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If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - - - -Title: Vida de Don Duarte de Meneses, tercero Conde de Viana, y sucessos notables de Portugal en su tiempo - -Author: Agostinho Vasconcelos - -Release Date: August 15, 2016 [EBook #52808] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIDA DE DON DUARTE DE MENESES *** - - - - -Produced by Giovanni Fini, Rita Farinha and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by National Library of Portugal (Biblioteca Nacional de -Portugal).) - - - - - - - - NOTA DEL TRANSCRIPTOR: - -—Los errores obvios de impresión y puntuación han sido corregidos. - -—Se ha mantenido la acentuación del libro original, que difiere -notablemente de la utilizada en español moderno. - -—Se ha mantenida la “s larga” (ſ) y las acentuaciónes con el - signo ~ del libro original (ã, ẽ, ĩ, õ, ũ y q̃). - - - - - VIDA - DE - DON DVARTE - DE MENESES, - TERCERO CONDE - DE VIANA. - - _Y SVCESSOS NOTABLES - de Portugal en ſu tiempo._ - - POR DON AVGVSTIN MANUEL, - i Vaſconcelos. - - _A DON DVARTE LVIS DE MENESES, - Conde de Tarouca, del Conſejo - de ſu Mageſtad, Comendador - de Albufeira_. - - - Con licẽcia de la Inquiſiciõ, Ordinarío, i delRey. - - EN LISBOA. - - _Por Pedro Craesbeeck Impreſſor delRey, año 1627._ - - - - -LICENÇAS. - - -_EM cumprimento do que V. Illuſtriſsima me manda por ſeu deſpacho, li -este livro, que tem por titulo, Vida de D. Duarte de Meneſes terceiro -Conde de Viana composto por D. Agoſtinho Manoel; não tem couſa contra -N.S Fé Catholica, & bons coſtumes; & todas as que nelle ſe relatão, -me parecem mui dignas de ſerem divulgadas, pelo grande intereſſe, que -da lição dellas reſultarâ a todos os que quiſerem imitar, & ſeguir o -exemplo de hũ famoſo varão, que tam inſigne foi pelo esforço de ſeu -invencivel animo, como pelo continuo exercicio das muitas, & ſingulares -virtudes, de q̃ foi dotado; das quais, & de ſuas victorias puderaõ -estar eſcritos muitos cõmentarios, ſe a naçaõ Portugueſa, por ſua -natural emulação ou deſconfiança, não fora tam avarenta no eſcrever, -como prodiga no obrar, porêm neſte breve compendio eſtaõ referidas ſuas -obras, por hum tam excellente, & levantado eſtillo, que a viſta desta -proſa não tem quẽ procurou, ſe fizeſſe, que envejar nos verſos porque -tanto ſuſpirou, quem ſenhoreando o mundo todo, achava, que sô elles lhe -avião faltado para fazer inmortal ſua fama & ficar ſingular em tudo. -Lisboa 1. de Dezembro de 626._ - - Diogo Oſorio de Caſtro. - -_Imprimaſe, viſta a aprovação do Inquiſidor Diego Oſorio de Castro. -Lisboa 3 de Dezembro de 626._ - - O Biſpo Inquiſidor geral. - -_Podeſe imprimir, Lisboa 5. de Dezembro de 616._ - - _Señor_ - - Eugenio Cabreira. - - -_LI por mandado de V Magestade eſta hiſtoria do Conde de Viana, cõposta -por D Agoſtinho Manoel, & não acho nella couſa algũa, que impida o -imprimirſe; antes muitas muito excellentes, aſsi deſte ilustriſsimo -capitão, honra em ſeus tempos da naçaõ Portugueſa, como do eſcriptor, -que he hum dos grandes eſpiritos nos noſſos: tem grande juizo na -eleiçaõ, & eloquencia na narraçaõ: enſina muita doutrina politica, -muita moral; livro he a meu parecer; digno de trazeremno nas maõs -todas as peſſoas, que tem a ſeu cargo adminiſtraçoens publicas, ou -governos; porque em cada folha acharaõ ponto, quelhes ſirva. Dos que -hoje eſcrevem em Eſpanha, que eu conheço nenhum tem milhor eſtito que -D. Agoſtinho; & verdadeiramẽte merece que V. Mageſtade o honre, & -alente, ſe quer para que ſeja exceiçaõ da má fortuna, que neſte Reyno -tem sempre todos os grandes engenhos. Guarde Deos a Catholica peſſoa de -V. Mageſtade. Lisboa 18 de Dezembro de 1616._ - - D. Vicente Nogueira. - -_QVe ſe poſſa imprimir eſte livro visto as licenças do S. Officio, & -Ordinario, que offerece, & depois de impreſſo torne para ſe taxar, & -ſem iſſo não correrà, a 19. de Dezembro de 626._ - - Araujo. Meſquita. Pimenta da Breu. D. de Melo. Cabral. - -Eſtà conforme com o original. Lisboa 29. de Mayo de 627. - - _Diogo Oſorio._ - -_Taxaſe eſte liuro em 160. reis, em Lisboa a 31. de Mayo de 627._ - - Araujo. D. de Mello. Pimenta da Breu. Cabral. - - - - - A DON DVARTE - LVIS DE MENESES - CONDE DE TAROVCA, - del Conſejo de ſu Mageſtad, - Comendador de Albufeira. - -_ESte libro por tantas razones de V. Señoria, le ofreſco, ò por dezir -mejor, le reſtituyo a ſu caſa, deſeando ſatisfazer las obligaciones, -en que le estoi de deudo, i ſervidor. No parecerà adulacion quando ſe -conoce, q̃ V. Señoria en el eſtado preſente de ſu poca edad, más ſe -diſpone a grandes pueſtos, que los poſſee: i que en lo que và obrando, -ſe vè un retrato verdadero de lo que eſcrivo; correſpondiendo de ſuerte -al valor, i grãdeza de ſus maiores, que no les puede añadir menor -gloria la ſuceſsion, que la aſcendencia. Guarde Dios a V. Señoria -muchos años como deſseo: de mi eſtudio, a 20. Maio de 627._ - - Don Auguſtin Manuel, - i Vaſconcelos. - - - - -VIDA DE -DON DVARTE -DE MENEZES, -TERCERO CONDE DE VIANA, I -ſucceſſos notables de Portugal -en ſu tiempo. - -POR D. AVGVSTIN MANVEL. - -Argumento del Libro Primero. - - -_NObleza, padres, patria de D. Duarte: deſcripcion de Ceuta, i de -la Prouincia del Habat en Berberia. Su niñez, i criança: varias -eſcaramuças, en q̃ ſe hallô ſiendo mui moço, i de q̃ ſalio felizmẽte. -Paßa el Conde D. Pedro de Menezes a Portugal a ſus pretẽſiones: -dexale por ſu teniente en aquella frontera, en edad de quinze años. -Celebres victorias, que tuvo en eſta auſencia. Singulares honras, i -recibimiento, que la ciudad de Lisboa, el Rey D. Iuan el primero, i -los Iffantes ſus hijos hizieron al Cõde D. Pedro. Titulo que entonces -le dierõ de Villa Real, i otras mercedes. Muerte del Rey, ſentimiento, -que moſtraron en ella los Portugueſes. Buelta del Cõde a Ceuta. Coſas -todas ſuccedidas en eſpacio de diez i nueve años; deſde el de mil -quatrocientos, i quatorze; haſta el de mil, i quatrocientos, i treynta -i tres._ - - - - -VIDA DE -DON DVARTE -DE MENEZES -TERCERO CONDE -de Viana. - -LIBRO PRIMERO. - - -NO pudo la ignorancia introduzir demanera el Imperio, q̃ tiene vſurpado -en las coſas humanas, q̃ deſluſtraſse en todo, el conocimiẽto, ̃q̃ ſe -deue a la virtud; i la diſminuyeſse la eſtimacion, que ſolo alcança -en los tiempos, que florece; ſiendo tal ſu fuerça, que en los màs -calamitoſos ſe conocen los buenos, aunque ſe premien los malos. Eſte -daño comun a los Reynos, afligiò menos al de Portugal, por la entereza, -i prudencia de algunos de ſus Principes; que ſuelẽ ſer los autores -principales deſte deffecto. Fue uno, i de los mejores el Rey Don Iuan -el primero, hijo ilegitimo del Rey Don Pedro, de tan excelentes -partes, que juſtamente le hizieron ſu Rey los pueblos, con aclamaciõ -general, meneſteroſos entonces, màs que nunca, de un buen Principe, -por las calamidades, que havian ſufrido en el precedẽte reynado, de -ſu hermano D. Fernando; donde los vicios alcançaron los premios, que -ſe devian a las virtudes. Començò, pues, D. Iuan a reynar primero en -los animos, q̃ en los pueblos; que fue medio màs ſeguro de hazerſe -Rey. i luego eſtimando los Heroes Portugueſes, q̃ aquel ſiglo produxo -de admirable esfuerço, i conſtancia; i en tanto numero, que pudiera, -con juſta razon, igualarſe a qualquiera de los paſsados; i con mucha, -cauſar nota en lo preſente, ſi como en tiempos dichoſos, durara el -menoſprecio de los vicios, i la emulacion virtuoſa, con que los buenos -aſpiravan a ſer mejores, i los malos, por lo menos, a parecer buenos. -Eſcrevir la vida de los que verdaderamente lo fueron, ni es accion -nueva, ni condenada: porque los antiguos, con quien las virtudes -tenian màs fuerça, uſavan dexar ſu poſteridad enrequicida con eſtos -exemplos, i memorias de varones ſingulares; para que los venideros ſe -diſpuſieſſen a coſas glorioſas. Pero depravòſe, entre otras buenas -coſtumbres, eſta tan neceſſaria, principalmente entre los Portugueſes, -mâs por falta de eſcriptores, que de hechos; porque ſiendo innumerables -los que en todas edades engrãdecieron eſta nacion, como de embidia -no conocen ſus naturales ventajas unos a otros, aſsi ſe desluzen de -las excelencias de la fama con la murmuracion. Deſta ſuerte falta la -noticia libre de dudas, i ponen en contingencia la verdad de ſer creyda -(que es alma, i eſſencia de la hiſtoria). Y quiçà penſando, que el -eſcrivir las buenas partes, i aciertos de sus mayores, es con animo -de offenderlos, por no tener las que celebramos dellos, quedan con el -animo no bien affecto, i expueſto el Hiſtoriador a lo que ſuele obrar -en unos el poder ſuperior, i en otros el atrevimiento, i paſſion. - -(2) Y aunque el rezelo deſto me ha tenido algo dudoſo, confieſſo que -conſiderando el valor de Don Duarte de Menezes tercero Conde de Viana, -me determinè a deſeſtimar contradiciones por dar a mi patria la vida -deſte clariſsimo varon, para eſpejo deſta edad; i veneracion de aquella -tan agradable, en que los Principes fiados en ſu valor, no embidiavan -glorias agenas: premiãdo ſingularmẽte las virtudes de los vaſſallos, -llenandolos, quando vivos de bienes de fortuna, i quando muertos de los -de la fama; con igual gloria por lo que con eſto ſe califica el valor -de ſus obras, en la que redunda al Principe por el agradecimiento, que -mueſtra con los que ya no le pueden ſeruir: accion verdaderamente real, -pues dà animo a los vivos para emprender grandes coſas, i honra a los -muertos, en lo perpetuo de ſu fama. - -(3) Fue admirable en eſto el Rey D. Alfonſo el quinto: porque viendo -por ſus ojos las acciones valeroſas deſte cavallero, las vezes, ̃q -passó a Berberia, deſpues de honrar ſus deſcendientes con mercedes, i -nuevos titulos: añadio a ſu memoria eſte de maior alabança, i duracion; -i mandò a Gomez Eanes de Zuzara cavallero de la Orden de Chriſto, i -guarda maior del Archivo deſte Reyno, que hizieſle relacion de ſu -vida, y hechos por una carta particular ſuya llena de mil favores, ̃q -trahe al principio de ſu obra, aſsàs digna de veneracion para la buena -memoria deſte Principe; q̃ obligaua con los mãdatos igualmente, que con -los premios. La hiſtoria aũq̃ eſcrita con el eſtilo toſco de aquella -edad, i falta en partes, tiene mucho de puntual, i verdadera: pues para -eſcrivirla con màs acertamiento, i mejor averiguar las coſas, paſsò a -Africa. Bien es verdad, que olvidò algunas, a que eſtá ſujeto quien -haze vidas particulares, i refiere otras poco advertidas: mas tambien -eſte yerro fue culpa de aquellos tiempos, en que la ſenzillez, i buen -animo ſe conformava con las palabras, i las obras. - -(4) Yo ſinò he hecho eſto, por no ſer ya neceſſario, he procurado, con -todo el cuidado poſsible, apurar la verdad; i ofreſco eſcrivirla ſin -odio, ni affeccion; affectos de que me hallo libre: aunque no conſiga -màs premio que la verdad, que por lo que tiene de virtud lo es de ſi -meſma. - -(5) Don Duarte de Menezes nacio en Lisboa Ciudad Metropoli de Portugal, -reynando en ella el Rey Don Iuan el primero, en el año de mil -quatrocientos i quatorze. Fue hijo natural de D. Pedro de Menezes Conde -de Viana, i Villa Real: decendiente por varonia de D. Pedro Bernardo, -el que llamaron de S. Fagundo (que es lo meſmo que Sahagun en Caſtilla) -por ſer ſeñor de aquella tierra, y de otras muchas en aquel Reyno, en -los tiẽpos del Rey D. Alfonſo el ſeptimo, intitulado Emperador de las -Eſpañas. - -(6) Don Pedro Bernardo, como a origen de los Menezes, es el primero, -que trahe el Cõde Don Pedro en ſu libro de linages, i con el todos los -Autores, que cuerdamente eſcriven deſte appellido: calificando por -apocripha la opinion, que comunmente anda introduzida en el vulgo, -de q̃ procedẽ de una hija de Ordoño Rey de Leon, i de Tello, ſeñor, -ò natural de un cortijo, q̃ llamauan Menezes; añadiendo a eſto otras -fabulas, como ſucede de ordinario en todas las mentiras, q̃ del apoyo -de unas nacẽ otras: dando la adulaciõ motivo para ſemejãtes cuẽtos. -Por̃q cõ el deſſeo de iluſtrar los linages de los màs poderoſos, buſcã -para antiguarlos, coſas ſin propoſito, muchas vezes ignorando, ̃q -entonces los buelven ſoſpechoſos, quãdo intẽtan novedades; q̃ por la -maior parte ſirve ſolo de desluzir lo cierto, y quedar en opiniõ lo -verdadero. - -(7) La ſucceſsion de D. Pedro llegò a D. Alõſo Tello de Menezes, -conſervada ſiempre en ricos hombres, i los maiores ſeñores de Caſtilla. -Eſte pues, ſiendo un gran cavallero, mereciò ſer odiado por ſus -virtudes del Rey D. Pedro el cruel, el qual con la violencia, con ̃q -hizo otras muertes, matô tambien a Martin Alfonſo Tello de Menezes, -hijo de D. Alfonſo. Y temiẽdoſe no paſſaſſe a mâs la crueldad del -Rey: por̃q tras haverle caido en ſoſpecha, era cierto aborrecerle, i -mui vereſimil acabarlo, ſi pudiera; ſe retirò con ſu caſa, i familia -a Portugal, donde el Rey D. Alfonſo el quarto llevado de la mucha -calidad, i grãdes partes de D. Alonſo Tello, le diò el oficio de -maiordomo maior de ſu caſa (̃q ſiempre fue de los primeros en la de los -Principes). Y luego ſu hijo D. Iuan Alfonſo Tello, ſiẽdo deſpues Cõde -de Barcelos, lo fue ſu nieto tãbiẽ de Viana, D. Iuã Tello, padre de D. -Pedro de Menezes q̃ lo fue de D. Duarte, de quiẽ voy eſcreviẽdo. - -(8) Sobre la primogenitura deſta familia ay grandes controverſias -entre los que la hazen de todo, governandoſe conforme la volũtad, -ô el aborrecimiẽto, que tienen a las coſas. Yo por cumplir con mi -obligacion referirè ambas opiniones, ſin decidirlas; porque no ſiendo -lo eſſencial de mi hiſtoria eſta aueriguacion, devo no parecer -apaſsionado. Las hiſtorias Caſtellanas, i entre ellas Salazar de -Mendoça, que eſcrivio diligentemente deſta familia, quieren, que Martin -Alfonſo de Menezes ſea el hijo ſegundo de D. Alfonſſo Tello, i el -Conde de Barcelos el mayor. La corriente de los Portugueſes affirma -lo contrario. Probabilidades ay para todo. En coſa tan envejecida -quien podra declarar lo cierto? aſsi como indeciſo, lo dexo a los más -genealogicos de profeſsion, i eſtudios; a los qua les confieſſo ſe -deven muchas alabãças, por la diligencia, i curioſidad; ſi bien corren -grã riesgo, como la experiencia enſeña, pues ſi dizen la verdad, como -deven, ſe hazen odioſos, ſujetos a los peligros de los que la profeſsã: -ſi la callan faltan a ſu obligaciõ. A eſtos dos cavalleros, cuya -decendencia ſi incluyò en quaſi toda la nobleza de Portugal, añadẽ los -Caſtellanos tercero hermano, hijo tambien de D. Alfonſo Tello, que con -menos poſteridad, dexò ſucceſſores en Talavera de la Reyna, que oy ſe -conſerva en caſas de cavalleros conocidos. - -(9) Por otra parte procedia tambien D. Pedro de Menezes de los Reyes -de Caſtilla, porque el Conde de Barcelos caſó? con Doña Guiomar de -Villalobos biſnieta del Rey D. Sancho. De manera que en calidad no le -faltava al Cõde D. Pedro para Principe, màs que no haver ſido vaſſallo, -porque debaxo deſte nombre fue de los màs illuſtres de Heſpaña. - -(10) Mientras biudo tratô amores con una donzella de ſu primera muger -D. Margarita de Miranda, por nõbre Iſabel Domingues; la qual en eſte -grado de gente, era de ſangre noble, i limpieza conocida: i pruevaſe, -por ſer la caſa del Conde de las primeras deſte Reyno, i le ſervian -los nobles del (cõforme dizen Ruy de Pina, i Gomez Eanes.) Eſta fue la -madre de D. Duarte, i el ſentimiento, i deſconfiança, que tenia de no -ſer legitimo, le obligò a proceder de ſuerte, que vino a ſer ſin duda -más honrado. - -(11) A los nueve meſes de ſu edad, paſsò el Rey D. Iuan a la conquiſta -de Ceuta, aſsiſtiẽdole el Conde D. Pedro, con cinco nauios a ſu -coſta, bien artillados de gente, i baſtimiẽtos. Moſtrò deſpues en la -toma igual valor a ſus mayores; con que fue gran parte para ganarſe -aquella plaça. Al principio dudò el Rey ſuſtentalla; mas conociendo -ſu importãcia, i los bienes, i comodidades, que de tenerla reſultavan -a Eſpaña, determinó dexarle preſidio baſtante a ſu defenſa; i a cargo -de perſona de calidad, i esfuerço. Hallauaſe preſente el Condeſtable -Don Nuño Aluarez Pereira, en quien concurrian eſtas, i otras muchas, -i auentejadas partes. Offrecioſela el Rey por pueſto no deſigual a -ſu fama. Deſculpòſe por ſu mucha edad, i por el animo que trahia de -retirarſe del deſaſſoſsiego de la Corte a la quietud de un monaſterio, -que deſpues exẽplarmẽte executò. Otros tãbien ſe eſcuſaron de aquella -tenencia, por ſus conveniencias, que reconocian differentes al deſſeo, -̃q dificultavan, del Rey: pero el Cõde D. Pedro allanando todos con ſu -animo, ſe ofreciô al cargo de mayor honra, que codicia. Y por̃q ſus -años (que no llegavan a treynta) no abonavan la peticion, neceſsitando -aquel oficio de muchas canas, i experiencia: tomô por ſu valedor al -Maeſtro de Chriſto D. Lope Dias de Soſa, ſu primo ſegundo, perſona -mui conſiderable en aquellos tiempos. Eſtimava el Rey ſus brios, i -otras calidades, en q̃ fundava grandes eſperanças: i aſsi, deſdeñando -otros ofrecimientos, que con eſte exemplo, ſe propuſieron de algunos -cavalleros de mucha virtud, i meritos; antepuſo los del Cõde. Y -llamandolo en preſencia de todos, le diò en tenẽcia el caſtillo de -Ceuta, de propriedad para el, i ſus decendientes. Fue eſte acto, para -el Cõde de grãde hõra: por̃q, contra el eſtilo ordinario con q̃ los -Reyes hazian ſemejãtes mercedes, le entregò las llaues deſta fortaleza, -ſin tomarle omenaje della; auñq lo empeñò cõ palabras, i favores de -publico agradecimiẽto, como Principe cuerdo; ſiẽdo eſte el modo más -ſeguro de grãgear los ſubditos; i diſponerlos a q̃ pierdã las vidas por -el ſervicio real con guſto, i brio: por las ventajas, i gallardia, -con que ſirvẽ los màs finos al Principe agradecido, i honrador; moneda, -i premio de poca coſta a quiẽ le dà; i de gran eſtima en quien la -recibe. - -(12) Partiô el Rey con eſto para Portugal, dexando de guarnicion en -Ceuta dos mil i ſeiſcientos hombres, en que entravan muchos cavalleros; -que en este Reyno llaman Fidalgos. Y al cabo de cinco años hallandoſe -el Conde biudo, con dos hijas legitimas, i D. Duarte muy niño: por -aliviar los gaſtos de ſu caſa quizo llevarlos a Ceuta. Y el Rey, por -que los trabajos de guerra tan continua, tuvieſsen aquel refugio, -i compañia de la muger (ò por otras cauſas) lo caſó ſegũda vez cõ -hija del Mariſcal deſte Reyno. Però fueron los lutos primero, que -las bodas, muriendo ella en el paſſage, deſde el Algarve a Ceuta, do -llegaron los híjos; ſiendo D. Duarte a penas de ſeis años. Començò -luego a eſtimarle como tal, notando en su agudeza, i compoſtura, una -niñez exercitada en todas las buenas coſtumbres, que en un cavallero, -como proprias, luzen màs. El Philoſopho penſó, q̃ de la educacion -primera, pendian los aciertos de la edad ſiguiente. Por eſſo los -antiguos tuvieron tanto cuidado en la diſciplina de los moços; porque -en encaminar bien los principios, conſiſte las màs vezes el ſucceſſo -del fin. Devia el Conde eſta vigilancia a Iuan Alvarez Pereira (deudo -ſuyo, i fundador illuſtriſsimo de la caſa de los Condes de la Feria) -por haverſele dexado, quando paſsô a Ceuta, i fue criado eſte tiempo -con particular ſolicitud ſuya. Continuòla el Conde al fin, como buen -padre, ſeñalandole maeſtros en todos los exercicios de cavallero, en -que ſaliò excelente; i con tambien inſtituida juventud, que no ſe le -conociò ja màs vicio alguno, que la manchaſſe. Deſta templança le naciò -al Conde deſſeo de hazelle clerigo, trayendole, con eſte intento, en -habito eccleſiaſtico. Peró el valor es fuego, que no ſe diſsimula; -en aquellos pocos años dava mueſtras de grandes brios. No tenia diez -cumplidos, quando, a diſguſto del padre, ſaliò a campaña a eſcaramuçar -con los Moros: con la qual demonſtracion ſe acabò de perſuadir el Cõdé -a mudarle de eſtado; ajuſtandoſe a ſu natural, como padre prudente, i -que deſſea el bien, i aumento de los hijos: porque en aquella edad -dictaua la naturaleza con maior pureza la inclinacion, que con ſingular -affecto le llevava a la milicia. Iuzgava a deſacierto deſvialle deſte -camino, por no dar en el yerro en que caen muchos padres, los quales -torciendo a ſu guſto la vida, i eſtado de los hijos, los ocaſionan a -que vivan ſiempre deſcontẽtos, i aun poco medrados; por la dificultad, -con que el arte emienda los affectos de la naturaleza. - -(13) Eſto fue lo, que ſin duda, ayudò a Don Duarte a apartarſe de los -vicios; demás de ſer naturalmente bien inclinado: porque ſe ocupó -deſde muchacho en las armas; tẽplãdo el hervor de la mocedad, con la -diſciplina del padre, a quien tuvo por maeſtro en eſta ocupacion. -Siendo ſu exemplo, eſcuela de maior eſtima, que la celebre del -Thebano Epaminondas, de cuya doctrina ſe jactava tanto Philippo Rey -de Macedonia ſu diſcipulo, q̃ la anteponia a ſus maiores fortunas. -Y juſtamente ſe deve comparar el Conde D. Pedro con los vale̊roſos -capitanes antiguos; por lo que eſta guerra de Ceuta tuvo de larga, i -peligroſa. Y aſsi ſucedieron en el cõtinuas ocaſiones, para moſtrar -ſu prudencia, i valor, recibiendo los enemigos del nõbre Chriſtiano, -muchos daños, i la Chriſtianidad grãdes provechos. Por̃q puſo termino -a la inſolencia, i crueldad de aquellos barbaros Mahometanos, cuya -inundaciõ (como exãbres, q̃ libremente diſcurren por los cãpos) -tyranizò tantos Reynos, i monarchias. Refrenò la amenaza perpetua, -con que vivia el de Heſpaña. El qual con ſervidũbre de mâs de 700 -años aun padecia, en aquella ſazon, el tyrano dominio, con q̃ ellos -poſſeyan el Reyno de Granada, ſiẽdo de lo mejor, i màs rico della. -Eran ſus puertos, i coſta, los confines de Ceuta: i eſta ciudad -eſcala de los ſocorros de Africa, cõ q̃ los Caſtellanos trabajavã en -vano de recuperar aquel Reyno: por̃q lo impoſsibilitava el paſſage, -̃q haziã perpetuamẽte, inumerables exercitos de Berberia, en ayuda -del Granadino. Por dõde es ſin duda, q̃ de la toma, i defẽſa deſta -ciudad, ſe originò grã parte de ſu ruina. De q̃ ſacò una verdad, como -infalible, q̃ todo eſto deve Eſpaña a la memoria del Cõde D. Pedro, i -a ſus decẽdientes: pues la librò de las afliciones, en que eſtava -padeciendo jugo tan inſolente. Y para màs prueva dello, i por parecerme -neceſſario a la inteligencia de nueſtra hiſtoria, harè relacion del -ſitio, antiguedad, i fortaleza de Ceuta; i de la provincia del Habat; -que es donde ſe incluye, de q̃ han eſcrito no pocos Autores: mas no -ſerà eſto, por parecerme con ellos en ingenio, i diligencia, ſino -porque haviendoſe acabado de conquiſtar eſta ciudad, devo con igual -puntualidad, i noticia, referir las coſas, que ellos encarecieron con -ſu eloquencia. - -(14) Es la provincia del Habat, parte de lo que antiguamente ſe llamò -Mauritania Tingitania, i deſpues Berberia, una de las mâs nobles de -Africa; i adonde ſe conservã (aunque en pedaços) las memorias de muchas -ciudades edificadas por los Romanos, i Godos; que tantos tiempos la -ſujetaron. Perdiò ultimamente ſu eſtimacion, con la ereccion del -Imperio de Fez, i aumento de aquella ciudad: a fuer de los edificios -grandes, de cuyas ruinas nacen las màs vezes, veneracion, i eſtima a -nuevos palacios. Dividiòſe eſte Reyno en ſiete provincias, i fue la -quarta la del Habat; nombre impueſto por los Sarracenos, q̃ hizieron -eſta particiõ, i los ultimos, q̃ la invadierõ, i dominaron. Dieronle -principio, al Poniẽte, deſde las lagunas de la provincia de Aſgar; -i de alli corriendo al Levante, comprehẽde las ſierras, que caen -ſobre el eſtrecho de Gibraltar, terminandoſe con ellas en la Gomera. -Rodeala el Oceano Herculeo por la parte del cierço: al medio dia, las -aguas del Erguila, dilatandoſe haſta Oriẽte ſiete leguas de Poniente -a Levãte, i màs de treynta i cinco de Tramontana al medio dia. -Tierra llana, fertil, i regada de muchos rios caudaloſos; q̃ baxan -de algunas ſierras, que la ciñen. Son las màs notables ocho; donde -los Portugueſes, con increyble virtud, acometieron hechos glorioſos, -como veremos en muchos caſos eſparſidos por eſta historia. Conviene -repetirlas por eſta cauſa: i con màs cuidado, por deſcubrir las -fuerças, i engenio del enemigo; i para dar conocimiento de la tierra. -Algunos preſumen, que eſtas ſierras ſon los ſiete mõtes, que Plinio -llamò hermanos, por la ſemejãça, i Ptolomeo, Hepta, Adelphi: i el -octavo Abila, de que diremos luego: porque quedan a las eſpaldas de -Ceuta, a quien dieron nombre. En los que le ſeñalan, varían Iuan Leõ, -i Luis del Marmol; convienẽ, en que corren deſde antes de Ceuta, por -toda la marina, haſta llegar quaſi a Melilla, q̃ ay treynta leguas; -con que acaba la Mauritania Tingitania. Suelen ver mucha parte dellas -deſde la ciudad de Malaga, que queda en el paraje del Peñõ. La primera -eſtà jũto a la ciudad de Ezaguẽ, i ſe eſtiende diez leguas de largo al -Leuante, i quatro en ancho. Sigueſe la de Benizequer, màs rica, i mejor -poblada. Tiene ocho de Poniente a Levante; confina con la de Beniharos. -Y eſta, quiere Marmol, que incluya todos los ſiete hermanos: comiença -de Alcaçar el Quibir, i diſcurre ſiete leguas, por el miſmo curſo. -Vezina a ella apparece la Benîtelit ocho leguas de Tanjar, la tierra -a dentro al medio dia. Peró la que campea ſuperior a todas, ſiendo la -màs aſpera, i de quaſi impoſsibles entradas; es la de Benihazen. En -igual continuacion a la paſſada; i más diſtante un poco, la de Amegara, -en eſpacio de tres leguas de largo, i una de ancho; quedandole a dos -i media, házia el medio dia Alcaçar el Ceguer: i a un lado, en medio -de Ceuta, i Tanjar, la ſierra de Huat Idris, Vaterer, i Quadrès; que -todos eſtos nõbres le dan ſus naturales. Es iluſtre entre los Moros, -por la fortaleza, i valor de ſus moradores, i no menos, por ſer patria, -i naturaleza de aquel famoſo Helul, cuyas hazañas, i proezas (como a -Orlando los Franceſes) celebrã los Africanos en muchas obras de proza, -i verſo. Muriô en la gran batalla de las navas de Toloſa, ſiẽdo capitan -general del Rey de Marruecos, en el año, q̃ apuntó Marmol acertadamẽte, -de mil duzientos i doze, mejor q̃ Iuan Leõ, q̃ se engañò en el ̃q -ſeñala. Es la ultima ſierra la de Beni Huet Fileh: la qual comiença -en el mediterraneo; i para en Tetuan ſiete leguas de Ceuta. Sin eſtas -ocho, legua i media della, quaſi en frente eſtá la Ximera, que los -naturales llaman Alcudi, i los antiguos Abila. Philoſtrato, Euſtachio, -i Paulo Oroſio, la dixerõ Abinna, i Abenna; ſi bien el nombre Latino -en Punico quiere dezir, monte alto (como enſeñò Avieno) i parece màs -ajuſtado, q̃ el Griego, que le nombrò, Aliba; attendiendo, quiçà, a -unas ſeñales, que ſe ven en eſte ſitio, auñq no muy deſcubiertas, de -una fuente deſte nombre. Es una de las dos colunas de Hercules, de cuya -grandeza, i ſecretos, ſe originaron muchas fabulas, que los Autores -Griegos, i Latinos, celebraron; con menos noticia, i conocimiento de -ſus coſas, que admiracion; ſerviendole de portento aquel celebre monte, -tan fabuloſo, como mal conocido de los Romanos, i ſujeto tarde a ſu -imperio. - -(15) Entre eſtas ſierras ay gran numero de poblaciones, caſerias, i -aduares. Tienen ſu ſeñorio los Gomeres, nacion antigua, i noble: i tãto -que generalmente ſe reputa por la mejor de Africa; porque decienden de -los Arabes, i conſervan eſta nobleza, ſin mezcla de otras naciones, -aſsi en los dialectos de la lengua, como en las coſtumbres; imitando a -ſus maiores con tanta ambicion, i conſtancia, q̃ deſprecian el vivir -en las ciudades, por que en los campos ſe aparientan ſolamente unos -con otros. Deſte principio naciò llamarenſe vulgarmente Alarabes con -dos letras añadidas, a ſu origen primitiva. De ſus vicios, valor, i -reputacion, cuentan mucho Luis del Marmol, i Iuan Leon: donde ſe puede -entender las cauſas porque vinieron a eſtas ſierras. Su modo de vivir -es apacentando ſus ganados; que es la hazienda, de que ſe ſuſtentan, -recogiendoſe de noche en ſus aduares (ſon unas tiendas de madera, como -diremos adelante.) Eran tan eſtimados por ſu esfuerço, que los Reyes de -Granada los eſcogian para ſu guardia: i de contino trahian quinientos -en ella, i aun deſte tiempo dexaron en aquella Ciudad, vna calle de ſu -nombre, que eſtâ, ſubiendoſe de la plaça nueva, a la Alhambra. Ganavan -tambien ſueldo en todas las guerras, que havia contra los Chriſtianos, -de quienes eran grandes enemigos. Solo en la religion degeneraron -de ſus aſcendientes; por̃q ſiguieron la Mahometana, que como pèſte -del Cielo penetrô, con maior exceſſo, lo mâs oculto deſta tercera -parte del mundo. Goviernanſe por Xeques, ò Philarcos (aſsi los llama -Tacito) que ſon como Principes; nombre, i autoridad dirivada de los -primeros, que poſſeyeron aquellas ſierras. Ay gran cantidad en ellas -de gente ruſtica; auñq otra mui valiente, i politica, i es tanta la -muchedũbre, que conforme a la cuenta de Marmol, ſe pueden juntar màs -de ciento i ſetenta mil hombres de pelea, doblando, por lo menos, eſte -numero, los viejos, i impedidos con mugeres, i muchachos. Y dexando a -parte los montes: por toda eſta provincia del Habat, eſtan derramadas -onze ciudades, i villas de conſideracion, ſiendo la principal, como -cabeça, i corte, Ceuta. De ſu antiguedad dudaron algunos eſcriptores, -haziendola fundacion de los Romanos; però los Africanos lo contradizen, -queriendo, que ſe deva a un hijo de Noè, duzientos i treynta años -deſpues del diluvio univerſal. Su primer nombre fue Esliſa: perdido -eſte por algun accidente del tiempo, que baſta aborrarlo todo, tomò -el de Ceuta de los ſiete montes, que hemos referido. Fue ſiempre de -grande eſtima, trato, i nobleza: por la ſalud, llaneza del ſitio, i -comodidad de ſu puerto, para el paſſage de Eſpaña, de quien queda en -traveſia de cinco leguas, por lo más largo. Iaze a la boca del eſtrecho -de Gibraltar, en el parage de Algezira. Los Romanos la enoblecieron, -i preſidiaron, por eſta cauſa. Iuan Leon, por el Marmol, quieren -erradamente, que ellos la llamaſsen, _Ciuitas_, i la conſtituyen con -el mismo engaño, por cabeça de la Mauritania Tingitania. Siendo pueſta -en la diviſion, que hizieron los Romanos de aquellas provincias, en la -Ceſarienſe; aſsi lo trahen Sexto Rufo en ſu Epitome Paulo Oroſio, San -Iſidro, i otros muchos, contando la Tingitania (conforme la particion, -que comẽçaron los Emperadores, Auguſto, i Othon; i concluyeron los -hijos del gran Coſtantino) por provincia de Heſpaña Transfretana; -ſeñalandole los ſiete montes, hermanos, por linderos, i confines. En -la proſperidad, en q̃ la tenian los Romanos, ſe la ganaron los Godos, -con igual reputacion, governandola debaxo de titulo de Conde; ſiendo -eſta dignidad, no eſpecial en la manera, q̃ oy ſe uſa, ſino general -a todos los q̃ governavan alguna provincia. Deſta manera lo fue el -Conde, i traydor D. Iulian, que la entregô a los Arabes victorioſos, -en cuyo dominio durò, aunque con diverſas fortunas, i ſeñores, haſta -que nueſtro Rey Don Iuan la reduxo a ſu Real corona, como hè eſcrito. -Señoreavala entõces Zaide Rey de Fez, del linage de los Benemerines, -teniendo en ella un Alcayde de valor, llamado Calabençala; Gomez Eanes -le haze ſeñor della, i otras ciudades de aquella coſta, no ſe con que -fundamento. - -(16) Echado eſte Moro de Ceuta, la defendió valeroſamente, el Conde, de -dos peligroſos cercos del Rey de Fez: i de inumerables correrias, con -que los enemigos la moleſtavã, havia quatorze años, con feliciſsimos -ſucceſſos, no paſſando dia alguno ſin rebato; ſiendo el tiempo de -maior peligro: porque era a los principios, en que los Moros ſentian -eſta perdida, con las veras, q̃ duele màs una afrẽte reciente, que -olvidada. Viendo, pues, los brios, i partes del hijo, aficionado -ſummamẽte a ellos, i reconociendo en el, quanto trabajaua por imitarlo, -quizo tomarlo por compañero deſta gloria: deſſeando en eſtremo, ̃q -participaſse de la fama, para diſponerlo aſsi, a que heredaſse ſus -virtudes, i nombre, ya q̃ le faltava la caſa. Por eſto lo encargò en -aquella edad, de algunas entradas menos conſiderables. Y moſtrando alli -la fortuna, los favores, que le havia de hazer en otras emprezas, no -rehuzò fiarle las maiores. - -(17) La primera, que Gomez Eanes cuenta, i que ſe deve quaſi todo el -buen ſucceſſo a ſu valor, fue una, por Henero de mil quatrocientos -veynte i ſiete, en viſpera de los Reyes i paſsò deſta ſuerte. Tenia el -Conde en Ceuta, entre otros cavalleros, a Martin Alfonſo de Miranda -ſu cuñado, hermano de ſu primera muger. Y cõ el valor heredado de ſus -abuelos, era reputado por uno de los mejores ſoldados, i màs valiẽtes -de aquella plaça. Eſte, pues, deſſeando avantejarſe a los cõpañeros -en peligros, ya que no podia en la fama; ſaliò eſte dia por orden del -Conde a dar campo largo de leña, i heno (aſsi dizen los fronteros de -Berberia al foragear) llevando para eſcolta, quarenta cavallos. Los -atajadores engañados con una niebla eſpeſſa, aſſeguraron el campo, ſin -tener viſta del enemigo; el qual ſabiendo deſta ſalida, con quatro -mil cavallos ſe fue a correr la ciudad. Tomole de improviſo eſte -rebato, i Martin Alfõſo, aunque tuvo contradiciones, los embiſtiò tã -deſordenadamente, que la temeridad por poco le coſtara la vida, ſi -D. Duarte, que eſtava de guardia, con otros cavalleros, no llegara a -ſocorrerle. Sacòle del peligro, desbaratãdo al enemigo: ſeñalandoſe -entre todos de manera, que parece, que la naturaleza ſe anticipava a -darle brios; i el cielo le animava a deſpreciar los miedos comunes a -aquella edad; que no llenava treze años, en preſagio de las hazañas -futuras. De donde colijo, que es de tanta fuerça la virtud heroica, -que viene a imprimir en el animo humano vn cierto ſemblante de -divinidad, que produze acciones, que ſiendo naturales, ſon ſemejantes -a milagroſas; pues no ay duda, que valor tan adelantado, como el que -moſtrò D. Duarte en eſta ocaſion, ſe puede contar entre los prodigios, -que tan celebre hizo la antiguedad, con los Heroes, i ſemidioſes, que -introduxo en la veneracion, i memoria de los virtuoſos: los quales -fueron los primeros ſiempre, que començaron a imortalizar la virtud, -con la fama; deſpues que la vieron menoſpreciada; porque convidados -deſte premio, la ſiguieſsẽ los ambicioſos, igualmente, que los buenos. -Era entre ellos el primer acto de honra, la cavalleria; accion -generoſa, i que inventó el valor, para fortalecerſe; mas abatida -deſpues del vzo demaſiado; porque entró el reſpeto a repartirla. Y con -eſto degenerò de ſus principios, fundando en la neceſsidad, lo que era -merecimiento. Examinavãſe mejor en aquellos tiẽpos, i por lo menos, -durava en los cavalleros, el deſſeo de parecerlo, i de conſervar la -nobleza, con las obras, con q̃ la adquirieron ſus maiores; i aſsi por -acclamaciõ publica de los fronteros, armò, entonces, el Cõde, cavallero -a D. Duarte, en campaña, à viſta del enemigo; que cõ muchas algazaras -ſolenizava eſte acto, glorioſo para el mancebo; no le cauſando toda -eſta gloria, vanidad, ò ſoberbia, como de ordinario ſuccede a los -moços: antes oyendo ſus alabanças, con modeſtia, le ſervieron de -eſpuela, para merecer otras: procurando no baxar de la primera opinion, -que es la fortuna mayor de todas. - -(18) Pocos dias deſpues deſte ſucceſſo, caſó el Conde, a D. Beatriz -ſu hija maior, con D. Fernando de Noroña, hijo del Conde de Gigon, i -Norueña, nieto por ambos padres de los Reyes D. Fernãdo de Portugal, -i D. Hẽrique de Caſtilla: i ennoblecieron mucho eſte caſamiento, -las virtudes del novio, que no erã deſiguales a ſu calidad. Andan -comentarios de ſus hechos, vulgarmente repetidos en lugares màs -ſuyos, que eſte; i por eſſo no los referimos. Perô en nueſtra Africa -conquiſtada por los Portugueſes (ſiendo Dios ſeruido) tẽdran el lugar, -que merecen. - -(19) Haſta Septiembre del año ſiguiente de mil quatrocientos i veynte -ocho: no hallo màs que correrias ordinarias, en que D. Duarte ſiempre -fue el primero. Peró en eſte mes, viſpera de la natividad de nueſtra -ſeñora, ſe le offreciò igual gloria, que la paſſada. Tenian los Moros -en la ſierra Ximera, un Xeque, por caudillo llamado Cidetalpa, de -grãde reputacion, i esfuerço. Eſte trahia penſamiento de ſuceder en -la fama a otro mui valiente, por nombre Dabu: el qual havia ſuſtẽtado -aquella guerra, deſde la toma de Ceuta, ſiendo frontero, uniuerſalmente -reſpetado por toda aquella provincia, i por otros Xeques, i ſeñores -della, como defenſor, i amparo de ſus vidas, i haziẽdas. Quedaron con -ſu muerte temeroſos de ſu ruina: però Cidetalpa herido màs deſte miedo, -con la emulaciõ, ô embidia de ſus hechos, comẽçò ablazonar contra los -ſuyos, que a penas lo eſcuchavan, quando determinò de hazer vna entrada -luzida, con intento, que ſegun le ſucedieſſe, diſpornia el empeñar ſu -credito, en otra guerra, ô dexarla; viendo, que por ſu parte andava -tan deſmayada, que como gente attonita, i vagabunda, viviã màs como -conquiſtados, que como enemigos. Iuntò un grueſſo exercito de gente -eſcogida, i diſpueſta para qualquier peligro. El Conde entretanto diò -licẽcia a muchos fronteros, para que ſe vinieſsẽ para el Reyno a ſus -pretenſiones, pareciendole juſto procurar el galardon de ſus trabajos; -i que no havia ſatisfacion, que no merecieſſe un ſoldado, quando en ſu -mano eſtà la paz de la Republica: la qual no ſe alcança, ſi no por la -guerra; ni la guerra ſe conſerva, ſino con ſoldados; ni los ſoldados -ſe grangean, ſino con premios. Cidetalpa no ignorava el eſtado de -Ceuta; i que ſu preſidio no paſſava de ochenta cavallos, i duzientos -inffantes. Tẽtò entrarla de noche; i en lo màs ſerrado della, con todo -el ſilencio, que pudo, i buena ordenança ſe fue arrimando al muro, -con quatrocientos cavallos. La vigilancia del Cõde era la guarnicion -más importante, q̃ defendia a Ceuta. El dia antes tenia mandado Alvaro -Gil, criado ſuyo, de quien fiava eſte ſecreto (perſona a propoſito) la -tierra a dentro del enemigo, a reconocerle, por ſaber la cauſa, porque -no corria, havia tantos meſes. Sintió la gente de guerra, que trahia -Cidetalpa, con los de la ſierra, i luego las armas; i retiròſe a Ceuta, -ya con dificultad. Dieron jũtamente ſeñal las atalayas, de haver Moros -en el campo, i ellos deſcubriendoſe con vozes, i gaitas, a ſu modo (que -es, el que tienen de pelear) eſcaramuçando a una, i a otra parte de -la ciudad, deſafiaron a los Chriſtianos. El Conde, entõces, reparando -en la muchedumbre, i que era de noche, procurò templar el impeto de -ſus ſoldados; porque incitados de lo que oyan, querian ſalir, màs a -caſtigar los Moros, como dezian, que a vencerlos. En eſto, Iuan Perera, -Auguſtin de Acuña, cavallero brioſo, i mancebo, con otros tres, pidierõ -al Conde licencia, para ſalir a mezclarſe con el contrario, i reconocer -la fuerça, que trahia: deſſeavalo el Conde, però la obſcuridad de la -noche, le dificultava eſte deſſeo: vino al fin a conſentirlo; mas -con precepto de no embiſtir, por no empeñarſe, haſta q̃ llegaſſe la -mañana. Son los Portugueſes demaſiadamente eſcrupuloſos en la hõra, i -aũ̃q es falta, q̃ ſe origina de ſu nativa deſcõfiança: con todo muchas -vezes tiene ſus aſomos de virtud; i fuera cordura, ſi la governara la -tẽplãça; mas todas las demaſias son dañoſas, principalmente en los -exercitos, donde ſe corre rieſgo, ſiẽpre, los extremos. El q̃ tuvierõ -eſtos quatro cavalleros, ſe diſculpa en el menoſprecio, con q̃ tratavan -los Moros, venciẽdo millares cada dia; i por eſſo Iuan Perera mal -ſofrido, i deſconfiado, propuſo a ſus cõpañeros, q̃ ya que ſalian, -hizieſſen una gallardia; que parò en acometer una ala de cavallos, -que ſe moſtravan màs inſolentes. El Cõde receloſo deſta temeridad, -mandó a Don Duarte, i a D. Fernãdo, de Noroña (̃q en aquella ſazõ, ſe -hallò en Ceuta) no les acudieſſen; por̃q ſe ofendiò de ſu inobediẽcia, -î desordẽ: i queria con eſte exẽplo advertir a los demàs. Cõ todo, -deſpues q̃ viô muerto el uno dellos, que ſe llamava Ruy Mendes, con -aquel enojo, dixo al hijo, i al yerno, que ſalieſsen a ſocorrerlos con -cavalleria, i algunos infantes. No pudo el enemigo reſiſtirles, porque -D. Duarte, peleãdo cuerpo a cuerpo cõ Cidetalpa, le matò por ſu mano: -haziẽdo tales proezas, q̃ bastarã a vẽcer fuerças mayores. D. Fernando, -con eſta gloria fue ſiguiẽdo al enemigo ya desbaratado; el qual por -ſalvarſe, deſordenadamẽte, ſe metiò en la ſierra. Era inpenetrable por -aquella parte, para los nueſtros, por̃q no la ſabian; i dificultoſas -las entradas: i aſsi les fue facil a muchos, ſalvar las vidas, entre -aquellas maleſas. Peligró deſpues la de D. Fernando en eſte alcance; -por̃q dexandoſe llevar de ſu animo, ſe entró en el mõte, adõde ſe hallò -cercado de una tropa de Moros: inveſtierõle por todas partes, matãdole -primero el cavallo; mas el, con la deſeſperacion de vengar la vida, mâs -̃q con la eſperança de ſalvarla; peleò a pie conſtantemente, haſta ̃q -D. Duarte ſu cuñado, rompiendo por todos cõ ſingular esfuerço, le hizo -lugar; para que tomaſſe otro cavallo; i deſpues, auñq trabajoſamẽte -ſe dierõ entre los dos, tan buena maña, que cõ muerte de algunos -bolvierõ a poner en huyda, a los q̃ quedavan. Recogiòſe D. Duarte, con -doblado triũpho; por̃q el librar ſu cuñado de aquel aprieto, le añadio -grãde gloria al vencimiento: i el padre recebiendolo en los braços, -le dió con ellos la corona, con que los antiguos premiavan ſemejantes -hechos, dignos de imitacion, i alabanças, por la fuerça, con que excita -el valor, la honra, q̃ ſe consigue, immediata a las hazañas; premio -de maior eſtimacion, que los que en otras ocaſiones repartẽ grandes -Principes, por mueſtra de ſu liberalidad, muchas vezes intempeſtiva. -Murieron de los enemigos, más de dos mil; i de los nueſtros, ſolo el -cavallero referido, a quiẽ Gomez Eanes no dà apellido. Eſta tan gran -deſigualdad de muchedũbre de Moros, a los pocos Chriſtianos, q̃ se -hallarõ, hizo reputar eſta victoria por milagroſa; i más con lo ̃q -los Moros teſtificarõ, q̃ al enveſtir los Portugueſes, apellidando -Santiago, vieron, q̃ los ayudava otra gente mui màs blãca, que ellos -de otro trage, i ſemblante. Refiero eſta tradiciõ, por̃q la hallo -eſcrita en los autores de aquel tiẽpo, como indubitable; para q̃ ſe -note quales eran los Portugueſes entõces, q̃ alcançavan eſtos favores -del cielo; por el valor, i zelo, con q̃ defendiã ſu cauſa, ſin mirar -otros provechos particulares ſuyos, cuya codicia ha reduzido a terminos -miſerables, las conquiſtas, que nueſtros aſcendientes començaron, ſolo -con la mira del ſervicio de Dios (̃q es el autor de las victorias) i el -bien publico de ſu patria, i ſu Rey, contentandoſe con la buena fama; -quiçà oy no tan eſtimada, como ſeria razon: i es la cauſa, de donde -ſe originan las perdidas, i caſtigos, que encadenados unos en otros, -amenazan cierta ruyna: deviendoſe temer, ſi con los exemplos paſſados, -no bolvemos a renovar las virtudes, que dieron a Portugal reputacion, -i imperio. Pareciome admirable la confiança de un caſo, que en eſta -ocaſion ſucedió a un cavallero, deudo del Conde, por nombre Alonſo de -Acuña. Iva en pos un Moro, q̃ le huya, i al darle un golpe, haziendole -amagos del con la eſpada, le reſvalò de la mano, i le cahiô en el -ſuelo; peró gritando al Moro, que la levantaſse, i ſe la dieſſe; fue -tanto el miedo, que llevava, q̃ bolviô humilde, a obedecerle: Alonſo de -Acuña, entonces, compadecido de ſu flaqueza le dexó eſcapar livremente, -de q̃ fue muy alabado: i con razon, porque el ſaber perdonar los -enemigos, tiene tanto de valor, como el ſaber vencerlos. - -(20) Quedaron los Moros tan quebrantados deſte ſuceſſo, que en los -dos años ſiguiẽtes, de veynte i nueve, i treynta, no oſaron a ſalir -de las ſierras. Però D. Duarte aborreciẽdo el ocio, que afemina a los -hombres màs esforçados, i ſuele ſer un daño oculto, q̃ poco a poco và -debilitando la virtud, haſta derribarla, no ceſſava de moleſtarlos. -Y a los diez i nueve de Março, deſte año ultimo, entrô con ſetenta -cavallos, i ſeſenta de apie, en lo màs aſpero de la ſierra de Mexeqiſe, -i arrazò dos poblaciones grandes, que eran Alfayates, i Colleate, -talando muchas cazerias, i aduares, donde hallò grueſſo deſpojo; porque -los tomò tan repentinamente, q̃ a penas les diò