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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Las transformaciones de la sociedad argentina y sus consecuencias institucionales (1853 à 1910) - -Author: Horacio C. Rivarola - -Release Date: November 19, 2017 [EBook #56010] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD ARGENTINA *** - - - - -Produced by Adrian Mastronardi, Josep Cols Canals and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - - - - - - - - - -En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del -original, incluyendo las variadas normas de acentuación presentes en el -texto. (la lista de errores corregidos sigue al texto.) - -Se ha unificado la utilización de ‘.’ y ‘,’ para separar frases. - -En el texto original, faltan algunos caracteres ¡ que no se han corregido. - -Tablas se han dividido en varias tablas para facilitar la lectura y -limitar la longitud de cada línea. - -En la tabla de la página 140, algunos totales no concuerdan con la suma -de los datos parciales. Se ha mantenido el texto original. - -Las letras itálicas se muestran entre _subrayados_. Las versalitas -(letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) han sido -sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal. - -(nota del transcriptor) - - - - - LAS TRANSFORMACIONES - - DE LA - - SOCIEDAD ARGENTINA - - Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES - - (1853 Á 1910) - - - - - HORACIO C. RIVAROLA - -Abogado y doctor en jurisprudencia; doctor en filosofía y letras; profesor - suplente en las Universidades de Buenos Aires y La Plata - - * * * * * - - LAS TRANSFORMACIONES - - DE LA - - SOCIEDAD ARGENTINA - - Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES - - (1853 Á 1910) - - * * * * * - - ENSAYO HISTÓRICO - - * * * * * - - BUENOS AIRES - - IMPRENTA DE CONI HERMANOS - - * * * * * - - 1911 - - - - - ÍNDICE - - * * * * * - - - INTRODUCCIÓN - - 1. Correspondencia entre las instituciones y la sociedad que las - adopta.--2. Las transformaciones de la sociedad argentina, - reveladas por la historia, la sociología y la geografía, y - su correspondencia con las instituciones.--3. Factores para - su estudio: a) Concepto moderno de la historia; b) Criterios - etnológico y económico en sociología: c) Valor de los datos - geográficos.--4. Planteamiento de la cuestión tratada en este - libro 1 - - - CAPÍTULO I - - 1853: LA ÉPOCA DE LA CONSTITUCIÓN DE LA CONFEDERACIÓN - ARGENTINA - - 1. La sociedad argentina de 1853: su formación étnica é - histórica; la inmigración.--2. La Capital; la religión; - educación; prensa; artes y ciencias; las ciudades.--3. - Las industrias; agricultura; ganadería.--4. Vías de - comunicación.--5. La situación económica.--6. Propósitos - enunciados en la Constitución. Conclusión 27 - - - CAPÍTULO II - - 1869: EL PRIMER CENSO NACIONAL - - 1. La sociedad argentina de 1869. Medidas protectoras de - la inmigración.--La formación de la raza y factores que - contribuyen.--2. Los progresos: la libertad de imprenta; - la tendencia hacia la _desespañolización_.--3. Cambios - políticos; situación económica.--4. Vías de comunicación.--5. - Agricultura; ganadería; otras industrias. Comercio.--6. - Consecuencias institucionales.--7. Conclusión. 67 - - - CAPÍTULO III - - 1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL - - 1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas - protectoras. La tendencia anti-extranjera. Los - naturalizados.--2. Cambios políticos y situación - económica.--3. Vías de comunicación.--4. Agricultura y - ganadería; otras industrias.--5. Las ciencias y las artes.--6. - La educación é instrucción pública.--7. La legislación.--8. El - socialismo. Conclusión. 125 - - - CAPÍTULO IV - - 1910: CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO - - 1. El estado de formación de la raza en 1910. La - inmigración.--2. Agricultura; ganadería; otras industrias. - Comercio.--3. Cambios políticos y situación económica.--4. - Vías de comunicación.--5. La educación é instrucción - pública.--6. La prensa; bellas artes: religión.--7. El - socialismo. El anarquismo.--8. Conclusión. 185 - - - CAPÍTULO V - - TRANSFORMACIÓN SOCIAL É INSTITUCIONES - - 1. Factores que deben considerar el historiador y el - legislador.--2. La transformación material y étnica de la - República Argentina. La mestización y el hibridismo. Los - aportes inmigratorios.--3. El carácter del pueblo argentino. - Afirmaciones de Le Bon. Falta de fundamento. Una opinión de - Belmar sobre el porvenir del Río de la Plata.--4. Nacimiento - y transformación de las instituciones. Acuerdo necesario - entre sociedad é instituciones. El problema respecto de - la Argentina. Disposiciones constitucionales ó legales de - relativa permanencia y disposiciones transitorias. Conclusión. 225 - - - - - LAS TRANSFORMACIONES - DE - LA SOCIEDAD ARGENTINA - Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES - - - - - INTRODUCCIÓN - - 1. Correspondencia entre las instituciones y la sociedad que las - adopta.--2. Las transformaciones de la sociedad argentina, reveladas - por la historia, la sociología y la geografía, y su correspondencia - con las instituciones.--3. Factores para su estudio: _a_) Concepto - moderno de la historia; _b_) Criterios etnológico y económico en - sociología; _c_) Valor de los datos geográficos.--4. Planteamiento - de la cuestión tratada en este libro. - - -1. En 1853, la población argentina, sin contar la de indígenas -salvajes, no alcanzaba á 950.000 habitantes, de los cuales sólo 3200 -eran extranjeros. En 1910 es próximamente de 6.800.000 habitantes, -comprendiendo 2.300.000 extranjeros. Desde 1853 á 1909, entraron al -país más de 3.400.000 inmigrantes europeos. La primitiva sociedad de -españoles, criollos, indios, negros y mulatos, ha sido aumentada con -el número extraordinario de aportes extraños que revelan estas cifras, -aun descontando las emigraciones y los decesos. Son evidentes los -cambios que simultáneamente se han realizado en la industria, comercio, -agricultura, ganadería ... - -Por otra parte, es indiscutible la necesidad de que las instituciones -políticas y las normas legales que se dicten para un pueblo, respondan, -más que á la perfección ideal, á un ideal de adaptación. Sociedad é -instituciones deben acordar y su acuerdo es una ley involucrada en otra -más general que desde Comte, la historia y la sociología aceptan: «Es -que en el fondo de la evolución social, un análisis prolijo descubre -una ley de relación y solidaridad, base indiscutible de todo concepto -científico de las sociedades, un vínculo poderoso que une á las -instituciones, usos, costumbres, ciencias, artes, derecho, religión ... -de tal manera que conociendo una de ellas podrá el sociólogo inducir -sobre las demás; que la modificación sufrida por cualquiera de los -fenómenos repercute en todos, variando su intensidad según los casos. -De ahí el débil poder de los gobiernos para alterar el curso de los -fenómenos sociales, la ineficacia de las leyes, de los congresos, y de -todo el aparato constitucional contemporáneo, que cuando no coincide -con las aspiraciones y sentimientos de los gobernados, se apolilla en -los archivos de las oficinas públicas»[1]. - -La afirmación no pretende que lo mejor ó más bueno quede en absoluto -relegado porque el pueblo ó el momento no sean propicios para el -cambio. Tal cosa sería afirmar que las instituciones políticas y -legales no son factores en el adelanto de una sociedad, y conclusión -semejante, por exagerada, sería errónea. El principio quiere sólo que -no se proceda por saltos, y que si el ideal de lo bueno absoluto ó -de lo mejor, debe ser guía en las determinaciones, débese también -examinar lo posible antes de aceptar la reforma. No siempre, sin -embargo, la práctica ha correspondido á la teoría. Lo bueno absoluto, -ha intentado disputar el camino á lo mejor y más útil del momento. - -Admito como verdad ya adquirida la afirmación de necesaria correlación -entre sociedades é instituciones: cuando un principio se comprueba -en los hechos y en la historia sin que lo contradigan excepciones, -adquiere los contornos y las cualidades de verdad. De otro modo, la -ciencia se hallaría de continuo recomenzando su marcha. - - -2. Corolario de semejante principio y deducción implícita, es el -reconocimiento de que los cambios que determinada sociedad sufra -en sus elementos componentes, en sus costumbres, en la forma de su -desarrollo, deben llevar como acompañamiento, cambios correspondientes -en sus instituciones, á menos que éstas por su elasticidad, sigan -respondiendo también á los nuevos aspectos de la sociedad. - -Nuestro país es ejemplo de una sociedad en que se altera con frecuencia -la proporción de los elementos componentes. Los trasatlánticos -descargan á diario millares de individuos de las más diferentes razas -naturales ó históricas, que llegan con sus mil costumbres diversas, -desde la monogamia estricta hasta la poligamia habitual; con sus -ideas religiosas variables, catolicismo, mahometismo, judaísmo, -budismo, ateísmo ...; con sus grados diversos de educación desde el -pobre inmigrante que no sabe leer ni escribir, que no entiende de -números, atacado de miopía intelectual incurable, hasta un Jacques, -un Burmeister ó un Berg; llegan desde el judío reducido al culto del -centavo y al estudio del tanto por ciento, hasta el músico, el pintor -ó el escultor que lleva en sus venas la sangre de veinte generaciones -de artistas, que tiene ascendientes en los colosos del Renacimiento, -que trabaja todo el día en las faenas más rudas para poder pagar por la -noche un lugar incómodo de algún teatro donde podrá absorberse en los -encantos de las obras de los compositores italianos ó en las energías -y bellezas de la música alemana. Inmigrantes con ideas políticas -distintas, desde el autócrata ruso hasta el anarquista que reniega de -toda patria y que origina en alguno el pensamiento, anárquico también, -de declararlo fuera de toda ley ... - -El indio también concurre, y antiguo señor de la tierra se somete -á la civilización que otrora lo venciera: acude á las ciudades y á -los establecimientos de campo. Alguna vez se cruza todavía con los -elementos de la raza superior. Toma ideas, las amolda, las transforma -y obliga al sociólogo argentino á dedicarle capítulos de sus estudios. -Y los negros y mestizos de la época colonial, los criollos y españoles -han impreso también su sello más ó menos débil ó fuerte. La caída de -Rozas abre las puertas á todas las naciones. La avalancha aumenta. No -son los llegados, elementos en reducido número que hagan simplemente -evolucionar ó modificar la sociedad. Pueden serlo en las provincias del -interior, donde los cambios son más lentos. Mas en la capital y en el -litoral son algo más: son elementos que transforman la sociedad, la -superponen, la substituyen. Algunos escritores implícitamente admiten -esta aseveración; otros la manifiestan en términos más concretos. «Si -debiera dar una denominación científica á este fenómeno, le llamaría -substitución de la sociabilidad argentina y no emplearía como muchos -otros, el de _evolución_ argentina, porque éste no expresa con verdad -el hecho, si se ha de respetar el concepto propio de la palabra ... -Las grandes emigraciones de los pueblos no pueden llamarse evolución -del pueblo ó de la raza cuya tierra van á ocupar. A nadie se le ocurre -decir que la raza indígena de esta parte de América, ha evolucionado -hasta constituír nuestra sociedad actual»[2]. - -La geografía física que preordenó una forma de distribución de -individuos, mantiene su importancia en las nuevas distribuciones: la -económica aporta caudal de conocimientos, que hacen más visible la -transformación: y la inmigración, la ganadería, la agricultura, la -colonización, los ferrocarriles, son factores de primera magnitud en la -solución del problema. - -La historia política, depósito de recuerdos en que viven los anhelos, -las luchas, los triunfos ó desengaños de los hombres de estado que -pasaron, concurre con todo su bagaje de enseñanza á la prueba de las -transformaciones producidas. - -Y la sociología, en su carácter de ciencia que estudia los fenómenos -sociales, sus relaciones, leyes y consecuencias, adhiere con aquellas -otras enseñanzas á las mismas conclusiones. - -Las instituciones políticas y la legislación, no pueden dejar de -considerar todos y cada uno de estos elementos. En la práctica la -cuestión es más difícil. ¿Pueden dictarse instituciones y leyes -permanentes para un pueblo que se transforma en modo diverso en una -región y en otra, que mientras permanece el mismo en Jujuy ó en -Santiago del Estero, cambia desmedidamente en Buenos Aires y en el -litoral? ¿Se pueden dictar para un pueblo cuya raza histórica no se -encuentra constituída aún? ¿Es posible, por el contrario, dejarlo -sin instituciones? Sería caer en la anarquía. ¿Se impondrá sin otras -consideraciones, á todo extranjero una conducta determinada? En caso -tal, sus ideas permanecerán poco menos tales como las trajo, las -transmitirá á sus hijos, y con los años la conducta impuesta será -modificada. - -Es de interés nacional el estudio de esos cambios y de aquella -relación. Este ensayo es parte de aquel estudio, indudablemente más -vasto y de la mayor importancia. - - -3. Así, este trabajo será al mismo tiempo, de historia, de sociología, -de geografía: estas ciencias y otras, contribuyen á la solución del -problema. Indudablemente unas serán de mayor importancia, otras de -menor. Los datos que cada una aporte, deben ser examinados en vista del -fin propuesto. - - -_a_) Consideraré la historia en el llamado concepto moderno. Sabido -es que esta disciplina científica ha ampliado sus dominios por una -parte, y por otra ha variado en el fin que debe proponerse; la antigua -cronología de los reyes, gobiernos y batallas, deja de ser, con Luis -Vives quizás, con Voltaire sin duda, el único contenido de la historia; -los hombres que á ella se dedican y en ella trabajan se dan cuenta -de la unidad de la vida humana y de la solidaridad de sus aspectos: -verifican que los sucesos políticos no son únicos en la marcha de los -pueblos. Aquellos están relacionados con otros, sufren sus influencias -é influyen á su vez. Los gobiernos no son el pueblo todo, y la historia -de un pueblo no puede en consecuencia limitarse á la de su gobierno y -sus luchas. Se abren paso las descripciones de usos, costumbres, artes, -religión, instituciones. Historiadores subsiguientes encuentran que -aquella ampliación es conveniente y la imitan. Verdad es que no todos -lo hacen en el mismo sentido ni dando igual importancia á idéntico -factor. Para unos las costumbres, el conjunto llamado civilización es -la base de los conocimientos históricos, para otros la religión, para -aquél el arte; mas no importa, el concepto amplio gana terreno, los -escritores lo aceptan, las academias lo admiten y los nombres de Renan, -Taine, Foustel de Coulanges, Altamira, Langlois, Seignobos, Letelier... -responden á otras tantas obras que afirman ó conciben la historia en -aquel sentido. - -No obstante, la historia política mantiene su preponderancia: creo que -la razón es de carácter utilitario: ella permite tener en el tiempo un -punto cierto de referencia. Mientras las artes, costumbres, religiones, -varían lentamente, de tal modo que para hallar cambios, débense tomar -momentos algo distantes el uno del otro, los cambios políticos, aunque -sus causas sean remotas, tienen fechas precisas y ciertas. Tomando como -esquema el aspecto político, puede ser éste ampliado luego con los -demás aspectos: ninguno quedará excluído y en cambio las referencias en -el tiempo serán más ciertas. - -Abandona también esta disciplina el fin que para muchos ha tenido, fin -que desde antiguo se le daba, ya como principal, ya como secundario, de -presentar cuadros literarios, pasajes hermosos, descripciones llenas -de atracción, afirmando que «una cosa son los sucesos en si mismos y -otra cosa es el arte de presentarlos en la vida con todo el interés -y con toda la animación del drama que ejecutaron. Es preciso ver los -tumultos y sus actores, oir el estruendo de sus voces, sorprenderlos -en las tinieblas de sus conciliábulos, sentir sus triunfos y temblar -al derrumbe de sus cataclismos, como si todo ese bullicio estuviera -removiéndose en el fondo de cada una de las páginas que se escribe. -Este arte no debe confundirse con la mecánica exactitud ni con la -filiación metódica de los hechos. Una y otra cosa tienen su mérito y -su necesidad relativa; pero estas últimas condiciones no son el arte, -sino cuestiones de simple ordenación; mientras que la actualidad de la -acción es cuestión de estética, de más ó menos poder _imaginativo_ para -agrupar los conflictos de la vida social, para restablecer los golpes -de la lucha, para dar movimientos, gesto, ademán y palabra, á las -generaciones desaparecidas que actuaron en la escena de la patria»[3]. - -Tal fin es indudablemente útil, apto para despertar el patriotismo, -para educar en un género literario: son cuadros escritos que pueden -ser tan ó más preciosos que los pintados. Pero no es el fin de -la historia, como no sería una historia argentina una galería de -grabados representando las escenas guerreras ó políticas sucedidas -en el territorio argentino: la historia en esta forma en que se hace -intervenir la estética, la imaginación, el golpe de teatro, es novela -histórica; es la historia tal cual la ve quien la describe, sin que -pueda tenerse la seguridad de la correspondencia entre lo descripto y -lo real. - -Así, pues, en este ensayo, por la parte que de histórico pueda tener, -no primará la descripción literaria, ni el concepto estrecho, y me -referiré sólo á los hechos que tengan comprobación, indicando al hacer -mis afirmaciones, cuáles están corroboradas por documentos ú obras y -cuáles son indicaciones que aquéllos me sugieren. - - -_b_) La sociología, la ciencia nueva, despreciada unas veces, elevada -á los honores más altos otras, me servirá también y mucho. Tomaré en -cuenta por su aplicación inmediata, y sin olvidar alguna otra, una -de sus teorías, aquella que renovara Gobineau á mitad del siglo XIX, -teoría que pretende explicar la marcha de las sociedades y las causas -de sus transformaciones, evoluciones y decadencias por el estudio -del factor _raza_. Los orígenes de la teoría son remotos: presentida -en un principio, fué más tarde analizada y demostrada en parte. Las -formas que adoptó fueron muchas, más todas tienen de común, bajo los -diversos aspectos en que cada una se plantea, la afirmación de que -es de indispensable necesidad en los estudios histórico-sociales la -consideración del factor raza, de la constitución individual, del -examen de los elementos individuos que son los «actores del drama» -según la expresión de Mougeole. - -Podríanse comparar los procedimientos de esta teoría á los de la -química: quiere examinar los elementos para entender el producto: -comparación tal, permite el acuerdo de sus sostenedores y adversarios: -unos afirman que el producto sociedad se puede comprender, conociendo -los elementos: serían partidarios de la explicación química de la -mezcla: otros, niegan la posibilidad de solución parecida: serían -partidarios de la explicación química de la combinación. Ni unos ni -otros niegan,--lo que sería absurdo,--que los hechos sociales sean -producidos por los individuos componentes. - -La teoría etno-antropológica tiene antecedentes remotos: como sucede -con la mayor parte de los conocimientos humanos, sus gérmenes pueden -encontrarse en las obras del sabio de Estagira: en efecto, al -justificar Aristóteles en la _Política_ la esclavitud, sin hacer por -ello un estudio de razas habla de la diferencia de clases, idea que -forma parte del desarrollo posterior de la doctrina. Más adelante, y -desde el siglo XVI, es usada como argumento en las luchas políticas de -Francia. Con todas las afirmaciones de uno y otro lado, se forma un -residuo de ideas que serán utilizadas en forma sistemática á mitad del -siglo XIX. - -Gobineau en 1853, en su obra _Ensayo sobre la desigualdad de las razas -humanas_, primero, y en varias otras después, desenvuelve y aplica la -idea de que las transformaciones, las formas políticas, los progresos y -las decadencias de los pueblos dependen de la pureza de la raza; que el -cruzamiento arrastra á la decadencia; que los pueblos más puros, están -destinados á dirigir á los menos puros; que el pueblo germano lleva en -sí el sello de la excelencia por ser el menos contaminado. Así formuló -en un principio su teoría, que cambios fundamentales desnaturalizarían -después. Así sirvió de base á las nuevas formas que en adelante tomó: -con Ammon y Lapouge, el factor permanente y característico de la -raza es el antropológico; con Gumplowicz, la raza es susceptible de -evolución; con Bopp, el factor filológico desempeña importante papel; -con Chamberlain, el psicológico es el superior, el verdadero, el nexo -real. Y nuevas obras de Letourneau, Jacoby, Sergi, Vaccaro, siguieron -trabajando el tema, buscando aplicaciones, explicando, haciendo nuevas -conjeturas ... - -Pero la humanidad no puede dividirse en fracciones netamente -determinadas, como no puede una biblioteca dividirse de tal modo -que las obras contenidas en un estante correspondan con precisión á -una ciencia determinada con exclusión de toda otra; obras habrá que -correspondan igualmente á ese estante ó á aquél. Las divisiones se -hacen artificialmente porque son útiles, más no porque naturalmente -existan. Y así en la humanidad. La ciencia que es una, no admite una -división natural en fracciones excluyentes. La humanidad, en modo -semejante, se niega á admitir una división parecida. - -La teoría llevó á excesos. Se pretendió hacerla indiscutible. Lapouge, -por ejemplo, exageró tanto las cosas que creyó poder determinar de -una manera exacta los caracteres psicológicos que corresponderían á -los antropológicos del _H. Europeus_ y del _H. Alpinus_, llegando á -decir del primero: «Es lógico cuando conviene; su mayor necesidad es -el progreso. En religión es protestante» ... y de este modo veinte -caracteres más. ¿No recuerda la ciencia así expresada, aquellas -afirmaciones de los almanaques anunciadores que al pie de cada mes -llevan un calendario astrológico con palabras más ó menos como éstas: -el varón nacido en este mes, vivirá tranquilo, se casará joven, será -tímido mas no cobarde?... - -Pero si la humanidad no admite divisiones perfectas en el sentido -antes indicado, las admite en cuanto, en parte naturales, sean -simultáneamente útiles. Si la división natural de la humanidad en -razas determinadas con fijeza es hoy difícil, no lo es tanto la -división ideada por Le Bon, de razas históricas[4], entendiendo por -tales las razas artificiales formadas en el tiempo por los azares de -la conquista, inmigraciones, cambios políticos, etc. Le Bon afirma -y demuestra que «cada pueblo posee una constitución mental tan fija -como sus caracteres anatómicos y de la cual derivan sus sentimientos, -sus pensamientos, sus instituciones, sus creencias y sus artes». -Esta constitución mental explica las leyes más ciertas de la marcha -general de los pueblos; representa el pasado, los mil sentimientos -heredados desde tantas y tantas generaciones; contribuye con el medio, -la educación, el clima á explicar la formación del carácter de los -individuos. Más adelante establece las condiciones necesarias para -que las razas distintas puedan, mezclándose, formar una nueva. «La -primera de estas condiciones es que las razas sometidas al cruzamiento -no sean muy desiguales en número; la segunda, que no difieran mucho -por sus caracteres; la tercera, que estén sometidas durante largo -tiempo á condiciones de medio idénticas»[5]. Todo este conjunto -forma el alma de los pueblos, que varía de uno á otro y que lleva -variaciones concomitantes en todas sus manifestaciones: ciencia, -arte, religión y con especialidad en las instituciones políticas, que -tanta importancia desempeñan en la historia. Más adelante y antes de -analizar la influencia de algunos factores y las causas y formas de -las decadencias, hace una aplicación de todos los principios expuestos -al estudio comparado de la evolución de los Estados Unidos de América -y de las repúblicas sudamericanas. Oportunamente me ocuparé con mayor -atención de esta parte de su obra, por dos razones: la primera, porque -su interés es grande en un trabajo como éste. La segunda, que es un -buen ejemplo de cómo hasta los sabios se equivocan y corren el riesgo -de decir cosas que no son y no serán, cuando se basan exclusivamente en -afirmaciones ajenas y cuando no se precaven contra el peligro de las -generalizaciones. - -De todos modos y dejando para después esta cuestión, puédese admitir -y nadie la discute, la existencia de «razas históricas» en término -en que la palabra raza cambia de sentido y se usa en el de «conjunto -de modalidades comunes á un Estado ó una nación determinada». Así y -solamente de ese modo se puede hablar de razas sin dar lugar á las -ilimitadas discusiones á que llevaría el término, tomado en su sentido -originario. - -Admito, pues, sus principios, para hablar de nuestro pueblo; llamaréle -«sociedad argentina» y no «raza argentina» porque si bien la sociedad -está constituída ya como tal, no ha llegado todavía á ser lo que -el término raza expresa, ni aun en el sentido de raza histórica -desarrollado por Le Bon. - -No se puede tampoco olvidar aquella otra doctrina que se llama el -materialismo histórico ó con más propiedad, interpretación económica -de la historia, para referirla en cierto modo á nuestro estudio. No es -éste el momento de discutirla ni detallarla, investigar si comenzó con -Marx y Engels, ó si tenía antecedentes remotos: si es más verdadera -en las afirmaciones que contiene el primer volumen de _El Capital_ -ó si lo son las que encierra el último. Basta para mi objeto dejar -establecido que en términos generales y libres de las exageraciones, -sostiene que «á las causas económicas, deben referirse, en último -término, todas las transformaciones en la estructura de la sociedad, -las cuales, por sí mismas, condicionan las relaciones de las clases -sociales y las varias manifestaciones de la vida social»[6]. Si bien no -entraré á discutir si el factor económico ha sido ó no preponderante -en el período de que trato, si ha podido ó no ser la causa de las -inmigraciones colosales que transforman la sangre argentina, le tendré -bien en cuenta desde que no se puede dudar de su importancia. - -Así, pues, me serviré de la sociología, con sus principios generales y -con las conclusiones á que llegan dos de las más importantes teorías -entre las que tratan de explicar los fenómenos histórico-sociales. - - -_c_) La geografía será la tercera de las disciplinas científicas que -más me ayudarán en este estudio. La geografía física y la geografía -económica explicarán muchos hechos. Es indispensable recordar la -topografía del suelo donde las transformaciones se verifican, y -tener en cuenta que «la formación de las agrupaciones humanas no -obedece ciertamente á inspiraciones caprichosas, ni reconoce como -causa la casualidad; hay que reconocer que su factor primordial -reside en el _medio físico_; en ésta como en otras manifestaciones -antropogeográficas, domina aun casi por completo á la actual -humanidad»[7] aunque conviene cuidar aquí también del peligro de la -unilateralidad. - -La geografía económica contribuirá con el estudio de las relaciones del -individuo con el suelo; de la influencia de la posición geográfica -con relación al comercio; de las causas y modos de desarrollo de la -inmigración, colonización, de las industrias, agricultura, ganadería, -vías de comunicación ... - -Y con la historia, sociología, geografía, ayudarán en las soluciones, -el derecho constitucional y administrativo, la estadística toda, -los datos que suministra la ciencia financiera y la economía -política, la práctica de la educación, el desarrollo de las ideas, el -desenvolvimiento de las costumbres, artes, ciencia, religión ... Todos -ellos en relación al tema del trabajo, según he expuesto ya. - -Estudio amplio sin duda, lleno de material inexplotado en su mayor -parte, y que es sin embargo, digno de las mayores dedicaciones. - - -4. Veré cuál era el estado de la sociedad argentina en 1853, cuando -terminada la tiranía se abría la Argentina á la inmigración en grande -escala, al comercio y á la industria de todo el mundo. En aquella época -dictó su código fundamental que, con pequeños cambios, subsiste. -Veré después las transformaciones que esa sociedad sufre en su -constitución étnica y las correspondientes en la industria, ciencia, -etc., tomando como épocas de referencia aquéllas que sean más precisas -por la aparición en ellas de censos, estadísticas ó determinados -acontecimientos. Veré cuál ha sido en esta forma el estado social -argentino al celebrar el primer centenario de la revolución de Mayo: -simultáneamente á este trabajo, la indicación somera de las sanciones -legislativas que la transformación social han hecho de imperiosa -necesidad y que se han dictado. Al término de mi trabajo, estableceré -las conclusiones que el conjunto me sugiere. - - - - - CAPÍTULO I - - 1853: LA ÉPOCA DE LA CONSTITUCIÓN DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA - - 1. La sociedad argentina de 1853; su formación étnica é histórica; - la inmigración.--2. La Capital; la religión; educación; prensa; - artes y ciencias; las ciudades.--3. Las industrias; agricultura; - ganadería.--4. Vías de comunicación.--5. La situación económica.--6. - Propósitos enunciados en la Constitución. Conclusión. - - -1. El 1^o de mayo de 1853, el congreso general constituyente reunido -en la ciudad de Santa Fe, con asistencia de los representantes de -todas las provincias á excepción de la de Buenos Aires, sancionó la -constitución de la Confederación Argentina, que siete años después, -terminadas las divergencias entre la confederación y el estado de -Buenos Aires, sería la constitución de la nación argentina, cuyas -disposiciones, salvo detalles, rigen en la actualidad. - -Este código amplio y generoso fué el primero del mundo que equiparó en -los derechos civiles el extranjero al natural, algunos años antes que -lo hiciera el código civil italiano que le siguió en antigüedad. - -Sus antecedentes fueron muchos: los principios de la norteamericana; -las constituciones, estatutos, pactos anteriores; enfín las ideas de -la época y los deseos comunes cuyas aspiraciones habían traducido -Echeverría y Alberdi. - -Independientemente de su faz práctica, fué una constitución buena en su -teoría. La libertad, fraternidad, igualdad, que usaron como blasón los -revolucionarios franceses, se encontraban también allí. Código de paz, -llamaba al seno de la patria á todos los extranjeros que con buenas -intenciones quisieran habitarlo; las libertades estaban en su apogeo; -las ideas, el culto, el honor, la imprenta, la propiedad, los derechos -ciudadanos, quedaban tutelados con principios reconocidos como los -mejores. - -¿Cuál era la sociedad á la que iba destinada tan sabia reglamentación? - -Es inútil discutir si la constitución revelaba el estado contemporáneo -de la civilización nacional ó si aquellos principios se adelantaban á -su época. Discusiones semejantes son posibles cuando existe la duda, -cosa que no ocurre en el caso presente. Los mismos constituyentes -comprendían bien que aquella carta de libertades y garantías, -juntamente con principios de aplicación inmediata, traducía en otros, -aspiraciones para un porvenir, que podía ó no ser cercano. En el -oficio que con fecha 9 de mayo de aquel año, el congreso comunicaba al -excelentísimo señor director, la constitución y las leyes orgánicas -que había sancionado, se decía: «El congreso prevé que la sabiduría -del mal consejo y la prudencia que disfraza á la debilidad, han de -reprochar á la constitución los defectos de su mérito. Poniendo en -contraste _la ignorancia, la escasez de población, y de riqueza, y -hasta la corrupción de los pueblos y provincias_ que componen la -Confederación con las exigencias de la constitución, deducirán de -aquí su inoportunidad y su impertinencia, y muy listos la condenarán -como inadecuada. El tirano ponderó y exageró estos mismos pretextos; -¿y por ventura, él con su omnipotente mano de hierro, ha devuelto á -los pueblos mejorados, después de veinte años de horribles martirios? -¡Decepción y escándalo! Aun cuando esta desgraciada y mísera situación -fuera natural á estos pueblos, aun cuando tuviéramos á la vista la -especie social que se supone desgraciada é ineducable, _el legislador -no podía ni debía emplear su ciencia para disimular y confirmar este -monstruo social_; antes debería consagrar el arte contra la misma -naturaleza para corregirlo. ¡Decepción y escándalo, señor! Dios creó al -hombre bueno y sociable bajo todas las latitudes. El argentino lo es y -por serlo, su sangre generosa ha corrido á torrentes. El sentimiento -de los justos ha hecho reclamar, tal vez con exageración, la justicia; -el sentimiento de su dignidad, los derechos de libertad, seguridad y -propiedad. Sus instintos de progreso lo hacen reclamar con impaciencia, -todas las mejoras y todas las relaciones morales, intelectuales -y comerciales. La constitución llena estos conatos»...[8] Este -interesante documento, prueba, no obstante la justificación y defensa -que hace, que las ideas eran buenas pero que la práctica de la época no -acordaba con ellas: no se desmiente la ignorancia ó la escasez de la -población; si se reclamaba justicia y libertades era á causa de que no -se tenían, pues no se reclama lo que se tiene, y otro tanto pasa con la -impaciencia en el deseo de mejoras y relaciones morales, intelectuales -y comerciales. Verdad es que no otra cosa podía suceder un año después -de terminada la larga tiranía, en que Rozas no tuvo la inteligencia -necesaria para comprender que aun acordando algunas libertades y -ventajas, se puede mantener un pueblo largo tiempo en obediencia. - -Examinaré pues, como estaba formada la sociedad argentina en el -comienzo de la organización nacional y qué manifestaciones de progreso -tenía. - - * * * * * - -El suelo, propicio al trabajo, había permitido desde remotos tiempos -la distribución de los individuos venidos con los conquistadores; los -indios amansados, fueron en un tiempo substituídos por los negros, para -ciertos trabajos sin dejar de prestarlos ellos también. Los españoles -se cruzaron con unos y con otros y aquellos entre sí también cruzaron -las razas. La inmigración de españoles continuó; sus descendientes -criollos les discutieron derechos, se formaron partidos, se luchó y los -tiempos pacíficos alternaron con los tiempos de discordia, formas que -en la historia se presentan con frecuencia unidas. - -Pero aquellas mismas tres razas históricas estaban formadas de las -más diversas. Los españoles tenían en su sangre la de celtas, iberos, -fenicios, cartagineses, griegos, romanos, godos, árabes. Los indios, -aunque comprendidos en esa denominación general, pertenecían á tantas -razas y subrazas cuantas poblaban estas regiones, desde los guaraníes y -tobas del norte á los yaganes del sur y desde los querandíes y charrúas -del este á los araucanos del oeste; indios distintos en sus caracteres -físicos, en sus idiomas, en sus costumbres. Y los negros traídos -como esclavos, pertenecían también á distintas regiones. De modo que -el pueblo que ocupó esta región sur de América estaba formado por -descendientes de muchos otros diversos en caracteres físicos, morales -é intelectuales. Aparte de los españoles, en la época colonial pocos -europeos llegaron á nuestra región: portugueses, por la proximidad de -sus dominios, y algunos ingleses; mas sabido es que su entrada estaba -prohibida. - -Por otra parte, no predominó de una manera exclusiva una raza en -toda esta parte del continente; la distribución de individuos no fué -semejante en todo el país, pues mientras en el norte de Santa Fe -y en el Chaco, por ejemplo, siguió dominando el indio, en algunas -provincias del centro predominaron los mestizos y en la cabeza ciudad -como asimismo en las ciudades importantes, la raza española. - -Tal sociedad pasó de la colonia á la nación nueva y con pocos cambios -llegó hasta la fecha de que trata este capítulo, en que aun no había -comenzado la gran corriente de la inmigración transformadora. - -Mas, la necesidad de sangre nueva y la conveniencia de la inmigración -no fueron novedades que descubrieran los constituyentes del 53. Desde -mucho antes se hablaba de esa necesidad y conveniencia como asimismo se -tenía la visión precisa de los adelantos que el factor población puede -traer á un pueblo, cuando se elige bien. - -En 1812, el triunvirato, juntamente con la afirmación de que la -población es el principio de la industria y el fundamento de -la felicidad de los estados, dictó medidas tendientes á atraer -inmigrantes[9]. El gobierno de Pueyrredón y el de Rodríguez con su -ministro Rivadavia, trataron de convertir aquel principio en acción, -y los más distinguidos vecinos de Buenos Aires formaron parte de la -comisión de inmigración que debía ocuparse de atraer gente europea. -Estas medidas habían comenzado, aunque en términos muy reducidos, á -producir efectos; independientemente de ellas, algunos extranjeros, -ingleses en su mayoría, llegaban, atraídos por las relaciones -comerciales. La tiranía de Rozas, paralizó aquella inmigración aun -cuando ella no cesó en absoluto; en la época de su gobierno, llegó -alguna cantidad de gallegos y canarios, ingleses y franceses; estos -últimos en número considerable ya, formaron colonia y fundaron en 1845, -su hospital. - -Estas inmigraciones no tienen mayor importancia en relación al número -de los llegados, pues no modificaron mayormente la constitución étnica -de la población argentina. - -La necesidad de poblar, que hizo axioma la frase de Alberdi, unida á -la necesidad, comprendida por muchos de poblar con buenos elementos, -continuó latente y la constitución de 1853 con las disposiciones -pertinentes, no hizo más que enunciar una aspiración general de la -gente sensata. - -Los datos numéricos de la población en aquella época aparecen -defectuosos: en primer lugar rara vez se refieren á toda la república; -por otra parte, se usa mucho del procedimiento del cálculo por -aproximación, y generalmente la población india ó no se tiene en -cuenta, ó se establece en un más ó menos, que muchas veces es -arbitrario. - -El mismo censo del 69 que es posterior en diez y ocho años á la fecha -que estoy estudiando, al hablar de la población argentina dice: «dadas -nuestras investigaciones, la república _no tomándose en cuenta la -población indígena_», etc., y el censo de 1895, hace en cuanto á ella -un cálculo simplemente de aproximación. - -Nada quiere decir esto en contra de sus autores, desde que si -imposible era proceder de otro modo, buscaron un medio para considerar -esa población ó establecieron francamente que no la consideraban. Lo -único que hace esta advertencia, es poner de relieve las dificultades -que se presentan en cuanto á la población india, cuando se desea hacer -un estudio estadístico de la población argentina. No obstante, los -cálculos y descripciones de la época, se acuerdan al afirmar que «la -mayor parte de la población argentina es de origen español y pertenece -á la raza caucásica; sin embargo, en los campos se encuentran muchos -mestizos y algunos indios de pura sangre. Los negros no han sido jamás -numerosos en esta parte de América, pero la mezcla de las diferentes -razas, ha producido todos los matices imaginables en el color de la -piel»[10]. - -En cuanto al número y distribución por provincias, Belmar, cuya obra -es de 1856, nos da estas cantidades aproximadas: - - Población Extranjeros Indios - Buenos Aires 171.376 3.369 6.000 - Santa Fe 40.000 -- -- - Entre Ríos 60.000 -- -- - Corrientes 85.000 -- -- - Córdoba 150.000 -- -- - San Luis 35.000 -- -- - Santiago del Estero 80.000 -- -- - Mendoza 60.000 -- -- - Tucumán 60.000 -- -- - Catamarca 35.000 -- -- - La Rioja 30.000 -- -- - Salta 70.000 -- -- - Jujuy 35.000 -- -- - Chaco 30.000 -- -- - ------- ---- ---- - Total aproximado: 941.376 ? ? - -Si se tiene en cuenta que en estas cifras la población nacional no -india, era en su noventa por ciento mestiza ó de origen español y -que de los que aparecen como extranjeros, un sesenta por ciento eran -también españoles: que por otra parte, el cruzamiento con los indios -había disminuído considerablemente, desde que el crecimiento de la -población blanca lo mostrara innecesario, que todos los antecedentes -eran españoles, desde que la independencia había roto vínculos -políticos, más no los morales, más difíciles de desatar; se podrá -afirmar que la Nación Argentina de 1853 en cuanto raza histórica, -era una derivación de la española, con las modalidades que el suelo, -la mezcla hispano-indo-negra y las circunstancias habían impuesto, -sobre todo en la población de campo. Los sentimientos é ideas de -aquellas gentes se habían modificado poco, y el desprecio de la ley, -el culto del coraje, el deseo inmoderado de fortuna, la creencia en -la grandeza futura del país, de que habla refiriéndolos á la colonia, -un distinguido autor[11],--continuaban á través de los tiempos como -continúan ahora, traduciéndose en el valor de nuestros hombres de -campo, en las fortunas fáciles, y también en los presupuestos de gastos -públicos fuera de proporción con las entradas reales del erario. Del -mismo modo la arrogancia en sus diversas formas, la pereza criolla, -la crueldad de épocas anteriores[12], dejaban traslucir el hecho -bien real de que la colonia continuaba y aparecía bajo el velo de la -nación nueva, como aparecen en las paredes los viejos letreros que -han recibido una mano de pintura para permitir la colocación de otros -nuevos, pintura que los ha atenuado sin borrarlos dejándolos traslucir -cuando las claridades indiscretas del día lo permiten... - -Pero en las ciudades, en las ciudades sobre todo, donde no había que -luchar ni con el salvaje ni con el ganado, donde se recibían noticias -frecuentes de Europa, era donde la vida colonial se continuaba y -donde España descubría prolongaciones de si misma. Aun muchos años -después las cosas no pasaban de otro modo; es así que un distinguido -escritor, evocando recuerdos dice que «hasta 1870 Buenos Aires no -era otra cosa que una ciudad de España, reproducida en América con -su gobierno municipal y provincial, su milicia muy poco numerosa, un -ejército cívico, una policía en embrión, sus serenos á estilo antiguo, -su ausencia de tramways y otros medios de transporte, su empedrado -escaso y áspero, sus calles sin cloacas, inundadas al primer aguacero -que suprimía toda comunicación, sus ambiciones de campanario, su -ausencia de telégrafo y su aislamiento que la falta de ferrocarriles -y de caminos de penetración aumentaban. El país era muy estrecho; más -allá del Azul y del Pergamino se estaba fuera de las fronteras. Los -cristianos combatían en esos límites para defender sus ganados. Poco -agradable era entonces vivir ahí donde la vida es hoy tan apacible -y donde los únicos enemigos son la langosta y las autoridades de -campaña»[13]. - -Se ha escrito, se escribe todavía achacando á aquellas mezclas, -hibridismos y degeneraciones, aumentados quizás por las nuevas -inmigraciones; aspectos que se dicen causas de decadencia y de muchos -males. Yo no veo tal cosa, no creo en la degeneración argentina, ni -estimo peligrosos los cruzamientos; de esas opiniones me ocuparé en un -último capítulo. - -Por ahora, dejo establecido que la población y la sociedad en 1853, eran -tal como la he descripto, y veamos cuál era el grado de progreso en que -se encontraba. - - -2. La Capital, desde tiempos coloniales, era algo así como el Petronio -de la leyenda romana: sus gustos, sus formas, sus ideas llegaban á -través de las pampas y de los desiertos á las ciudades de adentro, -aunque alguna vez la docta Córdoba ó la elegante Tucumán, quisieran -aparecer con aire de pretenciosas rivales. - -En todas las ciudades, la religión se conservaba en su apogeo, y el -cura amigo de la familia y consejero eficaz de la época colonial[14], -se mantenía en muchos casos conservando sus prerrogativas. - -Las ciudades eran religiosas: las procesiones continuas, las misas -concurridas y respetadas, y los representantes de la iglesia -afectuosamente recibidos en los hogares. Este respeto á la la -religión influyó en los ánimos de los constituyentes, y á pesar de -las oposiciones que se suscitaron, triunfó en la constitución la idea -religiosa. - - * * * * * - -La educación pública y la instrucción tenían necesariamente que -ser defectuosas y escasas: no obstante, pudieron ser peores. La -universidad de Buenos Aires fundada por Rivadavia, había tenido bajo -su dirección la enseñanza primaria y superior. Desde 1838 desapareció -del presupuesto la asignación que se le había acordado hasta entonces, -obligándosele á sostenerse por la acción privada. Sólo en febrero de -1852 se derogó el decreto que había quitado la protección oficial, y -se reglamentó el derecho acordado á colegios particulares, de expedir -certificados que valieran como cursos universitarios, de los que se -había hecho algún abuso. Inicióse también entonces el departamento de -estudios preparatorios. En 1853 se dió una nueva reglamentación á la -facultad de medicina[15]. - -La Universidad de Córdoba á su vez, había vivido con vida muchas veces -irregular, con cursos excesivamente teóricos unas veces, otras con uso -de anticuados métodos, pero de cualquier modo, había vivido. En 1854 se -puso bajo el gobierno de la confederación, el colegio de Monserrat[16]. - -Otras provincias tenían colegios más ó menos buenos, según las -direcciones que les tocaran en suerte: Entre Ríos contaba desde 1849 con -su colegio nacional establecido en Paraná, que luego se trasladó á -Concepción del Uruguay, para adquirir la importancia de todos conocida. -Allí se estudiaba latinidad, filosofía, matemáticas, teneduría de -libros, jurisprudencia y música[17]. Catamarca tenía desde 1850 el -colegio de la Merced[18]. En Corrientes subsistía el colegio Argentino, -que años antes fundara el general Virasoro[19]. En Tucumán, el colegio -San Miguel, desde 1852, año en el que en Buenos Aires se estableció la -primera escuela normal de enseñanza elemental. - -En cuanto á la enseñanza elemental y de las primeras letras, las -provincias, ciudades, villas y pueblos, contaban con lo que para sí -hubieran podido conseguir: en general los maestros eran españoles, -hecho debido entre otras circunstancias, al conocimiento del idioma que -facilitaba la tarea. - -Enfín, débese recordar que de 1836 data la introducción de padres -jesuítas con fines de enseñanza. - - * * * * * - -La prensa amordazada durante tantos años, despertaba: en 1851 se había -fundado en Buenos Aires el _Agente Comercial del Plata_; en 1852 -_La Avispa_, _El Español_, _La Revista del Plata_. Diarios de mayor -importancia aparecieron á poco, en Buenos Aires y Córdoba: pertenecen á -la época siguiente. - - * * * * * - -Las artes y las ciencias, no obstante los tiempos de desgracia que -acababan de pasar, tenían algún desarrollo de relativa importancia. -Libros é ideas habían llegado desde la época de la revolución; muchos -naturales habían viajado por Europa, y en los países vecinos de Chile -y Uruguay las relaciones con aquel continente habían sido un tanto -más frecuentes. Por último, la sociedad anglo-argentina desde tiempo -antes existente, había tenido algún influjo: baste recordar el que en -las modas femeninas y en las costumbres de salón desempeñó la señora -Thompson. - -Verdad es que en lo que á bellas artes se refiere, trabajo cuesta -encontrar alguna obra que merezca recuerdo; con excepción de los -cuadros de Pellegrini, que no era argentino, la pintura permite -recordar sólo el nombre de Pedro Prilidiano Pueyrredón, hijo del héroe. - -Un distinguido artista actual, estudiando la evolución del gusto -artístico en Buenos Aires[20] enumera la lista de los artistas que en -la Argentina tuvieron mayor influencia en el espacio del medio siglo -comprendido entre 1825-1875: fueron Goulú, Pellegrini, Bacle, Fiorini, -D’Hactrel, Monvoisin, Uhl, Manzoni, Veraggi, Noel, Paliere, Chiama, -Novarese, Agujarri, Romero, Blanes, Ramairone: ocho son franceses, ocho -italianos, uno alemán y uno uruguayo. Argentino, ninguno; y hace una -afirmación que no podemos dejar de recordar: «Hay, pues, durante ese -lapso de cincuenta años, ausencia absoluta de artistas españoles, á -pesar de ser tan numerosa la agrupación española entre nosotros.» El -hecho por sí mismo está indicando, en la inmigración no española, el -origen del adelanto posterior de este arte. - -La música estaba á altura semejante: sus adelantos pertenecen á época -más reciente: _La muerte de Corina_ de Juan Cruz Varela, música de -S. Somellera, ó _La tórtola viuda_ de Rivera Indarte, con música de -Massini, si pudieron gustar á falta de otra cosa, no debieron ser -mayormente artísticas, desde que sólo se recuerdan ahora en su nombre, -más en ninguna parte se ejecutan. - -La escultura y arquitectura carecen de obras que deban ser recordadas. - -La poesía en cambio, adelantándose á sus congéneres, llegó con -Echeverría, Mármol, Varela... á composiciones de mérito llenas de -patriotismo y sentimiento. - -Las ciencias en 1853, estaban aun en lugar más inferior que las artes: -no he encontrado en parte alguna el recuerdo de un solo descubrimiento -científico. La excepción corresponde, si se acepta la existencia de la -ciencia política ó de las ciencias políticas. _El dogma socialista_ -de Echeverría, las obras de Alberdi, todas las de Sarmiento y los -conocimientos en la materia que se demostraron en las sesiones del -congreso constituyente, no están en relación con aquella sociedad. Son -muy superiores, son obras de positivo mérito, que hoy, cincuenta años -después de escritas, son citadas, y con ellas se procura acordar las -propias convicciones, como si llevaran en sí la verdad indiscutible. - - * * * * * - -En cuanto á los adelantos urbanos, la edificación adoptaba la forma de -las casas pompeyanas ó moriscas, que se admiran en la ciudad destruída -ó que se visitan en España en las ciudades de Sevilla ó Córdoba; las -casas macizas con techo de teja, de épocas anteriores, daban modelos á -las nuevas construcciones. El pavimento de las calles era el natural, -excepción hecha de algunos cortos trechos de empedrado: para los -que se utilizaban piedras traídas de Martín García[21]. El alumbrado -confiado aun en su casi totalidad á la lamparilla de aceite. En los -alrededores de Buenos Aires, las quintas á las que conducían caminos -poco cómodos, ofrecían un punto de llegada en las excursiones y paseos -de que tan gratos recuerdos conservan los viejos de nuestro tiempo. - - -3. En los campos, las circunstancias políticas habían hecho causa común -con el desierto, la tradición y la fácil ganadería para impedir el -desarrollo de la agricultura y favorecer el de aquélla; las quintas -y chacras de los alrededores no alcanzaban á producir todo lo que -las ciudades consumían, dando así lugar á que subsistiera aun la -importación de cereales. Y en cuanto á los procedimientos de cultivo, -eran sólo los que las costumbres habían transmitido: es de fecha -posterior la introducción de máquinas y sistemas. - -En cambio, la ganadería se conservaba en su apogeo; aquel trabajo más -arriesgado y más libre de la época colonial, era todavía el predilecto -en la elección que para el despliegue de sus actividades hacía el -hombre de campo. La enorme extensión del territorio no hacía necesaria -la economía del suelo, y ayudaba también en aquel sentido la existencia -de los grandes fundos que adquiridos por medios más ó menos legítimos -é ilegítimos se han perpetuado, y que hasta en la actualidad, ahogan -con su abrazo el desarrollo de muchos pueblos y ciudades, y retardan -el progreso de algunas provincias. Debe recordarse sin embargo, que la -ganadería había dado algunos pasos con las tentativas de refinamiento -que recuerda el general Mitre en la arenga pronunciada en la exposición -agrícola-industrial de Buenos Aires, el 10 de abril de 1859. - -Un poco más allá, donde la población escaseaba aun más, los territorios -abandonados al indio, poco ó nada explorados, las tierras fiscales, los -grandes bosques vírgenes, las montañas y las sierras cuyo contenido se -ignoraba y que contribuirán algún día á la riqueza del país. - -En cada provincia, sus particularidades: los saladeros en Buenos Aires, -Entre Ríos y Corrientes, los tejidos en el interior y las tantas otras -industrias, muchas de ellas conservadas en la actualidad. - - -4. Pueblos y ciudades así aislados, tenían una idea, vaga aun, de que -formaban una nación: que además de la patria reducida donde gobernaba -el caudillo, había otra más grande á la que también pertenecían -aquellos otros pueblos á quienes le unían largos caminos y un comercio -continuo. Esas comunicaciones se hacían no obstante las enormes -dificultades y distancias de que apenas se tiene una idea cuando se -atraviesa ahora la república en cómodos ferrocarriles. - -Las vías de comunicación actuales en la República Argentina, sin estar -sino en mínima parte trazadas, han alcanzado desarrollo regular, -permitiendo, sobre todo en la región noreste, trasladarse con facilidad -de un punto á otro, comunicarse con relativa rapidez, no vivir cada -población ignorando lo que pasa en su vecina de algunas leguas. - -No era así sin duda en la época á que este capítulo se refiere, -teniendo sin embargo ya larga historia el desarrollo de estos medios de -unión entre los hombres. Es necesario hacer un recuerdo de ellos; su -importancia era grande, aunque tan poca pareciera tomando la fecha 1853 -sin referirla á otras anteriores. - -Como lo afirma Moussy[22], los mismos medios que usaron los -conquistadores en el siglo XVI, debían servir con pocas variantes -para las comunicaciones argentinas á mediados del siglo XIX. Las -naturalezas de hierro podrían resistir las largas travesías; los que -no las tenían, debían perecer. Entre salvajes y animales de toda -especie, sólo podrían resistir los mejor dotados, y á los débiles se -aplicaría la ley de selección natural. La función hizo al órgano -y apareció el baqueano conocedor de todos los lugares, «personaje -eminente y que tiene en sus manos la suerte de los particulares y de -las provincias. El baqueano es un gaucho grave y reservado, que conoce -á palmo veinte mil leguas cuadradas de llanuras, bosques y montañas. -Es el topógrafo más completo, es el único mapa que lleva un general -para dirigir los movimientos de su campaña»[23]. Los ríos se cruzaban -en pequeñas canoas, cuando no se conservaban las antiguas _pelotas_, y -las selvas por las veredas ó sendas heredadas del salvaje ó abiertas -para las nuevas necesidades. Las rutas de Chile y la del norte eran -las más frecuentadas y lo habían sido también en la época colonial -cuando las mercancías que llegaban de Europa á Buenos Aires, debían -ser conducidas á Potosí ó á la intendencia de Cuyo. Y al lado de estas -rutas capitales, las rutas secundarias de Buenos Aires al Rosario, de -Mendoza á San Juan, de San Juan á San Luis. Las rutas intercapitales, -las de la mesopotamia y todas aquellas á que las necesidades del -comercio, ó el interés del conocimiento de lugares, ó cualquier otra -causa importante hubieran dado nacimiento. - -En cuanto á los sistemas de transporte, la misma obra de Moussy antes -citada, enumera éstos: _viajes á caballo_, de día, con descansos -nocturnos cuando la existencia de postas lo permitieran, llevando -consigo las mercaderías y la tropilla de caballos que substituyeran -á los ya cansados. _Viajes en coche_, la _galera_ principalmente, -que conserva aún hoy su importancia en los lugares que no han sido -favorecidos por el ferrocarril. Finalmente, _las diligencias_, recién -establecidas en 1853, más grandes, más confortables, más adelantadas. -Y en lo que á transporte de mercaderías se refiere, las carretas -de bueyes y las tropillas de mulas se hacían la competencia y eran -igualmente usadas, siendo preferidas unas ú otras, según la topografía -del suelo y la menor ó mayor urgencia que tuviese el destinante -en hacerlas llegar á su destino. Lo que aquellas eran y el enorme -cambio sufrido desde entonces á aquí, ha podido verse en la reciente -exposición ferroviaria, donde se han exhibido aquellos carruajes y -otros por el mismo estilo, que Moussy no enumera: la _volanta_, la -_catanga_, el _landeau_, á pocos pasos de las colosales máquinas y -elegantes coches de ferrocarril, introducidos en el país ó que prometen -introducirse. - -La organización postal, antes del decreto de 8 de junio de 1854 que -instituyó las mensajerías nacionales, conservaba también carácter -cuasi colonial; los dueños de posta desempeñaban gran papel; sus -instituciones eran útiles, más que útiles, necesarias y únicas y -muchas veces más seguras que el actual correo... Existían también los -correos entre muchos puntos del territorio argentino. En cuanto á los -telégrafos, su creación data de época posterior: de 1860. - -Á todo ésto se deben agregar las comunicaciones marítimas con Europa, -Brasil, Uruguay, litoral, existiendo desde 1851 la navegación á vapor -que comenzó un navío, el _William Pearce_. - -Tales eran los medios de comunicación en 1853, cuando la Constitución -vino á facilitarlos, declarando la libertad de tránsito para los -hombres, las cargas y las bestias, y la libre navegación de los ríos -interiores de la nación para todas las banderas del mundo. - - -5. La situación económica del país no podía ser superior á la situación -general. Se salía de la época de Rozas en la que la historia financiera -«puede concretarse á la enumeración de los déficits dentro del -presupuesto, de los gastos extraordinarios y de los medios adoptados -para enjugar los primeros y llenar los segundos»[24]. Época de -emisiones de papel moneda en abundancia, que debió ser imitada después, -aun cuando hubiera progresado tanto la nación. - -Caído Rozas, en un primer momento no se pudo remediar aquel estado; en -Buenos Aires se emitió por valor de 19.500.000 pesos moneda corriente -en los años 1852 y 1853; en la Confederación la vida financiera fué -precaria y llegó á los resultados que se expondrán en el próximo -capítulo. - - -6. Tal era el cuadro en que se desarrollaba el pueblo para el que se -dictaba la Constitución de 1853. Tales eran también los adelantos á que -había llegado en los siglos coloniales, y en los años de emancipación. - -La Constitución quiso, pues, tomando en cuenta en la medida de lo -posible, el estado del país en aquel momento, promover su adelanto: en -su preámbulo estableció los móviles que la habían originado y los fines -que se proponía; está allí expresado el deseo de dar cumplimiento á -pactos preexistentes que las luchas anteriores habían provocado y cuyo -respeto era necesario para constituír la unión nacional, consolidar la -paz interior y promover el bienestar general; las continuas prácticas -judiciales poco respetuosas de las leyes, y obedeciendo muchas veces á -influencias de toda especie, pedían quizás con exceso, como afirma el -documento antes mencionado y en parte transcripto, que se afianzara la -justicia, y tal cosa prometió aquel preámbulo; y la aspiración general -quedaba satisfecha cuando se ofrecía la libertad que alcanzaría á -nacionales y extranjeros. - -En las declaraciones, derechos y garantías, tratábase por todos los -medios de promover y estimular el adelanto del país; el comercio, la -industria, artes, propiedad, vida, libertad, imprenta, educación, el -tránsito libre de hombres, vehículos y bestias, las actividades todas -de los individuos, quedaban protegidas; hasta se recordó al indio -encomendándose al Congreso (art. 29, inc. 15) que vigilara por la -conservación del trato pacífico con ellos y de promover su conversión -al catolicismo. Cierto es,--y el recuerdo es justo, pues poco se tiene -en cuenta,--que esta disposición se encontraba ya en la Constitución -de 1819 y en una forma más amplia; su artículo 128 decía: “Siendo los -indios iguales en dignidad y derechos á los demás ciudadanos, gozarán -de las mismas preeminencias y serán regidos por las mismas leyes. -Queda extinguida toda tasa ó servicio personal bajo cualquier pretexto -ó denominación que sea. El cuerpo legislativo promoverá eficazmente -el bien de los naturales por medio de leyes que mejoren su condición -hasta ponerlos al nivel de las demás clases del estado”[25]. La -Constitución de 1853 al equiparar el indio al civilizado, buscar su -trato, y disponer que se le civilizara, no hacía pues, sino repetir -una disposición anterior que había dado forma á un deseo general de la -población, deseo que continúa subsistente en nuestra época en que á -pesar de los años transcurridos desde la sanción de aquel mandato, poco -se ha hecho por cumplirlo. - -Á pesar de los deseos de igualdad y sanciones que pretendían que todo -extranjero se encontrara aquí como en su patria, la Constitución dictó -un principio contrario á tal propósito, aunque en realidad con esa -determinación se marchara más de acuerdo con las ideas de la sociedad -de aquella época. Demasiados españoles había y demasiado española era -la sangre para que fuera posible separar la religión del estado. El -culto católico-apostólico-romano ejercía demasiada influencia para -que no se le recordara en alguna forma. La Constitución llevó en el -artículo 2^o la afirmación de «el gobierno federal sostiene el culto -católico, apostólico, romano» y el artículo 73 (art. 76 de la vigente) -en que se establece como condición para ser presidente ó vicepresidente -de la confederación «pertenecer á la comunión católica, apostólica, -romana». Nótese que la disposición que elige el culto fué concebida en -esos términos como medio de transacción; algunos constituyentes, como -el diputado Zenteno, deseaban que aquella declaración fuera más amplia. -Proponía sancionar el artículo en esta forma: «la religión católica, -apostólica, romana, como única y sóla verdadera, es, exclusivamente -la del estado. El gobierno federal la acata, sostiene y protege, -particularmente, para el libre ejercicio de su culto público, y todos -los habitantes de la confederación le tributan respeto, sumisión y -obediencia»[26]. - -Estas disposiciones constitucionales que se completan con las de los -artículos 64, incisos 19-20, y 83, inciso 8 (67, inc. 19-20, y 86, -inc. 8 de la actual), han sido combatidas aun por autores de espíritu -religioso como Estrada, que encuentra que á guisa de libertades, el -estado toma á la religión mucho más de lo que da[27]. No hay para qué -recordar todo lo que los enemigos de la iglesia dicen sobre ellas. - -Á nuestro fin, baste establecer dos proposiciones: la primera es -que, cualquiera sea la interpretación y el sentido que se dé á las -disposiciones constitucionales, no puede hablarse de religión de -estado, desde que cosa semejante sería sostener el absurdo de una -persona jurídica, sér de abstracción, teniendo conciencia y religión. -La segunda es que, para un país que deseaba inmigración sin distinguir -religiones de los inmigrantes y que prometía la igualdad, convenía -que las disposiciones que á la religión se referían, fueran lo menos -prohibitivas posibles. De ahí resultó que al mismo tiempo que se -imponía el sello de autoridad á los artículos á que hemos referido, el -espíritu de tolerancia, dictara también los artículos 14 y 20 en los -que se declaraba la libertad de cultos para nacionales y extranjeros. - - * * * * * - -En cuanto á su bondad política, la Constitución de 1853 que con -pequeñas modificaciones nos rige, será discutida, tal vez reformada -por errónea ó anticuada, tal vez conservada por acertada y fácil de -acordar con los tiempos actuales. Está ello fuera de nuestro estudio. -Más en lo que á formación de la nacionalidad se refiere, fué buena -por una razón fundamental: no es un código de restricciones; es un -código de libertades y derechos: acordó derechos y libertades como -no los acordaba en esa época constitución alguna; aseguró la paz, la -libertad, los derechos todos á nacionales y extranjeros. Hasta recordó -al indio... Era propicia para ser la ley fundamental del pueblo donde -debían encontrarse representados con el tiempo cien pueblos diversos, -disputándose el derecho de moldear la nueva nacionalidad que nacía. -Tomada desde este punto de vista no se puede dudar de que fué buena, -más aun en teoría que en la práctica; teóricamente, porque es de -sentido común que el individuo que encuentra en el país donde va á -establecerse tantos derechos como en el suyo y más facilidades de -trabajo y vida, servirá de propagandista y atraerá más extranjeros. -Prácticamente, porque á pesar de las irregularidades cometidas en la -aplicación de sus principios, lo cierto es que facilitó, con otras -circunstancias coadyuvantes, la inmigración y que es á la inmigración -que produce y que deja descendientes que producen en todas las esferas -de la actividad á quien se debe en gran parte el adelanto argentino. - - - - - CAPÍTULO II - - 1869: EL PRIMER CENSO NACIONAL - - 1. La sociedad argentina de 1869. Medidas protectoras de la - inmigración. La formación de la raza y factores que contribuyen.--2. - Los progresos; la libertad de imprenta; la tendencia hacia la - _desespañolización_.--3. Cambios políticos; situación económica.--4. - Vías de comunicación.--5. Agricultura: ganadería: otras industrias. - Comercio.--6. Consecuencias institucionales.