diff options
Diffstat (limited to 'old/53718-0.txt')
| -rw-r--r-- | old/53718-0.txt | 7883 |
1 files changed, 0 insertions, 7883 deletions
diff --git a/old/53718-0.txt b/old/53718-0.txt deleted file mode 100644 index 8f93731..0000000 --- a/old/53718-0.txt +++ /dev/null @@ -1,7883 +0,0 @@ -Project Gutenberg's Revista de Filosofía, Año V - Nº 3 - May/1919, by Various - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: Revista de Filosofía, Año V - Nº 3 - May/1919 - Cultura--Ciencias--Educación - -Author: Various - -Editor: José Ingenieros - -Release Date: December 12, 2016 [EBook #53718] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK REVISTA DE FILOSOFIA, MAY, 1919 *** - - - - -Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net - - - - - - - - Año V--N.ᵒ 3 Mayo de 1919 - - Revista de Filosofía - - Cultura--Ciencias--Educación - - PUBLICACIÓN BIMESTRAL DIRIGIDA POR - JOSÉ INGENIEROS - - SUMARIO - - _321_--_Rodolfo Rivarola_ Discurso de apertura de la Universidad. - - _332_--_David Peña_ Alberdi, Sarmiento y Mitre. Alrededor - de 1852. - - _358_--_J. Alfredo Ferreyra_ Acotaciones a Montaigne. - - _367_--_Rodolfo Senet_ Los sentimientos morales, estéticos y - religiosos. - - _386_--_J. Laub_ ¿Qué son espacio y tiempo? - - _406_--_Leopoldo Maupas_ Lógica inductiva. - - _437_--_Nicolás Besio Moreno_ Ulises en el Infierno dantesco. - - _442_--_César Reyes_ Democracia individualista. - - _457_--_Octavio Méndez Pereyra_ La crítica y el arte. - - _462_--_José Ingenieros_ Las ideas filosóficas de Ameghino. - - ÍNDICE DEL VOLUMEN IX - - Redacción: calle Viamonte 743 - Administración: Casa Vaccaro--Avenida de Mayo 638 - BUENOS AIRES - - -EN LOS NUMEROS PRÓXIMOS - - _Carlos O. Bunge_ Ensayo sobre Sarmiento (póstumo) - - _Ernesto Quesada_ Desenvolvimiento social hispano americano. - - _Juan Agustín García_ Notas sobre la evolución colonial. - - _José Nicolás Matienzo_ Problemas universitarios. - - _Roberto J. Giusti_ Ensayo sobre Amiel. - - _Pedro N. Arata_ La ciencia en la época del Renacimiento. - - _Franciso de Veyga_ La psicología hindú. - - _Rodolfo Rivarola_ Cuestiones de filosofía política. - - _Joaquín V. González_ Problemas culturales y universitarios. - - _Leopoldo Maupas_ Ensayos de lógica. - - _Carlos F. Melo_ Fundamentos y función social del Derecho. - - _Enrique Mouchet_ Sobre psicología del lenguaje. - - _Víctor Mercante_ Principios básicos de la educación. - - _Rodolfo Senet_ Los sentimientos morales y religiosos. - - _Juan Chiabra_ La metafísica dogmática contra la ciencia. - - _J. Alfredo Ferreyra_ Estudios de ética. - - _Alcira Villegas_ Ética social. - - _Félix Icasate Larios_ Las categorías en Aristóteles y Kant. - - _R. Sarmiento Laspiur_ La obra científica de Julio Méndez. - - _Cristóbal M. Hicken_ La obra científica de Eduardo L. Holmberg. - - _Eusebio Gómez_ Psicología de las pasiones antisociales. - - _Narciso Laclau_ El problema de la vida. - - -_Obras de JOSÉ INGENIEROS_ - -Acaban de reeditarse: - - LA SIMULACIÓN EN LA LUCHA POR LA VIDA (11.ª edición corregida) - -Un volumen de 220 páginas: $ 1 m/n. - - SIMULACION DE LA LOCURA (8.ª edición, revisada por el autor) - -Un volumen de 400 páginas: $ 2 m/n. - - SOCIOLOGÍA ARGENTINA (7.ª edición, muy aumentada) - -Un volumen de 450 páginas: $ 2 m/n. - - PRINCIPIOS DE PSICOLOGIA (6.ª edición, corregida) - -Un volumen de 400 páginas: $ 2 m/n. - - CRIMINOLOGIA (7.ª edición, corregida) - -Un volumen de 314 páginas: $ 2 m/n. - - EL HOMBRE MEDIOCRE (5.ª edición, muy corregida) - -Un volumen de 250 páginas: $ 1 m/n. - - HACIA UNA MORAL SIN DOGMAS - -Un volumen de 212 páginas: $ 1 m/n. - - PROPOSICIONES, relativas al porvenir de la filosofía - -Un volumen de 160 páginas: $ 1 m/n. - - Pedidos a la Casa Vaccaro, AVENIDA DE MAYO 638, Buenos Aires - - - - - REVISTA DE FILOSOFIA - - Año V--N.° 3 Mayo de 1919 - - - - -DISCURSO DE APERTURA DE LA UNIVERSIDAD - -POR EL DR. RODOLFO RIVAROLA - -Presidente de la Universidad de La Plata - - -La situación actual del mundo, en lo político, económico, social y -moral presenta problemas para un porvenir inmediato de tal magnitud que -ni siquiera me animo a nombrar, y mucho menos a abrir discusión sobre -ellos en este acto. Están fuera de nuestro país, y asimismo, gravemente -al parecer, dentro de nuestras fronteras. Diríamos que se respiran en -el ambiente y producen en nuestro espíritu una sensación de peligro -próximo. Con todo, no es de ello que debo hablar en este acto, sino de -lo concreto de nuestros problemas más inmediatos, los que correspondan -a la común aspiración de la mejor enseñanza, y a la mayor consideración -y estimación recíproca de profesores y alumnos. - -En mi razonamiento, lo que digo significa, para mí, que hay un -compromiso de conciencia que nos afecta por igual a profesores y -alumnos. Tenemos los primeros que saber claramente para qué enseñamos -y los segundos saber también claramente para qué asisten a nuestras -enseñanzas. - -En el análisis de la primera proposición _para qué enseñamos_, -confesemos dos motivos egoístas: la satisfacción de una tarea honrosa -y la percepción del honorario. No podemos moralmente contentarnos con -los motivos egoístas. Uno y otro implican el cumplimiento de un deber, -sin el cual, en vez de satisfacción, sentiríamos vergüenza y pena, -si tenemos conciencia regularmente normal y moral. Nuestro honorario -se compone de dos partes: una que paga la Sociedad por su órgano, -el Estado; otra que pagan los alumnos a título de derechos que la -Universidad percibe. Nuestro servicio será para la Sociedad, en cuanto -la Universidad deberá proveerla de aptitudes individuales útiles para -su bienestar, su mejor gobierno, sus mejores servicios administrativos, -su mayor producción económica, su mejor justicia, su mejor moralidad, -salud o higiene. Deberá ser para cada alumno, en cuanto le habilitará -para que sirviendo bien a la sociedad, se sirva a sí mismo mediante la -remuneración honrada de su trabajo. - -Si hemos tomado a nuestro cargo la responsabilidad de enseñar, es -porque confiamos en nuestras aptitudes; pero tal vez no meditamos -suficientemente en el fin de nuestras enseñanzas. De aquí se sigue que -nuestros planes de estudios, nuestros programas o nuestros métodos -puedan carecer de precisión para orientarnos hacia la utilidad social e -individual. - - * * * * * - -Es urgente distinguir entre la elaboración de la ciencia y su -aplicación, o sea entre investigar y hacer. ¿Por qué haríamos un -investigador de física cuando sólo necesitamos un electricista? -¿Por qué haríamos un botánico, cuando necesitamos un agricultor? Un -electricista deberá convertir su habilidad en dinero: un agricultor -lo mismo. Su servicio será para un industrial, particular, sociedad o -colectividad, en vista de una retribución correspondiente. ¿Qué haría -con el investigador de física o de botánica, el industrial a quien sólo -interesara el rendimiento económico más provechoso, si el sabio ocupara -su tiempo en adelantar la ciencia en vez de adelantar las entradas -en dinero de la industria? Ante el peligro de que la investigación -científica arruinase la industria ¿despediría el sabio o, por lo menos, -le relegaría a un laboratorio y tomaría un técnico? Lo que digo del -físico y del botánico, lo digo también del químico, del médico, del -veterinario, del abogado y de cuanto _saber_ debe transformarse en -_hacer_, de cuanta ciencia debe ser arte: _arte de curar_, se decía de -la medicina. - -El método de educar para la ciencia y el método de preparar para -la profesión, son necesariamente diversos como correspondientes a -fines distintos. El primero aspira a la explicación más completa de -las cosas; el segundo a la ejecución más perfecta de las obras. La -ejecución es más perfecta cuando responde con mayor exactitud al -fin deseado, aunque en cualquier caso particular el ejecutor ignore -la explicación. Continuando todavía con uno de los ejemplos que he -propuesto, la agricultura es fuente de riqueza nacional; la proposición -sería de una trivialidad afligente si intentara decir alguna -novedad. En ella va contenida la afirmación de ser la agricultura -arte de economía; arte de producir riqueza transformada en su signo -representativo, la moneda. Cuando diplomamos a un perito agrónomo, -no tenemos que certificar sus conocimientos científicos o teóricos -en las diversas ciencias que adelantan la agricultura. Se nos pide -únicamente que certifiquemos su habilidad para transformar semilla en -dinero. Deberá nuestro perito tener esta habilidad; con el menor gasto -posible producir la mayor utilidad. No solamente deberá saber cuál -es la semilla que produce mejores plantas, sino que es indispensable -que sepa cuánto cuesta y dónde se vende, y deberá saber qué precio se -obtendrá por los productos. La perfección de este arte no estará, pues, -en presentar los frutos más hermosos, según el criterio estético, sino -en obtener los de mayor utilidad económica, porque este es el fin del -servicio. Una escuela de agronomía es, pues, una escuela económica, -destinada a preparar comerciantes de la agricultura, y ella misma debe -ser una casa de comercio agrícola, para que sus alumnos puedan ser -buenos comerciantes (no demos a la palabra la acepción jurídica) de la -industria rural. - -Sé que expreso estos pensamientos contrarios a otros que oigo y leo -sobre enseñanza agrícola. Tengo desde muchos años en los oídos esta -frase de los especialistas más respetables y distinguidos: las escuelas -de agricultura son establecimientos de enseñanza y no de producción; -a lo cual contesto que deben ser de producción para que se aprenda -a producir. Pero declaro que mi interés de este momento no es abrir -polémica sobre esta cuestión, sino presentar un ejemplo de demostración -lógica, aplicable a cualquier arte, considerada en el único aspecto -que indicará el método de enseñarla: su finalidad. Quien acude a un -abogado porque tiene un pleito, le interesará que su letrado obtenga -el reconocimiento de lo que cree su derecho, le importará poco lo que -sepa sobre problemas de reformas legislativas, que correspondan al -grado de estudio cuyo objeto es la mejor organización de la sociedad. -Lo mismo, quien acude a un médico es para que le cure la enfermedad; le -importará poco cuáles sean sus profundos conocimientos en determinada -investigación de laboratorio, si no ha visto muchos enfermos y -aprendido su arte al lado de quien los asistía y los curaba de modo -que él mismo sepa curar... por lo menos las enfermedades curables, las -únicas que se curan, como decía el doctor Wilde. - - * * * * * - -El tema que aquí trato es el mismo que sometí a la Asamblea General -de Profesores, en agosto del año pasado; y lo consideraremos de nuevo -en la próxima Asamblea General. Me sirve ahora para traerlo hasta -algunas de las cuestiones universitarias que parecen haber tomado mayor -importancia. - -Las ideas corrientes de organización universitaria argentina, -sus planes de estudio y métodos, aspiran a hacer principalmente -profesionales, o sea técnicos, mediante métodos de investigación -científica. No hay distinción positiva, bien clara, entre la -preparación para la ciencia y la preparación para la profesión. No -tenemos escuelas técnicas, porque la enseñanza técnica está dentro -de las mismas universidades, y cuando se encuentra afuera imita los -métodos y planes científicos, aspira a igualar con la enseñanza que -debería ser puramente científica y no profesional. No es para mí -inconveniente que se encuentre dentro de la Universidad lo científico -puro y lo profesional, lo elemental y lo superior; pero a condición -de que distingamos lo que corresponde a una y otra finalidad de la -enseñanza. - -Cuando se cita el ejemplo de universidades extranjeras, especialmente -alemanas, y se encomia su admirable libertad de enseñar lo que el -profesor quiera, y de aprender el alumno lo que quiera, de asistir -o de no asistir a clase, de elegir unas materias y no otras, de no -dar exámenes, etc., se advierte al mismo tiempo que en aquellas -universidades la enseñanza es puramente científica, y que la técnica -se da en institutos especiales. He mostrado en otro momento y lo -repito ahora, que hay gravísimo error en aplicar aquellas ideas a las -universidades argentinas, que no son puramente científicas, sino que -proponen a la vez los dos fines de preparación para la ciencia y para -la profesión. - -Cuando los estudios científicos con educación especial en métodos -adecuados y rigurosos, corran por separado de los métodos para la -preparación profesional, diremos claramente que no hay exigencia de -asistir a clase, ni reglamento de práctica, ni obligación de alumno: -quien quisiere aprender asistirá a la enseñanza que pueda darle quien -tenga ciencia para enseñar. - -Esta separación es simplemente una tesis que sostengo; no es una -realidad existente en nuestras universidades. Muchos, tal vez -la mayoría, no creen en ella, como yo no creía antes de haberme -rectificado. Toda la enseñanza universitaria está organizada bajo -el supuesto de una base científica sin distinción de finalidad -científica o profesional. De esto resulta que, en definitiva, no sea -ni preparatoria de aptitudes científicas ni preparatoria de habilidad -profesional. - -La medida en que la enseñanza científica deberá servir a la preparación -profesional, es en casos particulares de positiva dificultad. Lo -reconozco y lo declaro. Por eso mismo, y mientras la tesis no se haya -convertido en realidad, corresponde que cada alumno se proponga a sí -mismo la cuestión de su propia vocación y destino que desea dar a sus -estudios. En la enseñanza de cada materia, encontrará una parte o un -aspecto, un modo o un método que se ajustará mejor a sus deseos o -conveniencias. Es en este sentido que la presencia en la clase será -para él un beneficio que a su tiempo lamentará haber descuidado, aun -cuando a su juicio, en cuya infalibilidad de hoy no debe creer, le -parezca que la enseñanza no responda a su interés futuro. - -Por otra parte, quien aspire solamente a ejercer una profesión, por ser -ésta de carácter que requiere derivarse de conocimientos científicos, -ninguna medida de tiempo que emplee en adquirirlo le será perjudicial -para su profesión. De la misma manera, quien aspire a consagrar su -empeño en la adquisición de la ciencia, en ninguna manera le será -perjudicial cualquier contacto con el arte o aplicación profesional de -la ciencia. - -Demasiado sabemos por experiencia propia que no alcanzamos a ser -hombres de ciencia, desde que discutimos o inventamos muy poca cosa en -la vía de la producción científica, y si adquirimos alguna habilidad -profesional es con frecuencia mediante rectificación de errores que -reconocemos después de haberlos cometido. - -Mediante la misma rectificación de errores bajo el látigo de la -experiencia diaria, hemos llegado a profesar en la cátedra y a tener -en verdad cierta experiencia que utilizamos y debemos utilizar para -aprovechamiento de los jóvenes que en calidad de alumnos nos reclaman -el fruto de lo que la vida haya sembrado en nuestro espíritu. Agregaré, -porque es verdad y porque hablo sin disimulo, que así como no todas -las tierras son apropiadas para que la semilla germine y salga a la -luz la planta, no en todos los espíritus la experiencia da frutos -iguales. Resulta así natural desigualdad en aptitudes para enseñar. -Tal desigualdad se hará mayormente manifiesta, cuanto mayor sea lo -que puede llamarse individualismo profesional, quiero decir, completa -libertad del profesor para hacer o no hacer, enseñar o no enseñar, -guardar analogía con la media normal del método de enseñar, o no -guardarla, sea por mayor aproximación a cualquier extravagancia de -genio o de talento, o por retardo, hijo de la pereza, o de cualquier -otra madre. - -Entretanto, cumplidas las exigencias de planes de estudio y programas, -el decano o director de instituto firma un diploma que certifica con -valor de instrumento público inatacable que el poseedor del pergamino -o cartulina sirve profesionalmente para lo que el documento declara. -Suscripto por el decano o director, el documento pasa a la firma del -presidente de la Universidad y es así, bajo esta doble fe de verdad, -que el público la recibe. - -Parece elemental que por respeto a la firma propia, que es el propio -honor, nada sea suscripto por ella que no sea verdad. De esto nace el -deber de verificar si es cierto lo que bajo la propia firma se declara -y el derecho de hacer lo necesario para cumplir con el deber. El decano -o director tiene deber y derecho de verificar la enseñanza que se da -bajo su dirección inmediata y el rector o presidente tienen deber y -derecho de exigir que la vigilancia sea cumplida. Estas son funciones -del cargo respectivo, declaradas por la ley y bajo la responsabilidad -de los funcionarios a quienes las confía. - -Supone esta organización universitaria, que cada cual cumple con su -deber y facilita en perfecta armonía y cordialidad el cumplimiento del -deber de los demás. Todo profesor debe tener agrado en que su enseñanza -sea directamente vigilada por el propio decano o director, que para -esto cuenta con el voto de la mayoría, que no es más que un signo de -voluntad de la total corporación docente. Debe tener agrado y ver en la -función de vigilancia un descargo de la propia responsabilidad y una -seguridad contra el error de los alumnos. - -Son francas mis expresiones y deseo que nadie las encuentre ásperas -como papel de lija. Me son sugeridas por la observación de lo que en -parte explica alguna agitación universitaria fuera de nuestra casa, por -muy tranquilos que nos sintiéramos de que en la nuestra no habrá motivo -de análogos sinsabores. Un aspecto de cualquiera reforma universitaria -que hayamos observado, deja advertir de alguna falta de idoneidad del -personal docente. Los alumnos descubren algunas veces este defecto y -ejercen ellos, en formas propias de la edad, el legítimo derecho de -descontento, que la dirección de la enseñanza debió prever y evitar. -Es natural que cuando falta gobierno regular desde arriba, comience -el gobierno irregular desde abajo, que puede ser, por lo irregular, -desgobierno. La reacción se hace revolucionaria y corren a veces igual -suerte los buenos y los malos, si acaso los primeros no son los que se -retiran de la lucha amargados y entristecidos. Cuanto desde este punto -de mi discurso podría decir, me llevaría demasiado lejos. La limitación -de tiempo me conduce a esta única declaración de mi pensamiento: el -mal de que estoy hablando no se cura con reformas electorales en la -provisión de los cargos universitarios. Con ellas o sin ellas puede -crecer si no se despierta la conciencia del deber que a cada cual -impone la función que le está confiada. - -Y como deseo concluir, adelanto que no pongo en mis palabras ninguna -reserva sobre los diversos recursos alegados para corregir males de -este género. - -Por el momento me ocuparé de dos de ellos que sirven de tema a -conversaciones de alumnos y profesores, a saber: la asistencia de -alumnos en los consejos directivos y la libre asistencia o inasistencia -a las clases teóricas. - -En cuanto a lo primero, declaro mi disconformidad con el voto electoral -de los alumnos para elegir autoridades universitarias. De todas maneras -tal voto está excluído por nuestra ley universitaria. En cambio, -consecuente con pensamientos ya antiguos en mi experiencia de estas -cosas, he suscripto con el vicepresidente de la Universidad, señor -Besio Moreno, el proyecto para que los alumnos tengan delegados con voz -en los consejos, que ha sido sancionado anteayer. - -En cuanto a la asistencia obligatoria, me he declarado autor de la -iniciativa que es el texto de la ordenanza de fecha 3 de marzo de 1906 -que dice: “en la Universidad Nacional de la Plata no habrá alumnos -libres”. - -Su objeto fué crear el estudiante universitario para la Universidad -que entonces se fundó. El efecto de esta resolución está a la vista. -La nueva Universidad pudo ser un simple establecimiento de mesas -examinadoras para alumnos de todas las regiones de la República. La -ciudad de la Plata es hoy universitaria porque los estudiantes han -tenido que ser alumnos regulares. De esta ordenanza han derivado otras, -particulares de las facultades o generales de la Universidad, que han -declarado obligatoria la asistencia a un número de clases. Yo deseo que -la ordenanza que excluye los alumnos libres sea mantenida y no tengo -inconveniente en que se derogue la asistencia obligatoria. Todo estará -en encontrar la definición del alumno libre excluído, o la definición -del alumno propio o regular por algún signo diverso de la asistencia -obligada a un número proporcional de clases de todos los cursos y en -todos los años. No es esto imposible, ni siquiera difícil, y muchos -alumnos conocen ya el pensamiento que es objeto de mis reflexiones para -hallar solución a este problema. - -La no asistencia a clase tiene dos aspectos; uno el de los alumnos -perezosos que no van a clase o huyen del profesor que les interroga; -otra el de los alumnos diligentes que aspiran a prepararse seriamente -y quieren significar por su inasistencia a algunas clases su -disconformidad con los profesores que creen malos. De este último -aspecto sólo puedo reconocerles que ejercitarán ellos una función -realmente abandonada, cuando tal ocurriese, por los respectivos decanos -y consejos. - -La no asistencia a las clases puede ser realmente un signo de -disconformidad de los alumnos con un mal profesor; pero sé por -experiencia que data de algunos años antes de que nacieran los jóvenes -que ahora son alumnos, que también es motivo de deserción de la clase -el temor de ser interrogados para observaciones de clasificación. -Seamos todos absolutamente sinceros; séanlo, pues, como yo, los jóvenes -que me escuchan o que lean después estas declaraciones; el alumno que -estudia mal, que se distrae en cosas que no son las correspondientes -a su preparación para la clase o que no tiene educación mental -anterior, está siempre dispuesto a faltar el día en que sospecha que -puede ser interrogado. Profesores más empeñosos, los que asisten con -interés y disposición docente, los que dan muestra de su labor en la -producción científica y hacen lo que es posible hacer para adelantar -los conocimientos, podrán ver sus clases desiertas el día en que se -propongan interrogar. Esto es de mi experiencia personal, si se me -permite contarme entre los que hayan seguido con alguna vocación la -carrera docente y pensado y escrito sobre diversas materias de ciencia -y enseñanza desde hace treinta años. He tenido la fortuna de que mis -alumnos me consideraran siempre con respetuosa amistad y no me dieran -sino satisfacciones en mi vida de profesor. Es, pues, el cuento que -hace próximamente veinte años tenía yo a mi cargo una clase de Derecho -Civil en la Universidad de Buenos Aires, con más de doscientos alumnos -en lista. Comencé mi año con el afán de profesor todavía joven y con -ilusiones mejores que la realidad. Preparé mis lecciones metódicamente, -con sumarios de exposición que no he vuelto a hacer desde entonces, -y dí con este método un curso de conferencias. A cierta altura de mi -exposición del programa, quise informarme de la utilidad que para los -alumnos tuviera mi enseñanza de la materia; el aula estaba completa -como de ordinario; comencé a nombrar uno por uno a los que estaban -en la lista, y como continuaba yo leyendo sin que nadie se dijera -presente, me dirigí a la clase con esta pregunta: “Pero, señores, -¿quiénes son ustedes?” Como tampoco respondieran, hablé particularmente -a uno de la primera fila: “¿Cómo se llama usted?” Me dijo su nombre; -yo lo había leído. Le pregunté: ¿Por qué no ha contestado usted -cuando le llamé? Porque no estaba preparado, señor. Pasé a otro con -la misma pregunta y la misma respuesta. Les dije entonces: “No es -posible que la imprevisión de ustedes sea tanta que ni siquiera se -encuentren preparados para saber cómo se llaman; para esto no necesitan -preparación”. Seguí informándome y resultó que toda la clase estaba -presente para escuchar y ausente para hablar. Si yo hubiera dicho en la -anterior que interrogaría, no hubiera tenido a quien llamar porque el -aula habría estado desierta. - -Es este caso de inasistencia voluntaria con asistencia corporal, -que no he olvidado cada vez que se ha hecho el argumento de que la -inasistencia de los alumnos sea un signo positivo de la incapacidad -del profesor. Pero es también verdad, señores, que lo mismo que -ocurre a tantos otros en todo género de funciones, no me he decidido -a reconocer mi propia incapacidad, que si la reconociera tendría que -abandonar necesariamente la función de mi cargo. - -Para no perder a mis alumnos de entonces ni enfriar mi entusiasmo de -profesor privándome de numerosa asistencia, declaré que no volvería a -interrogar, con aviso ni sin aviso previo, y todo lo contrario, quedaba -a disposición de mis alumnos, para ser interrogado por ellos sin previo -aviso. - -Y sucedió así; después de repetir mi declaración al terminar algunas -clases que siguieron, alguien me interrogó, y luego otros y otros -más. Pude entonces descubrir que una pregunta es indicio más seguro -de estudio o talento en quien la hace que una respuesta a una -interrogación. Efectivamente, en toda pregunta va contenido un elemento -para la respuesta; algo como presentación de términos afirmativos o -negativos; y la posibilidad de error se reduce a contestar no, en -lugar de sí, o viceversa. Entretanto, para formular la pregunta ocurre -la necesidad de optar entre una multitud de términos, y formular -previamente múltiples juicios de opción para que la pregunta tenga -sentido. Descubrí así, que tal vez la verdad en estos casos está, como -en muchos otros, al revés de lo que vemos. En realidad, un hombre de -estudio y de ingenio preguntará siempre cosas interesantes; un tonto no -preguntará sino tonterías. - -Se me disculpará la pesada narración de mi anécdota, que no he sabido -contar más brevemente, pero estimo que algún valor tenga para quienes -hacen todavía experiencia de profesores y de alumnos; puede asímismo -concluirse de ella que tales cuestiones como las que hoy se agitan no -son nuevas. - -Sirvan los pensamientos de este discurso para que profesores y alumnos -pongan su mejor voluntad en comenzar y continuar las labores del año -con el mejor empeño en el estudio y la mejor cordialidad en el trato. - - * * * * * - -Me complace declarar que esta cordialidad ha sido como un signo -o carácter particular de esta Universidad. La generalidad de los -profesores pusieron siempre noble y generoso empeño en servir sus -cátedras del mejor modo posible. El ejercicio continuado de la docencia -ha formado en ellas ese caudal de experiencia que no se improvisa ni se -adquiere fuera del ejercicio de la cátedra. Alguna que otra excepción -que habría que hacer con sentimiento en días recientes, sirven para -confirmar que las direcciones de la enseñanza universitaria no son -indiferentes al deber de vigilancia o al ejercicio de su autoridad -cuando el caso ocurra. - -Las aptitudes que se adquieren en la experiencia no pueden ser -suplidas por ningún otro origen, aunque tenga por medida la vocación o -disposición natural para enseñar. Se debe tolerar en cierta medida de -equidad cualquiera falla de menor cuantía, cuando se sabe lo difícil -que es llenar la vacante de una cátedra. - -No sé por qué destino personal he tenido desde hace más de veinte -años, por razón de mis cargos universitarios, la grave responsabilidad -de elegir candidatos para el profesorado superior. Las vacilaciones, -diría mejor las tribulaciones de mi espíritu, las han tenido cuantos -han pasado por semejante situación. No se puede ser profesor porque -sí, porque se reciba un nombramiento o porque se tenga un título -profesional. De esto puede resultar un profesor, pero no hay relación -entre el título o nombramiento y la aptitud para enseñar. - -Sirvan estas palabras para dar un consejo amistoso a los jóvenes que -tan repetidamente me dan pruebas de confianza consultándome sobre -intereses generales de la enseñanza o sobre sus casos particulares. -Piensen y admitan la posibilidad de ser llamados algún día a -la cátedra; de ser llamados aunque no aspiren a ella, o de ser -aspirantes aunque hoy no tengan estímulos ni sientan vocación que -podrá despertarse en lo sucesivo. Al asistir a cada clase aprendan -dos cosas, a saber: la concerniente a la materia particular de la -enseñanza y la que corresponde al modo o método de enseñar. Aprendan -lo correspondiente a la rama de las matemáticas, de las ciencias -sociales o de las ciencias naturales, de que tratan sus profesores, y -aprendan a la vez, por el ejemplo que tienen a la vista, de qué manera -se enseña. Tienen ellos una medida o patrón de crítica que les servirá -para evitar, cuando a ellos les toque enseñar, los defectos que crean -advertir como alumnos. Piensen en hacerlo mejor cuando les llegue el -turno de profesor. - -Advierto que mis palabras en lo que estoy diciendo son superfluas. -Tengo repetidos testimonios de ser los alumnos de esta Universidad -disciplinados en el estudio, amantes de la institución y dispuestos a -honrarla dentro y fuera de la casa. A propósito, y antes que el año -que ha pasado se aleje en la corriente del tiempo, que se lleva todos -los recuerdos, detenga en este lugar el de la grata impresión que -produjo en mi espíritu la opinión que dejaron de sí mismos y de la -Universidad los jóvenes delegados al Congreso Universitario de Córdoba, -el año anterior. Recogí, entonces, de fuente sincera y de testigos -inmediatos, la seguridad de que los delegados de la Universidad de -la Plata se habían conducido con tal seriedad y circunspección, que -se hizo notable en la opinión de aquella ciudad y se esparció luego -fuera de ella. Al regreso de la delegación, tuve el placer de escuchar -el relato de los asuntos tratados por ellos y confirmar personalmente -la buena opinión que habían conquistado. Pensé entonces que por mucho -que tal circunspección fuese inspirada por condiciones de temperamento -personal, algún influjo tenía en ellas la colectividad de estudiantes y -alguna en esta última la dirección docente de facultades e institutos -y la obra perseverante de mi antecesor en fundar el porvenir de la -Universidad sobre la base de los buenos sentimientos recíprocos -entre profesores y alumnos. Puede comprenderse cuánta será mi propia -felicidad si llego a comprobar que no se ha destruído ni disipado en -mis manos el tesoro de simpatías acumuladas en la Universidad que tengo -tanto honor en presidir. Espero que en ellas mismas se encuentre la -mayor felicidad para cuantos comiencen hoy un año más en el trabajo de -enseñar y de aprender. - -Y así esperaremos con serenidad y de frente los peligros que amenazan -al mundo y los que más de cerca nos aflijan. - -Quedan abiertos los cursos de 1919. - -17 Marzo 1919. - - - - -ALBERDI, SARMIENTO Y MITRE - -ALREDEDOR DE 1852 - -Por DAVID PEÑA - -Profesor en las Universidades de Buenos Aires y La Plata - - -Por el asedio y otras causas, la rueda de argentinos residentes en -Montevideo se achicó de pronto hacia 1851, aumentando, en cambio, -las que existían en Santiago, Valparaíso y Copiapó. Otros pasaron al -Perú, otros a Bolivia y otros al Brasil. Esta incorporación ahondó -la divergencia que ya existía en Chile entre los primeros acerca de -las cuestiones internas de la República Argentina y sus problemas -exteriores. Algunos de los recién llegados se inclinaron al grupo que -tenía su sede en Valparaíso y otros al Club que comenzaba a funcionar -en Santiago. - -Sarmiento y Alberdi eran los representantes de éstas como tendencias -antagónicas que estaban latentes en todos los espíritus, manifestadas -en los vagos anhelos, en las observaciones críticas, en las -conversaciones de las ruedas familiares de las tardes y las noches. Los -sucesos y los hombres de la patria se apreciaban de diverso modo, como -también se discrepaba al considerar los planes referentes al futuro. - -Cuando Sarmiento y Mitre abandonaron el hospitalario Chile, ya quedaban -divididos los ánimos, mucho antes de Caseros. - -Sarmiento y Mitre, acompañados de Aquino y de Paunero, embarcáronse en -Valparaíso, con rumbo a Montevideo, a donde llegaron el 2 de Noviembre -de 1851. De allí escribe Sarmiento a don Manuel Montt esta fatua -confidencia: “Todos presienten que hay un rol que me está reservado, y -mi llegada parece que llena una necesidad”. - -Tal ufanía sería explicable tratándose del escritor, pero no del -político, y menos del organizador. Bien conocidos eran los méritos -de la pluma de Sarmiento como incansable denostador de la tiranía y -anheloso propagandista del régimen de libertad, para que no se le -estimulase con el augurio de que el general Urquiza sabría apreciar -debidamente sus talentos y utilizar su pluma; pero no suplían sus -tentativas en el papel para acreditarle capacidad de mando, en una -campaña que llevaba consumidas existencias valiosas y el patrimonio -de dos generaciones. A él le bastaba, sin embargo, que el hermano de -Lavalle le hubiera regalado las espuelas que usara el general, o que -el ministro Batlle se desprendiera de su espada, en su obsequio, para -sentirse animado de aquel superior aliento que transportaba heroísmo -a la adarga de Don Quijote. Puso en agitación a medio Chile con su -proyecto de penetrar a su país por la región andina al frente de una -expedición, y, al salir con Paunero, Aquino y Mitre... sólo obtuvo -el acompañamiento de tres peones que andaban sin trabajo. Mas ¿qué -importa? Habían sido soldados del Ejército de los Andes, desde luego -sargentos, y nada más fácil que del Regimiento de Granaderos a caballo. -A poco, uno de ellos, su asistente, se deja seducir por un bombero de -Pacheco y, entre libación y libación, le entrega el paquete de papeles -y el “Diario de Campaña” de su jefe el escritor. - -Sarmiento trasladóse a Gualeguaychú, acompañado de Aquino, donde el -general Urquiza preparaba su ejército desde su cuartel general. La -entrevista debió ser interesante. Sarmiento vestía un flamante traje -de teniente coronel, grado que él se concediera ante sí y por sí. -Urquiza lo reconoció y mantuvo en ese grado, con su poco de apego -por el extraño personaje que pusiera su pluma poderosa al servicio -de la campaña contra Rosas y también de su persona. Conocía todos -los artículos laudatorios del eminente escritor de “La Crónica”, “La -Tribuna” y “Sud América”, como de años atrás las páginas de “Facundo”; -pero también sabía que Sarmiento constituía una fuerza incierta, -un punto de apoyo de insegura resistencia, un aliado intermitente. -Debióle bastar un simple golpe de ojo al Favio criollo para averiguar -la psiquis de aquel raro compatriota que hablaba a destajo de las -eminencias europeas y barajaba los ejemplos de la América del Norte, -entre el ludir de las caballadas y el hervor del campamento, semejante -a colmena. De aquella conversación en la carpa no resultó Sarmiento -jefe del Estado Mayor sino encargado de redactar el “Boletín” del -ejército. Munido de fondos, regresó a Montevideo a organizar su -imprenta ambulatoria. - -Paunero y Mitre lo esperaban allí. Con ellos se embarcó en uno de los -buques de la escuadra brasileña que debían proteger el pasaje del -ejército, soportando en el Paso del Tonelero el fuego de las baterías -enemigas al mando de Mansilla, amigo después de ellos. Al siguiente -día llegaron al Diamante, donde ya había empezado el ejército de -Urquiza el pasaje histórico. Mientras Mitre y Paunero ocupan los -puestos que se les tenía ofrecidos, Sarmiento prepara los enseres de la -imprenta militar. Una vez la columna en marcha, Sarmiento se adelantó -hacia el Rosario sin la correspondiente autorización del general en -jefe, a recibir las anticipadas ovaciones de aquella modesta villa que -se acababa de declarar por la revolución[1]. - -Fué allí mismo y a los breves días, que aconteció el suceso desgraciado -y alarmante de la sublevación del regimiento de Aquino y el asesinato -de este jefe por sus propios soldados. Mitre atravesaba esa noche el -campo para ir a visitarlo en su carpa, y distraído en la conversación -con quien lo acompañaba, se separó del camino. Si llega antes, asiste -a la tragedia. En homenaje a la amistad y a su empeñosa solicitud, -Urquiza recomendó de todos modos la aprehensión de los soldados -fugitivos, prometiéndole que sería inexorable con los asesinos del -valeroso jefe. - -Caseros se produce. Sarmiento no tiene ningún papel militar, pero -asiste a la batalla. Mitre comanda unas piezas de artillería frente -a frente de su ínclito ex jefe el coronel Martiniano Chilavert, el -antiguo unitario pasado recientemente a las fuerzas de Rosas después de -sus lucidos servicios a la causa opuesta. - -La batalla de Monte Caseros ha sido juzgada con distinto criterio -como hecho de armas, pero del punto de vista de su acción política y -moral, es una batalla grande, de las más grandes después de las de la -Independencia, como que allí fué, por fin, aventada la omnímoda tiranía -que desde 1829 resistiera todos los embates y cruzadas. - -En los preliminares de esta acción, preocupaba a Urquiza la -averiguación del jefe a quien Rosas entregaría la dirección del -combate, como que de su elección dependería, en mucho, el éxito, dando -siempre sus ojos, al repasar la lista, con el nombre del general -Pacheco. Díaz, Chilavert, Lagos, no detenían su atención. Era Pacheco. -Era Pacheco. Entonces urdió una supuesta correspondencia con él, de -anterior data, y escribióle cartas como si fueran la continuación de -aquélla, cartas que confiaba a chasques con instrucción respecto del -camino que debían de tomar, el mismo por donde estaban apostados los -centinelas de Rosas. Apresados los citados mensajeros, eran llevados -ante el Restaurador con el cuerpo del delito. - -Contábale yo este episodio al general don Benjamín Victorica hace -muy pocos años y, al oirme, él completó la narración de esta manera: -“Como se acercara el momento de la batalla y el gobernador (Rosas) no -le hubiera designado al general Pacheco su papel en ella, y en cambio -Manuelita había tenido ya actos de preferencia y de obsequiosidad para -con Lagos, el general Pacheco resolvió entrevistarse con el general -Rosas, buscándolo donde se hallara. Rosas consintió en recibirlo en -las proximidades de Caseros, en un edificio que antes sirviera de -panadería. Yo me quedé a la espera del general Pacheco, de quien era -ayudante. Cuando salió, vi su fisonomía descompuesta.--“Ciertamente el -gobernador debe de estar loco”, fué lo único que me dijo. Nos alejamos -en nuestros caballos hasta una casa semi abandonada, seguidos de los -soldados que formaban su guardia. Penetramos a una de las piezas, -y como era ya de noche, preparamos nuestros recados como camas y, -acostados uno cerca del otro, encendimos nuestros cigarros mientras nos -venía el sueño. - -De pronto vi una sombra pegada a la ventana cerca de la cual yo estaba, -y oí mi nombre pronunciado apenas. Me levanté al instante y acudí al -llamado. Un hombre embozado hasta los ojos díjome que un amigo, que -no puedo nombrar a usted, me prevenía no dormir esa noche cerca del -general Pacheco. El misterioso mensajero desapareció en seguida. - -Yo dí aviso al general del peligro que lo amenazaba, y él dispuso -entonces volver a ensillar los caballos y separarse de aquel sitio. -Lentamente proseguimos en dirección a sus campos. El general Pacheco, -terminaba el doctor Victorica, no asistió en efecto a la batalla. Al -otro día tuvimos noticias del resultado de ella, muy distantes del -lugar en que se había realizado”.[2] - -Vencedor Urquiza, estableció su residencia en Palermo. Los primeros -días, sofocados los asaltos de la canalla y los robos de delincuentes y -soldados, debieron ser de regocijo indescriptible para los que volvían -a ver las calles de Buenos Aires después de una proscripción forzosa o -voluntaria de más de cuatro lustros. - -¡Buenos Aires! Los de menor alejamiento eran los que salieron jóvenes -a la época que iniciara Alberdi la égida en 1838. Mitre no conocía -propiamente la ciudad soñada, pues trasladado a Patagones el mismo año -de su nacimiento, de allí pasó a la estancia del hermano de Rosas, y de -esa estancia a Montevideo. Así se explica que en los días inmediatos -a Caseros aquellos hombres jóvenes se pasaran recorriendo los lugares -históricos con un fervor intenso y un tanto melancólico, porque se -sentían como extraños en el hogar común[3]. - -Vencedor Urquiza, decía, estableció su residencia en Palermo. Allí -le presentaron parte de los desertores asesinos de Aquino, los que -fueron en seguida fusilados. También lo fué Chilavert, a causa (a -estar al ayudante Elías) de su arrogante manifestación hecha con el -objeto de que lo supiera Urquiza, que para él Rosas representaba la -causa de la nacionalidad; y que, lejos de arrepentirse de su reciente -renegación, la volvería a cometer una y cien veces. Saldías, pariente -de Chilavert, ha rodeado de comentarios dramáticos este final del -talentoso artillero para hacerlo caer como un héroe de leyenda; y otros -historiógrafos han difundido el dato de que Mitre le vituperó con -energía la acción al mismo vencedor. Si a renglón seguido se recuerda -que el rasgo fisonómico de Urquiza que nos han grabado a fuego los -mismos narradores, transformaban a aquel hombre en tigre, con sus ojos -verdes, brillantes por la cólera, y sus pómulos movidos por el temblor -del odio, no sabemos cuando tienen razón: si cuando trazan la figura de -Urquiza en actitud de oir, sumiso, la reprimenda del comandante Mitre, -o cuando lo muestran poseído de la crueldad de las fieras. - -Urquiza no se entrega a las delicias de Capua. Urgido por el -cumplimiento de sus promesas hechas a la faz de América y del mundo, va -derecho a la solución de los problemas que preocuparan a los hombres -de Mayo y que quedaron interrumpidos en el último ensayo del año -26, brillando un día en la mentalidad de Facundo:--la organización -nacional. - -Echa el vistazo en derredor y percibe de inmediato el espíritu unitario -en conciliábulo extraño, resto de aquel rezongo de los que detuvieron -el paso de Dante en el Infierno. - -Urquiza protege la ciudad; Urquiza declara y demuestra no querer -intervenir en un solo acto relativo al manejo interior de Buenos Aires; -Urquiza comparte su victoria y su gloria con todos los generales del -ejército aliado acordándose del propio jubiloso modo de los orientales -como de los correntinos, de los brasileños como de los entrerrianos. -Impide que se inmiscuya el ejército en los preliminares del acto -electoral que después de veinte años va a llevarse a cabo, a fin -de que haya una legislatura libre. Todo lo espera del patriotismo -como el suyo. No hay vencedores ni vencidos, vuelve a decir, como en -Montevideo. Olvídese el pasado. No hay otro enemigo que el que yace -derrocado, camino de la proscripción. ¿A qué perseguir ese enemigo? No -se pesquisará a nadie, pues, porque todos los argentinos hacen falta al -fin inmediato y perentorio de reconstruir el edificio desde sus propios -cimientos. Mientras llega el momento de ensayar el ejercicio de las -nuevas instituciones y de dar al país su ley fundamental, por medio -de un congreso general, ocupe el gobierno de la provincia de Buenos -Aires el varón más anciano y también el más ilustre, el que desempeñara -accidentalmente el cargo de presidente al renunciar Rivadavia, el autor -de la Canción Nacional de 1813. - -Todo esto por el lado inmediato y con relación a Buenos Aires. Del -Arroyo del Medio para allá, ¿qué hacer con las provincias? ¿Qué hacer -con las gobernaciones? Si se las desatiende o desconoce y con más -razón si se les humilla o ataca, volveráse a la guerra civil del año -20 como pensaba Sarmiento el año 92. Se plantearán las luchas de -Buenos Aires contra López, Ramírez y Bustos. No. No se ha destruído -una tiranía de 20 años para empujar al país reconquistado, hacia -una anarquía innecesaria. Esos gobiernos de provincia representan -“intereses creados”. Hay que acordarles intervención en la obra común -de la organización política, porque son partes del todo, ramas de un -mismo árbol, miembros de la familia que vuelve a estar reunida. A fin -de inspirarles confianza, comenzando por las clases obscuras, en cuyo -seno está el hogar gaucho y en él la materia de que se ha de hacer el -pueblo, ofrézcase un hecho material visible que sirva de promesa y de -vínculo ideal, tardío y complicado si ha de traducirse en palabras; -simple y claro si el signo entra por los ojos. Y Urquiza propone, como -en el ejército, el uso de una cinta colorada como prenda de conformidad -en la iniciación del nuevo credo republicano argentino. - -Lo grave de la decisión estuvo en el color elegido, y acaso únicamente -en el color, pues el uso de cintas como distintivos políticos se -pierde en los siglos. Como primer antecedente argentino figuran las -escarapelas repartidas por Beruti y French a los patriotas de 1810. -Pero Urquiza necesitaba apoyarse en los mismos servidores de Rosas, y -en el color residía el secreto. Claro es que si la cinta colorada le -aportaba el concurso de los federales, despertaba la desconfianza o -engendraba la “fobia” en los unitarios. ¿Adónde habría ido a parar la -inspiración de Sarmiento, provocada por el color colorado, si Urquiza -elige el azul? Pero todo el mundo sabe que en la época de Rosas no -existía este color en Buenos Aires. - -La cinta colorada o cintillo--después de ser aceptado--fué el pretexto -para el repudio y el encono, atribuyendo al vencedor el propósito -oculto de substituir la tiranía de Rosas por la propia. Pero se -escondió en los revueltos pechos la causa verdadera que era el afán de -reemplazarlo en la tarea de la organización de la República. ¿Y quiénes -hubieran realizado esa organización? ¿Los unitarios que dirigieron -sin acierto la campaña militar que dió el triunfo completo al general -Oribe? ¿Los unitarios civiles que, dispersos de Montevideo a Chile -y del Brasil a Bolivia no habían podido juntar los medios eficaces -de derrocar a Rosas desde 1835 a 1852, cayendo en el error de creer -que si la pluma bastó para engendrar el desprestigio de un déspota, -pudo también unir pueblos desarticulados por el odio y trabajados -por la desconfianza? ¿Cuál era el hombre capaz de ocupar la posición -de Urquiza, por valimientos propios, considerando valimientos para -las funciones de gobierno desde el factor de la riqueza material, -que afianza la independencia de la conducta y facilita la ayuda a -los demás, hasta el claro conocimiento de las necesidades de todo el -territorio a gobernar, y desde el talento de clasificar y medir hombres -e intenciones, hasta las galas del valor físico, necesario a demostrar -en todo la superioridad señalada por el medio? - -Urquiza celebra conferencias con los hombres distinguidos que concurren -a Palermo, jóvenes o viejos, provincianos o porteños, militares o -civiles. - -Tenía del gaucho de la tierra el astuto disimulo y una sin igual -penetración para distinguir el valer positivo del mérito ocasional. -Mezcla y lucha de claridad interior y de vacilación externa, concebía -el problema sin poseer los medios mentales para resolverlo, como que -su instrucción sólo le permitía la resultante pero no los términos. -Era clara su visión y podía, con mano firme, realizar el trazo; pero, -faltábale la línea y el color. - -Muy conocedor de hombres, prefería siempre oírlos. Su silencio era -en él una facultad equivalente a la función de asimilación de cuanto -convenía a su espíritu. Escaso de dulzura para atraerlos por los -recursos ondulantes, hoy tan esparcidos en política, elegía el camino -más corto para que lo entendieran. - -Entre las variantes de los caudillos argentinos, carecía de la -generosidad de Facundo, del donaire de Ramírez, de la mansedumbre -de Benavídez, de la implacable y fría exterioridad de Rosas, de la -hipocresía de López. Su gran pasión fué poseer tierras. No hubo señor -feudal más rico en campos. La más enorme de sus satisfacciones era -dominar el horizonte de una altura y descubrir con sus ojos los límites -infinitos de sus posesiones para no hallarles término. - -Sarmiento no mereció de parte del general Urquiza la distinción del -intercambio de ideas políticas, por lo que resolvió de pronto pedir -licencia para trasladarse a Río Janeiro y de allí volver a Chile. ¿Qué -había acontecido? Hasta tanto lleguemos a la explicación cierta de tan -repentino alejamiento, digamos que su amor propio comenzó a sufrir -desde la travesía del ejército donde sólo se le distinguía con el mote -de “El Boletinero”. - -¿No supo mantener, o en aquel ambiente complejo no le quisieron -acordar, la autoridad moral a que era acreedor por sus antecedentes -intelectuales, y antes de un rompimiento, prefirió la deserción -voluntaria? Más adelante se verá el fundamento de esta duda. - -Sarmiento se detiene en Río, con efecto, y allí es recibido con -afabilidad por el joven emperador del Brasil don Pedro de Alcántara, -muy capacitado para el conocimiento de los hombres y sucesos del Plata -por su inclinación a la información oral y a la lectura. - -“El emperador, dice Sarmiento en carta a Mitre,--joven de veintiséis -años (Sarmiento tiene 41) estudioso, y dotado de cualidades de espíritu -y de corazón que lo harían un hombre distinguido en cualquier posición -de la vida, se ha entregado con pasión al estudio de nuestros poetas, -publicistas, escritores sobre costumbres y caracteres nacionales. -Echeverría, Mármol, Alberdi, Gutiérrez, Alsina, etc., etc. son nombres -familiares a su oído, y por lo que a mí respecta, habíame introducido -favorablemente “Civilización y Barbarie”, hace tiempo, con la primera -edición, habiéndose procurado después “Sud América” “Argirópolis”, -“Educación Popular”, etc.