lugar, màs, q̃ para -tener miedo. Eſtâ eſta ſierra, ſegun la ſitua Gomez Eanes, ſiete leguas -de Ceuta. Entiẽdo yo, q̃ es la de Benihuet Filoth, q̃ algunos llaman -Benigued Elfethot, por eſtar frõtera a Ceuta, i a Tanjar, pueſta -en el rio de las entradas; i por eſſo le dan eſte nombre, junto a la -ciudad de Tetuan. Es pequeña, aunque de muchas fuerças; porque la -habitavan los hombres más valientes, i belicoſos, que tenia Berberia -en ſus fronteras. Fuerõ un tiẽpo vaſſallos del ſeñor de Tetuã, i tan -moleſtados de los Chriſtianos de Ceuta; que ſe puede dezir, que ſe -ſuſtentavan de ſus ſementeras, i coſechas. Y por eſta conſideracion, -los Reyes de Fez los tomaron a ſu devocion, librãdolos de tributos, i -favoreciẽdolos ſummamente, por la neceſsidad, que tenia dellos; que es -quando los ſubditos ſon màs libres. Eſta fue la vez primera, que los -nueſtros ſubieron a aquella ſierra, i conocieron ſus moradores. Con -eſte principio nada ſe ocultava, i defendia al valor de D. Duarte, de -quien començavan a experimentar los golpes, de que haſta entonces no -tenian otra noticia, màs que la fama, que en eſte caſo ſolamente, hazia -las coſas menores. Grangeô en eſta jornada tanto, que diò confiança -al Cõde, para executar el deſſeo, q̃ trahia de paſſar a Portugal, a -componer negocios forçoſos, de la ſuceſsion de ſu caſa. Determinoſe -tratar dello, perſuadido, no haria falta ſu preſencia, dõde aſsiſtia -ſu hijo; por̃q ya todas las coſas de aquel govierno, ſe hazian por ſu -conſejo, i autoridad; aunque la gloria de los buenos ſuceſſos, ſolo ſe -attribuya al Conde. - -(21) Pidió licencia al Rey: llegòle en Abril deſte año de treynta. Y -aunque reſuelto dexar a D. Duarte encargado de aquella plaça, ſabiendo -ſer mui capaz, i baſtante para ello, con todo, como prudente, tomò -antes los votos, i el parecer de los cavalleros, i ſoldados, que le -aſsiſtian; para que aprovada una vez eſta reſolucion, deſpues no la -murmuraſſen, diziendo, que ſe governava por aficiõ de padre; que -ſiempre haze maiores las acciones de los hijos. Aprovaronla todos -conformemente, no teniendo D. Duarte diez i ſeys años; edad mui poca, -para tan grande elecciõ. Y por màs que ſus merecimiẽtos la calificavan, -ſiempre fuera culpable al Conde, ſi faltaran de junto a ſu perſona, -algunos, que ayudarã a ſu juentud. Eſta dificultad emendò el Conde, con -la perſona de Ruy Gomez de Sylva, ſu yerno, Alcaide de las fortalezas -de campo maior, i ouguela; el qual ſiendo ſu frõtero, deſde la -toma de Ceuta; en la opinion, i valor, tenia de los primeros lugares -della; añadiendo a eſto grande experiencia, i conocimiento de los -ardides, i cautelas de los Moros, con que ſe ſingularizava entre todos. -Encomendòle entonces más particularmente, la aſsiſtencia, i conſejo del -cuñado: i a el, llamandolo a ſu apoſento, i travandole de la mano, con -mucho amor, dixo. - - _Aunque procedes de manera, que de ninguna coſa neceſsitas menos, que - de mis advertencias, con todo ſoy padre cuidadoſo, i como tal, he de - amoneſtar una, i muchas vezes; ya que tu aumento, i mi aficion, me - llevan a Portugal: Dexote en mi lugar, porque quiero, que participe - tu nombre de la gloria, que mereces. Haſta aqui ſe me davan a mi las - gracias de las victorias: començaràs aora a lograr dellas, i a poner - en olvido, las que debaxo de mi nombre alcançaſte, con que de nuevo me - darâs embidia, i triũpho. Trabaja, pues, como eſpero, por acreditar - mi auſencia; que pues fio de tus pocos años mi reputaciõ, deßeo, ̃q - todos lo juzguẽ por acierto, i q̃ ſolos nueſtros enemigos lloren - eſta elecciõ. Sean Dios, i la hõra, tu guia, i luego el conſejo; - ſin el qual, te mãdo, no camines en nada. Luze en la milicia, cõ - maiores vẽtajas de los moços, el voto, i experiẽcia de los viejos: - tẽplaran tus brios, i governarã tus deſſeos. Conoſco, q̃ los tienes, - de ſer honrado, mas no ay coſa, que no ſe facilite a la mocedad, i - ſe dificulte a la prudencia. Eſcucha a todos, i aprende de todos; - que no ay frontero en eſta plaça, que no te pueda ſer maeſtro. Haſta - los yerros ſe diſculpan con la imitacion; quando ſe ſigue la opinion - de los buenos. Todos los ſoldados, que te quedan, te criaron: i aßi - tienes de oyr a cada uno, como a padre; obligandolos primero con - el agrado, a que te digan libremente ſu parecer; porque en el amor - no ay adulacion, ni verdad en los reſpetos. Bien veo, que entre - tantos, no ha de faltar alguno, que ſe quexe de tu precedencia, i - que condene mi reſoluciõ, por más que la tengan aprovado. Perô tu - templança ha de moderar eſte ſentimiẽto. Y con eſto te encomiendo, - que el trato de los cavalleros ſea igual, i facil: de manera, que te - juzguen por compañero, i no por capitan. Conſiſte en eſta conformidad, - nueſtra dicha, ſiempre ſuſtento eſta frontera, la igualdad de los - animos; porque con la diuiſion, nada ſe conſerva. De tus aciertos no - procures otro teſtigo mejor, que eßos; barbaros, que ves a nueſtros - ojos, velando ſiempre ſobre nueſtras acciones; ellos baſtan para - publicarlas. Y aſsi con los tuyos, no ſolo has de repartir los bienes, - ſino la fama, attribuyendo tus hechos a ſu valor, para obligarlos deßa - ſuerte, a que hablen de ti, como entereſſados, i no como embidioſos. - Acabo con advertirte, que tus coſas ſon las que me llevan al Rey mi - ſeñor, a pedirle la ſuceſsion deſta plaça para ti: pienſo obligarle - con ſu neceſsidad; porque eſta es la que fuerça a los Principes, a - nueſtras conveniencias. Seran tus obras la maior valia: i quando no - baſten, entonces me valdre de mis ſervicios; de que deſſeo logres - el premio, ya que mi caſa paße a otro dueño; i que no ſeas tu, hijo - mio, en quien ſuſtẽte mi nombre, i calidad. Mas Dios, que lo permite, - tambien ſerâ ſeruido, aventajarte en los premios, como haze en los - merecimientos._ - -A eſto D. Duarte prometiendo de ſi modeſtamente, offreciô cuidado, i -obediencia: i el padre dandole otras inſtrucciones màs ſecretas ſe -paſsò a Portugal. - -(22) Fue recebido en Lisboa, con grande applauſo. Ruy de Pina, dize, -que el Regimiento, i Conſejos, le ſalieron a encontrar en la playa, i -de alli le llevaron, a manera de triumpho, a la Igleſia maior, donde -en un Panegyrico, ſe refirieron ſus hechos, i hazañas, al pueblo. -Eſte modo de agradecimiento publico, pareciò novedad en eſte Reyno, -por la cortedad, con que ſe uſa en el, de engrandecer las coſas -de ſus naturales. Però bien merecen ſus alabanças tan grandioſas -demonſtraciones: por lo mucho, que con ſu exemplo, deſpiertã, i obligã -los animos. Hallò el Conde al Rey en Santaren. Paſsô a beſarle la -mano, i a dos leguas, le eſperò el Iffante D. Duarte, primogenito (aun -entonces, no ſe llamavan Principes) i a dos pieças, el Rey en palacio. -Hõrólo deſpues, con extraordinarios favores: dandole ſu meſa, lado, i -amiſtad publicamente. - -(23) Mientras eſto paſſava en Portugal, Don Duarte en Ceuta, -adminiſtrava ſu cargo con templança, i prudencia; procurando conocer -las coſas, i ſer conocido de todos; que es de grandiſsima importancia -a los principios. Però los Moros como vieron auſente al Cõde, -convertieron ſu temor en eſperança; haviẽdo reconocido la ciudad, por -un Alfaqueque, por nombre Cidemus, q̃ con ocaſion de reſcatar eſclavos -(ſon los mercaderes, que tratan en eſto) entrava con familiaridad -en Ceuta. Notô el eſtado, en que eſtavan los Portugueſes; con los -ſemblantes triſtes, por la auſencia del Conde: i juzgò eſta triſteza, -a que procedia de miedo de ſu falta, i no de aficiõ, que le tenian; -pues era capitan, q̃ a los moços havia criado i a los viejos honrado, -i engrãdecido a todos. Eſte engaño de Cidemus, hizo juntar los Xeques -de aquella ſierra, i deſpues que hablaron en ſecreto, començaron a -diſcurrir entre ſi de los males, i daños, que ſufrian; i a repreſentar -las injurias, i exagerarlas, diziendo; que la ocaſion los eſtava -llamando, para que reſtauraſſen ſus vidas, honras, i caſas; que ſu -gran Propheta ſe enojaria de que dilataſſen en acabar con tan vil -gente como eran los Portugueſes; la qual ſin razon, ni juſticia, de -puros codicioſos, aſpiravã a introduzirſe en imperios agenos: ̃q -ſegun andavan ſeñores, i arbitros de ſu tierra parecia, que no -deſcanſarian, haſta ponerla toda debaxo de ſu yugo; que era afrentoſa -coſa, imaginarlo; i mucho màs la aflicion, en q̃ andavan, ſin lograr -los frutos de ſus coſechas; que de ſus ganados, i ſementeras, quien -ſino los Chriſtianos cogian el provecho? q̃ Dios ſe movia, ſin duda, -a eſta vengança, pues tenia auſente el capitan, que los amedrentava, -ô por mejor dezir, huydo, por no ver la deſtruycion de los ſuyos; ̃q -dexava en ſu lugar un moço, q̃ a penas tenia edad para ceñir eſpada, -quãto mâs para defender fortalezas; q̃ con eſto juzgava por gloria -poca, el vencer aquella gente medroſa, i ſin cabeça: q̃ otra coſa -no era ſu triſteza, ſino adivinar ſu ruina; que era tiempo ya, que -bolvieſſen a cobrar reputacion, i vengaſſen ſus injurias. Provocados -con eſtas, i ſemejantes razones, tomaron las armas, debaxo del govierno -de Marzoco Xeque, principal, valiente, i determinado, jurando primero -morir, ò vencer. Convocò luego gran multitud de gente, de que formò -un numeroſo exercito, repartido en dos tropas. Y el dia ſeñalado, -apartando la una, para correr la ciudad, ſe emboſcò con la otra en los -molinos de los cañaverales; ſitio a propoſito para el engaño, por ſer -boſque mui ſerrado, i poco deſviado de Ceuta; a penas media legua. Don -Duarte ſabia mui enteramẽte, por ſus atalayas, lo que paſſava. Y aſsi -jũtando a conſejo a los Fidalgos, i fronteros de maior cuenta; deſpues -de darſela de todo, les hablo deſta manera. - - _Grande immodeſtia fuera la mia, ſi os juntara (ſeñores) con el - intento, que acoſtumbran, en eſtas ocaſiones, los demás capitanes; - para repreſentar peligros, i exortar a la virtud. Pues una, i otra - coſa, ſe eſcuſa, con ſaber las razones, que os obligan a ello, i me - iſentan de ſemejantes raſonamientos: maiormẽte, quando reconoſco, - lo que el Conde mi ſeñor me encareciô el obedeceros. Oy comienço a - militar debaxo de vueſtra bãdera, con maior guſto, pues veo, que ſois - tales, que me acredita igualmente, el ſer vuestro ſoldado, que vueſtro - capitan. Conſentidme eſte nombre, ya que es vueſtro el govierno; - pues de honrarme con el, os ſigue maior gloria. Eſta ha de ſer - vueſtra, como tambien la culpa, en todo lo que nos fuere ſucediendo. - Por̃q no ignora el mundo, que mis pocos años obedecen a vueſtra - experiencia; i que a ella principalmente dexo encargado el Conde mi - padre ſu reputacion. Bolved por ella, pues deveis a eſta confiança, - morir por ſu defenſa. Vueſtras canas, i conſejo, me forman otro del - que ſoy; i eſto es lo que me haze no correr en vueſtra preſencia: - porque conoſco, que no paßo de executor de vueſtras ordenes. Las ̃q - me dieredes puntualmente vereis obſervadas; i eſpero gloriarme tanto - de vueſtra obediencia, como de la victoria. Compañeros ſois todos, en - las que mi padre tiene alcançado en eſta plaça: aſsi que ſu auſencia, - no puede cauſarme deſconfiãça, ni a nueſtro enemigo ſoberbia: pues en - vueſtro valor tenemos el Conde presẽte._ - -Añadió a eſto otras palabras, i cumplimiẽtos. Habló a cada uno de por -ſi, cõ particular eſtimacion; votòſe deſpues diverſamẽte: por que las -atalayas no conformaron en el aviſo de las eſpias; i hizieron ſeñal, -ſolamente, de una tropa, que vieron. D. Duarte ſaliò, con todo, aunque -recatado: puſo ſu gente en un tieſſo, de manera q̃ eſperò a ver lo -̃q hazia el enemigo, q̃ deſcubierto, cargò cõ grãde impetu a los -almocadenes del cãpo (ſon atajadores.) D. Duarte, entõces, recibiò al -enemigo, haziendole roſtro por algun eſpacio, i luego tentò ſacarlo a -un llano; por̃q la aſpereza de la tierra, impedia ſu cavalleria, a que -no ſe meneaſſe tan ſueltamẽte, como la contraria. Cõ eſto D. Duarte -fingiò retirarſe; i los Moros cevados en eſte miedo, ſe hallaron fuera -de la ſierra. Alli bolviò ſobre ellos D. Duarte con tanta gallardia, -i pujança, que a penas tuvieron animo para huyr deſcompueſtamente. -Marſoco, que andava ſuſtentando la eſcaramuça en lo màs peligroſo, -haziendo todo lo que devia a un valiẽte capitan, poniẽdoſe delante -de los medroſos, cõ vozes, i lagrimas procurô detenerlos. Nunca tuvo -ley, ni razõ el miedo, apoderado una vez del animo, mal ſe reſiſte. -Nada aprovechò a Marſoco: por̃q los ſuyos, aũ̃q cobrarõ brios con ſus -palabras, bolvieron tan floxamente a la eſcaramuça, q̃ los Chriſtianos -los tornaron a desbaratar cõ facilidad. Marſoco deſeſperado de la -reſiſtencia, ſe llevô tambien de la dulçura del vivir, con menos animo -del que moſtrò al principio. Eſcapò en la ſierra, i con el poco màs de -ciento de los ſuyos; por̃q los demàs quedaron, ô muertos, ò captivos. -Reconocia deſpues eſte Moro a los Portugueſes por invencibles, en -quienes ſin duda, havia valor màs q̃ humano: alabança digna de -referirſe, por ſer hallada en boca del enemigo, que la haze menos -ſoſpechoſa. - -(24) Fue de grande importancia eſta victoria a Don Duarte: porque -tomò motivo de ella, para ſolicitar otras con más brio, i reputacion, -obrando en el quaſi, como en ſu padre: porque los Moros juzgãdo ambos -por una miſma coſa temian al mãcebo igualmẽte, que al viejo. Recogido -a la Ciudad, determinò de valerſe de aquella felicidad, que ſiempre -allana impoſsibles, i dar ſobre algunos aduares de la ſierra de -Mexequiſe, por ver ſi podia enflaquecerlos, de ſuerte que llegaſſe a -conſumir la inteligencia, que trahian de contino en nueſtro daño. Eſtos -aduares ſon unas poblaciones de ciento, ó dozientas tiendas pueſtas -en rueda, que hazen un ambito redondo, donde los Alarabes meten ſus -ganados de noche. Son de color de burel negro, hecho de lana de pelos -de cabras, i de telas de palma, todo rebuelto, i texido, que haze un -paño grueſſo, i mui tiezo, para reſiſtir la furia del Sol, i del agua; -eſtan aſſentadas unas con otras tan juntas, que forman un muro al -rededor, i no ſe puede entrar en el, ſino por dos puertas, i eſtas las -ſierran de noche con eſpinos, porque los leones no entren a hazer daño. -En Arabigo quierẽ dezir, circulo redondo: uzavãlos antiguamẽte de la -miſma manera, que aora los barbaros Africanos. Ay autor, que afirma, -̃q deſta forma eran los tabernaculos, i tiendas de los Iſmaelitas -Cedarenos, negros aburelados, conformandoſe al uzo de Arabia, del -miſmo color, i modo, mui conforme al nombre de Cedar, que es -obſcuridad, i tenieblas. Con la invaſion de los Arabes, ſe introduxeron -en Africa; por donde a los q̃ los poblaron, llamaron deſpues Alarabes. -Viuẽ en los cãpos, i ſierras, ſiguiẽdo los paſtos mejores para ſus -ganados, que es lo de que viven, i ſe ſuſtentan. Era Benaiame, el aduar -principal, i cabeça de los demàs. Diò ſobre el Don Duarte, con poca -gente, perô con ſecreto, i lo quemó antes que fueſſe ſentido: con tãta -preſteza executava ſus deſignios, q̃ ſe puede contar por maravilloſa -entre ſus excelencias, por ſer parte de grãdes fortunas entre los -ſoldados. A la buelta, arrazò de camino, Abodmi, i Beluaſen, aduares -de menos cuẽta en la miſma ſierra, i degollô en ellos ciẽto i treinta -Moros, ſin los que traxo cautivos, q̃ fuerõ en maior copia. Entre ellos -muriò un hijo de Dabu, de quien ya hezimos mencion, moço de haſta -quinze años, que, por los brios, q̃ ya moſtrava, era la eſperança, en -̃q toda aquella ſierra fundava ſu libertad. Otro moço cautivaron de -riqueza ineſtimable, llamado Lagamuci, de manera que fue eſte ſuceſſo -mui conſiderable por el deſpojo, i la opinion, que alcançò D. Duarte. - -(25) Entre tanto, el Conde D. Pedro, hecho ya Conde de Villa Real, i -Alferez maior deſte Reyno, tratò de pedir al Rey D. Iuan la ſuceſsiõ -de Ceuta, i del titulo, para D. Duarte: però no tuvo efeto eſta -pretenſion, por̃q la contradixo, ſolicitandola para ſi ſecretamẽte D. -Beatriz ſu hija maior, heredera legitima de ſu caſa, intercediẽdo en -eſto la Inffante Doña Leonor, que era ſobrina de D. Fernando de Noroña -ſu marido, nieto del Rey D. Iuan el primero de Caſtilla, yerno del Cõde -de Gijon, padre de D. Fernando. Quedò al fin indeciſo el negocio, por̃q -tambien el Cõde D. Pedro, auñq amava al hijo con exceſſo, i deſſeava -ſus aumentos; era facil a mudar de voluntad, i quizo complazer la -hija, i no deſagradar al yerno. Valiòſe el Rey deſtos embaraços, para -ſuſpender el deſpacho, cevando a todos de eſperanças: conſiderando, -que no ay Principe bien ſervido ſin ellas; i eſte principalmẽte, ̃q -ſupo praticar eſta lecion, entendiendo ſu conveniencia mejor q̃ todos: -ſiẽdo grande maeſtro de prometer aun antes del Rey; i es cierto, -que diſponiendo de lo q̃ no era ſuyo, alcançó la corona; teniendo -pretendientes, mas juridicos, aunque de menos poder, i maña, que fue la -juſticia, que tuvo en ſu favor. Verdad ſea, que en eſta ocaſion, fueron -baſtantes las honras, que hizo al Conde, publicas, para remuneracion de -ſus ſervicios; porque el Rey conociendo la ambicion de ſus vaſsallos, -i quanto ſe llevavan de exteriores preeminencias, no rehuzava eſte -genero de premiar; juzgandolo por màs acertado, i màs conveniente -para un Principe, q̃ el de apurar los patrimonios, i erarios, que sõ -los nervios de la Republica. Eſte fue el camino, con que los Romanos -entendian perpetuar la ſuya: i es grande ignorancia, ò mucha embidia, -la de aquellos, que aconſejan a ſus Reyes lo contrario; porque un -Principe miſerable de honras, i favores, adquiere aborrecimiento con -los ſubditos, de manera que deſdeñan el ſervirle, facilmente; quando no -ay honrado, que no anteponga la autoridad, al interes. - -(26) Eſta fue la primera dignidad, que la perſona del Conde, alcançô -en Portugal, por que haſta entonces, aunque lo llamen las hiſtorias -Conde, lo era ſolamente de Ayllon, ò Aguilar, en Caſtilla: paſsòſſe -a aquel Reyno, muerto ſu padre, q̃ fue el primero de Viana, el qual -ſiguiendo la voz, i fortuna de la Reyna Doña Beatriz ſu ſobrina, -hija del Rey D. Fernando, i de Doña Leonor Telles, ſu prima hermana; -le matarõ en Penela, ſus vaſſallos proprios, indignados, de que ſe -moſtraſſe contra el Maeſtro de Auis, a quien el pueblo acclamava por -Rey. Mas deſpues entrando el de Caſtilla en portugal, a lo de la -ſuceſsion deſte Reyno, de que moſtrava ſer heredero, por morir ſu -ſuegro con ſola eſta hija; con la rota, que tuvo, no pudo continuar -ſu derecho; i el Maeſtro de Auis, fundado en el de la guerra, màs que -en otro alguno, començò a aſpirar al Reyno, con notable felicidad. -Firmòla en todo el caſamiẽto, que hizo en Inglaterra, con Doña Felippa -hija del Duque de Lencaſtre, caſando otra cõ el Rey de Caſtilla, que -ſe acomodò tambien con los tiempos, conſiderando, que los titulos, -con que reynava en Caſtilla, padecian las miſmas dudas, que los de -Portugal, por haver ſido el Rey D. Henrique ſu padre baſtardo, del -Rey D. Alfonſo el undecimo, i hazerſe Rey por odio de ſu hermano D. -Pedro, que fuerõ las cauſas del de Portugal. Concluyeronſe entonces -las pazes deſtas coronas, contentandoſe cada uno deſtos dos Principes, -con lo que ya havian hecho ſuyo; ſabiẽdo, que facilmente pierde todo, -quiẽ codicia todo; maiormente, quando la juſticia, de lo que ſe -adquiere, ſe eſtablece con las armas, que la fortuna govierna a ſu -arbitrio. Quieto, pues, el Rey D. Iuan, entendiò, que pueſto que la -plebe havia ſido la cauſa principal de cõſeguir el Reyno; todavia para -ſuſtentarſe tenia neceſsidad de la nobleza, i aſsi procuró conduzir -a ſu amiſtad los nobles auſentes, que eran ſus maiores enemigos. -Andavan los Reyes en aquel tiempo mui depẽdientes de los ſubditos, i -trabajavan por obligarlos tanto, como por ſer obligados. Entrò en eſte -numero el Conde Don Pedro con la Condeſſa Doña Mayor Puerto Carrero ſu -madre, los quales duraron en Caſtilla valídos, i venerados, mientras -reynò la Reyna Doña Beatriz ſu ſobrina: però con ſu muerte ſe acabò -la valia, como ſucede de ordinario en las coſas, que ſe ſuſtentan de -favores agenos. Vinieron a eſte Reyno, adonde el Rey le reſtituyò, ſin -el titulo, i juriſdicion, todas las rentas, que havian poſſeydo ſus -aſcendientes. Añadiò el Conde a las de ſu caſa muchas, con el primer -caſamiẽto, que hizo, i aora con eſte ultimo, con la hija heredera de -Miſer Paſaña, Almirante de Portugal, con que alcançò en dote eſte -oficio. - -(27) D. Duarte con eſtas nuevas, ni ſe ofendió, ni hablò palabra de -quexa alguna, antes moſtrò en las gracias, que dió al padre por ſus -cartas continuas, que de nada ſe acordava menos, que del complimiento -de ſus promeſſas; porque no paſſavan ſus deſſeos a más que verle con -vida, i grandeza. El viejo obligavaſe deſta conſtãcia, però no oſava -renovar las coſas ya cõpueſtas; pareciendole, q̃ ſe guardarian para -mejor tiẽpo, auñq tãbiẽ ſe puede imaginar, q̃ no andava deſeſperado de -tener hijos legitimos deſte quarto matrimonio, por eſta cauſa parava en -lo primero. - -(28) En medio deſtos ſuceſſos adoleſció gravemẽte el Rey D. Iuan en -Alcochete, Riberas del Tajo, i de alli esforçandole la enfermedad, -ſe paſſó a Lisboa, donde muriò, en quatorze de Agoſto, de mil -quatrocientos i treinta i tres, en el de ſu edad, de ſeſenta i cinco. -Lloraron ſu muerte los Portugueſes con grãdes encarecimientos, notando -que perdiã Rey, a quien el ſceptro mejoró de virtudes: coſa bien nueva -en los Principes, por ſer el eſtado donde algunos empeoran; mas el -ſe hizo digno del imperio, que tuvo, mucho màs deſpues que reynò. -Sucediòle D. Duarte ſu hijo maior, i primero deſte nombre. Y luego el -miſmo dia fue levantado, i jurado por Rey, aſsiſtiendole el Conde en -eſte acto, como Alferez maior, que fue la primera vez, en que exercitò -eſte oficio. Eſto acabado, i compueſtas ſus coſas, ſe fue para Ceuta, -llevãdo conſigo algunos cavalleros deudos ſuyos, como fueron Ruy Dias -de Soſa, hijo de D. Lope Dias de Soſa, Maeſtro de Chriſto, i Gõçalo -Rodrigues de Soſa ſu ſobrino; porque deſſeavan aſsiſtir en aquella -plaça, como frõteros. Y en llegando el Conde, al punto D. Duarte -ſu hijo, deſpues de bezarle la mano, le reſtituyò el govierno, ſin -alterarſe en el ſemblante, ni en las palabras, antes humillandoſe a ſus -braços, le moſtrô con igual animo, que no rehuſava nada por miedo, ni -pretendia por ambicion. - -[Illustration] - - - - -ARGVMENTO -DEL -LIBRO SEGVNDO. - - -_PRudencia, con que D. Duarte governava Ceuta por orden del Conde ſu -padre, deſſeãdo introduzirle en el cargo: Embidias, que reſolultaron -deſte intẽto entre algunos fronteros calificados. Entradas, que hizo -la tierra dentro del enemigo. Lugares, que arrazô con notable fortuna: -Emulacion de Don Sancho de Noroña: traças, que uzó D. Leonor hermana -de D. Duarte, para haver del Rey la ſuceſsion de Ceuta, para ſu dote: -Fin, que tuvo eſta pretenſion: Iornada infelice, que los Inffantes de -Portugal hizieron contra Tanjar: Muerte del Conde D. Pedro de Meneſes, -ſucediendole ſu yerno Don Fernando de Noroña: Venida de Don Duarte a -Portugal: Grandes honras, i mercedes, que le hizo el Rey: Muerte deſte -Principe, i lo ſucedido deſpues della, haſta entrar en el govierno -deſte Reyno el Infante D. Pedro, ſiendo el Rey D. Alfonſo de ſeis -años. Con lo demâs ſucedido haſta el de mil quatrocientos i treynta i -nueve._ - - - - -VIDA DE -DON DVARTE -DE MENESES -TERCERO CONDE -de Viana. - -LIBRO SEGVNDO. - - -(1) HAlló el Conde en Ceuta en boca de todos, alabãças del ſezo, -i valor, con q̃ D. Duarte governô en ſu auſencia; i eſtẽdiaſe la -fama a los enemigos; los quales fatigados de miedo, por las rotas -conſiderables, que havemos contado, no oſavan a deſmandarſe ni ſalir -un paſſo, de lo màs aſpero, i oculto de las ſierras; de manera que -con eſto Ceuta mâs parecia lugar metido en Heſpaña, q̃ frõtera de -Berberia; por̃q a eſta paz ſe acrecẽtava grã copia de baſtimẽtos, con -que D. Duarte procuroprocuró ſiẽpre tener contenta, i mantenida la -ciudad; i como era hombre recto, i no eſtava odiado por algun vicio; -ſupo ganar la voluntad de todos; conciliando los extremos, de facil, -i autorizado, en un medio agradable, que adquiria los animos màs -rebeldes. Eſto obligò al Conde, a dexarle la deſpoſicion de todas las -coſas; reſervandoſe ſolamente el conſejo, i ſuperioridad del oficio, -en lo màs preciſo, i neceſſario de ſu perſona. Bien entendian los -prudentes, que el hazer eſto ſin limitacion alguna, i en ſu preſencia, -era introduzirle en la ſuceſsion de aquel cargo: i auñq lo aprovavã -muchos, q̃ no attendian a odios, ó enojos particulares, i miravan -la utilidad publicas; Cõ todo havia otros, que de pura embidia lo -murmuravan, ſeñalando algunas conveniencias; que conſideradas, más -deſcobrian ſu paſſion, que fundamento de algun bien comun. Y como no -ay maldad, que no tenga valedores, ô ſombra de algun bien, con que -los malos ſiempre disfraçan ſus pretenſiones. Baſtaron eſtas para -deſcomponer a D. Duarte, de ſuerte que pudo quitarle la embidia, lo que -tan liberalmente le concedia la virtud. Diremos las cauſas, ſin las -quales mal ſe conocẽ los effectos, ſiendo uno, i otro neceſſario para -la inteljgencia de la hiſtoria. - -(2) Deſpues, que los Portugueſes entendieron los bienes, que le -reſultavan de la conquiſta de Berberia, una vez empeñados en ella con -la ſuſtentacion de Ceuta, tomarõ eſta frontera para eſcuela adonde -criaſſen ſus hijos, i aprendieſſen las primeras letras de la honra, -deſdeñando el ocio de la patria, que entonces con la paz uniuerſal, -que gozaua, iva debilitando los animos poco a poco. Guiados deſta -conſideracion, entrò en Ceuta deſpues de aquellos cavalleros Soſas ya -referidos, D. Sancho de Noroña, hijo tercero de los Condes de Gijon, i -hermano de Don Fernando, yerno del Conde. Era eſto en los principios -del año de mil quatrocientos, i treynta, i cinco. Y D. Sancho ſiendo -uno de los maiores caualleros en ſangre, i virtudes deſte Reyno, -llevó conſigo otros muchos, cõvidados de ſu liberalidad, diſcrecion, -i agrado (calidades todas, que conſtituyen un buẽ corteſano, i hazen -un ſeñor bien quiſto, i amable) ò inſtados tambien de ſu exemplo, que -es el general provecho, que produzẽ las reſoluciones acertadas de los -mayores. Con ſu gallardia reforçò el Conde el preſidio, porque (ſegun -Gomez Eanes notò) paſſarõ de cincuenta cavalleros los que acompañarõ a -Don Sancho, a ſu costa. - -(3) Tentò el Conde feſtejar la entrada deſte hueſped, con diſponer -alguna la tierra dentro del enemigo; porque D. Sancho no deſſeava otra -coſa, ni el Conde le podia regozijar, como queria, con fieſta, q̃ màs -le agradaſſe; q̃ ſolo eſtas ſe acoſtumbravan en aquellos lugares. -Communicó eſte penſamiento con ſu hijo, i aſſentarõ ambos dar en -Cencẽ, lugar de duzientas caſas, cinco leguas de Ceuta en la ſierra de -Mexequiſe: i luego ſobre Tetuan. Eſta empreſa ultima no ſe declarò; -porque tenia mucha dificultad, i el Conde temia hallar reſiſtencia en -los fronteros, i quiſo cevarlos en la jornada primera, para facilitar -la ſegunda. Apartò Don Duarte cinquenta cavallos, con la preſteza, i -valor, que acoſtumbrava, i arrazò a Cencen, ſin dexarle piedra ſobre -piedra. Importò la preſa un gran deſpojo de ganado, i otras preſeas de -eſtima; porque era el pueblo rico, i los moradores con la diſtancia, -i aſpereza del ſitio vivian deſcuidados deſte acometimiento. - -(4) Sucediô a eſte, proſperamẽte el de Tetuã, porque la fortuna -parece que andava apoſtada a halagar a Don Duarte por deſpertar a los -embidioſos de ſus glorias, que aun entõces ſoſſegavan con la eſperãça -de igualarle en la fama. La ciudad de Tetuan (que los Africanos llaman -Tetevain, que quiere dezir ſolo un ojo) yaze riberas del Cuſque; el -qual baxando de las ſierras del Atlante maior, tira derecho al Levante, -quaſi ſiete leguas de Ceuta, haſta meterſe en el Oceano, dõde ſe forma -una barra, no mui capaz; por el arriba una legua eſtà la poblacion en -ſitio freſco, i hermoſo, cercado de viñas, arboledas, huertas, q̃ por -la copia de las aguas vezinas, ſon de mucho vicio; es fundacion de -los naturales, auñq deſpues la ſeñorearõ los Romanos, i ultimamente -los Godos: peró cõ la general ruina de Heſpaña, ſe la ganarõ los -Mahometanos: a eſtos, una armada Caſtellana, en el año de mil i -quatrociẽtos, con q̃ eſtuvo muchos deſpoblada: deſpues un Granadino la -fortalecio de manera, que fue los tiempos futuros una de las plaças más -fuertes, i de maior porte, que tenian los Reyes de Fez. En eſte tiempo -no havia llegado a tanta opulencia; pero tendria haſta mil caſas, i -guarnicion baſtante para defender la entrada por aquella parte a los -Chriſtianos. Gomez Eanes la haze diez leguas de Ceuta, ſiendo no màs -que ſiete; perô eſte engaño no preſumo, que es culpa ſuya, ſino de los -copiadores de ſus eſcritos; que como andan de mano, ſon los yerros -tantos, como las letras: i verdaderamente, que a penas dan noticia -cierta de las coſas; en el camino tres leguas de Ceuta, i cinco de -Tetuan, tenian los Portugueſes hecho un caſtillo, a que Gomez Eanes -llama de Almiñecar, de una meſquita, que alli hallaron apropoſito, de -ſuerte q̃ los nuestros ſe aprovecharon deſta comodidad, para llevar la -infanteria en barcos, por ir más deſcançada haſta aquel caſtillo: i -advierte eſte autor, que eſta fue la vez primera, que los Portugueſes -hizieron eſto, por huyr los muchos pantanos, de que eſtà llena aquella -ſierra, por ſer mui baxa, i humeda; demàs que la marea con qualquier -creciente, i las aguas, que baxan de la ſierra, hazẽ un rio, q̃ llaman -oy del cañaueral en invierno, tan hondo, q̃ a penas ſe puede vadear ſin -mucho peligro: eſta dificultad era de maior rieſgo para la gẽte de a -pie, i aſsi fuerõ de gran remedio los barcos. - -(5) Reſuelto el Conde en mandar a D. Duarte ſobre Tetuan, partieron -trecientos infantes por mar haſta el caſtillejo, i D. Duarte cõ ciento -i cinquenta cavallos eſcogidos, por tierra, a prima noche, deſſeando -llegar a tiẽpo, que la obſcuridad hizieſſe maiores ſus fuerças, -teniendo por coſa mui favorable, el aſſaltar de noche al enemigo; -por̃q ſiẽdo de ſuyo eſpantable, las armas, i el eſtruendo dellas; el -deſcuido, i falta de prevencion, confunde, i acobarda aun haſta los mâs -praticos, i esforçados, de manera que ni ſaben, ni pueden valerſe de -remedio alguno. Era por el mes de Outubre, i havia llovido de manera, -que paſsò la cavalleria con mucho trabajo eſte camino haſta que ſe -juntò con los de apie, ſiendo màs de media noche. D. Duarte, entonces, -con acuerdo, i prudencia, ordenò, q̃ deſcanſaſsẽ un poco, i dieſſen de -comer a los cavallos, porque a penas podian dar màs paſſo. Eſtando en -eſto, vieron los almocadenes (aſsi llaman en Africa a los corredores -del campo) unos fuegos, i oyeron vozes, como de Moros: dieron aviſo -a Don Duarte, i començòſe a diſcurrir lo que hariã: quien dizia era -temeridad paſſar adelante, eſtando deſcubiertos del enemigo; pues no -havia duda, que aquellas vozes eran dellos, i los fuegos, ſeñales, con -que ſe ayuntavan; que en un inſtante acudiria tal muchedumbre; que a -penas tendrian lugar para retirarſe; mayormente quando le atajaſſen -el paſſaje del rio, adonde era impoſsible eſcapar alguno con vida; -que el perderlas era menos, ſi ſalvaſſen las honras, porque eſto -hallavan, por màs difficultoſo, quando no ſolo havian de pelear con los -cõtrarios, ſino tambien con los pantanos; donde era màs forçoſo, que -peligraſsen, dando ocaſion a una perpetua infamia, con que los enemigos -offendieſſen la reputacion Portugueza, diziendo, que morian anegados -como cobardes, por huyr de ſus golpes; q̃ la temeridad no era hõra, -ni esfuerço, la prudẽcia ſi, i la conſideracion: que eſtas partes -erã las que davan las victorias, i no irritavan al cielo; que muchas -vezes caſtigava ſemejantes reſoluciones: otros en contrario afirmavan -cõ maior conocimiento de aquella tierra; que aquellos fuegos eran de -paſtores, i de gente, que hazia arrope, ocupada en las vendimias, -(era el ſuſtento ordinario de Tetuan) i las vozes de unos animalejos, -a manera de zorras; (llamanſe Adibes) los quales en los aùllos, no -hazen differencia de los alaridos de aquellos barbaros: que ſeria -notable mẽgua ſuya, bolver a Ceuta, ſin ver los muros de Tetuan, quando -ſalieron con eſſe intento; q̃ para ellos no havia paſſo impoſsible en -Berberia; pues en los más dificiles hallavan los ſocorros del cielo, -que no ceſſava en darle ſingulares victorias. - - _Como (clamò D. Duarte) conſentireis, ſeñores, que blazonen nueſtros - enemigos, que huymos de imaginaciones? i que para amedrentarnos, - baſten vnos animales; que otra coſa no ſon aquellas vozes? Si la - reputacion, i el valor, es lo que nos ſuſtenta en Ceuta, ſerâ bueno, - que lo aventuremos todo, aunque ſea a trueque de las vidas? Pareceos, - que paßarâ ni un dia, ſin que ſe publique en Berberia eſta entrada, - i que ſe ſepa tan vil acaecimiento? Quien, pergunto, ha de encubrir - nueſtra cobardia? Por ventura, como podremos eſcapar de ſer notados, ô - de mal conſejo, o de mucho miedo? Havra infamia, que ſe iguale a eſta? - Ambas coſas nos dañan igualmente: por lo menos no ſe ha de dezir en - algun tiempo, que ocaſione tal deſatino. Para empreza tan facil, yo - baſto ſolamẽte. Los que en ella quiſieren acõpañarme, ſiguen ſu honra. - Si fueren pocos, maior gloria nos eſpera. O compañeros aqui teneis Don - Duarte capitan de los brioſos ſolamente: buſquen otro caudillo los - cobardes._ - -Hablando eſto colerico, i animoſo diò de piernas al cavallo. Fueſſe -con el D. Sancho, i no quedò cavallero, q̃ no le acõpañaſse. Animòſe -la otra gente con eſta reſoluciõ: comẽçò a marchar, offreciendoſe a -ſu capitan, a no deſempararlo, haſta lo ultimo de la vida. Bolviò Don -Duarte a darle gracias deſte offrecimiento, con palabras llenas de mil -favores, con que ſe encendieron de nuevo, procurando cada uno, con la -prieſſa, i ſemblante deſmentir el miedo, i ſer el primero que llegaſſe. -Eſtavan cinco leguas del caſtillo, que era grande eſpacio de camino -para lo que quedava de la noche; i por eſſo llegaron al amanecer, con -que el enemigo tuvo viſta de los Portugueſes. Viendo Don Duarte, que -no podia ya executar ſu deſignio, haziendo dos alas de la cavalleria; -i tomando en medio la infanteria, ſe fue derecho a la ciudad, por -moſtrarſe bizarro; i acercandoſe lo màs que pudo, huvo Chriſtiano, que -clavò vna lança en la puerta principal della. Diò buelta entonces, -con la miſma ordenança, i eſpacio, ſin conſentir a los ſuyos, que ſe -rebolvieſſen con el enemigo; el qual dividido en tropas, les venia -aſſaltando por los lados, haziendole mucho daño; porque la ſierra -eſpeſſa de arboles, i azequias, forçava a los nueſtros a caminar con -mucho tiento, i cuidado, por una ſenda eſtrecha; ignorando los boſques, -de cuya maleza ſe aprovechavan los Moros, como quiẽ las ſabia para -moleſtar los Chriſtianos. Viendoſe D. Duarte en aquel aprieto, con un -terrible impetu rompiò un eſquadron contrario, que lo tomava por la -frente, i lo fue llevando haſta campaña raza. Mas el Moro entreteniendo -eſte brio con moderada reſiſtencia, dava lugar a que los ſuyos en -tropas caminaſſen con mucha prieſſa, provocandoſe unos a otros; con -que iva creciendo el numero, baxando de aquellas ſierras, con intento -de atajar el vado del rio, que era el paſſo donde el enemigo penſava -tomarlos a las manos con mayor eſtrecheza. Entendió Don Duarte eſte -penſamiento, i llegando al caſtilejo, encomendó los infantes a Don -Sancho, para que los embarcaſſe; i el animando, con valientes razones, -la cavalleria, ordenò, que procuraſse vadear el puerto con las lanças -en hieſtas, de manera que pudieſſe offender luego que ſalieſſen en -tierra, porque el enemigo derramandoſe por las orillas, eſtava de la -otra parte eſperando el ſuceſſo para enveſtirlos. Fue el primero D. -Duarte, que con valiente reſolucion ſe echò al agua, i los demàs en -ſu ſeguimiento; però los Moros empeçando a defender la ſalida, los -dexaron paſſar libremente; i fiandoſe en el numero, los acometieron -por todas partes, con muchas algazaras, i gritos, que manifeſtavan -ſu alegria. Duraron con eſto porfiadamente en la eſcaramuça, aunque -tan confuſos, i ſin orden, que le pareció a D. Duarte poca gloria el -desbaratarlos, ſino fueſſe con exceſsivo daño. Venciò al fin, degollãdo -màs de cinco mil; i los otros juzgando, que no havia coſa impoſsible, -ni dificultoſa, a gente tan determinada: deſempararon el campo, huyendo -a toda furia. Con eſta victoria ganò D. Duarte gran reputaciõ, i -nombre, por la prudencia, valor, i acuerdo, que moſtrò en ella. Antes -de entrar en Ceuta, quiſo D. Sancho de Noroña, que D. Duarte le armaſſe -cavallero, honrãdoſe tanto de ſer ſu ſoldado en aquella ocaſion, que -rompió en alabanças ſuyas. Eſcuchòlas D. Duarte con gran templança, -confeſſando dever todo a ſu valor, i al de ſus compañeros (que aſſi -llamava a ſus ſoldados) i pidiendole, dexaſſe aquel acto para el Conde: -no lo conſentiò D. Sancho; antes bolviendo a inſtar con palabras màs -encarecidas, ſe apearon, i le armò cavallero, haviendo entre ambos -grãdes cumplimientos, i pocas ceremonias, en q̃ moſtraron modeſtia, -hidalguia, i valor. - -(6) La notable conformidad deſtos dos cavalleros, ſe turbò deſpues a -bien pocos dias, por culpa de D. Sancho, i ſolicitud de los embidioſos -de D. Duarte; los quales procurarõ tomarle por cabeça de ſus quexas; -i el cevandoſe en ellas, moſtrò la ambicion, que haſta alli tenia -oculta; i como es vicio, que no guarda ley, ni tiene fin, ni termino; -deſde entonces començò a ſer enemigo, quaſi deſcubierto, de D. Duarte; -creciendo el odio con los tiempos, i la emulacion con los ſuceſſos. -Deſte paſſado, que referimos, ſe originarõ eſtas enemiſtades, porque -algunos fronteros afrẽtados de ciertas palabras aſperas, con que -D. Duarte vituperò los cobardes en aquella ocaſion; pareciendoles, -que pues lo eran, no hablava con otros: fomentaron la embidia, cõ -que muchos cavalleros miravã la continuacion, i excelencia de ſus -victorias: i entre todos induzieron a D. Sancho con adulaciones, i -engaños; que ſiempre ſuenan bien en los oydos del ambicioſo. Dezianle, -que ſu calidad no ſufria mando ageno, i mucho menos ſu esfuerço: -que razon havia para ſalir al campo a la obediencia de D. Duarte; -̃q las canas, autoridad, i oficio del padre, aũ parecia duro, q̃ le -preſidieſſe, quanto màs un moço poco apaſible. El lugar de caudillo -ſuyo, ſolo a ſu Rey ſe devia, no a un ſoldado, a quien igualauan todos -los que eſtavan en aquella plaça; haviendo muchos, que lo excedian en -la edad, i experiencia; que ſi el valor dava ventajas, no era menos -el de Don Sancho, antes mui ſuperior; que con eſto no era juſto, que -ſufrieſſen ver uſurpar la gloria de ſus hechos, a un mancebo, que -a penas tenia años baſtantes para empuñar la lança, quanto màs el -baſton. Deſcubrieron con eſto los intentos del padre, i el eſtado, en -que eſtava, de quebrantado, viejo, i impedido. Perſuadianle a que la -ſuceſsion de aquella plaça competia por derecho, i razon a D. Fernando -de Noroña ſu hermano, i que era bien atendieſſe, a que no quedaſſe -defraudado de la herencia, ſiendo ſu muger la hija mayor, legitima -heredera del Conde Don Pedro: que a no ſer eſto, màs ſe devia a Doña -Leonor ſu hija ſegũda, para dote de ſu caſamiento, que a D. Duarte -moço, i ſin meritos. Tuvo eſta ſeñora noticia de la conjuracion, i con -la codicia de muger, que de ordinario ſon faciles a vencerſe de ſu -interes; començò tambien a ayudar a los embidioſos, contra ſu hermano. -Al principio hallò repugnancia en el padre; deſpues entendiendo la -confiança, que hazia de un medico ſuyo Iudio, que vivia en ſu ſecta, el -qual con el engaño de la religion, tenia otros muchos de entremetido, -i palabrero; como era mui acepto al Cõde, por̃q le governava la ſalud -̃q es el maior biẽ de la vidatorciòle D. Leonor, a q̃ introduxeſſe ſu -pretẽſiõ en el animo del Conde. Allanólo el Iudio cõ ſus traças, i -obligólo a que deſpachaſſe al Rey D. Duarte, un criado ſuyo ſolamente -a pedirle de merced la tenencia de Ceuta, para la perſona, que caſaſſe -con Doña Leonor. Para eſta menſaje eſcogiô Doña Leonor un hombre mui -a ſu propòſito, llamado Vaſco Dois, que demàs de haverla criado, pendia -de ſus acrecentamientos, i tenia ingenio, i entendimiento aplicado -para ſemejantes caſos, i prompto para qualquier maldad. Llegò, pues, a -Lisboa, i dando una carta de creẽcia al Rey, propuſo la peticion del -Conde, encareciendo entre ſus grandes ſervicios, virtudes, i partes de -Doña Leonor ſu hija, condenando juntamente las faltas de capacidad, -prudencia, i valor de D. Duarte, moſtrando gran dolor en repetirlas, -i que a màs no poder lo hazia, ſolo por el zelo, que devia guardar -al ſervicio de ſu Rey, i ſeñor. Fundôſe en eſto lo principal de la -pretenſion; por que el Rey ſiempre ſe havia moſtrado mui affecto a -las coſas de D. Duarte, i para deſcõponerlo deſta aficion, fueron -neceſſarias tantas diligencias; aunque el amor de los Principes es màs -facil a mudarſe, q̃ el de los otros hombres, principalmente quando ſe -trata de ſus conveniencias, que ſon las cauſas, que más los perſuadẽ. -Eſtrañò el Rey la reſoluciõ del Conde, porque le havia oydo por vezes -lo contrario, i las relaciones, que de contino venian de Ceuta, ſolo de -D. Duarte hablavã, i de ſus hechos; i era cierto, que el Conde no diô -lugar a que vituperaſſen al hijo, aunque conſentiô en el penſamiento -de Doña Leonor. Peró examinando el Rey con maior advertencia, a Vaſco -Dois, de todo lo q̃ paſſava, aunque hallò en ſu informacion grande -conſtancia en lo propueſto, arguyendo della alguna verdad; ſe deliberò, -con todo, a no conceder por entonces al Conde lo que pedia, haſta -enterarſe de todas las dudas; maiormente quando determinava, en caſo, -̃q fueſſe cierta la inhabilidad de Don Duarte, dar Ceuta a D. Fernando -de Noroña, pues de yerno a yerno ninguno havia, que la merecieſſe mejor -que el. Mandò al Conde, que le embiaſſe a ſu hijo para verle; porque -queria deſengañarſe por ſus ojos, de lo que, quiçá, ſe engañava por los -oydos. El deſabrimiento deſta reſpueſta ſoſſegò a Doña Leonor de ſus -imaginaciones; i el Conde, aunque deſſeava darle guſto, porque era el -govierno de ſu vida, i caſa; con todo amava mucho a D. Duarte; i aſsi -holgòſe, aunque interiormente del deſpacho del Rey; i determinando -embiarle el hijo, lo deſviò D. Leonor, por no ſe deſcobrir la paſsion, -i engaño, con que ſe havia informado a un Rey, en cuya preſencia ſe -deven tantas verdades, i ſe dizen tan pocas. No hallo, que deſte -negocio tuvieſſen noticia los contrarios de D. Duarte; porque fue hecho -en gran ſecreto; però igualmente creſcia la fama del, que la embidia -dellos; porque los animos una vez mordidos deſta ſierpe ponçoñoſa, mal -ſe quietan, ſino con la muerte del que aborrecen: i es cierto, que el -embidioſo es el maior enemigo, que tiene la miſeria humana, pues acuſa -a la virtud por los medios, que no la alcança, haziendoſe inferior del -embidiado; confeſſando excelencias dignas de que ſe deſſeen, ſiendo -vltimamente tan ignorante, que ſaca daño para ſy del bien ageno. - -(7) D. Duarte tomò en aquellos dias a Benagara, poblacion grande de -la ſierra de Benifilet, de donde traxo gran copia de ganado, con -otro mucho deſpojo. Iuzgòſe eſta jornada por de mucho rieſgo, i -fortuna; i añadiòle eſtimacion la malicia, con que algunos dizian, -que las rezes de aquel lugar tenian màs puntas, que las de la ſierra -de Mexequiſe, como burlando del ſuceſſo. No entró en el Don Sancho, -porque deſcubiertamente rehuzava ſalir en eſtas entradas, ſubordinado -a Don Duarte; i el Conde, aunque ſentia eſta diuiſion, diſsimulava, -feſtejando las felicidades del hijo; mas Don Duarte con maior -ſufrimiento, i prudencia todas las vezes que ordenava alguna ſalida, -aviſava a Don Sancho, para que eſcogieſſe lo que le eſtuvieſſe mejor; i -deſta ſuerte, auñq le dava ocaſion a la embidia, le procurava tẽplar -el odio: mas ſon eſtos vicios inſeparables, i no es buen camino de -atajarlos, quando los embidiados logran la honra con proſperidades. - -(8) Reſultaron deſtas tanto miedo en los Moros, que no ſe dando