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-Project Gutenberg's Revista de Filosofía, Año V - Nº 3 - May/1919, by Various
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
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-
-Title: Revista de Filosofía, Año V - Nº 3 - May/1919
- Cultura--Ciencias--Educación
-
-Author: Various
-
-Editor: José Ingenieros
-
-Release Date: December 12, 2016 [EBook #53718]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK REVISTA DE FILOSOFIA, MAY, 1919 ***
-
-
-
-
-Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net
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-
- Año V--N.ᵒ 3 Mayo de 1919
-
- Revista de Filosofía
-
- Cultura--Ciencias--Educación
-
- PUBLICACIÓN BIMESTRAL DIRIGIDA POR
- JOSÉ INGENIEROS
-
- SUMARIO
-
- _321_--_Rodolfo Rivarola_ Discurso de apertura de la Universidad.
-
- _332_--_David Peña_ Alberdi, Sarmiento y Mitre. Alrededor
- de 1852.
-
- _358_--_J. Alfredo Ferreyra_ Acotaciones a Montaigne.
-
- _367_--_Rodolfo Senet_ Los sentimientos morales, estéticos y
- religiosos.
-
- _386_--_J. Laub_ ¿Qué son espacio y tiempo?
-
- _406_--_Leopoldo Maupas_ Lógica inductiva.
-
- _437_--_Nicolás Besio Moreno_ Ulises en el Infierno dantesco.
-
- _442_--_César Reyes_ Democracia individualista.
-
- _457_--_Octavio Méndez Pereyra_ La crítica y el arte.
-
- _462_--_José Ingenieros_ Las ideas filosóficas de Ameghino.
-
- ÍNDICE DEL VOLUMEN IX
-
- Redacción: calle Viamonte 743
- Administración: Casa Vaccaro--Avenida de Mayo 638
- BUENOS AIRES
-
-
-EN LOS NUMEROS PRÓXIMOS
-
- _Carlos O. Bunge_ Ensayo sobre Sarmiento (póstumo)
-
- _Ernesto Quesada_ Desenvolvimiento social hispano americano.
-
- _Juan Agustín García_ Notas sobre la evolución colonial.
-
- _José Nicolás Matienzo_ Problemas universitarios.
-
- _Roberto J. Giusti_ Ensayo sobre Amiel.
-
- _Pedro N. Arata_ La ciencia en la época del Renacimiento.
-
- _Franciso de Veyga_ La psicología hindú.
-
- _Rodolfo Rivarola_ Cuestiones de filosofía política.
-
- _Joaquín V. González_ Problemas culturales y universitarios.
-
- _Leopoldo Maupas_ Ensayos de lógica.
-
- _Carlos F. Melo_ Fundamentos y función social del Derecho.
-
- _Enrique Mouchet_ Sobre psicología del lenguaje.
-
- _Víctor Mercante_ Principios básicos de la educación.
-
- _Rodolfo Senet_ Los sentimientos morales y religiosos.
-
- _Juan Chiabra_ La metafísica dogmática contra la ciencia.
-
- _J. Alfredo Ferreyra_ Estudios de ética.
-
- _Alcira Villegas_ Ética social.
-
- _Félix Icasate Larios_ Las categorías en Aristóteles y Kant.
-
- _R. Sarmiento Laspiur_ La obra científica de Julio Méndez.
-
- _Cristóbal M. Hicken_ La obra científica de Eduardo L. Holmberg.
-
- _Eusebio Gómez_ Psicología de las pasiones antisociales.
-
- _Narciso Laclau_ El problema de la vida.
-
-
-_Obras de JOSÉ INGENIEROS_
-
-Acaban de reeditarse:
-
- LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA (11.ª edición corregida)
-
-Un volumen de 220 páginas: $ 1 m/n.
-
- SIMULACION DE LA LOCURA (8.ª edición, revisada por el autor)
-
-Un volumen de 400 páginas: $ 2 m/n.
-
- SOCIOLOGÍA ARGENTINA (7.ª edición, muy aumentada)
-
-Un volumen de 450 páginas: $ 2 m/n.
-
- PRINCIPIOS DE PSICOLOGIA (6.ª edición, corregida)
-
-Un volumen de 400 páginas: $ 2 m/n.
-
- CRIMINOLOGIA (7.ª edición, corregida)
-
-Un volumen de 314 páginas: $ 2 m/n.
-
- EL HOMBRE MEDIOCRE (5.ª edición, muy corregida)
-
-Un volumen de 250 páginas: $ 1 m/n.
-
- HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS
-
-Un volumen de 212 páginas: $ 1 m/n.
-
- PROPOSICIONES, relativas al porvenir de la filosofía
-
-Un volumen de 160 páginas: $ 1 m/n.
-
- Pedidos a la Casa Vaccaro, AVENIDA DE MAYO 638, Buenos Aires
-
-
-
-
- REVISTA DE FILOSOFIA
-
- Año V--N.° 3 Mayo de 1919
-
-
-
-
-DISCURSO DE APERTURA DE LA UNIVERSIDAD
-
-POR EL DR. RODOLFO RIVAROLA
-
-Presidente de la Universidad de La Plata
-
-
-La situación actual del mundo, en lo político, económico, social y
-moral presenta problemas para un porvenir inmediato de tal magnitud que
-ni siquiera me animo a nombrar, y mucho menos a abrir discusión sobre
-ellos en este acto. Están fuera de nuestro país, y asimismo, gravemente
-al parecer, dentro de nuestras fronteras. Diríamos que se respiran en
-el ambiente y producen en nuestro espíritu una sensación de peligro
-próximo. Con todo, no es de ello que debo hablar en este acto, sino de
-lo concreto de nuestros problemas más inmediatos, los que correspondan
-a la común aspiración de la mejor enseñanza, y a la mayor consideración
-y estimación recíproca de profesores y alumnos.
-
-En mi razonamiento, lo que digo significa, para mí, que hay un
-compromiso de conciencia que nos afecta por igual a profesores y
-alumnos. Tenemos los primeros que saber claramente para qué enseñamos
-y los segundos saber también claramente para qué asisten a nuestras
-enseñanzas.
-
-En el análisis de la primera proposición _para qué enseñamos_,
-confesemos dos motivos egoístas: la satisfacción de una tarea honrosa
-y la percepción del honorario. No podemos moralmente contentarnos con
-los motivos egoístas. Uno y otro implican el cumplimiento de un deber,
-sin el cual, en vez de satisfacción, sentiríamos vergüenza y pena,
-si tenemos conciencia regularmente normal y moral. Nuestro honorario
-se compone de dos partes: una que paga la Sociedad por su órgano,
-el Estado; otra que pagan los alumnos a título de derechos que la
-Universidad percibe. Nuestro servicio será para la Sociedad, en cuanto
-la Universidad deberá proveerla de aptitudes individuales útiles para
-su bienestar, su mejor gobierno, sus mejores servicios administrativos,
-su mayor producción económica, su mejor justicia, su mejor moralidad,
-salud o higiene. Deberá ser para cada alumno, en cuanto le habilitará
-para que sirviendo bien a la sociedad, se sirva a sí mismo mediante la
-remuneración honrada de su trabajo.
-
-Si hemos tomado a nuestro cargo la responsabilidad de enseñar, es
-porque confiamos en nuestras aptitudes; pero tal vez no meditamos
-suficientemente en el fin de nuestras enseñanzas. De aquí se sigue que
-nuestros planes de estudios, nuestros programas o nuestros métodos
-puedan carecer de precisión para orientarnos hacia la utilidad social e
-individual.
-
- * * * * *
-
-Es urgente distinguir entre la elaboración de la ciencia y su
-aplicación, o sea entre investigar y hacer. ¿Por qué haríamos un
-investigador de física cuando sólo necesitamos un electricista?
-¿Por qué haríamos un botánico, cuando necesitamos un agricultor? Un
-electricista deberá convertir su habilidad en dinero: un agricultor
-lo mismo. Su servicio será para un industrial, particular, sociedad o
-colectividad, en vista de una retribución correspondiente. ¿Qué haría
-con el investigador de física o de botánica, el industrial a quien sólo
-interesara el rendimiento económico más provechoso, si el sabio ocupara
-su tiempo en adelantar la ciencia en vez de adelantar las entradas
-en dinero de la industria? Ante el peligro de que la investigación
-científica arruinase la industria ¿despediría el sabio o, por lo menos,
-le relegaría a un laboratorio y tomaría un técnico? Lo que digo del
-físico y del botánico, lo digo también del químico, del médico, del
-veterinario, del abogado y de cuanto _saber_ debe transformarse en
-_hacer_, de cuanta ciencia debe ser arte: _arte de curar_, se decía de
-la medicina.
-
-El método de educar para la ciencia y el método de preparar para
-la profesión, son necesariamente diversos como correspondientes a
-fines distintos. El primero aspira a la explicación más completa de
-las cosas; el segundo a la ejecución más perfecta de las obras. La
-ejecución es más perfecta cuando responde con mayor exactitud al
-fin deseado, aunque en cualquier caso particular el ejecutor ignore
-la explicación. Continuando todavía con uno de los ejemplos que he
-propuesto, la agricultura es fuente de riqueza nacional; la proposición
-sería de una trivialidad afligente si intentara decir alguna
-novedad. En ella va contenida la afirmación de ser la agricultura
-arte de economía; arte de producir riqueza transformada en su signo
-representativo, la moneda. Cuando diplomamos a un perito agrónomo,
-no tenemos que certificar sus conocimientos científicos o teóricos
-en las diversas ciencias que adelantan la agricultura. Se nos pide
-únicamente que certifiquemos su habilidad para transformar semilla en
-dinero. Deberá nuestro perito tener esta habilidad; con el menor gasto
-posible producir la mayor utilidad. No solamente deberá saber cuál
-es la semilla que produce mejores plantas, sino que es indispensable
-que sepa cuánto cuesta y dónde se vende, y deberá saber qué precio se
-obtendrá por los productos. La perfección de este arte no estará, pues,
-en presentar los frutos más hermosos, según el criterio estético, sino
-en obtener los de mayor utilidad económica, porque este es el fin del
-servicio. Una escuela de agronomía es, pues, una escuela económica,
-destinada a preparar comerciantes de la agricultura, y ella misma debe
-ser una casa de comercio agrícola, para que sus alumnos puedan ser
-buenos comerciantes (no demos a la palabra la acepción jurídica) de la
-industria rural.
-
-Sé que expreso estos pensamientos contrarios a otros que oigo y leo
-sobre enseñanza agrícola. Tengo desde muchos años en los oídos esta
-frase de los especialistas más respetables y distinguidos: las escuelas
-de agricultura son establecimientos de enseñanza y no de producción;
-a lo cual contesto que deben ser de producción para que se aprenda
-a producir. Pero declaro que mi interés de este momento no es abrir
-polémica sobre esta cuestión, sino presentar un ejemplo de demostración
-lógica, aplicable a cualquier arte, considerada en el único aspecto
-que indicará el método de enseñarla: su finalidad. Quien acude a un
-abogado porque tiene un pleito, le interesará que su letrado obtenga
-el reconocimiento de lo que cree su derecho, le importará poco lo que
-sepa sobre problemas de reformas legislativas, que correspondan al
-grado de estudio cuyo objeto es la mejor organización de la sociedad.
-Lo mismo, quien acude a un médico es para que le cure la enfermedad; le
-importará poco cuáles sean sus profundos conocimientos en determinada
-investigación de laboratorio, si no ha visto muchos enfermos y
-aprendido su arte al lado de quien los asistía y los curaba de modo
-que él mismo sepa curar... por lo menos las enfermedades curables, las
-únicas que se curan, como decía el doctor Wilde.
-
- * * * * *
-
-El tema que aquí trato es el mismo que sometí a la Asamblea General
-de Profesores, en agosto del año pasado; y lo consideraremos de nuevo
-en la próxima Asamblea General. Me sirve ahora para traerlo hasta
-algunas de las cuestiones universitarias que parecen haber tomado mayor
-importancia.
-
-Las ideas corrientes de organización universitaria argentina,
-sus planes de estudio y métodos, aspiran a hacer principalmente
-profesionales, o sea técnicos, mediante métodos de investigación
-científica. No hay distinción positiva, bien clara, entre la
-preparación para la ciencia y la preparación para la profesión. No
-tenemos escuelas técnicas, porque la enseñanza técnica está dentro
-de las mismas universidades, y cuando se encuentra afuera imita los
-métodos y planes científicos, aspira a igualar con la enseñanza que
-debería ser puramente científica y no profesional. No es para mí
-inconveniente que se encuentre dentro de la Universidad lo científico
-puro y lo profesional, lo elemental y lo superior; pero a condición
-de que distingamos lo que corresponde a una y otra finalidad de la
-enseñanza.
-
-Cuando se cita el ejemplo de universidades extranjeras, especialmente
-alemanas, y se encomia su admirable libertad de enseñar lo que el
-profesor quiera, y de aprender el alumno lo que quiera, de asistir
-o de no asistir a clase, de elegir unas materias y no otras, de no
-dar exámenes, etc., se advierte al mismo tiempo que en aquellas
-universidades la enseñanza es puramente científica, y que la técnica
-se da en institutos especiales. He mostrado en otro momento y lo
-repito ahora, que hay gravísimo error en aplicar aquellas ideas a las
-universidades argentinas, que no son puramente científicas, sino que
-proponen a la vez los dos fines de preparación para la ciencia y para
-la profesión.
-
-Cuando los estudios científicos con educación especial en métodos
-adecuados y rigurosos, corran por separado de los métodos para la
-preparación profesional, diremos claramente que no hay exigencia de
-asistir a clase, ni reglamento de práctica, ni obligación de alumno:
-quien quisiere aprender asistirá a la enseñanza que pueda darle quien
-tenga ciencia para enseñar.
-
-Esta separación es simplemente una tesis que sostengo; no es una
-realidad existente en nuestras universidades. Muchos, tal vez
-la mayoría, no creen en ella, como yo no creía antes de haberme
-rectificado. Toda la enseñanza universitaria está organizada bajo
-el supuesto de una base científica sin distinción de finalidad
-científica o profesional. De esto resulta que, en definitiva, no sea
-ni preparatoria de aptitudes científicas ni preparatoria de habilidad
-profesional.
-
-La medida en que la enseñanza científica deberá servir a la preparación
-profesional, es en casos particulares de positiva dificultad. Lo
-reconozco y lo declaro. Por eso mismo, y mientras la tesis no se haya
-convertido en realidad, corresponde que cada alumno se proponga a sí
-mismo la cuestión de su propia vocación y destino que desea dar a sus
-estudios. En la enseñanza de cada materia, encontrará una parte o un
-aspecto, un modo o un método que se ajustará mejor a sus deseos o
-conveniencias. Es en este sentido que la presencia en la clase será
-para él un beneficio que a su tiempo lamentará haber descuidado, aun
-cuando a su juicio, en cuya infalibilidad de hoy no debe creer, le
-parezca que la enseñanza no responda a su interés futuro.
-
-Por otra parte, quien aspire solamente a ejercer una profesión, por ser
-ésta de carácter que requiere derivarse de conocimientos científicos,
-ninguna medida de tiempo que emplee en adquirirlo le será perjudicial
-para su profesión. De la misma manera, quien aspire a consagrar su
-empeño en la adquisición de la ciencia, en ninguna manera le será
-perjudicial cualquier contacto con el arte o aplicación profesional de
-la ciencia.
-
-Demasiado sabemos por experiencia propia que no alcanzamos a ser
-hombres de ciencia, desde que discutimos o inventamos muy poca cosa en
-la vía de la producción científica, y si adquirimos alguna habilidad
-profesional es con frecuencia mediante rectificación de errores que
-reconocemos después de haberlos cometido.
-
-Mediante la misma rectificación de errores bajo el látigo de la
-experiencia diaria, hemos llegado a profesar en la cátedra y a tener
-en verdad cierta experiencia que utilizamos y debemos utilizar para
-aprovechamiento de los jóvenes que en calidad de alumnos nos reclaman
-el fruto de lo que la vida haya sembrado en nuestro espíritu. Agregaré,
-porque es verdad y porque hablo sin disimulo, que así como no todas
-las tierras son apropiadas para que la semilla germine y salga a la
-luz la planta, no en todos los espíritus la experiencia da frutos
-iguales. Resulta así natural desigualdad en aptitudes para enseñar.
-Tal desigualdad se hará mayormente manifiesta, cuanto mayor sea lo
-que puede llamarse individualismo profesional, quiero decir, completa
-libertad del profesor para hacer o no hacer, enseñar o no enseñar,
-guardar analogía con la media normal del método de enseñar, o no
-guardarla, sea por mayor aproximación a cualquier extravagancia de
-genio o de talento, o por retardo, hijo de la pereza, o de cualquier
-otra madre.
-
-Entretanto, cumplidas las exigencias de planes de estudio y programas,
-el decano o director de instituto firma un diploma que certifica con
-valor de instrumento público inatacable que el poseedor del pergamino
-o cartulina sirve profesionalmente para lo que el documento declara.
-Suscripto por el decano o director, el documento pasa a la firma del
-presidente de la Universidad y es así, bajo esta doble fe de verdad,
-que el público la recibe.
-
-Parece elemental que por respeto a la firma propia, que es el propio
-honor, nada sea suscripto por ella que no sea verdad. De esto nace el
-deber de verificar si es cierto lo que bajo la propia firma se declara
-y el derecho de hacer lo necesario para cumplir con el deber. El decano
-o director tiene deber y derecho de verificar la enseñanza que se da
-bajo su dirección inmediata y el rector o presidente tienen deber y
-derecho de exigir que la vigilancia sea cumplida. Estas son funciones
-del cargo respectivo, declaradas por la ley y bajo la responsabilidad
-de los funcionarios a quienes las confía.
-
-Supone esta organización universitaria, que cada cual cumple con su
-deber y facilita en perfecta armonía y cordialidad el cumplimiento del
-deber de los demás. Todo profesor debe tener agrado en que su enseñanza
-sea directamente vigilada por el propio decano o director, que para
-esto cuenta con el voto de la mayoría, que no es más que un signo de
-voluntad de la total corporación docente. Debe tener agrado y ver en la
-función de vigilancia un descargo de la propia responsabilidad y una
-seguridad contra el error de los alumnos.
-
-Son francas mis expresiones y deseo que nadie las encuentre ásperas
-como papel de lija. Me son sugeridas por la observación de lo que en
-parte explica alguna agitación universitaria fuera de nuestra casa, por
-muy tranquilos que nos sintiéramos de que en la nuestra no habrá motivo
-de análogos sinsabores. Un aspecto de cualquiera reforma universitaria
-que hayamos observado, deja advertir de alguna falta de idoneidad del
-personal docente. Los alumnos descubren algunas veces este defecto y
-ejercen ellos, en formas propias de la edad, el legítimo derecho de
-descontento, que la dirección de la enseñanza debió prever y evitar.
-Es natural que cuando falta gobierno regular desde arriba, comience
-el gobierno irregular desde abajo, que puede ser, por lo irregular,
-desgobierno. La reacción se hace revolucionaria y corren a veces igual
-suerte los buenos y los malos, si acaso los primeros no son los que se
-retiran de la lucha amargados y entristecidos. Cuanto desde este punto
-de mi discurso podría decir, me llevaría demasiado lejos. La limitación
-de tiempo me conduce a esta única declaración de mi pensamiento: el
-mal de que estoy hablando no se cura con reformas electorales en la
-provisión de los cargos universitarios. Con ellas o sin ellas puede
-crecer si no se despierta la conciencia del deber que a cada cual
-impone la función que le está confiada.
-
-Y como deseo concluir, adelanto que no pongo en mis palabras ninguna
-reserva sobre los diversos recursos alegados para corregir males de
-este género.
-
-Por el momento me ocuparé de dos de ellos que sirven de tema a
-conversaciones de alumnos y profesores, a saber: la asistencia de
-alumnos en los consejos directivos y la libre asistencia o inasistencia
-a las clases teóricas.
-
-En cuanto a lo primero, declaro mi disconformidad con el voto electoral
-de los alumnos para elegir autoridades universitarias. De todas maneras
-tal voto está excluído por nuestra ley universitaria. En cambio,
-consecuente con pensamientos ya antiguos en mi experiencia de estas
-cosas, he suscripto con el vicepresidente de la Universidad, señor
-Besio Moreno, el proyecto para que los alumnos tengan delegados con voz
-en los consejos, que ha sido sancionado anteayer.
-
-En cuanto a la asistencia obligatoria, me he declarado autor de la
-iniciativa que es el texto de la ordenanza de fecha 3 de marzo de 1906
-que dice: “en la Universidad Nacional de la Plata no habrá alumnos
-libres”.
-
-Su objeto fué crear el estudiante universitario para la Universidad
-que entonces se fundó. El efecto de esta resolución está a la vista.
-La nueva Universidad pudo ser un simple establecimiento de mesas
-examinadoras para alumnos de todas las regiones de la República. La
-ciudad de la Plata es hoy universitaria porque los estudiantes han
-tenido que ser alumnos regulares. De esta ordenanza han derivado otras,
-particulares de las facultades o generales de la Universidad, que han
-declarado obligatoria la asistencia a un número de clases. Yo deseo que
-la ordenanza que excluye los alumnos libres sea mantenida y no tengo
-inconveniente en que se derogue la asistencia obligatoria. Todo estará
-en encontrar la definición del alumno libre excluído, o la definición
-del alumno propio o regular por algún signo diverso de la asistencia
-obligada a un número proporcional de clases de todos los cursos y en
-todos los años. No es esto imposible, ni siquiera difícil, y muchos
-alumnos conocen ya el pensamiento que es objeto de mis reflexiones para
-hallar solución a este problema.
-
-La no asistencia a clase tiene dos aspectos; uno el de los alumnos
-perezosos que no van a clase o huyen del profesor que les interroga;
-otra el de los alumnos diligentes que aspiran a prepararse seriamente
-y quieren significar por su inasistencia a algunas clases su
-disconformidad con los profesores que creen malos. De este último
-aspecto sólo puedo reconocerles que ejercitarán ellos una función
-realmente abandonada, cuando tal ocurriese, por los respectivos decanos
-y consejos.
-
-La no asistencia a las clases puede ser realmente un signo de
-disconformidad de los alumnos con un mal profesor; pero sé por
-experiencia que data de algunos años antes de que nacieran los jóvenes
-que ahora son alumnos, que también es motivo de deserción de la clase
-el temor de ser interrogados para observaciones de clasificación.
-Seamos todos absolutamente sinceros; séanlo, pues, como yo, los jóvenes
-que me escuchan o que lean después estas declaraciones; el alumno que
-estudia mal, que se distrae en cosas que no son las correspondientes
-a su preparación para la clase o que no tiene educación mental
-anterior, está siempre dispuesto a faltar el día en que sospecha que
-puede ser interrogado. Profesores más empeñosos, los que asisten con
-interés y disposición docente, los que dan muestra de su labor en la
-producción científica y hacen lo que es posible hacer para adelantar
-los conocimientos, podrán ver sus clases desiertas el día en que se
-propongan interrogar. Esto es de mi experiencia personal, si se me
-permite contarme entre los que hayan seguido con alguna vocación la
-carrera docente y pensado y escrito sobre diversas materias de ciencia
-y enseñanza desde hace treinta años. He tenido la fortuna de que mis
-alumnos me consideraran siempre con respetuosa amistad y no me dieran
-sino satisfacciones en mi vida de profesor. Es, pues, el cuento que
-hace próximamente veinte años tenía yo a mi cargo una clase de Derecho
-Civil en la Universidad de Buenos Aires, con más de doscientos alumnos
-en lista. Comencé mi año con el afán de profesor todavía joven y con
-ilusiones mejores que la realidad. Preparé mis lecciones metódicamente,
-con sumarios de exposición que no he vuelto a hacer desde entonces,
-y dí con este método un curso de conferencias. A cierta altura de mi
-exposición del programa, quise informarme de la utilidad que para los
-alumnos tuviera mi enseñanza de la materia; el aula estaba completa
-como de ordinario; comencé a nombrar uno por uno a los que estaban
-en la lista, y como continuaba yo leyendo sin que nadie se dijera
-presente, me dirigí a la clase con esta pregunta: “Pero, señores,
-¿quiénes son ustedes?” Como tampoco respondieran, hablé particularmente
-a uno de la primera fila: “¿Cómo se llama usted?” Me dijo su nombre;
-yo lo había leído. Le pregunté: ¿Por qué no ha contestado usted
-cuando le llamé? Porque no estaba preparado, señor. Pasé a otro con
-la misma pregunta y la misma respuesta. Les dije entonces: “No es
-posible que la imprevisión de ustedes sea tanta que ni siquiera se
-encuentren preparados para saber cómo se llaman; para esto no necesitan
-preparación”. Seguí informándome y resultó que toda la clase estaba
-presente para escuchar y ausente para hablar. Si yo hubiera dicho en la
-anterior que interrogaría, no hubiera tenido a quien llamar porque el
-aula habría estado desierta.
-
-Es este caso de inasistencia voluntaria con asistencia corporal,
-que no he olvidado cada vez que se ha hecho el argumento de que la
-inasistencia de los alumnos sea un signo positivo de la incapacidad
-del profesor. Pero es también verdad, señores, que lo mismo que
-ocurre a tantos otros en todo género de funciones, no me he decidido
-a reconocer mi propia incapacidad, que si la reconociera tendría que
-abandonar necesariamente la función de mi cargo.
-
-Para no perder a mis alumnos de entonces ni enfriar mi entusiasmo de
-profesor privándome de numerosa asistencia, declaré que no volvería a
-interrogar, con aviso ni sin aviso previo, y todo lo contrario, quedaba
-a disposición de mis alumnos, para ser interrogado por ellos sin previo
-aviso.
-
-Y sucedió así; después de repetir mi declaración al terminar algunas
-clases que siguieron, alguien me interrogó, y luego otros y otros
-más. Pude entonces descubrir que una pregunta es indicio más seguro
-de estudio o talento en quien la hace que una respuesta a una
-interrogación. Efectivamente, en toda pregunta va contenido un elemento
-para la respuesta; algo como presentación de términos afirmativos o
-negativos; y la posibilidad de error se reduce a contestar no, en
-lugar de sí, o viceversa. Entretanto, para formular la pregunta ocurre
-la necesidad de optar entre una multitud de términos, y formular
-previamente múltiples juicios de opción para que la pregunta tenga
-sentido. Descubrí así, que tal vez la verdad en estos casos está, como
-en muchos otros, al revés de lo que vemos. En realidad, un hombre de
-estudio y de ingenio preguntará siempre cosas interesantes; un tonto no
-preguntará sino tonterías.
-
-Se me disculpará la pesada narración de mi anécdota, que no he sabido
-contar más brevemente, pero estimo que algún valor tenga para quienes
-hacen todavía experiencia de profesores y de alumnos; puede asímismo
-concluirse de ella que tales cuestiones como las que hoy se agitan no
-son nuevas.
-
-Sirvan los pensamientos de este discurso para que profesores y alumnos
-pongan su mejor voluntad en comenzar y continuar las labores del año
-con el mejor empeño en el estudio y la mejor cordialidad en el trato.
-
- * * * * *
-
-Me complace declarar que esta cordialidad ha sido como un signo
-o carácter particular de esta Universidad. La generalidad de los
-profesores pusieron siempre noble y generoso empeño en servir sus
-cátedras del mejor modo posible. El ejercicio continuado de la docencia
-ha formado en ellas ese caudal de experiencia que no se improvisa ni se
-adquiere fuera del ejercicio de la cátedra. Alguna que otra excepción
-que habría que hacer con sentimiento en días recientes, sirven para
-confirmar que las direcciones de la enseñanza universitaria no son
-indiferentes al deber de vigilancia o al ejercicio de su autoridad
-cuando el caso ocurra.
-
-Las aptitudes que se adquieren en la experiencia no pueden ser
-suplidas por ningún otro origen, aunque tenga por medida la vocación o
-disposición natural para enseñar. Se debe tolerar en cierta medida de
-equidad cualquiera falla de menor cuantía, cuando se sabe lo difícil
-que es llenar la vacante de una cátedra.
-
-No sé por qué destino personal he tenido desde hace más de veinte
-años, por razón de mis cargos universitarios, la grave responsabilidad
-de elegir candidatos para el profesorado superior. Las vacilaciones,
-diría mejor las tribulaciones de mi espíritu, las han tenido cuantos
-han pasado por semejante situación. No se puede ser profesor porque
-sí, porque se reciba un nombramiento o porque se tenga un título
-profesional. De esto puede resultar un profesor, pero no hay relación
-entre el título o nombramiento y la aptitud para enseñar.
-
-Sirvan estas palabras para dar un consejo amistoso a los jóvenes que
-tan repetidamente me dan pruebas de confianza consultándome sobre
-intereses generales de la enseñanza o sobre sus casos particulares.
-Piensen y admitan la posibilidad de ser llamados algún día a
-la cátedra; de ser llamados aunque no aspiren a ella, o de ser
-aspirantes aunque hoy no tengan estímulos ni sientan vocación que
-podrá despertarse en lo sucesivo. Al asistir a cada clase aprendan
-dos cosas, a saber: la concerniente a la materia particular de la
-enseñanza y la que corresponde al modo o método de enseñar. Aprendan
-lo correspondiente a la rama de las matemáticas, de las ciencias
-sociales o de las ciencias naturales, de que tratan sus profesores, y
-aprendan a la vez, por el ejemplo que tienen a la vista, de qué manera
-se enseña. Tienen ellos una medida o patrón de crítica que les servirá
-para evitar, cuando a ellos les toque enseñar, los defectos que crean
-advertir como alumnos. Piensen en hacerlo mejor cuando les llegue el
-turno de profesor.
-
-Advierto que mis palabras en lo que estoy diciendo son superfluas.
-Tengo repetidos testimonios de ser los alumnos de esta Universidad
-disciplinados en el estudio, amantes de la institución y dispuestos a
-honrarla dentro y fuera de la casa. A propósito, y antes que el año
-que ha pasado se aleje en la corriente del tiempo, que se lleva todos
-los recuerdos, detenga en este lugar el de la grata impresión que
-produjo en mi espíritu la opinión que dejaron de sí mismos y de la
-Universidad los jóvenes delegados al Congreso Universitario de Córdoba,
-el año anterior. Recogí, entonces, de fuente sincera y de testigos
-inmediatos, la seguridad de que los delegados de la Universidad de
-la Plata se habían conducido con tal seriedad y circunspección, que
-se hizo notable en la opinión de aquella ciudad y se esparció luego
-fuera de ella. Al regreso de la delegación, tuve el placer de escuchar
-el relato de los asuntos tratados por ellos y confirmar personalmente
-la buena opinión que habían conquistado. Pensé entonces que por mucho
-que tal circunspección fuese inspirada por condiciones de temperamento
-personal, algún influjo tenía en ellas la colectividad de estudiantes y
-alguna en esta última la dirección docente de facultades e institutos
-y la obra perseverante de mi antecesor en fundar el porvenir de la
-Universidad sobre la base de los buenos sentimientos recíprocos
-entre profesores y alumnos. Puede comprenderse cuánta será mi propia
-felicidad si llego a comprobar que no se ha destruído ni disipado en
-mis manos el tesoro de simpatías acumuladas en la Universidad que tengo
-tanto honor en presidir. Espero que en ellas mismas se encuentre la
-mayor felicidad para cuantos comiencen hoy un año más en el trabajo de
-enseñar y de aprender.
-
-Y así esperaremos con serenidad y de frente los peligros que amenazan
-al mundo y los que más de cerca nos aflijan.
-
-Quedan abiertos los cursos de 1919.
-
-17 Marzo 1919.
-
-
-
-
-ALBERDI, SARMIENTO Y MITRE
-
-ALREDEDOR DE 1852
-
-Por DAVID PEÑA
-
-Profesor en las Universidades de Buenos Aires y La Plata
-
-
-Por el asedio y otras causas, la rueda de argentinos residentes en
-Montevideo se achicó de pronto hacia 1851, aumentando, en cambio,
-las que existían en Santiago, Valparaíso y Copiapó. Otros pasaron al
-Perú, otros a Bolivia y otros al Brasil. Esta incorporación ahondó
-la divergencia que ya existía en Chile entre los primeros acerca de
-las cuestiones internas de la República Argentina y sus problemas
-exteriores. Algunos de los recién llegados se inclinaron al grupo que
-tenía su sede en Valparaíso y otros al Club que comenzaba a funcionar
-en Santiago.
-
-Sarmiento y Alberdi eran los representantes de éstas como tendencias
-antagónicas que estaban latentes en todos los espíritus, manifestadas
-en los vagos anhelos, en las observaciones críticas, en las
-conversaciones de las ruedas familiares de las tardes y las noches. Los
-sucesos y los hombres de la patria se apreciaban de diverso modo, como
-también se discrepaba al considerar los planes referentes al futuro.
-
-Cuando Sarmiento y Mitre abandonaron el hospitalario Chile, ya quedaban
-divididos los ánimos, mucho antes de Caseros.
-
-Sarmiento y Mitre, acompañados de Aquino y de Paunero, embarcáronse en
-Valparaíso, con rumbo a Montevideo, a donde llegaron el 2 de Noviembre
-de 1851. De allí escribe Sarmiento a don Manuel Montt esta fatua
-confidencia: “Todos presienten que hay un rol que me está reservado, y
-mi llegada parece que llena una necesidad”.
-
-Tal ufanía sería explicable tratándose del escritor, pero no del
-político, y menos del organizador. Bien conocidos eran los méritos
-de la pluma de Sarmiento como incansable denostador de la tiranía y
-anheloso propagandista del régimen de libertad, para que no se le
-estimulase con el augurio de que el general Urquiza sabría apreciar
-debidamente sus talentos y utilizar su pluma; pero no suplían sus
-tentativas en el papel para acreditarle capacidad de mando, en una
-campaña que llevaba consumidas existencias valiosas y el patrimonio
-de dos generaciones. A él le bastaba, sin embargo, que el hermano de
-Lavalle le hubiera regalado las espuelas que usara el general, o que
-el ministro Batlle se desprendiera de su espada, en su obsequio, para
-sentirse animado de aquel superior aliento que transportaba heroísmo
-a la adarga de Don Quijote. Puso en agitación a medio Chile con su
-proyecto de penetrar a su país por la región andina al frente de una
-expedición, y, al salir con Paunero, Aquino y Mitre... sólo obtuvo
-el acompañamiento de tres peones que andaban sin trabajo. Mas ¿qué
-importa? Habían sido soldados del Ejército de los Andes, desde luego
-sargentos, y nada más fácil que del Regimiento de Granaderos a caballo.
-A poco, uno de ellos, su asistente, se deja seducir por un bombero de
-Pacheco y, entre libación y libación, le entrega el paquete de papeles
-y el “Diario de Campaña” de su jefe el escritor.
-
-Sarmiento trasladóse a Gualeguaychú, acompañado de Aquino, donde el
-general Urquiza preparaba su ejército desde su cuartel general. La
-entrevista debió ser interesante. Sarmiento vestía un flamante traje
-de teniente coronel, grado que él se concediera ante sí y por sí.
-Urquiza lo reconoció y mantuvo en ese grado, con su poco de apego
-por el extraño personaje que pusiera su pluma poderosa al servicio
-de la campaña contra Rosas y también de su persona. Conocía todos
-los artículos laudatorios del eminente escritor de “La Crónica”, “La
-Tribuna” y “Sud América”, como de años atrás las páginas de “Facundo”;
-pero también sabía que Sarmiento constituía una fuerza incierta,
-un punto de apoyo de insegura resistencia, un aliado intermitente.
-Debióle bastar un simple golpe de ojo al Favio criollo para averiguar
-la psiquis de aquel raro compatriota que hablaba a destajo de las
-eminencias europeas y barajaba los ejemplos de la América del Norte,
-entre el ludir de las caballadas y el hervor del campamento, semejante
-a colmena. De aquella conversación en la carpa no resultó Sarmiento
-jefe del Estado Mayor sino encargado de redactar el “Boletín” del
-ejército. Munido de fondos, regresó a Montevideo a organizar su
-imprenta ambulatoria.
-
-Paunero y Mitre lo esperaban allí. Con ellos se embarcó en uno de los
-buques de la escuadra brasileña que debían proteger el pasaje del
-ejército, soportando en el Paso del Tonelero el fuego de las baterías
-enemigas al mando de Mansilla, amigo después de ellos. Al siguiente
-día llegaron al Diamante, donde ya había empezado el ejército de
-Urquiza el pasaje histórico. Mientras Mitre y Paunero ocupan los
-puestos que se les tenía ofrecidos, Sarmiento prepara los enseres de la
-imprenta militar. Una vez la columna en marcha, Sarmiento se adelantó
-hacia el Rosario sin la correspondiente autorización del general en
-jefe, a recibir las anticipadas ovaciones de aquella modesta villa que
-se acababa de declarar por la revolución[1].
-
-Fué allí mismo y a los breves días, que aconteció el suceso desgraciado
-y alarmante de la sublevación del regimiento de Aquino y el asesinato
-de este jefe por sus propios soldados. Mitre atravesaba esa noche el
-campo para ir a visitarlo en su carpa, y distraído en la conversación
-con quien lo acompañaba, se separó del camino. Si llega antes, asiste
-a la tragedia. En homenaje a la amistad y a su empeñosa solicitud,
-Urquiza recomendó de todos modos la aprehensión de los soldados
-fugitivos, prometiéndole que sería inexorable con los asesinos del
-valeroso jefe.
-
-Caseros se produce. Sarmiento no tiene ningún papel militar, pero
-asiste a la batalla. Mitre comanda unas piezas de artillería frente
-a frente de su ínclito ex jefe el coronel Martiniano Chilavert, el
-antiguo unitario pasado recientemente a las fuerzas de Rosas después de
-sus lucidos servicios a la causa opuesta.
-
-La batalla de Monte Caseros ha sido juzgada con distinto criterio
-como hecho de armas, pero del punto de vista de su acción política y
-moral, es una batalla grande, de las más grandes después de las de la
-Independencia, como que allí fué, por fin, aventada la omnímoda tiranía
-que desde 1829 resistiera todos los embates y cruzadas.
-
-En los preliminares de esta acción, preocupaba a Urquiza la
-averiguación del jefe a quien Rosas entregaría la dirección del
-combate, como que de su elección dependería, en mucho, el éxito, dando
-siempre sus ojos, al repasar la lista, con el nombre del general
-Pacheco. Díaz, Chilavert, Lagos, no detenían su atención. Era Pacheco.
-Era Pacheco. Entonces urdió una supuesta correspondencia con él, de
-anterior data, y escribióle cartas como si fueran la continuación de
-aquélla, cartas que confiaba a chasques con instrucción respecto del
-camino que debían de tomar, el mismo por donde estaban apostados los
-centinelas de Rosas. Apresados los citados mensajeros, eran llevados
-ante el Restaurador con el cuerpo del delito.
-
-Contábale yo este episodio al general don Benjamín Victorica hace
-muy pocos años y, al oirme, él completó la narración de esta manera:
-“Como se acercara el momento de la batalla y el gobernador (Rosas) no
-le hubiera designado al general Pacheco su papel en ella, y en cambio
-Manuelita había tenido ya actos de preferencia y de obsequiosidad para
-con Lagos, el general Pacheco resolvió entrevistarse con el general
-Rosas, buscándolo donde se hallara. Rosas consintió en recibirlo en
-las proximidades de Caseros, en un edificio que antes sirviera de
-panadería. Yo me quedé a la espera del general Pacheco, de quien era
-ayudante. Cuando salió, vi su fisonomía descompuesta.--“Ciertamente el
-gobernador debe de estar loco”, fué lo único que me dijo. Nos alejamos
-en nuestros caballos hasta una casa semi abandonada, seguidos de los
-soldados que formaban su guardia. Penetramos a una de las piezas,
-y como era ya de noche, preparamos nuestros recados como camas y,
-acostados uno cerca del otro, encendimos nuestros cigarros mientras nos
-venía el sueño.
-
-De pronto vi una sombra pegada a la ventana cerca de la cual yo estaba,
-y oí mi nombre pronunciado apenas. Me levanté al instante y acudí al
-llamado. Un hombre embozado hasta los ojos díjome que un amigo, que
-no puedo nombrar a usted, me prevenía no dormir esa noche cerca del
-general Pacheco. El misterioso mensajero desapareció en seguida.
-
-Yo dí aviso al general del peligro que lo amenazaba, y él dispuso
-entonces volver a ensillar los caballos y separarse de aquel sitio.
-Lentamente proseguimos en dirección a sus campos. El general Pacheco,
-terminaba el doctor Victorica, no asistió en efecto a la batalla. Al
-otro día tuvimos noticias del resultado de ella, muy distantes del
-lugar en que se había realizado”.[2]
-
-Vencedor Urquiza, estableció su residencia en Palermo. Los primeros
-días, sofocados los asaltos de la canalla y los robos de delincuentes y
-soldados, debieron ser de regocijo indescriptible para los que volvían
-a ver las calles de Buenos Aires después de una proscripción forzosa o
-voluntaria de más de cuatro lustros.
-
-¡Buenos Aires! Los de menor alejamiento eran los que salieron jóvenes
-a la época que iniciara Alberdi la égida en 1838. Mitre no conocía
-propiamente la ciudad soñada, pues trasladado a Patagones el mismo año
-de su nacimiento, de allí pasó a la estancia del hermano de Rosas, y de
-esa estancia a Montevideo. Así se explica que en los días inmediatos
-a Caseros aquellos hombres jóvenes se pasaran recorriendo los lugares
-históricos con un fervor intenso y un tanto melancólico, porque se
-sentían como extraños en el hogar común[3].
-
-Vencedor Urquiza, decía, estableció su residencia en Palermo. Allí
-le presentaron parte de los desertores asesinos de Aquino, los que
-fueron en seguida fusilados. También lo fué Chilavert, a causa (a
-estar al ayudante Elías) de su arrogante manifestación hecha con el
-objeto de que lo supiera Urquiza, que para él Rosas representaba la
-causa de la nacionalidad; y que, lejos de arrepentirse de su reciente
-renegación, la volvería a cometer una y cien veces. Saldías, pariente
-de Chilavert, ha rodeado de comentarios dramáticos este final del
-talentoso artillero para hacerlo caer como un héroe de leyenda; y otros
-historiógrafos han difundido el dato de que Mitre le vituperó con
-energía la acción al mismo vencedor. Si a renglón seguido se recuerda
-que el rasgo fisonómico de Urquiza que nos han grabado a fuego los
-mismos narradores, transformaban a aquel hombre en tigre, con sus ojos
-verdes, brillantes por la cólera, y sus pómulos movidos por el temblor
-del odio, no sabemos cuando tienen razón: si cuando trazan la figura de
-Urquiza en actitud de oir, sumiso, la reprimenda del comandante Mitre,
-o cuando lo muestran poseído de la crueldad de las fieras.
-
-Urquiza no se entrega a las delicias de Capua. Urgido por el
-cumplimiento de sus promesas hechas a la faz de América y del mundo, va
-derecho a la solución de los problemas que preocuparan a los hombres
-de Mayo y que quedaron interrumpidos en el último ensayo del año
-26, brillando un día en la mentalidad de Facundo:--la organización
-nacional.
-
-Echa el vistazo en derredor y percibe de inmediato el espíritu unitario
-en conciliábulo extraño, resto de aquel rezongo de los que detuvieron
-el paso de Dante en el Infierno.
-
-Urquiza protege la ciudad; Urquiza declara y demuestra no querer
-intervenir en un solo acto relativo al manejo interior de Buenos Aires;
-Urquiza comparte su victoria y su gloria con todos los generales del
-ejército aliado acordándose del propio jubiloso modo de los orientales
-como de los correntinos, de los brasileños como de los entrerrianos.
-Impide que se inmiscuya el ejército en los preliminares del acto
-electoral que después de veinte años va a llevarse a cabo, a fin
-de que haya una legislatura libre. Todo lo espera del patriotismo
-como el suyo. No hay vencedores ni vencidos, vuelve a decir, como en
-Montevideo. Olvídese el pasado. No hay otro enemigo que el que yace
-derrocado, camino de la proscripción. ¿A qué perseguir ese enemigo? No
-se pesquisará a nadie, pues, porque todos los argentinos hacen falta al
-fin inmediato y perentorio de reconstruir el edificio desde sus propios
-cimientos. Mientras llega el momento de ensayar el ejercicio de las
-nuevas instituciones y de dar al país su ley fundamental, por medio
-de un congreso general, ocupe el gobierno de la provincia de Buenos
-Aires el varón más anciano y también el más ilustre, el que desempeñara
-accidentalmente el cargo de presidente al renunciar Rivadavia, el autor
-de la Canción Nacional de 1813.
-
-Todo esto por el lado inmediato y con relación a Buenos Aires. Del
-Arroyo del Medio para allá, ¿qué hacer con las provincias? ¿Qué hacer
-con las gobernaciones? Si se las desatiende o desconoce y con más
-razón si se les humilla o ataca, volveráse a la guerra civil del año
-20 como pensaba Sarmiento el año 92. Se plantearán las luchas de
-Buenos Aires contra López, Ramírez y Bustos. No. No se ha destruído
-una tiranía de 20 años para empujar al país reconquistado, hacia
-una anarquía innecesaria. Esos gobiernos de provincia representan
-“intereses creados”. Hay que acordarles intervención en la obra común
-de la organización política, porque son partes del todo, ramas de un
-mismo árbol, miembros de la familia que vuelve a estar reunida. A fin
-de inspirarles confianza, comenzando por las clases obscuras, en cuyo
-seno está el hogar gaucho y en él la materia de que se ha de hacer el
-pueblo, ofrézcase un hecho material visible que sirva de promesa y de
-vínculo ideal, tardío y complicado si ha de traducirse en palabras;
-simple y claro si el signo entra por los ojos. Y Urquiza propone, como
-en el ejército, el uso de una cinta colorada como prenda de conformidad
-en la iniciación del nuevo credo republicano argentino.
-
-Lo grave de la decisión estuvo en el color elegido, y acaso únicamente
-en el color, pues el uso de cintas como distintivos políticos se
-pierde en los siglos. Como primer antecedente argentino figuran las
-escarapelas repartidas por Beruti y French a los patriotas de 1810.
-Pero Urquiza necesitaba apoyarse en los mismos servidores de Rosas, y
-en el color residía el secreto. Claro es que si la cinta colorada le
-aportaba el concurso de los federales, despertaba la desconfianza o
-engendraba la “fobia” en los unitarios. ¿Adónde habría ido a parar la
-inspiración de Sarmiento, provocada por el color colorado, si Urquiza
-elige el azul? Pero todo el mundo sabe que en la época de Rosas no
-existía este color en Buenos Aires.
-
-La cinta colorada o cintillo--después de ser aceptado--fué el pretexto
-para el repudio y el encono, atribuyendo al vencedor el propósito
-oculto de substituir la tiranía de Rosas por la propia. Pero se
-escondió en los revueltos pechos la causa verdadera que era el afán de
-reemplazarlo en la tarea de la organización de la República. ¿Y quiénes
-hubieran realizado esa organización? ¿Los unitarios que dirigieron
-sin acierto la campaña militar que dió el triunfo completo al general
-Oribe? ¿Los unitarios civiles que, dispersos de Montevideo a Chile
-y del Brasil a Bolivia no habían podido juntar los medios eficaces
-de derrocar a Rosas desde 1835 a 1852, cayendo en el error de creer
-que si la pluma bastó para engendrar el desprestigio de un déspota,
-pudo también unir pueblos desarticulados por el odio y trabajados
-por la desconfianza? ¿Cuál era el hombre capaz de ocupar la posición
-de Urquiza, por valimientos propios, considerando valimientos para
-las funciones de gobierno desde el factor de la riqueza material,
-que afianza la independencia de la conducta y facilita la ayuda a
-los demás, hasta el claro conocimiento de las necesidades de todo el
-territorio a gobernar, y desde el talento de clasificar y medir hombres
-e intenciones, hasta las galas del valor físico, necesario a demostrar
-en todo la superioridad señalada por el medio?
-
-Urquiza celebra conferencias con los hombres distinguidos que concurren
-a Palermo, jóvenes o viejos, provincianos o porteños, militares o
-civiles.
-
-Tenía del gaucho de la tierra el astuto disimulo y una sin igual
-penetración para distinguir el valer positivo del mérito ocasional.
-Mezcla y lucha de claridad interior y de vacilación externa, concebía
-el problema sin poseer los medios mentales para resolverlo, como que
-su instrucción sólo le permitía la resultante pero no los términos.
-Era clara su visión y podía, con mano firme, realizar el trazo; pero,
-faltábale la línea y el color.
-
-Muy conocedor de hombres, prefería siempre oírlos. Su silencio era
-en él una facultad equivalente a la función de asimilación de cuanto
-convenía a su espíritu. Escaso de dulzura para atraerlos por los
-recursos ondulantes, hoy tan esparcidos en política, elegía el camino
-más corto para que lo entendieran.
-
-Entre las variantes de los caudillos argentinos, carecía de la
-generosidad de Facundo, del donaire de Ramírez, de la mansedumbre
-de Benavídez, de la implacable y fría exterioridad de Rosas, de la
-hipocresía de López. Su gran pasión fué poseer tierras. No hubo señor
-feudal más rico en campos. La más enorme de sus satisfacciones era
-dominar el horizonte de una altura y descubrir con sus ojos los límites
-infinitos de sus posesiones para no hallarles término.
-
-Sarmiento no mereció de parte del general Urquiza la distinción del
-intercambio de ideas políticas, por lo que resolvió de pronto pedir
-licencia para trasladarse a Río Janeiro y de allí volver a Chile. ¿Qué
-había acontecido? Hasta tanto lleguemos a la explicación cierta de tan
-repentino alejamiento, digamos que su amor propio comenzó a sufrir
-desde la travesía del ejército donde sólo se le distinguía con el mote
-de “El Boletinero”.
-
-¿No supo mantener, o en aquel ambiente complejo no le quisieron
-acordar, la autoridad moral a que era acreedor por sus antecedentes
-intelectuales, y antes de un rompimiento, prefirió la deserción
-voluntaria? Más adelante se verá el fundamento de esta duda.
-
-Sarmiento se detiene en Río, con efecto, y allí es recibido con
-afabilidad por el joven emperador del Brasil don Pedro de Alcántara,
-muy capacitado para el conocimiento de los hombres y sucesos del Plata
-por su inclinación a la información oral y a la lectura.
-
-“El emperador, dice Sarmiento en carta a Mitre,--joven de veintiséis
-años (Sarmiento tiene 41) estudioso, y dotado de cualidades de espíritu
-y de corazón que lo harían un hombre distinguido en cualquier posición
-de la vida, se ha entregado con pasión al estudio de nuestros poetas,
-publicistas, escritores sobre costumbres y caracteres nacionales.
-Echeverría, Mármol, Alberdi, Gutiérrez, Alsina, etc., etc. son nombres
-familiares a su oído, y por lo que a mí respecta, habíame introducido
-favorablemente “Civilización y Barbarie”, hace tiempo, con la primera
-edición, habiéndose procurado después “Sud América” “Argirópolis”,
-“Educación Popular”, etc.[4].
-
-Hasta el momento actual nada ha podido ocurrir que baste a alterar los
-vínculos de compañerismo y amistad entre Sarmiento, Alberdi y Mitre.
-Sarmiento ha tenido, es cierto, dos encuentros periodísticos con
-Alberdi, explicables por las modalidades de temperamento, antes que
-por disconformidad de ideas, a propósito de la tesis de Alberdi para
-graduarse en Chile, la primera vez, y otra “sobre lo que era “honesto y
-permitido” en un extranjero en América”. Se han escrito con asiduidad y
-recíprocamente se han auxiliado con nobleza. Es al volver Sarmiento a
-Chile que procura embarcar a Alberdi en sus prejuicios y enconos contra
-Urquiza, trayéndole la pasión de sus enojos; pero Alberdi se gobierna
-a sí mismo y opone su tranquila fe en la obra imperecedera y en las
-cualidades del obrero.
-
-Esta fe la ha demostrado Alberdi escribiendo casi improvisadamente
-un libro que constituye la colaboración más trascendental a la obra
-realizada y a realizar por el general Urquiza, a quien se lo envía con
-la siguiente carta:
-
- A S. E. el Señor General
-
- Don Justo José de Urquiza
-
- Valparaíso, Mayo 30 de 1852.
