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-The Project Gutenberg EBook of Vida de Don Duarte de Meneses, tercero
-Conde de Viana, y sucessos notables de, by Agostinho Vasconcelos
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most
-other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of
-the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
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-
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-
-Title: Vida de Don Duarte de Meneses, tercero Conde de Viana, y sucessos notables de Portugal en su tiempo
-
-Author: Agostinho Vasconcelos
-
-Release Date: August 15, 2016 [EBook #52808]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: UTF-8
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIDA DE DON DUARTE DE MENESES ***
-
-
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-
-Produced by Giovanni Fini, Rita Farinha and the Online
-Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This
-file was produced from images generously made available
-by National Library of Portugal (Biblioteca Nacional de
-Portugal).)
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- NOTA DEL TRANSCRIPTOR:
-
-—Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos.
-
-—Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere
-notablemente de la utilizada en español moderno.
-
-—Se ha mantenida la “s larga” (ſ) y las acentuaciónes con el
- signo ~ del libro original (ã, ẽ, ĩ, õ, ũ y q̃).
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-
-
- VIDA
- DE
- DON DVARTE
- DE MENESES,
- TERCERO CONDE
- DE VIANA.
-
- _Y SVCESSOS NOTABLES
- de Portugal en ſu tiempo._
-
- POR DON AVGVSTIN MANUEL,
- i Vaſconcelos.
-
- _A DON DVARTE LVIS DE MENESES,
- Conde de Tarouca, del Conſejo
- de ſu Mageſtad, Comendador
- de Albufeira_.
-
-
- Con licẽcia de la Inquiſiciõ, Ordinarío, i delRey.
-
- EN LISBOA.
-
- _Por Pedro Craesbeeck Impreſſor delRey, año 1627._
-
-
-
-
-LICENÇAS.
-
-
-_EM cumprimento do que V. Illuſtriſsima me manda por ſeu deſpacho, li
-este livro, que tem por titulo, Vida de D. Duarte de Meneſes terceiro
-Conde de Viana composto por D. Agoſtinho Manoel; não tem couſa contra
-N.S Fé Catholica, & bons coſtumes; & todas as que nelle ſe relatão,
-me parecem mui dignas de ſerem divulgadas, pelo grande intereſſe, que
-da lição dellas reſultarâ a todos os que quiſerem imitar, & ſeguir o
-exemplo de hũ famoſo varão, que tam inſigne foi pelo esforço de ſeu
-invencivel animo, como pelo continuo exercicio das muitas, & ſingulares
-virtudes, de q̃ foi dotado; das quais, & de ſuas victorias puderaõ
-estar eſcritos muitos cõmentarios, ſe a naçaõ Portugueſa, por ſua
-natural emulação ou deſconfiança, não fora tam avarenta no eſcrever,
-como prodiga no obrar, porêm neſte breve compendio eſtaõ referidas ſuas
-obras, por hum tam excellente, & levantado eſtillo, que a viſta desta
-proſa não tem quẽ procurou, ſe fizeſſe, que envejar nos verſos porque
-tanto ſuſpirou, quem ſenhoreando o mundo todo, achava, que sô elles lhe
-avião faltado para fazer inmortal ſua fama & ficar ſingular em tudo.
-Lisboa 1. de Dezembro de 626._
-
- Diogo Oſorio de Caſtro.
-
-_Imprimaſe, viſta a aprovação do Inquiſidor Diego Oſorio de Castro.
-Lisboa 3 de Dezembro de 626._
-
- O Biſpo Inquiſidor geral.
-
-_Podeſe imprimir, Lisboa 5. de Dezembro de 616._
-
- _Señor_
-
- Eugenio Cabreira.
-
-
-_LI por mandado de V Magestade eſta hiſtoria do Conde de Viana, cõposta
-por D Agoſtinho Manoel, & não acho nella couſa algũa, que impida o
-imprimirſe; antes muitas muito excellentes, aſsi deſte ilustriſsimo
-capitão, honra em ſeus tempos da naçaõ Portugueſa, como do eſcriptor,
-que he hum dos grandes eſpiritos nos noſſos: tem grande juizo na
-eleiçaõ, & eloquencia na narraçaõ: enſina muita doutrina politica,
-muita moral; livro he a meu parecer; digno de trazeremno nas maõs
-todas as peſſoas, que tem a ſeu cargo adminiſtraçoens publicas, ou
-governos; porque em cada folha acharaõ ponto, quelhes ſirva. Dos que
-hoje eſcrevem em Eſpanha, que eu conheço nenhum tem milhor eſtito que
-D. Agoſtinho; & verdadeiramẽte merece que V. Mageſtade o honre, &
-alente, ſe quer para que ſeja exceiçaõ da má fortuna, que neſte Reyno
-tem sempre todos os grandes engenhos. Guarde Deos a Catholica peſſoa de
-V. Mageſtade. Lisboa 18 de Dezembro de 1616._
-
- D. Vicente Nogueira.
-
-_QVe ſe poſſa imprimir eſte livro visto as licenças do S. Officio, &
-Ordinario, que offerece, & depois de impreſſo torne para ſe taxar, &
-ſem iſſo não correrà, a 19. de Dezembro de 626._
-
- Araujo. Meſquita. Pimenta da Breu. D. de Melo. Cabral.
-
-Eſtà conforme com o original. Lisboa 29. de Mayo de 627.
-
- _Diogo Oſorio._
-
-_Taxaſe eſte liuro em 160. reis, em Lisboa a 31. de Mayo de 627._
-
- Araujo. D. de Mello. Pimenta da Breu. Cabral.
-
-
-
-
- A DON DVARTE
- LVIS DE MENESES
- CONDE DE TAROVCA,
- del Conſejo de ſu Mageſtad,
- Comendador de Albufeira.
-
-_ESte libro por tantas razones de V. Señoria, le ofreſco, ò por dezir
-mejor, le reſtituyo a ſu caſa, deſeando ſatisfazer las obligaciones,
-en que le estoi de deudo, i ſervidor. No parecerà adulacion quando ſe
-conoce, q̃ V. Señoria en el eſtado preſente de ſu poca edad, más ſe
-diſpone a grandes pueſtos, que los poſſee: i que en lo que và obrando,
-ſe vè un retrato verdadero de lo que eſcrivo; correſpondiendo de ſuerte
-al valor, i grãdeza de ſus maiores, que no les puede añadir menor
-gloria la ſuceſsion, que la aſcendencia. Guarde Dios a V. Señoria
-muchos años como deſseo: de mi eſtudio, a 20. Maio de 627._
-
- Don Auguſtin Manuel,
- i Vaſconcelos.
-
-
-
-
-VIDA DE
-DON DVARTE
-DE MENEZES,
-TERCERO CONDE DE VIANA, I
-ſucceſſos notables de Portugal
-en ſu tiempo.
-
-POR D. AVGVSTIN MANVEL.
-
-Argumento del Libro Primero.
-
-
-_NObleza, padres, patria de D. Duarte: deſcripcion de Ceuta, i de
-la Prouincia del Habat en Berberia. Su niñez, i criança: varias
-eſcaramuças, en q̃ ſe hallô ſiendo mui moço, i de q̃ ſalio felizmẽte.
-Paßa el Conde D. Pedro de Menezes a Portugal a ſus pretẽſiones:
-dexale por ſu teniente en aquella frontera, en edad de quinze años.
-Celebres victorias, que tuvo en eſta auſencia. Singulares honras, i
-recibimiento, que la ciudad de Lisboa, el Rey D. Iuan el primero, i
-los Iffantes ſus hijos hizieron al Cõde D. Pedro. Titulo que entonces
-le dierõ de Villa Real, i otras mercedes. Muerte del Rey, ſentimiento,
-que moſtraron en ella los Portugueſes. Buelta del Cõde a Ceuta. Coſas
-todas ſuccedidas en eſpacio de diez i nueve años; deſde el de mil
-quatrocientos, i quatorze; haſta el de mil, i quatrocientos, i treynta
-i tres._
-
-
-
-
-VIDA DE
-DON DVARTE
-DE MENEZES
-TERCERO CONDE
-de Viana.
-
-LIBRO PRIMERO.
-
-
-NO pudo la ignorancia introduzir demanera el Imperio, q̃ tiene vſurpado
-en las coſas humanas, q̃ deſluſtraſse en todo, el conocimiẽto, ̃q̃ ſe
-deue a la virtud; i la diſminuyeſse la eſtimacion, que ſolo alcança
-en los tiempos, que florece; ſiendo tal ſu fuerça, que en los màs
-calamitoſos ſe conocen los buenos, aunque ſe premien los malos. Eſte
-daño comun a los Reynos, afligiò menos al de Portugal, por la entereza,
-i prudencia de algunos de ſus Principes; que ſuelẽ ſer los autores
-principales deſte deffecto. Fue uno, i de los mejores el Rey Don Iuan
-el primero, hijo ilegitimo del Rey Don Pedro, de tan excelentes
-partes, que juſtamente le hizieron ſu Rey los pueblos, con aclamaciõ
-general, meneſteroſos entonces, màs que nunca, de un buen Principe,
-por las calamidades, que havian ſufrido en el precedẽte reynado, de
-ſu hermano D. Fernando; donde los vicios alcançaron los premios, que
-ſe devian a las virtudes. Començò, pues, D. Iuan a reynar primero en
-los animos, q̃ en los pueblos; que fue medio màs ſeguro de hazerſe
-Rey. i luego eſtimando los Heroes Portugueſes, q̃ aquel ſiglo produxo
-de admirable esfuerço, i conſtancia; i en tanto numero, que pudiera,
-con juſta razon, igualarſe a qualquiera de los paſsados; i con mucha,
-cauſar nota en lo preſente, ſi como en tiempos dichoſos, durara el
-menoſprecio de los vicios, i la emulacion virtuoſa, con que los buenos
-aſpiravan a ſer mejores, i los malos, por lo menos, a parecer buenos.
-Eſcrevir la vida de los que verdaderamente lo fueron, ni es accion
-nueva, ni condenada: porque los antiguos, con quien las virtudes
-tenian màs fuerça, uſavan dexar ſu poſteridad enrequicida con eſtos
-exemplos, i memorias de varones ſingulares; para que los venideros ſe
-diſpuſieſſen a coſas glorioſas. Pero depravòſe, entre otras buenas
-coſtumbres, eſta tan neceſſaria, principalmente entre los Portugueſes,
-mâs por falta de eſcriptores, que de hechos; porque ſiendo innumerables
-los que en todas edades engrãdecieron eſta nacion, como de embidia
-no conocen ſus naturales ventajas unos a otros, aſsi ſe desluzen de
-las excelencias de la fama con la murmuracion. Deſta ſuerte falta la
-noticia libre de dudas, i ponen en contingencia la verdad de ſer creyda
-(que es alma, i eſſencia de la hiſtoria). Y quiçà penſando, que el
-eſcrivir las buenas partes, i aciertos de sus mayores, es con animo
-de offenderlos, por no tener las que celebramos dellos, quedan con el
-animo no bien affecto, i expueſto el Hiſtoriador a lo que ſuele obrar
-en unos el poder ſuperior, i en otros el atrevimiento, i paſſion.
-
-(2) Y aunque el rezelo deſto me ha tenido algo dudoſo, confieſſo que
-conſiderando el valor de Don Duarte de Menezes tercero Conde de Viana,
-me determinè a deſeſtimar contradiciones por dar a mi patria la vida
-deſte clariſsimo varon, para eſpejo deſta edad; i veneracion de aquella
-tan agradable, en que los Principes fiados en ſu valor, no embidiavan
-glorias agenas: premiãdo ſingularmẽte las virtudes de los vaſſallos,
-llenandolos, quando vivos de bienes de fortuna, i quando muertos de los
-de la fama; con igual gloria por lo que con eſto ſe califica el valor
-de ſus obras, en la que redunda al Principe por el agradecimiento, que
-mueſtra con los que ya no le pueden ſeruir: accion verdaderamente real,
-pues dà animo a los vivos para emprender grandes coſas, i honra a los
-muertos, en lo perpetuo de ſu fama.
-
-(3) Fue admirable en eſto el Rey D. Alfonſo el quinto: porque viendo
-por ſus ojos las acciones valeroſas deſte cavallero, las vezes, ̃q
-passó a Berberia, deſpues de honrar ſus deſcendientes con mercedes, i
-nuevos titulos: añadio a ſu memoria eſte de maior alabança, i duracion;
-i mandò a Gomez Eanes de Zuzara cavallero de la Orden de Chriſto, i
-guarda maior del Archivo deſte Reyno, que hizieſle relacion de ſu
-vida, y hechos por una carta particular ſuya llena de mil favores, ̃q
-trahe al principio de ſu obra, aſsàs digna de veneracion para la buena
-memoria deſte Principe; q̃ obligaua con los mãdatos igualmente, que con
-los premios. La hiſtoria aũq̃ eſcrita con el eſtilo toſco de aquella
-edad, i falta en partes, tiene mucho de puntual, i verdadera: pues para
-eſcrivirla con màs acertamiento, i mejor averiguar las coſas, paſsò a
-Africa. Bien es verdad, que olvidò algunas, a que eſtá ſujeto quien
-haze vidas particulares, i refiere otras poco advertidas: mas tambien
-eſte yerro fue culpa de aquellos tiempos, en que la ſenzillez, i buen
-animo ſe conformava con las palabras, i las obras.
-
-(4) Yo ſinò he hecho eſto, por no ſer ya neceſſario, he procurado, con
-todo el cuidado poſsible, apurar la verdad; i ofreſco eſcrivirla ſin
-odio, ni affeccion; affectos de que me hallo libre: aunque no conſiga
-màs premio que la verdad, que por lo que tiene de virtud lo es de ſi
-meſma.
-
-(5) Don Duarte de Menezes nacio en Lisboa Ciudad Metropoli de Portugal,
-reynando en ella el Rey Don Iuan el primero, en el año de mil
-quatrocientos i quatorze. Fue hijo natural de D. Pedro de Menezes Conde
-de Viana, i Villa Real: decendiente por varonia de D. Pedro Bernardo,
-el que llamaron de S. Fagundo (que es lo meſmo que Sahagun en Caſtilla)
-por ſer ſeñor de aquella tierra, y de otras muchas en aquel Reyno, en
-los tiẽpos del Rey D. Alfonſo el ſeptimo, intitulado Emperador de las
-Eſpañas.
-
-(6) Don Pedro Bernardo, como a origen de los Menezes, es el primero,
-que trahe el Cõde Don Pedro en ſu libro de linages, i con el todos los
-Autores, que cuerdamente eſcriven deſte appellido: calificando por
-apocripha la opinion, que comunmente anda introduzida en el vulgo,
-de q̃ procedẽ de una hija de Ordoño Rey de Leon, i de Tello, ſeñor,
-ò natural de un cortijo, q̃ llamauan Menezes; añadiendo a eſto otras
-fabulas, como ſucede de ordinario en todas las mentiras, q̃ del apoyo
-de unas nacẽ otras: dando la adulaciõ motivo para ſemejãtes cuẽtos.
-Por̃q cõ el deſſeo de iluſtrar los linages de los màs poderoſos, buſcã
-para antiguarlos, coſas ſin propoſito, muchas vezes ignorando, ̃q
-entonces los buelven ſoſpechoſos, quãdo intẽtan novedades; q̃ por la
-maior parte ſirve ſolo de desluzir lo cierto, y quedar en opiniõ lo
-verdadero.
-
-(7) La ſucceſsion de D. Pedro llegò a D. Alõſo Tello de Menezes,
-conſervada ſiempre en ricos hombres, i los maiores ſeñores de Caſtilla.
-Eſte pues, ſiendo un gran cavallero, mereciò ſer odiado por ſus
-virtudes del Rey D. Pedro el cruel, el qual con la violencia, con ̃q
-hizo otras muertes, matô tambien a Martin Alfonſo Tello de Menezes,
-hijo de D. Alfonſo. Y temiẽdoſe no paſſaſſe a mâs la crueldad del
-Rey: por̃q tras haverle caido en ſoſpecha, era cierto aborrecerle, i
-mui vereſimil acabarlo, ſi pudiera; ſe retirò con ſu caſa, i familia
-a Portugal, donde el Rey D. Alfonſo el quarto llevado de la mucha
-calidad, i grãdes partes de D. Alonſo Tello, le diò el oficio de
-maiordomo maior de ſu caſa (̃q ſiempre fue de los primeros en la de los
-Principes). Y luego ſu hijo D. Iuan Alfonſo Tello, ſiẽdo deſpues Cõde
-de Barcelos, lo fue ſu nieto tãbiẽ de Viana, D. Iuã Tello, padre de D.
-Pedro de Menezes q̃ lo fue de D. Duarte, de quiẽ voy eſcreviẽdo.
-
-(8) Sobre la primogenitura deſta familia ay grandes controverſias
-entre los que la hazen de todo, governandoſe conforme la volũtad,
-ô el aborrecimiẽto, que tienen a las coſas. Yo por cumplir con mi
-obligacion referirè ambas opiniones, ſin decidirlas; porque no ſiendo
-lo eſſencial de mi hiſtoria eſta aueriguacion, devo no parecer
-apaſsionado. Las hiſtorias Caſtellanas, i entre ellas Salazar de
-Mendoça, que eſcrivio diligentemente deſta familia, quieren, que Martin
-Alfonſo de Menezes ſea el hijo ſegundo de D. Alfonſſo Tello, i el
-Conde de Barcelos el mayor. La corriente de los Portugueſes affirma
-lo contrario. Probabilidades ay para todo. En coſa tan envejecida
-quien podra declarar lo cierto? aſsi como indeciſo, lo dexo a los más
-genealogicos de profeſsion, i eſtudios; a los qua les confieſſo ſe
-deven muchas alabãças, por la diligencia, i curioſidad; ſi bien corren
-grã riesgo, como la experiencia enſeña, pues ſi dizen la verdad, como
-deven, ſe hazen odioſos, ſujetos a los peligros de los que la profeſsã:
-ſi la callan faltan a ſu obligaciõ. A eſtos dos cavalleros, cuya
-decendencia ſi incluyò en quaſi toda la nobleza de Portugal, añadẽ los
-Caſtellanos tercero hermano, hijo tambien de D. Alfonſo Tello, que con
-menos poſteridad, dexò ſucceſſores en Talavera de la Reyna, que oy ſe
-conſerva en caſas de cavalleros conocidos.
-
-(9) Por otra parte procedia tambien D. Pedro de Menezes de los Reyes
-de Caſtilla, porque el Conde de Barcelos caſó? con Doña Guiomar de
-Villalobos biſnieta del Rey D. Sancho. De manera que en calidad no le
-faltava al Cõde D. Pedro para Principe, màs que no haver ſido vaſſallo,
-porque debaxo deſte nombre fue de los màs illuſtres de Heſpaña.
-
-(10) Mientras biudo tratô amores con una donzella de ſu primera muger
-D. Margarita de Miranda, por nõbre Iſabel Domingues; la qual en eſte
-grado de gente, era de ſangre noble, i limpieza conocida: i pruevaſe,
-por ſer la caſa del Conde de las primeras deſte Reyno, i le ſervian
-los nobles del (cõforme dizen Ruy de Pina, i Gomez Eanes.) Eſta fue la
-madre de D. Duarte, i el ſentimiento, i deſconfiança, que tenia de no
-ſer legitimo, le obligò a proceder de ſuerte, que vino a ſer ſin duda
-más honrado.
-
-(11) A los nueve meſes de ſu edad, paſsò el Rey D. Iuan a la conquiſta
-de Ceuta, aſsiſtiẽdole el Conde D. Pedro, con cinco nauios a ſu
-coſta, bien artillados de gente, i baſtimiẽtos. Moſtrò deſpues en la
-toma igual valor a ſus mayores; con que fue gran parte para ganarſe
-aquella plaça. Al principio dudò el Rey ſuſtentalla; mas conociendo
-ſu importãcia, i los bienes, i comodidades, que de tenerla reſultavan
-a Eſpaña, determinó dexarle preſidio baſtante a ſu defenſa; i a cargo
-de perſona de calidad, i esfuerço. Hallauaſe preſente el Condeſtable
-Don Nuño Aluarez Pereira, en quien concurrian eſtas, i otras muchas,
-i auentejadas partes. Offrecioſela el Rey por pueſto no deſigual a
-ſu fama. Deſculpòſe por ſu mucha edad, i por el animo que trahia de
-retirarſe del deſaſſoſsiego de la Corte a la quietud de un monaſterio,
-que deſpues exẽplarmẽte executò. Otros tãbien ſe eſcuſaron de aquella
-tenencia, por ſus conveniencias, que reconocian differentes al deſſeo,
-̃q dificultavan, del Rey: pero el Cõde D. Pedro allanando todos con ſu
-animo, ſe ofreciô al cargo de mayor honra, que codicia. Y por̃q ſus
-años (que no llegavan a treynta) no abonavan la peticion, neceſsitando
-aquel oficio de muchas canas, i experiencia: tomô por ſu valedor al
-Maeſtro de Chriſto D. Lope Dias de Soſa, ſu primo ſegundo, perſona
-mui conſiderable en aquellos tiempos. Eſtimava el Rey ſus brios, i
-otras calidades, en q̃ fundava grandes eſperanças: i aſsi, deſdeñando
-otros ofrecimientos, que con eſte exemplo, ſe propuſieron de algunos
-cavalleros de mucha virtud, i meritos; antepuſo los del Cõde. Y
-llamandolo en preſencia de todos, le diò en tenẽcia el caſtillo de
-Ceuta, de propriedad para el, i ſus decendientes. Fue eſte acto, para
-el Cõde de grãde hõra: por̃q, contra el eſtilo ordinario con q̃ los
-Reyes hazian ſemejãtes mercedes, le entregò las llaues deſta fortaleza,
-ſin tomarle omenaje della; auñq lo empeñò cõ palabras, i favores de
-publico agradecimiẽto, como Principe cuerdo; ſiẽdo eſte el modo más
-ſeguro de grãgear los ſubditos; i diſponerlos a q̃ pierdã las vidas por
-el ſervicio real con guſto, i brio: por las ventajas, i gallardia,
-con que ſirvẽ los màs finos al Principe agradecido, i honrador; moneda,
-i premio de poca coſta a quiẽ le dà; i de gran eſtima en quien la
-recibe.
-
-(12) Partiô el Rey con eſto para Portugal, dexando de guarnicion en
-Ceuta dos mil i ſeiſcientos hombres, en que entravan muchos cavalleros;
-que en este Reyno llaman Fidalgos. Y al cabo de cinco años hallandoſe
-el Conde biudo, con dos hijas legitimas, i D. Duarte muy niño: por
-aliviar los gaſtos de ſu caſa quizo llevarlos a Ceuta. Y el Rey, por
-que los trabajos de guerra tan continua, tuvieſsen aquel refugio,
-i compañia de la muger (ò por otras cauſas) lo caſó ſegũda vez cõ
-hija del Mariſcal deſte Reyno. Però fueron los lutos primero, que
-las bodas, muriendo ella en el paſſage, deſde el Algarve a Ceuta, do
-llegaron los híjos; ſiendo D. Duarte a penas de ſeis años. Començò
-luego a eſtimarle como tal, notando en su agudeza, i compoſtura, una
-niñez exercitada en todas las buenas coſtumbres, que en un cavallero,
-como proprias, luzen màs. El Philoſopho penſó, q̃ de la educacion
-primera, pendian los aciertos de la edad ſiguiente. Por eſſo los
-antiguos tuvieron tanto cuidado en la diſciplina de los moços; porque
-en encaminar bien los principios, conſiſte las màs vezes el ſucceſſo
-del fin. Devia el Conde eſta vigilancia a Iuan Alvarez Pereira (deudo
-ſuyo, i fundador illuſtriſsimo de la caſa de los Condes de la Feria)
-por haverſele dexado, quando paſsô a Ceuta, i fue criado eſte tiempo
-con particular ſolicitud ſuya. Continuòla el Conde al fin, como buen
-padre, ſeñalandole maeſtros en todos los exercicios de cavallero, en
-que ſaliò excelente; i con tambien inſtituida juventud, que no ſe le
-conociò ja màs vicio alguno, que la manchaſſe. Deſta templança le naciò
-al Conde deſſeo de hazelle clerigo, trayendole, con eſte intento, en
-habito eccleſiaſtico. Peró el valor es fuego, que no ſe diſsimula;
-en aquellos pocos años dava mueſtras de grandes brios. No tenia diez
-cumplidos, quando, a diſguſto del padre, ſaliò a campaña a eſcaramuçar
-con los Moros: con la qual demonſtracion ſe acabò de perſuadir el Cõdé
-a mudarle de eſtado; ajuſtandoſe a ſu natural, como padre prudente, i
-que deſſea el bien, i aumento de los hijos: porque en aquella edad
-dictaua la naturaleza con maior pureza la inclinacion, que con ſingular
-affecto le llevava a la milicia. Iuzgava a deſacierto deſvialle deſte
-camino, por no dar en el yerro en que caen muchos padres, los quales
-torciendo a ſu guſto la vida, i eſtado de los hijos, los ocaſionan a
-que vivan ſiempre deſcontẽtos, i aun poco medrados; por la dificultad,
-con que el arte emienda los affectos de la naturaleza.
-
-(13) Eſto fue lo, que ſin duda, ayudò a Don Duarte a apartarſe de los
-vicios; demás de ſer naturalmente bien inclinado: porque ſe ocupó
-deſde muchacho en las armas; tẽplãdo el hervor de la mocedad, con la
-diſciplina del padre, a quien tuvo por maeſtro en eſta ocupacion.
-Siendo ſu exemplo, eſcuela de maior eſtima, que la celebre del
-Thebano Epaminondas, de cuya doctrina ſe jactava tanto Philippo Rey
-de Macedonia ſu diſcipulo, q̃ la anteponia a ſus maiores fortunas.
-Y juſtamente ſe deve comparar el Conde D. Pedro con los vale̊roſos
-capitanes antiguos; por lo que eſta guerra de Ceuta tuvo de larga, i
-peligroſa. Y aſsi ſucedieron en el cõtinuas ocaſiones, para moſtrar
-ſu prudencia, i valor, recibiendo los enemigos del nõbre Chriſtiano,
-muchos daños, i la Chriſtianidad grãdes provechos. Por̃q puſo termino
-a la inſolencia, i crueldad de aquellos barbaros Mahometanos, cuya
-inundaciõ (como exãbres, q̃ libremente diſcurren por los cãpos)
-tyranizò tantos Reynos, i monarchias. Refrenò la amenaza perpetua,
-con que vivia el de Heſpaña. El qual con ſervidũbre de mâs de 700
-años aun padecia, en aquella ſazon, el tyrano dominio, con q̃ ellos
-poſſeyan el Reyno de Granada, ſiẽdo de lo mejor, i màs rico della.
-Eran ſus puertos, i coſta, los confines de Ceuta: i eſta ciudad
-eſcala de los ſocorros de Africa, cõ q̃ los Caſtellanos trabajavã en
-vano de recuperar aquel Reyno: por̃q lo impoſsibilitava el paſſage,
-̃q haziã perpetuamẽte, inumerables exercitos de Berberia, en ayuda
-del Granadino. Por dõde es ſin duda, q̃ de la toma, i defẽſa deſta
-ciudad, ſe originò grã parte de ſu ruina. De q̃ ſacò una verdad, como
-infalible, q̃ todo eſto deve Eſpaña a la memoria del Cõde D. Pedro, i
-a ſus decẽdientes: pues la librò de las afliciones, en que eſtava
-padeciendo jugo tan inſolente. Y para màs prueva dello, i por parecerme
-neceſſario a la inteligencia de nueſtra hiſtoria, harè relacion del
-ſitio, antiguedad, i fortaleza de Ceuta; i de la provincia del Habat;
-que es donde ſe incluye, de q̃ han eſcrito no pocos Autores: mas no
-ſerà eſto, por parecerme con ellos en ingenio, i diligencia, ſino
-porque haviendoſe acabado de conquiſtar eſta ciudad, devo con igual
-puntualidad, i noticia, referir las coſas, que ellos encarecieron con
-ſu eloquencia.
-
-(14) Es la provincia del Habat, parte de lo que antiguamente ſe llamò
-Mauritania Tingitania, i deſpues Berberia, una de las mâs nobles de
-Africa; i adonde ſe conservã (aunque en pedaços) las memorias de muchas
-ciudades edificadas por los Romanos, i Godos; que tantos tiempos la
-ſujetaron. Perdiò ultimamente ſu eſtimacion, con la ereccion del
-Imperio de Fez, i aumento de aquella ciudad: a fuer de los edificios
-grandes, de cuyas ruinas nacen las màs vezes, veneracion, i eſtima a
-nuevos palacios. Dividiòſe eſte Reyno en ſiete provincias, i fue la
-quarta la del Habat; nombre impueſto por los Sarracenos, q̃ hizieron
-eſta particiõ, i los ultimos, q̃ la invadierõ, i dominaron. Dieronle
-principio, al Poniẽte, deſde las lagunas de la provincia de Aſgar;
-i de alli corriendo al Levante, comprehẽde las ſierras, que caen
-ſobre el eſtrecho de Gibraltar, terminandoſe con ellas en la Gomera.
-Rodeala el Oceano Herculeo por la parte del cierço: al medio dia, las
-aguas del Erguila, dilatandoſe haſta Oriẽte ſiete leguas de Poniente
-a Levãte, i màs de treynta i cinco de Tramontana al medio dia.
-Tierra llana, fertil, i regada de muchos rios caudaloſos; q̃ baxan
-de algunas ſierras, que la ciñen. Son las màs notables ocho; donde
-los Portugueſes, con increyble virtud, acometieron hechos glorioſos,
-como veremos en muchos caſos eſparſidos por eſta historia. Conviene
-repetirlas por eſta cauſa: i con màs cuidado, por deſcubrir las
-fuerças, i engenio del enemigo; i para dar conocimiento de la tierra.
-Algunos preſumen, que eſtas ſierras ſon los ſiete mõtes, que Plinio
-llamò hermanos, por la ſemejãça, i Ptolomeo, Hepta, Adelphi: i el
-octavo Abila, de que diremos luego: porque quedan a las eſpaldas de
-Ceuta, a quien dieron nombre. En los que le ſeñalan, varían Iuan Leõ,
-i Luis del Marmol; convienẽ, en que corren deſde antes de Ceuta, por
-toda la marina, haſta llegar quaſi a Melilla, q̃ ay treynta leguas;
-con que acaba la Mauritania Tingitania. Suelen ver mucha parte dellas
-deſde la ciudad de Malaga, que queda en el paraje del Peñõ. La primera
-eſtà jũto a la ciudad de Ezaguẽ, i ſe eſtiende diez leguas de largo al
-Leuante, i quatro en ancho. Sigueſe la de Benizequer, màs rica, i mejor
-poblada. Tiene ocho de Poniente a Levante; confina con la de Beniharos.
-Y eſta, quiere Marmol, que incluya todos los ſiete hermanos: comiença
-de Alcaçar el Quibir, i diſcurre ſiete leguas, por el miſmo curſo.
-Vezina a ella apparece la Benîtelit ocho leguas de Tanjar, la tierra
-a dentro al medio dia. Peró la que campea ſuperior a todas, ſiendo la
-màs aſpera, i de quaſi impoſsibles entradas; es la de Benihazen. En
-igual continuacion a la paſſada; i más diſtante un poco, la de Amegara,
-en eſpacio de tres leguas de largo, i una de ancho; quedandole a dos
-i media, házia el medio dia Alcaçar el Ceguer: i a un lado, en medio
-de Ceuta, i Tanjar, la ſierra de Huat Idris, Vaterer, i Quadrès; que
-todos eſtos nõbres le dan ſus naturales. Es iluſtre entre los Moros,
-por la fortaleza, i valor de ſus moradores, i no menos, por ſer patria,
-i naturaleza de aquel famoſo Helul, cuyas hazañas, i proezas (como a
-Orlando los Franceſes) celebrã los Africanos en muchas obras de proza,
-i verſo. Muriô en la gran batalla de las navas de Toloſa, ſiẽdo capitan
-general del Rey de Marruecos, en el año, q̃ apuntó Marmol acertadamẽte,
-de mil duzientos i doze, mejor q̃ Iuan Leõ, q̃ se engañò en el ̃q
-ſeñala. Es la ultima ſierra la de Beni Huet Fileh: la qual comiença
-en el mediterraneo; i para en Tetuan ſiete leguas de Ceuta. Sin eſtas
-ocho, legua i media della, quaſi en frente eſtá la Ximera, que los
-naturales llaman Alcudi, i los antiguos Abila. Philoſtrato, Euſtachio,
-i Paulo Oroſio, la dixerõ Abinna, i Abenna; ſi bien el nombre Latino
-en Punico quiere dezir, monte alto (como enſeñò Avieno) i parece màs
-ajuſtado, q̃ el Griego, que le nombrò, Aliba; attendiendo, quiçà, a
-unas ſeñales, que ſe ven en eſte ſitio, auñq no muy deſcubiertas, de
-una fuente deſte nombre. Es una de las dos colunas de Hercules, de cuya
-grandeza, i ſecretos, ſe originaron muchas fabulas, que los Autores
-Griegos, i Latinos, celebraron; con menos noticia, i conocimiento de
-ſus coſas, que admiracion; ſerviendole de portento aquel celebre monte,
-tan fabuloſo, como mal conocido de los Romanos, i ſujeto tarde a ſu
-imperio.
-
-(15) Entre eſtas ſierras ay gran numero de poblaciones, caſerias, i
-aduares. Tienen ſu ſeñorio los Gomeres, nacion antigua, i noble: i tãto
-que generalmente ſe reputa por la mejor de Africa; porque decienden de
-los Arabes, i conſervan eſta nobleza, ſin mezcla de otras naciones,
-aſsi en los dialectos de la lengua, como en las coſtumbres; imitando a
-ſus maiores con tanta ambicion, i conſtancia, q̃ deſprecian el vivir
-en las ciudades, por que en los campos ſe aparientan ſolamente unos
-con otros. Deſte principio naciò llamarenſe vulgarmente Alarabes con
-dos letras añadidas, a ſu origen primitiva. De ſus vicios, valor, i
-reputacion, cuentan mucho Luis del Marmol, i Iuan Leon: donde ſe puede
-entender las cauſas porque vinieron a eſtas ſierras. Su modo de vivir
-es apacentando ſus ganados; que es la hazienda, de que ſe ſuſtentan,
-recogiendoſe de noche en ſus aduares (ſon unas tiendas de madera, como
-diremos adelante.) Eran tan eſtimados por ſu esfuerço, que los Reyes de
-Granada los eſcogian para ſu guardia: i de contino trahian quinientos
-en ella, i aun deſte tiempo dexaron en aquella Ciudad, vna calle de ſu
-nombre, que eſtâ, ſubiendoſe de la plaça nueva, a la Alhambra. Ganavan
-tambien ſueldo en todas las guerras, que havia contra los Chriſtianos,
-de quienes eran grandes enemigos. Solo en la religion degeneraron
-de ſus aſcendientes; por̃q ſiguieron la Mahometana, que como pèſte
-del Cielo penetrô, con maior exceſſo, lo mâs oculto deſta tercera
-parte del mundo. Goviernanſe por Xeques, ò Philarcos (aſsi los llama
-Tacito) que ſon como Principes; nombre, i autoridad dirivada de los
-primeros, que poſſeyeron aquellas ſierras. Ay gran cantidad en ellas
-de gente ruſtica; auñq otra mui valiente, i politica, i es tanta la
-muchedũbre, que conforme a la cuenta de Marmol, ſe pueden juntar màs
-de ciento i ſetenta mil hombres de pelea, doblando, por lo menos, eſte
-numero, los viejos, i impedidos con mugeres, i muchachos. Y dexando a
-parte los montes: por toda eſta provincia del Habat, eſtan derramadas
-onze ciudades, i villas de conſideracion, ſiendo la principal, como
-cabeça, i corte, Ceuta. De ſu antiguedad dudaron algunos eſcriptores,
-haziendola fundacion de los Romanos; però los Africanos lo contradizen,
-queriendo, que ſe deva a un hijo de Noè, duzientos i treynta años
-deſpues del diluvio univerſal. Su primer nombre fue Esliſa: perdido
-eſte por algun accidente del tiempo, que baſta aborrarlo todo, tomò
-el de Ceuta de los ſiete montes, que hemos referido. Fue ſiempre de
-grande eſtima, trato, i nobleza: por la ſalud, llaneza del ſitio, i
-comodidad de ſu puerto, para el paſſage de Eſpaña, de quien queda en
-traveſia de cinco leguas, por lo más largo. Iaze a la boca del eſtrecho
-de Gibraltar, en el parage de Algezira. Los Romanos la enoblecieron,
-i preſidiaron, por eſta cauſa. Iuan Leon, por el Marmol, quieren
-erradamente, que ellos la llamaſsen, _Ciuitas_, i la conſtituyen con
-el mismo engaño, por cabeça de la Mauritania Tingitania. Siendo pueſta
-en la diviſion, que hizieron los Romanos de aquellas provincias, en la
-Ceſarienſe; aſsi lo trahen Sexto Rufo en ſu Epitome Paulo Oroſio, San
-Iſidro, i otros muchos, contando la Tingitania (conforme la particion,
-que comẽçaron los Emperadores, Auguſto, i Othon; i concluyeron los
-hijos del gran Coſtantino) por provincia de Heſpaña Transfretana;
-ſeñalandole los ſiete montes, hermanos, por linderos, i confines. En
-la proſperidad, en q̃ la tenian los Romanos, ſe la ganaron los Godos,
-con igual reputacion, governandola debaxo de titulo de Conde; ſiendo
-eſta dignidad, no eſpecial en la manera, q̃ oy ſe uſa, ſino general
-a todos los q̃ governavan alguna provincia. Deſta manera lo fue el
-Conde, i traydor D. Iulian, que la entregô a los Arabes victorioſos,
-en cuyo dominio durò, aunque con diverſas fortunas, i ſeñores, haſta
-que nueſtro Rey Don Iuan la reduxo a ſu Real corona, como hè eſcrito.
-Señoreavala entõces Zaide Rey de Fez, del linage de los Benemerines,
-teniendo en ella un Alcayde de valor, llamado Calabençala; Gomez Eanes
-le haze ſeñor della, i otras ciudades de aquella coſta, no ſe con que
-fundamento.
-
-(16) Echado eſte Moro de Ceuta, la defendió valeroſamente, el Conde, de
-dos peligroſos cercos del Rey de Fez: i de inumerables correrias, con
-que los enemigos la moleſtavã, havia quatorze años, con feliciſsimos
-ſucceſſos, no paſſando dia alguno ſin rebato; ſiendo el tiempo de
-maior peligro: porque era a los principios, en que los Moros ſentian
-eſta perdida, con las veras, q̃ duele màs una afrẽte reciente, que
-olvidada. Viendo, pues, los brios, i partes del hijo, aficionado
-ſummamẽte a ellos, i reconociendo en el, quanto trabajaua por imitarlo,
-quizo tomarlo por compañero deſta gloria: deſſeando en eſtremo, ̃q
-participaſse de la fama, para diſponerlo aſsi, a que heredaſse ſus
-virtudes, i nombre, ya q̃ le faltava la caſa. Por eſto lo encargò en
-aquella edad, de algunas entradas menos conſiderables. Y moſtrando alli
-la fortuna, los favores, que le havia de hazer en otras emprezas, no
-rehuzò fiarle las maiores.
-
-(17) La primera, que Gomez Eanes cuenta, i que ſe deve quaſi todo el
-buen ſucceſſo a ſu valor, fue una, por Henero de mil quatrocientos
-veynte i ſiete, en viſpera de los Reyes i paſsò deſta ſuerte. Tenia el
-Conde en Ceuta, entre otros cavalleros, a Martin Alfonſo de Miranda
-ſu cuñado, hermano de ſu primera muger. Y cõ el valor heredado de ſus
-abuelos, era reputado por uno de los mejores ſoldados, i màs valiẽtes
-de aquella plaça. Eſte, pues, deſſeando avantejarſe a los cõpañeros
-en peligros, ya que no podia en la fama; ſaliò eſte dia por orden del
-Conde a dar campo largo de leña, i heno (aſsi dizen los fronteros de
-Berberia al foragear) llevando para eſcolta, quarenta cavallos. Los
-atajadores engañados con una niebla eſpeſſa, aſſeguraron el campo, ſin
-tener viſta del enemigo; el qual ſabiendo deſta ſalida, con quatro
-mil cavallos ſe fue a correr la ciudad. Tomole de improviſo eſte
-rebato, i Martin Alfõſo, aunque tuvo contradiciones, los embiſtiò tã
-deſordenadamente, que la temeridad por poco le coſtara la vida, ſi
-D. Duarte, que eſtava de guardia, con otros cavalleros, no llegara a
-ſocorrerle. Sacòle del peligro, desbaratãdo al enemigo: ſeñalandoſe
-entre todos de manera, que parece, que la naturaleza ſe anticipava a
-darle brios; i el cielo le animava a deſpreciar los miedos comunes a
-aquella edad; que no llenava treze años, en preſagio de las hazañas
-futuras. De donde colijo, que es de tanta fuerça la virtud heroica,
-que viene a imprimir en el animo humano vn cierto ſemblante de
-divinidad, que produze acciones, que ſiendo naturales, ſon ſemejantes
-a milagroſas; pues no ay duda, que valor tan adelantado, como el que
-moſtrò D. Duarte en eſta ocaſion, ſe puede contar entre los prodigios,
-que tan celebre hizo la antiguedad, con los Heroes, i ſemidioſes, que
-introduxo en la veneracion, i memoria de los virtuoſos: los quales
-fueron los primeros ſiempre, que començaron a imortalizar la virtud,
-con la fama; deſpues que la vieron menoſpreciada; porque convidados
-deſte premio, la ſiguieſsẽ los ambicioſos, igualmente, que los buenos.
-Era entre ellos el primer acto de honra, la cavalleria; accion
-generoſa, i que inventó el valor, para fortalecerſe; mas abatida
-deſpues del vzo demaſiado; porque entró el reſpeto a repartirla. Y con
-eſto degenerò de ſus principios, fundando en la neceſsidad, lo que era
-merecimiento. Examinavãſe mejor en aquellos tiẽpos, i por lo menos,
-durava en los cavalleros, el deſſeo de parecerlo, i de conſervar la
-nobleza, con las obras, con q̃ la adquirieron ſus maiores; i aſsi por
-acclamaciõ publica de los fronteros, armò, entonces, el Cõde, cavallero
-a D. Duarte, en campaña, à viſta del enemigo; que cõ muchas algazaras
-ſolenizava eſte acto, glorioſo para el mancebo; no le cauſando toda
-eſta gloria, vanidad, ò ſoberbia, como de ordinario ſuccede a los
-moços: antes oyendo ſus alabanças, con modeſtia, le ſervieron de
-eſpuela, para merecer otras: procurando no baxar de la primera opinion,
-que es la fortuna mayor de todas.
-
-(18) Pocos dias deſpues deſte ſucceſſo, caſó el Conde, a D. Beatriz
-ſu hija maior, con D. Fernando de Noroña, hijo del Conde de Gigon, i
-Norueña, nieto por ambos padres de los Reyes D. Fernãdo de Portugal,
-i D. Hẽrique de Caſtilla: i ennoblecieron mucho eſte caſamiento,
-las virtudes del novio, que no erã deſiguales a ſu calidad. Andan
-comentarios de ſus hechos, vulgarmente repetidos en lugares màs
-ſuyos, que eſte; i por eſſo no los referimos. Perô en nueſtra Africa
-conquiſtada por los Portugueſes (ſiendo Dios ſeruido) tẽdran el lugar,
-que merecen.
-
-(19) Haſta Septiembre del año ſiguiente de mil quatrocientos i veynte
-ocho: no hallo màs que correrias ordinarias, en que D. Duarte ſiempre
-fue el primero. Peró en eſte mes, viſpera de la natividad de nueſtra
-ſeñora, ſe le offreciò igual gloria, que la paſſada. Tenian los Moros
-en la ſierra Ximera, un Xeque, por caudillo llamado Cidetalpa, de
-grãde reputacion, i esfuerço. Eſte trahia penſamiento de ſuceder en
-la fama a otro mui valiente, por nombre Dabu: el qual havia ſuſtẽtado
-aquella guerra, deſde la toma de Ceuta, ſiendo frontero, uniuerſalmente
-reſpetado por toda aquella provincia, i por otros Xeques, i ſeñores
-della, como defenſor, i amparo de ſus vidas, i haziẽdas. Quedaron con
-ſu muerte temeroſos de ſu ruina: però Cidetalpa herido màs deſte miedo,
-con la emulaciõ, ô embidia de ſus hechos, comẽçò ablazonar contra los
-ſuyos, que a penas lo eſcuchavan, quando determinò de hazer vna entrada
-luzida, con intento, que ſegun le ſucedieſſe, diſpornia el empeñar ſu
-credito, en otra guerra, ô dexarla; viendo, que por ſu parte andava
-tan deſmayada, que como gente attonita, i vagabunda, viviã màs como
-conquiſtados, que como enemigos. Iuntò un grueſſo exercito de gente
-eſcogida, i diſpueſta para qualquier peligro. El Conde entretanto diò
-licẽcia a muchos fronteros, para que ſe vinieſsẽ para el Reyno a ſus
-pretenſiones, pareciendole juſto procurar el galardon de ſus trabajos;
-i que no havia ſatisfacion, que no merecieſſe un ſoldado, quando en ſu
-mano eſtà la paz de la Republica: la qual no ſe alcança, ſi no por la
-guerra; ni la guerra ſe conſerva, ſino con ſoldados; ni los ſoldados
-ſe grangean, ſino con premios. Cidetalpa no ignorava el eſtado de
-Ceuta; i que ſu preſidio no paſſava de ochenta cavallos, i duzientos
-inffantes. Tẽtò entrarla de noche; i en lo màs ſerrado della, con todo
-el ſilencio, que pudo, i buena ordenança ſe fue arrimando al muro,
-con quatrocientos cavallos. La vigilancia del Cõde era la guarnicion
-más importante, q̃ defendia a Ceuta. El dia antes tenia mandado Alvaro
-Gil, criado ſuyo, de quien fiava eſte ſecreto (perſona a propoſito) la
-tierra a dentro del enemigo, a reconocerle, por ſaber la cauſa, porque
-no corria, havia tantos meſes. Sintió la gente de guerra, que trahia
-Cidetalpa, con los de la ſierra, i luego las armas; i retiròſe a Ceuta,
-ya con dificultad. Dieron jũtamente ſeñal las atalayas, de haver Moros
-en el campo, i ellos deſcubriendoſe con vozes, i gaitas, a ſu modo (que
-es, el que tienen de pelear) eſcaramuçando a una, i a otra parte de
-la ciudad, deſafiaron a los Chriſtianos. El Conde, entõces, reparando
-en la muchedumbre, i que era de noche, procurò templar el impeto de
-ſus ſoldados; porque incitados de lo que oyan, querian ſalir, màs a
-caſtigar los Moros, como dezian, que a vencerlos. En eſto, Iuan Perera,
-Auguſtin de Acuña, cavallero brioſo, i mancebo, con otros tres, pidierõ
-al Conde licencia, para ſalir a mezclarſe con el contrario, i reconocer
-la fuerça, que trahia: deſſeavalo el Conde, però la obſcuridad de la
-noche, le dificultava eſte deſſeo: vino al fin a conſentirlo; mas
-con precepto de no embiſtir, por no empeñarſe, haſta q̃ llegaſſe la
-mañana. Son los Portugueſes demaſiadamente eſcrupuloſos en la hõra, i
-aũ̃q es falta, q̃ ſe origina de ſu nativa deſcõfiança: con todo muchas
-vezes tiene ſus aſomos de virtud; i fuera cordura, ſi la governara la
-tẽplãça; mas todas las demaſias son dañoſas, principalmente en los
-exercitos, donde ſe corre rieſgo, ſiẽpre, los extremos. El q̃ tuvierõ
-eſtos quatro cavalleros, ſe diſculpa en el menoſprecio, con q̃ tratavan
-los Moros, venciẽdo millares cada dia; i por eſſo Iuan Perera mal
-ſofrido, i deſconfiado, propuſo a ſus cõpañeros, q̃ ya que ſalian,
-hizieſſen una gallardia; que parò en acometer una ala de cavallos,
-que ſe moſtravan màs inſolentes. El Cõde receloſo deſta temeridad,
-mandó a Don Duarte, i a D. Fernãdo, de Noroña (̃q en aquella ſazõ, ſe
-hallò en Ceuta) no les acudieſſen; por̃q ſe ofendiò de ſu inobediẽcia,
-î desordẽ: i queria con eſte exẽplo advertir a los demàs. Cõ todo,
-deſpues q̃ viô muerto el uno dellos, que ſe llamava Ruy Mendes, con
-aquel enojo, dixo al hijo, i al yerno, que ſalieſsen a ſocorrerlos con
-cavalleria, i algunos infantes. No pudo el enemigo reſiſtirles, porque
-D. Duarte, peleãdo cuerpo a cuerpo cõ Cidetalpa, le matò por ſu mano:
-haziẽdo tales proezas, q̃ bastarã a vẽcer fuerças mayores. D. Fernando,
-con eſta gloria fue ſiguiẽdo al enemigo ya desbaratado; el qual por
-ſalvarſe, deſordenadamẽte, ſe metiò en la ſierra. Era inpenetrable por
-aquella parte, para los nueſtros, por̃q no la ſabian; i dificultoſas
-las entradas: i aſsi les fue facil a muchos, ſalvar las vidas, entre
-aquellas maleſas. Peligró deſpues la de D. Fernando en eſte alcance;
-por̃q dexandoſe llevar de ſu animo, ſe entró en el mõte, adõde ſe hallò
-cercado de una tropa de Moros: inveſtierõle por todas partes, matãdole
-primero el cavallo; mas el, con la deſeſperacion de vengar la vida, mâs
-̃q con la eſperança de ſalvarla; peleò a pie conſtantemente, haſta ̃q
-D. Duarte ſu cuñado, rompiendo por todos cõ ſingular esfuerço, le hizo
-lugar; para que tomaſſe otro cavallo; i deſpues, auñq trabajoſamẽte
-ſe dierõ entre los dos, tan buena maña, que cõ muerte de algunos
-bolvierõ a poner en huyda, a los q̃ quedavan. Recogiòſe D. Duarte, con
-doblado triũpho; por̃q el librar ſu cuñado de aquel aprieto, le añadio
-grãde gloria al vencimiento: i el padre recebiendolo en los braços,
-le dió con ellos la corona, con que los antiguos premiavan ſemejantes
-hechos, dignos de imitacion, i alabanças, por la fuerça, con que excita
-el valor, la honra, q̃ ſe consigue, immediata a las hazañas; premio
-de maior eſtimacion, que los que en otras ocaſiones repartẽ grandes
-Principes, por mueſtra de ſu liberalidad, muchas vezes intempeſtiva.
-Murieron de los enemigos, más de dos mil; i de los nueſtros, ſolo el
-cavallero referido, a quiẽ Gomez Eanes no dà apellido. Eſta tan gran
-deſigualdad de muchedũbre de Moros, a los pocos Chriſtianos, q̃ se
-hallarõ, hizo reputar eſta victoria por milagroſa; i más con lo ̃q
-los Moros teſtificarõ, q̃ al enveſtir los Portugueſes, apellidando
-Santiago, vieron, q̃ los ayudava otra gente mui màs blãca, que ellos
-de otro trage, i ſemblante. Refiero eſta tradiciõ, por̃q la hallo
-eſcrita en los autores de aquel tiẽpo, como indubitable; para q̃ ſe
-note quales eran los Portugueſes entõces, q̃ alcançavan eſtos favores
-del cielo; por el valor, i zelo, con q̃ defendiã ſu cauſa, ſin mirar
-otros provechos particulares ſuyos, cuya codicia ha reduzido a terminos
-miſerables, las conquiſtas, que nueſtros aſcendientes començaron, ſolo
-con la mira del ſervicio de Dios (̃q es el autor de las victorias) i el
-bien publico de ſu patria, i ſu Rey, contentandoſe con la buena fama;
-quiçà oy no tan eſtimada, como ſeria razon: i es la cauſa, de donde
-ſe originan las perdidas, i caſtigos, que encadenados unos en otros,
-amenazan cierta ruyna: deviendoſe temer, ſi con los exemplos paſſados,
-no bolvemos a renovar las virtudes, que dieron a Portugal reputacion,
-i imperio. Pareciome admirable la confiança de un caſo, que en eſta
-ocaſion ſucedió a un cavallero, deudo del Conde, por nombre Alonſo de
-Acuña. Iva en pos un Moro, q̃ le huya, i al darle un golpe, haziendole
-amagos del con la eſpada, le reſvalò de la mano, i le cahiô en el
-ſuelo; peró gritando al Moro, que la levantaſse, i ſe la dieſſe; fue
-tanto el miedo, que llevava, q̃ bolviô humilde, a obedecerle: Alonſo de
-Acuña, entonces, compadecido de ſu flaqueza le dexó eſcapar livremente,
-de q̃ fue muy alabado: i con razon, porque el ſaber perdonar los
-enemigos, tiene tanto de valor, como el ſaber vencerlos.
