de los conocimientos humanos, sus gérmenes
-pueden encontrarse en las obras del sabio de
-Estagira: en efecto, al justificar Aristóteles en
-la <i>Política</i> la esclavitud, sin hacer por ello un
-estudio de razas habla de la diferencia de clases,
-idea que forma parte del desarrollo poste<span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span>rior
-de la doctrina. Más adelante, y desde el siglo
-<span class="smcap">xvi</span>, es usada como argumento en las luchas
-políticas de Francia. Con todas las afirmaciones
-de uno y otro lado, se forma un residuo de ideas
-que serán utilizadas en forma sistemática á mitad
-del siglo <span class="smcap">xix</span>.</p>
-
-<p>Gobineau en 1853, en su obra <i>Ensayo sobre la
-desigualdad de las razas humanas</i>, primero, y en
-varias otras después, desenvuelve y aplica la
-idea de que las transformaciones, las formas políticas,
-los progresos y las decadencias de los
-pueblos dependen de la pureza de la raza; que el
-cruzamiento arrastra á la decadencia; que los
-pueblos más puros, están destinados á dirigir á
-los menos puros; que el pueblo germano lleva
-en sí el sello de la excelencia por ser el menos
-contaminado. Así formuló en un principio su
-teoría, que cambios fundamentales desnaturalizarían
-después. Así sirvió de base á las nuevas
-formas que en adelante tomó: con Ammon
-y Lapouge, el factor permanente y característico
-de la raza es el antropológico; con Gumplowicz,
-la raza es susceptible de evolución; con<span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span>
-Bopp, el factor filológico desempeña importante
-papel; con Chamberlain, el psicológico es el superior,
-el verdadero, el nexo real. Y nuevas
-obras de Letourneau, Jacoby, Sergi, Vaccaro, siguieron
-trabajando el tema, buscando aplicaciones,
-explicando, haciendo nuevas conjeturas ...</p>
-
-<p>Pero la humanidad no puede dividirse en
-fracciones netamente determinadas, como no
-puede una biblioteca dividirse de tal modo que
-las obras contenidas en un estante correspondan
-con precisión á una ciencia determinada
-con exclusión de toda otra; obras habrá que correspondan
-igualmente á ese estante ó á aquél.
-Las divisiones se hacen artificialmente porque
-son útiles, más no porque naturalmente existan.
-Y así en la humanidad. La ciencia que es una,
-no admite una división natural en fracciones excluyentes.
-La humanidad, en modo semejante,
-se niega á admitir una división parecida.</p>
-
-<p>La teoría llevó á excesos. Se pretendió hacerla
-indiscutible. Lapouge, por ejemplo, exageró
-tanto las cosas que creyó poder determinar de
-una manera exacta los caracteres psicológicos<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span>
-que corresponderían á los antropológicos del
-<i>H. Europeus</i> y del <i>H. Alpinus</i>, llegando á decir
-del primero: «Es lógico cuando conviene; su
-mayor necesidad es el progreso. En religión es
-protestante» ... y de este modo veinte caracteres
-más. ¿No recuerda la ciencia así expresada, aquellas
-afirmaciones de los almanaques anunciadores
-que al pie de cada mes llevan un calendario
-astrológico con palabras más ó menos como
-éstas: el varón nacido en este mes, vivirá tranquilo,
-se casará joven, será tímido mas no cobarde?...</p>
-
-<p>Pero si la humanidad no admite divisiones
-perfectas en el sentido antes indicado, las admite
-en cuanto, en parte naturales, sean simultáneamente
-útiles. Si la división natural de la
-humanidad en razas determinadas con fijeza es
-hoy difícil, no lo es tanto la división ideada por
-Le Bon, de razas históricas<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a>, entendiendo
-por tales las razas artificiales formadas en el<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span>
-tiempo por los azares de la conquista, inmigraciones,
-cambios políticos, etc. Le Bon afirma y
-demuestra que «cada pueblo posee una constitución
-mental tan fija como sus caracteres anatómicos
-y de la cual derivan sus sentimientos,
-sus pensamientos, sus instituciones, sus creencias
-y sus artes». Esta constitución mental explica
-las leyes más ciertas de la marcha general
-de los pueblos; representa el pasado, los mil
-sentimientos heredados desde tantas y tantas
-generaciones; contribuye con el medio, la educación,
-el clima á explicar la formación del carácter
-de los individuos. Más adelante establece
-las condiciones necesarias para que las razas
-distintas puedan, mezclándose, formar una nueva.
-«La primera de estas condiciones es que
-las razas sometidas al cruzamiento no sean muy
-desiguales en número; la segunda, que no difieran
-mucho por sus caracteres; la tercera, que
-estén sometidas durante largo tiempo á condiciones
-de medio idénticas»<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>. Todo este con<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span>junto
-forma el alma de los pueblos, que varía
-de uno á otro y que lleva variaciones concomitantes
-en todas sus manifestaciones: ciencia,
-arte, religión y con especialidad en las instituciones
-políticas, que tanta importancia desempeñan
-en la historia. Más adelante y antes de
-analizar la influencia de algunos factores y las
-causas y formas de las decadencias, hace una
-aplicación de todos los principios expuestos al
-estudio comparado de la evolución de los Estados
-Unidos de América y de las repúblicas sudamericanas.
-Oportunamente me ocuparé con
-mayor atención de esta parte de su obra, por
-dos razones: la primera, porque su interés es
-grande en un trabajo como éste. La segunda,
-que es un buen ejemplo de cómo hasta los sabios
-se equivocan y corren el riesgo de decir
-cosas que no son y no serán, cuando se basan
-exclusivamente en afirmaciones ajenas y cuando
-no se precaven contra el peligro de las generalizaciones.</p>
-
-<p>De todos modos y dejando para después esta
-cuestión, puédese admitir y nadie la discute,<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span>
-la existencia de «razas históricas» en término
-en que la palabra raza cambia de sentido y se
-usa en el de «conjunto de modalidades comunes
-á un Estado ó una nación determinada».
-Así y solamente de ese modo se puede hablar
-de razas sin dar lugar á las ilimitadas discusiones
-á que llevaría el término, tomado en su sentido
-originario.</p>
-
-<p>Admito, pues, sus principios, para hablar
-de nuestro pueblo; llamaréle «sociedad argentina»
-y no «raza argentina» porque si bien
-la sociedad está constituída ya como tal, no ha
-llegado todavía á ser lo que el término raza expresa,
-ni aun en el sentido de raza histórica desarrollado
-por Le Bon.</p>
-
-<p>No se puede tampoco olvidar aquella otra
-doctrina que se llama el materialismo histórico
-ó con más propiedad, interpretación económica
-de la historia, para referirla en cierto modo á
-nuestro estudio. No es éste el momento de discutirla
-ni detallarla, investigar si comenzó con
-Marx y Engels, ó si tenía antecedentes remotos:
-si es más verdadera en las afirmaciones<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span>
-que contiene el primer volumen de <i>El Capital</i>
-ó si lo son las que encierra el último. Basta para
-mi objeto dejar establecido que en términos
-generales y libres de las exageraciones, sostiene
-que «á las causas económicas, deben
-referirse, en último término, todas las transformaciones
-en la estructura de la sociedad, las
-cuales, por sí mismas, condicionan las relaciones
-de las clases sociales y las varias manifestaciones
-de la vida social»<a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a>. Si bien no entraré
-á discutir si el factor económico ha sido ó no
-preponderante en el período de que trato, si
-ha podido ó no ser la causa de las inmigraciones
-colosales que transforman la sangre argentina,
-le tendré bien en cuenta desde que no se
-puede dudar de su importancia.</p>
-
-<p>Así, pues, me serviré de la sociología, con sus
-principios generales y con las conclusiones á
-que llegan dos de las más importantes teorías<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span>
-entre las que tratan de explicar los fenómenos
-histórico-sociales.</p>
-
-<p><i>c</i>) La geografía será la tercera de las disciplinas
-científicas que más me ayudarán en este
-estudio. La geografía física y la geografía económica
-explicarán muchos hechos. Es indispensable
-recordar la topografía del suelo donde
-las transformaciones se verifican, y tener en
-cuenta que «la formación de las agrupaciones
-humanas no obedece ciertamente á inspiraciones
-caprichosas, ni reconoce como causa la casualidad;
-hay que reconocer que su factor primordial
-reside en el <i>medio físico</i>; en ésta como
-en otras manifestaciones antropogeográficas,
-domina aun casi por completo á la actual humanidad»<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a>
-aunque conviene cuidar aquí también
-del peligro de la unilateralidad.</p>
-
-<p>La geografía económica contribuirá con el estudio
-de las relaciones del individuo con el sue<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span>lo;
-de la influencia de la posición geográfica con
-relación al comercio; de las causas y modos de
-desarrollo de la inmigración, colonización, de
-las industrias, agricultura, ganadería, vías de
-comunicación ...</p>
-
-<p>Y con la historia, sociología, geografía, ayudarán
-en las soluciones, el derecho constitucional
-y administrativo, la estadística toda,
-los datos que suministra la ciencia financiera y
-la economía política, la práctica de la educación,
-el desarrollo de las ideas, el desenvolvimiento
-de las costumbres, artes, ciencia, religión ... Todos
-ellos en relación al tema del trabajo, según
-he expuesto ya.</p>
-
-<p>Estudio amplio sin duda, lleno de material
-inexplotado en su mayor parte, y que es sin embargo,
-digno de las mayores dedicaciones.</p>
-
-<p class="blanc-line">4. Veré cuál era el estado de la sociedad argentina
-en 1853, cuando terminada la tiranía se
-abría la Argentina á la inmigración en grande
-escala, al comercio y á la industria de todo el
-mundo. En aquella época dictó su código fun<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>damental
-que, con pequeños cambios, subsiste.
-Veré después las transformaciones que esa sociedad
-sufre en su constitución étnica y las correspondientes
-en la industria, ciencia, etc.,
-tomando como épocas de referencia aquéllas
-que sean más precisas por la aparición en ellas
-de censos, estadísticas ó determinados acontecimientos.
-Veré cuál ha sido en esta forma el
-estado social argentino al celebrar el primer
-centenario de la revolución de Mayo: simultáneamente
-á este trabajo, la indicación somera
-de las sanciones legislativas que la transformación
-social han hecho de imperiosa necesidad y
-que se han dictado. Al término de mi trabajo,
-estableceré las conclusiones que el conjunto me
-sugiere.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span></p>
-
-<h2 id="CAPITULO_I">CAPÍTULO I<br />
-
-<span class="small smcap">1853: la época de la constitución
-de la confederación argentina</span></h2>
-
-<div class="blockquote">
-
-<p>1. La sociedad argentina de 1853; su formación étnica
-é histórica; la inmigración.&mdash;2. La Capital;
-la religión; educación; prensa; artes y ciencias; las
-ciudades.&mdash;3. Las industrias; agricultura; ganadería.&mdash;4.
-Vías de comunicación.&mdash;5. La situación
-económica.&mdash;6. Propósitos enunciados en la Constitución.
-Conclusión.</p>
-
-</div>
-
-<p class="blanc-line">1. El 1<sup>o</sup> de mayo de 1853, el congreso general
-constituyente reunido en la ciudad de Santa Fe,
-con asistencia de los representantes de todas
-las provincias á excepción de la de Buenos Aires,
-sancionó la constitución de la Confederación
-Argentina, que siete años después, terminadas
-las divergencias entre la confederación y
-el estado de Buenos Aires, sería la constitución<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span>
-de la nación argentina, cuyas disposiciones, salvo
-detalles, rigen en la actualidad.</p>
-
-<p>Este código amplio y generoso fué el primero
-del mundo que equiparó en los derechos civiles
-el extranjero al natural, algunos años antes que
-lo hiciera el código civil italiano que le siguió
-en antigüedad.</p>
-
-<p>Sus antecedentes fueron muchos: los principios
-de la norteamericana; las constituciones,
-estatutos, pactos anteriores; enfín las ideas de
-la época y los deseos comunes cuyas aspiraciones
-habían traducido Echeverría y Alberdi.</p>
-
-<p>Independientemente de su faz práctica, fué
-una constitución buena en su teoría. La libertad,
-fraternidad, igualdad, que usaron como
-blasón los revolucionarios franceses, se encontraban
-también allí. Código de paz, llamaba al
-seno de la patria á todos los extranjeros que con
-buenas intenciones quisieran habitarlo; las libertades
-estaban en su apogeo; las ideas, el
-culto, el honor, la imprenta, la propiedad, los
-derechos ciudadanos, quedaban tutelados con
-principios reconocidos como los mejores.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span></p>
-
-<p>¿Cuál era la sociedad á la que iba destinada
-tan sabia reglamentación?</p>
-
-<p>Es inútil discutir si la constitución revelaba
-el estado contemporáneo de la civilización nacional
-ó si aquellos principios se adelantaban á
-su época. Discusiones semejantes son posibles
-cuando existe la duda, cosa que no ocurre en el
-caso presente. Los mismos constituyentes comprendían
-bien que aquella carta de libertades y
-garantías, juntamente con principios de aplicación
-inmediata, traducía en otros, aspiraciones
-para un porvenir, que podía ó no ser cercano.
-En el oficio que con fecha 9 de mayo de aquel
-año, el congreso comunicaba al excelentísimo
-señor director, la constitución y las leyes orgánicas
-que había sancionado, se decía: «El congreso
-prevé que la sabiduría del mal consejo
-y la prudencia que disfraza á la debilidad, han
-de reprochar á la constitución los defectos de
-su mérito. Poniendo en contraste <i>la ignorancia,
-la escasez de población, y de riqueza, y hasta
-la corrupción de los pueblos y provincias</i> que
-componen la Confederación con las exigen<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span>cias
-de la constitución, deducirán de aquí su
-inoportunidad y su impertinencia, y muy listos
-la condenarán como inadecuada. El tirano ponderó
-y exageró estos mismos pretextos; ¿y por
-ventura, él con su omnipotente mano de hierro,
-ha devuelto á los pueblos mejorados, después
-de veinte años de horribles martirios? ¡Decepción
-y escándalo! Aun cuando esta desgraciada
-y mísera situación fuera natural á estos pueblos,
-aun cuando tuviéramos á la vista la especie social
-que se supone desgraciada é ineducable,
-<i>el legislador no podía ni debía emplear su ciencia
-para disimular y confirmar este monstruo social</i>;
-antes debería consagrar el arte contra la misma
-naturaleza para corregirlo. ¡Decepción y escándalo,
-señor! Dios creó al hombre bueno y sociable
-bajo todas las latitudes. El argentino lo es
-y por serlo, su sangre generosa ha corrido á torrentes.
-El sentimiento de los justos ha hecho
-reclamar, tal vez con exageración, la justicia; el
-sentimiento de su dignidad, los derechos de libertad,
-seguridad y propiedad. Sus instintos de
-progreso lo hacen reclamar con impaciencia, to<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>das
-las mejoras y todas las relaciones morales, intelectuales
-y comerciales. La constitución llena
-estos conatos»...<a name="FNanchor_8_8" id="FNanchor_8_8"></a><a href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a> Este interesante documento,
-prueba, no obstante la justificación y defensa
-que hace, que las ideas eran buenas pero que
-la práctica de la época no acordaba con ellas:
-no se desmiente la ignorancia ó la escasez de la
-población; si se reclamaba justicia y libertades
-era á causa de que no se tenían, pues no se reclama
-lo que se tiene, y otro tanto pasa con la
-impaciencia en el deseo de mejoras y relaciones
-morales, intelectuales y comerciales. Verdad es
-que no otra cosa podía suceder un año después
-de terminada la larga tiranía, en que Rozas no
-tuvo la inteligencia necesaria para comprender
-que aun acordando algunas libertades y ventajas,
-se puede mantener un pueblo largo tiempo
-en obediencia.</p>
-
-<p>Examinaré pues, como estaba formada la<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span>
-sociedad argentina en el comienzo de la organización
-nacional y qué manifestaciones de progreso
-tenía.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>El suelo, propicio al trabajo, había permitido
-desde remotos tiempos la distribución de los
-individuos venidos con los conquistadores; los
-indios amansados, fueron en un tiempo substituídos
-por los negros, para ciertos trabajos
-sin dejar de prestarlos ellos también. Los españoles
-se cruzaron con unos y con otros y
-aquellos entre sí también cruzaron las razas. La
-inmigración de españoles continuó; sus descendientes
-criollos les discutieron derechos, se formaron
-partidos, se luchó y los tiempos pacíficos
-alternaron con los tiempos de discordia,
-formas que en la historia se presentan con frecuencia
-unidas.</p>
-
-<p>Pero aquellas mismas tres razas históricas estaban
-formadas de las más diversas. Los españoles
-tenían en su sangre la de celtas, iberos,
-fenicios, cartagineses, griegos, romanos, godos,
-árabes. Los indios, aunque comprendidos en<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>
-esa denominación general, pertenecían á tantas
-razas y subrazas cuantas poblaban estas regiones,
-desde los guaraníes y tobas del norte á los
-yaganes del sur y desde los querandíes y charrúas
-del este á los araucanos del oeste; indios
-distintos en sus caracteres físicos, en sus idiomas,
-en sus costumbres. Y los negros traídos
-como esclavos, pertenecían también á distintas
-regiones. De modo que el pueblo que ocupó esta
-región sur de América estaba formado por
-descendientes de muchos otros diversos en caracteres
-físicos, morales é intelectuales. Aparte
-de los españoles, en la época colonial pocos europeos
-llegaron á nuestra región: portugueses,
-por la proximidad de sus dominios, y algunos
-ingleses; mas sabido es que su entrada estaba
-prohibida.</p>
-
-<p>Por otra parte, no predominó de una manera
-exclusiva una raza en toda esta parte del continente;
-la distribución de individuos no fué semejante
-en todo el país, pues mientras en el
-norte de Santa Fe y en el Chaco, por ejemplo,
-siguió dominando el indio, en algunas provin<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span>cias
-del centro predominaron los mestizos y en
-la cabeza ciudad como asimismo en las ciudades
-importantes, la raza española.</p>
-
-<p>Tal sociedad pasó de la colonia á la nación
-nueva y con pocos cambios llegó hasta la fecha
-de que trata este capítulo, en que aun no había
-comenzado la gran corriente de la inmigración
-transformadora.</p>
-
-<p>Mas, la necesidad de sangre nueva y la conveniencia
-de la inmigración no fueron novedades
-que descubrieran los constituyentes del 53.
-Desde mucho antes se hablaba de esa necesidad
-y conveniencia como asimismo se tenía la visión
-precisa de los adelantos que el factor población
-puede traer á un pueblo, cuando se elige
-bien.</p>
-
-<p>En 1812, el triunvirato, juntamente con la
-afirmación de que la población es el principio
-de la industria y el fundamento de la felicidad
-de los estados, dictó medidas tendientes á atraer
-inmigrantes<a name="FNanchor_9_9" id="FNanchor_9_9"></a><a href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a>. El gobierno de Pueyrredón y<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span>
-el de Rodríguez con su ministro Rivadavia, trataron
-de convertir aquel principio en acción, y
-los más distinguidos vecinos de Buenos Aires
-formaron parte de la comisión de inmigración
-que debía ocuparse de atraer gente europea.
-Estas medidas habían comenzado, aunque en
-términos muy reducidos, á producir efectos;
-independientemente de ellas, algunos extranjeros,
-ingleses en su mayoría, llegaban, atraídos
-por las relaciones comerciales. La tiranía de
-Rozas, paralizó aquella inmigración aun cuando
-ella no cesó en absoluto; en la época de su gobierno,
-llegó alguna cantidad de gallegos y canarios,
-ingleses y franceses; estos últimos en
-número considerable ya, formaron colonia y
-fundaron en 1845, su hospital.</p>
-
-<p>Estas inmigraciones no tienen mayor importancia
-en relación al número de los llegados,
-pues no modificaron mayormente la constitución
-étnica de la población argentina.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span></p>
-<p>La necesidad de poblar, que hizo axioma la
-frase de Alberdi, unida á la necesidad, comprendida
-por muchos de poblar con buenos elementos,
-continuó latente y la constitución de 1853
-con las disposiciones pertinentes, no hizo más
-que enunciar una aspiración general de la gente
-sensata.</p>
-
-<p>Los datos numéricos de la población en aquella
-época aparecen defectuosos: en primer lugar
-rara vez se refieren á toda la república; por
-otra parte, se usa mucho del procedimiento del
-cálculo por aproximación, y generalmente la
-población india ó no se tiene en cuenta, ó se establece
-en un más ó menos, que muchas veces
-es arbitrario.</p>
-
-<p>El mismo censo del 69 que es posterior en
-diez y ocho años á la fecha que estoy estudiando,
-al hablar de la población argentina
-dice: «dadas nuestras investigaciones, la república
-<i>no tomándose en cuenta la población indígena</i>»,
-etc., y el censo de 1895, hace en cuanto á ella
-un cálculo simplemente de aproximación.</p>
-
-<p>Nada quiere decir esto en contra de sus auto<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span>res,
-desde que si imposible era proceder de otro
-modo, buscaron un medio para considerar esa
-población ó establecieron francamente que no
-la consideraban. Lo único que hace esta advertencia,
-es poner de relieve las dificultades que
-se presentan en cuanto á la población india,
-cuando se desea hacer un estudio estadístico de
-la población argentina. No obstante, los cálculos
-y descripciones de la época, se acuerdan al
-afirmar que «la mayor parte de la población
-argentina es de origen español y pertenece á la
-raza caucásica; sin embargo, en los campos se
-encuentran muchos mestizos y algunos indios
-de pura sangre. Los negros no han sido jamás
-numerosos en esta parte de América, pero la
-mezcla de las diferentes razas, ha producido todos
-los matices imaginables en el color de la
-piel»<a name="FNanchor_10_10" id="FNanchor_10_10"></a><a href="#Footnote_10_10" class="fnanchor">[10]</a>.</p>
-
-<p>En cuanto al número y distribución por pro<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>vincias,
-Belmar, cuya obra es de 1856, nos da
-estas cantidades aproximadas:</p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Distribución de la Población">
-<tr>
- <td></td>
- <td class="tdc">Población</td>
- <td class="tdc">Extranjeros</td>
- <td class="tdc">Indios</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Buenos Aires</td>
- <td class="tdr">171.376</td>
- <td class="tdc">3.369</td>
- <td class="tdc">6.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Santa Fe</td>
- <td class="tdr">40.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Entre Ríos</td>
- <td class="tdr">60.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Corrientes</td>
- <td class="tdr">85.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Córdoba</td>
- <td class="tdr">150.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">San Luis</td>
- <td class="tdr">35.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Santiago del Estero</td>
- <td class="tdr">80.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Mendoza</td>
- <td class="tdr">60.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Tucumán</td>
- <td class="tdr">60.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Catamarca</td>
- <td class="tdr">35.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">La Rioja</td>
- <td class="tdr">30.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Salta</td>
- <td class="tdr">70.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Jujuy</td>
- <td class="tdr">35.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Chaco</td>
- <td class="tdr bb">30.000</td>
- <td class="tdc bb">&mdash;</td>
- <td class="tdc bb">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl ti3">Total aproximado:</td>
- <td class="tdr">941.376</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdc">?</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p class="blanc-line">Si se tiene en cuenta que en estas cifras la población
-nacional no india, era en su noventa por
-ciento mestiza ó de origen español y que de los
-que aparecen como extranjeros, un sesenta por
-ciento eran también españoles: que por otra
-parte, el cruzamiento con los indios había disminuído
-considerablemente, desde que el crecimiento
-de la población blanca lo mostrara innecesario,
-que todos los antecedentes eran españo<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span>les,
-desde que la independencia había roto vínculos
-políticos, más no los morales, más difíciles
-de desatar; se podrá afirmar que la Nación Argentina
-de 1853 en cuanto raza histórica, era
-una derivación de la española, con las modalidades
-que el suelo, la mezcla hispano-indo-negra
-y las circunstancias habían impuesto, sobre todo
-en la población de campo. Los sentimientos é
-ideas de aquellas gentes se habían modificado
-poco, y el desprecio de la ley, el culto del coraje,
-el deseo inmoderado de fortuna, la creencia
-en la grandeza futura del país, de que habla
-refiriéndolos á la colonia, un distinguido autor<a name="FNanchor_11_11" id="FNanchor_11_11"></a><a href="#Footnote_11_11" class="fnanchor">[11]</a>,&mdash;continuaban
-á través de los tiempos
-como continúan ahora, traduciéndose en el valor
-de nuestros hombres de campo, en las fortunas
-fáciles, y también en los presupuestos de
-gastos públicos fuera de proporción con las en<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span>tradas
-reales del erario. Del mismo modo la arrogancia
-en sus diversas formas, la pereza criolla,
-la crueldad de épocas anteriores<a name="FNanchor_12_12" id="FNanchor_12_12"></a><a href="#Footnote_12_12" class="fnanchor">[12]</a>, dejaban traslucir
-el hecho bien real de que la colonia continuaba
-y aparecía bajo el velo de la nación nueva,
-como aparecen en las paredes los viejos letreros
-que han recibido una mano de pintura
-para permitir la colocación de otros nuevos, pintura
-que los ha atenuado sin borrarlos dejándolos
-traslucir cuando las claridades indiscretas
-del día lo permiten...</p>
-
-<p>Pero en las ciudades, en las ciudades sobre
-todo, donde no había que luchar ni con el salvaje
-ni con el ganado, donde se recibían noticias
-frecuentes de Europa, era donde la vida colonial
-se continuaba y donde España descubría prolongaciones
-de si misma. Aun muchos años después
-las cosas no pasaban de otro modo; es así que un
-distinguido escritor, evocando recuerdos dice
-que «hasta 1870 Buenos Aires no era otra cosa<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span>
-que una ciudad de España, reproducida en América
-con su gobierno municipal y provincial, su
-milicia muy poco numerosa, un ejército cívico,
-una policía en embrión, sus serenos á estilo antiguo,
-su ausencia de tramways y otros medios
-de transporte, su empedrado escaso y áspero,
-sus calles sin cloacas, inundadas al primer
-aguacero que suprimía toda comunicación, sus
-ambiciones de campanario, su ausencia de telégrafo
-y su aislamiento que la falta de ferrocarriles
-y de caminos de penetración aumentaban.
-El país era muy estrecho; más allá del Azul y
-del Pergamino se estaba fuera de las fronteras.
-Los cristianos combatían en esos límites para
-defender sus ganados. Poco agradable era entonces
-vivir ahí donde la vida es hoy tan apacible
-y donde los únicos enemigos son la langosta
-y las autoridades de campaña»<a name="FNanchor_13_13" id="FNanchor_13_13"></a><a href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a>.</p>
-
-<p>Se ha escrito, se escribe todavía achacando á
-aquellas mezclas, hibridismos y degeneracio<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>nes,
-aumentados quizás por las nuevas inmigraciones;
-aspectos que se dicen causas de decadencia
-y de muchos males. Yo no veo tal cosa,
-no creo en la degeneración argentina, ni estimo
-peligrosos los cruzamientos; de esas opiniones
-me ocuparé en un último capítulo.</p>
-
-<p>Por ahora, dejo establecido que la población
-y la sociedad en 1853, eran tal como la he descripto,
-y veamos cuál era el grado de progreso
-en que se encontraba.</p>
-
-<p class="blanc-line">2. La Capital, desde tiempos coloniales, era algo
-así como el Petronio de la leyenda romana: sus
-gustos, sus formas, sus ideas llegaban á través
-de las pampas y de los desiertos á las ciudades
-de adentro, aunque alguna vez la docta Córdoba
-ó la elegante Tucumán, quisieran aparecer
-con aire de pretenciosas rivales.</p>
-
-<p>En todas las ciudades, la religión se conservaba
-en su apogeo, y el cura amigo de la familia
-y consejero eficaz de la época colonial<a name="FNanchor_14_14" id="FNanchor_14_14"></a><a href="#Footnote_14_14" class="fnanchor">[14]</a>, se<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>
-mantenía en muchos casos conservando sus
-prerrogativas.</p>
-
-<p>Las ciudades eran religiosas: las procesiones
-continuas, las misas concurridas y respetadas,
-y los representantes de la iglesia afectuosamente
-recibidos en los hogares. Este respeto á la
-la religión influyó en los ánimos de los constituyentes,
-y á pesar de las oposiciones que se
-suscitaron, triunfó en la constitución la idea religiosa.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>La educación pública y la instrucción tenían
-necesariamente que ser defectuosas y escasas:
-no obstante, pudieron ser peores. La universidad
-de Buenos Aires fundada por Rivadavia,
-había tenido bajo su dirección la enseñanza
-primaria y superior. Desde 1838 desapareció
-del presupuesto la asignación que se le había
-acordado hasta entonces, obligándosele á sostenerse
-por la acción privada. Sólo en febrero
-de 1852 se derogó el decreto que había quitado
-la protección oficial, y se reglamentó el derecho
-acordado á colegios particulares, de expedir<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span>
-certificados que valieran como cursos universitarios,
-de los que se había hecho algún abuso.
-Inicióse también entonces el departamento de
-estudios preparatorios. En 1853 se dió una nueva
-reglamentación á la facultad de medicina<a name="FNanchor_15_15" id="FNanchor_15_15"></a><a href="#Footnote_15_15" class="fnanchor">[15]</a>.</p>
-
-<p>La Universidad de Córdoba á su vez, había
-vivido con vida muchas veces irregular, con
-cursos excesivamente teóricos unas veces, otras
-con uso de anticuados métodos, pero de cualquier
-modo, había vivido. En 1854 se puso bajo
-el gobierno de la confederación, el colegio de
-Monserrat<a name="FNanchor_16_16" id="FNanchor_16_16"></a><a href="#Footnote_16_16" class="fnanchor">[16]</a>.</p>
-
-<p>Otras provincias tenían colegios más ó menos
-buenos, según las direcciones que les tocaran en
-suerte: Entre Ríos contaba desde 1849 con su co<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span>legio
-nacional establecido en Paraná, que luego
-se trasladó á Concepción del Uruguay, para
-adquirir la importancia de todos conocida. Allí
-se estudiaba latinidad, filosofía, matemáticas,
-teneduría de libros, jurisprudencia y música<a name="FNanchor_17_17" id="FNanchor_17_17"></a><a href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a>.
-Catamarca tenía desde 1850 el colegio de
-la Merced<a name="FNanchor_18_18" id="FNanchor_18_18"></a><a href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a>. En Corrientes subsistía el colegio
-Argentino, que años antes fundara el general
-Virasoro<a name="FNanchor_19_19" id="FNanchor_19_19"></a><a href="#Footnote_19_19" class="fnanchor">[19]</a>. En Tucumán, el colegio San Miguel,
-desde 1852, año en el que en Buenos Aires
-se estableció la primera escuela normal de enseñanza
-elemental.</p>
-
-<p>En cuanto á la enseñanza elemental y de las
-primeras letras, las provincias, ciudades, villas
-y pueblos, contaban con lo que para sí hubieran
-podido conseguir: en general los maestros eran
-españoles, hecho debido entre otras circunstancias,
-al conocimiento del idioma que facilitaba
-la tarea.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span></p>
-
-<p>Enfín, débese recordar que de 1836 data la introducción
-de padres jesuítas con fines de enseñanza.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>La prensa amordazada durante tantos años,
-despertaba: en 1851 se había fundado en Buenos
-Aires el <i>Agente Comercial del Plata</i>; en 1852
-<i>La Avispa</i>, <i>El Español</i>, <i>La Revista del Plata</i>. Diarios
-de mayor importancia aparecieron á poco,
-en Buenos Aires y Córdoba: pertenecen á la
-época siguiente.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Las artes y las ciencias, no obstante los tiempos
-de desgracia que acababan de pasar, tenían algún
-desarrollo de relativa importancia. Libros é
-ideas habían llegado desde la época de la revolución;
-muchos naturales habían viajado por
-Europa, y en los países vecinos de Chile y Uruguay
-las relaciones con aquel continente habían
-sido un tanto más frecuentes. Por último, la sociedad
-anglo-argentina desde tiempo antes existente,
-había tenido algún influjo: baste recordar
-el que en las modas femeninas y en las costum<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span>bres
-de salón desempeñó la señora Thompson.</p>
-
-<p>Verdad es que en lo que á bellas artes se refiere,
-trabajo cuesta encontrar alguna obra que
-merezca recuerdo; con excepción de los cuadros
-de Pellegrini, que no era argentino, la pintura
-permite recordar sólo el nombre de Pedro
-Prilidiano Pueyrredón, hijo del héroe.</p>
-
-<p>Un distinguido artista actual, estudiando la
-evolución del gusto artístico en Buenos Aires<a name="FNanchor_20_20" id="FNanchor_20_20"></a><a href="#Footnote_20_20" class="fnanchor">[20]</a>
-enumera la lista de los artistas que en la Argentina
-tuvieron mayor influencia en el espacio del
-medio siglo comprendido entre 1825-1875: fueron
-Goulú, Pellegrini, Bacle, Fiorini, D’Hactrel,
-Monvoisin, Uhl, Manzoni, Veraggi, Noel, Paliere,
-Chiama, Novarese, Agujarri, Romero, Blanes,
-Ramairone: ocho son franceses, ocho italianos,
-uno alemán y uno uruguayo. Argentino, ninguno;
-y hace una afirmación que no podemos dejar
-de recordar: «Hay, pues, durante ese lapso<span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span>
-de cincuenta años, ausencia absoluta de artistas
-españoles, á pesar de ser tan numerosa la
-agrupación española entre nosotros.» El hecho
-por sí mismo está indicando, en la inmigración
-no española, el origen del adelanto posterior de
-este arte.</p>
-
-<p>La música estaba á altura semejante: sus adelantos
-pertenecen á época más reciente: <i>La
-muerte de Corina</i> de Juan Cruz Varela, música
-de S. Somellera, ó <i>La tórtola viuda</i> de Rivera
-Indarte, con música de Massini, si pudieron
-gustar á falta de otra cosa, no debieron ser mayormente
-artísticas, desde que sólo se recuerdan
-ahora en su nombre, más en ninguna parte
-se ejecutan.</p>
-
-<p>La escultura y arquitectura carecen de obras
-que deban ser recordadas.</p>
-
-<p>La poesía en cambio, adelantándose á sus congéneres,
-llegó con Echeverría, Mármol, Varela...