--7. Conclusión. - - -1. Dieciseis años después de dictada la constitución para la -Confederación Argentina, el primer censo nacional demostró con sus -cifras, el exponente en cuanto á población, del grande adelanto -que dieron á esta tierra las seguridades y libertades ofrecidas á -nacionales y extranjeros, la paz y la justicia para todos. - -Ese período de dieciseis años es pequeño, extremadamente pequeño en la -historia de un pueblo cuyos orígenes sean remotos y cuya complexión -orgánica responda á sólidas bases. Mas es un período grande para un -pueblo incipiente, nacido en el ayer. En esos pocos años la nación hace -grandes progresos, sufre transformaciones notables, cambia de traje. -Es verdad que el cambio y los progresos no se presentan en todo su -territorio de un modo semejante. Más aun, es sabido que las diferencias -en los adelantos son grandes entre Buenos Aires y Jujuy, por ejemplo. -No importa; existen progresos que llegan al mayor grado en la capital, -y los progresos de la capital, pueden tomarse como próximos cambios en -toda la nación. - - * * * * * - -La ciudad cabeza aumenta, crece desmesuradamente, y da motivo á la -afirmación tantas veces traída y llevada del peligro é inconveniente de -la cabeza enorme con cuerpo pequeño. Y ya que esta afirmación vulgar se -presenta, diré al pasar dos palabras sobre ella. Se dice que la grande -ciudad con civilización adelantada, con comodidades á que permanece -ajeno el resto del territorio, con abundancia de oficios que retienen -la inmigración impidiéndole desparramarse por los campos, es un grave -inconveniente que retarda el progreso general del país, en beneficio -sólo de la ciudad. Yo no creo en ese inconveniente; más aun, creo que -los males que tal situación acarrea son pasajeros, en tanto que sus -beneficios son positivos. Las grandes ciudades son como los grandes -focos que irradian luz en derredor. La civilización limitada en un -primer momento á un pequeño pedazo de terreno, cuando éste no pueda -contener la población que afluye, la obligará á extenderse, á formar -nuevas ciudades ó nuevos pueblos, los que á su vez facilitarán el -originarse de establecimientos agrícolas y ganaderos en su vecindad. -Sin Buenos Aires no se explicarían La Plata y Bahía Blanca, ni los cien -pueblos que circundan á la gran metrópoli. La civilización se extenderá -de este modo, quizás en una forma más lenta, pero indudablemente de un -modo más firme. - - * * * * * - -Hecha la digresión volvamos á nuestro camino. Veamos el estado de la -formación de la raza, el factor étnico, y relacionémoslo con el estado -general de los progresos argentinos en aquellos años, que estudiaré -sintéticamente. - -La convicción de la necesidad de unir la sangre de la nueva nación, á -la sangre de las naciones viejas, y de completar el futuro individuo -argentino agregando elementos de las naciones formadas siglos antes, -permaneció latente como la semilla que espera en tierra propicia, y -tan pronto como la piedra que lo impedía, representada aquí por Rozas, -fué sacada del camino, la semilla fecundó y el nuevo árbol dió frutos -gratos. - -Las nuevas medidas tendientes á favorecer la inmigración, partieron del -estado de Buenos Aires por un lado, de la Confederación Argentina por -otro, mientras permanecieron separadas; de la Nación Argentina, cuando -la unión nacional se consolidó. - -Del estado de Buenos Aires ó sus habitantes son estas iniciativas[28]: - -Ley de 1854, que creó la comisión de inmigración y estableció la -exención de derechos á los buques que trajesen 50 inmigrantes ó más. - -En 1856, un grupo de ciudadanos distinguidos se encarga de ayudar á los -inmigrantes en sus primeros días de patria nueva; solicita y obtiene -del gobierno, local para albergar á los inmigrantes recién llegados -que lo necesitaran; por susbcripción reune fondos para alimentarlos, -obtiene una subvención del gobierno, y bajo el nombre de «Asociación -filantrópica de inmigración, auxiliada y bajo la protección del -superior gobierno del estado de Buenos Aires», que adoptó á poco -de constituída, contribuyó grandemente á facilitar y favorecer la -inmigración. Nacionalizada en 1862, llevó su existencia hasta 1869, en -que fué reemplazada por la comisión central de la inmigración. - -Las clases no pudientes del pueblo de Buenos Aires tampoco -permanecieron ajenas á las demostraciones en favor del extranjero: -deseaban su venida, le esperaban, le agasajaban; no importaba que el -inmigrante viniera á Buenos Aires ó á la confederación: de cualquier -modo llegaba á la patria próxima á constituirse, á trabajar en -ella, á formar colonias agrícolas. «No son sólo las autoridades -constituídas--dice un autor de la época--y la voz de la prensa -sudamericana que apoyan con todos sus esfuerzos la realización de un -vasto plan de colonización agrícola; la población entera favorece la -ejecución de este proyecto por manifestaciones inequívocas. Hemos sido -testigos de las demostraciones de fraternal simpatía que se prodigaron -á un convoy de doscientas familias destinado á las colonias del señor -Castellanos; á su llegada á Buenos Aires estas valientes personas -se vieron objeto de una verdadera ovación. Por un acuerdo perfecto -de franqueza y amenidad, por completo en las costumbres americanas, -parecía querer borrarse en el espíritu de los recién llegados, las -últimas tristezas que podían alimentar aun en el recuerdo de la -vieja patria. Sería necesario, seguramente, citar el nombre de cada -habitante de la ciudad, si se quisiera mencionar todos los actos de -generosa hospitalidad que señalaron aquel día; nos contentaremos con -recordar en esta obra al del señor Rams, ciudadano de Buenos Aires, -quien haciendo un noble uso de su afortunada posición, hizo distribuír -á los colonos, cigarros, confituras y refrescos de toda especie»[29]. - -Por su parte, la Confederación Argentina no procedió de otro modo; -la prueba está en los decretos destinados á cumplir los mandatos de -la Constitución al respecto; está en los nombramientos de cónsules, -los tratados comerciales con naciones de América y Europa; está en -la creación de un premio á la mejor memoria sobre clasificación y -distribución de tierras públicas; en la concesión del ferrocarril -del Rosario á Córdoba; está, para no citar más, en el encargo dado -á Moussy, de la descripción de la Confederación Argentina, á fin de -que en todas partes pudieran tenerse noticias de estas tierras; en -la indemnización á los extranjeros de los perjuicios sufridos en las -guerras civiles, y sobre todo en la buena acogida que recibieron los -proyectos colonizadores de Brougues y Anchorena, en los que el gobierno -nacional se responsabilizó por las obligaciones respectivas contraídas -por los de Corrientes y Santa Fe. - -Nuevas leyes, decretos, contratos, aparecen con iguales móviles, cuando -Buenos Aires y la confederación formaron un solo país; resoluciones -de esta índole son las leyes de 1862, autorizando el poder ejecutivo -para celebrar contratos sobre inmigración extranjera, con facultad para -conceder beneficios; la de libre introducción de los equipajes de los -inmigrantes, en 1863, que se establece y conserva después en la ley de -aduana; la creación de la «Comisión protectora de la inmigración», y en -fin, muchas otras resoluciones de semejante especie, hasta la creación, -en 1869, de la «Comisión central de inmigración», de cuya obra nos -ocuparemos después. - -Es claro que todas estas resoluciones realizadas en los hechos, en -todo ó en parte tenían forzosamente que facilitar la llegada de los -extranjeros que adhiriéndose á la nueva patria, darían á ella su sangre -y su trabajo. - -Cada nación, con sus hijos mandaba su espíritu; con su fuerza -económica, su fuerza moral; allí donde ellos llegaban, traducían -sus ideas en hechos y removían el espíritu; las regiones preferidas -cambiaban de aspecto más pronto, las rezagadas cambiarían después. La -entrada de inmigrantes que era de 1500 en 1854, alcanzaba tres años -después á 4950, llegados en 1857; á 6300 en 1861, á 11.600 en 1864; á -29.000 en 1869. En estos totales, los italianos ocuparon durante todo -este período el primer lugar; correspondiendo á aquella nacionalidad, -siete décimos de los llegados cada año; habían desalojado á los -españoles: la ciudad capital les contaba en gran número; en 1856, en -sus 91.395 habitantes, contaba con 10.279 italianos; su número siguió -creciendo y en 1869, el censo dió 41.957 italianos para una ciudad -de 177.787 habitantes, y 71.442 para toda la nación cuya población -era de 1.877.490 habitantes (contados 41.000 argentinos residentes -en el extranjero). En aquel año llegaron de esa nacionalidad 21.419 -individuos. - -Su número fué proporcionalmente tan grande, que algunos espíritus -timoratos de pocos alcances, creyeron ver en esa abundancia un peligro -que se expresó en el diario de la época _Los intereses argentinos_; -campaña anti-italiana efímera que murió al nacer, siendo destruída en -sus comienzos, entre otras tantas, por la palabra incisiva de Héctor -Varela[30]. El peligro que la educación italiana pudiera traernos y -que las ideas monárquicas pudieran infiltrarse, no fueron más que -alucinaciones; no lo fueron en cambio las colonias agrícolas, la -población numerosa, las artes y las ciencias. Y es desde 1859, dato -curioso, que los compatriotas de Colón monopolizan el cabotaje[31]. -Viviendo vida argentina, no olvidaban la patria, y mantenían el -recuerdo y la unión de sus connacionales agrupándose en sociedades y -fundando diarios: en 1869, los italianos tenían dos diarios _La Nazione -Italiana_ y _Eco d’Italia_. - -España, no obstante la tendencia á la _desespañolización_, que -mostraban sus antiguas colonias de aquende los mares y de la que más -adelante nos ocuparemos, seguía suministrando hijos á la Argentina, -brazos á la agricultura y... criados á las familias pudientes. Es -un error el que expresa Daireaux[32], cuando al referirse á 1868, -á las grandes afluencias de extranjeros, dice que la inmigración -menos poderosa era la española; lejos de ello, ocupaba el primer -lugar después de la italiana, como lo siguió ocupando en adelante -con excepción de los años 1872, 1881 y 1890 en que fué superada por -la francesa. Es fácil comprobar tal cosa, con las cifras de la -estadística de la oficina de inmigración. - -Más, la sangre española no modificó el carácter étnico argentino; -contribuyó más bien á mantenerlo tal cual era, demorando la -transformación; á pesar de la «oposición que los sucesos -revolucionarios debían convertir en aversión y degenerar por -desplazamiento de aquélla, en prurito de imitación excluyente de las -ideas de la metrópoli», también es cierto que «no se elimina por la -sola fuerza de la voluntad lo que arrastra la sangre ó está adherido -á la estructura íntima del nervio»[33]. Y es así que el hispano -continúa su dominio en la raza á pesar de la ruptura de vínculos -políticos, y sus hijos venidos á estas tierras son como los enviados -á mantener las tradiciones seculares de todo género. Y en la pereza, -en la fácil palabra, en el valor, en la tendencia religiosa, en las -formas arquitectónicas de las ciudades, España conserva su poderío que -durará mucho aún, aunque el transcurso del tiempo pueda reducirlo á la -expresión más abreviada del resumen. - -En cuanto á las industrias, á las invenciones é ideas que forman la -base de los adelantos del país, forzoso es confesarlo: ni los grandes -establecimientos industriales, ni las artes, ni la ciencia, ni los -ferrocarriles, ni los tramways, ni los puertos deben nada á esta -inmigración, apta para recibir y adoptar los inventos y las máquinas y -las faenas, pero que nada da de por sí en aquella materia. Quizás sea -debido á esta causa y á este factor, que mientras en Europa los grandes -inventos y descubrimientos se hacen comunes por su abundancia, y -Estados Unidos compite con ventaja con la Europa toda, Sud América nada -da de por sí, á pesar de la inteligencia reconocida de sus hijos, y que -el único descubrimiento de importancia realizado por un sudamericano, -la dirección de los globos, pertenezca precisamente á un hijo de la -única nación no hispánica de Sud América. - -Los franceses por su parte, habían dado un buen contingente aun en la -época de Rozas, y conservaron en adelante el tercer puesto en cuanto á -número de inmigrantes, llegando á ocupar el segundo en las épocas que -hemos señalado al hablar de la inmigración española; los 276 llegados -en 1857, son en 1869, 1465, es decir casi seis veces más. Muchos de -ellos permanecían en la ciudad de Buenos Aires; en una estadística -de 1856, Buenos Aires tenía 91.395 habitantes, de los cuales 9489 -eran franceses, y solamente 5702 españoles. Y las ideas francesas -también se expandían y se expandía su idioma, base de toda enseñanza -adelantada[34]. Los franceses no eran sólo agricultores; los había -también hombres de letras y artistas, hombres de pensamiento y acción, -hombres de comercio é industriales: Bonpland, de todos conocido, y -Moussy autor de la _Geografía de la confederación_, tantas veces citada -en este trabajo, y de la _Memoria histórica sobre la decadencia y -ruina de las misiones jesuíticas del Río de la Plata_; el almirante -Mouchez, autor de las obras náuticas, aunque sólo fuera visitante; -educacionistas como Jacques, Larroque, y Peyret; agricultores como -Brougues y Lelong, é industriales como Hileret, el de los ingenios -tucumanos, Sansinena, Prat, el de la tintorería, Godet, fabricante -de chocolate, Molet, de conservas alimenticias, Berthe, destilero, -Lavigne, fabricante de aceite, Bieckert, cervecero... Y las colonias -de vascos franceses y las tiendas principales, acumulaban materiales -para la nueva nación, por más que durante algún tiempo continuaran -formando colonias separadas del resto de la población, y unidas en el -recuerdo de la lejana patria, y contribuyera á ello, la aparición de -periódicos escritos en la lengua nativa, muchos de éstos suprimidos ó -desaparecidos, otros conservados como el _Courrier de la Plata_, nacido -en 1865 y núcleo de la tradición francesa en el Río de la Plata[35]. - -Después de Francia, los países que más contribuían á poblar estas -tierras eran Gran Bretaña, Austria, Suiza, Alemania y Bélgica, cada -una trayendo en sus hijos sus caracteres, su inteligencia, sus -particularidades. - -La inmigración inglesa y alemana merece recuerdo especial; la inglesa -sobre todo, más que por el número de sus súbditos que es relativamente -insignificante, por los capitales que aportaron y que se fijaron en el -país y por las nuevas industrias que introdujeron; es así que al hablar -de ellas, se puede recordar el establecimiento de los ferrocarriles -norte (1861), sud (1863) y central argentino (1863), la compañía de -minas de San Juan (1863), la fábrica de Liebig (1864), el ferrocarril -Buenos Aires Ensenada (1865), enfín, el nombre del alemán Felipe -Schwarz que establecido en Buenos Aires en 1859, efectúa la primera -construcción en el país, de un navío de vapor, para navegación de los -ríos interiores. - -Aunque las estadísticas sean escasas y los datos locales deficientes, -conviene transcribir aquí el cómputo de la población nacional y -extranjera y de la distribución geográfica, que nos da Moussy, -interesante y útil como término de referencia con el de 1869. - - Total - Provincias Extranjeros Cifra en números - en 1857 en 1857 redondos - en 1860 - - Entre Ríos 12.044 79.282 82.000 - Corrientes 2.006 85.447 86.000 - Santa Fe 4.304 41.261 43.000 - Córdoba 380 137.079 140.000 - San Luis 153 37.602 38.000 - Mendoza 3.181 47.478 49.000 - San Juan ? ? 50.000 - La Rioja ? ? 34.000 - Catamarca ? ? 60.000 - Santiago del Estero ? 77.575 80.000 - Tucumán 273 84.044 85.000 - Salta ? ? 70.000 - Jujuy ? ? 33.000 - Buenos Aires ? ? 330.000 - --------- - Total 1.180.000 - - Indios del Sud 10.000 ? - -- del Norte 20.000 ? 30.000 - --------- - Indios de la Patagonia ? - --------- - Total 1.210.000 - -Todos estos elementos debían traer en el transcurso de algunos años -grandes cambios; un día sería una nueva idea, un edificio de formas -distintas, el de más allá una industria nueva; así de continuo, en -modo que cuando se efectúa el censo de 1869, la población y los -caracteres generales del país habían cambiado; el carácter hospitalario -de la familia colonial, debía continuar, continúa todavía sobre todo -en las provincias; el gaucho con sus caracteres raros, mezcla de -menestral y del peregrino de la edad media, como lo ha considerado -un distinguido autor, atravesaría los años, cambiaría posiciones, -mas seguiría existiendo; la haraganería, que ya en 1853 había hecho -fortaleza principal en los empleados de las oficinas públicas[36], -seguía conservando su sitio inexpugnable en 1869, lo conservaría en -1880, sería dueña de sus hombres en 1895, cuando el censo revelara cómo -había extendido sus fronteras, y el primer centenario de la revolución, -invencible en sus asientos la encontraría. - -La cria del ganado, que tanto papel desempeñara anteriormente, -continuaba predilecta, sobre todo en un principio. Los extranjeros -mismos, en algún número se dedicaban á ella, abandonando el -comercio[37]. - - -2. Pero los cambios de costumbres también son grandes aun en los -detalles, y este hecho curioso lo señala: la siesta, la famosa siesta -colonial, desaparece en el Rosario en 1864, debido al trabajo y á las -ideas y costumbres traídas por el elemento extranjero[38]. En las -ciudades en que el incremento de la población extranjera no ha sido -tan considerable, aquélla se ha mantenido más tiempo y en algunas se -mantiene aún. - -Se introducen métodos nuevos para el cultivo de los campos: las -colonias de Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y Corrientes, muestran -las ventajas de la agricultura; los nacionales empiezan á tener afición -á ella; en las ciudades, desde 1856 aparecen las luminarias á gas, los -empedrados adelantan, el valor de la tierra sube, las modificaciones -se propagan al interior, los capitales afluyen; en 1865 los serenos -se declaran en huelga, «signo de progreso»[39]; en 1866, se funda la -sociedad rural, de la que es iniciador con otros, el inglés don Ricardo -Newton que poco antes había inventado los alambrados y ensayado la -introducción de animales finos. Se le llamó loco porque pretendía con -débiles alambres, sujetar la fuerza de formidables toros, y gastaba en -un carnero traído de afuera, cinco veces más de lo que gastaría en el -mejor carnero argentino; no importaba, sabía lo que hacía. - - * * * * * - -De los extranjeros que llegaban, muchos quedaban en las ciudades, -algunos avanzaban sobre el litoral donde otros les habían precedido, -otros pocos se expandían por el resto de la nación; era la mayor ó -menor facilidad de vida lo que determinaba sus movimientos. Algunos -pensarían retornar al país de origen, enriquecidos; otros dejaban -aquel pensamiento, se vinculaban, se casaban con hijas del país, se -establecían definitivamente, daban descendientes argentinos. - -Las uniones naturales entre extranjeros é hijas del país, eran muy -comunes; la reproducción era abundante; un cálculo de treinta y ocho -años, hecho considerando los libros parroquiales de Córdoba, ha dado el -resultado de siete hijos para cada matrimonio de blancos[40]. - -En el cálculo de matrimonios en el litoral se llega á que -aproximadamente, de cada cien extranjeros que contraen matrimonio, -sesenta y seis lo hacen con hijas del país y treinta y cuatro con -extranjeras; en el interior, el porcentaje es mayor. - -Algunos documentos antiguos traen noticias interesantes á este -respecto: como muestra y confirmación de lo que digo, puedo recordar -estos datos tomados del registro estadístico para el estado de -Buenos Aires, que dirigió Maeso primero, y luego Trelles: trae el -tomo correspondiente al primer semestre de 1856 una estadística de -matrimonios de la ciudad de Buenos Aires por parroquias, estadística -primitiva, indudablemente con errores y de la que se excluyen -del sistema con que se dan los números, los de la parroquia del -Socorro, «por cuanto el señor cura no los ha enviado en la forma que -correspondía». Para no enumerar todo aquello, he hecho este resumen: - - Matrimonios de argentinos con argentinas 125 - -- -- con orientales 2 - -- franceses con argentinas 13 - -- -- con francesas 57 - -- -- con orientales 1 - -- -- con españolas 1 - -- italianos con argentinas 19 - -- -- con italianas 71 - -- -- con inglesas 1 - -- -- con orientales 2 - -- españoles con argentinas 23 - -- -- con españolas 25 - -- -- con italianas 1 - -- portugueses con argentinas 8 - -- -- con africanas 1 - -- ingleses con argentinas 3 - -- -- con inglesas 16 - -- alemanes con argentinas 2 - -- -- con inglesas 1 - -- -- con francesas 1 - -- austriacos con argentinas 1 - -- suizos con argentinas 1 - -- brasileros con argentinas 1 - -- -- con brasileras 1 - -- paraguayos con argentinas 1 - -- orientales con argentinas 7 - -- -- con orientales 5 - -- bolivianos con argentinas 1 - -- chilenos con argentinas 1 - -- africanos con argentinas 1 - -- -- con africanas 5 - - En congregaciones extranjeras 26, entre protestantes, ingleses, - alemanes, americanos y escoceses. - - * * * * * - -Estos datos son sin duda defectuosos, pero interesan del punto de vista -de la cantidad de nacionalidades que comenzaban ya á formar la nueva -nación. Y estos matrimonios tienen hijos que nuestra ley considera -argentinos y que lo son también en sus sentimientos. Pero ¿tienen los -mismos caracteres que tendría la población si hubiera continuado siendo -española ó descendiente de española? ¿no vale entonces de nada la -herencia? Indudablemente son argentinos, pero distintos de los otros; -no son ni parecidos á los primitivos argentinos ni á los compatriotas -de sus padres; tienen de uno y de otro; el medio los modifica: los -cruces los modifican más; no son, serán; son argentinos en un sentido; -tienden á ser, en otro: su unidad como raza no está hecha, será, está -en el futuro. - -Así se llegó al censo de 1869, hecho bajo la dirección del señor Diego -G. de la Fuente; obra muy buena; primer censo nacional, cuyo capítulo -de población futura (pág. 22) da esta curiosa previsión, ejemplo de -como el método estadístico puede algunas veces dar resultados para -el futuro. La República Argentina tendrá aproximadamente, dice, en -1879, 2.464.000 habitantes; en 1889, 2.444.000; en 1899, 4.778.000; en -1909, 6.591.000. Como se ve, el error ó no existe ó es pequeño y el -dato curioso. La ilusión se perdería si se leyera como se lee poco más -allá, el cálculo para la ciudad de Buenos Aires en que da para 1909, -650.000 habitantes; por más que dice como condición, «si se conserva -en sus límites», y Buenos Aires se ha excedido y se ha apoderado de los -alrededores; pero con todo, el cálculo resultó reducido en cuanto al -desarrollo de la gran ciudad, como han resultado todos los que se han -hecho sobre dicho crecimiento para épocas más ó menos distantes. - -Dejando ésto, veamos la estadística de nacionalidades. Existían dentro -de la nación, en la época del censo, 1.531.360 argentinos y 211.993 -extranjeros divididos como lo expresa el cuadro siguiente: - - Clave - A = Argentinos - B = Otros hispano americanos - C = Brasileros - D = Norteamericanos - E = Alemanes - - +------------------------------------------------------------------------+ - |Distribución | Total | A | B | C | D | E | - |Geográfica | | | | | | | - |-------------------+---------+---------+--------+-------+-------+-------| - |Buenos Aires | 495.107 | 343.866 | 12.062 | 1.118 | 863 | 3.192 | - |Santa Fe | 89.117 | 75.178 | 1.253 | 121 | 76 | 1.146 | - |Entre Ríos | 134.271 | 115.963 | 5.379 | 800 | 39 | 358 | - |Corrientes | 129.023 | 120.198 | 2.050 | 3.823 | 13 | 118 | - |Córdoba | 210.508 | 208.771 | 381 | 22 | 19 | 67 | - |San Luis | 53.294 | 52.761 | 399 | 6 | --- | 20 | - |S. del Estero | 132.898 | 132.763 | 35 | 2 | 2 | 5 | - |Mendoza | 65.413 | 59.269 | 5.625 | 9 | 23 | 16 | - |San Juan | 60.319 | 58.007 | 2.087 | 1 | 8 | 26 | - |La Rioja | 48.746 | 48.493 | 216 | 1 | 1 | 3 | - |Catamarca | 79.962 | 79.551 | 270 | --- | 40 | 11 | - |Tucumán | 108.953 | 108.602 | 160 | 8 | 4 | 12 | - |Salta | 88.933 | 85.959 | 2.784 | 7 | --- | 15 | - |Jujuy | 40.379 | 37.353 | 2.993 | 1 | 1 | 2 | - |Chaco | 45.291 | --- | --- | --- | --- | --- | - |Misiones | 3.000 | --- | --- | --- | --- | --- | - |Pampa | 21.000 | --- | --- | --- | --- | --- | - |Patagonia | 153 | 47 | 1 | --- | --- | --- | - |Id. pobl. ind. | 23.847 | --- | --- | --- | --- | --- | - |Ejérci^{to} en op^{es}| --- | 4.579 | 608 | 146 | 5 | 6 | - |-------------------+---------+---------+--------+-------+-------+-------| - | |1.830.214|1.531.360| 35.663 | 6.065 | 1.095 | 4.997 | - +------------------------------------------------------------------------+ - - Clave - F = Austriacos - G = Españoles - H = Franceses - I = Ingleses - J = Italianos - - +--------------------------------------------------------------------+ - |Distribución | F | G | H | I | J | - |Geográfica | | | | | | - |-------------------+---------+---------+---------+--------+---------+ - |Buenos Aires | 657 | 28.534 | 27.141 | 9.052 | 60.686 | - |Santa Fe | 27 | 1.559 | 1.728 | 690 | 4.223 | - |Entre Ríos | 54 | 3.025 | 2.421 | 451 | 4.258 | - |Corrientes | 65 | 432 | 462 | 100 | 1.513 | - |Córdoba | 17 | 225 | 262 | 174 | 396 | - |San Luis | --- | 35 | 49 | 3 | 19 | - |S. del Estero | 1 | 26 | 16 | --- | 25 | - |Mendoza | 2 | 75 | 78 | 11 | 75 | - |San Juan | 3 | 38 | 45 | 26 | 54 | - |La Rioja | --- | 10 | 11 | 1 | 8 | - |Catamarca | 5 | 21 | 12 | 17 | 27 | - |Tucumán | 1 | 39 | 73 | 3 | 43 | - |Salta | 2 | 40 | 34 | 5 | 65 | - |Jujuy | --- | 9 | 4 | --- | 12 | - |Chaco | --- | --- | --- | --- | --- | - |Misiones | --- | --- | --- | --- | --- | - |Pampa | --- | --- | --- | --- | --- | - |Patagonia | --- | --- | --- | 104 | --- | - |Id. pobl. ind. | --- | --- | --- | --- | --- | - |Ejérci^{to} en op^{es}| --- | 12 | 47 | 79 | 39 | - |-------------------+---------+---------+---------+--------+---------| - | | 834 | 34.080 | 32.382 | 10.709 | 71.442 | - +--------------------------------------------------------------------+ - - Clave - K = Portugueses - L = Suizos - M = Otros estados - N = Africanos - - +-----------------------------------------------------------+ - |Distribución | K | L | M | N | - |Geográfica | | | | | - |-------------------+---------+---------+---------+---------+ - |Buenos Aires | 1.228 | 2.369 | 3.672 | 1.067 | - |Santa Fe | 127 | 2.272 | 712 | 5 | - |Entre Ríos | 167 | 1.020 | 219 | 117 | - |Corrientes | 121 | 62 | 45 | 21 | - |Córdoba | 10 | 80 | 81 | 3 | - |San Luis | 1 | 1 | --- | --- | - |S. del Estero | --- | 7 | 15 | 1 | - |Mendoza | --- | 6 | 20 | 4 | - |San Juan | 3 | 6 | 10 | 5 | - |La Rioja | --- | 1 | 1 | --- | - |Catamarca | --- | 1 | 6 | 1 | - |Tucumán | 2 | 6 | --- | 1 | - |Salta | 3 | 9 | 3 | 7 | - |Jujuy | --- | --- | 1 | 3 | - |Chaco | --- | --- | --- | --- | - |Misiones | --- | --- | --- | --- | - |Pampa | --- | --- | --- | --- | - |Patagonia | --- | --- | --- | --- | - |Id. pobl. ind. | --- | --- | --- | --- | - |Ejérci^{to} en op^{es}| 304 | 20 | 100 | 338 | - |-------------------+---------+---------+---------+---------| - | | 834 | 34.080 | 32.382 | 10.709 | - +-----------------------------------------------------------+ - -El total de extranjeros que dió aquel censo, correspondía á una -población de 1.830.214. Es así que la proporción fué de 121 por 1000. -Mas, de aquel número de extranjeros, 28.000 aproximadamente son -hispano-americanos no brasileros, es decir, de igual sangre que la que -aquí se iba formando. Este número modifica en algo el porcentaje de -individuos de sangre nueva, pero las líneas generales permanecen las -mismas y los datos citados son suficientes para indicar cuál podría ser -el grado de formación de la raza y cómo la transformación era desigual, -pues mientras en Buenos Aires la población extranjera era tan numerosa -como se ha visto, en algunas provincias, San Luis por ejemplo, su -número era tan reducido que podía considerarse insignificante. Esto -quiere decir, que la superposición ó mejor dicho, la transformación -va en progresión decreciente de la capital al litoral, y del litoral -al interior. No obstante, debe tenerse presente que en cuanto á -industrias, artes y costumbres, llegaban á algunas regiones, aun cuando -el número de extranjeros fuera escaso; las ideas llevadas por unos -pocos, tenían en sí fuerza expansiva y se propagaban. - -Hay que tener presente que para establecer la cifra exacta de los -individuos de sangre argentina y los de sangre extranjera, debe -recordarse el número que da la inmigración en los años anteriores, -lo que aumentaría en un 20 por 100 por lo menos, para la ciudad de -Buenos Aires y para el Rosario, el número de los individuos-elemento -extranjero y en un 10 por 100 para toda la nación. Es verdad, también -que en ese elemento hay mucho español que aunque con modificaciones -impuestas por los tiempos, trata en su naturaleza de continuar la -constitución étnica argentina de 1853. - -Por otra parte, las condiciones geográficas, físicas y económicas -del país, el camino más corto de Europa, la mayor población desde -siglos establecida en las regiones del Plata, el mayor conocimiento de -las mismas, la facilidad de los cultivos, del abundante riego, eran -todas circunstancias que hacían preferir el establecimiento en las -provincias del litoral con relación á las del interior. Como era con -la inmigración que los progresos se acentuaban, se explica de por sí la -forma en que ellos se desarrollaron. - - * * * * * - -En lo que á educación se refiere, las dos universidades de antaño, -continuaron desempeñando su cometido, y no obstante las deficiencias -y los malos momentos porque á veces pasaran, lo cierto es que de sus -aulas salían la mayor parte de los hombres que con su pensamiento -tuvieron influencia en la marcha del país. En la enseñanza secundaria, -este período cuenta con la fundación del colegio del Uruguay, la -implantación de nuevos métodos, planes y organizaciones, en todo lo -cual descuella la figura de Amadeo Jacques. Se fundan también los -colegios nacionales de Buenos Aires, Mendoza, San Juan, Tucumán, Salta -y Catamarca. La enseñanza primaria, encomendada á las provincias era, -tal vez por aquella misma circunstancia, la más deficiente, aun cuando -su existencia fuera condición para la garantía que la nación daba y da -á las provincias, del libre goce de sus instituciones. Las provincias -llenaron sus deberes como pudieron, y los adelantos en la materia -fueron lentos. - - -2. La libertad de transmitir ideas había impulsado el desarrollo de las -empresas de diarios: la _Ilustración Argentina_, _Los Debates_, _La -América_, _La Nación Argentina_, _El Nacional_, _La Reforma Pacífica_, -pertenecen á este período; entre los extranjeros, _El Español_, _La -Nazione Italiana_, _L’Eco d’Italia_, _Le Courrier de la Plata_; _The -Standard_, primer periódico inglés que se publicó en sudamérica, y que -tuvo subvención nacional hasta 1891 y provincial hasta 1869. Del mismo -modo, el periodismo se expandía en el interior: Córdoba, por ejemplo, -tenía varios diarios: _El Imparcial_, _La Bandera Católica_, _El Eco_, -_El Diario_. Buenas ó malas, estas publicaciones prueban por lo menos -un hecho: que eran posibles; y gran adelanto es para un pueblo, la -posibilidad de emitir libremente sus opiniones. - - * * * * * - -Las ideas generales también cambiaban y se ansiaba el progreso. La -vista de los adelantos que los extranjeros traían, y las noticias de -que algunos naturales eran portadores á su regreso de Francia, Italia ó -Inglaterra, causaban admiración. Se compararía el hábito de trabajo de -los italianos ó suizos, la inteligencia de los franceses, las máquinas -é inventos de los ingleses, con la nada que el país tenía. Se buscó -la causa de esta inferioridad y se la encontró en aquella España que -no es ciertamente la de hoy. Los escritores de aquella época pensaron -que no le había bastado mantener siglos enteros á las colonias en la -ignorancia y desprecio; su acción continuaba porque los argentinos -llevaban en su sangre mucha sangre española; aconsejaron como supremo -remedio la _desespañolización_. El país se mantendría en la obscuridad -y se revolvería en luchas sin fin si no se _desespañolizaba_: «la -España conquistó la América. Los ingleses conquistaron el norte. -Con la España vino el catolicismo, la monarquía, la feudalidad, la -inquisición, el aislamiento, el silencio, la depravación, y el genio -de la intolerancia exterminadora, la sociabilidad de la obediencia -ciega. Con los ingleses vino la corriente liberal de la reforma: la -ley del individualismo soberano, pensador y trabajador en completa -libertad. ¿Cuál ha sido el resultado? Al norte, los Estados Unidos, -la primera de las naciones antiguas y modernas. Al sur, los Estados -Des-Unidos, cuyo progreso consiste en _desespañolizarse_»[41]. Aquella -obra era cuestión de vida ó muerte. Había que llevarla á los elementos -todos de la vida, al hogar y á la escuela, á la materia y al alma. «Es -necesario tener muy presente que la obra de la _desespañolización_ no -consiste solamente en abolir las leyes é instituciones de la conquista. -No es eso sino una parte, que podemos llamar la desespañolización -exterior. La grande obra, el trabajo magno, consiste en el nuevo -espíritu que debe animar á la nueva personalidad del americano. La -desespañolización del alma, es pues lo principal»[42]. Á España se le -reputaba la culpable, y procurando explicar el fenómeno, se llegó á -ver que no pudo aquella nación proceder de otro modo. España no trató -mal á sus colonias y á los habitantes de ella con un fin de maldad; -aun más, este maltrato no debió parecer tal á los españoles. Y esa -sumisión en cuerpo y alma no era sino la consecuencia de las ideas -dominantes y por hábito convertidas en principios á los que se les -tenía por verdaderos: desde la caída del imperio romano, datan las -guerras religiosas, con la que emprendió Clovis para la conversión de -los visigodos. El clero asumía autoridad importante, que era tomada un -siglo más tarde por el clero católico visigótico; los reyes dieron gran -importancia y autoridad á las decisiones y mandatos de los concilios, -que vinieron á formar parte de la legislación. Y la guerra mora, de -independencia y religión volvió nuevamente á hacer que la autoridad -de los príncipes y de los obispos fuera grande. Para triunfar era -necesaria la sumisión á los jefes, sumisión absoluta; y en cuanto á -la sumisión religiosa se encargaban de mantenerla, la religión unas -veces, el fanatismo y la superstición otras[43]. Esta obediencia y -superstición, este dominio del espíritu se grabó en el alma de los -hijos y los descendientes lo heredaron para hacerlo con el transcurso -del tiempo, parte integrante de su personalidad. El principio dominó en -España y pasó á América donde también dominó. Aquí mezclóse con otras -ideas. Los españoles, aun de peor ralea, creyéronse amos de los nativos -y comenzó la lucha sorda unas veces y tempestuosa otras, que debía, -convertida en factor preponderante, decidir la lucha emancipadora. Mas -la sumisión espiritual dominó, atravesó la época de Rozas y dominaba -después; en las otras naciones de América siguió con mayor ó menor -potencia, según las circunstancias favorables ó contrarias; en algunas, -domina quizás en la actualidad; pero en todas originaba la expresión -de pensamientos é ideas, y adquiría fuerzas la afirmación de que -«_la emancipación del espíritu_, ese es el gran fin de la revolución -hispano-americana... La civilización española consagraba y mantiene -todavía en la península el principio contrario. Toda ella reposaba -sobre la base de la esclavitud del espíritu humano. La política y -la religión, la legislación y las costumbres anonadaban al hombre, -como sér inteligente y como sér moral, porque el poder absoluto no -podía existir sino sobre ese aniquilamiento. Jamás se ha visto en el -mundo cristiano un poder espiritual más fuertemente organizado, más -omnipotente, más completo, más invasor, más voraz, más universal que -el poder constituído en la monarquía española: el hombre le pertenecía -completamente, sin excepción. No tenía iniciativa ni espontaneidad y -sus facultades intelectuales sólo podían concebir las ideas que aquel -poder le transmitía; pero sin dar al hombre el derecho de juzgarlas; -su corazón sólo podía adherir... la verdad estaba prescripta de -antemano... los sentimientos, las afecciones tenían también su ley... -una ley arbitraria, que no era otra que la voluntad de los hombres que -tenían el privilegio de administrar el poder espiritual»[44]. Aquellos -hombres que deseaban un país libre y grande, en quienes la vida del -campo y las luchas civiles habían exaltado el sentimiento del valor, -al ver que los hechos y la historia de los hechos señalaban á España -como causa dominante del malestar, quisieron, no por rencor sino por -patriotismo, _desespañolizarse_; no odiaron á la nación española sino á -los métodos de gobierno, y no tendrían sus hijos inconveniente, cuando -el sistema cambió aun en España, en recibir con los mayores afectos á -la representante del trono español, al que tanta culpa se le daba en -nuestras desgracias. - - -3. El período político transcurrido desde 1853 á 1869, comprende la -separación de la provincia de Buenos Aires del resto de las provincias; -la sanción de la constitución nacional de 1860, la reforma de 1866, la -presidencia del general Mitre y el comienzo de la de Sarmiento. - -El rechazo del acuerdo de San Nicolás por Buenos Aires, dió motivo -á la lucha próxima. Urquiza intentó imponerse; lo consiguió en un -principio. La tea incendió. Mitre levantó las milicias contra «el nuevo -tirano»; se desconoció toda autoridad nacional y se retiró á Urquiza -el encargo de mantener las relaciones exteriores. En 1854 se sancionó -la constitución provincial para Buenos Aires, y la separación se -mantuvo hasta después que las batallas de Cepeda y Pavón, sirviendo de -derivativo á las energías nerviosas y á los enconos, permitieron tratar -la cuestión con razones más estudiadas y en términos más pacíficos. - -En 1859 la convención de Buenos Aires propuso las reformas que creía -necesarias á la constitución de 1853. - -Las reformas que se sancionaron fueron de poca importancia no alterando -las líneas generales de aquella y consistieron en la determinación de -residencia de las autoridades nacionales en la ciudad que se declarare -Capital de la República por una ley especial del Congreso, previa -cesión de la provincia á que pertenezca el territorio á federalizarse; -en resoluciones respecto á derechos de exportación y comercio, á la -libertad de los esclavos que por cualquier modo se introdujeren en la -república; á la prohibición de las ejecuciones á lanza y cuchillo; á -la libertad de imprenta, á las cuestiones de competencia de la suprema -corte, y algunas otras más. Se aclararon principios contenidos en la -constitución y se buscaron soluciones á algunos reclamos posibles entre -la provincia de Buenos Aires por un lado y la Confederación Argentina -por el otro. - -En cuanto á la reforma de 1866 consistió sólo en la supresión de -la cláusula que determinaba entre los fondos del tesoro nacional -los derechos de importación y exportación sólo hasta 1866; quedó -establecido que aquella contribución correspondiera siempre al tesoro -nacional. Y como consecuencia, la supresión en el inciso 1^o del -artículo 67, la parte en que atribuía al congreso el establecimiento de -«los derechos de exportación hasta 1866, en cuya fecha cesarán como -impuesto nacional, no pudiendo serlo provincial». Quedó redactada esta -parte así: «establecer igualmente los derechos de exportación». - - * * * * * - -La vida financiera de una nación contribuye con notable coeficiente -en sus progresos, como que es la síntesis de la vida económica, base -aceptada por Marx como estructura de la sociedad, de lo que las -instituciones, derecho, religión, son sólo la superestructura variable -con las variaciones de aquella. - -La vida financiera argentina, sin embargo, no sería suficiente para -darnos á conocer la marcha de nuestra historia; los progresos y -adelantos argentinos en diversos órdenes de actividad de 1853 á 1869, -avanzaron al movimiento financiero que quedó un tanto en retardo porque -las circunstancias así lo impusieron. - -De 1853 hasta el 1860, la historia financiera argentina marcha -desdoblada en dos: el estado rico, el hermano mayor, Buenos Aires, por -este lado: la confederación de los otros, por aquél. - -El primero no se arredró por los cuantiosos presupuestos con enormes -déficits; no importaba; las necesidades los exigían y el sentimiento -de la grandeza futura de la patria los autorizaba; las emisiones de -papel moneda y la emisión de fondos públicos eran cosas que á diario -se sucedían y las resoluciones sobre el modo de amortización de todo -aquello, eran más para el papel que para ser cumplidas: la lógica -de los sentimientos y el razonamiento de justificación de que Ribot -nos habla en su obra _La logique des sentiments_, ocuparía un lugar -prominente, dada su utilidad. - -No obstante se hicieron adelantos y grandes: bastando para ejemplo, el -Banco de la provincia de Buenos Aires, antigua casa de moneda, que tuvo -gran prosperidad, que prestó grandes servicios al comercio y que ayudó -al estado á desenvolverse en las redes de deudas y fardos de papel -moneda. - -La confederación por su parte, debió también pensar en el gran -problema, que se presentaba para ella en las peores condiciones; -los grandes remedios ideados no siempre atacaron en sus raíces los -grandes males, y por eso fué un fracaso la famosa junta que se creó -para regir todo lo económico-financiero de la nación, desempeñando -á un tiempo mismo las funciones de crédito público, contaduría, -tesorería, banco nacional, ministerio de obras públicas, dirección de -correos, intendencia, etc. No dió mayores resultados la ley de derechos -diferenciales, y Buenos Aires siguió dominando la situación comercial. -El gobierno de la confederación se encontraba así sin créditos, sin -dinero, sin bancos, sin recursos para accionar: y no podía ser de -otro modo, desde que hoy mismo Buenos Aires sostiene en gran parte la -nación y ayuda en mucho al sinnúmero de subvenciones que se otorgan á -las provincias. Su aduana, con sus entradas que le dan _diariamente_ -sumas que alcanzan y pasan de 500.000 pesos moneda nacional, es una -potencia colosal que mantiene en sus espaldas muchos de los gastos que -el progreso nacional ó el sistema parasitario argentino imponen á los -presupuestos. - -De 1860 en adelante, Buenos Aires y la confederación tienen una vida -común y como consecuencia, su historia financiera vuelve á unirse; -hecha la paz, porteños y provincianos juntos pensaron en lo económico; -se reconocieron como una, las deudas respectivas, se nacionalizó la -rica mina de la aduana de Buenos Aires y se consiguió dar alguna -estabilidad al papel moneda, fijándole un precio ó por lo menos -disminuyendo su agio. - -Para organizar el tesoro se debió partir literalmente de la nada. -Recuerda el doctor Terry en su trabajo citado, que el doctor Vélez -Sarsfield, ministro de hacienda en la época, manifestaba en sus -conversaciones particulares, que el gobierno había encontrado por único -numerario existente en las cajas de la confederación dos pesos plata. - -Entre empréstitos, garantías, impuestos, mejoraba la situación, cuando -la guerra del Paraguay, vino á renovar el desequilibrio, siendo -necesario recurrir á nuevos empréstitos. Más este desequilibrio es -inferior al que las luchas interiores causaban, y los dineros que se -iban para defender á la patria, dejarían recuerdos menos ingratos que -los que se habían ido para estériles luchas intestinas. - -Como síntesis y como prueba de que no obstante ésto, la marcha -financiera era buena, tomo de aquel trabajo estos datos bien -demostrativos que nos dan también las cifras del estado económico -argentino al iniciarse el año 1869, época en que se realiza el primer -censo nacional: - - Renta Presupuesto - pesos pesos - 1863 6.478.000 1864 8.900.000 - 1868 12.496.000 1869 9.620.000 - -Al iniciarse aquel año se tenía pues, por lo menos dentro de las cosas -probables, un superávit en el presupuesto. - - -4. En lo referente á vías de comunicación, debe recordarse que en los -primeros años de este período, á las galeras de que hemos hablado en el -capítulo anterior, se agregaron en 1855, las «Mensajerías argentinas». -Prestó esta empresa servicios inmensos, unió lugares y sirvió para la -conducción de pasajeros, correspondencia y noticias con un horario más -ó menos fijo según el tiempo lo permitiera. El sistema se extendió, y -en 1865 eran muchas las empresas de semejante transporte que existían -en la provincia de Buenos Aires, con nombres particulares que querrían -arrancar alguna evocación: «La favorecida», «La brisa del desierto», -«La protegida», «Los peninsulares», y así muchas otras, que sirvieron -mientras el ferrocarril no las substituyó[45]. - -Los ferrocarriles, acortando las distancias desalojaban las carretas. -El 30 de julio de 1857, fué el primer día de júbilo que originó á la -Argentina la locomotora; el servicio de trenes inaugurado aquel día, -sólo recorría 24.000 varas, del Once á Floresta; en 1860 el espacio -cruzado por los rieles alcanzó á 36 kilómetros; en 1865 llegaba á -Mercedes, en 1866, Chivilcoy también quedó unido á Buenos Aires y -fué entonces de 134 kilómetros la extensión total de las vías del -ferrocarril del Oeste, al mismo tiempo que el ferrocarril del Norte -permitía desde 1865 trasladarse sobre sus vías de Buenos Aires al -Tigre. Poco después y mientras se acercaba por el lado de Buenos -Aires el momento en que las vías llegaran á Chascomús, un suceso de -importancia mayor para la república entera, de importancia inmensa -para el interior, de lujo para el litoral, acaba de realizarse: en -1870--y llegamos á esta fecha, adelantándonos un tanto al límite de -este capítulo,--Córdoba y Rosario, las dos ciudades poderosas, la -docta y la laboriosa, quedaban unidas para siempre por las cintas -de acero propulsoras del progreso. Indudablemente no todas fueron -rosas en estas empresas; los capitales no siempre abundaron; fué -necesario hacer grandes concesiones de tierras como la que se hizo á -la empresa del ferrocarril de Córdoba al Rosario; el público tardó en -acostumbrarse á los ferrocarriles, y no sólo en las clases bajas, sino -hasta en las cultas; el mismo directorio del primer ferrocarril tuvo -necesidad de ver viajar ensayando, al doctor Vélez Sarsfield, para -animarse á imitarlo, y que los temores no eran infundados lo probó -el descarrilamiento acaecido mientras viajaban las personas que lo -componían[46]. Y recordemos por fin el notable signo de progreso que -dice Onelli[47]: en 1864 acaece el primer choque de trenes. - -Á este período pertenece también la instalación de tramways en la -ciudad: el primero, accesorio del ferrocarril del Sud se estableció en -1865; el segundo en 1868, por el ferrocarril del Norte; poco después, -en 1869, don Mariano Billinghurst, inauguraba el primer tramway urbano. - -El correo estableció el servicio urbano en 1852; se creó en 1862 la -dirección general de correos de la República. El telégrafo llegaba en -1860 hasta Moreno; en 1869 hasta el Rosario. - -En fin, débese recordar que también corresponde á este período, el -desarrollo de las comunicaciones marítimas directas con Europa, debido -á la compañía general de transportes marítimos creada con capitales -franceses. - - -5. En todas las industrias los cambios verificados en el corto -espacio de años fueron grandes, y puede decirse, en general, que los -progresos seguían á la inmigración, y donde ella se establecía allí se -implantaban aquéllos. - - * * * * * - -En agricultura, la investigación general realizada por la inspección -de colonias, permitió la reconstrucción del cuadro de la superficie -cultivada en la República Argentina en el año 1872. En un total de -580.000 hectáreas cultivadas en la república, Buenos Aires cuenta -117.000, es decir, casi una tercera parte; Santa Fe con 62.548; Entre -Ríos con 34.000; es cierto que Mendoza y San Juan cuentan también con -cifras elevadas, debido al extenso cultivo de la viña que ya entonces -se hacía en aquellas provincias. Por ser estos datos más precisos, -los he tomado para referirlos á la época que trato, pues dos años de -diferencia no pueden alterar profundamente las deducciones que permiten -las cifras comparadas[48]. - -La agricultura estaba estrechamente relacionada á la fundación de -colonias; Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba vieron surgir -en su territorio numerosas colonias y los gobiernos se apresuraron á -ayudarlas. En Santa Fe se fundaron con franceses, suizos é italianos, -las colonias Esperanza (1856), San Jerónimo (1856) y San Carlos (1857) -para llegar en 1870 á contar 31 colonias agrícolas. Buenos Aires, tuvo -por primera colonia á Baradero, en 1856 con suizos y alemanes y poco -después, nueve pueblos agrícolas, dieron muestra de vida potente. En -Entre Ríos, Urquiza fundó la colonia San José en 1857 con italianos, -franceses, suizos y alemanes y poco después le siguió Villa Urquiza -(1858) en que se establecieron agricultores alemanes, franceses, -españoles, belgas, italianos y suizos juntamente con cincuenta -familias argentinas[49]. En Córdoba, la primera colonia, Tortugas, -es de fecha posterior: fué establecida en 1870; no obstante, la -importancia agrícola de la provincia era ya grande entonces, y mucha -la extensión dedicada á la agricultura; los alfalfares que introdujera -de un modo casual Patricio Oyolas en 1861, se habían extendido y -comenzaban á adquirir el buen nombre que conservan. - -En el informe del señor Wilken, sobre las colonias agrícolas que visitó -en 1872[50], se encuentran interesantísimas noticias sobre la vida, -educación, modos y útiles de trabajo de todos aquellos pobladores; y -todas esas gentes de diversas razas históricas, puestas en contacto -y unidas también á los nacionales, debían forzosamente producir -descendientes con nuevos caracteres, que heredarían sus costumbres y -que podrían tener al lado de la inclinación á los trabajos ganaderos -y del sentimiento de desprecio de la ley, los sentimientos de orden y -respeto y la convicción de que la agricultura puede ser también fuente -de riqueza particular y pública. - -Todo el desarrollo de las colonias está íntimamente relacionado con las -medidas y propósitos para atraer la inmigración á que antes hemos hecho -referencia. - - * * * * * - -Los productos de la ganadería mejoraban: algunos estancieros renovaron -las iniciativas del tiempo de Rivadavia tendientes á mejorar el -ganado con el cruzamiento de otros de clases superiores, traidos de -Europa. En un principio se tuvo poca confianza y pocos fueron los que -se dedicaron á tal empresa, prefiriendo la mayor parte dejar obrar -á la naturaleza sin preocuparse del mejoramiento. Poco á poco el -ensayo, que correspondió á algunos estancieros ingleses establecidos -en Buenos Aires, tuvo imitadores en los argentinos. Por otra parte, -el ganado lanar, había mejorado desde 1824, con las iniciativas de -Pinto, Capdevila, Bell, Harrat, Sheridan. Todo esto permitió en 1859 -al gobernador de Buenos Aires, alabar los adelantos de la Argentina y -alzar en discurso memorable un himno de felicitación á los _pioneers_ -de la agricultura y ganadería argentina[51]. - - * * * * * - -No hay datos abundantes sobre las industrias de la época. No obstante, -por los nombres de las profesiones que da el censo de 1869, como por -algunas investigaciones particulares en determinadas industrias, puede -llegarse á la conclusión que aun en esa fecha aquellas eran pocas -relativamente y que primaban las que se referían á alimentación, -vestido, construcciones, talabartería y herrería; y en cada región las -que hacían posibles las circunstancias y la mejor condición del suelo: -en Mendoza y San Juan la vinícola, en Tucumán la azucarera, etc. Más -entonces todavía aquellas industrias producían en reducida escala: -así, por ejemplo, hacia la época del censo, la importación de azúcar -alcanzaba á 22.000 toneladas por año; la de vino á 600.000 hectólitros. - - * * * * * - -Con todos esos progresos, con la mayor producción, con las -mayores facilidades para las comunicaciones, con las franquicias -constitucionales, con la afluencia de extranjeros que dejaban lazos -de amistad y relaciones financieras en Europa, fácil es comprender, -que el comercio nacional y extranjero, interior y exterior, aumentó -considerablemente. - -Las naciones con quienes se comerciaba en mayor escala, estaban en el -siguiente orden: Inglaterra, Francia, Estados Unidos y España. Es así -que en 1869 pudo considerarse como extremadamente pequeño el movimiento -de navíos efectuado en 1856 y que había asombrado en aquel año por su -cantidad: llegados 616: salidos 613. - -La profesión de comerciante, contaba entre las principales, y jóvenes -distinguidos no se ruborizaban porque se les viera midiendo piezas de -género detrás de un mostrador ó dirigiendo las maniobras de desembarque -de los fardos de mercaderías. - -Este estado de cosas originó diversas leyes y medidas de gobierno. Dos -hay que deben ser recordadas por su importancia para el comercio del -mundo entero: la ley de 1^o de septiembre de 1863, que hizo obligatoria -la adopción del sistema métrico decimal, tan útil y conveniente que -hace cada vez más risible la terquedad anglo-sajona á su respecto; la -segunda es la ley de 1864 sobre patentes de invención, reglamentada en -1866. - - -6. La constante transformación del país, la llegada continua -de inmigrantes portadores de ideas, la nueva vida que el país -adquiría, hicieron necesarias nuevas leyes que acordaron con las -nuevas modalidades. Incidentalmente he indicado ya al hablar de la -inmigración, educación, etc., las consecuencias institucionales que los -cambios originaban. Mas, aun debo recordar el hecho de que además de -esas leyes especiales se vió la necesidad de leyes generales, códigos -destinados á regir las relaciones civiles y de comercio. - -Desde el gobierno de Urquiza, se comprendió aquella necesidad de -fáciles compilaciones de códigos que reglaran derechos; en 1854, por -ley se determina para aquel fin, el nombramiento de una comisión de -jurisconsultos; la constitución de 1853 y la de 1860, dan al congreso -la facultad de dictar los códigos civil, penal, comercial y de minería. - -El único que tuvo sanción en este período fué el de comercio: en 1862 -se declaró nacional el vigente en la provincia de Buenos Aires. Sus -reformas, así como la sanción de los otros códigos pertenecen á época -posterior. - - -7. Entiendo haber aportado suficiente cantidad de datos para que se -admitan como establecidas: en primer término la rápida transformación -del país en el período de que tratamos; en segundo lugar, que aquellos -cambios y adelantos han sido debidos principalmente á la inmigración -europea no española, que llegó en abundancia á nuestras playas. - -Se nos presenta el país en 1853 como una nación rutinaria y sin embargo -llena de individuos de grande inteligencia; de sangre ardiente como -lo es la española, llenos de valor y exaltados en el sentimiento del -honor, dispuestos á defenderlo al primer menoscabo real ó supuesto. -Llenos de alma y al mismo tiempo sometidos de espíritu, sin darse -cuenta de ello. Á fuerza de sentirse luchadores, pelean y cuando no -tienen enemigos exteriores, los buscan en otras provincias, en otros -partidos políticos y aun en otra vecindad. Aptos para el trabajo, lo -desprecian y lo dejan á extranjeros, y las ventajas de la industria es -cosa que no los preocupa. - -De continuo llegan extranjeros, individuos de otras tierras, más -acostumbrados al trabajo porque en su país la vida es más difícil. -Se insinúan en la sociedad, aportan ideas y sentimientos; la ley de -la imitación ejerce función importante. Se establecen en la capital, -en el litoral y comienzan á llegar al interior. Adquieren vínculos -de familia, con los naturales, transmiten ideas á sus hijos, que -serán modificadas por las de la otra herencia, por las del medio y la -educación. La ciudad empieza á cambiar de aspecto: hay mayor luz, hay -tramways y empedrados; los progresos son continuos; el ferrocarril -substituye á la carreta; se fundan colonias, los campos también cambian -de aspecto: el verde claro de los pastizales, es substituído por el -amarillo de los trigales, ó verde vivo de los campos de alfalfa; los -animales mejoran; las costumbres evolucionan y la transformación -continúa. Arriban inmigrantes y producen argentinos de la nueva raza -que será. El país se pacifica, y los resultados del censo de 1869 y de -las investigaciones en los diversos aspectos de la actividad, traen á -los corazones grandes esperanzas y se cree en la futura realidad de las -mejores ilusiones. - - - - - CAPÍTULO III - - 1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL - - 1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas protectoras. La - tendencia anti-extranjera. Los naturalizados.--2. Cambios políticos - y situación económica.--3. Vías de comunicación.--4. Agricultura - y ganadería; otras industrias.--5. Las ciencias y las artes.--6. - La educación é instrucción pública.--7. La legislación.--8. El - socialismo. Conclusión. - - -1. El segundo censo nacional se realiza en 1895, bajo la dirección del -mismo doctor Diego G. de la Fuente que veintiseis años antes había -presidido la confección del primero. - -En esta época se pudo hacer la operación con mejores elementos: el -país se conocía más, las estadísticas eran llevadas con mayor cuidado, -se habían realizado censos locales en épocas diversas, existía -mayor facilidad de comunicaciones, factores todos que ayudaron en la -obtención de buenos resultados. - -Los cambios y transformaciones que el censo tradujo, admiran, -pareciendo imposible que sea sólo la distancia de veintiseis años la -que media entre la nación como era según hemos tratado de comprenderla -en el anterior capítulo, y la que las cifras del segundo censo nos dan. - -Para llegar á penetrar estos cambios, no se puede tomar simplemente las -dos épocas y hacer comparaciones. Es necesario seguir el desarrollo -cuanto sea posible. Ver por qué se transforma, cuáles influencias -determinan los cambios, qué orientación dan á las leyes é instituciones -políticas. - - * * * * * - -El factor étnico, al que con preferencia se refiere este trabajo, -impone de la causa de muchos cambios, como afirma el carácter de -nacionalidad por raza en formación. Para que una nacionalidad tal, -adquiera sus modalidades distintivas, son necesarias cantidad de -adaptaciones y de evoluciones. - -Comenzaré pues, por el factor étnico, para estudiar luego las -transformaciones materiales, relacionando uno y otras con las -disposiciones legales que ha motivado ó que las han favorecido. - -El número total de inmigrantes arribados por año, que en 1869 era -aproximadamente de 38.000, aumentó con variaciones más ó menos grandes; -en 1873 alcanza á 76.000, para disminuir luego y aumentar de nuevo, -pasando por primera vez en 1885 de 100.000; en 1889 llega á la cifra de -220.000 y desciende de nuevo: se cuentan en esta línea los llegados por -vía de Montevideo. - -Á los italianos les correspondió siempre el primer lugar: en 1873, de -los 48.000 llegados por vía de ultramar, 27.000 eran italianos; en -1881, de 80.000 eran 63.000; en 1889, 88.000. - -Españoles, franceses, ingleses, ocupaban los puestos siguientes y -luego los súbditos de los países que los ocupaban también en la época -anterior. - -Á todos ellos se agregó una nueva corriente de rusos, holandeses, -portugueses, norteamericanos en número que obliga á tenerlos en -consideración, pues que cruzándose con nacionales y extranjeros de -otros países residentes aquí, tendrían también su parte en la formación -del tipo argentino. - -El gobierno continuó fomentando la inmigración con medidas de índole -diversa: unas veces se creyó que la espontánea era la mejor, más -económica y más verdadera en el sentido de la posibilidad de su -arraigo en el país; otras, en la necesidad de la protección amplia, -con pasajes, alimento, tierra garantida; alguna vez se estimó -necesaria la propaganda en Europa y fueron comisionados con ese fin. -El 10 de agosto de 1869 se creó la Comisión central de inmigración, -que duró en su funciones hasta 1874. Sus proyectos, consejos y -resoluciones encontraron buena acogida y sus planes de colonización -recibieron el apoyo y el concurso de hombres influyentes de todas las -nacionalidades[52]. - -En 1875 se autoriza al poder ejecutivo para fomentar la inmigración -dando tierras y facilitando el establecimiento de los inmigrantes. En -1876 se dicta la extensa ley de inmigración y colonización en la que -con el convencimiento completo de la necesidad y conveniencia de la -inmigración, como asimismo con la visión clara de los medios propios -para atraerla, se establecen disposiciones referentes al régimen -administrativo y las funciones del departamento de inmigración; á -los agentes en el exterior, á las comisiones de inmigración en las -ciudades capitales de provincia, á las oficinas de trabajo que debían -establecerse en Buenos Aires y en las capitales donde existiera -comisión de inmigración; al desembarco de inmigrantes, á los buques -conductores de inmigrantes, y beneficios que se les acordaban; al -alojamiento y manutención, enfín á la internación y colocación, y los -fondos para realizar tales propósitos. - -Nuevas medidas dictadas en 1887 y 1889, completaron aquellas benéficas -disposiciones, con resoluciones sobre construcción de hoteles de -inmigrantes, anticipos de pasajes, propaganda, etc. - -Es curioso observar, que aun cuando la Constitución entiende facilitar -el establecimiento de inmigrantes que traigan por objeto no sólo -cultivar la tierra, sino también ejercer las industrias, etc., la mayor -parte de las medidas adoptadas en esta época, en la posterior y hasta -ahora, relacionan de una manera casi exclusiva la inmigración con la -agricultura y establecimiento de colonias. La misma ley de 1876 es ley -de inmigración y colonización. Las provincias á la vez que la nación, -en leyes y decretos tienden á fines semejantes. - -La provincia de Buenos Aires dicta la ley de egidos, estableciendo -formas para la venta de tierras, y en 1887 tiene origen la famosa -ley de centros agrícolas, tan discutida, tan buena en abstracto y -desastrosa siempre por las facilidades para negocios pocos limpios. -Surgen así en Buenos Aires pueblos agrícolas que impulsan el adelanto -de la provincia. - -La colonización en Entre Ríos, á su vez hace grandes adelantos, y -acertadas medidas de gobierno le permiten presentar en 1895, 176 -colonias. - -Corrientes también, desde 1869, toma disposiciones respecto de -la inmigración, con la ley de tierras reservando lugares para el -establecimiento de colonias agrícolas; en 1876 con el contrato para el -establecimiento de la colonia agrícola industrial «Corpus», y con el -celebrado en 1877 con los señores Firmat, Napp y Wilken para colonizar -Misiones. En 1895 podían contarse en Corrientes 25 colonias, aunque no -todas hubieran debido su origen á esas disposiciones, y aunque algunas -fueran colonias sólo en el nombre. - -Santa Fe más que todas, admira con sus progresos. Sus gobiernos se -preocuparon de inmigrantes y colonias con un empeño digno de los -mejores recuerdos. El señor Alsina en la obra citada, enumera[53] todas -las medidas de gobierno que tienden á la colonización, y á protección -de inmigrantes: desde las medidas anteriores á esta época prohibiendo -la venta de tierra pública en previsión de futuras colonias (1853), -hasta los contratos con Castellanos ó con Romang, cediendo al primero -tierras para que establezca colonias y construya un ferrocarril, y -vendiéndolas al segundo á condición de que las pueble con familias -agricultoras traídas de fuera de la provincia; las medidas de gobierno, -ayudando eficazmente á las condiciones del terreno, han dado á Santa -Fe el rango importante que ocupa como provincia colonizadora por -excelencia y que le permitieron presentar en 1895, 298 colonias. - -Á las provincias anteriores sigue en importancia y como consecuencia -de la expansión de las colonias de Santa Fe, la provincia de Córdoba, -que se inició con las fundación de la colonia «Tortugas» en 1879; dictó -en 1871 una ley que destinó 200 leguas para la inmigración espontánea, -exonerándola de impuestos, facilitándo semillas á los agricultores, -etc., ley que se completa con la de 1886, que estableció la formación -de colonias, concesiones de campos y solares, facilidades para la -adquisición de tierras, etc. Córdoba tenía en 1895, cerca de 150 -colonias, aunque debamos hacer para esta provincia también la misma -salvedad que hicimos para Corrientes. - -Recordemos también como resultado de la expansión santafecina, el -comienzo de colonización en Santiago del Estero, que dió en la época á -que nos referimos, cuatro colonias. - -Todas estas medidas provocaron grandes progresos en el país y -convirtieron extensas regiones antes incultas, en hermosos prados, -fuentes de riqueza nacional. - -Pero no quiero dejar de repetir mi observación de que la mayor parte -de las medidas gubernamentales han tendido al establecimiento de -colonias agrícolas y que al atraerse la inmigración se ha tenido como -principal punto de mira el cultivo de los campos. Cierto es que ese -cultivo es de valiosísima importancia y que representa un gran factor -de riqueza argentina, el que exige mayores consideraciones, pero es -cierto también que no es el único. El examen de la vida argentina y de -sus progresos, los revela en muchas manifestaciones de la actividad. -El progreso y la riqueza no están sólo en las hectáreas cultivadas. Lo -están también en las artes y en las industrias de toda especie; y bien, -las medidas tendientes á la protección de las industrias son escasas; -para algunas no existen; para otras los impuestos son exorbitantes; -enfín para otras más, como el laboreo de las minas y el cultivo de los -bosques, no sólo no cuentan con ninguna protección, sino, lo que es -peor, se admite que sean combatidas indirectamente, como lo son con los -fletes elevados, á tal punto que se prefiera importar tales productos á -elaborarlos en el país. - -Creo que pueden y deben protegerse las industrias nacionales -con disposiciones correspondientes á las que se han tomado para -la agricultura. Hay modos más eficaces de protección, que las -exorbitancias aduaneras á los productos extranjeros, que sólo encarecen -la vida. No son necesarias medidas de proteccionismo aduanero para -que prosperen las industrias. El proteccionismo bien entendido debe -estimular y favorecer la industria dentro del país, eximiendo de -impuestos á las máquinas, rebajando contribuciones, facilitando y -favoreciendo la inmigración apta para esos trabajos, con preferencia al -exceso de impuesto en beneficio de unos pocos industriales. - -Además de la inmigración que arroja millares de brazos agricultores é -industriales, futuros padres de individuos argentinos, dos hechos de -suma importancia para la constitución de la raza argentina registra -esta época: el primero es la constante disminución del elemento negro. -Esta época no hace en ello sino continuar la anterior. El elemento -negro tiende á desaparecer con gran rapidez: primero las guerras en que -se les hacía servir, después las enfermedades y pestes que parecían -encontrar en ellos buen material de consumo; los cruces enfín lo han -disminuído hasta casi hacerlo desaparecer. En 1869 era corriente y de -muchas veces al día, ver individuos de color. En la época del segundo -censo, como ahora, se pasan días y semanas sin notar su presencia, -excepto para los _habitués_ á ciertas oficinas públicas, en las que los -restos de la extinguida falange llenan con gravedad las funciones de -porteros. - -El segundo hecho á que entiendo referirme, es la conquista del -desierto, la liberación para siempre de territorios inmensos sometidos -á la autoridad del indio semicivilizado, que asolaba sin descanso las -poblaciones vecinas y hacía incómoda y peligrosa la vida en aquellas -apartadas regiones. La conquista del desierto que terminó el 24 de mayo -de 1879, entregó á la civilización extensas regiones que hoy puebla el -elemento blanco en villas, chacras, estancias. - -La inmigración que aumentaba el número de habitantes de nuestro -territorio, continuó en este período; la distribución se hizo en la -misma forma y regiones á que hemos referido en el anterior capítulo; -fué así por razones geográficas y climatéricas fáciles de comprender. -Con ella fué el progreso, y en general sólo existió éste donde aquella -llegó. Digo en general, porque hay excepciones, como lo son Mendoza y -Tucumán. En estas provincias los progresos son evidentes, no obstante -que la inmigración europea fuera relativamente escasa. Mendoza con sus -vinos y Tucumán con el azúcar, han alimentado industrias de la mayor -importancia en que el elemento nacional ha trabajado grandemente, aun -cuando ciertos procedimientos, ideas ó reformas correspondan á algunos -extranjeros. Las provincias mencionadas han experimentado así adelantos -que las colocan en el orden del trabajo en igualdad de condiciones á la -capital, provincia de Buenos Aires y provincia de Santa Fe[54]. - -La población aumentó mucho es verdad, más no todavía en relación -con las posibilidades de su crecimiento. El número absoluto de -población fué en 1869, 1.830.214 habitantes: en 1895, 4.044.911, lo -que representa un aumento de 121 por ciento que si bien es notable en -abstracto, no lo es si se considera que en él está comprendido el -aumento vegetativo de los nacionales, el inmigratorio de una poderosa -corriente y los hijos de los inmigrantes. En cuanto al aumento -proporcional es sumamente irregular: desde Santa Fe con un 346 por mil, -la Capital con 255 por mil, ó Buenos Aires con 199 por mil, hasta Jujuy -con 23 por mil, Santiago con 21 por mil y Catamarca con 13 por mil, lo -cual es realmente poco. - -Mas adelante, (pág. 140-141) se encuentra un cuadro semejante al que -hice con los resultados del censo de 1869 (pág. 65). - -Sus cifras revelan la desproporción en el aumento de población en -diferentes regiones; la zona litoral tiene un aumento de 1.700.000 en -un total de 2.200.000, desproporción enorme que pone de manifiesto la -influencia de la geografía física en los destinos de un pueblo. - -La importancia numérica de las respectivas inmigraciones guarda como -se ha dicho el siguiente orden: italiana, española, francesa, inglesa -(hasta 1881 en que es superada por la alemana, con excepción de alguno -que otro año.) Siguen luego la austriaca, suiza y belga. Á partir de -1890 la inmigración rusa adquiere una importancia grande, tan grande -que en años posteriores lucha hasta con la italiana y española para -lograr los primeros puestos. De tal influencia corresponderá ocuparnos -en el capítulo siguiente. Inmigración de difícil amalgama, puede, si -logra mezclarse con la población ya establecida, introducir profundos -cambios en nuestra constitución étnica, que tal vez sean perjudiciales -más que favorables. - -Ya no es posible en la época de que tratamos seguir á cada nacionalidad -para descubrir los progresos que se le deben. Los extranjeros se -incorporan á nuestra vida y ponen á la Argentina en la corriente de la -civilización europea. Las industrias, las ciencias, las artes, no se -presentan como exclusiva pertenencia de una ó dos colonias ó grupos -de extranjeros pertenecientes á algún país: pertenecen á todos, todos -traen algo y los argentinos dan también. - - Clave - A = Total - B = Argentinos - C = Brasileros - D = Otros hispano americanos - E = Norte americanos - F = Alemanes - - +-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+ - | | A | B | C | D | E | F | - +-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+ - |Capital | 663.854 | 318.361 | 1.380 | 21.640 | 591 | 5.297 | - |Buenos Aires | 921.168 | 636.882 | 720 | 13.615 | 330 | 3.154 | - |Santa Fe | 397.188 | 130.701 | 546 | 4.617 | 129 | 4.475 | - |Entre Ríos | 292.019 | 128.130 | 1.102 | 12.032 | 73 | 1.794 | - |Corrientes | 239.618 | 217.677 | 8.977 | 6.003 | 16 | 272 | - |Córdoba | 351.223 | 315.706 | 92 | 735 | 31 | 1.061 | - |San Luis | 81.450 | 79.327 | 10 | 227 | 4 | 30 | - |Santiago del | | | | | | | - | Estero | 161.502 | 159.195 | 14 | 98 | 1 | 41 | - |Mendoza | 116.136 | 100.240 | 24 | 5.395 | 27 | 227 | - |San Juan | 84.251 | 78.929 | 6 | 1.581 | 6 | 52 | - |Rioja | 69.502 | 68.666 | 1 | 356 | 2 | 13 | - |Catamarca | 90.161 | 89.096 | 1 | 276 | 2 | 30 | - |Tucumán | 215.742 | 205.035 | 105 | 652 | 13 | 254 | - |Salta | 118.015 | 113.477 | 4 | 3.029 | 8 | 73 | - |Jujuy | 49.713 | 45.089 | 23 | 3.870 | 6 | 19 | - |Misiones | 33.163 | 16.334 | 11.630 | 4.227 | 3 | 119 | - |Formosa | 4.829 | 2.392 | 23 | 1.806 | 3 | 25 | - |Chaco | 10.422 | 7.555 | 36 | 804 | 2 | 34 | - |La Pampa | 25.914 | 21.373 | 14 | 811 | 3 | 61 | - |Neuquen | 14.517 | 5.505 | 1 | 8.881 | 4 | 13 | - |Río Negro | 9.241 | 7.614 | 1 | 760 | 3 | 48 | - |Chubut | 3.748 | 2.203 | 12 | 130 | 21 | 12 | - |Santa Cruz | 1.058 | 556 | 2 | 137 | 1 | 35 | - |Tierra del | | | | | | | - | Fuego | 477 | 271 | 1 | 24 | 2 | 4 | - +-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+ - | |3.954.911 |2.950.384 | 24.725 | 92.026 | 1.381| 17.143 | - +-------------+----------+----------+--------+--------+-------+--------+ - - Clave - G = Austriacos - H = Españoles - I = Franceses - J = Ingleses - K = Italianos - - +-------------+----------+----------+----------+----------+----------+ - | | G | H | I | J | K | - +-------------+----------+----------+----------+----------+----------+ - |Capital | 3.057 | 80.352 | 33.185 | 6.838 | 181.693 | - |Buenos Aires | 2.458 | 70.003 | 35.139 | 8.764 | 140.249 | - |Santa Fe | 1.896 | 21.163 | 10.272 | 2.944 | 109.634 | - |Entre Ríos | 2.189 | 6.421 | 4.828 | 660 | 21.043 | - |Corrientes | 110 | 1.548 | 870 | 162 | 3.456 | - |Córdoba | 993 | 5.442 | 2.747 | 365 | 22.230 | - |San Luis | 24 | 573 | 257 | 51 | 809 | - |Santiago del | | | | | | - | Estero | 73 | 451 | 278 | 52 | 1.093 | - |Mendoza | 249 | 1.851 | 2.467 | 114 | 4.148 | - |San Juan | 36 | 1.842 | 737 | 17 | 863 | - |Rioja | 12 | 89 | 51 | 11 | 238 | - |Catamarca | 21 | 178 | 101 | 14 | 349 | - |Tucumán | 176 | 3.985 | 1.353 | 148 | 2.293 | - |Salta | 55 | 442 | 130 | 13 | 687 | - |Jujuy | 22 | 183 | 84 | 46 | 264 | - |Misiones | 12 | 260 | 120 | 23 | 308 | - |Formosa | 145 | 118 | 99 | 3 | 196 | - |Chaco | 174 | 408 | 306 | 49 | 954 | - |La Pampa | 36 | 2.919 | 849 | 102 | 602 | - |Neuquen | 1 | 41 | 30 | 5 | 29 | - |Río Negro | 15 | 307 | 143 | 32 | 257 | - |Chubut | 13 | 55 | 16 | 1.099 | 168 | - |Santa Cruz | 12 | 75 | 31 | 148 | 27 | - |Tierra del | | | | | | - | Fuego | 24 | 69 | 5 | 26 | 36 | - +-------------+----------+----------+----------+----------+----------+ - | | 12.803 | 198.685 | 94.098 | 21.788 | 492.636 | - +-------------+----------+----------+----------+----------+----------+ - - Clave - L = Suizos - M = Rusos - N = Otros estados - O = Asiáticos - P = Africanos - - +-------------+---------+---------+---------+---------+---------+ - | | L | M | N | O | P | - +-------------+---------+---------+---------+---------+---------+ - |Capital | 2.829 | 1.257 } | 64 | 176 | - |Buenos Aires | 2.699 | 2.039 } | 66 | 50 | - |Santa Fe | 5.522 | 1.099 } | 29 | 102 | - |Entre Ríos | 2.034 | 10.328 } | 15 | 41 | - |Corrientes | 86 | 12 } | 7 | 13 | - |Córdoba | 722 | 290 } | 11 | 25 | - |San Luis | 60 | 1 } | -- | 10 | - |Santiago del | | } | | | - | Estero | 68 | 6 } | 12 | -- | - |Mendoza | 160 | 18 } | 21 | 9 | - |San Juan | 71 | 1 } | 47 | 8 | - |Rioja | 3 | -- } | 3 | -- | - |Catamarca | 5 | 2 } 14.778 | 8 | 2 | - |Tucumán | 166 | 6 } | 93 | 5 | - |Salta | 21 | 3 } | 25 | 1 | - |Jujuy | 6 | -- } | 7 | -- | - |Misiones | 24 | -- } { | | - |Formosa | 5 | -- } { | | - |Chaco | 39 | -- } { | | - |La Pampa | 27 | -- } { | | - |Neuquen | 3 | -- } { 6 | 12 | - |Río Negro | 25 | -- } { | | - |Chubut | 1 | -- } { | | - |Santa Cruz | 8 | -- } { | | - |Tierra del | | } { | | - | Fuego | 5 | -- } { | | - +-------------+---------+---------+---------+---------+---------+ - | | 14.789 | 15.047 | 14.778 | 414 | 454 | - +-------------+---------+---------+---------+---------+---------+ - -Los italianos avanzan en número y progresos, incorporándose á nuestra -vida: las colonias agrícolas les cuentan por millares; sus capitales -afluyen y les permiten en 1872 fundar el Banco de Italia y Río de la -Plata. Nuevos diarios les comunican: el _Operaio Italiano_ después -_Patria d’Italia_, _L’Italia Platense_, _La Rassegna Italiana_; -cantidad de sociedades les agrupan, sus artistas invaden los teatros, -enfín, su influencia se revela en la Exposición continental de 1882. - -Los hijos de Francia cuentan con la construcción del ferrocarril de la -provincia de Santa Fe, con la acción de Lacroze, Ringuelet, con las -numerosas industrias y colonias. Desde 1884 tienen una sociedad de -protección de inmigrantes franceses que presta grandes servicios. Desde -1883 data la introducción á la República de grandes capitales franceses -y de poco después la colocación en Francia de empréstitos argentinos. - -Los ingleses son capitalistas por excelencia: ferrocarriles, tramways, -colegios, industrias de toda especie donde son necesarios fuertes -desembolsos, cuentan á los ingleses como dueños. Muchos de ellos -son también estancieros y algunas de sus costumbres, de todos son -imitadas: los sports y ejercicios físicos tan en boga no tienen otro -origen. - -Desde 1880 adquiere importancia la inmigración alemana y aun antes -se introducen grandes capitales que pertenecen á alemanes: en 1872 -empieza la navegación alemana con el _Bahía de Hamburgo S. A._; sigue -en 1876 con el establecimiento del Lloyd Alemán, y en 1873 con el de -la compañía Hamburguesa Cosmos. Y entre las grandes industrias, baste -recordar la compañía Trasatlántica de Electricidad, los nombres de -Kraft, Peuser y la Compañía Sudamericana de Billetes de Banco. La -colonización, mucho les debe: Krell, Herland, Norden, Holdz, Goedecken, -Stroeder, son decididos emprendedores. Enfín, Lorenz autor de _Estudio -sistemático de la flora argentina_ y Burmeister, son en esta época los -representantes de la ciencia alemana en la Argentina. - -Muchos combaten la inmigración de ingleses y alemanes: se dice no sin -razón que, de sangre diversa, son de difícil adaptación; que fundan -colegios donde se enseña á los hijos que es Inglaterra ó Alemania la -patria y no la Argentina. Sin embargo el peligro es relativo y la -causa de esta actitud débese, más que á sangre distinta, á intenso -amor hacia la patria lejana, que hace desear á los padres que los -hijos sean también de aquélla. Esperanza efímera, sin duda, desde que -si el colegio les conserva alemanes ó ingleses, en cambio, les harán -argentinos la universidad, las amistades, el trabajo, la vida toda. -En este sentido, estoy de acuerdo con el señor Tjarks en su estudio -sobre la actuación de los alemanes en la República Argentina; cree que -ese cariño que los inmigrantes guardan á su país de origen, no sólo no -perjudica, sino que puede ser útil á la nueva patria, «un mal ciudadano -de la antigua patria nunca podrá ser bueno en la nueva. Una buena -educación hará revivir y proseguir en los hijos estas virtudes y formar -buenos ciudadanos que serán hombres útiles á su patria». - -El número de uniones entre nacionales y extranjeras, ó viceversa, -también ha aumentado en grande escala. El censo de 1895 no da el -número de argentinos casados con extranjeras ó de extranjeros con -argentinas, pero la simple observación diaria muestra que esas uniones -son completamente comunes y que no tienen nada de particular. Como -los hijos de extranjeros que nacen aquí son argentinos, no es posible -establecer cuál es el origen de sangre de cada ser argentino que se une -con un extranjero. Pero la evidencia de estos hechos es tan grande que -nos eximen de mayor encarecimiento. - -No obstante todas estas vinculaciones y armonías entre nacionales -y extranjeros, todas las fusiones que los acercaban cada vez más, -la observación presenta dos hechos que pueden parecer extraños: la -tendencia anti-extranjera recrudece en algunas épocas; el número -de extranjeros naturalizados en la época del censo de 1895 es -insignificante. El sentimiento antiextranjero y con especialidad -antiitaliano tuvo manifestaciones intensas desde 1875 á 1877: en la -capital, en el Rosario, en la provincia de Buenos Aires y Santa Fe, -se cometieron numerosos abusos y arbitrariedades: parte del pueblo, -generalmente la clase distinguida usaba de expedientes poco amables, y -los comisarios de campaña, tantas veces y con tanta razón criticados, -fueron cómplices de hechos vergonzosos[55]. - -En 1884 nuevamente se repite el hecho, comenzando por la ciudad -de Buenos Aires; el poder ejecutivo propone al congreso nacional -la restricción del voto en las elecciones municipales á solo los -nacionales; se escribe en contra del extranjerismo. Los extranjeros, -sobre todo los italianos, se sienten ofendidos, reaccionan, y como -en todas las reacciones se va más allá de lo justo, se insulta á los -nacionales y se les desconoce la parte que les correspondía en los -progresos nacionales. El desconocimiento se hace con evidente mala -fe. La exaltación continúa con calmas y recrudescencias, hasta que un -acontecimiento de más importancia, natural é inesperado, desviando el -interés hacia otro punto de mira, hace olvidar aquel estado incómodo -de los espíritus. «Se habían hecho grandes preparativos para la -celebración de la fiesta del 20 de septiembre, cuando un terrible -huracán causó daños enormes á toda la parte sur de la provincia de -Buenos Aires. Entonces las fiestas patrióticas fueron transformadas en -fiestas de la caridad y los italianos se unieron á los argentinos para -concurrir á aliviar las terribles consecuencias de la catástrofe»[56]. - -Indudablemente la causa de estos hechos no puede tener otro origen que -el temor que hubieron de tener los argentinos de verse desalojados de -la patria con tanto trabajo conquistada y organizada. Y el temor pudo -también no ser inmotivado: los hechos posteriores probaron que no tuvo -motivo alguno, pero en los momentos en que una determinada inmigración -afluye en grande escala, no se puede estar en el interior de las -conciencias de los gobiernos que dirigen el país de procedencia, para -saber si hay honradez de propósitos: prueba ésto, las consecuencias -sufridas por Orange y Transvaal que á sus riquezas de diamantes unían -una codiciosa inmigración inglesa. - -El otro hecho, la escasez de naturalizados, tiene á mi juicio varias -causas. El artículo 20 de la constitución nacional, facilita la -adquisición de la ciudadanía á los que la soliciten después de dos años -de residencia en el país y aun menos, cuando se prueben servicios á la -república. La ley de ciudadanía fecha 8 de octubre 1869, ha facilitado -esa adquisición é indicado el procedimiento. Sin embargo, el censo de -1895 tiene este guarismo, exponente de los naturalizados: 1638, cifra -tan pequeña que casi no permite tenérsela en cuenta. ¿Cuáles son las -causas? - -En primer lugar, el hecho de que los extranjeros tienen tantos derechos -acordados por la constitución que de poco los aumenta el ser ciudadano. - -En segundo, la inercia humana: si se estableciera que son considerados -ciudadanos argentinos los extranjeros con residencia de 5, 10, 20 años, -que no manifiesten voluntad contraria, el censo habría revelado muchos -miles de naturalizados. - -En tercer término, el poco cuidado con que se conceden las cartas de -ciudadanía; la carta de ciudadanía debe ser acordada como un honor, -como lo era en la antigua Roma: cualquier extranjero honrado que ve la -manera en que, sea por culpa de los hombres ó por culpa de la ley se -conceden cartas de ciudadanía á los elementos extranjeros más bajos é -inconscientes, en las proximidades de las elecciones é inscripciones -cívicas, prefiere no colocarse en igual rango que ese elemento. Y así -se pierden buenos ciudadanos y se adquiere sólo la escoria venal. - -Es así que miles de extranjeros son argentinos de corazón, son -padres de argentinos, están vinculados íntimamente á nuestra vida y -sin embargo no tienen carta de ciudadanía, ni la ley los reconoce -ciudadanos. - -Las páginas que anteceden dicen á las claras que tampoco en el período -á que este capítulo se refiere, quedó terminada la formación de la -nacionalidad argentina, de la nueva raza histórica. La germinación -continúa, pero falta mucho para que la constitución quede acabada. - - -2. La vida política, económica é industrial, acompaña las -transformaciones: unas veces con relación á ella, otras veces sin -relación directa. - -Encierra el tiempo comprendido entre los dos censos nacionales, casi -todo el período presidencial de Sarmiento, el de Avellaneda, Roca, -Juárez Celman-Pellegrini, Saenz Peña-Uriburu. Época de luchas políticas -cruentas, que tiene en su triste haber, la revolución de López Jordán, -la de Mitre contra Sarmiento, de Tejedor contra Avellaneda y Roca, -que dió Buenos Aires á la nación, deshaciendo el resto de localismos -existentes; la revolución de 1890, las innumerables intervenciones á -las provincias para dar término á revoluciones locales ó á desacuerdos -entre poderes. Hechos todos que demuestran que la conciencia de los -deberes ciudadanos, el respeto á las instituciones y á la patria, eran -desconocidos por pueblos ó gobiernos; en una palabra, que las ideas de -gobierno y administración no habían adquirido fundamentos sólidos y que -la transformación era también necesaria á este respecto. - - * * * * * - -La vida económica debió soportar el contragolpe de aquellas -situaciones, y se tuvo el problema financiero como una de las -cuestiones más graves de que debieron ocuparse los gobiernos. - -Durante la presidencia de Sarmiento, los gastos públicos aumentaron en -proporciones considerables, pero la renta pública aumentada también en -proporción parecida, impidió el desequilibrio. Data de esta época la -fundación del Banco Nacional con el principal propósito de dar un corte -á la anarquía monetaria del interior. - -En los primeros años del período del doctor Avellaneda, se produce una -violenta crisis: el medio circulante, elevado á grandes cantidades, y -el fácil crédito, su concomitante, produjeron la suba de los valores. -Poco después los billetes de los bancos Nacional y de la Provincia, -eran inconvertibles; el malestar económico denunció los perjuicios que -tal situación acarreaba. Avellaneda con una tenacidad y patriotismo que -no han sido tenidos suficientemente en cuenta, se propuso legar á las -futuras generaciones el recuerdo de un gobierno ejemplar en los manejos -de los dineros públicos; se ahorró por todos los medios; se suspendió -la ejecución de las obras públicas que no se reputaron indispensables, -se disminuyeron los sueldos, se aligeró el presupuesto en todas las -formas imaginables. - -No sucedió otro tanto con la presidencia de Roca; del trabajo del -doctor Terry citado, tomo estos y siguientes significativos datos: - - Deuda consolidada 1880 57.079.000 - -- 1884 122.603.000 - _Gastos_: Presupuesto 1881 19.836.000 - -- 1885 43.000.000 - _Renta_ 1881 24.000.000 - -- 1884 37.000.000 - -La renta aumenta de continuo, pero ya no existe el equilibrio; los -gastos no están en proporción y como lógica consecuencia, la deuda -continúa en aumento. Comienza la desconfianza; los giros y extracciones -representan enormes sumas, los bancos son impotentes para sostenerse y -se produce de nuevo la inconversión. - -Llega luego la presidencia de Juárez Celman: el país próspero hace -que la renta pública aumente cada vez más; en el primer año de este -gobierno ella representa 57.000.000; renace la tranquilidad y se fundan -nuevos bancos. Pero desgraciadamente el fenómeno del desequilibrio en -los gastos se repite. El presupuesto de gastos es enorme, y si es de -47.000.000 de pesos lo que se presupuesta para gastos, esa cifra no -es sino aparente, pues hay cerca de 26.000.000 de pesos que se gastan -fuera de presupuesto. Las circulaciones fiduciarias abundan nuevamente -y los grandes negocios se suceden hasta 1890 en que el presupuesto se -ha elevado á 71.469.000 pesos y la deuda pública á 355.000.000 de -pesos. Vuelve la desconfianza, el malestar y por fin la revolución. - -En las dos presidencias siguientes, de Pellegrini y Sáenz Peña, la -situación se remedió en lo que se pudo, y la marcha económica del -país fué regular; no obstante, datan de la época otras emisiones y -empréstitos que se agregaron á los anteriores. - -En la misma situación se encontró el país en la presidencia de Uriburu, -en la que los presupuestos tuvieron además que soportar los gastos -impuestos por la necesidad de la provisión de armamentos para una -guerra que se creía próxima. - -Á pesar de tantas novedades en materia financiera el país prosperó -mucho, pero el crédito externo se había resentido, y pasarían largos -años antes de que el nombre argentino no despertara irónicos recuerdos -en los hombres de banca de Europa. - - -3. Entre todas las manifestaciones de progreso ocupan lugar importante -las vías de comunicación, y sobre todo los ferrocarriles. El adelanto -de las ciudades, pueblos y colonias, precedía algunas veces al mayor -desarrollo de aquéllas; otras, iban primero las vías atravesando -soledades, y eran fecundas, pues que pronto surgían á sus lados -colonias y sembradíos, signos del progreso de las regiones. - -Hemos visto cuál era el estado de las vías de comunicación en 1869; -desde esa época su desarrollo sigue en progresión geométrica. El mayor -progreso corresponde á los ferrocarriles: En 1880, los ferrocarriles -que cruzan la provincia de Buenos Aires permiten trasladarse hasta -Campana por el norte, por el sur hasta Dolores, por el centro hasta el -Azul y por el oeste hasta Bragado. Buenos Aires se une con Tucumán, -y por el oeste con Villa Mercedes. En la siguiente década, de 1880 á -1890, los ferrocarriles unen la capital á Bahía Blanca, Mar del Plata y -Tres Arroyos, Pehuajó, Pergamino, Junín y San Nicolás. En Santa Fe se -llega hasta Calchaquies, cerca del Chaco; San Luis, Mendoza, San Juan, -Salta, Santiago del Estero tienen este medio de comunicación con la -capital; en el litoral, Ceibo se une á Concordia, Paraná á Concepción -del Uruguay, Villaguay á Gualeguaychú. Todo este conjunto formaba un -total de 9453 kilómetros en explotación. - -El segundo censo nacional trae en materia de ferrocarriles cifras -y datos hasta 1898. En 1896, los kilómetros de vías férreas en -explotación sumaban 14.462; el 1^o de enero de 1898 eran 14.799. -Agregándose á esta cantidad la que proporcionaron las líneas -secundarias y tramways á vapor se llegó á un total de 15.245. La -cifra fué pequeña sin duda, en proporción á los inmensos territorios -argentinos, pero de considerable importancia como exponente de progreso -en el espacio de tiempo intercensal. La importancia del capital y del -brazo extranjero en esta materia, es tan evidente que hace innecesaria -cualquier argumentación á su respecto. Es el capital extranjero, sobre -todo el capital inglés el que ha impulsado aquellas construcciones; -son extranjeros en su mayor parte los que las han dirigido y millares -de peones extranjeros se han unido á los argentinos en los trabajos -materiales. - -En lo que á tramways se refiere, debo recordar que en 1873 los tuvieron -también Rosario y Paraná; después se establecieron en las otras -ciudades y el censo de 1895 comprobó su existencia en 19 poblaciones -correspondientes á once provincias. Las empresas eran 39: 28 eran -argentinas, teniendo como tales á las sociedades anónimas, y 11 -extranjeras. - -Las mensajerías eran atendidas por 179 empresas y las galeras y -diligencias cruzaban también innumerables regiones completando los -beneficios del ferrocarril ó reemplazando á éste en aquellas á que aun -no había llegado. - -Agréguese á todo esto que las comunicaciones marítimas con -Europa, Uruguay, litoral y Paraguay, habían realizado notables -perfeccionamientos, respondiendo á las exigencias cada vez mayores, del -transporte de pasajeros, del comercio y de la inmigración. - -El correo sigue las vías de comunicación: va en los ferrocarriles, -aprovecha los vapores, las mensajerías lo conducen; se desarrolla en -toda la república y una modesta estampilla de pocos centavos permite -enviar noticias á las más apartadas regiones. - -Completan estos datos los que se refieren á telégrafos y teléfonos: -en la presidencia de Sarmiento se estableció el cable á Europa. Las -empresas ferrocarrileras colocaron telégrafos á lo largo de las vías; -el segundo censo dió una red telegráfica de 40.814 kilómetros. Las -compañías de teléfonos á su vez, se multiplicaron: en 1896, eran 41: 33 -propiedad de argentinos y 8 de extranjeros. - -La reflexión sobre tanto progreso y el estudio del origen de cada -empresa, da una lección provechosa del valor que tienen las ideas -y los conocimientos de las viejas civilizaciones para los pueblos -en formación; de cómo el bien entendido patriotismo no consiste en -cerrar las puertas á las industrias, á las ciencias y á los hombres -de otras razas y naciones. Antes bien, consiste--y acordarán en ello -altruistas y egoístas--en aprovecharles, dejándoles que aprovechen. -Las empresas ferrocarrileras habrán extraído muchos millones de pesos -á los argentinos para pasarlos á manos de accionistas ingleses: -es cierto, los extranjeros han venido buscando su interés y no el -nuestro; es innegable y es humano; pero en cambio, han hecho nuestras -comunicaciones más fáciles, han acortado las distancias, han permitido -é impulsado el generar de pueblos; y los adelantos quedan y valen mucho -más que lo que se va. Bienvenidos sean capitales y brazos extranjeros; -bienvenidos sus propósitos de enriquecimiento; que lo consigan, pues -que al hacerlo, facilitan el nuestro! - -Unas veces adelantándose á los hechos, otras concomitantes con ellos, -congresos, presidentes y ministros, proyectaron leyes que pronto -obtuvieron sanciones. Aparte de las que ya he citado, conviene recordar -aquí que en materia de comunicaciones, se dictó en 1872 la ley de -ferrocarriles que estuvo en vigencia hasta 1891 en que se dictó la -ley número 2873 que con la reglamentación de 1894 rige actualmente. -De 8 de octubre de 1875 data la ley 750, de telégrafos, reformada -en un artículo en 1889. Además, la República Argentina adhirió á la -convención de la Unión telegráfica internacional. Asimismo forma parte -de la Unión postal universal y ha celebrado diversas convenciones -postales. La ley de correos sancionada en 1876 rige en la actualidad. - - * * * * * - -En materia de comercio, nada tan claro como las cifras para indicar los -progresos. Los datos del censo nacional de 1895, completados con los -estudios y trabajos que publica la división de comercio é industria, -dirigida por don Ricardo Pillado, informan al detalle. Baste establecer -que en 1895 el valor de la importación alcanzó á la suma de 205.154.420 -pesos oro; el de la exportación á 322.843.841 pesos oro quedando por -consiguiente un saldo á favor del país de 117.689.421. Débese hacer -constar, sin embargo, por respeto á la verdad, que ese saldo fué -excesivo en relación á los saldos de años anteriores y posteriores, -no porque hubiera en ellos diferencia apreciable en las cifras de -importación sino porque la hubo en las exportaciones. Los principales -capítulos, casi el total de la exportación, los dan los productos de -la ganadería y de la agricultura. Los de la importación, las materias -textiles, los artículos de locomoción y transportes, los materiales de -construcción y los artefactos de hierro. - -Como disposiciones legales que al comercio se refieren, recuérdese que -en 1876 se dictó la ley general de marcas de fábrica, que rige aun, -con las modificaciones introducidas en 1900. Desde 1899, la Argentina -adhirió á las disposiciones tomadas en esta materia por el Congreso de -derecho internacional privado, reunido en Montevideo. - - -4. Hemos hecho ya referencia á las disposiciones tomadas para la -introducción de inmigrantes agricultores, de las medidas puestas en -práctica para conseguir la formación de colonias, y al número de éstas -que existían en la fecha del segundo censo. Débese aquí agregar las -cifras que completan la demostración de los progresos: Hectáreas -cultivadas en 1872, 580.008; en 1888, 2.459.120; en 1895, 4.892.005. -Buenos Aires, el litoral, Córdoba, Mendoza, San Juan y Tucumán, son -los mayores contribuyentes y como expansión de estas, comienza en la -época á adquirir importancia la agricultura de Santiago del Estero, -San Luis y La Pampa. El trigo, maíz, pasto seco y lino, en el orden de -enumeración, son los cultivos predilectos según las estadísticas. - -Con el desarrollo de las colonias, con la especialización en los -cultivos, llegaron las mejoras en los instrumentos de labranza, que -disminuyen el trabajo, multiplican los rendimientos, y hacen de este -modo más fácil y agradable la vida del agricultor. Con el desarrollo -de la agricultura vino también la subdivisión de la propiedad. Las -estancias cedieron los lugares vecinos á las grandes ciudades para que -los ocuparan quintas y chacras; aumentó así el número de propietarios -y se facilitó el arraigo de los extranjeros al suelo. Estos se -establecieron de un modo definitivo en general: propiedad y familia -son sólidos vínculos; el tiempo los hace más fuertes y la nación gana -nuevos trabajadores, que serán padres de futuros ciudadanos. - - * * * * * - -Los progresos ganaderos deben entenderse en el sentido de la mejora -del producto: con esto se consigue mejor rendimiento y colocación en -el mercado universal. En 1895, los animales argentinos no se criaban -solo en grandes potreros, sin cuidado alguno. Desde tiempo atrás, en -estancias y cabañas se cuidaban animales seleccionados que servirían -para la reproducción. En ferias y exposiciones se obtenían ya altos -precios y los buenos resultados estimulaban al trabajo. Se combatía -así también la degeneración del ganado criollo, tantas veces afirmada -aunque no probada aún de una manera positiva. - -El ganado en las estancias mejoró; es que ya los estancieros no son -sólo los hijos rebeldes de familias pudientes, ó los criollos reacios -á otras faenas, como pudo acaecer en otros tiempos; hay entre ellos -cantidad de individuos que han educado su mente, y la educación en -una disciplina cualquiera, la ha ampliado facilitando la comprensión -de otras ideas. Son hombres pudientes que unen á éstos, otros -conocimientos; más aun, en la fecha comienza la tendencia á encomendar -el cuidado y dirección de las estancias y establecimientos rurales, á -especialistas que harán ciencia del oficio y substituirán los viejos -sistemas por los que los conocimientos científicos, el estudio y la -experiencia proporcionan. - -El progreso ha consistido, pues, en el mejoramiento de los animales. -En cuanto al número, las grandes exportaciones no han permitido que la -cifra de existencia en el territorio, aumentara. Más aun, se notaba -en la época, una tendencia á la disminución. El censo de 1895 hace -comparaciones numéricas con los datos de 1888 y contiene estas cifras: - - 1888 1895 - Ganado vacuno 21.961.657 21.701.526 - -- caballar 4.234.032 4.446.212 - -- asnal y mular 417.494 483.369 - -- lanar 66.706.097 74.379.562 - -- porcino 393.758 652.766 - -- cabrío 1.894.386 2.748.860 - -datos que ponen en evidencia las afirmaciones que acabo de hacer. El -ganado lanar y el cabrío habían aumentado sin embargo á pesar del gran -consumo y exportación que se hace del primero. Inundaciones, secas y -pestes, redujeron después ese número de ganado lanar, haciéndolo entrar -también en la regla de la disminución que se notó en las demás especies -de ganado. - -En cambio el mestizaje y la pureza aumentaron; de una fecha á la otra, -el ganado vacuno tuvo un aumento de 1.289.547 en los mestizos y de -34.358 en los puros; el caballar, de 155.976 mestizos y 10,620 puros; -el lanar, de 14.103.316 mestizos y disminución en 45.698 puros; en fin -el porcino, aumentó en 67.041 mestizos y 10.105 puros. - -En cuanto á la distribución geográfica de los animales, el este ó -litoral, lleva enormes ventajas al resto de la nación, salvo para el -ganado mular y asnal en los que las del oeste ó andinas ocupan el -primer puesto á causa de la forma territorial que hace indispensable -esa cría en aquellas regiones. - -Como resumen, repito, pues, que los progresos en esta materia han -consistido en la aplicación de métodos de cuidado de animales, métodos -unos traídos de fuera, otros de origen nacional, y en la introducción -de animales finos, idea esta última preconizada por Rivadavia y que -sólo daría sus resultados esperados, tantos años después. - - * * * * * - -El estudio de los progresos y mejoras en cada una las industrias, -llevado al detalle, sería fatigoso y en parte extraño á este trabajo. -Me he detenido algo en los de las industrias ganadera y agrícola -por ser éstas las de mayor importancia en nuestro país. Trataré con -brevedad lo que á las otras respecta. - -La industria vinícola y la industria azucarera que caracterizan -regiones continuaron sus progresos en cuanto á mejoras en los métodos y -en cuanto á cantidades de productos. - -La primera, desde 1890 hizo que la importación de vinos se redujera -considerablemente; la segunda, no solo bastó para el consumo nacional -(no obstante lo cual hubo una pequeña importación) sino que preparó la -plétora que poco después se produjo. - -En ambas industrias, los propietarios y trabajadores argentinos, son -más numerosos que los propietarios y trabajadores extranjeros. Tienden -á ser éstas, industria nacionales por excelencia, y las regiones de su -cultivo, muestran al viajero en cuánto adelantan en virtud de tales -producciones. - - * * * * * - -Respecto de las industrias en general, el censo trae un cuadro del que -tomo estos datos. - - RESUMEN DE LAS INDUSTRIAS DE LA REPÚBLICA - - Clave - A = Argentinos - B = Extranjeros - - +--------------------------------------------------------------------+ - | | | Nacionalidad | Personal | - | | Número | de los | empleado | - | Industrias | de | propietarios | | - | | casas +--------^-----------------^--------+ - | | | A | B | A | B | - +-----------------------+--------+--------+--------+--------+--------+ - |1. Alimentación | 4.082 | 508 | 3.574 | 8.345 | 18.726 | - |2. Vestido y tocador | 5.713 | 647 | 5.066 | 10.414 | 22.185 | - |3. Construcciones | 3.955 | 960 | 2.995 | 12.702 | 17.817 | - |4. Muebles y anexos | 2.259 | 326 | 1.933 | 4.123 | 8.598 | - |5. Artísticos y ornato | 949 | 173 | 776 | 803 | 1.757 | - |6. Metalurgia y anexos | 3.163 | 389 | 2.774 | 4.018 | 10.613 | - |7. Productos químicos | 317 | 56 | 261 | 2.203 | 2.509 | - |8. Gráficos y anexos | 427 | 122 | 305 | 2.558 | 2.522 | - |9. Mixtas y diversas | 1.339 | 317 | 1.022 | 7.190 | 8.567 | - | +--------+--------+--------+--------+--------| - | | 22.204 | 3.498 | 18.706 | 52.356 | 93.294 | - +-----------------------+--------+--------+--------+--------+--------+ - -Este cuadro muestra á las claras que la industria argentina está -en manos de extranjeros. Los propietarios extranjeros de casas -industriales, son seis veces más que los propietarios argentinos. -Del personal empleado es extranjero, dos terceras partes. En ninguno -de los grupos de industrias hay más propietarios argentinos que -extranjeros; y sólo en las artes gráficas y anexos, los trabajadores -nacionales exceden en una pequeña cifra á los extranjeros, y en número -de alguna consideración en el grupo de «mixtas y diversas». - -En algunas industrias en particular, la regla anterior tendrá -excepciones; pero en los grupos de industrias, es tal cual se ha -expresado. - -Quiere esto decir que la nacionalización de las industrias está en -plena efervescencia; que tiempo pasará todavía para que se pueda hablar -de industria nacional, entendiendo por tal no ya la de productos -exclusivamente argentinos, sino con referencia á la nacionalidad de -los propietarios. Si la industria es factor determinante en la vida -nacional; si propietarios y operarios en la aplicación de los métodos -distintos, seguidos en países diversos dan á los respectivos trabajos -modalidades características, bien puede decirse que también en esta -materia, la nacionalización se prepara, con cantidad de combinaciones -y formas, en que todas las anteriores tienen cabida, para dar con -el tiempo, su carácter propio, á la que será poderosísima industria -nacional. - - -5. La ciencia en general, no es sino prolongación de la europea, y -por tal motivo no me detendré en su estudio. Sigue los movimientos de -aquélla, disfruta sus triunfos, se plantea los mismos problemas. Acá y -allá es una sola. - -El progreso de las bellas artes, en el sentido de nacionalización del -arte, es desigual, en una y en otra. - -No se puede hablar de arquitectura argentina con referencia á 1895. Era -permitido, como es ahora, á simples constructores afear la ciudad con -las monótonas casas en forma de tren; les era permitido también, como -ahora, idear los más extravagantes modelos, con frentes arlequinescos, -grutas á la calle, castillos medioevales con adornos renacimiento -ó Luis XV y tantas otras cosas que dañan á la futura arquitectura -nacional y acostumbran á los jóvenes á no horrorizarse ante ellas. -Costumbre peligrosa porque permite que surjan imitadores... Lo -dicho es aplicable á las ciudades grandes: Buenos Aires, Rosario, La -Plata, un poco Córdoba también. En las demás, el sistema colonial -de construcción con amplios y cómodos patios, domina, y es sin duda -preferible á las construcciones á que acabo de referir. Todo esto no -impide que se reconozca que en la época del censo existieran y muchos, -buenos edificios y que hubiera ya, sobre todo en Buenos Aires, muchas -de las hermosas casas que hoy posee. - -La escultura, que comenzara con el italiano Camilo Romairone, ha hecho -algo más. Algunos argentinos se trasladaron á Europa, adquirieron -conocimientos, los difundieron después y el progreso en la materia es -evidente. - -La pintura, en manos de extranjeros que trabajan acá, tuvo buenas -producciones: Agujari, Chartón, Romero, son nombres de extranjeros que -entre nosotros trabajaron en esta bella arte, Della Valle, Fernández -Villanueva, Rodríguez Etchart, Ballerini y Sivori siguieron sus huellas -y honraron las bellas artes argentinas. - -En fin, en música, los nombres de Bernasconi, Hargreaves y Aguirre, -Berutti merecen especial recuerdo como iniciadores y propulsores. - -En todas estas manifestaciones no veo nada que pueda llamarse ya -propiamente nacional: son obras de gentes que han hecho estudios en -escuelas extranjeras y en ellas han moldeado su gusto. No es posible, -por otra parte, que las bellas artes tengan considerables adelantos, en -países en formación. - -El maestro Williams, en un notable trabajo, afirma que la música -argentina, se orienta hacia las fuentes populares, y hace un llamado -á los jóvenes artistas, herederos del genio estético de nuestros -payadores. No me parece que el ideal del arte argentino sea sólo -«extraer la esencia» de aquellas músicas y cantos, como en arquitectura -no puede ser conservar las líneas generales de los ranchos de la pampa. -Estas primitivas manifestaciones de arte, que la música y cantos de -los payadores nos legaron, pueden y deben ser estudiadas, trabajadas -y conservadas como patrios recuerdos, y porque en verdad encierran -intensas expresiones de sentimientos, pero el ideal debe estar sin duda -en algo más, y el arte nacional nacerá cuando estos restos nacionales -se hayan asimilado y confundido con lo que llega de afuera y toma -patria en nosotros. - -En cambio, la poesía sí ha producido obras notables: el genio español, -imaginativo por excelencia, ha derramado siglos de poesía en la -Argentina, que se han confundido en sus hijos con todas las energías -de la poesía italiana y las peculiaridades de las otras, y la nación -Argentina ha podido tener una literatura nacional, con producciones -tan buenas como las más perfectas de cualquier nación. Así pues, esta -literatura que está casi formada y que es argentina, no la constituye -la poesía gauchesca seguramente aunque ella también tenga su parte. Me -refiero para la poesía á lo dicho respecto de la música. - -En estas breves palabras creo dejar establecido cuál era el grado de -desarrollo de las bellas artes en 1895, en la Argentina. - - -6. La educación é instrucción pública en las tres formas ó grados -en que nuestro país la da, recibe la acción benéfica de Sarmiento y -su ministro Avellaneda, ministro durante cinco años y poco después -presidente de la República por seis años más. Deliberadamente hago el -recuerdo de que Avellaneda ejerció acción y dió consistencia á sus -pensamientos durante once años, con la única interrupción del corto -período en que el doctor Albarracin fué ministro de Sarmiento. Para que -los planes de enseñanza den resultados, es condición primordial, que el -experimento sobre su aplicación y conveniencia no se vea trabado por -nuevos planes completamente diversos, creados por otros ministros, con -ideas distintas, que generalmente causas políticas llevan al gobierno, -y causas políticas lo arrojan de él. - -La enseñanza secundaria, sometida más que las otras á sufrir las -consecuencias que los cambios ministeriales por el hecho de ser la -única que directamente depende del ministro, ha tenido como carácter -típico, la inestabilidad. En poco más de cuarenta años se han -modificado notablemente los planes de enseñanza secundaria, más de -veinticinco veces, lo que ha perturbado mucho la marcha regular de -tales estudios. - -Ahora bien, si Avellaneda pudo impulsar cuanto lo hizo la educación é -instrucción fué en primer lugar, por la feliz circunstancia de haber -permanecido tantos años en el gobierno y por la no menos feliz, de -haber sido compañero, durante muchos de ellos del gran Sarmiento. - -Sarmiento, sobre todo en la enseñanza primaria y en la secundaria, -Avellaneda en la secundaria y en la universitaria, ambos en la normal, -pusieron la enseñanza en la vía del progreso completando la obra -anterior de Urquiza y Mitre. El constante desarrollo continúa después, -aun en las malas épocas políticas, y la acción educadora está en todas -partes: está en las esferas universitarias con la ley Avellaneda; está -en la fundación de los colegios nacionales de Jujuy, Rioja, Santiago -del Estero, Corrientes, Santa Fe y San Luis, y las escuelas normales, ó -institutos tales, anexos á los colegios nacionales de Concepción del -Uruguay, Santiago del Estero, Paraná; está en la creación de cátedras -de mineralogía en los de San Juan y Catamarca, de agronomía en los de -Salta, Tucumán y Mendoza, todo ello en la presidencia de Sarmiento: -está en la acción continuada en las presidencias siguientes. Colegios, -escuelas, institutos especiales surgen por todas partes. Está en el -llamado de maestros y maestras norteamericanos y alemanes para que -enseñaran métodos de pedagogía; está, en fin, en las subvenciones á -las provincias,--quizá las únicas subvenciones justas--destinadas á -facilitar el desarrollo de la educación é instrucción. Está en la -preparación de maestros; está en la ley de educación común de 1884, -en la preocupación constante que por la enseñanza mostraron nuestros -hombres de gobierno, ó nuestros escritores de ciencia política. - -Es claro que quedó mucho por hacer; que el censo de 1895 reveló un -considerable número de analfabetos, pero tampoco era posible hacer -más en pocos años. No bastan los buenos deseos para instruir una -población, y en cuanto á la educación es muchas veces obra de siglos. -Los progresos en materia de instrucción, son de los más halagadores que -el período encierra. - - -7. Pasamos á la legislación. Recordé en el capítulo anterior, que desde -1862, existe el código de comercio. Sucesivos proyectos de reforma, de -1870, 1876, 1879, 1887, 1889, este último hecho ley, no revelaron que -los anteriores no fueran buenos: indicaron en primer lugar, que las -actividades cambiaban á diario, que las nuevas situaciones imponían -otras reglas y que preciso era seguir á la costumbre y fundar en -ella las leyes. Debo recordar asimismo, aunque pertenezca á época -posterior, la reforma de 1902, en la parte referente á quiebras, que -responde á causas semejantes. En segundo lugar, revelaron la dificultad -en el dictado de leyes para pueblos en formación, con psicología -poco estudiada y á la vez difícil de estudiar por sus diarias -transformaciones. - -El código civil, sancionado en 1872, ha recibido la más buena acogida -en la opinión de quienes, dentro y fuera del país, á tales estudios -se han dedicado, con pocas y no muy justificadas excepciones. Mezcla -de estudio de las costumbres y de aplicaciones de razonamientos -abstractos[57], tiene tal vez muchas disposiciones cuya reforma se hace -á diario más necesaria; pero en general, es obra digna de los mayores -respetos, y que coloca á su autor entre los hombres que con mayor -caudal contribuyen á la formación de nuestras instituciones. Ejemplo -de las reformas que las transformaciones sociales hicieron necesarias -á punto de determinar la modificación de la ley, fué la legislación -sobre el matrimonio. El sistema religioso adoptado por el legislador, -pudo llenar las necesidades en la época en que fué sancionado; pero -las transformaciones del país, impusieron la necesidad del cambio. El -poder ejecutivo en su mensaje de 22 de septiembre de 1887, acompañando -el proyecto de ley de matrimonio civil, decía en su comienzo: «El -creciente aumento de la inmigración europea, ha puesto de manifiesto -la necesidad de reformar nuestra legislación sobre el matrimonio. -El código civil sólo autoriza el matrimonio religioso, celebrado en -conformidad á sus disposiciones y según las leyes y ritos de la Iglesia -á que los contrayentes pertenezcan. Muchos habitantes de la república ó -no tienen en el país sacerdotes de la comunión á que pertenecen, para -que bendiga su unión, ó no profesan culto externo alguno, creyendo en -Dios y adorándolo como autor de lo creado.» La discusión que tuvo lugar -en el siguiente año, fué larga, y quien la lee ve como las nuevas ideas -deben combatir para imponerse á los prejuicios: como de una cuestión de -orden, se hace cuestión de fe, y como al fin, triunfa la reforma. Los -peligros que se presagiaban por los enemigos de la proyectada ley, no -se han producido, y en cambio su sanción ha importado una libertad más -á las que nuestra constitución y nuestras leyes aseguran á todos los -hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino[58]. - -El código penal ha sido el más desgraciado. El doctor Tejedor redactó -hacia 1865-1867 su conocido proyecto. Veinte años pasaron sin que las -cámaras legislativas lo sancionaran, en tanto que algunas provincias -lo adoptaban. Después de tanto sueño en las carpetas del congreso, -éste sancionó, tomando algunas ideas de él, el código penal, «al -cual por falta de respeto á la verdad, los autores llamarían en la -ley, código del doctor Tejedor»[59]. Nuevo proyecto se redactó en -1881; se sancionó otra reforma en 1886; de 1891 data otro proyecto. -La inercia legislativa malogró siempre estas iniciativas, y cuando -alguna cosa hizo, fué mala. Así, y para encerrar aquí lo que á época -posterior pertenece, recordaré que en 1903 se sancionó la llamada ley -de reformas, tan mala, que á poco andar hizo necesaria la reparación -del mal, y en 1905 se terminó la redacción de un nuevo proyecto que -el congreso aun no ha considerado... Es de esperar que las leyes que -aseguran la propiedad y la vida con la base del estudio del delito y -del delincuente, merezcan en adelante un poco de atención. - - -8. Al terminar este período un nuevo hecho de orden social, se presenta -en la Argentina; hecho que es también producto de ideas traídas por los -trabajadores de Europa. Es la aparición entre nosotros del socialismo. -Comenzó en la capital, hecho que se explica por cuanto en ella tienen -residencia, la mayor parte de los obreros industriales extranjeros -venidos al país. Afirma que las causas que dieron origen al socialismo -en Europa, existen también en la Argentina; que aquí también hay -oprimidos; que la clase rica aprovecha la fuerza individual de los -trabajadores; que «á pesar de la gran extensión de tierra inexplotada, -la apropiación individual de todo el suelo del país, ha establecido -de lleno las condiciones de la sociedad capitalista... La aspiración -final del partido obrero argentino, es la substitución del régimen -capitalista por la sociedad colectivista, y su programa inmediato tiene -por fin el mejoramiento económico de la clase proletaria»[60]. - -No me corresponde hacer un juicio sobre este movimiento. Indico el -hecho como demostración general de la influencia determinante en la -nueva forma de ser la vida argentina. El movimiento vago al principio, -toma fuerzas después y llega á constituír un partido con afirmaciones -precisas, que aspira á reformas radicales, netamente determinadas. El -acrecentamiento siempre mayor del número de partidarios es un hecho -que caracteriza una transformación y obliga á orientar los estudios -sociales en el sentido de establecer el grado de justicia y necesidad -que pueda tener tal movimiento en nuestro país. - - * * * * * - -Queda bosquejada la transformación de la Argentina en el tiempo -encerrado en el paréntesis que comprenden los dos censos nacionales. -El cambio rápido indica que no es ella, la que naturalmente sufriría -la nación si estuviera formada. No es el que de un modo natural sufren -todos los países. No es el de la joven mariposa que los días envejecen. -Es anterior: es el de la larva que se convierte en mariposa. - - - - - CAPÍTULO IV - - 1910: CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO - - 1. El estado de formación de la raza en 1910. La inmigración.--2. - Agricultura; ganadería; otras industrias. Comercio.--3. Cambios - políticos y situación económica--4. Vías de comunicación.--5. La - educación é instrucción pública.--6. La prensa, bellas artes, - religión.--7. El socialismo. El anarquismo.--8. Conclusión. - - -1. Después del largo viaje que hemos hecho á través de los años para -encontrar la formación étnica de la nación nueva y relacionarla con las -causas y formas de sus progresos, entramos á estudiar tales cosas en el -momento en que la nación deja su primera juventud de guerras, luchas y -reconstrucciones, para vivir días más tranquilos: tal es al menos la -esperanza común de todos sus hijos. - -El capítulo debe ser breve; no es este trabajo una obra de estadística; -los datos de tal disciplina, han sido tomados como medio de -demostración ó de relación á épocas anteriores; fueron más necesarios -en los capítulos que han precedido por cuanto se necesitaba ver lo que -ya no es; la actualidad la vemos y la comprendemos más fácilmente. - - * * * * * - -Desde 1895, época á que en la materia llegamos en el anterior capítulo, -la inmigración continúa su aporte de individuos en grandes cantidades. -En 1904 la cifra de llegados alcanza á 125.567, con un saldo de 86.644; -dos años después, en 1906 esas cifras son: llegados 252.536; saldo -192.412; hay luego un descenso, para aumentar de nuevo en 1910 en que -la llegada de los primeros meses permite calcular el total del año en -260.000[61]. Esta cifra debe tomarse con las reservas del caso desde -que existe la circunstancia anormal del exceso de trabajo originado -por los preparativos para las exposiciones y fiestas del Centenario. - -Pueblos de Europa que antes sólo estaban representados por uno que -otro hijo audaz que se animaba á venir en busca de mejor fortuna, se -encuentran ahora con colonias enteras: tal Rusia, Turquía, etc. Los -rusos, por ejemplo, cuyo número era insignificante en 1890, son, en -octubre de 1909 en la capital solamente, 13.714. Llegan á ocupar el -tercer lugar entre las naciones que dan inmigrantes á la Argentina. -En 1909 arriban cerca de 15.000. En los primeros meses de 1910 esta -inmigración disminuye. Los turcos y sirios desparramados en todas -partes y dedicados casi exclusivamente al comercio del menudeo, forman -legión. Unos y otros se ligan poco á nuestra sociabilidad, son en -cierto modo inadaptables, pero día llegará en que sino ellos, sus -hijos se mezclen y crucen con los hijos de otras razas y naciones -y un nuevo factor de importancia numérica se agregará á los tantos -que ya concurren á la formación social argentina. La inmigración -italiana es la que llega en mayor número; pero en 1910 es desalojada -de su posición por la española, que pasa á ocupar el primer lugar. La -inmigración italiana compensa la entrada con la salida. No ha de ser -causa insignificante en esta disminución la gran propaganda que los -diarios y los escritores de Italia hacen en contra de la inmigración á -la Argentina, atribuyendo á este país falta de justicia y dificultad -para su vida. Por otra parte, el gobierno mismo de Italia tiene interés -en que los hijos de aquellas tierras queden allí para cultivar grandes -zonas del sur. - -El aumento numérico de la inmigración española si es bueno en cuanto á -acrecentamiento del número total de la población, no es sin duda, lo -mejor que puede llegarnos. Los motivos de mi opinión los he expresado -ya en el curso de este trabajo. - -La inmigración francesa disminuye un tanto también. Las demás continúan -en progresivo aumento. - -Los cruces, de que en capítulos anteriores hemos hecho mención, se -presentan en proporciones mayores aún: los cálculos de combinaciones, -podrían resolver todas las formas en que se presentan: todas las razas -se unen y los hijos de extranjeros que se han incorporado á nuestro -suelo vuelven á unirse con otros que proceden de otros pueblos, al -punto de ser grande el número de personas que pueden recordar que sus -ocho bisabuelos pertenecieron á ocho distintas nacionalidades. - -También la forma de distribución que adopta es, como fué en épocas -anteriores, señalada por causas geográficas: allí donde el cultivo y la -vida son más fáciles, allí el inmigrante se dirige: los centros en que -sus connacionales están en crecido número, ejercen sobre él invencibles -atracciones y sus esperanzas de fortuna y bienestar le empujan á -trasladarse y establecerse en tales lugares. - -La ciudad capital sigue creciendo: hay en ella grandes comodidades y -las dificultades para el trabajo no son muchas: se instalan fábricas, -se adoquinan calles, se trabaja en todas formas. El censo de octubre -de 1909, le da 1.231.698, que es fácilmente 1.300.000 el 1^o de enero -de 1910. Conviene tomar esa fecha y no la del 25 de mayo por cuanto el -número en tal día es anormal: los paseantes argentinos que á fuerza de -vivir en el extranjero han dejado de ser habitantes de estas tierras, -vuelven con ocasión de las fiestas; el interior se desborda sobre -Buenos Aires: las familias pudientes que desde tiempo concertaban un -paseo á la capital, combinan el paseo con el centenario y los hoteles -rechazan pasajeros porque hay plétora. Tal situación anormal no puede -servir para el estudio estadístico, en que se trata de examinar el -conjunto, quitándoles las irregularidades producidas por hechos ajenos -á la marcha general del país. - -De aquellos 1.300.000 habitantes, 49 por ciento son argentinos y 51 -por ciento extranjeros. Esta proporción no se presenta en ninguna -provincia, pero es signo indicativo de la constante inmigración; -siguen en el orden de importancia Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, -Entre Ríos, orden idéntico al anterior y que sólo se diferencia en el -aumento de número. - -Con los inmigrantes llegan los capitales: las estimaciones de éstos -no pueden ser sino aproximativas y variables todos los días; más de -cualquier modo, son enormes, al punto de que ha podido calcularse -el capital _inglés solamente_, empleado en la Argentina, en -12.500.000.000 de francos. El francés ha sido á su vez valuado en -800.000.000 de francos. En el cálculo del capital inglés, los valores -de los ferrocarriles hacen en gran parte que las cifras sean tan -extraordinarias. _La Nación_ del 15 de noviembre de 1908, traducía un -artículo publicado por el _South American Journal_ de Londres: en él -se estimaba el valor de las acciones de ferrocarriles argentinos en un -total de libras 154.814.472 es decir 3.870.361.800 francos. No sé qué -datos sirvieron á Rigby para hacer el cálculo á que he referido, pero -creo no obstante, que debe haber alguna exageración. - -La preferencia de la inmigración en general, está por la agricultura: -los gobiernos se preocupan en dictar medidas, término que no -implica que se cumplan. En efecto, y por desgracia, alguna falta -de cumplimiento en lo prometido, alguna falta de justicia, unida á -algunos desengaños, han hecho como acabamos de decir, que los diarios, -autores y aun autoridades europeas, de Italia é Inglaterra sobre -todo, se expresen en términos poco amables para la Argentina, y que -desgraciadamente parte al menos de tales afirmaciones tengan fundamento -serio. - - -2. La agricultura, ahora como en anteriores épocas, transforma los -campos. Se calcularon en enero de 1910, en 18.775.672 las hectáreas -destinadas al cultivo: la cifra que dió el censo de 1905 fué 4.892.005; -como se ve la diferencia es notable; la tierra inculta se transforma -en praderas, trigales y sembradíos de toda especie. Existe sin embargo -un hecho, que por lo menos por curiosidad merece ser recordado. No -siempre la agricultura conquista los campos de una manera permanente: -refiriéndose á Córdoba, dice el señor M. E. Río: «La evolución que se -opera en esas fértiles llanuras es interesante y característica. Así -que se tiende un nuevo ferrocarril á través de una zona inculta y antes -aun tan pronto como la traza queda definitivamente establecida, ya -vienen el empresario «colonizador», el comerciante «habilitador» y los -colonos «agricultores». Los ranchos se plantan, se prepara el suelo, -deposítase la semilla y pocos meses más tarde, humean las trilladoras -y corren las chatas, con pirámides de bolsas, hacia la población que -se ha improvisado alrededor del cercano apeadero. La avenida continúa -creciendo, el perímetro del trigal se ensancha, multiplícanse los -comercios, se edifica la capilla, ábrese la escuela; mas de repente, el -movimiento disminuye, las casas del pueblo se vacían y los colonos se -marchan: ha fenecido su usufructo de cuatro ó cinco años y se van en -busca de otra línea nueva y de otra zona virgen. El alfalfar crecido -con el último trigo, ha reemplazado al sembradío, la estancia á la -colonia. En la misma extensión de tierra en que 500 personas hallaron -trabajo y bienestar ó, quizá algunas la fortuna, hase formado el -establecimiento ganadero en que subsistiran 15 ó 20 peones y redondeará -su millón un terrateniente afortunado»[62]. - -El cuadro no es en verdad consolador, pues implica que la -transformación es ficticia y sólo dura un corto período: -afortunadamente lo que el señor Río encuentra para ciertas regiones -de Córdoba, no es en general; no se vé en Buenos Aires, ni en Santa -Fe, y el número de hectáreas cultivadas es muy grande sin peligro de -retroceso, y los territorios nacionales, La Pampa y Río Negro sobre -todo, atraen inmigrantes y presentan ya extensas zonas cultivadas. - - * * * * * - -La ganadería no puede oponérsele como rival con pretensiones de -revancha, en la época actual: sobrados campos hay en que pueda -ejercitarse la industria ganadera: la tendencia hacia el mayor -desarrollo de la agricultura es general en todo el mundo; en fin, la -creciente exigencia del consumo interno y del pedido del exterior, -hacen que los ganados no aumenten en proporciones grandes. Nuestros -productores prefieren al aumento en cantidad, el aumento en calidad. - -De 1908 data el último censo ganadero y aunque al parecer no llenó -todas las exigencias necesarias para que se le considerase un trabajo -sin errores, en conjunto podemos aceptarlo para recordar cifras. - - Puro Mestizo Criollo - Total por ciento por ciento por ciento - Bovino 29.116.625 3.4 51.7 44.9 - Lanar 67.211.754 1.8 82.5 15.7 - Equino 7.531.376 0.7 22.5 76.8 - Mular 465.037 -- -- -- - Asnal 285.088 -- -- -- - Caprino 3.945.086 -- -- -- - Porcino 1.403.591 -- -- -- - -La poca inmigración que se dedica á la ganadería, y la población -argentina numerosa que tiene en ella su riqueza, ha conseguido mejorar -en cantidad los ganados, sin que sin embargo haya llenado aun su fin de -una manera completa. - -En cuanto á las otras industrias, sería simple trabajo de enumeración -tomar cada una de ellas á fines de recordar cantidades: es innecesario -desde que la marcha enunciada en el anterior capítulo, continúa sin -mayores variaciones y sólo agregándose á las ya existentes alguno que -otro ensayo de industria nueva. De cualquier modo recordaré estas -pocas cifras: azúcar, producción, 127.322 toneladas; 20.915.509 -litros alcohol; vino: 379.699.708 (segun censo industrial); cerveza, -86.256.062; tabaco, 9.922.286[63]. - -Pero la industria argentina, exceptuadas la agricultura y la ganadería, -produce sólo para el consumo: la línea de exportación durante 1909 -dió un valor total de 397.350.528 pesos oro; pues bien, de esa suma -153.548.356 pesos oro pertenecen á productos de la ganadería, y -230.756.095 pesos oro a productos de la agricultura. En cambio la -importación está distribuída entre cantidad de productos de industrias -distintas; son estas las principales cifras: substancias alimenticias, -23.014.691 pesos oro: materiales textiles y sus artefactos, 59.923.199 -pesos oro; hierro y sus artefactos 36.575.232 pesos oro; locomoción -y transportes, 31.711.285 pesos oro; materiales de construcción, -28.365.889 pesos oro. - -Con todo, el saldo á favor, que en resumen es índice de riqueza -nacional alcanzó á 94.594.433 pesos oro, notable cifra tratándose de un -país nuevo, y más notable aun si se agrega que la renta aduanera por -tales conceptos sumó 73.455.177 pesos oro. - -Las naciones que tienen en la actualidad mayores relaciones comerciales -con la Argentina, en consideración á los valores de importaciones y -exportaciones, están en el siguiente orden: Reino Unido, Alemania, -Estados Unidos de América, Francia, Bélgica, Italia[64]. - -Tanta cifra de riquezas y de comercio, unido á la escasez de -reclamaciones de orden comercial internacional, supone otra cosa más: -vale decir, que no ha de ser tan malo el régimen económico argentino, -que no ha de ser tan corriente la mala fe y los abusos; de otro modo -los hechos revelarían algunos datos que en la actualidad no revelan. - - -3. La tranquila vida política de todos estos últimos años ha influído -para que el país prosperara. Sólo un conato de revolución nacional, -el del 4 de febrero de 1905 y el cambio de presidencias en los casos -determinados por la Constitución, son los hechos notables de la vida -política: la interminable serie de revoluciones provinciales y la -correspondiente intervención nacional, no deben considerarse sino como -restos de algo que se extingue, de los cuales renacerán formas nuevas -de organización ó la organización verdadera dentro de la forma actual. - -El período de la presidencia del doctor Uriburu, á cuyo final pertenece -el principio de la época que estudiamos, tuvo en lo económico las -dificultades que origina el mantenimiento de la paz armada. - -En 1898, por segunda vez ocupó la presidencia argentina el general -Roca: continuaron los gastos y preparativos bélicos que afortunadamente -cesaron sin que tuviera lugar la esperada guerra. - -El aumento de la población y el desarrollo de la industria, del -ejército, armada é instrucción pública, obligó á la reforma de la -Constitución nacional, realizada en las postrimerías del anterior -gobierno, de modo que desde el comienzo de éste, el poder ejecutivo -contó con tres ministros más, y la representación nacional se hace con -diferente base. - -El agio y la inestabilidad de la moneda dió motivo á que se dictara -la ley de conversión que aún subsiste. En fin, y como medida de honor -nacional, á esta época pertenece también el arreglo de las deudas -externas de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, San -Luis, San Juan y Catamarca. - -En 1904 comienza el período presidencial del doctor Quintana, que con -ideas de orden quería dejar honda huella de su paso por el gobierno. El -doctor Quintana falleció poco después de su ascensión al poder. - -No me corresponde y no deseo abrir juicio alguno referente á la -presidencia del doctor Figueroa Alcorta. No obstante, si para el -estudio débense tomar en cuenta los datos que llamaré científicos y -los vulgares, ambos parecen demostrar que no podría el juicio ser -favorable. Y esto no sólo en la faz política, en el sentido corriente -del término. También en la faz económica. El doctor Osvaldo M. Piñero, -autoridad insospechable, que en su carácter de presidente de la -contaduría nacional ha podido observar de cerca el manejo de fondos -públicos y los recursos económicos á que se ha acudido, en un artículo -publicado últimamente mostraba cómo la sana práctica gubernativa de -no gastar sino lo que se tiene y dejar el uso del crédito externo é -interno para los casos de suma necesidad, había sido substituída por -la emisión de títulos y colocación de empréstitos, sin ningún cuidado -y por cualquier motivo. Apoyaba sus afirmaciones en hechos y cifras, y -terminaba con estas palabras: «Hay, pues, que reaccionar francamente -contra esta viciosa corruptela á que nos venimos entregando con tanta -irreflexión. Debemos volver á la sana y prudente tradición financiera -del país, que reservaba la autorización para negociar un empréstito, -á casos muy contados; que por eso mismo daban lugar á una amplia -deliberación de la representación nacional, y á un meditado estudio de -los órganos de la opinión. El país tiene el derecho de ser informado -é instruído en todos los casos en que se trate de aumentar el peso de -la deuda pública, que él va á servir con sus ahorros; porque él sabe -que en los días de tribulación financiera, en todo es posible realizar -economías, menos en el servicio íntegro y puntual de la deuda pública. -Y nuestro país, más que ningún otro de Sud América, tiene el deber de -proceder con tacto, desde que le cabe el honor de haber sostenido ante -el concierto de las naciones, en Río Janeiro y en La Haya, el principio -de la abolición del cobro compulsivo de las deudas»[65]. - -Al mismo tiempo, el doctor Montes de Oca, presentaba en el congreso -nacional un proyecto destinado á limitar la facultad del congreso de -ordenar y autorizar gastos sin estudio ni cuidado alguno. - -Quiere ésto decir que ejecutivo y congreso, halagados quizás por la -abundante riqueza nacional han ido más allá de lo justo y necesario, -obligando á los hombres que alcanzan á ver á alguna distancia, á -levantar la voz para detener la corriente. - -En cuanto á las manifestaciones diarias de la prensa y del pueblo, que -acusaban al gobierno de malos manejos de fondos, injustas concesiones -de tierras y algunas otras cosas por el estilo, no es posible tomarlas -en cuenta en un trabajo serio, mientras no se consiga reunir los -indispensables elementos de juicio. - - -4. En lo que á vías de comunicación se refiere, las líneas tendidas -vinculan de continuo, poblaciones é individuos. Los antiguos sistemas -de transporte se alejan cada vez más de los centros de civilización -para ir á regiones más apartadas donde las necesidades los reclaman. -Nuevas concesiones y líneas en proyecto, valorizan las tierras al -solo anuncio de su proximidad. El 1^o de abril de 1910 la superficie -total recorrida por ferrocarriles en territorio argentino alcanza -la cifra de 27.138,1 kilómetros. La red ferrocarrilera toca por el -norte con Bolivia y deja concluído con ello un trozo del ferrocarril -intercontinental proyectado; en Santa Fe llega á Resistencia; de Buenos -Aires se llegará en ferrocarril hasta el Paraguay; por el oeste, Chile -y la Argentina, han vencido y perforado los Andes y el tránsito de -trenes es diario en el inmenso túnel; por el sur, se llega al Río Negro -y en los territorios comienzan las construcciones de ferrocarriles. -Nuevos sistemas se ponen en práctica; el _ferriboat_ atraviesa el -Paraná, y la exposición ferroviaria con la simple y sencilla muestra -de los sistemas nuevos y de los antiguos no solo da á conocer los -adelantos inmensos, sino también el carácter de buenos entre los -mejores que revisten nuestros ferrocarriles. - -El telégrafo se extiende en toda la república y alcanza los últimos -adelantos de la materia: el inventor del telégrafo sin hilos visita -la Argentina con el deseo de establecer la comunicación directa con -Europa. Los teléfonos son comunes en todas las ciudades de alguna -importancia. - -El correo alcanza las más remotas regiones y necesita para cumplir su -misión el trabajo de 10.121 empleados. - -Las ciudades todas tienen líneas de tranvías y la electricidad -substituye paulatinamente á la fuerza animal. - - -5. La enseñanza primaria, base de toda democracia, ha continuado el -impulso que se le diera en el período anterior: las provincias pobres -no pueden costearla y la nación se ve en la necesidad de socorrerlas -con subvenciones para que puedan llenar esa misión primordial; -desgraciadamente una vez que tienen asegurada una ayuda nacional para -tales fines, olvidan que esa ayuda no debe ser regla, la incorporan -á sus cálculos y no siempre se les da el destino para el que se las -había previsto: la nación entrega las sumas y no interviene en la -repartición de ellas. Olvídase que el artículo 5^o de la Constitución -nacional exige como condición para que el gobierno federal garantice á -cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones, que ellas á su -vez aseguren la administración de justicia, el régimen municipal y la -educación común. - -Afortunadamente la ley Láinez invadiendo con suavidad y diplomacia las -jurisdicciones provinciales promete asegurar en ellas la educación con -escuelas y hechos más positivos que sus constituciones[66]. - - ESCUELAS DE LA LEY 4874 - - Clave - A = Alumnos en 1910 según datos estadísticos incompletos - B = La inscripción anterior corresponde al siguiente número de escuelas - C = Inscripción calculada para 1910 en noviembre 30 - D = Inscripción en 1909 - E = Aumento habido en 1910 - - +--------------------+-----------------------------------------+ - | | Educandos | - | Provincias | /------------------^-------------------\| - | | A | B | C | D | E | - +--------------------+--------+-----+--------+--------+--------+ - |Buenos Aires | 3.801 | 54 | 3.900 | 1.554 | 2.346 | - |Santa Fe | 7.319 | 90 | 7.400 | 2.842 | 4.558 | - |Entre Ríos | 5.046 | 49 | 5.100 | 4.485 | 615 | - |Corrientes | 4.913 | 39 | 5.000 | 4.783 | 217 | - |Córdoba | 4.832 | 47 | 4.900 | 3.604 | 1.296 | - |San Luis | 7.708 | 146 | 8.500 | 3.622 | 4.878 | - |Mendoza | 3.750 | 34 | 3.750 | 3.674 | 76 | - |San Juan | 6.737 | 59 | 6.737 | 4.685 | 2.052 | - |Santiago del Estero | 7.591 | 104 | 7.600 | 4.677 | 2.923 | - |Catamarca | 8.235 | 91 | 8.500 | 3.862 | 4.638 | - |La Rioja | 3.824 | 35 | 4.001 | 4.001 | -- | - |Tucumán | 3.899 | 43 | 3.900 | 3.788 | 112 | - |Salta | 5.150 | 82 | 5.200 | 3.183 | 2.017 | - |Jujuy | 2.134 | 38 | 2.134 | 1.538 | 596 | - | +--------+-----+--------+--------+--------+ - | Totales | 74.939 | 911 | 76.622 | 50.298 | 26.324 | - +--------------------+--------+-----+--------+--------+--------+ - - Clave - F = Escuelas existentes el 31 de diciembre de 1909 - G = Creadas en 1910 - H = Creadas en 1911 - J = Total de escuelas en enero 31 de 1911 - - +---------------------------------------------+ - | | Escuelas | - | Provincias |/----------^-----------\| - | | F | G | H | J | - +--------------------+-----+-----+-----+------+ - |Buenos Aires | 21 | 77 | 29 | 127 | - |Santa Fe | 30 | 66 | -- | 96 | - |Entre Ríos | 44 | 14 | -- | 58 | - |Corrientes | 35 | 7 | 65 | 107 | - |Córdoba | 38 | 3 | 47 | 98 | - |San Luis | 45 | 138 | -- | 183 | - |Mendoza | 31 | 21 | 1 | 53 | - |San Juan | 40 | 29 | -- | 69 | - |Santiago del Estero | 58 | 64 | 26 | 148 | - |Catamarca | 43 | 57 | -- | 100 | - |La Rioja | 33 | 12 | 7 | 52 | - |Tucumán | 40 | 43 | 25 | 108 | - |Salta | 40 | 54 | 7 | 101 | - |Jujuy | 28 | 10 | 3 | 41 | - | +-----+-----+-----+------+ - | Totales | 526 | 605 | 310 | 1341 | - +--------------------+-----+-----+-----+------+ - - - «Por la fecha en que nos encontramos, no es posible tener la - estadística completa del año 1910. Aproximadamente se calcula que - habrán funcionado 950 escuelas con 76.000 ó 77.000 alumnos». - -Son considerables los progresos de la instrucción primaria pero -alejándose de las ciudades grandes, y de los lugares de mayor -población, sobre todo internándose en la república, es todavía muy -deficiente. Hasta se ignora el idioma en algunos lugares apartados: he -tenido oportunidad, en un pueblo de Santiago del Estero, de verificar -el hecho: hombres, criollos al parecer, vestidos á la usanza nuestra, -no han entendido lo que les decía en castellano y alguien que me veía -asombrado, me expresó que aquellas gentes sólo entendían el quichua. -Cosa por el estilo pasa en algunas poblaciones de Corrientes en que -solo entienden guaraní. - -La enseñanza secundaria y normal, no obstante todos los perjuicios -que sufre algunas veces por obra de ministros que son políticos, y no -hombres que conozcan los problemas educacionales, ha aumentado si bien -no en intensidad, en cantidad, contándose ahora 27 colegios nacionales -y 44 escuelas normales. Desde algunos años se intenta la formación -del profesorado secundario, aunque hasta ahora sean inciertos sus -resultados, no obstante rumbosidades de institutos especiales. - -En fin, completan la educación general los institutos para determinadas -enseñanzas. - -La enseñanza superior ha agregado una universidad más, la de La Plata, -y se han dado últimamente grandes ventajas á la universidad provincial -de Santa Fe. - -La educación en general, en sus diversas ramas, ya es materia -nacional. Es producto nuestro, hecho por nuestros hombres. Se aceptan -determinados planes extranjeros ó se emplea algunos profesores -contratados en Europa. Pero en general, los hombres que se dedican á -todas las enseñanzas desde el maestro de grado hasta el rector de la -universidad, son argentinos. Y todo podría serlo, aun los institutos -para los cuales se traen de fuera profesores, si no existiera la -tendencia general en nuestros hombres de creer como axiomática verdad -lo que le dice un libro extranjero ó lo que cuenta cualquier _sabio_ -ú orador que nos visita, sin fijarse que lo mismo decía uno de los -nuestros de quien no se hacía caso; ha sido así necesario que se -trajera profesores alemanes para que se creyera en la necesidad de -preparar el profesorado secundario, olvidando una de las funciones que -desempeñaba la Facultad de Filosofía y Letras: ha sido necesario que -Clemenceau nos dijera lo que era la democracia para que creyéramos -que nos dábamos cuenta de ello: que Ferri nos repitiera con su mágica -palabra lo que tantos nos dicen; que France cantara, quizás con ironía, -nuestra grandeza, ó la expresara con calor Blasco Ibáñez para que nos -complaciera tal estado. En fin, que Lorini mostrara nuestros vicios -políticos y administrativos para que nos alarmáramos, como si no -estuviéramos á diario sintiendo sus consecuencias. - -La educación, decía, se hace nacional, en el sentido de que nos -bastamos para darla. Y es éste uno de nuestros grandes progresos, y un -factor de la transformación social argentina. Creo que el fin de todos -nuestros adelantos debe ser convertir en trabajo nacional todo lo que -pudiendo ser nacional está en manos extranjeras: la fabricación de -máquinas, las faenas agrícolas, las grandes industrias... Hacer que el -pueblo nuevo, transformado, el argentino descendiente de extranjero ó -que aun lleve en su sangre recuerdos del aborígen adapte á sí todo lo -que no ha adaptado hasta ahora y sepa bastarse á sí mismo. Y bien, por -fortuna la educación ha avanzado mucho en ese camino. - - -6. En esta época, los adelantos periodísticos han colocado á la prensa -argentina entre las mejores del mundo. El desarrollo de las bellas -artes no ha tomado aun carácter nacional y su estado no difiere del que -mencioné en el anterior capítulo. Las diferentes religiones no causan -problema alguno entre nosotros, desde que la libertad de cultos existe -y es una de las mejor aseguradas. Vivimos con las costumbres europeas -y sus modificaciones de adaptación local y las costumbres de tierra -adentro, de todos conocidas, por lo menos de oídas, imprimen algunas -características especiales que tienden á desaparecer. - - -7. Antes de terminar y como hechos que también entran como factores -en la transformación social que se opera, y que tienen sus raíces -y su fuerza en la inmigración, es deber recordar la existencia del -socialismo, que recién nacido en la época anterior es adulto en ésta, y -del anarquismo, cosa bien distinta aunque á veces se les confunda de la -manera más lamentable. - -Respecto del socialismo, he ya referido á su origen en la Argentina -y su foco en la capital: entiendo hablar del socialismo del partido -socialista; no de las asociaciones de obreros que toman nombre -parecido: lo hago así porque es el primero el que se presenta como -movimiento solidario en la Argentina, de los movimientos de la clase -obrera de Europa. - -Con la industria, con los deseos y aspiraciones proletarias, con -el constante encarecimiento de la vida, el hecho extraño se hace -cuestión nacional; los obreros son muchos, el partido crece, hombres -intelectuales argentinos se ponen á su cabeza; los pocos socialistas -de la época anterior forman ahora millares, se disciplina el partido -y en las elecciones da ejemplo de civismo y honradez, cumpliendo con -el deber de votar y no comprar electores. Podrá ó no tener razón de -ser el socialismo, considerado como semejante al europeo, y podrán ó -no ser exactas las afirmaciones del profesor Ferri al respecto; mas lo -cierto es que el partido socialista tiene aspiraciones delineadas, muy -distintas de las cartas orgánicas de tantos partidos que mueren después -de un tiempo de parálisis infantil; cierto es que la cuestión obrera, -semejante ó no á la de Europa, se presenta en nuestra tierra, y dentro -de ella con caracteres bien distintos en la capital de los que tiene -en las provincias. En una ú otra forma, resultará siempre cierto que -«las naciones de este continente no podrán impedir que el socialismo -las invada, más temprano á las unas, más tarde á las otras, á todas -cuando las formas productivas nuevas hayan desalojado por completo á -las antiguas y coordinado así el hecho de la propiedad con el modo de -producción»[67]. - -El partido, formado en un principio con elementos europeos, ha seguido -una orientación fija, luchando sin desfallecimientos, explicando -razones, aunque por desgracia no siempre se hayan mantenido todos sus -elementos en el camino de orden y conquistas paulatinas, que son parte -de su programa. Se ha apoderado de almas argentinas, les ha explicado -cómo el internacionalismo no se opone al patriotismo y como puede -conciliarse con él[68]; en fin, ha fundado diarios que divulgan sus -ideas. - -Sea como consecuencia del constante reclamo de los representantes del -elemento obrero, sea por convicción traída por el análisis de hechos, -la legislación argentina ha debido por necesidad ser pródiga en -proyectos y leyes de trabajo. Es de allí que se ha originado notable -proyecto de ley nacional del trabajo, del doctor Joaquín V. González, -y el departamento nacional del trabajo, la ley sobre trabajo de mujeres -y niños, los proyectos sobre accidentes del trabajo, seguros de obreros -y tantos otros. En cuanto á la ley de residencia y la de seguridad -social se refieren á la defensa respecto de elementos perturbadores y -anárquicos, y no á los reclamos de los socialistas. - -El socialismo argentino, hecho nuevo llamado á tener grandes -consecuencias, nacido cuando las condiciones generales del país y la -transformación de su vida industrial y de sus elementos étnicos lo -hicieron posible, es uno de los hechos más característicos de la vida -argentina contemporánea. - - * * * * * - -Cosa bien distinta al socialismo es el anarquismo. Hace más de quince -años, el representante argentino en Washington, enviaba á nuestro -gobierno una recopilación é informe sobre los medios de represión del -anarquismo, puestos en práctica en las naciones de Europa. Ni entonces -ni después, por mucho tiempo, se pensó que fuera posible que el -anarquismo echara raíces, y pudiera existir en la Argentina. - -Esta tendencia nació con Bakounine á mediados del siglo pasado: -considerando á las clases obreras incapaces de mantenerse emancipadas -una vez que hubieran conseguido tal estado, creía de mayor conveniencia -limitar la propaganda á lo que fuera destrucción y mantener tal orden -ó mejor dicho tal desorden como ideal de situación permanente. _La -Alianza de la democracia socialista_, siguió sus ideas[69]. De allí en -adelante el anarquismo se fué separando cada vez más del socialismo, -hasta ser dos cosas completamente distintas. Sus secuaces han invadido -toda Europa, y han comenzado por las vías de hecho á realizar su -programa final. - -La creencia en la imposibilidad de su introducción á nuestra tierra -fué debilitándose cuando se vieron signos inequívocos de su existencia -en ella. Apareció primero un diario, _La Protesta_; se formó después -un partido que las gentes confundieron durante algún tiempo con los -socialistas; un día estalló la primera bomba anarquista que mató -á un niño: la población y la prensa se alarmó llamando á aquél, -día de luto en los anales argentinos. Los gobiernos, no obstante -considerar insuficiente y de aplicación equívoca la ley de residencia -sancionada pocos años antes, nada hicieron, pasado el primer momento de -excitación. Luego, los hechos fueron de más serias consecuencias: el -jefe de policía de la capital y su secretario fueron víctimas de una -bomba anarquista. Después otra bomba anarquista hizo estragos en el -teatro Colón de la misma ciudad; entonces se comprendió la necesidad -de evitar que aquellos hechos se repitieran y á toda prisa se sancionó -una ley de seguridad social, en la que se reprime á todo trance, sin -que á la sanción de ella precediera un estudio serio del problema. No -obstante, no era por falta de datos y conocimiento de la situación que -el estudio no se hacía; era más bien por pereza criolla. Poco tiempo -antes de su muerte, el jefe de policía de la capital, coronel Falcón, -en una nota elevada al ministro del interior exponiendo sus vistas -sobre los acontecimientos socialistas y anarquistas que se sucedían -en el país en esos días,--mayo de 1909,--recordaba entre los factores -de la violencia, el _sectarismo anarquista_: «éste conglomerado el -más peligroso como representación doctrinaria, era ya conocido por la -policía. Guarda en su seno todo lo que tiene de disolvente y destructor -el organismo social, todos sus ideales van á una negación y lo mismo -que en otras partes entre nosotros, su lema es la propaganda por la -acción, acción revolucionaria de destrucción pura y simple. Arrasar con -lo existente por cualquier medio, sin elegir: destruir, porque nada -debe existir organizado... cualquiera que sea la teoría parcial que -profesen los varios grupos en que se divide y disienten, sólo coinciden -en la supresión absoluta de toda entidad social orgánica»[70]. - -El programa del partido anarquista de la Argentina, lo conoce desde -tiempo el público: en cuarta hoja de _La Protesta_ se han publicado -hasta hace poco los «fundamentos de la idea anarquista». Declarábase -allí: 1^o, los anarquistas son irreligiosos, porque consideran que las -religiones son medios de explotación é hipótesis absurdas; 2^o, el -capital es una explotación; 3^o, el gobierno es una entidad inútil que -sirve sólo para mantener la explotación capitalista; 4^o, la política -es lucha de ambiciones; los anarquistas son impolíticos; 5^o, las leyes -favorecen á los privilegiados; los anarquistas son adversarios de toda -legislación; 6^o, la división de la tierra en patrias, es injusta, -el mundo es de todos; los anarquistas proclaman la abolición de las -patrias. «Síntesis: los anarquistas queremos una sociedad en que cada -hombre se gobierne á sí mismo y en la que los medios de producción -estén al alcance de todos los hombres. Anarquía es la vida libre, sin -que política, ni social ni económicamente un hombre predomine sobre -otro.» - -En otro documento explicaban la anarquía como hecho congénito de la -especie, nacida en los primeros tiempos de la humanidad, y ahora cuerpo -de doctrina: independiente de cualquier otro, con límites y caracteres -netamente definidos: agregando: «si bien aceptamos las luchas de clases -como una ineludible fatalidad histórica, somos humanistas, puesto que -vamos á la abolición de todos los privilegios, á la liberación de todos -los hombres en una sociedad de igualdad y de justicia. _Nos oponemos, -pues, á la tendencia_ que en nombre de un mal entendido determinismo -económico ó social nos llevaría solamente á una nueva tiranía obrera -ó anarquista, que _no sería la mejor_ de las tiranías. Por estar -convencidos de que tanto para los individuos como para los pueblos -son necesarios _grandes ideales_ que sirviendo de lenitivo á los -sinsabores de las tremendas luchas del presente, sean también estrellas -directrices en el camino áspero del progreso, propagamos el comunismo -anárquico como forma suprema de la futura convivencia social»[71]. -Á continuación, habla el manifiesto, de cómo en la Argentina el -anarquismo tiene razón de ser, y usa de los términos de grueso calibre -habitual en aquella literatura. - -De todas estas cosas se desprenden para nuestro estudio diversas -consecuencias: en primer lugar, la existencia en la Argentina de -anarquistas que forman partido y desean la destrucción de todo régimen; -2^o, la existencia, por propia confesión, de anarquistas que buscan -mejoras sociales, sosteniendo que la destrucción de todo régimen es -el ideal que se tiene en vista para la acción, aunque no se crea en -su posible realidad; 3^o, la separación absoluta entre socialistas y -anarquistas, separación que da motivo á la formación de dos partidos -distintos, con métodos é ideas diferentes, y que por error se les -confunde con frecuencia. - -Entiendo que el anarquismo es un partido equivocado, cuya existencia -es un peligro para la humanidad: pero entiendo también, que dado -que su existencia en la nación está probada, se impone el estudio -científico de esta manifestación social para encontrar los medios de -prevenirlo; la investigación respecto de la parte de verdad que puedan -tener sus afirmaciones que se refieren á hechos injustos, para evitar -todo reclamo con fundamento, y al mismo tiempo para tener, al aplicar -penalidades, la conciencia de proceder dentro de la más estricta -justicia. - -El elemento anarquista es en su mayoría extranjero, pero la constante -propaganda, hace secuaces entre los argentinos. Tengo informes de -que muchos obreros que trabajan en el puerto de la capital, que -son argentinos, sobre todo los naturales de Corrientes, se hacen -anarquistas. La propaganda es certera: pocas ideas vagas, dos ó tres -precisas, que hieren sentimientos comunes: el de la injusticia del -régimen económico sobre todo, el de humillación después; basta entonces -que la idea caiga en el cerebro de un hombre con poco desarrollo -intelectual y de algún carácter, y se tiene allí formado un anarquista. - -He tomado con alguna detención estas dos manifestaciones de la vida -argentina contemporánea porque concurren á caracterizar una época. No -sólo en la composición étnica de la población, en los progresos en -todas sus formas, en el estado económico, se nota la transformación -social; se ve también que las ideas traídas por la inmigración fecundan -en esta tierra; que hechos sociales nuevos, de la mayor importancia, -acompañan á la transformación incesante. En 1853 nadie hubiera podido -pensar en la existencia en la Argentina de lo que después sería el -anarquismo, ni siquiera en los socialistas. Hoy, la realidad la -evidencia. - - -8. Con ello concluyo el bosquejo de nuestra época: que los adelantos -de la industria, del trabajo y de la ciencia, marchen acompañados de -la justicia, del orden, del buen gobierno, para que sean infundadas -las ironías de la Europa respecto de nosotros; que se respeten las -autoridades, y que éstas á su vez ayuden á los trabajadores, eviten -las protestas y mitiguen amarguras. Así podrá la Argentina festejar el -segundo centenario de la revolución de mayo, con un himno verdadero de -victoria! - - - - - CAPÍTULO V - - TRANSFORMACIÓN SOCIAL É INSTITUCIONES - - 1. Factores que deben considerar el historiador y el legislador.