-
-(20) Quedaron los Moros tan quebrantados deſte ſuceſſo, que en los
-dos años ſiguiẽtes, de veynte i nueve, i treynta, no oſaron a ſalir
-de las ſierras. Però D. Duarte aborreciẽdo el ocio, que afemina a los
-hombres màs esforçados, i ſuele ſer un daño oculto, q̃ poco a poco và
-debilitando la virtud, haſta derribarla, no ceſſava de moleſtarlos.
-Y a los diez i nueve de Março, deſte año ultimo, entrô con ſetenta
-cavallos, i ſeſenta de apie, en lo màs aſpero de la ſierra de Mexeqiſe,
-i arrazò dos poblaciones grandes, que eran Alfayates, i Colleate,
-talando muchas cazerias, i aduares, donde hallò grueſſo deſpojo; porque
-los tomò tan repentinamente, q̃ a penas les diò lugar, màs, q̃ para
-tener miedo. Eſtâ eſta ſierra, ſegun la ſitua Gomez Eanes, ſiete leguas
-de Ceuta. Entiẽdo yo, q̃ es la de Benihuet Filoth, q̃ algunos llaman
-Benigued Elfethot, por eſtar frõtera a Ceuta, i a Tanjar, pueſta
-en el rio de las entradas; i por eſſo le dan eſte nombre, junto a la
-ciudad de Tetuan. Es pequeña, aunque de muchas fuerças; porque la
-habitavan los hombres más valientes, i belicoſos, que tenia Berberia
-en ſus fronteras. Fuerõ un tiẽpo vaſſallos del ſeñor de Tetuã, i tan
-moleſtados de los Chriſtianos de Ceuta; que ſe puede dezir, que ſe
-ſuſtentavan de ſus ſementeras, i coſechas. Y por eſta conſideracion,
-los Reyes de Fez los tomaron a ſu devocion, librãdolos de tributos, i
-favoreciẽdolos ſummamente, por la neceſsidad, que tenia dellos; que es
-quando los ſubditos ſon màs libres. Eſta fue la vez primera, que los
-nueſtros ſubieron a aquella ſierra, i conocieron ſus moradores. Con
-eſte principio nada ſe ocultava, i defendia al valor de D. Duarte, de
-quien començavan a experimentar los golpes, de que haſta entonces no
-tenian otra noticia, màs que la fama, que en eſte caſo ſolamente, hazia
-las coſas menores. Grangeô en eſta jornada tanto, que diò confiança
-al Cõde, para executar el deſſeo, q̃ trahia de paſſar a Portugal, a
-componer negocios forçoſos, de la ſuceſsion de ſu caſa. Determinoſe
-tratar dello, perſuadido, no haria falta ſu preſencia, dõde aſsiſtia
-ſu hijo; por̃q ya todas las coſas de aquel govierno, ſe hazian por ſu
-conſejo, i autoridad; aunque la gloria de los buenos ſuceſſos, ſolo ſe
-attribuya al Conde.
-
-(21) Pidió licencia al Rey: llegòle en Abril deſte año de treynta. Y
-aunque reſuelto dexar a D. Duarte encargado de aquella plaça, ſabiendo
-ſer mui capaz, i baſtante para ello, con todo, como prudente, tomò
-antes los votos, i el parecer de los cavalleros, i ſoldados, que le
-aſsiſtian; para que aprovada una vez eſta reſolucion, deſpues no la
-murmuraſſen, diziendo, que ſe governava por aficiõ de padre; que
-ſiempre haze maiores las acciones de los hijos. Aprovaronla todos
-conformemente, no teniendo D. Duarte diez i ſeys años; edad mui poca,
-para tan grande elecciõ. Y por màs que ſus merecimiẽtos la calificavan,
-ſiempre fuera culpable al Conde, ſi faltaran de junto a ſu perſona,
-algunos, que ayudarã a ſu juentud. Eſta dificultad emendò el Conde, con
-la perſona de Ruy Gomez de Sylva, ſu yerno, Alcaide de las fortalezas
-de campo maior, i ouguela; el qual ſiendo ſu frõtero, deſde la
-toma de Ceuta; en la opinion, i valor, tenia de los primeros lugares
-della; añadiendo a eſto grande experiencia, i conocimiento de los
-ardides, i cautelas de los Moros, con que ſe ſingularizava entre todos.
-Encomendòle entonces más particularmente, la aſsiſtencia, i conſejo del
-cuñado: i a el, llamandolo a ſu apoſento, i travandole de la mano, con
-mucho amor, dixo.
-
- _Aunque procedes de manera, que de ninguna coſa neceſsitas menos, que
- de mis advertencias, con todo ſoy padre cuidadoſo, i como tal, he de
- amoneſtar una, i muchas vezes; ya que tu aumento, i mi aficion, me
- llevan a Portugal: Dexote en mi lugar, porque quiero, que participe
- tu nombre de la gloria, que mereces. Haſta aqui ſe me davan a mi las
- gracias de las victorias: començaràs aora a lograr dellas, i a poner
- en olvido, las que debaxo de mi nombre alcançaſte, con que de nuevo me
- darâs embidia, i triũpho. Trabaja, pues, como eſpero, por acreditar
- mi auſencia; que pues fio de tus pocos años mi reputaciõ, deßeo, ̃q
- todos lo juzguẽ por acierto, i q̃ ſolos nueſtros enemigos lloren
- eſta elecciõ. Sean Dios, i la hõra, tu guia, i luego el conſejo;
- ſin el qual, te mãdo, no camines en nada. Luze en la milicia, cõ
- maiores vẽtajas de los moços, el voto, i experiẽcia de los viejos:
- tẽplaran tus brios, i governarã tus deſſeos. Conoſco, q̃ los tienes,
- de ſer honrado, mas no ay coſa, que no ſe facilite a la mocedad, i
- ſe dificulte a la prudencia. Eſcucha a todos, i aprende de todos;
- que no ay frontero en eſta plaça, que no te pueda ſer maeſtro. Haſta
- los yerros ſe diſculpan con la imitacion; quando ſe ſigue la opinion
- de los buenos. Todos los ſoldados, que te quedan, te criaron: i aßi
- tienes de oyr a cada uno, como a padre; obligandolos primero con
- el agrado, a que te digan libremente ſu parecer; porque en el amor
- no ay adulacion, ni verdad en los reſpetos. Bien veo, que entre
- tantos, no ha de faltar alguno, que ſe quexe de tu precedencia, i
- que condene mi reſoluciõ, por más que la tengan aprovado. Perô tu
- templança ha de moderar eſte ſentimiẽto. Y con eſto te encomiendo,
- que el trato de los cavalleros ſea igual, i facil: de manera, que te
- juzguen por compañero, i no por capitan. Conſiſte en eſta conformidad,
- nueſtra dicha, ſiempre ſuſtento eſta frontera, la igualdad de los
- animos; porque con la diuiſion, nada ſe conſerva. De tus aciertos no
- procures otro teſtigo mejor, que eßos; barbaros, que ves a nueſtros
- ojos, velando ſiempre ſobre nueſtras acciones; ellos baſtan para
- publicarlas. Y aſsi con los tuyos, no ſolo has de repartir los bienes,
- ſino la fama, attribuyendo tus hechos a ſu valor, para obligarlos deßa
- ſuerte, a que hablen de ti, como entereſſados, i no como embidioſos.
- Acabo con advertirte, que tus coſas ſon las que me llevan al Rey mi
- ſeñor, a pedirle la ſuceſsion deſta plaça para ti: pienſo obligarle
- con ſu neceſsidad; porque eſta es la que fuerça a los Principes, a
- nueſtras conveniencias. Seran tus obras la maior valia: i quando no
- baſten, entonces me valdre de mis ſervicios; de que deſſeo logres
- el premio, ya que mi caſa paße a otro dueño; i que no ſeas tu, hijo
- mio, en quien ſuſtẽte mi nombre, i calidad. Mas Dios, que lo permite,
- tambien ſerâ ſeruido, aventajarte en los premios, como haze en los
- merecimientos._
-
-A eſto D. Duarte prometiendo de ſi modeſtamente, offreciô cuidado, i
-obediencia: i el padre dandole otras inſtrucciones màs ſecretas ſe
-paſsò a Portugal.
-
-(22) Fue recebido en Lisboa, con grande applauſo. Ruy de Pina, dize,
-que el Regimiento, i Conſejos, le ſalieron a encontrar en la playa, i
-de alli le llevaron, a manera de triumpho, a la Igleſia maior, donde
-en un Panegyrico, ſe refirieron ſus hechos, i hazañas, al pueblo.
-Eſte modo de agradecimiento publico, pareciò novedad en eſte Reyno,
-por la cortedad, con que ſe uſa en el, de engrandecer las coſas
-de ſus naturales. Però bien merecen ſus alabanças tan grandioſas
-demonſtraciones: por lo mucho, que con ſu exemplo, deſpiertã, i obligã
-los animos. Hallò el Conde al Rey en Santaren. Paſsô a beſarle la
-mano, i a dos leguas, le eſperò el Iffante D. Duarte, primogenito (aun
-entonces, no ſe llamavan Principes) i a dos pieças, el Rey en palacio.
-Hõrólo deſpues, con extraordinarios favores: dandole ſu meſa, lado, i
-amiſtad publicamente.
-
-(23) Mientras eſto paſſava en Portugal, Don Duarte en Ceuta,
-adminiſtrava ſu cargo con templança, i prudencia; procurando conocer
-las coſas, i ſer conocido de todos; que es de grandiſsima importancia
-a los principios. Però los Moros como vieron auſente al Cõde,
-convertieron ſu temor en eſperança; haviẽdo reconocido la ciudad, por
-un Alfaqueque, por nombre Cidemus, q̃ con ocaſion de reſcatar eſclavos
-(ſon los mercaderes, que tratan en eſto) entrava con familiaridad
-en Ceuta. Notô el eſtado, en que eſtavan los Portugueſes; con los
-ſemblantes triſtes, por la auſencia del Conde: i juzgò eſta triſteza,
-a que procedia de miedo de ſu falta, i no de aficiõ, que le tenian;
-pues era capitan, q̃ a los moços havia criado i a los viejos honrado,
-i engrãdecido a todos. Eſte engaño de Cidemus, hizo juntar los Xeques
-de aquella ſierra, i deſpues que hablaron en ſecreto, començaron a
-diſcurrir entre ſi de los males, i daños, que ſufrian; i a repreſentar
-las injurias, i exagerarlas, diziendo; que la ocaſion los eſtava
-llamando, para que reſtauraſſen ſus vidas, honras, i caſas; que ſu
-gran Propheta ſe enojaria de que dilataſſen en acabar con tan vil
-gente como eran los Portugueſes; la qual ſin razon, ni juſticia, de
-puros codicioſos, aſpiravã a introduzirſe en imperios agenos: ̃q
-ſegun andavan ſeñores, i arbitros de ſu tierra parecia, que no
-deſcanſarian, haſta ponerla toda debaxo de ſu yugo; que era afrentoſa
-coſa, imaginarlo; i mucho màs la aflicion, en q̃ andavan, ſin lograr
-los frutos de ſus coſechas; que de ſus ganados, i ſementeras, quien
-ſino los Chriſtianos cogian el provecho? q̃ Dios ſe movia, ſin duda,
-a eſta vengança, pues tenia auſente el capitan, que los amedrentava,
-ô por mejor dezir, huydo, por no ver la deſtruycion de los ſuyos; ̃q
-dexava en ſu lugar un moço, q̃ a penas tenia edad para ceñir eſpada,
-quãto mâs para defender fortalezas; q̃ con eſto juzgava por gloria
-poca, el vencer aquella gente medroſa, i ſin cabeça: q̃ otra coſa
-no era ſu triſteza, ſino adivinar ſu ruina; que era tiempo ya, que
-bolvieſſen a cobrar reputacion, i vengaſſen ſus injurias. Provocados
-con eſtas, i ſemejantes razones, tomaron las armas, debaxo del govierno
-de Marzoco Xeque, principal, valiente, i determinado, jurando primero
-morir, ò vencer. Convocò luego gran multitud de gente, de que formò
-un numeroſo exercito, repartido en dos tropas. Y el dia ſeñalado,
-apartando la una, para correr la ciudad, ſe emboſcò con la otra en los
-molinos de los cañaverales; ſitio a propoſito para el engaño, por ſer
-boſque mui ſerrado, i poco deſviado de Ceuta; a penas media legua. Don
-Duarte ſabia mui enteramẽte, por ſus atalayas, lo que paſſava. Y aſsi
-jũtando a conſejo a los Fidalgos, i fronteros de maior cuenta; deſpues
-de darſela de todo, les hablo deſta manera.
-
- _Grande immodeſtia fuera la mia, ſi os juntara (ſeñores) con el
- intento, que acoſtumbran, en eſtas ocaſiones, los demás capitanes;
- para repreſentar peligros, i exortar a la virtud. Pues una, i otra
- coſa, ſe eſcuſa, con ſaber las razones, que os obligan a ello, i me
- iſentan de ſemejantes raſonamientos: maiormẽte, quando reconoſco,
- lo que el Conde mi ſeñor me encareciô el obedeceros. Oy comienço a
- militar debaxo de vueſtra bãdera, con maior guſto, pues veo, que ſois
- tales, que me acredita igualmente, el ſer vuestro ſoldado, que vueſtro
- capitan. Conſentidme eſte nombre, ya que es vueſtro el govierno;
- pues de honrarme con el, os ſigue maior gloria. Eſta ha de ſer
- vueſtra, como tambien la culpa, en todo lo que nos fuere ſucediendo.
- Por̃q no ignora el mundo, que mis pocos años obedecen a vueſtra
- experiencia; i que a ella principalmente dexo encargado el Conde mi
- padre ſu reputacion. Bolved por ella, pues deveis a eſta confiança,
- morir por ſu defenſa. Vueſtras canas, i conſejo, me forman otro del
- que ſoy; i eſto es lo que me haze no correr en vueſtra preſencia:
- porque conoſco, que no paßo de executor de vueſtras ordenes. Las ̃q
- me dieredes puntualmente vereis obſervadas; i eſpero gloriarme tanto
- de vueſtra obediencia, como de la victoria. Compañeros ſois todos, en
- las que mi padre tiene alcançado en eſta plaça: aſsi que ſu auſencia,
- no puede cauſarme deſconfiãça, ni a nueſtro enemigo ſoberbia: pues en
- vueſtro valor tenemos el Conde presẽte._
-
-Añadió a eſto otras palabras, i cumplimiẽtos. Habló a cada uno de por
-ſi, cõ particular eſtimacion; votòſe deſpues diverſamẽte: por que las
-atalayas no conformaron en el aviſo de las eſpias; i hizieron ſeñal,
-ſolamente, de una tropa, que vieron. D. Duarte ſaliò, con todo, aunque
-recatado: puſo ſu gente en un tieſſo, de manera q̃ eſperò a ver lo
-̃q hazia el enemigo, q̃ deſcubierto, cargò cõ grãde impetu a los
-almocadenes del cãpo (ſon atajadores.) D. Duarte, entõces, recibiò al
-enemigo, haziendole roſtro por algun eſpacio, i luego tentò ſacarlo a
-un llano; por̃q la aſpereza de la tierra, impedia ſu cavalleria, a que
-no ſe meneaſſe tan ſueltamẽte, como la contraria. Cõ eſto D. Duarte
-fingiò retirarſe; i los Moros cevados en eſte miedo, ſe hallaron fuera
-de la ſierra. Alli bolviò ſobre ellos D. Duarte con tanta gallardia,
-i pujança, que a penas tuvieron animo para huyr deſcompueſtamente.
-Marſoco, que andava ſuſtentando la eſcaramuça en lo màs peligroſo,
-haziendo todo lo que devia a un valiẽte capitan, poniẽdoſe delante
-de los medroſos, cõ vozes, i lagrimas procurô detenerlos. Nunca tuvo
-ley, ni razõ el miedo, apoderado una vez del animo, mal ſe reſiſte.
-Nada aprovechò a Marſoco: por̃q los ſuyos, aũ̃q cobrarõ brios con ſus
-palabras, bolvieron tan floxamente a la eſcaramuça, q̃ los Chriſtianos
-los tornaron a desbaratar cõ facilidad. Marſoco deſeſperado de la
-reſiſtencia, ſe llevô tambien de la dulçura del vivir, con menos animo
-del que moſtrò al principio. Eſcapò en la ſierra, i con el poco màs de
-ciento de los ſuyos; por̃q los demàs quedaron, ô muertos, ò captivos.
-Reconocia deſpues eſte Moro a los Portugueſes por invencibles, en
-quienes ſin duda, havia valor màs q̃ humano: alabança digna de
-referirſe, por ſer hallada en boca del enemigo, que la haze menos
-ſoſpechoſa.
-
-(24) Fue de grande importancia eſta victoria a Don Duarte: porque
-tomò motivo de ella, para ſolicitar otras con más brio, i reputacion,
-obrando en el quaſi, como en ſu padre: porque los Moros juzgãdo ambos
-por una miſma coſa temian al mãcebo igualmẽte, que al viejo. Recogido
-a la Ciudad, determinò de valerſe de aquella felicidad, que ſiempre
-allana impoſsibles, i dar ſobre algunos aduares de la ſierra de
-Mexequiſe, por ver ſi podia enflaquecerlos, de ſuerte que llegaſſe a
-conſumir la inteligencia, que trahian de contino en nueſtro daño. Eſtos
-aduares ſon unas poblaciones de ciento, ó dozientas tiendas pueſtas
-en rueda, que hazen un ambito redondo, donde los Alarabes meten ſus
-ganados de noche. Son de color de burel negro, hecho de lana de pelos
-de cabras, i de telas de palma, todo rebuelto, i texido, que haze un
-paño grueſſo, i mui tiezo, para reſiſtir la furia del Sol, i del agua;
-eſtan aſſentadas unas con otras tan juntas, que forman un muro al
-rededor, i no ſe puede entrar en el, ſino por dos puertas, i eſtas las
-ſierran de noche con eſpinos, porque los leones no entren a hazer daño.
-En Arabigo quierẽ dezir, circulo redondo: uzavãlos antiguamẽte de la
-miſma manera, que aora los barbaros Africanos. Ay autor, que afirma,
-̃q deſta forma eran los tabernaculos, i tiendas de los Iſmaelitas
-Cedarenos, negros aburelados, conformandoſe al uzo de Arabia, del
-miſmo color, i modo, mui conforme al nombre de Cedar, que es
-obſcuridad, i tenieblas. Con la invaſion de los Arabes, ſe introduxeron
-en Africa; por donde a los q̃ los poblaron, llamaron deſpues Alarabes.
-Viuẽ en los cãpos, i ſierras, ſiguiẽdo los paſtos mejores para ſus
-ganados, que es lo de que viven, i ſe ſuſtentan. Era Benaiame, el aduar
-principal, i cabeça de los demàs. Diò ſobre el Don Duarte, con poca
-gente, perô con ſecreto, i lo quemó antes que fueſſe ſentido: con tãta
-preſteza executava ſus deſignios, q̃ ſe puede contar por maravilloſa
-entre ſus excelencias, por ſer parte de grãdes fortunas entre los
-ſoldados. A la buelta, arrazò de camino, Abodmi, i Beluaſen, aduares
-de menos cuẽta en la miſma ſierra, i degollô en ellos ciẽto i treinta
-Moros, ſin los que traxo cautivos, q̃ fuerõ en maior copia. Entre ellos
-muriò un hijo de Dabu, de quien ya hezimos mencion, moço de haſta
-quinze años, que, por los brios, q̃ ya moſtrava, era la eſperança, en
-̃q toda aquella ſierra fundava ſu libertad. Otro moço cautivaron de
-riqueza ineſtimable, llamado Lagamuci, de manera que fue eſte ſuceſſo
-mui conſiderable por el deſpojo, i la opinion, que alcançò D. Duarte.
-
-(25) Entre tanto, el Conde D. Pedro, hecho ya Conde de Villa Real, i
-Alferez maior deſte Reyno, tratò de pedir al Rey D. Iuan la ſuceſsiõ
-de Ceuta, i del titulo, para D. Duarte: però no tuvo efeto eſta
-pretenſion, por̃q la contradixo, ſolicitandola para ſi ſecretamẽte D.
-Beatriz ſu hija maior, heredera legitima de ſu caſa, intercediẽdo en
-eſto la Inffante Doña Leonor, que era ſobrina de D. Fernando de Noroña
-ſu marido, nieto del Rey D. Iuan el primero de Caſtilla, yerno del Cõde
-de Gijon, padre de D. Fernando. Quedò al fin indeciſo el negocio, por̃q
-tambien el Cõde D. Pedro, auñq amava al hijo con exceſſo, i deſſeava
-ſus aumentos; era facil a mudar de voluntad, i quizo complazer la
-hija, i no deſagradar al yerno. Valiòſe el Rey deſtos embaraços, para
-ſuſpender el deſpacho, cevando a todos de eſperanças: conſiderando,
-que no ay Principe bien ſervido ſin ellas; i eſte principalmẽte, ̃q
-ſupo praticar eſta lecion, entendiendo ſu conveniencia mejor q̃ todos:
-ſiẽdo grande maeſtro de prometer aun antes del Rey; i es cierto,
-que diſponiendo de lo q̃ no era ſuyo, alcançó la corona; teniendo
-pretendientes, mas juridicos, aunque de menos poder, i maña, que fue la
-juſticia, que tuvo en ſu favor. Verdad ſea, que en eſta ocaſion, fueron
-baſtantes las honras, que hizo al Conde, publicas, para remuneracion de
-ſus ſervicios; porque el Rey conociendo la ambicion de ſus vaſsallos,
-i quanto ſe llevavan de exteriores preeminencias, no rehuzava eſte
-genero de premiar; juzgandolo por màs acertado, i màs conveniente
-para un Principe, q̃ el de apurar los patrimonios, i erarios, que sõ
-los nervios de la Republica. Eſte fue el camino, con que los Romanos
-entendian perpetuar la ſuya: i es grande ignorancia, ò mucha embidia,
-la de aquellos, que aconſejan a ſus Reyes lo contrario; porque un
-Principe miſerable de honras, i favores, adquiere aborrecimiento con
-los ſubditos, de manera que deſdeñan el ſervirle, facilmente; quando no
-ay honrado, que no anteponga la autoridad, al interes.
-
-(26) Eſta fue la primera dignidad, que la perſona del Conde, alcançô
-en Portugal, por que haſta entonces, aunque lo llamen las hiſtorias
-Conde, lo era ſolamente de Ayllon, ò Aguilar, en Caſtilla: paſsòſſe
-a aquel Reyno, muerto ſu padre, q̃ fue el primero de Viana, el qual
-ſiguiendo la voz, i fortuna de la Reyna Doña Beatriz ſu ſobrina,
-hija del Rey D. Fernando, i de Doña Leonor Telles, ſu prima hermana;
-le matarõ en Penela, ſus vaſſallos proprios, indignados, de que ſe
-moſtraſſe contra el Maeſtro de Auis, a quien el pueblo acclamava por
-Rey. Mas deſpues entrando el de Caſtilla en portugal, a lo de la
-ſuceſsion deſte Reyno, de que moſtrava ſer heredero, por morir ſu
-ſuegro con ſola eſta hija; con la rota, que tuvo, no pudo continuar
-ſu derecho; i el Maeſtro de Auis, fundado en el de la guerra, màs que
-en otro alguno, començò a aſpirar al Reyno, con notable felicidad.
-Firmòla en todo el caſamiẽto, que hizo en Inglaterra, con Doña Felippa
-hija del Duque de Lencaſtre, caſando otra cõ el Rey de Caſtilla, que
-ſe acomodò tambien con los tiempos, conſiderando, que los titulos,
-con que reynava en Caſtilla, padecian las miſmas dudas, que los de
-Portugal, por haver ſido el Rey D. Henrique ſu padre baſtardo, del
-Rey D. Alfonſo el undecimo, i hazerſe Rey por odio de ſu hermano D.
-Pedro, que fuerõ las cauſas del de Portugal. Concluyeronſe entonces
-las pazes deſtas coronas, contentandoſe cada uno deſtos dos Principes,
-con lo que ya havian hecho ſuyo; ſabiẽdo, que facilmente pierde todo,
-quiẽ codicia todo; maiormente, quando la juſticia, de lo que ſe
-adquiere, ſe eſtablece con las armas, que la fortuna govierna a ſu
-arbitrio. Quieto, pues, el Rey D. Iuan, entendiò, que pueſto que la
-plebe havia ſido la cauſa principal de cõſeguir el Reyno; todavia para
-ſuſtentarſe tenia neceſsidad de la nobleza, i aſsi procuró conduzir
-a ſu amiſtad los nobles auſentes, que eran ſus maiores enemigos.
-Andavan los Reyes en aquel tiempo mui depẽdientes de los ſubditos, i
-trabajavan por obligarlos tanto, como por ſer obligados. Entrò en eſte
-numero el Conde Don Pedro con la Condeſſa Doña Mayor Puerto Carrero ſu
-madre, los quales duraron en Caſtilla valídos, i venerados, mientras
-reynò la Reyna Doña Beatriz ſu ſobrina: però con ſu muerte ſe acabò
-la valia, como ſucede de ordinario en las coſas, que ſe ſuſtentan de
-favores agenos. Vinieron a eſte Reyno, adonde el Rey le reſtituyò, ſin
-el titulo, i juriſdicion, todas las rentas, que havian poſſeydo ſus
-aſcendientes. Añadiò el Conde a las de ſu caſa muchas, con el primer
-caſamiẽto, que hizo, i aora con eſte ultimo, con la hija heredera de
-Miſer Paſaña, Almirante de Portugal, con que alcançò en dote eſte
-oficio.
-
-(27) D. Duarte con eſtas nuevas, ni ſe ofendió, ni hablò palabra de
-quexa alguna, antes moſtrò en las gracias, que dió al padre por ſus
-cartas continuas, que de nada ſe acordava menos, que del complimiento
-de ſus promeſſas; porque no paſſavan ſus deſſeos a más que verle con
-vida, i grandeza. El viejo obligavaſe deſta conſtãcia, però no oſava
-renovar las coſas ya cõpueſtas; pareciendole, q̃ ſe guardarian para
-mejor tiẽpo, auñq tãbiẽ ſe puede imaginar, q̃ no andava deſeſperado de
-tener hijos legitimos deſte quarto matrimonio, por eſta cauſa parava en
-lo primero.
-
-(28) En medio deſtos ſuceſſos adoleſció gravemẽte el Rey D. Iuan en
-Alcochete, Riberas del Tajo, i de alli esforçandole la enfermedad,
-ſe paſſó a Lisboa, donde muriò, en quatorze de Agoſto, de mil
-quatrocientos i treinta i tres, en el de ſu edad, de ſeſenta i cinco.
-Lloraron ſu muerte los Portugueſes con grãdes encarecimientos, notando
-que perdiã Rey, a quien el ſceptro mejoró de virtudes: coſa bien nueva
-en los Principes, por ſer el eſtado donde algunos empeoran; mas el
-ſe hizo digno del imperio, que tuvo, mucho màs deſpues que reynò.
-Sucediòle D. Duarte ſu hijo maior, i primero deſte nombre. Y luego el
-miſmo dia fue levantado, i jurado por Rey, aſsiſtiendole el Conde en
-eſte acto, como Alferez maior, que fue la primera vez, en que exercitò
-eſte oficio. Eſto acabado, i compueſtas ſus coſas, ſe fue para Ceuta,
-llevãdo conſigo algunos cavalleros deudos ſuyos, como fueron Ruy Dias
-de Soſa, hijo de D. Lope Dias de Soſa, Maeſtro de Chriſto, i Gõçalo
-Rodrigues de Soſa ſu ſobrino; porque deſſeavan aſsiſtir en aquella
-plaça, como frõteros. Y en llegando el Conde, al punto D. Duarte
-ſu hijo, deſpues de bezarle la mano, le reſtituyò el govierno, ſin
-alterarſe en el ſemblante, ni en las palabras, antes humillandoſe a ſus
-braços, le moſtrô con igual animo, que no rehuſava nada por miedo, ni
-pretendia por ambicion.
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-ARGVMENTO
-DEL
-LIBRO SEGVNDO.
-
-
-_PRudencia, con que D. Duarte governava Ceuta por orden del Conde ſu
-padre, deſſeãdo introduzirle en el cargo: Embidias, que reſolultaron
-deſte intẽto entre algunos fronteros calificados. Entradas, que hizo
-la tierra dentro del enemigo. Lugares, que arrazô con notable fortuna:
-Emulacion de Don Sancho de Noroña: traças, que uzó D. Leonor hermana
-de D. Duarte, para haver del Rey la ſuceſsion de Ceuta, para ſu dote:
-Fin, que tuvo eſta pretenſion: Iornada infelice, que los Inffantes de
-Portugal hizieron contra Tanjar: Muerte del Conde D. Pedro de Meneſes,
-ſucediendole ſu yerno Don Fernando de Noroña: Venida de Don Duarte a
-Portugal: Grandes honras, i mercedes, que le hizo el Rey: Muerte deſte
-Principe, i lo ſucedido deſpues della, haſta entrar en el govierno
-deſte Reyno el Infante D. Pedro, ſiendo el Rey D. Alfonſo de ſeis
-años. Con lo demâs ſucedido haſta el de mil quatrocientos i treynta i
-nueve._
-
-
-
-
-VIDA DE
-DON DVARTE
-DE MENESES
-TERCERO CONDE
-de Viana.
-
-LIBRO SEGVNDO.
-
-
-(1) HAlló el Conde en Ceuta en boca de todos, alabãças del ſezo,
-i valor, con q̃ D. Duarte governô en ſu auſencia; i eſtẽdiaſe la
-fama a los enemigos; los quales fatigados de miedo, por las rotas
-conſiderables, que havemos contado, no oſavan a deſmandarſe ni ſalir
-un paſſo, de lo màs aſpero, i oculto de las ſierras; de manera que
-con eſto Ceuta mâs parecia lugar metido en Heſpaña, q̃ frõtera de
-Berberia; por̃q a eſta paz ſe acrecẽtava grã copia de baſtimẽtos, con
-que D. Duarte procuroprocuró ſiẽpre tener contenta, i mantenida la
-ciudad; i como era hombre recto, i no eſtava odiado por algun vicio;
-ſupo ganar la voluntad de todos; conciliando los extremos, de facil,
-i autorizado, en un medio agradable, que adquiria los animos màs
-rebeldes. Eſto obligò al Conde, a dexarle la deſpoſicion de todas las
-coſas; reſervandoſe ſolamente el conſejo, i ſuperioridad del oficio,
-en lo màs preciſo, i neceſſario de ſu perſona. Bien entendian los
-prudentes, que el hazer eſto ſin limitacion alguna, i en ſu preſencia,
-era introduzirle en la ſuceſsion de aquel cargo: i auñq lo aprovavã
-muchos, q̃ no attendian a odios, ó enojos particulares, i miravan
-la utilidad publicas; Cõ todo havia otros, que de pura embidia lo
-murmuravan, ſeñalando algunas conveniencias; que conſideradas, más
-deſcobrian ſu paſſion, que fundamento de algun bien comun. Y como no
-ay maldad, que no tenga valedores, ô ſombra de algun bien, con que
-los malos ſiempre disfraçan ſus pretenſiones. Baſtaron eſtas para
-deſcomponer a D. Duarte, de ſuerte que pudo quitarle la embidia, lo que
-tan liberalmente le concedia la virtud. Diremos las cauſas, ſin las
-quales mal ſe conocẽ los effectos, ſiendo uno, i otro neceſſario para
-la inteljgencia de la hiſtoria.
-
-(2) Deſpues, que los Portugueſes entendieron los bienes, que le
-reſultavan de la conquiſta de Berberia, una vez empeñados en ella con
-la ſuſtentacion de Ceuta, tomarõ eſta frontera para eſcuela adonde
-criaſſen ſus hijos, i aprendieſſen las primeras letras de la honra,
-deſdeñando el ocio de la patria, que entonces con la paz uniuerſal,
-que gozaua, iva debilitando los animos poco a poco. Guiados deſta
-conſideracion, entrò en Ceuta deſpues de aquellos cavalleros Soſas ya
-referidos, D. Sancho de Noroña, hijo tercero de los Condes de Gijon, i
-hermano de Don Fernando, yerno del Conde. Era eſto en los principios
-del año de mil quatrocientos, i treynta, i cinco. Y D. Sancho ſiendo
-uno de los maiores caualleros en ſangre, i virtudes deſte Reyno,
-llevó conſigo otros muchos, cõvidados de ſu liberalidad, diſcrecion,
-i agrado (calidades todas, que conſtituyen un buẽ corteſano, i hazen
-un ſeñor bien quiſto, i amable) ò inſtados tambien de ſu exemplo, que
-es el general provecho, que produzẽ las reſoluciones acertadas de los
-mayores. Con ſu gallardia reforçò el Conde el preſidio, porque (ſegun
-Gomez Eanes notò) paſſarõ de cincuenta cavalleros los que acompañarõ a
-Don Sancho, a ſu costa.
-
-(3) Tentò el Conde feſtejar la entrada deſte hueſped, con diſponer
-alguna la tierra dentro del enemigo; porque D. Sancho no deſſeava otra
-coſa, ni el Conde le podia regozijar, como queria, con fieſta, q̃ màs
-le agradaſſe; q̃ ſolo eſtas ſe acoſtumbravan en aquellos lugares.
-Communicó eſte penſamiento con ſu hijo, i aſſentarõ ambos dar en
-Cencẽ, lugar de duzientas caſas, cinco leguas de Ceuta en la ſierra de
-Mexequiſe: i luego ſobre Tetuan. Eſta empreſa ultima no ſe declarò;
-porque tenia mucha dificultad, i el Conde temia hallar reſiſtencia en
-los fronteros, i quiſo cevarlos en la jornada primera, para facilitar
-la ſegunda. Apartò Don Duarte cinquenta cavallos, con la preſteza, i
-valor, que acoſtumbrava, i arrazò a Cencen, ſin dexarle piedra ſobre
-piedra. Importò la preſa un gran deſpojo de ganado, i otras preſeas de
-eſtima; porque era el pueblo rico, i los moradores con la diſtancia,
-i aſpereza del ſitio vivian deſcuidados deſte acometimiento.
-
-(4) Sucediô a eſte, proſperamẽte el de Tetuã, porque la fortuna
-parece que andava apoſtada a halagar a Don Duarte por deſpertar a los
-embidioſos de ſus glorias, que aun entõces ſoſſegavan con la eſperãça
-de igualarle en la fama. La ciudad de Tetuan (que los Africanos llaman
-Tetevain, que quiere dezir ſolo un ojo) yaze riberas del Cuſque; el
-qual baxando de las ſierras del Atlante maior, tira derecho al Levante,
-quaſi ſiete leguas de Ceuta, haſta meterſe en el Oceano, dõde ſe forma
-una barra, no mui capaz; por el arriba una legua eſtà la poblacion en
-ſitio freſco, i hermoſo, cercado de viñas, arboledas, huertas, q̃ por
-la copia de las aguas vezinas, ſon de mucho vicio; es fundacion de
-los naturales, auñq deſpues la ſeñorearõ los Romanos, i ultimamente
-los Godos: peró cõ la general ruina de Heſpaña, ſe la ganarõ los
-Mahometanos: a eſtos, una armada Caſtellana, en el año de mil i
-quatrociẽtos, con q̃ eſtuvo muchos deſpoblada: deſpues un Granadino la
-fortalecio de manera, que fue los tiempos futuros una de las plaças más
-fuertes, i de maior porte, que tenian los Reyes de Fez. En eſte tiempo
-no havia llegado a tanta opulencia; pero tendria haſta mil caſas, i
-guarnicion baſtante para defender la entrada por aquella parte a los
-Chriſtianos. Gomez Eanes la haze diez leguas de Ceuta, ſiendo no màs
-que ſiete; perô eſte engaño no preſumo, que es culpa ſuya, ſino de los
-copiadores de ſus eſcritos; que como andan de mano, ſon los yerros
-tantos, como las letras: i verdaderamente, que a penas dan noticia
-cierta de las coſas; en el camino tres leguas de Ceuta, i cinco de
-Tetuan, tenian los Portugueſes hecho un caſtillo, a que Gomez Eanes
-llama de Almiñecar, de una meſquita, que alli hallaron apropoſito, de
-ſuerte q̃ los nuestros ſe aprovecharon deſta comodidad, para llevar la
-infanteria en barcos, por ir más deſcançada haſta aquel caſtillo: i
-advierte eſte autor, que eſta fue la vez primera, que los Portugueſes
-hizieron eſto, por huyr los muchos pantanos, de que eſtà llena aquella
-ſierra, por ſer mui baxa, i humeda; demàs que la marea con qualquier
-creciente, i las aguas, que baxan de la ſierra, hazẽ un rio, q̃ llaman
-oy del cañaueral en invierno, tan hondo, q̃ a penas ſe puede vadear ſin
-mucho peligro: eſta dificultad era de maior rieſgo para la gẽte de a
-pie, i aſsi fuerõ de gran remedio los barcos.
-
-(5) Reſuelto el Conde en mandar a D. Duarte ſobre Tetuan, partieron
-trecientos infantes por mar haſta el caſtillejo, i D. Duarte cõ ciento
-i cinquenta cavallos eſcogidos, por tierra, a prima noche, deſſeando
-llegar a tiẽpo, que la obſcuridad hizieſſe maiores ſus fuerças,
-teniendo por coſa mui favorable, el aſſaltar de noche al enemigo;
-por̃q ſiẽdo de ſuyo eſpantable, las armas, i el eſtruendo dellas; el
-deſcuido, i falta de prevencion, confunde, i acobarda aun haſta los mâs
-praticos, i esforçados, de manera que ni ſaben, ni pueden valerſe de
-remedio alguno. Era por el mes de Outubre, i havia llovido de manera,
-que paſsò la cavalleria con mucho trabajo eſte camino haſta que ſe
-juntò con los de apie, ſiendo màs de media noche. D. Duarte, entonces,
-con acuerdo, i prudencia, ordenò, q̃ deſcanſaſsẽ un poco, i dieſſen de
-comer a los cavallos, porque a penas podian dar màs paſſo. Eſtando en
-eſto, vieron los almocadenes (aſsi llaman en Africa a los corredores
-del campo) unos fuegos, i oyeron vozes, como de Moros: dieron aviſo
-a Don Duarte, i començòſe a diſcurrir lo que hariã: quien dizia era
-temeridad paſſar adelante, eſtando deſcubiertos del enemigo; pues no
-havia duda, que aquellas vozes eran dellos, i los fuegos, ſeñales, con
-que ſe ayuntavan; que en un inſtante acudiria tal muchedumbre; que a
-penas tendrian lugar para retirarſe; mayormente quando le atajaſſen
-el paſſaje del rio, adonde era impoſsible eſcapar alguno con vida;
-que el perderlas era menos, ſi ſalvaſſen las honras, porque eſto
-hallavan, por màs difficultoſo, quando no ſolo havian de pelear con los
-cõtrarios, ſino tambien con los pantanos; donde era màs forçoſo, que
-peligraſsen, dando ocaſion a una perpetua infamia, con que los enemigos
-offendieſſen la reputacion Portugueza, diziendo, que morian anegados
-como cobardes, por huyr de ſus golpes; q̃ la temeridad no era hõra,
-ni esfuerço, la prudẽcia ſi, i la conſideracion: que eſtas partes
-erã las que davan las victorias, i no irritavan al cielo; que muchas
-vezes caſtigava ſemejantes reſoluciones: otros en contrario afirmavan
-cõ maior conocimiento de aquella tierra; que aquellos fuegos eran de
-paſtores, i de gente, que hazia arrope, ocupada en las vendimias,
-(era el ſuſtento ordinario de Tetuan) i las vozes de unos animalejos,
-a manera de zorras; (llamanſe Adibes) los quales en los aùllos, no
-hazen differencia de los alaridos de aquellos barbaros: que ſeria
-notable mẽgua ſuya, bolver a Ceuta, ſin ver los muros de Tetuan, quando
-ſalieron con eſſe intento; q̃ para ellos no havia paſſo impoſsible en
-Berberia; pues en los más dificiles hallavan los ſocorros del cielo,
-que no ceſſava en darle ſingulares victorias.
-
- _Como (clamò D. Duarte) conſentireis, ſeñores, que blazonen nueſtros
- enemigos, que huymos de imaginaciones? i que para amedrentarnos,
- baſten vnos animales; que otra coſa no ſon aquellas vozes? Si la
- reputacion, i el valor, es lo que nos ſuſtenta en Ceuta, ſerâ bueno,
- que lo aventuremos todo, aunque ſea a trueque de las vidas? Pareceos,
- que paßarâ ni un dia, ſin que ſe publique en Berberia eſta entrada,
- i que ſe ſepa tan vil acaecimiento? Quien, pergunto, ha de encubrir
- nueſtra cobardia? Por ventura, como podremos eſcapar de ſer notados, ô
- de mal conſejo, o de mucho miedo? Havra infamia, que ſe iguale a eſta?
- Ambas coſas nos dañan igualmente: por lo menos no ſe ha de dezir en
- algun tiempo, que ocaſione tal deſatino. Para empreza tan facil, yo
- baſto ſolamẽte. Los que en ella quiſieren acõpañarme, ſiguen ſu honra.
- Si fueren pocos, maior gloria nos eſpera. O compañeros aqui teneis Don
- Duarte capitan de los brioſos ſolamente: buſquen otro caudillo los
- cobardes._
-
-Hablando eſto colerico, i animoſo diò de piernas al cavallo. Fueſſe
-con el D. Sancho, i no quedò cavallero, q̃ no le acõpañaſse. Animòſe
-la otra gente con eſta reſoluciõ: comẽçò a marchar, offreciendoſe a
-ſu capitan, a no deſempararlo, haſta lo ultimo de la vida. Bolviò Don
-Duarte a darle gracias deſte offrecimiento, con palabras llenas de mil
-favores, con que ſe encendieron de nuevo, procurando cada uno, con la
-prieſſa, i ſemblante deſmentir el miedo, i ſer el primero que llegaſſe.
-Eſtavan cinco leguas del caſtillo, que era grande eſpacio de camino
-para lo que quedava de la noche; i por eſſo llegaron al amanecer, con
-que el enemigo tuvo viſta de los Portugueſes. Viendo Don Duarte, que
-no podia ya executar ſu deſignio, haziendo dos alas de la cavalleria;
-i tomando en medio la infanteria, ſe fue derecho a la ciudad, por
-moſtrarſe bizarro; i acercandoſe lo màs que pudo, huvo Chriſtiano, que
-clavò vna lança en la puerta principal della. Diò buelta entonces,
-con la miſma ordenança, i eſpacio, ſin conſentir a los ſuyos, que ſe
-rebolvieſſen con el enemigo; el qual dividido en tropas, les venia
-aſſaltando por los lados, haziendole mucho daño; porque la ſierra
-eſpeſſa de arboles, i azequias, forçava a los nueſtros a caminar con
-mucho tiento, i cuidado, por una ſenda eſtrecha; ignorando los boſques,
-de cuya maleza ſe aprovechavan los Moros, como quiẽ las ſabia para
-moleſtar los Chriſtianos. Viendoſe D. Duarte en aquel aprieto, con un
-terrible impetu rompiò un eſquadron contrario, que lo tomava por la
-frente, i lo fue llevando haſta campaña raza. Mas el Moro entreteniendo
-eſte brio con moderada reſiſtencia, dava lugar a que los ſuyos en
-tropas caminaſſen con mucha prieſſa, provocandoſe unos a otros; con
-que iva creciendo el numero, baxando de aquellas ſierras, con intento
-de atajar el vado del rio, que era el paſſo donde el enemigo penſava
-tomarlos a las manos con mayor eſtrecheza. Entendió Don Duarte eſte
-penſamiento, i llegando al caſtilejo, encomendó los infantes a Don
-Sancho, para que los embarcaſſe; i el animando, con valientes razones,
-la cavalleria, ordenò, que procuraſse vadear el puerto con las lanças
-en hieſtas, de manera que pudieſſe offender luego que ſalieſſen en
-tierra, porque el enemigo derramandoſe por las orillas, eſtava de la
-otra parte eſperando el ſuceſſo para enveſtirlos. Fue el primero D.
-Duarte, que con valiente reſolucion ſe echò al agua, i los demàs en
-ſu ſeguimiento; però los Moros empeçando a defender la ſalida, los
-dexaron paſſar libremente; i fiandoſe en el numero, los acometieron
-por todas partes, con muchas algazaras, i gritos, que manifeſtavan
-ſu alegria. Duraron con eſto porfiadamente en la eſcaramuça, aunque
-tan confuſos, i ſin orden, que le pareció a D. Duarte poca gloria el
-desbaratarlos, ſino fueſſe con exceſsivo daño. Venciò al fin, degollãdo
-màs de cinco mil; i los otros juzgando, que no havia coſa impoſsible,
-ni dificultoſa, a gente tan determinada: deſempararon el campo, huyendo
-a toda furia. Con eſta victoria ganò D. Duarte gran reputaciõ, i
-nombre, por la prudencia, valor, i acuerdo, que moſtrò en ella. Antes
-de entrar en Ceuta, quiſo D. Sancho de Noroña, que D. Duarte le armaſſe
-cavallero, honrãdoſe tanto de ſer ſu ſoldado en aquella ocaſion, que
-rompió en alabanças ſuyas. Eſcuchòlas D. Duarte con gran templança,
-confeſſando dever todo a ſu valor, i al de ſus compañeros (que aſſi
-llamava a ſus ſoldados) i pidiendole, dexaſſe aquel acto para el Conde:
-no lo conſentiò D. Sancho; antes bolviendo a inſtar con palabras màs
-encarecidas, ſe apearon, i le armò cavallero, haviendo entre ambos
-grãdes cumplimientos, i pocas ceremonias, en q̃ moſtraron modeſtia,
-hidalguia, i valor.
-
-(6) La notable conformidad deſtos dos cavalleros, ſe turbò deſpues a
-bien pocos dias, por culpa de D. Sancho, i ſolicitud de los embidioſos
-de D. Duarte; los quales procurarõ tomarle por cabeça de ſus quexas;
-i el cevandoſe en ellas, moſtrò la ambicion, que haſta alli tenia
-oculta; i como es vicio, que no guarda ley, ni tiene fin, ni termino;
-deſde entonces començò a ſer enemigo, quaſi deſcubierto, de D. Duarte;
-creciendo el odio con los tiempos, i la emulacion con los ſuceſſos.
-Deſte paſſado, que referimos, ſe originarõ eſtas enemiſtades, porque
-algunos fronteros afrẽtados de ciertas palabras aſperas, con que
-D. Duarte vituperò los cobardes en aquella ocaſion; pareciendoles,
-que pues lo eran, no hablava con otros: fomentaron la embidia, cõ
-que muchos cavalleros miravã la continuacion, i excelencia de ſus
-victorias: i entre todos induzieron a D. Sancho con adulaciones, i
-engaños; que ſiempre ſuenan bien en los oydos del ambicioſo. Dezianle,
-que ſu calidad no ſufria mando ageno, i mucho menos ſu esfuerço:
-que razon havia para ſalir al campo a la obediencia de D. Duarte;
-̃q las canas, autoridad, i oficio del padre, aũ parecia duro, q̃ le
-preſidieſſe, quanto màs un moço poco apaſible. El lugar de caudillo
-ſuyo, ſolo a ſu Rey ſe devia, no a un ſoldado, a quien igualauan todos
-los que eſtavan en aquella plaça; haviendo muchos, que lo excedian en
-la edad, i experiencia; que ſi el valor dava ventajas, no era menos
-el de Don Sancho, antes mui ſuperior; que con eſto no era juſto, que
-ſufrieſſen ver uſurpar la gloria de ſus hechos, a un mancebo, que
-a penas tenia años baſtantes para empuñar la lança, quanto màs el
-baſton. Deſcubrieron con eſto los intentos del padre, i el eſtado, en
-que eſtava, de quebrantado, viejo, i impedido. Perſuadianle a que la
-ſuceſsion de aquella plaça competia por derecho, i razon a D. Fernando
-de Noroña ſu hermano, i que era bien atendieſſe, a que no quedaſſe
-defraudado de la herencia, ſiendo ſu muger la hija mayor, legitima
-heredera del Conde Don Pedro: que a no ſer eſto, màs ſe devia a Doña
-Leonor ſu hija ſegũda, para dote de ſu caſamiento, que a D. Duarte
-moço, i ſin meritos. Tuvo eſta ſeñora noticia de la conjuracion, i con
-la codicia de muger, que de ordinario ſon faciles a vencerſe de ſu
-interes; començò tambien a ayudar a los embidioſos, contra ſu hermano.
-Al principio hallò repugnancia en el padre; deſpues entendiendo la
-confiança, que hazia de un medico ſuyo Iudio, que vivia en ſu ſecta, el
-qual con el engaño de la religion, tenia otros muchos de entremetido,
-i palabrero; como era mui acepto al Cõde, por̃q le governava la ſalud
-̃q es el maior biẽ de la vidatorciòle D. Leonor, a q̃ introduxeſſe ſu
-pretẽſiõ en el animo del Conde. Allanólo el Iudio cõ ſus traças, i
-obligólo a que deſpachaſſe al Rey D. Duarte, un criado ſuyo ſolamente
-a pedirle de merced la tenencia de Ceuta, para la perſona, que caſaſſe
-con Doña Leonor. Para eſta menſaje eſcogiô Doña Leonor un hombre mui
-a ſu propòſito, llamado Vaſco Dois, que demàs de haverla criado, pendia
-de ſus acrecentamientos, i tenia ingenio, i entendimiento aplicado
-para ſemejantes caſos, i prompto para qualquier maldad. Llegò, pues, a
-Lisboa, i dando una carta de creẽcia al Rey, propuſo la peticion del
-Conde, encareciendo entre ſus grandes ſervicios, virtudes, i partes de
-Doña Leonor ſu hija, condenando juntamente las faltas de capacidad,
-prudencia, i valor de D. Duarte, moſtrando gran dolor en repetirlas,
-i que a màs no poder lo hazia, ſolo por el zelo, que devia guardar
-al ſervicio de ſu Rey, i ſeñor. Fundôſe en eſto lo principal de la
-pretenſion; por que el Rey ſiempre ſe havia moſtrado mui affecto a
-las coſas de D. Duarte, i para deſcõponerlo deſta aficion, fueron
-neceſſarias tantas diligencias; aunque el amor de los Principes es màs
-facil a mudarſe, q̃ el de los otros hombres, principalmente quando ſe
-trata de ſus conveniencias, que ſon las cauſas, que más los perſuadẽ.
-Eſtrañò el Rey la reſoluciõ del Conde, porque le havia oydo por vezes
-lo contrario, i las relaciones, que de contino venian de Ceuta, ſolo de
-D. Duarte hablavã, i de ſus hechos; i era cierto, que el Conde no diô
-lugar a que vituperaſſen al hijo, aunque conſentiô en el penſamiento
-de Doña Leonor. Peró examinando el Rey con maior advertencia, a Vaſco
-Dois, de todo lo q̃ paſſava, aunque hallò en ſu informacion grande
-conſtancia en lo propueſto, arguyendo della alguna verdad; ſe deliberò,
-con todo, a no conceder por entonces al Conde lo que pedia, haſta
-enterarſe de todas las dudas; maiormente quando determinava, en caſo,
-̃q fueſſe cierta la inhabilidad de Don Duarte, dar Ceuta a D. Fernando
-de Noroña, pues de yerno a yerno ninguno havia, que la merecieſſe mejor
-que el. Mandò al Conde, que le embiaſſe a ſu hijo para verle; porque
-queria deſengañarſe por ſus ojos, de lo que, quiçá, ſe engañava por los
-oydos. El deſabrimiento deſta reſpueſta ſoſſegò a Doña Leonor de ſus
-imaginaciones; i el Conde, aunque deſſeava darle guſto, porque era el
-govierno de ſu vida, i caſa; con todo amava mucho a D. Duarte; i aſsi
-holgòſe, aunque interiormente del deſpacho del Rey; i determinando
-embiarle el hijo, lo deſviò D. Leonor, por no ſe deſcobrir la paſsion,
-i engaño, con que ſe havia informado a un Rey, en cuya preſencia ſe
-deven tantas verdades, i ſe dizen tan pocas. No hallo, que deſte
-negocio tuvieſſen noticia los contrarios de D. Duarte; porque fue hecho
-en gran ſecreto; però igualmente creſcia la fama del, que la embidia
-dellos; porque los animos una vez mordidos deſta ſierpe ponçoñoſa, mal
-ſe quietan, ſino con la muerte del que aborrecen: i es cierto, que el
-embidioſo es el maior enemigo, que tiene la miſeria humana, pues acuſa
-a la virtud por los medios, que no la alcança, haziendoſe inferior del
-embidiado; confeſſando excelencias dignas de que ſe deſſeen, ſiendo
-vltimamente tan ignorante, que ſaca daño para ſy del bien ageno.