-
- Señor General:
-
- Los argentinos de todas partes, aun los más humildes y
- desconocidos, somos deudores a V. E. del homenaje de nuestra
- perpetua gratitud por la heroicidad sin ejemplo con que ha
- sabido restablecer la libertad de la patria, anonadada por
- tantos años. En cortos meses ha realizado V. E. lo que en
- muchos años han intentado en vano los primeros poderes de
- Europa, y un partido poderoso de la República Argentina. Quien
- tal prodigio ha conseguido ¿por qué no sería capaz de darnos
- otro resultado, igualmente portentoso, que en vano persigue
- hace cuarenta años nuestro país? Abrigo la persuasión de que
- la inmensa gloria--esa gloria que a nadie pertenece hasta
- aquí--de dar una Constitución duradera a la República, está
- reservada a la estrella feliz que guía los pasos de V. E. Con
- este convencimiento he consagrado muchas noches a la redacción
- del libro sobre “Bases” de organización política para nuestro
- país, libro que tengo el honor de someter al excelente buen
- sentido de V. E. En él no hay nada mío sino el trabajo de
- expresar débilmente lo que pertenece al buen sentido general
- de esta época y a la experiencia de nuestra patria. Deseo ver
- unida la gloria de V. E. a la obra de la Constitución del
- país; mas, para que ambas se apoyen mutuamente, es menester
- que la Constitución repose sobre bases poderosas. Los grandes
- edificios de la antigüedad no llegan a nuestros días sino
- porque están cimentados sobre granito; pero la historia,
- señor, los precedentes del país, los hechos normales, son la
- roca granítica en que descansan las constituciones duraderas.
- Todo mi libro está reducido a la demostración de esto, con
- la aplicación a la República Argentina. Espero que encuentre
- en la indulgencia de V. E. la acogida que merecen las buenas
- intenciones, y que admitirá con igual bondad V. E. la
- seguridad de mi gratitud, como ciudadano argentino, y del
- respeto profundo con que tengo el honor de suscribirme de V. E.
- atento servidor.
-
- Juan B. Alberdi.
-
-El general Urquiza se apresura a contestar esta carta en la siguiente
-forma:
-
- “Al señor Doctor
-
- D. Juan B. Alberdi
-
- Valparaíso.
-
- Palermo (Buenos Aires), Julio 22 de 1852.
-
- Apreciable compatriota:
-
- La carta que con fecha 30 de Mayo me ha dirigido usted,
- adjuntándome un ejemplar de su libro “Bases y puntos de partida
- para la organización política de la República Argentina”, ha
- confirmado en mí el juicio que sobre su distinguida capacidad,
- y muy especialmente sobre su patriotismo, había formado de
- antemano.
-
- Me es muy lisonjero encontrar en la generalidad de los
- argentinos el deseo y la firme resolución de contribuir a que
- nuestra querida patria se constituya al fin un sistema de leyes
- digno de sus antecedentes de gloria y capaz de conducirla al
- grado de prosperidad que le corresponde.
-
- Conociendo bien esos sentimientos de los argentinos, contando
- con ellos y con sus decididos esfuerzos, me he puesto al frente
- de la grande obra de constituir la República. Tengo fe de que
- esta obra será llevada a cabo.
-
- Su bien pensado libro, es, a mi juicio, un medio de cooperación
- importantísimo. No puede ser escrito ni publicado en mejor
- oportunidad.
-
- Por mi parte, lo acepto como un homenaje digno de la patria y
- de un buen argentino.
-
- La gloria de constituir la República debe ser de todos y para
- todos. Yo tendré siempre en mucho la de haber comprendido
- bien el pensamiento de mis conciudadanos y contribuido a su
- realización.
-
- A su ilustrado criterio no se ocultará que en esta empresa
- deben encontrarse grandes obstáculos. Algunos, en efecto, se me
- han presentado ya; pero el interés de la patria se sobrepone a
- todos. Después de haber vencido una tiranía poderosa, todos los
- demás me parecen menores.
-
- ¡Que la República Argentina sea grande y feliz, y mis más
- ardientes votos quedarán satisfechos!
-
- Usted hallará siempre en mí un apreciador de sus talentos y de
- su patriotismo y en tal concepto los sentimientos sinceros de
- un afectuoso compatriota y amigo.--Justo José de Urquiza.”
-
-La aparición de las “Bases” fué saludada con entusiasmo dentro y fuera
-del lugar en que su autor residiera. En Chile puede apreciarse esa
-impresión con sólo saber que el Club Constitucional Argentino que
-presidía don Gregorio Gómez, resolvió un acuerdo que significó un
-homenaje cívico en favor de la personalidad de Alberdi.
-
-Sarmiento, por su parte, deja estampado así su juicio acerca de “Las
-Bases”.
-
- “Yungay, Septiembre 16 de 1852.
-
- Mi querido Alberdi:
-
- Su Constitución es un monumento: es usted el legislador del
- buen sentido bajo las formas de la ciencia.
-
- Su Constitución es nuestra bandera, nuestro símbolo. Así lo
- toma hoy la República Argentina. Yo creo que su libro “Bases”
- va a ejercer un efecto benéfico.
-
- Es posible que su Constitución sea adoptada; es posible que
- sea alterada, truncada; pero los pueblos, por lo suprimido o
- alterado, verán el espíritu que dirige las supresiones: su
- libro, pues, va a ser el Decálogo Argentino: la bandera de
- todos los hombres de corazón.--Domingo F. Sarmiento.”
-
-Desde ese instante los hombres que rodeaban al general Urquiza tuvieron
-su brújula segura para orientar el barco que acababan de tripular. Mas
-las opiniones del grupo unitario persistían en su afán de no despegarse
-del terreno, entendiendo que era a ellos a quienes les correspondía por
-derecho propio la tarea de organizar la República.
-
-Para medir entretanto en su tamaño real la obra que acababa de realizar
-el general Urquiza, conviene echar una mirada retrospectiva hacia el
-Buenos Aires que Rosas había gobernado y las maneras que usó.
-
-Rosas había comenzado por dividir la sociedad en dos partes: lo físico
-y lo moral. Lo moral era el elemento ilustrado de la ciudad, que tuvo
-a Rivadavia por representante y cuyo fracaso estaba fresco. Lo físico
-era la campaña, el elemento inculto, que él representaba y para el
-cual reivindicaba el ensayo del gobierno. Para identificarse a él,
-decía, había llegado al sacrificio: a abandonar las comodidades y las
-seguridades del poblado y a hacer abandono absoluto de su provecho
-personal.
-
-Había vivido en contacto íntimo con la masa, en el desierto, con el
-paisano paria. Ahora probaría el manejo de la cosa pública con esa
-fuerza incomprendida y se vería que el éxito estaba de su lado; que
-eran estos hombres repudiados los que tenían de su parte el buen
-sentido, el patriotismo y la honradez[5].
-
-Después del último ensayo constitucional--27 años atrás--el espíritu
-público de Buenos Aires había caído en la atonía a que contribuye y
-arrastra en conspiración la lentitud del tiempo, sometiéndose a la
-pasibilidad fatalista de todo pueblo inculto, hecho al manejo del
-héroe, cacique o César. Faltaba en su seno el ejercicio, aún primario,
-de toda libertad democrática. La reunión pública no existía. No se
-conocía el debate de la prensa ni de la Sala de Representantes. El
-ambiente de claustro universitario había desaparecido. La rueda social
-enrarecida, no daba asidero ni siquiera al comentario, porque el
-espionaje de la servidumbre se encargaba de transportarlo en delación
-de los oídos de doña Encarnación Ezcurra, y, después de ella, a los de
-cualquiera de los directores de la Mazorca. Rosas hacía un gobierno
-de información plebeya y poseía en sus manos los hilos de todas las
-familias, como los tenía el virrey y el obispo en la época de la
-colonia. No había suceso de carácter policial que no pasara su vista
-para su resolución. La vida de Buenos Aires estaba contenida en los
-prontuarios o carpetas que a diario se elevaban a su conocimiento,
-arriba de las cuales, en dos líneas, debajo de su extracto, iba la
-pena, escrita de su puño. Era el gobierno de la menudencia íntima, pero
-a cuya virtud él debía el dominio de cada cuestión, de cada hogar, de
-cada ser, y por tanto, de la sociedad entera.
-
-Los asuntos de mayor volumen, relacionados a los intereses, civiles
-o comerciales o a las grandes faltas o crímenes, pasaban, con mayor
-razón, a su conocimiento inmediato y en escrupulosa preferencia.
-Entonces se entendía con los jueces directamente, sin cortapisas ni
-escrúpulos, echando mano siempre de un recurso en el que era artista
-supremo. La anécdota de su entrevista con el doctor don Vicente López
-es así tan sugerente y de tan provechosa enseñanza psicológica que vale
-por una demostración.
-
-Otro recurso de que Rosas usaba para su dominación, era el dinero.
-Las almas angustiadas, apuradas todas las soluciones, iban en última
-instancia, a él; y hecha la confesión del desastre y la sentida promesa
-de la gratitud eterna, venía el préstamo en fácil y abundante forma.
-Rosas era el hidalgo prestamista que sólo pedía la adhesión como
-interés, y esta franca munificencia, secreto de todo caudillismo, era
-más abierta y espontánea con aquellos individuos de quienes él se
-prometía un favor político o militar. Banco de descuentos, de provisión
-o ayudas, formábase en su torno el halo del hombre providencia, tanto
-más general y esparcido cuanto mayor era su tacto para manejarse con
-los favorecidos. Estos tratos eran siempre directos y reservados.
-Manuelita intervenía para los de otra laya: la súplica ante “tatita”
-para indultos, conmutaciones, gracias. Este espíritu detallista y
-administrador regía en sus relaciones con los gobernadores y sus
-emisarios, aunque éstos fueran chasques. Rosas presidía personalmente
-desde el suministro de armas o ropas para el ejército, hasta el de una
-pieza de lienzo para el gaucho portador de cartas.
-
-Dipútanse el desempeño de comisiones ante él desde los confines de
-la República, los más infelices paisanos, porque la “menta” de su
-generosidad se había extendido hasta ellos. Quien, había traído un
-caballo regalado; quien, un poncho, quien, un traje. Los gobernadores
-que gozaban de la amistad de Rosas tenían franquicias comerciales
-para sus Estados, soluciones para los intercambios de sus productos,
-para los problemas de su moneda o para los pasajes de sus haciendas.
-Y cuando esos gobernadores venían a su sede, eran proverbiales los
-agasajos de toda la sociedad de Buenos Aires, amén de sus favorables
-concesiones. A Quiroga le decreta honores que recorren la gama del
-placer, desde el caballo a la bacanal degastadora y crapulosa. A López,
-banquetes y vacas; a Ibarra plata y armas.
-
-En los asuntos arduos obtiene el medio de saber, valiéndose de
-una estratagema. Cuando se presenta una cuestión internacional o
-simplemente de derecho administrativo o de gobierno, complicada o
-difícil, manda llamar a su despacho o a su casa al doctor Lorenzo
-Torres, explica el caso y le pide su juicio. Horas más tarde usa el
-mismo procedimiento para con el doctor Dalmacio Vélez; y por el mismo
-repetía la consulta con don Pedro de Angelis o don Tomás de Anchorena.
-Preparado de este modo, reunía todo el cónclave y a cada uno presenta
-la cuestión con la argumentación tomada del contrario, resultando que a
-su modo repite el papel de Napoleón en la discusión del Código.
-
-Tiene la pluma fácil: es de su agrado el escribir. Escribe sobre todo:
-desde la carta política a Ibarra, glosando el versículo de la Biblia de
-“quien no está conmigo está en contra de mí” al billetito penetrante y
-avisor, como el mandado a doña Inés Dorrego. ¡Todo un espécimen! Dos
-son sus grandes amanuenses de confianza: Reyes, cuya letra llega a
-confundirse con la de él, y don Pedro de Angelis, que lo interpreta a
-maravilla.
-
-Un otro factor de verdadera confianza y como complemento de su
-personalidad: la casa que habita.
-
-Cualquiera podría creer que quien vivía en esa penumbra era un
-misántropo, un enfermo, un melancólico a lo Francia, Felipe II o Luis
-XI. No, por cierto. Rosas es una expresión casi permanente de buen
-humor, entremezclado con una cantidad de inconsciencia manifiesta, que
-lo acerca al terrible filósofo siempre optimista y cínico hechura
-de Luzbel. Ordena un fusilamiento o un degüello y en seguida está
-apto para urdir una broma. Tras de un asesinato, del de Maza, por
-ejemplo, puede reir si se le ocurre hacer llamar por medio de Corvalán
-al señor Obligado, que ese día ha tomado purga. Como a Alejandro VI,
-un espectáculo de muerte puede abrirle el apetito. Ahora, pasemos al
-Rosas de la proscripción. Es charlador, sociable, cultor de damas, y
-borrajeador incansable de cuartillas. Fabrica él mismo adobes; anda a
-caballo todo el día, luego se pone a escribir un libro de medicina.
-Llama a su criada con cencerro; se hace dar friegas en las piernas;
-no le agradan las visitas de americanos. Tal su régimen por años.
-¿Tuvo una hora de honda meditación en las soledades de Southampton?
-¿Sintió una sola vez, una siquiera, el estremecimiento de ese dolor
-que remuerde por no haber hecho a su patria y a sus compatriotas todo
-el bien que pudo y que deja escapar por entre las palmas de las manos?
-Por lo menos en el instante final, en esa última palpitación del
-cerebro y del corazón, de la memoria y de las fibras, al despedirse
-del cuadro lleno de luz ante su vista interior, ¿lo sacudió una
-angustia, un recuerdo hondo, un arrepentimiento de los que acaso bastan
-a la purificación en el dintel de la Eternidad? Ni uno solo. Su hija
-nos habla de la agonía y de la muerte serena de su padre, como un
-historiador nos hablaría de la agonía y muerte de un justo. ¡Conciencia
-humana! ¿Qué eres?
-
-Pero, volvamos a tomar los hilos de nuestro discurso o sea lo que
-importa a las tres vidas paralelas, materia de estos capítulos.
-
-Al regresar Sarmiento a Chile con el ánimo enconado contra el general
-Urquiza por el único delito de que Urquiza no le consultara sobre el
-plan de Caseros, primero, y luego sobre el mejor modo de organizar
-el país, dióse a glosar los 26 Boletines de la Campaña del Ejército
-Libertador de que había estado encargado, intercalando entre ellos
-comentarios despectivos contra la persona del general vencedor. Al dar
-a luz este trabajo, determinó dedicárselo a Alberdi.
-
-Según un pasaje de esta dedicatoria parecería que Alberdi hubiera
-suscitado la polémica en “El Diario” de Valparaíso; pero el aludido
-rechaza categóricamente la alusión.
-
-La dedicatoria está llena de velados cargos y otros bien directos
-contra Alberdi, desde la inculpación de su posición semioficial,
-hasta la de creerlo interesado en lanzar a Sarmiento a la anticipada
-publicación de su “Campaña”, que él reservaba para muchos años después.
-Desde su ignorancia de los hechos, que Sarmiento en cambio acaba de ver
-envueltos en sangre, hasta el recuerdo de su deserción de Montevideo,
-al acercarse a Oribe.
-
-La censura, pues, a Urquiza comienza con una página adversa a su amigo,
-a quien llama “Mi querido Alberdi”.
-
-La “Campaña en el Ejército Grande” se inicia con la Introducción, que
-es otro golpe indirecto a Alberdi, y entra luego, como diario de un
-viaje, a referir impresiones de los distintos puntos y accidentes por
-que ha tenido que pasar, desde su salida de Chile hasta la “fuga” de
-Buenos Aires, después de Caseros.
-
-En forma amena, pero falta de cohesión, va dejando escapar sus
-sentimientos y reflexiones sobre los hombres y los sucesos que le salen
-al encuentro, destacando siempre de la interesante narración su figura
-en primer término.
-
-Sin constituir una crónica de hechos, ni menos un estudio de
-caracteres, esta producción de Sarmiento, tan rica de matices, puede
-ser considerada como un auxiliar para la historia de la época o del
-acontecimiento que comprende, si bien debe cuidarse quien la utilice,
-del espíritu preconcebido que la mueve. Bajo la pasión demoledora de
-estas páginas, no obstante, asoma aquí y allá un afecto, un rasgo de
-admiración, un verdadero aplauso a tal o cual figura determinada,
-todo ello mezclado con lo anterior, como tintas claras y obscuras,
-manejadas a un tiempo en un mismo estado de ánimo por un firme pincel.
-No se ajusta el autor a ningún género dado, como que la soltura sigue
-siendo su característica; quiero decir que, junto a la descripción de
-un paisaje, vése un estudio de paralelo; y al lado de una reflexión
-filosófica, que dá a la oración un corte de discurso moral, interrumpe
-un diálogo y con éste una narración pintoresca y con ella un apóstrofe
-y en seguida un retrato y por último una epístola.
-
-De estas páginas, que causan el efecto de hojas diseminadas, Sarmiento
-lo va diciendo todo muy aprisa, con el único cuidado de no posponer al
-protagonista ni un instante. Y por ese propio apuro, el protagonista
-moral y material, nos resulta un extraño ser, un ser inexplicable. De
-pronto un hombre que tiene miedo a un perro y, al lado, un valeroso
-crítico del general en jefe, compitiendo con él en volumen político y
-social, como por ejemplo al adelantarse al Rosario, o al recibir las
-primeras salutaciones de Palermo. Unas veces el servidor medroso que
-espera del ayudante una palabra tranquilizadora de parte del superior;
-otras, el violento discutidor que a voz en cuello censura al padre ante
-su hijo. De pronto, vestido de pequeño mariscal francés, con plumas en
-el sombrero, depositando a gritos palabras peligrosas en el oído de las
-gentes que le salen al paso. Más tarde, sometiéndose a las menores
-indicaciones del general, con una disciplina rayana en servilismo.
-
-A las impresiones relacionadas con lo que Sarmiento llama su Campaña,
-están unidos sus juicios referentes a los sucesos que siguieron a la
-batalla, en la cual, desde luego, no desempeña ningún papel.
-
- “Mi papel de “boletinero” me exoneraba de toda obligación
- militar con mis jefes, por lo que, así que hubimos de rompernos
- los cuernos, dejé al general Virasoro con sus edecanes y sus
- caballos blancos, yo que no andaba muy bien montado, y busqué
- el batallón oriental que mandaba el coronel Lezica y me coloqué
- donde no estorbase, con mi ayudante, el capitán Dillon y uno
- de mis asistentes, pero en lugar bien aparente, precaviéndome
- contra ciertas bromas que estaba seguro se harían valer contra
- mí,--el militar con guantes y con levita,--si podían decir que
- me había perdido.”
-
-En balde será el empeño de hallar en esta producción de Sarmiento las
-pruebas que justifiquen sus acerbas manifestaciones contra el general
-Urquiza, a quien llega a examinar hasta en su faz doméstica. Del relato
-mismo se desprende que éste y todos los jefes que lo acompañan, sólo
-tuvieron consideración y afecto para con el instable compañero.
-
- “Enrolándome, dice Sarmiento, en el Ejército, tuve ocasión de
- conocer de cerca el personal de guerra de nuestro país, los
- jefes más acreditados, los medios de acción y cuanto interesa
- al publicista, al historiador, al viajero, y al político
- argentino. Merecí de todos, distinción y aprecio, y reconocí
- las virtudes, patriotismo, capacidades, y talentos de los
- hombres que han de figurar más tarde. Déboles a todos los
- jefes y oficiales el más profundo agradecimiento. Fuí siempre
- atendido por los coroneles Urdinarrain, Palavecino, Basabilvaso
- y otros de Entre Ríos; considerado por Virasoro y Galán: y sólo
- con el coronel Pirán tuve reyertas en que nos decíamos ambos
- las impertinencias de más grueso calibre.”
-
-En lo que se relaciona con el general Urquiza, Sarmiento nos dice que
-en cierta ocasión le dió mil explicaciones, lo llamó su amigo y se
-estrecharon varias veces la mano. Hay pasajes en que su devoción por el
-general Urquiza pasa por entre sus enconos, como la luz por entre los
-celajes, y en que llega a aplaudir terribles hechos de sangre, tal como
-en la escena en que traen a la presencia del general vencedor al jefe
-rosista Santa Coloma, que Urquiza manda degollar por la nuca en castigo
-de sus víctimas, inmoladas en la misma forma.
-
-Viaja el monorritmo de la cinta colorada por entre las páginas de la
-“Campaña” como una obsesión formada e impuesta a los fines de disculpar
-tanto agravio férvido en la pluma del autor. Pero si hay momentos en
-que el tema puede ser oído con alarma, descúbrese en seguida que es uno
-de los “sistemas” a que obedece la modalidad literaria de Sarmiento, y
-de la que no se aparta a pesar de consejos tan sanos y autorizados como
-los que ya le había dado don Valentín Alsina.
-
-Tal es la síntesis de la “Campaña en el Ejército Grande”. La
-imparcialidad del lector crítico no puede atenuar el egotismo y la
-imprecación hiriente que constituyen su esencia, porque el limo que
-sus aguas dejan, fecundiza la figura del vencedor de Caseros, dando un
-resultado contraproducente acerca de la tolerancia de su alma, frente a
-la ingratitud que lo combate.
-
-Alberdi no considera el ataque de este punto de vista, sino del que
-le es directo. Mas, lejos de contestarlo en el tono de la réplica,
-volviéndola también reducida y personal, saca partido doctrinario
-del asunto y lo eleva a la altura de un estudio, generalizándolo y
-legándolo como enseñanza.
-
-Retirado en Quillota, dedicó cuatro cartas a su adversario que aparecen
-fechadas tres en el mes de enero y otra en febrero desde Valparaíso.
-
-Explica en la primera que no hubiera leído, por escasez de tiempo, la
-“Campaña”, cualquiera sea su mérito, a no verse obligado a ello por
-la dedicatoria, lo que a su vez lo determina a analizar y contestar
-todo el trabajo. Advierte que nada tendrá que hacer con la persona del
-contendor, quien sólo le merecerá una crítica alta, digna y respetuosa,
-y que su propósito capital es estudiarlo en sus escritos. Y al entrar
-en materia, comienza por establecer cuán distinta tiene que resultar
-la prensa, desde la caída de Rosas, si ha de intentar llegar a la
-eficacia de sus fines políticos. Tras del dibujo del licenciado de
-la vieja prensa, insubordinado a toda regla o disciplina, agitador
-de poblaciones y de improvisada preparación, especie de gaucho malo,
-el lector vé alzarse, como en fotografía superpuesta, la efigie de
-Sarmiento. Estas primeras cuatro cartas son de una notable importancia
-por la serenidad, por la lógica, por la fuerza destructora e inmensa y
-por el estilo diáfano.
-
-Es acaso el primer escritor de América que conoce los insuperables
-secretos de la difícil síntesis. Escribe, con la menor cantidad de
-palabras, la mayor porción de ideas. Del ahorro de sonidos, obtiene más
-substancia y pensamiento. Es la pluma de las “Bases”. Y lo admirable
-de su construcción, es que lejos de perder la forma de su belleza, la
-aumenta en flexibilidad y ondulaciones, volviendo tan terso y sutil
-el velo, que se ve toda la imagen al través. De modo que es el latín
-clásico traducido al español armonioso.
-
-Estas cartas debieron producir la sensación de las máquinas de guerra
-de los griegos que se destinaban a aplanar los cuerpos de los muertos,
-después de la batalla. . .
-
-Pero, Sarmiento no estaba muerto. Contestó la réplica de Alberdi con
-toda la violencia de su temperamento de demostrado luchador, tirando a
-fondo sus formidables golpes de clava como para finalizarlo todo.
-
-Su prosa es amplia, su brazo largo, su juego desordenado y abierto,
-sus golpes a la cabeza del contendor. No le perdona ni la letra. Y de
-la letra, la estatura, la manera de reir, las intenciones, y, acto por
-acto de su vida de abogado, de escritor, de periodista.--“Alma y cara
-de conejo”, le dice. “Sólo sabe agrupar pesetas y palabritas”. Llega al
-giro despreciativo minúsculo: “pillito”, “ratoncito que roe papeles”.
-“Estate quietito: tú serás enviado diplomático en Chile”.
-
-Otras veces, del asunto obtiene el vocablo que le viene a la pluma:
-“ergotista genovés”, recordando que Alberdi estuvo en Génova y que allí
-escribió uno de sus libros. “Andate enhoramala, botarate”.
-
-La gracia y la novedad del denuesto se traduce en figuras como ésta:
-“Es una esponja de limpiar muebles que absorbe todas las ideas para
-volverlas a estrujar y aplicarse a todas las cosas sucias”.
-
-El tono sube:--“Y no ha habido en Valparaíso un hombre de los que
-pertenecen “a la multitud de frac” que le saque los calzones a ese
-raquítico, jorobado de la civilización, y le ponga polleras. . .”
-“Entecado que no sabe montar a caballo”. . . “Abate por sus modales;
-saltimbanqui por sus pases magnéticos; mujer por la voz; conejo por
-el miedo; eunuco por sus comparaciones políticas; federal-unitario,
-ecléctico-panteísta; periodista, abogado, conservador, demagogo”.
-
-Este es Sarmiento de una vez:--“¡Pues, qué! ¿quería mamar a dos tetas?”
-
-Sarmiento vuelve a recuperar el campo como Hércules vencedor. Sus
-amigos, sus admiradores, los jóvenes, los viejos, sus compatriotas,
-el resto de emigrados que presenciaban el encuentro desde la sombra
-del tendido, lanzaron el ¡hurra! del loor ganado. Sarmiento era el
-representante de la democracia brava frente a la borla doctoral.
-
-¿Y Alberdi? No responde. ¿Dónde está el doctor Alberdi? No es habido
-en los sitios sociales ni en el foro. ¿Qué le pasa al académico
-escritor? Su posición es tan ingrata que sus íntimos y correligionarios
-deciden instarlo a la refriega, pero se hallan con que el metódico
-trabajador tiene entre manos, en esos mismos instantes, un proyecto de
-Constitución para su país, que forma el complemento de las “Bases”.
-Hasta tanto no lo termine, no se enterará de los nuevos ataques
-de Sarmiento. Vanos fueron los argumentos que se le hicieron para
-demostrarle la necesidad perentoria de que ensayara la refutación
-de los cargos y acusaciones de su enemigo implacable. Alberdi . . .
-Pero estoy cometiendo una falta de probidad y de buen gusto al dar
-ropaje propio a un relato que ha sido ya hecho por un maestro, por el
-inolvidable Lucio V. López, que a su vez repite la narración de su
-ilustre padre, testigo de la época, amigo por igual de Alberdi y de
-Sarmiento.
-
-Al ocuparse Lucio López de la reimpresión de las “Cartas Quillotanas”
-en 1873, legó páginas de insuperable mérito, que contienen con la
-dramaticidad del momento, noticias directas de la psicología de los dos
-soberbios contendores. Helas aquí:
-
- * * * * *
-
-“Las “Cartas Quillotanas” están destinadas a vivir siempre en la
-literatura política de nuestro país. Ellas son la más severa lección
-que se ha dado a la prensa que emplea el dicterio y el insulto para
-convencer al público y confundir al adversario. Ellas son la protesta
-más ardiente y victoriosa que puede hacerse contra esa literatura feroz
-de que la ignorancia vulgar de nuestras sociedades se ha amamantado
-en las pasadas luchas civiles, creando reputaciones de arcilla e
-inconsistentes que la justicia severa de los fallos modernos tiene por
-fuerza que desconocer.
-
-Esas cartas son poco conocidas en Buenos Aires. Hasta hace muy poco,
-tan sólo las conocíamos por las referencias de sus contemporáneos, y
-su crónica había llegado hasta nosotros, sin que hubiéramos podido
-procurarnos las preciosas páginas que las contenían. Es por esto, que
-no podemos menos de agradecer al editor el verdadero servicio que se ha
-hecho a las letras argentinas, haciendo de ellas una edición copiosa
-que, al mismo tiempo que pueda repartirse con profunsión por todos los
-rincones de la República, sirva para estudiar tranquilamente y sin
-pasiones mezquinas la índole de ciertos hombres que las injusticias del
-pasado han tratado de obscurecer.
-
-La historia de las “Cartas Quillotanas” es interesante. Un testigo
-ocular nos ha narrado su crónica que vamos a tratar de transmitir a
-nuestros lectores con toda la imparcialidad que nos corresponde.
-
-La refutación del doctor Alberdi a la Campaña del Ejército Grande, que
-el señor Sarmiento le narra intencionalmente, exasperó el ánimo de éste
-con justos motivos. El golpe había sido mortal. La contestación había
-apurado todos los recursos de la sátira y la pluma de Alberdi había
-rayado en el papel la caricatura del adversario con los gráficos rasgos
-de un Chatam y con la culta acrimonía de un Timon. La primera parte de
-las cartas es la gran parodia “de la Campaña”.
-
-Los gritos de la herida fueron tan elocuentes por parte del señor
-Sarmiento como había sido punzante el dardo sutil que la causaba. Su
-espíritu se encrespó, tomó formas colosales, midió el cuerpo de su
-adversario y prorrumpió en un torrente de lava escrita característico
-en él, si tenemos en cuenta una cualidad remarcable de sus talentos:
-la labia copiosa con que manifiesta sus pasiones. Alberdi se encontró
-ahogado por aquella avalancha. Danton y Robespierre, y todas las furias
-de la revolución francesa, no habrían producido una diatriba más
-sublime que aquella.
-
-El señor Sarmiento no es clásico sino “criollo puro” y sin embargo, es
-curioso de notar, cómo en su réplica a las primeras cartas de Alberdi,
-palpita el más legítimo paganismo haciendo recordar las pasiones del
-anatema clásico puesta en boca de los dioses, menos el estro de Homero
-y de Virgilio.
-
-La cultura del lenguaje, la delicadeza del escritor, todos los
-escrúpulos sociales están desconocidos en la réplica del señor
-Sarmiento y para que no se dude de nuestra aseveración puede leerse
-el siguiente párrafo con que ataca al señor Alberdi. “Usted ha tenido
-la debilidad de eludir la ley penal por el decoro; pues yo tendré la
-gentileza “de degradar mi rango de escritor y de insultar la ley y la
-sociedad poniendo escritos inmundos contra usted”.
-
-Si Facundo hubiera sabido escribir, no de otra manera hubiera escrito.
-
-La réplica del señor Sarmiento hizo gran sensación en Chile. Los
-amigos de Alberdi se enfriaron en su entusiasmo. Los amigos del señor
-Sarmiento aprovecharon esta frialdad y la convirtieron en éxito para
-sus afecciones. El señor Sarmiento estaba triunfante y la “vox populi”
-sancionaba su victoria. Alberdi había enmudecido y todos consideraron
-que el golpe lo había abrumado. ¿Qué hacía? ¿Dónde estaba? ¿Cuál
-era la causa de su silencio? Este continuaba. Días, semanas y meses
-pasaban sin que respirase. Varios amigos suyos resolvieron buscarlo
-y decirle la crítica posición en que se encontraba. Lo hicieron, y
-fueron recibidos en su gabinete donde trabajaba con perfecta calma y
-tranquilidad. Le manifestaron lo que pasaba en Chile con su persona,
-y una vez enterado, oyeron con asombro de sus labios que no había
-leído la réplica del señor Sarmiento, que estaba sumamente empeñado
-en concluir su proyecto de constitución para la República Argentina
-y que había previsto que la lectura de las cartas de su adversario,
-podía distraer su atención poniendo en conflicto la terminación de su
-obra. En vano fué que sus amigos le manifestasen la necesidad en que
-estaba de salir cuanto antes de su crítica posición. Su determinación
-fué irresistible. No hizo la lectura y se dispuso a desocuparse del
-trabajo que se lo impedía. Extrañó, sí, la debilidad de la opinión para
-condenarlo tan ligeramente y quiso tal vez imponerle con su silencio
-el castigo de su ligereza. A los pocos días llamó a uno de sus amigos
-y le manifestó que su proyecto de Constitución estaba concluído y
-que al día siguiente partía para Quillota a ocuparse de contestar al
-señor Sarmiento cuya réplica ya había leído. Prometió a sus amigos
-vindicarse ante la opinión y anonadar a su adversario para siempre.
-Regresó de Quillota al poco tiempo trayendo un rayo que lanzó de
-improviso y que cambió el hado próspero de su contendor. Y en efecto,
-“La complicidad de la prensa en las guerras civiles de la República
-Argentina”, que era el título de la contrarréplica, fué fatal para
-el señor Sarmiento. Este había presentado infinidad de hechos que
-menoscababan la reputación del doctor Alberdi. Estos hechos fueron
-desmentidos uno por uno, con datos tan fidedignos que toda la opinión
-reconoció su veracidad. Alberdi en boca de Sarmiento había sido indigno
-instrumento de los gobiernos, mal abogado, mal escritor, ignorante,
-mal político y en fin dueño de las cualidades más poco envidiables que
-se pueden poseer, y el mismo Alberdi, según su expresión, se encargaba
-de “tomar por la oreja al mentiroso, sentarlo en el banco de la risa
-y hacerlo desmentirse con sus propios escritos” que dejaban a Alberdi
-bajo el punto de vista de un hombre digno, independiente, buen abogado,
-brillante y competentísimo escritor, político hábil y en fin con todas
-las excelentes dotes que las pasiones febriles del señor Sarmiento le
-habían desconocido.
-
-Las últimas cartas de Alberdi corrieron de mano en mano con un
-prestigio extraordinario. Llamó la atención sobre todo la parte
-final titulada “Enmienda Honorable” que es una colección crecida,
-compuesta únicamente de elogios de todo orden, debidos a la pluma de su
-adversario. La crónica cuenta que el señor Sarmiento quedó sumamente
-mal parado. Ofreció cuarenta cartas más con las que prometía hundir por
-siempre a su antiguo amigo, pero sólo produjo dos y la mala acogida que
-recibieron acabó de descorazonarlo para siempre haciéndolo abandonar
-la escena que le había arrebatado tan felizmente su adversario.
-
-Esta es la sencilla historia de las “Cartas Quillotanas”, cuya
-reimpresión acaba de hacerse y cuya lectura no podemos menos de
-recordar a los que no lo hayan hecho. En ellas se verá que la República
-Argentina tiene en su literatura ingenios de nota, cuyos escritos
-participan del género de los que inmortalizaron a Fígaro y a Cormenin.
-
-De las “Cartas sobre la prensa” resulta, que hasta el odio a Buenos
-Aires, otro de los cargos vulgares con que se ha querido combatir
-a Alberdi, nadie lo ha expresado como el actual presidente de la
-república en los siguientes párrafos que insertamos:
-
-“En vano le han pedido (a Buenos Aires) las provincias que les dejase
-pasar un poco de civilización, de industria y de población europea:
-una política estúpida y colonial se hizo sorda a estos clamores. Pero
-las provincias se vengaron mandándole en Rosas mucho y demasiado de
-la barbarie que a ellos le sobraba. Harto caro la han pagado los
-que decían: “La República Argentina acaba en el Arroyo del Medio”.
-(Sarmiento: “Facundo“, pág. 23, 1.ª edición).
-
-“Tucumán tiene hoy una grande explotación de azúcares y licores que
-podría permutar por las mercaderías europeas “en esa ingrata y torpe
-Buenos Aires” desde donde le viene hoy el “movimiento barbarizador”.
-(Sarmiento: “Facundo”, pág. 195. 1.ª edición).
-
-“¡Eh! vergüenza de Buenos Aires, os habeis hecho las guaridas de todas
-las alimañas, que Paz hace huir del interior”. (Sarmiento: “Facundo”,
-pág. 195, 1.ª edición).
-
-“Diréselo a usted al oído, a fe de provinciano, porque el pueblo de
-Buenos Aires, con todas sus ventajas es el más “bárbaro” que existe en
-América”. (Sarmiento: “Sud América”, tom. 2, núm. 2.--Mayo 1.ᵒ de 1851).
-
-Después de estas inserciones, todo comentario nos parece inútil, pues
-la justicia no puede hacer sino uno que no corresponde repetir.”
-
- * * * * *
-
-Terminado y remitido, pues, con urgencia el Proyecto de Constitución,
-Alberdi vuelve a la polémica, titulando esta vez sus escritos así:
-“Complicidad de la prensa en las guerras civiles de la República
-Argentina” y precediéndolas de una saludable “Advertencia”.
-
-Si eficaces fueron las primeras, estas últimas resultaron decisivas.
-Y debieron serlo, de verdad, porque redujeron a silencio la pluma de
-Sarmiento y abrieron doble brecha en su cuerpo y en su ánimo. En cartas
-íntimas gime su cuita y expresa el dolor de su carne macerada por el
-látigo de Alberdi[6].
-
-Quedó abierto desde entonces el abismo que había de separar hasta
-más allá de la tumba el alma de estos dos argentinos. ¡Y qué larga y
-profunda fué la venganza de Sarmiento contra las “Cartas Quillotanas”!
-
-De modo que por su orden de tiempo debe leerse la “Campaña del Ejército
-Grande” de Sarmiento, punto inicial de la polémica; en seguida las
-“Cartas sobre la prensa” más conocidas por “Cartas Quillotanas”
-de Alberdi; luego “Las Ciento y Una” de Sarmiento, y, por último,
-“Complicidad de la prensa en las guerras civiles de la República
-Argentina” punto final, puesto por Alberdi.
-
-No hay otro duelo en los fastos literarios de América de mayor
-repercusión y de mejor enseñanza. Préstanle su fama el volumen de sus
-autores, la habilidad en las armas y la gravitación que tuvo en los
-sucesos públicos de la patria.
-
-El lauro ha sido discernido por la posteridad a Alberdi, quien al
-domeñar todos sus humanos impulsos, habilitóse a sí mismo para vencer
-al adversario, colérico y sin freno, impulsivo, ciego y cruel. Alberdi
-constituye de entonces un modelo en la alta polémica. La cultura
-universitaria, aun en la pelea, tenía que salir victoriosa de la locura
-del titán.
-
-
-
-
-ACOTACIONES A MONTAIGNE
-
-(Notas marginales)
-
-Por J. ALFREDO FERREYRA
-
-Profesor en la Universidad de La Plata
-
-
-Conocía a Montaigne por la monografía que Compayré le dedica en su
-galería de didactas ilustres. Había meditado también el capítulo que el
-mismo Montaigne dedica con tan buen sentido a la educación: sus vistas
-reformadoras y libres, de hombre del Renacimiento. Pero por primera
-vez leí todos sus ENSAYOS en las vacaciones de 1905-1906. En enero a
-febrero de 1913, los repasé, pero no de punta a cabo, sino según el
-método con que él los escribió. Abría las páginas que más me llamaban
-la atención, o buscaba aquellas en que creía encontrar la aclaración de
-una duda mía, o por saber qué opiniones alentaba el autor sobre tal o
-cual cuestión.
-
-Conozco, además, biografías del hombre, desde luego cortas, pues ha
-sido un cuerpo de poca acción. Todo su espíritu, movedizo y ondulante,
-está en su obra. Su biografía es su libro. Europa ha producido algunos
-hombres de pensamiento y de acción, cuyo prototipo es César. Pero en
-América no son raros los ejemplos de Mitre, Sarmiento, Roosevelt. El
-concepto de la educación integral bien practicado, creo que ha de
-fomentar al hombre que hace y piensa al mismo tiempo, pues la acción
-social me parece tan excitadora, como el estudio sedentario de un
-problema científico.
-
-Quiero transmitir mi impresión personal sobre Montaigne, como quien
-comenta al pasar una lectura en voz alta. Incitar a leer los grandes
-libros podría ser un servicio didáctico: se cuenta entre los deberes y
-los derechos del maestro de escuela.
-
- * * * * *
-
-Es un genio que hace de la modestia, de la franca confesión de sus
-ineptitudes, una fuerza principal. Constituye casi una excepción entre
-sus congéneres que pecan de vanidosos, según lo creía Sarmiento.
-Sócrates confesaba que nada sabía, para mejorar su situación mental
-respecto a los otros hombres. Jesús se endiosó. Y la lista sería larga.
-
-Alguna vez, es verdad, que la humildad de Montaigne se parece al
-orgullo de Diógenes al través de su capa remendada. Reitera su pereza,
-por ejemplo. Le gusta leer indolentemente a los clásicos latinos sin
-propósito determinado, hasta que cierta necesidad de exponer sus
-reflexiones y sugestiones le hace tomar la pluma. Parecería que con
-ello muestra que no hay que forzar a los temperamentos, torciendo o
-pretendiendo torcer las vocaciones grandes o pequeñas con presiones
-exteriores y artificiales, a que han sido bastante aficionados los
-padres y las escuelas.
-
-Recalca filosóficamente su falta de memoria, intuyendo con gran
-sagacidad de su propia introspección, que esa deficiencia, lejos de
-ser un mal absoluto, puede favorecer la meditación y las concepciones
-originales. El memorista corre el peligro de ser un incorregible
-repetidor de cosas ajenas.
-
- * * * * *
-
-Montaigne quiere sobrevivirse; de ahí que defienda la inmortalidad
-en cualquier forma. En ninguna parte he visto tratada esta cuestión
-con rasgos de mayor originalidad que en los Ensayos. Presenta el caso
-de capitanes antiguos o coetáneos que encargaban que su cuerpo o su
-esqueleto acompañase a sus ejércitos en el curso de la guerra, para
-asegurar su triunfo. No cita al Cid, cuyo cadáver montado en Babieca,
-ganó su última batalla contra la morisma en Valencia. Otras veces,
-para el cadáver no se pedía tregua ni concesiones al enemigo, como si
-continuara vivo el jefe al que pertenecía.
-
-Este es realmente un modo concreto de concebir la inmortalidad
-subjetiva, formulada casi tres siglos después por Comte.
-
- * * * * *
-
-Muchos pensadores antiguos--Epicuro, Lucrecio, Séneca, entre otros--no
-creyeron en la supervivencia del cuerpo ni del alma después de la
-muerte. Estuvieron muy lejos de comulgar con el valle de Josafat.
-Debemos convenir que el buen sentido ha tenido sus representantes en
-todos los tiempos, como el mal sentido los tiene aún en el siglo XX, en
-que un señor de Unamuno, ahuecando un tanto la voz, llama a la muerte
-“pavoroso e insoluble problema”.
-
- * * * * *
-
-La ociosidad produjo los ENSAYOS de Montaigne; esa ociosidad, que
-dejaba vagar con libertad (“la del caballo que dispara sin freno,
-albarda, ni jinete”) su mente por diferentes asuntos, sin orden
-aparente. Nunca la ociosidad ni la comodidad de un hombre que no tuvo
-necesidad de ganarse la vida produjo tan glorioso resultado.
-
- * * * * *
-
-A Montaigne le faltó, en general, el punto de vista social de que
-participamos, ahora aún los principiantes en sociología. Una ciencia
-más o menos sistematizada ayuda mucho las operaciones mentales.
-Montaigne precedió a Montesquieu en más de un siglo; de modo que la
-concepción de un organismo social o de organismos sociales regidos por
-leyes internas y externas, a semejanza de los individuales, era acaso
-anticipada para él.
-
-En su original capítulo acerca de los medios contradictorios que los
-hombres han empleado para llegar al mismo resultado o a resultados
-opuestos, se nota esa ausencia de concepción sociológica.
-
-Un vencido o los vencidos en una guerra, han obtenido clemencia del
-vencedor unas veces por la súplica y otras por el valor altivo. En
-otras ocasiones, uno y otro medio han conducido al exterminio, a la
-mayor cólera del vencedor, aunque éste fuera el magnánimo transigente
-Alejandro de Macedonia.
-
-Atribuye Montaigne estos hechos exclusivamente a la psicología personal
-del vencedor; nunca a otras circunstancias, principalmente las sociales
-que tanto influyen en los acontecimientos, mucho más que los deseos y
-resoluciones individuales.
-
-Maquiavelo, en sus _Aforismos políticos_ fundados en la Historia de
-Tito Livio y en la de su tiempo, tiene idénticas observaciones; pero
-mayor perspicacia sociológica, para inducir que en la función pública
-se cambia de método con el cambio de circunstancias.
-
- * * * * *
-
-Montaigne no se contenta con lo presente, y con lo que ve, y donde
-vive. Se extiende hacia lo pasado y mucho hacia lo porvenir. Sale de la
-tierra. Lo desconocido lo atrae. Se reconoce habitante del Universo.
-Actuando en un radio limitadísimo, de aislamiento en su castillo, habla
-de un radio inmenso, desconocido, que la Humanidad va desbrozando
-poco a poco. El infinito y la eternidad están descubiertos. Imposible
-sujetar la imaginación a la ciencia experimental, por más que sus
-resultados constituyan su solo regulador externo. Cuando se pierde este
-elemento de equilibrio, la imaginación se exalta hasta la locura, como
-Don Quijote que, a fuerza de palos y de no leer más, notó al fin que
-los nidos no tenían pájaros. No quiere decir que los creadores, por
-la imaginación, no sean incomparables intuitores. Comte llama a los
-grandes poetas profundos observadores de la naturaleza humana.
-
-Este descontento por la realidad develada por sabios y poetas, en cada
-época de la evolución mental colectiva, produce las hipótesis más sanas
-y más disparatadas. Lo primero, engendra el progreso comprobable y
-utilizable; lo segundo, las vaguedades metafísicas que se complacen en
-meditar horas enteras si los valles se mueven o se están quietos, y
-otras tonterías. Las luces relativamente verdaderas y las relativamente
-falsas, marchan paralelas.
-
- * * * * *
-
-Montaigne trata del rezo con su buen sentido positivo. Las peticiones
-de la oración son muchas veces injustas y generalmente egoístas. “Dios”
-merecería respeto y debe recibir homenajes y “servicios”, y no pedidos
-de codiciosos, maleantes de todo género que ruegan salir sin peligro
-o airosos de una aventura. Margarita de Navarra recuerda de uno que
-atravesaba compungido el interior de una iglesia, para ir a dormir con
-su querida, haciendo antes actos de devoción ante el altar mayor.
-
-A Montaigne se le ha escapado, sin embargo, el lado psicológico de
-la plegaria: su fuerza sugestiva y autosugestiva, cuando es sincera.
-La oración teológica ha debido producir sus efectos en el período
-correspondiente de la Humanidad, y del que muchos seres humanos aún
-no han salido. Ahora, en vez de suprimirse, debería transformarse
-en creación positiva, en propósitos determinados de acción, como
-lo aconseja Smiles. En la gran guerra, se inventó la plegaria del
-centinela y del soldado, como acto de resolución resignada, por ideales
-humanos, sin invocación sobrenatural.
-
- * * * * *
-
-Llama la atención de Montaigne la vanidad de Cicerón, y la detracta.
-Visto el gran romano a través de ese juicio, parece un petimetre sin
-méritos que busca gloriolas, apelando hasta al “réclame”. No es así.
-Cicerón tenía cualidades sólidas, y, en su género, fué uno de los más
-perfectos que exhiba la historia. Es claro que mostraba también el
-reverso del orador y del artista: instabilidad, indecisión. Me habría
-satisfecho más y habría sido más justo un estudio sobre la personalidad
-total. Pero Montaigne no supo o no quiso hacerlo por cualquier razón.
-Ya se sabe que él no escribió un libro, sino una serie de artículos
-sobre lo que se le antojaba y cuando se le antojaba. No fué un escritor
-profesional que tuviera que exprimir su inteligencia sobre temas
-obligados u obligantes.
-
-Para cohonestar su juicio unilateral sobre Cicerón, debe anotarse
-que la antropología no es de su tiempo, y los psicólogos natos, los
-Shakespeares y Cervantes, han sido muy contados, aún en esta época de
-psicologías.
-
-A medida que más se penetra en el estudio del hombre, más se explican
-sus anomalías, sin odio, tal vez con piedad y aun amor. Si el análisis
-crítico es cada vez más profundo, la censura va de capa caída, manejada
-sólo por los meros literatos que abominan de todo lo que no coincide
-con sus inclinaciones personales instituídas, sin mayores miramientos,
-en el patrón único para juzgar todo. Debemos aceptar lo irremediable,
-es decir, los millares de temperamentos diferentes y diferenciados,
-y su distinta manera de manifestarse. En el fondo, es un bien que la
-naturaleza humana muestre tantos matices como la naturaleza cósmica.
-
- * * * * *
-
-Montaigne (1533-1592) no creía en el progreso, es decir, en la
-evolución aprovechada por el hombre. Estaba con el _corso e ricorso_.
-Era hombre del siglo XVI. Comte sostiene que la idea de un progreso
-continuo e indefinido se afirmó en el siglo XVII y XVIII, como lo
-demuestran las fórmulas orgánicas de Pascal, Leibnitz y Condorcet,
-que instituyeron una Humanidad, sobre las patrias, que constantemente
-aprende y constantemente crece.
-
-Yo creo que uno de los hechos que más ha afirmado la creencia de
-un progreso general, a pesar de los retrocesos regionales o de
-factores aislados, es la conquista sucesiva de la Humanidad sobre la
-Naturaleza, es decir, el método experimental que dió sostén sólido a la
-ciencia. Esta se aplicó a la industria que trasforma constantemente las
-cosas en el sentido de su mayor utilidad humana. Estas trasformaciones
-objetivas se han impuesto. El progreso subjetivo de las ideas era menos
-discernible, ya porque está fuera del contralor de la mayor parte
-de las gentes, ya porque su mezcla y confusión por los sofistas de
-todos los tiempos que hacen juegos malabares, aparentan muchas veces
-estacionamiento o retroceso.
-
-El progreso de las cosas derivadas del progreso de las ideas, ha
-producido a su turno el desenvolvimiento de éstas, que se apoyan así
-en una comprobación externa. El progreso se realiza por inventos
-sucesivos, dice Pasteur. Cada nuevo invento demuestra un mayor dominio
-del hombre sobre el universo cósmico y social, y nos da la perspectiva
-de que ese dominio será ilimitado. Cada vez que un eminente genio ha
-afirmado una imposibilidad en el futuro, ha errado, dice Flammarión.
-
-Las ideas invisibles pueden discutirse; pero su encarnación en hechos
-sucesivos, no. Si todo es ilusión, si no nos es dable percibir al
-Universo tal cual es por deficiencia de sentidos y estructura cerebral,
-la utilización de las cosas, de los hechos y de las leyes para el
-acrecentamiento humano, es una realidad aunque no fuera la realidad.
-
- * * * * *
-
-Montaigne es el tipo del hombre del Renacimiento. Ama la gloria
-literaria de Grecia y de Roma. Cita constantemente a sus pensadores, a
-sus poetas, historiadores, oradores. Plutarco y Séneca son sus guías.
-Pero Horacio, Juvenal y Persio, Cicerón, Terencio, Ovidio, Plinio el
-viejo y el joven, ratifican sus afirmaciones. Sábese que hablaba el
-latín. Lo aprendió desde niño, conversando, como un idioma vivo, y
-leía constantemente a los creadores de tan profunda literatura. No era
-latinista de catálogo, de los tantos defensores del latín, incapaces
-de leer de corrido tres sentencias del Cornelio Nepote. Virgilio y
-Lucrecio están siempre en la punta de su pluma. Resurge, pues, en su
-mente, libre observadora del presente moderno, la antigüedad clásica.
-Esa aleación ha producido una síntesis inmortal con los ENSAYOS.
-
-Montaigne está lejos de ser un dogmático: no quiere y, sobre todo, no
-puede serlo. Su afirmación es siempre débil; su duda, transparente. Su
-positivismo es notorio; pero no dispone de elementos necesarios para
-apoyarlo.
-
-Nada de antropocéntrico, y esa es una de sus glorias. Su pensamiento y
-sentimiento ondulantes participan de la diversidad de los temperamentos
-humanos. Parecería que quisiera observar el mundo al través de cada
-uno de sus semejantes. Hay en él varios espíritus, como los que
-inspiraban a Goethe. Nada lo apasiona, todo lo reflexiona, es un famoso
-plurilateral.