--2. - La transformación material y étnica de la República Argentina. La - mestización y el hibridismo. Los aportes inmigratorios.--3. El - carácter del pueblo argentino. Afirmaciones de Le Bon. Falta de - fundamento. Una opinión de Belmar sobre el porvenir del Río de la - Plata.--4. Nacimiento y transformación de las instituciones. Acuerdo - necesario entre sociedad é instituciones. El problema respecto de - la Argentina. Disposiciones constitucionales ó legales de relativa - permanencia y disposiciones transitorias. Conclusión. - - -1. Las estadísticas, las cifras, los datos geográficos, históricos, -sociológicos, antropológicos, la psicología social, la educación, las -costumbres, las instituciones políticas, leyes, constituciones, todo -es necesario para seguir la trama del desenvolvimiento de un pueblo. El -mayor conocimiento de tantos factores y de todas las situaciones que -su combinación provoca, tiene la mayor utilidad para el historiador -y para el legislador: el uno buscará en la aparente desarmonía de -tantos materiales la ley que rige el conjunto; de este modo los hechos -que se suceden no se le presentarán como al niño que por primera vez -viaja, las hileras interminables de postes del telégrafo que con -abrumadora regularidad pasan delante de sus ojos á lo largo de la vía: -se le mostrarán unidos y relacionados los unos como causas de los -otros ó todos ellos como causas ó efectos de algunos más. Sale así la -historia del primer momento de su formación, la de simple colección -de hechos, para hacer de ellos análisis más prolijo, que permita á -tal disciplina entrar en la categoría de las ciencias. Al otro, al -legislador, facilitará su tarea; convencido por los estudios propios y -ajenos, que las instituciones no son sino el bronce fundido que debe -solidificarse en el molde impuesto de antemano, hará de modo que no -contradigan las ideas, los modos de ser, las situaciones del pueblo -á que van destinadas, y sólo sabrá que cumplen tal cosa cuando tenga -el conocimiento más completo posible de las formas que han presidido -el desarrollo anterior y de los factores de toda clase que continúan -influyendo en la evolución de su pueblo. - -De aquí también que para expresar, en el más humilde trabajo, -como éste, la opinión que se tiene sobre la forma en que nuestras -instituciones han acompañado las transformaciones morales y materiales -del pueblo argentino, haya debido tener en cuenta todos aquellos -factores en la medida en que ha sido necesario para tal estudio. - - -2. La transformación material de los modos de existencia en la -Argentina, es evidente. Se puede discutir, sobre el adelanto ó -retroceso de los argentinos en lo que á moral ó intelectual se refiere, -á su carácter, á su patriotismo, á sus modos de ser en general; pero -nadie discute el hecho manifiesto de la rapidez é importancia de -sus adelantos materiales: por ser un pueblo nuevo, que partió de una -situación cercana á la nada, la magnitud del cambio es más visible. -Desde 1853 á 1910 sólo han transcurrido cincuenta y siete años; período -tan reducido que permite á nuestros hombres de alguna edad, relacionar -mentalmente una y otra época después de haber sido espectadores de -tanta transformación y tanto cambio. En cada capítulo que correspondía -á pocos años, he tomado en cuenta las principales manifestaciones de la -actividad: agricultura, ganadería, industrias, vías de comunicación. -Y el incesante desarrollo febril que allí se revelaba, no ha cesado -todavía y no es posible siquiera vislumbrar cuando disminuirá su -vertiginosa marcha. - -Es natural que debemos considerar los cambios refiriéndolos al suelo -y haciendo abstracción de otras consideraciones, pues en este momento -entiendo hablar de ellos solamente. Por eso, recordémoslos por ahora, -sin preguntar en cuanto han sido capitales extranjeros los que han -permitido tales cosas. No preguntemos tampoco cuál es la situación -económica argentina y en cuanto los banqueros extranjeros, pesan sobre -su riqueza actual y futura... - -En todo ello el factor económico ha ejercido influencia poderosa y -principal: la idea de la ganancia rápida, de volver á la patria con -ella, ha sido el propulsor eficaz de las corrientes inmigratorias; -la facilidad de la colocación del dinero á alto interés, en otros -lugares penado por usurario, y aquí permitido como justo, ha enviado -ingentes capitales, y ha opuesto la codicia al peligro de la tardía é -hipotética restitución. La creencia en la fortuna fácil ha borrado de -la conciencia de los argentinos, las inquietudes que pudiera provocar -el pensamiento de la carga que en forma de deuda, se echaba sobre hijos -y descendientes. - - * * * * * - -Á la transformación material ha correspondido una transformación étnica -de importancia suma: españoles, indios, negros, mulatos, y mestizos, -han cedido al inmigrante el derecho de moldear el futuro pueblo. Por -condiciones geográficas, han sido vencidos en la capital primero, luego -en el litoral y la lucha dura en el interior todavía. No siempre se ha -producido la substitución; también el mestizaje ha dado sus productos -que no en todas partes han sido malos; productos que han originado -juicios á mi entender, por excluyentes, parciales. - -El doctor Ayarragaray en _La anarquía argentina y el caudillismo_ y -en _La constitución étnica argentina_, el doctor Bunge en _Nuestra -América_ y otros autores, consideran el producto del mestizaje como -inferior y elemento malo, y juzgan que necesitará tiempo para que -sus descendientes adquieran la inteligencia y aptitudes de los hijos -de pueblos adelantados. «En el proceso de la mestización se suman -los valores de la misma naturaleza; sólo se ligan las facultades é -instintos comunes y vulgares, que forman el sedimento perenne de toda -alma humana, sea cualquiera la cepa de la cual procede. En el híbrido, -precisamente se combinan los elementos y las aptitudes inferiores; las -cualidades superiores, individuales, antropológicamente incorporadas -á la personalidad de la raza, se extinguen, una vez destruído el -molde originario del tipo. Es la esencia sutil volatilizada, cuando -se mezclan dos perfumes de distinta naturaleza, en un recipiente -común»[72]. - -Por de pronto, débese convenir que el mote de híbrido con que -caracterizan á tales individuos, es impropio: el término híbrido -«aplícase al animal ó al vegetal procreado por dos individuos de -distinta especie» y nadie sostendrá ya, que el hombre blanco y el -hombre negro sean de especie distinta. En la innumerable gradación -de pigmentaciones, hay de todo, y si los carácteres físicos y aun -morales, son diversos, tal diversidad no es suficiente para que se -llame híbridos á individuos que son simplemente mestizos; los cruces -han producido toda clase de individuos: los hay, es verdad de aquellos -que responden á todos los caracteres que los autores citados les -atribuyen, como los hay que responden al tipo del _coya_ infeliz, -modelo de degeneración. Pero en cambio los hay también que responden á -los caracteres morales de los hombres de mayor civilización, que han -llegado á desempeñar papel importante en la vida argentina, como hay -mujeres que justifican en un todo las amables palabras que les dedica -el señor Ameghino en un reciente artículo, ó los tiernos cantos de -poetas y payadores. - -El cruce y la amalgama dió, pues, un producto mestizo con las más -variadas condiciones físicas y morales: muchos fueron los pueblos -existentes en América y diversos entre sí: muchas las especies de -españoles que vinieron: los resultados de sus cruzamientos fueron los -más diversos, aumentando esta diversidad el factor negro. - -Con tal amalgama se formó la base étnica argentina sobre la que -vendrían á influír después en formas y cantidades que hemos visto, las -grandes masas de europeos de todas las naciones; cada una de ellas -agregó sus caracteres físicos y sus carácteres morales y continuó la -transformación étnica: mas débese recordar también que el _carácter_ de -una raza ó de un pueblo es un término muy elástico; que los pueblos se -componen de individuos y que en éstos encuéntranse muchos caracteres -distintos. Que sólo con reservas que siempre se tendrán presentes se -puede hablar de la formación del _carácter_ de una raza ó pueblo. - -Este moldeamiento del individuo argentino, continúa todavía: á los -italianos, españoles, franceses se agregaron otros factores: ingleses -y alemanes, austro-húngaros y suizos; ahora, Rusia y Turquía ocupan -lugar importante y su presencia origina nuevos problemas étnicos. Se -consideran estos elementos inadaptables, no solubles, por así decirlo. -Su influencia étnica será quizás cuestión de tiempo. - - -3. Tanta formación y transformación social dió lugar y da aún, á que -toda clase de afirmaciones respecto del carácter de este pueblo, de -esta raza en formación tenga algún fundamento en los hechos, y que -junto á himnos de grandeza que nacen después de un estudio de las -cosas, aparezcan juicios pesimistas nacidos también después de tal -estudio. - -Me he referido al principio de este trabajo á las afirmaciones de -Le Bon en su obra _Lois psichologiques de l’évolution des peuples_. -Menester es ahora volver á considerarlo. Tiene mayor valor respecto de -nuestro estudio el libro de Le Bon, por dos razones: la primera, por el -nuevo sentido que da al término raza, retirándolo de las interminables -cuestiones que se suscitaban y suscitan cuando se habla de razas -naturales. Sin afirmar ni negar la existencia de razas naturales, nos -encontramos con razas históricas en pueblos y naciones, más fáciles -de determinar que aquellas otras; la segunda, es que al hablar de la -Argentina no lo hace con ánimo predispuesto en pro ó en contra: no es -su estudio un estudio de la Argentina; ésta llega con otras, sólo como -ejemplo, como aplicación de principios establecidos en la obra, al -estudio comparado de la evolución de los Estados Unidos de América y -de las repúblicas hispano-americanas. - -Por ésto, por tratarse de la aplicación de una teoría de ciencia -social, la considero. Por la misma razón no lo hago con otras obras que -ó son alabanzas ó reproches más ó menos fundados ó infundados, ó son -simples descripciones de la vida argentina. - -El trabajo de Le Bon, en la parte de aplicación de la teoría á los -hechos, prueba sólo una cosa: la grande dificultad que se tiene -para hacer aplicaciones de ciencia social, cuando no se basan en un -conocimiento completo del pueblo sobre el cual se hace; cuando se toma -una época para caracterizar un pueblo, y cuando se trata de que las -cosas encajen en las teorías y no que las teorías se adapten á las -cosas. - -Después de un elogioso estudio de las instituciones y pueblo -norteamericano, que no escapa por eso á algunos tintes sombríos y -presagios de decadencia, se ocupa de las naciones sudamericanas. -«Todas han adoptado la constitución política de los Estados Unidos, -y viven, en consecuencia, bajo idénticas leyes. Y bien, por el -sólo hecho de que la raza es diferente y le faltan las cualidades -fundamentales que posee la que puebla los Estados Unidos, todas estas -repúblicas, sin una sola excepción serán presa perpetuamente, de la -más sangrienta anarquía, y á pesar de las riquezas asombrosas de su -suelo, zozobran las unas después de las otras, en dilapidaciones de -toda especie, en la bancarrota y el despotismo.» Así dice el sabio -autor: y sin embargo, de todos los antecedentes aportados, resulta -que fuera absurda falsedad lo que tales palabras significan si no -fuera sólo un error ó ignorancia de las cosas. Ni es cierto que estas -naciones continúen en sangrienta anarquía, ni que la bancarrota, -dilapidaciones y despotismo las acompañen; y es aventurarse más de lo -justo, atribuír á tales vicios carácter de perpetuidad. Bien es cierto -que á reglón seguido Le Bon se descubre y muestra cuál ha sido el -bagaje de conocimientos que le ha permitido pontificar en aquél modo. -«Es necesario _recorrer_ la notable é imparcial obra de Th. Child, -sobre las repúblicas hispano-americanas para apreciar lo profundo de su -decadencia. Las causas están enteramente en la constitución mental de -una raza que no tiene energía, voluntad ni moralidad. La ausencia de -moralidad sobre todo, sobrepasa lo que de peor conocemos en Europa». -Hace alguna salvedad en favor del Brasil. Citando una de las ciudades -más importantes, Buenos Aires, el autor la declara inhabitable para -cualquiera que tenga alguna delicadeza de conciencia y moralidad[73]. -En términos parecidos se refiere al comercio argentino; así también á -las instituciones. En seguida «toda la industria y todo el comercio -están en manos de extranjeros: ingleses, americanos y alemanes». -«La República Argentina cuenta cuatro millones de blancos de origen -español: no sé si se citaría uno solo fuera de los extranjeros, que -esté á la cabeza de una industria importante». Y termina el capítulo -«esta espantosa decadencia de la raza latina, abandonada á sí misma, -puesta en presencia de la prosperidad de la raza inglesa en un país -vecino, es una de las más sombrías, de las más tristes y, al mismo -tiempo, de las más instructivas experiencias que se pueden citar en -apoyo de las leyes psicológicas que he expuesto». Es en la opinión de -Child, viajero en estos pueblos, que Le Bon apoyó sus afirmaciones: -la obra es _imparcial_, sin que sepamos por qué y vale más que -estadísticas, memorias y cuánto pudiera haber tenido á mano. Así, estas -regiones son declaradas inhabitables, sin recordar á sus millares de -compatriotas que en la época vivían en ella. Y así también, con igual -criterio puede hablarnos de falta de moralidad. Olvida la industria -ganadera, desconociendo á los argentinos cualquier intervención en las -industrias, y á fuerza de atacar, sólo cree que lo bueno lo trajeron -ingleses, alemanes y americanos, sin recordar que son los latinos más -latinos, los italianos, los que han producido la mayor transformación -económica y los más grandes adelantos. Y amenaza una espantosa -decadencia, un cataclismo final, basado siempre en ajenas afirmaciones. - -El estudio que hemos hecho en todo el trabajo demuestra que toda esa -amenaza es pueril: que la República Argentina, como otras americanas, -marcha en la vida de los mayores progresos, no obstante tantos y tantos -vicios que puedan imputárseles á sus hijos. Que la raza nueva es -fuerte, que asciende y no degenera y que en su estudio, de complejidad -suma, debe tenerse mucha cautela. De otro modo, hasta los sabios -exponen al ridículo su ignorancia. - -La parte teórica de la obra de Le Bon es excelente: basta recordar -la síntesis que hiciéramos en el primer capítulo y aplicarla á la -Argentina, después de conocer todos los datos que hemos aportado en los -capítulos anteriores; se verá así que los resultados son bien distintos -de los que expresara aquel autor, fundado en sospechosos juicios ajenos -y con conocimiento incompleto de los hechos. - -La formación étnica argentina, no ha terminado, decíamos antes; -continúa. El factor inmigratorio es su gran palanca y la fusión -de todas las razas toma forma en el nuevo individuo. Así se forman -argentinos; el inmigrante se hace argentino de corazón, y sus hijos lo -son también, de corazón y naturaleza: el pilluelo, hijo del inmigrante, -«ese niño vagabundo y curioso, eterno ocupante de la calle, es el que -aplaude con más calor las escuelas de cadetes, que con su encantadora -gravedad desfilan en los días de la patria, el que viva con bullicioso -entusiasmo la bandera haraposa del viejo y glorioso batallón, el que -acompaña á las tropas más lejos, el que no falta á la lista, el que -se asocia con la más candorosa y sincera decisión á todas las cosas -populares en que está el pabellón y el uniforme»[74]. - -No estaba en un error, pues, el señor Belmar, cuando en su obra escrita -en 1856, decía: «El porvenir del Río de la Plata está en la inmigración -y la colonización... florecientes campos cubiertos de una inmensa -variedad de productos, ciudades, pueblos, usinas, de toda especie, -establecimientos agrícolas ó comerciales que se diría creados por la -varita de algún mago, surgen de todas partes, las selvas se aclaran, -el desierto retrocede con sus huéspedes espantados y los ríos que -arrastraban cocodrilos y camalotes, pasean actualmente rápidos navíos. -Ligados ya por rieles, telégrafo eléctrico, navegación á vapor, _y -quizás un día por la navegación aérea_, las dos Américas, los dos -mundos se darán la mano, para ser sólo y á pesar de los grandes ríos, -cordilleras y océanos, un mismo país donde se desarrolle el vasto -bazar de la industria universal... Acabamos, repitiendo con la más -sincera convicción: un gran camino de bienestar, un camino largo tiempo -esperado, se ha abierto para las clases trabajadoras que llenan el -suelo de Europa, y que manteniendo la llaga del pauperismo inquietan -á los gobiernos y afligen á los gobernados. Esperemos que el buen -sentido de las poblaciones que sufren, y, si necesario es, el sólo -instinto del interés, les harán ver de más en más, en la colonización -de que acabamos de trazar un bosquejo fiel, una providencial tabla de -salvación»[75]. - - -4. Á esta transformación de las cosas é individuos ha respondido el -nacimiento y transformación de las instituciones, que serán después -materia de nuevas transformaciones. Hemos recordado, en cada caso las -nuevas leyes de interés general, así como las reformas constitucionales -que los diversos momentos exigían. El punto de partida fué la -Constitución de 1853 y de allí en adelante la legislación del país se -desarrolló á medida que las necesidades lo reclamaban; la legislación -española que había precedido cedió á la nueva; códigos y leyes -aparecieron, y muchas veces se adelantaron al momento, quizás porque -en la mente de sus autores estuviera concebida en términos precisos -la idea y conocimiento de futuros destinos. Así se llegó á la época -contemporánea, en que los adelantos de la industria y las nuevas -orientaciones sociales de toda clase demandan imperiosamente nuevas -legislaciones; en que la inmigración hecha poderosa exige el estudio -de las condiciones en que mejor se adaptará; en que la tierra elevando -de continuo su precio de costo, reclama también un estudio detenido -necesario para resolver los nuevos problemas que se plantean. - -Instituciones y sociedad, deben marchar al unísono; en el primer -capítulo nos ocupábamos de tal axioma y en los subsiguientes vimos -que éste era de aplicación á nuestro estudio. Pero tambien allí nos -planteábamos el problema que resurge ahora; conviene advertir que se -presenta en la Argentina con mayor importancia que en otras naciones, -pues fundado en el estudio social de pueblos cuya vida y sociabilidad -se transforma con lentitud, debe aplicarse á un pueblo cuyas -transformaciones se efectúan con grande rapidez. - -Las premisas del problema son las siguientes: - -_a_) Las instituciones deben acordar con el modo de ser y con la vida -del pueblo al que se destinan; - -_b_) El pueblo argentino, varía continuamente en la formación de su -raza histórica, en el estado de su industria y comercio; la rapidez de -la variación es distinta en una región que en otra. - -El problema: ¿pueden dictarse constituciones y leyes más ó menos -permanentes para un pueblo en tales condiciones? ¿se debe dejarlo -con el menor número de ellas, ó sin ellas? ¿se puede imponer á todo -habitante natural ó extranjero una conducta determinada? ¿Cuál puede -ser la solución para la Argentina? - -Entiendo que la cuestión exige varias cosas: - -En primer lugar, que se recuerde, que no es el pueblo el que -debe adaptarse á las instituciones sino éstas á aquél; siendo -las instituciones limitación de derechos ó preservativos contra -limitaciones traídas por otros individuos, deben ser las precisamente -necesarias y nada más. - -En segundo lugar, que ocurre una distinción: unas disposiciones -constitucionales ó legales, responden á modos de ser generales del -individuo humano. Afirman principios y garantizan libertades por las -cuales ha luchado la humanidad en toda la época contemporánea y en -todos los pueblos civilizados; principios concebidos como aspiraciones -unas veces y en otras convertidos en realidad; tales son la idea de la -libertad, el deseo de la intervención de todos en la cosa pública, el -de la libertad de conciencia, el de no ser penado sin juicio previo, y -así muchos más. - -Otras, responden á modos de ser de un pueblo en un momento determinado: -no tienen la universalidad de los anteriores; tales son, la religión -adoptada por el Estado, el régimen de gobierno, el régimen de -matrimonio, las instituciones que rigen las relaciones privadas; las -relaciones de comercio libre ó protegido y tantas más, bien fáciles de -determinar. - -Las primeras, aspiraciones humanas, pueden y deben ser mantenidas -en constituciones y leyes: si todos los pueblos las desean, en nada -influirá la forma de constitución étnica de la Argentina; serán -buenas en todo momento; más aun: aun cuando el pueblo no estuviera -en condiciones de recibirlas, se pueden mantener como ideales que -se alcanzarán en parte alguna vez; la ley constante de su realidad -hace que esto no esté en pugna con el principio tal como antes lo -formulábamos. Leyes y constituciones argentinas deben mantener aquellos -principios de libertad y justicia, que no son argentinos, son humanos, -y estarán en su lugar en cualquier nación. - -Las segundas, las que se refieren á nuestro modo propio de ser, á -un momento de la vida argentina, no pueden tener sino carácter de -transitorias: la forma de gobierno, adoptada como transacción en un -momento dado, que no respondía á todos los antecedentes argentinos, -que no responde á muchas de las ideas que los tiempos han hecho que -se originen, que diariamente se señala como defectuosa, no tiene -carácter de permanencia; el régimen del matrimonio indisoluble y con -derechos distintos de los que otras leyes acuerdan, tampoco puede -ser invariable: la religión sostenida por el Estado, el régimen de la -propiedad, el proteccionismo aduanero, no pueden ser permanentes; mejor -dicho pueden estar sometidas á cambios. - -Así las unas serán permanentes y útiles mientras se forma la raza -histórica argentina; las otras serán transitorias, útiles del momento, -variables en el mañana. - -La idolatría constitucional y legal que á diario vemos, no tiene -razón de ser: que se sustenten ideales de libertad y grandeza, de -dignidad y justicia, pero que no se considere á disposiciones meramente -transitorias como principios indestructibles, revelados por seres -superiores, libres del error. El respeto á los patriotas conciudadanos -que nos dieron constitución y leyes, consiste en reconocerles el -acierto con que procedieron en el momento en que rindieron sus afanes, -la verdad de los principios humanos que quisieron afirmar. Pero es -irrespetuoso el atribuírles la afirmación de bondad eterna para otros -principios que concibieron sólo como útiles en el momento, pero -variables después. Si ellos revivieran un instante, su indignación -sería magna contra el mundo de idólatras, que desvirtuando sus -intenciones, los convierte en falsos profetas. - - Noviembre de 1910. - - - NOTAS: - -[1] J. A. GARCÍA, _Introducción al estudio de las ciencias sociales -argentinas_, pág. 90. Buenos Aires. P. Igón y C^a, 1899. - -[2] R. RIVAROLA, _La nacionalidad argentina_. _Rev. Athenas_, año 1, -número 2, página 108, Buenos Aires, 1901. - -[3] V. F. LÓPEZ, _Historia de la República Argentina_, t. I, pág. LVI, -Buenos Aires, C. Casavalle, 1883. - -[4] G. LE BON, _Lois psycologiques de l’évolution des peuples_, pág. -41, París, F. Alcan. 1895. - -[5] G. LE BON., _bo cit._, pág. 44. - -[6] E. R. A. SELIGMAN, _La interpretación económica de la historia_, -Trad. de Posada y Sempere; pág. 77. Madrid. lib. Fernando Fe. - -[7] E. A. S. DELACHAUX, _La población de la República Argentina, Rev. -de la Universidad de Buenos Aires_, t. 3. pág. 18. Buenos Aires, 1905. - -[8] _Registro nacional de la República Argentina_, t. III, número 3051, -Buenos Aires, imprenta de _La República_, 1882. - -[9] _Registro nacional de la República Argentina_, t. I, número 360, -Buenos Aires, imprenta de _La República_, 1879. - -[10] M. A. BÉLMAR, _Les provinces de la fédération Argentine et Buenos -Aires_, pág. 3. París, imprenta D’Aubusson et Kugelmann, 1856. - -[11] J. A. GARCÍA, _La ciudad indiana_, pág. 13 y sig. Buenos Aires, A. -Estrada, 1900; ID., _Introducción el estudio de las ciencias sociales -argentinas_, pág. 55 y sig. - -[12] C. O. Bunge, _Nuestra América_, pág. 193, 196, etc. Buenos Aires. -V. Abeledo, 1905. - -[13] E. DAIREAUX, _Aristocracia de antaño. Revista de derecho, -historia_, etc., t. 2, pág. 36. Buenos Aires, 1898. - -[14] J. A. GARCÍA, _La ciudad indiana_, pág. 94. - -[15] A. ALCORTA, _La instrucción secundaria_, cap. V. Buenos Aires, J. -Lajouane, 1886; N. PIÑERO, E. L. BIDAU, _Historia de la Universidad de -Buenos Aires en los Anales de la Universidad de Buenos Aires_, cap. I, -Buenos Aires, 1888. - -[16] J. R. FERNÁNDEZ, _Enseñanza secundaria y normal de la República -Argentina_. Sección 1^a. Buenos Aires, Taller tip. de la Penitenciaría -Nacional. 1903. - -[17] J. R. FERNÁNDEZ: _ob. cit._, pág. 39. - -[18] _Id._, _id._, pág. 51. - -[19] _Id._, _id._, pág. 63. - -[20] E. SCHIAFFINO, _La evolución del gusto artístico en Buenos Aires_. -Número de _La Nación_, 25 de mayo de 1910, pág. 187. - -[21] M. A. BELMAR, _ob. cit._, pág. 35. - -[22] M. DE MOUSSY, _Description géographique et statistique de la -Confédération Argentine_, t. 2, pág. 542. París, Didot frères fils et -C^{ie}, 1860. - -[23] D. F. SARMIENTO, _Obras_, t. VII, _Civilización y barbarie_, pág. -41. Santiago de Chile, Imp. Gutenberg. 1889. - -[24] J. A. TERRY, _Contribución á la historia financiera de la -República Argentina_. Número de _La Nación_ del 25 de mayo de 1910, -pág. 60. - -[25] Reg. nacional, número 1300. - -[26] _Convención nacional de 1898. Antecedentes. Congreso constituyente -de 1853 y convenciones reformadoras de 1860 y 1866_. Sesión número 39 -del congreso general constituyente de 1853, pág. 299. Buenos Aires. -Comp. Sudamericana de billetes de banco, 1899. - -[27] J. M. ESTRADA. Curso de derecho constitucional, federal, -administrativo, pág. 49 y sig., Buenos Aires. Comp. Sudamericana de -billetes de banco, 1875. - -[28] J. A. ALSINA, _La inmigración europea en la República Argentina_, -pág. 37 y sig., Buenos Aires, 1900. - -[29] M. A. BELMAR, _ob. cit._, pág. 153. - -[30] Véase G. PARISI, _Storia degl’italiani nell’ Argentina_. Roma, ed. -Voghera, 1907; B. CITTADINI, _Cuarenta años después_, en _La Nación_, -25 de mayo de 1910, pág. 204. - -[31] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. II, pág. 291. - -[32] E. DAIREAUX, _Aristocracia de antaño_, en _Revista de derecho, -historia y letras_, t. I, pág. 36, Buenos Aires, 1898. - -[33] O. MAGNASCO, _Nuestro derecho en la centuria_, en _La Nación_, 25 -de mayo 1910, pág. 87. - -[34] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. I., pág. 6. - -[35] Véase: H. PAPILLAUD, _L’effort français_ en _Argentine_, en número -de _La Nación_, 25 de mayo de 1910, pág. 212; MULHALL, _Las repúblicas -del Plata_. Imprenta del _Standart_. Buenos Aires. - -[36] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. II, pág. 282. - -[37] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. I, pág. 546. - -[38] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. I, pág. 44. - -[39] C. ONELLI, _Los progresos argentinos en el siglo_, en número de -_La Nación_, 25 de mayo 1910, pág. 268. - -[40] M. DE MOUSSY, _ob. cit._, t. II. pág. 275. - -[41] F. BILBAO, _Obras completas_, t. II, pág. 338. Buenos Aires, Imp. -de Buenos Aires. 1865. - -[42] ID., t. II, pág. 377. - -[43] J. V. LASTARRIA, _La América_, pág. 191 y siguientes. Gante, Imp. -de E. Vanderhaeghen, 1867. - -[44] J. V. LASTARRIA, _ob. cit._, pág. 103. - -[45] M. BILBAO, _Buenos Aires_, pág. 250 y siguientes. Buenos Aires, J. -A. Alsina. 1902. - -[46] M. BILBAO, _ob. cit._, pág. 258 y siguientes. - -[47] ONELLI, _art. cit._ - -[48] Cifras reproducidas por el censo de 1895, pág. XXX. - -[49] J. A. ALSINA, _ob. cit._, pág. 238. - -[50] G. WILCKEN, _Las colonias_; Buenos Aires, imp. de la Soc. Anónima, -1873. - -[51] Véase: B. MITRE, _Arengas_, t. I, pág. 172, Buenos Aires. Ed. de -_La Nación_, 1902. - -[52] J. A. ALSINA, _ob. cit._, pág. 73. - -[53] J. A. ALSINA, _ob. cit._, pág. 184 á 191. - -[54] C. L. FREGEIRO. _Apuntes tomados en su curso de 1902_, en la -Facultad de Filosofía y Letras. - -[55] G. PARISI, _ob. cit._, pág. 198. - -[56] G. PARISI, _ob. cit._, pág. 375 y 381. - -[57] J. A. GARCÍA. _Introducción al estudio de las ciencias sociales -argentinas_, pág. 127. - -[58] Véase: _Ley de matrimonio civil_. Discusión en el Congreso -nacional, Buenos Aires, imprenta Tribuna nacional, 1888. - -[59] R. RIVAROLA, _Derecho penal argentino_, pág. 5. Buenos Aires. -1910. G. Mendesky é hijo. - -[60] E. DEL VALLE IBERLUCEA, _El movimiento socialista en la -república_, en los _Anales de la facultad de derecho de Buenos Aires_, -números 7 y 8, páginas 304 y 306, año 1903. - -[61] Informe de la dirección general de inmigración al ministerio de -Agricultura, octubre de 1910. - -[62] M. E. RIO. _Córdoba_ en número de _La Nación_, 25 de mayo de 1910, -pág. 310. - -[63] R. PILLADO, _El comercio internacional argentino_. Cifras que -revelan su progreso. Buenos Aires. 1910. - -[64] R. PILLADO. _ob. cit._ - -[65] O. M. PIÑERO, _El recurso de emisión de títulos para los gastos -públicos en Revista argentina de ciencias políticas_, año 1, número 1, -página 49 y siguientes, año 1910. - -[66] Al corregir las pruebas de imprenta de este trabajo (febrero -de 1911) se ha publicado el siguiente cuadro, que transcribo porque -demuestra lo que aquí afirmo. - -[67] E. DEL VALLE IBERLUCEA. _art. cit._, pág. 262. - -[68] Véase: A. PALACIOS, _La evolución Argentina y la patria_, Buenos -Aires, 1910. - -[69] Véase: CH. SEIGNOBOS, _Histoire politique de l’Europe -contemporaine_, pág. 699. A. Colín. París, 1903. - -[70] Nota del coronel Ramón L. Falcón al ministro del interior, -publicada en _La Nación_ de Buenos Aires, del 18 de mayo de 1909. - -[71] _La voz de los anarquistas._ Manifiesto secreto publicado bajo el -estado de sitio, en mayo de 1910. - -[72] L. AYARRAGARAY, _La anarquía argentina y el caudillismo_, pág. -289. F. Lajouane y C^{ia}, Buenos Aires, 1904. - -[73] G. LE BON, _ob. cit._, pág. 116. - -[74] J. M. RAMOS MEJÍA, _Las multitudes argentinas_, pag. 299, Buenos -Aires, J. Lajouane, 1899. - -[75] M. A. BELMAR, op. cit., pág. 148 y sig. - - -Errores corregidos por el etext transcriptor: - Pág. {v} Plantamiento de la cuestión ==> Planteamiento de la cuestión - Pág. {3} condice con las aspiraciones ==> coincide con las aspiraciones - Pág. {4} Colorario ==> Corolario - Pág. {19} representan el pasado ==> representa el pasado - Pág. {41} de tranways y otros medios de transporte ==> de tramways y - otros medios de transporte - Pág. {41} que un ciudad de España ==> que una ciudad de España - Pág. {42} era tal como ==> eran tal como - Pág. {43} respeto á la la religión ==> respeto á la religión - Pág. {44} que les tocara en suerte ==> que les tocaran en suerte - Pág. {45} es estableció ==> se estableció - Pág. {69} nuesto camino. ==> nuestro camino. - Pág. {72} verdadera ovasión ==> verdadera ovación - Pág. {74} obligacioness ==> obligaciones - Pág. {78} la tradiciones seculares ==> las tradiciones seculares - Pág. {83} las distribución geográfica ==> la distribución geográfica - Pág. {105} de la provincias ==> de la provincia - Pág. {112} este capípítulo ==> este capítulo - Pág. {113} accesorio de ferrocarril ==> accesorio del ferrocarril - Pág. {119} que habían asombrado ==> que había asombrado - Pág. {122} lo buscan ==> los buscan - Pág. {125} La ciencias ==> Las ciencias - Pág. {132} prolección de inmigrantes ==> protección de inmigrantes - Pág. {135} diminución del elemento ==> disminución del elemento - Pág. {142} la introdución ==> la introducción - Pág. {143} no tiene otro origen ==> no tienen otro origen - Pág. {149} que se concede ==> que se conceden - Pág. {164} la diminución. ==> la disminución. - Pág. {165} la diminución que se notó ==> la disminución que se notó - Pág. {165} y diminución en ==> y disminución en - Pág. {174} polítiticas ==> políticas - Pág. {174} la instabilidad ==> la inestabilidad - Pág. {177} tranformaciones ==> transformaciones - Pág. {188} esta diminución ==> esta disminución - Pág. {192} la hectáreas destinadas al cultivo ==> las hectáreas - destinadas al cultivo - Pág. {219} un hombre prodomine sobre ==> un hombre predomine sobre - Pág. {225} porve- del Río ==> porvenir del Río - Pág. {231} antropológicamente incorparadas ==>antropológicamente - incorporadas - Pág. {231} sutilv olatilizada ==> sutil volatilizada - Pág. {236} antecedentes aportatados ==> antecedentes aportados - Pág. {239} siempre en en ajenas ==> siempre en ajenas - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Las transformaciones de la sociedad -argentina y sus consecuencias insti, by Horacio C. Rivarola - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD ARGENTINA *** - -***** This file should be named 56010-0.txt or 56010-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/6/0/1/56010/ - -Produced by Adrian Mastronardi, Josep Cols Canals and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. 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Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - diff --git a/old/56010-0.zip b/old/56010-0.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 09d18f2..0000000 --- a/old/56010-0.zip +++ /dev/null diff --git a/old/56010-h.zip b/old/56010-h.zip Binary files differdeleted file mode 100644 index 5ddf00b..0000000 --- a/old/56010-h.zip +++ /dev/null diff --git a/old/56010-h/56010-h.htm b/old/56010-h/56010-h.htm deleted file mode 100644 index b835882..0000000 --- a/old/56010-h/56010-h.htm +++ /dev/null @@ -1,8781 +0,0 @@ -<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN" - "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd"> -<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" xml:lang="es" lang="es"> - <head> - <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=utf-8" /> - <meta http-equiv="Content-Style-Type" content="text/css" /> - <title> - The Project Gutenberg eBook of Las transformaciones de la sociedad argentina y sus consecuencias institucionales (1853 a 1910), by Horacio C. 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Rivarola - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Las transformaciones de la sociedad argentina y sus consecuencias institucionales (1853 à 1910) - -Author: Horacio C. Rivarola - -Release Date: November 19, 2017 [EBook #56010] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD ARGENTINA *** - - - - -Produced by Adrian Mastronardi, Josep Cols Canals and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - - - - - - -</pre> - - -<div class="transnote"> -<p>En esta edición se han mantenido las convenciones ortográficas del -original, incluyendo las variadas normas de acentuación presentes en el -texto. (<a href="#transcriptor">la lista de errores corregidos sigue al texto.</a>)</p> - -<p>Se ha unificado la utilización de ‘.’ y ‘,’ para separar frases.</p> - -<p>En el texto original, faltan algunos caracteres <b>¡</b> que no se han corregido.</p> - -<p>En la tabla de la página <a href="#Page_140">140</a>, algunos totales no concuerdan con la suma -de los datos parciales. Se ha mantenido el texto original.</p> - -<p>(nota del transcriptor)</p> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_i" id="Page_i">[i]</a></span></p> - -<p class="break-before p6 center" style="line-height:200%">LAS TRANSFORMACIONES<br /> -<span class="xsmall">DE LA</span><br /> -<span class="xlarge gesperrt">SOCIEDAD ARGENTINA</span><br /> -<span class="xsmall">Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES</span><br /> -<span class="xsmall">(1853 Á 1910)</span></p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_ii" id="Page_ii">[ii]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_iii" id="Page_iii">[iii]</a></span></p> - -<p class="break-before p6 center">HORACIO C. RIVAROLA<br /> -<b><span class="xsmall">Abogado y doctor en jurisprudencia; doctor en filosofía y letras; profesor</span><br /> -<span class="xsmall">suplente en las Universidades de Buenos Aires y La Plata</span></b></p> - -<hr class="r5" /> - -<h1><span class="large">LAS TRANSFORMACIONES</span><br /> -<span class="xsmall">DE LA</span><br /> -<span class="xlarge gesperrt">SOCIEDAD ARGENTINA</span><br /> -<span class="xsmall">Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES</span><br /> -<span class="xsmall">(1853 Á 1910)</span></h1> - -<hr class="r5" /> - -<p class="p4 p6-after center"><b><span class="xsmall gesperrt">ENSAYO HISTÓRICO</span></b></p> - -<div class="figcenter" style="width: 120px"> -<img src="images/tb3.png" width="120" height="30" alt="" /> -</div> - -<p class="p6 center">BUENOS AIRES<br /> -<span class="smcap small">imprenta de coni hermanos</span></p> - -<hr class="r5" /> - -<p class="center"><span class="small">1911</span></p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_iv" id="Page_iv">[iv]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_v" id="Page_v">[v]</a></span></p> - -<h2 id="INDICE">ÍNDICE</h2> - -<hr class="r5" /> - -<div class="center"> -<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Índice"> -<tr> - <td colspan="2" class="tdci"><a href="#INTRODUCCION">INTRODUCCIÓN</a> - </td> -</tr> -<tr> - <td class="tdli"> - 1. Correspondencia entre las instituciones y la sociedad - que las adopta.—2. Las transformaciones de la - sociedad argentina, reveladas por la historia, la sociología - y la geografía, y su correspondencia con las - instituciones.—3. Factores para su estudio: a) Concepto - moderno de la historia; b) Criterios etnológico - y económico en sociología: c) Valor de los datos - geográficos.—4. Planteamiento de la cuestión tratada - en este libro - </td> - <td class="tdri"><a href="#Page_1">1</a></td> -</tr> -<tr> - <td colspan="2" class="tdci"> - <a href="#CAPITULO_I">CAPÍTULO I<br /> - <span class="small">1853: LA ÉPOCA DE LA CONSTITUCIÓN DE LA CONFEDERACIÓN - ARGENTINA</span></a> - </td> -</tr> -<tr> - <td class="tdli"> - 1. La sociedad argentina de 1853: su formación étnica - é histórica; la inmigración.—2. La Capital; la religión; - educación; prensa; artes y ciencias; las ciudades.—3. - Las industrias; agricultura; ganadería.—4. - Vías de comunicación.—5. La situación económica.—6. - Propósitos enunciados en la Constitución. - Conclusión - </td> - <td class="tdri"><a href="#Page_27">27</a><span class="pagenum"><a name="Page_vi" id="Page_vi">[vi]</a></span> - </td> -</tr> -<tr> - <td colspan="2" class="tdci"> - <a href="#CAPITULO_II">CAPÍTULO II<br /> - <span class="small">1869: EL PRIMER CENSO NACIONAL</span></a> - </td> -</tr> -<tr> - <td class="tdli"> - 1. La sociedad argentina de 1869. Medidas protectoras - de la inmigración.—La formación de la raza y factores - que contribuyen.—2. Los progresos: la libertad - de imprenta; la tendencia hacia la <i>desespañolización</i>.—3. - Cambios políticos; situación económica.—4. - Vías de comunicación.—5. Agricultura; ganadería; - otras industrias. Comercio.—6. Consecuencias - institucionales.—7. Conclusión. - </td> - <td class="tdri"><a href="#Page_67">67</a> - </td> -</tr> -<tr> - <td colspan="2" class="tdci"> - <a href="#CAPITULO_III">CAPÍTULO III<br /> - <span class="small">1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL</span></a> - </td> -</tr> -<tr> - <td class="tdli"> - 1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas - protectoras. La tendencia anti-extranjera. Los - naturalizados.—2. Cambios políticos y situación - económica.—3. Vías de comunicación.—4. Agricultura y - ganadería; otras industrias.—5. Las ciencias y las artes.—6. - La educación é instrucción pública.—7. La legislación.—8. El - socialismo. Conclusión. - </td> - <td class="tdri"><a href="#Page_125">125</a> - </td> -</tr> -<tr> - <td colspan="2" class="tdci"> - <a href="#CAPITULO_IV">CAPÍTULO IV<br /> - <span class="small">1910: CENTENARIO DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO</span></a> - </td> -</tr> -<tr> - <td class="tdli"> - 1. El estado de formación de la raza en 1910. La - inmigración.—2. Agricultura; ganadería; otras<span class="pagenum"><a name="Page_vii" id="Page_vii">[vii]</a></span> - industrias. Comercio.—3. Cambios políticos y situación - económica.—4. Vías de comunicación.—5. - La educación é instrucción pública.—6. La prensa; - bellas artes: religión.—7. El socialismo. El - anarquismo.—8. Conclusión. - </td> - <td class="tdri"><a href="#Page_185">185</a> - </td> -</tr> -<tr> - <td colspan="2" class="tdci"> - <a href="#CAPITULO_V">CAPÍTULO V<br /> - <span class="small">TRANSFORMACIÓN SOCIAL É INSTITUCIONES</span></a> - </td> -</tr> -<tr> - <td class="tdli"> - 1. Factores que deben considerar el historiador y el legislador.—2. - La transformación material y étnica de - la República Argentina. La mestización y el hibridismo. - Los aportes inmigratorios.—3. El carácter del - pueblo argentino. Afirmaciones de Le Bon. Falta de - fundamento. Una opinión de Belmar sobre el porvenir - del Río de la Plata.—4. Nacimiento y transformación - de las instituciones. Acuerdo necesario entre - sociedad é instituciones. El problema respecto de la - Argentina. Disposiciones constitucionales ó legales de - relativa permanencia y disposiciones transitorias. Conclusión. - </td> - <td class="tdri"><a href="#Page_225">225</a> - </td> -</tr> -</table> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_viii" id="Page_viii">[viii]</a></span></p> - -<hr class="full" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_1" id="Page_1">[1]</a></span></p> - -<p class="break-before p6 center" style="line-height:200%"><span class="large">LAS TRANSFORMACIONES</span><br /> -<span class="medium">DE</span><br /> -<span class="xlarge gesperrt">LA SOCIEDAD ARGENTINA</span><br /> -<span class="small">Y SUS CONSECUENCIAS INSTITUCIONALES</span></p> - -<hr class="full" /> - -<h2 id="INTRODUCCION">INTRODUCCIÓN</h2> - -<div class="blockquote"> - -<p>1. Correspondencia entre las instituciones y la sociedad que las -adopta.—2. Las transformaciones de la sociedad argentina, -reveladas por la historia, la sociología y la geografía, y su -correspondencia con las instituciones.—3. Factores para su estudio: -<i>a</i>) Concepto moderno de la historia; <i>b</i>) Criterios etnológico y -económico en sociología; <i>c</i>) Valor de los datos geográficos.—4. -Planteamiento de la cuestión tratada en este libro.</p> - -</div> - -<p class="blanc-line">1. En 1853, la población argentina, sin contar -la de indígenas salvajes, no alcanzaba á 950.000 -habitantes, de los cuales sólo 3200 eran extranjeros. -En 1910 es próximamente de 6.800.000 habitantes, -comprendiendo 2.300.000 extranjeros. -Desde 1853 á 1909, entraron al país más de<span class="pagenum"><a name="Page_2" id="Page_2">[2]</a></span> -3.400.000 inmigrantes europeos. La primitiva -sociedad de españoles, criollos, indios, negros -y mulatos, ha sido aumentada con el número -extraordinario de aportes extraños que revelan -estas cifras, aun descontando las emigraciones -y los decesos. Son evidentes los cambios que -simultáneamente se han realizado en la industria, -comercio, agricultura, ganadería ...</p> - -<p>Por otra parte, es indiscutible la necesidad de -que las instituciones políticas y las normas legales -que se dicten para un pueblo, respondan, -más que á la perfección ideal, á un ideal de -adaptación. Sociedad é instituciones deben acordar -y su acuerdo es una ley involucrada en otra -más general que desde Comte, la historia y la -sociología aceptan: «Es que en el fondo de la -evolución social, un análisis prolijo descubre -una ley de relación y solidaridad, base indiscutible -de todo concepto científico de las sociedades, -un vínculo poderoso que une á las instituciones, -usos, costumbres, ciencias, artes, derecho, -religión ... de tal manera que conociendo -una de ellas podrá el sociólogo inducir sobre las<span class="pagenum"><a name="Page_3" id="Page_3">[3]</a></span> -demás; que la modificación sufrida por cualquiera -de los fenómenos repercute en todos, variando -su intensidad según los casos. De ahí el -débil poder de los gobiernos para alterar el curso -de los fenómenos sociales, la ineficacia de las -leyes, de los congresos, y de todo el aparato -constitucional contemporáneo, que cuando no -coincide con las aspiraciones y sentimientos de -los gobernados, se apolilla en los archivos de -las oficinas públicas»<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>.</p> - -<p>La afirmación no pretende que lo mejor ó más -bueno quede en absoluto relegado porque el pueblo -ó el momento no sean propicios para el cambio. -Tal cosa sería afirmar que las instituciones -políticas y legales no son factores en el adelanto -de una sociedad, y conclusión semejante, por -exagerada, sería errónea. El principio quiere sólo -que no se proceda por saltos, y que si el ideal -de lo bueno absoluto ó de lo mejor, debe ser<span class="pagenum"><a name="Page_4" id="Page_4">[4]</a></span> -guía en las determinaciones, débese también -examinar lo posible antes de aceptar la reforma. -No siempre, sin embargo, la práctica ha -correspondido á la teoría. Lo bueno absoluto, -ha intentado disputar el camino á lo mejor y -más útil del momento.</p> - -<p>Admito como verdad ya adquirida la afirmación -de necesaria correlación entre sociedades -é instituciones: cuando un principio se comprueba -en los hechos y en la historia sin que -lo contradigan excepciones, adquiere los contornos -y las cualidades de verdad. De otro modo, -la ciencia se hallaría de continuo recomenzando -su marcha.</p> - -<p class="blanc-line">2. Corolario de semejante principio y deducción -implícita, es el reconocimiento de que los -cambios que determinada sociedad sufra en -sus elementos componentes, en sus costumbres, -en la forma de su desarrollo, deben llevar -como acompañamiento, cambios correspondientes -en sus instituciones, á menos que -éstas por su elasticidad, sigan respondiendo<span class="pagenum"><a name="Page_5" id="Page_5">[5]</a></span> -también á los nuevos aspectos de la sociedad.</p> - -<p>Nuestro país es ejemplo de una sociedad en -que se altera con frecuencia la proporción de los -elementos componentes. Los trasatlánticos descargan -á diario millares de individuos de las -más diferentes razas naturales ó históricas, que -llegan con sus mil costumbres diversas, desde -la monogamia estricta hasta la poligamia habitual; -con sus ideas religiosas variables, catolicismo, -mahometismo, judaísmo, budismo, ateísmo ...; -con sus grados diversos de educación -desde el pobre inmigrante que no sabe leer ni escribir, -que no entiende de números, atacado de -miopía intelectual incurable, hasta un Jacques, -un Burmeister ó un Berg; llegan desde el judío -reducido al culto del centavo y al estudio del -tanto por ciento, hasta el músico, el pintor ó el -escultor que lleva en sus venas la sangre de -veinte generaciones de artistas, que tiene ascendientes -en los colosos del Renacimiento, que -trabaja todo el día en las faenas más rudas para -poder pagar por la noche un lugar incómodo de -algún teatro donde podrá absorberse en los en<span class="pagenum"><a name="Page_6" id="Page_6">[6]</a></span>cantos -de las obras de los compositores italianos -ó en las energías y bellezas de la música -alemana. Inmigrantes con ideas políticas distintas, -desde el autócrata ruso hasta el anarquista -que reniega de toda patria y que origina en alguno -el pensamiento, anárquico también, de -declararlo fuera de toda ley ...</p> - -<p>El indio también concurre, y antiguo señor de -la tierra se somete á la civilización que otrora -lo venciera: acude á las ciudades y á los establecimientos -de campo. Alguna vez se cruza todavía -con los elementos de la raza superior. -Toma ideas, las amolda, las transforma y obliga -al sociólogo argentino á dedicarle capítulos -de sus estudios. Y los negros y mestizos de la -época colonial, los criollos y españoles han impreso -también su sello más ó menos débil ó -fuerte. La caída de Rozas abre las puertas á todas -las naciones. La avalancha aumenta. No son -los llegados, elementos en reducido número que -hagan simplemente evolucionar ó modificar la -sociedad. Pueden serlo en las provincias del -interior, donde los cambios son más lentos.<span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span> -Mas en la capital y en el litoral son algo más: -son elementos que transforman la sociedad, la -superponen, la substituyen. Algunos escritores -implícitamente admiten esta aseveración; otros -la manifiestan en términos más concretos. «Si -debiera dar una denominación científica á este -fenómeno, le llamaría substitución de la sociabilidad -argentina y no emplearía como muchos -otros, el de <i>evolución</i> argentina, porque éste no -expresa con verdad el hecho, si se ha de respetar -el concepto propio de la palabra ... Las grandes -emigraciones de los pueblos no pueden -llamarse evolución del pueblo ó de la raza cuya -tierra van á ocupar. A nadie se le ocurre decir -que la raza indígena de esta parte de América, -ha evolucionado hasta constituír nuestra sociedad -actual»<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a>.</p> - -<p>La geografía física que preordenó una forma -de distribución de individuos, mantiene su im<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span>portancia -en las nuevas distribuciones: la económica -aporta caudal de conocimientos, que -hacen más visible la transformación: y la inmigración, -la ganadería, la agricultura, la colonización, -los ferrocarriles, son factores de primera -magnitud en la solución del problema.</p> - -<p>La historia política, depósito de recuerdos en -que viven los anhelos, las luchas, los triunfos ó -desengaños de los hombres de estado que pasaron, -concurre con todo su bagaje de enseñanza -á la prueba de las transformaciones producidas.</p> - -<p>Y la sociología, en su carácter de ciencia que -estudia los fenómenos sociales, sus relaciones, -leyes y consecuencias, adhiere con aquellas -otras enseñanzas á las mismas conclusiones.</p> - -<p>Las instituciones políticas y la legislación, no -pueden dejar de considerar todos y cada uno de -estos elementos. En la práctica la cuestión es -más difícil. ¿Pueden dictarse instituciones y -leyes permanentes para un pueblo que se transforma -en modo diverso en una región y en -otra, que mientras permanece el mismo en Ju<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span>juy -ó en Santiago del Estero, cambia desmedidamente -en Buenos Aires y en el litoral? ¿Se -pueden dictar para un pueblo cuya raza histórica -no se encuentra constituída aún? ¿Es posible, -por el contrario, dejarlo sin instituciones? -Sería caer en la anarquía. ¿Se impondrá sin -otras consideraciones, á todo extranjero una -conducta determinada? En caso tal, sus ideas -permanecerán poco menos tales como las trajo, -las transmitirá á sus hijos, y con los años la -conducta impuesta será modificada.</p> - -<p>Es de interés nacional el estudio de esos cambios -y de aquella relación. Este ensayo es parte -de aquel estudio, indudablemente más vasto -y de la mayor importancia.</p> - -<p class="blanc-line">3. Así, este trabajo será al mismo tiempo, -de historia, de sociología, de geografía: estas -ciencias y otras, contribuyen á la solución del -problema. Indudablemente unas serán de mayor -importancia, otras de menor. Los datos que -cada una aporte, deben ser examinados en vista -del fin propuesto.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span></p> - -<p><i>a</i>) Consideraré la historia en el llamado concepto -moderno. Sabido es que esta disciplina -científica ha ampliado sus dominios por una -parte, y por otra ha variado en el fin que debe -proponerse; la antigua cronología de los reyes, -gobiernos y batallas, deja de ser, con Luis Vives -quizás, con Voltaire sin duda, el único contenido -de la historia; los hombres que á ella se dedican -y en ella trabajan se dan cuenta de la unidad -de la vida humana y de la solidaridad de -sus aspectos: verifican que los sucesos políticos -no son únicos en la marcha de los pueblos. -Aquellos están relacionados con otros, sufren -sus influencias é influyen á su vez. Los gobiernos -no son el pueblo todo, y la historia de un -pueblo no puede en consecuencia limitarse á la -de su gobierno y sus luchas. Se abren paso las -descripciones de usos, costumbres, artes, religión, -instituciones. Historiadores subsiguientes -encuentran que aquella ampliación es conveniente -y la imitan. Verdad es que no todos lo -hacen en el mismo sentido ni dando igual importancia -á idéntico factor. Para unos las cos<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>tumbres, -el conjunto llamado civilización es la -base de los conocimientos históricos, para otros -la religión, para aquél el arte; mas no importa, -el concepto amplio gana terreno, los escritores lo -aceptan, las academias lo admiten y los nombres -de Renan, Taine, Foustel de Coulanges, Altamira, -Langlois, Seignobos, Letelier... responden -á otras tantas obras que afirman ó conciben -la historia en aquel sentido.</p> - -<p>No obstante, la historia política mantiene su -preponderancia: creo que la razón es de carácter -utilitario: ella permite tener en el tiempo un -punto cierto de referencia. Mientras las artes, -costumbres, religiones, varían lentamente, de -tal modo que para hallar cambios, débense tomar -momentos algo distantes el uno del otro, -los cambios políticos, aunque sus causas sean -remotas, tienen fechas precisas y ciertas. Tomando -como esquema el aspecto político, puede -ser éste ampliado luego con los demás aspectos: -ninguno quedará excluído y en cambio las -referencias en el tiempo serán más ciertas.</p> - -<p>Abandona también esta disciplina el fin que<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span> -para muchos ha tenido, fin que desde antiguo -se le daba, ya como principal, ya como secundario, -de presentar cuadros literarios, pasajes -hermosos, descripciones llenas de atracción, -afirmando que «una cosa son los sucesos en si -mismos y otra cosa es el arte de presentarlos en -la vida con todo el interés y con toda la animación -del drama que ejecutaron. Es preciso ver -los tumultos y sus actores, oir el estruendo de -sus voces, sorprenderlos en las tinieblas de sus -conciliábulos, sentir sus triunfos y temblar al -derrumbe de sus cataclismos, como si todo ese -bullicio estuviera removiéndose en el fondo de -cada una de las páginas que se escribe. Este arte -no debe confundirse con la mecánica exactitud -ni con la filiación metódica de los hechos. -Una y otra cosa tienen su mérito y su necesidad -relativa; pero estas últimas condiciones no son -el arte, sino cuestiones de simple ordenación; -mientras que la actualidad de la acción es cuestión -de estética, de más ó menos poder <i>imaginativo</i> -para agrupar los conflictos de la vida -social, para restablecer los golpes de la lucha,<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span> -para dar movimientos, gesto, ademán y palabra, -á las generaciones desaparecidas que actuaron -en la escena de la patria»<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>.</p> - -<p>Tal fin es indudablemente útil, apto para despertar -el patriotismo, para educar en un género -literario: son cuadros escritos que pueden ser -tan ó más preciosos que los pintados. Pero no -es el fin de la historia, como no sería una historia -argentina una galería de grabados representando -las escenas guerreras ó políticas sucedidas -en el territorio argentino: la historia en esta -forma en que se hace intervenir la estética, la -imaginación, el golpe de teatro, es novela histórica; -es la historia tal cual la ve quien la describe, -sin que pueda tenerse la seguridad de la correspondencia -entre lo descripto y lo real.</p> - -<p>Así, pues, en este ensayo, por la parte que de -histórico pueda tener, no primará la descripción -literaria, ni el concepto estrecho, y me referiré -sólo á los hechos que tengan comproba<span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span>ción, -indicando al hacer mis afirmaciones, cuáles -están corroboradas por documentos ú obras -y cuáles son indicaciones que aquéllos me sugieren.</p> - -<p><i>b</i>) La sociología, la ciencia nueva, despreciada -unas veces, elevada á los honores más altos -otras, me servirá también y mucho. Tomaré -en cuenta por su aplicación inmediata, y sin -olvidar alguna otra, una de sus teorías, aquella -que renovara Gobineau á mitad del siglo <span class="smcap">xix</span>, -teoría que pretende explicar la marcha de las -sociedades y las causas de sus transformaciones, -evoluciones y decadencias por el estudio -del factor <i>raza</i>. Los orígenes de la teoría son -remotos: presentida en un principio, fué más -tarde analizada y demostrada en parte. Las formas -que adoptó fueron muchas, más todas tienen -de común, bajo los diversos aspectos en -que cada una se plantea, la afirmación de que -es de indispensable necesidad en los estudios -histórico-sociales la consideración del factor -raza, de la constitución individual, del examen -de los elementos individuos que son los «ac<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span>tores -del drama» según la expresión de Mougeole.</p> - -<p>Podríanse comparar los procedimientos de -esta teoría á los de la química: quiere examinar -los elementos para entender el producto: -comparación tal, permite el acuerdo de sus sostenedores -y adversarios: unos afirman que el -producto sociedad se puede comprender, conociendo -los elementos: serían partidarios de la -explicación química de la mezcla: otros, niegan -la posibilidad de solución parecida: serían partidarios -de la explicación química de la combinación. -Ni unos ni otros niegan,—lo que sería -absurdo,—que los hechos sociales sean producidos -por los individuos componentes.</p> - -<p>La teoría etno-antropológica tiene antecedentes -remotos: como sucede con la mayor parte -de los conocimientos humanos, sus gérmenes -pueden encontrarse en las obras del sabio de -Estagira: en efecto, al justificar Aristóteles en -la <i>Política</i> la esclavitud, sin hacer por ello un -estudio de razas habla de la diferencia de clases, -idea que forma parte del desarrollo poste<span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span>rior -de la doctrina. Más adelante, y desde el siglo -<span class="smcap">xvi</span>, es usada como argumento en las luchas -políticas de Francia. Con todas las afirmaciones -de uno y otro lado, se forma un residuo de ideas -que serán utilizadas en forma sistemática á mitad -del siglo <span class="smcap">xix</span>.</p> - -<p>Gobineau en 1853, en su obra <i>Ensayo sobre la -desigualdad de las razas humanas</i>, primero, y en -varias otras después, desenvuelve y aplica la -idea de que las transformaciones, las formas políticas, -los progresos y las decadencias de los -pueblos dependen de la pureza de la raza; que el -cruzamiento arrastra á la decadencia; que los -pueblos más puros, están destinados á dirigir á -los menos puros; que el pueblo germano lleva -en sí el sello de la excelencia por ser el menos -contaminado. Así formuló en un principio su -teoría, que cambios fundamentales desnaturalizarían -después. Así sirvió de base á las nuevas -formas que en adelante tomó: con Ammon -y Lapouge, el factor permanente y característico -de la raza es el antropológico; con Gumplowicz, -la raza es susceptible de evolución; con<span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span> -Bopp, el factor filológico desempeña importante -papel; con Chamberlain, el psicológico es el superior, -el verdadero, el nexo real. Y nuevas -obras de Letourneau, Jacoby, Sergi, Vaccaro, siguieron -trabajando el tema, buscando aplicaciones, -explicando, haciendo nuevas conjeturas ...</p> - -<p>Pero la humanidad no puede dividirse en -fracciones netamente determinadas, como no -puede una biblioteca dividirse de tal modo que -las obras contenidas en un estante correspondan -con precisión á una ciencia determinada -con exclusión de toda otra; obras habrá que correspondan -igualmente á ese estante ó á aquél. -Las divisiones se hacen artificialmente porque -son útiles, más no porque naturalmente existan. -Y así en la humanidad. La ciencia que es una, -no admite una división natural en fracciones excluyentes. -La humanidad, en modo semejante, -se niega á admitir una división parecida.</p> - -<p>La teoría llevó á excesos. Se pretendió hacerla -indiscutible. Lapouge, por ejemplo, exageró -tanto las cosas que creyó poder determinar de -una manera exacta los caracteres psicológicos<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span> -que corresponderían á los antropológicos del -<i>H. Europeus</i> y del <i>H. Alpinus</i>, llegando á decir -del primero: «Es lógico cuando conviene; su -mayor necesidad es el progreso. En religión es -protestante» ... y de este modo veinte caracteres -más. ¿No recuerda la ciencia así expresada, aquellas -afirmaciones de los almanaques anunciadores -que al pie de cada mes llevan un calendario -astrológico con palabras más ó menos como -éstas: el varón nacido en este mes, vivirá tranquilo, -se casará joven, será tímido mas no cobarde?...</p> - -<p>Pero si la humanidad no admite divisiones -perfectas en el sentido antes indicado, las admite -en cuanto, en parte naturales, sean simultáneamente -útiles. Si la división natural de la -humanidad en razas determinadas con fijeza es -hoy difícil, no lo es tanto la división ideada por -Le Bon, de razas históricas<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a>, entendiendo -por tales las razas artificiales formadas en el<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span> -tiempo por los azares de la conquista, inmigraciones, -cambios políticos, etc. Le Bon afirma y -demuestra que «cada pueblo posee una constitución -mental tan fija como sus caracteres anatómicos -y de la cual derivan sus sentimientos, -sus pensamientos, sus instituciones, sus creencias -y sus artes». Esta constitución mental explica -las leyes más ciertas de la marcha general -de los pueblos; representa el pasado, los mil -sentimientos heredados desde tantas y tantas -generaciones; contribuye con el medio, la educación, -el clima á explicar la formación del carácter -de los individuos. Más adelante establece -las condiciones necesarias para que las razas -distintas puedan, mezclándose, formar una nueva. -«La primera de estas condiciones es que -las razas sometidas al cruzamiento no sean muy -desiguales en número; la segunda, que no difieran -mucho por sus caracteres; la tercera, que -estén sometidas durante largo tiempo á condiciones -de medio idénticas»<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>. Todo este con<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span>junto -forma el alma de los pueblos, que varía -de uno á otro y que lleva variaciones concomitantes -en todas sus manifestaciones: ciencia, -arte, religión y con especialidad en las instituciones -políticas, que tanta importancia desempeñan -en la historia. Más adelante y antes de -analizar la influencia de algunos factores y las -causas y formas de las decadencias, hace una -aplicación de todos los principios expuestos al -estudio comparado de la evolución de los Estados -Unidos de América y de las repúblicas sudamericanas. -Oportunamente me ocuparé con -mayor atención de esta parte de su obra, por -dos razones: la primera, porque su interés es -grande en un trabajo como éste. La segunda, -que es un buen ejemplo de cómo hasta los sabios -se equivocan y corren el riesgo de decir -cosas que no son y no serán, cuando se basan -exclusivamente en afirmaciones ajenas y cuando -no se precaven contra el peligro de las generalizaciones.</p> - -<p>De todos modos y dejando para después esta -cuestión, puédese admitir y nadie la discute,<span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span> -la existencia de «razas históricas» en término -en que la palabra raza cambia de sentido y se -usa en el de «conjunto de modalidades comunes -á un Estado ó una nación determinada». -Así y solamente de ese modo se puede hablar -de razas sin dar lugar á las ilimitadas discusiones -á que llevaría el término, tomado en su sentido -originario.</p> - -<p>Admito, pues, sus principios, para hablar -de nuestro pueblo; llamaréle «sociedad argentina» -y no «raza argentina» porque si bien -la sociedad está constituída ya como tal, no ha -llegado todavía á ser lo que el término raza expresa, -ni aun en el sentido de raza histórica desarrollado -por Le Bon.</p> - -<p>No se puede tampoco olvidar aquella otra -doctrina que se llama el materialismo histórico -ó con más propiedad, interpretación económica -de la historia, para referirla en cierto modo á -nuestro estudio. No es éste el momento de discutirla -ni detallarla, investigar si comenzó con -Marx y Engels, ó si tenía antecedentes remotos: -si es más verdadera en las afirmaciones<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span> -que contiene el primer volumen de <i>El Capital</i> -ó si lo son las que encierra el último. Basta para -mi objeto dejar establecido que en términos -generales y libres de las exageraciones, sostiene -que «á las causas económicas, deben -referirse, en último término, todas las transformaciones -en la estructura de la sociedad, las -cuales, por sí mismas, condicionan las relaciones -de las clases sociales y las varias manifestaciones -de la vida social»<a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a>. Si bien no entraré -á discutir si el factor económico ha sido ó no -preponderante en el período de que trato, si -ha podido ó no ser la causa de las inmigraciones -colosales que transforman la sangre argentina, -le tendré bien en cuenta desde que no se -puede dudar de su importancia.</p> - -<p>Así, pues, me serviré de la sociología, con sus -principios generales y con las conclusiones á -que llegan dos de las más importantes teorías<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span> -entre las que tratan de explicar los fenómenos -histórico-sociales.</p> - -<p><i>c</i>) La geografía será la tercera de las disciplinas -científicas que más me ayudarán en este -estudio. La geografía física y la geografía económica -explicarán muchos hechos. Es indispensable -recordar la topografía del suelo donde -las transformaciones se verifican, y tener en -cuenta que «la formación de las agrupaciones -humanas no obedece ciertamente á inspiraciones -caprichosas, ni reconoce como causa la casualidad; -hay que reconocer que su factor primordial -reside en el <i>medio físico</i>; en ésta como -en otras manifestaciones antropogeográficas, -domina aun casi por completo á la actual humanidad»<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a> -aunque conviene cuidar aquí también -del peligro de la unilateralidad.