-
-(7) D. Duarte tomò en aquellos dias a Benagara, poblacion grande de
-la ſierra de Benifilet, de donde traxo gran copia de ganado, con
-otro mucho deſpojo. Iuzgòſe eſta jornada por de mucho rieſgo, i
-fortuna; i añadiòle eſtimacion la malicia, con que algunos dizian,
-que las rezes de aquel lugar tenian màs puntas, que las de la ſierra
-de Mexequiſe, como burlando del ſuceſſo. No entró en el Don Sancho,
-porque deſcubiertamente rehuzava ſalir en eſtas entradas, ſubordinado
-a Don Duarte; i el Conde, aunque ſentia eſta diuiſion, diſsimulava,
-feſtejando las felicidades del hijo; mas Don Duarte con maior
-ſufrimiento, i prudencia todas las vezes que ordenava alguna ſalida,
-aviſava a Don Sancho, para que eſcogieſſe lo que le eſtuvieſſe mejor; i
-deſta ſuerte, auñq le dava ocaſion a la embidia, le procurava tẽplar
-el odio: mas ſon eſtos vicios inſeparables, i no es buen camino de
-atajarlos, quando los embidiados logran la honra con proſperidades.
-
-(8) Reſultaron deſtas tanto miedo en los Moros, que no ſe dando por
-ſeguros los de la comarca, i ſierras de Tetuan, Mexequiſe, i Benamade,
-trataron de rendirſe al Conde, i bivir de paz en ſu proteccion, dandole
-un moderado tributo de ſus coſechas. Porque con eſta fingida libertad,
-querian diſculpar la ſervidumbre verdadera. El Conde no admitiò el
-partido, porque pidiò le pagaſſen todo el quinto de los frutos, que
-cogieſſen. Los Moros entonces bolvieron a las armas, incitados con la
-deſeſperacion; i aunque el Rey advertidamente no reprehendiò al Conde,
-por la eſtima, en q̃ le tenia; ſin duda quedó ſentido, de q̃ negaſſe
-amparo a los afligidos; por ſer eſte el modo de maior utilidad para las
-conquiſtas; pues del buen acogimiento, que ſe haze a los conquiſtados,
-ſiendo voluntariamente rendidos, ſe grangea muchas vezes màs, que con
-las armas, cuyos ſuceſſos ſon varios, i peligroſos. Deſta vez bolviò
-ſobre Tetuan Don Duarte; i ſi bien la hallô ſin gente, puſo por tierra
-ſus edificios, que eran muchos, i mui hermoſos; por no dexar aquel
-padraſto en pie, en caſo que los Infantes fueſſen ſobre Tanjar; ſiendo
-aquel el camino donde pudieran los Moros facilmente impedir el paſſo al
-exercito, ſuſtentando aquella ciudad.
-
-(9) Acabòſe eſte año con lutos en Portugal, haviẽdoſe comẽçado cõ
-fieſtas, i fue la cauſa, ſaber el Rey la priſion, i rota de los Reyes
-de Aragon, i Navarra; el Infante Don Henrique, ſus cuñados, hermanos
-de la Reyna Doña Leonor ſu muger. Eſtes Principes entraron en Italia
-con una poderoſa armada, ſobre la pretenſion, que tenia Aragon al
-Reyno de Napoles, por la adopcion de Iuana Reyna ſuya. Sucedioles
-infelicemente: fueron preſos, i desbaratados por Genoveſes, i por
-Phelipe Maria Esforcia Duque de Milan; que recelando el poder Aragones,
-tan vezino a ſus eſtados, defendieron el Napolitano, en favor de Iuana;
-i ultimamente el de Milan, con nueua conveniẽcia, reſtituyô la libertad
-al Rey Don Alfonſo de Aragon, i le ayudò a cobrar a Napoles: de donde
-fue deſpues Rey pacifico. Portugal entonces hizo alegrias publicas,
-aunque duraron tan poco, que ſervieron de afligir màs al Reyno.
-
-(10) Por eſte tiempo bolviô el Conde de Ouren del Concilio de Baſilea,
-que ſe comẽçò en Ferrara, i concluyò en Florencia; ſobre la union
-de las Igleſias Latina, i Griega. Aſsiſtiò el Cõde como embaxador
-extraordinario del Rey (̃q era ſu tio, hermano de ſu padre) i el
-Papa Eugenio agradecido al cuidado del Rey, le concedio la Cruzada
-para la cõquiſta de Africa, i facultad, para que los cavalleros
-militares de las Ordenes de Chriſto, i Avis, pudieſſen legitimamente
-caſar abſolviendolos del voto, que primero hazian de caſtidad, que
-quedò en el conjugal. No tuvo effecto eſta gracia, haſta el reynado de
-Don Manuel, que nuevamente la impetrò, porque no ſe expedieron Bulas
-dello por falta de dinero. De otra haze mencion Ruy de Pina, tambien
-olvidada, i que nunca ſe puſo en pratica: i fue, para que los Reyes
-de Portugal ſe pudieſſen coronar, i ungir de la manera que lo uzavan
-los de Francia, i Inglaterra. Huvo ſciſma entonces en la Igleſia, ̃q
-tardò en deshazerſe los fines de Eugenio, i de Martino ſu ſuceſſor.
-Però llegando el de Nicolao tercero, por la renunciacion de Felix (̃q
-havia ſido Duque de Saboya, hõbre de buena vida, i con favor de Milan,
-i otros potẽtados ſe llamò Põtifice) ſe compuſo todo, i apaſiguaron
-diſcordias, que ya amenazavan la paz, q̃ havia entre los Principes
-Chriſtianos, quebrantada ſiempre por eſtas cauſas.
-
-(11) En los principios del ſiguiente año de mil quatrocientos i treynta
-i ocho, metió D. Duarte a ſaco las villas de Benamade, i Caudil,
-vezinas a Tetuan, pueſtas en ſu termino; ſalió en ſu defenſa un Moro
-Xeque dellas de grande valor, i opinion, por nombre Bucar Caudil:
-matôlo en ſingular batalla; alcançando dos victorias ſeñaladas en eſte
-dia, de particular eſtima, i gloria: fueron baſtantes para que Tetuan
-temeroſa deſtos ſuceſſos, cõ el miedo de los nueſtros, ſe deſpoblaſſe
-de todo, desẽparãdola ſus moradores; haziẽdo la fama, lo q̃ haſta alli
-no pudierõ las armas: ſi bien es cierto, q̃ las que ſe apercebian en
-Portugal, dieron tambien cauſa a eſte miedo: por̃q ya ſe ſonava en
-Berberia, q̃ los Infantes paſſavan a ella con grande poder, a cõquistar
-Tanjar. El fin deſta jornada fue tan deſaſtrado como el principio.
-Referirlo hemos en ſuma, por̃q ſe hallo en el D. Duarte, en cuyo
-diſcurſo de vida, fuerõ notables las coſas, que ſucedierõ a eſte Reyno
-de bien, i de mal; porque era el tiempo de ſu virilidad, donde los
-animos andavan màs ambicioſos de virtud, i de imperio; que es lo que
-màs vezes ocaſiona a ſemejantes ſuceſſos. Antes que ſe reſolvieſſe
-eſta empreſa por Agoſto, pariò la Reyna una hija, que llamaron del
-nombre de ſu madre; que deſpues fue muger del Emperador Federico
-tercero.
-
-(12) Aunque es verdad, que no ſe puedẽ prevenir los acaecimientos con
-certeza, por màs que ſea grande la pratica, i la prudencia (porque ſon
-llenas de tenieblas, i confuſion, las coſas de los mortales) todavia
-los grãdes hechos no ſe han de emprender ſin grãdes fundamentos;
-deviendo ſer guiados con mucha conſideracion, i conſejo; porque el
-impetu, i la temeridad los atropella, i desbarata. Tuvo eſta reſolucion
-mucho de arrojada: por̃q pueſto que el Rey gaſtò màs de un año, en
-conſultas, i preparaciones; no eſcuchava cõtrarios pareceres, ſiendo
-los acertados; falta ordinaria de los Principes, q̃ dã a la adulaciõ
-mejor ſemblante, que a la verdad. No faltò quien ſe la dixeſſe
-deſcubiertamente; mas importava poco, por no ajuſtarſe a ſu guſto;
-ſobre muchos pareceres diverſos, ſe aſſentò la empreſa de Africa.
-Fueron los autores, q̃ la fomentaron, i la concluyeron los Infantes,
-D. Henrique, i D. Fernando, por màs que D. Pedro, D. Iuan, i el Conde
-de Barcelos, la contradixeron prudentemente. Eran eſtos cinco hermanos
-del Rey; aunque cada uno de por ſy, de ſingulares meritos, i prudencia;
-mucha parte, para que el Reyno eſtuvieſſe en miſerable eſtado; porque
-dividido en tantas grandezas, deſluſtravan en algo la Real, conſumiẽdo
-el patrimonio, de ſuerte q̃ quando más eſtirado, llegava a lo forçoſo
-de los gaſtos, ſin dar lugar a lo voluntario; de manera que el Rey
-tenia hermanos para aconſejarſe, mas no para enriquecerſe; porque
-la bondad dellos màs le ſervia de deſaſsoſsiego, que de aumento.
-Gozava paz con caſtilla, i alianças con Inglaterra, Francia, i otros
-Principes de la Chriſtiandad; però los ſubditos, no ſufrian bien
-eſte ocio, i peor los Infantes, porque andavan mendigãdo eſtados: no
-les ſufriendo ſu altivez vivir como particulares. El primero, que
-habló en eſto, fue D. Fernando màs moço, i màs pobre; ſeguiòlo D.
-Henrique, por brioſo, i aficionado a cõquiſtas, i en particular a la
-de Africa, porque ſiempre que paſſó a ella, bolviô victorioſo; de
-que ſe prometia, nadie le podria hazer reſiſtencia, ſucediendole todo
-igualmente; aſsi lo poſsible, como lo mui dificultoſo, con mucho, ò
-poco aparejo: porque haſta la proſperidad, en q̃ eſtava Ceuta, con las
-victorias del Cõde D. Pedro, i ſu hijo, le dava animo, i eſperãças.
-El deſſeo deſtes Principes era ganar Tanjar; i el Rey conſiderando,
-faltava gente, dineros, i armas, q̃ ſon los fundamẽtos de la guerra;
-dificultóla al principio. Deſpues tornò a trabajar, i enflaquecer los
-ſubditos cõ pedidos, i tributos, q̃ es ſiẽpre el ultimo ſocorro de los
-Principes, auñq muchos le hazen el primero. Diziaſe con eſto, que
-en guerras voluntarias, i en que los pueblos no entran a defenderſe,
-ſino ſolamente a ofender, por el guſto del Principe, no podiã ellos
-imponer eſtas cargas legitimamente, auñq la guerra fueſſe juſta; ̃q
-no ſiendo euidentemẽte neceſſaria, en todo el peligro manifieſto,
-̃q metieſſen a los vaſſallos, de que pudieſſen ſeguirſe muertes, i
-daños, pecava el Principe grauemente. Eſta advertencia ſin otras de
-no menos conſideracion, tuvo el Rey Don Duarte. Perô no ay gente, que
-más facilmente atropelle la razon, i el derecho, que los poderoſos,
-donde ſe atravieſſa algo de guſto, ò paſsion propria. Divulgòſe luego
-la empreſa, que haſta eſto ſe errò; porque es el ſecreto, el alma de
-los negocios, que deſvia las prevenciones contrarias, maiormente en
-tales caſos. Comẽçarõ los inconvenientes a crecer cõ las preparaciones:
-por̃q demás de ſer cierto, q̃ en los grandes movimientos ſiẽpre
-ſuelẽ ocaſionarſe grandes dificultades. Vn Reyno acoſtũbrado largo
-tiẽpo a tener paz, ſuele faltarle todo lo neceſſario para la guerra.
-Aliſtaronſe luego quatorze mil hombres, i al punto de la ocaſion ſe
-hallaron ſolamente ſeis mil, mal armados, i poco ſatisfechos: rieſgo,
-̃q ſe corre ſiẽpre en jornadas mal diſpueſtas. No ſucediô paſſo en
-eſta, q̃ no fueſſe preſagio de ſu infelicidad: i parece, q̃ Dios la iva
-impidiẽdo por los medios miſmos, con que el Rey la preparava. Llegaron
-los Infantes Don Henrique, i D. Fernando, a Ceuta a veynte i dos de
-Agoſto de mil quatrocientos i treynta i ſiete; año el màs fatal, i
-calamitoſo, que tuvo deſde ſu principio eſta corona; porque diò cauſa,
-a q̃ mucho deſpues no enxugaſsẽ las lagrimas, de que aun oy duran las
-ſeñales.
-
-(13) El Conde D. Pedro, ni D. Duarte, no aprovaron la reſolucion de
-los Infantes; aunque como los vieron en Ceuta los hoſpedaron con
-mucha grandeza, i fauſto; mas deſpues que praticaron largamente ſobre
-el intento, deſconfiaron de poder atajarlo. Salió D. Henrique la
-buelta de Tanjar, i ſin contradicion alguna, llegò a ponerla cerco
-por mar, i por tierra. El Conde offreciôſe para acompañarle, perô
-el Infante lo rehuzò, por verle mui enfermo; i en ſu lugar llevò el
-guion Real D. Duarte, como Alferez maior. De lo noble, i iluſtre
-de Portugal, no faltò perſona en eſte exercito: porque el Infante
-D. Henrique, como Principe bien quiſto, i grande favorecedor de la
-nobleza, le amavan todos ſingularmente, tanto por lo que entereſſavã,
-quanto por ſus virtudes, i aſsi le ſiguierõ muchos: i aunque voy
-recopilando el ſuceſſo, es digno de memoria, lo que cuenta Ruy de
-Pina, acerca de los eſtandartes, que los Portugueſes entonces vſavan
-traher en ſus exercitos, para esforçar los animos, i excitarlos a
-la imitacion de quien llevavan delante de ſus ojos: al guion Real,
-ſiguian el de la Cruzada; una imagen de nueſtra ſeñora: el ſanto Leño,
-i otras Reliquias; luego los retratos del Rey D. Iuan el primero;
-del Condeſtable D. Nuño Alvarez Pereira; ſingular hõra para ſus
-deſcendientes, i no para olvidar en los ſiglos venideros.
-
-(14) Los Moros entretanto, con el miedo del grande poder, que trahian
-los Infantes; que la fama hazia mucho maior del que era, guarnicieron
-a Tanjar con ſiete mil hõbres; i llamando otros ſocorros por toda
-Berberia, acudieron a ſu defenſa de diverſas partes, haſta diez mil
-cavallos, i noventa mil de a pie. Antes que entraſſen la ciudad, quiſo
-el Infante darles batalla; ſaliò de los alojamientos, con ſus banderas
-tendidas, provocando al enemigo; i deſpues de haver eſtado tres horas
-en orden de pelea, le acometiô, i hizo retirar, haſta bolverlos a ſus
-quarteles. Al otro dia tornaron a dar ſegunda viſta los Moros en maior
-numero, por amedrentar los Chriſtianos: però en varios recuentros,
-̃q acometieron en treynta i ſiete dias, que duró eſte ſitio, ſe
-ofrecieron caſos raros, i coſas admirables, i grandioſas. Notaronſe
-milagros; i ay quien afirme, que al quinto dia del cerco, en que los
-Portugueſes ſe avantajarõ de ſus quarteles, con grande mortandad del
-enemigo; apareciò una Cruz blanca en el cielo. Deſpues deſcanſando los
-nueſtros dos dias, dieron un aſſalto porfiado a la ciudad; i queriendo
-ſegundar el Infante, ſe hallò cercado de los Reyes de Fez, Marruecos,
-Beles, i Tafilete; que con liga univerſal, por bien de ſu religion, i
-eſtados, havian juntado un poder immenſo, para echar los Portugueſes
-de Africa. Defendieronſe con notable esfuerço, mientras la neceſsidad
-no diò otro combate màs furioſo, i cruel, que el de los Barbaros, que
-era cõtinuo ſin ceſſar una hora: porque la gente inumerable ſiempre
-llegava de refreſco. Apretava a los Portugueſes no menos la hambre,
-que el enemigo: comieron todas las beſtias, ſin que la neceſsidad
-preciſa de la guerra exceptaſe los cavallos: vino a faltarles agua;
-porque los poços de que a coſta de ſu ſangre, podian ſacar alguna;
-eſtavan por los enemigos llenos de coſas aſqueroſas, i hediondas;
-i deſta ſuerte tanto los trabajava la ſed, como la hambre. En tan
-eſtrema eſtrechura aconſejaron al Infante eſcuchaſſe ultimamente los
-partidos, que los Moros offrecian; deſengañados de vencer gente tan
-determinada a morir; i aunque no muy decentes; cargavale el pezo de
-conſiderar, que havia ſido cauſa de aquel deſacierto, donde acabava
-lo màs iluſtre de Portugal. Llegò tarde el arrepentimiento, como en
-las coſas mal conſideradas de ordinario ſuele ſuceder. Tambien le
-acuſava la conciencia en no haver obedecido la Orden del Rey. Aſsi
-que ſobraron coſas en eſta jornada, que la ayudaron a ſu mal ſuceſſo.
-El que tuvo fue, concluyr el Infante, que dexandole los Moros la mar
-libre para embarcar ſus gentes ſe obligava a entregarle Ceuta; para
-ſeguridad dello, dió en rehenes al Infante Don Fernando ſu hermano;
-i en teniendole los Barbaros en ſu poder, bolvieron a combatir los
-nueſtros, los quales deſeſperados con el impetu, i deſſeo de ſalvar
-las vidas, ſe hizieron con las armas, paſſo haſta que ſe embarcaron, i
-llegaron a Portugal con perdida de quiniẽtos ſoldados, i entre ellos
-ocho fidalgos, muriendo mâs de quatro mil de parte del enemigo. Quedó
-con eſto el concierto roto, i el Infante D. Hẽrique ſin obligacion de
-cumplirlo, tomãdoſe por cauſa para no entregar a Ceuta; ſiendo la coſa
-de que màs ſe hablò en aquellos tiempos, i en que el Rey conſultó al
-ſacro Collegio, i a todos los Principes de la Chriſtiandad, i tuvo el
-fin, que ſe verà.
-
-(15) Sirvio en eſte laſtimoſo cerco, D. Duarte, con valor conocido, i
-brio ſingular, en los pueſtos de maior peligro. Pero antes, pocos dias,
-que ſe alçaſſe, lo forçò el Infante, biẽ a pezar ſuyo, a que fueſſe
-a Ceuta a ver al Conde ſu padre, que con grandes inſtancias le pidiò
-al hijo para encomendarle ſus coſas, antes que murieſſe. A eſta ſazon
-eſtava en lo ultimo de la vida, porque ſe le aumentó la enfermedad,
-deſpues que paſſaron los Infantes a Tanjar; ó fueſſe tambien con la
-pena de aquel ſuceſſo: ò por los males, que le obligavan a eſtar
-ſiempre en cama como tollido. Llegò a Ceuta D. Duarte, i hallò al Conde
-quaſi eſpirando; però con tan entero juyzio, i firme entendimiento,
-que deſpues de haver confeſſado muchas vezes; recebido el Viatico,
-hecho teſtamento, i todos los actos, que devia un ſeñor Chriſtiano,
-i prudente: llamó al hijo, i le hablò delante de ſus criados, deſta
-ſuerte.
-
- _Eſtas ſeran (hijo mio) las ultimas advertencias, que oygas de mi
- boca; i por eßo imagino de tu obediẽcia, que eſtudiarâs por ellas
- ſiempre, pues deves a mi amor, i cuidado todo eſto reſpeto. Trabajê
- quanto pude, porque heredaras mi caſa, i oficio: no lo permitiô el
- cielo, quiçâ por hazerte mâs honrado; pues la verdadera felicidad,
- es parecer digno della; en lugar deſta herencia, (que es tan de la
- fortuna) te dexo otra del animo, que es de maior estima, conforme la
- opinion de los Sabios: los quales tienẽ ſolo por buenas las coſas
- honeſtas, i por malas las cõtrarias; i ninguna de las que no tocan
- al alma, como el poder, riqueza, i otras cuẽtan entre bienes, males.
- Reconocido pues del beneficio, que te ha hecho Dios, procura darle
- continuas gracias, i obligarle con ellas, a que no te deſampare: pues
- el primer grado de la honra, es amar a Dios, i ſeguir a la virtud.
- Criête en ella deſde niño, cumpliendo con el oficio de buen padre.
- Solicita pues aora no errar eſte camino, que tan adelante llevas, pues
- te lo tienen tan facilitado el exercicio, i tu buena naturaleza. Con
- el zelo de la Religion acompaña al de la fidelidad, que con tantas
- razones de ſubdito, i cavallero deves a tu Rey, i a tu patria. Ambos
- ſon dueños de tu vida, aſsi que a ſu diſpoſicion eſtà que vivas, o
- no, honrado. Por donde no conviene, que examines ſus mandamientos,
- pues no le toca al ſubdito, más que la obediẽcia. En la preſteza de la
- execucion has de moſtrar tu hidalguia, i valor. En los particulares de
- tu eſtado poco tengo, que amoneſtarte, pues elegiſte el de ſoldado,
- donde en tus cortos años llegaſte a conocer la diſciplina, q̃ a
- penas ſe puede aprẽder en muchos. Entretanto, q̃ tarda el premio,
- ſeguirâs la corte de tu Rey, tomãdo, ſus acciones por regla de tus
- merecimientos; porque quanto en otras ſe enseñan vicios: es en la de
- Portugal virtudes. Verás muchos dechados dellas, pues no ay Infante
- de los nueſtros, que no ſea un perfecto Principe; gran dicha de los
- virtuoſos, i vẽtura de los tiẽpos. Cõviene agradarlos igualmẽte, por
- más que la inclinaciõ te lleve a ſeguir a alguno. Dexarâs cõ las armas
- el parecer ſoldado, por ſer nombre faſtidioſo a los palacios; mas ni
- por eßo te entregues de manera a la Corte, q̃ no te puedas librar
- de ſus daños. Advierte hijo, q̃ mâs crueles enemigos te eſperã en
- la paz, q̃ en la guerra: peligrarâs, ſino andas aduertido, por̃q
- haziendo menos ruido por domeſticos, tienẽ maior poder en los animos,
- i cõ mucha facilidad lo eſtragan, i arruinan. Entras en ella mãcebo,
- brioſo, criado en otros exercicios mui diferẽtes de los q̃ alli ſe
- uzã. Luego acudiran tus iguales a deſvanecerte. Con ellos, ni ſeas
- ſingular, ni facil; cuerdo, i agradable ſi; por̃q no te murmurẽ, ni
- deſprecien. Para cõverſar familiarmẽte buſca los buenos; guardãdote de
- los q̃ tienen opiniõ de malos, no menos q̃ de ſerpientes, cuya amiſtad
- inficiona mâs q̃ ſu veneno. Por eſte medio alcançaràs buen nõbre, i la
- gloria de ſer bien quiſto; no deſeſtimãdo la aclamaciõ publica, auñq
- no ſiẽpre juſtificada. Huiràs los q̃ condena, i aborrece, pues en ſu
- cõpañia haſta tus buenas partes ſerã defectos. Vltimamente te acuerdo,
- q̃ la corteſia, agrado, modeſtia, i liberalidad, ſon las coſas, que
- mâs dominan los coraçones: ocultã faltas, i diſsimulã liviandades.
- Eres moço, tẽdras algunas, en q̃ la edad ſea màs culpable, q̃ la razõ;
- bueno es hazer de manera, q̃ quien las murmurare, en tu exterior,
- i ſemblante vea lo cõtrario; por̃q no ay deſdicha, q̃ ſe iguale al
- ſer hypocrita de vicios; quãdo la nobleza es parto de la virtud
- exercitada; la qual con obras ſe conserva, i ſin ellas ſe pierde._
-
-Dictò el Cõde eſtos, i otros preceptos, con el coraçõ tan ſeguro, i
-el ſemblante tan alegre, que no moſtrava el peligro, en q̃ eſtava.
-Bolvió a echarle ſu bendiciõ, i encomẽdarle màs a ſolas la cõpañia
-de D. Leonor ſu hermana: el amparo de la familia: la correſpondencia
-dalos amigos. D. Duarte a todo, ya q̃ no pudo hablar con lagrimas, con
-el animo le prometiò no olvidarſe de ſus mandatos. El Conde entonces
-buelto a Dios, pueſtas las manos, con evidentes ſeñales de ſu ſalvaciõ,
-eſpirò en los fines de Septiẽbre, deſte año de 1437 a los ſeſenta de ſu
-edad, i de ſu generalato veynte i dos, q̃ fue el tiempo, que governò
-a Ceuta, con guerra tan prolija, i porfiada, q̃ no devo callar una
-coſa maravilloſa, que encarece bien el rieſgo della, i el valor deſte
-cavallero; i es, q̃ traxo diez i ſeis años continuos una cota veſtida,
-ſin deſnudarla de dia, jamâs de manera que llegô a rompella, como ſi
-fuera un jubon ordinario por muchas partes.
-
-(16) Alcançò todas las calidades, que ſe requieren para un perfecto
-capitan, no deſdeñando las de corteſano, i ſabio, en que fue excelente,
-con muchas letras, erudicion, i noticia, mezclando otras virtudes del
-animo, q̃ lo igualaron a aquellos iluſtres varones, que los antigos
-celebran por maiores. Fue cazado quatro vezes: la primera, con D.
-Margarita de Miranda, hija de Don Martin Alfonſo de Miranda Arçobiſpo
-de Braga, Primaz de las Heſpañas: ſingular matrona de meritos, calidad,
-i riqueza. Tuvo della dos hijas, de q̃ ya hizimos mencion, q̃ la maior,
-i heredera caſó con D. Fernando de Noroña, ſegundo Cõde de Villa Real,
-progenitor de los q̃ oy cõ titulo de Marqueſes deſta villa, i Duques
-de Camina, ſucedieron en ſu nõbre, valor, i grandeza. Fue D. Leonor la
-ſegunda, i tratada a caſar con D. Fernãdo primogenito del de Barcelos;
-murió ſin cõſeguirlo; peró ſin embargo de lo que havemos contado, que
-hizo cõtra D. Duarte, tuvo excelencias de gran ſeñora, i tanto amor a
-ſu padre, que ſe mandò enterrar a ſus pies; aunque la deſdora en algo
-el rancor, que ſiempre moſtrô a ſu hermano; pues en el teſtamento, que
-hizo, i oy ſe guarda, excluye de ſu herencia, muriendo ſin hijos, los
-de D. Duarte, i toda ſu linea; llamando los de ſu hermana menor Doña
-Beatriz, de quien deſcienden los ſeñores de Mafra, i Ericeira. Tal es
-el odio, quando ſe arraiga entre deudos.
-
-(17) Casô deſpues el Conde ſegunda vez cõ una ſeñora Coutiña, hija
-de Gonçalo Vazques Coutiño Mariſcal deſte Reyno, q̃ muriò antes de
-efectuarſe el matrimonio. La tercera fue con hija de Hernando Martines
-Coutiño, de la qual huvo D. Beatriz, que casô con D. Fernando de
-Vazconcelos, hijo de D. Alonſo, ſeñor de Caſcais, que era baſtardo del
-Infante D. Iuan, uno de los hijos delRey D. Pedro, i de Doña Ines de
-Caſtro. Deſtos cavalleros procede la caſa de Monſanto: el quarto,
-con la heredera del Almirante Miſer, Emanuel Peſaña, de que no quedò
-ſuceſsion: ſin eſtos tuvo màs dos hijas ilegitimas, una que ſe llamò
-Doña Iſabel, i fue muger de Ruy Gomes de Silva, Alcaide de Campo Maior,
-i Ouguela; decendiente por varonia de D. Gutierre alderete de Silva;
-̃q fue el primero, que deſte apellido entrô en eſte Reyno; donde tuvo
-gran lugar, i nõbre. Quedaron ſus herederos por cabeças deſta familia,
-como lo era Ruy Gomez; i naciẽdo deſte matrimonio D. Diego de Silva
-(que a reſpeto de ſu madre, ſe añadiò tambien Meneſes) diò principio
-a los Condes de Portalegre; Marqueſes ya de Gouvea: de Doña Aldonça
-de Meneſes, ſegunda hija natural del Conde: fue marido primero Ruy
-Noguera, noble cavallero, i rico, Alcaide de los Alcaceres de Lisboa:
-i muriendo ſin ſuceſsores, casò con Luys de Azevedo, de igual calidad,
-i rẽtas, Preſidente de hazienda (llamanlos Veedores los Portugueſes)
-i entonces dexò una hija unica, en quien inſtituyò un maiorazgo, con
-obligacion de llamarſe Meneſes; i fue muger de Iuan Rodrigues de Sá,
-ſeñor de Sever, que ſon calificados progenitores de los Condes de
-Matoſiños, i Penaguion, Camareros maiores de Portugal. Pareciòme dar
-eſta noticia de la iluſtre poſteridad del Cõde D. Pedro, por quan
-eſtendida yaſe en nobleza principal deſte Reyno.
-
-(18) Fue ſu muerte contada tambien entre las infelicidades del Rey
-D. Duarte; porque en ſu valor, prudencia, i edad, conſideravã los
-Portugueſes el arrimo principal, en q̃ ſe fundava la guerra de
-Berberia, la qual temian aora con maiores veras, viendo, que la liga de
-los Principes Moros aun no eſtava deshecha, i la reputacion Portugueſa
-aventurada a perderſe facilmente: ſi aquellos barbaros ſupieſſen gozar
-del eſtado preſente, diſcurriendo caſi como vencedores por los campos
-de Ceuta; ſiendo cierto, tras un yerro ſuceder otros, con que el
-enemigo ſe mejoraria, i nueſtras coſas ſe debilitaran, perdiendo mucha
-parte de la reputacion, que las hazia temeroſas, i veneradas. D. Duarte
-al fin ceſſando en el llanto, en que fue mui continuo, notãdo començava
-ya a experimentar la falta de ſu padre en ocaſion tan apretada;
-procurò no deſemparar aquella fuerça mientras no llegaſſe Don Fernando
-ſu cuñado, a quien elRey la havia encomẽdado con el titulo de Cõde de
-Villa Real, luego que muriò el ſuegro; vino, i entregóſela con tanta
-conſtancia, que no ſe puede juzgar, ſi lo havia ſentido, ò no; porque
-ſu modeſtia, aſsi como deſcubrió grã valor en los ſuceſſos proſperos,
-moſtrava ſufrimiento en los adverſos. Diſpuſo ſu jornada a Portugal,
-en compañia de D. Leonor ſu hermana; però no ſe effectuó en quanto
-durarõ las amenazas de la liga; i como hazia hõra ſolamente de ſervir
-a ſu Principe; lo primero que atropelló fue ſu conveniẽcia, i luego la
-autoridad, poniendola en el zelo de no huyr al peligro, ni dexar coſa
-por hazer, que fueſſe de ſu obligaciõ. Los Moros entretãto aguardãdo
-a ver lo en q̃ parava la entrega de Ceuta, derramarõ ſus gentes por
-Africa; i el de Fez, quedãdoſe cõ la perſona del Infante, haziẽdole mil
-caricias, i buenos tratamientos, lo dexò en poder del Alcayde de Arzila
-para eſte efecto, i ſe bolvió a Fez.
-
-(19) Con eſto D. Duarte reſolviò partirſe, amediado el año de mil
-quatrociẽtos treynta i ocho, cõ proſpero viage de quatro dias ſurgiò en
-Lisboa; i de alli paſsò a Aviz, villa de Alentejo, cõvẽto, i cabeça de
-aquel maeſtrazgo; donde elRey, con la nueva deſaſtrada de los hermanos,
-ſe havia retirado, huyẽdo tãbiẽ de la peſte, q̃ por muchas partes
-fatigava a Portugal, por̃q tras tantas perdidas, no le faltaſſe eſta;
-viniẽdo unas ſobre otras. Peró muchas vezes la ceguedad de un Principe
-no conoce ſus yerros por los aviſos, ni por las quexas de los ſubditos,
-ſino por los manifieſtos caſtigos de Dios; deviendoſe ſacar dello la
-emienda, i conocimiento de la templança, i cuidado, con que han de
-procurar governarſe, para dar buena cuenta de ſu oficio; pues lo es el
-reynar, i tã trabajoſo, q̃ los Sabios lo juzgan por de grã rieſgo; ſi
-la vanidad humana no ſuſpẽdiera eſta cõsideraciõ; por̃q ſi los trabajos
-de los Reyes no fueſſen acõpañados de las comodidades de ſu grandeza,
-no havria ſujeto, que lo pudieſſe llevar. Andava elRey inquieto,
-vagando de un lugar a otro; i con ſer recto, ſabio, i gran catholico,
-vivia deſaſſocegado, i penoſo; porque la conciẽcia le hazia cargo de
-los deſaciertos, i daños de aquella empreſa. El Infante D. Henrique
-cõfuſo, i triſte, parô en el Algarve, i los cavalleros que le
-acompañavan, entraron en la Corte, con los ſemblantes tan macilentos
-de la hambre, i trabajos, que paſſaron, i tan cargados los coraçones,
-i los cuerpos de luto, q̃ elRey començô de nuevo a entriſtecerſe;
-i ellos por obligarle a ſus deſpachos, con aquellos exteriores, no
-hallavan premio que hartaſſe ſu ambicion. Ruy de Pina cuẽta, que entre
-todos fue ſolo Alvaro Vaz de Almada, Conde de Abranches, el que entrô
-a ver al Rey veſtido de gala, i con diferente trage, i alegria de los
-otros; por̃q ſolo en ſus obras virtuoſas hallava el galardon dellas;
-aũque elRey como ſabia, que las ocaſiones perdidas laſtiman de manera,
-que caſi no admiten conſuelo, porque falta la eſperança de cobrarlas,
-i el arrepentimiento llega tarde, i ſin fruto; andava verdaderamente
-afligido de las dificultades, conſiderãdo en la libertad del hermano,
-a quien amava mucho, i no dava lugar a otro conſuelo, que hablar de
-contino en eſte caſo, trayendole tan preſente ſiempre, que vino a ſer
-gran cauſa de ſu muerte.
-
-(20) Con todo ſe aliviò mucho con ver a D. Duarte, el qual deſpues de
-bezarle la mano, i entregarle Doña Leonor de Meneſes, ſu hermana (̃q
-recogió en palacio) ſin dar quexas, ni ofrecer memoriales de ſervicios,
-ſe mezclò entre los demàs corteſanos, moderãdo cõ eſtas virtudes la
-fama militar, moleſta a los ocioſos, moſtrandoſe tan obediente a las
-advertencias del padre; que la primera accion, que hizo en la corte,
-fue disfraçar ſus merecimientos; i luego poco curioſo en el traje, i
-mui comedido en las palabras, ſe compuſo tanto, que los que ſolian
-juzgar las perſonas graves por ſolas las apariencias, preguntavã,
-porque era tan nombrado: mas elRey obligado ya de ſu talento,
-comunicandole muchas vezes ſobre las coſas de Berberia, en q̃ ocupava
-lo màs del tiempo, i dandole parte de los negocios ſecretos de maior
-importãcia; yva provando, i aprovando ſu prudẽcia, valor, i conſejo,
-con que un dia como en ſatisfacion publica le dixo eſtas, ò ſemejantes
-palabras delante de los Infantes, i otros grãdes, deſpues de referir
-los muchos ſervicios, que havia recebido de ſu mano.
-
- _Don Duarte, mucho pueden vueſtros meritos, pues llegan a obligar
- a un Rey, a que ſe mueſtre culpado, i arrepentido; ſiendo la coſa
- mâs indigna de la mageſtad, por lo que arguye de haverſe governado
- ſin conſejo, i con paſsion; teſtigo es Dios, que no la tuve quando
- os quité la ſuceſsion de Ceuta, pues ni por darla a un hijo mio lo
- hiziera; perô llevome a eſte yerro alguna informaciõ menos cierta,
- que la que es justo ſuene a los oydos reales. En eſto os confieſſo
- mi culpa, i la condeno, pues di maior credito a una embidia, que a
- la fama, que me aſſegurava de vos lo que aora veo. El daño es mio
- ſolamente, pues me quito vueſtra perſona del pueſto, que mâs le
- ajuſtava: pero mientras no ocupais los muchos, en que eſpero poneros,
- para ſatisfazerme deſta offenſa, quiero, que aſsiſtais a mi lado,
- dõde con vueſtro conſejo, i virtud me ſereis de igual utilidad, que
- en Ceuta. Sus peligros tiene el aconſejar los Principes: no os doi
- deſcanſo, ſino trabajo, ni premio, ſino merecimiẽto. Los q̃ grangeò
- vueſtro valor en la guerra cõtinuarâ en la paz vueſtra prudencia: uno
- i otro conſidero igualmẽte en vueſtro animo, con q̃ me obligais a no
- reparar en edad tan deſigual para eßo, preciandome de elegiros por
- conſejero, quando a penas llegais a veynte i quatro años._
-
-Callô, i D. Duarte ſin alterarſe, ni enſoberbecerſe (ſiẽdo los favores
-de los Principes poderoſos a deſcomponer la modeſtia del eſpiritu màs
-hõrado) reſpõdio humilde, i agradable.
-
-(21) Iurô con eſto de conſejero, oficio ſiẽpre de grande eſtima, i ſolo
-de rieſgo en tiẽpo de un mal Principe; poco deſpues le hizo Alferez
-maior, q̃ vacò por muerte de ſu padre, i le diò en propriedad la
-tenencia del caſtillo de Beja, ciudad de la provincia de Alentejo, una
-de las tres chancellerias, que los Romanos tuvieron en la Luſitania,
-conocida por el nombre de Pax Iulia. A eſtos cargos añadiò algunas
-rentas, i luego la muger; porque lo caſó con Doña Iſabel de Melo,
-hija de Martin Alonſo de Melo cavallero mui conocido en las hiſtorias
-Portugueſas, por ſu esfuerço, i calidad; viuda ya de Iuan Rodrigues
-Coutiño; el qual no dexando herederos, lo fue D. Iſabel de los bienes
-libres del primer marido, con que llevò gran dote al ſegundo.
-
-(22) Eſtas, i otras mercedes tuvieron termino con la muerte delRey,
-que ſucediò a breves dias deſpues, porque ſe cansò la fortuna de ver
-premiar a un hombre, que lo merecia. Bolviò a picar la peſte en Avis,
-i elRey huyẽdo della, como de daño irreparable, ſe paſſó a Thomar;
-conociendo, que aquellas aflicciones eran pregoneros de Dios. Alli
-enfermò herido deſte mal (a lo que algunos dizen) ſi bien otros le
-dan por motivo el gran diſguſto, que le cauſó la perdida de Tanjar, i
-ſaber los malos tratamientos, que padecia el ſanto Infante D. Fernando
-en ſu cautiverio; por̃q viendo el de Fez, que ſe dilatava la entrega
-de Ceuta, i que los Chriſtianos no paravan en ſus correrias penſó
-reduzirlos con el mal trato, que hazia al Infante, de cuyo fin, i
-virtudes diremos algo adelante.
-
-(22) ElRey acabo de treze dias de ſu enfermedad, muriò a los nueve de
-Septiembre, de mil quatrocientos i treynta i ocho, a los quarenta i
-ſiete de ſu edad: perdida tan general creyeron pronoſticava el cielo
-eſpantoſo, el año antes, con ſeñales. Vieronſe cometas de exceſsiva
-grandeza, en diverſas partes. Padeciò el Sol eclypſe el miſmo dia de ſu
-muerte: en la de ſu coronacion, le avisô un Aſtrologo gran judiciario,
-i medico, por nombre Guedeja, reynaria poco, i ſiempre infelicemente:
-fue tan verdadero, q̃ no durò ſu govierno màs que cinco años; ſiẽpre
-con muertes, i entierros continuos. Los Portugueſes fatigados con
-tantos accidentes hizieron grandes demõſtraciones en ſu muerte; por̃q
-lo contavan entre los mejores Reyes que tuvieron; ſiendo tan ſabio,
-i virtuoſo, como deſdichado: i quanto es dificil hallarſe un Rey tan
-bueno, i querido, como el lo fue de ſus ſubditos, tanto màs lamentavan
-eſta falta, perſuadidos, a que como es merced rara del cielo, un
-Principe tal, raramente ſe alcançan otros ſemejantes. Dexô de la Reyna
-Doña Leonor, hija delRey D. Fernando el primero de Aragon, i Cicilia,
-cinco hijos: el Principe D. Alonſo, que ſucedio en el Reyno, quinto
-deſte nombre, i el primero, que tomò aquel titulo, en vida del padre;
-los Infantes D. Fernando padre, que fue delRey D. Manuel: Doña Leonor,
-muger del Emperador Federico tercero: D. Catalina, que ſiendo deſpoſada
-con el Rey de Inglaterra, muriò ſin concluyrſe el caſamiento: D. Iuana
-ſegunda muger del Rey D. Henrique el quarto de Caſtilla. Con tan luzida
-poſteridad, parece, que el cielo quiſo reſtituir deſpues de muerto, al
-Rey, las fortunas, que merecia, ſiendo vivo.
-
-(23) Al ſegundo dia de ſu muerte aclamarõ por Rey D. Alfonſo niño
-de ſeis años en la plaça de Thomar, i luego juraron por Principe
-heredero, en falta de que no tuvieſſe hijos, a ſu hermano el Infante
-D. Fernando. Eſta diligencia diſpuſo la fidelidad, i valor del Infante
-D. Pedro tio de ambos; porque notava como prudente inconvenientes, que
-ſe atajavan por eſta via, aſſegurando la ſuceſsiò de ſus ſobrinos,
-quando eſte Reyno eſtava lleno de tantos ſujetos Reales; que facilmente
-podian aſpirar al ſupremo imperio, guiados de alguna ambicion, i de
-otras novedades, q̃ por la maior parte ſe ocaſionan en los reynados
-de Principes moços: tãbien ſe puede preſumir, q̃ la preuencion del
-Infante, fue neceſſaria para grangear al pueblo, por el amor que
-moſtrava a los niños; como prendas del Rey D. Duarte, cuya memoria no
-ceſſavan de llorar affectuoſamente con el dolor reciente de ſu perdida.
-
-(24) Aſsiſtiò D. Duarte en aquel acto, haziẽdolo, ſegũ la coſtũbre de
-Portugal, cõ grãdes ceremonias; andãdo por las calles la nobleza, i los
-eſtados: en los lugares màs publicos; rõpẽ el dia antes los eſcudos de
-las armas reales, por el Principe muerto, cõ grãdes lutos, i lagrimas:
-i luego al otro dia, veſtidos de gala, i alegria, diziẽdo a vozes: Real
-real por el Rey de Portugal, ſe apellidã por todo el pueblo; ſiendo
-en todo Reyno cõ real põpa; en la corte lleva el Alferez maior, el
-eſtandarte arbolado el dia del alevantamiento. Cumpliò D. Duarte con
-ſu oficio mui enteramente; i el Infante D. Pedro deſpues q̃ concluyò
-todo lo q̃ tocava a eſte acto, convocò a cortes para aquel proprio
-lugar; accion, q̃ acoſtũbran hazer todos los Principes en la entrada
-de ſu govierno, para acariciar los animos, i conocer el que tienẽ los
-ſubditos en ſu obediencia: auñq el Infante lo reſolviò con maior
-neceſsidad por dar cũplimiento al teſtamẽto del Rey, en el qual, entre
-otras diſpoſiciones ſobre la educaciõ de ſus hijos, dexava a la Reyna
-ſu muger por tutora, i curadora de ellos, i governadora del Reyno,
-mientras duraſſe el impedimiento de la edad del Rey.
-
-(25) Causò deſabrimiento eſta reſolucion al pueblo, diziendo, como ſe
-havia de ſufrir, q̃ haviendo en el Reyno los Infantes D. Pedro, D.
-Iuan, i D. Henrique; Principes naturales, i cada uno capaz de qualquier
-gran govierno, ſe le antepuſieſſe la Reyna eſtrangera; que de fuerça
-no havia de ſaber los eſtilos, coſtumbres, i fueros Portugueſes, ni
-librarſe de las imperfeciones, a q̃ el ſexo feminil eſtá ſujeto.
-
-(26) Son tan varios los deſſeos, i diferẽtes los pareceres de los
-hõbres, q̃ no ſe puedẽ hazer obras, ni dezir palabras, con aplauſo
-general. Eſtas del pueblo tuvieron ſus contradiciones en la nobleza; i
-aunque al principio no pareció màs que un juyzio ſuelto, i a penas con
-fundamento; llegò poco a poco a hazerſe ſedicion popular, començando
-por los inquietos, en corrillos, i lugares ſolos, haſta que penetrò a
-los más apartados en las plaças publicas. Eligieron cabeça a propoſito,
-i con motin ya declarado, con la ordinaria confuſion, con que ſuele el
-pueblo deſsear las coſas; pidierõ al Infante D. Pedro por governador;
-i entendiaſe, que en nada deſto era culpado el Infante, por ſu poca
-codicia, i mucha modeſtia. Irritòſe la Reyna con la propueſta, i
-como muger, que con facilidad ſe mueven a iras, i dificultoſamente
-las diſsimulan; no ſe contentò con moſtrar ſu enojo, i publicarlo
-con palabras aſperas contra el cuñado; perô notando, que ſu remedio
-conſiſtia en haver ſeparacion entre los Infantes, por deſunirlos, i
-grangear alguno, que ſe oppuſieſſe a la autoridad de D. Pedro; tẽtò
-traher a ſy a D. Iuan; eſto por medio de ſus acreſcentamientos, que ſon
-los que violentan, i deshazen la conformidad màs compueſta.
-
-(27) Ordenava el Rey D. Duarte caſaſse el hijo con Doña Iſabel hija
-del Infante D. Pedro; i eſtava eſte matrimonio tratado con cedulas ya
-paſſadas, i aprovacion de los eſtados. Quiſo la Reyna trocarlo para una
-hija de D. Iuan del miſmo nombre, que fue los tiempos adelante Reyna de
-Caſtila, i madre de la catholica; peró el Infante rehuzando haſta la
-pratica, ſe moſtró tan deſentereſſado en eſte particular, i amigo del
-hermano, que en quanto viviò, jamàs ſe apartò de ſu amiſtad, ofendido
-de la propueſta tanto, como deſpreciador de iguales offrecimientos.
-La Reyna entonces halló acogida en el Conde de Barcelos D. Alfonſo,
-el qual por ſer caſado con hija del Conde de Gijon, tia de la Reyna,
-meſclando con el parenteſco conveniencias particulares; admitiô de
-buena gana amparar ſu cauſa. Muchos otros cavalleros ſiguieron tambien
-ſus parcialidad, llevados de ſus intentos, cuyas acciones, ni apruevo,
-ni cõdeno; peró entre todos D. Duarte no deſdeñò el ſervirla; antes
-aſsiſtiendola con la miſma fidelidad, que ſi fuera vivo el Rey ſu
-marido, cumpliò con el agradecimiento, q̃ devia a ſu memoria; de màs
-que a voto de los prudentes, ſu partido tenia entonces la maior parte
-de fidelidad; porque el Rey niño eſtava debaxo de la tutela de la
-madre: aſsi q̃ el tomar ſu voz, era acudir a la razon de ſubdito, a
-quien no toca mudar goviernos, ſino obedecerles, i ſeguir la perſona de
-ſu Rey dõde quiera que eſtè. D. Duarte advertido deſta obligacion, no
-quiſo deſdezir de las que tenia por tantas cauſas.
-
-(28) Mucho daño hizieron eſtas ſediciones a Portugal, por ſer ſu
-medio, el que màs arraiga la quietud, i bien publico; aſsas examinado
-en lo preſente; pues los accidentes, q̃ ſe originaron dellas, le
-derribaron, i reduxeron a eſtado; que antes de repararſe bien, no huvo
-aflicion, que no padecieſſen; i dolor, q̃ no le laſtimaſſe; ſiendo los
-medicamentos, que le aplicaron para ſanar, medicos poco zeloſos del
-bien publico, por ſangrientos, i entempeſtivos, los que le cauſaron
-maior daño.
-
-
-
-
-ARGVMENTO
-DEL
-LIBRO TERCERO
-
-
-_GOvierno; inconvenientes, que reſultaron de la ambiciõ de la Reyna D.
-Leonor. Oppoſicion, que hizo al Infante D. Pedro ſu cuñado. Como ſe
-apartô D. Duarte de Meneſes de ſu bando, i el Infante quedò en cortes
-con titulo de regente abſoluto. Diſcordias de Caſtilla, i ſocorros,
-que le dio Portugal a cargo de D. Duarte. Renunciaciõ del govierno por
-el Infante, en manos del Rey D. Alfonſo ſu ſobrino, yerno i pupilo.
-Enemiſtad, i odios, con que le perſiguieron ſus emulos. Quienes eran,
-i que cauſas tuvieron para eſte deſacierto: el q̃ moſtro el Rey en
-armar contra el Infante. Su muerte, virtudes, i deſcendencia, i otras
-coſas, que acontecieron deſde el año de treynta i nueve, haſta el de
-cincoenta, i cinco._
-
-
-
-
-VIDA DE
-DON DVARTE
-DE MENESES
-TERCERO CONDE
-de Viana.
-
-LIBRO TERCERO.
-
-
-(1) GOvernó la Reyna un año, q̃ fue el de mil quatrocientos i treynta
-i nueve, con mando abſoluto, en virtud del nombramiento del Rey
-ſu marido: peró fueron tantas las contradiciones del pueblo, que
-interpueſtos los cuñados por bien de paz, ſe conformaron en dexar a la
-Reyna la educacion de ſus hijos; proviſion de oficios, i mercedes. Al
-Infante D. Pedro, las armas, i defenſa del Reyno; al Cõde de Arrayolos,
-la adminiſtracion de la juſticia: era hijo ſegundo del de Barcelos,
-de gran ſujeto, i valor, i tan apartado de las paſſiones del padre,
-que no le ſeguia, en lo que no mirava a la utilidad publica, que era
-ſolo ſu animo. Apaſiguaronſe con eſte triunvirato los exteriores del
-pueblo; mas fue por tan corto tiempo, que llegò arrebantar deſpues con
-maior violencia, como mina encubierta; porque el remedio, que ſe tomò
-en eſtas recõciliaciones, dividiò de nuevo los animos entereſſados,
-no quedando alguno de los tres abſoluto para ſus conveniencias, que
-era lo que cada uno deſſeava, i juntos todos aborrecian. Dizian, que
-haviendo tantas cabeças vivian ſin una, que los governaſſe triſtes, i
-afligidos: que de la miſma manera que la Religion no permitia muchas
-deidades, ni el cielo dos ſoles: tal eran los Reynos, porque ſiendo
-uno ſolo ſu cuerpo, ſe avia de regir por la prudencia de uno; que
-hazer lo cõtrario ſeria confundir las coſas, i dar motivo, a que
-con la diſſenſion de los que governavã, ſiendo muchos, ſe hizieſſen
-parciales los ſubditos, llevados de ſus particulares; que era facil
-de anegar la nave, donde los marineros no eran conformes; que las màs
-vezes por odio, ó por ambicion, ſe opponian a los pareceres unos de
-otros, con que alteravan los acuerdos neceſſarios a los peligros, i
-la execucion, ò ſe ſuſpendia, ò ſe negava: que ſiendo eſto caſi proprio
-a todos los Reynos: en el de Portugal, aun militavan otros fundamentos
-màs apretados; pues los Portugueſes de puro brioſos, i altivos,
-llevavan mal cortejar, i aſsiſtir a tantos; i de no hazerlo, ó perdian
-ſu autoridad los que governavan; ò los pretendientes ſu negocio, ſin
-eſta ordinaria adulacion: que los buenos por la maior parte encogidos,
-ſe encerravan en los limites de ſu bondad, i no andavan de ordinario en
-la plaça, i a los ojos de los governadores; dõde los malos, como gente
-más eſparſida, i aſiſtente, disfrutavan el premio de ſus merecimientos:
-que no havia duda, que governando uno, ſe cercenavan reſpetos de
-ſangre, i familiaridades; coſas que fatigan de ſuerte a una Republica,
-que no ay aflicion, que ſe le aventaje: porque la opreſsion de haver
-muchos previligiados, es tan dañoſa, como la de los enemigos; que no
-lo ſon menos los reſpetos, pues alcança generalmente a todos, que no
-exceptua perſonas, llegando a obrarſe coſas injuſtas ſin culpa de los
-que goviernan, porque los inferiores miden ſus utilidades ſiempre por
-razones extrinſecas, como ſon el deudo, ò la amiſtad.
-
-(2) Eſtas, i otras razones, andavan en boca, no ſolo de los prudentes,
-i zeloſos, que llorã de cõtino las afliciones publicas; pero tambiẽ en
-la de todo el pueblo; el qual como ſi fuera obligacion ſuya mudar el
-govierno, lo emprendiò hazer; primero con quexas en ſecreto, i luego
-conjuntas, i ſediciones, como la vez paſſada, en otro levantamiento
-màs peligroſo: porque no quedô de la gente popular, i ordinaria,
-oficial alguno mecanico, que no tomaſſe las armas, i corrieſſe a
-palacio atrevidamente. Es el impetu, i furia de un pueblo, de manera
-que por falta de conſideracion no echa de ver los peligros, que le
-eſtà amenazando, aunque aya llegado al punto de caerſe en ellos,
-i naturalmẽte ſe inclina ſiẽpre al peor conſejo, ſin que baſte a
-perſuadirle el ſaber, ni la prudẽcia de los hombres graves, i bien
-experimentados; i con eſta ſu condicion cae en el atoladero de ſu
-daño, i ſe llega a rendirſe, es con el cuchillo en la gargãta.