-
-Leí con cuidado el capítulo que dedica a Raimundo Sabunde, donde se
-muestra más su positividad. Cree que los animales tienen más que
-instinto: inteligencia y sentimientos morales. La diferencia con el
-hombre es sólo de grados. Hace presentir a Lamarck y a Darwin. Cita un
-número asombroso de hechos referentes a los animales. Hoy que ha tomado
-cuerpo la psicología animal, resurge Montaigne.
-
-La verdad es que todos los problemas, resueltos o no, de que está
-ocupada la Humanidad presente, ya han sido propuestos por los antiguos,
-y a muchos se les ha dado en remotos tiempos una solución acertada,
-si bien por excepcionales pensadores que predicaren o no en desierto.
-El problema de la muerte, de la inmortalidad, de Dios: todo ha sido
-tratado abundantemente. Lucrecio, siguiendo a Epicuro, cuya doctrina
-poetizó, sostuvo que el aniquilamiento del cuerpo traía también el del
-alma, función corporal. Alguien dijo que Dios no era un ser, ni menos
-extrauniversal, sino una ley. Otros, que la inmortalidad objetiva del
-alma era apenas un mito poético y consolador para el tiempo respectivo.
-
-Nótase también que muchos problemas metafísicos se han reducido por los
-progresos de la ciencia que ha muerto hipótesis y divagaciones, creando
-probablemente otras. Pero la ciencia no sólo ha respondido a muchas
-interrogaciones seculares, sino que ha mostrado el régimen fecundo
-de la razón humana, el método que ha descubierto y ha de descubrir
-gradualmente, con mayor o menor rapidez, enigmas que la inquietud
-humana formula sin cansarse.
-
- * * * * *
-
-En Montaigne se nota el sentimiento de la verdad relativa. Nadie lo
-tuvo como él al afirmar o negar. Pregunta más que contesta. De nada
-está completamente seguro. Define con simpatía el Pirronismo. Pero
-él es sólo Pirronista intelectual. No llegó a la ética estoica que
-alcanzó el sublime escéptico griego. Este enseñaba que todas las
-cosas son igualmente inciertas y discutibles. Es necesario dudar de
-todo y ser indiferente a todo. De ahí derivaba su moral, doctrina de
-renunciamiento e indiferencia, que él practicó fielmente con organismo
-adaptado.
-
-No tener opinión ni sobre el bien, ni sobre el mal, es el medio de
-evitar todas las causas de turbación. Las más de las veces los hombres
-mismos se hacen desgraciados: sufren porque son privados de lo que
-creen ser un bien, o temen perderlo, porque estiman que esto sería
-un mal. Suprímase toda creencia de este género, y todos los males
-desaparecerán. Dejar que siga el mundo como es, y que cada uno tome su
-lote de males inevitables: he ahí el ideal de Pirrón. No le importaba
-más vivir que morir, porque no estaba convencido que lo uno fuera bien
-y lo otro mal. En un naufragio, mostró con toda calma a los pasajeros
-despavoridos la impasibilidad de un cerdo que comía tranquilamente,
-mientras el barco se sumergía. Así debería ser la impasibilidad
-consciente del sabio, en presencia de los hechos de la vida y de la
-muerte. Pudo decir con Lucrecio que la religión no consiste en adorar
-piedras o ensangrentar altares, sino en contemplar con ánimo sereno la
-corriente favorable o adversa de los sucesos.
-
-Montaigne no tuvo nunca la concepción, ni menos practicó la ética de
-Pirrón. Fué un rico que vivió cómodamente en su castillo campestre,
-bien servido, eligiendo su sociedad, pensando muy mal de las mujeres,
-perfumando sus pañuelos y guantes, abrigándose mucho en invierno porque
-era friolento, y temiendo la muerte.
-
- * * * * *
-
-En la voluptuosidad de leer descansadamente a los genios antiguos,
-meditar espontáneamente, escribir sin trabajar, anotando los
-pensamientos que su profunda naturaleza le sugería: así se engendró ese
-libro universal que se llama los ENSAYOS. Salió espontáneamente como la
-seda del gusano.
-
-Es un realista sin prejuicios y sin las groserías de Rabelais. Es el
-padre espiritual de Renán, de Anatole France, de la sonriente ironía
-francesa también heroica. Es la resurrección, al través de las letras
-latinas, de la mentalidad griega tan poco respetuosa de los dogmas, tan
-poco asustadiza de los misterios, tan poco sorprendida de lo nuevo, que
-aceptó sin mayores preocupaciones el todo o la nada de la vida.
-
-Febrero 1919.
-
-
-
-
-LOS SENTIMIENTOS MORALES, ESTÉTICOS Y RELIGIOSOS
-
-Por RODOLFO SENET
-
-Profesor de la Universidad de Buenos Aires
-
-
-LA RELIGIÓN Y LOS SENTIMIENTOS ÉTICOS
-
-Tener una religión sin poseer sentimientos religiosos, es no tener
-nada. Los sentimientos religiosos deben ser siempre previos a su
-sistematización y sintetización en forma de religión.
-
-La ética que se basa en los principios religiosos, es ultraegoista.
-El estudio de la gran mayoría de los preceptos morales que surgen
-de esa fuente, comprueban con toda evidencia el aserto. Tomaré el
-tan difundido “Haz bien y no mires a quien”, que sólo obedece a que,
-persiguiendo el sujeto beneficiarse a sí mismo, claro está que sea
-indiferente el individuo sobre quien recae la acción. El benefactor lo
-es, ante todo, de sí mismo, puesto que su buena acción no quedará sin
-su premio correspondiente y se sumará en su haber. Si bien es cierto
-que el hecho es que resulta un beneficiado, la falta de discernimiento
-con que se aplica el beneficio, indica que el primer plano lo ocupa el
-benefactor, siendo absolutamente indiferente el beneficiado. Los que
-practican la caridad aplicando el precepto sin tener en cuenta para
-nada su beneficio personal, creen de buena fé realizar un acto moral,
-y no obstante, es pseudomoral; los que lo realizan desde el punto
-de vista de la recompensa futura, inconscientemente, realizan actos
-inmorales. De este modo, cuando un religioso hace una obra piadosa
-cualquiera, con el ánimo de hacer méritos, quien debe agradecer es él
-antes que nadie y no el que recibe el beneficio, y debe quedarle grato,
-además, por prestarse o hacerse cómplice de su egoismo, puesto que el
-premio que espera obtener supera con mucho al bien realizado.
-
-La moral religiosa es una moral a base de premios y castigos, de
-carácter eminentemente egoista, prometiendo castigos horrendos o como
-recompensa un sensualismo que envidiarían los epicuristas. El “rogaré
-por Vd.”, el “Dios se lo pague”, etc., que contestan los beneficiados,
-en los casos de limosna, por ejemplo, indica una devolución de
-ultratumba infinitamente mayor al beneficio realizado. Si esa moral se
-pudiera hacer efectiva en la vida diaria, la usura ahogaría a la vida
-misma.
-
-Por lo demás, el eje sobre el que reposa, especialmente la moral
-religiosa, es la cuestión sexual.
-
-El instinto de conservación específico, satisfecho de acuerdo con los
-preceptos establecidos, resulta siempre una inmoralidad disimulada,
-y por tanto, tolerada. En el terreno afectivo-emocional, su base más
-honda, está en la afectividad negativa y en la emotividad depresiva.
-
-No entraré a analizar la pseudomoralidad que aporta en la ética
-individual, la religión; caería en el terreno del deporte de los poco
-cultos que recién descubren la pseudomoralidad de la ética religiosa.
-
-Lo que trataré de ver es si normalmente, si racionalmente, se puede
-edificar una ética o se pueden formar sentimientos morales, a base de
-religión.
-
-Los prácticos lo consagran así, y, no obstante los reiterados fracasos,
-la rutina subsiste. El hogar religioso, trata desde la más tierna edad
-de formar en el niño sentimientos religiosos. Luego las clases de
-doctrina dadas por sacerdotes del culto, y en algunos países atrasados
-la enseñanza de la religión en la escuela, tratan de crear sentimientos
-religiosos a bases de enseñanza de la religión.
-
-Claro se vé que si es absurdo tratar de formar sentimientos morales,
-enseñando moral teórica, lo es _a fortiori_, pretendiendo hacer
-penetrar a los niños en abstracciones muy alejadas de su mentalidad y
-en cuestiones de carácter dogmático. Los resultados así lo atestiguan,
-pues salvo el caso de que al sujeto lo haya rodeado un ambiente muy
-propicio, o que se trate de sujetos de cierta pobreza mental, los
-demás, cuando llegan a jóvenes, hablan en tono jocoso de la religión
-que les inculcaron en la niñez, evaporada hoy; recuerdan lo odioso
-de esa enseñanza impuesta, o bien las travesuras de las clases de
-doctrina, o los regalitos para atraerlos, u otros procedimientos como
-juegos, etc., para inculcarles la fe.
-
-Analizar todas estas tentativas para desarrollar en el niño
-sentimientos religiosos, desde el punto de vista psicológico, es,
-sencillamente, tiempo perdido. Basta una palabra, se trata de
-disparates.
-
-No se pueden desarrollar sentimientos morales a base de sentimientos
-religiosos, porque los últimos están por sobre los primeros, son
-superiores en jerarquía y mal pueden ser causa de los sentimientos
-morales, cuando deben ser efectos de éstos. Los sentimientos morales
-son previos a los religiosos, de manera que no son los sentimientos
-religiosos los que conducen a los morales, sino que la evolución
-superior de los morales conduce a los religiosos. Si los sentimientos
-religiosos son verdaderos, sinceros, si no se trata de vividores o
-mistificadores, para llegar a esta etapa de la evolución psíquica, el
-sujeto debe, necesariamente, haber construído antes todo su andamiaje
-ético, para construir más tarde su monumento religioso. Antes de llegar
-a la fé, el individuo ha tenido un período de duda, o por lo menos, de
-discusión y de grande sintetización, de carácter, no solo sentimental,
-sino también mental. Los sujetos verdaderamente religiosos son grandes
-razonadores; sólo los débiles mentales tienen fe sin discernimiento.
-
-En la filogenia el sentimiento religioso es el último en aparecer.
-Obsérvese que las religiones de los pueblos al través de la Historia,
-siempre expresan la síntesis de su progreso y civilización; es decir,
-que a nosotros, como colectividad, nos da la expresión más avanzada
-de su progreso. La religión ocupa siempre la cúspide, no está en
-la base. Cuando la religión queda por debajo de los conocimientos,
-necesariamente se modifica o es reemplazada por otra. De ese
-modo vemos, al través de los tiempos, modificarse las religiones
-paralelamente a los adelantos en la cultura y civilización.
-
-En la ontogenia ocurre lo mismo; los sentimientos religiosos son los
-últimos en aparecer. En la niñez no existen en realidad, todo lo más,
-encontraremos la emoción del temor, que sólo se liga a cuestiones
-religiosas si al niño se le orienta en esa dirección mediante
-sugestiones; de otra manera ese temor en el niño, nada tiene que hacer
-con lo religioso actual y estará vinculado a formas filogenéticas más o
-menos remotas; el temor religioso será instintivo. Durante la juventud
-lo general es que el sujeto sea indiferente, no se preocupe, es decir,
-está en un período donde aún no ha formado síntesis y es irreligioso
-como regla general. Los sentimientos religiosos se forman en una época
-relativamente tardía, la edad madura, como síntesis de los sentimientos
-morales.
-
-En la vejez y, particularmente, en la edad senil, las tendencias
-religiosas, el fanatismo de los ancianos, se debe a otras causas.
-
-Siendo mucho más amplios los sentimientos religiosos que el sentimiento
-de equidad y de justicia, a título de simple comparación, para
-diferenciarlos, digo: que los sentimientos religiosos, son a los
-morales, lo que el sentimiento de equidad es al de justicia. El
-sentimiento religioso, para el que lo posee, es lo superior, comprende
-una síntesis enorme, donde entra lo ideal, lo intangible, lo sublime,
-lo perfecto, la evolución o la superstición de las concepciones morales
-del sujeto; los sentimientos morales no son superhumanos, sino muy
-humanos, dentro de lo real y de lo tangible. El sentimiento moral es al
-religioso, lo que lo concreto es a lo abstracto, lo que lo relativo es
-a lo absoluto.
-
-Fundar los sentimientos morales en los religiosos, es pues, proceder en
-sentido inverso; es antilógico.
-
-Los procedimientos empleados en la enseñanza de la religión, y
-particularmente, para desarrollar o dar siquiera nacimiento a
-sentimientos religiosos en los niños, demuestran hasta la evidencia,
-que no se pueden desarrollar sentimientos, ni siquiera adquirir ideas
-religiosas, sino mediante los sentimientos morales.
-
-Lo contrario es absurdo, o, por lo menos, no se vé su posibilidad;
-equivaldría a pretender educar las aptitudes intelectuales del sujeto,
-sin instruir. Los resultados están de acuerdo con lo manifestado, los
-niños tienen tantos sentimientos religiosos antes como después de los
-cursos de doctrina. Lo común es que el resultado, a la larga, concluya
-por ser contraproducente.
-
-Es que en realidad de los sentimientos éticos a los religiosos media
-una respetable distancia en la ontogenia, como ha ocurrido en la
-filogenia. En la juventud ya se presentan bastante desarrollados los
-sentimientos morales, mientras que, como regla general, los religiosos
-ni siquiera comienzan a alborear. Estos, como lo he manifestado, no son
-más que resultantes de grandes síntesis, las que no pueden realizarse
-sino al través de los años. Además, para que los sentimientos morales
-evolucionen hacia la formación de los religiosos, es menester que
-construyan los intermediarios entre unos y otros, representados por los
-sentimientos estéticos. Ya volveré sobre este asunto.
-
-
-LOS SENTIMIENTOS ESTÉTICOS Y LOS ÉTICOS
-
-Considero á los sentimientos estéticos como íntimamente vinculados con
-los éticos, siendo los estéticos de jerarquía superior a los éticos,
-más que nada, por su formación filogenética.
-
-Creo que los sentimientos estéticos del individuo pueden servir
-de norma para valorar los morales y que puede establecerse como
-regla general, que a mayor evolución de los sentimientos estéticos
-corresponde mayor evolución de los éticos. De este modo, se podría
-enunciar el principio, o con más corrección para no asignarle tanto
-alcance, la regla, en esta forma: _los sentimientos estéticos están en
-relación directa con los éticos_.
-
-Aquí el lector, inmediatamente me objetará en una forma a su juicio
-contundente, diciéndome que, justamente, los cultores de la estética,
-los profesionales de ella, en su gran mayoría, no son los que más
-brillan por su moralidad, sino al contrario, por su inmoralidad.
-
-Dejemos estas objeciones para su debido tiempo, si es que después de
-precisar el alcance de los términos, se persiste en ellas.
-
-El orden de formación filogenética de los sentimientos es el siguiente:
-sentimientos éticos, a los que les ha seguido casi inmediatamente los
-estéticos, y por último los religiosos.
-
-En la ontogenia los sentimientos morales y los estéticos se presentan
-aparentemente simultáneos, es decir, a sentimientos éticos determinados
-le corresponden sentimientos estéticos determinados, o a la misma
-altura de evolución, tal cual ocurre con los sentimientos morales y
-estéticos, en la niñez, en la adolescencia, etc. Esto indicaría que la
-sucesividad de sentimientos éticos y estéticos en la filogenia ha sido
-corta, por su aparente simultaneidad en la ontogenia.
-
-Se infiere que los sentimientos estéticos en la filogenia no
-pudieron ser originariamente primitivos, sino que derivaron de
-los éticos que estaban en más estricta vinculación, o mejor,
-dependían más directamente de la lucha por la vida, del instinto
-de conservación, siendo los sentimientos estéticos, en cualquiera
-de sus manifestaciones, los sentimientos del triunfo en la lucha
-por la existencia; es decir, los sentimientos estéticos dependieron
-de lo bueno, de lo útil, de lo eficaz, pero para eso debió existir
-previamente la diferencia entre lo bueno y lo malo, lo útil y lo
-inútil, lo eficaz e ineficaz, que eran, en definitiva lo moral y lo
-inmoral.
-
-En la ontogenia resultan ambos sentimientos asociados y todo lo ético
-es estético y lo estético para ser tal, en los sujetos normales, debe,
-necesariamente, ser ético. Sólo un falso discernimiento puede disociar
-lo estético de lo ético, admitiendo que pueda existir lo estético
-independientemente de lo ético, o en otros términos, que pueda existir
-algo estético que no sea moral. Por lo demás se vé que lo amoral es
-inestético, como que lo inestético es amoral y que lo inmoral es
-antiestético, y que solo como aberraciones se presenten los sujetos que
-estiman lo inmoral, o en particular, algo inmoral, como estético.
-
-Dije que el sentimiento estético en su origen es el sentimiento del
-triunfo en la lucha por la vida. No voy a tratar de demostrar esta
-tesis, sobre la cual he escrito un libro. Sólo recordaré que en los
-sentimientos estéticos, como en las demás aptitudes, existe una larga
-gradación desde lo rudimentario hasta los grados más avanzados y que
-su vinculación con el instinto de conservación, es tanto más evidente
-cuanto más inferiores son, pues en los grados superiores la causa
-originaria resulta muy alejada por la cantidad de intermediarios que
-intervienen entre el instinto, o mejor dicho, la satisfacción del
-instinto en la lucha por la vida y el sentimiento estético.
-
-En la naturaleza las cosas o los fenómenos no son ni morales, ni
-inmorales, ni estéticos, ni antiestéticos, sino amorales e inestéticos.
-El sentimiento de lo moral o de lo bello nace en nosotros por las
-reacciones que en nuestro sistema nervioso provocan esos agentes. De
-ahí que lo estético y lo moral dependan del individuo y que sea el
-criterio de la mayoría el que pretenda dar la pauta de lo estético,
-antiestético, moral e inmoral.
-
-Naturalmente que no hay razón alguna para limitar la estética a las
-manifestaciones del arte y creer que los sentimientos estéticos sean
-sentimientos ligados exclusivamente al arte. El arte no es el único
-poseedor de la estética, ni cosa semejante. Si se han hecho casi
-sinónimos es porque el arte, para ser tal, exige el concurso de la
-estética, o mejor dicho, debe provocar reacciones de carácter estético;
-pero la estética del arte, o las reacciones estéticas provocadas por
-las ramas del arte, se diferencian solo de grado con las provenientes
-de otros géneros de actividades humanas, son términos de una misma
-serie y las reacciones estéticas que provoca una obra de arte pueden
-ser muy inferiores a las provocadas por la ciencia o superarlas, según
-el grado de evolución del sujeto que las percibe.
-
-Recordaré, brevemente, las etapas de la filogenia de los sentimientos
-estéticos que corresponden exactamente a los que se observan en la
-ontogenia.
-
-1.ª _Estética motriz._--Llamo así a las reacciones estéticas
-provenientes de las nociones que provee el sentido muscular. La belleza
-reside en la dirección, o bien en la velocidad, o bien en la agilidad,
-o bien en la precisión, etc., del movimiento. El movimiento es el
-agente de la reacción estética y la belleza reside en el movimiento,
-ya obre el sujeto como actor o como espectador. Es la estética más
-rudimentaria: la del hombre primitivo, la del salvaje actual y la del
-niño. Sus sentimientos estéticos están ligados a ejercicios, manejo de
-las armas, deportes, bailes, etc.; su estética musical está más en el
-ritmo que en la melodía, es decir, en la noción de movimiento.
-
-Para que el agente provoque sentimientos estéticos es menester que
-sea llevado a la mayor perfección posible, por ejemplo, que el o los
-movimientos ejecutados sean de la mayor agilidad y precisión, pues lo
-imperfecto, pesado, o grosero, resulta antiestético. En la filogenia,
-lo más perfecto fué lo más útil, porque conducía más directamente al
-triunfo. La estética resultó de una ética utilitaria. El sujeto que
-sobresalía, que se distinguía de los demás, era el que mejor realizaba
-lo estético, si llegaba a lo verdaderamente excepcional, fué el
-superhombre de esos tiempos, el respetado, el temido, el que servía de
-término de comparación, de unidad moral o término superior, y también
-el término superior en lo estético. La dependencia de lo estético de
-lo moral se presenta muy clara en el hombre primitivo y en el salvaje
-actual y también en los individuos inferiores de las colectividades
-cultas que son otros tantos salvajes dentro de un medio evolucionado,
-y, por último, en el niño. En éste, particularmente en el período
-belicoso, es notable su admiración por el más fuerte y con especialidad
-por el diestro en el manejo de los puños. Endiosan al peleador,
-alabando sus sopapos, sus quites, etc. El niño, como el salvaje, admira
-y respeta al que prima por más diestro en la fuerza bruta.
-
-La sucesividad: ética, estética y religión, se observa muy bien en el
-estadio de la estética motriz, en que el hombre no había llegado aún
-a discernir lo mejor de lo peor, lo bueno y lo malo, etc., sino en el
-mundo sensorio, y, aun en éste, limitado a las sensaciones musculares
-que, a los efectos de la realización de la vida, ocupaban el primer
-puesto, eran los primordiales. El sujeto que sobrepasaba a los demás
-en fuerza muscular, o bien en el manejo de las armas, por ejemplo,
-realizaba lo más estético, prevalecía, era luego el jefe, el árbitro
-de lo ético, el modelo en la realización de lo estético; si llegó a lo
-extraordinario, las generaciones siguientes lo erigieron en ser mítico,
-más tarde en dios. Hombre extraordinario, jefe, mito, dios; he ahí un
-origen estético de muchos dioses primitivos y origen estético-motor
-surgido del sentido muscular como arma para satisfacer el instinto de
-conservación en la lucha por la vida. En aquellas épocas alejadas, el
-arma más eficaz para el triunfo era la fuerza muscular y la maestría
-para utilizarla mejor, porque aún no habían nacido otros medios de
-lucha, el hombre admiró y exaltó lo más perfecto, y llegó a crear los
-dioses que representaban el summum de la fuerza o de la perfección
-en las nociones que provee el sentido muscular. Pero la fuerza y la
-maestría si eran armas eficaces para la lucha por la vida, no lo eran
-para luchar contra agentes naturales como la tempestad, el rayo, la
-obscuridad; y el sentimiento del temor nacido de la ineficacia de
-los medios de lucha, dió origen a la creación de dioses misteriosos,
-monstruosos, brutales. Pero estos dioses eran de origen más remoto;
-estos dioses productos del terror perduraron y fueron, poco a poco,
-desplazados por los dioses motores. Los dioses de origen fóbico
-convivieron cierto tiempo con los dioses motores, hasta que estos
-últimos los desplazaron del todo.
-
-Y este fenómeno de simultaneidad y desplazamiento gradual de dioses de
-distinto origen, ha sido de todos los tiempos y es el que, aunque con
-mucha mayor complejidad, ocurre actualmente.
-
-No fueron los dioses los que engendraron al miedo sino el miedo el que
-creó a los dioses, como muy bien lo dijo _Lucrecio_. Como el hombre
-los creó bajo la influencia depresiva del terror, que es eminentemente
-antiestético, todos esos dioses son sumamente antiestéticos: son
-creaciones cuya sola vista debe provocar el mismo sentimiento de
-terror con que fueron creados, son dioses onomatopéyicos del terror,
-como ocurre con la diosa Kali indú, o los animales monstruosos de los
-egipcios que poblaban la tierra de que habla Máspero, o los dioses
-estrafalariamente horribles de los asirios y caldeos, etc.
-
-Tampoco fueron los dioses los que crearon los sentimientos estéticos
-motores, sino los sentimientos estéticos motores los que crearon los
-dioses motores, cuyas figuras representan el summum de la estética
-motriz de entonces. Tal ocurre con los dioses egipcios que no eran de
-origen fóbico, como Ammon que era un dios de fuerza, Osiris e Isis,
-dioses de energía o fuentes de energía, Hércules que cae de un plano
-superior en Egipto a uno más inferior en Grecia que estaba en un
-período mucho más avanzado de evolución, y los dioses de fuerza, los
-dioses motores pasan a la categoría de semidioses o héroes: Teseo,
-Perseo, Belerofonte, Cadmo, etc.
-
-Se ascendió de lo estético a los dioses y no se descendió de los dioses
-a lo estético. Los dioses sintetizaron lo estético.
-
-Lo estético se presenta así como un grado de evolución superior a lo
-ético, como un sentimiento intermediario entre el sentimiento moral y
-el religioso. Por eso es que en el sentimiento de la inspiración, el
-inspirado se encuentra en un estado sentimental intermediario entre el
-sentimiento que provocan las reflexiones morales y el éxtasis místico.
-El momento de inspiración es un momento de _éxtasis estético_ y el
-sujeto se halla en lo que respecta al mundo exterior, en un estado de
-semiconciencia, casi completamente aislado y no completamente aislado,
-ajeno a todo lo que ocurre fuera de él, como acontece en el _éxtasis
-místico_, que, en lo que concierne al sentimiento, es la superevolución
-del éxtasis estético.
-
-Pero la estética motriz no es exclusiva de los pueblos primitivos y
-salvajes; en infinidad de hombres se encuentra hoy, si no en la forma
-rudimentaria del salvaje, en un grado de evolución algo superior. Como
-es muy reducido el número de sujetos en los cuales los agentes motores
-ya no provocan reacciones estéticas, resulta que la estética motriz
-es cultivada, no solo por los motores, sino por todos aquellos en los
-cuales este factor tiene aun importancia psicológica. Así se explica
-que perduren aún cantidad de deportes, que solo se diferencian de los
-del salvaje por la indumentaria de los que los realizan, o por la forma
-o los medios de realizarlos. Si se estudian los medios de provocar
-reacciones estéticas motrices, en las colectividades más avanzadas, se
-verá que son de una enorme variedad, desde el simple culto de la fuerza
-en los atletas, boxeadores o luchadores, hasta el tango, desde las
-cinchadas o gatas paridas al partido de _football_ o de _tennis_, desde
-las cinchadas y visteadas al sable o al florete y desde el juego del
-sapo al campeonato de tiro.
-
-En el niño, durante la primera, la segunda infancia y aun invadiendo
-la niñez, las reacciones estéticas provienen, especialmente, de
-excitantes motores, ya obre como actor o como simple espectador. Por
-grados insensibles, durante la niñez, de la estética motriz pasará al
-predominio de la estética sensoria, que culminará al final de la niñez.
-
-El sujeto puede quedar estacionado, en lo que a sentimientos estéticos
-se refiere, en cualquier etapa. Si queda en la sensoria, será un
-adulto cuyos sentimientos estéticos serán sensorios y reaccionará
-como reacciona un niño, es decir, mediante excitantes sensorios. Si
-se estaciona en la motriz, sus sentimientos estéticos se manifestarán
-exclusivamente en lo motor y representará, en ese concepto, a un
-salvaje viviendo en un medio culto.
-
-2.ᵒ _Estética sensoria._--En la filogenia, sobre la base de las
-reacciones estéticas de carácter motriz, evolucionaron las _sensorias_.
-Llamo así, a las reacciones estéticas provenientes de todas las
-sensaciones, excepto las musculares o las que provoca en el espectador
-el movimiento, para las cuales se reserva el vocablo motriz, es decir,
-reacciones estéticas motrices. Los sentimientos estéticos de origen
-sensorio, provienen, pues, de las sensaciones visuales, auditivas,
-tactiles y térmicas, gustativas, olfativas y de orientación.
-
-El nacimiento de estas reacciones estéticas en la filogenia, se
-explica porque complejizándose cada vez más, con la concurrencia
-vital, la lucha, fué necesario emplear mayor número de medios, y de
-medios más eficaces. Sucedió, entonces, lo mismo que ocurre ahora. Al
-hombre primitivo no le bastaron en una etapa dada, para tener éxito,
-las sensaciones musculares y la fuerza muscular, y tuvo que echar mano
-de otros medios auxiliares, que no podían provenir más que del empleo
-de los otros sentidos, perfeccionándolos, o adaptándolos mejor con el
-uso. Pero lo auxiliar en su origen, se fué convirtiendo, poco a poco,
-en fundamental, pasando lo fundamental, en muchas actividades, a ser
-secundario. El hombre primitivo superaba, como supera con mucho el
-salvaje actual, al hombre culto, en lo que respecta a sentido muscular.
-Salvo actividades excepcionales, el sentido muscular no es el más
-importante a los efectos de la lucha diaria y más concurso prestan las
-otras sensaciones, sin exceptuar, naturalmente, a los obreros.
-
-En el estadio de la estética sensoria, para los que han llegado a
-penetrar en él, la estética motriz es de carácter secundario, pasando a
-ocupar el primer puesto la sensoria.
-
-En la Historia el tipo de estética sensoria es el pueblo griego.
-Téngase en cuenta que aludo a la cultura media del pueblo griego y no a
-la de sus grandes hombres.
-
-Los dioses primitivos de origen fóbico desempeñan allí un papel muy
-secundario; los dioses motores como Hércules han caído a la categoría
-de héroes. No obstante esto, no por eso desaparece la estética motriz,
-como no ha desaparecido hoy y por inferior que sea perdurará aún, y
-se manifiesta en los diversos juegos celebrados y cantados por sus
-poetas. Pero las sensaciones, de lo ético ascendieron a lo estético, y
-de lo estético se llegó a lo religioso. De ahí la serie de dioses de
-origen sensorio, de mitos, de genios, todos de carácter estético. Si
-se exceptúa Júpiter que es un dios de fuerza, Marte que lo es motor y
-alguno más, los otros en su mayoría son evidentemente sensorios: Venus,
-Cupido, Baco, Eolo, las nereidas, las sílfides, las ondinas, etc.
-Quedan Plutón, las arpías, las furias y otros genios de origen fóbico,
-pero ya no son tan horripilantes como los dioses fóbicos asirios o la
-diosa Kali.
-
-Los epicureístas y los estoicos no son más que dos tendencias
-antagónicas en una ética sensoria, que llega a culminar en la estética
-sensoria. Tanto los epicureístas como los estoicos surgen del mundo
-sensorio, como propulsor de la voluntad: satisfacer la sensación de
-afectividad positiva, o no satisfacerla prefiriendo la negativa; he
-ahí a la sensación obrando en la voluntad, para unos como elemento de
-impulsión (epicureístas), para los otros como elemento de inhibición
-(estoicos), o si se quiere plantear en otros términos: el dominio de
-los sentidos sobre el _yo_ o el dominio del _yo_ sobre los sentidos.
-
-En la actualidad no son muchos los que han ultrapasado el límite de la
-estética sensoria. La mayoría permanece en ella, perfeccionándola. Su
-ética será también poco elevada.
-
-En el terreno del arte los estetas sensorios son aquellos que
-reaccionan ante las sensaciones; en visión el sujeto reaccionará
-ante el colorido, la perspectiva, la distribución en el paisaje, el
-conjunto, el claro-oscuro, etc.; en audición, se extasiará con el
-timbre, con la altura del sonido, con la intensidad, pero no le exige
-mucho más; en el gusto, será un perfecto goloso, etc.
-
-En las producciones artísticas al visual le bastará la estética motriz
-o sea la ejecución, la virtuosidad del pintor, y el elemento sensorio,
-el colorido, la perspectiva, etc.
-
-En literatura preferirá al descriptor colorista, importándosele muy
-poco del contenido, de la tesis sustentada, del meollo de la obra.
-Al auditivo le llamará la atención la parte motriz, ritmo, compás,
-movimiento, virtuosidad; preferirá en la audición lo puramente melódico
-o armónicamente simple. Las complejidades quedan fuera de su alcance.
-
-Es de advertir que cantidad de productores, a los que se les
-llama artistas, sólo realizan la estética motriz y sensoria y sus
-producciones no ultrapasan ese límite. Naturalmente, obtienen un
-éxito inmediato; son los menos discutidos, porque la estética de sus
-producciones es perfectamente accesible para la gran masa y para los
-críticos que, si son tales, es por incapacidad de ser productores,
-lo que equivale a decir que siempre están en un plano inferior al
-productor, aunque su producción no ultrapase el límite de lo sensorio.
-Es por eso, por lo que, en general, los críticos hincan sus garras en
-la producción superior, que les es inaccesible, y no en la inferior,
-que pueden catar mejor.
-
-La moralidad de los artistas que no ultrapasan la estética sensoria
-debe estar de acuerdo con sus sentimientos estéticos y nada tiene de
-extraordinario pues, que sean _sensualistas_, libertinos que llevan
-una vida disipada, como ocurre con una cantidad de literatos y de
-artistas en general, que en realidad son pseudo artistas, los que
-llegan hasta creer que la producción superior trae aparejado ese género
-de vida. Pero analícense sus producciones y se verá que les espera una
-existencia precaria; que no tendrán más longevidad que la del artículo
-de diario, o de la columna de revista o cosas semejantes; no pasan
-jamás a la Historia.
-
-No ocurre lo mismo con cerebros como el de Víctor Hugo, con artistas
-como él, como Carducci, como Zola, cuya forma tachada de inmoral, es
-un medio de llegar a la estética del pensar, que surge de una profunda
-ética.
-
-Claro está que al hablar de artistas excluyo a los llamados artistas
-líricos, bufos, cómicos, dramáticos, danzantes, prestidigitadores, etc.
-Del punto de vista de la mentalidad y del sentimiento, estos sujetos
-tienen muy poco de artistas y mucho de pobres diablos. Sus sentimientos
-estéticos, salvo las excepciones de sujetos superiores, son inferiores
-como lo son los éticos.
-
-Cuando se habla pues de artistas inmorales, lo que debe discutirse, en
-primer término, es si se trata realmente de artistas y no de sujetos
-con sentimientos estéticos sensorios que no ultrapasen este límite.
-Por lo demás, no hay por qué circunscribir los sentimientos morales
-a un fallo, sino tomarlos en toda su amplitud. Me parece que no se
-debe echar en olvido todas las prendas morales que posea un individuo,
-porque tenga hábitos alcohólicos que no dañan más que a su persona,
-por ejemplo. No es vulgar encontrar entre los artistas, estafadores,
-ladrones o criminales. Si cabe llamar artistas a los sujetos cuyas
-producciones no van más allá de excitar nuestros sentidos y esos
-artistas en su mayoría son inmorales, en cualquier caso serían simples
-excepciones que no destruirían la regla, porque, sin ir más lejos, en
-nuestro medio, los sujetos de producción que van mucho más allá de
-lo sensorio, que yo conozco y que constituyen la gran mayoría, son
-individuos de la más elevada moralidad.
-
-Cierto es que han existido artistas y grandes artistas inmorales, pero
-son casos aberrantes, excepcionales, y su inmoralidad ha sido siempre
-unilateral, una falla personal sin sanción penal.
-
-Como lo he manifestado, en la ontogenia, las reacciones estéticas de
-carácter sensorio se encuentran en su período álgido al fin de la
-niñez; se instalaron en la época motriz y declinan en la adolescencia y
-pubertad en los sujetos que evolucionan hacia formas superiores.
-
-En la mujer, este período es de menor duración que en el varón, por ser
-la mujer más precoz en el período sexual. Las mujeres que se estacionan
-en la estética sensoria son excepcionales; su enorme mayoría penetra en
-los sentimientos estéticos sexuales que, más o menos perfeccionados,
-según los sujetos, son el término de la evolución de sus sentimientos
-estéticos. Sólo rarísimos casos excepcionales ultrapasaron este límite,
-para penetrar en la estética intelectual.
-
-3.ᵒ _Estética sexual_.--No llamo estética sexual a la belleza física,
-moral o intelectual de la mujer o del hombre. La estética sexual
-resulta de las reacciones de carácter estético provenientes de la
-esfera sexual.
-
-La tendencia hacia el acto sexual o su realización, está muy lejos de
-lo estético y debe considerarse simplemente como la satisfacción de
-una necesidad de la vida orgánica. Si se le considerara como estética
-sexual, resultaría toda la humanidad compuesta de estetas sexuales y
-que los más impulsados, lo serían más. Pero ocurre que éstos, cuando
-persiguen como fin el acto sexual, teniendo poco en cuenta la persona
-con quien se realiza, no son ni remotamente estetas sexuales. Entre los
-varones el número de estetas sexuales es muy reducido, particularmente
-en la edad viril; en la juventud suele ser mucho más frecuente, pero lo
-ordinario es que sea un período de transición, que declina en su forma
-estética en plena edad viril.
-
-La mujer en su enorme mayoría resulta con respecto al varón, esteta
-sexual, pero la sexualidad femenina difiere de la masculina, no sólo
-cuantitativamente, sino también cualitativamente.
-
-El instinto de conservación específica se satisface por un doble
-mecanismo, tanto en el varón como en la mujer. En otros términos,
-intervienen dos factores muy complejos: el fisiológico y el psíquico.
-
-Orgánicamente el hombre difiere de la mujer en que la zona de
-excitación sexual es mucho más extendida en ésta que en aquél. Si
-diferencias hay en el orden físico, mayores y más complicadas son en el
-orden psíquico.
-
-De los dos factores que intervienen en la sexualidad, el fisiológico es
-primitivo, el psíquico es adquirido. De la intensidad de su actuación
-resultan los tipos de amor.
-
-Cuando prima el factor fisiológico porque el psíquico es rudimentario,
-se está en presencia del amor animal, de la forma más inferior del
-amor. El candidato para satisfacer ese amor es cualquiera, lo único
-que se requiere, por ser condición indispensable, es el sexo opuesto,
-pero los atributos sexuales secundarios entrarán poco en cuenta; si los
-posee mejor, se le aplicará el dicho de que “lo que sobra no daña”.
-Este tipo, es el tipo del amor fisiológico, que nada tiene de estético;
-es puramente instintivo, y, por tanto, impulsivo.
-
-No me ocuparé de los tipos intermediarios, que se encuentran en mi
-trabajo sobre ese tópico, e iré al término opuesto de la serie:
-predominio del factor psíquico que llega a hacer aparecer al
-fisiológico como nulo en un principio, rudimentario después y sigue su
-curso ascendente mucho más tarde. En estos casos se trata de estetas
-sexuales.
-
-En mi trabajo sobre sentimientos estéticos he descripto este tipo. Aquí
-no haré más que dar un boceto:
-
-El amor está lleno de atributos de carácter fuertemente sentimental
-y débilmente intelectual, porque el factor sentimental casi anula
-al intelectual. Son los casos donde cuadra bien el dicho de que “_el
-amor es ciego_”. El amor es un complejo de ideal, ilusión, pasión,
-fe, franqueza y alta dosis de timidez, no obstante la fe, celos, y
-cosas así aparentemente antagónicas, de coexistencia imposible; tiene
-un fondo marcadamente megalómano, puesto que el amante es el elegido
-por el ser amado, el único que ha podido conquistarlo entre cantidad
-de pretendientes, todos llenos de brillantes dotes y ese ser amado
-es superior a los demás: posee las más altas aptitudes y si no lo
-parece es porque modestamente las oculta y esa modestia contribuye
-a exaltar sus atributos estéticos; en una palabra, el ser amado es
-excepcionalmente superior, de donde resulta que el amante, debe también
-serlo, pues de otra manera no se explicaría la correspondencia en el
-amor. En estos sujetos existe un sentimiento marcado de triunfo, y si
-no existe, inventa dificultades que vencer.
-
-Largo sería anotar todas las características del esteta sexual. En la
-época sexual o período sexual que corresponde a la pubertad y a la
-juventud, el tipo de esteta sexual abunda; y está representado por el
-joven realmente enamorado. En la edad adulta ya ha declinado el período
-y los casos no son abundantes.
-
-En la mujer es el tipo normal. El amor femenino es de reacciones
-eminentemente estéticas.
-
-La proyección más vasta de la estética sexual está en el romanticismo;
-es una estética que sea directa, sea indirectamente, a veces al
-través de muchos intermediarios, tiene como base el amor sexual. Los
-románticos son, pues, estetas sexuales y han sido descriptos en sus
-casos más agudos por novelistas, también románticos, es decir, de la
-misma pasta, con los nombres de _Atala_, _Romeo_, _Julieta_, _Pablo_,
-_Virginia_, _Graciella_, _Rafael_, _Werther_, _etc_. La literatura
-moderna está plagada de descripciones de tipos de esa clase, o bien se
-basan en argumentos sentimentales o románticos.
-
-La estética sexual evoluciona en todos los casos sobre la base de
-la estética sensoria y de la estética motriz; su mayor desarrollo
-haciéndola prevalecer, oscurece a las otras formas y las reacciones
-estético-sensorias son ya débiles, siéndolo mucho más las
-estético-motrices. Los individuos estetas sexuales son superiores a
-los estetas sensorios y _a fortiori_, a los estetas motores. En los
-primeros las reacciones estéticas provienen del sentimiento; en los
-segundos, de las sensaciones, y en los últimos, del movimiento. El
-orden ascendente es, pues, éste: 1.ᵒ, estética del movimiento; 2.ᵒ,
-estética de las sensaciones; 3.ᵒ, estética del sentimiento, y la 4.ᵒ,
-corresponde a la estética del pensamiento.
-
-Entre el amor puramente impulsivo del imbécil, del degenerado mental,
-o la sexualidad fisiológica del que realiza el acto satisfaciendo una
-necesidad de la vida vegetativa, por higiene, y el esteta sexual, media
-una distancia enorme. En los primeros desempeña el papel primordial el
-instinto y todo se reduce a ese papel, mientras que en el último entran
-en colaboración sentimientos de distinta naturaleza, la imaginación en
-una proporción enorme, y otras aptitudes intelectuales.
-
-La estética sexual se asienta en la filogenia sobre la base de la
-motriz y de la sensoria, y aparece cuando los sentimientos han
-alcanzado un alto grado de desarrollo. La evolución superior de esta
-estética a base de sentimientos, dió lugar a las religiones a base
-sentimental.
-
-El triunfo en la lucha para satisfacer el instinto de conservación
-individual dió lugar a las reacciones estéticas motrices y sensorias,
-y en el instinto de conservación de la especie a las sexuales. La
-estética motriz y sensoria tienen su punto de origen en la satisfacción
-del instinto de conservación del individuo; la estética sexual, en el
-instinto de conservación de la especie.
-
-Los dioses más arcaicos fueron de origen fóbico; les siguieron los
-dioses motores y luego los sensorios. El desarrollo de la estética
-sexual, trajo como consecuencia un mayor vuelo sentimental, lo que
-dió origen a los dioses de origen sentimental, que son los dioses
-actuales. Llámesele El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, Dios, Cristo,
-la Virgen María, llámesele ángeles, santos o santas, son perfectamente
-dioses, semidioses, héroes. Pero son dioses creados más que de nada,
-del sentimiento, poseyendo los atributos de la fuerza. Obsérvese que
-no hay un sólo santo sabio, los santos capaces de realizar milagros
-equivalen a los dioses secundarios o los héroes del paganismo, pero
-aquí se caracterizan por sus atributos sentimentales, por su ética
-sentimental. Las cuestiones de carácter científico quedan para la
-discusión de los hombres; en el reino de los cielos no se hace cuestión
-de conocimientos, sino de sentimientos. El diablo o satanás, y en
-general los diablos, son dioses fóbicos, seres horribles de un poder
-extraordinario para la realización del mal. Satanás es un dios atávico
-que está descalificado, pues sólo reducidísimo número de sujetos en el
-mundo civilizado cree realmente en su existencia. En cambio se le ha
-substituído por un concepto abstracto del mal; es una forma nueva, cuyo
-fondo es atávico, porque es de origen fóbico. La existencia del mal,
-es la conversión a lo abstracto de los dioses fóbicos concretos de las
-religiones salvajes primitivas.
-
-Religiones a base sentimental o de origen estético sentimental, son las
-actuales en los pueblos más cultos, las más difundidas y que afectan
-al mayor número de individuos dentro de las colectividades cultas. Los
-pueblos salvajes están en etapas mucho más inferiores; sus dioses son
-fóbicos o motores, como ocurre en los pueblos del Africa Central, en
-algunas sectas indúes, en los Onas o los Yagan fueguinos, etcétera,
-etcétera.
-
-El último estadio, como veré más adelante, corresponde a los dioses que
-nadie conoce con el nombre de dioses, surgidos de la intelectualidad,
-es decir, a los dioses intelectuales, que surgen de la estética
-intelectual que sólo afecta a muy reducido número de individuos de las
-colectividades más avanzadas.
-
-4.ᵒ _Estética intelectual_.--La estética intelectual proviene de
-las reacciones estéticas de origen mental. La belleza de la idea,
-la belleza del pensamiento. Es la estética del pensar, o el término
-superior de la serie que comenzando con el movimiento, asciende en el
-sentir, se perfecciona con el sentimiento en la sexualidad y llega a
-su punto culminante en la intelectualidad. Las reacciones estéticas de
-carácter intelectual están en el mundo de las operaciones superiores
-de la mente, están en las ideas; más complicadas y armónicas, en
-los juicios; de mayor empuje y amplitud, en el razonamiento, y como
-pináculo, en la creación.
-
-La estética intelectual no se encuentra en las operaciones de las
-aptitudes adquisitivas, sino en forma oscura y rudimentaria; es propia
-de las aptitudes elaborativas, en el sujeto que piensa, que medita,
-que en cualquier forma crea, rectifica, corrige, amplía o simplemente
-discute ideas. Su expresión más elevada se encuentra en los pensadores,
-en los filósofos, en los inventores y en los descubridores.
-
-La belleza reside, como en las otras formas, en el triunfo, en llegar a
-la deducción o inducción, en intuir, en arribar a la teoría, principio
-o ley. Como los sujetos sienten la belleza del fin que persiguen, es
-muy común que se la atribuyan a los medios para llegar a ese fin. Sólo
-así se explica que los naturalistas hablen de hermosos ejemplares de
-acaroidios, de ofideos o de arácnidos, que un anátomo patologista
-aluda a un lindo caso de tumor y que se hable de bellas colecciones de
-casos teratológicos, de hermosas colas de panochtus o de hoplophurus,
-y apliquen calificativos como bello, hermosísimo, precioso, etc., a
-cosas de por sí evidentemente antiestéticas. Es que lo estético no
-está en la cosa misma, sino en lo que permite construir esa cosa.
-El vulgo, incapaz de apreciar lo último, ríe o queda estupefacto de
-la aplicación de los adjetivos. Sólo por las reacciones estéticas
-intelectuales se explica la existencia de individuos que se pasan días
-enteros, semanas, meses, años meditando, o persiguiendo la solución
-de un problema científico cualquiera. Sólo por el placer estético
-intelectual se explica el afán de llegar a la meta, no sólo en los
-hombres entregados a las ciencias, sino en todo aquel que ejercita sus
-aptitudes intelectuales persiguiendo la explicación de un fenómeno de
-carácter social o la discusión de un asunto de carácter moral, y le sea
-indiferente o abandone por completo todo lo que para la generalidad
-es estético. Estos sujetos son excepcionales, y en ellos, los agentes
-de las reacciones estéticas comunes, no los hacen reaccionar. No
-encuentran belleza donde la enorme mayoría goza y si la encuentran
-siempre será débil, pues la estética intensa, para ellos, está en
-la elaboración superior. De ahí que sienten plaza de raros, porque
-en realidad lo son, pero son raros como sinónimos de excepcionales,
-y son raros, en el concepto de salir de la norma general, lo que se
-interpreta como sujetos inexplicables, ridículos o cuasi ridículos.
-
-En la mujer sólo como rarísima excepción se encontrarán casos que
-invadan el terreno de la estética intelectual y una de las causas
-primordiales está en su reducido vuelo de la imaginación creadora,
-siendo la mujer más perceptiva que imaginativa y más sentimental que
-imaginativa.
-
-En la filogenia, la estética intelectual es reciente, si se compara con
-los otros géneros de estética, y el período histórico sólo nos habla de
-reducidísimo número de sujetos intelectualmente superiores, que son los
-que reaccionan a la estética intelectual, en cada época. Si la estética
-motriz o las reacciones estético-motrices son un carácter específico;
-las sensorias, étnico; las sexuales, de pueblo; las intelectuales, han
-sido en todo lo que conocemos, un carácter puramente individual.
-
-De ese modo, si en la filogenia las reacciones estético-intelectuales
-se nos presentan como un carácter individual, no podemos ni siquiera
-hablar de ellas en la ontogenia, y sólo afectarán al sujeto excepcional
-de que se trate. La filogenia de la estética intelectual está, pues,
-en formación; sólo con el andar de las generaciones, cuando se haya
-convertido siquiera en carácter de pueblo, se podrá hablar en la
-ontogenia de la mencionada estética, como reproducción de un carácter
-adquirido en la filogenia.
-
-Claro se ve que la estética del pensar, no puede aparecer sino con
-la capacidad de pensar de acuerdo con la edad. Pero en esto, como se
-trata de un carácter individual, no se puede invocar la ley de herencia
-homocrona y las variaciones en los sujetos son muchas; mientras Pascal,
-por ejemplo, fué muy precoz, Darwin no lo fué tanto. Algunos grandes
-hombres manifestáronse tales desde temprana edad, otros en la edad
-madura.
-
-Derivando los sentimientos estéticos de los éticos, la estética
-intelectual proviene de la ética intelectual. Pero la estética
-intelectual (así como la estética sexual, eminentemente sentimental,
-conducía a la religión sentimental) conduce a la religión intelectual o
-a los sentimientos religiosos de origen intelectual.
-
-El esteta intelectual con su gran aptitud de razonar, buscando el
-origen de las cosas, las causas de todos los fenómenos, en su afán de
-síntesis, no pudiendo poner límites o vallas a su aptitud, vuela hacia
-esas síntesis o esa síntesis que la encuentra como la causa primera más
-razonable y cree, por convencimiento en la Naturaleza, o en la Fuerza,
-o en la Materia, o en la Verdad, etc., etc., que son otros tantos
-dioses de origen intelectual. Así los hay partidarios o religiosos de
-las leyes de la Naturaleza (politeístas) de la Energía, de la Materia,
-del Absoluto (monoteístas), etc. No tienen religión determinada, pero
-han construído su edificio personal, en el que creen con toda buena fe,
-con toda sinceridad, sin sospechar siquiera que están abiertamente en
-el campo religioso. Claro es que sus dioses o su dios carecen de forma,
-de dimensión, etc., no tienen los atributos de los dioses primitivos,
-pero son siempre la causa. No existe culto externo, ni prácticas
-religiosas, pero sí el convencimiento. Decir que no existe Dios y que
-todo se explica por la Evolución, es decir que la evolución es Dios:
-sostener que la energía es la causa o el origen de todo, es cambiar
-la palabra Dios, por energía. No hay en verdad grande originalidad en
-el asunto, porque el Dios único, causa u origen de lo estático y de
-lo dinámico, de la materia, de la fuerza, de todo el mundo fenomenal
-conocido y desconocido, ha tiempo fué concebido. La única verdad que
-hay en todas estas intentonas, es el hecho de querer penetrar en
-explicaciones que aparentemente aproximan al hombre a esa causa única.
-Los sujetos que invocan como causa a la Naturaleza y sus leyes, a la
-Materia, a la Energía, etcétera, y que se dicen ateos e irreligiosos,
-no han hecho más que no tener prácticas externas y substituir el nombre
-de Dios por la causa invocada. El irreligioso no se preocupa nunca en
-buscar la causa primera, busca, si es tipo de labor mental, la causa
-inmediata, si la encuentra trata de inquirir la causa de esta causa,
-sin lanzarse en hipótesis, si no la encuentra, es decir, su espíritu
-no está ávido del conocimiento que no pueda adquirir experiencial o
-experimentalmente. El antirreligioso, en general lo es, para imponer su
-insospechada religión; él cree de buena fe no tenerla y en realidad no
-la tiene por la falta de coherencia, de cuerpo, de doctrina, pero todas
-sus creencias que se arraigan con profunda fe, lo hacen en general un
-fanático. Esto ocurre con suma frecuencia: son los que más combaten el
-fanatismo y a título de libres pensadores tratan de coartar la libertad
-de pensar.
-
-Los verdaderamente religiosos psicológicamente se aproximan muchísimo
-siempre que sean sujetos superiores; lo que aleja en religión a los
-sujetos, son las prácticas religiosas, la mediocridad que interpreta o
-la inferioridad.
-
-La decadencia de las religiones, estriba más que en nada, en la
-pertinacia de querer explicar por las causas primeras lo que debe
-explicarse, porque puede explicarse sin recurrir a ellas, por apegarse
-a sus prácticas, por hacerse rutinarios y no evolucionar paralelamente
-a las ciencias. El sentimiento religioso requiere cada vez más la base
-intelectual. El afán de lo ignoto conduce al sentimiento religioso,
-pero no comenzará el sentimiento religioso sino en el límite superior
-de lo racionalmente explicable.