</p> - -<p>La geografía económica contribuirá con el estudio -de las relaciones del individuo con el sue<span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span>lo; -de la influencia de la posición geográfica con -relación al comercio; de las causas y modos de -desarrollo de la inmigración, colonización, de -las industrias, agricultura, ganadería, vías de -comunicación ...</p> - -<p>Y con la historia, sociología, geografía, ayudarán -en las soluciones, el derecho constitucional -y administrativo, la estadística toda, -los datos que suministra la ciencia financiera y -la economía política, la práctica de la educación, -el desarrollo de las ideas, el desenvolvimiento -de las costumbres, artes, ciencia, religión ... Todos -ellos en relación al tema del trabajo, según -he expuesto ya.</p> - -<p>Estudio amplio sin duda, lleno de material -inexplotado en su mayor parte, y que es sin embargo, -digno de las mayores dedicaciones.</p> - -<p class="blanc-line">4. Veré cuál era el estado de la sociedad argentina -en 1853, cuando terminada la tiranía se -abría la Argentina á la inmigración en grande -escala, al comercio y á la industria de todo el -mundo. En aquella época dictó su código fun<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>damental -que, con pequeños cambios, subsiste. -Veré después las transformaciones que esa sociedad -sufre en su constitución étnica y las correspondientes -en la industria, ciencia, etc., -tomando como épocas de referencia aquéllas -que sean más precisas por la aparición en ellas -de censos, estadísticas ó determinados acontecimientos. -Veré cuál ha sido en esta forma el -estado social argentino al celebrar el primer -centenario de la revolución de Mayo: simultáneamente -á este trabajo, la indicación somera -de las sanciones legislativas que la transformación -social han hecho de imperiosa necesidad y -que se han dictado. Al término de mi trabajo, -estableceré las conclusiones que el conjunto me -sugiere.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span></p> - -<h2 id="CAPITULO_I">CAPÍTULO I<br /> - -<span class="small smcap">1853: la época de la constitución -de la confederación argentina</span></h2> - -<div class="blockquote"> - -<p>1. La sociedad argentina de 1853; su formación étnica -é histórica; la inmigración.—2. La Capital; -la religión; educación; prensa; artes y ciencias; las -ciudades.—3. Las industrias; agricultura; ganadería.—4. -Vías de comunicación.—5. La situación -económica.—6. Propósitos enunciados en la Constitución. -Conclusión.</p> - -</div> - -<p class="blanc-line">1. El 1<sup>o</sup> de mayo de 1853, el congreso general -constituyente reunido en la ciudad de Santa Fe, -con asistencia de los representantes de todas -las provincias á excepción de la de Buenos Aires, -sancionó la constitución de la Confederación -Argentina, que siete años después, terminadas -las divergencias entre la confederación y -el estado de Buenos Aires, sería la constitución<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span> -de la nación argentina, cuyas disposiciones, salvo -detalles, rigen en la actualidad.</p> - -<p>Este código amplio y generoso fué el primero -del mundo que equiparó en los derechos civiles -el extranjero al natural, algunos años antes que -lo hiciera el código civil italiano que le siguió -en antigüedad.</p> - -<p>Sus antecedentes fueron muchos: los principios -de la norteamericana; las constituciones, -estatutos, pactos anteriores; enfín las ideas de -la época y los deseos comunes cuyas aspiraciones -habían traducido Echeverría y Alberdi.</p> - -<p>Independientemente de su faz práctica, fué -una constitución buena en su teoría. La libertad, -fraternidad, igualdad, que usaron como -blasón los revolucionarios franceses, se encontraban -también allí. Código de paz, llamaba al -seno de la patria á todos los extranjeros que con -buenas intenciones quisieran habitarlo; las libertades -estaban en su apogeo; las ideas, el -culto, el honor, la imprenta, la propiedad, los -derechos ciudadanos, quedaban tutelados con -principios reconocidos como los mejores.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span></p> - -<p>¿Cuál era la sociedad á la que iba destinada -tan sabia reglamentación?</p> - -<p>Es inútil discutir si la constitución revelaba -el estado contemporáneo de la civilización nacional -ó si aquellos principios se adelantaban á -su época. Discusiones semejantes son posibles -cuando existe la duda, cosa que no ocurre en el -caso presente. Los mismos constituyentes comprendían -bien que aquella carta de libertades y -garantías, juntamente con principios de aplicación -inmediata, traducía en otros, aspiraciones -para un porvenir, que podía ó no ser cercano. -En el oficio que con fecha 9 de mayo de aquel -año, el congreso comunicaba al excelentísimo -señor director, la constitución y las leyes orgánicas -que había sancionado, se decía: «El congreso -prevé que la sabiduría del mal consejo -y la prudencia que disfraza á la debilidad, han -de reprochar á la constitución los defectos de -su mérito. Poniendo en contraste <i>la ignorancia, -la escasez de población, y de riqueza, y hasta -la corrupción de los pueblos y provincias</i> que -componen la Confederación con las exigen<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span>cias -de la constitución, deducirán de aquí su -inoportunidad y su impertinencia, y muy listos -la condenarán como inadecuada. El tirano ponderó -y exageró estos mismos pretextos; ¿y por -ventura, él con su omnipotente mano de hierro, -ha devuelto á los pueblos mejorados, después -de veinte años de horribles martirios? ¡Decepción -y escándalo! Aun cuando esta desgraciada -y mísera situación fuera natural á estos pueblos, -aun cuando tuviéramos á la vista la especie social -que se supone desgraciada é ineducable, -<i>el legislador no podía ni debía emplear su ciencia -para disimular y confirmar este monstruo social</i>; -antes debería consagrar el arte contra la misma -naturaleza para corregirlo. ¡Decepción y escándalo, -señor! Dios creó al hombre bueno y sociable -bajo todas las latitudes. El argentino lo es -y por serlo, su sangre generosa ha corrido á torrentes. -El sentimiento de los justos ha hecho -reclamar, tal vez con exageración, la justicia; el -sentimiento de su dignidad, los derechos de libertad, -seguridad y propiedad. Sus instintos de -progreso lo hacen reclamar con impaciencia, to<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>das -las mejoras y todas las relaciones morales, intelectuales -y comerciales. La constitución llena -estos conatos»...<a name="FNanchor_8_8" id="FNanchor_8_8"></a><a href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a> Este interesante documento, -prueba, no obstante la justificación y defensa -que hace, que las ideas eran buenas pero que -la práctica de la época no acordaba con ellas: -no se desmiente la ignorancia ó la escasez de la -población; si se reclamaba justicia y libertades -era á causa de que no se tenían, pues no se reclama -lo que se tiene, y otro tanto pasa con la -impaciencia en el deseo de mejoras y relaciones -morales, intelectuales y comerciales. Verdad es -que no otra cosa podía suceder un año después -de terminada la larga tiranía, en que Rozas no -tuvo la inteligencia necesaria para comprender -que aun acordando algunas libertades y ventajas, -se puede mantener un pueblo largo tiempo -en obediencia.</p> - -<p>Examinaré pues, como estaba formada la<span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span> -sociedad argentina en el comienzo de la organización -nacional y qué manifestaciones de progreso -tenía.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>El suelo, propicio al trabajo, había permitido -desde remotos tiempos la distribución de los -individuos venidos con los conquistadores; los -indios amansados, fueron en un tiempo substituídos -por los negros, para ciertos trabajos -sin dejar de prestarlos ellos también. Los españoles -se cruzaron con unos y con otros y -aquellos entre sí también cruzaron las razas. La -inmigración de españoles continuó; sus descendientes -criollos les discutieron derechos, se formaron -partidos, se luchó y los tiempos pacíficos -alternaron con los tiempos de discordia, -formas que en la historia se presentan con frecuencia -unidas.</p> - -<p>Pero aquellas mismas tres razas históricas estaban -formadas de las más diversas. Los españoles -tenían en su sangre la de celtas, iberos, -fenicios, cartagineses, griegos, romanos, godos, -árabes. Los indios, aunque comprendidos en<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span> -esa denominación general, pertenecían á tantas -razas y subrazas cuantas poblaban estas regiones, -desde los guaraníes y tobas del norte á los -yaganes del sur y desde los querandíes y charrúas -del este á los araucanos del oeste; indios -distintos en sus caracteres físicos, en sus idiomas, -en sus costumbres. Y los negros traídos -como esclavos, pertenecían también á distintas -regiones. De modo que el pueblo que ocupó esta -región sur de América estaba formado por -descendientes de muchos otros diversos en caracteres -físicos, morales é intelectuales. Aparte -de los españoles, en la época colonial pocos europeos -llegaron á nuestra región: portugueses, -por la proximidad de sus dominios, y algunos -ingleses; mas sabido es que su entrada estaba -prohibida.</p> - -<p>Por otra parte, no predominó de una manera -exclusiva una raza en toda esta parte del continente; -la distribución de individuos no fué semejante -en todo el país, pues mientras en el -norte de Santa Fe y en el Chaco, por ejemplo, -siguió dominando el indio, en algunas provin<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span>cias -del centro predominaron los mestizos y en -la cabeza ciudad como asimismo en las ciudades -importantes, la raza española.</p> - -<p>Tal sociedad pasó de la colonia á la nación -nueva y con pocos cambios llegó hasta la fecha -de que trata este capítulo, en que aun no había -comenzado la gran corriente de la inmigración -transformadora.</p> - -<p>Mas, la necesidad de sangre nueva y la conveniencia -de la inmigración no fueron novedades -que descubrieran los constituyentes del 53. -Desde mucho antes se hablaba de esa necesidad -y conveniencia como asimismo se tenía la visión -precisa de los adelantos que el factor población -puede traer á un pueblo, cuando se elige -bien.</p> - -<p>En 1812, el triunvirato, juntamente con la -afirmación de que la población es el principio -de la industria y el fundamento de la felicidad -de los estados, dictó medidas tendientes á atraer -inmigrantes<a name="FNanchor_9_9" id="FNanchor_9_9"></a><a href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a>. El gobierno de Pueyrredón y<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span> -el de Rodríguez con su ministro Rivadavia, trataron -de convertir aquel principio en acción, y -los más distinguidos vecinos de Buenos Aires -formaron parte de la comisión de inmigración -que debía ocuparse de atraer gente europea. -Estas medidas habían comenzado, aunque en -términos muy reducidos, á producir efectos; -independientemente de ellas, algunos extranjeros, -ingleses en su mayoría, llegaban, atraídos -por las relaciones comerciales. La tiranía de -Rozas, paralizó aquella inmigración aun cuando -ella no cesó en absoluto; en la época de su gobierno, -llegó alguna cantidad de gallegos y canarios, -ingleses y franceses; estos últimos en -número considerable ya, formaron colonia y -fundaron en 1845, su hospital.</p> - -<p>Estas inmigraciones no tienen mayor importancia -en relación al número de los llegados, -pues no modificaron mayormente la constitución -étnica de la población argentina.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span></p> -<p>La necesidad de poblar, que hizo axioma la -frase de Alberdi, unida á la necesidad, comprendida -por muchos de poblar con buenos elementos, -continuó latente y la constitución de 1853 -con las disposiciones pertinentes, no hizo más -que enunciar una aspiración general de la gente -sensata.</p> - -<p>Los datos numéricos de la población en aquella -época aparecen defectuosos: en primer lugar -rara vez se refieren á toda la república; por -otra parte, se usa mucho del procedimiento del -cálculo por aproximación, y generalmente la -población india ó no se tiene en cuenta, ó se establece -en un más ó menos, que muchas veces -es arbitrario.</p> - -<p>El mismo censo del 69 que es posterior en -diez y ocho años á la fecha que estoy estudiando, -al hablar de la población argentina -dice: «dadas nuestras investigaciones, la república -<i>no tomándose en cuenta la población indígena</i>», -etc., y el censo de 1895, hace en cuanto á ella -un cálculo simplemente de aproximación.</p> - -<p>Nada quiere decir esto en contra de sus auto<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span>res, -desde que si imposible era proceder de otro -modo, buscaron un medio para considerar esa -población ó establecieron francamente que no -la consideraban. Lo único que hace esta advertencia, -es poner de relieve las dificultades que -se presentan en cuanto á la población india, -cuando se desea hacer un estudio estadístico de -la población argentina. No obstante, los cálculos -y descripciones de la época, se acuerdan al -afirmar que «la mayor parte de la población -argentina es de origen español y pertenece á la -raza caucásica; sin embargo, en los campos se -encuentran muchos mestizos y algunos indios -de pura sangre. Los negros no han sido jamás -numerosos en esta parte de América, pero la -mezcla de las diferentes razas, ha producido todos -los matices imaginables en el color de la -piel»<a name="FNanchor_10_10" id="FNanchor_10_10"></a><a href="#Footnote_10_10" class="fnanchor">[10]</a>.</p> - -<p>En cuanto al número y distribución por pro<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>vincias, -Belmar, cuya obra es de 1856, nos da -estas cantidades aproximadas:</p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Distribución de la Población"> -<tr> - <td></td> - <td class="tdc">Población</td> - <td class="tdc">Extranjeros</td> - <td class="tdc">Indios</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Buenos Aires</td> - <td class="tdr">171.376</td> - <td class="tdc">3.369</td> - <td class="tdc">6.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Santa Fe</td> - <td class="tdr">40.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Entre Ríos</td> - <td class="tdr">60.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Corrientes</td> - <td class="tdr">85.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Córdoba</td> - <td class="tdr">150.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">San Luis</td> - <td class="tdr">35.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Santiago del Estero</td> - <td class="tdr">80.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Mendoza</td> - <td class="tdr">60.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Tucumán</td> - <td class="tdr">60.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Catamarca</td> - <td class="tdr">35.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">La Rioja</td> - <td class="tdr">30.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Salta</td> - <td class="tdr">70.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Jujuy</td> - <td class="tdr">35.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Chaco</td> - <td class="tdr bb">30.000</td> - <td class="tdc bb">—</td> - <td class="tdc bb">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl ti3">Total aproximado:</td> - <td class="tdr">941.376</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdc">?</td> -</tr> -</table></div> - -<p class="blanc-line">Si se tiene en cuenta que en estas cifras la población -nacional no india, era en su noventa por -ciento mestiza ó de origen español y que de los -que aparecen como extranjeros, un sesenta por -ciento eran también españoles: que por otra -parte, el cruzamiento con los indios había disminuído -considerablemente, desde que el crecimiento -de la población blanca lo mostrara innecesario, -que todos los antecedentes eran españo<span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span>les, -desde que la independencia había roto vínculos -políticos, más no los morales, más difíciles -de desatar; se podrá afirmar que la Nación Argentina -de 1853 en cuanto raza histórica, era -una derivación de la española, con las modalidades -que el suelo, la mezcla hispano-indo-negra -y las circunstancias habían impuesto, sobre todo -en la población de campo. Los sentimientos é -ideas de aquellas gentes se habían modificado -poco, y el desprecio de la ley, el culto del coraje, -el deseo inmoderado de fortuna, la creencia -en la grandeza futura del país, de que habla -refiriéndolos á la colonia, un distinguido autor<a name="FNanchor_11_11" id="FNanchor_11_11"></a><a href="#Footnote_11_11" class="fnanchor">[11]</a>,—continuaban -á través de los tiempos -como continúan ahora, traduciéndose en el valor -de nuestros hombres de campo, en las fortunas -fáciles, y también en los presupuestos de -gastos públicos fuera de proporción con las en<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span>tradas -reales del erario. Del mismo modo la arrogancia -en sus diversas formas, la pereza criolla, -la crueldad de épocas anteriores<a name="FNanchor_12_12" id="FNanchor_12_12"></a><a href="#Footnote_12_12" class="fnanchor">[12]</a>, dejaban traslucir -el hecho bien real de que la colonia continuaba -y aparecía bajo el velo de la nación nueva, -como aparecen en las paredes los viejos letreros -que han recibido una mano de pintura -para permitir la colocación de otros nuevos, pintura -que los ha atenuado sin borrarlos dejándolos -traslucir cuando las claridades indiscretas -del día lo permiten...</p> - -<p>Pero en las ciudades, en las ciudades sobre -todo, donde no había que luchar ni con el salvaje -ni con el ganado, donde se recibían noticias -frecuentes de Europa, era donde la vida colonial -se continuaba y donde España descubría prolongaciones -de si misma. Aun muchos años después -las cosas no pasaban de otro modo; es así que un -distinguido escritor, evocando recuerdos dice -que «hasta 1870 Buenos Aires no era otra cosa<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span> -que una ciudad de España, reproducida en América -con su gobierno municipal y provincial, su -milicia muy poco numerosa, un ejército cívico, -una policía en embrión, sus serenos á estilo antiguo, -su ausencia de tramways y otros medios -de transporte, su empedrado escaso y áspero, -sus calles sin cloacas, inundadas al primer -aguacero que suprimía toda comunicación, sus -ambiciones de campanario, su ausencia de telégrafo -y su aislamiento que la falta de ferrocarriles -y de caminos de penetración aumentaban. -El país era muy estrecho; más allá del Azul y -del Pergamino se estaba fuera de las fronteras. -Los cristianos combatían en esos límites para -defender sus ganados. Poco agradable era entonces -vivir ahí donde la vida es hoy tan apacible -y donde los únicos enemigos son la langosta -y las autoridades de campaña»<a name="FNanchor_13_13" id="FNanchor_13_13"></a><a href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a>.</p> - -<p>Se ha escrito, se escribe todavía achacando á -aquellas mezclas, hibridismos y degeneracio<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>nes, -aumentados quizás por las nuevas inmigraciones; -aspectos que se dicen causas de decadencia -y de muchos males. Yo no veo tal cosa, -no creo en la degeneración argentina, ni estimo -peligrosos los cruzamientos; de esas opiniones -me ocuparé en un último capítulo.</p> - -<p>Por ahora, dejo establecido que la población -y la sociedad en 1853, eran tal como la he descripto, -y veamos cuál era el grado de progreso -en que se encontraba.</p> - -<p class="blanc-line">2. La Capital, desde tiempos coloniales, era algo -así como el Petronio de la leyenda romana: sus -gustos, sus formas, sus ideas llegaban á través -de las pampas y de los desiertos á las ciudades -de adentro, aunque alguna vez la docta Córdoba -ó la elegante Tucumán, quisieran aparecer -con aire de pretenciosas rivales.</p> - -<p>En todas las ciudades, la religión se conservaba -en su apogeo, y el cura amigo de la familia -y consejero eficaz de la época colonial<a name="FNanchor_14_14" id="FNanchor_14_14"></a><a href="#Footnote_14_14" class="fnanchor">[14]</a>, se<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span> -mantenía en muchos casos conservando sus -prerrogativas.</p> - -<p>Las ciudades eran religiosas: las procesiones -continuas, las misas concurridas y respetadas, -y los representantes de la iglesia afectuosamente -recibidos en los hogares. Este respeto á la -la religión influyó en los ánimos de los constituyentes, -y á pesar de las oposiciones que se -suscitaron, triunfó en la constitución la idea religiosa.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>La educación pública y la instrucción tenían -necesariamente que ser defectuosas y escasas: -no obstante, pudieron ser peores. La universidad -de Buenos Aires fundada por Rivadavia, -había tenido bajo su dirección la enseñanza -primaria y superior. Desde 1838 desapareció -del presupuesto la asignación que se le había -acordado hasta entonces, obligándosele á sostenerse -por la acción privada. Sólo en febrero -de 1852 se derogó el decreto que había quitado -la protección oficial, y se reglamentó el derecho -acordado á colegios particulares, de expedir<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span> -certificados que valieran como cursos universitarios, -de los que se había hecho algún abuso. -Inicióse también entonces el departamento de -estudios preparatorios. En 1853 se dió una nueva -reglamentación á la facultad de medicina<a name="FNanchor_15_15" id="FNanchor_15_15"></a><a href="#Footnote_15_15" class="fnanchor">[15]</a>.</p> - -<p>La Universidad de Córdoba á su vez, había -vivido con vida muchas veces irregular, con -cursos excesivamente teóricos unas veces, otras -con uso de anticuados métodos, pero de cualquier -modo, había vivido. En 1854 se puso bajo -el gobierno de la confederación, el colegio de -Monserrat<a name="FNanchor_16_16" id="FNanchor_16_16"></a><a href="#Footnote_16_16" class="fnanchor">[16]</a>.</p> - -<p>Otras provincias tenían colegios más ó menos -buenos, según las direcciones que les tocaran en -suerte: Entre Ríos contaba desde 1849 con su co<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span>legio -nacional establecido en Paraná, que luego -se trasladó á Concepción del Uruguay, para -adquirir la importancia de todos conocida. Allí -se estudiaba latinidad, filosofía, matemáticas, -teneduría de libros, jurisprudencia y música<a name="FNanchor_17_17" id="FNanchor_17_17"></a><a href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a>. -Catamarca tenía desde 1850 el colegio de -la Merced<a name="FNanchor_18_18" id="FNanchor_18_18"></a><a href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a>. En Corrientes subsistía el colegio -Argentino, que años antes fundara el general -Virasoro<a name="FNanchor_19_19" id="FNanchor_19_19"></a><a href="#Footnote_19_19" class="fnanchor">[19]</a>. En Tucumán, el colegio San Miguel, -desde 1852, año en el que en Buenos Aires -se estableció la primera escuela normal de enseñanza -elemental.</p> - -<p>En cuanto á la enseñanza elemental y de las -primeras letras, las provincias, ciudades, villas -y pueblos, contaban con lo que para sí hubieran -podido conseguir: en general los maestros eran -españoles, hecho debido entre otras circunstancias, -al conocimiento del idioma que facilitaba -la tarea.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span></p> - -<p>Enfín, débese recordar que de 1836 data la introducción -de padres jesuítas con fines de enseñanza.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>La prensa amordazada durante tantos años, -despertaba: en 1851 se había fundado en Buenos -Aires el <i>Agente Comercial del Plata</i>; en 1852 -<i>La Avispa</i>, <i>El Español</i>, <i>La Revista del Plata</i>. Diarios -de mayor importancia aparecieron á poco, -en Buenos Aires y Córdoba: pertenecen á la -época siguiente.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Las artes y las ciencias, no obstante los tiempos -de desgracia que acababan de pasar, tenían algún -desarrollo de relativa importancia. Libros é -ideas habían llegado desde la época de la revolución; -muchos naturales habían viajado por -Europa, y en los países vecinos de Chile y Uruguay -las relaciones con aquel continente habían -sido un tanto más frecuentes. Por último, la sociedad -anglo-argentina desde tiempo antes existente, -había tenido algún influjo: baste recordar -el que en las modas femeninas y en las costum<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span>bres -de salón desempeñó la señora Thompson.</p> - -<p>Verdad es que en lo que á bellas artes se refiere, -trabajo cuesta encontrar alguna obra que -merezca recuerdo; con excepción de los cuadros -de Pellegrini, que no era argentino, la pintura -permite recordar sólo el nombre de Pedro -Prilidiano Pueyrredón, hijo del héroe.</p> - -<p>Un distinguido artista actual, estudiando la -evolución del gusto artístico en Buenos Aires<a name="FNanchor_20_20" id="FNanchor_20_20"></a><a href="#Footnote_20_20" class="fnanchor">[20]</a> -enumera la lista de los artistas que en la Argentina -tuvieron mayor influencia en el espacio del -medio siglo comprendido entre 1825-1875: fueron -Goulú, Pellegrini, Bacle, Fiorini, D’Hactrel, -Monvoisin, Uhl, Manzoni, Veraggi, Noel, Paliere, -Chiama, Novarese, Agujarri, Romero, Blanes, -Ramairone: ocho son franceses, ocho italianos, -uno alemán y uno uruguayo. Argentino, ninguno; -y hace una afirmación que no podemos dejar -de recordar: «Hay, pues, durante ese lapso<span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span> -de cincuenta años, ausencia absoluta de artistas -españoles, á pesar de ser tan numerosa la -agrupación española entre nosotros.» El hecho -por sí mismo está indicando, en la inmigración -no española, el origen del adelanto posterior de -este arte.</p> - -<p>La música estaba á altura semejante: sus adelantos -pertenecen á época más reciente: <i>La -muerte de Corina</i> de Juan Cruz Varela, música -de S. Somellera, ó <i>La tórtola viuda</i> de Rivera -Indarte, con música de Massini, si pudieron -gustar á falta de otra cosa, no debieron ser mayormente -artísticas, desde que sólo se recuerdan -ahora en su nombre, más en ninguna parte -se ejecutan.</p> - -<p>La escultura y arquitectura carecen de obras -que deban ser recordadas.</p> - -<p>La poesía en cambio, adelantándose á sus congéneres, -llegó con Echeverría, Mármol, Varela... -á composiciones de mérito llenas de patriotismo -y sentimiento.</p> - -<p>Las ciencias en 1853, estaban aun en lugar -más inferior que las artes: no he encontrado en<span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span> -parte alguna el recuerdo de un solo descubrimiento -científico. La excepción corresponde, si -se acepta la existencia de la ciencia política ó de -las ciencias políticas. <i>El dogma socialista</i> de -Echeverría, las obras de Alberdi, todas las de -Sarmiento y los conocimientos en la materia -que se demostraron en las sesiones del congreso -constituyente, no están en relación con aquella -sociedad. Son muy superiores, son obras de -positivo mérito, que hoy, cincuenta años después -de escritas, son citadas, y con ellas se procura -acordar las propias convicciones, como si -llevaran en sí la verdad indiscutible.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>En cuanto á los adelantos urbanos, la edificación -adoptaba la forma de las casas pompeyanas -ó moriscas, que se admiran en la ciudad -destruída ó que se visitan en España en las ciudades -de Sevilla ó Córdoba; las casas macizas -con techo de teja, de épocas anteriores, daban -modelos á las nuevas construcciones. El pavimento -de las calles era el natural, excepción hecha -de algunos cortos trechos de empedrado:<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span> -para los que se utilizaban piedras traídas de -Martín García<a name="FNanchor_21_21" id="FNanchor_21_21"></a><a href="#Footnote_21_21" class="fnanchor">[21]</a>. El alumbrado confiado aun -en su casi totalidad á la lamparilla de aceite. En -los alrededores de Buenos Aires, las quintas á -las que conducían caminos poco cómodos, ofrecían -un punto de llegada en las excursiones y -paseos de que tan gratos recuerdos conservan -los viejos de nuestro tiempo.</p> - -<p class="blanc-line">3. En los campos, las circunstancias políticas -habían hecho causa común con el desierto, la -tradición y la fácil ganadería para impedir el -desarrollo de la agricultura y favorecer el de -aquélla; las quintas y chacras de los alrededores -no alcanzaban á producir todo lo que las -ciudades consumían, dando así lugar á que subsistiera -aun la importación de cereales. Y en -cuanto á los procedimientos de cultivo, eran -sólo los que las costumbres habían transmitido: -es de fecha posterior la introducción de -máquinas y sistemas.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span></p> -<p>En cambio, la ganadería se conservaba en su -apogeo; aquel trabajo más arriesgado y más libre -de la época colonial, era todavía el predilecto -en la elección que para el despliegue de -sus actividades hacía el hombre de campo. La -enorme extensión del territorio no hacía necesaria -la economía del suelo, y ayudaba también -en aquel sentido la existencia de los grandes -fundos que adquiridos por medios más ó menos -legítimos é ilegítimos se han perpetuado, y que -hasta en la actualidad, ahogan con su abrazo el -desarrollo de muchos pueblos y ciudades, y retardan -el progreso de algunas provincias. Debe -recordarse sin embargo, que la ganadería había -dado algunos pasos con las tentativas de refinamiento -que recuerda el general Mitre en la -arenga pronunciada en la exposición agrícola-industrial -de Buenos Aires, el 10 de abril de -1859.</p> - -<p>Un poco más allá, donde la población escaseaba -aun más, los territorios abandonados al -indio, poco ó nada explorados, las tierras fiscales, -los grandes bosques vírgenes, las montañas<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span> -y las sierras cuyo contenido se ignoraba y que -contribuirán algún día á la riqueza del país.</p> - -<p>En cada provincia, sus particularidades: los -saladeros en Buenos Aires, Entre Ríos y Corrientes, -los tejidos en el interior y las tantas -otras industrias, muchas de ellas conservadas -en la actualidad.</p> - -<p class="blanc-line">4. Pueblos y ciudades así aislados, tenían una -idea, vaga aun, de que formaban una nación: -que además de la patria reducida donde gobernaba -el caudillo, había otra más grande á la que -también pertenecían aquellos otros pueblos á -quienes le unían largos caminos y un comercio -continuo. Esas comunicaciones se hacían no -obstante las enormes dificultades y distancias de -que apenas se tiene una idea cuando se atraviesa -ahora la república en cómodos ferrocarriles.</p> - -<p>Las vías de comunicación actuales en la República -Argentina, sin estar sino en mínima -parte trazadas, han alcanzado desarrollo regular, -permitiendo, sobre todo en la región noreste, -trasladarse con facilidad de un punto á otro,<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span> -comunicarse con relativa rapidez, no vivir cada -población ignorando lo que pasa en su vecina -de algunas leguas.</p> - -<p>No era así sin duda en la época á que este -capítulo se refiere, teniendo sin embargo ya -larga historia el desarrollo de estos medios de -unión entre los hombres. Es necesario hacer un -recuerdo de ellos; su importancia era grande, -aunque tan poca pareciera tomando la fecha -1853 sin referirla á otras anteriores.</p> - -<p>Como lo afirma Moussy<a name="FNanchor_22_22" id="FNanchor_22_22"></a><a href="#Footnote_22_22" class="fnanchor">[22]</a>, los mismos medios -que usaron los conquistadores en el siglo -<span class="smcap">xvi</span>, debían servir con pocas variantes para las -comunicaciones argentinas á mediados del siglo -<span class="smcap">xix</span>. Las naturalezas de hierro podrían resistir -las largas travesías; los que no las tenían, -debían perecer. Entre salvajes y animales de toda -especie, sólo podrían resistir los mejor dotados, -y á los débiles se aplicaría la ley de selec<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span>ción -natural. La función hizo al órgano y apareció -el baqueano conocedor de todos los lugares, -«personaje eminente y que tiene en sus -manos la suerte de los particulares y de las provincias. -El baqueano es un gaucho grave y reservado, -que conoce á palmo veinte mil leguas -cuadradas de llanuras, bosques y montañas. -Es el topógrafo más completo, es el único mapa -que lleva un general para dirigir los movimientos -de su campaña»<a name="FNanchor_23_23" id="FNanchor_23_23"></a><a href="#Footnote_23_23" class="fnanchor">[23]</a>. Los ríos se cruzaban -en pequeñas canoas, cuando no se conservaban -las antiguas <i>pelotas</i>, y las selvas por las veredas -ó sendas heredadas del salvaje ó abiertas para -las nuevas necesidades. Las rutas de Chile y la -del norte eran las más frecuentadas y lo habían -sido también en la época colonial cuando las -mercancías que llegaban de Europa á Buenos -Aires, debían ser conducidas á Potosí ó á la intendencia -de Cuyo. Y al lado de estas rutas ca<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>pitales, -las rutas secundarias de Buenos Aires -al Rosario, de Mendoza á San Juan, de San -Juan á San Luis. Las rutas intercapitales, las de -la mesopotamia y todas aquellas á que las necesidades -del comercio, ó el interés del conocimiento -de lugares, ó cualquier otra causa importante -hubieran dado nacimiento.</p> - -<p>En cuanto á los sistemas de transporte, la -misma obra de Moussy antes citada, enumera -éstos: <i>viajes á caballo</i>, de día, con descansos -nocturnos cuando la existencia de postas lo permitieran, -llevando consigo las mercaderías y la -tropilla de caballos que substituyeran á los ya -cansados. <i>Viajes en coche</i>, la <i>galera</i> principalmente, -que conserva aún hoy su importancia -en los lugares que no han sido favorecidos por -el ferrocarril. Finalmente, <i>las diligencias</i>, recién -establecidas en 1853, más grandes, más confortables, -más adelantadas. Y en lo que á transporte -de mercaderías se refiere, las carretas de bueyes -y las tropillas de mulas se hacían la competencia -y eran igualmente usadas, siendo preferidas -unas ú otras, según la topografía del sue<span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span>lo -y la menor ó mayor urgencia que tuviese el -destinante en hacerlas llegar á su destino. Lo -que aquellas eran y el enorme cambio sufrido -desde entonces á aquí, ha podido verse en la reciente -exposición ferroviaria, donde se han exhibido -aquellos carruajes y otros por el mismo -estilo, que Moussy no enumera: la <i>volanta</i>, la -<i>catanga</i>, el <i>landeau</i>, á pocos pasos de las colosales -máquinas y elegantes coches de ferrocarril, -introducidos en el país ó que prometen introducirse.</p> - -<p>La organización postal, antes del decreto de -8 de junio de 1854 que instituyó las mensajerías -nacionales, conservaba también carácter -cuasi colonial; los dueños de posta desempeñaban -gran papel; sus instituciones eran útiles, -más que útiles, necesarias y únicas y muchas -veces más seguras que el actual correo... Existían -también los correos entre muchos puntos -del territorio argentino. En cuanto á los telégrafos, -su creación data de época posterior: de 1860.</p> - -<p>Á todo ésto se deben agregar las comunicaciones -marítimas con Europa, Brasil, Uruguay,<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span> -litoral, existiendo desde 1851 la navegación á -vapor que comenzó un navío, el <i>William Pearce</i>.</p> - -<p>Tales eran los medios de comunicación en -1853, cuando la Constitución vino á facilitarlos, -declarando la libertad de tránsito para los hombres, -las cargas y las bestias, y la libre navegación -de los ríos interiores de la nación para todas -las banderas del mundo.</p> - -<p class="blanc-line">5. La situación económica del país no podía ser -superior á la situación general. Se salía de la -época de Rozas en la que la historia financiera -«puede concretarse á la enumeración de los déficits -dentro del presupuesto, de los gastos extraordinarios -y de los medios adoptados para -enjugar los primeros y llenar los segundos»<a name="FNanchor_24_24" id="FNanchor_24_24"></a><a href="#Footnote_24_24" class="fnanchor">[24]</a>. -Época de emisiones de papel moneda en abundancia, -que debió ser imitada después, aun -cuando hubiera progresado tanto la nación.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span></p> -<p>Caído Rozas, en un primer momento no se -pudo remediar aquel estado; en Buenos Aires -se emitió por valor de 19.500.000 pesos moneda -corriente en los años 1852 y 1853; en la Confederación -la vida financiera fué precaria y llegó -á los resultados que se expondrán en el próximo -capítulo.</p> - -<p class="blanc-line">6. Tal era el cuadro en que se desarrollaba el -pueblo para el que se dictaba la Constitución de -1853. Tales eran también los adelantos á que -había llegado en los siglos coloniales, y en los -años de emancipación.</p> - -<p>La Constitución quiso, pues, tomando en -cuenta en la medida de lo posible, el estado del -país en aquel momento, promover su adelanto: -en su preámbulo estableció los móviles que la -habían originado y los fines que se proponía; -está allí expresado el deseo de dar cumplimiento -á pactos preexistentes que las luchas anteriores -habían provocado y cuyo respeto era necesario -para constituír la unión nacional, consolidar -la paz interior y promover el bienestar<span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span> -general; las continuas prácticas judiciales poco -respetuosas de las leyes, y obedeciendo muchas -veces á influencias de toda especie, pedían quizás -con exceso, como afirma el documento antes -mencionado y en parte transcripto, que se -afianzara la justicia, y tal cosa prometió aquel -preámbulo; y la aspiración general quedaba -satisfecha cuando se ofrecía la libertad que alcanzaría -á nacionales y extranjeros.</p> - -<p>En las declaraciones, derechos y garantías, -tratábase por todos los medios de promover y -estimular el adelanto del país; el comercio, la -industria, artes, propiedad, vida, libertad, imprenta, -educación, el tránsito libre de hombres, -vehículos y bestias, las actividades todas de los -individuos, quedaban protegidas; hasta se recordó -al indio encomendándose al Congreso -(art. 29, inc. 15) que vigilara por la conservación -del trato pacífico con ellos y de promover su -conversión al catolicismo. Cierto es,—y el recuerdo -es justo, pues poco se tiene en cuenta,—que -esta disposición se encontraba ya en -la Constitución de 1819 y en una forma más am<span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span>plia; -su artículo 128 decía: “Siendo los indios -iguales en dignidad y derechos á los demás ciudadanos, -gozarán de las mismas preeminencias -y serán regidos por las mismas leyes. Queda -extinguida toda tasa ó servicio personal bajo -cualquier pretexto ó denominación que sea. El -cuerpo legislativo promoverá eficazmente el -bien de los naturales por medio de leyes que -mejoren su condición hasta ponerlos al nivel de -las demás clases del estado”<a name="FNanchor_25_25" id="FNanchor_25_25"></a><a href="#Footnote_25_25" class="fnanchor">[25]</a>. La Constitución -de 1853 al equiparar el indio al civilizado, buscar -su trato, y disponer que se le civilizara, no -hacía pues, sino repetir una disposición anterior -que había dado forma á un deseo general de la -población, deseo que continúa subsistente en -nuestra época en que á pesar de los años transcurridos -desde la sanción de aquel mandato, -poco se ha hecho por cumplirlo.</p> - -<p>Á pesar de los deseos de igualdad y sanciones -que pretendían que todo extranjero se encontrara -aquí como en su patria, la Constitución dictó<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span> -un principio contrario á tal propósito, aunque -en realidad con esa determinación se marchara -más de acuerdo con las ideas de la sociedad de -aquella época. Demasiados españoles había y -demasiado española era la sangre para que fuera -posible separar la religión del estado. El culto -católico-apostólico-romano ejercía demasiada -influencia para que no se le recordara en alguna -forma. La Constitución llevó en el artículo -2<sup>o</sup> la afirmación de «el gobierno federal sostiene -el culto católico, apostólico, romano» y el -artículo 73 (art. 76 de la vigente) en que se establece -como condición para ser presidente ó -vicepresidente de la confederación «pertenecer -á la comunión católica, apostólica, romana». -Nótese que la disposición que elige el culto fué -concebida en esos términos como medio de transacción; -algunos constituyentes, como el diputado -Zenteno, deseaban que aquella declaración -fuera más amplia. Proponía sancionar el artículo -en esta forma: «la religión católica, apostólica, -romana, como única y sóla verdadera, -es, exclusivamente la del estado. El gobierno<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span> -federal la acata, sostiene y protege, particularmente, -para el libre ejercicio de su culto -público, y todos los habitantes de la confederación -le tributan respeto, sumisión y obediencia»<a name="FNanchor_26_26" id="FNanchor_26_26"></a><a href="#Footnote_26_26" class="fnanchor">[26]</a>.</p> - -<p>Estas disposiciones constitucionales que se -completan con las de los artículos 64, incisos -19-20, y 83, inciso 8 (67, inc. 19-20, y 86, inc. 8 de -la actual), han sido combatidas aun por autores -de espíritu religioso como Estrada, que encuentra -que á guisa de libertades, el estado toma á la -religión mucho más de lo que da<a name="FNanchor_27_27" id="FNanchor_27_27"></a><a href="#Footnote_27_27" class="fnanchor">[27]</a>. No hay -para qué recordar todo lo que los enemigos de -la iglesia dicen sobre ellas.</p> - -<p>Á nuestro fin, baste establecer dos proposi<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>ciones: -la primera es que, cualquiera sea la interpretación -y el sentido que se dé á las disposiciones -constitucionales, no puede hablarse de -religión de estado, desde que cosa semejante -sería sostener el absurdo de una persona jurídica, -sér de abstracción, teniendo conciencia y -religión. La segunda es que, para un país que -deseaba inmigración sin distinguir religiones -de los inmigrantes y que prometía la igualdad, -convenía que las disposiciones que á la religión -se referían, fueran lo menos prohibitivas posibles. -De ahí resultó que al mismo tiempo que -se imponía el sello de autoridad á los artículos -á que hemos referido, el espíritu de tolerancia, -dictara también los artículos 14 y 20 en los que -se declaraba la libertad de cultos para nacionales -y extranjeros.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>En cuanto á su bondad política, la Constitución -de 1853 que con pequeñas modificaciones -nos rige, será discutida, tal vez reformada por -errónea ó anticuada, tal vez conservada por acertada -y fácil de acordar con los tiempos ac<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span>tuales. -Está ello fuera de nuestro estudio. Más -en lo que á formación de la nacionalidad se refiere, -fué buena por una razón fundamental: no -es un código de restricciones; es un código de -libertades y derechos: acordó derechos y libertades -como no los acordaba en esa época constitución -alguna; aseguró la paz, la libertad, los -derechos todos á nacionales y extranjeros. Hasta -recordó al indio... Era propicia para ser la -ley fundamental del pueblo donde debían encontrarse -representados con el tiempo cien pueblos -diversos, disputándose el derecho de moldear -la nueva nacionalidad que nacía. Tomada -desde este punto de vista no se puede dudar de -que fué buena, más aun en teoría que en la -práctica; teóricamente, porque es de sentido -común que el individuo que encuentra en el -país donde va á establecerse tantos derechos -como en el suyo y más facilidades de trabajo y -vida, servirá de propagandista y atraerá más -extranjeros. Prácticamente, porque á pesar de -las irregularidades cometidas en la aplicación -de sus principios, lo cierto es que facilitó, con<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span> -otras circunstancias coadyuvantes, la inmigración -y que es á la inmigración que produce y -que deja descendientes que producen en todas -las esferas de la actividad á quien se debe en -gran parte el adelanto argentino.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span></p> - -<h2 id="CAPITULO_II">CAPÍTULO II<br /> - -<span class="small smcap">1869: el primer censo nacional</span></h2> - -<div class="blockquote"> - -<p>1. La sociedad argentina de 1869. Medidas protectoras -de la inmigración. La formación de la raza y factores -que contribuyen.—2. Los progresos; la libertad -de imprenta; la tendencia hacia la <i>desespañolización</i>.—3. -Cambios políticos; situación económica.—4. -Vías de comunicación.—5. Agricultura: ganadería: -otras industrias. Comercio.—6. Consecuencias institucionales.—7. -Conclusión.</p> - -</div> - -<p class="blanc-line">1. Dieciseis años después de dictada la constitución -para la Confederación Argentina, el -primer censo nacional demostró con sus cifras, -el exponente en cuanto á población, del grande -adelanto que dieron á esta tierra las seguridades -y libertades ofrecidas á nacionales y extranjeros, -la paz y la justicia para todos.</p> - -<p>Ese período de dieciseis años es pequeño, -extremadamente pequeño en la historia de un<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span> -pueblo cuyos orígenes sean remotos y cuya -complexión orgánica responda á sólidas bases. -Mas es un período grande para un pueblo incipiente, -nacido en el ayer. En esos pocos años la -nación hace grandes progresos, sufre transformaciones -notables, cambia de traje. Es verdad -que el cambio y los progresos no se presentan -en todo su territorio de un modo semejante. -Más aun, es sabido que las diferencias en los adelantos -son grandes entre Buenos Aires y Jujuy, -por ejemplo. No importa; existen progresos que -llegan al mayor grado en la capital, y los progresos -de la capital, pueden tomarse como próximos -cambios en toda la nación.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>La ciudad cabeza aumenta, crece desmesuradamente, -y da motivo á la afirmación tantas veces -traída y llevada del peligro é inconveniente -de la cabeza enorme con cuerpo pequeño. Y ya -que esta afirmación vulgar se presenta, diré al -pasar dos palabras sobre ella. Se dice que la -grande ciudad con civilización adelantada, con -comodidades á que permanece ajeno el resto del<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span> -territorio, con abundancia de oficios que retienen -la inmigración impidiéndole desparramarse -por los campos, es un grave inconveniente que -retarda el progreso general del país, en beneficio -sólo de la ciudad. Yo no creo en ese inconveniente; -más aun, creo que los males que tal -situación acarrea son pasajeros, en tanto que sus -beneficios son positivos. Las grandes ciudades -son como los grandes focos que irradian luz en -derredor. La civilización limitada en un primer -momento á un pequeño pedazo de terreno, -cuando éste no pueda contener la población que -afluye, la obligará á extenderse, á formar nuevas -ciudades ó nuevos pueblos, los que á su vez -facilitarán el originarse de establecimientos -agrícolas y ganaderos en su vecindad. Sin Buenos -Aires no se explicarían La Plata y Bahía -Blanca, ni los cien pueblos que circundan á la -gran metrópoli. La civilización se extenderá de -este modo, quizás en una forma más lenta, -pero indudablemente de un modo más firme.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Hecha la digresión volvamos á nuestro camino.<span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span> -Veamos el estado de la formación de la raza, el -factor étnico, y relacionémoslo con el estado -general de los progresos argentinos en aquellos -años, que estudiaré sintéticamente.</p> - -<p>La convicción de la necesidad de unir la sangre -de la nueva nación, á la sangre de las naciones -viejas, y de completar el futuro individuo argentino -agregando elementos de las naciones formadas -siglos antes, permaneció latente como la -semilla que espera en tierra propicia, y tan pronto -como la piedra que lo impedía, representada -aquí por Rozas, fué sacada del camino, la semilla -fecundó y el nuevo árbol dió frutos gratos.</p> - -<p>Las nuevas medidas tendientes á favorecer la -inmigración, partieron del estado de Buenos -Aires por un lado, de la Confederación Argentina -por otro, mientras permanecieron separadas; -de la Nación Argentina, cuando la unión -nacional se consolidó.</p> - -<p>Del estado de Buenos Aires ó sus habitantes -son estas iniciativas<a name="FNanchor_28_28" id="FNanchor_28_28"></a><a href="#Footnote_28_28" class="fnanchor">[28]</a>:</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span></p> -<p>Ley de 1854, que creó la comisión de inmigración -y estableció la exención de derechos á -los buques que trajesen 50 inmigrantes ó más.</p> - -<p>En 1856, un grupo de ciudadanos distinguidos -se encarga de ayudar á los inmigrantes en sus -primeros días de patria nueva; solicita y obtiene -del gobierno, local para albergar á los inmigrantes -recién llegados que lo necesitaran; por -susbcripción reune fondos para alimentarlos, -obtiene una subvención del gobierno, y bajo el -nombre de «Asociación filantrópica de inmigración, -auxiliada y bajo la protección del superior -gobierno del estado de Buenos Aires», que -adoptó á poco de constituída, contribuyó grandemente -á facilitar y favorecer la inmigración. -Nacionalizada en 1862, llevó su existencia hasta -1869, en que fué reemplazada por la comisión -central de la inmigración.</p> - -<p>Las clases no pudientes del pueblo de Buenos -Aires tampoco permanecieron ajenas á las de<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span>mostraciones -en favor del extranjero: deseaban -su venida, le esperaban, le agasajaban; no importaba -que el inmigrante viniera á Buenos Aires -ó á la confederación: de cualquier modo llegaba -á la patria próxima á constituirse, á trabajar -en ella, á formar colonias agrícolas. «No son -sólo las autoridades constituídas—dice un autor -de la época—y la voz de la prensa sudamericana -que apoyan con todos sus esfuerzos la realización -de un vasto plan de colonización agrícola; -la población entera favorece la ejecución de este -proyecto por manifestaciones inequívocas. Hemos -sido testigos de las demostraciones de fraternal -simpatía que se prodigaron á un convoy -de doscientas familias destinado á las colonias -del señor Castellanos; á su llegada á Buenos -Aires estas valientes personas se vieron objeto -de una verdadera ovación. Por un acuerdo perfecto -de franqueza y amenidad, por completo -en las costumbres americanas, parecía querer -borrarse en el espíritu de los recién llegados, -las últimas tristezas que podían alimentar -aun en el recuerdo de la vieja patria. Sería ne<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span>cesario, -seguramente, citar el nombre de cada -habitante de la ciudad, si se quisiera mencionar -todos los actos de generosa hospitalidad que -señalaron aquel día; nos contentaremos con -recordar en esta obra al del señor Rams, ciudadano -de Buenos Aires, quien haciendo un -noble uso de su afortunada posición, hizo distribuír -á los colonos, cigarros, confituras y refrescos -de toda especie»<a name="FNanchor_29_29" id="FNanchor_29_29"></a><a href="#Footnote_29_29" class="fnanchor">[29]</a>.</p> - -<p>Por su parte, la Confederación Argentina no -procedió de otro modo; la prueba está en los -decretos destinados á cumplir los mandatos de -la Constitución al respecto; está en los nombramientos -de cónsules, los tratados comerciales -con naciones de América y Europa; está en la -creación de un premio á la mejor memoria sobre -clasificación y distribución de tierras públicas; -en la concesión del ferrocarril del Rosario á Córdoba; -está, para no citar más, en el encargo -dado á Moussy, de la descripción de la Confederación -Argentina, á fin de que en todas par<span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>tes -pudieran tenerse noticias de estas tierras; -en la indemnización á los extranjeros de los perjuicios -sufridos en las guerras civiles, y sobre -todo en la buena acogida que recibieron los proyectos -colonizadores de Brougues y Anchorena, -en los que el gobierno nacional se responsabilizó -por las obligaciones respectivas contraídas -por los de Corrientes y Santa Fe.</p> - -<p>Nuevas leyes, decretos, contratos, aparecen -con iguales móviles, cuando Buenos Aires y la -confederación formaron un solo país; resoluciones -de esta índole son las leyes de 1862, autorizando -el poder ejecutivo para celebrar contratos -sobre inmigración extranjera, con facultad para -conceder beneficios; la de libre introducción de -los equipajes de los inmigrantes, en 1863, que se -establece y conserva después en la ley de aduana; -la creación de la «Comisión protectora de -la inmigración», y en fin, muchas otras resoluciones -de semejante especie, hasta la creación, -en 1869, de la «Comisión central de inmigración», -de cuya obra nos ocuparemos después.</p> - -<p>Es claro que todas estas resoluciones reali<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span>zadas -en los hechos, en todo ó en parte tenían -forzosamente que facilitar la llegada de los extranjeros -que adhiriéndose á la nueva patria, -darían á ella su sangre y su trabajo.</p> - -<p>Cada nación, con sus hijos mandaba su espíritu; -con su fuerza económica, su fuerza moral; -allí donde ellos llegaban, traducían sus ideas en -hechos y removían el espíritu; las regiones preferidas -cambiaban de aspecto más pronto, las -rezagadas cambiarían después. La entrada de -inmigrantes que era de 1500 en 1854, alcanzaba -tres años después á 4950, llegados en 1857; á -6300 en 1861, á 11.600 en 1864; á 29.000 en 1869. -En estos totales, los italianos ocuparon durante -todo este período el primer lugar; correspondiendo -á aquella nacionalidad, siete décimos de -los llegados cada año; habían desalojado á los -españoles: la ciudad capital les contaba en gran -número; en 1856, en sus 91.395 habitantes, contaba -con 10.279 italianos; su número siguió -creciendo y en 1869, el censo dió 41.957 italianos -para una ciudad de 177.787 habitantes, y -71.442 para toda la nación cuya población era<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span> -de 1.877.490 habitantes (contados 41.000 argentinos -residentes en el extranjero). En aquel año -llegaron de esa nacionalidad 21.419 individuos.</p> - -<p>Su número fué proporcionalmente tan grande, -que algunos espíritus timoratos de pocos -alcances, creyeron ver en esa abundancia un -peligro que se expresó en el diario de la época -<i>Los intereses argentinos</i>; campaña anti-italiana -efímera que murió al nacer, siendo destruída -en sus comienzos, entre otras tantas, por la palabra -incisiva de Héctor Varela<a name="FNanchor_30_30" id="FNanchor_30_30"></a><a href="#Footnote_30_30" class="fnanchor">[30]</a>. El peligro que -la educación italiana pudiera traernos y que las -ideas monárquicas pudieran infiltrarse, no fueron -más que alucinaciones; no lo fueron en -cambio las colonias agrícolas, la población -numerosa, las artes y las ciencias. Y es desde -1859, dato curioso, que los compatriotas de Colón -monopolizan el cabotaje<a name="FNanchor_31_31" id="FNanchor_31_31"></a><a href="#Footnote_31_31" class="fnanchor">[31]</a>. Viviendo vida<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span> -argentina, no olvidaban la patria, y mantenían -el recuerdo y la unión de sus connacionales -agrupándose en sociedades y fundando diarios: -en 1869, los italianos tenían dos diarios -<i>La Nazione Italiana</i> y <i>Eco d’Italia</i>.</p> - -<p>España, no obstante la tendencia á la <i>desespañolización</i>, -que mostraban sus antiguas colonias -de aquende los mares y de la que más -adelante nos ocuparemos, seguía suministrando -hijos á la Argentina, brazos á la agricultura -y... criados á las familias pudientes. Es un error -el que expresa Daireaux<a name="FNanchor_32_32" id="FNanchor_32_32"></a><a href="#Footnote_32_32" class="fnanchor">[32]</a>, cuando al referirse -á 1868, á las grandes afluencias de extranjeros, -dice que la inmigración menos poderosa era la -española; lejos de ello, ocupaba el primer lugar -después de la italiana, como lo siguió ocupando -en adelante con excepción de los años -1872, 1881 y 1890 en que fué superada por la -francesa. Es fácil comprobar tal cosa, con las<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span> -cifras de la estadística de la oficina de inmigración.</p> - -<p>Más, la sangre española no modificó el carácter -étnico argentino; contribuyó más bien á -mantenerlo tal cual era, demorando la transformación; -á pesar de la «oposición que los sucesos -revolucionarios debían convertir en aversión -y degenerar por desplazamiento de aquélla, en -prurito de imitación excluyente de las ideas de -la metrópoli», también es cierto que «no se -elimina por la sola fuerza de la voluntad lo que -arrastra la sangre ó está adherido á la estructura -íntima del nervio»<a name="FNanchor_33_33" id="FNanchor_33_33"></a><a href="#Footnote_33_33" class="fnanchor">[33]</a>. Y es así que el hispano -continúa su dominio en la raza á pesar de la ruptura -de vínculos políticos, y sus hijos venidos á -estas tierras son como los enviados á mantener -las tradiciones seculares de todo género. Y en -la pereza, en la fácil palabra, en el valor, en la -tendencia religiosa, en las formas arquitectónicas -de las ciudades, España conserva su poderío<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span> -que durará mucho aún, aunque el transcurso -del tiempo pueda reducirlo á la expresión más -abreviada del resumen.</p> - -<p>En cuanto á las industrias, á las invenciones -é ideas que forman la base de los adelantos del -país, forzoso es confesarlo: ni los grandes establecimientos -industriales, ni las artes, ni la ciencia, -ni los ferrocarriles, ni los tramways, ni los -puertos deben nada á esta inmigración, apta para -recibir y adoptar los inventos y las máquinas y -las faenas, pero que nada da de por sí en aquella -materia. Quizás sea debido á esta causa y á -este factor, que mientras en Europa los grandes -inventos y descubrimientos se hacen comunes -por su abundancia, y Estados Unidos compite -con ventaja con la Europa toda, Sud América nada -da de por sí, á pesar de la inteligencia reconocida -de sus hijos, y que el único descubrimiento -de importancia realizado por un sudamericano, -la dirección de los globos, pertenezca -precisamente á un hijo de la única nación -no hispánica de Sud América.</p> - -<p>Los franceses por su parte, habían dado un<span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span> -buen contingente aun en la época de Rozas, y -conservaron en adelante el tercer puesto en -cuanto á número de inmigrantes, llegando á -ocupar el segundo en las épocas que hemos -señalado al hablar de la inmigración española; -los 276 llegados en 1857, son en 1869, 1465, -es decir casi seis veces más. Muchos de ellos -permanecían en la ciudad de Buenos Aires; -en una estadística de 1856, Buenos Aires tenía -91.395 habitantes, de los cuales 9489 eran -franceses, y solamente 5702 españoles. Y las ideas -francesas también se expandían y se expandía su -idioma, base de toda enseñanza adelantada<a name="FNanchor_34_34" id="FNanchor_34_34"></a><a href="#Footnote_34_34" class="fnanchor">[34]</a>. -Los franceses no eran sólo agricultores; los había -también hombres de letras y artistas, hombres -de pensamiento y acción, hombres de comercio -é industriales: Bonpland, de todos conocido, -y Moussy autor de la <i>Geografía de la confederación</i>, -tantas veces citada en este trabajo, y de la -<i>Memoria histórica sobre la decadencia y ruina de -las misiones jesuíticas del Río de la Plata</i>; el almi<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span>rante -Mouchez, autor de las obras náuticas, -aunque sólo fuera visitante; educacionistas como -Jacques, Larroque, y Peyret; agricultores -como Brougues y Lelong, é industriales como -Hileret, el de los ingenios tucumanos, Sansinena, -Prat, el de la tintorería, Godet, fabricante de -chocolate, Molet, de conservas alimenticias, -Berthe, destilero, Lavigne, fabricante de aceite, -Bieckert, cervecero... Y las colonias de vascos -franceses y las tiendas principales, acumulaban -materiales para la nueva nación, por más -que durante algún tiempo continuaran formando -colonias separadas del resto de la población, -y unidas en el recuerdo de la lejana -patria, y contribuyera á ello, la aparición de -periódicos escritos en la lengua nativa, muchos -de éstos suprimidos ó desaparecidos, otros -conservados como el <i>Courrier de la Plata</i>, nacido -en 1865 y núcleo de la tradición francesa en el -Río de la Plata<a name="FNanchor_35_35" id="FNanchor_35_35"></a><a href="#Footnote_35_35" class="fnanchor">[35]</a>.</p> - -<p>Después de Francia, los países que más con<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span>tribuían -á poblar estas tierras eran Gran Bretaña, -Austria, Suiza, Alemania y Bélgica, cada -una trayendo en sus hijos sus caracteres, su inteligencia, -sus particularidades.</p> - -<p>La inmigración inglesa y alemana merece recuerdo -especial; la inglesa sobre todo, más que -por el número de sus súbditos que es relativamente -insignificante, por los capitales que aportaron -y que se fijaron en el país y por las nuevas -industrias que introdujeron; es así que al hablar -de ellas, se puede recordar el establecimiento -de los ferrocarriles norte (1861), sud (1863) y central -argentino (1863), la compañía de minas de -San Juan (1863), la fábrica de Liebig (1864), el -ferrocarril Buenos Aires Ensenada (1865), enfín, -el nombre del alemán Felipe Schwarz que establecido -en Buenos Aires en 1859, efectúa la primera -construcción en el país, de un navío de vapor, -para navegación de los ríos interiores.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span></p> -<p>Aunque las estadísticas sean escasas y los -datos locales deficientes, conviene transcribir -aquí el cómputo de la población nacional y extranjera -y de la distribución geográfica, que nos -da Moussy, interesante y útil como término de -referencia con el de 1869.</p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Cómputo de la Población"> -<tr> - <td class="tdc">Provincias</td> - <td class="tdc">Extranjeros<br />en 1857</td> - <td class="tdc">Cifra<br />en 1857</td> - <td class="tdc">Total<br />en números<br />redondos<br />en 1860</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Entre Ríos</td> - <td class="tdr2">12.044</td> - <td class="tdr1">79.282</td> - <td class="tdr">82.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Corrientes</td> - <td class="tdr2">2.006</td> - <td class="tdr1">85.447</td> - <td class="tdr">86.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Santa Fe</td> - <td class="tdr2">4.304</td> - <td class="tdr1">41.261</td> - <td class="tdr">43.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Córdoba</td> - <td class="tdr2">380</td> - <td class="tdr1">137.079</td> - <td class="tdr">140.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">San Luis</td> - <td class="tdr2">153</td> - <td class="tdr1">37.602</td> - <td class="tdr">38.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Mendoza</td> - <td class="tdr2">3.181</td> - <td class="tdr1">47.478</td> - <td class="tdr">49.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">San Juan</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdr">50.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">La Rioja</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdr">34.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Catamarca</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdr">60.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Santiago del Estero</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdr1">77.575</td> - <td class="tdr">80.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Tucumán</td> - <td class="tdr2">273</td> - <td class="tdr1">84.044</td> - <td class="tdr">85.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Salta</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdr">70.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Jujuy</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdr">33.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Buenos Aires</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdc">?</td> - <td class="tdr bb">330.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl ti3">Total</td> - <td></td> - <td></td> - <td class="tdr">1.180.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Indios del Sud</td> - <td></td> - <td class="tdr1">10.000 ?</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl"> — del Norte</td> - <td></td> - <td class="tdr1 bb">20.000 ?</td> - <td class="tdr">30.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Indios de la Patagonia</td> - <td></td> - <td></td> - <td class="tdc bb">?</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl ti3">Total</td> - <td></td> - <td></td> - <td class="tdr">1.210.000</td> -</tr> -</table></div> - -<p class="blanc-line">Todos estos elementos debían traer en el<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span> -transcurso de algunos años grandes cambios; -un día sería una nueva idea, un edificio de formas -distintas, el de más allá una industria nueva; -así de continuo, en modo que cuando se efectúa -el censo de 1869, la población y los caracteres -generales del país habían cambiado; el carácter -hospitalario de la familia colonial, debía continuar, -continúa todavía sobre todo en las provincias; -el gaucho con sus caracteres raros, -mezcla de menestral y del peregrino de la edad -media, como lo ha considerado un distinguido -autor, atravesaría los años, cambiaría posiciones, -mas seguiría existiendo; la haraganería, -que ya en 1853 había hecho fortaleza principal -en los empleados de las oficinas públicas<a name="FNanchor_36_36" id="FNanchor_36_36"></a><a href="#Footnote_36_36" class="fnanchor">[36]</a>, seguía -conservando su sitio inexpugnable en 1869, -lo conservaría en 1880, sería dueña de sus hombres -en 1895, cuando el censo revelara cómo había -extendido sus fronteras, y el primer centenario -de la revolución, invencible en sus asientos -la encontraría.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span></p> -<p>La cria del ganado, que tanto papel desempeñara -anteriormente, continuaba predilecta, sobre -todo en un principio. Los extranjeros mismos, -en algún número se dedicaban á ella, abandonando -el comercio<a name="FNanchor_37_37" id="FNanchor_37_37"></a><a href="#Footnote_37_37" class="fnanchor">[37]</a>.</p> - -<p class="blanc-line">2. Pero los cambios de costumbres también -son grandes aun en los detalles, y este hecho curioso -lo señala: la siesta, la famosa siesta colonial, -desaparece en el Rosario en 1864, debido al -trabajo y á las ideas y costumbres traídas por -el elemento extranjero<a name="FNanchor_38_38" id="FNanchor_38_38"></a><a href="#Footnote_38_38" class="fnanchor">[38]</a>. En las ciudades en -que el incremento de la población extranjera -no ha sido tan considerable, aquélla se ha mantenido -más tiempo y en algunas se mantiene aún.</p> - -<p>Se introducen métodos nuevos para el cultivo -de los campos: las colonias de Santa Fe, Entre -Ríos, Buenos Aires y Corrientes, muestran las -ventajas de la agricultura; los nacionales empiezan -á tener afición á ella; en las ciudades,<span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span> -desde 1856 aparecen las luminarias á gas, los -empedrados adelantan, el valor de la tierra sube, -las modificaciones se propagan al interior, -los capitales afluyen; en 1865 los serenos se declaran -en huelga, «signo de progreso»<a name="FNanchor_39_39" id="FNanchor_39_39"></a><a href="#Footnote_39_39" class="fnanchor">[39]</a>; en -1866, se funda la sociedad rural, de la que es -iniciador con otros, el inglés don Ricardo Newton -que poco antes había inventado los alambrados -y ensayado la introducción de animales finos. -Se le llamó loco porque pretendía con débiles -alambres, sujetar la fuerza de formidables -toros, y gastaba en un carnero traído de afuera, -cinco veces más de lo que gastaría en el mejor -carnero argentino; no importaba, sabía lo que -hacía.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>De los extranjeros que llegaban, muchos quedaban -en las ciudades, algunos avanzaban sobre -el litoral donde otros les habían precedido, otros -pocos se expandían por el resto de la nación; era<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span> -la mayor ó menor facilidad de vida lo que determinaba -sus movimientos. Algunos pensarían retornar -al país de origen, enriquecidos; otros dejaban -aquel pensamiento, se vinculaban, se casaban -con hijas del país, se establecían definitivamente, -daban descendientes argentinos.</p> - -<p>Las uniones naturales entre extranjeros é hijas -del país, eran muy comunes; la reproducción -era abundante; un cálculo de treinta y ocho -años, hecho considerando los libros parroquiales -de Córdoba, ha dado el resultado de siete -hijos para cada matrimonio de blancos<a name="FNanchor_40_40" id="FNanchor_40_40"></a><a href="#Footnote_40_40" class="fnanchor">[40]</a>.</p> - -<p>En el cálculo de matrimonios en el litoral se -llega á que aproximadamente, de cada cien extranjeros -que contraen matrimonio, sesenta y -seis lo hacen con hijas del país y treinta y cuatro -con extranjeras; en el interior, el porcentaje es -mayor.</p> - -<p>Algunos documentos antiguos traen noticias -interesantes á este respecto: como muestra y -confirmación de lo que digo, puedo recordar<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span> -estos datos tomados del registro estadístico para -el estado de Buenos Aires, que dirigió Maeso -primero, y luego Trelles: trae el tomo correspondiente -al primer semestre de 1856 una estadística -de matrimonios de la ciudad de Buenos -Aires por parroquias, estadística primitiva, indudablemente -con errores y de la que se excluyen -del sistema con que se dan los números, los -de la parroquia del Socorro, «por cuanto el señor -cura no los ha enviado en la forma que correspondía». -Para no enumerar todo aquello, -he hecho este resumen:</p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table border="0" cellpadding="2" cellspacing="0" summary="Matrimonios"> -<tr> - <td class="tdc">Matrimonios de</td> - <td class="tdc">argentinos</td> - <td class="tdc">con argentinas</td> - <td class="tdr ti3">125</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con orientales</td> - <td class="tdr">2</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">franceses</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">13</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con francesas</td> - <td class="tdr">57</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con orientales</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con españolas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">italianos</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">19</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con italianas</td> - <td class="tdr">71</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con inglesas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con orientales</td> - <td class="tdr">2</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">españoles</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">23</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con españolas</td> - <td class="tdr">25</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con italianas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">portugueses</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">8</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con africanas</td> - <td class="tdr">1<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span></td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">ingleses</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">3</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con inglesas</td> - <td class="tdr">16</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">alemanes</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">2</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con inglesas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con francesas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">austriacos</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">suizos</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">brasileros</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con brasileras</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">paraguayos</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">orientales</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">7</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con orientales</td> - <td class="tdr">5</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">bolivianos</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">chilenos</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdr">africanos</td> - <td class="tdl">con argentinas</td> - <td class="tdr">1</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">con africanas</td> - <td class="tdr">5</td> -</tr> -</table></div> - -<div class="blockquote"> - -<p>En congregaciones extranjeras 26, entre protestantes, ingleses, -alemanes, americanos y escoceses.