-á composiciones de mérito llenas de patriotismo
-y sentimiento.</p>
-
-<p>Las ciencias en 1853, estaban aun en lugar
-más inferior que las artes: no he encontrado en<span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span>
-parte alguna el recuerdo de un solo descubrimiento
-científico. La excepción corresponde, si
-se acepta la existencia de la ciencia política ó de
-las ciencias políticas. <i>El dogma socialista</i> de
-Echeverría, las obras de Alberdi, todas las de
-Sarmiento y los conocimientos en la materia
-que se demostraron en las sesiones del congreso
-constituyente, no están en relación con aquella
-sociedad. Son muy superiores, son obras de
-positivo mérito, que hoy, cincuenta años después
-de escritas, son citadas, y con ellas se procura
-acordar las propias convicciones, como si
-llevaran en sí la verdad indiscutible.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>En cuanto á los adelantos urbanos, la edificación
-adoptaba la forma de las casas pompeyanas
-ó moriscas, que se admiran en la ciudad
-destruída ó que se visitan en España en las ciudades
-de Sevilla ó Córdoba; las casas macizas
-con techo de teja, de épocas anteriores, daban
-modelos á las nuevas construcciones. El pavimento
-de las calles era el natural, excepción hecha
-de algunos cortos trechos de empedrado:<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span>
-para los que se utilizaban piedras traídas de
-Martín García<a name="FNanchor_21_21" id="FNanchor_21_21"></a><a href="#Footnote_21_21" class="fnanchor">[21]</a>. El alumbrado confiado aun
-en su casi totalidad á la lamparilla de aceite. En
-los alrededores de Buenos Aires, las quintas á
-las que conducían caminos poco cómodos, ofrecían
-un punto de llegada en las excursiones y
-paseos de que tan gratos recuerdos conservan
-los viejos de nuestro tiempo.</p>
-
-<p class="blanc-line">3. En los campos, las circunstancias políticas
-habían hecho causa común con el desierto, la
-tradición y la fácil ganadería para impedir el
-desarrollo de la agricultura y favorecer el de
-aquélla; las quintas y chacras de los alrededores
-no alcanzaban á producir todo lo que las
-ciudades consumían, dando así lugar á que subsistiera
-aun la importación de cereales. Y en
-cuanto á los procedimientos de cultivo, eran
-sólo los que las costumbres habían transmitido:
-es de fecha posterior la introducción de
-máquinas y sistemas.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span></p>
-<p>En cambio, la ganadería se conservaba en su
-apogeo; aquel trabajo más arriesgado y más libre
-de la época colonial, era todavía el predilecto
-en la elección que para el despliegue de
-sus actividades hacía el hombre de campo. La
-enorme extensión del territorio no hacía necesaria
-la economía del suelo, y ayudaba también
-en aquel sentido la existencia de los grandes
-fundos que adquiridos por medios más ó menos
-legítimos é ilegítimos se han perpetuado, y que
-hasta en la actualidad, ahogan con su abrazo el
-desarrollo de muchos pueblos y ciudades, y retardan
-el progreso de algunas provincias. Debe
-recordarse sin embargo, que la ganadería había
-dado algunos pasos con las tentativas de refinamiento
-que recuerda el general Mitre en la
-arenga pronunciada en la exposición agrícola-industrial
-de Buenos Aires, el 10 de abril de
-1859.</p>
-
-<p>Un poco más allá, donde la población escaseaba
-aun más, los territorios abandonados al
-indio, poco ó nada explorados, las tierras fiscales,
-los grandes bosques vírgenes, las montañas<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span>
-y las sierras cuyo contenido se ignoraba y que
-contribuirán algún día á la riqueza del país.</p>
-
-<p>En cada provincia, sus particularidades: los
-saladeros en Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes,
-los tejidos en el interior y las tantas
-otras industrias, muchas de ellas conservadas
-en la actualidad.</p>
-
-<p class="blanc-line">4. Pueblos y ciudades así aislados, tenían una
-idea, vaga aun, de que formaban una nación:
-que además de la patria reducida donde gobernaba
-el caudillo, había otra más grande á la que
-también pertenecían aquellos otros pueblos á
-quienes le unían largos caminos y un comercio
-continuo. Esas comunicaciones se hacían no
-obstante las enormes dificultades y distancias de
-que apenas se tiene una idea cuando se atraviesa
-ahora la república en cómodos ferrocarriles.</p>
-
-<p>Las vías de comunicación actuales en la República
-Argentina, sin estar sino en mínima
-parte trazadas, han alcanzado desarrollo regular,
-permitiendo, sobre todo en la región noreste,
-trasladarse con facilidad de un punto á otro,<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span>
-comunicarse con relativa rapidez, no vivir cada
-población ignorando lo que pasa en su vecina
-de algunas leguas.</p>
-
-<p>No era así sin duda en la época á que este
-capítulo se refiere, teniendo sin embargo ya
-larga historia el desarrollo de estos medios de
-unión entre los hombres. Es necesario hacer un
-recuerdo de ellos; su importancia era grande,
-aunque tan poca pareciera tomando la fecha
-1853 sin referirla á otras anteriores.</p>
-
-<p>Como lo afirma Moussy<a name="FNanchor_22_22" id="FNanchor_22_22"></a><a href="#Footnote_22_22" class="fnanchor">[22]</a>, los mismos medios
-que usaron los conquistadores en el siglo
-<span class="smcap">xvi</span>, debían servir con pocas variantes para las
-comunicaciones argentinas á mediados del siglo
-<span class="smcap">xix</span>. Las naturalezas de hierro podrían resistir
-las largas travesías; los que no las tenían,
-debían perecer. Entre salvajes y animales de toda
-especie, sólo podrían resistir los mejor dotados,
-y á los débiles se aplicaría la ley de selec<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span>ción
-natural. La función hizo al órgano y apareció
-el baqueano conocedor de todos los lugares,
-«personaje eminente y que tiene en sus
-manos la suerte de los particulares y de las provincias.
-El baqueano es un gaucho grave y reservado,
-que conoce á palmo veinte mil leguas
-cuadradas de llanuras, bosques y montañas.
-Es el topógrafo más completo, es el único mapa
-que lleva un general para dirigir los movimientos
-de su campaña»<a name="FNanchor_23_23" id="FNanchor_23_23"></a><a href="#Footnote_23_23" class="fnanchor">[23]</a>. Los ríos se cruzaban
-en pequeñas canoas, cuando no se conservaban
-las antiguas <i>pelotas</i>, y las selvas por las veredas
-ó sendas heredadas del salvaje ó abiertas para
-las nuevas necesidades. Las rutas de Chile y la
-del norte eran las más frecuentadas y lo habían
-sido también en la época colonial cuando las
-mercancías que llegaban de Europa á Buenos
-Aires, debían ser conducidas á Potosí ó á la intendencia
-de Cuyo. Y al lado de estas rutas ca<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>pitales,
-las rutas secundarias de Buenos Aires
-al Rosario, de Mendoza á San Juan, de San
-Juan á San Luis. Las rutas intercapitales, las de
-la mesopotamia y todas aquellas á que las necesidades
-del comercio, ó el interés del conocimiento
-de lugares, ó cualquier otra causa importante
-hubieran dado nacimiento.</p>
-
-<p>En cuanto á los sistemas de transporte, la
-misma obra de Moussy antes citada, enumera
-éstos: <i>viajes á caballo</i>, de día, con descansos
-nocturnos cuando la existencia de postas lo permitieran,
-llevando consigo las mercaderías y la
-tropilla de caballos que substituyeran á los ya
-cansados. <i>Viajes en coche</i>, la <i>galera</i> principalmente,
-que conserva aún hoy su importancia
-en los lugares que no han sido favorecidos por
-el ferrocarril. Finalmente, <i>las diligencias</i>, recién
-establecidas en 1853, más grandes, más confortables,
-más adelantadas. Y en lo que á transporte
-de mercaderías se refiere, las carretas de bueyes
-y las tropillas de mulas se hacían la competencia
-y eran igualmente usadas, siendo preferidas
-unas ú otras, según la topografía del sue<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span>lo
-y la menor ó mayor urgencia que tuviese el
-destinante en hacerlas llegar á su destino. Lo
-que aquellas eran y el enorme cambio sufrido
-desde entonces á aquí, ha podido verse en la reciente
-exposición ferroviaria, donde se han exhibido
-aquellos carruajes y otros por el mismo
-estilo, que Moussy no enumera: la <i>volanta</i>, la
-<i>catanga</i>, el <i>landeau</i>, á pocos pasos de las colosales
-máquinas y elegantes coches de ferrocarril,
-introducidos en el país ó que prometen introducirse.</p>
-
-<p>La organización postal, antes del decreto de
-8 de junio de 1854 que instituyó las mensajerías
-nacionales, conservaba también carácter
-cuasi colonial; los dueños de posta desempeñaban
-gran papel; sus instituciones eran útiles,
-más que útiles, necesarias y únicas y muchas
-veces más seguras que el actual correo... Existían
-también los correos entre muchos puntos
-del territorio argentino. En cuanto á los telégrafos,
-su creación data de época posterior: de 1860.</p>
-
-<p>Á todo ésto se deben agregar las comunicaciones
-marítimas con Europa, Brasil, Uruguay,<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span>
-litoral, existiendo desde 1851 la navegación á
-vapor que comenzó un navío, el <i>William Pearce</i>.</p>
-
-<p>Tales eran los medios de comunicación en
-1853, cuando la Constitución vino á facilitarlos,
-declarando la libertad de tránsito para los hombres,
-las cargas y las bestias, y la libre navegación
-de los ríos interiores de la nación para todas
-las banderas del mundo.</p>
-
-<p class="blanc-line">5. La situación económica del país no podía ser
-superior á la situación general. Se salía de la
-época de Rozas en la que la historia financiera
-«puede concretarse á la enumeración de los déficits
-dentro del presupuesto, de los gastos extraordinarios
-y de los medios adoptados para
-enjugar los primeros y llenar los segundos»<a name="FNanchor_24_24" id="FNanchor_24_24"></a><a href="#Footnote_24_24" class="fnanchor">[24]</a>.
-Época de emisiones de papel moneda en abundancia,
-que debió ser imitada después, aun
-cuando hubiera progresado tanto la nación.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span></p>
-<p>Caído Rozas, en un primer momento no se
-pudo remediar aquel estado; en Buenos Aires
-se emitió por valor de 19.500.000 pesos moneda
-corriente en los años 1852 y 1853; en la Confederación
-la vida financiera fué precaria y llegó
-á los resultados que se expondrán en el próximo
-capítulo.</p>
-
-<p class="blanc-line">6. Tal era el cuadro en que se desarrollaba el
-pueblo para el que se dictaba la Constitución de
-1853. Tales eran también los adelantos á que
-había llegado en los siglos coloniales, y en los
-años de emancipación.</p>
-
-<p>La Constitución quiso, pues, tomando en
-cuenta en la medida de lo posible, el estado del
-país en aquel momento, promover su adelanto:
-en su preámbulo estableció los móviles que la
-habían originado y los fines que se proponía;
-está allí expresado el deseo de dar cumplimiento
-á pactos preexistentes que las luchas anteriores
-habían provocado y cuyo respeto era necesario
-para constituír la unión nacional, consolidar
-la paz interior y promover el bienestar<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span>
-general; las continuas prácticas judiciales poco
-respetuosas de las leyes, y obedeciendo muchas
-veces á influencias de toda especie, pedían quizás
-con exceso, como afirma el documento antes
-mencionado y en parte transcripto, que se
-afianzara la justicia, y tal cosa prometió aquel
-preámbulo; y la aspiración general quedaba
-satisfecha cuando se ofrecía la libertad que alcanzaría
-á nacionales y extranjeros.</p>
-
-<p>En las declaraciones, derechos y garantías,
-tratábase por todos los medios de promover y
-estimular el adelanto del país; el comercio, la
-industria, artes, propiedad, vida, libertad, imprenta,
-educación, el tránsito libre de hombres,
-vehículos y bestias, las actividades todas de los
-individuos, quedaban protegidas; hasta se recordó
-al indio encomendándose al Congreso
-(art. 29, inc. 15) que vigilara por la conservación
-del trato pacífico con ellos y de promover su
-conversión al catolicismo. Cierto es,&mdash;y el recuerdo
-es justo, pues poco se tiene en cuenta,&mdash;que
-esta disposición se encontraba ya en
-la Constitución de 1819 y en una forma más am<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span>plia;
-su artículo 128 decía: “Siendo los indios
-iguales en dignidad y derechos á los demás ciudadanos,
-gozarán de las mismas preeminencias
-y serán regidos por las mismas leyes. Queda
-extinguida toda tasa ó servicio personal bajo
-cualquier pretexto ó denominación que sea. El
-cuerpo legislativo promoverá eficazmente el
-bien de los naturales por medio de leyes que
-mejoren su condición hasta ponerlos al nivel de
-las demás clases del estado”<a name="FNanchor_25_25" id="FNanchor_25_25"></a><a href="#Footnote_25_25" class="fnanchor">[25]</a>. La Constitución
-de 1853 al equiparar el indio al civilizado, buscar
-su trato, y disponer que se le civilizara, no
-hacía pues, sino repetir una disposición anterior
-que había dado forma á un deseo general de la
-población, deseo que continúa subsistente en
-nuestra época en que á pesar de los años transcurridos
-desde la sanción de aquel mandato,
-poco se ha hecho por cumplirlo.</p>
-
-<p>Á pesar de los deseos de igualdad y sanciones
-que pretendían que todo extranjero se encontrara
-aquí como en su patria, la Constitución dictó<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span>
-un principio contrario á tal propósito, aunque
-en realidad con esa determinación se marchara
-más de acuerdo con las ideas de la sociedad de
-aquella época. Demasiados españoles había y
-demasiado española era la sangre para que fuera
-posible separar la religión del estado. El culto
-católico-apostólico-romano ejercía demasiada
-influencia para que no se le recordara en alguna
-forma. La Constitución llevó en el artículo
-2<sup>o</sup> la afirmación de «el gobierno federal sostiene
-el culto católico, apostólico, romano» y el
-artículo 73 (art. 76 de la vigente) en que se establece
-como condición para ser presidente ó
-vicepresidente de la confederación «pertenecer
-á la comunión católica, apostólica, romana».
-Nótese que la disposición que elige el culto fué
-concebida en esos términos como medio de transacción;
-algunos constituyentes, como el diputado
-Zenteno, deseaban que aquella declaración
-fuera más amplia. Proponía sancionar el artículo
-en esta forma: «la religión católica, apostólica,
-romana, como única y sóla verdadera,
-es, exclusivamente la del estado. El gobierno<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>
-federal la acata, sostiene y protege, particularmente,
-para el libre ejercicio de su culto
-público, y todos los habitantes de la confederación
-le tributan respeto, sumisión y obediencia»<a name="FNanchor_26_26" id="FNanchor_26_26"></a><a href="#Footnote_26_26" class="fnanchor">[26]</a>.</p>
-
-<p>Estas disposiciones constitucionales que se
-completan con las de los artículos 64, incisos
-19-20, y 83, inciso 8 (67, inc. 19-20, y 86, inc. 8 de
-la actual), han sido combatidas aun por autores
-de espíritu religioso como Estrada, que encuentra
-que á guisa de libertades, el estado toma á la
-religión mucho más de lo que da<a name="FNanchor_27_27" id="FNanchor_27_27"></a><a href="#Footnote_27_27" class="fnanchor">[27]</a>. No hay
-para qué recordar todo lo que los enemigos de
-la iglesia dicen sobre ellas.</p>
-
-<p>Á nuestro fin, baste establecer dos proposi<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>ciones:
-la primera es que, cualquiera sea la interpretación
-y el sentido que se dé á las disposiciones
-constitucionales, no puede hablarse de
-religión de estado, desde que cosa semejante
-sería sostener el absurdo de una persona jurídica,
-sér de abstracción, teniendo conciencia y
-religión. La segunda es que, para un país que
-deseaba inmigración sin distinguir religiones
-de los inmigrantes y que prometía la igualdad,
-convenía que las disposiciones que á la religión
-se referían, fueran lo menos prohibitivas posibles.
-De ahí resultó que al mismo tiempo que
-se imponía el sello de autoridad á los artículos
-á que hemos referido, el espíritu de tolerancia,
-dictara también los artículos 14 y 20 en los que
-se declaraba la libertad de cultos para nacionales
-y extranjeros.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>En cuanto á su bondad política, la Constitución
-de 1853 que con pequeñas modificaciones
-nos rige, será discutida, tal vez reformada por
-errónea ó anticuada, tal vez conservada por acertada
-y fácil de acordar con los tiempos ac<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span>tuales.
-Está ello fuera de nuestro estudio. Más
-en lo que á formación de la nacionalidad se refiere,
-fué buena por una razón fundamental: no
-es un código de restricciones; es un código de
-libertades y derechos: acordó derechos y libertades
-como no los acordaba en esa época constitución
-alguna; aseguró la paz, la libertad, los
-derechos todos á nacionales y extranjeros. Hasta
-recordó al indio... Era propicia para ser la
-ley fundamental del pueblo donde debían encontrarse
-representados con el tiempo cien pueblos
-diversos, disputándose el derecho de moldear
-la nueva nacionalidad que nacía. Tomada
-desde este punto de vista no se puede dudar de
-que fué buena, más aun en teoría que en la
-práctica; teóricamente, porque es de sentido
-común que el individuo que encuentra en el
-país donde va á establecerse tantos derechos
-como en el suyo y más facilidades de trabajo y
-vida, servirá de propagandista y atraerá más
-extranjeros. Prácticamente, porque á pesar de
-las irregularidades cometidas en la aplicación
-de sus principios, lo cierto es que facilitó, con<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span>
-otras circunstancias coadyuvantes, la inmigración
-y que es á la inmigración que produce y
-que deja descendientes que producen en todas
-las esferas de la actividad á quien se debe en
-gran parte el adelanto argentino.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span></p>
-
-<h2 id="CAPITULO_II">CAPÍTULO II<br />
-
-<span class="small smcap">1869: el primer censo nacional</span></h2>
-
-<div class="blockquote">
-
-<p>1. La sociedad argentina de 1869. Medidas protectoras
-de la inmigración. La formación de la raza y factores
-que contribuyen.&mdash;2. Los progresos; la libertad
-de imprenta; la tendencia hacia la <i>desespañolización</i>.&mdash;3.
-Cambios políticos; situación económica.&mdash;4.
-Vías de comunicación.&mdash;5. Agricultura: ganadería:
-otras industrias. Comercio.&mdash;6. Consecuencias institucionales.&mdash;7.
-Conclusión.</p>
-
-</div>
-
-<p class="blanc-line">1. Dieciseis años después de dictada la constitución
-para la Confederación Argentina, el
-primer censo nacional demostró con sus cifras,
-el exponente en cuanto á población, del grande
-adelanto que dieron á esta tierra las seguridades
-y libertades ofrecidas á nacionales y extranjeros,
-la paz y la justicia para todos.</p>
-
-<p>Ese período de dieciseis años es pequeño,
-extremadamente pequeño en la historia de un<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span>
-pueblo cuyos orígenes sean remotos y cuya
-complexión orgánica responda á sólidas bases.
-Mas es un período grande para un pueblo incipiente,
-nacido en el ayer. En esos pocos años la
-nación hace grandes progresos, sufre transformaciones
-notables, cambia de traje. Es verdad
-que el cambio y los progresos no se presentan
-en todo su territorio de un modo semejante.
-Más aun, es sabido que las diferencias en los adelantos
-son grandes entre Buenos Aires y Jujuy,
-por ejemplo. No importa; existen progresos que
-llegan al mayor grado en la capital, y los progresos
-de la capital, pueden tomarse como próximos
-cambios en toda la nación.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>La ciudad cabeza aumenta, crece desmesuradamente,
-y da motivo á la afirmación tantas veces
-traída y llevada del peligro é inconveniente
-de la cabeza enorme con cuerpo pequeño. Y ya
-que esta afirmación vulgar se presenta, diré al
-pasar dos palabras sobre ella. Se dice que la
-grande ciudad con civilización adelantada, con
-comodidades á que permanece ajeno el resto del<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span>
-territorio, con abundancia de oficios que retienen
-la inmigración impidiéndole desparramarse
-por los campos, es un grave inconveniente que
-retarda el progreso general del país, en beneficio
-sólo de la ciudad. Yo no creo en ese inconveniente;
-más aun, creo que los males que tal
-situación acarrea son pasajeros, en tanto que sus
-beneficios son positivos. Las grandes ciudades
-son como los grandes focos que irradian luz en
-derredor. La civilización limitada en un primer
-momento á un pequeño pedazo de terreno,
-cuando éste no pueda contener la población que
-afluye, la obligará á extenderse, á formar nuevas
-ciudades ó nuevos pueblos, los que á su vez
-facilitarán el originarse de establecimientos
-agrícolas y ganaderos en su vecindad. Sin Buenos
-Aires no se explicarían La Plata y Bahía
-Blanca, ni los cien pueblos que circundan á la
-gran metrópoli. La civilización se extenderá de
-este modo, quizás en una forma más lenta,
-pero indudablemente de un modo más firme.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Hecha la digresión volvamos á nuestro camino.<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span>
-Veamos el estado de la formación de la raza, el
-factor étnico, y relacionémoslo con el estado
-general de los progresos argentinos en aquellos
-años, que estudiaré sintéticamente.</p>
-
-<p>La convicción de la necesidad de unir la sangre
-de la nueva nación, á la sangre de las naciones
-viejas, y de completar el futuro individuo argentino
-agregando elementos de las naciones formadas
-siglos antes, permaneció latente como la
-semilla que espera en tierra propicia, y tan pronto
-como la piedra que lo impedía, representada
-aquí por Rozas, fué sacada del camino, la semilla
-fecundó y el nuevo árbol dió frutos gratos.</p>
-
-<p>Las nuevas medidas tendientes á favorecer la
-inmigración, partieron del estado de Buenos
-Aires por un lado, de la Confederación Argentina
-por otro, mientras permanecieron separadas;
-de la Nación Argentina, cuando la unión
-nacional se consolidó.</p>
-
-<p>Del estado de Buenos Aires ó sus habitantes
-son estas iniciativas<a name="FNanchor_28_28" id="FNanchor_28_28"></a><a href="#Footnote_28_28" class="fnanchor">[28]</a>:</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span></p>
-<p>Ley de 1854, que creó la comisión de inmigración
-y estableció la exención de derechos á
-los buques que trajesen 50 inmigrantes ó más.</p>
-
-<p>En 1856, un grupo de ciudadanos distinguidos
-se encarga de ayudar á los inmigrantes en sus
-primeros días de patria nueva; solicita y obtiene
-del gobierno, local para albergar á los inmigrantes
-recién llegados que lo necesitaran; por
-susbcripción reune fondos para alimentarlos,
-obtiene una subvención del gobierno, y bajo el
-nombre de «Asociación filantrópica de inmigración,
-auxiliada y bajo la protección del superior
-gobierno del estado de Buenos Aires», que
-adoptó á poco de constituída, contribuyó grandemente
-á facilitar y favorecer la inmigración.
-Nacionalizada en 1862, llevó su existencia hasta
-1869, en que fué reemplazada por la comisión
-central de la inmigración.</p>
-
-<p>Las clases no pudientes del pueblo de Buenos
-Aires tampoco permanecieron ajenas á las de<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span>mostraciones
-en favor del extranjero: deseaban
-su venida, le esperaban, le agasajaban; no importaba
-que el inmigrante viniera á Buenos Aires
-ó á la confederación: de cualquier modo llegaba
-á la patria próxima á constituirse, á trabajar
-en ella, á formar colonias agrícolas. «No son
-sólo las autoridades constituídas&mdash;dice un autor
-de la época&mdash;y la voz de la prensa sudamericana
-que apoyan con todos sus esfuerzos la realización
-de un vasto plan de colonización agrícola;
-la población entera favorece la ejecución de este
-proyecto por manifestaciones inequívocas. Hemos
-sido testigos de las demostraciones de fraternal
-simpatía que se prodigaron á un convoy
-de doscientas familias destinado á las colonias
-del señor Castellanos; á su llegada á Buenos
-Aires estas valientes personas se vieron objeto
-de una verdadera ovación. Por un acuerdo perfecto
-de franqueza y amenidad, por completo
-en las costumbres americanas, parecía querer
-borrarse en el espíritu de los recién llegados,
-las últimas tristezas que podían alimentar
-aun en el recuerdo de la vieja patria. Sería ne<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span>cesario,
-seguramente, citar el nombre de cada
-habitante de la ciudad, si se quisiera mencionar
-todos los actos de generosa hospitalidad que
-señalaron aquel día; nos contentaremos con
-recordar en esta obra al del señor Rams, ciudadano
-de Buenos Aires, quien haciendo un
-noble uso de su afortunada posición, hizo distribuír
-á los colonos, cigarros, confituras y refrescos
-de toda especie»<a name="FNanchor_29_29" id="FNanchor_29_29"></a><a href="#Footnote_29_29" class="fnanchor">[29]</a>.</p>
-
-<p>Por su parte, la Confederación Argentina no
-procedió de otro modo; la prueba está en los
-decretos destinados á cumplir los mandatos de
-la Constitución al respecto; está en los nombramientos
-de cónsules, los tratados comerciales
-con naciones de América y Europa; está en la
-creación de un premio á la mejor memoria sobre
-clasificación y distribución de tierras públicas;
-en la concesión del ferrocarril del Rosario á Córdoba;
-está, para no citar más, en el encargo
-dado á Moussy, de la descripción de la Confederación
-Argentina, á fin de que en todas par<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>tes
-pudieran tenerse noticias de estas tierras;
-en la indemnización á los extranjeros de los perjuicios
-sufridos en las guerras civiles, y sobre
-todo en la buena acogida que recibieron los proyectos
-colonizadores de Brougues y Anchorena,
-en los que el gobierno nacional se responsabilizó
-por las obligaciones respectivas contraídas
-por los de Corrientes y Santa Fe.</p>
-
-<p>Nuevas leyes, decretos, contratos, aparecen
-con iguales móviles, cuando Buenos Aires y la
-confederación formaron un solo país; resoluciones
-de esta índole son las leyes de 1862, autorizando
-el poder ejecutivo para celebrar contratos
-sobre inmigración extranjera, con facultad para
-conceder beneficios; la de libre introducción de
-los equipajes de los inmigrantes, en 1863, que se
-establece y conserva después en la ley de aduana;
-la creación de la «Comisión protectora de
-la inmigración», y en fin, muchas otras resoluciones
-de semejante especie, hasta la creación,
-en 1869, de la «Comisión central de inmigración»,
-de cuya obra nos ocuparemos después.</p>
-
-<p>Es claro que todas estas resoluciones reali<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span>zadas
-en los hechos, en todo ó en parte tenían
-forzosamente que facilitar la llegada de los extranjeros
-que adhiriéndose á la nueva patria,
-darían á ella su sangre y su trabajo.</p>
-
-<p>Cada nación, con sus hijos mandaba su espíritu;
-con su fuerza económica, su fuerza moral;
-allí donde ellos llegaban, traducían sus ideas en
-hechos y removían el espíritu; las regiones preferidas
-cambiaban de aspecto más pronto, las
-rezagadas cambiarían después. La entrada de
-inmigrantes que era de 1500 en 1854, alcanzaba
-tres años después á 4950, llegados en 1857; á
-6300 en 1861, á 11.600 en 1864; á 29.000 en 1869.
-En estos totales, los italianos ocuparon durante
-todo este período el primer lugar; correspondiendo
-á aquella nacionalidad, siete décimos de
-los llegados cada año; habían desalojado á los
-españoles: la ciudad capital les contaba en gran
-número; en 1856, en sus 91.395 habitantes, contaba
-con 10.279 italianos; su número siguió
-creciendo y en 1869, el censo dió 41.957 italianos
-para una ciudad de 177.787 habitantes, y
-71.442 para toda la nación cuya población era<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>
-de 1.877.490 habitantes (contados 41.000 argentinos
-residentes en el extranjero). En aquel año
-llegaron de esa nacionalidad 21.419 individuos.</p>
-
-<p>Su número fué proporcionalmente tan grande,
-que algunos espíritus timoratos de pocos
-alcances, creyeron ver en esa abundancia un
-peligro que se expresó en el diario de la época
-<i>Los intereses argentinos</i>; campaña anti-italiana
-efímera que murió al nacer, siendo destruída
-en sus comienzos, entre otras tantas, por la palabra
-incisiva de Héctor Varela<a name="FNanchor_30_30" id="FNanchor_30_30"></a><a href="#Footnote_30_30" class="fnanchor">[30]</a>. El peligro que
-la educación italiana pudiera traernos y que las
-ideas monárquicas pudieran infiltrarse, no fueron
-más que alucinaciones; no lo fueron en
-cambio las colonias agrícolas, la población
-numerosa, las artes y las ciencias. Y es desde
-1859, dato curioso, que los compatriotas de Colón
-monopolizan el cabotaje<a name="FNanchor_31_31" id="FNanchor_31_31"></a><a href="#Footnote_31_31" class="fnanchor">[31]</a>. Viviendo vida<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span>
-argentina, no olvidaban la patria, y mantenían
-el recuerdo y la unión de sus connacionales
-agrupándose en sociedades y fundando diarios:
-en 1869, los italianos tenían dos diarios
-<i>La Nazione Italiana</i> y <i>Eco d’Italia</i>.</p>
-
-<p>España, no obstante la tendencia á la <i>desespañolización</i>,
-que mostraban sus antiguas colonias
-de aquende los mares y de la que más
-adelante nos ocuparemos, seguía suministrando
-hijos á la Argentina, brazos á la agricultura
-y... criados á las familias pudientes. Es un error
-el que expresa Daireaux<a name="FNanchor_32_32" id="FNanchor_32_32"></a><a href="#Footnote_32_32" class="fnanchor">[32]</a>, cuando al referirse
-á 1868, á las grandes afluencias de extranjeros,
-dice que la inmigración menos poderosa era la
-española; lejos de ello, ocupaba el primer lugar
-después de la italiana, como lo siguió ocupando
-en adelante con excepción de los años
-1872, 1881 y 1890 en que fué superada por la
-francesa. Es fácil comprobar tal cosa, con las<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span>
-cifras de la estadística de la oficina de inmigración.</p>
-
-<p>Más, la sangre española no modificó el carácter
-étnico argentino; contribuyó más bien á
-mantenerlo tal cual era, demorando la transformación;
-á pesar de la «oposición que los sucesos
-revolucionarios debían convertir en aversión
-y degenerar por desplazamiento de aquélla, en
-prurito de imitación excluyente de las ideas de
-la metrópoli», también es cierto que «no se
-elimina por la sola fuerza de la voluntad lo que
-arrastra la sangre ó está adherido á la estructura
-íntima del nervio»<a name="FNanchor_33_33" id="FNanchor_33_33"></a><a href="#Footnote_33_33" class="fnanchor">[33]</a>. Y es así que el hispano
-continúa su dominio en la raza á pesar de la ruptura
-de vínculos políticos, y sus hijos venidos á
-estas tierras son como los enviados á mantener
-las tradiciones seculares de todo género. Y en
-la pereza, en la fácil palabra, en el valor, en la
-tendencia religiosa, en las formas arquitectónicas
-de las ciudades, España conserva su poderío<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span>
-que durará mucho aún, aunque el transcurso
-del tiempo pueda reducirlo á la expresión más
-abreviada del resumen.</p>
-
-<p>En cuanto á las industrias, á las invenciones
-é ideas que forman la base de los adelantos del
-país, forzoso es confesarlo: ni los grandes establecimientos
-industriales, ni las artes, ni la ciencia,
-ni los ferrocarriles, ni los tramways, ni los
-puertos deben nada á esta inmigración, apta para
-recibir y adoptar los inventos y las máquinas y
-las faenas, pero que nada da de por sí en aquella
-materia. Quizás sea debido á esta causa y á
-este factor, que mientras en Europa los grandes
-inventos y descubrimientos se hacen comunes
-por su abundancia, y Estados Unidos compite
-con ventaja con la Europa toda, Sud América nada
-da de por sí, á pesar de la inteligencia reconocida
-de sus hijos, y que el único descubrimiento
-de importancia realizado por un sudamericano,
-la dirección de los globos, pertenezca
-precisamente á un hijo de la única nación
-no hispánica de Sud América.</p>
-
-<p>Los franceses por su parte, habían dado un<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span>
-buen contingente aun en la época de Rozas, y
-conservaron en adelante el tercer puesto en
-cuanto á número de inmigrantes, llegando á
-ocupar el segundo en las épocas que hemos
-señalado al hablar de la inmigración española;
-los 276 llegados en 1857, son en 1869, 1465,
-es decir casi seis veces más. Muchos de ellos
-permanecían en la ciudad de Buenos Aires;
-en una estadística de 1856, Buenos Aires tenía
-91.395 habitantes, de los cuales 9489 eran
-franceses, y solamente 5702 españoles. Y las ideas
-francesas también se expandían y se expandía su
-idioma, base de toda enseñanza adelantada<a name="FNanchor_34_34" id="FNanchor_34_34"></a><a href="#Footnote_34_34" class="fnanchor">[34]</a>.
-Los franceses no eran sólo agricultores; los había
-también hombres de letras y artistas, hombres
-de pensamiento y acción, hombres de comercio
-é industriales: Bonpland, de todos conocido,
-y Moussy autor de la <i>Geografía de la confederación</i>,
-tantas veces citada en este trabajo, y de la
-<i>Memoria histórica sobre la decadencia y ruina de
-las misiones jesuíticas del Río de la Plata</i>; el almi<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span>rante
-Mouchez, autor de las obras náuticas,
-aunque sólo fuera visitante; educacionistas como
-Jacques, Larroque, y Peyret; agricultores
-como Brougues y Lelong, é industriales como
-Hileret, el de los ingenios tucumanos, Sansinena,
-Prat, el de la tintorería, Godet, fabricante de
-chocolate, Molet, de conservas alimenticias,
-Berthe, destilero, Lavigne, fabricante de aceite,
-Bieckert, cervecero... Y las colonias de vascos
-franceses y las tiendas principales, acumulaban
-materiales para la nueva nación, por más
-que durante algún tiempo continuaran formando
-colonias separadas del resto de la población,
-y unidas en el recuerdo de la lejana
-patria, y contribuyera á ello, la aparición de
-periódicos escritos en la lengua nativa, muchos
-de éstos suprimidos ó desaparecidos, otros
-conservados como el <i>Courrier de la Plata</i>, nacido
-en 1865 y núcleo de la tradición francesa en el
-Río de la Plata<a name="FNanchor_35_35" id="FNanchor_35_35"></a><a href="#Footnote_35_35" class="fnanchor">[35]</a>.</p>
-
-<p>Después de Francia, los países que más con<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span>tribuían
-á poblar estas tierras eran Gran Bretaña,
-Austria, Suiza, Alemania y Bélgica, cada
-una trayendo en sus hijos sus caracteres, su inteligencia,
-sus particularidades.</p>
-
-<p>La inmigración inglesa y alemana merece recuerdo
-especial; la inglesa sobre todo, más que
-por el número de sus súbditos que es relativamente
-insignificante, por los capitales que aportaron
-y que se fijaron en el país y por las nuevas
-industrias que introdujeron; es así que al hablar
-de ellas, se puede recordar el establecimiento
-de los ferrocarriles norte (1861), sud (1863) y central
-argentino (1863), la compañía de minas de
-San Juan (1863), la fábrica de Liebig (1864), el
-ferrocarril Buenos Aires Ensenada (1865), enfín,
-el nombre del alemán Felipe Schwarz que establecido
-en Buenos Aires en 1859, efectúa la primera
-construcción en el país, de un navío de vapor,
-para navegación de los ríos interiores.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span></p>
-<p>Aunque las estadísticas sean escasas y los
-datos locales deficientes, conviene transcribir
-aquí el cómputo de la población nacional y extranjera
-y de la distribución geográfica, que nos
-da Moussy, interesante y útil como término de
-referencia con el de 1869.</p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Cómputo de la Población">
-<tr>
- <td class="tdc">Provincias</td>
- <td class="tdc">Extranjeros<br />en 1857</td>
- <td class="tdc">Cifra<br />en 1857</td>
- <td class="tdc">Total<br />en números<br />redondos<br />en 1860</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Entre Ríos</td>
- <td class="tdr2">12.044</td>
- <td class="tdr1">79.282</td>
- <td class="tdr">82.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Corrientes</td>
- <td class="tdr2">2.006</td>
- <td class="tdr1">85.447</td>
- <td class="tdr">86.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Santa Fe</td>
- <td class="tdr2">4.304</td>
- <td class="tdr1">41.261</td>
- <td class="tdr">43.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Córdoba</td>
- <td class="tdr2">380</td>
- <td class="tdr1">137.079</td>
- <td class="tdr">140.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">San Luis</td>
- <td class="tdr2">153</td>
- <td class="tdr1">37.602</td>
- <td class="tdr">38.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Mendoza</td>
- <td class="tdr2">3.181</td>
- <td class="tdr1">47.478</td>
- <td class="tdr">49.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">San Juan</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdr">50.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">La Rioja</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdr">34.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Catamarca</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdr">60.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Santiago del Estero</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdr1">77.575</td>
- <td class="tdr">80.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Tucumán</td>
- <td class="tdr2">273</td>
- <td class="tdr1">84.044</td>
- <td class="tdr">85.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Salta</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdr">70.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Jujuy</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdr">33.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Buenos Aires</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdc">?</td>
- <td class="tdr bb">330.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl ti3">Total</td>
- <td></td>
- <td></td>
- <td class="tdr">1.180.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Indios del Sud</td>
- <td></td>
- <td class="tdr1">10.000 ?</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">&nbsp;&nbsp;&mdash;&nbsp;&nbsp;del Norte</td>
- <td></td>
- <td class="tdr1 bb">20.000 ?</td>
- <td class="tdr">30.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Indios de la Patagonia</td>
- <td></td>
- <td></td>
- <td class="tdc bb">?</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl ti3">Total</td>
- <td></td>
- <td></td>
- <td class="tdr">1.210.000</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p class="blanc-line">Todos estos elementos debían traer en el<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span>
-transcurso de algunos años grandes cambios;
-un día sería una nueva idea, un edificio de formas
-distintas, el de más allá una industria nueva;
-así de continuo, en modo que cuando se efectúa
-el censo de 1869, la población y los caracteres
-generales del país habían cambiado; el carácter
-hospitalario de la familia colonial, debía continuar,
-continúa todavía sobre todo en las provincias;
-el gaucho con sus caracteres raros,
-mezcla de menestral y del peregrino de la edad
-media, como lo ha considerado un distinguido
-autor, atravesaría los años, cambiaría posiciones,
-mas seguiría existiendo; la haraganería,
-que ya en 1853 había hecho fortaleza principal
-en los empleados de las oficinas públicas<a name="FNanchor_36_36" id="FNanchor_36_36"></a><a href="#Footnote_36_36" class="fnanchor">[36]</a>, seguía
-conservando su sitio inexpugnable en 1869,
-lo conservaría en 1880, sería dueña de sus hombres
-en 1895, cuando el censo revelara cómo había
-extendido sus fronteras, y el primer centenario
-de la revolución, invencible en sus asientos
-la encontraría.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span></p>
-<p>La cria del ganado, que tanto papel desempeñara
-anteriormente, continuaba predilecta, sobre
-todo en un principio. Los extranjeros mismos,
-en algún número se dedicaban á ella, abandonando
-el comercio<a name="FNanchor_37_37" id="FNanchor_37_37"></a><a href="#Footnote_37_37" class="fnanchor">[37]</a>.</p>
-
-<p class="blanc-line">2. Pero los cambios de costumbres también
-son grandes aun en los detalles, y este hecho curioso
-lo señala: la siesta, la famosa siesta colonial,
-desaparece en el Rosario en 1864, debido al
-trabajo y á las ideas y costumbres traídas por
-el elemento extranjero<a name="FNanchor_38_38" id="FNanchor_38_38"></a><a href="#Footnote_38_38" class="fnanchor">[38]</a>. En las ciudades en
-que el incremento de la población extranjera
-no ha sido tan considerable, aquélla se ha mantenido
-más tiempo y en algunas se mantiene aún.</p>
-
-<p>Se introducen métodos nuevos para el cultivo
-de los campos: las colonias de Santa Fe, Entre
-Ríos, Buenos Aires y Corrientes, muestran las
-ventajas de la agricultura; los nacionales empiezan
-á tener afición á ella; en las ciudades,<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span>
-desde 1856 aparecen las luminarias á gas, los
-empedrados adelantan, el valor de la tierra sube,
-las modificaciones se propagan al interior,
-los capitales afluyen; en 1865 los serenos se declaran
-en huelga, «signo de progreso»<a name="FNanchor_39_39" id="FNanchor_39_39"></a><a href="#Footnote_39_39" class="fnanchor">[39]</a>; en
-1866, se funda la sociedad rural, de la que es
-iniciador con otros, el inglés don Ricardo Newton
-que poco antes había inventado los alambrados
-y ensayado la introducción de animales finos.