[4]. - -Hasta el momento actual nada ha podido ocurrir que baste a alterar los -vínculos de compañerismo y amistad entre Sarmiento, Alberdi y Mitre. -Sarmiento ha tenido, es cierto, dos encuentros periodísticos con -Alberdi, explicables por las modalidades de temperamento, antes que -por disconformidad de ideas, a propósito de la tesis de Alberdi para -graduarse en Chile, la primera vez, y otra “sobre lo que era “honesto y -permitido” en un extranjero en América”. Se han escrito con asiduidad y -recíprocamente se han auxiliado con nobleza. Es al volver Sarmiento a -Chile que procura embarcar a Alberdi en sus prejuicios y enconos contra -Urquiza, trayéndole la pasión de sus enojos; pero Alberdi se gobierna -a sí mismo y opone su tranquila fe en la obra imperecedera y en las -cualidades del obrero. - -Esta fe la ha demostrado Alberdi escribiendo casi improvisadamente -un libro que constituye la colaboración más trascendental a la obra -realizada y a realizar por el general Urquiza, a quien se lo envía con -la siguiente carta: - - A S. E. el Señor General - - Don Justo José de Urquiza - - Valparaíso, Mayo 30 de 1852. - - Señor General: - - Los argentinos de todas partes, aun los más humildes y - desconocidos, somos deudores a V. E. del homenaje de nuestra - perpetua gratitud por la heroicidad sin ejemplo con que ha - sabido restablecer la libertad de la patria, anonadada por - tantos años. En cortos meses ha realizado V. E. lo que en - muchos años han intentado en vano los primeros poderes de - Europa, y un partido poderoso de la República Argentina. Quien - tal prodigio ha conseguido ¿por qué no sería capaz de darnos - otro resultado, igualmente portentoso, que en vano persigue - hace cuarenta años nuestro país? Abrigo la persuasión de que - la inmensa gloria--esa gloria que a nadie pertenece hasta - aquí--de dar una Constitución duradera a la República, está - reservada a la estrella feliz que guía los pasos de V. E. Con - este convencimiento he consagrado muchas noches a la redacción - del libro sobre “Bases” de organización política para nuestro - país, libro que tengo el honor de someter al excelente buen - sentido de V. E. En él no hay nada mío sino el trabajo de - expresar débilmente lo que pertenece al buen sentido general - de esta época y a la experiencia de nuestra patria. Deseo ver - unida la gloria de V. E. a la obra de la Constitución del - país; mas, para que ambas se apoyen mutuamente, es menester - que la Constitución repose sobre bases poderosas. Los grandes - edificios de la antigüedad no llegan a nuestros días sino - porque están cimentados sobre granito; pero la historia, - señor, los precedentes del país, los hechos normales, son la - roca granítica en que descansan las constituciones duraderas. - Todo mi libro está reducido a la demostración de esto, con - la aplicación a la República Argentina. Espero que encuentre - en la indulgencia de V. E. la acogida que merecen las buenas - intenciones, y que admitirá con igual bondad V. E. la - seguridad de mi gratitud, como ciudadano argentino, y del - respeto profundo con que tengo el honor de suscribirme de V. E. - atento servidor. - - Juan B. Alberdi. - -El general Urquiza se apresura a contestar esta carta en la siguiente -forma: - - “Al señor Doctor - - D. Juan B. Alberdi - - Valparaíso. - - Palermo (Buenos Aires), Julio 22 de 1852. - - Apreciable compatriota: - - La carta que con fecha 30 de Mayo me ha dirigido usted, - adjuntándome un ejemplar de su libro “Bases y puntos de partida - para la organización política de la República Argentina”, ha - confirmado en mí el juicio que sobre su distinguida capacidad, - y muy especialmente sobre su patriotismo, había formado de - antemano. - - Me es muy lisonjero encontrar en la generalidad de los - argentinos el deseo y la firme resolución de contribuir a que - nuestra querida patria se constituya al fin un sistema de leyes - digno de sus antecedentes de gloria y capaz de conducirla al - grado de prosperidad que le corresponde. - - Conociendo bien esos sentimientos de los argentinos, contando - con ellos y con sus decididos esfuerzos, me he puesto al frente - de la grande obra de constituir la República. Tengo fe de que - esta obra será llevada a cabo. - - Su bien pensado libro, es, a mi juicio, un medio de cooperación - importantísimo. No puede ser escrito ni publicado en mejor - oportunidad. - - Por mi parte, lo acepto como un homenaje digno de la patria y - de un buen argentino. - - La gloria de constituir la República debe ser de todos y para - todos. Yo tendré siempre en mucho la de haber comprendido - bien el pensamiento de mis conciudadanos y contribuido a su - realización. - - A su ilustrado criterio no se ocultará que en esta empresa - deben encontrarse grandes obstáculos. Algunos, en efecto, se me - han presentado ya; pero el interés de la patria se sobrepone a - todos. Después de haber vencido una tiranía poderosa, todos los - demás me parecen menores. - - ¡Que la República Argentina sea grande y feliz, y mis más - ardientes votos quedarán satisfechos! - - Usted hallará siempre en mí un apreciador de sus talentos y de - su patriotismo y en tal concepto los sentimientos sinceros de - un afectuoso compatriota y amigo.--Justo José de Urquiza.” - -La aparición de las “Bases” fué saludada con entusiasmo dentro y fuera -del lugar en que su autor residiera. En Chile puede apreciarse esa -impresión con sólo saber que el Club Constitucional Argentino que -presidía don Gregorio Gómez, resolvió un acuerdo que significó un -homenaje cívico en favor de la personalidad de Alberdi. - -Sarmiento, por su parte, deja estampado así su juicio acerca de “Las -Bases”. - - “Yungay, Septiembre 16 de 1852. - - Mi querido Alberdi: - - Su Constitución es un monumento: es usted el legislador del - buen sentido bajo las formas de la ciencia. - - Su Constitución es nuestra bandera, nuestro símbolo. Así lo - toma hoy la República Argentina. Yo creo que su libro “Bases” - va a ejercer un efecto benéfico. - - Es posible que su Constitución sea adoptada; es posible que - sea alterada, truncada; pero los pueblos, por lo suprimido o - alterado, verán el espíritu que dirige las supresiones: su - libro, pues, va a ser el Decálogo Argentino: la bandera de - todos los hombres de corazón.--Domingo F. Sarmiento.” - -Desde ese instante los hombres que rodeaban al general Urquiza tuvieron -su brújula segura para orientar el barco que acababan de tripular. Mas -las opiniones del grupo unitario persistían en su afán de no despegarse -del terreno, entendiendo que era a ellos a quienes les correspondía por -derecho propio la tarea de organizar la República. - -Para medir entretanto en su tamaño real la obra que acababa de realizar -el general Urquiza, conviene echar una mirada retrospectiva hacia el -Buenos Aires que Rosas había gobernado y las maneras que usó. - -Rosas había comenzado por dividir la sociedad en dos partes: lo físico -y lo moral. Lo moral era el elemento ilustrado de la ciudad, que tuvo -a Rivadavia por representante y cuyo fracaso estaba fresco. Lo físico -era la campaña, el elemento inculto, que él representaba y para el -cual reivindicaba el ensayo del gobierno. Para identificarse a él, -decía, había llegado al sacrificio: a abandonar las comodidades y las -seguridades del poblado y a hacer abandono absoluto de su provecho -personal. - -Había vivido en contacto íntimo con la masa, en el desierto, con el -paisano paria. Ahora probaría el manejo de la cosa pública con esa -fuerza incomprendida y se vería que el éxito estaba de su lado; que -eran estos hombres repudiados los que tenían de su parte el buen -sentido, el patriotismo y la honradez[5]. - -Después del último ensayo constitucional--27 años atrás--el espíritu -público de Buenos Aires había caído en la atonía a que contribuye y -arrastra en conspiración la lentitud del tiempo, sometiéndose a la -pasibilidad fatalista de todo pueblo inculto, hecho al manejo del -héroe, cacique o César. Faltaba en su seno el ejercicio, aún primario, -de toda libertad democrática. La reunión pública no existía. No se -conocía el debate de la prensa ni de la Sala de Representantes. El -ambiente de claustro universitario había desaparecido. La rueda social -enrarecida, no daba asidero ni siquiera al comentario, porque el -espionaje de la servidumbre se encargaba de transportarlo en delación -de los oídos de doña Encarnación Ezcurra, y, después de ella, a los de -cualquiera de los directores de la Mazorca. Rosas hacía un gobierno -de información plebeya y poseía en sus manos los hilos de todas las -familias, como los tenía el virrey y el obispo en la época de la -colonia. No había suceso de carácter policial que no pasara su vista -para su resolución. La vida de Buenos Aires estaba contenida en los -prontuarios o carpetas que a diario se elevaban a su conocimiento, -arriba de las cuales, en dos líneas, debajo de su extracto, iba la -pena, escrita de su puño. Era el gobierno de la menudencia íntima, pero -a cuya virtud él debía el dominio de cada cuestión, de cada hogar, de -cada ser, y por tanto, de la sociedad entera. - -Los asuntos de mayor volumen, relacionados a los intereses, civiles -o comerciales o a las grandes faltas o crímenes, pasaban, con mayor -razón, a su conocimiento inmediato y en escrupulosa preferencia. -Entonces se entendía con los jueces directamente, sin cortapisas ni -escrúpulos, echando mano siempre de un recurso en el que era artista -supremo. La anécdota de su entrevista con el doctor don Vicente López -es así tan sugerente y de tan provechosa enseñanza psicológica que vale -por una demostración. - -Otro recurso de que Rosas usaba para su dominación, era el dinero. -Las almas angustiadas, apuradas todas las soluciones, iban en última -instancia, a él; y hecha la confesión del desastre y la sentida promesa -de la gratitud eterna, venía el préstamo en fácil y abundante forma. -Rosas era el hidalgo prestamista que sólo pedía la adhesión como -interés, y esta franca munificencia, secreto de todo caudillismo, era -más abierta y espontánea con aquellos individuos de quienes él se -prometía un favor político o militar. Banco de descuentos, de provisión -o ayudas, formábase en su torno el halo del hombre providencia, tanto -más general y esparcido cuanto mayor era su tacto para manejarse con -los favorecidos. Estos tratos eran siempre directos y reservados. -Manuelita intervenía para los de otra laya: la súplica ante “tatita” -para indultos, conmutaciones, gracias. Este espíritu detallista y -administrador regía en sus relaciones con los gobernadores y sus -emisarios, aunque éstos fueran chasques. Rosas presidía personalmente -desde el suministro de armas o ropas para el ejército, hasta el de una -pieza de lienzo para el gaucho portador de cartas. - -Dipútanse el desempeño de comisiones ante él desde los confines de -la República, los más infelices paisanos, porque la “menta” de su -generosidad se había extendido hasta ellos. Quien, había traído un -caballo regalado; quien, un poncho, quien, un traje. Los gobernadores -que gozaban de la amistad de Rosas tenían franquicias comerciales -para sus Estados, soluciones para los intercambios de sus productos, -para los problemas de su moneda o para los pasajes de sus haciendas. -Y cuando esos gobernadores venían a su sede, eran proverbiales los -agasajos de toda la sociedad de Buenos Aires, amén de sus favorables -concesiones. A Quiroga le decreta honores que recorren la gama del -placer, desde el caballo a la bacanal degastadora y crapulosa. A López, -banquetes y vacas; a Ibarra plata y armas. - -En los asuntos arduos obtiene el medio de saber, valiéndose de -una estratagema. Cuando se presenta una cuestión internacional o -simplemente de derecho administrativo o de gobierno, complicada o -difícil, manda llamar a su despacho o a su casa al doctor Lorenzo -Torres, explica el caso y le pide su juicio. Horas más tarde usa el -mismo procedimiento para con el doctor Dalmacio Vélez; y por el mismo -repetía la consulta con don Pedro de Angelis o don Tomás de Anchorena. -Preparado de este modo, reunía todo el cónclave y a cada uno presenta -la cuestión con la argumentación tomada del contrario, resultando que a -su modo repite el papel de Napoleón en la discusión del Código. - -Tiene la pluma fácil: es de su agrado el escribir. Escribe sobre todo: -desde la carta política a Ibarra, glosando el versículo de la Biblia de -“quien no está conmigo está en contra de mí” al billetito penetrante y -avisor, como el mandado a doña Inés Dorrego. ¡Todo un espécimen! Dos -son sus grandes amanuenses de confianza: Reyes, cuya letra llega a -confundirse con la de él, y don Pedro de Angelis, que lo interpreta a -maravilla. - -Un otro factor de verdadera confianza y como complemento de su -personalidad: la casa que habita. - -Cualquiera podría creer que quien vivía en esa penumbra era un -misántropo, un enfermo, un melancólico a lo Francia, Felipe II o Luis -XI. No, por cierto. Rosas es una expresión casi permanente de buen -humor, entremezclado con una cantidad de inconsciencia manifiesta, que -lo acerca al terrible filósofo siempre optimista y cínico hechura -de Luzbel. Ordena un fusilamiento o un degüello y en seguida está -apto para urdir una broma. Tras de un asesinato, del de Maza, por -ejemplo, puede reir si se le ocurre hacer llamar por medio de Corvalán -al señor Obligado, que ese día ha tomado purga. Como a Alejandro VI, -un espectáculo de muerte puede abrirle el apetito. Ahora, pasemos al -Rosas de la proscripción. Es charlador, sociable, cultor de damas, y -borrajeador incansable de cuartillas. Fabrica él mismo adobes; anda a -caballo todo el día, luego se pone a escribir un libro de medicina. -Llama a su criada con cencerro; se hace dar friegas en las piernas; -no le agradan las visitas de americanos. Tal su régimen por años. -¿Tuvo una hora de honda meditación en las soledades de Southampton? -¿Sintió una sola vez, una siquiera, el estremecimiento de ese dolor -que remuerde por no haber hecho a su patria y a sus compatriotas todo -el bien que pudo y que deja escapar por entre las palmas de las manos? -Por lo menos en el instante final, en esa última palpitación del -cerebro y del corazón, de la memoria y de las fibras, al despedirse -del cuadro lleno de luz ante su vista interior, ¿lo sacudió una -angustia, un recuerdo hondo, un arrepentimiento de los que acaso bastan -a la purificación en el dintel de la Eternidad? Ni uno solo. Su hija -nos habla de la agonía y de la muerte serena de su padre, como un -historiador nos hablaría de la agonía y muerte de un justo. ¡Conciencia -humana! ¿Qué eres? - -Pero, volvamos a tomar los hilos de nuestro discurso o sea lo que -importa a las tres vidas paralelas, materia de estos capítulos. - -Al regresar Sarmiento a Chile con el ánimo enconado contra el general -Urquiza por el único delito de que Urquiza no le consultara sobre el -plan de Caseros, primero, y luego sobre el mejor modo de organizar -el país, dióse a glosar los 26 Boletines de la Campaña del Ejército -Libertador de que había estado encargado, intercalando entre ellos -comentarios despectivos contra la persona del general vencedor. Al dar -a luz este trabajo, determinó dedicárselo a Alberdi. - -Según un pasaje de esta dedicatoria parecería que Alberdi hubiera -suscitado la polémica en “El Diario” de Valparaíso; pero el aludido -rechaza categóricamente la alusión. - -La dedicatoria está llena de velados cargos y otros bien directos -contra Alberdi, desde la inculpación de su posición semioficial, -hasta la de creerlo interesado en lanzar a Sarmiento a la anticipada -publicación de su “Campaña”, que él reservaba para muchos años después. -Desde su ignorancia de los hechos, que Sarmiento en cambio acaba de ver -envueltos en sangre, hasta el recuerdo de su deserción de Montevideo, -al acercarse a Oribe. - -La censura, pues, a Urquiza comienza con una página adversa a su amigo, -a quien llama “Mi querido Alberdi”. - -La “Campaña en el Ejército Grande” se inicia con la Introducción, que -es otro golpe indirecto a Alberdi, y entra luego, como diario de un -viaje, a referir impresiones de los distintos puntos y accidentes por -que ha tenido que pasar, desde su salida de Chile hasta la “fuga” de -Buenos Aires, después de Caseros. - -En forma amena, pero falta de cohesión, va dejando escapar sus -sentimientos y reflexiones sobre los hombres y los sucesos que le salen -al encuentro, destacando siempre de la interesante narración su figura -en primer término. - -Sin constituir una crónica de hechos, ni menos un estudio de -caracteres, esta producción de Sarmiento, tan rica de matices, puede -ser considerada como un auxiliar para la historia de la época o del -acontecimiento que comprende, si bien debe cuidarse quien la utilice, -del espíritu preconcebido que la mueve. Bajo la pasión demoledora de -estas páginas, no obstante, asoma aquí y allá un afecto, un rasgo de -admiración, un verdadero aplauso a tal o cual figura determinada, -todo ello mezclado con lo anterior, como tintas claras y obscuras, -manejadas a un tiempo en un mismo estado de ánimo por un firme pincel. -No se ajusta el autor a ningún género dado, como que la soltura sigue -siendo su característica; quiero decir que, junto a la descripción de -un paisaje, vése un estudio de paralelo; y al lado de una reflexión -filosófica, que dá a la oración un corte de discurso moral, interrumpe -un diálogo y con éste una narración pintoresca y con ella un apóstrofe -y en seguida un retrato y por último una epístola. - -De estas páginas, que causan el efecto de hojas diseminadas, Sarmiento -lo va diciendo todo muy aprisa, con el único cuidado de no posponer al -protagonista ni un instante. Y por ese propio apuro, el protagonista -moral y material, nos resulta un extraño ser, un ser inexplicable. De -pronto un hombre que tiene miedo a un perro y, al lado, un valeroso -crítico del general en jefe, compitiendo con él en volumen político y -social, como por ejemplo al adelantarse al Rosario, o al recibir las -primeras salutaciones de Palermo. Unas veces el servidor medroso que -espera del ayudante una palabra tranquilizadora de parte del superior; -otras, el violento discutidor que a voz en cuello censura al padre ante -su hijo. De pronto, vestido de pequeño mariscal francés, con plumas en -el sombrero, depositando a gritos palabras peligrosas en el oído de las -gentes que le salen al paso. Más tarde, sometiéndose a las menores -indicaciones del general, con una disciplina rayana en servilismo. - -A las impresiones relacionadas con lo que Sarmiento llama su Campaña, -están unidos sus juicios referentes a los sucesos que siguieron a la -batalla, en la cual, desde luego, no desempeña ningún papel. - - “Mi papel de “boletinero” me exoneraba de toda obligación - militar con mis jefes, por lo que, así que hubimos de rompernos - los cuernos, dejé al general Virasoro con sus edecanes y sus - caballos blancos, yo que no andaba muy bien montado, y busqué - el batallón oriental que mandaba el coronel Lezica y me coloqué - donde no estorbase, con mi ayudante, el capitán Dillon y uno - de mis asistentes, pero en lugar bien aparente, precaviéndome - contra ciertas bromas que estaba seguro se harían valer contra - mí,--el militar con guantes y con levita,--si podían decir que - me había perdido.” - -En balde será el empeño de hallar en esta producción de Sarmiento las -pruebas que justifiquen sus acerbas manifestaciones contra el general -Urquiza, a quien llega a examinar hasta en su faz doméstica. Del relato -mismo se desprende que éste y todos los jefes que lo acompañan, sólo -tuvieron consideración y afecto para con el instable compañero. - - “Enrolándome, dice Sarmiento, en el Ejército, tuve ocasión de - conocer de cerca el personal de guerra de nuestro país, los - jefes más acreditados, los medios de acción y cuanto interesa - al publicista, al historiador, al viajero, y al político - argentino. Merecí de todos, distinción y aprecio, y reconocí - las virtudes, patriotismo, capacidades, y talentos de los - hombres que han de figurar más tarde. Déboles a todos los - jefes y oficiales el más profundo agradecimiento. Fuí siempre - atendido por los coroneles Urdinarrain, Palavecino, Basabilvaso - y otros de Entre Ríos; considerado por Virasoro y Galán: y sólo - con el coronel Pirán tuve reyertas en que nos decíamos ambos - las impertinencias de más grueso calibre.” - -En lo que se relaciona con el general Urquiza, Sarmiento nos dice que -en cierta ocasión le dió mil explicaciones, lo llamó su amigo y se -estrecharon varias veces la mano. Hay pasajes en que su devoción por el -general Urquiza pasa por entre sus enconos, como la luz por entre los -celajes, y en que llega a aplaudir terribles hechos de sangre, tal como -en la escena en que traen a la presencia del general vencedor al jefe -rosista Santa Coloma, que Urquiza manda degollar por la nuca en castigo -de sus víctimas, inmoladas en la misma forma. - -Viaja el monorritmo de la cinta colorada por entre las páginas de la -“Campaña” como una obsesión formada e impuesta a los fines de disculpar -tanto agravio férvido en la pluma del autor. Pero si hay momentos en -que el tema puede ser oído con alarma, descúbrese en seguida que es uno -de los “sistemas” a que obedece la modalidad literaria de Sarmiento, y -de la que no se aparta a pesar de consejos tan sanos y autorizados como -los que ya le había dado don Valentín Alsina. - -Tal es la síntesis de la “Campaña en el Ejército Grande”. La -imparcialidad del lector crítico no puede atenuar el egotismo y la -imprecación hiriente que constituyen su esencia, porque el limo que -sus aguas dejan, fecundiza la figura del vencedor de Caseros, dando un -resultado contraproducente acerca de la tolerancia de su alma, frente a -la ingratitud que lo combate. - -Alberdi no considera el ataque de este punto de vista, sino del que -le es directo. Mas, lejos de contestarlo en el tono de la réplica, -volviéndola también reducida y personal, saca partido doctrinario -del asunto y lo eleva a la altura de un estudio, generalizándolo y -legándolo como enseñanza. - -Retirado en Quillota, dedicó cuatro cartas a su adversario que aparecen -fechadas tres en el mes de enero y otra en febrero desde Valparaíso. - -Explica en la primera que no hubiera leído, por escasez de tiempo, la -“Campaña”, cualquiera sea su mérito, a no verse obligado a ello por -la dedicatoria, lo que a su vez lo determina a analizar y contestar -todo el trabajo. Advierte que nada tendrá que hacer con la persona del -contendor, quien sólo le merecerá una crítica alta, digna y respetuosa, -y que su propósito capital es estudiarlo en sus escritos. Y al entrar -en materia, comienza por establecer cuán distinta tiene que resultar -la prensa, desde la caída de Rosas, si ha de intentar llegar a la -eficacia de sus fines políticos. Tras del dibujo del licenciado de -la vieja prensa, insubordinado a toda regla o disciplina, agitador -de poblaciones y de improvisada preparación, especie de gaucho malo, -el lector vé alzarse, como en fotografía superpuesta, la efigie de -Sarmiento. Estas primeras cuatro cartas son de una notable importancia -por la serenidad, por la lógica, por la fuerza destructora e inmensa y -por el estilo diáfano. - -Es acaso el primer escritor de América que conoce los insuperables -secretos de la difícil síntesis. Escribe, con la menor cantidad de -palabras, la mayor porción de ideas. Del ahorro de sonidos, obtiene más -substancia y pensamiento. Es la pluma de las “Bases”. Y lo admirable -de su construcción, es que lejos de perder la forma de su belleza, la -aumenta en flexibilidad y ondulaciones, volviendo tan terso y sutil -el velo, que se ve toda la imagen al través. De modo que es el latín -clásico traducido al español armonioso. - -Estas cartas debieron producir la sensación de las máquinas de guerra -de los griegos que se destinaban a aplanar los cuerpos de los muertos, -después de la batalla. . . - -Pero, Sarmiento no estaba muerto. Contestó la réplica de Alberdi con -toda la violencia de su temperamento de demostrado luchador, tirando a -fondo sus formidables golpes de clava como para finalizarlo todo. - -Su prosa es amplia, su brazo largo, su juego desordenado y abierto, -sus golpes a la cabeza del contendor. No le perdona ni la letra. Y de -la letra, la estatura, la manera de reir, las intenciones, y, acto por -acto de su vida de abogado, de escritor, de periodista.--“Alma y cara -de conejo”, le dice. “Sólo sabe agrupar pesetas y palabritas”. Llega al -giro despreciativo minúsculo: “pillito”, “ratoncito que roe papeles”. -“Estate quietito: tú serás enviado diplomático en Chile”. - -Otras veces, del asunto obtiene el vocablo que le viene a la pluma: -“ergotista genovés”, recordando que Alberdi estuvo en Génova y que allí -escribió uno de sus libros. “Andate enhoramala, botarate”. - -La gracia y la novedad del denuesto se traduce en figuras como ésta: -“Es una esponja de limpiar muebles que absorbe todas las ideas para -volverlas a estrujar y aplicarse a todas las cosas sucias”. - -El tono sube:--“Y no ha habido en Valparaíso un hombre de los que -pertenecen “a la multitud de frac” que le saque los calzones a ese -raquítico, jorobado de la civilización, y le ponga polleras. . .” -“Entecado que no sabe montar a caballo”. . . “Abate por sus modales; -saltimbanqui por sus pases magnéticos; mujer por la voz; conejo por -el miedo; eunuco por sus comparaciones políticas; federal-unitario, -ecléctico-panteísta; periodista, abogado, conservador, demagogo”. - -Este es Sarmiento de una vez:--“¡Pues, qué! ¿quería mamar a dos tetas?” - -Sarmiento vuelve a recuperar el campo como Hércules vencedor. Sus -amigos, sus admiradores, los jóvenes, los viejos, sus compatriotas, -el resto de emigrados que presenciaban el encuentro desde la sombra -del tendido, lanzaron el ¡hurra! del loor ganado. Sarmiento era el -representante de la democracia brava frente a la borla doctoral. - -¿Y Alberdi? No responde. ¿Dónde está el doctor Alberdi? No es habido -en los sitios sociales ni en el foro. ¿Qué le pasa al académico -escritor? Su posición es tan ingrata que sus íntimos y correligionarios -deciden instarlo a la refriega, pero se hallan con que el metódico -trabajador tiene entre manos, en esos mismos instantes, un proyecto de -Constitución para su país, que forma el complemento de las “Bases”. -Hasta tanto no lo termine, no se enterará de los nuevos ataques -de Sarmiento. Vanos fueron los argumentos que se le hicieron para -demostrarle la necesidad perentoria de que ensayara la refutación -de los cargos y acusaciones de su enemigo implacable. Alberdi . . . -Pero estoy cometiendo una falta de probidad y de buen gusto al dar -ropaje propio a un relato que ha sido ya hecho por un maestro, por el -inolvidable Lucio V. López, que a su vez repite la narración de su -ilustre padre, testigo de la época, amigo por igual de Alberdi y de -Sarmiento. - -Al ocuparse Lucio López de la reimpresión de las “Cartas Quillotanas” -en 1873, legó páginas de insuperable mérito, que contienen con la -dramaticidad del momento, noticias directas de la psicología de los dos -soberbios contendores. Helas aquí: - - * * * * * - -“Las “Cartas Quillotanas” están destinadas a vivir siempre en la -literatura política de nuestro país. Ellas son la más severa lección -que se ha dado a la prensa que emplea el dicterio y el insulto para -convencer al público y confundir al adversario. Ellas son la protesta -más ardiente y victoriosa que puede hacerse contra esa literatura feroz -de que la ignorancia vulgar de nuestras sociedades se ha amamantado -en las pasadas luchas civiles, creando reputaciones de arcilla e -inconsistentes que la justicia severa de los fallos modernos tiene por -fuerza que desconocer. - -Esas cartas son poco conocidas en Buenos Aires. Hasta hace muy poco, -tan sólo las conocíamos por las referencias de sus contemporáneos, y -su crónica había llegado hasta nosotros, sin que hubiéramos podido -procurarnos las preciosas páginas que las contenían. Es por esto, que -no podemos menos de agradecer al editor el verdadero servicio que se ha -hecho a las letras argentinas, haciendo de ellas una edición copiosa -que, al mismo tiempo que pueda repartirse con profunsión por todos los -rincones de la República, sirva para estudiar tranquilamente y sin -pasiones mezquinas la índole de ciertos hombres que las injusticias del -pasado han tratado de obscurecer. - -La historia de las “Cartas Quillotanas” es interesante. Un testigo -ocular nos ha narrado su crónica que vamos a tratar de transmitir a -nuestros lectores con toda la imparcialidad que nos corresponde. - -La refutación del doctor Alberdi a la Campaña del Ejército Grande, que -el señor Sarmiento le narra intencionalmente, exasperó el ánimo de éste -con justos motivos. El golpe había sido mortal. La contestación había -apurado todos los recursos de la sátira y la pluma de Alberdi había -rayado en el papel la caricatura del adversario con los gráficos rasgos -de un Chatam y con la culta acrimonía de un Timon. La primera parte de -las cartas es la gran parodia “de la Campaña”. - -Los gritos de la herida fueron tan elocuentes por parte del señor -Sarmiento como había sido punzante el dardo sutil que la causaba. Su -espíritu se encrespó, tomó formas colosales, midió el cuerpo de su -adversario y prorrumpió en un torrente de lava escrita característico -en él, si tenemos en cuenta una cualidad remarcable de sus talentos: -la labia copiosa con que manifiesta sus pasiones. Alberdi se encontró -ahogado por aquella avalancha. Danton y Robespierre, y todas las furias -de la revolución francesa, no habrían producido una diatriba más -sublime que aquella. - -El señor Sarmiento no es clásico sino “criollo puro” y sin embargo, es -curioso de notar, cómo en su réplica a las primeras cartas de Alberdi, -palpita el más legítimo paganismo haciendo recordar las pasiones del -anatema clásico puesta en boca de los dioses, menos el estro de Homero -y de Virgilio. - -La cultura del lenguaje, la delicadeza del escritor, todos los -escrúpulos sociales están desconocidos en la réplica del señor -Sarmiento y para que no se dude de nuestra aseveración puede leerse -el siguiente párrafo con que ataca al señor Alberdi. “Usted ha tenido -la debilidad de eludir la ley penal por el decoro; pues yo tendré la -gentileza “de degradar mi rango de escritor y de insultar la ley y la -sociedad poniendo escritos inmundos contra usted”. - -Si Facundo hubiera sabido escribir, no de otra manera hubiera escrito. - -La réplica del señor Sarmiento hizo gran sensación en Chile. Los -amigos de Alberdi se enfriaron en su entusiasmo. Los amigos del señor -Sarmiento aprovecharon esta frialdad y la convirtieron en éxito para -sus afecciones. El señor Sarmiento estaba triunfante y la “vox populi” -sancionaba su victoria. Alberdi había enmudecido y todos consideraron -que el golpe lo había abrumado. ¿Qué hacía? ¿Dónde estaba? ¿Cuál -era la causa de su silencio? Este continuaba. Días, semanas y meses -pasaban sin que respirase. Varios amigos suyos resolvieron buscarlo -y decirle la crítica posición en que se encontraba. Lo hicieron, y -fueron recibidos en su gabinete donde trabajaba con perfecta calma y -tranquilidad. Le manifestaron lo que pasaba en Chile con su persona, -y una vez enterado, oyeron con asombro de sus labios que no había -leído la réplica del señor Sarmiento, que estaba sumamente empeñado -en concluir su proyecto de constitución para la República Argentina -y que había previsto que la lectura de las cartas de su adversario, -podía distraer su atención poniendo en conflicto la terminación de su -obra. En vano fué que sus amigos le manifestasen la necesidad en que -estaba de salir cuanto antes de su crítica posición. Su determinación -fué irresistible. No hizo la lectura y se dispuso a desocuparse del -trabajo que se lo impedía. Extrañó, sí, la debilidad de la opinión para -condenarlo tan ligeramente y quiso tal vez imponerle con su silencio -el castigo de su ligereza. A los pocos días llamó a uno de sus amigos -y le manifestó que su proyecto de Constitución estaba concluído y -que al día siguiente partía para Quillota a ocuparse de contestar al -señor Sarmiento cuya réplica ya había leído. Prometió a sus amigos -vindicarse ante la opinión y anonadar a su adversario para siempre. -Regresó de Quillota al poco tiempo trayendo un rayo que lanzó de -improviso y que cambió el hado próspero de su contendor. Y en efecto, -“La complicidad de la prensa en las guerras civiles de la República -Argentina”, que era el título de la contrarréplica, fué fatal para -el señor Sarmiento. Este había presentado infinidad de hechos que -menoscababan la reputación del doctor Alberdi. Estos hechos fueron -desmentidos uno por uno, con datos tan fidedignos que toda la opinión -reconoció su veracidad. Alberdi en boca de Sarmiento había sido indigno -instrumento de los gobiernos, mal abogado, mal escritor, ignorante, -mal político y en fin dueño de las cualidades más poco envidiables que -se pueden poseer, y el mismo Alberdi, según su expresión, se encargaba -de “tomar por la oreja al mentiroso, sentarlo en el banco de la risa -y hacerlo desmentirse con sus propios escritos” que dejaban a Alberdi -bajo el punto de vista de un hombre digno, independiente, buen abogado, -brillante y competentísimo escritor, político hábil y en fin con todas -las excelentes dotes que las pasiones febriles del señor Sarmiento le -habían desconocido. - -Las últimas cartas de Alberdi corrieron de mano en mano con un -prestigio extraordinario. Llamó la atención sobre todo la parte -final titulada “Enmienda Honorable” que es una colección crecida, -compuesta únicamente de elogios de todo orden, debidos a la pluma de su -adversario. La crónica cuenta que el señor Sarmiento quedó sumamente -mal parado. Ofreció cuarenta cartas más con las que prometía hundir por -siempre a su antiguo amigo, pero sólo produjo dos y la mala acogida que -recibieron acabó de descorazonarlo para siempre haciéndolo abandonar -la escena que le había arrebatado tan felizmente su adversario. - -Esta es la sencilla historia de las “Cartas Quillotanas”, cuya -reimpresión acaba de hacerse y cuya lectura no podemos menos de -recordar a los que no lo hayan hecho. En ellas se verá que la República -Argentina tiene en su literatura ingenios de nota, cuyos escritos -participan del género de los que inmortalizaron a Fígaro y a Cormenin. - -De las “Cartas sobre la prensa” resulta, que hasta el odio a Buenos -Aires, otro de los cargos vulgares con que se ha querido combatir -a Alberdi, nadie lo ha expresado como el actual presidente de la -república en los siguientes párrafos que insertamos: - -“En vano le han pedido (a Buenos Aires) las provincias que les dejase -pasar un poco de civilización, de industria y de población europea: -una política estúpida y colonial se hizo sorda a estos clamores. Pero -las provincias se vengaron mandándole en Rosas mucho y demasiado de -la barbarie que a ellos le sobraba. Harto caro la han pagado los -que decían: “La República Argentina acaba en el Arroyo del Medio”. -(Sarmiento: “Facundo“, pág. 23, 1.ª edición). - -“Tucumán tiene hoy una grande explotación de azúcares y licores que -podría permutar por las mercaderías europeas “en esa ingrata y torpe -Buenos Aires” desde donde le viene hoy el “movimiento barbarizador”. -(Sarmiento: “Facundo”, pág. 195. 1.ª edición). - -“¡Eh! vergüenza de Buenos Aires, os habeis hecho las guaridas de todas -las alimañas, que Paz hace huir del interior”. (Sarmiento: “Facundo”, -pág. 195, 1.ª edición). - -“Diréselo a usted al oído, a fe de provinciano, porque el pueblo de -Buenos Aires, con todas sus ventajas es el más “bárbaro” que existe en -América”. (Sarmiento: “Sud América”, tom. 2, núm. 2.--Mayo 1.ᵒ de 1851). - -Después de estas inserciones, todo comentario nos parece inútil, pues -la justicia no puede hacer sino uno que no corresponde repetir.” - - * * * * * - -Terminado y remitido, pues, con urgencia el Proyecto de Constitución, -Alberdi vuelve a la polémica, titulando esta vez sus escritos así: -“Complicidad de la prensa en las guerras civiles de la República -Argentina” y precediéndolas de una saludable “Advertencia”. - -Si eficaces fueron las primeras, estas últimas resultaron decisivas. -Y debieron serlo, de verdad, porque redujeron a silencio la pluma de -Sarmiento y abrieron doble brecha en su cuerpo y en su ánimo. En cartas -íntimas gime su cuita y expresa el dolor de su carne macerada por el -látigo de Alberdi[6]. - -Quedó abierto desde entonces el abismo que había de separar hasta -más allá de la tumba el alma de estos dos argentinos. ¡Y qué larga y -profunda fué la venganza de Sarmiento contra las “Cartas Quillotanas”! - -De modo que por su orden de tiempo debe leerse la “Campaña del Ejército -Grande” de Sarmiento, punto inicial de la polémica; en seguida las -“Cartas sobre la prensa” más conocidas por “Cartas Quillotanas” -de Alberdi; luego “Las Ciento y Una” de Sarmiento, y, por último, -“Complicidad de la prensa en las guerras civiles de la República -Argentina” punto final, puesto por Alberdi. - -No hay otro duelo en los fastos literarios de América de mayor -repercusión y de mejor enseñanza. Préstanle su fama el volumen de sus -autores, la habilidad en las armas y la gravitación que tuvo en los -sucesos públicos de la patria. - -El lauro ha sido discernido por la posteridad a Alberdi, quien al -domeñar todos sus humanos impulsos, habilitóse a sí mismo para vencer -al adversario, colérico y sin freno, impulsivo, ciego y cruel. Alberdi -constituye de entonces un modelo en la alta polémica. La cultura -universitaria, aun en la pelea, tenía que salir victoriosa de la locura -del titán. - - - - -ACOTACIONES A MONTAIGNE - -(Notas marginales) - -Por J. ALFREDO FERREYRA - -Profesor en la Universidad de La Plata - - -Conocía a Montaigne por la monografía que Compayré le dedica en su -galería de didactas ilustres. Había meditado también el capítulo que el -mismo Montaigne dedica con tan buen sentido a la educación: sus vistas -reformadoras y libres, de hombre del Renacimiento. Pero por primera -vez leí todos sus ENSAYOS en las vacaciones de 1905-1906. En enero a -febrero de 1913, los repasé, pero no de punta a cabo, sino según el -método con que él los escribió. Abría las páginas que más me llamaban -la atención, o buscaba aquellas en que creía encontrar la aclaración de -una duda mía, o por saber qué opiniones alentaba el autor sobre tal o -cual cuestión. - -Conozco, además, biografías del hombre, desde luego cortas, pues ha -sido un cuerpo de poca acción. Todo su espíritu, movedizo y ondulante, -está en su obra. Su biografía es su libro. Europa ha producido algunos -hombres de pensamiento y de acción, cuyo prototipo es César. Pero en -América no son raros los ejemplos de Mitre, Sarmiento, Roosevelt. El -concepto de la educación integral bien practicado, creo que ha de -fomentar al hombre que hace y piensa al mismo tiempo, pues la acción -social me parece tan excitadora, como el estudio sedentario de un -problema científico. - -Quiero transmitir mi impresión personal sobre Montaigne, como quien -comenta al pasar una lectura en voz alta. Incitar a leer los grandes -libros podría ser un servicio didáctico: se cuenta entre los deberes y -los derechos del maestro de escuela. - - * * * * * - -Es un genio que hace de la modestia, de la franca confesión de sus -ineptitudes, una fuerza principal. Constituye casi una excepción entre -sus congéneres que pecan de vanidosos, según lo creía Sarmiento. -Sócrates confesaba que nada sabía, para mejorar su situación mental -respecto a los otros hombres. Jesús se endiosó. Y la lista sería larga. - -Alguna vez, es verdad, que la humildad de Montaigne se parece al -orgullo de Diógenes al través de su capa remendada. Reitera su pereza, -por ejemplo. Le gusta leer indolentemente a los clásicos latinos sin -propósito determinado, hasta que cierta necesidad de exponer sus -reflexiones y sugestiones le hace tomar la pluma. Parecería que con -ello muestra que no hay que forzar a los temperamentos, torciendo o -pretendiendo torcer las vocaciones grandes o pequeñas con presiones -exteriores y artificiales, a que han sido bastante aficionados los -padres y las escuelas. - -Recalca filosóficamente su falta de memoria, intuyendo con gran -sagacidad de su propia introspección, que esa deficiencia, lejos de -ser un mal absoluto, puede favorecer la meditación y las concepciones -originales. El memorista corre el peligro de ser un incorregible -repetidor de cosas ajenas. - - * * * * * - -Montaigne quiere sobrevivirse; de ahí que defienda la inmortalidad -en cualquier forma. En ninguna parte he visto tratada esta cuestión -con rasgos de mayor originalidad que en los Ensayos. Presenta el caso -de capitanes antiguos o coetáneos que encargaban que su cuerpo o su -esqueleto acompañase a sus ejércitos en el curso de la guerra, para -asegurar su triunfo. No cita al Cid, cuyo cadáver montado en Babieca, -ganó su última batalla contra la morisma en Valencia. Otras veces, -para el cadáver no se pedía tregua ni concesiones al enemigo, como si -continuara vivo el jefe al que pertenecía. - -Este es realmente un modo concreto de concebir la inmortalidad -subjetiva, formulada casi tres siglos después por Comte. - - * * * * * - -Muchos pensadores antiguos--Epicuro, Lucrecio, Séneca, entre otros--no -creyeron en la supervivencia del cuerpo ni del alma después de la -muerte. Estuvieron muy lejos de comulgar con el valle de Josafat. -Debemos convenir que el buen sentido ha tenido sus representantes en -todos los tiempos, como el mal sentido los tiene aún en el siglo XX, en -que un señor de Unamuno, ahuecando un tanto la voz, llama a la muerte -“pavoroso e insoluble problema”. - - * * * * * - -La ociosidad produjo los ENSAYOS de Montaigne; esa ociosidad, que -dejaba vagar con libertad (“la del caballo que dispara sin freno, -albarda, ni jinete”) su mente por diferentes asuntos, sin orden -aparente. Nunca la ociosidad ni la comodidad de un hombre que no tuvo -necesidad de ganarse la vida produjo tan glorioso resultado. - - * * * * * - -A Montaigne le faltó, en general, el punto de vista social de que -participamos, ahora aún los principiantes en sociología. Una ciencia -más o menos sistematizada ayuda mucho las operaciones mentales. -Montaigne precedió a Montesquieu en más de un siglo; de modo que la -concepción de un organismo social o de organismos sociales regidos por -leyes internas y externas, a semejanza de los individuales, era acaso -anticipada para él. - -En su original capítulo acerca de los medios contradictorios que los -hombres han empleado para llegar al mismo resultado o a resultados -opuestos, se nota esa ausencia de concepción sociológica. - -Un vencido o los vencidos en una guerra, han obtenido clemencia del -vencedor unas veces por la súplica y otras por el valor altivo. En -otras ocasiones, uno y otro medio han conducido al exterminio, a la -mayor cólera del vencedor, aunque éste fuera el magnánimo transigente -Alejandro de Macedonia. - -Atribuye Montaigne estos hechos exclusivamente a la psicología personal -del vencedor; nunca a otras circunstancias, principalmente las sociales -que tanto influyen en los acontecimientos, mucho más que los deseos y -resoluciones individuales. - -Maquiavelo, en sus _Aforismos políticos_ fundados en la Historia de -Tito Livio y en la de su tiempo, tiene idénticas observaciones; pero -mayor perspicacia sociológica, para inducir que en la función pública -se cambia de método con el cambio de circunstancias. - - * * * * * - -Montaigne no se contenta con lo presente, y con lo que ve, y donde -vive. Se extiende hacia lo pasado y mucho hacia lo porvenir. Sale de la -tierra. Lo desconocido lo atrae. Se reconoce habitante del Universo. -Actuando en un radio limitadísimo, de aislamiento en su castillo, habla -de un radio inmenso, desconocido, que la Humanidad va desbrozando -poco a poco. El infinito y la eternidad están descubiertos. Imposible -sujetar la imaginación a la ciencia experimental, por más que sus -resultados constituyan su solo regulador externo. Cuando se pierde este -elemento de equilibrio, la imaginación se exalta hasta la locura, como -Don Quijote que, a fuerza de palos y de no leer más, notó al fin que -los nidos no tenían pájaros. No quiere decir que los creadores, por -la imaginación, no sean incomparables intuitores. Comte llama a los -grandes poetas profundos observadores de la naturaleza humana. - -Este descontento por la realidad develada por sabios y poetas, en cada -época de la evolución mental colectiva, produce las hipótesis más sanas -y más disparatadas. Lo primero, engendra el progreso comprobable y -utilizable; lo segundo, las vaguedades metafísicas que se complacen en -meditar horas enteras si los valles se mueven o se están quietos, y -otras tonterías. Las luces relativamente verdaderas y las relativamente -falsas, marchan paralelas. - - * * * * * - -Montaigne trata del rezo con su buen sentido positivo. Las peticiones -de la oración son muchas veces injustas y generalmente egoístas. “Dios” -merecería respeto y debe recibir homenajes y “servicios”, y no pedidos -de codiciosos, maleantes de todo género que ruegan salir sin peligro -o airosos de una aventura. Margarita de Navarra recuerda de uno que -atravesaba compungido el interior de una iglesia, para ir a dormir con -su querida, haciendo antes actos de devoción ante el altar mayor. - -A Montaigne se le ha escapado, sin embargo, el lado psicológico de -la plegaria: su fuerza sugestiva y autosugestiva, cuando es sincera. -La oración teológica ha debido producir sus efectos en el período -correspondiente de la Humanidad, y del que muchos seres humanos aún -no han salido. Ahora, en vez de suprimirse, debería transformarse -en creación positiva, en propósitos determinados de acción, como -lo aconseja Smiles. En la gran guerra, se inventó la plegaria del -centinela y del soldado, como acto de resolución resignada, por ideales -humanos, sin invocación sobrenatural. - - * * * * * - -Llama la atención de Montaigne la vanidad de Cicerón, y la detracta. -Visto el gran romano a través de ese juicio, parece un petimetre sin -méritos que busca gloriolas, apelando hasta al “réclame”. No es así. -Cicerón tenía cualidades sólidas, y, en su género, fué uno de los más -perfectos que exhiba la historia. Es claro que mostraba también el -reverso del orador y del artista: instabilidad, indecisión. Me habría -satisfecho más y habría sido más justo un estudio sobre la personalidad -total. Pero Montaigne no supo o no quiso hacerlo por cualquier razón. -Ya se sabe que él no escribió un libro, sino una serie de artículos -sobre lo que se le antojaba y cuando se le antojaba. No fué un escritor -profesional que tuviera que exprimir su inteligencia sobre temas -obligados u obligantes. - -Para cohonestar su juicio unilateral sobre Cicerón, debe anotarse -que la antropología no es de su tiempo, y los psicólogos natos, los -Shakespeares y Cervantes, han sido muy contados, aún en esta época de -psicologías. - -A medida que más se penetra en el estudio del hombre, más se explican -sus anomalías, sin odio, tal vez con piedad y aun amor. Si el análisis -crítico es cada vez más profundo, la censura va de capa caída, manejada -sólo por los meros literatos que abominan de todo lo que no coincide -con sus inclinaciones personales instituídas, sin mayores miramientos, -en el patrón único para juzgar todo. Debemos aceptar lo irremediable, -es decir, los millares de temperamentos diferentes y diferenciados, -y su distinta manera de manifestarse. En el fondo, es un bien que la -naturaleza humana muestre tantos matices como la naturaleza cósmica. - - * * * * * - -Montaigne (1533-1592) no creía en el progreso, es decir, en la -evolución aprovechada por el hombre. Estaba con el _corso e ricorso_. -Era hombre del siglo XVI. Comte sostiene que la idea de un progreso -continuo e indefinido se afirmó en el siglo XVII y XVIII, como lo -demuestran las fórmulas orgánicas de Pascal, Leibnitz y Condorcet, -que instituyeron una Humanidad, sobre las patrias, que constantemente -aprende y constantemente crece. - -Yo creo que uno de los hechos que más ha afirmado la creencia de -un progreso general, a pesar de los retrocesos regionales o de -factores aislados, es la conquista sucesiva de la Humanidad sobre la -Naturaleza, es decir, el método experimental que dió sostén sólido a la -ciencia. Esta se aplicó a la industria que trasforma constantemente las -cosas en el sentido de su mayor utilidad humana. Estas trasformaciones -objetivas se han impuesto. El progreso subjetivo de las ideas era menos -discernible, ya porque está fuera del contralor de la mayor parte -de las gentes, ya porque su mezcla y confusión por los sofistas de -todos los tiempos que hacen juegos malabares, aparentan muchas veces -estacionamiento o retroceso. - -El progreso de las cosas derivadas del progreso de las ideas, ha -producido a su turno el desenvolvimiento de éstas, que se apoyan así -en una comprobación externa. El progreso se realiza por inventos -sucesivos, dice Pasteur. Cada nuevo invento demuestra un mayor dominio -del hombre sobre el universo cósmico y social, y nos da la perspectiva -de que ese dominio será ilimitado. Cada vez que un eminente genio ha -afirmado una imposibilidad en el futuro, ha errado, dice Flammarión. - -Las ideas invisibles pueden discutirse; pero su encarnación en hechos -sucesivos, no. Si todo es ilusión, si no nos es dable percibir al -Universo tal cual es por deficiencia de sentidos y estructura cerebral, -la utilización de las cosas, de los hechos y de las leyes para el -acrecentamiento humano, es una realidad aunque no fuera la realidad. - - * * * * * - -Montaigne es el tipo del hombre del Renacimiento. Ama la gloria -literaria de Grecia y de Roma. Cita constantemente a sus pensadores, a -sus poetas, historiadores, oradores. Plutarco y Séneca son sus guías. -Pero Horacio, Juvenal y Persio, Cicerón, Terencio, Ovidio, Plinio el -viejo y el joven, ratifican sus afirmaciones. Sábese que hablaba el -latín. Lo aprendió desde niño, conversando, como un idioma vivo, y -leía constantemente a los creadores de tan profunda literatura. No era -latinista de catálogo, de los tantos defensores del latín, incapaces -de leer de corrido tres sentencias del Cornelio Nepote. Virgilio y -Lucrecio están siempre en la punta de su pluma. Resurge, pues, en su -mente, libre observadora del presente moderno, la antigüedad clásica. -Esa aleación ha producido una síntesis inmortal con los ENSAYOS. - -Montaigne está lejos de ser un dogmático: no quiere y, sobre todo, no -puede serlo. Su afirmación es siempre débil; su duda, transparente. Su -positivismo es notorio; pero no dispone de elementos necesarios para -apoyarlo. - -Nada de antropocéntrico, y esa es una de sus glorias. Su pensamiento y -sentimiento ondulantes participan de la diversidad de los temperamentos -humanos. Parecería que quisiera observar el mundo al través de cada -uno de sus semejantes. Hay en él varios espíritus, como los que -inspiraban a Goethe. Nada lo apasiona, todo lo reflexiona, es un famoso -plurilateral. - -Leí con cuidado el capítulo que dedica a Raimundo Sabunde, donde se -muestra más su positividad. Cree que los animales tienen más que -instinto: inteligencia y sentimientos morales. La diferencia con el -hombre es sólo de grados. Hace presentir a Lamarck y a Darwin. Cita un -número asombroso de hechos referentes a los animales. Hoy que ha tomado -cuerpo la psicología animal, resurge Montaigne. - -La verdad es que todos los problemas, resueltos o no, de que está -ocupada la Humanidad presente, ya han sido propuestos por los antiguos, -y a muchos se les ha dado en remotos tiempos una solución acertada, -si bien por excepcionales pensadores que predicaren o no en desierto. -El problema de la muerte, de la inmortalidad, de Dios: todo ha sido -tratado abundantemente. Lucrecio, siguiendo a Epicuro, cuya doctrina -poetizó, sostuvo que el aniquilamiento del cuerpo traía también el del -alma, función corporal. Alguien dijo que Dios no era un ser, ni menos -extrauniversal, sino una ley. Otros, que la inmortalidad objetiva del -alma era apenas un mito poético y consolador para el tiempo respectivo. - -Nótase también que muchos problemas metafísicos se han reducido por los -progresos de la ciencia que ha muerto hipótesis y divagaciones, creando -probablemente otras. Pero la ciencia no sólo ha respondido a muchas -interrogaciones seculares, sino que ha mostrado el régimen fecundo -de la razón humana, el método que ha descubierto y ha de descubrir -gradualmente, con mayor o menor rapidez, enigmas que la inquietud -humana formula sin cansarse. - - * * * * * - -En Montaigne se nota el sentimiento de la verdad relativa. Nadie lo -tuvo como él al afirmar o negar. Pregunta más que contesta. De nada -está completamente seguro. Define con simpatía el Pirronismo. Pero -él es sólo Pirronista intelectual. No llegó a la ética estoica que -alcanzó el sublime escéptico griego. Este enseñaba que todas las -cosas son igualmente inciertas y discutibles. Es necesario dudar de -todo y ser indiferente a todo. De ahí derivaba su moral, doctrina de -renunciamiento e indiferencia, que él practicó fielmente con organismo -adaptado. - -No tener opinión ni sobre el bien, ni sobre el mal, es el medio de -evitar todas las causas de turbación. Las más de las veces los hombres -mismos se hacen desgraciados: sufren porque son privados de lo que -creen ser un bien, o temen perderlo, porque estiman que esto sería -un mal. Suprímase toda creencia de este género, y todos los males -desaparecerán. Dejar que siga el mundo como es, y que cada uno tome su -lote de males inevitables: he ahí el ideal de Pirrón. No le importaba -más vivir que morir, porque no estaba convencido que lo uno fuera bien -y lo otro mal. En un naufragio, mostró con toda calma a los pasajeros -despavoridos la impasibilidad de un cerdo que comía tranquilamente, -mientras el barco se sumergía. Así debería ser la impasibilidad -consciente del sabio, en presencia de los hechos de la vida y de la -muerte. Pudo decir con Lucrecio que la religión no consiste en adorar -piedras o ensangrentar altares, sino en contemplar con ánimo sereno la -corriente favorable o adversa