-
-El hombre de ciencia es, en general, irreligioso mientras no invada el
-terreno de lo metafísico y pueden considerarse como raras excepciones
-los que no lo intentan siquiera. Lo común es que hombres de ciencia que
-se han declarado enemigos acérrimos de la metafísica, se debatan en
-plena metafísica y sostengan que su metafísica no es tal por tomar como
-punto de partida bases eminentemente positivas. La verdad es que la
-mente humana en su afán de volar no reconoce vallas y que por caminos
-muy diversos se vuela a lo ignoto. Los que sostienen que ha pasado
-la época de la metafísica y que no volverá más, están en un grave
-error; es la metafísica antigua la que ha pasado y dió su cosecha; los
-adelantos en materia científica no hacen más que desplazar más adelante
-a la metafísica; cada arremetida, la empuja más allá, pero ella
-conserva los más vastos dominios donde tanto suelen recrearse los que
-más impugnan a la vieja metafísica. Ella existirá mientras existan los
-problemas de lo desconocido; cuando mucho de lo desconocido actualmente
-sea conocido, ese lote de la metafísica habrá ingresado al dominio de
-lo positivo y desde allí se tendrá en frente el campo de la metafísica
-futura tentando constantemente a la inteligencia a hacer incursiones
-por sus vastos dominios.
-
-
-
-
-¿QUÉ SON ESPACIO Y TIEMPO?
-
-Por J. LAUB[7]
-
- _A Alberto Einstein, en el XL aniversario de su natalicio._
-
- “Consuetudine oculorum assuescunt animi, neque admirantur,
- neque requirunt rationes earum rerum, quas semper vident”.
- Cicero: _De Natura Deorum_.
-
-
-INTRODUCCION
-
-1. Si me hubiera atrevido hace veinte años a hablar del espacio y
-tiempo, habría tenido primero que justificar mi invasión en el sagrado
-templo de la metafísica. Pero en la última década la situación ha
-cambiado totalmente, y al tratar hoy como físico la cuestión del
-espacio y tiempo, estoy como en mi casa. En efecto, las investigaciones
-de _Einstein_ y _Minkowski_, basadas en la _física experimental_, han
-dado al mencionado problema una solución general que conservará en
-todo caso siempre su valor para la crítica del conocimiento y para la
-metafísica.
-
-2. Estudiando la evolución de las ciencias exactas, llama la atención
-que el físico “ex officio” se haya ocupado relativamente poco en el
-siglo XIX de la cuestión que nos interesa, aunque espacio y tiempo
-constituyen el edificio en que todos los fenómenos físicos tienen
-lugar. Mientras que el número de las publicaciones metafísicas sobre
-el problema del tiempo y del espacio es casi inmenso, la mayor parte
-de los físicos apenas han dedicado algunas investigaciones a estos
-conceptos tan fundamentales.
-
-Cierto es que encontramos ya discusiones sobre tiempo y espacio en el
-tratado de Newton: “_Philosophiae naturalis principia mathematica_”,
-aquella obra maravillosa que todavía hoy es una joya del pensamiento
-humano; cierto es que _Ernesto Mach_ y _Henri Poincaré_ se ocuparon muy
-extensamente del espacio y tiempo; sin embargo ninguna investigación
-ha provocado en las esferas filosóficas y en las ciencias exactas un
-cambio tan radical como la _teoría de la relatividad_ introducida por
-_A. Einstein_ en el año 1905.[8]
-
-3. El fundamento de este cambio hay que buscarlo, según mi juicio,
-en el hecho de que con la teoría de la relatividad se produce una
-verdadera revolución en nuestros conceptos y nuestras opiniones
-anteriores, una revolución que podemos, según el ilustre físico
-_Planck_, comparar únicamente con la que provocó en la astronomía el
-sistema de _Copérnico_.
-
-Pero esta no es la única causa. Sabido es que los físicos son muy
-críticos y no se dejan engañar con especulaciones interesantes e
-ingeniosas. También algunas obras metafísicas contienen disertaciones
-muy finas que pretenden derrumbar todo lo pasado, sin embargo, el
-investigador de las ciencias exactas, orgulloso y frío, deja de lado
-esos trabajos, sin tomarlos en cuenta. _Lo nuevo y lo maravilloso en
-la teoría de la relatividad consiste en lo siguiente: A. Einstein
-partiendo del experimento, demuestra que los hechos reales nos obligan
-a transformar nuestras ideas del espacio y tiempo._ Pero no es sólo
-eso. Las nociones modificadas por la nueva teoría nos permiten
-explicar una serie de hechos que han originado para las otras teorías
-físicas dificultades invencibles. Además, apoyándose sobre un nuevo
-concepto del espacio y tiempo, se puede prever, sirviéndose de métodos
-_puramente analíticos_, algunos fenómenos accesibles al experimento,
-teniendo de esta manera la posibilidad de dilucidar la verdad de
-nuestra teoría. _La gran diferencia entre las teorías filosóficas
-del espacio y tiempo y entre la teoría de la relatividad, consiste
-entonces en que la última se funda en el experimento, permitiendo una
-comprobación cuantitativa._
-
-4. La mayor parte de los metafísicos se apoyan en sus consideraciones
-en el razonamiento, muy raras veces en la observación y experiencia,
-casi nunca en el experimento. Esta es la causa de que los resultados
-obtenidos por los metafísicos apenas se aplican a la realidad cuando ya
-chocan con contradicciones. No es raro el caso de que la metafísica,
-teniendo exagerada fe en la omnipotencia del pensamiento, llega _ad
-absurdum_. Por eso se entiende que ella ha perdido su autoridad entre
-los representantes de las ciencias exactas, hasta el punto de ser
-considerada como completamente superflua e inútil.
-
-Pero con mucha frecuencia también los naturalistas cayeron en errores
-muy extremos, considerando sus métodos y resultados como infalibles, en
-la creencia de que se encontraban en el seguro terreno del experimento.
-Tuvieron la convicción de haber expulsado de su imperio todo lo
-trascendental y que en sus conclusiones jamás traspasaron los límites
-de lo que es dado por la experiencia.
-
-Constituye el gran mérito de _Ernesto Mach_ el haber llamado la
-atención acerca de que entre los conceptos fundamentales de física
-hay muchos restos de origen metafísico, que deben ser forzosamente
-eliminados. Sin embargo, ningún sabio se animó a sacudir con tanta
-sagacidad y con tanta audacia los pilares de las ciencias físicas como
-_Einstein_, quien empezó sus investigaciones con la siguiente sencilla
-pregunta: ¿cómo se miden en física el tiempo y el espacio?
-
-5. Tocando ya en esta ocasión la célebre pregunta de si hay _un espacio
-absoluto_, si existe un _tiempo absoluto_, tenemos primero que aclarar
-algo que nosotros comprenderemos con la palabra “_existe_”. “_Existe_”,
-por ejemplo: “existe un átomo”, equivale a haber introducido este
-concepto en las ciencias, basándonos en el experimento: sabemos algo de
-las propiedades del átomo, conocemos su reacción bajo las influencias
-físicas y químicas; no podemos _por el momento_ desistir de él y no nos
-conduce a la contradicción con la experiencia.
-
-_¿Y qué dice la palabra “absoluto”?_ Hablando del espacio _absoluto_
-¿queremos quizás expresar que él existe _en sí y por sí_, independiente
-de nosotros, independiente de nuestras observaciones y medidas? Pero
-en este caso el problema del espacio absoluto y tiempo absoluto
-coincidiría con el problema del objeto “_en sí_”, que difícilmente
-provocará mucho entusiasmo entre los físicos.
-
-6. Con estas palabras indico el objeto de mis conferencias y revelo
-mi modo de pensar respecto de este asunto. Desde luego podría entrar
-ya en el campo de las ciencias físicas y empezar con el ensayo de
-un _tratamiento sistemático_[9] _de los conceptos fundamentales de
-tiempo y espacio, tema principal de estas conversaciones._ No tomo,
-sin embargo, este camino y me traslado primero a los dominios de
-las especulaciones metafísicas, haciéndolo intencionalmente por las
-siguientes razones:
-
-El problema de tiempo y espacio interesa no solamente al naturalista
-sino también al _filósofo_. Es una cuestión en la cual se ocupa el
-cerebro humano desde los tiempos más remotos hasta hoy día, librando
-verdaderas batallas, a las cuales se podría aplicar con una cierta
-ironía las palabras de Mefistófeles:
-
- “¡Ay, en verdad te lo digo,
- yo que centenares de años
- estoy royendo y royendo
- el fruto indigesto y áspero!
-
- ¡Ay, en verdad te lo digo!
- De la cuna al Camposanto
- digerir no puede el hombre
- la levadura de antaño”.
-
-En la lejana antigüedad, en la Edad Media, en la época la más moderna,
-se afirma, se comprueba, se niega que haya un tiempo absoluto, que haya
-un espacio absoluto. Los métodos de investigación cambian, se llega a
-distintos resultados; sin embargo, creemos no equivocarnos comparando
-la evolución de nuestro problema de disputa con _el movimiento sobre
-una espiral, pues en el fondo llegamos siembre al mismo punto, pero
-situado un poco más alto_.
-
-Una historia análoga recorren las otras nociones fundamentales de las
-ciencias físicas, lo que trataremos en otra oportunidad.
-
-Un ejemplo ilustrará lo dicho. Es sabido que ya _Leukippos y
-Demócritos_ han introducido el concepto _átomo_ en las ciencias.
-Según ellos el universo consiste en pequeñas partículas indivisibles
-(_átomos_), que son de la misma cualidad y se distinguen únicamente por
-su _forma_, _tamaño_ y _posición_, (_diferencias geométricas_). Hoy
-día la hipótesis atómica es el fundamento de las ciencias naturales,
-pero el átomo moderno de _J. J. Thomson_ o de _Bohr_, aquel aparato
-complicado, en cuyo mecanismo penetramos cada día más, es _muy
-distinto_ del átomo de Demócritos y tiene una existencia asegurada en
-una enorme cantidad de hechos experimentales.
-
-Tenemos, pues, que considerar de suma importancia, ocupándonos
-de cuestiones tan primordiales como las de tiempo y espacio, el
-_conocimiento y la crítica de las opiniones de otros sabios_; debemos
-consultar la historia, aquella grande maestra de investigación, pues de
-esta manera podremos también apreciar mejor _las grandes ventajas_ y el
-_enorme progreso_ de _las teorías modernas_.
-
-Pero esto implica ya tácitamente que bajo ninguna condición podemos
-_dejar de lado a la filosofía_, porque en lo que hemos heredado de
-los griegos no se puede separar las ciencias exactas de la filosofía
-y hasta en los tiempos modernos sería muy difícil trazar un límite
-entre los investigadores de ciencias exactas y filosóficas, cuando nos
-encontramos en los campos limítrofes de las nociones fundamentales.
-
-
-CAPITULO I
-
-TIEMPO Y ESPACIO EN LA CIENCIA GRIEGA Y ROMANA
-
-7. Tiempo y espacio ocupan desde los primeros principios del
-pensamiento al espíritu humano, pues ya en las fábulas míticas
-encontramos estos conceptos. Y así leemos en el primer libro de Moisés,
-“y la tierra era desierta y vacía”.
-
-_Pherekydes_ de Syros, introduce al Zeus, tierra y _tiempo_, como
-elementos fundamentales para la evolución del universo.
-
-Cuando el hombre llegó del fantástico mito a la ciencia, preguntó, no
-solamente cuál es el fundamento _temporal_ del mundo, sino también cual
-es su _esencia_. De esta manera surgieron la cosmología, la física, la
-ontología, con los problemas del tiempo, espacio, materia, etc.
-
-En general, en las primeras filosofías se identificaba el espacio
-geométrico con el físico, especialmente cuando se llegó a la convicción
-de que también el aire, anteriormente considerado como vacío, tiene
-peso.
-
-8. Estudiando la filosofía jónica, vemos que _Anajimandros_ atribuye
-a su sustancia universal lo _infinito_ en el _tiempo_ y _espacio_;
-la arché es lo ápeiron, distinta de todos los elementos conocidos en
-aquella época, y sin embargo, con propiedades _corporales_.
-
-_Pytágoras_ y sus discípulos consideran los números como formas legales
-de todos los fenómenos, pero el _espacio_, el símbolo de la geometría,
-es para ellos el _mediador_ entre el _número_ y la _naturaleza_. Parece
-que la escuela pytagórica ha introducido en la ciencia griega el
-concepto del _vacío_, aplicándole a los intervalos entre los sonidos.
-
-8. _Los Eleatas_.--Discusiones _muy detalladas_ y bastante profundas
-sobre la naturaleza del espacio y tiempo, encontramos por la primera
-vez en la filosofía de los _Eleatas_.
-
-Es sabido que el punto culminante de este pensamiento forma el concepto
-del ser y el de la _unidad_ de todo lo que sucede. _Lo característico
-de todos los representantes de esta escuela es la negación del
-espacio_[10].
-
-_Parmenides_, el más importante pensador eleata, en su poema “Sobre
-la naturaleza”, afirma lo siguiente: Los sentidos no conducen a la
-verdad, pues ellos nos engañan, indicándonos la multiplicidad y el
-eterno cambio de las cosas; a lo _verdadero nos lleva la razón y el
-pensamiento_, que reconoce “_el ser de lo existente como indispensable;
-el ser del no-ser como imposible_”. La verdad está fundada en el
-principio de que únicamente el _ser es_ y que el _no-ser no es_.
-Podemos solamente pensar _en un ser, y no hay pensamiento sin el ser al
-cual se refiere_. Según _Parmenides_, _pensar y ser es lo mismo. Mas el
-espacio es un vacío, es un no ser, por esta causa él no puede existir_
-(ni en el pensamiento).
-
-El _ser_, según este filósofo, no tiene ni origen ni fin, es eterno,
-inmóvil, _invariable_. Parece que él _duda de la existencia del
-tiempo_. Y en efecto, ¿para qué servirá el concepto tiempo en un mundo,
-_donde nada sucede en el tiempo, donde se niega la realidad a todos
-los fenómenos temporales_? Para _Parmenides_, efectivamente, no puede
-existir tiempo ni tampoco espacio, pues admitiendo su realidad, sería
-lo mismo como afirmar que _es_ los que _no_ es.
-
-Parecería, entonces, que el universo de _Parmenides_ debería ser
-ilimitado e infinito. Sin embargo lo _real_ es, según él, algo
-_extenso_ y que tiene la forma de una _esfera_. Es difícil concebir
-esta rara deducción de _Parmenides_; quizás la simetría y el hecho de
-que también la esfera no tiene ni fin ni origen, le indujeron a aceptar
-esta forma.
-
-9. _Melissos_, otro Eleata también, atribuye al _ser_ la extensión,
-pero le saca todo lo _corporal_; además, le dota, no solamente de lo
-_infinito_ en el _tiempo_, sino también en _el espacio_. “_Lo que es, era
-en la eternidad, y será en eternidad. El ser debe ser también infinito
-en su tamaño._” Este pensador hace, sencillamente el salto del infinito
-en el tiempo al infinito en el espacio, introduciendo, en vez del
-origen y fin _temporal_, los respectivos conceptos para el espacio.
-
-En vista de que niega la posibilidad del movimiento, no admite tampoco
-la _existencia del espacio_. “_El vacío es nada y una nada no puede ser_”.
-
-A pesar de esto, según _Melissos_, existe en el universo una sustancia
-que no tiene _nada de corporal_. “_Pues siendo “una” no debe tener
-cuerpo. Porque si tuviera espesor tendría también partes y ya no sería
-una unidad_”.
-
-No podemos imaginarnos en qué consiste la materia mundial de este
-filósofo, ni cuál es la diferencia entre aquella sustancia universal y
-el espacio (vacío).
-
-10. _Zeno_, el discípulo de Parmenides, según _Platón_, el fundador
-del método dialéctico, trata de demostrar la imposibilidad del
-espacio, tiempo (y también del movimiento), por medio de sus célebres
-_perplejidades_, “aporias”.
-
-La noción espacio la somete, además, a la siguiente crítica. Si todo lo
-real (ser) está en el espacio, entonces también el mismo espacio,--si
-no carece de realidad--debe encontrarse en espacio, es decir, en un
-_segundo espacio_. Mas por la misma razón el segundo espacio debe estar
-en un _tercero_, y así _ad infinitum_. No tenemos, según _Zeno_, otra
-alternativa que aceptar estas consecuencias o negar la realidad del
-espacio.
-
-Las deducciones de _Zeno_, como de los otros filósofos de esta escuela,
-son sofismas, son juguetes con palabras, son, en la mayor parte,
-también equivocaciones lingüísticas, pues aplican los sustantivos para
-designar todas las abstracciones posibles, identificándolas con hechos
-y objetos _concretos_. Nosotros podríamos, por ejemplo, de la misma
-manera, afirmar: todo lo real tiene lugar en el tiempo. Si el tiempo
-es real, entonces, él también debe tener lugar en un tiempo, es decir,
-en un segundo tiempo, etc. Mas podemos también decir: Todo lo real o
-existente tiene existencia, si ésta no es una quimera, ella también
-debe tener una existencia, es decir, una segunda existencia, etc.
-
-11. Volviendo a las perplejidades, podemos decir lo siguiente: _Zeno_
-llega en sus aporias (Achilles y la tortuga, la flecha volante, etc.)
-a la conclusión de que tiempo y espacio son ideas imposibles, sino
-queremos admitir contradicciones con la experiencia. Pero lo que él de
-hecho demuestra, es la _imposibilidad de dividir el espacio y el tiempo
-continuo en partes discretas_.
-
-Por el momento nos interesa, especialmente, la aporia, en la cual trata
-de evidenciar la relatividad (de la medida) del movimiento y se podría
-agregar la relatividad (de la medida) del tiempo.
-
-Tomo esta aporia de la obra clásica de _Gomperz_: “Pensadores griegos”,
-modificándola para nuestros fines.
-
-12. Sean tres coches (_A_, _B_, _C_,) de la _misma estructura_ y de la
-_misma longitud_, por ejemplo, 10 m. El primer coche _A_, sea dotado de
-un movimiento uniforme, rectilíneo, siendo su velocidad de 100 metros
-por minuto; el segundo _B_ se encuentre en el estado de _reposo_; el
-tercero _C_ tenga el _mismo_ movimiento con la _misma_ velocidad _como
-A, pero dirigida en el sentido contrario_. El tiempo que el punto
-inicial _I_ de _A_ emplea para llegar al punto final de _B_ será,
-evidentemente, el doble de lo que necesita para alcanzar el punto final
-del coche _C_ de la misma longitud. Preguntando ahora con qué velocidad
-se mueve _A_, tenemos que dar una contestación contradictoria, según
-sea que refiramos la velocidad al coche _móvil_ _C_ o al coche _B_ (en
-reposo).
-
-Se podría ahora agregar de nuestra parte que si un observador tomase
-la velocidad del coche _A_ como fundamento para ajustar su reloj,
-encontraría también distintos _tiempos_.
-
-Este resultado lo consideró _Zeno_ como tan anormal y ridículo, que lo
-ha tomado como la mejor comprobación de la _no_ existencia del tiempo,
-espacio y movimiento.
-
-Vemos, pues, qué consecuencias fatales puede tener el verbalismo
-excesivo. Los _Eleatas_ se han enredado en sus propias palabras, de
-suerte que han perdido el buen sentido para la realidad. Al frente
-de su pensamiento ponen la noción de la _unidad absoluta_, lo que,
-naturalmente, es incompatible con el concepto de la extensión, con los
-conceptos espacio y tiempo.
-
-13.--_Demócritos._--Una reacción muy saludable contra los eleatas
-encontramos en la filosofía de los _atomistas_. _Demócritos_ de Abdera,
-el mayor naturalista de la antigüedad, introduce el _espacio_ (vacío),
-pues lo precisa para el movimiento de los átomos. Según Demócrito el
-espacio (vacío), el _no ser_, tiene una _verdadera existencia, una
-existencia tan real como los mismos átomos_.
-
-Y de este modo asistimos al interesante fenómeno de que los fundadores
-del _materialismo_ elevan los _invisibles átomos_, el _invisible
-espacio_, a la _categoría de un verdadero ser_; mientras que los
-semiracionalistas eleatas niegan el espacio, pues ellos conciben,
-únicamente, lo que es corporal, es decir, conciben únicamente lo
-_presente_.
-
-14. _La filosofía ática._--De nuestro problema fundamental han tenido,
-naturalmente, que ocuparse los grandes filósofos áticos. Y, en efecto,
-en las obras de _Platón y Aristóteles_ encontramos consideraciones
-importantísimas sobre el tiempo y especialmente sobre el espacio.
-
-_Platón_, el primer filósofo que con la mayor precisión plantea el
-problema de _cómo y si puede existir una ciencia_, quiere fijar lo
-que queda conservado siempre en la corriente de los fenómenos, para
-llegar al conocimiento de la _verdad absoluta_. Por esta razón hace los
-mayores esfuerzos para fundar una ciencia _general_ de la verdadera
-esencia de las cosas. Según _Platón_ el mundo de nuestros sentidos,
-aquel mundo que sufre continuos cambios y transformaciones, no puede
-conducir jamás a la verdad. _El camino a la realidad está en el
-pensamiento, en la razón pura._ Pues siendo, según _Platón_, fuera de
-toda duda, que el _razonamiento_ nos lleva a un conocimiento _superior_
-a la observación, resulta que forzosamente también los objetos de
-nuestro pensar tienen un _mayor grado_ de _realidad_ que los del mundo
-sensible. Por esta causa _Platón_ crea el concepto “_idea_”, que _forma
-el contenido objetivo del pensamiento_. _En las ideas está la realidad
-absoluta, en las ideas concebimos el verdadero ser, la esencia del
-universo_, independiente de todas influencias externas[11]. Los objetos
-de la naturaleza forman un mundo de una verdad relativa; mientras que
-las _ideas_ representan el mundo de _verdad absoluta_. Hay, entonces,
-según _Platón, dos mundos distintos: la naturaleza y las ideas_.
-
-Las ideas ocupan en la filosofía platónica una posición tan
-privilegiada, que solamente el saber de ellas forma _la ciencia_
-(epístéme), la que es el privilegio de Dios y de un pequeño número de
-mortales; el saber de la naturaleza es solo una especie de opinión o
-persuasión (doksa), con mayor o menor probabilidad.
-
-15. Ahora bien: según Platón se llega a la _idea_, como ya lo indica
-su nombre, por intermedio de una especie de _mirar las cosas, de
-interesarse por intuición_. Las ideas se forman por la mirada de los
-objetos que actúan sobre nuestros sentidos, pues observando las cosas
-corporales la razón pura reproduce la idea, cuando el alma recuerda la
-idea vista ya antes del nacimiento (_a priori!_)
-
-Se podría, entonces, esperar que el gran filósofo idealista considerará
-al tiempo y espacio como ideas. Pero esto no sucede porque, según él,
-justamente lo que caracteriza el mundo de nuestras percepciones es su
-cambio en el espacio y con el tiempo. _Por eso el tiempo y espacio no
-pueden tener sitio en el imperio de las ideas._ La _idea_, el verdadero
-ser, (usía) se la imagina _Platón_ en su intuición filosófico poética,
-reinando eternamente en un lugar superceleste, allá arriba en los
-campos de la verdad. _La idea está fuera del espacio y tiempo y de otra
-parte: tiempo y espacio están fuera de las ideas._ Y así leemos en
-el Timeo[12], según mi juicio la mayor obra de _Platón_: “Es preciso
-distinguir entre lo que _es y existe siempre_, sin haber nacido jamás,
-y lo que nace o pasa siempre, sin existir lo mismo. Lo que _es_ y
-_subsiste lo mismo_, es comprendido por el puro pensamiento; lo que
-deviene siempre, objeto mudable de los sentidos, no puede ser conocido
-sino de una manera conjetural. _Las ideas han existido siempre, no
-habiendo tenido principio._ El mundo ha tenido principio, entonces,
-no ha existido siempre. Lo que ha comenzado a ser, es necesariamente,
-corporal, visible y tangible”.
-
-16. _Platón_ conocía perfectamente la capital importancia del espacio
-y tiempo para nuestro conocimiento, pero para explicar su esencia
-chocó con dificultades sin poder resolverlas. El se dió cuenta de que
-estas nociones son de una estructura especial y de que no pueden ser
-consideradas ni como ideas ni como objetos de la sensación. Para salir
-del dilema _Platón asigna al espacio y tiempo una posición intermedia
-entre las ideas y las cosas de la experiencia._
-
-Según _Platón_ también el mundo empírico tiene su importancia--aunque
-no la misma que las ideas--para el saber humano, pues él es una copia
-del eterno modelo de ideas. Los seres de la naturaleza son copias de
-los seres eternos, formados a su semejanza; además, _justamente_ estas
-copias _dan el motivo_ para la creación de ideas. Por otra parte, las
-cosas de la naturaleza las _observamos siempre en el espacio y en el
-tiempo_, siendo de esta manera estos últimos mediadores entre el mundo
-de ideas y él de nuestra percepción.
-
-17. Refiriéndome a las propiedades del espacio, debo decir que, según
-_Platón_, el espacio _no tiene ninguna_ forma, _es la pura negación_
-del ser, pero es capaz de tomar todas las figuras posibles, gracias
-a las determinaciones geométricas. (Por eso _Platón_ considera la
-geometría como un saber indispensable para los filósofos; en la entrada
-de la Academia platónica estaban fijadas las palabras: “Sin geometría
-no hay entrada”). El espacio infinito e informe (ápeiron) y la forma
-geométrica (péras) suministran _juntos_ los objetos de nuestros
-sentidos. Al espacio _solo_ no podemos concebirlo ni con el pensamiento
-ni con los sentidos, ni es un concepto ni un objeto de percepción,
-ni idea. El es el “_no_” _ser_, sin el cual no podemos ver las ideas
-copiadas y representadas en los objetos sensibles. “El espacio no muda
-jamás su naturaleza, recibe continuamente todas las cosas en su seno,
-sin tomar absolutamente ninguna de sus formas particulares. _Es el
-fondo de todo lo que existe_”.
-
-Al espacio _Platón_ le atribuye tanto valor que lo cuenta entre los
-principios fundamentales para la formación del universo. En el _Timeo_
-leemos las palabras: “He _aquí el resultado de mis reflexiones, y en
-resumen mi opinión_: el _ser_, el _lugar_ y la _generación_, son _los
-tres principios fundamentales_”.
-
-Tiene para nosotros un interés especial el hecho de que a pesar de todo
-_Platón_ introduce en el Timeo la existencia de un espacio _eterno_,
-una especie de semiidea que parece ser, quizás el _modelo_ de nuestro
-espacio común, en que observamos los fenómenos.[13]
-
-Para darnos todavía mejor cuenta de la opinión platónica sobre el
-espacio, conviene citar todavía las siguientes palabras de _Platón_:
-“_Es preciso reconocer una tercera especie, la del lugar eterno, que
-no puede ser destruído, que sirve de teatro para todo lo que nace, no
-está sometido a los sentidos, es solo perceptible a una especie de
-razonamiento bastardo, que vislumbramos como un sueño al decir que es
-de absoluta necesidad que todo lo que existe esté en algún lugar y
-ocupe algún espacio_”. Gracias a una especie de pseudo razonamiento
-nosotros creemos, entonces, que el espacio es algo real, que todo lo
-que existe debe estar en el espacio. _Pero de hecho el espacio nuestro
-no tiene una existencia real, y nosotros nos encontramos como en un
-sueño._
-
-18. Opiniones muy originales tiene _Platón_ sobre el _tiempo_. El
-_tiempo_, como lo observamos nosotros, es _según él una copia de
-la eternidad_. Mientras que el tiempo del mundo sensible corre
-continuamente adelante en forma de días, meses y años, su modelo (la
-eternidad) _descansa siempre en sí_. No puedo ilustrar mejor la opinión
-platónica del tiempo, que citando las siguientes bellas palabras del
-_Timeo_:
-
-“Cuando el padre y autor del mundo vió moverse y animarse esta imagen
-de los dioses eternos (es decir, de las _ideas_), que él había
-producido, se gozó en su obra, y lleno de satisfacción, quiso hacerla
-más semejante aún a su modelo. Y como este modelo era un ser eterno,
-se esforzó para dar al universo, en cuanto fuera posible, este mismo
-género de perfección. Pero esta naturaleza eterna del ser inteligible
-no había medio de adaptarla a lo que es engendrado. Así es que Dios
-resolvió crear una imagen móvil de la eternidad, y por la disposición
-que puso en todas las partes del universo, hizo a semejanza de la
-eternidad, que _descansa en la unidad_, esta _imagen eterna_, pero
-_divisible_, que llamamos el _tiempo_. Los días y las noches, los meses
-y los años, no existían antes, y Dios los hizo aparecer, introduciendo
-el orden en el cielo. Estas son _partes_ del _tiempo_, y como el tiempo
-huye, el futuro y el pasado son _formas_ que en nuestra ignorancia
-aplicamos muy indebidamente al _Ser eterno_. Nosotros decimos de
-él: ha sido, es, será; cuando sólo puede decirse, en verdad: él es.
-Las expresiones _ha sido, será_, solo convienen a la _generación,
-que pasa y se sucede_ en el tiempo. Tales expresiones representan
-_movimientos_, y el Ser eterno inmutable, inmóvil, no puede ser más
-viejo ni más joven; no existe, ni ha existido, ni existirá en el
-tiempo. En una palabra, no está sujeto a ninguno de los accidentes
-que la generación pone en las cosas que se mueven y están sometidas
-a los sentidos; _éstas son formas del tiempo que imita la eternidad,
-realizando sus revoluciones, medidas por el número_. “El tiempo fué,
-pues, producido con el cielo, a fin de que, nacidos juntos, perezcan
-juntos, si es que deben algún día perecer; y fué hecho, según el modelo
-de la naturaleza eterna, para que se pareciese a ésta todo lo posible.
-Porque el _modelo está siendo_ de toda eternidad, y el _tiempo es_,
-desde el principio hasta el fin, _habiendo sido_, _siendo_ y _debiendo
-ser_. Con este designio y con este pensamiento, Dios, _para producir el
-tiempo_, hizo _nacer el Sol_, la _Luna_ y _los otros cinco astros_, que
-llamamos planetas y que _están destinados a marcar y mantener la medida
-del tiempo_.”
-
-Existe, entonces, según _Platón, una especie de reloj mundial y eterno,
-cuya imagen es el tiempo nuestro, observado y medido por movimiento de
-planetas_.
-
-Parece que _Platón_ hasta _identifica_ el _tiempo_ del mundo
-experimental _con el movimiento_, pues en el _Timeo_ habla de los
-planetas como (órgana chrónu); otra vez dice: Chrónos hé tu uranú
-kínesis: _Tiempo_ el _movimiento_ del cielo.
-
-19. Las palabras pronunciadas despiertan en mi memoria las célebres
-afirmaciones del gran físico inglés _Isaac Newton_ sobre el “_tiempo
-verdadero y absoluto_” en oposición con el tiempo “_relativo y vulgar_”.
-
-En la definición 8 de la mecánica (“_Philosophiae naturalis principia
-mathematica_”), _Newton_ exclama:
-
-“Tempus _absolutum_, _verum_ et mathematicum in se et natura sua absque
-relatione ad externum quodvis aequabiliter fluit alioque nomine dicitur
-duratio. _Relativum, apparens_ et vulgare est sensibilis et externa
-quaevis durationis per _motum mensura_ (seu accurata seu inaequabilis),
-qua vulgus _vice veri temporis utitur ut hora, dies, mensis, annus_.
-
-_Tempus absolutum_ a _relativo_ distinguitur in astronomia per
-aequationem _temporis vulgi_. Inaequales enim sunt dies naturales,
-qui vulgo tamquam aequales pro mensura temporis habentur. Hanc
-inaequalitatem corrigunt astronomi, ut ex veriore tempore mensurent
-motus celestes. _Possibile est, ut nullus sit motus aequabilis, quo
-tempus accurate mensuretur. Accelerari et retardari possunt motus
-omines, sed fluxus temporis absoluti mutari nequit. Eadem es duratio
-seu perseverantia rerum, sive motus sint celeres, sive tardi, sive
-nulli._”
-
-_¿No hay una sorprendente analogía entre las afirmaciones_ de _Platón_
-y de _Newton_?
-
-20. Haciendo ahora un brevísimo resumen en palabras modernas, podemos
-decir lo siguiente: Según _Platón_ tiempo y espacio _son el fundamento
-del mundo sensible, pues todos los fenómenos tienen lugar en algún
-espacio y en un cierto tiempo. El espacio es algo informe, ilimitado,
-incorporal e invisible, pero puede tomar todas las formas geométricas
-posibles por intermedio de los cuerpos_.
-
-Aunque _Platón_ en su cosmogonía hace nacer los elementos del espacio,
-sin embargo, no cabe duda de que el espacio platónico _no_ coincide
-con el concepto moderno de la _materia_ que está caracterizado por la
-inercia. Lo “_ápeiron_” de _Platón_ es el receptor de los fenómenos
-físicos, pero distinto del concepto “_hyle_” (materia) de Aristóteles.
-
-21. Estudiando las obras platónicas, se ve con qué enormes dificultades
-ha tenido que luchar el gran filósofo para resolver nuestro problema.
-Esta es la razón porque usa tan distintas y raras expresiones, cuando
-analiza las nociones espacio y tiempo. La causa principal de las
-dificultades está en esto, que _Platón_--como los otros filósofos
-griegos--no _ha podido concebir la noción del vacío_.
-
-22. En la _teleología_ platónica el espacio y tiempo ocupan un lugar
-muy singular. Dios ha creado un mundo _absolutamente perfecto_, es
-decir, el mundo de las _ideas_, el mundo de las _verdades absolutas_;
-pero el género humano observa en la naturaleza únicamente _imágenes_,
-_copias_ muy pálidas de aquel mundo divino, porque justamente el
-espacio y tiempo tienen la culpa de que nosotros veamos todo de una
-manera imperfecta y percibimos sólo verdades _aparentes_. Nuestro
-horizonte es limitado, pues estamos obligados a mirar las cosas en vez
-de “_sub especie eternitatis_” en un espacio y tiempo limitado. Espacio
-y tiempo, pues, no sólo son los mediadores entre el mundo sensual e
-ideal, sino, además, _no nos permiten ver el universo_ (las ideas) _en
-su verdad desnuda_.
-
-23. Como nos convenceremos más tarde, las investigaciones de _Platón_
-forman el punto de partida para toda la concepción _idealista_
-(relativa) del espacio.[14] No cabe duda de que _Platón_ sintió,
-en su intuición filosófico-poética, que el espacio es la condición
-indispensable para poder percibir y comprender los fenómenos de
-la naturaleza, lo que él expresa diciendo: la condición “_para la
-presentación de las ideas en el mundo de sensibilidad_”. Aplicando
-la terminología de _Kant_ será, quizás, permitido afirmar que
-para _Platón_ el espacio era casi la condición “_de una posible
-experiencia_”.
-
-Pero, a pesar de todo, _Platón_ no llegó a considerar el espacio y
-menos todavía el tiempo como formas de _nuestra intuición_; pues en el
-fondo no ha tenido nociones completamente claras sobre el asunto. Él
-mismo lo confiesa con la franqueza propia de los grandes pensadores,
-cuando dice: “_El espacio es una especie de ser, que participa de lo
-inteligible de una manera obscura e inexplicable_”.
-
-No vacilamos en afirmar que _Platón_ estaba ya _muy cerca_ de
-considerar el espacio como una forma de nuestra intuición, es decir,
-que tenía la solución casi en la mano, pero se le escapó. Han debido
-pasar siglos, han tenido que aparecer los sistemas de _Berkeley y Hume_
-antes de conseguir este sencillo resultado: tiempo y espacio son formas
-de intuición.
-
-El gran genio griego en su intuición concibió el problema, pero la
-solución clara y precisa la dió _Kant en su criticismo_.
-
-También en las ciencias modernas encontraremos algo análogo. Un
-pensador meridional--me refiero a _Poincaré_--ha echado las bases para
-la reforma del concepto tiempo, sometiendo la noción “_simultaneidad_”
-a una crítica _muy interesante_; mas la solución exacta, el nuevo
-concepto tiempo, lo dió un físico del Norte de Europa.
-
-_Aristóteles_.--24. _Aristóteles_, el más eminente discípulo de
-_Platón_, no sigue el camino del maestro; pues funda más bien un
-sistema propio que está, en cierto sentido, opuesto a la doctrina
-idealista.
-
-_Aristóteles_ era más universal que _Platón_ y le superó,
-especialmente, en sus conocimientos de las _ciencias naturales_. Un
-cerebro sumamente vasto, era el verdadero _polisabio_, la encarnación
-del saber de su época, de suerte que con razón se le indica hasta
-hoy día con el epíteto “_el filósofo_”, por antonomasia. Como buen
-observador, atribuyó mucha importancia a las ciencias naturales; en
-sus investigaciones trató en lo posible de _definir_ todo, es decir,
-fijar en cada fenómeno _aislado_ lo esencial “usía” y al mismo tiempo
-expresar su relación con el concepto general.
-
-25. _Platón_ proclamó como la _única_ realidad los objetos de los
-conceptos _generales_ (ideas), que tienen existencia completamente
-_independiente de_ las _cosas sensuales_; los objetos aislados eran,
-según _Platón_, solo imágenes de lo verdadero.
-
-_Aristóteles_ rechaza este pensamiento, pues, según él, el _error
-principal del sistema platónico consiste justamente en aquella
-separación completa de las ideas y de los objetos_.
-
-Los conceptos generales expresan, según _Aristóteles_, únicamente
-propiedades _comunes a muchos objetos aislados_; mas los conceptos
-generales por sí mismos no tienen existencia independiente. Pero si lo
-general no subsiste por sí mismo, no puede ser sustancia (“usia”), la
-que por su parte forma el fundamento real de todo.
-
-Como sabemos _Platón_ ya _a priori_ atribuye a las ideas una existencia
-original, independiente del mundo de nuestros sentidos, creando, de
-este modo, dos mundos completamente distintos. _Aristóteles_ considera
-imposible que la doctrina idealista pueda explicar la esencia del
-mundo empírico; según sus juicios, hay más bien que suprimir aquella
-contradicción entre el mundo de ideas y el mundo de objetos, _pues
-las ideas no deben ser concebidas como algo distinto de las cosas
-sensuales_. Para conseguir la verdad, para conocer la esencia del
-mundo, hay que examinar con mucha precisión y mucho cuidado los
-fenómenos de la naturaleza. Y haciendo esto se llega al resultado
-de _que la verdadera realidad está en lo individual_. Mientras,
-entonces, para _Platón_, la verdad está en el concepto general, según
-Aristóteles, al revés lo _individual_ (“tóde tí”) _es el tipo de la
-completa realidad_.
-
-Mas no hay que creer que Aristóteles entienda con su “tóde tí” los
-objetos _materiales_; pues también, según él, todo lo sensible es
-pasajero y mudable, mientras que el saber, la ciencia, debe ocuparse
-de _cosas invariables y eternas_. El objeto del verdadero conocimiento
-es, pues, lo _individual_, pero no lo_ material_, lo sensible, sino lo
-_individual concepcionalmente pensado_. La realidad metafísica está,
-entonces, _fundada en lo individual determinado por el concepto_.
-
-Llegamos al conocimiento del mundo saliendo de los hechos aislados
-é investigando la relación entre lo especial y lo general. En esta
-ocasión nos convencemos de que _cada objeto_ de la naturaleza consiste
-en _materia y forma_, estando estas dos ligadas de tal manera que jamás
-puede _subsistir materia sin forma o forma sin materia_.[15]
-
-La “usia” se compone de _forma y materia_; y la generación estriba en
-esto; que la esencia de las cosas (“usia”) pasa de la mera posibilidad
-“_dinamis_” a la _realidad_ “_energeia_”. La _materia_ (“_hyle_”)
-representa la _posibilidad_, de que la materia, plasmada por la forma,
-se convierte en _realidad_.
-
-La materia es pura _pasividad_, es el objeto en el cual los fines, o
-mejor dicho, los _designios_ de la naturaleza, hallan su realización.
-Pero no hay _contraste entre materia y forma_ (como entre la “idea” y
-el “objeto sensible” de _Platón_), no subsisten dos cosas distintas
-y opuestas: materia y forma, sino que el mismo objeto, considerado en
-su materia, es _la posibilidad de la realidad, representada por su
-forma_.[16]
-
-Será, quizás, permitido decir: _Materia y forma son los dos lados de la
-misma medalla_.
-
-26. El paso de la posibilidad a la realidad se efectúa por intermedio
-del _movimiento_. _Aristóteles_ distingue tres especies de movimiento:
-1) cuantitativo o cambio del tamaño; 2) cualitativo o cambio de las
-propiedades del cuerpo; 3) cambio del lugar en el espacio. Pero todas
-estas especies quedan reducidas al movimiento de la última clase. La
-materia, tiene una inclinación natural, “desea” la forma; pero en vista
-de que es sólo posibilidad, puede tomar distintas formas; ella tiene
-_inercia_ y por esto impide la completa realización de la naturaleza,
-siendo de este modo la causa del azar en el universo.
-
-27. En la filosofía de _Platón_ hemos encontrado _tres_ fundamentos
-principales del mundo:
-
-1) _Ideas._
-
-2) _Sensibilidad._
-
-3) _Espacio_ (ápeiron), mediador entre 1 y 2, donde sólo 1) tiene una
-existencia original e independiente. _Aristóteles_ acepta _cuatro
-causas originales_ (arché).
-
-1) _Materia_, _Pasividad o Posibilidad_.
-
-2) _Forma_, _Actividad_.
-
-3) _Movimiento_, mediador entre 1 y 2.
-
-4) _Designio final_,
-
-pero al mismo tiempo trata de unir los tres grados platónicos de
-realidad en un solo concepto real. De esta manera, la _transcendencia_
-de _Platón_ queda reemplazada en cierto sentido por la _inmanencia_.
-
-28. Después de lo explicado podemos esperar, que 1) _Aristóteles_,
-seguramente, también se ocupará de los conceptos, espacio y tiempo,
-pues cada movimiento--una de las “_arché_”--tiene lugar en el espacio y
-tiempo.
-
-2) que el espacio no tendrá ya un papel análogo a lo “_ápeiron_” de
-_Platón_.
-
-3) que _Aristóteles_ se apoyará más en la observación y en los hechos
-aislados (tratando el problema que nos interesa).
-
-4) que el _naturalista Aristóteles_ llegará a una solución distinta de
-la platónica.
-
-Y, en efecto, ya en su célebre obra “_Categorías_”[17] _Aristóteles_ se
-ocupa del espacio y tiempo.
-
-29. Tiempo y espacio aparecen como la 5 y 6 categorías.
-
-Aristóteles distingue en las “categorías” cantidades _discretas y
-continuas_. _El espacio lo cuenta entre las cantidades continuas_,
-porque “_las partes del cuerpo, que mediante su reunión van a pasar
-a un término común, ocupan siempre un espacio. Por consiguiente, las
-partes del espacio, que ocupa cada una de las partes del cuerpo, se
-suman en este mismo término común en que se reúnen las partes del
-cuerpo mismo: luego el espacio es una cantidad continua, puesto que sus
-partes van a pasar mediante su reunión a un término común_”.
-
-El tiempo también _es continuo_; porque “_de una parte lo presente se
-relaciona a la vez con lo pasado y con lo porvenir_”.
-
-Una diferencia principal entre el espacio y el tiempo la encuentra
-_Aristóteles_ en el hecho de que “las partes del espacio tienen entre
-sí una _relación de posición, mientras_ que las partes del tiempo por
-el contrario tienen entre sí un cierto _orden_, puesto que en el tiempo
-esta parte es _anterior_, y aquella otra posterior”. “Partes del tiempo
-no pueden tener una posición, porque ninguna de las partes del tiempo
-es permanente”. “_Lo que no es permanente no puede tener posición_”.
-
-El tiempo es, según _Aristóteles_, muy estrechamente ligado con el
-_número_; los dos se unen en el concepto común “antes” (“_próteron_”) y
-“_después_” (“_hysteron_”).
-
-30. El espacio es el lugar que ocupa el cuerpo. Esto se podría deducir
-de las palabras citadas de las “Categorías”. Sin embargo no hay que
-pensar en que _Aristóteles_ identifica el espacio con la forma del
-cuerpo, pues él mismo lo advierte expresamente, que en tal caso los
-cuerpos se moverían no _en_ el espacio sino _con su_ espacio.
-
-Para evitar equivocaciones Aristóteles dió la siguiente definición del
-espacio:
-
-“_El espacio es el límite inmóvil entre el cuerpo envolvente y el
-envuelto_”.
-
-El espacio exige, entonces, la presencia de la materia o con
-más exactitud la _presencia, por lo menos, de dos cuerpos_. _La
-subsistencia del espacio está ligada a la existencia del mundo
-corporal._ Y así el espacio de la mesa en la sala será el límite fijo
-entre la mesa (envuelta) y el aire que la envuelve.
-
-Se ve en seguida que esta explicación aparente de la “esencia” del
-espacio se basa en una observación muy grosera.
-
-Ya de la definición resulta que el espacio _aristoteliano_ tiene que
-ser _limitado_; además, resulta la _imposibilidad_ del espacio _vacío,
-pues se entiende por sí mismo_,--si el espacio es el límite entre el
-cuerpo envolvente y el envuelto--_que donde no hay cuerpos tampoco hay
-espacios_.
-
-Aunque _Aristóteles_ estaba convencido de que el concepto de espacio,
-“vacío” contradice al sentido común[18], sin embargo, dió en sus obras
-muchos otros argumentos contra la posibilidad de un espacio vacío e
-ilimitado.
-
-31. _Argumentos contra el espacio vacío:_
-
-Si además del espacio (_tópos_) ocupado por los cuerpos hay un
-_otro vacío_, entonces al entrar un cuerpo en éste (vacío), debían
-atravesarse dos espacios.
-
-Otro argumento es el siguiente: _Aristóteles_ deduce que en un espacio
-vacío todos los cuerpos debían caer con la misma velocidad; lo que,
-según su juicio, es una cosa imposible; por consiguiente un vacío no
-puede subsistir. Esta demostración aparente, y, además, falsa[19], le
-parece ser una refutación tan _decisiva_ que exclama con ironía: “Y así
-resulta _que la afirmación del vacío en realidad es un vacío_”.
-
-32. _Argumentos contra lo infinito del espacio._ Cada cuerpo tiene que
-estar en un cierto lugar, porque cada cuerpo tiende a su lugar natural,
-pero en lo infinito no hay un lugar determinado, no hay diferencia
-entre abajo y arriba, entre la derecha e izquierda; _por consiguiente
-el espacio es limitado_.
-
-Debemos imaginarnos el mundo como algo _acabado, completo y perfecto_.
-Mas _Aristóteles niega_, sobre todo, que las cantidades infinitas
-pueden existir como algo “_acabado_”, porque “_lo infinito no existe,
-sino se forma_”; entonces, un espacio infinito no puede subsistir en el
-mundo.
-
-Todo el espacio está limitado, según Aristóteles, por la esfera
-celeste, porque en su creación la divinidad consumió toda la materia
-existente. Más allá de la esfera celeste, cuyo centro es nuestra
-tierra, no hay, entonces, materia, por consiguiente allá no hay
-espacios y mucho menos espacios vacíos, _lo que sería un doble
-disparate_.
-
-33. Cerrando la discusión sobre el espacio quiero, todavía, mencionar
-que _Aristóteles_ trata de demostrar que nuestro espacio no puede tener
-_más que tres dimensiones_. Lo hace refiriéndose a la costumbre de
-decir “ambos” cuando hay dos, y que cuando hay tres se habla ya del
-“todo”, porque no hay una palabra especial.
-
-34. Al concepto _tiempo_ lo somete _Aristóteles_ a un tratamiento
-parecido al del espacio. En la “_Física_” leemos lo siguiente: “_El
-tiempo es una cantidad continua, él es el número_ (medida) _del
-movimiento con relación a lo precedente y lo sucesivo_”.
-
-Debo llamar la atención de que en esta definición la palabra
-“_movimiento_” se refiere no solo _a los fenómenos físicos_ sino
-también _a los psíquicos_, pues _Aristóteles_ dice una vez: “_Si
-bien al reinar la obscuridad y calma nosotros no percibimos ninguna
-impresión del cuerpo, tenemos, sin embargo, en seguida la sensación
-del tiempo, cuando se produce en nuestra alma algún movimiento_”
-(conmoción). Por esta razón _Gomperz_ pone, en vez de la palabra
-“_movimiento_” (kinesis), “suceso”.
-
-_El tiempo es pues, la medida_ (el número) _del movimiento_. La unidad
-de este número (medida) constituye el concepto de “_ahora_”; por _el
-movimiento_ de dicho concepto “ahora” _nace el tiempo_.
-
-_Aristóteles no identifica_ el tiempo con el movimiento, como sucede en
-las obras de _Platón_; _pero el concepto “tiempo” está ligado al número
-y al movimiento_. _Donde no hay cuerpos no hay tiempo._
-
-Siendo el movimiento del universo, según _Aristóteles_, sin principio
-ni fin, sigue ya forzosamente de la definición que _el tiempo es
-infinito e ilimitado_.
-
-En una ocasión se pregunta _Aristóteles_, si el tiempo podría
-substituir aunque no existiera el alma. Su contestación es: _el tiempo
-no puede subsistir sin el alma_, como _el número no puede existir sin
-la persona que cuenta_.
-
-Debíamos, entonces, admitir que _Aristóteles_ niega la existencia de un
-tiempo absoluto. Y sin embargo, introduce al lado del tiempo infinito,
-en el cual se mueve lo mudable, el concepto “_eternidad_” (“_aión_”),
-que es la esencia sin tiempo de lo invariable, y así Dios no está en
-el tiempo, sino en la eternidad. _Todos los fenómenos tienen lugar en
-el espacio y tiempo, únicamente Dios no está ni en el tiempo ni en el
-espacio_.
-
-35. En las “_categorías_” _Aristóteles_ analiza también los conceptos
-_prioridad y simultaneidad_. Por razones especiales citaré lo que
-afirma de la simultaneidad: “_Se dice, en general y en el sentido más
-especial de la palabra, que dos cosas son simultáneas, cuando su
-existencia tiene lugar al mismo tiempo. Ni la una es anterior, ni la
-otra posterior; se dice también que existen a la vez en el tiempo_”.
-
-“En _general se llaman simultáneas las cosas cuya existencia se produce
-a la vez en el tiempo_”.
-
-Volveremos sobre este punto al tratar en el último capítulo el concepto
-_simultaneidad_ en la teoría de la relatividad.
-
-36. Tampoco _Aristóteles_ considera tiempo y espacio como _formas de la
-intuición_; en su filosofía, tiempo y espacio aparecen un “_accidens_”
-de los cuerpos. Según mi juicio el concepto aristotélico del espacio
-significa _un paso atrás_ en _comparación con Platón_.
-
-
-
-
-LÓGICA INDUCTIVA
-
-POR LEOPOLDO MAUPAS
-
-Profesor en la Universidad de Buenos Aires
-
- 1.--El problema de la lógica inductiva.--2. Fundamento de
- la inducción.--3. La causa como principio crítico.--4. El
- principio de causalidad como postulado de la inferencia
- causal.--5. La constatación de la coincidencia solitaria, como
- base experimental de esa inferencia.--6. Leyes empíricas.--7.
- Fundamento y determinación de las leyes empíricas.--8.
- Aplicaciones de las leyes empíricas.--9. Conclusión.
-
-
-I.--EL PROBLEMA DE LA LÓGICA INDUCTIVA
-
-El conocimiento crítico empieza, en la evolución del espíritu humano,
-cuando la verdad se refiere no a la creencia sino a los fundamentos de
-la creencia.