-Se le llamó loco porque pretendía con débiles
-alambres, sujetar la fuerza de formidables
-toros, y gastaba en un carnero traído de afuera,
-cinco veces más de lo que gastaría en el mejor
-carnero argentino; no importaba, sabía lo que
-hacía.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>De los extranjeros que llegaban, muchos quedaban
-en las ciudades, algunos avanzaban sobre
-el litoral donde otros les habían precedido, otros
-pocos se expandían por el resto de la nación; era<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span>
-la mayor ó menor facilidad de vida lo que determinaba
-sus movimientos. Algunos pensarían retornar
-al país de origen, enriquecidos; otros dejaban
-aquel pensamiento, se vinculaban, se casaban
-con hijas del país, se establecían definitivamente,
-daban descendientes argentinos.</p>
-
-<p>Las uniones naturales entre extranjeros é hijas
-del país, eran muy comunes; la reproducción
-era abundante; un cálculo de treinta y ocho
-años, hecho considerando los libros parroquiales
-de Córdoba, ha dado el resultado de siete
-hijos para cada matrimonio de blancos<a name="FNanchor_40_40" id="FNanchor_40_40"></a><a href="#Footnote_40_40" class="fnanchor">[40]</a>.</p>
-
-<p>En el cálculo de matrimonios en el litoral se
-llega á que aproximadamente, de cada cien extranjeros
-que contraen matrimonio, sesenta y
-seis lo hacen con hijas del país y treinta y cuatro
-con extranjeras; en el interior, el porcentaje es
-mayor.</p>
-
-<p>Algunos documentos antiguos traen noticias
-interesantes á este respecto: como muestra y
-confirmación de lo que digo, puedo recordar<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span>
-estos datos tomados del registro estadístico para
-el estado de Buenos Aires, que dirigió Maeso
-primero, y luego Trelles: trae el tomo correspondiente
-al primer semestre de 1856 una estadística
-de matrimonios de la ciudad de Buenos
-Aires por parroquias, estadística primitiva, indudablemente
-con errores y de la que se excluyen
-del sistema con que se dan los números, los
-de la parroquia del Socorro, «por cuanto el señor
-cura no los ha enviado en la forma que correspondía».
-Para no enumerar todo aquello,
-he hecho este resumen:</p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table border="0" cellpadding="2" cellspacing="0" summary="Matrimonios">
-<tr>
- <td class="tdc">Matrimonios de</td>
- <td class="tdc">argentinos</td>
- <td class="tdc">con argentinas</td>
- <td class="tdr ti3">125</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con orientales</td>
- <td class="tdr">2</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">franceses</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">13</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con francesas</td>
- <td class="tdr">57</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con orientales</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con españolas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">italianos</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">19</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con italianas</td>
- <td class="tdr">71</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con inglesas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con orientales</td>
- <td class="tdr">2</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">españoles</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">23</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con españolas</td>
- <td class="tdr">25</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con italianas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">portugueses</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">8</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con africanas</td>
- <td class="tdr">1<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span></td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">ingleses</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">3</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con inglesas</td>
- <td class="tdr">16</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">alemanes</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">2</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con inglesas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con francesas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">austriacos</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">suizos</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">brasileros</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con brasileras</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">paraguayos</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">orientales</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">7</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con orientales</td>
- <td class="tdr">5</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">bolivianos</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">chilenos</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdr">africanos</td>
- <td class="tdl">con argentinas</td>
- <td class="tdr">1</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">con africanas</td>
- <td class="tdr">5</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<div class="blockquote">
-
-<p>En congregaciones extranjeras 26, entre protestantes, ingleses,
-alemanes, americanos y escoceses.</p>
-
-</div>
-<p class="blanc-line">Estos datos son sin duda defectuosos, pero
-interesan del punto de vista de la cantidad de
-nacionalidades que comenzaban ya á formar la
-nueva nación. Y estos matrimonios tienen hijos
-que nuestra ley considera argentinos y que lo
-son también en sus sentimientos. Pero ¿tienen
-los mismos caracteres que tendría la población
-si hubiera continuado siendo española ó descendiente
-de española? ¿no vale entonces de<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span>
-nada la herencia? Indudablemente son argentinos,
-pero distintos de los otros; no son ni parecidos
-á los primitivos argentinos ni á los compatriotas
-de sus padres; tienen de uno y de
-otro; el medio los modifica: los cruces los modifican
-más; no son, serán; son argentinos en
-un sentido; tienden á ser, en otro: su unidad
-como raza no está hecha, será, está en el futuro.</p>
-
-<p>Así se llegó al censo de 1869, hecho bajo la dirección
-del señor Diego G. de la Fuente; obra
-muy buena; primer censo nacional, cuyo capítulo
-de población futura (pág. 22) da esta
-curiosa previsión, ejemplo de como el método
-estadístico puede algunas veces dar resultados
-para el futuro. La República Argentina tendrá
-aproximadamente, dice, en 1879, 2.464.000 habitantes;
-en 1889, 2.444.000; en 1899, 4.778.000;
-en 1909, 6.591.000. Como se ve, el error ó no
-existe ó es pequeño y el dato curioso. La ilusión
-se perdería si se leyera como se lee poco más
-allá, el cálculo para la ciudad de Buenos Aires
-en que da para 1909, 650.000 habitantes; por
-más que dice como condición, «si se conserva<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span>
-en sus límites», y Buenos Aires se ha excedido
-y se ha apoderado de los alrededores; pero con
-todo, el cálculo resultó reducido en cuanto al
-desarrollo de la gran ciudad, como han resultado
-todos los que se han hecho sobre dicho crecimiento
-para épocas más ó menos distantes.</p>
-
-<p>Dejando ésto, veamos la estadística de nacionalidades.
-Existían dentro de la nación, en la
-época del censo, 1.531.360 argentinos y 211.993
-extranjeros divididos como lo expresa el cuadro
-siguiente:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span><br />
-<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span></p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table class="bigbox" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Censo">
-<tr class="tdc">
- <td class="bb">Distribución<br />Geográfica</td>
- <td class="bb">Total</td>
- <td class="bb">Argentinos</td>
- <td class="bb">Otros hispano<br />americanos</td>
- <td class="bb">Brasileros</td>
- <td class="bb">Norte-<br />americanos</td>
- <td class="bb">Alemanes</td>
- <td class="bb">Austriacos</td>
- <td class="bb">Españoles</td>
- <td class="bb">Franceses</td>
- <td class="bb">Ingleses</td>
- <td class="bb">Italianos</td>
- <td class="bb">Portugueses</td>
- <td class="bb">Suizos</td>
- <td class="bb">Otros estados</td>
- <td class="bb no-br">Africanos</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Buenos Aires</td>
- <td>495.107</td>
- <td>343.866</td>
- <td>12.062</td>
- <td>1.118</td>
- <td>863</td>
- <td>3.192</td>
- <td>657</td>
- <td>28.534</td>
- <td>27.141</td>
- <td>9.052</td>
- <td>60.686</td>
- <td>1.228</td>
- <td>2.369</td>
- <td>3.672</td>
- <td class="no-br">1.067</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Santa Fe</td>
- <td>89.117</td>
- <td>75.178</td>
- <td>1.253</td>
- <td>121</td>
- <td>76</td>
- <td>1.146</td>
- <td>27</td>
- <td>1.559</td>
- <td>1.728</td>
- <td>690</td>
- <td>4.223</td>
- <td>127</td>
- <td>2.272</td>
- <td>712</td>
- <td class="no-br">5</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Entre Ríos</td>
- <td>134.271</td>
- <td>115.963</td>
- <td>5.379</td>
- <td>800</td>
- <td>39</td>
- <td>358</td>
- <td>54</td>
- <td>3.025</td>
- <td>2.421</td>
- <td>451</td>
- <td>4.258</td>
- <td>167</td>
- <td>1.020</td>
- <td>219</td>
- <td class="no-br">117</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Corrientes</td>
- <td>129.023</td>
- <td>120.198</td>
- <td>2.050</td>
- <td>3.823</td>
- <td>13</td>
- <td>118</td>
- <td>65</td>
- <td>432</td>
- <td>462</td>
- <td>100</td>
- <td>1.513</td>
- <td>121</td>
- <td>62</td>
- <td>45</td>
- <td class="no-br">21</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Córdoba</td>
- <td>210.508</td>
- <td>208.771</td>
- <td>381</td>
- <td>22</td>
- <td>19</td>
- <td>67</td>
- <td>17</td>
- <td>225</td>
- <td>262</td>
- <td>174</td>
- <td>396</td>
- <td>10</td>
- <td>80</td>
- <td>81</td>
- <td class="no-br">3</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">San Luis</td>
- <td>53.294</td>
- <td>52.761</td>
- <td>399</td>
- <td>6</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>20</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>35</td>
- <td>49</td>
- <td>3</td>
- <td>19</td>
- <td>1</td>
- <td>1</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">S. del Estero</td>
- <td>132.898</td>
- <td>132.763</td>
- <td>35</td>
- <td>2</td>
- <td>2</td>
- <td>5</td>
- <td>1</td>
- <td>26</td>
- <td>16</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>25</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>7</td>
- <td>15</td>
- <td class="no-br">1</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Mendoza</td>
- <td>65.413</td>
- <td>59.269</td>
- <td>5.625</td>
- <td>9</td>
- <td>23</td>
- <td>16</td>
- <td>2</td>
- <td>75</td>
- <td>78</td>
- <td>11</td>
- <td>75</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>6</td>
- <td>20</td>
- <td class="no-br">4</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">San Juan</td>
- <td>60.319</td>
- <td>58.007</td>
- <td>2.087</td>
- <td>1</td>
- <td>8</td>
- <td>26</td>
- <td>3</td>
- <td>38</td>
- <td>45</td>
- <td>26</td>
- <td>54</td>
- <td>3</td>
- <td>6</td>
- <td>10</td>
- <td class="no-br">5</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">La Rioja</td>
- <td>48.746</td>
- <td>48.493</td>
- <td>216</td>
- <td>1</td>
- <td>1</td>
- <td>3</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>10</td>
- <td>11</td>
- <td>1</td>
- <td>8</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>1</td>
- <td>1</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Catamarca</td>
- <td>79.962</td>
- <td>79.551</td>
- <td>270</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>40</td>
- <td>11</td>
- <td>5</td>
- <td>21</td>
- <td>12</td>
- <td>17</td>
- <td>27</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>1</td>
- <td>6</td>
- <td class="no-br">1</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Tucumán</td>
- <td>108.953</td>
- <td>108.602</td>
- <td>160</td>
- <td>8</td>
- <td>4</td>
- <td>12</td>
- <td>1</td>
- <td>39</td>
- <td>73</td>
- <td>3</td>
- <td>43</td>
- <td>2</td>
- <td>6</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br">1</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Salta</td>
- <td>88.933</td>
- <td>85.959</td>
- <td>2.784</td>
- <td>7</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>15</td>
- <td>2</td>
- <td>40</td>
- <td>34</td>
- <td>5</td>
- <td>65</td>
- <td>3</td>
- <td>9</td>
- <td>3</td>
- <td class="no-br">7</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Jujuy</td>
- <td>40.379</td>
- <td>37.353</td>
- <td>2.993</td>
- <td>1</td>
- <td>1</td>
- <td>2</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>9</td>
- <td>4</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>12</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>1</td>
- <td class="no-br">3</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Chaco</td>
- <td>45.291</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Misiones</td>
- <td>3.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Pampa</td>
- <td>21.000</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Patagonia</td>
- <td>153</td>
- <td>47</td>
- <td>1</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>104</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">&nbsp;&nbsp;Id. pobl. ind.</td>
- <td>23.847</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Ejérci<sup>to</sup>en op<sup>es</sup></td>
- <td class="bb1 tdc">&mdash;</td>
- <td class="bb1">4.579</td>
- <td class="bb1">608</td>
- <td class="bb1">146</td>
- <td class="bb1">5</td>
- <td class="bb1">6</td>
- <td class="bb1 tdc">&mdash;</td>
- <td class="bb1">12</td>
- <td class="bb1">47</td>
- <td class="bb1">79</td>
- <td class="bb1">39</td>
- <td class="bb1">304</td>
- <td class="bb1">20</td>
- <td class="bb1">100</td>
- <td class="bb1 no-br">338</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl"></td>
- <td>1.830.214</td>
- <td>1.531.360</td>
- <td>35.663</td>
- <td>6.065</td>
- <td>1.095</td>
- <td>4.997</td>
- <td>834</td>
- <td>34.080</td>
- <td>32.382</td>
- <td>10.709</td>
- <td>71.442</td>
- <td>834</td>
- <td>34.080</td>
- <td>32.382</td>
- <td class="no-br">10.709</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span></p>
-
-<p class="blanc-line">El total de extranjeros que dió aquel censo,
-correspondía á una población de 1.830.214. Es
-así que la proporción fué de 121 por 1000. Mas,
-de aquel número de extranjeros, 28.000 aproximadamente
-son hispano-americanos no brasileros,
-es decir, de igual sangre que la que aquí se
-iba formando. Este número modifica en algo el
-porcentaje de individuos de sangre nueva, pero
-las líneas generales permanecen las mismas y
-los datos citados son suficientes para indicar
-cuál podría ser el grado de formación de la raza
-y cómo la transformación era desigual, pues
-mientras en Buenos Aires la población extranjera
-era tan numerosa como se ha visto, en algunas
-provincias, San Luis por ejemplo, su número
-era tan reducido que podía considerarse
-insignificante. Esto quiere decir, que la superposición
-ó mejor dicho, la transformación va en
-progresión decreciente de la capital al litoral, y
-del litoral al interior. No obstante, debe tenerse
-presente que en cuanto á industrias, artes y costumbres,
-llegaban á algunas regiones, aun cuando
-el número de extranjeros fuera escaso; las<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span>
-ideas llevadas por unos pocos, tenían en sí fuerza
-expansiva y se propagaban.</p>
-
-<p>Hay que tener presente que para establecer
-la cifra exacta de los individuos de sangre argentina
-y los de sangre extranjera, debe recordarse
-el número que da la inmigración en los
-años anteriores, lo que aumentaría en un 20 por
-100 por lo menos, para la ciudad de Buenos Aires
-y para el Rosario, el número de los individuos-elemento
-extranjero y en un 10 por 100
-para toda la nación. Es verdad, también que en
-ese elemento hay mucho español que aunque
-con modificaciones impuestas por los tiempos,
-trata en su naturaleza de continuar la constitución
-étnica argentina de 1853.</p>
-
-<p>Por otra parte, las condiciones geográficas,
-físicas y económicas del país, el camino más
-corto de Europa, la mayor población desde siglos
-establecida en las regiones del Plata, el
-mayor conocimiento de las mismas, la facilidad
-de los cultivos, del abundante riego, eran todas
-circunstancias que hacían preferir el establecimiento
-en las provincias del litoral con relación<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span>
-á las del interior. Como era con la inmigración
-que los progresos se acentuaban, se explica de
-por sí la forma en que ellos se desarrollaron.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>En lo que á educación se refiere, las dos universidades
-de antaño, continuaron desempeñando
-su cometido, y no obstante las deficiencias
-y los malos momentos porque á veces pasaran,
-lo cierto es que de sus aulas salían la
-mayor parte de los hombres que con su pensamiento
-tuvieron influencia en la marcha del
-país. En la enseñanza secundaria, este período
-cuenta con la fundación del colegio del Uruguay,
-la implantación de nuevos métodos, planes y
-organizaciones, en todo lo cual descuella la figura
-de Amadeo Jacques. Se fundan también
-los colegios nacionales de Buenos Aires, Mendoza,
-San Juan, Tucumán, Salta y Catamarca.
-La enseñanza primaria, encomendada á las provincias
-era, tal vez por aquella misma circunstancia,
-la más deficiente, aun cuando su existencia
-fuera condición para la garantía que la nación
-daba y da á las provincias, del libre goce<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span>
-de sus instituciones. Las provincias llenaron
-sus deberes como pudieron, y los adelantos en
-la materia fueron lentos.</p>
-
-<p class="blanc-line">2. La libertad de transmitir ideas había impulsado
-el desarrollo de las empresas de diarios:
-la <i>Ilustración Argentina</i>, <i>Los Debates</i>, <i>La América</i>,
-<i>La Nación Argentina</i>, <i>El Nacional</i>, <i>La Reforma
-Pacífica</i>, pertenecen á este período; entre
-los extranjeros, <i>El Español</i>, <i>La Nazione Italiana</i>,
-<i>L’Eco d’Italia</i>, <i>Le Courrier de la Plata</i>; <i>The Standard</i>,
-primer periódico inglés que se publicó en
-sudamérica, y que tuvo subvención nacional
-hasta 1891 y provincial hasta 1869. Del mismo
-modo, el periodismo se expandía en el interior:
-Córdoba, por ejemplo, tenía varios diarios: <i>El
-Imparcial</i>, <i>La Bandera Católica</i>, <i>El Eco</i>, <i>El Diario</i>.
-Buenas ó malas, estas publicaciones prueban
-por lo menos un hecho: que eran posibles;
-y gran adelanto es para un pueblo, la posibilidad
-de emitir libremente sus opiniones.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Las ideas generales también cambiaban y se
-ansiaba el progreso. La vista de los adelantos<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span>
-que los extranjeros traían, y las noticias de que
-algunos naturales eran portadores á su regreso
-de Francia, Italia ó Inglaterra, causaban admiración.
-Se compararía el hábito de trabajo de
-los italianos ó suizos, la inteligencia de los franceses,
-las máquinas é inventos de los ingleses,
-con la nada que el país tenía. Se buscó la causa
-de esta inferioridad y se la encontró en aquella
-España que no es ciertamente la de hoy. Los
-escritores de aquella época pensaron que no le
-había bastado mantener siglos enteros á las colonias
-en la ignorancia y desprecio; su acción
-continuaba porque los argentinos llevaban en
-su sangre mucha sangre española; aconsejaron
-como supremo remedio la <i>desespañolización</i>.
-El país se mantendría en la obscuridad y se revolvería
-en luchas sin fin si no se <i>desespañolizaba</i>:
-«la España conquistó la América. Los
-ingleses conquistaron el norte. Con la España
-vino el catolicismo, la monarquía, la feudalidad,
-la inquisición, el aislamiento, el silencio, la depravación,
-y el genio de la intolerancia exterminadora,
-la sociabilidad de la obediencia cie<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>ga.
-Con los ingleses vino la corriente liberal de
-la reforma: la ley del individualismo soberano,
-pensador y trabajador en completa libertad.
-¿Cuál ha sido el resultado? Al norte, los Estados
-Unidos, la primera de las naciones antiguas
-y modernas. Al sur, los Estados Des-Unidos,
-cuyo progreso consiste en <i>desespañolizarse</i>»<a name="FNanchor_41_41" id="FNanchor_41_41"></a><a href="#Footnote_41_41" class="fnanchor">[41]</a>.
-Aquella obra era cuestión de vida ó muerte.
-Había que llevarla á los elementos todos de
-la vida, al hogar y á la escuela, á la materia y
-al alma. «Es necesario tener muy presente
-que la obra de la <i>desespañolización</i> no consiste
-solamente en abolir las leyes é instituciones de
-la conquista. No es eso sino una parte, que podemos
-llamar la desespañolización exterior. La
-grande obra, el trabajo magno, consiste en el
-nuevo espíritu que debe animar á la nueva personalidad
-del americano. La desespañolización
-del alma, es pues lo principal»<a name="FNanchor_42_42" id="FNanchor_42_42"></a><a href="#Footnote_42_42" class="fnanchor">[42]</a>. Á España se<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span>
-le reputaba la culpable, y procurando explicar
-el fenómeno, se llegó á ver que no pudo aquella
-nación proceder de otro modo. España no trató
-mal á sus colonias y á los habitantes de ella
-con un fin de maldad; aun más, este maltrato
-no debió parecer tal á los españoles. Y esa sumisión
-en cuerpo y alma no era sino la consecuencia
-de las ideas dominantes y por hábito
-convertidas en principios á los que se les tenía
-por verdaderos: desde la caída del imperio romano,
-datan las guerras religiosas, con la que
-emprendió Clovis para la conversión de los visigodos.
-El clero asumía autoridad importante,
-que era tomada un siglo más tarde por el clero
-católico visigótico; los reyes dieron gran importancia
-y autoridad á las decisiones y mandatos
-de los concilios, que vinieron á formar
-parte de la legislación. Y la guerra mora, de independencia
-y religión volvió nuevamente á
-hacer que la autoridad de los príncipes y de los
-obispos fuera grande. Para triunfar era necesaria
-la sumisión á los jefes, sumisión absoluta;
-y en cuanto á la sumisión religiosa se encarga<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span>ban
-de mantenerla, la religión unas veces, el fanatismo
-y la superstición otras<a name="FNanchor_43_43" id="FNanchor_43_43"></a><a href="#Footnote_43_43" class="fnanchor">[43]</a>. Esta obediencia
-y superstición, este dominio del espíritu
-se grabó en el alma de los hijos y los descendientes
-lo heredaron para hacerlo con el
-transcurso del tiempo, parte integrante de su
-personalidad. El principio dominó en España y
-pasó á América donde también dominó. Aquí
-mezclóse con otras ideas. Los españoles, aun de
-peor ralea, creyéronse amos de los nativos y
-comenzó la lucha sorda unas veces y tempestuosa
-otras, que debía, convertida en factor preponderante,
-decidir la lucha emancipadora. Mas
-la sumisión espiritual dominó, atravesó la época
-de Rozas y dominaba después; en las otras
-naciones de América siguió con mayor ó menor
-potencia, según las circunstancias favorables ó
-contrarias; en algunas, domina quizás en la actualidad;
-pero en todas originaba la expresión
-de pensamientos é ideas, y adquiría fuerzas la<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span>
-afirmación de que «<i>la emancipación del espíritu</i>,
-ese es el gran fin de la revolución hispano-americana...
-La civilización española consagraba y
-mantiene todavía en la península el principio
-contrario. Toda ella reposaba sobre la base de
-la esclavitud del espíritu humano. La política y
-la religión, la legislación y las costumbres anonadaban
-al hombre, como sér inteligente y como
-sér moral, porque el poder absoluto no podía
-existir sino sobre ese aniquilamiento. Jamás
-se ha visto en el mundo cristiano un poder
-espiritual más fuertemente organizado, más
-omnipotente, más completo, más invasor, más
-voraz, más universal que el poder constituído
-en la monarquía española: el hombre le pertenecía
-completamente, sin excepción. No tenía
-iniciativa ni espontaneidad y sus facultades intelectuales
-sólo podían concebir las ideas que
-aquel poder le transmitía; pero sin dar al hombre
-el derecho de juzgarlas; su corazón sólo
-podía adherir... la verdad estaba prescripta de
-antemano... los sentimientos, las afecciones tenían
-también su ley... una ley arbitraria, que<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>
-no era otra que la voluntad de los hombres que
-tenían el privilegio de administrar el poder espiritual»<a name="FNanchor_44_44" id="FNanchor_44_44"></a><a href="#Footnote_44_44" class="fnanchor">[44]</a>.
-Aquellos hombres que deseaban un
-país libre y grande, en quienes la vida del campo
-y las luchas civiles habían exaltado el sentimiento
-del valor, al ver que los hechos y la historia
-de los hechos señalaban á España como
-causa dominante del malestar, quisieron, no
-por rencor sino por patriotismo, <i>desespañolizarse</i>;
-no odiaron á la nación española sino á los
-métodos de gobierno, y no tendrían sus hijos
-inconveniente, cuando el sistema cambió aun
-en España, en recibir con los mayores afectos á
-la representante del trono español, al que tanta
-culpa se le daba en nuestras desgracias.</p>
-
-<p class="blanc-line">3. El período político transcurrido desde 1853 á
-1869, comprende la separación de la provincia
-de Buenos Aires del resto de las provincias;
-la sanción de la constitución nacional de 1860,
-la reforma de 1866, la presidencia del gene<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span>ral
-Mitre y el comienzo de la de Sarmiento.</p>
-
-<p>El rechazo del acuerdo de San Nicolás por
-Buenos Aires, dió motivo á la lucha próxima.
-Urquiza intentó imponerse; lo consiguió en un
-principio. La tea incendió. Mitre levantó las
-milicias contra «el nuevo tirano»; se desconoció
-toda autoridad nacional y se retiró á Urquiza
-el encargo de mantener las relaciones exteriores.
-En 1854 se sancionó la constitución provincial
-para Buenos Aires, y la separación se
-mantuvo hasta después que las batallas de Cepeda
-y Pavón, sirviendo de derivativo á las energías
-nerviosas y á los enconos, permitieron tratar
-la cuestión con razones más estudiadas y en
-términos más pacíficos.</p>
-
-<p>En 1859 la convención de Buenos Aires propuso
-las reformas que creía necesarias á la constitución
-de 1853.</p>
-
-<p>Las reformas que se sancionaron fueron de
-poca importancia no alterando las líneas generales
-de aquella y consistieron en la determinación
-de residencia de las autoridades nacionales
-en la ciudad que se declarare Capital de la Repú<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span>blica
-por una ley especial del Congreso, previa
-cesión de la provincia á que pertenezca el territorio
-á federalizarse; en resoluciones respecto á
-derechos de exportación y comercio, á la libertad
-de los esclavos que por cualquier modo se
-introdujeren en la república; á la prohibición de
-las ejecuciones á lanza y cuchillo; á la libertad
-de imprenta, á las cuestiones de competencia de
-la suprema corte, y algunas otras más. Se aclararon
-principios contenidos en la constitución
-y se buscaron soluciones á algunos reclamos
-posibles entre la provincia de Buenos Aires por
-un lado y la Confederación Argentina por el
-otro.</p>
-
-<p>En cuanto á la reforma de 1866 consistió sólo
-en la supresión de la cláusula que determinaba
-entre los fondos del tesoro nacional los derechos
-de importación y exportación sólo hasta 1866;
-quedó establecido que aquella contribución correspondiera
-siempre al tesoro nacional. Y como
-consecuencia, la supresión en el inciso 1<sup>o</sup> del artículo
-67, la parte en que atribuía al congreso el
-establecimiento de «los derechos de exportación<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span>
-hasta 1866, en cuya fecha cesarán como impuesto
-nacional, no pudiendo serlo provincial».
-Quedó redactada esta parte así: «establecer
-igualmente los derechos de exportación».</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>La vida financiera de una nación contribuye
-con notable coeficiente en sus progresos, como
-que es la síntesis de la vida económica, base
-aceptada por Marx como estructura de la sociedad,
-de lo que las instituciones, derecho, religión,
-son sólo la superestructura variable con
-las variaciones de aquella.</p>
-
-<p>La vida financiera argentina, sin embargo, no
-sería suficiente para darnos á conocer la marcha
-de nuestra historia; los progresos y adelantos
-argentinos en diversos órdenes de actividad de
-1853 á 1869, avanzaron al movimiento financiero
-que quedó un tanto en retardo porque las
-circunstancias así lo impusieron.</p>
-
-<p>De 1853 hasta el 1860, la historia financiera argentina
-marcha desdoblada en dos: el estado
-rico, el hermano mayor, Buenos Aires, por este
-lado: la confederación de los otros, por aquél.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span></p>
-
-<p>El primero no se arredró por los cuantiosos
-presupuestos con enormes déficits; no importaba;
-las necesidades los exigían y el sentimiento
-de la grandeza futura de la patria los autorizaba;
-las emisiones de papel moneda y la emisión
-de fondos públicos eran cosas que á diario se
-sucedían y las resoluciones sobre el modo de
-amortización de todo aquello, eran más para el
-papel que para ser cumplidas: la lógica de los
-sentimientos y el razonamiento de justificación
-de que Ribot nos habla en su obra <i>La logique
-des sentiments</i>, ocuparía un lugar prominente,
-dada su utilidad.</p>
-
-<p>No obstante se hicieron adelantos y grandes:
-bastando para ejemplo, el Banco de la provincia
-de Buenos Aires, antigua casa de moneda, que
-tuvo gran prosperidad, que prestó grandes servicios
-al comercio y que ayudó al estado á desenvolverse
-en las redes de deudas y fardos de
-papel moneda.</p>
-
-<p>La confederación por su parte, debió también
-pensar en el gran problema, que se presentaba
-para ella en las peores condiciones; los grandes<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>
-remedios ideados no siempre atacaron en sus
-raíces los grandes males, y por eso fué un fracaso
-la famosa junta que se creó para regir todo
-lo económico-financiero de la nación, desempeñando
-á un tiempo mismo las funciones de
-crédito público, contaduría, tesorería, banco
-nacional, ministerio de obras públicas, dirección
-de correos, intendencia, etc. No dió mayores
-resultados la ley de derechos diferenciales,
-y Buenos Aires siguió dominando la situación
-comercial. El gobierno de la confederación se
-encontraba así sin créditos, sin dinero, sin bancos,
-sin recursos para accionar: y no podía ser
-de otro modo, desde que hoy mismo Buenos
-Aires sostiene en gran parte la nación y ayuda
-en mucho al sinnúmero de subvenciones que
-se otorgan á las provincias. Su aduana, con sus
-entradas que le dan <i>diariamente</i> sumas que alcanzan
-y pasan de 500.000 pesos moneda nacional,
-es una potencia colosal que mantiene en sus
-espaldas muchos de los gastos que el progreso
-nacional ó el sistema parasitario argentino imponen
-á los presupuestos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span></p>
-
-<p>De 1860 en adelante, Buenos Aires y la confederación
-tienen una vida común y como consecuencia,
-su historia financiera vuelve á unirse;
-hecha la paz, porteños y provincianos juntos
-pensaron en lo económico; se reconocieron como
-una, las deudas respectivas, se nacionalizó la
-rica mina de la aduana de Buenos Aires y se consiguió
-dar alguna estabilidad al papel moneda,
-fijándole un precio ó por lo menos disminuyendo
-su agio.</p>
-
-<p>Para organizar el tesoro se debió partir literalmente
-de la nada. Recuerda el doctor Terry
-en su trabajo citado, que el doctor Vélez Sarsfield,
-ministro de hacienda en la época, manifestaba
-en sus conversaciones particulares, que
-el gobierno había encontrado por único numerario
-existente en las cajas de la confederación
-dos pesos plata.</p>
-
-<p>Entre empréstitos, garantías, impuestos, mejoraba
-la situación, cuando la guerra del Paraguay,
-vino á renovar el desequilibrio, siendo necesario
-recurrir á nuevos empréstitos. Más este
-desequilibrio es inferior al que las luchas inte<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span>riores
-causaban, y los dineros que se iban para
-defender á la patria, dejarían recuerdos menos
-ingratos que los que se habían ido para estériles
-luchas intestinas.</p>
-
-<p>Como síntesis y como prueba de que no obstante
-ésto, la marcha financiera era buena, tomo
-de aquel trabajo estos datos bien demostrativos
-que nos dan también las cifras del estado
-económico argentino al iniciarse el año 1869,
-época en que se realiza el primer censo nacional:</p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Estado Económico">
-<tr>
- <td></td>
- <td class="tdc">Renta<br />pesos</td>
- <td></td>
- <td class="tdc">Presupuesto<br />pesos</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">1863</td>
- <td class="tdr">6.478.000</td>
- <td class="tdl ti3">1864</td>
- <td class="tdr">8.900.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">1868</td>
- <td class="tdr">12.496.000</td>
- <td class="tdl ti3">1869</td>
- <td class="tdr">9.620.000</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p class="blanc-line">Al iniciarse aquel año se tenía pues, por lo menos
-dentro de las cosas probables, un superávit
-en el presupuesto.</p>
-
-<p class="blanc-line">4. En lo referente á vías de comunicación, debe
-recordarse que en los primeros años de este período,
-á las galeras de que hemos hablado en el
-capítulo anterior, se agregaron en 1855, las<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span>
-«Mensajerías argentinas». Prestó esta empresa
-servicios inmensos, unió lugares y sirvió
-para la conducción de pasajeros, correspondencia
-y noticias con un horario más ó menos fijo
-según el tiempo lo permitiera. El sistema se extendió,
-y en 1865 eran muchas las empresas de
-semejante transporte que existían en la provincia
-de Buenos Aires, con nombres particulares
-que querrían arrancar alguna evocación: «La
-favorecida», «La brisa del desierto», «La protegida»,
-«Los peninsulares», y así muchas
-otras, que sirvieron mientras el ferrocarril no
-las substituyó<a name="FNanchor_45_45" id="FNanchor_45_45"></a><a href="#Footnote_45_45" class="fnanchor">[45]</a>.</p>
-
-<p>Los ferrocarriles, acortando las distancias
-desalojaban las carretas. El 30 de julio de 1857,
-fué el primer día de júbilo que originó á la Argentina
-la locomotora; el servicio de trenes
-inaugurado aquel día, sólo recorría 24.000 varas,
-del Once á Floresta; en 1860 el espacio cruzado
-por los rieles alcanzó á 36 kilómetros; en<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span>
-1865 llegaba á Mercedes, en 1866, Chivilcoy también
-quedó unido á Buenos Aires y fué entonces
-de 134 kilómetros la extensión total de las vías
-del ferrocarril del Oeste, al mismo tiempo que el
-ferrocarril del Norte permitía desde 1865 trasladarse
-sobre sus vías de Buenos Aires al Tigre. Poco
-después y mientras se acercaba por el lado de
-Buenos Aires el momento en que las vías llegaran
-á Chascomús, un suceso de importancia mayor
-para la república entera, de importancia inmensa
-para el interior, de lujo para el litoral, acaba
-de realizarse: en 1870&mdash;y llegamos á esta fecha,
-adelantándonos un tanto al límite de este capítulo,&mdash;Córdoba
-y Rosario, las dos ciudades
-poderosas, la docta y la laboriosa, quedaban unidas
-para siempre por las cintas de acero propulsoras
-del progreso. Indudablemente no todas
-fueron rosas en estas empresas; los capitales
-no siempre abundaron; fué necesario hacer
-grandes concesiones de tierras como la que se
-hizo á la empresa del ferrocarril de Córdoba al
-Rosario; el público tardó en acostumbrarse á los
-ferrocarriles, y no sólo en las clases bajas, sino<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span>
-hasta en las cultas; el mismo directorio del primer
-ferrocarril tuvo necesidad de ver viajar
-ensayando, al doctor Vélez Sarsfield, para animarse
-á imitarlo, y que los temores no eran infundados
-lo probó el descarrilamiento acaecido
-mientras viajaban las personas que lo componían<a name="FNanchor_46_46" id="FNanchor_46_46"></a><a href="#Footnote_46_46" class="fnanchor">[46]</a>.