de los sucesos. - -Montaigne no tuvo nunca la concepción, ni menos practicó la ética de -Pirrón. Fué un rico que vivió cómodamente en su castillo campestre, -bien servido, eligiendo su sociedad, pensando muy mal de las mujeres, -perfumando sus pañuelos y guantes, abrigándose mucho en invierno porque -era friolento, y temiendo la muerte. - - * * * * * - -En la voluptuosidad de leer descansadamente a los genios antiguos, -meditar espontáneamente, escribir sin trabajar, anotando los -pensamientos que su profunda naturaleza le sugería: así se engendró ese -libro universal que se llama los ENSAYOS. Salió espontáneamente como la -seda del gusano. - -Es un realista sin prejuicios y sin las groserías de Rabelais. Es el -padre espiritual de Renán, de Anatole France, de la sonriente ironía -francesa también heroica. Es la resurrección, al través de las letras -latinas, de la mentalidad griega tan poco respetuosa de los dogmas, tan -poco asustadiza de los misterios, tan poco sorprendida de lo nuevo, que -aceptó sin mayores preocupaciones el todo o la nada de la vida. - -Febrero 1919. - - - - -LOS SENTIMIENTOS MORALES, ESTÉTICOS Y RELIGIOSOS - -Por RODOLFO SENET - -Profesor de la Universidad de Buenos Aires - - -LA RELIGIÓN Y LOS SENTIMIENTOS ÉTICOS - -Tener una religión sin poseer sentimientos religiosos, es no tener -nada. Los sentimientos religiosos deben ser siempre previos a su -sistematización y sintetización en forma de religión. - -La ética que se basa en los principios religiosos, es ultraegoista. -El estudio de la gran mayoría de los preceptos morales que surgen -de esa fuente, comprueban con toda evidencia el aserto. Tomaré el -tan difundido “Haz bien y no mires a quien”, que sólo obedece a que, -persiguiendo el sujeto beneficiarse a sí mismo, claro está que sea -indiferente el individuo sobre quien recae la acción. El benefactor lo -es, ante todo, de sí mismo, puesto que su buena acción no quedará sin -su premio correspondiente y se sumará en su haber. Si bien es cierto -que el hecho es que resulta un beneficiado, la falta de discernimiento -con que se aplica el beneficio, indica que el primer plano lo ocupa el -benefactor, siendo absolutamente indiferente el beneficiado. Los que -practican la caridad aplicando el precepto sin tener en cuenta para -nada su beneficio personal, creen de buena fé realizar un acto moral, -y no obstante, es pseudomoral; los que lo realizan desde el punto -de vista de la recompensa futura, inconscientemente, realizan actos -inmorales. De este modo, cuando un religioso hace una obra piadosa -cualquiera, con el ánimo de hacer méritos, quien debe agradecer es él -antes que nadie y no el que recibe el beneficio, y debe quedarle grato, -además, por prestarse o hacerse cómplice de su egoismo, puesto que el -premio que espera obtener supera con mucho al bien realizado. - -La moral religiosa es una moral a base de premios y castigos, de -carácter eminentemente egoista, prometiendo castigos horrendos o como -recompensa un sensualismo que envidiarían los epicuristas. El “rogaré -por Vd.”, el “Dios se lo pague”, etc., que contestan los beneficiados, -en los casos de limosna, por ejemplo, indica una devolución de -ultratumba infinitamente mayor al beneficio realizado. Si esa moral se -pudiera hacer efectiva en la vida diaria, la usura ahogaría a la vida -misma. - -Por lo demás, el eje sobre el que reposa, especialmente la moral -religiosa, es la cuestión sexual. - -El instinto de conservación específico, satisfecho de acuerdo con los -preceptos establecidos, resulta siempre una inmoralidad disimulada, -y por tanto, tolerada. En el terreno afectivo-emocional, su base más -honda, está en la afectividad negativa y en la emotividad depresiva. - -No entraré a analizar la pseudomoralidad que aporta en la ética -individual, la religión; caería en el terreno del deporte de los poco -cultos que recién descubren la pseudomoralidad de la ética religiosa. - -Lo que trataré de ver es si normalmente, si racionalmente, se puede -edificar una ética o se pueden formar sentimientos morales, a base de -religión. - -Los prácticos lo consagran así, y, no obstante los reiterados fracasos, -la rutina subsiste. El hogar religioso, trata desde la más tierna edad -de formar en el niño sentimientos religiosos. Luego las clases de -doctrina dadas por sacerdotes del culto, y en algunos países atrasados -la enseñanza de la religión en la escuela, tratan de crear sentimientos -religiosos a bases de enseñanza de la religión. - -Claro se vé que si es absurdo tratar de formar sentimientos morales, -enseñando moral teórica, lo es _a fortiori_, pretendiendo hacer -penetrar a los niños en abstracciones muy alejadas de su mentalidad y -en cuestiones de carácter dogmático. Los resultados así lo atestiguan, -pues salvo el caso de que al sujeto lo haya rodeado un ambiente muy -propicio, o que se trate de sujetos de cierta pobreza mental, los -demás, cuando llegan a jóvenes, hablan en tono jocoso de la religión -que les inculcaron en la niñez, evaporada hoy; recuerdan lo odioso -de esa enseñanza impuesta, o bien las travesuras de las clases de -doctrina, o los regalitos para atraerlos, u otros procedimientos como -juegos, etc., para inculcarles la fe. - -Analizar todas estas tentativas para desarrollar en el niño -sentimientos religiosos, desde el punto de vista psicológico, es, -sencillamente, tiempo perdido. Basta una palabra, se trata de -disparates. - -No se pueden desarrollar sentimientos morales a base de sentimientos -religiosos, porque los últimos están por sobre los primeros, son -superiores en jerarquía y mal pueden ser causa de los sentimientos -morales, cuando deben ser efectos de éstos. Los sentimientos morales -son previos a los religiosos, de manera que no son los sentimientos -religiosos los que conducen a los morales, sino que la evolución -superior de los morales conduce a los religiosos. Si los sentimientos -religiosos son verdaderos, sinceros, si no se trata de vividores o -mistificadores, para llegar a esta etapa de la evolución psíquica, el -sujeto debe, necesariamente, haber construído antes todo su andamiaje -ético, para construir más tarde su monumento religioso. Antes de llegar -a la fé, el individuo ha tenido un período de duda, o por lo menos, de -discusión y de grande sintetización, de carácter, no solo sentimental, -sino también mental. Los sujetos verdaderamente religiosos son grandes -razonadores; sólo los débiles mentales tienen fe sin discernimiento. - -En la filogenia el sentimiento religioso es el último en aparecer. -Obsérvese que las religiones de los pueblos al través de la Historia, -siempre expresan la síntesis de su progreso y civilización; es decir, -que a nosotros, como colectividad, nos da la expresión más avanzada -de su progreso. La religión ocupa siempre la cúspide, no está en -la base. Cuando la religión queda por debajo de los conocimientos, -necesariamente se modifica o es reemplazada por otra. De ese -modo vemos, al través de los tiempos, modificarse las religiones -paralelamente a los adelantos en la cultura y civilización. - -En la ontogenia ocurre lo mismo; los sentimientos religiosos son los -últimos en aparecer. En la niñez no existen en realidad, todo lo más, -encontraremos la emoción del temor, que sólo se liga a cuestiones -religiosas si al niño se le orienta en esa dirección mediante -sugestiones; de otra manera ese temor en el niño, nada tiene que hacer -con lo religioso actual y estará vinculado a formas filogenéticas más o -menos remotas; el temor religioso será instintivo. Durante la juventud -lo general es que el sujeto sea indiferente, no se preocupe, es decir, -está en un período donde aún no ha formado síntesis y es irreligioso -como regla general. Los sentimientos religiosos se forman en una época -relativamente tardía, la edad madura, como síntesis de los sentimientos -morales. - -En la vejez y, particularmente, en la edad senil, las tendencias -religiosas, el fanatismo de los ancianos, se debe a otras causas. - -Siendo mucho más amplios los sentimientos religiosos que el sentimiento -de equidad y de justicia, a título de simple comparación, para -diferenciarlos, digo: que los sentimientos religiosos, son a los -morales, lo que el sentimiento de equidad es al de justicia. El -sentimiento religioso, para el que lo posee, es lo superior, comprende -una síntesis enorme, donde entra lo ideal, lo intangible, lo sublime, -lo perfecto, la evolución o la superstición de las concepciones morales -del sujeto; los sentimientos morales no son superhumanos, sino muy -humanos, dentro de lo real y de lo tangible. El sentimiento moral es al -religioso, lo que lo concreto es a lo abstracto, lo que lo relativo es -a lo absoluto. - -Fundar los sentimientos morales en los religiosos, es pues, proceder en -sentido inverso; es antilógico. - -Los procedimientos empleados en la enseñanza de la religión, y -particularmente, para desarrollar o dar siquiera nacimiento a -sentimientos religiosos en los niños, demuestran hasta la evidencia, -que no se pueden desarrollar sentimientos, ni siquiera adquirir ideas -religiosas, sino mediante los sentimientos morales. - -Lo contrario es absurdo, o, por lo menos, no se vé su posibilidad; -equivaldría a pretender educar las aptitudes intelectuales del sujeto, -sin instruir. Los resultados están de acuerdo con lo manifestado, los -niños tienen tantos sentimientos religiosos antes como después de los -cursos de doctrina. Lo común es que el resultado, a la larga, concluya -por ser contraproducente. - -Es que en realidad de los sentimientos éticos a los religiosos media -una respetable distancia en la ontogenia, como ha ocurrido en la -filogenia. En la juventud ya se presentan bastante desarrollados los -sentimientos morales, mientras que, como regla general, los religiosos -ni siquiera comienzan a alborear. Estos, como lo he manifestado, no son -más que resultantes de grandes síntesis, las que no pueden realizarse -sino al través de los años. Además, para que los sentimientos morales -evolucionen hacia la formación de los religiosos, es menester que -construyan los intermediarios entre unos y otros, representados por los -sentimientos estéticos. Ya volveré sobre este asunto. - - -LOS SENTIMIENTOS ESTÉTICOS Y LOS ÉTICOS - -Considero á los sentimientos estéticos como íntimamente vinculados con -los éticos, siendo los estéticos de jerarquía superior a los éticos, -más que nada, por su formación filogenética. - -Creo que los sentimientos estéticos del individuo pueden servir -de norma para valorar los morales y que puede establecerse como -regla general, que a mayor evolución de los sentimientos estéticos -corresponde mayor evolución de los éticos. De este modo, se podría -enunciar el principio, o con más corrección para no asignarle tanto -alcance, la regla, en esta forma: _los sentimientos estéticos están en -relación directa con los éticos_. - -Aquí el lector, inmediatamente me objetará en una forma a su juicio -contundente, diciéndome que, justamente, los cultores de la estética, -los profesionales de ella, en su gran mayoría, no son los que más -brillan por su moralidad, sino al contrario, por su inmoralidad. - -Dejemos estas objeciones para su debido tiempo, si es que después de -precisar el alcance de los términos, se persiste en ellas. - -El orden de formación filogenética de los sentimientos es el siguiente: -sentimientos éticos, a los que les ha seguido casi inmediatamente los -estéticos, y por último los religiosos. - -En la ontogenia los sentimientos morales y los estéticos se presentan -aparentemente simultáneos, es decir, a sentimientos éticos determinados -le corresponden sentimientos estéticos determinados, o a la misma -altura de evolución, tal cual ocurre con los sentimientos morales y -estéticos, en la niñez, en la adolescencia, etc. Esto indicaría que la -sucesividad de sentimientos éticos y estéticos en la filogenia ha sido -corta, por su aparente simultaneidad en la ontogenia. - -Se infiere que los sentimientos estéticos en la filogenia no -pudieron ser originariamente primitivos, sino que derivaron de -los éticos que estaban en más estricta vinculación, o mejor, -dependían más directamente de la lucha por la vida, del instinto -de conservación, siendo los sentimientos estéticos, en cualquiera -de sus manifestaciones, los sentimientos del triunfo en la lucha -por la existencia; es decir, los sentimientos estéticos dependieron -de lo bueno, de lo útil, de lo eficaz, pero para eso debió existir -previamente la diferencia entre lo bueno y lo malo, lo útil y lo -inútil, lo eficaz e ineficaz, que eran, en definitiva lo moral y lo -inmoral. - -En la ontogenia resultan ambos sentimientos asociados y todo lo ético -es estético y lo estético para ser tal, en los sujetos normales, debe, -necesariamente, ser ético. Sólo un falso discernimiento puede disociar -lo estético de lo ético, admitiendo que pueda existir lo estético -independientemente de lo ético, o en otros términos, que pueda existir -algo estético que no sea moral. Por lo demás se vé que lo amoral es -inestético, como que lo inestético es amoral y que lo inmoral es -antiestético, y que solo como aberraciones se presenten los sujetos que -estiman lo inmoral, o en particular, algo inmoral, como estético. - -Dije que el sentimiento estético en su origen es el sentimiento del -triunfo en la lucha por la vida. No voy a tratar de demostrar esta -tesis, sobre la cual he escrito un libro. Sólo recordaré que en los -sentimientos estéticos, como en las demás aptitudes, existe una larga -gradación desde lo rudimentario hasta los grados más avanzados y que -su vinculación con el instinto de conservación, es tanto más evidente -cuanto más inferiores son, pues en los grados superiores la causa -originaria resulta muy alejada por la cantidad de intermediarios que -intervienen entre el instinto, o mejor dicho, la satisfacción del -instinto en la lucha por la vida y el sentimiento estético. - -En la naturaleza las cosas o los fenómenos no son ni morales, ni -inmorales, ni estéticos, ni antiestéticos, sino amorales e inestéticos. -El sentimiento de lo moral o de lo bello nace en nosotros por las -reacciones que en nuestro sistema nervioso provocan esos agentes. De -ahí que lo estético y lo moral dependan del individuo y que sea el -criterio de la mayoría el que pretenda dar la pauta de lo estético, -antiestético, moral e inmoral. - -Naturalmente que no hay razón alguna para limitar la estética a las -manifestaciones del arte y creer que los sentimientos estéticos sean -sentimientos ligados exclusivamente al arte. El arte no es el único -poseedor de la estética, ni cosa semejante. Si se han hecho casi -sinónimos es porque el arte, para ser tal, exige el concurso de la -estética, o mejor dicho, debe provocar reacciones de carácter estético; -pero la estética del arte, o las reacciones estéticas provocadas por -las ramas del arte, se diferencian solo de grado con las provenientes -de otros géneros de actividades humanas, son términos de una misma -serie y las reacciones estéticas que provoca una obra de arte pueden -ser muy inferiores a las provocadas por la ciencia o superarlas, según -el grado de evolución del sujeto que las percibe. - -Recordaré, brevemente, las etapas de la filogenia de los sentimientos -estéticos que corresponden exactamente a los que se observan en la -ontogenia. - -1.ª _Estética motriz._--Llamo así a las reacciones estéticas -provenientes de las nociones que provee el sentido muscular. La belleza -reside en la dirección, o bien en la velocidad, o bien en la agilidad, -o bien en la precisión, etc., del movimiento. El movimiento es el -agente de la reacción estética y la belleza reside en el movimiento, -ya obre el sujeto como actor o como espectador. Es la estética más -rudimentaria: la del hombre primitivo, la del salvaje actual y la del -niño. Sus sentimientos estéticos están ligados a ejercicios, manejo de -las armas, deportes, bailes, etc.; su estética musical está más en el -ritmo que en la melodía, es decir, en la noción de movimiento. - -Para que el agente provoque sentimientos estéticos es menester que -sea llevado a la mayor perfección posible, por ejemplo, que el o los -movimientos ejecutados sean de la mayor agilidad y precisión, pues lo -imperfecto, pesado, o grosero, resulta antiestético. En la filogenia, -lo más perfecto fué lo más útil, porque conducía más directamente al -triunfo. La estética resultó de una ética utilitaria. El sujeto que -sobresalía, que se distinguía de los demás, era el que mejor realizaba -lo estético, si llegaba a lo verdaderamente excepcional, fué el -superhombre de esos tiempos, el respetado, el temido, el que servía de -término de comparación, de unidad moral o término superior, y también -el término superior en lo estético. La dependencia de lo estético de -lo moral se presenta muy clara en el hombre primitivo y en el salvaje -actual y también en los individuos inferiores de las colectividades -cultas que son otros tantos salvajes dentro de un medio evolucionado, -y, por último, en el niño. En éste, particularmente en el período -belicoso, es notable su admiración por el más fuerte y con especialidad -por el diestro en el manejo de los puños. Endiosan al peleador, -alabando sus sopapos, sus quites, etc. El niño, como el salvaje, admira -y respeta al que prima por más diestro en la fuerza bruta. - -La sucesividad: ética, estética y religión, se observa muy bien en el -estadio de la estética motriz, en que el hombre no había llegado aún -a discernir lo mejor de lo peor, lo bueno y lo malo, etc., sino en el -mundo sensorio, y, aun en éste, limitado a las sensaciones musculares -que, a los efectos de la realización de la vida, ocupaban el primer -puesto, eran los primordiales. El sujeto que sobrepasaba a los demás -en fuerza muscular, o bien en el manejo de las armas, por ejemplo, -realizaba lo más estético, prevalecía, era luego el jefe, el árbitro -de lo ético, el modelo en la realización de lo estético; si llegó a lo -extraordinario, las generaciones siguientes lo erigieron en ser mítico, -más tarde en dios. Hombre extraordinario, jefe, mito, dios; he ahí un -origen estético de muchos dioses primitivos y origen estético-motor -surgido del sentido muscular como arma para satisfacer el instinto de -conservación en la lucha por la vida. En aquellas épocas alejadas, el -arma más eficaz para el triunfo era la fuerza muscular y la maestría -para utilizarla mejor, porque aún no habían nacido otros medios de -lucha, el hombre admiró y exaltó lo más perfecto, y llegó a crear los -dioses que representaban el summum de la fuerza o de la perfección -en las nociones que provee el sentido muscular. Pero la fuerza y la -maestría si eran armas eficaces para la lucha por la vida, no lo eran -para luchar contra agentes naturales como la tempestad, el rayo, la -obscuridad; y el sentimiento del temor nacido de la ineficacia de -los medios de lucha, dió origen a la creación de dioses misteriosos, -monstruosos, brutales. Pero estos dioses eran de origen más remoto; -estos dioses productos del terror perduraron y fueron, poco a poco, -desplazados por los dioses motores. Los dioses de origen fóbico -convivieron cierto tiempo con los dioses motores, hasta que estos -últimos los desplazaron del todo. - -Y este fenómeno de simultaneidad y desplazamiento gradual de dioses de -distinto origen, ha sido de todos los tiempos y es el que, aunque con -mucha mayor complejidad, ocurre actualmente. - -No fueron los dioses los que engendraron al miedo sino el miedo el que -creó a los dioses, como muy bien lo dijo _Lucrecio_. Como el hombre -los creó bajo la influencia depresiva del terror, que es eminentemente -antiestético, todos esos dioses son sumamente antiestéticos: son -creaciones cuya sola vista debe provocar el mismo sentimiento de -terror con que fueron creados, son dioses onomatopéyicos del terror, -como ocurre con la diosa Kali indú, o los animales monstruosos de los -egipcios que poblaban la tierra de que habla Máspero, o los dioses -estrafalariamente horribles de los asirios y caldeos, etc. - -Tampoco fueron los dioses los que crearon los sentimientos estéticos -motores, sino los sentimientos estéticos motores los que crearon los -dioses motores, cuyas figuras representan el summum de la estética -motriz de entonces. Tal ocurre con los dioses egipcios que no eran de -origen fóbico, como Ammon que era un dios de fuerza, Osiris e Isis, -dioses de energía o fuentes de energía, Hércules que cae de un plano -superior en Egipto a uno más inferior en Grecia que estaba en un -período mucho más avanzado de evolución, y los dioses de fuerza, los -dioses motores pasan a la categoría de semidioses o héroes: Teseo, -Perseo, Belerofonte, Cadmo, etc. - -Se ascendió de lo estético a los dioses y no se descendió de los dioses -a lo estético. Los dioses sintetizaron lo estético. - -Lo estético se presenta así como un grado de evolución superior a lo -ético, como un sentimiento intermediario entre el sentimiento moral y -el religioso. Por eso es que en el sentimiento de la inspiración, el -inspirado se encuentra en un estado sentimental intermediario entre el -sentimiento que provocan las reflexiones morales y el éxtasis místico. -El momento de inspiración es un momento de _éxtasis estético_ y el -sujeto se halla en lo que respecta al mundo exterior, en un estado de -semiconciencia, casi completamente aislado y no completamente aislado, -ajeno a todo lo que ocurre fuera de él, como acontece en el _éxtasis -místico_, que, en lo que concierne al sentimiento, es la superevolución -del éxtasis estético. - -Pero la estética motriz no es exclusiva de los pueblos primitivos y -salvajes; en infinidad de hombres se encuentra hoy, si no en la forma -rudimentaria del salvaje, en un grado de evolución algo superior. Como -es muy reducido el número de sujetos en los cuales los agentes motores -ya no provocan reacciones estéticas, resulta que la estética motriz -es cultivada, no solo por los motores, sino por todos aquellos en los -cuales este factor tiene aun importancia psicológica. Así se explica -que perduren aún cantidad de deportes, que solo se diferencian de los -del salvaje por la indumentaria de los que los realizan, o por la forma -o los medios de realizarlos. Si se estudian los medios de provocar -reacciones estéticas motrices, en las colectividades más avanzadas, se -verá que son de una enorme variedad, desde el simple culto de la fuerza -en los atletas, boxeadores o luchadores, hasta el tango, desde las -cinchadas o gatas paridas al partido de _football_ o de _tennis_, desde -las cinchadas y visteadas al sable o al florete y desde el juego del -sapo al campeonato de tiro. - -En el niño, durante la primera, la segunda infancia y aun invadiendo -la niñez, las reacciones estéticas provienen, especialmente, de -excitantes motores, ya obre como actor o como simple espectador. Por -grados insensibles, durante la niñez, de la estética motriz pasará al -predominio de la estética sensoria, que culminará al final de la niñez. - -El sujeto puede quedar estacionado, en lo que a sentimientos estéticos -se refiere, en cualquier etapa. Si queda en la sensoria, será un -adulto cuyos sentimientos estéticos serán sensorios y reaccionará -como reacciona un niño, es decir, mediante excitantes sensorios. Si -se estaciona en la motriz, sus sentimientos estéticos se manifestarán -exclusivamente en lo motor y representará, en ese concepto, a un -salvaje viviendo en un medio culto. - -2.ᵒ _Estética sensoria._--En la filogenia, sobre la base de las -reacciones estéticas de carácter motriz, evolucionaron las _sensorias_. -Llamo así, a las reacciones estéticas provenientes de todas las -sensaciones, excepto las musculares o las que provoca en el espectador -el movimiento, para las cuales se reserva el vocablo motriz, es decir, -reacciones estéticas motrices. Los sentimientos estéticos de origen -sensorio, provienen, pues, de las sensaciones visuales, auditivas, -tactiles y térmicas, gustativas, olfativas y de orientación. - -El nacimiento de estas reacciones estéticas en la filogenia, se -explica porque complejizándose cada vez más, con la concurrencia -vital, la lucha, fué necesario emplear mayor número de medios, y de -medios más eficaces. Sucedió, entonces, lo mismo que ocurre ahora. Al -hombre primitivo no le bastaron en una etapa dada, para tener éxito, -las sensaciones musculares y la fuerza muscular, y tuvo que echar mano -de otros medios auxiliares, que no podían provenir más que del empleo -de los otros sentidos, perfeccionándolos, o adaptándolos mejor con el -uso. Pero lo auxiliar en su origen, se fué convirtiendo, poco a poco, -en fundamental, pasando lo fundamental, en muchas actividades, a ser -secundario. El hombre primitivo superaba, como supera con mucho el -salvaje actual, al hombre culto, en lo que respecta a sentido muscular. -Salvo actividades excepcionales, el sentido muscular no es el más -importante a los efectos de la lucha diaria y más concurso prestan las -otras sensaciones, sin exceptuar, naturalmente, a los obreros. - -En el estadio de la estética sensoria, para los que han llegado a -penetrar en él, la estética motriz es de carácter secundario, pasando a -ocupar el primer puesto la sensoria. - -En la Historia el tipo de estética sensoria es el pueblo griego. -Téngase en cuenta que aludo a la cultura media del pueblo griego y no a -la de sus grandes hombres. - -Los dioses primitivos de origen fóbico desempeñan allí un papel muy -secundario; los dioses motores como Hércules han caído a la categoría -de héroes. No obstante esto, no por eso desaparece la estética motriz, -como no ha desaparecido hoy y por inferior que sea perdurará aún, y -se manifiesta en los diversos juegos celebrados y cantados por sus -poetas. Pero las sensaciones, de lo ético ascendieron a lo estético, y -de lo estético se llegó a lo religioso. De ahí la serie de dioses de -origen sensorio, de mitos, de genios, todos de carácter estético. Si -se exceptúa Júpiter que es un dios de fuerza, Marte que lo es motor y -alguno más, los otros en su mayoría son evidentemente sensorios: Venus, -Cupido, Baco, Eolo, las nereidas, las sílfides, las ondinas, etc. -Quedan Plutón, las arpías, las furias y otros genios de origen fóbico, -pero ya no son tan horripilantes como los dioses fóbicos asirios o la -diosa Kali. - -Los epicureístas y los estoicos no son más que dos tendencias -antagónicas en una ética sensoria, que llega a culminar en la estética -sensoria. Tanto los epicureístas como los estoicos surgen del mundo -sensorio, como propulsor de la voluntad: satisfacer la sensación de -afectividad positiva, o no satisfacerla prefiriendo la negativa; he -ahí a la sensación obrando en la voluntad, para unos como elemento de -impulsión (epicureístas), para los otros como elemento de inhibición -(estoicos), o si se quiere plantear en otros términos: el dominio de -los sentidos sobre el _yo_ o el dominio del _yo_ sobre los sentidos. - -En la actualidad no son muchos los que han ultrapasado el límite de la -estética sensoria. La mayoría permanece en ella, perfeccionándola. Su -ética será también poco elevada. - -En el terreno del arte los estetas sensorios son aquellos que -reaccionan ante las sensaciones; en visión el sujeto reaccionará -ante el colorido, la perspectiva, la distribución en el paisaje, el -conjunto, el claro-oscuro, etc.; en audición, se extasiará con el -timbre, con la altura del sonido, con la intensidad, pero no le exige -mucho más; en el gusto, será un perfecto goloso, etc. - -En las producciones artísticas al visual le bastará la estética motriz -o sea la ejecución, la virtuosidad del pintor, y el elemento sensorio, -el colorido, la perspectiva, etc. - -En literatura preferirá al descriptor colorista, importándosele muy -poco del contenido, de la tesis sustentada, del meollo de la obra. -Al auditivo le llamará la atención la parte motriz, ritmo, compás, -movimiento, virtuosidad; preferirá en la audición lo puramente melódico -o armónicamente simple. Las complejidades quedan fuera de su alcance. - -Es de advertir que cantidad de productores, a los que se les -llama artistas, sólo realizan la estética motriz y sensoria y sus -producciones no ultrapasan ese límite. Naturalmente, obtienen un -éxito inmediato; son los menos discutidos, porque la estética de sus -producciones es perfectamente accesible para la gran masa y para los -críticos que, si son tales, es por incapacidad de ser productores, -lo que equivale a decir que siempre están en un plano inferior al -productor, aunque su producción no ultrapase el límite de lo sensorio. -Es por eso, por lo que, en general, los críticos hincan sus garras en -la producción superior, que les es inaccesible, y no en la inferior, -que pueden catar mejor. - -La moralidad de los artistas que no ultrapasan la estética sensoria -debe estar de acuerdo con sus sentimientos estéticos y nada tiene de -extraordinario pues, que sean _sensualistas_, libertinos que llevan -una vida disipada, como ocurre con una cantidad de literatos y de -artistas en general, que en realidad son pseudo artistas, los que -llegan hasta creer que la producción superior trae aparejado ese género -de vida. Pero analícense sus producciones y se verá que les espera una -existencia precaria; que no tendrán más longevidad que la del artículo -de diario, o de la columna de revista o cosas semejantes; no pasan -jamás a la Historia. - -No ocurre lo mismo con cerebros como el de Víctor Hugo, con artistas -como él, como Carducci, como Zola, cuya forma tachada de inmoral, es -un medio de llegar a la estética del pensar, que surge de una profunda -ética. - -Claro está que al hablar de artistas excluyo a los llamados artistas -líricos, bufos, cómicos, dramáticos, danzantes, prestidigitadores, etc. -Del punto de vista de la mentalidad y del sentimiento, estos sujetos -tienen muy poco de artistas y mucho de pobres diablos. Sus sentimientos -estéticos, salvo las excepciones de sujetos superiores, son inferiores -como lo son los éticos. - -Cuando se habla pues de artistas inmorales, lo que debe discutirse, en -primer término, es si se trata realmente de artistas y no de sujetos -con sentimientos estéticos sensorios que no ultrapasen este límite. -Por lo demás, no hay por qué circunscribir los sentimientos morales -a un fallo, sino tomarlos en toda su amplitud. Me parece que no se -debe echar en olvido todas las prendas morales que posea un individuo, -porque tenga hábitos alcohólicos que no dañan más que a su persona, -por ejemplo. No es vulgar encontrar entre los artistas, estafadores, -ladrones o criminales. Si cabe llamar artistas a los sujetos cuyas -producciones no van más allá de excitar nuestros sentidos y esos -artistas en su mayoría son inmorales, en cualquier caso serían simples -excepciones que no destruirían la regla, porque, sin ir más lejos, en -nuestro medio, los sujetos de producción que van mucho más allá de -lo sensorio, que yo conozco y que constituyen la gran mayoría, son -individuos de la más elevada moralidad. - -Cierto es que han existido artistas y grandes artistas inmorales, pero -son casos aberrantes, excepcionales, y su inmoralidad ha sido siempre -unilateral, una falla personal sin sanción penal. - -Como lo he manifestado, en la ontogenia, las reacciones estéticas de -carácter sensorio se encuentran en su período álgido al fin de la -niñez; se instalaron en la época motriz y declinan en la adolescencia y -pubertad en los sujetos que evolucionan hacia formas superiores. - -En la mujer, este período es de menor duración que en el varón, por ser -la mujer más precoz en el período sexual. Las mujeres que se estacionan -en la estética sensoria son excepcionales; su enorme mayoría penetra en -los sentimientos estéticos sexuales que, más o menos perfeccionados, -según los sujetos, son el término de la evolución de sus sentimientos -estéticos. Sólo rarísimos casos excepcionales ultrapasaron este límite, -para penetrar en la estética intelectual. - -3.ᵒ _Estética sexual_.--No llamo estética sexual a la belleza física, -moral o intelectual de la mujer o del hombre. La estética sexual -resulta de las reacciones de carácter estético provenientes de la -esfera sexual. - -La tendencia hacia el acto sexual o su realización, está muy lejos de -lo estético y debe considerarse simplemente como la satisfacción de -una necesidad de la vida orgánica. Si se le considerara como estética -sexual, resultaría toda la humanidad compuesta de estetas sexuales y -que los más impulsados, lo serían más. Pero ocurre que éstos, cuando -persiguen como fin el acto sexual, teniendo poco en cuenta la persona -con quien se realiza, no son ni remotamente estetas sexuales. Entre los -varones el número de estetas sexuales es muy reducido, particularmente -en la edad viril; en la juventud suele ser mucho más frecuente, pero lo -ordinario es que sea un período de transición, que declina en su forma -estética en plena edad viril. - -La mujer en su enorme mayoría resulta con respecto al varón, esteta -sexual, pero la sexualidad femenina difiere de la masculina, no sólo -cuantitativamente, sino también cualitativamente. - -El instinto de conservación específica se satisface por un doble -mecanismo, tanto en el varón como en la mujer. En otros términos, -intervienen dos factores muy complejos: el fisiológico y el psíquico. - -Orgánicamente el hombre difiere de la mujer en que la zona de -excitación sexual es mucho más extendida en ésta que en aquél. Si -diferencias hay en el orden físico, mayores y más complicadas son en el -orden psíquico. - -De los dos factores que intervienen en la sexualidad, el fisiológico es -primitivo, el psíquico es adquirido. De la intensidad de su actuación -resultan los tipos de amor. - -Cuando prima el factor fisiológico porque el psíquico es rudimentario, -se está en presencia del amor animal, de la forma más inferior del -amor. El candidato para satisfacer ese amor es cualquiera, lo único -que se requiere, por ser condición indispensable, es el sexo opuesto, -pero los atributos sexuales secundarios entrarán poco en cuenta; si los -posee mejor, se le aplicará el dicho de que “lo que sobra no daña”. -Este tipo, es el tipo del amor fisiológico, que nada tiene de estético; -es puramente instintivo, y, por tanto, impulsivo. - -No me ocuparé de los tipos intermediarios, que se encuentran en mi -trabajo sobre ese tópico, e iré al término opuesto de la serie: -predominio del factor psíquico que llega a hacer aparecer al -fisiológico como nulo en un principio, rudimentario después y sigue su -curso ascendente mucho más tarde. En estos casos se trata de estetas -sexuales. - -En mi trabajo sobre sentimientos estéticos he descripto este tipo. Aquí -no haré más que dar un boceto: - -El amor está lleno de atributos de carácter fuertemente sentimental -y débilmente intelectual, porque el factor sentimental casi anula -al intelectual. Son los casos donde cuadra bien el dicho de que “_el -amor es ciego_”. El amor es un complejo de ideal, ilusión, pasión, -fe, franqueza y alta dosis de timidez, no obstante la fe, celos, y -cosas así aparentemente antagónicas, de coexistencia imposible; tiene -un fondo marcadamente megalómano, puesto que el amante es el elegido -por el ser amado, el único que ha podido conquistarlo entre cantidad -de pretendientes, todos llenos de brillantes dotes y ese ser amado -es superior a los demás: posee las más altas aptitudes y si no lo -parece es porque modestamente las oculta y esa modestia contribuye -a exaltar sus atributos estéticos; en una palabra, el ser amado es -excepcionalmente superior, de donde resulta que el amante, debe también -serlo, pues de otra manera no se explicaría la correspondencia en el -amor. En estos sujetos existe un sentimiento marcado de triunfo, y si -no existe, inventa dificultades que vencer. - -Largo sería anotar todas las características del esteta sexual. En la -época sexual o período sexual que corresponde a la pubertad y a la -juventud, el tipo de esteta sexual abunda; y está representado por el -joven realmente enamorado. En la edad adulta ya ha declinado el período -y los casos no son abundantes. - -En la mujer es el tipo normal. El amor femenino es de reacciones -eminentemente estéticas. - -La proyección más vasta de la estética sexual está en el romanticismo; -es una estética que sea directa, sea indirectamente, a veces al -través de muchos intermediarios, tiene como base el amor sexual. Los -románticos son, pues, estetas sexuales y han sido descriptos en sus -casos más agudos por novelistas, también románticos, es decir, de la -misma pasta, con los nombres de _Atala_, _Romeo_, _Julieta_, _Pablo_, -_Virginia_, _Graciella_, _Rafael_, _Werther_, _etc_. La literatura -moderna está plagada de descripciones de tipos de esa clase, o bien se -basan en argumentos sentimentales o románticos. - -La estética sexual evoluciona en todos los casos sobre la base de -la estética sensoria y de la estética motriz; su mayor desarrollo -haciéndola prevalecer, oscurece a las otras formas y las reacciones -estético-sensorias son ya débiles, siéndolo mucho más las -estético-motrices. Los individuos estetas sexuales son superiores a -los estetas sensorios y _a fortiori_, a los estetas motores. En los -primeros las reacciones estéticas provienen del sentimiento; en los -segundos, de las sensaciones, y en los últimos, del movimiento. El -orden ascendente es, pues, éste: 1.ᵒ, estética del movimiento; 2.ᵒ, -estética de las sensaciones; 3.ᵒ, estética del sentimiento, y la 4.ᵒ, -corresponde a la estética del pensamiento. - -Entre el amor puramente impulsivo del imbécil, del degenerado mental, -o la sexualidad fisiológica del que realiza el acto satisfaciendo una -necesidad de la vida vegetativa, por higiene, y el esteta sexual, media -una distancia enorme. En los primeros desempeña el papel primordial el -instinto y todo se reduce a ese papel, mientras que en el último entran -en colaboración sentimientos de distinta naturaleza, la imaginación en -una proporción enorme, y otras aptitudes intelectuales. - -La estética sexual se asienta en la filogenia sobre la base de la -motriz y de la sensoria, y aparece cuando los sentimientos han -alcanzado un alto grado de desarrollo. La evolución superior de esta -estética a base de sentimientos, dió lugar a las religiones a base -sentimental. - -El triunfo en la lucha para satisfacer el instinto de conservación -individual dió lugar a las reacciones estéticas motrices y sensorias, -y en el instinto de conservación de la especie a las sexuales. La -estética motriz y sensoria tienen su punto de origen en la satisfacción -del instinto de conservación del individuo; la estética sexual, en el -instinto de conservación de la especie. - -Los dioses más arcaicos fueron de origen fóbico; les siguieron los -dioses motores y luego los sensorios. El desarrollo de la estética -sexual, trajo como consecuencia un mayor vuelo sentimental, lo que -dió origen a los dioses de origen sentimental, que son los dioses -actuales. Llámesele El Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, Dios, Cristo, -la Virgen María, llámesele ángeles, santos o santas, son perfectamente -dioses, semidioses, héroes. Pero son dioses creados más que de nada, -del sentimiento, poseyendo los atributos de la fuerza. Obsérvese que -no hay un sólo santo sabio, los santos capaces de realizar milagros -equivalen a los dioses secundarios o los héroes del paganismo, pero -aquí se caracterizan por sus atributos sentimentales, por su ética -sentimental. Las cuestiones de carácter científico quedan para la -discusión de los hombres; en el reino de los cielos no se hace cuestión -de conocimientos, sino de sentimientos. El diablo o satanás, y en -general los diablos, son dioses fóbicos, seres horribles de un poder -extraordinario para la realización del mal. Satanás es un dios atávico -que está descalificado, pues sólo reducidísimo número de sujetos en el -mundo civilizado cree realmente en su existencia. En cambio se le ha -substituído por un concepto abstracto del mal; es una forma nueva, cuyo -fondo es atávico, porque es de origen fóbico. La existencia del mal, -es la conversión a lo abstracto de los dioses fóbicos concretos de las -religiones salvajes primitivas. - -Religiones a base sentimental o de origen estético sentimental, son las -actuales en los pueblos más cultos, las más difundidas y que afectan -al mayor número de individuos dentro de las colectividades cultas. Los -pueblos salvajes están en etapas mucho más inferiores; sus dioses son -fóbicos o motores, como ocurre en los pueblos del Africa Central, en -algunas sectas indúes, en los Onas o los Yagan fueguinos, etcétera, -etcétera. - -El último estadio, como veré más adelante, corresponde a los dioses que -nadie conoce con el nombre de dioses, surgidos de la intelectualidad, -es decir, a los dioses intelectuales, que surgen de la estética -intelectual que sólo afecta a muy reducido número de individuos de las -colectividades más avanzadas. - -4.ᵒ _Estética intelectual_.--La estética intelectual proviene de -las reacciones estéticas de origen mental. La belleza de la idea, -la belleza del pensamiento. Es la estética del pensar, o el término -superior de la serie que comenzando con el movimiento, asciende en el -sentir, se perfecciona con el sentimiento en la sexualidad y llega a -su punto culminante en la intelectualidad. Las reacciones estéticas de -carácter intelectual están en el mundo de las operaciones superiores -de la mente, están en las ideas; más complicadas y armónicas, en -los juicios; de mayor empuje y amplitud, en el razonamiento, y como -pináculo, en la creación. - -La estética intelectual no se encuentra en las operaciones de las -aptitudes adquisitivas, sino en forma oscura y rudimentaria; es propia -de las aptitudes elaborativas, en el sujeto que piensa, que medita, -que en cualquier forma crea, rectifica, corrige, amplía o simplemente -discute ideas. Su expresión más elevada se encuentra en los pensadores, -en los filósofos, en los inventores y en los descubridores. - -La belleza reside, como en las otras formas, en el triunfo, en llegar a -la deducción o inducción, en intuir, en arribar a la teoría, principio -o ley. Como los sujetos sienten la belleza del fin que persiguen, es -muy común que se la atribuyan a los medios para llegar a ese fin. Sólo -así se explica que los naturalistas hablen de hermosos ejemplares de -acaroidios, de ofideos o de arácnidos, que un anátomo patologista -aluda a un lindo caso de tumor y que se hable de bellas colecciones de -casos teratológicos, de hermosas colas de panochtus o de hoplophurus, -y apliquen calificativos como bello, hermosísimo, precioso, etc., a -cosas de por sí evidentemente antiestéticas. Es que lo estético no -está en la cosa misma, sino en lo que permite construir esa cosa. -El vulgo, incapaz de apreciar lo último, ríe o queda estupefacto de -la aplicación de los adjetivos. Sólo por las reacciones estéticas -intelectuales se explica la existencia de individuos que se pasan días -enteros, semanas, meses, años meditando, o persiguiendo la solución -de un problema científico cualquiera. Sólo por el placer estético -intelectual se explica el afán de llegar a la meta, no sólo en los -hombres entregados a las ciencias, sino en todo aquel que ejercita sus -aptitudes intelectuales persiguiendo la explicación de un fenómeno de -carácter social o la discusión de un asunto de carácter moral, y le sea -indiferente o abandone por completo todo lo que para la generalidad -es estético. Estos sujetos son excepcionales, y en ellos, los agentes -de las reacciones estéticas comunes, no los hacen reaccionar. No -encuentran belleza donde la enorme mayoría goza y si la encuentran -siempre será débil, pues la estética intensa, para ellos, está en -la elaboración superior. De ahí que sienten plaza de raros, porque -en realidad lo son, pero son raros como sinónimos de excepcionales, -y son raros, en el concepto de salir de la norma general, lo que se -interpreta como sujetos inexplicables, ridículos o cuasi ridículos. - -En la mujer sólo como rarísima excepción se encontrarán casos que -invadan el terreno de la estética intelectual y una de las causas -primordiales está en su reducido vuelo de la imaginación creadora, -siendo la mujer más perceptiva que imaginativa y más sentimental que -imaginativa. - -En la filogenia, la estética intelectual es reciente, si se compara con -los otros géneros de estética, y el período histórico sólo nos habla de -reducidísimo número de sujetos intelectualmente superiores, que son los -que reaccionan a la estética intelectual, en cada época. Si la estética -motriz o las reacciones estético-motrices son un carácter específico; -las sensorias, étnico; las sexuales, de pueblo; las intelectuales, han -sido en todo lo que conocemos, un carácter puramente individual. - -De ese modo, si en la filogenia las reacciones estético-intelectuales -se nos presentan como un carácter individual, no podemos ni siquiera -hablar de ellas en la ontogenia, y sólo afectarán al sujeto excepcional -de que se trate. La filogenia de la estética intelectual está, pues, -en formación; sólo con el andar de las generaciones, cuando se haya -convertido siquiera en carácter de pueblo, se podrá hablar en la -ontogenia de la mencionada estética, como reproducción de un carácter -adquirido en la filogenia. - -Claro se ve que la estética del pensar, no puede aparecer sino con -la capacidad de pensar de acuerdo con la edad. Pero en esto, como se -trata de un carácter individual, no se puede invocar la ley de herencia -homocrona y las variaciones en los sujetos son muchas; mientras Pascal, -por ejemplo, fué muy precoz, Darwin no lo fué tanto. Algunos grandes -hombres manifestáronse tales desde temprana edad, otros en la edad -madura. - -Derivando los sentimientos estéticos de los éticos, la estética -intelectual proviene de la ética intelectual. Pero la estética -intelectual (así como la estética sexual, eminentemente sentimental, -conducía a la religión sentimental) conduce a la religión intelectual o -a los sentimientos religiosos de origen intelectual. - -El esteta intelectual con su gran aptitud de razonar, buscando el -origen de las cosas, las causas de todos los fenómenos, en su afán de -síntesis, no pudiendo poner límites o vallas a su aptitud, vuela hacia -esas síntesis o esa síntesis que la encuentra como la causa primera más -razonable y cree, por convencimiento en la Naturaleza, o en la Fuerza, -o en la Materia, o en la Verdad, etc., etc., que son otros tantos -dioses de origen intelectual. Así los hay partidarios o religiosos de -las leyes de la Naturaleza (politeístas) de la Energía, de la Materia, -del Absoluto (monoteístas), etc. No tienen religión determinada, pero -han construído su edificio personal, en el que creen con toda buena fe, -con toda sinceridad, sin sospechar siquiera que están abiertamente en -el campo religioso. Claro es que sus dioses o su dios carecen de forma, -de dimensión, etc., no tienen los atributos de los dioses primitivos, -pero son siempre la causa. No existe culto externo, ni prácticas -religiosas, pero sí el convencimiento. Decir que no existe Dios y que -todo se explica por la Evolución, es decir que la evolución es Dios: -sostener que la energía es la causa o el origen de todo, es cambiar -la palabra Dios, por energía. No hay en verdad grande originalidad en -el asunto, porque el Dios único, causa u origen de lo estático y de -lo dinámico, de la materia, de la fuerza, de todo el mundo fenomenal -conocido y desconocido, ha tiempo fué concebido. La única verdad que -hay en todas estas intentonas, es el hecho de querer penetrar en -explicaciones que aparentemente aproximan al hombre a esa causa única. -Los sujetos que invocan como causa a la Naturaleza y sus leyes, a la -Materia, a la Energía, etcétera, y que se dicen ateos e irreligiosos, -no han hecho más que no tener prácticas externas y substituir el nombre -de Dios por la causa invocada. El irreligioso no se preocupa nunca en -buscar la causa primera, busca, si es tipo de labor mental, la causa -inmediata, si la encuentra trata de inquirir la causa de esta causa, -sin lanzarse en hipótesis, si no la encuentra, es decir, su espíritu -no está ávido del conocimiento que no pueda adquirir experiencial o -experimentalmente. El antirreligioso, en general lo es, para imponer su -insospechada religión; él cree de buena fe no tenerla y en realidad no -la tiene por la falta de coherencia, de cuerpo, de doctrina, pero todas -sus creencias que se arraigan con profunda fe, lo hacen en general un -fanático. Esto ocurre con suma frecuencia: son los que más combaten el -fanatismo y a título de libres pensadores tratan de coartar la libertad -de pensar. - -Los verdaderamente religiosos psicológicamente se aproximan muchísimo -siempre que sean sujetos superiores; lo que aleja en religión a los -sujetos, son las prácticas religiosas, la mediocridad que interpreta o -la inferioridad. - -La decadencia de las religiones, estriba más que en nada, en la -pertinacia de querer explicar por las causas primeras lo que debe -explicarse, porque puede explicarse sin recurrir a ellas, por apegarse -a sus prácticas, por hacerse rutinarios y no evolucionar paralelamente -a las ciencias. El sentimiento religioso requiere cada vez más la base -intelectual. El afán de lo ignoto conduce al sentimiento religioso, -pero no comenzará el sentimiento religioso sino en el límite superior -de lo racionalmente explicable. - -El hombre de ciencia es, en general, irreligioso mientras no invada el -terreno de lo metafísico y pueden considerarse como raras excepciones -los que no lo intentan siquiera. Lo común es que hombres de ciencia que -se han declarado enemigos acérrimos de la metafísica, se debatan en -plena metafísica y sostengan que su metafísica no es tal por tomar como -punto de partida bases eminentemente positivas. La verdad es que la -mente humana en su afán de volar no reconoce vallas y que por caminos -muy diversos se vuela a lo ignoto. Los que sostienen que ha pasado -la época de la metafísica y que no volverá más, están en un grave -error; es la metafísica antigua la que ha pasado y dió su cosecha; los -adelantos en materia científica no hacen más que desplazar más adelante -a la metafísica; cada arremetida, la empuja más allá, pero ella -conserva los más vastos dominios donde tanto suelen recrearse los que -más impugnan a la vieja metafísica. Ella existirá mientras existan los -problemas de lo desconocido; cuando mucho de lo desconocido actualmente -sea conocido, ese lote de la metafísica habrá ingresado al dominio de -lo positivo y desde allí se tendrá en frente el campo de la metafísica -futura tentando constantemente a la inteligencia a hacer incursiones -por sus vastos dominios. - - - - -¿QUÉ SON ESPACIO Y TIEMPO? - -Por J. LAUB[7] - - _A Alberto Einstein, en el XL aniversario de su natalicio._ - - “Consuetudine oculorum assuescunt animi, neque admirantur, - neque requirunt rationes earum rerum, quas semper vident”. - Cicero: _De Natura Deorum_. - - -INTRODUCCION - -1. Si me hubiera atrevido hace veinte años a hablar del espacio y -tiempo, habría tenido primero que justificar mi invasión en el sagrado -templo de la metafísica. Pero en la última década la situación ha -cambiado totalmente, y al tratar hoy como físico la cuestión del -espacio y tiempo, estoy como en mi casa. En efecto, las investigaciones -de _Einstein_ y _Minkowski_, basadas en la _física experimental_, han -dado al mencionado problema una solución general que conservará en -todo caso siempre su valor para la crítica del conocimiento y para la -metafísica. - -2. Estudiando la evolución de las ciencias exactas, llama la atención -que el físico “ex officio” se haya ocupado relativamente poco en el -siglo XIX de la cuestión que nos interesa, aunque espacio y tiempo -constituyen el edificio en que todos los fenómenos físicos tienen -lugar. Mientras que el número de las publicaciones metafísicas sobre -el problema del tiempo y del espacio es casi inmenso, la mayor parte -de los físicos apenas han dedicado algunas investigaciones a estos -conceptos tan fundamentales. - -Cierto es que encontramos ya discusiones sobre tiempo y espacio en el -tratado de Newton: “_Philosophiae naturalis principia mathematica_”, -aquella obra maravillosa que todavía hoy es una joya del pensamiento -humano; cierto es que _Ernesto Mach_ y _Henri Poincaré_ se ocuparon muy -extensamente del espacio y tiempo; sin embargo ninguna investigación -ha provocado en las esferas filosóficas y en las ciencias exactas un -cambio tan radical como la _teoría de la relatividad_ introducida por -_A. Einstein_ en el año 1905.