-
-La experiencia que sirve de fundamento a la ciencia siempre es
-indirecta, y se realiza por medio del razonamiento crítico. La
-experiencia directa no es fundamento científico. La comprobación
-de la dirección rectilínea de la propagación de la luz, no sería
-posible referirla a la experiencia directa. Se prueba indirectamente
-en la forma de la sombra de un cuerpo opaco. La forma de la sombra
-verifica que la dirección de la luz es rectilínea, porque comprueba
-indirectamente la conclusión del razonamiento geométrico que determina
-cuál sería la forma de la sombra si los rayos luminosos se propagaran
-en dirección rectilínea. La realización de la previsión en la
-experiencia, prueba así indirectamente, la dirección de la luz.
-
-La experiencia que funda al conocimiento científico es así indirecta, y
-el razonamiento crítico es el instrumento que la hace posible.
-
-El valor de la crítica científica, supone, pues, una experiencia
-justa y un razonamiento legítimo. La conclusión será falsa, aunque el
-razonamiento sea legítimo, si la experiencia no es justa. Si veo mal la
-sombra que produce el cuerpo opaco y no concuerda con la que debería
-producir de acuerdo con el razonamiento geométrico, la conclusión que
-podría sacar con la dirección rectilínea de la luz sería falsa en razón
-de la deficiencia de la experiencia. En cambio sería falsa en razón
-de la ilegitimidad del razonamiento, si la sombra de la experiencia
-no concuerda con la que debería producirse según el razonamiento
-geométrico, por error de cálculo (aunque la observación de la sombra
-sea justa).
-
-Veamos en qué puede consistir la ilegitimidad del razonamiento.
-
-Sabemos que el razonamiento crítico es una serie de sustituciones de
-afirmaciones idénticas. Decimos que “la Democracia es la mejor forma
-de gobierno”, porque entendemos que decir “mejor forma de gobierno”
-es igual a decir “gobierno que responde al interés de la mayoría de
-los ciudadanos” y que decir “gobierno que responde al interés de la
-mayoría de los ciudadanos” es lo mismo que decir “gobierno que se
-someta al contralor de la voluntad de la mayoría”; pero esto es lo
-mismo que decir “Democracia”; por lo tanto, suprimiendo las identidades
-intermedias concluímos que “la Democracia es la mejor forma de
-gobierno”.
-
-El razonamiento crítico es así una serie de sustituciones de
-afirmaciones. Ahora bien; cada sustitución es evidente o no lo es. Si
-no lo es, necesita demostración. En ese caso un nuevo razonamiento
-tendrá que fundar las sustituciones, y así sucesivamente como lo
-dijimos al hablar de los problemas de la crítica científica[20], hasta
-llegar a la afirmación de sustituciones evidentes por sí mismas.
-
-Pero, llegados a esos términos básicos del razonamiento, ¿cómo se
-funda la legitimidad de la sustitución? También lo hemos dicho al
-ocuparnos del mecanismo de la crítica. La sustitución se legitima en
-la evidencia de la identidad de la sustitución. Sustituyo la forma de
-la sombra que me daba el razonamiento geométrico por la sombra que mis
-ojos ven en la experiencia realizada, porque hay identidad entre las
-dos formas. Esa evidencia de la identidad de los términos sustituídos
-es así el criterio único y último en que se funda la legitimidad de la
-sustitución.
-
-De manera, pues, que en definitiva, el fundamento de la sustitución
-o exclusión de los términos en los razonamientos es la evidencia de
-su identidad o de su contradicción. Ahora bien; la identidad o la
-contradicción, constatada en la evidencia, no es susceptible de
-verificación. La evidencia es el criterio último y único de la verdad.
-No es rectificable. Si la evidencia se equivoca, no hay manera de
-reparar la equivocación. Solamente la experiencia contradictoria o
-mayores conocimientos pueden modificar nuestras primitivas evidencias.
-Mientras esto no sucede, la conciencia sigue tranquila y exenta de
-curiosidad, por la imposibilidad en que se encuentra de sospechar su
-error. Pero, si llega a suceder, al comprobar la falsedad de muchas
-sustituciones que parecieron evidentes, puede reconstruir el proceso
-del error y determinar sus causas, y en consecuencia precaverse de
-ellas. De la experiencia del error nació así la lógica.
-
-El propósito de explicar las falsas sustituciones de términos en los
-razonamientos, justifica pragmáticamente los estudios lógicos, y les da
-sentido en la teoría de la ciencia.
-
-Ahora bien; en sus reflexiones acerca de las causas del error en
-los razonamientos, el espíritu humano ha encontrado que la falsa
-sustitución de los términos puede provenir o bien de deficiencias
-de lenguaje, o de mala interpretación de la experiencia en las
-generalizaciones, o de deficiencias en las observaciones, y también de
-prejuicios individuales o colectivos. Ejemplos de lo primero son todos
-los casos en que se violan las reglas de la lógica formal. Si de la
-consideración de que el rey de Sajonia era Francisco Augusto III y de
-que los ingleses son sajones deduzco que Federico Augusto III era rey
-de Inglaterra, el error tiene por causa una inadvertencia de lenguaje,
-por dar a la palabra sajón, cuando hablo de Federico Augusto como
-rey de los sajones, una extensión que no tiene cuando califico a los
-ingleses como sajones. La lógica formal nos previene contra esa causa
-de error indicándonos que en los silogismos el término medio se debe
-tomar por lo menos una vez en toda su extensión. Ahora bien; en los
-ejemplos propuestos, la palabra sajón en ninguno de los dos casos se
-refiere a todos los sajones.
-
-Ejemplos de falsa sustitución por deficiencia en la interpretación de
-la experiencia, son todos aquellos casos en que se violan las reglas de
-la lógica inductiva. Si he comprobado que el vapor de agua en Buenos
-Aires disuelve una sustancia, que se podría encontrar en abundancia en
-una montaña de 3.000 metros, y resuelvo establecer una industria para
-su explotación; si esa sustancia para disolverse necesita vapor de agua
-a la temperatura que tiene en Buenos Aires, mi determinación se fundará
-en un falso razonamiento, por falsa generalización respecto a la
-temperatura a que el agua hierve. La temperatura del vapor de agua no
-llegaría a disolver la sustancia, porque a esa altura el agua hierve
-antes de alcanzar la temperatura requerida.
-
-Ejemplos de deficiencias en la observación o de prejuicios individuales
-o colectivos, serían todos aquellos que nos hacen ver en las cosas
-caracteres que no tienen y las falsas nociones que nos hacen establecer
-entre esas cosas y otras, relaciones de identidad que no existen. El
-que se asusta de los gestos que hace el que se despereza ha observado
-mal el acto. Los exorcismos con que en la edad media se pretendía
-curar a los endemoniados no eran sino consecuencias de los prejuicios
-de la época. Estas causas de error son inevitables. Bacon indica las
-precauciones que conviene tomar para evitar las malas observaciones.
-Estas indicaciones son de carácter puramente psicológico; pero es
-interesante conocerlas, y hemos de ocuparnos de ellas al hablar de los
-principios de la investigación. Por lo que se refiere a los prejuicios
-individuales y colectivos, representan el estado de la ciencia
-individual y colectiva. Contra ellos nada se puede. Sólo más ciencia
-puede evitarlos.
-
-En el último artículo que he publicado en esta revista he indicado
-como procede la lógica formal para evitar los malos razonamientos
-que tienen su origen en la indebida extensión de los términos en el
-lenguaje. Y he indicado también cómo ese problema desaparece, y en
-consecuencia la necesidad de la lógica formal, si se da a los términos
-valor pragmático. Procediendo en términos definidos pragmáticamente, el
-peligro de razonar mal por deficiencia de lenguaje desaparece.
-
-Con esto queda claramente delimitada la función de la lógica
-inductiva en la solución de los problemas que plantea la crítica del
-conocimiento. Su función es verificar el valor de las generalizaciones.
-Un razonamiento puede ser justo desde el punto de vista formal; puede
-no tener defectos de observación; los prejuicios podrían no tener
-importancia para la conclusión, y sin embargo ser ésta falsa en razón
-de una mala generalización. Y para esclarecer estas afirmaciones, voy
-a recurrir a un ejemplo que he empleado a menudo: la inferencia que se
-saca de la muerte de una cobaya respecto al efecto que produciría en
-el hombre la inyección de la sustancia que le produjo la muerte. La
-inferencia se funda en la identidad de constitución que se establece
-entre el hombre y el cochinillo de la India, que afirmamos en razón de
-la identidad de los caracteres de su constitución. La determinación
-de la identidad de los caracteres podría ser justa, y con todo la
-inferencia podría ser ilegítima en razón de la falsa generalización.
-Puede ser cierto que el conejillo murió a consecuencia de la inyección
-de la sustancia venenosa. Puede ser también que sea legítima la
-identidad de constitución que se ha observado entre el hombre y el
-conejo. Pero, la generalización podría ser ilegítima si, por ejemplo,
-el conejo no murió en razón de los caracteres de su organización, en
-lo que son idénticos con los del hombre, y que de haber sido por esa
-causa legitimarían la generalización. Si por el contrario la inyección
-hubiese muerto al conejo porque momentos antes había comido una yerba
-determinada, el hecho no solamente no prueba que los hombres morirían
-con igual inyección, sino que tampoco probaría que los demás conejos
-hubiesen de morir a consecuencia de ella. La única generalización que
-se podría hacer sería que los conejos que han comido tal sustancia
-morirán si se les inyecta el veneno en cuestión. Pero, ¿en qué consiste
-la falsa generalización? ¿Cuáles son las condiciones que tiene que
-reunir una generalización justa?
-
-Y esa pregunta nos acerca a la delimitación de la función propia de
-la lógica inductiva. Y digo nos acerca, porque la lógica inductiva no
-tiene por función determinar las condiciones de toda generalización,
-sino de aquellas generalizaciones que se fundan en la inducción.
-
-Efectivamente, hay dos clases de generalizaciones: las que se fundan
-en la simple enumeración de los caracteres constatados en los casos
-particulares, como cuando se ve que cada una de las fichas que se
-encuentran encerradas en una caja son de color rojo, y generalizando
-se afirma que las fichas de esa caja son rojas. La otra clase de
-generalización es la que se funda sólo en la observación de uno o más
-casos particulares, como cuando afirmo que los hombres mueren si un
-balazo les atraviesa el corazón, fundado en que Juan murió por esa
-causa.
-
-Las generalizaciones que no son más que la expresión de una totalidad,
-se fundan en la enumeración de todos los casos. Esta clase de
-generalización, salvo deficiencias en la observación, no puede tener
-más causas de error que la enumeración incompleta. Si he observado bien
-y he contado todos los casos, la generalización no puede ser falsa[21].
-
-Así es cómo la teoría de la inducción tiene por función resolver
-uno de los problemas que plantea la crítica de los conocimientos,
-y que consiste en determinar las condiciones que debe reunir una
-generalización fundada en la inducción.
-
-La importancia de la lógica inductiva es así enorme. Constituye la
-teoría fundamental de casi toda la ciencia de lo real. Pero grandes
-dominios de la ciencia se construyen fuera de su fundamento, y
-para acabar de determinar los límites de sus funciones, veamos
-especialmente cuáles son los que no se fundan en ella.
-
-La lógica inductiva sólo se refiere a la verificación de las ideas
-reales generales que se fundan en la inducción. Ni las ideas irreales,
-ni las ideas concretas, ni las ideas generales que se fundan en
-la simple enumeración, son susceptibles de verificación por el
-razonamiento inductivo. Tampoco se fundan en la inducción las leyes
-derivadas de otras más generales.
-
-Efectivamente, las ideas matemáticas, o son principios racionales,
-axiomas, definiciones y postulados, es decir, verdades intuitivas
-inverificables y presupuestos que se afirman sin demostración, o son
-ideas construídas sobre esos elementos. Ahora bien; los elementos de
-esas construcciones, los principios racionales, son inverificables,
-y el valor de las ideas derivadas se determina en la coexistencia
-armónica del sistema. El origen psicológico de las ideas matemáticas
-podrá ser experimental; pero su crítica científica nada tiene que ver
-con ese origen experimental. Por eso es que la teoría de la inducción,
-que trata de determinar las condiciones que debe reunir la experiencia
-para permitir la generalización, nada tiene que ver con la verificación
-de las ideas irreales.
-
-Tampoco tiene función que llenar la lógica inductiva en las ciencias
-aplicadas. Estas operan con ideas concretas y su verificación no
-es objeto de la lógica inductiva. Como lo dijimos en su lugar, las
-ideas concretas se verifican en el conocimiento de su ley, es decir,
-de la idea general de la que son un caso particular. Se verifican
-deductivamente. La simple constatación de un hecho particular no nos
-saca del conocimiento vulgar: conocer científicamente un hecho concreto
-es explicarlo, y explicarlo para la ciencia en la actualidad, lo mismo
-que para Aristóteles, es determinar su ley. Cuando se le puede deducir
-de ésta, el hecho queda explicado.
-
-Tampoco son de aplicación las reglas de la lógica inductiva a
-la verificación de las ideas generales que se fundan por simple
-enumeración, con lo que vienen a quedar excluídas de su consideración
-las leyes que S. Mill llama leyes de coexistencia no dependientes de
-causalidad, es decir, la determinación de los caracteres primitivos de
-los géneros.
-
-Y, por fin, tampoco son de aplicación las reglas de la lógica inductiva
-a las ideas generales, cuando éstas se deducen de otras ideas más
-generales.
-
-La lógica inductiva no es, pues, la teoría de toda la ciencia. Ni
-siquiera de toda la ciencia de lo real. Gran parte de ésta escapa a su
-fundamento; pero su dominio es tan grande y tan importante, que casi se
-podría decir que es la teoría de la ciencia experimental.
-
-Y con esto dejamos determinada la función de la lógica inductiva: es la
-teoría de la verificación de las ideas generales que se fundan en la
-inducción.
-
-
-II.--FUNDAMENTOS DE LA INDUCCIÓN
-
-Pasemos a considerar cómo la lógica inductiva trata de resolver el
-problema que se le propone.
-
-La inducción consiste en verificar la afirmación general en uno o en
-varios casos particulares. Sabemos, por habernos ocupado de ello al
-estudiar la crítica del conocimiento, qué es lo general. Lo general es
-lo común a varios. Y por lo tanto la fuente para la verificación de las
-ideas generales tiene que ser los casos individuales que comprende. El
-problema que plantea la verificación de las ideas generales es saber
-cómo se puede verificar en lo particular la verdad que se afirma en
-general.
-
-Ahora bien; si lo general es lo común a varios, sumando en los casos
-particulares los caracteres comunes se podrá verificar la verdad de la
-afirmación general: Si individualmente se puede constatar que cada uno
-de los doce apóstoles usaba barba, la afirmación general de que los
-apóstoles eran barbudos queda verificada.
-
-Pero no siempre es posible hacer el recuento de los casos particulares
-que constituyen un género. Por el contrario, en la mayoría de los casos
-no es posible la enumeración. No es posible contar todos los ejemplares
-del género hombre para verificar la afirmación de que el hombre es
-mortal. Y aunque se pudieran contar los que existen actualmente, no
-podríamos comprender en la enumeración a los hombres que fueron y a los
-que serán. Y sin embargo generalizamos también para ellos. Fundándonos
-en la afirmación de unos cuantos casos, afirmamos que lo que en ellos
-hemos constatado es la expresión de una ley general.
-
-La generalización por inducción se distingue de la generalización por
-simple enumeración, en que ésta es el resultado del recuento de todos
-los casos particulares comprendidos en la afirmación general; mientras
-que la inducción se funda sólo en algunos casos y a veces en uno solo.
-
-Pero, ¿cómo es posible que lo constatado en uno o en varios casos se
-pueda afirmar de todos los individuos comprendidos en el género? Y
-sobre todo ¿cómo distinguir los casos particulares que expresan lo
-general de aquellos que no lo hacen? Porque no siempre lo particular es
-prueba de lo general.
-
-Si un balazo atraviesa el corazón de Juan y muere, este hecho
-particular es una prueba de la afirmación general de que los hombres
-mueren si una bala les atraviesa el corazón. Pero, si bañándose
-Juan muere ahogado en el río, este hecho particular no probaría la
-afirmación general de que los hombres que se bañan en el río mueren
-ahogados. ¿Por qué en un caso el hecho particular verifica la verdad de
-la idea general y en el otro no? ¿Cuál es el fundamento de la inducción?
-
-La respuesta es fácil. En el primer caso afirmamos que la muerte de
-Juan prueba que en el mismo caso los demás hombres morirían porque la
-herida que sufrió en el corazón es la _causa_ de la muerte. En cambio,
-en el segundo caso, no podemos decir que los hombres que se bañan en el
-río han de morir ahogados, porque la _causa_ de la muerte de Juan no es
-el hecho de que se haya bañado en el río sino la de que no sabía nadar
-y no hubo nadie que pudiera auxiliarlo. En cambio el conocimiento de
-esta causa nos permitiría generalizar y afirmar que los que no saben
-nadar y no tienen quiénes los auxilien, en las mismas circunstancias,
-morirán ahogados.
-
-Así es como el conocimiento de la causa del hecho particular es lo
-que nos permite generalizar. Y debemos decir, por lo tanto, que el
-fundamento de la generalización es la determinación de la causa de un
-hecho.
-
-Pero con esto sólo hacemos una constatación, y es la de que la
-inducción la fundamos en el conocimiento de la causa de los hechos
-particulares. Pero una cosa es lo que hacemos y otra cosa es la
-legitimidad de lo que hacemos. Inducimos fundándonos en el conocimiento
-de la causa de los hechos; pero, ¿con qué derecho lo hacemos?
-
-He ahí el problema de la legitimidad de la inducción.
-
-Este problema es insoluble para el dogmatismo. A pesar de las pruebas
-de ingenio que se han dado en este sentido, de nada han valido las
-proezas realizadas para fundar la legitimidad de la inducción. Y sin
-embargo nada más fácil de legitimar cuando se tiene en cuenta el
-sentido pragmático de los términos en el razonamiento. Se legitima
-por la identidad de los términos sustituídos cuando se sustituye a lo
-particular lo general. Veamos cómo puede ser esto.
-
-Cuando afirmo en general lo que he constatado como causa del hecho
-particular, no digo nada nuevo, digo lo mismo de lo mismo. En la
-comprobación de la muerte de Juan a causa de la herida sufrida en el
-corazón, hago más y hago menos que comprobar la causa de la muerte
-de Juan. Hago menos en este sentido, de que no constato la causa
-de la muerte de Juan en toda la complejidad del concepto dogmático
-de Juan. La muerte del Juan cuya causa constato, no es la del Juan
-padre de familia, o del Juan persona honesta, o del Juan versado en
-conocimientos astronómicos, sino simplemente del Juan cuyo sistema
-circulatorio depende de la integridad de su corazón. El Juan de cuya
-muerte constato la causa es el Juan organismo vital con un sistema
-circulatorio determinado. Y en la constatación de la muerte de Juan
-hago más que constatar la causa de su muerte, porque afirmo la causa
-de la destrucción de los organismos construídos sobre el tipo del que
-él presenta. No es la causa de la destrucción del organismo de Juan
-en cuanto es de Juan, sino la destrucción de un organismo de un tipo
-determinado. Ahora bien; cuando generalizamos procedemos de la misma
-manera al referirnos a los demás hombres. Al decir que los demás
-hombres morirán si se les hiere en el corazón, no pensamos ni en la
-extensión del concepto hombre, ni en todas sus diversas características
-que determinan su comprensión. No es al hombre en cuanto racional que
-se generaliza, no es al hombre en cuanto animal que prepara su comida,
-que pensamos, sino al hombre organismo de tal tipo. Ahora bien; como
-en la comprobación de la muerte de Juan sólo hemos visto al organismo
-de tal tipo, al afirmar en general no hacemos sino decir lo que hemos
-constatado en particular, es decir, que el organismo de tal tipo muere
-si se le hiere en el corazón.
-
-Así es como el principio de identidad es el fundamento que legitima
-la inducción, de la misma manera que legitima las otras formas del
-razonamiento. Por eso hemos dicho, al ocuparnos del razonamiento
-crítico, que éste es único en sus tres formas: matemática, inductiva y
-deductiva. Razonar es sustituir términos idénticos. En el razonamiento
-matemático la identidad se manifiesta en la igualdad de los términos;
-en el razonamiento deductivo aparece oculta en la subordinación de la
-especie al género; en el razonamiento inductivo hay que desentrañarla
-en la determinación de la causa.
-
-La determinación de la causa justifica, pues, la inducción en cuanto
-permite fundarla en el principio de identidad.
-
-La determinación de la causa es así fundamental para legitimar la
-inducción. Y la legitimidad de la inducción supone en consecuencia la
-posibilidad de determinar la causa. Si no se pudiesen determinar las
-causas de las cosas, la inducción no sería posible, y no podríamos
-aceptar las generalizaciones fundadas en ella, es decir, casi todas las
-leyes de la naturaleza.
-
-De ahí la importancia que tiene para la ciencia la discusión acerca de
-la existencia de las causas y de la posibilidad de determinarla.
-
-
-III.--LA CAUSA COMO PRINCIPIO CRÍTICO
-
-Causa, en lenguaje corriente, es una cosa o un hecho cuya presencia o
-ausencia impone la presencia o ausencia de otra cosa o hecho que se
-llama efecto. La idea de causa implica la de acción o eficiencia de la
-causa sobre el efecto. Pero la noción de causa no es sensible. Vemos
-sucesiones; mas no la acción del antecedente sobre el consecuente.
-La noción de causa tampoco es inteligible. Tiene contradicciones
-intrínsecas que no es posible resolver. La causa es un concepto
-relativo. No se concibe la causa sin efecto. Pero si es relativa le
-está en cierta manera subordinada, y en este caso ¿cómo hablar de
-dependencia del efecto a la causa? Por otra parte la causa no se puede
-concebir ni como anterior ni como coetánea del efecto. Si desapareciera
-antes de producirse el efecto, no existiría la acción de la causa sobre
-el efecto; pero, si fueran coetáneos, ¿cómo determinar la causa?;
-¿quién sería el que acciona a quién?
-
-La afirmación del concepto de causa, como concepto real, ofrece
-obstáculos al parecer insuperables, y las ciencias, a fin de no cargar
-con concepto tan difícil de justificar, tienden a eliminar su uso y
-a sustituirlo por otros que, desempeñando las mismas funciones, no
-presenten tan graves dificultades. Y así es como renunciando a la
-investigación de las causas primeras de las cosas, ven un sustitutivo
-en los conceptos de función y energía.[22]
-
-La noción de causa como concepto real, es difícil de defender, y si
-la lógica inductiva tuviese que esperar que terminaran las disputas a
-que ha dado lugar su aceptación, para poder constituirse, deberíamos
-decir con S. Mill que sería de desesperar el poder adoptar una buena
-teoría de la inducción. Salvo que dijéramos, también con Mill, que
-afortunadamente la ciencia de la investigación de la Verdad por la
-vía de la Prueba, es independiente de las controversias que perturban
-la ciencia del espíritu humano, y que no es necesario proseguir el
-análisis de los fenómenos intelectuales hasta ese último límite que
-sólo puede contentar a un metafísico.
-
-Pero no creo que sea necesario cortar la dificultad como lo hace Mill
-a la manera de Alejandro el nudo gordiano. La noción de causa como
-concepto real ofrece evidentemente dificultades insuperables. Pero creo
-que procediendo pragmáticamente se puede orillar la dificultad en la
-teoría de la inducción. Y para esto tenemos que hacer una distinción
-análoga a la que hicimos al considerar los principios generales de
-todo razonamiento, los de identidad y de contradicción. En éstos
-distinguimos el principio crítico del concepto real. Y en la causa
-tenemos que hacer igual distinción. Una cosa es el concepto metafísico
-de la causa realizada en los objetos y otra cosa es el principio
-crítico fundamento de la inducción.
-
-La causa como principio crítico es la necesidad subjetiva de afirmar
-la relación de causalidad entre dos fenómenos, necesidad que se funda
-en el postulado del determinismo universal por una parte y en la
-imposibilidad por la otra de referir la producción del fenómeno a otro
-antecedente que no sea el que calificamos de causa. Como principio
-crítico sólo tiene valor subjetivo, a diferencia del concepto real que
-afirma la existencia de la correlación. Como principio crítico tiene
-sólo un valor instrumental. Y este valor dependerá de su eficacia.
-La afirmación de la causa tiene el mismo valor instrumental que la
-afirmación de la identidad y de la contradicción en los razonamientos.
-Estos, como conceptos reales, ofrecen los mismos inconvenientes. Lo
-sensible no ofrece ejemplos ni de identidades ni de contradicciones,
-e inteligiblemente son también inconcebibles; pero tienen valor
-instrumental, y en este sentido son eficaces, y por eso los afirmamos.
-Esto que para nosotros los escépticos no presenta dificultades,
-naturalmente no puede ser admitido por un dogmático.
-
-La noción de causa, como la de identidad y de contradicción, vale como
-principio crítico; pero a diferencia de aquellos principios que se
-afirman intuitivamente, la noción de causa supone una inferencia. La
-necesidad en que se encuentra el espíritu humano de afirmar la relación
-causal entre dos fenómenos, proviene de la imposibilidad de explicar
-en otra forma la sucesión o la coexistencia entre ellos. La relación
-causal no está dada en la observación, a diferencia de la identidad y
-de la contradicción. La contradicción de que un negro sea blanco es
-intuitiva, como lo es la identidad del color de las diversas partes de
-una pared blanca. Pero la constatación de una relación causal nunca
-puede resultar de la intuición sensible. La relación causal no es
-perceptible. Es imposible ver la acción de una cosa sobre la otra: “por
-ejemplo, la acción de una billa sobre la otra; la acción de la luna
-sobre el mar. Hume lo ha demostrado, y nadie lo ha contradicho. Así,
-pues, la observación no puede constatar la causa; aunque tuviéramos los
-ojos de Argos o microscopios que aumentaran un millón de veces, no se
-vería a este respecto más de lo que vemos” (Rabier).
-
-La afirmación causal es el producto de una inferencia. Si dos hechos
-se suceden de modo que la aparición de uno determina la del otro y
-no viceversa, y si entre ellos no se interponen otros hechos u otras
-cosas, sentimos la necesidad de afirmar la relación causal, la que se
-funda así: 1.ᵒ en la existencia de un presupuesto: el de que los hechos
-no se producen sin causa; y 2.ᵒ en una constatación: la de que no
-existen otros antecedentes que el que se afirma como causa.
-
-La noción de causa como principio crítico sólo afirma un estado
-subjetivo, lo mismo que el principio de identidad y de contradicción.
-Pero, a diferencia, de éstos, que se fundan intuitivamente, la
-noción de causa supone una inferencia que la afirme, fundada en un
-postulado invariable que es el principio de causalidad o determinismo
-universal, y en una constatación de hecho, la de la ausencia de otros
-antecedentes, es decir la coincidencia solitaria de la causa con el
-efecto. El valor de la afirmación de una causa depende, por lo tanto,
-del valor del postulado y de la legitimidad de la constatación.
-Veamos, pues, el valor del principio de la casualidad primero, y luego
-determinemos la manera de proceder para establecer la coincidencia
-solitaria entre los dos fenómenos.
-
-
-IV.--EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD COMO POSTULADO DE LA INFERENCIA CAUSAL
-
-El determinismo universal es un postulado crítico, un principio del
-razonamiento real, como el principio de identidad y el de contradicción
-lo son de todo razonamiento, tanto real como ideal. La ciencia de lo
-real no sería posible si se negara el principio de causalidad, porque
-este es el fundamento de la afirmación de la causa, y la determinación
-de la causa es el fundamento de la inducción. Renunciar a él sería
-renunciar a la crítica científica en materia de conocimientos reales y
-afirmar el derecho a la arbitrariedad.
-
-Esa es su función lógica. Tiene, además, una función psicológica:
-es uno de los fundamentos y el que da direcciones principales a la
-curiosidad humana. La creencia de que todas las cosas tienen una
-causa es lo que impulsa el pensamiento del hombre. A ella obedece
-inconscientemente el salvaje, cuando supone un genio en cada objeto
-para explicar sus cambios y movimientos. El conocimiento de ciertas
-fuerzas naturales y la reducción consiguiente de los fenómenos, limita
-la intervención de los espíritus y nace el politeísmo. La concepción
-de la posibilidad de un principio universal de la naturaleza, evita la
-necesidad de la diversidad de dioses para su explicación y la noción
-de Dios se conserva como la de un primer motor, en la argumentación
-de los teístas contra los sabios materialistas que aun no han podido
-determinar la causa primera que podría suplirlo. Y lo mismo que en
-esta dirección general de la ciencia, en las cuestiones particulares
-siempre es el sentimiento del determinismo, de la creencia en la
-existencia de una causa, lo que impulsa las investigaciones.
-
-La función de este principio es así enorme en las ciencias. Para
-nosotros los escépticos es un postulado, como lo son los principios
-de identidad y de contradicción. Y la legitimidad de su afirmación
-resulta de su valor instrumental. La ciencia lo exige, y la utilidad de
-la ciencia para el hombre es lo que en definitiva le da razón de ser.
-La utilidad de la ciencia justifica así el principio en que ella se
-funda y determina a su vez los límites de su legitimidad. La ciencia
-ha demostrado su utilidad en la explicación de nuestra experiencia,
-y dentro de este límite, en consecuencia, el principio de causalidad
-se justifica; pero, si pretendiera franquearlo, nuestro escepticismo
-tendría que detenerlo. Su legitimación en el campo de la metafísica
-requeriría la previa determinación de la utilidad de las soluciones que
-hubiese permitido alcanzar.
-
-La aceptación del carácter axiomático o de presupuesto con que
-podemos afirmarlo los escépticos, no es compatible con el punto de
-vista dogmático, porque ese principio no tiene los caracteres de las
-verdades axiomáticas, ni siquiera la evidencia requerida para poder
-afirmarlo como postulado. De no probarse la verdad del principio,
-habría que afirmar su carácter hipotético; pero esto sería dar razón al
-escepticismo, ya que ese carácter hipotético se extendería a toda la
-ciencia de lo real, que no podría tener más valor que el que tiene su
-fundamento. Por eso es que los dogmáticos se han esforzado en fundar
-la legitimidad del principio de causalidad universal; pero sólo han
-conseguido dar explicaciones psicológicas. Los empiristas pretenden
-que el fundamento del principio está en la experiencia. Pero es fácil
-demostrar que la experiencia nunca nos ha puesto en presencia de la
-_necesidad_ que implica el principio de causalidad. Hume lo ha probado.
-La experiencia sólo nos presenta sucesiones; pero no da cuenta de la
-necesidad de la sucesión. Empíricamente, sólo se puede explicar el
-sentimiento de espera del efecto, por la costumbre de ver unidos los
-dos fenómenos. Pero esa costumbre, como lo ha demostrado Kant, no puede
-justificar la seguridad de la espera. De que siempre un fenómeno haya
-seguido a otro, no se puede concluir que siempre lo tenga que seguir.
-Por eso Kant pretende justificar el principio en otra forma. También
-buscan los empiristas un fundamento genético; pero no en la materia
-de la experiencia sino en la constitución del espíritu humano. El
-principio de causalidad es un principio a priori del entendimiento.
-Forma parte de la constitución mental, y en consecuencia no se
-puede hacer de menos que ver las cosas a través de esta categoría
-fundamental. Pero la explicación de Kant no sólo no justifica el
-valor objetivo del principio sino que para no postular el principio
-de causalidad tiene que postular la constitución del espíritu humano.
-Es querer desalojar una hipótesis con otra hipótesis, y sustituir a
-una dificultad otra mayor. Como lo dice Rabier, en la exposición clara
-e interesante que hace de esta cuestión, sólo el idealismo absoluto
-podría dar certeza dogmática a este principio; pero ¿en dónde estarían
-las pruebas del idealismo absoluto?
-
-Las dificultades con que tropieza el dogmatismo para querer fundar el
-principio de causalidad, no lo son para el escéptico. Este se atiene
-a sus propias fuerzas y no pretende sobrepasarse. Sabe que la certeza
-está fuera de nuestro alcance y modestamente se satisface con aquello
-a que nuestras fuerzas llegan. La verdad dogmática nos está vedada,
-y se resigna a conseguir conocimientos útiles para la dirección de
-nuestra conducta. El principio de causalidad ha hecho sus armas y la
-utilidad de su aplicación en la investigación científica es fundamento
-suficiente para que le reconozcamos en su carácter de principio
-director de la ciencia. Tiene toda la verdad que nuestro escepticismo
-reconoce: su utilidad repetidamente constatada y jamás desmentida en la
-dirección de la crítica y de la investigación científica.
-
-Pragmáticamente el principio de causalidad se legitima por su valor
-instrumental, y se justifica en definitiva por el valor de la ciencia
-para la dirección de la conducta. Tal es el fundamento de la base
-invariable en que se funda la determinación de la causa. Pasemos a
-considerar la manera como se determina la segunda base de la inferencia
-de la causa: la determinación de la coincidencia solitaria entre el
-antecedente y el consecuente.
-
-
-V.--LA CONSTATACIÓN DE LA COINCIDENCIA SOLITARIA COMO BASE EXPERIMENTAL
-DE LA INFERENCIA CAUSAL
-
-La segunda condición para poder inferir una relación de causalidad en
-la sucesión o coincidencia de dos fenómenos es la imposibilidad de
-que el efecto tenga otro antecedente. Pero, ¿cómo se puede fundar la
-coincidencia solitaria entre los dos fenómenos?
-
-Si los fenómenos, dice Rabier, se presentaran en una sucesión lineal,
-siguiendo cada secuente a un solo antecedente, la relación de
-causalidad resultaría de esa coincidencia solitaria. Pero es el caso
-de que en la experiencia la sucesión de los fenómenos nunca se nos
-aparece así. Suelen aparecer antecedentes y consecuentes confundidos en
-masas conjuntas, sin que podamos decir en qué relación individual se
-encuentran unos con otros.
-
-A pesar de esto, dice también Rabier, sería con todo posible realizar
-experimentalmente la coincidencia solitaria, si siendo todopoderosos
-como el Creador, nos fuese posible realizar en algún rincón del
-universo una especie de vacío absoluto impenetrable a toda influencia
-de las partes adjuntas a los fenómenos: podríamos excluir todos los
-antecedentes a los que no siguiera la aparición del fenómeno; pues, en
-ese caso habríamos realizado la coincidencia solitaria.
-
-Pero esto tampoco es posible realizarlo. La realización experimental
-de la coincidencia solitaria es imposible. No es posible aislar todos
-los antecedentes y todos los consecuentes. Hay antecedentes variables
-que es posible excluir; pero, hay antecedentes invariables que no es
-posible modificar, ni excluir. Y entre estos antecedentes invariables
-algunos son causas permanentes, otros son simplemente efectos de la
-coligación de causas, otros son efectos de la misma causa que produjo
-al consecuente, y por último entre esos antecedentes suele haber causas
-concurrentes del consecuente.
-
-No es mi propósito hacer una exposición de la lógica inductiva que
-no tendría razón de ser, ya que nada tengo que agregar y muy poco
-que rectificar a lo que S. Mill ha expuesto en su tratado de Lógica.
-No tengo más propósito que hacer resaltar su sentido, que no siempre
-aparece suficientemente definido, y sobre todo indicar la posición
-que ocupa en la teoría de la ciencia que he expuesto en artículos
-anteriores de esta Revista. Dado mi propósito es hasta conveniente que
-no me detenga en los detalles y de que pase superficialmente una mirada
-de conjunto sobre el asunto que voy considerando. Por eso en este lugar
-me refiero al interesante capítulo de S. Mill sobre la determinación
-de las causas. Aquí me reduzco a afirmar la imposibilidad de realizar
-experimentalmente la coincidencia solitaria.
-
-No es posible realizar experimentalmente la coincidencia solitaria.
-¿Quiere esto decir que la determinación de las causas de las cosas
-no sea posible? Esa sería la solución a que deberíamos llegar si
-el espíritu humano no hubiera encontrado el medio de salvar esa
-imposibilidad. Ha sido gloria de Bacon encontrarlo: “Cierto es que no
-es posible ni separar ni unir por el fuego de la naturaleza; pero, sí
-lo es con la mente que es como fuego divino”. No es posible excluir los
-antecedentes experimentalmente; pero, la fuerza de la lógica lo puede
-realizar. La coincidencia solitaria se determina idealmente.
-
-¿Pero, como se ha podido alcanzar ese resultado? ¿Cómo es posible
-realizar idealmente lo que no se puede hacer experimentalmente? Ese
-resultado se alcanza por medio de los llamados métodos experimentales
-para determinar la causa, que concebidos por Bacon, han sido
-definitivamente determinados por S. Mill.
-
-Estos métodos son cinco: el de concordancia, el de diferencia, el
-método combinado de concordancia y diferencia, el de resíduo y el de
-variaciones concomitantes.
-
-La aplicación de estos métodos supone la previa determinación de los
-antecedentes y de los secuentes. Se basa en las tablas de presencia y
-de ausencia. Cuando se trata de determinar la causa de un fenómeno,
-hay que empezar por observar las condiciones de su producción y anotar
-cuidadosamente todos los antecedentes. Y de la misma manera respecto
-de los diversos antecedentes, observar y anotar los consecuentes. Esas
-observaciones permiten determinar los casos de presencia y de ausencia
-de los diversos antecedentes y de los diversos consecuentes.
-
-Hechas esas tablas es posible ver en ellas por la aplicación de los
-métodos experimentales la coincidencia solitaria. Lo que no se podía
-realizar experimentalmente, es decir, la separación de los antecedentes
-y secuentes, se puede conseguir idealmente, eliminando los antecedentes
-que en las tablas de presencia, muestran que pueden estar ausentes o no
-variar, cuando el fenómeno secuente existe o varía, o bien, que pueden
-haber estado presentes o variado cuando el fenómeno no se ha producido
-o no ha variado. En cualquiera de esos casos se vé evidentemente la
-falta de coincidencia entre los fenómenos, y en consecuencia, quedan
-eliminados.
-
-Ahora bien; si en ese proceso eliminatorio resulta un antecedente
-que no se puede eliminar, que siempre ha estado presente cuando el
-fenómeno se ha producido y que ha estado ausente en los casos en que
-el secuente no ha existido, se dice que la concordancia de ausencia y
-de presencia demuestra que ese es el único antecedente que puede ser
-causa del fenómeno secuente. Taine trae el siguiente ejemplo: Se trata
-de determinar la causa del sonido. Se observa los casos en que un oído
-normal percibe sonidos. El sonido puede producirse con una campana,
-con una cuerda que se hace vibrar, con un tambor que se golpea, con un
-clarín en el que se sopla, con la boca y los pulmones en la voz humana.
-En esas diversas observaciones lo único que permanece constante es
-la vibración de un cuerpo sonoro que se propaga a través de un medio
-hasta llegar al aparato auditivo. Esta vibración transmitida es el
-antecedente buscado.
-
-Por el método de diferencia se llega al mismo resultado procediendo
-no, como en el método anterior, por eliminación sucesiva de los
-antecedentes no causales, sino por eliminación conjunta de todos los
-antecedentes no causales, de la siguiente manera: Se observa que todos
-los antecedentes que existían antes de producirse el fenómeno siguen
-subsistiendo en el momento de su producción, excepción hecha de uno
-que se ha agregado o que se ha quitado. Si los antecedentes presentes
-en el momento de la aparición del fenómeno existieron con anterioridad
-sin producirlo, demuestra esto, que no son la causa del fenómeno, y
-eliminados solo queda como antecedente solitario el fenómeno agregado
-o suprimido. Por ejemplo el que camina tranquilamente por la calle y
-cae muerto por un balazo, la coincidencia solitaria entre la muerte y
-el balazo resulta de la consideración de que todos los antecedentes que
-acompañaron al balazo, existían el segundo anterior en que se produjese
-el hecho, y que en consecuencia no pueden haber sido la causa de la
-muerte, puesto que en ese segundo anterior no la habían producido.
-
-Los otros métodos, el combinado de concordancia y diferencia, el de
-variaciones concomitantes, y el de residuos, son simples aplicaciones
-de los principios de estos dos métodos. El método combinado es la
-realización del principio del de diferencia por la doble aplicación del
-método de concordancia a los casos positivos y negativos. Si en todos
-las reuniones en que interviene Juan siempre hay discusiones violentas,
-variando la composición de las personas, por una primera concordancia
-Juan aparece como el antecedente invariable. Una segunda concordancia
-de la que resultara que todas esas personas han intervenido en
-otras reuniones sin que haya habido discusiones violentas, en las
-que Juan no ha estado, permitiría concluir, realizando el principio
-del método de diferencia, que la única diferencia entre todos esos
-casos está en la presencia o la ausencia de Juan. El método de
-variaciones concomitantes, no es más que una modalidad de los métodos
-de concordancia y de diferencia. La modalidad consiste en que la
-concordancia y la diferencia se determinan, no en la presencia y
-ausencia de los fenómenos, sino en la concomitancia de sus variaciones.
-Todo cuerpo tiene calor. La dilatación de los cuerpos por el calor no
-se podría determinar si hubiese de compararse la dilatación en cuerpos
-que tienen y en cuerpos que no tienen calor. Pero, se puede observar
-la influencia del aumento y de la disminución de la temperatura en
-la dilatación de los cuerpos. El método de residuos no es más que la
-aplicación del principio del de diferencia. Es la eliminación de los
-antecedentes cuyos efectos se conocen, y la atribución de un efecto
-dado, al único antecedente que queda y cuyos efectos no se conocen.
-Si hay objetos construídos por cuatro obreros y puedo individualizar
-los objetos construídos por tres de ellos, los demás son los que ha
-construído el cuarto obrero.
-
-Estos diversos métodos suponen, si son la aplicación del principio de
-concordancia, que se han podido determinar todos los antecedentes.
-Porque si no se hubiesen determinado todos los antecedentes, podría
-ser que el antecedente no considerado fuera la causa del fenómeno, y
-que la relación invariable que se ha constatado entre los fenómenos
-fuera debida simplemente a que son efectos de una misma causa o bien
-el resultado de la coligación primitiva de sus causas. El día y la
-noche son efectos de una misma causa: el movimiento de la tierra. El
-ignorante que prescinde de este antecedente podría ver en la sucesión
-del día a la noche una relación de causalidad. La coligación de causas
-primitivas podría ser la razón de que los negros sean motudos. La
-convicción íntima de que no conocemos todos los antecedentes que pueden
-influir en la producción de esos caracteres somáticos, a pesar de la
-invariabilidad de la relación, nos impide afirmar de que entre ellos
-pueda haber relación de causalidad.
-
-Y si son la aplicación del principio del método de diferencia los
-diversos métodos suponen la imposibilidad de que con la introducción
-o la exclusión del antecedente considerado, no se haya introducido
-o excluído otro antecedente. Para poder afirmar que la causa de la
-muerte del transeunte ha sido el balazo que lo ha herido, sería
-necesario poder afirmar con toda seguridad de que en el momento en que
-la bala iba a entrar en el corazón no sufrió un ataque de apoplejía.
-La ignorancia del peso del aire, dice Rabier, había hecho explicar la
-ascensión del agua en las bombas por el horror al vacío.
-
-Ahora bien; no es posible tener la seguridad que los principios de esos
-métodos exige. No es posible tener la seguridad en el caso del método
-de concordancia, de haber tenido en cuenta todos los antecedentes del
-fenómeno. Y en el caso del método de diferencia no es posible tener la
-seguridad absoluta de que con el antecedente considerado no se haya
-agregado o suprimido inconscientemente, algún otro antecedente, como en
-el caso de la explicación de la ascensión del agua en las bombas.
-
-Y he ahí una nueva razón de dudar del valor dogmático de las
-generalizaciones mejor fundadas. Suponiendo resueltas las objeciones
-que se refieren al fundamento de la inducción tropezaríamos en esta
-consideración con una objeción insalvable, y de proceder dogmáticamente
-tendríamos que negar valor a la ciencia de lo real, a la única ciencia
-que puede tener valor propio.
-
-Pero siendo escépticos podemos aceptar los fundamentos psicológicos
-que se dan para salvar la dificultad. La repetición de la experiencia
-un número suficiente de veces llega a eliminar la _probabilidad_ de
-que pueda existir otro antecedente, además de los considerados, por lo
-que se refiere al método de concordancia, y la improbabilidad de que
-hayan intervenido otros antecedentes con el considerado en el método de
-diferencia cuando se toman ciertas precauciones en las experiencias.
-Por ejemplo en la muerte por asfixia de un pájaro colocado en una
-campana de vidrio, la rapidez de la introducción del gas venenoso en
-la experiencia, aleja la sospecha de que pueda haber intervenido otro
-antecedente en la muerte del animal.
-
-La determinación de la coincidencia solitaria que ha de permitir
-la inferencia de la causa, no tiene, pues, más fundamento que la
-_probabilidad_, concepto puramente subjetivo que a un espíritu
-dogmático consecuente tendría que llevarlo a la negación de la ciencia.
-
-Pero no es esta la única dificultad para la determinación de las causas
-de los fenómenos. Hasta ahora hemos supuesto el caso de fenómenos cuya
-causa es única; pero esto no es lo común. Lo corriente es el caso
-de pluralidad de causas. Y cuando esto sucede no siempre es posible
-la aplicación de los métodos anteriormente mencionados, y cuando es
-posible su aplicación requiere precauciones especiales.
-
-Cuando un fenómeno es producido por diversas causas, para saber si los
-métodos empíricos son aplicables hay que distinguir el caso de causas
-que producen separadamente sus efectos de aquellos en que se combinan
-para producirlos. Un ejemplo de lo primero sería la determinación de
-las causas de la producción del agua.
-
-La determinación de las causas cuando obran separadamente es
-relativamente sencilla. Se aplican los métodos anteriormente indicados.
-Se hace la comprobación para cada una de las causas como si fueran
-causas únicas en grupos de fenómenos en que no intervengan las
-otras causas. O bien se hace en el curso de observaciones en que
-desfilen todas las causas. Resultará en este segundo caso que nunca
-se encontrará en las observaciones el antecedente invariable, porque
-todas las causas pueden faltar sucesivamente, siempre que alguna de
-ellas esté presente. Pero, con todo, después de cierto número de
-observaciones, se encontrará que si bien todos los antecedentes pueden
-variar, sólo pueden variar dentro de ciertos límites: el fenómeno no se
-produce si faltan todos los de cierto grupo de antecedentes. Si alguno
-de ellos existe se produce el fenómeno, aunque falten los demás; pero,
-si todos faltan, el fenómeno no se produce.
-
-Mas complicado es determinar las causas cuando éstas se combinan
-para producir el efecto. Se pueden presentar dos casos. O las causas
-se combinan en forma tal que el efecto es algo nuevo, completamente
-distinto de sus causas: un nuevo fenómeno con leyes propias, como
-sucede en la combinación del oxígeno y del hidrógeno para producir
-el agua; o bien es algo en que la individualidad de las causas no
-desaparece, y en el producto en consecuencia sigue subsistiendo la ley
-de sus causas, por ejemplo el movimiento combinado de dos fuerzas.
-
-No es mi propósito hacer la exposición de la lógica inductiva, como
-ya lo he dicho, sino determinar su sentido y exponer sus líneas más
-generales para facilitar la lectura de los tratados. Por eso me
-reduciré en este punto a llamar la atención sobre las indicaciones que
-en esas lecturas se encontrarán respecto a la manera como se determina
-las causas.
-
-Cuando se trata de determinar las causas que producen efectos que son
-fenómenos distintos a sus causas, hay que distinguir si el fenómeno
-es reversible a sus causas o no lo es. El agua es reversible a sus
-elementos. La vejez no es reversible a las causas que la han producido.
-Si las causas son reversibles, la determinación de las causas se reduce
-a la determinación de los efectos. Los efectos de oxidación del hierro
-por el agua permiten la separación de los elementos constitutivos del
-agua. Pero, si no son reversibles, la determinación de sus causas
-es más difícil. Para hacerlo hay que proceder como en el caso de la
-combinación de causas en el que éstas no pierden su individualidad: Las
-causas de la vejez se determinan por el mismo procedimiento que las
-causas de un movimiento combinado.
-
-Ahora bien; en estos últimos casos se procede de la siguiente manera.
-Si se sospecha que las causas de un fenómeno pueden ser tales o cuales,
-se formula la hipótesis de sus causas, y luego se procede: 1.ᵒ, a
-determinar los efectos de cada una de esas causas; 2.ᵒ, a calcular el
-efecto posible de la combinación; 3.ᵒ, a la verificación experimental
-del cálculo. Son los tres momentos de lo que se llama el método
-deductivo experimental, y que es el más corriente en las ciencias, y el
-único aplicable en ciertos ramos del conocimiento humano. Es el método
-obligado en las ciencias biológicas, psíquicas y sociales.
-
-Naturalmente, la determinación de las causas por estos diversos métodos
-de uso obligado cuando se trata de pluralidad de causas, está lejos
-de presentar la seguridad que ofrecen los métodos experimentales que
-determinan las causas únicas. Por eso para juzgar del valor de las
-generalizaciones fundadas en la aplicación de los métodos inductivos
-tenemos que referirlo al de sus métodos más precisos.
-
-Ahora bien; de todo lo dicho, podemos concluir que si fuera posible
-la aplicación lógica de los principios a que responden los diversos
-métodos experimentales, la determinación de la coincidencia solitaria
-sería perfecta; pero, como de hecho nunca se puede tener la seguridad,
-en los casos en que se aplica el método de concordancia, de haber
-considerado todos los antecedentes, la fe que se puede tener en los
-resultados de su aplicación queda quebrantada. Y por lo que se refiere
-a la aplicación del método de diferencia, no se puede eliminar la
-imposibilidad de la introducción o extracción de otros elementos
-conjuntamente con la causa considerada.
-
-Nuestro escepticismo vuelve, pues, a encontrar nuevos motivos de
-duda, y un dogmático no podría dejar de reconocer que la fe concedida
-al resultado de los métodos experimentales se funda más en motivos
-psicológicos que en fundamentos lógicos.
-
-Y con esto podríamos dar por terminada la exposición de la lógica
-inductiva, refiriéndonos para el conocimiento de sus detalles a la obra
-fundamental de S. Mill; pero habríamos dejado de considerar uno de sus
-aspectos más interesantes: el de las generalizaciones inductivas que
-suponen la ignorancia de las causas de los hechos particulares que las
-fundan; me refiero a la teoría de las leyes empíricas no causales, las
-leyes empíricas propiamente dichas.
-
-
-VI.--LEYES EMPÍRICAS
-
-Las leyes empíricas son, como las leyes causales, generalizaciones
-inductivas; pero se distinguen de éstas en que no se fundan en el
-conocimiento de la causa de los hechos, sino en su suposición.
-
-A las leyes empíricas se las suele definir diciendo que son aquéllas
-leyes que no se dejan reducir a otras; pero, que se suponen reductibles.
-
-Esa definición de las leyes empíricas tiene en vista no la
-verificación, sino la explicación de esas leyes. Sabemos que no es lo
-mismo verificar que explicar. Para un hecho concreto, explicarlo es
-reducirlo a su ley. Lo que explica la temperatura de 100° que tiene el
-vapor de agua que sale de la cacerola, es la ley de la ebullición del
-agua a la presión de la altura del mar. De la misma manera explicar una
-ley es reducir esa ley a una ley más general. La ley de la gravedad
-terrestre no es más que un caso de la ley de la atracción universal.
-Esta explica a la primera.
-
-Las leyes primitivas, las que explican a las otras, no pueden ser
-explicadas por otras; pero, como no son reductibles, no se les llama
-empíricas. Se llaman empíricas las que no son reductibles; pero que se
-supone que han de llegar a serlo.
-
-Ahora bien; entre esas leyes empíricas hay algunas que son causales,
-por ejemplo la fórmula de la composición del agua. Es empírica, porque
-suponemos que debe existir una causa que, sirviendo como de eslabón en
-la explicación, exprese el por qué de la combinación del oxígeno y del
-hidrógeno. Pero, con ser empírica esta ley, se afirma universalmente,
-para cualquier tiempo y cualquier lugar, porque hemos determinado la
-relación causal del agua con la combinación de sus elementos. Pero
-existen otras leyes empíricas que no se afirman en el conocimiento de
-las causas, sino simplemente en la observación constantemente repetida.