</p> - -</div> -<p class="blanc-line">Estos datos son sin duda defectuosos, pero -interesan del punto de vista de la cantidad de -nacionalidades que comenzaban ya á formar la -nueva nación. Y estos matrimonios tienen hijos -que nuestra ley considera argentinos y que lo -son también en sus sentimientos. Pero ¿tienen -los mismos caracteres que tendría la población -si hubiera continuado siendo española ó descendiente -de española? ¿no vale entonces de<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span> -nada la herencia? Indudablemente son argentinos, -pero distintos de los otros; no son ni parecidos -á los primitivos argentinos ni á los compatriotas -de sus padres; tienen de uno y de -otro; el medio los modifica: los cruces los modifican -más; no son, serán; son argentinos en -un sentido; tienden á ser, en otro: su unidad -como raza no está hecha, será, está en el futuro.</p> - -<p>Así se llegó al censo de 1869, hecho bajo la dirección -del señor Diego G. de la Fuente; obra -muy buena; primer censo nacional, cuyo capítulo -de población futura (pág. 22) da esta -curiosa previsión, ejemplo de como el método -estadístico puede algunas veces dar resultados -para el futuro. La República Argentina tendrá -aproximadamente, dice, en 1879, 2.464.000 habitantes; -en 1889, 2.444.000; en 1899, 4.778.000; -en 1909, 6.591.000. Como se ve, el error ó no -existe ó es pequeño y el dato curioso. La ilusión -se perdería si se leyera como se lee poco más -allá, el cálculo para la ciudad de Buenos Aires -en que da para 1909, 650.000 habitantes; por -más que dice como condición, «si se conserva<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span> -en sus límites», y Buenos Aires se ha excedido -y se ha apoderado de los alrededores; pero con -todo, el cálculo resultó reducido en cuanto al -desarrollo de la gran ciudad, como han resultado -todos los que se han hecho sobre dicho crecimiento -para épocas más ó menos distantes.</p> - -<p>Dejando ésto, veamos la estadística de nacionalidades. -Existían dentro de la nación, en la -época del censo, 1.531.360 argentinos y 211.993 -extranjeros divididos como lo expresa el cuadro -siguiente:</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span><br /> -<span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span></p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table class="bigbox" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Censo"> -<tr class="tdc"> - <td class="bb">Distribución<br />Geográfica</td> - <td class="bb">Total</td> - <td class="bb">Argentinos</td> - <td class="bb">Otros hispano<br />americanos</td> - <td class="bb">Brasileros</td> - <td class="bb">Norte-<br />americanos</td> - <td class="bb">Alemanes</td> - <td class="bb">Austriacos</td> - <td class="bb">Españoles</td> - <td class="bb">Franceses</td> - <td class="bb">Ingleses</td> - <td class="bb">Italianos</td> - <td class="bb">Portugueses</td> - <td class="bb">Suizos</td> - <td class="bb">Otros estados</td> - <td class="bb no-br">Africanos</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Buenos Aires</td> - <td>495.107</td> - <td>343.866</td> - <td>12.062</td> - <td>1.118</td> - <td>863</td> - <td>3.192</td> - <td>657</td> - <td>28.534</td> - <td>27.141</td> - <td>9.052</td> - <td>60.686</td> - <td>1.228</td> - <td>2.369</td> - <td>3.672</td> - <td class="no-br">1.067</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Santa Fe</td> - <td>89.117</td> - <td>75.178</td> - <td>1.253</td> - <td>121</td> - <td>76</td> - <td>1.146</td> - <td>27</td> - <td>1.559</td> - <td>1.728</td> - <td>690</td> - <td>4.223</td> - <td>127</td> - <td>2.272</td> - <td>712</td> - <td class="no-br">5</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Entre Ríos</td> - <td>134.271</td> - <td>115.963</td> - <td>5.379</td> - <td>800</td> - <td>39</td> - <td>358</td> - <td>54</td> - <td>3.025</td> - <td>2.421</td> - <td>451</td> - <td>4.258</td> - <td>167</td> - <td>1.020</td> - <td>219</td> - <td class="no-br">117</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Corrientes</td> - <td>129.023</td> - <td>120.198</td> - <td>2.050</td> - <td>3.823</td> - <td>13</td> - <td>118</td> - <td>65</td> - <td>432</td> - <td>462</td> - <td>100</td> - <td>1.513</td> - <td>121</td> - <td>62</td> - <td>45</td> - <td class="no-br">21</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Córdoba</td> - <td>210.508</td> - <td>208.771</td> - <td>381</td> - <td>22</td> - <td>19</td> - <td>67</td> - <td>17</td> - <td>225</td> - <td>262</td> - <td>174</td> - <td>396</td> - <td>10</td> - <td>80</td> - <td>81</td> - <td class="no-br">3</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">San Luis</td> - <td>53.294</td> - <td>52.761</td> - <td>399</td> - <td>6</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>20</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>35</td> - <td>49</td> - <td>3</td> - <td>19</td> - <td>1</td> - <td>1</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">S. del Estero</td> - <td>132.898</td> - <td>132.763</td> - <td>35</td> - <td>2</td> - <td>2</td> - <td>5</td> - <td>1</td> - <td>26</td> - <td>16</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>25</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>7</td> - <td>15</td> - <td class="no-br">1</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Mendoza</td> - <td>65.413</td> - <td>59.269</td> - <td>5.625</td> - <td>9</td> - <td>23</td> - <td>16</td> - <td>2</td> - <td>75</td> - <td>78</td> - <td>11</td> - <td>75</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>6</td> - <td>20</td> - <td class="no-br">4</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">San Juan</td> - <td>60.319</td> - <td>58.007</td> - <td>2.087</td> - <td>1</td> - <td>8</td> - <td>26</td> - <td>3</td> - <td>38</td> - <td>45</td> - <td>26</td> - <td>54</td> - <td>3</td> - <td>6</td> - <td>10</td> - <td class="no-br">5</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">La Rioja</td> - <td>48.746</td> - <td>48.493</td> - <td>216</td> - <td>1</td> - <td>1</td> - <td>3</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>10</td> - <td>11</td> - <td>1</td> - <td>8</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>1</td> - <td>1</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Catamarca</td> - <td>79.962</td> - <td>79.551</td> - <td>270</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>40</td> - <td>11</td> - <td>5</td> - <td>21</td> - <td>12</td> - <td>17</td> - <td>27</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>1</td> - <td>6</td> - <td class="no-br">1</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Tucumán</td> - <td>108.953</td> - <td>108.602</td> - <td>160</td> - <td>8</td> - <td>4</td> - <td>12</td> - <td>1</td> - <td>39</td> - <td>73</td> - <td>3</td> - <td>43</td> - <td>2</td> - <td>6</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br">1</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Salta</td> - <td>88.933</td> - <td>85.959</td> - <td>2.784</td> - <td>7</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>15</td> - <td>2</td> - <td>40</td> - <td>34</td> - <td>5</td> - <td>65</td> - <td>3</td> - <td>9</td> - <td>3</td> - <td class="no-br">7</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Jujuy</td> - <td>40.379</td> - <td>37.353</td> - <td>2.993</td> - <td>1</td> - <td>1</td> - <td>2</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>9</td> - <td>4</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>12</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>1</td> - <td class="no-br">3</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Chaco</td> - <td>45.291</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Misiones</td> - <td>3.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Pampa</td> - <td>21.000</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Patagonia</td> - <td>153</td> - <td>47</td> - <td>1</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>104</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl"> Id. pobl. ind.</td> - <td>23.847</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Ejérci<sup>to</sup>en op<sup>es</sup></td> - <td class="bb1 tdc">—</td> - <td class="bb1">4.579</td> - <td class="bb1">608</td> - <td class="bb1">146</td> - <td class="bb1">5</td> - <td class="bb1">6</td> - <td class="bb1 tdc">—</td> - <td class="bb1">12</td> - <td class="bb1">47</td> - <td class="bb1">79</td> - <td class="bb1">39</td> - <td class="bb1">304</td> - <td class="bb1">20</td> - <td class="bb1">100</td> - <td class="bb1 no-br">338</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl"></td> - <td>1.830.214</td> - <td>1.531.360</td> - <td>35.663</td> - <td>6.065</td> - <td>1.095</td> - <td>4.997</td> - <td>834</td> - <td>34.080</td> - <td>32.382</td> - <td>10.709</td> - <td>71.442</td> - <td>834</td> - <td>34.080</td> - <td>32.382</td> - <td class="no-br">10.709</td> -</tr> -</table></div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span></p> - -<p class="blanc-line">El total de extranjeros que dió aquel censo, -correspondía á una población de 1.830.214. Es -así que la proporción fué de 121 por 1000. Mas, -de aquel número de extranjeros, 28.000 aproximadamente -son hispano-americanos no brasileros, -es decir, de igual sangre que la que aquí se -iba formando. Este número modifica en algo el -porcentaje de individuos de sangre nueva, pero -las líneas generales permanecen las mismas y -los datos citados son suficientes para indicar -cuál podría ser el grado de formación de la raza -y cómo la transformación era desigual, pues -mientras en Buenos Aires la población extranjera -era tan numerosa como se ha visto, en algunas -provincias, San Luis por ejemplo, su número -era tan reducido que podía considerarse -insignificante. Esto quiere decir, que la superposición -ó mejor dicho, la transformación va en -progresión decreciente de la capital al litoral, y -del litoral al interior. No obstante, debe tenerse -presente que en cuanto á industrias, artes y costumbres, -llegaban á algunas regiones, aun cuando -el número de extranjeros fuera escaso; las<span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span> -ideas llevadas por unos pocos, tenían en sí fuerza -expansiva y se propagaban.</p> - -<p>Hay que tener presente que para establecer -la cifra exacta de los individuos de sangre argentina -y los de sangre extranjera, debe recordarse -el número que da la inmigración en los -años anteriores, lo que aumentaría en un 20 por -100 por lo menos, para la ciudad de Buenos Aires -y para el Rosario, el número de los individuos-elemento -extranjero y en un 10 por 100 -para toda la nación. Es verdad, también que en -ese elemento hay mucho español que aunque -con modificaciones impuestas por los tiempos, -trata en su naturaleza de continuar la constitución -étnica argentina de 1853.</p> - -<p>Por otra parte, las condiciones geográficas, -físicas y económicas del país, el camino más -corto de Europa, la mayor población desde siglos -establecida en las regiones del Plata, el -mayor conocimiento de las mismas, la facilidad -de los cultivos, del abundante riego, eran todas -circunstancias que hacían preferir el establecimiento -en las provincias del litoral con relación<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span> -á las del interior. Como era con la inmigración -que los progresos se acentuaban, se explica de -por sí la forma en que ellos se desarrollaron.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>En lo que á educación se refiere, las dos universidades -de antaño, continuaron desempeñando -su cometido, y no obstante las deficiencias -y los malos momentos porque á veces pasaran, -lo cierto es que de sus aulas salían la -mayor parte de los hombres que con su pensamiento -tuvieron influencia en la marcha del -país. En la enseñanza secundaria, este período -cuenta con la fundación del colegio del Uruguay, -la implantación de nuevos métodos, planes y -organizaciones, en todo lo cual descuella la figura -de Amadeo Jacques. Se fundan también -los colegios nacionales de Buenos Aires, Mendoza, -San Juan, Tucumán, Salta y Catamarca. -La enseñanza primaria, encomendada á las provincias -era, tal vez por aquella misma circunstancia, -la más deficiente, aun cuando su existencia -fuera condición para la garantía que la nación -daba y da á las provincias, del libre goce<span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span> -de sus instituciones. Las provincias llenaron -sus deberes como pudieron, y los adelantos en -la materia fueron lentos.</p> - -<p class="blanc-line">2. La libertad de transmitir ideas había impulsado -el desarrollo de las empresas de diarios: -la <i>Ilustración Argentina</i>, <i>Los Debates</i>, <i>La América</i>, -<i>La Nación Argentina</i>, <i>El Nacional</i>, <i>La Reforma -Pacífica</i>, pertenecen á este período; entre -los extranjeros, <i>El Español</i>, <i>La Nazione Italiana</i>, -<i>L’Eco d’Italia</i>, <i>Le Courrier de la Plata</i>; <i>The Standard</i>, -primer periódico inglés que se publicó en -sudamérica, y que tuvo subvención nacional -hasta 1891 y provincial hasta 1869. Del mismo -modo, el periodismo se expandía en el interior: -Córdoba, por ejemplo, tenía varios diarios: <i>El -Imparcial</i>, <i>La Bandera Católica</i>, <i>El Eco</i>, <i>El Diario</i>. -Buenas ó malas, estas publicaciones prueban -por lo menos un hecho: que eran posibles; -y gran adelanto es para un pueblo, la posibilidad -de emitir libremente sus opiniones.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Las ideas generales también cambiaban y se -ansiaba el progreso. La vista de los adelantos<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span> -que los extranjeros traían, y las noticias de que -algunos naturales eran portadores á su regreso -de Francia, Italia ó Inglaterra, causaban admiración. -Se compararía el hábito de trabajo de -los italianos ó suizos, la inteligencia de los franceses, -las máquinas é inventos de los ingleses, -con la nada que el país tenía. Se buscó la causa -de esta inferioridad y se la encontró en aquella -España que no es ciertamente la de hoy. Los -escritores de aquella época pensaron que no le -había bastado mantener siglos enteros á las colonias -en la ignorancia y desprecio; su acción -continuaba porque los argentinos llevaban en -su sangre mucha sangre española; aconsejaron -como supremo remedio la <i>desespañolización</i>. -El país se mantendría en la obscuridad y se revolvería -en luchas sin fin si no se <i>desespañolizaba</i>: -«la España conquistó la América. Los -ingleses conquistaron el norte. Con la España -vino el catolicismo, la monarquía, la feudalidad, -la inquisición, el aislamiento, el silencio, la depravación, -y el genio de la intolerancia exterminadora, -la sociabilidad de la obediencia cie<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>ga. -Con los ingleses vino la corriente liberal de -la reforma: la ley del individualismo soberano, -pensador y trabajador en completa libertad. -¿Cuál ha sido el resultado? Al norte, los Estados -Unidos, la primera de las naciones antiguas -y modernas. Al sur, los Estados Des-Unidos, -cuyo progreso consiste en <i>desespañolizarse</i>»<a name="FNanchor_41_41" id="FNanchor_41_41"></a><a href="#Footnote_41_41" class="fnanchor">[41]</a>. -Aquella obra era cuestión de vida ó muerte. -Había que llevarla á los elementos todos de -la vida, al hogar y á la escuela, á la materia y -al alma. «Es necesario tener muy presente -que la obra de la <i>desespañolización</i> no consiste -solamente en abolir las leyes é instituciones de -la conquista. No es eso sino una parte, que podemos -llamar la desespañolización exterior. La -grande obra, el trabajo magno, consiste en el -nuevo espíritu que debe animar á la nueva personalidad -del americano. La desespañolización -del alma, es pues lo principal»<a name="FNanchor_42_42" id="FNanchor_42_42"></a><a href="#Footnote_42_42" class="fnanchor">[42]</a>. Á España se<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span> -le reputaba la culpable, y procurando explicar -el fenómeno, se llegó á ver que no pudo aquella -nación proceder de otro modo. España no trató -mal á sus colonias y á los habitantes de ella -con un fin de maldad; aun más, este maltrato -no debió parecer tal á los españoles. Y esa sumisión -en cuerpo y alma no era sino la consecuencia -de las ideas dominantes y por hábito -convertidas en principios á los que se les tenía -por verdaderos: desde la caída del imperio romano, -datan las guerras religiosas, con la que -emprendió Clovis para la conversión de los visigodos. -El clero asumía autoridad importante, -que era tomada un siglo más tarde por el clero -católico visigótico; los reyes dieron gran importancia -y autoridad á las decisiones y mandatos -de los concilios, que vinieron á formar -parte de la legislación. Y la guerra mora, de independencia -y religión volvió nuevamente á -hacer que la autoridad de los príncipes y de los -obispos fuera grande. Para triunfar era necesaria -la sumisión á los jefes, sumisión absoluta; -y en cuanto á la sumisión religiosa se encarga<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span>ban -de mantenerla, la religión unas veces, el fanatismo -y la superstición otras<a name="FNanchor_43_43" id="FNanchor_43_43"></a><a href="#Footnote_43_43" class="fnanchor">[43]</a>. Esta obediencia -y superstición, este dominio del espíritu -se grabó en el alma de los hijos y los descendientes -lo heredaron para hacerlo con el -transcurso del tiempo, parte integrante de su -personalidad. El principio dominó en España y -pasó á América donde también dominó. Aquí -mezclóse con otras ideas. Los españoles, aun de -peor ralea, creyéronse amos de los nativos y -comenzó la lucha sorda unas veces y tempestuosa -otras, que debía, convertida en factor preponderante, -decidir la lucha emancipadora. Mas -la sumisión espiritual dominó, atravesó la época -de Rozas y dominaba después; en las otras -naciones de América siguió con mayor ó menor -potencia, según las circunstancias favorables ó -contrarias; en algunas, domina quizás en la actualidad; -pero en todas originaba la expresión -de pensamientos é ideas, y adquiría fuerzas la<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span> -afirmación de que «<i>la emancipación del espíritu</i>, -ese es el gran fin de la revolución hispano-americana... -La civilización española consagraba y -mantiene todavía en la península el principio -contrario. Toda ella reposaba sobre la base de -la esclavitud del espíritu humano. La política y -la religión, la legislación y las costumbres anonadaban -al hombre, como sér inteligente y como -sér moral, porque el poder absoluto no podía -existir sino sobre ese aniquilamiento. Jamás -se ha visto en el mundo cristiano un poder -espiritual más fuertemente organizado, más -omnipotente, más completo, más invasor, más -voraz, más universal que el poder constituído -en la monarquía española: el hombre le pertenecía -completamente, sin excepción. No tenía -iniciativa ni espontaneidad y sus facultades intelectuales -sólo podían concebir las ideas que -aquel poder le transmitía; pero sin dar al hombre -el derecho de juzgarlas; su corazón sólo -podía adherir... la verdad estaba prescripta de -antemano... los sentimientos, las afecciones tenían -también su ley... una ley arbitraria, que<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span> -no era otra que la voluntad de los hombres que -tenían el privilegio de administrar el poder espiritual»<a name="FNanchor_44_44" id="FNanchor_44_44"></a><a href="#Footnote_44_44" class="fnanchor">[44]</a>. -Aquellos hombres que deseaban un -país libre y grande, en quienes la vida del campo -y las luchas civiles habían exaltado el sentimiento -del valor, al ver que los hechos y la historia -de los hechos señalaban á España como -causa dominante del malestar, quisieron, no -por rencor sino por patriotismo, <i>desespañolizarse</i>; -no odiaron á la nación española sino á los -métodos de gobierno, y no tendrían sus hijos -inconveniente, cuando el sistema cambió aun -en España, en recibir con los mayores afectos á -la representante del trono español, al que tanta -culpa se le daba en nuestras desgracias.</p> - -<p class="blanc-line">3. El período político transcurrido desde 1853 á -1869, comprende la separación de la provincia -de Buenos Aires del resto de las provincias; -la sanción de la constitución nacional de 1860, -la reforma de 1866, la presidencia del gene<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span>ral -Mitre y el comienzo de la de Sarmiento.</p> - -<p>El rechazo del acuerdo de San Nicolás por -Buenos Aires, dió motivo á la lucha próxima. -Urquiza intentó imponerse; lo consiguió en un -principio. La tea incendió. Mitre levantó las -milicias contra «el nuevo tirano»; se desconoció -toda autoridad nacional y se retiró á Urquiza -el encargo de mantener las relaciones exteriores. -En 1854 se sancionó la constitución provincial -para Buenos Aires, y la separación se -mantuvo hasta después que las batallas de Cepeda -y Pavón, sirviendo de derivativo á las energías -nerviosas y á los enconos, permitieron tratar -la cuestión con razones más estudiadas y en -términos más pacíficos.</p> - -<p>En 1859 la convención de Buenos Aires propuso -las reformas que creía necesarias á la constitución -de 1853.</p> - -<p>Las reformas que se sancionaron fueron de -poca importancia no alterando las líneas generales -de aquella y consistieron en la determinación -de residencia de las autoridades nacionales -en la ciudad que se declarare Capital de la Repú<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span>blica -por una ley especial del Congreso, previa -cesión de la provincia á que pertenezca el territorio -á federalizarse; en resoluciones respecto á -derechos de exportación y comercio, á la libertad -de los esclavos que por cualquier modo se -introdujeren en la república; á la prohibición de -las ejecuciones á lanza y cuchillo; á la libertad -de imprenta, á las cuestiones de competencia de -la suprema corte, y algunas otras más. Se aclararon -principios contenidos en la constitución -y se buscaron soluciones á algunos reclamos -posibles entre la provincia de Buenos Aires por -un lado y la Confederación Argentina por el -otro.</p> - -<p>En cuanto á la reforma de 1866 consistió sólo -en la supresión de la cláusula que determinaba -entre los fondos del tesoro nacional los derechos -de importación y exportación sólo hasta 1866; -quedó establecido que aquella contribución correspondiera -siempre al tesoro nacional. Y como -consecuencia, la supresión en el inciso 1<sup>o</sup> del artículo -67, la parte en que atribuía al congreso el -establecimiento de «los derechos de exportación<span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span> -hasta 1866, en cuya fecha cesarán como impuesto -nacional, no pudiendo serlo provincial». -Quedó redactada esta parte así: «establecer -igualmente los derechos de exportación».</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>La vida financiera de una nación contribuye -con notable coeficiente en sus progresos, como -que es la síntesis de la vida económica, base -aceptada por Marx como estructura de la sociedad, -de lo que las instituciones, derecho, religión, -son sólo la superestructura variable con -las variaciones de aquella.</p> - -<p>La vida financiera argentina, sin embargo, no -sería suficiente para darnos á conocer la marcha -de nuestra historia; los progresos y adelantos -argentinos en diversos órdenes de actividad de -1853 á 1869, avanzaron al movimiento financiero -que quedó un tanto en retardo porque las -circunstancias así lo impusieron.</p> - -<p>De 1853 hasta el 1860, la historia financiera argentina -marcha desdoblada en dos: el estado -rico, el hermano mayor, Buenos Aires, por este -lado: la confederación de los otros, por aquél.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span></p> - -<p>El primero no se arredró por los cuantiosos -presupuestos con enormes déficits; no importaba; -las necesidades los exigían y el sentimiento -de la grandeza futura de la patria los autorizaba; -las emisiones de papel moneda y la emisión -de fondos públicos eran cosas que á diario se -sucedían y las resoluciones sobre el modo de -amortización de todo aquello, eran más para el -papel que para ser cumplidas: la lógica de los -sentimientos y el razonamiento de justificación -de que Ribot nos habla en su obra <i>La logique -des sentiments</i>, ocuparía un lugar prominente, -dada su utilidad.</p> - -<p>No obstante se hicieron adelantos y grandes: -bastando para ejemplo, el Banco de la provincia -de Buenos Aires, antigua casa de moneda, que -tuvo gran prosperidad, que prestó grandes servicios -al comercio y que ayudó al estado á desenvolverse -en las redes de deudas y fardos de -papel moneda.</p> - -<p>La confederación por su parte, debió también -pensar en el gran problema, que se presentaba -para ella en las peores condiciones; los grandes<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span> -remedios ideados no siempre atacaron en sus -raíces los grandes males, y por eso fué un fracaso -la famosa junta que se creó para regir todo -lo económico-financiero de la nación, desempeñando -á un tiempo mismo las funciones de -crédito público, contaduría, tesorería, banco -nacional, ministerio de obras públicas, dirección -de correos, intendencia, etc. No dió mayores -resultados la ley de derechos diferenciales, -y Buenos Aires siguió dominando la situación -comercial. El gobierno de la confederación se -encontraba así sin créditos, sin dinero, sin bancos, -sin recursos para accionar: y no podía ser -de otro modo, desde que hoy mismo Buenos -Aires sostiene en gran parte la nación y ayuda -en mucho al sinnúmero de subvenciones que -se otorgan á las provincias. Su aduana, con sus -entradas que le dan <i>diariamente</i> sumas que alcanzan -y pasan de 500.000 pesos moneda nacional, -es una potencia colosal que mantiene en sus -espaldas muchos de los gastos que el progreso -nacional ó el sistema parasitario argentino imponen -á los presupuestos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span></p> - -<p>De 1860 en adelante, Buenos Aires y la confederación -tienen una vida común y como consecuencia, -su historia financiera vuelve á unirse; -hecha la paz, porteños y provincianos juntos -pensaron en lo económico; se reconocieron como -una, las deudas respectivas, se nacionalizó la -rica mina de la aduana de Buenos Aires y se consiguió -dar alguna estabilidad al papel moneda, -fijándole un precio ó por lo menos disminuyendo -su agio.</p> - -<p>Para organizar el tesoro se debió partir literalmente -de la nada. Recuerda el doctor Terry -en su trabajo citado, que el doctor Vélez Sarsfield, -ministro de hacienda en la época, manifestaba -en sus conversaciones particulares, que -el gobierno había encontrado por único numerario -existente en las cajas de la confederación -dos pesos plata.</p> - -<p>Entre empréstitos, garantías, impuestos, mejoraba -la situación, cuando la guerra del Paraguay, -vino á renovar el desequilibrio, siendo necesario -recurrir á nuevos empréstitos. Más este -desequilibrio es inferior al que las luchas inte<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span>riores -causaban, y los dineros que se iban para -defender á la patria, dejarían recuerdos menos -ingratos que los que se habían ido para estériles -luchas intestinas.</p> - -<p>Como síntesis y como prueba de que no obstante -ésto, la marcha financiera era buena, tomo -de aquel trabajo estos datos bien demostrativos -que nos dan también las cifras del estado -económico argentino al iniciarse el año 1869, -época en que se realiza el primer censo nacional:</p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Estado Económico"> -<tr> - <td></td> - <td class="tdc">Renta<br />pesos</td> - <td></td> - <td class="tdc">Presupuesto<br />pesos</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">1863</td> - <td class="tdr">6.478.000</td> - <td class="tdl ti3">1864</td> - <td class="tdr">8.900.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">1868</td> - <td class="tdr">12.496.000</td> - <td class="tdl ti3">1869</td> - <td class="tdr">9.620.000</td> -</tr> -</table></div> - -<p class="blanc-line">Al iniciarse aquel año se tenía pues, por lo menos -dentro de las cosas probables, un superávit -en el presupuesto.</p> - -<p class="blanc-line">4. En lo referente á vías de comunicación, debe -recordarse que en los primeros años de este período, -á las galeras de que hemos hablado en el -capítulo anterior, se agregaron en 1855, las<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span> -«Mensajerías argentinas». Prestó esta empresa -servicios inmensos, unió lugares y sirvió -para la conducción de pasajeros, correspondencia -y noticias con un horario más ó menos fijo -según el tiempo lo permitiera. El sistema se extendió, -y en 1865 eran muchas las empresas de -semejante transporte que existían en la provincia -de Buenos Aires, con nombres particulares -que querrían arrancar alguna evocación: «La -favorecida», «La brisa del desierto», «La protegida», -«Los peninsulares», y así muchas -otras, que sirvieron mientras el ferrocarril no -las substituyó<a name="FNanchor_45_45" id="FNanchor_45_45"></a><a href="#Footnote_45_45" class="fnanchor">[45]</a>.</p> - -<p>Los ferrocarriles, acortando las distancias -desalojaban las carretas. El 30 de julio de 1857, -fué el primer día de júbilo que originó á la Argentina -la locomotora; el servicio de trenes -inaugurado aquel día, sólo recorría 24.000 varas, -del Once á Floresta; en 1860 el espacio cruzado -por los rieles alcanzó á 36 kilómetros; en<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span> -1865 llegaba á Mercedes, en 1866, Chivilcoy también -quedó unido á Buenos Aires y fué entonces -de 134 kilómetros la extensión total de las vías -del ferrocarril del Oeste, al mismo tiempo que el -ferrocarril del Norte permitía desde 1865 trasladarse -sobre sus vías de Buenos Aires al Tigre. Poco -después y mientras se acercaba por el lado de -Buenos Aires el momento en que las vías llegaran -á Chascomús, un suceso de importancia mayor -para la república entera, de importancia inmensa -para el interior, de lujo para el litoral, acaba -de realizarse: en 1870—y llegamos á esta fecha, -adelantándonos un tanto al límite de este capítulo,—Córdoba -y Rosario, las dos ciudades -poderosas, la docta y la laboriosa, quedaban unidas -para siempre por las cintas de acero propulsoras -del progreso. Indudablemente no todas -fueron rosas en estas empresas; los capitales -no siempre abundaron; fué necesario hacer -grandes concesiones de tierras como la que se -hizo á la empresa del ferrocarril de Córdoba al -Rosario; el público tardó en acostumbrarse á los -ferrocarriles, y no sólo en las clases bajas, sino<span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span> -hasta en las cultas; el mismo directorio del primer -ferrocarril tuvo necesidad de ver viajar -ensayando, al doctor Vélez Sarsfield, para animarse -á imitarlo, y que los temores no eran infundados -lo probó el descarrilamiento acaecido -mientras viajaban las personas que lo componían<a name="FNanchor_46_46" id="FNanchor_46_46"></a><a href="#Footnote_46_46" class="fnanchor">[46]</a>. -Y recordemos por fin el notable signo -de progreso que dice Onelli<a name="FNanchor_47_47" id="FNanchor_47_47"></a><a href="#Footnote_47_47" class="fnanchor">[47]</a>: en 1864 acaece -el primer choque de trenes.</p> - -<p>Á este período pertenece también la instalación -de tramways en la ciudad: el primero, accesorio -del ferrocarril del Sud se estableció en -1865; el segundo en 1868, por el ferrocarril del -Norte; poco después, en 1869, don Mariano Billinghurst, -inauguraba el primer tramway urbano.</p> - -<p>El correo estableció el servicio urbano en -1852; se creó en 1862 la dirección general de -correos de la República. El telégrafo llegaba en -1860 hasta Moreno; en 1869 hasta el Rosario.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span></p> - -<p>En fin, débese recordar que también corresponde -á este período, el desarrollo de las comunicaciones -marítimas directas con Europa, debido -á la compañía general de transportes marítimos -creada con capitales franceses.</p> - -<p class="blanc-line">5. En todas las industrias los cambios verificados -en el corto espacio de años fueron grandes, -y puede decirse, en general, que los progresos -seguían á la inmigración, y donde ella se establecía -allí se implantaban aquéllos.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>En agricultura, la investigación general realizada -por la inspección de colonias, permitió la -reconstrucción del cuadro de la superficie cultivada -en la República Argentina en el año 1872. -En un total de 580.000 hectáreas cultivadas en la -república, Buenos Aires cuenta 117.000, es decir, -casi una tercera parte; Santa Fe con 62.548; Entre -Ríos con 34.000; es cierto que Mendoza y San -Juan cuentan también con cifras elevadas, debido -al extenso cultivo de la viña que ya entonces -se hacía en aquellas provincias. Por ser estos<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span> -datos más precisos, los he tomado para referirlos -á la época que trato, pues dos años de diferencia -no pueden alterar profundamente las deducciones -que permiten las cifras comparadas<a name="FNanchor_48_48" id="FNanchor_48_48"></a><a href="#Footnote_48_48" class="fnanchor">[48]</a>.</p> - -<p>La agricultura estaba estrechamente relacionada -á la fundación de colonias; Santa Fe, -Buenos Aires, Entre Ríos y Córdoba vieron surgir -en su territorio numerosas colonias y los -gobiernos se apresuraron á ayudarlas. En Santa -Fe se fundaron con franceses, suizos é italianos, -las colonias Esperanza (1856), San Jerónimo -(1856) y San Carlos (1857) para llegar en 1870 á -contar 31 colonias agrícolas. Buenos Aires, tuvo -por primera colonia á Baradero, en 1856 con -suizos y alemanes y poco después, nueve pueblos -agrícolas, dieron muestra de vida potente. -En Entre Ríos, Urquiza fundó la colonia San -José en 1857 con italianos, franceses, suizos y -alemanes y poco después le siguió Villa Urquiza -(1858) en que se establecieron agricultores -alemanes, franceses, españoles, belgas, italianos<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span> -y suizos juntamente con cincuenta familias argentinas<a name="FNanchor_49_49" id="FNanchor_49_49"></a><a href="#Footnote_49_49" class="fnanchor">[49]</a>. -En Córdoba, la primera colonia, -Tortugas, es de fecha posterior: fué establecida -en 1870; no obstante, la importancia agrícola -de la provincia era ya grande entonces, y -mucha la extensión dedicada á la agricultura; -los alfalfares que introdujera de un modo casual -Patricio Oyolas en 1861, se habían extendido y -comenzaban á adquirir el buen nombre que conservan.</p> - -<p>En el informe del señor Wilken, sobre las colonias -agrícolas que visitó en 1872<a name="FNanchor_50_50" id="FNanchor_50_50"></a><a href="#Footnote_50_50" class="fnanchor">[50]</a>, se encuentran -interesantísimas noticias sobre la vida, -educación, modos y útiles de trabajo de todos -aquellos pobladores; y todas esas gentes de -diversas razas históricas, puestas en contacto -y unidas también á los nacionales, debían forzosamente -producir descendientes con nuevos -caracteres, que heredarían sus costumbres y<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span> -que podrían tener al lado de la inclinación á los -trabajos ganaderos y del sentimiento de desprecio -de la ley, los sentimientos de orden y respeto -y la convicción de que la agricultura puede -ser también fuente de riqueza particular y pública.</p> - -<p>Todo el desarrollo de las colonias está íntimamente -relacionado con las medidas y propósitos -para atraer la inmigración á que antes hemos -hecho referencia.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Los productos de la ganadería mejoraban: -algunos estancieros renovaron las iniciativas -del tiempo de Rivadavia tendientes á mejorar el -ganado con el cruzamiento de otros de clases -superiores, traidos de Europa. En un principio -se tuvo poca confianza y pocos fueron los que -se dedicaron á tal empresa, prefiriendo la mayor -parte dejar obrar á la naturaleza sin preocuparse -del mejoramiento. Poco á poco el ensayo, -que correspondió á algunos estancieros -ingleses establecidos en Buenos Aires, tuvo imitadores -en los argentinos. Por otra parte, el ga<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span>nado -lanar, había mejorado desde 1824, con las -iniciativas de Pinto, Capdevila, Bell, Harrat, -Sheridan. Todo esto permitió en 1859 al gobernador -de Buenos Aires, alabar los adelantos de -la Argentina y alzar en discurso memorable un -himno de felicitación á los <i>pioneers</i> de la agricultura -y ganadería argentina<a name="FNanchor_51_51" id="FNanchor_51_51"></a><a href="#Footnote_51_51" class="fnanchor">[51]</a>.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>No hay datos abundantes sobre las industrias -de la época. No obstante, por los nombres de las -profesiones que da el censo de 1869, como por -algunas investigaciones particulares en determinadas -industrias, puede llegarse á la conclusión -que aun en esa fecha aquellas eran pocas -relativamente y que primaban las que se -referían á alimentación, vestido, construcciones, -talabartería y herrería; y en cada región -las que hacían posibles las circunstancias y la -mejor condición del suelo: en Mendoza y San -Juan la vinícola, en Tucumán la azucarera, etc.<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span> -Más entonces todavía aquellas industrias producían -en reducida escala: así, por ejemplo, hacia la -época del censo, la importación de azúcar alcanzaba -á 22.000 toneladas por año; la de vino á -600.000 hectólitros.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Con todos esos progresos, con la mayor producción, -con las mayores facilidades para las -comunicaciones, con las franquicias constitucionales, -con la afluencia de extranjeros que -dejaban lazos de amistad y relaciones financieras -en Europa, fácil es comprender, que el comercio -nacional y extranjero, interior y exterior, -aumentó considerablemente.</p> - -<p>Las naciones con quienes se comerciaba en mayor -escala, estaban en el siguiente orden: Inglaterra, -Francia, Estados Unidos y España. Es así -que en 1869 pudo considerarse como extremadamente -pequeño el movimiento de navíos efectuado -en 1856 y que había asombrado en aquel -año por su cantidad: llegados 616: salidos 613.</p> - -<p>La profesión de comerciante, contaba entre -las principales, y jóvenes distinguidos no se ru<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>borizaban -porque se les viera midiendo piezas -de género detrás de un mostrador ó dirigiendo -las maniobras de desembarque de los fardos de -mercaderías.</p> - -<p>Este estado de cosas originó diversas leyes y -medidas de gobierno. Dos hay que deben ser -recordadas por su importancia para el comercio -del mundo entero: la ley de 1<sup>o</sup> de septiembre -de 1863, que hizo obligatoria la adopción del -sistema métrico decimal, tan útil y conveniente -que hace cada vez más risible la terquedad anglo-sajona -á su respecto; la segunda es la ley de -1864 sobre patentes de invención, reglamentada -en 1866.</p> - -<p class="blanc-line">6. La constante transformación del país, la llegada -continua de inmigrantes portadores de -ideas, la nueva vida que el país adquiría, hicieron -necesarias nuevas leyes que acordaron con -las nuevas modalidades. Incidentalmente he indicado -ya al hablar de la inmigración, educación, -etc., las consecuencias institucionales que los -cambios originaban. Mas, aun debo recordar el<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span> -hecho de que además de esas leyes especiales se -vió la necesidad de leyes generales, códigos destinados -á regir las relaciones civiles y de comercio.</p> - -<p>Desde el gobierno de Urquiza, se comprendió -aquella necesidad de fáciles compilaciones de -códigos que reglaran derechos; en 1854, por ley -se determina para aquel fin, el nombramiento -de una comisión de jurisconsultos; la constitución -de 1853 y la de 1860, dan al congreso la facultad -de dictar los códigos civil, penal, comercial -y de minería.</p> - -<p>El único que tuvo sanción en este período fué -el de comercio: en 1862 se declaró nacional el -vigente en la provincia de Buenos Aires. Sus -reformas, así como la sanción de los otros códigos -pertenecen á época posterior.</p> - -<p class="blanc-line">7. Entiendo haber aportado suficiente cantidad -de datos para que se admitan como establecidas: -en primer término la rápida transformación del -país en el período de que tratamos; en segundo -lugar, que aquellos cambios y adelantos han<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span> -sido debidos principalmente á la inmigración -europea no española, que llegó en abundancia -á nuestras playas.</p> - -<p>Se nos presenta el país en 1853 como una nación -rutinaria y sin embargo llena de individuos -de grande inteligencia; de sangre ardiente como -lo es la española, llenos de valor y exaltados -en el sentimiento del honor, dispuestos á defenderlo -al primer menoscabo real ó supuesto. Llenos -de alma y al mismo tiempo sometidos de -espíritu, sin darse cuenta de ello. Á fuerza de -sentirse luchadores, pelean y cuando no tienen -enemigos exteriores, los buscan en otras provincias, -en otros partidos políticos y aun en otra -vecindad. Aptos para el trabajo, lo desprecian y -lo dejan á extranjeros, y las ventajas de la industria -es cosa que no los preocupa.</p> - -<p>De continuo llegan extranjeros, individuos de -otras tierras, más acostumbrados al trabajo porque -en su país la vida es más difícil. Se insinúan -en la sociedad, aportan ideas y sentimientos; -la ley de la imitación ejerce función importante. -Se establecen en la capital, en el litoral y co<span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span>mienzan -á llegar al interior. Adquieren vínculos -de familia, con los naturales, transmiten ideas -á sus hijos, que serán modificadas por las de la -otra herencia, por las del medio y la educación. -La ciudad empieza á cambiar de aspecto: hay -mayor luz, hay tramways y empedrados; los -progresos son continuos; el ferrocarril substituye -á la carreta; se fundan colonias, los campos -también cambian de aspecto: el verde claro -de los pastizales, es substituído por el amarillo -de los trigales, ó verde vivo de los campos de alfalfa; -los animales mejoran; las costumbres evolucionan -y la transformación continúa. Arriban -inmigrantes y producen argentinos de la nueva -raza que será. El país se pacifica, y los resultados -del censo de 1869 y de las investigaciones -en los diversos aspectos de la actividad, traen á -los corazones grandes esperanzas y se cree en -la futura realidad de las mejores ilusiones.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span></p> - -<h2 id="CAPITULO_III">CAPÍTULO III<br /> - -<span class="small smcap">1895: EL SEGUNDO CENSO NACIONAL</span></h2> - -<div class="blockquote"> - -<p>1. La sociedad argentina de 1895. Inmigración; medidas -protectoras. La tendencia anti-extranjera. Los -naturalizados.—2. Cambios políticos y situación económica.—3. -Vías de comunicación.—4. Agricultura -y ganadería; otras industrias.—5. Las ciencias -y las artes.—6. La educación é instrucción pública.—7. -La legislación.—8. El socialismo. Conclusión.</p> - -</div> - -<p class="blanc-line">1. El segundo censo nacional se realiza en 1895, -bajo la dirección del mismo doctor Diego G. de -la Fuente que veintiseis años antes había presidido -la confección del primero.</p> - -<p>En esta época se pudo hacer la operación con -mejores elementos: el país se conocía más, las -estadísticas eran llevadas con mayor cuidado, -se habían realizado censos locales en épocas di<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span>versas, -existía mayor facilidad de comunicaciones, -factores todos que ayudaron en la obtención -de buenos resultados.</p> - -<p>Los cambios y transformaciones que el censo -tradujo, admiran, pareciendo imposible que sea -sólo la distancia de veintiseis años la que media -entre la nación como era según hemos tratado -de comprenderla en el anterior capítulo, -y la que las cifras del segundo censo nos -dan.</p> - -<p>Para llegar á penetrar estos cambios, no se -puede tomar simplemente las dos épocas y hacer -comparaciones. Es necesario seguir el desarrollo -cuanto sea posible. Ver por qué se transforma, -cuáles influencias determinan los cambios, -qué orientación dan á las leyes é instituciones -políticas.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>El factor étnico, al que con preferencia se refiere -este trabajo, impone de la causa de muchos -cambios, como afirma el carácter de nacionalidad -por raza en formación. Para que una nacionalidad -tal, adquiera sus modalidades distintivas,<span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span> -son necesarias cantidad de adaptaciones y de -evoluciones.</p> - -<p>Comenzaré pues, por el factor étnico, para -estudiar luego las transformaciones materiales, -relacionando uno y otras con las disposiciones -legales que ha motivado ó que las han favorecido.</p> - -<p>El número total de inmigrantes arribados -por año, que en 1869 era aproximadamente de -38.000, aumentó con variaciones más ó menos -grandes; en 1873 alcanza á 76.000, para disminuir -luego y aumentar de nuevo, pasando por -primera vez en 1885 de 100.000; en 1889 llega á la -cifra de 220.000 y desciende de nuevo: se cuentan -en esta línea los llegados por vía de Montevideo.</p> - -<p>Á los italianos les correspondió siempre el -primer lugar: en 1873, de los 48.000 llegados por -vía de ultramar, 27.000 eran italianos; en 1881, -de 80.000 eran 63.000; en 1889, 88.000.</p> - -<p>Españoles, franceses, ingleses, ocupaban los -puestos siguientes y luego los súbditos de los -países que los ocupaban también en la época -anterior.</p> - -<p>Á todos ellos se agregó una nueva corriente<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span> -de rusos, holandeses, portugueses, norteamericanos -en número que obliga á tenerlos en consideración, -pues que cruzándose con nacionales -y extranjeros de otros países residentes aquí, -tendrían también su parte en la formación del -tipo argentino.</p> - -<p>El gobierno continuó fomentando la inmigración -con medidas de índole diversa: unas veces -se creyó que la espontánea era la mejor, más -económica y más verdadera en el sentido de la -posibilidad de su arraigo en el país; otras, en la -necesidad de la protección amplia, con pasajes, -alimento, tierra garantida; alguna vez se estimó -necesaria la propaganda en Europa y fueron -comisionados con ese fin. El 10 de agosto de -1869 se creó la Comisión central de inmigración, -que duró en su funciones hasta 1874. Sus proyectos, -consejos y resoluciones encontraron -buena acogida y sus planes de colonización recibieron -el apoyo y el concurso de hombres influyentes -de todas las nacionalidades<a name="FNanchor_52_52" id="FNanchor_52_52"></a><a href="#Footnote_52_52" class="fnanchor">[52]</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span></p> -<p>En 1875 se autoriza al poder ejecutivo para -fomentar la inmigración dando tierras y facilitando -el establecimiento de los inmigrantes. En -1876 se dicta la extensa ley de inmigración y -colonización en la que con el convencimiento -completo de la necesidad y conveniencia de la -inmigración, como asimismo con la visión clara -de los medios propios para atraerla, se establecen -disposiciones referentes al régimen administrativo -y las funciones del departamento de inmigración; -á los agentes en el exterior, á las comisiones -de inmigración en las ciudades capitales -de provincia, á las oficinas de trabajo que -debían establecerse en Buenos Aires y en las -capitales donde existiera comisión de inmigración; -al desembarco de inmigrantes, á los buques -conductores de inmigrantes, y beneficios -que se les acordaban; al alojamiento y manutención, -enfín á la internación y colocación, y los -fondos para realizar tales propósitos.</p> - -<p>Nuevas medidas dictadas en 1887 y 1889, completaron -aquellas benéficas disposiciones, con -resoluciones sobre construcción de hoteles de<span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span> -inmigrantes, anticipos de pasajes, propaganda, -etc.</p> - -<p>Es curioso observar, que aun cuando la Constitución -entiende facilitar el establecimiento de -inmigrantes que traigan por objeto no sólo cultivar -la tierra, sino también ejercer las industrias, -etc., la mayor parte de las medidas adoptadas -en esta época, en la posterior y hasta -ahora, relacionan de una manera casi exclusiva -la inmigración con la agricultura y establecimiento -de colonias. La misma ley de 1876 es ley -de inmigración y colonización. Las provincias á -la vez que la nación, en leyes y decretos tienden -á fines semejantes.</p> - -<p>La provincia de Buenos Aires dicta la ley de -egidos, estableciendo formas para la venta de -tierras, y en 1887 tiene origen la famosa ley de -centros agrícolas, tan discutida, tan buena en -abstracto y desastrosa siempre por las facilidades -para negocios pocos limpios. Surgen así en -Buenos Aires pueblos agrícolas que impulsan el -adelanto de la provincia.</p> - -<p>La colonización en Entre Ríos, á su vez hace<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span> -grandes adelantos, y acertadas medidas de gobierno -le permiten presentar en 1895, 176 colonias.</p> - -<p>Corrientes también, desde 1869, toma disposiciones -respecto de la inmigración, con la ley de -tierras reservando lugares para el establecimiento -de colonias agrícolas; en 1876 con el contrato -para el establecimiento de la colonia agrícola -industrial «Corpus», y con el celebrado en -1877 con los señores Firmat, Napp y Wilken -para colonizar Misiones. En 1895 podían contarse -en Corrientes 25 colonias, aunque no todas -hubieran debido su origen á esas disposiciones, -y aunque algunas fueran colonias sólo en el -nombre.</p> - -<p>Santa Fe más que todas, admira con sus progresos. -Sus gobiernos se preocuparon de inmigrantes -y colonias con un empeño digno de los -mejores recuerdos. El señor Alsina en la obra -citada, enumera<a name="FNanchor_53_53" id="FNanchor_53_53"></a><a href="#Footnote_53_53" class="fnanchor">[53]</a> todas las medidas de gobierno -que tienden á la colonización, y á pro<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>tección -de inmigrantes: desde las medidas anteriores -á esta época prohibiendo la venta -de tierra pública en previsión de futuras colonias -(1853), hasta los contratos con Castellanos -ó con Romang, cediendo al primero tierras para -que establezca colonias y construya un ferrocarril, -y vendiéndolas al segundo á condición -de que las pueble con familias agricultoras traídas -de fuera de la provincia; las medidas de -gobierno, ayudando eficazmente á las condiciones -del terreno, han dado á Santa Fe el rango -importante que ocupa como provincia colonizadora -por excelencia y que le permitieron presentar -en 1895, 298 colonias.</p> - -<p>Á las provincias anteriores sigue en importancia -y como consecuencia de la expansión de -las colonias de Santa Fe, la provincia de Córdoba, -que se inició con las fundación de la colonia -«Tortugas» en 1879; dictó en 1871 una ley -que destinó 200 leguas para la inmigración espontánea, -exonerándola de impuestos, facilitándo -semillas á los agricultores, etc., ley que se -completa con la de 1886, que estableció la for<span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>mación -de colonias, concesiones de campos y -solares, facilidades para la adquisición de tierras, -etc. Córdoba tenía en 1895, cerca de 150 -colonias, aunque debamos hacer para esta provincia -también la misma salvedad que hicimos -para Corrientes.</p> - -<p>Recordemos también como resultado de la -expansión santafecina, el comienzo de colonización -en Santiago del Estero, que dió en la -época á que nos referimos, cuatro colonias.</p> - -<p>Todas estas medidas provocaron grandes progresos -en el país y convirtieron extensas regiones -antes incultas, en hermosos prados, fuentes -de riqueza nacional.</p> - -<p>Pero no quiero dejar de repetir mi observación -de que la mayor parte de las medidas gubernamentales -han tendido al establecimiento de -colonias agrícolas y que al atraerse la inmigración -se ha tenido como principal punto de mira -el cultivo de los campos. Cierto es que ese cultivo -es de valiosísima importancia y que representa -un gran factor de riqueza argentina, el que -exige mayores consideraciones, pero es cierto<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span> -también que no es el único. El examen de la vida -argentina y de sus progresos, los revela en -muchas manifestaciones de la actividad. El progreso -y la riqueza no están sólo en las hectáreas -cultivadas. Lo están también en las artes y en -las industrias de toda especie; y bien, las medidas -tendientes á la protección de las industrias -son escasas; para algunas no existen; para otras -los impuestos son exorbitantes; enfín para otras -más, como el laboreo de las minas y el cultivo -de los bosques, no sólo no cuentan con -ninguna protección, sino, lo que es peor, se admite -que sean combatidas indirectamente, como -lo son con los fletes elevados, á tal punto que -se prefiera importar tales productos á elaborarlos -en el país.</p> - -<p>Creo que pueden y deben protegerse las industrias -nacionales con disposiciones correspondientes -á las que se han tomado para la -agricultura. Hay modos más eficaces de protección, -que las exorbitancias aduaneras á los productos -extranjeros, que sólo encarecen la vida. -No son necesarias medidas de proteccionismo<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span> -aduanero para que prosperen las industrias. El -proteccionismo bien entendido debe estimular -y favorecer la industria dentro del país, eximiendo -de impuestos á las máquinas, rebajando -contribuciones, facilitando y favoreciendo la -inmigración apta para esos trabajos, con preferencia -al exceso de impuesto en beneficio de -unos pocos industriales.</p> - -<p>Además de la inmigración que arroja millares -de brazos agricultores é industriales, futuros -padres de individuos argentinos, dos hechos -de suma importancia para la constitución -de la raza argentina registra esta época: el primero -es la constante disminución del elemento -negro. Esta época no hace en ello sino continuar -la anterior. El elemento negro tiende á desaparecer -con gran rapidez: primero las guerras en -que se les hacía servir, después las enfermedades -y pestes que parecían encontrar en ellos buen -material de consumo; los cruces enfín lo han -disminuído hasta casi hacerlo desaparecer. En -1869 era corriente y de muchas veces al día, -ver individuos de color. En la época del se<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span>gundo -censo, como ahora, se pasan días y semanas -sin notar su presencia, excepto para -los <i>habitués</i> á ciertas oficinas públicas, en las que -los restos de la extinguida falange llenan con -gravedad las funciones de porteros.</p> - -<p>El segundo hecho á que entiendo referirme, -es la conquista del desierto, la liberación para -siempre de territorios inmensos sometidos á la -autoridad del indio semicivilizado, que asolaba -sin descanso las poblaciones vecinas y hacía incómoda -y peligrosa la vida en aquellas apartadas -regiones. La conquista del desierto que -terminó el 24 de mayo de 1879, entregó á la civilización -extensas regiones que hoy puebla el -elemento blanco en villas, chacras, estancias.</p> - -<p>La inmigración que aumentaba el número de -habitantes de nuestro territorio, continuó en -este período; la distribución se hizo en la misma -forma y regiones á que hemos referido en -el anterior capítulo; fué así por razones geográficas -y climatéricas fáciles de comprender. Con -ella fué el progreso, y en general sólo existió éste -donde aquella llegó. Digo en general, porque<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span> -hay excepciones, como lo son Mendoza y Tucumán. -En estas provincias los progresos son evidentes, -no obstante que la inmigración europea -fuera relativamente escasa. Mendoza con sus vinos -y Tucumán con el azúcar, han alimentado -industrias de la mayor importancia en que el elemento -nacional ha trabajado grandemente, aun -cuando ciertos procedimientos, ideas ó reformas -correspondan á algunos extranjeros. Las provincias -mencionadas han experimentado así -adelantos que las colocan en el orden del trabajo -en igualdad de condiciones á la capital, provincia -de Buenos Aires y provincia de Santa Fe<a name="FNanchor_54_54" id="FNanchor_54_54"></a><a href="#Footnote_54_54" class="fnanchor">[54]</a>.</p> - -<p>La población aumentó mucho es verdad, más -no todavía en relación con las posibilidades de su -crecimiento. El número absoluto de población -fué en 1869, 1.830.214 habitantes: en 1895, -4.044.911, lo que representa un aumento de 121 -por ciento que si bien es notable en abstracto, -no lo es si se considera que en él está compren<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span>dido -el aumento vegetativo de los nacionales, el -inmigratorio de una poderosa corriente y los -hijos de los inmigrantes. En cuanto al aumento -proporcional es sumamente irregular: desde -Santa Fe con un 346 por mil, la Capital con 255 -por mil, ó Buenos Aires con 199 por mil, hasta -Jujuy con 23 por mil, Santiago con 21 por mil y -Catamarca con 13 por mil, lo cual es realmente -poco.</p> - -<p>Mas adelante, (pág. 140-141) se encuentra un -cuadro semejante al que hice con los resultados -del censo de 1869 (pág. 65).</p> - -<p>Sus cifras revelan la desproporción en el aumento -de población en diferentes regiones; la -zona litoral tiene un aumento de 1.700.000 en -un total de 2.200.000, desproporción enorme -que pone de manifiesto la influencia de la geografía -física en los destinos de un pueblo.</p> - -<p>La importancia numérica de las respectivas -inmigraciones guarda como se ha dicho el siguiente -orden: italiana, española, francesa, inglesa -(hasta 1881 en que es superada por la alemana, -con excepción de alguno que otro año.)<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span> -Siguen luego la austriaca, suiza y belga. Á partir -de 1890 la inmigración rusa adquiere una -importancia grande, tan grande que en años -posteriores lucha hasta con la italiana y española -para lograr los primeros puestos. De tal -influencia corresponderá ocuparnos en el capítulo -siguiente. Inmigración de difícil amalgama, -puede, si logra mezclarse con la población -ya establecida, introducir profundos cambios -en nuestra constitución étnica, que tal vez sean -perjudiciales más que favorables.</p> - -<p>Ya no es posible en la época de que tratamos -seguir á cada nacionalidad para descubrir los progresos -que se le deben. Los extranjeros se incorporan -á nuestra vida y ponen á la Argentina -en la corriente de la civilización europea. Las -industrias, las ciencias, las artes, no se presentan -como exclusiva pertenencia de una ó dos -colonias ó grupos de extranjeros pertenecientes -á algún país: pertenecen á todos, todos traen -algo y los argentinos dan también.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span><br /> -<span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span></p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table class="bigbox" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Censo"> -<tr class="tdc"> - <td class="bb"></td> - <td class="bb">Total</td> - <td class="bb">Argentinos</td> - <td class="bb">Brasileros</td> - <td class="bb">Otros<br />hispano<br />americanos</td> - <td class="bb">Norte<br />americanos</td> - <td class="bb">Alemanes</td> - <td class="bb">Austriacos</td> - <td class="bb">Españoles</td> - <td class="bb">Franceses</td> - <td class="bb">Ingleses</td> - <td class="bb">Italianos</td> - <td class="bb">Suizos</td> - <td class="bb">Rusos</td> - <td class="bb no-br"></td> - <td class="bb no-br">Otros<br />estados</td> - <td class="bb"></td> - <td class="bb">Asiáticos</td> - <td class="bb no-br">Africanos</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Capital</td> - <td>663.854</td> - <td>318.361</td> - <td>1.380</td> - <td>21.640</td> - <td>591</td> - <td>5.297</td> - <td>3.057</td> - <td>80.352</td> - <td>33.185</td> - <td>6.838</td> - <td>181.693</td> - <td>2.829</td> - <td class="no-br">1.257</td> - <td rowspan="24" class="no-br bb1"> - <table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" summary="Llave"> - <tr> - <td class="llave"> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> - <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> - <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> - <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> - <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> - </td> - </tr> - </table> - </td> - <td rowspan="24" class="bb1 no-br">14.778</td> - <td></td> - <td>64</td> - <td class="no-br">176</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Buenos Aires</td> - <td>921.168</td> - <td>636.882</td> - <td>720</td> - <td>13.615</td> - <td>330</td> - <td>3.154</td> - <td>2.458</td> - <td>70.003</td> - <td>35.139</td> - <td>8.764</td> - <td>140.249</td> - <td>2.699</td> - <td class="no-br">2.039</td> - <td></td> - <td>66</td> - <td class="no-br">50</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Santa Fe</td> - <td>397.188</td> - <td>130.701</td> - <td>546</td> - <td>4.617</td> - <td>129</td> - <td>4.475</td> - <td>1.896</td> - <td>21.163</td> - <td>10.272</td> - <td>2.944</td> - <td>109.634</td> - <td>5.522</td> - <td class="no-br">1.099</td> - <td></td> - <td>29</td> - <td class="no-br">102</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Entre Ríos</td> - <td>292.019</td> - <td>128.130</td> - <td>1.102</td> - <td>12.032</td> - <td>73</td> - <td>1.794</td> - <td>2.189</td> - <td>6.421</td> - <td>4.828</td> - <td>660</td> - <td>21.043</td> - <td>2.034</td> - <td class="no-br">10.328</td> - <td></td> - <td>15</td> - <td class="no-br">41</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Corrientes</td> - <td>239.618</td> - <td>217.677</td> - <td>8.977</td> - <td>6.003</td> - <td>16</td> - <td>272</td> - <td>110</td> - <td>1.548</td> - <td>870</td> - <td>162</td> - <td>3.456</td> - <td>86</td> - <td class="no-br">2</td> - <td></td> - <td>7</td> - <td class="no-br">13</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Córdoba</td> - <td>351.223</td> - <td>315.706</td> - <td>92</td> - <td>735</td> - <td>31</td> - <td>1.061</td> - <td>993</td> - <td>5.442</td> - <td>2.747</td> - <td>365</td> - <td>22.230</td> - <td>722</td> - <td class="no-br">290</td> - <td></td> - <td>11</td> - <td class="no-br">25</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">San Luis</td> - <td>81.450</td> - <td>79.327</td> - <td>10</td> - <td>227</td> - <td>4</td> - <td>30</td> - <td>24</td> - <td>573</td> - <td>257</td> - <td>51</td> - <td>809</td> - <td>60</td> - <td class="no-br">1</td> - <td></td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br">10</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Santiago del Estero</td> - <td>161.502</td> - <td>159.195</td> - <td>14</td> - <td>98</td> - <td>1</td> - <td>41</td> - <td>73</td> - <td>451</td> - <td>278</td> - <td>52</td> - <td>1.093</td> - <td>68</td> - <td class="no-br">6</td> - <td></td> - <td>12</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Mendoza</td> - <td>116.136</td> - <td>100.240</td> - <td>24</td> - <td>5.395</td> - <td>27</td> - <td>227</td> - <td>249</td> - <td>1.851</td> - <td>2.467</td> - <td>114</td> - <td>4.148</td> - <td>160</td> - <td class="no-br">18</td> - <td></td> - <td>21</td> - <td class="no-br">9</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">San Juan</td> - <td>84.251</td> - <td>78.929</td> - <td>6</td> - <td>1.581</td> - <td>6</td> - <td>52</td> - <td>36</td> - <td>1.842</td> - <td>737</td> - <td>17</td> - <td>863</td> - <td>71</td> - <td class="no-br">1</td> - <td></td> - <td>47</td> - <td class="no-br">8</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Rioja</td> - <td>69.502</td> - <td>68.666</td> - <td>1</td> - <td>356</td> - <td>2</td> - <td>13</td> - <td>12</td> - <td>89</td> - <td>51</td> - <td>11</td> - <td>238</td> - <td>3</td> - <td class="tdc no-br">—</td> - <td></td> - <td>3</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Catamarca</td> - <td>90.161</td> - <td>89.096</td> - <td>1</td> - <td>276</td> - <td>2</td> - <td>30</td> - <td>21</td> - <td>178</td> - <td>101</td> - <td>14</td> - <td>349</td> - <td>5</td> - <td class="no-br">2</td> - <td></td> - <td>8</td> - <td class="no-br">2</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Tucumán</td> - <td>215.742</td> - <td>205.035</td> - <td>105</td> - <td>652</td> - <td>13</td> - <td>254</td> - <td>176</td> - <td>3.985</td> - <td>1.353</td> - <td>148</td> - <td>2.293</td> - <td>166</td> - <td class="no-br">6</td> - <td></td> - <td>93</td> - <td class="no-br">5</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Salta</td> - <td>118.015</td> - <td>113.477</td> - <td>4</td> - <td>3.029</td> - <td>8</td> - <td>73</td> - <td>55</td> - <td>442</td> - <td>130</td> - <td>13</td> - <td>687</td> - <td>21</td> - <td class="no-br">3</td> - <td></td> - <td>25</td> - <td class="no-br">1</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Jujuy</td> - <td>49.713</td> - <td>45.089</td> - <td>23</td> - <td>3.870</td> - <td>6</td> - <td>19</td> - <td>22</td> - <td>183</td> - <td>84</td> - <td>46</td> - <td>264</td> - <td>6</td> - <td class="tdc no-br">—</td> - <td></td> - <td>7</td> - <td class="no-br tdc">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Misiones</td> - <td>33.163</td> - <td>16.334</td> - <td>11.630</td> - <td>4.227</td> - <td>3</td> - <td>119</td> - <td>12</td> - <td>260</td> - <td>120</td> - <td>23</td> - <td>308</td> - <td>24</td> - <td class="tdc no-br">—</td> - <td rowspan="9" class="no-br bb1"> - <table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" summary="Llave"> - <tr> - <td class="llave"> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> <br /> - <br /> <br /> <br /> <br /> - </td> - </tr> - </table> - </td> - <td rowspan="9" class="bb1">6</td> - <td rowspan="9" class="bb1 no-br">12</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Formosa</td> - <td>4.829</td> - <td>2.392</td> - <td>23</td> - <td>1.806</td> - <td>3</td> - <td>25</td> - <td>145</td> - <td>118</td> - <td>99</td> - <td>3</td> - <td>196</td> - <td>5</td> - <td class="tdc no-br">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Chaco</td> - <td>10.422</td> - <td>7.555</td> - <td>36</td> - <td>804</td> - <td>2</td> - <td>34</td> - <td>174</td> - <td>408</td> - <td>306</td> - <td>49</td> - <td>954</td> - <td>39</td> - <td class="tdc no-br">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">La Pampa</td> - <td>25.914</td> - <td>21.373</td> - <td>14</td> - <td>811</td> - <td>3</td> - <td>61</td> - <td>36</td> - <td>2.919</td> - <td>849</td> - <td>102</td> - <td>602</td> - <td>27</td> - <td class="tdc no-br">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Neuquen</td> - <td>14.517</td> - <td>5.505</td> - <td>1</td> - <td>8.881</td> - <td>4</td> - <td>13</td> - <td>1</td> - <td>41</td> - <td>30</td> - <td>5</td> - <td>29</td> - <td>3</td> - <td class="tdc no-br">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Río Negro</td> - <td>9.241</td> - <td>7.614</td> - <td>1</td> - <td>760</td> - <td>3</td> - <td>48</td> - <td>15</td> - <td>307</td> - <td>143</td> - <td>32</td> - <td>257</td> - <td>25</td> - <td class="tdc no-br">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Chubut</td> - <td>3.748</td> - <td>2.203</td> - <td>12</td> - <td>130</td> - <td>21</td> - <td>12</td> - <td>13</td> - <td>55</td> - <td>16</td> - <td>1.099</td> - <td>168</td> - <td>1</td> - <td class="tdc no-br">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Santa Cruz</td> - <td>1.058</td> - <td>556</td> - <td>2</td> - <td>137</td> - <td>1</td> - <td>35</td> - <td>12</td> - <td>75</td> - <td>31</td> - <td>148</td> - <td>27</td> - <td>8</td> - <td class="tdc no-br">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Tierra del Fuego</td> - <td class="bb1">477</td> - <td class="bb1">271</td> - <td class="bb1">1</td> - <td class="bb1">24</td> - <td class="bb1">2</td> - <td class="bb1">4</td> - <td class="bb1">24</td> - <td class="bb1">69</td> - <td class="bb1">5</td> - <td class="bb1">26</td> - <td class="bb1">36</td> - <td class="bb1">5</td> - <td class="bb1 tdc no-br">—</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td></td> - <td>3.954.911</td> - <td>2.950.384</td> - <td>24.725</td> - <td>92.026</td> - <td>1.381</td> - <td>17.143</td> - <td>12.803</td> - <td>198.685</td> - <td>94.098</td> - <td>21.788</td> - <td>492.636</td> - <td>14.789</td> - <td>15.047</td> - <td class="no-br"></td> - <td class="no-br">14.778</td> - <td></td> - <td>414</td> - <td class="no-br">454</td> -</tr> -</table></div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span></p> - -<p class="blanc-line">Los italianos avanzan en número y progresos, -incorporándose á nuestra vida: las colonias -agrícolas les cuentan por millares; sus capitales -afluyen y les permiten en 1872 fundar el -Banco de Italia y Río de la Plata. Nuevos diarios -les comunican: el <i>Operaio Italiano</i> después -<i>Patria d’Italia</i>, <i>L’Italia Platense</i>, <i>La Rassegna -Italiana</i>; cantidad de sociedades les agrupan, -sus artistas invaden los teatros, enfín, su influencia -se revela en la Exposición continental -de 1882.</p> - -<p>Los hijos de Francia cuentan con la construcción -del ferrocarril de la provincia de Santa Fe, -con la acción de Lacroze, Ringuelet, con las numerosas -industrias y colonias. Desde 1884 tienen -una sociedad de protección de inmigrantes -franceses que presta grandes servicios. Desde -1883 data la introducción á la República de grandes -capitales franceses y de poco después la colocación -en Francia de empréstitos argentinos.</p> - -<p>Los ingleses son capitalistas por excelencia: -ferrocarriles, tramways, colegios, industrias de -toda especie donde son necesarios fuertes desembolsos, -cuentan á los ingleses como dueños. -Muchos de ellos son también estancieros y<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span> -algunas de sus costumbres, de todos son imitadas: -los sports y ejercicios físicos tan en boga -no tienen otro origen.</p> - -<p>Desde 1880 adquiere importancia la inmigración -alemana y aun antes se introducen grandes -capitales que pertenecen á alemanes: en -1872 empieza la navegación alemana con el <i>Bahía -de Hamburgo S. A.</i>; sigue en 1876 con el establecimiento -del Lloyd Alemán, y en 1873 con -el de la compañía Hamburguesa Cosmos. Y entre -las grandes industrias, baste recordar la -compañía Trasatlántica de Electricidad, los -nombres de Kraft, Peuser y la Compañía Sudamericana -de Billetes de Banco. La colonización, -mucho les debe: Krell, Herland, Norden, -Holdz, Goedecken, Stroeder, son decididos emprendedores. -Enfín, Lorenz autor de <i>Estudio -sistemático de la flora argentina</i> y Burmeister, -son en esta época los representantes de la ciencia -alemana en la Argentina.