[8] - -3. El fundamento de este cambio hay que buscarlo, según mi juicio, -en el hecho de que con la teoría de la relatividad se produce una -verdadera revolución en nuestros conceptos y nuestras opiniones -anteriores, una revolución que podemos, según el ilustre físico -_Planck_, comparar únicamente con la que provocó en la astronomía el -sistema de _Copérnico_. - -Pero esta no es la única causa. Sabido es que los físicos son muy -críticos y no se dejan engañar con especulaciones interesantes e -ingeniosas. También algunas obras metafísicas contienen disertaciones -muy finas que pretenden derrumbar todo lo pasado, sin embargo, el -investigador de las ciencias exactas, orgulloso y frío, deja de lado -esos trabajos, sin tomarlos en cuenta. _Lo nuevo y lo maravilloso en -la teoría de la relatividad consiste en lo siguiente: A. Einstein -partiendo del experimento, demuestra que los hechos reales nos obligan -a transformar nuestras ideas del espacio y tiempo._ Pero no es sólo -eso. Las nociones modificadas por la nueva teoría nos permiten -explicar una serie de hechos que han originado para las otras teorías -físicas dificultades invencibles. Además, apoyándose sobre un nuevo -concepto del espacio y tiempo, se puede prever, sirviéndose de métodos -_puramente analíticos_, algunos fenómenos accesibles al experimento, -teniendo de esta manera la posibilidad de dilucidar la verdad de -nuestra teoría. _La gran diferencia entre las teorías filosóficas -del espacio y tiempo y entre la teoría de la relatividad, consiste -entonces en que la última se funda en el experimento, permitiendo una -comprobación cuantitativa._ - -4. La mayor parte de los metafísicos se apoyan en sus consideraciones -en el razonamiento, muy raras veces en la observación y experiencia, -casi nunca en el experimento. Esta es la causa de que los resultados -obtenidos por los metafísicos apenas se aplican a la realidad cuando ya -chocan con contradicciones. No es raro el caso de que la metafísica, -teniendo exagerada fe en la omnipotencia del pensamiento, llega _ad -absurdum_. Por eso se entiende que ella ha perdido su autoridad entre -los representantes de las ciencias exactas, hasta el punto de ser -considerada como completamente superflua e inútil. - -Pero con mucha frecuencia también los naturalistas cayeron en errores -muy extremos, considerando sus métodos y resultados como infalibles, en -la creencia de que se encontraban en el seguro terreno del experimento. -Tuvieron la convicción de haber expulsado de su imperio todo lo -trascendental y que en sus conclusiones jamás traspasaron los límites -de lo que es dado por la experiencia. - -Constituye el gran mérito de _Ernesto Mach_ el haber llamado la -atención acerca de que entre los conceptos fundamentales de física -hay muchos restos de origen metafísico, que deben ser forzosamente -eliminados. Sin embargo, ningún sabio se animó a sacudir con tanta -sagacidad y con tanta audacia los pilares de las ciencias físicas como -_Einstein_, quien empezó sus investigaciones con la siguiente sencilla -pregunta: ¿cómo se miden en física el tiempo y el espacio? - -5. Tocando ya en esta ocasión la célebre pregunta de si hay _un espacio -absoluto_, si existe un _tiempo absoluto_, tenemos primero que aclarar -algo que nosotros comprenderemos con la palabra “_existe_”. “_Existe_”, -por ejemplo: “existe un átomo”, equivale a haber introducido este -concepto en las ciencias, basándonos en el experimento: sabemos algo de -las propiedades del átomo, conocemos su reacción bajo las influencias -físicas y químicas; no podemos _por el momento_ desistir de él y no nos -conduce a la contradicción con la experiencia. - -_¿Y qué dice la palabra “absoluto”?_ Hablando del espacio _absoluto_ -¿queremos quizás expresar que él existe _en sí y por sí_, independiente -de nosotros, independiente de nuestras observaciones y medidas? Pero -en este caso el problema del espacio absoluto y tiempo absoluto -coincidiría con el problema del objeto “_en sí_”, que difícilmente -provocará mucho entusiasmo entre los físicos. - -6. Con estas palabras indico el objeto de mis conferencias y revelo -mi modo de pensar respecto de este asunto. Desde luego podría entrar -ya en el campo de las ciencias físicas y empezar con el ensayo de -un _tratamiento sistemático_[9] _de los conceptos fundamentales de -tiempo y espacio, tema principal de estas conversaciones._ No tomo, -sin embargo, este camino y me traslado primero a los dominios de -las especulaciones metafísicas, haciéndolo intencionalmente por las -siguientes razones: - -El problema de tiempo y espacio interesa no solamente al naturalista -sino también al _filósofo_. Es una cuestión en la cual se ocupa el -cerebro humano desde los tiempos más remotos hasta hoy día, librando -verdaderas batallas, a las cuales se podría aplicar con una cierta -ironía las palabras de Mefistófeles: - - “¡Ay, en verdad te lo digo, - yo que centenares de años - estoy royendo y royendo - el fruto indigesto y áspero! - - ¡Ay, en verdad te lo digo! - De la cuna al Camposanto - digerir no puede el hombre - la levadura de antaño”. - -En la lejana antigüedad, en la Edad Media, en la época la más moderna, -se afirma, se comprueba, se niega que haya un tiempo absoluto, que haya -un espacio absoluto. Los métodos de investigación cambian, se llega a -distintos resultados; sin embargo, creemos no equivocarnos comparando -la evolución de nuestro problema de disputa con _el movimiento sobre -una espiral, pues en el fondo llegamos siembre al mismo punto, pero -situado un poco más alto_. - -Una historia análoga recorren las otras nociones fundamentales de las -ciencias físicas, lo que trataremos en otra oportunidad. - -Un ejemplo ilustrará lo dicho. Es sabido que ya _Leukippos y -Demócritos_ han introducido el concepto _átomo_ en las ciencias. -Según ellos el universo consiste en pequeñas partículas indivisibles -(_átomos_), que son de la misma cualidad y se distinguen únicamente por -su _forma_, _tamaño_ y _posición_, (_diferencias geométricas_). Hoy -día la hipótesis atómica es el fundamento de las ciencias naturales, -pero el átomo moderno de _J. J. Thomson_ o de _Bohr_, aquel aparato -complicado, en cuyo mecanismo penetramos cada día más, es _muy -distinto_ del átomo de Demócritos y tiene una existencia asegurada en -una enorme cantidad de hechos experimentales. - -Tenemos, pues, que considerar de suma importancia, ocupándonos -de cuestiones tan primordiales como las de tiempo y espacio, el -_conocimiento y la crítica de las opiniones de otros sabios_; debemos -consultar la historia, aquella grande maestra de investigación, pues de -esta manera podremos también apreciar mejor _las grandes ventajas_ y el -_enorme progreso_ de _las teorías modernas_. - -Pero esto implica ya tácitamente que bajo ninguna condición podemos -_dejar de lado a la filosofía_, porque en lo que hemos heredado de -los griegos no se puede separar las ciencias exactas de la filosofía -y hasta en los tiempos modernos sería muy difícil trazar un límite -entre los investigadores de ciencias exactas y filosóficas, cuando nos -encontramos en los campos limítrofes de las nociones fundamentales. - - -CAPITULO I - -TIEMPO Y ESPACIO EN LA CIENCIA GRIEGA Y ROMANA - -7. Tiempo y espacio ocupan desde los primeros principios del -pensamiento al espíritu humano, pues ya en las fábulas míticas -encontramos estos conceptos. Y así leemos en el primer libro de Moisés, -“y la tierra era desierta y vacía”. - -_Pherekydes_ de Syros, introduce al Zeus, tierra y _tiempo_, como -elementos fundamentales para la evolución del universo. - -Cuando el hombre llegó del fantástico mito a la ciencia, preguntó, no -solamente cuál es el fundamento _temporal_ del mundo, sino también cual -es su _esencia_. De esta manera surgieron la cosmología, la física, la -ontología, con los problemas del tiempo, espacio, materia, etc. - -En general, en las primeras filosofías se identificaba el espacio -geométrico con el físico, especialmente cuando se llegó a la convicción -de que también el aire, anteriormente considerado como vacío, tiene -peso. - -8. Estudiando la filosofía jónica, vemos que _Anajimandros_ atribuye -a su sustancia universal lo _infinito_ en el _tiempo_ y _espacio_; -la arché es lo ápeiron, distinta de todos los elementos conocidos en -aquella época, y sin embargo, con propiedades _corporales_. - -_Pytágoras_ y sus discípulos consideran los números como formas legales -de todos los fenómenos, pero el _espacio_, el símbolo de la geometría, -es para ellos el _mediador_ entre el _número_ y la _naturaleza_. Parece -que la escuela pytagórica ha introducido en la ciencia griega el -concepto del _vacío_, aplicándole a los intervalos entre los sonidos. - -8. _Los Eleatas_.--Discusiones _muy detalladas_ y bastante profundas -sobre la naturaleza del espacio y tiempo, encontramos por la primera -vez en la filosofía de los _Eleatas_. - -Es sabido que el punto culminante de este pensamiento forma el concepto -del ser y el de la _unidad_ de todo lo que sucede. _Lo característico -de todos los representantes de esta escuela es la negación del -espacio_[10]. - -_Parmenides_, el más importante pensador eleata, en su poema “Sobre -la naturaleza”, afirma lo siguiente: Los sentidos no conducen a la -verdad, pues ellos nos engañan, indicándonos la multiplicidad y el -eterno cambio de las cosas; a lo _verdadero nos lleva la razón y el -pensamiento_, que reconoce “_el ser de lo existente como indispensable; -el ser del no-ser como imposible_”. La verdad está fundada en el -principio de que únicamente el _ser es_ y que el _no-ser no es_. -Podemos solamente pensar _en un ser, y no hay pensamiento sin el ser al -cual se refiere_. Según _Parmenides_, _pensar y ser es lo mismo. Mas el -espacio es un vacío, es un no ser, por esta causa él no puede existir_ -(ni en el pensamiento). - -El _ser_, según este filósofo, no tiene ni origen ni fin, es eterno, -inmóvil, _invariable_. Parece que él _duda de la existencia del -tiempo_. Y en efecto, ¿para qué servirá el concepto tiempo en un mundo, -_donde nada sucede en el tiempo, donde se niega la realidad a todos -los fenómenos temporales_? Para _Parmenides_, efectivamente, no puede -existir tiempo ni tampoco espacio, pues admitiendo su realidad, sería -lo mismo como afirmar que _es_ los que _no_ es. - -Parecería, entonces, que el universo de _Parmenides_ debería ser -ilimitado e infinito. Sin embargo lo _real_ es, según él, algo -_extenso_ y que tiene la forma de una _esfera_. Es difícil concebir -esta rara deducción de _Parmenides_; quizás la simetría y el hecho de -que también la esfera no tiene ni fin ni origen, le indujeron a aceptar -esta forma. - -9. _Melissos_, otro Eleata también, atribuye al _ser_ la extensión, -pero le saca todo lo _corporal_; además, le dota, no solamente de lo -_infinito_ en el _tiempo_, sino también en _el espacio_. “_Lo que es, era -en la eternidad, y será en eternidad. El ser debe ser también infinito -en su tamaño._” Este pensador hace, sencillamente el salto del infinito -en el tiempo al infinito en el espacio, introduciendo, en vez del -origen y fin _temporal_, los respectivos conceptos para el espacio. - -En vista de que niega la posibilidad del movimiento, no admite tampoco -la _existencia del espacio_. “_El vacío es nada y una nada no puede ser_”. - -A pesar de esto, según _Melissos_, existe en el universo una sustancia -que no tiene _nada de corporal_. “_Pues siendo “una” no debe tener -cuerpo. Porque si tuviera espesor tendría también partes y ya no sería -una unidad_”. - -No podemos imaginarnos en qué consiste la materia mundial de este -filósofo, ni cuál es la diferencia entre aquella sustancia universal y -el espacio (vacío). - -10. _Zeno_, el discípulo de Parmenides, según _Platón_, el fundador -del método dialéctico, trata de demostrar la imposibilidad del -espacio, tiempo (y también del movimiento), por medio de sus célebres -_perplejidades_, “aporias”. - -La noción espacio la somete, además, a la siguiente crítica. Si todo lo -real (ser) está en el espacio, entonces también el mismo espacio,--si -no carece de realidad--debe encontrarse en espacio, es decir, en un -_segundo espacio_. Mas por la misma razón el segundo espacio debe estar -en un _tercero_, y así _ad infinitum_. No tenemos, según _Zeno_, otra -alternativa que aceptar estas consecuencias o negar la realidad del -espacio. - -Las deducciones de _Zeno_, como de los otros filósofos de esta escuela, -son sofismas, son juguetes con palabras, son, en la mayor parte, -también equivocaciones lingüísticas, pues aplican los sustantivos para -designar todas las abstracciones posibles, identificándolas con hechos -y objetos _concretos_. Nosotros podríamos, por ejemplo, de la misma -manera, afirmar: todo lo real tiene lugar en el tiempo. Si el tiempo -es real, entonces, él también debe tener lugar en un tiempo, es decir, -en un segundo tiempo, etc. Mas podemos también decir: Todo lo real o -existente tiene existencia, si ésta no es una quimera, ella también -debe tener una existencia, es decir, una segunda existencia, etc. - -11. Volviendo a las perplejidades, podemos decir lo siguiente: _Zeno_ -llega en sus aporias (Achilles y la tortuga, la flecha volante, etc.) -a la conclusión de que tiempo y espacio son ideas imposibles, sino -queremos admitir contradicciones con la experiencia. Pero lo que él de -hecho demuestra, es la _imposibilidad de dividir el espacio y el tiempo -continuo en partes discretas_. - -Por el momento nos interesa, especialmente, la aporia, en la cual trata -de evidenciar la relatividad (de la medida) del movimiento y se podría -agregar la relatividad (de la medida) del tiempo. - -Tomo esta aporia de la obra clásica de _Gomperz_: “Pensadores griegos”, -modificándola para nuestros fines. - -12. Sean tres coches (_A_, _B_, _C_,) de la _misma estructura_ y de la -_misma longitud_, por ejemplo, 10 m. El primer coche _A_, sea dotado de -un movimiento uniforme, rectilíneo, siendo su velocidad de 100 metros -por minuto; el segundo _B_ se encuentre en el estado de _reposo_; el -tercero _C_ tenga el _mismo_ movimiento con la _misma_ velocidad _como -A, pero dirigida en el sentido contrario_. El tiempo que el punto -inicial _I_ de _A_ emplea para llegar al punto final de _B_ será, -evidentemente, el doble de lo que necesita para alcanzar el punto final -del coche _C_ de la misma longitud. Preguntando ahora con qué velocidad -se mueve _A_, tenemos que dar una contestación contradictoria, según -sea que refiramos la velocidad al coche _móvil_ _C_ o al coche _B_ (en -reposo). - -Se podría ahora agregar de nuestra parte que si un observador tomase -la velocidad del coche _A_ como fundamento para ajustar su reloj, -encontraría también distintos _tiempos_. - -Este resultado lo consideró _Zeno_ como tan anormal y ridículo, que lo -ha tomado como la mejor comprobación de la _no_ existencia del tiempo, -espacio y movimiento. - -Vemos, pues, qué consecuencias fatales puede tener el verbalismo -excesivo. Los _Eleatas_ se han enredado en sus propias palabras, de -suerte que han perdido el buen sentido para la realidad. Al frente -de su pensamiento ponen la noción de la _unidad absoluta_, lo que, -naturalmente, es incompatible con el concepto de la extensión, con los -conceptos espacio y tiempo. - -13.--_Demócritos._--Una reacción muy saludable contra los eleatas -encontramos en la filosofía de los _atomistas_. _Demócritos_ de Abdera, -el mayor naturalista de la antigüedad, introduce el _espacio_ (vacío), -pues lo precisa para el movimiento de los átomos. Según Demócrito el -espacio (vacío), el _no ser_, tiene una _verdadera existencia, una -existencia tan real como los mismos átomos_. - -Y de este modo asistimos al interesante fenómeno de que los fundadores -del _materialismo_ elevan los _invisibles átomos_, el _invisible -espacio_, a la _categoría de un verdadero ser_; mientras que los -semiracionalistas eleatas niegan el espacio, pues ellos conciben, -únicamente, lo que es corporal, es decir, conciben únicamente lo -_presente_. - -14. _La filosofía ática._--De nuestro problema fundamental han tenido, -naturalmente, que ocuparse los grandes filósofos áticos. Y, en efecto, -en las obras de _Platón y Aristóteles_ encontramos consideraciones -importantísimas sobre el tiempo y especialmente sobre el espacio. - -_Platón_, el primer filósofo que con la mayor precisión plantea el -problema de _cómo y si puede existir una ciencia_, quiere fijar lo -que queda conservado siempre en la corriente de los fenómenos, para -llegar al conocimiento de la _verdad absoluta_. Por esta razón hace los -mayores esfuerzos para fundar una ciencia _general_ de la verdadera -esencia de las cosas. Según _Platón_ el mundo de nuestros sentidos, -aquel mundo que sufre continuos cambios y transformaciones, no puede -conducir jamás a la verdad. _El camino a la realidad está en el -pensamiento, en la razón pura._ Pues siendo, según _Platón_, fuera de -toda duda, que el _razonamiento_ nos lleva a un conocimiento _superior_ -a la observación, resulta que forzosamente también los objetos de -nuestro pensar tienen un _mayor grado_ de _realidad_ que los del mundo -sensible. Por esta causa _Platón_ crea el concepto “_idea_”, que _forma -el contenido objetivo del pensamiento_. _En las ideas está la realidad -absoluta, en las ideas concebimos el verdadero ser, la esencia del -universo_, independiente de todas influencias externas[11]. Los objetos -de la naturaleza forman un mundo de una verdad relativa; mientras que -las _ideas_ representan el mundo de _verdad absoluta_. Hay, entonces, -según _Platón, dos mundos distintos: la naturaleza y las ideas_. - -Las ideas ocupan en la filosofía platónica una posición tan -privilegiada, que solamente el saber de ellas forma _la ciencia_ -(epístéme), la que es el privilegio de Dios y de un pequeño número de -mortales; el saber de la naturaleza es solo una especie de opinión o -persuasión (doksa), con mayor o menor probabilidad. - -15. Ahora bien: según Platón se llega a la _idea_, como ya lo indica -su nombre, por intermedio de una especie de _mirar las cosas, de -interesarse por intuición_. Las ideas se forman por la mirada de los -objetos que actúan sobre nuestros sentidos, pues observando las cosas -corporales la razón pura reproduce la idea, cuando el alma recuerda la -idea vista ya antes del nacimiento (_a priori!_) - -Se podría, entonces, esperar que el gran filósofo idealista considerará -al tiempo y espacio como ideas. Pero esto no sucede porque, según él, -justamente lo que caracteriza el mundo de nuestras percepciones es su -cambio en el espacio y con el tiempo. _Por eso el tiempo y espacio no -pueden tener sitio en el imperio de las ideas._ La _idea_, el verdadero -ser, (usía) se la imagina _Platón_ en su intuición filosófico poética, -reinando eternamente en un lugar superceleste, allá arriba en los -campos de la verdad. _La idea está fuera del espacio y tiempo y de otra -parte: tiempo y espacio están fuera de las ideas._ Y así leemos en -el Timeo[12], según mi juicio la mayor obra de _Platón_: “Es preciso -distinguir entre lo que _es y existe siempre_, sin haber nacido jamás, -y lo que nace o pasa siempre, sin existir lo mismo. Lo que _es_ y -_subsiste lo mismo_, es comprendido por el puro pensamiento; lo que -deviene siempre, objeto mudable de los sentidos, no puede ser conocido -sino de una manera conjetural. _Las ideas han existido siempre, no -habiendo tenido principio._ El mundo ha tenido principio, entonces, -no ha existido siempre. Lo que ha comenzado a ser, es necesariamente, -corporal, visible y tangible”. - -16. _Platón_ conocía perfectamente la capital importancia del espacio -y tiempo para nuestro conocimiento, pero para explicar su esencia -chocó con dificultades sin poder resolverlas. El se dió cuenta de que -estas nociones son de una estructura especial y de que no pueden ser -consideradas ni como ideas ni como objetos de la sensación. Para salir -del dilema _Platón asigna al espacio y tiempo una posición intermedia -entre las ideas y las cosas de la experiencia._ - -Según _Platón_ también el mundo empírico tiene su importancia--aunque -no la misma que las ideas--para el saber humano, pues él es una copia -del eterno modelo de ideas. Los seres de la naturaleza son copias de -los seres eternos, formados a su semejanza; además, _justamente_ estas -copias _dan el motivo_ para la creación de ideas. Por otra parte, las -cosas de la naturaleza las _observamos siempre en el espacio y en el -tiempo_, siendo de esta manera estos últimos mediadores entre el mundo -de ideas y él de nuestra percepción. - -17. Refiriéndome a las propiedades del espacio, debo decir que, según -_Platón_, el espacio _no tiene ninguna_ forma, _es la pura negación_ -del ser, pero es capaz de tomar todas las figuras posibles, gracias -a las determinaciones geométricas. (Por eso _Platón_ considera la -geometría como un saber indispensable para los filósofos; en la entrada -de la Academia platónica estaban fijadas las palabras: “Sin geometría -no hay entrada”). El espacio infinito e informe (ápeiron) y la forma -geométrica (péras) suministran _juntos_ los objetos de nuestros -sentidos. Al espacio _solo_ no podemos concebirlo ni con el pensamiento -ni con los sentidos, ni es un concepto ni un objeto de percepción, -ni idea. El es el “_no_” _ser_, sin el cual no podemos ver las ideas -copiadas y representadas en los objetos sensibles. “El espacio no muda -jamás su naturaleza, recibe continuamente todas las cosas en su seno, -sin tomar absolutamente ninguna de sus formas particulares. _Es el -fondo de todo lo que existe_”. - -Al espacio _Platón_ le atribuye tanto valor que lo cuenta entre los -principios fundamentales para la formación del universo. En el _Timeo_ -leemos las palabras: “He _aquí el resultado de mis reflexiones, y en -resumen mi opinión_: el _ser_, el _lugar_ y la _generación_, son _los -tres principios fundamentales_”. - -Tiene para nosotros un interés especial el hecho de que a pesar de todo -_Platón_ introduce en el Timeo la existencia de un espacio _eterno_, -una especie de semiidea que parece ser, quizás el _modelo_ de nuestro -espacio común, en que observamos los fenómenos.[13] - -Para darnos todavía mejor cuenta de la opinión platónica sobre el -espacio, conviene citar todavía las siguientes palabras de _Platón_: -“_Es preciso reconocer una tercera especie, la del lugar eterno, que -no puede ser destruído, que sirve de teatro para todo lo que nace, no -está sometido a los sentidos, es solo perceptible a una especie de -razonamiento bastardo, que vislumbramos como un sueño al decir que es -de absoluta necesidad que todo lo que existe esté en algún lugar y -ocupe algún espacio_”. Gracias a una especie de pseudo razonamiento -nosotros creemos, entonces, que el espacio es algo real, que todo lo -que existe debe estar en el espacio. _Pero de hecho el espacio nuestro -no tiene una existencia real, y nosotros nos encontramos como en un -sueño._ - -18. Opiniones muy originales tiene _Platón_ sobre el _tiempo_. El -_tiempo_, como lo observamos nosotros, es _según él una copia de -la eternidad_. Mientras que el tiempo del mundo sensible corre -continuamente adelante en forma de días, meses y años, su modelo (la -eternidad) _descansa siempre en sí_. No puedo ilustrar mejor la opinión -platónica del tiempo, que citando las siguientes bellas palabras del -_Timeo_: - -“Cuando el padre y autor del mundo vió moverse y animarse esta imagen -de los dioses eternos (es decir, de las _ideas_), que él había -producido, se gozó en su obra, y lleno de satisfacción, quiso hacerla -más semejante aún a su modelo. Y como este modelo era un ser eterno, -se esforzó para dar al universo, en cuanto fuera posible, este mismo -género de perfección. Pero esta naturaleza eterna del ser inteligible -no había medio de adaptarla a lo que es engendrado. Así es que Dios -resolvió crear una imagen móvil de la eternidad, y por la disposición -que puso en todas las partes del universo, hizo a semejanza de la -eternidad, que _descansa en la unidad_, esta _imagen eterna_, pero -_divisible_, que llamamos el _tiempo_. Los días y las noches, los meses -y los años, no existían antes, y Dios los hizo aparecer, introduciendo -el orden en el cielo. Estas son _partes_ del _tiempo_, y como el tiempo -huye, el futuro y el pasado son _formas_ que en nuestra ignorancia -aplicamos muy indebidamente al _Ser eterno_. Nosotros decimos de -él: ha sido, es, será; cuando sólo puede decirse, en verdad: él es. -Las expresiones _ha sido, será_, solo convienen a la _generación, -que pasa y se sucede_ en el tiempo. Tales expresiones representan -_movimientos_, y el Ser eterno inmutable, inmóvil, no puede ser más -viejo ni más joven; no existe, ni ha existido, ni existirá en el -tiempo. En una palabra, no está sujeto a ninguno de los accidentes -que la generación pone en las cosas que se mueven y están sometidas -a los sentidos; _éstas son formas del tiempo que imita la eternidad, -realizando sus revoluciones, medidas por el número_. “El tiempo fué, -pues, producido con el cielo, a fin de que, nacidos juntos, perezcan -juntos, si es que deben algún día perecer; y fué hecho, según el modelo -de la naturaleza eterna, para que se pareciese a ésta todo lo posible. -Porque el _modelo está siendo_ de toda eternidad, y el _tiempo es_, -desde el principio hasta el fin, _habiendo sido_, _siendo_ y _debiendo -ser_. Con este designio y con este pensamiento, Dios, _para producir el -tiempo_, hizo _nacer el Sol_, la _Luna_ y _los otros cinco astros_, que -llamamos planetas y que _están destinados a marcar y mantener la medida -del tiempo_.” - -Existe, entonces, según _Platón, una especie de reloj mundial y eterno, -cuya imagen es el tiempo nuestro, observado y medido por movimiento de -planetas_. - -Parece que _Platón_ hasta _identifica_ el _tiempo_ del mundo -experimental _con el movimiento_, pues en el _Timeo_ habla de los -planetas como (órgana chrónu); otra vez dice: Chrónos hé tu uranú -kínesis: _Tiempo_ el _movimiento_ del cielo. - -19. Las palabras pronunciadas despiertan en mi memoria las célebres -afirmaciones del gran físico inglés _Isaac Newton_ sobre el “_tiempo -verdadero y absoluto_” en oposición con el tiempo “_relativo y vulgar_”. - -En la definición 8 de la mecánica (“_Philosophiae naturalis principia -mathematica_”), _Newton_ exclama: - -“Tempus _absolutum_, _verum_ et mathematicum in se et natura sua absque -relatione ad externum quodvis aequabiliter fluit alioque nomine dicitur -duratio. _Relativum, apparens_ et vulgare est sensibilis et externa -quaevis durationis per _motum mensura_ (seu accurata seu inaequabilis), -qua vulgus _vice veri temporis utitur ut hora, dies, mensis, annus_. - -_Tempus absolutum_ a _relativo_ distinguitur in astronomia per -aequationem _temporis vulgi_. Inaequales enim sunt dies naturales, -qui vulgo tamquam aequales pro mensura temporis habentur. Hanc -inaequalitatem corrigunt astronomi, ut ex veriore tempore mensurent -motus celestes. _Possibile est, ut nullus sit motus aequabilis, quo -tempus accurate mensuretur. Accelerari et retardari possunt motus -omines, sed fluxus temporis absoluti mutari nequit. Eadem es duratio -seu perseverantia rerum, sive motus sint celeres, sive tardi, sive -nulli._” - -_¿No hay una sorprendente analogía entre las afirmaciones_ de _Platón_ -y de _Newton_? - -20. Haciendo ahora un brevísimo resumen en palabras modernas, podemos -decir lo siguiente: Según _Platón_ tiempo y espacio _son el fundamento -del mundo sensible, pues todos los fenómenos tienen lugar en algún -espacio y en un cierto tiempo. El espacio es algo informe, ilimitado, -incorporal e invisible, pero puede tomar todas las formas geométricas -posibles por intermedio de los cuerpos_. - -Aunque _Platón_ en su cosmogonía hace nacer los elementos del espacio, -sin embargo, no cabe duda de que el espacio platónico _no_ coincide -con el concepto moderno de la _materia_ que está caracterizado por la -inercia. Lo “_ápeiron_” de _Platón_ es el receptor de los fenómenos -físicos, pero distinto del concepto “_hyle_” (materia) de Aristóteles. - -21. Estudiando las obras platónicas, se ve con qué enormes dificultades -ha tenido que luchar el gran filósofo para resolver nuestro problema. -Esta es la razón porque usa tan distintas y raras expresiones, cuando -analiza las nociones espacio y tiempo. La causa principal de las -dificultades está en esto, que _Platón_--como los otros filósofos -griegos--no _ha podido concebir la noción del vacío_. - -22. En la _teleología_ platónica el espacio y tiempo ocupan un lugar -muy singular. Dios ha creado un mundo _absolutamente perfecto_, es -decir, el mundo de las _ideas_, el mundo de las _verdades absolutas_; -pero el género humano observa en la naturaleza únicamente _imágenes_, -_copias_ muy pálidas de aquel mundo divino, porque justamente el -espacio y tiempo tienen la culpa de que nosotros veamos todo de una -manera imperfecta y percibimos sólo verdades _aparentes_. Nuestro -horizonte es limitado, pues estamos obligados a mirar las cosas en vez -de “_sub especie eternitatis_” en un espacio y tiempo limitado. Espacio -y tiempo, pues, no sólo son los mediadores entre el mundo sensual e -ideal, sino, además, _no nos permiten ver el universo_ (las ideas) _en -su verdad desnuda_. - -23. Como nos convenceremos más tarde, las investigaciones de _Platón_ -forman el punto de partida para toda la concepción _idealista_ -(relativa) del espacio.[14] No cabe duda de que _Platón_ sintió, -en su intuición filosófico-poética, que el espacio es la condición -indispensable para poder percibir y comprender los fenómenos de -la naturaleza, lo que él expresa diciendo: la condición “_para la -presentación de las ideas en el mundo de sensibilidad_”. Aplicando -la terminología de _Kant_ será, quizás, permitido afirmar que -para _Platón_ el espacio era casi la condición “_de una posible -experiencia_”. - -Pero, a pesar de todo, _Platón_ no llegó a considerar el espacio y -menos todavía el tiempo como formas de _nuestra intuición_; pues en el -fondo no ha tenido nociones completamente claras sobre el asunto. Él -mismo lo confiesa con la franqueza propia de los grandes pensadores, -cuando dice: “_El espacio es una especie de ser, que participa de lo -inteligible de una manera obscura e inexplicable_”. - -No vacilamos en afirmar que _Platón_ estaba ya _muy cerca_ de -considerar el espacio como una forma de nuestra intuición, es decir, -que tenía la solución casi en la mano, pero se le escapó. Han debido -pasar siglos, han tenido que aparecer los sistemas de _Berkeley y Hume_ -antes de conseguir este sencillo resultado: tiempo y espacio son formas -de intuición. - -El gran genio griego en su intuición concibió el problema, pero la -solución clara y precisa la dió _Kant en su criticismo_. - -También en las ciencias modernas encontraremos algo análogo. Un -pensador meridional--me refiero a _Poincaré_--ha echado las bases para -la reforma del concepto tiempo, sometiendo la noción “_simultaneidad_” -a una crítica _muy interesante_; mas la solución exacta, el nuevo -concepto tiempo, lo dió un físico del Norte de Europa. - -_Aristóteles_.--24. _Aristóteles_, el más eminente discípulo de -_Platón_, no sigue el camino del maestro; pues funda más bien un -sistema propio que está, en cierto sentido, opuesto a la doctrina -idealista. - -_Aristóteles_ era más universal que _Platón_ y le superó, -especialmente, en sus conocimientos de las _ciencias naturales_. Un -cerebro sumamente vasto, era el verdadero _polisabio_, la encarnación -del saber de su época, de suerte que con razón se le indica hasta -hoy día con el epíteto “_el filósofo_”, por antonomasia. Como buen -observador, atribuyó mucha importancia a las ciencias naturales; en -sus investigaciones trató en lo posible de _definir_ todo, es decir, -fijar en cada fenómeno _aislado_ lo esencial “usía” y al mismo tiempo -expresar su relación con el concepto general. - -25. _Platón_ proclamó como la _única_ realidad los objetos de los -conceptos _generales_ (ideas), que tienen existencia completamente -_independiente de_ las _cosas sensuales_; los objetos aislados eran, -según _Platón_, solo imágenes de lo verdadero. - -_Aristóteles_ rechaza este pensamiento, pues, según él, el _error -principal del sistema platónico consiste justamente en aquella -separación completa de las ideas y de los objetos_. - -Los conceptos generales expresan, según _Aristóteles_, únicamente -propiedades _comunes a muchos objetos aislados_; mas los conceptos -generales por sí mismos no tienen existencia independiente. Pero si lo -general no subsiste por sí mismo, no puede ser sustancia (“usia”), la -que por su parte forma el fundamento real de todo. - -Como sabemos _Platón_ ya _a priori_ atribuye a las ideas una existencia -original, independiente del mundo de nuestros sentidos, creando, de -este modo, dos mundos completamente distintos. _Aristóteles_ considera -imposible que la doctrina idealista pueda explicar la esencia del -mundo empírico; según sus juicios, hay más bien que suprimir aquella -contradicción entre el mundo de ideas y el mundo de objetos, _pues -las ideas no deben ser concebidas como algo distinto de las cosas -sensuales_. Para conseguir la verdad, para conocer la esencia del -mundo, hay que examinar con mucha precisión y mucho cuidado los -fenómenos de la naturaleza. Y haciendo esto se llega al resultado -de _que la verdadera realidad está en lo individual_. Mientras, -entonces, para _Platón_, la verdad está en el concepto general, según -Aristóteles, al revés lo _individual_ (“tóde tí”) _es el tipo de la -completa realidad_. - -Mas no hay que creer que Aristóteles entienda con su “tóde tí” los -objetos _materiales_; pues también, según él, todo lo sensible es -pasajero y mudable, mientras que el saber, la ciencia, debe ocuparse -de _cosas invariables y eternas_. El objeto del verdadero conocimiento -es, pues, lo _individual_, pero no lo_ material_, lo sensible, sino lo -_individual concepcionalmente pensado_. La realidad metafísica está, -entonces, _fundada en lo individual determinado por el concepto_. - -Llegamos al conocimiento del mundo saliendo de los hechos aislados -é investigando la relación entre lo especial y lo general. En esta -ocasión nos convencemos de que _cada objeto_ de la naturaleza consiste -en _materia y forma_, estando estas dos ligadas de tal manera que jamás -puede _subsistir materia sin forma o forma sin materia_.[15] - -La “usia” se compone de _forma y materia_; y la generación estriba en -esto; que la esencia de las cosas (“usia”) pasa de la mera posibilidad -“_dinamis_” a la _realidad_ “_energeia_”. La _materia_ (“_hyle_”) -representa la _posibilidad_, de que la materia, plasmada por la forma, -se convierte en _realidad_. - -La materia es pura _pasividad_, es el objeto en el cual los fines, o -mejor dicho, los _designios_ de la naturaleza, hallan su realización. -Pero no hay _contraste entre materia y forma_ (como entre la “idea” y -el “objeto sensible” de _Platón_), no subsisten dos cosas distintas -y opuestas: materia y forma, sino que el mismo objeto, considerado en -su materia, es _la posibilidad de la realidad, representada por su -forma_.[16] - -Será, quizás, permitido decir: _Materia y forma son los dos lados de la -misma medalla_. - -26. El paso de la posibilidad a la realidad se efectúa por intermedio -del _movimiento_. _Aristóteles_ distingue tres especies de movimiento: -1) cuantitativo o cambio del tamaño; 2) cualitativo o cambio de las -propiedades del cuerpo; 3) cambio del lugar en el espacio. Pero todas -estas especies quedan reducidas al movimiento de la última clase. La -materia, tiene una inclinación natural, “desea” la forma; pero en vista -de que es sólo posibilidad, puede tomar distintas formas; ella tiene -_inercia_ y por esto impide la completa realización de la naturaleza, -siendo de este modo la causa del azar en el universo. - -27. En la filosofía de _Platón_ hemos encontrado _tres_ fundamentos -principales del mundo: - -1) _Ideas._ - -2) _Sensibilidad._ - -3) _Espacio_ (ápeiron), mediador entre 1 y 2, donde sólo 1) tiene una -existencia original e independiente. _Aristóteles_ acepta _cuatro -causas originales_ (arché). - -1) _Materia_, _Pasividad o Posibilidad_. - -2) _Forma_, _Actividad_. - -3) _Movimiento_, mediador entre 1 y 2. - -4) _Designio final_, - -pero al mismo tiempo trata de unir los tres grados platónicos de -realidad en un solo concepto real. De esta manera, la _transcendencia_ -de _Platón_ queda reemplazada en cierto sentido por la _inmanencia_. - -28. Después de lo explicado podemos esperar, que 1) _Aristóteles_, -seguramente, también se ocupará de los conceptos, espacio y tiempo, -pues cada movimiento--una de las “_arché_”--tiene lugar en el espacio y -tiempo. - -2) que el espacio no tendrá ya un papel análogo a lo “_ápeiron_” de -_Platón_. - -3) que _Aristóteles_ se apoyará más en la observación y en los hechos -aislados (tratando el problema que nos interesa). - -4) que el _naturalista Aristóteles_ llegará a una solución distinta de -la platónica. - -Y, en efecto, ya en su célebre obra “_Categorías_”[17] _Aristóteles_ se -ocupa del espacio y tiempo. - -29. Tiempo y espacio aparecen como la 5 y 6 categorías. - -Aristóteles distingue en las “categorías” cantidades _discretas y -continuas_. _El espacio lo cuenta entre las cantidades continuas_, -porque “_las partes del cuerpo, que mediante su reunión van a pasar -a un término común, ocupan siempre un espacio. Por consiguiente, las -partes del espacio, que ocupa cada una de las partes del cuerpo, se -suman en este mismo término común en que se reúnen las partes del -cuerpo mismo: luego el espacio es una cantidad continua, puesto que sus -partes van a pasar mediante su reunión a un término común_”. - -El tiempo también _es continuo_; porque “_de una parte lo presente se -relaciona a la vez con lo pasado y con lo porvenir_”. - -Una diferencia principal entre el espacio y el tiempo la encuentra -_Aristóteles_ en el hecho de que “las partes del espacio tienen entre -sí una _relación de posición, mientras_ que las partes del tiempo por -el contrario tienen entre sí un cierto _orden_, puesto que en el tiempo -esta parte es _anterior_, y aquella otra posterior”. “Partes del tiempo -no pueden tener una posición, porque ninguna de las partes del tiempo -es permanente”. “_Lo que no es permanente no puede tener posición_”. - -El tiempo es, según _Aristóteles_, muy estrechamente ligado con el -_número_; los dos se unen en el concepto común “antes” (“_próteron_”) y -“_después_” (“_hysteron_”). - -30. El espacio es el lugar que ocupa el cuerpo. Esto se podría deducir -de las palabras citadas de las “Categorías”. Sin embargo no hay que -pensar en que _Aristóteles_ identifica el espacio con la forma del -cuerpo, pues él mismo lo advierte expresamente, que en tal caso los -cuerpos se moverían no _en_ el espacio sino _con su_ espacio. - -Para evitar equivocaciones Aristóteles dió la siguiente definición del -espacio: - -“_El espacio es el límite inmóvil entre el cuerpo envolvente y el -envuelto_”. - -El espacio exige, entonces, la presencia de la materia o con -más exactitud la _presencia, por lo menos, de dos cuerpos_. _La -subsistencia del espacio está ligada a la existencia del mundo -corporal._ Y así el espacio de la mesa en la sala será el límite fijo -entre la mesa (envuelta) y el aire que la envuelve. - -Se ve en seguida que esta explicación aparente de la “esencia” del -espacio se basa en una observación muy grosera. - -Ya de la definición resulta que el espacio _aristoteliano_ tiene que -ser _limitado_; además, resulta la _imposibilidad_ del espacio _vacío, -pues se entiende por sí mismo_,--si el espacio es el límite entre el -cuerpo envolvente y el envuelto--_que donde no hay cuerpos tampoco hay -espacios_. - -Aunque _Aristóteles_ estaba convencido de que el concepto de espacio, -“vacío” contradice al sentido común[18], sin embargo, dió en sus obras -muchos otros argumentos contra la posibilidad de un espacio vacío e -ilimitado. - -31. _Argumentos contra el espacio vacío:_ - -Si además del espacio (_tópos_) ocupado por los cuerpos hay un -_otro vacío_, entonces al entrar un cuerpo en éste (vacío), debían -atravesarse dos espacios. - -Otro argumento es el siguiente: _Aristóteles_ deduce que en un espacio -vacío todos los cuerpos debían caer con la misma velocidad; lo que, -según su juicio, es una cosa imposible; por consiguiente un vacío no -puede subsistir. Esta demostración aparente, y, además, falsa[19], le -parece ser una refutación tan _decisiva_ que exclama con ironía: “Y así -resulta _que la afirmación del vacío en realidad es un vacío_”. - -32. _Argumentos contra lo infinito del espacio._ Cada cuerpo tiene que -estar en un cierto lugar, porque cada cuerpo tiende a su lugar natural, -pero en lo infinito no hay un lugar determinado, no hay diferencia -entre abajo y arriba, entre la derecha e izquierda; _por consiguiente -el espacio es limitado_. - -Debemos imaginarnos el mundo como algo _acabado, completo y perfecto_. -Mas _Aristóteles niega_, sobre todo, que las cantidades infinitas -pueden existir como algo “_acabado_”, porque “_lo infinito no existe, -sino se forma_”; entonces, un espacio infinito no puede subsistir en el -mundo. - -Todo el espacio está limitado, según Aristóteles, por la esfera -celeste, porque en su creación la divinidad consumió toda la materia -existente. Más allá de la esfera celeste, cuyo centro es nuestra -tierra, no hay, entonces, materia, por consiguiente allá no hay -espacios y mucho menos espacios vacíos, _lo que sería un doble -disparate_. - -33. Cerrando la discusión sobre el espacio quiero, todavía, mencionar -que _Aristóteles_ trata de demostrar que nuestro espacio no puede tener -_más que tres dimensiones_. Lo hace refiriéndose a la costumbre de -decir “ambos” cuando hay dos, y que cuando hay tres se habla ya del -“todo”, porque no hay una palabra especial. - -34. Al concepto _tiempo_ lo somete _Aristóteles_ a un tratamiento -parecido al del espacio. En la “_Física_” leemos lo siguiente: “_El -tiempo es una cantidad continua, él es el número_ (medida) _del -movimiento con relación a lo precedente y lo sucesivo_”. - -Debo llamar la atención de que en esta definición la palabra -“_movimiento_” se refiere no solo _a los fenómenos físicos_ sino -también _a los psíquicos_, pues _Aristóteles_ dice una vez: “_Si -bien al reinar la obscuridad y calma nosotros no percibimos ninguna -impresión del cuerpo, tenemos, sin embargo, en seguida la sensación -del tiempo, cuando se produce en nuestra alma algún movimiento_” -(conmoción). Por esta razón _Gomperz_ pone, en vez de la palabra -“_movimiento_” (kinesis), “suceso”. - -_El tiempo es pues, la medida_ (el número) _del movimiento_. La unidad -de este número (medida) constituye el concepto de “_ahora_”; por _el -movimiento_ de dicho concepto “ahora” _nace el tiempo_. - -_Aristóteles no identifica_ el tiempo con el movimiento, como sucede en -las obras de _Platón_; _pero el concepto “tiempo” está ligado al número -y al movimiento_. _Donde no hay cuerpos no hay tiempo._ - -Siendo el movimiento del universo, según _Aristóteles_, sin principio -ni fin, sigue ya forzosamente de la definición que _el tiempo es -infinito e ilimitado_. - -En una ocasión se pregunta _Aristóteles_, si el tiempo podría -substituir aunque no existiera el alma. Su contestación es: _el tiempo -no puede subsistir sin el alma_, como _el número no puede existir sin -la persona que cuenta_. - -Debíamos, entonces, admitir que _Aristóteles_ niega la existencia de un -tiempo absoluto. Y sin embargo, introduce al lado del tiempo infinito, -en el cual se mueve lo mudable, el concepto “_eternidad_” (“_aión_”), -que es la esencia sin tiempo de lo invariable, y así Dios no está en -el tiempo, sino en la eternidad. _Todos los fenómenos tienen lugar en -el espacio y tiempo, únicamente Dios no está ni en el tiempo ni en el -espacio_. - -35. En las “_categorías_” _Aristóteles_ analiza también los conceptos -_prioridad y simultaneidad_. Por razones especiales citaré lo que -afirma de la simultaneidad: “_Se dice, en general y en el sentido más -especial de la palabra, que dos cosas son simultáneas, cuando su -existencia tiene lugar al mismo tiempo. Ni la una es anterior, ni la -otra posterior; se dice también que existen a la vez en el tiempo_”. - -“En _general se llaman simultáneas las cosas cuya existencia se produce -a la vez en el tiempo_”. - -Volveremos sobre este punto al tratar en el último capítulo el concepto -_simultaneidad_ en la teoría de la relatividad. - -36. Tampoco _Aristóteles_ considera tiempo y espacio como _formas de la -intuición_; en su filosofía, tiempo y espacio aparecen un “_accidens_” -de los cuerpos. Según mi juicio el concepto aristotélico del espacio -significa _un paso atrás_ en _comparación con Platón_. - - - - -LÓGICA INDUCTIVA - -POR LEOPOLDO MAUPAS - -Profesor en la Universidad de Buenos Aires - - 1.--El problema de la lógica inductiva.--2. Fundamento de - la inducción.--3. La causa como principio crítico.--4. El - principio de causalidad como postulado de la inferencia - causal.--5. La constatación de la coincidencia solitaria, como - base experimental de esa inferencia.--6. Leyes empíricas.--7. - Fundamento y determinación de las leyes empíricas.--8. - Aplicaciones de las leyes empíricas.--9. Conclusión. - - -I.