-Para ſoſſegar eſta muchedumbre ſalierõ D. Duarte, i otros muchos
-cavalleros de los màs principales, i bien quiſtos del pueblo, cuya
-preſencia ſuele ſerenar maiores tormẽtas: peró en eſta tenian por
-ſoſpechoſa a la nobleza; i como era fundada tambien en la aficion,
-que moſtravan al infante D. Pedro, a quien pidian por governador
-ſolamente, ſin compañeros; fue neceſſario, que el miſmo, como a quien
-màs tocava la quietud de tal deſconcierto, hablaſſe a los principales
-fautores. Iuntólos en la Igleſia de los Carmelitas, i eſtrañòles el
-modo, diziendo; que no era de la lealtad de los Portugueſes tales
-demonſtraciones con ſus Principes: intentavã en la paz, lo que ni aun
-los enemigos ſe atrevieran en la guerra; que las ſediciones civiles
-diſponian los Reynos a ruinas ciertas; i con la fuerça offendian la
-mageſtad, i deſluſtravan la antigua fama de ſus maiores: eligieſſen
-procuradores, a quien dieſſen inſtruccion de lo que pretendian pedir
-en Cortes. Es razon amigos (continuó el Infante) q̃ vueſtro zelo, i
-moderado, ſea la mancha de mi reputacion: que diran mis enemigos? que
-los mal intencionados? ſino que os incito, i ſin ambicion lo cauſa, i
-os dà las ordenes de lo que intentais; ſabeis la verdad, i a ella ſolo
-apelarè deſte agravio: ah no esforceis ſu malicia! Siempre los motines
-fueron deſagradables al Principe, de igual peligro a quiẽ los mueve:
-vueſtro buen animo ya le conoſco, i agradeſco: no deis lugar a la ira,
-miniſtra ſiẽpre de deſaciertos, i conſejera de deſordenes. En un punto
-quereis perder la fama, que en tantos ſiglos alcançaſtes, de leales. Ah
-Portugueſes, que diran las naciones eſtrangeras? Como, i havra quien os
-aventaje en obediencia; ſiendo tan ſeñalados en valor. Encareciôles con
-eſto el de los Infantes ſus hermanos; a quien devian reſpeto, i amor.
-El que les tenia la Reyna; ſu virtuoſo proceder, i ſingulares meritos.
-Oyeron eſto poſtrero deſapaſiblemente, i tanto que moſtraron no
-admitir quietud, menos que con dexar la Reyna el govierno: porque las
-perſonas, que cõ maior atencion notavan eſta muchedumbre; cõsideravan
-los animos de un pueblo, que no hazia nada dividido; ni por parecer de
-pocos, ſinó que todos juntos ſe entendiã a una voz, i juntos callavan
-con la igualdad, i firmeza, que ſe pudiera creer, que tenian, quiẽ
-los governaſſe. La Reyna, como muger facil a enojos, i poco aſtuta en
-ocultar ſentimientos; de todo el que moſtrava, hazia culpado al Infante
-D. Pedro, publicandolo por autor deſta rebelion: mas lo cierto era, que
-manifeſtava aora, con màs claridad, el odio heredado, que por diſcurſo
-de años tuvo encerrado en el coraçon, ſegun ſe entendiò ya en vida del
-Rey ſu marido. Para eſte aborrecimiento ſeñalavan como cauſa principal,
-las diſſenſiones, que huvo entre el Rey D. Fernãdo de Aragon, padre de
-la Reyna, i el Conde de Vrgel ſuegro del Infante; ſobre la ſuceſsiõ de
-aquella corona; en que por el derecho de ſu muger, moſtrava el Infante
-ſer heredero forçoſo della; i conſideravaſe, la Reyna temia, que el
-Infante, una vez apoderado del govierno abſoluto de Portugal, quedaria
-con fuerças, i poder para alentar eſta pretenſion; porque eſtava el
-derecho en las armas del màs poderoſo, que con eſte titulo lo poſſehia
-el Rey D. Fernando de Aragon.
-
-(3) Andava Caſtilla igualmente por eſte tiẽpo, tan trabajada, como
-Portugal; i aunque ſea con brevedad, que profeſſo; darè noticia de las
-cauſas, por lo mucho que ſe mezclarõ con las nueſtras, i parte, que
-le alcançò a Don Duarte. Reynava en aquel Reyno D. Iuan el ſegundo;
-Principe menos cuidadoſo, que otros de ſu autoridad: porque la mucha
-aſtucia del Condeſtable D. Alvaro de Luna, le havia reduzido de
-manera a ſu voluntad, q̃ parece no tenian ambos coraçones, màs que un
-movimiento. Deſta privança tan prodigioſa, ſe ofendieron gravemente
-los grandes, i ſeñores de Caſtilla: creyẽdo, que la inclinacion facil
-del Rey llegava a hazer dueño al Condeſtable de ſus vidas, honras, i
-haziẽdas; i como aun entonces durava en ellos el deſſear parecerlo en
-las acciones, i brios: moſtraron a ſu Rey el daño, que reſultava a ſu
-corona de tener un valido tan codicioſo, como dizian era D. Alvaro;
-el qual abusò de manera de ſu fortuna, que vino los tiẽpos adelãte a
-ſer el monſtruo, i exemplar más vivo de ſus mudanças, i deſconciertos;
-determinaron cõ eſto deshazer el pezo del privado, reſervando el de
-la fidelidad; perô en union tan apretada fue impoſsible diſguſtar al
-valido, i agradar al Rey: i aſsi atropellando todo rompieron el ñudo
-de la obediencia, con que quiſieron ſer desleales, por parecer zeloſos.
-Haviã entrado en Caſtilla entonces los Infantes de Aragon D. Pedro,
-i D. Henrique, cuñados del Rey; i ſiendo por naturaleza inquietos,
-i ambicioſos, ſufrian tambien mal a D. Alvaro; por̃q no lo hallavan
-propicio a ſus aumẽtos; i los aborrecia ſumamente conociẽdolos por
-enemigos, ſiẽdolo el tan declarado ſuyo, que determinó echallos de
-Caſtilla, por aſſegurarſe en la valia; repreſentando maior peligro en
-la oppoſicion de los Infantes, que en el deſabrimiento de los grandes;
-haſta que juntandoſe todos, experimentò, que el privado no tiene mayor
-adverſario, que ser aborrecido de muchos: concluyeron pues todos en
-procurar su ruina; por̃q el favor, que el Rei le hazia, como mal
-repartido, cauſava zelos a los grandes, a los iguales embidia, i a los
-pequeños odio; viendo tambien, que el Reyno ſe yva empobreciendo con
-las riquezas del valido; i las ordenes de los negocios ſe pervertian;
-i el enteres particular ahogava el publico: començaron a desacreditar
-al Rey, cõ que ſolo lo era en el nombre, i luego menospreciandole con
-engañoſo pretexto, acudieron a las armas con voz de bien publico, que
-es ſiempre la cubierta deſtas maldades: el Rey con eſta demonſtracion
-andava combatido por todas partes ſin ſaber reſoluerſe, porque la
-afficion del Condeſtable le obligaua a no reparar en el peligro, i cõ
-eſte deſcuido fue creciendo de manera, que los Infantes excluyeron
-al Condeſtable del govierno, i ſe apoderaron de la perſona del Rey:
-matandole la luz màs biva que tiene la Mageſtad Real, i haziendo ſu
-authoridad imaginada: pues dura es la condicion de un Principe, que no
-puede en tanto numero de criados eſcoger alguno màs digno de confiança,
-por dicha de eleccion, ó fuerça de merecimiento: quando a los vaſſallos
-puede eſtar bien, q̃ la dignidad reconoſca el merito, i la afficion
-ſuſtente el ſeruicio.
-
-(4) Destas diſcordias de Caſtilla, ſe alentaron de nueuo las de
-Portugal, porque el Infante Don Pedro aviendo llamado a Cortes quietò
-al pueblo: i la nobleza deſeando la compoſicion deſtos Principes,
-offrecio a la Reyna tratar de concordias; però ella induzida de la
-proſperidad que los hermanos trahian en Caſtilla, communicandolos
-muy a menudo; i alentando ſus eſperanças con las promeſſas que les
-hazian: cerró los oydos al trato, eſcuchando ſolamente aquellos que le
-aconſejauan; procuraſſe la Ruina del Infante, por qualquier medio que
-fueſſe, ſin deſiſtir del gouierno, ò largar de ſu mano la perſona del
-Rey ſu hijo; que mientras lo tenia en ſu poder tendria las coſas a ſu
-guſto; que los ſocorros de Caſtilla eran ciertos, i aſsi no le quedava
-que temer ruin ſucceſſo a ſus deſeos: Contrarios eran a eſto los
-diſcurſos de Don Duarte, i a ſi màs conuenientes al bien de la Reyna
-i Reyno; notaua en q̃ de las diſcordias ciuiles ſuele ordinariamẽte
-nacer la perdicion de los eſtados, con que ſe cõſumen, i deshazẽ unos
-a otros, i tal vez quãdo ſe entremeten fuerças eſtrangeras ſe leuantã
-con todo, ò lo deſtruyen haſta el fundamento. Hablò a la Reyna con eſta
-reſolucion, y dixo.
-
- _Grande es la confiança de un buen criado, pues llega pareciendo
- locura oponerſe a la voluntad de ſu Principe: i pedirle la razon de lo
- que haze. Como es poſsible (ſeñora) que no pondere V. Alteza el modo
- con que ſe và deſpeñando, (ſeame licito dezillo aſsi) en un negocio,
- de cuyo acierto pende ſu vida, i la de tantos ſeruidores ſuyos;
- los que deßean hazer algun hecho de importancia han de alargar la
- conſideracion, i eſtenderla por todo el diſcurſo de la obra, porque en
- el progreſſo, i ſin de las empreſas ſuele auer mayores difficultades,
- que en el principio dellas: Emprende vueſtra Alteza echar del gouierno
- publico deſte Reyno, quando menos al ſeñor Infante Don Pedro ſu
- cuñado, hermano del Rey mi ſeñor, Principe de grande authoridad, i
- credito, aſsiſtido de ſus hermanos; ſolicitado del pueblo; i bien
- quiſto de la nobleza. Demos que las cauſas de nueſtra parte ſean
- juſtificadas, el effecto parece impoſsible: pues ſi todos a una boca
- piden por Gouernador al Infante; ay por ventura quien reſiſta a eſte
- applauſo? O quien ſea Iuez deſta cauſa; ſi lo es el Reyno, el Reyno
- lo acclama. Si los Infantes, ellos lo eligen. Si los nobles, ſon los
- primeros, que lo aprueuan. No fuera perder el ſezo luchar con vna
- fiera: o impedir la corriente del Occeano? Pues no es menos (ſeñora)
- ſeguir la reſolucion, que os aconſejan; haſta aqui fundauades en
- derecho vueſtro intento; ya parece codicia, ô thema, que a ſer zelo
- del bien publico, eſte os perſuadiera a apaziguar diſcordias, que
- ſon los incendios que abrazan a una Republica. No ay utilidad para
- ella, como la paz, i la union, dividiendoſe muere, i unida vive, i
- ſe conſerva: comiença a arder por vueſtro reſpecto, ſino aplacais
- el fuego acabarâ, ſin duda, breviſsimamente. Iuzgue V. Alteza, que
- fama dexarâ a la poſteridad con eſte ſuceſſo. Direis, que vueſtra
- pretenſion es tratar del Reyno de vueſtro hijo; pues, pregunto, como
- le quereis deſtruir los ſubditos? i ſi deſſeais hazer mercedes, como
- entrais primero por caſtigos? Reynaſtes en Portugal, i no os duele
- ſu miſeria? Los que rehuzan vueſtro govierno, dan por causa, que
- ſois muger, i eſtrangera. Dadme licencia, a que pergunte, en que
- moſtrais lo contrario deſto? Eſtà en vueſtras manos el ſociego deſte
- Reyno, i no le admitis? eſcuchais dos, que os ſiguen, i no muchos,
- que os niegan? ya que advertis en los amigos, porque no contais los
- adverſarios; en numero tan deſigual, que puede aconteceros, que no
- ſea vuestra deſtruicion? aun deſtos pocos, que os reconocẽ, vereis
- quantos ſon menos en la ocaſion; porque mâs no ſiguierõ vueſtra
- perſona, ſino vueſtra fortuna. Quando la juzgueis proſpera con el
- ſocorro, que os prometen los ſeñores Infantes vueſtros hermanos,
- advertid: que entonces ſe ha de temer la contraria; i prevenirſe mui
- de ante mano para las adverſidades; pues ſobre coſas tan movibles,
- es deſvario aßegurar confianças: i aunque havemos de eſperar buenos
- suceßos, no es justo, que preſumamos tanta certeza dellos; porque que
- la fortuna es varia, i no ſe dexa regir por razon, ni por fuerça;
- maiormẽte no paßando, a mi ver, de cumplimiento (ſi bien ſe conſidera)
- la promeſſa de los Infantes. Son pretenſores de eſtados en Caſtilla;
- como han de alejarſe a Portugal? Su poder no es firme, i quãdo no ſe
- funda en fuerças proprias, facilmente derriba el más encumbrado; ſiẽdo
- cierto, que las confederaciones, i ligas de los potentados, no tienen
- más ſeguridad, de quanto importa a cada uno en particular; teniendo
- ſolo por parenteſco ſu conveniencia, pues ſegun las ocaſiones; ſe
- van afloxando, ò apretando con maña, i arteficio, debaxo de colores
- diferentes._
-
-La libertad deſta pratica deſabrió a la Reyna de manera que de alli
-adelante tratô D. Duarte de bolver ſobre ſy; porque anduvo tan
-prudente, i cuerdo en eſta ocaſion, que pagando a la Reyna la deuda,
-en que le eſtava por ſu marido, ſervió a ſu Rey, i no ſe odiò con el
-Infante; ſiendo a todos amable, i a ninguno ſoſpechoſo; ni con eſta
-templança ſe puede dezir, que fueſſe neutral, pues pueſta la mira en el
-ſervicio de ſu Rey, moſtró claramente, que no convienen parcialidades
-cõ la lealtad de ſubditos: ni a eſtos toca alterar el govierno, ò
-ſeguir voz, q̃ ſuene diviſiõ; pues con ella ſe facilitan peligros a la
-Republica.
-
-(5) Del vando de la Reyna eran las cabeças principales D. Alonſo
-Conde de Barcelos, D. Alonſo ſeñor de Caſcais, i ſu hijo D. Fernãdo
-de Vaſconcelos, el Prior de S. Iuan, D. Nuño Fernandes de Goes, el
-Arçobiſpo de Lisboa D. Pedro de Noroña, i D. Sancho ſu hermano; però
-la maior parte deſtos, i otros cavalleros, aſpiravan o a ſus vẽgãças,
-ò a ſus cõueniẽcias; i aſsi tomavan eſte camino para alcançar lo ̃q
-deſſeavan conociendo q̃ en los tiempos alterados con el agua rebuelta
-ſiempre, quedan las manos llenas a los autores de las diſcordias; ̃q
-por eſta cauſa lo ſon tambiẽ de la paz deſpues q̃ tienẽ en ſy el fruto
-de ſu malicia. Al revez deſto D. Duarte ſaliô pobre, i honrado deſta
-guerra domeſtica; por̃q es punto en que dan los brioſos de zelo, i
-hõra, no ignorado de alguno, però ſeguido de mui pocos.
-
-(6) Fueron en vano todas las diligencias, q̃ el Infante D. Pedro, i
-ſus hermanos, D. Hẽriq; i D. Iuan, hizieron para aplacar la Reyna; mas
-deſengañados del poco efeto, acudierõ al govierno, por̃q no ſucedieſſe
-lo q̃ al enfermo peligroſo, q̃ miẽtras debaten los medicos ſobre el
-remedio, ſe paſſa el tiẽpo de la cura. Tratarõ de llamar a cortes, i
-determinôſe en ellas que el Infante D. Pedro fueſſe governador, con
-titulo de regente: notificaronſelo a la Reyna; i poco deſpues largaſse
-los hijos; por̃q tãbien ſe reſolviò no cõvenia tenerlos en ſu poder,
-pues criados en la dotrina de ſus odios, no fueſſen principio de
-maiores males. Como en eſtas deliberaciones no ſe eſperava el guſto
-de la Reyna, cõ la brevedad, que fueron decididas; fuerõ executadas;
-i ella con algunos de ſu bãdo (̃q ya començavã a faltarle muchos) ſe
-retirò a Almerin, i de alli cõ maior prieſſa, i en ſon de huyda a la
-villa del Crato; encomiẽda, i cabeça del Priorato de S. Iuã. Reſolviò
-eſta retirada ſin neceſsidad, ò aprieto alguno, ſolamẽte por moſtrar
-miedo al Reyno, de las aſſechanças del Infante, ya governador; i con
-eſte penſamiento ſaliò de noche de Almerin, fingiẽdo grãdes alborotos,
-i vozes, de q̃ la veniã a prender, por diſsimular cô las tinieblas
-el engaño: luego q̃ llegò al Crato divulgò por el Reyno algunas
-cartas, en que pedia a la nobleza le reſtituyeſſen el govierno, i
-los hijos, meſclãdo entre otras palabras, muchas amenazas de romper
-guerra, i meterla en eſte Reyno: tornòſe con eſto a encender el fuego,
-de que ya no ſe via tãta llama; i el Infante por atajar eſtos, i
-otros inconvenientes; acudiò en perſona al Priorato, i aſſegurò las
-fortalezas, que ſe le rendieron ſin alguna contradicion: deſpues marchò
-la buelta del Crato, donde la Reyna havia metido copia de gente de
-guerra Caſtellana, a cargo de D. Alonſo Henriques tio ſuyo; perô el
-Infante, aunque lo ſabia, fue caminando tan de eſpacio, que bien ſe
-entendiò, que no queria vencer la Reyna, ó detenerla, ſino darle lugar
-a que ſe arrepentieſſe, ò se retiraſſe. El Prior de S. Iuan, entõces,
-receloſo del cerco, deſamparò la villa, impoſsibilitado de ſuſtẽtarla;
-i la Reyna ſe entrò por Albuquerque, en Caſtilla, en Deziembre de mil
-quatrocientos i quarenta.
-
-(7) No hallo q̃ la acompañaſſe en eſte cõflicto, de los Portugueſes,
-màs q̃ el Prior de S. Iuan: porque el Cõde de Barcelos andava ya tan
-tibio en eſte bando, deſpues que le viò caydo; q̃ ſe fue a ſus tierras
-de la Beira, i ſolo tratò de aſſegurarſe: i el Arçobiſpo D. Pedro que
-era ſu cuñado, acomodandoſe con los tiempos; procuró ſalvarſe en el
-ſagrado de ſu Igleſia, de los fines, que comunmente reſultan deſtas
-diſſenſiones.
-
-(8) Fue el Arçobiſpo una de las perſonas de maior lugar, que tuvieron
-aquellos ſiglos, en eſte Reyno; i verdaderamente merece gran culpa en
-negar ſu autoridad, i talento, a la quietud i deſcanſo de la Reyna,
-de quien era tio, primo hermano del Rey ſu padre; por̃q ceſſaran
-los rompimientos, que dieron motivo a que la Reyna murieſſe deſpues
-deſterrada, i afligida quando por el oficio de buen paſtor era
-obligado a unir ſus ovejas, i no derramarlas. Però con eſto moſtrô
-bien los daños, que cauſan Prelados, q̃ ſiendo Ecleſiaſticos, en la
-profecion, ſon en los cuidados ſeglares. Con el deſamparo, q̃ hizo de
-ſu Igleſia, andava Lisboa tan ſuelta, que los ciudadanos con motines,
-i otras licencias, pareciã arbitros de la paz, i la guerra; i como
-procedian con las conſciencias rotas, moſtravan tambien enfermas las
-fidelidades; porque de una corrupcion nacia la otra; ſiendo cierto,
-̃q el eſtrago de las conciencias es la fuente de todos los males,
-que padece una Republica; que eſtas ſon ſus enfermedades intrinſecas,
-̃q como no trahen dolores publicos; quando ſe curan es con deſcuido;
-i como no ſanan nũca, van creciendo poco a poco haſta llegar a ſer
-irremediables; i aſsi el Arçobiſpo atropellando eſtos inconvenientes,
-trepeçava en otros maiores, con menos decencia, de lo q̃ permitia la
-razon, dando lugar a que ſe murmuraſſe de ſu codicia; que lo llevava a
-tratar de coſas tan agenas de ſu obligacion, en tiempo, que ſu Igleſia
-neceſsitava tanto de cuidado, vigilancia, i reformacion; por los
-vicios, que ſe originavan de las deſordenes referidas.
-
-(9) El retiramiento de la Reyna ſoſſegó apparentemente los animos
-Portugueſes, obedientes ya ſin contradicion alguna al Infante D. Pedro;
-mas deſpues de auer governado dos años, q̃ fueron el de quarenta
-i uno, i dos; conſiderò eſte Principe quanta neceſsidad tenia de
-velar ſobre las coſas de Caſtilla, pues era ſolo la parte de donde
-ſe podia temer, q̃ la Reyna hallaſſe recurſo a ſus deſſeos. Andavan
-ſus hermanos tan ſeñores en aquel Reyno, que la voluntad del Rey Dõ
-Iuan eſtava màs a ſu diſpoſicion, que los pueblos; por̃q los grandes
-con el odio q̃ tenian al Cõdeſtable no repararõ en el deſluzimiento
-de ſu Principe, conociendolo por facil para mouerſe a qualquier
-accidente. Cõ eſtos i otros referidos en las hiſtorias Caſtellanas ̃q
-dexo, por̃q no ſon de mi juriſdicion; Llegó el Condeſtable D. Aluaro
-de Luna a valerſe de Portugal; confederãdoſe primero cõ el Maeſtro
-de Alcantara; por̃q herido de la miſma enfermedad, neceſsitava del
-miſmo remedio: ſuſtẽtavan ambos ſus eſtados mui a pedaços, por̃q los
-Infantes diſcurrian victorioſos por todas partes, ganandole los mayores
-lugares. Apretados pues, recorrierõ al Infante Gouernador, el qual
-temeroſo de q̃ eſte rayo le alcãſaſſe a herir, viendo que la Reyna no
-ceſaua un momento en ſu pretenſion; determinó ſocorrerlos con acuerdo
-de los Infantes ſus hermanos, i de los ſeñores, i cavalleros del
-Conſejo; perſuadieronſe a eſto por cartas del Rey de Caſtilla, que el
-Condeſtable envió al Infante Gouernador; en que ſe quexava de los
-cuñados grauemente, i permitia al Condeſtable meter gente, i armas
-eſtrangeras para defender ſus rentas, i eſtados; pareció eſte pretexto
-baſtante al Infante para entrar en eſtas coſas, no como medianero, mas
-como parte; porque como la guerra ſe auia de hazer em nombre del Rey;
-La confederacion, i amiſtad que tenia con el de Caſtilla lo forſaua
-a ſemejante ſocorro: pediòlo a gran prieſſa el Maeſtro de Alcantara;
-porque ſe iua rindiendo ſu eſtado con la miſma, a la voz de los
-enemigos; parte con el miedo, i lo más con las armas; i como quedaua
-lo más del en eſtremadura. Iuſgò el Infante Gouernador, que aquello
-era acercarſe mucho a Portugal; i con eſte recelo tratò de acudirle
-breuemente; juntò dos mil cauallos diuididos em quatro cõpañias, a
-quienes ſeñalò por capitanes, caualleros todos de nombre valor, i
-ſangre.
-
-(10) Nombrò entonces por general deſta empreſa a Don Duarte de Meneſes;
-i eſta es la ultima confiança, que ſe puede dezir de ſu fidelidad, pues
-auiendo ſeguido a la Reyna a los principios, en quanto juſtificò ſu
-cauſa; deſpues ſe quizo valer el Infante, de ſu valor para ſuſtentar la
-contraria.
-
-(11) Partiò Don Duarte la buelta de Alentejo; entrò en Caſtilla por
-aquella parte de la ciudad de Badajòz haſta la fortaleza de Mõtanches,
-donde le eſperaua el Maeſtro de Alcantara: ſin llevar orden cierta, ni
-inſtruccion de lo que auia de hazer, que el Infante lo remitiò todo a
-ſu parecer, i prudencia, cõformandoſe con el tiempo, i los ſucceſſos:
-aunque en eſta incertidumbre bien conociò Don Duarte que lo màs iua
-a parar en deſtruir los Infantes de Aragon: ſalieron ſus gentes a
-impedirle el paſſo, i quiſieron inueſtille antes que ſe juntaſſe con
-el Maeſtro; porque llevavan partido muy auantejado; però Don Duarte
-recebiendolos con notable brio los desbaratô en tan pocas horas, ̃q
-parece encarecimiento referirlo, y le degollò màs de quinientos hombres.
-
-(12) Eſta rota fue de grande importancia para el Maeſtro, porque
-en todo aquel contorno no quedò fortaleza que no ſe le rindieſſe:
-solo la de çalamea ſe puſo en defenſa, ſobre la qual fue luego Don
-Duarte. Es çalamea ò como otros pronuncian Zalamea, villa pueſta
-en el deſtricto de la ſerena cabeça de ſu encomienda: ſu nombre le
-dieron los Arabes Mahometanos, ó porque eran de los Arabes Salameos,
-que a differencia de las otras naciones ſe llamaron aſsi, por ſer
-confederados, i compañeros de los Nabatheos; ſignificando en ſu lengua
-Arabica la palabra, Salama, lo miſmo que, Paz: ô por otra cauſa que ſe
-ignora, quitandole el ſuyo antigo, que no ſin grande fundamento algunos
-entienden, que es la antiga Ilipa de la qual haze memoria Tito Liuio;
-Ptolomeo, llamandola Ilipula: i la ſitua cerca de la Luſitania en los
-Turdetanos, i aſsi eſtá quatro leguas de Guadiana, i veinte de Cordoua;
-conformando todo una hermoſa columna, que oy ſe vè en ella, i la trahe
-Ambroſio de Morales, en la qual eſtâ vna elegante Inſcripcion: i en
-ella _Municipium Iulipenſe_. No dudo que de la mudança deſtos nombres
-de Ilipa a Zalamea: fueſſe por ventura alguna razon ſuperior, ó por la
-ſignificacion del nombre de la Paz, por la que oy tiene eſte lugar con
-la Imagen de un Chriſto crucificado de modeſta eſtatura, pueſto en el
-trono de la Cruz, repreſentando bien al vivo, la paz, que nos truxo del
-cielo, i la eſtà dando, i repartiendo de ſus precioſiſsimas llagas,
-con gran liberalidad, i largueza derramando rios caudaloſiſsimos de
-gracias, i dones de ſalud ſpiritual, i corporal; de que yô vi muchos
-milagros authenticos. Don Duarte rindio en dos dias a Çalamea: retiroſe
-la gente al Caſtillo que era fuerte con buen foſſo, i murallas; però
-los Portuguezes alentados con la victoria paſſada en el ſegundo
-aſſalto lo entraron con muerte de muy pocos. El Maeſtro dio la villa
-a ſaco por acariciar los ſoldados, i moſtrar a los rebeldes el fin de
-ſu porfia: con eſte exemplo fueron mejorando ſus coſas notablemente:
-mas el offendido de la gente de algunos lugares, quizo que Don Duarte
-vzaſſe con ellos de la licencia de vencedor, paſſando unos a cuchillo,
-i otros deſpojandolos. Mas Dõ Duarte, por no mãchar la piedad; con ̃q
-tratava los vencidos, deſviò eſto con buenas palabras; i no ſe ſupo
-ſe tenia inſtruccion en ſecreto del Infante Governador, para quitar
-eſta ganancia a los ſoldados; porque los deſentereſados juzgavan a
-gran cordura no adelantarſe tanto en deſtruir los ſubditos de un Rey
-amigo, i vezino, aunque fueſſe con permiſsion ſuya; que ſuele acaecer,
-que acabadas las diſſenciones domeſticas conociendo el engaño en
-que andava, i cahiendo en la razon de quanto le conviene vaſſallos
-proſperos, tener por affrenta lo que antes juzgava por neceſsidad; i
-entonces aborrece a los inſtrumentos de ſu colera.
-
-(13) Los Infantes de Aragon aunque por eſta parte no trahian tan
-proſpera la fortuna; con todo aſſegurandoſe con la perſona del Rey, no
-oſavã a largarla de ſi un punto: antes con mueſtras de aſsiſtido, i màs
-venerado le cercavan como prezo, governandole los movimientos por ſus
-conveniencias: Tubo traça el Condeſtable tras muchas diligencias que el
-Rey mandaſſe al Infante Dõ Henrique a governar la Andaluzia, en ſon de
-aquietarla, i reduzirla a ſu obediencia. Engañòſe el Infante con las
-appariencias, i la codicia: i como ignorava los ſecretos por donde el
-Condeſtable negoceava; tubo a demonſtracion de amor el deſpacho; mas
-procedioſe en el con trato tan doble, que luego que llegó a aquella
-Provincia, no ubo quien le obedecieſſe en ella. El Infante Governador
-ordenó a Don Duarte paſſaſſe allà unido con las gentes de los Maeſtros
-de Calatraua, i Alcantara, i Conde de niebla, i otros muchos ſeñores,
-que tomaron la boz del Rey, i el partido de Don Alvaro ſob color de
-libertar a ſu Principe de la priſion en que le tenian ſus cuñados.
-Allanoſe la Andaluzia, i Don Duarte por mandato del Infante ſe bolviò a
-Portugal.
-
-(14) Entretanto la Reyna Doña Leonor pendiente deſtos ſucceſſos
-aſsiſtia en Toledo, olvidada de los hermanos, i poco favorecida del
-cuñado, viviendo con tanta eſtrecheza, i apretura, que fueron notables
-las neceſsidades que paſsó en aquella ciudad: donde Don Fernando de
-Noroña, Conde de Villa Real fue ſolo el que de Ceuta le embiò un gran
-prezente de dinero, joyas, i otras coſas, ſolo a fin de ayudarla a
-ſu ſuſtento, ſin que en eſto offendieſſe la paz univerſal que gozava
-eſte Reyno; por̃q a eſte ſocorro le obligó màs la memoria del deudo,
-que tenia con aquella Princeza, que novedad de intentar ſu buelta:
-aſsi paſsô algunos tiempos, haſta que con la ordinaria mudança dellos
-trató de bolver a Portugal a ſus hijos, i ponerſe en manos del Infante
-Governador.
-
-(15) Deſta reſolucion reſultò al Infante grande alegria, porque deſeava
-moſtrar al mundo lo mucho que trabajò, porque la Reyna no llegaſſe a
-aquel eſtado; però el cielo que ordenava otra coſa, no quizo darle vida
-para lograr la concordia; porque aviendoſe quaſi capitulado, murió en
-Toledo por Hebrero de mil quatrocientos i quarenta i cinco: ſu muerte
-affirman muchos Autores, fue de Veneno diſpueſto por Don Alvaro de
-Luna, temiendola igualmente, que a ſus hermanos; i ſoſpechando, que por
-medio de Pero Lopez de Ayala, Alcayde de Toledo perſona de valor, les
-queria entregar aquella ciudad: eſtas cauſas miſmas dezian mataron la
-Reyna de Caſtilla quaſi a un tiempo, i el Rey diſsimulò eſtas maldades
-entre otras que avia permitido al Condeſtable, porque el aborrecimiento
-con q̃ tratava las coſas de Aragon era igual al amor que tenia a
-Don Aluaro: i aſsi attendiendo ſolamente a ſu acrecentamiẽto, erã
-muchos los yerros q̃ ſe ocaſionavã deſta privança; quedando entre los
-limites de la prudencia dar la mano a los merecimientos, i recompenſar
-los ſeruicios, porque la virtud adonde ſe halla, ſe ha de honrar en
-conſideracion ſolo del ſujeto, i la ſufficiencia; que en todos tiempos
-ha viſto el mundo hombres nueuos en la cumbre de grandes honras.
-
-(16) Bolvio a esforçarſe el partido de Don Alvaro, con las muertes de
-las dos Reynas, i como no era nada pereçoſo, ni deſcuidado en todo lo
-que le tocava, hallò ocaſion de acabar de una vez con los Infantes
-de Aragon; porque por inſtantes ivan de mal en peor ſus coſas, i el
-Rey Don Iuan deſcubiertamente, i con quexa publica prevenia gente
-para echallos del Reyno. Por conſejo de D. Alvaro pidiò ſegũda vez
-ſocorros al Infãte Gouernador por ſus embaxadores, declarandoſe en
-el diſignio; i el Infante guſtò tanta de la reſolucion i pratica, que
-aunque no lo manifeſtò con las palabras, facilmente ſe entendió por
-las obras: porque no ſolo concediò el ſocorro que pidiò Caſtilla, però
-por authorizarlo, i juſtificarlo mas, mandò a Dõ Pedro ſu hijo mayor
-con el; moço de haſta quinze años, i el Principe de mayores eſperanças
-que tenia eſte Reyno; al principio del negocio determinó el Infante
-gouernador de ir en perſona; però mudò de deſignio pareciẽdole cierto
-que el gouierno de Portugal no ſufria auzencias, quando los enemigos
-domeſticos eran tantos, i tan poderoſos, que a penas podia atajar con
-prudencia, i vigilancia las aſſechanças con que cercauan al Rey Don
-Alfonſo para hazerle dueño de ſus enemiſtades; i como la edad del Rey
-no paſſaua de treze años, hallaua mayor peligro, no pudiendo aduertirlo
-como a hombre, ni guardarlo como a niño. Ivaſe criando en el odio del
-tio induzido de algunos, a quien oya de contino haſta que echò raizes,
-i tan grandes, que ſe puede creer, que la ſangre, i memoria de ſu madre
-tubo tambiẽ harta parte en eſta perſecucion.
-
-(17) La prudencia del Infante Gouernador era mucha, i preſumia
-nouedades de las demonſtraciones menos conſiderables, que iuã
-ſuccediendo; que un prudente todo lo aduierte, i nada deſprecia, todo
-le ſirue de auiſo, i de conſejo. Pareciole mejor tentar con beneficios
-al Conde de Barcelos ſu medio hermano, que era el mas entero emulo
-que tenia, i cabeça de todos los demàs, i reduzirlo a ſu amiſtad por
-eſte camino: i como lo conocia por ambicioſo, tomô por inſtrumẽto
-de las reconciliaciones ſu miſma ambiciõ: diſpuſo al Rey le dieſſe
-la ciudad de Bragança con titulo de Duque della; acceptó el Cõde la
-merced; però no la agradeciô al Autor della, ſino al Rey que no ſabia
-como moço lo que hazia, ni lo que dava; perô quizo de aquella manera
-disfraſſar ſu ingratitud, i no obligarſe a olvidar ſus paſsiones. Vacò
-deſpues por muerte de Don Diego, hijo mayor del Infante Don Iuan la
-dignidad del Condeſtable. El Infante pues conociendo la malicia de la
-tierra en que avia ſembrado el primer beneficio, rehuzò hazer el
-ſegundo en el Conde de Ouren primogenito del de Bragança; el qual ſe
-deſcubriò por pretendiẽte de aquel cargo. Fundava ſu derecho en que era
-nieto del Condeſtable Don Nuño Aluarez Pereira, por cuyo reſpecto ſe
-diera al defuncto Don Diego como hijo de Doña Iſabel nieta del miſmo
-Condeſtable; i aunque la razon era ſufficiente; el derecho era poco,
-porque la juſticia no ſe funda en conſideraciones, i reſpectos, ſino en
-fundamẽtos, i verdad; el officio ſin duda eſtava devoluto a la corona,
-i cõ eſta certeza ſe dio a ſu hijo D. Pedro hijo del Infante. Sintio
-el Cõde de Ouren mucho eſta proviſion, i retiróſe de la Corte para ſus
-lugares, i aviendo ſido uno de los que más profeſſaron la amiſtad del
-Infante ſu tio, entonces ſe declarò por ſu enemigo; borrando con eſta
-offenſa todos los fauores que avia recibido, porque no ay aggrauio,
-que no viva ſiglos en un coraçon vengatiuo, ni beneficio, cuyo
-agradecimiento en el paſſe del momento en que ſe recibe.
-
-(18) Todas eſtas coſas precedieron al ſocorro de Caſtilla, q̃ no
-deſayudaron a la brevedad, i cuidado con que ſe hizo. Eſtava el Infante
-Governador en Coimbra por eſte tiẽpo, i llamando del Algarve a D.
-Henrique ſu hermano para la execucion deſta jornada, aſſentada por
-ambos; i por el conſejo, i los mayores del Reyno; armò Don Henrique
-cavallero a ſu ſobrino Don Pedro dos dias antes de ſu partida.
-Solemnizòſe el acto con muchas fieſtas, i hecho ya Condeſtable,
-partiò la buelta de ciudad Rodrigo, cõ quatro mil Infantes, i dos mil
-cavallos, gẽte luzidiſsima, i en q̃ entrava la nobleza de Portugal;
-porque no ubo cavallero, q̃ por agradar al Infante perdieſſe la ocaſion
-de adularle con hazer offrecimiento de acompañar al hijo; i el moço
-de por ſi era amable por ſu buen talle, brio i cortezia, q̃ ſon las
-partes, que màs facilmente vencen animos del pueblo.
-
-(19) En eſta empreza eſcogiò el Infante Gouernador a Don Duarte
-de Meneſes, por conſejero, i ayo de Don Pedro, encomendãdole a ſu
-prudencia el pezo del negocio, i a ſu valor, i arbitrio, la diſpoſicion
-de la guerra. Mandò al hijo, que en todo le obedicieſſe, i a el que
-en todo governaſſe al hijo, i cumplieron tan bien los dos con la
-comiſſion, que no ubo acciõ deſta jornada deſacertada.
-
-(20) Supo el Condeſtable en ciudad Rodrigo, que el Rey de Caſtilla, con
-las anſias que tenia de deſtruir los cuñados, los cercò en la villa de
-Olmedo, ſin eſperar por el ſocorro Portuguez; i los Infantes temeroſos,
-de que las fuerças de los contrarios ſe reforçaſſen con la llegada de
-Don Pedro; quizieron antes provar ſu fortuna; i ſaliendo de la villa,
-dieron batalla al Rey en campaña de poder a poder, haziendo todo lo que
-devian a mui valientes cavalleros; quedaron al fin vencidos muerto Don
-Henrique, i herido el de Nauarra. Sin embargo deſta nueua obligò Don
-Duarte al Condeſtable a que marchaſſe adelante con ſu campo, porque no
-eſtavan ſeguros aun del ſucceſſo que reſultò de la victoria; i como
-los grandes de Caſtilla andavã tan rebueltos, tanto tiempo avia, no ſe
-imaginava, que ſe podian ſoſſegar en breve.
-
-(21) El Rey de Caſtilla luego que tubo noticia, de q̃ el Condeſtable
-no parava con ſu exercito, lo embiò recibir con Don Aluaro de Luna,
-i otros muchos cavalleros, por la poſta haſta donde pudieſſen; i el
-ſe fue a eſperarlo a Mayorga con toda ſu Corte; donde llegado le hizo
-notables fieſtas, i agaſajos; moſtrãdoſe mui liberal, i cortès con los
-Portugueſes; aunque Don Pedro no le quedô inferior en las dadiuas,
-porque fueron muchas las q̃ repartiò por los cavalleros Caſtellanos.
-Todos eſtos aciertos ſe deven a Don Duarte, porque no diſponia menos
-biẽ las acciones de la paz, que los peligros de la guerra.
-
-(22) Concluyoſe con eſto la de Caſtilla, i las coſas de Don Alvaro
-ſe mejoraron grandemente; ſi bien deſpues ſe canſô la fortuna en
-fauorecerle, i con el exceſſo con que le ſubiò con otro mayor le
-deshizo: cauſando tanto miedo, i eſpanto ſu caida; como admiracion
-ſu proſperidad; porque ya mas antes del ubo en aquella corona quien
-alcançaſſe mayores honras mas generales, i menos eſperadas; poſſeyendo
-largo tiempo ſu govierno heredado por el Rey Don Iuan el Segundo de
-Caſtilla, adminiſtrado, i repartido por el. Honró mucho el Rey a Don
-Duarte, en eſte viage; que fue la primera vez que le conociò de
-viſta, porque ſu fama a todo alcançaua. Communicolo, i tratôlo entonces
-familiarmente, haziendolo de ſu conſejo, coſa que los Portugueſes
-eſtrañaron, por la facilidad con que murmuran de ſus naturales. Deſta
-merced tomò motiuo ſin duda de no bolverſe a Portugal con Don Pedro,
-porque no le conſentia ſu animo vivir ocioſo, i como la conquiſta del
-Reyno de Granada prolijamente durava; alcançò del Rey Don Iuan grandes
-fauores, para ſervirle en ella.
-
-(23) Inclinòſe a eſto entre otras cauſas, pareciẽdole cordura huir las
-diſſenciones, i trabajos ciuiles, que ya amenazauan a Portugal, i que
-luego ſuccedieron, i quaſi los prophetizò, conſiderando prudentemente,
-que de quan cargado eſtava de enfermedades el Reyno, no avia coſa
-que prometieſſe buena eſperança de ſu mejoria, no la aplicando Dios
-poderoſamente per medios no alcançados de los hombres.
-
-(24) Avia ocho años, que el Infante Don Pedro governaua a Portugal
-ſingularmente, quando los odios de ſus enemigos començaron a recoger
-el fructo de ſus ſiſañas: cumplio el Rey quatorze por Henero de mil
-quatrocientos quarenta i ſeis, i el Infante en Cortes, que llamô a
-Lisboa para eſte effecto; toda la ſolemnidad hizo en ſus manos reales
-dexacion del govierno. Fue buen dia para ſus contrarios: però el Rey
-mejor aconſejado, rehuzo aceptarlo, i ſe lo bolviô a encargar con
-nuevas demonſtraciones de amor, i agradecimiento: el Infante entonces
-engañoſe cõ la accion pareciẽdole natural, i no preſtada como era, i al
-fin cõtinuò en ſu officio, haſta q̃ los emulos incitados cõ aquellas
-mueſtras ſe dierõ tales traças, q̃ metierõ al Rey en zelos del suegro,
-entẽdiendo q̃ aquel camino era màs ſeguro para ſus pẽſamientos, por
-la facilidad cõ q̃ los Principes oyen ſemejantes praticas; de q̃ no
-ay edad libre, ni valor ezento; deziã, q̃ el Infante ya no tratava de
-governar, ſino de reynar; grãgeando los ſubditos, i repartiẽdo por
-ellos mercedes, i privilegios, eximiendolos de tributos, con q̃ los
-enriquecia, procurando enflaquecer el patrimonio real, ſolo a fin de
-fortalecer ſu partido; que para eſte effecto los iva atrahiendo, de
-manera q̃ no ſolo era querido, però adorado del pueblo; que llegava
-a dedicarle eſtatuas publicas llamandole Padre de la patria, como
-ſi no tubieron Rey, i ſeñor natural; que el Infante, no ſin grande
-induſtria, i cuidados ſuperiores ſe avia confederado en Caſtilla con
-el Condeſtable Don Alvaro de Luna; q̃ ſin duda fueron entrambos los
-inſtrumentos de la muerte de la Reyna ſu madre, i del Infante Dõ Iuan
-ſu tio, ſolo por quitar de en medio las perſonas que podian opponerſe
-a ſus pretenſiones; que atendiendo a encaminarlos dividia los officios
-publicos, i fortalezas conſiderables por ſus màs familiares; que ſin
-duda eſto no mirava a vivir como particular, ni a contentarſe con
-ſer ſubdito. Hallaron para approuar eſtas maldades muchos teſtigos
-induzidos falſamente, que deponian con la capa de zeloſos, i ſin
-deſcubrir paſsion, ó enemiſtad declarada.
-
-(25) Es eſta la gente màs pernicioſa de una Republica, porque engañan
-con la verdad apparente, ſiendo la mentira, el aſpid que ſe oculta
-entre las flores del zelo, i de la razon. Tubola el Rey de enojarſe,
-aunque poca de eſcucharlos, i menos en creerlos; peró teniẽdo
-reſolucion de moço, ſobre appetitos de Principe, baſtò eſte engaño
-para hazer ſoſpechoſo al tio; i deſpues començando a temelle, deſeo
-deſtruille. El Infante quiſo acudir a ſu honor, mas era ya tarde;
-porque los Principes cierran los oydos a la diſculpa, quando entrã el
-miedo en el coraçon: era tambien el Rey muy moço para ſaber pezar las
-coſas, i los ojos a penas abiertos no veian más que los colores que le
-querian moſtrar los que le aſsiſtian, hallãdoſe mâs poderoſos entonces;
-porque el Infante no ſolo dexò el govierno, pero tambiẽ la Corte;
-retiroſe a Coimbra, ciudad cabeça de ſu eſtado, riberas del mondego, i
-treinta i quatro leguas de Lisboa: creciò la acuſacion con la auzencia,
-i ſus enemigos, ya negociavan, no como de antes en ſecreto, però mui en
-publico, infamando ſu lealtad, i virtudes; quien más apretava en las
-diligencias era el Conde de Ouren, ayudado del Arçobiſpo de Lisboa, i
-Don Sancho de Noroña ſu hermano; porque el de Bragança eſtava en la
-Beira, mas de allà buſcava ſus inteligencias para inquietar al hermano.
-Emplearon en eſto un fulano de Berredo protonothario, hombre aſtuto,
-i eloquente, i que en Roma donde eſtuvo años, avia cobrado opinion de
-entendido, i Curial. Con eſte pretexto para acudir mejor al engaño, ſe
-hizo mui familiar con el Infante, i tanto, que ſe puede dezir, q̃ en
-ſu proprio pecho, i apoſento ordenava los enredos con que provocava al
-Rey cõtra el deſcuidado Infante, porque ſo color de avizos le revelava
-mentiras: deſte hombre, i aquellos ſeñores, ſalio la conjuracion de tan
-terrible hecho, i como le concibieron, aſsi lo executaron.
-
-(26) Contra eſta violencia no le aprovechò al Infante el apartamiento
-que hizo para Coimbra, porque allâ tenian ſus enemigos, quien le
-notaſſe haſta el menor deſcuido, q̃ ſin parar iva al Rey hecho ya
-culpa. En eſto llegò el Infante Don Henrique a la Corte, i publicoſe
-que era a defender la causa del hermano, i el pueblo contentiſsimo,
-andava deſenfrenado por las calles, dandoſe los parabienes deſta nueva.
-Trocaronla luego, en q̃ ò no quizo, ò no pudo. Algunos le culpan, otros
-le abſueluen; perô nadie hallo que dexaſſe de confeſſar, que no avia
-en Portugal perſona, que pudieſſe atajar eſtos inconvenientes, ſino
-Don Henrique por ſu autoridad, i reſpecto. El Rey moço; el Infante
-D. Iuan muerto; la Reyna muger, i entereſſada el Duque Don Alfonſo
-autor; ſu hijo maior complice: el Infante Don Pedro Reo; Don Pedro de
-Noroña enemigo: los demàs parciales: al fin ſolo el, quedava libre,
-para la compoſicion deſtos odios: maiores alabanças merece el Conde
-de Arrayolos, hijo segundo del de Bragança: el qual eſtando en Ceuta
-por general, por muerte de D. Fernando de Noroña, tuvo noticia de lo
-̃q paſſava, i luego ſe vino a Santaren, donde ſe havia mudado el Rey
-con la corte, para ver ſe podia componer eſtos deſabrimientos; amava
-al Infante D. Pedro ſumamente; i como hermano del Conde, i hijo del
-de Bragança, procuró impedir ſu determinacion; però ellos deſpues que
-no pudieron perſuadirlo a ſu vãdo, ſe valieron de maña, i echarõ en
-la corte una voz fingida, con cartas ſupueſtas, de q̃ el Rey de Fez
-venia ſobre Ceuta con gran poder. Obligò al Conde la honra a bolver
-a ſu plaça, i no ſe apartò della, haſta q̃ las coſas tuvieron el
-deſaſtrado fin que veremos.
-
-(27) Antes del Conde, havia venido tambien de Ceuta, donde eſtava por
-frontero, Alvaro Vaz de Almada, Conde de Abranches gran ſervidor del
-Infante, i enemigo del de Ouren, eſtimado por ſu valor, qualidad, i
-ſervicios del Rey, i de aquellos Principes: en ſu preſencia llegò
-a deſafiar con palabras aſperas a todos los que calumniavan de
-deslealtad al Infante; reptandolos de aleves, i diziendo, que en el
-campo defenderia eſta cauſa el ſolo a tres juntos. La maldad ſiempre
-fue cobarde, porque toda ſu induſtria pone en la vengança. Callôſe la
-demanda, i el de Abranches ſe fue a Coimbra, ſiendo el que ſeguiô la
-fortuna del Infante, haſta lo ultimo de la vida, dando un ſingular
-exemplo de amiſtad, i esfuerço, igual a los que màs celebra la
-antiguedad.
-
-(28) Dos años paſſaron en eſtas diſcordias con varios debates, i
-ſucceſſos, todos encaminados a deſtruir al Infante, porque ſus
-enemigos no paravan en eſte intento, ni el Rey en darles credito, con
-el miedo q̃ ſiẽpre cree, quanto más imagina. Coſa es eſtraña, q̃ los
-mâs principales eran miniſtros de ſu paſsiõ, i otros como alanos, que
-ſe criavan de ſangre humana, andavan ladrando tras la del Infante,
-criminandole aora de nuevo la muerte de la Reyna Doña Leonor; i para
-encẽder màs la ira del Rey en eſta vẽgança perſuadiã a los Infantes
-niños, a q̃ la clamaſſẽ como hijos, i partes màs offendidas. Cõ tãtas
-culpas ſupueſtas, repetidas ſiẽpre por todos lados; vino el Rey a
-reſolverſe a armar contra el Infante en ſon de caſtigarle como culpado
-en el crimẽ de leſa Mageſtad; i auñq al principio eſte conſejo fue
-diſpueſto lẽtamente cõtra el q̃ dan los ſabios, q̃ quieren q̃ las coſas
-grãdes eſten hechas, antes q̃ conſultadas; cõ todo eſſo deſpues ſe
-dierõ prieſſa a executar la maldad, por̃q no ſe aſſeguravan del Rey
-por moço, i por la afficion q̃ moſtrava a ſu muger (Princeſa digna de
-grandes loores) por la paciencia cõ que ſe portò en eſte caſo, ſiendo
-tã entereſſada en el, q̃ de una parte andava la quietud, i credito
-de ſu marido, i de la otra la vida, i hõra de ſu padre. Trabajô (mas
-ſiẽpre en vano) por cõponerlos, cõ lagrimas, ruegos, i encarecimiẽtos:
-entretãto padecer cõ el ſpiritu, no quedò libre la reputaciõ de
-la pena; por̃q le imputarõ en aquellos dias, q̃ D. Alvaro de Caſtro
-camarero maior del Rey, i q̃ los años ſeguiẽtes fue Conde de Monſanto;
-cavallero cõfidente, i brioſo; le hablava amores; el Rey cõ aquel
-impetu primero lo mãdo prẽder; mas ſoltarõle luego, por̃q ſe aueriguo
-la verdad; i el autor de la mẽtira quedò ſin caſtigo; q̃ eſſo fue el
-exceſſo maior, q̃ ſe puede dezir deſtos tiẽpos, en q̃ andavan las
-maldades favorecidas, i las innocencias caſtigadas.
-
-(29) Mientras ſe infamava la opinion del Infante con editos, ſe
-aparcebieron tambien las armas, convocando gente, i haziendo levas por
-todo el Reyno. Avisò los pueblos, i la nobleza del caſo; i como tocava
-en poca fidelidad contra el Principe, no huvo cavallero, que dexaſe de
-venir a Santaren donde el Rey eſtava acudiendo con prieſſa, i cuidado a
-moſtrar ſu obediencia, i lealtad; porque en eſtas materias mucho maior
-peligro ſe corre por las demonſtraciones; que por el effecto, i la
-tardança ſe acuſa por delito, como la brevedad ſe encarece por fineza.
-
-(30) Preſumo, auñq no ſolo he podido apurar con mâs que una
-probabilidad, que Don Duarte de Meneſes ſe vino en eſta ocaſion de
-Caſtilla a Portugal; porque los dos años antes, i parte deſte tercero,
-que era el de mil quatrocientos i quarenta i nueve, eſtuvo ſerviendo de
-frontero en Granada: deſpues ò fueſſe con expreſſo mandato del Rey, ò
-por otro aviſo que tuvieſſe de que armava con aquella fama de caſtigar
-rebeldes, pareciendole obligacion preciſa de ſubdito; a quiẽ no toca
-eſcudriñar los ſecretos del Principe; ſino obedecer ſus mandamientos:
-Acudiò a la corte; quando appareció en ella, fue a tiempo, en que con
-la final determinacion aſſentó el Rey en el Conſejo; priſiõ perpetua;
-deſtierro; ó muerte del Infante. Admira cierto, q̃ haviendo hecho
-tantas amiſtades, tubieſſe tanta falta de amigos en eſta ocaſion, i que
-entre tantos votos no ſe hallaſſe uno de vida, que hablaſſe libremente,
-i cõ verdad al Rey. Mas eſta es la comun deſdicha de grãdes, q̃ todo
-lo q̃ ſe les habla, ha de ſer agradable a ſus oydos. La Reyna ſolamẽte
-cõ el amor de hija le eſcreviò la ſentẽcia difinitiva: dizẽ, que al
-leer la carta ſin alterarſe, ni dar otra ſeñal de triſteza, eſtuvo un
-gran rato perguntando al menſagero por la ſalud, i entretenimientos del
-Rey: i que deſpues comiò a las horas ordinarias mui ſeguramente; i la
-noche gaſtò con gran quietud, i repoſo, en lo que ſiempre acoſtumbrava.