</p> - -<p>Muchos combaten la inmigración de ingleses -y alemanes: se dice no sin razón que, de sangre -diversa, son de difícil adaptación; que fun<span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span>dan -colegios donde se enseña á los hijos que es -Inglaterra ó Alemania la patria y no la Argentina. -Sin embargo el peligro es relativo y la causa -de esta actitud débese, más que á sangre distinta, -á intenso amor hacia la patria lejana, que -hace desear á los padres que los hijos sean también -de aquélla. Esperanza efímera, sin duda, -desde que si el colegio les conserva alemanes ó -ingleses, en cambio, les harán argentinos la universidad, -las amistades, el trabajo, la vida toda. -En este sentido, estoy de acuerdo con el señor -Tjarks en su estudio sobre la actuación de los -alemanes en la República Argentina; cree que -ese cariño que los inmigrantes guardan á su -país de origen, no sólo no perjudica, sino que -puede ser útil á la nueva patria, «un mal ciudadano -de la antigua patria nunca podrá ser -bueno en la nueva. Una buena educación hará -revivir y proseguir en los hijos estas virtudes y -formar buenos ciudadanos que serán hombres -útiles á su patria».</p> - -<p>El número de uniones entre nacionales y extranjeras, -ó viceversa, también ha aumentado<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span> -en grande escala. El censo de 1895 no da el número -de argentinos casados con extranjeras ó -de extranjeros con argentinas, pero la simple -observación diaria muestra que esas uniones -son completamente comunes y que no tienen -nada de particular. Como los hijos de extranjeros -que nacen aquí son argentinos, no es posible -establecer cuál es el origen de sangre de -cada ser argentino que se une con un extranjero. -Pero la evidencia de estos hechos es tan -grande que nos eximen de mayor encarecimiento.</p> - -<p>No obstante todas estas vinculaciones y armonías -entre nacionales y extranjeros, todas -las fusiones que los acercaban cada vez más, la -observación presenta dos hechos que pueden -parecer extraños: la tendencia anti-extranjera -recrudece en algunas épocas; el número de -extranjeros naturalizados en la época del censo -de 1895 es insignificante. El sentimiento antiextranjero -y con especialidad antiitaliano tuvo -manifestaciones intensas desde 1875 á 1877: en -la capital, en el Rosario, en la provincia de<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span> -Buenos Aires y Santa Fe, se cometieron numerosos -abusos y arbitrariedades: parte del -pueblo, generalmente la clase distinguida usaba -de expedientes poco amables, y los comisarios -de campaña, tantas veces y con tanta razón -criticados, fueron cómplices de hechos vergonzosos<a name="FNanchor_55_55" id="FNanchor_55_55"></a><a href="#Footnote_55_55" class="fnanchor">[55]</a>.</p> - -<p>En 1884 nuevamente se repite el hecho, comenzando -por la ciudad de Buenos Aires; el -poder ejecutivo propone al congreso nacional -la restricción del voto en las elecciones municipales -á solo los nacionales; se escribe en contra -del extranjerismo. Los extranjeros, sobre todo -los italianos, se sienten ofendidos, reaccionan, y -como en todas las reacciones se va más allá de -lo justo, se insulta á los nacionales y se les desconoce -la parte que les correspondía en los progresos -nacionales. El desconocimiento se hace -con evidente mala fe. La exaltación continúa -con calmas y recrudescencias, hasta que un -acontecimiento de más importancia, natural é<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span> -inesperado, desviando el interés hacia otro punto -de mira, hace olvidar aquel estado incómodo -de los espíritus. «Se habían hecho grandes -preparativos para la celebración de la fiesta del -20 de septiembre, cuando un terrible huracán -causó daños enormes á toda la parte sur de la -provincia de Buenos Aires. Entonces las fiestas -patrióticas fueron transformadas en fiestas de -la caridad y los italianos se unieron á los argentinos -para concurrir á aliviar las terribles consecuencias -de la catástrofe»<a name="FNanchor_56_56" id="FNanchor_56_56"></a><a href="#Footnote_56_56" class="fnanchor">[56]</a>.</p> - -<p>Indudablemente la causa de estos hechos no -puede tener otro origen que el temor que hubieron -de tener los argentinos de verse desalojados -de la patria con tanto trabajo conquistada -y organizada. Y el temor pudo también no ser -inmotivado: los hechos posteriores probaron -que no tuvo motivo alguno, pero en los momentos -en que una determinada inmigración -afluye en grande escala, no se puede estar en el -interior de las conciencias de los gobiernos que<span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span> -dirigen el país de procedencia, para saber si -hay honradez de propósitos: prueba ésto, las -consecuencias sufridas por Orange y Transvaal -que á sus riquezas de diamantes unían una codiciosa -inmigración inglesa.</p> - -<p>El otro hecho, la escasez de naturalizados, -tiene á mi juicio varias causas. El artículo 20 de -la constitución nacional, facilita la adquisición -de la ciudadanía á los que la soliciten después -de dos años de residencia en el país y aun menos, -cuando se prueben servicios á la república. -La ley de ciudadanía fecha 8 de octubre 1869, -ha facilitado esa adquisición é indicado el procedimiento. -Sin embargo, el censo de 1895 tiene -este guarismo, exponente de los naturalizados: -1638, cifra tan pequeña que casi no permite -tenérsela en cuenta. ¿Cuáles son las causas?</p> - -<p>En primer lugar, el hecho de que los extranjeros -tienen tantos derechos acordados por la -constitución que de poco los aumenta el ser -ciudadano.</p> - -<p>En segundo, la inercia humana: si se esta<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span>bleciera -que son considerados ciudadanos argentinos -los extranjeros con residencia de 5, -10, 20 años, que no manifiesten voluntad contraria, -el censo habría revelado muchos miles -de naturalizados.</p> - -<p>En tercer término, el poco cuidado con que -se conceden las cartas de ciudadanía; la carta de -ciudadanía debe ser acordada como un honor, -como lo era en la antigua Roma: cualquier extranjero -honrado que ve la manera en que, sea -por culpa de los hombres ó por culpa de la ley -se conceden cartas de ciudadanía á los elementos -extranjeros más bajos é inconscientes, en -las proximidades de las elecciones é inscripciones -cívicas, prefiere no colocarse en igual rango -que ese elemento. Y así se pierden buenos ciudadanos -y se adquiere sólo la escoria venal.</p> - -<p>Es así que miles de extranjeros son argentinos -de corazón, son padres de argentinos, están -vinculados íntimamente á nuestra vida y -sin embargo no tienen carta de ciudadanía, ni -la ley los reconoce ciudadanos.</p> - -<p>Las páginas que anteceden dicen á las claras<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span> -que tampoco en el período á que este capítulo -se refiere, quedó terminada la formación de la -nacionalidad argentina, de la nueva raza histórica. -La germinación continúa, pero falta mucho -para que la constitución quede acabada.</p> - -<p class="blanc-line">2. La vida política, económica é industrial, -acompaña las transformaciones: unas veces con -relación á ella, otras veces sin relación directa.</p> - -<p>Encierra el tiempo comprendido entre los dos -censos nacionales, casi todo el período presidencial -de Sarmiento, el de Avellaneda, Roca, -Juárez Celman-Pellegrini, Saenz Peña-Uriburu. -Época de luchas políticas cruentas, que tiene en -su triste haber, la revolución de López Jordán, -la de Mitre contra Sarmiento, de Tejedor contra -Avellaneda y Roca, que dió Buenos Aires á la -nación, deshaciendo el resto de localismos existentes; -la revolución de 1890, las innumerables -intervenciones á las provincias para dar término -á revoluciones locales ó á desacuerdos entre -poderes. Hechos todos que demuestran que la -conciencia de los deberes ciudadanos, el respe<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span>to -á las instituciones y á la patria, eran desconocidos -por pueblos ó gobiernos; en una palabra, -que las ideas de gobierno y administración -no habían adquirido fundamentos sólidos y que -la transformación era también necesaria á este -respecto.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>La vida económica debió soportar el contragolpe -de aquellas situaciones, y se tuvo el problema -financiero como una de las cuestiones -más graves de que debieron ocuparse los gobiernos.</p> - -<p>Durante la presidencia de Sarmiento, los gastos -públicos aumentaron en proporciones considerables, -pero la renta pública aumentada -también en proporción parecida, impidió el desequilibrio. -Data de esta época la fundación del -Banco Nacional con el principal propósito de -dar un corte á la anarquía monetaria del interior.</p> - -<p>En los primeros años del período del doctor -Avellaneda, se produce una violenta crisis: el -medio circulante, elevado á grandes cantidades,<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span> -y el fácil crédito, su concomitante, produjeron -la suba de los valores. Poco después los billetes -de los bancos Nacional y de la Provincia, eran -inconvertibles; el malestar económico denunció -los perjuicios que tal situación acarreaba. -Avellaneda con una tenacidad y patriotismo -que no han sido tenidos suficientemente en cuenta, -se propuso legar á las futuras generaciones -el recuerdo de un gobierno ejemplar en los manejos -de los dineros públicos; se ahorró por -todos los medios; se suspendió la ejecución de -las obras públicas que no se reputaron indispensables, -se disminuyeron los sueldos, se aligeró -el presupuesto en todas las formas imaginables.</p> - -<p>No sucedió otro tanto con la presidencia de -Roca; del trabajo del doctor Terry citado, tomo -estos y siguientes significativos datos:</p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Deuda"> -<tr> - <td class="tdl">Deuda consolidada</td> - <td class="tdl">1880</td> - <td class="tdr ti3">57.079.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">1884</td> - <td class="tdr ti3">122.603.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl"><i>Gastos</i>: Presupuesto</td> - <td class="tdl">1881</td> - <td class="tdr ti3">19.836.000</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">1885</td> - <td class="tdr ti3">43.000.000</td> -</tr> -<tr> - <td colspan="2" class="tdl"><i>Renta</i> 1881</td> - <td class="tdr ti3">24.000.000</td> -</tr> -<tr> - <td colspan="2" class="tdl"> — 1884</td> - <td class="tdr ti3">37.000.000</td> -</tr> -</table></div> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span></p> - -<p class="blanc-line">La renta aumenta de continuo, pero ya no -existe el equilibrio; los gastos no están en proporción -y como lógica consecuencia, la deuda -continúa en aumento. Comienza la desconfianza; -los giros y extracciones representan enormes -sumas, los bancos son impotentes para -sostenerse y se produce de nuevo la inconversión.</p> - -<p>Llega luego la presidencia de Juárez Celman: -el país próspero hace que la renta pública -aumente cada vez más; en el primer año de -este gobierno ella representa 57.000.000; renace -la tranquilidad y se fundan nuevos bancos. -Pero desgraciadamente el fenómeno del desequilibrio -en los gastos se repite. El presupuesto -de gastos es enorme, y si es de 47.000.000 de -pesos lo que se presupuesta para gastos, esa -cifra no es sino aparente, pues hay cerca de -26.000.000 de pesos que se gastan fuera de presupuesto. -Las circulaciones fiduciarias abundan -nuevamente y los grandes negocios se suceden -hasta 1890 en que el presupuesto se ha -elevado á 71.469.000 pesos y la deuda pública á<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span> -355.000.000 de pesos. Vuelve la desconfianza, el -malestar y por fin la revolución.</p> - -<p>En las dos presidencias siguientes, de Pellegrini -y Sáenz Peña, la situación se remedió en -lo que se pudo, y la marcha económica del país -fué regular; no obstante, datan de la época -otras emisiones y empréstitos que se agregaron -á los anteriores.</p> - -<p>En la misma situación se encontró el país en -la presidencia de Uriburu, en la que los presupuestos -tuvieron además que soportar los gastos -impuestos por la necesidad de la provisión -de armamentos para una guerra que se creía -próxima.</p> - -<p>Á pesar de tantas novedades en materia financiera -el país prosperó mucho, pero el crédito -externo se había resentido, y pasarían largos -años antes de que el nombre argentino no despertara -irónicos recuerdos en los hombres de -banca de Europa.</p> - -<p class="blanc-line">3. Entre todas las manifestaciones de progreso -ocupan lugar importante las vías de comunica<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span>ción, -y sobre todo los ferrocarriles. El adelanto -de las ciudades, pueblos y colonias, precedía -algunas veces al mayor desarrollo de aquéllas; -otras, iban primero las vías atravesando soledades, -y eran fecundas, pues que pronto surgían -á sus lados colonias y sembradíos, signos -del progreso de las regiones.</p> - -<p>Hemos visto cuál era el estado de las vías -de comunicación en 1869; desde esa época su -desarrollo sigue en progresión geométrica. El -mayor progreso corresponde á los ferrocarriles: -En 1880, los ferrocarriles que cruzan -la provincia de Buenos Aires permiten trasladarse -hasta Campana por el norte, por el -sur hasta Dolores, por el centro hasta el Azul -y por el oeste hasta Bragado. Buenos Aires -se une con Tucumán, y por el oeste con Villa -Mercedes. En la siguiente década, de 1880 á -1890, los ferrocarriles unen la capital á Bahía -Blanca, Mar del Plata y Tres Arroyos, Pehuajó, -Pergamino, Junín y San Nicolás. En -Santa Fe se llega hasta Calchaquies, cerca del -Chaco; San Luis, Mendoza, San Juan, Salta,<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span> -Santiago del Estero tienen este medio de comunicación -con la capital; en el litoral, Ceibo -se une á Concordia, Paraná á Concepción -del Uruguay, Villaguay á Gualeguaychú. Todo -este conjunto formaba un total de 9453 kilómetros -en explotación.</p> - -<p>El segundo censo nacional trae en materia de -ferrocarriles cifras y datos hasta 1898. En 1896, -los kilómetros de vías férreas en explotación -sumaban 14.462; el 1<sup>o</sup> de enero de 1898 eran -14.799. Agregándose á esta cantidad la que proporcionaron -las líneas secundarias y tramways -á vapor se llegó á un total de 15.245. La cifra -fué pequeña sin duda, en proporción á los inmensos -territorios argentinos, pero de considerable -importancia como exponente de progreso -en el espacio de tiempo intercensal. La -importancia del capital y del brazo extranjero -en esta materia, es tan evidente que hace innecesaria -cualquier argumentación á su respecto. -Es el capital extranjero, sobre todo el capital -inglés el que ha impulsado aquellas construcciones; -son extranjeros en su mayor parte los<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span> -que las han dirigido y millares de peones extranjeros -se han unido á los argentinos en los -trabajos materiales.</p> - -<p>En lo que á tramways se refiere, debo recordar -que en 1873 los tuvieron también Rosario -y Paraná; después se establecieron en las otras -ciudades y el censo de 1895 comprobó su existencia -en 19 poblaciones correspondientes á -once provincias. Las empresas eran 39: 28 eran -argentinas, teniendo como tales á las sociedades -anónimas, y 11 extranjeras.</p> - -<p>Las mensajerías eran atendidas por 179 empresas -y las galeras y diligencias cruzaban también -innumerables regiones completando los -beneficios del ferrocarril ó reemplazando á éste -en aquellas á que aun no había llegado.</p> - -<p>Agréguese á todo esto que las comunicaciones -marítimas con Europa, Uruguay, litoral y -Paraguay, habían realizado notables perfeccionamientos, -respondiendo á las exigencias cada -vez mayores, del transporte de pasajeros, del -comercio y de la inmigración.</p> - -<p>El correo sigue las vías de comunicación: va<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span> -en los ferrocarriles, aprovecha los vapores, las -mensajerías lo conducen; se desarrolla en toda -la república y una modesta estampilla de pocos -centavos permite enviar noticias á las más apartadas -regiones.</p> - -<p>Completan estos datos los que se refieren á -telégrafos y teléfonos: en la presidencia de Sarmiento -se estableció el cable á Europa. Las empresas -ferrocarrileras colocaron telégrafos á lo -largo de las vías; el segundo censo dió una -red telegráfica de 40.814 kilómetros. Las compañías -de teléfonos á su vez, se multiplicaron: -en 1896, eran 41: 33 propiedad de argentinos -y 8 de extranjeros.</p> - -<p>La reflexión sobre tanto progreso y el estudio -del origen de cada empresa, da una lección provechosa -del valor que tienen las ideas y los conocimientos -de las viejas civilizaciones para los -pueblos en formación; de cómo el bien entendido -patriotismo no consiste en cerrar las puertas -á las industrias, á las ciencias y á los hombres -de otras razas y naciones. Antes bien, consiste—y -acordarán en ello altruistas y egoís<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span>tas—en -aprovecharles, dejándoles que aprovechen. -Las empresas ferrocarrileras habrán -extraído muchos millones de pesos á los argentinos -para pasarlos á manos de accionistas ingleses: -es cierto, los extranjeros han venido -buscando su interés y no el nuestro; es innegable -y es humano; pero en cambio, han hecho -nuestras comunicaciones más fáciles, han acortado -las distancias, han permitido é impulsado -el generar de pueblos; y los adelantos quedan -y valen mucho más que lo que se va. Bienvenidos -sean capitales y brazos extranjeros; bienvenidos -sus propósitos de enriquecimiento; que -lo consigan, pues que al hacerlo, facilitan el -nuestro!</p> - -<p>Unas veces adelantándose á los hechos, otras -concomitantes con ellos, congresos, presidentes -y ministros, proyectaron leyes que pronto obtuvieron -sanciones. Aparte de las que ya he citado, -conviene recordar aquí que en materia de -comunicaciones, se dictó en 1872 la ley de ferrocarriles -que estuvo en vigencia hasta 1891 en -que se dictó la ley número 2873 que con la re<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span>glamentación -de 1894 rige actualmente. De 8 -de octubre de 1875 data la ley 750, de telégrafos, -reformada en un artículo en 1889. Además, la -República Argentina adhirió á la convención de -la Unión telegráfica internacional. Asimismo -forma parte de la Unión postal universal y ha -celebrado diversas convenciones postales. La -ley de correos sancionada en 1876 rige en la -actualidad.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>En materia de comercio, nada tan claro como -las cifras para indicar los progresos. Los datos -del censo nacional de 1895, completados con los -estudios y trabajos que publica la división de -comercio é industria, dirigida por don Ricardo -Pillado, informan al detalle. Baste establecer -que en 1895 el valor de la importación alcanzó á -la suma de 205.154.420 pesos oro; el de la exportación -á 322.843.841 pesos oro quedando -por consiguiente un saldo á favor del país de -117.689.421. Débese hacer constar, sin embargo, -por respeto á la verdad, que ese saldo fué excesivo -en relación á los saldos de años anteriores<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span> -y posteriores, no porque hubiera en ellos diferencia -apreciable en las cifras de importación -sino porque la hubo en las exportaciones. Los -principales capítulos, casi el total de la exportación, -los dan los productos de la ganadería y -de la agricultura. Los de la importación, las -materias textiles, los artículos de locomoción y -transportes, los materiales de construcción y -los artefactos de hierro.</p> - -<p>Como disposiciones legales que al comercio -se refieren, recuérdese que en 1876 se dictó la -ley general de marcas de fábrica, que rige aun, -con las modificaciones introducidas en 1900. -Desde 1899, la Argentina adhirió á las disposiciones -tomadas en esta materia por el Congreso -de derecho internacional privado, reunido en -Montevideo.</p> - -<p class="blanc-line">4. Hemos hecho ya referencia á las disposiciones -tomadas para la introducción de inmigrantes -agricultores, de las medidas puestas en práctica -para conseguir la formación de colonias, y al -número de éstas que existían en la fecha del<span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span> -segundo censo. Débese aquí agregar las cifras -que completan la demostración de los progresos: -Hectáreas cultivadas en 1872, 580.008; en 1888, -2.459.120; en 1895, 4.892.005. Buenos Aires, el -litoral, Córdoba, Mendoza, San Juan y Tucumán, -son los mayores contribuyentes y como expansión -de estas, comienza en la época á adquirir -importancia la agricultura de Santiago del Estero, -San Luis y La Pampa. El trigo, maíz, pasto -seco y lino, en el orden de enumeración, son -los cultivos predilectos según las estadísticas.</p> - -<p>Con el desarrollo de las colonias, con la especialización -en los cultivos, llegaron las mejoras -en los instrumentos de labranza, que disminuyen -el trabajo, multiplican los rendimientos, y hacen -de este modo más fácil y agradable la vida del -agricultor. Con el desarrollo de la agricultura -vino también la subdivisión de la propiedad. -Las estancias cedieron los lugares vecinos á las -grandes ciudades para que los ocuparan quintas -y chacras; aumentó así el número de propietarios -y se facilitó el arraigo de los extranjeros -al suelo. Estos se establecieron de un modo<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span> -definitivo en general: propiedad y familia son -sólidos vínculos; el tiempo los hace más fuertes -y la nación gana nuevos trabajadores, que serán -padres de futuros ciudadanos.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Los progresos ganaderos deben entenderse en -el sentido de la mejora del producto: con esto -se consigue mejor rendimiento y colocación en -el mercado universal. En 1895, los animales argentinos -no se criaban solo en grandes potreros, -sin cuidado alguno. Desde tiempo atrás, -en estancias y cabañas se cuidaban animales -seleccionados que servirían para la reproducción. -En ferias y exposiciones se obtenían ya -altos precios y los buenos resultados estimulaban -al trabajo. Se combatía así también la degeneración -del ganado criollo, tantas veces afirmada -aunque no probada aún de una manera -positiva.</p> - -<p>El ganado en las estancias mejoró; es que -ya los estancieros no son sólo los hijos rebeldes -de familias pudientes, ó los criollos -reacios á otras faenas, como pudo acaecer en<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span> -otros tiempos; hay entre ellos cantidad de individuos -que han educado su mente, y la educación -en una disciplina cualquiera, la ha ampliado -facilitando la comprensión de otras ideas. -Son hombres pudientes que unen á éstos, otros -conocimientos; más aun, en la fecha comienza -la tendencia á encomendar el cuidado y dirección -de las estancias y establecimientos rurales, -á especialistas que harán ciencia del oficio -y substituirán los viejos sistemas por los que -los conocimientos científicos, el estudio y la -experiencia proporcionan.</p> - -<p>El progreso ha consistido, pues, en el mejoramiento -de los animales. En cuanto al número, -las grandes exportaciones no han permitido que -la cifra de existencia en el territorio, aumentara. -Más aun, se notaba en la época, una tendencia -á la disminución. El censo de 1895 hace comparaciones -numéricas con los datos de 1888 y -contiene estas cifras:</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span></p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Censo Ganado"> -<tr> - <td> </td> - <td> </td> - <td class="tdc">1888</td> - <td class="tdc">1895</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Ganado</td> - <td class="tdl">vacuno</td> - <td class="tdr ti3">21.961.657</td> - <td class="tdr ti3">21.701.526</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">caballar</td> - <td class="tdr ti3">4.234.032</td> - <td class="tdr ti3">4.446.212</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">asnal y mular</td> - <td class="tdr ti3">417.494</td> - <td class="tdr ti3">483.369</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">lanar</td> - <td class="tdr ti3">66.706.097</td> - <td class="tdr ti3">74.379.562</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">porcino</td> - <td class="tdr ti3">393.758</td> - <td class="tdr ti3">652.766</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdl">cabrío</td> - <td class="tdr ti3">1.894.386</td> - <td class="tdr ti3">2.748.860</td> -</tr> -</table></div> - -<p class="blanc-line">datos que ponen en evidencia las afirmaciones -que acabo de hacer. El ganado lanar y el cabrío -habían aumentado sin embargo á pesar del gran -consumo y exportación que se hace del primero. -Inundaciones, secas y pestes, redujeron después -ese número de ganado lanar, haciéndolo -entrar también en la regla de la disminución -que se notó en las demás especies de ganado.</p> - -<p>En cambio el mestizaje y la pureza aumentaron; -de una fecha á la otra, el ganado vacuno -tuvo un aumento de 1.289.547 en los mestizos y -de 34.358 en los puros; el caballar, de 155.976 -mestizos y 10,620 puros; el lanar, de 14.103.316 -mestizos y disminución en 45.698 puros; en fin -el porcino, aumentó en 67.041 mestizos y 10.105 -puros.</p> - -<p>En cuanto á la distribución geográfica de los<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span> -animales, el este ó litoral, lleva enormes ventajas -al resto de la nación, salvo para el ganado -mular y asnal en los que las del oeste ó andinas -ocupan el primer puesto á causa de la forma -territorial que hace indispensable esa cría en -aquellas regiones.</p> - -<p>Como resumen, repito, pues, que los progresos -en esta materia han consistido en la aplicación -de métodos de cuidado de animales, métodos -unos traídos de fuera, otros de origen -nacional, y en la introducción de animales finos, -idea esta última preconizada por Rivadavia -y que sólo daría sus resultados esperados, tantos -años después.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>El estudio de los progresos y mejoras en cada -una las industrias, llevado al detalle, sería fatigoso -y en parte extraño á este trabajo. Me he -detenido algo en los de las industrias ganadera -y agrícola por ser éstas las de mayor importancia -en nuestro país. Trataré con brevedad lo -que á las otras respecta.</p> - -<p>La industria vinícola y la industria azucarera<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span> -que caracterizan regiones continuaron sus progresos -en cuanto á mejoras en los métodos y en -cuanto á cantidades de productos.</p> - -<p>La primera, desde 1890 hizo que la importación -de vinos se redujera considerablemente; -la segunda, no solo bastó para el consumo -nacional (no obstante lo cual hubo una pequeña -importación) sino que preparó la plétora -que poco después se produjo.</p> - -<p>En ambas industrias, los propietarios y trabajadores -argentinos, son más numerosos que -los propietarios y trabajadores extranjeros. -Tienden á ser éstas, industria nacionales por -excelencia, y las regiones de su cultivo, muestran -al viajero en cuánto adelantan en virtud de -tales producciones.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Respecto de las industrias en general, el censo -trae un cuadro del que tomo estos datos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span></p> - -<p class="blanc-line center">RESUMEN DE LAS INDUSTRIAS DE LA REPÚBLICA</p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table class="bigbox right" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Resumen de las industrias de la república"> -<tr> - <td rowspan="2" class="bb tdc">Industrias</td> - <td rowspan="2" class="bb tdc">Número<br />de<br />casas</td> - <td colspan="2" class="bb1 tdc">Nacionalidad<br />de los<br />propietarios</td> - <td colspan="2" class="bb1 tdc no-br">Personal<br />empleado</td> -</tr> -<tr> - <td class="bb tdc">Argentinos</td> - <td class="bb tdc">Extranjeros</td> - <td class="bb tdc">Argentinos</td> - <td class="bb tdc no-br">Extranjeros</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">1. Alimentación</td> - <td>4.082</td> - <td>508</td> - <td>3.574</td> - <td>8.345</td> - <td class="no-br">18.726</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">2. Vestido y tocador</td> - <td>5.713</td> - <td>647</td> - <td>5.066</td> - <td>10.414</td> - <td class="no-br">22.185</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">3. Construcciones</td> - <td>3.955</td> - <td>960</td> - <td>2.995</td> - <td>12.702</td> - <td class="no-br">17.817</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">4. Muebles y anexos</td> - <td>2.259</td> - <td>326</td> - <td>1.933</td> - <td>4.123</td> - <td class="no-br">8.598</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">5. Artísticos y ornato</td> - <td>949</td> - <td>173</td> - <td>776</td> - <td>803</td> - <td class="no-br">1.757</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">6. Metalurgia y anexos</td> - <td>3.163</td> - <td>389</td> - <td>2.774</td> - <td>4.018</td> - <td class="no-br">10.613</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">7. Productos químicos</td> - <td>317</td> - <td>56</td> - <td>261</td> - <td>2.203</td> - <td class="no-br">2.509</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">8. Gráficos y anexos</td> - <td>427</td> - <td>122</td> - <td>305</td> - <td>2.558</td> - <td class="no-br">2.522</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">9. Mixtas y diversas</td> - <td class="bb1">1.339</td> - <td class="bb1">317</td> - <td class="bb1">1.022</td> - <td class="bb1">7.190</td> - <td class="bb1 no-br">8.567</td> -</tr> -<tr> - <td></td> - <td>22.204</td> - <td>3.498</td> - <td>18.706</td> - <td>52.356</td> - <td class="no-br">93.294</td> -</tr> -</table></div> - -<p class="blanc-line">Este cuadro muestra á las claras que la industria -argentina está en manos de extranjeros. -Los propietarios extranjeros de casas industriales, -son seis veces más que los propietarios -argentinos. Del personal empleado es extranjero, -dos terceras partes. En ninguno de los<span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span> -grupos de industrias hay más propietarios argentinos -que extranjeros; y sólo en las artes -gráficas y anexos, los trabajadores nacionales -exceden en una pequeña cifra á los extranjeros, -y en número de alguna consideración en el grupo -de «mixtas y diversas».</p> - -<p>En algunas industrias en particular, la regla -anterior tendrá excepciones; pero en los grupos -de industrias, es tal cual se ha expresado.</p> - -<p>Quiere esto decir que la nacionalización de las -industrias está en plena efervescencia; que tiempo -pasará todavía para que se pueda hablar de -industria nacional, entendiendo por tal no ya -la de productos exclusivamente argentinos, sino -con referencia á la nacionalidad de los propietarios. -Si la industria es factor determinante en -la vida nacional; si propietarios y operarios en -la aplicación de los métodos distintos, seguidos -en países diversos dan á los respectivos trabajos -modalidades características, bien puede decirse -que también en esta materia, la nacionalización -se prepara, con cantidad de combinaciones -y formas, en que todas las anteriores tienen<span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span> -cabida, para dar con el tiempo, su carácter propio, -á la que será poderosísima industria nacional.</p> - -<p class="blanc-line">5. La ciencia en general, no es sino prolongación -de la europea, y por tal motivo no me detendré -en su estudio. Sigue los movimientos de -aquélla, disfruta sus triunfos, se plantea los -mismos problemas. Acá y allá es una sola.</p> - -<p>El progreso de las bellas artes, en el sentido -de nacionalización del arte, es desigual, -en una y en otra.</p> - -<p>No se puede hablar de arquitectura argentina -con referencia á 1895. Era permitido, como -es ahora, á simples constructores afear la -ciudad con las monótonas casas en forma de -tren; les era permitido también, como ahora, -idear los más extravagantes modelos, con frentes -arlequinescos, grutas á la calle, castillos medioevales -con adornos renacimiento ó Luis XV -y tantas otras cosas que dañan á la futura arquitectura -nacional y acostumbran á los jóvenes -á no horrorizarse ante ellas. Costumbre pe<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span>ligrosa -porque permite que surjan imitadores... -Lo dicho es aplicable á las ciudades grandes: -Buenos Aires, Rosario, La Plata, un poco Córdoba -también. En las demás, el sistema colonial -de construcción con amplios y cómodos patios, -domina, y es sin duda preferible á las construcciones -á que acabo de referir. Todo esto no -impide que se reconozca que en la época del -censo existieran y muchos, buenos edificios y -que hubiera ya, sobre todo en Buenos Aires, -muchas de las hermosas casas que hoy posee.</p> - -<p>La escultura, que comenzara con el italiano -Camilo Romairone, ha hecho algo más. Algunos -argentinos se trasladaron á Europa, adquirieron -conocimientos, los difundieron después -y el progreso en la materia es evidente.</p> - -<p>La pintura, en manos de extranjeros que trabajan -acá, tuvo buenas producciones: Agujari, -Chartón, Romero, son nombres de extranjeros -que entre nosotros trabajaron en esta bella arte, -Della Valle, Fernández Villanueva, Rodríguez -Etchart, Ballerini y Sivori siguieron sus huellas -y honraron las bellas artes argentinas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span></p> - -<p>En fin, en música, los nombres de Bernasconi, -Hargreaves y Aguirre, Berutti merecen especial -recuerdo como iniciadores y propulsores.</p> - -<p>En todas estas manifestaciones no veo nada -que pueda llamarse ya propiamente nacional: -son obras de gentes que han hecho estudios en -escuelas extranjeras y en ellas han moldeado su -gusto. No es posible, por otra parte, que las bellas -artes tengan considerables adelantos, en -países en formación.</p> - -<p>El maestro Williams, en un notable trabajo, -afirma que la música argentina, se orienta hacia -las fuentes populares, y hace un llamado á -los jóvenes artistas, herederos del genio estético -de nuestros payadores. No me parece que el -ideal del arte argentino sea sólo «extraer la esencia» -de aquellas músicas y cantos, como en arquitectura -no puede ser conservar las líneas generales -de los ranchos de la pampa. Estas primitivas -manifestaciones de arte, que la música -y cantos de los payadores nos legaron, pueden -y deben ser estudiadas, trabajadas y conservadas -como patrios recuerdos, y porque en verdad<span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span> -encierran intensas expresiones de sentimientos, -pero el ideal debe estar sin duda en algo más, y -el arte nacional nacerá cuando estos restos nacionales -se hayan asimilado y confundido con -lo que llega de afuera y toma patria en nosotros.</p> - -<p>En cambio, la poesía sí ha producido obras -notables: el genio español, imaginativo por -excelencia, ha derramado siglos de poesía en -la Argentina, que se han confundido en sus hijos -con todas las energías de la poesía italiana y -las peculiaridades de las otras, y la nación Argentina -ha podido tener una literatura nacional, -con producciones tan buenas como las más perfectas -de cualquier nación. Así pues, esta literatura -que está casi formada y que es argentina, -no la constituye la poesía gauchesca seguramente -aunque ella también tenga su parte. -Me refiero para la poesía á lo dicho respecto de -la música.</p> - -<p>En estas breves palabras creo dejar establecido -cuál era el grado de desarrollo de las bellas -artes en 1895, en la Argentina.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span></p> - -<p class="blanc-line">6. La educación é instrucción pública en las -tres formas ó grados en que nuestro país la da, -recibe la acción benéfica de Sarmiento y su ministro -Avellaneda, ministro durante cinco años -y poco después presidente de la República por -seis años más. Deliberadamente hago el recuerdo -de que Avellaneda ejerció acción y dió consistencia -á sus pensamientos durante once años, -con la única interrupción del corto período en -que el doctor Albarracin fué ministro de Sarmiento. -Para que los planes de enseñanza den -resultados, es condición primordial, que el experimento -sobre su aplicación y conveniencia no -se vea trabado por nuevos planes completamente -diversos, creados por otros ministros, con -ideas distintas, que generalmente causas políticas -llevan al gobierno, y causas políticas lo -arrojan de él.</p> - -<p>La enseñanza secundaria, sometida más que -las otras á sufrir las consecuencias que los cambios -ministeriales por el hecho de ser la única -que directamente depende del ministro, ha tenido -como carácter típico, la inestabilidad. En po<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span>co -más de cuarenta años se han modificado notablemente -los planes de enseñanza secundaria, -más de veinticinco veces, lo que ha perturbado -mucho la marcha regular de tales estudios.</p> - -<p>Ahora bien, si Avellaneda pudo impulsar cuanto -lo hizo la educación é instrucción fué en primer -lugar, por la feliz circunstancia de haber permanecido -tantos años en el gobierno y por la -no menos feliz, de haber sido compañero, durante -muchos de ellos del gran Sarmiento.</p> - -<p>Sarmiento, sobre todo en la enseñanza primaria -y en la secundaria, Avellaneda en la secundaria -y en la universitaria, ambos en la normal, -pusieron la enseñanza en la vía del progreso -completando la obra anterior de Urquiza -y Mitre. El constante desarrollo continúa después, -aun en las malas épocas políticas, y la acción -educadora está en todas partes: está en las -esferas universitarias con la ley Avellaneda; -está en la fundación de los colegios nacionales -de Jujuy, Rioja, Santiago del Estero, Corrientes, -Santa Fe y San Luis, y las escuelas normales, -ó institutos tales, anexos á los colegios na<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>cionales -de Concepción del Uruguay, Santiago -del Estero, Paraná; está en la creación de cátedras -de mineralogía en los de San Juan y Catamarca, -de agronomía en los de Salta, Tucumán -y Mendoza, todo ello en la presidencia de Sarmiento: -está en la acción continuada en las presidencias -siguientes. Colegios, escuelas, institutos -especiales surgen por todas partes. Está en -el llamado de maestros y maestras norteamericanos -y alemanes para que enseñaran métodos -de pedagogía; está, en fin, en las subvenciones -á las provincias,—quizá las únicas subvenciones -justas—destinadas á facilitar el desarrollo -de la educación é instrucción. Está en la preparación -de maestros; está en la ley de educación -común de 1884, en la preocupación constante -que por la enseñanza mostraron nuestros hombres -de gobierno, ó nuestros escritores de ciencia -política.</p> - -<p>Es claro que quedó mucho por hacer; que el -censo de 1895 reveló un considerable número de -analfabetos, pero tampoco era posible hacer -más en pocos años. No bastan los buenos deseos<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span> -para instruir una población, y en cuanto á la -educación es muchas veces obra de siglos. Los -progresos en materia de instrucción, son de los -más halagadores que el período encierra.</p> - -<p class="blanc-line">7. Pasamos á la legislación. Recordé en el -capítulo anterior, que desde 1862, existe el código -de comercio. Sucesivos proyectos de reforma, -de 1870, 1876, 1879, 1887, 1889, este último -hecho ley, no revelaron que los anteriores no fueran -buenos: indicaron en primer lugar, que las -actividades cambiaban á diario, que las nuevas -situaciones imponían otras reglas y que preciso -era seguir á la costumbre y fundar en ella las -leyes. Debo recordar asimismo, aunque pertenezca -á época posterior, la reforma de 1902, -en la parte referente á quiebras, que responde á -causas semejantes. En segundo lugar, revelaron -la dificultad en el dictado de leyes para -pueblos en formación, con psicología poco estudiada -y á la vez difícil de estudiar por sus diarias -transformaciones.</p> - -<p>El código civil, sancionado en 1872, ha recibi<span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>do -la más buena acogida en la opinión de -quienes, dentro y fuera del país, á tales estudios -se han dedicado, con pocas y no muy -justificadas excepciones. Mezcla de estudio de -las costumbres y de aplicaciones de razonamientos -abstractos<a name="FNanchor_57_57" id="FNanchor_57_57"></a><a href="#Footnote_57_57" class="fnanchor">[57]</a>, tiene tal vez muchas -disposiciones cuya reforma se hace á diario más -necesaria; pero en general, es obra digna de -los mayores respetos, y que coloca á su autor -entre los hombres que con mayor caudal contribuyen -á la formación de nuestras instituciones. -Ejemplo de las reformas que las transformaciones -sociales hicieron necesarias á punto de determinar -la modificación de la ley, fué la legislación -sobre el matrimonio. El sistema religioso -adoptado por el legislador, pudo llenar -las necesidades en la época en que fué sancionado; -pero las transformaciones del país, impusieron -la necesidad del cambio. El poder ejecutivo -en su mensaje de 22 de septiembre de 1887,<span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span> -acompañando el proyecto de ley de matrimonio -civil, decía en su comienzo: «El creciente aumento -de la inmigración europea, ha puesto de -manifiesto la necesidad de reformar nuestra legislación -sobre el matrimonio. El código civil -sólo autoriza el matrimonio religioso, celebrado -en conformidad á sus disposiciones y según las -leyes y ritos de la Iglesia á que los contrayentes -pertenezcan. Muchos habitantes de la república -ó no tienen en el país sacerdotes de la comunión á -que pertenecen, para que bendiga su unión, ó no -profesan culto externo alguno, creyendo en Dios -y adorándolo como autor de lo creado.» La discusión -que tuvo lugar en el siguiente año, fué -larga, y quien la lee ve como las nuevas ideas -deben combatir para imponerse á los prejuicios: -como de una cuestión de orden, se hace cuestión -de fe, y como al fin, triunfa la reforma. Los -peligros que se presagiaban por los enemigos -de la proyectada ley, no se han producido, y en -cambio su sanción ha importado una libertad -más á las que nuestra constitución y nuestras -leyes aseguran á todos los hombres del mun<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span>do -que quieran habitar el suelo argentino<a name="FNanchor_58_58" id="FNanchor_58_58"></a><a href="#Footnote_58_58" class="fnanchor">[58]</a>.</p> - -<p>El código penal ha sido el más desgraciado. -El doctor Tejedor redactó hacia 1865-1867 -su conocido proyecto. Veinte años pasaron sin -que las cámaras legislativas lo sancionaran, en -tanto que algunas provincias lo adoptaban. Después -de tanto sueño en las carpetas del congreso, -éste sancionó, tomando algunas ideas de él, -el código penal, «al cual por falta de respeto á -la verdad, los autores llamarían en la ley, código -del doctor Tejedor»<a name="FNanchor_59_59" id="FNanchor_59_59"></a><a href="#Footnote_59_59" class="fnanchor">[59]</a>. Nuevo proyecto se redactó -en 1881; se sancionó otra reforma en 1886; -de 1891 data otro proyecto. La inercia legislativa -malogró siempre estas iniciativas, y cuando -alguna cosa hizo, fué mala. Así, y para encerrar -aquí lo que á época posterior pertenece, -recordaré que en 1903 se sancionó la llamada<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span> -ley de reformas, tan mala, que á poco andar hizo -necesaria la reparación del mal, y en 1905 se terminó -la redacción de un nuevo proyecto que el -congreso aun no ha considerado... Es de esperar -que las leyes que aseguran la propiedad y la -vida con la base del estudio del delito y del delincuente, -merezcan en adelante un poco de atención.</p> - -<p class="blanc-line">8. Al terminar este período un nuevo hecho -de orden social, se presenta en la Argentina; -hecho que es también producto de ideas -traídas por los trabajadores de Europa. Es -la aparición entre nosotros del socialismo. Comenzó -en la capital, hecho que se explica por -cuanto en ella tienen residencia, la mayor parte -de los obreros industriales extranjeros venidos -al país. Afirma que las causas que dieron origen -al socialismo en Europa, existen también en la -Argentina; que aquí también hay oprimidos; -que la clase rica aprovecha la fuerza individual -de los trabajadores; que «á pesar de la gran extensión -de tierra inexplotada, la apropiación<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span> -individual de todo el suelo del país, ha establecido -de lleno las condiciones de la sociedad capitalista... -La aspiración final del partido obrero -argentino, es la substitución del régimen capitalista -por la sociedad colectivista, y su programa -inmediato tiene por fin el mejoramiento económico -de la clase proletaria»<a name="FNanchor_60_60" id="FNanchor_60_60"></a><a href="#Footnote_60_60" class="fnanchor">[60]</a>.</p> - -<p>No me corresponde hacer un juicio sobre este -movimiento. Indico el hecho como demostración -general de la influencia determinante en la -nueva forma de ser la vida argentina. El movimiento -vago al principio, toma fuerzas después -y llega á constituír un partido con afirmaciones -precisas, que aspira á reformas radicales, netamente -determinadas. El acrecentamiento siempre -mayor del número de partidarios es un hecho -que caracteriza una transformación y obliga -á orientar los estudios sociales en el sentido de<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span> -establecer el grado de justicia y necesidad que -pueda tener tal movimiento en nuestro país.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Queda bosquejada la transformación de la Argentina -en el tiempo encerrado en el paréntesis -que comprenden los dos censos nacionales. El -cambio rápido indica que no es ella, la que naturalmente -sufriría la nación si estuviera formada. -No es el que de un modo natural sufren todos -los países. No es el de la joven mariposa que -los días envejecen. Es anterior: es el de la larva -que se convierte en mariposa.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span></p> - -<h2 id="CAPITULO_IV">CAPÍTULO IV<br /> - -<span class="small smcap">1910: centenario de la revolución de mayo</span></h2> - -<div class="blockquote"> - -<p>1. El estado de formación de la raza en 1910. La inmigración.—2. -Agricultura; ganadería; otras industrias. -Comercio.—3. Cambios políticos y situación -económica—4. Vías de comunicación.—5. La -educación é instrucción pública.—6. La prensa, bellas -artes, religión.—7. El socialismo. El anarquismo.—8. -Conclusión.</p> - -</div> - -<p class="blanc-line">1. Después del largo viaje que hemos hecho á -través de los años para encontrar la formación -étnica de la nación nueva y relacionarla con las -causas y formas de sus progresos, entramos á -estudiar tales cosas en el momento en que la -nación deja su primera juventud de guerras, -luchas y reconstrucciones, para vivir días más -tranquilos: tal es al menos la esperanza común -de todos sus hijos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span></p> - -<p>El capítulo debe ser breve; no es este trabajo -una obra de estadística; los datos de tal disciplina, -han sido tomados como medio de demostración -ó de relación á épocas anteriores; fueron -más necesarios en los capítulos que han precedido -por cuanto se necesitaba ver lo que ya no -es; la actualidad la vemos y la comprendemos -más fácilmente.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Desde 1895, época á que en la materia llegamos -en el anterior capítulo, la inmigración continúa -su aporte de individuos en grandes cantidades. -En 1904 la cifra de llegados alcanza á -125.567, con un saldo de 86.644; dos años después, -en 1906 esas cifras son: llegados 252.536; -saldo 192.412; hay luego un descenso, para aumentar -de nuevo en 1910 en que la llegada de -los primeros meses permite calcular el total del -año en 260.000<a name="FNanchor_61_61" id="FNanchor_61_61"></a><a href="#Footnote_61_61" class="fnanchor">[61]</a>. Esta cifra debe tomarse con -las reservas del caso desde que existe la circuns<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span>tancia -anormal del exceso de trabajo originado -por los preparativos para las exposiciones y -fiestas del Centenario.</p> - -<p>Pueblos de Europa que antes sólo estaban -representados por uno que otro hijo audaz que -se animaba á venir en busca de mejor fortuna, -se encuentran ahora con colonias enteras: tal -Rusia, Turquía, etc. Los rusos, por ejemplo, -cuyo número era insignificante en 1890, son, en -octubre de 1909 en la capital solamente, 13.714. -Llegan á ocupar el tercer lugar entre las naciones -que dan inmigrantes á la Argentina. En -1909 arriban cerca de 15.000. En los primeros -meses de 1910 esta inmigración disminuye. Los -turcos y sirios desparramados en todas partes -y dedicados casi exclusivamente al comercio del -menudeo, forman legión. Unos y otros se ligan -poco á nuestra sociabilidad, son en cierto modo -inadaptables, pero día llegará en que sino ellos, -sus hijos se mezclen y crucen con los hijos de -otras razas y naciones y un nuevo factor de importancia -numérica se agregará á los tantos que -ya concurren á la formación social argentina.<span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span> -La inmigración italiana es la que llega en mayor -número; pero en 1910 es desalojada de su -posición por la española, que pasa á ocupar el -primer lugar. La inmigración italiana compensa -la entrada con la salida. No ha de ser causa insignificante -en esta disminución la gran propaganda -que los diarios y los escritores de Italia -hacen en contra de la inmigración á la Argentina, -atribuyendo á este país falta de justicia y -dificultad para su vida. Por otra parte, el gobierno -mismo de Italia tiene interés en que los hijos -de aquellas tierras queden allí para cultivar -grandes zonas del sur.</p> - -<p>El aumento numérico de la inmigración española -si es bueno en cuanto á acrecentamiento -del número total de la población, no es sin duda, -lo mejor que puede llegarnos. Los motivos -de mi opinión los he expresado ya en el curso -de este trabajo.</p> - -<p>La inmigración francesa disminuye un tanto -también. Las demás continúan en progresivo -aumento.</p> - -<p>Los cruces, de que en capítulos anteriores<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span> -hemos hecho mención, se presentan en proporciones -mayores aún: los cálculos de combinaciones, -podrían resolver todas las formas -en que se presentan: todas las razas se -unen y los hijos de extranjeros que se han incorporado -á nuestro suelo vuelven á unirse con -otros que proceden de otros pueblos, al punto de -ser grande el número de personas que pueden -recordar que sus ocho bisabuelos pertenecieron -á ocho distintas nacionalidades.</p> - -<p>También la forma de distribución que adopta -es, como fué en épocas anteriores, señalada por -causas geográficas: allí donde el cultivo y la vida -son más fáciles, allí el inmigrante se dirige: -los centros en que sus connacionales están en -crecido número, ejercen sobre él invencibles -atracciones y sus esperanzas de fortuna y bienestar -le empujan á trasladarse y establecerse -en tales lugares.</p> - -<p>La ciudad capital sigue creciendo: hay en -ella grandes comodidades y las dificultades -para el trabajo no son muchas: se instalan fábricas, -se adoquinan calles, se trabaja en todas<span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span> -formas. El censo de octubre de 1909, le da -1.231.698, que es fácilmente 1.300.000 el 1<sup>o</sup> de -enero de 1910. Conviene tomar esa fecha y no -la del 25 de mayo por cuanto el número en tal día -es anormal: los paseantes argentinos que á fuerza -de vivir en el extranjero han dejado de ser -habitantes de estas tierras, vuelven con ocasión -de las fiestas; el interior se desborda sobre Buenos -Aires: las familias pudientes que desde -tiempo concertaban un paseo á la capital, combinan -el paseo con el centenario y los hoteles -rechazan pasajeros porque hay plétora. Tal situación -anormal no puede servir para el estudio -estadístico, en que se trata de examinar el conjunto, -quitándoles las irregularidades producidas -por hechos ajenos á la marcha general del -país.</p> - -<p>De aquellos 1.300.000 habitantes, 49 por ciento -son argentinos y 51 por ciento extranjeros. Esta -proporción no se presenta en ninguna provincia, -pero es signo indicativo de la constante -inmigración; siguen en el orden de importancia -Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos,<span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span> -orden idéntico al anterior y que sólo se diferencia -en el aumento de número.</p> - -<p>Con los inmigrantes llegan los capitales: las -estimaciones de éstos no pueden ser sino aproximativas -y variables todos los días; más de -cualquier modo, son enormes, al punto de que -ha podido calcularse el capital <i>inglés solamente</i>, -empleado en la Argentina, en 12.500.000.000 -de francos. El francés ha sido á su vez valuado -en 800.000.000 de francos. En el cálculo del capital -inglés, los valores de los ferrocarriles hacen -en gran parte que las cifras sean tan extraordinarias. -<i>La Nación</i> del 15 de noviembre de -1908, traducía un artículo publicado por el <i>South -American Journal</i> de Londres: en él se estimaba -el valor de las acciones de ferrocarriles argentinos -en un total de libras 154.814.472 es decir -3.870.361.800 francos. No sé qué datos sirvieron -á Rigby para hacer el cálculo á que he referido, -pero creo no obstante, que debe haber alguna -exageración.</p> - -<p>La preferencia de la inmigración en general, -está por la agricultura: los gobiernos se preo<span class="pagenum"><a name="Page_192" id="Page_192">[192]</a></span>cupan -en dictar medidas, término que no implica -que se cumplan. En efecto, y por desgracia, -alguna falta de cumplimiento en lo prometido, -alguna falta de justicia, unida á algunos -desengaños, han hecho como acabamos de decir, -que los diarios, autores y aun autoridades -europeas, de Italia é Inglaterra sobre todo, se -expresen en términos poco amables para la Argentina, -y que desgraciadamente parte al menos -de tales afirmaciones tengan fundamento serio.</p> - -<p class="blanc-line">2. La agricultura, ahora como en anteriores -épocas, transforma los campos. Se calcularon en -enero de 1910, en 18.775.672 las hectáreas destinadas -al cultivo: la cifra que dió el censo -de 1905 fué 4.892.005; como se ve la diferencia -es notable; la tierra inculta se transforma en -praderas, trigales y sembradíos de toda especie. -Existe sin embargo un hecho, que por lo menos -por curiosidad merece ser recordado. No siempre -la agricultura conquista los campos de una -manera permanente: refiriéndose á Córdoba,<span class="pagenum"><a name="Page_193" id="Page_193">[193]</a></span> -dice el señor M. E. Río: «La evolución que se -opera en esas fértiles llanuras es interesante y -característica. Así que se tiende un nuevo ferrocarril -á través de una zona inculta y antes aun -tan pronto como la traza queda definitivamente -establecida, ya vienen el empresario «colonizador», -el comerciante «habilitador» y los colonos -«agricultores». Los ranchos se plantan, se -prepara el suelo, deposítase la semilla y pocos -meses más tarde, humean las trilladoras y corren -las chatas, con pirámides de bolsas, hacia la -población que se ha improvisado alrededor del -cercano apeadero. La avenida continúa creciendo, -el perímetro del trigal se ensancha, multiplícanse -los comercios, se edifica la capilla, ábrese -la escuela; mas de repente, el movimiento -disminuye, las casas del pueblo se vacían y los -colonos se marchan: ha fenecido su usufructo -de cuatro ó cinco años y se van en busca de otra -línea nueva y de otra zona virgen. El alfalfar -crecido con el último trigo, ha reemplazado al -sembradío, la estancia á la colonia. En la misma -extensión de tierra en que 500 personas hallaron<span class="pagenum"><a name="Page_194" id="Page_194">[194]</a></span> -trabajo y bienestar ó, quizá algunas la fortuna, -hase formado el establecimiento ganadero en -que subsistiran 15 ó 20 peones y redondeará su -millón un terrateniente afortunado»<a name="FNanchor_62_62" id="FNanchor_62_62"></a><a href="#Footnote_62_62" class="fnanchor">[62]</a>.</p> - -<p>El cuadro no es en verdad consolador, pues -implica que la transformación es ficticia y sólo -dura un corto período: afortunadamente lo que -el señor Río encuentra para ciertas regiones de -Córdoba, no es en general; no se vé en Buenos -Aires, ni en Santa Fe, y el número de hectáreas -cultivadas es muy grande sin peligro de retroceso, -y los territorios nacionales, La Pampa y -Río Negro sobre todo, atraen inmigrantes y -presentan ya extensas zonas cultivadas.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>La ganadería no puede oponérsele como rival -con pretensiones de revancha, en la época actual: -sobrados campos hay en que pueda ejercitarse -la industria ganadera: la tendencia hacia -el mayor desarrollo de la agricultura es<span class="pagenum"><a name="Page_195" id="Page_195">[195]</a></span> -general en todo el mundo; en fin, la creciente -exigencia del consumo interno y del pedido del -exterior, hacen que los ganados no aumenten -en proporciones grandes. Nuestros productores -prefieren al aumento en cantidad, el aumento -en calidad.</p> - -<p>De 1908 data el último censo ganadero y aunque -al parecer no llenó todas las exigencias necesarias -para que se le considerase un trabajo -sin errores, en conjunto podemos aceptarlo para -recordar cifras.</p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" summary="Censo ganadero"> -<tr class="tdc"> - <td></td> - <td>Total</td> - <td>Puro<br />por ciento</td> - <td>Mestizo<br />por ciento</td> - <td>Criollo<br />por ciento</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Bovino</td> - <td class="tdr">29.116.625</td> - <td class="tdc">3.4</td> - <td class="tdc">51.7</td> - <td class="tdc">44.9</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Lanar</td> - <td class="tdr">67.211.754</td> - <td class="tdc">1.8</td> - <td class="tdc">82.5</td> - <td class="tdc">15.7</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Equino</td> - <td class="tdr">7.531.376</td> - <td class="tdc">0.7</td> - <td class="tdc">22.5</td> - <td class="tdc">76.8</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Mular</td> - <td class="tdr">465.037</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Asnal</td> - <td class="tdr">285.088</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Caprino</td> - <td class="tdr">3.945.086</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -<tr> - <td class="tdl">Porcino</td> - <td class="tdr">1.403.591</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="tdc">—</td> -</tr> -</table></div> - -<p class="blanc-line">La poca inmigración que se dedica á la ganadería, -y la población argentina numerosa que tiene -en ella su riqueza, ha conseguido mejorar en -cantidad los ganados, sin que sin embargo haya -llenado aun su fin de una manera completa.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_196" id="Page_196">[196]</a></span></p> - -<p>En cuanto á las otras industrias, sería simple -trabajo de enumeración tomar cada una de ellas -á fines de recordar cantidades: es innecesario -desde que la marcha enunciada en el anterior capítulo, -continúa sin mayores variaciones y sólo -agregándose á las ya existentes alguno que otro -ensayo de industria nueva. De cualquier modo -recordaré estas pocas cifras: azúcar, producción, -127.322 toneladas; 20.915.509 litros alcohol; -vino: 379.699.708 (segun censo industrial); -cerveza, 86.256.062; tabaco, 9.922.286<a name="FNanchor_63_63" id="FNanchor_63_63"></a><a href="#Footnote_63_63" class="fnanchor">[63]</a>.</p> - -<p>Pero la industria argentina, exceptuadas la -agricultura y la ganadería, produce sólo para -el consumo: la línea de exportación durante -1909 dió un valor total de 397.350.528 pesos -oro; pues bien, de esa suma 153.548.356 pesos -oro pertenecen á productos de la ganadería, y -230.756.095 pesos oro a productos de la agricultura. -En cambio la importación está distribuída -entre cantidad de productos de industrias dis<span class="pagenum"><a name="Page_197" id="Page_197">[197]</a></span>tintas; -son estas las principales cifras: substancias -alimenticias, 23.014.691 pesos oro: materiales -textiles y sus artefactos, 59.923.199 pesos -oro; hierro y sus artefactos 36.575.232 pesos -oro; locomoción y transportes, 31.711.285 pesos -oro; materiales de construcción, 28.365.889 -pesos oro.</p> - -<p>Con todo, el saldo á favor, que en resumen es -índice de riqueza nacional alcanzó á 94.594.433 -pesos oro, notable cifra tratándose de un país -nuevo, y más notable aun si se agrega que -la renta aduanera por tales conceptos sumó -73.455.177 pesos oro.</p> - -<p>Las naciones que tienen en la actualidad mayores -relaciones comerciales con la Argentina, -en consideración á los valores de importaciones -y exportaciones, están en el siguiente orden: -Reino Unido, Alemania, Estados Unidos de -América, Francia, Bélgica, Italia<a name="FNanchor_64_64" id="FNanchor_64_64"></a><a href="#Footnote_64_64" class="fnanchor">[64]</a>.</p> - -<p>Tanta cifra de riquezas y de comercio, unido -á la escasez de reclamaciones de orden comer<span class="pagenum"><a name="Page_198" id="Page_198">[198]</a></span>cial -internacional, supone otra cosa más: vale -decir, que no ha de ser tan malo el régimen -económico argentino, que no ha de ser tan corriente -la mala fe y los abusos; de otro modo los -hechos revelarían algunos datos que en la actualidad -no revelan.</p> - -<p class="blanc-line">3. La tranquila vida política de todos estos últimos -años ha influído para que el país prosperara. -Sólo un conato de revolución nacional, el -del 4 de febrero de 1905 y el cambio de presidencias -en los casos determinados por la Constitución, -son los hechos notables de la vida política: -la interminable serie de revoluciones -provinciales y la correspondiente intervención -nacional, no deben considerarse sino como restos -de algo que se extingue, de los cuales renacerán -formas nuevas de organización ó la organización -verdadera dentro de la forma actual.</p> - -<p>El período de la presidencia del doctor Uriburu, -á cuyo final pertenece el principio de la época -que estudiamos, tuvo en lo económico las di<span class="pagenum"><a name="Page_199" id="Page_199">[199]</a></span>ficultades -que origina el mantenimiento de la -paz armada.</p> - -<p>En 1898, por segunda vez ocupó la presidencia -argentina el general Roca: continuaron los -gastos y preparativos bélicos que afortunadamente -cesaron sin que tuviera lugar la esperada -guerra.</p> - -<p>El aumento de la población y el desarrollo de -la industria, del ejército, armada é instrucción -pública, obligó á la reforma de la Constitución -nacional, realizada en las postrimerías del anterior -gobierno, de modo que desde el comienzo -de éste, el poder ejecutivo contó con tres ministros -más, y la representación nacional se hace -con diferente base.</p> - -<p>El agio y la inestabilidad de la moneda dió motivo -á que se dictara la ley de conversión que -aún subsiste. En fin, y como medida de honor -nacional, á esta época pertenece también el -arreglo de las deudas externas de Córdoba, -Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Tucumán, -San Luis, San Juan y Catamarca.</p> - -<p>En 1904 comienza el período presidencial del<span class="pagenum"><a name="Page_200" id="Page_200">[200]</a></span> -doctor Quintana, que con ideas de orden quería -dejar honda huella de su paso por el gobierno. -El doctor Quintana falleció poco después de su -ascensión al poder.</p> - -<p>No me corresponde y no deseo abrir juicio -alguno referente á la presidencia del doctor Figueroa -Alcorta. No obstante, si para el estudio -débense tomar en cuenta los datos que llamaré -científicos y los vulgares, ambos parecen demostrar -que no podría el juicio ser favorable. Y -esto no sólo en la faz política, en el sentido corriente -del término. También en la faz económica. -El doctor Osvaldo M. Piñero, autoridad insospechable, -que en su carácter de presidente -de la contaduría nacional ha podido observar de -cerca el manejo de fondos públicos y los recursos -económicos á que se ha acudido, en un artículo -publicado últimamente mostraba cómo la -sana práctica gubernativa de no gastar sino lo -que se tiene y dejar el uso del crédito externo é -interno para los casos de suma necesidad, había -sido substituída por la emisión de títulos y -colocación de empréstitos, sin ningún cuidado<span class="pagenum"><a name="Page_201" id="Page_201">[201]</a></span> -y por cualquier motivo. Apoyaba sus afirmaciones -en hechos y cifras, y terminaba con estas -palabras: «Hay, pues, que reaccionar francamente -contra esta viciosa corruptela á que nos -venimos entregando con tanta irreflexión. Debemos -volver á la sana y prudente tradición financiera -del país, que reservaba la autorización -para negociar un empréstito, á casos muy contados; -que por eso mismo daban lugar á una -amplia deliberación de la representación nacional, -y á un meditado estudio de los órganos de -la opinión. El país tiene el derecho de ser informado -é instruído en todos los casos en que se -trate de aumentar el peso de la deuda pública, -que él va á servir con sus ahorros; porque él -sabe que en los días de tribulación financiera, -en todo es posible realizar economías, menos en -el servicio íntegro y puntual de la deuda pública. -Y nuestro país, más que ningún otro de Sud -América, tiene el deber de proceder con tacto, -desde que le cabe el honor de haber sostenido -ante el concierto de las naciones, en Río -Janeiro y en La Haya, el principio de la abo<span class="pagenum"><a name="Page_202" id="Page_202">[202]</a></span>lición -del cobro compulsivo de las deudas»<a name="FNanchor_65_65" id="FNanchor_65_65"></a><a href="#Footnote_65_65" class="fnanchor">[65]</a>.</p> - -<p>Al mismo tiempo, el doctor Montes de Oca, -presentaba en el congreso nacional un proyecto -destinado á limitar la facultad del congreso de -ordenar y autorizar gastos sin estudio ni cuidado -alguno.</p> - -<p>Quiere ésto decir que ejecutivo y congreso, -halagados quizás por la abundante riqueza nacional -han ido más allá de lo justo y necesario, -obligando á los hombres que alcanzan á ver á -alguna distancia, á levantar la voz para detener -la corriente.</p> - -<p>En cuanto á las manifestaciones diarias de la -prensa y del pueblo, que acusaban al gobierno -de malos manejos de fondos, injustas concesiones -de tierras y algunas otras cosas por el estilo, -no es posible tomarlas en cuenta en un trabajo -serio, mientras no se consiga reunir los indispensables -elementos de juicio.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_203" id="Page_203">[203]</a></span></p> - -<p class="blanc-line">4. En lo que á vías de comunicación se refiere, -las líneas tendidas vinculan de continuo, poblaciones -é individuos. Los antiguos sistemas de -transporte se alejan cada vez más de los centros -de civilización para ir á regiones más apartadas -donde las necesidades los reclaman. Nuevas -concesiones y líneas en proyecto, valorizan las -tierras al solo anuncio de su proximidad. El 1<sup>o</sup> -de abril de 1910 la superficie total recorrida por -ferrocarriles en territorio argentino alcanza la -cifra de 27.138,1 kilómetros. La red ferrocarrilera -toca por el norte con Bolivia y deja concluído -con ello un trozo del ferrocarril intercontinental -proyectado; en Santa Fe llega á Resistencia; -de Buenos Aires se llegará en ferrocarril -hasta el Paraguay; por el oeste, Chile y la -Argentina, han vencido y perforado los Andes -y el tránsito de trenes es diario en el inmenso -túnel; por el sur, se llega al Río Negro y en los -territorios comienzan las construcciones de -ferrocarriles. Nuevos sistemas se ponen en práctica; -el <i>ferriboat</i> atraviesa el Paraná, y la exposición -ferroviaria con la simple y sencilla mues<span class="pagenum"><a name="Page_204" id="Page_204">[204]</a></span>tra -de los sistemas nuevos y de los antiguos no -solo da á conocer los adelantos inmensos, sino -también el carácter de buenos entre los mejores -que revisten nuestros ferrocarriles.</p> - -<p>El telégrafo se extiende en toda la república -y alcanza los últimos adelantos de la materia: -el inventor del telégrafo sin hilos visita la Argentina -con el deseo de establecer la comunicación -directa con Europa. Los teléfonos son comunes -en todas las ciudades de alguna importancia.</p> - -<p>El correo alcanza las más remotas regiones y -necesita para cumplir su misión el trabajo de -10.121 empleados.</p> - -<p>Las ciudades todas tienen líneas de tranvías -y la electricidad substituye paulatinamente á la -fuerza animal.</p> - -<p class="blanc-line">5. La enseñanza primaria, base de toda democracia, -ha continuado el impulso que se le diera -en el período anterior: las provincias pobres no -pueden costearla y la nación se ve en la necesidad -de socorrerlas con subvenciones para que -puedan llenar esa misión primordial; desgra<span class="pagenum"><a name="Page_205" id="Page_205">[205]</a></span>ciadamente -una vez que tienen asegurada una -ayuda nacional para tales fines, olvidan que esa -ayuda no debe ser regla, la incorporan á sus -cálculos y no siempre se les da el destino para -el que se las había previsto: la nación entrega -las sumas y no interviene en la repartición de -ellas. Olvídase que el artículo 5<sup>o</sup> de la Constitución -nacional exige como condición para que el -gobierno federal garantice á cada provincia el goce -y ejercicio de sus instituciones, que ellas á su -vez aseguren la administración de justicia, el -régimen municipal y la educación común.</p> - -<p>Afortunadamente la ley Láinez invadiendo -con suavidad y diplomacia las jurisdicciones -provinciales promete asegurar en ellas la educación -con escuelas y hechos más positivos que -sus constituciones<a name="FNanchor_66_66" id="FNanchor_66_66"></a><a href="#Footnote_66_66" class="fnanchor">[66]</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_206" id="Page_206">[206]</a></span></p> - -<p class="blanc-line center">ESCUELAS DE LA LEY 4874</p> - -<div class="center blanc-line small"> -<table class="bigboxwr" cellpadding="2" cellspacing="0" summary="ESCUELAS DE LA LEY 4874"> -<tr class="tdc"> - <td rowspan="3" class="bb">Provincias</td> - <td colspan="5" class="bb1">Educandos</td> - <td colspan="4" class="bb1 no-br">Escuelas</td> -</tr> -<tr class="tdc"> - <td rowspan="2" class="bb">Alumnos en 1910 según datos estadísticos incompletos</td> - <td rowspan="2" class="bb">La inscripción anterior corresponde al siguiente número de escuelas</td> - <td rowspan="2" class="bb">Inscripción calculada para 1910 en noviembre 30</td> - <td rowspan="2" class="bb">Inscripción en 1909</td> - <td rowspan="2" class="bb">Aumento habido en 1910</td> - <td rowspan="2" class="bb">Escuelas existentes el 31 de diciembre de 1909</td> - <td colspan="2" class="bb1">Creadas en</td> - <td rowspan="2" class="bb no-br">Total de escuelas en enero 31 de 1911</td> -</tr> -<tr class="tdc"> - <td class="bb">1910</td> - <td class="bb">1911</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Buenos Aires</td> - <td>3.801</td> - <td>54</td> - <td>3.900</td> - <td>1.554</td> - <td>2.346</td> - <td>21</td> - <td>77</td> - <td>29</td> - <td class="no-br">127</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Santa Fe</td> - <td>7.319</td> - <td>90</td> - <td>7.400</td> - <td>2.842</td> - <td>4.558</td> - <td>30</td> - <td>66</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br">96</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Entre Ríos</td> - <td>5.046</td> - <td>49</td> - <td>5.100</td> - <td>4.485</td> - <td>615</td> - <td>44</td> - <td>14</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br">58</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Corrientes</td> - <td>4.913</td> - <td>39</td> - <td>5.000</td> - <td>4.783</td> - <td>217</td> - <td>35</td> - <td>7</td> - <td>65</td> - <td class="no-br">107</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Córdoba</td> - <td>4.832</td> - <td>47</td> - <td>4.900</td> - <td>3.604</td> - <td>1.296</td> - <td>38</td> - <td>3</td> - <td>47</td> - <td class="no-br">98</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">San Luis</td> - <td>7.708</td> - <td>146</td> - <td>8.500</td> - <td>3.622</td> - <td>4.878</td> - <td>45</td> - <td>138</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br">183</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Mendoza</td> - <td>3.750</td> - <td>34</td> - <td>3.750</td> - <td>3.674</td> - <td>76</td> - <td>31</td> - <td>21</td> - <td>1</td> - <td class="no-br">53</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">San Juan</td> - <td>6.737</td> - <td>59</td> - <td>6.737</td> - <td>4.685</td> - <td>2.052</td> - <td>40</td> - <td>29</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br">69</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Santiago del Estero</td> - <td>7.591</td> - <td>104</td> - <td>7.600</td> - <td>4.677</td> - <td>2.923</td> - <td>58</td> - <td>64</td> - <td>26</td> - <td class="no-br">148</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Catamarca</td> - <td>8.235</td> - <td>91</td> - <td>8.500</td> - <td>3.862</td> - <td>4.638</td> - <td>43</td> - <td>57</td> - <td class="tdc">—</td> - <td class="no-br">100</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">La Rioja</td> - <td>3.824</td> - <td>35</td> - <td>4.001</td> - <td>4.001</td> - <td class="tdc">—</td> - <td>33</td> - <td>12</td> - <td>7</td> - <td class="no-br">52</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Tucumán</td> - <td>3.899</td> - <td>43</td> - <td>3.900</td> - <td>3.788</td> - <td>112</td> - <td>40</td> - <td>43</td> - <td>25</td> - <td class="no-br">108</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Salta</td> - <td>5.150</td> - <td>82</td> - <td>5.200</td> - <td>3.183</td> - <td>2.017</td> - <td>40</td> - <td>54</td> - <td>7</td> - <td class="no-br">101</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="tdl">Jujuy</td> - <td class="bb1">2.134</td> - <td class="bb1">38</td> - <td class="bb1">2.134</td> - <td class="bb1">1.538</td> - <td class="bb1">596</td> - <td class="bb1">28</td> - <td class="bb1">10</td> - <td class="bb1">3</td> - <td class="bb1 no-br">41</td> -</tr> -<tr class="tdr"> - <td class="ti3 tdl">Totales</td> - <td>74.939</td> - <td>911</td> - <td>76.622</td> - <td>50.298</td> - <td>26.324</td> - <td>526</td> - <td>605</td> - <td>310</td> - <td class="no-br">1341</td> -</tr> -</table></div> - -<div class="blockquote"> - -<p>«Por la fecha en que nos encontramos, no es posible tener la estadística completa del año 1910. -Aproximadamente se calcula que habrán funcionado 950 escuelas con 76.000 ó 77.000 alumnos».</p> - -</div> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_207" id="Page_207">[207]</a></span></p> - -<p>Son considerables los progresos de la instrucción -primaria pero alejándose de las ciudades -grandes, y de los lugares de mayor población, -sobre todo internándose en la república, -es todavía muy deficiente. Hasta se ignora el -idioma en algunos lugares apartados: he tenido -oportunidad, en un pueblo de Santiago -del Estero, de verificar el hecho: hombres, criollos -al parecer, vestidos á la usanza nuestra, -no han entendido lo que les decía en castellano -y alguien que me veía asombrado, me expresó -que aquellas gentes sólo entendían el -quichua. Cosa por el estilo pasa en algunas poblaciones -de Corrientes en que solo entienden -guaraní.</p> - -<p>La enseñanza secundaria y normal, no obstante -todos los perjuicios que sufre algunas veces -por obra de ministros que son políticos, y -no hombres que conozcan los problemas educacionales, -ha aumentado si bien no en intensidad, -en cantidad, contándose ahora 27 colegios nacionales -y 44 escuelas normales. Desde algunos -años se intenta la formación del profesorado -secundario, aunque hasta ahora sean inciertos<span class="pagenum"><a name="Page_208" id="Page_208">[208]</a></span> -sus resultados, no obstante rumbosidades de -institutos especiales.</p> - -<p>En fin, completan la educación general los institutos -para determinadas enseñanzas.</p> - -<p>La enseñanza superior ha agregado una universidad -más, la de La Plata, y se han dado -últimamente grandes ventajas á la universidad -provincial de Santa Fe.</p> - -<p>La educación en general, en sus diversas ramas, -ya es materia nacional. Es producto nuestro, -hecho por nuestros hombres. Se aceptan -determinados planes extranjeros ó se emplea -algunos profesores contratados en Europa. Pero -en general, los hombres que se dedican á todas -las enseñanzas desde el maestro de grado hasta -el rector de la universidad, son argentinos. Y -todo podría serlo, aun los institutos para los -cuales se traen de fuera profesores, si no existiera -la tendencia general en nuestros hombres -de creer como axiomática verdad lo que le dice -un libro extranjero ó lo que cuenta cualquier -<i>sabio</i> ú orador que nos visita, sin fijarse que lo -mismo decía uno de los nuestros de quien no<span class="pagenum"><a name="Page_209" id="Page_209">[209]</a></span> -se hacía caso; ha sido así necesario que se trajera -profesores alemanes para que se creyera en -la necesidad de preparar el profesorado secundario, -olvidando una de las funciones que desempeñaba -la Facultad de Filosofía y Letras: -ha sido necesario que Clemenceau nos dijera lo -que era la democracia para que creyéramos que -nos dábamos cuenta de ello: que Ferri nos repitiera -con su mágica palabra lo que tantos nos -dicen; que France cantara, quizás con ironía, -nuestra grandeza, ó la expresara con calor Blasco -Ibáñez para que nos complaciera tal estado. -En fin, que Lorini mostrara nuestros vicios políticos -y administrativos para que nos alarmáramos, -como si no estuviéramos á diario sintiendo -sus consecuencias.</p> - -<p>La educación, decía, se hace nacional, en el -sentido de que nos bastamos para darla. Y es -éste uno de nuestros grandes progresos, y un -factor de la transformación social argentina. -Creo que el fin de todos nuestros adelantos debe -ser convertir en trabajo nacional todo lo que -pudiendo ser nacional está en manos extranje<span class="pagenum"><a name="Page_210" id="Page_210">[210]</a></span>ras: -la fabricación de máquinas, las faenas agrícolas, -las grandes industrias... Hacer que el -pueblo nuevo, transformado, el argentino descendiente -de extranjero ó que aun lleve en su -sangre recuerdos del aborígen adapte á sí todo -lo que no ha adaptado hasta ahora y sepa bastarse -á sí mismo. Y bien, por fortuna la educación -ha avanzado mucho en ese camino.</p> - -<p class="blanc-line">6. En esta época, los adelantos periodísticos -han colocado á la prensa argentina entre las mejores -del mundo. El desarrollo de las bellas artes -no ha tomado aun carácter nacional y su estado -no difiere del que mencioné en el anterior -capítulo. Las diferentes religiones no causan -problema alguno entre nosotros, desde que -la libertad de cultos existe y es una de las mejor -aseguradas. Vivimos con las costumbres -europeas y sus modificaciones de adaptación -local y las costumbres de tierra adentro, de -todos conocidas, por lo menos de oídas, imprimen -algunas características especiales que -tienden á desaparecer.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_211" id="Page_211">[211]</a></span></p> - -<p class="blanc-line">7. Antes de terminar y como hechos que también -entran como factores en la transformación -social que se opera, y que tienen sus -raíces y su fuerza en la inmigración, es deber -recordar la existencia del socialismo, que -recién nacido en la época anterior es adulto en -ésta, y del anarquismo, cosa bien distinta aunque -á veces se les confunda de la manera más -lamentable.</p> - -<p>Respecto del socialismo, he ya referido á su -origen en la Argentina y su foco en la capital: -entiendo hablar del socialismo del partido -socialista; no de las asociaciones de obreros -que toman nombre parecido: lo hago así -porque es el primero el que se presenta como -movimiento solidario en la Argentina, -de los movimientos de la clase obrera de Europa.</p> - -<p>Con la industria, con los deseos y aspiraciones -proletarias, con el constante encarecimiento -de la vida, el hecho extraño se hace cuestión -nacional; los obreros son muchos, el partido -crece, hombres intelectuales argentinos se po<span class="pagenum"><a name="Page_212" id="Page_212">[212]</a></span>nen -á su cabeza; los pocos socialistas de la época -anterior forman ahora millares, se disciplina -el partido y en las elecciones da ejemplo de -civismo y honradez, cumpliendo con el deber -de votar y no comprar electores. Podrá ó no -tener razón de ser el socialismo, considerado -como semejante al europeo, y podrán ó no ser -exactas las afirmaciones del profesor Ferri al -respecto; mas lo cierto es que el partido socialista -tiene aspiraciones delineadas, muy distintas -de las cartas orgánicas de tantos partidos -que mueren después de un tiempo de parálisis -infantil; cierto es que la cuestión obrera, semejante -ó no á la de Europa, se presenta en nuestra -tierra, y dentro de ella con caracteres bien -distintos en la capital de los que tiene en las provincias. -En una ú otra forma, resultará siempre -cierto que «las naciones de este continente -no podrán impedir que el socialismo las invada, -más temprano á las unas, más tarde á -las otras, á todas cuando las formas productivas -nuevas hayan desalojado por completo -á las antiguas y coordinado así el hecho de<span class="pagenum"><a name="Page_213" id="Page_213">[213]</a></span> -la propiedad con el modo de producción»<a name="FNanchor_67_67" id="FNanchor_67_67"></a><a href="#Footnote_67_67" class="fnanchor">[67]</a>.</p> - -<p>El partido, formado en un principio con elementos -europeos, ha seguido una orientación -fija, luchando sin desfallecimientos, explicando -razones, aunque por desgracia no siempre se -hayan mantenido todos sus elementos en el camino -de orden y conquistas paulatinas, que son -parte de su programa. Se ha apoderado de almas -argentinas, les ha explicado cómo el internacionalismo -no se opone al patriotismo y como -puede conciliarse con él<a name="FNanchor_68_68" id="FNanchor_68_68"></a><a href="#Footnote_68_68" class="fnanchor">[68]</a>; en fin, ha fundado -diarios que divulgan sus ideas.</p> - -<p>Sea como consecuencia del constante reclamo -de los representantes del elemento obrero, -sea por convicción traída por el análisis de hechos, -la legislación argentina ha debido por -necesidad ser pródiga en proyectos y leyes de -trabajo. Es de allí que se ha originado notable -proyecto de ley nacional del trabajo, del doc<span class="pagenum"><a name="Page_214" id="Page_214">[214]</a></span>tor -Joaquín V. González, y el departamento nacional -del trabajo, la ley sobre trabajo de mujeres -y niños, los proyectos sobre accidentes del -trabajo, seguros de obreros y tantos otros. En -cuanto á la ley de residencia y la de seguridad -social se refieren á la defensa respecto de elementos -perturbadores y anárquicos, y no á los -reclamos de los socialistas.</p> - -<p>El socialismo argentino, hecho nuevo llamado -á tener grandes consecuencias, nacido cuando -las condiciones generales del país y la transformación -de su vida industrial y de sus elementos -étnicos lo hicieron posible, es uno de los hechos -más característicos de la vida argentina -contemporánea.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Cosa bien distinta al socialismo es el anarquismo. -Hace más de quince años, el representante -argentino en Washington, enviaba á nuestro -gobierno una recopilación é informe sobre -los medios de represión del anarquismo, puestos -en práctica en las naciones de Europa. Ni -entonces ni después, por mucho tiempo, se pen<span class="pagenum"><a name="Page_215" id="Page_215">[215]</a></span>só -que fuera posible que el anarquismo echara -raíces, y pudiera existir en la Argentina.</p> - -<p>Esta tendencia nació con Bakounine á mediados -del siglo pasado: considerando á las clases -obreras incapaces de mantenerse emancipadas -una vez que hubieran conseguido tal estado, -creía de mayor conveniencia limitar la -propaganda á lo que fuera destrucción y mantener -tal orden ó mejor dicho tal desorden como -ideal de situación permanente. <i>La Alianza de la -democracia socialista</i>, siguió sus ideas<a name="FNanchor_69_69" id="FNanchor_69_69"></a><a href="#Footnote_69_69" class="fnanchor">[69]</a>. De -allí en adelante el anarquismo se fué separando -cada vez más del socialismo, hasta ser dos cosas -completamente distintas. Sus secuaces han -invadido toda Europa, y han comenzado por -las vías de hecho á realizar su programa final.</p> - -<p>La creencia en la imposibilidad de su introducción -á nuestra tierra fué debilitándose cuando -se vieron signos inequívocos de su existencia -en ella. Apareció primero un diario, <i>La Pro<span class="pagenum"><a name="Page_216" id="Page_216">[216]</a></span>testa</i>; -se formó después un partido que las gentes -confundieron durante algún tiempo con los -socialistas; un día estalló la primera bomba -anarquista que mató á un niño: la población y -la prensa se alarmó llamando á aquél, día de -luto en los anales argentinos. Los gobiernos, -no obstante considerar insuficiente y de aplicación -equívoca la ley de residencia sancionada -pocos años antes, nada hicieron, pasado el primer -momento de excitación. Luego, los hechos -fueron de más serias consecuencias: el jefe de -policía de la capital y su secretario fueron -víctimas de una bomba anarquista. Después -otra bomba anarquista hizo estragos en el teatro -Colón de la misma ciudad; entonces se -comprendió la necesidad de evitar que aquellos -hechos se repitieran y á toda prisa se sancionó -una ley de seguridad social, en la que -se reprime á todo trance, sin que á la sanción -de ella precediera un estudio serio del problema. -No obstante, no era por falta de datos y -conocimiento de la situación que el estudio no -se hacía; era más bien por pereza criolla. Poco<span class="pagenum"><a name="Page_217" id="Page_217">[217]</a></span> -tiempo antes de su muerte, el jefe de policía de -la capital, coronel Falcón, en una nota elevada -al ministro del interior exponiendo sus vistas sobre -los acontecimientos socialistas y anarquistas -que se sucedían en el país en esos días,—mayo -de 1909,—recordaba entre los factores de la -violencia, el <i>sectarismo anarquista</i>: «éste conglomerado -el más peligroso como representación -doctrinaria, era ya conocido por la policía. -Guarda en su seno todo lo que tiene de disolvente -y destructor el organismo social, todos -sus ideales van á una negación y lo mismo que -en otras partes entre nosotros, su lema es la -propaganda por la acción, acción revolucionaria -de destrucción pura y simple. Arrasar con -lo existente por cualquier medio, sin elegir: -destruir, porque nada debe existir organizado... -cualquiera que sea la teoría parcial que profesen -los varios grupos en que se divide y disienten, -sólo coinciden en la supresión absoluta de toda -entidad social orgánica»<a name="FNanchor_70_70" id="FNanchor_70_70"></a><a href="#Footnote_70_70" class="fnanchor">[70]</a>.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_218" id="Page_218">[218]</a></span></p> -<p>El programa del partido anarquista de la Argentina, -lo conoce desde tiempo el público: en -cuarta hoja de <i>La Protesta</i> se han publicado -hasta hace poco los «fundamentos de la idea -anarquista». Declarábase allí: 1<sup>o</sup>, los anarquistas -son irreligiosos, porque consideran que las -religiones son medios de explotación é hipótesis -absurdas; 2<sup>o</sup>, el capital es una explotación; 3<sup>o</sup>, -el gobierno es una entidad inútil que sirve sólo -para mantener la explotación capitalista; 4<sup>o</sup>, la -política es lucha de ambiciones; los anarquistas -son impolíticos; 5<sup>o</sup>, las leyes favorecen á los privilegiados; -los anarquistas son adversarios de -toda legislación; 6<sup>o</sup>, la división de la tierra en -patrias, es injusta, el mundo es de todos; los -anarquistas proclaman la abolición de las patrias. -«Síntesis: los anarquistas queremos una -sociedad en que cada hombre se gobierne á sí -mismo y en la que los medios de producción -estén al alcance de todos los hombres. Anarquía<span class="pagenum"><a name="Page_219" id="Page_219">[219]</a></span> -es la vida libre, sin que política, ni social ni -económicamente un hombre predomine sobre -otro.»</p> - -<p>En otro documento explicaban la anarquía como -hecho congénito de la especie, nacida en -los primeros tiempos de la humanidad, y ahora -cuerpo de doctrina: independiente de cualquier -otro, con límites y caracteres netamente definidos: -agregando: «si bien aceptamos las luchas -de clases como una ineludible fatalidad histórica, -somos humanistas, puesto que vamos á -la abolición de todos los privilegios, á la liberación -de todos los hombres en una sociedad de -igualdad y de justicia. <i>Nos oponemos, pues, á la -tendencia</i> que en nombre de un mal entendido -determinismo económico ó social nos llevaría -solamente á una nueva tiranía obrera ó anarquista, -que <i>no sería la mejor</i> de las tiranías. Por estar -convencidos de que tanto para los individuos -como para los pueblos son necesarios <i>grandes -ideales</i> que sirviendo de lenitivo á los sinsabores -de las tremendas luchas del presente, sean también -estrellas directrices en el camino áspero<span class="pagenum"><a name="Page_220" id="Page_220">[220]</a></span> -del progreso, propagamos el comunismo anárquico -como forma suprema de la futura convivencia -social»<a name="FNanchor_71_71" id="FNanchor_71_71"></a><a href="#Footnote_71_71" class="fnanchor">[71]</a>. Á continuación, habla el manifiesto, -de cómo en la Argentina el anarquismo -tiene razón de ser, y usa de los términos de -grueso calibre habitual en aquella literatura.</p> - -<p>De todas estas cosas se desprenden para nuestro -estudio diversas consecuencias: en primer -lugar, la existencia en la Argentina de anarquistas -que forman partido y desean la destrucción -de todo régimen; 2<sup>o</sup>, la existencia, por propia -confesión, de anarquistas que buscan mejoras -sociales, sosteniendo que la destrucción de todo -régimen es el ideal que se tiene en vista para la -acción, aunque no se crea en su posible realidad; -3<sup>o</sup>, la separación absoluta entre socialistas -y anarquistas, separación que da motivo -á la formación de dos partidos distintos, con -métodos é ideas diferentes, y que por error se -les confunde con frecuencia.</p> -<p><span class="pagenum"><a name="Page_221" id="Page_221">[221]</a></span></p> -<p>Entiendo que el anarquismo es un partido -equivocado, cuya existencia es un peligro para -la humanidad: pero entiendo también, que dado -que su existencia en la nación está probada, se -impone el estudio científico de esta manifestación -social para encontrar los medios de prevenirlo; -la investigación respecto de la parte de verdad -que puedan tener sus afirmaciones que se refieren -á hechos injustos, para evitar todo reclamo -con fundamento, y al mismo tiempo para tener, -al aplicar penalidades, la conciencia de proceder -dentro de la más estricta justicia.</p> - -<p>El elemento anarquista es en su mayoría extranjero, -pero la constante propaganda, hace -secuaces entre los argentinos. Tengo informes -de que muchos obreros que trabajan en el puerto -de la capital, que son argentinos, sobre todo -los naturales de Corrientes, se hacen anarquistas. -La propaganda es certera: pocas ideas vagas, -dos ó tres precisas, que hieren sentimientos -comunes: el de la injusticia del régimen económico -sobre todo, el de humillación después; -basta entonces que la idea caiga en el cerebro<span class="pagenum"><a name="Page_222" id="Page_222">[222]</a></span> -de un hombre con poco desarrollo intelectual y -de algún carácter, y se tiene allí formado un -anarquista.</p> - -<p>He tomado con alguna detención estas dos -manifestaciones de la vida argentina contemporánea -porque concurren á caracterizar una época. -No sólo en la composición étnica de la población, -en los progresos en todas sus formas, -en el estado económico, se nota la transformación -social; se ve también que las ideas traídas -por la inmigración fecundan en esta tierra; que -hechos sociales nuevos, de la mayor importancia, -acompañan á la transformación incesante. -En 1853 nadie hubiera podido pensar en la existencia -en la Argentina de lo que después sería el -anarquismo, ni siquiera en los socialistas. Hoy, -la realidad la evidencia.</p> - -<p class="blanc-line">8. Con ello concluyo el bosquejo de nuestra -época: que los adelantos de la industria, del trabajo -y de la ciencia, marchen acompañados de la -justicia, del orden, del buen gobierno, para que -sean infundadas las ironías de la Europa res<span class="pagenum"><a name="Page_223" id="Page_223">[223]</a></span>pecto -de nosotros; que se respeten las autoridades, -y que éstas á su vez ayuden á los trabajadores, -eviten las protestas y mitiguen amarguras. -Así podrá la Argentina festejar el segundo -centenario de la revolución de mayo, con un -himno verdadero de victoria!</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_224" id="Page_224">[224]</a></span></p> - -<hr class="chap" /> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_225" id="Page_225">[225]</a></span></p> - -<h2 id="CAPITULO_V">CAPÍTULO V<br /> - -<span class="small smcap">transformación social é instituciones</span></h2> - -<div class="blockquote"> - -<p>1. Factores que deben considerar el historiador y el legislador.—2. -La transformación material y étnica -de la República Argentina. La mestización y el hibridismo. -Los aportes inmigratorios.—3. El carácter del -pueblo argentino. Afirmaciones de Le Bon. Falta de -fundamento. Una opinión de Belmar sobre el porvenir -del Río de la Plata.—4. Nacimiento y transformación -de las instituciones. Acuerdo necesario entre sociedad -é instituciones. El problema respecto de la Argentina. -Disposiciones constitucionales ó legales de -relativa permanencia y disposiciones transitorias. -Conclusión.</p> - -</div> - -<p class="blanc-line">1. Las estadísticas, las cifras, los datos geográficos, -históricos, sociológicos, antropológicos, la -psicología social, la educación, las costumbres, -las instituciones políticas, leyes, constituciones,<span class="pagenum"><a name="Page_226" id="Page_226">[226]</a></span> -todo es necesario para seguir la trama del desenvolvimiento -de un pueblo. El mayor conocimiento -de tantos factores y de todas las situaciones -que su combinación provoca, tiene la mayor -utilidad para el historiador y para el legislador: -el uno buscará en la aparente desarmonía de -tantos materiales la ley que rige el conjunto; -de este modo los hechos que se suceden no se -le presentarán como al niño que por primera -vez viaja, las hileras interminables de postes -del telégrafo que con abrumadora regularidad -pasan delante de sus ojos á lo largo -de la vía: se le mostrarán unidos y relacionados -los unos como causas de los otros ó -todos ellos como causas ó efectos de algunos -más. Sale así la historia del primer momento -de su formación, la de simple colección de hechos, -para hacer de ellos análisis más prolijo, -que permita á tal disciplina entrar en la categoría -de las ciencias. Al otro, al legislador, -facilitará su tarea; convencido por los estudios -propios y ajenos, que las instituciones no son -sino el bronce fundido que debe solidificarse en<span class="pagenum"><a name="Page_227" id="Page_227">[227]</a></span> -el molde impuesto de antemano, hará de modo -que no contradigan las ideas, los modos de ser, -las situaciones del pueblo á que van destinadas, -y sólo sabrá que cumplen tal cosa cuando tenga -el conocimiento más completo posible de las formas -que han presidido el desarrollo anterior y -de los factores de toda clase que continúan influyendo -en la evolución de su pueblo.</p> - -<p>De aquí también que para expresar, en el más -humilde trabajo, como éste, la opinión que se -tiene sobre la forma en que nuestras instituciones -han acompañado las transformaciones morales -y materiales del pueblo argentino, haya -debido tener en cuenta todos aquellos factores -en la medida en que ha sido necesario para -tal estudio.</p> - -<p class="blanc-line">2. La transformación material de los modos de -existencia en la Argentina, es evidente. Se puede -discutir, sobre el adelanto ó retroceso de -los argentinos en lo que á moral ó intelectual -se refiere, á su carácter, á su patriotismo, á -sus modos de ser en general; pero nadie dis<span class="pagenum"><a name="Page_228" id="Page_228">[228]</a></span>cute -el hecho manifiesto de la rapidez é importancia -de sus adelantos materiales: por ser un -pueblo nuevo, que partió de una situación -cercana á la nada, la magnitud del cambio -es más visible. Desde 1853 á 1910 sólo han -transcurrido cincuenta y siete años; período tan -reducido que permite á nuestros hombres de -alguna edad, relacionar mentalmente una y otra -época después de haber sido espectadores de tanta -transformación y tanto cambio. En cada capítulo -que correspondía á pocos años, he tomado -en cuenta las principales manifestaciones de -la actividad: agricultura, ganadería, industrias, -vías de comunicación. Y el incesante desarrollo -febril que allí se revelaba, no ha cesado todavía -y no es posible siquiera vislumbrar cuando disminuirá -su vertiginosa marcha.</p> - -<p>Es natural que debemos considerar los cambios -refiriéndolos al suelo y haciendo abstracción -de otras consideraciones, pues en este momento -entiendo hablar de ellos solamente. Por -eso, recordémoslos por ahora, sin preguntar en -cuanto han sido capitales extranjeros los que han<span class="pagenum"><a name="Page_229" id="Page_229">[229]</a></span> -permitido tales cosas. No preguntemos tampoco -cuál es la situación económica argentina y en -cuanto los banqueros extranjeros, pesan sobre -su riqueza actual y futura...</p> - -<p>En todo ello el factor económico ha ejercido -influencia poderosa y principal: la idea -de la ganancia rápida, de volver á la patria -con ella, ha sido el propulsor eficaz de las corrientes -inmigratorias; la facilidad de la colocación -del dinero á alto interés, en otros lugares -penado por usurario, y aquí permitido como -justo, ha enviado ingentes capitales, y ha -opuesto la codicia al peligro de la tardía é hipotética -restitución. La creencia en la fortuna fácil -ha borrado de la conciencia de los argentinos, -las inquietudes que pudiera provocar el pensamiento -de la carga que en forma de deuda, -se echaba sobre hijos y descendientes.</p> - -<hr class="tb" /> - -<p>Á la transformación material ha correspondido -una transformación étnica de importancia -suma: españoles, indios, negros, mulatos, y -mestizos, han cedido al inmigrante el derecho<span class="pagenum"><a name="Page_230" id="Page_230">[230]</a></span> -de moldear el futuro pueblo. Por condiciones -geográficas, han sido vencidos en la capital primero, -luego en el litoral y la lucha dura en el -interior todavía. No siempre se ha producido la -substitución; también el mestizaje ha dado sus -productos que no en todas partes han sido malos; -productos que han originado juicios á mi -entender, por excluyentes, parciales.</p> - -<p>El doctor Ayarragaray en <i>La anarquía argentina -y el caudillismo</i> y en <i>La constitución étnica -argentina</i>, el doctor Bunge en <i>Nuestra América</i> -y otros autores, consideran el producto del -mestizaje como inferior y elemento malo, y -juzgan que necesitará tiempo para que sus -descendientes adquieran la inteligencia y aptitudes -de los hijos de pueblos adelantados. -«En el proceso de la mestización se suman -los valores de la misma naturaleza; sólo se -ligan las facultades é instintos comunes y -vulgares, que forman el sedimento perenne -de toda alma humana, sea cualquiera la cepa -de la cual procede. En el híbrido, precisamente -se combinan los elementos y las apti<span class="pagenum"><a name="Page_231" id="Page_231">[231]</a></span>tudes -inferiores; las cualidades superiores, individuales, -antropológicamente incorporadas á la -personalidad de la raza, se extinguen, una vez -destruído el molde originario del tipo. Es la -esencia sutil volatilizada, cuando se mezclan dos -perfumes de distinta naturaleza, en un recipiente -común»<a name="FNanchor_72_72" id="FNanchor_72_72"></a><a href="#Footnote_72_72" class="fnanchor">[72]</a>.</p> - -<p>Por de pronto, débese convenir que el mote de -híbrido con que caracterizan á tales individuos, -es impropio: el término híbrido «aplícase al -animal ó al vegetal procreado por dos individuos -de distinta especie» y nadie sostendrá ya, -que el hombre blanco y el hombre negro sean -de especie distinta. En la innumerable gradación -de pigmentaciones, hay de todo, y si los carácteres -físicos y aun morales, son diversos, tal diversidad -no es suficiente para que se llame híbridos -á individuos que son simplemente mestizos; -los cruces han producido toda clase de -individuos: los hay, es verdad de aquellos que<span class="pagenum"><a name="Page_232" id="Page_232">[232]</a></span> -responden á todos los caracteres que los autores -citados les atribuyen, como los hay que responden -al tipo del <i>coya</i> infeliz, modelo de degeneración. -Pero en cambio los hay también -que responden á los caracteres morales de los -hombres de mayor civilización, que han llegado -á desempeñar papel importante en la vida argentina, -como hay mujeres que justifican en un -todo las amables palabras que les dedica el señor -Ameghino en un reciente artículo, ó los -tiernos cantos de poetas y payadores.</p> - -<p>El cruce y la amalgama dió, pues, un producto -mestizo con las más variadas condiciones -físicas y morales: muchos fueron los pueblos -existentes en América y diversos entre sí: muchas -las especies de españoles que vinieron: los -resultados de sus cruzamientos fueron los más -diversos, aumentando esta diversidad el factor -negro.</p> - -<p>Con tal amalgama se formó la base étnica argentina -sobre la que vendrían á influír después -en formas y cantidades que hemos visto, las -grandes masas de europeos de todas las nacio<span class="pagenum"><a name="Page_233" id="Page_233">[233]</a></span>nes; -cada una de ellas agregó sus caracteres físicos -y sus carácteres morales y continuó la -transformación étnica: mas débese recordar -también que el <i>carácter</i> de una raza ó de un pueblo -es un término muy elástico; que los pueblos -se componen de individuos y que en éstos encuéntranse -muchos caracteres distintos. Que sólo -con reservas que siempre se tendrán presentes -se puede hablar de la formación del <i>carácter</i> -de una raza ó pueblo.</p> - -<p>Este moldeamiento del individuo argentino, -continúa todavía: á los italianos, españoles, -franceses se agregaron otros factores: ingleses -y alemanes, austro-húngaros y suizos; ahora, -Rusia y Turquía ocupan lugar importante y su -presencia origina nuevos problemas étnicos. Se -consideran estos elementos inadaptables, no solubles, -por así decirlo. Su influencia étnica será -quizás cuestión de tiempo.</p> - -<p class="blanc-line">3. Tanta formación y transformación social dió -lugar y da aún, á que toda clase de afirmaciones -respecto del carácter de este pueblo, de esta raza<span class="pagenum"><a name="Page_234" id="Page_234">[234]</a></span> -en formación tenga algún fundamento en los -hechos, y que junto á himnos de grandeza que -nacen después de un estudio de las cosas, aparezcan -juicios pesimistas nacidos también después -de tal estudio.</p> - -<p>Me he referido al principio de este trabajo á -las afirmaciones de Le Bon en su obra <i>Lois psichologiques -de l’évolution des peuples</i>. Menester es -ahora volver á considerarlo. Tiene mayor valor -respecto de nuestro estudio el libro de Le Bon, -por dos razones: la primera, por el nuevo sentido -que da al término raza, retirándolo de las interminables -cuestiones que se suscitaban y suscitan -cuando se habla de razas naturales. Sin -afirmar ni negar la existencia de razas naturales, -nos encontramos con razas históricas en -pueblos y naciones, más fáciles de determinar -que aquellas otras; la segunda, es que al hablar -de la Argentina no lo hace con ánimo predispuesto -en pro ó en contra: no es su estudio un -estudio de la Argentina; ésta llega con otras, -sólo como ejemplo, como aplicación de principios -establecidos en la obra, al estudio compa<span class="pagenum"><a name="Page_235" id="Page_235">[235]</a></span>rado -de la evolución de los Estados Unidos de -América y de las repúblicas hispano-americanas.</p> - -<p>Por ésto, por tratarse de la aplicación de una -teoría de ciencia social, la considero. Por la misma -razón no lo hago con otras obras que ó son -alabanzas ó reproches más ó menos fundados ó -infundados, ó son simples descripciones de la -vida argentina.</p> - -<p>El trabajo de Le Bon, en la parte de aplicación -de la teoría á los hechos, prueba sólo una -cosa: la grande dificultad que se tiene para hacer -aplicaciones de ciencia social, cuando no se -basan en un conocimiento completo del pueblo -sobre el cual se hace; cuando se toma una época -para caracterizar un pueblo, y cuando se -trata de que las cosas encajen en las teorías y -no que las teorías se adapten á las cosas.</p> - -<p>Después de un elogioso estudio de las instituciones -y pueblo norteamericano, que no escapa -por eso á algunos tintes sombríos y presagios -de decadencia, se ocupa de las naciones sudamericanas. -«Todas han adoptado la constitu<span class="pagenum"><a name="Page_236" id="Page_236">[236]</a></span>ción -política de los Estados Unidos, y viven, en -consecuencia, bajo idénticas leyes. Y bien, por -el sólo hecho de que la raza es diferente y le faltan -las cualidades fundamentales que posee la -que puebla los Estados Unidos, todas estas repúblicas, -sin una sola excepción serán presa -perpetuamente, de la más sangrienta anarquía, -y á pesar de las riquezas asombrosas de su suelo, -zozobran las unas después de las otras, en -dilapidaciones de toda especie, en la bancarrota -y el despotismo.» Así dice el sabio autor: y -sin embargo, de todos los antecedentes aportados, -resulta que fuera absurda falsedad lo que -tales palabras significan si no fuera sólo un error -ó ignorancia de las cosas. Ni es cierto que estas -naciones continúen en sangrienta anarquía, ni -que la bancarrota, dilapidaciones y despotismo -las acompañen; y es aventurarse más de lo justo, -atribuír á tales vicios carácter de perpetuidad. -Bien es cierto que á reglón seguido Le Bon se -descubre y muestra cuál ha sido el bagaje de conocimientos -que le ha permitido pontificar en -aquél modo. «Es necesario <i>recorrer</i> la notable<span class="pagenum"><a name="Page_237" id="Page_237">[237]</a></span> -é imparcial obra de Th. Child, sobre las repúblicas -hispano-americanas para apreciar lo profundo -de su decadencia. Las causas están enteramente -en la constitución mental de una raza -que no tiene energía, voluntad ni moralidad. La -ausencia de moralidad sobre todo, sobrepasa lo -que de peor conocemos en Europa». Hace alguna -salvedad en favor del Brasil. Citando una -de las ciudades más importantes, Buenos Aires, -el autor la declara inhabitable para cualquiera -que tenga alguna delicadeza de conciencia y moralidad<a name="FNanchor_73_73" id="FNanchor_73_73"></a><a href="#Footnote_73_73" class="fnanchor">[73]</a>. -En términos parecidos se refiere al -comercio argentino; así también á las instituciones. -En seguida «toda la industria y todo el -comercio están en manos de extranjeros: ingleses, -americanos y alemanes». «La República -Argentina cuenta cuatro millones de blancos de -origen español: no sé si se citaría uno solo fuera -de los extranjeros, que esté á la cabeza de una -industria importante». Y termina el capítulo -«esta espantosa decadencia de la raza latina,<span class="pagenum"><a name="Page_238" id="Page_238">[238]</a></span> -abandonada á sí misma, puesta en presencia de -la prosperidad de la raza inglesa en un país vecino, -es una de las más sombrías, de las más -tristes y, al mismo tiempo, de las más instructivas -experiencias que se pueden citar en apoyo -de las leyes psicológicas que he expuesto». Es -en la opinión de Child, viajero en estos pueblos, -que Le Bon apoyó sus afirmaciones: la obra es -<i>imparcial</i>, sin que sepamos por qué y vale más -que estadísticas, memorias y cuánto pudiera -haber tenido á mano. Así, estas regiones son -declaradas inhabitables, sin recordar á sus millares -de compatriotas que en la época vivían en -ella. Y así también, con igual criterio puede -hablarnos de falta de moralidad. Olvida la industria -ganadera, desconociendo á los argentinos -cualquier intervención en las industrias, y -á fuerza de atacar, sólo cree que lo bueno lo trajeron -ingleses, alemanes y americanos, sin recordar -que son los latinos más latinos, los italianos, -los que han producido la mayor transformación -económica y los más grandes adelantos. -Y amenaza una espantosa decadencia,<span class="pagenum"><a name="Page_239" id="Page_239">[239]</a></span> -un cataclismo final, basado siempre en ajenas -afirmaciones.</p> - -<p>El estudio que hemos hecho en todo el trabajo -demuestra que toda esa amenaza es pueril: -que la República Argentina, como otras americanas, -marcha en la vida de los mayores progresos, -no obstante tantos y tantos vicios que -puedan imputárseles á sus hijos. Que la raza -nueva es fuerte, que asciende y no degenera y -que en su estudio, de complejidad suma, debe -tenerse mucha cautela. De otro modo, hasta -los sabios exponen al ridículo su ignorancia.</p> - -<p>La parte teórica de la obra de Le Bon es excelente: -basta recordar la síntesis que hiciéramos -en el primer capítulo y aplicarla á la Argentina, -después de conocer todos los datos que -hemos aportado en los capítulos anteriores; se -verá así que los resultados son bien distintos de -los que expresara aquel autor, fundado en sospechosos -juicios ajenos y con conocimiento incompleto -de los hechos.</p> - -<p>La formación étnica argentina, no ha terminado, -decíamos antes; continúa. El factor inmigra<span class="pagenum"><a name="Page_240" id="Page_240">[240]</a></span>torio -es su gran palanca y la fusión de todas las -razas toma forma en el nuevo individuo. Así se -forman argentinos; el inmigrante se hace argentino -de corazón, y sus hijos lo son también, de -corazón y naturaleza: el pilluelo, hijo del inmigrante, -«ese niño vagabundo y curioso, eterno -ocupante de la calle, es el que aplaude con -más calor las escuelas de cadetes, que con su -encantadora gravedad desfilan en los días de la -patria, el que viva con bullicioso entusiasmo la -bandera haraposa del viejo y glorioso batallón, -el que acompaña á las tropas más lejos, el que no -falta á la lista, el que se asocia con la más candorosa -y sincera decisión á todas las cosas populares -en que está el pabellón y el uniforme»<a name="FNanchor_74_74" id="FNanchor_74_74"></a><a href="#Footnote_74_74" class="fnanchor">[74]</a>.</p> - -<p>No estaba en un error, pues, el señor Belmar, -cuando en su obra escrita en 1856, decía: -«El porvenir del Río de la Plata está en la -inmigración y la colonización... florecientes -campos cubiertos de una inmensa variedad de<span class="pagenum"><a name="Page_241" id="Page_241">[241]</a></span> -productos, ciudades, pueblos, usinas, de toda -especie, establecimientos agrícolas ó comerciales -que se diría creados por la varita de algún -mago, surgen de todas partes, las selvas se aclaran, -el desierto retrocede con sus huéspedes espantados -y los ríos que arrastraban cocodrilos -y camalotes, pasean actualmente rápidos navíos. -Ligados ya por rieles, telégrafo eléctrico, -navegación á vapor, <i>y quizás un día por la navegación -aérea</i>, las dos Américas, los dos mundos -se darán la mano, para ser sólo y á pesar de los -grandes ríos, cordilleras y océanos, un mismo -país donde se desarrolle el vasto bazar de la industria -universal... Acabamos, repitiendo con -la más sincera convicción: un gran camino de -bienestar, un camino largo tiempo esperado, se -ha abierto para las clases trabajadoras que llenan -el suelo de Europa, y que manteniendo la -llaga del pauperismo inquietan á los gobiernos -y afligen á los gobernados. Esperemos que -el buen sentido de las poblaciones que sufren, -y, si necesario es, el sólo instinto del -interés, les harán ver de más en más, en la<span class="pagenum"><a name="Page_242" id="Page_242">[242]</a></span> -colonización de que acabamos de trazar un -bosquejo fiel, una providencial tabla de salvación»<a name="FNanchor_75_75" id="FNanchor_75_75"></a><a href="#Footnote_75_75" class="fnanchor">[75]</a>.</p> - -<p class="blanc-line">4. Á esta transformación de las cosas é individuos -ha respondido el nacimiento y transformación -de las instituciones, que serán después -materia de nuevas transformaciones. Hemos recordado, -en cada caso las nuevas leyes de interés -general, así como las reformas constitucionales -que los diversos momentos exigían. El -punto de partida fué la Constitución de 1853 y -de allí en adelante la legislación del país se -desarrolló á medida que las necesidades lo -reclamaban; la legislación española que había -precedido cedió á la nueva; códigos y leyes -aparecieron, y muchas veces se adelantaron -al momento, quizás porque en la mente de sus -autores estuviera concebida en términos precisos -la idea y conocimiento de futuros destinos. -Así se llegó á la época contemporánea, en que<span class="pagenum"><a name="Page_243" id="Page_243">[243]</a></span> -los adelantos de la industria y las nuevas orientaciones -sociales de toda clase demandan imperiosamente -nuevas legislaciones; en que la inmigración -hecha poderosa exige el estudio de -las condiciones en que mejor se adaptará; en -que la tierra elevando de continuo su precio de -costo, reclama también un estudio detenido necesario -para resolver los nuevos problemas que -se plantean.</p> - -<p>Instituciones y sociedad, deben marchar al -unísono; en el primer capítulo nos ocupábamos -de tal axioma y en los subsiguientes vimos que -éste era de aplicación á nuestro estudio. Pero -tambien allí nos planteábamos el problema que -resurge ahora; conviene advertir que se presenta -en la Argentina con mayor importancia -que en otras naciones, pues fundado en el estudio -social de pueblos cuya vida y sociabilidad -se transforma con lentitud, debe aplicarse á un -pueblo cuyas transformaciones se efectúan con -grande rapidez.</p> - -<p>Las premisas del problema son las siguientes:</p> - -<p><i>a</i>) Las instituciones deben acordar con el mo<span class="pagenum"><a name="Page_244" id="Page_244">[244]</a></span>do -de ser y con la vida del pueblo al que se destinan;</p> - -<p><i>b</i>) El pueblo argentino, varía continuamente -en la formación de su raza histórica, en el estado -de su industria y comercio; la rapidez -de la variación es distinta en una región que -en otra.</p> - -<p>El problema: ¿pueden dictarse constituciones -y leyes más ó menos permanentes para un -pueblo en tales condiciones? ¿se debe dejarlo -con el menor número de ellas, ó sin ellas? ¿se -puede imponer á todo habitante natural ó extranjero -una conducta determinada? ¿Cuál puede -ser la solución para la Argentina?</p> - -<p>Entiendo que la cuestión exige varias cosas:</p> - -<p>En primer lugar, que se recuerde, que no es -el pueblo el que debe adaptarse á las instituciones -sino éstas á aquél; siendo las instituciones -limitación de derechos ó preservativos contra -limitaciones traídas por otros individuos, deben -ser las precisamente necesarias y nada más.</p> - -<p>En segundo lugar, que ocurre una distinción: -unas disposiciones constitucionales ó legales,<span class="pagenum"><a name="Page_245" id="Page_245">[245]</a></span> -responden á modos de ser generales del individuo -humano. Afirman principios y garantizan -libertades por las cuales ha luchado la humanidad -en toda la época contemporánea y en todos -los pueblos civilizados; principios concebidos -como aspiraciones unas veces y en otras convertidos -en realidad; tales son la idea de la libertad, -el deseo de la intervención de todos -en la cosa pública, el de la libertad de conciencia, -el de no ser penado sin juicio previo, y así -muchos más.</p> - -<p>Otras, responden á modos de ser de un pueblo -en un momento determinado: no tienen la -universalidad de los anteriores; tales son, la -religión adoptada por el Estado, el régimen de -gobierno, el régimen de matrimonio, las instituciones -que rigen las relaciones privadas; las -relaciones de comercio libre ó protegido y tantas -más, bien fáciles de determinar.</p> - -<p>Las primeras, aspiraciones humanas, pueden -y deben ser mantenidas en constituciones y leyes: -si todos los pueblos las desean, en nada -influirá la forma de constitución étnica de la Ar<span class="pagenum"><a name="Page_246" id="Page_246">[246]</a></span>gentina; -serán buenas en todo momento; más -aun: aun cuando el pueblo no estuviera en condiciones -de recibirlas, se pueden mantener como -ideales que se alcanzarán en parte alguna -vez; la ley constante de su realidad hace que esto -no esté en pugna con el principio tal como -antes lo formulábamos. Leyes y constituciones -argentinas deben mantener aquellos principios -de libertad y justicia, que no son argentinos, -son humanos, y estarán en su lugar en cualquier -nación.</p> - -<p>Las segundas, las que se refieren á nuestro -modo propio de ser, á un momento de la vida -argentina, no pueden tener sino carácter de -transitorias: la forma de gobierno, adoptada -como transacción en un momento dado, que no -respondía á todos los antecedentes argentinos, -que no responde á muchas de las ideas que los -tiempos han hecho que se originen, que diariamente -se señala como defectuosa, no tiene carácter -de permanencia; el régimen del matrimonio -indisoluble y con derechos distintos de -los que otras leyes acuerdan, tampoco puede<span class="pagenum"><a name="Page_247" id="Page_247">[247]</a></span> -ser invariable: la religión sostenida por el Estado, -el régimen de la propiedad, el proteccionismo -aduanero, no pueden ser permanentes; -mejor dicho pueden estar sometidas á cambios.</p> - -<p>Así las unas serán permanentes y útiles mientras -se forma la raza histórica argentina; las -otras serán transitorias, útiles del momento, -variables en el mañana.</p> - -<p>La idolatría constitucional y legal que á diario -vemos, no tiene razón de ser: que se sustenten -ideales de libertad y grandeza, de dignidad -y justicia, pero que no se considere á -disposiciones meramente transitorias como -principios indestructibles, revelados por seres -superiores, libres del error. El respeto á los patriotas -conciudadanos que nos dieron constitución -y leyes, consiste en reconocerles el acierto -con que procedieron en el momento en que rindieron -sus afanes, la verdad de los principios -humanos que quisieron afirmar. Pero es irrespetuoso -el atribuírles la afirmación de bondad -eterna para otros principios que concibieron<span class="pagenum"><a name="Page_248" id="Page_248">[248]</a></span> -sólo como útiles en el momento, pero variables -después. Si ellos revivieran un instante, su indignación -sería magna contra el mundo de idólatras, -que desvirtuando sus intenciones, los -convierte en falsos profetas.</p> - -<p class="blanc-line small">Noviembre de 1910.</p> - -<div class="footnotes p6 break-before"> - -<p class="center">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> <span class="smcap">J. A. García</span>, <i>Introducción al estudio de las ciencias -sociales argentinas</i>, pág. 90. Buenos Aires. P. -Igón y C<sup>a</sup>, 1899.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> <span class="smcap">R. Rivarola</span>, <i>La nacionalidad argentina</i>. <i>Rev. -Athenas</i>, año 1, número 2, página 108, Buenos Aires, -1901.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> <span class="smcap">V. F. López</span>, <i>Historia de la República Argentina</i>, -t. I, pág. <span class="smcap">lvi</span>, Buenos Aires, C. Casavalle, 1883.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a> <span class="smcap">G. Le Bon</span>, <i>Lois psycologiques de l’évolution des -peuples</i>, pág. 41, París, F. Alcan. 1895.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a> <span class="smcap">G. Le Bon.</span>, <i>bo cit.</i>, pág. 44.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a> <span class="smcap">E. R. A. Seligman</span>, <i>La interpretación económica -de la historia</i>, Trad. de Posada y Sempere; pág. 77. -Madrid. lib. Fernando Fe.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a> <span class="smcap">E. A. S. Delachaux</span>, <i>La población de la República -Argentina, Rev. de la Universidad de Buenos Aires</i>, -t. 3. pág. 18. Buenos Aires, 1905.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_8_8" id="Footnote_8_8"></a><a href="#FNanchor_8_8"><span class="label">[8]</span></a> <i>Registro nacional de la República Argentina</i>, t. -III, número 3051, Buenos Aires, imprenta de <i>La República</i>, -1882.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_9_9" id="Footnote_9_9"></a><a href="#FNanchor_9_9"><span class="label">[9]</span></a> <i>Registro nacional de la República Argentina</i>, t. I, -número 360, Buenos Aires, imprenta de <i>La República</i>, -1879.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_10_10" id="Footnote_10_10"></a><a href="#FNanchor_10_10"><span class="label">[10]</span></a> <span class="smcap">M. A. Bélmar</span>, <i>Les provinces de la fédération -Argentine et Buenos Aires</i>, pág. 3. París, imprenta -D’Aubusson et Kugelmann, 1856.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_11_11" id="Footnote_11_11"></a><a href="#FNanchor_11_11"><span class="label">[11]</span></a> <span class="smcap">J. A. García</span>, <i>La ciudad indiana</i>, pág. 13 y -sig. Buenos Aires, A. Estrada, 1900; <span class="smcap">Id.</span>, <i>Introducción -el estudio de las ciencias sociales argentinas</i>, pág. 55 -y sig.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_12_12" id="Footnote_12_12"></a><a href="#FNanchor_12_12"><span class="label">[12]</span></a> C. O. Bunge, <i>Nuestra América</i>, pág. 193, 196, -etc. Buenos Aires. V. Abeledo, 1905.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_13_13" id="Footnote_13_13"></a><a href="#FNanchor_13_13"><span class="label">[13]</span></a> E. <span class="smcap">Daireaux</span>, <i>Aristocracia de antaño. Revista de -derecho, historia</i>, etc., t. 2, pág. 36. Buenos Aires, 1898.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_14_14" id="Footnote_14_14"></a><a href="#FNanchor_14_14"><span class="label">[14]</span></a> <span class="smcap">J. A. García</span>, <i>La ciudad indiana</i>, pág. 94.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_15_15" id="Footnote_15_15"></a><a href="#FNanchor_15_15"><span class="label">[15]</span></a> <span class="smcap">A. Alcorta</span>, <i>La instrucción secundaria</i>, cap. -V. Buenos Aires, J. Lajouane, 1886; <span class="smcap">N. Piñero, E. L. -Bidau</span>, <i>Historia de la Universidad de Buenos Aires en -los Anales de la Universidad de Buenos Aires</i>, cap. I, -Buenos Aires, 1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_16_16" id="Footnote_16_16"></a><a href="#FNanchor_16_16"><span class="label">[16]</span></a> <span class="smcap">J. R. Fernández</span>, <i>Enseñanza secundaria y normal -de la República Argentina</i>. Sección 1<sup>a</sup>. Buenos Aires, -Taller tip. de la Penitenciaría Nacional. 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_17_17" id="Footnote_17_17"></a><a href="#FNanchor_17_17"><span class="label">[17]</span></a> <span class="smcap">J. R. Fernández</span>: <i>ob. cit.</i>, pág. 39.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_18_18" id="Footnote_18_18"></a><a href="#FNanchor_18_18"><span class="label">[18]</span></a> <i>Id.</i>, <i>id.</i>, pág. 51.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_19_19" id="Footnote_19_19"></a><a href="#FNanchor_19_19"><span class="label">[19]</span></a> <i>Id.</i>, <i>id.</i>, pág. 63.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_20_20" id="Footnote_20_20"></a><a href="#FNanchor_20_20"><span class="label">[20]</span></a> <span class="smcap">E. Schiaffino</span>, <i>La evolución del gusto artístico -en Buenos Aires</i>. Número de <i>La Nación</i>, 25 de mayo -de 1910, pág. 187.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_21_21" id="Footnote_21_21"></a><a href="#FNanchor_21_21"><span class="label">[21]</span></a> <span class="smcap">M. A. Belmar</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 35.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_22_22" id="Footnote_22_22"></a><a href="#FNanchor_22_22"><span class="label">[22]</span></a> M. <span class="smcap">de Moussy</span>, <i>Description géographique et statistique -de la Confédération Argentine</i>, t. 2, pág. 542. -París, Didot frères fils et C<sup>ie</sup>, 1860.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_23_23" id="Footnote_23_23"></a><a href="#FNanchor_23_23"><span class="label">[23]</span></a> D. F. <span class="smcap">Sarmiento</span>, <i>Obras</i>, t. VII, <i>Civilización y -barbarie</i>, pág. 41. Santiago de Chile, Imp. Gutenberg. -1889.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_24_24" id="Footnote_24_24"></a><a href="#FNanchor_24_24"><span class="label">[24]</span></a> J. A. <span class="smcap">Terry</span>, <i>Contribución á la historia financiera -de la República Argentina</i>. Número de <i>La Nación</i> -del 25 de mayo de 1910, pág. 60.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_25_25" id="Footnote_25_25"></a><a href="#FNanchor_25_25"><span class="label">[25]</span></a> Reg. nacional, número 1300.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_26_26" id="Footnote_26_26"></a><a href="#FNanchor_26_26"><span class="label">[26]</span></a> <i>Convención nacional de 1898. Antecedentes. Congreso -constituyente de 1853 y convenciones reformadoras -de 1860 y 1866</i>. Sesión número 39 del congreso -general constituyente de 1853, pág. 299. Buenos Aires. -Comp. Sudamericana de billetes de banco, 1899.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_27_27" id="Footnote_27_27"></a><a href="#FNanchor_27_27"><span class="label">[27]</span></a> J. M. <span class="smcap">Estrada</span>. Curso de derecho constitucional, -federal, administrativo, pág. 49 y sig., Buenos Aires. -Comp. Sudamericana de billetes de banco, 1875.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_28_28" id="Footnote_28_28"></a><a href="#FNanchor_28_28"><span class="label">[28]</span></a> <span class="smcap">J. A. Alsina</span>, <i>La inmigración europea en la República -Argentina</i>, pág. 37 y sig., Buenos Aires, -1900.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_29_29" id="Footnote_29_29"></a><a href="#FNanchor_29_29"><span class="label">[29]</span></a> <span class="smcap">M. A. Belmar</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 153.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_30_30" id="Footnote_30_30"></a><a href="#FNanchor_30_30"><span class="label">[30]</span></a> Véase <span class="smcap">G. Parisi</span>, <i>Storia degl’italiani nell’ Argentina</i>. -Roma, ed. Voghera, 1907; <span class="smcap">B. Cittadini</span>, <i>Cuarenta -años después</i>, en <i>La Nación</i>, 25 de mayo de 1910, -pág. 204.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_31_31" id="Footnote_31_31"></a><a href="#FNanchor_31_31"><span class="label">[31]</span></a> <span class="smcap">M. de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. II, pág. 291.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_32_32" id="Footnote_32_32"></a><a href="#FNanchor_32_32"><span class="label">[32]</span></a> <span class="smcap">E. Daireaux</span>, <i>Aristocracia de antaño</i>, en <i>Revista -de derecho, historia y letras</i>, t. I, pág. 36, Buenos -Aires, 1898.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_33_33" id="Footnote_33_33"></a><a href="#FNanchor_33_33"><span class="label">[33]</span></a> <span class="smcap">O. Magnasco</span>, <i>Nuestro derecho en la centuria</i>, en -<i>La Nación</i>, 25 de mayo 1910, pág. 87.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_34_34" id="Footnote_34_34"></a><a href="#FNanchor_34_34"><span class="label">[34]</span></a> <span class="smcap">M. de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. I., pág. 6.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_35_35" id="Footnote_35_35"></a><a href="#FNanchor_35_35"><span class="label">[35]</span></a> Véase: <span class="smcap">H. Papillaud</span>, <i>L’effort français</i> en <i>Argentine</i>, -en número de <i>La Nación</i>, 25 de mayo de 1910, -pág. 212; <span class="smcap">Mulhall</span>, <i>Las repúblicas del Plata</i>. Imprenta -del <i>Standart</i>. Buenos Aires.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_36_36" id="Footnote_36_36"></a><a href="#FNanchor_36_36"><span class="label">[36]</span></a> M. <span class="smcap">de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. II, pág. 282.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_37_37" id="Footnote_37_37"></a><a href="#FNanchor_37_37"><span class="label">[37]</span></a> M. <span class="smcap">de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. I, pág. 546.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_38_38" id="Footnote_38_38"></a><a href="#FNanchor_38_38"><span class="label">[38]</span></a> M. <span class="smcap">de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. I, pág. 44.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_39_39" id="Footnote_39_39"></a><a href="#FNanchor_39_39"><span class="label">[39]</span></a> <span class="smcap">C. Onelli</span>, <i>Los progresos argentinos en el siglo</i>, -en número de <i>La Nación</i>, 25 de mayo 1910, pág. 268.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_40_40" id="Footnote_40_40"></a><a href="#FNanchor_40_40"><span class="label">[40]</span></a> <span class="smcap">M. de Moussy</span>, <i>ob. cit.</i>, t. II. pág. 275.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_41_41" id="Footnote_41_41"></a><a href="#FNanchor_41_41"><span class="label">[41]</span></a> <span class="smcap">F. Bilbao</span>, <i>Obras completas</i>, t. II, pág. 338. -Buenos Aires, Imp. de Buenos Aires. 1865.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_42_42" id="Footnote_42_42"></a><a href="#FNanchor_42_42"><span class="label">[42]</span></a> <span class="smcap">Id.</span>, t. II, pág. 377.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_43_43" id="Footnote_43_43"></a><a href="#FNanchor_43_43"><span class="label">[43]</span></a> <span class="smcap">J. V. Lastarria</span>, <i>La América</i>, pág. 191 y siguientes. -Gante, Imp. de E. Vanderhaeghen, 1867.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_44_44" id="Footnote_44_44"></a><a href="#FNanchor_44_44"><span class="label">[44]</span></a> <span class="smcap">J. V. Lastarria</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 103.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_45_45" id="Footnote_45_45"></a><a href="#FNanchor_45_45"><span class="label">[45]</span></a> <span class="smcap">M. Bilbao</span>, <i>Buenos Aires</i>, pág. 250 y siguientes. -Buenos Aires, J. A. Alsina. 1902.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_46_46" id="Footnote_46_46"></a><a href="#FNanchor_46_46"><span class="label">[46]</span></a> <span class="smcap">M. Bilbao</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 258 y siguientes.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_47_47" id="Footnote_47_47"></a><a href="#FNanchor_47_47"><span class="label">[47]</span></a> <span class="smcap">Onelli</span>, <i>art. cit.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_48_48" id="Footnote_48_48"></a><a href="#FNanchor_48_48"><span class="label">[48]</span></a> Cifras reproducidas por el censo de 1895, pág. <span class="smcap">xxx</span>.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_49_49" id="Footnote_49_49"></a><a href="#FNanchor_49_49"><span class="label">[49]</span></a> <span class="smcap">J. A. Alsina</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 238.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_50_50" id="Footnote_50_50"></a><a href="#FNanchor_50_50"><span class="label">[50]</span></a> <span class="smcap">G. Wilcken</span>, <i>Las colonias</i>; Buenos Aires, imp. de -la Soc. Anónima, 1873.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_51_51" id="Footnote_51_51"></a><a href="#FNanchor_51_51"><span class="label">[51]</span></a> Véase: <span class="smcap">B. Mitre</span>, <i>Arengas</i>, t. <span class="smcap">i</span>, pág. 172, Buenos -Aires. Ed. de <i>La Nación</i>, 1902.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_52_52" id="Footnote_52_52"></a><a href="#FNanchor_52_52"><span class="label">[52]</span></a> <span class="smcap">J. A. Alsina</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 73.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_53_53" id="Footnote_53_53"></a><a href="#FNanchor_53_53"><span class="label">[53]</span></a> <span class="smcap">J. A. Alsina</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 184 á 191.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_54_54" id="Footnote_54_54"></a><a href="#FNanchor_54_54"><span class="label">[54]</span></a> <span class="smcap">C. L. Fregeiro</span>. <i>Apuntes tomados en su curso -de 1902</i>, en la Facultad de Filosofía y Letras.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_55_55" id="Footnote_55_55"></a><a href="#FNanchor_55_55"><span class="label">[55]</span></a> <span class="smcap">G. Parisi</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 198.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_56_56" id="Footnote_56_56"></a><a href="#FNanchor_56_56"><span class="label">[56]</span></a> <span class="smcap">G. Parisi</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 375 y 381.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_57_57" id="Footnote_57_57"></a><a href="#FNanchor_57_57"><span class="label">[57]</span></a> <span class="smcap">J. A. García</span>. <i>Introducción al estudio de las ciencias -sociales argentinas</i>, pág. 127.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_58_58" id="Footnote_58_58"></a><a href="#FNanchor_58_58"><span class="label">[58]</span></a> Véase: <i>Ley de matrimonio civil</i>. Discusión en el -Congreso nacional, Buenos Aires, imprenta Tribuna -nacional, 1888.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_59_59" id="Footnote_59_59"></a><a href="#FNanchor_59_59"><span class="label">[59]</span></a> <span class="smcap">R. Rivarola</span>, <i>Derecho penal argentino</i>, pág. 5. -Buenos Aires. 1910. G. Mendesky é hijo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_60_60" id="Footnote_60_60"></a><a href="#FNanchor_60_60"><span class="label">[60]</span></a> <span class="smcap">E. del Valle Iberlucea</span>, <i>El movimiento socialista -en la república</i>, en los <i>Anales de la facultad de derecho -de Buenos Aires</i>, números 7 y 8, páginas 304 -y 306, año 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_61_61" id="Footnote_61_61"></a><a href="#FNanchor_61_61"><span class="label">[61]</span></a> Informe de la dirección general de inmigración -al ministerio de Agricultura, octubre de 1910.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_62_62" id="Footnote_62_62"></a><a href="#FNanchor_62_62"><span class="label">[62]</span></a> <span class="smcap">M. E. Rio</span>. <i>Córdoba</i> en número de <i>La Nación</i>, 25 -de mayo de 1910, pág. 310.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_63_63" id="Footnote_63_63"></a><a href="#FNanchor_63_63"><span class="label">[63]</span></a> <span class="smcap">R. Pillado</span>, <i>El comercio internacional argentino</i>. -Cifras que revelan su progreso. Buenos Aires. 1910.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_64_64" id="Footnote_64_64"></a><a href="#FNanchor_64_64"><span class="label">[64]</span></a> <span class="smcap">R. Pillado</span>. <i>ob. cit.</i></p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_65_65" id="Footnote_65_65"></a><a href="#FNanchor_65_65"><span class="label">[65]</span></a> <span class="smcap">O. M. Piñero</span>, <i>El recurso de emisión de títulos -para los gastos públicos en Revista argentina de ciencias -políticas</i>, año 1, número 1, página 49 y siguientes, -año 1910.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_66_66" id="Footnote_66_66"></a><a href="#FNanchor_66_66"><span class="label">[66]</span></a> Al corregir las pruebas de imprenta de este trabajo -(febrero de 1911) se ha publicado el siguiente -cuadro, que transcribo porque demuestra lo que aquí -afirmo.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_67_67" id="Footnote_67_67"></a><a href="#FNanchor_67_67"><span class="label">[67]</span></a> <span class="smcap">E. del Valle Iberlucea.</span> <i>art. cit.</i>, pág. 262.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_68_68" id="Footnote_68_68"></a><a href="#FNanchor_68_68"><span class="label">[68]</span></a> Véase: <span class="smcap">A. Palacios</span>, <i>La evolución Argentina y -la patria</i>, Buenos Aires, 1910.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_69_69" id="Footnote_69_69"></a><a href="#FNanchor_69_69"><span class="label">[69]</span></a> Véase: <span class="smcap">Ch. Seignobos</span>, <i>Histoire politique de l’Europe -contemporaine</i>, pág. 699. A. Colín. París, 1903.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_70_70" id="Footnote_70_70"></a><a href="#FNanchor_70_70"><span class="label">[70]</span></a> Nota del coronel Ramón L. Falcón al ministro del -interior, publicada en <i>La Nación</i> de Buenos Aires, -del 18 de mayo de 1909.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_71_71" id="Footnote_71_71"></a><a href="#FNanchor_71_71"><span class="label">[71]</span></a> <i>La voz de los anarquistas.</i> Manifiesto secreto -publicado bajo el estado de sitio, en mayo de 1910.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_72_72" id="Footnote_72_72"></a><a href="#FNanchor_72_72"><span class="label">[72]</span></a> <span class="smcap">L. Ayarragaray</span>, <i>La anarquía argentina y el -caudillismo</i>, pág. 289. F. Lajouane y C<sup>ia</sup>, Buenos Aires, -1904.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_73_73" id="Footnote_73_73"></a><a href="#FNanchor_73_73"><span class="label">[73]</span></a> <span class="smcap">G. Le Bon</span>, <i>ob. cit.</i>, pág. 116.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_74_74" id="Footnote_74_74"></a><a href="#FNanchor_74_74"><span class="label">[74]</span></a> <span class="smcap">J. M. Ramos Mejía</span>, <i>Las multitudes argentinas</i>, -pag. 299, Buenos Aires, J. Lajouane, 1899.</p> - -</div> - -<div class="footnote"> - -<p><a name="Footnote_75_75" id="Footnote_75_75"></a><a href="#FNanchor_75_75"><span class="label">[75]</span></a> <span class="smcap">M. A. Belmar</span>, op. cit., pág. 148 y sig.</p> - -</div> -</div> - -<div class="box" id="transcriptor"> -<p><strong>Errores corregidos por el etext transcriptor:</strong></p> -<p>Pág. <a href="#Page_v">v</a> <span class="errata">Plantamiento</span> de la cuestión ==> Planteamiento de la cuestión</p> -<p>Pág. <a href="#Page_3">3</a> <span class="errata">condice</span> con las aspiraciones ==> coincide con las aspiraciones</p> -<p>Pág. <a href="#Page_4">4</a> <span class="errata">Colorario</span> ==> Corolario</p> -<p>Pág. <a href="#Page_19">19</a> <span class="errata">representan</span> el pasado ==> representa el pasado</p> -<p>Pág. <a href="#Page_41">41</a> de <span class="errata">tranways</span> y otros medios de transporte ==> de tramways y otros medios de transporte</p> -<p>Pág. <a href="#Page_41">41</a> que <span class="errata">un</span> ciudad de España ==> que una ciudad de España</p> -<p>Pág. <a href="#Page_42">42</a> <span class="errata">era</span> tal como ==> eran tal como</p> -<p>Pág. <a href="#Page_43">43</a> respeto á la <span class="errata">la</span> religión ==> respeto á la religión</p> -<p>Pág. <a href="#Page_44">44</a> que les <span class="errata">tocara</span> en suerte ==> que les tocaran en suerte</p> -<p>Pág. <a href="#Page_45">45</a> <span class="errata">es</span> estableció ==> se estableció</p> -<p>Pág. <a href="#Page_69">69</a> <span class="errata">nuesto</span> camino. ==> nuestro camino.</p> -<p>Pág. <a href="#Page_72">72</a> verdadera <span class="errata">ovasión</span> ==> verdadera ovación</p> -<p>Pág. <a href="#Page_74">74</a> <span class="errata">obligacioness</span> ==> obligaciones</p> -<p>Pág. <a href="#Page_78">78</a> <span class="errata">la</span> tradiciones seculares ==> las tradiciones seculares</p> -<p>Pág. <a href="#Page_83">83</a> <span class="errata">las</span> distribución geográfica ==> la distribución geográfica</p> -<p>Pág. <a href="#Page_105">105</a> de la <span class="errata">provincias</span> ==> de la provincia</p> -<p>Pág. <a href="#Page_112">112</a> este <span class="errata">capípítulo</span> ==> este capítulo</p> -<p>Pág. <a href="#Page_113">113</a> accesorio <span class="errata">de</span> ferrocarril ==> accesorio del ferrocarril</p> -<p>Pág. <a href="#Page_119">119</a> que <span class="errata">habían</span> asombrado ==> que había asombrado</p> -<p>Pág. <a href="#Page_122">122</a> <span class="errata">lo</span> buscan ==> los buscan</p> -<p>Pág. <a href="#Page_125">125</a> <span class="errata">La</span> ciencias ==> Las ciencias</p> -<p>Pág. <a href="#Page_132">132</a> <span class="errata">prolección</span> de inmigrantes ==> protección de inmigrantes</p> -<p>Pág. <a href="#Page_135">135</a> <span class="errata">diminución</span> del elemento ==> disminución del elemento</p> -<p>Pág. <a href="#Page_142">142</a> la <span class="errata">introdución</span> ==> la introducción</p> -<p>Pág. <a href="#Page_143">143</a> no <span class="errata">tiene</span> otro origen ==> no tienen otro origen</p> -<p>Pág. <a href="#Page_149">149</a> que se <span class="errata">concede</span> ==> que se conceden</p> -<p>Pág. <a href="#Page_164">164</a> la <span class="errata">diminución</span>. ==> la disminución.</p> -<p>Pág. <a href="#Page_165">165</a> la <span class="errata">diminución</span> que se notó ==> la disminución que se notó</p> -<p>Pág. <a href="#Page_165">165</a> y <span class="errata">diminución</span> en ==> y disminución en</p> -<p>Pág. <a href="#Page_174">174</a> <span class="errata">polítiticas</span> ==> políticas</p> -<p>Pág. <a href="#Page_174">174</a> la <span class="errata">instabilidad</span> ==> la inestabilidad</p> -<p>Pág. <a href="#Page_177">177</a> <span class="errata">tranformaciones</span> ==> transformaciones</p> -<p>Pág. <a href="#Page_188">188</a> esta <span class="errata">diminución</span> ==> esta disminución</p> -<p>Pág. <a href="#Page_192">192</a> <span class="errata">la</span> hectáreas destinadas al cultivo ==> las hectáreas destinadas al cultivo</p> -<p>Pág. <a href="#Page_219">219</a> un hombre <span class="errata">prodomine</span> sobre ==> un hombre predomine sobre</p> -<p>Pág. <a href="#Page_225">225</a> <span class="errata">porve-</span> del Río ==> porvenir del Río</p> -<p>Pág. <a href="#Page_231">231</a> antropológicamente <span class="errata">incorparadas</span> ==>antropológicamente incorporadas</p> -<p>Pág. <a href="#Page_231">231</a> <span class="errata">sutilv olatilizada</span> ==> sutil volatilizada</p> -<p>Pág. <a href="#Page_236">236</a> antecedentes <span class="errata">aportatados</span> ==> antecedentes aportados</p> -<p>Pág. <a href="#Page_239">239</a> siempre en <span class="errata">en</span> ajenas ==> siempre en ajenas</p> -</div> - - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Las transformaciones de la sociedad -argentina y sus consecuencias insti, by Horacio C. Rivarola - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TRANSFORMACIONES DE LA SOCIEDAD ARGENTINA *** - -***** This file should be named 56010-h.htm or 56010-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/6/0/1/56010/ - -Produced by Adrian Mastronardi, Josep Cols Canals and the -Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net -(This file was produced from images generously made -available by The Internet Archive/American Libraries.) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - - -</pre> - -</body> -</html> diff --git a/old/56010-h/images/cover.jpg b/old/56010-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 678216a..0000000 --- a/old/56010-h/images/cover.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/56010-h/images/tb3.png b/old/56010-h/images/tb3.png Binary files differdeleted file mode 100644 index af5da82..0000000 --- a/old/56010-h/images/tb3.png +++ /dev/null |