--EL PROBLEMA DE LA LÓGICA INDUCTIVA - -El conocimiento crítico empieza, en la evolución del espíritu humano, -cuando la verdad se refiere no a la creencia sino a los fundamentos de -la creencia. - -La experiencia que sirve de fundamento a la ciencia siempre es -indirecta, y se realiza por medio del razonamiento crítico. La -experiencia directa no es fundamento científico. La comprobación -de la dirección rectilínea de la propagación de la luz, no sería -posible referirla a la experiencia directa. Se prueba indirectamente -en la forma de la sombra de un cuerpo opaco. La forma de la sombra -verifica que la dirección de la luz es rectilínea, porque comprueba -indirectamente la conclusión del razonamiento geométrico que determina -cuál sería la forma de la sombra si los rayos luminosos se propagaran -en dirección rectilínea. La realización de la previsión en la -experiencia, prueba así indirectamente, la dirección de la luz. - -La experiencia que funda al conocimiento científico es así indirecta, y -el razonamiento crítico es el instrumento que la hace posible. - -El valor de la crítica científica, supone, pues, una experiencia -justa y un razonamiento legítimo. La conclusión será falsa, aunque el -razonamiento sea legítimo, si la experiencia no es justa. Si veo mal la -sombra que produce el cuerpo opaco y no concuerda con la que debería -producir de acuerdo con el razonamiento geométrico, la conclusión que -podría sacar con la dirección rectilínea de la luz sería falsa en razón -de la deficiencia de la experiencia. En cambio sería falsa en razón -de la ilegitimidad del razonamiento, si la sombra de la experiencia -no concuerda con la que debería producirse según el razonamiento -geométrico, por error de cálculo (aunque la observación de la sombra -sea justa). - -Veamos en qué puede consistir la ilegitimidad del razonamiento. - -Sabemos que el razonamiento crítico es una serie de sustituciones de -afirmaciones idénticas. Decimos que “la Democracia es la mejor forma -de gobierno”, porque entendemos que decir “mejor forma de gobierno” -es igual a decir “gobierno que responde al interés de la mayoría de -los ciudadanos” y que decir “gobierno que responde al interés de la -mayoría de los ciudadanos” es lo mismo que decir “gobierno que se -someta al contralor de la voluntad de la mayoría”; pero esto es lo -mismo que decir “Democracia”; por lo tanto, suprimiendo las identidades -intermedias concluímos que “la Democracia es la mejor forma de -gobierno”. - -El razonamiento crítico es así una serie de sustituciones de -afirmaciones. Ahora bien; cada sustitución es evidente o no lo es. Si -no lo es, necesita demostración. En ese caso un nuevo razonamiento -tendrá que fundar las sustituciones, y así sucesivamente como lo -dijimos al hablar de los problemas de la crítica científica[20], hasta -llegar a la afirmación de sustituciones evidentes por sí mismas. - -Pero, llegados a esos términos básicos del razonamiento, ¿cómo se -funda la legitimidad de la sustitución? También lo hemos dicho al -ocuparnos del mecanismo de la crítica. La sustitución se legitima en -la evidencia de la identidad de la sustitución. Sustituyo la forma de -la sombra que me daba el razonamiento geométrico por la sombra que mis -ojos ven en la experiencia realizada, porque hay identidad entre las -dos formas. Esa evidencia de la identidad de los términos sustituídos -es así el criterio único y último en que se funda la legitimidad de la -sustitución. - -De manera, pues, que en definitiva, el fundamento de la sustitución -o exclusión de los términos en los razonamientos es la evidencia de -su identidad o de su contradicción. Ahora bien; la identidad o la -contradicción, constatada en la evidencia, no es susceptible de -verificación. La evidencia es el criterio último y único de la verdad. -No es rectificable. Si la evidencia se equivoca, no hay manera de -reparar la equivocación. Solamente la experiencia contradictoria o -mayores conocimientos pueden modificar nuestras primitivas evidencias. -Mientras esto no sucede, la conciencia sigue tranquila y exenta de -curiosidad, por la imposibilidad en que se encuentra de sospechar su -error. Pero, si llega a suceder, al comprobar la falsedad de muchas -sustituciones que parecieron evidentes, puede reconstruir el proceso -del error y determinar sus causas, y en consecuencia precaverse de -ellas. De la experiencia del error nació así la lógica. - -El propósito de explicar las falsas sustituciones de términos en los -razonamientos, justifica pragmáticamente los estudios lógicos, y les da -sentido en la teoría de la ciencia. - -Ahora bien; en sus reflexiones acerca de las causas del error en -los razonamientos, el espíritu humano ha encontrado que la falsa -sustitución de los términos puede provenir o bien de deficiencias -de lenguaje, o de mala interpretación de la experiencia en las -generalizaciones, o de deficiencias en las observaciones, y también de -prejuicios individuales o colectivos. Ejemplos de lo primero son todos -los casos en que se violan las reglas de la lógica formal. Si de la -consideración de que el rey de Sajonia era Francisco Augusto III y de -que los ingleses son sajones deduzco que Federico Augusto III era rey -de Inglaterra, el error tiene por causa una inadvertencia de lenguaje, -por dar a la palabra sajón, cuando hablo de Federico Augusto como -rey de los sajones, una extensión que no tiene cuando califico a los -ingleses como sajones. La lógica formal nos previene contra esa causa -de error indicándonos que en los silogismos el término medio se debe -tomar por lo menos una vez en toda su extensión. Ahora bien; en los -ejemplos propuestos, la palabra sajón en ninguno de los dos casos se -refiere a todos los sajones. - -Ejemplos de falsa sustitución por deficiencia en la interpretación de -la experiencia, son todos aquellos casos en que se violan las reglas de -la lógica inductiva. Si he comprobado que el vapor de agua en Buenos -Aires disuelve una sustancia, que se podría encontrar en abundancia en -una montaña de 3.000 metros, y resuelvo establecer una industria para -su explotación; si esa sustancia para disolverse necesita vapor de agua -a la temperatura que tiene en Buenos Aires, mi determinación se fundará -en un falso razonamiento, por falsa generalización respecto a la -temperatura a que el agua hierve. La temperatura del vapor de agua no -llegaría a disolver la sustancia, porque a esa altura el agua hierve -antes de alcanzar la temperatura requerida. - -Ejemplos de deficiencias en la observación o de prejuicios individuales -o colectivos, serían todos aquellos que nos hacen ver en las cosas -caracteres que no tienen y las falsas nociones que nos hacen establecer -entre esas cosas y otras, relaciones de identidad que no existen. El -que se asusta de los gestos que hace el que se despereza ha observado -mal el acto. Los exorcismos con que en la edad media se pretendía -curar a los endemoniados no eran sino consecuencias de los prejuicios -de la época. Estas causas de error son inevitables. Bacon indica las -precauciones que conviene tomar para evitar las malas observaciones. -Estas indicaciones son de carácter puramente psicológico; pero es -interesante conocerlas, y hemos de ocuparnos de ellas al hablar de los -principios de la investigación. Por lo que se refiere a los prejuicios -individuales y colectivos, representan el estado de la ciencia -individual y colectiva. Contra ellos nada se puede. Sólo más ciencia -puede evitarlos. - -En el último artículo que he publicado en esta revista he indicado -como procede la lógica formal para evitar los malos razonamientos -que tienen su origen en la indebida extensión de los términos en el -lenguaje. Y he indicado también cómo ese problema desaparece, y en -consecuencia la necesidad de la lógica formal, si se da a los términos -valor pragmático. Procediendo en términos definidos pragmáticamente, el -peligro de razonar mal por deficiencia de lenguaje desaparece. - -Con esto queda claramente delimitada la función de la lógica -inductiva en la solución de los problemas que plantea la crítica del -conocimiento. Su función es verificar el valor de las generalizaciones. -Un razonamiento puede ser justo desde el punto de vista formal; puede -no tener defectos de observación; los prejuicios podrían no tener -importancia para la conclusión, y sin embargo ser ésta falsa en razón -de una mala generalización. Y para esclarecer estas afirmaciones, voy -a recurrir a un ejemplo que he empleado a menudo: la inferencia que se -saca de la muerte de una cobaya respecto al efecto que produciría en -el hombre la inyección de la sustancia que le produjo la muerte. La -inferencia se funda en la identidad de constitución que se establece -entre el hombre y el cochinillo de la India, que afirmamos en razón de -la identidad de los caracteres de su constitución. La determinación -de la identidad de los caracteres podría ser justa, y con todo la -inferencia podría ser ilegítima en razón de la falsa generalización. -Puede ser cierto que el conejillo murió a consecuencia de la inyección -de la sustancia venenosa. Puede ser también que sea legítima la -identidad de constitución que se ha observado entre el hombre y el -conejo. Pero, la generalización podría ser ilegítima si, por ejemplo, -el conejo no murió en razón de los caracteres de su organización, en -lo que son idénticos con los del hombre, y que de haber sido por esa -causa legitimarían la generalización. Si por el contrario la inyección -hubiese muerto al conejo porque momentos antes había comido una yerba -determinada, el hecho no solamente no prueba que los hombres morirían -con igual inyección, sino que tampoco probaría que los demás conejos -hubiesen de morir a consecuencia de ella. La única generalización que -se podría hacer sería que los conejos que han comido tal sustancia -morirán si se les inyecta el veneno en cuestión. Pero, ¿en qué consiste -la falsa generalización? ¿Cuáles son las condiciones que tiene que -reunir una generalización justa? - -Y esa pregunta nos acerca a la delimitación de la función propia de -la lógica inductiva. Y digo nos acerca, porque la lógica inductiva no -tiene por función determinar las condiciones de toda generalización, -sino de aquellas generalizaciones que se fundan en la inducción. - -Efectivamente, hay dos clases de generalizaciones: las que se fundan -en la simple enumeración de los caracteres constatados en los casos -particulares, como cuando se ve que cada una de las fichas que se -encuentran encerradas en una caja son de color rojo, y generalizando -se afirma que las fichas de esa caja son rojas. La otra clase de -generalización es la que se funda sólo en la observación de uno o más -casos particulares, como cuando afirmo que los hombres mueren si un -balazo les atraviesa el corazón, fundado en que Juan murió por esa -causa. - -Las generalizaciones que no son más que la expresión de una totalidad, -se fundan en la enumeración de todos los casos. Esta clase de -generalización, salvo deficiencias en la observación, no puede tener -más causas de error que la enumeración incompleta. Si he observado bien -y he contado todos los casos, la generalización no puede ser falsa[21]. - -Así es cómo la teoría de la inducción tiene por función resolver -uno de los problemas que plantea la crítica de los conocimientos, -y que consiste en determinar las condiciones que debe reunir una -generalización fundada en la inducción. - -La importancia de la lógica inductiva es así enorme. Constituye la -teoría fundamental de casi toda la ciencia de lo real. Pero grandes -dominios de la ciencia se construyen fuera de su fundamento, y -para acabar de determinar los límites de sus funciones, veamos -especialmente cuáles son los que no se fundan en ella. - -La lógica inductiva sólo se refiere a la verificación de las ideas -reales generales que se fundan en la inducción. Ni las ideas irreales, -ni las ideas concretas, ni las ideas generales que se fundan en -la simple enumeración, son susceptibles de verificación por el -razonamiento inductivo. Tampoco se fundan en la inducción las leyes -derivadas de otras más generales. - -Efectivamente, las ideas matemáticas, o son principios racionales, -axiomas, definiciones y postulados, es decir, verdades intuitivas -inverificables y presupuestos que se afirman sin demostración, o son -ideas construídas sobre esos elementos. Ahora bien; los elementos de -esas construcciones, los principios racionales, son inverificables, -y el valor de las ideas derivadas se determina en la coexistencia -armónica del sistema. El origen psicológico de las ideas matemáticas -podrá ser experimental; pero su crítica científica nada tiene que ver -con ese origen experimental. Por eso es que la teoría de la inducción, -que trata de determinar las condiciones que debe reunir la experiencia -para permitir la generalización, nada tiene que ver con la verificación -de las ideas irreales. - -Tampoco tiene función que llenar la lógica inductiva en las ciencias -aplicadas. Estas operan con ideas concretas y su verificación no -es objeto de la lógica inductiva. Como lo dijimos en su lugar, las -ideas concretas se verifican en el conocimiento de su ley, es decir, -de la idea general de la que son un caso particular. Se verifican -deductivamente. La simple constatación de un hecho particular no nos -saca del conocimiento vulgar: conocer científicamente un hecho concreto -es explicarlo, y explicarlo para la ciencia en la actualidad, lo mismo -que para Aristóteles, es determinar su ley. Cuando se le puede deducir -de ésta, el hecho queda explicado. - -Tampoco son de aplicación las reglas de la lógica inductiva a -la verificación de las ideas generales que se fundan por simple -enumeración, con lo que vienen a quedar excluídas de su consideración -las leyes que S. Mill llama leyes de coexistencia no dependientes de -causalidad, es decir, la determinación de los caracteres primitivos de -los géneros. - -Y, por fin, tampoco son de aplicación las reglas de la lógica inductiva -a las ideas generales, cuando éstas se deducen de otras ideas más -generales. - -La lógica inductiva no es, pues, la teoría de toda la ciencia. Ni -siquiera de toda la ciencia de lo real. Gran parte de ésta escapa a su -fundamento; pero su dominio es tan grande y tan importante, que casi se -podría decir que es la teoría de la ciencia experimental. - -Y con esto dejamos determinada la función de la lógica inductiva: es la -teoría de la verificación de las ideas generales que se fundan en la -inducción. - - -II.--FUNDAMENTOS DE LA INDUCCIÓN - -Pasemos a considerar cómo la lógica inductiva trata de resolver el -problema que se le propone. - -La inducción consiste en verificar la afirmación general en uno o en -varios casos particulares. Sabemos, por habernos ocupado de ello al -estudiar la crítica del conocimiento, qué es lo general. Lo general es -lo común a varios. Y por lo tanto la fuente para la verificación de las -ideas generales tiene que ser los casos individuales que comprende. El -problema que plantea la verificación de las ideas generales es saber -cómo se puede verificar en lo particular la verdad que se afirma en -general. - -Ahora bien; si lo general es lo común a varios, sumando en los casos -particulares los caracteres comunes se podrá verificar la verdad de la -afirmación general: Si individualmente se puede constatar que cada uno -de los doce apóstoles usaba barba, la afirmación general de que los -apóstoles eran barbudos queda verificada. - -Pero no siempre es posible hacer el recuento de los casos particulares -que constituyen un género. Por el contrario, en la mayoría de los casos -no es posible la enumeración. No es posible contar todos los ejemplares -del género hombre para verificar la afirmación de que el hombre es -mortal. Y aunque se pudieran contar los que existen actualmente, no -podríamos comprender en la enumeración a los hombres que fueron y a los -que serán. Y sin embargo generalizamos también para ellos. Fundándonos -en la afirmación de unos cuantos casos, afirmamos que lo que en ellos -hemos constatado es la expresión de una ley general. - -La generalización por inducción se distingue de la generalización por -simple enumeración, en que ésta es el resultado del recuento de todos -los casos particulares comprendidos en la afirmación general; mientras -que la inducción se funda sólo en algunos casos y a veces en uno solo. - -Pero, ¿cómo es posible que lo constatado en uno o en varios casos se -pueda afirmar de todos los individuos comprendidos en el género? Y -sobre todo ¿cómo distinguir los casos particulares que expresan lo -general de aquellos que no lo hacen? Porque no siempre lo particular es -prueba de lo general. - -Si un balazo atraviesa el corazón de Juan y muere, este hecho -particular es una prueba de la afirmación general de que los hombres -mueren si una bala les atraviesa el corazón. Pero, si bañándose -Juan muere ahogado en el río, este hecho particular no probaría la -afirmación general de que los hombres que se bañan en el río mueren -ahogados. ¿Por qué en un caso el hecho particular verifica la verdad de -la idea general y en el otro no? ¿Cuál es el fundamento de la inducción? - -La respuesta es fácil. En el primer caso afirmamos que la muerte de -Juan prueba que en el mismo caso los demás hombres morirían porque la -herida que sufrió en el corazón es la _causa_ de la muerte. En cambio, -en el segundo caso, no podemos decir que los hombres que se bañan en el -río han de morir ahogados, porque la _causa_ de la muerte de Juan no es -el hecho de que se haya bañado en el río sino la de que no sabía nadar -y no hubo nadie que pudiera auxiliarlo. En cambio el conocimiento de -esta causa nos permitiría generalizar y afirmar que los que no saben -nadar y no tienen quiénes los auxilien, en las mismas circunstancias, -morirán ahogados. - -Así es como el conocimiento de la causa del hecho particular es lo -que nos permite generalizar. Y debemos decir, por lo tanto, que el -fundamento de la generalización es la determinación de la causa de un -hecho. - -Pero con esto sólo hacemos una constatación, y es la de que la -inducción la fundamos en el conocimiento de la causa de los hechos -particulares. Pero una cosa es lo que hacemos y otra cosa es la -legitimidad de lo que hacemos. Inducimos fundándonos en el conocimiento -de la causa de los hechos; pero, ¿con qué derecho lo hacemos? - -He ahí el problema de la legitimidad de la inducción. - -Este problema es insoluble para el dogmatismo. A pesar de las pruebas -de ingenio que se han dado en este sentido, de nada han valido las -proezas realizadas para fundar la legitimidad de la inducción. Y sin -embargo nada más fácil de legitimar cuando se tiene en cuenta el -sentido pragmático de los términos en el razonamiento. Se legitima -por la identidad de los términos sustituídos cuando se sustituye a lo -particular lo general. Veamos cómo puede ser esto. - -Cuando afirmo en general lo que he constatado como causa del hecho -particular, no digo nada nuevo, digo lo mismo de lo mismo. En la -comprobación de la muerte de Juan a causa de la herida sufrida en el -corazón, hago más y hago menos que comprobar la causa de la muerte -de Juan. Hago menos en este sentido, de que no constato la causa -de la muerte de Juan en toda la complejidad del concepto dogmático -de Juan. La muerte del Juan cuya causa constato, no es la del Juan -padre de familia, o del Juan persona honesta, o del Juan versado en -conocimientos astronómicos, sino simplemente del Juan cuyo sistema -circulatorio depende de la integridad de su corazón. El Juan de cuya -muerte constato la causa es el Juan organismo vital con un sistema -circulatorio determinado. Y en la constatación de la muerte de Juan -hago más que constatar la causa de su muerte, porque afirmo la causa -de la destrucción de los organismos construídos sobre el tipo del que -él presenta. No es la causa de la destrucción del organismo de Juan -en cuanto es de Juan, sino la destrucción de un organismo de un tipo -determinado. Ahora bien; cuando generalizamos procedemos de la misma -manera al referirnos a los demás hombres. Al decir que los demás -hombres morirán si se les hiere en el corazón, no pensamos ni en la -extensión del concepto hombre, ni en todas sus diversas características -que determinan su comprensión. No es al hombre en cuanto racional que -se generaliza, no es al hombre en cuanto animal que prepara su comida, -que pensamos, sino al hombre organismo de tal tipo. Ahora bien; como -en la comprobación de la muerte de Juan sólo hemos visto al organismo -de tal tipo, al afirmar en general no hacemos sino decir lo que hemos -constatado en particular, es decir, que el organismo de tal tipo muere -si se le hiere en el corazón. - -Así es como el principio de identidad es el fundamento que legitima -la inducción, de la misma manera que legitima las otras formas del -razonamiento. Por eso hemos dicho, al ocuparnos del razonamiento -crítico, que éste es único en sus tres formas: matemática, inductiva y -deductiva. Razonar es sustituir términos idénticos. En el razonamiento -matemático la identidad se manifiesta en la igualdad de los términos; -en el razonamiento deductivo aparece oculta en la subordinación de la -especie al género; en el razonamiento inductivo hay que desentrañarla -en la determinación de la causa. - -La determinación de la causa justifica, pues, la inducción en cuanto -permite fundarla en el principio de identidad. - -La determinación de la causa es así fundamental para legitimar la -inducción. Y la legitimidad de la inducción supone en consecuencia la -posibilidad de determinar la causa. Si no se pudiesen determinar las -causas de las cosas, la inducción no sería posible, y no podríamos -aceptar las generalizaciones fundadas en ella, es decir, casi todas las -leyes de la naturaleza. - -De ahí la importancia que tiene para la ciencia la discusión acerca de -la existencia de las causas y de la posibilidad de determinarla. - - -III.--LA CAUSA COMO PRINCIPIO CRÍTICO - -Causa, en lenguaje corriente, es una cosa o un hecho cuya presencia o -ausencia impone la presencia o ausencia de otra cosa o hecho que se -llama efecto. La idea de causa implica la de acción o eficiencia de la -causa sobre el efecto. Pero la noción de causa no es sensible. Vemos -sucesiones; mas no la acción del antecedente sobre el consecuente. -La noción de causa tampoco es inteligible. Tiene contradicciones -intrínsecas que no es posible resolver. La causa es un concepto -relativo. No se concibe la causa sin efecto. Pero si es relativa le -está en cierta manera subordinada, y en este caso ¿cómo hablar de -dependencia del efecto a la causa? Por otra parte la causa no se puede -concebir ni como anterior ni como coetánea del efecto. Si desapareciera -antes de producirse el efecto, no existiría la acción de la causa sobre -el efecto; pero, si fueran coetáneos, ¿cómo determinar la causa?; -¿quién sería el que acciona a quién? - -La afirmación del concepto de causa, como concepto real, ofrece -obstáculos al parecer insuperables, y las ciencias, a fin de no cargar -con concepto tan difícil de justificar, tienden a eliminar su uso y -a sustituirlo por otros que, desempeñando las mismas funciones, no -presenten tan graves dificultades. Y así es como renunciando a la -investigación de las causas primeras de las cosas, ven un sustitutivo -en los conceptos de función y energía.[22] - -La noción de causa como concepto real, es difícil de defender, y si -la lógica inductiva tuviese que esperar que terminaran las disputas a -que ha dado lugar su aceptación, para poder constituirse, deberíamos -decir con S. Mill que sería de desesperar el poder adoptar una buena -teoría de la inducción. Salvo que dijéramos, también con Mill, que -afortunadamente la ciencia de la investigación de la Verdad por la -vía de la Prueba, es independiente de las controversias que perturban -la ciencia del espíritu humano, y que no es necesario proseguir el -análisis de los fenómenos intelectuales hasta ese último límite que -sólo puede contentar a un metafísico. - -Pero no creo que sea necesario cortar la dificultad como lo hace Mill -a la manera de Alejandro el nudo gordiano. La noción de causa como -concepto real ofrece evidentemente dificultades insuperables. Pero creo -que procediendo pragmáticamente se puede orillar la dificultad en la -teoría de la inducción. Y para esto tenemos que hacer una distinción -análoga a la que hicimos al considerar los principios generales de -todo razonamiento, los de identidad y de contradicción. En éstos -distinguimos el principio crítico del concepto real. Y en la causa -tenemos que hacer igual distinción. Una cosa es el concepto metafísico -de la causa realizada en los objetos y otra cosa es el principio -crítico fundamento de la inducción. - -La causa como principio crítico es la necesidad subjetiva de afirmar -la relación de causalidad entre dos fenómenos, necesidad que se funda -en el postulado del determinismo universal por una parte y en la -imposibilidad por la otra de referir la producción del fenómeno a otro -antecedente que no sea el que calificamos de causa. Como principio -crítico sólo tiene valor subjetivo, a diferencia del concepto real que -afirma la existencia de la correlación. Como principio crítico tiene -sólo un valor instrumental. Y este valor dependerá de su eficacia. -La afirmación de la causa tiene el mismo valor instrumental que la -afirmación de la identidad y de la contradicción en los razonamientos. -Estos, como conceptos reales, ofrecen los mismos inconvenientes. Lo -sensible no ofrece ejemplos ni de identidades ni de contradicciones, -e inteligiblemente son también inconcebibles; pero tienen valor -instrumental, y en este sentido son eficaces, y por eso los afirmamos. -Esto que para nosotros los escépticos no presenta dificultades, -naturalmente no puede ser admitido por un dogmático. - -La noción de causa, como la de identidad y de contradicción, vale como -principio crítico; pero a diferencia de aquellos principios que se -afirman intuitivamente, la noción de causa supone una inferencia. La -necesidad en que se encuentra el espíritu humano de afirmar la relación -causal entre dos fenómenos, proviene de la imposibilidad de explicar -en otra forma la sucesión o la coexistencia entre ellos. La relación -causal no está dada en la observación, a diferencia de la identidad y -de la contradicción. La contradicción de que un negro sea blanco es -intuitiva, como lo es la identidad del color de las diversas partes de -una pared blanca. Pero la constatación de una relación causal nunca -puede resultar de la intuición sensible. La relación causal no es -perceptible. Es imposible ver la acción de una cosa sobre la otra: “por -ejemplo, la acción de una billa sobre la otra; la acción de la luna -sobre el mar. Hume lo ha demostrado, y nadie lo ha contradicho. Así, -pues, la observación no puede constatar la causa; aunque tuviéramos los -ojos de Argos o microscopios que aumentaran un millón de veces, no se -vería a este respecto más de lo que vemos” (Rabier). - -La afirmación causal es el producto de una inferencia. Si dos hechos -se suceden de modo que la aparición de uno determina la del otro y -no viceversa, y si entre ellos no se interponen otros hechos u otras -cosas, sentimos la necesidad de afirmar la relación causal, la que se -funda así: 1.ᵒ en la existencia de un presupuesto: el de que los hechos -no se producen sin causa; y 2.ᵒ en una constatación: la de que no -existen otros antecedentes que el que se afirma como causa. - -La noción de causa como principio crítico sólo afirma un estado -subjetivo, lo mismo que el principio de identidad y de contradicción. -Pero, a diferencia, de éstos, que se fundan intuitivamente, la -noción de causa supone una inferencia que la afirme, fundada en un -postulado invariable que es el principio de causalidad o determinismo -universal, y en una constatación de hecho, la de la ausencia de otros -antecedentes, es decir la coincidencia solitaria de la causa con el -efecto. El valor de la afirmación de una causa depende, por lo tanto, -del valor del postulado y de la legitimidad de la constatación. -Veamos, pues, el valor del principio de la casualidad primero, y luego -determinemos la manera de proceder para establecer la coincidencia -solitaria entre los dos fenómenos. - - -IV.--EL PRINCIPIO DE CAUSALIDAD COMO POSTULADO DE LA INFERENCIA CAUSAL - -El determinismo universal es un postulado crítico, un principio del -razonamiento real, como el principio de identidad y el de contradicción -lo son de todo razonamiento, tanto real como ideal. La ciencia de lo -real no sería posible si se negara el principio de causalidad, porque -este es el fundamento de la afirmación de la causa, y la determinación -de la causa es el fundamento de la inducción. Renunciar a él sería -renunciar a la crítica científica en materia de conocimientos reales y -afirmar el derecho a la arbitrariedad. - -Esa es su función lógica. Tiene, además, una función psicológica: -es uno de los fundamentos y el que da direcciones principales a la -curiosidad humana. La creencia de que todas las cosas tienen una -causa es lo que impulsa el pensamiento del hombre. A ella obedece -inconscientemente el salvaje, cuando supone un genio en cada objeto -para explicar sus cambios y movimientos. El conocimiento de ciertas -fuerzas naturales y la reducción consiguiente de los fenómenos, limita -la intervención de los espíritus y nace el politeísmo. La concepción -de la posibilidad de un principio universal de la naturaleza, evita la -necesidad de la diversidad de dioses para su explicación y la noción -de Dios se conserva como la de un primer motor, en la argumentación -de los teístas contra los sabios materialistas que aun no han podido -determinar la causa primera que podría suplirlo. Y lo mismo que en -esta dirección general de la ciencia, en las cuestiones particulares -siempre es el sentimiento del determinismo, de la creencia en la -existencia de una causa, lo que impulsa las investigaciones. - -La función de este principio es así enorme en las ciencias. Para -nosotros los escépticos es un postulado, como lo son los principios -de identidad y de contradicción. Y la legitimidad de su afirmación -resulta de su valor instrumental. La ciencia lo exige, y la utilidad de -la ciencia para el hombre es lo que en definitiva le da razón de ser. -La utilidad de la ciencia justifica así el principio en que ella se -funda y determina a su vez los límites de su legitimidad. La ciencia -ha demostrado su utilidad en la explicación de nuestra experiencia, -y dentro de este límite, en consecuencia, el principio de causalidad -se justifica; pero, si pretendiera franquearlo, nuestro escepticismo -tendría que detenerlo. Su legitimación en el campo de la metafísica -requeriría la previa determinación de la utilidad de las soluciones que -hubiese permitido alcanzar. - -La aceptación del carácter axiomático o de presupuesto con que -podemos afirmarlo los escépticos, no es compatible con el punto de -vista dogmático, porque ese principio no tiene los caracteres de las -verdades axiomáticas, ni siquiera la evidencia requerida para poder -afirmarlo como postulado. De no probarse la verdad del principio, -habría que afirmar su carácter hipotético; pero esto sería dar razón al -escepticismo, ya que ese carácter hipotético se extendería a toda la -ciencia de lo real, que no podría tener más valor que el que tiene su -fundamento. Por eso es que los dogmáticos se han esforzado en fundar -la legitimidad del principio de causalidad universal; pero sólo han -conseguido dar explicaciones psicológicas. Los empiristas pretenden -que el fundamento del principio está en la experiencia. Pero es fácil -demostrar que la experiencia nunca nos ha puesto en presencia de la -_necesidad_ que implica el principio de causalidad. Hume lo ha probado. -La experiencia sólo nos presenta sucesiones; pero no da cuenta de la -necesidad de la sucesión. Empíricamente, sólo se puede explicar el -sentimiento de espera del efecto, por la costumbre de ver unidos los -dos fenómenos. Pero esa costumbre, como lo ha demostrado Kant, no puede -justificar la seguridad de la espera. De que siempre un fenómeno haya -seguido a otro, no se puede concluir que siempre lo tenga que seguir. -Por eso Kant pretende justificar el principio en otra forma. También -buscan los empiristas un fundamento genético; pero no en la materia -de la experiencia sino en la constitución del espíritu humano. El -principio de causalidad es un principio a priori del entendimiento. -Forma parte de la constitución mental, y en consecuencia no se -puede hacer de menos que ver las cosas a través de esta categoría -fundamental. Pero la explicación de Kant no sólo no justifica el -valor objetivo del principio sino que para no postular el principio -de causalidad tiene que postular la constitución del espíritu humano. -Es querer desalojar una hipótesis con otra hipótesis, y sustituir a -una dificultad otra mayor. Como lo dice Rabier, en la exposición clara -e interesante que hace de esta cuestión, sólo el idealismo absoluto -podría dar certeza dogmática a este principio; pero ¿en dónde estarían -las pruebas del idealismo absoluto? - -Las dificultades con que tropieza el dogmatismo para querer fundar el -principio de causalidad, no lo son para el escéptico. Este se atiene -a sus propias fuerzas y no pretende sobrepasarse. Sabe que la certeza -está fuera de nuestro alcance y modestamente se satisface con aquello -a que nuestras fuerzas llegan. La verdad dogmática nos está vedada, -y se resigna a conseguir conocimientos útiles para la dirección de -nuestra conducta. El principio de causalidad ha hecho sus armas y la -utilidad de su aplicación en la investigación científica es fundamento -suficiente para que le reconozcamos en su carácter de principio -director de la ciencia. Tiene toda la verdad que nuestro escepticismo -reconoce: su utilidad repetidamente constatada y jamás desmentida en la -dirección de la crítica y de la investigación científica. - -Pragmáticamente el principio de causalidad se legitima por su valor -instrumental, y se justifica en definitiva por el valor de la ciencia -para la dirección de la conducta. Tal es el fundamento de la base -invariable en que se funda la determinación de la causa. Pasemos a -considerar la manera como se determina la segunda base de la inferencia -de la causa: la determinación de la coincidencia solitaria entre el -antecedente y el consecuente. - - -V.--LA CONSTATACIÓN DE LA COINCIDENCIA SOLITARIA COMO BASE EXPERIMENTAL -DE LA INFERENCIA CAUSAL - -La segunda condición para poder inferir una relación de causalidad en -la sucesión o coincidencia de dos fenómenos es la imposibilidad de -que el efecto tenga otro antecedente. Pero, ¿cómo se puede fundar la -coincidencia solitaria entre los dos fenómenos? - -Si los fenómenos, dice Rabier, se presentaran en una sucesión lineal, -siguiendo cada secuente a un solo antecedente, la relación de -causalidad resultaría de esa coincidencia solitaria. Pero es el caso -de que en la experiencia la sucesión de los fenómenos nunca se nos -aparece así. Suelen aparecer antecedentes y consecuentes confundidos en -masas conjuntas, sin que podamos decir en qué relación individual se -encuentran unos con otros. - -A pesar de esto, dice también Rabier, sería con todo posible realizar -experimentalmente la coincidencia solitaria, si siendo todopoderosos -como el Creador, nos fuese posible realizar en algún rincón del -universo una especie de vacío absoluto impenetrable a toda influencia -de las partes adjuntas a los fenómenos: podríamos excluir todos los -antecedentes a los que no siguiera la aparición del fenómeno; pues, en -ese caso habríamos realizado la coincidencia solitaria. - -Pero esto tampoco es posible realizarlo. La realización experimental -de la coincidencia solitaria es imposible. No es posible aislar todos -los antecedentes y todos los consecuentes. Hay antecedentes variables -que es posible excluir; pero, hay antecedentes invariables que no es -posible modificar, ni excluir. Y entre estos antecedentes invariables -algunos son causas permanentes, otros son simplemente efectos de la -coligación de causas, otros son efectos de la misma causa que produjo -al consecuente, y por último entre esos antecedentes suele haber causas -concurrentes del consecuente. - -No es mi propósito hacer una exposición de la lógica inductiva que -no tendría razón de ser, ya que nada tengo que agregar y muy poco -que rectificar a lo que S. Mill ha expuesto en su tratado de Lógica. -No tengo más propósito que hacer resaltar su sentido, que no siempre -aparece suficientemente definido, y sobre todo indicar la posición -que ocupa en la teoría de la ciencia que he expuesto en artículos -anteriores de esta Revista. Dado mi propósito es hasta conveniente que -no me detenga en los detalles y de que pase superficialmente una mirada -de conjunto sobre el asunto que voy considerando. Por eso en este lugar -me refiero al interesante capítulo de S. Mill sobre la determinación -de las causas. Aquí me reduzco a afirmar la imposibilidad de realizar -experimentalmente la coincidencia solitaria. - -No es posible realizar experimentalmente la coincidencia solitaria. -¿Quiere esto decir que la determinación de las causas de las cosas -no sea posible? Esa sería la solución a que deberíamos llegar si -el espíritu humano no hubiera encontrado el medio de salvar esa -imposibilidad. Ha sido gloria de Bacon encontrarlo: “Cierto es que no -es posible ni separar ni unir por el fuego de la naturaleza; pero, sí -lo es con la mente que es como fuego divino”. No es posible excluir los -antecedentes experimentalmente; pero, la fuerza de la lógica lo puede -realizar. La coincidencia solitaria se determina idealmente. - -¿Pero, como se ha podido alcanzar ese resultado? ¿Cómo es posible -realizar idealmente lo que no se puede hacer experimentalmente? Ese -resultado se alcanza por medio de los llamados métodos experimentales -para determinar la causa, que concebidos por Bacon, han sido -definitivamente determinados por S. Mill. - -Estos métodos son cinco: el de concordancia, el de diferencia, el -método combinado de concordancia y diferencia, el de resíduo y el de -variaciones concomitantes. - -La aplicación de estos métodos supone la previa determinación de los -antecedentes y de los secuentes. Se basa en las tablas de presencia y -de ausencia. Cuando se trata de determinar la causa de un fenómeno, -hay que empezar por observar las condiciones de su producción y anotar -cuidadosamente todos los antecedentes. Y de la misma manera respecto -de los diversos antecedentes, observar y anotar los consecuentes. Esas -observaciones permiten determinar los casos de presencia y de ausencia -de los diversos antecedentes y de los diversos consecuentes. - -Hechas esas tablas es posible ver en ellas por la aplicación de los -métodos experimentales la coincidencia solitaria. Lo que no se podía -realizar experimentalmente, es decir, la separación de los antecedentes -y secuentes, se puede conseguir idealmente, eliminando los antecedentes -que en las tablas de presencia, muestran que pueden estar ausentes o no -variar, cuando el fenómeno secuente existe o varía, o bien, que pueden -haber estado presentes o variado cuando el fenómeno no se ha producido -o no ha variado. En cualquiera de esos casos se vé evidentemente la -falta de coincidencia entre los fenómenos, y en consecuencia, quedan -eliminados. - -Ahora bien; si en ese proceso eliminatorio resulta un antecedente -que no se puede eliminar, que siempre ha estado presente cuando el -fenómeno se ha producido y que ha estado ausente en los casos en que -el secuente no ha existido, se dice que la concordancia de ausencia y -de presencia demuestra que ese es el único antecedente que puede ser -causa del fenómeno secuente. Taine trae el siguiente ejemplo: Se trata -de determinar la causa del sonido. Se observa los casos en que un oído -normal percibe sonidos. El sonido puede producirse con una campana, -con una cuerda que se hace vibrar, con un tambor que se golpea, con un -clarín en el que se sopla, con la boca y los pulmones en la voz humana. -En esas diversas observaciones lo único que permanece constante es -la vibración de un cuerpo sonoro que se propaga a través de un medio -hasta llegar al aparato auditivo. Esta vibración transmitida es el -antecedente buscado. - -Por el método de diferencia se llega al mismo resultado procediendo -no, como en el método anterior, por eliminación sucesiva de los -antecedentes no causales, sino por eliminación conjunta de todos los -antecedentes no causales, de la siguiente manera: Se observa que todos -los antecedentes que existían antes de producirse el fenómeno siguen -subsistiendo en el momento de su producción, excepción hecha de uno -que se ha agregado o que se ha quitado. Si los antecedentes presentes -en el momento de la aparición del fenómeno existieron con anterioridad -sin producirlo, demuestra esto, que no son la causa del fenómeno, y -eliminados solo queda como antecedente solitario el fenómeno agregado -o suprimido. Por ejemplo el que camina tranquilamente por la calle y -cae muerto por un balazo, la coincidencia solitaria entre la muerte y -el balazo resulta de la consideración de que todos los antecedentes que -acompañaron al balazo, existían el segundo anterior en que se produjese -el hecho, y que en consecuencia no pueden haber sido la causa de la -muerte, puesto que en ese segundo anterior no la habían producido. - -Los otros métodos, el combinado de concordancia y diferencia, el de -variaciones concomitantes, y el de residuos, son simples aplicaciones -de los principios de estos dos métodos. El método combinado es la -realización del principio del de diferencia por la doble aplicación del -método de concordancia a los casos positivos y negativos. Si en todos -las reuniones en que interviene Juan siempre hay discusiones violentas, -variando la composición de las personas, por una primera concordancia -Juan aparece como el antecedente invariable. Una segunda concordancia -de la que resultara que todas esas personas han intervenido en -otras reuniones sin que haya habido discusiones violentas, en las -que Juan no ha estado, permitiría concluir, realizando el principio -del método de diferencia, que la única diferencia entre todos esos -casos está en la presencia o la ausencia de Juan. El método de -variaciones concomitantes, no es más que una modalidad de los métodos -de concordancia y de diferencia. La modalidad consiste en que la -concordancia y la diferencia se determinan, no en la presencia y -ausencia de los fenómenos, sino en la concomitancia de sus variaciones. -Todo cuerpo tiene calor. La dilatación de los cuerpos por el calor no -se podría determinar si hubiese de compararse la dilatación en cuerpos -que tienen y en cuerpos que no tienen calor. Pero, se puede observar -la influencia del aumento y de la disminución de la temperatura en -la dilatación de los cuerpos. El método de residuos no es más que la -aplicación del principio del de diferencia. Es la eliminación de los -antecedentes cuyos efectos se conocen, y la atribución de un efecto -dado, al único antecedente que queda y cuyos efectos no se conocen. -Si hay objetos construídos por cuatro obreros y puedo individualizar -los objetos construídos por tres de ellos, los demás son los que ha -construído el cuarto obrero. - -Estos diversos métodos suponen, si son la aplicación del principio de -concordancia, que se han podido determinar todos los antecedentes. -Porque si no se hubiesen determinado todos los antecedentes, podría -ser que el antecedente no considerado fuera la causa del fenómeno, y -que la relación invariable que se ha constatado entre los fenómenos -fuera debida simplemente a que son efectos de una misma causa o bien -el resultado de la coligación primitiva de sus causas. El día y la -noche son efectos de una misma causa: el movimiento de la tierra. El -ignorante que prescinde de este antecedente podría ver en la sucesión -del día a la noche una relación de causalidad. La coligación de causas -primitivas podría ser la razón de que los negros sean motudos. La -convicción íntima de que no conocemos todos los antecedentes que pueden -influir en la producción de esos caracteres somáticos, a pesar de la -invariabilidad de la relación, nos impide afirmar de que entre ellos -pueda haber relación de causalidad. - -Y si son la aplicación del principio del método de diferencia los -diversos métodos suponen la imposibilidad de que con la introducción -o la exclusión del antecedente considerado, no se haya introducido -o excluído otro antecedente. Para poder afirmar que la causa de la -muerte del transeunte ha sido el balazo que lo ha herido, sería -necesario poder afirmar con toda seguridad de que en el momento en que -la bala iba a entrar en el corazón no sufrió un ataque de apoplejía. -La ignorancia del peso del aire, dice Rabier, había hecho explicar la -ascensión del agua en las bombas por el horror al vacío. - -Ahora bien; no es posible tener la seguridad que los principios de esos -métodos exige. No es posible tener la seguridad en el caso del método -de concordancia, de haber tenido en cuenta todos los antecedentes del -fenómeno. Y en el caso del método de diferencia no es posible tener la -seguridad absoluta de que con el antecedente considerado no se haya -agregado o suprimido inconscientemente, algún otro antecedente, como en -el caso de la explicación de la ascensión del agua en las bombas. - -Y he ahí una nueva razón de dudar del valor dogmático de las -generalizaciones mejor fundadas. Suponiendo resueltas las objeciones -que se refieren al fundamento de la inducción tropezaríamos en esta -consideración con una objeción insalvable, y de proceder dogmáticamente -tendríamos que negar valor a la ciencia de lo real, a la única ciencia -que puede tener valor propio. - -Pero siendo escépticos podemos aceptar los fundamentos psicológicos -que se dan para salvar la dificultad. La repetición de la experiencia -un número suficiente de veces llega a eliminar la _probabilidad_ de -que pueda existir otro antecedente, además de los considerados, por lo -que se refiere al método de concordancia, y la improbabilidad de que -hayan intervenido otros antecedentes con el considerado en el método de -diferencia cuando se toman ciertas precauciones en las experiencias. -Por ejemplo en la muerte por asfixia de un pájaro colocado en una -campana de vidrio, la rapidez de la introducción del gas venenoso en -la experiencia, aleja la sospecha de que pueda haber intervenido otro -antecedente en la muerte del animal. - -La determinación de la coincidencia solitaria que ha de permitir -la inferencia de la causa, no tiene, pues, más fundamento que la -_probabilidad_, concepto puramente subjetivo que a un espíritu -dogmático consecuente tendría que llevarlo a la negación de la ciencia. - -Pero no es esta la única dificultad para la determinación de las causas -de los fenómenos. Hasta ahora hemos supuesto el caso de fenómenos cuya -causa es única; pero esto no es lo común. Lo corriente es el caso -de pluralidad de causas. Y cuando esto sucede no siempre es posible -la aplicación de los métodos anteriormente mencionados, y cuando es -posible su aplicación requiere precauciones especiales. - -Cuando un fenómeno es producido por diversas causas, para saber si los -métodos empíricos son aplicables hay que distinguir el caso de causas -que producen separadamente sus efectos de aquellos en que se combinan -para producirlos. Un ejemplo de lo primero sería la determinación de -las causas de la producción del agua. - -La determinación de las causas cuando obran separadamente es -relativamente sencilla. Se aplican los métodos anteriormente indicados. -Se hace la comprobación para cada una de las causas como si fueran -causas únicas en grupos de fenómenos en que no intervengan las -otras causas. O bien se hace en el curso de observaciones en que -desfilen todas las causas. Resultará en este segundo caso que nunca -se encontrará en las observaciones el antecedente invariable, porque -todas las causas pueden faltar sucesivamente, siempre que alguna de -ellas esté presente. Pero, con todo, después de cierto número de -observaciones, se encontrará que si bien todos los antecedentes pueden -variar, sólo pueden variar dentro de ciertos límites: el fenómeno no se -produce si faltan todos los de cierto grupo de antecedentes. Si alguno -de ellos existe se produce el fenómeno, aunque falten los demás; pero, -si todos faltan, el fenómeno no se produce. - -Mas complicado es determinar las causas cuando éstas se combinan -para producir el efecto. Se pueden presentar dos casos. O las causas -se combinan en forma tal que el efecto es algo nuevo, completamente -distinto de sus causas: un nuevo fenómeno con leyes propias, como -sucede en la combinación del oxígeno y del hidrógeno para producir -el agua; o bien es algo en que la individualidad de las causas no -desaparece, y en el producto en consecuencia sigue subsistiendo la ley -de sus causas, por ejemplo el movimiento combinado de dos fuerzas. - -No es mi propósito hacer la exposición de la lógica inductiva, como -ya lo he dicho, sino determinar su sentido y exponer sus líneas más -generales para facilitar la lectura de los tratados. Por eso me -reduciré en este punto a llamar la atención sobre las indicaciones que -en esas lecturas se encontrarán respecto a la manera como se determina -las causas. - -Cuando se trata de determinar las causas que producen efectos que son -fenómenos distintos a sus causas, hay que distinguir si el fenómeno -es reversible a sus causas o no lo es. El agua es reversible a sus -elementos. La vejez no es reversible a las causas que la han producido. -Si las causas son reversibles, la determinación de las causas se reduce -a la determinación de los efectos. Los efectos de oxidación del hierro -por el agua permiten la separación de los elementos constitutivos del -agua. Pero, si no son reversibles, la determinación de sus causas -es más difícil. Para hacerlo hay que proceder como en el caso de la -combinación de causas en el que éstas no pierden su individualidad: Las -causas de la vejez se determinan por el mismo procedimiento que las -causas de un movimiento combinado. - -Ahora bien; en estos últimos casos se procede de la siguiente manera. -Si se sospecha que las causas de un fenómeno pueden ser tales o cuales, -se formula la hipótesis de sus causas, y luego se procede: 1.ᵒ, a -determinar los efectos de cada una de esas causas; 2.ᵒ, a calcular el -efecto posible de la combinación; 3.ᵒ, a la verificación experimental -del cálculo. Son los tres momentos de lo que se llama el método -deductivo experimental, y que es el más corriente en las ciencias, y el -único aplicable en ciertos ramos del conocimiento humano. Es el método -obligado en las ciencias biológicas, psíquicas y sociales. - -Naturalmente, la determinación de las causas por estos diversos métodos -de uso obligado cuando se trata de pluralidad de causas, está lejos -de presentar la seguridad que ofrecen los métodos experimentales que -determinan las causas únicas. Por eso para juzgar del valor de las -generalizaciones fundadas en la aplicación de los métodos inductivos -tenemos que referirlo al de sus métodos más precisos. - -Ahora bien; de todo lo dicho, podemos concluir que si fuera posible -la aplicación lógica de los principios a que responden los diversos -métodos experimentales, la determinación de la coincidencia solitaria -sería perfecta; pero, como de hecho nunca se puede tener la seguridad, -en los casos en que se aplica el método de concordancia, de haber -considerado todos los antecedentes, la fe que se puede tener en los -resultados de su aplicación queda quebrantada. Y por lo que se refiere -a la aplicación del método de diferencia, no se puede eliminar la -imposibilidad de la introducción o extracción de otros elementos -conjuntamente con la causa considerada. - -Nuestro escepticismo vuelve, pues, a encontrar nuevos motivos de -duda, y un dogmático no podría dejar de reconocer que la fe concedida -al resultado de los métodos experimentales se funda más en motivos -psicológicos que en fundamentos lógicos. - -Y con esto podríamos dar por terminada la exposición de la lógica -inductiva, refiriéndonos para el conocimiento de sus detalles a la obra -fundamental de S. Mill; pero habríamos dejado de considerar uno de sus -aspectos más interesantes: el de las generalizaciones inductivas que -suponen la ignorancia de las causas de los hechos particulares que las -fundan; me refiero a la teoría de las leyes empíricas no causales, las -leyes empíricas propiamente dichas. - - -VI.--LEYES EMPÍRICAS - -Las leyes empíricas son, como las leyes causales, generalizaciones -inductivas; pero se distinguen de éstas en que no se fundan en el -conocimiento de la causa de los hechos, sino en su suposición. - -A las leyes empíricas se las suele definir diciendo que son aquéllas -leyes que no se dejan reducir a otras; pero, que se suponen reductibles. - -Esa definición de las leyes empíricas tiene en vista no la -verificación, sino la explicación de esas leyes. Sabemos que no es lo -mismo verificar que explicar. Para un hecho concreto, explicarlo es -reducirlo a su ley. Lo que explica la temperatura de 100° que tiene el -vapor de agua que sale de la cacerola, es la ley de la ebullición del -agua a la presión de la altura del mar. De la misma manera explicar una -ley es reducir esa ley a una ley más general. La ley de la gravedad -terrestre no es más que un caso de la ley de la atracción universal. -Esta explica a la primera. - -Las leyes primitivas, las que explican a las otras, no pueden ser -explicadas por otras; pero, como no son reductibles, no se les llama -empíricas. Se llaman empíricas las que no son reductibles; pero que se -supone que han de llegar a serlo. - -Ahora bien; entre esas leyes empíricas hay algunas que son causales, -por ejemplo la fórmula de la composición del agua. Es empírica, porque -suponemos que debe existir una causa que, sirviendo como de eslabón en -la explicación, exprese el por qué de la combinación del oxígeno y del -hidrógeno. Pero, con ser empírica esta ley, se afirma universalmente, -para cualquier tiempo y cualquier lugar, porque hemos determinado la -relación causal del agua con la combinación de sus elementos. Pero -existen otras leyes empíricas que no se afirman en el conocimiento de -las causas, sino simplemente en la observación constantemente repetida. -Sabemos que las razas animales y vegetales mejoran por cruzamiento; -pero es una afirmación empírica cuya causa desconocemos. No conociendo -la causa de los hechos, cuya repetición hemos podido constatar, como no -nos es posible distinguir, entre los diversos antecedentes que suelen -acompañar la producción de los fenómenos, cuáles pueden ser excluídos -y cuáles no, sólo nos permitimos afirmar como ley la observación -constantemente repetida dentro de las condiciones generales que suelen -rodear a la experiencia. - -Desde el punto de vista de la crítica del conocimiento, no interesa la -consideración de las leyes empíricas causales, pues reúnen todos los -requisitos a que debe responder una inducción legítima. Pero no sucede -lo mismo con las leyes empíricas propiamente dichas, con las que no son -causales. Cierto es que la generalización la afirmamos dentro de los -límites de las condiciones en que se han realizado las experiencias; -pero, aunque sólo se afirmen dentro de esos límites, ¿qué es lo que -puede legitimar la generalización, si la generalización inductiva -sólo la hemos podido fundar en el conocimiento de las causas de los -fenómenos particulares? - - -VII.--FUNDAMENTO Y DETERMINACIÓN DE LAS LEYES EMPÍRICAS - -El fundamento de la inducción en las leyes empíricas es el mismo que -el de las leyes causales: Siempre es la afirmación de la causa lo que -legitima la generalización; pero, mientras que en las leyes causales -la causa se designa, en las leyes empíricas la causa se supone. No -se puede determinar cuál sea la causa; pero se puede afirmar que la -causa existe. La aplicación de estas leyes es más reducida porque la -causa no se puede determinar, y por eso se limita la generalización a -las condiciones de tiempo y de lugar en que las experiencias se han -realizado; pero, dentro de estos límites, la ley se justifica. Veamos -cómo. - -El fundamento de las leyes empíricas es un fundamento invertido. En -las leyes causales la afirmación de la regularidad se funda en el -conocimiento de la causa. En las leyes empíricas, al revés, lo que -funda la suposición de la causa es la regularidad. El conocimiento de -la causa permite afirmar la regularidad, porque la relación causal -implica necesidad. Pero, a su vez, la regularidad tiene que suponer -una causa que la explique, salvo que se admitiese la intervención del -azar en la repetición de los hechos. Y por lo tanto, si eliminamos la -posibilidad del azar en la coincidencia de dos fenómenos, ésta sólo -se puede explicar por la intervención de una causa. La regularidad -quedaría fundada, y la generalización, en consecuencia, legitimada. Y -así es como por la suposición de la causa, constatada en la regularidad -de la coincidencia, se justifica la inducción de las leyes empíricas. -La eliminación del azar en la coincidencia de dos fenómenos es lo que -legitima la generalización de la ley empírica. - -Pero, ¿cómo eliminar la posibilidad del azar en la consideración de -la coincidencia de dos fenómenos? Tal es el problema que plantea el -fundamento de las leyes empíricas. - -Así como la idea de causa implica las de determinación y necesidad, la -de azar implica la indeterminación y la contingencia. El azar sería la -indeterminación y la contingencia. El azar sería la indeterminación -de los fenómenos, la posibilidad de que acaezcan o no. Las cosas -sucederían al azar si no existiesen más motivos para que sucedieren en -una forma o en otra. - -¿Pero, la idea de azar así comprendida es admisible? La afirmación del -azar, como concepto real, ha dado lugar a las mismas, sino a mayores -dificultades, que la afirmación en el mismo sentido de la causa. Así -como se ha podido negar la existencia de la causa, se puede negar la -existencia del azar. - -Por lo pronto la idea de azar implica la negación del principio de -causalidad. Pero a su vez la noción de causa exige la de azar sin la -que no tendría sentido. Si no todas las coincidencias son causales, -es porque hay algunas que no lo son, es decir, que son producto del -azar. La afirmación del azar como concepto real ofrece dificultades -insalvables, y como la noción de causa, y las de identidad y de -contradicción, consideradas desde este punto de vista, son argumentos -fundamentales para el escepticismo.