-Enfurecierõſe ſus enemigos con eſta conſtancia, porque luego la
-ſupieron: i como al otro dia por parecer del Conde de Abranches ſe
-reſolviò el Infante a venirſe a Santaren a defender en campo ſu honra,
-i lealtad: ſiendo eſta reſolucion tan peligroſa como honrada; porque
-quando los juſtos reſpectos no hallan buena acogida, toqueſe el pulſo a
-las fuerças, i ſino ſon poderoſas valganſe del ſofrimiẽto, cuerdamente
-eſperando el beneficio del tiempo: Eſte penſamiento ſe trocò al Rey,
-porque le dixeron, que con exercito poderoſo ſe venia a entrar en
-Lisboa: entonces mandò a Don Duarte a que ſe metieſſe en Pombal, cinco
-legoas de Coimbra (plaça importante) por̃q era paſſo de Lisboa, villa
-de haſta quiniẽtos vezinos, con un Caſtillo baſtantemente fuerte;
-pueſta en la ribera del Arunca, rio pequeño, que algo antes nace de
-unas ſierras vezinas, i a breve eſpacio muere, en el Mondego; celebre
-no tanto por ſu nombre, quanto por̃q la fama approvada de muchos, le
-haze ſegunda patria, en el retiramiento, i ſepultura de nueſtro Liuio
-Portuguez, el inſigne Iuan de Barros. Euripides imaginò, que importava
-para la fortuna de un hombre nacer en lugar noble: però más glorioſo
-es, que aya hecho famoſo al Pombal eſte varon ſingular como otro Homero
-(a Eſmirna ciudad de Aſsia la menor en la Ionia) que ſi le diera nombre
-la grandeza de ſu tierra.
-
-(31) Como el Infante entendiò la venida de Don Duarte, torcio el camino
-por la ſierra, que dizen de Anſion; i ſe fue derecho al convento
-de la Batalla, dividida ſu gente en tropas; porque parecieſſe màs
-acompañamiento, que exercito; llevava ſus banderas tendidas, i eſcrito
-en ellas, Lealtad, Iuſticia, i Vengança: i toda la ordenança que ſe
-guarda en la guerra. En el numero ſe difiere; los màs dizen que no
-paſſava de mil cavallos, i ſinco mil Infantes; pocos para campo, y
-muchos para acompañamiento: en eſta reſolucion peccó de arrojado el
-Infante, porque el Rey aunque ſe hallava con treinta mil hõbres;
-la proviſion, i baſtimentos eran tan limitados por la eſterilidad
-del año, i poco aparejo de carruaje, i artilleria, que la miſma
-muchedũbre difficultava el deſeo del Rey; i ſi el Infante tuviera
-mayor ſufrimiento, ô diferente conſejo, no ay duda, que ó ſus coſas ſe
-mejoraran, ò ſu muerte no fuera tan apreſurada; perô affrentas deſta
-qualidad pueden mucho en pechos honrados, quando en ellos ſe antepone
-ſiempre la honra a la vida; porque la fama es el bien mayor de los
-buenos, i el theſoro donde fundan ſus felicidades.
-
-(32) Llegò el Infante por jornadas largas a tres leguas de Lisboa;
-i ſus enemigos, que a cada paſſo ſuyo, ivan abreviando los de ſu
-deſtruicion; apretaron entonces al Rey con la amenaça del cercano
-peligro; que le perſuadio màs reziamente, temiendo que ſi ſe entraſſe
-en Lisboa, ſe apoderaſſe della, como ciudad metropoli del Reyno, i
-donde ſiẽpre hallò fauores publicos del pueblo; el qual como beſtia
-de muchas cabeças de contino ſe govierna por extremos de amor, i
-aborrecimiento. Con eſto ſacò el Rey ſus hueſtes de Santaren, i diôſe
-tanta prieſſa a ſeguir al Infante que lo alcançò junto a la villa
-de Alverca en el ſitio, que llaman la Alfarrobeira, que deſpues dio
-nombre a eſta rota; era por Mayo, i el calor grãde del dia, le obligô
-al Infãte a hazer alto, por dar un poco de deſcanço a ſu gente, que
-del camino, i la incomodidad venia deſanimada. Los corredores del
-campo Real, ò fueſſe de induſtria, ó a caſo; ſe encontraron con los
-del Infante, i meſclandoſe otros ſoldados, que por adelantarſe en
-la adulacion, procuravan hazer merecimiento deſte zelo demaſiado,
-començaron en bozes, i denueſtos infames provocar a la perſona del
-Infante, tratandole de traydor, i que ſe queria alçar con el Reyno,
-i otras coſas ſemejãtes. Todas eſtas diligencias fueron neceſſarias
-para deſcomponer una modeſtia tan leal, como la del Infante; el qual
-con el dolor deſta ofenſa impaciente de oyr ſemejantes palabras; mandò
-a un artillero, que diſparaſſe una pieſſa por amedrentar a aquella
-gente vil, induzida (ſegun ſe entendio) de los enemigos del Infante:
-ſuccediò q̃ eſte tiro fue tan dieſtramente hecho, que paſso haſta la
-tienda del Rey; i ſiẽdo el miedo mayor que el peligro, ſe alborotaron
-los Reales de manera, que ſin guardar pueſto, ni orden, i obediencia
-alguna; ſe embiſtieron màs, en forma de pendencia particular, que
-de batalla, conforme el uzo de la milicia. Peleoſe de ambas partes
-con un odio, i porfia, como ſi fuera contra los enemigos de la Fè.
-Veianſe padres contra hijos, i hermanos contra hermanos, governando
-ſolo la afficion las lealtades de cadauno. Finalmẽte el Infante quedo
-desbaratado, i ſin vida, i de los ſuyos no eſcapò nadie de muerto, ó
-preſo.
-
-(33) Es digno de referirſe lo que ſe cuenta del Conde de Abranches;
-entre eſte cavallero, i el Infante havia muchas prendas de cõfiança,
-i amor; i fue de manera, que hizieron los dos un contrato firmado
-con juramentos, i otros vinculos de amiſtad, antes algunos dias de
-partir de Coimbra; de que en aquella jornada ſeguirian una fortuna,
-cõ la eſtrecheza, que ſi las vidas de ambos fuerã una ſola; i aſsi
-lo parecio, porque ſe puede dezir, que ſolo vn golpe los matò a
-entrãbos. Pudo ſalvarſe el Conde, pero luego que ſupo en el real la
-muerte del Infante, retirandoſe a ſu tienda a deſcançar un poco,
-comiò ſoſſegadamente; i deſpues entrandoſe en la fuerça de la pelea,
-haviendo recibido muchas heridas, i muerto muchos contrarios, ſe dexò
-caer en medio dellos desfalecido con la falta de la ſangre, i diziendo
-eſtas ultimas palabras. _Hartaos rapazes._ Murió màs valiente que
-devotamente; aunque es de creer, que en aquel punto ſocorreria Dios a
-una alma que ſupo tambien cumplir con las obligaciones de la honra,
-i amiſtad, con tanto esfuerço. Mayormente quando perdiò la vida por
-defender una innocencia.
-
-(34) La ceguedad, i odio con que el Rey mirava las coſas del Infante,
-le hizo juzgar eſtas muertes por grande proſperidad, igualando eſta
-victoria a las primeras que ſus mayores alcançaron contra Moros.
-Començò a celebrarla con fieſtas, recibiendo los parabienes della,
-con aquella adulacion que los animos apaſsionados inventaron para
-entretener ſu brio; porque ſiendo governado con poca prudencia, i
-menos conſejo, como era aquel encuentro el primero en que viò las
-armas deſnudas, no hazia differencia de amigos, i enemigos. Tres dias
-ſe detuvo en el campo por ſuſtentar la victoria, conforme el uſo de
-aquella edad; i no le quedò por hazer alguna demonſtracion publica, con
-intento de juſtificar eſta guerra, porque la licencia de los tiempos
-dava lugar para todo; i los emulos del Infante no ſe contentavan con
-acabarle la vida, ſino mancharle la honra, que era lo que procuraron
-tantos años; aconſejarõ al Rey, que hizieſſe entrada publica en Lisboa
-a manera de triunfo, llevando delante de ſi, los deſpojos de la que
-acclamavã por victoria, en que ſe notavan màs los de ſu deſacierto;
-pues no havia coſa dellos, que no manifeſtaſſe la innocencia del
-Infante, el arrojamiento del Rey, i la malicia de los conjurados.
-
-(35) En Lisboa derramô por la Chriſtiandad relaciones del caſo, hechas
-con aquella verdad con que hizieron las demàs coſas; peró no baſtarõ
-eſta, i las demàs diligencias para q̃ generalmente no fueſſe manifieſta
-la juſtificacion del Infante: porque la ſingularidad, i excelencia de
-ſus virtudes, le diò en la fama la ſatisfacion, que el Rey ſu ſobrino,
-yerno, i pupilo por tantos caminos le devia; midiendo eſta paga, por
-las q̃ ſuelẽ dar los Principes quando màs obligados.
-
-(36) La muerte del Infante executada con tanto rigor, i violencia,
-eſpantó, no ſolo como trueno; però paſſando adelante, hiriò tambien
-como rayo, a los que ſe hallaron cerca del peligro; però con eſto no
-ſe puede negar, que vino a perderſe tanto por ſus virtudes, quanto
-por los vicios agenos, i para maior gloria ſuya; pues entonces ſe
-calificaron ſus merecimientos, quando no havia ya que temer dellos.
-Con todo ſucediò en eſte caſo, lo que en pocos ſuele acaecer: i es,
-que reſultò una paz univerſal de una maldad tan conocida; ſiendo las
-màs vezes eſtos, los motivos de muchas diſcordias, quedando ſiempre de
-tan grandes incendios, alguna centella, que baſta a reſuſcitar llamas,
-que abrazan regiones, i monarchias enteras. Muriò con el Infante la
-vengança tambien de ſu muerte: aunque Ruy de Pina, Ieronymo de
-Çurita, Philipo de Cuminis, cõ otros muchos hiſtoriadores Portuguezes
-notaron advertidamente; que de los graves odios que en eſta ocaſion ſe
-ſembraron, vinieron deſpues los deſcendientes deſtos Principes acoger
-en ſi el fructo amargo dellos, con tan encontrados ſucceſſos, que el
-Rey Don Iuan el Segundo, hijo del Rey Don Alfonſo, i nieto por ſu
-madre Doña Iſabel, del Infante Don Pedro; por ſola eſta cauſa, aunque
-con otro pretexto llegô a matar por juſticia a D. Fernando, tercer
-Duque de Bragança, que era nieto tambien del Duque Don Alfonſo, Autor
-deſtas diſcordias del Infante: aſsi que en la innocẽcia del nieto, ſe
-caſtigò la culpa del aguelo; ſiendo entonces eſtrañada communmente en
-las cauſas que ſe buſcaron para manchar tambien la fama, i lealtad del
-Duque D. Fernando, q̃ pareciò coſa prevenida, por igualar ſu muerte a
-la del Infante D. Pedro, pues quando murian ambos innocẽtes, murieſſen
-tambien ambos infamados.
-
-(37) Eſta deſgracia, como ſi fuera original, ſe eſtendiò a toda ſu
-familia de manera, que de ſu muger, i hijos no quedó alguno, que no
-perdieſſe con la patria el ſociego, i la hazienda. Deſterraronſe para
-diverſas partes; mas los tiempos ſiguientes diô buelta la fortuna;
-favoreciẽdolos con tanta felicidad, q̃ en breves años de tres hijos que
-le quedaron; fue el mayor D. Pedro, Rey jurado de Cataluña; el ſegundo
-Don Iaime, Cardenal, i Arçobiſpo de Lisboa; Don Iuan q̃ ſiendo caſado
-con Carlota ſucceſſora de Iuã, Rey de Chipre; muriò intitulado Rey de
-aquella Isla. De las hijas que fueron otras tres, fue la mayor la Reyna
-Doña Iſabel, de Portugal; la ſegunda Duqueza de Cleves, i ſe llamò Doña
-Beatris; la ultima Doña Phelipa, que vivió recogida ſin eſtado, en el
-Monaſterio de Odivelas, de San Bernardo, i alli jaze ſepultada. Entre
-tales ſucceſſos el cielo màs ayrado que benigno con eſtos Principes,
-por ſecretos Iuizios ſuyos, nunca entendidos de los mortales, hallaron
-mayor deſdicha en las proſperidades, que en los infortunios; porque
-ni tuvieron vida para gozarlas, ni muertes que no fueſſen violentas:
-moſtrando que no ſolo fueron herederos de las virtudes del padre, però
-tambien del modo, i deſgracia de ſu muerte.
-
-(38) Mas bolviendo a Don Duarte en llegando a Pombal, hechò ſus eſpias
-para ſaber el eſtado de la tierra; i conociendo, que el animo del
-Infante no era otro, que bolver por ſu credito en preſencia de ſu Rey,
-i que a eſſo ſe partia a Santaren: procurò eſtar a la mira ſoſſegando
-los animos de aquellos pueblos; los quales ſe alteravan ſegun los
-movimientos del Infante, governandoſe por ſus acciones; però como
-nunca deſdixo del camino de la fidelidad, más trabajo tuvo Don Duarte
-en quitar el temor del Rey, i de ſus familiares, que el deſaſſociego
-de los contrarios: porque ſiempre el miedo en eſtas coſas es peor,
-que el effecto. Sabida la muerte del Infante en Coimbra, ſe entregô
-aquella fortaleza, i a ſu exemplo las demàs de ſu eſtado, ſin haver
-quien oſaſſe, no ſolo a contradezirlo, perô ni aun a mentar un nombre
-tan odioſo, cuya acuſacion ſe acriminava en las plaças igualmente, que
-en los palacios; los ſoſpechoſos, con maior cautela, i vigilancia:
-porque el Rey andava notando en los ſemblantes la juſtificacion deſte
-caſo; como ſi la conſciencia ſe quietara con las demonſtraciones: mas
-baſtaron eſtas para olvidar en breve tiẽpo, lo q̃ ſe preparò en muchos
-años.
-
-(39) Deſpues de algunos ſe moſtrô el Rey mejor informado de la
-innocencia del Infante; i reſtituyendo a ſu cuerpo (que andava vagando
-con la propria fortuna, que vivo) ſepultura Real en el Convento de la
-Batalla; paſſó editos, en que le declarò por fiel; con que deſautorisò
-no menos ſu credito, q̃ ſi le matara de nuevo: entendiendoſe, que el
-error de un Rey, nunca tiene enmiẽda; pues en las llagas, que una vez
-haze, laſtima tanto la cura, como los golpes. Eſta reſtitucion fue
-hecha à inſtancia de los Duques de Borgoña, Phelipe, i Iſabel, hermana,
-i cuñado del Infante; intercediendo juntamente la autoridad de Calixto
-tercero, que entonces regia la ſilla de S. Pedro: i el Rey humillandoſe
-a ſus ruegos, quiſo obligarle con eſta obediẽcia, a que le concedieſſe
-la Cruzada, para paſſar en perſona a Berberia; la qual tuvo el effecto,
-que veremos adelante.
-
-(40) En la entrada del año de mil quatrocientos i cinquenta, ſe bolviò
-Don Duarte a la Corte, i deſde entonces haſta el de cinquenta i ocho
-no hallo ſuceſſo, en que entraſſe: porque la paz, q̃ gozava eſte Reyno
-era más llena de peſte, i otros caſtigos publicos, que denunciavan la
-ira de Dios, q̃ de glorias militares; pues haſta la conquiſta de Africa
-andava mui tibia con las diſſenciones domeſticas.
-
-(41) Entre tanto, fue lo màs notable, q̃ paſsò en Portugal, el
-caſamiento de la Infante D. Leonor hermana del Rey, que ſe effectuò a
-nueve de Agoſto, de mil quatrocientos i cinquenta i uno, con Federico
-electo Rey de Romanos. Celebróſe con muchas fieſtas, por̃q el Rey
-tambien quiſo alegrar el pueblo, i divertirlo de las memorias del
-Infante D. Pedro, en cuya aficcion durava con notable triſteza: porque
-la peſte, que afligia a eſte Reyno, lo obligava a q̃ la tuvieſſe por
-caſtigo de aquella perſecucion injuſta: i renovòſe aun màs con la
-muerte de la Reyna D. Iſabel, que ſucedio en Deziembre de mil quatro
-ciẽtos i cinquenta i cinco: haviendo precedido el Março antes, el
-dichoſo nacimiento del Principe D. Iuan deſte nombre, el ſegundo,
-Principe digno de imortales alabanças. De cuya vida, i acciones,
-entre otros autores, que eſcrevieron de ſus hechos; deſcurri yo
-tambiẽ largamente con menos adulacion, i màs certeza: pareciendome,
-que la virtud de ocupacion tan honeſta, llegaſſe a deſpertar los
-ingenios Portugueſes, para que fueſſen agradecidos a la buena memoria
-de ſus Reyes; pues le devian amor, i tratamiẽto de padres: i con el
-comovimiento de las acciones valeroſas, i prudentes, que huvo en ſus
-tiempos, ſe procuraſſe en eſtos la emulaciõ dellas; de que parece ay
-màs olvido, de lo que conveniera.
-
-(44) La muerte de la Reyna, quiſieron algunos, que fueſſe ordenada por
-los enemigos del Infante; i aſsi la lloraron los Portugueſes muchos
-dias; porque le ſaltô una Princeſa de grandes merecimientos. Però deſte
-mal nacieron otros bienes, que fue alçarſe el deſtierro a D. Pedro ſu
-hermano, que andava por Caſtilla pobre, i afligido. Bolviòle el Rey el
-maeſtrazgo de Avis, i otras rentas baſtantes para el ſuſtento de ſu
-grandeza.
-
-
-
-
-ARGVMENTO
-DEL LIBRO
-QVARTO
-
-
-_EL Rey D. Alfonſo paßa a Berberia: rinde Alcaçar el ceguer: buelveſe
-a Portugal, dexando encargado aquel preſidio a D. Duarte de Meneſes.
-Virtudes, en que mâs reſplãdecio en ſu govierno: entradas, que hizo, i
-eſcaramuças, que tuvo con los Moros, de que alcançò muchas victorias
-ſeñaladas. Aßedio primero, de que defendio eſta plaça contra el poder
-del Rey de Fez; ſuceſsos deſde el año de cinquenta i cinco haſta el de
-cinquenta i nueve._
-
-
-
-
-VIDA DE
-DON DVARTE
-DE MENESES
-TERCERO CONDE
-de Viana.
-
-LIBRO QVARTO.
-
-
-(1) COn la perdida de Cõſtãtinopla, que ſucedió en el año de mil
-quatrocientos cinquenta i tres, Calixto tercero, que entonces preſidia
-en la Igleſia, con la vigilancia, i piedad de Paſtor univerſal della;
-perſuadiò cõ màs zelo, que fruto, por ſus delegados, a todos los
-Principes Chriſtianos a una liga, contra Turcos, que andavan muy
-ſuperiores en poder, i fortuna; concluyôſe en eſte de cinquenta i
-quatro: i tomaron la Cruzada, que era la inſignia, debaxo de la qual
-avian de militar en aquella empreſa. Fue el Rey Don Alfonſo de los
-primeros, que la aceptaron; i armò buen numero de velas; però deſpues
-de largas prevẽciones, por accidentes, i dudas, que huvo entre los
-coligados, ſe deshizo la union; pudiẽdo poco el ruego, i ſolicitud del
-Pontifice: mas el Rey viendoſe con las armas en la mano, las bolviò
-contra Berberia; aviſandole antes D. Sancho de Noroña (que eſtava
-por general en Ceuta) los rumores, que ſonavan, de que el Rey de Fez
-venia ſobre aquella ciudad, con poderoſo exercito: però eſta fama parò
-en amenazas ſolamente, por donde el Rey màs ambicioſo de gloria, que
-neceſsitado de otro motivo, con aquel apetito, que para los Principes
-moços es ley màs poderoſa, que la razon; ſe fue a Lagos con ſu hermano
-el Infante D. Fernando, i D. Pedro ſu cuñado (que ya por eſte tiempo
-eſtava reſtituido) el Marques de Villa Vicioſa, i otros ſeñores, i
-fidalgos del Reyno; donde con aſſiſtencia del Infante D. Henrique ſu
-tio juntó una grueſſa armada de duzientos i veynte vaſos, conforme
-quiere Ruy de Pina, aunque Damian de Goes, acreſcienta màs ſeſenta.
-
-(2) Determinado, pues, en dar ſobre Alcaçar el ceguer; partiò de Lagos,
-i llegò a la playa de Tanjar a los veynte i ſeis dias de Octubre, de
-mil quatrocientos cinquenta i ocho: alli eſtuvo un dia aguardando, que
-llegaſſen algunos navios, que faltavan; i ſiendole el viẽto eſcaço,
-quiſo combatir aquella fortaleza: mas el Infante D. Henrique, ayudado
-de D. Duarte de Meneſes (que fue tambien deſte parecer) con los
-capitanes de maior nombre, i experiencia; lo contradixeron con muchas
-razones; i al fin perſuadido a eſto fue ſobre Alcaçar el ceguer. Es
-ciudad pueſta ribera del Oceano Herculeo, entre Ceuta, i Tanjar, quaſi
-en igual diſtancia, en lo màs angoſto del eſtrecho de Gibraltar; porque
-queda en el parage de Tarifa, donde no ay màs de traveſia, que cinco
-millas de la coſta de Africa a la de Eſpaña: junto quaſi a ſus murallas
-pierde ſu nombre, entrandoſe en la mar, el Balone, rio de menos aguas,
-que fama; cuya boca pone Ptolomeo en ſiete grados de longitud; i de
-latitud treynta i cinco, i cinquẽta minutos. Es lugar pequeño, i nuevo,
-porque le fundó Iacob Almançor, quarto Rey de los almohades, por
-facilitar el paſſo de Eſpaña, adonde paſſava todos los años cõ ſus
-exercitos, para hazer guerra a los Chriſtianos; hallando el camino,
-̃q hazia para ir a Ceuta, fragoſo, i aſpero, i el puerto de Alcaçar
-razonable, i menos trabajoſo. Deſde alli apreſtava ſus armadas, i
-armava ſus baxeles, q̃ andavan en corſo, por todo el eſtrecho, teniẽdo
-mucha madera en las tierras al rededor de la ciudad, buena para eſte
-efeto: llamòla Alcaçar el ceguer, q̃ quiere dezir, palacio pequeño, a
-diferencia del de Alcaçar el quibir, o viejo, que es mâs sũptuoſo; i de
-otros q̃ tenia otras ciudades de maior mageſtad. La preſencia continua
-deſte Principe la enriqueciò deſpues de edificios, comercio, i nobleza;
-porque hizierõ trato de ſu inclinacion los ſubditos, de ſuerte ̃q
-creciendo ſiempre, por eſte tiempo, era una de las plaças importantes
-de Berberia.
-
-(3) Llegado el Rey a Alcaçar, tratò luego de ſaltar en tierra. Pero
-el enemigo cõ haſta quinientos cavallos, i mucha infanteria, ſalio
-a defender el deſembarcadero; i huyendo con perdida, ſobreviniendo
-la noche, tuvo el Rey tiẽpo de aſſentar ſu real, ſin dificultad.
-Repartieronſe los quarteles de los Chriſtianos, i dada ſeñal,
-acometierõ las trincheras del enemigo: ganarõlas brevemẽte haſta
-meterlos en la ciudad; yẽdo en ſu ſeguimiẽto. Serrarõ los Moros las
-puertas, defendiẽdolas de manera que no las pudierõ los nueſtros
-derribar, ni quemar; por̃q eſtavan cubiertas de chapas de hierro, i
-deſde lo alto del muro con la artilleria, hachos de fuego, i otras
-armas, hizierõ mucho daño a los Portugueſes. Retirarõſe entõces, i el
-Rey provocado con la reſiſtencia, otro dia mandó arrimar las mantas
-para picar a prieſſa el muro; i al Infante Don Henrique con ſu gente
-puſieſſe las eſcalas por otra parte, procurando ſubir: deſta manera ſe
-començô un rezio aſſalto, andando el Rey con ſu guardia, animando la
-gente, i dando orden en todo lo que convenia para reforçar el combate;
-durô dudoſo haſta media noche. A eſte tiempo el Infante hizo aſſeſtar
-una pieſſa grueſſa de artilleria hàzia una parte del muro, que le
-parecio eſtar màs flaca, i como al primer tiro cayeſſe gran parte del;
-Los Moros, que vieron la entrada abierta, a la poſtre cayeron de
-aquella gallardia, i ſe offrecieron al Rey con ciertas condiciones
-honeſtas; aceptôlas el Infante en ſu nombre: i en cumplimiento dellas,
-deſampararon la ciudad, i la dexaron libre al vencedor. Entrò en ella
-el Rey a pie en proceſsion, fueſſe derecho a la Meſquita, i deſpues de
-hazerla conſagrar a la advocacion de nueſtra Señora de la Concepcion,
-i de dar gracias al Cielo, por la victoria recebida: tratò de eligir
-General para aquella plaça. Tuvo muchos oppoſitores el cargo; por̃q
-el ſer de tanto rieſgo, eran los gajes, q̃ más los convidava a
-pretendelle. Però el Rey advertiendo, que en las proviſiones de cargos
-publicos, han de ſer publicas las qualidades del que fuere proveido;
-porque a ſer de otra manera, es màs ſuerte, que eleccion; la hizo de D.
-Duarte, con penſamiento de ſoſſegar a los pretendientes; porque eſta es
-la ventura de acomodar los oficios en las perſonas màs dignas, que ſe
-grangean los quexoſos igualmente, que los provehidos; porque ſiempre
-los benemeritos ſon los ojos del pueblo; i las proviſiones, que haze la
-acclamacion publica tienen otros aciertos, que no ſe pueden conſiderar
-en las demàs.
-
-(4) Deſta fueron publicos los agradecimientos, que ſe dieron al Rey,
-por el Infante Don Henrique; porque eſte Principe tenia tanto cuidado
-de la nobleza, que eſtimava como proprias, las mercedes, que recebia:
-ſiẽdo eſte zelo tan provechoſo a los Reyes, como a los ſubditos; pues
-entre las gracias, que ſe le dan de ſemejantes beneficios, ſe mezclan
-otras advertencias de grande eſtima, que ſiempre ſon mejor oydas por el
-camino de la adulacion, que de la libertad; quando las verdades dichas
-a ſecas a los Principes deſagradã màs de lo que perſuaden; por la
-coſtumbre quaſi comun de eſcuchar ſolamente con guſto lo màs agradable.
-
-(5) Señalòſe D. Duarte en eſte cerco con grãdes ventajas, ſerviendo
-de avẽturero; porque los pueſtos principales de exercito, ocuparon el
-Rey, los Infantes, i el Marques de Villa Vicioſa; i no ſacó menos fama
-de obedecer, que de quando mandava: porque ſabia ſer ſoldado tambien
-como capitan, preciandoſe ſolo de cumplir enteramente con la obligacion
-de la honra, ſin dar lugar a la vanidad, ó a la ſobervia, antes
-moſtró con una ſingular modeſtia, que no rehuzava nada por temor, ni
-aſpirava por codicia. El Rey pues en el acto de encargar eſte oficio
-a D. Duarte, procedio con toda la beneuolencia de palabras, i favores
-publicos, con que los Principes ſaben obligar a los ſubditos, quando
-quierẽ; que por la maior parte es, en la ocaſion, en q̃ juzgan les ſon
-meneſter. Al darle las llaves de la fortaleza, i el baſton de General,
-diſcurrio largamente por ſus merecimientos, eſtãdo preſentes los
-Infantes, ſeñores, fidalgos, i capitanes del exercito; i deſpues màs en
-publico, i en voz alta, de manera que lo eſcuchaſſen todos, mirandole
-con alegre, i ſerena frente, le hablò deſta manera.
-
- _No rehuzo el confeßaros (D. Duarte) por acreedor tan en publico,
- quando las deudas, en que me haveis pueſto, ni ſon ſecretas, ni de
- calidad, que olvidallas no ſea condenar yo miſmo mi reputacion.
- Siento los muchos, que os aventajan en los premios; no os igualando
- en los meritos: por ajuſtarme a ellos, os encargo deſta plaça; porque
- conoſco de vueſtro valor, que ſolo tendreis por merced la occaſion de
- exercitarle. Librome con eſto de una reſtituicion, en que os eſtava
- del govierno de Ceuta; pues ſe os quito ſin razon, haviendola vos
- ſuſtentado igualmente, que el Conde vuestro padre: pero ſiendo eſta
- la ſegunda fortaleza, que ganamos en Berberia, ſois vos el primero,
- con que podemos aßegurarla en eſtos principios; q̃ es quando las
- perdidas tienen la vehemencia de ſu dolor, i la vengança propria,
- maiores affectos: differentes alabanças merece, el que defiende una
- plaça recien rendida; de aquel que la conſerva, deſpues a largo tiempo
- de conquiſtada. Eſpero, que me ſirvais de ſuerte en eſta conquiſta,
- que os deva nueſtra Real corona mâs ciudades, que eſta, haziendola
- puerta, por donde entremos victorioſos a ſeñorear haſta Fez, a cuyo
- imperio puedo aſpirar ſeguramente, con vueſtro braço, i prudencia._
-
-Callò, i D. Duarte pueſto de rodillas, reſpondiò en eſta forma.
-
- _Sereniſsimo Senhor, ya no me queda lugar de ſolicitar otro galardon
- a mis ſervicios, quando V. A. me aventaja tãto en repetirlos;
- premiandome el zelo, cõ que los hize, que es ſolo el que merece tanta
- ſatisfacion: en eſta de aora hallo el cumplimiento de mi deſſeo; pues
- confieſſo a V. A. una ambicion, que me abrazô ſiempre, i fue de morir
- por el ſervicio de Dios, i vueſtro. Haſta aqui no os puedo negar, que
- vivia quexoſo, i aun quiçâ impaciente, quando haviendo enemigos deſta
- corona, eſtava ſin las armas en las manos. Que honrado ay, ſeñor, ̃q
- no tenga por afrenta el ocio? La fortaleza ſin exercicio, eſtá cerca
- de entorpecerſe: dizelo la experiencia, i la virtud lo acclama; ſin
- ella, que valen dichas? Podran enriquecer a uno, però no honrarlo.
- Verdad es, que eſte cargo me deviades de juſticia, aun no entra
- aqui gracia, porque la guardo para ſuplicaros empleeis muchas en ſu
- conſervacion. Eſta es ciudad mâs vueſtra, que todas; pues la ganaſtes
- por vueſtro braço. No olvideis eſta gloria, que aumentarâ, ſin duda,
- dignidad a vuestra grandeza, en el grado, que và de lo adquirido, a
- lo heredado. Serâ uno de vueſtros titulos Reales, que el tiempo, ni
- la embidia podran borrar jamâs. Añadio a vueſtro abuelo algo de ſus
- proezas, el ſer ſeñor de Ceuta; pareciendole, que en nada moſtrava
- mâs ſu mageſtad, que en publicar ſus brios: dellos ſe originaron los
- Reyes, i ſolo tuvieron de Principes, lo que tuvieron de fuertes;
- obligaciõ es de los nueſtros mâs preciſa, pues ſe hizieron por ſu
- valor ellos miſmos: quedando por herencia deſta corona, conquiſtar
- imperios, de quien los goza tan ſin derecho, i razon, como eſtos
- barbaros; ſi tras deſto conſiderais eſta fuerça, vereis el empeño,
- que os dexa para conſervarla. No la reguleis por el tamaño, ſino por
- la importancia: fue eſcogida por los Moros para paſſage, i eſcala de
- Eſpaña. Eſtà, como veis, en lo mâs angoſto deſte eſtrecho; cõ maiores
- comodidades de madera, i puerto para navios, cõ que los enemigos
- infeſtavã toda eſta costa. Deſtas utilidades, que ellos poſſehian,
- nacerâ, ſin duda, la prieſſa, con que bolveran a conquiſtarla; que a
- mi ver, no tardarâ mâs, que en quanto llegue la perdida a la noticia
- del Rey de Fez; de ſu poder ſoy yo teſtigo. No lo advierto, porque
- lo tema, ſino para que advierta V. A. las obligaciones, que lleva a
- los ſoldados, que dexa en eſte preſidio. Es el favor de la milicia,
- credito, i autoridad de los Reyes: noteſe en ſus aumentos, i ſe echarâ
- de ver facilmente. Eſta merced ſola os ſuplico, que auñq auſente,
- continueis en ver los peligros, i las dificultades, que allana vueſtro
- agradecimiento: ſingular grandeza de los Reyes, poder eſtar preſentes
- a los ſubditos en ſus hechos repreſentados en ſus capitanes, i mucho
- mâs en los beneficios, que les hazen. Frequentandolos, tẽdreis
- vaßallos valeroſos, imperios dilatados, enemigos ſiempre vencidos; i
- ſobre todo una fama glorioſa, que vencerâ tanto, como las armas; pues
- no la dâ menor cũplir con eſta obligacion._
-
-Besòle tras eſto la mano, i con el todos los que ſe hallaron preſentes
-a eſte acto. Fue de increyble guſto; i los ſoldados viendoſe
-favorecidos dieron a vozes ſeñal de ſu alegria.
-
-(6) Con la eleccion de D. Duarte ſe offrecieron de nuevo muchos
-cavalleros para quedar en Alcaçar; que eſto es otro bien, que alcança
-un Principe, quando acierta en lo q̃ elige; que grangea todos con la
-merced de uno. Compueſto al fin todo lo q̃ tocava a la defẽſa deſta
-frontera, deſpachó el Rey con la nueva, navios a Portugal, i cõ los màs
-del armada, ſe fue a Ceuta, donde llegò martes por la mañana veynte
-i quatro de Octubre. Alli acabò de concluyr otras coſas, i remunerô
-con muchas dadivas, i mercedes, a todos los q̃ le ſirvieron en eſta
-ocaſion, ſin haver otros memoriales, i conſultas, mâs que ſus ojos; que
-ſi ſer pudiera verlo todo, fueran fieles, i grandes ayudadores para el
-acertamiento de los Principes, haviendo aſsi muchos bien premiados, i
-muchos menos quexoſos; por la eſtrecheſa de algunos miniſtros, que la
-aconſejan a titulo de no cargar la hazienda Real; i quiçà ſolo para que
-aya màs para ſy, i ſus adherẽtes. Ruy de Pina, Gomez Eanes, i Damian de
-Goes, encarecẽ mucho los deſpachos generales, q̃ diò el Rey en aquella
-ciudad, ſin otra interceſsiõ, q̃ la de los merecimiẽtos, conociẽdo quan
-grande falta es en vn Principe, embiar un ſubdito de ſu preſencia, con
-el ſemblante, i coraçon triſte; porque no ay daño, q̃ llegue al de ſer
-Rey de vaſſallos mal contentos; por los grandes inconveniẽtes, que
-reſultã dello.
-
-(7) Portòſe D. Duarte en el govierno deſta plaça, aunque pequeña, i
-limitada, de ſuerte que ſe echava bien de ver, el talento, que tenia
-para los maiores: i aſsi no moſtró menos lo que era en lo poco de un
-preſidio, que ſi governara una provincia entera; ſi biẽ con lo exterior
-de la perſona encubria eſta verdad, para cõ muchos, q̃ ſe muevẽ por
-apariẽcias a calificar los ingenios; porque hablava, comunmente poco,
-mas eſto con reſolucion, i modeſtia; de que naciò ſer juzgado por menos
-entendido de aquellos, que quieren con la lengua ſuplir la falta de la
-prudencia, i del animo.
-
-(8) Naciale deſto, ſer tan prevenido, i maduro en ſus conſejos, que ya
-màs propuſo coſa, que no ſucedieſſe; con que adquirió gran reputacion
-mui util para la guerra, i tan importante, q̃ el enemigo lo confeſſava
-por adiuino de ſus penſamientos; aunque hazia deſto particular
-eſtudio deduziendo de los caſos, exemplos, i ſemejanças; i no ſe
-contentando con que las eſpias que de contino, embiava, inquirieſſen
-lo ſecreto de los deſignios, i ardides de los ſoldados; ſino tambiẽ
-el particular de los votos del pueblo, que las màs vezes deſcubre lo
-flaco, i fuerte de los eſtados.
-
-(9) Sabia por eſta cauſa tanto de los enemigos, como de ſus ſoldados;
-entre los quales todo ſu cuidado empleò en reformar la diſciplina
-militar algo cahida, con los tiempos licencioſos, ya referidos; i para
-que eſta reformacion (que ſiempre ſuele ſer odioſa) tuvieſſe lugar,
-i buena diſpoſicion en los animos; començô a hazerſe primero amar,
-i luego a temer; de cuyos extremos formò un reſpeto agradable, para
-emendar los daños, que reſultan de la floxedad, i rebeldia, en obedecer
-la gente de guerra Portugueſa; porque en brios tan embotados poco
-obligava el amor, ſino ſe meſclara tambien la ſeveridad, que a ſolas
-cada coſa irrita màs de lo que aprovecha, i aſsi no le fue de pequeño
-trabajo, diſciplinarlos con clemencia, i caſtigarlos ſin ira.
-
-(10) Para eſto fue grande expediente el modo, que tomó de vivir ſin
-diferenciarſe en nada de los demàs; antes haziendo documentos del
-exemplo, enſeñava con las obras, ſiendo el primero en el deſvelo,
-trabajo, i neceſsidad, con que remediava, i acudia a todos; tan
-incanſable, que en la ocaſion de los cercos (que veremos deſpues) no
-dava tres horas continuas al repoſo; alentando los cãſados, curando los
-enfermos, i rodeando los compañeros; llamando a todos por ſu nõbre, i
-cevandolos, con dadivas, ya de eſperanças, ya con honras publicas, i
-agradecimientos a la virtud militar, que en grado eminente luzia en
-eſte valeroſo capitan; acõpañavale una ſingular piedad, que lo hazia
-màs excelente; ſiendo ſu primera alabança el ſer tan religioſo en las
-coſtumbres, que ſiẽpre procurò, que ſus ſoldados no lo parecieſſen
-en las deſordenes; rehuſando admitir a los q̃ ſiguen eſte nõbre, por
-comodidad de ſus deleites. Deſta manera militava igualmẽte cõtra los
-vicios, q̃ contra los Moros; i andava tan cuidadoſo en quitar a ſu
-ſoldados occaſiones de offender a Dios, que más parecia Alcaçar el
-ceguer un monaſterio, que un preſidio.
-
-(11) Si oya juramento, caſtigavale primero de palabra, i deſpues con
-alguna pena a los incorregibles. Quando permitia juegos, cõdenavalos en
-publico; porque deſta ſuerte los atajava con menos violencia, pues por
-darles guſto, no havia ſoldado, que vſaſſe de libertad, aunque fueſſe
-indifferente; que el deſſeo de imitarle, i complacerle, emẽdava la
-inclinacion, muchas vezes, quando el apetito la deſordenava por otra
-parte.
-
-(12) Tenia gran cuenta en reſcatar los cautivos Chriſtianos, i para
-eſto vendia con gran liberalidad, haſta lo mas neceſſario de ſu
-caſa. Al igual deſta piedad, uſava otra, no menos digna de perpetuas
-alabanças; porque ya más ſe canſava en admitir, i favorecer Moros,
-que ſe reduzian a nueſtra ſagrada Religion; dandoles con el Baptiſmo
-(que era la libertad del alma) tambien la del cuerpo, i bienes, con
-que pudieſſen vivir modeſtamente; con que acariciò muchos por eſte
-modo; que deſpues de Chriſtianos fueron mui dañoſos al enemigo, por la
-conſtancia, i fidelidad, con que ſirvieron a D. Duarte en las entradas,
-̃q continuamente hazia por ſus caſas, i poblaciones.
-
-(13) Su liberalidad no exceptava perſonas, ni eſtados; porque en
-todos, con larga mano deſpendio ſiempre quanto pudo. En eſta virtud
-le encarece tanto Gomez Eanes, q̃ cuenta prodigalidades ſuyas, quaſi
-ſucedidas de ordinario. A Xeque Laros, Moro riquiſsimo, i el màs
-poderoſo de aquella ſierra (de que havemos de hazer mencion deſpues)
-alargò libremente el reſcate de un hijo ſuyo, a quien queria mucho,
-ſiendo gran cantidad de ducados, i otras muchas joyas de precio
-inextimable: i nota, que en menos de tres años diò màs de treciẽtos
-cavallos. De veſtidos, joyas, dineros, i otras coſas, es increyble
-lo que repartia por todos; pareciendo impoſible, que en hazienda tan
-limitada, como la ſuya, cupieſſe tanta largueza; porque es cierto, que
-ya màs ſalio de ſu preſencia ſoldado, ó perſona alguna afligida, ſin
-ſocorro, i conſuelo de ſu neceſsidad, ó diſguſto.
-
-(14) Deſte animo tan generoſo en las dadivas, procedia el que moſtrava
-en las paſsiones, no ſiendo menos liberal en perdonar offenſas,
-quando no tocavan a la honra, de q̃ fue ſiẽpre mui eſcrupuloſo, auñq
-no tanto, q̃ llegaſſe a deſcõfiado; mas era ſingular el brio q̃ hazia,
-de no ſolo tomar vengãça de enemigos, però en ſu lugar les hazia todo
-el bien, q̃ podia; entendiendo, q̃ ſolo los hombres cobardes eran
-vengativos, pues de medroſos deſſean matar a ſus contrarios, por
-librarſe aun de la ſombra de temer.
-
-(15) Sobre todo amava grandemente a la verdad; i eran ſus palabras tan
-infalibles, que llegô a ſer la ultima confiança de los Moros, ſiendo
-ellos el miſmo engaño. Mas tiene la virtud el poder de hazerſe eſtimar
-de los que màs la aborrecen. Por eſto no ſufria, q̃ ſe trataſse,
-ni por eſtratagema, cõ nadie doblemẽte; dezia, q̃ la mentira nunca
-fue provechoſa, i la verdad era màs neceſsaria con los enemigos,
-que con los amigos. Fiados en ſu palabra ſolamente, i ſin otros
-rehenes deſempararõ los Moros a Tarifa en la toma de aquella ciudad,
-confeſſando, que no querian otra ſeguridad, que la promeſſa de D.
-Duarte.
-
-(16) Concluyo con notar tres coſas, que por excelencia luzieron en
-eſte cavallero. Fue mui zeloſo del bien publico, i del ſervicio de
-ſu Rey; cuidadoſo del provecho de los particulares; i olvidado de ſu
-conveniencia; porque nunca tuvo oficio, en que no ſalieſſe màs pobre,
-de lo que auia entrado; ni pidiò coſa, q̃ no fueſſe en orden a ſus
-ſoldados; tan dexado de los aumentos proprios, q̃ ſolo tuvo de rico,
-el no haver ſido codicioſo; riqueza por cierto de gran eſtima, i
-valor; aunque eſta parte, como era en tiempos de un buen Rey, ſerviale
-de memorial para ſus ſervicios; porque holgava màs de dar premios, a
-quiẽ los merecia, que a quien los pedia: condenando con eſto a los
-Principes, que tienen por buena razon de eſtado, no hazer mercedes,
-a los que no tratan de ſuplicarlas; como ſi la peticion, i el ruego,
-fuera merecimiento: i aſsi màs quieren, que ſu corte eſtè llena de
-importunos, que ſu reyno de benemeritos; bien diferente de lo que deve
-hazer un Principe prudente.
-
-(17) Partido el Rey, como avemos dicho, a Ceuta, lo primero, q̃ hizo D.
-Duarte en Alcaçar, fue pedir a Dios ayuda, i aciertos en ſu govierno
-eſtilo, que guardava ſiempre en el principio de ſus acciones; i por
-eſſo las acabava con tãta gloria. Deſpues bolviò los ojos a las coſas
-de ſu oficio. I conociendo quanto importava a los capitanes, que les
-ſalieſſen favorables los principios de ſus empreſas, porque en ellos
-ſe gana, ò ſe pierde el animo, i la reputacion, procurò reconocer
-la defenſa de aquella plaça. Hallòla poco fuerte en el ſitio por
-naturaleza, porque era en tierra llana, arenales todos, i pantanos;
-donde el arte ſolamente podia obrar, aunque con dificultad, algun
-reparo. El caſtillo baſtantemente fuerte; porque quedava en lo ſuperior
-de la ciudad: la muralla algo deshecha. Y aſsi acudiẽdo a reparar la
-parte, que los nueſtros deſmantelaron, hizo al rededor una profunda
-cava, a manera de dique, que facilmente ſe llenava de agua; i luego
-repartiẽdo por las puertas, i muro guardas, i centinelas, nombrò en los
-pueſtos de maior peligro, a los fidalgos de màs ſatisfacion; haziendo
-todo con tanta pontualidad, como ſi ſe viera cercado ya del enemigo.
-Al quarto dia ſalio el miſmo en perſona a reconocer la tierra del
-contrario; lo uno, por tomar lengua de ſus intentos; i tambien, por
-que era neceſsario limpiarla de lugares diſpueſtos para emboſcadas; i
-aſsi hizo tala general de arboles, viñas, i heredades, de q̃ havia gran
-copia por aquella parte de tierra firme, al rededor de Alcaçar.
-
-(18) Los Moros, con el dolor deſta perdida, andavan por aquella ſierra
-incitandoſe unos a otros, con lagrimas, i alaridos; màs como gente
-vagabunda, que como hombres belicoſos: porque juntandoſe en tropas,
-ſin eligir cabeça, que los governaſſe, moſtravan unas vezes, que
-querian acometer la ciudad, i luego deſviandoſe, con el miedo (a manera
-de goſques, q̃ ladran de lexos, deſſeando morder la perſona, de que
-huyen) andavan derramados, ſin tener lugar cierto, mudando jũtamente
-las familias; por̃q diſcurriendo por todos en ninguno ſe aſſeguravan.
-A eſta deſorden, i confuſion, ſe ſiguió un impetu, que fue cauſa de
-que un Moro valiente de aquella ſierra offendido de la deſtruicion,
-que Don Duarte hazia en las heredades (que aun miravan como ſuyas)
-incitandole la codicia màs que la honra: le enveſtiò con trecientos
-Infantes, que pudo juntar de aquella muchedumbre: i algunos cavallos
-de mejor reſolucion: mas los Portugueſes, ſiendo a penas cinquenta, lo
-recibieron de manera, que a los primeros golpes no oſarõ los Moros a
-paſſar a delante, con el brio primero; antes huyendo deſcompueſtamente,
-dexaron cautivo (como en pena de ſu ſoberbia) al Moro, que los
-acaudillava: deſte ſupo D. Duarte, como ſe eſperava en Tanjar al Rei de
-Fez, i como venia con penſamiento de cercar a Alcaçar.
-
-(19) Reynava Muley Abdalà Moro robuſto, i de valor; ambicioſo de fama,
-aunque de animo ſervil, i ſujeto a privados, principalmente a Muley
-Aboacim Benantus; el qual ſiendo de ſangre de los Benemerines, con eſta
-qualidad tenia otras mui proprias para validos de Principes; como eran
-traça, diſsimulacion, ſufrimiento, i prudencia. Quando ſucedió la toma
-de Alcaçar, andava el Rey Moro en el Reyno de Tafilete, con propoſito
-de venirſe a Tremecen, por aſſegurar una rebelion, que le fatigava
-con amenazas; mas callãdola entonces por acudir al ſocorro de Alcaçar
-dió buelta a Fez, a toda prieſſa, i de alli ſe paſsò a Tãjar en tres
-jornadas; dõde aguardò el exercito, q̃ marchava màs de eſpacio, por el
-exceſsivo numero de gentes, que trahia.
-
-(20) Deſte aviſo diò cuenta luego D. Duarte al Rey, repreſentandole
-los pocos baſtimentos, que havia dexado en aquella fortaleza; eſto por
-culpa de un miniſtro deſcuidado, a quien ſe havia encomendado aquella
-proviſion; i fue eſte deſcuido tan perjudicial, que puſo en rieſgo la
-defenſa deſta plaça, dando larga materia, a que en el diſcurſo del
-cerco ſe murmuraſſe de los Principes, que en tales negocios, en que
-les và no menos que la honra, i reputacion, los fien menos, q̃ de ſus
-ojos, quando puedẽ; cuya advertencia ataja todas las faltas, porque
-es cierto que el cuidado del Principe en eſto obliga a los miniſtros,
-por cuya mano paſſa, a mucha confiança; que podria ſer ſe diſminuyera,
-ſi el Rey no lo huviera de ver, ni entender las deſayudas, que unos
-ſe ſuelen hazer a otros, por ſus reſpetos particulares, en gran daño
-de ſu ſervicio; i mucho diſcredito, ya que no ſea total impedimento
-de effectos mui importantes: accion harto uſada en cortes, i cauſa
-de inconvenientes grandes, como ſe viô bien en el cuidado, que diô
-al Rey, i a ſu Conſejo, eſtãdo en Ceuta, ſobre lo que ſe haria en
-reparo de tan gran falta. El Rey, como era brioſo, i mancebo quiſo
-entrarſe en Alcaçar, i eſperar el cerco. Los Infantes D. Henrique, i
-Don Fernando, offrecian ſus perſonas para eſte effecto, reſervando la
-de ſu Rey, como ſuprema; la qual no es bien aventurarſe, ſino en la
-ultima aflicion de un Reyno; pues de ſu ſalud depende la ſeguridad del:
-dañandole màs una temeridad, ò arrojamiento, como cabeça; que muchos
-deſaciertos de los otros miembros: màs faciles de reparar, aunque
-grandes, que el menor daño del Principe. Todavia el nueſtro ſe reduxo
-al voto de ſu conſejo, que fue de parecer, que plaça adonde aſsiſtia D.
-Duarte de Meneſes, ſolo de proviſion neceſsitava, però no de cabeça:
-mucho menos de la del Rey, a cuya grandeza, i mageſtad, no convenia
-el dexarſe ſitiar de otro. Aſſentado eſte acuerdo quiſo el Rey paſſar
-los limites de gallardo, i mandò deſafiar al de Fez, por dos fidalgos,
-que fueron Martin de Tavora, i Lope de Almeida (ambos mui valientes,
-i determinados) para pelear de poder a poder. Embarcaron en Ceuta,
-i al tomar tierra en Tanjar, los hizo el enemigo cañonear del muro,
-advertido por ſus eſpias a lo que ivan. Con eſto començaron los Moros
-a amotinarſe contra ſu Rey, pareciendoles dilatava mucho el ſitiar
-Alcaçar, dando la culpa ſolamente al privado; ſiendo ordinaria deſdicha
-dellos, aplicarles los daños, que ſuceden, aunque no tengan culpa.
-Perſuadianſe, que Muley Aboacin aborrecia mucho la guerra, porque en
-ella neceſsitava el Rey de los fuertes, i virtuoſos; gente a vezes poco
-grata a algunos privados; moderandoſe eſte recelo en la paz, donde el
-poder, i la adulacion obran màs libremente.
-
-(21) Aboacin, pues, penetrandole eſte ſentimiento haſta el coraçon,
-perſuadiò a ſu Rey començaſſe el cerco, enviando algunas vandas de
-cavallos a cargo del Alcayde de Alcaçar el Quibir buen ſoldado, para
-impedir la obra de la cava, que D. Duarte continuava con ſingular
-diligencia. Llegó el Alcayde à viſta de la ciudad; i queriendo
-echarſe en una emboſcada con dos mil cavallos, travó con los demàs
-una eſcaramuça con los Chriſtianos, que eſtavan de guarda a la obra;
-tentó deshazerla, mas todo fue en vano; porque D. Duarte ſaliendole al
-encuentro hizo retirar los Moros con alguna perdida, apartandolos del
-muro con la artilleria, que no ceſſava en moleſtarlos: i reconociendo
-la reſulucion de los nueſtros, no hizo el Alcayde màs, los primeros
-ocho dias que el Rey de Fez tardò en llegar, que correr por el campo
-libremente, ſin oſar a bolver ſobre la foſſa, cuya fabrica no parava
-un momento, trabajando en ella D. Duarte, i con ſu exemplo los demàs
-fidalgos con el miſmo cuidado, que los otros oficiales. Al dia de S.
-Martin onze de Noviembre appareciò el de Fez ſobre Alcaçar, trayendo
-gẽtes de Granada, i toda Berberia; i por ſer el Principe màs poderoſo,
-i rico della, juntò campo de cien mil combatientes.
-
-(22) Alojóſe ſin contradicion, porque Don Duarte ſe ocupò en reconocer
-enteramente las fuerças del enemigo, deſde un baluarte del muro, donde
-eſtava tan deſcubierto, q̃ le alcançò una flecha, haſta herirle en un
-labio: de q̃ le quedó ſeñal ſiempre, biẽ honrada, como prueva de ſu
-valor; eſtas ſon las heridas, que los antiguos llamavan inſignias de
-la virtud, i de tanta honra, i eſtima para los capitanes maiores, que
-llegò Servilio a objectar a Galba, de que tenia el pecho, i la cara
-liſa, i ſin ellas, ſolo por notarle de cobarde, de dõde acoſtũbravan
-los Romanos andar con la toga ſuelta, i ſin tunica muchas vezes, de
-manera que con facilidad pudieſſen moſtrar al pueblo, las que havian
-recebido en ſervicio de la Republica, como ſe cuenta, que hizo Marco
-Antonio, a quien ſiguieron los Eſpartanos, i otras naciones llevadas de
-la gloria deſte coſtumbre.