por -ſeguros los de la comarca, i ſierras de Tetuan, Mexequiſe, i Benamade, -trataron de rendirſe al Conde, i bivir de paz en ſu proteccion, dandole -un moderado tributo de ſus coſechas. Porque con eſta fingida libertad, -querian diſculpar la ſervidumbre verdadera. El Conde no admitiò el -partido, porque pidiò le pagaſſen todo el quinto de los frutos, que -cogieſſen. Los Moros entonces bolvieron a las armas, incitados con la -deſeſperacion; i aunque el Rey advertidamente no reprehendiò al Conde, -por la eſtima, en q̃ le tenia; ſin duda quedó ſentido, de q̃ negaſſe -amparo a los afligidos; por ſer eſte el modo de maior utilidad para las -conquiſtas; pues del buen acogimiento, que ſe haze a los conquiſtados, -ſiendo voluntariamente rendidos, ſe grangea muchas vezes màs, que con -las armas, cuyos ſuceſſos ſon varios, i peligroſos. Deſta vez bolviò -ſobre Tetuan Don Duarte; i ſi bien la hallô ſin gente, puſo por tierra -ſus edificios, que eran muchos, i mui hermoſos; por no dexar aquel -padraſto en pie, en caſo que los Infantes fueſſen ſobre Tanjar; ſiendo -aquel el camino donde pudieran los Moros facilmente impedir el paſſo al -exercito, ſuſtentando aquella ciudad. - -(9) Acabòſe eſte año con lutos en Portugal, haviẽdoſe comẽçado cõ -fieſtas, i fue la cauſa, ſaber el Rey la priſion, i rota de los Reyes -de Aragon, i Navarra; el Infante Don Henrique, ſus cuñados, hermanos -de la Reyna Doña Leonor ſu muger. Eſtes Principes entraron en Italia -con una poderoſa armada, ſobre la pretenſion, que tenia Aragon al -Reyno de Napoles, por la adopcion de Iuana Reyna ſuya. Sucedioles -infelicemente: fueron preſos, i desbaratados por Genoveſes, i por -Phelipe Maria Esforcia Duque de Milan; que recelando el poder Aragones, -tan vezino a ſus eſtados, defendieron el Napolitano, en favor de Iuana; -i ultimamente el de Milan, con nueua conveniẽcia, reſtituyô la libertad -al Rey Don Alfonſo de Aragon, i le ayudò a cobrar a Napoles: de donde -fue deſpues Rey pacifico. Portugal entonces hizo alegrias publicas, -aunque duraron tan poco, que ſervieron de afligir màs al Reyno. - -(10) Por eſte tiempo bolviô el Conde de Ouren del Concilio de Baſilea, -que ſe comẽçò en Ferrara, i concluyò en Florencia; ſobre la union -de las Igleſias Latina, i Griega. Aſsiſtiò el Cõde como embaxador -extraordinario del Rey (̃q era ſu tio, hermano de ſu padre) i el -Papa Eugenio agradecido al cuidado del Rey, le concedio la Cruzada -para la cõquiſta de Africa, i facultad, para que los cavalleros -militares de las Ordenes de Chriſto, i Avis, pudieſſen legitimamente -caſar abſolviendolos del voto, que primero hazian de caſtidad, que -quedò en el conjugal. No tuvo effecto eſta gracia, haſta el reynado de -Don Manuel, que nuevamente la impetrò, porque no ſe expedieron Bulas -dello por falta de dinero. De otra haze mencion Ruy de Pina, tambien -olvidada, i que nunca ſe puſo en pratica: i fue, para que los Reyes -de Portugal ſe pudieſſen coronar, i ungir de la manera que lo uzavan -los de Francia, i Inglaterra. Huvo ſciſma entonces en la Igleſia, ̃q -tardò en deshazerſe los fines de Eugenio, i de Martino ſu ſuceſſor. -Però llegando el de Nicolao tercero, por la renunciacion de Felix (̃q -havia ſido Duque de Saboya, hõbre de buena vida, i con favor de Milan, -i otros potẽtados ſe llamò Põtifice) ſe compuſo todo, i apaſiguaron -diſcordias, que ya amenazavan la paz, q̃ havia entre los Principes -Chriſtianos, quebrantada ſiempre por eſtas cauſas. - -(11) En los principios del ſiguiente año de mil quatrocientos i treynta -i ocho, metió D. Duarte a ſaco las villas de Benamade, i Caudil, -vezinas a Tetuan, pueſtas en ſu termino; ſalió en ſu defenſa un Moro -Xeque dellas de grande valor, i opinion, por nombre Bucar Caudil: -matôlo en ſingular batalla; alcançando dos victorias ſeñaladas en eſte -dia, de particular eſtima, i gloria: fueron baſtantes para que Tetuan -temeroſa deſtos ſuceſſos, cõ el miedo de los nueſtros, ſe deſpoblaſſe -de todo, desẽparãdola ſus moradores; haziẽdo la fama, lo q̃ haſta alli -no pudierõ las armas: ſi bien es cierto, q̃ las que ſe apercebian en -Portugal, dieron tambien cauſa a eſte miedo: por̃q ya ſe ſonava en -Berberia, q̃ los Infantes paſſavan a ella con grande poder, a cõquistar -Tanjar. El fin deſta jornada fue tan deſaſtrado como el principio. -Referirlo hemos en ſuma, por̃q ſe hallo en el D. Duarte, en cuyo -diſcurſo de vida, fuerõ notables las coſas, que ſucedierõ a eſte Reyno -de bien, i de mal; porque era el tiempo de ſu virilidad, donde los -animos andavan màs ambicioſos de virtud, i de imperio; que es lo que -màs vezes ocaſiona a ſemejantes ſuceſſos. Antes que ſe reſolvieſſe -eſta empreſa por Agoſto, pariò la Reyna una hija, que llamaron del -nombre de ſu madre; que deſpues fue muger del Emperador Federico -tercero. - -(12) Aunque es verdad, que no ſe puedẽ prevenir los acaecimientos con -certeza, por màs que ſea grande la pratica, i la prudencia (porque ſon -llenas de tenieblas, i confuſion, las coſas de los mortales) todavia -los grãdes hechos no ſe han de emprender ſin grãdes fundamentos; -deviendo ſer guiados con mucha conſideracion, i conſejo; porque el -impetu, i la temeridad los atropella, i desbarata. Tuvo eſta reſolucion -mucho de arrojada: por̃q pueſto que el Rey gaſtò màs de un año, en -conſultas, i preparaciones; no eſcuchava cõtrarios pareceres, ſiendo -los acertados; falta ordinaria de los Principes, q̃ dã a la adulaciõ -mejor ſemblante, que a la verdad. No faltò quien ſe la dixeſſe -deſcubiertamente; mas importava poco, por no ajuſtarſe a ſu guſto; -ſobre muchos pareceres diverſos, ſe aſſentò la empreſa de Africa. -Fueron los autores, q̃ la fomentaron, i la concluyeron los Infantes, -D. Henrique, i D. Fernando, por màs que D. Pedro, D. Iuan, i el Conde -de Barcelos, la contradixeron prudentemente. Eran eſtos cinco hermanos -del Rey; aunque cada uno de por ſy, de ſingulares meritos, i prudencia; -mucha parte, para que el Reyno eſtuvieſſe en miſerable eſtado; porque -dividido en tantas grandezas, deſluſtravan en algo la Real, conſumiẽdo -el patrimonio, de ſuerte q̃ quando más eſtirado, llegava a lo forçoſo -de los gaſtos, ſin dar lugar a lo voluntario; de manera que el Rey -tenia hermanos para aconſejarſe, mas no para enriquecerſe; porque -la bondad dellos màs le ſervia de deſaſsoſsiego, que de aumento. -Gozava paz con caſtilla, i alianças con Inglaterra, Francia, i otros -Principes de la Chriſtiandad; però los ſubditos, no ſufrian bien -eſte ocio, i peor los Infantes, porque andavan mendigãdo eſtados: no -les ſufriendo ſu altivez vivir como particulares. El primero, que -habló en eſto, fue D. Fernando màs moço, i màs pobre; ſeguiòlo D. -Henrique, por brioſo, i aficionado a cõquiſtas, i en particular a la -de Africa, porque ſiempre que paſſó a ella, bolviô victorioſo; de -que ſe prometia, nadie le podria hazer reſiſtencia, ſucediendole todo -igualmente; aſsi lo poſsible, como lo mui dificultoſo, con mucho, ò -poco aparejo: porque haſta la proſperidad, en q̃ eſtava Ceuta, con las -victorias del Cõde D. Pedro, i ſu hijo, le dava animo, i eſperãças. -El deſſeo deſtes Principes era ganar Tanjar; i el Rey conſiderando, -faltava gente, dineros, i armas, q̃ ſon los fundamẽtos de la guerra; -dificultóla al principio. Deſpues tornò a trabajar, i enflaquecer los -ſubditos cõ pedidos, i tributos, q̃ es ſiẽpre el ultimo ſocorro de los -Principes, auñq muchos le hazen el primero. Diziaſe con eſto, que -en guerras voluntarias, i en que los pueblos no entran a defenderſe, -ſino ſolamente a ofender, por el guſto del Principe, no podiã ellos -imponer eſtas cargas legitimamente, auñq la guerra fueſſe juſta; ̃q -no ſiendo euidentemẽte neceſſaria, en todo el peligro manifieſto, -̃q metieſſen a los vaſſallos, de que pudieſſen ſeguirſe muertes, i -daños, pecava el Principe grauemente. Eſta advertencia ſin otras de -no menos conſideracion, tuvo el Rey Don Duarte. Perô no ay gente, que -más facilmente atropelle la razon, i el derecho, que los poderoſos, -donde ſe atravieſſa algo de guſto, ò paſsion propria. Divulgòſe luego -la empreſa, que haſta eſto ſe errò; porque es el ſecreto, el alma de -los negocios, que deſvia las prevenciones contrarias, maiormente en -tales caſos. Comẽçarõ los inconvenientes a crecer cõ las preparaciones: -por̃q demás de ſer cierto, q̃ en los grandes movimientos ſiẽpre -ſuelẽ ocaſionarſe grandes dificultades. Vn Reyno acoſtũbrado largo -tiẽpo a tener paz, ſuele faltarle todo lo neceſſario para la guerra. -Aliſtaronſe luego quatorze mil hombres, i al punto de la ocaſion ſe -hallaron ſolamente ſeis mil, mal armados, i poco ſatisfechos: rieſgo, -̃q ſe corre ſiẽpre en jornadas mal diſpueſtas. No ſucediô paſſo en -eſta, q̃ no fueſſe preſagio de ſu infelicidad: i parece, q̃ Dios la iva -impidiẽdo por los medios miſmos, con que el Rey la preparava. Llegaron -los Infantes Don Henrique, i D. Fernando, a Ceuta a veynte i dos de -Agoſto de mil quatrocientos i treynta i ſiete; año el màs fatal, i -calamitoſo, que tuvo deſde ſu principio eſta corona; porque diò cauſa, -a q̃ mucho deſpues no enxugaſsẽ las lagrimas, de que aun oy duran las -ſeñales. - -(13) El Conde D. Pedro, ni D. Duarte, no aprovaron la reſolucion de -los Infantes; aunque como los vieron en Ceuta los hoſpedaron con -mucha grandeza, i fauſto; mas deſpues que praticaron largamente ſobre -el intento, deſconfiaron de poder atajarlo. Salió D. Henrique la -buelta de Tanjar, i ſin contradicion alguna, llegò a ponerla cerco -por mar, i por tierra. El Conde offreciôſe para acompañarle, perô -el Infante lo rehuzò, por verle mui enfermo; i en ſu lugar llevò el -guion Real D. Duarte, como Alferez maior. De lo noble, i iluſtre -de Portugal, no faltò perſona en eſte exercito: porque el Infante -D. Henrique, como Principe bien quiſto, i grande favorecedor de la -nobleza, le amavan todos ſingularmente, tanto por lo que entereſſavã, -quanto por ſus virtudes, i aſsi le ſiguierõ muchos: i aunque voy -recopilando el ſuceſſo, es digno de memoria, lo que cuenta Ruy de -Pina, acerca de los eſtandartes, que los Portugueſes entonces vſavan -traher en ſus exercitos, para esforçar los animos, i excitarlos a -la imitacion de quien llevavan delante de ſus ojos: al guion Real, -ſiguian el de la Cruzada; una imagen de nueſtra ſeñora: el ſanto Leño, -i otras Reliquias; luego los retratos del Rey D. Iuan el primero; -del Condeſtable D. Nuño Alvarez Pereira; ſingular hõra para ſus -deſcendientes, i no para olvidar en los ſiglos venideros. - -(14) Los Moros entretanto, con el miedo del grande poder, que trahian -los Infantes; que la fama hazia mucho maior del que era, guarnicieron -a Tanjar con ſiete mil hõbres; i llamando otros ſocorros por toda -Berberia, acudieron a ſu defenſa de diverſas partes, haſta diez mil -cavallos, i noventa mil de a pie. Antes que entraſſen la ciudad, quiſo -el Infante darles batalla; ſaliò de los alojamientos, con ſus banderas -tendidas, provocando al enemigo; i deſpues de haver eſtado tres horas -en orden de pelea, le acometiô, i hizo retirar, haſta bolverlos a ſus -quarteles. Al otro dia tornaron a dar ſegunda viſta los Moros en maior -numero, por amedrentar los Chriſtianos: però en varios recuentros, -̃q acometieron en treynta i ſiete dias, que duró eſte ſitio, ſe -ofrecieron caſos raros, i coſas admirables, i grandioſas. Notaronſe -milagros; i ay quien afirme, que al quinto dia del cerco, en que los -Portugueſes ſe avantajarõ de ſus quarteles, con grande mortandad del -enemigo; apareciò una Cruz blanca en el cielo. Deſpues deſcanſando los -nueſtros dos dias, dieron un aſſalto porfiado a la ciudad; i queriendo -ſegundar el Infante, ſe hallò cercado de los Reyes de Fez, Marruecos, -Beles, i Tafilete; que con liga univerſal, por bien de ſu religion, i -eſtados, havian juntado un poder immenſo, para echar los Portugueſes -de Africa. Defendieronſe con notable esfuerço, mientras la neceſsidad -no diò otro combate màs furioſo, i cruel, que el de los Barbaros, que -era cõtinuo ſin ceſſar una hora: porque la gente inumerable ſiempre -llegava de refreſco. Apretava a los Portugueſes no menos la hambre, -que el enemigo: comieron todas las beſtias, ſin que la neceſsidad -preciſa de la guerra exceptaſe los cavallos: vino a faltarles agua; -porque los poços de que a coſta de ſu ſangre, podian ſacar alguna; -eſtavan por los enemigos llenos de coſas aſqueroſas, i hediondas; -i deſta ſuerte tanto los trabajava la ſed, como la hambre. En tan -eſtrema eſtrechura aconſejaron al Infante eſcuchaſſe ultimamente los -partidos, que los Moros offrecian; deſengañados de vencer gente tan -determinada a morir; i aunque no muy decentes; cargavale el pezo de -conſiderar, que havia ſido cauſa de aquel deſacierto, donde acabava -lo màs iluſtre de Portugal. Llegò tarde el arrepentimiento, como en -las coſas mal conſideradas de ordinario ſuele ſuceder. Tambien le -acuſava la conciencia en no haver obedecido la Orden del Rey. Aſsi -que ſobraron coſas en eſta jornada, que la ayudaron a ſu mal ſuceſſo. -El que tuvo fue, concluyr el Infante, que dexandole los Moros la mar -libre para embarcar ſus gentes ſe obligava a entregarle Ceuta; para -ſeguridad dello, dió en rehenes al Infante Don Fernando ſu hermano; -i en teniendole los Barbaros en ſu poder, bolvieron a combatir los -nueſtros, los quales deſeſperados con el impetu, i deſſeo de ſalvar -las vidas, ſe hizieron con las armas, paſſo haſta que ſe embarcaron, i -llegaron a Portugal con perdida de quiniẽtos ſoldados, i entre ellos -ocho fidalgos, muriendo mâs de quatro mil de parte del enemigo. Quedó -con eſto el concierto roto, i el Infante D. Hẽrique ſin obligacion de -cumplirlo, tomãdoſe por cauſa para no entregar a Ceuta; ſiendo la coſa -de que màs ſe hablò en aquellos tiempos, i en que el Rey conſultó al -ſacro Collegio, i a todos los Principes de la Chriſtiandad, i tuvo el -fin, que ſe verà. - -(15) Sirvio en eſte laſtimoſo cerco, D. Duarte, con valor conocido, i -brio ſingular, en los pueſtos de maior peligro. Pero antes, pocos dias, -que ſe alçaſſe, lo forçò el Infante, biẽ a pezar ſuyo, a que fueſſe -a Ceuta a ver al Conde ſu padre, que con grandes inſtancias le pidiò -al hijo para encomendarle ſus coſas, antes que murieſſe. A eſta ſazon -eſtava en lo ultimo de la vida, porque ſe le aumentó la enfermedad, -deſpues que paſſaron los Infantes a Tanjar; ó fueſſe tambien con la -pena de aquel ſuceſſo: ò por los males, que le obligavan a eſtar -ſiempre en cama como tollido. Llegò a Ceuta D. Duarte, i hallò al Conde -quaſi eſpirando; però con tan entero juyzio, i firme entendimiento, -que deſpues de haver confeſſado muchas vezes; recebido el Viatico, -hecho teſtamento, i todos los actos, que devia un ſeñor Chriſtiano, -i prudente: llamó al hijo, i le hablò delante de ſus criados, deſta -ſuerte. - - _Eſtas ſeran (hijo mio) las ultimas advertencias, que oygas de mi - boca; i por eßo imagino de tu obediẽcia, que eſtudiarâs por ellas - ſiempre, pues deves a mi amor, i cuidado todo eſto reſpeto. Trabajê - quanto pude, porque heredaras mi caſa, i oficio: no lo permitiô el - cielo, quiçâ por hazerte mâs honrado; pues la verdadera felicidad, - es parecer digno della; en lugar deſta herencia, (que es tan de la - fortuna) te dexo otra del animo, que es de maior estima, conforme la - opinion de los Sabios: los quales tienẽ ſolo por buenas las coſas - honeſtas, i por malas las cõtrarias; i ninguna de las que no tocan - al alma, como el poder, riqueza, i otras cuẽtan entre bienes, males. - Reconocido pues del beneficio, que te ha hecho Dios, procura darle - continuas gracias, i obligarle con ellas, a que no te deſampare: pues - el primer grado de la honra, es amar a Dios, i ſeguir a la virtud. - Criête en ella deſde niño, cumpliendo con el oficio de buen padre. - Solicita pues aora no errar eſte camino, que tan adelante llevas, pues - te lo tienen tan facilitado el exercicio, i tu buena naturaleza. Con - el zelo de la Religion acompaña al de la fidelidad, que con tantas - razones de ſubdito, i cavallero deves a tu Rey, i a tu patria. Ambos - ſon dueños de tu vida, aſsi que a ſu diſpoſicion eſtà que vivas, o - no, honrado. Por donde no conviene, que examines ſus mandamientos, - pues no le toca al ſubdito, más que la obediẽcia. En la preſteza de la - execucion has de moſtrar tu hidalguia, i valor. En los particulares de - tu eſtado poco tengo, que amoneſtarte, pues elegiſte el de ſoldado, - donde en tus cortos años llegaſte a conocer la diſciplina, q̃ a - penas ſe puede aprẽder en muchos. Entretanto, q̃ tarda el premio, - ſeguirâs la corte de tu Rey, tomãdo, ſus acciones por regla de tus - merecimientos; porque quanto en otras ſe enseñan vicios: es en la de - Portugal virtudes. Verás muchos dechados dellas, pues no ay Infante - de los nueſtros, que no ſea un perfecto Principe; gran dicha de los - virtuoſos, i vẽtura de los tiẽpos. Cõviene agradarlos igualmẽte, por - más que la inclinaciõ te lleve a ſeguir a alguno. Dexarâs cõ las armas - el parecer ſoldado, por ſer nombre faſtidioſo a los palacios; mas ni - por eßo te entregues de manera a la Corte, q̃ no te puedas librar - de ſus daños. Advierte hijo, q̃ mâs crueles enemigos te eſperã en - la paz, q̃ en la guerra: peligrarâs, ſino andas aduertido, por̃q - haziendo menos ruido por domeſticos, tienẽ maior poder en los animos, - i cõ mucha facilidad lo eſtragan, i arruinan. Entras en ella mãcebo, - brioſo, criado en otros exercicios mui diferẽtes de los q̃ alli ſe - uzã. Luego acudiran tus iguales a deſvanecerte. Con ellos, ni ſeas - ſingular, ni facil; cuerdo, i agradable ſi; por̃q no te murmurẽ, ni - deſprecien. Para cõverſar familiarmẽte buſca los buenos; guardãdote de - los q̃ tienen opiniõ de malos, no menos q̃ de ſerpientes, cuya amiſtad - inficiona mâs q̃ ſu veneno. Por eſte medio alcançaràs buen nõbre, i la - gloria de ſer bien quiſto; no deſeſtimãdo la aclamaciõ publica, auñq - no ſiẽpre juſtificada. Huiràs los q̃ condena, i aborrece, pues en ſu - cõpañia haſta tus buenas partes ſerã defectos. Vltimamente te acuerdo, - q̃ la corteſia, agrado, modeſtia, i liberalidad, ſon las coſas, que - mâs dominan los coraçones: ocultã faltas, i diſsimulã liviandades. - Eres moço, tẽdras algunas, en q̃ la edad ſea màs culpable, q̃ la razõ; - bueno es hazer de manera, q̃ quien las murmurare, en tu exterior, - i ſemblante vea lo cõtrario; por̃q no ay deſdicha, q̃ ſe iguale al - ſer hypocrita de vicios; quãdo la nobleza es parto de la virtud - exercitada; la qual con obras ſe conserva, i ſin ellas ſe pierde._ - -Dictò el Cõde eſtos, i otros preceptos, con el coraçõ tan ſeguro, i -el ſemblante tan alegre, que no moſtrava el peligro, en q̃ eſtava. -Bolvió a echarle ſu bendiciõ, i encomẽdarle màs a ſolas la cõpañia -de D. Leonor ſu hermana: el amparo de la familia: la correſpondencia -dalos amigos. D. Duarte a todo, ya q̃ no pudo hablar con lagrimas, con -el animo le prometiò no olvidarſe de ſus mandatos. El Conde entonces -buelto a Dios, pueſtas las manos, con evidentes ſeñales de ſu ſalvaciõ, -eſpirò en los fines de Septiẽbre, deſte año de 1437 a los ſeſenta de ſu -edad, i de ſu generalato veynte i dos, q̃ fue el tiempo, que governò -a Ceuta, con guerra tan prolija, i porfiada, q̃ no devo callar una -coſa maravilloſa, que encarece bien el rieſgo della, i el valor deſte -cavallero; i es, q̃ traxo diez i ſeis años continuos una cota veſtida, -ſin deſnudarla de dia, jamâs de manera que llegô a rompella, como ſi -fuera un jubon ordinario por muchas partes. - -(16) Alcançò todas las calidades, que ſe requieren para un perfecto -capitan, no deſdeñando las de corteſano, i ſabio, en que fue excelente, -con muchas letras, erudicion, i noticia, mezclando otras virtudes del -animo, q̃ lo igualaron a aquellos iluſtres varones, que los antigos -celebran por maiores. Fue cazado quatro vezes: la primera, con D. -Margarita de Miranda, hija de Don Martin Alfonſo de Miranda Arçobiſpo -de Braga, Primaz de las Heſpañas: ſingular matrona de meritos, calidad, -i riqueza. Tuvo della dos hijas, de q̃ ya hizimos mencion, q̃ la maior, -i heredera caſó con D. Fernando de Noroña, ſegundo Cõde de Villa Real, -progenitor de los q̃ oy cõ titulo de Marqueſes deſta villa, i Duques -de Camina, ſucedieron en ſu nõbre, valor, i grandeza. Fue D. Leonor la -ſegunda, i tratada a caſar con D. Fernãdo primogenito del de Barcelos; -murió ſin cõſeguirlo; peró ſin embargo de lo que havemos contado, que -hizo cõtra D. Duarte, tuvo excelencias de gran ſeñora, i tanto amor a -ſu padre, que ſe mandò enterrar a ſus pies; aunque la deſdora en algo -el rancor, que ſiempre moſtrô a ſu hermano; pues en el teſtamento, que -hizo, i oy ſe guarda, excluye de ſu herencia, muriendo ſin hijos, los -de D. Duarte, i toda ſu linea; llamando los de ſu hermana menor Doña -Beatriz, de quien deſcienden los ſeñores de Mafra, i Ericeira. Tal es -el odio, quando ſe arraiga entre deudos. - -(17) Casô deſpues el Conde ſegunda vez cõ una ſeñora Coutiña, hija -de Gonçalo Vazques Coutiño Mariſcal deſte Reyno, q̃ muriò antes de -efectuarſe el matrimonio. La tercera fue con hija de Hernando Martines -Coutiño, de la qual huvo D. Beatriz, que casô con D. Fernando de -Vazconcelos, hijo de D. Alonſo, ſeñor de Caſcais, que era baſtardo del -Infante D. Iuan, uno de los hijos delRey D. Pedro, i de Doña Ines de -Caſtro. Deſtos cavalleros procede la caſa de Monſanto: el quarto, -con la heredera del Almirante Miſer, Emanuel Peſaña, de que no quedò -ſuceſsion: ſin eſtos tuvo màs dos hijas ilegitimas, una que ſe llamò -Doña Iſabel, i fue muger de Ruy Gomes de Silva, Alcaide de Campo Maior, -i Ouguela; decendiente por varonia de D. Gutierre alderete de Silva; -̃q fue el primero, que deſte apellido entrô en eſte Reyno; donde tuvo -gran lugar, i nõbre. Quedaron ſus herederos por cabeças deſta familia, -como lo era Ruy Gomez; i naciẽdo deſte matrimonio D. Diego de Silva -(que a reſpeto de ſu madre, ſe añadiò tambien Meneſes) diò principio -a los Condes de Portalegre; Marqueſes ya de Gouvea: de Doña Aldonça -de Meneſes, ſegunda hija natural del Conde: fue marido primero Ruy -Noguera, noble cavallero, i rico, Alcaide de los Alcaceres de Lisboa: -i muriendo ſin ſuceſsores, casò con Luys de Azevedo, de igual calidad, -i rẽtas, Preſidente de hazienda (llamanlos Veedores los Portugueſes) -i entonces dexò una hija unica, en quien inſtituyò un maiorazgo, con -obligacion de llamarſe Meneſes; i fue muger de Iuan Rodrigues de Sá, -ſeñor de Sever, que ſon calificados progenitores de los Condes de -Matoſiños, i Penaguion, Camareros maiores de Portugal. Pareciòme dar -eſta noticia de la iluſtre poſteridad del Cõde D. Pedro, por quan -eſtendida yaſe en nobleza principal deſte Reyno. - -(18) Fue ſu muerte contada tambien entre las infelicidades del Rey -D. Duarte; porque en ſu valor, prudencia, i edad, conſideravã los -Portugueſes el arrimo principal, en q̃ ſe fundava la guerra de -Berberia, la qual temian aora con maiores veras, viendo, que la liga de -los Principes Moros aun no eſtava deshecha, i la reputacion Portugueſa -aventurada a perderſe facilmente: ſi aquellos barbaros ſupieſſen gozar -del eſtado preſente, diſcurriendo caſi como vencedores por los campos -de Ceuta; ſiendo cierto, tras un yerro ſuceder otros, con que el -enemigo ſe mejoraria, i nueſtras coſas ſe debilitaran, perdiendo mucha -parte de la reputacion, que las hazia temeroſas, i veneradas. D. Duarte -al fin ceſſando en el llanto, en que fue mui continuo, notãdo començava -ya a experimentar la falta de ſu padre en ocaſion tan apretada; -procurò no deſemparar aquella fuerça mientras no llegaſſe Don Fernando -ſu cuñado, a quien elRey la havia encomẽdado con el titulo de Cõde de -Villa Real, luego que muriò el ſuegro; vino, i entregóſela con tanta -conſtancia, que no ſe puede juzgar, ſi lo havia ſentido, ò no; porque -ſu modeſtia, aſsi como deſcubrió grã valor en los ſuceſſos proſperos, -moſtrava ſufrimiento en los adverſos. Diſpuſo ſu jornada a Portugal, -en compañia de D. Leonor ſu hermana; però no ſe effectuó en quanto -durarõ las amenazas de la liga; i como hazia hõra ſolamente de ſervir -a ſu Principe; lo primero que atropelló fue ſu conveniẽcia, i luego la -autoridad, poniendola en el zelo de no huyr al peligro, ni dexar coſa -por hazer, que fueſſe de ſu obligaciõ. Los Moros entretãto aguardãdo -a ver lo en q̃ parava la entrega de Ceuta, derramarõ ſus gentes por -Africa; i el de Fez, quedãdoſe cõ la perſona del Infante, haziẽdole mil -caricias, i buenos tratamientos, lo dexò en poder del Alcayde de Arzila -para eſte efecto, i ſe bolvió a Fez. - -(19) Con eſto D. Duarte reſolviò partirſe, amediado el año de mil -quatrociẽtos treynta i ocho, cõ proſpero viage de quatro dias ſurgiò en -Lisboa; i de alli paſsò a Aviz, villa de Alentejo, cõvẽto, i cabeça de -aquel maeſtrazgo; donde elRey, con la nueva deſaſtrada de los hermanos, -ſe havia retirado, huyẽdo tãbiẽ de la peſte, q̃ por muchas partes -fatigava a Portugal, por̃q tras tantas perdidas, no le faltaſſe eſta; -viniẽdo unas ſobre otras. Peró muchas vezes la ceguedad de un Principe -no conoce ſus yerros por los aviſos, ni por las quexas de los ſubditos, -ſino por los manifieſtos caſtigos de Dios; deviendoſe ſacar dello la -emienda, i conocimiento de la templança, i cuidado, con que han de -procurar governarſe, para dar buena cuenta de ſu oficio; pues lo es el -reynar, i tã trabajoſo, q̃ los Sabios lo juzgan por de grã rieſgo; ſi -la vanidad humana no ſuſpẽdiera eſta cõsideraciõ; por̃q ſi los trabajos -de los Reyes no fueſſen acõpañados de las comodidades de ſu grandeza, -no havria ſujeto, que lo pudieſſe llevar. Andava elRey inquieto, -vagando de un lugar a otro; i con ſer recto, ſabio, i gran catholico, -vivia deſaſſocegado, i penoſo; porque la conciẽcia le hazia cargo de -los deſaciertos, i daños de aquella empreſa. El Infante D. Henrique -cõfuſo, i triſte, parô en el Algarve, i los cavalleros que le -acompañavan, entraron en la Corte, con los ſemblantes tan macilentos -de la hambre, i trabajos, que paſſaron, i tan cargados los coraçones, -i los cuerpos de luto, q̃ elRey començô de nuevo a entriſtecerſe; -i ellos por obligarle a ſus deſpachos, con aquellos exteriores, no -hallavan premio que hartaſſe ſu ambicion. Ruy de Pina cuẽta, que entre -todos fue ſolo Alvaro Vaz de Almada, Conde de Abranches, el que entrô -a ver al Rey veſtido de gala, i con diferente trage, i alegria de los -otros; por̃q ſolo en ſus obras virtuoſas hallava el galardon dellas; -aũque elRey como ſabia, que las ocaſiones perdidas laſtiman de manera, -que caſi no admiten conſuelo, porque falta la eſperança de cobrarlas, -i el arrepentimiento llega tarde, i ſin fruto; andava verdaderamente -afligido de las dificultades, conſiderãdo en la libertad del hermano, -a quien amava mucho, i no dava lugar a otro conſuelo, que hablar de -contino en eſte caſo, trayendole tan preſente ſiempre, que vino a ſer -gran cauſa de ſu muerte. - -(20) Con todo ſe aliviò mucho con ver a D. Duarte, el qual deſpues de -bezarle la mano, i entregarle Doña Leonor de Meneſes, ſu hermana (̃q -recogió en palacio) ſin dar quexas, ni ofrecer memoriales de ſervicios, -ſe mezclò entre los demàs corteſanos, moderãdo cõ eſtas virtudes la -fama militar, moleſta a los ocioſos, moſtrandoſe tan obediente a las -advertencias del padre; que la primera accion, que hizo en la corte, -fue disfraçar ſus merecimientos; i luego poco curioſo en el traje, i -mui comedido en las palabras, ſe compuſo tanto, que los que ſolian -juzgar las perſonas graves por ſolas las apariencias, preguntavã, -porque era tan nombrado: mas elRey obligado ya de ſu talento, -comunicandole muchas vezes ſobre las coſas de Berberia, en q̃ ocupava -lo màs del tiempo, i dandole parte de los negocios ſecretos de maior -importãcia; yva provando, i aprovando ſu prudẽcia, valor, i conſejo, -con que un dia como en ſatisfacion publica le dixo eſtas, ò ſemejantes -palabras delante de los Infantes, i otros grãdes, deſpues de referir -los muchos ſervicios, que havia recebido de ſu mano. - - _Don Duarte, mucho pueden vueſtros meritos, pues llegan a obligar - a un Rey, a que ſe mueſtre culpado, i arrepentido; ſiendo la coſa - mâs indigna de la mageſtad, por lo que arguye de haverſe governado - ſin conſejo, i con paſsion; teſtigo es Dios, que no la tuve quando - os quité la ſuceſsion de Ceuta, pues ni por darla a un hijo mio lo - hiziera; perô llevome a eſte yerro alguna informaciõ menos cierta, - que la que es justo ſuene a los oydos reales. En eſto os confieſſo - mi culpa, i la condeno, pues di maior credito a una embidia, que a - la fama, que me aſſegurava de vos lo que aora veo. El daño es mio - ſolamente, pues me quito vueſtra perſona del pueſto, que mâs le - ajuſtava: pero mientras no ocupais los muchos, en que eſpero poneros, - para ſatisfazerme deſta offenſa, quiero, que aſsiſtais a mi lado, - dõde con vueſtro conſejo, i virtud me ſereis de igual utilidad, que - en Ceuta. Sus peligros tiene el aconſejar los Principes: no os doi - deſcanſo, ſino trabajo, ni premio, ſino merecimiẽto. Los q̃ grangeò - vueſtro valor en la guerra cõtinuarâ en la paz vueſtra prudencia: uno - i otro conſidero igualmẽte en vueſtro animo, con q̃ me obligais a no - reparar en edad tan deſigual para eßo, preciandome de elegiros por - conſejero, quando a penas llegais a veynte i quatro años._ - -Callô, i D. Duarte ſin alterarſe, ni enſoberbecerſe (ſiẽdo los favores -de los Principes poderoſos a deſcomponer la modeſtia del eſpiritu màs -hõrado) reſpõdio humilde, i agradable. - -(21) Iurô con eſto de conſejero, oficio ſiẽpre de grande eſtima, i ſolo -de rieſgo en tiẽpo de un mal Principe; poco deſpues le hizo Alferez -maior, q̃ vacò por muerte de ſu padre, i le diò en propriedad la -tenencia del caſtillo de Beja, ciudad de la provincia de Alentejo, una -de las tres chancellerias, que los Romanos tuvieron en la Luſitania, -conocida por el nombre de Pax Iulia. A eſtos cargos añadiò algunas -rentas, i luego la muger; porque lo caſó con Doña Iſabel de Melo, -hija de Martin Alonſo de Melo cavallero mui conocido en las hiſtorias -Portugueſas, por ſu esfuerço, i calidad; viuda ya de Iuan Rodrigues -Coutiño; el qual no dexando herederos, lo fue D. Iſabel de los bienes -libres del primer marido, con que llevò gran dote al ſegundo. - -(22) Eſtas, i otras mercedes tuvieron termino con la muerte delRey, -que ſucediò a breves dias deſpues, porque ſe cansò la fortuna de ver -premiar a un hombre, que lo merecia. Bolviò a picar la peſte en Avis, -i elRey huyẽdo della, como de daño irreparable, ſe paſſó a Thomar; -conociendo, que aquellas aflicciones eran pregoneros de Dios. Alli -enfermò herido deſte mal (a lo que algunos dizen) ſi bien otros le -dan por motivo el gran diſguſto, que le cauſó la perdida de Tanjar, i -ſaber los malos tratamientos, que padecia el ſanto Infante D. Fernando -en ſu cautiverio; por̃q viendo el de Fez, que ſe dilatava la entrega -de Ceuta, i que los Chriſtianos no paravan en ſus correrias penſó -reduzirlos con el mal trato, que hazia al Infante, de cuyo fin, i -virtudes diremos algo adelante. - -(22) ElRey acabo de treze dias de ſu enfermedad, muriò a los nueve de -Septiembre, de mil quatrocientos i treynta i ocho, a los quarenta i -ſiete de ſu edad: perdida tan general creyeron pronoſticava el cielo -eſpantoſo, el año antes, con ſeñales. Vieronſe cometas de exceſsiva -grandeza, en diverſas partes. Padeciò el Sol eclypſe el miſmo dia de ſu -muerte: en la de ſu coronacion, le avisô un Aſtrologo gran judiciario, -i medico, por nombre Guedeja, reynaria poco, i ſiempre infelicemente: -fue tan verdadero, q̃ no durò ſu govierno màs que cinco años; ſiẽpre -con muertes, i entierros continuos. Los Portugueſes fatigados con -tantos accidentes hizieron grandes demõſtraciones en ſu muerte; por̃q -lo contavan entre los mejores Reyes que tuvieron; ſiendo tan ſabio, -i virtuoſo, como deſdichado: i quanto es dificil hallarſe un Rey tan -bueno, i querido, como el lo fue de ſus ſubditos, tanto màs lamentavan -eſta falta, perſuadidos, a que como es merced rara del cielo, un -Principe tal, raramente ſe alcançan otros ſemejantes. Dexô de la Reyna -Doña Leonor, hija delRey D. Fernando el primero de Aragon, i Cicilia, -cinco hijos: el Principe D. Alonſo, que ſucedio en el Reyno, quinto -deſte nombre, i el primero, que tomò aquel titulo, en vida del padre; -los Infantes D. Fernando padre, que fue delRey D. Manuel: Doña Leonor, -muger del Emperador Federico tercero: D. Catalina, que ſiendo deſpoſada -con el Rey de Inglaterra, muriò ſin concluyrſe el caſamiento: D. Iuana -ſegunda muger del Rey D. Henrique el quarto de Caſtilla. Con tan luzida -poſteridad, parece, que el cielo quiſo reſtituir deſpues de muerto, al -Rey, las fortunas, que merecia, ſiendo vivo. - -(23) Al ſegundo dia de ſu muerte aclamarõ por Rey D. Alfonſo niño -de ſeis años en la plaça de Thomar, i luego juraron por Principe -heredero, en falta de que no tuvieſſe hijos, a ſu hermano el Infante -D. Fernando. Eſta diligencia diſpuſo la fidelidad, i valor del Infante -D. Pedro tio de ambos; porque notava como prudente inconvenientes, que -ſe atajavan por eſta via, aſſegurando la ſuceſsiò de ſus ſobrinos, -quando eſte Reyno eſtava lleno de tantos ſujetos Reales; que facilmente -podian aſpirar al ſupremo imperio, guiados de alguna ambicion, i de -otras novedades, q̃ por la maior parte ſe ocaſionan en los reynados -de Principes moços: tãbien ſe puede preſumir, q̃ la preuencion del -Infante, fue neceſſaria para grangear al pueblo, por el amor que -moſtrava a los niños; como prendas del Rey D. Duarte, cuya memoria no -ceſſavan de llorar affectuoſamente con el dolor reciente de ſu perdida. - -(24) Aſsiſtiò D. Duarte en aquel acto, haziẽdolo, ſegũ la coſtũbre de -Portugal, cõ grãdes ceremonias; andãdo por las calles la nobleza, i los -eſtados: en los lugares màs publicos; rõpẽ el dia antes los eſcudos de -las armas reales, por el Principe muerto, cõ grãdes lutos, i lagrimas: -i luego al otro dia, veſtidos de gala, i alegria, diziẽdo a vozes: Real -real por el Rey de Portugal, ſe apellidã por todo el pueblo; ſiendo -en todo Reyno cõ real põpa; en la corte lleva el Alferez maior, el -eſtandarte arbolado el dia del alevantamiento. Cumpliò D. Duarte con -ſu oficio mui enteramente; i el Infante D. Pedro deſpues q̃ concluyò -todo lo q̃ tocava a eſte acto, convocò a cortes para aquel proprio -lugar; accion, q̃ acoſtũbran hazer todos los Principes en la entrada -de ſu govierno, para acariciar los animos, i conocer el que tienẽ los -ſubditos en ſu obediencia: auñq el Infante lo reſolviò con maior -neceſsidad por dar cũplimiento al teſtamẽto del Rey, en el qual, entre -otras diſpoſiciones ſobre la educaciõ de ſus hijos, dexava a la Reyna -ſu muger por tutora, i curadora de ellos, i governadora del Reyno, -mientras duraſſe el impedimiento de la edad del Rey. - -(25) Causò deſabrimiento eſta reſolucion al pueblo, diziendo, como ſe -havia de ſufrir, q̃ haviendo en el Reyno los Infantes D. Pedro, D. -Iuan, i D. Henrique; Principes naturales, i cada uno capaz de qualquier -gran govierno, ſe le antepuſieſſe la Reyna eſtrangera; que de fuerça -no havia de ſaber los eſtilos, coſtumbres, i fueros Portugueſes, ni -librarſe de las imperfeciones, a q̃ el ſexo feminil eſtá ſujeto. - -(26) Son tan varios los deſſeos, i diferẽtes los pareceres de los -hõbres, q̃ no ſe puedẽ hazer obras, ni dezir palabras, con aplauſo -general. Eſtas del pueblo tuvieron ſus contradiciones en la nobleza; i -aunque al principio no pareció màs que un juyzio ſuelto, i a penas con -fundamento; llegò poco a poco a hazerſe ſedicion popular, començando -por los inquietos, en corrillos, i lugares ſolos, haſta que penetrò a -los más apartados en las plaças publicas. Eligieron cabeça a propoſito, -i con motin ya declarado, con la ordinaria confuſion, con que ſuele el -pueblo deſsear las coſas; pidierõ al Infante D. Pedro por governador; -i entendiaſe, que en nada deſto era culpado el Infante, por ſu poca -codicia, i mucha modeſtia. Irritòſe la Reyna con la propueſta, i -como muger, que con facilidad ſe mueven a iras, i dificultoſamente -las diſsimulan; no ſe contentò con moſtrar ſu enojo, i publicarlo -con palabras aſperas contra el cuñado; perô notando, que ſu remedio -conſiſtia en haver ſeparacion entre los Infantes, por deſunirlos, i -grangear alguno, que ſe oppuſieſſe a la autoridad de D. Pedro; tẽtò -traher a ſy a D. Iuan; eſto por medio de ſus acreſcentamientos, que ſon -los que violentan, i deshazen la conformidad màs compueſta. - -(27) Ordenava el Rey D. Duarte caſaſse el hijo con Doña Iſabel hija -del Infante D. Pedro; i eſtava eſte matrimonio tratado con cedulas ya -paſſadas, i aprovacion de los eſtados. Quiſo la Reyna trocarlo para una -hija de D. Iuan del miſmo nombre, que fue los tiempos adelante Reyna de -Caſtila, i madre de la catholica; peró el Infante rehuzando haſta la -pratica, ſe moſtró tan deſentereſſado en eſte particular, i amigo del -hermano, que en quanto viviò, jamàs ſe apartò de ſu amiſtad, ofendido -de la propueſta tanto, como deſpreciador de iguales offrecimientos. -La Reyna entonces halló acogida en el Conde de Barcelos D. Alfonſo, -el qual por ſer caſado con hija del Conde de Gijon, tia de la Reyna, -meſclando con el parenteſco conveniencias particulares; admitiô de -buena gana amparar ſu cauſa. Muchos otros cavalleros ſiguieron tambien -ſus parcialidad, llevados de ſus intentos, cuyas acciones, ni apruevo, -ni cõdeno; peró entre todos D. Duarte no deſdeñò el ſervirla; antes -aſsiſtiendola con la miſma fidelidad, que ſi fuera vivo el Rey ſu -marido, cumpliò con el agradecimiento, q̃ devia a ſu memoria; de màs -que a voto de los prudentes, ſu partido tenia entonces la maior parte -de fidelidad; porque el Rey niño eſtava debaxo de la tutela de la -madre: aſsi q̃ el tomar ſu voz, era acudir a la razon de ſubdito, a -quien no toca mudar goviernos, ſino obedecerles, i ſeguir la perſona de -ſu Rey dõde quiera que eſtè. D. Duarte advertido deſta obligacion, no -quiſo deſdezir de las que tenia por tantas cauſas. - -(28) Mucho daño hizieron eſtas ſediciones a Portugal, por ſer ſu -medio, el que màs arraiga la quietud, i bien publico; aſsas examinado -en lo preſente; pues los accidentes, q̃ ſe originaron dellas, le -derribaron, i reduxeron a eſtado; que antes de repararſe bien, no huvo -aflicion, que no padecieſſen; i dolor, q̃ no le laſtimaſſe; ſiendo los -medicamentos, que le aplicaron para ſanar, medicos poco zeloſos del -bien publico, por ſangrientos, i entempeſtivos, los que le cauſaron -maior daño. - - - - -ARGVMENTO -DEL -LIBRO TERCERO - - -_GOvierno; inconvenientes, que reſultaron de la ambiciõ de la Reyna D. -Leonor. Oppoſicion, que hizo al Infante D. Pedro ſu cuñado. Como ſe -apartô D. Duarte de Meneſes de ſu bando, i el Infante quedò en cortes -con titulo de regente abſoluto. Diſcordias de Caſtilla, i ſocorros, -que le dio Portugal a cargo de D. Duarte. Renunciaciõ del govierno por -el Infante, en manos del Rey D. Alfonſo ſu ſobrino, yerno i pupilo. -Enemiſtad, i odios, con que le perſiguieron ſus emulos. Quienes eran, -i que cauſas tuvieron para eſte deſacierto: el q̃ moſtro el Rey en -armar contra el Infante. Su muerte, virtudes, i deſcendencia, i otras -coſas, que acontecieron deſde el año de treynta i nueve, haſta el de -cincoenta, i cinco._ - - - - -VIDA DE -DON DVARTE -DE MENESES -TERCERO CONDE -de Viana. - -LIBRO TERCERO. - - -(1) GOvernó la Reyna un año, q̃ fue el de mil quatrocientos i treynta -i nueve, con mando abſoluto, en virtud del nombramiento del Rey -ſu marido: peró fueron tantas las contradiciones del pueblo, que -interpueſtos los cuñados por bien de paz, ſe conformaron en dexar a la -Reyna la educacion de ſus hijos; proviſion de oficios, i mercedes. Al -Infante D. Pedro, las armas, i defenſa del Reyno; al Cõde de Arrayolos, -la adminiſtracion de la juſticia: era hijo ſegundo del de Barcelos, -de gran ſujeto, i valor, i tan apartado de las paſſiones del padre, -que no le ſeguia, en lo que no mirava a la utilidad publica, que era -ſolo ſu animo. Apaſiguaronſe con eſte triunvirato los exteriores del -pueblo; mas fue por tan corto tiempo, que llegò arrebantar deſpues con -maior violencia, como mina encubierta; porque el remedio, que ſe tomò -en eſtas recõciliaciones, dividiò de nuevo los animos entereſſados, -no quedando alguno de los tres abſoluto para ſus conveniencias, que -era lo que cada uno deſſeava, i juntos todos aborrecian. Dizian, que -haviendo tantas cabeças vivian ſin una, que los governaſſe triſtes, i -afligidos: que de la miſma manera que la Religion no permitia muchas -deidades, ni el cielo dos ſoles: tal eran los Reynos, porque ſiendo -uno ſolo ſu cuerpo, ſe avia de regir por la prudencia de uno; que -hazer lo cõtrario ſeria confundir las coſas, i dar motivo, a que -con la diſſenſion de los que governavã, ſiendo muchos, ſe hizieſſen -parciales los ſubditos, llevados de ſus particulares; que era facil -de anegar la nave, donde los marineros no eran conformes; que las màs -vezes por odio, ó por ambicion, ſe opponian a los pareceres unos de -otros, con que alteravan los acuerdos neceſſarios a los peligros, i -la execucion, ò ſe ſuſpendia, ò ſe negava: que ſiendo eſto caſi proprio -a todos los Reynos: en el de Portugal, aun militavan otros fundamentos -màs apretados; pues los Portugueſes de puro brioſos, i altivos, -llevavan mal cortejar, i aſsiſtir a tantos; i de no hazerlo, ó perdian -ſu autoridad los que governavan; ò los pretendientes ſu negocio, ſin -eſta ordinaria adulacion: que los buenos por la maior parte encogidos, -ſe encerravan en los limites de ſu bondad, i no andavan de ordinario en -la plaça, i a los ojos de los governadores; dõde los malos, como gente -más eſparſida, i aſiſtente, disfrutavan el premio de ſus merecimientos: -que no havia duda, que governando uno, ſe cercenavan reſpetos de -ſangre, i familiaridades; coſas que fatigan de ſuerte a una Republica, -que no ay aflicion, que ſe le aventaje: porque la opreſsion de haver -muchos previligiados, es tan dañoſa, como la de los enemigos; que no -lo ſon menos los reſpetos, pues alcança generalmente a todos, que no -exceptua perſonas, llegando a obrarſe coſas injuſtas ſin culpa de los -que goviernan, porque los inferiores miden ſus utilidades ſiempre por -razones extrinſecas, como ſon el deudo, ò la amiſtad. - -(2) Eſtas, i otras razones, andavan en boca, no ſolo de los prudentes, -i zeloſos, que llorã de cõtino las afliciones publicas; pero tambiẽ en -la de todo el pueblo; el qual como ſi fuera obligacion ſuya mudar el -govierno, lo emprendiò hazer; primero con quexas en ſecreto, i luego -conjuntas, i ſediciones, como la vez paſſada, en otro levantamiento -màs peligroſo: porque no quedô de la gente popular, i ordinaria, -oficial alguno mecanico, que no tomaſſe las armas, i corrieſſe a -palacio atrevidamente. Es el impetu, i furia de un pueblo, de manera -que por falta de conſideracion no echa de ver los peligros, que le -eſtà amenazando, aunque aya llegado al punto de caerſe en ellos, -i naturalmẽte ſe inclina ſiẽpre al peor conſejo, ſin que baſte a -perſuadirle el ſaber, ni la prudẽcia de los hombres graves, i bien -experimentados; i con eſta ſu condicion cae en el atoladero de ſu -daño, i ſe llega a rendirſe, es con el cuchillo en la gargãta. -Para ſoſſegar eſta muchedumbre ſalierõ D. Duarte, i otros muchos -cavalleros de los màs principales, i bien quiſtos del pueblo, cuya -preſencia ſuele ſerenar maiores tormẽtas: peró en eſta tenian por -ſoſpechoſa a la nobleza; i como era fundada tambien en la aficion, -que moſtravan al infante D. Pedro, a quien pidian por governador -ſolamente, ſin compañeros; fue neceſſario, que el miſmo, como a quien -màs tocava la quietud de tal deſconcierto, hablaſſe a los principales -fautores. Iuntólos en la Igleſia de los Carmelitas, i eſtrañòles el -modo, diziendo; que no era de la lealtad de los Portugueſes tales -demonſtraciones con ſus Principes: intentavã en la paz, lo que ni aun -los enemigos ſe atrevieran en la guerra; que las ſediciones civiles -diſponian los Reynos a ruinas ciertas; i con la fuerça offendian la -mageſtad, i deſluſtravan la antigua fama de ſus maiores: eligieſſen -procuradores, a quien dieſſen inſtruccion de lo que pretendian pedir -en Cortes. Es razon amigos (continuó el Infante) q̃ vueſtro zelo, i -moderado, ſea la mancha de mi reputacion: que diran mis enemigos? que -los mal intencionados? ſino que os incito, i ſin ambicion lo cauſa, i -os dà las ordenes de lo que intentais; ſabeis la verdad, i a ella ſolo -apelarè deſte agravio: ah no esforceis ſu malicia! Siempre los motines -fueron deſagradables al Principe, de igual peligro a quiẽ los mueve: -vueſtro buen animo ya le conoſco, i agradeſco: no deis lugar a la ira, -miniſtra ſiẽpre de deſaciertos, i conſejera de deſordenes. En un punto -quereis perder la fama, que en tantos ſiglos alcançaſtes, de leales. Ah -Portugueſes, que diran las naciones eſtrangeras? Como, i havra quien os -aventaje en obediencia; ſiendo tan ſeñalados en valor. Encareciôles con -eſto el de los Infantes ſus hermanos; a quien devian reſpeto, i amor. -El que les tenia la Reyna; ſu virtuoſo proceder, i ſingulares meritos. -Oyeron eſto poſtrero deſapaſiblemente, i tanto que moſtraron no -admitir quietud, menos que con dexar la Reyna el govierno: porque las -perſonas, que cõ maior atencion notavan eſta muchedumbre; cõsideravan -los animos de un pueblo, que no hazia nada dividido; ni por parecer de -pocos, ſinó que todos juntos ſe entendiã a una voz, i juntos callavan -con la igualdad, i firmeza, que ſe pudiera creer, que tenian, quiẽ -los governaſſe. La Reyna, como muger facil a enojos, i poco aſtuta en -ocultar ſentimientos; de todo el que moſtrava, hazia culpado al Infante -D. Pedro, publicandolo por autor deſta rebelion: mas lo cierto era, que -manifeſtava aora, con màs claridad, el odio heredado, que por diſcurſo -de años tuvo encerrado en el coraçon, ſegun ſe entendiò ya en vida del -Rey ſu marido. Para eſte aborrecimiento ſeñalavan como cauſa principal, -las diſſenſiones, que huvo entre el Rey D. Fernãdo de Aragon, padre de -la Reyna, i el Conde de Vrgel ſuegro del Infante; ſobre la ſuceſsiõ de -aquella corona; en que por el derecho de ſu muger, moſtrava el Infante -ſer heredero forçoſo della; i conſideravaſe, la Reyna temia, que el -Infante, una vez apoderado del govierno abſoluto de Portugal, quedaria -con fuerças, i poder para alentar eſta pretenſion; porque eſtava el -derecho en las armas del màs poderoſo, que con eſte titulo lo poſſehia -el Rey D. Fernando de Aragon. - -(3) Andava Caſtilla igualmente por eſte tiẽpo, tan trabajada, como -Portugal; i aunque ſea con brevedad, que profeſſo; darè noticia de las -cauſas, por lo mucho que ſe mezclarõ con las nueſtras, i parte, que -le alcançò a Don Duarte. Reynava en aquel Reyno D. Iuan el ſegundo; -Principe menos cuidadoſo, que otros de ſu autoridad: porque la mucha -aſtucia del Condeſtable D. Alvaro de Luna, le havia reduzido de -manera a ſu voluntad, q̃ parece no tenian ambos coraçones, màs que un -movimiento. Deſta privança tan prodigioſa, ſe ofendieron gravemente -los grandes, i ſeñores de Caſtilla: creyẽdo, que la inclinacion facil -del Rey llegava a hazer dueño al Condeſtable de ſus vidas, honras, i -haziẽdas; i como aun entonces durava en ellos el deſſear parecerlo en -las acciones, i brios: moſtraron a ſu Rey el daño, que reſultava a ſu -corona de tener un valido tan codicioſo, como dizian era D. Alvaro; -el qual abusò de manera de ſu fortuna, que vino los tiẽpos adelãte a -ſer el monſtruo, i exemplar más vivo de ſus mudanças, i deſconciertos; -determinaron cõ eſto deshazer el pezo del privado, reſervando el de -la fidelidad; perô en union tan apretada fue impoſsible diſguſtar al -valido, i agradar al Rey: i aſsi atropellando todo rompieron el ñudo -de la obediencia, con que quiſieron ſer desleales, por parecer zeloſos. -Haviã entrado en Caſtilla entonces los Infantes de Aragon D. Pedro, -i D. Henrique, cuñados del Rey; i ſiendo por naturaleza inquietos, -i ambicioſos, ſufrian tambien mal a D. Alvaro; por̃q no lo hallavan -propicio a ſus aumẽtos; i los aborrecia ſumamente conociẽdolos por -enemigos, ſiẽdolo el tan declarado ſuyo, que determinó echallos de -Caſtilla, por aſſegurarſe en la valia; repreſentando maior peligro en -la oppoſicion de los Infantes, que en el deſabrimiento de los grandes; -haſta que juntandoſe todos, experimentò, que el privado no tiene mayor -adverſario, que ser aborrecido de muchos: concluyeron pues todos en -procurar su ruina; por̃q el favor, que el Rei le hazia, como mal -repartido, cauſava zelos a los grandes, a los iguales embidia, i a los -pequeños odio; viendo tambien, que el Reyno ſe yva empobreciendo con -las riquezas del valido; i las ordenes de los negocios ſe pervertian; -i el enteres particular ahogava el publico: començaron a desacreditar -al Rey, cõ que ſolo lo era en el nombre, i luego menospreciandole con -engañoſo pretexto, acudieron a las armas con voz de bien publico, que -es ſiempre la cubierta deſtas maldades: el Rey con eſta demonſtracion -andava combatido por todas partes ſin ſaber reſoluerſe, porque la -afficion del Condeſtable le obligaua a no reparar en el peligro, i cõ -eſte deſcuido fue creciendo de manera, que los Infantes excluyeron -al Condeſtable del govierno, i ſe apoderaron de la perſona del Rey: -matandole la luz màs biva que tiene la Mageſtad Real, i haziendo ſu -authoridad imaginada: pues dura es la condicion de un Principe, que no -puede en tanto numero de criados eſcoger alguno màs digno de confiança, -por dicha de eleccion, ó fuerça de merecimiento: quando a los vaſſallos -puede eſtar bien, q̃ la dignidad reconoſca el merito, i la afficion -ſuſtente el ſeruicio. - -(4) Destas diſcordias de Caſtilla, ſe alentaron de nueuo las de -Portugal, porque el Infante Don Pedro aviendo llamado a Cortes quietò -al pueblo: i la nobleza deſeando la compoſicion deſtos Principes, -offrecio a la Reyna tratar de concordias; però ella induzida de la -proſperidad que los hermanos trahian en Caſtilla, communicandolos -muy a menudo; i alentando ſus eſperanças con las promeſſas que les -hazian: cerró los oydos al trato, eſcuchando ſolamente aquellos que le -aconſejauan; procuraſſe la Ruina del Infante, por qualquier medio que -fueſſe, ſin deſiſtir del gouierno, ò largar de ſu mano la perſona del -Rey ſu hijo; que mientras lo tenia en ſu poder tendria las coſas a ſu -guſto; que los ſocorros de Caſtilla eran ciertos, i aſsi no le quedava -que temer ruin ſucceſſo a ſus deſeos: Contrarios eran a eſto los -diſcurſos de Don Duarte, i a ſi màs conuenientes al bien de la Reyna -i Reyno; notaua en q̃ de las diſcordias ciuiles ſuele ordinariamẽte -nacer la perdicion de los eſtados, con que ſe cõſumen, i deshazẽ unos -a otros, i tal vez quãdo ſe entremeten fuerças eſtrangeras ſe leuantã -con todo, ò lo deſtruyen haſta el fundamento. Hablò a la Reyna con eſta -reſolucion, y dixo. - - _Grande es la confiança de un buen criado, pues llega pareciendo - locura oponerſe a la voluntad de ſu Principe: i pedirle la razon de lo - que haze. Como es poſsible (ſeñora) que no pondere V. Alteza el modo - con que ſe và deſpeñando, (ſeame licito dezillo aſsi) en un negocio, - de cuyo acierto pende ſu vida, i la de tantos ſeruidores ſuyos; - los que deßean hazer algun hecho de importancia han de alargar la - conſideracion, i eſtenderla por todo el diſcurſo de la obra, porque en - el progreſſo, i ſin de las empreſas ſuele auer mayores difficultades, - que en el principio dellas: Emprende vueſtra Alteza echar del gouierno - publico deſte Reyno, quando menos al ſeñor Infante Don Pedro ſu - cuñado, hermano del Rey mi ſeñor, Principe de grande authoridad, i - credito, aſsiſtido de ſus hermanos; ſolicitado del pueblo; i bien - quiſto de la nobleza. Demos que las cauſas de nueſtra parte ſean - juſtificadas, el effecto parece impoſsible: pues ſi todos a una boca - piden por Gouernador al Infante; ay por ventura quien reſiſta a eſte - applauſo? O quien ſea Iuez deſta cauſa; ſi lo es el Reyno, el Reyno - lo acclama. Si los Infantes, ellos lo eligen. Si los nobles, ſon los - primeros, que lo aprueuan. No fuera perder el ſezo luchar con vna - fiera: o impedir la corriente del Occeano? Pues no es menos (ſeñora) - ſeguir la reſolucion, que os aconſejan; haſta aqui fundauades en - derecho vueſtro intento; ya parece codicia, ô thema, que a ſer zelo - del bien publico, eſte os perſuadiera a apaziguar diſcordias, que - ſon los incendios que abrazan a una Republica. No ay utilidad para - ella, como la paz, i la union, dividiendoſe muere, i unida vive, i - ſe conſerva: comiença a arder por vueſtro reſpecto, ſino aplacais - el fuego acabarâ, ſin duda, breviſsimamente. Iuzgue V. Alteza, que - fama dexarâ a la poſteridad con eſte ſuceſſo. Direis, que vueſtra - pretenſion es tratar del Reyno de vueſtro hijo; pues, pregunto, como - le quereis deſtruir los ſubditos? i ſi deſſeais hazer mercedes, como - entrais primero por caſtigos? Reynaſtes en Portugal, i no os duele - ſu miſeria? Los que rehuzan vueſtro govierno, dan por causa, que - ſois muger, i eſtrangera. Dadme licencia, a que pergunte, en que - moſtrais lo contrario deſto? Eſtà en vueſtras manos el ſociego deſte - Reyno, i no le admitis? eſcuchais dos, que os ſiguen, i no muchos, - que os niegan? ya que advertis en los amigos, porque no contais los - adverſarios; en numero tan deſigual, que puede aconteceros, que no - ſea vuestra deſtruicion? aun deſtos pocos, que os reconocẽ, vereis - quantos ſon menos en la ocaſion; porque mâs no ſiguierõ vueſtra - perſona, ſino vueſtra fortuna. Quando la juzgueis proſpera con el - ſocorro, que os prometen los ſeñores Infantes vueſtros hermanos, - advertid: que entonces ſe ha de temer la contraria; i prevenirſe mui - de ante mano para las adverſidades; pues ſobre coſas tan movibles, - es deſvario aßegurar confianças: i aunque havemos de eſperar buenos - suceßos, no es justo, que preſumamos tanta certeza dellos; porque que - la fortuna es varia, i no ſe dexa regir por razon, ni por fuerça; - maiormẽte no paßando, a mi ver, de cumplimiento (ſi bien ſe conſidera) - la promeſſa de los Infantes. Son pretenſores de eſtados en Caſtilla; - como han de alejarſe a Portugal? Su poder no es firme, i quãdo no ſe - funda en fuerças proprias, facilmente derriba el más encumbrado; ſiẽdo - cierto, que las confederaciones, i ligas de los potentados, no tienen - más ſeguridad, de quanto importa a cada uno en particular; teniendo - ſolo por parenteſco ſu conveniencia, pues ſegun las ocaſiones; ſe - van afloxando, ò apretando con maña, i arteficio, debaxo de colores - diferentes._ - -La libertad deſta pratica deſabrió a la Reyna de manera que de alli -adelante tratô D. Duarte de bolver ſobre ſy; porque anduvo tan -prudente, i cuerdo en eſta ocaſion, que pagando a la Reyna la deuda, -en que le eſtava por ſu marido, ſervió a ſu Rey, i no ſe odiò con el -Infante; ſiendo a todos amable, i a ninguno ſoſpechoſo; ni con eſta -templança ſe puede dezir, que fueſſe neutral, pues pueſta la mira en el -ſervicio de ſu Rey, moſtró claramente, que no convienen parcialidades -cõ la lealtad de ſubditos: ni a eſtos toca alterar el govierno, ò -ſeguir voz, q̃ ſuene diviſiõ; pues con ella ſe facilitan peligros a la -Republica. - -(5) Del vando de la Reyna eran las cabeças principales D. Alonſo -Conde de Barcelos, D. Alonſo ſeñor de Caſcais, i ſu hijo D. Fernãdo -de Vaſconcelos, el Prior de S. Iuan, D. Nuño Fernandes de Goes, el -Arçobiſpo de Lisboa D. Pedro de Noroña, i D. Sancho ſu hermano; però -la maior parte deſtos, i otros cavalleros, aſpiravan o a ſus vẽgãças, -ò a ſus cõueniẽcias; i aſsi tomavan eſte camino para alcançar lo ̃q -deſſeavan conociendo q̃ en los tiempos alterados con el agua rebuelta -ſiempre, quedan las manos llenas a los autores de las diſcordias; ̃q -por eſta cauſa lo ſon tambiẽ de la paz deſpues q̃ tienẽ en ſy el fruto -de ſu malicia. Al revez deſto D. Duarte ſaliô pobre, i honrado deſta -guerra domeſtica; por̃q es punto en que dan los brioſos de zelo, i -hõra, no ignorado de alguno, però ſeguido de mui pocos. - -(6) Fueron en vano todas las diligencias, q̃ el Infante D. Pedro, i -ſus hermanos, D. Hẽriq; i D. Iuan, hizieron para aplacar la Reyna; mas -deſengañados del poco efeto, acudierõ al govierno, por̃q no ſucedieſſe -lo q̃ al enfermo peligroſo, q̃ miẽtras debaten los medicos ſobre el -remedio, ſe paſſa el tiẽpo de la cura. Tratarõ de llamar a cortes, i -determinôſe en ellas que el Infante D. Pedro fueſſe governador, con -titulo de regente: notificaronſelo a la Reyna; i poco deſpues largaſse -los hijos; por̃q tãbien ſe reſolviò no cõvenia tenerlos en ſu poder, -pues criados en la dotrina de ſus odios, no fueſſen principio de -maiores males. Como en eſtas deliberaciones no ſe eſperava el guſto -de la Reyna, cõ la brevedad, que fueron decididas; fuerõ executadas; -i ella con algunos de ſu bãdo (̃q ya començavã a faltarle muchos) ſe -retirò a Almerin, i de alli cõ maior prieſſa, i en ſon de huyda a la -villa del Crato; encomiẽda, i cabeça del Priorato de S. Iuã. Reſolviò -eſta retirada ſin neceſsidad, ò aprieto alguno, ſolamẽte por moſtrar -miedo al Reyno, de las aſſechanças del Infante, ya governador; i con -eſte penſamiento ſaliò de noche de Almerin, fingiẽdo grãdes alborotos, -i vozes, de q̃ la veniã a prender, por diſsimular cô las tinieblas -el engaño: luego q̃ llegò al Crato divulgò por el Reyno algunas -cartas, en que pedia a la nobleza le reſtituyeſſen el govierno, i -los hijos, meſclãdo entre otras palabras, muchas amenazas de romper -guerra, i meterla en eſte Reyno: tornòſe con eſto a encender el fuego, -de que ya no ſe via tãta llama; i el Infante por atajar eſtos, i -otros inconvenientes; acudiò en perſona al Priorato, i aſſegurò las -fortalezas, que ſe le rendieron ſin alguna contradicion: deſpues marchò -la buelta del Crato, donde la Reyna havia metido copia de gente de -guerra Caſtellana, a cargo de D. Alonſo Henriques tio ſuyo; perô el -Infante, aunque lo ſabia, fue caminando tan de eſpacio, que bien ſe -entendiò, que no queria vencer la Reyna, ó detenerla, ſino darle lugar -a que ſe arrepentieſſe, ò se retiraſſe. El Prior de S. Iuan, entõces, -receloſo del cerco, deſamparò la villa, impoſsibilitado de ſuſtẽtarla; -i la Reyna ſe entrò por Albuquerque, en Caſtilla, en Deziembre de mil -quatrocientos i quarenta. - -(7) No hallo q̃ la acompañaſſe en eſte cõflicto, de los Portugueſes, -màs q̃ el Prior de S. Iuan: porque el Cõde de Barcelos andava ya tan -tibio en eſte bando, deſpues que le viò caydo; q̃ ſe fue a ſus tierras -de la Beira, i ſolo tratò de aſſegurarſe: i el Arçobiſpo D. Pedro que -era ſu cuñado, acomodandoſe con los tiempos; procuró ſalvarſe en el -ſagrado de ſu Igleſia, de los fines, que comunmente reſultan deſtas -diſſenſiones. - -(8) Fue el Arçobiſpo una de las perſonas de maior lugar, que tuvieron -aquellos ſiglos, en eſte Reyno; i verdaderamente merece gran culpa en -negar ſu autoridad, i talento, a la quietud i deſcanſo de la Reyna, -de quien era tio, primo hermano del Rey ſu padre; por̃q ceſſaran -los rompimientos, que dieron motivo a que la Reyna murieſſe deſpues -deſterrada, i afligida quando por el oficio de buen paſtor era -obligado a unir ſus ovejas, i no derramarlas. Però con eſto moſtrô -bien los daños, que cauſan Prelados, q̃ ſiendo Ecleſiaſticos, en la -profecion, ſon en los cuidados ſeglares. Con el deſamparo, q̃ hizo de -ſu Igleſia, andava Lisboa tan ſuelta, que los ciudadanos con motines, -i otras licencias, pareciã arbitros de la paz, i la guerra; i como -procedian con las conſciencias rotas, moſtravan tambien enfermas las -fidelidades; porque de una corrupcion nacia la otra; ſiendo cierto, -̃q el eſtrago de las conciencias es la fuente de todos los males, -que padece una Republica; que eſtas ſon ſus enfermedades intrinſecas, -̃q como no trahen dolores publicos; quando ſe curan es con deſcuido; -i como no ſanan nũca, van creciendo poco a poco haſta llegar a ſer -irremediables; i aſsi el Arçobiſpo atropellando eſtos inconvenientes, -trepeçava en otros maiores, con menos decencia, de lo q̃ permitia la -razon, dando lugar a que ſe murmuraſſe de ſu codicia; que lo llevava a -tratar de coſas tan agenas de ſu obligacion, en tiempo, que ſu Igleſia -neceſsitava tanto de cuidado, vigilancia, i reformacion; por los -vicios, que ſe originavan de las deſordenes referidas. - -(9) El retiramiento de la Reyna ſoſſegó apparentemente los animos -Portugueſes, obedientes ya ſin contradicion alguna al Infante D. Pedro; -mas deſpues de auer governado dos años, q̃ fueron el de quarenta -i uno, i dos; conſiderò eſte Principe quanta neceſsidad tenia de -velar ſobre las coſas de Caſtilla, pues era ſolo la parte de donde -ſe podia temer, q̃ la Reyna hallaſſe recurſo a ſus deſſeos. Andavan -ſus hermanos tan ſeñores en aquel Reyno, que la voluntad del Rey Dõ -Iuan eſtava màs a ſu diſpoſicion, que los pueblos; por̃q los grandes -con el odio q̃ tenian al Cõdeſtable no repararõ en el deſluzimiento -de ſu Principe, conociendolo por facil para mouerſe a qualquier -accidente. Cõ eſtos i otros referidos en las hiſtorias Caſtellanas ̃q -dexo, por̃q no ſon de mi juriſdicion; Llegó el Condeſtable D. Aluaro -de Luna a valerſe de Portugal; confederãdoſe primero cõ el Maeſtro -de Alcantara; por̃q herido de la miſma enfermedad, neceſsitava del -miſmo remedio: ſuſtẽtavan ambos ſus eſtados mui a pedaços, por̃q los -Infantes diſcurrian victorioſos por todas partes, ganandole los mayores -lugares. Apretados pues, recorrierõ al Infante Gouernador, el qual -temeroſo de q̃ eſte rayo le alcãſaſſe a herir, viendo que la Reyna no -ceſaua un momento en ſu pretenſion; determinó ſocorrerlos con acuerdo -de los Infantes ſus hermanos, i de los ſeñores, i cavalleros del -Conſejo; perſuadieronſe a eſto por cartas del Rey de Caſtilla, que el -Condeſtable envió al Infante Gouernador; en que ſe quexava de los -cuñados grauemente, i permitia al Condeſtable meter gente, i armas -eſtrangeras para defender ſus rentas, i eſtados; pareció eſte pretexto -baſtante al Infante para entrar en eſtas coſas, no como medianero, mas -como parte; porque como la guerra ſe auia de hazer em nombre del Rey; -La confederacion, i amiſtad que tenia con el de Caſtilla lo forſaua -a ſemejante ſocorro: pediòlo a gran prieſſa el Maeſtro de Alcantara; -porque ſe iua rindiendo ſu eſtado con la miſma, a la voz de los -enemigos; parte con el miedo, i lo más con las armas; i como quedaua -lo más del en eſtremadura. Iuſgò el Infante Gouernador, que aquello -era acercarſe mucho a Portugal; i con eſte recelo tratò de acudirle -breuemente; juntò dos mil cauallos diuididos em quatro cõpañias, a -quienes ſeñalò por capitanes, caualleros todos de nombre valor, i -ſangre. - -(10) Nombrò entonces por general deſta empreſa a Don Duarte de Meneſes; -i eſta es la ultima confiança, que ſe puede dezir de ſu fidelidad, pues -auiendo ſeguido a la Reyna a los principios, en quanto juſtificò ſu -cauſa; deſpues ſe quizo valer el Infante, de ſu valor para ſuſtentar la -contraria. - -(11) Partiò Don Duarte la buelta de Alentejo; entrò en Caſtilla por -aquella parte de la ciudad de Badajòz haſta la fortaleza de Mõtanches, -donde le eſperaua el Maeſtro de Alcantara: ſin llevar orden cierta, ni -inſtruccion de lo que auia de hazer, que el Infante lo remitiò todo a -ſu parecer, i prudencia, cõformandoſe con el tiempo, i los ſucceſſos: -aunque en eſta incertidumbre bien conociò Don Duarte que lo màs iua -a parar en deſtruir los Infantes de Aragon: ſalieron ſus gentes a -impedirle el paſſo, i quiſieron inueſtille antes que ſe juntaſſe con -el Maeſtro; porque llevavan partido muy auantejado; però Don Duarte -recebiendolos con notable brio los desbaratô en tan pocas horas, ̃q -parece encarecimiento referirlo, y le degollò màs de quinientos hombres. - -(12) Eſta rota fue de grande importancia para el Maeſtro, porque -en todo aquel contorno no quedò fortaleza que no ſe le rindieſſe: -solo la de çalamea ſe puſo en defenſa, ſobre la qual fue luego Don -Duarte. Es çalamea ò como otros pronuncian Zalamea, villa pueſta -en el deſtricto de la ſerena cabeça de ſu encomienda: ſu nombre le -dieron los Arabes Mahometanos, ó porque eran de los Arabes Salameos, -que a differencia de las otras naciones ſe llamaron aſsi, por ſer -confederados, i compañeros de los Nabatheos; ſignificando en ſu lengua -Arabica la palabra, Salama, lo miſmo que, Paz: ô por otra cauſa que ſe -ignora, quitandole el ſuyo antigo, que no ſin grande fundamento algunos -entienden, que es la antiga Ilipa de la qual haze memoria Tito Liuio; -Ptolomeo, llamandola Ilipula: i la ſitua cerca de la Luſitania en los -Turdetanos, i aſsi eſtá quatro leguas de Guadiana, i veinte de Cordoua; -conformando todo una hermoſa columna, que oy ſe vè en ella, i la trahe -Ambroſio de Morales, en la qual eſtâ vna elegante Inſcripcion: i en -ella _Municipium Iulipenſe_. No dudo que de la mudança deſtos nombres -de Ilipa a Zalamea: fueſſe por ventura alguna razon ſuperior, ó por la -ſignificacion del nombre de la Paz, por la que oy tiene eſte lugar con -la Imagen de un Chriſto crucificado de modeſta eſtatura, pueſto en el -trono de la Cruz, repreſentando bien al vivo, la paz, que nos truxo del -cielo, i la eſtà dando, i repartiendo de ſus precioſiſsimas llagas, -con gran liberalidad, i largueza derramando rios caudaloſiſsimos de -gracias, i dones de ſalud ſpiritual, i corporal; de que yô vi muchos -milagros authenticos. Don Duarte rindio en dos dias a Çalamea: retiroſe -la gente al Caſtillo que era fuerte con buen foſſo, i murallas; però -los Portuguezes alentados con la victoria paſſada en el ſegundo -aſſalto lo entraron con muerte de muy pocos. El Maeſtro dio la villa -a ſaco por acariciar los ſoldados, i moſtrar a los rebeldes el fin de -ſu porfia: con eſte exemplo fueron mejorando ſus coſas notablemente: -mas el offendido de la gente de algunos lugares, quizo que Don Duarte -vzaſſe con ellos de la licencia de vencedor, paſſando unos a cuchillo, -i otros deſpojandolos. Mas Dõ Duarte, por no mãchar la piedad; con ̃q -tratava los vencidos, deſviò eſto con buenas palabras; i no ſe ſupo -ſe tenia inſtruccion en ſecreto del Infante Governador, para quitar -eſta ganancia a los ſoldados; porque los deſentereſados juzgavan a -gran cordura no adelantarſe tanto en deſtruir los ſubditos de un Rey -amigo, i vezino, aunque fueſſe con permiſsion ſuya; que ſuele acaecer, -que acabadas las diſſenciones domeſticas conociendo el engaño en -que andava, i cahiendo en la razon de quanto le conviene vaſſallos -proſperos, tener por affrenta lo que antes juzgava por neceſsidad; i -entonces aborrece a los inſtrumentos de ſu colera. - -(13) Los Infantes de Aragon aunque por eſta parte no trahian tan -proſpera la fortuna; con todo aſſegurandoſe con la perſona del Rey, no -oſavã a largarla de ſi un punto: antes con mueſtras de aſsiſtido, i màs -venerado le cercavan como prezo, governandole los movimientos por ſus -conveniencias: Tubo traça el Condeſtable tras muchas diligencias que el -Rey mandaſſe al Infante Dõ Henrique a governar la Andaluzia, en ſon de -aquietarla, i reduzirla a ſu obediencia. Engañòſe el Infante con las -appariencias, i la codicia: i como ignorava los ſecretos por donde el -Condeſtable negoceava; tubo a demonſtracion de amor el deſpacho; mas -procedioſe en el con trato tan doble, que luego que llegó a aquella -Provincia, no ubo quien le obedecieſſe en ella. El Infante Governador -ordenó a Don Duarte paſſaſſe allà unido con las gentes de los Maeſtros -de Calatraua, i Alcantara, i Conde de niebla, i otros muchos ſeñores, -que tomaron la boz del Rey, i el partido de Don Alvaro ſob color de -libertar a ſu Principe de la priſion en que le tenian ſus cuñados. -Allanoſe la Andaluzia, i Don Duarte por mandato del Infante ſe bolviò a -Portugal. - -(14) Entretanto la Reyna Doña Leonor pendiente deſtos ſucceſſos -aſsiſtia en Toledo, olvidada de los hermanos, i poco favorecida del -cuñado, viviendo con tanta eſtrecheza, i apretura, que fueron notables -las neceſsidades que paſsó en aquella ciudad: donde Don Fernando de -Noroña, Conde de Villa Real fue ſolo el que de Ceuta le embiò un gran -prezente de dinero, joyas, i otras coſas, ſolo a fin de ayudarla a -ſu ſuſtento, ſin que en eſto offendieſſe la paz univerſal que gozava -eſte Reyno; por̃q a eſte ſocorro le obligó màs la memoria del deudo, -que tenia con aquella Princeza, que novedad de intentar ſu buelta: -aſsi paſsô algunos tiempos, haſta que con la ordinaria mudança dellos -trató de bolver a Portugal a ſus hijos, i ponerſe en manos del Infante -Governador. - -(15) Deſta reſolucion reſultò al Infante grande alegria, porque deſeava -moſtrar al mundo lo mucho que trabajò, porque la Reyna no llegaſſe a -aquel eſtado; però el cielo que ordenava otra coſa, no quizo darle vida -para lograr la concordia; porque aviendoſe quaſi capitulado, murió en -Toledo por Hebrero de mil quatrocientos i quarenta i cinco: ſu muerte -affirman muchos Autores, fue de Veneno diſpueſto por Don Alvaro de -Luna, temiendola igualmente, que a ſus hermanos; i ſoſpechando, que por -medio de Pero Lopez de Ayala, Alcayde de Toledo perſona de valor, les -queria entregar aquella ciudad: eſtas cauſas miſmas dezian mataron la -Reyna de Caſtilla quaſi a un tiempo, i el Rey diſsimulò eſtas maldades -entre otras que avia permitido al Condeſtable, porque el aborrecimiento -con q̃ tratava las coſas de Aragon era igual al amor que tenia a -Don Aluaro: i aſsi attendiendo ſolamente a ſu acrecentamiẽto, erã -muchos los yerros q̃ ſe ocaſionavã deſta privança; quedando entre los -limites de la prudencia dar la mano a los merecimientos, i recompenſar -los ſeruicios, porque la virtud adonde ſe halla, ſe ha de honrar en -conſideracion ſolo del ſujeto, i la ſufficiencia; que en todos tiempos -ha viſto el mundo hombres nueuos en la cumbre de grandes honras. - -(16) Bolvio a esforçarſe el partido de Don Alvaro, con las muertes de -las dos Reynas, i como no era nada pereçoſo, ni deſcuidado en todo lo -que le tocava, hallò ocaſion de acabar de una vez con los Infantes -de Aragon; porque por inſtantes ivan de mal en peor ſus coſas, i el -Rey Don Iuan deſcubiertamente, i con quexa publica prevenia gente -para echallos del Reyno. Por conſejo de D. Alvaro pidiò ſegũda vez -ſocorros al Infãte Gouernador por ſus embaxadores, declarandoſe en -el diſignio; i el Infante guſtò tanta de la reſolucion i pratica, que -aunque no lo manifeſtò con las palabras, facilmente ſe entendió por -las obras: porque no ſolo concediò el ſocorro que pidiò Caſtilla, però -por authorizarlo, i juſtificarlo mas, mandò a Dõ Pedro ſu hijo mayor -con el; moço de haſta quinze años, i el Principe de mayores eſperanças -que tenia eſte Reyno; al principio del negocio determinó el Infante -gouernador de ir en perſona; però mudò de deſignio pareciẽdole cierto -que el gouierno de Portugal no ſufria auzencias, quando los enemigos -domeſticos eran tantos, i tan poderoſos, que a penas podia atajar con -prudencia, i vigilancia las aſſechanças con que cercauan al Rey Don -Alfonſo para hazerle dueño de ſus enemiſtades; i como la edad del Rey -no paſſaua de treze años, hallaua mayor peligro, no pudiendo aduertirlo -como a hombre, ni guardarlo como a niño. Ivaſe criando en el odio del -tio induzido de algunos, a quien oya de contino haſta que echò raizes, -i tan grandes, que ſe puede creer, que la ſangre, i memoria de ſu madre -tubo tambiẽ harta parte en eſta perſecucion. - -(17) La prudencia del Infante Gouernador era mucha, i preſumia -nouedades de las demonſtraciones menos conſiderables, que iuã -ſuccediendo; que un prudente todo lo aduierte, i nada deſprecia, todo -le ſirue de auiſo, i de conſejo. Pareciole mejor tentar con beneficios -al Conde de Barcelos ſu medio hermano, que era el mas entero emulo -que tenia, i cabeça de todos los demàs, i reduzirlo a ſu amiſtad por -eſte camino: i como lo conocia por ambicioſo, tomô por inſtrumẽto -de las reconciliaciones ſu miſma ambiciõ: diſpuſo al Rey le dieſſe -la ciudad de Bragança con titulo de Duque della; acceptó el Cõde la -merced; però no la agradeciô al Autor della, ſino al Rey que no ſabia -como moço lo que hazia, ni lo que dava; perô quizo de aquella manera -disfraſſar ſu ingratitud, i no obligarſe a olvidar ſus paſsiones. Vacò -deſpues por muerte de Don Diego, hijo mayor del Infante Don Iuan la -dignidad del Condeſtable. El Infante pues conociendo la malicia de la -tierra en que avia ſembrado el primer beneficio, rehuzò hazer el -ſegundo en el Conde de Ouren primogenito del de Bragança; el qual ſe -deſcubriò por pretendiẽte de aquel cargo. Fundava ſu derecho en que era -nieto del Condeſtable Don Nuño Aluarez Pereira, por cuyo reſpecto ſe -diera al defuncto Don Diego como hijo de Doña Iſabel nieta del miſmo -Condeſtable; i aunque la razon era ſufficiente; el derecho era poco, -porque la juſticia no ſe funda en conſideraciones, i reſpectos, ſino en -fundamẽtos, i verdad; el officio ſin duda eſtava devoluto a la corona, -i cõ eſta certeza ſe dio a ſu hijo D. Pedro hijo del Infante. Sintio -el Cõde de Ouren mucho eſta proviſion, i retiróſe de la Corte para ſus -lugares, i aviendo ſido uno de los que más profeſſaron la amiſtad del -Infante ſu tio, entonces ſe declarò por ſu enemigo; borrando con eſta -offenſa todos los fauores que avia recibido, porque no ay aggrauio, -que no viva ſiglos en un coraçon vengatiuo, ni beneficio, cuyo -agradecimiento en el paſſe del momento en que ſe recibe. - -(18) Todas eſtas coſas precedieron al ſocorro de Caſtilla, q̃ no -deſayudaron a la brevedad, i cuidado con que ſe hizo. Eſtava el Infante -Governador en Coimbra por eſte tiẽpo, i llamando del Algarve a D. -Henrique ſu hermano para la execucion deſta jornada, aſſentada por -ambos; i por el conſejo, i los mayores del Reyno; armò Don Henrique -cavallero a ſu ſobrino Don Pedro dos dias antes de ſu partida. -Solemnizòſe el acto con muchas fieſtas, i hecho ya Condeſtable, -partiò la buelta de ciudad Rodrigo, cõ quatro mil Infantes, i dos mil -cavallos, gẽte luzidiſsima, i en q̃ entrava la nobleza de Portugal; -porque no ubo cavallero, q̃ por agradar al Infante perdieſſe la ocaſion -de adularle con hazer offrecimiento de acompañar al hijo; i el moço -de por ſi era amable por ſu buen talle, brio i cortezia, q̃ ſon las -partes, que màs facilmente vencen animos del pueblo. - -(19) En eſta empreza eſcogiò el Infante Gouernador a Don Duarte -de Meneſes, por conſejero, i ayo de Don Pedro, encomendãdole a ſu -prudencia el pezo del negocio, i a ſu valor, i arbitrio, la diſpoſicion -de la guerra. Mandò al hijo, que en todo le obedicieſſe, i a el que -en todo governaſſe al hijo, i cumplieron tan bien los dos con la -comiſſion, que no ubo acciõ deſta jornada deſacertada. - -(20) Supo el Condeſtable en ciudad Rodrigo, que el Rey de Caſtilla, con -las anſias que tenia de deſtruir los cuñados, los cercò en la villa de -Olmedo, ſin eſperar por el ſocorro Portuguez; i los Infantes temeroſos, -de que las fuerças de los contrarios ſe reforçaſſen con la llegada de -Don Pedro; quizieron antes provar ſu fortuna; i ſaliendo de la villa, -dieron batalla al Rey en campaña de poder a poder, haziendo todo lo que -devian a mui valientes cavalleros; quedaron al fin vencidos muerto Don -Henrique, i herido el de Nauarra. Sin embargo deſta nueua obligò Don -Duarte al Condeſtable a que marchaſſe adelante con ſu campo, porque no -eſtavan ſeguros aun del ſucceſſo que reſultò de la victoria; i como -los grandes de Caſtilla andavã tan rebueltos, tanto tiempo avia, no ſe -imaginava, que ſe podian ſoſſegar en breve. - -(21) El Rey de Caſtilla luego que tubo noticia, de q̃ el Condeſtable -no parava con ſu exercito, lo embiò recibir con Don Aluaro de Luna, -i otros muchos cavalleros, por la poſta haſta donde pudieſſen; i el -ſe fue a eſperarlo a Mayorga con toda ſu Corte; donde llegado le hizo -notables fieſtas, i agaſajos; moſtrãdoſe mui liberal, i cortès con los -Portugueſes; aunque Don Pedro no le quedô inferior en las dadiuas, -porque fueron muchas las q̃ repartiò por los cavalleros Caſtellanos. -Todos eſtos aciertos ſe deven a Don Duarte, porque no diſponia menos -biẽ las acciones de la paz, que los peligros de la guerra. - -(22) Concluyoſe con eſto la de Caſtilla, i las coſas de Don Alvaro -ſe mejoraron grandemente; ſi bien deſpues ſe canſô la fortuna en -fauorecerle, i con el exceſſo con que le ſubiò con otro mayor le -deshizo: cauſando tanto miedo, i eſpanto ſu caida; como admiracion -ſu proſperidad; porque ya mas antes del ubo en aquella corona quien -alcançaſſe mayores honras mas generales, i menos eſperadas; poſſeyendo -largo tiempo ſu govierno heredado por el Rey Don Iuan el Segundo de -Caſtilla, adminiſtrado, i repartido por el. Honró mucho el Rey a Don -Duarte, en eſte viage; que fue la primera vez que le conociò de -viſta, porque ſu fama a todo alcançaua. Communicolo, i tratôlo entonces -familiarmente, haziendolo de ſu conſejo, coſa que los Portugueſes -eſtrañaron, por la facilidad con que murmuran de ſus naturales. Deſta -merced tomò motiuo ſin duda de no bolverſe a Portugal con Don Pedro, -porque no le conſentia ſu animo vivir ocioſo, i como la conquiſta del -Reyno de Granada prolijamente durava; alcançò del Rey Don Iuan grandes -fauores, para ſervirle en ella. - -(23) Inclinòſe a eſto entre otras cauſas, pareciẽdole cordura huir las -diſſenciones, i trabajos ciuiles, que ya amenazauan a Portugal, i que -luego ſuccedieron, i quaſi los prophetizò, conſiderando prudentemente, -que de quan cargado eſtava de enfermedades el Reyno, no avia coſa -que prometieſſe buena eſperança de ſu mejoria, no la aplicando Dios -poderoſamente per medios no alcançados de los hombres. - -(24) Avia ocho años, que el Infante Don Pedro governaua a Portugal -ſingularmente, quando los odios de ſus enemigos començaron a recoger -el fructo de ſus ſiſañas: cumplio el Rey quatorze por Henero de mil -quatrocientos quarenta i ſeis, i el Infante en Cortes, que llamô a -Lisboa para eſte effecto; toda la ſolemnidad hizo en ſus manos reales -dexacion del govierno. Fue buen dia para ſus contrarios: però el Rey -mejor aconſejado, rehuzo aceptarlo, i ſe lo bolviô a encargar con -nuevas demonſtraciones de amor, i agradecimiento: el Infante entonces -engañoſe cõ la accion pareciẽdole natural, i no preſtada como era, i al -fin cõtinuò en ſu officio, haſta q̃ los emulos incitados cõ aquellas -mueſtras ſe dierõ tales traças, q̃ metierõ al Rey en zelos del suegro, -entẽdiendo q̃ aquel camino era màs ſeguro para ſus pẽſamientos, por -la facilidad cõ q̃ los Principes oyen ſemejantes praticas; de q̃ no -ay edad libre, ni valor ezento; deziã, q̃ el Infante ya no tratava de -governar, ſino de reynar; grãgeando los ſubditos, i repartiẽdo por -ellos mercedes, i privilegios, eximiendolos de tributos, con q̃ los -enriquecia, procurando enflaquecer el patrimonio real, ſolo a fin de -fortalecer ſu partido; que para eſte effecto los iva atrahiendo, de -manera q̃ no ſolo era querido, però adorado del pueblo; que llegava -a dedicarle eſtatuas publicas llamandole Padre de la patria, como -ſi no tubieron Rey, i ſeñor natural; que el Infante, no ſin grande -induſtria, i cuidados ſuperiores ſe avia confederado en Caſtilla con -el Condeſtable Don Alvaro de Luna; q̃ ſin duda fueron entrambos los -inſtrumentos de la muerte de la Reyna ſu madre, i del Infante Dõ Iuan -ſu tio, ſolo por quitar de en medio las perſonas que podian opponerſe -a ſus pretenſiones; que atendiendo a encaminarlos dividia los officios -publicos, i fortalezas conſiderables por ſus màs familiares; que ſin -duda eſto no mirava a vivir como particular, ni a contentarſe con -ſer ſubdito. Hallaron para approuar eſtas maldades muchos teſtigos -induzidos falſamente, que deponian con la capa de zeloſos, i ſin -deſcubrir paſsion, ó enemiſtad declarada. - -(25) Es eſta la gente màs pernicioſa de una Republica, porque engañan -con la verdad apparente, ſiendo la mentira, el aſpid que ſe oculta -entre las flores del zelo, i de la razon. Tubola el Rey de enojarſe, -aunque poca de eſcucharlos, i menos en creerlos; peró teniẽdo -reſolucion de moço, ſobre appetitos de Principe, baſtò eſte engaño -para hazer ſoſpechoſo al tio; i deſpues començando a temelle, deſeo -deſtruille. El Infante quiſo acudir a ſu honor, mas era ya tarde; -porque los Principes cierran los oydos a la diſculpa, quando entrã el -miedo en el coraçon: era tambien el Rey muy moço para ſaber pezar las -coſas, i los ojos a penas abiertos no veian más que los colores que le -querian moſtrar los que le aſsiſtian, hallãdoſe mâs poderoſos entonces; -porque el Infante no ſolo dexò el govierno, pero tambiẽ la Corte; -retiroſe a Coimbra, ciudad cabeça de ſu eſtado, riberas del mondego, i -treinta i quatro leguas de Lisboa: creciò la acuſacion con la auzencia, -i ſus enemigos, ya negociavan, no como de antes en ſecreto, però mui en -publico, infamando ſu lealtad, i virtudes; quien más apretava en las -diligencias era el Conde de Ouren, ayudado del Arçobiſpo de Lisboa, i -Don Sancho de Noroña ſu hermano; porque el de Bragança eſtava en la -Beira, mas de allà buſcava ſus inteligencias para inquietar al hermano. -Emplearon en eſto un fulano de Berredo protonothario, hombre aſtuto, -i eloquente, i que en Roma donde eſtuvo años, avia cobrado opinion de -entendido, i Curial. Con eſte pretexto para acudir mejor al engaño, ſe -hizo mui familiar con el Infante, i tanto, que ſe puede dezir, q̃ en -ſu proprio pecho, i apoſento ordenava los enredos con que provocava al -Rey cõtra el deſcuidado Infante, porque ſo color de avizos le revelava -mentiras: deſte hombre, i aquellos ſeñores, ſalio la conjuracion de tan -terrible hecho, i como le concibieron, aſsi lo executaron. - -(26) Contra eſta violencia no le aprovechò al Infante el apartamiento -que hizo para Coimbra, porque allâ tenian ſus enemigos, quien le -notaſſe haſta el menor deſcuido, q̃ ſin parar iva al Rey hecho ya -culpa. En eſto llegò el Infante Don Henrique a la Corte, i publicoſe -que era a defender la causa del hermano, i el pueblo contentiſsimo, -andava deſenfrenado por las calles, dandoſe los parabienes deſta nueva. -Trocaronla luego, en q̃ ò no quizo, ò no pudo. Algunos le culpan, otros -le abſueluen; perô nadie hallo que dexaſſe de confeſſar, que no avia -en Portugal perſona, que pudieſſe atajar eſtos inconvenientes, ſino -Don Henrique por ſu autoridad, i reſpecto. El Rey moço; el Infante -D. Iuan muerto; la Reyna muger, i entereſſada el Duque Don Alfonſo -autor; ſu hijo maior complice: el Infante Don Pedro Reo; Don Pedro de -Noroña enemigo: los demàs parciales: al fin ſolo el, quedava libre, -para la compoſicion deſtos odios: maiores alabanças merece el Conde -de Arrayolos, hijo segundo del de Bragança: el qual eſtando en Ceuta -por general, por muerte de D. Fernando de Noroña, tuvo noticia de lo -̃q paſſava, i luego ſe vino a Santaren, donde ſe havia mudado el Rey -con la corte, para ver ſe podia componer eſtos deſabrimientos; amava -al Infante D. Pedro ſumamente; i como hermano del Conde, i hijo del -de Bragança, procuró impedir ſu determinacion; però ellos deſpues que -no pudieron perſuadirlo a ſu vãdo, ſe valieron de maña, i echarõ en -la corte una voz fingida, con cartas ſupueſtas, de q̃ el Rey de Fez -venia ſobre Ceuta con gran poder. Obligò al Conde la honra a bolver -a ſu plaça, i no ſe apartò della, haſta q̃ las coſas tuvieron el -deſaſtrado fin que veremos. - -(27) Antes del Conde, havia venido tambien de Ceuta, donde eſtava por -frontero, Alvaro Vaz de Almada, Conde de Abranches gran ſervidor del -Infante, i enemigo del de Ouren, eſtimado por ſu valor, qualidad, i -ſervicios del Rey, i de aquellos Principes: en ſu preſencia llegò -a deſafiar con palabras aſperas a todos los que calumniavan de -deslealtad al Infante; reptandolos de aleves, i diziendo, que en el -campo defenderia eſta cauſa el ſolo a tres juntos. La maldad ſiempre -fue cobarde, porque toda ſu induſtria pone en la vengança. Callôſe la -demanda, i el de Abranches ſe fue a Coimbra, ſiendo el que ſeguiô la -fortuna del Infante, haſta lo ultimo de la vida, dando un ſingular -exemplo de amiſtad, i esfuerço, igual a los que màs celebra la -antiguedad. - -(28) Dos años paſſaron en eſtas diſcordias con varios debates, i -ſucceſſos, todos encaminados a deſtruir al Infante, porque ſus -enemigos no paravan en eſte intento, ni el Rey en darles credito, con -el miedo q̃ ſiẽpre cree, quanto más imagina. Coſa es eſtraña, q̃ los -mâs principales eran miniſtros de ſu paſsiõ, i otros como alanos, que -ſe criavan de ſangre humana, andavan ladrando tras la del Infante, -criminandole aora de nuevo la muerte de la Reyna Doña Leonor; i para -encẽder màs la ira del Rey en eſta vẽgança perſuadiã a los Infantes -niños, a q̃ la clamaſſẽ como hijos, i partes màs offendidas. Cõ tãtas -culpas ſupueſtas, repetidas ſiẽpre por todos lados; vino el Rey a -reſolverſe a armar contra el Infante en ſon de caſtigarle como culpado -en el crimẽ de leſa Mageſtad; i auñq al principio eſte conſejo fue -diſpueſto lẽtamente cõtra el q̃ dan los ſabios, q̃ quieren q̃ las coſas -grãdes eſten hechas, antes q̃ conſultadas; cõ todo eſſo deſpues ſe -dierõ prieſſa a executar la maldad, por̃q no ſe aſſeguravan del Rey -por moço, i por la afficion q̃ moſtrava a ſu muger (Princeſa digna de -grandes loores) por la paciencia cõ que ſe portò en eſte caſo, ſiendo -tã entereſſada en el, q̃ de una parte andava la quietud, i credito -de ſu marido, i de la otra la vida, i hõra de ſu padre. Trabajô (mas -ſiẽpre en vano) por cõponerlos, cõ lagrimas, ruegos, i encarecimiẽtos: -entretãto padecer cõ el ſpiritu, no quedò libre la reputaciõ de -la pena; por̃q le imputarõ en aquellos dias, q̃ D. Alvaro de Caſtro -camarero maior del Rey, i q̃ los años ſeguiẽtes fue Conde de Monſanto; -cavallero cõfidente, i brioſo; le hablava amores; el Rey cõ aquel -impetu primero lo mãdo prẽder; mas ſoltarõle luego, por̃q ſe aueriguo -la verdad; i el autor de la mẽtira quedò ſin caſtigo; q̃ eſſo fue el -exceſſo maior, q̃ ſe puede dezir deſtos tiẽpos, en q̃ andavan las -maldades favorecidas, i las innocencias caſtigadas. - -(29) Mientras ſe infamava la opinion del Infante con editos, ſe -aparcebieron tambien las armas, convocando gente, i haziendo levas por -todo el Reyno. Avisò los pueblos, i la nobleza del caſo; i como tocava -en poca fidelidad contra el Principe, no huvo cavallero, que dexaſe de -venir a Santaren donde el Rey eſtava acudiendo con prieſſa, i cuidado a -moſtrar ſu obediencia, i lealtad; porque en eſtas materias mucho maior -peligro ſe corre por las demonſtraciones; que por el effecto, i la -tardança ſe acuſa por delito, como la brevedad ſe encarece por fineza. - -(30) Preſumo, auñq no ſolo he podido apurar con mâs que una -probabilidad, que Don Duarte de Meneſes ſe vino en eſta ocaſion de -Caſtilla a Portugal; porque los dos años antes, i parte deſte tercero, -que era el de mil quatrocientos i quarenta i nueve, eſtuvo ſerviendo de -frontero en Granada: deſpues ò fueſſe con expreſſo mandato del Rey, ò -por otro aviſo que tuvieſſe de que armava con aquella fama de caſtigar -rebeldes, pareciendole obligacion preciſa de ſubdito; a quiẽ no toca -eſcudriñar los ſecretos del Principe; ſino obedecer ſus mandamientos: -Acudiò a la corte; quando appareció en ella, fue a tiempo, en que con -la final determinacion aſſentó el Rey en el Conſejo; priſiõ perpetua; -deſtierro; ó muerte del Infante. Admira cierto, q̃ haviendo hecho -tantas amiſtades, tubieſſe tanta falta de amigos en eſta ocaſion, i que -entre tantos votos no ſe hallaſſe uno de vida, que hablaſſe libremente, -i cõ verdad al Rey. Mas eſta es la comun deſdicha de grãdes, q̃ todo -lo q̃ ſe les habla, ha de ſer agradable a ſus oydos. La Reyna ſolamẽte -cõ el amor de hija le eſcreviò la ſentẽcia difinitiva: dizẽ, que al -leer la carta ſin alterarſe, ni dar otra ſeñal de triſteza, eſtuvo un -gran rato perguntando al menſagero por la ſalud, i entretenimientos del -Rey: i que deſpues comiò a las horas ordinarias mui ſeguramente; i la -noche gaſtò con gran quietud, i repoſo, en lo que ſiempre acoſtumbrava. -Enfurecierõſe ſus enemigos con eſta conſtancia, porque luego la -ſupieron: i como al otro dia por parecer del Conde de Abranches ſe -reſolviò el Infante a venirſe a Santaren a defender en campo ſu honra, -i lealtad: ſiendo eſta reſolucion tan peligroſa como honrada; porque -quando los juſtos reſpectos no hallan buena acogida, toqueſe el pulſo a -las fuerças, i ſino ſon poderoſas valganſe del ſofrimiẽto, cuerdamente -eſperando el beneficio del tiempo: Eſte penſamiento ſe trocò al Rey, -porque le dixeron, que con exercito poderoſo ſe venia a entrar en -Lisboa: entonces mandò a Don Duarte a que ſe metieſſe en Pombal, cinco -legoas de Coimbra (plaça importante) por̃q era paſſo de Lisboa, villa -de haſta quiniẽtos vezinos, con un Caſtillo baſtantemente fuerte; -pueſta en la ribera del Arunca, rio pequeño, que algo antes nace de -unas ſierras vezinas, i a breve eſpacio muere, en el Mondego; celebre -no tanto por ſu nombre, quanto por̃q la fama approvada de muchos, le -haze ſegunda patria, en el retiramiento, i ſepultura de nueſtro Liuio -Portuguez, el inſigne Iuan de Barros. Euripides imaginò, que importava -para la fortuna de un hombre nacer en lugar noble: però más glorioſo -es, que aya hecho famoſo al Pombal eſte varon ſingular como otro Homero -(a Eſmirna ciudad de Aſsia la menor en la Ionia) que ſi le diera nombre -la grandeza de ſu tierra. - -(31) Como el Infante entendiò la venida de Don Duarte, torcio el camino -por la ſierra, que dizen de Anſion; i ſe fue derecho al convento -de la Batalla, dividida ſu gente en tropas; porque parecieſſe màs -acompañamiento, que exercito; llevava ſus banderas tendidas, i eſcrito -en ellas, Lealtad, Iuſticia, i Vengança: i toda la ordenança que ſe -guarda en la guerra. En el numero ſe difiere; los màs dizen que no -paſſava de mil cavallos, i ſinco mil Infantes; pocos para campo, y -muchos para acompañamiento: en eſta reſolucion peccó de arrojado el -Infante, porque el Rey aunque ſe hallava con treinta mil hõbres; -la proviſion, i baſtimentos eran tan limitados por la eſterilidad -del año, i poco aparejo de carruaje, i artilleria, que la miſma -muchedũbre difficultava el deſeo del Rey; i ſi el Infante tuviera -mayor ſufrimiento, ô diferente conſejo, no ay duda, que ó ſus coſas ſe -mejoraran, ò ſu muerte no fuera tan apreſurada; perô affrentas deſta -qualidad pueden mucho en pechos honrados, quando en ellos ſe antepone -ſiempre la honra a la vida; porque la fama es el bien mayor de los -buenos, i el theſoro donde fundan ſus felicidades. - -(32) Llegò el Infante por jornadas largas a tres leguas de Lisboa; -i ſus enemigos, que a cada paſſo ſuyo, ivan abreviando los de ſu -deſtruicion; apretaron entonces al Rey con la amenaça del cercano -peligro; que le perſuadio màs reziamente, temiendo que ſi ſe entraſſe -en Lisboa, ſe apoderaſſe della, como ciudad metropoli del Reyno, i -donde ſiẽpre hallò fauores publicos del pueblo; el qual como beſtia -de muchas cabeças de contino ſe govierna por extremos de amor, i -aborrecimiento. Con eſto ſacò el Rey ſus hueſtes de Santaren, i diôſe -tanta prieſſa a ſeguir al Infante que lo alcançò junto a la villa -de Alverca en el ſitio, que llaman la Alfarrobeira, que deſpues dio -nombre a eſta rota; era por Mayo, i el calor grãde del dia, le obligô -al Infãte a hazer alto, por dar un poco de deſcanço a ſu gente, que -del camino, i la incomodidad venia deſanimada. Los corredores del -campo Real, ò fueſſe de induſtria, ó a caſo; ſe encontraron con los -del Infante, i meſclandoſe otros ſoldados, que por adelantarſe en -la adulacion, procuravan hazer merecimiento deſte zelo demaſiado, -començaron en bozes, i denueſtos infames provocar a la perſona del -Infante, tratandole de traydor, i que ſe queria alçar con el Reyno, -i otras coſas ſemejãtes. Todas eſtas diligencias fueron neceſſarias -para deſcomponer una modeſtia tan leal, como la del Infante; el qual -con el dolor deſta ofenſa impaciente de oyr ſemejantes palabras; mandò -a un artillero, que diſparaſſe una pieſſa por amedrentar a aquella -gente vil, induzida (ſegun ſe entendio) de los enemigos del Infante: -ſuccediò q̃ eſte tiro fue tan dieſtramente hecho, que paſso haſta la -tienda del Rey; i ſiẽdo el miedo mayor que el peligro, ſe alborotaron -los Reales de manera, que ſin guardar pueſto, ni orden, i obediencia -alguna; ſe embiſtieron màs, en forma de pendencia particular, que -de batalla, conforme el uzo de la milicia. Peleoſe de ambas partes -con un odio, i porfia, como ſi fuera contra los enemigos de la Fè. -Veianſe padres contra hijos, i hermanos contra hermanos, governando -ſolo la afficion las lealtades de cadauno. Finalmẽte el Infante quedo -desbaratado, i ſin vida, i de los ſuyos no eſcapò nadie de muerto, ó -preſo. - -(33) Es digno de referirſe lo que ſe cuenta del Conde de Abranches; -entre eſte cavallero, i el Infante havia muchas prendas de cõfiança, -i amor; i fue de manera, que hizieron los dos un contrato firmado -con juramentos, i otros vinculos de amiſtad, antes algunos dias de -partir de Coimbra; de que en aquella jornada ſeguirian una fortuna, -cõ la eſtrecheza, que ſi las vidas de ambos fuerã una ſola; i aſsi -lo parecio, porque ſe puede dezir, que ſolo vn golpe los matò a -entrãbos. Pudo ſalvarſe el Conde, pero luego que ſupo en el real la -muerte del Infante, retirandoſe a ſu tienda a deſcançar un poco, -comiò ſoſſegadamente; i deſpues entrandoſe en la fuerça de la pelea, -haviendo recibido muchas heridas, i muerto muchos contrarios, ſe dexò -caer en medio dellos desfalecido con la falta de la ſangre, i diziendo -eſtas ultimas palabras. _Hartaos rapazes._ Murió màs valiente que -devotamente; aunque es de creer, que en aquel punto ſocorreria Dios a -una alma que ſupo tambien cumplir con las obligaciones de la honra, -i amiſtad, con tanto esfuerço. Mayormente quando perdiò la vida por -defender una innocencia. - -(34) La ceguedad, i odio con que el Rey mirava las coſas del Infante, -le hizo juzgar eſtas muertes por grande proſperidad, igualando eſta -victoria a las primeras que ſus mayores alcançaron contra Moros. -Començò a celebrarla con fieſtas, recibiendo los parabienes della, -con aquella adulacion que los animos apaſsionados inventaron para -entretener ſu brio; porque ſiendo governado con poca prudencia, i -menos conſejo, como era aquel encuentro el primero en que viò las -armas deſnudas, no hazia differencia de amigos, i enemigos. Tres dias -ſe detuvo en el campo por ſuſtentar la victoria, conforme el uſo de -aquella edad; i no le quedò por hazer alguna demonſtracion publica, con -intento de juſtificar eſta guerra, porque la licencia de los tiempos -dava lugar para todo; i los emulos del Infante no ſe contentavan con -acabarle la vida, ſino mancharle la honra, que era lo que procuraron -tantos años; aconſejarõ al Rey, que hizieſſe entrada publica en Lisboa -a manera de triunfo, llevando delante de ſi, los deſpojos de la que -acclamavã por victoria, en que ſe notavan màs los de ſu deſacierto; -pues no havia coſa dellos, que no manifeſtaſſe la innocencia del -Infante, el arrojamiento del Rey, i la malicia de los conjurados. - -(35) En Lisboa derramô por la Chriſtiandad relaciones del caſo, hechas -con aquella verdad con que hizieron las demàs coſas; peró no baſtarõ -eſta, i las demàs diligencias para q̃ generalmente no fueſſe manifieſta -la juſtificacion del Infante: porque la ſingularidad, i excelencia de -ſus virtudes, le diò en la fama la ſatisfacion, que el Rey ſu ſobrino, -yerno, i pupilo por tantos caminos le devia; midiendo eſta paga, por -las q̃ ſuelẽ dar los Principes quando màs obligados. - -(36) La muerte del Infante executada con tanto rigor, i violencia, -eſpantó, no ſolo como trueno; però paſſando adelante, hiriò tambien -como rayo, a los que ſe hallaron cerca del peligro; però con eſto no -ſe puede negar, que vino a perderſe tanto por ſus virtudes, quanto -por los vicios agenos, i para maior gloria ſuya; pues entonces ſe -calificaron ſus merecimientos, quando no havia ya que temer dellos. -Con todo ſucediò en eſte caſo, lo que en pocos ſuele acaecer: i es, -que reſultò una paz univerſal de una maldad tan conocida; ſiendo las -màs vezes eſtos, los motivos de muchas diſcordias, quedando ſiempre de -tan grandes incendios, alguna centella, que baſta a reſuſcitar llamas, -que abrazan regiones, i monarchias enteras. Muriò con el Infante la -vengança tambien de ſu muerte: aunque Ruy de Pina, Ieronymo de -Çurita, Philipo de Cuminis, cõ otros muchos hiſtoriadores Portuguezes -notaron advertidamente; que de los graves odios que en eſta ocaſion ſe -ſembraron, vinieron deſpues los deſcendientes deſtos Principes acoger -en ſi el fructo amargo dellos, con tan encontrados ſucceſſos, que el -Rey Don Iuan el Segundo, hijo del Rey Don Alfonſo, i nieto por ſu -madre Doña Iſabel, del Infante Don Pedro; por ſola eſta cauſa, aunque -con otro pretexto llegô a matar por juſticia a D. Fernando, tercer -Duque de Bragança, que era nieto tambien del Duque Don Alfonſo, Autor -deſtas diſcordias del Infante: aſsi que en la innocẽcia del nieto, ſe -caſtigò la culpa del aguelo; ſiendo entonces eſtrañada communmente en -las cauſas que ſe buſcaron para manchar tambien la fama, i lealtad del -Duque D. Fernando, q̃ pareciò coſa prevenida, por igualar ſu muerte a -la del Infante D. Pedro, pues quando murian ambos innocẽtes, murieſſen -tambien ambos infamados. - -(37) Eſta deſgracia, como ſi fuera original, ſe eſtendiò a toda ſu -familia de manera, que de ſu muger, i hijos no quedó alguno, que no -perdieſſe con la patria el ſociego, i la hazienda. Deſterraronſe para -diverſas partes; mas los tiempos ſiguientes diô buelta la fortuna; -favoreciẽdolos con tanta felicidad, q̃ en breves años de tres hijos que -le quedaron; fue el mayor D. Pedro, Rey jurado de Cataluña; el ſegundo -Don Iaime, Cardenal, i Arçobiſpo de Lisboa; Don Iuan q̃ ſiendo caſado -con Carlota ſucceſſora de Iuã, Rey de Chipre; muriò intitulado Rey de -aquella Isla. De las hijas que fueron otras tres, fue la mayor la Reyna -Doña Iſabel, de Portugal; la ſegunda Duqueza de Cleves, i ſe llamò Doña -Beatris; la ultima Doña Phelipa, que vivió recogida ſin eſtado, en el -Monaſterio de Odivelas, de San Bernardo, i alli jaze ſepultada. Entre -tales ſucceſſos el cielo màs ayrado que benigno con eſtos Principes, -por ſecretos Iuizios ſuyos, nunca entendidos de los mortales, hallaron -mayor deſdicha en las proſperidades, que en los infortunios; porque -ni tuvieron vida para gozarlas, ni muertes que no fueſſen violentas: -moſtrando que no ſolo fueron herederos de las virtudes del padre, però -tambien del modo, i deſgracia de ſu muerte. - -(38) Mas bolviendo a Don Duarte en llegando a Pombal, hechò ſus eſpias -para ſaber el eſtado de la tierra; i conociendo, que el animo del -Infante no era otro, que bolver por ſu credito en preſencia de ſu Rey, -i que a eſſo ſe partia a Santaren: procurò eſtar a la mira ſoſſegando -los animos de aquellos pueblos; los quales ſe alteravan ſegun los -movimientos del Infante, governandoſe por ſus acciones; però como -nunca deſdixo del camino de la fidelidad, más trabajo tuvo Don Duarte -en quitar el temor del Rey, i de ſus familiares, que el deſaſſociego -de los contrarios: porque ſiempre el miedo en eſtas coſas es peor, -que el effecto. Sabida la muerte del Infante en Coimbra, ſe entregô -aquella fortaleza, i a ſu exemplo las demàs de ſu eſtado, ſin haver -quien oſaſſe, no ſolo a contradezirlo, perô ni aun a mentar un nombre -tan odioſo, cuya acuſacion ſe acriminava en las plaças igualmente, que -en los palacios; los ſoſpechoſos, con maior cautela, i vigilancia: -porque el Rey andava notando en los ſemblantes la juſtificacion deſte -caſo; como ſi la conſciencia ſe quietara con las demonſtraciones: mas -baſtaron eſtas para olvidar en breve tiẽpo, lo q̃ ſe preparò en muchos -años. - -(39) Deſpues de algunos ſe moſtrô el Rey mejor informado de la -innocencia del Infante; i reſtituyendo a ſu cuerpo (que andava vagando -con la propria fortuna, que vivo) ſepultura Real en el Convento de la -Batalla; paſſó editos, en que le declarò por fiel; con que deſautorisò -no menos ſu credito, q̃ ſi le matara de nuevo: entendiendoſe, que el -error de un Rey, nunca tiene enmiẽda; pues en las llagas, que una vez -haze, laſtima tanto la cura, como los golpes. Eſta reſtitucion fue -hecha à inſtancia de los Duques de Borgoña, Phelipe, i Iſabel, hermana, -i cuñado del Infante; intercediendo juntamente la autoridad de Calixto -tercero, que entonces regia la ſilla de S. Pedro: i el Rey humillandoſe -a ſus ruegos, quiſo obligarle con eſta obediẽcia, a que le concedieſſe -la Cruzada, para paſſar en perſona a Berberia; la qual tuvo el effecto, -que veremos adelante. - -(40) En la entrada del año de mil quatrocientos i cinquenta, ſe bolviò -Don Duarte a la Corte, i deſde entonces haſta el de cinquenta i ocho -no hallo ſuceſſo, en que entraſſe: porque la paz, q̃ gozava eſte Reyno -era más llena de peſte, i otros caſtigos publicos, que denunciavan la -ira de Dios, q̃ de glorias militares; pues haſta la conquiſta de Africa -andava mui tibia con las diſſenciones domeſticas. - -(41) Entre tanto, fue lo màs notable, q̃ paſsò en Portugal, el -caſamiento de la Infante D. Leonor hermana del Rey, que ſe effectuò a -nueve de Agoſto, de mil quatrocientos i cinquenta i uno, con Federico -electo Rey de Romanos. Celebróſe con muchas fieſtas, por̃q el Rey -tambien quiſo alegrar el pueblo, i divertirlo de las memorias del -Infante D. Pedro, en cuya aficcion durava con notable triſteza: porque -la peſte, que afligia a eſte Reyno, lo obligava a q̃ la tuvieſſe por -caſtigo de aquella perſecucion injuſta: i renovòſe aun màs con la -muerte de la Reyna D. Iſabel, que ſucedio en Deziembre de mil quatro -ciẽtos i cinquenta i cinco: haviendo precedido el Março antes, el -dichoſo nacimiento del Principe D. Iuan deſte nombre, el ſegundo, -Principe digno de imortales alabanças. De cuya vida, i acciones, -entre otros autores, que eſcrevieron de ſus hechos; deſcurri yo -tambiẽ largamente con menos adulacion, i màs certeza: pareciendome, -que la virtud de ocupacion tan honeſta, llegaſſe a deſpertar los -ingenios Portugueſes, para que fueſſen agradecidos a la buena memoria -de ſus Reyes; pues le devian amor, i tratamiẽto de padres: i con el -comovimiento de las acciones valeroſas, i prudentes, que huvo en ſus -tiempos, ſe procuraſſe en eſtos la emulaciõ dellas; de que parece ay -màs olvido, de lo que conveniera. - -(44) La muerte de la Reyna, quiſieron algunos, que fueſſe ordenada por -los enemigos del Infante; i aſsi la lloraron los Portugueſes muchos -dias; porque le ſaltô una Princeſa de grandes merecimientos. Però deſte -mal nacieron otros bienes, que fue alçarſe el deſtierro a D. Pedro ſu -hermano, que andava por Caſtilla pobre, i afligido. Bolviòle el Rey el -maeſtrazgo de Avis, i otras rentas baſtantes para el ſuſtento de ſu -grandeza. - - - - -ARGVMENTO -DEL LIBRO -QVARTO - - -_EL Rey D. Alfonſo paßa a Berberia: rinde Alcaçar el ceguer: buelveſe -a Portugal, dexando encargado aquel preſidio a D. Duarte de Meneſes. -Virtudes, en que mâs reſplãdecio en ſu govierno: entradas, que hizo, i -eſcaramuças, que tuvo con los Moros, de que alcançò muchas victorias -ſeñaladas. Aßedio primero, de que defendio eſta plaça contra el poder -del Rey de Fez; ſuceſsos deſde el año de cinquenta i cinco haſta el de -cinquenta i nueve._ - - - - -VIDA DE -DON DVARTE -DE MENESES -TERCERO CONDE -de Viana. - -LIBRO QVARTO. - - -(1) COn la perdida de Cõſtãtinopla, que ſucedió en el año de mil -quatrocientos cinquenta i tres, Calixto tercero, que entonces preſidia -en la Igleſia, con la vigilancia, i piedad de Paſtor univerſal della; -perſuadiò cõ màs zelo, que fruto, por ſus delegados, a todos los -Principes Chriſtianos a una liga, contra Turcos, que andavan muy -ſuperiores en poder, i fortuna; concluyôſe en eſte de cinquenta i -quatro: i tomaron la Cruzada, que era la inſignia, debaxo de la qual -avian de militar en aquella empreſa. Fue el Rey Don Alfonſo de los -primeros, que la aceptaron; i armò buen numero de velas; però deſpues -de largas prevẽciones, por accidentes, i dudas, que huvo entre los -coligados, ſe deshizo la union; pudiẽdo poco el ruego, i ſolicitud del -Pontifice: mas el Rey viendoſe con las armas en la mano, las bolviò -contra Berberia; aviſandole antes D. Sancho de Noroña (que eſtava -por general en Ceuta) los rumores, que ſonavan, de que el Rey de Fez -venia ſobre aquella ciudad, con poderoſo exercito: però eſta fama parò -en amenazas ſolamente, por donde el Rey màs ambicioſo de gloria, que -neceſsitado de otro motivo, con aquel apetito, que para los Principes -moços es ley màs poderoſa, que la razon; ſe fue a Lagos con ſu hermano -el Infante D. Fernando, i D. Pedro ſu cuñado (que ya por eſte tiempo -eſtava reſtituido) el Marques de Villa Vicioſa, i otros ſeñores, i -fidalgos del Reyno; donde con aſſiſtencia del Infante D. Henrique ſu -tio juntó una grueſſa armada de duzientos i veynte vaſos, conforme -quiere Ruy de Pina, aunque Damian de Goes, acreſcienta màs ſeſenta. - -(2) Determinado, pues, en dar ſobre Alcaçar el ceguer; partiò de Lagos, -i llegò a la playa de Tanjar a los veynte i ſeis dias de Octubre, de -mil quatrocientos cinquenta i ocho: alli eſtuvo un dia aguardando, que -llegaſſen algunos navios, que faltavan; i ſiendole el viẽto eſcaço, -quiſo combatir aquella fortaleza: mas el Infante D. Henrique, ayudado -de D. Duarte de Meneſes (que fue tambien deſte parecer) con los -capitanes de maior nombre, i experiencia; lo contradixeron con muchas -razones; i al fin perſuadido a eſto fue ſobre Alcaçar el ceguer. Es -ciudad pueſta ribera del Oceano Herculeo, entre Ceuta, i Tanjar, quaſi -en igual diſtancia, en lo màs angoſto del eſtrecho de Gibraltar; porque -queda en el parage de Tarifa, donde no ay màs de traveſia, que cinco -millas de la coſta de Africa a la de Eſpaña: junto quaſi a ſus murallas -pierde ſu nombre, entrandoſe en la mar, el Balone, rio de menos aguas, -que fama; cuya boca pone Ptolomeo en ſiete grados de longitud; i de -latitud treynta i cinco, i cinquẽta minutos. Es lugar pequeño, i nuevo, -porque le fundó Iacob Almançor, quarto Rey de los almohades, por -facilitar el paſſo de Eſpaña, adonde paſſava todos los años cõ ſus -exercitos, para hazer guerra a los Chriſtianos; hallando el camino, -̃q hazia para ir a Ceuta, fragoſo, i aſpero, i el puerto de Alcaçar -razonable, i menos trabajoſo. Deſde alli apreſtava ſus armadas, i -armava ſus baxeles, q̃ andavan en corſo, por todo el eſtrecho, teniẽdo -mucha madera en las tierras al rededor de la ciudad, buena para eſte -efeto: llamòla Alcaçar el ceguer, q̃ quiere dezir, palacio pequeño, a -diferencia del de Alcaçar el quibir, o viejo, que es mâs sũptuoſo; i de -otros q̃ tenia otras ciudades de maior mageſtad. La preſencia continua -deſte Principe la enriqueciò deſpues de edificios, comercio, i nobleza; -porque hizierõ trato de ſu inclinacion los ſubditos, de ſuerte ̃q -creciendo ſiempre, por eſte tiempo, era una de las plaças importantes -de Berberia. - -(3) Llegado el Rey a Alcaçar, tratò luego de ſaltar en tierra. Pero -el enemigo cõ haſta quinientos cavallos, i mucha infanteria, ſalio -a defender el deſembarcadero; i huyendo con perdida, ſobreviniendo -la noche, tuvo el Rey tiẽpo de aſſentar ſu real, ſin dificultad. -Repartieronſe los quarteles de los Chriſtianos, i dada ſeñal, -acometierõ las trincheras del enemigo: ganarõlas brevemẽte haſta -meterlos en la ciudad; yẽdo en ſu ſeguimiẽto. Serrarõ los Moros las -puertas, defendiẽdolas de manera que no las pudierõ los nueſtros -derribar, ni quemar; por̃q eſtavan cubiertas de chapas de hierro, i -deſde lo alto del muro con la artilleria, hachos de fuego, i otras -armas, hizierõ mucho daño a los Portugueſes. Retirarõſe entõces, i el -Rey provocado con la reſiſtencia, otro dia mandó arrimar las mantas -para picar a prieſſa el muro; i al Infante Don Henrique con ſu gente -puſieſſe las eſcalas por otra parte, procurando ſubir: deſta manera ſe -començô un rezio aſſalto, andando el Rey con ſu guardia, animando la -gente, i dando orden en todo lo que convenia para reforçar el combate; -durô dudoſo haſta media noche. A eſte tiempo el Infante hizo aſſeſtar -una pieſſa grueſſa de artilleria hàzia una parte del muro, que le -parecio eſtar màs flaca, i como al primer tiro cayeſſe gran parte del; -Los Moros, que vieron la entrada abierta, a la poſtre cayeron de -aquella gallardia, i ſe offrecieron al Rey con ciertas condiciones -honeſtas; aceptôlas el Infante en ſu nombre: i en cumplimiento dellas, -deſampararon la ciudad, i la dexaron libre al vencedor. Entrò en ella -el Rey a pie en proceſsion, fueſſe derecho a la Meſquita, i deſpues de -hazerla conſagrar a la advocacion de nueſtra Señora de la Concepcion, -i de dar gracias al Cielo, por la victoria recebida: tratò de eligir -General para aquella plaça. Tuvo muchos oppoſitores el cargo; por̃q -el ſer de tanto rieſgo, eran los gajes, q̃ más los convidava a -pretendelle. Però el Rey advertiendo, que en las proviſiones de cargos -publicos, han de ſer publicas las qualidades del que fuere proveido; -porque a ſer de otra manera, es màs ſuerte, que eleccion; la hizo de D. -Duarte, con penſamiento de ſoſſegar a los pretendientes; porque eſta es -la ventura de acomodar los oficios en las perſonas màs dignas, que ſe -grangean los quexoſos igualmente, que los provehidos; porque ſiempre -los benemeritos ſon los ojos del pueblo; i las proviſiones, que haze la -acclamacion publica tienen otros aciertos, que no ſe pueden conſiderar -en las demàs. - -(4) Deſta fueron publicos los agradecimientos, que ſe dieron al Rey, -por el Infante Don Henrique; porque eſte Principe tenia tanto cuidado -de la nobleza, que eſtimava como proprias, las mercedes, que recebia: -ſiẽdo eſte zelo tan provechoſo a los Reyes, como a los ſubditos; pues -entre las gracias, que ſe le dan de ſemejantes beneficios, ſe mezclan -otras advertencias de grande eſtima, que ſiempre ſon mejor oydas por el -camino de la adulacion, que de la libertad; quando las verdades dichas -a ſecas a los Principes deſagradã màs de lo que perſuaden; por la -coſtumbre quaſi comun de eſcuchar ſolamente con guſto lo màs agradable. - -(5) Señalòſe D. Duarte en eſte cerco con grãdes ventajas, ſerviendo -de avẽturero; porque los pueſtos principales de exercito, ocuparon el -Rey, los Infantes, i el Marques de Villa Vicioſa; i no ſacó menos fama -de obedecer, que de quando mandava: porque ſabia ſer ſoldado tambien -como capitan, preciandoſe ſolo de cumplir enteramente con la obligacion -de la honra, ſin dar lugar a la vanidad, ó a la ſobervia, antes -moſtró con una ſingular modeſtia, que no rehuzava nada por temor, ni -aſpirava por codicia. El Rey pues en el acto de encargar eſte oficio -a D. Duarte, procedio con toda la beneuolencia de palabras, i favores -publicos, con que los Principes ſaben obligar a los ſubditos, quando -quierẽ; que por la maior parte es, en la ocaſion, en q̃ juzgan les ſon -meneſter. Al darle las llaves de la fortaleza, i el baſton de General, -diſcurrio largamente por ſus merecimientos, eſtãdo preſentes los -Infantes, ſeñores, fidalgos, i capitanes del exercito; i deſpues màs en -publico, i en voz alta, de manera que lo eſcuchaſſen todos, mirandole -con alegre, i ſerena frente, le hablò deſta manera. - - _No rehuzo el confeßaros (D. Duarte) por acreedor tan en publico, - quando las deudas, en que me haveis pueſto, ni ſon ſecretas, ni de - calidad, que olvidallas no ſea condenar yo miſmo mi reputacion. - Siento los muchos, que os aventajan en los premios; no os igualando - en los meritos: por ajuſtarme a ellos, os encargo deſta plaça; porque - conoſco de vueſtro valor, que ſolo tendreis por merced la occaſion de - exercitarle. Librome con eſto de una reſtituicion, en que os eſtava - del govierno de Ceuta; pues ſe os quito ſin razon, haviendola vos - ſuſtentado igualmente, que el Conde vuestro padre: pero ſiendo eſta - la ſegunda fortaleza, que ganamos en Berberia, ſois vos el primero, - con que podemos aßegurarla en eſtos principios; q̃ es quando las - perdidas tienen la vehemencia de ſu dolor, i la vengança propria, - maiores affectos: differentes alabanças merece, el que defiende una - plaça recien rendida; de aquel que la conſerva, deſpues a largo tiempo - de conquiſtada. Eſpero, que me ſirvais de ſuerte en eſta conquiſta, - que os deva nueſtra Real corona mâs ciudades, que eſta, haziendola - puerta, por donde entremos victorioſos a ſeñorear haſta Fez, a cuyo - imperio puedo aſpirar ſeguramente, con vueſtro braço, i prudencia._ - -Callò, i D. Duarte pueſto de rodillas, reſpondiò en eſta forma. - - _Sereniſsimo Senhor, ya no me queda lugar de ſolicitar otro galardon - a mis ſervicios, quando V. A. me aventaja tãto en repetirlos; - premiandome el zelo, cõ que los hize, que es ſolo el que merece tanta - ſatisfacion: en eſta de aora hallo el cumplimiento de mi deſſeo; pues - confieſſo a V. A. una ambicion, que me abrazô ſiempre, i fue de morir - por el ſervicio de Dios, i vueſtro. Haſta aqui no os puedo negar, que - vivia quexoſo, i aun quiçâ impaciente, quando haviendo enemigos deſta - corona, eſtava ſin las armas en las manos. Que honrado ay, ſeñor, ̃q - no tenga por afrenta el ocio? La fortaleza ſin exercicio, eſtá cerca - de entorpecerſe: dizelo la experiencia, i la virtud lo acclama; ſin - ella, que valen dichas? Podran enriquecer a uno, però no honrarlo. - Verdad es, que eſte cargo me deviades de juſticia, aun no entra - aqui gracia, porque la guardo para ſuplicaros empleeis muchas en ſu - conſervacion. Eſta es ciudad mâs vueſtra, que todas; pues la ganaſtes - por vueſtro braço. No olvideis eſta gloria, que aumentarâ, ſin duda, - dignidad a vuestra grandeza, en el grado, que và de lo adquirido, a - lo heredado. Serâ uno de vueſtros titulos Reales, que el tiempo, ni - la embidia podran borrar jamâs. Añadio a vueſtro abuelo algo de ſus - proezas, el ſer ſeñor de Ceuta; pareciendole, que en nada moſtrava - mâs ſu mageſtad, que en publicar ſus brios: dellos ſe originaron los - Reyes, i ſolo tuvieron de Principes, lo que tuvieron de fuertes; - obligaciõ es de los nueſtros mâs preciſa, pues ſe hizieron por ſu - valor ellos miſmos: quedando por herencia deſta corona, conquiſtar - imperios, de quien los goza tan ſin derecho, i razon, como eſtos - barbaros; ſi tras deſto conſiderais eſta fuerça, vereis el empeño, - que os dexa para conſervarla. No la reguleis por el tamaño, ſino por - la importancia: fue eſcogida por los Moros para paſſage, i eſcala de - Eſpaña. Eſtà, como veis, en lo mâs angoſto deſte eſtrecho; cõ maiores - comodidades de madera, i puerto para navios, cõ que los enemigos - infeſtavã toda eſta costa. Deſtas utilidades, que ellos poſſehian, - nacerâ, ſin duda, la prieſſa, con que bolveran a conquiſtarla; que a - mi ver, no tardarâ mâs, que en quanto llegue la perdida a la noticia - del Rey de Fez; de ſu poder ſoy yo teſtigo. No lo advierto, porque - lo tema, ſino para que advierta V. A. las obligaciones, que lleva a - los ſoldados, que dexa en eſte preſidio. Es el favor de la milicia, - credito, i autoridad de los Reyes: noteſe en ſus aumentos, i ſe echarâ - de ver facilmente. Eſta merced ſola os ſuplico, que auñq auſente, - continueis en ver los peligros, i las dificultades, que allana vueſtro - agradecimiento: ſingular grandeza de los Reyes, poder eſtar preſentes - a los ſubditos en ſus hechos repreſentados en ſus capitanes, i mucho - mâs en los beneficios, que les hazen. Frequentandolos, tẽdreis - vaßallos valeroſos, imperios dilatados, enemigos ſiempre vencidos; i - ſobre todo una fama glorioſa, que vencerâ tanto, como las armas; pues - no la dâ menor cũplir con eſta obligacion._ - -Besòle tras eſto la mano, i con el todos los que ſe hallaron preſentes -a eſte acto. Fue de increyble guſto; i los ſoldados viendoſe -favorecidos dieron a vozes ſeñal de ſu alegria. - -(6) Con la eleccion de D. Duarte ſe offrecieron de nuevo muchos -cavalleros para quedar en Alcaçar; que eſto es otro bien, que alcança -un Principe, quando acierta en lo q̃ elige; que grangea todos con la -merced de uno. Compueſto al fin todo lo q̃ tocava a la defẽſa deſta -frontera, deſpachó el Rey con la nueva, navios a Portugal, i cõ los màs -del armada, ſe fue a Ceuta, donde llegò martes por la mañana veynte -i quatro de Octubre. Alli acabò de concluyr otras coſas, i remunerô -con muchas dadivas, i mercedes, a todos los q̃ le ſirvieron en eſta -ocaſion, ſin haver otros memoriales, i conſultas, mâs que ſus ojos; que -ſi ſer pudiera verlo todo, fueran fieles, i grandes ayudadores para el -acertamiento de los Principes, haviendo aſsi muchos bien premiados, i -muchos menos quexoſos; por la eſtrecheſa de algunos miniſtros, que la -aconſejan a titulo de no cargar la hazienda Real; i quiçà ſolo para que -aya màs para ſy, i ſus adherẽtes. Ruy de Pina, Gomez Eanes, i Damian de -Goes, encarecẽ mucho los deſpachos generales, q̃ diò el Rey en aquella -ciudad, ſin otra interceſsiõ, q̃ la de los merecimiẽtos, conociẽdo quan -grande falta es en vn Principe, embiar un ſubdito de ſu preſencia, con -el ſemblante, i coraçon triſte; porque no ay daño, q̃ llegue al de ſer -Rey de vaſſallos mal contentos; por los grandes inconveniẽtes, que -reſultã dello. - -(7) Portòſe D. Duarte en el govierno deſta plaça, aunque pequeña, i -limitada, de ſuerte que ſe echava bien de ver, el talento, que tenia -para los maiores: i aſsi no moſtró menos lo que era en lo poco de un -preſidio, que ſi governara una provincia entera; ſi biẽ con lo exterior -de la perſona encubria eſta verdad, para cõ muchos, q̃ ſe muevẽ por -apariẽcias a calificar los ingenios; porque hablava, comunmente poco, -mas eſto con reſolucion, i modeſtia; de que naciò ſer juzgado por menos -entendido de aquellos, que quieren con la lengua ſuplir la falta de la -prudencia, i del animo. - -(8) Naciale deſto, ſer tan prevenido, i maduro en ſus conſejos, que ya -màs propuſo coſa, que no ſucedieſſe; con que adquirió gran reputacion -mui util para la guerra, i tan importante, q̃ el enemigo lo confeſſava -por adiuino de ſus penſamientos; aunque hazia deſto particular -eſtudio deduziendo de los caſos, exemplos, i ſemejanças; i no ſe -contentando con que las eſpias que de contino, embiava, inquirieſſen -lo ſecreto de los deſignios, i ardides de los ſoldados; ſino tambiẽ -el particular de los votos del pueblo, que las màs vezes deſcubre lo -flaco, i fuerte de los eſtados. - -(9) Sabia por eſta cauſa tanto de los enemigos, como de ſus ſoldados; -entre los quales todo ſu cuidado empleò en reformar la diſciplina -militar algo cahida, con los tiempos licencioſos, ya referidos; i para -que eſta reformacion (que ſiempre ſuele ſer odioſa) tuvieſſe lugar, -i buena diſpoſicion en los animos; començô a hazerſe primero amar, -i luego a temer; de cuyos extremos formò un reſpeto agradable, para -emendar los daños, que reſultan de la floxedad, i rebeldia, en obedecer -la gente de guerra Portugueſa; porque en brios tan embotados poco -obligava el amor, ſino ſe meſclara tambien la ſeveridad, que a ſolas -cada coſa irrita màs de lo que aprovecha, i aſsi no le fue de pequeño -trabajo, diſciplinarlos con clemencia, i caſtigarlos ſin ira. - -(10) Para eſto fue grande expediente el modo, que tomó de vivir ſin -diferenciarſe en nada de los demàs; antes haziendo documentos del -exemplo, enſeñava con las obras, ſiendo el primero en el deſvelo, -trabajo, i neceſsidad, con que remediava, i acudia a todos; tan -incanſable, que en la ocaſion de los cercos (que veremos deſpues) no -dava tres horas continuas al repoſo; alentando los cãſados, curando los -enfermos, i rodeando los compañeros; llamando a todos por ſu nõbre, i -cevandolos, con dadivas, ya de eſperanças, ya con honras publicas, i -agradecimientos a la virtud militar, que en grado eminente luzia en -eſte valeroſo capitan; acõpañavale una ſingular piedad, que lo hazia -màs excelente; ſiendo ſu primera alabança el ſer tan religioſo en las -coſtumbres, que ſiẽpre procurò, que ſus ſoldados no lo parecieſſen -en las deſordenes; rehuſando admitir a los q̃ ſiguen eſte nõbre, por -comodidad de ſus deleites. Deſta manera militava igualmẽte cõtra los -vicios, q̃ contra los Moros; i andava tan cuidadoſo en quitar a ſu -ſoldados occaſiones de offender a Dios, que más parecia Alcaçar el -ceguer un monaſterio, que un preſidio. - -(11) Si oya juramento, caſtigavale primero de palabra, i deſpues con -alguna pena a los incorregibles. Quando permitia juegos, cõdenavalos en -publico; porque deſta ſuerte los atajava con menos violencia, pues por -darles guſto, no havia ſoldado, que vſaſſe de libertad, aunque fueſſe -indifferente; que el deſſeo de imitarle, i complacerle, emẽdava la -inclinacion, muchas vezes, quando el apetito la deſordenava por otra -parte. - -(12) Tenia gran cuenta en reſcatar los cautivos Chriſtianos, i para -eſto vendia con gran liberalidad, haſta lo mas neceſſario de ſu -caſa. Al igual deſta piedad, uſava otra, no menos digna de perpetuas -alabanças; porque ya más ſe canſava en admitir, i favorecer Moros, -que ſe reduzian a nueſtra ſagrada Religion; dandoles con el Baptiſmo -(que era la libertad del alma) tambien la del cuerpo, i bienes, con -que pudieſſen vivir modeſtamente; con que acariciò muchos por eſte -modo; que deſpues de Chriſtianos fueron mui dañoſos al enemigo, por la -conſtancia, i fidelidad, con que ſirvieron a D. Duarte en las entradas, -̃q continuamente hazia por ſus caſas, i poblaciones. - -(13) Su liberalidad no exceptava perſonas, ni eſtados; porque en -todos, con larga mano deſpendio ſiempre quanto pudo. En eſta virtud -le encarece tanto Gomez Eanes, q̃ cuenta prodigalidades ſuyas, quaſi -ſucedidas de ordinario. A Xeque Laros, Moro riquiſsimo, i el màs -poderoſo de aquella ſierra (de que havemos de hazer mencion deſpues) -alargò libremente el reſcate de un hijo ſuyo, a quien queria mucho, -ſiendo gran cantidad de ducados, i otras muchas joyas de precio -inextimable: i nota, que en menos de tres años diò màs de treciẽtos -cavallos. De veſtidos, joyas, dineros, i otras coſas, es increyble -lo que repartia por todos; pareciendo impoſible, que en hazienda tan -limitada, como la ſuya, cupieſſe tanta largueza; porque es cierto, que -ya màs ſalio de ſu preſencia ſoldado, ó perſona alguna afligida, ſin -ſocorro, i conſuelo de ſu neceſsidad, ó diſguſto. - -(14) Deſte animo tan generoſo en las dadivas, procedia el que moſtrava -en las paſsiones, no ſiendo menos liberal en perdonar offenſas, -quando no tocavan a la honra, de q̃ fue ſiẽpre mui eſcrupuloſo, auñq -no tanto, q̃ llegaſſe a deſcõfiado; mas era ſingular el brio q̃ hazia, -de no ſolo tomar vengãça de enemigos, però en ſu lugar les hazia todo -el bien, q̃ podia; entendiendo, q̃ ſolo los hombres cobardes eran -vengativos, pues de medroſos deſſean matar a ſus contrarios, por -librarſe aun de la ſombra de temer. - -(15) Sobre todo amava grandemente a la verdad; i eran ſus palabras tan -infalibles, que llegô a ſer la ultima confiança de los Moros, ſiendo -ellos el miſmo engaño. Mas tiene la virtud el poder de hazerſe eſtimar -de los que màs la aborrecen. Por eſto no ſufria, q̃ ſe trataſse, -ni por eſtratagema, cõ nadie doblemẽte; dezia, q̃ la mentira nunca -fue provechoſa, i la verdad era màs neceſsaria con los enemigos, -que con los amigos. Fiados en ſu palabra ſolamente, i ſin otros -rehenes deſempararõ los Moros a Tarifa en la toma de aquella ciudad, -confeſſando, que no querian otra ſeguridad, que la promeſſa de D. -Duarte. - -(16) Concluyo con notar tres coſas, que por excelencia luzieron en -eſte cavallero. Fue mui zeloſo del bien publico, i del ſervicio de -ſu Rey; cuidadoſo del provecho de los particulares; i olvidado de ſu -conveniencia; porque nunca tuvo oficio, en que no ſalieſſe màs pobre, -de lo que auia entrado; ni pidiò coſa, q̃ no fueſſe en orden a ſus -ſoldados; tan dexado de los aumentos proprios, q̃ ſolo tuvo de rico, -el no haver ſido codicioſo; riqueza por cierto de gran eſtima, i -valor; aunque eſta parte, como era en tiempos de un buen Rey, ſerviale -de memorial para ſus ſervicios; porque holgava màs de dar premios, a -quiẽ los merecia, que a quien los pedia: condenando con eſto a los -Principes, que tienen por buena razon de eſtado, no hazer mercedes, -a los que no tratan de ſuplicarlas; como ſi la peticion, i el ruego, -fuera merecimiento: i aſsi màs quieren, que ſu corte eſtè llena de -importunos, que ſu reyno de benemeritos; bien diferente de lo que deve -hazer un Principe prudente. - -(17) Partido el Rey, como avemos dicho, a Ceuta, lo primero, q̃ hizo D. -Duarte en Alcaçar, fue pedir a Dios ayuda, i aciertos en ſu govierno -eſtilo, que guardava ſiempre en el principio de ſus acciones; i por -eſſo las acabava con tãta gloria. Deſpues bolviò los ojos a las coſas -de ſu oficio. I conociendo quanto importava a los capitanes, que les -ſalieſſen favorables los principios de ſus empreſas, porque en ellos -ſe gana, ò ſe pierde el animo, i la reputacion, procurò reconocer -la defenſa de aquella plaça. Hallòla poco fuerte en el ſitio por -naturaleza, porque era en tierra llana, arenales todos, i pantanos; -donde el arte ſolamente podia obrar, aunque con dificultad, algun -reparo. El caſtillo baſtantemente fuerte; porque quedava en lo ſuperior -de la ciudad: la muralla algo deshecha. Y aſsi acudiẽdo a reparar la -parte, que los nueſtros deſmantelaron, hizo al rededor una profunda -cava, a manera de dique, que facilmente ſe llenava de agua; i luego -repartiẽdo por las puertas, i muro guardas, i centinelas, nombrò en los -pueſtos de maior peligro, a los fidalgos de màs ſatisfacion; haziendo -todo con tanta pontualidad, como ſi ſe viera cercado ya del enemigo. -Al quarto dia ſalio el miſmo en perſona a reconocer la tierra del -contrario; lo uno, por tomar lengua de ſus intentos; i tambien, por -que era neceſsario limpiarla de lugares diſpueſtos para emboſcadas; i -aſsi hizo tala general de arboles, viñas, i heredades, de q̃ havia gran -copia por aquella parte de tierra firme, al rededor de Alcaçar. - -(18) Los Moros, con el dolor deſta perdida, andavan por aquella ſierra -incitandoſe unos a otros, con lagrimas, i alaridos; màs como gente -vagabunda, que como hombres belicoſos: porque juntandoſe en tropas, -ſin eligir cabeça, que los governaſſe, moſtravan unas vezes, que -querian acometer la ciudad, i luego deſviandoſe, con el miedo (a manera -de goſques, q̃ ladran de lexos, deſſeando morder la perſona, de que -huyen) andavan derramados, ſin tener lugar cierto, mudando jũtamente -las familias; por̃q diſcurriendo por todos en ninguno ſe aſſeguravan. -A eſta deſorden, i confuſion, ſe ſiguió un impetu, que fue cauſa de -que un Moro valiente de aquella ſierra offendido de la deſtruicion, -que Don Duarte hazia en las heredades (que aun miravan como ſuyas) -incitandole la codicia màs que la honra: le enveſtiò con trecientos -Infantes, que pudo juntar de aquella muchedumbre: i algunos cavallos -de mejor reſolucion: mas los Portugueſes, ſiendo a penas cinquenta, lo -recibieron de manera, que a los primeros golpes no oſarõ los Moros a -paſſar a delante, con el brio primero; antes huyendo deſcompueſtamente, -dexaron cautivo (como en pena de ſu ſoberbia) al Moro, que los -acaudillava: deſte ſupo D. Duarte, como ſe eſperava en Tanjar al Rei de -Fez, i como venia con penſamiento de cercar a Alcaçar. - -(19) Reynava Muley Abdalà Moro robuſto, i de valor; ambicioſo de fama, -aunque de animo ſervil, i ſujeto a privados, principalmente a Muley -Aboacim Benantus; el qual ſiendo de ſangre de los Benemerines, con eſta -qualidad tenia otras mui proprias para validos de Principes; como eran -traça, diſsimulacion, ſufrimiento, i prudencia. Quando ſucedió la toma -de Alcaçar, andava el Rey Moro en el Reyno de Tafilete, con propoſito -de venirſe a Tremecen, por aſſegurar una rebelion, que le fatigava -con amenazas; mas callãdola entonces por acudir al ſocorro de Alcaçar -dió buelta a Fez, a toda prieſſa, i de alli ſe paſsò a Tãjar en tres -jornadas; dõde aguardò el exercito, q̃ marchava màs de eſpacio, por el -exceſsivo numero de gentes, que trahia. - -(20) Deſte aviſo diò cuenta luego D. Duarte al Rey, repreſentandole -los pocos baſtimentos, que havia dexado en aquella fortaleza; eſto por -culpa de un miniſtro deſcuidado, a quien ſe havia encomendado aquella -proviſion; i fue eſte deſcuido tan perjudicial, que puſo en rieſgo la -defenſa deſta plaça, dando larga materia, a que en el diſcurſo del -cerco ſe murmuraſſe de los Principes, que en tales negocios, en que -les và no menos que la honra, i reputacion, los fien menos, q̃ de ſus -ojos, quando puedẽ; cuya advertencia ataja todas las faltas, porque -es cierto que el cuidado del Principe en eſto obliga a los miniſtros, -por cuya mano paſſa, a mucha confiança; que podria ſer ſe diſminuyera, -ſi el Rey no lo huviera de ver, ni entender las deſayudas, que unos -ſe ſuelen hazer a otros, por ſus reſpetos particulares, en gran daño -de ſu ſervicio; i mucho diſcredito, ya que no ſea total impedimento -de effectos mui importantes: accion harto uſada en cortes, i cauſa -de inconvenientes grandes, como ſe viô bien en el cuidado, que diô -al Rey, i a ſu Conſejo, eſtãdo en Ceuta, ſobre lo que ſe haria en -reparo de tan gran falta. El Rey, como era brioſo, i mancebo quiſo -entrarſe en Alcaçar, i eſperar el cerco. Los Infantes D. Henrique, i -Don Fernando, offrecian ſus perſonas para eſte effecto, reſervando la -de ſu Rey, como ſuprema; la qual no es bien aventurarſe, ſino en la -ultima aflicion de un Reyno; pues de ſu ſalud depende la ſeguridad del: -dañandole màs una temeridad, ò arrojamiento, como cabeça; que muchos -deſaciertos de los otros miembros: màs faciles de reparar, aunque -grandes, que el menor daño del Principe. Todavia el nueſtro ſe reduxo -al voto de ſu conſejo, que fue de parecer, que plaça adonde aſsiſtia D. -Duarte de Meneſes, ſolo de proviſion neceſsitava, però no de cabeça: -mucho menos de la del Rey, a cuya grandeza, i mageſtad, no convenia -el dexarſe ſitiar de otro. Aſſentado eſte acuerdo quiſo el Rey paſſar -los limites de gallardo, i mandò deſafiar al de Fez, por dos fidalgos, -que fueron Martin de Tavora, i Lope de Almeida (ambos mui valientes, -i determinados) para pelear de poder a poder. Embarcaron en Ceuta, -i al tomar tierra en Tanjar, los hizo el enemigo cañonear del muro, -advertido por ſus eſpias a lo que ivan. Con eſto començaron los Moros -a amotinarſe contra ſu Rey, pareciendoles dilatava mucho el ſitiar -Alcaçar, dando la culpa ſolamente al privado; ſiendo ordinaria deſdicha -dellos, aplicarles los daños, que ſuceden, aunque no tengan culpa. -Perſuadianſe, que Muley Aboacin aborrecia mucho la guerra, porque en -ella neceſsitava el Rey de los fuertes, i virtuoſos; gente a vezes poco -grata a algunos privados; moderandoſe eſte recelo en la paz, donde el -poder, i la adulacion obran màs libremente. - -(21) Aboacin, pues, penetrandole eſte ſentimiento haſta el coraçon, -perſuadiò a ſu Rey començaſſe el cerco, enviando algunas vandas de -cavallos a cargo del Alcayde de Alcaçar el Quibir buen ſoldado, para -impedir la obra de la cava, que D. Duarte continuava con ſingular -diligencia. Llegó el Alcayde à viſta de la ciudad; i queriendo -echarſe en una emboſcada con dos mil cavallos, travó con los demàs -una eſcaramuça con los Chriſtianos, que eſtavan de guarda a la obra; -tentó deshazerla, mas todo fue en vano; porque D. Duarte ſaliendole al -encuentro hizo retirar los Moros con alguna perdida, apartandolos del -muro con la artilleria, que no ceſſava en moleſtarlos: i reconociendo -la reſulucion de los nueſtros, no hizo el Alcayde màs, los primeros -ocho dias que el Rey de Fez tardò en llegar, que correr por el campo -libremente, ſin oſar a bolver ſobre la foſſa, cuya fabrica no parava -un momento, trabajando en ella D. Duarte, i con ſu exemplo los demàs -fidalgos con el miſmo cuidado, que los otros oficiales. Al dia de S. -Martin onze de Noviembre appareciò el de Fez ſobre Alcaçar, trayendo -gẽtes de Granada, i toda Berberia; i por ſer el Principe màs poderoſo, -i rico della, juntò campo de cien mil combatientes. - -(22) Alojóſe ſin contradicion, porque Don Duarte ſe ocupò en reconocer -enteramente las fuerças del enemigo, deſde un baluarte del muro, donde -eſtava tan deſcubierto, q̃ le alcançò una flecha, haſta herirle en un -labio: de q̃ le quedó ſeñal ſiempre, biẽ honrada, como prueva de ſu -valor; eſtas ſon las heridas, que los antiguos llamavan inſignias de -la virtud, i de tanta honra, i eſtima para los capitanes maiores, que -llegò Servilio a objectar a Galba, de que tenia el pecho, i la cara -liſa, i ſin ellas, ſolo por notarle de cobarde, de dõde acoſtũbravan -los Romanos andar con la toga ſuelta, i ſin tunica muchas vezes, de -manera que con facilidad pudieſſen moſtrar al pueblo, las que havian -recebido en ſervicio de la Republica, como ſe cuenta, que hizo Marco -Antonio, a quien ſiguieron los Eſpartanos, i otras naciones llevadas de -la gloria deſte coſtumbre. - -(23) Mientras el de Fez ſe yva alojando, con tantas tiendas, i -pavellones, que parece, que le faltava tierra donde cupieſsẽ; -convaleciô Don Duarte de la herida: i con maravilloſo esfuerço en el -ſemblante, i en las palabras, animava los ſuyos, moſtrandoſe tã alegre -en aquel peligro, como ſi tuviera cierta la victoria; i tentando -prudentemente hazer alguna ſalida contra el enemigo, començó a -deſaſſocegarle de manera, que no paſſava dia ſin eſcaramuça; i ſiempre -felizmẽte de ſu parte. - -(24) Vinieron algunos cavalleros de Ceuta, de que diremos a ſu tiempo -los nombres, i refiriera ſus proezas, ſino temiera faltar a la brevedad -deſte compendio, reduzido ſolo a dar noticia de la vida, i hechos de D. -Duarte, i de algunos ſuceſſos, que por maior acaecieron en ſu tiempo; -dexando lo demàs a quienes por obligacion han eſcrito, ò eſcriven las -coſas de Portugal. - -(25) En eſte cerco ſon inumerables los que tuvieron los Portugueſes, en -que moſtraron ſingular virtud, i valor. De dos trahe Gomez Eanes (que -ſe llamavan Alonſo de Miranda, i Rodrigo viejo Comendador de Almourol) -dos acciones grandioſas, i fueron, q̃ llegando apartados en dos bateles -a la playa de Alcaçar para entrarſe en ella, deſembarcaron en ocaſion, -que los Moros tomavan alojamientos; i como lo primero, q̃ ocuparõ -fue la marina, por evitar el ſocorro de los ſitiados, ſin embargo -deſſo ſaltarõ en tierra, moſtrando brio, i bizarria; i el enemigo -teniẽdo por menoſprecio aquella temeridad, mandó a algunas mangas de -arcabuzeros, para q̃ los tomaſſen vivos; mas ellos ſe defendieron -tan esforçadamente, que ſe ſalvaron en la ciudad ſin rieſgo alguno. -Eſtas, i otras tales gallardias, fue mucha parte, para que los Moros no -difirieſſen un punto, el batir la ciudad, continuamente, i por todas -partes, con barbara arrogancia, i deſorden. Durò la bateria algunos -dias con poco daño de los nueſtros. - -(26) Entre tanto D. Duarte ordenó a los ſuyos, confeſſaſſen -devotamente; diziendo, que pues aquella cauſa era de la fé, con ella -ſe havian de fortalecer: luego conociendo, q̃ en la ciudad havia algun -miedo de la multitud de los Moros, pueſto en la plaça de armas, en -medio de todos, de ſuerte que lo oyeſſen, començô a dezir. - - (27) _Mil gracias doy al cielo, que llego a pediros albricias (o - Portugueſes) de q̃ os veais en la ocaſion, q̃ ha tanto tiẽpo, ̃q - vueſtras honras ſuſpiran. Haſta aora os afrentavades con razon, de - tomar armas cõtra eſtos Moros, ſiẽpre pocos para vueſtro valor. Ya - ſe vê eßa vega, i mõtañas, ocupadas con tãtos millares, i reduzidos - en eſta cortedad de tierra, los moradores de quaſi toda Berberia; - cõvido a vueſtro esfuerço para eſta victoria, por la reputaciõ, ̃q - alcançareis cõ ella; pues en tanta deſigualdad, ſerâ deſigual la - fama, q̃ publicarâ vueſtros hechos. Diferẽte es eſte, del q̃ ſucedio - en el cerco de Tanjar, dõde los cercados erã en mucho maior numero, - q̃ los cõbatientes: teneis ocaſion, con q̃ ſoldar aquella quiebra - paſſada; fatal ſiẽpre, i digna de lagrimas: dudo, q̃ el enemigo fiado - en ſu multitud eſfuerce ſu cobardia, por̃q os cõfießo, que quiſiera - preſtarles animo, para que en ſu reſistencia hallarades mâs gloria: - porque ſiendo gente advenediſa, biſoña, flaca, i deſarmada, noto, - que tiene ſu perdicion en la muchedumbre. Pues que baſtimientos no - han de apurar; ni que petrechos le han de ſer baſtantes, que no - lleguen a conſumirſe con ſu propria neceſsidad? Notad la riguridad - del tiẽpo, en q̃ emprẽden eſto; la fragoſidad deſtos lugares veſinos, - ſu aſpereza, i eſtrechura, i vereis en ſus moradores, el trabajo, con - q̃ vivẽ divertidos en eſta ocupacion: q̃ han de hazer; o quiẽ les ha - de acudir. Si de lexos, primero los conſumirâ la neceſsidad, o la - impaciencia? de cerca, donde, o como? Acreſcentad a eſto, la inquietud - de ſus animos: viven de la libertad, i ſolo a los vicios conocen - ſujecion. Su milicia es la deſorden, peleãdo como barbaros, i no como - ſoldados. Pues ſin diſciplina, que exercito con ſu grandeza miſma no - ſe pierde? Son ſus caudillos el robo, i la tyrania: a eſtos tienen - obediencia; porque ſu crueldad no differencia ſexo, ni deſtingue - eſtados. El exemplo de Tanjar capaz, es de q̃ os mueua a eſte - conocimiento: no tengo que advertiros, ni encomendaros en el, ſino que - peleeis como Portugueſes, i cõ el ultimo deſengaño, de que vueſtra - vida conſiſte en las armas; que no ay otro camino de ſalvaros, pues no - ſea mâs peligroſo, que ellas._ - -(28) El remedio màs eficaz, para que los ſoldados ſe reſuelvan a pelear -obſtinadamẽte, es quitarles la eſperança de alcançar la ſalud, ſino -por la punta de la eſpada. Sobre eſtas razones encareciò D. Duarte -advertidamente, la aleuoſia, i crueldad de los Moros. Soſſegòſe, viendo -el aplauſo, con que los ſuyos ſe offrecian al peligro. Por otra parte -el Rey de Fez, aunque moço, de conſejo de Aboacin Bonantus, viſitava de -ordinario ſu campo, con grande apparato, i ſobervia: i haviendo batido -en vano la ciudad algunos dias, conociendo, que ſu fortaleza conſiſtia -màs en los azeros de los Portugueſes, que en la fuerça de ſu muralla; -deſpues que la conſiderô por vezes, al nono dia del cerco, llamò a ſu -tienda los Alcaydes, i otros capitanes, i hablóles deſta manera. - - (29) _Hallome, que eſtoi corrido, i que a penas oſo hablaros, - viendo, que llega la oſadia de una gente tan deſeſperada, como los - Portugueſes, a emprender cõquiſtar nueſtras fortalezas dentro en - nueſtras proprias caſas, i defenderſe de un exercito capaz de rendir - el mundo, ſiendo tan pocos como veis: quando nueſtros maiores deſpues - de dominar a Eſpaña glorioſamente, por eſpacio de ſietecientos, - i mâs años, aun oy tienen ſujeto parte della; ſin duda, que eſte - atrevimiento ſe funda ſolo en nueſtro deſcuido; pues ſi de una vez lo - huvieramos caſtigado, no ſe atrevieran a paßar mares, ni a profanar - nueſtro imperio cõ ſus banderas; poſſeen Ceuta, cercan a Tãjar, - ganan a Alcaçar, i ſobre todo menoſprecian nueſtro nombre, i poder. - Y vôsotros tan cobardes, i deſcuidados, q̃ pareceis delãte de mi, - ſin tomar ſatisfaciõ de tantas injurias. Haſta aqui mi corta edad - ſalvò mi credito. Però que accion no condenarâ el vueſtro? Governo - mi niñez vueſtra ambiciõ, i olvidada de los reſpetos publicos atẽdia - a ſus particulares, infamãdo la reputaciõ, con que havemos ſeñoreado - a Berberia. Como, i que razon podreis dar de vueſtra tibieza? quando - teneis los Chriſtianos dẽtro en vueſtros muros. Dezidme el titulo, con - q̃ entrarõ en ellos? Fueron a caſo de ſus maiores? o no les coſto a - los nueſtros ſus vidas? Por conſervar la ſuya infamemente deſamparô a - Ceuta el Rey Buhale, intentando deſpues grangearla por trato, quãdo - no quizo defenderla con las armas. O amigos, i que afrẽta tã grãde! - ſean teſtigos los cielos, q̃ no ay cõsuelo, q̃ me aliente a ſufrir - lo q̃ veo; pues_ _diera la mitad de mi corona, porque mi enemigo me - igualara en poder, ſolo por hartaros de ſu ſangre, i ſatisfazerme cõ - la vengança, que pide ſu oſadia. Bolved por vos; no me contẽto, con - q̃ deſterremos eſta gente de Africa, ſino q̃ tras caſtigarla, por los - robos, i latrocinios, q̃ haze en ella, los deſpojemos de Heſpaña; dõde - eſpero reſuſcitar la fama de nuestros maiores, con igual felicidad, i - fortuna._ - -La arrogancia deſta reprehenſion, fue eſcuchada de los Alcaydes, con -gran miedo, i maior aborrecimiento; porque conocieron las palabras -de Aboacin en la boca del Rey; el qual por diſculpar ſu avaricia, i -atraher a ſy la voluntad del moço, le imponia, en que hizieſſe cargo a -los Alcaydes de ſu culpa. Però como la privança tiraniza los coraçones -de los ſubditos, ſujetandolos a una ſervidũbre volũtaria, i aborrecida; -callarõ los Alcaides, i bezãdo el pie al Rey cõ ſu acoſtõbrada -ceremonia, dierõ las gracias al privado, ſiẽdo eſta diligencia mui -propria en los ſubditos, q̃ de ſus offenſas procuran ſacar ocaſiones -de obligar como meneſteroſos, a los que aborrecen como offendidos. -Con eſto ſe renovò el combate de la ciudad con tanta eſtrechura, que -començò a faltar baſtimento a los cercados. - -(30) Determinò nueſtro Rey ſocorrerlos en perſona, i para eſte effecto -partiò de Ceuta con toda la armada junta. Parò en frente de Alcaçar, i -el enemigo temiendo, que deſembarcaſſe, eſtuvo a la mira, para ver lo -que hazia, mientras el Rey començò a prevenir baxeles para echar gente -en tierra. Conocio D. Duarte la eſtratagema, i hizo inclinacion de ir a -recebirla. El enemigo con eſte engaño corrio a gran prieſſa a la playa -confuſamente, i ſin reparar las eſpaldas, D. Duarte entõces dio en el, -con tal esfuerço, que le degollô mucha gente, ayudado de la artilleria -de la armada, que tirò muchas pieſſas grueſſas, con que hizo mortandad -conſiderable. La preſencia de dos Principes tan poderoſos, engrãdecio -ſingularmente la deſtreza, valor, i ardid, con que D. Duarte peleò -en eſta ocaſiõ, recogiendoſe ſin deſorden, ni daño alguno, de manera -que no perdio un ſoldado. Deſpues tentó meter baſtimentos por el rio, -mas no pudo, porque el Moro lo havia atajado con vigas grueſſas, i -maderos: i a la poſtre el Rey entendiendo, que ſu aſsiſtencia, en aquel -puerto, era de poca utilidad a los cercados, dando muchas eſperanças -a D. Duarte, de q̃ bolveria con maior ſocorro; ſiguiò ſu derrota a -Portugal, i deſembarcó en el Algarve, i ſe vino a la ciudad de Evora, -donde hallò tan apurada la hazienda Real, i los pueblos tan afligidos, -i gaſtados de tributos, i donativos, que no les fue poſsible continuar -el penſamiento, que trahia; entõces conocio el mal govierno, que -tenia, en no ſaber guardar para poder gaſtar; pues las ſuperfluidades -de los Reyes, trahen conſigo muchos inconuenientes de moleſtias -publicas; ſiendo forçoſo ſuplir ſu neceſsidad, con la aflicion de los -particulares, quando fuera juſto, que conſideraran, que no ay Principe -rico con vaſſallos pobres; ni Rey poderoſo con ſubditos moleſtados. - -(31) Havia ya treynta i ſiete dias, que Don Duarte eſtava ſitiado, -padeciendo increibles trabajos; porque los Moros de noche, i de dia -con continuas mangas de arcabuzeros remudados a tiempos, limpiavan -la muralla de cõbatientes, i con eſto quaſi ſin impedimento alçavan -montañas de tierra, que igualavan los muros, haſta que, como en una -llanura podian combatir con los cercados. Mas ellos viendoſe perdidos -ſe animavan con ſu capitan, que no ſolo los esforçava con ſu exẽplo; -pero curando los heridos, i exalçando en particular las hazañas de cada -uno, los tratava con gran cortezia, i benignidad, inchiẽdo a unos de -eſperanças, a otros de glorias; i cõ ſus buenas razones, i cuidado le -aſſeguravan todos, moririan primero, que deſmayaſsen en la defenſa. - -(32) Apretava a los nueſtros, no menos la hãbre, que el enemigo; i D. -Duarte con eſta neceſsidad fue eſtrechando la racion, de manera que -ſaliò rumor entre los Moros, que los cercados perecian; i ayudandoſe -tambien de un tiro mui grueſſo, con que de nuevo batieron la muralla, -la deſmantelaron por una parte. Mandò entonces el Moro dar un aſſalto -con màs ruido, que effecto; durò porfiadamente; i los nueſtros -moſtraron en eſte dia ſer invencibles; porque haviendo tan pocos, que -a penas llegavan a quinientos ſoldados, rechaçaron valientemente al -enemigo, por muchas vezes peleando ſiempre con diverſa gente, porque -la ivan mudando cõ otra nueva; i los Chriſtianos ſiendo ſiempre unos, -nunca diſminuyeron de ſu primer brio. - -(33) En eſta ſazon entrô en el puerto de Alcaçar un baxel de Portugal, -lleno de eſperanças de ſocorro, el qual deſeſperò màs los cercados; -porque entẽdieron, q̃ era ſupueſto; i D. Duarte teniẽdo modo para -entrar vitualla por una parte menos guardada del contrario, auisò a D. -Sancho de Noroña (Conde de Odemira, i Adelantado maior del Algarve, -que aſsiſtia por general en Ceuta) del eſtado, en que eſtava: i -auñq a eſte cavallero le tocava tanto el ſocorrerle; rehuzò hazerlo -deſabridamente: por̃q ciega el odio los caminos de la honra, i no dexa -libres los movimiẽtos del animo, para diſcurrir contra la paſsion, ̃q -los tiraniza. D. Sancho fue uno de los maiores ſoldados de ſu tiempo, -i por no parecer ſoſpechoſo en ſus alabanças (como ſu deſcendiente) -ſerè mâs corto en ellas, que en referir ſus faltas. Eſtrañóſe mucho -la que tuvo en eſta ocaſion, no pareciendo accion de cavallero, ſino -vengança de hombre ordinario, acordarſe entonces de las emulaciones, -que trahia con D. Duarte, con otro caſo, que ſucediò entre Martin de -Tavora, i Gõçalo Vaz Coutiño, bien extraordinario; tenian odio antiguo, -i hallandoſe en eſte cerco juntos en una refriega, viò Martin de -Tavora, que cautivaron los enemigos al que lo era ſuyo, i arrojandoſe -al peligro con aquel animo, que ſi fuera para ſocorrer un hermano, -ò el maior amigo: librô a Gonçalo Vaz, i el dandole las gracias -deſte beneficio quedaron en ſus enemiſtades. Mas la de D. Sancho fue -condenada de todos, mucho màs quando ſe fundava en faltar al ſervicio -de ſu Rey. No le obſtò deſpues al premio, aunque manchò en parte ſus -virtudes, ſiendo hartas: dãdoſe a conocer por hombre, con quien las -paſsiones podian mucho, pues no las vencia con el valor, que a los -enemigos. - -(34) Como D. Duarte ſe vió tan deſemparado, determinó de dar cuenta -al Rey por Luys Alvares de Soſa (que era el que havia llegado a aquel -puerto por alentar a los cercados) i con eſto eſcriviò una carta en -Frances (que ſabia eſta lengua màs que medianamente) i atãdola en -una piedra la hizo arrojar de lo alto del muro al baxel; no pudo -ſalvarle, i cayò en el campo; recogiola el enemigo, i con ver lo que -contenia, alegre, i perſuadido, de q̃ ſupueſto la eſtrechura, en que -D. Duarte eſtava, i q̃ confeſſava a ſu Rey, con aquella llaneza, i -encarecimiento, con que un neceſsitado deſcubre miſerias a ſu Principe, -quando las padece por ſu cauſa; qualquier partido eſcucharia; ordenò a -Aboacin, que le eſcrevieſſe en eſta forma. - - _La clemencia, como virtud digna ſiempre, de que viva en el pecho de - los Principes, obliga al mio (o Duarte) a que por mis ruegos perdone - tu locura. Sabemos el miſerable eſtado, en q̃ estâs, i no te negamos, - que merece muchas alabanças tu valor, i fidelidad. Tengote por eſto - aficcion, i no menos a la memoria de aquel buen viejo tu padre, que - tãto tiempo ſuſtentô a Ceuta. Llevado deſto me perſuado a amoneſtarte, - que te põgas en nueſtras manos. Hará mi Rey contigo, lo que hizo el - tuyo con los nueſtros, quando ganô eſſa plaça. Quiero, que me devas - eſte beneficio, pues es maior el q̃ hazes en ſalvar tu vida, i la de - eſſos miſerables, que te acompañan, que en perderla deſeſperados, por - el furor militar de nueſtra gente; pues incitada de otras offenſas - deſſea hartar ſu colera con tu muerte._ - -(35) Fue incluſo en eſte papel, el que ſe hallò de D. Duarte; -corrieron luego los Chriſtianos a ſaber lo que havia; recelò D. -Duarte, que no ſonaſſe mal la carta a los oydos de los ſuyos; porque -deſcõfiados del ſocorro, i quaſi en la ultima deſeſperacion de la -ſalud, andavan triſtes, i ſin hablar palabra: D. Duarte bolviendoſe -a ellos con el ſemblante màs riſueño, como de coſa nueva, encubrió -las del papel, diziendo por maior, i ſin declararſe, q̃ los enemigos -ivan conociendo el esfuerço de los Portugueſes: que no cayeſſen deſta -opinion, pues baſtava pelear como tales: que de Dios, cuya era aquella -cauſa, eſperava otro ſocorro màs breve, que el que ſu Rey podia -embiarles; aunque no deſconfiaſſen deſte, pues no tardava, ſegun las -preparaciones, que ſe aviſavan; que el cielo bolvia por ellos, pues -enflaquecia los contrarios, i les piſava aquel orgullo, con q̃ entraron -en aquel cerco. Repreſentòles algunas razones, auñq fingidas, de -la carta, que moſtravan miedo en los enemigos, i con eſto encareciò -la fama, que alcançarian, ſaliẽdo victorioſos de aquel ſitio, como -eſperava, i que libres de las fatigas, quan agradable les havia de ſer -la memoria de lo que havian ſufrido por Dios, por ſu Rey, i por ſus -honras. - -(36) Tomaron mucho brio los Portugueſes con eſtas palabras, i D. Duarte -reſpondio a Moley Aboacin en ſuma, agradecia ſu aficciõ, auñq no -admitia el cõſejo: por̃q notava en ſu gẽte valor para vẽcer exercitos -maiores, que el de ſu Rey: juntaſſe todos los del mundo, quando -deſeaſſe combatir con los Portugueſes; q̃ lo q̃ ſentiã mucho, era no -ver abreviado en aquel cãpo toda Berberia: q̃ no los querian conſumir -del todo, por tener con quien pelear ſiẽpre: q̃ eran de la calidad del -rayo, que moſtrava ſu fuerça en la maior reſiſtencia: q̃ ſe querian ver -eſto por experiencia, no ſe alejaſſen tanto, pues todas aquellas traças -parecian inventadas por el miedo: que a el le dezian, q̃ ſu Rey tratava -de darle aſſalto, q̃ para eſte efecto mandaria arrimar el proprio -las eſcalas al muro, para q̃ con menos trabajo lo pudieſſen ſubir, i -entrar a averſe cõ ellos màs de cerca, q̃ era lo que màs deſſeavan ſus -ſoldados. Amedrentò eſta reſpueſta a los enemigos, i fue cauſa, de ̃q -alçaſſen el cerco. Replicó el Moro, i D. Duarte con maior prudẽcia -mandò tirar una pieſſa al menſſagero, por̃q entendia el daño, q̃ podia -reſultar de ſemejantes platicas, en la poſtrera aflicion de un cerco, -donde todo el partido es conveniẽte. - -(37) El enemigo por ultima diligencia llevantò un fuerte de madera -ſuperior a la ciudad de donde la batia ſin ceſſar un punto con muchas -pieſſas de exceſsiva grandeza. Salio Don Duarte de noche, i deshizo -eſta machina, i luego otras, que hizieron de nuevo, i con eſto afloxò -algo la bateria; mas viendoſe perecer de hambre, determinò mandar al -Rey con eſta nueva, a Rodrigo Alonſo, hombre noble, i uno de los màs -valientes fronteros de aquella plaça, lo embarcô en un navio, q̃ tenia -retirado en el rio, defendiẽdolo todo lo poſsible, por̃q el enemigo -no lo quemaſſe, auñq lo procurò hazer con grande fuerça. Divulgòſe -entõces por el real, q̃ los cercados entravan ya a comer los cavallos, -i la eſtrechura era de ſuerte, q̃ entre los nueſtros uvo votos de q̃ lo -hizieſſen. Perô D. Duarte, ya q̃ no tenia otro remedio, por deſmẽtir -eſta fama, ordenô a D. Henrique de Meneſes, ſu hijo maior (moço a -penas de quinze años) que con treinta cavallos eſcogidos, de los màs -hermoſos, i bien penſados, ſalieſſe a deshazer una trinchera, de que -recebian algun daño. Eſto fue tan de repente, q̃ el enemigo admiró -aquella viſta, como de coſa no imaginada. Cargó a defenderla el Alcayde -de Tanjar, por tocarle aquel pueſto; i Don Duarte ſocorriendo al hijo, -i el de Fez a los ſuyos, ſe peleô quaſi de poder a poder i fue eſte -dia tan glorioſo para los nueſtros, q̃ a no eſconder la ocaſion el -roſtro, ſe pudo ſepultar el nõbre deſte barbaro; però no quiſo la -fortuna acabar en una hora el imperio, que con increyble favor havia -levantado en mucho tiempo. Finalmente los Moros acobardados ya con -tantas perdidas, i fatigados de otros accidentes, q̃ no los moleſtavã -menos, por̃q la rigoridad del invierno les offendia de ſuerte, ̃q -muchos, q̃ eſcapavan las vidas de nueſtras manos, las acabavan en la -de ſu aſpereza. Comẽçaron a desãparar el cãpo, i los primeros hizierõ -puente para los demàs, conociẽdo la obſtinaciõ de ſu Rey; el qual tãto -por ira, como por brio, rehuzava eſcuchar los Alcaydes, que a bozes -le pedian deſiſtieſſe de aquel ſitio. Rieſgo corre quien ſe oppone -deſcubiertamente al guſto de un Principe moço ya empeñado en una -empreſa: porque la razon, que es ſolo el juez de los Reyes, anda menos -admitida en los pocos años, por falta de conſideracion, i ſobra del -apetito, las canas por la experiencia, lo advierten; i aunque executan -las coſas con menos prieſſa deliberanſe con maior eſpacio, en que ſuele -conſiſtir mucho del acierto de los ſuceſſos. - -(38) Continuava el Rey Moro en su porfia, i los Alcaydes temeroſos -de ſu enojo, procuravã màs librarſe de ſu colera, que del impetu de -los contrarios; porque Aboacin no osãdo tampoco a contradezir el amo, -esforçava ſu intento, ſolo por moſtrar a los ſuyos, quã en vano ſe -quexarõ al principio de ſu deſcuido. Perô a lo ultimo viendo, q̃ el -real ſe amotinava, i q̃ los motines ſon cauſa de muchos deſpeñaderos, -principalmente para los validos; bolvio a juſtificar ſu parecer -delante del exercito; i ſiendo todos los que deſſeavan hablar al -Rey libremente con zelo de buenos criados, entre una gran copia de -Alcaydes, i Caciques, q̃ alli aſsiſtiã; uno fue ſolo el q̃ rõpio eſte -ſilẽcio, i aũ no fue poco hallarſe uno; por̃q la comiſsiõ de deſviar -a un Rey de lo q̃ deſea, ſiẽpre es mui aſpera, i peligroſa, por eſtar -ſus oydos tan acoſtũbrados a engaños, q̃ cueſta mucho un deſengaño. -Al fin ſe lo vino a dar el Cadi (tiene entre los Moros el lugar, i -reſpeto, q̃ entre noſotros el Cardenal legado) juntando para eſſo -los Caciques, por autorizar màs el conſejo, i tambien porque ayudaſſe -al cumplimiento lo ſuperſticioſo de la ſecta, entrò al Rey, diziendo; -que «las quexas laſtimoſas de ſus gentes le obligavan, como a voz de -Dios, a quien por oficio competia denunciar ſu voluntad; repreſentar -a ſu Alteza quiſieſse alçar aquel cerco, pues no havia coſa en el, -que no contradixeſse a la razon, i a la milicia: que las iras, i -enojos celeſtes no ſe aplacavan con fuerça, ó deſeſperacion, ſino -con lagrimas, i arrepentimiento: que en eſto conſiſtia el vencer los -contrarios, pues el caer en ſus manos, ſiendo una gente tan ciega, i -poco poderoſa, no era otra coſa, que diſpoſiciõ del gran Propheta, -para que bolvieſſen ſobre ſy con eſta afrenta; que no importava el -poder humano, quando del immenſo ſe derivavan las victorias de nueſtros -enemigos; q̃ el cielo de irritado con ſus offenſas, era el primero, -que los ſujetava a nueſtras manos: que no havia monarchia tan fuerte, -a que conſejeros poco conſiderados no derribaſsen, màs que fuerças -contrarias: que huyeſſe los aduladores, como pernicioſos, i peſte de -la Republica; que menos amor tiene a ſus Principes, i maior a ſus -conveniencias; i eſcuchaſſe los prudentes, i zeloſos, cuyo voto ſe -encaminava ſiempre a la conſervacion publica, ſiendo la coſa, q̃ màs -fortalece los imperios, i ſuſtẽtã los Reynos.» Añadiò, q̃ todo eſto -represẽtava de parte del grã Propheta, por cauſar miedo, i reſpeto -a ſus palabras: porque es ſingular la veneracion, con que aquellos -barbaros attienden a ſemejantes ſuperſticiones. - -(39) Pareciòle, con eſto, a Aboacin, que eſta practica mirava màs que -todos, a offenderle; porque bien ſe entendia, que las acciones del -Rey no tenian de ſuyas màs, que el movimiento, i la execucion; però -la voluntad, de q̃ dependian, era toda del valido: i como la edad del -Rey, i la aficcion publica, i ſecreta, con que lo tratava, no le dava -lugar para moſtrarſe inocente en eſta culpa, i echar a los hombros del -Rey, los deſaciertos de lo mal hecho, quedandoſe el con las gracias -de lo acertado; conociò, que el Cadi hablava mui a lo juſto, i que la -conſonancia de ſus palabras tenian màs alma, en lo que moſtravan del -animo, que en el ſonido dellas; i aſsi tomando la mano a los otros -Alcaydes pueſto de rodillas, dixo al Rey: que las razones del Cadi -(como de hombre ſanto, a quien la religion acreditava) no admitian -contradicion; que era verdad, que los Chriſtianos alegres deſdeñavan -todo el peligro, ſabiendo, q̃ no havia coſa en aquel ſitio, que no -peleaſſe por ellos; que paſſava de treynta años, que ſuſtentavan -glorioſamente a Ceuta, librãdoſe de otros cercos tan apretados; que no -era poſſible, que en eſte ſe huvieſſen de rendir por otro trato, que -el de las armas; que para eſto faltava lo principal, la artilleria, i -polvora; que era juſto bolvieſſe los ojos al clamor de los ſubditos, en -cuyo aplauſo ſiempre ſe conſiderava el mejor conſejo; principalmente -quando aquel exercito lo màs del conſtava de labradores, que vivian -de ſus ſementeras; i eſtos como nervios de la Republica, i a quien ſe -devia el ſuſtento della, deſtruidos una vez pereceria el Reyno; ̃q -el invierno havia entrado, i tan aſpero, que fatigava igualmente los -alojamientos, que los enemigos; i ſobre todo, no era creyble la hambre, -que ſe dezia de los cercados; pues haviendoſe dicho, que comian haſta -los cavallos, los vieron gordos, i luzidos; que ſin duda ſu Rey al -paſſar de Ceuta los havia baſtecido de mantenimientos, i eſperanças -de maiores ſocorros; pues peleavan tan confiados, i vencedores; que -ſupueſto eſtas dificultades, que totalmente impoſsibilitavan aquella -empreſa, devia ſu Alteza ſuſpenderla haſta el verano ſiguiente, i -entonces con doblado poder, i fuerças, bolver ſobre aquella plaça, -procurando ganar todas las que tenian uſurpadas los Chriſtianos en -Berberia: porque era mui conveniente de una vez extinguir aquella -plaça, antes que vinieſſe a dilatarſe tanto que deſpues haſta la tierra -para retirar ſus familias les faltaſſe. - -(40) Tienen los privados en los conſejos, q̃ dan a ſus Reyes otra -fuerça, i aplauſo, con q̃ perſuaden màs facilmente, que otros votos -de los màs cuerdos conſejeros; i es la cauſa, porque llevan embuelto -en ſus razones el imperio, con q̃ la fortuna los hizo validos, i -ſingulares entre todos los demàs. Reduxoſe el Rey al parecer de -Aboacin, haviendo perdido tres mil hombres en cinquenta i tres dias que -durò, al ſegundo de Henero de mil quatrocientos cinquenta i nueve, alçò -el cerco quaſi de repente. - -(41) D. Duarte entre tanto vſando entre las armas terreſtres, valerſe -ſiempre de las celeſtiales, hallandoſe libre de aquella affrenta; -bolviò a dar gracias al cielo en una proceſsiõ publica, reconociendo a -Dios por autor de tan grande felicidad; luego deſpachó aviſo al Rey, -el qual con el cuidado, i anſia del ſocorro, andava ſin quietud, por -todo el Reyno, de una ciudad, en otra (a manera del enfermo, que con -el ardor, de la fiebre, en ninguna parte del lecho halla deſcanſo). -Parò al fin en el Algarve en la ciudad de Faro, por eſtar màs cerca -de Berberia: feſtejó la nueva al paſſo, que la deſſeava; i en el -agradecimiento no pareciò Rey obligado, que por la maior parte olvidan -los beneficios, que reciben al tiempo de la ſatisfacion: pues fue mui -entera la q̃ diò, con honras publicas del capitan, i copioſas mercedes -a los demàs ſoldados, i cavalleros. - -(42) Los nombres de los que ſe paſſaron de Ceuta a Alcaçar, para ſervir -en eſte cerco, ſon eſtos, los que trahen Ruy de Pina, i Gomez Eanes; i -pareciòme referirlos para gloria de ſus deſcendientes, ſin embargo de -que no havrà pocos embidioſos, que quieran deſluſtrar eſte trabajo: mas -yo como procedo en el ſin reſpeto, ni aficion, facilmẽte deſprecio eſte -genero de maldizientes; por quienes dixo un Sabio; que a ninguna gẽte -devian màs los buenos, por̃q muchas vezes los excitavã a la virtud, -por no caer en ſu malicia. Fue el primero Martin de Tavora, hermano -ſegundo de Alvaro Perez de Tavora, noble cavallero, en qualidad, valor, -i vaſſallos. Eſte pues yẽdo con Lope de Almeyda (como havemos dicho) -al deſafio del Rey de Fez, ſe apartò del compañero en el camino, i ſe -entrò en Alcaçar: i Lope de Almeyda ſe fue al Rey, por cumplir con -ſu commiſsion; aunque deſpues por ſus merecimientos, i nobleza, vino -a ſer Conde de Abrantes, con otros oficios ſuperiores deſte Reyno, i -dexô iluſtre decendencia. Luego vino Iuan da Sylva de Meneſes, hijo -de Ruy Gomez de Sylva, que los tiempos ſiguientes debaxo del nombre -de Amador, con maravilloſa converſion en Italia, dõde paſsó con la -Imperatriz Doña Izabel: fundó la orden de los Amadeos, que oy milita -en la Religion Seraphica de los Franciſcanos ſiendo colocado ſu nombre -en el catalogo de los Santos beatificados. Acompañólo en la jornada de -Alcaçar Diego de Sylva, que fue deſpues el primer Conde de Portalegre, -i Alfonſo Telles ſus hermanos, Rodrigo de Soſa, i Iuan de Soſa tambien -hermanos, Hernãdo Telles, Arias de Miranda, Iuan Rodrigues de Sà, que -caſó con nieta del Conde Don Pedro; Diego de Acuña, Rodrigo Caſco de -Vaſconcelos, Iuan Pinto, Duarte Cerveira, Duarte de Melo, Gomez Arias, -i otros muchos de igual valor, i no de menos calidad. Sin eſtos eſtavan -en Alcaçar D. Alfonſo de Vaſconcelos, nieto del Infante D. Iuan, que -fue hijo del Rey D. Pedro, i de Doña Ines de Caſtro. Don Henrique de -Meneſes, primogenito de D. Duarte, Vaſco Martines de Soſa Chichorro, -D. Pedro de Noroña, D. Pedro Deça, i D. Iuan ſu hermano, D. Alvaro -de Atayde, Nuño Vaz, Montero maior, i Gonſalo Vaz ſu hermano, Alonſo -Pereira Repoſteiro maior del Rey, Alvaro de Faria comendador del -caſal, Rodrigo Iuan, i Pedro Borges, Iuan Peſtaña, Rodrigo de Melo, -hijo de Martin Alonſo de Melo, que deſpues fue primer capitan general -de Tanjar, i Conde de Olivẽcia, cavallero de gran virtud, i nobleza: -Rodrigo Lopez Cotiño, Martin Correa, fidalgo del Infante D. Henrique, -Diego Correa, Iuan de Lima, Alonſo de Miranda, Eſtevan de Gama, padre -de aquel famoſo D. Vaſco de Gama, Almirante perpetuo de los mares de la -India Oriental, i Conde de la Videguera, Alonſo Hurtado de Mendoça, con -tres hijos, i Rodrigo Gonſales de Caſtelblanco con cinco. - -(43) No es tan larga como deviera la relacion, que haze Gomez Eanes -deſtos, i otros cavalleros, pues alcançando quaſi aquellos tiempos ſe -contenta con dezir por mayor, muchos ſin appellido, de que a penas -podemos ſaber quien eran; i a otros, les nombra los padres, ò deudos, -como ſi eſto baſtara para hazerlos conocidos. Era notable entonces -la falta, ò ignorancia, que havia de ſaber eſcrevir hiſtorias, -porque los hombres como ſiempre ſiguen lo màs neceſſario, i de que ſus -Principes màs ſe agradan, dexavan las letras por las armas; ignorando, -que de ambas coſas reſulta igual utilidad a la Republica, pues de -balde trabajan en ella los varones ſingulares, para ſuſtentarla, i -engrandecerla, ſi las acciones de ſu vida no quedaſſen, como exemplos -eſcritos en los annales publicos, que para eſte efecto ordenarõ los -prudentes. - -(44) Deſte deſcuido infiero una quexa, que juſtiſsimamente tengo contra -algunos genealogicos deſte tiempo, que governandoſe en lo antiguo, -por conjecturas, ſiendo las hiſtorias tan inciertas, i diminutas, ſin -examinar particularmente lo tocante a cada uno; por maior condenan, -i abſuelven; manchan, i ennoblecen, deſtruyendo a ſu arbitrio lo -limpio, i lo noble; de que reſulta daños de mucha conſideracion al -bien publico, i que merecian grandes advertencias; en que muchos -Reynos zeloſos de ſu conſervacion, i aumento, repararon con leyes -prohibitorias de libros de linages, con que totalmẽte extinguieron eſte -mal uzo, màs introduzido en Portugal, de lo que es razon; quando excede -la curioſidad, i lo juſto. - -(45) Mas dexãdo eſto a parte, no le ſufriò ſu valor a D. Duarte -ocioſidad alguna: por lo q̃ deziã los Moros, que ya más repoſava, -ſiendo como el Sol, q̃ no deſcãſa en ſu curſo; i aſsi cõ la coſtumbre, -que tenia de buſcar al enemigo en ſu caſa, i ſuſtentarſe de ſus -coſechas; viendoſe libre del cerco, i hallandoſe ſin baſtimentos para -repararſe, mientras llegavan los del Reyno, quiſo correr la campaña de -Tanjar, donde havia muchas aldeas llenas de ganados, i otras riquezas. -Derramòſe eſta voz, porque no fue tan callada, que ſe ocultaſſe a las -atalayas del enemigo, el qual juntando en gran ſecreto ochocientos -cavallos, i tres mil Infantes a cargo de Xarate Alcayde de Tanjar; -eſperò a D. Duarte en una emboſcada, i el ignorando eſta prevencion, -entendiẽdo del miedo, que el Rey de Fez moſtrò en el cerco paſſado, ſe -eſtendia a los ſubditos, i con aquella fama nadie oſaſse a reſiſtirle. -Salió de Alcaçar a prima noche, ſin revelar a nadie ſu penſamiento, -encargando la infanteria a Alfonſo Telles ſu ſobrino, i a una legua -de la ciudad hizo alto con toda ſu gente, i llamando a parte los -cavalleros, que llevava conſigo (que eran muchos, de los que havemos -nombrado) conſultò lo que haria: quiẽ dezia fueſſe ſobre Anexames lugar -rico, i grande, pueſto a poniente de Tanjar, al parecer deſcuidado de -aquel encuentro, por ſu capacidad, i diſtancia. D. Duarte intẽtava -derribar unos fuertes, que el enemigo iva levantando, para defenſa de -aquellas aldeas. Iuzgò a temeridad apartarſe màs de Alcaçar; porque era -tarde, la tierra aſpera, i poco conocida, i el rieſgo mui grande, mandò -a Mahamede con veinte peones, a que en ſon de ſalteadores, entraſse a -deſpertar las centinelas del enemigo, i deſpues fingiendo miedo, ſe -retiraſſe haſta meterlos en la emboſcada. - -(46) Era Mahamede perſona mui capaz para eſte engaño, porque con los -que de contino hazia a ſus naturales, havia adquirido credito con -D. Duarte, i lo eſtimava con particular cuidado, por la verdad, i -valor, con q̃ ſervia a los Chriſtianos; i deſpues continuando en eſte -exercicio, tuvo el fin, que diremos. Con eſta orden tomò el camino de -Benambros aldea frontera a Alcaçar, q̃ le quedava al naciente; començò -a alterar con gritos disfraſſados al enemigo; el qual ſoſpechoſo del -ardid, embió primero tres exploradores, a que aſſeguraſſen la tierra -con perros (uzanlos en Africa llevar conſigo en tales ocaſiones, -criados en eſte exercicio con notable inſtincto por el raſtro conocen -ſi ay enemigos, o no, en campaña). Don Duarte aviſado de las Atalayas -ordenò a quatro cavallos que ſalieſſen al encuentro de los Moros, -i los perros con notable manſedumbre ſe venieron a halagar a los -nueſtros. Pareció novedad, i obediencia devida, haſta de las fieras, a -la Religion Catholica. Con eſto los tres Moros, tomados de improviſo, -ſe rindieron los dos, i el tercero huyendo a uña de cavallo fue aviſar -a Xarate, que eſtava en un valle detenido, no lexos de nueſtra gente. -Deſcubrioſe entonces, i mandò haſta ciento i ſeſſenta cavallos, que -fueſſen eſcaramuçando con los Chriſtianos por detenerlos. - -(47) Puſo D. Duarte la frente en Benãbros i començò a marchar -ordenadamente contra aquel lugar, con intento de fortificarſe en el, -ſi el enemigo proſiguieſſe en acometello, porque le quedava en medio -una ſierra mui eminente con paſſo peligroſo, ſi a caſo lo atajaſſen. -Venia Xarate detras caminando muy deſpacio haſta ajuntarſe con Abdala -Laros Xeque de los famoſos, i valientes del Reyno de Fez, que con gran -copia de lanças, i peones ſaliô al rebato. Entonces ſe fue acelerando, -i los Portugueſes deſconfiados de la retirada, le hizieron rostro, que -baſtò para hazellos huir. Don Duarte ſin conſentir a los ſuyos que los -ſiguieſſen con paſſo màs ligero, llegò al lugar, i alli eſperò por -ſus gentes, que venian algo derramadas: i hecho vn eſquadron de la -cavalleria, guarneciendo ambos lados de arcabuzeros, i balleſteros, -tomò el camino de Alcaçar intentando atraueſar la ſierra, porque eſtava -màs cerca; los Moros que la conocian mejor, como lo vieron en la cumbre -repartiendo ſu gente en dos tropas, quedando Xarate con la una, fue -picando la retaguarda de los nueſtros, i Abdala Laros apreſurandoſe -quanto pudo ſe adelantò por un atajo para ponerſe en las raizes del -monte, i tomarlos en medio: notò Don Duarte quan peligroſa era la -baxada, conſiderando el intento del enemigo, i mandò a Alfonſo Telles, -que ſe quedaſſe en lo alto con los Infantes, i algunos cavallos para -aſſegurar las eſpaldas, mientras el con los demàs lo acometia. - -(48) Affrontaronſe valientemente, i Xarate ſin poder ſufrir eſtar -ocioſo, inveſtió tambien a Alfonſo Telles; durò la pelea de ambas -partes muchas horas en un peſo, porque los Moros eran muchos, i de los -màs esforçados de Berberia; perô Don Duarte corrido de que tardaſſe -eſta victoria mâs tiempo de lo que acoſtumbrava, entrandoſe en la -fuerça de la batalla, como quien havia nacido para atropellar ſin miedo -los mayores impoſsibles, abozes, dixo. - - _Que es eſto (Portugueſes mios) ya deſconoceis los enemigos, que por - instantes venceis; eſtos ſon los miſmos, que ayer con ſu Rey, i todo - ſu poder hiziſtes retirar affrentoſamente. Quien detiene vueſtro - valor? bolved por nueſtra reputacion._ - -Animados con eſtas palabras, ſalieron en breve eſpacio victorioſos -con muerte de cien Moros, i ciento i diez i ſeis cautivos, todos -perſonas de conſideracion, entrando en ellos un hijo de Abdala Laros, -Moro de brio, i que el padre con la ſeguridad de la empreza, quiſo -que ſe hallaſſe en ella con otro hermano, que muriô deſpues de haver -cumplido muy bien con ſu obligacion. Fuera mayor la mortandad, ſi un -Alfaqueque advertido, por nombre Balarao, no la atajara ardiloſamente: -porque como era de noche (el traje con que peleavan los nueſtros en -aquel tiempo, era comun a los Moros,) començò en lengua Portugueza -apellidar Sanctiago: i con eſte ardid, hizieron lo miſmo muchos de -ſus compañeros, i fue parte para que ſe eſcapaſſen engañando a los -Portugueſes, perô la mayor copia ſe ſalvò eſcondida en la maleza del -monte. - -(49) Reſultò alguna vtilidad a Don Duarte deſta victoria, porque el -reſcate de los cautiuos fue de importancia, però el con ſu acoſtumbrada -liberalidad repartiò lo que le tocava por los ſoldados pobres de ſu -preſidio. - -(50) Por eſte tiempo entrò Don Fernando, Marques de Villa Vicioſa en -Alcaçar, con lucido acompañamiento de criados, i cavalleros, llevando -tres hijos conſigo mancebos, que en aquella edad davan mueſtras de -raro esfuerço. Obligole la fama de Don Duarte a buſcar el credito de -ſer ſu ſoldado, i erale tan affecto, que no he podido deſcubrir otra -cauſa que lo lleuaſſe a aquella frontera, màs q̃ eſte deſeo. Durò en -ella pocos meſes, porque el Rey lo llamò con prieſſa, mas en ellos -moſtrò ſu valor, i brio, procurando ſer el primero que procurava verſe -con el enemigo. Don Duarte llevado de ſu correſpondencia, i amiſtad, -quizo eſtar a ſu orden, el tiempo que gaſtò en Alcaçar entregandole -el baſton, mas el rehuzando, no ſolo el cargo, però acudiendo con -otras palabras de mayor cortezia, le acõpañô ſiẽpre como ſoldado -particular en muchas entradas que hizo conſiderables. Las que merecen -ſingular memoria, i aun mayor eſtimacion fue vna que ſuccediô a -quinze de Henero, en que ſe quemaron quatro aldeas pueſtas ſobre el -rio Guadeleon, de màs de duzientas caſas ricas; i luego en veinte del -miſmo mez ſe hizieron ſeñores de la villa de Benambros, cabeça de la -ſierra de la Maſmuda: glorioſo con eſtas, i otras victorias ſe bolviò -el Marquez a Portugal con ſus hijos, dexando en Alcaçar gran copia de -baſtimẽtos, i armas a contemplacion de Don Duarte, a quien confeſſava -por uno de los famoſos Capitanes que avia, i muy digno de ſer comparado -a los mayores antigos. - -(51) Llevô encargado el Marquez ſolicitar al Rey D. Alonſo ayudaſſe -con mayor pũtualidad la fortificacion de aquella plaça; pues entonces -neceſsitava de gran cuidado por las amenazas, q̃ decontino hazia el -de Fez de bolver ſobre ella: para aſſegurarla del ſegundo ſitio, -nada le era tan conveniente como guardar la marina, de ſuerte que -quedaſſe libre para entrar ſocorro a la ciudad. Conſideroſe el modo, -i aſſentoſe, que ſe hizieſſe una cortina muy fuerte, (Gomes Eanes la -llama Couraça) deſde la playa haſta dentro en la muralla. Facil es -determinar ſe haga alguna coſa conveniente, però muy difficil dar la -forma, i traça, ſea de la manera, que más convenga; lo uno conſiſte -ſolo en buena voluntad, i deſeo, però lo otro requiere ſezo, i pratica; -i aſsi en los conſejeros es neceſſario buena intencion, i mucha -experiencia de las materias que tratan para acertarſe. - -(52) Mientras ſe preparava la obra, i los materiales ſe embiavan del -Reyno; apparecierõ por algunos dias muchos Moros en tropas muy cerca -de Alcaçar en ſon de eſcaramuça. Don Duarte que no ſufria ſemejantes -atrevimientos, quiſo caſtigarlos: i a veinte i dos del mez ſeguiente -ſaliò con quarenta i cinco de acavallo a limpiar la tierra deſtos -embaraços, encargando a Rodrigo Vaz Alcaforado, criado que avia ſido -de ſu padre, hidalgo de grande experiencia, i valor la guarda de la -ciudad; i corriendo Don Duarte haſta Benãbros una legua larga al -enemigo, ſin hallar reſiſtencia, i viendo que anocheſia, tratò de -dar buelta a Alcaçar: mas los compañeros deſeoſos de algun recuentro, -le hizieron grandes inſtancias, i a ſu perſuacion fueron de cerro en -cerro, haſta q̃ deſcubrieron una Aldea de cien caſas, riberas del -Cañete, i algunos Moros eſparſidos por aquel cãpo; con eſte alvoroço -mandò D. Duarte a Iuan Peſtaña, i Hernando Cabral con tres mangas de -arcabuzeros q̃ fueſſen a quemarla, i Alfonſo Telles con haſta veinte -cavallos cõtra los Moros. Paſsò Iuan Peſtaña el Rio trabajoſamente, -por̃q venia grande por ſer invierno, i halló impedido el puerto de -una pared hecha a propoſito por los Moros para aquel efecto; gritò a -D. Duarte q̃ la deshizieſſe entretanto que iva a obedecelle. Alfõſo -Telles hallando ganado, en lugar de Moros començò a recogerſe con -eſta preza. Los Moros de la ſierra, que ya tenian noticia de lo que -paſſava, llamandoſe unos a otros, tomando por caudillo a un Xeque muy -valiente ſe aceleraron de manera a tomar el paſſo del Rio, q̃ ya quando -dio buelta Iuan Peſtaña, i Alonſo Telles ſe hallarõ atajados. Acudió -D. Duarte, i el Moro, q̃ le viô nõbrãdole a vozes le hizo una gran -cortezia, diziendo q̃ en aquel dia ſe veria qual era màs valiente; -reſpondiôle Don Duarte cõ ſemblante riſueño, i cortez, ſe alegrava de -verlo tã brioſo, por̃q le daria mayor gloria aquel vẽcimiento. Con -todo D. Duarte recogiẽdo entre ſi la preza, procurò hazer eſpaldas a -los ſuyos, haſta que paſſaron quaſi a nado el Rio, i luego tomò un -camino q̃ le quedava màs eſtrecho por tener los lados amparados con -la eſpeſura del mõte, por̃q el numero de los Moros paſſava de mil i -quinientos, i temia q̃ le rodeaſſen ſu gẽte, q̃ era tã poca q̃ no -llegava por toda a ciẽ hombres. Los Moros ſin oſar a cometerlos lo ivan -ſiguiẽdo, i por poco perdiera la vida D. Duarte, por̃q como venia el -ultimo de todos eſcapò milagroſamẽte a dos lãças cõ q̃ le hizierõ tiro, -aũ̃q de la una quedó laſtimado, però no herido. - -(53) Cõ eſto los Moros cobrãdo ſobervia de nueſtra retirada, comẽçarõ -a acercarſe, i llamar a los nueſtros, Ahudes (en àrabigo ſuena Iudios) -colerico D. Duarte deſta licẽcia, diò ſeñal para acometer; i bolvió -ſobre ellos cõ tal impetu, q̃ a los primeros golpes mató por ſu mano -al Xeque principal; i embuelto entre los demás ciego, i furioſo con -la reſiſtencia cayò con el cavallo en un barranco; trabajaron por -levantarle Iuan Peſtaña, Rodrigo Paez, i Alvaro de Faria; i fuera -cierto el peligro; ſi Don Duarte con menos animo del que acoſtumbrava -tener en los mayores no bolviera con nuevos brios, i los acabara de -vencer con valeroſa determinacion. - -(54) Succediò que algunos Infantes Portugueſes viendo la cayda de Don -Duarte, i dãdole ya por muerto, con eſte miedo, i poca conſtancia -huieron a Alcaçar, publicando la nueva luego; mas Rodrigo Vaz -Alcaforado mãdãdo al inſtãte cerrar las puertas de la ciudad, ſe -previno para la defenſa: llegó entretanto Don Duarte con màs de tres -horas de noche, i queriendo entrar, rehuzò Ruy Vaz abrirle la puerta -haſta enteràrſe del ſucceſſo. Eſta accion tan acertada, i digna de -grandes alabanças encarecio D. Duarte grandemente, no ceſſando dar -las gracias a aquel hidalgo de lo bien que havia procedido, porque en -ninguna ocaſion dexava eſte famoſo Capitan de alabar a ſus ſoldados las -determinaciones lucidas que hazian, con que diſsimuladamente vituperava -las otras, en q̃ cada uno procurava abſtenerſe, mas por el reſpecto que -tenian a Don Duarte muchas vezes, que por ſu credito dellos. Refiere -Gomes Eanes, que en eſta eſcaramuſa murio Gonçalo Peres Malafaya, -ſingular cavallero de virtudes, i de valor, i fue de los primeros -fronteros calificados que en Africa mataron los Moros. - -(55) Ya en toda ella ſonavan las prevenciones que hazia el Rey de Fez -para bolver ſobre Alcaçar, i Don Duarte con eſte recelo apreſurava -quanto podia dar principio a la Cortina; començôla un Lunes de la -ſemana ſancta, que ſe contavan veinte i dos de Março; i ſiendo el -primero que llevava los materiales, pudo tanto eſte exemplo que en -primero de Iunio del miſmo año en ſetenta i un dias ſe concluyo no -quedando cavallero que no trabajaſſe igualmente que los officiales. - -(56) Tuvo el Alcayde de Tanjar noticia deſta obra, i para impedirla, -jũtò mil i quinientos cauallos, i muchos Infantes; Don Duarte porque -conocia el provecho que reſultava della mientras ſe hazia por -moleſtar al enemigo, i quitalle la oſadia deſte penſamiento lo iva a -buſcar de dia, i de noche; ſuccediò a eſta ſazon, que haviendo aplazado -una entrada, communicandola a ſus fronteros; dos centinelas que -eſtavan de poſta en el muro aſſegurados con el ſilencio de la noche, -ſe deſcubrieron uno a otro la reſolucion de D. Duarte, contando muy -por extenſo el modo que ſe havia de guardar en ella. Oyolos un Moro -Almograve (aſsi llaman las eſpias) el qual ſabiendo muy bien la lengua -Portugueſa con el deſeo de aprovechar a los ſuyos ſe venia a echar las -màs noches al pie del muro, entendiendo lo que paſſava, ſe fue a Tãjar -a dar el aviſo, a tiempo que el Alcaide ſalia con la gente que tengo -referido. Pareciòle al Moro con aquella facilidad con que ſe creen las -coſas favorables, mas que las adverſas; que de aquella vez no podia -eſcaparſe Don Duarte de muerto ò cautivo, i que la ciudad quedava -quaſi a ſu arbitrio, i con mucha alegria marchó con ſu gente la buelta -de Anexames, i alli tuvo conſejo de emboſcarſe i dexar entrar a Don -Duarte la ſierra dentro con que era fuerça desbaratarlo. Eſte parecer -no pudo ſer tan oculto por el alvoroço que tenian los Moros entre ſi, -cõ la certeza de la victoria; que no llegaſſe a oydos de un eſclavo -Chriſtiano q̃ eſtava en aquel lugar; i cõſiderando el peligro de los -nueſtros, determinò remediarlo, auñq fueſſe aventurando la vida. Tenia -un Moro llamado Aſmede por amigo particular: llamòlo a ſolas: diole -cuẽta del ſucceſſo, aſſegurandole muchos intereſſes, q̃ podria ſacar ſi -lo fueſſe a dezir a Don Duarte. Es la fé de los Moros muy vendible, i -no tiene otra ley que la ganancia. - -(57) Partioſe con eſta eſperança Aſmede a Alcaçar, i llegó a punto que -Don Duarte eſtava ya para ſalir; dudô de la infalibilidad del aviſo, -aunque el Moro lo juſtificô de manera, que vino a darle credito, -deſpues que conociol el engaño aſſegurado por los deſcubridores: -porque ſaliendo a reconocer las emboſcadas, el enemigo enfadado de la -tardança, imaginando lo que paſſava, i que eſtavan deſcubiertos, los -fue ſiguiendo, i Don Duarte ſaliol a vengarlos, con ciento i veinte -cavallos. Los Moros entonces los encontraron con quatrocientos, i -travando una porfiada eſcaramuça en la mayor fuerça della, conociendoſe -poca mejoria en los dos campos començaron los Moros a huir, i Dõ Duarte -metiendoſe con el miedo que moſtravan, a ſeguirlos, reparò en que temor -tan intempeſtivo moſtrava algun ardid, i con eſto no conſentiô a los -ſuyos que ſiguieſſen el alcance, aunque tambien naciò eſte recato de -haverſele rompido el freno del cavallo, i detenerſe en adereçarlo. - -(58) Fue milagroſo el ſucceſſo porque los Moros ayudados ya de todo -ſu poder cõ los de la ſegunda emboſcada, bolvieron a cargar en los -nueſtros con tal furia, que a ſer màs lexos de la fortaleza corrieron -mucho rieſgo; mas Dõ Duarte por atajarlos deſpues de haver hecho mucho -daño al enemigo, ſe amparò de la artilleria, retirandoſe haſta ponerſe -debaxo del muro. Tuvo eſta jornada aſſas de felicidad, porque hallò -remedio en la verdad de un Moro, que por naturaleza, i religion, no -profeſſan màs que mentir: moſtròle Don Duarte grande agradecimiento -a Aſmede, i con ſingulares beneficios le honrò deſpues, i ſe ſiruio -de ſu aſtucia para ſus emprezas, porque ſabida ſu traycion por los -Moros ſe vino a Alcaçar con el miedo del caſtigo, i durô muchos años -en el ſeruicio de nueſtros Principes de quienes recibiò mercedes, i -priuilegios. - -[Illustration] - - - - -ARGVMENTO -DEL -LIBRO QVINTO. - - -_SEgundo ſitio de Alcaçar: cuidado, i virtud con que lo defendiô D. -Duarte, i los cavalleros Portuguezes que ſe hallarõ en esta ocaſion. -Muertes de Principes en eſte Reyno: viene a el Don Duarte llamado de -el Rey, dale titulo de Conde de Viana, buelve a Alcaçar: ſierras, i -lugares que reduxo a la obediencia deſta Corona. Reſolucion que el -Rey tomô de paſſar a la conquiſta de Tanjar, iornada que ſuccediò -infelizmẽte. Enpreſa_ _de Tanjar executada contra el voto de Don -Duarte. Viſtas que tuvieron los Reyes de Portugal, i Caſtilla; entrada -del Rey en la ſierra de Benacofu. Matan los Moros a Don Duarte; conocio -ſu fin antes: ſeñales ciertas de ſu salvacion: i ultimamente ſe trata -de ſus decendientes. Eſto en diſcurſo de cinco años deſde el de -cinquenta i nueve al de cinquenta i quatro._ - - - - -VIDA DE -DON DVARTE -DE MENESES -TERCERO CONDE -de Viana. - -LIBRO QVINTO. - - -ESforçavaſe el ruydo de las armas, i poder con que el Rey de Fez bolvia -ſobre Alcaçar, i no ſe hablava ya en otra coſa; porque Don Duarte -ſabia q̃ havia llegado a Tanjar para hazer reſeña de ſus gentes. Hallò -dobladas que en la ocaſion paſſada con que formô un exercito que -cubria la tierra, trahiendo en el mucha variedad de fieras disformes, -mas para cauſar miedo a los nueſtros, que provecho a los ſuyos: i un -lunes veinte i dos de Iulio de mil quatrocientos cincuenta, i nueve, -appareciò ſobre Alcaçar caſi de repente. - -(2) Don Duarte acoſtumbrado a eſtas viſtas, quiſo ſalir a eſperarlo, i -darle la bien venida con alguna faccion honroſa, repartiendo primero -los pueſtos, i guardas de las puertas a los cavalleros màs brioſos, i -deſcõfiados; ubo entre ellos grande emulacion ſobre pedir cadauno la -parte màs flaca, i peligroſa. D. Alfonſo de Vaſconcelos quedô entre -la puerta de Fez, i Ceuta; eſta tenia el Almirante Rodrigo de Melo; -Martin de Tavora la de Fez, i en guarda de la Cortina Alfonſo Furtado -de Mendoça con tres hijos ſuyos. Deſpues diſpuſo en la primera noche -una encamiſada, i aviendola aprovechado muy a ſu guſto, ſe le offreciò -otra ocaſion gallarda de moſtrar ſu valor, i fue que haviendo eſcrito -al Rey le embiaſſe Doña Iſabel de Caſtro ſu muger con toda ſu caſa a -Alcaçar; llegô entonces a aquel puerto. Serviole a Don Duarte de animo -lo que a todos es deſmayo; i pareció mayor esfuerço, viendo que ſe -apercebia para recebirla; porque ſe tenia a temeridad entrar en aquel -aprieto una muger quando la experiencia, i la razon moſtravan ſer -cordura deſviarlas de ſemejantes cercos; porque no ſiendo de utilidad -alguna las más vezes enflaquecen con ſus lagrimas los brios de los -que procuran defenderlas; dãdo muchas vezes cauſa de que ſe expõgan a -partidos no decentes por ſalvarlas; culpa fuera eſta en Don Duarte a no -conocer las virtudes de ſu muger, tan parecidas a las ſuyas, que ſin -duda tenian ſus dos coraçones una miſma inclinacion, i esfuerço. - -(3) Admiró el enemigo eſta reſolucion, aunque procurò impedirla; i Don -Duarte dandole rebato le fue entreteniendo con una eſcaramuça, mientras -Doña Iſabel entrò por una puerta de la Cortina en la ciudad, i ſe fue -derecha a la Igleſia mayor, adonde eſtuvo en vigilia toda aquella noche -a fuer de aquella coſtumbre antigua, haſta por la mañana en que oyò -Miſſa? i deſpues deſde un balvarte eſtuvo viendo el campo contrario con -aquella fortaleza, i conſtancia, que ſi fuera ſu marido. - -(4) Gaſtó el enemigo todo el mes de Iulio en batir la ciudad con -tanta porfia, q̃ ſe notô que havia recebido màs de diez mil cañonaços -grueſſos. En los primeros de Agoſto ſuſpendiò la bateria, porque -acertò de caer ſu Paſchua entonces: feſtejaronla ſolenniſsimamente con -rigozijos militares, i mueſtras de cavalleria. Valioſe D. Duarte deſte -embaraço para ſaber como ſe guardava el Rio; porque deſeava hazer por -alli alguna ſalida provechoſa; para eſte effecto, mandò un Moro tã gran -ſu confidente, que no le encubria ſus pẽſamientos, i ardides: havia -tiempos que ſe paſſara a los Chriſtianos, i D. Duarte acariciandolo -con premios, i buenas palabras, alentò la ſolicitud con que andava -de contino meſclado entre los enemigos deſcubriendo ſus intentos. No -he podido ſaber ſu nombre, aunque preſumo que era Mahamede de quiẽ -havemos hablado antes, ſiendo ſu fama tan digna de veneracion, como de -vituperio la de algunos malos Chriſtianos, que de cobardes, i medroſos -del poder grande q̃ vieron en los cõtrarios, o tãbien llevados de ſu -malicia ſe paſſaron a los Moros. Eſtos les revelarõ la ocupaciõ de -nueſtro Moro, el qual ignorãdo aun el aviſo, ſe entrò en el cãpo como -acoſtũbrava. Aboacin vigilante ya ſobre ſu caſtigo, ſupo tanto, -que lo cogio en el hurto, i haviẽdolo trahido a la preſencia del Rey -le afeò con grandes maldiciones la traicion que hazia, a los de ſu -ley, i religion: reſpondiò el ſoldado ya de Chriſto, abominandola, i -confeſſando que bivia en la fé verdadera de los Chriſtianos. Tornoſe -Aboacin a aſſegurarſe en lo que dezia; bolviò ſegunda i muchas vezes -a hazer la miſma Confeſsion, aviſando quaſi a bozes la ceguedad de -los Moros: irritòlos con eſto mucho màs, i Aboacin fue el primero que -le dio una lançada, luego con dos ſaetas le clavaron el vientre, i -pecho, cortandole las piernas, i medio muerto le traxeron un eſpacio a -viſta de la ciudad, donde la poca vida que le quedava ſe la arrancaron -con dos balas: ni ſolo como Leones rabioſos ſe encrudelecieron ſobre -el eſtando bivo, ſino que como ſuzios buytres deſpedaçaron el cuerpo -muerto, i lo hecharon a los perros. - -(5) Fue de grande ſentimiento para Don Duarte eſte expectaculo, i no -podiendo ſufrir a ſus ojos tantas crueldades, determinò vengarlas; mas -los barbaros orgulloſos, i alegres de haver llegado a ſu Real algunas -pieſſas de campaña de exceſsiva grandeza; en que tenian la ultima -confiança renovaron la bateria, i a los primeros tiros deſmantelaron un -pedaço de la muralla. Hizieron con eſto particular fieſta, dandoſe ya -los parabienes de la victoria. Pero Don Duarte alçando trincheras por -la parte de dentro al nivel del muro, fue reparando eſte daño con tãta -brevedad, que a penas diò cuidado: entretanto hizo aſſeſtar dos pieſſas -en frente de aquellas grueſſas del enemigo, i fue hecho con tanta -deſtreza, que al primer balaſo las deſencavalgaron; luego ordenó a los -balleſteros, que tiraſſen con flechas llenas de alquitran, i fuego que -ſe abrian, i hechavan de ſi una llama inextinguible no por medio de la -polvora, ſino de otras materias, i todos a un tiempo en tal copia, que -a manera de nubes encubrian al Sol. Fue de mucho effecto eſta, i otras -invenciones de fuego, con que D. Duarte poco a poco iva desbaratando -los enemigos, i ſin duda como la malicia entonces de los hombres era -menos, que la de nueſtros tiempos, era menos tambien la invencion, -que ſe tenia en las eſtratagemas de la guerra: peleava el valor con -menos ſubtileza, i lo màs de las victorias ſe devia al animo, aunque ni -por eſto condenô lo que deſpues hallò en utilidad deſte exercicio, pues -ſe origina de exemplos, i reglas, que los famoſos Capitanes obſervan -para abonar ſu prudencia, i engrandecer ſu acuerdo, i aſtucia. Como -ſe hecha bien de ver en Don Duarte cuyo talento para eſtas coſas fue -ſingular. - -(6) No paſſava dia en que de los nueſtros no ſe hizieſſe alguna -faccion, cõ que el enemigo iva desfalleciendo, viendo que los cercados -ſe burlavan de ſu poder, i lo tenian en tan poco, que en el de nueſtra -Señora de las Nieves un criado del Rey, por nombre Galaaz Gallo, -mancebo brioſo en medio del dia, juntandoſe con otros veinte de ſu edad -i eſpiritu llegaron a quemar las caias de aquellas pieſſas con que -los Moros batian la ciudad; i el Almirante Rodrigo de Melo embidioſo -deſta hazaña, i conociendo la confuſion que havia cauſado al enemigo, -viendole que andava preparando otros feſtones para aſſentar las pieſſas -les puſo fuego a ſus ojos, degolandole alguna gente: i retirando la -ſuya libre, i ſin daño, diò notable demonſtracion de ſu esfuerço, i -experiencia. - -(7) Caſi ſucceſsivamente ſaliò Martin de Tavora con Don Pedro de Noroña -ſu yerno, i Rodrigo de Soſa, Vaſco Martines de Soſa, i Iuan de Soſa ſus -ſobrinos; i dieron en el quartel que les quedava oppueſto con tanta -fuerça, que puſieron en huyda al Alcayde de Alcaçar el Quibir que lo -tenia a ſu cuenta; però bolviendo en ſi con eſta affrenta acudiò a -remediarla, i algunos de los nueſtros ſocorriendo a Martin de Tavora, -como fueron Nuño Vaz de Caſtelblanco, Gonçalo Vaz ſu hermano, Iuan -Rodrigues de Sà, i otros cavalleros: Creciò de manera la eſcaramuça, -que alberotô los reales, i obligò ſalir al Rey de Fez deſcompueſto de -ſu tienda, penſando que era desbaratado; haſta que ſabiendo lo que -paſſava eſtimulado de la honra, cargò ſobre Martin de Tavora, que como -un Leon bravo andava con ſus compañeros, cercado de muchos eſquadrones -por todas las partes con gran rieſgo de ſus vidas. A las algazaras de -los Moros advertiò Don Duarte lo que paſſava, i como Capitan prudente, -ſalió con mucha prieſſa, a recoger a aquellos cavalleros, i aunque -los viò vencedores, i el daño que havian hecho al enemigo con todo -entre las gracias meſclò templadamẽte algunas reprehenſiones, de que -huvieſſen ſalido encontrando la orden que tenian de no deſamparar ſus -pueſtos; i ponderando el rieſgo a que ſe exponian, i los inconvenientes -̃q reſultavan deſtas ſalidas, tratò de obligarlos con juramento, ya que -el valor atropellava la obediencia; hizieronlo todos excepto Alfonſo -Furtado de Mendoça, porque en ſus canas, i prudencia hallô D. Duarte -que eſtavan los brios màs ſoſſegados que en la edad, i loſania de los -mancebos. - -(8) Era Alfonſo Furtado qualificado, i valiẽte cavallero, de cuyos -hechos, i nobleza hazen ſeñaladamente memoria las hiſtorias deſte -Reyno, porque tuvo en el, gran lugar, i reputacion; cargado ya de años, -i de ſervicios, ſe vino de Lisboa a Alcaçar el ceguer con la noticia -deſte ſitio, trayendo conſigo tres hijos muy ſemejantes al padre en el -eſfuerço. Deſeavan ſummamente emplearſe en alguna faccion peligroſa, -i con eſta ambiciõ fomentada de ſus pocos años, i menos experiencia, -violentaron al padre, a que de nuevo contravinieſſe al mandato de Don -Duarte, haziẽdo alguna ſalida al enemigo; la deſcõfiança del buen -viejo, encaminó la reſoluciõ de los moços, porque le parecia, que haſta -a ſus hijos devia moſtrar con el exemplo a no temer rieſgos, ni a huyr -peligros. Para executarlo aſſentô con los hijos hechaſſen delante fuera -de las trincheras dõde eſtava tres ſoldados de valor, en que entrava -Pedro de Mendoça, hijo ultimo de Alfonſo Furtado, para que enbeſtieſſen -los Moros como deſmandados, i entonces tendrian ocaſion de hazer lo que -deſeavan, a titulo de recogerlos. - -(9) Eſto que al principio no pareciò màs q̃ una gallardia, tuvo tal -empeño en el ſucceſſo, que fue neceſſario el grande acuerdo de Don -Duarte, para remediarlo: porque encõtrandoſe una eſquadra de cavallos -con los tres Chriſtianos offendidos en la reſiſtencia de ſus golpes -appellidaron ſocorro, que fue la mitad del exercito, i por la nueſtra -ſaliò Alfonſo Furtado con haſta treinta hombres: Encendioſe el rebato -de ambas partes peleando los Portugueſes, mas por ganar honra, que -ſalvar las vidas, i los Moros perdiendo muchas, i atropellados de ſu -deſorden, ivã creciendo cada vez màs, con que apretavan los nueſtros -inconſideradamente con la muchedumbre. Bien deſcuidado deſto andava -Don Duarte proveyendo lo neceſſario con perpetua vigilancia, quando -viò lo que paſſava, i que Don Alfonſo de Vaſconſelos, i Rodrigo de -Melo ſe deſcolgaron del muro con valiente determinacion, i ſe fueron a -Alfonſo Furtado, que eſtava ya herido en la boca, i en un braço. Con -eſte rumor no quedô hombre en Alcaçar, que no procuraſſe ſer el primero -en llegar. Mas D. Duarte acudiẽdo a ſerrar las puertas, por la de la -Cortina ſalió con gran prieſſa, i toda la cavalleria a recoger aquellos -cavalleros, i bolviendolos a poner en ſus pueſtos, dandoles lugar para -̃q deſcanſaſſen, el miſmo dia los hizo llamar jũtos, i les hablò deſta -manera. - - (10) _No puedo negaros (ſeñores) el juſto enojo en q̃ oy me aveis - pueſto, quando no ſolo os aſsiſto como Capitã, ſino os amo como padre. - Perô quiero valerme deſte nõbre para reprehẽder cõ blãdura lo ̃q - pudiera caſtigar cõ rigor. Es poſsible q̃ ignoreis el q̃ moſtravã los - antiguos en eſte delicto? pues llegava a ſer capital entre los mayores - Capitanes. Fabio Maximo fue entregado al pueblo Romano deſpues de ſer - cõdenado a muerte, por̃q peleô cõtra el edicto de ſu Emperador, aũ̃q - ſaliò victorioſo: i Aulo Mãlio Torquato en la guerra q̃ hizo cõtra - Francezes, llegô a matar ſu hijo, por̃q paßò ſus mandatos: quiẽ no - los tuvo ſiẽpre por inuiolables, i ſacroſãctos? i cõ mucho fundamẽto, - pues q̃ coſa cõſerva la milicia, ſino la obediẽcia? eſta verdad tiene - qualificado la experiẽcia con exẽplos. Mirenſe los muchos exercitos - q̃ ſalieron vencedores cõ ſolo ella en partido muy deſiguales. - Penſais que tantos millares de Moros ſon vencidos por nuestro braço; - o que baſtan ſeiſcentos hombres, que tenemos, a reſiſtir a duzientos - mil, que vemos en eſte cerco? es engaño. Su deſorden los vence màs - que nueſtro valor, porque fuera impoſsible a la miſma naturaleza - uzar de temeridades ſin mucho daño. Quando cercaron la ciudad, por - acudir a vueſtras honras os encarguê los puestos mâs peligroſos. - Biſoñeria fue, perdonadme el deſempararlos, i poca diſciplina pues - os aventuraſtes, a que el enemigo fiado en ſu muchedumbre procuraße - entrar por aquel paſſo hallandole abierto, i ſin guarda. Tuvierades - entonces deſculpa a tan grande affrenta? no por cierto: o por ventura - no manchara el ſucceſſo perpetuamente vueſtra fama? Por Dios que me - digais, que motiuo tuviſtes para provocar el enemigo con eſta ſalida - tan ſin tiempo? ſi fue ambicion de gloria no es buen camino eſte - para grangearla, porque la temeridad es tanta locura, que aun en los - aciertos ſe condena: una coſa es oſadia, i otra esfuerço. Nunqua el - valor deſdeñô la prudencia, antes ambas juntas forman un ſoldado - brioſo, i honrado; mas lo quedavades en guardar vueſtros pueſtos: - porque la ley màs cierta de la honra es cumplir cada uno con ſu - obligacion._ - -Tras deſta reprehenſion entrò la alabança, i agradecimiento de la -virtud, con que aquel dia pelearon; temploſe con las ultimas palabras -la deſapacibilidad de las primeras, i Alfonſo Furtado que parecia el -reprehendido las agradecio todas. Con eſto por alegrarlos de nuevo, -i olvidarlos de aquel deſabrimiento, ordenô Don Duarte otra ſalida, -que aſsi moderava ſus enojos, no obligando menos con los caſtigos, -moſtrando que ſi los dava era màs con deſeo de emienda, que no de -vengança. - -(11) Quebrantado el enemigo con tantas eſcaramuças ſe rindiò primero -a la opinion, i valor de los Portuguezes, confeſſandolos por -inexpugnables. Peró con porfia eſtraña, deſpues que ceſsò la bateria, -bolviò los aſſaltos, i duró en ellos con igual daño, i deſabrimiento, -haſta faltarle la comida, i la municiõ. Tenia Aboacin prevenido eſta -falta con mãdar gran copia de Camellos a Mequines por baſtimentos: mas -roboſelos en el camino Xeque Laros (Moro de que havemos hecho mencion) -que offendido del Rei de Fez, le negô la obediencia deſcubiertamente, -i con mueſtras ya de enemigo, i levantado, andava fatigando aquel -Reyno, a ſon de agraviado, con perpetuos robos, i talas, alterando los -fieles con quexas, i ruegos, ultimamente con las armas. Temiolas el de -Fez con particular cuidado, por el que causò en el real generalmente, -entendiendo que la trayciõ de aquel Moro ſe fundava en alguna aliança -que huvieſſe hecho con los Chriſtianos. Finalmente ſe reſolviò en -levantar el cerco por bolver las armas contra Xeque Laros. - -(14) Don Duarte entretanto deſde la muralla hizo mueſtra de ſu gente, -̃q victorioſa, i alegre, diò mil vayas a los Moros, viendo q̃ ninguno -oſava ſer el ultimo en la retirada; i entonces ſe entendiò el daño, que -havian recibido, porque aunque no ay Autor que refiera con certeza el -numero de ſus muertos, de nueſtra parte lo fueron veinte i uno, i de -la ſuya una grã cãtidad, ſegũ ſe ſupo deſpues. Durô tantos dias eſte -cerco como el primero, ambos defendidos gallardamente con el increible -valor de Don Duarte de Menezes, i los demâs fronteros, no eſtando en -la defenſa ninguno ocioſo, los impedidos ponian animo, peleavan los de -entera edad, niños, i mugeres trahian agua piedra, i refreſco a los -ſoldados; ſiendo Doña Iſabel de Caſtro la primera que curava por ſu -mano los enfermos, i heridos, alentando mucho con eſto, i remediando -a los pobres, con tanta piedad, y aſsiſtẽcia q̃ ſe le deven iguales -alabanças, q̃ al marido. Los cavalleros q̃ ſe hallaron de ſocorro, -en eſta occaſion fueron los proprios que aſsiſtieron en la paſſada, -porque tardò tã poco en bolver el Rey de Fez, q̃ no diò lugar a q̃ ſe -apartaſſen de Alcaçar; demàs q̃ cõ eſte reſelo no ubo quien quizieſſe -deſampararla. - -(15) Halló eſta nueva al Rey en Santaren, donde con una proceſsion -general dio gracias a Dios de tan felice ſucceſſo, alargandoſe -igualmente, que la vez paſſada, en alabanças de Don Duarte, i de -aquellos cavalleros, q̃ le aſsiſtiã, entre los quales huvo muchos ̃q -deſeoſos del premio, ô forçados de otras cõveniẽcias ſe vinieron a -Portugal. Peró Don Duarte como todo ſu cuidado empleava en el ſervicio -de ſu Rey, dioſe todo al biẽ publico, ſin q̃ en el particular ſuyo -hablaſſe una ſola palabra, i aſsi quando los otros trataron de ſus -pretenciones, entonces bolviô los ojos a reſtaurar la fortaleza; rehizo -la Cortina de que el enemigo arruinò un gran pedaço; fabricò de nuevo -vn buen alojamiento en el caſtillo, para los Capitanes generales, que -ſerviò de ennoblecer, i fortalecer la ciudad. - -(16) Deſpues procurò, que los ſoldados màs pobres tuvieſſen tambien -ſatisfacion de tanto trabajo, repartiendo pagas, i ſocorros por todos; -i vendiendo para eſte effecto haſta la plata de ſu ſervicio. Aviſô -luego al Rey, de como cada uno en particular le havia ſervido, porque -nunca uſurpava la gloria de las coſas, que otro havia hecho, antes le -ſervia de fiel teſtigo; i por̃q el enemigo ayudaſſe a eſta paga, fue -ſobre Anexames, i otras aldeas pueſtas en la ribera de Guadaleon, i -tardô en rendirlas, lo que en acometerlas. - -(17) La proſperidad de tantos ſucceſſos no ſolo amedrentò a Berberia; -però llenò de eſperãças al Rey, para cõſiderar, q̃ empeñandoſe con -mayor poder en aquella conquiſta, teniendo tal capitan podia eſtender -ſu imperio por aquella parte. Con eſte animo, i deſeo de moſtrar a Don -Duarte el que tenia de honrarle le llamò al Reyno por Abril del año -ſeguiente de mil quatrociẽtos i ſeſſenta. Partiò en ſu cumplimiento, -dexando por teniente en Alcaçar Alfonſo Telles de Menezes ſu ſobrino, -cavallero de brio, i experiencia, i de quien oſava fiar ſu reputaciõ. - -(18) Al llegar a Lisboa adonde eſtava la Corte, le ſalió a recibir, lo -màs noble della a la Marina; i el Rey con ſingulares honras, i publicas -demonſtraciones mudandoſe, entõces a Santaren le diò el titulo -de Conde de Viana de Camiña (que tuvieron ſus mayores) referiendo -largamente en eſta donacion los ſeñalados, i grandes ſervicios, que la -corona Portugueſa le devia. - -(19) Como el Rey por inclinacion tratava de proſeguir la conquiſta -de Africa; començò a poner eſte penſamiento en pratica, encaminãdolo -a que el Reyno lo reputaſſe por util, i ayudaſſe con impoſiciones, -i donativos, ſin los quales ſe impoſsibilitava la jornada. Mas era -cierto, que ſegun el eſtado del Reyno eſtava debil, i flaco, ſin -las fuerças de la guerra, que era el dinero, i con otras ſemejantes -calamidades, començava aora a ſintir los daños generales, i los -pueblos ſobre cuyos hõbros cargava eſte pezo, ſabiẽdo q̃ la demaſiada -liberalidad del Rey, era vicioſa prodigalidad, cõ̃q empobrecia el -Reyno, dãdo màs por coſtũbre, q̃ por remuneraciõ, ſacãdo de las -affliciones publicas las mercedes particulares: propuſierõ en unas -cortes, q̃ entõces ſe celebrarõ en Lisboa, cõſideraſſe el Rey eſte -daño, i trataſſe irſe a la mano en el, cerrãdola a mercedes no juſtas -pues la miſma juſticia q̃ cõcede premio al que lo merece, lo niega a -otra gẽte menos neceſſaria en las Reſpublicas, i a vezes pernicioſa: -para ſãzonarle en eſta peticion le concedieron ciento i cinquenta -mil doblas de oro para ſu deſempeño. El Rey vino en ello facilmente -en quanto a prometerlo, perô ſiempre executò lo contrario. Con eſtas -dificultades ceſſô deſta vez la jornada de Africa, porque tambien el -Rey enfermò gravemente, aunque convalecio con breuedad. - -(20) Succediò por eſte tiempo la muerte del Infante Don Henrique harto -ſentida de los Portuguezes, i mucho màs de ſus Reyes, i cõ razon de -todos por ſus grandes partes, i proceder: porque alcançando los tiempos -calamitoſos de las diſcordias ciuiles deſte Reyno; ya mâs ſe entendiò -trataſſe de otra coſa que de enriquecerle con las conquiſtas de Africa, -i deſcubrimiẽtos del Occeano, de que fue el origen, i promovedor, i a -quien por eſte reſpecto, i el de ſus virtudes ſe deve ſingular memoria. -Fallecio en el Algarve dexando por ſu heredero al Infante Don Fernando, -el qual tresladò ſu cuerpo el año de mil quatrocientos ſeſſenta i uno -al inſigne, i real Monaſterio de la Batalla de Religioſos dominicos. - -(21) Menos llorada fue la muerte del Duque Don Alfonſo de Bragança -ſu hermano, que tambien ſobrevino entonces; Principe poco afable, -aũque de gran valor, è induſtria. Succediole Don Fernando Marquez -de Villavicioſa ſu hijo ſegundo, por haver muerto el Marques de -Valencia el año antes, ſin hijos legitimos. I ſin embargo de tantos -lutos; diſpuſo Don Fernãdo ſu primogenito paſſar a Africa en compañia -del Conde de Viana con mil hombres pagos a ſu coſta, i otros muchos -cavalleros de ſu caſa: porque en aquel tiempo condenavan los mayores -el ocio con ſu exemplo, i los ſeñores antes querian que ſus hijos ſe -criaſſen en medio de los exercitos, que de las ciudades. - -(22) Bolvio el Conde por Abril deſte año, i apenas llegado a Alcaçar -con la gana que tenia de verſe con el enemigo, corriò brevemente, -tres vezes, haſta la ciudad de Tanjar, haziendo, en todas, tanto daño -al enemigo, que le degollò mâs de ſetecientos hõbres, i quemò quatro -lugares muy ricos, que fueron Palmera, Ceta, Aamar, i Leonçar. - -(23) Mucho es para alabar una accion, que le ſuccedió al Conde en una -entrada deſtas; i fue, que ſiguiendo los nueſtros denodadamente el -alcance, Don Henrique de Menezes, no ſatisfecho de haver muerto por -ſu braço algunos Moros, ſe empeñò en ſeguir a uno en que hallô mayor -reſiſtencia; i fue tãto ſu brio, que hechandoſe el Moro al mar ſe hechò -tras del, i le mató; con tanto rieſgo de ahogarſe, que anduuo largo -eſpacio luchando con las ondas, i los enemigos; porque paſſando el -Conde en perſecucion de la victoria, i viendolo en aquel peligro, no -perdiẽdo pũto en ſu officio, la fue continuando ſin dar lugar a que los -ſuyos ſe deſmandaſſen en ſalvar al hijo. Però el cielo que lo guardava -para mayores coſas le diò valor para vencer las ondas igualmente que -a los cõtrarios. Eſta conſtancia del Conde no fue deſigual a la que -eſcriuẽ de los Capitanes inſignes, que atropellavan los reſpectos de la -ſangre por acudir al mayor, de ſus honras, i obligaciones. - -(24) Halloſe D. Fernãdo en todas eſtas ocaſiones, portandoſe con -gran valor, i prudencia, i meſclando con la Magestad de Principe, -ſolicitud, i cuidados de ſoldado particular: porque ſiẽdo el primero en -los peligros, moſtrava ſerlo tambien en obedecer, i guardar las ordenes -del Conde, como de ſu Capitan, haziendo ley inviolable cõ ſu exemplo; -en q̃ particularmente hizo ſingular eſtudio, luego que conociò el animo -depravado de algunos cavalleros, que entre la embidia, i el enojo, -comẽçaron en vano a induzirle cõtra la authoridad del Cõde; procurãdo -poner por medio de ſu vẽgança, la grãdeza del nacimiẽto de D. Fernando, -̃q era lo miſmo q̃ lo obligava a moſtrarſe apazible, i obediẽte. -Solicitado del Duque ſu padre bolviò brevemente a Portugal, donde el -Rey agradecido a tãtos ſervicios, le diô cõ el titulo de Cõde el eſtado -de Guimaranes, q̃ deſpues con el de Duque, quedò en los primogenitos -de Bergança cazole tãbiẽ con D. Iſabel hija del Infante D. Fernando ſu -hermano de q̃ nacio D. Iaime, q̃ ſiẽdo IIII. Duque de Bergãça, caſado -con hija de la gran caſa de Medina Sidonia en Caſtilla, i jurado por -Principe heredero deſta corona; por el Rey D. Manoel ſu tio, hermano -de ſu madre, entrando a reinar; es biſaguelo del ſereniſsimo Duque de -Bergãça, q̃ oy bive ultima reliquia de los Principes de la ſangre real -deſte Reyno. - -(25) Poco deſpues parecieron entre los Moros de aquella comarca dos -hijos de Calabẽçala, Alcayde que fue de Ceuta, Alcaçar, Tãjar, i -Arzila (como eſtà referido) los quales còmo vieron muerto ſu padre, -i ellos deſpojados por los nueſtros de ſu grandeza, porque de toda -ella ſolamente les quedava la ſierra de Gibelfabibi, que cae al -norte de Alcaçar poco mas de ſeis leguas; tierra fertil, i poblada, -perô limitada, i corta; començaron primero con ruegos, i luego con -amenazas a repreſentar a ſus naturales la affrenta que padecian, -ſuſtentando los Chriſtianos tanto tiempo en ſus tierras; i con animo -de deſtruirlos tomaron las armas, juntando ſiete mil cavallos de las -ſierras Gibelfabibi, i de Benima Grafot, con el Alcayde de Tãjar, i -aſsi jũtos todos embiãdo delãte a correr a Alcaçar, ſe entraron en una -emboſcada cerca de la ciudad. Tuvo luego auizo el Conde, i ſaliò a -ellos, i los desbarato, degollãdole los principales, i màs valientes -Capitanes, que trahian. Fue eſta Rota de las màs ſintidas, i lloradas -que los enemigos tuvieron, porque de más de caer ſobre tantas, quedaron -ſin eſperança alguna de remedio: deſcãſando el Conde por no tener que -vencer lo que quedava del mez de Iulio, i los tres ſiguientes. - -(26) Por el fin de Octubre ſe acabò de deſpoblar la ſierra de Amegara, -porque el Conde fue ſobre ella, i la reduxo a nueſtra obediencia con -muerte de los caudillos que la defendian, i governavan. Quedava a un -lado della, hazia Arzila, la ſierra de Luſmara, con muchas aldeas -grandes, i bien pobladas. Era la principal, i cabeça Nazere; rendiola -el Cõde a penas entrado en Alcaçar de la sierra, i de camino deſtruyô -Bogalmaee, lugar pueſto en ſitio eminente, i ſuperior a Guadeleon, ̃q -lo cerca con ſus aguas, i aſsi quaſi inexpugnable. Con eſte hecho, ſin -otros de menos cuẽta que particularmente eſcriue el Coroniſta Gomes -Eanes, concluyò el Conde el año de mil quatrocientos i ſeſſenta i uno, -haviendo ſido glorioſo a los Portugueſes por ſu abundancia, i felicidad -de los ſucceſſos que tuvieron en Berberia. - -(27) En Ceuta, deſpues de muchas entradas, i otras victorias que -alcanſó Don Pedro de Menezes tercero Conde de Villa Real; ſujetò las -ſierras de Benihaſcen, i Benitelid, que algunos llaman Chebit, i -quedaron ſus moradores tributarios de Portugal (ſervicio de ſingular -reputacion para eſta Corona) i eſtando el Rey en Torreſvedras le -preſentô una copa hecha del oro deſte tributo; que fue el primero, -que pagaron los Berberiſcos a los Portugueſes como en preſagio de los -muchos, que havia de rendirle aquella parte de Africa por el valor -deſte cavallero, i de ſus decẽdientes, a cuyas proezas ſe deve mucho -en eſta guerra; pprque moſtrô en ella igual virtud al de ſu aguelo, de -quien fue digno ſucceſſor en nombre esfuerço, i grandeza. - -(28) Ya por eſte tiempo tratava el Rey, con menos conſideracion que -deviera en negocio de tanto pezo, paſſar a Tanjar, llevandoſe tanto -de ſu appetito como del brio del Infante Don Fernando ſu hermano; -fundava eſta deſorden en el parecer de Diego de Barros, i Iuan Falcon, -que ſiendo cavalleros màs valeroſos que prudentes, haviẽdo eſtado -cautivos en aquella ciudad, facilitaron al Rey el poder ganarla por una -parte, a lo que deziã, del muro menos guardado de los Moros; i luego -en el principio del año de ſeſſenta i dos, hallo en las historias del -Reyno, que el Rey continuando eſte penſamiento, remetiò al Conde de -Viana, a Diego de Barros, i Iuan Falcon, para que juntandoſe con un -Iuã de Eſcalona (que fue tambien compañero ſuyo en el cautiverio) los -encaminaſſe a que reconocieſſen de nuevo la diſpoſicion en q̃ eſtava -Tanjar. - -(29) Llegaron a Alcaçar en ſazon que Don Henrique de Menezes entrava -en aquel lugar mal herido, i victorioſo de unos coſſarios Francezes, -que con algunos navios moleſtavan el eſtrecho con robos continuos. -Saliò a ellos a pezar del Conde ſu padre, por̃q tuvo a temeridad eſte -hecho; màs como en eſtas acciones ſiempre juzgava todo el arrojamiento -por de eſtima; armòle una caravela con treinta fronteros eſcogidos, -i reſueltos a morir, ô vencer, i otro pequeño, que luego deſgarrò; -el Coſſario con tres baxeles, viendo a Don Henrique pareciendole -navio de preza, lo fue a encontrar, con menoſprecio, i enviſtiendoſe -gallardamente por las proas, travaron por todas partes: peleoſe muchas -horas igualmente, haziendo los Francezes ſu dever, però no podiendo -deſazirſe, ni eſcaparſe por más que lo procuraron, entrò Don Henrique -finalmente la capitana, ſin que en los otros les quedaſſe perſona -̃q no fueſſe muerta, ò herida; tal fue la porfia con q̃ ſe cõbatio. -Tuvoſe la victoria por los q̃ biẽ la cõſiderarõ por admirable, por la -fortaleza del enemigo ſuperior en fuerças, i gente. El Conde ſaliò a -la playa recibir al hijo, llevandolo en ſus braços tan mal tratado, -que eſtuvo muchos dias ſin eſperança de vida; però es ſingular el -valor, i virtud q̃ D. Iſabel de Caſtro ſu madre moſtrô en eſta ocaſiõ, -pues dexãdo al hijo en poder del padre, acudia por ſus manos, i con -grã cuidado a curar los demás heridos, tratãdo al enemigo cõ la miſma -piedad q̃ a los Portugueſes, de q̃ ſuccediô, q̃ los coſſarios deſpues -de ſanos dandoles el Conde libertad, para que ſe fueſſen donde -quiſieſſen, ſe quedaron algunos en ſu compañia lleuados del beneficio, -i agradecimiento, que conquiſta los animos màs invencibles en las armas. - -(30) Con eſte ſucceſſo reposò el Conde haſta el mez de Agoſto, en ̃q -ſupo de Alonſo de los Arcos Caſtellano de Tarifa; como tenia cercado -a Gibraltar, i eſtava falto de vituallas; pidiendole ſocorro con -brevedad, i diligencia. Eſte auizo tardô al Conde, porque paſsò primero -a Ceuta, i Pedro de Albuquerque, que governava aquella plaça, queriendo -lleuar la gloria de ſocorrerla primero cõ alguna emulacion, i embidia, -detuvo la nueva al Conde, de manera que partiendoſe al inſtante que -entendiò lo que paſſava; quando llegó a Gibaltar, havia el Duque de -Medina Sidonia entrado ya la ciudad, i retirado los Moros al Caſtillo -que combatia fuertemente. Llamoſe Gibaltar en ſus principios Heraclea, -por ſer fundacion de Hercules el Thebano; pueſta en una larga enſenada, -que haze la mar en el eſtrecho Gaditano contrapueſto a Tanjar, en las -raizes del Calpe, una de las fabuloſas columnas de Hercules, en cuyo -nombre perſeveró, haſta que con la perdida general de Eſpaña, Tarif -le preſtò el ſuyo; i le dijerõ Gibaltar, de Gibel, i Tarif, que ſuena -en Arabigo lo miſmo que monte, ſi bien algunos lo derivan de Gebel, i -Aar, ò de Tarf, q̃ es la cũbre del mõte. Dominaranla los Arabes, haſta -que el Rey Don Fernando el Quarto de Caſtilla la ganò; perdiò ſu hijo -D. Alonſo el vndecimo, i reſtaurò a ſu coſta D. Iuã Peres de Guſman, -primer Duque de Medina Sidonia (de quien vamos hablando) varon inſigne, -i de excelentes virtudes. - -(31) El Duque apretó el combate al caſtillo, i ſabiendo que el de Viana -venia a hallarſe alli; le ſalió a recibir grã trecho de la ciudad con -grandes cumplimientos, dandole la obediencia de ſoldado, i ſuplicandole -una, i muchas vezes quizieſſe governar aquel ſitio; rehuſolo el Cõde -con ſu acoſtũbrada modeſtia, i tomó una pica para ſervir; mas los Moros -deſcõfiados de ſu defẽſa, ſe entregarõ al Duque por trato, pidiẽdo -para rehenes de ſu ſeguridad la palabra ſolamente del Conde de Viana, -(tanto fiavan della). El Duque obligo corteſmente al Conde a que ſe -encargaſſe de aquella gente, i paſſandolos conſigo a Alcaçar, les diò -paſſo ſeguro a Tanjar. - -(32) El año ſeguiente de 73. por el mez de Abril, rindio a Safa, lugar -en los confines de tierra de Benamenir, i de Luſmara a dos leguas de -Tanjar en lo más alto, i fragoſo de la ſierra, de haſta quinientas -caſas, con tan aſperas entradas, que no pudieron ſubir los cavallos -màs que uno a uno. Entrò el Conde con eſtraña dificultad, i peligro, -por lo màs agrio, i lo màs defendido, i degollando dos mil hõbres, -prendio quatrocientos. No oſó el Alcayde de Tanjar occupar el paſſo de -la ſierra al paſſarla Don Duarte, con que llegô a Alcaçar con la preza -entera. - -(33) Sobre tantas perdidas como los Moros padecian continuamente por -el braço, i valor del Conde; ſintieron eſta con mayor deſeſperacion, -porque el ſitio, i fortaleza de Safa los aſſegurava de ſu ruina. - -(34) Mientras eſto paſſava en Alcaçar, el Rey de Fez deſpues que -ſoſſegò la rebelion de Xeque Laros, con ſu muerte, ſe vino a Tanjar; de -donde communicò amigablemente al Conde preſenteandoſe con igual agrado, -i correſpondencia; haviã travado grande amiſtad deſpues que el de Fez -conoció la virtud, i esfuerço del Conde por tãtas vezes, i ſiẽpre en -ſu daño: i verdaderamẽte que dava cõ eſta eſtimaciõ un grã exẽplo de -buẽ Principe, pues ni la differẽcia de la religiõ, ni la diviſiõ de -los animos, ni los daños recibidos por ſu mano i govierno, le impedia -reconocer el valor, en quiẽ lo tenia, ſiẽdo más duro de cõfeſſar en el -enemigo; mas era tãto, i tã publico el del Cõde, q̃ mayor veneraciõ le -tuvierõ ſin duda los Moros q̃ los miſmos Portuguezes, pues aquellos cõ -el miedo, i eſtos cõ la embidia, parece andavan juntamẽte apoſtados -a engrãdecer, i deſluſtrar ſus hechos, i ſiẽdo las acciones tan -encontradas, no moſtrava menos brio el Conde en vencer con las armas a -unos, que con el ſufrimiento a los otros. - -(35) Obligado deſtas mueſtras ſolicitò haver del Rey Moro, por reſcate, -ô liberalidad el cuerpo del Santo Infante D. Hernãdo, como reliquia -ineſtimable, por la particular devocion q̃ le tenia. Anda de ſu vida, -muerte, i milagros un volume pequeño, grande en la materia. Tendre -diſculpa a no diſcurrir dellos, por no offender con la cortedad de mi -talento la lecciõ tã agradable de ſus virtudes. - -(36) Fueron ocioſas todas las diligencias que hizo el Conde ſobre eſte -particular, aunque muchas, i mui apretadas; i quedando ſin effecto ſe -bolviò el Moro a Fez, dexãdo reforçado el preſidio de Tãjar, con tres -mil cavallos, i por Alcayde a Abraim Bename, Moro de gran opiniõ, i -fortuna; por̃q Xarate auñq era muy valiẽte, fue depueſto del cargo -por deſdichado. Cõſideraciõ importãte en la guerra dõde la felicidad -tiene mucha parte. Eſta prevẽcion naciò ſin duda de averſe diuulgado la -jornada del Rey, intenpeſtivamente con que vino a noticia del enemigo; -ſiendo maxima certiſsima de los Principes entendidos reſervar para ſi -miſmos los fines de ſus movimiẽtos haſta el tiempo en q̃ importa, i es -forçoſo deſcubrirlos. Perô como las emprezas ſe yerran al principio -facilmẽte ſe van desliſando los medios: fuerõ pocos cõſiderados, los -̃q tomò Portugal en eſte negocio en q̃ uvo màs debates q̃ conſultas, -auñq tãbien no faltarõ advertẽcias del Conde, el qual deſpues de haver -cumplido la comiſsiõ de Diego de Barros, i Iuã Falcõ, viẽdo el muro de -Tãjar muy deſpacio los bolvió a embiar al Rey cõ eſta nueva, hallãdo -poſsible el caſo, i encomẽdãdole el ſecreto, i diſsimulaciõ cõ q̃ avia -de proſeguirlo, eſcreviendole era mejor acuerdo le remitieſſe a Alcaçar -gẽte, i armas poco a poco, cõ todo el reſguardo, por̃q deſta ſuerte -ſin otro eſtruẽdo, ni cuidado ſe podia executar ſu deſignio ſagaz, i -aventajadamente. - -(37) Offendiò eſta propueſta al Cõde de Villareal, por̃q cõ la buelta -de los reconocedores informado de la facilidad, i grãdeza de la jornada -ſe deſcubriô por oppoſitor para la execuciõ. El Infante D. Fernando -por otra parte haziaſe dueño della, i el Rey no queria reduzirſe a no -paſſar a Berberia; de manera q̃ con tãtas incõſideraciones preſumiẽdoſe -̃q el Cõde de Viana dava eſtos aviſos por hallarſe ſolamẽte en aquella -ocaſion, comẽçarõ los entereſados a tener celos de ſu zelo, i cõ eſto -moviã al Rey a lo q̃ peor le eſtava. Pudo al fin el de Villareal -introduzirſe en la materia, por̃q ſu calidad, valor, i prudẽcia erã -fiadores, para peligros mayores. Todavia como en eſte ſe havia de -hallar el Rey, quiso enterarſe primero por ſus ojos de la diſpoſiciõ -en q̃ eſtavã las coſas de Tanjar; fueſſe a Ceuta llevãdo cõſigo a Iuan -Falcon, i Diego de Barros, con los quales examinô todo lo q̃ paſſava, i -aſſegurò de nuevo al Rey del ſucceſſo, con q̃ finalmẽte ſe determinò ſu -paſſage. Advierte Ruy de Pina, que al partirſe eſte cavallero, le hizo -el Rey algunas mercedes importãtes para ſu caſa, porque aſsi ſe obligã -a los ſubditos, a que menoſprecien las vidas en el ſervicio de ſu Rey, -grangeando muchas vezes cõ un favor deſtos, grandes felicidades para ſu -corona. - -(38) Sabia el de Viana todas eſtas diligencias, aunque las callava -prudentemente; por̃q deſcubriô embidia en el Conde de Villa Real; -ambicion en el Infante D. Hernãdo; i brios en el Rey; i como no ſe -hallava con fuerças capazes de luchar cõ tales emulos, remetia al -ſufrimiẽto, i diſsimulaciõ eſte agravio, aũ̃q eſperava del, mayor -gloria, por̃q las prevenciones no ſe ajuſtavan a la neceſsidad, -creciendo muchos inconvenientes con la dilacion, de ſuerte, q̃ pudo -juzgar aliſonja de fortuna lo que muchos imaginaron que fuera ofenſa. - -(39) En eſte verano fueron muy continuas las eſcaramuças, que el Conde -tubo con los Moros, porque el Alcayde de Tanjar con la fuerça que -todos los que de nuevo goviernã tienen en ſus principios, procurava -emendar la fortuna de Xarate, deſeãdo avẽtajarſe, a los que haſta alli -haviã peleado cõ el Cõde: mas deſengañoſe brevemẽte; por̃q deſpues de -haver corrido varias vezes a Alcaçar ſiẽpre con perdida, ſabiendo un -dia por ſus eſpias, q̃ el Conde havia pueſto por tierra muchas aldeas -del Farrobo, i Benavolẽſe, i ſe retirava cõ grã preza, le ſaliò al -encuentro con quatrociẽtos i ſeſſenta cavallos, i mil peones. Trahia -el Conde repartida ſu gente en tropas, que era menos la mitad, que el -enemigo; i mandando adelantar la preza con la ſuya enviſtio al Alcayde, -antes que el Moro ſe pudieſſe determinar en lo q̃ havia de hazer. Eſte -repẽte deſcõpuſo al enemigo de manera q̃ cõ poca reſiſtẽcia ſe puſo en -huyda, i el Cõde cõtẽtãdoſe cõ vẽcerlos, le hizo puẽte de plata, como -dizẽ. - -(40) A los diez de Iulio ſe jũtarõ los Xeques, de las ſierras de -Anjara, Farrobo, i Benabolẽſe, i perſuadidos de uno màs venerable en -canas, i conſejo llevados del miedo, i fama invencible del Conde ſe -reduxeron a ſu obediencia. Eſta accion contradixeron muchos fronteros -Portuguezes, pareciendoles quitaria la paz, la ganancia que hallavan en -la guerra; mas el Conde anteponiendo el bien publico al particular, ſe -la otorgò debaxo deſtas capitulaciones. - - _Serian tributarios del Rey de Portugal, dando por eſte reconocimiento - dos doblas de oro cada padre de familias; biudas una; niños, i - donzellas nada._ - - _Eſtarian a la obediencia de los generales de Alcaçar el ceguer ſeguro - de los Chriſtianos, i amparados de ſus capitanes._ - - _No darian favor, ô conſejo a los Moros contrarios; i ſabiendo de - ſus ardides, entradas, ô deſinios los revelarian luego al Conde ſin - ocultar coſa, q̃ fueſſe en daño de los Portugueſes._ - - _Darian paſſo libre por ſus tierras ſin alterarſe ni hazer otro - movimiento; mantenimientos, i hoſpedaje a buen precio, i todo el trato - de amigos._ - - _Podrian libremente los Moros ſembrar i coger ſus coſechas, vender ſus - fructos en Alcaçar, i por todas tierras de Christianos, no paßando de - treinta los que fueren juntos a eſtas ferias._ - - _Siendo neceßario acudirian con armas, perſonas a Alcaçar, ſerviendo - cõ fidelidad, diligencia, i cuidado._ - - _Eſto miſmo ſe havia de guardar puntualmente con los generales, i - fronteros de Ceuta._ - -(41) Publicado eſte aſsiento, ſe guardò deſpues inviolablemente en -vida del Conde; porque la verdad, i agrado con que tratava a los Moros -de paz, los hazia andar puntuales en ſu obediencia, conſiderando en -ella muchas utilidades, que el Rey de Fez les negava con el ſeñorio -abſoluto, i tiranico, con q̃ aquellos Principes dominã ſus vaſſallos; -ſiẽdo màs ſu govierno Deſpotico, q̃ Monarchico. - -(42) Con eſta proſperidad no oſaron los Moros de Luſmara a reſiſtir al -Conde, en una entrada que hizo en Octubre ſiguiente deſte miſmo año, -de que ſacô mucho ganado. I por̃q ſe hallava falto de vituallas, i -Portugal ocupado en apreſtar la empreza de Tanjar, no attendia a otra -coſa, olvidãdo, o quiça no pudiendo remediar todo: porque las fuerças -eran menos q̃ el animo: y el Rey cõ el appetito, i ambicion de dilatar -ſu imperio, obſtinavaſe en ſu parecer, ſin haver nadie q̃ ſe atrevieſſe -a contradezirlo; reſolviendoſe los màs prudentes, i ſoldados a ſer -compañeros deſte error; por̃q queriã màs aventurarſe, i perderſe con -el, q̃ caer en ſu deſgracia. Era uno deſtos el Cõde de Viana, el qual -deſpues q̃ entẽdiò q̃ el Rey le tenia por ſoſpechoſo en eſta jornada -por aſſegurarle, i deſmẽtir la opiniõ q̃ ſus emulos esforſauã quãto -podiã; embiò al Reyno ſus dos hijos D. Hẽrique, i D. Fernãdo, que era -el ſegundo, ambos de gentil diſpoſicion, i brio para q̃ acõpañaſſen el -Rey, i juntamẽte apercibieſſen otras coſas neceſſarias. - -(43) Entretanto no ceſſava un punto de moleſtar al enemigo, i allanando -la ſierra de Benamenir, q̃ fue la vez primera q̃ la corriò, quemãdo a -Ramele, q̃ era el lugar principal q̃ tenia fuerte, i rico, deſpues a -pocos dias corriò a Tanjar por enflaquecer aquel Alcayde de opinion, -i gente, juzgandolo aſi por neceſſario, para lo que ſe pretendia. I -notando, q̃ en todo aquel cõtorno, ſolo la ciudad ſe ſuſtentava por el -enemigo, llegò a deſafiarle al pie del muro de perſona a perſona; ò de -la manera que quizieſſe, mas el Alcayde, covarde con eſta reſoluciõ, -reſpõdiò cõ la artilleria, de manera q̃ fue forçado apartarſe el -Conde; ſiẽdo tã dueño del cãpo, i ſierras, q̃ andava por ellas cõ la -ſeguridad q̃ en Alcaçar. Aquel dia llamó a un Moro de preza, vezino -de Tãjar, i embiolo al Alcayde con una copia de Carneros, pidiẽdo, ̃q -como cavallero los repartieſſe por los Chriſtianos cautivos; por̃q era -eſtraña la piedad con q̃ ſe dolia de los affligidos. - -(44) Bolvió en ſi el Alcayde de Tanjar, con tantas perdidas, ſabiẽdo -̃q los ſuyos le notavã de cobarde por el ſucceſſo paſſado, ſe reſolviò -en buſcarle; mas la buena fortuna del Cõde ſe diô ocaſion de nueua -affrenta, por̃q en el mez ſeguiente fue ſobre Benamaqueda, i a la -buelta topò con el Alcayde, y lo venciô, degollandole quinientos -hombres. - -(45) Eſta rota pudiera debilitar los animos, i guarnicion de Tanjar, -ſi el Alcayde en la vigilancia, prudencia, i buen ſemblante con ̃q -governava, no disfraçara el miedo con los ſuyos, pareciẽdo con ellos -más vencedor que vencido. Llegavan eſtas victorias a los oydos de -nueſtro Rey, ſin la fama que merecian por la emulacion de los enemigos -del Conde: i como trahian todo el govierno del Reyno entre manos, -arbitravan a ſu guſto en todo, alterandoſe con eſtos ſucceſſos, i -temiendo q̃ el valor del Conde fueſſe tanto, que llevado de la ocaſiõ, -i felicidad, ſe diſpuſieſſe a emprẽder la cõquiſta a Tanjar: por -deſviarlo deſta gloria, hizieron con el Rey a q̃ partieſſe de Lisboa -a ſiete de Nouiembre con dos mil cavallos, i algunos Infantes, ſiendo -entrado el invierno con riguridad de aguas, i frios; con que no faltò -murmuracion contra miniſtros que hazen a ſus Reyes executores de ſu -paſſion, meſclando algunas appariencias de zelo que ſuelen engañar, aun -a Principes advertidos. - -(46) Entrô la armada en el eſtrecho con viento eſcaſo, i alli le -ſobrevino tan gran tormenta, que ſe dividiò toda, deſgarrando unos -navios a Ceuta, otros a Alcaçar; i algunos ſoçobraron: ſalvôſe el Duque -de Bragãça, i ſus hijos, i otros muchos cavalleros quaſi milagroſamente -a nado, i el Rey ſe fue a Alcaçar con no poco rieſgo de ſu vida. Eſtos -principios pronoſticaron la deſdicha de los fines: mas la tema del Rey, -i del Infante tuvo neceſsidad de otros deſengaños, para que llegaſſen a -conocer ſu yerro, que es accion aſſas difficultoſa en los poderoſos, i -de grandes peligros; porque como el remedio de los aciertos, conſiſte -en el arrepentimiento la naturaleza como ofendida de los ſuperiores, -quiere emendar una culpa con que ſe cometan muchas, i aſsi van -engazando yerros haſta deſpeñarſe, como en eſte caſo ſe probó bien. - -(47) Auñq el Rey tenia tomada la determinaciõ mucho de antes; viẽdoſe -en Alcaçar quiſo juntar a cõſejo más para eſcucharlo, q̃ ſeguirlo; i -por no acabar de deſabrir al Conde de Viana de todo punto, porque en -aquellos pocos dias havia notado, i viſto las maravilloſas coſas que -hiziera en ſu ſervicio. Entraron como treinta perſonas; uvo deſputas -ſobre ſi convenia acometer a Tanjar tambien por mar. Vencieron en -votos al Conde de Viana, que ſe opuſo a eſta reſolucion, fundado en -la incertidumbre, i riguridad del invierno, i aſpereza de aquella -coſta, con otras razones militares, que la experiencia, i la razon -aprovavan con grandes ventajas, mas nada aprovechò, para que el Rey no -ſiguieſſe lo contrario. Partiò entonces Luis Mẽdez de Vaſconcelos con -doze velas, i el Rey con lo reſtante del Campo, por tierra. Amanecierõ -ſobre Tanjar, i Luis Mendez trabajando por deſembarcar ſu gente, eſtuvo -a pique de perderſe, porque las olas andavan tan bravas, q̃ no ſe -domaron con los remos. Y eſto ſolo ſirvio de deſpertar el enemigo, el -qual vigilante antes, con eſte avizo, començò a jugar ſu artilleria -contra la Armada; i el Rey advertiendo lo que paſſava, deſeſperado ya -del effecto ſe bolviò a Alcaçar, i de alli a Ceuta engrãdeciendo con -alabanças al Conde de de Viana, i culpãdo los pareceres q̃ lo havian -perſuadido a no darle el credito que merecia ſu valor, i experiencia: -peró en eſtas palabras más ſe condenava a ſy miſmo, que a otro alguno, -pues ſe dexô llevar de adulaciones, conociẽdo la verdad, i entereſa -del Conde, quãdo no ay Principe tan limitado, q̃ no entienda, quien le -habla màs a lo juſto, i lo que le conviene, auñq es ordinaria traça -ſuya deſcargar ſiempre ſu error ſobre aquellos q̃ le aconſejan en los -caſos adverſos, llevandoſe ſolos la gloria, i alabança de los proſperos. - -(48) Deſte deſabrimiento del Rey tomaron motivo los emulos del Conde de -Viana para enviſtir con el Infante D. Hernando, deſengañados ya de ̃q -el Rey attendieſſe a ſus perſuaciones; mas el Infante con la demaſiada -ambiciõ de aquella empreza andava màs diſpueſto a oyr ſemejantes -deſacuerdos; i aſsi diferia al Conde de Odemira, que con particular -adulacion le movia a que de ninguna manera deſiſtieſſe de acometer a -Tanjar. Premiole eſte Principe el conſejo, como ſi fuera en gracias -ya del effecto, con la encomienda mayor de Sanctiago; coſa que el -de Odemira pretendia havia mucho tiempo. Tocavan al Infante eſtas -proviſiones, porque era Maeſtro de las Ordenes Militares de Chriſtus, i -Sanctiago, ſobre ſer Duque de Beja, i Viſeu, con otras muchas tierras, -i ſeñorios. - -(49) Por eſte tiempo Don Pedro Primogenito del Infante Don Pedro, -ſe partiò de Ceuta a Cataluña en dos galeras, que de alla vinieron -a buſcarle, i el Rey ſu cuñado aunque al principio le diò licencia, -deſpues ſe la fue ſuſpendiendo de manera, que Don Pedro preſumiô que -lo hazia por reſpeto de Caſtilla, porque el Rey D. Henrique tambien -era oppoſitor a Aragon, i la amiſtad eſtrecha que tenia con el Rey -Don Alfonſo ſobre el parenteſco de cuñado dava ſoſpechas para todo. -Don Pedro pues dexando eſcrito al Rey ſus proteſtos, i cumplimientos; -ſe embarcò en las dos galleras, i llegò a Cataluña; donde le juraron -por Principe, i a pocos mezes fue muerto por los miſmos Catalanes -de veneno, como avemos referido. Quedoſe el Infante Don Fernando en -Alcaçar, con deliberacion declarada de bolver a Tanjar, aunque el Conde -de Viana le parecia impoſsible el buẽ ſucceſſo deſta jornada. - -(50) Mas el Infante, como era eſto lo que más ſolicitava, procuró -ſeguir el conſejo del Conde de Odemira; i para reſintir al de Viana de -ſuerte, que el miſmo ſe apartaſſe, tomò para ſi el quinto de vna rica -cavalgada, que por derecho competia a los generales de Alcaçar que ſe -hizo aquellos dias, en la qual ſe havia hallado el Infante, i el Conde, -i perô no quedò perſona, que no lo murmuraſſe, ni dexaſſe de alabar al -Conde por la modeſtia, con que ſe portò en eſta particion, ſiendo tan -liberal en renunciarla, como el Infante corto en repartirla, aunque -bien ſe entendiò a lo que tirava aquel penſamiento. - -(51) Deſpues tornò el Infante a hazer conſejo con los cavalleros, que -le aſsiſtian en Alcaçar ſobre la gente que era neceſſaria para la -execucion de ſu deſeo. Llevantoſe Hernãdo Telles en medio, i pidiò al -Infante declaraſſe ſi tenia licencia del Rey ſu hermano para acabar -aquella empreza; hiriole mortalmente la pergunta, aunque callô la -reſpueſta: i el de Odemira, que conoció ſu enojo por liſonjearle, -mas deſcubiertamente ſe deſcõpuſo en palabras con Hernando Telles -(cavallero de ſingular animo, i viçarria, aunque mancebo) con que ſe -deſviò aquella platica; tratandole ſolamente ſobre la propueſta del -Infante, en que el de Viana diſcurrio deſta ſuerte. - - _Bien ſe (ſeñores) que las differẽcias de los votos que eſcuchamos - en eſte negocio, nacen mâs de alguna particularidad, a que no puedo - dar remedio, que de otra conſideracion alguna, en que ſe note zelo, - i cuidado de lo que más importa, con que no dudo, que ſiempre mi - pratica parecerâ ſoſpechoſa. Baſtante ocaſion era eſta para dexarme - llevar del parecer arrojado de otros. Mas pues eſtoy aqui para dezir - lo que ſiento, donde ſolo ſe deve tener la mira al ſervicio de Dios, - i honra de mi Rey, no tratare de la mia: por temeridad juſgo ponerſe - a una buelta de dado, i en poder de la ciega fortuna mâs poderoſa - en la guerra, que en otra parte, vidas, i ſeñorios: la reputacion - Portugueſa, donde ſolo peleamos con ella, i nos cueſta el grangearla - tanta ſangre, i trabajo, fuerça es perderla en eſta occaſion; porque - ſiendo Tanjar una plaça de las más fuertes, i bien guarnicidas, que - tiene el Rey de Fez, parece coſa impoſsible, que ſe pueda entrar con - tan poca gente, como tenemos. Paſſa de tres mil ſoldados ſu presidio, - lleno de vituallas, artilleria, i mucho esfuerço: el ſocorro a la - puerta, i que ha de venir por tierra firme, que es ſuya, i de ſus - Principes, que eſtan ſin otros embaraços de guerra, ni rebeliones: - concluida la de Xeque Laros con ſu muerte; Tremecen quieto; i al - fin no ay coſa en el Reyno de Fez, que quite acudir a Tanjar en el - aprieto; tiene un capitan de mucha experiencia, i brio, que ſabe - guardar ſus muros, de manera que no puede el deſcuido ayudarnos, - por mâs que nos certifiquen lo contrario. Contra eſto, que razon - ay de nuestra parte para acometer un hecho tan ſin prudencia? el - conocimento, i la memoria de las coſas paſſadas, es una luz, i guia de - las operaciones humanas, principalmente en las guerras, cuyos errores - ninguna diſculpa reciben, ni aun conſientẽ remedio; porque en ſiendo - cometidos, cahe la pena ſobre ellos. Prodigioſas fueron ſiempre las - jornadas de Tanjar, no permita vueſtra Alteza, que eſta acabe de ſer - tumba de nueſtras honras. Eſperemos tiempo, el nos dirâ lo que havemos - de hazer: andamos felices en las entradas, però no en los exercitos. - Quiçâ nueſtro ſufrimiento, i valor podra occaſionar ſu ruina; i pues - ſomos vencedores en lo poco, Dios ordenarà, que ſea tambien en lo - mucho._ - -A eſto reſpondiò el Conde de Odemira, llevado de ſu antigua enemiſtad. - - _Si advertis (ſeñores) en las difficultades, que tienen ſemejantes - emprezas, ſin mirar primero ſus provechos, i bienes, no ſerâ - mucho, que os embarace lo que acabaſtes de eſcuchar aora: perô ſi - diſcurris en lo particular deſta, avergonçareisos, en penſar, que - tantos apparatos ſean para ningun effecto. Deliberôſe nueſtro Rey - en venir ſobre Tanjar, trahiendo conſigo lo mâs luzido de ſu Reyno: - ſerâ condenar ſu prudencia, i conſejo, dexar de proſeguir esta - determinacion: todos los motivos, que la occaſionaron, eſtan en - pie; ningun accidente ha quebrantado fuerças, ni animos; pues que - cauſa havemos de dar para deſculpar eſte yerro. La advertencia del - enemigo, i ſu vigilancia, eßa es la que nos ha de dar maior gloria, - que vencerlos con ſu deſcuido, no merece gracias; que les ſomos - ſuperiores es llano, a quien mirare lo que pocos Portugueſes han - hecho contra innumerables Moros en Ceuta, i las demàs fronteras: pues - como ſe han de recelar tres mil, quando millares ſe vencen cada dia? - Nueſtra gente mâs ſe ha de contar por el valor, que por el numero. - Cien Portugueſes baſtan para eſta empreſa: Mi voto es, que vueſtra - Alteza execute eſta noche, lo que ha tantas, que nos deſvela: ſalgamos - ſeñor, i ſea Tanjar triumpho, gloria un Infante de Portugal, ya que - fue de otro oprobrio, i ſepultura._ - -(52) Aprovóſe el parecer en conformidad del guſto, que moſtrava el -Infante, que fue ſolo la juſtificacion, a que attendia el Conde de -Odemira, el qual por liſonjealle más, alcançò del Inffante en ſecreto, -que el de Viana no le acompañaſſe en eſta jornada. Luego apartô cien -cavallos, i ſin dezir nada ſaliô de Alcaçar a prima noche. - -Fue Tanjar tumba, un tiempo de la nobleza de Portugal, por las anſias, -con que ſus Principes aſpiraron ſin fuerças baſtantes a conquiſtarla. -Eſtà pueſta en la coſta del Occeano Atlantico, quaſi en la boca del -eſtrecho de Gibaltar, en ſitio llano, i apazible. Tiene Fez al cierco -en diſtancia de cinquenta leguas. De ſu primer nombre, que fue Tingide, -tomò aquella provincia Mauritania, el de Tingitania, por differenciarſe -de las Ceſarienſe, i Sitifenſe, que tambien ſe denominaron de -Ceſaria, i Sitife, ciudades cabeças ſuyas: fue lo ſiempre Tanjar de -la Tingitania, por ſu autoridad, i grandeza. Los naturales le llaman -oy Tanja, i mezclan ſu fundacion con mil cuentos fabuloſos, a que -ſu abundancia, i riquezas dierõ motivo: Iuan Leon, i por el Marmol, -i otros dizẽ, q̃ los Romanos la fundaron, i ennoblecieron, i que -ſeñoreandola deſpues los Godos, quedò ſujeta a Ceuta. Perdiòſe quando -eſta, i los Alarabes la reſtauraron, i fortalecieron con la gẽte mejor, -i màs valiente de Berberia, de que eſtaua llena por eſte tiempo. - -(53) Entretanto Diego de Barros, i Iuan Falcon ſe fueron al Conde de -Viana, proteſtandole con muchas razones, quiſieſse aviſar al Rey de -la reſolucion; porque el Iffante no tomando ninguno de los conſejos -acertados (coſa mui dañoſa en los peligros) mientras quiſo ſeguir el -del medio, no ſe atreuiô, ni proveyò, como era meneſter; quando llegò -a Tanjar era ya mañana, i por no deſcubrirſe, ſe emboſcò aquel dia, -embiando al Mariſcal corrieſse el enemigo, haſta que en el ſiguiẽte -effectuaſſe lo que tenia determinado. El Rey en ſabiendo lo que -paſſava, mandó adelantar a Vaſco Martines de Soſa (ſu capitan de la -guardia de cavallos) para que de ſu parte detuvieſse al Iffante, i -a ſus eſpaldas partiò de Ceuta, quaſi por la poſta, con ochociẽtos -cavallos, i muchos infantes; mas fue tãta la prieſſa, que ſe dió en -caminar, imaginando, que el Inffante aſſaltaria a Tanjar ſin el, -que vencio el camino en mui pocas horas. Los infantes de canſados, -quedaronſe en Alcaçar; i el Rey notando grande ſilencio, en el -campo, quanto más ſe acercava ſin hallar el hermano, entendiò, que -avia entrado a Tanjar, i començò a feſtejarlo con la facilidad, que -hizo todo. En eſto llegò el Mariſcal, que contô lo que paſſava, i el -Rey enojado del ſucceſſo, i mucho màs contra el hermano, ſin querer -encõtrarle, ſe bolviò a Alcaçar, con que anduvo quinze leguas en -aquella noche ſin deſcanſar. Vinoſe el Inffante tras el Rey, por -aplacarle, mas el; como Principe, que no ſabia enojarſe contra lo mal -hecho, que tambien es falta de valor, i una de las maiores, que ſe -conſideran en los Reyes, i de maior daño para los Reynos; no paſsò ſu -enojo de una reprehenſion menos aſpera, de lo que el Inffante merecia, -por los deſabrimientos, con que ſe huvo en eſta materia: reſultaron -della nuevas murmuraciones contra el Cõde, que era el fin de todo, -porque el Inffante moſtrandoſe ſentido de la diligencia, que ſe hizo -con el Rey; juzgò por autor al Conde, i como los induzimientos del -de Odomira, no ceſſavan un punto de perſeguirle, procuravan otros -deſacreditarlo, con tan differente effecto, de lo que era ſu animo, que -quanto màs le perſeguian, tanto màs le acreditavan, i engrandecian. - -(54) El Rey, entonces, menos deſabrido, ſe fue a Ceuta con penſamiento -de paſſar de alli a Gibaltar, a verſe con el Rey D. Henrique de -Caſtilla ſu cuñado, i el Infante acompañandolo haſta aquel lugar, pudo -tanto con ſu autoridad, que alcançò licencia del hermano para bolver a -Tanjar; conociẽdoſe en eſſo, como en otras varias acciones, que no ay -deſvios humanos, que puedan impedir los ſuceſſos, que la providencia -divina diſpone por otras cauſas, pues con aver tantas en eſta jornada -para atajar la futura deſgracia, vino el appetito de un Principe a -poder màs, que la razon, i la experiencia, hallando ſiempre pareceres, -que approvaſſen tales deſaciertos. - -(55) Por otra parte el Infante guiado del conſejo del Conde de Odemira, -huyô de ſeguir el de Viana, que ſin embargo de ſus quexas, tornó con -ruegos, i perſuaciones a encarecerle el error de aquel acometimiento; -i como vió, que a penas lo eſcuchava, con ſolo quatro criados ſe fue -a Ceuta, adonde el Rey lo embiava a llamar, para paſſar a Caſtilla, i -hazer antes alguna entrada en tierra del enemigo. El Infante apreſtado -con quatrociẽtos hombres, en diez i nueve de Henero (̃q era noche -de S. Sebaſtian) dos horas antes de amanecer ſe puſo en Tanjar: los -Portugueſes atemorizados cõ prodigios, q̃ por todas partes amenazavan, -notarõ vn Cometa, cõ largas, i ſangrientas crines, q̃ ſeguia a la Luna, -en mitad de ſu claridad, pueſto ſobre aquella ciudad. Mirò Gomez Freire -al Cielo (perſona de grãde prudencia, ceſo, i calidad, i en alta voz) -dixo. - - _Ah noche fatal, i deſdichada, para quien te aparejas?_ - -Ivan los hombres con eſtas ſeñales con tanta triſteza interior, que a -penas davan paſſo, que no juzgaſſen, que era para la ſepultura. - -(56) Llegados al muro le arrimaron quatro eſcalas, i ſubieron como -cien hombres, mas reconocidos por la poſta, yẽdo Iuan de Soſa a -herirle con la lança, ſe arrojô del muro abaxo, i començò a dar bozes; -i los nueſtros penſando, que del eſtruendo naceria otra confuſion, que -embaraçaſse al enemigo para poder defenderſe, tocaron reziamente al -arma, quando el enemigo acudió con gran valor a ſu defenſa; esforçòſe -con el peligro, i ultimamente hallando los Chriſtianos deſordenados, -fue degollando en ellos, ſin que el Inffante pudieſſe valerlos, màs -que con el ſentimiẽto. Quiſo arrojadamẽte ſubir al muro, i morir con -los demàs compañeros; però el Conde de Odemira, i otros fidalgos lo -deſviarõ deſte intento, alẽtandole deſta aflicion, haſta q̃ ſ vino a -Alcaçar. - -(57) Nueva tan deſaſtrada llegô primero, q̃ las reliquias del campo, -a Ceuta, como tienẽ de coſtumbre ſiempre las infelicidades; i el Rey -animandoſe para el conſuelo, mandò al Conde de Viana, q̃ de ſu parte -fueſſe luego a darſele al Inffante, el qual pidiendo al Conde le -perdonaſſe no ſeguir ſu cordura, i parecer, ſe aliviò de la perdida. -Fue mui grande, la que recibiò eſte Reyno, porque murieron màs de -duzientas perſonas calificadas en valor, i ſangre, quedãdo preſas otras -ciento. Anduvo el enemigo revolviendo entre los nueſtros, para ver ſi -hallava el cuerpo del Conde de Viana, porque juzgava, que a quedar vivo -no podia llamar victoria aquella, quando el baſtava a reſtaurar maiores -calamidades. Cuentaſe, que en eſta ocaſion dixera un moro viejo gran -ſoldado, a ſu Alcaide, eſtas palabras - - _Abrahem Bename, en vano buſcas el cuerpo de D. Duarte de Meneſes - entre eſſos, que miras ſin vida; pues en la deſorden, i poca - diſciplina, que moſtraron en eſte caſo los Portugueſes, veo, que no ſe - hallò en el._ - -Tanto era el reſpecto, con que hablavan de ſu perſona los enemigos, i -la proſperidad de ſu opinion. - -(58) El Rey no quiſo divulgar la nueva, haſta q̃ ſe embarcò a -Gibaltar, q̃ fue el miſmo dia, que ſe la dieron. Eſtava el de Caſtilla -aguardandolo, i llevando los dos la grãdeza de ſus cortes, i eſtados, a -cabo de algunos dias, q̃ eſtuvieron juntos, aſſentaron coſas, que nunca -tuvieron cumplimiento, aunque fueron juradas en manos de D. Iorge de -Acoſta Obiſpo de Evora, ſucediendo en eſtas viſtas lo que en todas, -que ya màs lo tratado en ellas ſe guardò nunca. Andavan los ſeñores de -Caſtilla deſabridos con el Rey dudando de la legitimacion de ſu hija D. -Iuana, que era Princeſa unica de aquel Reyno; porque la madre viviendo -con menos honeſtidad de lo q̃ requeria ſu grãdeza, dava ocaſiõ a ̃q -ſe juzgaſſe al Rey ſu marido por inhabil para tener hijos; i que el -pueblo no paraſſe en ſola eſta malicia. El Infante D. Alonſo hermano -del Rey de Caſtilla con eſta, i otras cauſas, ſe inquietò de manera que -llegô a armar contra el hermano, haziendoſe cabeça de los inobedientes, -i malcontentos. Quiſo entonces el Rey caſar al Principe D. Iuan de -Portugal, con la Princeza heredera de Caſtilla, i al Rey D. Alfonſo con -ſu hermana la Infanta D. Iſabel, que deſpues fue la Reyna Catholica, -però el Cielo deſviò el acierto deſtos matrimonios por caſtigar a -Heſpaña, con una guerra poco menos que civil, que duró haſta la muerte -del Rey Don Alfonſo, de que ay eſcritos copioſos commentarios. - -(59) Tornòſe el Rey de Gibaltar a Ceuta, donde entrò de nuevo en otro -penſamiento de tomar Arzila, ciudad tambien de aquella coſta, metida -dentro en un arrecife, que alli haze el mar Occeano Herculeo, la qual -ſe llamò antiguamente Zilia, i los naturales, con poca corrupcion dizen -Azeila; eſtà quarenta i ſiete leguas de Fez, i ſiete a Poniente del -eſtrecho; porque el yerro, con que ſe acometio a Tanjar, le atormentava -el coraçon para hallar algun modo, con que pudieſſe reſtaurar el -credito, que imaginava menoscabado con la ſobra de animo, que tenia; -peró muchas vezes pierdẽ los Principes tanto por dar en valientes, ſi -es con temeridad, como por ſer cobardes. - -(60) Con eſta imaginacion ſe fue a Alcaçar, i de alli con el Infante -entrando en la ſierra, por el puerto, que llaman de Alfeixe. Al -amanecer diò en unas aldeas, que hallò deſpobladas, con el aviſo, que -tuvieron deſta entrada: deſpues corriò ſin ceſſar, haſta legua i media, -por la ſierra, con no poco daño del enemigo; anocheciole en eſto, i -paſsô el rio de Tagadarte, por alojarſe a ſu orilla; però fue tanto -lo que lloviò aquella noche, i la recia tempeſtad, que ſobrevino, que -el rio ſiẽdo mui pequeño ſe hizo un mar, i el Rey por eſta cauſa ſe -viô perdido, ſin poder paſſar adelante, bolviendoſe triſte, i afligido -a Alcaçar, i luego a Ceuta. Pareciole entonces deſpedir ſus gentes, -porque ſe deſengañò de la tema, con que andava de un yerro en otro, ſin -conſejo, ni prudencia, ſolo por la ambicion de moſtrar valor; ſiendo -tan cõpañero en eſte deſeo el Infante ſu hermano, que no ſe podia -juzgar de ambos, qual deſacertava màs. - -(61) Eſte Principe eſtando en Portugal como maeſtro, que era de las -dos ordenes militares de Chriſto, i Sanctiago, mandò con edicto -publico, que todos los cavalleros deſtos habitos, vinieſſen a ſervirle -en eſta empreſa, compeliẽdolos con amenazas, i aunque es lo cierto, -que no faltò alguno, q̃ voluntariamẽte dexaſſe de ſeguir el Infante, -ſiẽdo ſu exemplo, i el del Rey maior fuerça que todos los demás -mandamientos: Con todo como eſte negocio tocava a juriſdicion, i los -cavalleros profeſſavan maior zelo, que en eſte tiempo eſtando aqui -en Ceuta deſpues de deſpedidos, i con licencia, para que pudieſſen -bolverſe a ſus caſas, entre las dos ordenes eſcogierõ a Gonſalo Gomez -de valladares Comendador del Mogadouro del habito de Chriſto, i Martin -Vaz Maſcareñas, comendador de Aljuſter de Sanctiago, cavalleros de -prudencia, i virtud; para que notificaſſen al Infante declaraſſe no -eſtar obligados los cavalleros a ſemejantes violencias, ſiendo accion -voluntaria, i libre ſeguir los maeſtros en ocaſion de guerra, que no -fueſſe declarada en ſus eſtatutos, a quien para maior ſeguridad ſe -remetiã. - -(62) Quando la libertad ſe funda en razon, i juſticia, no es buen -Principe, el que la condena, ò caſtiga: pues los buenos ſiempre -permiten, que los ſubditos negocien como ſubditos, i no como eſclavos; -maiormente en las coſas, en que no mueſtran interes proprio, pues la -cauſa publica ha de tener differente aſsiento en el animo del Principe, -cuyas orejas, quanto màs abiertas eſtan para los quexoſos, tanto -más cumplen con la obligacion de ſu oficio, ſin que para eſtos ſean -neceſſarios nuevos tribunales, pues miniſtros con gran dificultad -emiendan yerros de otros miniſtros, por no ſe acuſar a ſy meſmos, i -aſſi los Reyes lo han de hazer como obligacion preciſa ſuya. El Infante -no ſolo los eſcuchô agradablemente, pero examinando los eſtatutos, i -privilegios, ſin remetirlo a nadie, ni dilatarlo, viendo todo por ſus -ojos, concediò lo que pedian aquellos cavalleros, i con eſto ſe paſsó a -Portugal con la maior parte de la armada. - -(63) Quedòſe el Rey en Ceuta fatigado con tantas adverſidades, que le -herian màs por̃q tocavan en la inclinacion, de que màs ſe preciava, -que ſiempre ſuele ſer lo que ſe ſiente con maior vehemencia; i no -acabando de reſolverſe en dexar a Berberia ſin alguna demonſtracion, -que reparaſse las paſſadas, reconocida la ſierra de Benacofu, partiò -cõ ocho cientos cavallos, deſseoſo de verſe con el enemigo roſtro a -roſtro; acompañaronle el Duque de Bargança, los Condes de Guimaranes, -Faro, Villa real, Penela, i Monſanto, el de Viana con D. Henrique, i -D. Fernando ſus hijos, i otros muchos cavalleros de igual calidad, i -virtud, aprovando primero eſta entrada, porque queria moſtrar a ſu Rey -el valor, con que le ſervia; ſiendo gran ventura de los tiempos, en que -los Principes toman las armas, tanto para conocer los ſubditos, como -para ſer conocidos dellos. - -(64) El dia, que el Rey ſaliô de Ceuta ſe fue alojar al caſtillo de -Almiñecar, i deſcanſando un rato, entrò de noche en la ſierra: diſta -quaſi tres leguas de Ceuta, incluyendoſe en la miſma, que Marmol llama -Huat Idris, ſiendo el nombre de Benacofu impueſto por los naturales, -por algun accidente, de que no ſabemos la cauſa. Son reputados ſus -moradores, por los màs valientes hombres de Berberia: luzieron en eſta -occaſion, porque el Rey pareciendole, que todo ſe allanava a ſu poder, -anduvo diſcurriendo por la ſierra, como vencedor deſpues de hazer -una gran preſa de gente, i ganados; i queriendoſe paſſar a Tetuan, -embiô màs de la mitad de los ſuyos adelante. Los Moros provocados de -ſu affrenta, i deſtruicion, juntandoſe en gran copia, elegieron una -cabeça, i luego cargaron con impetu ſobre los nueſtros, que los -descompuſieron al primer encuentro; i deſpues peleando valientemente, -valiendoſe de los lugares aſperos, i fragoſos de la miſma ſuerte que -de las armas, a penas davan tiempo a los Chriſtianos para defenderſe. -Eſta oſadia fue cauſa para que en un momẽto ſe le juntaſſe al enemigo -un inmenſo exercito; i los nueſtros ſin ſaber camino, ni ſenda, que no -fueſſe en daño ſuyo, començaron a derramarſe de manera q̃ fue forçado -al Rey retirarſe obligado de algunos fidalgos: i quedandoſe el Conde -de Villa Real en la retaguarda algo lexos, por aſſegurar las eſpaldas, -mandò el Rey al Cõde de Viana, que detuvieſſe los Chriſtianos para -hazer roſtro al enemigo, mientras el ſe ſalia de la ſierra. - -(65) Conoció el Conde el rieſgo de la comiſſion, porque muchos de los -nueſtros como biſoños en aquellas entradas no hizieron tanto ſu dever, -i deſampararon el campo, llevados de ſalvar las vidas; i ſin embargo de -ver a ſu Rey en tan evidente peligro, atropellaron primero la honra, -i luego la obediencia. El Conde con eſta deſeſperacion ſin que le -aprovechaſſen bozes, ni ruegos: dizen, que reſpondiò al Rey. - - _Señor, dura coſa me encarga V. A. en occaſion, en que me hallo ſin - mis ſoldados, i con otros, que ni os obedecen, ni me ſiguen; perô pues - grangeo con mi vida el ſalvar la vueſtra, en mi muerte vereis el zelo, - que ſiempre tuve de ſerviros._ - -Con eſto ſe bolviò a Dios, como quiẽ mucho de antes, el coraçon preſago -en los males, le denunciava aquella hora por ultima: i haziendo un -breve acto de contricion, proteſtando que moria por ſuſtentar la fé -de Ieſu Chriſto, de cuyos aumentos tratò ſiempre, con tantas anſias; -i tambiẽ por librar a ſu Rey de aquel peligro (obligacion preciſa de -ſubdito) ſe oppuſo a los contrarios tan esforſadamente, que los detuvo, -a que no ſiguieſſen al Rey: i peleando con notable conſtancia, i valor, -aviendo muertos por ſu braço los más oſados, que por grangear la gloria -de vencerle, ſe adelantavan a los otros, por herirle, le mataron el -cavallo: apeòſe para darle el ſuyo Nuño Martines de Villalobos, però -no pudo, porque ſin executar el intento, quedò ſin vida, dando exemplo -de notable fidelidad, pues ſiendo criado del Conde quiſo morir por -defendelle, igualando en eſto a lo que el amo hizo con el Rey. Viendo -pues el Conde de Monſanto en aquel aprieto al de Viana, corriô tambien -por ſocorrerle, i dandole otro cavallo, trabajando por ſubirle en el, -el Conde mal herido, i con menos fuerça, pueſto un pie en el eſtribo no -pudo llegar al otro, porque hallò los aſiones largos, i embaraçandoſe -en eſto, tocó con la eſpuela en la anca del cavallo, de manera que le -hizo dar corcobos, con que el Conde bolvió a caer en el ſuelo: gritò -entonces al cuñado, q̃ ſe ſalvaſſe, i repetiendo aquellas palabras del -pſalmo (en tus mãos, Señor, encomiendo mi eſpirito) acabó de rendirle -con mueſtras de invencible ſoldado de Chriſto, i de ſu Rey. - -(66) Los Moros concluyendo con eſta muerte el triumpho maior, a que -aſpiravan, la ſolemniſaron con grandes alaridos, deſpedaçando el -cuerpo muerto de manera q̃ fue un dedo la maior parte, que dexaron -del entera. Eſte fue el fin glorioſo del Conde de Viana D. Duarte de -Meneſes, al qual pronoſticarõ primero algunas ſeñales, como ſucede en -las muertes de grandes hombres. Cuentan Ruy de Pina, i Damian de Goes, -que muchos años antes, ſe la denunciò un Religioſo Abbad del Convento -de las Sarzedas de S. Bernardo, por nombre fray Luis, que era famoſo -judiciario, diziendole, que auia de morir en occaſion, q̃ militaſse -debaxo del mando de otro capitan; deſpreciò el Conde el aviſo, con la -prudencia, i cordura, con que ſe deven vituperar de todo punto los -profeſſores deſta ſciencia, quando exceden la moderacion, i limite, -que la Igleſia les permite; porque es gente, que guarda ſiempre poca -fidelidad, i que totalmente con eſtos eſtudios ſe inhabilita para el -ſervicio de la Republica, occupada en inquirir la inclinaciõ de los -hombres, que crehen de mejor gana las coſas inciertas. - -(67) Sucediò el falecimiento del Conde a 20. de Henero del año de mil -quatrocẽtos ſeſsẽta i quatro, cumpliendo en ſu edad cinquenta; i -porque no falte a ſus aficionados el conocimiento de ſaber, qual era ſu -diſpoſicion, i talle; fue bien proporcionado, mas de pequeño cuerpo; -cargado moderadamente de carnes; blanco, i el roſtro, i preſencia tan -agradable, que facilmente le juzgara qualquier por hombre de bien, i -creyera de buena gana, q̃ lo era; algo tartamudo, però no de ſuerte que -diſonaſse a los oydos: con eſto hablava de eſpacio con màs ſeveridad, -que alegria; era de memoria firme, i entendimiento mui deſpierto; -de buena complexion, i eſtremada ſalud; i aunque verdaderamente fue -arrebatado en lo mejor de ſu edad perfeta, para los q̃ conſideran la -fama con las glorias militares; viviò un largo tiempo, pues quaſi deſde -la cuna las començô a lograr, alcançando los verdaderos bienes, que -conſiſtẽ en la virtud; i para que ſe entienda el ultimo grado a que -podia llegar el valor, i fortuna de un hõbre, es prodigio admirable, -que notan los autores deſte capitan; que nunca fueſſe vencido, ni -ſalieſſe menos que vencedor de las batallas, en que ſe hallô, que -fueron muchas, como ſe echa de ver por lo referido. - -(68) Dudavan los antigos de Iulio Ceſar, ſi la dicha igualava al -brio, ſiendo ambas coſas mui neceſſarias para un capitan, pues en la -felicidad, mueſtra la providencia (de donde pẽden las cauſas ſegundas) -que aprueva ſu eleccion. Por eſto los antigos tuvieron gran cuidado -en encargar las empreſas a valeroſos, i bien afortunados, q̃ es la -principal coſa, de q̃ Mario ſe jactava en el ſenado Romano; a los -màs famoſos igualô nueſtro Conde, pues ſiẽdo en vida invencible, fue -feliſsimo tambien en la muerte, librando a ſu Rey della, quando importa -tanto la vida de un Principe, como el ſuſtento de la patria, a cuya -ſalud deven los ſubditos las vidas, honras, i haziẽdas. Cumpliò al fin -el Conde con todo ello, i moſtrò bien ſer Portuguez en la muerte, por -lo que luziò en ellos el amor de ſus Principes, con más ventajas, que -en otras naciones; i como eſte genero de acabar era el màs honrado, -quiſo el cielo darſele por premio, i realce de ſus glorioſas acciones, -i admirables hazañas, que con gran perfeccion obró en la vida. - -(69) El Rey entre el ſentimiento, i las gracias, aquel miſmo dia llamò -a Don Henrique de Meneſes ſu hijo; i le diò liberalmente el titulo, -caſa, i oficio del padre: aunque los tiempos adelante le quitô la villa -de Viana, i le diò las de Valencia, i Loule, de que tomó el titulo de -Conde. Luego embiò a conſolar a la muger, la qual con ſu grande fama, i -virtudes, no pudo reſiſtir a la pena deſta falta, con que vivió deſpues -algunos años, auñq ſiẽpre como quaſi muerta; doblòle la aflicion el -ſaber la crueldad, con q̃ aquellos barbaros ſe encrudelecierõ ſobre -el cuerpo difunto del marido, de que ſe alcãçó ſolamẽte un diẽte, ̃q -ella tenia guardado, q̃ deſpues ſus hijos traſladaron a Sanctaren, i le -labraron una capilla mui hermoſa en el Convẽto de S. Franciſco, donde -le puſieron en honorifica ſepultura. - -(70) Dexò el Conde muchos deſcendientes de iguales merecimientos, -porque fue caſado dos veſes: la primera con Doña Iſabel de Melo, de -que tuvo una hija ſola, por nõbre Doña Maria, que casò con D. Iuan de -Caſtro hijo heredero del Conde de Monſanto. - -De D. Iſabel de Caſtro ſu ſegunda muger hija de la miſma caſa de -Monſanto, uvo D. Henrique, que le ſucedió, el qual deſpues de hallarſe -con el padre en las ocaſiones más peligroſas, q̃ tuvo con Moros; -aſsiſtiô con el Rey D. Alfonſo en la toma de Arſila, donde quedô por -general con la retencion de Alcaçar: juntamente acompañò a ſu Rey en -las guerras de Caſtilla; i ſaliendo mal herido de la batalla de Toro, -diò motivo para que el Rey le dieſſe la ſucceſsion de las dos plaças, -que tenia para un hijo: però vino a morir ſin ellos, tambien a manos de -los Moros, como el padre, en la ſierra de Ferrobo, aviendo ſido caſado -con hija del ſegundo Duque de Bergança Don Fernando. - -(71) Llamôſe el hijo ſegundo Don Garcia de Meneſes, i fue clerigo, por -ſus letras, i talento Obiſpo de Evora, i de la Guardia juntamente: -beneficios entonces compatibles, aũque deſpues prohibidos, por el -Concilio de Trento: mezclò eſte Prelado entre ſu mucha erudicion, -algunas acciones de ſoldado, porque ſe preciò de ſerlo, i moſtrò tanto -valor en occaſiones, q̃ no deſdixo de la imitaciõ del Padre, no ſolo en -las guerras, q̃ tuvo Portugal con Caſtilla, però tambien en Italia, -donde paſsó con una grueſſa armada, que el Rey D. Alfonſo embió al -Papa Sixto quarto, contra Turcos; entonces hizo una oracion en el -conſiſtorio capaz de igualarſe con las de Tulio, i Demoſthenes; mas -todos eſtos progreſſos deſdorò el fin, que vino a tener, i le acaeciò, -eſtando en el Caſtillo de Palmela, cõ vehemẽtes ſoſpechas de veneno, -por una cõſpiracion, de que fue arguido contra el Rey D. Iuan el -ſegundo. - -(72) Deſta deſgracia participò D. Fernando ſu hermano tercero (que -llamaron Narizes) porque las perdiô en un recuentro de Africa: i ni -eſte ſervicio, ni otros infinitos, que hizo a la corona Portugueſa, -fueron parte para evitar la muerte, que le diò el miſmo Rey D. Iuan por -la miſma culpa, que al hermano Obiſpo. Dexo muchos deſcendientes, que -oy duran noblemente. - -(73) D. Iuan de Meneſes hijo quarto del Conde de Viana fue, aunque -el ultimo de ſus hermanos, el primero en las virtudes, tomãdo eſta -herencia del padre, i la fortuna de los tiempos, en que los Principes -premiavan merecimientos, conociendo, que los benemeritos eran -acreedores de ſu grandeza. Alcançò a quatro, como fueron los Reyes Don -Alfonſo, de que avemos hablado, D. Iuan el ſegundo, D. Manuel, i D. -Iuan el tercero, en cuyo reinado muriò: ſiendo ordinario aborrecer, ó -mudar el Principe, lo que ſu anteceſſor dexa aprovado; con todo las -partes de D. Iuan de Meneſes eran tantas, que obligò a todos a ſervirſe -de ſu talento, i valor en los maiores pueſtos, i oficios deſta Corona, -en la paz, i en la guerra. En la de Africa fue general de Tanjar, i -Arzila: i en Portugal, de las armadas del mar Occeano, i en la que -el Rey Don Manuel mandô a Italia en ſocorro del Veneſiano; bolviendo -deſta empreſa le hizo ſu maiordomo maior, aviendolo ſido antes del Rey -D. Iuan el ſegundo Ayo, i governador del Principe D. Alfonſo ſu hijo: -deſpues le dieron el Priorato del Crato del habito de S. Iuan, i el -titulo de Conde de Tarouca, i el de Alferez maior con otras muchas -rentas del eſtado. - -(74) Sin eſtos hijos tuvo D. Duarte otro baſtardo, que llamaron D. -Pedro, avido en ſu mocedad, el qual encubriô eſta falta con ſus -virtudes, no ſiendo deſigual en ellas a los legitimos. - -(75) Al Conde Prior ſucediò D. Duarte de Meneſes ſu hijo maior; i en -el oficio de Alferes maior D. Luis de Meneſes, que era el tercero, -en cuya poſteridad ſe conſerva. A D. Duarte de Meneſes diò el Rey D. -Manuel el generalato de Tanjar en propriedad para el, i ſus herederos: -i deſpues yendo por Virrey a la India, durò en aquel govierno algunos -años, añadiẽdoſele (como notó Iuan de Barros) por ſu gran calidad, i -lugar, ſalario al ordinario, que llevaron los otros governadores, que -le precedieron. Llamòſe ſu hijo maior D. Iuan, i fue general de Tanjar, -i embaxador de Roma del Rey D. Iuan el tercero. - -(76) Su nieto ſiendo del miſmo nombre luziò en los proprios cargos -tanto, que la glorioſa memoria de nueſtro Rey D. Phelipe el ſegundo, -hizo del grande eſtima, i aviendole encargado muchas armadas, i el -govierno del Reyno del Algarve, lo embiò tambien a la India con -grandes poderes. Diego de Couto en la ultima Decada, que anda de mano, -latamente diſcurre ſobre ſus virtudes, q̃ fueron muchas, i mui dignas -de perpetuas alabãças, i no es la menor, no ſolo ninguna codicia, mas -tanta pureza, i deſinteres, que ſalio pobre, i mui endeudado de aquel -govierno; coſa ſucedida pocas vezes, i aſsi como rara, màs eſtimable, i -que ſe deve deſsear la imiten los que ocupan pueſtos tan grandes, donde -ſe apuran los animos màs deſentereſados, i ſe examinan los zeloſos del -bien publico. - -(77) Su hijo primero D. Luis, fue quarto Cõde de Tarouca a imitacion de -ſus maiores; governando a Tanjar, dexô por ſuceſſor a Don Duarte, que -es el que vive, i por eſſo no hablo aora de ſus coſas, tales, que en -cierta manera aſſeguran grandes eſperanças, i efectos, por ſu modeſtia -exceſsiva a ſus pocos años, deſtreza en exercicios de cavallero, mucha -curioſidad, i eſtudio a lenguas, i libros: medios mui neceſsarios, -i ayudadores a diſponer un ſeñor a ſaberlo ſer, i conſeguirlo -aventajadamente, cumpliendo bien, con ſu honra (ò digno de alabanças el -que lo alcançare, i màs en unos, que en otros tiempos) i obligar a ſu -Rey a nuevas mercades, i augmentos ademàs de los que ſe deven a ſu -caſa, en cuyo fundador halló la Religion defenſa; los Reyes, amor, i -verdad, con muchos, i ſuperiores ſervicios; la patria reputacion; i ſu -poſteridad gloria. - - FINIS. - -[Illustration] - - - - -ERRATAS. - - -PAg. 4. lin. 11. borreſe coſas. Pag. 5. verſ. lin. 25. ſi, diga ſe. -pag. 7. verſ. lin. 6. para Portugal, diga, a Portugal. pag. 11. lin. -15. Filh. diga Fileh. Pag. 12. verſ. lin. 15. Esliſa diga Eſsiliſa. -pag. 27. lin. 1. del Rey, diga, de Rey. Pag. 27. lin. 18. nieto diga -nieta. ibi lin. 19. yerno diga, hermano. pag. 29. lin. 1. verſ. -esforçandole, diga, esforçandoſe. pag. 56. lin. 12. coranaciõ, diga -coronacion. pag. 59. lin. 13. arraiga, diga, arrieſga, pag. 68 lin. -20. pues diga, porque. pag. 76. lin. 23. del diga, de. ibi ver. lin. -15. para, diga, a ſus lugares. pag. 88. verſ. lin. 12. quitar, diga, -quietar. pag. 96. lin. 16. añadir ã, borreſe ã. pag. 100. ver. lin. -22. Tarifa, diga, Gibaltar. pag. 105. lin. 18. deſte, diga, deſta. -pag. 107. verſ. lin. 6. que, diga, pues. ibi verſ. lin. 7. pues, diga, -que. pag. 115. lin. 18. caciques, diga cacices. ibi verſ. lin. 1. lo -miſmo. pag. 129. lin. 10. cinquenta, diga, ſeſenta. pag. 130. verſ. -lin. 18. eſtuvo, diga, paſsò. pag. 131. verſ. lin. 8. aſsegurarſe, -diga, aſsegurar. idem lin. 9. aviſando, diga, acuſando. pag. 133. lin. -18. alberoto, diga, alboroto. pag. 132. ver. lin. 4. condenó, diga, -condeno. pag. 135. verſ. lin. 1. partido, diga, partidos. pag. 136. -verſ. lin. 7. bolvió los, diga bolviò a los. pag. 141. lin. 13. mais, -diga mas. Pag. 144. lin. 7. monto, diga monte. ibi. verſ. lin. 4. 73. -diga 63. pag. 148. lin. 9. fueron, diga, fueſsen. ibi. lin. 148. lin. -5. verſ. Outubre ſiguiente, borreſe ſiguiente. pag. 149. verſ. lin. 1. -borreſe, ſe. Idem lin. 18. a Tanjar, diga de Tanjar. pag. 155. lin. 18. -llano, diga fuerte. pag. 157. lin. 15. ceſo, diga, ſeſo. pag. 157. lin. -7. Henero añadaſe del año de 64. pag. 16. verſ. lin. 12. ſeñales, diga -ſeñal. pag. 50. lin. 17. da, diga, de. pag. 57. lin. 22. ſe, diga, le. -pag. 72. verſ. lin. 13. tenia otras, diga, en otras. pag. 141. lin. 20. -los, diga algunos. - - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Vida de Don Duarte de Meneses, tercero -Conde de Viana, y sucessos notables de, by Agostinho Vasconcelos - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIDA DE DON DUARTE DE MENESES *** - -***** This file should be named 52808-0.txt or 52808-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/2/8/0/52808/ - -Produced by Giovanni Fini, Rita Farinha and the Online -Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This -file was produced from images generously made available -by National Library of Portugal (Biblioteca Nacional de -Portugal).) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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