[23] - -Considerado como principio crítico, el azar es la indeterminación en -que se encuentra nuestro espíritu para afirmar, debido a la falta de -motivos. Como la noción de causa es un concepto subjetivo, y es la -negación de la causa. Expresa la ausencia de motivos para creer en la -regularidad de la relación que hemos observado entre dos fenómenos. Y -el fundamento de su afirmación, pragmáticamente, es el mismo que el -de su concepto correlativo, el de causalidad: su valor instrumental. -Sin insistir sobre este punto, y determinado el valor exclusivamente -crítico que atribuímos a este término, veamos cuáles son los -fundamentos que pueden eliminar o que justifican la eliminación del -azar, es decir, la indeterminación de nuestro espíritu en presencia de -una coincidencia constante. - -Excluída la determinación de la causa ¿cuál sería el fundamento -que permitiría afirmar la regularidad? En la experiencia vulgar la -repetición constante de una relación cuando es repetida y variada, se -presenta como una prueba de la regularidad; pero estas condiciones no -son garantías suficientes para un espíritu científico. Si un fenómeno -existe siempre y otro se produce accidentalmente, es forzoso que -coincidan constantemente en todas nuestras experiencias. Supongamos el -ejemplo que da Mill. Las estrellas fijas siempre han coexistido con -todos los hechos que han realizado los hombres. No hay coincidencia -más constante, repetida y variada. Sin embargo, es imposible que haya -entre los hechos y las estrellas relación de causalidad, porque la -coincidencia se mantiene con hechos contradictorios. Por otra parte, -si para nosotros una coincidencia es fortuita, no habría más razón, -para que la coincidencia no se volviera a repetir, como para que se -repitiera indefinidamente. La coincidencia por constante y repetida que -sea, por sí sola no justifica la afirmación de una regularidad. - -Pero, si no es la repetición de la coincidencia constante lo que -justifica la afirmación de la regularidad, ¿en qué puede fundarse ésta? - -La ciencia no acepta la simple repetición como fundamento de la -generalización. La coincidencia entre dos fenómenos debe ser tal, que -la suposición de la causa sea obligada. No basta que la repetición -sea frecuente, es condición que esa frecuencia sea mayor que la que -debería _esperarse_ entre ellas. Una repetición constante--lo hemos -visto en el ejemplo de las estrellas--no es fundamento para afirmar -una regularidad. En cambio una repetición no constante, pero que sea -más frecuente de lo que normalmente debería esperarse, puede serlo. En -Inglaterra llueve con todos los vientos, dice Mill; en este sentido -no se podría decir que haya relación de necesidad entre la lluvia y -un viento dado; pero la lluvia puede tener, con todo, alguna relación -causal con uno de los vientos. Pero, ¿cómo se puede determinarlo? -Evidentemente, hay que observar si llueve más con un viento que con -otro; pero, esta simple constatación de la frecuencia no basta. Si -llueve dos veces más con el viento O. que con los otros vientos, -esto no querrá decir que hay relación de causalidad entre viento y -la lluvia, porque como en Inglaterra sopla dos veces más el viento -O. que los otros vientos, lo normal sería que lloviera dos veces más -con él que con los otros. Estaría esa relación en los términos de la -normalidad y en consecuencia no se podría hablar de relación causal -entre los dos fenómenos. Pero, si en vez de llover dos veces más la -frecuencia fuera mayor, deberíamos reconocer que hay alguna causa común -que tiende a producir conjuntamente la lluvia y el viento del O., o -bien, que sea el viento mismo del O. que tienda a producir la lluvia. - -Como vemos, el fundamento de la ley empírica supone la determinación -de la normalidad de la frecuencia de los fenómenos. La frecuencia -_normal_ de dos fenómenos no elimina la posibilidad del azar; pero, la -frecuencia _normal_ nos obliga a suponer la existencia de una causa. - -Ahora bien; la normalidad de la coincidencia se refiere a la relación -de frecuencia entre los fenómenos referida a una unidad de medida. -En el ejemplo propuesto esa unidad de medida ha sido el año. Se -observa cuántos días llueve en el año con cada uno de los vientos, y -se establece la proporción numérica. Luego se hace lo mismo con la -frecuencia de los diversos vientos. La comparación de esas proporciones -permite establecer la normalidad. - -Pero, ¿por qué es que la _anormalidad_ funda la afirmación de la -regularidad, y la _normalidad_ es signo de que la repetición no es -causal? Y con esto llegamos al punto esencial de nuestra exposición, a -la determinación del fundamento íntimo de las leyes empíricas. - -Hemos dicho que el azar supone la indeterminación. Y la indeterminación -nos impide atribuir más razón de ser a la repetición de un fenómeno -que a su no repetición. La coincidencia constante es compatible con la -idea de azar, pues no hay más razón para que una cosa que se produce -por azar no se vuelva a reproducir, como para que se reproduzca -indefinidamente. Pero, si esto es así, ¿cómo se puede afirmar que la -anormalidad de los fenómenos es fundamento de la existencia de una -causa, y que la anormalidad sea signo del azar? ¿No es contradictorio -hablar de normalidad a propósito de los hechos que se producen al azar? -¿Esto no es asignarle leyes al azar? ¿Cómo es posible que el azar se -manifieste en una forma regular, si el azar supone la negación de toda -regularidad? - -Si hubiéramos de habernos atenido a la concepción dogmática del azar, -y buscar analíticamente su eliminación, ésta no hubiese sido posible, -porque habría una contradicción insanable entre el concepto del azar -y las condiciones que requiere su eliminación. Pero, la experiencia, -siempre maestra, ha puesto al espíritu humano en presencia de casos -reales sencillos que se acercan a la realización práctica de la noción -de azar, y le ha demostrado la regularidad de su funcionamiento, -permitiéndole descubrir experimentalmente las leyes del azar. - -Estos casos reales sencillos son los que presentan los diversos juegos -de azar. En ellos se ha constatado empíricamente la regularidad de los -hechos que no tienen más razón de ser en un sentido que en otro. Y por -la observación se ha llegado a descubrir que la regularidad del azar -está determinada por su posibilidad. Es por lo tanto la experiencia -la que ha permitido constatar que lo que no tiene más razón de ser en -un sentido que en otro, tiende a realizar todas sus posibilidades. -La posibilidad de que salgan los diversos números en el juego de los -dados es igual para todos. En consecuencia todos tenderán a salir el -mismo número de veces. En una ruleta bien construída todos los números -saldrán el mismo número de veces. - -Así, pues, en esos casos sencillos, la experiencia ha demostrado -que la indeterminación de las causas tiende a realizar todas las -posibilidades. Pero, en cambio ha enseñado que la presencia de un -invariante, es decir, una causa, tiende a reproducir una sola de las -posibilidades. Si el dado ha sido cargado o la ruleta adulterada, uno -de los números tenderá a salir con más frecuencia que los otros. - -Así es, como, fundados en la constatación experimental de casos -sencillos que parecen realizar todas las condiciones teóricas del -azar, se ha llegado a afirmar que la tendencia a reproducir todas -las posibilidades es una prueba de la fortuidad de las diversas -combinaciones, mientras que la tendencia a reproducir una sola de las -posibilidades es una prueba de la presencia de una causa invariante. - -Tal es el fundamento de la ley empírica en la eliminación del azar. - -Veamos ahora como se procede para la determinación de las -posibilidades, ya que esto es fundamental para determinar la normalidad -que califica al azar. - -En ciertos casos es relativamente fácil determinar las posibilidades. -Cuando sólo hay dos bolas en una caja, la posibilidad se reduce a -la de extraer una de las dos bolas. Sólo son posibles dos casos. -La posibilidad de pronunciar una letra del alfabeto es de 25. La -posibilidad de que llueva durante un año es de 0 a 365 días. Si, por -lo tanto, se nota cierta limitación y regularidad en las observaciones -hechas durante varios años, es que debe haber alguna causa que la -determina. De la misma manera la posibilidad de la mortalidad de -personas de 20 años en un país es de 0 al total de individuos de esa -edad. Por lo tanto, si el número no varía o se nota una correlación -entre su aumento y el de la mortalidad, se puede decir que hay causas -invariables que determinan el porcentaje de la mortalidad. Pero, la -posibilidad de posiciones con relación a una recta son infinitas. En -este caso cualquier repetición sería anormal. De manera que cuanto más -nos acerquemos a lo infinito de las posibilidades, la repetición será -tanto más indicativa de una relación causal. Cuanto mayor sea el número -de las posibilidades, la repetición de las coincidencias será más -indicativa de la presencia de una invariante. Y por lo tanto, cuanto -mayor sea el número de las posibilidades, mayor será la seguridad -que resulta de la constatación de la regularidad. El que procede con -grandes números aumenta las posibilidades, y cada repetición tiene más -valor que cuando las posibilidades son pocas. Que salga tres veces -seguidas el as, no es prueba de que esté falseado el dado; pero, si -las observaciones de tres años seguidos en un país de 100 millones de -habitantes dan la misma cifra de mortalidad, es una prueba de causas -invariantes. - -Hasta aquí nos hemos referido a la determinación de la normalidad de -un fenómeno por sí mismo; pero la regularidad puede aparecer entre dos -fenómenos. Por ejemplo la coincidencia entre el viento y la lluvia de -que antes hemos hablado. La normalidad de las coincidencias se refiere -siempre a sus posibilidades, y la posibilidad de sus coincidencias la -determina la multiplicación de sus propias posibilidades. Si llueve -una vez cada tres días durante el año, y venta del oeste cada dos, la -posibilidad de su coincidencia la determina la multiplicación de ½ por -⅓, esto es, ⅙. Por lo tanto si cada seis días coinciden la lluvia y -el viento del oeste, la coincidencia es normal; pero, si fuera mayor -tendríamos que concluir en la existencia de una relación causal entre -el viento del oeste y la lluvia. - -Tal es el procedimiento para determinar la normalidad que permite -fundar las inducciones de las leyes empíricas. - -Pero ese procedimiento no sólo tiene ese valor crítico. Al estudiarlo -S. Mill se refiere a casos en que es un verdadero instrumento de -investigación. Por él se llega a descubrir la regularidad de causas -ocultas cuando concurren numerosas causas en la producción de ciertos -fenómenos. Por ejemplo la influencia constante del sol en la elevación -de la temperatura estival. Permite también descubrir fenómenos que -escapan a la observación. Por ejemplo la constatación de la regularidad -en la diversidad de temperatura durante el día, que sólo se ha podido -descubrir por medio de las estadísticas. - - -VIII.--APLICACIÓN DE LAS LEYES EMPÍRICAS - -Hasta aquí he hablado del _fundamento_ de las leyes empíricas no -causales. Pasemos a considerar las _previsiones_ que permiten. - -Esta distinción entre el fundamento y la aplicación de las leyes -empíricas no está bien establecida en la obra de S. Mill, y es una de -las causas que dificultan su lectura en esta parte. - -Las leyes causales permiten previsiones absolutas. El conocimiento de -la causa permite la previsión absoluta del efecto. Pero, en las leyes -empíricas se ignora la causa. Sólo se sabe que hay una causa, pero sin -poder determinarla. Se sabe que hay causas que hacen que durante el año -llueva 90 días; pero, ¿lloverá mañana? La ley se refiere al año, no a -los días del año. - -Si la ley fuera causal, podríamos saberlo porque conociendo la causa, -la respuesta dependería solamente de la determinación de su presencia -o de su ausencia. Pero, ¿en qué medida podríamos aprovechar la ley -empírica para el pronóstico? La ley empírica sólo permite en este -sentido afirmar probabilidades, y sus aplicaciones se hacen por el -cálculo de probabilidades. - -El cálculo de probabilidades se refiere así, no al fundamento de la -ley empírica, sino a sus aplicaciones particulares. El cálculo de -probabilidades sólo puede tener lugar si se conoce la ley. Es necesario -saber que la ley existe, que el fenómeno se producirá. El cálculo de -probabilidades puede servir para determinar nuestra indecisión ante -la falta de precisión de la ley; pero no para fundar la ley, como -parece querer decirlo S. Mill. La ley empírica de la mortalidad no se -funda en el cálculo de las probabilidades. El asegurador que necesita -seguridades y no probabilidades, no basa sus cálculos en éstas, sino -en la ley empírica que dan las tablas de la mortandad. El dueño de la -ruleta tampoco va a probabilidades, va a seguro. - -El cálculo de probabilidades tiene por función suplir la falta de -precisión de la ley. Tiene su razón de ser cuando se quieren sacar -conclusiones de una ley que no están expresadas en ella. Las tablas -de la mortalidad, respecto a la previsión de la mortalidad, no -expresan probabilidades. Dentro de ciertos límites, entiende expresar -una previsión absoluta. Sólo da probabilidades, si se quiere sacar -conclusiones que ella no expresa, respecto de personas singulares -comprendidas en las edades a que se refieren las tablas de mortalidad. -De la misma manera de cálculo de probabilidades no tendría por qué ser -empleado por el propietario de la ruleta. Sólo podría interesar al -jugador que, no teniendo más razón de pensar que ha de salir un número -que otro, necesita decidirse, y a falta de mejores motivos cuenta las -probabilidades de uno y otro. Para el jugador que, sabiendo que tiene -que salir tantas veces el as, cuenta las veces que ha salido, jugará -casi seguro contra él, si ha salido acercándose al límite de lo que -debe salir. Pero, esto no quiere decir que tenga que ganar. - -La aplicación del cálculo de probabilidades exige así el conocimiento -de la ley, y la ignorancia de su frecuencia. Es decir que debe ser una -ley que o no exprese relaciones constantes, o que las aplicaciones -que se quieren hacer de ella estén fuera del límite de su constancia. -Por eso sería un absurdo la aplicación del cálculo a la veracidad -de los testigos. Para que le fuera aplicable sería necesario una -ley que estableciera la regularidad del porcentaje de la veracidad -de los testigos. Si existiese esa ley, la aplicación del cálculo -de probabilidades a la determinación de la veracidad de un testigo -singular sería tan legítima como en el caso de la determinación del -jugador a favor de un número determinado. Pero si en aquel caso el -empleo del cálculo de la probabilidad puede ser una manera de salir -de la indecisión, y que tiene su razón de ser porque en los grandes -números acaba por ganar el que se dirige por ella, aunque aplicado a -la apreciación testimonial se pudiese llegar a los mismos resultados, -es decir, que en el total de condenas en los juicios criminales -prevalecerían las condenas justas basadas en la apreciación testimonial -por el cálculo de probabilidades, siempre sería una infamia a la -que nuestra conciencia moral se resistiría pasar por la condena de -inocentes, en razón de que en sus totalidades habría un porcentaje -considerable en que la justicia saldría triunfante. - - -IX.--CONCLUSIÓN - -Y con esto creo que puedo dar por terminada la exposición de la teoría -de la generalización inductiva, pues si bien Mill comprende en ella a -las generalizaciones fundadas en la analogía, a las generalizaciones -no dependientes de causalidad, y a las generalizaciones aproximativas, -creo que lo hace erróneamente. - -Efectivamente, las generalizaciones analógicas son falsas -generalizaciones. La analogía puede ser un instrumento de -investigación, de descubrimiento; pero, no sólo no puede dar un -fundamento lógico a la generalización, sino que basta poder determinar -que una generalización es analógica para declararla infundada. Para -la práctica y para la investigación, la analogía puede tener mucha -importancia: pero no la tiene de ninguna manera para la crítica de los -conocimientos. - -Por lo que se refiere a las leyes de coexistencia no dependientes -de causalidad, a mi modo de ver S. Mill erróneamente las considera -en la lógica de la inducción. Las relaciones entre las propiedades -elementales de los cuerpos, cuya solidaridad se generaliza, no tiene -más fundamento que la simple enumeración. Esas generalizaciones no -hacen más que expresar lo que se ha observado hasta el momento. No -son una inducción. No son el producto de la generalización de lo que -se ha observado en uno o en varios casos, sino la afirmación de una -coincidencia a la que no se le conocen excepciones. - -Por lo que se refiere a las generalizaciones aproximativas, es decir, -generalizaciones parciales, como cuando se dice la mayor parte de los -vascos son honestos, S. Mill distingue perfectamente el caso de las -cuasi generalizaciones, que no tiene valor científico, de la verdadera -generalización hecha en forma de aproximación. Las primeras pueden -tener un interés muy grande para la vida y se justifica el interés con -que S. Mill las estudia; pero, para la crítica científica no tienen -valor alguno. Se deben usar con grandes precauciones. En cambio, las -generalizaciones aproximativas, que son verdaderas generalizaciones, -en su limitación, son absolutas, es decir, que limitadas al porcentaje -o a la tendencia que expresan en su aplicación, permiten previsiones -absolutas. Es el caso de las generalizaciones sobre los grandes -números. Las tablas de la mortalidad, son generalizaciones de esta -naturaleza. En sus aplicaciones, como grandes números, son tan -absolutas como las otras inducciones. Lo prueba la ganancia de las -compañías de seguros. En las especulaciones de carácter social, en las -que sólo se tienen en vista masas humanas, en que la consideración de -los individuos desaparece, las generalizaciones aproximativas tienen -un valor absoluto, porque las excepciones individuales no llegan a -modificar los resultados totales que son los únicos que interesan. -Otro caso en el que las generalizaciones aproximativas tienen un valor -absoluto es cuando se conoce la causa de la generalidad de un fenómeno -o de las excepciones individuales, y la generalización se expresa con -la limitación que impone su causa o las causas de las excepciones -individuales. - -Ahora bien; las generalizaciones aproximativas, cuando tienen esas -condiciones de una verdadera generalización, son o leyes causales -o leyes empíricas no causales. De modo que, salvo la forma de la -expresión, que no afecta su valor científico, no hay por qué hacer -de las generalizaciones aproximativas una categoría especial de -generalización entre las inductivas. - -Así, pues, podemos concluir que la teoría crítica de la generalización -abarca la justificación de las generalizaciones por simple enumeración, -y las generalizaciones inductivas. El fundamento de las primeras es -evidente, no así el de las generalizaciones inductivas. Hemos fundado -la inducción en el principio de identidad por la determinación de la -causa. Luego hemos indicado y discutido el valor de los métodos para -determinar las causas. Y al llegar a este punto hemos observado que no -siempre es posible la determinación de la causa; pero, no por eso la -ciencia se arredra, y fundada en la simple regularidad, formula leyes -que se llaman empíricas no causales. Y nos hemos preguntado por su -fundamento. Hemos visto que siempre lo es la afirmación de la causa; -pero, que no pudiendo determinarse, se la supone. Pero, esa suposición -no es arbitraria. Requiere la constatación de la regularidad, que hemos -visto que se funda en la eliminación del azar. La realización de su -condición teórica da a las leyes empíricas el mismo valor que tienen -las causales, en los límites dentro de los que se afirman. - -De la excursión que hemos hecho por la teoría de la generalización -inductiva, que es el fundamento de casi toda la ciencia de lo real, -lejos de amenguar nuestro sentimiento escéptico, éste ha tenido que -fortificarse; pero, no por eso nuestro escepticismo nos ha hecho negar -la ciencia, al contrario, sólo él la puede salvar. Fríamente analizada -con criterio dogmático hubiéramos tenido que negarla cien veces. - - - - -ULISES EN EL INFIERNO DANTESCO[24] - -POR NICOLAS BESIO MORENO - -Profesor en la Universidad de La Plata - - - Punta del Este, marzo 5 de 1919. - - Querido amigo: - -He leído con vivo placer su interesante estudio sobre el fraude, y -sobre la moral de Ulises, aparecido en su _Revista de Filosofía_ de -este mes de Marzo. Toda la enseñanza que de él brota, sería de alta -utilidad para los gobernantes y políticos de nuestro tiempo. - -Pero, quiero referirme a las citas dantescas, que usted hace en el -trabajo, justificadas por cierto, ya que el primer poeta de todos los -tiempos, ha destinado a los falsarios y traidores, como usted lo dice, -numerosos cantos de su Infierno. Fraude, hijo de la soberbia, primero y -más grave de los pecados de la fe de Dante. A él también se refiere en -los cantos X, XI y XII del purgatorio. - -“En vano--dice usted--releyendo esa parte del poema dantesco, buscamos -entre los fraudulentos al _divino_ Ulises, arquetipo clásico de todos -los simuladores. Y sorprende la ausencia pues el viaje...” - -El párrafo me resulta inexplicable, conocidas sus aficiones dantescas y -por las mismas citas, justísimas, que lo preceden. - -El prudente rey de Itaca aparece entre los fraudulentos peores, pues el -canto XXVI del Infierno, está dedicado a los grandes compañeros Ulises -y Diomedes, allí reducidos no sólo por sus fraudes, sino por haberlos -hecho cometer a otros; en el mismo canto se narra el último viaje y la -muerte de Ulises. - - * * * * * - -Hacia poco más de la mitad del canto XVI del Infierno, el altísimo -sabio y su duque comienzan a acercarse al reino espantoso de los -fraudulentos de toda especie, al que los transporta el monstruoso -vigilante de la entrada. El bello episodio de la cuerda que ceñía el -talle del poeta, inicia el descenso al pavoroso círculo octavo, de los -verdaderos fraudulentos, pero ya, poco antes, en los últimos fosos -del círculo séptimo, se aperciben los usureros, perseguidos por la -implacable lluvia de fuego. - -El canto XVIII, describe las dos primeras fosas del círculo octavo, -donde los seductores de mujeres, por cuenta ajena (rufianes) y por -cuenta propia, marchan en sentidos contrarios, perseguidos por -multitud de diablos, y donde los aduladores--también mísera especie -de indignos--están sumergidos en repugnante estiércol, como fuera -repugnante el vicio que en vida padecieron. Allí se ven el maldito -hermano de Ghisolabella, el seductor de Isífile y Medea, la desdichada -Taide. - -En la tercer fosa del círculo octavo (canto XIX) pone Dante a los -numerosos simoníacos de sus tiempos, que están cabeza abajo, con los -pies ardiendo y aun las piernas; allí están el pérfido papa Nicolás -III, Clemente V y todos los demás desdeñados por el poeta. - -En la cuarta fosa (canto XX), los adivinos tienen la cabeza dada -vuelta y caminan retrocediendo. Allí aparecen el gigante Anfiarco, -prudentísimo varón, a quien Esquilo en sus “siete sobre Tebas” pone -frente a la puerta Homoloidea, donde adivina su propia desdicha; -Tiresias, el adivino de la misma ciudad de Cadmo; Aronta, que vaticinó -el triunfo de César; la hija de Tiresias, que asentó donde debía -fundarse la ciudad patria de Virgilio; Euripilo y muchos más. - -La quinta fosa, de cola hirviente, encierra a los intrigantes (canto -XXI y XXII) y la sexta a los hipócritas (canto XXIII), donde Caifás, -que aconsejara la crucifixión, marcha oprimido por una dorada capa de -plomo. - -Y siguen los tipos de falsarios. A los ladrones se llega en la fosa -séptima (canto XXIV) donde están mordidos por serpientes y quedan -reducidos a cenizas, de las que renacen a su forma primitiva pasando -por la de serpientes. Entre las multitudes se divisa al que hubo de -apoderarse del trono de San Jacobo; en el canto XXV Caco y cinco -ladrones florentinos sufren el castigo de su bajo delito en la tierra. - -Y así llegamos al famoso canto XXVI, donde hemos de encontrar a Ulises -y Diómedes entre los consejeros fraudulentos de que se ocupa también el -canto XXVII. - - * * * * * - -Usted vé cómo, hasta ahora, son todos fraudulentos. - -Usan unos del fraude para seducir mujeres y entregarlas a otros o -gozarlas ellos mismos; otros usan todo género de fraudes para poder -aplaudir y adular a los poderosos; luego los fraudulentos en simonía, -que venden las ventajas de su encumbrada posición; los adivinos -también, hijos del fraude, porque la adivinación, siendo imposible para -los mortales, tenía que llevarlos a la mentira frecuente; nadie usa -más del fraude que los intrigantes, pues de él se valen para vaciar -su envidia o su ambición, que es soberbia; de los hipócritas no hay -que explicar si son fraudulentos, pues ocultan invariablemente sus -propósitos para parecer lo que no son; usan del fraude los ladrones, -después; y los consejeros fraudulentos, más delictuosos que todos, -pues se empeñan en hacer cometer su delito a los demás, aparecen -representados por los dos grandes héroes troyanos Ulises Laertíada -y Diómedes Tideida, unidos en la expiación como fueran unidos en el -delito. - -Es en este asombroso canto XXVI, donde Dante tiene la maravillosa -intuición de la llama parlante, que la física habría de realizar -muchos años después. Los condenados están enteramente envueltos en una -llama que termina en punta, siendo mayor la de Ulises, el ingenioso, -de linaje divino, que la de Diómedes, por ser aquél el director de -las intrigas comunes y el autor único de muchas intrigas propias, y -por ser, como usted dice, el que instigara a otros honestos a cometer -delito de fraude; Diómedes, más heroico, más grande en la guerra, -invicto siempre, vencedor de los propios dioses en los combates -troyanos, merecía más consideración que el que arrancara a Aquiles de -los brazos de Deidamia, para llevarlo ante los muros de Ilión. - -No; Dante no podía olvidarse de ningún héroe ni personaje considerable -de la guerra de Troya, porque la fundación de Roma--que era para el -sumo poeta la máxima grandeza de la tierra--fué debida a linaje troyano -y a la caída de la ciudad de Príamo. - -Así Electra, madre del fundador de Troya, está en el Limbo, con Héctor -y Eneas, padre de Silvio; entre los lujuriosos, Elena y Aquiles y -Paris; Diómedes y Ulises ya citados; ni deja de recordarse de Príamo y -Hécuba, Agamenon (I. XXX, 15; I. XXX. 16; Par. v. 69), Orestes su hijo -(Purg. XIII, 32) y otros atridas más. - -Pero Dante tenía un interés fundamental en ocuparse del esposo de la -honesta Penélope, pues debía apartarse de la tradición homérica que no -daba al fin del Laertíada un carácter tan trabajado y difícil, como -el que él debía asignarle. Ulises estaba destinado, antes de morir, -a salvar los límites del Mediterráneo y fundar Lisboa en la costa -atlántica, para caer después sepultado en el anchuroso mar. - -A la invocación gentilísima del mantuano, la más alta de las -llamas que formaban el grupo de los héroes comienza ya a agitarse -murmurando--como la que el viento al mover fatiga--así la punta aquí y -allá llevando--cual si fuera una lengua la que hablase--lanzó sus voces -fuera y dijo: “Cuando--... y habla de tal modo el ingenioso Ulises -durante 52 versos del mayor poema. - -Pero aquí no terminan los fraudulentos y, como aquéllos, está aquí -Bonifacio VIII; después vienen los cismáticos: Mahoma, Rev. de Medicina -y otros; falsarios de toda calidad, como los falsificadores de metales; -de personas, como la incestuosa Mirra y la triste Hécuba; de monedas; -de palabra, como la mujer de Putifar y Simón de Troya, que logró abrir -la brecha de sus muros. - -En el círculo noveno (canto XXXI) se castigan otras formas de soberbia; -entre ellas la de los gigantes que quisieron escalar el cielo. -Finalmente viene la mayor forma del fraude: la traición, para la -que se destina el mayor castigo ideado por Dante. Los traidores de -sus parientes, primero; luego los traidores a la patria; después los -traidores de sus comensales; los traidores de sus benefactores; y, -finalmente, los traidores a la divinidad y a la majestad: Judas y Bruto -el asesino de César, y Lucifer mismo. - -Discúlpeme, mi amigo, que ésta haya salido tan larga y cuente con su -amigo affmo. - - N. BESIO MORENO. - -_Señor doctor José Ingenieros._ - - - - -DEMOCRACIA INDIVIDUALISTA[25] - -POR EL DR. CESAR REYES - -Ex magistrado en La Rioja - - -I - -Escribía hacia los años de la Revolución de Mayo Bartolomé Hidalgo, -primer poeta nativo del Río de la Plata, en sus poesías gauchescas, -haciendo hablar al paisano Chano, “capataz de una estancia en las islas -del Tordillo”, en sus diálogos con el gaucho Contreras, “de la guardia -del Monte”: - - _Contreras_ - - Pues yo siempre oí decir - Que ante la lay era yo - Igual a todos los hombres. - - _Chano_ - - Mesmamente, así pasó - Y en papeletas de molde - Por todo se publicó - Pero hay sus dificultades - En cuanto a la ejecución. - Roba un gaucho unas espuelas, - O quitó algún mancarrón, - O del peso de unos medios - A algún paisano alivió; - Lo prienden, me lo enchalecan, - Y en cuanto se descuidó - Le limpiaron la caracha, - Y de malo y saldeador - Me lo tratan, y a un presidio - Lo mandan con calzador; - Aquí la lay cumplió, es cierto - Y de esto me alegro yo, - Quien tal hizo, que tal pague. - Vamos, pues, a un señorón: - Tiene una casualidá... - Ya se ve... se _remedió_... - Un descuido que a un cualquiera - Le sucede, si, señor, - Al principio mucha bulla, - Embargo, causa, prisión - Van y vienen, van y vienen, - Secretos, almiración, - ¿Qué declara? que es mentira, - Que él es un hombre de honor. - ¿Y la mosca? no se sabe, - El estao la perdió, - El preso sale a la calle - Y se acaba la junción, - ¿Y esto se llama igualdá? - ¡La perra que me parió! - En fin dejemos amigo, - Tan triste conversación, - Pues no pierdo la esperanza - De ver la reformación. - -Y en eso estamos, desde hace ya más de un siglo, en que nuestro -humanista cuanto patriota, que fué militar de la Independencia, -escribía:--manteniendo la esperanza de ver la reformación. ¿Hasta -cuándo? Desde los albores de la independencia, desde antes, desde la -dominación española, ya se decía en el papel que “todos éramos iguales -ante la ley”. Este equívoco se ha prolongado hasta el presente en -nuestras instituciones. Las leyes dicen una cosa; los hombres que las -aplican y ejecutan, hacen otra cosa bien distinta. - -Los magistrados y los funcionarios, hasta el presente, mienten -cuando dicen que hacen la justicia igual para todos. Consciente -e inconscientemente, la hacen en beneficio de la clase social a -que pertenecen. Y como las aristocracias y burguesías, hasta el -momento actual, en estos países, y en general en el mundo, dominan -a la clase obrera, a la clase pobre, a los que ha dado en llamarse -despectivamente, en ciertas regiones de América, _chinos_, _negros_, -_mulatos_; y no obstante ser éstos los más, las clases dominantes -disponen de magistrados y funcionarios que les pertenecen, y éstos, -naturalmente, tienen que abogar por su propio gremio. - -La reacción democrática--si ella ha de ser una verdad en la práctica, -y no sólo una farsa en el papel--tiene que venir del mismo pueblo, -y no del Estado, porque sin contadas excepciones los aristócratas -o burgueses--de los cuales, como digo, están constituídos hoy los -gobiernos--no pueden renunciar a su privilegio de casta para levantar -a los que sufren, al pueblo obrero. Se necesita de hombres que por -temperamento tengan un exquisito sentimiento humanista, que sean -altruistas o filósofos, un conde León Tolstoy, un Roberto Owen, por -ejemplo, de los cuales en este mundo de egoísmo y superficialidad -apenas se contaría una docena. Cuando el pueblo se instruya y adquiera -cierta independencia económica por sí mismo principalmente,--y también -en segundo orden, por los que tímidamente, mezquinamente, le dé el -Estado--, podrá reivindicar sus derechos, llevando a los puestos -públicos por el voto en los comicios genuinos representantes de sus -filas, con instrucción sí, y cultura moral, pero que no renieguen -de su origen una vez que se encuentren encumbrados, aunque esto es -difícil en ellos, puesto que obra el recuerdo de la infancia y la -tradición de sus manes en cuanto han sufrido. Así se han de inclinar -más a favorecer a los que sufren, al pueblo obrero, y no a las clases -gobernantes, extrañas a sus dioses lares. Mientras el pueblo no tenga -netos representantes de su estirpe, mientras obedezca a mandatarios de -clases antagónicas a las suyas, va perdido; son mandatarios infieles -que no han hecho más que traficar con el nombre de la democracia, -pero cuyos intereses y sentimientos tienen tanto de demócratas como -los españoles que vinieron a civilizar y enseñar el evangelio a los -indios, exterminándolos por avaricia. Fuera de esa condición, _sine -qua non_ para que triunfe evolutivamente la democracia, se necesita -esta otra: que el Estado constituído por los privilegiados, nobles, -capitalistas, y sus secuaces sacerdotes y militares, no obstaculice -por la fuerza la participación en el gobierno de la clase _pleveya_, -porque entonces todo esfuerzo del pueblo sería ineficaz, y su reacción -no podría venir sino por la revolución, oponiendo la fuerza a la -fuerza. En nuestra república tenemos conseguido ya el libre voto--por -lo menos en el papel, que en la práctica dista mucho aún de ser una -realidad--; es posible, pues, el triunfo de la democracia, siempre -que las clases trabajadoras, que son la mayoría votante, tengan en -el gobierno _genuinos_ representantes obreros, o hijos de obreros -levantados con sus propios esfuerzos y que no desconozcan a su estirpe. -Es verdad que, en ciertas provincias, al pueblo argentino le falta -instrucción e independencia económica para poder comprender y buscar en -la práctica legal su prosperidad individual y social; ahí, pues, debe -tender la prédica: a que se instruya, a que trabaje en condiciones más -ventajosas, solidarizándose, por ejemplo, en las huelgas para hacerse -oir del capitalista; por otra parte, hoy la ciencia no es patrimonio -de los ricos, pues pueden adquirirse libros de celebridades mundiales -por exiguo precio, al alcance del obrero. La cuestión económica y la -instrucción se complementan; por más que haya capacidad intelectual, -no puede haber libertad de obrar sin base económica; el estómago manda; -a la inversa, con algunos ahorros que tenga el hombre, si no tiene -instrucción, va expuesto a dejarse explotar por otros más instruídos, -o a perder su dinero en malos negocios. Buscar la independencia -económica no es buscar la usura. Los capitales al alcance de todas las -necesidades sociales, y no reconcentrados en pocos millonarios; deben, -además, ponerse en circulación para favorecer intereses sociales, -especialmente de las clases que más los necesitan, y no guardarse en -las cajas de fierro o en Bancos, de donde sólo se los puede extraer -con intereses crecidos y con garantía hipotecaria o firmas fuertes. -En Norte América, donde la organización social se acerca algo a la -democracia de verdad, no ha surgido el capital de las explotaciones -de los gobiernos sino por la obra propia de trabajadores esforzados, -quienes después donan grandes cantidades a sociedades de beneficencia, -hospitales, institutos científicos y de trabajos prácticos, pero no -las dan a las manos muertas de las iglesias y conventos, como entre -nosotros, único caso en que aquí ocurren donaciones. En este país se -han adquirido las fortunas, casi en tu totalidad, por las mercedes -que los reyes españoles primero, y los gobiernos patrios después, -hicieron de extensos territorios a los pocos españoles y argentinos -de la burocracia, desheredando a los demás del pueblo, que, como los -pobres indígenas, vinieron a quedar parias en el propio suelo que los -vió nacer. No hay más que ver los títulos de esas mercedes, que aun -circulan en los expedientes judiciales, para convencerse; así, por -ejemplo, he visto títulos de tierras de la familia Arias que a su -antepasado, Juan Manuel, le entregaron los gobiernos patrios casi la -tercera parte de los Llanos. Después la tierra se ha valorizado por -obra de la inmigración--compuesta casi en su totalidad de elemento -obrero--que crea pueblos y cultivos, y por los ferrocarriles, -resultando que de la noche a la mañana esos propietarios de extensas -zonas de campo, antes sin mayor valor relativo, por mercedes o compras, -han visto centuplicados el precio de sus tierras y han resultado -algunos archimillonarios. ¿No es justo, pues, que estos señores -contribuyan al bienestar social, poniendo a disposición de los que no -tienen, lo que han recibido directa o indirectamente de la sociedad y -del trabajador? Y si el enriquecido por el trabajo de todos se niega a -retribuir al obrero, a compensar a la sociedad por lo que ha obtenido -de ella, el Estado, haciendo justicia, una vez que esté constituído -por representantes netos de la clase popular, lo ha de conseguir con -una política socializadora, sin necesidad de expoliaciones, las -cuales sólo se justifican cuando el monopolio raya al extremo, como -sucedía con las manos muertas de curas y nobles en Francia, cuando -la revolución, que vivían en el derroche, al paso que, como dice La -Bruyére (“Los Caracteres”) andaban gentes pasteando por los campos -de Francia a duras penas de poderse distinguir si eran hombres; como -actualmente en Rusia, que millares o millones de pueblo pagaban con -la miseria, en los calabozos de Siberia, y en las guerras externas -interminables, el derroche, el libertinaje y las locuras de dominio de -sus zares, nobles y militares. - -Política de justicia se necesita, tendiente a elevar el pueblo -trabajador, haciéndolo participar de derechos económicos, científicos, -sociales y morales, que al presente le están restringidos, lo cual -se conseguirá con darle independencia económica, con instruirlo, con -educarlo. Se comenzará a darles base económica, legislando la materia -de los contratos obreros, para que no sean explotados por patrones, -fijándoles el mínimum del salario y el máximum del jornal, los -accidentes en las fábricas a costa del capitalista, el derecho a la -huelga; dándoles en enfiteusis tierras fiscales, en este país, donde, -como ha dicho Sarmiento, “el mal que tenemos es la extensión”, para -que las pueblen y no sufran hambre también ellos; para que poblado el -desierto haya prosperidad social, por el aumento de producción, porque, -como dice bien Alberdi, la riqueza no la da la tierra pelada sino el -trabajo del hombre aplicado al suelo (“Estudios Económicos”). - -Mejor todavía que en enfiteusis, la tierra se debe dar al que la -trabaja, para que se radique en ella definitivamente y la ame formando -su hogar, pero darla solamente a los que la necesitan y son capaces de -hacerla producir, prohibiendo su negociación privada para que no se -rehagan los latifundios de los señores feudales. - - -II - -La Revolución de Mayo no resolvió el problema social argentino; -ella, como la Revolución de Julio en Francia, ha sido el triunfo de -la burguesía y no del pueblo, si bien el pueblo fué el que las hizo -triunfar; pero no estando preparado ni económica, ni intelectualmente, -resultó suplantado, dominado; con esas campañas, de que nos -enorgullecemos tanto, se desalojó dos plagas sociales, la nobleza y -el clero (en nuestro caso forasteras todavía), pero se levantó una -tercera, los burgueses semiinstruídos y capitalistas, o sea la clase -media. Es decir, en el caso de la Argentina, los criollos que se -dedicaron al comercio y la ganadería--pues los españoles desdeñaban -como oficio propio de negros y villanos--y se instruyeron en los -escasos colegios y universidades de Córdoba y Chuquisaca, fueron los -que constituyeron la burguesía. Porque en la colonia del Río de la -Plata, y en toda Sud América, a excepción del Perú, nobles no había ni -para remedio, salvo los mandatarios de orden superior que nos enviaban -y regresaban a Europa sin dejar familia, como que les estaba prohibido -el radicarse; según enseña la historia, la inmigración española a -América era la ley de la población peninsular. Mas, andando el tiempo, -estos españoles, plebe allí, comenzaron a considerarse nobles aquí, en -relación con el indio; y tenían razón, a su modo, porque físicamente -e intelectualmente esa raza estaba más adelantada. Expulsados los -españoles, los hijos de éstos continuaron esa aristocracia _ad hoc_, -nacida aquí en el medio, y también los mestizos que económica e -intelectualmente--por ambas fuerzas y por la de las armas en las -guerras de la independencia--se levantaron dominando, avasallando, al -_gaucho_ del campo y al _cholo_ de las ciudades[26]. - -No es otro el origen de toda aristocracia, burocracia y gobierno en -general: el dominio por la fuerza, la subyugación de una clase social, -para explotarla. Con la evolución de las sociedades la lucha de raza -a raza, de tribu a tribu, de clase a clase, de grupo a grupo, externa -e interna, se atempera, por la adquisición de sentimientos sociales, -del principio de justicia, pero no desaparecen del todo. Siempre hubo -vencedores y vencidos; y la teoría de que no haya ni vencedores ni -vencidos, pasará a ser una realidad en un porvenir aun bastante lejano, -según lo hace ver el resultado de la actual guerra europea, que, no -obstante el humanismo y la democracia decantados por Wilson, y en -gran parte ciertos, los aliados se están _achureando_--como diría un -criollo--el ex imperio alemán, hoy nación democrática, bajo el pretexto -de que fué una teocracia. - -Con la historia en la mano se puede constatar que el proceso de los -Estados en el mundo fué ese, la clase “_dominante_” vencedora resultó -gobierno, la clase “_dominada_”, vencida, quedó pueblo explotado. Los -que lo niegan son precisamente los interesados en que ello no aparezca -y en poder seguir así explotando al pueblo sin que se aperciba, bajo -la carátula de protectores del mismo, vestidos con la piel del cordero. - -Nos bastaría citar la opinión de eximios sociólogos, y filósofos, que -han estudiado la cuestión política, libres de las banderas de los -partidos y del espíritu de clase. - -Mientras, pues, las luchas de clases no estén eliminadas o -poderosamente atemperadas, lo cual pensamos se conseguirá en un -porvenir no remoto, la clase democrática, los explotados, los obreros, -deben estar prevenidos para llevar al gobierno sus representantes -_netos_, que miren por propios intereses, para elevar su condición -social, y no los “domestiquen”, mirando por desemejantes intereses. - - -III - -Estando ya las clases trabajadoras en el poder, ¿de qué modo -reivindicarán sus derechos acaparados por los burócratas y los -parásitos? ¿Por la _democracia individualista_, sistema norteamericano? -¿Por el _minimalismo_, o programa mínimo del socialismo, como el del -partido socialista argentino y los similares europeos? ¿O, finalmente, -por el _maximalismo_, como el actual gobierno ruso, o programa máximo -socialista? - -Desde luego, débese eliminar el minimalismo, como tercera cuestión, -porque está comprendido en el maximalismo, que es el verdadero -socialismo, o comunismo de Estado, tal como lo pensaron y crearon Saint -Simon, Owen, Fourier, Marx, Engels, la Internacional, etc., puesto -que el programa mínimo--o sea la mejora obrera en el trabajo, con -disminución de horas y aumento de jornal, prohibición del trabajo de -los niños y mujeres en las fábricas y garantía de los accidentes--sólo -ha sido ideado, como lo confiesan los socialistas, transitoriamente, -para hacer posible la lucha obrera con el capital en las condiciones -actuales sociales, y hasta que por su libertad económica y su -instrucción el obrero esté en capacidad de obtener que el Estado -socialice la propiedad privada. Los socialistas minimalistas nunca -pierden de vista el verdadero programa, aunque más remoto del partido, -o sea la socialización de los medios de producción. A este verdadero -socialismo, que ha triunfado hoy en Rusia--pues como bien lo hace ver -Kantor, la constitución que se ha dado dicho gobierno ruso no es más -que la aplicación de los principios proclamados por la Internacional -Socialista--ha dado en llamarse _maximalismo_, nombre que viene de -programa máximo, y se tiene a Carlos Marx como su verdadero fundador. - -El maximalismo no entraña, pues, como cree el vulgo, fatalmente la -revuelta y el desorden; se puede conseguir con la evolución mediante -la conquista del poder por el voto libre de la mayoría socialista de -una nación, o mediante la revolución armada en casos extremos. En -Rusia se hizo por la revolución, pues allí los hechos la justifican -plenamente--no tenía garantía del voto el obrero, era sacrificado -en las guerras y en las cárceles siberianas, moría de hambre en el -rico territorio que él cultivaba para otros; con la evolución jamás -se hubiere levantado ese pueblo, era insoportable su situación, -peor, muy peor, a la que pasaba el pueblo francés en 1789, cuando se -sublevó contra los nobles y el clero en la revolución de que tanto se -vanagloria la humanidad. Con el triunfo del maximalismo en Rusia, se -evitaron las horribles matanzas de millones de obreros rusos en la -guerra externa con Alemania, donde a los paisanos reclutados se los -llevaba sin armas, mal alimentados y casi descalzos, a pelear en esas -fronteras rocallosas y heladas, contra soldados bien pertrechados, -a servir de carne de cañón; y así durante esa guerra entre Alemania -y Francia, hecha “de arriba” por el pueblo ruso, perdió éste más de -3 millones de obreros. Se evitaron también los estragos no menos -inhumanos que los zares y nobles cometían sobre la plebe, en el orden -interno, con la emancipación de esta clase domesticada. Es verdad -que hubo excesos; los hay en toda revolución, y ellos se justifican -plenamente ante la necesidad del triunfo de la causa salvadora. Rodaron -unas cuantas cabezas de nobles y jefes de ejército, explotadores -sistemáticos del pueblo, pero se economizó derramar mucha sangre -popular en holocausto a los dioses zarinos, en la guerra europea y -en los calabozos de la Siberia. No fueron tantos los desórdenes como -pinta la prensa interesada en desprestigiar la causa por el único -cablegrama parcial que nos viene, el aliado, y hay que dudar de la -verdad de esas comunicaciones. Aun así mismo, de ser ciertas las -noticias, los desmanes cometidos por la célebre revolución francesa, -que tanto ponderamos, fueron inmensamente superiores a los ocurridos -hoy en Rusia, cuando no había día en que no se hiciera rodar del -cadalso la cabeza de algún dirigente. Y la tal _libertad_, _igualdad_ -y _fraternidad_ que proclamó quedó letra muerta; fué libertad para -los burgueses, igualdad y fraternidad entre los miembros de esa sola -clase social. Siquiera la revolución social rusa, crea una libertad, -igualdad y fraternidad mucho más extensa, una libertad, fraternidad e -igualdad para la gran masa obrera, y no sólo de Rusia sino del mundo -entero, puesto que dicha constitución maximalista tiene una cláusula -por la cual se tiende a organizar la humanidad bajo una confederación -de estados, formados todos de modo semejante al gobierno actual ruso. - -Es claro, pues, que los países en que la situación del obrero no -sea extrema, como fué en Rusia, pueden llegar al maximalismo por la -evolución política, y allí no habrá ni los pocos excesos que en Rusia -fueron inevitables. - -Por lo demás, el socialismo máximo no es, como se dice por algunos, -una simple utopía, un sueño de filósofos. Fuera de que ya lleva más -de un año de práctica en lo que fué imperio absoluto de los zares, -existió, como sabemos, en varios pueblos. Así, por ejemplo, en el gran -imperio del Perú al arribo de los españoles se vivía en un régimen -algo comunista, en ciertas cosas más acentuado que el establecido -por los maximalistas rusos, y sin embargo, el imperio floreció y las -gentes vivían cómodas; no había ricos (fuera de la clase sacerdotal -y de la aristocracia imperial--que ellas siempre han sido pudientes -en todas partes--mas eran clases reducidas en comparación con la -gran masa popular) pero tampoco había miseria; la propiedad del -suelo pertenecía al Estado, y él era quien asignaba al individuo que -llegaba a la adolescencia un lote para que lo trabajara, y todos -estaban obligados a hacerlo, pues eran fiscalizados directamente -por empleados del Estado. Ni el producido del trabajo pertenecía al -operario, sino que iba a almacenes y graneros públicos, de donde se -repartía a la población en cada aldea o pueblo, por cabeza, y había -justicia relativa allí, puesto que todos trabajaban fiscalizados y -no existían haraganes que “vivieran de arriba”. Estudiándolos dice -el Dr. Luis Jorge Fontana: “Cada ciudadano nacía libre para la ley -que fijaba los deberes y derechos de cada individuo ante la patria, -la religión, la familia y para con sus semejantes... La agricultura, -hoy embrionaria y empírica en América, como que recién empezábamos a -fundar escuelas, constituía la principal fuente de recursos nacional -en otra época. Cada hombre al llegar a la edad de la pubertad recibía -del Estado un terreno ubicado y delineado oficialmente para que lo -cultivase y formase hogar y familia. Desde el emperador hasta el -último de sus súbditos cultivaban la tierra, él removía el suelo en -cierto período del año con un azadón de oro y los ciudadanos con -herramientas de un metal compuesto, una aleación de bronce tan duro -como el acero. Regaban los campos por medio de acueductos sacados de -ríos y de lagos y por canales menores, acequias, el agua era llevada -a largas distancias y levantábanla hasta la cumbre de las montañas. -Su distribución y servicio tenían reglamentación admirablemente -estudiada; construían puentes y calzadas de dimensiones colosales, y -el ejército en tiempo de paz era ocupado en la construcción de las -obras públicas” (“Ab Ovo”, págs. 36 y 47). El Dr. Ernesto Quesada -escribe: “Pero lo que es admirable--y es esto cabalmente lo que más -nos interesa en el presente curso--es su organización social. Era una -sociedad basada en un comunismo perfecto y en una burocracia técnica, -que gobernaba un monarca autocrático, pero inspirado siempre en el -bien de la comunidad. Durante siglos funcionó tal organización con -el éxito más completo y realizando lo que las actuales doctrinas -socialistas no han soñado siquiera en imaginar; el individuo era un -sencillo rodaje de la comunidad y sus actividades se ejercían como -simples funciones sociales, reglamentadas y vigiladas por el órgano -de dicha comunidad, constituída por la burocracia imperial. Nunca ha -registrado la historia en parte alguna del mundo una organización tan -perfecta, dentro de esa orientación, y con un resultado más completo en -cuanto a la prosperidad nacional y al funcionamiento del sistema; las -misiones jesuíticas lo imitaron con análogo éxito durante el período -de la Colonia. La comunidad por el órgano del gobierno, interviene en -todos los actos de la vida, reglamentándolo todo y cuidando de que todo -marche armoniosamente. Y eso que se trataba de un extenso imperio, -englobando