-
-(23) Mientras el de Fez ſe yva alojando, con tantas tiendas, i
-pavellones, que parece, que le faltava tierra donde cupieſsẽ;
-convaleciô Don Duarte de la herida: i con maravilloſo esfuerço en el
-ſemblante, i en las palabras, animava los ſuyos, moſtrandoſe tã alegre
-en aquel peligro, como ſi tuviera cierta la victoria; i tentando
-prudentemente hazer alguna ſalida contra el enemigo, començó a
-deſaſſocegarle de manera, que no paſſava dia ſin eſcaramuça; i ſiempre
-felizmẽte de ſu parte.
-
-(24) Vinieron algunos cavalleros de Ceuta, de que diremos a ſu tiempo
-los nombres, i refiriera ſus proezas, ſino temiera faltar a la brevedad
-deſte compendio, reduzido ſolo a dar noticia de la vida, i hechos de D.
-Duarte, i de algunos ſuceſſos, que por maior acaecieron en ſu tiempo;
-dexando lo demàs a quienes por obligacion han eſcrito, ò eſcriven las
-coſas de Portugal.
-
-(25) En eſte cerco ſon inumerables los que tuvieron los Portugueſes, en
-que moſtraron ſingular virtud, i valor. De dos trahe Gomez Eanes (que
-ſe llamavan Alonſo de Miranda, i Rodrigo viejo Comendador de Almourol)
-dos acciones grandioſas, i fueron, q̃ llegando apartados en dos bateles
-a la playa de Alcaçar para entrarſe en ella, deſembarcaron en ocaſion,
-que los Moros tomavan alojamientos; i como lo primero, q̃ ocuparõ
-fue la marina, por evitar el ſocorro de los ſitiados, ſin embargo
-deſſo ſaltarõ en tierra, moſtrando brio, i bizarria; i el enemigo
-teniẽdo por menoſprecio aquella temeridad, mandó a algunas mangas de
-arcabuzeros, para q̃ los tomaſſen vivos; mas ellos ſe defendieron
-tan esforçadamente, que ſe ſalvaron en la ciudad ſin rieſgo alguno.
-Eſtas, i otras tales gallardias, fue mucha parte, para que los Moros no
-difirieſſen un punto, el batir la ciudad, continuamente, i por todas
-partes, con barbara arrogancia, i deſorden. Durò la bateria algunos
-dias con poco daño de los nueſtros.
-
-(26) Entre tanto D. Duarte ordenó a los ſuyos, confeſſaſſen
-devotamente; diziendo, que pues aquella cauſa era de la fé, con ella
-ſe havian de fortalecer: luego conociendo, q̃ en la ciudad havia algun
-miedo de la multitud de los Moros, pueſto en la plaça de armas, en
-medio de todos, de ſuerte que lo oyeſſen, començô a dezir.
-
- (27) _Mil gracias doy al cielo, que llego a pediros albricias (o
- Portugueſes) de q̃ os veais en la ocaſion, q̃ ha tanto tiẽpo, ̃q
- vueſtras honras ſuſpiran. Haſta aora os afrentavades con razon, de
- tomar armas cõtra eſtos Moros, ſiẽpre pocos para vueſtro valor. Ya
- ſe vê eßa vega, i mõtañas, ocupadas con tãtos millares, i reduzidos
- en eſta cortedad de tierra, los moradores de quaſi toda Berberia;
- cõvido a vueſtro esfuerço para eſta victoria, por la reputaciõ, ̃q
- alcançareis cõ ella; pues en tanta deſigualdad, ſerâ deſigual la
- fama, q̃ publicarâ vueſtros hechos. Diferẽte es eſte, del q̃ ſucedio
- en el cerco de Tanjar, dõde los cercados erã en mucho maior numero,
- q̃ los cõbatientes: teneis ocaſion, con q̃ ſoldar aquella quiebra
- paſſada; fatal ſiẽpre, i digna de lagrimas: dudo, q̃ el enemigo fiado
- en ſu multitud eſfuerce ſu cobardia, por̃q os cõfießo, que quiſiera
- preſtarles animo, para que en ſu reſistencia hallarades mâs gloria:
- porque ſiendo gente advenediſa, biſoña, flaca, i deſarmada, noto,
- que tiene ſu perdicion en la muchedumbre. Pues que baſtimientos no
- han de apurar; ni que petrechos le han de ſer baſtantes, que no
- lleguen a conſumirſe con ſu propria neceſsidad? Notad la riguridad
- del tiẽpo, en q̃ emprẽden eſto; la fragoſidad deſtos lugares veſinos,
- ſu aſpereza, i eſtrechura, i vereis en ſus moradores, el trabajo, con
- q̃ vivẽ divertidos en eſta ocupacion: q̃ han de hazer; o quiẽ les ha
- de acudir. Si de lexos, primero los conſumirâ la neceſsidad, o la
- impaciencia? de cerca, donde, o como? Acreſcentad a eſto, la inquietud
- de ſus animos: viven de la libertad, i ſolo a los vicios conocen
- ſujecion. Su milicia es la deſorden, peleãdo como barbaros, i no como
- ſoldados. Pues ſin diſciplina, que exercito con ſu grandeza miſma no
- ſe pierde? Son ſus caudillos el robo, i la tyrania: a eſtos tienen
- obediencia; porque ſu crueldad no differencia ſexo, ni deſtingue
- eſtados. El exemplo de Tanjar capaz, es de q̃ os mueua a eſte
- conocimiento: no tengo que advertiros, ni encomendaros en el, ſino que
- peleeis como Portugueſes, i cõ el ultimo deſengaño, de que vueſtra
- vida conſiſte en las armas; que no ay otro camino de ſalvaros, pues no
- ſea mâs peligroſo, que ellas._
-
-(28) El remedio màs eficaz, para que los ſoldados ſe reſuelvan a pelear
-obſtinadamẽte, es quitarles la eſperança de alcançar la ſalud, ſino
-por la punta de la eſpada. Sobre eſtas razones encareciò D. Duarte
-advertidamente, la aleuoſia, i crueldad de los Moros. Soſſegòſe, viendo
-el aplauſo, con que los ſuyos ſe offrecian al peligro. Por otra parte
-el Rey de Fez, aunque moço, de conſejo de Aboacin Bonantus, viſitava de
-ordinario ſu campo, con grande apparato, i ſobervia: i haviendo batido
-en vano la ciudad algunos dias, conociendo, que ſu fortaleza conſiſtia
-màs en los azeros de los Portugueſes, que en la fuerça de ſu muralla;
-deſpues que la conſiderô por vezes, al nono dia del cerco, llamò a ſu
-tienda los Alcaydes, i otros capitanes, i hablóles deſta manera.
-
- (29) _Hallome, que eſtoi corrido, i que a penas oſo hablaros,
- viendo, que llega la oſadia de una gente tan deſeſperada, como los
- Portugueſes, a emprender cõquiſtar nueſtras fortalezas dentro en
- nueſtras proprias caſas, i defenderſe de un exercito capaz de rendir
- el mundo, ſiendo tan pocos como veis: quando nueſtros maiores deſpues
- de dominar a Eſpaña glorioſamente, por eſpacio de ſietecientos,
- i mâs años, aun oy tienen ſujeto parte della; ſin duda, que eſte
- atrevimiento ſe funda ſolo en nueſtro deſcuido; pues ſi de una vez lo
- huvieramos caſtigado, no ſe atrevieran a paßar mares, ni a profanar
- nueſtro imperio cõ ſus banderas; poſſeen Ceuta, cercan a Tãjar,
- ganan a Alcaçar, i ſobre todo menoſprecian nueſtro nombre, i poder.
- Y vôsotros tan cobardes, i deſcuidados, q̃ pareceis delãte de mi,
- ſin tomar ſatisfaciõ de tantas injurias. Haſta aqui mi corta edad
- ſalvò mi credito. Però que accion no condenarâ el vueſtro? Governo
- mi niñez vueſtra ambiciõ, i olvidada de los reſpetos publicos atẽdia
- a ſus particulares, infamãdo la reputaciõ, con que havemos ſeñoreado
- a Berberia. Como, i que razon podreis dar de vueſtra tibieza? quando
- teneis los Chriſtianos dẽtro en vueſtros muros. Dezidme el titulo, con
- q̃ entrarõ en ellos? Fueron a caſo de ſus maiores? o no les coſto a
- los nueſtros ſus vidas? Por conſervar la ſuya infamemente deſamparô a
- Ceuta el Rey Buhale, intentando deſpues grangearla por trato, quãdo
- no quizo defenderla con las armas. O amigos, i que afrẽta tã grãde!
- ſean teſtigos los cielos, q̃ no ay cõsuelo, q̃ me aliente a ſufrir
- lo q̃ veo; pues_ _diera la mitad de mi corona, porque mi enemigo me
- igualara en poder, ſolo por hartaros de ſu ſangre, i ſatisfazerme cõ
- la vengança, que pide ſu oſadia. Bolved por vos; no me contẽto, con
- q̃ deſterremos eſta gente de Africa, ſino q̃ tras caſtigarla, por los
- robos, i latrocinios, q̃ haze en ella, los deſpojemos de Heſpaña; dõde
- eſpero reſuſcitar la fama de nuestros maiores, con igual felicidad, i
- fortuna._
-
-La arrogancia deſta reprehenſion, fue eſcuchada de los Alcaydes, con
-gran miedo, i maior aborrecimiento; porque conocieron las palabras
-de Aboacin en la boca del Rey; el qual por diſculpar ſu avaricia, i
-atraher a ſy la voluntad del moço, le imponia, en que hizieſſe cargo a
-los Alcaydes de ſu culpa. Però como la privança tiraniza los coraçones
-de los ſubditos, ſujetandolos a una ſervidũbre volũtaria, i aborrecida;
-callarõ los Alcaides, i bezãdo el pie al Rey cõ ſu acoſtõbrada
-ceremonia, dierõ las gracias al privado, ſiẽdo eſta diligencia mui
-propria en los ſubditos, q̃ de ſus offenſas procuran ſacar ocaſiones
-de obligar como meneſteroſos, a los que aborrecen como offendidos.
-Con eſto ſe renovò el combate de la ciudad con tanta eſtrechura, que
-començò a faltar baſtimento a los cercados.
-
-(30) Determinò nueſtro Rey ſocorrerlos en perſona, i para eſte effecto
-partiò de Ceuta con toda la armada junta. Parò en frente de Alcaçar, i
-el enemigo temiendo, que deſembarcaſſe, eſtuvo a la mira, para ver lo
-que hazia, mientras el Rey començò a prevenir baxeles para echar gente
-en tierra. Conocio D. Duarte la eſtratagema, i hizo inclinacion de ir a
-recebirla. El enemigo con eſte engaño corrio a gran prieſſa a la playa
-confuſamente, i ſin reparar las eſpaldas, D. Duarte entõces dio en el,
-con tal esfuerço, que le degollô mucha gente, ayudado de la artilleria
-de la armada, que tirò muchas pieſſas grueſſas, con que hizo mortandad
-conſiderable. La preſencia de dos Principes tan poderoſos, engrãdecio
-ſingularmente la deſtreza, valor, i ardid, con que D. Duarte peleò
-en eſta ocaſiõ, recogiendoſe ſin deſorden, ni daño alguno, de manera
-que no perdio un ſoldado. Deſpues tentó meter baſtimentos por el rio,
-mas no pudo, porque el Moro lo havia atajado con vigas grueſſas, i
-maderos: i a la poſtre el Rey entendiendo, que ſu aſsiſtencia, en aquel
-puerto, era de poca utilidad a los cercados, dando muchas eſperanças
-a D. Duarte, de q̃ bolveria con maior ſocorro; ſiguiò ſu derrota a
-Portugal, i deſembarcó en el Algarve, i ſe vino a la ciudad de Evora,
-donde hallò tan apurada la hazienda Real, i los pueblos tan afligidos,
-i gaſtados de tributos, i donativos, que no les fue poſsible continuar
-el penſamiento, que trahia; entõces conocio el mal govierno, que
-tenia, en no ſaber guardar para poder gaſtar; pues las ſuperfluidades
-de los Reyes, trahen conſigo muchos inconuenientes de moleſtias
-publicas; ſiendo forçoſo ſuplir ſu neceſsidad, con la aflicion de los
-particulares, quando fuera juſto, que conſideraran, que no ay Principe
-rico con vaſſallos pobres; ni Rey poderoſo con ſubditos moleſtados.
-
-(31) Havia ya treynta i ſiete dias, que Don Duarte eſtava ſitiado,
-padeciendo increibles trabajos; porque los Moros de noche, i de dia
-con continuas mangas de arcabuzeros remudados a tiempos, limpiavan
-la muralla de cõbatientes, i con eſto quaſi ſin impedimento alçavan
-montañas de tierra, que igualavan los muros, haſta que, como en una
-llanura podian combatir con los cercados. Mas ellos viendoſe perdidos
-ſe animavan con ſu capitan, que no ſolo los esforçava con ſu exẽplo;
-pero curando los heridos, i exalçando en particular las hazañas de cada
-uno, los tratava con gran cortezia, i benignidad, inchiẽdo a unos de
-eſperanças, a otros de glorias; i cõ ſus buenas razones, i cuidado le
-aſſeguravan todos, moririan primero, que deſmayaſsen en la defenſa.
-
-(32) Apretava a los nueſtros, no menos la hãbre, que el enemigo; i D.
-Duarte con eſta neceſsidad fue eſtrechando la racion, de manera que
-ſaliò rumor entre los Moros, que los cercados perecian; i ayudandoſe
-tambien de un tiro mui grueſſo, con que de nuevo batieron la muralla,
-la deſmantelaron por una parte. Mandò entonces el Moro dar un aſſalto
-con màs ruido, que effecto; durò porfiadamente; i los nueſtros
-moſtraron en eſte dia ſer invencibles; porque haviendo tan pocos, que
-a penas llegavan a quinientos ſoldados, rechaçaron valientemente al
-enemigo, por muchas vezes peleando ſiempre con diverſa gente, porque
-la ivan mudando cõ otra nueva; i los Chriſtianos ſiendo ſiempre unos,
-nunca diſminuyeron de ſu primer brio.
-
-(33) En eſta ſazon entrô en el puerto de Alcaçar un baxel de Portugal,
-lleno de eſperanças de ſocorro, el qual deſeſperò màs los cercados;
-porque entẽdieron, q̃ era ſupueſto; i D. Duarte teniẽdo modo para
-entrar vitualla por una parte menos guardada del contrario, auisò a D.
-Sancho de Noroña (Conde de Odemira, i Adelantado maior del Algarve,
-que aſsiſtia por general en Ceuta) del eſtado, en que eſtava: i
-auñq a eſte cavallero le tocava tanto el ſocorrerle; rehuzò hazerlo
-deſabridamente: por̃q ciega el odio los caminos de la honra, i no dexa
-libres los movimiẽtos del animo, para diſcurrir contra la paſsion, ̃q
-los tiraniza. D. Sancho fue uno de los maiores ſoldados de ſu tiempo,
-i por no parecer ſoſpechoſo en ſus alabanças (como ſu deſcendiente)
-ſerè mâs corto en ellas, que en referir ſus faltas. Eſtrañóſe mucho
-la que tuvo en eſta ocaſion, no pareciendo accion de cavallero, ſino
-vengança de hombre ordinario, acordarſe entonces de las emulaciones,
-que trahia con D. Duarte, con otro caſo, que ſucediò entre Martin de
-Tavora, i Gõçalo Vaz Coutiño, bien extraordinario; tenian odio antiguo,
-i hallandoſe en eſte cerco juntos en una refriega, viò Martin de
-Tavora, que cautivaron los enemigos al que lo era ſuyo, i arrojandoſe
-al peligro con aquel animo, que ſi fuera para ſocorrer un hermano,
-ò el maior amigo: librô a Gonçalo Vaz, i el dandole las gracias
-deſte beneficio quedaron en ſus enemiſtades. Mas la de D. Sancho fue
-condenada de todos, mucho màs quando ſe fundava en faltar al ſervicio
-de ſu Rey. No le obſtò deſpues al premio, aunque manchò en parte ſus
-virtudes, ſiendo hartas: dãdoſe a conocer por hombre, con quien las
-paſsiones podian mucho, pues no las vencia con el valor, que a los
-enemigos.
-
-(34) Como D. Duarte ſe vió tan deſemparado, determinó de dar cuenta
-al Rey por Luys Alvares de Soſa (que era el que havia llegado a aquel
-puerto por alentar a los cercados) i con eſto eſcriviò una carta en
-Frances (que ſabia eſta lengua màs que medianamente) i atãdola en
-una piedra la hizo arrojar de lo alto del muro al baxel; no pudo
-ſalvarle, i cayò en el campo; recogiola el enemigo, i con ver lo que
-contenia, alegre, i perſuadido, de q̃ ſupueſto la eſtrechura, en que
-D. Duarte eſtava, i q̃ confeſſava a ſu Rey, con aquella llaneza, i
-encarecimiento, con que un neceſsitado deſcubre miſerias a ſu Principe,
-quando las padece por ſu cauſa; qualquier partido eſcucharia; ordenò a
-Aboacin, que le eſcrevieſſe en eſta forma.
-
- _La clemencia, como virtud digna ſiempre, de que viva en el pecho de
- los Principes, obliga al mio (o Duarte) a que por mis ruegos perdone
- tu locura. Sabemos el miſerable eſtado, en q̃ estâs, i no te negamos,
- que merece muchas alabanças tu valor, i fidelidad. Tengote por eſto
- aficcion, i no menos a la memoria de aquel buen viejo tu padre, que
- tãto tiempo ſuſtentô a Ceuta. Llevado deſto me perſuado a amoneſtarte,
- que te põgas en nueſtras manos. Hará mi Rey contigo, lo que hizo el
- tuyo con los nueſtros, quando ganô eſſa plaça. Quiero, que me devas
- eſte beneficio, pues es maior el q̃ hazes en ſalvar tu vida, i la de
- eſſos miſerables, que te acompañan, que en perderla deſeſperados, por
- el furor militar de nueſtra gente; pues incitada de otras offenſas
- deſſea hartar ſu colera con tu muerte._
-
-(35) Fue incluſo en eſte papel, el que ſe hallò de D. Duarte;
-corrieron luego los Chriſtianos a ſaber lo que havia; recelò D.
-Duarte, que no ſonaſſe mal la carta a los oydos de los ſuyos; porque
-deſcõfiados del ſocorro, i quaſi en la ultima deſeſperacion de la
-ſalud, andavan triſtes, i ſin hablar palabra: D. Duarte bolviendoſe
-a ellos con el ſemblante màs riſueño, como de coſa nueva, encubrió
-las del papel, diziendo por maior, i ſin declararſe, q̃ los enemigos
-ivan conociendo el esfuerço de los Portugueſes: que no cayeſſen deſta
-opinion, pues baſtava pelear como tales: que de Dios, cuya era aquella
-cauſa, eſperava otro ſocorro màs breve, que el que ſu Rey podia
-embiarles; aunque no deſconfiaſſen deſte, pues no tardava, ſegun las
-preparaciones, que ſe aviſavan; que el cielo bolvia por ellos, pues
-enflaquecia los contrarios, i les piſava aquel orgullo, con q̃ entraron
-en aquel cerco. Repreſentòles algunas razones, auñq fingidas, de
-la carta, que moſtravan miedo en los enemigos, i con eſto encareciò
-la fama, que alcançarian, ſaliẽdo victorioſos de aquel ſitio, como
-eſperava, i que libres de las fatigas, quan agradable les havia de ſer
-la memoria de lo que havian ſufrido por Dios, por ſu Rey, i por ſus
-honras.
-
-(36) Tomaron mucho brio los Portugueſes con eſtas palabras, i D. Duarte
-reſpondio a Moley Aboacin en ſuma, agradecia ſu aficciõ, auñq no
-admitia el cõſejo: por̃q notava en ſu gẽte valor para vẽcer exercitos
-maiores, que el de ſu Rey: juntaſſe todos los del mundo, quando
-deſeaſſe combatir con los Portugueſes; q̃ lo q̃ ſentiã mucho, era no
-ver abreviado en aquel cãpo toda Berberia: q̃ no los querian conſumir
-del todo, por tener con quien pelear ſiẽpre: q̃ eran de la calidad del
-rayo, que moſtrava ſu fuerça en la maior reſiſtencia: q̃ ſe querian ver
-eſto por experiencia, no ſe alejaſſen tanto, pues todas aquellas traças
-parecian inventadas por el miedo: que a el le dezian, q̃ ſu Rey tratava
-de darle aſſalto, q̃ para eſte efecto mandaria arrimar el proprio
-las eſcalas al muro, para q̃ con menos trabajo lo pudieſſen ſubir, i
-entrar a averſe cõ ellos màs de cerca, q̃ era lo que màs deſſeavan ſus
-ſoldados. Amedrentò eſta reſpueſta a los enemigos, i fue cauſa, de ̃q
-alçaſſen el cerco. Replicó el Moro, i D. Duarte con maior prudẽcia
-mandò tirar una pieſſa al menſſagero, por̃q entendia el daño, q̃ podia
-reſultar de ſemejantes platicas, en la poſtrera aflicion de un cerco,
-donde todo el partido es conveniẽte.
-
-(37) El enemigo por ultima diligencia llevantò un fuerte de madera
-ſuperior a la ciudad de donde la batia ſin ceſſar un punto con muchas
-pieſſas de exceſsiva grandeza. Salio Don Duarte de noche, i deshizo
-eſta machina, i luego otras, que hizieron de nuevo, i con eſto afloxò
-algo la bateria; mas viendoſe perecer de hambre, determinò mandar al
-Rey con eſta nueva, a Rodrigo Alonſo, hombre noble, i uno de los màs
-valientes fronteros de aquella plaça, lo embarcô en un navio, q̃ tenia
-retirado en el rio, defendiẽdolo todo lo poſsible, por̃q el enemigo
-no lo quemaſſe, auñq lo procurò hazer con grande fuerça. Divulgòſe
-entõces por el real, q̃ los cercados entravan ya a comer los cavallos,
-i la eſtrechura era de ſuerte, q̃ entre los nueſtros uvo votos de q̃ lo
-hizieſſen. Perô D. Duarte, ya q̃ no tenia otro remedio, por deſmẽtir
-eſta fama, ordenô a D. Henrique de Meneſes, ſu hijo maior (moço a
-penas de quinze años) que con treinta cavallos eſcogidos, de los màs
-hermoſos, i bien penſados, ſalieſſe a deshazer una trinchera, de que
-recebian algun daño. Eſto fue tan de repente, q̃ el enemigo admiró
-aquella viſta, como de coſa no imaginada. Cargó a defenderla el Alcayde
-de Tanjar, por tocarle aquel pueſto; i Don Duarte ſocorriendo al hijo,
-i el de Fez a los ſuyos, ſe peleô quaſi de poder a poder i fue eſte
-dia tan glorioſo para los nueſtros, q̃ a no eſconder la ocaſion el
-roſtro, ſe pudo ſepultar el nõbre deſte barbaro; però no quiſo la
-fortuna acabar en una hora el imperio, que con increyble favor havia
-levantado en mucho tiempo. Finalmente los Moros acobardados ya con
-tantas perdidas, i fatigados de otros accidentes, q̃ no los moleſtavã
-menos, por̃q la rigoridad del invierno les offendia de ſuerte, ̃q
-muchos, q̃ eſcapavan las vidas de nueſtras manos, las acabavan en la
-de ſu aſpereza. Comẽçaron a desãparar el cãpo, i los primeros hizierõ
-puente para los demàs, conociẽdo la obſtinaciõ de ſu Rey; el qual tãto
-por ira, como por brio, rehuzava eſcuchar los Alcaydes, que a bozes
-le pedian deſiſtieſſe de aquel ſitio. Rieſgo corre quien ſe oppone
-deſcubiertamente al guſto de un Principe moço ya empeñado en una
-empreſa: porque la razon, que es ſolo el juez de los Reyes, anda menos
-admitida en los pocos años, por falta de conſideracion, i ſobra del
-apetito, las canas por la experiencia, lo advierten; i aunque executan
-las coſas con menos prieſſa deliberanſe con maior eſpacio, en que ſuele
-conſiſtir mucho del acierto de los ſuceſſos.
-
-(38) Continuava el Rey Moro en su porfia, i los Alcaydes temeroſos
-de ſu enojo, procuravã màs librarſe de ſu colera, que del impetu de
-los contrarios; porque Aboacin no osãdo tampoco a contradezir el amo,
-esforçava ſu intento, ſolo por moſtrar a los ſuyos, quã en vano ſe
-quexarõ al principio de ſu deſcuido. Perô a lo ultimo viendo, q̃ el
-real ſe amotinava, i q̃ los motines ſon cauſa de muchos deſpeñaderos,
-principalmente para los validos; bolvio a juſtificar ſu parecer
-delante del exercito; i ſiendo todos los que deſſeavan hablar al
-Rey libremente con zelo de buenos criados, entre una gran copia de
-Alcaydes, i Caciques, q̃ alli aſsiſtiã; uno fue ſolo el q̃ rõpio eſte
-ſilẽcio, i aũ no fue poco hallarſe uno; por̃q la comiſsiõ de deſviar
-a un Rey de lo q̃ deſea, ſiẽpre es mui aſpera, i peligroſa, por eſtar
-ſus oydos tan acoſtũbrados a engaños, q̃ cueſta mucho un deſengaño.
-Al fin ſe lo vino a dar el Cadi (tiene entre los Moros el lugar, i
-reſpeto, q̃ entre noſotros el Cardenal legado) juntando para eſſo
-los Caciques, por autorizar màs el conſejo, i tambien porque ayudaſſe
-al cumplimiento lo ſuperſticioſo de la ſecta, entrò al Rey, diziendo;
-que «las quexas laſtimoſas de ſus gentes le obligavan, como a voz de
-Dios, a quien por oficio competia denunciar ſu voluntad; repreſentar
-a ſu Alteza quiſieſse alçar aquel cerco, pues no havia coſa en el,
-que no contradixeſse a la razon, i a la milicia: que las iras, i
-enojos celeſtes no ſe aplacavan con fuerça, ó deſeſperacion, ſino
-con lagrimas, i arrepentimiento: que en eſto conſiſtia el vencer los
-contrarios, pues el caer en ſus manos, ſiendo una gente tan ciega, i
-poco poderoſa, no era otra coſa, que diſpoſiciõ del gran Propheta,
-para que bolvieſſen ſobre ſy con eſta afrenta; que no importava el
-poder humano, quando del immenſo ſe derivavan las victorias de nueſtros
-enemigos; q̃ el cielo de irritado con ſus offenſas, era el primero,
-que los ſujetava a nueſtras manos: que no havia monarchia tan fuerte,
-a que conſejeros poco conſiderados no derribaſsen, màs que fuerças
-contrarias: que huyeſſe los aduladores, como pernicioſos, i peſte de
-la Republica; que menos amor tiene a ſus Principes, i maior a ſus
-conveniencias; i eſcuchaſſe los prudentes, i zeloſos, cuyo voto ſe
-encaminava ſiempre a la conſervacion publica, ſiendo la coſa, q̃ màs
-fortalece los imperios, i ſuſtẽtã los Reynos.» Añadiò, q̃ todo eſto
-represẽtava de parte del grã Propheta, por cauſar miedo, i reſpeto
-a ſus palabras: porque es ſingular la veneracion, con que aquellos
-barbaros attienden a ſemejantes ſuperſticiones.
-
-(39) Pareciòle, con eſto, a Aboacin, que eſta practica mirava màs que
-todos, a offenderle; porque bien ſe entendia, que las acciones del
-Rey no tenian de ſuyas màs, que el movimiento, i la execucion; però
-la voluntad, de q̃ dependian, era toda del valido: i como la edad del
-Rey, i la aficcion publica, i ſecreta, con que lo tratava, no le dava
-lugar para moſtrarſe inocente en eſta culpa, i echar a los hombros del
-Rey, los deſaciertos de lo mal hecho, quedandoſe el con las gracias
-de lo acertado; conociò, que el Cadi hablava mui a lo juſto, i que la
-conſonancia de ſus palabras tenian màs alma, en lo que moſtravan del
-animo, que en el ſonido dellas; i aſsi tomando la mano a los otros
-Alcaydes pueſto de rodillas, dixo al Rey: que las razones del Cadi
-(como de hombre ſanto, a quien la religion acreditava) no admitian
-contradicion; que era verdad, que los Chriſtianos alegres deſdeñavan
-todo el peligro, ſabiendo, q̃ no havia coſa en aquel ſitio, que no
-peleaſſe por ellos; que paſſava de treynta años, que ſuſtentavan
-glorioſamente a Ceuta, librãdoſe de otros cercos tan apretados; que no
-era poſſible, que en eſte ſe huvieſſen de rendir por otro trato, que
-el de las armas; que para eſto faltava lo principal, la artilleria, i
-polvora; que era juſto bolvieſſe los ojos al clamor de los ſubditos, en
-cuyo aplauſo ſiempre ſe conſiderava el mejor conſejo; principalmente
-quando aquel exercito lo màs del conſtava de labradores, que vivian
-de ſus ſementeras; i eſtos como nervios de la Republica, i a quien ſe
-devia el ſuſtento della, deſtruidos una vez pereceria el Reyno; ̃q
-el invierno havia entrado, i tan aſpero, que fatigava igualmente los
-alojamientos, que los enemigos; i ſobre todo, no era creyble la hambre,
-que ſe dezia de los cercados; pues haviendoſe dicho, que comian haſta
-los cavallos, los vieron gordos, i luzidos; que ſin duda ſu Rey al
-paſſar de Ceuta los havia baſtecido de mantenimientos, i eſperanças
-de maiores ſocorros; pues peleavan tan confiados, i vencedores; que
-ſupueſto eſtas dificultades, que totalmente impoſsibilitavan aquella
-empreſa, devia ſu Alteza ſuſpenderla haſta el verano ſiguiente, i
-entonces con doblado poder, i fuerças, bolver ſobre aquella plaça,
-procurando ganar todas las que tenian uſurpadas los Chriſtianos en
-Berberia: porque era mui conveniente de una vez extinguir aquella
-plaça, antes que vinieſſe a dilatarſe tanto que deſpues haſta la tierra
-para retirar ſus familias les faltaſſe.
-
-(40) Tienen los privados en los conſejos, q̃ dan a ſus Reyes otra
-fuerça, i aplauſo, con q̃ perſuaden màs facilmente, que otros votos
-de los màs cuerdos conſejeros; i es la cauſa, porque llevan embuelto
-en ſus razones el imperio, con q̃ la fortuna los hizo validos, i
-ſingulares entre todos los demàs. Reduxoſe el Rey al parecer de
-Aboacin, haviendo perdido tres mil hombres en cinquenta i tres dias que
-durò, al ſegundo de Henero de mil quatrocientos cinquenta i nueve, alçò
-el cerco quaſi de repente.
-
-(41) D. Duarte entre tanto vſando entre las armas terreſtres, valerſe
-ſiempre de las celeſtiales, hallandoſe libre de aquella affrenta;
-bolviò a dar gracias al cielo en una proceſsiõ publica, reconociendo a
-Dios por autor de tan grande felicidad; luego deſpachó aviſo al Rey,
-el qual con el cuidado, i anſia del ſocorro, andava ſin quietud, por
-todo el Reyno, de una ciudad, en otra (a manera del enfermo, que con
-el ardor, de la fiebre, en ninguna parte del lecho halla deſcanſo).
-Parò al fin en el Algarve en la ciudad de Faro, por eſtar màs cerca
-de Berberia: feſtejó la nueva al paſſo, que la deſſeava; i en el
-agradecimiento no pareciò Rey obligado, que por la maior parte olvidan
-los beneficios, que reciben al tiempo de la ſatisfacion: pues fue mui
-entera la q̃ diò, con honras publicas del capitan, i copioſas mercedes
-a los demàs ſoldados, i cavalleros.
-
-(42) Los nombres de los que ſe paſſaron de Ceuta a Alcaçar, para ſervir
-en eſte cerco, ſon eſtos, los que trahen Ruy de Pina, i Gomez Eanes; i
-pareciòme referirlos para gloria de ſus deſcendientes, ſin embargo de
-que no havrà pocos embidioſos, que quieran deſluſtrar eſte trabajo: mas
-yo como procedo en el ſin reſpeto, ni aficion, facilmẽte deſprecio eſte
-genero de maldizientes; por quienes dixo un Sabio; que a ninguna gẽte
-devian màs los buenos, por̃q muchas vezes los excitavã a la virtud,
-por no caer en ſu malicia. Fue el primero Martin de Tavora, hermano
-ſegundo de Alvaro Perez de Tavora, noble cavallero, en qualidad, valor,
-i vaſſallos. Eſte pues yẽdo con Lope de Almeyda (como havemos dicho)
-al deſafio del Rey de Fez, ſe apartò del compañero en el camino, i ſe
-entrò en Alcaçar: i Lope de Almeyda ſe fue al Rey, por cumplir con
-ſu commiſsion; aunque deſpues por ſus merecimientos, i nobleza, vino
-a ſer Conde de Abrantes, con otros oficios ſuperiores deſte Reyno, i
-dexô iluſtre decendencia. Luego vino Iuan da Sylva de Meneſes, hijo
-de Ruy Gomez de Sylva, que los tiempos ſiguientes debaxo del nombre
-de Amador, con maravilloſa converſion en Italia, dõde paſsó con la
-Imperatriz Doña Izabel: fundó la orden de los Amadeos, que oy milita
-en la Religion Seraphica de los Franciſcanos ſiendo colocado ſu nombre
-en el catalogo de los Santos beatificados. Acompañólo en la jornada de
-Alcaçar Diego de Sylva, que fue deſpues el primer Conde de Portalegre,
-i Alfonſo Telles ſus hermanos, Rodrigo de Soſa, i Iuan de Soſa tambien
-hermanos, Hernãdo Telles, Arias de Miranda, Iuan Rodrigues de Sà, que
-caſó con nieta del Conde Don Pedro; Diego de Acuña, Rodrigo Caſco de
-Vaſconcelos, Iuan Pinto, Duarte Cerveira, Duarte de Melo, Gomez Arias,
-i otros muchos de igual valor, i no de menos calidad. Sin eſtos eſtavan
-en Alcaçar D. Alfonſo de Vaſconcelos, nieto del Infante D. Iuan, que
-fue hijo del Rey D. Pedro, i de Doña Ines de Caſtro. Don Henrique de
-Meneſes, primogenito de D. Duarte, Vaſco Martines de Soſa Chichorro,
-D. Pedro de Noroña, D. Pedro Deça, i D. Iuan ſu hermano, D. Alvaro
-de Atayde, Nuño Vaz, Montero maior, i Gonſalo Vaz ſu hermano, Alonſo
-Pereira Repoſteiro maior del Rey, Alvaro de Faria comendador del
-caſal, Rodrigo Iuan, i Pedro Borges, Iuan Peſtaña, Rodrigo de Melo,
-hijo de Martin Alonſo de Melo, que deſpues fue primer capitan general
-de Tanjar, i Conde de Olivẽcia, cavallero de gran virtud, i nobleza:
-Rodrigo Lopez Cotiño, Martin Correa, fidalgo del Infante D. Henrique,
-Diego Correa, Iuan de Lima, Alonſo de Miranda, Eſtevan de Gama, padre
-de aquel famoſo D. Vaſco de Gama, Almirante perpetuo de los mares de la
-India Oriental, i Conde de la Videguera, Alonſo Hurtado de Mendoça, con
-tres hijos, i Rodrigo Gonſales de Caſtelblanco con cinco.
-
-(43) No es tan larga como deviera la relacion, que haze Gomez Eanes
-deſtos, i otros cavalleros, pues alcançando quaſi aquellos tiempos ſe
-contenta con dezir por mayor, muchos ſin appellido, de que a penas
-podemos ſaber quien eran; i a otros, les nombra los padres, ò deudos,
-como ſi eſto baſtara para hazerlos conocidos. Era notable entonces
-la falta, ò ignorancia, que havia de ſaber eſcrevir hiſtorias,
-porque los hombres como ſiempre ſiguen lo màs neceſſario, i de que ſus
-Principes màs ſe agradan, dexavan las letras por las armas; ignorando,
-que de ambas coſas reſulta igual utilidad a la Republica, pues de
-balde trabajan en ella los varones ſingulares, para ſuſtentarla, i
-engrandecerla, ſi las acciones de ſu vida no quedaſſen, como exemplos
-eſcritos en los annales publicos, que para eſte efecto ordenarõ los
-prudentes.
-
-(44) Deſte deſcuido infiero una quexa, que juſtiſsimamente tengo contra
-algunos genealogicos deſte tiempo, que governandoſe en lo antiguo,
-por conjecturas, ſiendo las hiſtorias tan inciertas, i diminutas, ſin
-examinar particularmente lo tocante a cada uno; por maior condenan,
-i abſuelven; manchan, i ennoblecen, deſtruyendo a ſu arbitrio lo
-limpio, i lo noble; de que reſulta daños de mucha conſideracion al
-bien publico, i que merecian grandes advertencias; en que muchos
-Reynos zeloſos de ſu conſervacion, i aumento, repararon con leyes
-prohibitorias de libros de linages, con que totalmẽte extinguieron eſte
-mal uzo, màs introduzido en Portugal, de lo que es razon; quando excede
-la curioſidad, i lo juſto.
-
-(45) Mas dexãdo eſto a parte, no le ſufriò ſu valor a D. Duarte
-ocioſidad alguna: por lo q̃ deziã los Moros, que ya más repoſava,
-ſiendo como el Sol, q̃ no deſcãſa en ſu curſo; i aſsi cõ la coſtumbre,
-que tenia de buſcar al enemigo en ſu caſa, i ſuſtentarſe de ſus
-coſechas; viendoſe libre del cerco, i hallandoſe ſin baſtimentos para
-repararſe, mientras llegavan los del Reyno, quiſo correr la campaña de
-Tanjar, donde havia muchas aldeas llenas de ganados, i otras riquezas.
-Derramòſe eſta voz, porque no fue tan callada, que ſe ocultaſſe a las
-atalayas del enemigo, el qual juntando en gran ſecreto ochocientos
-cavallos, i tres mil Infantes a cargo de Xarate Alcayde de Tanjar;
-eſperò a D. Duarte en una emboſcada, i el ignorando eſta prevencion,
-entendiẽdo del miedo, que el Rey de Fez moſtrò en el cerco paſſado, ſe
-eſtendia a los ſubditos, i con aquella fama nadie oſaſse a reſiſtirle.
-Salió de Alcaçar a prima noche, ſin revelar a nadie ſu penſamiento,
-encargando la infanteria a Alfonſo Telles ſu ſobrino, i a una legua
-de la ciudad hizo alto con toda ſu gente, i llamando a parte los
-cavalleros, que llevava conſigo (que eran muchos, de los que havemos
-nombrado) conſultò lo que haria: quiẽ dezia fueſſe ſobre Anexames lugar
-rico, i grande, pueſto a poniente de Tanjar, al parecer deſcuidado de
-aquel encuentro, por ſu capacidad, i diſtancia. D. Duarte intẽtava
-derribar unos fuertes, que el enemigo iva levantando, para defenſa de
-aquellas aldeas. Iuzgò a temeridad apartarſe màs de Alcaçar; porque era
-tarde, la tierra aſpera, i poco conocida, i el rieſgo mui grande, mandò
-a Mahamede con veinte peones, a que en ſon de ſalteadores, entraſse a
-deſpertar las centinelas del enemigo, i deſpues fingiendo miedo, ſe
-retiraſſe haſta meterlos en la emboſcada.
-
-(46) Era Mahamede perſona mui capaz para eſte engaño, porque con los
-que de contino hazia a ſus naturales, havia adquirido credito con
-D. Duarte, i lo eſtimava con particular cuidado, por la verdad, i
-valor, con q̃ ſervia a los Chriſtianos; i deſpues continuando en eſte
-exercicio, tuvo el fin, que diremos. Con eſta orden tomò el camino de
-Benambros aldea frontera a Alcaçar, q̃ le quedava al naciente; començò
-a alterar con gritos disfraſſados al enemigo; el qual ſoſpechoſo del
-ardid, embió primero tres exploradores, a que aſſeguraſſen la tierra
-con perros (uzanlos en Africa llevar conſigo en tales ocaſiones,
-criados en eſte exercicio con notable inſtincto por el raſtro conocen
-ſi ay enemigos, o no, en campaña). Don Duarte aviſado de las Atalayas
-ordenò a quatro cavallos que ſalieſſen al encuentro de los Moros,
-i los perros con notable manſedumbre ſe venieron a halagar a los
-nueſtros. Pareció novedad, i obediencia devida, haſta de las fieras, a
-la Religion Catholica. Con eſto los tres Moros, tomados de improviſo,
-ſe rindieron los dos, i el tercero huyendo a uña de cavallo fue aviſar
-a Xarate, que eſtava en un valle detenido, no lexos de nueſtra gente.
-Deſcubrioſe entonces, i mandò haſta ciento i ſeſſenta cavallos, que
-fueſſen eſcaramuçando con los Chriſtianos por detenerlos.
-
-(47) Puſo D. Duarte la frente en Benãbros i començò a marchar
-ordenadamente contra aquel lugar, con intento de fortificarſe en el,
-ſi el enemigo proſiguieſſe en acometello, porque le quedava en medio
-una ſierra mui eminente con paſſo peligroſo, ſi a caſo lo atajaſſen.
-Venia Xarate detras caminando muy deſpacio haſta ajuntarſe con Abdala
-Laros Xeque de los famoſos, i valientes del Reyno de Fez, que con gran
-copia de lanças, i peones ſaliô al rebato. Entonces ſe fue acelerando,
-i los Portugueſes deſconfiados de la retirada, le hizieron rostro, que
-baſtò para hazellos huir. Don Duarte ſin conſentir a los ſuyos que los
-ſiguieſſen con paſſo màs ligero, llegò al lugar, i alli eſperò por
-ſus gentes, que venian algo derramadas: i hecho vn eſquadron de la
-cavalleria, guarneciendo ambos lados de arcabuzeros, i balleſteros,
-tomò el camino de Alcaçar intentando atraueſar la ſierra, porque eſtava
-màs cerca; los Moros que la conocian mejor, como lo vieron en la cumbre
-repartiendo ſu gente en dos tropas, quedando Xarate con la una, fue
-picando la retaguarda de los nueſtros, i Abdala Laros apreſurandoſe
-quanto pudo ſe adelantò por un atajo para ponerſe en las raizes del
-monte, i tomarlos en medio: notò Don Duarte quan peligroſa era la
-baxada, conſiderando el intento del enemigo, i mandò a Alfonſo Telles,
-que ſe quedaſſe en lo alto con los Infantes, i algunos cavallos para
-aſſegurar las eſpaldas, mientras el con los demàs lo acometia.
-
-(48) Affrontaronſe valientemente, i Xarate ſin poder ſufrir eſtar
-ocioſo, inveſtió tambien a Alfonſo Telles; durò la pelea de ambas
-partes muchas horas en un peſo, porque los Moros eran muchos, i de los
-màs esforçados de Berberia; perô Don Duarte corrido de que tardaſſe
-eſta victoria mâs tiempo de lo que acoſtumbrava, entrandoſe en la
-fuerça de la batalla, como quien havia nacido para atropellar ſin miedo
-los mayores impoſsibles, abozes, dixo.
-
- _Que es eſto (Portugueſes mios) ya deſconoceis los enemigos, que por
- instantes venceis; eſtos ſon los miſmos, que ayer con ſu Rey, i todo
- ſu poder hiziſtes retirar affrentoſamente. Quien detiene vueſtro
- valor? bolved por nueſtra reputacion._
-
-Animados con eſtas palabras, ſalieron en breve eſpacio victorioſos
-con muerte de cien Moros, i ciento i diez i ſeis cautivos, todos
-perſonas de conſideracion, entrando en ellos un hijo de Abdala Laros,
-Moro de brio, i que el padre con la ſeguridad de la empreza, quiſo
-que ſe hallaſſe en ella con otro hermano, que muriô deſpues de haver
-cumplido muy bien con ſu obligacion. Fuera mayor la mortandad, ſi un
-Alfaqueque advertido, por nombre Balarao, no la atajara ardiloſamente:
-porque como era de noche (el traje con que peleavan los nueſtros en
-aquel tiempo, era comun a los Moros,) començò en lengua Portugueza
-apellidar Sanctiago: i con eſte ardid, hizieron lo miſmo muchos de
-ſus compañeros, i fue parte para que ſe eſcapaſſen engañando a los
-Portugueſes, perô la mayor copia ſe ſalvò eſcondida en la maleza del
-monte.
-
-(49) Reſultò alguna vtilidad a Don Duarte deſta victoria, porque el
-reſcate de los cautiuos fue de importancia, però el con ſu acoſtumbrada
-liberalidad repartiò lo que le tocava por los ſoldados pobres de ſu
-preſidio.
-
-(50) Por eſte tiempo entrò Don Fernando, Marques de Villa Vicioſa en
-Alcaçar, con lucido acompañamiento de criados, i cavalleros, llevando
-tres hijos conſigo mancebos, que en aquella edad davan mueſtras de
-raro esfuerço. Obligole la fama de Don Duarte a buſcar el credito de
-ſer ſu ſoldado, i erale tan affecto, que no he podido deſcubrir otra
-cauſa que lo lleuaſſe a aquella frontera, màs q̃ eſte deſeo. Durò en
-ella pocos meſes, porque el Rey lo llamò con prieſſa, mas en ellos
-moſtrò ſu valor, i brio, procurando ſer el primero que procurava verſe
-con el enemigo. Don Duarte llevado de ſu correſpondencia, i amiſtad,
-quizo eſtar a ſu orden, el tiempo que gaſtò en Alcaçar entregandole
-el baſton, mas el rehuzando, no ſolo el cargo, però acudiendo con
-otras palabras de mayor cortezia, le acõpañô ſiẽpre como ſoldado
-particular en muchas entradas que hizo conſiderables. Las que merecen
-ſingular memoria, i aun mayor eſtimacion fue vna que ſuccediô a
-quinze de Henero, en que ſe quemaron quatro aldeas pueſtas ſobre el
-rio Guadeleon, de màs de duzientas caſas ricas; i luego en veinte del
-miſmo mez ſe hizieron ſeñores de la villa de Benambros, cabeça de la
-ſierra de la Maſmuda: glorioſo con eſtas, i otras victorias ſe bolviò
-el Marquez a Portugal con ſus hijos, dexando en Alcaçar gran copia de
-baſtimẽtos, i armas a contemplacion de Don Duarte, a quien confeſſava
-por uno de los famoſos Capitanes que avia, i muy digno de ſer comparado
-a los mayores antigos.
-
-(51) Llevô encargado el Marquez ſolicitar al Rey D. Alonſo ayudaſſe
-con mayor pũtualidad la fortificacion de aquella plaça; pues entonces
-neceſsitava de gran cuidado por las amenazas, q̃ decontino hazia el
-de Fez de bolver ſobre ella: para aſſegurarla del ſegundo ſitio,
-nada le era tan conveniente como guardar la marina, de ſuerte que
-quedaſſe libre para entrar ſocorro a la ciudad. Conſideroſe el modo,
-i aſſentoſe, que ſe hizieſſe una cortina muy fuerte, (Gomes Eanes la
-llama Couraça) deſde la playa haſta dentro en la muralla. Facil es
-determinar ſe haga alguna coſa conveniente, però muy difficil dar la
-forma, i traça, ſea de la manera, que más convenga; lo uno conſiſte
-ſolo en buena voluntad, i deſeo, però lo otro requiere ſezo, i pratica;
-i aſsi en los conſejeros es neceſſario buena intencion, i mucha
-experiencia de las materias que tratan para acertarſe.
-
-(52) Mientras ſe preparava la obra, i los materiales ſe embiavan del
-Reyno; apparecierõ por algunos dias muchos Moros en tropas muy cerca
-de Alcaçar en ſon de eſcaramuça. Don Duarte que no ſufria ſemejantes
-atrevimientos, quiſo caſtigarlos: i a veinte i dos del mez ſeguiente
-ſaliò con quarenta i cinco de acavallo a limpiar la tierra deſtos
-embaraços, encargando a Rodrigo Vaz Alcaforado, criado que avia ſido
-de ſu padre, hidalgo de grande experiencia, i valor la guarda de la
-ciudad; i corriendo Don Duarte haſta Benãbros una legua larga al
-enemigo, ſin hallar reſiſtencia, i viendo que anocheſia, tratò de
-dar buelta a Alcaçar: mas los compañeros deſeoſos de algun recuentro,
-le hizieron grandes inſtancias, i a ſu perſuacion fueron de cerro en
-cerro, haſta q̃ deſcubrieron una Aldea de cien caſas, riberas del
-Cañete, i algunos Moros eſparſidos por aquel cãpo; con eſte alvoroço
-mandò D. Duarte a Iuan Peſtaña, i Hernando Cabral con tres mangas de
-arcabuzeros q̃ fueſſen a quemarla, i Alfonſo Telles con haſta veinte
-cavallos cõtra los Moros. Paſsò Iuan Peſtaña el Rio trabajoſamente,
-por̃q venia grande por ſer invierno, i halló impedido el puerto de
-una pared hecha a propoſito por los Moros para aquel efecto; gritò a
-D. Duarte q̃ la deshizieſſe entretanto que iva a obedecelle. Alfõſo
-Telles hallando ganado, en lugar de Moros començò a recogerſe con
-eſta preza. Los Moros de la ſierra, que ya tenian noticia de lo que
-paſſava, llamandoſe unos a otros, tomando por caudillo a un Xeque muy
-valiente ſe aceleraron de manera a tomar el paſſo del Rio, q̃ ya quando
-dio buelta Iuan Peſtaña, i Alonſo Telles ſe hallarõ atajados. Acudió
-D. Duarte, i el Moro, q̃ le viô nõbrãdole a vozes le hizo una gran
-cortezia, diziendo q̃ en aquel dia ſe veria qual era màs valiente;
-reſpondiôle Don Duarte cõ ſemblante riſueño, i cortez, ſe alegrava de
-verlo tã brioſo, por̃q le daria mayor gloria aquel vẽcimiento. Con
-todo D. Duarte recogiẽdo entre ſi la preza, procurò hazer eſpaldas a
-los ſuyos, haſta que paſſaron quaſi a nado el Rio, i luego tomò un
-camino q̃ le quedava màs eſtrecho por tener los lados amparados con
-la eſpeſura del mõte, por̃q el numero de los Moros paſſava de mil i
-quinientos, i temia q̃ le rodeaſſen ſu gẽte, q̃ era tã poca q̃ no
-llegava por toda a ciẽ hombres. Los Moros ſin oſar a cometerlos lo ivan
-ſiguiẽdo, i por poco perdiera la vida D. Duarte, por̃q como venia el
-ultimo de todos eſcapò milagroſamẽte a dos lãças cõ q̃ le hizierõ tiro,
-aũ̃q de la una quedó laſtimado, però no herido.
-
-(53) Cõ eſto los Moros cobrãdo ſobervia de nueſtra retirada, comẽçarõ
-a acercarſe, i llamar a los nueſtros, Ahudes (en àrabigo ſuena Iudios)
-colerico D. Duarte deſta licẽcia, diò ſeñal para acometer; i bolvió
-ſobre ellos cõ tal impetu, q̃ a los primeros golpes mató por ſu mano
-al Xeque principal; i embuelto entre los demás ciego, i furioſo con
-la reſiſtencia cayò con el cavallo en un barranco; trabajaron por
-levantarle Iuan Peſtaña, Rodrigo Paez, i Alvaro de Faria; i fuera
-cierto el peligro; ſi Don Duarte con menos animo del que acoſtumbrava
-tener en los mayores no bolviera con nuevos brios, i los acabara de
-vencer con valeroſa determinacion.
-
-(54) Succediò que algunos Infantes Portugueſes viendo la cayda de Don
-Duarte, i dãdole ya por muerto, con eſte miedo, i poca conſtancia
-huieron a Alcaçar, publicando la nueva luego; mas Rodrigo Vaz
-Alcaforado mãdãdo al inſtãte cerrar las puertas de la ciudad, ſe
-previno para la defenſa: llegó entretanto Don Duarte con màs de tres
-horas de noche, i queriendo entrar, rehuzò Ruy Vaz abrirle la puerta
-haſta enteràrſe del ſucceſſo. Eſta accion tan acertada, i digna de
-grandes alabanças encarecio D. Duarte grandemente, no ceſſando dar
-las gracias a aquel hidalgo de lo bien que havia procedido, porque en
-ninguna ocaſion dexava eſte famoſo Capitan de alabar a ſus ſoldados las
-determinaciones lucidas que hazian, con que diſsimuladamente vituperava
-las otras, en q̃ cada uno procurava abſtenerſe, mas por el reſpecto que
-tenian a Don Duarte muchas vezes, que por ſu credito dellos. Refiere
-Gomes Eanes, que en eſta eſcaramuſa murio Gonçalo Peres Malafaya,
-ſingular cavallero de virtudes, i de valor, i fue de los primeros
-fronteros calificados que en Africa mataron los Moros.
-
-(55) Ya en toda ella ſonavan las prevenciones que hazia el Rey de Fez
-para bolver ſobre Alcaçar, i Don Duarte con eſte recelo apreſurava
-quanto podia dar principio a la Cortina; començôla un Lunes de la
-ſemana ſancta, que ſe contavan veinte i dos de Março; i ſiendo el
-primero que llevava los materiales, pudo tanto eſte exemplo que en
-primero de Iunio del miſmo año en ſetenta i un dias ſe concluyo no
-quedando cavallero que no trabajaſſe igualmente que los officiales.
-
-(56) Tuvo el Alcayde de Tanjar noticia deſta obra, i para impedirla,
-jũtò mil i quinientos cauallos, i muchos Infantes; Don Duarte porque
-conocia el provecho que reſultava della mientras ſe hazia por
-moleſtar al enemigo, i quitalle la oſadia deſte penſamiento lo iva a
-buſcar de dia, i de noche; ſuccediò a eſta ſazon, que haviendo aplazado
-una entrada, communicandola a ſus fronteros; dos centinelas que
-eſtavan de poſta en el muro aſſegurados con el ſilencio de la noche,
-ſe deſcubrieron uno a otro la reſolucion de D. Duarte, contando muy
-por extenſo el modo que ſe havia de guardar en ella. Oyolos un Moro
-Almograve (aſsi llaman las eſpias) el qual ſabiendo muy bien la lengua
-Portugueſa con el deſeo de aprovechar a los ſuyos ſe venia a echar las
-màs noches al pie del muro, entendiendo lo que paſſava, ſe fue a Tãjar
-a dar el aviſo, a tiempo que el Alcaide ſalia con la gente que tengo
-referido. Pareciòle al Moro con aquella facilidad con que ſe creen las
-coſas favorables, mas que las adverſas; que de aquella vez no podia
-eſcaparſe Don Duarte de muerto ò cautivo, i que la ciudad quedava
-quaſi a ſu arbitrio, i con mucha alegria marchó con ſu gente la buelta
-de Anexames, i alli tuvo conſejo de emboſcarſe i dexar entrar a Don
-Duarte la ſierra dentro con que era fuerça desbaratarlo. Eſte parecer
-no pudo ſer tan oculto por el alvoroço que tenian los Moros entre ſi,
-cõ la certeza de la victoria; que no llegaſſe a oydos de un eſclavo
-Chriſtiano q̃ eſtava en aquel lugar; i cõſiderando el peligro de los
-nueſtros, determinò remediarlo, auñq fueſſe aventurando la vida. Tenia
-un Moro llamado Aſmede por amigo particular: llamòlo a ſolas: diole
-cuẽta del ſucceſſo, aſſegurandole muchos intereſſes, q̃ podria ſacar ſi
-lo fueſſe a dezir a Don Duarte. Es la fé de los Moros muy vendible, i
-no tiene otra ley que la ganancia.
-
-(57) Partioſe con eſta eſperança Aſmede a Alcaçar, i llegó a punto que
-Don Duarte eſtava ya para ſalir; dudô de la infalibilidad del aviſo,
-aunque el Moro lo juſtificô de manera, que vino a darle credito,
-deſpues que conociol el engaño aſſegurado por los deſcubridores:
-porque ſaliendo a reconocer las emboſcadas, el enemigo enfadado de la
-tardança, imaginando lo que paſſava, i que eſtavan deſcubiertos, los
-fue ſiguiendo, i Don Duarte ſaliol a vengarlos, con ciento i veinte
-cavallos. Los Moros entonces los encontraron con quatrocientos, i
-travando una porfiada eſcaramuça en la mayor fuerça della, conociendoſe
-poca mejoria en los dos campos començaron los Moros a huir, i Dõ Duarte
-metiendoſe con el miedo que moſtravan, a ſeguirlos, reparò en que temor
-tan intempeſtivo moſtrava algun ardid, i con eſto no conſentiô a los
-ſuyos que ſiguieſſen el alcance, aunque tambien naciò eſte recato de
-haverſele rompido el freno del cavallo, i detenerſe en adereçarlo.
-
-(58) Fue milagroſo el ſucceſſo porque los Moros ayudados ya de todo
-ſu poder cõ los de la ſegunda emboſcada, bolvieron a cargar en los
-nueſtros con tal furia, que a ſer màs lexos de la fortaleza corrieron
-mucho rieſgo; mas Dõ Duarte por atajarlos deſpues de haver hecho mucho
-daño al enemigo, ſe amparò de la artilleria, retirandoſe haſta ponerſe
-debaxo del muro. Tuvo eſta jornada aſſas de felicidad, porque hallò
-remedio en la verdad de un Moro, que por naturaleza, i religion, no
-profeſſan màs que mentir: moſtròle Don Duarte grande agradecimiento
-a Aſmede, i con ſingulares beneficios le honrò deſpues, i ſe ſiruio
-de ſu aſtucia para ſus emprezas, porque ſabida ſu traycion por los
-Moros ſe vino a Alcaçar con el miedo del caſtigo, i durô muchos años
-en el ſeruicio de nueſtros Principes de quienes recibiò mercedes, i
-priuilegios.
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-ARGVMENTO
-DEL
-LIBRO QVINTO.
-
-
-_SEgundo ſitio de Alcaçar: cuidado, i virtud con que lo defendiô D.
-Duarte, i los cavalleros Portuguezes que ſe hallarõ en esta ocaſion.
-Muertes de Principes en eſte Reyno: viene a el Don Duarte llamado de
-el Rey, dale titulo de Conde de Viana, buelve a Alcaçar: ſierras, i
-lugares que reduxo a la obediencia deſta Corona. Reſolucion que el
-Rey tomô de paſſar a la conquiſta de Tanjar, iornada que ſuccediò
-infelizmẽte. Enpreſa_ _de Tanjar executada contra el voto de Don
-Duarte. Viſtas que tuvieron los Reyes de Portugal, i Caſtilla; entrada
-del Rey en la ſierra de Benacofu. Matan los Moros a Don Duarte; conocio
-ſu fin antes: ſeñales ciertas de ſu salvacion: i ultimamente ſe trata
-de ſus decendientes. Eſto en diſcurſo de cinco años deſde el de
-cinquenta i nueve al de cinquenta i quatro._
-
-
-
-
-VIDA DE
-DON DVARTE
-DE MENESES
-TERCERO CONDE
-de Viana.
-
-LIBRO QVINTO.
-
-
-ESforçavaſe el ruydo de las armas, i poder con que el Rey de Fez bolvia
-ſobre Alcaçar, i no ſe hablava ya en otra coſa; porque Don Duarte
-ſabia q̃ havia llegado a Tanjar para hazer reſeña de ſus gentes. Hallò
-dobladas que en la ocaſion paſſada con que formô un exercito que
-cubria la tierra, trahiendo en el mucha variedad de fieras disformes,
-mas para cauſar miedo a los nueſtros, que provecho a los ſuyos: i un
-lunes veinte i dos de Iulio de mil quatrocientos cincuenta, i nueve,
-appareciò ſobre Alcaçar caſi de repente.
-
-(2) Don Duarte acoſtumbrado a eſtas viſtas, quiſo ſalir a eſperarlo, i
-darle la bien venida con alguna faccion honroſa, repartiendo primero
-los pueſtos, i guardas de las puertas a los cavalleros màs brioſos, i
-deſcõfiados; ubo entre ellos grande emulacion ſobre pedir cadauno la
-parte màs flaca, i peligroſa. D. Alfonſo de Vaſconcelos quedô entre
-la puerta de Fez, i Ceuta; eſta tenia el Almirante Rodrigo de Melo;
-Martin de Tavora la de Fez, i en guarda de la Cortina Alfonſo Furtado
-de Mendoça con tres hijos ſuyos. Deſpues diſpuſo en la primera noche
-una encamiſada, i aviendola aprovechado muy a ſu guſto, ſe le offreciò
-otra ocaſion gallarda de moſtrar ſu valor, i fue que haviendo eſcrito
-al Rey le embiaſſe Doña Iſabel de Caſtro ſu muger con toda ſu caſa a
-Alcaçar; llegô entonces a aquel puerto. Serviole a Don Duarte de animo
-lo que a todos es deſmayo; i pareció mayor esfuerço, viendo que ſe
-apercebia para recebirla; porque ſe tenia a temeridad entrar en aquel
-aprieto una muger quando la experiencia, i la razon moſtravan ſer
-cordura deſviarlas de ſemejantes cercos; porque no ſiendo de utilidad
-alguna las más vezes enflaquecen con ſus lagrimas los brios de los
-que procuran defenderlas; dãdo muchas vezes cauſa de que ſe expõgan a
-partidos no decentes por ſalvarlas; culpa fuera eſta en Don Duarte a no
-conocer las virtudes de ſu muger, tan parecidas a las ſuyas, que ſin
-duda tenian ſus dos coraçones una miſma inclinacion, i esfuerço.
-
-(3) Admiró el enemigo eſta reſolucion, aunque procurò impedirla; i Don
-Duarte dandole rebato le fue entreteniendo con una eſcaramuça, mientras
-Doña Iſabel entrò por una puerta de la Cortina en la ciudad, i ſe fue
-derecha a la Igleſia mayor, adonde eſtuvo en vigilia toda aquella noche
-a fuer de aquella coſtumbre antigua, haſta por la mañana en que oyò
-Miſſa? i deſpues deſde un balvarte eſtuvo viendo el campo contrario con
-aquella fortaleza, i conſtancia, que ſi fuera ſu marido.
-
-(4) Gaſtó el enemigo todo el mes de Iulio en batir la ciudad con
-tanta porfia, q̃ ſe notô que havia recebido màs de diez mil cañonaços
-grueſſos. En los primeros de Agoſto ſuſpendiò la bateria, porque
-acertò de caer ſu Paſchua entonces: feſtejaronla ſolenniſsimamente con
-rigozijos militares, i mueſtras de cavalleria. Valioſe D. Duarte deſte
-embaraço para ſaber como ſe guardava el Rio; porque deſeava hazer por
-alli alguna ſalida provechoſa; para eſte effecto, mandò un Moro tã gran
-ſu confidente, que no le encubria ſus pẽſamientos, i ardides: havia
-tiempos que ſe paſſara a los Chriſtianos, i D. Duarte acariciandolo
-con premios, i buenas palabras, alentò la ſolicitud con que andava
-de contino meſclado entre los enemigos deſcubriendo ſus intentos. No
-he podido ſaber ſu nombre, aunque preſumo que era Mahamede de quiẽ
-havemos hablado antes, ſiendo ſu fama tan digna de veneracion, como de
-vituperio la de algunos malos Chriſtianos, que de cobardes, i medroſos
-del poder grande q̃ vieron en los cõtrarios, o tãbien llevados de ſu
-malicia ſe paſſaron a los Moros. Eſtos les revelarõ la ocupaciõ de
-nueſtro Moro, el qual ignorãdo aun el aviſo, ſe entrò en el cãpo como
-acoſtũbrava. Aboacin vigilante ya ſobre ſu caſtigo, ſupo tanto,
-que lo cogio en el hurto, i haviẽdolo trahido a la preſencia del Rey
-le afeò con grandes maldiciones la traicion que hazia, a los de ſu
-ley, i religion: reſpondiò el ſoldado ya de Chriſto, abominandola, i
-confeſſando que bivia en la fé verdadera de los Chriſtianos. Tornoſe
-Aboacin a aſſegurarſe en lo que dezia; bolviò ſegunda i muchas vezes
-a hazer la miſma Confeſsion, aviſando quaſi a bozes la ceguedad de
-los Moros: irritòlos con eſto mucho màs, i Aboacin fue el primero que
-le dio una lançada, luego con dos ſaetas le clavaron el vientre, i
-pecho, cortandole las piernas, i medio muerto le traxeron un eſpacio a
-viſta de la ciudad, donde la poca vida que le quedava ſe la arrancaron
-con dos balas: ni ſolo como Leones rabioſos ſe encrudelecieron ſobre
-el eſtando bivo, ſino que como ſuzios buytres deſpedaçaron el cuerpo
-muerto, i lo hecharon a los perros.
-
-(5) Fue de grande ſentimiento para Don Duarte eſte expectaculo, i no
-podiendo ſufrir a ſus ojos tantas crueldades, determinò vengarlas; mas
-los barbaros orgulloſos, i alegres de haver llegado a ſu Real algunas
-pieſſas de campaña de exceſsiva grandeza; en que tenian la ultima
-confiança renovaron la bateria, i a los primeros tiros deſmantelaron un
-pedaço de la muralla. Hizieron con eſto particular fieſta, dandoſe ya
-los parabienes de la victoria. Pero Don Duarte alçando trincheras por
-la parte de dentro al nivel del muro, fue reparando eſte daño con tãta
-brevedad, que a penas diò cuidado: entretanto hizo aſſeſtar dos pieſſas
-en frente de aquellas grueſſas del enemigo, i fue hecho con tanta
-deſtreza, que al primer balaſo las deſencavalgaron; luego ordenó a los
-balleſteros, que tiraſſen con flechas llenas de alquitran, i fuego que
-ſe abrian, i hechavan de ſi una llama inextinguible no por medio de la
-polvora, ſino de otras materias, i todos a un tiempo en tal copia, que
-a manera de nubes encubrian al Sol. Fue de mucho effecto eſta, i otras
-invenciones de fuego, con que D. Duarte poco a poco iva desbaratando
-los enemigos, i ſin duda como la malicia entonces de los hombres era
-menos, que la de nueſtros tiempos, era menos tambien la invencion,
-que ſe tenia en las eſtratagemas de la guerra: peleava el valor con
-menos ſubtileza, i lo màs de las victorias ſe devia al animo, aunque ni
-por eſto condenô lo que deſpues hallò en utilidad deſte exercicio, pues
-ſe origina de exemplos, i reglas, que los famoſos Capitanes obſervan
-para abonar ſu prudencia, i engrandecer ſu acuerdo, i aſtucia. Como
-ſe hecha bien de ver en Don Duarte cuyo talento para eſtas coſas fue
-ſingular.
-
-(6) No paſſava dia en que de los nueſtros no ſe hizieſſe alguna
-faccion, cõ que el enemigo iva desfalleciendo, viendo que los cercados
-ſe burlavan de ſu poder, i lo tenian en tan poco, que en el de nueſtra
-Señora de las Nieves un criado del Rey, por nombre Galaaz Gallo,
-mancebo brioſo en medio del dia, juntandoſe con otros veinte de ſu edad
-i eſpiritu llegaron a quemar las caias de aquellas pieſſas con que
-los Moros batian la ciudad; i el Almirante Rodrigo de Melo embidioſo
-deſta hazaña, i conociendo la confuſion que havia cauſado al enemigo,
-viendole que andava preparando otros feſtones para aſſentar las pieſſas
-les puſo fuego a ſus ojos, degolandole alguna gente: i retirando la
-ſuya libre, i ſin daño, diò notable demonſtracion de ſu esfuerço, i
-experiencia.
-
-(7) Caſi ſucceſsivamente ſaliò Martin de Tavora con Don Pedro de Noroña
-ſu yerno, i Rodrigo de Soſa, Vaſco Martines de Soſa, i Iuan de Soſa ſus
-ſobrinos; i dieron en el quartel que les quedava oppueſto con tanta
-fuerça, que puſieron en huyda al Alcayde de Alcaçar el Quibir que lo
-tenia a ſu cuenta; però bolviendo en ſi con eſta affrenta acudiò a
-remediarla, i algunos de los nueſtros ſocorriendo a Martin de Tavora,
-como fueron Nuño Vaz de Caſtelblanco, Gonçalo Vaz ſu hermano, Iuan
-Rodrigues de Sà, i otros cavalleros: Creciò de manera la eſcaramuça,
-que alberotô los reales, i obligò ſalir al Rey de Fez deſcompueſto de
-ſu tienda, penſando que era desbaratado; haſta que ſabiendo lo que
-paſſava eſtimulado de la honra, cargò ſobre Martin de Tavora, que como
-un Leon bravo andava con ſus compañeros, cercado de muchos eſquadrones
-por todas las partes con gran rieſgo de ſus vidas. A las algazaras de
-los Moros advertiò Don Duarte lo que paſſava, i como Capitan prudente,
-ſalió con mucha prieſſa, a recoger a aquellos cavalleros, i aunque
-los viò vencedores, i el daño que havian hecho al enemigo con todo
-entre las gracias meſclò templadamẽte algunas reprehenſiones, de que
-huvieſſen ſalido encontrando la orden que tenian de no deſamparar ſus
-pueſtos; i ponderando el rieſgo a que ſe exponian, i los inconvenientes
-̃q reſultavan deſtas ſalidas, tratò de obligarlos con juramento, ya que
-el valor atropellava la obediencia; hizieronlo todos excepto Alfonſo
-Furtado de Mendoça, porque en ſus canas, i prudencia hallô D. Duarte
-que eſtavan los brios màs ſoſſegados que en la edad, i loſania de los
-mancebos.
-
-(8) Era Alfonſo Furtado qualificado, i valiẽte cavallero, de cuyos
-hechos, i nobleza hazen ſeñaladamente memoria las hiſtorias deſte
-Reyno, porque tuvo en el, gran lugar, i reputacion; cargado ya de años,
-i de ſervicios, ſe vino de Lisboa a Alcaçar el ceguer con la noticia
-deſte ſitio, trayendo conſigo tres hijos muy ſemejantes al padre en el
-eſfuerço. Deſeavan ſummamente emplearſe en alguna faccion peligroſa,
-i con eſta ambiciõ fomentada de ſus pocos años, i menos experiencia,
-violentaron al padre, a que de nuevo contravinieſſe al mandato de Don
-Duarte, haziẽdo alguna ſalida al enemigo; la deſcõfiança del buen
-viejo, encaminó la reſoluciõ de los moços, porque le parecia, que haſta
-a ſus hijos devia moſtrar con el exemplo a no temer rieſgos, ni a huyr
-peligros. Para executarlo aſſentô con los hijos hechaſſen delante fuera
-de las trincheras dõde eſtava tres ſoldados de valor, en que entrava
-Pedro de Mendoça, hijo ultimo de Alfonſo Furtado, para que enbeſtieſſen
-los Moros como deſmandados, i entonces tendrian ocaſion de hazer lo que
-deſeavan, a titulo de recogerlos.
-
-(9) Eſto que al principio no pareciò màs q̃ una gallardia, tuvo tal
-empeño en el ſucceſſo, que fue neceſſario el grande acuerdo de Don
-Duarte, para remediarlo: porque encõtrandoſe una eſquadra de cavallos
-con los tres Chriſtianos offendidos en la reſiſtencia de ſus golpes
-appellidaron ſocorro, que fue la mitad del exercito, i por la nueſtra
-ſaliò Alfonſo Furtado con haſta treinta hombres: Encendioſe el rebato
-de ambas partes peleando los Portugueſes, mas por ganar honra, que
-ſalvar las vidas, i los Moros perdiendo muchas, i atropellados de ſu
-deſorden, ivã creciendo cada vez màs, con que apretavan los nueſtros
-inconſideradamente con la muchedumbre. Bien deſcuidado deſto andava
-Don Duarte proveyendo lo neceſſario con perpetua vigilancia, quando
-viò lo que paſſava, i que Don Alfonſo de Vaſconſelos, i Rodrigo de
-Melo ſe deſcolgaron del muro con valiente determinacion, i ſe fueron a
-Alfonſo Furtado, que eſtava ya herido en la boca, i en un braço. Con
-eſte rumor no quedô hombre en Alcaçar, que no procuraſſe ſer el primero
-en llegar. Mas D. Duarte acudiẽdo a ſerrar las puertas, por la de la
-Cortina ſalió con gran prieſſa, i toda la cavalleria a recoger aquellos
-cavalleros, i bolviendolos a poner en ſus pueſtos, dandoles lugar para
-̃q deſcanſaſſen, el miſmo dia los hizo llamar jũtos, i les hablò deſta
-manera.
-
- (10) _No puedo negaros (ſeñores) el juſto enojo en q̃ oy me aveis
- pueſto, quando no ſolo os aſsiſto como Capitã, ſino os amo como padre.
- Perô quiero valerme deſte nõbre para reprehẽder cõ blãdura lo ̃q
- pudiera caſtigar cõ rigor. Es poſsible q̃ ignoreis el q̃ moſtravã los
- antiguos en eſte delicto? pues llegava a ſer capital entre los mayores
- Capitanes. Fabio Maximo fue entregado al pueblo Romano deſpues de ſer
- cõdenado a muerte, por̃q peleô cõtra el edicto de ſu Emperador, aũ̃q
- ſaliò victorioſo: i Aulo Mãlio Torquato en la guerra q̃ hizo cõtra
- Francezes, llegô a matar ſu hijo, por̃q paßò ſus mandatos: quiẽ no
- los tuvo ſiẽpre por inuiolables, i ſacroſãctos? i cõ mucho fundamẽto,
- pues q̃ coſa cõſerva la milicia, ſino la obediẽcia? eſta verdad tiene
- qualificado la experiẽcia con exẽplos. Mirenſe los muchos exercitos
- q̃ ſalieron vencedores cõ ſolo ella en partido muy deſiguales.
- Penſais que tantos millares de Moros ſon vencidos por nuestro braço;
- o que baſtan ſeiſcentos hombres, que tenemos, a reſiſtir a duzientos
- mil, que vemos en eſte cerco? es engaño. Su deſorden los vence màs
- que nueſtro valor, porque fuera impoſsible a la miſma naturaleza
- uzar de temeridades ſin mucho daño. Quando cercaron la ciudad, por
- acudir a vueſtras honras os encarguê los puestos mâs peligroſos.
- Biſoñeria fue, perdonadme el deſempararlos, i poca diſciplina pues
- os aventuraſtes, a que el enemigo fiado en ſu muchedumbre procuraße
- entrar por aquel paſſo hallandole abierto, i ſin guarda. Tuvierades
- entonces deſculpa a tan grande affrenta? no por cierto: o por ventura
- no manchara el ſucceſſo perpetuamente vueſtra fama? Por Dios que me
- digais, que motiuo tuviſtes para provocar el enemigo con eſta ſalida
- tan ſin tiempo? ſi fue ambicion de gloria no es buen camino eſte
- para grangearla, porque la temeridad es tanta locura, que aun en los
- aciertos ſe condena: una coſa es oſadia, i otra esfuerço. Nunqua el
- valor deſdeñô la prudencia, antes ambas juntas forman un ſoldado
- brioſo, i honrado; mas lo quedavades en guardar vueſtros pueſtos:
- porque la ley màs cierta de la honra es cumplir cada uno con ſu
- obligacion._
-
-Tras deſta reprehenſion entrò la alabança, i agradecimiento de la
-virtud, con que aquel dia pelearon; temploſe con las ultimas palabras
-la deſapacibilidad de las primeras, i Alfonſo Furtado que parecia el
-reprehendido las agradecio todas. Con eſto por alegrarlos de nuevo,
-i olvidarlos de aquel deſabrimiento, ordenô Don Duarte otra ſalida,
-que aſsi moderava ſus enojos, no obligando menos con los caſtigos,
-moſtrando que ſi los dava era màs con deſeo de emienda, que no de
-vengança.
-
-(11) Quebrantado el enemigo con tantas eſcaramuças ſe rindiò primero
-a la opinion, i valor de los Portuguezes, confeſſandolos por
-inexpugnables. Peró con porfia eſtraña, deſpues que ceſsò la bateria,
-bolviò los aſſaltos, i duró en ellos con igual daño, i deſabrimiento,
-haſta faltarle la comida, i la municiõ. Tenia Aboacin prevenido eſta
-falta con mãdar gran copia de Camellos a Mequines por baſtimentos: mas
-roboſelos en el camino Xeque Laros (Moro de que havemos hecho mencion)
-que offendido del Rei de Fez, le negô la obediencia deſcubiertamente,
-i con mueſtras ya de enemigo, i levantado, andava fatigando aquel
-Reyno, a ſon de agraviado, con perpetuos robos, i talas, alterando los
-fieles con quexas, i ruegos, ultimamente con las armas. Temiolas el de
-Fez con particular cuidado, por el que causò en el real generalmente,
-entendiendo que la trayciõ de aquel Moro ſe fundava en alguna aliança
-que huvieſſe hecho con los Chriſtianos. Finalmente ſe reſolviò en
-levantar el cerco por bolver las armas contra Xeque Laros.
-
-(14) Don Duarte entretanto deſde la muralla hizo mueſtra de ſu gente,
-̃q victorioſa, i alegre, diò mil vayas a los Moros, viendo q̃ ninguno
-oſava ſer el ultimo en la retirada; i entonces ſe entendiò el daño, que
-havian recibido, porque aunque no ay Autor que refiera con certeza el
-numero de ſus muertos, de nueſtra parte lo fueron veinte i uno, i de
-la ſuya una grã cãtidad, ſegũ ſe ſupo deſpues. Durô tantos dias eſte
-cerco como el primero, ambos defendidos gallardamente con el increible
-valor de Don Duarte de Menezes, i los demâs fronteros, no eſtando en
-la defenſa ninguno ocioſo, los impedidos ponian animo, peleavan los de
-entera edad, niños, i mugeres trahian agua piedra, i refreſco a los
-ſoldados; ſiendo Doña Iſabel de Caſtro la primera que curava por ſu
-mano los enfermos, i heridos, alentando mucho con eſto, i remediando
-a los pobres, con tanta piedad, y aſsiſtẽcia q̃ ſe le deven iguales
-alabanças, q̃ al marido. Los cavalleros q̃ ſe hallaron de ſocorro,
-en eſta occaſion fueron los proprios que aſsiſtieron en la paſſada,
-porque tardò tã poco en bolver el Rey de Fez, q̃ no diò lugar a q̃ ſe
-apartaſſen de Alcaçar; demàs q̃ cõ eſte reſelo no ubo quien quizieſſe
-deſampararla.
-
-(15) Halló eſta nueva al Rey en Santaren, donde con una proceſsion
-general dio gracias a Dios de tan felice ſucceſſo, alargandoſe
-igualmente, que la vez paſſada, en alabanças de Don Duarte, i de
-aquellos cavalleros, q̃ le aſsiſtiã, entre los quales huvo muchos ̃q
-deſeoſos del premio, ô forçados de otras cõveniẽcias ſe vinieron a
-Portugal. Peró Don Duarte como todo ſu cuidado empleava en el ſervicio
-de ſu Rey, dioſe todo al biẽ publico, ſin q̃ en el particular ſuyo
-hablaſſe una ſola palabra, i aſsi quando los otros trataron de ſus
-pretenciones, entonces bolviô los ojos a reſtaurar la fortaleza; rehizo
-la Cortina de que el enemigo arruinò un gran pedaço; fabricò de nuevo
-vn buen alojamiento en el caſtillo, para los Capitanes generales, que
-ſerviò de ennoblecer, i fortalecer la ciudad.
-
-(16) Deſpues procurò, que los ſoldados màs pobres tuvieſſen tambien
-ſatisfacion de tanto trabajo, repartiendo pagas, i ſocorros por todos;
-i vendiendo para eſte effecto haſta la plata de ſu ſervicio. Aviſô
-luego al Rey, de como cada uno en particular le havia ſervido, porque
-nunca uſurpava la gloria de las coſas, que otro havia hecho, antes le
-ſervia de fiel teſtigo; i por̃q el enemigo ayudaſſe a eſta paga, fue
-ſobre Anexames, i otras aldeas pueſtas en la ribera de Guadaleon, i
-tardô en rendirlas, lo que en acometerlas.
-
-(17) La proſperidad de tantos ſucceſſos no ſolo amedrentò a Berberia;
-però llenò de eſperãças al Rey, para cõſiderar, q̃ empeñandoſe con
-mayor poder en aquella conquiſta, teniendo tal capitan podia eſtender
-ſu imperio por aquella parte. Con eſte animo, i deſeo de moſtrar a Don
-Duarte el que tenia de honrarle le llamò al Reyno por Abril del año
-ſeguiente de mil quatrociẽtos i ſeſſenta. Partiò en ſu cumplimiento,
-dexando por teniente en Alcaçar Alfonſo Telles de Menezes ſu ſobrino,
-cavallero de brio, i experiencia, i de quien oſava fiar ſu reputaciõ.
-
-(18) Al llegar a Lisboa adonde eſtava la Corte, le ſalió a recibir, lo
-màs noble della a la Marina; i el Rey con ſingulares honras, i publicas
-demonſtraciones mudandoſe, entõces a Santaren le diò el titulo
-de Conde de Viana de Camiña (que tuvieron ſus mayores) referiendo
-largamente en eſta donacion los ſeñalados, i grandes ſervicios, que la
-corona Portugueſa le devia.
-
-(19) Como el Rey por inclinacion tratava de proſeguir la conquiſta
-de Africa; començò a poner eſte penſamiento en pratica, encaminãdolo
-a que el Reyno lo reputaſſe por util, i ayudaſſe con impoſiciones,
-i donativos, ſin los quales ſe impoſsibilitava la jornada. Mas era
-cierto, que ſegun el eſtado del Reyno eſtava debil, i flaco, ſin
-las fuerças de la guerra, que era el dinero, i con otras ſemejantes
-calamidades, començava aora a ſintir los daños generales, i los
-pueblos ſobre cuyos hõbros cargava eſte pezo, ſabiẽdo q̃ la demaſiada
-liberalidad del Rey, era vicioſa prodigalidad, cõ̃q empobrecia el
-Reyno, dãdo màs por coſtũbre, q̃ por remuneraciõ, ſacãdo de las
-affliciones publicas las mercedes particulares: propuſierõ en unas
-cortes, q̃ entõces ſe celebrarõ en Lisboa, cõſideraſſe el Rey eſte
-daño, i trataſſe irſe a la mano en el, cerrãdola a mercedes no juſtas
-pues la miſma juſticia q̃ cõcede premio al que lo merece, lo niega a
-otra gẽte menos neceſſaria en las Reſpublicas, i a vezes pernicioſa:
-para ſãzonarle en eſta peticion le concedieron ciento i cinquenta
-mil doblas de oro para ſu deſempeño. El Rey vino en ello facilmente
-en quanto a prometerlo, perô ſiempre executò lo contrario. Con eſtas
-dificultades ceſſô deſta vez la jornada de Africa, porque tambien el
-Rey enfermò gravemente, aunque convalecio con breuedad.
-
-(20) Succediò por eſte tiempo la muerte del Infante Don Henrique harto
-ſentida de los Portuguezes, i mucho màs de ſus Reyes, i cõ razon de
-todos por ſus grandes partes, i proceder: porque alcançando los tiempos
-calamitoſos de las diſcordias ciuiles deſte Reyno; ya mâs ſe entendiò
-trataſſe de otra coſa que de enriquecerle con las conquiſtas de Africa,
-i deſcubrimiẽtos del Occeano, de que fue el origen, i promovedor, i a
-quien por eſte reſpecto, i el de ſus virtudes ſe deve ſingular memoria.
-Fallecio en el Algarve dexando por ſu heredero al Infante Don Fernando,
-el qual tresladò ſu cuerpo el año de mil quatrocientos ſeſſenta i uno
-al inſigne, i real Monaſterio de la Batalla de Religioſos dominicos.
-
-(21) Menos llorada fue la muerte del Duque Don Alfonſo de Bragança
-ſu hermano, que tambien ſobrevino entonces; Principe poco afable,
-aũque de gran valor, è induſtria. Succediole Don Fernando Marquez
-de Villavicioſa ſu hijo ſegundo, por haver muerto el Marques de
-Valencia el año antes, ſin hijos legitimos. I ſin embargo de tantos
-lutos; diſpuſo Don Fernãdo ſu primogenito paſſar a Africa en compañia
-del Conde de Viana con mil hombres pagos a ſu coſta, i otros muchos
-cavalleros de ſu caſa: porque en aquel tiempo condenavan los mayores
-el ocio con ſu exemplo, i los ſeñores antes querian que ſus hijos ſe
-criaſſen en medio de los exercitos, que de las ciudades.
-
-(22) Bolvio el Conde por Abril deſte año, i apenas llegado a Alcaçar
-con la gana que tenia de verſe con el enemigo, corriò brevemente,
-tres vezes, haſta la ciudad de Tanjar, haziendo, en todas, tanto daño
-al enemigo, que le degollò mâs de ſetecientos hõbres, i quemò quatro
-lugares muy ricos, que fueron Palmera, Ceta, Aamar, i Leonçar.
-
-(23) Mucho es para alabar una accion, que le ſuccedió al Conde en una
-entrada deſtas; i fue, que ſiguiendo los nueſtros denodadamente el
-alcance, Don Henrique de Menezes, no ſatisfecho de haver muerto por
-ſu braço algunos Moros, ſe empeñò en ſeguir a uno en que hallô mayor
-reſiſtencia; i fue tãto ſu brio, que hechandoſe el Moro al mar ſe hechò
-tras del, i le mató; con tanto rieſgo de ahogarſe, que anduuo largo
-eſpacio luchando con las ondas, i los enemigos; porque paſſando el
-Conde en perſecucion de la victoria, i viendolo en aquel peligro, no
-perdiẽdo pũto en ſu officio, la fue continuando ſin dar lugar a que los
-ſuyos ſe deſmandaſſen en ſalvar al hijo. Però el cielo que lo guardava
-para mayores coſas le diò valor para vencer las ondas igualmente que
-a los cõtrarios. Eſta conſtancia del Conde no fue deſigual a la que
-eſcriuẽ de los Capitanes inſignes, que atropellavan los reſpectos de la
-ſangre por acudir al mayor, de ſus honras, i obligaciones.
-
-(24) Halloſe D. Fernãdo en todas eſtas ocaſiones, portandoſe con
-gran valor, i prudencia, i meſclando con la Magestad de Principe,
-ſolicitud, i cuidados de ſoldado particular: porque ſiẽdo el primero en
-los peligros, moſtrava ſerlo tambien en obedecer, i guardar las ordenes
-del Conde, como de ſu Capitan, haziendo ley inviolable cõ ſu exemplo;
-en q̃ particularmente hizo ſingular eſtudio, luego que conociò el animo
-depravado de algunos cavalleros, que entre la embidia, i el enojo,
-comẽçaron en vano a induzirle cõtra la authoridad del Cõde; procurãdo
-poner por medio de ſu vẽgança, la grãdeza del nacimiẽto de D. Fernando,
-̃q era lo miſmo q̃ lo obligava a moſtrarſe apazible, i obediẽte.
-Solicitado del Duque ſu padre bolviò brevemente a Portugal, donde el
-Rey agradecido a tãtos ſervicios, le diô cõ el titulo de Cõde el eſtado
-de Guimaranes, q̃ deſpues con el de Duque, quedò en los primogenitos
-de Bergança cazole tãbiẽ con D. Iſabel hija del Infante D. Fernando ſu
-hermano de q̃ nacio D. Iaime, q̃ ſiẽdo IIII. Duque de Bergãça, caſado
-con hija de la gran caſa de Medina Sidonia en Caſtilla, i jurado por
-Principe heredero deſta corona; por el Rey D. Manoel ſu tio, hermano
-de ſu madre, entrando a reinar; es biſaguelo del ſereniſsimo Duque de
-Bergãça, q̃ oy bive ultima reliquia de los Principes de la ſangre real
-deſte Reyno.
-
-(25) Poco deſpues parecieron entre los Moros de aquella comarca dos
-hijos de Calabẽçala, Alcayde que fue de Ceuta, Alcaçar, Tãjar, i
-Arzila (como eſtà referido) los quales còmo vieron muerto ſu padre,
-i ellos deſpojados por los nueſtros de ſu grandeza, porque de toda
-ella ſolamente les quedava la ſierra de Gibelfabibi, que cae al
-norte de Alcaçar poco mas de ſeis leguas; tierra fertil, i poblada,
-perô limitada, i corta; començaron primero con ruegos, i luego con
-amenazas a repreſentar a ſus naturales la affrenta que padecian,
-ſuſtentando los Chriſtianos tanto tiempo en ſus tierras; i con animo
-de deſtruirlos tomaron las armas, juntando ſiete mil cavallos de las
-ſierras Gibelfabibi, i de Benima Grafot, con el Alcayde de Tãjar, i
-aſsi jũtos todos embiãdo delãte a correr a Alcaçar, ſe entraron en una
-emboſcada cerca de la ciudad. Tuvo luego auizo el Conde, i ſaliò a
-ellos, i los desbarato, degollãdole los principales, i màs valientes
-Capitanes, que trahian. Fue eſta Rota de las màs ſintidas, i lloradas
-que los enemigos tuvieron, porque de más de caer ſobre tantas, quedaron
-ſin eſperança alguna de remedio: deſcãſando el Conde por no tener que
-vencer lo que quedava del mez de Iulio, i los tres ſiguientes.
-
-(26) Por el fin de Octubre ſe acabò de deſpoblar la ſierra de Amegara,
-porque el Conde fue ſobre ella, i la reduxo a nueſtra obediencia con
-muerte de los caudillos que la defendian, i governavan. Quedava a un
-lado della, hazia Arzila, la ſierra de Luſmara, con muchas aldeas
-grandes, i bien pobladas. Era la principal, i cabeça Nazere; rendiola
-el Cõde a penas entrado en Alcaçar de la sierra, i de camino deſtruyô
-Bogalmaee, lugar pueſto en ſitio eminente, i ſuperior a Guadeleon, ̃q
-lo cerca con ſus aguas, i aſsi quaſi inexpugnable. Con eſte hecho, ſin
-otros de menos cuẽta que particularmente eſcriue el Coroniſta Gomes
-Eanes, concluyò el Conde el año de mil quatrocientos i ſeſſenta i uno,
-haviendo ſido glorioſo a los Portugueſes por ſu abundancia, i felicidad
-de los ſucceſſos que tuvieron en Berberia.
-
-(27) En Ceuta, deſpues de muchas entradas, i otras victorias que
-alcanſó Don Pedro de Menezes tercero Conde de Villa Real; ſujetò las
-ſierras de Benihaſcen, i Benitelid, que algunos llaman Chebit, i
-quedaron ſus moradores tributarios de Portugal (ſervicio de ſingular
-reputacion para eſta Corona) i eſtando el Rey en Torreſvedras le
-preſentô una copa hecha del oro deſte tributo; que fue el primero,
-que pagaron los Berberiſcos a los Portugueſes como en preſagio de los
-muchos, que havia de rendirle aquella parte de Africa por el valor
-deſte cavallero, i de ſus decẽdientes, a cuyas proezas ſe deve mucho
-en eſta guerra; pprque moſtrô en ella igual virtud al de ſu aguelo, de
-quien fue digno ſucceſſor en nombre esfuerço, i grandeza.
-
-(28) Ya por eſte tiempo tratava el Rey, con menos conſideracion que
-deviera en negocio de tanto pezo, paſſar a Tanjar, llevandoſe tanto
-de ſu appetito como del brio del Infante Don Fernando ſu hermano;
-fundava eſta deſorden en el parecer de Diego de Barros, i Iuan Falcon,
-que ſiendo cavalleros màs valeroſos que prudentes, haviẽdo eſtado
-cautivos en aquella ciudad, facilitaron al Rey el poder ganarla por una
-parte, a lo que deziã, del muro menos guardado de los Moros; i luego
-en el principio del año de ſeſſenta i dos, hallo en las historias del
-Reyno, que el Rey continuando eſte penſamiento, remetiò al Conde de
-Viana, a Diego de Barros, i Iuan Falcon, para que juntandoſe con un
-Iuã de Eſcalona (que fue tambien compañero ſuyo en el cautiverio) los
-encaminaſſe a que reconocieſſen de nuevo la diſpoſicion en q̃ eſtava
-Tanjar.
-
-(29) Llegaron a Alcaçar en ſazon que Don Henrique de Menezes entrava
-en aquel lugar mal herido, i victorioſo de unos coſſarios Francezes,
-que con algunos navios moleſtavan el eſtrecho con robos continuos.
-Saliò a ellos a pezar del Conde ſu padre, por̃q tuvo a temeridad eſte
-hecho; màs como en eſtas acciones ſiempre juzgava todo el arrojamiento
-por de eſtima; armòle una caravela con treinta fronteros eſcogidos,
-i reſueltos a morir, ô vencer, i otro pequeño, que luego deſgarrò;
-el Coſſario con tres baxeles, viendo a Don Henrique pareciendole
-navio de preza, lo fue a encontrar, con menoſprecio, i enviſtiendoſe
-gallardamente por las proas, travaron por todas partes: peleoſe muchas
-horas igualmente, haziendo los Francezes ſu dever, però no podiendo
-deſazirſe, ni eſcaparſe por más que lo procuraron, entrò Don Henrique
-finalmente la capitana, ſin que en los otros les quedaſſe perſona
-̃q no fueſſe muerta, ò herida; tal fue la porfia con q̃ ſe cõbatio.
-Tuvoſe la victoria por los q̃ biẽ la cõſiderarõ por admirable, por la
-fortaleza del enemigo ſuperior en fuerças, i gente. El Conde ſaliò a
-la playa recibir al hijo, llevandolo en ſus braços tan mal tratado,
-que eſtuvo muchos dias ſin eſperança de vida; però es ſingular el
-valor, i virtud q̃ D. Iſabel de Caſtro ſu madre moſtrô en eſta ocaſiõ,
-pues dexãdo al hijo en poder del padre, acudia por ſus manos, i con
-grã cuidado a curar los demás heridos, tratãdo al enemigo cõ la miſma
-piedad q̃ a los Portugueſes, de q̃ ſuccediô, q̃ los coſſarios deſpues
-de ſanos dandoles el Conde libertad, para que ſe fueſſen donde
-quiſieſſen, ſe quedaron algunos en ſu compañia lleuados del beneficio,
-i agradecimiento, que conquiſta los animos màs invencibles en las armas.
-
-(30) Con eſte ſucceſſo reposò el Conde haſta el mez de Agoſto, en ̃q
-ſupo de Alonſo de los Arcos Caſtellano de Tarifa; como tenia cercado
-a Gibraltar, i eſtava falto de vituallas; pidiendole ſocorro con
-brevedad, i diligencia. Eſte auizo tardô al Conde, porque paſsò primero
-a Ceuta, i Pedro de Albuquerque, que governava aquella plaça, queriendo
-lleuar la gloria de ſocorrerla primero cõ alguna emulacion, i embidia,
-detuvo la nueva al Conde, de manera que partiendoſe al inſtante que
-entendiò lo que paſſava; quando llegó a Gibaltar, havia el Duque de
-Medina Sidonia entrado ya la ciudad, i retirado los Moros al Caſtillo
-que combatia fuertemente. Llamoſe Gibaltar en ſus principios Heraclea,
-por ſer fundacion de Hercules el Thebano; pueſta en una larga enſenada,
-que haze la mar en el eſtrecho Gaditano contrapueſto a Tanjar, en las
-raizes del Calpe, una de las fabuloſas columnas de Hercules, en cuyo
-nombre perſeveró, haſta que con la perdida general de Eſpaña, Tarif
-le preſtò el ſuyo; i le dijerõ Gibaltar, de Gibel, i Tarif, que ſuena
-en Arabigo lo miſmo que monte, ſi bien algunos lo derivan de Gebel, i
-Aar, ò de Tarf, q̃ es la cũbre del mõte. Dominaranla los Arabes, haſta
-que el Rey Don Fernando el Quarto de Caſtilla la ganò; perdiò ſu hijo
-D. Alonſo el vndecimo, i reſtaurò a ſu coſta D. Iuã Peres de Guſman,
-primer Duque de Medina Sidonia (de quien vamos hablando) varon inſigne,
-i de excelentes virtudes.
-
-(31) El Duque apretó el combate al caſtillo, i ſabiendo que el de Viana
-venia a hallarſe alli; le ſalió a recibir grã trecho de la ciudad con
-grandes cumplimientos, dandole la obediencia de ſoldado, i ſuplicandole
-una, i muchas vezes quizieſſe governar aquel ſitio; rehuſolo el Cõde
-con ſu acoſtũbrada modeſtia, i tomó una pica para ſervir; mas los Moros
-deſcõfiados de ſu defẽſa, ſe entregarõ al Duque por trato, pidiẽdo
-para rehenes de ſu ſeguridad la palabra ſolamente del Conde de Viana,
-(tanto fiavan della). El Duque obligo corteſmente al Conde a que ſe
-encargaſſe de aquella gente, i paſſandolos conſigo a Alcaçar, les diò
-paſſo ſeguro a Tanjar.
-
-(32) El año ſeguiente de 73. por el mez de Abril, rindio a Safa, lugar
-en los confines de tierra de Benamenir, i de Luſmara a dos leguas de
-Tanjar en lo más alto, i fragoſo de la ſierra, de haſta quinientas
-caſas, con tan aſperas entradas, que no pudieron ſubir los cavallos
-màs que uno a uno. Entrò el Conde con eſtraña dificultad, i peligro,
-por lo màs agrio, i lo màs defendido, i degollando dos mil hõbres,
-prendio quatrocientos. No oſó el Alcayde de Tanjar occupar el paſſo de
-la ſierra al paſſarla Don Duarte, con que llegô a Alcaçar con la preza
-entera.
-
-(33) Sobre tantas perdidas como los Moros padecian continuamente por
-el braço, i valor del Conde; ſintieron eſta con mayor deſeſperacion,
-porque el ſitio, i fortaleza de Safa los aſſegurava de ſu ruina.
-
-(34) Mientras eſto paſſava en Alcaçar, el Rey de Fez deſpues que
-ſoſſegò la rebelion de Xeque Laros, con ſu muerte, ſe vino a Tanjar; de
-donde communicò amigablemente al Conde preſenteandoſe con igual agrado,
-i correſpondencia; haviã travado grande amiſtad deſpues que el de Fez
-conoció la virtud, i esfuerço del Conde por tãtas vezes, i ſiẽpre en
-ſu daño: i verdaderamẽte que dava cõ eſta eſtimaciõ un grã exẽplo de
-buẽ Principe, pues ni la differẽcia de la religiõ, ni la diviſiõ de
-los animos, ni los daños recibidos por ſu mano i govierno, le impedia
-reconocer el valor, en quiẽ lo tenia, ſiẽdo más duro de cõfeſſar en el
-enemigo; mas era tãto, i tã publico el del Cõde, q̃ mayor veneraciõ le
-tuvierõ ſin duda los Moros q̃ los miſmos Portuguezes, pues aquellos cõ
-el miedo, i eſtos cõ la embidia, parece andavan juntamẽte apoſtados
-a engrãdecer, i deſluſtrar ſus hechos, i ſiẽdo las acciones tan
-encontradas, no moſtrava menos brio el Conde en vencer con las armas a
-unos, que con el ſufrimiento a los otros.
-
-(35) Obligado deſtas mueſtras ſolicitò haver del Rey Moro, por reſcate,
-ô liberalidad el cuerpo del Santo Infante D. Hernãdo, como reliquia
-ineſtimable, por la particular devocion q̃ le tenia. Anda de ſu vida,
-muerte, i milagros un volume pequeño, grande en la materia. Tendre
-diſculpa a no diſcurrir dellos, por no offender con la cortedad de mi
-talento la lecciõ tã agradable de ſus virtudes.
-
-(36) Fueron ocioſas todas las diligencias que hizo el Conde ſobre eſte
-particular, aunque muchas, i mui apretadas; i quedando ſin effecto ſe
-bolviò el Moro a Fez, dexãdo reforçado el preſidio de Tãjar, con tres
-mil cavallos, i por Alcayde a Abraim Bename, Moro de gran opiniõ, i
-fortuna; por̃q Xarate auñq era muy valiẽte, fue depueſto del cargo
-por deſdichado. Cõſideraciõ importãte en la guerra dõde la felicidad
-tiene mucha parte. Eſta prevẽcion naciò ſin duda de averſe diuulgado la
-jornada del Rey, intenpeſtivamente con que vino a noticia del enemigo;
-ſiendo maxima certiſsima de los Principes entendidos reſervar para ſi
-miſmos los fines de ſus movimiẽtos haſta el tiempo en q̃ importa, i es
-forçoſo deſcubrirlos. Perô como las emprezas ſe yerran al principio
-facilmẽte ſe van desliſando los medios: fuerõ pocos cõſiderados, los
-̃q tomò Portugal en eſte negocio en q̃ uvo màs debates q̃ conſultas,
-auñq tãbien no faltarõ advertẽcias del Conde, el qual deſpues de haver
-cumplido la comiſsiõ de Diego de Barros, i Iuã Falcõ, viẽdo el muro de
-Tãjar muy deſpacio los bolvió a embiar al Rey cõ eſta nueva, hallãdo
-poſsible el caſo, i encomẽdãdole el ſecreto, i diſsimulaciõ cõ q̃ avia
-de proſeguirlo, eſcreviendole era mejor acuerdo le remitieſſe a Alcaçar
-gẽte, i armas poco a poco, cõ todo el reſguardo, por̃q deſta ſuerte
-ſin otro eſtruẽdo, ni cuidado ſe podia executar ſu deſignio ſagaz, i
-aventajadamente.
-
-(37) Offendiò eſta propueſta al Cõde de Villareal, por̃q cõ la buelta
-de los reconocedores informado de la facilidad, i grãdeza de la jornada
-ſe deſcubriô por oppoſitor para la execuciõ. El Infante D. Fernando
-por otra parte haziaſe dueño della, i el Rey no queria reduzirſe a no
-paſſar a Berberia; de manera q̃ con tãtas incõſideraciones preſumiẽdoſe
-̃q el Cõde de Viana dava eſtos aviſos por hallarſe ſolamẽte en aquella
-ocaſion, comẽçarõ los entereſados a tener celos de ſu zelo, i cõ eſto
-moviã al Rey a lo q̃ peor le eſtava. Pudo al fin el de Villareal
-introduzirſe en la materia, por̃q ſu calidad, valor, i prudẽcia erã
-fiadores, para peligros mayores. Todavia como en eſte ſe havia de
-hallar el Rey, quiso enterarſe primero por ſus ojos de la diſpoſiciõ
-en q̃ eſtavã las coſas de Tanjar; fueſſe a Ceuta llevãdo cõſigo a Iuan
-Falcon, i Diego de Barros, con los quales examinô todo lo q̃ paſſava, i
-aſſegurò de nuevo al Rey del ſucceſſo, con q̃ finalmẽte ſe determinò ſu
-paſſage. Advierte Ruy de Pina, que al partirſe eſte cavallero, le hizo
-el Rey algunas mercedes importãtes para ſu caſa, porque aſsi ſe obligã
-a los ſubditos, a que menoſprecien las vidas en el ſervicio de ſu Rey,
-grangeando muchas vezes cõ un favor deſtos, grandes felicidades para ſu
-corona.
-
-(38) Sabia el de Viana todas eſtas diligencias, aunque las callava
-prudentemente; por̃q deſcubriô embidia en el Conde de Villa Real;
-ambicion en el Infante D. Hernãdo; i brios en el Rey; i como no ſe
-hallava con fuerças capazes de luchar cõ tales emulos, remetia al
-ſufrimiẽto, i diſsimulaciõ eſte agravio, aũ̃q eſperava del, mayor
-gloria, por̃q las prevenciones no ſe ajuſtavan a la neceſsidad,
-creciendo muchos inconvenientes con la dilacion, de ſuerte, q̃ pudo
-juzgar aliſonja de fortuna lo que muchos imaginaron que fuera ofenſa.
-
-(39) En eſte verano fueron muy continuas las eſcaramuças, que el Conde
-tubo con los Moros, porque el Alcayde de Tanjar con la fuerça que
-todos los que de nuevo goviernã tienen en ſus principios, procurava
-emendar la fortuna de Xarate, deſeãdo avẽtajarſe, a los que haſta alli
-haviã peleado cõ el Cõde: mas deſengañoſe brevemẽte; por̃q deſpues de
-haver corrido varias vezes a Alcaçar ſiẽpre con perdida, ſabiendo un
-dia por ſus eſpias, q̃ el Conde havia pueſto por tierra muchas aldeas
-del Farrobo, i Benavolẽſe, i ſe retirava cõ grã preza, le ſaliò al
-encuentro con quatrociẽtos i ſeſſenta cavallos, i mil peones. Trahia
-el Conde repartida ſu gente en tropas, que era menos la mitad, que el
-enemigo; i mandando adelantar la preza con la ſuya enviſtio al Alcayde,
-antes que el Moro ſe pudieſſe determinar en lo q̃ havia de hazer. Eſte
-repẽte deſcõpuſo al enemigo de manera q̃ cõ poca reſiſtẽcia ſe puſo en
-huyda, i el Cõde cõtẽtãdoſe cõ vẽcerlos, le hizo puẽte de plata, como
-dizẽ.
-
-(40) A los diez de Iulio ſe jũtarõ los Xeques, de las ſierras de
-Anjara, Farrobo, i Benabolẽſe, i perſuadidos de uno màs venerable en
-canas, i conſejo llevados del miedo, i fama invencible del Conde ſe
-reduxeron a ſu obediencia. Eſta accion contradixeron muchos fronteros
-Portuguezes, pareciendoles quitaria la paz, la ganancia que hallavan en
-la guerra; mas el Conde anteponiendo el bien publico al particular, ſe
-la otorgò debaxo deſtas capitulaciones.
-
- _Serian tributarios del Rey de Portugal, dando por eſte reconocimiento
- dos doblas de oro cada padre de familias; biudas una; niños, i
- donzellas nada._
-
- _Eſtarian a la obediencia de los generales de Alcaçar el ceguer ſeguro
- de los Chriſtianos, i amparados de ſus capitanes._
-
- _No darian favor, ô conſejo a los Moros contrarios; i ſabiendo de
- ſus ardides, entradas, ô deſinios los revelarian luego al Conde ſin
- ocultar coſa, q̃ fueſſe en daño de los Portugueſes._
-
- _Darian paſſo libre por ſus tierras ſin alterarſe ni hazer otro
- movimiento; mantenimientos, i hoſpedaje a buen precio, i todo el trato
- de amigos._
-
- _Podrian libremente los Moros ſembrar i coger ſus coſechas, vender ſus
- fructos en Alcaçar, i por todas tierras de Christianos, no paßando de
- treinta los que fueren juntos a eſtas ferias._
-
- _Siendo neceßario acudirian con armas, perſonas a Alcaçar, ſerviendo
- cõ fidelidad, diligencia, i cuidado._
-
- _Eſto miſmo ſe havia de guardar puntualmente con los generales, i
- fronteros de Ceuta._
-
-(41) Publicado eſte aſsiento, ſe guardò deſpues inviolablemente en
-vida del Conde; porque la verdad, i agrado con que tratava a los Moros
-de paz, los hazia andar puntuales en ſu obediencia, conſiderando en
-ella muchas utilidades, que el Rey de Fez les negava con el ſeñorio
-abſoluto, i tiranico, con q̃ aquellos Principes dominã ſus vaſſallos;
-ſiẽdo màs ſu govierno Deſpotico, q̃ Monarchico.
-
-(42) Con eſta proſperidad no oſaron los Moros de Luſmara a reſiſtir al
-Conde, en una entrada que hizo en Octubre ſiguiente deſte miſmo año,
-de que ſacô mucho ganado. I por̃q ſe hallava falto de vituallas, i
-Portugal ocupado en apreſtar la empreza de Tanjar, no attendia a otra
-coſa, olvidãdo, o quiça no pudiendo remediar todo: porque las fuerças
-eran menos q̃ el animo: y el Rey cõ el appetito, i ambicion de dilatar
-ſu imperio, obſtinavaſe en ſu parecer, ſin haver nadie q̃ ſe atrevieſſe
-a contradezirlo; reſolviendoſe los màs prudentes, i ſoldados a ſer
-compañeros deſte error; por̃q queriã màs aventurarſe, i perderſe con
-el, q̃ caer en ſu deſgracia. Era uno deſtos el Cõde de Viana, el qual
-deſpues q̃ entẽdiò q̃ el Rey le tenia por ſoſpechoſo en eſta jornada
-por aſſegurarle, i deſmẽtir la opiniõ q̃ ſus emulos esforſauã quãto
-podiã; embiò al Reyno ſus dos hijos D. Hẽrique, i D. Fernãdo, que era
-el ſegundo, ambos de gentil diſpoſicion, i brio para q̃ acõpañaſſen el
-Rey, i juntamẽte apercibieſſen otras coſas neceſſarias.
-
-(43) Entretanto no ceſſava un punto de moleſtar al enemigo, i allanando
-la ſierra de Benamenir, q̃ fue la vez primera q̃ la corriò, quemãdo a
-Ramele, q̃ era el lugar principal q̃ tenia fuerte, i rico, deſpues a
-pocos dias corriò a Tanjar por enflaquecer aquel Alcayde de opinion,
-i gente, juzgandolo aſi por neceſſario, para lo que ſe pretendia. I
-notando, q̃ en todo aquel cõtorno, ſolo la ciudad ſe ſuſtentava por el
-enemigo, llegò a deſafiarle al pie del muro de perſona a perſona; ò de
-la manera que quizieſſe, mas el Alcayde, covarde con eſta reſoluciõ,
-reſpõdiò cõ la artilleria, de manera q̃ fue forçado apartarſe el
-Conde; ſiẽdo tã dueño del cãpo, i ſierras, q̃ andava por ellas cõ la
-ſeguridad q̃ en Alcaçar. Aquel dia llamó a un Moro de preza, vezino
-de Tãjar, i embiolo al Alcayde con una copia de Carneros, pidiẽdo, ̃q
-como cavallero los repartieſſe por los Chriſtianos cautivos; por̃q era
-eſtraña la piedad con q̃ ſe dolia de los affligidos.
-
-(44) Bolvió en ſi el Alcayde de Tanjar, con tantas perdidas, ſabiẽdo
-̃q los ſuyos le notavã de cobarde por el ſucceſſo paſſado, ſe reſolviò
-en buſcarle; mas la buena fortuna del Cõde ſe diô ocaſion de nueua
-affrenta, por̃q en el mez ſeguiente fue ſobre Benamaqueda, i a la
-buelta topò con el Alcayde, y lo venciô, degollandole quinientos
-hombres.
-
-(45) Eſta rota pudiera debilitar los animos, i guarnicion de Tanjar,
-ſi el Alcayde en la vigilancia, prudencia, i buen ſemblante con ̃q
-governava, no disfraçara el miedo con los ſuyos, pareciẽdo con ellos
-más vencedor que vencido. Llegavan eſtas victorias a los oydos de
-nueſtro Rey, ſin la fama que merecian por la emulacion de los enemigos
-del Conde: i como trahian todo el govierno del Reyno entre manos,
-arbitravan a ſu guſto en todo, alterandoſe con eſtos ſucceſſos, i
-temiendo q̃ el valor del Conde fueſſe tanto, que llevado de la ocaſiõ,
-i felicidad, ſe diſpuſieſſe a emprẽder la cõquiſta a Tanjar: por
-deſviarlo deſta gloria, hizieron con el Rey a q̃ partieſſe de Lisboa
-a ſiete de Nouiembre con dos mil cavallos, i algunos Infantes, ſiendo
-entrado el invierno con riguridad de aguas, i frios; con que no faltò
-murmuracion contra miniſtros que hazen a ſus Reyes executores de ſu
-paſſion, meſclando algunas appariencias de zelo que ſuelen engañar, aun
-a Principes advertidos.
-
-(46) Entrô la armada en el eſtrecho con viento eſcaſo, i alli le
-ſobrevino tan gran tormenta, que ſe dividiò toda, deſgarrando unos
-navios a Ceuta, otros a Alcaçar; i algunos ſoçobraron: ſalvôſe el Duque
-de Bragãça, i ſus hijos, i otros muchos cavalleros quaſi milagroſamente
-a nado, i el Rey ſe fue a Alcaçar con no poco rieſgo de ſu vida. Eſtos
-principios pronoſticaron la deſdicha de los fines: mas la tema del Rey,
-i del Infante tuvo neceſsidad de otros deſengaños, para que llegaſſen a
-conocer ſu yerro, que es accion aſſas difficultoſa en los poderoſos, i
-de grandes peligros; porque como el remedio de los aciertos, conſiſte
-en el arrepentimiento la naturaleza como ofendida de los ſuperiores,
-quiere emendar una culpa con que ſe cometan muchas, i aſsi van
-engazando yerros haſta deſpeñarſe, como en eſte caſo ſe probó bien.
-
-(47) Auñq el Rey tenia tomada la determinaciõ mucho de antes; viẽdoſe
-en Alcaçar quiſo juntar a cõſejo más para eſcucharlo, q̃ ſeguirlo; i
-por no acabar de deſabrir al Conde de Viana de todo punto, porque en
-aquellos pocos dias havia notado, i viſto las maravilloſas coſas que
-hiziera en ſu ſervicio. Entraron como treinta perſonas; uvo deſputas
-ſobre ſi convenia acometer a Tanjar tambien por mar. Vencieron en
-votos al Conde de Viana, que ſe opuſo a eſta reſolucion, fundado en
-la incertidumbre, i riguridad del invierno, i aſpereza de aquella
-coſta, con otras razones militares, que la experiencia, i la razon
-aprovavan con grandes ventajas, mas nada aprovechò, para que el Rey no
-ſiguieſſe lo contrario. Partiò entonces Luis Mẽdez de Vaſconcelos con
-doze velas, i el Rey con lo reſtante del Campo, por tierra. Amanecierõ
-ſobre Tanjar, i Luis Mendez trabajando por deſembarcar ſu gente, eſtuvo
-a pique de perderſe, porque las olas andavan tan bravas, q̃ no ſe
-domaron con los remos. Y eſto ſolo ſirvio de deſpertar el enemigo, el
-qual vigilante antes, con eſte avizo, començò a jugar ſu artilleria
-contra la Armada; i el Rey advertiendo lo que paſſava, deſeſperado ya
-del effecto ſe bolviò a Alcaçar, i de alli a Ceuta engrãdeciendo con
-alabanças al Conde de de Viana, i culpãdo los pareceres q̃ lo havian
-perſuadido a no darle el credito que merecia ſu valor, i experiencia:
-peró en eſtas palabras más ſe condenava a ſy miſmo, que a otro alguno,
-pues ſe dexô llevar de adulaciones, conociẽdo la verdad, i entereſa
-del Conde, quãdo no ay Principe tan limitado, q̃ no entienda, quien le
-habla màs a lo juſto, i lo que le conviene, auñq es ordinaria traça
-ſuya deſcargar ſiempre ſu error ſobre aquellos q̃ le aconſejan en los
-caſos adverſos, llevandoſe ſolos la gloria, i alabança de los proſperos.
-
-(48) Deſte deſabrimiento del Rey tomaron motivo los emulos del Conde de
-Viana para enviſtir con el Infante D. Hernando, deſengañados ya de ̃q
-el Rey attendieſſe a ſus perſuaciones; mas el Infante con la demaſiada
-ambiciõ de aquella empreza andava màs diſpueſto a oyr ſemejantes
-deſacuerdos; i aſsi diferia al Conde de Odemira, que con particular
-adulacion le movia a que de ninguna manera deſiſtieſſe de acometer a
-Tanjar. Premiole eſte Principe el conſejo, como ſi fuera en gracias
-ya del effecto, con la encomienda mayor de Sanctiago; coſa que el
-de Odemira pretendia havia mucho tiempo. Tocavan al Infante eſtas
-proviſiones, porque era Maeſtro de las Ordenes Militares de Chriſtus, i
-Sanctiago, ſobre ſer Duque de Beja, i Viſeu, con otras muchas tierras,
-i ſeñorios.
-
-(49) Por eſte tiempo Don Pedro Primogenito del Infante Don Pedro,
-ſe partiò de Ceuta a Cataluña en dos galeras, que de alla vinieron
-a buſcarle, i el Rey ſu cuñado aunque al principio le diò licencia,
-deſpues ſe la fue ſuſpendiendo de manera, que Don Pedro preſumiô que
-lo hazia por reſpeto de Caſtilla, porque el Rey D. Henrique tambien
-era oppoſitor a Aragon, i la amiſtad eſtrecha que tenia con el Rey
-Don Alfonſo ſobre el parenteſco de cuñado dava ſoſpechas para todo.
-Don Pedro pues dexando eſcrito al Rey ſus proteſtos, i cumplimientos;
-ſe embarcò en las dos galleras, i llegò a Cataluña; donde le juraron
-por Principe, i a pocos mezes fue muerto por los miſmos Catalanes
-de veneno, como avemos referido. Quedoſe el Infante Don Fernando en
-Alcaçar, con deliberacion declarada de bolver a Tanjar, aunque el Conde
-de Viana le parecia impoſsible el buẽ ſucceſſo deſta jornada.
-
-(50) Mas el Infante, como era eſto lo que más ſolicitava, procuró
-ſeguir el conſejo del Conde de Odemira; i para reſintir al de Viana de
-ſuerte, que el miſmo ſe apartaſſe, tomò para ſi el quinto de vna rica
-cavalgada, que por derecho competia a los generales de Alcaçar que ſe
-hizo aquellos dias, en la qual ſe havia hallado el Infante, i el Conde,
-i perô no quedò perſona, que no lo murmuraſſe, ni dexaſſe de alabar al
-Conde por la modeſtia, con que ſe portò en eſta particion, ſiendo tan
-liberal en renunciarla, como el Infante corto en repartirla, aunque
-bien ſe entendiò a lo que tirava aquel penſamiento.
-
-(51) Deſpues tornò el Infante a hazer conſejo con los cavalleros, que
-le aſsiſtian en Alcaçar ſobre la gente que era neceſſaria para la
-execucion de ſu deſeo. Llevantoſe Hernãdo Telles en medio, i pidiò al
-Infante declaraſſe ſi tenia licencia del Rey ſu hermano para acabar
-aquella empreza; hiriole mortalmente la pergunta, aunque callô la
-reſpueſta: i el de Odemira, que conoció ſu enojo por liſonjearle,
-mas deſcubiertamente ſe deſcõpuſo en palabras con Hernando Telles
-(cavallero de ſingular animo, i viçarria, aunque mancebo) con que ſe
-deſviò aquella platica; tratandole ſolamente ſobre la propueſta del
-Infante, en que el de Viana diſcurrio deſta ſuerte.
-
- _Bien ſe (ſeñores) que las differẽcias de los votos que eſcuchamos
- en eſte negocio, nacen mâs de alguna particularidad, a que no puedo
- dar remedio, que de otra conſideracion alguna, en que ſe note zelo,
- i cuidado de lo que más importa, con que no dudo, que ſiempre mi
- pratica parecerâ ſoſpechoſa. Baſtante ocaſion era eſta para dexarme
- llevar del parecer arrojado de otros. Mas pues eſtoy aqui para dezir
- lo que ſiento, donde ſolo ſe deve tener la mira al ſervicio de Dios,
- i honra de mi Rey, no tratare de la mia: por temeridad juſgo ponerſe
- a una buelta de dado, i en poder de la ciega fortuna mâs poderoſa
- en la guerra, que en otra parte, vidas, i ſeñorios: la reputacion
- Portugueſa, donde ſolo peleamos con ella, i nos cueſta el grangearla
- tanta ſangre, i trabajo, fuerça es perderla en eſta occaſion; porque
- ſiendo Tanjar una plaça de las más fuertes, i bien guarnicidas, que
- tiene el Rey de Fez, parece coſa impoſsible, que ſe pueda entrar con
- tan poca gente, como tenemos. Paſſa de tres mil ſoldados ſu presidio,
- lleno de vituallas, artilleria, i mucho esfuerço: el ſocorro a la
- puerta, i que ha de venir por tierra firme, que es ſuya, i de ſus
- Principes, que eſtan ſin otros embaraços de guerra, ni rebeliones:
- concluida la de Xeque Laros con ſu muerte; Tremecen quieto; i al
- fin no ay coſa en el Reyno de Fez, que quite acudir a Tanjar en el
- aprieto; tiene un capitan de mucha experiencia, i brio, que ſabe
- guardar ſus muros, de manera que no puede el deſcuido ayudarnos,
- por mâs que nos certifiquen lo contrario. Contra eſto, que razon
- ay de nuestra parte para acometer un hecho tan ſin prudencia? el
- conocimento, i la memoria de las coſas paſſadas, es una luz, i guia de
- las operaciones humanas, principalmente en las guerras, cuyos errores
- ninguna diſculpa reciben, ni aun conſientẽ remedio; porque en ſiendo
- cometidos, cahe la pena ſobre ellos. Prodigioſas fueron ſiempre las
- jornadas de Tanjar, no permita vueſtra Alteza, que eſta acabe de ſer
- tumba de nueſtras honras. Eſperemos tiempo, el nos dirâ lo que havemos
- de hazer: andamos felices en las entradas, però no en los exercitos.
- Quiçâ nueſtro ſufrimiento, i valor podra occaſionar ſu ruina; i pues
- ſomos vencedores en lo poco, Dios ordenarà, que ſea tambien en lo
- mucho._
-
-A eſto reſpondiò el Conde de Odemira, llevado de ſu antigua enemiſtad.
-
- _Si advertis (ſeñores) en las difficultades, que tienen ſemejantes
- emprezas, ſin mirar primero ſus provechos, i bienes, no ſerâ
- mucho, que os embarace lo que acabaſtes de eſcuchar aora: perô ſi
- diſcurris en lo particular deſta, avergonçareisos, en penſar, que
- tantos apparatos ſean para ningun effecto. Deliberôſe nueſtro Rey
- en venir ſobre Tanjar, trahiendo conſigo lo mâs luzido de ſu Reyno:
- ſerâ condenar ſu prudencia, i conſejo, dexar de proſeguir esta
- determinacion: todos los motivos, que la occaſionaron, eſtan en
- pie; ningun accidente ha quebrantado fuerças, ni animos; pues que
- cauſa havemos de dar para deſculpar eſte yerro. La advertencia del
- enemigo, i ſu vigilancia, eßa es la que nos ha de dar maior gloria,
- que vencerlos con ſu deſcuido, no merece gracias; que les ſomos
- ſuperiores es llano, a quien mirare lo que pocos Portugueſes han
- hecho contra innumerables Moros en Ceuta, i las demàs fronteras: pues
- como ſe han de recelar tres mil, quando millares ſe vencen cada dia?
- Nueſtra gente mâs ſe ha de contar por el valor, que por el numero.
- Cien Portugueſes baſtan para eſta empreſa: Mi voto es, que vueſtra
- Alteza execute eſta noche, lo que ha tantas, que nos deſvela: ſalgamos
- ſeñor, i ſea Tanjar triumpho, gloria un Infante de Portugal, ya que
- fue de otro oprobrio, i ſepultura._
-
-(52) Aprovóſe el parecer en conformidad del guſto, que moſtrava el
-Infante, que fue ſolo la juſtificacion, a que attendia el Conde de
-Odemira, el qual por liſonjealle más, alcançò del Inffante en ſecreto,
-que el de Viana no le acompañaſſe en eſta jornada. Luego apartô cien
-cavallos, i ſin dezir nada ſaliô de Alcaçar a prima noche.
-
-Fue Tanjar tumba, un tiempo de la nobleza de Portugal, por las anſias,
-con que ſus Principes aſpiraron ſin fuerças baſtantes a conquiſtarla.
-Eſtà pueſta en la coſta del Occeano Atlantico, quaſi en la boca del
-eſtrecho de Gibaltar, en ſitio llano, i apazible. Tiene Fez al cierco
-en diſtancia de cinquenta leguas. De ſu primer nombre, que fue Tingide,
-tomò aquella provincia Mauritania, el de Tingitania, por differenciarſe
-de las Ceſarienſe, i Sitifenſe, que tambien ſe denominaron de
-Ceſaria, i Sitife, ciudades cabeças ſuyas: fue lo ſiempre Tanjar de
-la Tingitania, por ſu autoridad, i grandeza. Los naturales le llaman
-oy Tanja, i mezclan ſu fundacion con mil cuentos fabuloſos, a que
-ſu abundancia, i riquezas dierõ motivo: Iuan Leon, i por el Marmol,
-i otros dizẽ, q̃ los Romanos la fundaron, i ennoblecieron, i que
-ſeñoreandola deſpues los Godos, quedò ſujeta a Ceuta. Perdiòſe quando
-eſta, i los Alarabes la reſtauraron, i fortalecieron con la gẽte mejor,
-i màs valiente de Berberia, de que eſtaua llena por eſte tiempo.
-
-(53) Entretanto Diego de Barros, i Iuan Falcon ſe fueron al Conde de
-Viana, proteſtandole con muchas razones, quiſieſse aviſar al Rey de
-la reſolucion; porque el Iffante no tomando ninguno de los conſejos
-acertados (coſa mui dañoſa en los peligros) mientras quiſo ſeguir el
-del medio, no ſe atreuiô, ni proveyò, como era meneſter; quando llegò
-a Tanjar era ya mañana, i por no deſcubrirſe, ſe emboſcò aquel dia,
-embiando al Mariſcal corrieſse el enemigo, haſta que en el ſiguiẽte
-effectuaſſe lo que tenia determinado. El Rey en ſabiendo lo que
-paſſava, mandó adelantar a Vaſco Martines de Soſa (ſu capitan de la
-guardia de cavallos) para que de ſu parte detuvieſse al Iffante, i
-a ſus eſpaldas partiò de Ceuta, quaſi por la poſta, con ochociẽtos
-cavallos, i muchos infantes; mas fue tãta la prieſſa, que ſe dió en
-caminar, imaginando, que el Inffante aſſaltaria a Tanjar ſin el,
-que vencio el camino en mui pocas horas. Los infantes de canſados,
-quedaronſe en Alcaçar; i el Rey notando grande ſilencio, en el
-campo, quanto más ſe acercava ſin hallar el hermano, entendiò, que
-avia entrado a Tanjar, i començò a feſtejarlo con la facilidad, que
-hizo todo. En eſto llegò el Mariſcal, que contô lo que paſſava, i el
-Rey enojado del ſucceſſo, i mucho màs contra el hermano, ſin querer
-encõtrarle, ſe bolviò a Alcaçar, con que anduvo quinze leguas en
-aquella noche ſin deſcanſar. Vinoſe el Inffante tras el Rey, por
-aplacarle, mas el; como Principe, que no ſabia enojarſe contra lo mal
-hecho, que tambien es falta de valor, i una de las maiores, que ſe
-conſideran en los Reyes, i de maior daño para los Reynos; no paſsò ſu
-enojo de una reprehenſion menos aſpera, de lo que el Inffante merecia,
-por los deſabrimientos, con que ſe huvo en eſta materia: reſultaron
-della nuevas murmuraciones contra el Cõde, que era el fin de todo,
-porque el Inffante moſtrandoſe ſentido de la diligencia, que ſe hizo
-con el Rey; juzgò por autor al Conde, i como los induzimientos del
-de Odomira, no ceſſavan un punto de perſeguirle, procuravan otros
-deſacreditarlo, con tan differente effecto, de lo que era ſu animo, que
-quanto màs le perſeguian, tanto màs le acreditavan, i engrandecian.
-
-(54) El Rey, entonces, menos deſabrido, ſe fue a Ceuta con penſamiento
-de paſſar de alli a Gibaltar, a verſe con el Rey D. Henrique de
-Caſtilla ſu cuñado, i el Infante acompañandolo haſta aquel lugar, pudo
-tanto con ſu autoridad, que alcançò licencia del hermano para bolver a
-Tanjar; conociẽdoſe en eſſo, como en otras varias acciones, que no ay
-deſvios humanos, que puedan impedir los ſuceſſos, que la providencia
-divina diſpone por otras cauſas, pues con aver tantas en eſta jornada
-para atajar la futura deſgracia, vino el appetito de un Principe a
-poder màs, que la razon, i la experiencia, hallando ſiempre pareceres,
-que approvaſſen tales deſaciertos.
-
-(55) Por otra parte el Infante guiado del conſejo del Conde de Odemira,
-huyô de ſeguir el de Viana, que ſin embargo de ſus quexas, tornó con
-ruegos, i perſuaciones a encarecerle el error de aquel acometimiento;
-i como vió, que a penas lo eſcuchava, con ſolo quatro criados ſe fue
-a Ceuta, adonde el Rey lo embiava a llamar, para paſſar a Caſtilla, i
-hazer antes alguna entrada en tierra del enemigo. El Infante apreſtado
-con quatrociẽtos hombres, en diez i nueve de Henero (̃q era noche
-de S. Sebaſtian) dos horas antes de amanecer ſe puſo en Tanjar: los
-Portugueſes atemorizados cõ prodigios, q̃ por todas partes amenazavan,
-notarõ vn Cometa, cõ largas, i ſangrientas crines, q̃ ſeguia a la Luna,
-en mitad de ſu claridad, pueſto ſobre aquella ciudad. Mirò Gomez Freire
-al Cielo (perſona de grãde prudencia, ceſo, i calidad, i en alta voz)
-dixo.
-
- _Ah noche fatal, i deſdichada, para quien te aparejas?_
-
-Ivan los hombres con eſtas ſeñales con tanta triſteza interior, que a
-penas davan paſſo, que no juzgaſſen, que era para la ſepultura.
-
-(56) Llegados al muro le arrimaron quatro eſcalas, i ſubieron como
-cien hombres, mas reconocidos por la poſta, yẽdo Iuan de Soſa a
-herirle con la lança, ſe arrojô del muro abaxo, i començò a dar bozes;
-i los nueſtros penſando, que del eſtruendo naceria otra confuſion, que
-embaraçaſse al enemigo para poder defenderſe, tocaron reziamente al
-arma, quando el enemigo acudió con gran valor a ſu defenſa; esforçòſe
-con el peligro, i ultimamente hallando los Chriſtianos deſordenados,
-fue degollando en ellos, ſin que el Inffante pudieſſe valerlos, màs
-que con el ſentimiẽto. Quiſo arrojadamẽte ſubir al muro, i morir con
-los demàs compañeros; però el Conde de Odemira, i otros fidalgos lo
-deſviarõ deſte intento, alẽtandole deſta aflicion, haſta q̃ ſ vino a
-Alcaçar.
-
-(57) Nueva tan deſaſtrada llegô primero, q̃ las reliquias del campo,
-a Ceuta, como tienẽ de coſtumbre ſiempre las infelicidades; i el Rey
-animandoſe para el conſuelo, mandò al Conde de Viana, q̃ de ſu parte
-fueſſe luego a darſele al Inffante, el qual pidiendo al Conde le
-perdonaſſe no ſeguir ſu cordura, i parecer, ſe aliviò de la perdida.
-Fue mui grande, la que recibiò eſte Reyno, porque murieron màs de
-duzientas perſonas calificadas en valor, i ſangre, quedãdo preſas otras
-ciento. Anduvo el enemigo revolviendo entre los nueſtros, para ver ſi
-hallava el cuerpo del Conde de Viana, porque juzgava, que a quedar vivo
-no podia llamar victoria aquella, quando el baſtava a reſtaurar maiores
-calamidades. Cuentaſe, que en eſta ocaſion dixera un moro viejo gran
-ſoldado, a ſu Alcaide, eſtas palabras
-
- _Abrahem Bename, en vano buſcas el cuerpo de D. Duarte de Meneſes
- entre eſſos, que miras ſin vida; pues en la deſorden, i poca
- diſciplina, que moſtraron en eſte caſo los Portugueſes, veo, que no ſe
- hallò en el._
-
-Tanto era el reſpecto, con que hablavan de ſu perſona los enemigos, i
-la proſperidad de ſu opinion.
-
-(58) El Rey no quiſo divulgar la nueva, haſta q̃ ſe embarcò a
-Gibaltar, q̃ fue el miſmo dia, que ſe la dieron. Eſtava el de Caſtilla
-aguardandolo, i llevando los dos la grãdeza de ſus cortes, i eſtados, a
-cabo de algunos dias, q̃ eſtuvieron juntos, aſſentaron coſas, que nunca
-tuvieron cumplimiento, aunque fueron juradas en manos de D. Iorge de
-Acoſta Obiſpo de Evora, ſucediendo en eſtas viſtas lo que en todas,
-que ya màs lo tratado en ellas ſe guardò nunca. Andavan los ſeñores de
-Caſtilla deſabridos con el Rey dudando de la legitimacion de ſu hija D.
-Iuana, que era Princeſa unica de aquel Reyno; porque la madre viviendo
-con menos honeſtidad de lo q̃ requeria ſu grãdeza, dava ocaſiõ a ̃q
-ſe juzgaſſe al Rey ſu marido por inhabil para tener hijos; i que el
-pueblo no paraſſe en ſola eſta malicia. El Infante D. Alonſo hermano
-del Rey de Caſtilla con eſta, i otras cauſas, ſe inquietò de manera que
-llegô a armar contra el hermano, haziendoſe cabeça de los inobedientes,
-i malcontentos. Quiſo entonces el Rey caſar al Principe D. Iuan de
-Portugal, con la Princeza heredera de Caſtilla, i al Rey D. Alfonſo con
-ſu hermana la Infanta D. Iſabel, que deſpues fue la Reyna Catholica,
-però el Cielo deſviò el acierto deſtos matrimonios por caſtigar a
-Heſpaña, con una guerra poco menos que civil, que duró haſta la muerte
-del Rey Don Alfonſo, de que ay eſcritos copioſos commentarios.
-
-(59) Tornòſe el Rey de Gibaltar a Ceuta, donde entrò de nuevo en otro
-penſamiento de tomar Arzila, ciudad tambien de aquella coſta, metida
-dentro en un arrecife, que alli haze el mar Occeano Herculeo, la qual
-ſe llamò antiguamente Zilia, i los naturales, con poca corrupcion dizen
-Azeila; eſtà quarenta i ſiete leguas de Fez, i ſiete a Poniente del
-eſtrecho; porque el yerro, con que ſe acometio a Tanjar, le atormentava
-el coraçon para hallar algun modo, con que pudieſſe reſtaurar el
-credito, que imaginava menoscabado con la ſobra de animo, que tenia;
-peró muchas vezes pierdẽ los Principes tanto por dar en valientes, ſi
-es con temeridad, como por ſer cobardes.
-
-(60) Con eſta imaginacion ſe fue a Alcaçar, i de alli con el Infante
-entrando en la ſierra, por el puerto, que llaman de Alfeixe. Al
-amanecer diò en unas aldeas, que hallò deſpobladas, con el aviſo, que
-tuvieron deſta entrada: deſpues corriò ſin ceſſar, haſta legua i media,
-por la ſierra, con no poco daño del enemigo; anocheciole en eſto, i
-paſsô el rio de Tagadarte, por alojarſe a ſu orilla; però fue tanto
-lo que lloviò aquella noche, i la recia tempeſtad, que ſobrevino, que
-el rio ſiẽdo mui pequeño ſe hizo un mar, i el Rey por eſta cauſa ſe
-viô perdido, ſin poder paſſar adelante, bolviendoſe triſte, i afligido
-a Alcaçar, i luego a Ceuta. Pareciole entonces deſpedir ſus gentes,
-porque ſe deſengañò de la tema, con que andava de un yerro en otro, ſin
-conſejo, ni prudencia, ſolo por la ambicion de moſtrar valor; ſiendo
-tan cõpañero en eſte deſeo el Infante ſu hermano, que no ſe podia
-juzgar de ambos, qual deſacertava màs.
-
-(61) Eſte Principe eſtando en Portugal como maeſtro, que era de las
-dos ordenes militares de Chriſto, i Sanctiago, mandò con edicto
-publico, que todos los cavalleros deſtos habitos, vinieſſen a ſervirle
-en eſta empreſa, compeliẽdolos con amenazas, i aunque es lo cierto,
-que no faltò alguno, q̃ voluntariamẽte dexaſſe de ſeguir el Infante,
-ſiẽdo ſu exemplo, i el del Rey maior fuerça que todos los demás
-mandamientos: Con todo como eſte negocio tocava a juriſdicion, i los
-cavalleros profeſſavan maior zelo, que en eſte tiempo eſtando aqui
-en Ceuta deſpues de deſpedidos, i con licencia, para que pudieſſen
-bolverſe a ſus caſas, entre las dos ordenes eſcogierõ a Gonſalo Gomez
-de valladares Comendador del Mogadouro del habito de Chriſto, i Martin
-Vaz Maſcareñas, comendador de Aljuſter de Sanctiago, cavalleros de
-prudencia, i virtud; para que notificaſſen al Infante declaraſſe no
-eſtar obligados los cavalleros a ſemejantes violencias, ſiendo accion
-voluntaria, i libre ſeguir los maeſtros en ocaſion de guerra, que no
-fueſſe declarada en ſus eſtatutos, a quien para maior ſeguridad ſe
-remetiã.
-
-(62) Quando la libertad ſe funda en razon, i juſticia, no es buen
-Principe, el que la condena, ò caſtiga: pues los buenos ſiempre
-permiten, que los ſubditos negocien como ſubditos, i no como eſclavos;
-maiormente en las coſas, en que no mueſtran interes proprio, pues la
-cauſa publica ha de tener differente aſsiento en el animo del Principe,
-cuyas orejas, quanto màs abiertas eſtan para los quexoſos, tanto
-más cumplen con la obligacion de ſu oficio, ſin que para eſtos ſean
-neceſſarios nuevos tribunales, pues miniſtros con gran dificultad
-emiendan yerros de otros miniſtros, por no ſe acuſar a ſy meſmos, i
-aſſi los Reyes lo han de hazer como obligacion preciſa ſuya. El Infante
-no ſolo los eſcuchô agradablemente, pero examinando los eſtatutos, i
-privilegios, ſin remetirlo a nadie, ni dilatarlo, viendo todo por ſus
-ojos, concediò lo que pedian aquellos cavalleros, i con eſto ſe paſsó a
-Portugal con la maior parte de la armada.
-
-(63) Quedòſe el Rey en Ceuta fatigado con tantas adverſidades, que le
-herian màs por̃q tocavan en la inclinacion, de que màs ſe preciava,
-que ſiempre ſuele ſer lo que ſe ſiente con maior vehemencia; i no
-acabando de reſolverſe en dexar a Berberia ſin alguna demonſtracion,
-que reparaſse las paſſadas, reconocida la ſierra de Benacofu, partiò
-cõ ocho cientos cavallos, deſseoſo de verſe con el enemigo roſtro a
-roſtro; acompañaronle el Duque de Bargança, los Condes de Guimaranes,
-Faro, Villa real, Penela, i Monſanto, el de Viana con D. Henrique, i
-D. Fernando ſus hijos, i otros muchos cavalleros de igual calidad, i
-virtud, aprovando primero eſta entrada, porque queria moſtrar a ſu Rey
-el valor, con que le ſervia; ſiendo gran ventura de los tiempos, en que
-los Principes toman las armas, tanto para conocer los ſubditos, como
-para ſer conocidos dellos.
-
-(64) El dia, que el Rey ſaliô de Ceuta ſe fue alojar al caſtillo de
-Almiñecar, i deſcanſando un rato, entrò de noche en la ſierra: diſta
-quaſi tres leguas de Ceuta, incluyendoſe en la miſma, que Marmol llama
-Huat Idris, ſiendo el nombre de Benacofu impueſto por los naturales,
-por algun accidente, de que no ſabemos la cauſa. Son reputados ſus
-moradores, por los màs valientes hombres de Berberia: luzieron en eſta
-occaſion, porque el Rey pareciendole, que todo ſe allanava a ſu poder,
-anduvo diſcurriendo por la ſierra, como vencedor deſpues de hazer
-una gran preſa de gente, i ganados; i queriendoſe paſſar a Tetuan,
-embiô màs de la mitad de los ſuyos adelante. Los Moros provocados de
-ſu affrenta, i deſtruicion, juntandoſe en gran copia, elegieron una
-cabeça, i luego cargaron con impetu ſobre los nueſtros, que los
-descompuſieron al primer encuentro; i deſpues peleando valientemente,
-valiendoſe de los lugares aſperos, i fragoſos de la miſma ſuerte que
-de las armas, a penas davan tiempo a los Chriſtianos para defenderſe.
-Eſta oſadia fue cauſa para que en un momẽto ſe le juntaſſe al enemigo
-un inmenſo exercito; i los nueſtros ſin ſaber camino, ni ſenda, que no
-fueſſe en daño ſuyo, començaron a derramarſe de manera q̃ fue forçado
-al Rey retirarſe obligado de algunos fidalgos: i quedandoſe el Conde
-de Villa Real en la retaguarda algo lexos, por aſſegurar las eſpaldas,
-mandò el Rey al Cõde de Viana, que detuvieſſe los Chriſtianos para
-hazer roſtro al enemigo, mientras el ſe ſalia de la ſierra.
-
-(65) Conoció el Conde el rieſgo de la comiſſion, porque muchos de los
-nueſtros como biſoños en aquellas entradas no hizieron tanto ſu dever,
-i deſampararon el campo, llevados de ſalvar las vidas; i ſin embargo de
-ver a ſu Rey en tan evidente peligro, atropellaron primero la honra,
-i luego la obediencia. El Conde con eſta deſeſperacion ſin que le
-aprovechaſſen bozes, ni ruegos: dizen, que reſpondiò al Rey.
-
- _Señor, dura coſa me encarga V. A. en occaſion, en que me hallo ſin
- mis ſoldados, i con otros, que ni os obedecen, ni me ſiguen; perô pues
- grangeo con mi vida el ſalvar la vueſtra, en mi muerte vereis el zelo,
- que ſiempre tuve de ſerviros._
-
-Con eſto ſe bolviò a Dios, como quiẽ mucho de antes, el coraçon preſago
-en los males, le denunciava aquella hora por ultima: i haziendo un
-breve acto de contricion, proteſtando que moria por ſuſtentar la fé
-de Ieſu Chriſto, de cuyos aumentos tratò ſiempre, con tantas anſias;
-i tambiẽ por librar a ſu Rey de aquel peligro (obligacion preciſa de
-ſubdito) ſe oppuſo a los contrarios tan esforſadamente, que los detuvo,
-a que no ſiguieſſen al Rey: i peleando con notable conſtancia, i valor,
-aviendo muertos por ſu braço los más oſados, que por grangear la gloria
-de vencerle, ſe adelantavan a los otros, por herirle, le mataron el
-cavallo: apeòſe para darle el ſuyo Nuño Martines de Villalobos, però
-no pudo, porque ſin executar el intento, quedò ſin vida, dando exemplo
-de notable fidelidad, pues ſiendo criado del Conde quiſo morir por
-defendelle, igualando en eſto a lo que el amo hizo con el Rey. Viendo
-pues el Conde de Monſanto en aquel aprieto al de Viana, corriô tambien
-por ſocorrerle, i dandole otro cavallo, trabajando por ſubirle en el,
-el Conde mal herido, i con menos fuerça, pueſto un pie en el eſtribo no
-pudo llegar al otro, porque hallò los aſiones largos, i embaraçandoſe
-en eſto, tocó con la eſpuela en la anca del cavallo, de manera que le
-hizo dar corcobos, con que el Conde bolvió a caer en el ſuelo: gritò
-entonces al cuñado, q̃ ſe ſalvaſſe, i repetiendo aquellas palabras del
-pſalmo (en tus mãos, Señor, encomiendo mi eſpirito) acabó de rendirle
-con mueſtras de invencible ſoldado de Chriſto, i de ſu Rey.
-
-(66) Los Moros concluyendo con eſta muerte el triumpho maior, a que
-aſpiravan, la ſolemniſaron con grandes alaridos, deſpedaçando el
-cuerpo muerto de manera q̃ fue un dedo la maior parte, que dexaron
-del entera. Eſte fue el fin glorioſo del Conde de Viana D. Duarte de
-Meneſes, al qual pronoſticarõ primero algunas ſeñales, como ſucede en
-las muertes de grandes hombres. Cuentan Ruy de Pina, i Damian de Goes,
-que muchos años antes, ſe la denunciò un Religioſo Abbad del Convento
-de las Sarzedas de S. Bernardo, por nombre fray Luis, que era famoſo
-judiciario, diziendole, que auia de morir en occaſion, q̃ militaſse
-debaxo del mando de otro capitan; deſpreciò el Conde el aviſo, con la
-prudencia, i cordura, con que ſe deven vituperar de todo punto los
-profeſſores deſta ſciencia, quando exceden la moderacion, i limite,
-que la Igleſia les permite; porque es gente, que guarda ſiempre poca
-fidelidad, i que totalmente con eſtos eſtudios ſe inhabilita para el
-ſervicio de la Republica, occupada en inquirir la inclinaciõ de los
-hombres, que crehen de mejor gana las coſas inciertas.
-
-(67) Sucediò el falecimiento del Conde a 20. de Henero del año de mil
-quatrocẽtos ſeſsẽta i quatro, cumpliendo en ſu edad cinquenta; i
-porque no falte a ſus aficionados el conocimiento de ſaber, qual era ſu
-diſpoſicion, i talle; fue bien proporcionado, mas de pequeño cuerpo;
-cargado moderadamente de carnes; blanco, i el roſtro, i preſencia tan
-agradable, que facilmente le juzgara qualquier por hombre de bien, i
-creyera de buena gana, q̃ lo era; algo tartamudo, però no de ſuerte que
-diſonaſse a los oydos: con eſto hablava de eſpacio con màs ſeveridad,
-que alegria; era de memoria firme, i entendimiento mui deſpierto;
-de buena complexion, i eſtremada ſalud; i aunque verdaderamente fue
-arrebatado en lo mejor de ſu edad perfeta, para los q̃ conſideran la
-fama con las glorias militares; viviò un largo tiempo, pues quaſi deſde
-la cuna las començô a lograr, alcançando los verdaderos bienes, que
-conſiſtẽ en la virtud; i para que ſe entienda el ultimo grado a que
-podia llegar el valor, i fortuna de un hõbre, es prodigio admirable,
-que notan los autores deſte capitan; que nunca fueſſe vencido, ni
-ſalieſſe menos que vencedor de las batallas, en que ſe hallô, que
-fueron muchas, como ſe echa de ver por lo referido.
-
-(68) Dudavan los antigos de Iulio Ceſar, ſi la dicha igualava al
-brio, ſiendo ambas coſas mui neceſſarias para un capitan, pues en la
-felicidad, mueſtra la providencia (de donde pẽden las cauſas ſegundas)
-que aprueva ſu eleccion. Por eſto los antigos tuvieron gran cuidado
-en encargar las empreſas a valeroſos, i bien afortunados, q̃ es la
-principal coſa, de q̃ Mario ſe jactava en el ſenado Romano; a los
-màs famoſos igualô nueſtro Conde, pues ſiẽdo en vida invencible, fue
-feliſsimo tambien en la muerte, librando a ſu Rey della, quando importa
-tanto la vida de un Principe, como el ſuſtento de la patria, a cuya
-ſalud deven los ſubditos las vidas, honras, i haziẽdas. Cumpliò al fin
-el Conde con todo ello, i moſtrò bien ſer Portuguez en la muerte, por
-lo que luziò en ellos el amor de ſus Principes, con más ventajas, que
-en otras naciones; i como eſte genero de acabar era el màs honrado,
-quiſo el cielo darſele por premio, i realce de ſus glorioſas acciones,
-i admirables hazañas, que con gran perfeccion obró en la vida.
-
-(69) El Rey entre el ſentimiento, i las gracias, aquel miſmo dia llamò
-a Don Henrique de Meneſes ſu hijo; i le diò liberalmente el titulo,
-caſa, i oficio del padre: aunque los tiempos adelante le quitô la villa
-de Viana, i le diò las de Valencia, i Loule, de que tomó el titulo de
-Conde. Luego embiò a conſolar a la muger, la qual con ſu grande fama, i
-virtudes, no pudo reſiſtir a la pena deſta falta, con que vivió deſpues
-algunos años, auñq ſiẽpre como quaſi muerta; doblòle la aflicion el
-ſaber la crueldad, con q̃ aquellos barbaros ſe encrudelecierõ ſobre
-el cuerpo difunto del marido, de que ſe alcãçó ſolamẽte un diẽte, ̃q
-ella tenia guardado, q̃ deſpues ſus hijos traſladaron a Sanctaren, i le
-labraron una capilla mui hermoſa en el Convẽto de S. Franciſco, donde
-le puſieron en honorifica ſepultura.
-
-(70) Dexò el Conde muchos deſcendientes de iguales merecimientos,
-porque fue caſado dos veſes: la primera con Doña Iſabel de Melo, de
-que tuvo una hija ſola, por nõbre Doña Maria, que casò con D. Iuan de
-Caſtro hijo heredero del Conde de Monſanto.
-
-De D. Iſabel de Caſtro ſu ſegunda muger hija de la miſma caſa de
-Monſanto, uvo D. Henrique, que le ſucedió, el qual deſpues de hallarſe
-con el padre en las ocaſiones más peligroſas, q̃ tuvo con Moros;
-aſsiſtiô con el Rey D. Alfonſo en la toma de Arſila, donde quedô por
-general con la retencion de Alcaçar: juntamente acompañò a ſu Rey en
-las guerras de Caſtilla; i ſaliendo mal herido de la batalla de Toro,
-diò motivo para que el Rey le dieſſe la ſucceſsion de las dos plaças,
-que tenia para un hijo: però vino a morir ſin ellos, tambien a manos de
-los Moros, como el padre, en la ſierra de Ferrobo, aviendo ſido caſado
-con hija del ſegundo Duque de Bergança Don Fernando.
-
-(71) Llamôſe el hijo ſegundo Don Garcia de Meneſes, i fue clerigo, por
-ſus letras, i talento Obiſpo de Evora, i de la Guardia juntamente:
-beneficios entonces compatibles, aũque deſpues prohibidos, por el
-Concilio de Trento: mezclò eſte Prelado entre ſu mucha erudicion,
-algunas acciones de ſoldado, porque ſe preciò de ſerlo, i moſtrò tanto
-valor en occaſiones, q̃ no deſdixo de la imitaciõ del Padre, no ſolo en
-las guerras, q̃ tuvo Portugal con Caſtilla, però tambien en Italia,
-donde paſsó con una grueſſa armada, que el Rey D. Alfonſo embió al
-Papa Sixto quarto, contra Turcos; entonces hizo una oracion en el
-conſiſtorio capaz de igualarſe con las de Tulio, i Demoſthenes; mas
-todos eſtos progreſſos deſdorò el fin, que vino a tener, i le acaeciò,
-eſtando en el Caſtillo de Palmela, cõ vehemẽtes ſoſpechas de veneno,
-por una cõſpiracion, de que fue arguido contra el Rey D. Iuan el
-ſegundo.
-
-(72) Deſta deſgracia participò D. Fernando ſu hermano tercero (que
-llamaron Narizes) porque las perdiô en un recuentro de Africa: i ni
-eſte ſervicio, ni otros infinitos, que hizo a la corona Portugueſa,
-fueron parte para evitar la muerte, que le diò el miſmo Rey D. Iuan por
-la miſma culpa, que al hermano Obiſpo. Dexo muchos deſcendientes, que
-oy duran noblemente.
-
-(73) D. Iuan de Meneſes hijo quarto del Conde de Viana fue, aunque
-el ultimo de ſus hermanos, el primero en las virtudes, tomãdo eſta
-herencia del padre, i la fortuna de los tiempos, en que los Principes
-premiavan merecimientos, conociendo, que los benemeritos eran
-acreedores de ſu grandeza. Alcançò a quatro, como fueron los Reyes Don
-Alfonſo, de que avemos hablado, D. Iuan el ſegundo, D. Manuel, i D.
-Iuan el tercero, en cuyo reinado muriò: ſiendo ordinario aborrecer, ó
-mudar el Principe, lo que ſu anteceſſor dexa aprovado; con todo las
-partes de D. Iuan de Meneſes eran tantas, que obligò a todos a ſervirſe
-de ſu talento, i valor en los maiores pueſtos, i oficios deſta Corona,
-en la paz, i en la guerra. En la de Africa fue general de Tanjar, i
-Arzila: i en Portugal, de las armadas del mar Occeano, i en la que
-el Rey Don Manuel mandô a Italia en ſocorro del Veneſiano; bolviendo
-deſta empreſa le hizo ſu maiordomo maior, aviendolo ſido antes del Rey
-D. Iuan el ſegundo Ayo, i governador del Principe D. Alfonſo ſu hijo:
-deſpues le dieron el Priorato del Crato del habito de S. Iuan, i el
-titulo de Conde de Tarouca, i el de Alferez maior con otras muchas
-rentas del eſtado.
-
-(74) Sin eſtos hijos tuvo D. Duarte otro baſtardo, que llamaron D.
-Pedro, avido en ſu mocedad, el qual encubriô eſta falta con ſus
-virtudes, no ſiendo deſigual en ellas a los legitimos.
-
-(75) Al Conde Prior ſucediò D. Duarte de Meneſes ſu hijo maior; i en
-el oficio de Alferes maior D. Luis de Meneſes, que era el tercero,
-en cuya poſteridad ſe conſerva. A D. Duarte de Meneſes diò el Rey D.
-Manuel el generalato de Tanjar en propriedad para el, i ſus herederos:
-i deſpues yendo por Virrey a la India, durò en aquel govierno algunos
-años, añadiẽdoſele (como notó Iuan de Barros) por ſu gran calidad, i
-lugar, ſalario al ordinario, que llevaron los otros governadores, que
-le precedieron. Llamòſe ſu hijo maior D. Iuan, i fue general de Tanjar,
-i embaxador de Roma del Rey D. Iuan el tercero.
-
-(76) Su nieto ſiendo del miſmo nombre luziò en los proprios cargos
-tanto, que la glorioſa memoria de nueſtro Rey D. Phelipe el ſegundo,
-hizo del grande eſtima, i aviendole encargado muchas armadas, i el
-govierno del Reyno del Algarve, lo embiò tambien a la India con
-grandes poderes. Diego de Couto en la ultima Decada, que anda de mano,
-latamente diſcurre ſobre ſus virtudes, q̃ fueron muchas, i mui dignas
-de perpetuas alabãças, i no es la menor, no ſolo ninguna codicia, mas
-tanta pureza, i deſinteres, que ſalio pobre, i mui endeudado de aquel
-govierno; coſa ſucedida pocas vezes, i aſsi como rara, màs eſtimable, i
-que ſe deve deſsear la imiten los que ocupan pueſtos tan grandes, donde
-ſe apuran los animos màs deſentereſados, i ſe examinan los zeloſos del
-bien publico.
-
-(77) Su hijo primero D. Luis, fue quarto Cõde de Tarouca a imitacion de
-ſus maiores; governando a Tanjar, dexô por ſuceſſor a Don Duarte, que
-es el que vive, i por eſſo no hablo aora de ſus coſas, tales, que en
-cierta manera aſſeguran grandes eſperanças, i efectos, por ſu modeſtia
-exceſsiva a ſus pocos años, deſtreza en exercicios de cavallero, mucha
-curioſidad, i eſtudio a lenguas, i libros: medios mui neceſsarios,
-i ayudadores a diſponer un ſeñor a ſaberlo ſer, i conſeguirlo
-aventajadamente, cumpliendo bien, con ſu honra (ò digno de alabanças el
-que lo alcançare, i màs en unos, que en otros tiempos) i obligar a ſu
-Rey a nuevas mercades, i augmentos ademàs de los que ſe deven a ſu
-caſa, en cuyo fundador halló la Religion defenſa; los Reyes, amor, i
-verdad, con muchos, i ſuperiores ſervicios; la patria reputacion; i ſu
-poſteridad gloria.
-
- FINIS.
-
-[Illustration]
-
-
-
-
-ERRATAS.
-
-
-PAg. 4. lin. 11. borreſe coſas. Pag. 5. verſ. lin. 25. ſi, diga ſe.
-pag. 7. verſ. lin. 6. para Portugal, diga, a Portugal. pag. 11. lin.
-15. Filh. diga Fileh. Pag. 12. verſ. lin. 15. Esliſa diga Eſsiliſa.
-pag. 27. lin. 1. del Rey, diga, de Rey. Pag. 27. lin. 18. nieto diga
-nieta. ibi lin. 19. yerno diga, hermano. pag. 29. lin. 1. verſ.
-esforçandole, diga, esforçandoſe. pag. 56. lin. 12. coranaciõ, diga
-coronacion. pag. 59. lin. 13. arraiga, diga, arrieſga, pag. 68 lin.
-20. pues diga, porque. pag. 76. lin. 23. del diga, de. ibi ver. lin.
-15. para, diga, a ſus lugares. pag. 88. verſ. lin. 12. quitar, diga,
-quietar. pag. 96. lin. 16. añadir ã, borreſe ã. pag. 100. ver. lin.
-22. Tarifa, diga, Gibaltar. pag. 105. lin. 18. deſte, diga, deſta.
-pag. 107. verſ. lin. 6. que, diga, pues. ibi verſ. lin. 7. pues, diga,
-que. pag. 115. lin. 18. caciques, diga cacices. ibi verſ. lin. 1. lo
-miſmo. pag. 129. lin. 10. cinquenta, diga, ſeſenta. pag. 130. verſ.
-lin. 18. eſtuvo, diga, paſsò. pag. 131. verſ. lin. 8. aſsegurarſe,
-diga, aſsegurar. idem lin. 9. aviſando, diga, acuſando. pag. 133. lin.
-18. alberoto, diga, alboroto. pag. 132. ver. lin. 4. condenó, diga,
-condeno. pag. 135. verſ. lin. 1. partido, diga, partidos. pag. 136.
-verſ. lin. 7. bolvió los, diga bolviò a los. pag. 141. lin. 13. mais,
-diga mas. Pag. 144. lin. 7. monto, diga monte. ibi. verſ. lin. 4. 73.
-diga 63. pag. 148. lin. 9. fueron, diga, fueſsen. ibi. lin. 148. lin.
-5. verſ. Outubre ſiguiente, borreſe ſiguiente. pag. 149. verſ. lin. 1.
-borreſe, ſe. Idem lin. 18. a Tanjar, diga de Tanjar. pag. 155. lin. 18.
-llano, diga fuerte. pag. 157. lin. 15. ceſo, diga, ſeſo. pag. 157. lin.
-7. Henero añadaſe del año de 64. pag. 16. verſ. lin. 12. ſeñales, diga
-ſeñal. pag. 50. lin. 17. da, diga, de. pag. 57. lin. 22. ſe, diga, le.
-pag. 72. verſ. lin. 13. tenia otras, diga, en otras. pag. 141. lin. 20.
-los, diga algunos.
-
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Vida de Don Duarte de Meneses, tercero
-Conde de Viana, y sucessos notables de, by Agostinho Vasconcelos
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