-Y recordemos por fin el notable signo
-de progreso que dice Onelli<a name="FNanchor_47_47" id="FNanchor_47_47"></a><a href="#Footnote_47_47" class="fnanchor">[47]</a>: en 1864 acaece
-el primer choque de trenes.</p>
-
-<p>Á este período pertenece también la instalación
-de tramways en la ciudad: el primero, accesorio
-del ferrocarril del Sud se estableció en
-1865; el segundo en 1868, por el ferrocarril del
-Norte; poco después, en 1869, don Mariano Billinghurst,
-inauguraba el primer tramway urbano.</p>
-
-<p>El correo estableció el servicio urbano en
-1852; se creó en 1862 la dirección general de
-correos de la República. El telégrafo llegaba en
-1860 hasta Moreno; en 1869 hasta el Rosario.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span></p>
-
-<p>En fin, débese recordar que también corresponde
-á este período, el desarrollo de las comunicaciones
-marítimas directas con Europa, debido
-á la compañía general de transportes marítimos
-creada con capitales franceses.</p>
-
-<p class="blanc-line">5. En todas las industrias los cambios verificados
-en el corto espacio de años fueron grandes,
-y puede decirse, en general, que los progresos
-seguían á la inmigración, y donde ella se establecía
-allí se implantaban aquéllos.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>En agricultura, la investigación general realizada
-por la inspección de colonias, permitió la
-reconstrucción del cuadro de la superficie cultivada
-en la República Argentina en el año 1872.
-En un total de 580.000 hectáreas cultivadas en la
-república, Buenos Aires cuenta 117.000, es decir,
-casi una tercera parte; Santa Fe con 62.548; Entre
-Ríos con 34.000; es cierto que Mendoza y San
-Juan cuentan también con cifras elevadas, debido
-al extenso cultivo de la viña que ya entonces
-se hacía en aquellas provincias. Por ser estos<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span>
-datos más precisos, los he tomado para referirlos
-á la época que trato, pues dos años de diferencia
-no pueden alterar profundamente las deducciones
-que permiten las cifras comparadas<a name="FNanchor_48_48" id="FNanchor_48_48"></a><a href="#Footnote_48_48" class="fnanchor">[48]</a>.</p>
-
-<p>La agricultura estaba estrechamente relacionada
-á la fundación de colonias; Santa Fe,
-Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba vieron surgir
-en su territorio numerosas colonias y los
-gobiernos se apresuraron á ayudarlas. En Santa
-Fe se fundaron con franceses, suizos é italianos,
-las colonias Esperanza (1856), San Jerónimo
-(1856) y San Carlos (1857) para llegar en 1870 á
-contar 31 colonias agrícolas. Buenos Aires, tuvo
-por primera colonia á Baradero, en 1856 con
-suizos y alemanes y poco después, nueve pueblos
-agrícolas, dieron muestra de vida potente.
-En Entre Ríos, Urquiza fundó la colonia San
-José en 1857 con italianos, franceses, suizos y
-alemanes y poco después le siguió Villa Urquiza
-(1858) en que se establecieron agricultores
-alemanes, franceses, españoles, belgas, italianos<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span>
-y suizos juntamente con cincuenta familias argentinas<a name="FNanchor_49_49" id="FNanchor_49_49"></a><a href="#Footnote_49_49" class="fnanchor">[49]</a>.
-En Córdoba, la primera colonia,
-Tortugas, es de fecha posterior: fué establecida
-en 1870; no obstante, la importancia agrícola
-de la provincia era ya grande entonces, y
-mucha la extensión dedicada á la agricultura;
-los alfalfares que introdujera de un modo casual
-Patricio Oyolas en 1861, se habían extendido y
-comenzaban á adquirir el buen nombre que conservan.</p>
-
-<p>En el informe del señor Wilken, sobre las colonias
-agrícolas que visitó en 1872<a name="FNanchor_50_50" id="FNanchor_50_50"></a><a href="#Footnote_50_50" class="fnanchor">[50]</a>, se encuentran
-interesantísimas noticias sobre la vida,
-educación, modos y útiles de trabajo de todos
-aquellos pobladores; y todas esas gentes de
-diversas razas históricas, puestas en contacto
-y unidas también á los nacionales, debían forzosamente
-producir descendientes con nuevos
-caracteres, que heredarían sus costumbres y<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span>
-que podrían tener al lado de la inclinación á los
-trabajos ganaderos y del sentimiento de desprecio
-de la ley, los sentimientos de orden y respeto
-y la convicción de que la agricultura puede
-ser también fuente de riqueza particular y pública.</p>
-
-<p>Todo el desarrollo de las colonias está íntimamente
-relacionado con las medidas y propósitos
-para atraer la inmigración á que antes hemos
-hecho referencia.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Los productos de la ganadería mejoraban:
-algunos estancieros renovaron las iniciativas
-del tiempo de Rivadavia tendientes á mejorar el
-ganado con el cruzamiento de otros de clases
-superiores, traidos de Europa. En un principio
-se tuvo poca confianza y pocos fueron los que
-se dedicaron á tal empresa, prefiriendo la mayor
-parte dejar obrar á la naturaleza sin preocuparse
-del mejoramiento. Poco á poco el ensayo,
-que correspondió á algunos estancieros
-ingleses establecidos en Buenos Aires, tuvo imitadores
-en los argentinos. Por otra parte, el ga<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span>nado
-lanar, había mejorado desde 1824, con las
-iniciativas de Pinto, Capdevila, Bell, Harrat,
-Sheridan. Todo esto permitió en 1859 al gobernador
-de Buenos Aires, alabar los adelantos de
-la Argentina y alzar en discurso memorable un
-himno de felicitación á los <i>pioneers</i> de la agricultura
-y ganadería argentina<a name="FNanchor_51_51" id="FNanchor_51_51"></a><a href="#Footnote_51_51" class="fnanchor">[51]</a>.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>No hay datos abundantes sobre las industrias
-de la época. No obstante, por los nombres de las
-profesiones que da el censo de 1869, como por
-algunas investigaciones particulares en determinadas
-industrias, puede llegarse á la conclusión
-que aun en esa fecha aquellas eran pocas
-relativamente y que primaban las que se
-referían á alimentación, vestido, construcciones,
-talabartería y herrería; y en cada región
-las que hacían posibles las circunstancias y la
-mejor condición del suelo: en Mendoza y San
-Juan la vinícola, en Tucumán la azucarera, etc.<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span>
-Más entonces todavía aquellas industrias producían
-en reducida escala: así, por ejemplo, hacia la
-época del censo, la importación de azúcar alcanzaba
-á 22.000 toneladas por año; la de vino á
-600.000 hectólitros.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Con todos esos progresos, con la mayor producción,
-con las mayores facilidades para las
-comunicaciones, con las franquicias constitucionales,
-con la afluencia de extranjeros que
-dejaban lazos de amistad y relaciones financieras
-en Europa, fácil es comprender, que el comercio
-nacional y extranjero, interior y exterior,
-aumentó considerablemente.</p>
-
-<p>Las naciones con quienes se comerciaba en mayor
-escala, estaban en el siguiente orden: Inglaterra,
-Francia, Estados Unidos y España. Es así
-que en 1869 pudo considerarse como extremadamente
-pequeño el movimiento de navíos efectuado
-en 1856 y que había asombrado en aquel
-año por su cantidad: llegados 616: salidos 613.</p>
-
-<p>La profesión de comerciante, contaba entre
-las principales, y jóvenes distinguidos no se ru<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>borizaban
-porque se les viera midiendo piezas
-de género detrás de un mostrador ó dirigiendo
-las maniobras de desembarque de los fardos de
-mercaderías.</p>
-
-<p>Este estado de cosas originó diversas leyes y
-medidas de gobierno. Dos hay que deben ser
-recordadas por su importancia para el comercio
-del mundo entero: la ley de 1<sup>o</sup> de septiembre
-de 1863, que hizo obligatoria la adopción del
-sistema métrico decimal, tan útil y conveniente
-que hace cada vez más risible la terquedad anglo-sajona
-á su respecto; la segunda es la ley de
-1864 sobre patentes de invención, reglamentada
-en 1866.</p>
-
-<p class="blanc-line">6. La constante transformación del país, la llegada
-continua de inmigrantes portadores de
-ideas, la nueva vida que el país adquiría, hicieron
-necesarias nuevas leyes que acordaron con
-las nuevas modalidades. Incidentalmente he indicado
-ya al hablar de la inmigración, educación,
-etc., las consecuencias institucionales que los
-cambios originaban. Mas, aun debo recordar el<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span>
-hecho de que además de esas leyes especiales se
-vió la necesidad de leyes generales, códigos destinados
-á regir las relaciones civiles y de comercio.</p>
-
-<p>Desde el gobierno de Urquiza, se comprendió
-aquella necesidad de fáciles compilaciones de
-códigos que reglaran derechos; en 1854, por ley
-se determina para aquel fin, el nombramiento
-de una comisión de jurisconsultos; la constitución
-de 1853 y la de 1860, dan al congreso la facultad
-de dictar los códigos civil, penal, comercial
-y de minería.</p>
-
-<p>El único que tuvo sanción en este período fué
-el de comercio: en 1862 se declaró nacional el
-vigente en la provincia de Buenos Aires. Sus
-reformas, así como la sanción de los otros códigos
-pertenecen á época posterior.</p>
-
-<p class="blanc-line">7. Entiendo haber aportado suficiente cantidad
-de datos para que se admitan como establecidas:
-en primer término la rápida transformación del
-país en el período de que tratamos; en segundo
-lugar, que aquellos cambios y adelantos han<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span>
-sido debidos principalmente á la inmigración
-europea no española, que llegó en abundancia
-á nuestras playas.</p>
-
-<p>Se nos presenta el país en 1853 como una nación
-rutinaria y sin embargo llena de individuos
-de grande inteligencia; de sangre ardiente como
-lo es la española, llenos de valor y exaltados
-en el sentimiento del honor, dispuestos á defenderlo
-al primer menoscabo real ó supuesto. Llenos
-de alma y al mismo tiempo sometidos de
-espíritu, sin darse cuenta de ello. Á fuerza de
-sentirse luchadores, pelean y cuando no tienen
-enemigos exteriores, los buscan en otras provincias,
-en otros partidos políticos y aun en otra
-vecindad. Aptos para el trabajo, lo desprecian y
-lo dejan á extranjeros, y las ventajas de la industria
-es cosa que no los preocupa.</p>
-
-<p>De continuo llegan extranjeros, individuos de
-otras tierras, más acostumbrados al trabajo porque
-en su país la vida es más difícil. Se insinúan
-en la sociedad, aportan ideas y sentimientos;
-la ley de la imitación ejerce función importante.
-Se establecen en la capital, en el litoral y co<span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span>mienzan
-á llegar al interior. Adquieren vínculos
-de familia, con los naturales, transmiten ideas
-á sus hijos, que serán modificadas por las de la
-otra herencia, por las del medio y la educación.
-La ciudad empieza á cambiar de aspecto: hay
-mayor luz, hay tramways y empedrados; los
-progresos son continuos; el ferrocarril substituye
-á la carreta; se fundan colonias, los campos
-también cambian de aspecto: el verde claro
-de los pastizales, es substituído por el amarillo
-de los trigales, ó verde vivo de los campos de alfalfa;
-los animales mejoran; las costumbres evolucionan
-y la transformación continúa. Arriban
-inmigrantes y producen argentinos de la nueva
-raza que será. El país se pacifica, y los resultados
-del censo de 1869 y de las investigaciones
-en los diversos aspectos de la actividad, traen á
-los corazones grandes esperanzas y se cree en
-la futura realidad de las mejores ilusiones.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span></p>
-
-<h2 id="CAPITULO_III">CAPÍTULO III<br />
-
-<span class="small smcap">1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL</span></h2>
-
-<div class="blockquote">
-
-<p>1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas
-protectoras. La tendencia anti-extranjera. Los
-naturalizados.&mdash;2. Cambios políticos y situación económica.&mdash;3.
-Vías de comunicación.&mdash;4. Agricultura
-y ganadería; otras industrias.&mdash;5. Las ciencias
-y las artes.&mdash;6. La educación é instrucción pública.&mdash;7.
-La legislación.&mdash;8. El socialismo. Conclusión.</p>
-
-</div>
-
-<p class="blanc-line">1. El segundo censo nacional se realiza en 1895,
-bajo la dirección del mismo doctor Diego G. de
-la Fuente que veintiseis años antes había presidido
-la confección del primero.</p>
-
-<p>En esta época se pudo hacer la operación con
-mejores elementos: el país se conocía más, las
-estadísticas eran llevadas con mayor cuidado,
-se habían realizado censos locales en épocas di<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span>versas,
-existía mayor facilidad de comunicaciones,
-factores todos que ayudaron en la obtención
-de buenos resultados.</p>
-
-<p>Los cambios y transformaciones que el censo
-tradujo, admiran, pareciendo imposible que sea
-sólo la distancia de veintiseis años la que media
-entre la nación como era según hemos tratado
-de comprenderla en el anterior capítulo,
-y la que las cifras del segundo censo nos
-dan.</p>
-
-<p>Para llegar á penetrar estos cambios, no se
-puede tomar simplemente las dos épocas y hacer
-comparaciones. Es necesario seguir el desarrollo
-cuanto sea posible. Ver por qué se transforma,
-cuáles influencias determinan los cambios,
-qué orientación dan á las leyes é instituciones
-políticas.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>El factor étnico, al que con preferencia se refiere
-este trabajo, impone de la causa de muchos
-cambios, como afirma el carácter de nacionalidad
-por raza en formación. Para que una nacionalidad
-tal, adquiera sus modalidades distintivas,<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span>
-son necesarias cantidad de adaptaciones y de
-evoluciones.</p>
-
-<p>Comenzaré pues, por el factor étnico, para
-estudiar luego las transformaciones materiales,
-relacionando uno y otras con las disposiciones
-legales que ha motivado ó que las han favorecido.</p>
-
-<p>El número total de inmigrantes arribados
-por año, que en 1869 era aproximadamente de
-38.000, aumentó con variaciones más ó menos
-grandes; en 1873 alcanza á 76.000, para disminuir
-luego y aumentar de nuevo, pasando por
-primera vez en 1885 de 100.000; en 1889 llega á la
-cifra de 220.000 y desciende de nuevo: se cuentan
-en esta línea los llegados por vía de Montevideo.</p>
-
-<p>Á los italianos les correspondió siempre el
-primer lugar: en 1873, de los 48.000 llegados por
-vía de ultramar, 27.000 eran italianos; en 1881,
-de 80.000 eran 63.000; en 1889, 88.000.</p>
-
-<p>Españoles, franceses, ingleses, ocupaban los
-puestos siguientes y luego los súbditos de los
-países que los ocupaban también en la época
-anterior.</p>
-
-<p>Á todos ellos se agregó una nueva corriente<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span>
-de rusos, holandeses, portugueses, norteamericanos
-en número que obliga á tenerlos en consideración,
-pues que cruzándose con nacionales
-y extranjeros de otros países residentes aquí,
-tendrían también su parte en la formación del
-tipo argentino.</p>
-
-<p>El gobierno continuó fomentando la inmigración
-con medidas de índole diversa: unas veces
-se creyó que la espontánea era la mejor, más
-económica y más verdadera en el sentido de la
-posibilidad de su arraigo en el país; otras, en la
-necesidad de la protección amplia, con pasajes,
-alimento, tierra garantida; alguna vez se estimó
-necesaria la propaganda en Europa y fueron
-comisionados con ese fin. El 10 de agosto de
-1869 se creó la Comisión central de inmigración,
-que duró en su funciones hasta 1874. Sus proyectos,
-consejos y resoluciones encontraron
-buena acogida y sus planes de colonización recibieron
-el apoyo y el concurso de hombres influyentes
-de todas las nacionalidades<a name="FNanchor_52_52" id="FNanchor_52_52"></a><a href="#Footnote_52_52" class="fnanchor">[52]</a>.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span></p>
-<p>En 1875 se autoriza al poder ejecutivo para
-fomentar la inmigración dando tierras y facilitando
-el establecimiento de los inmigrantes. En
-1876 se dicta la extensa ley de inmigración y
-colonización en la que con el convencimiento
-completo de la necesidad y conveniencia de la
-inmigración, como asimismo con la visión clara
-de los medios propios para atraerla, se establecen
-disposiciones referentes al régimen administrativo
-y las funciones del departamento de inmigración;
-á los agentes en el exterior, á las comisiones
-de inmigración en las ciudades capitales
-de provincia, á las oficinas de trabajo que
-debían establecerse en Buenos Aires y en las
-capitales donde existiera comisión de inmigración;
-al desembarco de inmigrantes, á los buques
-conductores de inmigrantes, y beneficios
-que se les acordaban; al alojamiento y manutención,
-enfín á la internación y colocación, y los
-fondos para realizar tales propósitos.</p>
-
-<p>Nuevas medidas dictadas en 1887 y 1889, completaron
-aquellas benéficas disposiciones, con
-resoluciones sobre construcción de hoteles de<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span>
-inmigrantes, anticipos de pasajes, propaganda,
-etc.</p>
-
-<p>Es curioso observar, que aun cuando la Constitución
-entiende facilitar el establecimiento de
-inmigrantes que traigan por objeto no sólo cultivar
-la tierra, sino también ejercer las industrias,
-etc., la mayor parte de las medidas adoptadas
-en esta época, en la posterior y hasta
-ahora, relacionan de una manera casi exclusiva
-la inmigración con la agricultura y establecimiento
-de colonias. La misma ley de 1876 es ley
-de inmigración y colonización. Las provincias á
-la vez que la nación, en leyes y decretos tienden
-á fines semejantes.</p>
-
-<p>La provincia de Buenos Aires dicta la ley de
-egidos, estableciendo formas para la venta de
-tierras, y en 1887 tiene origen la famosa ley de
-centros agrícolas, tan discutida, tan buena en
-abstracto y desastrosa siempre por las facilidades
-para negocios pocos limpios. Surgen así en
-Buenos Aires pueblos agrícolas que impulsan el
-adelanto de la provincia.</p>
-
-<p>La colonización en Entre Ríos, á su vez hace<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span>
-grandes adelantos, y acertadas medidas de gobierno
-le permiten presentar en 1895, 176 colonias.</p>
-
-<p>Corrientes también, desde 1869, toma disposiciones
-respecto de la inmigración, con la ley de
-tierras reservando lugares para el establecimiento
-de colonias agrícolas; en 1876 con el contrato
-para el establecimiento de la colonia agrícola
-industrial «Corpus», y con el celebrado en
-1877 con los señores Firmat, Napp y Wilken
-para colonizar Misiones. En 1895 podían contarse
-en Corrientes 25 colonias, aunque no todas
-hubieran debido su origen á esas disposiciones,
-y aunque algunas fueran colonias sólo en el
-nombre.</p>
-
-<p>Santa Fe más que todas, admira con sus progresos.
-Sus gobiernos se preocuparon de inmigrantes
-y colonias con un empeño digno de los
-mejores recuerdos. El señor Alsina en la obra
-citada, enumera<a name="FNanchor_53_53" id="FNanchor_53_53"></a><a href="#Footnote_53_53" class="fnanchor">[53]</a> todas las medidas de gobierno
-que tienden á la colonización, y á pro<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>tección
-de inmigrantes: desde las medidas anteriores
-á esta época prohibiendo la venta
-de tierra pública en previsión de futuras colonias
-(1853), hasta los contratos con Castellanos
-ó con Romang, cediendo al primero tierras para
-que establezca colonias y construya un ferrocarril,
-y vendiéndolas al segundo á condición
-de que las pueble con familias agricultoras traídas
-de fuera de la provincia; las medidas de
-gobierno, ayudando eficazmente á las condiciones
-del terreno, han dado á Santa Fe el rango
-importante que ocupa como provincia colonizadora
-por excelencia y que le permitieron presentar
-en 1895, 298 colonias.</p>
-
-<p>Á las provincias anteriores sigue en importancia
-y como consecuencia de la expansión de
-las colonias de Santa Fe, la provincia de Córdoba,
-que se inició con las fundación de la colonia
-«Tortugas» en 1879; dictó en 1871 una ley
-que destinó 200 leguas para la inmigración espontánea,
-exonerándola de impuestos, facilitándo
-semillas á los agricultores, etc., ley que se
-completa con la de 1886, que estableció la for<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>mación
-de colonias, concesiones de campos y
-solares, facilidades para la adquisición de tierras,
-etc. Córdoba tenía en 1895, cerca de 150
-colonias, aunque debamos hacer para esta provincia
-también la misma salvedad que hicimos
-para Corrientes.</p>
-
-<p>Recordemos también como resultado de la
-expansión santafecina, el comienzo de colonización
-en Santiago del Estero, que dió en la
-época á que nos referimos, cuatro colonias.</p>
-
-<p>Todas estas medidas provocaron grandes progresos
-en el país y convirtieron extensas regiones
-antes incultas, en hermosos prados, fuentes
-de riqueza nacional.</p>
-
-<p>Pero no quiero dejar de repetir mi observación
-de que la mayor parte de las medidas gubernamentales
-han tendido al establecimiento de
-colonias agrícolas y que al atraerse la inmigración
-se ha tenido como principal punto de mira
-el cultivo de los campos. Cierto es que ese cultivo
-es de valiosísima importancia y que representa
-un gran factor de riqueza argentina, el que
-exige mayores consideraciones, pero es cierto<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span>
-también que no es el único. El examen de la vida
-argentina y de sus progresos, los revela en
-muchas manifestaciones de la actividad. El progreso
-y la riqueza no están sólo en las hectáreas
-cultivadas. Lo están también en las artes y en
-las industrias de toda especie; y bien, las medidas
-tendientes á la protección de las industrias
-son escasas; para algunas no existen; para otras
-los impuestos son exorbitantes; enfín para otras
-más, como el laboreo de las minas y el cultivo
-de los bosques, no sólo no cuentan con
-ninguna protección, sino, lo que es peor, se admite
-que sean combatidas indirectamente, como
-lo son con los fletes elevados, á tal punto que
-se prefiera importar tales productos á elaborarlos
-en el país.</p>
-
-<p>Creo que pueden y deben protegerse las industrias
-nacionales con disposiciones correspondientes
-á las que se han tomado para la
-agricultura. Hay modos más eficaces de protección,
-que las exorbitancias aduaneras á los productos
-extranjeros, que sólo encarecen la vida.
-No son necesarias medidas de proteccionismo<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span>
-aduanero para que prosperen las industrias. El
-proteccionismo bien entendido debe estimular
-y favorecer la industria dentro del país, eximiendo
-de impuestos á las máquinas, rebajando
-contribuciones, facilitando y favoreciendo la
-inmigración apta para esos trabajos, con preferencia
-al exceso de impuesto en beneficio de
-unos pocos industriales.</p>
-
-<p>Además de la inmigración que arroja millares
-de brazos agricultores é industriales, futuros
-padres de individuos argentinos, dos hechos
-de suma importancia para la constitución
-de la raza argentina registra esta época: el primero
-es la constante disminución del elemento
-negro. Esta época no hace en ello sino continuar
-la anterior. El elemento negro tiende á desaparecer
-con gran rapidez: primero las guerras en
-que se les hacía servir, después las enfermedades
-y pestes que parecían encontrar en ellos buen
-material de consumo; los cruces enfín lo han
-disminuído hasta casi hacerlo desaparecer. En
-1869 era corriente y de muchas veces al día,
-ver individuos de color. En la época del se<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span>gundo
-censo, como ahora, se pasan días y semanas
-sin notar su presencia, excepto para
-los <i>habitués</i> á ciertas oficinas públicas, en las que
-los restos de la extinguida falange llenan con
-gravedad las funciones de porteros.</p>
-
-<p>El segundo hecho á que entiendo referirme,
-es la conquista del desierto, la liberación para
-siempre de territorios inmensos sometidos á la
-autoridad del indio semicivilizado, que asolaba
-sin descanso las poblaciones vecinas y hacía incómoda
-y peligrosa la vida en aquellas apartadas
-regiones. La conquista del desierto que
-terminó el 24 de mayo de 1879, entregó á la civilización
-extensas regiones que hoy puebla el
-elemento blanco en villas, chacras, estancias.</p>
-
-<p>La inmigración que aumentaba el número de
-habitantes de nuestro territorio, continuó en
-este período; la distribución se hizo en la misma
-forma y regiones á que hemos referido en
-el anterior capítulo; fué así por razones geográficas
-y climatéricas fáciles de comprender. Con
-ella fué el progreso, y en general sólo existió éste
-donde aquella llegó. Digo en general, porque<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span>
-hay excepciones, como lo son Mendoza y Tucumán.
-En estas provincias los progresos son evidentes,
-no obstante que la inmigración europea
-fuera relativamente escasa. Mendoza con sus vinos
-y Tucumán con el azúcar, han alimentado
-industrias de la mayor importancia en que el elemento
-nacional ha trabajado grandemente, aun
-cuando ciertos procedimientos, ideas ó reformas
-correspondan á algunos extranjeros. Las provincias
-mencionadas han experimentado así
-adelantos que las colocan en el orden del trabajo
-en igualdad de condiciones á la capital, provincia
-de Buenos Aires y provincia de Santa Fe<a name="FNanchor_54_54" id="FNanchor_54_54"></a><a href="#Footnote_54_54" class="fnanchor">[54]</a>.</p>
-
-<p>La población aumentó mucho es verdad, más
-no todavía en relación con las posibilidades de su
-crecimiento. El número absoluto de población
-fué en 1869, 1.830.214 habitantes: en 1895,
-4.044.911, lo que representa un aumento de 121
-por ciento que si bien es notable en abstracto,
-no lo es si se considera que en él está compren<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span>dido
-el aumento vegetativo de los nacionales, el
-inmigratorio de una poderosa corriente y los
-hijos de los inmigrantes. En cuanto al aumento
-proporcional es sumamente irregular: desde
-Santa Fe con un 346 por mil, la Capital con 255
-por mil, ó Buenos Aires con 199 por mil, hasta
-Jujuy con 23 por mil, Santiago con 21 por mil y
-Catamarca con 13 por mil, lo cual es realmente
-poco.</p>
-
-<p>Mas adelante, (pág. 140-141) se encuentra un
-cuadro semejante al que hice con los resultados
-del censo de 1869 (pág. 65).</p>
-
-<p>Sus cifras revelan la desproporción en el aumento
-de población en diferentes regiones; la
-zona litoral tiene un aumento de 1.700.000 en
-un total de 2.200.000, desproporción enorme
-que pone de manifiesto la influencia de la geografía
-física en los destinos de un pueblo.</p>
-
-<p>La importancia numérica de las respectivas
-inmigraciones guarda como se ha dicho el siguiente
-orden: italiana, española, francesa, inglesa
-(hasta 1881 en que es superada por la alemana,
-con excepción de alguno que otro año.)<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>
-Siguen luego la austriaca, suiza y belga. Á partir
-de 1890 la inmigración rusa adquiere una
-importancia grande, tan grande que en años
-posteriores lucha hasta con la italiana y española
-para lograr los primeros puestos. De tal
-influencia corresponderá ocuparnos en el capítulo
-siguiente. Inmigración de difícil amalgama,
-puede, si logra mezclarse con la población
-ya establecida, introducir profundos cambios
-en nuestra constitución étnica, que tal vez sean
-perjudiciales más que favorables.</p>
-
-<p>Ya no es posible en la época de que tratamos
-seguir á cada nacionalidad para descubrir los progresos
-que se le deben. Los extranjeros se incorporan
-á nuestra vida y ponen á la Argentina
-en la corriente de la civilización europea. Las
-industrias, las ciencias, las artes, no se presentan
-como exclusiva pertenencia de una ó dos
-colonias ó grupos de extranjeros pertenecientes
-á algún país: pertenecen á todos, todos traen
-algo y los argentinos dan también.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span><br />
-<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span></p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table class="bigbox" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Censo">
-<tr class="tdc">
- <td class="bb"></td>
- <td class="bb">Total</td>
- <td class="bb">Argentinos</td>
- <td class="bb">Brasileros</td>
- <td class="bb">Otros<br />hispano<br />americanos</td>
- <td class="bb">Norte<br />americanos</td>
- <td class="bb">Alemanes</td>
- <td class="bb">Austriacos</td>
- <td class="bb">Españoles</td>
- <td class="bb">Franceses</td>
- <td class="bb">Ingleses</td>
- <td class="bb">Italianos</td>
- <td class="bb">Suizos</td>
- <td class="bb">Rusos</td>
- <td class="bb no-br"></td>
- <td class="bb no-br">Otros<br />estados</td>
- <td class="bb"></td>
- <td class="bb">Asiáticos</td>
- <td class="bb no-br">Africanos</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Capital</td>
- <td>663.854</td>
- <td>318.361</td>
- <td>1.380</td>
- <td>21.640</td>
- <td>591</td>
- <td>5.297</td>
- <td>3.057</td>
- <td>80.352</td>
- <td>33.185</td>
- <td>6.838</td>
- <td>181.693</td>
- <td>2.829</td>
- <td class="no-br">1.257</td>
- <td rowspan="24" class="no-br bb1">
- <table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" summary="Llave">
- <tr>
- <td class="llave">&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />
- &nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />
- &nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />
- &nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />
- &nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;
- </td>
- </tr>
- </table>
- </td>
- <td rowspan="24" class="bb1 no-br">14.778</td>
- <td></td>
- <td>64</td>
- <td class="no-br">176</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Buenos Aires</td>
- <td>921.168</td>
- <td>636.882</td>
- <td>720</td>
- <td>13.615</td>
- <td>330</td>
- <td>3.154</td>
- <td>2.458</td>
- <td>70.003</td>
- <td>35.139</td>
- <td>8.764</td>
- <td>140.249</td>
- <td>2.699</td>
- <td class="no-br">2.039</td>
- <td></td>
- <td>66</td>
- <td class="no-br">50</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Santa Fe</td>
- <td>397.188</td>
- <td>130.701</td>
- <td>546</td>
- <td>4.617</td>
- <td>129</td>
- <td>4.475</td>
- <td>1.896</td>
- <td>21.163</td>
- <td>10.272</td>
- <td>2.944</td>
- <td>109.634</td>
- <td>5.522</td>
- <td class="no-br">1.099</td>
- <td></td>
- <td>29</td>
- <td class="no-br">102</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Entre Ríos</td>
- <td>292.019</td>
- <td>128.130</td>
- <td>1.102</td>
- <td>12.032</td>
- <td>73</td>
- <td>1.794</td>
- <td>2.189</td>
- <td>6.421</td>
- <td>4.828</td>
- <td>660</td>
- <td>21.043</td>
- <td>2.034</td>
- <td class="no-br">10.328</td>
- <td></td>
- <td>15</td>
- <td class="no-br">41</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Corrientes</td>
- <td>239.618</td>
- <td>217.677</td>
- <td>8.977</td>
- <td>6.003</td>
- <td>16</td>
- <td>272</td>
- <td>110</td>
- <td>1.548</td>
- <td>870</td>
- <td>162</td>
- <td>3.456</td>
- <td>86</td>
- <td class="no-br">2</td>
- <td></td>
- <td>7</td>
- <td class="no-br">13</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Córdoba</td>
- <td>351.223</td>
- <td>315.706</td>
- <td>92</td>
- <td>735</td>
- <td>31</td>
- <td>1.061</td>
- <td>993</td>
- <td>5.442</td>
- <td>2.747</td>
- <td>365</td>
- <td>22.230</td>
- <td>722</td>
- <td class="no-br">290</td>
- <td></td>
- <td>11</td>
- <td class="no-br">25</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">San Luis</td>
- <td>81.450</td>
- <td>79.327</td>
- <td>10</td>
- <td>227</td>
- <td>4</td>
- <td>30</td>
- <td>24</td>
- <td>573</td>
- <td>257</td>
- <td>51</td>
- <td>809</td>
- <td>60</td>
- <td class="no-br">1</td>
- <td></td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br">10</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Santiago del Estero</td>
- <td>161.502</td>
- <td>159.195</td>
- <td>14</td>
- <td>98</td>
- <td>1</td>
- <td>41</td>
- <td>73</td>
- <td>451</td>
- <td>278</td>
- <td>52</td>
- <td>1.093</td>
- <td>68</td>
- <td class="no-br">6</td>
- <td></td>
- <td>12</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Mendoza</td>
- <td>116.136</td>
- <td>100.240</td>
- <td>24</td>
- <td>5.395</td>
- <td>27</td>
- <td>227</td>
- <td>249</td>
- <td>1.851</td>
- <td>2.467</td>
- <td>114</td>
- <td>4.148</td>
- <td>160</td>
- <td class="no-br">18</td>
- <td></td>
- <td>21</td>
- <td class="no-br">9</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">San Juan</td>
- <td>84.251</td>
- <td>78.929</td>
- <td>6</td>
- <td>1.581</td>
- <td>6</td>
- <td>52</td>
- <td>36</td>
- <td>1.842</td>
- <td>737</td>
- <td>17</td>
- <td>863</td>
- <td>71</td>
- <td class="no-br">1</td>
- <td></td>
- <td>47</td>
- <td class="no-br">8</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Rioja</td>
- <td>69.502</td>
- <td>68.666</td>
- <td>1</td>
- <td>356</td>
- <td>2</td>
- <td>13</td>
- <td>12</td>
- <td>89</td>
- <td>51</td>
- <td>11</td>
- <td>238</td>
- <td>3</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
- <td></td>
- <td>3</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Catamarca</td>
- <td>90.161</td>
- <td>89.096</td>
- <td>1</td>
- <td>276</td>
- <td>2</td>
- <td>30</td>
- <td>21</td>
- <td>178</td>
- <td>101</td>
- <td>14</td>
- <td>349</td>
- <td>5</td>
- <td class="no-br">2</td>
- <td></td>
- <td>8</td>
- <td class="no-br">2</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Tucumán</td>
- <td>215.742</td>
- <td>205.035</td>
- <td>105</td>
- <td>652</td>
- <td>13</td>
- <td>254</td>
- <td>176</td>
- <td>3.985</td>
- <td>1.353</td>
- <td>148</td>
- <td>2.293</td>
- <td>166</td>
- <td class="no-br">6</td>
- <td></td>
- <td>93</td>
- <td class="no-br">5</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Salta</td>
- <td>118.015</td>
- <td>113.477</td>
- <td>4</td>
- <td>3.029</td>
- <td>8</td>
- <td>73</td>
- <td>55</td>
- <td>442</td>
- <td>130</td>
- <td>13</td>
- <td>687</td>
- <td>21</td>
- <td class="no-br">3</td>
- <td></td>
- <td>25</td>
- <td class="no-br">1</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Jujuy</td>
- <td>49.713</td>
- <td>45.089</td>
- <td>23</td>
- <td>3.870</td>
- <td>6</td>
- <td>19</td>
- <td>22</td>
- <td>183</td>
- <td>84</td>
- <td>46</td>
- <td>264</td>
- <td>6</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
- <td></td>
- <td>7</td>
- <td class="no-br tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Misiones</td>
- <td>33.163</td>
- <td>16.334</td>
- <td>11.630</td>
- <td>4.227</td>
- <td>3</td>
- <td>119</td>
- <td>12</td>
- <td>260</td>
- <td>120</td>
- <td>23</td>
- <td>308</td>
- <td>24</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
- <td rowspan="9" class="no-br bb1">
- <table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" summary="Llave">
- <tr>
- <td class="llave">&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />
- &nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;<br />&nbsp;
- </td>
- </tr>
- </table>
- </td>
- <td rowspan="9" class="bb1">6</td>
- <td rowspan="9" class="bb1 no-br">12</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Formosa</td>
- <td>4.829</td>
- <td>2.392</td>
- <td>23</td>
- <td>1.806</td>
- <td>3</td>
- <td>25</td>
- <td>145</td>
- <td>118</td>
- <td>99</td>
- <td>3</td>
- <td>196</td>
- <td>5</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Chaco</td>
- <td>10.422</td>
- <td>7.555</td>
- <td>36</td>
- <td>804</td>
- <td>2</td>
- <td>34</td>
- <td>174</td>
- <td>408</td>
- <td>306</td>
- <td>49</td>
- <td>954</td>
- <td>39</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">La Pampa</td>
- <td>25.914</td>
- <td>21.373</td>
- <td>14</td>
- <td>811</td>
- <td>3</td>
- <td>61</td>
- <td>36</td>
- <td>2.919</td>
- <td>849</td>
- <td>102</td>
- <td>602</td>
- <td>27</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Neuquen</td>
- <td>14.517</td>
- <td>5.505</td>
- <td>1</td>
- <td>8.881</td>
- <td>4</td>
- <td>13</td>
- <td>1</td>
- <td>41</td>
- <td>30</td>
- <td>5</td>
- <td>29</td>
- <td>3</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Río Negro</td>
- <td>9.241</td>
- <td>7.614</td>
- <td>1</td>
- <td>760</td>
- <td>3</td>
- <td>48</td>
- <td>15</td>
- <td>307</td>
- <td>143</td>
- <td>32</td>
- <td>257</td>
- <td>25</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Chubut</td>
- <td>3.748</td>
- <td>2.203</td>
- <td>12</td>
- <td>130</td>
- <td>21</td>
- <td>12</td>
- <td>13</td>
- <td>55</td>
- <td>16</td>
- <td>1.099</td>
- <td>168</td>
- <td>1</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Santa Cruz</td>
- <td>1.058</td>
- <td>556</td>
- <td>2</td>
- <td>137</td>
- <td>1</td>
- <td>35</td>
- <td>12</td>
- <td>75</td>
- <td>31</td>
- <td>148</td>
- <td>27</td>
- <td>8</td>
- <td class="tdc no-br">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Tierra del Fuego</td>
- <td class="bb1">477</td>
- <td class="bb1">271</td>
- <td class="bb1">1</td>
- <td class="bb1">24</td>
- <td class="bb1">2</td>
- <td class="bb1">4</td>
- <td class="bb1">24</td>
- <td class="bb1">69</td>
- <td class="bb1">5</td>
- <td class="bb1">26</td>
- <td class="bb1">36</td>
- <td class="bb1">5</td>
- <td class="bb1 tdc no-br">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td></td>
- <td>3.954.911</td>
- <td>2.950.384</td>
- <td>24.725</td>
- <td>92.026</td>
- <td>1.381</td>
- <td>17.143</td>
- <td>12.803</td>
- <td>198.685</td>
- <td>94.098</td>
- <td>21.788</td>
- <td>492.636</td>
- <td>14.789</td>
- <td>15.047</td>
- <td class="no-br"></td>
- <td class="no-br">14.778</td>
- <td></td>
- <td>414</td>
- <td class="no-br">454</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span></p>
-
-<p class="blanc-line">Los italianos avanzan en número y progresos,
-incorporándose á nuestra vida: las colonias
-agrícolas les cuentan por millares; sus capitales
-afluyen y les permiten en 1872 fundar el
-Banco de Italia y Río de la Plata. Nuevos diarios
-les comunican: el <i>Operaio Italiano</i> después
-<i>Patria d’Italia</i>, <i>L’Italia Platense</i>, <i>La Rassegna
-Italiana</i>; cantidad de sociedades les agrupan,
-sus artistas invaden los teatros, enfín, su influencia
-se revela en la Exposición continental
-de 1882.</p>
-
-<p>Los hijos de Francia cuentan con la construcción
-del ferrocarril de la provincia de Santa Fe,
-con la acción de Lacroze, Ringuelet, con las numerosas
-industrias y colonias. Desde 1884 tienen
-una sociedad de protección de inmigrantes
-franceses que presta grandes servicios. Desde
-1883 data la introducción á la República de grandes
-capitales franceses y de poco después la colocación
-en Francia de empréstitos argentinos.</p>
-
-<p>Los ingleses son capitalistas por excelencia:
-ferrocarriles, tramways, colegios, industrias de
-toda especie donde son necesarios fuertes desembolsos,
-cuentan á los ingleses como dueños.
-Muchos de ellos son también estancieros y<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span>
-algunas de sus costumbres, de todos son imitadas:
-los sports y ejercicios físicos tan en boga
-no tienen otro origen.</p>
-
-<p>Desde 1880 adquiere importancia la inmigración
-alemana y aun antes se introducen grandes
-capitales que pertenecen á alemanes: en
-1872 empieza la navegación alemana con el <i>Bahía
-de Hamburgo S. A.</i>; sigue en 1876 con el establecimiento
-del Lloyd Alemán, y en 1873 con
-el de la compañía Hamburguesa Cosmos. Y entre
-las grandes industrias, baste recordar la
-compañía Trasatlántica de Electricidad, los
-nombres de Kraft, Peuser y la Compañía Sudamericana
-de Billetes de Banco. La colonización,
-mucho les debe: Krell, Herland, Norden,
-Holdz, Goedecken, Stroeder, son decididos emprendedores.
-Enfín, Lorenz autor de <i>Estudio
-sistemático de la flora argentina</i> y Burmeister,
-son en esta época los representantes de la ciencia
-alemana en la Argentina.</p>
-
-<p>Muchos combaten la inmigración de ingleses
-y alemanes: se dice no sin razón que, de sangre
-diversa, son de difícil adaptación; que fun<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span>dan
-colegios donde se enseña á los hijos que es
-Inglaterra ó Alemania la patria y no la Argentina.
-Sin embargo el peligro es relativo y la causa
-de esta actitud débese, más que á sangre distinta,
-á intenso amor hacia la patria lejana, que
-hace desear á los padres que los hijos sean también
-de aquélla. Esperanza efímera, sin duda,
-desde que si el colegio les conserva alemanes ó
-ingleses, en cambio, les harán argentinos la universidad,
-las amistades, el trabajo, la vida toda.
-En este sentido, estoy de acuerdo con el señor
-Tjarks en su estudio sobre la actuación de los
-alemanes en la República Argentina; cree que
-ese cariño que los inmigrantes guardan á su
-país de origen, no sólo no perjudica, sino que
-puede ser útil á la nueva patria, «un mal ciudadano
-de la antigua patria nunca podrá ser
-bueno en la nueva. Una buena educación hará
-revivir y proseguir en los hijos estas virtudes y
-formar buenos ciudadanos que serán hombres
-útiles á su patria».</p>
-
-<p>El número de uniones entre nacionales y extranjeras,
-ó viceversa, también ha aumentado<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span>
-en grande escala. El censo de 1895 no da el número
-de argentinos casados con extranjeras ó
-de extranjeros con argentinas, pero la simple
-observación diaria muestra que esas uniones
-son completamente comunes y que no tienen
-nada de particular. Como los hijos de extranjeros
-que nacen aquí son argentinos, no es posible
-establecer cuál es el origen de sangre de
-cada ser argentino que se une con un extranjero.
-Pero la evidencia de estos hechos es tan
-grande que nos eximen de mayor encarecimiento.</p>
-
-<p>No obstante todas estas vinculaciones y armonías
-entre nacionales y extranjeros, todas
-las fusiones que los acercaban cada vez más, la
-observación presenta dos hechos que pueden
-parecer extraños: la tendencia anti-extranjera
-recrudece en algunas épocas; el número de
-extranjeros naturalizados en la época del censo
-de 1895 es insignificante. El sentimiento antiextranjero
-y con especialidad antiitaliano tuvo
-manifestaciones intensas desde 1875 á 1877: en
-la capital, en el Rosario, en la provincia de<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span>
-Buenos Aires y Santa Fe, se cometieron numerosos
-abusos y arbitrariedades: parte del
-pueblo, generalmente la clase distinguida usaba
-de expedientes poco amables, y los comisarios
-de campaña, tantas veces y con tanta razón
-criticados, fueron cómplices de hechos vergonzosos<a name="FNanchor_55_55" id="FNanchor_55_55"></a><a href="#Footnote_55_55" class="fnanchor">[55]</a>.</p>
-
-<p>En 1884 nuevamente se repite el hecho, comenzando
-por la ciudad de Buenos Aires; el
-poder ejecutivo propone al congreso nacional
-la restricción del voto en las elecciones municipales
-á solo los nacionales; se escribe en contra
-del extranjerismo. Los extranjeros, sobre todo
-los italianos, se sienten ofendidos, reaccionan, y
-como en todas las reacciones se va más allá de
-lo justo, se insulta á los nacionales y se les desconoce
-la parte que les correspondía en los progresos
-nacionales. El desconocimiento se hace
-con evidente mala fe. La exaltación continúa
-con calmas y recrudescencias, hasta que un
-acontecimiento de más importancia, natural é<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span>
-inesperado, desviando el interés hacia otro punto
-de mira, hace olvidar aquel estado incómodo
-de los espíritus. «Se habían hecho grandes
-preparativos para la celebración de la fiesta del
-20 de septiembre, cuando un terrible huracán
-causó daños enormes á toda la parte sur de la
-provincia de Buenos Aires. Entonces las fiestas
-patrióticas fueron transformadas en fiestas de
-la caridad y los italianos se unieron á los argentinos
-para concurrir á aliviar las terribles consecuencias
-de la catástrofe»<a name="FNanchor_56_56" id="FNanchor_56_56"></a><a href="#Footnote_56_56" class="fnanchor">[56]</a>.</p>
-
-<p>Indudablemente la causa de estos hechos no
-puede tener otro origen que el temor que hubieron
-de tener los argentinos de verse desalojados
-de la patria con tanto trabajo conquistada
-y organizada. Y el temor pudo también no ser
-inmotivado: los hechos posteriores probaron
-que no tuvo motivo alguno, pero en los momentos
-en que una determinada inmigración
-afluye en grande escala, no se puede estar en el
-interior de las conciencias de los gobiernos que<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span>
-dirigen el país de procedencia, para saber si
-hay honradez de propósitos: prueba ésto, las
-consecuencias sufridas por Orange y Transvaal
-que á sus riquezas de diamantes unían una codiciosa
-inmigración inglesa.</p>
-
-<p>El otro hecho, la escasez de naturalizados,
-tiene á mi juicio varias causas. El artículo 20 de
-la constitución nacional, facilita la adquisición
-de la ciudadanía á los que la soliciten después
-de dos años de residencia en el país y aun menos,
-cuando se prueben servicios á la república.
-La ley de ciudadanía fecha 8 de octubre 1869,
-ha facilitado esa adquisición é indicado el procedimiento.
-Sin embargo, el censo de 1895 tiene
-este guarismo, exponente de los naturalizados:
-1638, cifra tan pequeña que casi no permite
-tenérsela en cuenta. ¿Cuáles son las causas?</p>
-
-<p>En primer lugar, el hecho de que los extranjeros
-tienen tantos derechos acordados por la
-constitución que de poco los aumenta el ser
-ciudadano.</p>
-
-<p>En segundo, la inercia humana: si se esta<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span>bleciera
-que son considerados ciudadanos argentinos
-los extranjeros con residencia de 5,
-10, 20 años, que no manifiesten voluntad contraria,
-el censo habría revelado muchos miles
-de naturalizados.</p>
-
-<p>En tercer término, el poco cuidado con que
-se conceden las cartas de ciudadanía; la carta de
-ciudadanía debe ser acordada como un honor,
-como lo era en la antigua Roma: cualquier extranjero
-honrado que ve la manera en que, sea
-por culpa de los hombres ó por culpa de la ley
-se conceden cartas de ciudadanía á los elementos
-extranjeros más bajos é inconscientes, en
-las proximidades de las elecciones é inscripciones
-cívicas, prefiere no colocarse en igual rango
-que ese elemento. Y así se pierden buenos ciudadanos
-y se adquiere sólo la escoria venal.</p>
-
-<p>Es así que miles de extranjeros son argentinos
-de corazón, son padres de argentinos, están
-vinculados íntimamente á nuestra vida y
-sin embargo no tienen carta de ciudadanía, ni
-la ley los reconoce ciudadanos.</p>
-
-<p>Las páginas que anteceden dicen á las claras<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span>
-que tampoco en el período á que este capítulo
-se refiere, quedó terminada la formación de la
-nacionalidad argentina, de la nueva raza histórica.
-La germinación continúa, pero falta mucho
-para que la constitución quede acabada.</p>
-
-<p class="blanc-line">2. La vida política, económica é industrial,
-acompaña las transformaciones: unas veces con
-relación á ella, otras veces sin relación directa.</p>
-
-<p>Encierra el tiempo comprendido entre los dos
-censos nacionales, casi todo el período presidencial
-de Sarmiento, el de Avellaneda, Roca,
-Juárez Celman-Pellegrini, Saenz Peña-Uriburu.
-Época de luchas políticas cruentas, que tiene en
-su triste haber, la revolución de López Jordán,
-la de Mitre contra Sarmiento, de Tejedor contra
-Avellaneda y Roca, que dió Buenos Aires á la
-nación, deshaciendo el resto de localismos existentes;
-la revolución de 1890, las innumerables
-intervenciones á las provincias para dar término
-á revoluciones locales ó á desacuerdos entre
-poderes. Hechos todos que demuestran que la
-conciencia de los deberes ciudadanos, el respe<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span>to
-á las instituciones y á la patria, eran desconocidos
-por pueblos ó gobiernos; en una palabra,
-que las ideas de gobierno y administración
-no habían adquirido fundamentos sólidos y que
-la transformación era también necesaria á este
-respecto.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>La vida económica debió soportar el contragolpe
-de aquellas situaciones, y se tuvo el problema
-financiero como una de las cuestiones
-más graves de que debieron ocuparse los gobiernos.</p>
-
-<p>Durante la presidencia de Sarmiento, los gastos
-públicos aumentaron en proporciones considerables,
-pero la renta pública aumentada
-también en proporción parecida, impidió el desequilibrio.
-Data de esta época la fundación del
-Banco Nacional con el principal propósito de
-dar un corte á la anarquía monetaria del interior.</p>
-
-<p>En los primeros años del período del doctor
-Avellaneda, se produce una violenta crisis: el
-medio circulante, elevado á grandes cantidades,<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span>
-y el fácil crédito, su concomitante, produjeron
-la suba de los valores. Poco después los billetes
-de los bancos Nacional y de la Provincia, eran
-inconvertibles; el malestar económico denunció
-los perjuicios que tal situación acarreaba.
-Avellaneda con una tenacidad y patriotismo
-que no han sido tenidos suficientemente en cuenta,
-se propuso legar á las futuras generaciones
-el recuerdo de un gobierno ejemplar en los manejos
-de los dineros públicos; se ahorró por
-todos los medios; se suspendió la ejecución de
-las obras públicas que no se reputaron indispensables,
-se disminuyeron los sueldos, se aligeró
-el presupuesto en todas las formas imaginables.</p>
-
-<p>No sucedió otro tanto con la presidencia de
-Roca; del trabajo del doctor Terry citado, tomo
-estos y siguientes significativos datos:</p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Deuda">
-<tr>
- <td class="tdl">Deuda consolidada</td>
- <td class="tdl">1880</td>
- <td class="tdr ti3">57.079.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">1884</td>
- <td class="tdr ti3">122.603.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl"><i>Gastos</i>: Presupuesto</td>
- <td class="tdl">1881</td>
- <td class="tdr ti3">19.836.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">1885</td>
- <td class="tdr ti3">43.000.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td colspan="2" class="tdl"><i>Renta</i> 1881</td>
- <td class="tdr ti3">24.000.000</td>
-</tr>
-<tr>
- <td colspan="2" class="tdl">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&mdash;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1884</td>
- <td class="tdr ti3">37.000.000</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span></p>
-
-<p class="blanc-line">La renta aumenta de continuo, pero ya no
-existe el equilibrio; los gastos no están en proporción
-y como lógica consecuencia, la deuda
-continúa en aumento. Comienza la desconfianza;
-los giros y extracciones representan enormes
-sumas, los bancos son impotentes para
-sostenerse y se produce de nuevo la inconversión.</p>
-
-<p>Llega luego la presidencia de Juárez Celman:
-el país próspero hace que la renta pública
-aumente cada vez más; en el primer año de
-este gobierno ella representa 57.000.000; renace
-la tranquilidad y se fundan nuevos bancos.
-Pero desgraciadamente el fenómeno del desequilibrio
-en los gastos se repite. El presupuesto
-de gastos es enorme, y si es de 47.000.000 de
-pesos lo que se presupuesta para gastos, esa
-cifra no es sino aparente, pues hay cerca de
-26.000.000 de pesos que se gastan fuera de presupuesto.
-Las circulaciones fiduciarias abundan
-nuevamente y los grandes negocios se suceden
-hasta 1890 en que el presupuesto se ha
-elevado á 71.469.000 pesos y la deuda pública á<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span>
-355.000.000 de pesos. Vuelve la desconfianza, el
-malestar y por fin la revolución.</p>
-
-<p>En las dos presidencias siguientes, de Pellegrini
-y Sáenz Peña, la situación se remedió en
-lo que se pudo, y la marcha económica del país
-fué regular; no obstante, datan de la época
-otras emisiones y empréstitos que se agregaron
-á los anteriores.</p>
-
-<p>En la misma situación se encontró el país en
-la presidencia de Uriburu, en la que los presupuestos
-tuvieron además que soportar los gastos
-impuestos por la necesidad de la provisión
-de armamentos para una guerra que se creía
-próxima.</p>
-
-<p>Á pesar de tantas novedades en materia financiera
-el país prosperó mucho, pero el crédito
-externo se había resentido, y pasarían largos
-años antes de que el nombre argentino no despertara
-irónicos recuerdos en los hombres de
-banca de Europa.</p>
-
-<p class="blanc-line">3. Entre todas las manifestaciones de progreso
-ocupan lugar importante las vías de comunica<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span>ción,
-y sobre todo los ferrocarriles. El adelanto
-de las ciudades, pueblos y colonias, precedía
-algunas veces al mayor desarrollo de aquéllas;
-otras, iban primero las vías atravesando soledades,
-y eran fecundas, pues que pronto surgían
-á sus lados colonias y sembradíos, signos
-del progreso de las regiones.</p>
-
-<p>Hemos visto cuál era el estado de las vías
-de comunicación en 1869; desde esa época su
-desarrollo sigue en progresión geométrica. El
-mayor progreso corresponde á los ferrocarriles:
-En 1880, los ferrocarriles que cruzan
-la provincia de Buenos Aires permiten trasladarse
-hasta Campana por el norte, por el
-sur hasta Dolores, por el centro hasta el Azul
-y por el oeste hasta Bragado. Buenos Aires
-se une con Tucumán, y por el oeste con Villa
-Mercedes. En la siguiente década, de 1880 á
-1890, los ferrocarriles unen la capital á Bahía
-Blanca, Mar del Plata y Tres Arroyos, Pehuajó,
-Pergamino, Junín y San Nicolás. En
-Santa Fe se llega hasta Calchaquies, cerca del
-Chaco; San Luis, Mendoza, San Juan, Salta,<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span>
-Santiago del Estero tienen este medio de comunicación
-con la capital; en el litoral, Ceibo
-se une á Concordia, Paraná á Concepción
-del Uruguay, Villaguay á Gualeguaychú. Todo
-este conjunto formaba un total de 9453 kilómetros
-en explotación.</p>
-
-<p>El segundo censo nacional trae en materia de
-ferrocarriles cifras y datos hasta 1898. En 1896,
-los kilómetros de vías férreas en explotación
-sumaban 14.462; el 1<sup>o</sup> de enero de 1898 eran
-14.799. Agregándose á esta cantidad la que proporcionaron
-las líneas secundarias y tramways
-á vapor se llegó á un total de 15.245. La cifra
-fué pequeña sin duda, en proporción á los inmensos
-territorios argentinos, pero de considerable
-importancia como exponente de progreso
-en el espacio de tiempo intercensal. La
-importancia del capital y del brazo extranjero
-en esta materia, es tan evidente que hace innecesaria
-cualquier argumentación á su respecto.
-Es el capital extranjero, sobre todo el capital
-inglés el que ha impulsado aquellas construcciones;
-son extranjeros en su mayor parte los<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span>
-que las han dirigido y millares de peones extranjeros
-se han unido á los argentinos en los
-trabajos materiales.</p>
-
-<p>En lo que á tramways se refiere, debo recordar
-que en 1873 los tuvieron también Rosario
-y Paraná; después se establecieron en las otras
-ciudades y el censo de 1895 comprobó su existencia
-en 19 poblaciones correspondientes á
-once provincias. Las empresas eran 39: 28 eran
-argentinas, teniendo como tales á las sociedades
-anónimas, y 11 extranjeras.</p>
-
-<p>Las mensajerías eran atendidas por 179 empresas
-y las galeras y diligencias cruzaban también
-innumerables regiones completando los
-beneficios del ferrocarril ó reemplazando á éste
-en aquellas á que aun no había llegado.</p>
-
-<p>Agréguese á todo esto que las comunicaciones
-marítimas con Europa, Uruguay, litoral y
-Paraguay, habían realizado notables perfeccionamientos,
-respondiendo á las exigencias cada
-vez mayores, del transporte de pasajeros, del
-comercio y de la inmigración.</p>
-
-<p>El correo sigue las vías de comunicación: va<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>
-en los ferrocarriles, aprovecha los vapores, las
-mensajerías lo conducen; se desarrolla en toda
-la república y una modesta estampilla de pocos
-centavos permite enviar noticias á las más apartadas
-regiones.</p>
-
-<p>Completan estos datos los que se refieren á
-telégrafos y teléfonos: en la presidencia de Sarmiento
-se estableció el cable á Europa. Las empresas
-ferrocarrileras colocaron telégrafos á lo
-largo de las vías; el segundo censo dió una
-red telegráfica de 40.814 kilómetros. Las compañías
-de teléfonos á su vez, se multiplicaron:
-en 1896, eran 41: 33 propiedad de argentinos
-y 8 de extranjeros.</p>
-
-<p>La reflexión sobre tanto progreso y el estudio
-del origen de cada empresa, da una lección provechosa
-del valor que tienen las ideas y los conocimientos
-de las viejas civilizaciones para los
-pueblos en formación; de cómo el bien entendido
-patriotismo no consiste en cerrar las puertas
-á las industrias, á las ciencias y á los hombres
-de otras razas y naciones. Antes bien, consiste&mdash;y
-acordarán en ello altruistas y egoís<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span>tas&mdash;en
-aprovecharles, dejándoles que aprovechen.
-Las empresas ferrocarrileras habrán
-extraído muchos millones de pesos á los argentinos
-para pasarlos á manos de accionistas ingleses:
-es cierto, los extranjeros han venido
-buscando su interés y no el nuestro; es innegable
-y es humano; pero en cambio, han hecho
-nuestras comunicaciones más fáciles, han acortado
-las distancias, han permitido é impulsado
-el generar de pueblos; y los adelantos quedan
-y valen mucho más que lo que se va. Bienvenidos
-sean capitales y brazos extranjeros; bienvenidos
-sus propósitos de enriquecimiento; que
-lo consigan, pues que al hacerlo, facilitan el
-nuestro!</p>
-
-<p>Unas veces adelantándose á los hechos, otras
-concomitantes con ellos, congresos, presidentes
-y ministros, proyectaron leyes que pronto obtuvieron
-sanciones. Aparte de las que ya he citado,
-conviene recordar aquí que en materia de
-comunicaciones, se dictó en 1872 la ley de ferrocarriles
-que estuvo en vigencia hasta 1891 en
-que se dictó la ley número 2873 que con la re<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span>glamentación
-de 1894 rige actualmente. De 8
-de octubre de 1875 data la ley 750, de telégrafos,
-reformada en un artículo en 1889. Además, la
-República Argentina adhirió á la convención de
-la Unión telegráfica internacional. Asimismo
-forma parte de la Unión postal universal y ha
-celebrado diversas convenciones postales. La
-ley de correos sancionada en 1876 rige en la
-actualidad.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>En materia de comercio, nada tan claro como
-las cifras para indicar los progresos. Los datos
-del censo nacional de 1895, completados con los
-estudios y trabajos que publica la división de
-comercio é industria, dirigida por don Ricardo
-Pillado, informan al detalle. Baste establecer
-que en 1895 el valor de la importación alcanzó á
-la suma de 205.154.420 pesos oro; el de la exportación
-á 322.843.841 pesos oro quedando
-por consiguiente un saldo á favor del país de
-117.689.421. Débese hacer constar, sin embargo,
-por respeto á la verdad, que ese saldo fué excesivo
-en relación á los saldos de años anteriores<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span>
-y posteriores, no porque hubiera en ellos diferencia
-apreciable en las cifras de importación
-sino porque la hubo en las exportaciones. Los
-principales capítulos, casi el total de la exportación,
-los dan los productos de la ganadería y
-de la agricultura. Los de la importación, las
-materias textiles, los artículos de locomoción y
-transportes, los materiales de construcción y
-los artefactos de hierro.</p>
-
-<p>Como disposiciones legales que al comercio
-se refieren, recuérdese que en 1876 se dictó la
-ley general de marcas de fábrica, que rige aun,
-con las modificaciones introducidas en 1900.
-Desde 1899, la Argentina adhirió á las disposiciones
-tomadas en esta materia por el Congreso
-de derecho internacional privado, reunido en
-Montevideo.</p>
-
-<p class="blanc-line">4. Hemos hecho ya referencia á las disposiciones
-tomadas para la introducción de inmigrantes
-agricultores, de las medidas puestas en práctica
-para conseguir la formación de colonias, y al
-número de éstas que existían en la fecha del<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span>
-segundo censo. Débese aquí agregar las cifras
-que completan la demostración de los progresos:
-Hectáreas cultivadas en 1872, 580.008; en 1888,
-2.459.120; en 1895, 4.892.005. Buenos Aires, el
-litoral, Córdoba, Mendoza, San Juan y Tucumán,
-son los mayores contribuyentes y como expansión
-de estas, comienza en la época á adquirir
-importancia la agricultura de Santiago del Estero,
-San Luis y La Pampa. El trigo, maíz, pasto
-seco y lino, en el orden de enumeración, son
-los cultivos predilectos según las estadísticas.</p>
-
-<p>Con el desarrollo de las colonias, con la especialización
-en los cultivos, llegaron las mejoras
-en los instrumentos de labranza, que disminuyen
-el trabajo, multiplican los rendimientos, y hacen
-de este modo más fácil y agradable la vida del
-agricultor. Con el desarrollo de la agricultura
-vino también la subdivisión de la propiedad.
-Las estancias cedieron los lugares vecinos á las
-grandes ciudades para que los ocuparan quintas
-y chacras; aumentó así el número de propietarios
-y se facilitó el arraigo de los extranjeros
-al suelo. Estos se establecieron de un modo<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span>
-definitivo en general: propiedad y familia son
-sólidos vínculos; el tiempo los hace más fuertes
-y la nación gana nuevos trabajadores, que serán
-padres de futuros ciudadanos.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Los progresos ganaderos deben entenderse en
-el sentido de la mejora del producto: con esto
-se consigue mejor rendimiento y colocación en
-el mercado universal. En 1895, los animales argentinos
-no se criaban solo en grandes potreros,
-sin cuidado alguno. Desde tiempo atrás,
-en estancias y cabañas se cuidaban animales
-seleccionados que servirían para la reproducción.
-En ferias y exposiciones se obtenían ya
-altos precios y los buenos resultados estimulaban
-al trabajo. Se combatía así también la degeneración
-del ganado criollo, tantas veces afirmada
-aunque no probada aún de una manera
-positiva.</p>
-
-<p>El ganado en las estancias mejoró; es que
-ya los estancieros no son sólo los hijos rebeldes
-de familias pudientes, ó los criollos
-reacios á otras faenas, como pudo acaecer en<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>
-otros tiempos; hay entre ellos cantidad de individuos
-que han educado su mente, y la educación
-en una disciplina cualquiera, la ha ampliado
-facilitando la comprensión de otras ideas.
-Son hombres pudientes que unen á éstos, otros
-conocimientos; más aun, en la fecha comienza
-la tendencia á encomendar el cuidado y dirección
-de las estancias y establecimientos rurales,
-á especialistas que harán ciencia del oficio
-y substituirán los viejos sistemas por los que
-los conocimientos científicos, el estudio y la
-experiencia proporcionan.</p>
-
-<p>El progreso ha consistido, pues, en el mejoramiento
-de los animales. En cuanto al número,
-las grandes exportaciones no han permitido que
-la cifra de existencia en el territorio, aumentara.
-Más aun, se notaba en la época, una tendencia
-á la disminución. El censo de 1895 hace comparaciones
-numéricas con los datos de 1888 y
-contiene estas cifras:</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span></p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Censo Ganado">
-<tr>
- <td>&nbsp;</td>
- <td>&nbsp;</td>
- <td class="tdc">1888</td>
- <td class="tdc">1895</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Ganado</td>
- <td class="tdl">vacuno</td>
- <td class="tdr ti3">21.961.657</td>
- <td class="tdr ti3">21.701.526</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">caballar</td>
- <td class="tdr ti3">4.234.032</td>
- <td class="tdr ti3">4.446.212</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">asnal y mular</td>
- <td class="tdr ti3">417.494</td>
- <td class="tdr ti3">483.369</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">lanar</td>
- <td class="tdr ti3">66.706.097</td>
- <td class="tdr ti3">74.379.562</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">porcino</td>
- <td class="tdr ti3">393.758</td>
- <td class="tdr ti3">652.766</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdl">cabrío</td>
- <td class="tdr ti3">1.894.386</td>
- <td class="tdr ti3">2.748.860</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p class="blanc-line">datos que ponen en evidencia las afirmaciones
-que acabo de hacer. El ganado lanar y el cabrío
-habían aumentado sin embargo á pesar del gran
-consumo y exportación que se hace del primero.
-Inundaciones, secas y pestes, redujeron después
-ese número de ganado lanar, haciéndolo
-entrar también en la regla de la disminución
-que se notó en las demás especies de ganado.</p>
-
-<p>En cambio el mestizaje y la pureza aumentaron;
-de una fecha á la otra, el ganado vacuno
-tuvo un aumento de 1.289.547 en los mestizos y
-de 34.358 en los puros; el caballar, de 155.976
-mestizos y 10,620 puros; el lanar, de 14.103.316
-mestizos y disminución en 45.698 puros; en fin
-el porcino, aumentó en 67.041 mestizos y 10.105
-puros.</p>
-
-<p>En cuanto á la distribución geográfica de los<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span>
-animales, el este ó litoral, lleva enormes ventajas
-al resto de la nación, salvo para el ganado
-mular y asnal en los que las del oeste ó andinas
-ocupan el primer puesto á causa de la forma
-territorial que hace indispensable esa cría en
-aquellas regiones.</p>
-
-<p>Como resumen, repito, pues, que los progresos
-en esta materia han consistido en la aplicación
-de métodos de cuidado de animales, métodos
-unos traídos de fuera, otros de origen
-nacional, y en la introducción de animales finos,
-idea esta última preconizada por Rivadavia
-y que sólo daría sus resultados esperados, tantos
-años después.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>El estudio de los progresos y mejoras en cada
-una las industrias, llevado al detalle, sería fatigoso
-y en parte extraño á este trabajo. Me he
-detenido algo en los de las industrias ganadera
-y agrícola por ser éstas las de mayor importancia
-en nuestro país. Trataré con brevedad lo
-que á las otras respecta.</p>
-
-<p>La industria vinícola y la industria azucarera<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>
-que caracterizan regiones continuaron sus progresos
-en cuanto á mejoras en los métodos y en
-cuanto á cantidades de productos.</p>
-
-<p>La primera, desde 1890 hizo que la importación
-de vinos se redujera considerablemente;
-la segunda, no solo bastó para el consumo
-nacional (no obstante lo cual hubo una pequeña
-importación) sino que preparó la plétora
-que poco después se produjo.</p>
-
-<p>En ambas industrias, los propietarios y trabajadores
-argentinos, son más numerosos que
-los propietarios y trabajadores extranjeros.
-Tienden á ser éstas, industria nacionales por
-excelencia, y las regiones de su cultivo, muestran
-al viajero en cuánto adelantan en virtud de
-tales producciones.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Respecto de las industrias en general, el censo
-trae un cuadro del que tomo estos datos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span></p>
-
-<p class="blanc-line center">RESUMEN DE LAS INDUSTRIAS DE LA REPÚBLICA</p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table class="bigbox right" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Resumen de las industrias de la república">
-<tr>
- <td rowspan="2" class="bb tdc">Industrias</td>
- <td rowspan="2" class="bb tdc">Número<br />de<br />casas</td>
- <td colspan="2" class="bb1 tdc">Nacionalidad<br />de los<br />propietarios</td>
- <td colspan="2" class="bb1 tdc no-br">Personal<br />empleado</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="bb tdc">Argentinos</td>
- <td class="bb tdc">Extranjeros</td>
- <td class="bb tdc">Argentinos</td>
- <td class="bb tdc no-br">Extranjeros</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">1. Alimentación</td>
- <td>4.082</td>
- <td>508</td>
- <td>3.574</td>
- <td>8.345</td>
- <td class="no-br">18.726</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">2. Vestido y tocador</td>
- <td>5.713</td>
- <td>647</td>
- <td>5.066</td>
- <td>10.414</td>
- <td class="no-br">22.185</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">3. Construcciones</td>
- <td>3.955</td>
- <td>960</td>
- <td>2.995</td>
- <td>12.702</td>
- <td class="no-br">17.817</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">4. Muebles y anexos</td>
- <td>2.259</td>
- <td>326</td>
- <td>1.933</td>
- <td>4.123</td>
- <td class="no-br">8.598</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">5. Artísticos y ornato</td>
- <td>949</td>
- <td>173</td>
- <td>776</td>
- <td>803</td>
- <td class="no-br">1.757</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">6. Metalurgia y anexos</td>
- <td>3.163</td>
- <td>389</td>
- <td>2.774</td>
- <td>4.018</td>
- <td class="no-br">10.613</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">7. Productos químicos</td>
- <td>317</td>
- <td>56</td>
- <td>261</td>
- <td>2.203</td>
- <td class="no-br">2.509</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">8. Gráficos y anexos</td>
- <td>427</td>
- <td>122</td>
- <td>305</td>
- <td>2.558</td>
- <td class="no-br">2.522</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">9. Mixtas y diversas</td>
- <td class="bb1">1.339</td>
- <td class="bb1">317</td>
- <td class="bb1">1.022</td>
- <td class="bb1">7.190</td>
- <td class="bb1 no-br">8.567</td>
-</tr>
-<tr>
- <td></td>
- <td>22.204</td>
- <td>3.498</td>
- <td>18.706</td>
- <td>52.356</td>
- <td class="no-br">93.294</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p class="blanc-line">Este cuadro muestra á las claras que la industria
-argentina está en manos de extranjeros.
-Los propietarios extranjeros de casas industriales,
-son seis veces más que los propietarios
-argentinos. Del personal empleado es extranjero,
-dos terceras partes. En ninguno de los<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span>
-grupos de industrias hay más propietarios argentinos
-que extranjeros; y sólo en las artes
-gráficas y anexos, los trabajadores nacionales
-exceden en una pequeña cifra á los extranjeros,
-y en número de alguna consideración en el grupo
-de «mixtas y diversas».</p>
-
-<p>En algunas industrias en particular, la regla
-anterior tendrá excepciones; pero en los grupos
-de industrias, es tal cual se ha expresado.</p>
-
-<p>Quiere esto decir que la nacionalización de las
-industrias está en plena efervescencia; que tiempo
-pasará todavía para que se pueda hablar de
-industria nacional, entendiendo por tal no ya
-la de productos exclusivamente argentinos, sino
-con referencia á la nacionalidad de los propietarios.
-Si la industria es factor determinante en
-la vida nacional; si propietarios y operarios en
-la aplicación de los métodos distintos, seguidos
-en países diversos dan á los respectivos trabajos
-modalidades características, bien puede decirse
-que también en esta materia, la nacionalización
-se prepara, con cantidad de combinaciones
-y formas, en que todas las anteriores tienen<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span>
-cabida, para dar con el tiempo, su carácter propio,
-á la que será poderosísima industria nacional.</p>
-
-<p class="blanc-line">5. La ciencia en general, no es sino prolongación
-de la europea, y por tal motivo no me detendré
-en su estudio. Sigue los movimientos de
-aquélla, disfruta sus triunfos, se plantea los
-mismos problemas. Acá y allá es una sola.</p>
-
-<p>El progreso de las bellas artes, en el sentido
-de nacionalización del arte, es desigual,
-en una y en otra.</p>
-
-<p>No se puede hablar de arquitectura argentina
-con referencia á 1895. Era permitido, como
-es ahora, á simples constructores afear la
-ciudad con las monótonas casas en forma de
-tren; les era permitido también, como ahora,
-idear los más extravagantes modelos, con frentes
-arlequinescos, grutas á la calle, castillos medioevales
-con adornos renacimiento ó Luis XV
-y tantas otras cosas que dañan á la futura arquitectura
-nacional y acostumbran á los jóvenes
-á no horrorizarse ante ellas. Costumbre pe<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span>ligrosa
-porque permite que surjan imitadores...
-Lo dicho es aplicable á las ciudades grandes:
-Buenos Aires, Rosario, La Plata, un poco Córdoba
-también. En las demás, el sistema colonial
-de construcción con amplios y cómodos patios,
-domina, y es sin duda preferible á las construcciones
-á que acabo de referir. Todo esto no
-impide que se reconozca que en la época del
-censo existieran y muchos, buenos edificios y
-que hubiera ya, sobre todo en Buenos Aires,
-muchas de las hermosas casas que hoy posee.</p>
-
-<p>La escultura, que comenzara con el italiano
-Camilo Romairone, ha hecho algo más. Algunos
-argentinos se trasladaron á Europa, adquirieron
-conocimientos, los difundieron después
-y el progreso en la materia es evidente.</p>
-
-<p>La pintura, en manos de extranjeros que trabajan
-acá, tuvo buenas producciones: Agujari,
-Chartón, Romero, son nombres de extranjeros
-que entre nosotros trabajaron en esta bella arte,
-Della Valle, Fernández Villanueva, Rodríguez
-Etchart, Ballerini y Sivori siguieron sus huellas
-y honraron las bellas artes argentinas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span></p>
-
-<p>En fin, en música, los nombres de Bernasconi,
-Hargreaves y Aguirre, Berutti merecen especial
-recuerdo como iniciadores y propulsores.</p>
-
-<p>En todas estas manifestaciones no veo nada
-que pueda llamarse ya propiamente nacional:
-son obras de gentes que han hecho estudios en
-escuelas extranjeras y en ellas han moldeado su
-gusto. No es posible, por otra parte, que las bellas
-artes tengan considerables adelantos, en
-países en formación.</p>
-
-<p>El maestro Williams, en un notable trabajo,
-afirma que la música argentina, se orienta hacia
-las fuentes populares, y hace un llamado á
-los jóvenes artistas, herederos del genio estético
-de nuestros payadores. No me parece que el
-ideal del arte argentino sea sólo «extraer la esencia»
-de aquellas músicas y cantos, como en arquitectura
-no puede ser conservar las líneas generales
-de los ranchos de la pampa. Estas primitivas
-manifestaciones de arte, que la música
-y cantos de los payadores nos legaron, pueden
-y deben ser estudiadas, trabajadas y conservadas
-como patrios recuerdos, y porque en verdad<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span>
-encierran intensas expresiones de sentimientos,
-pero el ideal debe estar sin duda en algo más, y
-el arte nacional nacerá cuando estos restos nacionales
-se hayan asimilado y confundido con
-lo que llega de afuera y toma patria en nosotros.</p>
-
-<p>En cambio, la poesía sí ha producido obras
-notables: el genio español, imaginativo por
-excelencia, ha derramado siglos de poesía en
-la Argentina, que se han confundido en sus hijos
-con todas las energías de la poesía italiana y
-las peculiaridades de las otras, y la nación Argentina
-ha podido tener una literatura nacional,
-con producciones tan buenas como las más perfectas
-de cualquier nación. Así pues, esta literatura
-que está casi formada y que es argentina,
-no la constituye la poesía gauchesca seguramente
-aunque ella también tenga su parte.
-Me refiero para la poesía á lo dicho respecto de
-la música.</p>
-
-<p>En estas breves palabras creo dejar establecido
-cuál era el grado de desarrollo de las bellas
-artes en 1895, en la Argentina.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span></p>
-
-<p class="blanc-line">6. La educación é instrucción pública en las
-tres formas ó grados en que nuestro país la da,
-recibe la acción benéfica de Sarmiento y su ministro
-Avellaneda, ministro durante cinco años
-y poco después presidente de la República por
-seis años más. Deliberadamente hago el recuerdo
-de que Avellaneda ejerció acción y dió consistencia
-á sus pensamientos durante once años,
-con la única interrupción del corto período en
-que el doctor Albarracin fué ministro de Sarmiento.
-Para que los planes de enseñanza den
-resultados, es condición primordial, que el experimento
-sobre su aplicación y conveniencia no
-se vea trabado por nuevos planes completamente
-diversos, creados por otros ministros, con
-ideas distintas, que generalmente causas políticas
-llevan al gobierno, y causas políticas lo
-arrojan de él.</p>
-
-<p>La enseñanza secundaria, sometida más que
-las otras á sufrir las consecuencias que los cambios
-ministeriales por el hecho de ser la única
-que directamente depende del ministro, ha tenido
-como carácter típico, la inestabilidad. En po<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span>co
-más de cuarenta años se han modificado notablemente
-los planes de enseñanza secundaria,
-más de veinticinco veces, lo que ha perturbado
-mucho la marcha regular de tales estudios.</p>
-
-<p>Ahora bien, si Avellaneda pudo impulsar cuanto
-lo hizo la educación é instrucción fué en primer
-lugar, por la feliz circunstancia de haber permanecido
-tantos años en el gobierno y por la
-no menos feliz, de haber sido compañero, durante
-muchos de ellos del gran Sarmiento.</p>
-
-<p>Sarmiento, sobre todo en la enseñanza primaria
-y en la secundaria, Avellaneda en la secundaria
-y en la universitaria, ambos en la normal,
-pusieron la enseñanza en la vía del progreso
-completando la obra anterior de Urquiza
-y Mitre. El constante desarrollo continúa después,
-aun en las malas épocas políticas, y la acción
-educadora está en todas partes: está en las
-esferas universitarias con la ley Avellaneda;
-está en la fundación de los colegios nacionales
-de Jujuy, Rioja, Santiago del Estero, Corrientes,
-Santa Fe y San Luis, y las escuelas normales,
-ó institutos tales, anexos á los colegios na<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>cionales
-de Concepción del Uruguay, Santiago
-del Estero, Paraná; está en la creación de cátedras
-de mineralogía en los de San Juan y Catamarca,
-de agronomía en los de Salta, Tucumán
-y Mendoza, todo ello en la presidencia de Sarmiento:
-está en la acción continuada en las presidencias
-siguientes. Colegios, escuelas, institutos
-especiales surgen por todas partes. Está en
-el llamado de maestros y maestras norteamericanos
-y alemanes para que enseñaran métodos
-de pedagogía; está, en fin, en las subvenciones
-á las provincias,&mdash;quizá las únicas subvenciones
-justas&mdash;destinadas á facilitar el desarrollo
-de la educación é instrucción. Está en la preparación
-de maestros; está en la ley de educación
-común de 1884, en la preocupación constante
-que por la enseñanza mostraron nuestros hombres
-de gobierno, ó nuestros escritores de ciencia
-política.</p>
-
-<p>Es claro que quedó mucho por hacer; que el
-censo de 1895 reveló un considerable número de
-analfabetos, pero tampoco era posible hacer
-más en pocos años. No bastan los buenos deseos<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span>
-para instruir una población, y en cuanto á la
-educación es muchas veces obra de siglos. Los
-progresos en materia de instrucción, son de los
-más halagadores que el período encierra.</p>
-
-<p class="blanc-line">7. Pasamos á la legislación. Recordé en el
-capítulo anterior, que desde 1862, existe el código
-de comercio. Sucesivos proyectos de reforma,
-de 1870, 1876, 1879, 1887, 1889, este último
-hecho ley, no revelaron que los anteriores no fueran
-buenos: indicaron en primer lugar, que las
-actividades cambiaban á diario, que las nuevas
-situaciones imponían otras reglas y que preciso
-era seguir á la costumbre y fundar en ella las
-leyes. Debo recordar asimismo, aunque pertenezca
-á época posterior, la reforma de 1902,
-en la parte referente á quiebras, que responde á
-causas semejantes. En segundo lugar, revelaron
-la dificultad en el dictado de leyes para
-pueblos en formación, con psicología poco estudiada
-y á la vez difícil de estudiar por sus diarias
-transformaciones.</p>
-
-<p>El código civil, sancionado en 1872, ha recibi<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>do
-la más buena acogida en la opinión de
-quienes, dentro y fuera del país, á tales estudios
-se han dedicado, con pocas y no muy
-justificadas excepciones. Mezcla de estudio de
-las costumbres y de aplicaciones de razonamientos
-abstractos<a name="FNanchor_57_57" id="FNanchor_57_57"></a><a href="#Footnote_57_57" class="fnanchor">[57]</a>, tiene tal vez muchas
-disposiciones cuya reforma se hace á diario más
-necesaria; pero en general, es obra digna de
-los mayores respetos, y que coloca á su autor
-entre los hombres que con mayor caudal contribuyen
-á la formación de nuestras instituciones.
-Ejemplo de las reformas que las transformaciones
-sociales hicieron necesarias á punto de determinar
-la modificación de la ley, fué la legislación
-sobre el matrimonio. El sistema religioso
-adoptado por el legislador, pudo llenar
-las necesidades en la época en que fué sancionado;
-pero las transformaciones del país, impusieron
-la necesidad del cambio. El poder ejecutivo
-en su mensaje de 22 de septiembre de 1887,<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span>
-acompañando el proyecto de ley de matrimonio
-civil, decía en su comienzo: «El creciente aumento
-de la inmigración europea, ha puesto de
-manifiesto la necesidad de reformar nuestra legislación
-sobre el matrimonio. El código civil
-sólo autoriza el matrimonio religioso, celebrado
-en conformidad á sus disposiciones y según las
-leyes y ritos de la Iglesia á que los contrayentes
-pertenezcan. Muchos habitantes de la república
-ó no tienen en el país sacerdotes de la comunión á
-que pertenecen, para que bendiga su unión, ó no
-profesan culto externo alguno, creyendo en Dios
-y adorándolo como autor de lo creado.» La discusión
-que tuvo lugar en el siguiente año, fué
-larga, y quien la lee ve como las nuevas ideas
-deben combatir para imponerse á los prejuicios:
-como de una cuestión de orden, se hace cuestión
-de fe, y como al fin, triunfa la reforma. Los
-peligros que se presagiaban por los enemigos
-de la proyectada ley, no se han producido, y en
-cambio su sanción ha importado una libertad
-más á las que nuestra constitución y nuestras
-leyes aseguran á todos los hombres del mun<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span>do
-que quieran habitar el suelo argentino<a name="FNanchor_58_58" id="FNanchor_58_58"></a><a href="#Footnote_58_58" class="fnanchor">[58]</a>.</p>
-
-<p>El código penal ha sido el más desgraciado.
-El doctor Tejedor redactó hacia 1865-1867
-su conocido proyecto. Veinte años pasaron sin
-que las cámaras legislativas lo sancionaran, en
-tanto que algunas provincias lo adoptaban. Después
-de tanto sueño en las carpetas del congreso,
-éste sancionó, tomando algunas ideas de él,
-el código penal, «al cual por falta de respeto á
-la verdad, los autores llamarían en la ley, código
-del doctor Tejedor»<a name="FNanchor_59_59" id="FNanchor_59_59"></a><a href="#Footnote_59_59" class="fnanchor">[59]</a>. Nuevo proyecto se redactó
-en 1881; se sancionó otra reforma en 1886;
-de 1891 data otro proyecto. La inercia legislativa
-malogró siempre estas iniciativas, y cuando
-alguna cosa hizo, fué mala. Así, y para encerrar
-aquí lo que á época posterior pertenece,
-recordaré que en 1903 se sancionó la llamada<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span>
-ley de reformas, tan mala, que á poco andar hizo
-necesaria la reparación del mal, y en 1905 se terminó
-la redacción de un nuevo proyecto que el
-congreso aun no ha considerado... Es de esperar
-que las leyes que aseguran la propiedad y la
-vida con la base del estudio del delito y del delincuente,
-merezcan en adelante un poco de atención.</p>
-
-<p class="blanc-line">8. Al terminar este período un nuevo hecho
-de orden social, se presenta en la Argentina;
-hecho que es también producto de ideas
-traídas por los trabajadores de Europa. Es
-la aparición entre nosotros del socialismo. Comenzó
-en la capital, hecho que se explica por
-cuanto en ella tienen residencia, la mayor parte
-de los obreros industriales extranjeros venidos
-al país. Afirma que las causas que dieron origen
-al socialismo en Europa, existen también en la
-Argentina; que aquí también hay oprimidos;
-que la clase rica aprovecha la fuerza individual
-de los trabajadores; que «á pesar de la gran extensión
-de tierra inexplotada, la apropiación<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span>
-individual de todo el suelo del país, ha establecido
-de lleno las condiciones de la sociedad capitalista...
-La aspiración final del partido obrero
-argentino, es la substitución del régimen capitalista
-por la sociedad colectivista, y su programa
-inmediato tiene por fin el mejoramiento económico
-de la clase proletaria»<a name="FNanchor_60_60" id="FNanchor_60_60"></a><a href="#Footnote_60_60" class="fnanchor">[60]</a>.</p>
-
-<p>No me corresponde hacer un juicio sobre este
-movimiento. Indico el hecho como demostración
-general de la influencia determinante en la
-nueva forma de ser la vida argentina. El movimiento
-vago al principio, toma fuerzas después
-y llega á constituír un partido con afirmaciones
-precisas, que aspira á reformas radicales, netamente
-determinadas. El acrecentamiento siempre
-mayor del número de partidarios es un hecho
-que caracteriza una transformación y obliga
-á orientar los estudios sociales en el sentido de<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span>
-establecer el grado de justicia y necesidad que
-pueda tener tal movimiento en nuestro país.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Queda bosquejada la transformación de la Argentina
-en el tiempo encerrado en el paréntesis
-que comprenden los dos censos nacionales. El
-cambio rápido indica que no es ella, la que naturalmente
-sufriría la nación si estuviera formada.
-No es el que de un modo natural sufren todos
-los países. No es el de la joven mariposa que
-los días envejecen. Es anterior: es el de la larva
-que se convierte en mariposa.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span></p>
-
-<h2 id="CAPITULO_IV">CAPÍTULO IV<br />
-
-<span class="small smcap">1910: centenario de la revolución de mayo</span></h2>
-
-<div class="blockquote">
-
-<p>1. El estado de formación de la raza en 1910. La inmigración.&mdash;2.
-Agricultura; ganadería; otras industrias.
-Comercio.&mdash;3. Cambios políticos y situación
-económica&mdash;4. Vías de comunicación.&mdash;5. La
-educación é instrucción pública.&mdash;6. La prensa, bellas
-artes, religión.&mdash;7. El socialismo. El anarquismo.&mdash;8.
-Conclusión.</p>
-
-</div>
-
-<p class="blanc-line">1. Después del largo viaje que hemos hecho á
-través de los años para encontrar la formación
-étnica de la nación nueva y relacionarla con las
-causas y formas de sus progresos, entramos á
-estudiar tales cosas en el momento en que la
-nación deja su primera juventud de guerras,
-luchas y reconstrucciones, para vivir días más
-tranquilos: tal es al menos la esperanza común
-de todos sus hijos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span></p>
-
-<p>El capítulo debe ser breve; no es este trabajo
-una obra de estadística; los datos de tal disciplina,
-han sido tomados como medio de demostración
-ó de relación á épocas anteriores; fueron
-más necesarios en los capítulos que han precedido
-por cuanto se necesitaba ver lo que ya no
-es; la actualidad la vemos y la comprendemos
-más fácilmente.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Desde 1895, época á que en la materia llegamos
-en el anterior capítulo, la inmigración continúa
-su aporte de individuos en grandes cantidades.
-En 1904 la cifra de llegados alcanza á
-125.567, con un saldo de 86.644; dos años después,
-en 1906 esas cifras son: llegados 252.536;
-saldo 192.412; hay luego un descenso, para aumentar
-de nuevo en 1910 en que la llegada de
-los primeros meses permite calcular el total del
-año en 260.000<a name="FNanchor_61_61" id="FNanchor_61_61"></a><a href="#Footnote_61_61" class="fnanchor">[61]</a>. Esta cifra debe tomarse con
-las reservas del caso desde que existe la circuns<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span>tancia
-anormal del exceso de trabajo originado
-por los preparativos para las exposiciones y
-fiestas del Centenario.</p>
-
-<p>Pueblos de Europa que antes sólo estaban
-representados por uno que otro hijo audaz que
-se animaba á venir en busca de mejor fortuna,
-se encuentran ahora con colonias enteras: tal
-Rusia, Turquía, etc. Los rusos, por ejemplo,
-cuyo número era insignificante en 1890, son, en
-octubre de 1909 en la capital solamente, 13.714.
-Llegan á ocupar el tercer lugar entre las naciones
-que dan inmigrantes á la Argentina. En
-1909 arriban cerca de 15.000. En los primeros
-meses de 1910 esta inmigración disminuye. Los
-turcos y sirios desparramados en todas partes
-y dedicados casi exclusivamente al comercio del
-menudeo, forman legión. Unos y otros se ligan
-poco á nuestra sociabilidad, son en cierto modo
-inadaptables, pero día llegará en que sino ellos,
-sus hijos se mezclen y crucen con los hijos de
-otras razas y naciones y un nuevo factor de importancia
-numérica se agregará á los tantos que
-ya concurren á la formación social argentina.<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span>
-La inmigración italiana es la que llega en mayor
-número; pero en 1910 es desalojada de su
-posición por la española, que pasa á ocupar el
-primer lugar. La inmigración italiana compensa
-la entrada con la salida. No ha de ser causa insignificante
-en esta disminución la gran propaganda
-que los diarios y los escritores de Italia
-hacen en contra de la inmigración á la Argentina,
-atribuyendo á este país falta de justicia y
-dificultad para su vida. Por otra parte, el gobierno
-mismo de Italia tiene interés en que los hijos
-de aquellas tierras queden allí para cultivar
-grandes zonas del sur.</p>
-
-<p>El aumento numérico de la inmigración española
-si es bueno en cuanto á acrecentamiento
-del número total de la población, no es sin duda,
-lo mejor que puede llegarnos. Los motivos
-de mi opinión los he expresado ya en el curso
-de este trabajo.</p>
-
-<p>La inmigración francesa disminuye un tanto
-también. Las demás continúan en progresivo
-aumento.</p>
-
-<p>Los cruces, de que en capítulos anteriores<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span>
-hemos hecho mención, se presentan en proporciones
-mayores aún: los cálculos de combinaciones,
-podrían resolver todas las formas
-en que se presentan: todas las razas se
-unen y los hijos de extranjeros que se han incorporado
-á nuestro suelo vuelven á unirse con
-otros que proceden de otros pueblos, al punto de
-ser grande el número de personas que pueden
-recordar que sus ocho bisabuelos pertenecieron
-á ocho distintas nacionalidades.</p>
-
-<p>También la forma de distribución que adopta
-es, como fué en épocas anteriores, señalada por
-causas geográficas: allí donde el cultivo y la vida
-son más fáciles, allí el inmigrante se dirige:
-los centros en que sus connacionales están en
-crecido número, ejercen sobre él invencibles
-atracciones y sus esperanzas de fortuna y bienestar
-le empujan á trasladarse y establecerse
-en tales lugares.</p>
-
-<p>La ciudad capital sigue creciendo: hay en
-ella grandes comodidades y las dificultades
-para el trabajo no son muchas: se instalan fábricas,
-se adoquinan calles, se trabaja en todas<span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span>
-formas. El censo de octubre de 1909, le da
-1.231.698, que es fácilmente 1.300.000 el 1<sup>o</sup> de
-enero de 1910. Conviene tomar esa fecha y no
-la del 25 de mayo por cuanto el número en tal día
-es anormal: los paseantes argentinos que á fuerza
-de vivir en el extranjero han dejado de ser
-habitantes de estas tierras, vuelven con ocasión
-de las fiestas; el interior se desborda sobre Buenos
-Aires: las familias pudientes que desde
-tiempo concertaban un paseo á la capital, combinan
-el paseo con el centenario y los hoteles
-rechazan pasajeros porque hay plétora. Tal situación
-anormal no puede servir para el estudio
-estadístico, en que se trata de examinar el conjunto,
-quitándoles las irregularidades producidas
-por hechos ajenos á la marcha general del
-país.</p>
-
-<p>De aquellos 1.300.000 habitantes, 49 por ciento
-son argentinos y 51 por ciento extranjeros. Esta
-proporción no se presenta en ninguna provincia,
-pero es signo indicativo de la constante
-inmigración; siguen en el orden de importancia
-Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos,<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span>
-orden idéntico al anterior y que sólo se diferencia
-en el aumento de número.</p>
-
-<p>Con los inmigrantes llegan los capitales: las
-estimaciones de éstos no pueden ser sino aproximativas
-y variables todos los días; más de
-cualquier modo, son enormes, al punto de que
-ha podido calcularse el capital <i>inglés solamente</i>,
-empleado en la Argentina, en 12.500.000.000
-de francos. El francés ha sido á su vez valuado
-en 800.000.000 de francos. En el cálculo del capital
-inglés, los valores de los ferrocarriles hacen
-en gran parte que las cifras sean tan extraordinarias.
-<i>La Nación</i> del 15 de noviembre de
-1908, traducía un artículo publicado por el <i>South
-American Journal</i> de Londres: en él se estimaba
-el valor de las acciones de ferrocarriles argentinos
-en un total de libras 154.814.472 es decir
-3.870.361.800 francos. No sé qué datos sirvieron
-á Rigby para hacer el cálculo á que he referido,
-pero creo no obstante, que debe haber alguna
-exageración.</p>
-
-<p>La preferencia de la inmigración en general,
-está por la agricultura: los gobiernos se preo<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span>cupan
-en dictar medidas, término que no implica
-que se cumplan. En efecto, y por desgracia,
-alguna falta de cumplimiento en lo prometido,
-alguna falta de justicia, unida á algunos
-desengaños, han hecho como acabamos de decir,
-que los diarios, autores y aun autoridades
-europeas, de Italia é Inglaterra sobre todo, se
-expresen en términos poco amables para la Argentina,
-y que desgraciadamente parte al menos
-de tales afirmaciones tengan fundamento serio.</p>
-
-<p class="blanc-line">2. La agricultura, ahora como en anteriores
-épocas, transforma los campos. Se calcularon en
-enero de 1910, en 18.775.672 las hectáreas destinadas
-al cultivo: la cifra que dió el censo
-de 1905 fué 4.892.005; como se ve la diferencia
-es notable; la tierra inculta se transforma en
-praderas, trigales y sembradíos de toda especie.
-Existe sin embargo un hecho, que por lo menos
-por curiosidad merece ser recordado. No siempre
-la agricultura conquista los campos de una
-manera permanente: refiriéndose á Córdoba,<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span>
-dice el señor M. E. Río: «La evolución que se
-opera en esas fértiles llanuras es interesante y
-característica. Así que se tiende un nuevo ferrocarril
-á través de una zona inculta y antes aun
-tan pronto como la traza queda definitivamente
-establecida, ya vienen el empresario «colonizador»,
-el comerciante «habilitador» y los colonos
-«agricultores». Los ranchos se plantan, se
-prepara el suelo, deposítase la semilla y pocos
-meses más tarde, humean las trilladoras y corren
-las chatas, con pirámides de bolsas, hacia la
-población que se ha improvisado alrededor del
-cercano apeadero. La avenida continúa creciendo,
-el perímetro del trigal se ensancha, multiplícanse
-los comercios, se edifica la capilla, ábrese
-la escuela; mas de repente, el movimiento
-disminuye, las casas del pueblo se vacían y los
-colonos se marchan: ha fenecido su usufructo
-de cuatro ó cinco años y se van en busca de otra
-línea nueva y de otra zona virgen. El alfalfar
-crecido con el último trigo, ha reemplazado al
-sembradío, la estancia á la colonia. En la misma
-extensión de tierra en que 500 personas hallaron<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span>
-trabajo y bienestar ó, quizá algunas la fortuna,
-hase formado el establecimiento ganadero en
-que subsistiran 15 ó 20 peones y redondeará su
-millón un terrateniente afortunado»<a name="FNanchor_62_62" id="FNanchor_62_62"></a><a href="#Footnote_62_62" class="fnanchor">[62]</a>.</p>
-
-<p>El cuadro no es en verdad consolador, pues
-implica que la transformación es ficticia y sólo
-dura un corto período: afortunadamente lo que
-el señor Río encuentra para ciertas regiones de
-Córdoba, no es en general; no se vé en Buenos
-Aires, ni en Santa Fe, y el número de hectáreas
-cultivadas es muy grande sin peligro de retroceso,
-y los territorios nacionales, La Pampa y
-Río Negro sobre todo, atraen inmigrantes y
-presentan ya extensas zonas cultivadas.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>La ganadería no puede oponérsele como rival
-con pretensiones de revancha, en la época actual:
-sobrados campos hay en que pueda ejercitarse
-la industria ganadera: la tendencia hacia
-el mayor desarrollo de la agricultura es<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span>
-general en todo el mundo; en fin, la creciente
-exigencia del consumo interno y del pedido del
-exterior, hacen que los ganados no aumenten
-en proporciones grandes. Nuestros productores
-prefieren al aumento en cantidad, el aumento
-en calidad.</p>
-
-<p>De 1908 data el último censo ganadero y aunque
-al parecer no llenó todas las exigencias necesarias
-para que se le considerase un trabajo
-sin errores, en conjunto podemos aceptarlo para
-recordar cifras.</p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Censo ganadero">
-<tr class="tdc">
- <td></td>
- <td>Total</td>
- <td>Puro<br />por ciento</td>
- <td>Mestizo<br />por ciento</td>
- <td>Criollo<br />por ciento</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Bovino</td>
- <td class="tdr">29.116.625</td>
- <td class="tdc">3.4</td>
- <td class="tdc">51.7</td>
- <td class="tdc">44.9</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Lanar</td>
- <td class="tdr">67.211.754</td>
- <td class="tdc">1.8</td>
- <td class="tdc">82.5</td>
- <td class="tdc">15.7</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Equino</td>
- <td class="tdr">7.531.376</td>
- <td class="tdc">0.7</td>
- <td class="tdc">22.5</td>
- <td class="tdc">76.8</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Mular</td>
- <td class="tdr">465.037</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Asnal</td>
- <td class="tdr">285.088</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Caprino</td>
- <td class="tdr">3.945.086</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-<tr>
- <td class="tdl">Porcino</td>
- <td class="tdr">1.403.591</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<p class="blanc-line">La poca inmigración que se dedica á la ganadería,
-y la población argentina numerosa que tiene
-en ella su riqueza, ha conseguido mejorar en
-cantidad los ganados, sin que sin embargo haya
-llenado aun su fin de una manera completa.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span></p>
-
-<p>En cuanto á las otras industrias, sería simple
-trabajo de enumeración tomar cada una de ellas
-á fines de recordar cantidades: es innecesario
-desde que la marcha enunciada en el anterior capítulo,
-continúa sin mayores variaciones y sólo
-agregándose á las ya existentes alguno que otro
-ensayo de industria nueva. De cualquier modo
-recordaré estas pocas cifras: azúcar, producción,
-127.322 toneladas; 20.915.509 litros alcohol;
-vino: 379.699.708 (segun censo industrial);
-cerveza, 86.256.062; tabaco, 9.922.286<a name="FNanchor_63_63" id="FNanchor_63_63"></a><a href="#Footnote_63_63" class="fnanchor">[63]</a>.</p>
-
-<p>Pero la industria argentina, exceptuadas la
-agricultura y la ganadería, produce sólo para
-el consumo: la línea de exportación durante
-1909 dió un valor total de 397.350.528 pesos
-oro; pues bien, de esa suma 153.548.356 pesos
-oro pertenecen á productos de la ganadería, y
-230.756.095 pesos oro a productos de la agricultura.
-En cambio la importación está distribuída
-entre cantidad de productos de industrias dis<span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span>tintas;
-son estas las principales cifras: substancias
-alimenticias, 23.014.691 pesos oro: materiales
-textiles y sus artefactos, 59.923.199 pesos
-oro; hierro y sus artefactos 36.575.232 pesos
-oro; locomoción y transportes, 31.711.285 pesos
-oro; materiales de construcción, 28.365.889
-pesos oro.</p>
-
-<p>Con todo, el saldo á favor, que en resumen es
-índice de riqueza nacional alcanzó á 94.594.433
-pesos oro, notable cifra tratándose de un país
-nuevo, y más notable aun si se agrega que
-la renta aduanera por tales conceptos sumó
-73.455.177 pesos oro.</p>
-
-<p>Las naciones que tienen en la actualidad mayores
-relaciones comerciales con la Argentina,
-en consideración á los valores de importaciones
-y exportaciones, están en el siguiente orden:
-Reino Unido, Alemania, Estados Unidos de
-América, Francia, Bélgica, Italia<a name="FNanchor_64_64" id="FNanchor_64_64"></a><a href="#Footnote_64_64" class="fnanchor">[64]</a>.</p>
-
-<p>Tanta cifra de riquezas y de comercio, unido
-á la escasez de reclamaciones de orden comer<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span>cial
-internacional, supone otra cosa más: vale
-decir, que no ha de ser tan malo el régimen
-económico argentino, que no ha de ser tan corriente
-la mala fe y los abusos; de otro modo los
-hechos revelarían algunos datos que en la actualidad
-no revelan.</p>
-
-<p class="blanc-line">3. La tranquila vida política de todos estos últimos
-años ha influído para que el país prosperara.
-Sólo un conato de revolución nacional, el
-del 4 de febrero de 1905 y el cambio de presidencias
-en los casos determinados por la Constitución,
-son los hechos notables de la vida política:
-la interminable serie de revoluciones
-provinciales y la correspondiente intervención
-nacional, no deben considerarse sino como restos
-de algo que se extingue, de los cuales renacerán
-formas nuevas de organización ó la organización
-verdadera dentro de la forma actual.</p>
-
-<p>El período de la presidencia del doctor Uriburu,
-á cuyo final pertenece el principio de la época
-que estudiamos, tuvo en lo económico las di<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>ficultades
-que origina el mantenimiento de la
-paz armada.</p>
-
-<p>En 1898, por segunda vez ocupó la presidencia
-argentina el general Roca: continuaron los
-gastos y preparativos bélicos que afortunadamente
-cesaron sin que tuviera lugar la esperada
-guerra.</p>
-
-<p>El aumento de la población y el desarrollo de
-la industria, del ejército, armada é instrucción
-pública, obligó á la reforma de la Constitución
-nacional, realizada en las postrimerías del anterior
-gobierno, de modo que desde el comienzo
-de éste, el poder ejecutivo contó con tres ministros
-más, y la representación nacional se hace
-con diferente base.</p>
-
-<p>El agio y la inestabilidad de la moneda dió motivo
-á que se dictara la ley de conversión que
-aún subsiste. En fin, y como medida de honor
-nacional, á esta época pertenece también el
-arreglo de las deudas externas de Córdoba,
-Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Tucumán,
-San Luis, San Juan y Catamarca.</p>
-
-<p>En 1904 comienza el período presidencial del<span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span>
-doctor Quintana, que con ideas de orden quería
-dejar honda huella de su paso por el gobierno.
-El doctor Quintana falleció poco después de su
-ascensión al poder.</p>
-
-<p>No me corresponde y no deseo abrir juicio
-alguno referente á la presidencia del doctor Figueroa
-Alcorta. No obstante, si para el estudio
-débense tomar en cuenta los datos que llamaré
-científicos y los vulgares, ambos parecen demostrar
-que no podría el juicio ser favorable. Y
-esto no sólo en la faz política, en el sentido corriente
-del término. También en la faz económica.
-El doctor Osvaldo M. Piñero, autoridad insospechable,
-que en su carácter de presidente
-de la contaduría nacional ha podido observar de
-cerca el manejo de fondos públicos y los recursos
-económicos á que se ha acudido, en un artículo
-publicado últimamente mostraba cómo la
-sana práctica gubernativa de no gastar sino lo
-que se tiene y dejar el uso del crédito externo é
-interno para los casos de suma necesidad, había
-sido substituída por la emisión de títulos y
-colocación de empréstitos, sin ningún cuidado<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span>
-y por cualquier motivo. Apoyaba sus afirmaciones
-en hechos y cifras, y terminaba con estas
-palabras: «Hay, pues, que reaccionar francamente
-contra esta viciosa corruptela á que nos
-venimos entregando con tanta irreflexión. Debemos
-volver á la sana y prudente tradición financiera
-del país, que reservaba la autorización
-para negociar un empréstito, á casos muy contados;
-que por eso mismo daban lugar á una
-amplia deliberación de la representación nacional,
-y á un meditado estudio de los órganos de
-la opinión. El país tiene el derecho de ser informado
-é instruído en todos los casos en que se
-trate de aumentar el peso de la deuda pública,
-que él va á servir con sus ahorros; porque él
-sabe que en los días de tribulación financiera,
-en todo es posible realizar economías, menos en
-el servicio íntegro y puntual de la deuda pública.
-Y nuestro país, más que ningún otro de Sud
-América, tiene el deber de proceder con tacto,
-desde que le cabe el honor de haber sostenido
-ante el concierto de las naciones, en Río
-Janeiro y en La Haya, el principio de la abo<span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span>lición
-del cobro compulsivo de las deudas»<a name="FNanchor_65_65" id="FNanchor_65_65"></a><a href="#Footnote_65_65" class="fnanchor">[65]</a>.</p>
-
-<p>Al mismo tiempo, el doctor Montes de Oca,
-presentaba en el congreso nacional un proyecto
-destinado á limitar la facultad del congreso de
-ordenar y autorizar gastos sin estudio ni cuidado
-alguno.</p>
-
-<p>Quiere ésto decir que ejecutivo y congreso,
-halagados quizás por la abundante riqueza nacional
-han ido más allá de lo justo y necesario,
-obligando á los hombres que alcanzan á ver á
-alguna distancia, á levantar la voz para detener
-la corriente.</p>
-
-<p>En cuanto á las manifestaciones diarias de la
-prensa y del pueblo, que acusaban al gobierno
-de malos manejos de fondos, injustas concesiones
-de tierras y algunas otras cosas por el estilo,
-no es posible tomarlas en cuenta en un trabajo
-serio, mientras no se consiga reunir los indispensables
-elementos de juicio.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span></p>
-
-<p class="blanc-line">4. En lo que á vías de comunicación se refiere,
-las líneas tendidas vinculan de continuo, poblaciones
-é individuos. Los antiguos sistemas de
-transporte se alejan cada vez más de los centros
-de civilización para ir á regiones más apartadas
-donde las necesidades los reclaman. Nuevas
-concesiones y líneas en proyecto, valorizan las
-tierras al solo anuncio de su proximidad. El 1<sup>o</sup>
-de abril de 1910 la superficie total recorrida por
-ferrocarriles en territorio argentino alcanza la
-cifra de 27.138,1 kilómetros. La red ferrocarrilera
-toca por el norte con Bolivia y deja concluído
-con ello un trozo del ferrocarril intercontinental
-proyectado; en Santa Fe llega á Resistencia;
-de Buenos Aires se llegará en ferrocarril
-hasta el Paraguay; por el oeste, Chile y la
-Argentina, han vencido y perforado los Andes
-y el tránsito de trenes es diario en el inmenso
-túnel; por el sur, se llega al Río Negro y en los
-territorios comienzan las construcciones de
-ferrocarriles. Nuevos sistemas se ponen en práctica;
-el <i>ferriboat</i> atraviesa el Paraná, y la exposición
-ferroviaria con la simple y sencilla mues<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span>tra
-de los sistemas nuevos y de los antiguos no
-solo da á conocer los adelantos inmensos, sino
-también el carácter de buenos entre los mejores
-que revisten nuestros ferrocarriles.</p>
-
-<p>El telégrafo se extiende en toda la república
-y alcanza los últimos adelantos de la materia:
-el inventor del telégrafo sin hilos visita la Argentina
-con el deseo de establecer la comunicación
-directa con Europa. Los teléfonos son comunes
-en todas las ciudades de alguna importancia.</p>
-
-<p>El correo alcanza las más remotas regiones y
-necesita para cumplir su misión el trabajo de
-10.121 empleados.</p>
-
-<p>Las ciudades todas tienen líneas de tranvías
-y la electricidad substituye paulatinamente á la
-fuerza animal.</p>
-
-<p class="blanc-line">5. La enseñanza primaria, base de toda democracia,
-ha continuado el impulso que se le diera
-en el período anterior: las provincias pobres no
-pueden costearla y la nación se ve en la necesidad
-de socorrerlas con subvenciones para que
-puedan llenar esa misión primordial; desgra<span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span>ciadamente
-una vez que tienen asegurada una
-ayuda nacional para tales fines, olvidan que esa
-ayuda no debe ser regla, la incorporan á sus
-cálculos y no siempre se les da el destino para
-el que se las había previsto: la nación entrega
-las sumas y no interviene en la repartición de
-ellas. Olvídase que el artículo 5<sup>o</sup> de la Constitución
-nacional exige como condición para que el
-gobierno federal garantice á cada provincia el goce
-y ejercicio de sus instituciones, que ellas á su
-vez aseguren la administración de justicia, el
-régimen municipal y la educación común.</p>
-
-<p>Afortunadamente la ley Láinez invadiendo
-con suavidad y diplomacia las jurisdicciones
-provinciales promete asegurar en ellas la educación
-con escuelas y hechos más positivos que
-sus constituciones<a name="FNanchor_66_66" id="FNanchor_66_66"></a><a href="#Footnote_66_66" class="fnanchor">[66]</a>.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span></p>
-
-<p class="blanc-line center">ESCUELAS DE LA LEY 4874</p>
-
-<div class="center blanc-line small">
-<table class="bigboxwr" cellpadding="2" cellspacing="0" summary="ESCUELAS DE LA LEY 4874">
-<tr class="tdc">
- <td rowspan="3" class="bb">Provincias</td>
- <td colspan="5" class="bb1">Educandos</td>
- <td colspan="4" class="bb1 no-br">Escuelas</td>
-</tr>
-<tr class="tdc">
- <td rowspan="2" class="bb">Alumnos en 1910 según datos estadísticos incompletos</td>
- <td rowspan="2" class="bb">La inscripción anterior corresponde al siguiente número de escuelas</td>
- <td rowspan="2" class="bb">Inscripción calculada para 1910 en noviembre 30</td>
- <td rowspan="2" class="bb">Inscripción en 1909</td>
- <td rowspan="2" class="bb">Aumento habido en 1910</td>
- <td rowspan="2" class="bb">Escuelas existentes el 31 de diciembre de 1909</td>
- <td colspan="2" class="bb1">Creadas en</td>
- <td rowspan="2" class="bb no-br">Total de escuelas en enero 31 de 1911</td>
-</tr>
-<tr class="tdc">
- <td class="bb">1910</td>
- <td class="bb">1911</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Buenos Aires</td>
- <td>3.801</td>
- <td>54</td>
- <td>3.900</td>
- <td>1.554</td>
- <td>2.346</td>
- <td>21</td>
- <td>77</td>
- <td>29</td>
- <td class="no-br">127</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Santa Fe</td>
- <td>7.319</td>
- <td>90</td>
- <td>7.400</td>
- <td>2.842</td>
- <td>4.558</td>
- <td>30</td>
- <td>66</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br">96</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Entre Ríos</td>
- <td>5.046</td>
- <td>49</td>
- <td>5.100</td>
- <td>4.485</td>
- <td>615</td>
- <td>44</td>
- <td>14</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br">58</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Corrientes</td>
- <td>4.913</td>
- <td>39</td>
- <td>5.000</td>
- <td>4.783</td>
- <td>217</td>
- <td>35</td>
- <td>7</td>
- <td>65</td>
- <td class="no-br">107</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Córdoba</td>
- <td>4.832</td>
- <td>47</td>
- <td>4.900</td>
- <td>3.604</td>
- <td>1.296</td>
- <td>38</td>
- <td>3</td>
- <td>47</td>
- <td class="no-br">98</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">San Luis</td>
- <td>7.708</td>
- <td>146</td>
- <td>8.500</td>
- <td>3.622</td>
- <td>4.878</td>
- <td>45</td>
- <td>138</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br">183</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Mendoza</td>
- <td>3.750</td>
- <td>34</td>
- <td>3.750</td>
- <td>3.674</td>
- <td>76</td>
- <td>31</td>
- <td>21</td>
- <td>1</td>
- <td class="no-br">53</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">San Juan</td>
- <td>6.737</td>
- <td>59</td>
- <td>6.737</td>
- <td>4.685</td>
- <td>2.052</td>
- <td>40</td>
- <td>29</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br">69</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Santiago del Estero</td>
- <td>7.591</td>
- <td>104</td>
- <td>7.600</td>
- <td>4.677</td>
- <td>2.923</td>
- <td>58</td>
- <td>64</td>
- <td>26</td>
- <td class="no-br">148</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Catamarca</td>
- <td>8.235</td>
- <td>91</td>
- <td>8.500</td>
- <td>3.862</td>
- <td>4.638</td>
- <td>43</td>
- <td>57</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td class="no-br">100</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">La Rioja</td>
- <td>3.824</td>
- <td>35</td>
- <td>4.001</td>
- <td>4.001</td>
- <td class="tdc">&mdash;</td>
- <td>33</td>
- <td>12</td>
- <td>7</td>
- <td class="no-br">52</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Tucumán</td>
- <td>3.899</td>
- <td>43</td>
- <td>3.900</td>
- <td>3.788</td>
- <td>112</td>
- <td>40</td>
- <td>43</td>
- <td>25</td>
- <td class="no-br">108</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Salta</td>
- <td>5.150</td>
- <td>82</td>
- <td>5.200</td>
- <td>3.183</td>
- <td>2.017</td>
- <td>40</td>
- <td>54</td>
- <td>7</td>
- <td class="no-br">101</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="tdl">Jujuy</td>
- <td class="bb1">2.134</td>
- <td class="bb1">38</td>
- <td class="bb1">2.134</td>
- <td class="bb1">1.538</td>
- <td class="bb1">596</td>
- <td class="bb1">28</td>
- <td class="bb1">10</td>
- <td class="bb1">3</td>
- <td class="bb1 no-br">41</td>
-</tr>
-<tr class="tdr">
- <td class="ti3 tdl">Totales</td>
- <td>74.939</td>
- <td>911</td>
- <td>76.622</td>
- <td>50.298</td>
- <td>26.324</td>
- <td>526</td>
- <td>605</td>
- <td>310</td>
- <td class="no-br">1341</td>
-</tr>
-</table></div>
-
-<div class="blockquote">
-
-<p>«Por la fecha en que nos encontramos, no es posible tener la estadística completa del año 1910.
-Aproximadamente se calcula que habrán funcionado 950 escuelas con 76.000 ó 77.000 alumnos».</p>
-
-</div>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span></p>
-
-<p>Son considerables los progresos de la instrucción
-primaria pero alejándose de las ciudades
-grandes, y de los lugares de mayor población,
-sobre todo internándose en la república,
-es todavía muy deficiente. Hasta se ignora el
-idioma en algunos lugares apartados: he tenido
-oportunidad, en un pueblo de Santiago
-del Estero, de verificar el hecho: hombres, criollos
-al parecer, vestidos á la usanza nuestra,
-no han entendido lo que les decía en castellano
-y alguien que me veía asombrado, me expresó
-que aquellas gentes sólo entendían el
-quichua. Cosa por el estilo pasa en algunas poblaciones
-de Corrientes en que solo entienden
-guaraní.</p>
-
-<p>La enseñanza secundaria y normal, no obstante
-todos los perjuicios que sufre algunas veces
-por obra de ministros que son políticos, y
-no hombres que conozcan los problemas educacionales,
-ha aumentado si bien no en intensidad,
-en cantidad, contándose ahora 27 colegios nacionales
-y 44 escuelas normales. Desde algunos
-años se intenta la formación del profesorado
-secundario, aunque hasta ahora sean inciertos<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span>
-sus resultados, no obstante rumbosidades de
-institutos especiales.</p>
-
-<p>En fin, completan la educación general los institutos
-para determinadas enseñanzas.</p>
-
-<p>La enseñanza superior ha agregado una universidad
-más, la de La Plata, y se han dado
-últimamente grandes ventajas á la universidad
-provincial de Santa Fe.</p>
-
-<p>La educación en general, en sus diversas ramas,
-ya es materia nacional. Es producto nuestro,
-hecho por nuestros hombres. Se aceptan
-determinados planes extranjeros ó se emplea
-algunos profesores contratados en Europa. Pero
-en general, los hombres que se dedican á todas
-las enseñanzas desde el maestro de grado hasta
-el rector de la universidad, son argentinos. Y
-todo podría serlo, aun los institutos para los
-cuales se traen de fuera profesores, si no existiera
-la tendencia general en nuestros hombres
-de creer como axiomática verdad lo que le dice
-un libro extranjero ó lo que cuenta cualquier
-<i>sabio</i> ú orador que nos visita, sin fijarse que lo
-mismo decía uno de los nuestros de quien no<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span>
-se hacía caso; ha sido así necesario que se trajera
-profesores alemanes para que se creyera en
-la necesidad de preparar el profesorado secundario,
-olvidando una de las funciones que desempeñaba
-la Facultad de Filosofía y Letras:
-ha sido necesario que Clemenceau nos dijera lo
-que era la democracia para que creyéramos que
-nos dábamos cuenta de ello: que Ferri nos repitiera
-con su mágica palabra lo que tantos nos
-dicen; que France cantara, quizás con ironía,
-nuestra grandeza, ó la expresara con calor Blasco
-Ibáñez para que nos complaciera tal estado.
-En fin, que Lorini mostrara nuestros vicios políticos
-y administrativos para que nos alarmáramos,
-como si no estuviéramos á diario sintiendo
-sus consecuencias.</p>
-
-<p>La educación, decía, se hace nacional, en el
-sentido de que nos bastamos para darla. Y es
-éste uno de nuestros grandes progresos, y un
-factor de la transformación social argentina.
-Creo que el fin de todos nuestros adelantos debe
-ser convertir en trabajo nacional todo lo que
-pudiendo ser nacional está en manos extranje<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span>ras:
-la fabricación de máquinas, las faenas agrícolas,
-las grandes industrias... Hacer que el
-pueblo nuevo, transformado, el argentino descendiente
-de extranjero ó que aun lleve en su
-sangre recuerdos del aborígen adapte á sí todo
-lo que no ha adaptado hasta ahora y sepa bastarse
-á sí mismo. Y bien, por fortuna la educación
-ha avanzado mucho en ese camino.</p>
-
-<p class="blanc-line">6. En esta época, los adelantos periodísticos
-han colocado á la prensa argentina entre las mejores
-del mundo. El desarrollo de las bellas artes
-no ha tomado aun carácter nacional y su estado
-no difiere del que mencioné en el anterior
-capítulo. Las diferentes religiones no causan
-problema alguno entre nosotros, desde que
-la libertad de cultos existe y es una de las mejor
-aseguradas. Vivimos con las costumbres
-europeas y sus modificaciones de adaptación
-local y las costumbres de tierra adentro, de
-todos conocidas, por lo menos de oídas, imprimen
-algunas características especiales que
-tienden á desaparecer.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span></p>
-
-<p class="blanc-line">7. Antes de terminar y como hechos que también
-entran como factores en la transformación
-social que se opera, y que tienen sus
-raíces y su fuerza en la inmigración, es deber
-recordar la existencia del socialismo, que
-recién nacido en la época anterior es adulto en
-ésta, y del anarquismo, cosa bien distinta aunque
-á veces se les confunda de la manera más
-lamentable.</p>
-
-<p>Respecto del socialismo, he ya referido á su
-origen en la Argentina y su foco en la capital:
-entiendo hablar del socialismo del partido
-socialista; no de las asociaciones de obreros
-que toman nombre parecido: lo hago así
-porque es el primero el que se presenta como
-movimiento solidario en la Argentina,
-de los movimientos de la clase obrera de Europa.</p>
-
-<p>Con la industria, con los deseos y aspiraciones
-proletarias, con el constante encarecimiento
-de la vida, el hecho extraño se hace cuestión
-nacional; los obreros son muchos, el partido
-crece, hombres intelectuales argentinos se po<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span>nen
-á su cabeza; los pocos socialistas de la época
-anterior forman ahora millares, se disciplina
-el partido y en las elecciones da ejemplo de
-civismo y honradez, cumpliendo con el deber
-de votar y no comprar electores. Podrá ó no
-tener razón de ser el socialismo, considerado
-como semejante al europeo, y podrán ó no ser
-exactas las afirmaciones del profesor Ferri al
-respecto; mas lo cierto es que el partido socialista
-tiene aspiraciones delineadas, muy distintas
-de las cartas orgánicas de tantos partidos
-que mueren después de un tiempo de parálisis
-infantil; cierto es que la cuestión obrera, semejante
-ó no á la de Europa, se presenta en nuestra
-tierra, y dentro de ella con caracteres bien
-distintos en la capital de los que tiene en las provincias.
-En una ú otra forma, resultará siempre
-cierto que «las naciones de este continente
-no podrán impedir que el socialismo las invada,
-más temprano á las unas, más tarde á
-las otras, á todas cuando las formas productivas
-nuevas hayan desalojado por completo
-á las antiguas y coordinado así el hecho de<span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span>
-la propiedad con el modo de producción»<a name="FNanchor_67_67" id="FNanchor_67_67"></a><a href="#Footnote_67_67" class="fnanchor">[67]</a>.</p>
-
-<p>El partido, formado en un principio con elementos
-europeos, ha seguido una orientación
-fija, luchando sin desfallecimientos, explicando
-razones, aunque por desgracia no siempre se
-hayan mantenido todos sus elementos en el camino
-de orden y conquistas paulatinas, que son
-parte de su programa. Se ha apoderado de almas
-argentinas, les ha explicado cómo el internacionalismo
-no se opone al patriotismo y como
-puede conciliarse con él<a name="FNanchor_68_68" id="FNanchor_68_68"></a><a href="#Footnote_68_68" class="fnanchor">[68]</a>; en fin, ha fundado
-diarios que divulgan sus ideas.</p>
-
-<p>Sea como consecuencia del constante reclamo
-de los representantes del elemento obrero,
-sea por convicción traída por el análisis de hechos,
-la legislación argentina ha debido por
-necesidad ser pródiga en proyectos y leyes de
-trabajo. Es de allí que se ha originado notable
-proyecto de ley nacional del trabajo, del doc<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span>tor
-Joaquín V. González, y el departamento nacional
-del trabajo, la ley sobre trabajo de mujeres
-y niños, los proyectos sobre accidentes del
-trabajo, seguros de obreros y tantos otros. En
-cuanto á la ley de residencia y la de seguridad
-social se refieren á la defensa respecto de elementos
-perturbadores y anárquicos, y no á los
-reclamos de los socialistas.</p>
-
-<p>El socialismo argentino, hecho nuevo llamado
-á tener grandes consecuencias, nacido cuando
-las condiciones generales del país y la transformación
-de su vida industrial y de sus elementos
-étnicos lo hicieron posible, es uno de los hechos
-más característicos de la vida argentina
-contemporánea.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Cosa bien distinta al socialismo es el anarquismo.
-Hace más de quince años, el representante
-argentino en Washington, enviaba á nuestro
-gobierno una recopilación é informe sobre
-los medios de represión del anarquismo, puestos
-en práctica en las naciones de Europa. Ni
-entonces ni después, por mucho tiempo, se pen<span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span>só
-que fuera posible que el anarquismo echara
-raíces, y pudiera existir en la Argentina.</p>
-
-<p>Esta tendencia nació con Bakounine á mediados
-del siglo pasado: considerando á las clases
-obreras incapaces de mantenerse emancipadas
-una vez que hubieran conseguido tal estado,
-creía de mayor conveniencia limitar la
-propaganda á lo que fuera destrucción y mantener
-tal orden ó mejor dicho tal desorden como
-ideal de situación permanente. <i>La Alianza de la
-democracia socialista</i>, siguió sus ideas<a name="FNanchor_69_69" id="FNanchor_69_69"></a><a href="#Footnote_69_69" class="fnanchor">[69]</a>. De
-allí en adelante el anarquismo se fué separando
-cada vez más del socialismo, hasta ser dos cosas
-completamente distintas. Sus secuaces han
-invadido toda Europa, y han comenzado por
-las vías de hecho á realizar su programa final.</p>
-
-<p>La creencia en la imposibilidad de su introducción
-á nuestra tierra fué debilitándose cuando
-se vieron signos inequívocos de su existencia
-en ella. Apareció primero un diario, <i>La Pro<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">[216]</a></span>testa</i>;
-se formó después un partido que las gentes
-confundieron durante algún tiempo con los
-socialistas; un día estalló la primera bomba
-anarquista que mató á un niño: la población y
-la prensa se alarmó llamando á aquél, día de
-luto en los anales argentinos. Los gobiernos,
-no obstante considerar insuficiente y de aplicación
-equívoca la ley de residencia sancionada
-pocos años antes, nada hicieron, pasado el primer
-momento de excitación. Luego, los hechos
-fueron de más serias consecuencias: el jefe de
-policía de la capital y su secretario fueron
-víctimas de una bomba anarquista. Después
-otra bomba anarquista hizo estragos en el teatro
-Colón de la misma ciudad; entonces se
-comprendió la necesidad de evitar que aquellos
-hechos se repitieran y á toda prisa se sancionó
-una ley de seguridad social, en la que
-se reprime á todo trance, sin que á la sanción
-de ella precediera un estudio serio del problema.
-No obstante, no era por falta de datos y
-conocimiento de la situación que el estudio no
-se hacía; era más bien por pereza criolla. Poco<span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span>
-tiempo antes de su muerte, el jefe de policía de
-la capital, coronel Falcón, en una nota elevada
-al ministro del interior exponiendo sus vistas sobre
-los acontecimientos socialistas y anarquistas
-que se sucedían en el país en esos días,&mdash;mayo
-de 1909,&mdash;recordaba entre los factores de la
-violencia, el <i>sectarismo anarquista</i>: «éste conglomerado
-el más peligroso como representación
-doctrinaria, era ya conocido por la policía.
-Guarda en su seno todo lo que tiene de disolvente
-y destructor el organismo social, todos
-sus ideales van á una negación y lo mismo que
-en otras partes entre nosotros, su lema es la
-propaganda por la acción, acción revolucionaria
-de destrucción pura y simple. Arrasar con
-lo existente por cualquier medio, sin elegir:
-destruir, porque nada debe existir organizado...
-cualquiera que sea la teoría parcial que profesen
-los varios grupos en que se divide y disienten,
-sólo coinciden en la supresión absoluta de toda
-entidad social orgánica»<a name="FNanchor_70_70" id="FNanchor_70_70"></a><a href="#Footnote_70_70" class="fnanchor">[70]</a>.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span></p>
-<p>El programa del partido anarquista de la Argentina,
-lo conoce desde tiempo el público: en
-cuarta hoja de <i>La Protesta</i> se han publicado
-hasta hace poco los «fundamentos de la idea
-anarquista». Declarábase allí: 1<sup>o</sup>, los anarquistas
-son irreligiosos, porque consideran que las
-religiones son medios de explotación é hipótesis
-absurdas; 2<sup>o</sup>, el capital es una explotación; 3<sup>o</sup>,
-el gobierno es una entidad inútil que sirve sólo
-para mantener la explotación capitalista; 4<sup>o</sup>, la
-política es lucha de ambiciones; los anarquistas
-son impolíticos; 5<sup>o</sup>, las leyes favorecen á los privilegiados;
-los anarquistas son adversarios de
-toda legislación; 6<sup>o</sup>, la división de la tierra en
-patrias, es injusta, el mundo es de todos; los
-anarquistas proclaman la abolición de las patrias.
-«Síntesis: los anarquistas queremos una
-sociedad en que cada hombre se gobierne á sí
-mismo y en la que los medios de producción
-estén al alcance de todos los hombres. Anarquía<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span>
-es la vida libre, sin que política, ni social ni
-económicamente un hombre predomine sobre
-otro.»</p>
-
-<p>En otro documento explicaban la anarquía como
-hecho congénito de la especie, nacida en
-los primeros tiempos de la humanidad, y ahora
-cuerpo de doctrina: independiente de cualquier
-otro, con límites y caracteres netamente definidos:
-agregando: «si bien aceptamos las luchas
-de clases como una ineludible fatalidad histórica,
-somos humanistas, puesto que vamos á
-la abolición de todos los privilegios, á la liberación
-de todos los hombres en una sociedad de
-igualdad y de justicia. <i>Nos oponemos, pues, á la
-tendencia</i> que en nombre de un mal entendido
-determinismo económico ó social nos llevaría
-solamente á una nueva tiranía obrera ó anarquista,
-que <i>no sería la mejor</i> de las tiranías. Por estar
-convencidos de que tanto para los individuos
-como para los pueblos son necesarios <i>grandes
-ideales</i> que sirviendo de lenitivo á los sinsabores
-de las tremendas luchas del presente, sean también
-estrellas directrices en el camino áspero<span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span>
-del progreso, propagamos el comunismo anárquico
-como forma suprema de la futura convivencia
-social»<a name="FNanchor_71_71" id="FNanchor_71_71"></a><a href="#Footnote_71_71" class="fnanchor">[71]</a>. Á continuación, habla el manifiesto,
-de cómo en la Argentina el anarquismo
-tiene razón de ser, y usa de los términos de
-grueso calibre habitual en aquella literatura.</p>
-
-<p>De todas estas cosas se desprenden para nuestro
-estudio diversas consecuencias: en primer
-lugar, la existencia en la Argentina de anarquistas
-que forman partido y desean la destrucción
-de todo régimen; 2<sup>o</sup>, la existencia, por propia
-confesión, de anarquistas que buscan mejoras
-sociales, sosteniendo que la destrucción de todo
-régimen es el ideal que se tiene en vista para la
-acción, aunque no se crea en su posible realidad;
-3<sup>o</sup>, la separación absoluta entre socialistas
-y anarquistas, separación que da motivo
-á la formación de dos partidos distintos, con
-métodos é ideas diferentes, y que por error se
-les confunde con frecuencia.</p>
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span></p>
-<p>Entiendo que el anarquismo es un partido
-equivocado, cuya existencia es un peligro para
-la humanidad: pero entiendo también, que dado
-que su existencia en la nación está probada, se
-impone el estudio científico de esta manifestación
-social para encontrar los medios de prevenirlo;
-la investigación respecto de la parte de verdad
-que puedan tener sus afirmaciones que se refieren
-á hechos injustos, para evitar todo reclamo
-con fundamento, y al mismo tiempo para tener,
-al aplicar penalidades, la conciencia de proceder
-dentro de la más estricta justicia.</p>
-
-<p>El elemento anarquista es en su mayoría extranjero,
-pero la constante propaganda, hace
-secuaces entre los argentinos. Tengo informes
-de que muchos obreros que trabajan en el puerto
-de la capital, que son argentinos, sobre todo
-los naturales de Corrientes, se hacen anarquistas.
-La propaganda es certera: pocas ideas vagas,
-dos ó tres precisas, que hieren sentimientos
-comunes: el de la injusticia del régimen económico
-sobre todo, el de humillación después;
-basta entonces que la idea caiga en el cerebro<span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">[222]</a></span>
-de un hombre con poco desarrollo intelectual y
-de algún carácter, y se tiene allí formado un
-anarquista.</p>
-
-<p>He tomado con alguna detención estas dos
-manifestaciones de la vida argentina contemporánea
-porque concurren á caracterizar una época.
-No sólo en la composición étnica de la población,
-en los progresos en todas sus formas,
-en el estado económico, se nota la transformación
-social; se ve también que las ideas traídas
-por la inmigración fecundan en esta tierra; que
-hechos sociales nuevos, de la mayor importancia,
-acompañan á la transformación incesante.
-En 1853 nadie hubiera podido pensar en la existencia
-en la Argentina de lo que después sería el
-anarquismo, ni siquiera en los socialistas. Hoy,
-la realidad la evidencia.</p>
-
-<p class="blanc-line">8. Con ello concluyo el bosquejo de nuestra
-época: que los adelantos de la industria, del trabajo
-y de la ciencia, marchen acompañados de la
-justicia, del orden, del buen gobierno, para que
-sean infundadas las ironías de la Europa res<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span>pecto
-de nosotros; que se respeten las autoridades,
-y que éstas á su vez ayuden á los trabajadores,
-eviten las protestas y mitiguen amarguras.
-Así podrá la Argentina festejar el segundo
-centenario de la revolución de mayo, con un
-himno verdadero de victoria!</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">[224]</a></span></p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span></p>
-
-<h2 id="CAPITULO_V">CAPÍTULO V<br />
-
-<span class="small smcap">transformación social é instituciones</span></h2>
-
-<div class="blockquote">
-
-<p>1. Factores que deben considerar el historiador y el legislador.&mdash;2.
-La transformación material y étnica
-de la República Argentina. La mestización y el hibridismo.
-Los aportes inmigratorios.&mdash;3. El carácter del
-pueblo argentino. Afirmaciones de Le Bon. Falta de
-fundamento. Una opinión de Belmar sobre el porvenir
-del Río de la Plata.&mdash;4. Nacimiento y transformación
-de las instituciones. Acuerdo necesario entre sociedad
-é instituciones. El problema respecto de la Argentina.
-Disposiciones constitucionales ó legales de
-relativa permanencia y disposiciones transitorias.
-Conclusión.</p>
-
-</div>
-
-<p class="blanc-line">1. Las estadísticas, las cifras, los datos geográficos,
-históricos, sociológicos, antropológicos, la
-psicología social, la educación, las costumbres,
-las instituciones políticas, leyes, constituciones,<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span>
-todo es necesario para seguir la trama del desenvolvimiento
-de un pueblo. El mayor conocimiento
-de tantos factores y de todas las situaciones
-que su combinación provoca, tiene la mayor
-utilidad para el historiador y para el legislador:
-el uno buscará en la aparente desarmonía de
-tantos materiales la ley que rige el conjunto;
-de este modo los hechos que se suceden no se
-le presentarán como al niño que por primera
-vez viaja, las hileras interminables de postes
-del telégrafo que con abrumadora regularidad
-pasan delante de sus ojos á lo largo
-de la vía: se le mostrarán unidos y relacionados
-los unos como causas de los otros ó
-todos ellos como causas ó efectos de algunos
-más. Sale así la historia del primer momento
-de su formación, la de simple colección de hechos,
-para hacer de ellos análisis más prolijo,
-que permita á tal disciplina entrar en la categoría
-de las ciencias. Al otro, al legislador,
-facilitará su tarea; convencido por los estudios
-propios y ajenos, que las instituciones no son
-sino el bronce fundido que debe solidificarse en<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span>
-el molde impuesto de antemano, hará de modo
-que no contradigan las ideas, los modos de ser,
-las situaciones del pueblo á que van destinadas,
-y sólo sabrá que cumplen tal cosa cuando tenga
-el conocimiento más completo posible de las formas
-que han presidido el desarrollo anterior y
-de los factores de toda clase que continúan influyendo
-en la evolución de su pueblo.</p>
-
-<p>De aquí también que para expresar, en el más
-humilde trabajo, como éste, la opinión que se
-tiene sobre la forma en que nuestras instituciones
-han acompañado las transformaciones morales
-y materiales del pueblo argentino, haya
-debido tener en cuenta todos aquellos factores
-en la medida en que ha sido necesario para
-tal estudio.</p>
-
-<p class="blanc-line">2. La transformación material de los modos de
-existencia en la Argentina, es evidente. Se puede
-discutir, sobre el adelanto ó retroceso de
-los argentinos en lo que á moral ó intelectual
-se refiere, á su carácter, á su patriotismo, á
-sus modos de ser en general; pero nadie dis<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span>cute
-el hecho manifiesto de la rapidez é importancia
-de sus adelantos materiales: por ser un
-pueblo nuevo, que partió de una situación
-cercana á la nada, la magnitud del cambio
-es más visible. Desde 1853 á 1910 sólo han
-transcurrido cincuenta y siete años; período tan
-reducido que permite á nuestros hombres de
-alguna edad, relacionar mentalmente una y otra
-época después de haber sido espectadores de tanta
-transformación y tanto cambio. En cada capítulo
-que correspondía á pocos años, he tomado
-en cuenta las principales manifestaciones de
-la actividad: agricultura, ganadería, industrias,
-vías de comunicación. Y el incesante desarrollo
-febril que allí se revelaba, no ha cesado todavía
-y no es posible siquiera vislumbrar cuando disminuirá
-su vertiginosa marcha.</p>
-
-<p>Es natural que debemos considerar los cambios
-refiriéndolos al suelo y haciendo abstracción
-de otras consideraciones, pues en este momento
-entiendo hablar de ellos solamente. Por
-eso, recordémoslos por ahora, sin preguntar en
-cuanto han sido capitales extranjeros los que han<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span>
-permitido tales cosas. No preguntemos tampoco
-cuál es la situación económica argentina y en
-cuanto los banqueros extranjeros, pesan sobre
-su riqueza actual y futura...</p>
-
-<p>En todo ello el factor económico ha ejercido
-influencia poderosa y principal: la idea
-de la ganancia rápida, de volver á la patria
-con ella, ha sido el propulsor eficaz de las corrientes
-inmigratorias; la facilidad de la colocación
-del dinero á alto interés, en otros lugares
-penado por usurario, y aquí permitido como
-justo, ha enviado ingentes capitales, y ha
-opuesto la codicia al peligro de la tardía é hipotética
-restitución. La creencia en la fortuna fácil
-ha borrado de la conciencia de los argentinos,
-las inquietudes que pudiera provocar el pensamiento
-de la carga que en forma de deuda,
-se echaba sobre hijos y descendientes.</p>
-
-<hr class="tb" />
-
-<p>Á la transformación material ha correspondido
-una transformación étnica de importancia
-suma: españoles, indios, negros, mulatos, y
-mestizos, han cedido al inmigrante el derecho<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span>
-de moldear el futuro pueblo. Por condiciones
-geográficas, han sido vencidos en la capital primero,
-luego en el litoral y la lucha dura en el
-interior todavía. No siempre se ha producido la
-substitución; también el mestizaje ha dado sus
-productos que no en todas partes han sido malos;
-productos que han originado juicios á mi
-entender, por excluyentes, parciales.</p>
-
-<p>El doctor Ayarragaray en <i>La anarquía argentina
-y el caudillismo</i> y en <i>La constitución étnica
-argentina</i>, el doctor Bunge en <i>Nuestra América</i>
-y otros autores, consideran el producto del
-mestizaje como inferior y elemento malo, y
-juzgan que necesitará tiempo para que sus
-descendientes adquieran la inteligencia y aptitudes
-de los hijos de pueblos adelantados.
-«En el proceso de la mestización se suman
-los valores de la misma naturaleza; sólo se
-ligan las facultades é instintos comunes y
-vulgares, que forman el sedimento perenne
-de toda alma humana, sea cualquiera la cepa
-de la cual procede. En el híbrido, precisamente
-se combinan los elementos y las apti<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span>tudes
-inferiores; las cualidades superiores, individuales,
-antropológicamente incorporadas á la
-personalidad de la raza, se extinguen, una vez
-destruído el molde originario del tipo. Es la
-esencia sutil volatilizada, cuando se mezclan dos
-perfumes de distinta naturaleza, en un recipiente
-común»<a name="FNanchor_72_72" id="FNanchor_72_72"></a><a href="#Footnote_72_72" class="fnanchor">[72]</a>.</p>
-
-<p>Por de pronto, débese convenir que el mote de
-híbrido con que caracterizan á tales individuos,
-es impropio: el término híbrido «aplícase al
-animal ó al vegetal procreado por dos individuos
-de distinta especie» y nadie sostendrá ya,
-que el hombre blanco y el hombre negro sean
-de especie distinta. En la innumerable gradación
-de pigmentaciones, hay de todo, y si los carácteres
-físicos y aun morales, son diversos, tal diversidad
-no es suficiente para que se llame híbridos
-á individuos que son simplemente mestizos;
-los cruces han producido toda clase de
-individuos: los hay, es verdad de aquellos que<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span>
-responden á todos los caracteres que los autores
-citados les atribuyen, como los hay que responden
-al tipo del <i>coya</i> infeliz, modelo de degeneración.
-Pero en cambio los hay también
-que responden á los caracteres morales de los
-hombres de mayor civilización, que han llegado
-á desempeñar papel importante en la vida argentina,
-como hay mujeres que justifican en un
-todo las amables palabras que les dedica el señor
-Ameghino en un reciente artículo, ó los
-tiernos cantos de poetas y payadores.</p>
-
-<p>El cruce y la amalgama dió, pues, un producto
-mestizo con las más variadas condiciones
-físicas y morales: muchos fueron los pueblos
-existentes en América y diversos entre sí: muchas
-las especies de españoles que vinieron: los
-resultados de sus cruzamientos fueron los más
-diversos, aumentando esta diversidad el factor
-negro.</p>
-
-<p>Con tal amalgama se formó la base étnica argentina
-sobre la que vendrían á influír después
-en formas y cantidades que hemos visto, las
-grandes masas de europeos de todas las nacio<span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span>nes;
-cada una de ellas agregó sus caracteres físicos
-y sus carácteres morales y continuó la
-transformación étnica: mas débese recordar
-también que el <i>carácter</i> de una raza ó de un pueblo
-es un término muy elástico; que los pueblos
-se componen de individuos y que en éstos encuéntranse
-muchos caracteres distintos. Que sólo
-con reservas que siempre se tendrán presentes
-se puede hablar de la formación del <i>carácter</i>
-de una raza ó pueblo.</p>
-
-<p>Este moldeamiento del individuo argentino,
-continúa todavía: á los italianos, españoles,
-franceses se agregaron otros factores: ingleses
-y alemanes, austro-húngaros y suizos; ahora,
-Rusia y Turquía ocupan lugar importante y su
-presencia origina nuevos problemas étnicos. Se
-consideran estos elementos inadaptables, no solubles,
-por así decirlo. Su influencia étnica será
-quizás cuestión de tiempo.</p>
-
-<p class="blanc-line">3. Tanta formación y transformación social dió
-lugar y da aún, á que toda clase de afirmaciones
-respecto del carácter de este pueblo, de esta raza<span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span>
-en formación tenga algún fundamento en los
-hechos, y que junto á himnos de grandeza que
-nacen después de un estudio de las cosas, aparezcan
-juicios pesimistas nacidos también después
-de tal estudio.</p>
-
-<p>Me he referido al principio de este trabajo á
-las afirmaciones de Le Bon en su obra <i>Lois psichologiques
-de l’évolution des peuples</i>. Menester es
-ahora volver á considerarlo. Tiene mayor valor
-respecto de nuestro estudio el libro de Le Bon,
-por dos razones: la primera, por el nuevo sentido
-que da al término raza, retirándolo de las interminables
-cuestiones que se suscitaban y suscitan
-cuando se habla de razas naturales. Sin
-afirmar ni negar la existencia de razas naturales,
-nos encontramos con razas históricas en
-pueblos y naciones, más fáciles de determinar
-que aquellas otras; la segunda, es que al hablar
-de la Argentina no lo hace con ánimo predispuesto
-en pro ó en contra: no es su estudio un
-estudio de la Argentina; ésta llega con otras,
-sólo como ejemplo, como aplicación de principios
-establecidos en la obra, al estudio compa<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span>rado
-de la evolución de los Estados Unidos de
-América y de las repúblicas hispano-americanas.</p>
-
-<p>Por ésto, por tratarse de la aplicación de una
-teoría de ciencia social, la considero. Por la misma
-razón no lo hago con otras obras que ó son
-alabanzas ó reproches más ó menos fundados ó
-infundados, ó son simples descripciones de la
-vida argentina.</p>
-
-<p>El trabajo de Le Bon, en la parte de aplicación
-de la teoría á los hechos, prueba sólo una
-cosa: la grande dificultad que se tiene para hacer
-aplicaciones de ciencia social, cuando no se
-basan en un conocimiento completo del pueblo
-sobre el cual se hace; cuando se toma una época
-para caracterizar un pueblo, y cuando se
-trata de que las cosas encajen en las teorías y
-no que las teorías se adapten á las cosas.</p>
-
-<p>Después de un elogioso estudio de las instituciones
-y pueblo norteamericano, que no escapa
-por eso á algunos tintes sombríos y presagios
-de decadencia, se ocupa de las naciones sudamericanas.
-«Todas han adoptado la constitu<span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span>ción
-política de los Estados Unidos, y viven, en
-consecuencia, bajo idénticas leyes. Y bien, por
-el sólo hecho de que la raza es diferente y le faltan
-las cualidades fundamentales que posee la
-que puebla los Estados Unidos, todas estas repúblicas,
-sin una sola excepción serán presa
-perpetuamente, de la más sangrienta anarquía,
-y á pesar de las riquezas asombrosas de su suelo,
-zozobran las unas después de las otras, en
-dilapidaciones de toda especie, en la bancarrota
-y el despotismo.» Así dice el sabio autor: y
-sin embargo, de todos los antecedentes aportados,
-resulta que fuera absurda falsedad lo que
-tales palabras significan si no fuera sólo un error
-ó ignorancia de las cosas. Ni es cierto que estas
-naciones continúen en sangrienta anarquía, ni
-que la bancarrota, dilapidaciones y despotismo
-las acompañen; y es aventurarse más de lo justo,
-atribuír á tales vicios carácter de perpetuidad.