poblaciones de origen étnico distinto y de diverso grado -de cultura” (“El Desenvolvimiento social hispanoamericano”, Revista -de Filosofía, Noviembre de 1917, pág. 461). Foustel de Coulanges, en -su obra célebre “La ciudad antigua”, trae: “Se sabe de algunas razas -que jamás han llegado a establecer la propiedad privada, y de otras -que sólo la han establecido tarde y penosamente. No es, en efecto, -problema fácil el saber si en el origen de las sociedades puede el -individuo apropiarse el suelo y establecer tan recio lazo entre su -ser y una parte de la tierra, que puede decir: “Esta tierra es mía; -ésta es como una parte de mí”. Los tártaros conciben el derecho de -propiedad cuando se trata de los rebaños, y no lo comprenden cuando se -trata del suelo. Entre los antiguos germanos, según ciertos autores, -la tierra no pertenecía a nadie; la tribu asignaba todos los años a -cada uno de sus miembros un lote para cultivar y cambiaba el lote al -siguiente año. El germano era propietario de la cosecha, pero no de -la tierra. Todavía ocurre lo mismo en una parte de la raza semítica y -entre algunos pueblos eslavos” (pág. 70, edic. Madrid). Sigue el autor -haciendo notar que en Grecia y Roma y en la India, es decir, en la raza -aria, de donde nosotros tomamos esa civilización, la propiedad del -suelo fué desde un comienzo privada, y como consecuencia del culto a -los muertos y al hogar, familiares, que estaban adscriptos al suelo y -no podían dejar abandonado su culto y sus muertos. De modo, pues, que -sólo por una razón de orden religioso e histórico es que los actuales -pueblos de raza aria son individualistas en la propiedad del suelo, -según esto. Es de advertir que a propósito he citado autores que nada -tienen de socialistas; y si cabe duda todavía al respecto léase el -capítulo “La Reglamentación Comunal”, de la obra del individualista -Spencer, “Instituciones industriales”, donde trae innumerables ejemplos -de pueblos que han sido comunistas; en algunos el origen, la razón -de nacer del comunismo fué el matriarcado, o parentesco por la línea -femenina. - - -IV - -Los que nos hayan seguido hasta aquí creerán, acaso, que estoy -convertido en un maximalista declarado. Sin embargo, como lo explicaré -en seguida, es lo contrario; sólo he querido demostrar hasta aquí que -el maximalismo no es un sistema utópico, ni siempre revolucionario, y -aunque revolucionario en algunos casos no anárquico, como se lo pinta -por los que no lo conocen y por los que tienen interés en desfigurarlo. -Pero es el caso que con ese sistema social el individuo puede quedar -aniquilado, se debe enteramente a la sociedad; todos son iguales, -malgrado las diferencias naturales; se puede crear así una _igualdad -artificial_ en vez de la _igualdad natural_, la cual consiste, como -se ha dicho bien, en respetar las desigualdades naturales. Con este -sistema de coacción pública, donde todo está reglamentado por la -sociedad de antemano, que se ha erigido en Estado--confundiendo así dos -hechos sociológicos que son bien distintos--se mata toda iniciativa -individual, se destruye toda diferencia innata o adquirida, se hace -imposible, en una palabra, la selección, y con ella el mejoramiento -individual y social rápidos, desde que se pone trabas a la lucha por el -triunfo de los más fuertes, de los más capaces, de los más laboriosos. - -Además, este comunismo de Estado destruye la libertad, y el ideal de -las civilizaciones modernas es aumentar la libertad individual, no -siendo más el Estado y la sociedad sino un medio para adquirirla, para -que el hombre viva bien, pudiendo satisfacer libremente sus necesidades -naturales, siempre que respete iguales necesidades por parte de los -demás. - -Como han hecho notar bien los escritores de derecho político, con el -comunismo la sociedad se vuelve más gregaria, el hombre es menos libre -que el soldado, y se retrograda así al régimen del estatuto, del mando, -de la coacción, propio de las sociedades primitivas en donde por razón -de las continuas e ininterrumpidas guerras externas e internas, se -hacía necesaria mucha subordinación en el pueblo y un régimen fuerte -de mando por el gobierno. Pero con la civilización se ha impuesto -el régimen contrario, o sea el del contrato, el de la voluntad, que -regla todos los actos de los hombres libres y civilizados. En el siglo -pasado, Inglaterra y Norte América--naciones respetuosas de la libertad -individual--fueron las más avanzadas en el progreso del mundo; los -árabes, donde la ley de Mahoma les regla todo, son los más atrasados -hoy. Una sociedad en tales condiciones progresa hasta un limitado -estado, y de ahí no puede pasar, vive por siglos estacionaria; no -habiendo iniciativa individual, hombres que se hagan a sí mismos, y -no resulten hechos por el estado, no puede haber innovación, cambio, -_progreso_; habrá _orden_ cuando más y por el tiempo que se quiera, -pero faltará el otro elemento del _desarrollo social_, desde que éste -se forma, como bien lo explica Comte, del _orden_ y del _progreso_ -sociales. Por esto, estamos en contra del socialismo maximalista o -comunista; y del llamado minimalista también, porque, como queda dicho, -no es más que la introducción del socialismo, desde que sus adeptos -jamás pierden de vista al ir consiguiendo esas ventajas mínimas, las -_máximas_, a las cuales se les apuntan ya francamente, cuando les llega -la ocasión de dar el golpe, ya sea en los comicios o por la revolución. -Ahora, es claro que el programa mínimo del socialismo, puede ser -sostenido y practicado en su generalidad, y aun avanzando, por -cualquiera que tenga ideas liberales, que desee la mejora obrera, que -sea demócrata verdadero. La democracia individualista norteamericana, -con el presidente Wilson a la cabeza, desarrolla ese programa, y no -solamente para Estados Unidos sino para el mundo entero, propiciando el -sistema de organizar las naciones formando una liga de ellas, para unir -las gentes y evitar las guerras. Filósofos individualistas como Spencer -y pensadores como Alberdi, lo sostuvieron también en obras célebres -anteriormente. ¡Hay que leer ese “crimen de la guerra” del pensador -argentino, la obra más sesuda que se ha escrito contra la guerra, para -convencerse de la elevación de miras del gran humanista argentino--que -no tiene una estatua en su tierra y vivió y murió como paria, pues no -supieron comprenderlo,--adelantándose más de un siglo a su tiempo! En -su obra “Instituciones Industriales”, escrita por el año 1890, Spencer -desarrolla la idea, cómo, sólo con el obrar individual y democrático, -es decir, con que el individuo ejercite sus libertades naturales a -condición de respetar iguales derechos por parte de los otros, tanto -en el interior como en el exterior de los países, y que los Estados -se concreten a hacer respetar y nada más esas _igualdades_ en las -_libertades_ en vez de desatender la función de justicia que es su fin -primordial y de ocuparse de otros asuntos que son del rol individual, -como ocurre hasta ahora, y es lo que obstaculiza el progreso; creándose -además, con la disminución de las guerras, por el comercio, por las -industrias, por el tráfico, por la inmigración, por las ciencias, una -confederación de Estados mundial, Estados que no serán imperialistas -sino más reducidos y más iguales en lo futuro--así opinaba Spencer -que debía crearse la democracia universal siguiendo el desarrollo de -los pueblos. Y a mi juicio dió en el clavo de la cuestión, como lo -cree también el sociólogo Vaccaro, y lo está practicando con éxito -indiscutible Norte América y su presidente demócrata individualista -Wilson. - -Pero es el caso que muchos años antes, Alberdi propuso lo mismo, en la -obra que cito, allá por el año 70, con motivo de los preludios de la -guerra francoprusiana. - -Haciendo honor al pensador argentino, vamos a transcribir los -siguientes párrafos; dice hablando de la libertad interna: “En mi -opinión la ruina de la supremacía militar de la Francia no es hija -de los contrastes y reveses de su reciente guerra con Prusia, sino -que esos reveses son resultado de la ruina que ya existía, sin -manifestarse, de esa supremacía. Ha muerto a mano de otros progresos de -la Francia en el camino de la civilización. Un gobierno sin libertad, -un país sin industria aventajada, son más capaces de preponderancia -militar que un país libre y rico por la preponderancia noble de su -industria. En este sentido la Prusia y Rusia son más capaces de -preponderancia militar que la Inglaterra. El ejército perfeccionado -es la expresión de un gobierno en que la subordinación prima a la -libertad”. Y en otra parte, hablando de la cuestión externa, dice: “El -mayor obstáculo para llegar a la organización del mundo en una vasta -sociedad de naciones es la existencia de lo que hoy se llama _grandes -poderes_ o grandes aglomeraciones nacionales; pues lo primero que -exige en nombre de su grandeza uno de esos poderes, cuando se trata de -decidir la contienda que le divide con otro, es que nadie intervenga -ni se mezcle en esa decisión. Ese _nadie_ es la sociedad general, el -mundo neutral, es decir el juez natural de los pleitos internacionales. -Remover ese obstáculo es propender sistemáticamente a la subdivisión de -las grandes naciones, es decir, a la disminución de su poder para que -ninguna de ellas sirva de resistencia invencible a la formación de la -Nación suprema y definitiva, compuesta de todas las naciones del mundo, -hoy dispersas, errantes y anarquizadas entre sí. Los grandes Estados -son lo que eran los grandes señores como obstáculos y resistencias al -establecimiento de la sociedad política y de la autoridad nacional -de cada país. De modo que en lo internacional, como en lo interior -de cada nación, se llega a la unidad general por la división de las -unidades parciales que aspiran a realizarla... “Unidad que no depende -de la multitud, es tiranía: multitud que no se reduce a la unidad es -confusión”, ha dicho Blas Pascal”. (Páginas 321 v 284, _Obras Post_.). - - -V - -Así, pues, en resumen, pensamos: Que con una democracia individualista -en lo interno y externo de las actuales naciones, es decir, con el -obrar amplio por el individuo, haciendo uso de su libertad, pero -respetando iguales libertades por parte de los demás, o sea la -_igualdad_ de las libertades naturales, y con la garantía real, -verdadera, por parte de los gobiernos de esas libertades en el obrar -para el individuo, sin mayores restricciones que las que imponen el -ejercicio de las mismas por parte de los demás, es como la sociedad -humana tiende a evolucionar en lo futuro para ser feliz el hombre -y progresar él y la sociedad. La humanidad necesita así, para -constituirse definitivamente, de la Confederación de naciones _en donde -todas entren como iguales_, para que haya la fuerza pública necesaria -a castigar las violaciones a la justicia de los Estados, cometidas -por alguna o algunas naciones que pretendieran hacer uso de sus -libertades abusivamente, es decir, desconociendo iguales derechos de -vida por parte de las otras. Con sólo, pues, el principio de justicia, -individualista: _la libertad, igual para todos_, o sea la igualdad -_natural_ en el obrar, se ha de organizar la humanidad democrática del -porvenir. Por el respeto de ese principio, en virtud del convencimiento -que la ciencia aporte a las gentes a medida que el pueblo se vaya -instruyendo, y se vaya haciendo hábito dicho principio de justicia a -fuerza de vivirlo cada vez más ampliamente por el tráfico en aumento -siempre entre los pueblos, y sobre todo, sabiendo, como deben saber, -que detrás de su violación está el poder de la comunidad para castigar -al individuo abusivo que se toma las libertades ajenas, creyéndose -privilegiado en el mundo, se creará la _libertad_, la _igualdad_ y -la _fraternidad_. No es con palabras, mentidas en los comicios, ni -con letras de molde en las leyes, ni tampoco con oraciones en los -conventos donde el amor al prójimo a nombre del Dios es predicado -por explotadores de los “fieles”; a esta altura del discurso, si -obligado estuviera a pronunciarme entre Norte América, democrática -individualista, y Rusia actual, socialista maximalista, entre Wilson -y Lenine mi predilección no se haría esperar; optaría por los Estados -Unidos y Wilson, sin que por esto pensare que todo lo realizado por -ellos sea perfecto, y sí solo sostengo el sistema, la tendencia, que -allí mismo se ha de perfeccionar, pues dista mucho de alcanzar el ideal -democrático individualista. - -Jóvenes amigos; señores. Mientras las luchas de clases, de tribus, -de naciones, no se atemperen por el respeto recíproco de las gentes -al principio de justicia que dejo explicado, desconfiad siempre -de esos protectores de clases desemejantes que os quieren ayudar -desde el poder--“proteccionismos” que día a día se ven fracasar -en los individuos y en las naciones.--Mas, tal desconfianza, tal -precaución, no debe ser nunca un obstáculo puesto al advenimiento de -una confraternidad de miras democráticas, igualitarias _naturales_, -porque esto implicaría formar clases cerradas y naciones guerreras -que han sido fatales para el progreso de los pueblos y la humanidad. -Los aristócratas o burgueses que adoran tanto al pueblo y quieren -pasar por demócratas, traten de conseguirlo, pero haciendo primero -los sacrificios de sus privilegios injustos, antes de que el pueblo, -desengañado, cambie el tono de sus reclamaciones. A tiempo están de -abdicar tantos privilegios económicos, sociales y políticos de que -gozan. ¡Que se hagan ver! - - - - -LA CRÍTICA Y EL ARTE - -POR OCTAVIO MENDEZ PEREYRA - -De Panamá - - -Si el arte es uno de los objetos más elevados de la actividad humana -y la forma de trabajo más difícil, es, por lo tanto, de lo que merece -despertar en nosotros más interés y más simpatía. He aquí porqué -la crítica de arte ha podido alcanzar en nuestros tiempos un gran -desarrollo y llegado a ser una de las ciencias más complejas, una -ciencia que es sociología, historia, psicología, estética, lógica, -óptica, acústica, geometría y cien ciencias más a la vez. No ejercen, -pues, el verdadero apostolado de la crítica los que aun se empeñan en -la pueril tarea de constituirse en árbitros para juzgar, por sí y ante -sí, sin la preparación y la disposición requeridas, lo que es producto -de elementos heterogéneos que es preciso conocer y estudiar, si se -quiere emitir un juicio exacto, justo e interesante. - -Taine ha llegado a establecer, en una reacción unilateral exagerada, -que “para comprender una obra de arte, un artista, un grupo de -artistas, es preciso representarse con exactitud el estado general del -espíritu y de las costumbres, del tiempo a que pertenecen”[27]. Aunque -fuera posible aplicar tan rigurosamente esta regla del maestro de la -Filosofía del Arte, siempre quedarían por considerar el temperamento -personal del autor y, sobre todo, la obra misma, en cuanto a la -cantidad de vida independiente que pueda contener, porque el verdadero -objeto del arte es la expresión de la vida. - -Y como la vida no es sino una gran complejidad, resulta verdad que -la crítica de arte tiene por fuerza que ser una de las labores más -complejas del espíritu humano y, por esto mismo, una ciencia muy amplia -y liberal, que acepte con simpatía e interés todas las manifestaciones -de la inteligencia, todas las creaciones de la fantasía y todos los -temperamentos y particulares predilecciones. Mientras más numerosos y -contrarios sean éstos, tanto mejor para la solidez de los estudios y -la seguridad de los principios, tal como, en el campo de las ciencias -naturales, acontece al botánico o al zoólogo con las infinitas -manifestaciones de la vida vegetal o animal. El único deber del crítico -es “exponer hechos y mostrar cómo se han producido esos hechos”; -dejarse emocionar, y comunicar después sus emociones y las ideas que -encierra la producción. No es confesar preferencias, pedir genio, -exigir profundidad, señalar errores, imponer preceptos, absolver, -condenar, amonestar... - -Por otra parte, conviene tener presente que la verdadera obra de -arte no puede ser analizada en detalle, con la sequedad del químico, -porque entonces deja de ser obra de vida y se convierte en un cuerpo -frío e inexpresivo, en una especie de mecanismo sin influencia -emocional y educativa. La obra de arte sólo es fecunda y eficaz en -los momentos en que actúa como una fuerza viva sobre nosotros, en -que influye con entusiasmo sobre el individuo y desarrolla en su -alma armonías sensibles, emociones hondas, calor y simpatía. Y es -que la emoción estética no es la consecuencia de un análisis, de una -disección detallada; es algo que se apodera de nosotros en bloque -como si entre el alma del artista y la nuestra un fuego divino -hubiese producido misteriosa fusión. Antes de juzgar la razón, juzga -nuestro sentimiento, y muchas veces aquélla es incapaz, como observa -Gauckler, de fallar por otra cosa que por la impresión sentida. “Si -durante los últimos siglos--dice--se ha tratado de proscribir del arte -la imaginación y de buscar lo bello en las propiedades exteriores -de las obras exclusivamente, ha sido porque entonces la filosofía, -eminentemente racionalista, ha sido la expresión de una reacción -contra el gran movimiento sentimental que caracterizó a la época del -Renacimiento”[28]. Una cosa es, pues, la emoción de arte y otra es la -habilidad técnica, muy apreciable, sin duda, pero menos significativa y -menos importante en los dominios complejos de la estética. Lo primero -que debemos buscar en la obra de arte es su expresión, su significado, -su razón de ser, la que no puede menos de estar relacionada con -una manifestación de vida, sea ésta un pensamiento, una pasión, un -sentimiento o una necesidad. Sólo después de haber descubierto el -sentido oculto bajo las formas, la sangre que las vivifica, estamos -capacitados para juzgar hasta qué punto el artista ha logrado traducir -fielmente su idea, o expresar correctamente su sentimiento. La forma -da, sin duda, valor y carácter al fondo, pero no es, en definitiva, -sino una envoltura, un mero estuche que vale mucho más por lo que -contiene, cuando contiene algo. - -En todo caso, hay que tener en cuenta que para gozar enteramente de -una obra de arte es preciso ser apto para comprender la pasión, el -sentimiento que la informa y la idea que la encarna y le da vida. Es -preciso también, muchas veces, encontrar en la obra una manifestación -de lo mejor de nosotros mismos, darle algo de nuestra propia alma, o -ser capaces de animarla con nuestros propios sentimientos y una emoción -espontánea y honda. - -“Para comprender bien una obra de arte--dice Guyau--es preciso -penetrarse tan profundamente de la idea que en ella domina, que se vaya -hasta el alma de la obra o que se le dé una, de tal modo que adquiera a -nuestros ojos verdadera individualidad y constituya algo como otra vida -en pie al lado de la nuestra”[29]. Es decir, hay que revestir de cierta -unidad y de cierta vida la obra para armonizarse con ella, como si por -un acto de la inteligencia y el corazón la hubiésemos antropomorfizado, -le hubiésemos dado calor de humanidad. Sólo entonces habremos dejado de -ser fríos y pasivos ante la obra artística y estaremos en aptitud de -fraternizar con ella y perdonarle los pequeños defectos, para admirar -mejor lo que tenga de bello y de bueno. - -Porque la admiración necesita de constantes perdones y el estudio de -constante simpatía para ser fecundos, de la misma manera que el hombre -necesita ser amado, o, por lo menos, ser simpático, para ser perdonado -y ser comprendido. En arte--ha dicho el mismo Guyau[30] “basta con -demasiada frecuencia el no querer ser conmovido para no serlo, pues uno -es siempre más o menos libre de negarse a sí mismo, de encerrarse en -su yo hostil y hasta de perderse en él”. Y “lo triste es--agrega--que -el que quiere hallar lo feo lo encontrará casi siempre y perderá por -el placer de la crítica el de ser _conmovido_ que, según La Bruyère, -vale aún más”. Otro autor, Emilio Henniquin[31], ha llegado a escribir, -por este mismo camino, que “una obra sólo tendrá efecto estético sobre -las personas que poseen una organización mental análoga e inferior a -la que ha servido para crear la obra, y de la que puede ser deducida”. -Y ello parece efectivo porque es evidente que existen, por otro lado, -egoísmos intelectuales, prejuicios razonados, segundas intenciones, -temperamentos hoscos e insociables a los cuales una obra, por meritoria -que sea, produce siempre una antipatía que ciega el corazón a las -bellezas y el cerebro a todo entendimiento. Sólo por esto se comprende -a Lope cuando insulta a Cervantes, a Víctor Hugo cuando niega a Goethe, -a Voltaire cuando rebaja a Shakespeare, ese mismo Voltaire que convenía -en reconocer _un placer en no tener placer alguno_, acaso obedeciendo -a la convicción íntima de que “rebajar a otro es elevarse a sí mismo”. -A pesar de esto, siempre será más humana, más elevada y más educativa -la crítica serena e imparcial de las bellezas y los defectos, que la -crítica sistemática de los defectos. “Puede ser útil descubrir un -defecto en un diamante; es mejor encontrar un diamante en la arena”. - -La obra de arte, cuando es sincera, es la más elevada pretensión del -hombre y merece nuestro respeto cariñoso por imperfecta que ella sea. -“Grano de arena arrojado en este mundo en trabajo, tiene la ambición -de detener su evolución perpetua, de dar duración a lo que pasa, de -retener lo que huye, de inmortalizar lo que muere... Y así es como el -sentimiento estético, que no es el arte, conduce a él”[32]. - -Amarlo todo, admirarlo todo, comprenderlo todo, he ahí la verdadera -filosofía del hombre sano y fuerte. Una indulgencia inagotable para -todas las debilidades humanas, un vasto perdón para todas las vanidades -y utopías y esa _amable y piadosa filosofía de la buena sonrisa_ para -todos los defectos y errores, he ahí la mejor coraza del crítico y el -más genuino temperamento del hombre culto. No impidamos, pues, con -críticas estrechas, que cada cual haga su ensayo de volar como las -mariposas, como las avecillas o como las águilas; cada vuelo llena su -misión en la naturaleza, tiene su explicación, encierra su dosis de -belleza y constituye una necesidad de la armonía universal. ¿Qué sería -del cóndor si al intentar sus primeros ascensos le cortásemos las alas -rudimentarias? ¡Cuántas veces el ave que escaló las nubes y embriagó -sus pupilas de sol no cayó antes, en sus primeros revuelos, de la copa -del arbusto o de la cima de la roca escarpada! - -Seamos generosos, seamos sensatos, y dejemos también nosotros que las -energías de nuestro ser contribuyan a las puras construcciones del -arte; que el esfuerzo noble e idealista triunfe sobre las barreras -del materialismo y las pasiones bastardas; que nuestra alma, en fin, -trate de elevarse a la suprema belleza humana y ensaye comulgar con -las infinitas armonías de la naturaleza. Esa belleza y esta comunión, -lejos de aminoramos, nos harán, con sus misteriosos secretos, más -fuertes, más grandes y más virtuosos. - -Por la obra de arte renovamos y sostenemos nuestros goces más delicados -y, “si es verdad que la Ciencia no tocará jamás con el dedo el gran -Desconocido que persigue, el Arte nos consolará de su impotencia -haciéndonos entrever en las armonías pasajeras, cuyo secreto nos -entrega, la imagen de esa armonía superior, causa y fin de toda -materia, de todo movimiento, de toda vida”[33]. - -No cerremos, pues, el corazón y el cerebro a los grandes misterios y -palpitaciones de la vida. Que cada palabra bella, que cada esfuerzo -sincero, que cada pensamiento noble, que cada gesto original, que cada -paso recto, produzca en nuestro espíritu una vibración afectuosa y -caiga en su seno como abono de luz para nuevas germinaciones... Que -nuestra alma, abierta al cielo cómo una flor inmensa, recoja en su seno -todos los perfumes, todas las armonías, todos los colores, todas las -caricias, para transformarlos en néctar precioso de belleza, de bondad -y de vida. Y así habremos llenado la más alta misión en la tierra. - - - - -LAS IDEAS FILOSÓFICAS DE AMEGHINO - -POR JOSE INGENIEROS - -Profesor en la Universidad de Buenos Aires - - I. Su orientación filosófica inicial.--II. El transformismo - y la paleontología filosófica.--III. “Mi Credo”; los cuatro - Infinitos; la vida y la muerte.--IV. Noción de Dios y noción - de Espacio.--V. Filogenia del lenguaje.--VI. El origen de la - Vida.--VII. Otros aspectos. - - -I.--SU ORIENTACIÓN FILOSÓFICA INICIAL - -La índole misma de sus estudios científicos impuso a Ameghino el examen -de ciertos problemas filosóficos. Dotado de un temperamento imaginativo -y revolucionario, se inclinó, desde muy joven, a generalizar los -resultados de la experiencia y a trascender sus dominios técnicos -mediante hipótesis de cierto vuelo. - -En la Memoria presentada en 1876 a la Sociedad Científica Argentina, -sobre la geología de la formación pampeana, adviértese que está -impregnado de Lyell y Darwin. Es transformista. Con vigorosa pujanza -juvenil defiende su posición filosófica y embiste a los que en nombre -de la teología y de la rutina se oponen a la investigación de la -Verdad. En esa época pasaba por aguda crisis el llamado “conflicto -entre la Religión y la Ciencia”; son, sin duda, un reflejo de ella los -párrafos preliminares de su Memoria, bastante significativos acerca de -su pensamiento inicial, pues el autor tenía veinte y dos años de edad. - -Su tesis es profundamente subversiva. Considera que los teólogos, o -sabios de antaño, habían subyugado a las gentes sencillas enseñándoles -mentiras que ellos mismos no creían; para apuntalar el despotismo -necesitaban mantener al pueblo en la ignorancia, inculcándole ideas -retrógradas y supersticiosas; una de ellas era la leyenda bíblica de -la catástrofe diluviana con que un Dios vengativo había castigado a -la humanidad. Los tales sabios de antaño pretendían ahora explicar -los hallazgos de fósiles, suponiendo que la legendaria catástrofe los -había enterrado inesperadamente; pero la hora había llegado de que -terminaran esas patrañas, pues los restos fósiles no son antediluvianos -y pertenecen a especies que vivieron y evolucionaron durante el vasto -período de tiempo en que fueron sedimentándose los terrenos llamados -diluvianos, cuya progresiva estratificación no acredita la hipótesis -tradicional. - - * * * * * - -“¿De dónde han venido (los restos fósiles, en general)? ¿Qué mano, -qué fuerza, qué poder inmenso es el que ha llevado sus despojos a las -cumbres de las montañas a miles de pies de elevación, ha rellenado con -ellos su interior, los ha transportado al centro de los continentes a -grandísimo número de leguas de los mares actuales, y los ha enterrado -en las entrañas de la tierra a centenares y aun a millares de metros -de su superficie? ¿Qué mano misteriosa es la que ha dejado en la -superficie de la tierra un monumento imperecedero tan elocuentísimo de -su inmenso poder? - -“Estas preguntas hacía el pueblo a los sabios de antaño. Estos, -después de haber estudiado la cuestión y encontrado una explicación -satisfactoria y conveniente para ellos,--puesto que mediante ella -trataron de afianzar y aun consolidar el inmenso castillo bamboleante y -sin cimientos que habían fabricado sus antecesores sobre la ignorancia -del pueblo, al cual tenían subyugado a su capricho (ignorancia que -trataron siempre de mantener y aun fomentar, inculcando en el pueblo -ideas retrógradas y supersticiosas, para de este modo asegurar mejor -su despotismo),--se apresuraron inmediatamente a contestar diciendo -que todos esos restos de seres organizados que se encuentran dispersos -y enterrados en todas partes del globo, son los restos de los -desgraciados seres que vivían cuando ocurrió el diluvio universal, que -habían sido víctimas de dicha catástrofe. Y que sus restos, habiendo -sido acumulados, enterrados y dispersados en todas direcciones del modo -más confuso, venían a ser, por consiguiente, la prueba más evidente y -convincente de la gran catástrofe, por medio de la cual la irritación -del Todopoderoso hacia la concupiscente raza humana de entonces, hizo -devastar al mundo entero destruyendo a hombres y animales. ¡Como si -estos últimos también hubiesen sido culpables! - -“Esta fué la respuesta de los sabios o, más bien dicho, de los teólogos -de antaño, puesto que casi todas las ciencias eran antes enseñadas -por el clero; y aunque hubiese habido alguna persona que hubiera -dudado de la posibilidad de dicha catástrofe, se habría guardado muy -bien de revelar su opinión, pues ahí estaba pronto el despotismo de -la teocracia para ponerle un freno a la lengua cada vez que hubiera -tratado de poner en discusión cualquiera de las falsas hipótesis de la -ciencia teocrática. Pero al dar esa respuesta, creían que nadie les -había de probar lo contrario, y muy lejos estaban de creer que llegaría -un día no muy lejano en que se probaría por medios evidentes y hechos -irrecusables, no tan sólo que los numerosos restos organizados que se -hallan enterrados en las entrañas de la tierra no son el resultado -del diluvio universal, sino que hasta se llegaría a demostrar que es -imposible que esta misma catástrofe haya tenido lugar...” - -En efecto, el agua que se encuentra en nuestros mares es insuficiente -para cubrir toda la superficie de la tierra, hasta los picos más -elevados. Para sostener la existencia del diluvio universal se debería -suponer que las aguas provienen de algún punto exterior al planeta, o -que Dios las creó de la nada y después de haber conseguido su objeto -las volvió a la nada. Tal hipótesis le parece imposible, geológicamente -hablando, pues de todos los fenómenos que se han verificado en nuestro -globo, desde sus orígenes, no se conoce ninguno debido a causas -sobrenaturales; “por consiguiente, el diluvio universal, explicado -por causas agenas a las leyes naturales y que no caen bajo nuestros -sentidos, es un absurdo, es un imposible geológico. Casi todas las -montañas, aun las más altas del globo, presentan en su superficie -bancos de coral, conchas marinas de diferentes especies, etc., que -los partidarios del diluvio universal atribuyen a dicho cataclismo, -suponiendo que las aguas los llevaron y depositaron en las cimas de las -montañas; pero ¿cómo explicar el hecho de que muchas de esas montañas, -desde su base hasta su cima, están en su interior completamente llenas -de dichos despojos puestos por capas sucesivas; que cada una contiene -sus fósiles característicos de los cuales no se encuentran vestigios -en las otras capas; y que cada una denota pertenecer a períodos de -millares de años durante los cuales se fueron modificando lenta pero -progresivamente los seres animales que durante ellos vivían? ¿Cómo -explicar el hecho de que algunas de esas capas están compuestas de -animales marinos y otras de fluviales? Nunca consiguieron los teólogos -explicarlo satisfactoriamente. - -“Sólo a los ateos, según los llaman ellos, les estaba reservado poder -explicarlo satisfactoriamente, como han probado de un modo evidente los -geólogos que dichas montañas no son otra cosa que terrenos formados -lentamente en el fondo de los mares y los lagos, que más tarde fueron -sublevados por efecto del calor del horno central de la tierra, que -careciendo, comparativamente a la gran intensidad de su calor, de -suficientes válvulas de seguridad (volcanes), los formaba en los puntos -menos resistentes de la corteza terrestre sublevando inmensas capas de -terreno, cuya mayor parte yacían en el fondo de los mares de aquella -época, y que son los que constituyen nuestras montañas actuales”. - -Los partidarios de las viejas tradiciones creyeron defenderlas -reconociendo esos acontecimientos geológicos, pero agregando que habían -ocurrido antes del diluvio legendario; los efectos de éste debían -buscarse en los terrenos móviles o poco coherentes (sedimentarios) -que descansan sobre los anteriores y a los que se dió el nombre de -_diluvium_ o terrenos diluvianos. “Por consiguiente, la cuestión no se -reduce más que a saber si realmente los terrenos, a cuyo conjunto se ha -dado el nombre de _diluvium_, son el producto de una gran catástrofe. -Casi todos los geólogos modernos, fundándose en hechos, pruebas y -razones convincentes, se han declarado por la negativa.” - - * * * * * - -Lo que Ameghino se propone, en suma, no es simplemente describir -observaciones estratigráficas ni colecciones de fósiles; desea -intervenir en uno de los grandes conflictos trabados entre la Ciencia -y la Religión, poniendo al servicio de la primera sus observaciones -personales. En efecto, “los terrenos que ocupan la superficie de las -pampas argentinas hasta una profundidad de veinte metros y más, a -cuyo conjunto se ha dado el nombre de _formación pampeana_ o terrenos -pampeanos, corresponden por su situación geológica a los que en Europa -se han llamado diluvianos. En estos terrenos se han encontrado, lo -mismo que en sus análogos europeos, los huesos de un gran número de -mamíferos conocidos generalmente con el nombre de _antediluvianos_. -En estos terrenos se han encontrado huesos humanos y objetos de su -industria, a los cuales, por estar como están, mezclados con huesos -de mamíferos extintos llamados _antediluvianos_, habría también que -aplicarles dicho calificativo. Ahora bien: el término _antediluviano_ -ha sido introducido en la ciencia para designar cualquier cosa que -fuera anterior al supuesto diluvio universal, cuya existencia era -antes casi generalmente admitida. Si conservásemos dicho término para -designar los animales que se encuentran en el terreno pampeano y los -huesos humanos que se han encontrado junto con ellos, sería lo mismo -que si dijéramos que los animales a que pertenecieron dichos huesos -fueron anteriores a la supuesta catástrofe diluviana, es decir, a una -supuesta fecha o punto de partida, puesto que el diluvio, como nos -lo quieren hacer entender los defensores de las erróneas tradiciones -bíblicas, no ha sido más que una gran inundación simultánea sobre toda -la superficie de la tierra. - -“Por eso es que para nuestros fines nos resulta de suma necesidad -saber si los terrenos pampeanos han sido formados momentáneamente por -efecto de una gran inundación, o son, por el contrario, el producto de -la reunión de un gran número de causas, que estuvieron en actividad -durante un largo número de años. - -“Si lo primero es exacto, los animales cuyos restos encontramos en -ellos deben haber vivido con anterioridad a la catástrofe que los -formó y de la que fueron víctimas; y en ese caso el calificativo de -_antediluviano_ les sería bien aplicado. - -“Si fuese lo segundo, el término _diluvio_ o _diluviano_ ya no -indicaría una data o fecha, sino una época o un gran período de tiempo, -durante el cual habrían tenido vida los numerosos seres organizados -cuyos restos se encuentran en los terrenos que durante él se formaron; -y, en consecuencia, el término _antediluviano_ sería mal aplicado, -porque equivaldría a decir que tuvieron vida anteriormente a una -catástrofe que jamás ha tenido lugar y podría substituirse por el de -_diluviano_, que equivaldría a decir que tuvieron vida durante la época -o período así llamado. - -“Vamos a tratar de resolver la cuestión no con simples hipótesis o -argumentaciones sin fundamento, sino con razones, pruebas y hechos, -cuya exactitud podrá comprobar cualquiera”. - -Su propósito no es, como se vé, simplemente descriptivo; si observa -terrenos y colecciona fósiles, persigue fines ideológicos más elevados. -Tiene, ciertamente, a los veinte y dos años preocupaciones que merecen -el nombre de filosóficas. Reaparecen ellas en _La Antigüedad del -Hombre en el Plata_ (1880), verdadero resumen de todos sus escritos -precedentes, y persisten en _La Edad de la piedra_ y en el _Homenaje -a la memoria de Darwin_, verdaderos eslabones que articulan su -pensamiento juvenil con las ideas científicas de su vida entera. - - -II.--EL TRANSFORMISMO Y LA PALEONTOLOGÍA FILOSÓFICA - -El ciclo de su obra viril se inicia con _Filogenia_ (1884), obra -que por su método y orientaciones pertenece al género de la llamada -_paleontología filosófica_. - -Después de Goethe, Oken y Buffon,--los precursores,--el transformismo -fué enunciado, con firmeza creciente, por Lamarck, Saint-Hilaire y -Darwin. Las obras de este último, concordantes con las expuestas por -Lyell en otros dominios, revolucionaron la zoología; a poco, mientras -Haeckel y Huxley le aportaban comprobaciones valiosas, cundió entre -los paleontólogos el transformismo y primaron en el estudio de los -fósiles los trabajos de reconstrucción filogenética. Neumayr delineó la -de los invertebrados, Cope la de los vertebrados; ambos introdujeron -en la paleontología el transformismo, más darwinista en el primero y -más lamarckiano en el segundo. Al mismo tiempo daba a luz Gaudry sus -leidísimos volúmenes sobre “los encadenamientos del mundo animal”, -coronados más tarde por su “ensayo de paleontología filosófica”. - -Durante la estancia de Ameghino en Europa (1878-1881) esa orientación -filosófica de la paleontología estaba en pleno auge; refléjase ella -ampliamente en _Filogenia_ (1884), obra que tiene, junto a sus muchos -méritos, los apresuramientos propios de esa época, que justificaron la -prudente voz de alarma lanzada por Zittel. - -El prólogo de _Filogenia_, en su parte final, es de un optimismo -fervoroso. Ameghino se propone restaurar el árbol filogenético para -dar la demostración irrefutable del transformismo; confiado en su -juventud, sólo pide tiempo para ello. Declara que una empresa de tal -magnitud y responsabilidad científica no puede esperarse de hombres que -tienen ya una reputación hecha y temen arriesgarse a comprometerla; las -obras revolucionarias están reservadas a los jóvenes. “Reconozco la -necesidad imperiosa de proceder cuanto antes a bosquejar este ensayo de -clasificación genealógica, y voy a acometer la empresa sin disimularme -las dificultades que para ello tendré que vencer, los deberes que me -impone, los sinsabores que quizá me reserva y la acerba crítica con que -sin duda será acogido por todos los que no tienen fe en el porvenir -y en las innovaciones, y ven detrás de cada revolución un caos, sin -reflexionar que después del fuerte rugir del trueno y de la obscuridad -que momentáneamente produce el encapotado cielo, la bóveda celeste -se muestra más límpida y azul, y el sol aparece más brillante y más -hermoso”. - -_Filogenia_ es un simple punto de partida, la fijación del método -para llegar al fin; así lo expresa el subtítulo: “principios -de clasificación transformista basados sobre leyes naturales y -proporciones matemáticas”. - -Nunca olvidó Ameghino esa orientación filosófica inicial. Pasó los -más de sus años siguientes en clasificar las cuatro grandes faunas -paleontológicas de las formaciones pampeana, paranaense, hermosense -y patagónica, determinando a la vez sus condiciones geológicas; -pero de tiempo en tiempo volvió a lanzar una mirada sinóptica a -su obra, conexionándola con sus propios orígenes y proyectándola -sobre el porvenir[34]. Ya en plena madurez, acicateado por algunos -descubrimientos, renacieron en él con nuevos bríos las inclinaciones -antropogenéticas que había revelado en el capítulo final de -_Filogenia._ Ocupó sus últimos años en perfeccionar la serie de -los ascendientes del hombre, problema de la mayor trascendencia -filosófica. Sostuvo, como Darwin y todos los darwinistas, que los -antecesores del hombre no deben buscarse entre los actuales monos -antropomorfos, sino entre los monos ya extinguidos que dieron origen a -ambas ramas; pero a todos los excedió en el empeño que puso en acabar -una demostración tan inútil. No la necesita ya ningún transformista; -nunca parecería suficiente a quien desee creer en el origen -sobrenatural del hombre y en la invariabilidad de las especies. - - -III.--“MI CREDO;” LOS CUATRO INFINITOS; LA VIDA Y LA MUERTE - -En 1899 publicó Ameghino tres artículos sobre _Los Infinitos_: espacio, -materia y movimiento[35]. Sus conceptos fundamentales reaparecieron -en la conferencia _Mi Credo_, pronunciada el 4 de agosto de 1906, en -la Sociedad Científica Argentina; en este conocido trabajo renovó su -adhesión a los principios del naturalismo filosófico, cuyas hipótesis -más corrientes expuso en forma sencilla y con visible originalidad en -ciertos detalles. - - * * * * * - -Concebía el Cosmos como un conjunto de _cuatro infinitos_: el inmutable -_infinito espacio_, ocupado por el _infinito materia,_ en _infinito -movimiento_ en la sucesión del _infinito tiempo_. - -“Materia y espacio tienen la relación de contenido y continente. El -espacio existe, es una realidad, puesto que en el Universo es lo único -inmóvil, perenne, inmutable, sirviendo de receptáculo a la materia. -Concebir algo que sea menos que el espacio o que se encuentre fuera de -él, es un imposible. - -“La materia es la substancia palpable que llena el Universo, y no -podemos figurárnosla sino ocupando espacio; es evidente que la porción -del espacio ocupada por un átomo de materia no puede ser a la vez -ocupada por otro. - -“La materia no tuvo principio, ni tendrá fin. Que es indestructible, es -evidente, puesto que no es concebible la posibilidad de sacarla fuera -del espacio. - -“Como inseparable del espacio tenemos el intangible infinito tiempo, -que podemos definir como la sucesión infinita de la nada corriendo -paralelamente a las sucesivas fases de la eterna transformación de la -materia. - -“Como inseparable de la materia tenemos el infinito movimiento, que -aunque inmaterial, a diferencia del infinito tiempo, es sensible y -tangible.” - - * * * * * - -Dejando los infinitos intangibles, espacio y tiempo, se detiene -Ameghino a examinar los dos infinitos tangibles: materia y movimiento. - -Acepta el atomismo para explicar la constitución de la materia. El -movimiento no existe independiente de la materia; es sinónimo de fuerza -o energía. - -La evolución de la materia obedece a dos movimientos opuestos, de -igual intensidad: concentrante y radiante, es decir, de atracción y -repulsión. La evolución concentrante es progresiva; la radiante es -regresiva. - -Un principio fundamental rige la universalidad del movimiento: “la -intensidad del movimiento está en relación inversa de la densidad -de la materia”. Hay mundos en formación y mundos en disolución: ese -equilibrio es eterno. - -La materia presenta numerosos estados, desde el etéreo que llena -los espacios estelares, hasta el pensante que constituye el cerebro -en actividad. La estructura de esos estados es variadísima, -correspondiendo a cada uno de ellos un agrupamiento molecular distinto. -La transición entre esos estados es necesariamente progresiva. “La -infinita variedad de aspectos bajo los cuales se presenta la materia, -como todos los fenómenos físicos y químicos, se reduce al predominio -(localizado en el tiempo y en el espacio) del movimiento concentrante -o del movimiento radiante, que modifican la materia variando a lo -infinito su grado de elevación jerárquica y la complejidad de los -agrupamientos moleculares. Todos los elementos de la materia son -múltiplos del átomo único fundamental: el éter. - -Los cambios de estado de la materia se acompañan de absorción o emisión -de calor. - -Si los átomos son impenetrables, las moléculas son penetrables; los -distintos estados de la materia coexisten contenidos los unos en los -otros. - -Las diversas formas de energía se transforman entre sí en proporciones -siempre equivalentes. - -Los fenómenos físicos consisten en variaciones de la composición -molecular de la materia; los fenómenos químicos son disociaciones y -reagrupaciones de los elementos moleculares. - -Las leyes naturales, con excepción de las muy pocas que rigen los -infinitos, no son eternas ni inmutables; son modos de equilibrio -entre el movimiento concentrante y el movimiento radiante: a cada -modificación de las condiciones de equilibrio corresponde una variación -de las leyes naturales. - - * * * * * - -“No hay diferencia de substancia entre los cuerpos orgánicos y los -cuerpos inorgánicos, entre el cuerpo vivo y el cuerpo muerto”; entrando -en la composición de ambos los mismos elementos, su diferenciación -es secundaria y no primitiva, datando de una época relativamente -recientísima. Los organismos se formaron sobre la tierra cuando -su condensación fué suficientemente avanzada y la temperatura -suficientemente baja para que no se coagularan los albuminoides: “los -organismos son el resultado de la transformación de los inorganismos”. -La vida es una modalidad complicada del movimiento: todas sus -manifestaciones se reducen a formas de movimiento que ya encontramos en -los inorganismos. - -La cantidad de materia viviente es invariable en las actuales -condiciones de equilibrio de la tierra y no variaría en cuanto ellas -persistiesen; está determinada por la cantidad de nitrógeno disponible -que existe sobre la tierra, que no puede sufrir aumento o disminución -sin producir un desequilibrio en el estado dinámico periférico de -nuestro globo. - -Los primeros organismos se constituyeron por generación o evolución -espontánea, al transformarse la materia inorgánica. Actualmente la -generación espontánea no existe. No puede existir porque ya no hay -nitrógeno libre, cuya totalidad está acaparada por el mundo orgánico -existente, que representa la cantidad máxima de materia susceptible de -vivir. - -La formación espontánea de la materia viviente se efectuó una sola vez -y no volverá a producirse; fué una etapa en la evolución de la corteza -terrestre, cuyas condiciones no se repetirán. La vida continuará sin -discontinuidad mientras duren las actuales condiciones de equilibrio de -la corteza terrestre. La materia de la corteza de los otros planetas ha -pasado o pasará por la misma etapa, lo que implica la posibilidad de -que sobre ellos aparezcan organismos vivientes. - -Si la cantidad de materia viva es invariable, el aumento numérico de -algunos organismos debe implicar la disminución de otros; esa es la -causa última de la concurrencia vital o lucha por la vida. Siendo -limitada la cantidad de materia asimilable, ese es el límite natural de -la reproducción en los organismos: unos seres tienen que sucumbir para -que los demás puedan vivir. - -Colocado en condiciones favorables del medio, el protoplasma, o -los seres vivos elementales, serían inmortales; la muerte es un -desequilibrio entre el ser vivo y su medio. - -Los organismos más complicados son colonias de organismos elementales, -entre quienes se dividen las funciones necesarias a la vida del -conjunto; su muerte es un desequilibrio en esa división del trabajo. - -La diversificación, complicación y perfeccionamiento de los organismos -se efectúa por una constante adaptación al medio, el cual también -evoluciona constantemente. - -En la evolución individual cada organismo atraviesa las etapas -recorridas por sus antecesores en la evolución de las especies: la -ontogenia repite la filogenia, en sus fases generales. - -Los hábitos adquiridos en la evolución de la especie, aparecen en -el individuo como instintos; siguiendo ese proceso, que nada puede -interrumpir, el hombre de las edades futuras nacerá con todos nuestros -conocimientos actuales involucrados potencialmente en su instinto. - - * * * * * - -Los seres vivos mueren cuando la disimilación es mayor que la -asimilación; el organismo se mineraliza progresivamente y sus funciones -se entorpecen hasta hacer imposible el equilibrio total. - -El hombre podrá algún día retardar su muerte, “poco menos que -indefinidamente”. El término de duración de la vida no es fijo; debemos -dilatarlo el mayor tiempo posible. “No creo que la muerte deba ser -siempre una consecuencia inevitable y fatal de la vida”. Los organismos -unicelulares, en determinadas condiciones, son teóricamente inmortales; -los policelulares mueren porque sus células se mineralizan y dejan de -funcionar, lo que se efectúa en época fija e invariable. Aunque la masa -total de materia viviente sea invariable, ella puede estar dividida -entre un número variable de individuos. “Puede, pues, concebirse, -sin que sea un contrasentido ni esté en contradicción con las leyes -naturales en vigencia, la posibilidad de que pudiera existir cierto -número de organismos inmortales, que vivieran constantemente a expensas -del mundo orgánico”. - -Para alcanzar una longevidad indefinida es necesario que el -funcionamiento orgánico no sea obstruído por la acumulación de -sedimentos inertes. La tendencia evolutiva hacia una mayor longevidad -es general y está muy acentuada en los organismos superiores; el hombre -podría conocer las condiciones que la determinan y adaptar su propia -evolución en ese sentido, “darle dirección y colocarse resueltamente en -el camino de la inmortalidad”. - -A nuestros lejanos descendientes “dotados de una longevidad de miles de -años; con el saber innato de sus antecesores, heredado bajo la forma -de instinto; con órganos de los sentidos mucho más perfectos que los -del hombre actual; con una materia pensante infinitamente superior, les -seria posible resolver los grandes problemas del Universo que se nos -presentan todavía en forma de lejanas nebulosas”. La especie humana -actual, salida de las precedentes, engendrará a su vez una especie más -perfecta, próxima al concepto que el hombre se forma de la divinidad. -En nuestros futuros descendientes, podría quedar cumplida la profecía -bíblica: ellos serían a imagen y semejanza de los dioses[36]. - - -IV.--NOCIÓN DE DIOS Y NOCIÓN DE ESPACIO - -La concepción del Cosmos como conjunción de cuatro Infinitos, se -encuentra explicada con mayor detenimiento en los artículos ya citados, -anteriores a _Mi Credo_. La concepción panteísta está desenvuelta en -su breve artículo _Noción de Dios y noción de Espacio_[37], destinado -a contestar la pregunta: “¿Hay algo que en verdad exista, o que -cuando menos pueda ser concebido en sana lógica como existente, que -esté más arriba que el espacio y la materia?” Y después de reconocer -la universalidad de la creencia en “un ser superior que gobierna el -Universo y es autor y origen de todas las cosas”, da su respuesta -decisiva: “la existencia de un ser superior, creador del Universo, es -incompatible con la noción de la existencia y la eternidad del espacio -y la materia”. Trata de probar con múltiples razonamientos lógicos la -incompatibilidad de las nociones de Dios y de Espacio, terminando con -las siguientes conclusiones explícitas: - -“La idea de Dios es una idea primitiva, simple, sencilla, infantil, -hija del temor que engendra lo desconocido y de la ignorancia, que sólo -tiene ojos para ver las apariencias. Idea nacida con el hombre desde el -estado salvaje y que ha ido modificándose poco a poco a medida que el -hombre se civilizaba y cultivaba su inteligencia, hasta hacer de tal -idea una concepción puramente metafísica, dotada de atributos no menos -metafísicos, sirviéndome de esta expresión en su acepción más vulgar, -que quiere que sea metafísico todo aquello que no se comprende. Y en -efecto: nada hay, por consecuencia, tan metafísico como la noción de -Dios y de sus atributos, puesto que todo ello es lo más incomprensible. - -“La noción de espacio es, por el contrario, una idea compleja, que sólo -ha podido presentarse en espíritus elevados y afirmarse como resultado -del conocimiento previo del Cosmos. - -“Una no deja lugar para la otra; y así como todo pueblo inferior -se aniquila, desaparece y se extingue al estar en contacto con uno -superior, así también la noción de Dios se disipa ante la concepción -mucho más grandiosa, a la par que real y positiva, de la eternidad de -la infinita materia, en movimiento infinito, que llena el infinito -espacio”. - - -V.