-Sabemos que las razas animales y vegetales mejoran por cruzamiento;
-pero es una afirmación empírica cuya causa desconocemos. No conociendo
-la causa de los hechos, cuya repetición hemos podido constatar, como no
-nos es posible distinguir, entre los diversos antecedentes que suelen
-acompañar la producción de los fenómenos, cuáles pueden ser excluídos
-y cuáles no, sólo nos permitimos afirmar como ley la observación
-constantemente repetida dentro de las condiciones generales que suelen
-rodear a la experiencia.
-
-Desde el punto de vista de la crítica del conocimiento, no interesa la
-consideración de las leyes empíricas causales, pues reúnen todos los
-requisitos a que debe responder una inducción legítima. Pero no sucede
-lo mismo con las leyes empíricas propiamente dichas, con las que no son
-causales. Cierto es que la generalización la afirmamos dentro de los
-límites de las condiciones en que se han realizado las experiencias;
-pero, aunque sólo se afirmen dentro de esos límites, ¿qué es lo que
-puede legitimar la generalización, si la generalización inductiva
-sólo la hemos podido fundar en el conocimiento de las causas de los
-fenómenos particulares?
-
-
-VII.--FUNDAMENTO Y DETERMINACIÓN DE LAS LEYES EMPÍRICAS
-
-El fundamento de la inducción en las leyes empíricas es el mismo que
-el de las leyes causales: Siempre es la afirmación de la causa lo que
-legitima la generalización; pero, mientras que en las leyes causales
-la causa se designa, en las leyes empíricas la causa se supone. No
-se puede determinar cuál sea la causa; pero se puede afirmar que la
-causa existe. La aplicación de estas leyes es más reducida porque la
-causa no se puede determinar, y por eso se limita la generalización a
-las condiciones de tiempo y de lugar en que las experiencias se han
-realizado; pero, dentro de estos límites, la ley se justifica. Veamos
-cómo.
-
-El fundamento de las leyes empíricas es un fundamento invertido. En
-las leyes causales la afirmación de la regularidad se funda en el
-conocimiento de la causa. En las leyes empíricas, al revés, lo que
-funda la suposición de la causa es la regularidad. El conocimiento de
-la causa permite afirmar la regularidad, porque la relación causal
-implica necesidad. Pero, a su vez, la regularidad tiene que suponer
-una causa que la explique, salvo que se admitiese la intervención del
-azar en la repetición de los hechos. Y por lo tanto, si eliminamos la
-posibilidad del azar en la coincidencia de dos fenómenos, ésta sólo
-se puede explicar por la intervención de una causa. La regularidad
-quedaría fundada, y la generalización, en consecuencia, legitimada. Y
-así es como por la suposición de la causa, constatada en la regularidad
-de la coincidencia, se justifica la inducción de las leyes empíricas.
-La eliminación del azar en la coincidencia de dos fenómenos es lo que
-legitima la generalización de la ley empírica.
-
-Pero, ¿cómo eliminar la posibilidad del azar en la consideración de
-la coincidencia de dos fenómenos? Tal es el problema que plantea el
-fundamento de las leyes empíricas.
-
-Así como la idea de causa implica las de determinación y necesidad, la
-de azar implica la indeterminación y la contingencia. El azar sería la
-indeterminación y la contingencia. El azar sería la indeterminación
-de los fenómenos, la posibilidad de que acaezcan o no. Las cosas
-sucederían al azar si no existiesen más motivos para que sucedieren en
-una forma o en otra.
-
-¿Pero, la idea de azar así comprendida es admisible? La afirmación del
-azar, como concepto real, ha dado lugar a las mismas, sino a mayores
-dificultades, que la afirmación en el mismo sentido de la causa. Así
-como se ha podido negar la existencia de la causa, se puede negar la
-existencia del azar.
-
-Por lo pronto la idea de azar implica la negación del principio de
-causalidad. Pero a su vez la noción de causa exige la de azar sin la
-que no tendría sentido. Si no todas las coincidencias son causales,
-es porque hay algunas que no lo son, es decir, que son producto del
-azar. La afirmación del azar como concepto real ofrece dificultades
-insalvables, y como la noción de causa, y las de identidad y de
-contradicción, consideradas desde este punto de vista, son argumentos
-fundamentales para el escepticismo.[23]
-
-Considerado como principio crítico, el azar es la indeterminación en
-que se encuentra nuestro espíritu para afirmar, debido a la falta de
-motivos. Como la noción de causa es un concepto subjetivo, y es la
-negación de la causa. Expresa la ausencia de motivos para creer en la
-regularidad de la relación que hemos observado entre dos fenómenos. Y
-el fundamento de su afirmación, pragmáticamente, es el mismo que el
-de su concepto correlativo, el de causalidad: su valor instrumental.
-Sin insistir sobre este punto, y determinado el valor exclusivamente
-crítico que atribuímos a este término, veamos cuáles son los
-fundamentos que pueden eliminar o que justifican la eliminación del
-azar, es decir, la indeterminación de nuestro espíritu en presencia de
-una coincidencia constante.
-
-Excluída la determinación de la causa ¿cuál sería el fundamento
-que permitiría afirmar la regularidad? En la experiencia vulgar la
-repetición constante de una relación cuando es repetida y variada, se
-presenta como una prueba de la regularidad; pero estas condiciones no
-son garantías suficientes para un espíritu científico. Si un fenómeno
-existe siempre y otro se produce accidentalmente, es forzoso que
-coincidan constantemente en todas nuestras experiencias. Supongamos el
-ejemplo que da Mill. Las estrellas fijas siempre han coexistido con
-todos los hechos que han realizado los hombres. No hay coincidencia
-más constante, repetida y variada. Sin embargo, es imposible que haya
-entre los hechos y las estrellas relación de causalidad, porque la
-coincidencia se mantiene con hechos contradictorios. Por otra parte,
-si para nosotros una coincidencia es fortuita, no habría más razón,
-para que la coincidencia no se volviera a repetir, como para que se
-repitiera indefinidamente. La coincidencia por constante y repetida que
-sea, por sí sola no justifica la afirmación de una regularidad.
-
-Pero, si no es la repetición de la coincidencia constante lo que
-justifica la afirmación de la regularidad, ¿en qué puede fundarse ésta?
-
-La ciencia no acepta la simple repetición como fundamento de la
-generalización. La coincidencia entre dos fenómenos debe ser tal, que
-la suposición de la causa sea obligada. No basta que la repetición
-sea frecuente, es condición que esa frecuencia sea mayor que la que
-debería _esperarse_ entre ellas. Una repetición constante--lo hemos
-visto en el ejemplo de las estrellas--no es fundamento para afirmar
-una regularidad. En cambio una repetición no constante, pero que sea
-más frecuente de lo que normalmente debería esperarse, puede serlo. En
-Inglaterra llueve con todos los vientos, dice Mill; en este sentido
-no se podría decir que haya relación de necesidad entre la lluvia y
-un viento dado; pero la lluvia puede tener, con todo, alguna relación
-causal con uno de los vientos. Pero, ¿cómo se puede determinarlo?
-Evidentemente, hay que observar si llueve más con un viento que con
-otro; pero, esta simple constatación de la frecuencia no basta. Si
-llueve dos veces más con el viento O. que con los otros vientos,
-esto no querrá decir que hay relación de causalidad entre viento y
-la lluvia, porque como en Inglaterra sopla dos veces más el viento
-O. que los otros vientos, lo normal sería que lloviera dos veces más
-con él que con los otros. Estaría esa relación en los términos de la
-normalidad y en consecuencia no se podría hablar de relación causal
-entre los dos fenómenos. Pero, si en vez de llover dos veces más la
-frecuencia fuera mayor, deberíamos reconocer que hay alguna causa común
-que tiende a producir conjuntamente la lluvia y el viento del O., o
-bien, que sea el viento mismo del O. que tienda a producir la lluvia.
-
-Como vemos, el fundamento de la ley empírica supone la determinación
-de la normalidad de la frecuencia de los fenómenos. La frecuencia
-_normal_ de dos fenómenos no elimina la posibilidad del azar; pero, la
-frecuencia _normal_ nos obliga a suponer la existencia de una causa.
-
-Ahora bien; la normalidad de la coincidencia se refiere a la relación
-de frecuencia entre los fenómenos referida a una unidad de medida.
-En el ejemplo propuesto esa unidad de medida ha sido el año. Se
-observa cuántos días llueve en el año con cada uno de los vientos, y
-se establece la proporción numérica. Luego se hace lo mismo con la
-frecuencia de los diversos vientos. La comparación de esas proporciones
-permite establecer la normalidad.
-
-Pero, ¿por qué es que la _anormalidad_ funda la afirmación de la
-regularidad, y la _normalidad_ es signo de que la repetición no es
-causal? Y con esto llegamos al punto esencial de nuestra exposición, a
-la determinación del fundamento íntimo de las leyes empíricas.
-
-Hemos dicho que el azar supone la indeterminación. Y la indeterminación
-nos impide atribuir más razón de ser a la repetición de un fenómeno
-que a su no repetición. La coincidencia constante es compatible con la
-idea de azar, pues no hay más razón para que una cosa que se produce
-por azar no se vuelva a reproducir, como para que se reproduzca
-indefinidamente. Pero, si esto es así, ¿cómo se puede afirmar que la
-anormalidad de los fenómenos es fundamento de la existencia de una
-causa, y que la anormalidad sea signo del azar? ¿No es contradictorio
-hablar de normalidad a propósito de los hechos que se producen al azar?
-¿Esto no es asignarle leyes al azar? ¿Cómo es posible que el azar se
-manifieste en una forma regular, si el azar supone la negación de toda
-regularidad?
-
-Si hubiéramos de habernos atenido a la concepción dogmática del azar,
-y buscar analíticamente su eliminación, ésta no hubiese sido posible,
-porque habría una contradicción insanable entre el concepto del azar
-y las condiciones que requiere su eliminación. Pero, la experiencia,
-siempre maestra, ha puesto al espíritu humano en presencia de casos
-reales sencillos que se acercan a la realización práctica de la noción
-de azar, y le ha demostrado la regularidad de su funcionamiento,
-permitiéndole descubrir experimentalmente las leyes del azar.
-
-Estos casos reales sencillos son los que presentan los diversos juegos
-de azar. En ellos se ha constatado empíricamente la regularidad de los
-hechos que no tienen más razón de ser en un sentido que en otro. Y por
-la observación se ha llegado a descubrir que la regularidad del azar
-está determinada por su posibilidad. Es por lo tanto la experiencia
-la que ha permitido constatar que lo que no tiene más razón de ser en
-un sentido que en otro, tiende a realizar todas sus posibilidades.
-La posibilidad de que salgan los diversos números en el juego de los
-dados es igual para todos. En consecuencia todos tenderán a salir el
-mismo número de veces. En una ruleta bien construída todos los números
-saldrán el mismo número de veces.
-
-Así, pues, en esos casos sencillos, la experiencia ha demostrado
-que la indeterminación de las causas tiende a realizar todas las
-posibilidades. Pero, en cambio ha enseñado que la presencia de un
-invariante, es decir, una causa, tiende a reproducir una sola de las
-posibilidades. Si el dado ha sido cargado o la ruleta adulterada, uno
-de los números tenderá a salir con más frecuencia que los otros.
-
-Así es, como, fundados en la constatación experimental de casos
-sencillos que parecen realizar todas las condiciones teóricas del
-azar, se ha llegado a afirmar que la tendencia a reproducir todas
-las posibilidades es una prueba de la fortuidad de las diversas
-combinaciones, mientras que la tendencia a reproducir una sola de las
-posibilidades es una prueba de la presencia de una causa invariante.
-
-Tal es el fundamento de la ley empírica en la eliminación del azar.
-
-Veamos ahora como se procede para la determinación de las
-posibilidades, ya que esto es fundamental para determinar la normalidad
-que califica al azar.
-
-En ciertos casos es relativamente fácil determinar las posibilidades.
-Cuando sólo hay dos bolas en una caja, la posibilidad se reduce a
-la de extraer una de las dos bolas. Sólo son posibles dos casos.
-La posibilidad de pronunciar una letra del alfabeto es de 25. La
-posibilidad de que llueva durante un año es de 0 a 365 días. Si, por
-lo tanto, se nota cierta limitación y regularidad en las observaciones
-hechas durante varios años, es que debe haber alguna causa que la
-determina. De la misma manera la posibilidad de la mortalidad de
-personas de 20 años en un país es de 0 al total de individuos de esa
-edad. Por lo tanto, si el número no varía o se nota una correlación
-entre su aumento y el de la mortalidad, se puede decir que hay causas
-invariables que determinan el porcentaje de la mortalidad. Pero, la
-posibilidad de posiciones con relación a una recta son infinitas. En
-este caso cualquier repetición sería anormal. De manera que cuanto más
-nos acerquemos a lo infinito de las posibilidades, la repetición será
-tanto más indicativa de una relación causal. Cuanto mayor sea el número
-de las posibilidades, la repetición de las coincidencias será más
-indicativa de la presencia de una invariante. Y por lo tanto, cuanto
-mayor sea el número de las posibilidades, mayor será la seguridad
-que resulta de la constatación de la regularidad. El que procede con
-grandes números aumenta las posibilidades, y cada repetición tiene más
-valor que cuando las posibilidades son pocas. Que salga tres veces
-seguidas el as, no es prueba de que esté falseado el dado; pero, si
-las observaciones de tres años seguidos en un país de 100 millones de
-habitantes dan la misma cifra de mortalidad, es una prueba de causas
-invariantes.
-
-Hasta aquí nos hemos referido a la determinación de la normalidad de
-un fenómeno por sí mismo; pero la regularidad puede aparecer entre dos
-fenómenos. Por ejemplo la coincidencia entre el viento y la lluvia de
-que antes hemos hablado. La normalidad de las coincidencias se refiere
-siempre a sus posibilidades, y la posibilidad de sus coincidencias la
-determina la multiplicación de sus propias posibilidades. Si llueve
-una vez cada tres días durante el año, y venta del oeste cada dos, la
-posibilidad de su coincidencia la determina la multiplicación de ½ por
-⅓, esto es, ⅙. Por lo tanto si cada seis días coinciden la lluvia y
-el viento del oeste, la coincidencia es normal; pero, si fuera mayor
-tendríamos que concluir en la existencia de una relación causal entre
-el viento del oeste y la lluvia.
-
-Tal es el procedimiento para determinar la normalidad que permite
-fundar las inducciones de las leyes empíricas.
-
-Pero ese procedimiento no sólo tiene ese valor crítico. Al estudiarlo
-S. Mill se refiere a casos en que es un verdadero instrumento de
-investigación. Por él se llega a descubrir la regularidad de causas
-ocultas cuando concurren numerosas causas en la producción de ciertos
-fenómenos. Por ejemplo la influencia constante del sol en la elevación
-de la temperatura estival. Permite también descubrir fenómenos que
-escapan a la observación. Por ejemplo la constatación de la regularidad
-en la diversidad de temperatura durante el día, que sólo se ha podido
-descubrir por medio de las estadísticas.
-
-
-VIII.--APLICACIÓN DE LAS LEYES EMPÍRICAS
-
-Hasta aquí he hablado del _fundamento_ de las leyes empíricas no
-causales. Pasemos a considerar las _previsiones_ que permiten.
-
-Esta distinción entre el fundamento y la aplicación de las leyes
-empíricas no está bien establecida en la obra de S. Mill, y es una de
-las causas que dificultan su lectura en esta parte.
-
-Las leyes causales permiten previsiones absolutas. El conocimiento de
-la causa permite la previsión absoluta del efecto. Pero, en las leyes
-empíricas se ignora la causa. Sólo se sabe que hay una causa, pero sin
-poder determinarla. Se sabe que hay causas que hacen que durante el año
-llueva 90 días; pero, ¿lloverá mañana? La ley se refiere al año, no a
-los días del año.
-
-Si la ley fuera causal, podríamos saberlo porque conociendo la causa,
-la respuesta dependería solamente de la determinación de su presencia
-o de su ausencia. Pero, ¿en qué medida podríamos aprovechar la ley
-empírica para el pronóstico? La ley empírica sólo permite en este
-sentido afirmar probabilidades, y sus aplicaciones se hacen por el
-cálculo de probabilidades.
-
-El cálculo de probabilidades se refiere así, no al fundamento de la
-ley empírica, sino a sus aplicaciones particulares. El cálculo de
-probabilidades sólo puede tener lugar si se conoce la ley. Es necesario
-saber que la ley existe, que el fenómeno se producirá. El cálculo de
-probabilidades puede servir para determinar nuestra indecisión ante
-la falta de precisión de la ley; pero no para fundar la ley, como
-parece querer decirlo S. Mill. La ley empírica de la mortalidad no se
-funda en el cálculo de las probabilidades. El asegurador que necesita
-seguridades y no probabilidades, no basa sus cálculos en éstas, sino
-en la ley empírica que dan las tablas de la mortandad. El dueño de la
-ruleta tampoco va a probabilidades, va a seguro.
-
-El cálculo de probabilidades tiene por función suplir la falta de
-precisión de la ley. Tiene su razón de ser cuando se quieren sacar
-conclusiones de una ley que no están expresadas en ella. Las tablas
-de la mortalidad, respecto a la previsión de la mortalidad, no
-expresan probabilidades. Dentro de ciertos límites, entiende expresar
-una previsión absoluta. Sólo da probabilidades, si se quiere sacar
-conclusiones que ella no expresa, respecto de personas singulares
-comprendidas en las edades a que se refieren las tablas de mortalidad.
-De la misma manera de cálculo de probabilidades no tendría por qué ser
-empleado por el propietario de la ruleta. Sólo podría interesar al
-jugador que, no teniendo más razón de pensar que ha de salir un número
-que otro, necesita decidirse, y a falta de mejores motivos cuenta las
-probabilidades de uno y otro. Para el jugador que, sabiendo que tiene
-que salir tantas veces el as, cuenta las veces que ha salido, jugará
-casi seguro contra él, si ha salido acercándose al límite de lo que
-debe salir. Pero, esto no quiere decir que tenga que ganar.
-
-La aplicación del cálculo de probabilidades exige así el conocimiento
-de la ley, y la ignorancia de su frecuencia. Es decir que debe ser una
-ley que o no exprese relaciones constantes, o que las aplicaciones
-que se quieren hacer de ella estén fuera del límite de su constancia.
-Por eso sería un absurdo la aplicación del cálculo a la veracidad
-de los testigos. Para que le fuera aplicable sería necesario una
-ley que estableciera la regularidad del porcentaje de la veracidad
-de los testigos. Si existiese esa ley, la aplicación del cálculo
-de probabilidades a la determinación de la veracidad de un testigo
-singular sería tan legítima como en el caso de la determinación del
-jugador a favor de un número determinado. Pero si en aquel caso el
-empleo del cálculo de la probabilidad puede ser una manera de salir
-de la indecisión, y que tiene su razón de ser porque en los grandes
-números acaba por ganar el que se dirige por ella, aunque aplicado a
-la apreciación testimonial se pudiese llegar a los mismos resultados,
-es decir, que en el total de condenas en los juicios criminales
-prevalecerían las condenas justas basadas en la apreciación testimonial
-por el cálculo de probabilidades, siempre sería una infamia a la
-que nuestra conciencia moral se resistiría pasar por la condena de
-inocentes, en razón de que en sus totalidades habría un porcentaje
-considerable en que la justicia saldría triunfante.
-
-
-IX.--CONCLUSIÓN
-
-Y con esto creo que puedo dar por terminada la exposición de la teoría
-de la generalización inductiva, pues si bien Mill comprende en ella a
-las generalizaciones fundadas en la analogía, a las generalizaciones
-no dependientes de causalidad, y a las generalizaciones aproximativas,
-creo que lo hace erróneamente.
-
-Efectivamente, las generalizaciones analógicas son falsas
-generalizaciones. La analogía puede ser un instrumento de
-investigación, de descubrimiento; pero, no sólo no puede dar un
-fundamento lógico a la generalización, sino que basta poder determinar
-que una generalización es analógica para declararla infundada. Para
-la práctica y para la investigación, la analogía puede tener mucha
-importancia: pero no la tiene de ninguna manera para la crítica de los
-conocimientos.
-
-Por lo que se refiere a las leyes de coexistencia no dependientes
-de causalidad, a mi modo de ver S. Mill erróneamente las considera
-en la lógica de la inducción. Las relaciones entre las propiedades
-elementales de los cuerpos, cuya solidaridad se generaliza, no tiene
-más fundamento que la simple enumeración. Esas generalizaciones no
-hacen más que expresar lo que se ha observado hasta el momento. No
-son una inducción. No son el producto de la generalización de lo que
-se ha observado en uno o en varios casos, sino la afirmación de una
-coincidencia a la que no se le conocen excepciones.
-
-Por lo que se refiere a las generalizaciones aproximativas, es decir,
-generalizaciones parciales, como cuando se dice la mayor parte de los
-vascos son honestos, S. Mill distingue perfectamente el caso de las
-cuasi generalizaciones, que no tiene valor científico, de la verdadera
-generalización hecha en forma de aproximación. Las primeras pueden
-tener un interés muy grande para la vida y se justifica el interés con
-que S. Mill las estudia; pero, para la crítica científica no tienen
-valor alguno. Se deben usar con grandes precauciones. En cambio, las
-generalizaciones aproximativas, que son verdaderas generalizaciones,
-en su limitación, son absolutas, es decir, que limitadas al porcentaje
-o a la tendencia que expresan en su aplicación, permiten previsiones
-absolutas. Es el caso de las generalizaciones sobre los grandes
-números. Las tablas de la mortalidad, son generalizaciones de esta
-naturaleza. En sus aplicaciones, como grandes números, son tan
-absolutas como las otras inducciones. Lo prueba la ganancia de las
-compañías de seguros. En las especulaciones de carácter social, en las
-que sólo se tienen en vista masas humanas, en que la consideración de
-los individuos desaparece, las generalizaciones aproximativas tienen
-un valor absoluto, porque las excepciones individuales no llegan a
-modificar los resultados totales que son los únicos que interesan.
-Otro caso en el que las generalizaciones aproximativas tienen un valor
-absoluto es cuando se conoce la causa de la generalidad de un fenómeno
-o de las excepciones individuales, y la generalización se expresa con
-la limitación que impone su causa o las causas de las excepciones
-individuales.
-
-Ahora bien; las generalizaciones aproximativas, cuando tienen esas
-condiciones de una verdadera generalización, son o leyes causales
-o leyes empíricas no causales. De modo que, salvo la forma de la
-expresión, que no afecta su valor científico, no hay por qué hacer
-de las generalizaciones aproximativas una categoría especial de
-generalización entre las inductivas.
-
-Así, pues, podemos concluir que la teoría crítica de la generalización
-abarca la justificación de las generalizaciones por simple enumeración,
-y las generalizaciones inductivas. El fundamento de las primeras es
-evidente, no así el de las generalizaciones inductivas. Hemos fundado
-la inducción en el principio de identidad por la determinación de la
-causa. Luego hemos indicado y discutido el valor de los métodos para
-determinar las causas. Y al llegar a este punto hemos observado que no
-siempre es posible la determinación de la causa; pero, no por eso la
-ciencia se arredra, y fundada en la simple regularidad, formula leyes
-que se llaman empíricas no causales. Y nos hemos preguntado por su
-fundamento. Hemos visto que siempre lo es la afirmación de la causa;
-pero, que no pudiendo determinarse, se la supone. Pero, esa suposición
-no es arbitraria. Requiere la constatación de la regularidad, que hemos
-visto que se funda en la eliminación del azar. La realización de su
-condición teórica da a las leyes empíricas el mismo valor que tienen
-las causales, en los límites dentro de los que se afirman.
-
-De la excursión que hemos hecho por la teoría de la generalización
-inductiva, que es el fundamento de casi toda la ciencia de lo real,
-lejos de amenguar nuestro sentimiento escéptico, éste ha tenido que
-fortificarse; pero, no por eso nuestro escepticismo nos ha hecho negar
-la ciencia, al contrario, sólo él la puede salvar. Fríamente analizada
-con criterio dogmático hubiéramos tenido que negarla cien veces.
-
-
-
-
-ULISES EN EL INFIERNO DANTESCO[24]
-
-POR NICOLAS BESIO MORENO
-
-Profesor en la Universidad de La Plata
-
-
- Punta del Este, marzo 5 de 1919.
-
- Querido amigo:
-
-He leído con vivo placer su interesante estudio sobre el fraude, y
-sobre la moral de Ulises, aparecido en su _Revista de Filosofía_ de
-este mes de Marzo. Toda la enseñanza que de él brota, sería de alta
-utilidad para los gobernantes y políticos de nuestro tiempo.
-
-Pero, quiero referirme a las citas dantescas, que usted hace en el
-trabajo, justificadas por cierto, ya que el primer poeta de todos los
-tiempos, ha destinado a los falsarios y traidores, como usted lo dice,
-numerosos cantos de su Infierno. Fraude, hijo de la soberbia, primero y
-más grave de los pecados de la fe de Dante. A él también se refiere en
-los cantos X, XI y XII del purgatorio.
-
-“En vano--dice usted--releyendo esa parte del poema dantesco, buscamos
-entre los fraudulentos al _divino_ Ulises, arquetipo clásico de todos
-los simuladores. Y sorprende la ausencia pues el viaje...”
-
-El párrafo me resulta inexplicable, conocidas sus aficiones dantescas y
-por las mismas citas, justísimas, que lo preceden.
-
-El prudente rey de Itaca aparece entre los fraudulentos peores, pues el
-canto XXVI del Infierno, está dedicado a los grandes compañeros Ulises
-y Diomedes, allí reducidos no sólo por sus fraudes, sino por haberlos
-hecho cometer a otros; en el mismo canto se narra el último viaje y la
-muerte de Ulises.
-
- * * * * *
-
-Hacia poco más de la mitad del canto XVI del Infierno, el altísimo
-sabio y su duque comienzan a acercarse al reino espantoso de los
-fraudulentos de toda especie, al que los transporta el monstruoso
-vigilante de la entrada. El bello episodio de la cuerda que ceñía el
-talle del poeta, inicia el descenso al pavoroso círculo octavo, de los
-verdaderos fraudulentos, pero ya, poco antes, en los últimos fosos
-del círculo séptimo, se aperciben los usureros, perseguidos por la
-implacable lluvia de fuego.
-
-El canto XVIII, describe las dos primeras fosas del círculo octavo,
-donde los seductores de mujeres, por cuenta ajena (rufianes) y por
-cuenta propia, marchan en sentidos contrarios, perseguidos por
-multitud de diablos, y donde los aduladores--también mísera especie
-de indignos--están sumergidos en repugnante estiércol, como fuera
-repugnante el vicio que en vida padecieron. Allí se ven el maldito
-hermano de Ghisolabella, el seductor de Isífile y Medea, la desdichada
-Taide.
-
-En la tercer fosa del círculo octavo (canto XIX) pone Dante a los
-numerosos simoníacos de sus tiempos, que están cabeza abajo, con los
-pies ardiendo y aun las piernas; allí están el pérfido papa Nicolás
-III, Clemente V y todos los demás desdeñados por el poeta.
-
-En la cuarta fosa (canto XX), los adivinos tienen la cabeza dada
-vuelta y caminan retrocediendo. Allí aparecen el gigante Anfiarco,
-prudentísimo varón, a quien Esquilo en sus “siete sobre Tebas” pone
-frente a la puerta Homoloidea, donde adivina su propia desdicha;
-Tiresias, el adivino de la misma ciudad de Cadmo; Aronta, que vaticinó
-el triunfo de César; la hija de Tiresias, que asentó donde debía
-fundarse la ciudad patria de Virgilio; Euripilo y muchos más.
-
-La quinta fosa, de cola hirviente, encierra a los intrigantes (canto
-XXI y XXII) y la sexta a los hipócritas (canto XXIII), donde Caifás,
-que aconsejara la crucifixión, marcha oprimido por una dorada capa de
-plomo.
-
-Y siguen los tipos de falsarios. A los ladrones se llega en la fosa
-séptima (canto XXIV) donde están mordidos por serpientes y quedan
-reducidos a cenizas, de las que renacen a su forma primitiva pasando
-por la de serpientes. Entre las multitudes se divisa al que hubo de
-apoderarse del trono de San Jacobo; en el canto XXV Caco y cinco
-ladrones florentinos sufren el castigo de su bajo delito en la tierra.
-
-Y así llegamos al famoso canto XXVI, donde hemos de encontrar a Ulises
-y Diómedes entre los consejeros fraudulentos de que se ocupa también el
-canto XXVII.
-
- * * * * *
-
-Usted vé cómo, hasta ahora, son todos fraudulentos.
-
-Usan unos del fraude para seducir mujeres y entregarlas a otros o
-gozarlas ellos mismos; otros usan todo género de fraudes para poder
-aplaudir y adular a los poderosos; luego los fraudulentos en simonía,
-que venden las ventajas de su encumbrada posición; los adivinos
-también, hijos del fraude, porque la adivinación, siendo imposible para
-los mortales, tenía que llevarlos a la mentira frecuente; nadie usa
-más del fraude que los intrigantes, pues de él se valen para vaciar
-su envidia o su ambición, que es soberbia; de los hipócritas no hay
-que explicar si son fraudulentos, pues ocultan invariablemente sus
-propósitos para parecer lo que no son; usan del fraude los ladrones,
-después; y los consejeros fraudulentos, más delictuosos que todos,
-pues se empeñan en hacer cometer su delito a los demás, aparecen
-representados por los dos grandes héroes troyanos Ulises Laertíada
-y Diómedes Tideida, unidos en la expiación como fueran unidos en el
-delito.
-
-Es en este asombroso canto XXVI, donde Dante tiene la maravillosa
-intuición de la llama parlante, que la física habría de realizar
-muchos años después. Los condenados están enteramente envueltos en una
-llama que termina en punta, siendo mayor la de Ulises, el ingenioso,
-de linaje divino, que la de Diómedes, por ser aquél el director de
-las intrigas comunes y el autor único de muchas intrigas propias, y
-por ser, como usted dice, el que instigara a otros honestos a cometer
-delito de fraude; Diómedes, más heroico, más grande en la guerra,
-invicto siempre, vencedor de los propios dioses en los combates
-troyanos, merecía más consideración que el que arrancara a Aquiles de
-los brazos de Deidamia, para llevarlo ante los muros de Ilión.
-
-No; Dante no podía olvidarse de ningún héroe ni personaje considerable
-de la guerra de Troya, porque la fundación de Roma--que era para el
-sumo poeta la máxima grandeza de la tierra--fué debida a linaje troyano
-y a la caída de la ciudad de Príamo.
-
-Así Electra, madre del fundador de Troya, está en el Limbo, con Héctor
-y Eneas, padre de Silvio; entre los lujuriosos, Elena y Aquiles y
-Paris; Diómedes y Ulises ya citados; ni deja de recordarse de Príamo y
-Hécuba, Agamenon (I. XXX, 15; I. XXX. 16; Par. v. 69), Orestes su hijo
-(Purg. XIII, 32) y otros atridas más.
-
-Pero Dante tenía un interés fundamental en ocuparse del esposo de la
-honesta Penélope, pues debía apartarse de la tradición homérica que no
-daba al fin del Laertíada un carácter tan trabajado y difícil, como
-el que él debía asignarle. Ulises estaba destinado, antes de morir,
-a salvar los límites del Mediterráneo y fundar Lisboa en la costa
-atlántica, para caer después sepultado en el anchuroso mar.
-
-A la invocación gentilísima del mantuano, la más alta de las
-llamas que formaban el grupo de los héroes comienza ya a agitarse
-murmurando--como la que el viento al mover fatiga--así la punta aquí y
-allá llevando--cual si fuera una lengua la que hablase--lanzó sus voces
-fuera y dijo: “Cuando--... y habla de tal modo el ingenioso Ulises
-durante 52 versos del mayor poema.
-
-Pero aquí no terminan los fraudulentos y, como aquéllos, está aquí
-Bonifacio VIII; después vienen los cismáticos: Mahoma, Rev. de Medicina
-y otros; falsarios de toda calidad, como los falsificadores de metales;
-de personas, como la incestuosa Mirra y la triste Hécuba; de monedas;
-de palabra, como la mujer de Putifar y Simón de Troya, que logró abrir
-la brecha de sus muros.
-
-En el círculo noveno (canto XXXI) se castigan otras formas de soberbia;
-entre ellas la de los gigantes que quisieron escalar el cielo.
-Finalmente viene la mayor forma del fraude: la traición, para la
-que se destina el mayor castigo ideado por Dante. Los traidores de
-sus parientes, primero; luego los traidores a la patria; después los
-traidores de sus comensales; los traidores de sus benefactores; y,
-finalmente, los traidores a la divinidad y a la majestad: Judas y Bruto
-el asesino de César, y Lucifer mismo.
-
-Discúlpeme, mi amigo, que ésta haya salido tan larga y cuente con su
-amigo affmo.
-
- N. BESIO MORENO.
-
-_Señor doctor José Ingenieros._
-
-
-
-
-DEMOCRACIA INDIVIDUALISTA[25]
-
-POR EL DR. CESAR REYES
-
-Ex magistrado en La Rioja
-
-
-I
-
-Escribía hacia los años de la Revolución de Mayo Bartolomé Hidalgo,
-primer poeta nativo del Río de la Plata, en sus poesías gauchescas,
-haciendo hablar al paisano Chano, “capataz de una estancia en las islas
-del Tordillo”, en sus diálogos con el gaucho Contreras, “de la guardia
-del Monte”:
-
- _Contreras_
-
- Pues yo siempre oí decir
- Que ante la lay era yo
- Igual a todos los hombres.
-
- _Chano_
-
- Mesmamente, así pasó
- Y en papeletas de molde
- Por todo se publicó
- Pero hay sus dificultades
- En cuanto a la ejecución.
- Roba un gaucho unas espuelas,
- O quitó algún mancarrón,
- O del peso de unos medios
- A algún paisano alivió;
- Lo prienden, me lo enchalecan,
- Y en cuanto se descuidó
- Le limpiaron la caracha,
- Y de malo y saldeador
- Me lo tratan, y a un presidio
- Lo mandan con calzador;
- Aquí la lay cumplió, es cierto
- Y de esto me alegro yo,
- Quien tal hizo, que tal pague.
- Vamos, pues, a un señorón:
- Tiene una casualidá...
- Ya se ve... se _remedió_...
- Un descuido que a un cualquiera
- Le sucede, si, señor,
- Al principio mucha bulla,
- Embargo, causa, prisión
- Van y vienen, van y vienen,
- Secretos, almiración,
- ¿Qué declara? que es mentira,
- Que él es un hombre de honor.
- ¿Y la mosca? no se sabe,
- El estao la perdió,
- El preso sale a la calle
- Y se acaba la junción,
- ¿Y esto se llama igualdá?
- ¡La perra que me parió!
- En fin dejemos amigo,
- Tan triste conversación,
- Pues no pierdo la esperanza
- De ver la reformación.
-
-Y en eso estamos, desde hace ya más de un siglo, en que nuestro
-humanista cuanto patriota, que fué militar de la Independencia,
-escribía:--manteniendo la esperanza de ver la reformación. ¿Hasta
-cuándo? Desde los albores de la independencia, desde antes, desde la
-dominación española, ya se decía en el papel que “todos éramos iguales
-ante la ley”. Este equívoco se ha prolongado hasta el presente en
-nuestras instituciones. Las leyes dicen una cosa; los hombres que las
-aplican y ejecutan, hacen otra cosa bien distinta.
-
-Los magistrados y los funcionarios, hasta el presente, mienten
-cuando dicen que hacen la justicia igual para todos. Consciente
-e inconscientemente, la hacen en beneficio de la clase social a
-que pertenecen. Y como las aristocracias y burguesías, hasta el
-momento actual, en estos países, y en general en el mundo, dominan
-a la clase obrera, a la clase pobre, a los que ha dado en llamarse
-despectivamente, en ciertas regiones de América, _chinos_, _negros_,
-_mulatos_; y no obstante ser éstos los más, las clases dominantes
-disponen de magistrados y funcionarios que les pertenecen, y éstos,
-naturalmente, tienen que abogar por su propio gremio.
-
-La reacción democrática--si ella ha de ser una verdad en la práctica,
-y no sólo una farsa en el papel--tiene que venir del mismo pueblo,
-y no del Estado, porque sin contadas excepciones los aristócratas
-o burgueses--de los cuales, como digo, están constituídos hoy los
-gobiernos--no pueden renunciar a su privilegio de casta para levantar
-a los que sufren, al pueblo obrero. Se necesita de hombres que por
-temperamento tengan un exquisito sentimiento humanista, que sean
-altruistas o filósofos, un conde León Tolstoy, un Roberto Owen, por
-ejemplo, de los cuales en este mundo de egoísmo y superficialidad
-apenas se contaría una docena. Cuando el pueblo se instruya y adquiera
-cierta independencia económica por sí mismo principalmente,--y también
-en segundo orden, por los que tímidamente, mezquinamente, le dé el
-Estado--, podrá reivindicar sus derechos, llevando a los puestos
-públicos por el voto en los comicios genuinos representantes de sus
-filas, con instrucción sí, y cultura moral, pero que no renieguen
-de su origen una vez que se encuentren encumbrados, aunque esto es
-difícil en ellos, puesto que obra el recuerdo de la infancia y la
-tradición de sus manes en cuanto han sufrido. Así se han de inclinar
-más a favorecer a los que sufren, al pueblo obrero, y no a las clases
-gobernantes, extrañas a sus dioses lares. Mientras el pueblo no tenga
-netos representantes de su estirpe, mientras obedezca a mandatarios de
-clases antagónicas a las suyas, va perdido; son mandatarios infieles
-que no han hecho más que traficar con el nombre de la democracia,
-pero cuyos intereses y sentimientos tienen tanto de demócratas como
-los españoles que vinieron a civilizar y enseñar el evangelio a los
-indios, exterminándolos por avaricia. Fuera de esa condición, _sine
-qua non_ para que triunfe evolutivamente la democracia, se necesita
-esta otra: que el Estado constituído por los privilegiados, nobles,
-capitalistas, y sus secuaces sacerdotes y militares, no obstaculice
-por la fuerza la participación en el gobierno de la clase _pleveya_,
-porque entonces todo esfuerzo del pueblo sería ineficaz, y su reacción
-no podría venir sino por la revolución, oponiendo la fuerza a la
-fuerza. En nuestra república tenemos conseguido ya el libre voto--por
-lo menos en el papel, que en la práctica dista mucho aún de ser una
-realidad--; es posible, pues, el triunfo de la democracia, siempre
-que las clases trabajadoras, que son la mayoría votante, tengan en
-el gobierno _genuinos_ representantes obreros, o hijos de obreros
-levantados con sus propios esfuerzos y que no desconozcan a su estirpe.
-Es verdad que, en ciertas provincias, al pueblo argentino le falta
-instrucción e independencia económica para poder comprender y buscar en
-la práctica legal su prosperidad individual y social; ahí, pues, debe
-tender la prédica: a que se instruya, a que trabaje en condiciones más
-ventajosas, solidarizándose, por ejemplo, en las huelgas para hacerse
-oir del capitalista; por otra parte, hoy la ciencia no es patrimonio
-de los ricos, pues pueden adquirirse libros de celebridades mundiales
-por exiguo precio, al alcance del obrero. La cuestión económica y la
-instrucción se complementan; por más que haya capacidad intelectual,
-no puede haber libertad de obrar sin base económica; el estómago manda;
-a la inversa, con algunos ahorros que tenga el hombre, si no tiene
-instrucción, va expuesto a dejarse explotar por otros más instruídos,
-o a perder su dinero en malos negocios. Buscar la independencia
-económica no es buscar la usura. Los capitales al alcance de todas las
-necesidades sociales, y no reconcentrados en pocos millonarios; deben,
-además, ponerse en circulación para favorecer intereses sociales,
-especialmente de las clases que más los necesitan, y no guardarse en
-las cajas de fierro o en Bancos, de donde sólo se los puede extraer
-con intereses crecidos y con garantía hipotecaria o firmas fuertes.
-En Norte América, donde la organización social se acerca algo a la
-democracia de verdad, no ha surgido el capital de las explotaciones
-de los gobiernos sino por la obra propia de trabajadores esforzados,
-quienes después donan grandes cantidades a sociedades de beneficencia,
-hospitales, institutos científicos y de trabajos prácticos, pero no
-las dan a las manos muertas de las iglesias y conventos, como entre
-nosotros, único caso en que aquí ocurren donaciones. En este país se
-han adquirido las fortunas, casi en tu totalidad, por las mercedes
-que los reyes españoles primero, y los gobiernos patrios después,
-hicieron de extensos territorios a los pocos españoles y argentinos
-de la burocracia, desheredando a los demás del pueblo, que, como los
-pobres indígenas, vinieron a quedar parias en el propio suelo que los
-vió nacer. No hay más que ver los títulos de esas mercedes, que aun
-circulan en los expedientes judiciales, para convencerse; así, por
-ejemplo, he visto títulos de tierras de la familia Arias que a su
-antepasado, Juan Manuel, le entregaron los gobiernos patrios casi la
-tercera parte de los Llanos. Después la tierra se ha valorizado por
-obra de la inmigración--compuesta casi en su totalidad de elemento
-obrero--que crea pueblos y cultivos, y por los ferrocarriles,
-resultando que de la noche a la mañana esos propietarios de extensas
-zonas de campo, antes sin mayor valor relativo, por mercedes o compras,
-han visto centuplicados el precio de sus tierras y han resultado
-algunos archimillonarios. ¿No es justo, pues, que estos señores
-contribuyan al bienestar social, poniendo a disposición de los que no
-tienen, lo que han recibido directa o indirectamente de la sociedad y
-del trabajador? Y si el enriquecido por el trabajo de todos se niega a
-retribuir al obrero, a compensar a la sociedad por lo que ha obtenido
-de ella, el Estado, haciendo justicia, una vez que esté constituído
-por representantes netos de la clase popular, lo ha de conseguir con
-una política socializadora, sin necesidad de expoliaciones, las
-cuales sólo se justifican cuando el monopolio raya al extremo, como
-sucedía con las manos muertas de curas y nobles en Francia, cuando
-la revolución, que vivían en el derroche, al paso que, como dice La
-Bruyére (“Los Caracteres”) andaban gentes pasteando por los campos
-de Francia a duras penas de poderse distinguir si eran hombres; como
-actualmente en Rusia, que millares o millones de pueblo pagaban con
-la miseria, en los calabozos de Siberia, y en las guerras externas
-interminables, el derroche, el libertinaje y las locuras de dominio de
-sus zares, nobles y militares.
-
-Política de justicia se necesita, tendiente a elevar el pueblo
-trabajador, haciéndolo participar de derechos económicos, científicos,
-sociales y morales, que al presente le están restringidos, lo cual
-se conseguirá con darle independencia económica, con instruirlo, con
-educarlo. Se comenzará a darles base económica, legislando la materia
-de los contratos obreros, para que no sean explotados por patrones,
-fijándoles el mínimum del salario y el máximum del jornal, los
-accidentes en las fábricas a costa del capitalista, el derecho a la
-huelga; dándoles en enfiteusis tierras fiscales, en este país, donde,
-como ha dicho Sarmiento, “el mal que tenemos es la extensión”, para
-que las pueblen y no sufran hambre también ellos; para que poblado el
-desierto haya prosperidad social, por el aumento de producción, porque,
-como dice bien Alberdi, la riqueza no la da la tierra pelada sino el
-trabajo del hombre aplicado al suelo (“Estudios Económicos”).
-
-Mejor todavía que en enfiteusis, la tierra se debe dar al que la
-trabaja, para que se radique en ella definitivamente y la ame formando
-su hogar, pero darla solamente a los que la necesitan y son capaces de
-hacerla producir, prohibiendo su negociación privada para que no se
-rehagan los latifundios de los señores feudales.
-
-
-II
-
-La Revolución de Mayo no resolvió el problema social argentino;
-ella, como la Revolución de Julio en Francia, ha sido el triunfo de
-la burguesía y no del pueblo, si bien el pueblo fué el que las hizo
-triunfar; pero no estando preparado ni económica, ni intelectualmente,
-resultó suplantado, dominado; con esas campañas, de que nos
-enorgullecemos tanto, se desalojó dos plagas sociales, la nobleza y
-el clero (en nuestro caso forasteras todavía), pero se levantó una
-tercera, los burgueses semiinstruídos y capitalistas, o sea la clase
-media. Es decir, en el caso de la Argentina, los criollos que se
-dedicaron al comercio y la ganadería--pues los españoles desdeñaban
-como oficio propio de negros y villanos--y se instruyeron en los
-escasos colegios y universidades de Córdoba y Chuquisaca, fueron los
-que constituyeron la burguesía. Porque en la colonia del Río de la
-Plata, y en toda Sud América, a excepción del Perú, nobles no había ni
-para remedio, salvo los mandatarios de orden superior que nos enviaban
-y regresaban a Europa sin dejar familia, como que les estaba prohibido
-el radicarse; según enseña la historia, la inmigración española a
-América era la ley de la población peninsular. Mas, andando el tiempo,
-estos españoles, plebe allí, comenzaron a considerarse nobles aquí, en
-relación con el indio; y tenían razón, a su modo, porque físicamente
-e intelectualmente esa raza estaba más adelantada. Expulsados los
-españoles, los hijos de éstos continuaron esa aristocracia _ad hoc_,
-nacida aquí en el medio, y también los mestizos que económica e
-intelectualmente--por ambas fuerzas y por la de las armas en las
-guerras de la independencia--se levantaron dominando, avasallando, al
-_gaucho_ del campo y al _cholo_ de las ciudades[26].
-
-No es otro el origen de toda aristocracia, burocracia y gobierno en
-general: el dominio por la fuerza, la subyugación de una clase social,
-para explotarla. Con la evolución de las sociedades la lucha de raza
-a raza, de tribu a tribu, de clase a clase, de grupo a grupo, externa
-e interna, se atempera, por la adquisición de sentimientos sociales,
-del principio de justicia, pero no desaparecen del todo. Siempre hubo
-vencedores y vencidos; y la teoría de que no haya ni vencedores ni
-vencidos, pasará a ser una realidad en un porvenir aun bastante lejano,
-según lo hace ver el resultado de la actual guerra europea, que, no
-obstante el humanismo y la democracia decantados por Wilson, y en
-gran parte ciertos, los aliados se están _achureando_--como diría un
-criollo--el ex imperio alemán, hoy nación democrática, bajo el pretexto
-de que fué una teocracia.
-
-Con la historia en la mano se puede constatar que el proceso de los
-Estados en el mundo fué ese, la clase “_dominante_” vencedora resultó
-gobierno, la clase “_dominada_”, vencida, quedó pueblo explotado. Los
-que lo niegan son precisamente los interesados en que ello no aparezca
-y en poder seguir así explotando al pueblo sin que se aperciba, bajo
-la carátula de protectores del mismo, vestidos con la piel del cordero.
-
-Nos bastaría citar la opinión de eximios sociólogos, y filósofos, que
-han estudiado la cuestión política, libres de las banderas de los
-partidos y del espíritu de clase.
-
-Mientras, pues, las luchas de clases no estén eliminadas o
-poderosamente atemperadas, lo cual pensamos se conseguirá en un
-porvenir no remoto, la clase democrática, los explotados, los obreros,
-deben estar prevenidos para llevar al gobierno sus representantes
-_netos_, que miren por propios intereses, para elevar su condición
-social, y no los “domestiquen”, mirando por desemejantes intereses.
-
-
-III
-
-Estando ya las clases trabajadoras en el poder, ¿de qué modo
-reivindicarán sus derechos acaparados por los burócratas y los
-parásitos? ¿Por la _democracia individualista_, sistema norteamericano?
-¿Por el _minimalismo_, o programa mínimo del socialismo, como el del
-partido socialista argentino y los similares europeos? ¿O, finalmente,
-por el _maximalismo_, como el actual gobierno ruso, o programa máximo
-socialista?
-
-Desde luego, débese eliminar el minimalismo, como tercera cuestión,
-porque está comprendido en el maximalismo, que es el verdadero
-socialismo, o comunismo de Estado, tal como lo pensaron y crearon Saint
-Simon, Owen, Fourier, Marx, Engels, la Internacional, etc., puesto
-que el programa mínimo--o sea la mejora obrera en el trabajo, con
-disminución de horas y aumento de jornal, prohibición del trabajo de
-los niños y mujeres en las fábricas y garantía de los accidentes--sólo
-ha sido ideado, como lo confiesan los socialistas, transitoriamente,
-para hacer posible la lucha obrera con el capital en las condiciones
-actuales sociales, y hasta que por su libertad económica y su
-instrucción el obrero esté en capacidad de obtener que el Estado
-socialice la propiedad privada. Los socialistas minimalistas nunca
-pierden de vista el verdadero programa, aunque más remoto del partido,
-o sea la socialización de los medios de producción. A este verdadero
-socialismo, que ha triunfado hoy en Rusia--pues como bien lo hace ver
-Kantor, la constitución que se ha dado dicho gobierno ruso no es más
-que la aplicación de los principios proclamados por la Internacional
-Socialista--ha dado en llamarse _maximalismo_, nombre que viene de
-programa máximo, y se tiene a Carlos Marx como su verdadero fundador.
-
-El maximalismo no entraña, pues, como cree el vulgo, fatalmente la
-revuelta y el desorden; se puede conseguir con la evolución mediante
-la conquista del poder por el voto libre de la mayoría socialista de
-una nación, o mediante la revolución armada en casos extremos. En
-Rusia se hizo por la revolución, pues allí los hechos la justifican
-plenamente--no tenía garantía del voto el obrero, era sacrificado
-en las guerras y en las cárceles siberianas, moría de hambre en el
-rico territorio que él cultivaba para otros; con la evolución jamás
-se hubiere levantado ese pueblo, era insoportable su situación,
-peor, muy peor, a la que pasaba el pueblo francés en 1789, cuando se
-sublevó contra los nobles y el clero en la revolución de que tanto se
-vanagloria la humanidad. Con el triunfo del maximalismo en Rusia, se
-evitaron las horribles matanzas de millones de obreros rusos en la
-guerra externa con Alemania, donde a los paisanos reclutados se los
-llevaba sin armas, mal alimentados y casi descalzos, a pelear en esas
-fronteras rocallosas y heladas, contra soldados bien pertrechados,
-a servir de carne de cañón; y así durante esa guerra entre Alemania
-y Francia, hecha “de arriba” por el pueblo ruso, perdió éste más de
-3 millones de obreros. Se evitaron también los estragos no menos
-inhumanos que los zares y nobles cometían sobre la plebe, en el orden
-interno, con la emancipación de esta clase domesticada. Es verdad
-que hubo excesos; los hay en toda revolución, y ellos se justifican
-plenamente ante la necesidad del triunfo de la causa salvadora. Rodaron
-unas cuantas cabezas de nobles y jefes de ejército, explotadores
-sistemáticos del pueblo, pero se economizó derramar mucha sangre
-popular en holocausto a los dioses zarinos, en la guerra europea y
-en los calabozos de la Siberia. No fueron tantos los desórdenes como
-pinta la prensa interesada en desprestigiar la causa por el único
-cablegrama parcial que nos viene, el aliado, y hay que dudar de la
-verdad de esas comunicaciones. Aun así mismo, de ser ciertas las
-noticias, los desmanes cometidos por la célebre revolución francesa,
-que tanto ponderamos, fueron inmensamente superiores a los ocurridos
-hoy en Rusia, cuando no había día en que no se hiciera rodar del
-cadalso la cabeza de algún dirigente. Y la tal _libertad_, _igualdad_
-y _fraternidad_ que proclamó quedó letra muerta; fué libertad para
-los burgueses, igualdad y fraternidad entre los miembros de esa sola
-clase social. Siquiera la revolución social rusa, crea una libertad,
-igualdad y fraternidad mucho más extensa, una libertad, fraternidad e
-igualdad para la gran masa obrera, y no sólo de Rusia sino del mundo
-entero, puesto que dicha constitución maximalista tiene una cláusula
-por la cual se tiende a organizar la humanidad bajo una confederación
-de estados, formados todos de modo semejante al gobierno actual ruso.
-
-Es claro, pues, que los países en que la situación del obrero no
-sea extrema, como fué en Rusia, pueden llegar al maximalismo por la
-evolución política, y allí no habrá ni los pocos excesos que en Rusia
-fueron inevitables.
-
-Por lo demás, el socialismo máximo no es, como se dice por algunos,
-una simple utopía, un sueño de filósofos. Fuera de que ya lleva más
-de un año de práctica en lo que fué imperio absoluto de los zares,
-existió, como sabemos, en varios pueblos. Así, por ejemplo, en el gran
-imperio del Perú al arribo de los españoles se vivía en un régimen
-algo comunista, en ciertas cosas más acentuado que el establecido
-por los maximalistas rusos, y sin embargo, el imperio floreció y las
-gentes vivían cómodas; no había ricos (fuera de la clase sacerdotal
-y de la aristocracia imperial--que ellas siempre han sido pudientes
-en todas partes--mas eran clases reducidas en comparación con la
-gran masa popular) pero tampoco había miseria; la propiedad del
-suelo pertenecía al Estado, y él era quien asignaba al individuo que
-llegaba a la adolescencia un lote para que lo trabajara, y todos
-estaban obligados a hacerlo, pues eran fiscalizados directamente
-por empleados del Estado. Ni el producido del trabajo pertenecía al
-operario, sino que iba a almacenes y graneros públicos, de donde se
-repartía a la población en cada aldea o pueblo, por cabeza, y había
-justicia relativa allí, puesto que todos trabajaban fiscalizados y
-no existían haraganes que “vivieran de arriba”. Estudiándolos dice
-el Dr. Luis Jorge Fontana: “Cada ciudadano nacía libre para la ley
-que fijaba los deberes y derechos de cada individuo ante la patria,
-la religión, la familia y para con sus semejantes... La agricultura,
-hoy embrionaria y empírica en América, como que recién empezábamos a
-fundar escuelas, constituía la principal fuente de recursos nacional
-en otra época. Cada hombre al llegar a la edad de la pubertad recibía
-del Estado un terreno ubicado y delineado oficialmente para que lo
-cultivase y formase hogar y familia. Desde el emperador hasta el
-último de sus súbditos cultivaban la tierra, él removía el suelo en
-cierto período del año con un azadón de oro y los ciudadanos con
-herramientas de un metal compuesto, una aleación de bronce tan duro
-como el acero. Regaban los campos por medio de acueductos sacados de
-ríos y de lagos y por canales menores, acequias, el agua era llevada
-a largas distancias y levantábanla hasta la cumbre de las montañas.
-Su distribución y servicio tenían reglamentación admirablemente
-estudiada; construían puentes y calzadas de dimensiones colosales, y
-el ejército en tiempo de paz era ocupado en la construcción de las
-obras públicas” (“Ab Ovo”, págs. 36 y 47). El Dr. Ernesto Quesada
-escribe: “Pero lo que es admirable--y es esto cabalmente lo que más
-nos interesa en el presente curso--es su organización social. Era una
-sociedad basada en un comunismo perfecto y en una burocracia técnica,
-que gobernaba un monarca autocrático, pero inspirado siempre en el
-bien de la comunidad. Durante siglos funcionó tal organización con
-el éxito más completo y realizando lo que las actuales doctrinas
-socialistas no han soñado siquiera en imaginar; el individuo era un
-sencillo rodaje de la comunidad y sus actividades se ejercían como
-simples funciones sociales, reglamentadas y vigiladas por el órgano
-de dicha comunidad, constituída por la burocracia imperial. Nunca ha
-registrado la historia en parte alguna del mundo una organización tan
-perfecta, dentro de esa orientación, y con un resultado más completo en
-cuanto a la prosperidad nacional y al funcionamiento del sistema; las
-misiones jesuíticas lo imitaron con análogo éxito durante el período
-de la Colonia. La comunidad por el órgano del gobierno, interviene en
-todos los actos de la vida, reglamentándolo todo y cuidando de que todo
-marche armoniosamente. Y eso que se trataba de un extenso imperio,
-englobando poblaciones de origen étnico distinto y de diverso grado
-de cultura” (“El Desenvolvimiento social hispanoamericano”, Revista
-de Filosofía, Noviembre de 1917, pág. 461). Foustel de Coulanges, en
-su obra célebre “La ciudad antigua”, trae: “Se sabe de algunas razas
-que jamás han llegado a establecer la propiedad privada, y de otras
-que sólo la han establecido tarde y penosamente. No es, en efecto,
-problema fácil el saber si en el origen de las sociedades puede el
-individuo apropiarse el suelo y establecer tan recio lazo entre su
-ser y una parte de la tierra, que puede decir: “Esta tierra es mía;
-ésta es como una parte de mí”. Los tártaros conciben el derecho de
-propiedad cuando se trata de los rebaños, y no lo comprenden cuando se
-trata del suelo. Entre los antiguos germanos, según ciertos autores,
-la tierra no pertenecía a nadie; la tribu asignaba todos los años a
-cada uno de sus miembros un lote para cultivar y cambiaba el lote al
-siguiente año. El germano era propietario de la cosecha, pero no de
-la tierra. Todavía ocurre lo mismo en una parte de la raza semítica y
-entre algunos pueblos eslavos” (pág. 70, edic. Madrid). Sigue el autor
-haciendo notar que en Grecia y Roma y en la India, es decir, en la raza
-aria, de donde nosotros tomamos esa civilización, la propiedad del
-suelo fué desde un comienzo privada, y como consecuencia del culto a
-los muertos y al hogar, familiares, que estaban adscriptos al suelo y
-no podían dejar abandonado su culto y sus muertos. De modo, pues, que
-sólo por una razón de orden religioso e histórico es que los actuales
-pueblos de raza aria son individualistas en la propiedad del suelo,
-según esto. Es de advertir que a propósito he citado autores que nada
-tienen de socialistas; y si cabe duda todavía al respecto léase el
-capítulo “La Reglamentación Comunal”, de la obra del individualista
-Spencer, “Instituciones industriales”, donde trae innumerables ejemplos
-de pueblos que han sido comunistas; en algunos el origen, la razón
-de nacer del comunismo fué el matriarcado, o parentesco por la línea
-femenina.
-
-
-IV
-
-Los que nos hayan seguido hasta aquí creerán, acaso, que estoy
-convertido en un maximalista declarado. Sin embargo, como lo explicaré
-en seguida, es lo contrario; sólo he querido demostrar hasta aquí que
-el maximalismo no es un sistema utópico, ni siempre revolucionario, y
-aunque revolucionario en algunos casos no anárquico, como se lo pinta
-por los que no lo conocen y por los que tienen interés en desfigurarlo.
-Pero es el caso que con ese sistema social el individuo puede quedar
-aniquilado, se debe enteramente a la sociedad; todos son iguales,
-malgrado las diferencias naturales; se puede crear así una _igualdad
-artificial_ en vez de la _igualdad natural_, la cual consiste, como
-se ha dicho bien, en respetar las desigualdades naturales. Con este
-sistema de coacción pública, donde todo está reglamentado por la
-sociedad de antemano, que se ha erigido en Estado--confundiendo así dos
-hechos sociológicos que son bien distintos--se mata toda iniciativa
-individual, se destruye toda diferencia innata o adquirida, se hace
-imposible, en una palabra, la selección, y con ella el mejoramiento
-individual y social rápidos, desde que se pone trabas a la lucha por el
-triunfo de los más fuertes, de los más capaces, de los más laboriosos.
-
-Además, este comunismo de Estado destruye la libertad, y el ideal de
-las civilizaciones modernas es aumentar la libertad individual, no
-siendo más el Estado y la sociedad sino un medio para adquirirla, para
-que el hombre viva bien, pudiendo satisfacer libremente sus necesidades
-naturales, siempre que respete iguales necesidades por parte de los
-demás.
-
-Como han hecho notar bien los escritores de derecho político, con el
-comunismo la sociedad se vuelve más gregaria, el hombre es menos libre
-que el soldado, y se retrograda así al régimen del estatuto, del mando,
-de la coacción, propio de las sociedades primitivas en donde por razón
-de las continuas e ininterrumpidas guerras externas e internas, se
-hacía necesaria mucha subordinación en el pueblo y un régimen fuerte
-de mando por el gobierno. Pero con la civilización se ha impuesto
-el régimen contrario, o sea el del contrato, el de la voluntad, que
-regla todos los actos de los hombres libres y civilizados. En el siglo
-pasado, Inglaterra y Norte América--naciones respetuosas de la libertad
-individual--fueron las más avanzadas en el progreso del mundo; los
-árabes, donde la ley de Mahoma les regla todo, son los más atrasados
-hoy. Una sociedad en tales condiciones progresa hasta un limitado
-estado, y de ahí no puede pasar, vive por siglos estacionaria; no
-habiendo iniciativa individual, hombres que se hagan a sí mismos, y
-no resulten hechos por el estado, no puede haber innovación, cambio,
-_progreso_; habrá _orden_ cuando más y por el tiempo que se quiera,
-pero faltará el otro elemento del _desarrollo social_, desde que éste
-se forma, como bien lo explica Comte, del _orden_ y del _progreso_
-sociales. Por esto, estamos en contra del socialismo maximalista o
-comunista; y del llamado minimalista también, porque, como queda dicho,
-no es más que la introducción del socialismo, desde que sus adeptos
-jamás pierden de vista al ir consiguiendo esas ventajas mínimas, las
-_máximas_, a las cuales se les apuntan ya francamente, cuando les llega
-la ocasión de dar el golpe, ya sea en los comicios o por la revolución.
-Ahora, es claro que el programa mínimo del socialismo, puede ser
-sostenido y practicado en su generalidad, y aun avanzando, por
-cualquiera que tenga ideas liberales, que desee la mejora obrera, que
-sea demócrata verdadero. La democracia individualista norteamericana,
-con el presidente Wilson a la cabeza, desarrolla ese programa, y no
-solamente para Estados Unidos sino para el mundo entero, propiciando el
-sistema de organizar las naciones formando una liga de ellas, para unir
-las gentes y evitar las guerras. Filósofos individualistas como Spencer
-y pensadores como Alberdi, lo sostuvieron también en obras célebres
-anteriormente. ¡Hay que leer ese “crimen de la guerra” del pensador
-argentino, la obra más sesuda que se ha escrito contra la guerra, para
-convencerse de la elevación de miras del gran humanista argentino--que
-no tiene una estatua en su tierra y vivió y murió como paria, pues no
-supieron comprenderlo,--adelantándose más de un siglo a su tiempo! En
-su obra “Instituciones Industriales”, escrita por el año 1890, Spencer
-desarrolla la idea, cómo, sólo con el obrar individual y democrático,
-es decir, con que el individuo ejercite sus libertades naturales a
-condición de respetar iguales derechos por parte de los otros, tanto
-en el interior como en el exterior de los países, y que los Estados
-se concreten a hacer respetar y nada más esas _igualdades_ en las
-_libertades_ en vez de desatender la función de justicia que es su fin
-primordial y de ocuparse de otros asuntos que son del rol individual,
-como ocurre hasta ahora, y es lo que obstaculiza el progreso; creándose
-además, con la disminución de las guerras, por el comercio, por las
-industrias, por el tráfico, por la inmigración, por las ciencias, una
-confederación de Estados mundial, Estados que no serán imperialistas
-sino más reducidos y más iguales en lo futuro--así opinaba Spencer
-que debía crearse la democracia universal siguiendo el desarrollo de
-los pueblos. Y a mi juicio dió en el clavo de la cuestión, como lo
-cree también el sociólogo Vaccaro, y lo está practicando con éxito
-indiscutible Norte América y su presidente demócrata individualista
-Wilson.
-
-Pero es el caso que muchos años antes, Alberdi propuso lo mismo, en la
-obra que cito, allá por el año 70, con motivo de los preludios de la
-guerra francoprusiana.
-
-Haciendo honor al pensador argentino, vamos a transcribir los
-siguientes párrafos; dice hablando de la libertad interna: “En mi
-opinión la ruina de la supremacía militar de la Francia no es hija
-de los contrastes y reveses de su reciente guerra con Prusia, sino
-que esos reveses son resultado de la ruina que ya existía, sin
-manifestarse, de esa supremacía. Ha muerto a mano de otros progresos de
-la Francia en el camino de la civilización. Un gobierno sin libertad,
-un país sin industria aventajada, son más capaces de preponderancia
-militar que un país libre y rico por la preponderancia noble de su
-industria. En este sentido la Prusia y Rusia son más capaces de
-preponderancia militar que la Inglaterra. El ejército perfeccionado
-es la expresión de un gobierno en que la subordinación prima a la
-libertad”. Y en otra parte, hablando de la cuestión externa, dice: “El
-mayor obstáculo para llegar a la organización del mundo en una vasta
-sociedad de naciones es la existencia de lo que hoy se llama _grandes
-poderes_ o grandes aglomeraciones nacionales; pues lo primero que
-exige en nombre de su grandeza uno de esos poderes, cuando se trata de
-decidir la contienda que le divide con otro, es que nadie intervenga
-ni se mezcle en esa decisión. Ese _nadie_ es la sociedad general, el
-mundo neutral, es decir el juez natural de los pleitos internacionales.
-Remover ese obstáculo es propender sistemáticamente a la subdivisión de
-las grandes naciones, es decir, a la disminución de su poder para que
-ninguna de ellas sirva de resistencia invencible a la formación de la
-Nación suprema y definitiva, compuesta de todas las naciones del mundo,
-hoy dispersas, errantes y anarquizadas entre sí. Los grandes Estados
-son lo que eran los grandes señores como obstáculos y resistencias al
-establecimiento de la sociedad política y de la autoridad nacional
-de cada país. De modo que en lo internacional, como en lo interior
-de cada nación, se llega a la unidad general por la división de las
-unidades parciales que aspiran a realizarla... “Unidad que no depende
-de la multitud, es tiranía: multitud que no se reduce a la unidad es
-confusión”, ha dicho Blas Pascal”. (Páginas 321 v 284, _Obras Post_.).
-
-
-V
-
-Así, pues, en resumen, pensamos: Que con una democracia individualista
-en lo interno y externo de las actuales naciones, es decir, con el
-obrar amplio por el individuo, haciendo uso de su libertad, pero
-respetando iguales libertades por parte de los demás, o sea la
-_igualdad_ de las libertades naturales, y con la garantía real,
-verdadera, por parte de los gobiernos de esas libertades en el obrar
-para el individuo, sin mayores restricciones que las que imponen el
-ejercicio de las mismas por parte de los demás, es como la sociedad
-humana tiende a evolucionar en lo futuro para ser feliz el hombre
-y progresar él y la sociedad. La humanidad necesita así, para
-constituirse definitivamente, de la Confederación de naciones _en donde
-todas entren como iguales_, para que haya la fuerza pública necesaria
-a castigar las violaciones a la justicia de los Estados, cometidas
-por alguna o algunas naciones que pretendieran hacer uso de sus
-libertades abusivamente, es decir, desconociendo iguales derechos de
-vida por parte de las otras. Con sólo, pues, el principio de justicia,
-individualista: _la libertad, igual para todos_, o sea la igualdad
-_natural_ en el obrar, se ha de organizar la humanidad democrática del
-porvenir. Por el respeto de ese principio, en virtud del convencimiento
-que la ciencia aporte a las gentes a medida que el pueblo se vaya
-instruyendo, y se vaya haciendo hábito dicho principio de justicia a
-fuerza de vivirlo cada vez más ampliamente por el tráfico en aumento
-siempre entre los pueblos, y sobre todo, sabiendo, como deben saber,
-que detrás de su violación está el poder de la comunidad para castigar
-al individuo abusivo que se toma las libertades ajenas, creyéndose
-privilegiado en el mundo, se creará la _libertad_, la _igualdad_ y
-la _fraternidad_. No es con palabras, mentidas en los comicios, ni
-con letras de molde en las leyes, ni tampoco con oraciones en los
-conventos donde el amor al prójimo a nombre del Dios es predicado
-por explotadores de los “fieles”; a esta altura del discurso, si
-obligado estuviera a pronunciarme entre Norte América, democrática
-individualista, y Rusia actual, socialista maximalista, entre Wilson
-y Lenine mi predilección no se haría esperar; optaría por los Estados
-Unidos y Wilson, sin que por esto pensare que todo lo realizado por
-ellos sea perfecto, y sí solo sostengo el sistema, la tendencia, que
-allí mismo se ha de perfeccionar, pues dista mucho de alcanzar el ideal
-democrático individualista.
-
-Jóvenes amigos; señores. Mientras las luchas de clases, de tribus,
-de naciones, no se atemperen por el respeto recíproco de las gentes
-al principio de justicia que dejo explicado, desconfiad siempre
-de esos protectores de clases desemejantes que os quieren ayudar
-desde el poder--“proteccionismos” que día a día se ven fracasar
-en los individuos y en las naciones.--Mas, tal desconfianza, tal
-precaución, no debe ser nunca un obstáculo puesto al advenimiento de
-una confraternidad de miras democráticas, igualitarias _naturales_,
-porque esto implicaría formar clases cerradas y naciones guerreras
-que han sido fatales para el progreso de los pueblos y la humanidad.
-Los aristócratas o burgueses que adoran tanto al pueblo y quieren
-pasar por demócratas, traten de conseguirlo, pero haciendo primero
-los sacrificios de sus privilegios injustos, antes de que el pueblo,
-desengañado, cambie el tono de sus reclamaciones. A tiempo están de
-abdicar tantos privilegios económicos, sociales y políticos de que
-gozan. ¡Que se hagan ver!
-
-
-
-
-LA CRÍTICA Y EL ARTE
-
-POR OCTAVIO MENDEZ PEREYRA
-
-De Panamá
-
-
-Si el arte es uno de los objetos más elevados de la actividad humana
-y la forma de trabajo más difícil, es, por lo tanto, de lo que merece
-despertar en nosotros más interés y más simpatía. He aquí porqué
-la crítica de arte ha podido alcanzar en nuestros tiempos un gran
-desarrollo y llegado a ser una de las ciencias más complejas, una
-ciencia que es sociología, historia, psicología, estética, lógica,
-óptica, acústica, geometría y cien ciencias más a la vez. No ejercen,
-pues, el verdadero apostolado de la crítica los que aun se empeñan en
-la pueril tarea de constituirse en árbitros para juzgar, por sí y ante
-sí, sin la preparación y la disposición requeridas, lo que es producto
-de elementos heterogéneos que es preciso conocer y estudiar, si se
-quiere emitir un juicio exacto, justo e interesante.
-
-Taine ha llegado a establecer, en una reacción unilateral exagerada,
-que “para comprender una obra de arte, un artista, un grupo de
-artistas, es preciso representarse con exactitud el estado general del
-espíritu y de las costumbres, del tiempo a que pertenecen”[27]. Aunque
-fuera posible aplicar tan rigurosamente esta regla del maestro de la
-Filosofía del Arte, siempre quedarían por considerar el temperamento
-personal del autor y, sobre todo, la obra misma, en cuanto a la
-cantidad de vida independiente que pueda contener, porque el verdadero
-objeto del arte es la expresión de la vida.
-
-Y como la vida no es sino una gran complejidad, resulta verdad que
-la crítica de arte tiene por fuerza que ser una de las labores más
-complejas del espíritu humano y, por esto mismo, una ciencia muy amplia
-y liberal, que acepte con simpatía e interés todas las manifestaciones
-de la inteligencia, todas las creaciones de la fantasía y todos los
-temperamentos y particulares predilecciones. Mientras más numerosos y
-contrarios sean éstos, tanto mejor para la solidez de los estudios y
-la seguridad de los principios, tal como, en el campo de las ciencias
-naturales, acontece al botánico o al zoólogo con las infinitas
-manifestaciones de la vida vegetal o animal. El único deber del crítico
-es “exponer hechos y mostrar cómo se han producido esos hechos”;
-dejarse emocionar, y comunicar después sus emociones y las ideas que
-encierra la producción. No es confesar preferencias, pedir genio,
-exigir profundidad, señalar errores, imponer preceptos, absolver,
-condenar, amonestar...
-
-Por otra parte, conviene tener presente que la verdadera obra de
-arte no puede ser analizada en detalle, con la sequedad del químico,
-porque entonces deja de ser obra de vida y se convierte en un cuerpo
-frío e inexpresivo, en una especie de mecanismo sin influencia
-emocional y educativa. La obra de arte sólo es fecunda y eficaz en
-los momentos en que actúa como una fuerza viva sobre nosotros, en
-que influye con entusiasmo sobre el individuo y desarrolla en su
-alma armonías sensibles, emociones hondas, calor y simpatía. Y es
-que la emoción estética no es la consecuencia de un análisis, de una
-disección detallada; es algo que se apodera de nosotros en bloque
-como si entre el alma del artista y la nuestra un fuego divino
-hubiese producido misteriosa fusión. Antes de juzgar la razón, juzga
-nuestro sentimiento, y muchas veces aquélla es incapaz, como observa
-Gauckler, de fallar por otra cosa que por la impresión sentida. “Si
-durante los últimos siglos--dice--se ha tratado de proscribir del arte
-la imaginación y de buscar lo bello en las propiedades exteriores
-de las obras exclusivamente, ha sido porque entonces la filosofía,
-eminentemente racionalista, ha sido la expresión de una reacción
-contra el gran movimiento sentimental que caracterizó a la época del
-Renacimiento”[28]. Una cosa es, pues, la emoción de arte y otra es la
-habilidad técnica, muy apreciable, sin duda, pero menos significativa y
-menos importante en los dominios complejos de la estética. Lo primero
-que debemos buscar en la obra de arte es su expresión, su significado,
-su razón de ser, la que no puede menos de estar relacionada con
-una manifestación de vida, sea ésta un pensamiento, una pasión, un
-sentimiento o una necesidad. Sólo después de haber descubierto el
-sentido oculto bajo las formas, la sangre que las vivifica, estamos
-capacitados para juzgar hasta qué punto el artista ha logrado traducir
-fielmente su idea, o expresar correctamente su sentimiento. La forma
-da, sin duda, valor y carácter al fondo, pero no es, en definitiva,
-sino una envoltura, un mero estuche que vale mucho más por lo que
-contiene, cuando contiene algo.
-
-En todo caso, hay que tener en cuenta que para gozar enteramente de
-una obra de arte es preciso ser apto para comprender la pasión, el
-sentimiento que la informa y la idea que la encarna y le da vida. Es
-preciso también, muchas veces, encontrar en la obra una manifestación
-de lo mejor de nosotros mismos, darle algo de nuestra propia alma, o
-ser capaces de animarla con nuestros propios sentimientos y una emoción
-espontánea y honda.
-
-“Para comprender bien una obra de arte--dice Guyau--es preciso
-penetrarse tan profundamente de la idea que en ella domina, que se vaya
-hasta el alma de la obra o que se le dé una, de tal modo que adquiera a
-nuestros ojos verdadera individualidad y constituya algo como otra vida
-en pie al lado de la nuestra”[29]. Es decir, hay que revestir de cierta
-unidad y de cierta vida la obra para armonizarse con ella, como si por
-un acto de la inteligencia y el corazón la hubiésemos antropomorfizado,
-le hubiésemos dado calor de humanidad. Sólo entonces habremos dejado de
-ser fríos y pasivos ante la obra artística y estaremos en aptitud de
-fraternizar con ella y perdonarle los pequeños defectos, para admirar
-mejor lo que tenga de bello y de bueno.
-
-Porque la admiración necesita de constantes perdones y el estudio de
-constante simpatía para ser fecundos, de la misma manera que el hombre
-necesita ser amado, o, por lo menos, ser simpático, para ser perdonado
-y ser comprendido. En arte--ha dicho el mismo Guyau[30] “basta con
-demasiada frecuencia el no querer ser conmovido para no serlo, pues uno
-es siempre más o menos libre de negarse a sí mismo, de encerrarse en
-su yo hostil y hasta de perderse en él”. Y “lo triste es--agrega--que
-el que quiere hallar lo feo lo encontrará casi siempre y perderá por
-el placer de la crítica el de ser _conmovido_ que, según La Bruyère,
-vale aún más”. Otro autor, Emilio Henniquin[31], ha llegado a escribir,
-por este mismo camino, que “una obra sólo tendrá efecto estético sobre
-las personas que poseen una organización mental análoga e inferior a
-la que ha servido para crear la obra, y de la que puede ser deducida”.
-Y ello parece efectivo porque es evidente que existen, por otro lado,
-egoísmos intelectuales, prejuicios razonados, segundas intenciones,
-temperamentos hoscos e insociables a los cuales una obra, por meritoria
-que sea, produce siempre una antipatía que ciega el corazón a las
-bellezas y el cerebro a todo entendimiento. Sólo por esto se comprende
-a Lope cuando insulta a Cervantes, a Víctor Hugo cuando niega a Goethe,
-a Voltaire cuando rebaja a Shakespeare, ese mismo Voltaire que convenía
-en reconocer _un placer en no tener placer alguno_, acaso obedeciendo
-a la convicción íntima de que “rebajar a otro es elevarse a sí mismo”.
-A pesar de esto, siempre será más humana, más elevada y más educativa
-la crítica serena e imparcial de las bellezas y los defectos, que la
-crítica sistemática de los defectos. “Puede ser útil descubrir un
-defecto en un diamante; es mejor encontrar un diamante en la arena”.
-
-La obra de arte, cuando es sincera, es la más elevada pretensión del
-hombre y merece nuestro respeto cariñoso por imperfecta que ella sea.
-“Grano de arena arrojado en este mundo en trabajo, tiene la ambición
-de detener su evolución perpetua, de dar duración a lo que pasa, de
-retener lo que huye, de inmortalizar lo que muere... Y así es como el
-sentimiento estético, que no es el arte, conduce a él”[32].
-
-Amarlo todo, admirarlo todo, comprenderlo todo, he ahí la verdadera
-filosofía del hombre sano y fuerte. Una indulgencia inagotable para
-todas las debilidades humanas, un vasto perdón para todas las vanidades
-y utopías y esa _amable y piadosa filosofía de la buena sonrisa_ para
-todos los defectos y errores, he ahí la mejor coraza del crítico y el
-más genuino temperamento del hombre culto. No impidamos, pues, con
-críticas estrechas, que cada cual haga su ensayo de volar como las
-mariposas, como las avecillas o como las águilas; cada vuelo llena su
-misión en la naturaleza, tiene su explicación, encierra su dosis de
-belleza y constituye una necesidad de la armonía universal. ¿Qué sería
-del cóndor si al intentar sus primeros ascensos le cortásemos las alas
-rudimentarias? ¡Cuántas veces el ave que escaló las nubes y embriagó
-sus pupilas de sol no cayó antes, en sus primeros revuelos, de la copa
-del arbusto o de la cima de la roca escarpada!
-
-Seamos generosos, seamos sensatos, y dejemos también nosotros que las
-energías de nuestro ser contribuyan a las puras construcciones del
-arte; que el esfuerzo noble e idealista triunfe sobre las barreras
-del materialismo y las pasiones bastardas; que nuestra alma, en fin,
-trate de elevarse a la suprema belleza humana y ensaye comulgar con
-las infinitas armonías de la naturaleza. Esa belleza y esta comunión,
-lejos de aminoramos, nos harán, con sus misteriosos secretos, más
-fuertes, más grandes y más virtuosos.
-
-Por la obra de arte renovamos y sostenemos nuestros goces más delicados
-y, “si es verdad que la Ciencia no tocará jamás con el dedo el gran
-Desconocido que persigue, el Arte nos consolará de su impotencia
-haciéndonos entrever en las armonías pasajeras, cuyo secreto nos
-entrega, la imagen de esa armonía superior, causa y fin de toda
-materia, de todo movimiento, de toda vida”[33].
-
-No cerremos, pues, el corazón y el cerebro a los grandes misterios y
-palpitaciones de la vida. Que cada palabra bella, que cada esfuerzo
-sincero, que cada pensamiento noble, que cada gesto original, que cada
-paso recto, produzca en nuestro espíritu una vibración afectuosa y
-caiga en su seno como abono de luz para nuevas germinaciones... Que
-nuestra alma, abierta al cielo cómo una flor inmensa, recoja en su seno
-todos los perfumes, todas las armonías, todos los colores, todas las
-caricias, para transformarlos en néctar precioso de belleza, de bondad
-y de vida. Y así habremos llenado la más alta misión en la tierra.
-
-
-
-
-LAS IDEAS FILOSÓFICAS DE AMEGHINO
-
-POR JOSE INGENIEROS
-
-Profesor en la Universidad de Buenos Aires
-
- I. Su orientación filosófica inicial.--II. El transformismo
- y la paleontología filosófica.--III. “Mi Credo”; los cuatro
- Infinitos; la vida y la muerte.--IV. Noción de Dios y noción
- de Espacio.--V. Filogenia del lenguaje.--VI. El origen de la
- Vida.--VII. Otros aspectos.
-
-
-I.--SU ORIENTACIÓN FILOSÓFICA INICIAL
-
-La índole misma de sus estudios científicos impuso a Ameghino el examen
-de ciertos problemas filosóficos. Dotado de un temperamento imaginativo
-y revolucionario, se inclinó, desde muy joven, a generalizar los
-resultados de la experiencia y a trascender sus dominios técnicos
-mediante hipótesis de cierto vuelo.
-
-En la Memoria presentada en 1876 a la Sociedad Científica Argentina,
-sobre la geología de la formación pampeana, adviértese que está
-impregnado de Lyell y Darwin. Es transformista. Con vigorosa pujanza
-juvenil defiende su posición filosófica y embiste a los que en nombre
-de la teología y de la rutina se oponen a la investigación de la
-Verdad. En esa época pasaba por aguda crisis el llamado “conflicto
-entre la Religión y la Ciencia”; son, sin duda, un reflejo de ella los
-párrafos preliminares de su Memoria, bastante significativos acerca de
-su pensamiento inicial, pues el autor tenía veinte y dos años de edad.
-
-Su tesis es profundamente subversiva. Considera que los teólogos, o
-sabios de antaño, habían subyugado a las gentes sencillas enseñándoles
-mentiras que ellos mismos no creían; para apuntalar el despotismo
-necesitaban mantener al pueblo en la ignorancia, inculcándole ideas
-retrógradas y supersticiosas; una de ellas era la leyenda bíblica de
-la catástrofe diluviana con que un Dios vengativo había castigado a
-la humanidad. Los tales sabios de antaño pretendían ahora explicar
-los hallazgos de fósiles, suponiendo que la legendaria catástrofe los
-había enterrado inesperadamente; pero la hora había llegado de que
-terminaran esas patrañas, pues los restos fósiles no son antediluvianos
-y pertenecen a especies que vivieron y evolucionaron durante el vasto
-período de tiempo en que fueron sedimentándose los terrenos llamados
-diluvianos, cuya progresiva estratificación no acredita la hipótesis
-tradicional.
-
- * * * * *
-
-“¿De dónde han venido (los restos fósiles, en general)? ¿Qué mano,
-qué fuerza, qué poder inmenso es el que ha llevado sus despojos a las
-cumbres de las montañas a miles de pies de elevación, ha rellenado con
-ellos su interior, los ha transportado al centro de los continentes a
-grandísimo número de leguas de los mares actuales, y los ha enterrado
-en las entrañas de la tierra a centenares y aun a millares de metros
-de su superficie? ¿Qué mano misteriosa es la que ha dejado en la
-superficie de la tierra un monumento imperecedero tan elocuentísimo de
-su inmenso poder?
-
-“Estas preguntas hacía el pueblo a los sabios de antaño. Estos,
-después de haber estudiado la cuestión y encontrado una explicación
-satisfactoria y conveniente para ellos,--puesto que mediante ella
-trataron de afianzar y aun consolidar el inmenso castillo bamboleante y
-sin cimientos que habían fabricado sus antecesores sobre la ignorancia
-del pueblo, al cual tenían subyugado a su capricho (ignorancia que
-trataron siempre de mantener y aun fomentar, inculcando en el pueblo
-ideas retrógradas y supersticiosas, para de este modo asegurar mejor
-su despotismo),--se apresuraron inmediatamente a contestar diciendo
-que todos esos restos de seres organizados que se encuentran dispersos
-y enterrados en todas partes del globo, son los restos de los
-desgraciados seres que vivían cuando ocurrió el diluvio universal, que
-habían sido víctimas de dicha catástrofe. Y que sus restos, habiendo
-sido acumulados, enterrados y dispersados en todas direcciones del modo
-más confuso, venían a ser, por consiguiente, la prueba más evidente y
-convincente de la gran catástrofe, por medio de la cual la irritación
-del Todopoderoso hacia la concupiscente raza humana de entonces, hizo
-devastar al mundo entero destruyendo a hombres y animales. ¡Como si
-estos últimos también hubiesen sido culpables!
-
-“Esta fué la respuesta de los sabios o, más bien dicho, de los teólogos
-de antaño, puesto que casi todas las ciencias eran antes enseñadas
-por el clero; y aunque hubiese habido alguna persona que hubiera
-dudado de la posibilidad de dicha catástrofe, se habría guardado muy
-bien de revelar su opinión, pues ahí estaba pronto el despotismo de
-la teocracia para ponerle un freno a la lengua cada vez que hubiera
-tratado de poner en discusión cualquiera de las falsas hipótesis de la
-ciencia teocrática. Pero al dar esa respuesta, creían que nadie les
-había de probar lo contrario, y muy lejos estaban de creer que llegaría
-un día no muy lejano en que se probaría por medios evidentes y hechos
-irrecusables, no tan sólo que los numerosos restos organizados que se
-hallan enterrados en las entrañas de la tierra no son el resultado
-del diluvio universal, sino que hasta se llegaría a demostrar que es
-imposible que esta misma catástrofe haya tenido lugar...”
-
-En efecto, el agua que se encuentra en nuestros mares es insuficiente
-para cubrir toda la superficie de la tierra, hasta los picos más
-elevados. Para sostener la existencia del diluvio universal se debería
-suponer que las aguas provienen de algún punto exterior al planeta, o
-que Dios las creó de la nada y después de haber conseguido su objeto
-las volvió a la nada. Tal hipótesis le parece imposible, geológicamente
-hablando, pues de todos los fenómenos que se han verificado en nuestro
-globo, desde sus orígenes, no se conoce ninguno debido a causas
-sobrenaturales; “por consiguiente, el diluvio universal, explicado
-por causas agenas a las leyes naturales y que no caen bajo nuestros
-sentidos, es un absurdo, es un imposible geológico. Casi todas las
-montañas, aun las más altas del globo, presentan en su superficie
-bancos de coral, conchas marinas de diferentes especies, etc., que
-los partidarios del diluvio universal atribuyen a dicho cataclismo,
-suponiendo que las aguas los llevaron y depositaron en las cimas de las
-montañas; pero ¿cómo explicar el hecho de que muchas de esas montañas,
-desde su base hasta su cima, están en su interior completamente llenas
-de dichos despojos puestos por capas sucesivas; que cada una contiene
-sus fósiles característicos de los cuales no se encuentran vestigios
-en las otras capas; y que cada una denota pertenecer a períodos de
-millares de años durante los cuales se fueron modificando lenta pero
-progresivamente los seres animales que durante ellos vivían? ¿Cómo
-explicar el hecho de que algunas de esas capas están compuestas de
-animales marinos y otras de fluviales? Nunca consiguieron los teólogos
-explicarlo satisfactoriamente.
-
-“Sólo a los ateos, según los llaman ellos, les estaba reservado poder
-explicarlo satisfactoriamente, como han probado de un modo evidente los
-geólogos que dichas montañas no son otra cosa que terrenos formados
-lentamente en el fondo de los mares y los lagos, que más tarde fueron
-sublevados por efecto del calor del horno central de la tierra, que
-careciendo, comparativamente a la gran intensidad de su calor, de
-suficientes válvulas de seguridad (volcanes), los formaba en los puntos
-menos resistentes de la corteza terrestre sublevando inmensas capas de
-terreno, cuya mayor parte yacían en el fondo de los mares de aquella
-época, y que son los que constituyen nuestras montañas actuales”.
-
-Los partidarios de las viejas tradiciones creyeron defenderlas
-reconociendo esos acontecimientos geológicos, pero agregando que habían
-ocurrido antes del diluvio legendario; los efectos de éste debían
-buscarse en los terrenos móviles o poco coherentes (sedimentarios)
-que descansan sobre los anteriores y a los que se dió el nombre de
-_diluvium_ o terrenos diluvianos. “Por consiguiente, la cuestión no se
-reduce más que a saber si realmente los terrenos, a cuyo conjunto se ha
-dado el nombre de _diluvium_, son el producto de una gran catástrofe.
-Casi todos los geólogos modernos, fundándose en hechos, pruebas y
-razones convincentes, se han declarado por la negativa.”
-
- * * * * *
-
-Lo que Ameghino se propone, en suma, no es simplemente describir
-observaciones estratigráficas ni colecciones de fósiles; desea
-intervenir en uno de los grandes conflictos trabados entre la Ciencia
-y la Religión, poniendo al servicio de la primera sus observaciones
-personales. En efecto, “los terrenos que ocupan la superficie de las
-pampas argentinas hasta una profundidad de veinte metros y más, a
-cuyo conjunto se ha dado el nombre de _formación pampeana_ o terrenos
-pampeanos, corresponden por su situación geológica a los que en Europa
-se han llamado diluvianos. En estos terrenos se han encontrado, lo
-mismo que en sus análogos europeos, los huesos de un gran número de
-mamíferos conocidos generalmente con el nombre de _antediluvianos_.
-En estos terrenos se han encontrado huesos humanos y objetos de su
-industria, a los cuales, por estar como están, mezclados con huesos
-de mamíferos extintos llamados _antediluvianos_, habría también que
-aplicarles dicho calificativo. Ahora bien: el término _antediluviano_
-ha sido introducido en la ciencia para designar cualquier cosa que
-fuera anterior al supuesto diluvio universal, cuya existencia era
-antes casi generalmente admitida. Si conservásemos dicho término para
-designar los animales que se encuentran en el terreno pampeano y los
-huesos humanos que se han encontrado junto con ellos, sería lo mismo
-que si dijéramos que los animales a que pertenecieron dichos huesos
-fueron anteriores a la supuesta catástrofe diluviana, es decir, a una
-supuesta fecha o punto de partida, puesto que el diluvio, como nos
-lo quieren hacer entender los defensores de las erróneas tradiciones
-bíblicas, no ha sido más que una gran inundación simultánea sobre toda
-la superficie de la tierra.
-
-“Por eso es que para nuestros fines nos resulta de suma necesidad
-saber si los terrenos pampeanos han sido formados momentáneamente por
-efecto de una gran inundación, o son, por el contrario, el producto de
-la reunión de un gran número de causas, que estuvieron en actividad
-durante un largo número de años.
-
-“Si lo primero es exacto, los animales cuyos restos encontramos en
-ellos deben haber vivido con anterioridad a la catástrofe que los
-formó y de la que fueron víctimas; y en ese caso el calificativo de
-_antediluviano_ les sería bien aplicado.
-
-“Si fuese lo segundo, el término _diluvio_ o _diluviano_ ya no
-indicaría una data o fecha, sino una época o un gran período de tiempo,
-durante el cual habrían tenido vida los numerosos seres organizados
-cuyos restos se encuentran en los terrenos que durante él se formaron;
-y, en consecuencia, el término _antediluviano_ sería mal aplicado,
-porque equivaldría a decir que tuvieron vida anteriormente a una
-catástrofe que jamás ha tenido lugar y podría substituirse por el de
-_diluviano_, que equivaldría a decir que tuvieron vida durante la época
-o período así llamado.
-
-“Vamos a tratar de resolver la cuestión no con simples hipótesis o
-argumentaciones sin fundamento, sino con razones, pruebas y hechos,
-cuya exactitud podrá comprobar cualquiera”.
-
-Su propósito no es, como se vé, simplemente descriptivo; si observa
-terrenos y colecciona fósiles, persigue fines ideológicos más elevados.
-Tiene, ciertamente, a los veinte y dos años preocupaciones que merecen
-el nombre de filosóficas. Reaparecen ellas en _La Antigüedad del
-Hombre en el Plata_ (1880), verdadero resumen de todos sus escritos
-precedentes, y persisten en _La Edad de la piedra_ y en el _Homenaje
-a la memoria de Darwin_, verdaderos eslabones que articulan su
-pensamiento juvenil con las ideas científicas de su vida entera.
-
-
-II.--EL TRANSFORMISMO Y LA PALEONTOLOGÍA FILOSÓFICA
-
-El ciclo de su obra viril se inicia con _Filogenia_ (1884), obra
-que por su método y orientaciones pertenece al género de la llamada
-_paleontología filosófica_.
-
-Después de Goethe, Oken y Buffon,--los precursores,--el transformismo
-fué enunciado, con firmeza creciente, por Lamarck, Saint-Hilaire y
-Darwin. Las obras de este último, concordantes con las expuestas por
-Lyell en otros dominios, revolucionaron la zoología; a poco, mientras
-Haeckel y Huxley le aportaban comprobaciones valiosas, cundió entre
-los paleontólogos el transformismo y primaron en el estudio de los
-fósiles los trabajos de reconstrucción filogenética. Neumayr delineó la
-de los invertebrados, Cope la de los vertebrados; ambos introdujeron
-en la paleontología el transformismo, más darwinista en el primero y
-más lamarckiano en el segundo. Al mismo tiempo daba a luz Gaudry sus
-leidísimos volúmenes sobre “los encadenamientos del mundo animal”,
-coronados más tarde por su “ensayo de paleontología filosófica”.
-
-Durante la estancia de Ameghino en Europa (1878-1881) esa orientación
-filosófica de la paleontología estaba en pleno auge; refléjase ella
-ampliamente en _Filogenia_ (1884), obra que tiene, junto a sus muchos
-méritos, los apresuramientos propios de esa época, que justificaron la
-prudente voz de alarma lanzada por Zittel.
-
-El prólogo de _Filogenia_, en su parte final, es de un optimismo
-fervoroso. Ameghino se propone restaurar el árbol filogenético para
-dar la demostración irrefutable del transformismo; confiado en su
-juventud, sólo pide tiempo para ello. Declara que una empresa de tal
-magnitud y responsabilidad científica no puede esperarse de hombres que
-tienen ya una reputación hecha y temen arriesgarse a comprometerla; las
-obras revolucionarias están reservadas a los jóvenes. “Reconozco la
-necesidad imperiosa de proceder cuanto antes a bosquejar este ensayo de
-clasificación genealógica, y voy a acometer la empresa sin disimularme
-las dificultades que para ello tendré que vencer, los deberes que me
-impone, los sinsabores que quizá me reserva y la acerba crítica con que
-sin duda será acogido por todos los que no tienen fe en el porvenir
-y en las innovaciones, y ven detrás de cada revolución un caos, sin
-reflexionar que después del fuerte rugir del trueno y de la obscuridad
-que momentáneamente produce el encapotado cielo, la bóveda celeste
-se muestra más límpida y azul, y el sol aparece más brillante y más
-hermoso”.
-
-_Filogenia_ es un simple punto de partida, la fijación del método
-para llegar al fin; así lo expresa el subtítulo: “principios
-de clasificación transformista basados sobre leyes naturales y
-proporciones matemáticas”.
-
-Nunca olvidó Ameghino esa orientación filosófica inicial. Pasó los
-más de sus años siguientes en clasificar las cuatro grandes faunas
-paleontológicas de las formaciones pampeana, paranaense, hermosense
-y patagónica, determinando a la vez sus condiciones geológicas;
-pero de tiempo en tiempo volvió a lanzar una mirada sinóptica a
-su obra, conexionándola con sus propios orígenes y proyectándola
-sobre el porvenir[34]. Ya en plena madurez, acicateado por algunos
-descubrimientos, renacieron en él con nuevos bríos las inclinaciones
-antropogenéticas que había revelado en el capítulo final de
-_Filogenia._ Ocupó sus últimos años en perfeccionar la serie de
-los ascendientes del hombre, problema de la mayor trascendencia
-filosófica. Sostuvo, como Darwin y todos los darwinistas, que los
-antecesores del hombre no deben buscarse entre los actuales monos
-antropomorfos, sino entre los monos ya extinguidos que dieron origen a
-ambas ramas; pero a todos los excedió en el empeño que puso en acabar
-una demostración tan inútil. No la necesita ya ningún transformista;
-nunca parecería suficiente a quien desee creer en el origen
-sobrenatural del hombre y en la invariabilidad de las especies.
-
-
-III.--“MI CREDO;” LOS CUATRO INFINITOS; LA VIDA Y LA MUERTE
-
-En 1899 publicó Ameghino tres artículos sobre _Los Infinitos_: espacio,
-materia y movimiento[35]. Sus conceptos fundamentales reaparecieron
-en la conferencia _Mi Credo_, pronunciada el 4 de agosto de 1906, en
-la Sociedad Científica Argentina; en este conocido trabajo renovó su
-adhesión a los principios del naturalismo filosófico, cuyas hipótesis
-más corrientes expuso en forma sencilla y con visible originalidad en
-ciertos detalles.
-
- * * * * *
-
-Concebía el Cosmos como un conjunto de _cuatro infinitos_: el inmutable
-_infinito espacio_, ocupado por el _infinito materia,_ en _infinito
-movimiento_ en la sucesión del _infinito tiempo_.
-
-“Materia y espacio tienen la relación de contenido y continente. El
-espacio existe, es una realidad, puesto que en el Universo es lo único
-inmóvil, perenne, inmutable, sirviendo de receptáculo a la materia.
-Concebir algo que sea menos que el espacio o que se encuentre fuera de
-él, es un imposible.
-
-“La materia es la substancia palpable que llena el Universo, y no
-podemos figurárnosla sino ocupando espacio; es evidente que la porción
-del espacio ocupada por un átomo de materia no puede ser a la vez
-ocupada por otro.
-
-“La materia no tuvo principio, ni tendrá fin. Que es indestructible, es
-evidente, puesto que no es concebible la posibilidad de sacarla fuera
-del espacio.
-
-“Como inseparable del espacio tenemos el intangible infinito tiempo,
-que podemos definir como la sucesión infinita de la nada corriendo
-paralelamente a las sucesivas fases de la eterna transformación de la
-materia.
-
-“Como inseparable de la materia tenemos el infinito movimiento, que
-aunque inmaterial, a diferencia del infinito tiempo, es sensible y
-tangible.”
-
- * * * * *
-
-Dejando los infinitos intangibles, espacio y tiempo, se detiene
-Ameghino a examinar los dos infinitos tangibles: materia y movimiento.
-
-Acepta el atomismo para explicar la constitución de la materia. El
-movimiento no existe independiente de la materia; es sinónimo de fuerza
-o energía.
-
-La evolución de la materia obedece a dos movimientos opuestos, de
-igual intensidad: concentrante y radiante, es decir, de atracción y
-repulsión. La evolución concentrante es progresiva; la radiante es
-regresiva.
-
-Un principio fundamental rige la universalidad del movimiento: “la
-intensidad del movimiento está en relación inversa de la densidad
-de la materia”. Hay mundos en formación y mundos en disolución: ese
-equilibrio es eterno.
-
-La materia presenta numerosos estados, desde el etéreo que llena
-los espacios estelares, hasta el pensante que constituye el cerebro
-en actividad. La estructura de esos estados es variadísima,
-correspondiendo a cada uno de ellos un agrupamiento molecular distinto.
-La transición entre esos estados es necesariamente progresiva. “La
-infinita variedad de aspectos bajo los cuales se presenta la materia,
-como todos los fenómenos físicos y químicos, se reduce al predominio
-(localizado en el tiempo y en el espacio) del movimiento concentrante
-o del movimiento radiante, que modifican la materia variando a lo
-infinito su grado de elevación jerárquica y la complejidad de los
-agrupamientos moleculares. Todos los elementos de la materia son
-múltiplos del átomo único fundamental: el éter.
-
-Los cambios de estado de la materia se acompañan de absorción o emisión
-de calor.
-
-Si los átomos son impenetrables, las moléculas son penetrables; los
-distintos estados de la materia coexisten contenidos los unos en los
-otros.
-
-Las diversas formas de energía se transforman entre sí en proporciones
-siempre equivalentes.
-
-Los fenómenos físicos consisten en variaciones de la composición
-molecular de la materia; los fenómenos químicos son disociaciones y
-reagrupaciones de los elementos moleculares.
-
-Las leyes naturales, con excepción de las muy pocas que rigen los
-infinitos, no son eternas ni inmutables; son modos de equilibrio
-entre el movimiento concentrante y el movimiento radiante: a cada
-modificación de las condiciones de equilibrio corresponde una variación
-de las leyes naturales.
-
- * * * * *
-
-“No hay diferencia de substancia entre los cuerpos orgánicos y los
-cuerpos inorgánicos, entre el cuerpo vivo y el cuerpo muerto”; entrando
-en la composición de ambos los mismos elementos, su diferenciación
-es secundaria y no primitiva, datando de una época relativamente
-recientísima. Los organismos se formaron sobre la tierra cuando
-su condensación fué suficientemente avanzada y la temperatura
-suficientemente baja para que no se coagularan los albuminoides: “los
-organismos son el resultado de la transformación de los inorganismos”.
-La vida es una modalidad complicada del movimiento: todas sus
-manifestaciones se reducen a formas de movimiento que ya encontramos en
-los inorganismos.
-
-La cantidad de materia viviente es invariable en las actuales
-condiciones de equilibrio de la tierra y no variaría en cuanto ellas
-persistiesen; está determinada por la cantidad de nitrógeno disponible
-que existe sobre la tierra, que no puede sufrir aumento o disminución
-sin producir un desequilibrio en el estado dinámico periférico de
-nuestro globo.
-
-Los primeros organismos se constituyeron por generación o evolución
-espontánea, al transformarse la materia inorgánica. Actualmente la
-generación espontánea no existe. No puede existir porque ya no hay
-nitrógeno libre, cuya totalidad está acaparada por el mundo orgánico
-existente, que representa la cantidad máxima de materia susceptible de
-vivir.
-
-La formación espontánea de la materia viviente se efectuó una sola vez
-y no volverá a producirse; fué una etapa en la evolución de la corteza
-terrestre, cuyas condiciones no se repetirán. La vida continuará sin
-discontinuidad mientras duren las actuales condiciones de equilibrio de
-la corteza terrestre. La materia de la corteza de los otros planetas ha
-pasado o pasará por la misma etapa, lo que implica la posibilidad de
-que sobre ellos aparezcan organismos vivientes.
-
-Si la cantidad de materia viva es invariable, el aumento numérico de
-algunos organismos debe implicar la disminución de otros; esa es la
-causa última de la concurrencia vital o lucha por la vida. Siendo
-limitada la cantidad de materia asimilable, ese es el límite natural de
-la reproducción en los organismos: unos seres tienen que sucumbir para
-que los demás puedan vivir.
-
-Colocado en condiciones favorables del medio, el protoplasma, o
-los seres vivos elementales, serían inmortales; la muerte es un
-desequilibrio entre el ser vivo y su medio.
-
-Los organismos más complicados son colonias de organismos elementales,
-entre quienes se dividen las funciones necesarias a la vida del
-conjunto; su muerte es un desequilibrio en esa división del trabajo.
-
-La diversificación, complicación y perfeccionamiento de los organismos
-se efectúa por una constante adaptación al medio, el cual también
-evoluciona constantemente.
-
-En la evolución individual cada organismo atraviesa las etapas
-recorridas por sus antecesores en la evolución de las especies: la
-ontogenia repite la filogenia, en sus fases generales.
-
-Los hábitos adquiridos en la evolución de la especie, aparecen en
-el individuo como instintos; siguiendo ese proceso, que nada puede
-interrumpir, el hombre de las edades futuras nacerá con todos nuestros
-conocimientos actuales involucrados potencialmente en su instinto.
-
- * * * * *
-
-Los seres vivos mueren cuando la disimilación es mayor que la
-asimilación; el organismo se mineraliza progresivamente y sus funciones
-se entorpecen hasta hacer imposible el equilibrio total.
-
-El hombre podrá algún día retardar su muerte, “poco menos que
-indefinidamente”. El término de duración de la vida no es fijo; debemos
-dilatarlo el mayor tiempo posible. “No creo que la muerte deba ser
-siempre una consecuencia inevitable y fatal de la vida”. Los organismos
-unicelulares, en determinadas condiciones, son teóricamente inmortales;
-los policelulares mueren porque sus células se mineralizan y dejan de
-funcionar, lo que se efectúa en época fija e invariable. Aunque la masa
-total de materia viviente sea invariable, ella puede estar dividida
-entre un número variable de individuos. “Puede, pues, concebirse,
-sin que sea un contrasentido ni esté en contradicción con las leyes
-naturales en vigencia, la posibilidad de que pudiera existir cierto
-número de organismos inmortales, que vivieran constantemente a expensas
-del mundo orgánico”.
-
-Para alcanzar una longevidad indefinida es necesario que el
-funcionamiento orgánico no sea obstruído por la acumulación de
-sedimentos inertes. La tendencia evolutiva hacia una mayor longevidad
-es general y está muy acentuada en los organismos superiores; el hombre
-podría conocer las condiciones que la determinan y adaptar su propia
-evolución en ese sentido, “darle dirección y colocarse resueltamente en
-el camino de la inmortalidad”.
-
-A nuestros lejanos descendientes “dotados de una longevidad de miles de
-años; con el saber innato de sus antecesores, heredado bajo la forma
-de instinto; con órganos de los sentidos mucho más perfectos que los
-del hombre actual; con una materia pensante infinitamente superior, les
-seria posible resolver los grandes problemas del Universo que se nos
-presentan todavía en forma de lejanas nebulosas”. La especie humana
-actual, salida de las precedentes, engendrará a su vez una especie más
-perfecta, próxima al concepto que el hombre se forma de la divinidad.
-En nuestros futuros descendientes, podría quedar cumplida la profecía
-bíblica: ellos serían a imagen y semejanza de los dioses[36].
-
-
-IV.--NOCIÓN DE DIOS Y NOCIÓN DE ESPACIO
-
-La concepción del Cosmos como conjunción de cuatro Infinitos, se
-encuentra explicada con mayor detenimiento en los artículos ya citados,
-anteriores a _Mi Credo_. La concepción panteísta está desenvuelta en
-su breve artículo _Noción de Dios y noción de Espacio_[37], destinado
-a contestar la pregunta: “¿Hay algo que en verdad exista, o que
-cuando menos pueda ser concebido en sana lógica como existente, que
-esté más arriba que el espacio y la materia?” Y después de reconocer
-la universalidad de la creencia en “un ser superior que gobierna el
-Universo y es autor y origen de todas las cosas”, da su respuesta
-decisiva: “la existencia de un ser superior, creador del Universo, es
-incompatible con la noción de la existencia y la eternidad del espacio
-y la materia”. Trata de probar con múltiples razonamientos lógicos la
-incompatibilidad de las nociones de Dios y de Espacio, terminando con
-las siguientes conclusiones explícitas:
-
-“La idea de Dios es una idea primitiva, simple, sencilla, infantil,
-hija del temor que engendra lo desconocido y de la ignorancia, que sólo
-tiene ojos para ver las apariencias. Idea nacida con el hombre desde el
-estado salvaje y que ha ido modificándose poco a poco a medida que el
-hombre se civilizaba y cultivaba su inteligencia, hasta hacer de tal
-idea una concepción puramente metafísica, dotada de atributos no menos
-metafísicos, sirviéndome de esta expresión en su acepción más vulgar,
-que quiere que sea metafísico todo aquello que no se comprende. Y en
-efecto: nada hay, por consecuencia, tan metafísico como la noción de
-Dios y de sus atributos, puesto que todo ello es lo más incomprensible.
-
-“La noción de espacio es, por el contrario, una idea compleja, que sólo
-ha podido presentarse en espíritus elevados y afirmarse como resultado
-del conocimiento previo del Cosmos.
-
-“Una no deja lugar para la otra; y así como todo pueblo inferior
-se aniquila, desaparece y se extingue al estar en contacto con uno
-superior, así también la noción de Dios se disipa ante la concepción
-mucho más grandiosa, a la par que real y positiva, de la eternidad de
-la infinita materia, en movimiento infinito, que llena el infinito
-espacio”.
-
-
-V.--FILOGENIA DEL LENGUAJE
-
-Nunca osaron pensar Lamarck y Darwin, que la Anatomía Comparada y
-la Paleontología podrían corroborar el transformismo explicando las
-variaciones morfológicas que han permitido la evolución del lenguaje.
-Ameghino lo intentó en su escrito póstumo “_Origen poligénico del
-lenguaje articulado_”, en cuyo texto parece alterado el orden natural
-de los problemas y no están bien distribuídos los materiales[38].
-
-Fácil es separar en esta monografía los elementos relativos al estudio
-de cuatro cuestiones distintas: 1.ᵒ Filogenia General del Lenguaje;
-2.ᵒ Restauración filogenética de los órganos del lenguaje articulado;
-3.ᵒ Origen poligénico de las lenguas humanas; 4.ᵒ Seriación de los
-elementos fonéticos del lenguaje articulado.
-
- * * * * *
-
-La primera cuestión--Filogenia General del Lenguaje--parte de que, en
-la evolución de las especies animales, el lenguaje va convirtiéndose de
-mímica emotiva en lenguaje articulado. Para ello pasa por cuatro etapas
-progresivas:
-
-1.ª Lenguaje animal o emotivo, propio de los animales, constituído por
-gritos vocales acompañados de expresiones musculares (gestos) para
-determinar mejor su significado.
-
-2.ª Lenguaje exclusivamente vocal o prehumano, propio de los
-antecesores del hombre.
-
-3.ª Lenguaje semiarticulado, constituído por vocales y semiconsonantes,
-sonidos intermedios que participan a la vez de la vocal y de la
-consonante. Corresponde a los primeros representantes del género
-humano, cuya mandíbula carecía, todavía, de apófisis geniglosa.
-
-4.ª Lenguaje articulado, en el que los órganos bucales entrecortan
-el sonido vocal para constituir sílabas distintas. Este ha
-comenzado con la formación de la apófisis geniglosa, y ha alcanzado
-independientemente distintos grados de desarrollo.
-
-(La parte mímica, expresiva o emotiva, ha ido disminuyendo a medida que
-iba en aumento el significado de las voces).
-
-Ameghino analiza cada una de esas cuatro etapas, deteniéndose,
-especialmente, en la última, o sea el lenguaje articulado.
-
-“No quiero invadir terreno extraño a mis conocimientos. Sin embargo,
-se me permitirá que exprese mi opinión, según la cual considero el
-estudio y clasificación de las lenguas del mismo modo que el estudio y
-clasificación de las especies en historia natural. Las lenguas deben
-ser tratadas como se tratan las especies. Schleiger ya había entrevisto
-este paralelo entre la lingüística y la historia natural, reconociendo
-que el lingüista debía abordar el estudio de las lenguas en la misma
-forma que el botánico estudia las plantas; pero no llevó el parangón a
-términos más precisos. Esta es la vía que debe seguirse.
-
-“Las lenguas representan para mí las especies, y los dialectos las
-variedades de esas especies; las lenguas madres representan las
-familias y varias familias afines constituyen los órdenes de lenguas.
-
-“Las especies lingüísticas están constituídas por tres sistemas de
-órganos: 1.ᵒ Los sonidos son los caracteres más fundamentales, los
-órganos (sonidos) duros de las lenguas, los que forman su armazón o
-esqueleto, equivalentes a los huesos en los vertebrados; son, como
-éstos, los que varían y se modifican con mayor lentitud, y, por
-consiguiente, los que deben servir para la distinción de los grupos
-principales, como los órdenes y su origen. 2.ᵒ Las voces o palabras,
-equivalen a los órganos blandos que varían con mucha mayor facilidad y
-sirven para determinar o definir las especies (lenguas) y variedades
-(dialectos). 3.ᵒ Las construcciones y formas gramaticales son sistemas
-de órganos que sirven para determinar las relaciones que hay entre las
-especies (lenguas) y agruparlas en géneros y familias. Entre esos
-órganos los hay primitivos, recientes, atávicos, perfectos, etc.”
-
-“En las lenguas, como en las especies en historia natural, hay
-numerosísimas variedades, especies, géneros y familias extinguidas.
-Para llegar a resultados definidos hay que estudiar las lenguas
-desde el punto de vista filogenético, el mecanismo de los sonidos
-en sí y en sucesión en el niño, es decir, aplicando el método de
-los paleontólogos para establecer las líneas filogenéticas de los
-distintos grupos lingüísticos. Hay, pues, que hacer la filogenia de
-las formas desaparecidas y de cada uno de los órganos (es decir, de
-los sonidos), determinando la época de aparición relativa o sucesiva,
-y las modificaciones que esos sonidos han debido experimentar desde su
-primera aparición hasta nuestros días”.
-
- * * * * *
-
-Nada más lógico que la segunda cuestión--Restauración filogenética de
-los órganos del lenguaje articulado--para el autor de _Filogenia_.
-El lenguaje articulado es una función desempeñada por órganos.
-Prescindiendo de su aspecto psíquico, vinculado a la anatomía
-e histología cerebrales, Ameghino se detiene a estudiar los
-órganos indispensables para que el lenguaje vocal se convierta en
-semiarticulado y en articulado.
-
-Examina, en primer lugar, la variación progresiva de los huesos y
-órganos que intervienen en la fonación y en la articulación de los
-sonidos; bien observada, esta parte del trabajo resulta una nueva (y,
-en verdad, inesperada) aplicación del _procedimiento de la seriación_
-a los órganos del lenguaje, para restaurar _su filogenia_. “Los
-representantes actuales de la clase de los mamíferos y lo que la
-paleontología nos enseña sobre los que los han precedido, nos permiten
-rehacer el camino de la evolución de estos órganos desde los mamíferos
-más primitivos hasta el hombre”; los analiza, deteniéndose en los monos
-y en los antropomorfos, advirtiendo que “en la naturaleza actual no
-hay formas de transición entre esa conformación propia de los cebinos
-y los catarrinos, y la del hombre. Pero los primeros hombres que
-aparecieron sobre la tierra, muestran a este respecto una conformación
-completamente intermedia, y en algunos casos puede decirse que idéntica
-a la de los monos”.
-
-Atribuye una importancia especial en la función del lenguaje
-articulado a la morfología de la apófisis geniglosa, eje principal
-de los movimientos linguales en el hombre. Carecen de ella todos los
-mamíferos; en los antropomorfos, que se consideran tan cercanos al
-hombre, la dificultad de hablar depende, no sólo de la ausencia de la
-apófisis geniglosa, sino de la disposición de la dentadura y de los
-labios. En los antecesores inmediatos (especies o razas) del hombre
-actual, falta esa apófisis; de ese hecho puede inferirse lógicamente
-que ellos no pudieron poseer un lenguaje netamente articulado. Parécele
-evidente que esta clase de lenguaje fué primitivamente simple y
-limitado a muy pocos sonidos; el uso desarrolló los músculos linguales
-y el crecimiento de la apófisis geniglosa, permitiendo esta última una
-grandísima amplitud de movimientos en todas direcciones, correlativa a
-la creciente complicación del lenguaje articulado.
-
-Fácilmente se adivina que las observaciones sobre dicha apófisis
-han sugerido a Ameghino sus hipótesis generales sobre filogenia del
-lenguaje.
-
- * * * * *
-
-La tercera cuestión planteada en este bosquejo--origen poligénico de
-las lenguas humanas--está muy someramente expuesta. ¿La adquisición
-de la función del lenguaje articulado se ha efectuado en una sola
-región de la tierra o en varias a la vez, ha tomado origen en una
-sola raza o en varias por separado? Para dilucidar este problema se
-resuelve “a examinar las mandíbulas antiguas que del hombre se conocen
-en las diferentes partes del mundo, para poder determinar si todos se
-han desenvuelto sobre el mismo plan y seguido un mismo camino, o si
-obedecen a distintos planes y han seguido distintos caminos. En el
-primer caso, habría probabilidad de un origen único, siempre que ese
-camino no hubiera sido emprendido independientemente en las distintas
-regiones. Pero si el modo de desarrollo obedece a más de un plan y
-un camino, entonces es evidente, que el origen es independiente y
-poligénico”. De ese estudio infiere: 1.ᵒ Que el lenguaje articulado
-tiene diversos orígenes independientes. La apófisis geniglosa es
-un carácter poligénico y no monogénico. Esta apófisis empezó a
-delinearse, en el fondo de la fosa geniglosa, independientemente
-en las grandes regiones de la tierra y también en pueblos de una
-misma región; empezó por pequeñas rugosidades que representaban,
-entonces, un carácter profético. El estado en forma de fosa geniglosa
-sin rugosidades ni apófisis, fué la característica del hombre al
-concluir la época terciaria. 2.ᵒ Todo induce a creer, además, que la
-facultad del lenguaje, no solo las razas humanas la han adquirido
-independientemente, sino también en épocas distintas y algunas en
-tiempos geológicos relativamente muy recientes”.
-
- * * * * *
-
-La cuarta de las cuestiones--Seriación de los elementos fonéticos del
-lenguaje articulado--es la que ha alcanzado un desenvolvimiento menos
-incompleto (Cap. V, titulado “sonidos consonantes”). También es,
-ciertamente, la parte más constructiva y original, aunque se advierte a
-cada instante que el autor no conoce los estudios modernos de fonética
-experimental y comparada; esto le habría facilitado su obra y sus
-resultados serían más valederos.
-
-Es imposible resumir los análisis que le llevan a reconstruir ciertos
-“phylae” de evolución de los sonidos lingüísticos fundamentales. El
-_procedimiento de la seriación_, establecido en _Filogenia_ para los
-caracteres de los huesos fósiles, aparece aquí aplicado a seriar los
-elementos fonéticos (fonemas) del lenguaje articulado. No se sabe qué
-admirar más, si el ingenio, si la lógica, si algunos resultados cuya
-evidencia resulta de la imposibilidad de lo contrario. Es un bosquejo,
-sin duda; el propio Ameghino reconoce y lamenta su ignorancia de las
-disciplinas filológicas corrientes. Pero lo importante es la indicación
-de un _nuevo método_ para el estudio comparado de las lenguas, que
-contribuiría a la formación de una _filología genética_ realmente
-integral.
-
-Las ideas generales que dominan en este escrito póstumo contienen
-todo lo útil que podía esperarse de la obra completa: una orientación
-para otros. Ameghino carecía de nociones rudimentarias de fonética y
-de filología; había llegado a una edad en que no pueden emprenderse
-estudios enteramente nuevos[39].
-
-
-VI.--OTROS ASPECTOS
-
-Algunas ideas de _Mi Credo_ están desenvueltas en un escrito póstumo de
-Ameghino: _El Origen de la Vida_[40]; son breves notas sobre el origen
-de los seres, la primera aparición de la vida, la generación espontánea
-en el origen de la misma, su improbabilidad actual, las condiciones
-necesarias para el desarrollo de la vida, etc. Carecen de originalidad,
-desarrollando las ideas más corrientes entre los partidarios de la
-teoría físico-química.
-
-Fácil es advertir que Ameghino, en el _Credo_ que hemos sintetizado
-con fidelidad, da por planteados y resueltos los problemas filosóficos
-de “origen” y de “genealogía”. Sobre el origen del cosmos, de la vida
-y del pensamiento, adhiere estrictamente al naturalismo filosófico;
-pertenece a la corriente de pensadores que en el siglo pasado contó
-con grandes nombres, desde Darwin hasta Ostwald, convergiendo a una
-_concepción del mundo fundada en las ciencias naturales_. Justo es
-advertir, sin embargo, que sus ideas se limitaron a generalizaciones
-poco definidas, no alcanzando la forma del monismo energético, que ha
-sido la expresión más sistemática de esa tendencia.
-
-En cuanto al problema “gnoseológico”, piedra de toque para clasificar
-a un filósofo, Ameghino admite, de hecho, que la experiencia es el
-fundamento de todo conocimiento, iniciándose como observación empírica,
-coordinándose como ciencia y proyectándose en lo desconocido como
-hipótesis fundada en la experiencia. Nunca trató en particular este
-problema de lógica, ajeno a sus dominios científicos; pero siempre que
-a él se refirió incidentalmente, su obsecuencia al método científico
-fué absoluta y se esforzó por practicarlo, en cuanto ello le fué
-posible.
-
-Su posición moral fué netamente optimista. Se dejó llevar por la
-imaginación en sus previsiones relativas a la futura longevidad humana,
-que llamó “inmortalidad” en términos metafóricos, más propios de la
-poesía que de la ciencia.
-
-Rindió culto a la Verdad con derechez ejemplar y virtud pocas veces
-igualada. Y, sin salir de la Naturaleza, imaginó un Dios nacido de la
-Naturaleza misma: el Hombre perfeccionado de la humanidad futura.
-
-
-
-
-ÍNDICE DEL VOLUMEN IX
-
-
- Págs.
-
- _Agote, Luis_ --El Helenismo de Alejandría 28
-
- _Blanco, Julio Enrique_ --Sobre el origen y desarrollo de
- las ideas teleológicas en Kant 223
-
- _Besio Moreno, Nicolás_ --Ulises en el infierno dantesco 437
-
- _Bianchi, Alfredo A._ --La huelga sangrienta 304
-
- _Bustos, Zenón_ --La Revolución Social que nos amenaza 136
-
- _Culturales, Asociaciones_ --La huelga sangrienta 318
-
- _Donoso, Armando_ --La conversión de Brunetiére 206
-
- _Ferreyra, J. Alfredo_ --Emile Corra y los ejércitos invisibles 239
-
- » » --Acotaciones a Montaigne 358
-
- _González, Joaquín V._ --La Paz Internacional y el Derecho
- de las Naciones 279
-
- _Giusti, Roberto F._ --La huelga sangrienta 304
-
- _Guardia, Ernesto de la_ --La unidad en la estética 253
-
- _Ingenieros, José_ --Psicología de los celos 83
-
- » » --La significación histórica del
- movimiento maximalista 146
-
- » » --La moral de Ulises 264
-
- » » --La huelga sangrienta 315
-
- » » --Las ideas filosóficas de Ameghino 462
-
- _Kantor, Moisés_ --El problema social y la revolución
- rusa 114
-
- _Korn, Alejandro_ --La Reforma Universitaria 1
-
- _Laub, J._ --¿Qué son espacio y tiempo? 386
-
- _Lobos, Eleodoro_ --La Reforma Universitaria 16
-
- _Lugones, Leopoldo_ --La huelga sangrienta 311
-
- _Maupas, Leopoldo_ --La lógica formal 56
-
- » » --Lógica inductiva 406
-
- _Méndez, Julio_ --La Reforma Universitaria 24
-
- _Méndez Pereyra, Octavio_ --La crítica y el arte 457
-
- _Mercante, Víctor_ --Marcos Sastre y “El Tempe Argentino” 46
-
- _Peña, David_ --Alberdi, Sarmiento y Mitre 161
-
- » » --Alberti, Sarmiento y Mitre 332
-
- _Reyes, César_ --Democracia individualista 442
-
- _Rivarola, Rodolfo_ --Discurso de apertura de la Universidad
- de La Plata 321
-
- _Senet, Rodolfo_ --Origen de los sentimientos morales 187
-
- » » --Los sentimientos morales, estéticos
- y religiosos 367
-
- _Zeballos, Estanislao S._ --La Reforma Universitaria 6
-
-
-
-
-LA REVISTA DE FILOSOFÍA aparece bimestralmente en volúmenes de 150 a
-200 páginas.
-
-Estudia problemas de cultura superior e ideas generales que excedan
-los límites de cada especialización científica. No edita artículos
-literarios, políticos, históricos ni forenses.
-
-Desea imprimir unidad de expresión al naciente pensamiento argentino,
-continuando la orientación cultural de Rivadavia, Echeverría, Alberdi y
-Sarmiento.
-
-Procurará contribuir a la renovación de los géneros clásicos de la
-filosofía (psicología, ética, lógica, estética y metafísica) mediante
-las conclusiones más generales de la experiencia científica (ciencias
-físico-naturales, biológicas y sociales), cuyo conocimiento es la
-premisa natural de toda elaboración filosófica.
-
- Ha publicado artículos de _Florentino Ameghino, José M. Ramos
- Mejia, Agustín Alvarez, Joaquin V. González, Paul Groussac,
- Rodolfo Rivarola, Angel Gallardo, Pedro N. Arata, Jorge
- Duclout, José N. Matienzo, Ernesto Quesada, Camilo Meyer,
- Carlos O. Bunge, Francisco de Veyga, J. Alfredo Ferreyra,
- Víctor Mercante, Julio Méndez, Enrique Martinez Paz, Gregorio
- Araoz Alfaro, Carlos Ameghino, Alvaro Melián Lafinur, Cristóbal
- M. Hicken, Lucas Ayarragaray, Rodolfo Senet, Alberto Williams,
- Francisco F. Fernández, Alberto E. Castex, Raquel Camaña,
- José Oliva, Eduardo Acevedo, Julio Barreda Lynch, Salvador
- Debenedetti, Juan W. Gez, Ricardo Rojas, Maximio S. Victoria,
- Alfredo Colmo, Alicia Moreau, Emilio Zuccarini, Augusto Bunge,
- Vicente D. Sierra, Raúl A. Orgaz, Teodoro Becú, Ramón Melgar,
- Julio Cruz Ghio, Ernesto Nelson, Nerio A. Rojas, Alberto
- Palcos, Félix Icasate Larios, Horacio Damianovich, Leopoldo
- Maupas, E. Herrero Ducloux, Julio Noé, Alcira Villegas, etc._
-
-Su sección bibliográfica tiende a constituir una base de información
-retrospectiva y contemporánea de la cultura americana, y especialmente
-de la argentina.
-
-Para esta iniciativa desinteresada, emprendida sin el concurso de
-ninguna institución o sociedad, no cuenta el editor con subvenciones
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- Toda la correspondencia administrativa diríjase a:
-
- Casa Vaccaro.--Avenida de Mayo 638
- Buenos Aires.
-
-
-
-
-FOOTNOTES
-
-
-[1] A este preciso momento se refiere Sarmiento en la siguiente carta
-que me escribió en enero de 1888, año de su muerte, con motivo de
-la aparición del diario _La Epoca_ que fundé y dirigí en la ciudad
-de Rosario. La valiosa comunicación del grande hombre fué como el
-_Programa_ de mi hoja. Escrita toda ella de su puño y letra, el
-original no presenta ni una simple enmendatura. Esta carta fué
-reproducida por la _Revista de Derecho, Historia y Letras_ en junio de
-1899.
-
-He aquí esa carta, que acaso pueda ser considerada como el último
-aliento espiritual de Sarmiento:
-
- “Señor don David Peña--Rosario.
-
- “Mi jóven amigo:
-
- “Con el primer mes del año 1888 me anuncia un amigo aparecerá
- en el Rosario un diario dirigido por usted. Apenas asome las
- narices a la luz pública, encargo a usted lo salude con el
- sacramental: HAPPY NEW YEAR y le eche sobre los hombros como
- blandos pañales o sobre la cabeza, como la imposición de las
- manos de los ancianos, a guisa de bendición, las palabras que
- siguen, puesto que quiero que, como retoños de viejo roble, se
- reconozcan como descendientes felices los diarios del Rosario,
- de la alocución que dirigí a sus habitantes en 1852 al pasar
- por sus desiertas y apenas trazadas calles, con la _primera
- página impresa_ que vió la luz en Rosario, aun antes de existir
- una imprenta.
-
- “Traíala ambulante el Ejército Grande, y hubo de lanzar desde
- el Rosario, como que entraba en campaña, su primer boletín.
-
- “No había de montarse la prensa por pesada, ni adiestrádose el
- personal de cajistas e impresores, para echar a volar mil hojas
- sueltas en una hora.
-
- “Un jefe de Estado Mayor preside la operación del tiraje. Al
- principio, la tripulación de aquel barquichuelo se encoge
- de hombros y se ríe del propósito de hacer milagros con tan
- exigüos medios: una escobilla para entintar la forma, que está
- negra y muda sobre un banco, a guisa de yunque donde el Vulcano
- de nuestro siglo, ha de descargar sus repetidos martillazos,
- hasta que entrando en calor el metal, tome la forma que el
- arte, la ciencia y la voluntad humana le imprima. Esta es la
- prensa.
-
- “¡Atención! manda el sañudo jefe, vamos a imprimir una carta a
- los vecinos del Rosario prometiéndoles la victoria de Caseros.
- (Una concurrencia de pueblo, inmensa, toda la platita labrada
- del Rosario que cabía dentro de una sala en 1852, se había
- reunido para felicitarnos y desearnos feliz y gloriosa campaña
- contra el tirano).
-
- “¡Atención! ¡Numerarse por la derecha! 1, 2, 3, 4, 5, 6.
- Número uno, pone tinta a la forma con el entintador a guisa de
- tapón; núm. 2, pone la hoja de papel; núm. 3, impone encima la
- frasquetita de papel; núm. 4, golpea con la escobilla hasta
- que se impriman las letras del otro lado; núm. 5, levanta la
- frasqueta; núm. 6, retira la hoja impresa y luego, el núm. 1,
- entinta la forma; núm. 2, pone el papel; núm. 3, impone la
- frasqueta, etc. _Da capo_. El que retira el papel va a leer
- lo impreso, para ver si está bien. ¡Alto ahí!, grita el jefe
- que manda la maniobra. Ese movimiento no está en la táctica de
- imprimir al vuelo, se pierde tiempo, se para la rueda. Al fin y
- tirados los ejemplares, se van apartando los malos.
-
- “La operación sigue, los artilleros se adiestran a cargar
- aquel formidable obús, una página impresa que tantas murallas,
- torreones y barreras ha hecho caer; y que, como el otro día me
- mostrasen en la estupenda fábrica de cerveza de Mr. Biecker,
- un obrero que hace catorce años está llenando botellas de
- cerveza, y sus manos corren de una a otra como se ven las
- alas del picaflor agitarse hasta desaparecer, yo me decía,
- sin sorprenderme, patarata ¡si hubieran visto imprimir en el
- Rosario mil hojas de una carta impresa, al aire libre, rodeados
- seis obreros inteligentes, de una forma, haciendo volar hojas y
- más hojas!...
-
- “Este es el origen de la imprenta en el Rosario, y aquella
- escena su más claro timbre de gloria. ¿Conservará alguien algún
- ejemplar de aquella carta a los ciudadanos? Sería un buen
- pergamino que ostentase ese diario de ud. para demostrar que
- es Fijodalgo, y no un cualquiera, sino de muy noble alcurnia,
- lanzado a la calle, a la de Dios que es buena.
-
- “Ahora, el Rosario es la primera ciudad de la República
- Argentina, por el número de sus habitantes y su asombroso
- movimiento, sus muelles, su red de ferrocarriles, de
- circunvalación y subterráneos, pues Buenos Aires es la capital,
- y no entra en las ciudades de provincias. La Plata, ha ya
- destronado a Córdoba. El Rosario es el Chicago del Río de la
- Plata, al que los ascensores colosales envían torrentes de
- trigo y lino que van a desembarcar a Inglaterra, pues los
- granos se embarcan a sí mismos cayendo dentro de las bodegas de
- los vapores que los trasportan.”
-
- Pero el Rosario, es además, la boca y los oídos por donde
- entran los alimentos y los espíritus y los rumores de la
- civilización. El Rosario es la capital del pueblo argentino
- transformándose de raza, de instintos, de ideas, y es allí
- donde debe estar, para el servicio de los pueblos nuevos, aquel
- banco, a guisa de yunque, para amartillar ideas, que unos pocos
- vecinos vieron funcionar en 1852:--la imprenta. Sea ese diario
- de ud. el yunque. La barra de hierro agrio, frío, duro, que
- tenemos por delante es la _nacionalización de residentes_,
- y esos residentes están en el Rosario, en la Esperanza, en
- cien colonias, felices y afincados, sin haber declarádose
- propietarios orgullosos de la patria que han conquistado con
- el sudor de su frente, para legar a sus hijos con la República
- libre, y no para mandar de regalo a algún príncipe pseudo de
- allende los mares.
-
- Le he descrito la manera de imprimir boletines en seis tiempos,
- y dejar atrás las prensas a vapor. Tomo de “Viajes por Europa,
- Africa y América”, la receta que me enseñó un gran maestro, y
- he aplicado con grande e infalible éxito a enfermos que los
- médicos habían declarado incurables; oiga usted:
-
- “En Barcelona encontréme con Juan Tompson, uno de esos
- pobres emigrados argentinos que en cada punto de la tierra
- se encuentran en mayor o menor número, como aquellos griegos
- de Constantinopla cuando los Hunos se apoderaron de ella. El
- Facundo había caído en manos de Merimée, el académico francés,
- que estaba allí; la Revista de Ambos Mundos acababa de hacer
- su complaciente _Compte-rendu_ del librote, y heme aquí, que
- sabiendo mi llegada a Barcelona, M. Lesseps, el célebre cónsul
- general que se había ilustrado al resplandor de los bombardeos
- de aquella ciudad, andaba a caza del bicho raro que tan raro
- libro había escrito.
-
- Amigos a las dos horas de conocernos, Cobden, que a la sazón
- estaba en Barcelona, tuvo los honores de un te, durante el
- cual debía serle yo presentado. ¿Os imagináis a Cobden, un
- O’Connell vivo, cáustico, entusiasta, ardiente en la polémica,
- rápido, inspirado en la réplica? ¡Cuánto os engañáis, mi pobre
- Victorino! (Lastarria). Es un papanatas, fastidiado como un
- inglés, reposado como un axioma, frío, vulgar, si es posible
- decirlo, como las grandes verdades.
-
- Hablamos casi los dos solos toda la noche; contóme algunas
- de sus aventuras, de sus luchas, mostróme sus medios de
- acción, la estrategia de su palabra, los cuentecillos con que
- era preciso entretener al pueblo para que no se durmiera,
- escuchando. Lamentóse de la casi insuperable dificultad que
- oponían las masas por su incapacidad de comprender, por sus
- preocupaciones; dióme una tarjeta por si alcanzaba él a estar
- de regreso en Mánchester a mi paso por aquella ciudad y no nos
- separamos sino en la puerta de mi hotel, quedando yo abrumado
- de dicha, abismado de tanta grandeza y tanta simplicidad,
- contemplando medios tan nobles y resultados tan gigantescos.
- No dormí esa noche, tenía fiebre: parecíame que la guerra iba
- a caer en ridículo, cuando generalizándose aquel sistema de
- agregación de voluntades, de justa posición de masas, fuese
- puesto en práctica, para destruir abusos, gobiernos, leyes,
- instituciones. ¡Qué cosa más sencilla!
-
- Hoy somos dos, mañana cuatro, el año siguiente mil, reunidos
- públicamente en un mismo gobierno. ¿Resiste el gobierno?
-
- Es que aún no somos muchos, es que quedan en favor del abuso
- mucho más.
-
- Sigue la predicación y los folletos, y los diarios, y la
- asociación y la Liga. El Gobierno o las Cámaras saben el día y
- la hora en que están vencidos y ceden; íd. ¡a poner en planta
- tan bello sistema en América!
-
- Cobden había destruído o atacado, antes de comenzar su obra,
- todos los grandes principios en que reposaba la ciencia
- gubernativa. El _equilibrio europeo_ él lo declaró manía de
- entrometerse en asuntos ajenos por desaburrirse los ministros.
- Las _colonias_ eran sólo el medio de proporcionar empleo a
- los hijos menores de los lores. La _balanza comercial_, el
- resumen de la ignorancia en economía. La política con todas sus
- pretensiones de ciencia, el charlatanismo de bobos o de pillos.
-
- La _protección_ a las industrias nacionales, un medio inocente
- de robar dinero al vuelo, arruinando al consumidor y dejando
- en la calle al fabricante protegido. En cambio de todas estas
- verdades fundamentales él sustituía el buen sentido, el sentido
- común de todos los hombres, más apto para juzgar que la ciencia
- interesada de lores y ministros.
-
- Ahora parto para Africa. Llevo cartas para el mariscal Bugeaud,
- y una casi orden al cónsul de Mallorca para que me haga
- conducir a Argel por el primer vapor de guerra que se presente.”
-
- Ya conoce usted la receta, y la historia ha probado que es
- infalible; pruébela usted en el Rosario aunando voluntades,
- pueblos, patriotismo, intereses en uno común: la República
- Argentina independiente, culta y libre.
-
- Yo siento que me flaquean las fuerzas, que el cuerpo es
- débil y que debo emprender otro viajecito luego. Pero, estoy
- preparado precisamente porque se necesita poco equipaje; con
- lo encapillado sobra; pero llevo el único pasaporte admisible,
- porque está escrito, en todas las lenguas: “servi a la
- humanidad”. De pobre que era, en unos países, le mostré caminos
- y mares que conducían a otros más felices, y un millón me debe
- en parte haber ahorrado a sus hijos las más duras penas de la
- vida, que son la destitución y el hambre. Habían vendas espesas
- de ignorancia y barbarie en el pueblo y traté de arrancarlas;
- oí el ruido en torno mío, el ruido de cadenas que no estaban
- aún rotas y me junté a quienes forcejeaban por quebrantarlas.
- Hoy trato de reunir muchos egoísmos, muchos dialectos en una
- sola masa homogénea: el pueblo, y pudiera ser que un misil me
- alcance, y tenga que dejar caer de la mano la espada, que,
- como lo ha visto, es la pluma que usted empuña. Guárdela del
- orín del negocio, suprimiendo o avanzando ideas, según sopla
- el viento. Le aseguro que por todas partes nos es favorable;
- con Wilson caen los negociantes, en favores; con Cleveland
- se robustece la moral en la política. Con la nacionalización
- de residentes habremos engrandecido la Patria. Las colonias
- de Santa Fe, el Rosario con cien mil almas luego, son apenas
- bosquejos de bellos cuadros de bienestar y libertad que no
- hemos de ir a buscar en Europa, dejada a los que en ella moran.
-
- Saluda a usted su affmo. amigo
-
- D. F. SARMIENTO.
-
-[2] Ocupándose Sarmiento de la primera parte de este episodio en casa
-del presidente Avellaneda, se apoyaba en él para elogiar al general
-Urquiza en forma extraordinaria. Pero antes de referir a mi manera el
-juicio, prefiero transcribir la página que lo contiene, del _Número
-Único_ que se publicó en homenaje de Urquiza en la ciudad de Buenos
-Aires en mayo de 1901 y que dice textualmente así:
-
- URQUIZA JUZGADO POR SARMIENTO
-
- “Habiendo hecho conocer don Marco Avellaneda del doctor David
- Peña un juicio de Sarmiento sobre Urquiza, consignado en
- un interesante libro de recuerdos personales, en el que se
- hallan entremezclados impresiones y juicios de otra época,
- recogidos por el actual Ministro de Hacienda y por él salvados
- del olvido en esta forma íntima, empeñóse el doctor Peña con
- amistosa insistencia, en obtener una copia de esa página, que
- textualmente reproducimos:
-
- “En tiempo de la presidencia de mi hermano Nicolás, nos
- encontrábamos reunidos una noche en su casa particular, varias
- personas, entre las que estaba el general Sarmiento.
-
- Se hablaba del talento militar del general Paz, y dirigiéndose
- mi hermano a Sarmiento, le dice: ¿Cuál de los militares que
- usted ha conocido tenía más talento? Urquiza--contestó sin
- trepidar--y ante la exclamación de sorpresa con que fué
- recibida su respuesta, agregó--“¡Sí! Urquiza tenía genio
- militar y también genio político.
-
- “Yo lo he tratado en la campaña contra Rosas, nos dijo. Voy a
- referirles algunos rasgos suyos en apoyo de mi opinión.
-
- “Desde que atravesamos el Paraná, el general Urquiza principió
- a preocuparse del militar a quien Rosas confiara el mando
- del ejército--recorría los nombres de todos los que a éste
- acompañaban y se detenía siempre en el del general Pacheco. Era
- el único que le inspiraba recelos, y se propuso anularlo.
-
- He aquí el medio de que se valió: Le escribió cartas en
- términos amistosos, casi confidenciales. Leí una de ellas en
- la que le anunciaba que su primer acto, después de vencer a
- Rosas sería nombrarlo gobernador de Buenos Aires, conteniendo
- además, frases como éstas: “como usted sabe...” “de conformidad
- a lo que le comuniqué...” que indicaban que procedía de acuerdo
- con él. La correspondencia era conducida por _chasques_ a
- puntos en donde debían ser tomados por agentes de Rosas. Tres
- o cuatro gauchos fueron degollados, pero logró su objeto.
- Pacheco fué separado del ejército de Rosas. En el combate entre
- las vanguardias que tuvo lugar el 31 de enero, las tropas de
- Urquiza entraron a la pelea vivando a Pacheco.
-
- En seguida Sarmiento refirió los siguientes hechos: “El día
- de la batalla de Caseros, el general Urquiza, al frente de su
- ejército, recorría con su anteojo de campaña la línea enemiga
- hasta que llamó a un joven oficial de su escolta, diciéndole:
- “--Ayúdeme a buscar las tropas del jefe N. que derrotamos el
- día 31”. Una vez que fueron encontradas, inició el ataque
- llevando el ataque contra ellas, que dió por resultado la
- completa dispersión de esas fuerzas, que, desmoralizadas ya por
- la derrota anterior, ni siquiera intentaron resistir.
-
- Pocos momentos antes de principiar la batalla, se acerca a gran
- galope un ayudante del general Virasoro, que le dice: “--El
- jefe del estado mayor manda prevenir a V. E. que ha olvidado
- indicarle cuál será el punto de reunión en el caso de una
- contraste”--“Contéstele usted que no hay mas punto de reunión
- que el campo de batalla”.
-
- “Estas palabras, continuó Sarmiento, habían sido pronunciadas
- cuarenta años antes por Napoleón; pero yo estoy seguro de que
- Urquiza no las conocía, porque no era hombre para plagiar a
- Napoleón ni a nadie.
-
- “Lo que he referido me basta para pensar que el general Urquiza
- tenía genio militar, y creo que también tenía genio político.
-
- “Su programa de fusión de olvido del pasado; su llamamiento
- a los federales de posición social que no se habían manchado
- con crímenes, como los Anchorena, los Carreras, el doctor
- Lorenzo Torres, etc., no tenía por objeto, como se ha creído
- vulgarmente, ofender a los unitarios y satisfacer sus pasiones
- de partido, sino que, por el contrario, eran el fruto de
- un hábil y bien meditado plan político, porque creyó con
- razón, que no era posible fundar un gobierno solamente con
- nosotros, los unitarios, que éramos llamados advenedizos,
- porque no teníamos ni fortuna, ni familia, ni relaciones, ni
- vinculaciones de ningún género con la sociedad de nuestro país.
- Pero, en lo que demostró más habilidad política fué en convocar
- a los gobernadores al acuerdo de San Nicolás.
-
- “Derrotado Rosas, no dejaba ninguna institución, ningún poder;
- nada quedaba en pie, sino esos gobernadores de provincia,
- semibárbaros todos, y asesinos y ladrones en su mayor parte.
-
- Eso era lo único que podía servirle para formar un Congreso que
- constituyera el país. Ahora estoy perfectamente convencido de
- ello.
-
- ¿Qué habría sucedido si Urquiza deja que las provincias
- derrocasen a sus gobernadores, antes de que se reuniese
- el Congreso Constituyente? Significa decir que se hubiera
- encendido la guerra civil, porque no hay que olvidar que muchos
- de ellos tenían elementos para defenderse. Si pensamos en el
- aislamiento en que vivían los pueblos, en el desierto que los
- rodeaba, en las dificultades casi insuperables de comunicación,
- lo probable es que hubiéramos vuelto al año 20, y que habrían
- transcurrido largos años sin constituirse la Nación”.
-
- Mucho tiempo después de oir esta conversación que me causó
- sorpresa por las opiniones anteriores de Sarmiento sobre
- Urquiza, se la referí a Pedro Goyena, quien me manifestó que
- le habían asegurado que el general Mitre pensaba ahora como
- Sarmiento respecto al Acuerdo de San Nicolás.
-
- Buenos Aires, julio 31 de 1892.
-
- MARCO AVELLANEDA.
-
-[3] En unos apuntes relativos al doctor don Carlos Tejedor, que me
-fueron facilitados por su esposa, figura el dato de que en aquellos
-primeros días de su reincorporación a la ciudad, el doctor Tejedor se
-pasaba sentado largas horas de la noche solo y reflexivo, junto a la
-pirámide de Mayo.
-
-[4] Obras completas, t. XIV, pág. 69.
-
-Es sensible que esta carta no figure entre las editadas por el Museo
-Mitre. La carta que se inserta en el libro editado por don Alejandro
-Rosa no es igual a la presente.
-
-[5] Conversación íntima de Rosas con don Santiago Vasquez,
-representante del gobierno de Montevideo, el mismo día que ocupa el
-mando por primera vez (diciembre de 1829). (Revista del Río de la
-Plata, tomo V, pág. 599).
-
-Rosas se adelanta y coincide en la clasificación científica de los
-elementos sociales: _La foule et la élite. (La cité moderne, por Jean
-Izoulet_).
-
-[6] SARMIENTO-MITRE. Correspondencia 1846-1868. Págs. 33-34 y 35.
-(Edición de Museo Mitre).
-
-[7] Esta publicación contiene literalmente las conferencias que he
-dado en la Facultad de Filosofía y Letras. He tratado en lo posible
-de consultar las obras originales; no he podido, sin embargo, hacerlo
-siempre.
-
-[8] A. Einstein: Zur Elektrodynamik der bewegten Korper, Annalen der
-Physik, 1905.
-
-[9] Más tarde pienso tratar de la misma manera los otros conceptos
-fundamentales de física, como masa, energía, etc.
-
-[10] Espacio lo identifican siempre con el espacio “vacío”.
-
-[11] No cabe duda que en la formación de la noción _idea_ influyen
-en el espíritu de Platón los conceptos fundamentales de geometría
-(formas), que no representan los objetos del mundo empírico (objetos
-de la naturaleza) y tienen únicamente la existencia en nuestro
-pensamiento, pues, por ejemplo, el punto, la línea, la superficie, no
-existen de hecho en el mundo físico y son una abstracción de nuestro
-espíritu. Además el origen psicológico de la idea platónica hay que
-buscarlo en las leyes lógicas y en las normas de ética.
-
-[12] Esta obra es también una especie de resumen de toda la filosofía
-platónica.
-
-[13] Muchos representantes de la filosofía idealista ven en este
-hecho una cierta contradicción de Platón y hasta quieren negar la
-autenticidad de la parte de Timeo en que se trata del espacio _eterno_.
-A nosotros nos parece muy plausible que el fundador de la teoría de dos
-mundos distintos introduzca también un modelo para el espacio.
-
-[14] Influencia sobre Kant y Schopenhauer. Recuerdo que Schopenhauer
-empieza una de sus obras con las palabras: “Platón el divino”, etc.
-
-[15] Por _forma_ entiende Aristóteles no sólo la forma corporal, sino
-también el conjunto de las propiedades que caracterizan a un cuerpo,
-(color etc.).
-
-[16] “No la _esfera_, no el _metal, sino la esfera metálica_ se
-_forma_”.
-
-[17] “Categorías” es una obra no sólo de carácter lógico gramatical,
-sino también una especie de introducción a la _metafísica_
-aristoteliana. Pues aunque en el primer momento aparecen como una
-clasificación de palabras--la obra empieza: “Las _palabras_, cuando
-están aisladas, sólo pueden expresar una de las cosas siguientes,
-etc.”--en el fondo las 10 categorías corresponden a los _distintos
-modos de ser_, contenidos en las palabras.
-
-[18] Es ya una conclusión de la definición.
-
-[19] Desde Galileo y Newton sabemos que efectivamente todos los cuerpos
-caen en el vacío con la misma velocidad.
-
-[20] Véase página 398 en el número de noviembre de 1918 de esta Revista.
-
-[21] A esta clase de generalización, que se suele llamar inducción
-aristotélica, conviniendo todo el mundo en que no es inducción,
-pertenecen las que Stuart Mill califica de generalizaciones no
-dependientes de causalidad; pero tal vez sin advertir su naturaleza no
-inductiva.
-
-[22] Véase en Wundt. LOGIK en el tomo primero la interesante exposición
-que hace de la evolución del concepto de Causalidad.
-
-[23] Véase la exposición de esta cuestión en el _Traité de Logique
-Générale et de Logique Formelle_, de REVOUVIER, T. II, Cap. XXXVIII.
-Letra D. _Du principe du calcul des probabilités_. Véase también la
-definición del azar en el libro de Poincaré, _Calcul des Probabilités_.
-
-[24] Sr. D. Nicolás Besio Moreno.--Mi querido amigo:
-
-Estoy más asombrado que usted, si cabe, del desatino aparecido en
-mi artículo “La moral de Ulises”. La explicación, sin embargo, es
-sencilla. Obligado a abreviar el texto para que cupiese en las 24
-paginitas de la colección “América” que lo editó, le hice varios
-cortes, en pruebas de imprenta que no volvieron a mis manos.
-
-Cayó en los cortes un largo párrafo relativo a Ulises en Dante; y
-para restablecer la continuidad del texto, donde decía “_No en vano_,
-releyendo esa parte del poema dantesco, buscamos entre los fraudulentos
-al divino Ulises, arquetipo clásico de todos los simuladores. _Y habría
-sorprendido_ la ausencia...”, tuve el poco tino de corregir: “_En
-vano_, etc.,... _Y sorprende_ la ausencia”. Esta modificación, sugerida
-por mi propio corte al texto, resultó disparatada con relación al texto
-del poema (cuyo Infierno aprendí de memoria en la niñez y del que aun
-puedo recitar cantos enteros).
-
-Con las mismas pruebas de imprenta, ya corregidas (!) por mí, se
-compuso el texto publicado en la _Revista de Filosofía_, que acaso yo
-no habría vuelto a leer, ni habría rectificado nunca, sin la oportuna
-advertencia de usted, que muy sentidamente le agradezco.
-
-Como no tengo pequeña vanidad literaria, ni me avergüenzo de esta
-_gaffe_--que no es la primera ni será la última en mi obra escrita--le
-ruego me autorice a publicar su interesante carta en el próximo número
-de la _Revista_.
-
-Muy afectuosamente le saluda, su amigo.--_José Ingenieros._
-
-[25] Conferencia pronunciada, bajo los auspicios del “Centro Liberal”,
-en La Rioja, el 20 de febrero de 1919.
-
-[26] Los que descendemos de fundadores de la independencia
-argentina--como Rodríguez Peña; los que pertenecemos a familias que
-desde sus más remotos antepasados han gozado del concepto social de
-lo que se llama aristocracia, tenemos sobrada autoridad para hablar
-de este modo, y hacemos esta manifestación con el solo propósito de
-evitar el seguro argumento de los “aristócratas”, empedernidos, que nos
-tratarán de parciales suponiendo somos “mulatos”.--C. R.
-
-[27] Taine, _Filosofía del arte_.
-
-[28] Gauckler, _Lo bello y su historia._
-
-[29] Guyau, _El arte desde el punto de vista sociológico._
-
-[30] Guyau, _El arte desde el punto de vista sociológico._
-
-[31] Henniquin, _La crítica científica._
-
-[32] E. Marguery, _La obra de arte y la evolución_.
-
-[33] E. Marguery, _La obra de arte y la evolución_.
-
-[34] Ver “_Una rápida ojeada a la evolución filogenética de los
-mamíferos_”, 1889; “_Visión y Realidad_”, 1889; “_La Argentina al
-través de las últimas épocas geológicas_”, 1897; “_Sinopsis_”, 1898;
-“_Sinopsis_”, 1910.
-
-[35] En la revista “La Pirámide”, editada en La Plata.--Con el título
-_Espacio_, _Materia y Movimiento_, fueron reimpresos en la “Revista de
-Filosofía”, Buenos Aires, Enero de 1918.
-
-[36] El texto de _Mi Credo_ dice literalmente, en términos
-_deliberadamente_ equívocos: “y sólo entonces se habrá cumplido lo que
-dice el profético versículo de la Biblia . . . que el hombre sea la
-imagen y semejanza de Dios”. Es sabido que la palabra Dios equivale
-en labios de Ameghino a Naturaleza, como en todos los filósofos
-panteístas.--Sobre la analogía intrínseca entre el ateísmo y el
-panteísmo, ver mis escritos _Hacia una moral sin dogmas_ (Capítulo III)
-y _Proposiciones_, Cap. II, “La hipocresía de los filósofos”.
-
-[37] Publicada en “Revista de Filosofía”, Buenos Aires, Noviembre de
-1917, con la siguiente nota:
-
-“Hace algunos años, una delegación de una biblioteca de Chivilcoy fué
-a visitar al eminente sabio, que ya era director del Museo de Historia
-Natural de Buenos Aires, y le invitó a colaborar en un número único que
-esa institución se proponía editar.
-
-“El sabio accedió, y, para no escribir una página de paleontología,
-escribió _Noción de Dios y noción de espacio_, que completa otros
-tres trabajos breves (“Los infinitos”, “El infinito materia” y “La
-constitución de la materia y el infinito movimiento”) que había
-escrito, accediendo a colaborar en una revista intitulada “La
-Pirámide”, que se editaba en La Plata.
-
-“La biblioteca chivilcoyana debió estremecerse ante el presente griego
-que le resultaría el trabajito enviado por el sabio, y, sin duda, para
-no hacerlo público sin ofender al director del Museo, renunció hasta
-hoy a publicar el número único.
-
-“Así es cómo quedaron inéditas hasta ahora estas pocas páginas que el
-señor Alfredo J. Torcelli, compilador de las obras de Ameghino, entrega
-a la publicidad por intermedio de esta _Revista_”.
-
-[38] Publicado en los “Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines”, La
-Plata, Octubre de 1911, con la siguiente advertencia: “Trabajo póstumo
-y sin terminar, escrito a fines de 1910 y a principios de 1911”.--Los
-originales (acaso no enumerados por el autor) no han sido bien
-ordenados para esa publicación, que aumentaría en interés y claridad
-con una ordenación distinta.
-
-[39] El editor de las _Obras Completas_ prestaría un servicio a
-los lectores de Ameghino si al reimprimir este bosquejo variase la
-disposición de sus párrafos y la distribución del material, buscando
-una ordenación más lógica.--En la forma actualmente conocida, el
-trabajo es de difícil intelección.
-
-[40] Publicado en “Revista de Filosofía”, Buenos Aires, Marzo de 1918,
-con la siguiente nota del editor de sus _Obras Completas_:
-
-“_Origen y persistencia de la Vida_” es un trabajo que Ameghino había
-empezado a redactar antes de su salida del Museo de La Plata.
-
-Parecería que el sabio condensó el propósito de esa obra en este
-pensamiento, que después fué más claramente expuesto en “_Mi Credo_”:
-
-“Yo no pretendo haber encontrado la causa del movimiento: el Movimiento
-en sí mismo es un Infinito comparable al Infinito Tiempo y al Infinito
-Espacio; es comparable a la Materia en que es como ella transformable,
-pero no extinguible.--Lo que creo haber encontrado es la ley a que
-obedece: esto es, que la cantidad de Movimiento está en relación
-inversa de la masa”.
-
-Entre los papeles del sabio han sido hallados dos planes de la obra:
-uno, que parece previo y comprende nueve títulos; y otro, más amplio,
-que comprende quince títulos. El capítulo que hoy se entrega a la
-publicidad es el undécimo.
-
-La continuación sistemática y metódica de _Origen y persistencia de
-la Vida_ debió ser dejada de mano por Ameghino, sin duda esperando
-disponer alguna vez de tiempo y de tranquilidad para conducirla a
-término. Pero a través de los años ha ido depositando en las tapas
-de los cuadernos que le servían de carpetas esbozos de ideas y hasta
-simples títulos de asuntos.
-
-De las apuntaciones de pensamientos que existen en la carpeta
-denominada “Prólogo”, resulta que era propósito del autor escribir su
-obra en francés, tratando la evolución en conjunto.
-
-“Quien crea en los dogmas--dice--y profese como artículos de fe la
-creencia en la existencia del alma, en la inmortalidad futura y en la
-muerte como fin o término de todo ser, tiene bastante con lo que sabe y
-no tiene necesidad de aprender más: está en posesión de toda la ciencia
-que es capaz de asimilarse. No precisa leerme. Que sea feliz con su
-saber”.--ALFREDO J. TORCELLI.
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Revista de Filosofía, Año V - Nº
- - May/1919, by Various
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK REVISTA DE FILOSOFIA, MAY, 1919 ***
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-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
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