-Bien es cierto que á reglón seguido Le Bon se
-descubre y muestra cuál ha sido el bagaje de conocimientos
-que le ha permitido pontificar en
-aquél modo. «Es necesario <i>recorrer</i> la notable<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span>
-é imparcial obra de Th. Child, sobre las repúblicas
-hispano-americanas para apreciar lo profundo
-de su decadencia. Las causas están enteramente
-en la constitución mental de una raza
-que no tiene energía, voluntad ni moralidad. La
-ausencia de moralidad sobre todo, sobrepasa lo
-que de peor conocemos en Europa». Hace alguna
-salvedad en favor del Brasil. Citando una
-de las ciudades más importantes, Buenos Aires,
-el autor la declara inhabitable para cualquiera
-que tenga alguna delicadeza de conciencia y moralidad<a name="FNanchor_73_73" id="FNanchor_73_73"></a><a href="#Footnote_73_73" class="fnanchor">[73]</a>.
-En términos parecidos se refiere al
-comercio argentino; así también á las instituciones.
-En seguida «toda la industria y todo el
-comercio están en manos de extranjeros: ingleses,
-americanos y alemanes». «La República
-Argentina cuenta cuatro millones de blancos de
-origen español: no sé si se citaría uno solo fuera
-de los extranjeros, que esté á la cabeza de una
-industria importante». Y termina el capítulo
-«esta espantosa decadencia de la raza latina,<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span>
-abandonada á sí misma, puesta en presencia de
-la prosperidad de la raza inglesa en un país vecino,
-es una de las más sombrías, de las más
-tristes y, al mismo tiempo, de las más instructivas
-experiencias que se pueden citar en apoyo
-de las leyes psicológicas que he expuesto». Es
-en la opinión de Child, viajero en estos pueblos,
-que Le Bon apoyó sus afirmaciones: la obra es
-<i>imparcial</i>, sin que sepamos por qué y vale más
-que estadísticas, memorias y cuánto pudiera
-haber tenido á mano. Así, estas regiones son
-declaradas inhabitables, sin recordar á sus millares
-de compatriotas que en la época vivían en
-ella. Y así también, con igual criterio puede
-hablarnos de falta de moralidad. Olvida la industria
-ganadera, desconociendo á los argentinos
-cualquier intervención en las industrias, y
-á fuerza de atacar, sólo cree que lo bueno lo trajeron
-ingleses, alemanes y americanos, sin recordar
-que son los latinos más latinos, los italianos,
-los que han producido la mayor transformación
-económica y los más grandes adelantos.
-Y amenaza una espantosa decadencia,<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span>
-un cataclismo final, basado siempre en ajenas
-afirmaciones.</p>
-
-<p>El estudio que hemos hecho en todo el trabajo
-demuestra que toda esa amenaza es pueril:
-que la República Argentina, como otras americanas,
-marcha en la vida de los mayores progresos,
-no obstante tantos y tantos vicios que
-puedan imputárseles á sus hijos. Que la raza
-nueva es fuerte, que asciende y no degenera y
-que en su estudio, de complejidad suma, debe
-tenerse mucha cautela. De otro modo, hasta
-los sabios exponen al ridículo su ignorancia.</p>
-
-<p>La parte teórica de la obra de Le Bon es excelente:
-basta recordar la síntesis que hiciéramos
-en el primer capítulo y aplicarla á la Argentina,
-después de conocer todos los datos que
-hemos aportado en los capítulos anteriores; se
-verá así que los resultados son bien distintos de
-los que expresara aquel autor, fundado en sospechosos
-juicios ajenos y con conocimiento incompleto
-de los hechos.</p>
-
-<p>La formación étnica argentina, no ha terminado,
-decíamos antes; continúa. El factor inmigra<span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span>torio
-es su gran palanca y la fusión de todas las
-razas toma forma en el nuevo individuo. Así se
-forman argentinos; el inmigrante se hace argentino
-de corazón, y sus hijos lo son también, de
-corazón y naturaleza: el pilluelo, hijo del inmigrante,
-«ese niño vagabundo y curioso, eterno
-ocupante de la calle, es el que aplaude con
-más calor las escuelas de cadetes, que con su
-encantadora gravedad desfilan en los días de la
-patria, el que viva con bullicioso entusiasmo la
-bandera haraposa del viejo y glorioso batallón,
-el que acompaña á las tropas más lejos, el que no
-falta á la lista, el que se asocia con la más candorosa
-y sincera decisión á todas las cosas populares
-en que está el pabellón y el uniforme»<a name="FNanchor_74_74" id="FNanchor_74_74"></a><a href="#Footnote_74_74" class="fnanchor">[74]</a>.</p>
-
-<p>No estaba en un error, pues, el señor Belmar,
-cuando en su obra escrita en 1856, decía:
-«El porvenir del Río de la Plata está en la
-inmigración y la colonización... florecientes
-campos cubiertos de una inmensa variedad de<span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span>
-productos, ciudades, pueblos, usinas, de toda
-especie, establecimientos agrícolas ó comerciales
-que se diría creados por la varita de algún
-mago, surgen de todas partes, las selvas se aclaran,
-el desierto retrocede con sus huéspedes espantados
-y los ríos que arrastraban cocodrilos
-y camalotes, pasean actualmente rápidos navíos.
-Ligados ya por rieles, telégrafo eléctrico,
-navegación á vapor, <i>y quizás un día por la navegación
-aérea</i>, las dos Américas, los dos mundos
-se darán la mano, para ser sólo y á pesar de los
-grandes ríos, cordilleras y océanos, un mismo
-país donde se desarrolle el vasto bazar de la industria
-universal... Acabamos, repitiendo con
-la más sincera convicción: un gran camino de
-bienestar, un camino largo tiempo esperado, se
-ha abierto para las clases trabajadoras que llenan
-el suelo de Europa, y que manteniendo la
-llaga del pauperismo inquietan á los gobiernos
-y afligen á los gobernados. Esperemos que
-el buen sentido de las poblaciones que sufren,
-y, si necesario es, el sólo instinto del
-interés, les harán ver de más en más, en la<span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span>
-colonización de que acabamos de trazar un
-bosquejo fiel, una providencial tabla de salvación»<a name="FNanchor_75_75" id="FNanchor_75_75"></a><a href="#Footnote_75_75" class="fnanchor">[75]</a>.</p>
-
-<p class="blanc-line">4. Á esta transformación de las cosas é individuos
-ha respondido el nacimiento y transformación
-de las instituciones, que serán después
-materia de nuevas transformaciones. Hemos recordado,
-en cada caso las nuevas leyes de interés
-general, así como las reformas constitucionales
-que los diversos momentos exigían. El
-punto de partida fué la Constitución de 1853 y
-de allí en adelante la legislación del país se
-desarrolló á medida que las necesidades lo
-reclamaban; la legislación española que había
-precedido cedió á la nueva; códigos y leyes
-aparecieron, y muchas veces se adelantaron
-al momento, quizás porque en la mente de sus
-autores estuviera concebida en términos precisos
-la idea y conocimiento de futuros destinos.
-Así se llegó á la época contemporánea, en que<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span>
-los adelantos de la industria y las nuevas orientaciones
-sociales de toda clase demandan imperiosamente
-nuevas legislaciones; en que la inmigración
-hecha poderosa exige el estudio de
-las condiciones en que mejor se adaptará; en
-que la tierra elevando de continuo su precio de
-costo, reclama también un estudio detenido necesario
-para resolver los nuevos problemas que
-se plantean.</p>
-
-<p>Instituciones y sociedad, deben marchar al
-unísono; en el primer capítulo nos ocupábamos
-de tal axioma y en los subsiguientes vimos que
-éste era de aplicación á nuestro estudio. Pero
-tambien allí nos planteábamos el problema que
-resurge ahora; conviene advertir que se presenta
-en la Argentina con mayor importancia
-que en otras naciones, pues fundado en el estudio
-social de pueblos cuya vida y sociabilidad
-se transforma con lentitud, debe aplicarse á un
-pueblo cuyas transformaciones se efectúan con
-grande rapidez.</p>
-
-<p>Las premisas del problema son las siguientes:</p>
-
-<p><i>a</i>) Las instituciones deben acordar con el mo<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span>do
-de ser y con la vida del pueblo al que se destinan;</p>
-
-<p><i>b</i>) El pueblo argentino, varía continuamente
-en la formación de su raza histórica, en el estado
-de su industria y comercio; la rapidez
-de la variación es distinta en una región que
-en otra.</p>
-
-<p>El problema: ¿pueden dictarse constituciones
-y leyes más ó menos permanentes para un
-pueblo en tales condiciones? ¿se debe dejarlo
-con el menor número de ellas, ó sin ellas? ¿se
-puede imponer á todo habitante natural ó extranjero
-una conducta determinada? ¿Cuál puede
-ser la solución para la Argentina?</p>
-
-<p>Entiendo que la cuestión exige varias cosas:</p>
-
-<p>En primer lugar, que se recuerde, que no es
-el pueblo el que debe adaptarse á las instituciones
-sino éstas á aquél; siendo las instituciones
-limitación de derechos ó preservativos contra
-limitaciones traídas por otros individuos, deben
-ser las precisamente necesarias y nada más.</p>
-
-<p>En segundo lugar, que ocurre una distinción:
-unas disposiciones constitucionales ó legales,<span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span>
-responden á modos de ser generales del individuo
-humano. Afirman principios y garantizan
-libertades por las cuales ha luchado la humanidad
-en toda la época contemporánea y en todos
-los pueblos civilizados; principios concebidos
-como aspiraciones unas veces y en otras convertidos
-en realidad; tales son la idea de la libertad,
-el deseo de la intervención de todos
-en la cosa pública, el de la libertad de conciencia,
-el de no ser penado sin juicio previo, y así
-muchos más.</p>
-
-<p>Otras, responden á modos de ser de un pueblo
-en un momento determinado: no tienen la
-universalidad de los anteriores; tales son, la
-religión adoptada por el Estado, el régimen de
-gobierno, el régimen de matrimonio, las instituciones
-que rigen las relaciones privadas; las
-relaciones de comercio libre ó protegido y tantas
-más, bien fáciles de determinar.</p>
-
-<p>Las primeras, aspiraciones humanas, pueden
-y deben ser mantenidas en constituciones y leyes:
-si todos los pueblos las desean, en nada
-influirá la forma de constitución étnica de la Ar<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span>gentina;
-serán buenas en todo momento; más
-aun: aun cuando el pueblo no estuviera en condiciones
-de recibirlas, se pueden mantener como
-ideales que se alcanzarán en parte alguna
-vez; la ley constante de su realidad hace que esto
-no esté en pugna con el principio tal como
-antes lo formulábamos. Leyes y constituciones
-argentinas deben mantener aquellos principios
-de libertad y justicia, que no son argentinos,
-son humanos, y estarán en su lugar en cualquier
-nación.</p>
-
-<p>Las segundas, las que se refieren á nuestro
-modo propio de ser, á un momento de la vida
-argentina, no pueden tener sino carácter de
-transitorias: la forma de gobierno, adoptada
-como transacción en un momento dado, que no
-respondía á todos los antecedentes argentinos,
-que no responde á muchas de las ideas que los
-tiempos han hecho que se originen, que diariamente
-se señala como defectuosa, no tiene carácter
-de permanencia; el régimen del matrimonio
-indisoluble y con derechos distintos de
-los que otras leyes acuerdan, tampoco puede<span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span>
-ser invariable: la religión sostenida por el Estado,
-el régimen de la propiedad, el proteccionismo
-aduanero, no pueden ser permanentes;
-mejor dicho pueden estar sometidas á cambios.</p>
-
-<p>Así las unas serán permanentes y útiles mientras
-se forma la raza histórica argentina; las
-otras serán transitorias, útiles del momento,
-variables en el mañana.</p>
-
-<p>La idolatría constitucional y legal que á diario
-vemos, no tiene razón de ser: que se sustenten
-ideales de libertad y grandeza, de dignidad
-y justicia, pero que no se considere á
-disposiciones meramente transitorias como
-principios indestructibles, revelados por seres
-superiores, libres del error. El respeto á los patriotas
-conciudadanos que nos dieron constitución
-y leyes, consiste en reconocerles el acierto
-con que procedieron en el momento en que rindieron
-sus afanes, la verdad de los principios
-humanos que quisieron afirmar. Pero es irrespetuoso
-el atribuírles la afirmación de bondad
-eterna para otros principios que concibieron<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span>
-sólo como útiles en el momento, pero variables
-después. Si ellos revivieran un instante, su indignación
-sería magna contra el mundo de idólatras,
-que desvirtuando sus intenciones, los
-convierte en falsos profetas.</p>
-
-<p class="blanc-line small">Noviembre de 1910.</p>
-
-<div class="footnotes p6 break-before">
-
-<p class="center">NOTAS:</p>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> <span class="smcap">J. A. García</span>, <i>Introducción al estudio de las ciencias
-sociales argentinas</i>, pág. 90. Buenos Aires. P.
-Igón y C<sup>a</sup>, 1899.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> <span class="smcap">R. Rivarola</span>, <i>La nacionalidad argentina</i>. <i>Rev.
-Athenas</i>, año 1, número 2, página 108, Buenos Aires,
-1901.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> <span class="smcap">V. F. López</span>, <i>Historia de la República Argentina</i>,
-t. I, pág. <span class="smcap">lvi</span>, Buenos Aires, C. Casavalle, 1883.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a> <span class="smcap">G. Le Bon</span>, <i>Lois psycologiques de l’évolution des
-peuples</i>, pág. 41, París, F. Alcan. 1895.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a> <span class="smcap">G. Le Bon.</span>, <i>bo cit.</i>, pág. 44.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a> <span class="smcap">E. R. A. Seligman</span>, <i>La interpretación económica
-de la historia</i>, Trad. de Posada y Sempere; pág. 77.
-Madrid. lib. Fernando Fe.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a> <span class="smcap">E. A. S. Delachaux</span>, <i>La población de la República
-Argentina, Rev. de la Universidad de Buenos Aires</i>,
-t. 3. pág. 18. Buenos Aires, 1905.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_8_8" id="Footnote_8_8"></a><a href="#FNanchor_8_8"><span class="label">[8]</span></a> <i>Registro nacional de la República Argentina</i>, t.
-III, número 3051, Buenos Aires, imprenta de <i>La República</i>,
-1882.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_9_9" id="Footnote_9_9"></a><a href="#FNanchor_9_9"><span class="label">[9]</span></a> <i>Registro nacional de la República Argentina</i>, t. I,
-número 360, Buenos Aires, imprenta de <i>La República</i>,
-1879.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_10_10" id="Footnote_10_10"></a><a href="#FNanchor_10_10"><span class="label">[10]</span></a> <span class="smcap">M. A. Bélmar</span>, <i>Les provinces de la fédération
-Argentine et Buenos Aires</i>, pág. 3. París, imprenta
-D’Aubusson et Kugelmann, 1856.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_11_11" id="Footnote_11_11"></a><a href="#FNanchor_11_11"><span class="label">[11]</span></a> <span class="smcap">J. A. García</span>, <i>La ciudad indiana</i>, pág. 13 y
-sig. Buenos Aires, A. Estrada, 1900; <span class="smcap">Id.</span>, <i>Introducción
-el estudio de las ciencias sociales argentinas</i>, pág. 55
-y sig.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_12_12" id="Footnote_12_12"></a><a href="#FNanchor_12_12"><span class="label">[12]</span></a> C. O. Bunge, <i>Nuestra América</i>, pág. 193, 196,
-etc. Buenos Aires. V. Abeledo, 1905.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_13_13" id="Footnote_13_13"></a><a href="#FNanchor_13_13"><span class="label">[13]</span></a> E. <span class="smcap">Daireaux</span>, <i>Aristocracia de antaño. Revista de
-derecho, historia</i>, etc., t. 2, pág. 36. Buenos Aires, 1898.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_14_14" id="Footnote_14_14"></a><a href="#FNanchor_14_14"><span class="label">[14]</span></a> <span class="smcap">J. A. García</span>, <i>La ciudad indiana</i>, pág. 94.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_15_15" id="Footnote_15_15"></a><a href="#FNanchor_15_15"><span class="label">[15]</span></a> <span class="smcap">A. Alcorta</span>, <i>La instrucción secundaria</i>, cap.
-V. Buenos Aires, J. Lajouane, 1886; <span class="smcap">N. Piñero, E. L.
-Bidau</span>, <i>Historia de la Universidad de Buenos Aires en
-los Anales de la Universidad de Buenos Aires</i>, cap. I,
-Buenos Aires, 1888.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_16_16" id="Footnote_16_16"></a><a href="#FNanchor_16_16"><span class="label">[16]</span></a> <span class="smcap">J. R. Fernández</span>, <i>Enseñanza secundaria y normal
-de la República Argentina</i>. Sección 1<sup>a</sup>. Buenos Aires,
-Taller tip. de la Penitenciaría Nacional. 1903.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_17_17" id="Footnote_17_17"></a><a href="#FNanchor_17_17"><span class="label">[17]</span></a> <span class="smcap">J. R. Fernández</span>: <i>ob. cit.</i>, pág. 39.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_18_18" id="Footnote_18_18"></a><a href="#FNanchor_18_18"><span class="label">[18]</span></a> <i>Id.</i>, <i>id.</i>, pág. 51.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_19_19" id="Footnote_19_19"></a><a href="#FNanchor_19_19"><span class="label">[19]</span></a> <i>Id.</i>, <i>id.</i>, pág. 63.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_20_20" id="Footnote_20_20"></a><a href="#FNanchor_20_20"><span class="label">[20]</span></a> <span class="smcap">E. Schiaffino</span>, <i>La evolución del gusto artístico
-en Buenos Aires</i>. Número de <i>La Nación</i>, 25 de mayo
-de 1910, pág. 187.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_21_21" id="Footnote_21_21"></a><a href="#FNanchor_21_21"><span class="label">[21]</span></a> <span class="smcap">M. A. Belmar</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 35.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_22_22" id="Footnote_22_22"></a><a href="#FNanchor_22_22"><span class="label">[22]</span></a> M. <span class="smcap">de Moussy</span>, <i>Description géographique et statistique
-de la Confédération Argentine</i>, t. 2, pág. 542.
-París, Didot frères fils et C<sup>ie</sup>, 1860.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_23_23" id="Footnote_23_23"></a><a href="#FNanchor_23_23"><span class="label">[23]</span></a> D. F. <span class="smcap">Sarmiento</span>, <i>Obras</i>, t. VII, <i>Civilización y
-barbarie</i>, pág. 41. Santiago de Chile, Imp. Gutenberg.
-1889.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_24_24" id="Footnote_24_24"></a><a href="#FNanchor_24_24"><span class="label">[24]</span></a> J. A. <span class="smcap">Terry</span>, <i>Contribución á la historia financiera
-de la República Argentina</i>. Número de <i>La Nación</i>
-del 25 de mayo de 1910, pág. 60.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_25_25" id="Footnote_25_25"></a><a href="#FNanchor_25_25"><span class="label">[25]</span></a> Reg. nacional, número 1300.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_26_26" id="Footnote_26_26"></a><a href="#FNanchor_26_26"><span class="label">[26]</span></a> <i>Convención nacional de 1898. Antecedentes. Congreso
-constituyente de 1853 y convenciones reformadoras
-de 1860 y 1866</i>. Sesión número 39 del congreso
-general constituyente de 1853, pág. 299. Buenos Aires.
-Comp. Sudamericana de billetes de banco, 1899.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_27_27" id="Footnote_27_27"></a><a href="#FNanchor_27_27"><span class="label">[27]</span></a> J. M. <span class="smcap">Estrada</span>. Curso de derecho constitucional,
-federal, administrativo, pág. 49 y sig., Buenos Aires.
-Comp. Sudamericana de billetes de banco, 1875.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_28_28" id="Footnote_28_28"></a><a href="#FNanchor_28_28"><span class="label">[28]</span></a> <span class="smcap">J. A. Alsina</span>, <i>La inmigración europea en la República
-Argentina</i>, pág. 37 y sig., Buenos Aires,
-1900.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_29_29" id="Footnote_29_29"></a><a href="#FNanchor_29_29"><span class="label">[29]</span></a> <span class="smcap">M. A. Belmar</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 153.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_30_30" id="Footnote_30_30"></a><a href="#FNanchor_30_30"><span class="label">[30]</span></a> Véase <span class="smcap">G. Parisi</span>, <i>Storia degl’italiani nell’ Argentina</i>.
-Roma, ed. Voghera, 1907; <span class="smcap">B. Cittadini</span>, <i>Cuarenta
-años después</i>, en <i>La Nación</i>, 25 de mayo de 1910,
-pág. 204.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_31_31" id="Footnote_31_31"></a><a href="#FNanchor_31_31"><span class="label">[31]</span></a> <span class="smcap">M. de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. II, pág. 291.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_32_32" id="Footnote_32_32"></a><a href="#FNanchor_32_32"><span class="label">[32]</span></a> <span class="smcap">E. Daireaux</span>, <i>Aristocracia de antaño</i>, en <i>Revista
-de derecho, historia y letras</i>, t. I, pág. 36, Buenos
-Aires, 1898.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_33_33" id="Footnote_33_33"></a><a href="#FNanchor_33_33"><span class="label">[33]</span></a> <span class="smcap">O. Magnasco</span>, <i>Nuestro derecho en la centuria</i>, en
-<i>La Nación</i>, 25 de mayo 1910, pág. 87.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_34_34" id="Footnote_34_34"></a><a href="#FNanchor_34_34"><span class="label">[34]</span></a> <span class="smcap">M. de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. I., pág. 6.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_35_35" id="Footnote_35_35"></a><a href="#FNanchor_35_35"><span class="label">[35]</span></a> Véase: <span class="smcap">H. Papillaud</span>, <i>L’effort français</i> en <i>Argentine</i>,
-en número de <i>La Nación</i>, 25 de mayo de 1910,
-pág. 212; <span class="smcap">Mulhall</span>, <i>Las repúblicas del Plata</i>. Imprenta
-del <i>Standart</i>. Buenos Aires.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_36_36" id="Footnote_36_36"></a><a href="#FNanchor_36_36"><span class="label">[36]</span></a> M. <span class="smcap">de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. II, pág. 282.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_37_37" id="Footnote_37_37"></a><a href="#FNanchor_37_37"><span class="label">[37]</span></a> M. <span class="smcap">de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. I, pág. 546.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_38_38" id="Footnote_38_38"></a><a href="#FNanchor_38_38"><span class="label">[38]</span></a> M. <span class="smcap">de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. I, pág. 44.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_39_39" id="Footnote_39_39"></a><a href="#FNanchor_39_39"><span class="label">[39]</span></a> <span class="smcap">C. Onelli</span>, <i>Los progresos argentinos en el siglo</i>,
-en número de <i>La Nación</i>, 25 de mayo 1910, pág. 268.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_40_40" id="Footnote_40_40"></a><a href="#FNanchor_40_40"><span class="label">[40]</span></a> <span class="smcap">M. de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. II. pág. 275.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_41_41" id="Footnote_41_41"></a><a href="#FNanchor_41_41"><span class="label">[41]</span></a> <span class="smcap">F. Bilbao</span>, <i>Obras completas</i>, t. II, pág. 338.
-Buenos Aires, Imp. de Buenos Aires. 1865.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_42_42" id="Footnote_42_42"></a><a href="#FNanchor_42_42"><span class="label">[42]</span></a> <span class="smcap">Id.</span>, t. II, pág. 377.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_43_43" id="Footnote_43_43"></a><a href="#FNanchor_43_43"><span class="label">[43]</span></a> <span class="smcap">J. V. Lastarria</span>, <i>La América</i>, pág. 191 y siguientes.
-Gante, Imp. de E. Vanderhaeghen, 1867.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_44_44" id="Footnote_44_44"></a><a href="#FNanchor_44_44"><span class="label">[44]</span></a> <span class="smcap">J. V. Lastarria</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 103.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_45_45" id="Footnote_45_45"></a><a href="#FNanchor_45_45"><span class="label">[45]</span></a> <span class="smcap">M. Bilbao</span>, <i>Buenos Aires</i>, pág. 250 y siguientes.
-Buenos Aires, J. A. Alsina. 1902.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_46_46" id="Footnote_46_46"></a><a href="#FNanchor_46_46"><span class="label">[46]</span></a> <span class="smcap">M. Bilbao</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 258 y siguientes.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_47_47" id="Footnote_47_47"></a><a href="#FNanchor_47_47"><span class="label">[47]</span></a> <span class="smcap">Onelli</span>, <i>art. cit.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_48_48" id="Footnote_48_48"></a><a href="#FNanchor_48_48"><span class="label">[48]</span></a> Cifras reproducidas por el censo de 1895, pág. <span class="smcap">xxx</span>.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_49_49" id="Footnote_49_49"></a><a href="#FNanchor_49_49"><span class="label">[49]</span></a> <span class="smcap">J. A. Alsina</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 238.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_50_50" id="Footnote_50_50"></a><a href="#FNanchor_50_50"><span class="label">[50]</span></a> <span class="smcap">G. Wilcken</span>, <i>Las colonias</i>; Buenos Aires, imp. de
-la Soc. Anónima, 1873.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_51_51" id="Footnote_51_51"></a><a href="#FNanchor_51_51"><span class="label">[51]</span></a> Véase: <span class="smcap">B. Mitre</span>, <i>Arengas</i>, t. <span class="smcap">i</span>, pág. 172, Buenos
-Aires. Ed. de <i>La Nación</i>, 1902.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_52_52" id="Footnote_52_52"></a><a href="#FNanchor_52_52"><span class="label">[52]</span></a> <span class="smcap">J. A. Alsina</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 73.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_53_53" id="Footnote_53_53"></a><a href="#FNanchor_53_53"><span class="label">[53]</span></a> <span class="smcap">J. A. Alsina</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 184 á 191.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_54_54" id="Footnote_54_54"></a><a href="#FNanchor_54_54"><span class="label">[54]</span></a> <span class="smcap">C. L. Fregeiro</span>. <i>Apuntes tomados en su curso
-de 1902</i>, en la Facultad de Filosofía y Letras.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_55_55" id="Footnote_55_55"></a><a href="#FNanchor_55_55"><span class="label">[55]</span></a> <span class="smcap">G. Parisi</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 198.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_56_56" id="Footnote_56_56"></a><a href="#FNanchor_56_56"><span class="label">[56]</span></a> <span class="smcap">G. Parisi</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 375 y 381.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_57_57" id="Footnote_57_57"></a><a href="#FNanchor_57_57"><span class="label">[57]</span></a> <span class="smcap">J. A. García</span>. <i>Introducción al estudio de las ciencias
-sociales argentinas</i>, pág. 127.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_58_58" id="Footnote_58_58"></a><a href="#FNanchor_58_58"><span class="label">[58]</span></a> Véase: <i>Ley de matrimonio civil</i>. Discusión en el
-Congreso nacional, Buenos Aires, imprenta Tribuna
-nacional, 1888.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_59_59" id="Footnote_59_59"></a><a href="#FNanchor_59_59"><span class="label">[59]</span></a> <span class="smcap">R. Rivarola</span>, <i>Derecho penal argentino</i>, pág. 5.
-Buenos Aires. 1910. G. Mendesky é hijo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_60_60" id="Footnote_60_60"></a><a href="#FNanchor_60_60"><span class="label">[60]</span></a> <span class="smcap">E. del Valle Iberlucea</span>, <i>El movimiento socialista
-en la república</i>, en los <i>Anales de la facultad de derecho
-de Buenos Aires</i>, números 7 y 8, páginas 304
-y 306, año 1903.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_61_61" id="Footnote_61_61"></a><a href="#FNanchor_61_61"><span class="label">[61]</span></a> Informe de la dirección general de inmigración
-al ministerio de Agricultura, octubre de 1910.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_62_62" id="Footnote_62_62"></a><a href="#FNanchor_62_62"><span class="label">[62]</span></a> <span class="smcap">M. E. Rio</span>. <i>Córdoba</i> en número de <i>La Nación</i>, 25
-de mayo de 1910, pág. 310.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_63_63" id="Footnote_63_63"></a><a href="#FNanchor_63_63"><span class="label">[63]</span></a> <span class="smcap">R. Pillado</span>, <i>El comercio internacional argentino</i>.
-Cifras que revelan su progreso. Buenos Aires. 1910.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_64_64" id="Footnote_64_64"></a><a href="#FNanchor_64_64"><span class="label">[64]</span></a> <span class="smcap">R. Pillado</span>. <i>ob. cit.</i></p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_65_65" id="Footnote_65_65"></a><a href="#FNanchor_65_65"><span class="label">[65]</span></a> <span class="smcap">O. M. Piñero</span>, <i>El recurso de emisión de títulos
-para los gastos públicos en Revista argentina de ciencias
-políticas</i>, año 1, número 1, página 49 y siguientes,
-año 1910.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_66_66" id="Footnote_66_66"></a><a href="#FNanchor_66_66"><span class="label">[66]</span></a> Al corregir las pruebas de imprenta de este trabajo
-(febrero de 1911) se ha publicado el siguiente
-cuadro, que transcribo porque demuestra lo que aquí
-afirmo.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_67_67" id="Footnote_67_67"></a><a href="#FNanchor_67_67"><span class="label">[67]</span></a> <span class="smcap">E. del Valle Iberlucea.</span> <i>art. cit.</i>, pág. 262.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_68_68" id="Footnote_68_68"></a><a href="#FNanchor_68_68"><span class="label">[68]</span></a> Véase: <span class="smcap">A. Palacios</span>, <i>La evolución Argentina y
-la patria</i>, Buenos Aires, 1910.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_69_69" id="Footnote_69_69"></a><a href="#FNanchor_69_69"><span class="label">[69]</span></a> Véase: <span class="smcap">Ch. Seignobos</span>, <i>Histoire politique de l’Europe
-contemporaine</i>, pág. 699. A. Colín. París, 1903.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_70_70" id="Footnote_70_70"></a><a href="#FNanchor_70_70"><span class="label">[70]</span></a> Nota del coronel Ramón L. Falcón al ministro del
-interior, publicada en <i>La Nación</i> de Buenos Aires,
-del 18 de mayo de 1909.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_71_71" id="Footnote_71_71"></a><a href="#FNanchor_71_71"><span class="label">[71]</span></a> <i>La voz de los anarquistas.</i> Manifiesto secreto
-publicado bajo el estado de sitio, en mayo de 1910.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_72_72" id="Footnote_72_72"></a><a href="#FNanchor_72_72"><span class="label">[72]</span></a> <span class="smcap">L. Ayarragaray</span>, <i>La anarquía argentina y el
-caudillismo</i>, pág. 289. F. Lajouane y C<sup>ia</sup>, Buenos Aires,
-1904.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_73_73" id="Footnote_73_73"></a><a href="#FNanchor_73_73"><span class="label">[73]</span></a> <span class="smcap">G. Le Bon</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 116.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_74_74" id="Footnote_74_74"></a><a href="#FNanchor_74_74"><span class="label">[74]</span></a> <span class="smcap">J. M. Ramos Mejía</span>, <i>Las multitudes argentinas</i>,
-pag. 299, Buenos Aires, J. Lajouane, 1899.</p>
-
-</div>
-
-<div class="footnote">
-
-<p><a name="Footnote_75_75" id="Footnote_75_75"></a><a href="#FNanchor_75_75"><span class="label">[75]</span></a> <span class="smcap">M. A. Belmar</span>, op. cit., pág. 148 y sig.</p>
-
-</div>
-</div>
-
-<div class="box" id="transcriptor">
-<p><strong>Errores corregidos por el etext transcriptor:</strong></p>
-<p>Pág. <a href="#Page_v">v</a> <span class="errata">Plantamiento</span> de la cuestión ==> Planteamiento de la cuestión</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_3">3</a> <span class="errata">condice</span> con las aspiraciones ==> coincide con las aspiraciones</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_4">4</a> <span class="errata">Colorario</span> ==> Corolario</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_19">19</a> <span class="errata">representan</span> el pasado ==> representa el pasado</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_41">41</a> de <span class="errata">tranways</span> y otros medios de transporte ==> de tramways y otros medios de transporte</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_41">41</a> que <span class="errata">un</span> ciudad de España ==> que una ciudad de España</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_42">42</a> <span class="errata">era</span> tal como ==> eran tal como</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_43">43</a> respeto á la <span class="errata">la</span> religión ==> respeto á la religión</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_44">44</a> que les <span class="errata">tocara</span> en suerte ==> que les tocaran en suerte</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_45">45</a> <span class="errata">es</span> estableció ==> se estableció</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_69">69</a> <span class="errata">nuesto</span> camino. ==> nuestro camino.</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_72">72</a> verdadera <span class="errata">ovasión</span> ==> verdadera ovación</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_74">74</a> <span class="errata">obligacioness</span> ==> obligaciones</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_78">78</a> <span class="errata">la</span> tradiciones seculares ==> las tradiciones seculares</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_83">83</a> <span class="errata">las</span> distribución geográfica ==> la distribución geográfica</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_105">105</a> de la <span class="errata">provincias</span> ==> de la provincia</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_112">112</a> este <span class="errata">capípítulo</span> ==> este capítulo</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_113">113</a> accesorio <span class="errata">de</span> ferrocarril ==> accesorio del ferrocarril</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_119">119</a> que <span class="errata">habían</span> asombrado ==> que había asombrado</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_122">122</a> <span class="errata">lo</span> buscan ==> los buscan</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_125">125</a> <span class="errata">La</span> ciencias ==> Las ciencias</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_132">132</a> <span class="errata">prolección</span> de inmigrantes ==> protección de inmigrantes</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_135">135</a> <span class="errata">diminución</span> del elemento ==> disminución del elemento</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_142">142</a> la <span class="errata">introdución</span> ==> la introducción</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_143">143</a> no <span class="errata">tiene</span> otro origen ==> no tienen otro origen</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_149">149</a> que se <span class="errata">concede</span> ==> que se conceden</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_164">164</a> la <span class="errata">diminución</span>. ==> la disminución.</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_165">165</a> la <span class="errata">diminución</span> que se notó ==> la disminución que se notó</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_165">165</a> y <span class="errata">diminución</span> en ==> y disminución en</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_174">174</a> <span class="errata">polítiticas</span> ==> políticas</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_174">174</a> la <span class="errata">instabilidad</span> ==> la inestabilidad</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_177">177</a> <span class="errata">tranformaciones</span> ==> transformaciones</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_188">188</a> esta <span class="errata">diminución</span> ==> esta disminución</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_192">192</a> <span class="errata">la</span> hectáreas destinadas al cultivo ==> las hectáreas destinadas al cultivo</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_219">219</a> un hombre <span class="errata">prodomine</span> sobre ==> un hombre predomine sobre</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_225">225</a> <span class="errata">porve-</span> del Río ==> porvenir del Río</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_231">231</a> antropológicamente <span class="errata">incorparadas</span> ==>antropológicamente incorporadas</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_231">231</a> <span class="errata">sutilv olatilizada</span> ==> sutil volatilizada</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_236">236</a> antecedentes <span class="errata">aportatados</span> ==> antecedentes aportados</p>
-<p>Pág. <a href="#Page_239">239</a> siempre en <span class="errata">en</span> ajenas ==> siempre en ajenas</p>
-</div>
-
-
-
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-
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-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Las transformaciones de la sociedad
-argentina y sus consecuencias insti, by Horacio C. Rivarola
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD ARGENTINA ***
-
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-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future
-generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see
-Sections 3 and 4 and the Foundation information page at
-www.gutenberg.org
-
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by
-U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the
-mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its
-volunteers and employees are scattered throughout numerous
-locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt
-Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to
-date contact information can be found at the Foundation's web site and
-official page at www.gutenberg.org/contact
-
-For additional contact information:
-
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To SEND
-DONATIONS or determine the status of compliance for any particular
-state visit www.gutenberg.org/donate
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations. To
-donate, please visit: www.gutenberg.org/donate
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works.
-
-Professor Michael S. Hart was the originator of the Project
-Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be
-freely shared with anyone. For forty years, he produced and
-distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of
-volunteer support.
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in
-the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not
-necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper
-edition.
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search
-facility: www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-
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