--FILOGENIA DEL LENGUAJE - -Nunca osaron pensar Lamarck y Darwin, que la Anatomía Comparada y -la Paleontología podrían corroborar el transformismo explicando las -variaciones morfológicas que han permitido la evolución del lenguaje. -Ameghino lo intentó en su escrito póstumo “_Origen poligénico del -lenguaje articulado_”, en cuyo texto parece alterado el orden natural -de los problemas y no están bien distribuídos los materiales[38]. - -Fácil es separar en esta monografía los elementos relativos al estudio -de cuatro cuestiones distintas: 1.ᵒ Filogenia General del Lenguaje; -2.ᵒ Restauración filogenética de los órganos del lenguaje articulado; -3.ᵒ Origen poligénico de las lenguas humanas; 4.ᵒ Seriación de los -elementos fonéticos del lenguaje articulado. - - * * * * * - -La primera cuestión--Filogenia General del Lenguaje--parte de que, en -la evolución de las especies animales, el lenguaje va convirtiéndose de -mímica emotiva en lenguaje articulado. Para ello pasa por cuatro etapas -progresivas: - -1.ª Lenguaje animal o emotivo, propio de los animales, constituído por -gritos vocales acompañados de expresiones musculares (gestos) para -determinar mejor su significado. - -2.ª Lenguaje exclusivamente vocal o prehumano, propio de los -antecesores del hombre. - -3.ª Lenguaje semiarticulado, constituído por vocales y semiconsonantes, -sonidos intermedios que participan a la vez de la vocal y de la -consonante. Corresponde a los primeros representantes del género -humano, cuya mandíbula carecía, todavía, de apófisis geniglosa. - -4.ª Lenguaje articulado, en el que los órganos bucales entrecortan -el sonido vocal para constituir sílabas distintas. Este ha -comenzado con la formación de la apófisis geniglosa, y ha alcanzado -independientemente distintos grados de desarrollo. - -(La parte mímica, expresiva o emotiva, ha ido disminuyendo a medida que -iba en aumento el significado de las voces). - -Ameghino analiza cada una de esas cuatro etapas, deteniéndose, -especialmente, en la última, o sea el lenguaje articulado. - -“No quiero invadir terreno extraño a mis conocimientos. Sin embargo, -se me permitirá que exprese mi opinión, según la cual considero el -estudio y clasificación de las lenguas del mismo modo que el estudio y -clasificación de las especies en historia natural. Las lenguas deben -ser tratadas como se tratan las especies. Schleiger ya había entrevisto -este paralelo entre la lingüística y la historia natural, reconociendo -que el lingüista debía abordar el estudio de las lenguas en la misma -forma que el botánico estudia las plantas; pero no llevó el parangón a -términos más precisos. Esta es la vía que debe seguirse. - -“Las lenguas representan para mí las especies, y los dialectos las -variedades de esas especies; las lenguas madres representan las -familias y varias familias afines constituyen los órdenes de lenguas. - -“Las especies lingüísticas están constituídas por tres sistemas de -órganos: 1.ᵒ Los sonidos son los caracteres más fundamentales, los -órganos (sonidos) duros de las lenguas, los que forman su armazón o -esqueleto, equivalentes a los huesos en los vertebrados; son, como -éstos, los que varían y se modifican con mayor lentitud, y, por -consiguiente, los que deben servir para la distinción de los grupos -principales, como los órdenes y su origen. 2.ᵒ Las voces o palabras, -equivalen a los órganos blandos que varían con mucha mayor facilidad y -sirven para determinar o definir las especies (lenguas) y variedades -(dialectos). 3.ᵒ Las construcciones y formas gramaticales son sistemas -de órganos que sirven para determinar las relaciones que hay entre las -especies (lenguas) y agruparlas en géneros y familias. Entre esos -órganos los hay primitivos, recientes, atávicos, perfectos, etc.” - -“En las lenguas, como en las especies en historia natural, hay -numerosísimas variedades, especies, géneros y familias extinguidas. -Para llegar a resultados definidos hay que estudiar las lenguas -desde el punto de vista filogenético, el mecanismo de los sonidos -en sí y en sucesión en el niño, es decir, aplicando el método de -los paleontólogos para establecer las líneas filogenéticas de los -distintos grupos lingüísticos. Hay, pues, que hacer la filogenia de -las formas desaparecidas y de cada uno de los órganos (es decir, de -los sonidos), determinando la época de aparición relativa o sucesiva, -y las modificaciones que esos sonidos han debido experimentar desde su -primera aparición hasta nuestros días”. - - * * * * * - -Nada más lógico que la segunda cuestión--Restauración filogenética de -los órganos del lenguaje articulado--para el autor de _Filogenia_. -El lenguaje articulado es una función desempeñada por órganos. -Prescindiendo de su aspecto psíquico, vinculado a la anatomía -e histología cerebrales, Ameghino se detiene a estudiar los -órganos indispensables para que el lenguaje vocal se convierta en -semiarticulado y en articulado. - -Examina, en primer lugar, la variación progresiva de los huesos y -órganos que intervienen en la fonación y en la articulación de los -sonidos; bien observada, esta parte del trabajo resulta una nueva (y, -en verdad, inesperada) aplicación del _procedimiento de la seriación_ -a los órganos del lenguaje, para restaurar _su filogenia_. “Los -representantes actuales de la clase de los mamíferos y lo que la -paleontología nos enseña sobre los que los han precedido, nos permiten -rehacer el camino de la evolución de estos órganos desde los mamíferos -más primitivos hasta el hombre”; los analiza, deteniéndose en los monos -y en los antropomorfos, advirtiendo que “en la naturaleza actual no -hay formas de transición entre esa conformación propia de los cebinos -y los catarrinos, y la del hombre. Pero los primeros hombres que -aparecieron sobre la tierra, muestran a este respecto una conformación -completamente intermedia, y en algunos casos puede decirse que idéntica -a la de los monos”. - -Atribuye una importancia especial en la función del lenguaje -articulado a la morfología de la apófisis geniglosa, eje principal -de los movimientos linguales en el hombre. Carecen de ella todos los -mamíferos; en los antropomorfos, que se consideran tan cercanos al -hombre, la dificultad de hablar depende, no sólo de la ausencia de la -apófisis geniglosa, sino de la disposición de la dentadura y de los -labios. En los antecesores inmediatos (especies o razas) del hombre -actual, falta esa apófisis; de ese hecho puede inferirse lógicamente -que ellos no pudieron poseer un lenguaje netamente articulado. Parécele -evidente que esta clase de lenguaje fué primitivamente simple y -limitado a muy pocos sonidos; el uso desarrolló los músculos linguales -y el crecimiento de la apófisis geniglosa, permitiendo esta última una -grandísima amplitud de movimientos en todas direcciones, correlativa a -la creciente complicación del lenguaje articulado. - -Fácilmente se adivina que las observaciones sobre dicha apófisis -han sugerido a Ameghino sus hipótesis generales sobre filogenia del -lenguaje. - - * * * * * - -La tercera cuestión planteada en este bosquejo--origen poligénico de -las lenguas humanas--está muy someramente expuesta. ¿La adquisición -de la función del lenguaje articulado se ha efectuado en una sola -región de la tierra o en varias a la vez, ha tomado origen en una -sola raza o en varias por separado? Para dilucidar este problema se -resuelve “a examinar las mandíbulas antiguas que del hombre se conocen -en las diferentes partes del mundo, para poder determinar si todos se -han desenvuelto sobre el mismo plan y seguido un mismo camino, o si -obedecen a distintos planes y han seguido distintos caminos. En el -primer caso, habría probabilidad de un origen único, siempre que ese -camino no hubiera sido emprendido independientemente en las distintas -regiones. Pero si el modo de desarrollo obedece a más de un plan y -un camino, entonces es evidente, que el origen es independiente y -poligénico”. De ese estudio infiere: 1.ᵒ Que el lenguaje articulado -tiene diversos orígenes independientes. La apófisis geniglosa es -un carácter poligénico y no monogénico. Esta apófisis empezó a -delinearse, en el fondo de la fosa geniglosa, independientemente -en las grandes regiones de la tierra y también en pueblos de una -misma región; empezó por pequeñas rugosidades que representaban, -entonces, un carácter profético. El estado en forma de fosa geniglosa -sin rugosidades ni apófisis, fué la característica del hombre al -concluir la época terciaria. 2.ᵒ Todo induce a creer, además, que la -facultad del lenguaje, no solo las razas humanas la han adquirido -independientemente, sino también en épocas distintas y algunas en -tiempos geológicos relativamente muy recientes”. - - * * * * * - -La cuarta de las cuestiones--Seriación de los elementos fonéticos del -lenguaje articulado--es la que ha alcanzado un desenvolvimiento menos -incompleto (Cap. V, titulado “sonidos consonantes”). También es, -ciertamente, la parte más constructiva y original, aunque se advierte a -cada instante que el autor no conoce los estudios modernos de fonética -experimental y comparada; esto le habría facilitado su obra y sus -resultados serían más valederos. - -Es imposible resumir los análisis que le llevan a reconstruir ciertos -“phylae” de evolución de los sonidos lingüísticos fundamentales. El -_procedimiento de la seriación_, establecido en _Filogenia_ para los -caracteres de los huesos fósiles, aparece aquí aplicado a seriar los -elementos fonéticos (fonemas) del lenguaje articulado. No se sabe qué -admirar más, si el ingenio, si la lógica, si algunos resultados cuya -evidencia resulta de la imposibilidad de lo contrario. Es un bosquejo, -sin duda; el propio Ameghino reconoce y lamenta su ignorancia de las -disciplinas filológicas corrientes. Pero lo importante es la indicación -de un _nuevo método_ para el estudio comparado de las lenguas, que -contribuiría a la formación de una _filología genética_ realmente -integral. - -Las ideas generales que dominan en este escrito póstumo contienen -todo lo útil que podía esperarse de la obra completa: una orientación -para otros. Ameghino carecía de nociones rudimentarias de fonética y -de filología; había llegado a una edad en que no pueden emprenderse -estudios enteramente nuevos[39]. - - -VI.--OTROS ASPECTOS - -Algunas ideas de _Mi Credo_ están desenvueltas en un escrito póstumo de -Ameghino: _El Origen de la Vida_[40]; son breves notas sobre el origen -de los seres, la primera aparición de la vida, la generación espontánea -en el origen de la misma, su improbabilidad actual, las condiciones -necesarias para el desarrollo de la vida, etc. Carecen de originalidad, -desarrollando las ideas más corrientes entre los partidarios de la -teoría físico-química. - -Fácil es advertir que Ameghino, en el _Credo_ que hemos sintetizado -con fidelidad, da por planteados y resueltos los problemas filosóficos -de “origen” y de “genealogía”. Sobre el origen del cosmos, de la vida -y del pensamiento, adhiere estrictamente al naturalismo filosófico; -pertenece a la corriente de pensadores que en el siglo pasado contó -con grandes nombres, desde Darwin hasta Ostwald, convergiendo a una -_concepción del mundo fundada en las ciencias naturales_. Justo es -advertir, sin embargo, que sus ideas se limitaron a generalizaciones -poco definidas, no alcanzando la forma del monismo energético, que ha -sido la expresión más sistemática de esa tendencia. - -En cuanto al problema “gnoseológico”, piedra de toque para clasificar -a un filósofo, Ameghino admite, de hecho, que la experiencia es el -fundamento de todo conocimiento, iniciándose como observación empírica, -coordinándose como ciencia y proyectándose en lo desconocido como -hipótesis fundada en la experiencia. Nunca trató en particular este -problema de lógica, ajeno a sus dominios científicos; pero siempre que -a él se refirió incidentalmente, su obsecuencia al método científico -fué absoluta y se esforzó por practicarlo, en cuanto ello le fué -posible. - -Su posición moral fué netamente optimista. Se dejó llevar por la -imaginación en sus previsiones relativas a la futura longevidad humana, -que llamó “inmortalidad” en términos metafóricos, más propios de la -poesía que de la ciencia. - -Rindió culto a la Verdad con derechez ejemplar y virtud pocas veces -igualada. Y, sin salir de la Naturaleza, imaginó un Dios nacido de la -Naturaleza misma: el Hombre perfeccionado de la humanidad futura. - - - - -ÍNDICE DEL VOLUMEN IX - - - Págs. - - _Agote, Luis_ --El Helenismo de Alejandría 28 - - _Blanco, Julio Enrique_ --Sobre el origen y desarrollo de - las ideas teleológicas en Kant 223 - - _Besio Moreno, Nicolás_ --Ulises en el infierno dantesco 437 - - _Bianchi, Alfredo A._ --La huelga sangrienta 304 - - _Bustos, Zenón_ --La Revolución Social que nos amenaza 136 - - _Culturales, Asociaciones_ --La huelga sangrienta 318 - - _Donoso, Armando_ --La conversión de Brunetiére 206 - - _Ferreyra, J. Alfredo_ --Emile Corra y los ejércitos invisibles 239 - - » » --Acotaciones a Montaigne 358 - - _González, Joaquín V._ --La Paz Internacional y el Derecho - de las Naciones 279 - - _Giusti, Roberto F._ --La huelga sangrienta 304 - - _Guardia, Ernesto de la_ --La unidad en la estética 253 - - _Ingenieros, José_ --Psicología de los celos 83 - - » » --La significación histórica del - movimiento maximalista 146 - - » » --La moral de Ulises 264 - - » » --La huelga sangrienta 315 - - » » --Las ideas filosóficas de Ameghino 462 - - _Kantor, Moisés_ --El problema social y la revolución - rusa 114 - - _Korn, Alejandro_ --La Reforma Universitaria 1 - - _Laub, J._ --¿Qué son espacio y tiempo? 386 - - _Lobos, Eleodoro_ --La Reforma Universitaria 16 - - _Lugones, Leopoldo_ --La huelga sangrienta 311 - - _Maupas, Leopoldo_ --La lógica formal 56 - - » » --Lógica inductiva 406 - - _Méndez, Julio_ --La Reforma Universitaria 24 - - _Méndez Pereyra, Octavio_ --La crítica y el arte 457 - - _Mercante, Víctor_ --Marcos Sastre y “El Tempe Argentino” 46 - - _Peña, David_ --Alberdi, Sarmiento y Mitre 161 - - » » --Alberti, Sarmiento y Mitre 332 - - _Reyes, César_ --Democracia individualista 442 - - _Rivarola, Rodolfo_ --Discurso de apertura de la Universidad - de La Plata 321 - - _Senet, Rodolfo_ --Origen de los sentimientos morales 187 - - » » --Los sentimientos morales, estéticos - y religiosos 367 - - _Zeballos, Estanislao S._ --La Reforma Universitaria 6 - - - - -LA REVISTA DE FILOSOFÍA aparece bimestralmente en volúmenes de 150 a -200 páginas. - -Estudia problemas de cultura superior e ideas generales que excedan -los límites de cada especialización científica. No edita artículos -literarios, políticos, históricos ni forenses. - -Desea imprimir unidad de expresión al naciente pensamiento argentino, -continuando la orientación cultural de Rivadavia, Echeverría, Alberdi y -Sarmiento. - -Procurará contribuir a la renovación de los géneros clásicos de la -filosofía (psicología, ética, lógica, estética y metafísica) mediante -las conclusiones más generales de la experiencia científica (ciencias -físico-naturales, biológicas y sociales), cuyo conocimiento es la -premisa natural de toda elaboración filosófica. - - Ha publicado artículos de _Florentino Ameghino, José M. Ramos - Mejia, Agustín Alvarez, Joaquin V. González, Paul Groussac, - Rodolfo Rivarola, Angel Gallardo, Pedro N. Arata, Jorge - Duclout, José N. Matienzo, Ernesto Quesada, Camilo Meyer, - Carlos O. Bunge, Francisco de Veyga, J. Alfredo Ferreyra, - Víctor Mercante, Julio Méndez, Enrique Martinez Paz, Gregorio - Araoz Alfaro, Carlos Ameghino, Alvaro Melián Lafinur, Cristóbal - M. Hicken, Lucas Ayarragaray, Rodolfo Senet, Alberto Williams, - Francisco F. Fernández, Alberto E. Castex, Raquel Camaña, - José Oliva, Eduardo Acevedo, Julio Barreda Lynch, Salvador - Debenedetti, Juan W. Gez, Ricardo Rojas, Maximio S. Victoria, - Alfredo Colmo, Alicia Moreau, Emilio Zuccarini, Augusto Bunge, - Vicente D. Sierra, Raúl A. Orgaz, Teodoro Becú, Ramón Melgar, - Julio Cruz Ghio, Ernesto Nelson, Nerio A. Rojas, Alberto - Palcos, Félix Icasate Larios, Horacio Damianovich, Leopoldo - Maupas, E. Herrero Ducloux, Julio Noé, Alcira Villegas, etc._ - -Su sección bibliográfica tiende a constituir una base de información -retrospectiva y contemporánea de la cultura americana, y especialmente -de la argentina. - -Para esta iniciativa desinteresada, emprendida sin el concurso de -ninguna institución o sociedad, no cuenta el editor con subvenciones -del Estado ni con la publicación de anuncios comerciales. - -Las personas estudiosas que deseen recibir la REVISTA, deben adjuntar -el exiguo importe de la suscripción anual, estrictamente reducida a los -gastos tipográficos y postales. - - Suscripción anual, 10 $ m/n.--Número suelto, 2 $ m/n. - - Exterior, anual, 1 Libra esterlina o 5 dólares - - Toda la correspondencia administrativa diríjase a: - - Casa Vaccaro.--Avenida de Mayo 638 - Buenos Aires. - - - - -FOOTNOTES - - -[1] A este preciso momento se refiere Sarmiento en la siguiente carta -que me escribió en enero de 1888, año de su muerte, con motivo de -la aparición del diario _La Epoca_ que fundé y dirigí en la ciudad -de Rosario. La valiosa comunicación del grande hombre fué como el -_Programa_ de mi hoja. Escrita toda ella de su puño y letra, el -original no presenta ni una simple enmendatura. Esta carta fué -reproducida por la _Revista de Derecho, Historia y Letras_ en junio de -1899. - -He aquí esa carta, que acaso pueda ser considerada como el último -aliento espiritual de Sarmiento: - - “Señor don David Peña--Rosario. - - “Mi jóven amigo: - - “Con el primer mes del año 1888 me anuncia un amigo aparecerá - en el Rosario un diario dirigido por usted. Apenas asome las - narices a la luz pública, encargo a usted lo salude con el - sacramental: HAPPY NEW YEAR y le eche sobre los hombros como - blandos pañales o sobre la cabeza, como la imposición de las - manos de los ancianos, a guisa de bendición, las palabras que - siguen, puesto que quiero que, como retoños de viejo roble, se - reconozcan como descendientes felices los diarios del Rosario, - de la alocución que dirigí a sus habitantes en 1852 al pasar - por sus desiertas y apenas trazadas calles, con la _primera - página impresa_ que vió la luz en Rosario, aun antes de existir - una imprenta. - - “Traíala ambulante el Ejército Grande, y hubo de lanzar desde - el Rosario, como que entraba en campaña, su primer boletín. - - “No había de montarse la prensa por pesada, ni adiestrádose el - personal de cajistas e impresores, para echar a volar mil hojas - sueltas en una hora. - - “Un jefe de Estado Mayor preside la operación del tiraje. Al - principio, la tripulación de aquel barquichuelo se encoge - de hombros y se ríe del propósito de hacer milagros con tan - exigüos medios: una escobilla para entintar la forma, que está - negra y muda sobre un banco, a guisa de yunque donde el Vulcano - de nuestro siglo, ha de descargar sus repetidos martillazos, - hasta que entrando en calor el metal, tome la forma que el - arte, la ciencia y la voluntad humana le imprima. Esta es la - prensa. - - “¡Atención! manda el sañudo jefe, vamos a imprimir una carta a - los vecinos del Rosario prometiéndoles la victoria de Caseros. - (Una concurrencia de pueblo, inmensa, toda la platita labrada - del Rosario que cabía dentro de una sala en 1852, se había - reunido para felicitarnos y desearnos feliz y gloriosa campaña - contra el tirano). - - “¡Atención! ¡Numerarse por la derecha! 1, 2, 3, 4, 5, 6. - Número uno, pone tinta a la forma con el entintador a guisa de - tapón; núm. 2, pone la hoja de papel; núm. 3, impone encima la - frasquetita de papel; núm. 4, golpea con la escobilla hasta - que se impriman las letras del otro lado; núm. 5, levanta la - frasqueta; núm. 6, retira la hoja impresa y luego, el núm. 1, - entinta la forma; núm. 2, pone el papel; núm. 3, impone la - frasqueta, etc. _Da capo_. El que retira el papel va a leer - lo impreso, para ver si está bien. ¡Alto ahí!, grita el jefe - que manda la maniobra. Ese movimiento no está en la táctica de - imprimir al vuelo, se pierde tiempo, se para la rueda. Al fin y - tirados los ejemplares, se van apartando los malos. - - “La operación sigue, los artilleros se adiestran a cargar - aquel formidable obús, una página impresa que tantas murallas, - torreones y barreras ha hecho caer; y que, como el otro día me - mostrasen en la estupenda fábrica de cerveza de Mr. Biecker, - un obrero que hace catorce años está llenando botellas de - cerveza, y sus manos corren de una a otra como se ven las - alas del picaflor agitarse hasta desaparecer, yo me decía, - sin sorprenderme, patarata ¡si hubieran visto imprimir en el - Rosario mil hojas de una carta impresa, al aire libre, rodeados - seis obreros inteligentes, de una forma, haciendo volar hojas y - más hojas!... - - “Este es el origen de la imprenta en el Rosario, y aquella - escena su más claro timbre de gloria. ¿Conservará alguien algún - ejemplar de aquella carta a los ciudadanos? Sería un buen - pergamino que ostentase ese diario de ud. para demostrar que - es Fijodalgo, y no un cualquiera, sino de muy noble alcurnia, - lanzado a la calle, a la de Dios que es buena. - - “Ahora, el Rosario es la primera ciudad de la República - Argentina, por el número de sus habitantes y su asombroso - movimiento, sus muelles, su red de ferrocarriles, de - circunvalación y subterráneos, pues Buenos Aires es la capital, - y no entra en las ciudades de provincias. La Plata, ha ya - destronado a Córdoba. El Rosario es el Chicago del Río de la - Plata, al que los ascensores colosales envían torrentes de - trigo y lino que van a desembarcar a Inglaterra, pues los - granos se embarcan a sí mismos cayendo dentro de las bodegas de - los vapores que los trasportan.” - - Pero el Rosario, es además, la boca y los oídos por donde - entran los alimentos y los espíritus y los rumores de la - civilización. El Rosario es la capital del pueblo argentino - transformándose de raza, de instintos, de ideas, y es allí - donde debe estar, para el servicio de los pueblos nuevos, aquel - banco, a guisa de yunque, para amartillar ideas, que unos pocos - vecinos vieron funcionar en 1852:--la imprenta. Sea ese diario - de ud. el yunque. La barra de hierro agrio, frío, duro, que - tenemos por delante es la _nacionalización de residentes_, - y esos residentes están en el Rosario, en la Esperanza, en - cien colonias, felices y afincados, sin haber declarádose - propietarios orgullosos de la patria que han conquistado con - el sudor de su frente, para legar a sus hijos con la República - libre, y no para mandar de regalo a algún príncipe pseudo de - allende los mares. - - Le he descrito la manera de imprimir boletines en seis tiempos, - y dejar atrás las prensas a vapor. Tomo de “Viajes por Europa, - Africa y América”, la receta que me enseñó un gran maestro, y - he aplicado con grande e infalible éxito a enfermos que los - médicos habían declarado incurables; oiga usted: - - “En Barcelona encontréme con Juan Tompson, uno de esos - pobres emigrados argentinos que en cada punto de la tierra - se encuentran en mayor o menor número, como aquellos griegos - de Constantinopla cuando los Hunos se apoderaron de ella. El - Facundo había caído en manos de Merimée, el académico francés, - que estaba allí; la Revista de Ambos Mundos acababa de hacer - su complaciente _Compte-rendu_ del librote, y heme aquí, que - sabiendo mi llegada a Barcelona, M. Lesseps, el célebre cónsul - general que se había ilustrado al resplandor de los bombardeos - de aquella ciudad, andaba a caza del bicho raro que tan raro - libro había escrito. - - Amigos a las dos horas de conocernos, Cobden, que a la sazón - estaba en Barcelona, tuvo los honores de un te, durante el - cual debía serle yo presentado. ¿Os imagináis a Cobden, un - O’Connell vivo, cáustico, entusiasta, ardiente en la polémica, - rápido, inspirado en la réplica? ¡Cuánto os engañáis, mi pobre - Victorino! (Lastarria). Es un papanatas, fastidiado como un - inglés, reposado como un axioma, frío, vulgar, si es posible - decirlo, como las grandes verdades. - - Hablamos casi los dos solos toda la noche; contóme algunas - de sus aventuras, de sus luchas, mostróme sus medios de - acción, la estrategia de su palabra, los cuentecillos con que - era preciso entretener al pueblo para que no se durmiera, - escuchando. Lamentóse de la casi insuperable dificultad que - oponían las masas por su incapacidad de comprender, por sus - preocupaciones; dióme una tarjeta por si alcanzaba él a estar - de regreso en Mánchester a mi paso por aquella ciudad y no nos - separamos sino en la puerta de mi hotel, quedando yo abrumado - de dicha, abismado de tanta grandeza y tanta simplicidad, - contemplando medios tan nobles y resultados tan gigantescos. - No dormí esa noche, tenía fiebre: parecíame que la guerra iba - a caer en ridículo, cuando generalizándose aquel sistema de - agregación de voluntades, de justa posición de masas, fuese - puesto en práctica, para destruir abusos, gobiernos, leyes, - instituciones. ¡Qué cosa más sencilla! - - Hoy somos dos, mañana cuatro, el año siguiente mil, reunidos - públicamente en un mismo gobierno. ¿Resiste el gobierno? - - Es que aún no somos muchos, es que quedan en favor del abuso - mucho más. - - Sigue la predicación y los folletos, y los diarios, y la - asociación y la Liga. El Gobierno o las Cámaras saben el día y - la hora en que están vencidos y ceden; íd. ¡a poner en planta - tan bello sistema en América! - - Cobden había destruído o atacado, antes de comenzar su obra, - todos los grandes principios en que reposaba la ciencia - gubernativa. El _equilibrio europeo_ él lo declaró manía de - entrometerse en asuntos ajenos por desaburrirse los ministros. - Las _colonias_ eran sólo el medio de proporcionar empleo a - los hijos menores de los lores. La _balanza comercial_, el - resumen de la ignorancia en economía. La política con todas sus - pretensiones de ciencia, el charlatanismo de bobos o de pillos. - - La _protección_ a las industrias nacionales, un medio inocente - de robar dinero al vuelo, arruinando al consumidor y dejando - en la calle al fabricante protegido. En cambio de todas estas - verdades fundamentales él sustituía el buen sentido, el sentido - común de todos los hombres, más apto para juzgar que la ciencia - interesada de lores y ministros. - - Ahora parto para Africa. Llevo cartas para el mariscal Bugeaud, - y una casi orden al cónsul de Mallorca para que me haga - conducir a Argel por el primer vapor de guerra que se presente.” - - Ya conoce usted la receta, y la historia ha probado que es - infalible; pruébela usted en el Rosario aunando voluntades, - pueblos, patriotismo, intereses en uno común: la República - Argentina independiente, culta y libre. - - Yo siento que me flaquean las fuerzas, que el cuerpo es - débil y que debo emprender otro viajecito luego. Pero, estoy - preparado precisamente porque se necesita poco equipaje; con - lo encapillado sobra; pero llevo el único pasaporte admisible, - porque está escrito, en todas las lenguas: “servi a la - humanidad”. De pobre que era, en unos países, le mostré caminos - y mares que conducían a otros más felices, y un millón me debe - en parte haber ahorrado a sus hijos las más duras penas de la - vida, que son la destitución y el hambre. Habían vendas espesas - de ignorancia y barbarie en el pueblo y traté de arrancarlas; - oí el ruido en torno mío, el ruido de cadenas que no estaban - aún rotas y me junté a quienes forcejeaban por quebrantarlas. - Hoy trato de reunir muchos egoísmos, muchos dialectos en una - sola masa homogénea: el pueblo, y pudiera ser que un misil me - alcance, y tenga que dejar caer de la mano la espada, que, - como lo ha visto, es la pluma que usted empuña. Guárdela del - orín del negocio, suprimiendo o avanzando ideas, según sopla - el viento. Le aseguro que por todas partes nos es favorable; - con Wilson caen los negociantes, en favores; con Cleveland - se robustece la moral en la política. Con la nacionalización - de residentes habremos engrandecido la Patria. Las colonias - de Santa Fe, el Rosario con cien mil almas luego, son apenas - bosquejos de bellos cuadros de bienestar y libertad que no - hemos de ir a buscar en Europa, dejada a los que en ella moran. - - Saluda a usted su affmo. amigo - - D. F. SARMIENTO. - -[2] Ocupándose Sarmiento de la primera parte de este episodio en casa -del presidente Avellaneda, se apoyaba en él para elogiar al general -Urquiza en forma extraordinaria. Pero antes de referir a mi manera el -juicio, prefiero transcribir la página que lo contiene, del _Número -Único_ que se publicó en homenaje de Urquiza en la ciudad de Buenos -Aires en mayo de 1901 y que dice textualmente así: - - URQUIZA JUZGADO POR SARMIENTO - - “Habiendo hecho conocer don Marco Avellaneda del doctor David - Peña un juicio de Sarmiento sobre Urquiza, consignado en - un interesante libro de recuerdos personales, en el que se - hallan entremezclados impresiones y juicios de otra época, - recogidos por el actual Ministro de Hacienda y por él salvados - del olvido en esta forma íntima, empeñóse el doctor Peña con - amistosa insistencia, en obtener una copia de esa página, que - textualmente reproducimos: - - “En tiempo de la presidencia de mi hermano Nicolás, nos - encontrábamos reunidos una noche en su casa particular, varias - personas, entre las que estaba el general Sarmiento. - - Se hablaba del talento militar del general Paz, y dirigiéndose - mi hermano a Sarmiento, le dice: ¿Cuál de los militares que - usted ha conocido tenía más talento? Urquiza--contestó sin - trepidar--y ante la exclamación de sorpresa con que fué - recibida su respuesta, agregó--“¡Sí! Urquiza tenía genio - militar y también genio político. - - “Yo lo he tratado en la campaña contra Rosas, nos dijo. Voy a - referirles algunos rasgos suyos en apoyo de mi opinión. - - “Desde que atravesamos el Paraná, el general Urquiza principió - a preocuparse del militar a quien Rosas confiara el mando - del ejército--recorría los nombres de todos los que a éste - acompañaban y se detenía siempre en el del general Pacheco. Era - el único que le inspiraba recelos, y se propuso anularlo. - - He aquí el medio de que se valió: Le escribió cartas en - términos amistosos, casi confidenciales. Leí una de ellas en - la que le anunciaba que su primer acto, después de vencer a - Rosas sería nombrarlo gobernador de Buenos Aires, conteniendo - además, frases como éstas: “como usted sabe...” “de conformidad - a lo que le comuniqué...” que indicaban que procedía de acuerdo - con él. La correspondencia era conducida por _chasques_ a - puntos en donde debían ser tomados por agentes de Rosas. Tres - o cuatro gauchos fueron degollados, pero logró su objeto. - Pacheco fué separado del ejército de Rosas. En el combate entre - las vanguardias que tuvo lugar el 31 de enero, las tropas de - Urquiza entraron a la pelea vivando a Pacheco. - - En seguida Sarmiento refirió los siguientes hechos: “El día - de la batalla de Caseros, el general Urquiza, al frente de su - ejército, recorría con su anteojo de campaña la línea enemiga - hasta que llamó a un joven oficial de su escolta, diciéndole: - “--Ayúdeme a buscar las tropas del jefe N. que derrotamos el - día 31”. Una vez que fueron encontradas, inició el ataque - llevando el ataque contra ellas, que dió por resultado la - completa dispersión de esas fuerzas, que, desmoralizadas ya por - la derrota anterior, ni siquiera intentaron resistir. - - Pocos momentos antes de principiar la batalla, se acerca a gran - galope un ayudante del general Virasoro, que le dice: “--El - jefe del estado mayor manda prevenir a V. E. que ha olvidado - indicarle cuál será el punto de reunión en el caso de una - contraste”--“Contéstele usted que no hay mas punto de reunión - que el campo de batalla”. - - “Estas palabras, continuó Sarmiento, habían sido pronunciadas - cuarenta años antes por Napoleón; pero yo estoy seguro de que - Urquiza no las conocía, porque no era hombre para plagiar a - Napoleón ni a nadie. - - “Lo que he referido me basta para pensar que el general Urquiza - tenía genio militar, y creo que también tenía genio político. - - “Su programa de fusión de olvido del pasado; su llamamiento - a los federales de posición social que no se habían manchado - con crímenes, como los Anchorena, los Carreras, el doctor - Lorenzo Torres, etc., no tenía por objeto, como se ha creído - vulgarmente, ofender a los unitarios y satisfacer sus pasiones - de partido, sino que, por el contrario, eran el fruto de - un hábil y bien meditado plan político, porque creyó con - razón, que no era posible fundar un gobierno solamente con - nosotros, los unitarios, que éramos llamados advenedizos, - porque no teníamos ni fortuna, ni familia, ni relaciones, ni - vinculaciones de ningún género con la sociedad de nuestro país. - Pero, en lo que demostró más habilidad política fué en convocar - a los gobernadores al acuerdo de San Nicolás. - - “Derrotado Rosas, no dejaba ninguna institución, ningún poder; - nada quedaba en pie, sino esos gobernadores de provincia, - semibárbaros todos, y asesinos y ladrones en su mayor parte. - - Eso era lo único que podía servirle para formar un Congreso que - constituyera el país. Ahora estoy perfectamente convencido de - ello. - - ¿Qué habría sucedido si Urquiza deja que las provincias - derrocasen a sus gobernadores, antes de que se reuniese - el Congreso Constituyente? Significa decir que se hubiera - encendido la guerra civil, porque no hay que olvidar que muchos - de ellos tenían elementos para defenderse. Si pensamos en el - aislamiento en que vivían los pueblos, en el desierto que los - rodeaba, en las dificultades casi insuperables de comunicación, - lo probable es que hubiéramos vuelto al año 20, y que habrían - transcurrido largos años sin constituirse la Nación”. - - Mucho tiempo después de oir esta conversación que me causó - sorpresa por las opiniones anteriores de Sarmiento sobre - Urquiza, se la referí a Pedro Goyena, quien me manifestó que - le habían asegurado que el general Mitre pensaba ahora como - Sarmiento respecto al Acuerdo de San Nicolás. - - Buenos Aires, julio 31 de 1892. - - MARCO AVELLANEDA. - -[3] En unos apuntes relativos al doctor don Carlos Tejedor, que me -fueron facilitados por su esposa, figura el dato de que en aquellos -primeros días de su reincorporación a la ciudad, el doctor Tejedor se -pasaba sentado largas horas de la noche solo y reflexivo, junto a la -pirámide de Mayo. - -[4] Obras completas, t. XIV, pág. 69. - -Es sensible que esta carta no figure entre las editadas por el Museo -Mitre. La carta que se inserta en el libro editado por don Alejandro -Rosa no es igual a la presente. - -[5] Conversación íntima de Rosas con don Santiago Vasquez, -representante del gobierno de Montevideo, el mismo día que ocupa el -mando por primera vez (diciembre de 1829). (Revista del Río de la -Plata, tomo V, pág. 599). - -Rosas se adelanta y coincide en la clasificación científica de los -elementos sociales: _La foule et la élite. (La cité moderne, por Jean -Izoulet_). - -[6] SARMIENTO-MITRE. Correspondencia 1846-1868. Págs. 33-34 y 35. -(Edición de Museo Mitre). - -[7] Esta publicación contiene literalmente las conferencias que he -dado en la Facultad de Filosofía y Letras. He tratado en lo posible -de consultar las obras originales; no he podido, sin embargo, hacerlo -siempre. - -[8] A. Einstein: Zur Elektrodynamik der bewegten Korper, Annalen der -Physik, 1905. - -[9] Más tarde pienso tratar de la misma manera los otros conceptos -fundamentales de física, como masa, energía, etc. - -[10] Espacio lo identifican siempre con el espacio “vacío”. - -[11] No cabe duda que en la formación de la noción _idea_ influyen -en el espíritu de Platón los conceptos fundamentales de geometría -(formas), que no representan los objetos del mundo empírico (objetos -de la naturaleza) y tienen únicamente la existencia en nuestro -pensamiento, pues, por ejemplo, el punto, la línea, la superficie, no -existen de hecho en el mundo físico y son una abstracción de nuestro -espíritu. Además el origen psicológico de la idea platónica hay que -buscarlo en las leyes lógicas y en las normas de ética. - -[12] Esta obra es también una especie de resumen de toda la filosofía -platónica. - -[13] Muchos representantes de la filosofía idealista ven en este -hecho una cierta contradicción de Platón y hasta quieren negar la -autenticidad de la parte de Timeo en que se trata del espacio _eterno_. -A nosotros nos parece muy plausible que el fundador de la teoría de dos -mundos distintos introduzca también un modelo para el espacio. - -[14] Influencia sobre Kant y Schopenhauer. Recuerdo que Schopenhauer -empieza una de sus obras con las palabras: “Platón el divino”, etc. - -[15] Por _forma_ entiende Aristóteles no sólo la forma corporal, sino -también el conjunto de las propiedades que caracterizan a un cuerpo, -(color etc.). - -[16] “No la _esfera_, no el _metal, sino la esfera metálica_ se -_forma_”. - -[17] “Categorías” es una obra no sólo de carácter lógico gramatical, -sino también una especie de introducción a la _metafísica_ -aristoteliana. Pues aunque en el primer momento aparecen como una -clasificación de palabras--la obra empieza: “Las _palabras_, cuando -están aisladas, sólo pueden expresar una de las cosas siguientes, -etc.”--en el fondo las 10 categorías corresponden a los _distintos -modos de ser_, contenidos en las palabras. - -[18] Es ya una conclusión de la definición. - -[19] Desde Galileo y Newton sabemos que efectivamente todos los cuerpos -caen en el vacío con la misma velocidad. - -[20] Véase página 398 en el número de noviembre de 1918 de esta Revista. - -[21] A esta clase de generalización, que se suele llamar inducción -aristotélica, conviniendo todo el mundo en que no es inducción, -pertenecen las que Stuart Mill califica de generalizaciones no -dependientes de causalidad; pero tal vez sin advertir su naturaleza no -inductiva. - -[22] Véase en Wundt. LOGIK en el tomo primero la interesante exposición -que hace de la evolución del concepto de Causalidad. - -[23] Véase la exposición de esta cuestión en el _Traité de Logique -Générale et de Logique Formelle_, de REVOUVIER, T. II, Cap. XXXVIII. -Letra D. _Du principe du calcul des probabilités_. Véase también la -definición del azar en el libro de Poincaré, _Calcul des Probabilités_. - -[24] Sr. D. Nicolás Besio Moreno.--Mi querido amigo: - -Estoy más asombrado que usted, si cabe, del desatino aparecido en -mi artículo “La moral de Ulises”. La explicación, sin embargo, es -sencilla. Obligado a abreviar el texto para que cupiese en las 24 -paginitas de la colección “América” que lo editó, le hice varios -cortes, en pruebas de imprenta que no volvieron a mis manos. - -Cayó en los cortes un largo párrafo relativo a Ulises en Dante; y -para restablecer la continuidad del texto, donde decía “_No en vano_, -releyendo esa parte del poema dantesco, buscamos entre los fraudulentos -al divino Ulises, arquetipo clásico de todos los simuladores. _Y habría -sorprendido_ la ausencia...”, tuve el poco tino de corregir: “_En -vano_, etc.,... _Y sorprende_ la ausencia”. Esta modificación, sugerida -por mi propio corte al texto, resultó disparatada con relación al texto -del poema (cuyo Infierno aprendí de memoria en la niñez y del que aun -puedo recitar cantos enteros). - -Con las mismas pruebas de imprenta, ya corregidas (!) por mí, se -compuso el texto publicado en la _Revista de Filosofía_, que acaso yo -no habría vuelto a leer, ni habría rectificado nunca, sin la oportuna -advertencia de usted, que muy sentidamente le agradezco. - -Como no tengo pequeña vanidad literaria, ni me avergüenzo de esta -_gaffe_--que no es la primera ni será la última en mi obra escrita--le -ruego me autorice a publicar su interesante carta en el próximo número -de la _Revista_. - -Muy afectuosamente le saluda, su amigo.--_José Ingenieros._ - -[25] Conferencia pronunciada, bajo los auspicios del “Centro Liberal”, -en La Rioja, el 20 de febrero de 1919. - -[26] Los que descendemos de fundadores de la independencia -argentina--como Rodríguez Peña; los que pertenecemos a familias que -desde sus más remotos antepasados han gozado del concepto social de -lo que se llama aristocracia, tenemos sobrada autoridad para hablar -de este modo, y hacemos esta manifestación con el solo propósito de -evitar el seguro argumento de los “aristócratas”, empedernidos, que nos -tratarán de parciales suponiendo somos “mulatos”.--C. R. - -[27] Taine, _Filosofía del arte_. - -[28] Gauckler, _Lo bello y su historia._ - -[29] Guyau, _El arte desde el punto de vista sociológico._ - -[30] Guyau, _El arte desde el punto de vista sociológico._ - -[31] Henniquin, _La crítica científica._ - -[32] E. Marguery, _La obra de arte y la evolución_. - -[33] E. Marguery, _La obra de arte y la evolución_. - -[34] Ver “_Una rápida ojeada a la evolución filogenética de los -mamíferos_”, 1889; “_Visión y Realidad_”, 1889; “_La Argentina al -través de las últimas épocas geológicas_”, 1897; “_Sinopsis_”, 1898; -“_Sinopsis_”, 1910. - -[35] En la revista “La Pirámide”, editada en La Plata.--Con el título -_Espacio_, _Materia y Movimiento_, fueron reimpresos en la “Revista de -Filosofía”, Buenos Aires, Enero de 1918. - -[36] El texto de _Mi Credo_ dice literalmente, en términos -_deliberadamente_ equívocos: “y sólo entonces se habrá cumplido lo que -dice el profético versículo de la Biblia . . . que el hombre sea la -imagen y semejanza de Dios”. Es sabido que la palabra Dios equivale -en labios de Ameghino a Naturaleza, como en todos los filósofos -panteístas.--Sobre la analogía intrínseca entre el ateísmo y el -panteísmo, ver mis escritos _Hacia una moral sin dogmas_ (Capítulo III) -y _Proposiciones_, Cap. II, “La hipocresía de los filósofos”. - -[37] Publicada en “Revista de Filosofía”, Buenos Aires, Noviembre de -1917, con la siguiente nota: - -“Hace algunos años, una delegación de una biblioteca de Chivilcoy fué -a visitar al eminente sabio, que ya era director del Museo de Historia -Natural de Buenos Aires, y le invitó a colaborar en un número único que -esa institución se proponía editar. - -“El sabio accedió, y, para no escribir una página de paleontología, -escribió _Noción de Dios y noción de espacio_, que completa otros -tres trabajos breves (“Los infinitos”, “El infinito materia” y “La -constitución de la materia y el infinito movimiento”) que había -escrito, accediendo a colaborar en una revista intitulada “La -Pirámide”, que se editaba en La Plata. - -“La biblioteca chivilcoyana debió estremecerse ante el presente griego -que le resultaría el trabajito enviado por el sabio, y, sin duda, para -no hacerlo público sin ofender al director del Museo, renunció hasta -hoy a publicar el número único. - -“Así es cómo quedaron inéditas hasta ahora estas pocas páginas que el -señor Alfredo J. Torcelli, compilador de las obras de Ameghino, entrega -a la publicidad por intermedio de esta _Revista_”. - -[38] Publicado en los “Archivos de Pedagogía y Ciencias Afines”, La -Plata, Octubre de 1911, con la siguiente advertencia: “Trabajo póstumo -y sin terminar, escrito a fines de 1910 y a principios de 1911”.--Los -originales (acaso no enumerados por el autor) no han sido bien -ordenados para esa publicación, que aumentaría en interés y claridad -con una ordenación distinta. - -[39] El editor de las _Obras Completas_ prestaría un servicio a -los lectores de Ameghino si al reimprimir este bosquejo variase la -disposición de sus párrafos y la distribución del material, buscando -una ordenación más lógica.--En la forma actualmente conocida, el -trabajo es de difícil intelección. - -[40] Publicado en “Revista de Filosofía”, Buenos Aires, Marzo de 1918, -con la siguiente nota del editor de sus _Obras Completas_: - -“_Origen y persistencia de la Vida_” es un trabajo que Ameghino había -empezado a redactar antes de su salida del Museo de La Plata. - -Parecería que el sabio condensó el propósito de esa obra en este -pensamiento, que después fué más claramente expuesto en “_Mi Credo_”: - -“Yo no pretendo haber encontrado la causa del movimiento: el Movimiento -en sí mismo es un Infinito comparable al Infinito Tiempo y al Infinito -Espacio; es comparable a la Materia en que es como ella transformable, -pero no extinguible.--Lo que creo haber encontrado es la ley a que -obedece: esto es, que la cantidad de Movimiento está en relación -inversa de la masa”. - -Entre los papeles del sabio han sido hallados dos planes de la obra: -uno, que parece previo y comprende nueve títulos; y otro, más amplio, -que comprende quince títulos. El capítulo que hoy se entrega a la -publicidad es el undécimo. - -La continuación sistemática y metódica de _Origen y persistencia de -la Vida_ debió ser dejada de mano por Ameghino, sin duda esperando -disponer alguna vez de tiempo y de tranquilidad para conducirla a -término. Pero a través de los años ha ido depositando en las tapas -de los cuadernos que le servían de carpetas esbozos de ideas y hasta -simples títulos de asuntos. - -De las apuntaciones de pensamientos que existen en la carpeta -denominada “Prólogo”, resulta que era propósito del autor escribir su -obra en francés, tratando la evolución en conjunto. - -“Quien crea en los dogmas--dice--y profese como artículos de fe la -creencia en la existencia del alma, en la inmortalidad futura y en la -muerte como fin o término de todo ser, tiene bastante con lo que sabe y -no tiene necesidad de aprender más: está en posesión de toda la ciencia -que es capaz de asimilarse. No precisa leerme. Que sea feliz con su -saber”.--ALFREDO J. TORCELLI. - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Revista de Filosofía, Año V - Nº - - May/1919, by Various - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK REVISTA DE FILOSOFIA, MAY, 1919 *** - -***** This file should be named 53718-0.txt or 53718-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/3/7/1/53718/ - -Produced by Adrian Mastronardi and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive -specific permission. If you do not charge anything for copies of this -eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook -for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports, -performances and research. They may be modified and printed and given -away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks -not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all -the terms of this agreement, you must cease using and return or -destroy all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your -possession. If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a -Project Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound -by the terms of this agreement, you may obtain a refund from the -person or entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph -1.E.8. - -1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be -used on or associated in any way with an electronic work by people who -agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few -things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works -even without complying with the full terms of this agreement. See -paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm -electronic works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the -Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when -you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg-tm work. The Foundation makes no -representations concerning the copyright status of any work in any -country outside the United States. - -1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg: - -1.E.1. The following sentence, with active links to, or other -immediate access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear -prominently whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work -on which the phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the -phrase "Project Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, -performed, viewed, copied or distributed: - - This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and - most other parts of the world at no cost and with almost no - restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it - under the terms of the Project Gutenberg License included with this - eBook or online at www.gutenberg.org. If you are not located in the - United States, you'll have to check the laws of the country where you - are located before using this ebook. - -1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is -derived from texts not protected by U.S. copyright law (does not -contain a notice indicating that it is posted with permission of the -copyright holder), the work can be copied and distributed to anyone in -the United States without paying any fees or charges. If you are -redistributing or providing access to a work with the phrase "Project -Gutenberg" associated with or appearing on the work, you must comply -either with the requirements of paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 or -obtain permission for the use of the work and the Project Gutenberg-tm -trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted -with the permission of the copyright holder, your use and distribution -must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any -additional terms imposed by the copyright holder. Additional terms -will be linked to the Project Gutenberg-tm License for all works -posted with the permission of the copyright holder found at the -beginning of this work. - -1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm -License terms from this work, or any files containing a part of this -work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. - -1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this -electronic work, or any part of this electronic work, without -prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with -active links or immediate access to the full terms of the Project -Gutenberg-tm License. - -1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format -other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg-tm web site -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain -Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing -access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works -provided that - -* You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from - the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method - you already use to calculate your applicable taxes. The fee is owed - to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he has - agreed to donate royalties under this paragraph to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments must be paid - within 60 days following each date on which you prepare (or are - legally required to prepare) your periodic tax returns. Royalty - payments should be clearly marked as such and sent to the Project - Gutenberg Literary Archive Foundation at the address specified in - Section 4, "Information about donations to the Project Gutenberg - Literary Archive Foundation." - -* You provide a full refund of any money paid by a user who notifies - you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he - does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm - License. You must require such a user to return or destroy all - copies of the works possessed in a physical medium and discontinue - all use of and all access to other copies of Project Gutenberg-tm - works. - -* You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of - any money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the - electronic work is discovered and reported to you within 90 days of - receipt of the work. - -* You comply with all other terms of this agreement for free - distribution of Project Gutenberg-tm works. - -1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project -Gutenberg-tm electronic work or group of works on different terms than -are set forth in this agreement, you must obtain permission in writing -from both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and The -Project Gutenberg Trademark LLC, the owner of the Project Gutenberg-tm -trademark. Contact the Foundation as set forth in Section 3 below. - -1.F. - -1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - |
